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If you are not located in the United States, you'll -have to check the laws of the country where you are located before using -this ebook. - - - -Title: Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes (1 de 2) - -Author: José Francisco de Isla - -Editor: Eduardo Lidforss - -Release Date: August 14, 2020 [EBook #62926] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL FAMOSO *** - - - - -Produced by Ramón Pajares Box and the Online Distributed -Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was -produced from images generously made available by The -Internet Archive/Canadian Libraries) - - - - - - -NOTA DE TRANSCRIPCIÓN - - * Las cursivas se muestran entre _subrayados_, las negritas entre - =iguales= y las versalitas se han convertido a MAYÚSCULAS. - - * Los errores de imprenta han sido corregidos. - - * Se ha respetado la ortografía del original impreso, que trata de - reproducir la del manuscrito, sin intentar normalizar las grafías - variantes. - - * Las páginas en blanco han sido eliminadas. - - * Las notas a pie de página han sido renumeradas, así como las notas - al final del tomo. Todas las notas se han integrado en una única - serie que se ha colocado al final del libro. - - * Las correcciones de errata declaradas en la página XV, dentro de - la Advertencia Preliminar, han sido incorporadas al texto. - - - - - COLECCION DE AUTORES ESPAÑOLES. - - TOMO XLII. - - - - - EL P. ISLA. - - HISTORIA - DEL FAMOSO PREDICADOR - FRAY GERUNDIO DE CAMPAZAS, - ALIAS ZOTES. - - PRIMERA EDICION ENTERA, - HECHA SOBRE LA EDICION PRÍNCIPE DE 1758 Y EL - MANUSCRITO AUTÓGRAFO DEL AUTOR - - POR - - D. EDUARDO LIDFORSS, - CATEDRÁTICO DEL NÚMERO EN LA R. UNIVERSIDAD DE LUND. - - PARTE PRIMERA. - - [Ilustración] - - LEIPZIG: - F. A. BROCKHAUS. - — - 1885. - - - - -ADVERTENCIA PRELIMINAR. - - -Desde que en la muy noble, muy alta, muy leal é imperial ciudad de -Toledo tropecé por vez primera con un ejemplar del Fray Gerundio del -Padre Isla, le volví á leer muy á menudo, y cada vez le iba cobrando -mas amor, al par que siempre me desesperaba el estado viciado en que -se hallaba el texto de la parte segunda. Con efecto, considerando las -circunstancias en que se produjeron las dos partes de aquella obra -maestra, parece muy natural que no saliesen del todo satisfactorias, y -en mi concepto aún seria mas de estrañar si la segunda parte hubiese -salido mejor de lo que es. Estas circunstancias, que se deducen de la -correspondencia del P. Isla con su hermana y cuñado, eran pues las -siguientes: - -Las dos partes se habian de publicar juntas, «pues ya está casi -concluída la segunda» (carta del 18 nov. 1757); pero no obstante salió -á fines de febrero de 1758 el primer tomo solo, con alguna anticipacion -y sin noticia de su autor (3 marzo 1758). La edicion, que era de 1500 -ejemplares, se agotó en tres dias, y segun Ticknor[1], que cita la -_Espagne Littéraire_ (de Nicolas Bricaire), la aprehension de que -el libro hubiese de ser prohibido era tan grande, que el precio se -hizo extravagante desde el momento de su publicacion, de modo que -un ejemplar se pagó en 25 luises de oro y que la misma suma fué -rehusada por otro. A las tres semanas la segunda edicion estaba ya -muy adelantada, y por cédula Real se prohibió á todas las imprentas y -alcaldes del Reino la impresion siquiera de un solo renglon contra el -libro (17 marzo 1758). Sin embargo, la Inquisicion mandó suspender la -reimpresion del primer tomo y la impresion del segundo «hasta nueva -órden», esta no habiéndose comenzado, miéntras, como queda dicho, -aquella estaba ya para acabarse; no se embargó lo impreso, y solo se -mandó se reservase depositado en poder del impresor (24 marzo 1758). -Despues de varias cavilaciones, que duraron nada ménos de dos años, por -fin al 10 (y no al 20) de mayo de 1760 la Inquisicion condenó al Fray -Gerundio, pero «al mismo tiempo que le condena á él, condena igualmente -á todos sus enemigos pasados, presentes, futuros y posibles» (19 mayo -1760), es decir, segun Monlau, que se prohibieron tambien todos los -papeles impresos y manuscritos divulgados con motivo de dicha Historia, -y se mandó bajo pena de excomunion que nadie escribiese en pro ni en -contra de ella. -- En cuanto á la parte segunda, dice el autor en -carta del 24 abril 1758: «Es cierto que tengo en mi poder una copia de -la segunda parte, toda de la mala letra de D. Francisco Lobon, pero -no puedo desprenderme de ella, porque, si se permite su impresion, -necesito tenerla presente para las muchas correcciones que es preciso -hacer, arregladas á los motivos ó los pretestos de la bulla que ha -metido la primera. La original de mi letra está en Madrid, aprobada ya -por el Consejo y rubricada por el Escribano de Cámara, sin embargo de -que será preciso presentar otro original con las correcciones dichas.» -Vuelve al mismo asunto en otras cartas, y con motivo de ciertos reparos -impertinentes se desahoga en estas palabras harto elocuentes: «Reíme y -rabié todo á un tiempo, pero tú no sabes bien lo que á un pobre hombre -le cuesta el ser autor. Tal vez ó mil veces necesita rendir su juicio -al de un majadero, lo cual (y créemelo) es un grandísimo trabajo» (17 -nov. 1758). - -Despues de anunciar en la referida carta del 19 mayo 1760 la -condenacion de su Fray Gerundio por la Inquisicion, no vuelve el -P. Isla á gastar una sola palabra sobre aquel asunto, que se quedó -por muchos años en la misma situacion. En la primavera del 1767 -sobrevino la expulsion de los Jesuítas, y es regular que entónces se -habrán secuestrado los papeles del P. Isla, lo mismo que los de sus -compañeros, á no ser que, por haber sido el Fray Gerundio tan bien -quisto en palacio, se le remitiese la copia de la segunda parte, que -en la referida carta del 24 abril 1758 dice haber tenido, y que es -posible obraba todavía en su poder. En el momento de su salida de -España estaban pues las cosas así: la primera edicion de la primera -parte agotada, y la reimpresion empezada y probablemente acabada, -pero prohibida y quedándose la edicion en poder del impresor; de la -segunda parte nada impreso, pero á lo ménos dos copias manuscritas, -una original que se quedó en Madrid, y la otra «de la mala letra de D. -Francisco Lobon». Ademas de estas dos es posible, y aun muy probable, -que existia una tercera sacada por el autor en el intérvalo que mediaba -entre la publicacion de la parte primera y la condenacion definitiva -de la obra, y en la cual tal vez hubiese introducido las correcciones -y adiciones que se le ofreciesen con motivo de la agria polémica á que -dió lugar «el Fraylecito». - -Pero ¿cuando pareció la primera edicion de la parte segunda? Y Brunet y -Graesse andan equivocados, indicando que del Fray Gerundio parecieron -en 1758 ambos y dos tomos, miéntras Ticknor (III, p. 291 y 292) dice -que es fama, que la segunda parte haya parecido por primera vez en -Inglaterra y en lengua inglesa, añadiendo en nota que él, sin embargo, -poseía del tomo segundo una copia impresa «en Campazas, á costa de los -herederos de Fray Gerundio, año de 1770», pero que no cuadraba muy bien -con el tomo primero. No me detendré por el momento en averiguar esta -asercion, á la cual hallaré ocasion de volver mas adelante; basta que -el asunto entero ha sido aclarado de una manera incontrastable por mi -distinguido y excelente amigo D. José María Octavio de Toledo, Jefe -en el Cuerpo de Archiveros-Bibliotecarios y empleado en la Biblioteca -Nacional de Madrid, á cuya infatigable diligencia y cortesía debo -la siguiente circunstanciada noticia, que sin duda tiene grandísimo -interés y que por este motivo inserto á la letra. Dice pues así: - -«Se publicó el tomo 1º en el año 1758, y los ejemplares de este tomo -1º, publicado (impreso) por D. Gabriel Ramirez en Madrid, son bastante -comunes. En la Biblioteca Nacional tenemos 3 ejemplares colocados al -servicio, formando otros tantos juegos, y cinco más en la seccion de -duplicados. -- El tomo 2º, yo creo que se publicó por vez primera en -1768; pues, si bien el P. Backer, en su _Bibliothèque des Ecrivains -de la Compagnie de Jésus_ (nouv. éd., tome 2me, Liège 1872), cita una -edicion del tomo 2º del mismo año 1758, ni la describe ni dice haberla -visto, y debe de ser erronea la cita, porque la Inquisicion prohibió el -tomo 1º del Fr. Gerundio por edicto de 10 de mayo de 1760, y, si el 2º -se hubiese publicado tambien en 1758, la Inquisicion hubiera incluído -el tomo 2º en su edicto. -- Esta es la razon porque el 2º tomo salió -ya en 1768 impreso furtivamente y cuajado de erratas. La Inquisicion -prohibió el tomo 2º en 1776. -- El ejemplar del 2º tomo, edicion de -1768, que he visto en la Biblioteca de palacio, tiene corregidas á mano -sus numerosísimas erratas. Es un vol. en 4º español con la siguiente -portada: «Historia | del | famoso predicador | Fray Gerundio | de -Campazas | alias | Zotes. | Parte segunda | libro quinto | (un ramo -grabado) | M. DCC. L. XVIII.» Consta de 379 páginas incluso la portada, -y contiene los libros 4º y 5º. Este ejemplar de palacio perteneció al -conde de Mansilla y se conserva S. 5º -- Est. H. -- Pluteo 6. -- En el -año de 1770, se reimprimieron ambos tomos, uno y otro furtivamente: los -tipos del tomo 1º son iguales á los del 2º tomo de 1768, y las portadas -se parecen de tal manera que hacen creer se imprimieron en las mismas -prensas. El 2º tomo de 1770 parece por el contrario hacer juego con -el 1º de 1758: las portadas se diferencian únicamente en que la del -2º carece de la † que tiene el 1º en la márgen superior encima de la -palabra «Historia», y en las lineas de la suscricion, que en el tomo 2º -de 1770 dicen «En Campazas, á costa de los herederos de Fray Gerundio, -Año de 1770.» Este tomo tiene 313 páginas, y una al fin sin paginacion, -de índices. No conozco ninguna otra edicion del tomo 2º de 1770. -- A -las ediciones citadas siguió, segun parece, otra en 3 volúmenes en 4º, -hecha en el año 1787. Yo no he visto de esta edicion mas que el vol. 3º -en la Biblioteca Nacional; es una «Coleccion de varias piezas relativas -á la obra de Fray Gerundio de Campazas. En Campazas, Año de 1787. Con -licencia» 1 vol. en 4º. Al principio 2 hojas sin paginacion, con la -portada y el prólogo, 89 páginas la primera parte de la Coleccion, -208 entre la 2ª y 3ª, y una hoja al fin sin paginacion, de índice. -- -En la seccion de manuscritos de esta Biblioteca, tenemos ademas de -otras copias una del tomo 2º con numerosas tachaduras, correcciones y -notas marginales que no se han tenido en cuenta, que yo sepa, en las -ediciones impresas, y cuyo manuscrito lleva al fin la firma y rúbrica -del Escribano de la Cámara y del Consejo de Castilla Joseph Antonio de -Yarza, por el que están rubricadas tambien todas las hojas.» - -Estas noticias, que se me comunicaron en carta del 16 abril 1878, son -preciosísimas, tanto por corroborar la indicacion de Ticknor sobre -la existencia de la edicion de 1770 de la parte segunda, como por el -descubrimiento de las ediciones I^2 del mismo año, y II^1 de 1768, -de las cuales yo al ménos no habia visto ántes ninguna mencion. Por -mi parte añadiré, que el ejemplar que adquirí en Toledo se compone -del tomo 1º de 1758, 2º de 1770, 3º de 1787, y que estos tres tomos -hacen juego, pareciéndose perfectamente de tipos y tamaño, á pesar de -la opinion de Ticknor, y con esta particularidad que el prólogo del -tomo 3º lleva la data del 20 se setiembre de 1790 y, segun habla de la -supresion de los clérigos regulares de Francia acaecida aquel mismo -año, parece realmente haber sido impreso entónces, aunque en la portada -se lee el año de 1787.[2] Al contrario, los dos tomos primeros de aquel -año de 1787 son de una edicion muy distinta: el tamaño de las planas es -mas grande de 2 centímetros por 1, la impresion mas espaciosa, contando -el tomo 1º 480 páginas, y el 2º 376, y probablemente se ha hecho en -Francia[3], á pesar de que las portadas repiten respectivamente las de -1758 y 1770, solo cambiando por ambos tomos el año en el de 1787. No -querria afirmar, mas bien dudo que el tomo 3º, ó sea las Varias Piezas, -exista en esta forma; porque el descrito por el Sr. Octavio de Toledo, -que es tambien el que yo poséo, hace juego, como lo llevo dicho, con -la edicion de 1758 y 1770. Pero lo que en mi concepto da más precio -á la de 1787, es la circunstancia de tener el 2º tomo un texto mucho -mejor que el de las ediciones anteriores, y en el cual han desaparecido -varias incorrecciones y lagunas que afeaban aquellas; de modo que en -todos los puntos esenciales no se diferencia del texto adoptado por -el Sr. Monlau en la edicion que dió en el tomo 15º de la Biblioteca -de Autores Españoles publicada por Rivadeneyra, y que dicha edicion -de 1787 puede considerarse como la edicion príncipe del emendado -texto castellano de la segunda parte. Y digo castellano, porque ya -quince años ántes se habia publicado la traduccion inglesa, á la que -aludió Ticknor, bajo el título de «The History of the famous Preacher -Friar Gerund de Campazas: otherwise Gerund Zotes. Translated from the -Spanish. London, Printed for T. Davies and W. Flexney MDCCLXXII», -y esta version inglesa, dada á luz bajo los auspicios del célebre -literato italiano Giuseppe Baretti, y hecha, segun una anotacion -inglesa en mi ejemplar, por un hijo de Fernando Warner, ofrece un -texto, cuyo original, como lo asienta la advertencia preliminar, era -una copia escrita parte por un amanuense bastante cuidadoso, parte de -propia mano del autor, y que este habia regalado al Sr. Baretti. No -cabe duda de que sea cierta esa asercion, porque, ademas de estar el -carácter del Baretti reconocido como de los mas enteros y fidedignos, -justamente desde el mes de agosto de 1770 hasta el de abril del año -siguiente él, que residia habitualmente en Londres, estuvo de viage en -su patria, y se dice expresamente en su biografía «Egli passò l’inverno -in Genova, o nelle vicine ville di alcuni signori; poi scorse la -Toscana, si fermò lungamente tragli amici in Bologna,» etc.[4] Pero -en Bologna ó sus inmediatas cercanías estaba entónces tambien el P. -Isla, y se hace muy verosímil que ambos se conocieron y que este hizo á -Baretti, como á quien fué sin duda uno de sus mas sinceros admiradores, -la fineza de obsequiarle con la copia referida. - -Ademas de las ediciones que acabo de registrar como las mas -importantes, señala el Sr. Octavio de Toledo la existencia de las -siguientes: Madrid 1804, 3 vol. 4º -- ib. 1813, 4 vol. 8º -- ib. 1820, -5 vol. 16º (al verso de la portada dice «Se hallará en Lyon, librería -de Cormon y Blanc») -- y, para abreviar, de los años 1824, 1835, 1842, -1846. Otra he visto yo de Madrid 1830, 4 tomos in 12º. - -De la parte segunda, que es de la cual me he ocupado particularmente, -las dos ediciones publicadas en vida de su autor se imprimieron -furtivamente, y no hay razon ninguna para creer que el P. Isla, que -vivia entónces en Italia, fuese sabedor de ello ni que cuidase ó -pudiese cuidar de las pruebas; luego salieron defectuosísimas. Ademas, -como tienen aquellas lagunas, de que se habló ántes, es regular suponer -que se hicieron no ya sobre el original primitivo de la letra del -autor, el cual, como sabemos, estaba en Madrid, aprobado y rubricado -por el Escribano de Cámara y probablemente en su poder, y que ahora se -conserva en la Biblioteca Nacional de aquella corte, sino sobre una -copia de aquel; copia que es de creer se habria sacado furtivamente, -de priesa y con la falta de esmero que se habia de esperar en tales -circunstancias. En cuanto á la version inglesa, conocemos ya su -historia y que representa un texto auténtico[5]; por consiguiente, -no tiene ninguno de los defectos de que adolecian las ediciones -anteriores, y aun tiene llenadas unas pocas lagunas, y entre ellas una -asaz grande, que sigue encontrándose en todas las ediciones originales -publicadas hasta el dia. Está hecha generalmente con mucho tino y lleva -unas notas muy oportunas; pero omite de propósito toda la polémica -contra el Barbadiño y reduce no poco algunos trozos didácticos, de los -cuales se dice en la advertencia preliminar que era de temer hubiesen -fastidiado á los lectores ingleses. -- Mas difícil es el decidir en -cual original estriba la edicion de 1787: no es el de las precedentes, -pues que, como tengo advertido ya, esta es más completa, y tampoco -puede ser el de la version inglesa, porque entónces debia de concordar -en un todo con ella; si yo hubiera de emitir una conjetura, diria que -acaso sea su original aquella copia escrita «toda de la mala letra -de D. Francisco Lobon,» la cual sabemos que en 1758 obraba en poder -del autor y que es posible haya regalado este á algun amigo, quien, -despues de la muerte del P. Isla en 1781 y publicadas ya las ediciones -defectuosas de 1768 y 1770, no habrá tenido inconveniente en darla á la -prensa. - -Sea de esto lo que se fuere, es cierto que, aun siendo mejor que -las ediciones anteriores, la de 1787 no deja de tener muchísimos -errores en el texto de la parte segunda, de modo que en no pocos -pasages da un sentido desvariado é incomprehensible. Y como todas las -posteriores le han seguido muy fielmente, tambien los errores han -seguido repitiéndose, no haciendo excepcion la de Monlau, sin embargo -de que este dice en el prólogo haber «cotejado diferentes ediciones y -copias manuscritas». Habrá sido de aquellas copias lo mismo que de las -ediciones á cual peores. La sola copia fehaciente no es y no puede ser -otra que la del autor. - - * * * * * - -El argumento que precede es de esperar haya persuadido al benévolo -lector, que á pocos libros cuadran tan bien como al Fray Gerundio del -P. Isla las palabras horacianas: - - _habent sua fata libelli_, - -y que las ediciones originales y la version inglesa se produjeron -bajo circunstancias tan desiguales, que no es de estrañar si esta -se merece la mayor atencion. Guiado de ella, emprendí un trabajo de -reconstruccion, cuyo resultado, comprendiendo más de 150 pasages -viciados, pareció en la _Revista Européa_ de Madrid, año 1879, entregas -3ª y 4ª. Cúpole á este ensayo buena acogida, y, animado de ella, -estaba para continuarlo, cuando aquel dignísimo amigo mio, á quien -he ya tenido ocasion de nombrar aquí con repetidas expresiones de -gratitud, puso el colmo á su benevolencia en obsequiándome con el -cotejo completo del manuscrito autógrafo de toda la segunda parte del -Fray Gerundio, con la edicion de Rivadeneyra, teniendo á vista la 1ª -edicion de 1768. Se concibe fácilmente la importancia de este cotejo -por la sola circunstancia de que da un total de nada ménos que 5458 --- dice cinco mil cuatrocientos cincuenta y ocho -- variantes. De -estos al ménos la décima parte, ó sea unos quinientos á seis cientos -comprenden sendas voces que ántes estaban estropiadas ó equivocadas, -como _botigero_ por _botiguero_, _céntrico_ por _crítico_, _voces_ -por _veces_, _sesos_ por _textos_, _disposicion_ por _desproporcion_, -_ameno_ por _una mano_, _intensos_ por _intentos_, _claridad_ por -_caridad_, _Grecia_ por _gracia_, _mísero_ por _mismo_, _hierro_ por -_yerno_, _piélago_ por _peligro_, _en cambio_ por _envidió_, _primera_ -por _manera_, _lugariarcha_ por _lugar y area_, etc., etc.; los otros ó -suplen palabras que hacen no tanto al sentido como á la exactitud de la -construccion gramatical, ó llenan lagunas que las mas de las veces son -pequeñitas, no ocupando más de uno ó dos renglones, pero tambien pueden -extenderse á párrafos enteros, que hasta el dia han sido inéditos. - -Ahora se pudo pensar en dar á luz una nueva edicion, y á mi ruego el -Sr. Brockhaus consintió á dar acogida al Fray Gerundio en la _Coleccion -de Autores Españoles_, que con tanto esmero dirige. Pero, esta -coleccion no comprendiendo ediciones críticas, sino estando destinada -tan solo á los aficionados á la literatura castellana generalmente, fué -preciso conformarse al sistema adoptado para los otros volúmenes de la -misma. De aquí se explica la circunstancia de no contener esta edicion -sino la misma novela, haciéndose caso omiso del _Prólogo con morrion_, -el cual efectivamente no tiene interés actual, y, si se hubiera de -publicar otra vez, acaso debiera juntarse con las _Varias Piezas_, que -constituyen el tomo 3º del juego de 1758-1787 (1790). Por lo demas, se -ha tratado de dar una edicion tal cual la hubiese dado el autor mismo, -si le fuera lícito cuidar de ella. Así se ha conservado la ortografía y -puntuacion antigua con levísimas modificaciones, siendo la mas grave -la de haberse suprimido los acentos grave y circunflejo, por cuyo uso -parece no habia ninguna regla fija, y aplicándose el agudo á la usanza -moderna. Por el tomo primero ha servido de pauta la edicion príncipe de -1758, y por el segundo el cotejo ya mencionado. Por mal de mis pecados, -no me ha sido posible evitar los errores tipográficos, y así es que -debo rogar se hagan en las siguientes páginas y lineas del primer -tomo las correcciones que voy á indicar: 10,8 un si es no es; 17,15, -Purgatorio; 19,10 las Escuelas; 30,10 al Cojo; 37,39 _hyperboleæ_; -37,44 concavidades; 39,34 las Naciones; 48,22 mayor[6]; 62,7 _sobran_; -66,16 fiesta; 67,32 _Perdicador_; 69,8 se encuentran; 75,47 has de -saber; 85,25 y en que puedes; 86,13 rotundo; 96,20 engreyessen; 133,26 -lo que escribia; 176,5 renovó en la Corte; y tal vez haya algun -otro pecadillo que pide absolucion. Por otro lado, hay no pocos, y -casi estoy por decir otros tantos errores de la príncipe que se han -enmendado en esta edicion. En cuanto al tomo segundo, creo que no se -encontrará en él error alguno de momento, y así me atrevo á esperar que -la presente edicion ofrecerá un texto si no del todo correcto, al ménos -legible, y que con este motivo podrá merecerse el buen concepto de los -aficionados. - - * * * * * - -Por lo que precede, el benévolo lector habrá podido inferir ya, que -esta nueva edicion se debe principalmente y en lo que puede tener de -bueno, á D. _José María Octavio de Toledo_, y así lo declaro aquí -con toda formalidad, teniendo á singular gusto el poder expresar de -este modo mi reconocimiento á su indefatigable y desinteresado zelo. -Tampoco es para olvidada la obligacion que tengo á D. _Cayetano Vidal -de Valenciano_, distinguido literato y catedrático en la universidad -de Barcelona, por las garbosas notas al tomo primero, con que me ha -favorecido. Ambos y dos me han honrado de una amistad cuyos recuerdos -todos son otros tantos motivos para apreciar cada vez más una bondad, -cortesía y caballerosidad, que se merecen la correspondencia del mas -cariñoso afecto. Es gratísimo deber ofrecer aquí á estos amigos mis -sinceros agradecimientos, como tambien me ha sido no ménos grato el -poder añadir á tantos lazos que nos tienen ya unidos, el de comunes -esfuerzos para un fin tan legítimo como lo es el de restablecer á su -hermosura primitiva la obra maestra del simpático P. Isla. - - LUND (Suecia), Enero de 1885. - - EDUARDO LIDFORSS. - - - - - HISTORIA - DEL FAMOSO PREDICADOR - FRAY GERUNDIO - DE CAMPAZAS, - alias ZOTES. - - ESCRITA - - _POR EL LICDO. DON FRANCISCO LOBON DE SALAZAR, Presbýtero, - Beneficiado de Preste en las Villas de Aguilar, y de Villagarcía de - Campos, Cura en la Parroquial de San Pedro de esta, y Opositor á - Cáthedras en la Universidad de la Ciudad de Valladolid._ - - QUIEN LA DEDICA AL PÚBLICO. - - TOMO PRIMERO. - - CON PRIVILEGIO. - - [Ilustración] - - EN MADRID: En la Imprenta de D. GABRIEL RAMIREZ, Calle de Atocha, - frente del Convento de Trinitarios Calzados. Año de 1758. - - - - -AL PÚBLICO. - - - PODEROSÍSSIMO SEÑOR, - -Con efecto no le ha havido desde Adan acá mas poderoso que V. ni le -havrá hasta el fin de todos los siglos. Quien trastornó toda la faz -de la Tierra, de modo que, á vuelta de pocas generaciones, apénas la -conoceria la madre que le parió? V. -- Quien fundó las Monarchías, y -los Imperios? V. -- Quien los arruinó despues, ó los trasladó á donde -le dió la gana? V. -- Quien introduxo en el mundo la distincion de -clases y gerarquías? V. -- Quien las conserva donde le parece, y las -confunde donde se le antoja? V. -- Malo es, que á V. se le ponga una -cosa en la cabeza, que solamente el Todo Poderoso la podrá embarazar. - -Y si del poder de las manos hacemos tránsito al del juicio, del -dictámen, y de la razon, donde le hay, ni le ha havido mas despótico -ni absoluto? Sabida cosa es, que, despues del Derecho Divino y del -Natural, el Derecho de V., que es el de las Gentes, es el mas respetado -y obedecido en todo el mundo: esto aun en caso de que el Derecho de -las Gentes y el Natural sean distintos; controversia en que no quiero -embarazarme, porque para mi assunto importa un bledo. Lo cierto es, -que, una vez que V. mande, resuelva, decrete, y determine alguna cosa, -es preciso que todos le obedezcan; porque, como V. es todos, y todos -son V., es necessario, que todos hagan aquello, que todos quieren -hacer. No se me señalará otro Legislador mas respetado. - -Parecióle á V. ser conveniente, que se llamassen Sabios los que sabian -ciertas materias, que fuessen tenidos por ignorantes los que las -ignoraban, aunque supiessen otras Artes quizá mas útiles, ó á lo ménos -tanto para la vida humana. Pues salióse V. con ello. En todo el mundo -el Theólogo, el Canonista, el Legista, el Philósopho, el Médico, el -Mathemático, el Crítico, en una palabra, el hombre de letras, es tenido -por Sabio; y el Labrador, el Carpintero, el Abañil, y el Herrero, son -reputados por ignorantes. A los primeros se les habla con el sombrero -en la mano, y se les trata con respeto; á los segundos se les oye, ó -se les manda con la gorra calada, y se les trata de tú. Esto por qué? -Porque assí lo ha querido el Público. - -En consequencia de esto, y acercándome ya á lo que mas me importa, V. -solo (sí por cierto,) V. solo es el que da ó el que quita el crédito -á los escritos y á los Escritores; V. solo el que los eleva ó los -abate, segun lo tiene por conveniente; V. solo es que los introduce -en el Templo de la Fama ó los condena al Calabozo de la Ignominia; V. -solo el que los eterniza en la memoria ó hace, apénas ven la luz, que -entregados á las llamas, se esparzan sus cenizas por el viento. Dígolo -con osadía, pero con muchíssima verdad: no tienen los Escritores que -buscar fuera de V. sombra que los refrigere, árbol á donde se arrimen, -escudo que los defienda, proteccion que los assegure, ni Patrono que -los indemnize. - -Permítame V. la flaqueza de que me cite á mi mismo. En el libro I, cap. -8, n. 15 de esta mi Historia, que lo es de lo passado, de lo presente, -y de lo futuro, me burlo (y á mi parecer con razon) de los que dedican -sus obras á Personages de la mas soberana elevacion, pensando, y aun -diciéndolo ellos mismos en las Dedicatorias, que de esta manera los -ponen á cubierto contra los tiros de la crítica, de la malignidad, -ó de la invidia. Pobres hombres! aún no los han desengañado tantas -experiencias! No ha havido en el mundo ni un solo Personage, que haya -sacado la espada para defender al Autor, que le busca por Mecénas; ni, -lo que mas es, aunque la sacara, pudiera defenderle. Demos que sea el -mas poderoso Monarca del mundo. Podrá colmar de honras al benemérito -Autor. Podrá hacer que en sus dominios ni se escriba, ni aun se hable -contra él, y que se tribute un exterior respeto á sus obras. Pero, -podrá embarazar, que la ignorancia, la mordacidad, ó la crítica -descontentadiza, no las muerda y no las despedaze á sus solas? Podrá -estorvar, que fuera de sus Estados no broten contra ellas tantos Zoylos -como Verdolagas? - -Desengañémonos: solo V. tiene este gran poder, porque solo V. en este -particular (hablo de tejas abaxo) puede todo quanto quiere. Quiera el -_Público_, que nadie chiste contra una obra; ninguno chistará. Quiera -el _Público_, que todos la celebren interior y exteriormente; todos -la celebrarán. Quiera el _Público_, que se reimprima mil veces; mil -veces se reimprimirá. Y este poder no es limitado á estos ó aquellos -dominios; extiéndese por donde se extienden los dilatados ámbitos del -mundo. En qualquiera parte donde hay hombres, hay Público, porque el -Público son todos los hombres. Por lo ménos, el _PÚBLICO_, á quien yo -dedico mi Obra, este es: el _PÚBLICO_ de España, de Francia, de Italia, -de Alemania, el Tártaro, el Moscovita, el de la China, y el de las -Californias. Pues, si yo tuviesse la dicha de lograr, que todos los -hombres la tomassen debaxo de su proteccion, á quien havia de temer? -Hágome cargo de que esta fortuna es mas para pretendida, que para -esperada. - -Pero, Señor, valga lo que valiere, yo á ella me acojo; de V. me amparo; -en solo V. solicito el patrocinio. Bien puede ser que la Obrilla no le -merezca; pero no lo desmerece la intencion. Soy con el mas profundo -respeto, - - PODEROSÍSSIMO SEÑOR, - - Vuestra mas mínima parte, - - =Don Francisco Lobon de Salazar=. - - - - -ÍNDICE. - - - Pág. - - Advertencia preliminar. V - - Al público. XIX - - - LIBRO PRIMERO. - - Cap. I. Patria, nacimiento, y primera educacion de Fray Gerundio. 1 - - Cap. II. En que, sin acabar lo que prometió el primero, se trata - de otra cosa. 6 - - Cap. III. Donde se prosigue lo que prometió el primero. 10 - - Cap. IV. Acábase lo prometido. 13 - - Cap. V. De los disparates que aprendió en la Escuela de - Villaornate. 18 - - Cap. VI. En que se parte el Capítulo quinto, porque ya va largo. 24 - - Cap. VII. Estudia gramática con un Dómine, que, por lo que toca - al entendimiento, no se podia casar sin dispensacion con el - Cojo de Villaornate. 31 - - Cap. VIII. Sale Gerundio de la Escuela del Dómine, hecho un - horroroso Latino. 38 - - Cap. IX. En que se da razon del justo motivo, que tuvo nuestro - Gerundio para no salir todavía de la Gramática, como lo - prometió el Capítulo passado. 50 - - Cap. X. En que se trata de lo que el mismo dirá. 62 - - - LIBRO SEGUNDO. - - Cap. I. Concluído su Noviciado, passa á estudiar Artes. 71 - - Cap. II. Prosigue Fr. Gerundio estudiando su Philosophía, sin - entender palabra de ella. 80 - - Cap. III. Del grave y docto razonamiento, que un Padre - Ex-Provincial de la Orden hizo al Predicador mayor de la - Casa, donde estudiaba las Artes nuestro Fr. Gerundio. 89 - - Cap. IV. De la burla que hizo el Predicador mayor del - razonamiento del Ex-Provincial, y de lo que passó despues - con Fray Gerundio. 98 - - Cap. V. De una conversacion muy provechosa, que un Beneficiado - del Lugar tuvo con Fray Gerundio, si este huviera sabido - aprovecharse de ella. 109 - - Cap. VI. En que se parte el Capítulo passado, porque ha crecido - mas de lo que se pensó, y se da cuenta de la conversacion - prometida. 117 - - Cap. VII. Cánsase de hablar el Beneficiado, saca la caja, toma - un polvo, estornuda, suénase, límpiase, y prosigue la - conversacion. 128 - - Cap. VIII. Predica Fray Gerundio el primer Sermon en el - Refectorio de su Convento; encaja en él una graciosíssima - Salutacion y dexa los Estudios. 144 - - Cap. IX. De los varios pareceres, que huvo en la Comunidad - acerca de la Salutacion y talentos de nuestro Fray Gerundio, - y de como prevaleció, en fin, el de que era menester hacerle - Predicador. 153 - - Cap. X. En que se trata de lo que verá el curioso Lector, si - le leyere. 166 - - - LIBRO TERCERO. - - Cap. I. De un Enredo de Barrabas, que hizo el mal Dimoño, para - acabar de rematar á Fray Gerundio. 179 - - Cap. II. Sálense á passear Fray Blas y Fray Gerundio, y de las - ridículas reglas para predicar, que le dió aquel con todos - sus cinco sentidos. 190 - - Cap. III. Lee el Maestro Prudencio el Sermon de Santa Orosia; - da con esta ocasion admirables instrucciones á Fray Gerundio, - pero se rompe inútilmente la cabeza. 201 - - Cap. IV. Entra el Granjero la Cena; interrúmpese la - conversacion, y se vuelve á continuar sobre-mesa. 216 - - Cap. V. Estrena Fray Gerundio el oficio de Predicador Sabatino - con una Plática de Disciplinantes. 225 - - Cap. VI. Donde se refiere la variedad de los juicios humanos, - y se confirma con el exemplo de nuestro famoso Predicador - Sabatino, que no hay fatuidad, que no tenga sus protectores. 236 - - - Notas al Tomo primero. 248 - - - - -LIBRO PRIMERO. - - - - -CAPITULO PRIMERO. - -Patria, nacimiento, y primera educacion de Fray Gerundio. - - -Campazas es un Lugar de que no hizo mencion Ptoloméo en sus Cartas -Geográphicas, porque verisímilmente no tuvo noticia de él, y es que se -fundó como mil y docientos años despues de la muerte de este insigne -Geógrapho, como consta de un instrumento antiguo, que se conserva en el -famoso Archivo de Cotanes. Su situacion es en la Provincia de Cámpos, -entre Poniente y Septentrion, mirando derechamente hácia este, por -aquella parte que se opone al Mediodía. No es Campazas ciertamente -de las Poblaciones mas nombradas, ni tampoco de las mas numerosas de -Castilla la Vieja, pero pudiera serlo; y no es culpa suya, que no -sea tan grande como Madrid, Paris, Londres, y Constantinopla, siendo -cosa averiguada, que por qualquiera de las quatro partes pudiera -extenderse hasta diez y doce leguas sin embarazo alguno. Y si, como -sus celebérrimos Fundadores (cuyo nombre no se sabe) se contentaron -con levantar en ella veinte ó treinta chozas, que llamaron Casas por -mal nombre, huvieran podido y huvieran querido edificar docientos mil -sumptuosos Palacios con sus torres y chapiteles, con plazas, fuentes, -obeliscos, y otros edificios públicos, sin duda seria hoy la mayor -Ciudad del mundo. Bien sé lo que dice cierto Crítico moderno, que esto -no pudiera ser, por quanto á una legua de distancia corre de Norte á -Poniente el Rio grande, y era preciso que por esta parte se cortasse -la poblacion. Pero sobre que era cosa muy fácil chupar con esponjas -toda el agua del Rio, como dice un Viagero Francés que se usa en el -Indostan, y en el gran Cayro; ó quando ménos se pudiera extraher con la -Máchina Pneumática todo el ayre, y cuerpecillos extraños que se mezclan -en el agua, y entónces apénas quedaria en todo el rio la bastante para -llenar una vinagera, como á cada passo lo experimentan con el Rhin -y con el Ródano los Philósophos modernos; qué inconveniente tendria -que corriesse el Rio grande por medio da la Ciudad de Campazas, -dividiéndola en dos mitades? No lo hace assí el Támesis con Londres, el -Moldava con Praga, el Spree con Berlin, el Elba con Dresde, y el Tíber -con Roma, sin que por esto pierdan nada estas Ciudades? Pero al fin los -ilustres Fundadores de Campazas no se quisieron meter en estos dibujos, -y por las razones, que ellos se sabrian, se contentaron con levantar -en aquel sitio como hasta unas treinta chozas (segun la opinion que se -tiene por mas cierta) con sus cobertizos ó techumbres de paja, á modo -de cucuruchos, _que hacen un punto de vista el mas delicioso del mundo_. - -2. Sobre la etymología de Campazas hay grande variedad en los Autores. -Algunos quieren que en lo antiguo se llamasse _Campazos_, para denotar -los grandes campos de que está rodeado el Lugar, que verisímilmente -dieron nombre á toda la Provincia de Cámpos, cuya punta occidental -comienza por aquella parte; y á esta opinion se arriman Anton Borrego, -Blas Chamarro, Domingo Ovejero, y Pasqual Cebollon, diligentes -investigadores de las cosas de esta Provincia. Otros son de sentir, que -se llamó, y hoy se debiera llamar _Capazas_, por haverse dado principio -en él al uso de las Capas grandes, que, en lugar de mantellinas, -usaban, hasta muy entrado este siglo, las mugeres de Cámpos, llamadas -por otro nombre _las Tias_, poniendo sobre la cabeza el cuello ó la -buelta de la capa, cortada en quadro y colgando hasta la mitad de -la saya de frechilla, que era la gala recia en el dia del Corpus, y -de San Roque, ó quando el Tio de la casa servia alguna Mayordomía. -De este parecer son César Capi-Sucio, Hugo Capet, Daniel Caporal, y -no se desvía mucho de él Julio Caponi. Pero como quiera que esto de -etymologías, por lo comun, es erudicion _ad libitum_, y que en las bien -fundadas de San Isidoro no se hace mencion de la de Campazas, dexamos -al curioso Lector, que siga la que mejor le pareciere; pues la verdad -de la historia no nos permite á nosotros tomar partido en lo que no -está bien averiguado. - -3. En Campazas, pues (que assí le llamaremos, conformándonos con el -estilo de los mejores Historiadores, que en materia de nombres de -Lugares usan de los modernos, despues de haver apuntado los antiguos:) -en Campazas havia, á mediado del siglo passado, un Labrador, que -llamaban el Rico del Lugar; porque tenia dos pares de bueyes de -labranza, una yegua torda, dos carros, un pollino rucio, zancudo, de -pujanza, y andador, para ir á los Mercados, un hato de ovejas, la mitad -parideras, y la otra mitad machorras, y se distinguia su casa entre -todas las del Lugar, en ser la única, que tenia tejas. Entrábase á ella -por un gran corralon flanqueado de cobertizos, que llaman _Tenadas_ -los Naturales; y ántes de la primera puerta interior, se elevaba -otro cobertizo en figura de pestaña horizontal, muy jalbegueado de -cal, con sus chafarrinadas á trechos de almagre, á manera de faldon -de disciplinante en dia de Juéves Santo. El zaguan ó portal interior -estaba bernizado con el mismo jalbegue, á excepcion de las ráfagas -de almagre, y todos los Sabados se tenia cuidado de lavarle la cara -con un baño de aguacal. En la pared del portal, que hacia frente á -la puerta, havia una especie de aparador, ó estante, que se llamaba -_Basar_ en el Vocabulario del País, donde se presentaba desde luego á -los que entraban toda la vajilla de la casa: doce platos, otras tantas -escudillas, tres fuentes grandes, todas de Talabera de la Reyna, y en -medio dos jarras de vidrio con sus cenefas azules ázia el brocal, y sus -asas á picos, ó á dentellones como crestas de gallo. A los dos lados -del basar se levantaban desde el suelo, con proporcionada elevacion, -dos poyos de tierra, almagreados por el pié, y caleados por el plano, -sobre cada uno de los quales se havian abierto quatro á manera de -hornillos, para assentar otros tantos cántaros de barro, quatro de agua -zarca para beber, y los otros quatro de agua del Rio, para los demas -menesteres de la casa. - -4. Azia la mano derecha del zaguan, como entramos por la puerta del -Corral, estaba la Sala principal, que tendria sus buenas quatro varas -en quadro, con su alcoba de dos y media. Eran los muebles de la Sala -seis quadros de los mas primorosos y mas finos de la famosa calle de -Santiago de Valladolid, que representaban un San Jorge, una Santa -Bárbara, un Santiago á cavallo, un San Roque, una nuestra Señora del -Cármen, y un San Antonio abad con su cochinillo al canto. Havia un -bufete con su sobremesa de jerga listoneada á fluecos, un banco de -Alamo, dos sillas de tixera, á la usanza antigua, como las de ceremonia -del Colegio Viejo de Salamanca; otra, que al parecer havia sido de -baqueta, como las que se usan ahora, pero solo tenia el respaldar, y -en el assiento no havia mas que la armazon; una arca grande, y junto á -ella un cofre sin pelo y sin cerradura. A la entrada de la alcoba se -dexaba ver una cortina de gasa con sus listas de encajes, de á seis -maravedís la vara, cuya cenefa estaba toda quajada de escapularios[9] -con cintas coloradas, y Santas Theresas de barro, en sus urnicas de -carton, cubiertas de seda floxa, todo distribuido y colocado con mucha -gracia. Y es, que _el Rico de Campazas_ era Hermano[10] de muchas -Religiones, cuyas Cartas de Hermandad tenia pegadas en la pared, unas -con hostia, y otras con pan mazcado, entre quadro y quadro de los de -la calle de Santiago; y quando se hospedaban en su casa algunos Padres -graves, ú otros Frayles que havian sido Confessores de Monjas, dexaban -unos á la tia Catuja (assí se llamaba la muger del Rico), y los mas -á su hija Petrona, que era una moza rolliza, y de no desgraciado -parecer, aquellas piadosas alhajuelas en reconocimiento del hospedage, -encargando mucho la devocion, y ponderando las Indulgencias. - -5. Por mal de mis pecados se me havia olvidado el mueble mas estimado -que se registraba en la Sala. Eran unas Conclusiones de tafetan -carmesí de cierto Acto, que havia defendido en el Colegio de San -Gregorio de Valladolid un hermano del Rico de Campazas, que, haviendo -sido primero Colegial del insigne Colegio de San Froylan de Leon, el -qual tiene hermandad con muchos Colegios Menores de Salamanca, fué -despues Porcionista de San Gregorio; llegó á ser Gymnasiarca, puesto -importante, que mereció por sus puños; obtuvo por oposicion el Curato -de Ajos y Cebollas en el Obispado de Avila, y murió en la flor de su -edad, consultado ya en primera letra para el del Berraco. En memoria de -este doctíssimo Varon, ornamento de la Familia, se conservaban aquellas -Conclusiones en un marco de pino, dado con tinta de Imprenta; y era -tradicion en la Casa, que haviendo intentado dedicarlas primero á un -Obispo, despues á un Título, y despues á un Oydor, todos se escusaron, -porque les olió á petardo; con que desesperado el Gymnasiarca (la tia -Catuja le llamaba siempre _el Heresiarca_), se las dedicó al Santo -Christo de Villaquexida, haciéndole el gasto de la impression un Tio -suyo, Comissario del Santo Oficio. - -6. Su hermano el Rico de Campazas, que havia sido Estudiante en -Villagarcía, y havia llegado hasta Medianos, siendo el primero del -banco de abajo, como se entra por la puerta, sabia de memoria la -Dedicatoria, que tenia prevenida para qualquiera de los tres Mecénas, -que se la huviera aceptado, porque el Gymnasiarca se la havia enviado -de Valladolid, assegurándole, que era obra de cierto Frayle mozo, -de estos que se llaman _Padres Colegiales_,[11] el qual trataba en -Dedicatorias, Arengas, y Quodlibetos, por ser uno de los Latinos mas -deshechos, mas encrespados, y mas retumbantes, que hasta entónces -se havian conocido, y que havia ganado muchíssimo dinero, tabaco, -pañuelos, y chocolate en este género de trato; _porque al fin_ (decia -en su Carta el Gymnasiarca) _el Latin de este Frayle es una borrachera, -y sus altisonantes frases son una Babylonia_. Con efecto, apénas leyó -el Rico de Campazas la Dedicatoria, quando se hizo cruces, pasmado de -aquella estupendíssima elegancia, y desde luego se resolvió á tomarla -de memoria, como lo consiguió al cabo de tres años, retirándose todos -los dias detras de la Iglesia, que está fuera del Lugar, por espacio -de quatro horas: y quando la huvo bien decorado, aturrullaba á los -Curas del contorno, que concurrian á la fiesta del Patrono, y tambien -á los que iban á la Romería de Villaquexida, unas veces encajándosela -toda, y otras salpicando con trozos de ella la comida en la mesa -de los Mayordomos. Y como el socarron del Rico á ninguno declaraba -de quien era la obra, todos la tenian por suya, con lo qual entre -los Curas del Rio grande para acá, y aun entre todos los del Páramo -passaba por el Gramático mas horroroso, que havia salido jamas de -Villagarcía: tanto, que algunos se adelantaban á decir, sabia mas -Latin que el mismo Taranilla, aquel famoso _Dómine_, que atolondró á -toda la tierra de Cámpos con su Latin crespo y enrebesado, como v. gr. -aquella famosa Carta con que examinaba á sus discípulos, que comenzaba -assí: _Palentiam mea si quis_; que unos construían, _si alguno mea á -Palencia_; y por quanto esto no sonaba bien, y parecia mala crianza, -con peligro de que se alborotassen los de la Puebla, y no era verisímil -que el Dómine Taranilla, hombre por otra parte modesto, circunspecto, -y grande azotador, hablasse con poco decoro de una Ciudad, por tantos -títulos tan respetable, otros discípulos suyos lo construían de este -modo: _Si quis mea_, chico mio, suple _fuge_, huye, _Palentiam_, de -Palencia. A todos estos los azotaba irremissiblemente el _impitoyable_ -Taranilla; porque los primeros perdian el respeto á la Ciudad, y los -segundos le empullaban á él; sobre que unos y otros le suponian capaz -de hacer un Latin, que, segun su construccion, estaria atestado de -solecismos. Hasta que finalmente, despues de haver enviado al rincon -á todo el General, porque ninguno daba con el recóndito sentido de -la enfática cláusula, el Dómine, sacando la caja, dando encima de -ella dos golpecillos, tomando un polvo á pausas, sorbido con mucha -fuerza, arqueando las cejas, ahuecando la voz, y hablando gangoso, -reposadamente la construía de esta manera: _mea_, ve; _si quis_, si -puedes; _Palentiam_ á Palencia. Los muchachos se quedaban atónitos, -mirándose los unos á los otros, pasmados de la profunda sabiduría de -su Dómine; porque, aunque es verdad, que, echada bien la cuenta, havia -en su construccion, mitad por mitad, tantos disparates como palabras; -puesto que ni _meo meas_ significa como quiera _ir_, sino _ir por -rodéos, por gyros y serpenteando_; ni _queo quis_ significa _poder_ -como quiera, sino _poder con dificultad_; pero los pobres niños no -entendian estos primores; ni el penetrar la propiedad de los varios -significados, que corresponden á los verbos y á los nombres que parecen -synónymos, y no lo son, es para Gramáticos de primera tonsura, ni para -Preceptores de la lengua. - -7. Ya se ve, como los Curas del Páramo no estaban muy enterados de -estas menudencias, tenian á Taranilla por el Ciceron de su siglo, -y como oían relatar al Rico de Campazas la retumbante y sonora -Dedicatoria, le ponian dos codos mas alto que al mismo Taranilla. Y por -quanto la mayor parte de los Historiadores, que dexaron escritas á la -posteridad las cosas de nuestro Fray Gerundio, convienen en que la tal -Dedicatoria tuvo gran parte en la formacion de su exquisito y delicado -gusto, no será fuera de propósito ponerla luego en este lugar, primero -en Latin, y despues fielmente traducida en Castellano, para que en el -discurso de esta verdadera Historia, y con el calor de la narracion, no -se nos olvide. - - - - -CAPITULO II. - -En que, sin acabar lo que prometió el primero, se trata de otra cosa. - - -Decia, pues, assí la recóndita, abstrusa, y endiablada Dedicatoria, -dexando á un lado los Títulos, que no tuvo por bien trasladar el -Gymnasiarca. - -2. _Hactenus me intra vurgam animi litescentis inipitum, tua heretudo -instar mihi luminis extimandea denormam redubiare compellet sed -antistar gerras meas anitas diributa et posartitum Nasonem quasi -agredula: quibusdam lacunis Baburrum stridorem averrucandus oblatero. -Vos etiam viri optimi: ne mihi in anginam vestræ hispiditatis -arnanticataclum carmen irreptet. Ad rabem meam magicopertit: cicuresque -conspicite ut alimones meis carnatoriis, quam censiones extetis. -Igitur conramo sensu meam returem quamvis vasculam Pieridem actutum -de vobis lamponam comtulam spero. Adjuta namque cupedia præsumentis, -jam non exippitandum sibi esse conjectat. Ergo benepedamus me hac -pudori, citimum colucari censete. Quam si hac nec treperat exiterint -nec fracebunt quæ halucinari, vel ut vovinator adactus sum voti vobis -damiumusque ad exodium vitulanti is cohacmentem. Quis enim mesonibium -et non murgissonem fabula autamabit quam Mentorem exfaballibit -altibuans, unde favorem exfebruate, fellibrem ut applaudam armoniæ -tensore a me velut ambrone collectam adoreos veritatis instruppas._ - -3. Esta es la famosa Dedicatoria que el Gymnasiarca de San Gregorio, -Cura de Ajos y Cebollas, electo del Berraco, envió desde Valladolid -á su hermano el Rico de Campazas: la qual, despues de haver corrido -por las mas célebres Universidades de España con el aplauso que se -merecia, passó los Pyrinéos, penetró á Francia, donde fué recibida -con tanta estimacion, que se conserva impresa una puntual, exacta, y -menudíssima noticia genealógica de todas las manos por donde corrió el -manuscrito, con los pelos y señales de los sugetos que le tuvieron, -hasta que llegó á las del maldito Addicionador de la _Menagiana_, que -la estampó en el primer Tomo de los quatro, que echó á perder con -sus impertinentíssimas Notas, Scholios, y Añadiduras. Dice, pues, -este Scholiador de mis pecados, que el primer manuscrito que se sepa -huviesse llegado á Francia, paró en poder de Juan Lacurna, el qual era -hombre hábil y Baylío de Arnai-Del-Duque; que despues passó al docto -Saumaise, y de este le heredó su hijo primogénito Claudio Saumaise, el -qual murió en Beaune á los 34 años de su edad, el dia 18 de Abril de -1661: que por muerte de Claudio paró en la Bibliotheca de Juan Bautista -Lantin, Consejero, el qual y otro Consejero llamado Philiberto de la -Mare fueron Legatarios por mitad de los manuscritos de Saumaise, y que -de Juan Bautista Lantin le heredó su hijo el Señor Lantin, Consejero de -Dijon. - -4. Todo está muy bien, con puntualidad, con menudencia, y con -exactitud; porque claro está, que iba á perder mucho la República de -las Letras, si no se supiera con toda individualidad, por qué manos, de -Padres á hijos, havia passado un manuscrito tan importante; y, si todos -los Investigadores huvieran sido tan diligentes y tan menudos como -este doctíssimo y exactíssimo Addicionador, no huviera ahora tantas -disputas, repiquetes y contiendas entre nuestros Críticos, sobre quien -fué el verdadero Autor _de la Pulga_ del Licenciado Burguillos, que -unos atribuyen á Lope de Vega, y otros á un Frayle, engañados sin duda -porque en el manuscrito, sobre el qual se hizo la primera impression en -Sevilla, se leían al fin de él estas letras: Fr. L. d. V. entendiendo -que el _Frey_ era _Fray_, cosas entre sí muy distintas y diversas, como -lo saben hasta los niños Malabares.[12] Ni en Inglaterra se huvieran -dado las batallas campales, que se dieron á principio de este Siglo -entre dos sabios Antiquarios de la Universidad de Oxford, sobre _el -orígen de las Espuelas, y la primitiva invencion de las Alforjas_, -fundándose uno y otro en dos manuscritos, que se hallaban en la -Bibliotheca de la misma Universidad, pero sin saberse en qué tiempo ni -por quien se havian introducido en ella, que era el punto decisivo para -resolver la question. - -5. Pero si al Addicionador de la Menagiana se le deben gracias por -esta parte, no se las daré yo, porque con su Chronología sobre el -manuscrito de la Dedicatoria me mete en un embrollo histórico, del qual -no sé como me he de desenvolver, sin cometer un _anachronismo_, voz -Griega y sonorosa, que significa contradiccion en el cómputo de los -tiempos. Dice Monsiur el Addicionador, que Claudio Saumaise murió el -año de 1661, y que, quando llegó á él el manuscrito de la Dedicatoria, -ya havia passado por otras dos manos, conviene á saber, por las de su -padre el docto Saumaise, y por las del Baylío Juan Lacurna; y es mucho -de notar, que no dice que passó de mano en mano, como suele passar la -Gaceta y el Pronóstico de Torres, sino que da bastantemente á entender, -que fué por via de herencia, y no de donacion _inter vivos_. Esto -supuesto, parece claro como el agua, que ya por los años de 1600 se -tenia noticia en Francia de la tal Dedicatoria, no siendo mucho dar -sesenta años al Señor Lacurna, y veinte ó treinta á Saumaise; porque, -aunque se pudiera decir, que ambos eran de una misma edad, no parece -verisímil, que un particular, por doctíssimo que fuesse, viviesse tanto -como un Baylío; pues bien que esto de Baylío en Francia signifique poco -mas que acá un Alcalde Gorrilla, pero al fin para lo de Dios el Baylío -de Arnai era tan Baylío como el de Lora. Y haviendo dicho nosotros al -principio de esta verdaderíssima Historia, ó por lo ménos haviéndolo -dado á entender, que la Dedicatoria la compuso un Padre Colegial, que -estudiaba en Valladolid, quando ya estaba muy entrado en dias el Siglo -passado, puesto que hasta la mitad de él no hacen mencion del Rico de -Campazas los Anales de esta possibilíssima Ciudad, y que se la envió su -hermano el Gymnasiarca; como era possible que se tuviesse noticia de -ella en Francia por los años de 1600? - -6. Para salir de esta intrincada dificultad, no hay otra callejuela -sino decir, que el Padre Colegial leeria esta estupendíssima pieza -en algun librete Francés, y despues se la embocaría al boníssimo del -Gymnasiarca como si fuera obra suya, porque de estas travesuras á cada -passo vemos muchas aun en el Siglo que corre, en el qual no pocos de -estos, que se llaman Autores, y que tienen cara de hombres de bien, -averiguada despues su vida y milagros, se halla ser unos raterillos -literarios, que, hurtando de aquí y de allí, salen de la noche para -la mañana en la Gaceta con los campanudos dictados de Mathemáticos, -Philológicos, Phýsicos, Eléctricos, Proto-Críticos, Anti-Systemáticos, -quando, todo bien considerado, no son en la realidad mas que unos -verdaderos Panto-mímicos. - -7. Mas, dexando este punto indeciso, lo que en Dios y en conciencia no -se puede perdonar al impertinentíssimo Addicionador, es la injusta y -desapiadada crítica que hace de la susodicha Dedicatoria, tratándola de -la cosa mas perversa, mas ridícula, y mas extravagante, que se puede -imaginar; y añadiendo, que el lenguage, aunque parece suena á Latin, es -de una latinidad monstruosa, bárbara, y salvage. Pero con licencia de -su mala condicion, yo le digo claritamente y en sus barbas, que no sabe -qual es su Latin derecho, y que se conoce que en su vida ha saludado -los Christus de la verdadera Latinidad; pues le hago saber, que ni -Ciceron, ni Quintiliano, ni Tito-Livio, ni Salustio hicieron jamas -cosa semejante, ni fueron capaces de hacerla. Y á lo otro, que añade -con mucha socarronería, de que, aunque en la cultíssima Dedicatoria -se hallan algunas palabras latinas que se encuentran en las Glosas -de Isidoro, y de Pápias, y en la Coleccion de du Cange, pero que se -engaña mucho, ó no se ha de encontrar ingenio tan hábil en el mundo, -que al todo de ella le dé verdadero y genuino sentido; yo le digo, -que para que vea con efecto lo mucho, que se engaña, el mismo Padre -Colegial, que dió al Gymnasiarca la Dedicatoria en Latin, ora fuesse -composicion suya, ora agena, se la dió tambien vertida en Castellano -flúido, corriente, natural, claro, perspicuo, como se ve en una Copia -authéntica, que se encontró en el Libro donde el Rico de Campazas iba -asentando por rayas la soldada de los Criados, y los pellejos de Ovejas -que iba trahiendo el Pastor. La version, pues, de dicha Dedicatoria -decia assí, ni mas ni ménos. - -8. «Hasta aquí la excelsa ingratitud de tu soberanía ha obscurecido -en el ánimo, á manera de claríssimo esplendor, las apagadas antorchas -del mas sonoro clarin, con ecos luminosos, á impulsos balbucientes de -la furibunda fama. Pero, quando examino el rosicler de los despojos -al terso bruñir del Emisferio en el blando oroscopo, del argentado -catre, que, elevado á la region de la techumbre, inspira oráculos al -acierto en bóbedas de crystal; ni lo ayroso admite mas competencias, -ni en lo heróyco caben mas eloquentes dissonancias. Temerario arrojo -seria escalar con pompa fúnebre hasta el golfo insondable, donde -campéa, qual vivorezno animado, el piélago de tu hermosura; porque -hay systemas tan atrevidos, que á guisa de emblemáticos furores, -esterilizan á trechos toda su ossadía al escrutinio; mas no por esso -el piadoso Enéas agotó sus caudales al Ródano, cubierta la arrogante -faz con el crespo, falaz, y alhagueño manto: que, si el jazmin sostiene -pyrámides á los lisongeros Pezes, tambien el chopo franquéa espumoso -lecho á las odoríferas Naves; ni es tan crítico el enojo del carrasco, -que no destile rayo á rayo todo el alambique del aprisco. Mentor en -cabilaciones de Sol, pudo esgrimir orgullosas sinrazones de fanal; -pero tambien experimentó á golpes del desengaño desagravios incautos -del alevoso zeño; quando la agigantada nobleza de tu Regia exactitud -embota las puntas al azero de alentada Magestad. Admite, pues, este -literario desden, elegante tributo de soporífero afan; y, si extiendes -los aplausos de tu harmonía á los hirsutos cambrones, no puede ménos -de penetrar tu coleto la fragrancia de la verdad, hasta calarse á -las tripas, ó hasta aniquilar con dichosa fortuna los estrupros: _Ut -aplaudam armoniæ temsore a me velut ambrone collectam adoreos veritatis -instruppas_.» - - - - -CAPITULO III. - -Donde se prosigue lo que prometió el primero. - - -Este tal Rico de Campazas, hermano del Gymnasiarca, se llamaba Anton -Zotes, familia arraygada en Cámpos, pero extendida por todo el mundo, -y tan fecundamente propagada, que no se hallará en todo el Reyno -Provincia, Ciudad, Villa, Aldéa, ni aun Alquería, donde no hiervan los -Zotes, como garbanzos en olla de potage. Era Anton Zotes, como ya se ha -dicho, un Labrador de una mediana passada; hombre de machorra, cecina, -y pan mediado los dias ordinarios, con cebolla ó puerro por postre; -baca y chorizo los dias de fiesta; su torrezno corriente por almuerzo y -cena, aunque esta tal vez era un salpicon de baca; despensa ó agua-pié -su bebida usual, ménos quando tenia en casa algun Frayle, especialmente -si era Prelado, Lector, ó algun gran supuesto en la Orden, que entónces -se sacaba á la mesa vino de Villamañan, ó del Páramo. El genio -bondadoso en la corteza, pero en el fondo un si es no es suspicaz, -envidioso, interessado, y cuentero: en fin legítimo _bonus vir de -Campis_. Su estatura mediana, pero fornido y repolludo; cabeza grande y -redonda, frente estrecha, ojos pequeños, desiguales, y algo taymados; -guedejas rabi-cortas, á la usanza del Páramo, y no consistoriales, como -las de los Sexmeros del Campo de Salamanca: pestorejo, se supone, á la -Geronymiana, rechoncho, colorado, y con pliegues. Este era el hombre -interior y exterior del Tio Anton Zotes, el qual, aunque havia llegado -hasta el banco de abaxo de Medianos con ánimo de ordenarse, porque -dicen que le venia una Capellanía de sangre, en muriendo un Tio suyo, -Arcipreste de Villaornate; pero al fin le puso pleyto una moza del -Lugar, y se vió precisado á ir por la Iglesia, mas no al Choro, ni al -Altar, sino al santo Matrimonio. El caso passó de esta manera. - -2. Hallábase estudiando en Villagarcía, y ya Medianista, como se ha -dicho, á los veinte y cinco años de su edad. Llegaron _los quince -dias_, que assí se llaman las Vacaciones, que hay en la Semana Santa, -y en la de Pasqua, y fuése á su Lugar, como es uso y costumbre en -todos los Estudiantes de la redonda. El diablo, que no duerme, le -tentó á que se vistiesse de Penitente el Juéves Santo; y es, que como -el Estudiantico ya era un poco espigado, adulto, y barbicubierto, -miraba con buenos ojos á una mozuela vecina suya, desde que havian -andado juntos á la Escuela del Sacristan, y, para cortejarla mas, le -pareció cosa precisa salir de disciplinante; porque es de saber, que -este es uno de los cortejos, de que se pagan mas todas las mozas de -Cámpos, donde ya es observacion muy antigua, que las mas de las bodas -se fraguan el Juéves Santo, el dia de la Cruz de Mayo, y las tardes que -hay bayle, haviendo algunas tan devotas y tan compungidas, que se pagan -mas de la pelotilla y del ramal, que de la castañuela. Y á la verdad, -mirada la cosa con ojos serenos, y sin passion, un disciplinante con -su cucurucho de á cinco quartas, derecho, almidonado, y pyramidal; su -capillo á moco de pabo, con caída en punta hasta la mitad del pecho; -pues qué si tiene ojeras á pespunte, rasgadas con mucha gracia? con su -almilla blanca de lienzo casero, pero aplanchada, ajustada, y atacada, -hasta poner en prensa el pecho y el talle: dos grandes trozos de carne -momia, maciza, y elevada, que se assoman por las dos troneras rasgadas -en las espaldas, divididas entre sí por una tira de lienzo, que corre -de alto á baxo entre una y otra, que como están cortadas en figura -oval, á manera de quartos traseros de calzon, no parece sino que las -nalgas se han subido á las costillas, especialmente en los que son -rechochos y carnosos; sus enaguas, ó su faldon campanudo, pomposo, y -entre-plegado. Añádase á todo esto, que los disciplinantes macarenos -y majos suelen llevar sus zapatillas blancas, con cabos negros, se -entiende quando son disciplinantes de devocion, y no de Cofradía, -porque á estos no se les permiten zapatos, salvo á los Penitentes de -luz, que son los jubilados de la Orden. Considérese despues, que este -tal disciplinante, que vamos pintando, saca su pelotilla de cera, -salpicada de puntas de vidrio, y pendiente de una cuerda de cáñamo -empegada para mayor seguridad; que la mide hasta el codo con gravedad -y con mesura; que toma con la mano izquierda la punta del moco del -capillo; que apoya el codo derecho sobre el híjar del mismo lado (ménos -que sea zurdo nuestro disciplinante, porque entónces es cosa muy -necessaria advertir, que todas estas posturas se hacen al contrario); -que sin mover el codo, y jugando únicamente la mitad del brazo derecho, -comienza á sacudirse con la pelotilla ázia uno y otro lado, sabiendo -con cierta ciencia, que de esta manera ha de venir á dar en el punto -céntrico de las dos carnosidades espaldares, por reglas inconcusas -de Anatomía, que dexó escritas un Cirujano de Villamayor, mancebo, -y aprendiz que fué de otro de Villarramiel. Contémplese finalmente -como empieza á brotar la sangre, que en algunos, si no es en los mas, -parecen las dos espaldas dos manantiales de pez, que brotan leche de -empegar botas: como va salpicando las enaguas, se distribuye en canales -por el faldon, como le humedece, como le empapa, hasta entraparse -en los pernejones del pobre disciplinante. Y dígame con serenidad -el mas apassionado contra las glorias de Cámpos, si hay en el mundo -espectáculo mas galan, ni mas ayroso? si puede haver resistencia para -este hechizo, y si no tienen buen gusto las mozanconas, que se van tras -los Penitentes, como los muchachos tras los Gigantones y la Tarasca el -dia del Corpus? - -3. No se le ocultaba al bellaco de Anton esta inclinacion de las mozas -de su Tierra, y assí salió de disciplinante el Juéves Santo, como ya -llevamos dicho. A la legua le conoció Catanla Rebollo (que este era el -nombre de la doncella su vecina, y su condiscípula de Escuela); porque, -ademas de que en toda la procession no havia otro caperuz tan chusco, -ni tan empinado, llevaba por contraseña una cinta negra, que ella misma -le havia dado al despedirse por San Lucas para ir á Villagarcía. No le -quitaba ojo en toda la procession; y él, que lo conocia muy bien, tenia -gran cuidado de cruzar de quando en quando los brazos, encorbar un poco -el cuerpo, y apretar las espaldas, para que exprimiessen la sangre, -haciendo de camino un par de arrumacos con el caperuz, que es uno de -los passos tiernos á que están mas atentas las donzellas casaderas; y -el patan que le supiere hacer con mayor gracia, tendrá mozas á escoger, -aunque por otra parte no sea el mayor jugador de la calva, ó del -morrillo, que hayga el Lugar. Al fin, como Anton se desangraba tanto, -llegó el caso de que uno de los Mayordomos de la Cruz, que gobernaba la -procession, le dixesse que se fuesse á curar. Catanla se fué tras él, -y como vecina se entró en su casa, donde ya estaba prevenido el vino -con romero, sal, y estopas, que es todo el aparato de estas curaciones. -Estrujáronle muy bien las espaldas, por si acaso havia quedado en ellas -algun vidrio de la pelotilla; laváronselas, aplicáronle la estopada, -vistióse, embozóse en su capa parda, y los demas se fueron á ver la -procession, ménos Catanla, que dixo estaba cansada, y se quedó á darle -conversacion. Lo que passó entre los dos no se sabe: solo consta de -los Anales de aquel tiempo, que, vuelto Anton á Villagarcía, comenzó á -correr un run run malicioso por el Lugar; que sus padres quisieron se -ordenasse á título de la Capellanía; que él, por debaxo de cuerda, hizo -que la moza le pusiesse impedimento; que al fin y postre se casaron; y -que, para que se vea el poco temor de Dios y la mucha malicia con que -havian corrido aquellas voces por el Pueblo, la buena de la Catanla no -parió hasta el tiempo legal y competente. - - - - -CAPITULO IV. - -Acábase lo prometido. - - -Parió, pues, la Tia Catuja un niño como unas flores, y fué su Padrino -el Licenciado Quixano de Perote, un Capellan del mismo Campazas, que en -otro tiempo havia querido casarse con su madre, y se dexó por haverse -hallado, que eran parientes en grado prohibido. Empeñóse el Padrino en -que se havia de llamar Perote, en memoria ó en alusion á su apellido; -porque, aunque no havia este nombre en el Kalendario, tampoco havia el -de Lain, Nuño, Tristan, Tello, ni Peranzules, y constaba que los havian -tenido hombres de gran pro, y de mucha cuenta. Esto decia el Licenciado -Quixano, alegando las Historias de Castilla; pero como Anton Zotes no -las havia leído, no le hacian mucha fuerza, hasta que se le ofreció -decirle, que tampoco estaban en el Kalendario los nombres de Oliveros, -Roldan, Florismarte, ni el de Turpin, y que esto no embargante no le -havia estorvado esso para ser Arzobispo. «Vaya que soy un asno, dixo -entónces el Tio Anton, pues no tengo leído otra cosa»; y es, que era -muy versado en la Historia de los Doce Pares, la que sabía tan de -memoria como la Dedicatoria del Gymnasiarca. «Llámese Perote, y no -se hable mas en la materia». Pero el Cura del Lugar, que se hallaba -presente, reparó en que _Perote Zotes_ no sonaba bien, añadiendo, no -sin alguna socarronería, que _Zote_ era consonante de _Perote_, y que -él havia leído, no se acordaba donde, que esto se debia evitar mucho -quando se hablaba en prosa. «No gaste usted tanta, señor Cura, replicó -el padre del niño, que tampoco suena bien Sancho Ravancho, Alberto -Retuerto, Geromo Palomo, Antonio Bolonio, y no vemos ni oímos otra cosa -en nuestra tierra. Fuera de que esso se remedia fácilmente con llamar -al niño Perote de Campazas, dándole por apellido el nombre de nuestro -Pueblo, como se usaba en lo antiguo con los hombres grandes, segun nos -informan las Historias mas verídicas;[13] y assí vemos hablar en ellas -de Oliveros de Castilla, de Amadis de Gaula, de Artus de Algarve, y -de Palmerin de Hircania, constándonos ciertamente, que estos no eran -sus verdaderos apellidos, sino los nombres de las Provincias ó Reynos, -donde nacieron aquellos grandes Cavalleros, que, por haverlas honrado -con sus hazañas, quisieron eternizar de esta manera la memoria de su -patria en la posteridad. Y esto no solamente lo usaron los que fueron -por las armas, sino tambien los que fueron por las letras, y dexaron -escritos algunos Libros famosos, como el Piscator de Sarrabal,[14] el -Dios Momo, la Carantamaula, el Lazarillo de Tormes, la Pícara Justina, -y otros muchos que tengo leídos, cuyos Autores, dexando el propio -apellido, tomaron el de los Lugares donde nacieron, para illustrarlos: -y á mí me da el corazon, que este niño ha de ser hombre de provecho, y -assí llámese por ahora Perotico de Campazas, hasta que con la edad y -con el tiempo le podamos llamar Perote á boca llena.» - -2. -- «No en mis dias, dixo la Tia Catanla. _Perote_ suena á cosa de -perol, y no ha de andar por ahí el hijo de mis entrañas, como andan los -peroles por la cocina.» -- «Punto en boca, señores, exclamó Anton Zotes -de repente. Ahora me incurre un estupendíssimo nombre, que enjamas se -empuso á nengun nacido, y se ha de impuner á mi chicote. _Gerundio_ se -ha de llamar, y no se ha de llamar de otra manera, aunque me lo pidiera -de rodillas el Padre Santo de Roma. Lo primero, y prencipal, porque -Gerundio es nombre sengular, y esso busco yo para m’ijo. Lo segundo, -porque m’acuerdo bien, que, quando estudiaba con los Theatinos de -Villagarcía, por un _Gerundio_ gané seis puntos para la vanda, y es mi -última y postrimera voluntad hacer enmortal en mi familia la memoria de -esta hazaña.» - -3. Hízose assí, ni mas ni ménos, y desde luego dió el niño grandes -señales de lo que havia de ser en adelante, porque ántes de dos años -ya llamaba _pueca_ á su madre con mucha gracia, y decia _no chero -querno_, tan claramente como si fuera una persona: de manera, que era -la diversion del Lugar, y todos decian que havia de ser la honra de -Campazas. Passando por allí un Frayle Lego, que estaba en opinion de -Santo, porque á todos trataba de _tú_, llamaba _bichos_ á las mugeres, -y á la Vírgen _la Borrega_, dixo que aquel niño havia de ser Frayle, -gran Letrado, y estupendo Predicador. El successo acreditó la verdad -de la profecía; porque en quanto á Frayle, lo fué tanto como el que -mas; lo de gran Letrado, si no se verificó en esto de tener muchas -letras, á lo ménos en quanto á ser gordas y abultadas las que tenia, se -verificó cumplidamente; y en lo de ser estupendo Predicador, no huvo -mas que desear, porque este fué el talento mas sobresaliente de nuestro -Gerundico, como se verá en el discurso de la Historia. - -4. Aún no sabía leer, ni escribir, y ya sabía predicar; porque, como -passaban por la casa de sus padres tantos Frayles, especialmente -Questeros, Verederos, Predicadores Sabatinos, y aquellos que en tiempo -de Quaresma y Adviento iban á predicar á los Mercados de los Lugares -circunvecinos; y estos, unas veces rogados por el Tio Anton Zotes, y -por su buena muger la Tia Catanla, otras (y eran las mas) sin esperar -á que se lo rogassen, sobre mesa sacaban sus papelones, y ni mas ni -ménos que si estuvieran en el púlpito, leían en tono alto, sonoro, -y concionatorio lo que llevaban prevenido; el niño Gerundio tenia -gran gusto en oírlos, y despues en remedarlos, tomando de memoria los -mayores disparates que los oía, que no parece sino que estos se le -quedaban mejor; y si por milagro los oía alguna cosa buena, no havia -forma de aprenderla. - -5. En cierta ocasion estuvo en su casa á la questa del mes de Agosto un -Padrecito de estos atusados, con su poco de copete en el frontispicio, -cuelli-erguido, barbi-rubio, de hábito limpio y plegado, zapato -chusco, calzon de ante, y gran cantador de jácaras á la guitarrilla, -del qual no se apartaba un punto nuestro Gerundico, porque le daba -confites. Tenia el buen Padre, mitad por mitad, tanto de presumido, -como de evaporado, y contaba, como estando él de Colegial en uno de -los Conventos de Salamanca, le havia enviado su Prelado á predicar un -Sermon de Animas á Cabrerizos, y que havian concurrido á oírle muchos -Colegiales Mayores, Graduados, y Cathedráticos de aquella Universidad, -por el crédito que havia cogido en ella con ocasion de graduarse -cierto Rector de un Colegio Menor, ya ordenado in Sacris, de quien era -pública voz y fama, que, despues de haver recibido el Sub-diaconato -subrepticiamente y á hurtadillas, havia estado un año en la Cárcel -Eclesiástica de su Tierra, por quanto tres doncellas honradas havian -presentado al Señor Provisor tres papeles con palabra de casamiento. -Esto se compuso lo mejor que se pudo; volvió á proseguir sus estudios á -Salamanca, porque era mozo de ingenio; quiso graduarse, y encomendó una -de las Arengas al tal Padrecito, que era paysano suyo, el qual comenzó -por aquello de _aprehenderunt septem mulieres virum unum_; encajó -despues lo de _filii tui de longe venient, et filiæ tuæ de latere -surgent_; y no se le quedó en el tintero el texto tan oportuno de -_generatio Rectorum benedicetur_. Y puesto que los textos y lugares de -la Sagrada Escritura en semejantes composiciones puramente rhetóricas -y profanas, son tan impertinentes y tan importunos, como las fábulas y -los versos de los Poetas antiguos, usados á pasto y con immoderacion, -lo son en los Sermones; no embargante tampoco, que el tal Frayle -incurrió boniticamente en la Excommunion, que el Sagrado Concilio de -Trento tiene fulminada contra los que abusan de la Sagrada Escritura -para liviandades, sátyras, chanzonetas, y chocarrerías: la tal Arenga -tuvo su aplauso á título de truanesca, y el susodicho Padre quedó -tildado por pieza. - -6. Pues como supieron que predicaba en Cabrerizos el Sermon de Animas, -concurrieron con efecto á oírle todos aquellos ociosos y desocupados de -Salamanca (háylos de todas clases y especies), que se huelgan á todo -lo que sale; y el buen Religioso quedó tan pagado de su Sermon, que -repetia muchas cláusulas de él en todas las casas de los Hermanos donde -se hospedaba. «Oygan ustedes, por vida suya, como comenzaba», dixo la -primera noche de sobremesa á Anton Zotes, á su muger, y al Cura del -Lugar, que havia concurrido al levantarse los manteles, para cortejar -al Frayle y brindar á la salud de su buena venida, como es uso en toda -buena crianza. - -7. «Fuego, fuego, fuego, que se quema la casa: _Domus mea, domus -orationis vocabitur_. Ea Sacristan, toca essas retumbantes campanas: -_In cymbalis bene sonantibus_. Assí lo hace; porque tocar á muerto -y tocar á fuego, es una misma cosa, como dixo el discreto Picinelo: -_Lazarus amicus noster dormit_. Agua, señores, agua, que se abrasa el -mundo: _Quis dabit capiti meo aquam?_ La Interlineal: _Qui erant in -hoc mundo_. Pagnino: _Et mundus eum non cognovit_. Pero qué veo? Ay, -Christianos, que se abrasan las Animas de los Fieles! _Fidelium animæ_, -y sirve de yesca á las voraces llamas derretida pez: _Requiescant in -pace, id est, in pice_, como expone Vatablo. Fuego de Dios! como quema! -_Ignis a Deo illatus_. Pero albricias, que ya baxa la Vírgen del Cármen -á librar á las que traxeron su devoto Escapulario: _Scapulis suis_. -Dice Christo, favor á la justicia: dice la Vírgen, válgame la gracia. -_Ave Maria._» - -8. Anton Zotes estaba pasmado; á la Tia Catanla se la caía la baba; el -Cura del Lugar, que se havia ordenado con Reverendas de Sede-vacante, y -entendia lo que rezaba como qualquiera Monja, le miraba como atónito, y -juró por los santos quatro Evangelios, que, aunque havia oído predicar -la Semana Santa de Campazas á los Predicadores Sabatinos mas famosos de -toda la redonda, ninguno le llegaba á la suela del zapato. No acababa -de ponderar aquel chiste de comenzar un Sermon de Animas con _fuego, -fuego, que se quema la casa_. Pues qué, el ingenioso pensamiento de -que lo mismo es tocar á muerto, que tocar á fuego? «Tenga usted, señor -Cura, le interrumpió el Padre, alargándole la caja para que tomasse -un polvo, que esso tiene mas alma de la que parece. Las almas de los -difuntos, ó están en la Gloria, ó están en el Infierno, ó están en -el Purgatorio: por las primeras no se toca, porque no han menester -sufragios; por las segundas tampoco, porque no las aprovechan; con que -solo se toca por las terceras, para que Dios las saque de aquellas -llamas; pues esso, y tocar á fuego, allá se va todo. Ahora prosiga -usted con su glossa, que me da mucho gusto, y se conoce que es hombre -que lo entiende; y no como cierto Padre Maestro de mi Religion, -que, aunque es hombre grave en la Orden, y le tienen por docto y de -entendimiento, me tiene ojeriza desde que le negué el voto en un -Capítulo del Convento para que fuesse Prelado, y me dixo, que el -Sermon era un hato de disparates, añadiendo, que eran delatables á la -Inquisicion.» - -9. -- «Todos somos hombres, replicó el Cura, y como de essas envidias -se ven en las Religiones. A fé, que acaso su Reverendíssima el tal -Padre Maestro en todos los dias de su vida daria con una cosa tan -oportuna como aquella de _agua, agua, que se quema la casa_, con ser -assí, que despues de haver tocado las campanas á fuego, se estaba -cayendo de su peso el pedir agua.» -- «Añada usted, le dixo el Padre -Colegial, que ahí se hace alusion al agua bendita, la qual, como -usted sabe, es uno de los sufragios mas provechosos para las benditas -Animas del Pulgatorio.» -- «Esso es claro, respondió el Cura, porque -el fuego se apaga con el agua, y assí se lo explico yo en la Missa á -mis Feligreses.» -- «Dende que se lo oí perdicar á su mercé (saltó la -Tia Catanla), tengo yo mucho cuidado de regar bien la sepultura de mi -madre, porque dizque cada gota de agua bendita, que cae sobre ella, -apaga una gota del fuego del Purgatorio.» -- «Lo que mas me admira, -continuó el Cura, es la propiedad de los textos, que no parece sino -que V. Paternidad los trahe en la manga; y quando habla de agua, luego -saca un texto, que habla de agua; quando de casa, de casa; y quando de -mundo, de mundo: todos tan claros, que los entenderá qualquiera, aunque -no haya estudiado latin.» -- «Esse es el chiste, respondió el Padre; -pero va que no sabe Vm. por qué traxe el texto de _Lazarus amicus -noster dormit_, quando dixe, que tocar á muerto y tocar á fuego, es una -misma cosa.» -- «Confiesso que no lo entendí, dixo el buen Cura; y que -aunque me sonó á despropósito, pero, como veo el grande ingenio de V. -Paternidad, lo atribuí á mi rudeza, y desde luego creí, que sin duda se -ocultaba algun mysterio.» -- «Y como que le hay, prosiguió el Frayle, -y si no, dígame Vm. quando Christo resucitó á Lázaro, no estaba este -muerto? Assí lo dice S. Agustin, Lyra, Cartagena, y otros muchos, y -no hay duda, que esta es la sentencia mas probable; porque, aunque el -texto dice que dormia, _dormit_, es porque la muerte se llama sueño, -como lo notó doctamente el Sapientíssimo Idiota. Pues ahora, haviendo -yo dicho _tocar á muerto_, venia de perlas poner delante un difunto. -Y por qué escogeria yo á Lázaro mas que á otro? Aquí está el chiste; -porque el Mayordomo de la Cofradía de las Animas de Cabrerizos se -llamaba Lázaro, y era grande amigo de nuestro Convento, al qual enviaba -de limosna todos los años un Cordero, y media cántara de Vino. Por esso -dixe, _Lazarus amicus noster_; que al oírlo el Alcalde, el Regidor, y -el Fiel de Fechos, que estaban delante del Púlpito, sentados en el -banco de la Señora Justicia, dieron muchas cabezadas, mirándose unos á -otros.» No pudo contenerse el Cura: levantóse del assiento, y, echando -al Padre los brazos al cuello, le dixo casi llorando de gozo: «Padre, -vuesa Paternidad es un demonio»; y añadió Catanla: «Benditas las -madres, que tales hijos paren!» - -10. A todo esto estaba muy atento el niño Gerundio, y no le quitaba -ojo al Religioso. Pero como la conversacion se iba alargando, y era -algo tarde, vínole el sueño, y comenzó á llorar. Acostóle su madre; y -á la mañana, como se havia quedado dormido con las especies que havia -oído al Padre, luego que dispertó, se puso de piés y en camisa sobre -la cama, y comenzó á predicar con mucha gracia el Sermon, que havia -oído por la noche, pero sin atar ni desatar, y repitiendo no mas que -aquellas palabras mas fáciles, que podia pronunciar su tiernecita -lengua, como _fuego_, _agua_, _Campanas_, _Saquistan_, _Tio Lázaro_, y -en lugar de Picinelo, Pagnino, y Vatablo, decia _pañuelo_, _pollino_, y -_buen nabo_, porque aún no tenia fuerza para pronunciar la _l_. Anton -Zotes y su muger quedaron aturdidos: diéronle mil besos, dispertaron -al Padre Colegial, llamaron al Cura, dixeron al niño, que repitiesse -el Sermon delante de ellos; y él lo hizo con tanto donayre y donosura, -que el Cura le dió un ochavo para avellanas, el Frayle seis chochos, su -madre un poco de turron de Villada, que havia trahido de una Romería; y -contando la buena de la Catanla la profecía del bendito Lego (assí le -llamaba ella), todos convinieron en que aquel niño havia de ser gran -Predicador, y que sin perder tiempo, era menester ponerle á la Escuela -de Villaornate, donde havia un Maestro muy famoso. - - - - -CAPITULO V. - -De los disparates que aprendió en la Escuela de Villaornate. - - -Eralo un Cojo, el qual, siendo de diez años, se havia quebrado una -pierna por ir á coger un nido. Havia sido discípulo en Leon de un -Maestro famoso, que de un rasgo hacia una pájara, de otro un pavellon, -y con una A ó con una M al principio de una Carta, cubria toda aquella -primera llana de garambaynas. Hacia Carteles, que dedicaba á grandes -personages, los quales por lo comun se los pagaban bien; y, aunque le -llamaban por esto el Maestro socaliñas, á él se le daba poco de los -murmuradores, y no por esso dexaba de hacer sus ridículos cortejos. -Sobre todo era eminente en dibujar aquellos Carteles, que llaman -de letras de humo, y con efecto pintaba un _Alabado_, que podia -arder en un candil. De este insigne Maestro fué discípulo el Cojo de -Villaornate; y era fama, que por lo ménos havia salido tan primoroso -garambaynista, como su mismo Maestro. - -2. Siendo cosa averiguada que los cojos por lo comun son ladinos -y avisados, este tal Cojo, de quien vamos hablando, no era lerdo, -aunque picaba un poco en presumido y en extravagante. Como salió tan -buen pendolista, desde luego hizo ánimo á seguir la carrera de las -Escuelas, esto es, á ser Maestro de Niños: y para soltarse en la letra, -se acomodó por dos ó tres años de Escribiente con el Notario de la -vicaría de San Millan, el qual era hombre curioso, y tenia algunos -Libros romancistas, unos buenos, y otros malos. Entre estos havia tres -libritos de Ortographía, cuyos Autores seguian rumbos diferentes, y -aun opuestos, queriendo uno que se escribiesse segun la etymología ó -derivacion de las voces; otro defendiendo, que se havia de escribir -como se pronunciaba; y otro, que se debia seguir en esso la costumbre. -Cada uno alegaba por su parte razones, exemplos, autoridades, citando -Academias, Diccionarios, Lexicones, _ex omni lingua, tribu, populo & -natione_; y cada qual esforzaba su partido con el mayor empeño, como si -de este punto dependiera la conservacion, ó el trastornamiento y ruina -universal de todo el Orbe Literario, conviniendo todos tres en que la -Ortographía era la verdadera _clavis scientiarum_, el fundamento de -todo el buen saber, la puerta principal del Templo de Minerva, y que, -si alguno entraba en él sin ser buen Ortographista, entraba por la -puerta falsa; no haviendo en el mundo cosa mas lastimosa, que el que se -llamassen Escritores los que no sabian escribir. Sobre este pié metia -cada Autor una zambra de todos los diantres en defensa de su particular -opinion. Al Etymologista y Derivativo, se le partia el corazon de -dolor, viendo á innumerables Españoles indignos, que escribian _España_ -sin _H_, en gravíssimo deshonor de la gloria de su misma patria, siendo -assí que se deriva de _Hispania_, y esta de _Hispaan_, aquel Héroe, que -hizo tantas proezas en la caza de conejos, de donde en lengua _Púnica_ -se vino á llamar _Hispania_ toda tierra, donde havia mucha gazapina. Y, -si se quiere que se derive de _Hespero_, aún tiene orígen y cuna mas -brillante, pues no viene ménos que del Lucero vespertino, que es Ayuda -de Cámara del Sol quando se acuesta, y le sirve el gorro para dormir, -el qual á ojos vistos se ve, que está en el territorio celestial -de nuestra amada patria; y quitándola á esta la _H_ con sacrílega -impiedad, obscurecióse todo el esplendor de su claríssimo orígen. Y los -que hacen esto se han de llamar Españoles! O indignidad! O indecencia! - -3. Pero donde perdia todos los estrivos de la paciencia, y aun de la -razon, era en la torpe, en la bárbara, en la escandalosa costumbre -ó corruptela de haver introducido la _Y_ Griega, quando servia de -conjuncion, en lugar de la _I_ Latina, que, sobre ser mas pulida y -mas pelada, tenia mas parentesco con el _et_ de la misma lengua, de -donde tomamos nosotros nuestra _i_. Fuera de que la _y_ Griega tiene -una figura basta, rústica, y grossera, pues se parece á la horquilla -con que los Labradores cargan los haces en el carro; y aunque no fuera -mas que por esta gravíssima razon, debia desterrarse de toda escritura -culta y asseada. «Por esto, decia dicho Etymologista, siempre que leo -en algun Autor _y Pedro, y Juan, y Diego_, en lugar de _i Diego, i -Pedro, i Juan_, se me revuelven las tripas, se me commueven de rabia -las entrañas, y no me puedo contener sin decir entre dientes: Hi-de -pu... I al contrario, no me harto de echar mil bendiciones á aquellos -celebérrimos Autores, que saben qual es su _I_ derecha, i entre otros -á dos Cathedráticos de dos famosas Universidades, ambos immortal honor -de nuestro Siglo, i envidia de los futuros, los quales, en sus dos -importantíssimos Tratados de Ortographía, han trabajado con glorioso -empeño en restituir la _I_ Latina al trono de sus antepassados; por lo -qual digo y diré mil veces, que son benditos entre todos los benditos.» - -4. No le iba en zaga el otro Autor, que, despreciando la etymología y -la derivacion, pretendia, que en las lenguas vivas se debia escribir -como se hablaba, sin quitar ni añadir letra alguna, que no se -pronunciasse. Era gusto ver como se encendia, como se irritaba, como -se enfurecia contra la introduccion de tantas hh, nn, ss, y otras -letras impertinentes, que no suenan en nuestra pronunciacion. «Aquí -de Dios y del Rey (decia el tal Autor, que no parecia sino Portugués -en lo fanfarron y en lo arrogante): si pronunciamos _ombre_, _onra_, -_ijo_, sin aspiracion, ni alforjas, á qué ton emos de pegar á estas -palabras aquella _h_ arrimadiza, que no es letra ni calabaza, sino -un recuerdo, ó un punto aspirativo? Y si se debe aspirar con la _h_ -siempre que se pone, por qué nos reímos del Andaluz, quando pronuncia -_jijo_, _jonra_, _jombre_? Una de dos: ó él jabla bien, ó nosotros -escribimos mal. Pues, qué diré de las nn, ss, rr, pp, y demas letras -dobles, que desperdiciamos lo mas lastimosamente del mundo? Si suena -lo mismo _pasion_ con una _s_ que con dos; _inocente_ con una _n_ que -con dos; _Philipo_ con una _p_ que con dos, _ut quid perditio hæc_? -Que doblemos las letras en aquellas palabras en que se pronuncian -con particular fortaleza, ó en las quales, si no se doblan, se puede -confundir su significado con otro, como en _perro_ para distinguirle -de _pero_, en _parro_ para diferenciarle de _paro_, y en _cerro_ para -que no se equivoque con _cero_, vaya; pero en _buro_, que ya se sabe -lo que es, y no puede equivocarse con otro algun significado, para qué -emos de gastar una _r_ mas, que despues puede acernos falta para mil -cosas? Es esto mas que gastar tinta, papel, y tiempo contra todas las -reglas de la buena economía? No digo nada de la prodigalidad con que -malvaratamos un prodigioso caudal de _uu_, que para nada nos sirven -á nosotros, y con las quales se podian remediar muchíssimas pobres -Naciones, que no tienen una _u_ que llegar á la boca. V. gr. _en qué_, -en _por qué_, en _para qué_, en _quiero_, & reliqua, no me dirán -ustedes qué falta nos ace la _u_, puesto que no se pronuncia? Estaria -peor escrito _qiero_, _qé_, _por qé_, _para qé_, &c? Añado, que, como -la misma _q_ lleva envuelta en su misma pronunciacion la _u_, podiamos -aorrar muchíssimo caudal de _uu_ para una urgencia, aun en aquellas -voces en que claramente suena esta letra; porqe, qé inconveniente -tendria, qe escribiéssemos _qerno_, _qando_, _qales_, para pronunciar -_querno_, _quando_, _quales_? Aún hay mas en la materia: puesto que la -_K_ tiene la misma fuerza que la _q_, todas las veces que la _u_ no -se declara, distingamos de tiempos, y concordaremos derechos; quiero -decir, desterremos la _q_ de todas aquellas palabras, en que no se -pronuncia la _u_, y valgámonos de la _K_, pues, aunque assí se parecerá -la escritura á los Kyries de la Missa, no perderá nada por esso. Vaya -un verbi gracia de toda esta Ortographía.» - -5. «El ombre ke kiera escribir coretamente, uya quanto pudiere de -escribir akellas letras, ke no se egspresan en la pronunciacion; -porke es desonra de la pluma, ke debe ser buena ija de la lengua, no -aprehender lo ke la enseña su madre, &c.» Cuéntense las _uu_ que se -aorran en solo este período, y por aquí se sacará las que se podian -aorrar al cabo del año en Libros, Instrumentos, y Cartas: y luego -estrañarán que se haya encarecido el papel.» - -6. Por el contrario, el Ortographista, que era de opinion, que en -esto de escribir se havia de seguir la costumbre, no se metia en -dibujos; y haciendo gran burla de los que gastaban el calor natural -en estas vagatelas, decia, que, en escribiendo como havian escrito -nuestros Abuelos, se cumplia bastantemente: y mas quando en esto de -Ortographía hasta ahora no se havian establecido principios ciertos y -generalmente admitidos, mas que unos pocos, y que en lo restante cada -uno fingia los que se le antojaba. El Cojo, que, como ya diximos, era -un si es no es muchíssimo extravagante, leyó todos los tres Tratados; -y, como vió que la materia tenia mucho de arbitraria, y que cada qual -discurria segun los senderos de su corazon, le vino á la imaginacion -un extraño pensamiento. Parecióle, que él tenia tanto caudal como -qualquiera para ser Inventor, Fundador, y Patriarca de un nuevo -Systema ortográphico; y aun se lisongeó su vanidad, que acaso daria -con uno, jamas oído ni imaginado, que fuesse mas racional y mas justo, -que todos los descubiertos; figurándosele, que, si acertaba con él, se -haria el Maestro de niños mas famoso, que havia havido en el mundo, -desde la fundacion de las Escuelas, ó hasta la institucion de los -Esculapios,[15] _inclusive_. - -7. Con esta idéa comenzó á razonar allá para consigo, diciéndose á sí -mismo: «Válgame Dios! las palabras son imágenes de los conceptos, y -las letras se inventaron para ser representacion de las palabras; con -que, por fin y postre, ellas tambien vienen á ser representacion de los -conceptos. Pues ahora, aquellas letras que representaren mejor lo que -se concibe, essas serán las mas propias y adequadas; y assí, quando yo -concibo una cosa pequeña, la debo escribir con letra pequeña, y quando -grande, con letra grande. Verbi gracia: qué cosa mas impertinente, que, -hablando de una Pierna de Baca, escribirla con una _p_ tan pequeña, -como si se hablara de una pierna de hormiga, y tratando de un Monte, -usar una _m_ tan ruin, como si tratara de un Mosquito? Esto no se -puede tolerar, y ha sido una inadvertencia fatal y crasíssima de todos -quantos han escrito hasta aquí. Hay cosa mas graciosa, ó por mejor -decir mas ridícula, que igualar á Zaquéo en la _Z_ con Zorobabel, y -con Zabulon; siendo assí, que consta de la Escritura, que el primero -era pequeñito y casi enano, y los otros dos, qualquiera hombre de -juicio los concibe por lo ménos tan grandes y tan corpulentos como -el mayor Giganton del dia del Corpus? Porque pensar, que no llenaban -tanto espacio de ayre, como llenan de boca, _proportione servata_, -es cuento de niños. Pues ve aquí, que salgan Zaquéo y Zabulon en un -escrito, y que, siendo ó haviendo sido en sí mismos tan desiguales en -el tamaño, han de parecer iguales en la escritura! Vaya, que es un -grandíssimo despropósito. Item, si se habla de un hombre, en quien -todas las cosas fueron grandes; como si dixéramos un San Agustin, -ponderando su Talento, su Ingenio, su Comprehension, hemos de escribir -y pintar en el papel estas agigantadas prendas con unas letricas tan -menudas y tan indivisibles, como si habláramos por comparanza de las -del Autor _del Poema Epico de la Vida de S. Anton_, y otros de la misma -calaña? Esso seria cosa ridícula, y aun ofensiva á la grandeza de un -Santo Padre de tanta magnitud. Fuera de que, donde puede haver mayor -primor que el hacer, que qualquiera lector, solo con abrir un libro, -y ántes de leer ni una sola palabra, conozca por el mismo tamaño y -multitud de las letras grandes, que allí se trata de cosas grandiosas, -magníficas, y abultadas; y al contrario, en viendo que todas las letras -son de estatura regular, ménos tal qual que sobresale á trechos, como -los pendones en la procession, cierre incontinenti el libro, y no -pierda tiempo en leerle, conociendo desde luego, que no se contienen -en él sino cosas muy ordinarias y comunes? Quiero explicar esto con -el exemplo de un estupendo Sermon, predicado al mismo S. Augustin, el -mejor que he oído, ni pienso oír en los dias de mi vida. Preguntaba el -Predicador, por qué á S. Agustin se le llamaba el _Gran Padre de la -Iglesia_, y á ningun otro Santo Padre, ni Doctor de ella se le daba -este _Epítheto_? (Assí decia él). Y respondió:» - -8. «Porque mi Agustino, no solo fué Gran Padre, sino Gran Madre y -Gran Abuelo de la Iglesia. Gran Padre, porque ántes de su Conversion -tuvo muchos Hijos, aunque no se logró mas que uno. Gran Madre, porque -Concibió y Parió muchos Libros. Gran Abuelo, porque Engendró á los -Hermitaños de San Agustin, y los Hermitaños de S. Agustin engendraron -despues todas las Religiones mendicantes, que siguen su santa Regla, -las quales todas son Nietas del Grande Agustino. Y note de passo el -discreto, que la Regla destruye la Maternidad, y la Regla fué la que -asseguró la Paternidad de mi Gran Padre. _Magnus Parens._» - -9. «Este trozo de Sermon, que oí con estos mismíssimos oídos, que han -de comer la tierra, y un pobre ignorante y mentecato, aunque tenia -crédito de gran Letrado y hombre maduro, trató de puerco, sucio, -hediondo, y digno del fuego; pero á mí me pareció, y oy dia me lo -parece, la cosa mayor del mundo: digo que este trozo de Sermon, -escrito como está escrito, esto es, con letras mayúsculas y garrafales -en todo lo que toca á S. Agustin, desde la primera vista llama la -atencion del Lector, y le hace conocer, que allí se contienen cosas -grandes, y, sin poderse contener, luego se avalanza á leerlo: quando -al contrario, si estuviera escrito con letras ordinarias, no pararia -mientes en él, y quizá le arrimaria sin haver leído una letra. Assí -que en esta mi Ortographía se logra lo primero, la propiedad de las -letras con los conceptos que representan; lo segundo, el decoro de las -personas de quien se trata; lo tercero, el llamar la atencion de los -lectores. Y podia añadir lo quarto, que tambien se logra la hermosura -del mismo escrito; porque son las letras grandes en el papel lo que -los árboles en la huerta, que la amenizan y la agracian, y desde luego -dá á entender, que aquella es huerta de Señor; quando un libro todo de -letras iguales y pequeñas, parece huerta de verdura y hortaliza, que es -cosa de Frayles y gente ordinaria.» - -10. Con estas disparatadas consideraciones se enamoró tanto el -extravagante Cojo de su ideada Ortographía, que resolvió seguirla, -entablarla, y enseñarla. Y haviendo vacado por aquel tiempo la Escuela -de Villaornate, por ascenso del Maestro actual á Fiel de Fechos de -Cojezes de abajo, la pretendió, y la logró á dos paletadas; porque -ya havia cobrado mucha fama en toda la tierra, con ocasion de los -Litigantes que acudian á la Vicaría. Llovian niños como paja de todo -el contorno á la fama de tan estupendo Maestro; y Anton Zotes y su -muger resolvieron enviar allá á su Gerundico, para que no se malograsse -la viveza que mostraba. El Cojo le hizo mil caricias, y desde luego -comenzó á distinguirle entre todos los demas niños. Sentábale junto -á sí; hacíale punteros; limpiábale los mocos; dábale avellanas y -mondaduras de peras; y, quando el niño tenia gana de proveherse, -el mismo Maestro le soltaba los dos quartos traseros de las bragas -(porque consta de instrumentos de aquel tiempo que eran abiertas), y, -arremangándole la camisita, le llevaba en esta postura hasta el corral, -donde el Chicuelo hacia lo que havia menester. No era oro todo lo que -relucia, el bellaco del Cojo sabia bien, que no echaba en saco roto los -cariños que hacia á Gerundico, porque á los buenos de sus padres se les -caía con esto la baba; y ademas de pagarle muy puntualmente el real -del mes, la rosca del Sabado, que llevaba su hijo, era la primera y la -mayor, y siempre acompañada con dos huevos de paba, que no parecian -sino mesmamente como dos bolas de trucos.[16] Amen de esso, en tiempo -de matanza eran corrientes y seguras tres morcillas, con un buen pedazo -de solomo: esto sin entrar en cuenta la morcilla cagalar con dos buenas -varas de longaniza, que era el colgajo del dia de San Martin, nombre -que tenia el Maestro. Y quando paria Señora (assí llamaban los niños -á la Maestra), era cosa sabida, que la Tia Catanla la regalaba con -dos Gallinas las mas gordas que havia en todo su Gallinero, y con una -libra de vizcochos, que se trahian exprofessamente de la Confitería de -Villamañan. Con esto se esmeraban Maestro y Maestra en acariciar al -niño, tanto, que la Maestra todos los Sabados le cortaba las uñas, y de -quince en quince dias le espulgaba la cabeza, y sacaba las liendres. - - - - -CAPITULO VI. - -En que se parte el Capítulo quinto, porque ya va largo. - - -Pues con este cuidado, que el Maestro tenia de Gerundico, con la -aplicacion del niño, y con su viveza é ingenio, que realmente le -tenia, aprendió fácilmente y presto todo quanto le enseñaban. Su -desgracia fué, que siempre le deparó la suerte Maestros estrafalarios -y estrambóticos, como el Cojo, que en todas las facultades le -enseñaron mil sandeces, formándole desde niño un gusto tan particular -á todo lo ridículo, impertinente, y extravagante, que jamas huvo -forma de quitársele; y, aunque muchas veces encontró con sugetos -hábiles, cuerdos, y maduros, que intentaron abrirle los ojos, para -que distinguiesse lo bueno de lo malo (como se verá en el discurso de -esta puntual historia), nunca fué possible apearle de su capricho: -tanta impression havian hecho en su ánimo los primeros disparates. El -Cojo los inventaba cada dia mayores; y, haviendo leído en un libro, -que se intitula _Maestro del Maestro de Niños_, que este debe poner -particular cuidado en enseñarlos la lengua propia, nativa, y materna -con pureza y con propiedad, por quanto enseña la experiencia, que la -incongruidad, barbarismos, y solecismos con que la hablan toda la -vida muchos Nacionales, dependen de los malos modos, impropriedades, -y frases desacertadas, que se les pegan quando niños; él hacia -grandíssimo estudio de enseñarlos á hablar bien la lengua Castellana: -pero era el caso, que él mismo no la podia hablar peor, porque, como -era tan presumido y tan exótico en el modo de concebir, assí como -habia inventado una extravagantíssima Ortographía, assí tambien se -le havia puesto en la cabeza, que podia inventar una lengua no ménos -extravagante. - -2. Miéntras fué Escribiente del Notario de S. Millan, havia notado -en varios processos que se decia assí: _quarto testigo examinado, -María Gavillan: octavo testigo examinado, Sebastiana Palomo_. Esto -_le chocaba infinitamente_; porque decia, que, si los hombres eran -testigos, las mugeres se havian de llamar _testigas_, pues lo contrario -era confundir los sexos, y parecia romance de Vizcaíno. De la misma -manera no podia sufrir, que el Autor de la vida de Santa Catalina -dixesse, _Catalina, sugeto de nuestra historia_; pareciéndole, que -_Catalina y sugeto_ eran mala concordancia, pues venia á ser lo mismo -que si se dixera: _Catalina, el hombre de nuestra historia_, siendo -cosa averiguada, que solamente los hombres se deben llamar _sugetos_, -y las mugeres _sugetas_. Pues qué, quando encontraba en un libro, _era -una muger no comun, era un gigante_? Entónces perdia los estrivos de la -paciencia, y decia á sus chicos, todo en cólera y furioso: «ya no falta -mas sino que nos quiten las barbas y los calzones, y se los pongan á -las mugeres. Por qué no se dirá, _era una muger no comuna, era una -giganta_?» Y por esta misma regla los enseñaba, que nunca dixessen, -_el alma, el arte, el agua_, sino _la alma, la agua, la arte_, pues lo -contrario era _ridicularia_, como dice el indigesto y docto Barbadiño. - -3. Sobre todo estaba de malíssimo humor con aquellos verbos y -nombres de la lengua Castellana, que comenzaban con _arre_, como -_arrepentirse, arremangarse, arreglarse, arréo, &c._ jurando y -perjurando, que no havia de parar hasta desterrarlos de todos los -dominios de España, porque era impossible, que no los huviessen -introducido en ella algunos Arrieros de los que conducian el bagage -de los Godos, y de los Arabes. Decia á sus niños, que hablar de esta -manera era mala crianza, porque era tratar de burros ó de machos á -las personas. Y á este propósito los contaba, que, yendo un Padre -Maestro de cierta Religion por Salamanca, y llevando por compañero á un -Fraylecito Irlandés recien trasplantado de Irlanda, que aún no entendia -bien nuestra lengua, encontraron en la calle del Rio muchos aguadores -con sus burros delante, que iban diciendo, _arre, arre_. Preguntó el -Irlandesillo al P. Maestro, qué queria decir _are_, pronunciando la -_r_ blandamente, como lo acostumbran los extrangeros? Respondióle el -Maestro, que aquello queria decir, que anduviessen los burros adelante. -A poco trecho despues encontró el Maestro á un amigo suyo, con quien -se paró á parlar en medio de la calle: la conversacion iba algo larga; -cansábase el Irlandés, y, no sabiendo otro modo de explicarse, cogió -de la manga á su compañero, y le dixo con mucha gracia: _are Padre -Maestro, are_: lo qual se celebró con grande risa en Salamanca. «Pues -ahora, decia el Cojo hecho un veneno, que el _arre_ vaya solo, que -vaya con la comitiva y acompañamiento de otras letras, siempre es -_arre_, y siempre es una grandíssima desvergüenza y descortesía, que -á los racionales nos traten de esta manera: y assí tenga entendido -todo aquel, que me arreare las orejas, que yo le he de arrear á él el -cu...» y acabólo de pronunciar redondamente. A este tiempo le vino -gana de hacer cierto menester á un niño, que todavía andaba en sayas: -fuése delante de la mesa donde estaba el Maestro, puso las manicas, -y le pidió la caca con grandíssima innocencia, pero le dixo, que no -sabia _arremangarse_. «Pues yo te enseñaré, grandíssimo bellaco», le -respondió el Cojo enfurecido: y diciendo y haciendo, le levantó las -faldas, y le assentó unos buenos azotes, repitiéndole á cada uno de -ellos: _anda para que otra vez no vengas á arremangarnos los livianos_. - -4. Todas estas lecciones las tomaba de memoria admirablemente nuestro -Gerundico; y, como por otra parte en poco mas de un año aprendió á -leer por libro, por carta, y por processo, y aun á hacer palotes, y -á escribir de á ocho, el Maestro se empeñó en cultivarle mas y mas, -enseñándole lo mas recóndito que él mismo sabia, y con lo que lo havia -lucido en mas de dos convites de Cofradía, assistiendo á la mesa -algunos Curas, que eran tenidos por los mayores Moralistones de toda -la Comarca; y uno, que tenia en la uña todo el Lárraga,[17] y era un -hombre que se perdia de vista, se quedó embobado, haviéndole oído en -cierta ocasion. - -5. Fué pues el caso, que, como la fortuna ó la mala trampa deparaban al -buen Cojo todas las cosas ridículas, y él tenia tanta habilidad para -que lo fuessen en su boca las mas discretas, por no saber entenderlas, -ni aprovecharse de ellas, llegó á sus manos, no se sabe como, una -Comedia Castellana intitulada: _el Villano Cavallero_, que es copia mal -sacada y peor zurcida, de otra que escribió en Francés el incomparable -Moliere, casi con el mismo título. En ella se hace una graciosíssima -burla de aquellos Maestros pedantes, que pierden el tiempo en enseñar á -los niños cosas impertinentes y ridículas, que tanto importa ignorarlas -como saberlas; y para esto se introduce al Maestro ó al Preceptor del -repentino Cavallero, que con grande aparato, y ostentacion de voces, -le enseña como se pronuncian las letras vocales, y las consonantes. El -Cojo de mis pecados tomó de memoria todo aquel chistosíssimo passage; -y como era tan cojo de entendederas, como de piés, entendióle con -la mayor seriedad del mundo, y la que en realidad no es mas que una -delicadíssima sátyra, se le representó como una leccion tan importante, -que sin ella no podia haver Maestro de niños, que en Dios y en -conciencia mereciesse serlo. - -6. Un dia pues, haviendo corregido las planas mas aprisa de lo -acostumbrado, llamó á Gerundico; hízole poner en pié delante de la -mesa, tocó la campanilla á silencio, intimó atencion á todos los -muchachos, y, dirigiendo la palabra al niño Gerundio, le preguntó con -mucha gravedad: «Díme hijo, quantas son las letras?» Respondió el niño -prontamente: «Señor Maestro, yo no lo sé, porque no las he contado.» -- -«Pues has de saber, continuó el Cojo, que son veinte y quatro, y si no -cuéntalas.» Contólas el niño, y dixo con intrepidez: «Señor Maestro, -en mi cartilla salen veinte y cinco.» -- «Eres un tonto, le replicó el -Maestro, porque las dos _A_ _a_ primeras no son mas que una letra, con -forma ó con figura diferente.» Conoció que se havia cortado el chico, -y para alentarle añadió: «no extraño que, siendo tú un niño, y no -haviendo mas que un año que andas á la Escuela, no supiesses el número -de las letras, porque hombres conozco yo, que están llenos de canas, se -llaman doctíssimos, y se ven en grandes puestos, y no saben quantas son -las letras del abecedario; pero assí anda el mundo!» Y al decir eso, -arrancó un profundíssimo suspiro. «La culpa de esta fatal ignorancia la -tienen las Repúblicas y los Magistrados, que admiten para Maestros de -Escuela á unos idiotas, que no valian ni aun para monacillos; pero esto -no es para vosotros, ni para aquí: tiempo vendrá en que sabrá el Rey lo -que passa. Vamos adelante.» - -7. «De estas veinte y quatro letras, unas se llaman _bocales_, y -otras _consonantes_. Las bocales son cinco, a, e, i, o, u: llámanse -bocales, porque se pronuncian con la boca.» -- «Pues acaso las otras, -señor Maestro (le interumpió Gerundico con su natural viveza), se -pronuncian con el cu...?» y díxolo por entero. Los muchachos se rieron -mucho; el Cojo se corrió un poco, pero, tomándolo á gracia, se contentó -con ponerse un poco sério, diciéndole: «no seas intrépido, y déxame -acabar lo que iba á decir. Digo, pues, que las bocales se llaman assí, -porque se pronuncian con la boca, y puramente con la voz; pero las -consonantes se pronuncian con otras bocales. Esto se explica mejor -con los exemplos. _A_, primera bocal, se pronuncia abriendo mucho -la boca, _A_.» Luego que oyó esto Gerundico, abrió su boquita, y, -mirando á todas partes, repetia muchas veces _a, a, a_: tiene razon -el señor Maestro. Y este prosiguió: «la _E_ se pronuncia acercando -la mandíbula inferior á la superior, esto es, la quijada de abajo á -la de arriba, _e_.» -- «A ver, á ver como lo hago yo, señor Maestro, -dixo el niño, _e, e, e: a, a, a, e_: Jesus, y qué cosa tan buena!» --- «La _i_ se pronuncia acercando mas las quijadas una á otra, y -retirando igualmente las dos extremidades de la boca hácia las orejas, -_i, i_.» -- «Dexe usted, á ver si yo sé hacerlo? _i, i, i_.» -- «Ni -mas ni ménos, hijo mio, y pronuncias la _i_ _á perfeccion_. La _O_ se -forma abriendo las quijadas, y despues juntando los labios por los -extremos, sacándolos un poco hácia fuera, y formando la misma figura -de ellos como una cosa redonda, que representa una _o_.» Gerundillo -con su acostumbrada intrepidez luego comenzó á hacer la prueba y á -gritar _o, o, o_: el Maestro quiso saber si los demas muchachos havian -aprendido tambien las importantíssimas lecciones que los acababa de -enseñar, y mandó que todos á un tiempo y en voz alta pronunciassen -las letras que les havia explicado. Al punto se oyó una gritería, -una confusion, y una algarabía de todos los diantres: unos gritaban, -a, a; otros e, e; otros i, i; otros o, o. El Cojo andaba de banco en -banco, mirando á unos, observando á otros, y emendando á todos: á este -le abria mas las mandíbulas, á aquel se las cerraba un poco; á uno -le plegaba los labios, á otro se los descosía; y en fin era tal la -gritería, la confusion y la zambra, que parecia la Escuela, ni mas ni -ménos, al Choro de la Santa Iglesia de Toledo en las Vísperas de la -Expectacion.[18] - -8. Bien atestada la cabeza de estas impertinencias, y muy aprovechado -en necedades y en extravagancias, leyendo mal y escribiendo peor, se -volvió nuestro Gerundio á Campazas, porque el Maestro havia dicho á -sus padres, que ya era cargo de conciencia tenerle mas tiempo en la -Escuela, siendo un muchacho, que se perdia de vista, y encargándoles -que no dexassen de ponerle luego á la Gramática, porque havia de ser -la honra de la Tierra. La misma noche que llegó, hizo nuestro Escolin -ostentacion de sus habilidades, y de lo mucho que havia aprendido en la -Escuela, delante de sus Padres, del Cura del Lugar, y de un Frayle, que -iba con Obediencia á otro Convento, porque de estos apénas se limpiaba -la casa. Gerundico preguntó al Cura: «A que no sabe usted, quantas son -las letras de la Cartilla?» El Cura se cortó, oyendo una pregunta, que -jamas se la havian hecho, y respondió: «Hijo, yo nunca las hé contado.» --- «Pues cuéntelas usted, prosiguió el chico, y va un ochavo á que, -aun despues de haverlas contado, no sabe quantas son?» Contó el Cura -veinte y cinco, despues de haverse errado dos veces en el a, b, c; y el -niño, dando muchas palmadas, decia: «Ay! ay! que le cogí, que le gané, -porque cuenta por dos letras las dos A a primeras, y no es mas que una -letra escrita de dos modos diferentes.» Despues preguntó al Padre: -«Vaya otro ochavo á que no me dice usted como se escribe burro; con -_b_ pequeña, ó con _B_ grande?» -- «Hijo, respondió el buen Religioso, -yo siempre le he visto escrito con b pequeña.» -- «No señor, no señor, -le replicó el muchacho: si el burro es pequeñito, y anda todavía á la -Escuela, se escribe con b pequeña; pero, si es un burro grande, como el -Burro de mi padre, se escribe con B grande; porque dice señor Maestro, -que las cosas se han de escribir como ellas son, y que por esso una -pierna de baca se ha de escribir con una P mayor, que una pierna de -carnero.» A todos les hizo gran fuerza la razon, y no quedaron ménos -admirados de la profunda sabiduría del Maestro, que del adelantamiento -del discípulo, y el buen Padre confessó, que, aunque havia cursado -en las dos Universidades de Salamanca y Valladolid, jamas havia oído -en ellas cosa semejante; y vuelto á Anton Zotes y á su muger, los -dixo muy ponderado: «Señores hermanos, no tienen que arrepentirse -de lo que han gastado con el Maestro de Villaornate, porque lo han -empleado bien.» Quando el niño oyó _arrepentirse_, comenzó á hacer -grandes aspamientos, y á decir: «Jesus! Jesus! qué mala palabra! -_arrepentirse_! no señor, no señor, no se dice _arrepentirse_, ni cosa -que lleve _arre_; que esso, dice señor Maestro, que es bueno para los -burros, ó para las Ruecas (_Requas_ querrás decir, hijo, le interrumpió -Anton Zotes, cayéndosele la baba): Sí señor, para las Requas, y no para -los Christianos; los quales debemos decir _enrepentir_, _enremangar_, -_enreglar_ el papel, y cosas semejantes.» El Cura estaba aturdido; el -Religioso se hacia cruces; la buena de la Catanla lloraba de gozo; y -Anton Zotes no se pudo contener sin exclamar: _Vaya, que es bobada_! -que es la frase con que se pondera en Cámpos una cosa nunca vista ni -oída. - -9. Como Gerundico vió el aplauso, con que se celebraban sus agudezas, -quiso echar todos los registros, y, volviéndose segunda vez al -Cura, le dixo: «Señor Cura, pregúnteme usted de las bocales y de las -consonantes.» El Cura, que no entendia palabra de lo que el niño queria -decir, le respondió: _De qué brocales, hijo? del brocal del pozo del -Humilladero, y del otro que está junto á la Hermita de San Blas?_ -- -«No señor; de las letras consonantes, y de las bocales.» Cortóse el -bueno del Cura, confessando, que á él nunca le havian enseñado cosas -tan hondas. «Pues á mí sí», continuó el niño, y de rabo á oreja, sin -faltarle punto ni coma, los encajó toda la ridícula arenga, que havia -oído al Cojo de su Maestro sobre las letras vocales y consonantes; y en -acabando, para ver si la havian entendido, dixo á su madre: «Madrica, -como se pronuncia la _A_?» -- «Hijo, como se ha de pronunciar: assí, -_A_, abriendo la boca.» -- «No madre; pero como se abre la boca?» -- -«Como se ha de abrir, hijo, de esta manera, _A_.» -- «Que no es esso, -señora: pero, quando usted la abre para pronunciar la _A_, qué es lo -que hace?» -- «Abrirla, hijo mio», respondió la boníssima Catanla. -- -«Abrirla! esso qualquiera lo dice: tambien se abre para pronunciar E, y -para pronunciar I, O, U, y entónces no se pronuncia A. Mire usté, para -pronunciar A, se baxa una quijada, y se levanta otra, de esta manera»: -y, cogiendo con sus manos las mandíbulas de la madre, la baxaba la -inferior, y la subia la superior, diciéndola, que quanto mas abriesse -la boca, mayor seria la _A_ que pronunciaria. Hizo despues, que el -padre pronunciasse la E, el Cura la I, el Frayle la O, y él escogió por -la mas dificultosa de todas la pronunciacion de la U, encargándolos, -que todos á un tiempo pronunciassen la letra que tocaba á cada uno, -levantando la voz todo quanto pudiessen, y observando unos á otros la -postura de la boca, para que viessen la puntualidad de las reglas, -que le havia enseñado el Señor Maestro. El metal de las voces era muy -diferente; porque la Tia Catanla la tenia hombruna y carraspeña; Anton -Zotes, clueca y algo aternerada; el Cura, gangosa y tabacuna; el Padre, -que estaba ya aperdigado para Vicario de Choro, corpulenta y becerril; -Gerundico, atiplada y de chillido. Comenzó cada uno á representar su -papel y á pronunciar su letra, levantando el grito á qual mas podia: -hundíase el quarto; atronábase la casa; era noche de Verano, y todo -el Lugar estaba tomando el fresco á las puertas de la calle. Al -estruendo y á la algazara de la casa de Anton Zotes, acudieron todos -los vecinos, creyendo que se quemaba, ó que havia sucedido alguna -desgracia: entran en la sala; prosiguen los gritos descompasados: ven -aquellas figuras; y, como ignoraban lo que havia passado, juzgan que -todos se han vuelto locos. Ya iban á atarlos, quando sucedió una cosa, -nunca creída ni imaginada, que hizo cessar de repente la gritería, -y por poco no convirtió la música en responsos. Como la buena de -la Catanla abria tanto la boca para pronunciar su _A_, y naturaleza -liberal la havia proveído de este órgano abundantíssimamente, siendo -muger que de un bocado se engullia una pera de donguindo hasta el -pezon, quiso su desgracia que se la desencajó la mandíbula inferior -tan descompassadamente, que se quedó hecha un mascaron de retablo, -viéndosela toda la entrada del esóphago y de la traquiarteria, con los -conductos salivales, tan clara y distintamente, que el Barbero dixo -descubria hasta los vasos lympháticos, donde excretaba la respiracion. -Cessaron las voces; assustáronse todos; hiciéronse mil diligencias para -restituir la mandíbula á su lugar; pero todas sin fruto, hasta que al -Barbero le ocurrió cogerla de repente, y darla por debaxo de la barba -un cachete tan furioso, que se la volvió á encajar en su sitio natural, -bien que, como estaba desprevenida, se mordió un poco la lengua, y -escupió algo de sangre. Con esto paró en risa la funcion; y, haviéndose -instruído los concurrentes del motivo de ella, quedaron pasmados de lo -que sabia el niño Gerundio, y todos dixeron á su padre que le diesse -estudios, porque sin duda havia de ser Obispo. - - - - -CAPITULO VII. - -Estudia gramática con un Dómine, que, por lo que toca al entendimiento, -no se podia casar sin dispensacion con el Cojo de Villaornate. - - -En esso estaba ya Anton Zotes; pero toda la duda era, si le havia de -enviar á Villagarcía, ó á cierto Lugar no distante de Campazas, donde -havia un Dómine, que tenia aturdida toda la Tierra, y muchos decian, -que era mayor Latino que el famoso Taranilla. Pero la Tia Catanla se -puso como una furia, diciendo, que primero se havia de echar en un -pozo, que permitir, que su hijo fuesse á Villagarcía, á que se le -matassen los Theatinos; porque su marido _toadía_ tenia las señales de -una _guelta_ de azotes, que le havian dado en junta de Generales, solo -porque de quando en quando bebia dos ó tres azumbres de vino mas de las -que llevaba su _estógamo_, y porque se iba á divertir con las mozas -del Lugar, que todas eran niñerías, y cosas que las hacen los mozos -mas honrados, sin que pierdan por esso casamiento, ni dexen de cumplir -honradamente con la _Perrochia_, como qualquiera Christiano viejo. -Con esto, por contentarla, se determinó finalmente, que el muchacho -fuesse á estudiar con el Dómine; y mas, que Anton Zotes afirmaba con -juramento, que solo él havia construído la elegante Dedicatoria de su -hermano el Gymnasiarca, sin errar punto: cosa, que no havian hecho los -mayores Moralistas de todo el Páramo, ni ninguno de quantos Religiosos -doctos se havian hospedado en su casa, aunque algunos de ellos havian -sido Definidores.[19] - -2. Luego, pues, que llegó San Lucas, el mismo Anton llevó á su hijo á -presentársele y á recomendársele al Dómine. Era este un hombre alto, -derecho, seco, cejijunto, y populoso; de ojos hundidos, nariz adunca -y prolongada, barba negra, voz sonora, grave, pausada, y ponderativa, -furioso tabaquista, y perpetuamente aforrado en un tabardo talar de -paño pardo, con uno entre becoquin y casquete de cuero rayado, que en -su primitiva fundacion havia sido negro, pero ya era del mismo color, -que el tabardo. Su conversacion era taraceada de latin y de romance, -citando á cada passo dichos, sentencias, hemistichios, y versos enteros -de Poetas, Oradores, Historiadores, y Gramáticos Latinos antiguos y -modernos, para apoyar qualquiera friolera. Díxole Anton Zotes, que -aquel muchacho era hijo suyo, y que como padre queria darle la mejor -crianza, que pudiesse. «_Optime enim vero_, le interrumpió luego el -Dómine, essa es la primera obligacion de los padres, _maxime_ quando -Dios les ha dado bastantes conveniencias. Díxolo Plutarco: _Nil -antiquius, nil parentibus sanctius, quam ut filiorum curam habeant: iis -præsertim quos Pluto non omnino insalutatos reliquit._» Añadió Anton -Zotes, que él havia estudiado tambien su poco de Gramática, y queria -que su hijo la estudiasse. «_Qualis pater, talis filius_, le replicó el -Preceptor: aunque mejor lo dixo el otro, hablando de las madres y de -las hijas: - - _De Meretrice puta, quod sit semper filia puta,_ - _Nam sequitur leviter filia matris iter._ - -Lo que ya Vm. ve, quan fácilmente se puede acomodar á los hijos -respecto de los padres; y _obiter_ sepa Vm., que á estos llamamos -nosotros versos Leoninos; porque, assí como el Leon (_animal rugibile_ -le define el Philósopho), quando enrosca la cola, viene á caer la -extremidad de ella (_cauda caudæ_, cola de la cola la llamé yo en una -Dedicatoria á la Ciudad de Leon) sobre la mitad del cuerpo ó de la -espalda de la rugible fiera; assí la cola del verso, que es la última -palabra, como que se enrosca y viene á caer sobre la mitad del mismo -verso. Nótelo Vm. en el exámetro; _puta-puta_: clavado; despues en el -pentámetro: _iter-leviter_, de quien _iter_ es eco. Porque, aunque un -moderno (_quos Neotericos dicimus cultissimi Latinorum_) quiera decir, -que esto de los ecos es invencion pueril, ridícula, y de ayer acá; -_pace tanti viri_, le diré yo en sus mismas barbas, que ya en tiempo -de Marcial era muy usado entre los Griegos, _juxta illud: Nusquam -Græcula quod recantat echo_. Y si fuera menester citar á Aristóteles, á -Eurípides, á Callímaco, y aun al mismo Gauradas, que no porque sea un -Poeta poco conocido, dexa de tener mas de dos mil años de antigüedad, -yo le haria ver _luce meridiana clarius_, si era ó no era invencion -moderna esto de los ecos: y luego le preguntaria, si era verisímil, -que inventasse una cosa pueril y ridícula un hombre que se llamaba -_Gauradas_. _O furor! O insania maledicendi!_» - -3. -- «Pues, señor, prosiguió Anton Zotes, este niño muestra mucha -viveza, aunque no tiene mas que diez años.» -- «_Ætas humanioribus -litteris aptissima_ (interrumpió el Pedante), como dixo Justo Lipsio; -y aún con mayor elegancia en otra parte: _decennis Romanæ linguæ -elementis maturatus_. Porque, si bien es verdad, que de essa, y aun -de menor edad se han visto en el mundo algunos niños, que ya eran -perfectos Gramáticos, Rhetóricos, y Poetas (_quos videre sis apud Anium -Viterbiensem de præcocibus mentis partubus_); pero essos se llaman -con razon monstruos de la naturaleza: _monstrum horrendum, ingens_. Y -Quinto Horacio Flacco (_quem Lyricorum Antistitem extitisse mortalium -nemo iverit inficias_) no gustaba de essos frutos anticipados, -pareciéndole que casi siempre se malograban; y assí _solemne erat illi -dicere: odi puero præcoces fructus_.» -- «Y el Cojo de Villaornate, -que fué su Maestro...» (iba á proseguir el buen Anton). -- «Tenga Vm., -le cortó el enlatinizado Dómine: _Siste gradum, viator_. El Cojo de -Villaornate fué Maestro de este niño?» -- «Sí, señor,» respondió el -padre. -- «_O fortunate nate!_ exclamó el eruditíssimo Preceptor. O -niño mil veces afortunado! Muchos Cojos famosos celebró la antigüedad, -como lo avrá leído Vm. en el curiosíssimo tratado de _Claudis non -claudicantibus_, de los Cojos que no cojearon, tomando el presente por -el pretérito, segun aquella figura rhetórica, _præsens pro præterito_, -á quien nosotros llamamos _Enalage_: tratado que compuso un Prevoste -de los Mercaderes de Leon de Francia, llamado Monsiur Pericon, porque, -sépalo usted de passo, en Francia hasta los Pericones son Monsiures, y -pueden ser Prevostes. _Imo potius_, sin recurrir á tiempos antiguos, -_novissimis his temporibus_, en nuestros dias huvo en la misma Francia -un celebérrimo Cojo, llamado Gil Menage, que, aunque no fué cojo -_natura sua_, al fin, sea como se fuesse, él fué cojo real y verdadero, -esto es, cojo _realiter & a parte rei_, como se explica con elegancia -el philósopho; y no obstante de ser cojo, él era hombre sapientíssimo: -_Sapientissimus claudorum quotquot fuerunt & erunt_, que dixo -doctamente Plinio el mozo. Pero, _meo videri_, en mi pobre juicio todos -los cojos antiguos y modernos fueron cojos de teta, respecto del cojo -de Villaornate; hablo, _intra suos limites_, en su linea de Maestro de -Niños; y por esso dixe, que este niño havia sido mil veces afortunado -en tener tal Maestro: _O fortunate nate!_» - -4. -- «No lo es ménos, prosiguió Anton Zotes, en que Vm. lo sea suyo.» --- «_Non laudes hominem in vita sua; lauda post mortem_, dixo mesurado -el Dómine. Son palabras del Espíritu Santo, pero mejor lo dixo el -Profano: - - _Post fatum laudare decet, dum gloria certa._» - --- «Señor Preceptor, mejor que el Espíritu Santo!» le preguntó Anton -Zotes. -- «Pues qué! ahora se escandaliza Vm. de esso? Quantas veces -lo havrá oído en essos Púlpitos á Predicadores, que se pierden de -vista? Assí el Profeta Rey; assí Jeremias; assí Pablo; pero yo de otra -manera. Esso qué quiere decir sino: pero yo lo diré mejor? _Præterquam -quod_: yo no digo que el dicho sea mejor, sino que está mejor dicho, -porque las palabras de la Sagrada Escritura son poco á propósito para -confirmar las reglas de la Gramática: _Verba Sacræ Scripturæ Gramaticis -exemplis confirmandis parum sunt idonea._» -- «Esso ya lo leí yo en no -sé qué libro, quando estudiaba en Villagarcía, replicó el buen Anton, y -cierto que no dexé de escandalizarme.» -- «A esse llaman los Theólogos, -dixo el Dómine, _scandalum pusillorum_, escándalo de parvulillos; y -aunque dicen que no debe despreciarse, y en este particular me parece -que llevan razon, pero tambien dicen ellos otras mil cosas harto -despreciables, por mas que ellos las digan.» - -5. -- «Yo no me meto en essas honduras, respondió el bonazo de Anton -Zotes: y lo que suplico á Vm. es, que me cuide de este muchacho, -que yo cuidaré de agradecérselo, y que le mire como si fuera padre -suyo.» -- «_Prima magistrorum obligatio_, respondió el Dómine, _quos -discipulis parentum loco esse decet_, dixo á este intento Salustio. Es -la primera obligacion del Maestro tratar á los discípulos como hijos, -porque ellos están en lugar de padres. Y díme, hijo, le preguntó al -niño Gerundio, mirándole entre recto y cariñoso, has estudiado algunos -Cánones Gramaticales?» -- «No señor, respondió el chico prontamente; -los cañones que yo traigo no son Grajales, que son plumas de pato, que -mi madre se las quitó á un pato grande, que tenemos en casa: no es -assí, padre?» Sonrióse el Preceptor de la viveza y de la intrepidez -del muchacho, y le dixo: «_non quæro a te hoc_, no te pregunto esso; -pregúntote, si trahes alguna talega?» -- «Señor, la talega era quando -andaba en sayas; pero, despues que me puso calzones, me la quitó Señora -madre.» -- «_Non valeo a risu temperare_, dixo el Dómine, y enmedio de -su grande seriedad soltó una carcajada, añadiendo: _ingenium errando -probat_, aun en los desaciertos muestra su viveza. Hijo, lo que te -pregunto es, si has estudiado algo del Arte?» -- «Ah! esso sí Señor: ya -llegué hasta _Musa, æ_.» -- «No has de decir assí, querido; sino _Musa, -Musæ_.» -- «No Señor, no Señor: mi Arte no dice _Musa, Musæ_, sino -_Musa, æ_.» -- «Vaya, segun esso has estudiado en el Arte de Nebrija?» --- «No, Señor, en mi Arte no está pintada ninguna Lagartija, sino un -Leon muy guapo; mírele usté», y enseñóle el Leon, emblema, ó insignia -de la Oficina, que está en la llana del fróntis. - -6. No dexaron de caer en gracia á la rectíssima severidad del Preceptor -las candideces de Gerundico; pero volviéndose al padre, le dixo en -tono ponderativo: «_Ecce tibi sebosus._ Ve aquí uno de los errores -tan crassos, como velas de sebo, que yo noto en este Arte de Nebrija, -ó de la Cerda, de que usan los Padres de la Compañía, con quienes -tambien estudié yo. Es cierto que son Varones sapientíssimos, pero -son hombres, y _hominum est errare_: son agudos, son buenos ingenios, -y muy despiertos; pero muy despierto y muy bueno fué el ingenio de -Homero, y con todo esso _quandoque bonus dormitat Homerus_. Lo primero, -comenzar la Gramática por _Musa, Musæ_, es comenzar por donde se ha -de acabar: _cæpisti qua finis erat_: porque las Musas, esto es la -Poesía, es lo último, que se ha de enseñar á los muchachos, despues de -la Rhetórica. Argumento es este, que le he puesto á muchos Jesuítas, -claríssimos Varones, y ninguno ha sabido responderme. Pero qué me -havian de responder, si no tiene respuesta? _Deinde_, en la impression -de muchos Artes, en lugar de poner _Nominativo Musa, Genitivo Musæ, -Dativo Musæ, Accusativo Musam_, todo á la larga y por extenso; por -ahorrar papel lo ponen en abreviatura: _Nom. Musa. Gen. æ. Dat. æ. -Accus. am_. Y qué sucede? ó que los pobres chicos lo pronuncian -assí, _quod video quam sit ridiculum_; que sea menester gastar -tiempo malamente en enseñárselo á pronunciar; _& nihil est tempore -pretiosius_. Pero, donde se palpan _ad oculum_ los inconvenientes -de estas abreviaturas, son en los Thesauros, ya sea de Salas, ya de -Requejo. Va un niño á buscar un nombre, _exempli causa_, qué hay por -_Madre_, y en lugar de encontrar _mater, matris_, halla _mater, tris_. -Quiere saber qué hay por _enviar_, y en vez de hallar _mitto, mittis_, -encuentra _mitto, is_. Busca qué hay por _camisa_, y en lugar de -_subucula, subuculæ_, no lee mas que _subucula, æ_. Antójasele, como -al otro muchacho, escribir á su madre una carta latina, para darla á -entender lo mucho que havia aprovechado, en la qual la dice, que la -envía una camisa sucia, para que se la lave, y encájala esta sarta de -disparates: _Mater, tris; mitto, is; subucula, æ; ut labo, as._ _Quid -tibi videtur?_ Qué le parece á Vm. señor Anton Zotes?» -- «Qué me ha -de parecer? que, aunque havia oído mil cosas de la estupendíssima -sabiduría de usted, y yo tenia alguna experiencia, pero haviéndole -oído ahora, me he quedado aturdido, y, en llegando á mi Lugar, he de -dar muchas gracias á la mi Catanla, porque me quitó de la cabeza el -unviar al mi Gerundio á Villagarcía; pues, dempues de Dios, á ella se -le debe el que m’ijo mereza tener tan doctíssimo Maestro.» Con esto se -despidió del Preceptor, dexó á su hijo en una posada, y se restituyó -á Campazas, donde luego que llegó, dixo á su muger y al Cura, que le -estaban esperando á la puerta de la calle, que, si Gerundico havia -tenido fortuna en topar con el Cojo de Villaornate, mas enfortunado -havia sido entoadía en dar con un Maestro, como el Dómine, con quien -le dexaba, porque era un Latino de todos los diantres, y que todos los -Theatinos de Villagarcía juntos no llegaban al zancajo de su sabiduría. -«Déxelo, señor, aquello era una Gabilonia: mas de una hora estuvimos -palrando mano á mano, y á cada palabra, que yo le decia, luego me -sacaba un rimero de testos en latin, que no parecia sino que los trahia -en el balsopeto de una enguarina muy larga que tenia puesta. Por fin -y por postre, el Cojo de Villaornate bien puede ser el _Tuauten_ de -los Maestros de Escuela; pero en linia de Preceptor, el Dómine de -Villamandos es el _per omnia secula seculorum_, y miéntras Cámpos sea -Cámpos, no havrá quien le desquite.» - -7. Con efecto el paralelo no podia ser mas justo; porque, si el -cultíssimo Cojo tenia una innata propension á todo lo extravagante en -órden á la ortographía, y á la propiedad de la lengua Castellana, el -Latiníssimo Dómine no podia tener gusto mas estrafalario en todo lo que -tocaba á la Latinidad, comenzando por la Ortographía Latina, y acabando -por la Poesía. A la verdad él entendia medianamente los Autores, y -havia leído muchos; pero pagábase de lo peor, y sobre todo le caían -mas en gracia los que eran mas retumbantes, y mas ininteligibles. -Preferia la afectada pomposidad de Amiano y Plinio el mozo, á la grave -magestad de Ciceron; la obscuridad y la dureza de Valerio Máximo, á -la dulce elegancia de Tito-Livio; los entusiasmos de Estacio, á la -elevacion sublime y juiciosa de Virgilio: decia que Marcial era un -insulso, respecto de Catulo, y que todas las gracias del inimitable -Horacio no merecian descalzar el menor de los chistes de Plauto. Los -cortadillos de Séneca le daban grandíssimo gusto; pero de quien estaba -furiosamente enamorado era de aquel sonsonete, de aquel paloteado, de -aquellos triqui-traques del estilo de Cassiodoro; y, aunque no le havia -leído sino en las aprobaciones de los libros, se alampaba por leerlas, -assegurado de que hallaria pocas, que no estuviessen empedradas de sus -cultíssimos fragmentos, porque Aprobacion sin Cassiodoro es lo mismo, -que Sermon sin Agustino, y olla sin tocino. - -8. Para él no havia cosa como un libro, que tuviesse título sonoro, -pomposo, y altisonante, y mas si era alegórico, y estaba en él bien -seguida la alegoría. Por esso hacia una suprema estimacion de aquella -famosa obra, intitulada: _Pentacontarchus, sive quinquaginta militum -ductor; stipendiis Ramirezii de Prado conductus, cujus auspiciis varia -in omni Litterarum ditione monstra profligantur, abdita panduntur, -latebræ ac tenebræ pervestigantur & illustrantur_. Quiere decir: El -Pentacontarcho, esto es, el Capitan de cinquenta Soldados, á sueldo -de Ramirez de Prado, con cuyo valor y auspicio se persiguen y se -ahuyentan varios monstruos de todos los dominios de la Literatura, -se descubren cosas no conocidas, se penetran los senos mas ocultos, -y se ilustran las mas densas tinieblas. Porque, si bien es verdad, -que el título no puede ser mas ridículo, y mas quando nos hallamos -con que todo el negocio del señor Pentacontarcho se reduce á impugnar -cinquenta errores, que al bueno de Ramirez de Prado le pareció haver -encontrado en varias facultades; y no embargante de que á la tercera -paletada se le cansó la alegoría, pues no sabemos que hasta ahora -se hayan levantado Regimientos ni Compañías de Soldados, para salir -á caza de monstruos ni de fieras, y mucho ménos que sea incumbencia -de la Soldadesca examinar escondrijos, ni quitar el oficio á los -candiles, á cuyo cargo corre esto de desalojar las tinieblas; pero -el bendito del Dómine no reparaba en estas menudencias, y atronado -con el estrepitoso sonido de Pentacontarcho, Capitan, Soldados, y -estipendio, decia á sus discípulos, que no se havia inventado título -de libro semejante, y que este era el modo de bautizar las obras -en estilo culto y sonoroso. Por el mismo principio le caía muy en -gracia aquella parentacion latina, que se hizo en la muerte de cierto -personage llamado Fol de Cardona, Varon pio y favorecido con muchos -consuelos celestiales; á la qual se la puso este oportuníssimo título: -_Follis spiritualis, vento consolatorio turgidus, acrophytio Sacræ -Scripturæ armatus, manuque Samaritani applicatus_. Es decir: Fuelle -espiritual, hinchado con el viento de la consolacion, aplicado al -Organo de la Sagrada Escritura, siendo su entonador el Samaritano. -«Quien hasta ahora, decia el Pedantíssimo Preceptor, ha excogitado -cosa mas discreta ni mas elegante? Si alguna pudiera competirla, era -el incomparable título de aquel eloquentíssimo libro, que se imprimió -en Italia á fines del siglo passado, con esta harmoniosa inscripcion: -_Fratrum Roseæ crucis fama scancia redux, buccina jubilæi ultimi, Evæ -hyperboleæ prænuncia, montium Europæ cacumina suo clangore feriens, -inter colles & valles Araba resonans_: Fama recobrada de los hermanos -de la Roja Cruz; Trompeta sonora del último Jubiléo, precursora -de la hyperbólica Eva, cuyos ecos, hiriendo en las cumbres de los -montes de Europa, retumban en los valles y en las concavidades de -Arabia. Esto es inventar y elevarse, que lo demas es arrastrar por -el suelo. Y no que los preciados de críticos y de cultos han dado -ahora en estilar unos títulos de libros tan sencillos, tan claros, -y tan naturales, que qualquiera vejezuela entenderá la materia de -que se trata en la obra á la primera ojeada, queriéndonos persuadir, -que assí se debe hacer, que lo demas es _pedantería_, nombre sucio y -mal sonante.» Y al decir esto se espritaba de cólera el enfurecido -Dómine. «Por toda razon de un gusto tan ratero y tan vulgar, nos -alegan, que ni Ciceron, ni Tito-Livio, ni Cornelio Nepote, ni algun -otro Autor de los del Siglo de Augusto, usaron jamas de títulos -rumbosos, sino simples y naturales. _Ciceronis Epistolæ_: _Orationes -Ciceronis_: _Cicero de Officiis_: _Historia Titi-Livii_: _Annales -Cornelii Taciti_; y daca el Siglo de Augusto, torna el Siglo de -Augusto, que nos tienen ensiglados y en-Augustados los sessos, como -si en todos los Siglos no se huvieran estilado hombres de mal gusto, -y que cometieron muchos yerros, como lo dice expressamente la Iglesia -en una oracion que comienza: _Deus qui errantibus_, y acaba: _per -omnia secula seculorum_. Digan Ciceron, Tito-Livio, y Tácito, y cien -Tácitos, cien Tito-Livios, y cien Cicerones lo que quisieren, todo -quanto ellos hicieron no llega al carcañal de aquella estupendíssima -obra, intitulada: _Amphitheatrum sapientiæ æternæ, solius, veræ, -Christiano-Cabalisticum, divino-Magicum, necnon Physico-Chymicum, -ter-triunum-Catholicum; instructore Henrico Conrath_: Amphiteatro -de la Sabiduría eterna, única, verdadera, Christiano-cabalístico, -divino-Mágico, Phýsico-Chýmico, uni-trino-Cathólico, construído ó -fabricado por Henrico Conrath. Que me den en toda la antigüedad, aunque -entre en ella su Siglo de Augusto, cosa que se le parezca. Dexo á un -lado aquella oportunidad de adjetivos encadenados, cada qual con su -esdrújulo corriente, que son comprehensivos de todas las materias -tratadas en el discurso de la obra. Despues de haverla llamado á esta -_Amphiteatro_, qué cosa mas aguda, ni mas oportuna, ni mas al caso, que -decir _construído_, _fabricado_, y no _escrito_, ni _compuesto_ por -Henr. Conrath, siguiendo la alegoría hasta la última boqueada? Si este -no es primor, que me quiten á mí el crisma de la verdadera Latinidad.» - - - - -CAPITULO VIII. - -Sale Gerundio de la escuela del Dómine, hecho un Latino horroroso. - - -Despues de haverse echado el Preceptor á sí mismo tan terrible -maldicion, que, si por nuestros pecados le huviera comprehendido, -quedaria la Latinidad Preceptoril defraudada de uno de sus mas -ridículos ornamentos, passaba á instruir á sus discípulos de las buenas -partes, de que se compone un Libro latino. «Despues del título del -Libro, los decia, se siguen los títulos ó los dictados del Autor; y -assí como la estruendosa, magnífica, é intrincada retumbancia del -título excita naturalmente la curiosidad de los Lectores; assí los -dictados, títulos, y empléos del Autor dan desde luego á conocer á todo -el mundo el mérito de la Obra. Porque claro está, que viendo un Libro -compuesto por un Maestro de Theología, un Cathedrático de Prima, y mas -si es del Gremio y Claustro de alguna Universidad, por un Abad, por un -Prior, por un Definidor: pues qué si se le añade un _Ex_ á muchos de -sus dictados, como Ex-Definidor, Ex-Provincial, &c. y se le junta que -es Theólogo de la Nunciatura, de la Junta de la Concepcion, Consultor -de la Suprema, Predicador de su Magestad de los del Número: sobre todo, -si en los títulos se leen media docena de _Protos_, con algunos pocos -de _Archis_, como Proto-Médico, Proto-Philo-Mathemático, Proto-Chýmico, -Archi-Historiógrapho? De contado es una grandíssima recomendacion de -la Obra, y qualquiera, que tenga el entendimiento bien puesto, y el -juicio en su lugar, no ha menester mas para creer, que un Autor tan -condecorado no puede producir cosa, que no sea exquisitíssima; y entra -á leer el Libro ya con un conceptazo de la sabiduría del Autor, que -le aturrulla. Bien hayan nuestros Españoles, y tambien los Alemanes, -que en esso dan buen exemplo á la República de las Letras; pues, -aunque no impriman mas que un Folleto, sea en latin, sea en romance, -un Sermoncete, una Oracioncilla, y tal vez una mera Consulta Moral, -ponen en el fróntis todo lo que son, y todo lo que fueron, y aun todo -lo que pudieron ser, para que el Lector no se equivoque, y sepa quien -es el sugeto que le habla; que no es ménos que un Lector Jubilado, -un Secretario General, un Visitador, un Provincial, y uno que estuvo -consultado para Obispo. Assí debe ser; pues sobre lo que esto cede -en recomendacion de la Obra, se adelanta una ventaja, que pocos han -reflexionado dignamente. Hoy se usan en todas partes Bibliothecas de -los Escritores de todas las Naciones, en que á lo ménos es menester -expressar la patria, la edad, los empléos, y las obras que dió á luz -cada Escritor, de quien se trata. Pues con esta moda de poner el -Escritor todos sus dictados, y mas, si tienen cuidado de declarar la -patria donde nacieron, como loablemente lo practican muchos, por no -defraudarla de essa gloria, diciendo: _N. N. Generosus Valentinus, -Nobilis Cesaraugustanus, clarissimus Cordubensis, & reliqua_, ahorran -al pobre Bibliothechista mucho trabajo, pesquisas y dinero; porque, en -abriendo qualquiera Obra del Escritor, halla su vida escrita por él -mismo, ante todas cosas.» - -2. «Y aun por esso, no solo no condeno, sino que alabo muchíssimo á -ciertos Escritores modernos, que, si se ofrece buena ocasion, se -dexan caer en alguna obrilla suya la noticia de las demas Obras, que -ántes dieron á luz, ya para que allí las encuentre juntas el curioso, -y ya para que algun malsin no les prohije partos, que no son suyos, -pues por la diversidad del estilo se puede sacar concluyentemente -la suposicion del hijo espurio. Por este importantíssimo motivo se -vió precisado á dar individual noticia de todas, ó casi todas _las -producciones_, con que hasta allí havia enriquecido á la República -Literaria cierto Escritor Neotérico, culto, terso, aliñado y -exactíssimo Ortográphico hasta la prolixidad, y hasta el escrúpulo. -Un Autor Columbino y Serpentino, que todo lo juntaba, pues decia el -Pericon mismo, que se llamaba _Fr. Columbo Serpiente_, dió á luz -un papelon, que se intitulaba: _Derrota de los Alanos_, contra el -doctíssimo, el eloquentíssimo, y el modestíssimo M. Soto-Marne; pues no -porque el Rey y el Consejo sean de parecer contrario, y le huviessen -negado la licencia de escribir ó de imprimir contra esse pobre hombre -del Maestro Feyjoó, nos quitan á los demas la libertad de juzgar lo -que nos pareciere. Sospechóse y díxose en cierta Comunidad que el -Autor del tal derrotado ó derrotador papel era Fulano. Ya se ve, qué -injuria mas atroz, que esta sospecha! ni qué agravio mas público, -que el discurso de quatro amigos en la Celda de un Convento! Monta -en cólera el irritadíssimo Doctor: enristra la pluma, y escribe una -Carta dirigida á cierto hermano suyo, que era casi-Lector en aquella -Comunidad: dala á la estampa, y espárcela por España, para que venga -á noticia de todos su agravio, y su satisfaccion, que sin duda era -grandíssima. Y despues de haver tratado á la tal _Derrota_ como -merecia, llamándola _derrota de la conciencia y la urbanidad, derrota -de la lengua Castellana, derrota de la erudicion, derrota d’el gracejo, -derrota d’el méthodo, derrota de la Ortographía, y derrota al fin de -todas las derrotas, que toman las nobles plumas en el mar de la Crítica -y de las Letras_, añade: _Nada hai en ella, que pueda llamarse cosa -mia. Ni locucion, ni phrase, ni contextura, ni transiciones, ni el modo -de traher las noticias, ni la falta de aliño, ni la impropiedad de las -voces, ni la grosería d’el dicterio, ni lo ramplon de unos apodos, i la -improporcion de otros: i para decirlo de una vez, ni aquella falta de -aire subtilíssimo, que dá en los escritos á conocer sus Auctores, i no -lo perciben mas que los entendimientos bien abiertos de poros._ Que es -lo mismo que decir: Hermano, si tus Frayles no fueran tan cerrados de -poros, ó no tuvieron el entendimiento constipado, á mil leguas olerian, -que no era, ni podia ser obra mia essa derrota; porque en todas mis -Obras la locucion es tersa, la phrase culta, la contextura natural, las -transiciones ni de encaje, el modo de traher las noticias, ni aunque -vinieran en silla de manos; las voces propiíssimas, los dicterios -delicados, los apodos no ramplones, sino con mas de quatro dedos de -tacon. Aunque no fuera mas que por la Ortographía, qualquiera, que -no estuviesse arromadizado, podria oler, que, si fuera cosa mia la -Derrota, no permitiria, que se imprimiesse como se imprimió, aunque -supiera quedarme sin borla. Permitir yo, que se escribiesse la -conjuncion con la _y_ Griega, y no con _i_ Latina! Tolerar que en mis -Obras se estampasse _de el Padre_, _de la agua_, _de ayer acá_, y no -con el apóstrophe, que las dá tanta sal y tanto chiste, escribiendo -_d’ayer acá_, _de l’agua_, _d’el Padre_! Vaya, que es falta de -criterio, y no tener olfato para percibir aquel _ayre subtilíssimo, que -dá en los escritos á conocer sus Auctores_: y el que no conociere, que -mis escritos están llenos de este ayre, no vale para podenco; declárole -por mastin.» - -3. «_Prueba perentoria de quanto digo sean mis producciones._ Ahora -entra lo que ántes os decia (continuaba el Dómine, hablando con sus -discípulos) del cuidado que tienen los Escritores de mejor nota, no -solo de authorizar sus Obras con todos sus dictados, sino de dexarse -caer en alguna de ellas la importante noticia de todas las que las -han precedido. Y no hablando de las Latinas, que á la sazon quando se -escribió dicha Carta, se sabe que serian como media docena de Arengas, -y otra tanta porcion de Dedicatorias: _De las Hespañolas en prosa i -verso_ (prosigue nuestro Autor), _unas guardan clausura en el retiro -de mi Celda.... otras andan como vergonzantes, embozadas siempre con -los retazos de un acertijo, cuyo ribete es un anagramma: otras, en -fin, llevan todo el tren de mis nombres i apellidos, campanillas i -cascabeles_. Y haveis de saber, hijos (interrumpia aquí el socarron -del Dómine), que en esto de cascabeles son muchos los que los tienen. -_D’este calibre son_ (esto es, del calibre de los cascabeles) _la -aprobacion, que dí á un Sermon del P. M.... la que hice al Sermon de... -la que está en el libro de las siestas de... una Oracion que pronuncié -en el Capítulo de mi Orden, otra que dixe en las Exequias de... el -libro de las siestas de... Y qué sé yo qué mas!_ Veis aquí una noticia -curiosa, individual, y menuda de unas obras de grandíssima importancia, -que qualquiera Autor que mañana quiera proseguir la _Bibliotheca -Hispana_ de Don Nicolas Antonio, las encuentra á mano en esta Carta, y -por lo ménos hasta el año de 1750 sabe puntualmente todas las obras, -que dió á luz nuestro gravíssimo Escritor, con _sus nombres, apellidos, -campanillas, y cascabeles_.» - -4. «Yo bien sé, que algunos Críticos modernos hacen gran burla de -esta moda, tratándola de charlatanería y de titulomanía, con otras -voces dissonantes, y _piarum aurium_ ofensivas, pretendiendo, que es -una vana ostentacion, y muy impertinente para dar recomendacion á la -obra, pues dicen, que esta no se hace recomendable por los dictados -del Autor, sino por lo bien ó mal dictada, que esté ella. Trahen-nos -el exemplar de los Franceses y de los Italianos, que por lo comun -nunca ponen mas que el nombre, el apellido, y á lo mas la profession -del Autor, aun en las obras mas célebres y de mas largo aliento -(gústame mucho esta phrase), como: _Historia Romana por Monsieur -Rollin. Mabillon, Benedictino, de la Congregacion de S. Mauro, de Re -diplomatica. Historia Ecclesiástica, por el Abad Fleuri. Specimen -Orientalis Ecclesiæ, Autore Joanne Bapt. Salerno, Societ. Jesu._ Y -aún nos quieren tambien decir, que los títulos, assí magníficos como -ridículos, que han tomado algunas Academias, especialmente de Italia, -no son mas que una graciosa sátyra, con que se ríen de los títulos, -con que salen á la luz pública algunos Autores phantasmas: y que por -esso unas Academias se llaman _de los Seráphicos_, _de los Elevados_, -_de los Inflamados_, _de los Olýmpicos_, _de los Parthénicos_, _de los -Entronizados_; y otras por el contrario, _de los Obscuros_, _de los -Infecundos_, _de los Obstinados_, _de los Ofuscados_, _de los Ociosos_, -_de los Somnolientos_, _de los Inhábiles_, _de los Phantásticos_. Pero, -digan lo que quisieren estos desenterradores de las costumbres, usos, -y ritos mas loables, y estos grandíssimos bufones y burladores de las -cosas mas sérias, mas establecidas, y mas generalmente recibidas de -hombres graves, doctos, y pios, yo siempre me tiraré á un libro, cuyo -Autor salga con la comitiva de una docena de dictados, que acrediten -bien sus estudios y su literatura, ántes que á otro, cuyo Autor parece, -que sale al theatro en carnes vivas, y que no tiene siquiera un trapo, -con que cubrir su desnudez. Esto parece que es escribir en el estado -de la innocencia, y ya no estamos en esse estado. _Obras de Fr. Luis -de Granada, del Orden de Predicadores._ Miren qué insulsez! Y qué -sabemos quien fué esse Fr. Luis? _Obras del P. Luis de la Puente, de -la Compañía de Jesus._ Otro que tal! Y por donde nos consta, que este -Padre no fué por ahí algun Grangero ó Procurador de alguna Cabaña?» - -5. «Y ya que viene á cuento, y hablamos de esta Religion, es cierto que -en todo lo demas la venero mucho; pero en esto de los títulos de los -libros y de los Autores, no dexa de enfadarme un poco: aquellos, por -lo comun, son llanos y sencillos; y estos, por lo regular, salen á la -calle poco ménos que en cueros: su nombre, su apellido, su profession, -y tal qual su patria, por no confundirse con otros del mismo nombre y -apellido, y santas pascuas. No parece sino que los Autores mas graves, -los de primera magnitud, hacen estudio particular de intitular sus -libros como si fueran por ahí la vida del Lazarillo de Tormes, y de -presentarse ellos, como pudiera un pobre Lego pelon. _De Religione: -Tomus primus, Autore Francisco Suarez Granatensi, Societatis Jesu. De -Concordia Gratiæ & liberi arbitrii: Autore Ludovico de Molina, Soc. -Jesu. De Controversiis Tom. I, Autore Roberto Bellarmino, Soc. Jesu._ -Y, si alguno de estos añade _Presbýtero_, ya le parece, que no hay -mas que decir. No alabo esta moda, ó acaso esta manía; y, por mas que -me quieran decir, que es modestia, juicio, cordura, religiosidad, y -aun en cierta manera mayor autoridad y gravedad, no me lo persuadirán -quantos aran y caban, que parece son los Oradores mas persuasivos, -que se han descubierto hasta ahora. Y sino díganme: dexan de ser -modestos, cuerdos, religiosos, y graves aquellos Autores Jesuítas (no -son muchos), que ponen á sus obras títulos magníficos y sonorosos, como -_Theopompus, Ars magna lucis & umbræ. Pharus scientiarum, etc._ Y los -otros que no dexan de decir si son ó fueron Maestros de Theología, y -en donde, Doctores, Cathedráticos, Rectores? Díganme mas: no vemos que -hasta los Reyes ponen todos sus títulos, dictados, y Señoríos en sus -Reales Provisiones, para darlas mayor autoridad; y que lo mismo hacen -los Arzobispos, Obispos, Provisores, y quantos tienen algo que poner, -aunque sean títulos _in partibus_, ó del Kalendario, que dan señoría -simple, sin carga de residencia? Solo el Papa se contenta con decir -_Benedictus XIV, Servus Servorum Dei_, y acabóse la comission; pero -essa es humildad de la Cabeza de la Iglesia, que no hace consequencia -para los demas, y no debe traherse á colacion.» Estas últimas -razones, aunque tan ridículas, hacian grandíssima fuerza á nuestro -insigne Preceptor; y procuraba imprimírselas bien en la memoria á -sus muchachos, para que supiessen, qué libros havian de escoger y de -estimar. - -6. De los títulos, assí de las obras como de los Autores, passaba á -las Dedicatorias. En primer lugar ponderaba mucho la utilíssima y -urbaníssima invencion del primero, que introduxo en el Orbe Literario -este género de obsequios; pues, sobre que tal vez un pobre Autor, que -no tiene otras rentas que su pluma, gana de comer honradamente por -un medio tan lícito y honesto, logra con esto la ocasion de alabar á -quatro amigos, y de cortejar á media docena de poderosos; los quales, -si no fueren en la realidad lo que se dice en las Dedicatorias que -son, á lo ménos sabrán lo que debieran de ser. En segundo lugar se -irritaba furiosamente contra el Autor de las _Observaciones Halenses_, -y contra algunos otros pocos de su mismo estambre, que con poco temor -de Dios, y sin miramiento por su alma, dicen con grande satisfaccion, -que esto de dedicar libros es especie de petardear, ó á lo ménos -de mendigar: «_Dedicatio librorum est species mendicandi_; y aún no -sé quien de ellos se adelanta á proferir, que el primer inventor de -las dedicatorias fué un Frayle mendicante. Blasfemia! malignidad! -ignorancia supiníssima! Pues no sabemos, que Ciceron dedicaba sus obras -á sus parientes y á sus amigos? Y Ciceron fué Frayle mendicante? No -sabemos que Virgilio dedicó, ó á lo ménos pensó dedicar su Eneida á -Augusto? Y fué Frayle mendicante Publio Virgilio Maron? Finalmente no -saben hasta los Autores Malabares, que Horacio dedicó á Mecénas todo -quanto escribió, y que de ahí vino el llamarse Mecénas qualquiera -á quien se dedica una obra, aunque por su alcurnia y por el nombre -de pila se llame Pedro Fernandez? Y no me dirán, de qué Religion -fué Frayle mendicante el Reverendíssimo P. Maestro Fray Quinto -Horacio Flacco? Assí que, hijos mios, este uso de las Dedicatorias -es antiquíssimo y muy loable, y no solo le han usado los Autores -pordioseros y mendicantes, como dicen estos bufones, sino los Papas, -los Emperadores, y los Reyes; pues vemos que S. Gregorio el grande -dedicó el libro de sus Morales á S. Leandro, Arzobispo de Sevilla: -Carlo Magno compuso un tratado contra cierto Conciliábulo, que se -celebró en Grecia para desterrar las Santas Imágenes, y le dedicó á su -Secretario Enginardo, y Henrique VIII, Rey de Inglaterra, dedicó al -Papa, y á la Iglesia Cathólica, de quien despues se separó, el libro, -que escribió en defensa de la Fé contra Luthero.» - -7. -- «Y, señor Dómine, le preguntó uno de los Estudiantes, como -se hacen las Dedicatorias?» -- «Con la mayor facilidad del mundo, -respondió el Preceptor, diga lo que dixere cierto semi-autorcillo -moderno, que se anda traduciendo libretes Franceses y quiere -parecer persona, solo porque hace con el Francés lo que qualquiera -Medianistilla con el Latin; siendo assí, que hasta ahora no hemos visto -de su pegujal mas que una miserable Aclamacion del Reyno de Navarra en -la Coronacion de nuestro Rey Fernando el VI (á quien Dios immortalice): -por señas que la sacudió bravamente el polvo un papel, que salió luego -contra ella, intitulado: _Colirio para los cortos de vista_; el qual, -aunque muchíssimos dixeron, que no tocaba á la obrilla en el pelo de -la ropa, y que en suma se reducia á reimprimirla en pedazos, añadiendo -á cada trozo una buena rociada de desvergüenzas á metralla contra el -Autor, y contra los que este alababa; y, aunque tambien es verdad, -que immediatamente le prohibió la Inquisicion, pero en fin el tal -papel ponia de vuelta y media y mas negro que su sotana al susodicho -Autorcillo. Este, pues, en cierta Dedicatoria que acaba de hacer á un -gran Ministro, nos quiere persuadir, solo porque á él se le antoja, -_que no hay en todo el País de la Eloquencia Provincia mas ardua, que -la de una Dedicatoria bien hecha_.» - -8. «Yo digo que no la hay mas fácil, como se quiera tomar el verdadero -gusto y el verdadero ayre de las Dedicatorias. Porque lo primero se -busca media docena de substantivos y adjetivos sonoros y metaphóricos -(y si fuere una docena, tanto mejor), los quales se han de poner en -el fróntis del Libro, de las Conclusiones, ó de la Estampa de Papel -(porque hasta estas se dedican), ántes del nombre y apellido del -Mecénas, que sean apropriados, y vengan como de molde á su carácter -y empléos. Por exemplo, si la Dedicatoria es latina y se dirige á un -Señor Obispo, el sobre-escrito, la direccion, ó el epígraphe ha de ser -á este modo: _Sapientiæ Oceano_, _Virtutum omnium Abisso_, _Charismatum -Encyclopædiæ_, _Prudentiæ Miraculo_, _Charitatis Portento_, -_Miserationum Thaumaturgo_, _Spiranti Poliantheæ_, _Bibliothecæ -Deambulanti_, _Ecclesiæ Tytani_, _Infularum mytræ_, _Hesperiæque totius -fulgentissimo Phosphoro_: _Illmo. Dño. Domino meo D. Fulano de tal_. -Si la obra se dedica á una Santa Imágen, como se dixéramos á N. Señora -de la Soledad, ó de los Dolores, hay mil cosas buenas de que echar -mano; como _Mari Amaro_, _Soli Bis-Soli_, _Orbis Orbatæ Parenti_, -_Ancillæ Liberrimæ absque Libero_, _Theotoco sine filio_, _Confictæ -non ficte Puerperæ, inquam, diris mucronibus confossæ sub Iconico -Archetypo de tal y tal_. Pero, si la Dedicatoria fuere de algun Libro -Romancista, y se dirigiere á un Militar, aunque no sea mas que Capitan -de Cavallos, entónces se ha de ir por otro rumbo, y ante todas cosas -se ha de decir: _Al Xerxes Español_, _al Alexandro Andaluz_, _al Cesar -Béthico_, _al Cyro del Genil_, _al Tamborlan Europeo_, _al Kauli-Kan -Cis-Montano_, _al Marte no-fabuloso_, _á D. Fulano de tal, Capitan de -Cavallos Ligeros del Regimiento de tal_. Y no encajar el nombre y el -apellido del Mecénas de topeton, como lo estilan ahora los ridículos -modernos, diciendo á secas: _á D. Fulano de tal_, _á mi Señora Doña -Citana de tal_, _á la Excma. Señora Duquesa de qual_; que no parece -sino sobre-escrito de Carta, que ha de ir por el correo.» - -9. «Dedicatoria he visto yo muy ponderada por algunos ignorantes y -boqui-rubios, dirigida al mismo Rey de España, la qual solo decia en el -fróntis, _AL REY_, con letras gordas iniciales, sin mas principios, ni -postes, caireles, ni campanillas. No puedo ponderar quanto me estomacó, -moviéndome una nausea, que aun ahora mismo me está causando arcadas y -bascas. _AL REY!_ Pero á qué Rey, majadero? Pues no sabemos si es á -alguno de los Reyes magos, al Rey Perico, ó al Rey que rabió. _AL REY!_ -Puede haver mayor llaneza? Como si dixéramos, á Juan Fernandez, ó á -Perico el de los Palotes. _AL REY!_ Díme, insolente, desvergonzado, y -atrevido, es al _Rey de bastos_, _ó al de copas_? Nos quieren embocar -los críticos y los cultos, que este es mayor respeto, mayor veneracion, -y tambien mas profundo rendimiento, como que ningun Español puede -ni debe entender por el nombre anthonomástico de Rey, á otro que al -Rey de España, y como que lo mismo debieran entender todas las demas -Naciones, puesto que no hay Rey en el mundo descubierto, que tenga tan -dilatados dominios como nuestro Cathólico Monarcha, ni con algunos -millares de leguas de diferencia. Vagatelas, y mas vagatelas! Por lo -mismo era muy puesto en razon, que ántes de llegar á su Augusto nombre, -se le diera á conocer, por lo ménos, con unos cinquenta dictados, -ó inscripciones alegóricas, que fuessen poco á poco conciliando la -expectacion y el assombro, los quales pudieran ser, como si dixéramos -de esta manera: _Al poderoso Emperador de dos mundos; al émulo del Sol, -Phebo sublunar en lo que domina, como el celeste en lo que alumbra: -al Archi-Monarcha de la tierra_; y despues, para dar á entender sus -Reales virtudes personales, añadir: _Al depósito Real de la Clemencia; -al coronado Archivo de la Justicia; al Sacro Augusto thesoro de la -Piedad; al Escudo Imperial de la Religion; al Pacífico, al Benéfico, -al Magnético, al Magnífico, al Cathólico Rey de las Españas FERNANDO -el Sexto, Pio, Feliz, siempre Augusto, Rey de Castilla, de Leon, de -Navarra, de Aragon, etc._ y ir prosiguiendo assí hasta el último de sus -Reales dictados. Lo demas es tratar al Rey como se pudiera á un hidalgo -de polayna, y sacarle tan solo al theatro del papel, como si fuera uno -de aquellos Reyes antiguos, que se andaban por essos campos de Dios, -pastoreando ovejas, y ellos mismos llevaban los bueyes á beber en su -propia Real persona.» - -10. «Despues tampoco me gusta que se comience á hablar con el Rey, -espetándole un _Señor_ tan tiesso como un garrote, que ya no falta -mas sino que añadan un _Señor mio_, como si fuera carta de oficio de -algun Ministro superior á otro subalterno. Nuestros antepassados eran -hombres mas respetuosos, y verdaderamente circunspectíssimos, pues -nunca hablaban con el Rey, sin que comenzassen de esta manera: _Sacra, -Cathólica, Real Magestad_, cosa que llenaba la boca de veneracion, y de -contado se tenia ya hecho un pié magestuoso para un romance heroico, -al modo de las coplas de Juan de Mena. He oído decir, que esta moda de -tratar al Rey, llamándole Señor á secas, nos le han pegado tambien los -Franceses, como otras mil y quinientas cosas mas, por quanto ellos, -quando hablan con su Rey Christianíssimo, le encajan un _Sire, in -puris naturalibus_; y vamos adelante. Válgate Dios por Franceses, y -qué contagiosos que sois! Con que si á ellos se les antojara llamar -_Sirena_ á la Reyna, tambien nosotros se lo llamaríamos corrientemente -á la nuestra? Y cierto que quedaria su Magestad muy lisongeada! Ellos -tratan de _Madama_ á la suya; y en verdad, que si á algun Español se -le antojara tratar assí á la Reyna nuestra Señora, no le arrendaria yo -la ganancia; salvo que fuesse por ahí algun Lego, ó algun Donado, de -estos que son Santos y simples adredemente, que essos tienen licencia -para tutear al mismo Papa, pues ahí está toda la gracia de su santidad. -Por tanto, hijos mios, lo dicho dicho, y tomad bien de memoria estas -importantíssimas lecciones.» - -11. «Nunca imprimais cosa alguna, aunque sean unos tristes -_Quodlibetos_, sin vuestra Dedicatoria al canto, que en esso no vais -á perder nada, y de contado mal será, que no ahorreis por lo ménos el -coste de la impression; pues no todos los Mecénas han de ser como aquel -conchudo Papa (Dios me lo perdone) Leon X, á quien un famoso Alchimista -dedicó un importantíssimo Libro, en que, como él mismo asseguraba, -se contenian los mas recónditos arcanos de la Crysopeya, esto es, -un modo facilíssimo de convertir en oro todo el hierro y todos los -metales del mundo; y el bueno del Pontífice (perdónemelo Dios) por todo -agradecimiento le regaló con un carro de talegos, para que recogiesse -en ellos el oro que pensaba hacer: cosa, de que se rieron mucho los mal -intencionados; pero los eruditos y verdaderamente literatos la tuvieron -por mezquindad, y la lloraron con lágrymas de indignacion. Resuelta -vuestra Dedicatoria, atacadla bien de epígraphes alegóricos, symbólicos -y altisonantes; y si fuere á alguna persona Real, cuidado con tratarla -como es razon, y que no salga en público sin su Compañía de Guardias -de Corps, y sin su Guardia de Alabarderos, esto es, de epíthetos bien -galoneados y bien montados, precedidos de epígraphes á mostachos, que -vayan abriendo calle.» - -12. «Y, aunque ya va un poco larga la leccion, por concluir en -ella todo lo que toca á lo substancial de las Dedicatorias, quiero -instruíros en otros dos puntos, que son de la mayor importancia. -Autores Latinos hay tan Romancistas, que, quando llegan á poner los -verdaderos títulos, que tienen los sugetos, á quienes dedican sus -Obras, como Duque de tal, Conde de tal, Marques de tal, Señor de tal, -Consejero de tal, &c. los ponen en un Latin tan llano, tan natural, -y tan ramplon, que le entenderá una Demandadera, aunque no sepa leer -ni escribir, solo con oírle, pues dicen muy á la pata llana: _Duci -de Medina-Celi; Comiti de Altamira; Marchioni de Astorga, Domino de -los Cameros, Consiliario Regio, etc._ Cosa ridícula! Para esso mas -valiera decirlo como pudiera un Maragato. Quanto mas culto y mas -Latino será decir: _Cælico-Metimnensi; Doctori-Satrapæ; A Comitiis de -Cacuminato-conspectu_; _Mœnium Asturicensum a Markis_; _Lecti-Fabrorum -Dynastæ_, _a Penetralibus Regiis_; y si no lo entendieren los Lectores, -que aprendan otro oficio, porque essa no es culpa del Autor, el qual, -quando se pone á escribir en Latin, no ha de gastar un Latin, que le -entienda qualquiera Reminimista.»[20] - -13. «Otra cosa es, quando los títulos no son verdaderos y reales, -sino puramente symbólicos ó alegóricos, inventados por el ingenio -del Autor; que entónces, para que se penetre bien toda la gracia y -toda la oportunidad de la invencion, conviene mucho ponerlos llana -y sencillamente. Explicaréme con un exemplo. El año de 1704, cierto -Autor Aleman publicó una Obra Latina, intitulada: _Geographia Sacra -seu Ecclesiastica_; Geografía Sagrada ó Eclesiástica. Dedicóla á los -_tres únicos Soberanos Príncipes hereditarios_ en el Cielo y en la -Tierra: _Tribus summis atque unicis Principibus hæreditariis in Cælo -et in terra_; esto es, á Jesu-Christo, á Frederico-Augusto, Príncipe -Electoral de Saxonia, y á Mauricio Guillermo, Príncipe hereditario de -las Provincias de Saxe-Ceitz: _Christo, nempe_, _Frederico Augusto, -Principi Electorali Saxoniæ_, _& Mauritio Wilhelmo, Provinciarum -Saxo-Cizensum hæredi_. Cosa grande! pero aún todavía la haveis de oír -mucho mayor. Y qué títulos inventaria nuestro incomparable Autor para -explicar los Estados, de que era Príncipe hereditario Jesu-Christo? -Atencion, hijos mios, que acaso no leeréis en toda vuestra vida cosa -mas divina; y lo que es yo, si fuera el inventor de ella, no me -trocaria por Aristóteles ni por Platon.» - -14. «Llama, pues, á Jesu-Christo en Latin claro y sencillo, como era -razon que le usasse en esta importante ocasion, _Imperator coronatus -cælestium Exercituum_; _electus Rex Sionis, semper Augustus_; -_Christianæ Ecclesiæ Pontifex Maximus, et Archi-Episcopus Animarum_; -_Elector Veritatis, Archi-Dux Gloriæ_; _Dux Vitæ_; _Princeps Pacis_; -_Eques Portæ inferni_; _Triumphator Mortis_; _Dominus hæreditarius -Gentium_; _Dominus Justitiæ, et Patris Cœlestis a Sanctioribus -Consiliis, etc. etc. etc._ Quiere decir, porque es importantíssimo, -que ninguno se quede sin entenderlo: es Christo _coronado Emperador -de los Exércitos celestiales_; _electo Rey de Sion_, _siempre -Augusto_; _Pontífice máximo de la Iglesia Christiana_, Arzobispo de -las Almas; Elector de la Verdad; Archi-Duque de la Gloria; Duque de -la vida; _Príncipe de la Paz_, _Cavallero de la Puerta del Infierno_; -_Triunfador de la Muerte_; _Señor hereditario de las Gentes_; _Señor -de la Justicia_, _y del Consejo de Estado, y Gavinete del Rey su Padre -celestial_. Y añadió el Autor muy oportunamente tres & & &c.as, para -dar á entender, que todavía le quedaban entre los deditos otros muchos -títulos y dictados, y que de aquí á mañana los estaria escribiendo, si -no bastaran los dichos, para que se conociesse los que podia añadir. -Muchachos, encomendad esto á la memoria; aprendedlo bien; tenedlo -siempre en la uña, que se os ofrecerán mil ocasiones, en que os pueda -servir de modelo, para acreditaros vosotros, y para acreditarme á mí.» - -15. «Falta decir dos palabritas sobre el cuerpo y el alma de las -Dedicatorias. Supónese, que el Latin siempre ha de ser de boato, -altísono, enrebesado, é inconstruible, ni mas ni ménos, como el Latin -de una insigne Dedicatoria, que años ha me dió á construir el padre de -Gerundio de Campazas, _alias_ Zotes, y en verdad, que se la construí -sin errar un punto, á presencia de todo el Arciprestazgo de San Millan, -en la Romería del Christo de Villaquexida. Supónese tambien, que á -qualquiera, á quien se le dedica una Obra, sea quien fuere, se le -ha de entroncar por aquí ó por allí con el Rey Bamba, ó á lo ménos -ménos con Don Veremundo el Diácono, sea por linea recta ó por linea -transversal, que esso hace poco al caso, y es negocio de cortíssimo -trabajo; pues ahí está Jacobo Guillermo Imhoff, Dinamarqués ó Sueco -(que ahora no me acuerdo), famoso Genealogista de las Casas ilustres de -España y de Italia, que á qualquiera le emparentará con quien le venga -mas á cuento. Sobre este supuesto, ya se sabe, que la entrada de toda -Dedicatoria ha de ser siempre exponiendo la causa impulsiva, que dexó -sin libertad al Autor para emprehender aquella ossadía, la qual causa -nunca jamas ha de ser otra, que la de buscar un poderoso Protector -contra la emulacion, un escudo contra la malignidad, una sombra contra -los abrasados ardores de la envidia, assegurando á rostro firme, -que con tal Mecénas no teme ni á los Aristarchos, ni á los Zoylos; -pues, ó acobardados no ossarán sacar las cabezas de sus madrigueras -y escondrijos, ó, si tuvieren atrevimiento para hacerlo, serán -ícaros de su temeridad, derretidas sus alas de cera á los encendidos -centelleantes rayos de tan fogoso resplandeciente Padrino. Porque, -si bien es verdad, que, aunque un Libro se dedique al Santíssimo -Sacramento, si él es malo, hay hombres tan insolentes y tan mordaces, -que, adorando al divino Objeto de la Dedicatoria, hacen añicos al -Libro, y tal vez á la misma Dedicatoria no la dexan huesso sano; y mas -de dos Libros de á folio he visto yo recogidos por la Inquisicion, con -estar dedicados á Reyes, á Emperadores, y aun al mismo Papa, sin que -los Mecénas hagan duelo de esso, ni se les dé un ardite, no hallándose -noticia en la Historia de que jamas haya havido guerras entre los -Príncipes Christianos por la defensa de un Libro, que se les haya -dedicado; siendo assí, que muchas veces las ha havido por quítame allá -essas pajas. Digo, que, aunque todo esto sea assí (por justos juicios -de Dios, y por los pecados del mundo), en todo caso siempre debemos -atenernos á aquel refran, que dice: _Quien á buen árbol se arrima, -buena sombra le acobija_; y de una manera ó de otra, es indispensable -de toda indispensabilidad, que toda Dedicatoria bien hecha se abra por -este tan oportuno, como delicado y verdadero pensamiento.» - - - - -CAPITULO IX. - -En que se da razon del justo motivo, que tuvo nuestro Gerundio para no -salir todavía de la Gramática, como lo prometió el Capítulo passado. - - -Admirado estará, sin duda, el curioso Lector, de que, haviéndose -dicho en el Capítulo antecedente, como salia en él de la Gramática el -ingenioso y aplicado Gerundico, todavía le dexemos en ella, oyendo con -atencion las acertadas lecciones de su Doctíssimo Preceptor, contra -la fé de la Historia, ó á lo ménos contra la inviolable fidelidad de -nuestra honrada palabra. Pero si quisiere tener un poco de paciencia, -y prestar oídos benignos á nuestras poderosíssimas razones, puede ser, -que se arrepienta de la temeridad y de la precipitacion, con que ya en -lo interior de su corazon nos ha condenado sin oírnos. - -2. Lo primero es una intolerable esclavitud, por no llamarla ridícula -servidumbre, esto de querer obligar á un pobre Autor á que cumpla lo -que promete, no solo en el título de un Capítulo, sino en el título -de un Libro. Qué Escritura de obligacion hace el Autor con el Lector -para obligarle á esso, ni en juicio, ni fuera de él? Y assí vemos, que -Autores, que no son ranas, ponen á sus Libros los títulos que se les -antoja, aunque nunca tengan parentesco con lo que se trata en ellos, -y ninguno los ha hablado palabra, ni por esso han perdido casamiento. -Verbi gratia, al leer el título de _Margarita Antoniana_, ó de -_Antoniana Margarita_, con que bautizó su Obra el famosíssimo Español -Gomez Pereyra, que fué el verdadero Patriarcha de los Descartes, de los -Newtones, de los Boyles, y de los Leibnitzes; quien no creerá, que va -á regalarnos con algun curiosíssimo Tratado sobre aquella margarita ó -aquella perla, que valia no sé quantos millones, con la qual, desatada -en vino, ó en agua (que esto aún no está bien averiguado), brindó -Cleopatra á la salud de su Antonio, ó se la dió á este de colacion en -un dia de ayuno, que de una y otra manera nos lo cuentan las Historias? -Pues no, señor, no es nada de esso. La _Antoniana Margarita_ no es -mas que un delicadíssimo Tratado de Philosophía, para probar que -los brutos no tienen alma sensitiva, y para citar á juicio, con esta -ocasion, otras muchas opiniones de Aristóteles, que por larga serie de -Siglos estaban en la quieta y pacífica possession de ser veneradas en -las Escuelas, no solo como opiniones de tal Autor, sino como principios -indisputables, que solo el dudar de ellos seria especie de herética -pravedad: y no obstante aquel travieso, sútil, y litigioso Gallego, se -atrevió á ponerles á pleyto la propiedad, ya que no pudiesse litigarles -la possession. Pero por qué puso á su Obra un título tan distante del -assunto? Por qué? por una razon igualmente fuerte que piadosa, y que -ninguno se la impugnará: porque su padre se llamaba Antonio, y su madre -Margarita; y ya que no se hallaba con caudal para fundar un Aniversario -por sus almas, quiso á lo ménos dexar fundada esta agradecida memoria. -Pues que se me vengan ahora á hacerme cargo, de que no cumplo lo que -ofrezco en mis Capítulos. - -3. Amen de esso: por grave que sea el Capítulo de un Libro, lo será -nunca tanto como el Capítulo de una Religion? Y no obstante, quantas -veces vemos, que nada de lo que se decia al principio del Capítulo sale -despues al fin de él? Y qué Capítulo se ha declarado hasta ahora nulo, -precisamente por este motivo? Finalmente, si un pobre Autor comienza á -escribir un Capítulo con buena y sana intencion de sacarle moderado, y -de justa medida y proporcion, y de cumplir honradamente lo que prometió -al principio de él, y despues se atraviesan otras mil cosas, que ántes -no le havian passado por el pensamiento, y le da gran lástima dexarlas; -es possible que no se le ha de hacer esta gracia, ni dissimularle esta -flaqueza, siendo assí, que á cada passo vemos en las conversaciones -atravesarse especies, que interrumpen el hilo del assunto principal por -una y por dos horas, y no por esso se hacen aspamientos, ántes bien -se llevan en paciencia adversidades y flaquezas de nuestros próximos, -y vamos adelante. Pues, por qué no se usará la misma charidad, y se -exercitará la misma obra de misericordia con los Autores y con los -Libros? Fuera de que, no seria gran lástima, que, solo por cumplir con -lo que prometió el Capítulo inconsideradamente, sacássemos á nuestro -Gerundio de la Gramática ántes de tiempo, y sin haver oído otras -lecciones, no ménos curiosas que necessarias, con que enriquecia á sus -discípulos el pedantíssimo Maestro? - -4. Decíales, pues, que en sus composiciones Latinas, fuessen de la -especie que se fuessen, se guardassen bien de imitar el estilo de -Ciceron, ni alguno de aquellos otros estilos, á la verdad propios, -castizos, perspicuos, y elegantes; pero por otra parte tan claros y tan -naturales, que qualquiera Lector, por boto que fuesse, comprehendia -luego á la primera ojeada lo que le querian decir. Esto por varias -razones, todas á qual mas poderosas: la primera, porque hasta en -las Sagradas Letras se alaba mucho á aquel no ménos valeroso que -discreto Héroe, que trataba las Ciencias magníficamente: _Magnifice -etenim scientiam tractabat_; y ciertamente nada se puede tratar con -magnificencia, quando se usa de voces obvias, triviales, y comunes, -aunque sean muy propias y muy puras. La segunda, porque, si no se -procura tener atada la atencion de los lectores y de los oyentes -con la obscuridad, ó á lo ménos, con que no esté á primer folio la -inteligencia de la frase, enseña la experiencia, que unos roncan, y -otros piensan en las babias, por quanto es muy volátil la imaginacion -de los mortales. La tercera, porque, miéntras el Lector anda -revolviendo Calepinos, Vocabularios, y Lexicones, para entender una -voz, se le queda despues mas impresso su significado, y á vueltas de -él la doctrina y el pensamiento del Autor. La quarta, y mas poderosa -de todas, para que sepan essos Extrangerillos, que notan el Latin de -los Españoles de despeluzado, incurioso, ó desgreñado, que tambien acá -sabemos escribir á la papillota y sacar un Latin con tantos bucles, -como si se huviera peynado en la calle de San Honorato de Paris: lo que -no es possible que sea, miéntras no se ande á caza de frases escogidas, -crespas, y naturalmente ensortijadas. - -5. «Ahí teneis al Inglés, ó al Escocés Juan Barclayo (que yo no tengo -ahora empeño, en que fuesse de Londres ó de Edimburgo), el qual no dirá -_exhortatio_, aunque le quemen, sino _parænesis_, que significa lo -mismo, pero un poco mas en Griego; ni _obedire_ por obedecer, que lo -dice qualquiera Lego, sino _decedere_, que, sobre tener mejor sonido, -es de significado mas abstruso, por lo mismo que es equívoco. Llamar -_Prologus_ al Prólogo, qué Lego no entenderá esse Latin? llamarle -_Proœmium_ suena á zaguan de Lógica: _Præfatio_ parece cosa de Missal, -y luego ofrece á la imaginacion la idéa del Canto Gregoriano: llámese -_Alloquium_, _Ante-loquium_, _Præloquium_, _Præloquutio_, y dexadlo -de mi cuenta. Al estilo doctrinal llámesele siempre en Latin _Stilus -didascalicus_, y cayga quien cayere: quando se quiera notar á algun -Autor Latino, aunque sea de los mas famosos, de que aún no ha cogido -bien el ayre de la lengua Romana, y que hasta en ella se descubre -el propio de la suya Nacional, dígase: á Dios, te la depare buena, -_redolet Patavinitatem_; porque, si bien es assí, que todavía no han -convenido los Gramáticos en el verdadero significado de esta voz, -qualquiera que la usa queda _ipso facto_ calificado de un Latino, que -se pierde de vista, elegante, culto, y terso. Sobre todo os encargo -mucho, que ni á mí, ni á algun otro Preceptor, Maestro, ó Doctor, -apellideis jamas con los vulgaríssimos nombres de _Doctor_, _Magister_, -_Præceptor_. Jesus, qué parvulez, y qué patanismo! A qualquiera que -enseñe alguna facultad, llamadle siempre _Mystagogus_; porque, aunque -es cierto, que no viene á propósito, aun el mismo, que lo conoce, -os lo agradecerá, por ser voz, que presenta una idéa mysteriosa y -extraordinaria. La mejor advertencia se me olvidaba. Es de la mayor -importancia: quando leais alguna Obra Latina, de las que _están mas en -voga_ (frase que me cae muy en gracia), decir de quando en quando: _hic -est Trasonismus_, este es Trasonismo: y no os dé cuidado, que vosotros, -ni los que os oyeren, entendais bien lo que en esso quereis decir; -porque yo os empeño mi palabra de que los dexareis aturrullados, y -arqueando los ojos de admiracion. Con esto, y con hacer grande estudio -en no escribir jamas trabados los diphtongos de _a_ y _e_, ni de _o_ y -_e_, como lo han hecho hasta aquí muchos Latinos honrados, sino con sus -letras separadas, escribiendo, v. g. _feminae_ en lugar de _feminæ_, y -_Phoebus_ en vez de _Phœbus_; con no contar las datas por los dias del -mes, sino por las Kalendas, los Idus, y las Nonas; con guardaros mucho -de no llamar á los meses de Julio y Agosto con sus nombres sabidos y -regulares, sino con los de _Quintilis_ y _Sextilis_, como se llamaban -_in diebus illis_; y finalmente con desterrar los números Arábigos de -todas vuestras composiciones Latinas, usando siempre de las letras -Romanas, en vez de números, y essas dibujadas á la antigua, v. gr. -para poner _anno millesimo septingentesimo quinquagesimo quarto_, año -de mil-setecientos-y-cinquenta-y-quatro, no poner, como pudiera un -Contador ó un Comerciante, _anno_ 1754, sino an. CIↃ.DCC.LIV: digo, -hijos mios, que con solo esto podeis echar piernas de latin por todo el -mundo: _et peream ego, nisi cultissimi omnium latinissimorum hominum -audieritis_.» - -6. Muy atento estaba nuestro Gerundio á las lecciones del Dómine, -oyéndolas con singular complacencia, porque como tenia bastante viveza, -las comprehendia luego; y por otra parte, como eran tan conformes al -gusto extravagante, con que hasta allí le havian criado, le quadraban -maravillosamente. Pero como vió, que el Dómine inculcaba tanto en -que el latin fuesse siempre crespo, y todo lo mas obscuro que fuesse -possible; y por otra parte, en fuerza de la inclinacion, que desde -niño havia mostrado á predicar, su Padrino el Licenciado Quijano le -havia enviado los quatro tomos de Sermones del famoso Juan Raulin, -Doctor Parisiense, que murió en el año de 1514, los quales, por ser de -un latin muy llano, muy chavacano, y casi macarrónico, los entendia -perfectamente Gerundico, dixo al Dómine muy desconsolado, hablándole en -latin, porque havia pena para los que en el Aula hablassen en romance: -_Domine, secundum ipsum, quidam sermones latini, quos ego habeo in -pausatione mea, non valebunt nihil, quia sunt plani, et clari sicut -aqua_: Pues, Señor, segun esso, unos Sermones Latinos, que yo tengo -en mi posada, no valdrán nada, porque son llanos y claros como el -agua. -- _Qui sunt hi sermones?_ le preguntó el Dómine: Qué Sermones -son essos? -- _Sunt cujusdam Prædicatoris_, respondió el chico, _qui -vocatur Joannes de... non me recordor, quia habet appellitum multum -enrebesatum_: Son de un Predicador, que se llama Juan de... no me -acuerdo, porque tiene un apellido muy enrevesado. -- _De quo agunt?_ -le volvió á preguntar el Dómine; de qué tratan? -- _Domine_, respondió -el muchacho, _de multis rebus, quæ faciunt ridere_: Señor, de muchas -cosas, que hacen reír. -- «Anda, ve, y tráhelos, le dixo el Preceptor, -y veremos, qué cosa son ellos, y qué cosa es el latin.» - -7. Partió volando el obediente Gerundio; traxo los Sermones; abrió el -Dómine un tomo, y encontróse con el Sermon 3. _de Viduitate_, donde -leyó en voz alta este admirable passage. - -8. _Dicitur de quadam vidua, quod venit ad Curatum suum, quærens ab eo -consilium, si deberet iterum maritari, et allegabat, quod erat sine -adjutorio, et quod habebat servum optimum, et peritum in arte mariti -sui. Tunc Curatus dixit: Bene, accipite eum. E contrario illa dicebat: -Sed periculum est accipere illum, ne de servo meo faciam Dominum. -Tunc Curatus dixit: Bene, nolite eum accipere. Ait illa: quomodo ergo -faciam? Non possum sustinere pondus illud, quod sustinebat maritus -meus, nisi unum habeam. Tunc Curatus dixit: Bene, habeatis eum. At -illa: sed si malus esset, et vellet me disperdere et usurpare? Tunc -Curatus: non accipiatis ergo eum. Et sic Curatus semper juxta argumenta -sua concedebat ei. Videns autem Curatus, quia vellet illum habere, et -haberet devotionem ad eum, dixit ei, ut bene distincte intelligeret, -quid campanæ Ecclesiæ ei dicerent, et secundum consilium campanarum -quod ipsa faceret. Campanis autem pulsantibus intellexit, juxta -voluntatem suam quod dicerent_: prends ton varlet, prends ton varlet. -_Quo accepto, servus egregie verberavit eam, et fuit ancilla, quæ -prius fuerat domina. Tunc ad Curatum suum conquesta est de consilio, -maledicendo horam, qua crediderat ei. Cui ille: non satis audisti, quid -dicant campanæ. Tunc Curatus pulsavit campanam, et tunc intellexit, -quod campanæ dicebant_: ne le prends pas, ne le prends pas: _tunc enim -vexatio dederat ei intellectum_. - -9. No obstante la seriedad innata y congénita del gravíssimo Preceptor, -afirma un Autor coetaneo, sýncrono, y fidedigno, que, al acabar -de leer este gracioso trozo de Sermon, no pudo contener la risa; -y, para que le entendiessen hasta los niños que havian comenzado -aquel año la Gramática, mandó á Gerundio, que le construyesse. Este -dixo, que de puro leerle se le havia quedado en la cabeza, y que sin -construirle, si queria su merced, le relataria todo seguidamente, -y aun le predicaria como si fuera mesmamente el mismo Predicador. -Parecióle bien la proposicion, hizo silencio, dando sobre la mesa tres -golpes con la palma: plantóse Gerundio con gentil donayre enmedio del -general; limpióse los mocos con la punta de la capa; hizo la cortesía -con el sombrero á todos los condiscípulos, y una reverencia con el pié -derecho, á modo de quien escarba; volvió á encasquetarse el sombrero, -gargajeó, y comenzó á predicar de esta manera, siguiendo punto por -punto el Sermon de Juan Raulin. - -10. «Cuéntase de cierta viuda, que fué á casa de su Cura á pedirle -consejo, sobre si se volveria á casar, porque decia, que no podia -estar sin alguno, que la ayudasse, y que tenia un criado muy bueno, y -muy inteligente en el oficio de su marido. Entónces la dixo el Cura: -Bien, pues cásate con él. Mas ella le decia: pero está á pique, si -me caso con él, que se suba á mayores, y que de criado se haga amo -mio. Entónces el Cura la dixo: Bien, pues no te cases tal. Pero ella -le replicó: no sé, que me haga; porque yo no puedo llevar sola todo -el trabajo que tenia mi marido, y he menester un compañero, que me -ayude á llevarle. Entónces la dixo el Cura: Bien, pues cásate con -esse mozo. Mas ella le volvió á replicar: y si sale malo, y quiere -tratarme mal, y desperdiciar mi hacienda? Entónces el Cura la dixo: -Bien, pues no te cases. Y assí la iba respondiendo siempre el Cura, -segun las proposiciones y las réplicas, que la viuda le hacia. Pero -al fin, conociendo el Cura, que la viuda en realidad tenia gana de -casarse con aquel mozo, porque le tenia passion, díxola, que atendiesse -bien lo que la dixessen las Campanas de la Iglesia, y que hiciesse -segun ellas la aconsejassen. Tocaron las Campanas, y á ella le pareció -que la decian, segun lo que tenia en su corazon: _ca-sa-te-con-él, -ca-sa-te-con-él_. Casóse, y el marido la azotó, y la dió de palos tan -lindamente, passando á ser esclava, la que ántes era ama. Entónces la -viuda se fué al Cura, quejándose del consejo, que la havia dado, y -echando mil maldiciones á la hora, en que le havia creído. Entónces el -Cura la dixo: sin duda, que no oíste bien lo que decian las Campanas. -Tocólas el Cura, y á la viuda le pareció entónces, que decian clara y -distintamente: _no-te-cases-tal; no-te-cases-tal_; porque con la pena -se havia hecho cuerda.» - -11. Aplaudió mucho el Dómine lo bien que Gerundio havia entendido -el cuento del Predicador, y la gracia con que le havia recitado, -conociendo, que sin duda havia de tener mucho talento para predicar: -los condiscípulos tambien le vitorearon, y rieron mucho el cuento. Pero -el Preceptor, volviendo á tomar la palabra, hizo algunas reflexiones -sérias y juiciosas, acabando con otras, que no podian ser mas -ridículas. «Por lo que toca al latin, dixo á sus discípulos, es muy -chavacano, y aun los mismos, que gustan de latin claro y corriente, no -le aprobarán, porque esse no tanto es claro y natural, quanto apatanado -y soez (en lo qual tenia muchíssima razon). Pero haveis de notar una -cosa, y es la poca razon, que tienen algunos señores Franceses para -hacer mucha burla del latin de los Españoles, tratándonos de bárbaros -en punto de Latinidad, y diciendo, que siempre hemos hablado esta -lengua, como pudieran hablarla los Godos, y los Vándalos. Esto, porque -huvo tal qual Autor nuestro, que realmente escribió en un latin charro -y guedejudo, ó como latin de Boticario y Sacristan. Ea Monsiures, -démonos todos por buenos, que si acá tuvimos nuestros Garcías, nuestros -Cruces, y nuestros Pedros Fernandez, tambien ustedes tuvieron sus -Raulines, sus Maillardos, sus Barletas, sus Menotos; y en verdad, que -su Autor de ustedes, el célebre Monsieur du Cange, en el vocabulario, -que compuso de la _Baja Latinidad_, la mayor parte de los exemplos -que trahe, no los fué á buscar fuera de casa. Y de camino adviertan -ustedes, que, quando allá en su Paris se usaba un latin tan elegante, -como el del Doctor Juan Raulin, acá teniamos, dentro de aquel mismo -Siglo, á los Montanos, á los Brocenses, á los Pereyras, á los Leones, y -á otros muchos, que pudieran escupir en corro, y hablar barba á barba -con los Tulios y con los Livios, que ustedes alaban tanto, aunque no -sean de mi Parrochia, ni de mi mayor devocion.» - -12. Esto, en quanto al latin, dixo el Dómine; mas por lo que mira á -la substancia del Sermon, continuó, cansándose de hablar en juicio, -ó dexándose llevar de su estrafalario modo de concebir: «por lo que -mira á la substancia del Sermon, aunque de este Predicador no he leído -mas que este trozo, desde luego digo, que fué uno de los mayores -Predicadores, que ha havido en el mundo, y me iria yo hasta el cabo -de él, solo por oírle. A mí me gustan tanto en los Sermones estos -cuentecitos, estas gracias, y estos chistes, que Sermon, en que el -Auditorio no se ria por lo ménos media docena de veces á carcajada -tendida, no daria yo quatro quartos por él, y luego me da gana de -dormir. Yo creía, que esta era una gracia privativa de algunos famosos -Predicadores Españoles, y que en otras partes no se estilaba este modo -de predicar, y de divertir á la gente; pero ahora veo, que todo el -mundo es País; y aunque por una parte siento, que no tengan la gloria -de ser los únicos en esto algunos de nuestros célebres Oradores, -por otra no me pesa, que tambien participen de ella otras Naciones, -porque lo demas seria envidia, y una especie de viciosa ambicion.» No -echó esta leccion en saco roto nuestro Gerundico; porque, como desde -niño havia mostrado tanta inclinacion á predicar, oía con especial -gusto y atencion todo quanto podia hacerle famoso por este camino, y -desde luego propuso en su corazon, que, si algun dia llegaba á ser -Predicador, no predicaria Sermon, fuesse el que se fuesse, que no le -atestasse bien de chistes y de cuentecillos. - -13. Finalmente el bueno del Dómine instruía á sus discípulos en todas -las demas partes, de que se compone la perfecta Latinidad, ó el -perfecto uso de la Lengua Latina, con el mismo gusto, ni mas ni ménos, -con que les havia instruído en el estilo. Decíales, que la Rhetórica -no era _arte de persuadir_, sino _arte de hablar_; y que esso de -andar buscando razones sólidas y argumentos concluyentes para probar -una cosa, y para convencer al entendimiento, era una mecánica buena -para los Lógicos, y para los Mathemáticos, que se andaban á caza de -demonstraciones, como á caza de gangas; que el perfecto Rhetórico era -aquel, que le atacaba, y le convencia con quatro fruslerías, y que para -esso se havian inventado las figuras, las quales eran inútiles para -dar peso á lo que de suyo le tenia, y que toda su gracia consistia en -alucinar á la razon, haciéndola creer, que el vidrio era diamante, y -oro el oropel. Enseñábales, que no gastassen tiempo, ni se quebrassen -la cabeza en aprender lo que es Introduccion, Proposicion, Division, -Prueba, Confirmacion, Aumento, Epílogo, Peroracion, ni Exortacion; -porque eran cuentos de viejas, invenciones de modernos, y querer -componer una Oracion Latina con la misma symetría, con que se fabrica -una casa. No les dissimulaba, que Aristóteles, Demósthenes, Ciceron, -Longino, y Quintiliano havian enseñado, que esto era indispensable, no -solo para que una Oracion fuesse perfecta, sino para que mereciesse -el nombre de Oracion; pero añadia, que essos havian sido unos pobres -hombres, y porque ellos nunca havian sabido hablar en público de otra -manera, dado les ha, que havian de hablar assí todos los que havian -de hablar bien. Prueba clara de que no tenian razon, eran millares de -millares de Sermones, que andaban por esse mundo de Dios, impressos de -letra de molde, con todas las licencias necessarias, y con aprobaciones -de hombres muy científicos y muy sapientes, los quales havian sido -oídos con un aplauso horroroso; y sabiendo todo el género humano, -que los Sermones no son, ó no deberian de ser otra cosa, que una -artificiosa y bien ordenada composicion de Eloquencia y de Rhetórica, -en los susodichos no se hallaba pizca de toda essa faramalla y -barahunda de Introduccion, Proposicion, Division, etc.; sino unos -pensamientos brillantes, saltarines, y aparentes, á qual mas falso, -sembrados por aquí y por allí, conforme se le antojaba al Predicador, -sin convencimiento, persuasion, ni calabaza; y con todo esso fueron -aplaudidos, como piezas de eloquencia inimitables, y se dieron á la -prensa, para que se eternizasse su memoria. De todo lo qual, legítima y -perentoriamente se concluía, que la verdadera Rhetórica y la verdadera -eloquencia no consistia en nada de esso, sino principalíssimamente en -tener bien decoradas las figuras Rhetóricas con los nombres Griegos y -retumbantes, con que havia sido bautizada cada una, estando pronto el -Rhetórico á dar su propia y adequada definicion, siempre que fuesse -legítimamente preguntado. «Y assí, concluía el Dómine, dadme acá uno, -que sepa bien _quid est Epanorthosis_, _Ellypsis_, _Hyperbaton_, -_Paralypsis_, _Pleonasmo_, _Synonymia_, _Hypotyposis_, _Epiphonema_, -_Apostrophe_, _Prolepsis_, _Upobolia_, _Epitrophe_, _Periphrasis_, -y _Prosopopeya_; y que en qualquiera composicion, sea Latina, sea -Castellana, use de estas figuras conforme se le entojare, vengan ó -no vengan; que yo os le daré mas Rhetórico y mas eloquente, que cien -Cicerones, y docientos Demósthenes, passados por alambique.» Assí, -pues, todo el empeño del cultíssimo Preceptor era, que sus muchachos -supiessen bien de memoria estas vagatelas; y á los que veía mas -instruídos y mas expeditos en ellas, los decia lleno de satisfaccion y -de vanidad: _Andad, hijos, que ya podeis echar piernas de Rhetóricos -por todos essos Estudios de Dios, y por todos essos Seminarios de -Christo_. Con efecto los Rhetóricos del Dómine _Zancas-largas_ (este -era su mote, ó su verdadero apellido) eran muy nombrados por toda la -Rivera de Orbigo, y por todo lo que baña el famoso Rio Tuerto. - -14. Finalmente las lecciones, que les daba sobre la Poesía Latina, -última parte de todo lo que les enseñaba, eran primas hermanas -de las otras, pertenecientes á las demas partes de la Latinidad. -Contentábase con hacerlos aprender de memoria la Prosodía, la -cantidad de las sýlabas, los nombres Griegos de los piés, _dáctilo_, -_spondeo_, _yambo_, _trochaico_, _pyrrichio_, _etc._, aquellos que -explicaban la uniformidad ó la variedad de las estrophas, _monócolos_, -_monóstrophos_, _dícolos_, _dístrophos_, _tetrástrophos_, y que -decorassen gran número de versos de los Poetas Latinos, única y -precisamente para probar con ellos la cantidad de las sýlabas -breves ó largas por su naturaleza; sin advertir, que esta regla no -es absolutamente infalible, por quanto los mejores Poetas Latinos -hicieron, no pocas veces, largas las sýlabas breves, y breves las -largas, ó usando de la licencia Poética, ó tambien, porque, no -embargante de ser Poetas, eran hombres y pudieron descuidarse, -puesto que tal vez hasta el mismo Homero dormitó. Hecho esto, como -los muchachos compusiessen versos, que constassen, mas que fuessen -lánguidos, insulsos, y chavacanos, y aunque estuviessen mas atestados -de ripio, que pared maestra de argamasa, no havia menester mas, para -coronarlos con el laurel de Apolo. Una vez decia en el tema, ó en el -romance, para una quartilla, estas palabras: _Entónces se supo, con -quanta razon castigó Dios al mundo con el Diluvio, y se fabricó el Arca -de Noé._ Compúsola en verso latino un discípulo de Zancas-largas, y -dixo: - - _Dilubiumque, Arcamque Noe; tum qua ratione._ - -Por solo este admirable verso le dió el Dómine dos parces, y un abrazo, -sin poderse contener. En otro tema se decia esta sentencia: _Se deben -tolerar las cosas, que no se pueden mudar_, y un chico la acomodó en -este bello pentamentro: - - _Quæ non mutari sunt, toleranda queunt._ - -Valióle doce puntos para su vanda, y una tarde de assueto. Mandó -componer en una estropha de versos sáphicos este breve romance: _Andrés -Corbino convidó á Pedro Pagano, á que el Miércoles por la tarde fuesse -á merendar á su casa, porque aquel dia se havia de hacer en ella la -matanza de un cerdo._ Un muchacho, que passaba por ingenio milagroso, -le llevó el dia siguiente la siguiente estropha: - - _Domine Petre, Domine Pagane,_ - _Corbius rogat, velis ut, Andreas,_ - _Vesperi quarta mactabimus suem,_ - _Ad se venire._ - -15. Faltó poco para que el Preceptor se volviesse loco de contento, y -luego incontinenti le declaró Emperador perpetuo[21] de la vanda de -Roma: hízole tomar possession del primer assiento, ó trono Imperial; -mandó que provisionalmente fuesse laureado con una corona de malvas y -otras yervas, por quanto no havia otra cosa mas á mano en uno, que se -llamaba huerto, y era un erreñal de la casa del Dómine, miéntras se -hacia venir de la montaña un ramo de laurel; y ordenó, que desde allí -adelante, y por todos los siglos venideros, hasta la fin del mundo, -fuesse habido, tenido, y reputado por el Archi-Poeta Paramés (era del -Páramo el rayo del muchacho), para diferenciarle, y no confundirle -jamas con Camilo Cuerno, Archi-Poeta de la Pulla. - -16. Pararse el Dómine á explicar á sus discípulos, en qué consistia -la alma y el divino furor de la Poesía; pedirle, que los hiciesse -observar el carácter y la diferencia de los mejores Poetas; esperar, -que los enseñasse á conocerlos, á distinguirlos, y á calificarlos; -pretender, que los instruyesse, en que no se pagassen de atronamientos, -ridiculeces, y puerilidades: no havia que pensar en esso, porque ni él -lo sabia, ni él mismo se pagaba de otra cosa. Naturalmente se le iba la -inclinacion á lo peor, que encontraba en los Poetas, como tuviesse un -poco de retumbancia, ó algun sonsonetillo ridículo, insulso, y pueril. -Por el primer capítulo, elevaba hasta las nubes aquellas dos bocanadas -ó ventosidades poéticas de Ovidio: - - _Semi-bovemque virum, semi-virumque bovem:_ - _Egelidum boream, egelidumque notum._ - -Y decia con grande satisfaccion, que en este Poeta no encontraba otra -cosa que alabar. Por el segundo, no havia para él cosa igual á aquella -recancanilla tan ridícula y tan fria de Ciceron, que para siempre le -dexó tildado por tan pobre hombre entre los Poetas, como máximo entre -los Oradores: - - _O fortunatam natam, me Consule, Romam!_ - -17. Pero nada le assombraba tanto, como el divino ingenio de aquel -Poeta oculto, que en solas dos palabras compuso un verso exámetro -cabal, y ajustado á todas las reglas de la Prosodía, pero tan -escondido, que sin revelacion apénas se puede conocer que es verso. -Porque sin ella, quien dirá, que lo es este: - - _Consternabatur Constantinopolitanus?_ - -Y con todo esso no le falta sýlaba. Assí, pues, todo su mayor empeño -y todo su conato le ponia en enseñar á sus muchachos puntualmente -todo aquello, que en materia de Poesía debieran ignorar, ó saberlo -únicamente para abominarlo, ó para hacer de ello una solemníssima -burla, como la hacen quantos hombres de pelo en pecho merecen hacerse -la barba en el Parnasso. Por mal de sus pecados havia caído en sus -manos cierta obra de un Escritor de este Siglo, intitulada: _de -Poesia Germanorum symbolica_, de la Poesía symbólica de los Alemanes; -en la qual se trata y se celebra la prodigiosa variedad de tantas -especies de versos Leoninos, Alexandrinos, Acrósticos, Chronológicos, -Geroglíficos, Cancrinos, Pyramidales, Laberýnthicos, Cruciformes, y -otras mil varatijas, como ha inventado aquella Nacion, por otra parte -docta, ingeniosa, y sesuda, pero en este particular, de un gusto tan -extravagante, que ha dado mucho que admirar, y no poco que reír á -las demas Naciones, aunque muy rara será aquella, á quien no la haya -pegado este contagio; bien assí como el de las viruelas, que por lo -comun solo se pegan á los niños, y á los muchachos de poca edad, de la -misma manera esta ridiculíssima epidemia, por lo regular, solo cunde -en Poetillas rapaces, que aún no tienen uso de razon poética; y, si -tal vez inficiona á algun adulto, es mal incurable, ó punto ménos que -desesperado. - -18. A todas las demas castas de versos preferia Zancas-largas los que -son de la peor casta de todos, esto es, los Leoninos ó aconsonantados, -que fueron, en opinion muy probable, los que introduxeron en el mundo -Poético la perversa secta de las rimas, ó de los consonantes, que -con su cola de dragon arrastró tras de sí la tercera parte de las -estrellas; quiero decir, que ha sido la perdicion de tantos nobles -ingenios, los quales huvieran enriquecido á la posteridad con mil -divinidades, y por estos malditos de consonantes (Dios me lo perdone), -felizmente ignorados de toda la antigüedad, la dexaron un thesoro -inagotable de pobrezas, de impropriedades, y de ripios insufribles. -Encaprichado nuestro Dómine en su mal aconsejada opinion, juraba por -los Dioses immortales, que toda la Ilíada de Homero, toda la Eneida de -Virgilio, y toda la Pharsalia de Lucano, no valian aquel solo dísticho, -con que Mureto hizo burla de Gambarra, Poeta Antuerpiense, salva empero -la suciedad, la hediondez, y el mal olor, que esso no era de quenta de -la Poesía. - - _Credite, vestratum merdosa volumina vatum_ - _Non sunt nostrates tergere digna nates._ - -19. Por fin y por postre, los instruía en la que él llamaba _divina -ciencia_ de los Equívocos y de los Anagrammas; y de esta última -con especialidad estaba furiosamente enamorado. «Un Anagramma -perfecto, decia, es arte de artes, ciencia de ciencias, delicadeza de -delicadezas, elevacion de elevaciones, en una palabra, es el _Lydius -lapis_, ó la piedra de toque de los ingenios castizos, de ley, y de -quilates. Donde hay en el mundo cosa, v. gr. como llamar _bolo_ al -_lobo_, y _lobo_ al _bolo_, como decir _pace_ al Gato, y _zape_ al -Buey, quando está paciendo? Pues qué? si en una oracion perfecta se -dissimula no ménos que un nombre, y un par de apellidos, sin faltar ni -sobrar sýlaba ni letra, como, por exemplo, el bello disfraz, con que -el Autor de cierto escrito moderno ocultó, y salió en público con su -nombre y aledaños, diciendo en el fróntis de la obra: _Homo impugnat -lites_, y concluyéndola con un _pinguet olim_, que vale un Potosí, -por quanto es perfectíssimo anagramma de sus dos apellidos, y una y -otra oracion tienen unos significados propíssimos, y que se pierden de -vista. Anagrammas hay imperfectos, que con ser assí que lo son, son de -un valor inestimable, y en su misma imperfeccion tienen mas gracia, que -toda la que se pondera en las insulseces de Owen y de Marcial. Por -exemplo: el que hizo un Anagramma del apellido _Osma_, y dixo _Asno_, -_y sobra una pierna_,[22] no merecia por este solo dicho, que le -erigiessen una estatua en el Capitolio de Minerva? Y mereceria ménos el -otro, que, haviendo encontrado en el nombre y apellido de cierto Obispo -este anagramma: _Tú serás Cardenal_, pero sobraban dos _ll_, que no -podia acomodar, añadió: _Y sobran dos ll, para látigos de la posta, que -ha de traher la noticia?_ Desengañémonos, que esto de los Anagrammas -es cosa divina, digan lo que dixeren media docena de bufones, que -los tienen por juego de niños, y que nos quieren decir, que aquello -de Marcial: _Turpe est difficiles habere nugas, et stultus labor est -ineptiarum_, está bien aplicado á los Anagrammatistas. Y ménos fuerza -me hace la otra sátyra del indigesto Adrian de Valois, que, porque él -no sabia, qual era su Anagramma derecho, cantó este bello epiphónema á -deum de dere. - - _Citharœdus esse qui nequit, sit Aulœdus:_ - _Anagrammatista, qui Poeta non sperat._ - -Vítor! y denle un confite por la gracia. Pues yo le digo, que el que no -supiere hacer Anagrammas, no espere ser Poeta en los dias de su vida; y -el que los hiciere buenos, tiene ya andado mas de la mitad del camino, -para ser un Poetazo de á folio; porque, si la Poesía no es mas, que un -noble trastornamiento de las palabras, los Anagrammas no son otra cosa, -que un bello trastornamiento de las letras. Y váyase muy enhoramala el -otro Colletet, ó Coletillo, que dixo con bien poco temor de Dios: - - _Esso de hacer Anagrammas,_ - _Y andar trastornando letras,_ - _Lo hacen solo los que tienen_ - _Trastornada la cabeza._» - - - - -CAPITULO X. - -En que se trata de lo que el mismo dirá. - - -Cinco años, quatro meses, veinte dias, tres horas, y siete minutos -gastó nuestro Gerundio en aprender estas y otras impertinencias de la -misma estofa (segun una puntualíssima leyenda antigua, que nos dexó -exactamente apuntados hasta los ápices de la Chronología); y cargado, -á entera satisfaccion del Dómine, de figuras, de reglas, de versos, -de hymnos, y de lecciones de Breviario, que tambien hacia construir á -sus discípulos y tomarlas de memoria, por ser un admirable prontuario -para los Exámenes de Ordenes, se restituyó á Campazas un dia del mes -de mayo, que nota el susodicho Chrónicon, havia amanecido pardo, y -continuó despues lluvioso. Convienen todos los gravíssimos Autores, que -dexaron escritas las cosas de este insigne hombre, en que, siendo assí, -que el Dómine era grande azotador, y que especialmente en errando un -muchacho un punto de algun hymno, la cantidad de una sýlaba, el acomodo -de un Anagramma, y cosas á este tenor, iba al rincon irremissiblemente, -aunque le atestasse el gorro de parces. Con todo esso, nuestro Gerundio -era tan exacto en todo, y supo guardar tan bien su coleto, que en todo -el susodicho tiempo, que gastó en estudiar la Gramática, no llevó mas -que quatro cientas y diez vueltas de azotes, por quenta ajustada, -que apénas salen tres cada semana: cosa, que admiró á los que tenian -noticia del rigor y de la severidad de Zancas-largas. No causa ménos -admiracion, que en todo el discurso de este tiempo no huviesse hecho -Gerundio novillos del Estudio, sino doce veces, segun un Autor, ó -trece, segun otro, y essas siempre con causas legítimas y urgentes; -porque una los hizo por ir á ver unos Toros á la Bañeza, otra por ir -á la Romería del Christo de Villaquexida, otras dos por ir á cazar -pájaros con liga á una zarza, junto á una fuente, que havia tres leguas -del Lugar, donde estudiaba, y assí de todas las demas; lo que acredita -bien su aplicacion, y el grande amor que tenia al Estudio. Tambien -asseguran los mismos Autores, que en todo él no havia muchacho mas -quieto, ni mas pacífico. Jamas se reconocieron en él otros enredos, -ni otras travesuras, que el gustazo que tenia en _echar gatas_ á los -nuevos, que iban á su posada: esto es, que despues de acostados, los -dexaba dormir, y, haciendo de un bramante un lazo corredizo, le echaba -con grandíssima suavidad al dedo pulgar del pié derecho ó izquierdo -del que estaba dormido; despues se retiraba él á su cama con el -mayor dissimulo, y tirando poco á poco del bramante, conforme se iba -estrechando el lazo, iba el dolor dispertando al paciente, y este -iba chillando, á proporcion que el dolor le afligia, el qual tambien -iba creciendo, conforme Gerundio iba tirando del cordel: y como el -pobre paciente no veía quien le hacia el daño, ni podia presumir, que -fuesse alguno de sus compañeros, porque á este tiempo todos roncaban -adredemente, fingiendo un profundíssimo sueño, gritaba el pobrecito, -que las Brujas ó el Duende le arrancaban el dedo. Y si bien es verdad, -que dos ó tres niños estuvieron para perderle, pero siempre se tenia -por una travesura muy innocente, y mas diciendo Gerundio por la mañana, -que lo havia hecho por entretenimiento, y no mas que para reír. Por lo -demas era quietíssimo, pues havia semana, en que apénas descalabraba -á media docena de muchachos; y en los cinco años bien cumplidos, que -estuvo en una misma posada, nunca quebró un plato ni una escudilla; y -lo mas que hizo en esta materia, fué en quatro ocasiones hacer pedazos -toda la vasija, que havia en el basar; pero esso fué con grande motivo, -porque un gato rojo, á quien queria mucho el Ama, le havia comido el -torrezno gordo, que tenia para cenar. Su compostura en la Iglesia del -Lugar, adonde todos los Estudiantes iban á oír Missa de Comunidad, -era exemplar y edificante. No havia que pensar, que nuestro Gerundio -volviesse la cabeza á un lado ni á otro, como veleta de Campanario, ni -que tirasse de la capa al muchacho, que estaba delante, ni que, mojando -con saliva la extremidad de una pajita, se la arrimasse suavemente á -la oreja ó al pescuezo, como que era una mosca; ni mucho ménos, que se -entretuviesse en hacer una cadena con lo que sobraba del cordon del -justillo ó de la almilla, tirando despues por la punta, para deshacerla -de repente. Todos estos enredos, con que suelen divertir la Missa los -muchachos, le daban en rostro, y le parecian muy mal. Nuestro Gerundio -siempre estaba con la cabeza fixa enfrente del Altar, y con los ojos -clavados en las fábulas de Esopo, construyéndolas una y muchas veces -con grandíssima devocion. - -2. Vuelto á Campazas, quien podrá ponderar la alegría y las -demonstraciones de cariño, con que fué recibido del Tio Anton, de la -Tia Catanla, del Cura del Lugar, y de su Padrino el Licenciado Quijano, -que eran los continuos commensales de la casa de Anton Zotes; y apénas -havian salido de ella, desde que supieron, que ya havia ido la burra -por Gerundio.[7] - -3. Despues de los primeros abrazos, que le dieron todos, se quedaron -atónitos y aturdidos al verle echar españadas de latin por aquella -boca, que era un juicio. Hablóse luego, como era natural, del -Preceptor, y el chico exclamó al instante: _Proh Dii immortales! -Mystagogus meus est homo, qui amittitur de conspectu_: O Dioses -immortales! Mi Maestro es un hombre, que se pierde de vista. -Preguntáronle, si havia muchos muchachos? y al punto respondió: - - _Qui numeret stellas, poterit numerare puellas_: - -El que pudiere contar el número de las estrellas, podrá contar el -número de los muchachos. Su Padrino el Licenciado Quijano, que era el -ménos Romancista de todos los circunstantes, le dixo: «mira hombre, -que _puellas_ no significa muchachos, sino muchachas». -- «_Pace tua -dixerim, Domine Dripane_, le replicó su ahijado: _puella puellæ_ es -epiceno _juxta illud_: _Uno epicena vocant Graii, promiscua nostri._» -No tuvo qué responderle el Padrino, y solamente le preguntó, por qué -le llamaba _Dripane_, que le sonaba á cosa de mote, y le parecia -atrevimiento. «_Neutiquam per medium fidium!_ le respondió Gerundio, -sonriéndose, y como quien se burlaba de su ignorancia: _Dripane est -Anagrammaton de Padrine; et Anagrammaton figura est, qua unius vel -plurium vocum litteræ transponuntur, vel invertuntur_. Y assí, señor -Padrino, con licencia de usted, y para que lo entiendan todos, si -en lugar de decir _mi Madre_, dixera _mi Merda_, y en vez de decir -_Antonio Zotes_, dixera _ó Tina_, _ó Zesto_, _y sobran dos piernas_, -tan léjos estaria de perderlos el respeto, que usaria de una de las -figuras mas delicadas y mas ingeniosas que hay en toda la Rhetórica.» - -4. Con estas y otras necedades de la misma calaña, passaba Gerundio el -tiempo, dando muestras de sus grandes progressos en la Latinidad, y -esperando á que llegasse San Lucas, para dar principio á las Súmulas; -quando ázia la mitad del Verano passó por su casa y se detuvo en ella -algunos dias el Provincial de cierta Orden, Varon religioso y docto. -Componíase su comitiva, como se acostumbra, de otro Padre grave, que -era su Socio y Secretario, y de un Lego rollizo, despejado, mañoso, -y de pujanza, que en los caminos servia para los menesteres de las -posadas, y en los Conventos para los oficios de la Celda. Era el Lego -de buen humor, nada gazmoño, y mucho ménos que nada escrupuloso. Dábale -á Gerundio periquitos, rosquillas, y alcorzas, con que le havian -regalado unas Monjas, cuyo Convento acababan de visitar. Con esto se -le aficionó mucho el muchacho, y tambien con los cuentos y chistes, -que contaba entre la familia, miéntras su Paternidad y el Secretario -dormian la siesta, que el Lego no gustaba de dormir, y dicen, que los -contaba con gracia. Por las tardes, luego que acababan de refrescar los -dos Padres graves, el Lego se salia á passear con Gerundio, y este le -llevaba unas veces á las Eras, otras al Humilladero, y otras al Majuelo -de su padre, que linda con el Carrascal. En estas conversaciones vertia -el muchacho todos los disparates, que havia aprendido con el Dómine; y, -como el Lego le oía hablar tanto en Latin, que para él era lo mismo que -Griego, y por otra parte el chico era bien dispuesto y desembarazado, -parecíale, que podia ser muy á propósito para la Orden, y assí comenzó -á cathequizarle. - -5. Decíale, que en el mundo no havia mejor vida que la de Frayle, -porque el mas topo tenia la racion segura, y en assistiendo á su -Choro, santas pasquas; que el que tenia mediano ingenio iba por la -carrera de Maestro, ó por la carrera de Predicador; y que, aunque la -de las Leturías era mas lucida, la del Púlpito era mas descansada y -mas lucrosa, pues conocia él Predicadores Generales,[23] que en su -vida havian sacado un Sermon de su cabeza, y con todo esso eran unos -Predicadores, que se perdian de vista, y havian ganado muchíssimo -dinero; y que en fin, en jubilando por una ó por otro carrera, lo -passaban como unos Obispos. «Pues qué, la vida de los Colegiales! -que assí llamamos á los que están en los Estudios. Ni el Rey ni el -Papa la tienen mejor, por lo ménos mas alegre. Algunas crugías passan -con los Lectores, y con los Maestros de Estudiantes, si son un poco -ridículos, ó zelosos de que estudien; pero qué importa, si se la pegan -guapamente? Nunca comen mejor, que quando les dan algun pan y agua -por flojos, porque no llevaron la leccion, ó porque se quedaron en -la cama; pues entónces los demas compañeros los guardan en la manga -lo mejor de su pitanza, y comen como unos Abades. Ahora: la bulla, -la fiesta, la chacota, que tienen entre sí, quando están solos; los -choscos que se dan unos á otros, esso es un juicio, y han sucedido -lances preciosíssimos. Es verdad, que si los pillan lo pagan, y hay -despojos que cantan mysterio: pero _datus sunt passatus sunt_. De la -vida de los Novicios no se hable: ya se ve, que assisten siempre al -Choro, que nunca faltan á Maytines, que ayudan las Missas, que tienen -mucha oracion y muchas disciplinas, que andan con los ojos baxos, y con -la cabeza colgando, á manera de higo maduro; pero esso es una friolera: -en volviendo la suya el Maestro, ó en aquellos ratos de libertad y de -assueto, que los dan de quando en quando, hay la zambra y la trisca, -que se hunde el Noviciato: juegan á la gallina-ciega, á fiel-derecho, y -á los batanes, que no hay otra cosa que ver.» - -6. No se puede ponderar el gusto, con que oía nuestro Gerundio -esta indiscreta pintura de la Vida religiosa, representada con mas -imprudencia, que verdad; pues, descubriendo únicamente las travesuras -de los religiosos imperfectos, ocultaba la severidad, con que se -reprendian y se castigaban, dissimulando el rigor, con que se zelaba -la observancia, y lo mucho que pide á todos sus individuos qualquiera -Religion, por mitigada que sea. Pero al bueno del Lego le parecia, que -como él, una por una, le metiesse al chico en el cuerpo la vocacion, -hacia una gran cosa, y que lo demas allá lo veria. Con efecto se la -metió tan metidamente, que desde luego dixo á su Cathequista, que, -aunque le ahorcassen, havia de ser Frayle de su Orden, y que aquella -misma noche havia de pedir el Hábito al Padre Provincial delante de -sus padres. El Lego le dió un abrazo, dos corazones de alcorza, y -un escapulario con cintas coloradas, y su escudo bordado de hilo de -oro, con lo qual se le arraygó la vocacion, de manera que ya no le -quitarian de ser Frayle, aunque le dieran el Curato de su mismo Lugar. -Y mas, que el Lego le instruyó en el modo con que se havia de explicar -con el Provincial, y que, despues de haver conseguido el sí, le havia -de pedir, que él mismo fuesse su Padre de Hábito; pues de essa manera -asseguraba su fortuna, por quanto el partido de su Paternidad era -el que mandaba, y mandaria verisímilmente por algunos años, puesto -que apénas havia Definidor, Jubilado, ni Prelado Conventual, que no -fuesse hijo ó nieto de su Reverendíssima, esto es, ó discípulo suyo, ó -discípulo de sus discípulos, y que assí se llevaba los Capítulos en el -pico, disponiendo en ellos á destajo, quanto se le antojaba. - -7. Siglos se le hicieron á Gerundio las horas, que faltaban hasta -la de cenar, y llegada esta, se sentó á la mesa junto á sus padres, -con el Provincial y Secretario, como acostumbraba: pero, en vez de -que otros dias los divertia mucho con sus intrepideces, latines, -anagrammas, y versos de memoria, que decia á borbotones, aquella -noche, segun la instruccion del socarron del Lego, se mostró mustio, -cabiz-baxo, y desganado. Picábanle por aquí y por allí, mas él apénas -hablaba palabra; hasta que, levantados los manteles, el Provincial y el -Secretario le hicieron sentar entre los dos, comenzaron á acariciarle -mucho, y le preguntaron qué tenia. Despues que se hizo bien de rogar, y -de burlas ó de veras se le assomaron algunas lagrymitas, dixo por fin -y por postre, que queria ser Frayle de su Orden, y que, aunque fuesse -á pié, se havia de ir tras ellos, hasta que le diessen el Hábito. Al -oír esto la buena de la Catanla, volviéndose á su marido, puestas ó -encrucijadas las manos, y meneando la cabeza, le dixo con la mayor -bondad del mundo: _No te lo dixe yo, mi Anton, que al cabo el chico -havia de ser Flayre? No ves como se cumpre el prefacio de aquel bendito -Lego, que pernosticó, que este niño havia de ser un gran Perdicador?_ -Y volviéndose despues á Gerundio, echándole la bendicion, le dixo: -_Anda bendito de Dios, con la bendicion de su Divina Magestad, y con -la mia; que, aunque te venia una Capellanía de sangre, y tu Padrino -el Licenciado Quijano queria persignar en tí el Beneficio simpre de -Berrocal de arriba, mas te quiero ver en un Cúlpito convirtiendo almas, -que si te viera Arcipeste de todo el partido_. Anton Zotes, que era -bueno como el buen pan, solo respondió: _Yo por mí, como sea buen -Flayre, mas q’aga lo que quisiere, porque los padres no podemos quitar -la voluntad á los hijos_. - -8. Viendo el Provincial lo poco, que havia que hacer por parte de -los Padres, y conociendo, que el muchacho tenia en realidad viveza y -habilidad, y que los disparates, que le havian enseñado, eran efectos -de la mala Escuela, los que se podia esperar, que con el tiempo y -con los libros los conociesse y emendasse, desde luego ofreció que -le recibiria, y que él mismo le daria el Hábito, y seria siempre su -Padre y su Padrino. Pero, como era Varon docto y Religioso, y el -punto era tan sério, temió, que fuesse alguna veleydad de muchacho, ó -que á lo ménos quisiesse abrazar aquel estado atolondradamente y sin -conocimiento de lo que abrazaba; y para cumplir con su conciencia, con -su oficio, y con su grande entendimiento, resolvió desengañarle delante -de sus mismos padres, y assí le habló de esta manera. - -9. «Sabes, hijo mio, lo que es el estado Religioso? Es una Cruz, en -que se enclava el alma con los tres Votos Religiosos, desde el mismo -punto en que los hace, y no se desprende de ella, hasta que espira. -Es un martyrio continuado, que comienza quando se abraza, y se acaba -quando se dexa, advirtiéndote, que solo se puede dexar, ó perdiendo la -vida, ó abandonando la honra, y tambien con ella el alma. Es un estado -de humildad, todo de mortificacion, y todo de obediencia. El que no -se desprecia á sí mismo, esse es el mas despreciado de todos; ninguno -es mas mortificado, que el que ménos se mortifica, con el desconsuelo -de que padece mas, y merece ménos. Al que no quiere ser obediente, se -le obliga á ser esclavo. Ves estas nevadas canas, que blanquéan mi -cabeza? (al decir esto, se quitó un becoquin ó escofieta, que trahia -en ella): pues sábete, que ha veinte años, que me la cubren, me la -desfiguran, y desmienten los que tengo, que aún hoy faltan algunos para -llegar á cinquenta; y nunca se anticipa tanto el color tardío de estas -naturales plantas, sino quando las desseca el calor de las pesadumbres; -y puedes observar, que apénas hay Religioso, que no encanezca por -razon de estado muchos años ántes de lo que debiera por la edad. -Ciertamente, que esta violencia, que se hace á la naturaleza, no puede -tener regularmente otro principio, que la que se hace voluntaria ó -involuntariamente al natural.» - -10. «Como nunca has tratado mas Religiosos, que los que la caridad de -nuestros hermanos y tus padres hospeda christiana y piadosamente en su -casa, temo, que alguno ménos prudente (pues no podemos negar que en -todas partes los hay,) te haya pintado la Religion, como aquel Pintor, -que para ocultar la deformidad de Philipo, Padre de Alexandro, á quien -le faltaba un ojo, le pintó á medio perfil, representándole solo por -aquel lado de la cara, que no era defectuoso, y cubriendo el otro con -el lienzo. Quiero decir, temo, que solo te hayan pintado á la Religion -por donde puede agradarte, ocultándote artificiosamente aquello, por -donde pudiera retraher tu natural inclinacion. Sí, hijo mio, hay en -el estado Religioso hombres graves, justamente atendidos por sus -méritos con privilegios y con exenciones; pero no hay, ni puede haver -privilegios contra la obediencia, ni contra la observancia, ni hasta -ahora se han descubierto en el mundo exenciones de las pesadumbres -y de los trabajos. Qué importa, que á essos Padres graves les sobre -quanto han menester en la Celda, si, en caso de no ser ajustados, los -falta lo que mas necessitan en el corazon? Tampoco te negaré, que en -la Religion mas estrecha se encuentran inobservantes, y tal vez se ve -algun escandaloso. Pero tambien en el Cielo huvo Angeles apóstatas, en -el Paraíso hombres inobedientes, y en el Colegio Apostólico un alevoso, -un presumido, un inconstante, un incrédulo, y muchos cobardes, y ni -el Cielo dexó de ser un Cielo, ni el Paraíso Paraíso, ni el Colegio -Apostólico la Comunidad mas Santa, que ha havido, ni ha de haver en -el mundo. No se llama perfecto un estado, porque no se hallen en él -hombres defectuosos, sino porque, á los que lo son, se les corrige, -y á los que no se corrigen, no se les tolera; porque, ó se les corta -como miembros podridos, para que no inficionen á los sanos, ó se les -conjura como á las tempestades, para que vayan á descargar, donde á -ninguno hagan daño: quiero decir, que encerrados de por vida entre -quatro paredes, ó la pena les hace entrar en sí mismos, y entónces -son verdaderamente felices; ó, si con la desesperacion echan el sello -á su desgracia, solo se perjudican á sí propios, y passan solos de -un infierno á otro, del temporal al eterno. Assí, pues, hijo mio, si -quieres ser Religioso, has de hacer ánimo á que, si fueres bueno, has -de vivir y morir en una perpetua Cruz; si fueres malo, aun vivirás y -morirás mas atormentado; y de qualquiera manera siempre te aguarda un -martyrio, que durará miéntras te durare la vida. Yo he cumplido con -lo que á mí me toca; tú ahora resolverás lo que te pareciere, en la -inteligencia de que, si, no obstante la claridad con que te hablo, te -determinares á abrazarte con la Cruz, yo, como Padre y como Padrino -tuyo, que desde luego me constituyo por tal, aunque no pueda quitártela -de los hombros, haré quanto me sea possible por aligerártela, salva -siempre la religiosa observancia.» - -11. Atentíssimos estuvieron Anton Zotes y la buena de Catanla á la -discreta harenga del prudente y piadoso Provincial, y no dexaron de -enternecerse un si es no es, tanto que la última tuvo necessidad de -limpiarse los ojos y las narices, estas con el delantal, y aquellos -con la punta de la toca. Pero Gerundio la oyó con grandíssima -serenidad y sin ninguna atencion, pensando solo, como havia de jugar -á fiel-derecho, quando estuviesse en el Noviciado; en dar ya trazas, -como pegársela al Despensero, corriendo un par de raciones cada -semana, y figurándose ya en su imaginacion el mayor Predicador de -toda aquella tierra; confessando despues, que, miéntras el Provincial -estaba hablando, él estaba ideando una plática de disciplinantes, para -quando le echassen la Semana Santa de Campazas. A esto contribuyó -tambien, que el bellacon del Lego se puso donde, sin ser visto del -Provincial, pudiesse serlo de Gerundio, y, quando este ponderaba alguna -cosa, aquel le guiñaba el ojo, y le hacia señas con la cabeza, como -que no hiciesse caso de lo que le decia: con que, luego que acabó de -hablar aquel Prelado, el muchacho se cerró en que queria ser Frayle, y -que, si otros passaban por todas aquellas cosas, él tambien passaria -por ellas, sin dar otra razon chica ni grande. Viéndole todos tan -resuelto, se determinó, que lo que havia de ser tarde fuesse luego, -porque, teniendo ya quince años, estaba en la mejor edad para entrar en -Religion: y assí, dentro de dos dias, el Provincial, con su comitiva, -acompañado de Gerundio, de su padre, de su madre, y del Licenciado -Quijano, su Padrino, que quiso hacer la costa de la entrada, se fueron -á un Convento de la Orden, no muy distante de Campazas, donde el mismo -Provincial le puso por su mano el Hábito con grande solemnidad; y assí -al Prelado de la Casa, como al Maestro de Novicios, se le dexó muy -recomendado, al fin como cosa suya. - - - - -LIBRO SEGUNDO. - - - - -CAPITULO PRIMERO. - -Concluído su Noviciado, passa á estudiar Artes. - - -Ya tenemos á Fray Gerundio en Campaña, como toro en plaza, Novicio -hecho y derecho, como el mas pintado, sin que ninguno le echasse el pié -adelante, ni en la puntual assistencia á los exercicios de Comunidad, -porque guardaba mucho su coleto, ni en las travesuras que le havia -pintado el Lego, quando podia hacerlas, sin ser cogido en ellas, porque -era mañoso, dissimulado, y de admirable ligereza en las manos y en los -piés. No obstante, como no perdia ocasion de correr un panecillo, de -encajarse en la manga una racion, y en un santi-amen se echaba á pechos -un Jesus, quando ayudaba al Refitolero á componer el Refectorio, llegó -á sospecharse, que no era tan limpio como parecia, y assí el Refitolero -como el Sacristan le acusaron al Maestro de Novicios, que, quando Fr. -Gerundio assistia al Refectorio, ó ayudaba á las Missas, se acababa -el vino de estas á la mitad de la mañana, y á un volver de cabeza se -hallaban vacíos uno ó dos Jesuses, de los que juraria á Dios y á una -Cruz, que ya havia llenado; y, aunque nunca le havian cogido con el -hurto en las manos, pero que por el hilo se sacaba el ovillo, y que en -Dios y en su conciencia no podia ser otra la lechuza,[24] que chupaba -el aceyte de aquellas lámparas. - -2. Era el Maestro de Novicios un bellíssimo Religioso, devoto y pio -hasta mas no poder, pero sencillo y cándido como él mismo. En viendo á -un Novicio con los ojos baxos, con la capilla calada, las manos siempre -debaxo del escapulario, poco curioso en el hábito, traquiñándose al -andar, y andando siempre arrimado á la pared, puntual á todos los -actos de Comunidad, silencioso, rezador, y que en las recreaciones -hablaba siempre de Dios; pues qué, si naturalmente era bien agestadillo -y vergonzoso? si le pedia licencia para hacer mortificaciones y -penitencias extraordinarias y ocultas, aunque nunca las hiciesse? si -acudia frequentemente á comunicarle las cosas de su espíritu, y á darle -quenta de los sentimientos, que tenia en la oracion, especialmente si -havia algo, que oliesse á cosa de vision imaginaria? sobre todo, si en -tono de caridad, de escrúpulo, ó de zelo, iba á contarle las faltas, -que havia notado, ó que quizá solo havia aprendido en los otros su -malicia? Para el buen Maestro no havia mas que pedir: no creeria cosa -mala de este Novicio, aunque se la predicaran Frayles descalzos; y, -si alguno le acusaba de alguna faltilla, lo tenia por envidia ó por -emulacion, diciendo casi con lágrymas, que la virtud, hasta en los -claustros, es perseguida. Los bellacos de los Novicios, aunque por -la mayor parte de poca edad, ya tenian bastante malicia para conocer -esta flaqueza ó esta bondad de su Maestro, y assí los mas ladinos se -la pegaban tan lindamente, haciéndole creer, que eran los mas santos. -Nuestro Gerundio no iba en zaga al mas raposilla de todos, ántes bien -en esta especie de farándula los hacia muchas ventajas, y se sabia, -que era el queridito del Maestro, y mas añadiéndose á su buen parecer, -dissimulo, y afectada compostura el ser ahijado y tan recomendado de -nuestro Padre Provincial; porque, si bien es verdad, que el Maestro -de Novicios era Varon espiritual y mýstico, no embargante todo esso, -á mayor gloria de Dios y por el mayor bien de la Religion, hacia con -puríssima intencion su corte á los mandones, y no querria disgustar á -un Padre grave, por quanto tuviesse el mundo. - -3. En esta disposicion del Maestro, dicho se está lo mal recibidas -que fueron las acusaciones del Refitolero y del Sacristan. Díxoles -el bendito Varon, que conocian mal al Hermano Fr. Gerundio, y que no -sabia, con qué conciencia hacian juicios tan temerarios y levantaban -aquellos falsos testimonios á un Novicio tan Angelical; que, si -supieran bien, quien era aquel mancebo, se tendrian por dichosos en -poner la boca, donde él ponia los piés; y que, si era verdad, que les -faltaba el vino, seria sin duda, porque el Diablo tomaba la figura del -Santo Novicio para beberle, y para desacreditarle: concluyendo con -decirlos, que, si la Orden tuviera media docena de Fr. Gerundios, essa -media docena de Santos mas adoraria con el tiempo en los Altares. - -4. Sucedió, que, miéntras el bueno del Maestro de Novicios estaba dando -esta repasata á los dos Legos acusadores, el Angelical Fr. Gerundio -passó (no se sabe, si por casualidad, ó por aviso que tuvo) por delante -de la despensa, y, viendo á la puerta de ella una cesta de huevos, -se embocó media docena en el seno, y con la mayor modestia del mundo -siguió su camino para el Noviciado, y se fué derecho á la celda del -Maestro, á darle cuenta de lo que le havia passado en la oracion de -aquel dia. Entró, como acostumbraba, con los ojos clavados en el suelo, -la capilla hasta como dos dedos sobre la frente, las manos en las -mangas debajo del escapulario, sonroseado adredemente, para lo qual -le vino de perlas la travesurilla, que acababa de hacer; y en todo -caso (lo que era mucho del conjuro) amagando á una risita. Luego que -el Maestro le vió entrar, se le renovó todo el cariño; mandóle sentar -junto á sí, comenzó la cuenta de oracion, y comenzaron las mentiras, -ensartando todas quantas se le vinieron á la cabeza, pero tan bien -concertadas, y dichas con tanta gracia y con tanta compostura, que el -bonazo del Maestro, sin poderse contener, se levantó de la silla y, -para alentar mas y mas á su Novicio, le dió un estrechíssimo abrazo. -En hora menguada se le dió; porque, como le apretó tanto en el Señor, -se estrellaron en el pecho los huevos, que el Angelical mancebo trahia -escondidos en él, y comenzaron á chorrear yemas y claras por el hábito -abaxo, que parecia haverse vaciado el perol donde se batian los huevos -para las tortillas de la Comunidad. El Maestro quedó atónito y confuso, -y le preguntó al Novicio: «Pues, qué es esto, Hermano Fray Gerundio?» -El santo mozo, que era assaz sereno y de imaginacion pronta y viva -para salir con lucimiento de los lances repentinos, le respondió sin -turbarse: «Padre, yo se lo diré á su Reverencia. Como ha dos meses, que -su Reverencia me dió licencia para tomar disciplina en las espaldas, -por no poderla ya tomar en otra parte, se me han hecho unas llagas, -y llevaba estos huevos para ponerme una estopada; y no me atreví á -decirlo á su Reverencia, porque su Reverencia no me privasse del -consuelo de esta corta mortificacion.» Tragó el anzuelo el boníssimo -Varon, y, pasmado de la estupenda mortificacion de su Novicio, volvió -á darle otro abrazo, aunque ménos apretado que el primero, por no -lastimarle en las llagas de las espaldas, y por no mancharse con la -chorrera del hábito; y contentándose con advertirle blandamente, que -mejor es la obediencia, que no los sacrificios, le despidió, dándole -órden, de que se fuesse á mudar otra saya y otro escapulario. - -5. Con estas trazas passó nuestro Fr. Gerundio su Noviciado, y hizo su -profession _inoffenso pede_, sin que le faltasse voto; y, como todavía -duraba el Provincialato de su Padrino y Padre de Hábito, le envió luego -á estudiar las Artes á un Convento de los mas graves de la Provincia, -sin que passasse por la regular aduana de Chorista, por dos ó por tres -años, como passan los demas Frayles en canal, que no tienen arrimo. - -6. Era Lector un Religiosito mozo, como de hasta treinta años escasos, -de mediano ingenio, de bastante comprehension, de memoria feliz, -estudianton de cal y canto, furiosamente Aristotélico, porque jamas -havia leído otra Philosophía, ni podia tolerar, que se hablasse de -ella; eterno disputador, para lo qual le ayudaba una gran volubilidad -de lengua, una voz clara, gruessa, y corpulenta, una admirable -consistencia de pecho, y una maravillosa fortaleza de pulmones: en fin, -un Escholástico essencialmente tan atestado de voces facultativas, que -no usaba de otras, ni las sabia, para explicar las cosas mas triviales. -Si le preguntaban como lo passaba, respondia, _materialiter_, bien; -_formaliter_, subdistingo; _reduplicative ut homo_, no me duele nada; -_reduplicative ut Religioso_, no dexa de haver sus trabajos. En una -ocasion se le quejó su madre, de que en las Cartas, que la escribia, -no la hablaba palabra de su salud; y él la respondió: «Madre y Señoría -mia, es cierto, que _signate_ no decia á Vm. que estaba bueno, pero -_exercite_ ya se lo decia. Ahora pongo en noticia de Vm. como estoy -explicando á mis discípulos la _transcendencia_ á la _intranscendencia -del Ente_: yo llevo la _analogía_, y niego la _transcendencia_. A mi -hermana Rosa dirá Vm. que me alegro mucho lo passe bien, assí _ut quo_, -como _ut quod_, y que, en quanto á las calcetas con que me regala, la -_materia ex qua_ me pareció un poco gorda, pero la _forma artificial_ -viene con todos sus _constitutivos_. De las quatro libras de chocolate, -que Vm. me envía, diré _in rei veritate_ lo que me parece: las -_qualidades intrínsecas_ son buenas, pero las _accidentales_ le echaron -á perder, por haver estado aplicado mas tiempo del conveniente á la -_naturaleza ignea, mediante la virtud combustiva_. B. L. M. de Vm. -su hijo _inadæquate, et partialiter_, y su Capellan _totaliter, et -adæquate_. Fr. Toribio, Lector de Artes.» - -7. Por aquí se puede sacar el carácter del P. Lector Fray Toribio, -que en un argumento á todos se los llevaba de calle, porque con la -voz sonora, con el pecho fuerte, con la lengua expedita, y con la -abundancia de términos no havia quien le resistiesse, y assí le -llamaban el azote de los concursos. Tenia atestada la cabeza de -apelaciones, ampliaciones, alienaciones, equipolencias, reducciones, -y de todo lo mas inútil y mas ridículo, que se enseña en las Súmulas, -sirviendo solo para gastar el tiempo en aprender mil cosas inútiles. -Exercitábase él, y hacia que sus discípulos se exercitassen, en -componer contradictorias, contrarias, sub-contrarias, y sub-alternas, -en todo género de proposiciones, en las cathegóricas, en las -hypothéticas, en las simples, en las complexas, en las necessarias, en -las contingentes, y en las de impossible, gastando meses enteros en -estas vagatelas impertinentíssimas. Sobre la importante y gravíssima -question de _si Blictiri es término_, era cosa de espiritarse; y, si -alguno le queria defender, que la union era tan término, como todos los -demas, y que en ella se resolvia la proposicion _tan resolvidamente_, -como en el sugeto y en el predicado, era negocio de volverse loco, y á -lo ménos no le faltaba un tris para perder el juicio. - -8. El mismo exquisito gusto y la misma buena eleccion, que tenia en las -Súmulas, mostraba en lo perteneciente á la Lógica. Aunque sabia muy -bien, que esta no es mas que un arte, que ayuda á la razon natural á -discurrir con penetracion y con solidez, enseñándola el modo de buscar -y descubrir la essencia de las cosas, de formar diferentes idéas de -una misma, segun los diversos respetos, nociones, ó formalidades, con -que se presenta al entendimiento; y que estas diferentes formalidades, -nociones, y respetos le dan bastante fundamento, no para que de una -sola cosa haga dos, sino para que conciba, como si fueran dos, la -que en realidad es una sola; y que, supuesta esta penetracion y esta -division ideal, pueda ir despues raciocinando y discurriendo acerca de -ellas, hasta llegar muchas veces á la demonstracion, y casi siempre -á un prudentíssimo assenso: repito, que, aunque el buen P. Lector no -ignoraba, que esta, y no otra, era la verdadera Lógica, de nada ménos -cuidaba, que de instruir á sus discípulos en lo que conducia para esto, -y de los nueve meses del Curso gastaba los siete en enseñarlos, lo que -de maldita la cosa servia, sino de llenarles aquellas cabezas de idéas -confusas, de representaciones impertinentes, y de idolillos, ó figuras -imaginarias. Si consiste en un único hábito, qualidad, ó facilidad -científica, ó en un complexo de muchos, correspondientes á la variedad -de los actos logicales? Si es ciencia práctica ó especulativa? Si la -docente se distingue de la utente, esto es, si la instruccion en las -reglas se distingue del uso de ellas? Si su objeto es un entecillo -duende, enteramente fingido por el entendimiento, ó una entidad, que -tiene verdadero y real ser, aunque puramente intelectual? Si la Lógica -artificial es tan necessaria para aprender otras Ciencias, que sin ella -ninguna pueda aprenderse ni bien ni mal? Y assí de otras questiones -proemiales, que de nada sirven, y para nada conducen, sino para perder -tiempo, y para quebrarse la cabeza lo mas inútilmente del mundo. - -9. Esto es, por paridad, como si un Maestro de obra prima (que assí -se llama, no se sabe por qué, á los Zapateros), con un aprendiz, que -quisiesse instruírse en el oficio, gastasse un mes en enseñarle, si la -facultad zapateril era arte ó ciencia; y si arte, si era mecánico ó -liberal? Otro en instruírle, si era lo mismo saber cortar, que saber -coser, saber coser, que saber desvirar, ó si para cada una de estas -operaciones era menester un hábito, ó instruccion científica, que -las dirigiesse? -- Señor, que yo quiero aprender á hacer zapatos. -- -Espérate tonto, como has de saber hacerlo, si no sabes si el objeto -del arte zapateril es el zapato, que realmente se calza, ó aquel, -que se representa en la imaginacion, como idéa del que despues se ha -de hacer? -- Señor, que yo no quiero hacer zapatos imaginarios, sino -estos, que se palpan, se tocan, y se calzan. -- Eres un Orate: por -ventura sabrás nunca hacer essos zapatos, no estando bien enterado de -si las reglas, que se dan para hacerlos, son ó no son diferentes del -uso y práctica de ellas? -- Señor, qué se me da á mí, que lo sean, ni -dexen de serlo? Enséñeme usted essas reglas, pues ha quatro meses, que -estoy en su casa, y hasta ahora ni siquiera una me ha enseñado. -- Ven -acá, idiota: como te las he de enseñar yo, ni como las has de aprender -tú, miéntras no estés pleníssimamente instruído en que esta Arte, que -llamamos de Obra prima, es en parte práctica, y en parte especulativa? -Práctica, porque su fin es enseñar á hacer zapatos, ajustados, ayrosos -y duraderos; especulativa, porque las reglas, que da para esso, es -menester, que dirijan primero á la razon, sin lo qual no se gobernarian -bien las manos. -- Por vida de... (y echóle redondo), que Vm. matará -á un Santo. Y dígame, señor, para que yo aprenda essas reglas, qué me -importará saber, si el Oficio es plático, ó culativo, ó la perra, que -me parió? - -10. Si alguno fuera al Padre Lector con este quento, bien sé yo, que -no lo havia de contar por gracia; porque, sobre abundar de un humor -escolástico flavo-bilioso, que, hiriendo en un momento las fibras -del celebro, se comunicaba rápidamente al corazon por el nervio -intercostal, con movimiento crispatorio, y de aquí, por una instantanea -repercussion, volvia al mismo celebro, donde agitaba con igual ó con -mayor crispatura las fibras, que se ramifican en la lengua, estaba tan -furiosamente posseído de todas estas vanas inutilidades, que era capaz -de chocar con el mismo Sol, si pretendia alumbrarle en este punto. En -primer lugar, luego daba en los hocicos con aquella prodigiosa multitud -de hombres grandes, que se han ocupado loablemente en estas materias, -y eran tenidos de todo el mundo por hombres sapientíssimos. Si alguno -le replicaba, que los hombres mas sabios y los hombres mas grandes al -fin son hombres, y que no se havian acreditado, ni de grandes, ni de -sabios, por haver gastado el tiempo en essas fruslerías, sino por haver -escrito grave y doctamente otras materias utilíssimas; y, si se havian -empleado en aquellas impertinencias, no era por no conocer, que lo -fuessen, sino porque la obediencia ó la política los havia precisado á -no desviarse del camino carretero, y á seguir el uso comun: le faltaba -poco para romperle los cascos, y, si lo dexaba de hacer, era de pura -compassion, despreciándole como á un pobre mentecato. Despues echaba -mano de aquel otro lugar comun, con que se defienden los que no tienen -bastante valor ni bastante generosidad para confessar, que estas son -impertinencias, diciendo, que sirven de mucho, aunque no sirvan de otra -cosa, que de materia para aguzar los ingenios, y para exercitarlos en -la disputa. - -11. No havia que reponerle lo primero, que, siendo la Lógica la que -enseña á discurrir y á disputar, parecia cosa ridícula comenzar á -aprenderla arguyendo y disputando. Porque, ó ya se sabian las reglas -de la disputa, ó se ignoraban: si se sabian, era ociosa la Lógica; -si se ignoraban, como era possible, que se disputasse, sino diciendo -en la materia y en la forma quatrocientos disparates? Y assí vemos, -que las Artes mas mecánicas y los Oficios mas fáciles no se comienzan -á aprender por el exercicio, sino á lo ménos por aquellas reglas -generales, que son necessarias para saber imperfectamente exercitarle. -No hay oficio mas fácil, que el de Aguador, porque en sabiendo echar al -burro la albarda, y el camino del rio ó de la fuente, está aprendido el -oficio: con todo es indispensable, ántes de ir por agua, saber echar -la albarda al burro, y saber el camino. Si á un Aprendiz de Herrero le -dixessen desde el primer dia, que hiciesse una sarten, se reiria del -Maestro. Primero es menester darle una noticia general de todos los -instrumentos del oficio, del uso particular de cada uno, del modo de -manejarlos y de disponer la materia, para recibir la forma artificial, -que se pretende darla; despues irle exercitando en lo mas fácil. Pues -ahora: hay cosa mas graciosa, que comenzar disputando, si la Lógica -docente se distingue de la utente, y empedrar por precision la disputa -de toda la doctrina, que se da acerca de los hábitos naturales, -infusos, y adquiridos, suponiendo ya sabido el modo, con que estos -se engendran, y en que consiste la virtud, que tienen, para producir -despues unos hijos, enteramente parecidos á sus abuelos, esto es á -los actos, que engendraron á los hábitos; siendo assí, que el pobre -niño no tiene idéa ni noticia de otros hábitos, que de los Hábitos -largos de los Curas, ó de los Hábitos de los Frayles, que vió predicar -la Quaresma y pedir el Agosto en su Lugar? Qué concepto formará de -toda aquella algaravía de hábitos, de actos, de semejanza específica, -de semejanza genérica, que es indispensable entienda, aun solo para -penetrar los términos de la question, si nada de esto se le ha de -explicar, hasta que estudie la Metaphýsica, ó la Animástica? - -12. No havia que reponerle lo segundo, que tolerado, y no concedido, -que, para exercitar el entendimiento en la disputa, fuesse conveniente -excitar algunas questiones Proemiales, seria razon tomarlas de aquellos -puntos históricos, que pertenecen al fin, invencion, progressos, -y estado actual de la misma Lógica. Como v. gr. para qué fin fué -inventada la Lógica, si solamente para enseñar á discurrir bien, ó para -evitar, que otros no nos alucinassen con sofismas y con paralogismos? -Si la Lógica es mas antigua ó mas moderna que la Philosophía en todas -sus partes? Y aquí entraba naturalmente un curioso resúmen historial -del orígen de la Philosophía, y de su division en tanta variedad de -Sectas, la Iónica, la Itálica, la Cyrenaica, la Eliaca, la Megárica, -la Cýnica, la Estoyca, la Académica, la Peripatética, la Eleánica, la -Pyrrhónica ó Scéptica, la Epicuréa, y finalmente la Ecléctica, ántes de -hablar de los diversos systemas de la Philosophía moderna. Hallaríase, -que la Lógica, respecto de unas Sectas havia sido muy posterior, muy -anterior respecto de otras, y respecto de algunas sýnchrona ó coetanea. - -13. Despues se podia preguntar, si la Lógica se inventó por casualidad, -ó de propósito? Y suponiendo, como suponen todos, que se inventó por -casualidad, haciendo algunas observaciones para descubrir y para -desembarazarse de los sofismas, se seguia la pregunta de quien fué el -primero, que hizo estas observaciones y formó una coleccion de ellas, -para enseñar y para abrir los ojos á los demas? Si Zenon Eleátes, si -Sócrates, si Platon, si Aristóteles, ó si Speusippo? Y constando por -la historia, que Zenon hizo algunas observaciones, Sócrates otras, y -Platon otras, todos tres anteriores á Aristóteles, de quien Platon fué -Maestro, preguntar, por qué, no obstante esso, se tiene comunmente á -Aristóteles por inventor de la Lógica ó de la Dialéctica? A lo qual se -ha de responder necessariamente, que porque fué el primero, que hizo -una Coleccion de todas las observaciones de aquellos tres Philósophos, -añadiendo él otras muchas de suyo, disponiéndolas en estilo didascálico -ó instructivo, y dándolas un méthodo seguido, claro, conexo, y natural. -Assí como Pedro Lombardo, por otro nombre el Maestro de las Sentencias, -se llama regularmente el Inventor de la Theología Escolástica, no -porque lo fuesse de los Tratados, de que se compone, sino porque -los que estaban esparcidos y sin órden en las Obras de los Padres, -especialmente Latinos, los reduxo á un méthodo uniforme en los quatro -Libros de los Sentenciarios, disponiéndolos de manera, que formassen -un cuerpo bien repartido de facultad y de doctrina; añadiendo de suyo, -ademas de esso, el poner en estilo de Escuela y de disputa algunos -puntos, que en las Obras de los Padres se leen en estilo puramente -doctrinal. - -14. Despues de todas estas questiones, se concluía naturalíssimamente -con las pertenecientes á los progressos y estado actual de la misma -Lógica: si Aristóteles la concluyó, ó la dexó imperfecta? si la -que hoy tenemos es la misma, que enseñó aquel Philósopho, ú otra -diferente? si la misma, aunque muy añadida, qué partes son las que -se añadieron? quando? por quienes, y con qué ocasion ó motivo? y -de estas partes añadidas, quales son necessarias, quales útiles, y -quales impertinentes? Ve aquí unos Proemiales de mucha utilidad, -de mucha curiosidad, y de muchos y bellos materiales, para que los -entendimientos se exerciten en disputas históricas y críticas, -pertenecientes á la misma Lógica, con tanto gusto como aprovechamiento. -Pero ve aquí tambien lo que oía nuestro Padre Lector Fray Toribio, -unas veces con una cólera espantable, y otras con una risa falsa y -despreciativa, que le caía muy en gracia. Decia por toda respuesta, que -todos eran tiquis-miquis, fruslerías de entendimientos superficiales, -y que essos Proemiales eran buenos para una Lógica de corbatin ó de -sofocante: en una palabra, admirables questiones para aquellos Lógicos, -que leían Gacetas y encargaban á un corresponsal de Madrid, que los -enviasse el Mercurio. - -15. No puede omitir la Historia un caso curioso, que sucedió con -nuestro escolasticíssimo Padre Lector. Cierto Padre Maestro de su -misma Orden, hombre de vasta erudicion, y de igualmente grave que -amena literatura, harto mejor instruído en lo que era verdadera Lógica -y verdadera Philosophía, que el bendito Fray Toribio, viéndole tan -escolastizado en aquellas vaníssimas sofisterías, y no pudiendo reducir -á la razon aquella mollera endurecida y callosa, le dixo por burla -cierto dia: «Pues de esse modo, Padre Lector, para usted no havrá en -el mundo question mas importante, que aquella, que se defendió en -Alemania: _Utrum chimæra bombilians in vacuo possit comedere secundas -intentiones_?» Quedóse atónito y como pasmado al oír semejante question -el Metaphysiquíssimo Fray Toribio; porque, aunque no havia Curso -Thomista, Scotista, Suarista, Okamista, Nominalista, ni Baconista, -que, á su parecer, no huviesse rebuelto, no hacia memoria de haver -leído jamas aquella question _in terminis_. Suplicó al Padre Maestro, -que se la volviesse á repetir; hízolo este con grande socarronería. -Quedóse el Lector suspenso por un rato, como quien repassaba allá para -consigo los términos de la question, queriendo penetrarlos; y despues -de haver repetido dos ó tres veces en voz inteligible: _Utrum chimæra -bombilians in vacuo possit comedere secundas intentiones?_ _Utrum -chimæra bombilians in vacuo possit comedere secundas intentiones?_ dió -una gran patada en el suelo, y prorrumpió, diciendo: _Por el santo -Hábito que visto, que mas quisiera ser Autor de esta question, que si -desde luego me hicieran Presentado;[25] y concluído me vea yo en las -primeras Sabatinas,[26] si no la defendiere en acto público, llevando -la afirmativa_. Rióse á su satisfaccion el bellacon del Maestro del -fanático Lector, y para echar el sello á la burla, que estaba haciendo -de él, le dixo con bufonada: «Hará bien, Padre Lector, hará bien; y -muérase con el consuelo de que le podrán poner sobre la piedra este -Epitaphio, que se puso sobre la sepultura de otro, que era de su mismo -genio y gusto: - - _Hic jacet Magister noster,_ - _Qui disputavit bis aut ter_ - _In Barbara et Celarent,_ - _Ita ut omnes admirarent_ - _In Fapesmo et Frisesomorum;_ - _Orate pro animis eorum_.» - - - - -CAPITULO II. - -Prosigue Fr. Gerundio estudiando su Philosophía, sin entender palabra -de ella. - - -La verdad sea dicha (porque, qué provecho sacará el curioso lector, -de que yo infierne mi alma?), que, quanto mas cuidado ponia el -incomparable Fr. Toribio en embutir á sus discípulos en estas inútiles -sutilezas, ménos entendia de ellas nuestro Fr. Gerundio: no porque le -faltasse bastante habilidad y viveza, sino porque, como el genio y -la inclinacion le llevaban hácia el Púlpito, que contemplaba carrera -mas amena, mas lucrosa, y mas á propósito para conseguir nombre y -aplauso, le causaban tedio las materias Escolásticas, y no podia acabar -consigo el aplicarse á estudiarlas. Por esso era gusto oírle las idéas -confusas, embrolladas, y ridículas, que él concebia de los términos -facultativos, conforme iban saliendo al teatro en la explicacion -del Maestro. Llegó este á explicar los grados metaphýsicos de ente, -substancia, criatura, cuerpo, etc., y por mas que se desgañitaba en -enseñar, que todo lo que existe es ente; si se ve, y se palpa, es ente -real, phýsico, y corporeo; si no se puede ver, ni palpar, porque no -tiene cuerpo, como el alma y todo quanto ella sola produce, es ente -verdadero y real, pero espiritual, immaterial, é incorporeo; si no -tiene mas ser, que el que le dá la imaginacion y el entendimiento, es -ente intelectual, ideal, é imaginario: siendo esta una cosa tan clara, -para Fray Gerundio era una algaravía; porque, habiendo oído muchas -veces en la Religion, quando se trataba de algun sugeto exótico y -estrafalario, _vaya que esse es ente_, jamas pudo entender por _ente_ -otra cosa que un hombre irregular, ó risible por algun camino. Y assí, -despues que oyó á su Lector las propiedades del ente, contenidas en -las letras iniciales de aquella palabra bárbara _R. E. V. B. A. U._, -quando veía á alguno de genio extravagante, decia, no sin vanidad de su -comprehension escolástica: este es un Reubau, como lo explicó mi Lector. - -2. Por la palabra _substancia_, en su vida entendió otra cosa, mas que -caldo de gallina, por quanto siempre havia oído á su madre, quando -havia enfermo en casa, _voy á darle una substancia_. Y assí se halló el -hombre mas confuso del mundo, el año que estudió la Phýsica. Tocándole -arguir á la question, que pregunta, _si la substancia es immediatamente -operativa?_ su Lector defendia que no; y Fray Gerundio perdia los -estrivos de la razon y de la paciencia, pareciéndole, que este era el -mayor disparate, que podia defenderse, pues era claramente contra la -experiencia, y á él se le havia ofrecido un argumento, á su modo de -entender demonstrativo, que convencia concluyentemente lo contrario. -Fuése, pues, al General muy armado de su argumento, y propúsole de esta -manera: _El caldo de gallina es verdadera substancia; sed sic est, que -el caldo de gallina es immediatamente operativo: luego la substancia -es immediatamente operativa._ Negáronle la menor, y probóla assí: -_Aquello, que, administrado en una ayuda, hace obrar immediatamente, -es immediatamente operativo. Sed sic est, que el caldo de gallina, -administrado en una ayuda, hace obrar immediatamente: luego el caldo -de gallina es immediatamente operativo._ Rióse á carcajada tendida -toda la mosquetería del Aula; negáronle la menor de este segundo -sylogismo; y él enfurecido, parte con la risa, y parte con que le -huviessen negado una proposicion, que tenia por mas clara, que el Sol -que nos alumbra, sale del General precipitado y ciego, sin que nadie -pudiesse detenerle, sube á la Celda, llama al Enfermero, dícele, que -luego luego le eche una ayuda con caldo de gallina, si por dicha -havia alguno prevenido para los enfermos. El Enfermero, que le vió -tan turbado, tan inquieto, y tan encendido, creyendo sin duda, que le -havia dado algun accidente cólico, para el qual havia oído decir, que -eran admirable específico los caldos de pollo, juzgando, que lo mismo -serian los de gallina, va volando á su cocinilla particular, dispónele -la lavatiba, y adminístrasela; hace prontamente un prodigioso efecto; -llena una gran vasija, de las que se destinan para este ministerio, -y, baxando al General sin detenerse, dixo colérico al Lector, al que -sustentaba, y á todos los circunstantes: _Los que quisieren ver si el -caldo de gallina hace ó no hace obrar immediatamente, vayan á mi Celda, -y allí encontrarán la prueba; y despues que se vayan á defender, que la -substancia no es immediatamente operativa_. - -3. Este lance acabó de ponerle de muy mal humor con todo lo que se -llamaba estudio Escolástico. Y, aunque algunos Padres graves y -verdaderamente doctos, que le querian bien, procuraron persuadirle, que -se dedicasse algo á este estudio, á lo ménos al de aquellas materias, -assí Phýsicas, como Metaphýsicas, que no solo eran conducentes, sino -casi necessarias para la inteligencia de las questiones mas importantes -de la Theología en todas sus partes, Escolástica, Expositiva, -Dogmática, y Moral, sin cuya noticia era impossible saber hacer un -Sermon, sin exponerse á decir mil necedades, heregías, y dislates, no -fué possible convencerle; ni, aunque le dieron algunos panes y agua, -hasta llegar tambien á media docena de despojos, ni por essas se pudo -conseguir, que se aplicasse á lo que no le llevaba la inclinacion, y -mas haviendo en casa quien le ayudaba á lo mismo. - -4. Era el caso, que por mal de sus pecados se encontró nuestro Fr. -Gerundio con un Predicador mayor[27] del Convento, el qual era un -mozalvete, poco mas ó ménos de la edad de su Lector, pero de traza, -gusto, y carácter muy diferente. - -5. Hallábase el Padre Predicador mayor en lo mas florido de la edad, -esto es, en los treinta y tres años cabales. Su estatura procerosa, -robusta, y corpulenta; miembros bien repartidos, y assaz symétricos -y proporcionados; muy derecho de andadura, algo salido de panza; -cuelli-erguido, su cerquillo copetudo, y estudiosamente arremolinado; -hábitos siempre limpios, y muy prolixos de pliegues, zapato ajustado, -y sobre todo su solidéo de seda, hecho de aguja, con muchas y muy -graciosas labores, elevándose en el centro una borlita muy ayrosa; obra -toda de ciertas Beatas, que se desvivian por su Padre Predicador. En -conclusion, él era mozo galan, y juntándose á todo esto una voz clara -y sonora, algo de cecéo, gracia especial para contar un cuentecillo, -talento conocido para remedar, despejo en las acciones, popularidad -en las modales, boato en el estilo, y osadía en los pensamientos, sin -olvidarse jamas de sembrar sus Sermones de chistes, gracias, refranes, -y frases de chimenéa, encajadas con grande donosura, no solo se -arrastraba los concursos, sino que se llevaba de calles los estrados. - -6. Era de aquellos cultíssimos Predicadores, que jamas citaban á los -Santos Padres, ni aun á los Sagrados Evangelistas por sus propios -nombres, pareciéndoles, que esta es vulgaridad. A San Mathéo le -llamaba _el Angel Historiador_, á San Márcos _el Evangélico Toro_, á -San Lucas _el mas divino Pincel_, á San Juan _el Aguila de Patmos_, -á San Gerónimo _la Púrpura de Belen_, á San Ambrosio _el Panal de -los Doctores_, á San Gregorio _la Alegórica Thiara_. Pensar, que al -acabar de proponer el tema de un Sermon, para citar el Evangelio y el -capítulo de donde le tomaba, havia de decir sencilla y naturalmente: -_Joannis capite decimo tertio: Matthæi capite decimo quarto_, esso -era cuento, y le parecia, que bastaria esso, para que le tuviessen por -un Predicador Sabatino: ya se sabia, que siempre havia de decir: _Ex -Evangelica lectione Matthæi, vel Joannis capite quarto decimo_; y otras -veces, para que saliesse mas rumbosa la colocacion: _Quartodecimo ex -capite_. Pues qué! dexar de meter los dos deditos de la mano derecha, -con garbosa pulidez, entre el cuello y el tapacuello de la Capilla, en -ademan de quien desahoga el pescuezo, haciendo un par de movimientos -dengosos con la cabeza, miéntras estaba proponiendo el tema, y, al -acabar de proponerle, dar dos ó tres brinquitos dissimulados, y, como -para limpiar el pecho, hinchar los carrillos, y, mirando con desden á -una y otra parte del Auditorio, romper en cierto ruído gutural, entre -estornudo y relincho! esto afeytarse siempre que havia de predicar, -igualar el cerquillo, levantar el copete, y, luego que, hecha ó no -hecha una breve oracion, se ponia de pié en el Púlpito, sacar con -ayroso ademan de la manga izquierda un pañuelo de seda de á vara y -de color vivo, tremolarle, sonarse las narices con estrépito, aunque -no saliesse de ellas mas que ayre, volverle á meter en la manga á -compas y con harmonía, mirar á todo el concurso con despejo, entre -ceñudo y desdeñoso, y dar principio con aquello de _sea ante todas -cosas bendito, alabado, y glorificado_, concluyendo con lo otro de -_en el primitivo instantaneo ser de su natural animacion_: no dexaria -de hacerlo el Padre Predicador mayor en todos sus Sermones, aunque el -mismo San Pablo le predicara, que todas ellas eran, por lo ménos, otras -tantas evidencias de que allí no havia ni migaja de juicio, ni assomo -de syndéresis, ni gota de ingenio, ni sombra de meollo, ni pizca de -entendimiento. - -7. Sí, andaos á persuadírselo, quando á ojos vistas estaba viendo, -que solo con este preliminar aparato se arrastraba los concursos, se -llevaba los aplausos, conquistaba para sí los corazones, y no havia -estrado ni visita, donde no se hablasse del último Sermon, que havia -predicado. - -8. Ya era sabido, que siempre havia de dar principio á sus Sermones, ó -con algun refran, ó con algun chiste, ó con alguna frase de bodegon, ó -con alguna cláusula emphática ó partida, que á primera vista pareciesse -una blasfemia, una impiedad, ó un desacato; hasta que, despues de -tener suspenso al Auditorio por un rato, acababa la cláusula, ó salia -con una explicacion, que venia á quedar en una grandíssima friolera. -Predicando un dia del Mysterio de la Trinidad, dió principio á su -Sermon con este período: _Niego, que Dios sea Uno en Essencia, y Trino -en Personas_; y paróse un poco. Los oyentes, claro está, comenzaron á -mirarse los unos á los otros, ó como escandalizados, ó como suspensos, -esperando en qué havia de parar aquella blasfemia heretical. Y quando -á nuestro Predicador le pareció, que ya los tenia cogidos, prosigue con -la insulsez de añadir: _Assí lo dice el Evionista, el Marcionista, el -Ariano, el Manichéo, el Sociniaino; pero yo lo pruebo contra ellos con -la Escritura, con los Concilios, y con los Padres_. - -9. En otro Sermon de la Encarnacion, comenzó de esta manera; _A la -salud de ustedes, Cavalleros_; y, como todo el Auditorio se riesse á -carcajada tendida, porque lo dixo con chulada, él prosiguió, diciendo: -«No hay que reírse, porque á la salud de ustedes, de la mia, y la de -todos, baxó del Cielo Jesu-Christo, y encarnó en las Entrañas de María. -Es artículo de Fé. Pruébolo: _Propter nos homines, et propter nostram -salutem, descendit de cœlis, et incarnatus est_.» Al oír esto, quedaron -todos como suspensos y embobados, mirándose los unos á los otros, y -escuchándose una especie de murmurío en toda la Iglesia, que faltó poco -para que parasse en pública aclamacion. - -10. Havia en el Lugar un Zapatero, truhan de profession y eterno -decidor, á quien llamaban en el Pueblo _el azote de los Predicadores_, -porque en materia de Sermones su voto era el decisivo. En diciendo -del Predicador: _Gran pájaro! pájaro de quenta!_ bien podia el Padre -desvarrar á tiros largos, porque tendria seguros los mas principales -Sermones de la Villa, incluso el de la Fiesta de los Pastores, y el -de San Roque, en que havia Novillos y un Toro de muerte. Pero, si el -Zapatero torcia el hozico, y al acabar el Sermon decia: _Polluelo! -Cachorrillo! Iráse haciendo_; mas que el Predicador fuesse el -mismíssimo Vieyra, en su mesma mesmedad, no tenia que esperar volver -á predicar en el Lugar, ni aun el Sermon de San Sebastian, que solo -valia una rosca, una azumbre de hypocras, y dos quartas de cerilla. -Este, pues, formidable censor de los Sermones estaba tan pagado de -los del Padre Fray Blas (que esta era la gracia del Padre Predicador -mayor), que no encontraba voces para ponderarlos: llamábale _pájaro de -pájaros_, _el non prus hurta de los Púlpitos_, y en fin el _Orador por -Antonio mesía_, queriendo decir, _el Orador por Antonomasía_; y, como -el tal Zapatero llevaba en el lugar, y aun en todo aquel contorno, la -voz de los sermones, no se puede ponderar lo mucho que acreditó con -sus elogios á Fray Blas, y la gran parte que tuvo, en que se hiciesse -incurable su locura, vanidad, y bobería. - -11. Compadecido igualmente de la sandez del Predicador, que de la -perjudicial simpleza del Zapatero, un Padre grave, religioso, docto, -y de gran juicio, que, despues de haver sido Provincial de la Orden, -se havia retirado á aquel Convento, emprendió curar á los dos, si -podia conseguirlo; y, como el dia despues del famoso Sermon de la -Anunciacion, le fuesse á calzar el Zapatero (porque era el Maestro -de la Comunidad), y este, con su acostumbrada bachillería comenzasse -á ponderar el Sermon del dia antecedente, pareciendo tambien, que en -aquello lisongeaba al Reverendíssimo, por ser Frayle de su Orden, el -buen Padre Ex-Provincial quiso aprovechar aquella ocasion, y sacando -la caxa dió un polvo á Martin (que este era el nombre del Zapatero), -hízole sentar junto á sí, y encarándose con él le dixo con grandíssima -bondad: - -12. «Ven acá, Martin, qué entiendes tú de Sermones? Para qué hablas de -lo que no entiendes, ni eres capaz de entender? Si no sabes escribir, -ni apénas sabes deletrear, como has de saber, quien predica mal, -ni bien? Díme: si yo te dixera á tí, que no sabias cortar, coser, -desvirar, ni estaquillar, y que todo esto lo hacia mejor fulano -ó citano, de tu misma profession, no me dirias con razon: Padre, -déxelo, que no lo entiende; métase allá con sus libros, y déxenos á -los Maestros de obra prima con nuestra tixera, con nuestra lesna, y -con nuestro trinchete? Esto siendo assí, que saber qual zapato está -bien ó mal cosido, bien ó mal cortado, es cosa, que puede conocer -qualquiera, que no sea ciego. Pues, si un Maestro y un Predicador haria -mal en censurar, y mucho peor en dar reglas de cortar ni de coser á -un Zapatero; será tolerable, que un Zapatero se meta en dar reglas de -predicar á los Predicadores, y en censurar sus Sermones? Mira, Martin: -lo mas mas que tú puedes conocer, y en que puedes dar tu voto, es en si -un Predicador es alto ó baxo, derecho ó corcobado, Cura ó Frayle, gordo -ó flaco, de voz gruessa ó delgada, si manotéa mucho ó poco, y si tiene -miedo ó no le tiene; porque para esto no es menester mas que tener ojos -y oýdos: pero, en saliendo de aquí, no solo te expones á decir mil -disparates, sino á elogiar cien heregías.» - -13. -- «Vítor, Padre Reverendíssimo, dixo el truhan del Zapatero. Y -por qué no acaba su Reverendíssima con Gracia y Gloria, para que el -Sermoncillo tenga su debido y legítimo final? Segun esso tendrá V. Rma. -por heregía aquella gallarda entradilla, con que el Padre Predicador -mayor dió principio al Sermon de la Santíssima Trinidad: _Niego, que -Dios sea Uno en Essencia, y Trino en Personas._» -- «Y de las mas -escandalosas, que se pueden oír en un Púlpito Cathólico,» respondió el -grave, y docto Religioso. -- «Pero, si dentro de poco (replicó Martin) -añadió el Padre Fr. Blas, que no lo negaba él, sino el Evarista, el -Marconista, el Marrano, el Macabéo, y el Sucio Enano, ó una cosa -assí, y sabemos, que todos estos fueron unos perros Hereges; qué -heregía de mis pecados dixo el buen Padre Predicador, sino puramente -referir la que estos Turcos y Moros dixeron?» Sonrióse el Reverendo -Ex-Provincial, y, sin mudar de tono, le replicó blandamente: «Dígame, -Martin; si uno echa un _voto-á-Christo_ redondo,[28] y de allí á un -rato añade _valillo_, dexará de haver echado un juramento?» -- «Claro -es que no, respondió el Zapatero, porque assí lo he oído cien veces -á los Theatinos, quando vienen á missionarnos el alma. Y á fé, que -en esto tienen razon; porque el _valillo_, que se sigue despues, ya -viene tarde, y es assí á la manera que digamos de aquel lo que dice -el refran: _romperle la cabeza, y despues labarle los cascos_.» -- -«Pues á la letra sucede lo mismo en essa proposicion escandalosa, y -otras semejantes, que profieren muchos Predicadores de mollera por -cocer (repuso el buen Padre): la heregía ó el disparate sale rotundo, -y en todo caso descalabran con él al Auditorio, y esso es lo que -ellos pretenden, teniéndolo por gracia; despues entran las hilas, los -parchecitos y las vendas para curarle. De manera que todo el chiste se -reduce á echar por delante una proposicion, que escandalice, y quanto -sea mas dissonante, mejor; despues se la da una explicacion, con la -qual viene á quedar una grandíssima friolera. No te parece, Martin, -que, aun quando assí se salve la heregía, á lo ménos no se puede salvar -la insensatez y la locura?» - -14. -- «No entiendo de Tulogías, respondió el Zapatero; lo que sé, es -que, por lo que toca á la entradilla del Sermon de ayer: _á la salud -de ustedes, Cavalleros_, ni V. Rma. ni todo el Concilio Trementino me -harán creer, que allí huvo heregía, porque la probó claramente con -el Credo: _proter nostra salute descendit de Cœlos_, y que á todos -nos dexó aturdidos.» -- «Es cierto (replicó el Rmo.), que en esso no -huvo heregía; pero no me dirá Martin, en que estuvo el chiste ó la -agudeza, que tanto los aturdió?» -- «Pues qué (respondió el Maestro -de obra prima), no es la mayor agudeza del mundo comenzar un Sermon, -como quien va á echar un bríndis; y, quando todo el Auditorio se rió, -juzgando, que iba á sacar un jarro de vino para convidarnos, echarnos -á todos un jarro de agua con un texto, que vino, que ni pintado?» -- -«Oygase, Martin, le dixo con sosiego el Rmo., quando en una Taberna -comienza un borracho á predicar, qué se suele decir de él?» -- «A -essos, respondió Martin, nosotros los Cofrades de la cuba, los llamamos -los borrachos desahuciados; porque sabida cosa es, que borrachera, que -entra por la mýstica ó á la apostólica, es incurable.» -- «Pues venga -acá, buen hombre (replicó el Ex-Provincial), si la mayor borrachera -de un borracho es hablar en la Taberna, como hablan en el Púlpito los -Predicadores, será gracia, chiste, y agudeza de un Predicador, usar -en el Púlpito las frases, que usan en la Taberna los borrachos? Y á -estos Predicadores alaba Martin! á estos aplaude! Vaya, que tiene -poca razon.» -- «Padre Maestro, respondió convencido y despechado el -Zapatero: yo no he estudiado Lógica ni garambaynas; lo que digo es, que -lo que me suena me suena. V. Paternidad es de essa opinion, y otros -son de otra, y son de la misma lana, y en verdad, que no son ranas. El -mundo está lleno de envidia, y los Claustros no están muy vacíos de -ella. Viva mi Padre Fray Blas, y V. Paternidad deme su licencia, que me -voy á calzar al Padre Refitolero.» - -15. No bien havia salido Martin de la Celda del Padre Ex-Provincial, -quando entró en ella Fray Blas á despedirse de su Reverendíssima, -porque el dia siguiente tenia que ir á una Villa, que distaba quatro -leguas, á predicar de la colocacion de un Retablo. Como estaban frescas -las especies del Zapatero, y el buen Reverendíssimo, ya por la honra -de la Religion, ya por la estimacion del mismo Padre Predicador, á -quien realmente queria bien, y sentia ver malogradas unas prendas, -que, manejadas con juicio, podian ser muy apreciables, deseaba lograr -coyuntura de desengañarle, y pareciéndole, que era muy oportuna la -presente, le dixo luego, que le vió: «Padre Predicador, siento, que no -huviesse llegado Vm. un poco ántes, para que oyesse una conversacion en -que estaba con Martin el Zapatero, y él me la cortó, quando yo deseaba -proseguirla.» -- «Apuesto, respondió Fray Blas, que era acerca de -Sermones, porque no habla de otra cosa, y en verdad, que tiene voto.» --- «Podrále tener, replicó el Ex-Provincial, en saber donde aprieta -el Zapato, pero en saber donde aprieta el Sermon, no sé por qué ha de -tenerle.» -- «Porque para saber quien predica bien, ó mal, respondió -Fr. Blas, no es menester mas, que tener ojos y oídos.» -- «Pues de essa -manera, replicó el Ex-Provincial, todos los que no sean ciegos, ni -sordos, tendrán tanto voto como el Zapatero.» -- «Es que hay algunos, -respondió el Padre Fray Blas, que, sin ser sordos, ni ciegos, no tienen -tan buenos ojos, ni tan buenos oídos como otros.» -- «Esso es decir, -replicó el Ex-Provincial, que para calificar un Sermon, no es menester -mas, que ver como lo acciona, y oír como lo siente el Predicador.» --- «No, Padre nuestro, no es menester mas.» -- «Con que, segun esso, -arguyó el Ex-Provincial, para ser buen Predicador, no es menester mas, -que ser buen Representante.» -- _Concedo consequentiam_, dixo Fray -Blas, muy satisfecho. - -16. -- «Y es possible, que tenga aliento para proferir semejante -proposicion un Orador christiano, y un Hijo de mi Padre San N. que -viste su santo Hábito? Ora bien, Padre Predicador mayor: qual es el -fin, que se debe proponer en todos sus Sermones un christiano Orador?» --- «Padre nuestro, respondió Fray Blas, no sin algun desenfado, el fin -que debe tener todo Orador christiano, y no christiano, es agradar -al auditorio, dar gusto á todos, y caerles en gracia: á los doctos, -por la abundancia de la doctrina, por la multitud de las citas, por la -variedad y por lo selecto de la erudicion; á los discretos, por las -agudezas, por los chistes, y por los equívocos; á los cultos, por el -estilo pomposo, elevado, altisonante, y de rumbo; á los vulgares, por -la popularidad, por los refranes, y por los cuentecillos, encajados con -oportunidad, y dichos con gracia; y en fin, á todos, por la presencia, -por el despejo, por la voz, y por las acciones. Yo á lo ménos, en mis -Sermones no tengo otro fin, ni para conseguirle me valgo de otros -medios; y en verdad, que no me va mal, porque nunca falta en mi Celda -un polvo de buen tabaco, una jícara de chocolate rico; hay un par de -mudas de ropa blanca; está bien proveída la frasquera; y finalmente, -no faltan en la naveta quatro doblones para una necessidad, y nunca -salgo á predicar, que no trayga cien Missas para el Convento, y otras -tantas para repartirlas entre quatro amigos. No hay Sermon de rumbo en -todo el contorno, que no se me encargue, y mañana voy á predicar á la -colocacion del Retablo de..., cuyo Mayordomo me dixo, que la limosna -del Sermon era un doblon de á ocho.» - -17. Apénas pudo contener las lágrymas el Religioso y docto -Ex-Provincial, quando oyó un discurso tan necio, tan aturdido, y tan -impío en la boca de aquel pobre Frayle, mas lleno de presuncion y de -ignorancia, que de verdadera sabiduría; y compadecido de verle tan -engañado, encendido en un santo zelo de la gloria de Dios, de la honra -de la Religion, y del bien de las almas, en las quales podia hacer -gran fruto aquel alucinado Religioso, si empleara mejor sus naturales -talentos, quiso ver si podia convencerle y desengañarle. Levantóse de -la silla, en que estaba sentado, cerró la puerta de la Celda, echó la -aldabilla por adentro, para que ninguno los interrumpiesse, tomó de -la mano al Predicador mayor, metióle en el estudio, hízole sentar, y -sentándose él mismo junto á él, con aquella autoridad, que le daban sus -canas, su venerable ancianidad, su doctrina, su virtud, sus empléos, su -crédito, y su estimacion en la Orden, le habló de esta manera: - - - - -CAPITULO III. - -Del grave y docto razonamiento, que un Padre Ex-Provincial de la Orden -hizo al Predicador mayor de la Casa, donde estudiaba las Artes nuestro -Fr. Gerundio. - - -«Aturdido estoy, Padre Fray Blas, de lo que acabo de oírle, tanto, que -aun ahora mismo estoy dudando, si me engañan mis oídos, ó si sueño lo -que oygo. Bien temia yo al oírle predicar, y al observar cuidadosamente -todos sus movimientos, ántes del Púlpito, en el Púlpito, y despues del -Púlpito, que en sus Sermones no se proponia otro fin, que el de la -vanidad, el del aplauso, y del interés; pero este temor no passaba de -ofrecimiento, y ni aun se atrevia á ser sospecha, porque no se fuesse -arrimando á juicio temerario. Mas ya veo, por lo que acabo de oírle, -que me propasé de piadoso.» - -2. «Con que el fin de un Orador Christiano, y no christiano, es agradar -al Auditorio, captar aplausos, grangear crédito, hacer bolsillo, y -solicitar sus convenenzuelas! A vista de esto, ya no me admiro de que -el Padre Predicador se disponga para subir al Púlpito, como se dispone -un Comediante para salir al Theatro: muy rasurado, muy afeytado, muy -copetudo, el mejor Hábito, la capa de lustre, la saya plegada, zapatos -nuevos, ajustados, y curiosos, pañuelo de color sobresaliente, otro -blanco, cumplido, y de tela muy delgada, ménos para limpiar el sudor, -que para hacer ostentacion, de lo que debiera correrse un Religioso, -que professa modestia, pobreza, y humildad. Un Predicador Apostólico, -que subiesse á la Cáthedra del Espíritu Santo con el único fin de -enamorar á los oyentes de la virtud, y moverlos eficazmente á un santo -aborrecimiento del pecado, se avergonzaria de essos afectados adornos, -tan impropios de su estado, como de su ministerio; pero, quien sube -á profanarla con fines tan indecentes, y aún estoy por decir tan -sacrílegos, ni puede ni debe usar otros medios. No quiero decir, que -el desaliño cuidadoso sea loable en un Predicador; solo pretendo, que -la afectada curiosidad en el vestido, ó en el trage, es la cosa mas -risible, y no hay hombre de juicio, que no tenga por loco al Religioso, -que pone mas cuidado en componer el Hábito, que en componer el Sermon, -pareciéndole, que el afeyte de la persona puede suplir la tosca -grosería del papel. En una palabra, Padre mio, el que se adorna de essa -manera para predicar, bien da á entender, que no va á ganar almas para -Dios, sino á conquistar corazones para sí. No sube á predicar, sino á -galantear; tiene mas de Orate, que de verdadero Orador.» - -3. «El fin de este, sea sagrado, sea profano, siempre debe ser -convencer al entendimiento y mover á la voluntad, ya sea á abrazar -alguna verdad de la Religion, si el Orador es sagrado, ya á tomar -alguna determinacion honesta y justa, si fuere profano el Orador. No -havrá leído, ni leerá jamas el Padre Predicador, que un Orador profano, -por profano que fuesse, se huviesse jamas propuesto otro fin. Este es -el único, que se propusieron en sus Oraciones Demósthenes, Ciceron, -y Quintiliano, dirigiéndose todas á algun fin honesto y laudable; -unas á conservar á la República, otras á encender los ánimos contra -la tyranía; estas á defender á la innocencia, aquellas á reprimir la -injusticia; muchas á implorar la misericordia, no pocas á excitar toda -la severidad de las leyes contra los atrevimientos de la insolencia. -Si se huviera olido, que alguno de aquellos famosos Oradores no tenian -otro fin en sus declamaciones, que hacerse oír con gusto, captar el -aura popular, ostentar el asséo ó la magestad del vestido, el ayre de -la persona, el garbo de las acciones, lo sonoro de la voz, lo bien -sentido de los afectos, la pomposa ojarasca de las palabras, y la -agudeza ó falsa brillantez de los pensamientos; si se huviera llegado á -entender, que sus harengas no se dirigian á otro fin, que á solicitar -aplausos, á conquistar corazones, y á ganar dinero, huvieran sido el -objeto de la risa, del desprecio, y aun de la indignacion de todos. Y -si algunos concurriessen á oírlos, no seria ciertamente para dexarse -persuadir de ellos, como de Oradores, sino para divertirse con ellos, -como se divertian con los Histriones, con los Pantomimos, y con los -Charlatanes. Porque en suma, mi Padre Predicador, el Orador no es mas -que un hombre, dedicado por su ministerio á instruir á los hombres, -haciéndolos mejores de lo que son. Y dígame: los hará mejores de lo -que son, el que, desde que se presenta en el púlpito, se muestra tan -dominado de las passioncillas humanas, como el que mas? Hará humilde -al vano y al sobervio, el que en todas sus acciones y movimientos -está respirando presuncion y vanidad? Corregirá la profanidad de los -adornos, y el desordenado artificio de los afeytes, el que, dentro de -los términos á que puede extenderse su estado y su profession, sube -al Púlpito de gala? Emendará los desórdenes de la codicia, el que se -sabe, que hace tráfico de su ministerio, que predica por interés, y que -rebuelve al mundo, para que le encarguen los Sermones, que mas valen? -Finalmente, á quien persuadirá, que á solo Dios debemos agradar, el que -confiessa, que en sus Sermones no tiene otro fin, que el agradar á los -hombres?» - -4. «No me dirá el Padre Predicador, si los Apóstoles se propusieron -este bastardo fin en los sermones, con que doce hombres rústicos, -groseros, y desaliñados convirtieron á todo el mundo? Dirá, que Dios -hacia la costa. Y quien le ha dicho, que no la haria tambien ahora, -si se predicara con el espíritu, con que predicaron los Apóstoles? -Replicará, que aquellos eran otros tiempos, y que los nuestros son -muy diferentes, que aquellos. Qué quiere decir en esso, Padre mio? -Si quiere decir, que los Apóstoles predicaron á una gente idiota, -bárbara, inculta, ignorante, que se convencia de qualquiera cosa, y -en qualquiera manera que se la propusiessen, acreditará, que está mas -versado en leer Libros de conceptillos, que llaman predicables, y yo -llamo intolerables y contentibles, que en la historia Ecclesiástica -y profana. Sabe, que nunca estuvo el mundo mas cultivado, que quando -Dios embió sus Apóstoles á él? Ignora, que aún duraban, y duraron por -algun tiempo las preciosas reliquias del dorado Siglo de Augusto, -dentro del qual nació Christo, y en el qual florecieron mas, que en -otro alguno, todas las Artes y Ciencias, especialmente la Oratoria, -la Poesía, la Philosophía, y la Historia? Nuestro Siglo presume, -con razon ó sin ella, de mas cultivado, que otro alguno; y no se -puede negar, en algunas determinadas Facultades y Artes se han hecho -descubrimientos, que ignoraron los que le precedieron. Con todo esso, -en aquellas, que cultivaron los Antiguos, no se ha decidido hasta ahora -entre los Críticos la famosa question sobre la preferencia de estos -á los Modernos; y sepa el Padre Predicador, que, aunque las razones, -que se alegan por unos y por otros, son de mucho peso, pero el número -de votos, que están por los primeros, hace incomparables excessos al -que cuentan los segundos. Vea ahora, si eran ignorantes, bárbaros, é -incultos aquellos, á quienes predicaron y convirtieron los Apóstoles, -quando se disputa con grandes fundamentos, si nos excedieron en -comprehension, en ingenio, en buen gusto, y en cultura.» - -5. «Responderá, que aun por esso mismo los Apóstoles no convertian mas -que á la gente popular, idiota, y del vulgacho. Otra alucinacion, que -nace del mismo principio. No me hará merced el Padre Predicador de -decirme, si era idiota, popular, y del vulgacho Cornelio el Centurion? -si el Eunucho de la Reyna Candace era tambien del vulgacho, y popular? -si era idiota San Dionysio Areopagita? si era un pobre ignorante San -Justino Mártyr? si San Clemente Alexandrino fué idiota? si era popular, -del vulgacho San Lino, y sus Padres Herculano y Claudia, ambos de las -familias mas ilustres de Toscana? si tantos Reyes, tantos Príncipes, y -tantos Magistrados, como convirtieron los Apóstoles en sus respectivas -Provincias, eran del vulgacho, y populares? Un Predicador, que siquiera -se tomasse el corto y necessario trabajo de leer las Vidas de los -Santos, de quienes predica, no incurriria en semejante pobreza; pero -como no ha de incurrir en esta, y en mas crassas ignorancias, quando -muchas veces quien tiene ménos noticia del Santo, á que se predica, es -el mismo Predicador, haciendo vanidad de tomar assuntos tan abstraídos, -que un mismo Sermon se pueda predicar á San Liborio, á San Roque, -á San Cosme y San Damian, á la Vírgen de las Angustias, y, en caso -necessario, á las benditas Animas del Purgatorio?» - -6. «Pero, si acaso quiere decir el Padre Predicador, que aquellos -primeros tiempos de la Iglesia, aunque no eran ménos instruídos, eran -ménos estragados que los nuestros, y consiguientemente no era tan -dificultoso reducirlos á la verdad del Evangelio con razones claras, -naturales, desnudas, y sencillas, dirá otra necedad, que en conciencia -no se le puede perdonar. Con que, eran ménos estragados, que los -nuestros, unos tiempos, en que los vicios eran adorados como virtudes, -y las virtudes aborrecidas como vicios? Unos tiempos, en que la -incontinencia recibia inciensos en Cytheréa, la embriaguez adoraciones -en Bacho, el latrocinio sacrificios en Mercurio? Unos tiempos en que se -adoraba á Júpiter estrupador, á Vénus incestuosa, á Hércules usurpador, -y á Caco ratero? Unos tiempos, en que la vanidad se llamaba grandeza de -corazon, el orgullo elevacion de espíritu, la sobervia magnanimidad, -la usurpacion heroismo, y al contrario, la modestia, el encogimiento, -la moderacion, y el retiro, se trataban como baxeza de ánimo, como -apocamiento, no solo inútil, sino pernicioso á la sociedad?» - -7. «Mas no quiero estrecharle tanto: no quiero hacer cotejo de nuestro -Siglo con el primer Siglo de la Iglesia; conténtome con hacer la -comparacion entre nuestros tiempos y aquellos, en que floricieron los -Paduas, los Ferreres, los Thomases de Villanueva. Dígame: hay mucha -diferencia entre nuestras costumbres y las de aquellos tiempos? Si -sabe algo de historia, precisamente responderá, que, si hay alguna -diversidad, es en los trages, en las modas, en la mayor perfeccion de -las lenguas, y en algunos usos puramente accidentales y exteriores; -que en lo demas reynaban entónces, como ahora, las mismas costumbres, -las mismas passiones, las mismas inclinaciones, los mismos vicios, los -mismos desórdenes; solo, que estos eran mas frequentes, mas públicos, y -mas escandalosos en aquellos tiempos, que en estos. Con todo esso, qué -conversiones tan portentosas y tan innumerables no hicieron aquellos -Santos en los suyos? Qué séquito no tenian siempre que predicaban, -despoblándose las Ciudades y aun las Provincias enteras por oírlos? Y -se predicaban á sí mismos? No se proponian otro fin en sus Sermones, -que el de captar aplausos, grangear admiraciones, ganar dinero, y -meter ruído en el mundo? Metíanle, y grande; pero, era esto lo que -ellos intentaban? Y conseguíanlo por unos medios tan impropios, tan -indecentes, tan indignos, y aun estoy por decir tan sacrílegos?» - -8. «Paréceme, que estoy ya oyendo lo que me dirá interiormente el -Padre Predicador: lo que veo, es que yo lo consigo por los que uso; -que tambien meto ruído; que me siguen, que me aplauden, y que me -admiran. Lindamente! Y de ahí, qué se infiere? Que predica bien? Que -sabe siquiera lo que se predica? O qué mala consequencia! Mete ruído; -tambien le mete una farsa, quando entra en un Lugar. Síguenle; tambien -se sigue á un charlatan, á un truhan, á un titiritero, á un arlequin, -quando hacen sus habilidades en un Pueblo. Apláudenle; pero quienes? -los que oyen como Oráculo á un infeliz Zapatero, y los que celebran -á un Predicador, como pudieran á un Representante. Admíranse al -oírle; pero de qué? los necios y los aturdidos, de su osadía y de sus -gesticulaciones; los cuerdos y los inteligentes, de su satisfaccion y -de su falta de juicio.» - -9. «Ora bien, Padre Predicador, quien le ha dicho, que los aplausos -y las admiraciones de la muchedumbre son hijas de los aciertos? -Frequentíssimamente, por no decir las mas veces, son hijas de la -ignorancia. El vulgo, por lo comun, aplaude lo que no entiende; y sepa, -que en todas las classes de la República hay mucho vulgo. Ya havrá -leído ú oído lo de aquel famoso Orador, que harengando en presencia de -todo el Pueblo, y oyendo hácia la mitad de la Oracion una especie de -alegre murmurío de la multitud, que le sonó á aclamacion, se volvió -á un amigo suyo, que estaba cerca, y le preguntó sobresaltado: _He -dicho algun disparate? porque este aplauso popular no puede nacer de -otro principio_. Aun el mismo Ciceron, que no escupia los aplausos, -desconfiaba de ellos, si eran muy frequentes, pareciéndole, que, no -siendo possible merecerlos siempre, necessariamente havia de tener en -ellos mucha parte la adulacion ó la ignorancia: _No gusto oír muchas -veces en mis oraciones: qué cosa tan buena! no se puede decir mejor. -Belle et præclare nimium, sæpe, nolo._» - -10. «Aún mas equívocas son las admiraciones que los elogios; estos -nunca debieran dirigirse sino á lo bueno y á lo sólido; aquellas -pueden, sin salir de su esfera, limitarse precisamente á lo singular -y á lo nuevo; porque la admiracion no tiene por objeto lo bueno, sino -lo raro. Y assí, dice discretamente un Jesuíta Francés, muy al caso -en que nos hallamos, que _puede suceder, y sucede con frequencia, una -especie de paradoxa en los Sermones; esta es, que el Auditorio tiene -razon para admirar ciertos trozos del discurso, que se oponen al juicio -y á la razon; y de aquí nace, que muy frequentemente se condena poco -despues lo mismo, que á primera vista se havia admirado_. Quantas veces -lo pudo haver notado el Padre Predicador? Están los oyentes escuchando -un Sermon con la boca abierta, embelesados con la presencia del -Predicador, con el garbo de las acciones, con lo sonoro de la voz, con -la que llaman elevacion del estilo, con el cortadillo de las cláusulas, -con la viveza de las expressiones, con lo bien sentido de los afectos, -con la agudeza de los reparos, con el aparente desenredo de las -soluciones, con la falsa brillantez de los pensamientos. Miéntras -dura el Sermon, no se atreven á escupir, ni aun apénas á respirar, -por no perder ni una sýlaba. Acabada la Oracion, todo es cabezadas, -todo murmuríos, todo gestos, y señas de admiraciones. Al salir de la -Iglesia, todo es corrillos, todo pelotones, y en ellos todo elogios, -todo encarecimientos, todo assombros. Hombre como este! Pico mas bello! -Ingenio mas agudo!» - -11. «Pero, qué sucede? Algunos hombres inteligentes, maduros, de -buena crítica, y de juicio claro, que oyeron el Sermon, y no se -dexaron deslumbrar, no pudiendo sufrir, que se aplauda lo que debiera -abominarse, sueltan ya esta, ya aquella especie, contra todas las -partes, de que se compuso el Sermon, y hacen ver con evidencia, que -todo él fué un texido de impropiedades, de ignorancias, de sandeces, -de pobrezas, y quando ménos ménos de futilidades. Demuestran con toda -claridad, que el estilo no era elevado, sino hinchado, campanudo, -ventoso, y de pura ojarasca; que las cláusulas cortadas y cadenciosas -son tan contrarias á la buena prosa, como las llenas y las numerosas, -pero sin determinada medida, lo son al buen verso; que este género de -estilo causa risa, ó por mejor decir, asco, á los que saben hablar y -escribir; que las expressiones, que se llaman vivas, no eran sino de -ruído y de boato; que aquel modo de sentir, y de expressar los afectos, -mas era cómico y theatral que Oratorio, loable en las tablas, pero -insufrible en el Púlpito; que los reparos eran voluntarios, su agudeza -una fruslería, y la solucion de ellos tan arbitraria como futil; que -los pensamientos se reducian á unos dichicos de conversacion juvenil, á -unos retruécanos ó juguete de palabras, á unos conceptos poéticos, sin -meollo ni xugo, y sin solidez; que en todo el Sermon no se descubrió -ni pizca de sal Oratoria, pues no havia en él ni assomo de un discurso -methódico y seguido; nada de enlace, nada de conexion, nada de -raciocinio, nada de mocion: en fin, una escoba desatada, conceptillos -esparcidos, pensamentuelos esparramados por aquí y por allí, y acabóse. -Con que, todo bien considerado, no havia que aplaudir, ni que admirar -en nuestro Predicador, sino su voz, su manotéo, su presuncion, y su -reverendíssimo _coram vobis_. Los que oyen discurrir assí á estos -hombres perspicaces, penetrativos, y bien actuados en la materia, -vuelven de su alucinacion, conocen su engaño, y el Predicador, que -por la mañana era admirado, ya por la tarde es tenido por pieza; los -compasivos le miran con lástima, y los duros con desprecio.» - -12. «No quiero mas prueba de esta verdad, que los Sermones mismos -del Padre Predicador. Quanto se celebró, y quanto se admiró aquella -famosa entradilla del Sermon de la Santíssima Trinidad: _Niego, que -Dios sea Uno en essencia, y Trino en Personas?_ Quanto se admiró, y -quanto se ponderó la otra del Sermon de la Anunciacion: _A la salud -de ustedes, Cavalleros?_ Qué elogios no se oyeron de una y otra al -acabarse las funciones? Pero, quanto duraron estas admiraciones y -estos aplausos? El tiempo, que tardó un hombre zeloso, charitativo, y -prudente en abrir los ojos á los oyentes, para que conociessen, que la -primera proposicion havia sido una grandíssima heregía, y la segunda -una grandíssima borrachera; y quando ménos, añadida la explicacion de -la una y de la otra, ambas havian quedado en dos grandes insulseces. -Porque la primera se reduxo á decir, que muchos Hereges havian negado -el Mysterio de la Santíssima Trinidad: miren qué noticia tan exquisita! -Y la segunda, estrujada su substancia, no vino á decir mas, que -Christo ó el Verbo Divino havia encarnado por la salud de los hombres: -miren qué pensamiento tan delicado! Luego que sus oyentes cayeron en -la cuenta, quedaron corridos de lo mismo, que havian admirado poco -ántes; y sé muy bien, que en las mismas tardes de la Trinidad y de -la Anunciacion se lo dieron á entender al Padre Predicador, si él -huviera querido percibirlo. Porque yendo á visitar á sus penitentas, -como lo acostumbra los dias que predica, para recoger los aplausos de -los estrados, cierta Señorita le dixo el dia de la Trinidad: _Jesus, -Padre Predicador! Dios se lo perdone á Vm. el susto, que me dió con -el principio de su Sermon; porque cierto temí, que el Comissario del -Santo Oficio le mandasse callar, y que desde el Púlpito le llevasse -á la Inquisicion._ Y tambien sé, que otra le dixo la tarde de la -Anunciacion: _Quando Vm. comenzó el Sermon esta mañana, creí que estaba -dormida, y que soñaba, que, en lugar de llevarme á la Iglesia, me -havian llevado á la Taberna_. Ambas fueron dos pullas muy delicadas y -bien merecidas; pero, como el Padre Predicador todo lo convierte en -substancia, túvolas por chiste, y le entraron en provecho.» - -13. «Estos son, Padre mio, los aplausos, que logra, aun de aquellas -personas, que no tienen mas luces, que las de un sindéresis natural -bien puesto: burlarse de él, y estimarle en lo que vale. Las que están -mas cultivadas, las que tienen alguna tintura del buen gusto, y sobre -todo aquellas, que no miran con indiferencia un ministerio tan sério -y tan sagrado de la Religion, no le puedo ponderar el dolor, que las -causa verle tan profanado en su boca, y la compassion, con que miran -tan infelizmente malogrados unos talentos, que, si los manejara como -debe, serian utilíssimos para el bien de las almas, para la gloria de -Dios, para mucha honra de nuestra Sagrada Orden, y para mas sólida y -mas verdadera estimacion del Padre Predicador. No puede dudar este la -especial inclinacion, que siempre le he manifestado, desde que fué mi -Novicio; las pesadumbres de que le libré, quando fuí Prelado suyo; la -estimacion, que hice de sus prendas siendo su Provincial, pues yo fuí -quien le colocó en el candelero, encargándole uno de los Púlpitos mas -apetecidos de la Provincia. Ya se acordará de la Carta paternal, que -con esta ocasion le escribí, recomendándole mucho, que desempeñasse -mi confianza, que no diesse ocasion, para que me insultassen los que -censuraron esta eleccion, sin duda porque le conocian mejor que yo; -predicasse á Jesu-Christo Crucificado, y no se predicasse á sí mismo, -ó, á lo ménos, que predicasse con juicio y con piedad, ya que no -tuviesse espíritu para hacerlo con zelo y con fervor. Protéstole, que -uno de los mayores remordimientos, que tengo de los muchos desaciertos, -que cometí en mi Provincialato (aunque pongo á Dios por testigo, que -todos con buena intencion), es el de haver hecho Predicador al Padre -Fray Blas, fiando la conversion de las almas á quien en nada ménos -piensa que en convertirlas, y á quien muestra tener la suya no poco -necessitada de conversion. Díle á conocer en el mundo, quando estaria -mejor en el retiro del Claustro y en la soledad del Choro. Púsele en -ocasion de que los aplausos de los necios le engreyessen, y la vanidad -le precipitasse. Conózcolo, llórolo; pero ya no lo puedo remediar, -pues veo, con imponderable dolor mio, que aun dentro de la Religion no -faltan fomentadores de su vanidad, elogiadores y panegyristas de sus -locuras; unos, porque no alcanzan mas, otros por adulacion, algunos -pocos por interés, y la mayor parte, porque se dexa llevar de la -corriente, y no tiene mas regla, que el grito de la muchedumbre.» - -14. «Entre estos últimos cuento á essa pobre juventud, compuesta de -Colegiales, Philósophos, y Theólogos, que se cria en este Convento, -y á quien es indecible el daño, que hace con su mal exemplo el Padre -Predicador. Venle aplaudido, celebrado, buscado, regalado, y sobrado -de religiosas conveniencias; oyen al mismo Padre Predicador hacer -ostentacion pueril de ellas, alabarse de lo mucho, que le fructifica -la semilla del _Verbum Dei_; ponderar la utilidad y la estimacion -de su carrera, haciendo chunga y chacota de la de los Lectores y -Maestros de la Orden, á quienes trata de pelones, pobretes, mendigos, -pordioseros, y camaleones, que se sustentan del ayre de los ergos, y -que tienen las navetas tan vacías de chocolate, como los cascos llenos -de questiones impertinentes. Qué sucede? que cobran horror al estudio -Escolástico, tan necessario para la inteligencia de los mysterios y -de los dogmas, y, para no decir de unos y de otros tantos disparates, -como dice el Padre Predicador, dedícanse á leer libros de sermonarios -inútiles y disparatados, ó á trasladar Sermones tan ridículos, tan -insubstanciales, y aun tan perniciosos, como los del Padre Fray Blas; -tómanle á él mismo por modelo, remedándole hasta las acciones y los -movimientos, sin advertir, que los que parecen bien, quando son -naturales, se hacen risibles y despreciables en el remedo. Críanse con -esta leche, y salen despues á ser la diversion del vulgo, la admiracion -de los ignorantes, la risa de los discretos, el dolor de los piadosos, -el descrédito de la Orden, y tal vez su azote y su tormento.» - -15. «Viéndolo estamos todos en esse pobre, simple, y atolondrado de -Fray Gerundio. Su sencillez por una parte, y el Padre Predicador por -otra, ambos concurren á echarle á perder á tiros largos. Aunque no le -faltan talentos, para que con el tiempo saliesse hombre de provecho, -viendo estoy, que nos ha de sonrojar, y que nos ha de dar que padecer. -No hay forma de estudiar una conferencia, de dedicarse á entender una -question, y mira con horror al estudio Escolástico, gastando el tiempo -en leer Sermones impressos, y en trasladar los manuscritos del Padre -Fray Blas. Y esto por qué? porque me dicen, que no sale de su Celda; -que tiene en ella letra abierta para desayunarse, para merendar, y -para perder tiempo; que el Padre Predicador le va imbuyendo en todas -sus máximas, hasta pegarle tambien sus afectos y desafectos, no solo -con perjuicio de su buena educacion, sino en grave detrimento de la -charidad, y de la union fraternal y religiosa.» - -16. «Por tanto, Padre mio, si el amor de nuestra Madre la Religion -le debe algo; si tiene algun zelo por la salvacion de las almas, que -Jesu-Christo redimió con su preciosa Sangre; si su misma estimacion -sólida y verdadera le merece algun cariño, ruégole, por la misma -preciosíssima Sangre de Jesus, que mude de conducta: sea mas noble, mas -christiano, y mas religioso el fin de sus Sermones, y será muy otra -su disposicion: predique á Christo Crucificado, y no se predique á sí -mismo; y á buen seguro, que no pondrá tanto cuydado en el afectado -aliño de su persona: no busque otro interés, que el de las almas, _da -mihi animas_; _cætera tolle tibi_; y yo le fio, que predicará de otra -manera: no solicite aplausos, sino conversiones; y tenga por cierto, -que no solo logrará las conversiones, que desea, sino los aplausos, -que no solicita, y estos de órden muy superior al aura popular y vana, -que ahora le arrebata tanto. Sobre todo le encargo, le ruego, le -suplico, que, quando no haga caso de lo que le digo, y se obstine en -seguir el errado rumbo, que ha comenzado, á lo ménos no dogmatice, -no haga escuela tan perniciosa, no quiera imitar aquel Dragon, que -con la cola arrastró tras de sí la tercera parte de las Estrellas. -Estremézcale aquel _Væ!_ tan espantoso, contra los que escandalizan á -los pequeñuelos. Y no trate de vejez, de impertinencia, de prolixidad, -y de mala condicion de los muchos años esta paternal, charitativa, y -reservada advertencia, que le hago; sino mírela como la mayor prueba -del verdadero amor, que le professo.» - - - - -CAPITULO IV. - -De la burla, que hizo el Predicador mayor del razonamiento del -Ex-Provincial, y de lo que passó despues con Fray Gerundio. - - -Sin cespitar estuvo oyendo Fray Blas el Sermon, que le espetó el -Reverendo Padre Ex-Provincial, y á pié firme sufrió la carga cerrada, -que le disparó, con una contenencia tal, que qualquiera se persuadiria, -que quedaba convencido, persuadido, y trocado ya en otro hombre. -Porque, dice la leyenda de la Orden, que le oyó con semblante sereno, -con los ojos baxos, con las manos debaxo del Escapulario, con el -cuerpo algo inclinado ázia adelante, en postura humilde, aplicando un -poco el oído izquierdo, como para no perder sýlaba, sin estornudar, -sin escupir, y aun sin sacar la caja, ni tomar un polvo de tabaco en -todo el tiempo, que duró la mission. Ya el buen Padre Ex-Provincial se -aplaudia interiormente á sí mismo de aquella feliz conquista; ya tenia -por mil veces dichosa la hora, en que se havia determinado á hablarle -con tanta resolucion y claridad; ya estaba para echarle los brazos al -cuello, dándole mil parabienes de que finalmente huviesse abierto los -ojos á la luz de la razon; quando vió, que el bueno del Predicador -levantó los suyos, le miró con serenidad, sacó las manos debaxo del -Escapulario, reclinó el codo derecho sobre el brazo de la silla, -refregóse la barba, echó despues mano á la manga, sacó la caja, dió dos -golpecitos pausados sobre la tapa, abrióla, tomó un polvo, y, encarando -al Ex-Provincial, le dixo muy reposado: _Acabó ya V. Paternidad?_ -- -_Sí, ya acabé._ -- _Pues, Padre nuestro, óygame V. Paternidad este -cuento._ - -2. «Assistia un loco al Sermon del Juicio universal, que se predicaba -en cierta Mission. Estuvo verdaderamente fervoroso y Apostólico -el zeloso Missionero, y dexó tan aturdido al auditorio, que, aun -despues de acabado el Sermon, por un rato ninguno se rebullia. -Aprovechóse el loco de aquel compungido silencio, y, levantando la -voz descompassadamente, dixo: _Señores, todo esso, que nos acaba de -predicar el Padre Missionero de juicio, juicio, y juicio, sin duda -que debe de ser assí_. _Pero nondum venit hora mea, y yo llevo la -contraria con el doctíssimo Barradas._ Vea V. Paternidad si manda algo -para Cevico de la Torre, porque yo parto mañana»; y, sin esperar á mas -razones, se levantó de la silla, tomó la puerta, y se fué á su Celda. - -3. Esperábale en ella su queridito Fray Gerundio, que, ademas de ser -un eterno admirador de las locuras y de los disparates de Fray Blas, -cuya sola razon bastaria para que este le estimasse mucho, era, fuera -de esso, un Fraylecito rollizo, bien agestado, muy compuestico de -andadura, de acciones, y movimientos; por lo qual, no solo se llevaba -todos los cariños del Padre Predicador mayor, sino generalmente los de -casi todos los Padres graves de la Casa, entre los quales havia una -especie de celillos y de competencia, sobre quien le havia de hacer mas -cocos. Embiábanle desde la mesa traviesa la fruta, los extraordinarios, -y el platillo, quando solo le tenian los Padres gordos, y no los -Colegiales y aun por lo mismo era entre estos embidiado, acechado, y -mas que medianamente mordido, para lo que daba él mismo poco motivo; ya -por lo que se engreía con los alhagos de los Reverendíssimos, ya por -las mañuelas y artificios de que se valia para tenerlos mas engaytados, -ya finalmente, porque el horror, que tenia al estudio Escolástico, -los daba muchas ocasiones de burlarse de él, y de sonrojarle, las -quales no las perdian los bellacuelos de los otros Colegiales; pero -á Fray Gerundio se le daba muy poco de esso, procurando en todo caso -cultivar la predileccion de los mandones del Convento, y entre todos -inclinándose mas (aunque con el mayor dissimulo possible) al despejo, -al garbo, y á la discrecion del Padre Predicador mayor. - -4. Luego, que este entró en la Celda, contó á Fray Gerundio quanto le -acababa de passar _con nuestro Padre_: hízole un resúmen del Sermon, -remedó su voz, imitó su postura, pintó sus gestos, glossó sus palabras, -y burlóse de todo, tratándole de _Carcuezo_, de _Fray-Zaragüelles_, -de _Hombre de antaño_, y de otros apodos semejantes. Finalmente le -dixo: _Chico, como la Mission duró tanto, tengo gana de cierta cosa, -y assí con tu licencia_. Retiróse á la alcoba, tiró la cortina, hizo -lo que tenia que hacer, y, acabada esta funcion, dixo Fr. Blas á Fr. -Gerundio: «Ya sabes, que mañana voy á Cevico de la Torre, á predicar -del Patriarcha San Benito, en su Hermita del Otero; es voto de Villa, -Pasqua de flores, y hay Romería: y el Sermon es de los de á oncita -de oro. Ante todas cosas, tómate essos dulces (y llenóle la manga de -los que sacó de una naveta), cerremos la puerta, porque no venga á -inquietarnos algun Reverendo Muletilla (y echó la aldaba); siéntate, y -oirás uno de los mejores Sermones, que he compuesto en toda mi vida.» - -5. «Título y assunto: _Ciencia de la ignorancia, en la sabia ignorancia -de la Ciencia_.» -- «Tenga usted, Padre Predicador, le interrumpió -luego Fray Gerundio: no diga mas, que solo esso me encanta. Essos -retruecanillos, esse palotéo de voces, y esse triquitraque de palabras, -con que usted propone casi todos los assuntos de sus Sermones, es cosa, -que me embelesa: _Ciencia de la ignorancia, en la sabia ignorancia -de la Ciencia_! Vaya, que no hay mas que decir. A la verdad, yo no -entiendo bien lo que quiere significar; pero lo que me suena, me suena, -signifique lo que significare, ello es una gran cosa.» -- «No quiere -decir mas, replicó el Predicador, que lo que dice San Pablo, _que la -Ciencia de los Santos es la verdadera sabiduría, y que la sabiduría de -este mundo es verdadera ignorancia y estulticia_.» - -6. -- «Con que esso, y no mas quiere decir?» -- «Sí.» -- «Pero, -válgame Dios! quien lo adivinaria? Otro, que no fuera V. Paternidad, -diria sencillamente: San Benito supo lo que le convenia saber, é -ignoró lo que no importaba ignorar; y de essa manera, aunque lo -entenderian todos, pero tambien qualquiera gañan sabria decirlo. -Mas esso de proponer una cosa tan comun con el ayrecillo especial, -con que la propone V. Paternidad, en el mundo hay quien lo haga con -tanta gracia. Y si no, dígalo aquel otro assunto del Sermon, que -V. Paternidad predicó al Capítulo dos meses ha, en el dia de las -Elecciones particulares: _Eleccion de la rectitud, para la rectitud de -la Eleccion_. Primero que se me olvide el tal assunto, me he de olvidar -yo de como me llamo. Pero, ya que hablamos de él, no me explicará V. -Paternidad el concepto? porque, á decir la verdad, no le penetré muy -bien. A mí, lo que se me ofreció, que querria decir, era que, para que -la eleccion fuesse recta, era preciso, que fuesse recta la eleccion; -mas esto, claro está, que no lo querria decir V. Paternidad, porque -seria una verdad de Pero-Grullo.» - -7. -- «Calla, simplon, le respondió al punto Fray Blas; pues claro -está, que no quise decir otra cosa; y ahí estuvo el chiste, en decir -una pero-grullada, de manera que parecia una cosa del otro mundo. Si -te acordaras del modo tan claro, tan perspicuo, tan brillante, con que -entablé essa proposicion, para introducirme en el discurso, verias -mas claro, que el Sol de mediodía, lo que yo quise decir.» -- «Como -soy Christiano, que ya no me acuerdo (replicó Fr. Gerundio), aunque -tengo el Sermon en la Celda, porque al punto le trasladé, como sabe V. -Paternidad.» -- «Pues yo te lo traheré á la memoria, que bien en ella -lo tengo.» - -8. -- «Concluída la Salutacion, que esse fué vino de otra cuba, dí -principio al Sermon con este apóstrophe al Sacramento, que estaba -patente: _Amorosamente Sabio os ofreceis_ (_Soberano Sacramentado -Monarca_), _Maestro y Director de este Capítulo_. Nota de passo la -oportunidad de llamar Presidente del Capítulo al Sacramento, y díme -si esto se ofrece á qualquiera? Añadí despues: _Para la mas acertada -rectitud de las Elecciones, ofrece esse Augusto Sacramento vitales -luces á los Electores Prelados_. Prueba perentoria y terminante: _Ego -sum panis vitæ_. Nota lo de _panis vitæ_, para las _luces vitales_. Mas -por quanto los Electores eran muchos, y cada uno tenia su vida, buena ó -mala, como Dios sabe (que á nosotros no nos toca indagar vidas agenas), -y el texto solo hablaba de una vida, _vitæ_, era menester uno, que -hablasse de muchas. Halléle, á pedir de boca, en el Syriaco, que lee: -_Panis vitarum_. Ya tenemos al Sacramento _Pan de muchas vidas_: pero, -por quanto estas vidas podian ser de Choristas, de Sacristanes, de -Refitoleros, y de otros muchos Frayles, que no tenian voto en Capítulo, -y yo havia menester precisamente un Sacramento, que fuesse pan de las -vidas de los Padres Capitulares y Electores; aquí estuvo mi felicidad y -mi discurso. Halléle, como lo podia desear, en Zacharías, en Tyrino, en -Menochio, y en Lyra; porque el primero llama al Sacramento _Frumentum -Electorum_; el segundo _Panem Electorum_; el tercero _Frumentum -Electorum_; y el quarto, _Frumentum Electorum est Corpus Christi -consecratum pane frumenti_.» - -9. -- «Digo, que V. Paternidad es demonio, ó que tiene familiar (le -interrumpió Fray Gerundio, sin poderse contener). Donde diantres fué -á encontrar unos textos tan á pelo, tan al intento, y que hablan de -_pan de Electores_, con tanta claridad, que los entenderá el mas zafio -Batueco, de los que van á vender miel á la Villa de Bezar? Ahora me -acuerdo, que, especialmente quando oí essos textos en el Sermon, -me quedé como atorrollado. Es verdad, que, hablando despues acerca -de ellos con un Padre Maestro de la Casa, que me quiere mucho, me -dexó un poco confuso; porque me dixo claritamente, que todos ellos, -en el sentido en que V. Paternidad los entendió, havian sido unos -grandíssimos disparates, delatables á la Inquisicion; que assí el Texto -como los Intérpretes solo querian decir, que el Pan del Sacramento, ó -que el Sacramento era Pan de los Escogidos, que esso, y no otra cosa -significaba _Electorum_; que aplicarlo á los Electores, puramente -por el sonido material de la palabra, era un abuso intolerable de -la Sagrada Escritura, condenado por el Concilio Tridentino, por los -Papas, y por la Inquisicion; que esta havia castigado en Roma á un -Predicador, porque en las Honras del Cardenal Cibo havia dicho, que -la Carne de Christo en el Sacramento era verdaderamente la carne del -Cardenal, probándolo con aquel texto: _Caro mea vere est cibus_, el -qual le havia querido entender aquel loco (assí le llamó el Padre -Maestro), ni mas ni ménos, como V. Paternidad havia querido entender -el _Frumentum Electorum_; que, si se permitiera la licencia de usar, -ó de abusar de la Sagrada Escritura con essa materialidad, no havria -heregía, disparate, torpeza, ni suciedad, que no se pudiesse probar con -ella: y de aquí fué ensartando tantas cosas, que me metieron en mucha -confusion, y no sé como tuve paciencia para oírlas.» - -10. -- «Y tú hiciste caso de ellas?» -- «No, Padre Predicador, qué -caso havia de hacer, si estaba conociendo palpablemente, que todo era -embidia; porque el tal Padre Maestro es un hombre indigesto, que no -sabe mas, que sus Ergos, su Theología, su Biblia, sus Concilios, sus -Santos Padres, y servitor. En sacándole de ahí, no sabe una palabra: -ni él ha leído jamas el Theatro de los Dioses, ni á Rabisio Textor, -ni á Aulo Gelio, ni á Natal Cómite, ni á Alexandro de Alexandro, ni -á Plinio, ni á Picinelo: con que, ya se ve, qué obligacion tiene el -pobre á entender de Sermones, ni á saber, como se han de traher, ó -como no se han de traher los textos de la Sagrada Escritura? Y, como -por otra parte es un triste pelon, que anda con la hortera para tomar -una jicarilla, y ve, gracias á Dios, la Celda de V. Paternidad tan -abastecida de todo, se pudre á todo podrir, y de aquí proviene, que -todo quanto hace V. Paternidad le da en rostro.» -- «Dame un abrazo (le -dixo al oír esto el Padre Fray Blas), que tú has de ser la honra de la -Orden; toma essos quatro bollos de chocolate, para que te remedies en -mi ausencia, y vamos adelante con el Sermon Capitular.» - -11. -- «Otro dia hablarémos de esse Sermon (dixo Fray Gerundio), que -ahora, como está V. Paternidad para irse mañana, temo, que no nos ha -de quedar tiempo para leer el de San Benito, aunque no sea mas que la -Salutacion, y yo estoy rabiando por oírla, porque solo el pensamiento -_de Ciencia de la ignorancia, en la sabia ignorancia de la Ciencia_, -me ha excitado una curiosidad, que es un horror.» -- «Tienes razon -(respondió Fray Blas), y vamos á ella: aquí está el cartapacio sobre la -mesa. Ten presente, que estamos en Primavera, que es Pasqua de flores, -y que la Hermita del Santo está en el campo, y oye.» - -12. «Al celebrado Dios del Regocijo consagraba la Grecia, Esparta, y -Thesalia, festivos, solemnes cultos el dia 27 de Marzo: _Thessali -huic Deo Risui quotannis rem divinam in summa lætitia faciebant_, dice -Rabisio Textor. Texian verdes guirnaldas, esmaltadas de matizadas -flores, ofreciendo una Primavera de gozo al obsequiado Dios del -Regocijo: - - _Vernis intexens floribus arva_ - · · · · · · · · · · · · · · · - _Risibus, et grandes mirata est Roma cachinnos_, - -dice Lilio Giraldo. Ofrecíase esta Deydad al culto en la figura de un -jóven desnudo, coronado de myrto, adornado de alas, y en la frondosidad -de un prado ameno: _Puer nudus, alatus, myrthoque coronatus, qui humi -sedebat_, dice Vincencio Cartario.» - -13. «Has visto entradilla mas florida para un Sermon de Primavera, en -Pasqua de Flores, y toda ella no ménos que con autoridad de Cartario, -Lilio Giraldo, y Rabisio Textor? Pues aguarda un poco, y escucha -la aplicacion. _Este es vernal paralelo del esclarecido Patriarcha -San Benito, á quien con festivo gozo consagra hoy este Pueblo este -solemnizado culto_. Qué te parece, Gerundio amigo?» -- «Qué me ha de -parecer? Lo primero, que V. P. tiene mas en la uña el Kalendario de -las fiestas de los Gentiles, que la misma Epacta de la Orden; porque -jamas le he visto errar ni siquiera una de aquellas, y mas de una vez -le he notado, que no sabia bien el Santo de quien se rezaba aquel dia. -Lo segundo, que casi todos los Sermones de V. P. comienzan con una -fabulilla tan á pelo y tan al caso, que no parece sino que la fábula se -fingió para el mysterio, ó que el mismo Dios fué sacando el mysterio -por la idéa de la fábula. Por exemplo: quando se me olvidará á mí -aquella crespa entradilla del Sermon de la Concepcion, que oí este año -á V. P. y la tomé de memoria, porque no espero oír en mi vida cosa mas -adequada al assunto?» - -14. «De la rizada espuma del celebrado Egéo, fingió la Ethnicidad -fabulosa, fué su idólatra Vénus concebida: - - _Nuda Cythereis edita fertur aquis_, - -dice Ovidio. Concibióse de las tres celestiales gracias sociada: - - _Et Veneris turba ministra fuit_, - -dice Giraldo; porque no se verificasse instante, en que faltasse -alguna gracia á su hermosura. Y en memoria de esta concepcion -graciosa, celebraban los Cýclades el dia 8 de Diciembre con solemne -alborozado culto: «_Hoc tamen die octavo Decembris, festum Conceptionis -pulcherrimæ Veneris ingenti jubilo celebratur_. No me detengo ahora -en reparar la cultura de llamar _Ethnicidad_ á la Religion de los -Gentiles, y no _Gentilidad_, ó _Paganismo_, que esso lo diria qualquier -Gavacho.» -- «Y si no la llamé _Polytheismo_, ó _Poly-Deismidad_, -interrumpió el Padre Predicador, fué por reservar estos dos terminillos -para otra ocasion.» -- «Digo, que no me detengo en esto, porque -con especialidad en esta invencion de voces nuevas y flamantes, -alambicadas de la Lengua Latina, es V. P. inimitable; y yo tengo ya -apuntadas algunas, para valerme de ellas en ocasion y tiempo, con la -seguridad que, aunque no haga mas que hablar en esse estilo, no ha de -haver Sermon de Cofradía, que no me busque. Ya sé, que al mar salado -siempre le he de llamar, _salsuginoso elemento_; á la Vara de Aaron, -_Aaronítica Vara_; al contraer el pecado original, _traducir el fómes -del pecado_; _Adam futurizado_, al decreto de la Creacion de Adam; á -su misma creacion, _Adamitico fundamento_; _universal opificio_, á la -fábrica de todas las criaturas; á la naturaleza ciega, _cecuciente -naturaleza_; y á un deseo ardiente y encendido, _ignitas alas del -deseo_. Este bello, claro, perspicuo, y delicado estilo, déxelo V. P. -de mi quenta, y yo salgo por fiador de mí mismo, que, por lo que toca á -él, no ha de tener V. P. discípulo, que mas le honre.» - -15. «Tampoco quiero detenerme ahora en el reparo de aquella ingeniosa -figura, con que V. P. llamó _idólatra_ á Vénus, quando dixo: _Fué -su idólatra Vénus concebida_. Mas de dos ignorantes lo tendrian por -necedad, pareciéndoles, que esso queria decir, que Vénus idolatraba -en ellos, y no ellos en Vénus, y que V. P. debiera de haver dicho -_su idolatrada Vénus_. Pero, sobre que entónces no constaria el pié -de verso heróyco, de que se compone dicha cláusula: _Fué su idólatra -Vénus concebida_, que era á lo que V. P. tiraba; y (quede dicho de -passo) esta es una de las gracias, que mas me encantan en el elegante -estilo de V. P., la multitud de piés lýricos y heróycos de que consta, -que algunas veces me parece que estoy oyendo una relacion, amen de -los consonantes; digo, que fuera de este primor faltaria otro, que no -advierten, ni son capaces de advertir essos tontos. Esta es aquella -figura rhetórica, que se llama... que se llama... válgate Dios! como -se llama? que se llama... no sé como; la qual enseñaba á usar el -presente por el pretérito, lo activo por lo passivo: y assí decimos, -_mi amantíssimo amigo_, por _mi amigo muy amado_; _recibí la favorecida -carta de Vm._ por _la carta favorecedora_; pues lo demas querria decir, -que se le hacia favor en recibirla, y no me pareceria mucha modestia, -ni mucha política. De la misma manera se puede decir tan lindamente -_idólatra Vénus_, por _Vénus idolatrada_, como lo sabemos muy bien -todos los que tuvimos la dicha de estudiar con el famoso Preceptor -de Villaornate, y por esso tengo yo tan en la uña todas las figuras -rhetóricas, con sus nombres, pelos, y señales.» - -16. «Pero dexándonos de estos pelillos, como iba diciendo de mi cuento, -digo, que la fábula de la concepcion de Vénus, para el Mysterio de -la Concepcion de María, no parece sino que V. P. mismo la inventó, -tan adequada viene, y tan al caso. Digo mas, que, á mi pobre juicio, -estuvo de sobra aquella valiente cláusula, con que V. P. la aplicó. -_Gallardo, aunque fabuloso, paralelo del milagroso obgeto, que termina -los regocijados cultos de este dia octavo de Diciembre, en que la -Iglesia Cathólica celebra la Concepcion passiva de María, Vénus del -Amor Divino, Diosa de la hermosura de la Gracia_; porque no havria en -todo el Auditorio entendimiento tan zopenco, que no se hiciesse luego -cargo de la propiedad _del gallardo paralelo_, sin el cansancio de la -aplicacion. Porque es claro como el agua, que, si Vénus fué madre del -Amor, María fué Madre del Amor; si Vénus fué concebida de la espuma -del mar, _en la nivea espuma de la Gracia fué concebida María del mar -de la humana naturaleza_, como dixo V. P. un poco mas abaxo; si en la -concepcion de Vénus assistieron las tres Gracias, _en contraresto á las -Gracias, sociaron á María en su Concepcion las horas_, siendo las horas -y las gracias dos cosas tan parecidas, que es impossible hayga otras -dos mas semejantes. Finalmente, si Vénus fué concebida el dia ocho de -Diciembre, el dia ocho de Diciembre fué concebida María. Assí que el -_paralelo_ no puede ser mas _gallardo_, por lo que toca á estas quatro -propiedades. Y en quanto á la segunda, en que se coteja la espuma del -mar Erythréo con la _nivea espuma de la Divina Gracia_, se encierra en -ella una propiedad tan recóndita, que no es fácil se dé en el chiste á -quatro paletadas. Porque, si la espuma no es otra cosa que el viento, -que se introduce en el agua, ó en qualquiera otro licor, mas ó ménos -movido, y agitado del mismo ayre, ó de algun otro agente extraño, como -leí pocos dias ha en uno de estos libros, que se usan, y tratan de -novedades; es claro como el agua, que la Divina Gracia ha de ser muy -espumosa, y precisamente ha de hacer una _espuma nivea_, que disgregue -la vista. Por qué? porque la Divina Gracia se atribuye particularmente -al Espíritu Santo: este, ya se sabe, que unas veces es aura suave y -apacible, y otras es viento impetuoso, que agitando á la Divina Gracia, -é introduciéndose al mismo tiempo en sus divinos poros é intersticios, -necessariamente ha de levantar _una espuma nivea_, como el ampo: y qué -cosa mas propia, que el que de _esta nivea espuma_ fuesse concebida _la -Vénus del Amor Divino_? Con que realmente no pudo ser _mas gallardo el -paralelo_.» - -17. «A mí assí me lo pareció, y assí lo defendí tambien contra aquel -simplon, beaton, y testarudo de Fray Gonzalo, que estaba junto á mí, -y al oírlo hizo muchos gestos, diciéndome despues del Sermon, que -aquello le havia escandalizado. Preguntéle, por qué? y me respondió -el tontarron, que porque hacer cotejo de la Madre de la Pureza con la -madre de la torpeza; de la muger mas limpia con la muger mas sucia; -de la Concepcion Immaculada de María con la puerquíssima concepcion -de Vénus; de las gracias profanas con la Gracia Divina, y concluir -llamando á María _Vénus del Divino Amor, Diosa de la hermosura de la -Gracia_; sobre ser la última proposicion una heregía formal, las demas -eran unas blasfemias tan impías, tan sacrílegas, tan indecentes en la -boca de un Christiano, quanto mas _de un Predicador Apostólico_, como -V. P. dice que lo es, monstrando su título en toda forma, que á su -parecer el Sermon merecia la hoguera; concluyendo con que, si él fuera -Prelado, le quitaria á V. P. la licencia de predicar. No sé como Dios -me tuvo de su mano, y no le llené de dedos aquella cara compungida; -pero contentéme con decirle, que no era la miel para la boca del asno, -que no se havian hecho _los gallardos paralelos_, paralelos gallardos, -y volvíle las espaldas.» - -18. «Y ya que hablamos _de paralelos_, volvamos por Dios al _vernal -paralelo_ del Sermon de San Benito, donde dexamos la salutacion; que, -como unas cosas llaman á otras, y todas las de V. P. me emboban, yo -mismo interrumpí la letura, sin poderme remediar. Ya me acuerdo, que la -introduccion era del Dios del Regocijo, á quien celebraban los antiguos -el dia 27 de Marzo; que le representaban un jóven desnudo y en pelota, -como su madre le parió, muy coronado de myrto, y muy adornado de alas, -tendido en aquel campo, como si dixéramos, con la panza al Sol: _Puer -nudus, alatus, myrthoque coronatus, qui humi sedebat_; y finalmente, -que el modo de celebrarle era con grandes risadas, zambra, bulla, y -carcajadas: - - _Et grandes mirata est Roma cachinnos._ - -Decia despues V. P. _este es vernal paralelo del esclarecido Patriarcha -San Benito_. Pero, ántes de passar mas adelante, dígame V. P. qué -quiere decir _vernal paralelo_, porque confiesso, que no lo entiendo.» --- «Ay, bobo! díme, qué significa _ver, veris_?» -- «_Ver, veris_ -significa la Primavera, que assí lo dicen los Géneros de Lara, por -donde yo estudié.» -- «Pues, tonto, _vernal paralelo_ quiere decir -_paralelo Primaveral_, por ser en tiempo de Primavera, en que se -celebraba la fiesta del Regocijo, y tambien la de San Benito. Y ves -ahí, como de camino está encajada con grande arte y dissimulo la -circunstancia de celebrarse esta fiesta en Pasqua de Flores: _Vernis -intexens floribus arva_; que en esso de hacerme cargo de todas las -circunstancias, por ridículas que sean, aunque yo lo diga, ninguno me -echará la pierna adelante.» - -19. -- «Ya estoy, dixo Fray Gerundio, en lo que significa _vernal -paralelo_: ahora me falta saber la aplicacion, y en qué se pareció -San Benito al Dios del Regocijo, y la fiesta de aquel á la fiesta de -este.» -- «Ten un poco de paciencia, continuó el Predicador, y presto -lo sabrás. Y, en quanto á la omnímoda semejanza de las fiestas, es -cosa tan clara, que solo un ciego podrá no distinguirlas, sin que -nadie se lo diga; porque, si aquella se celebraba en la Primavera, -en la Primavera se celebra esta; si aquella en el dia 27 de Marzo, -cavalitamente se celebra esta en el mismo dia; si aquella en el campo, -esta en el Otero; si allí havia flores, flores hay aquí; si gente en -aquella, gente en esta; y en fin, si aquella havia grandes carcajadas, -esta no la va en zaga, pues no se oye otra cosa por aquellos campos, -y aun dentro de la misma Hermita, durante el Sermon, si el Predicador -tiene un poco de sal, que grandíssimas risadas: - - _Et grandes mirata est Roma cachinnos._» - --- «Ahora digo, respondió Fray Gerundio, que las dos fiestas son tan -parecidas una á otra, como un huevo á otro huevo, y ahora tambien -descubro yo la clave para aplicar qualquiera cosa, que haya sucedido en -el mundo, en el mismo tiempo y en el mismo dia del Sermon, á la fiesta -que predicare, sea la que fuere.» - -20. «Mas dígame V. Paternidad, como diantres pudo casar á San Benito -con el Dios del Regocijo?» -- «Con la mayor facilidad del mundo, -respondió Fray Blas. No dice la Historia, que, siendo el Santo de -solos quince años, se salió de Roma, se fué al Desierto, se escondió -entre las mayores asperezas del monte Sublac, se sepultó en una cueba, -ó en una profunda cisterna; que allí hizo asperíssima penitencia por -espacio de tres años; que padeció crueles tentaciones del Demonio; -que se rebolcó en una zarza, hasta dexarla toda ensangrentada; que -solo se alimentaba de pan y agua, que de ocho en ocho dias le trahia -un Monge, llamado Roman, descolgándoselo por una cuerda, hasta que al -cabo de los tres años un buen Clérigo, por Divina revelacion, vino á -buscarle, trayéndole vianda para comer, y diciéndole, que la comiesse, -porque era dia de Pasqua, lo que el Santo mozo no sabia? Pues, qué -cosa mas parecida al Dios del Regocijo, que San Benito en este passage -de su vida? Este jóven, aquel niño; este en el campo, aquel en el -desierto; este tendido en la yerva, aquel en el pozo; este desnudo, -aquel mal vestido; y, quando se rebolcó en la zarza, tan desnudo como -su madre le parió; este coronado de flores, aquel cubierto de espinas, -y finalmente este celebrando en tiempo de Pasqua, y aquel regalándose -en ella con lo que el buen Clérigo le traxo. Mira tú ahora, si pudo -venir mas ajustado el _vernal paralelo_? Porque en lo demas, aunque el -Dios del Regocijo fuesse un Dios de tararira, de trisca, de bulla, y -de chacota, y San Benito en el desierto fuesse una imágen viva de la -mas áspera penitencia, exemplar assombroso de compuncion y de lágrymas; -esso para el assunto importa un bledo, porque ni los paralelos, aunque -sean _vernales_, ni las semejanzas, ni las comparaciones han de correr -á quatro piés.» - -21. Iba Fray Blas á proseguir en la letura de su Sermon, quando -llamaron á la puerta de la Celda con tanta fuerza, que se sobresaltó; -y, aunque á los principios hizo ánimo de no abrir, como el que llamaba -era el Padre Prior, y le dixo en voz alta, que abriesse, que era él -el que llamaba, y que bien sabia estaba dentro, no pudo resistirse, y -se vió precisado á abrir. Entró en la Celda el Prior, y, encontrando -en ella á Fray Gerundio, le dixo con alguna seriedad, qué hacia allí -perdiendo tiempo, y por qué no se iba á estudiar? Fray Gerundio le -respondió, sin turbarse, que havia venido, de parte de su madre, á dar -al Padre Predicador la limosna de tres Missas, para que las mandasse -decir en el Altar de San Benito del Otero, porque havia parido un niño -quebrado, y el Santo, en aquella Santa Imágen, diz que era prodigioso -con los niños, que padecian este trabajo. «Y qué lleva en essa manga?» -le preguntó el Prior, notando que abultaba demasiado. Aquí saltó -prontamente el Predicador: «Son unos dulces, que le dí yo, para que -de mi parte los embie á sus dos primas, las hijas del Familiar de -Cojeces,[29] que el otro dia me regalaron con dos pares de calcetas». -No satisfizo mucho al Padre Prior una ni otra respuesta; pero, como -era buen hombre y nada malicioso, dexólas passar, y contentándose con -decir á Fray Gerundio, que tratasse de ser mas aplicado, y de guardar -mas la Celda, le embió á ella, y él se quedó con el Padre Predicador -mayor tratando el negocio á que iba, de cuyo contenido no se encuentra -rastro alguno en el Archivo del Convento, ni en los exactos documentos -de donde se ha sacado esta puntualíssima historia; lo que da bien á -entender, que no debió ser cosa de importancia, ó, á lo ménos, que no -trataron materia alguna, que tenga concernencia con ella. - - - - -CAPITULO V. - -De una conversacion muy provechosa, que un Beneficiado del Lugar tuvo -con Fray Gerundio, si Fray Gerundio huviera sabido aprovecharse de ella. - - -Havia en aquella Villa (ya conocerá el sagaz y penetrativo Lector, -que hablamos de aquella Villa donde estaba el Convento): havia, pues, -en aquella Villa un Beneficiado hábil, capaz, despejado, de edad -ya madura, porque estaba entre los quarenta y los cinquenta. Havia -estudiado la Philosophía, que se usa en España, con aplauso, y la -Theología con crédito, tanto que havia sido Opositor en Toledo, y, -despues de haverle dado uno de los mejores Curatos, le renunció con -pension, porque le probaba mal la tierra, y se havia retirado á su -Lugar, donde tenia un mediano Beneficio, con el qual y con la pension -lo passaba con mucha decencia. Era de costumbres muy ajustadas, de un -porte Eclesiástico sério y grave, pero al mismo tiempo de un genio -jovial y festivo, lo que le conciliaba la general estimacion de todos, -acompañada de inclinacion y cariño. Dedicábase mucho al exercicio del -Confessionario, y de quando en quando predicaba tambien sus Sermones -con juicio, con piedad, y con zelo, porque era muy aficionado á las -Obras de los Padres Señeri y Bourdalue, á quienes procuraba imitar -en sus Sermones, assí panegýricos como morales. Y, como entendia -medianamente las lenguas Italiana y Francesa, tenia algunos otros de -los mejores Sermonarios que se han impresso en uno y en otro Idioma, -sin dexarse llevar tan totalmente del estudio de las Letras Sagradas -y sérias, que no hiciesse sus excursiones hácia las mas amenas, -especialmente hácia los libros de Crítica, de que tenia algunos -selectos en su librería, no copiosa, pero escogida. - -2. A favor de ellos, con su natural penetracion y juicio, ni estaba tan -encaprichado con todas las opiniones antiguas, como lo suelen estar -los que no han estudiado otras, ni tan ciegamente enamorado de las -modernas, que no descubriesse la fruslería y la insubstancialidad de -muchas. Conocia, y confessaba de buena fé, que en todas las facultades -se havian introducido mil inutilidades, preocupaciones, y no pocas -extravagancias; era de parecer, que en realidad necessitaban de mucha -reforma; pero al mismo tiempo era de opinion, que ninguna estaba -mas necessitada de ella, que la Crítica. Juzgaba, que esta se havia -remontado con excesso, y que era menester cortarla los vuelos; porque, -no contenta con rajar, cortar, y trinchar, algunas veces con razon, -otras sin ella, y no pocas por puro antojo, ó capricho por las ciencias -naturales, se havia atrevido á escalar hasta el Sagrado Alcázar de la -Religion, con tanta osadía, que apénas dexaba costumbre immemorial, -tradicion antigua, ni monumento, aun de los mas respetables, que -no pretendiesse zapar hasta el cimiento; siendo este el verdadero -principio, no solo de tanto error, como ha brotado en el Campo de la -Iglesia en estos últimos Siglos, sino de tanta libertad de costumbres, -de tanta irreligion, y aun de tanto Atheismo. - -3. Sobre todo se reía mucho de la grande presuncion de la Crítica -en punto de Phýsica natural, y de aquella intolerable satisfaccion, -con que se jactaba de haver arrollado la de Aristóteles, abriendo -los ojos al mundo, para que conociesse los grandes excessos, que la -hacia qualquiera de las Phýsicas modernas. Aquí se descalzaba de risa -el bueno del Beneficiado; porque decia, que, á excepcion de tal qual -fruslería de poca consideracion, tan en ayunas se estaba el mundo -de las verdaderas causas de casi todos los efectos de la naturaleza -con la Phýsica de Descartes, de Newton, y de Gasendo, como con la de -Aristóteles; y que para él tan inconcebibles eran los torbellinos ó -turbillones y materia ethérea del primero, como la materia primera y -las formas substanciales del último, protestando, que ni con una ni -con otra explicacion veía gota. «Yo no sé (añadia con gracia) con qué -conciencia hacen tanta burla los modernos de los Aristotélicos, porque -preguntados estos, en qué consiste, que el fuego queme, responden: -_porque tiene una virtud ustiva ó quemativa_. Convengo en que nada -dicen en esto; pues en suma solo vienen á decir, que el fuego quema, -porque tiene virtud para quemar. Philosophía tan recóndita, que la -alcanzará el mas zafio Sayagués.» - -4. «Pero quisiera saber, si dicen mas los moderníssimos señores, quando -responden, que el fuego quema, porque es una substancia compuesta de -unas partículas pyramidales ó puntiagudas, sutilíssimas, agilíssimas, -que, agitadas continuamente con suma rapidez en movimiento vortical, se -penetran por los poros de los cuerpos mas consistentes, los taladran, -los desunen, los deshacen. En esta respuesta hay sin duda mas aparato -de voces; pero, bien reflexionada, tiene ménos substancia, que la otra; -porque la Aristotélica siquiera ya dice una verdad de Pero-grullo, -con la qual modestamente viene á confessar su ignorancia; mas la de -nuestros Phýsicos á la Chamberí, entre un gran follage de palabras, -solo nos vende unas puríssimas arbitrariedades. Quien ha hecho el -análysis del fuego, para descubrir de qué figura son sus partículas, -si pyramidales, cylíndricas, ovales, quadradas, ó globulosas, -agudas, ó chatas? Por donde se prueba, que su movimiento es vortical -ó arremolinado? siendo assí, que, si son tan ágiles y tan sútiles, -como se supone, de necessidad han de ser levíssimas y volátiles, mucho -mas ligeras que el ayre, y consiguientemente su movimiento no ha de -ser hácia el centro, como lo es todo movimiento vortical, sino hácia -arriba, como se observa en la llama; de donde vendria á inferirse -el grandíssimo absurdo de que ningun cuerpo estaria mas libre de la -actividad del fuego, que el que estuviesse mas dentro de él, y que el -remedio mas eficaz para no quemarse uno, era arrojarse en medio de la -hoguera.» - -5. En fin, en esta materia estaba preciosíssimo el bellaco del -Beneficiado, y concluía con decir, que, si él fuera hombre de -talentos y de chiste, se le havia ofrecido un buen proyecto, con que -hacer, por lo ménos, tan ridícula la Philosophía moderna, como la -Aristotélica. Havia de formar un Exaplo Philosóphico, á manera de los -Bíblicos, ó una Philosophía Polyglota, compuesta de quatro ó de seis -columnas, en cada una de las quales, discurriendo por todos ó por los -principales tratados de la Phýsica, havia de exponer con sus mismas -palabras lo que dicen acerca de él Aristóteles y los Gefes de las -principales Sectas Philosóphicas modernas. Por exemplo: _Principios -ó constitutivos del cuerpo en general._ 1ª. columna Aristóteles, 2ª. -Descartes, 3ª. Gasendo, 4ª. Maignan, 5ª. Newton, 6ª. Boyle. _Principios -ó constitutivos de los cuerpos celestes._ 1ª. 2ª. 3ª. etc. _Principios -ó constitutivos del cuerpo sub-Lunar inanimado, del vegetable, -del orgánico y sensitivo, del racional, etc._ 1ª. 2ª. 3ª. etc. Y -descendiendo despues á los cuerpos y efectos particulares de sol, -luz, calor, frio, humedad, sólidos, flúidos, opacos, transparentes, -colores, sonido, sensacion, etc. trasladar en cada columna con toda -fidelidad lo que dice cada Gefe acerca de cada uno de estos entes -naturales. Y despues, para amenizar mas la obra, y aun para variarla, -añadir por modo de apéndice un breve resúmen de la variedad, de la -voluntariedad, del capricho, y aun de la extravagancia, con que en -estas y en otras materias philosóphicas han discurrido aquellos -modernos mas acreditados, que son _nullius Diœcesis_, esto es, que -no son partidarios de alguna secta particular; y que, aprovechándose -de la libertad de conciencia para philosophar, que se han tomado, -especialmente en este Siglo, casi todas las Naciones, cada uno ha -philosophado segun su fantasía. Asseguraba, que solo con trasladar -sus opiniones, con sus mismíssimas voces, explicando las obscuras, y -dexando en su tenebrosa incomprehensibilidad á las ininteligibles, se -formaria una obra, que en España hiciesse olvidar á los Cervantes, en -Francia á los Despréaux, en Italia á los Bocalinis, en Alemania á los -Menkenios, y arrinconarse en Inglaterra á los Waltones. - -6. Assí que, por lo que toca á todas las Philosophías Systemáticas, -tanta burla hacia de unas como de otras, y aun mas que todas se burlaba -mucho de la Crítica de ellas. Solo daba algun quartel á la Phýsica -experimental, pero no tanto como otros, que eran mas indulgentes; -pretendiendo, que de cien experimentos apénas se hallarian dos, hechos -con la debida exactitud. En órden á la Phýsica Mathemática, que es -hoy la Phýsica de la gran moda, adoptada por casi todas las Academias -de Europa, y es aquella, que pretende deducir todas sus conclusiones -de principios Mathemáticos y Geométricos, se reservaba el derecho de -juzgar, hasta que estuviesse mejor instruído de ella; bien que decia -le daba el corazon, que los principios de estas dos Facultades apénas -podian servir mas, que para explicar las leyes del movimiento, la mayor -ó menor resistencia, gravedad ó levedad de los cuerpos, su elasticidad -respectiva, y algunos pocos efectos de la luz. Por lo demas, no -concebia de qué utilidad podian ser los principios de la Mathemática -y de la Geometría, para explicar las verdaderas causas y constitutivo -de todo cuerpo sensible y natural, que es obgeto de la Phýsica; pero -al fin suspendia su juicio, hasta que, mejor instruído en autos, se -hallasse en estado de pronunciar con conocimiento de causa. - -7. En lo que no le suspendia era en el acierto y en la felicidad, con -que la Crítica moderna trataba el importantíssimo punto de la Oratoria -Christiana, en la evidencia que hacia de que esta no solo estaba -adulterada, sino vilipendiada, estragada, despedazada, y lastimosamente -corrompida; en las verdaderas y radicales causas, que señalaba de -esta lamentable corrupcion; y en las sabias, discretas, é infalibles -reglas, que prescribia para resucitarla, para darla nueva vida, y para -conducirla al mayor estado de perfeccion, á que puede llegar en lo -humano. - -8. Por lo que toca á la hedionda corrupcion de la Oratoria Christiana, -la Crítica no hace mas, que remitirnos á los Sermones, que oímos. -Entre mil Predicadores, apénas se hallarán dos, ó tres, que sepan las -partes, de que se compone un Sermon; y entre millares de Sermones, con -dificultad se encontrarán otros tantos, que merezcan este nombre. Los -mas son un texido de disparates sin órden, ó una sarta de osadias sin -juicio, ó un encadenamiento de agudezas sin solidez, ó una chorrera -de dichicos sin xugo, y los ménos malos un matorral de verdades -trivialíssimas, sin méthodo, sin cultura, sin eficacia, y sin mocion. - -9. Las verdaderas, legítimas, y originales causas de estar tan -corrompido el Púlpito christiano, singularmente en España, todas se -pueden reducir á tres: á la poca ó ninguna estimacion, que hacen del -Púlpito los que ordinariamente nombran á los Predicadores; á la poca -ó ninguna aplicacion de los mismos Predicadores nombrados, que no se -dedican á instruírse en su facultad, y á hacerse Maestros en ella; y -en no pocos á su incapacidad de aprenderla, aun quando se dedicaran; -y finalmente, al mal gusto de los Auditorios, que aplauden lo que -debieran abominar, y abominan lo que debieran aplaudir. - -10. En casi todas las Religiones de España se aprecia mucho mas la -carrera de las Cáthedras, que la del Púlpito; se hace mas estimacion -de la Cáthedra de Aristóteles, que de la del Espíritu Santo; se -conceden mayores honores al Maestro mas inepto, que al Predicador mas -sobresaliente. Esto es de notoriedad pública; pero puede haver error -mas perjudicial, ni mas lamentable? Dícese, que el Médico comienza -donde acaba el Phýsico: _Ubi desinit Physicus, incipit Medicus_: -Si la Philosophía es la que se enseña ordinariamente en nuestras -Escuelas, tan impertinente es para la Medicina, como para la Música. -Pero quien negará, que, donde acaba el Theólogo, allí ha de comenzar -el Predicador? Como podrá serlo, no digo sobresaliente, pero ni aun -tolerable, el que no sabe los mysterios de la Fé, los dogmas de la -Religion, ni los sentidos de la Escritura? Y como sabrá los primeros, -para enseñarlos al Pueblo, el que no está mas que medianamente versado -en la Theología Escolástica; ni los segundos, el que ignora la -Dogmática; ni los terceros, el que jamas ha estudiado la Expositiva, -ni mucho ménos la Mýstica? Quanto desbarrará en los mysterios de la -Trinidad, de la Encarnacion, de la Eucharistía, el que no ha estudiado -estas materias? Quantos disparates dirá acerca de la Predestinacion, de -la Reprobacion, de la Providencia, de la economía de la Gracia, de la -presciencia infalible de Dios, sin perjuicio de la libertad, el que no -esté mas que razonablemente instruído en todos estos necessaríssimos -Tratados? Qué locuras, qué puerilidades, qué chocarrerías, y tal -vez, qué blasphemias hereticales no dirá, abusando de los textos de -la Sagrada Escritura, el que no sabe manejarla, ni en su vida se ha -dedicado á estudiar los quatro únicos sentidos, en que es capaz de -explicarse, el literal, el alegórico, el mýstico, y el tropológico? -Todo esto no se puede saber, sin estar mas que superficialmente versado -en las quatro partes de la Theología. Pues, por qué se ha de hacer mas -aprecio de esta, que de la Oratoria, siendo assí, que puede uno ser -gran Theólogo, sin ser Predicador, pero no puede ser gran Predicador, -sin ser gran Theólogo? - -11. Digo, pues, para descargo de mi ánima, que no me parece razonable -esta preferencia, y que, á mi pobre juicio, debieran reflexionar -las Religiones, que la usan, que ninguna de ellas se introduxo en el -mundo, se propagó, y se elevó al auge de estimacion en que hoy las -vemos, por las funciones de la Cáthedra, sino por los ministerios -del Púlpito, exercitados con solidez, con meollo, y con zelo, á la -usanza Apostólica. Assí, que no ha llegado á nuestra noticia, que -hasta ahora se haya fundado en la Iglesia de Dios ninguna Religion de -Mathemáticos, de Phýsicos, de Philósophos, de Theólogos; y en verdad, -que se han fundado algunas con el título de Religion de Predicadores, -de Missioneros, de la Doctrina Christiana, _et reliqua_. Pues aquí -de Dios y del Rey; si las cosas se conservan por aquellos mismos -principios, que las producen (hablo como se acostumbra, que la verdad -de este principiote quédese en su lugar); si las cosas se conservan -por aquellos mismos principios, que las producen, y si es indubitable, -que las mas de las Sagradas Religiones fueron producidas, propagadas, -y elevadas á la prócera estatura, en que hoy las veneramos, por los -Apostólicos ministerios del Púlpito; qué razon havrá, divina ni humana, -para que se haga en ellas mas caudal de las fatigas literarias de la -Cáthedra? - -12. No quiero decir por esto (ni Dios permita tal), que no ha de haver -en ellas Maestros, y que no se ha de hacer un sumo aprecio de los que -verdaderamente lo fueren; ántes pretendo todo lo contrario. Si voy -suponiendo que es impossible de toda impossibilidad, que hayga buenos -Predicadores, sin que sean buenos Theólogos, como he de intentar, -que no sean sumamente estimados los que los enseñan á serlo? Lo que -digo es, que, si el Predicador supone al Theólogo, no debe ser mas -estimado el Theólogo que el Predicador. Lo que digo es que, en mi corto -entender, no debieran las Religiones nombrar á alguno, para que enseñe -desde el Púlpito, que no fuesse capaz, y muy capaz, de enseñar desde la -Cáthedra, y que ya no huviesse enseñado desde ella. Pero qué sucede por -lo regular? Al que no entiende los ergos, ó mira con tedio las arideces -escolásticas, como tenga buena voz, buena memoria, buena presencia, y -mucho despejo, hágote Predicador de la noche para la mañana, y ármote -de punta en blanco Cavallero del Púlpito, con dos grandes legajos -de papeles agenos, buenos ó malos, con media docena de Sermonarios -impressos, malos ó buenos, y vandéate como pudieres. - -13. De aquí nace, lo primero, que, como las Religiones saben muy -bien, hasta donde llegan los talentos de los que por lo comun hacen -Predicadores, los miran un poco al soslayo, y, aunque los conceden -algunos honorcillos, son de prima tonsura, _ornatus gratia_, y -dedaditas de miel para engolosinar niños; y aquellos, que llegan á -jubilar por la carrera del Púlpito, son jubilados de media braga ó de -tapadillo. Nace, lo segundo, que los que pueden ir por la carrera de -las Cáthedras y pudieran ser Predicadores eminentes, no los harán ir -por la del Púlpito, aunque los descrismen; y visto lo visto, de tejas -abaxo hacen bien, como soy Clérigo. Nace finalmente, lo tercero, que -los que van por esta via son, por lo comun, unos lindos Religiosos, que -por su parola, verbosidad, y despejo, harian unos buenos Procuradores, -unos buenos Sacristanes, unos famosos Demandantes, pero hacen unos -perversos Predicadores. Etele, si no me engaño, la principalíssima -causa de la corrupcion de la Christiana Oratoria en España de parte de -los Electores. - -14. Y de camino queda dicha la que hay de parte de los Electos. Siendo -la mayor parte de ellos unos hombres, como los acabamos de pintar, -poco Gramáticos, nada Philósophos, y ménos Theólogos; por donde han -de saber, qual es su Sermon derecho, ni ázia donde caen las partes de -la Oracion (salvo las del Arte de Nebrija)? Estudian sus mamotretos, -zurzen unos, hilvanan otros, desquartizan estos, enjalman aquellos, y -vamos adelante; que al cabo de los diez ó de los doce años, jubilado -me he de ser, y no me ha de faltar mi platillo, ni, á mal dar, un -Vicariato de Monjas; y desdichada la madre, que no tiene un hijo -Predicador jubilado, que llegue á Definidor. - -15. Finalmente, contribuye tanto, como lo que mas, á la corrupcion de -nuestra Oratoria el mal gusto de los oyentes. Mas, porque no quiero -infernar mi alma, declaro, para descargo de ella, que el mal gusto de -los oyentes es hijo legítimo, y de legítimo matrimonio, del perverso -gusto de los Predicadores. Si aquellos pobrecillos no oyen otra cosa, -como no se les ha de pegar necessariamente lo que oyen? - -16. Ora bien, yo leí en cierta parte del mundo un Tratadillo Oratorio -del Padre Sanadon, Jesuíta, en que prueba, que esto de mal gusto de los -ingenios es enfermedad contagiosa, y que se deben usar preservativos -contra ella; pero la lástima es, que al mismo discretíssimo Padre le -parece, que es muy dificultoso encontrarlos eficaces, y en verdad que, -si no me engaño mucho, lo esfuerza de manera, que, si no convence, -concluye. Que el mal gusto se pegue como contagio, es mas claro, que -chocolate de Padre de la Compañía; y no hay mas que ir discurriendo -por los siglos, en que reynó el mas perverso, buscar la causa de su -propagacion, y se encontrará la prueba. Solo hay una diferencia entre -la peste y el mal gusto, que los estragos de aquella se conocen ántes, -que se experimenten; los de este, hasta que se experimentan, no se -advierten: aquella cunde á ojos vistas, este se propaga sin sentir: -por lo demas, assí como aquella se dilata por la comunicacion de -los apestados, assí, ni mas ni ménos, se va extendiendo este por el -comercio de los que se sienten tocados del gusto epidémico. - -17. Que no se encuentren á dos tirones preservativos eficaces -contra esta epidemia, y, consiguientemente, que su curacion sea muy -dificultosa, por no llamarla desesperada, es una verdad, que casi salta -á los ojos. Lo primero, hay pocos Médicos capaces de emprehenderla. -Los genios superiores, quales se requieren para tomar á su cargo -el desengañar á los entendimientos de sus erradas preocupaciones, -son raros. Algunos hay, que las conocen muy bien, que se lamentan -de ellas, que en lo interior de su corazon las abominan; pero en el -fuero externo déxanse llevar de la corriente, y hacen lo que todos los -demas; porque el _laudo meliora, proboque... deteriora sequor_, en toda -especie de cosas tiene muchos Sectarios. Lo segundo, la naturaleza -de la enfermedad la hace casi irremediable. Como se ha de curar un -mal, con el qual se halla tan lindamente el enfermo? que le cae muy -en gracia? y que, á su parecer, nunca está mas robusto, que quando -está mas achacoso? Si algun Médico charitativo intenta su curacion, -ríese el enfermo de la locura del Médico, y dice, que él es el que -verdaderamente tiene necessidad de curarse. Con que ve aquí la peste -del mal gusto extendida, y punto ménos que sin remedio. - -18. Uno solo hay, y esse es eficacíssimo. Este seria, que á ninguno, á -ninguno se le permitiesse predicar, que no fuesse hombre muy probado -en letras, en virtud, y en juicio. Y no hay que decir, que esto es -pedir gullorías; porque solo es pedir lo que David y San Pablo piden -indispensablemente á todo Predicador. El primero dice en sentido -acomodable al intento: _Disponet sermones suos in judicio_; vele ahí -el juicio. El segundo quiere, que el Predicador sea irreprehensible: -_Oportet irreprehensibilem esse_; vela ahí la virtud; de doctrina -sana, y capaz de arguir y de convencer á los que le contradixeren: _In -doctrina sana, et eos qui contradicunt arguere_; ves ahí las letras. -Y no hay que salirme con la pata de gallo, de que San Pablo no habla -de los Predicadores, sino de los Obispos. Vagatelas: habla de los -Obispos, en quanto son Predicadores, ca sabida cosa es, que el oficio -de predicar es propio y privativo del Obispo, y que en la primitiva -Iglesia el Obispo predicaba de oficio. Como despues se multiplicó el -número de los Fieles, se extendieron tanto las Diócesis, y no era -possible, que los Obispos estuviessen en todas partes, para repartirlos -el pan de la divina palabra, introduxéronse los Predicadores, á quienes -los Concilios llaman Coadjutores de los Obispos en el ministerio de -predicar: _Coadjutores Episcoporum in ministerio verbi_; y por tanto -solo se escogian para esso á los que sobresalian mas entre todo el -Clero en virtud y en sabiduría. Yo quisiera saber, por qué ahora no se -podria hacer lo mismo? - -19. Y no que, en ordenándose de Missa qualquiera Theologuillo, luego -solicita sus licencias corrientes para confessar, predicar, bobear, -etc. y allá se las campanéa. Pero, siendo esto tan malo, todavía no es -lo peor. Hay en una Universidad un manteistilla chusco, pero aplicado, -y grande arguidor. Ha estudiado su Philosophía, y sus tres ó quatro -años de Theología con créditos de ingenio, y ha sustentado un par -de Actos con despejo y con intrepidez. Hacen á su padre ó á su tio -Mayordomo de la Cofradía del Santíssimo de su Lugar: echa el Sermon al -hijo, ó al sobrino; acude por la licencia; despáchasele por lo comun, -sin tropezar en barras; sube al Púlpito con su Sobrepelliz almidonada -y de perifollo; representa con desembarazo lo que otro le compuso, ó -echa por aquella boca, con grande satisfaccion, los disparates, que él -mismo enjurjó; porque un pobre muchacho, sin mas estudio que quatro -párrafos escolásticos, qué obligacion tiene á saber componer otra cosa? -Acábase el Sermon, ó lo que fuere: hay vítores, hay aclamaciones, hay -enhorabuenas, hay despues grandes bríndis, y muchas coplas en la mesa. -Y qué sucede no pocas veces? Que al dia siguiente sale una mozuela, -poniendo demanda de matrimonio al señor Predicador, y en aquella -misma Iglesia, donde le oyeron tantas maravillas del Sacramento de la -Eucharistía, le ven recibir pocos dias despues las bendiciones para el -del santo Matrimonio. - - - - -CAPITULO VI. - -En que se parte el Capítulo passado, porque ha crecido mas de lo que se -pensó, y se da quenta de la conversacion prometida. - - -Pues, como iba diciendo de mi quento, de esta y otras bellas especies -de Crítica estaba mas que medianamente instruído nuestro Beneficiado; -y, como por otra parte no era de aquellos Sectarios plebeyos, ó de -escalera abaxo, que hay en todas las Escuelas, los quales miran á -los de la contraria con sobrecejo, con desden, y aun con horror, -sino de los nobles, de los distinguidos, de los verdaderamente -despejados, que, haciendo la debida diferencia entre los dictámenes -del entendimiento y los de la voluntad, conocen muy bien, que en todas -las Escuelas Cathólicas hay Maestrazos, que se pierden de vista, -Doctores sapientíssimos, hombrones de Doctrina consumada, y que tambien -hay en todas insignes majaderos; aunque él havia estudiado opiniones -contrarias á las que comunmente se enseñaban en el Convento de su -Lugar, donde estudiaba nuestro Fray Gerundio, veneraba mucho á algunos -de aquellos Padres Maestros, y tenia grande y familiar trato con todos -los Padres graves de la Comunidad; los quales, viendo su gran juicio, -su porte verdaderamente Eclesiástico, su mucha erudicion, sus bellas -y gratíssimas modales, su chiste y gracia natural, sin salir jamas de -los términos de una modesta compostura, y sobre todo el sólido amor y -estimacion, que professaba á la Orden, acreditadas con buenas pruebas, -no solo le correspondian con igual estimacion y cariño, sino que no se -reservaban de tocar en su presencia algunas materias domésticas con -religiosa y amistosa confianza. - -2. A dos de los Padres mas sabios, mas religiosos, y mas graves del -Convento, cuyas Celdas eran las que él frequentaba mas, y á quienes -él trataba con mayor estrechez, oyó lamentarse muchas veces de los -lastimosos desbarros del Predicador mayor de la Casa; pero mucho mas -del daño, que hacia con su exemplo y con sus disparatadas máximas, -en punto de predicar, á los Colegiales mozos, y especialmente al -candidíssimo Fray Gerundio, á quien tenia tan imbuído en que para -ser gran Predicador no era menester ser Philosópho, ni Theólogo, -ni calabaza, que havia cobrado un sumo horror á todo estudio -escolástico, sin haver bastado para hacerle, que se aplicasse á él, -ni avisos particulares, ni reprehensiones públicas, ni panes y agua, -ni disciplinas, ni otros castigos, que usaba santamente la Orden. -Añadian, que ya le huvieran sacado ignominiosamente de los estudios, -si no tuviera unas prendas por otra parte tan amables, y á no estar -apadrinado de un Padre Ex-Provincial, que le havia dado el Santo -Hábito, y sobre todo por el respeto de sus buenos Padres, que, aunque -eran unos Labradores honrados y no ricos, con todo esso eran de los -hermanos mas devotos y mas proficuos, que tenia la Orden. - -3. Una de las ocasiones, en que aquellos dos Reverendíssimos trataron -esta materia con mayor vehemencia y con mayor compassion, en presencia -de nuestro Beneficiado, les dixo este: «Ora, Padres Maestros, tanto -como la cura del Padre Predicador mayor, no me atrevo á emprenderla, -porque la tengo por desesperada. Está el mal tan arraygado, que se -ha convertido en naturaleza, y el enfermo tan casado con su mal, que -echará á passear á quien pretenda curarle. Pero Fray Gerundio es -otra cosa; el achaque está muy á los principios, ni está tan duro el -alcacer; y, como quiera, _nihil tentasse nocebit_. Yo, ni confio, ni -desespero; mas qué vamos á perder en intentarlo? A Dios y á dicha voy -allá sin perder tiempo» -- y diciendo, y haciendo partió derecho á su -Celda. - -4. Entró en ella con familiaridad de doméstico, encontróle leyendo, -y le preguntó con festivo desembarazo: _Qué hace Vm., amigo Fray -Gerundio?_ -- «Qué he de hacer, señor Beneficiado? Havrá una hora, -que acabé de trasladar un Sermon, y, cansado ya de escribir, me puse -á leer en un libro el mas guapo, que he leído, ni pienso leer en -todos los dias de mi vida; y en verdad, que si le leyeran nuestros -Padres Maestros, no me aporrearan tanto para que estudiasse las -impertinencias, que estudian sus Paternidades.» -- «Ay cosa! replicó -el Beneficiado; y como es la gracia de esse libro?» -- «Por qual me -pregunta usted? que tiene muchas, y todo él es una pura gracia.» -- -«No digo esso, continuó el Beneficiado, sino que como se intitula -el libro?» -- «Ah! como se intitula? respondió Fr. Gerundio: como -se intitula? esso es otra cosa, y no la havia entendido. Como se -intitula... par diez, que ya no me acuerdo. Pero tenga usted, que ya -se me vino á la memoria. Se intitula _el Capuchino_... No, no: soy un -borracho; no se intitula _el Capuchino_; pero ello es cosa de barbas. -Ah: ya me acuerdo bien; se intitula _el Barbon_.» -- «El Barbon?» -- -«No: válgate Dios por memoria! mas ello, pues está aquí el mismo libro, -hay mas que ir á ver la primera llana, y lo sabremos.» - -5. Bien conoció desde luego el Beneficiado, que hablaba de la Obra -del Barbadiño, pero no le quiso interrumpir, por el gusto que le daba -oírle desatinar, y para ver si caía en quenta de que quien no sabia ni -aun el título del libro, que estaba leyendo, como havia de entenderle? -Al fin, viéndole tan embarazado, le dixo: «No es menester, que Vm. -lea la primera llana, que ya sé, qué libro es esse. Está escrito en -Portugués, y se intitula _el Verdadero Méthodo de estudiar_; y, aunque -su Autor quiso esconderse tras de las venerables barbas de un Capuchino -de la Congregacion de Italia, y por esso tuvo por bien llamarse el -P... Barbadiño, pero, con licencia de sus barbas postizas, ya todo el -mundo le conoce por las verdaderas, con sus pelos y señales, y hasta -los niños quando passa por la calle, le señalan con el dedo, diciendo, -_ahí va el Señor Arcediano_. Pero á propósito, mi Padre Fray Gerundio, -usted entiende la lengua Portuguesa?» -- «Toda no, señor, respondió -el candidíssimo Religioso, pero tanto como hasta una docena de -palabras, ya las entiendo bien, y con ellas me vandéo: como _Pregador_, -_Evangelho_, _Sermoens_, _Fieis_, y assí otras á este tenor. Y, como -por el hilo se saca el ovillo, por unas palabras saco otras, y acá á mi -modo formo el concepto de lo que quiere decir. Mas puesto que, segun -parece, Vm. ha leído esta obra, dígame, qué siente de ella, en Dios y -en su conciencia?» - -6. -- «Esso, Padre mio, es quento largo, respondió el Beneficiado, y -hoy no estoy muy de vagar: puede ser, que algun dia se ofrezca ocasion -de que hablemos de este punto; aunque de passo diré á Vm., que, como -huviera escrito con ménos satisfaccion, sin tanta arrogancia, y con -mas respeto de muchos hombres de bien, habidos y reputados por tales -entre todos los Literatos del mundo, puede ser, que huviera sido -mejor recibida la obra, porque no se puede negar, que tiene _muita -coiza boa_.» -- «Entre essas, dixo Fray Gerundio, las que mejor me -parecen á mí, son aquellas, en que da contra la Lógica, la Phýsica, la -Metaphýsica, la Animástica, y la Theología escolástica, tratándolas -de _ridicularias_, nombre que repite mucho, y á mí me da grande -choz, porque me suena tan lindamente.» -- «Poco á poco, Padrecito -mio, replicó el Beneficiado, no levante Vm. esse falso testimonio al -Señor Arcediano de Ebora, aunque no es Vm. el primero, que se lo ha -levantado, pero el hecho es, que él no da contra essas facultades. Lo -primero, da contra el mal méthodo, con que se enseñan en Portugal, y -aun en toda España, y en esso no le falta razon: lo segundo, contra las -muchas questiones inútiles é impertinentes, que se mezclan en ellas, y -en esto le sobra: lo tercero, contra el demasiado tiempo, que se gasta -en enseñar las que pueden ser de algun provecho, y en esto tampoco va -descaminado. En materia de Phýsica natural, no dice, que no se estudie, -sino que no es Phýsica, ni calabaza, la que comunmente se estudia por -acá; y tambien esto, son pocos los hombres verdaderamente sabios los -que no lo conozcan, aunque no sean muchos los que lo confiessen.» - -7. -- «Pues, si no es Phýsica la que se enseña por acá, replicó Fray -Gerundio, y yo no tengo de ir á estudiarla donde se enseña, escuso -aporrearme la cabeza.» -- «No se ha de tomar esso tan en cerro, -respondió el Beneficiado, ni quiere decir el Barbadiño, que nada de -lo que acá se enseña sea Phýsica, sino que mucha y aun la mayor parte -no lo es. Item, aunque da á entender, que en Portugal, y aun en toda -España, apénas se tiene noticia de la que es Phýsica legítima, castiza, -y verdadera, con licencia de sus venerables barbas, no tiene razon. -No ha salido, ni verisímilmente saldrá en mucho tiempo Curso alguno -Español, que de intento la professe y la promueva, porque para esso es -menester superar muchos estorvos, que en el genio nacional son punto -ménos que invencibles; pero tanto como saber hácia donde cae todo lo -que soñaron los antiguos y cavilaron los modernos, assí acerca de la -constitucion del mundo en general, como de la composicion del cuerpo -natural, que es el obgeto preciso de la Phýsica, impugnando con vigor, -con nervio, y con solidez á unos y á otros, hay por acá muchos hombres -honrados, que lo saben, por lo ménos tan bien como el Reverendo Padre -Barbadiño.» - -8. «Dexo á un lado, que el famoso Antonio Gomez Pereyra no fué Inglés, -Francés, Italiano, ni Aleman, sino Gallego por la gracia de Dios, y del -Obispado de Tuy, como quieren unos, ó Portugués, como desean otros; -pero sea esto ó aquello, que yo no he visto su Fé del Bautismo, al cabo -Español fué, y no se llamó Jorge, como se le antojó á Monsieur el Abad -Ladvocat, Compendiador de Moreri, y no tuvo por bien de corregirlo su -escrupulosíssimo Traductor, sin duda por no faltar á la fidelidad. -Pues, es de pública notoriedad en todos los estados de Minerva, que -este insigne hombre, seis años ántes que huviesse en el mundo Bacon -de Verulamio; mas de ochenta ántes que naciesse Descartes; treinta -y ocho ántes que Pero Gasendo fuesse bautizado en Chantersier; mas -de ciento ántes que Isaac Newton hiciesse los primeros puchericos en -Volstrope de la Provincia de Lincoln; los mismos, con corta diferencia, -ántes que Guillermo Godofredo, Baron de Leibnitz, se dexasse ver en -Leipsic, embuelto en las secundinas: digo, Padre mio Fray Gerundio, -que el susodicho Antonio Gomez Pereyra, mucho tiempo ántes que estos -Patriarchas de los Philósophos Neotéricos y á la papillota levantassen -el grito contra los podridos huesos de Aristóteles y saliessen, uno con -su Organo, otro con sus Atomos, este con sus Turbillones, aquel con -su Atraccion, el otro con su Cálculo, y todos refundiendo á su modo -lo que havian dicho los Philósophos viejíssimos; ya nuestro Español -havia hecho el processo al pobre Estagyrita. Havia llamado á juicio sus -principales máximas, principiotes, y axiomas: havíalos examinado con -rigor y con imparcialidad, y sin hacerle fuerza la quieta y pacífica -possession de tantos siglos, havia reformado unos, corregido otros, -desposeído á muchos, y hecho solemne burla de no pocos: tanto que -algunos Críticos de buenas narices son de sentir, que Antonio Gomez -fué el texto de essos revolvedores de la naturaleza, que ahora meten -tanto ruído, pretendiendo aturrullarnos, los quales no fueron mas que -unos hábiles Glosadores ó Comentadores suyos; y yo, aunque algo romo y -pecador, me inclino mucho á que tienen razon, á lo ménos en gran parte, -como fácilmente lo probaria, si mereciera la pena.» - -9. «Pero, no metiéndonos ahora con los huesos del señor Antonio Gomez, -que están bien enterrados, siquiera por los que su merced hizo enterrar -en Medina del Campo, quando fué Médico de aquella Villa, digo, que -bien pudiera no dissimular el Padre Fray Barbadiño, que aun en las -phýsicas mas rancias de España se hace larga y muy comprehensiva -mencion de las antiguas, y consiguientemente tambien de las modernas; -porque estas, segun dixe poco ha, á la reserva de tal qual bachillería, -experimentillo, ó cosa tal, apénas son mas que una pomposa ó galana -refundicion de aquellas. A Melisso y Parménides, que no reconocian mas -que un único principio, immutable, indivisible, sin ponerle nombre, -ni querernos decir, como era su gracia, pretendiendo, que de la varia -combinacion de él se componian todos los cuerpos, y consiguientemente -no reconociendo en ellos diferencia alguna específica y substancial, -sino meramente accidental, copiaron despues todos los modernos, que -negaron las formas substanciales, y no reconocieron otro principio de -todo cuerpo sensible que uno solo, al qual bautizó cada uno con el -nombre, que le dió la gana. Este le llama _Atomas_, aquel _Materia_, el -otro _Glóbulos_, _et sic de reliquis_.» - -10. «A Melisso, Anaxímenes, Heráclito, y Hesíodo, que tambien fueron -Philósophos Monothelitas, esto es, que tampoco reconocian mas que un -principio de todos los mixtos, pero dieron un passito mas adelante, -y cada uno le nombró segun su genio ó capricho, porque Melisso, que -debia de ser flemático y aguado, dixo, que todas las cosas se componian -de agua, y no mas; Anaxímenes, que debia de adolecer de fantástico y -ligero, defendió, que todo era puro ayre; Heráclito, que sin duda era -de genio ardiente y fogoso, se desgañitaba por persuadir, que todo -era fuego; y Hesíodo, que, en su Poema intitulado _las Obras y los -Dias_, acreditó su inclinacion á la Agricultura, y consiguientemente -á los terrones, juraba por los Dioses immortales, que todo quanto -veíamos y palpabamos era tierra, y no le sacarian de ahí quantos araban -y cavaban. Digo, pues, que á estos Philósophos de antaño tambien -remedaron aquellos Philósophos de hogaño, que, firmes en la resolucion -de no admitir mas, que un único principio de todos los entes corporeos, -andan besando las manos á todos los quatro elementos, unos á este, y -otros á aquel, para acomodarse cada qual con el que mejor le parece. -Y note Vm. sobre la marcha, mi Padre Fray Gerundio, que el peso del -ayre, que tanto nos cacaréan los modernos, como un descubrimiento muy -importante que no se havia hecho en el mundo, hasta que se inventó la -Máquina Pneumática, con el qual nos encajan una Philosophía llena de -ventosidades, ya en tiempo de Anaxímenes debia ser tan conocido, como -el peso del plomo. Porque, si este Philósopho tuvo para sí por cosa -cierta é indubitable, que todo quanto veía y palpaba era ayre, y nada -mas (y en cierto sentido, á fé que no le faltaba razon), que el plomo -era ayre, el hierro era ayre, las piedras eran ayre, necessariamente -havia de persuadirse, á que el ayre era pesado.» - -11. «En la misma cierta, firme, y valedera persuasion estuvo no ménos -que el mismo Aristóteles, á quien sus propios discípulos en muchas -materias dexan padecer unas persecuciones injustas de estos bellacones -de Philósophos modernos, que, en Dios y en mi conciencia, no sé como -se lo sufre el corazon. Pero, qué han de hacer los pobres, si los mas -ni aun por el pergamino han leído en su vida á su Maestro? Pues, este -hombre, verdaderamente grande, conoció demonstrativamente el peso del -ayre con un experimento que hizo, sencillo, simple, y natural, sin -mas Máquina Pneumática, que la de un triste pellejo: pesóle primero -estrujado, y pesóle despues inflado, y halló, que inflado pesaba mas -que estrujado; con que infirió legítimamente, que á no ser por arte de -encantamiento esto no podia suceder, sin que el ayre tuviesse peso. -Esta experiencia la refiere el mismo buen viejo claritamente, y no -con palabras Góthicas, como él ó sus intérpretes se explican en otras -partes, en _el libro_ 4º _de Cœlo_, _cap._ 4º, y en verdad, que para -hacerla no huvo menester andarse con bolas de vidrio llenas de ayre, ni -con Máquinas Pneumáticas para extrahérsele, como lo hizo el bueno del -Académico Monsieur Amberg, supongo que no mas que _ad terrorem_, pues -para la prueba bastaba qualquiera vejiga de puerco, de buey, y aunque -fuesse de un burro viejo.» - -12. «No le agradó á Empedocles esta monotonía en la constitucion de -los cuerpos, y, queriendo echar el pié adelante á todos los que le -havian precedido, dixo, que aquellos tan léxos estaban de componerse -de un solo único elemento, que todos se componian de todos quatro; -pero no como nosotros grosera y sensiblemente los percibimos, impuros, -mezclados, y revueltos unos con otros, sino puríssimos, desecadíssimos, -y en fin como á cada uno le parió su madre la naturaleza. Preguntado, -en qué consistia la diferencia específica de los mixtos, puesto que -todos se componian de unos mismos simples, respondia, con aquella -gravedad y con aquella soberanía propia de un hombre, que despreciaba -Coronas y Cetros, que, á la reserva del hombre (á quien no negaba alma -racional, distinta de los quatro elementos), todos los demas mixtos -solo se diferenciaban entre sí, ya por la varia combinacion de los -elementos mismos, ya por el mayor predominio del uno sobre el otro, y -que assí entre la rana y el burro no havia otra diferencia, sino que en -aquella dominaba el agua, y en este la tierra, y que por esso croaba la -una, y el otro rebuznaba.» - -13. «Parécele á Vm., Padre mio Fray Gerundio, que los modernos no -remedaron tambien al amigo Don Empedocles? Pues, cuente Vm. por -sequaces suyos á todos aquellos Médicos _à la dernière_ (son estos -innumerables), los quales no se contentan con decir, que en todos los -mixtos se mezclan los elementos, lo que apénas se puede dudar; sino -que añaden, que á ellos, y á nada mas, se reducen todos los mixtos, -pretendiendo, que todo quanto se extrahe de ellos por el análysis, -ó por la resolucion, es ayre, agua, tierra, y fuego, _et præterea -nihil_. Cuente Vm. tambien por el mismo partido á los Chýmicos, y -sepa, que este, el dia de hoy, es un partido formidable; los quales, -aunque de los elementos de Empedocles solo admiten en la apariencia -dos, conviene á saber, el agua y la tierra, y en lugar de los otros -dos inventan ellos tres, á los quales llaman espíritu, azufre, y sal; -pero en realidad el espíritu se reduce al ayre, el azufre al fuego, -y la sal al agua; con que solo añaden voces al Systema Empedocliano. -Finalmente, cuente Vm. por el mismo vando (segun quieren malas lenguas) -al habilíssimo Jesuíta Honorato Fabri, el qual, aunque en rigor hizo -burla de todos los Systemas Philosóphicos, sin declararse partidario de -alguno de ellos, pero alguna mayor inclinacioncilla mostró á la opinion -de nuestro Empedocles, bien que exceptuando de ella al hombre y á los -brutos, porque esto no lo podia ajustar con lo que enseña la Fé.» - -14. «Y los señores Philósophos Atomistas y Corpusculares, que son los -que hasta pocos años ha han metido mas bulla, piensa Vm. que fueron -originales? Ríase de esso por su vida: tan monas ó tan monos fueron, -como todos los demas. En diciéndole á Vm., que la Philosophía Atomista -y Corpuscular cuenta ya por lo ménos cerca de dos mil y cien años -de antigüedad; que la inventó Leucipo, la adelantó Demócrito, y la -extendió Epicuro, mas de trecentos años ántes que naciesse Christo: -sabrá que los Galiléos de Galiléis, los Gasendos, los Bacones, los -Descartes, los Maignanes, los Sagüens, los Toscas, y otros, que no se -pueden contar, no hicieron otra cosa que christianizarla, en lo que -pudieron, refundirla, en lo que no encontraron inconveniente, y sacarla -al theatro barbi-hecha, afeytada, y con zapatos nuevos.» - -15. «Solo con poner en limpio lo que dixo Epicuro está hecha la prueba. -Soñó, pues, alguna noche, que havia cenado poco y bebido mucha agua -(porque con efecto fué hombre templado), que allá desde la eternidad -andaban revoleteando libremente y á sus aventuras, sin órden y sin -concierto, por essos immensos espacios que llamamos Cáhos, una infinita -multitud de átomos ó de cuerpecillos, los quales se estuvieron moviendo -y traveseando sin forma y sin destino, siglos de siglos, hasta que -quiso su buena suerte y la nuestra, que por una dichosa casualidad -se travaron, unieron, y pegaron todos unos con otros, y formaron -esta prodigiosa massa, de que se compone todo el Universo: Cielos, -Astros, Montes, Valles, Rios, Plantas, Brutos, Hombres. Para que esta -casualidad, aunque extraordinaria, no fuesse milagrosa, vino muy á -pelo y conduxo mucho, que los tales átomos ó cuerpecillos no eran -todos ni de una misma figura, ni de un mismo peso; sino que quiso la -suerte, que unos fuessen redondos, otros quadrados, estos cúbicos, -aquellos pyramidales, unos cylíndricos, otros triangulares, agudos -estos, y aquellos chatos, unos mas pesados, y otros mas leves. Y como -estuvieron tanta infinidad de siglos encontrándose unos con otros, -no fué impossible, que al cabo acertassen á enlazarse, enredarse, y -engancharse recíprocamente, mezclándose con variedad unos con otros, y -étele formada toda la massa del mundo, con toda la diversidad de mixtos -y de entes, que la constituyen.» - -16. «Y no crea Vm., amigo Fray Gerundio, que Epicuro, ni los muchos -corbatines, bonetes, y capillas, que le copian al somormujo, se -embarazan en explicar la diversidad sensible de los entes, segun esta -sentencia. Bueno es esso para su despejo! Si Vm. les pregunta, qué cosa -es la tierra, responderán con la mayor satisfaccion del mundo: es un -gran agregrado de átomos cúbicos, que juntó la casualidad en un monton, -y en esso consiste la consistencia y la solidez de la tierra. Y el -agua, qué cosa es? Esso es claro como el agua: es un casual conjunto de -átomos redondos, circulares, y globulosos, que no pueden estar parados, -si no los cierran en alguna vasija, ó no los reprimen con algun -dique, y ve ahí en qué topa toda la fluidez de este elemento. Y el -fuego? El fuego, quien no ve, que es una massa de átomos pyramidales, -puntiagudos, y muy afilados, que á fuer de tales todo lo penetran, -lo taladran, y lo deshacen; y cátate ahí el secreto de su prodigiosa -actividad. Y el ayre, qué será? Bella pregunta! qué entendimiento -havrá tan romo, que no conozca, que el ayre no viene á ser mas, que un -immenso espacio ocupado de bolillas revoleteantes, mucho mas menudas, -tersas, y lisas, que las que componen el agua; y en esto consiste clara -é indubitablemente, que aquel sea mucho mas flúido y mucho mas diáfano -que esta.» - -17. «Ve aquí, Fray Gerundio amigo, los principales sueños de los -Philósophos antiguos, y las principales imaginaciones de los modernos, -que apénas se diferencian de aquellos mas que en media docena de -terminillos, y en haver sacado al theatro sus opiniones con otro trage -mas de moda. Yo no negaré, que unos y otros hicieron lo que pudieron, -para averiguar sus secretos á la naturaleza, y para sacar á luz sus -escondrijos, y que esto es lo que se llama Philosophía. Pero quien -le ha dicho al Reverendo Señor Don Barbadiño, que esta Philosophía -se ignora en Portugal y en España? Cierto que, teniendo su merced -tanta obligacion, como se sabe, á no ignorar lo que ha passado en su -misma Universidad de Cohimbra, causa admiracion, que afecte ignorar -lo que escribieron los Sabios Jesuítas Conimbricenses en su Curso -Philosóphico. Allí verá explicados muy extensamente todos estos -systemas, y tambien los verá impugnados con el mayor nervio. Es verdad, -que, como aquellos Padres no alcanzaron á estos Monsiures novíssimos, -no pudieron impugnarlos en sus propios términos. Pero sí es cosa -averiguada, que la que se llama Philosophía nueva y flamante es solo -un texido de las mas añejas y de las mas podridas del mundo; todos -los que tienen noticia de estas, tienen noticia de aquella, y todos -los que impugnan las unas, impugnan la otra. Pues por esta quenta, no -solo en el Curso de los Conimbricenses, sino en muchos de los Cursos -Philosóphicos, que de docientos años á esta parte se han impresso en -España, hallará mucha noticia de la que su Paternidad Barbadiña llama -Philosophía legítima, castiza y verdadera.» - -18. «Pero, si todavía no se contenta con esto y pretende, que -sea cierta su proposicion, miéntras no se verifique, que en los -Cursos de España se conoce en su propia y mismíssima figura esta -Philosophía del tiempo, aun assí será preciso, que la vuelva al -cuerpo. Porque, si le dieran lugar para saber lo que passa por acá -sus estrechas correspondencias con ciertos amigos de Francia, y su -aplicacion infatigable á entender mal, ó á interpretar peor las Bulas -y Breves Pontificios sobre las Missiones del Oriente, tendria sin -duda noticia de que mas ha de treinta años se publicó en España el -Curso Philosóphico del Sabio Padre Luis de Lossada, cuya admirable -Phýsica comienza por un largo y docto discurso preliminar, en que se -exponen, se examinan, y se baten en brecha casi todos los Systemas -Philosóphicos, que se llaman Modernos por mal nombre, representándolos -todos con sus pelos y señales. Aunque esta impugnacion, como imparcial, -y como verdaderamente sabia, no es tan en cerro, ni tan á destajo, -que en el discurso de la obra no se abracen algunas opiniones de los -Philósophos experimentales, desamparando la de los Aristotélicos, á -cuyo Gefe, por lo demas, se sigue con juicio y sin empeño.» - -19. «Acordaríase tambien de que el insigne Valenciano Don Vicente -Tosca no solo nos dió larga noticia de todas las recientes Sectas -Philosóphicas, sino que aun se empeñó el santo Clérigo en que havia de -introducirlas en España, desterrando de ella la Aristotélica. No logró -el todo de su empeño, pero le consiguió en gran parte; porque en los -Reynos de Valencia y de Aragon se perdió del todo el miedo al nombre -de Aristóteles; se examinaron sus razones, sin respetar su autoridad; -se conservaron aquellas opiniones suyas, que se hallaron estar bien -establecidas, ó por lo ménos no concluyentemente impugnadas; y al mismo -tiempo se abrazaron otras de los Modernos, que parecieron puestas en -razon; de manera que en las Universidades de aquellos dos Reynos se -tiene tanta noticia de lo que han dicho los novíssimos Terapeutas de -la Naturaleza, como se puede tener en la mismíssima Berlin; y hay -Philósophos, que pueden hablar con tanta inteligencia en estas materias -á las barbas de la misma Academia de las Ciencias de Paris, como los -Regis y los Regaults en su mesma mesmedad.» - -20. «Finalmente, ahora, ahora en fresco y, como dicen, todavía -chorreando tinta, se acaba de imprimir en Salamanca el primer tomo -de un Curso Philosóphico, que ha de constar no ménos que de doce -volúmenes, en el qual, segun promete el Autor, quando llegue al -tercero, todo él le ha de emplear en llamar á juicio todas las Sectas -Philosóphicas, recien nacidas ó resucitadas, y el quarto en examinar -los recobecos de la Naturaleza, al gusto de los Modernos, sin perjuicio -del derecho, que se reserva, de averiguar en el quinto las verdaderas -causas de tantas travesuras, como hacen los Metéoros, y de passearse -en el sexto por los Cielos, como pudiera por su Celda, donde es -preciso, que vuelva á encontrarse con los Neotéricos, y ó los abrace -como amigos, ó los precipite de aquellas alturas, como espíritus -rebeldes, que no merecen pisar el estrellado país, que no conocen. Ora -bien, yo salgo por fiador de la habilidad del Autor, pero no respondo -del acierto de su execucion; y mas quando él mismo destina ya _in -prævisione_ el tomo undécimo para corregir los errores, descuidos, ó -equivocaciones de los diez precedentes; lo que parece señal de que á lo -ménos en estos diez tiene ánimo de errar, descuidarse, ó equivocarse -mucho, pues le ha hecho tan de antemano á dedicar todo un tomo á este -único assunto. Verdad es, que para esso está seguro de que en el tomo -duodécimo y último no ha de padecer la menor equivocacion, error, ó -descuido en los Prolegómenos á la Theología Positiva y Dogmática, de -que ha de tratar, si Dios fuere servido, para abrir los ojos á los -Theólogos, y Predicadores novicios; pues, á no estar muy cierto de que -este último volumen no ha de contener alguna errata ó descuidillo, era -natural, que el tomo de las erratas le reservasse para el postrero, -para comprehender tambien en él las de los Prolegómenos, como lo han -hecho hasta aquí todos aquellos Escritores, que quisieron dexarnos el -buen exemplo de confessar, que fueron hombres.» - - - - -CAPITULO VII. - -Cánsase de hablar el Beneficiado, saca la caja, toma un polvo, -estornuda, suénase, límpiase, y prosigue la conversacion. - - -«De todo lo qual inferirá Vm., mi Padre Fray Gerundio, que el señor -Arcediano Barbadiño habló con sobrada indigestion en punto de -Philosophía de España; pues, aunque bien se pudiera ahorrar mucho de -lo que en ella se enseña, y emplearlo mejor sin salir de la materia, -pero no se pierde tanto tiempo, como pondera su merced muy Reverenda; -y al cabo el Philósopho Gasendista, el Cartesiano, el Newtoniano, y el -Aristotélico, algaravía mas, algaravía ménos, todos salimos á nuestra -algaravía. Pero bien entendido que, sin este tal qual estudio de la -Naturaleza, apénas se puede dar passo con acierto en las demas Sagradas -Facultades.» - -2. Atónito estuvo oyendo el pacientíssimo Fray Gerundio todo el largo -razonamiento del señor Beneficiado, sin toser, sin escupir, sin -cespitar, y aun sin pestañear, sino una sola vez allá házia el medio -de la harenga, que se le puso una mosca de burro sobre la ceja zurda, -y se le pegó de modo, que le costó mucho trabajo el desprenderla. -Pasmóse de lo que le havia oído ensartar, con la leve ocasion de lo -que le havia preguntado acerca del Barbadiño; y, aunque zorroclonco, -no dexó de conocer, que tenia razon en lo que havia dicho, pero que -sobraba la mitad, y aun las tres partes y media, para lo que pedia una -conversacion, en que no se trataba, sino por incidencia, acerca de este -Autor. Pero, como en efecto le havia dado gusto todo lo que acababa de -oírle, y el empeño del Fraylecito era escapar el cuerpo, si pudiesse, -á todo estudio Escolástico, por dedicarse quanto ántes al baratillo -del _Verbum Dei_, segun la instruccion del Lego, su Cathequista, y -de su Héroe el Padre Predicador mayor de la Casa, quiso apurar del -todo la materia. Y pareciéndole, que por lo ménos lo que decia el -Barbadiño acerca de la Theología Escolástica no tenia respuesta, le -dixo: «Señor Beneficiado, todo lo que Vm. me acaba de explicar acerca -de la Philosophía me parece lindamente; y aunque, la verdad sea dicha, -que en lo mas de ello yo no hé entendido palabra, pero á mí me suena -bien, y convengo en que no hace daño saber un poco de Philosophía, -aunque sea de la que nos enseñan por acá. Yo, bien ó mal, ya estoy -para acabar mis tres años, y tanto como hablar de materia primera, de -formas substanciales, de union, de compuesto _in fieri_, de principio -_quod_ y _quo_, y assí de otras zarandajas, ya me atreveré á hacerlo -como qualquiera Arcipreste. Pero esso de pensar nuestros Padres en que -me han de obligar á que estudie Theología Escolástica, tararira! no lo -conseguirán, aunque me emparedaran.» - -3. -- «Y por qué, amigo Fray Gerundio?» le preguntó el Beneficiado. --- «Por qué? por las cosas, que dice de la tal dichosa Theología el -susodicho Barbadiño.» -- «Pues, qué dice?» le replicó el bellacuelo -del Clérigo. -- «Qué ha de decir, mejor lo sabe Vm. que yo. Dice, -lo primero, _que esta facultad se trata pésimamente en Portugal, -no solo en los Conventos, sino tambien en las Universidades_. Y -consiguientemente lo mismo dirá de toda España, porque en toda ella -no se trata la Theología de otra manera que en Portugal.» -- «Y esso, -como lo prueba, Padre mio?» -- «Como lo ha de probar: con una razon, -que no tiene respuesta; porque dice, que acá se estudian quatro años de -Theología, assistiéndose á quatro Cáthedras, en las quales se explican -cada año dos materias de Theología Escolástica, una de Moral, y otra de -Escritura, á la que ningun Estudiante concurre, porque dicen, que solo -es buena para los Predicadores.» -- «Y en esto, en verdad, que tiene -razon; porque en este nuestro Convento por lo ménos, donde tambien -hay Estudios de Theología, yo no he visto otro modo de enseñarle, y -discurro, que lo mismo sucederá en los demas.» -- «Y parécele á Vm., -que esso basta, le preguntó el Beneficiado, para decir, que se _trata -pésimamente la Theología_?» -- «A mí me parece que sí», respondió Fray -Gerundio. -- «Pues á mi me parece que no, replicó el Beneficiado. -Porque esso á lo sumo probará, que el méthodo no es bueno; que al -cabo de los quatro años es poca Theología la que se trata; que ocho -Materias, ó Tratados Escolásticos, quatro de Moral, y otros tantos de -Escritura, no bastan para que el Estudiante salga Theólogo hecho, ni -aun para que tenga noticia de la vigésima parte de la Theología, y en -esto no iria descaminado; pero no prueba, que la Theología, poca ó -mucha, que se trata, _se trate pésimamente_, que es lo que suena su -valiente y atrevida proposicion. Fuera de que, no puede ignorar el -Barbadiño, que en una de las célebres Escuelas de España, al cabo de -los quatro años se estudian ó se recorren todos los Tratados de la -Theología Escolástica, por un famoso Compendio, que no le hizo ningun -Español, sino un docto Religioso Francés, y por lo mismo será de su -aprobacion. Si en otra de las Escuelas no ménos célebres se observa el -méthodo, que él satyriza, será, ó porque todavía no tiene un Compendio -Theológico, segun sus principios, de su satisfaccion, y acomodo para -el uso de los Estudiantes, ó por otras razones, que allá él se tendrá; -pues al fin, como decia un Alcalde de Villaornate, _si es Theatino, y -se ahogó, cuenta le tendria_.» - -4. -- «Y qué me dice Vm., le preguntó Fray Gerundio, de lo que añade -poco despues el mismo Barbadiño: _Que el primer perjuicio ó la primera -preocupacion, que saca el Estudiante del méthodo de las Escuelas, -es persuadirse, que la Escritura para nada sirve al Theólogo_: y el -segundo es _estar en la persuasion de que no hay otra Theología en el -mundo, sino quatro questiones de especulativa, y que todo lo demas -son harengas y ociosidades de Extrangeros... siendo esta en efecto la -preocupacion general de todos los Theólogos de este Reyno, y no rapaces -ó ignorantes, sino Maestros y hombres de barbas hasta la cintura?_» - -5. -- «Qué quiere Vm. que me parezca? respondió el Beneficiado; que, -como el Barbadiño escribió la carta donde estampó estos disparates -(y es la 14ª. del segundo tomo), quando acababa de padecer ciertos -vertigos, ó vertígenes, ó vahidos, ó como quisieren llamarlos, segun -él mismo dice al principio de ella, y debia de ser muy acosado de -este accidente, por lo que se reconoce en sus cartas; todavía parece, -que le duraban algunas reliquias _del vertigo_, quando afirmó dos -proposiciones tan disparatadas con aquella osadía, que es tan natural -al hombre. Yo Estudiante he sido, y con Estudiantes he tratado en las -tres Universidades de Salamanca, Alcalá, y Valladolid, donde se estudia -la Theología Escolástica, punto mas, punto ménos, con el mismo méthodo -que en Cohimbra y en Ebora; pero hasta ahora no encontré Estudiante tan -zopenco que de dicho méthodo sacasse la preocupacion _de persuadirse, -que la Escritura para nada sirve al Theólogo_. Ni como es possible, que -alguno la sacasse, á ménos _que padeciesse vertigos_, viendo con sus -mismos ojos, que en la Theología Escolástica no hay question alguna, -por especulativa, por abstrahida, por metaphýsica, por sútil, ó por -inútil que sea ó que parezca, la qual, bien ó mal, no se procure probar -con la Escritura? Y si no, señale siquiera una el Barbadiño. Aun la que -él pone repetidas veces por verbigracia de las que llama _puerilidades -Theológicas_, conviene á saber, _si el principio_ quo _generativo ó -productivo en el Padre y en el Hijo consiste en predicado relativo ó -absoluto_, todos los Autores, que siguen diferentes opiniones, procuran -fundar la suya en Textos de la Escritura. Pues qué Estudiante ha de -persuadirse, que la Escritura para nada sirve al Theólogo, quando sin -Escritura no encuentra siquiera una question de Theología. - - _Esto es saber hablar mal,_ - _Por no saber hablar bien_; - _Y esto es mentir Magistral,_ - _Por siempre jamas, Amen._» - -6. «El otro testimonio, que levanta el Barbadiño, no ya á los -Estudiantes _rapaces_, sino á Maestros _con barbas hasta la cintura_, -de que _están en la persuasion de que no hay otra Theología en el -mundo, que quatro questiones especulativas_, no le va en zaga al -primero. Aquí donde Vm. me ve, sepa, que tambien corrí mi cachico -de Portugal, donde traté con _Lentes_ y _Mestres_ de Theología, que -regentaban _as primeiras Cadheiras_ del Reyno: en España he rodado -mucha bola, y aunque indigno, pecador, y vil gusano, he conversado -silla á silla, y facha á facha, con muchos Padres Cathedráticos, y -hasta algunos Padres Lectores de la legua; quiero decir, aquellos -Lectores _in partibus_, y como de burlas, que son Lectores titulares -de Conventos semi-pinzochas, los quales suelen ser mas fieros y mas -entonados, que los mismos Cathedráticos de veras; digo, que hasta -algunos de estos Padres Lectores de honor se han dignado darme puerta y -silla, tratándome con cariño, y casi con amistad. Pues certifico, y en -caso necessario juraré _in verbo Sacerdotis_, que á ninguno, á ninguno -he encontrado tan boto de entendimiento, que no supiesse muy bien, que -ademas de la Theología Escolástica ó _Positiva_, como la llama siempre -el Padre de las barbas largas, hay la Dogmativa, la Expositiva, y la -Moral, á las que algunos añaden, como Theología aparte, la Ascética -ó la Mýstica, y que todas estas quatro ó cinco Theologías se dan la -mano unas á otras, de manera que tienen cierta dependencia ó conexion -entre sí, y tanta que ninguno puede llamarse Theólogo consumado, si -no está versado mas que medianamente en todas ellas. Es verdad, que -suponen nuestros Maestros (y por mí la quenta, si se engañaren en esta -suposicion), que sin entender mas que á media rienda á la Theología -Escolástica, hay grande peligro de desvarrar mucho en la Dogmática, de -dar de hocicos en la Expositiva, de no entender bien la Moral, y de -escribir cien disparates en la Ascética, salva siempre la iluminacion -sobrenatural, que lo suple todo. Esto es lo que he oído constantemente -á todos nuestros Maestros, no solo á aquellos, _que tenian barbas -hasta la cintura_, pero aun á muchos, que apénas los apuntaba el bozo -del Magisterio, y aun tal qual que parecia capon en el fuero externo, -aunque delante de la cara de Dios seria lo que su Magestad fuesse -servido. Pues donde encontró el señor Padre Barbadiño _essos Maestros -con barbas hasta la cintura, que estaban persuadidos á que no havia -otra Theología en el mundo, que quatro questiones especulativas_?» - -7. -- «A lo ménos, replicó Fray Gerundio, no me negará Vm., que tiene -razon, en lo que añade mas abaxo: _Que todos los Theólogos Escolásticos -están tan satisfechos de su especulativa, que dan al diantre á los -extrangeros, porque se desviaron de ella... y que no vió hasta ahora -Theólogo alguno de los que abrazaron con todo su corazon el Peripato, -que, haviendo de proferir censura sobre los que introduxeron el méthodo -moderno, tomasse el trabajo de examinar bien las razones, en que se -fundan los contrarios._» - -8. -- «Pobre Fray Gerundio (respondió el Beneficiado), y qué bellas -tragaderas que tiene! Si assí engulle todo lo que encuentra en los -libros, morirá de replecion de disparates. Muchos ensarta el Barbadiño -en esse par de cláusulas, que le copia. Supone, lo primero, que -todos los Extrangeros se desvían de la Theología especulativa, pues -esso, y no otra cosa, quiere decir aquella proposicion indefinida y -absoluta, de que los Theólogos Escolásticos dan al diantre á _los -Extrangeros_, porque se desviaron de ella. Pero quien le ha dicho á -su Paternidad Barbadiña, que _todos los Extrangeros_ se desviaron, -ni se desvían de la Theología Escolástica? Gonet y Contenson, -Dominicos, fueron Portugueses ó Andaluces? Rodes, Lesio, Tanero, -Jesuítas, fueron Asturianos ó Estremeños? El Cardenal de Norris y la -Martiniere, Augustinos, fueron Gallegos ó Campesinos? Mastrio y Wigant, -Franciscanos, fueron Babazorros ó de las Batuecas? Y estos se desviaron -de la Theología Escolástica, quando muchos la comentaron toda, y los -mas una gran parte de ella? No quiero alegarle mas exemplos, porque -seria negocio de formar una Biblioteca. Los únicos Extrangeros, que se -desvían de la Theología Escolástica, son aquellos, á quienes incomoda -esta, para delirar á su satisfaccion en la Dogmática, en la Moral, y -en la Ascética, sin reconocer otra regla para la inteligencia de la -Expositiva, que el capricho y la bodoquera de cada uno. Quienes sean -estos Monsiures, no es menester declarárselo al Barbadiño, porque -en sus escritos, y aun sin salir de esta carta, da fieros indicios -de mantener gran correspondencia, ó á lo ménos de professar mucha -devocion á los principios, y tener gran fé con las noticias, que gasta -cierto gremio de ellos. Y aun de estos, no todos tienen tanta ogeriza -con la Theología Escolástica, como graciosamente quiere suponer su -merced Barbadiña. Y si no, ahí está el Doctor Jorge Bull, Professor de -Theología y Presbýtero de la Iglesia Anglicana, que murió Obispo de San -David el año de 1716, cuyas Obras Theológico-Escolásticas, en folio, -nada deben á las mas alambicadas, que se han estampado en Salamanca y -en Cohimbra; y como los puntos, que por la mayor parte trató en ellas, -son sobre los Mysterios capitales de nuestra Santa Fé, conviene á -saber, sobre el Mysterio de la Trinidad y sobre el de la Divinidad de -Christo, en los quales su Pseudo-Iglesia Anglicana no se desvía de -la Cathólica, en verdad que los manejó con tanto nervio y con tanta -delicadeza, que los Theólogos Orthodoxos mas escolastizados, como si -dixéramos _electrizados_, hacen grande estimacion de dichas obras. Y -aun en los dos Tratados, que escribió acerca de la Justificacion, que -es punto mas resvaladizo, en los principios, que abrazó, no se separó -de los Theólogos Cathólicos; pero en algunas consequencias que infirió, -ya dió bastantemente á entender la mala leche, que havia mamado. Pues, -por qué nos ha de querer embocar el Señor Barbon, _que los Extrangeros -se desvían de la Theología especulativa_, y que por esso _los dan al -diantre los Theólogos Escolásticos_ de Portugal y de España? Yo sí, que -doy al diantre _los vertigos_, que afligieron á dicho Señor, en fuerza -de los quales deliró tanto el _coitado Fradiño_, y nos quiso embocar -_tantas parvoizes_.» - -9. «Pues ahí es un grano de anis, las que contiene la otra cláusula -suya, con que me reconviene Vm.: _que no vió ainda Theólogo alguno, -de los que abrazaron con todo su corazon el Peripato, que, haviendo -de proferir censura sobre los que introduxeron el méthodo moderno, -tomasse el trabajo de examinar bien las razones, en que se fundan -los contrarios_. Tampoco yo _ví ainda_ Escritor alguno de los que -abrazaron con todo su corazon la mordacidad, que escribiesse con mayor -satisfaccion, ni que digiriesse ménos lo que escribia.» - -10. «Qué le parece á Vm. que entiende _por Theólogos, que abrazaron -con todo su corazon el Peripato_? Lea un poquito mas abaxo, y lo -encontrará. Entiende los que estudian la Theología Escolástica, _por -cuyo nombre_ (dice él) _se entiende una Theología fundada en los -perjuicios de la Philosophía Peripatética: quiere decir sobre las_ -formas substanciales y accidentes, _y sobre todas las otras galanterías -de la Escuela_. Pero no me dirá donde encontró esta casta de Theólogos? -ni donde halló Theología de esta especie? La Theología Escolástica, -que se usa por acá, no está fundada sobre las preocupaciones de la -Philosophía Peripatética, ni se vale de ella para maldita la cosa, -sino única y precisamente para el uso de los términos facultativos, á -los quales se les dió una significacion arbitraria, como _Essencia_, -_Predicados_, _Formas_, _Accidentes_, _Propiedades_, _Emanaciones_, _ut -quo, ut quod, Formaliter, Materialiter, Auxilium quo, et sine quo_, -_Ecceidades_, _Individuaciones_, _Relativos_, _Absolutos_, _etc._ -Todas estas _galanterías_ solamente la sirven para explicar con ménos -palabras lo que quiere decir, y se vale de estas voces, por suponerlas -ya entendidas desde la Lógica y Philosophía Peripatética, donde se usa -de ellas para los mismos significados; pero estos significados se -aplican á principios y assuntos muy distintos, y aun inconexos con casi -toda la Theología Escolástica. Es esto estar fundada esta Theología -sobre los perjuicios de la Philosophía Peripatética? De essa manera -tambien dirá, que están fundados sobre el Peripato todos los Príncipes -de Europa, sean de Paces, sean de Comercio, sean de Alianza, sean -tambien aquellos que se llaman _Tratados de Familia_; porque en casi -todos ellos se lee el terminillo, de que se quedarán las cosas _in -statu quo_, que es tan peripatético como el _ut quo_, y el _ut quod_, -el _in eo quod quid_, y el _quoad an est_. Si hay algunas questiones -en la Theología Escolástica, que en la substancia sean amphibias, esto -es, que igualmente pertenezcan á la Theología que á la Philosophía, -como son las que tratan de la existencia de Dios, como primera causa -de la Creacion del Mundo en tiempo, de la espiritualidad del alma, del -libre albedrío ó de la libertad de los actos humanos, y algunas otras -pocas mas; estas se tratan con total independencia de los principios -Aristotélicos, y muchas de ellas con positiva oposicion á ellos, y -para nada recurrimos á la Philosophía del Estagyrita, sino puramente -para explicarnos, y para que recíprocamente nos entendamos. Pues, qué -Theología Escolástica de mis pecados es esta, _que está fundada en la -Philosophía Peripatética_? Vaya, que, quando escribió esto, todavía le -debia de durar el _vertigo_ al Santo Padre.» - -11. «Y con qué conciencia dice, que _ainda no vió Theólogo alguno, -de los que abrazaron con todo su corazon el Peripato, que, queriendo -censurar á los que introduxeron el méthodo moderno, tomasse el trabajo -de examinar bien las razones, en que se fundan los contrarios_? De qué -méthodo habla su Paternidad muy Arcediana? Porque, si habla del méthodo -de la Theología Escolástica (que es la Theología en question), ni los -modernos, ni los antiguos, ni los Peripatéticos, ni los Newtonianos -han inventado otro méthodo, que el que introduxo Pedro Lombardo, imitó -Santo Thomas, y siguieron despues todos los demas. Y si no, díganos -su merced por su vida, donde encontró otro méthodo de Theología -Escolástica? Si habla del méthodo de la Theología puramente dogmática -(que será un grande despropósito para el assunto), lo primero, hasta -ahora no se ha escrito cuerpo alguno _entero_, que comprehenda -methódicamente _todos_ los tratados pertenecientes á esta Theología; y -si no, díganos el Señor Barbadiño, como es la gracia del Autor que los -escribió, ó que á lo ménos hizo la coleccion de ellos? Lo segundo, en -los innumerables Tratados Dogmáticos, que se han escrito, cada Autor ha -seguido el méthodo, que mejor le ha parecido, ó el que le ha venido mas -á cuento: unos Oratorio, otros Académico; estos con _ergos_, aquellos -sin ellos; los mas por libros ó tratados, muchos por disputas y -questiones, algunos en figura de Diálogos; y finalmente los Dogmáticos -moderníssimos, que han escrito contra las heregías del tiempo, y -especialmente contra la que hoy es de la gran moda, de la qual muestra -tener grandes noticias el Señor Fray Arcediano, han preferido el -méthodo de cartas dialogizadas, el idioma vulgar, y el ayre un poco -chufletero, para lo qual no les han faltado buenas y sólidas razones. -Ningun Theólogo Escolástico y Cathólico ha censurado hasta ahora alguno -de estos méthodos; ó señálenosle con el dedo el Padre de las barbas á -tiros largos. Pues, para qué es meter tanta bulla, y fingir fantasmones -para dar de palos al ayre?» - -12. «Mas no es esta la madre del cordero. Con el sobre-escrito del -méthodo, su verdadero intento es desterrar del mundo la Theología -Escolástica, como él mismo lo confiessa sin rebozo, pues de ella _dice -constantemente, que no solo es superflua, sino perjudicial á los -dogmas de la Religion_. Esto hiede que apesta. Luthero, Beza, Calvino, -Melanchton, y el Barbadiño de su tiempo Erasmo de Roterdam, dixeron lo -mismo en propios términos. Los amigotes del Señor Arcediano son de la -misma opinion; y nada acredita mas la utilidad, y aun la necessidad de -la Theología Escolástica, para la inteligencia y para la defensa de los -Dogmas, que lo mucho que incomoda á estos Monsiures.» - -13. «Pues el Padre de las barbas postizas escribe dentro de Italia, -ya tendrá noticia (y si no la tiene, yo se la doy ahora) de las Obras -de Benedicto Alctini (alias el Padre Benedicti Jesuíta), y de las -_explicaciones Theológicas de los Cánones del Concilio de Trento sobre -los Sacramentos_, que el sabio Servita Juan María Bertoli imprimió en -Venecia el año de 1714. Lea lo que escribieron estos dos Autores de á -folio contra cierto Autorcillo Italiano, que salió por entónces con -el mismo proyecto, con que sale ahora el Señor Barbazas, de querer -desterrar del mundo la Theología Escolástica, para substituir en lugar -de ella la leccion y la explicacion de las Obras de los Ss. Padres. -Allí verá, que el Autor Italiano supone tan en falso, como el Señor -Portugués, que en las Escuelas no se hace caso del estudio de los -Santos Padres. Impostura palmaria! Pues la Theología Escolástica apénas -es mas que un compendio de sus Obras, en el qual ó se examinan sus -diferentes opiniones sobre principios ciertos, comunes, y admitidos -por todos ellos, ó se comparan y se cotejan unos con otros, para -discernir por medio de este exámen y comparacion lo que en su modo de -hablar no parece tan exacto; ó juntando las opiniones de todos acerca -de los dogmas, se forma una especie de cadena y serie chronológica -de tradicion; y en fin, en ella se encuentra toda la doctrina de los -Padres, pero digerida segun el órden de las materias, desembarazada de -digressiones inútiles, limpia, y como acrivada de todos los descuidos, -que pudo mezclar en ella la flaqueza humana, ilustrada y confirmada con -la autoridad de la Escritura, y con el peso de la razon. De manera que -estudiar Theología Escolástica es estudiar á los Santos Padres, pero -estudiarlos con méthodo. _El Autor Italiano_, dice el sabio Servita -(y óygalo con atencion, con docilidad, y con espíritu de compuncion -el Pseudo-Capuchino): _el Autor Italiano y sus semejantes, poco -versados en este género de estudios, ingenios y genios superficiales, -amigos de la novedad, que, afectando hacerse distinguir, se apartan -del camino carretero, introducirian en las Escuelas una extraña -confusion, si llegasse á abrazarse su proyecto. El estudio vago y -mal arreglado de los Santos Padres, reducido á leer sus Obras, sin -haverse instruído ántes en los principios necessarios para entenderlas -bien, y para formar recto juicio de lo que quieren decir, llenaria al -mundo de hereges, ó de Sabios de perspectiva, bien cargada su memoria -de lugares, de sentencias, y de centones en monton, pero su pobre -entiendimiento mas oprimido que ilustrado con todo aquel estudio ó -embolismo._ Hasta aquí el docto Servita.» - -14. «Y luego nos dirá en nuestras barbas el barbadíssimo, y aun -barbaríssimo señor, que _la Theología Escolástica no solo es superflua, -sino perjudicial á los dogmas de la Religion_! Sea por amor de Dios -la desvergüenza. Si se contentara con decir, que en casi todos los -Tratados de ella se mezclan algunas questiones inútiles, que pudieran -y aun debieran ahorrarse; que aun muchas de las útiles y necessarias -se tratan con una prolixidad intolerable; que, en varias de ellas, de -cada argumento se ha formado una question, y aun una disputa, y aun tal -vez una materia entera, para cuyo estudio no sé yo, si el mismo Job -tendria bastante paciencia, adelante: ya se le oiría con christiana -conformidad, y aun puede ser, que en esta opinion no fuesse solo. Pero -espetarnos á red barredera y en cerro, que _la Theología Escolástica no -solo es superflua, sino perjudicial á los dogmas de la Religion_! voto -á... que si yo fuera Inquisidor General. Mas tomemos un polvo, mi Padre -Fray Gerundio, y refresquémonos un poco, que ya me iba calentando.» - -15. Con efecto le tomó el bueno del Beneficiado, sonóse, gargajeó, y -prosiguió en su tono y frescura natural: «No es tan lerdo el Barbadiño, -que no conociesse, que luego le havian de dar en las barbas con los -Patronos y Sequaces de la Theología Escolástica, como v. gr. Alberto -Magno, Santo Thomas, San Buenaventura, San Juan Capistrano, y en fin -todos los Santos Theólogos, que han florecido desde el Siglo XII acá, -porque su Paternidad no quiere hacer mas anciana á dicha Theología; á -algunos de los quales Santos los tiene admitidos la Iglesia por sus -Doctores, y parece terrible osadía decir que los Doctores de la Iglesia -enseñaron una Theología _perjudicial á los dogmas de la Religion_. No -dissimula el Padre Barbeta este feroz argumento, aunque es verdad, que -le propone blandamente, y como al soslayo. Pero qué solucion dará á él?» - -16. «Dice, lo primero, que esto importa un bledo, _porque los Santos -florecieron en un Siglo, en que casi no se sabia otra cosa, y que, -conformándose con lo que se practicaba en su tiempo, tienen alguna -disculpa_. Vamos, que la solucion se lleva los vigotes; y queda el -entendimiento plenamente satisfecho de que la Iglesia pudo, con -grandíssima razon y con no menor serenidad de conciencia, colocar en -la classe de sus doctores á unos Santos, que enseñaron una Theología -_perjudicial á sus dogmas_, por quanto los pobres no tuvieron la culpa -de _florecer en un Siglo, en que casi no se sabia otra cosa_; y, en -caso de tener alguna en _conformarse con lo que se practicaba en su -tiempo_, seria una culpilla venial, que se quitaba con agua bendita, y -no podia perjudicarles para obtener la suprema borla de Doctores de la -Iglesia.» - -17. «Pero vaya una preguntita, assí como de passo y sobre la marcha: -Con qué Theología confundió Santo Thomas á los Hereges, que se -levantaron en su tiempo? Fué con la que aprendió y enseñó, ó con la que -todavía no se havia fundado ni se fundó hasta que essos Theologazos -modernos, llenos de zelo y de charidad, abrieron los ojos á la pobre -Iglesia, que por tantos siglos los havia tenido lastimosamente cerrados -ó á lo ménos legañosos? Y en qué consistirá, que _todos los Hereges -están de tan mal humor con este Santo Doctor_, como dice con discrecion -cierto Moderno? Si _su Theología es tan perjudicial á los dogmas de -la Religion_, por qué no la abrazan? por qué no la siguen? por qué no -hacen muchas cortesías al Santo, y celebran su fiesta con un Octavario -de Sermones? El hecho es, dice el citado Recencior, que el verdadero -motivo, _porque todos los Hereges están tan avinagrados contra este -admirable Doctor, es porque á él se le debe aquel méthodo regular, -que reyna en las Escuelas, con el qual se desenredan las opiniones, -se quita la mascarilla al error, se pone de claro en claro la verdad, -se explican con limpieza y con claridad los dogmas de la Fé, segun -el verdadero sentido de la Iglesia y de los Padres_. Y concluye: _No -ha tenido la heregía enemigo mayor que nuestro Santo, porque nunca -ha podido defenderse contra la solidez y, si me es lícito hablar -assí, contra la casi infalibilidad de su doctrina_. A seo Calcillas: -y todavía dirá Vm., y lo dirá _constantemente, que la Theología -Escolástica es perjudicial á los dogmas de la Fé_? Pues yo tambien -le diré á Vm. constantemente, que creo á ciegas en la del Sýmbolo -de los Apóstoles; mas, para creer en la que Vm. professa, necessito -mucho exámen. Y le advierto á Vm., que el Autor de dichas palabras -no es algun Padre Dominico, á quien le ciegue la passion, sino otro -de profession muy distinta, que sabe venerar las opiniones del Santo -Doctor y, si algunas no le arman, separarse de ellas con reverencia.» - -18. «Dice, lo segundo, que, _si Alberto Magno y su discípulo Santo -Thomas comentaron á Aristóteles, no fué, á lo que él cree, porque -lo juzgassen útil, sino por hacer esse servicio al público, que en -aquel tiempo estaba muy preocupado por Aristóteles_. Hizo bien en -añadir _á lo que creo_; porque el hombre da muchos indicios de creer -enrebesadamente. Esto es decir en buenos términos, que cree, que -Alberto Magno y Santo Thomas fueron unos hombres aduladores, unos -Doctores lisongeros, unos Maestros de aquellos, que caracteriza San -Pablo, los quales, por acomodarse al gusto y á las passiones del -Pueblo, le enseñan doctrina falsa, inútil, y aun perniciosa, y, -apartando voluntariamente los ojos de la verdad, aunque saben muy bien -házia donde cae, le embocan fábulas, patrañas, ó embelecos inútiles. -Pobres Lumbreras de la Iglesia, y en qué manos haveis caído! Siquiera -no os dexa el carácter de hombres de bien, de honor, y de sinceridad, -que no saben engañar á nadie, sin que primero se engañen á sí mismos: -y, quando en qualquiera materia es la mayor vileza de un Autor escribir -contra lo que siente, por lisongear el mal gusto del público, en una -materia de tanta gravedad y de tanta importancia como la Sagrada -Theología, no repara en hacer reos de semejante ruindad á unos hombres, -como Alberto Magno y Santo Thomas de Aquino, á quienes sobraba su -santidad, y bastaria al uno su dignidad de Obispo de Ratisbona, y al -otro su nacimiento, para que los hiciesse mas merced y mas justicia. -Si esto lo dixera un rapagon desbarbado, adelante, pudiera passar por -rapazada; pero decirlo y estamparlo un hombre, que afecta profession de -barbas largas, no merecia que se las arrancassen todas pelo á pelo?» - -19. «Ora bien, mi sinceríssimo Padre Fray Gerundio, un año duraria -nuestra conversacion, si huviera de seguir pié á pié al Barbadiño en -todos los disparates, que dice con su acostumbrada satisfaccion y -regüeldos, en sola esta Carta sobre el méthodo con que se estudia la -Theología Escolástica, y si me huviera de empeñar en impugnarlos. Yo -estoy ya cansado, y solo el hablar de este hombre me fastidia. El -abrirle los ojos á él, que los tiene cerrados con la presuncion, y el -abrírselos á sus apassionados, que se conoce lo son á cierra ojos, y -no mas que por el sonsonete, seria una grande obra de charidad, pero -seria obra muy larga, aunque no muy dificultosa; porque yo, con ser -assí que soy un pobre pelon, me atrevia á hacerle ridículo y á poner -de par en par, mas claros que la luz que nos alumbra, los innumerables -desbarros, que profiere en casi todas las materias que trata, aunque, -como dixe á Vm. al principio de nuestra conversacion, no dexe de traher -_muita coiza boa_. Pero, ni yo estoy de vagar, ni esto es por ahora de -mi instituto. Solo diré á Vm., que en esta Carta sobre la Theología -Escolástica muestra una grande adhesion á los enemigos mas solapados -y mas perniciosos de la Iglesia; que adopta sus máximas; que celebra -sus Libros, ó sus Ediciones de las Obras de los Santos Padres, que -están prohibidas por adulteradas; que insinúa con grande artificio -su doctrina; y en fin, que todas quantas reflexiones hace sobre la -Theología Escolástica, con intento de desterrarla del mundo, de ellos -las tomó, y en sus cenagosos charcos las bebió; especialmente de los -seis Libros, que el año de mil y setecientos dió á luz Juan Owen, no -el célebre Poeta Inglés, sino otro de su mismo nombre y apellido, que -los intituló _de Natura, ortu, progressu, et studio veræ Theologiæ_. Y -ya que hablamos de Juan Owen, no debe llevar á mal el Padre Barbadiño, -que me den en rostro muchas cosas suyas, quando hago justicia al mérito -de otras, siquiera porque no me comprehenda la paulina del Poeta al -principio de sus Epigrammas - - _Qui legis ista, tuam reprehendo, si mea laudas_ - _Omnia, stultitiam; si nihil, invidiam_. - -Y porque temo, que el Latin, que enseñó á Vm. el Dómine Zancas-largas, -no alcanza á que entienda de repente este Epigramma, allá va su -traduccion en esta quarteta, que se me antojó hacer ahora, para alegrar -un poco la conversacion. - - _Desde luego te declaro,_ - _Lector de estos Epigrammas,_ - _Por necio, si alabas todo,_ - _Por embidioso, si nada._» - -20. «Pero me hace lástima acabar esta conferencia, sin que Vm. me ayude -á reír del méthodo, que propone el Barbadiño para estudiar la verdadera -y provechosa Theología, despues de haver hecho tan solemne burla del -que se observa para estudiar la que él llama _inútil y perjudicial_.» - -21. «Dice, pues, que _el primer prolegómeno de la Theología ha de -ser la Historia Eclesiástica y Civil, ántes de Christo y despues -de Christo_; que, consiguientemente, _la primerita cosa, que ha de -hacer el Estudiante, que entra en la Theología, es estudiar en breve -la Historia del Testamento antiguo; despues la de Christo para acá; -despues la de los Emperadores Romanos, por lo ménos hasta el sexto -Siglo, y que esta se ha de estudiar muito bem_. Que, como no se -puede estudiar ni entender bien la Historia sin la Chronología y la -Geographía, _ante todas cosas debe buscar una tabla Chronológica, de -estas que se encuentran en un pliego de papel de marca, y encajar bien -en la cabeza las principales Epocas de la Historia Civil, observando -el órden y la serie de los tiempos_. Que, una vez metida bien en los -cascos la Chronología, debe tener siempre á la vista el tal Estudiante -ó Theólogo Cathecúmeno _una Carta Geográphica, esto es, un mapa -general, ó muchos particulares, en los quales, siempre que se habla -de algun successo particular, ha de buscar la Provincia y el Lugar -donde sucedió, y de esta manera irá aprendiendo facilíssimamente la -Geographía sin trabajo, y como por entretenimiento_.» - -22. «Y, por quanto el pobre Theólogo Neóphito no puede tener noticia de -adonde caen estos Mapas, ya el charitativo Barbadiño toma el trabajo -de darle razon de los que, á su parecer, fueron los mejores Autores -Geográphicos, aprovechando esta bella ocasion de lucir su vasta -erudicion en la Geographía, siendo assí, que ciertamente no le costó -mas que abrir el primer Catálogo de alguna famosa Librería, que tuvo -mas á mano, buscar el título de los Autores Geógraphos, y trasladar al -papel los primeros, que se le vinieron á la pluma.» - -23. «Dice, pues, que es indispensable de toda indispensabilidad, que -el tal Candidato de Theólogo se arme con el Atlas Geográphico de -_Janson_, que se compone de ocho grandes volúmenes, ó por lo ménos con -el Compendio de él, que se reduce á un volumen de á folio, se entiende -en papel de marca, como libro de Choro, ó de Solfa de Facistol. Item -del Atlas de _Blaeu_, que son once grandes volúmenes del mismo tamaño. -Item del Atlas mas breve de los Señores _Sanson_. Item del de Monsieur -de _l’Isle_. Y basta esto para Cartas generales: para las particulares -no se le puede dispensar en que haga provision de las siguientes. -De las de _Inselim_, que comprehenden la Inglaterra, Países-Baxos, -Francia, España, y Portugal. De las de _Nolin_, que describen la -Venecia y la Istria. De las del _P. Placido_, que siguen todo el curso -del Po. De las de _Ensishmid_ que representan la Alemania, y de las de -_Scheuchzero_, que demarcan la Elvecia. _Estos Autores_ (aquí llamo -la atencion de mi auditorio) _débense saber, para buscarse en las -ocasiones_. Con que, si estos Autores no se saben, y consiguientemente -si no se tienen, voló el primer prolegómeno de la Theología; y el que -tuviere vocacion de estudiarla, ofrezca al Señor sus buenos deseos, y -aprenda otro oficio.» - -24. «Bueno es, que hasta aquí estábamos todos en la persuasion de -que, para equipar á un Estudiante Theólogo, no era menester mas que -proveerle de un vade, que no passasse de catorce quartos; de un -plumero, que se arma en un abrir y cerrar de ojos, con un par de -naypes; de una redoma de tinta; de media docena de plumas; de la quarta -parte de una resma de papel; sus opalandas raídas, y á Dios amigo. Al -Theólogo, que no fuesse por la pluma, con meterle en una alforja el par -de tomos de Gonet, estaba ya ajustado todo su matalotage Escolástico; -y, si se le añadia á Lárraga ó á la Suma de Busembaum, era una India. -Y ahora, segun el nuevo méthodo Barbadiñal, ve aquí Vm. que un triste -aprendiz de Theólogo, solo para libros, ha menester llevar mas equipage -que un Mariscal de Campo. Porque, qué piensa Vm. que, aun precisamente -para la Geographía, se contenta con los citados? Bueno era esso para -su humor! Todavía le encaja otra runfla de ellos, que debió encontrar -despues en otro catálogo, especialmente de Diccionarios Geográphicos, -de los quales protesta, que _tambien es necessario tener noticia_, como -son de el de _Varea_, _Baudrand_, _Ferrario_, _Maty_, y sobre todo de -el de _la Martiniere_.» - -25. «Síguense despues los libros Chronológicos, que ha de llevar para -mantenerse los primeros meses de Estudiante Theólogo. En esto está -parco el Barbadiño, porque la Chronología es algo indigesta, y pudiera -ocasionar crudezas al Estudiante, si cargara de ella el estómago con -demasía. Conténtase con que _al principio_ no coma mas que _Strauchio, -ó Beveregio_, y algo del _Rationarium del P. Petavio_. Pero quien se -sintiere con calor para digerir mayores noticias, puede engullirse -la _Doctrina temporum_, del mismo Petavio, la _Chronología Sacra_ de -Userio, y con el tiempo podrá cargar de mas vianda, si su estómago lo -consintiere.» - -26. «Pero lo que no tiene remedio es, que para la Historia Universal -se eche en el maleton la primera parte del _Rationarium_ del susodicho -Petavio; el Compendio Latino de _Celario_, y no le hará daño el del -_Padre Turselino_, aunque este (dice él) es mas estimado por el Latin -que por la Historia. _El Compendium historiæ universalis de Gotlob -Krancio_: este (dice el Padre Calificador) _es el mejor de todos: -el de Brietio_, especialmente despues de Christo, y el de _Leschi, -que es buen Autor_. Para la Historia Eclesiástica hasta Christo, el -compendio de _Bolerano_, que es sufrible para un principiante: despues -de Christo, provéase de _Riboty_ y de _Graveson_. Y, porque no le -tengan por impertinente, ó por hombre que receta libros como píldoras -un Médico Charlatan, concluye con grandíssima bondad: _Isto basta para -um principiante_. Yo añado, que esto sobra para conocer, que no solo -le duraba el _vertigo_ al Santo Padre, quando escribió esto, sino que -debia estar en la fuerza de su mayor vigor. Porque, si cree, que todo -esto es necessario saber, _como primer prolegómeno de la Theología_, á -los Orates; y, si no lo cree, para qué se quebró la cabeza, y nos la -rompió á nosotros?» - -27. «_Ex ungue Leonem_, Padre mio Fray Gerundio. Por aquí conocerá Vm. -qué cosazas no dirá nuestro Methodista, quando entra en lo vivo de la -Theología y del méthodo, que se ha de observar en su estudio. Es un -embrollo de embrollos, un embolismo de embolismos, y un lazo de lazos, -para enredar á los incautos. En los lugares theológicos, que señala, -hace distincion entre _la Iglesia Universal y la Iglesia Romana_, como -si huviera mas que una Santa Iglesia Cathólica, Apostólica, Romana; no -toma en boca al Papa para nada; dice, que la autoridad de la Iglesia -Universal, de la Iglesia Romana, de los Concilios Generales, _nace de -la tradicion_; enseña, que, ántes que Christo viniesse al mundo, en el -Pueblo Judayco y en la Ley Escrita, _la declaracion del Sumo Sacerdote -lo terminaba todo_; pero, despues que vino Christo á completar _as -coizas, su doctrina se conserva pura en los Prelados, de los quales -la pudiessen aprender los Fieles_. En conformidad de este su amado -principio afirma, _que creen los Cathólicos, que la mayor parte de -los Obispos Christianos_ (como si huviera verdaderos Obispos, que no -lo fuessen) _UNIDOS AL PAPA, no puede errar en las definiciones de -Fé_. Lo que creemos los Cathólicos, que estudiamos por Astete, es, -que el Papa para nada ha menester la mayor ni la menor parte de los -Obispos, para no errar en dichas definiciones, porque la infalibilidad -no se la prometió Christo á estos, sino á aquel. Déxase caer, assí -como al soslayo, lo que sucedió en los dos Conciliábulos de Rimini y -de Seleucia, en que los Padres, engañados en uno, y violentados en -otro, admitieron primero, y confirmaron despues, una confession de Fé -verdaderamente Ariana: y diciendo, como quien no quiere la cosa, que -presidieron en ellos dos Legados de la Santa Sede, y que el número de -los Obispos _fué mas que bastante para formar un Concilio General_, -dexa el argumento assí, contentándose con decir, que sin el socorro -de la Historia no se puede desatar. Qué le costaba añadir siquiera -una palabrita, por donde se conociesse, que dichos Concilios havian -sido ilegítimos, no en su convocacion, sino en su prosecucion; que los -Legados havian sido depuestos y anathematizados; y que el Papa estuvo -tan léxos de aprobar sus Actas, que ántes las condenó, primero por sí, -y despues en un Concilio? Pero esto no le venia á quento para sus -idéas, ni para el nuevo méthodo, que propone, de estudiar Theología. -Líbrenos Dios (que sí librará) de que se introduzca en su Iglesia, -porque la quiere mucho, la tiene prometida su assistencia, y los -esfuerzos del Methodista no prevalecerán contra ella.» - -28. «A vista de esto, mi Padre Fray Gerundio, se confirma Vm. en su -opinion, con autoridad del Barbadiño, de que la Theología Escolástica -es inútil y aun perjudicial, y en que no quiere estudiarla?» -- «Señor -Beneficiado (le respondió con tanto candor como frialdad nuestro Fray -Gerundio), es cierto, que ya no me suenan tan bien las cosas de esse -Padre Portugués, como me sonaban ántes, y que no sé qué diantres de -reconcomios siento acá dentro del corazon, que me dan muy mala espina -acerca de esse sugeto. Al fin, Dios le haga mucho bien; pero á mí su -Magestad no me lleva por las Cáthedras, sino por los Púlpitos, y assí -estudiaré yo Theología Escolástica como ahora llueven albardas.» -- -«Si llovieran, replicó el Beneficiado, se malograrian todas las que no -cayessen sobre las costillas de Vm.», y, haciéndole una cortesía, se -salió algo enfadado de su Celda, y se volvió á la otra de donde havia -salido. - -29. Esperábanle con impaciencia aquellos dos graves y doctos -Religiosos, con quienes havia tenido la conferencia acerca de Fray -Gerundio, y, como duraba tanto la sesion, apénas dudaban ya de que le -havia convencido. Luego que le vieron entrar, le preguntaron ansiosos, -como le havia ido con el Padre Colegial? A lo que el socarron del -Beneficiado respondió con gran cachaza: «Saque qualquiera de V. -Reverendíssimas la caja, denme un polvo, y óyganme un cuento. Havia en -la Universidad de Cohimbra un Mediquillo theórico, gran disputador, y -muy presumido, pero ignorante y necio á par de su presuncion. Tenia -estomagados á todos los de la Facultad, y, haviendo de presidir -unas conclusiones públicas, rogaron al famoso Curvo Semedo, que -tomasse de su cuenta arguírle, concluírle, y correrle, para ajarle -la vanidad. Juan Curvo le arguyó de empeño, y á pocas paletadas, -para los inteligentes, le tumbó patas arriba; pero el Mediquillo -garlaba, manoteaba, se reía, le despreciaba, y en fin se llevó la voz -del populacho. Concluída la funcion, uno, que no havia assistido á -ella, preguntó á Curvo, como le havia ido con el Presidente; á lo que -respondió el discreto Portugués: _Taon grandissimo burro è, que naon le -pudem convencer_. A Dios, Padres mios, que es tarde, y el Ama estará -esperando.» Dixo, y retiróse á su casa. - - - - -CAPITULO VIII. - -Predica Fray Gerundio el primer Sermon en el Refectorio de su Convento; -encaja en él una graciosíssima Salutacion y dexa los Estudios. - - -Ello no tuvo remedio: cerróse Fray Gerundio en que havia de ahorcar -los hábitos Philosóphicos, y que no havia de tomar los Theologales, -á excepcion del de la Fé, que esse ya le tenia desde el bautismo; -el de la esperanza de salvarse, á lo ménos _per modum hæreditatis_, -no le podia faltar; y con el de la charidad debemos piadosamente -suponerle, porque parecia buen Religioso, salvo sus manías y caprichos, -que absolutamente podian ser sin mucho perjuicio de su conciencia. -Viéndole los Prelados de la Religion y los Padres graves del Convento -tan displicente con la Philosophía, y tan empeñado en que no havia -de estudiar Theología, pues, para ser Predicador Conventual y para -predicar como predicaban otros muchos, con grande séquito, aplauso, y -provecho de su peculio, decia, que no la havia menester, y á fé que en -esso le sobraba la razon por los texados; observando por otra parte, -que mostraba bastante despejo, que tenia buena voz, que era de grata -presencia, asseado, limpio, prolixo, tanto, que picaba en pulcro; -pareciéndoles en fin, que, llevándole la inclinacion por allí con tanta -vehemencia, como le armassen de buenos papeles, que no faltaban en -la Orden, pues se conservaban los que havian dexado en sus espolios -algunos famosos Predicadores, podria acaso parecer hombre de provecho, -acreditar la Religion, y ganar su vida honradamente: resolvieron -condescender con sus deseos. Pero ántes les pareció conveniente -experimentar, qué era lo que se podia esperar de sus talentos -pulpitables. - -2. Es loable costumbre de la Orden exercitar á los Colegiales jóvenes, -assí Artistas como Theólogos, en algunos Sermones domésticos, que -se predican privadamente á la Comunidad, miéntras se come en el -Refectorio, dándoles tiempo limitado para componerlos: llevando en esto -la mira, lo primero, de descubrir los talentos que muestra cada uno; -lo segundo, de que se vayan desembarazando, y acostumbrando á hablar -en público, para quando llegue el caso de hacerlo en Theatros mas -numerosos; y lo tercero, de que tambien vayan aprendiendo á exercitar -un ministerio, que debe saber exercitar todo Religioso Sacerdote, -siga la carrera que quisiere. En otras Religiones, donde se practica -tambien esta loable costumbre, los Sermones de Refectorio son por lo -comun sobre las Festividades del año, y se suelen predicar en los -mismos dias, en que se celebran, siendo de cargo del Lector, con -acuerdo del Prelado, nombrar al Colegial que quiere que predique. Pero, -como en cada Religion hay sus estilos, en la de nuestro Fray Gerundio -esta incumbencia es privativa del Predicador mayor de la Casa, al -qual, avisado por el Superior, toca nombrar el Colegial Predicador, y -señalarle para el Sermon el assunto, Mysterio, ó Santo, que quisiere, -con todas las circunstancias, que á él se le antojaren, con tal que -sean de aquellas, que suelen concurrir en los Sermones, y es gala -precisa hacerse cargo en la Salutacion de todas ellas. - -3. Apénas, pues, volvió el Padre Fr. Blas, Predicador mayor de la Casa, -de predicar su famoso Sermon de San Benito del Otero en Cevico de la -Torre, quando fué á presentarse al Prelado y á tomar, segun la ley, su -_Benedicite_. Hechas las preguntas acostumbradas (por algunos pocos -Superiores ménos prudentes, y muy agenas de los mas, que verdaderamente -son hombres sérios y cuerdos), de como lo havia passado, como se havian -portado los Mayordomos, quanto le havia valido el Sermon, qué comida -havia habido, y si trahia algunas Missas para el Convento; y haviéndole -satisfecho á todo Fray Blas, entregándole por conclusion docientos -reales, limosna de cien Missas, que havia sacado, y por otra parte -ochenta, para que su Paternidad muy Reverenda dixesse otras veinte, á -razon de quatro reales; oído y recibido todo con extraña benignidad -por el afabilíssimo Prelado, que, con esta ocasion, volvió á confirmar -á Fray Blas la licencia general, que le tenia dada, para que, durante -su govierno, admitiesse con la bendicion de Dios quantos Sermones le -encomendassen; le dixo por fin y por postre: «Váyase, Padre Predicador, -á desalforjar y á descansar á su Celda, y, ántes que se me olvide, -encargue luego un Sermon de Refectorio á Fray Gerundio, _que tenga -algunas circunstancias_; pero le prevengo, que no se le componga el -Padre Predicador, y déxele, que le trabaje él enteramente; porque, como -esse muchacho hipa tanto por el Púlpito, queremos saber lo que él puede -dar de suyo.» - -4. En un manuscrito antiguo de el Convento se halló advertido á la -márgen, que, al oír Fray Blas este encargo del Prelado, y trasluciendo -por él, que con efecto pensaban en echar por la carrera del Púlpito á -su queridito Fray Gerundio, que era lo que los dos tantas veces havian -tratado en la Celda á puertas cerradas, se alborozó tanto, que con -aquel primer ímpetu del gozo ya havia echado mano á la faltriquera para -sacar el doblon de á ocho, que le havia valido el Sermon, y regalársele -al Prelado; pero, pensándolo mejor en el mismo instante, sacó el -pañuelo, limpióse los mocos, ofreció hacer al punto quanto le havia -mandado, y partió aceleradamente. - -5. Aún estaba con los hábitos arremangados, quando, sin ir á su Celda, -se entró de golpe y como galopeando en la de Fray Gerundio. Encontróle -descuidado, asustóle un poco; arrojóse sobre él, dióle cien abrazos, -y solo le dixo: _Vamos, chico, vamos á mi Celda, que te traygo un -Obispado_. Siguióle Fray Gerundio, que se recobró presto del susto, y -en el camino le preguntó: _Oye usted, y como salió el vernal paralelo_? --- «Hijo mio, de los Cielos!» le respondió el Predicador. -- «Y aquello -de las grandes risadas? _Et grandes mirata est Roma cachinnos._» -- -«Amigo, á pedir de boca, porque á carcajadas se hundia la Hermita.» --- «Pues yo sé, añadió Fr. Gerundio, que lo de _puer nudus, alatus, -myrthoque coronatus, qui humi sedebat_, daria gran golpe.» -- «Qué -llama golpe? Dió tal porrazo, que un Bachiller por Sigüenza dixo -públicamente en la mesa, que él havia oído mas de mil Sermones de San -Benito; pero que cosa mas propia para representar al Santo, quando se -revolcaba en la zarza, no la havia oído.» -- «Mas de mil?» replicó Fray -Gerundio. -- «No seas material, respondió el Predicador, que esso se -entiende dos ceros mas ó ménos.» - -6. Con esta conversacion entraron en la Celda de Fray Blas: -desalforjóse este, quitóse las polaynas, baxóse la saya, echó las dos -manos á la capilla, que aun se mantenia descolgada, cogió vuelo, y -arrojándosela primero toda sobre la cabeza, de manera que ya le cubria -por la parte anterior hasta muy entrado el pecho, volvió despues con -una especie de columpio á ponerla symétricamente sobre la mitad del -cerquillo, y en fin la baxó hasta el medio del pescuezo, colgando por -la parte anterior iguales las dos puntas en los lados. Tomó un peyne, -que estaba sobre la mesa, atusóse el cerquillo y el copete, abrió una -alacena, sacó un frasco de vino de la Nava con vizcochos, echaron los -dos un traguito, y aún no havia colado bien el último sorvo por el -gaznate de Fray Gerundio, quando este le preguntó con impaciencia, qué -Obispado le trahia? - -7. -- «Qué Obispado te he de traher? le respondió Fr. Blas, todo -alborozado: que el Prelado me dió á entender, que querian sacarte de -los estudios y aplicarte á la carrera del Púlpito. Puede haver mejor -Obispado para tí? Si logras esto, no lo passarás, no digo yo como -un Obispo, sino como un Arcediano? y mas con las reglecitas, que yo -te daré á su tiempo.» -- «Padre Predicador, qué dice?» le replicó -Fray Gerundio. -- «Lo dicho dicho; respondió el Predicador. Díxome, -que luego luego te encargasse un Sermon del Refectorio, y que no te -le compusiesse yo, porque, como muestras tanta inclinacion á sermo -sermonis, y tan poca á sylogismos y á ergos, querian ver hasta donde -llegaba, ó á lo ménos lo que prometia tu cosecha. Y assí, amigo mio, -apretar los codos, que, á lo ménos en este Sermon, yo no te he de decir -palabra, y te he de dexar que vayas por los senderos de tu corazon. En -saliendo de este barranco, será otra cosa: mis papeles serán tuyos, -porque tus lucimientos serán mios.» - -8. En el mismo manuscrito antiguo, donde se encontró la nota passada, -se halló otra, que dice de esta manera: _Atónito estuvo oyendo Fray -Gerundio esta noticia, y le embargó tanto el gozo, que estuvo como -fuera de sí por espacio de tres ó quatro Credos rezados con pausa._ -Luego que se recobró, echó los brazos al cuello al Predicador mayor -de la Casa, y le dixo: «Pues ahora bien, despachemos quanto ántes, y -señáleme Vm. luego el Sermon, que tengo de predicar; pues, aunque diga -cien disparates en él, á lo ménos ninguno me ha de dar plumada, todo -ha de salir de mis cascos, y tanto como el garvillo y el modo de decir -no ha de descontentar, aunque parezca mal que yo lo diga»; y, diciendo -y haciendo, se subió sobre una silla, ó taburete (que en esto hay -variedad de leyendas, y no están concordes los Autores), igualó las dos -puntas delanteras de la capilla, metió los dos dedos de la mano derecha -por entre ella y la nuez de la garganta, como para desahogarse; miró -hácia todas partes con desden y magestad; sacó despues un pañuelo de -seda, y se sonó con autoridad; metióle en la manga izquierda, y de la -derecha sacó otro pañuelo blanco, con el qual hizo como que se limpiaba -los ojos; entonó el _Alabado sea, etc._ con voz grave, ahuecada, y -sonorosa; persignóse magistralmente con la mano muy extendida, y tanto -que al llegar al palo de la Cruz, que se forma desde la punta de la -nariz hasta la barba, parecia que hacia la mamola; tomó por thema: -_Caro mea vere est cibus, et sanguis meus vere est potus_, con -aquello de _ex Evangelica lectione Joannis_, _capite tertio decimo_; -y prorrumpió en esta disparatadíssima cláusula, que havia tomado de -memoria, haviéndola oído á otro Colegial, amigo suyo, en un Sermon del -Refectorio, y él la decoró teniéndola por cosa grande. _Al pautar las -desigualdades de mi grosero pensar, fuí desenebrando las lineas de -mi discurso, tirando los primeros barruntos de mi imaginativa hácia -el escrutinio del Evangelio Sagrado._ =Caro mea.= _Qué elegante está -el Profeta!_ Y callando de repente, porque no sabia mas, prosiguió -predicando un Sermon mudo, manoteando, y remedando todas las acciones, -gestos, y posturas, que havia observado en los Predicadores, y á él le -havian caído mas en gracia; tan enfrascado en esto que aun el mismo -Predicador mayor se tendia de risa por aquellos suelos, y aun llegó á -temer, si se havia vuelto loco el pobre Fray Gerundio. - -9. Cerca de una hora duró esta silenciosa muestra de sus predicaderas, -en el qual espacio de tiempo el buen Fraylecito se zarandeó tanto aquel -cuerpo, con tales movimientos, con tantas posturas, con tan violentas -convulsiones, unas veces cruzando los brazos, otras abriéndolos y -extendiéndolos en forma de Cruz; ya amagando á echarse de bruces sobre -el Púlpito, ya arrimándose contra la pared, á ratos poniéndose de asas, -á ratos levantando el dedo hácia arriba, á manera de quadro de San -Vincente Ferrer, que al fin quedó tan sudado y tan rendido, como si -huviera predicado de veras, y fué preciso volver á reconvenir al frasco -y á refrendar los vizcochos, lo que hizo tambien con especial gusto, -por ser esta ceremonia precisa, quando se acaba el Sermon. - -10. Despues que descansó algo de su fatiga, estuvo un poco sereno; y -despues tambien que el Predicador se recobró de lo mucho que havia -reído durante aquella extraña funcion, le dixo este: «Es cierto, -Fray Gerundio, y no se puede negar, que tienes talento conocido, -especialmente algunas acciones salen que ni pintadas; y, aunque no -hablabas palabra, claramente conocia yo lo que querias decir con ellas. -Parece, que tienes en las manos los Sermones. Y aquí viene de perlas -aquello del Sabio, _in manu illius nos et sermones nostri_; porque, -aunque en realidad allí habla de cosa muy diferente, quien me quita á -mí aplicarlo á otra muy distinta, quando viene el texto tan clavado? -Ahora bien, manos á la obra, que yo quiero ya señalarte el assunto, á -que has de predicar, y las circunstancias, de que te has de hacer cargo -en el Sermon.» - -11. «Ya sabes, que en la parroquia de la Santíssima Trinidad hay -una Capilla dedicada á Santa Ana, que pertenece á la Cofradía de la -Santa, á quien la misma Cofradía celebra una fiesta muy solemne. Ya -sabes, que este año son Mayordomos Don Luis Flores y Don Francisco -Romero, Regidores de este Pueblo; y ya sabes, en fin, que estos dos -Cavalleros desterraron á algunas mugeres públicas, que havian venido á -avecindarse en él, cuya obra fué sin duda muy grata á los ojos de Dios, -y muy aplaudida de todos los buenos. Este es el assunto, estas las -circunstancias, que has de tocar precisamente. No tienes mas que ocho -dias de término, porque no da mas la Orden. No hay que perder tiempo; á -trabajar, y á Dios amigo.» - -12. Has visto tal vez un cohete, quando, prendiendo la mecha en el -cebo de la caña, que sostenian blandamente los dos dedos de la mano -derecha, en un abrir y cerrar de ojos parte desde la mano hasta lo mas -elevado de la esfera; y aquella misma vara, que poco ha casi tocaba -con su extremidad en el suelo, ya se la ve remontada hasta dar susto -á las mismas estrellas; tanto, que la constelacion de Virgo acude -pronta á tapar la cara con las dos manos, temiendo, que la va á sacar -un ojo? Pues assí, ni mas ni ménos, partió nuestro Fray Gerundio -derecha y rápidamente desde la Celda del Predicador á la Librería -del Convento. Allí cargó con la Biblia Polyglota de Alcalá, con las -Concordancias de Zamora, con el _Theatrum vitæ humanæ_ de Beyerlink, -con los Saturnales de Macrobio, con la Mythología de Rabisio Textor, -con el Mundo Symbólico de Picinelo, con los Kalendarios Mythológicos -de Reusnero, Tamayo, Másculo, y Rosino, que eran los libros y los -Santos Padres, que veía revolver á su hombre el Predicador Fray -Blas, quando tenia que predicar algun Sermon. No se puede ponderar -lo que él leyó, lo que él ojeó, lo que él revolvió en aquellos ocho -dias, ni las innumerables idéas, que se ofrecian de tropel á aquella -inquieta y turbulenta imaginacion, todas á qual mas confusas, á qual -mas embrolladas, á qual mas extravagantes. Nada leía, nada veía, nada -oía, que no le pareciesse, que venia de perlas para su assunto, ó por -símil, ó por comparacion, ó por texto. Apuntaba, notaba, quitaba, -añadia, borrajeaba; hasta que en fin, despues de tres borradores, sacó -su Sermon en limpio. Estudióle, repassóle, representóle, y se ensayó -mil veces á predicarle en la Celda, sobre todos los cachivaches, que -havia en ella: sobre la silla, sobre el taburete, sobre la mesa, sobre -un banco, y hasta sobre la misma cama. Pues, dos dias ántes de la -funcion, quando entró el dispertador á darle luz, le encontró en camisa -predicándole sobre la tarima, y es que se havia levantado en sueños, -sin saber lo que se hacia. - -13. Como estas especies se havian esparcido por el Convento, era -grandíssima la expectacion en que estaba toda la Comunidad por oírle. -Amaneció, en fin, el dia deseado, y se dexó ver nuestro Fray Gerundio, -ante todas cosas afeytado, rasurado, y lampiño, que era una delicia -mirarle á la cara. Estrenó aquel dia un Hábito nuevo, que para el -efecto havia pedido á su madre, encargando mucho que viniesse bien -doblado, y sobre todo que se passasse la plancha por encima de los -dobleces, para que se conociessen mejor, porque esto da á la saya no -sé qué gracia, y de camino pidió un par de pañuelos de á vara, uno -blanco y otro de color, porque ambos eran alhajas muy precisas para la -entradilla. Todo se lo envió la buena de la Catanla con mil amores, -solo con la condicion de que, ya que ella no podia oírle, la havia de -enviar el Sermon, para que se le leyesse el Señor Cura, ó su Padrino el -Licenciado Quijano. - -14. Llegada la hora, y hecha con la campana la señal para comer, no -faltó aquel dia del Refectorio ni el mas ínfimo Donado de la Comunidad, -porque en realidad todos querian bien á Fray Gerundio, assí por su buen -genio, como porque era liberal y dadivoso; y tambien porque á todos -los picaba la curiosidad, viéndole con tanta manía de Púlpito, la qual -entendian era mas innocencia que malicia, ni mucho ménos inclinacion á -ser haragan. Subió, pues, al Púlpito del Refectorio con gentil donayre; -presentóse en él con tanto desembarazo, que casi comenzó á tenerle -envidia el mismo Predicador mayor. Echó un par de ojeadas con desden -y con afectada magestad, hácia todas las partes del Refectorio; y, -precediendo aquellos precisos indispensables prolegómenos de tremolar -successivamente el par de pañuelos, blanco y de color, que havia hecho -venir expressamente para el intento, entonó ante todas cosas con voz -hueca y gutural el _sea Alabado, bendito, y glorificado el Santíssimo -Sacramento_, concluyendo con lo de _en el primer instante de su -puríssimo sagrado ser y natural animacion_: cláusula, que siempre le -havia dado gran golpe. Santiguóse con pleno magisterio; propuso el -thema, sin omitir lo de _ex Evangelica lectione, capite quarto decimo_; -relinchó dos veces, y rompió la Salutacion de esta manera: advirtiendo, -que no se añade ni se quita una sýlaba de como se encontró de su misma -letra. - -15. «No es de ménos valor el color verde, por no ser amarillo, que el -azul por no ser encarnado: _Dominus, o altitudo divitiarum sapientiæ -et scientiæ Dei_; como ni tampoco faltaron los colores á ser oráculo -de la vista, ni las palabras en la fé de los oídos, como dixo Christo: -_Fides ex auditu; auditus autem per Verbum Christi_. Nació Ana, como -asegura mi fé, por haverlo oído decir, de color rojo; porque las -ceruleas ondas de su funesto sentir la hicieron fuertemente palpitar -en el útero materno: _Ex utero ante Luciferum genui te_. A este, pues, -Angel transparente, diáfana inteligencia, y obgeto especulativo de -la devocion mas acre, consagra esta extática y fervorosa plebe estos -cultos hyperbólicos; pues tiene, como allí se ve, hermoso y ayroso -vulto: _Vultum tuum deprecabuntur omnes divites plebis_. Déxome de -exordios, y voy al assunto, aunque tan principal. Empieze, pues, el -curioso á percebir: _Qui potest capere, capiat_.» - -16. «Fué Ana, como todos saben, Madre de nuestra Señora, y afirman -graves Autores, que la tuvo veinte meses en su vientre: _Hic mensis -sextus est illi_; y añaden otros, que lloró: _Plorans ploravit in -noctem_: de donde infiero, que fué María Zahorí:[30] _Et gratia ejus -in me vacua non fuit_. Atienda, pues, el Rhetórico al argumento: Santa -Ana fué Madre de María: María fué Madre de Christo: luego Santa Ana es -Abuela de la Santíssima Trinidad: _Et Trinitatem in unitate veneremur_: -por esso se celebra en esta su Casa: _Hæc requies mea in seculum -seculi_.» - -17. «Y qué te dan, Ana, en retribucion por tus compendios? _Quid -retribuam Domino?_ Qué paralelos podrán expressar mis voces al decir -tus alabanzas? _Laudo vos? in hoc non laudo._ Eres aquella mysteriosa -red, en cuyas opacas mallas quedan presos los incautos pececillos: -_Sagenæ missæ in mari_. Eres aquella piedra del desierto, que en los -Damascenos Campos erigió el amante de Rachel, para dar á su ganado -agua: _Mulier, da mihi aquam_. Pero ménos mal lo diré, siguiendo el -tema del Evangelio. Es Santa Ana aquella preciosa Margarita, que, -fecundada á insultos del Orizonte, dexa ciego á quien la busca: -_Quærentibus bonas margaritas_: es aquel thesoro ya escondido, -_Thesaurus absconditus_, ya oculto, _nihil occultum_, que reservó el -alma santa para los últimos fines de la tierra: _De ultimis finibus -prætium ejus_: es aquel Dios escondido, como decia Philon: _Tuus -Deus absconditus_: es el mayor de los milagros, como decia Thomas: -_Miraculorum ab ipso factorum maximum_.» - -18. «Varias circunstancias ennoblecen la Fiesta. Unas son agravantes: -_tolle gravatum tuum_; otras, que mudan de especie: _specie tua, et -pulchritudine tua_. Y es, que los Señores Flores y Romero, nobles -Athlantes de este Pueblo, llaman, ó á noche hicieron llamar con -aquellos truenos, hijos relámpagos del uracan mas ardiente, que subian -y baxaban, á modo de aquellos rapidíssimos espíritus de la Escala de -Jacob: _Angelos quoque ascendentes et descendentes_. Y es la razon -natural, porque todo lo que baxa, sube, y todo lo que sube, baxa: -_Zachee festinans descende_.» - -19. «Cesse la energía de los labios, y contemplen mis ojos, como -áncoras festivas, un texto muy literal, que me ofrecen los Cantares. -Dice assí: _Vox turturis audita est; flores apparuerunt in terra -nostra, tempus putationis advenit_: Cantó la Tórtola bella en nuestra -macilenta tierra; vinieron á celebrarla las flores, y estas mismas -flores desterraron las rameras: _tempus putationis advenit_. Es tan -literal el texto, que no necessita de aplicacion. Pero diré con -brevedad para el erudito: está representada en la Tórtola Santa Ana; -porque, si esta triste y turbulenta avecilla es trono geroglífico de -la castidad, Ana fué casta, pues no tuvo mas que una hija: _Filia mea -male a Dæmonio vexatur_. Lo de _tempus putationis_ viene tan al pié de -la letra, pues los ínclitos Cavalleros Mayordomos desterraron aquellas -Samaritanas, que alborotaban el barrio.» - -20. «Ahora me acuerdo de otro texto, que aun mas bien que el passado -comprehende todas las circunstancias del assunto: de aquella gran -muger Ana, enemiga de Phenena, como se dice en el libro de las -Personas Reales, la qual, á impulso de sus deprecaciones, ayudándola -Helí, tuvo un hijo llamado Samuel. Atienda, pues, el Rhetórico al -argumento. Helí, en anagramma, suena lo mismo que Joachin: _Sonet -vox tua in auribus meis._ Samuel fué Profeta, María fué Profetisa; -con que, en el sentido mýstico, lo mismo es Samuel que María. Tengo -probado difusamente el assunto, y solo falta aplicarle á los Romeros; -pero, supuesto que el Romero tiene flor, dicho se estaba ello: _Flores -apparuerunt in terra nostra._» - -21. «Mas todavía quiero apropiar con mas propiedad las circunstancias -al assunto. Publicando están las Historias, que la Vírgen Santíssima -tendia los pañales de su recien nacido hijo Dios sobre los Romeros: y -esto quien se lo enseñó? su Madre Santa Ana; pues todo quanto supo, -ella se lo enseñó, _ipse vos docebit omnia_. Con que los Romeros -servian á Santa Ana. Pues, esso es lo que hacen el dia de hoy: con que -tenemos lo que hemos menester.» - -22. «Ea, pues, pidamos la gracia. Pero quien la pedirá? Isaías? Ea, -que no. Gregorio? Ea, que sí. La Hija ayudará en la labor á su Madre: -_Filia Regum in honore suo._ Ea, pues, digámosla aquella acróstica -oracion, que ella en sus niñeces enseñó á su Hija María; porque, como -buena Madre, al punto la enseñó á rezar el... AVE MARIA.» - -23. Esta fué, sin quitar ni poner, la famosíssima Salutacion, que -el incomparable Fray Gerundio de Campazas encajó en el Refectorio -de su Convento, por estrena y muestra de paño de sus predicaderas, -en presencia de toda aquella Venerable Comunidad, incluso el -Reverendíssimo Padre Maestro Provincial, que, por una feliz casualidad, -havia llegado la noche ántes á visitar el Convento. Esta es aquella -Salutacion, que debiera perpetuarse en los moldes, eternizarse en las -prensas, immortalizarse en los mármoles, buriles, y sincéles, por pieza -original, pieza única, pieza rara, pieza inimitable en su especie. Y -Dios se lo perdone al Reverendíssimo Padre Provincial, que por su genio -grave, sério, maduro, y demasiadamente circunspecto, despues de haver -echado un jarro de agua á la fiesta, privó del cuerpo del Sermon á la -República de las letras, la qual ha hecho en esto una pérdida, que -jamas la podrá llorar bastantemente. Porque quien duda, sino que seria -un modelo de despropósitos, de locuras, de necedades, de heregías, de -cosas inconexas y disparatadas, el mas gracioso y el mas divertido, -que ha salido hasta ahora del fondo, ó del sudor de las agallas? Pues, -aunque en realidad andan por ahí impressos innumerables, infinitos -Sermones, especialmente de estos, que llaman _circunstanciados_, los -quales, á lo ménos en la Salutacion, que es lo que hemos visto del de -Fray Gerundio, no le pierden pinta; pero es de creer, que en el alma -y en el chiste no llegarian al zancajo del de nuestro recien nacido -Predicador. - -24. Fué, pues, el caso, que, como durante la Salutacion huvo tanta -bulla, tanta risa, tanta zambra en el Refectorio, que á cada passo -resonaban las carcajadas á mandíbulas batidas, hasta llegar un Padre -Presentado á vomitar la comida de pura risa, el Lector del Caso[31] á -atragantarse con un bocado de queso, y hasta el Lego, que andaba con la -cajeta, siendo assí, que no entendia mucho de Sermones ni de latines, -cogiéndole uno de los despropósitos con el Jesus en el pico, volvió á -arrojar en él por boca y por narices como cosa de media azumbre, que ya -se havia embanastado, con tal ímpetu que aspergeó y roció medianamente -á los dos colaterales: digo, pues, que, como por todos estos incidentes -fuesse menester, que Fray Gerundio se parasse á cada passo, haciendo -mil pausas, para dar lugar á la mosquetería, y ya estuviesse para -acabarse la mesa, pero principalmente porque el Padre Provincial -hizo escrúpulo de dexarle proseguir en tanta sarta de disparates, -y mas, que ya le pareció aquella demasiada bulla para un acto de -Comunidad tan sério; por todos estos motivos le mandó, que lo dexasse -y que se baxasse del Púlpito, lo que fué para el pobre Fray Gerundio -un exercicio de obediencia, lleno de amarguíssima mortificacion; -sucediendo despues, lo que verá el curioso Lector en el Capítulo -siguiente. - - - - -CAPITULO IX. - -De los varios pareceres, que huvo en la Comunidad acerca de la -Salutacion y talentos de nuestro Fray Gerundio, y de como prevaleció, -en fin, el de que era menester hacerle Predicador. - - -La primera diligencia, que hizo el Padre Provincial, luego que salió -del Refectorio, fué pedir á Fray Gerundio el papel, y, miéntras -este comia á segunda mesa, se leyó todo el Sermon en la Celda de su -Reverendíssima, adonde concurrieron á cortejarle todos los Padres -graves del Convento, sirviendo esto de rato de conversacion. Y, aunque -allí se repitieron con mas libertad las carcajadas, porque asseguraron -los que fueron testigos de oídas, que el cuerpo del Sermon no le iba -en zaga á la Salutacion, no huvo forma de quererle soltar jamas el -Provincial, por mas instancias que le hicieron aquellos Reverendos -Padres; escusándose con que hacia escrúpulo de exponerle á que se -hiciesse mas ridículo, y solo á duras penas alargó la Salutacion, -permitiendo que se sacassen algunas copias, por quanto esta ya la havia -oído toda la mosquetería y populacho del Convento. - -2. Despues, vuelto á los Padres, que le cortejaban, dixo con seriedad: -«Es cierto, que me lastima este mozo; el talento exterior no solo es -bueno, sino sobresaliente, pero los disparates, que ensarta, no se -pueden tolerar; y todos nacen, lo primero de la falta de estudio, y -lo segundo de los zenagales donde bebe, ó de los malditos modelos, -que se propone para imitarlos, los quales no pueden ser peores, por -el modo y por la substancia.» Maliciaron algunos, que esto último -lo decia el Provincial por el Predicador mayor de la Casa, pues no -ignoraba la amistad particular, que professaban los dos, ni las -pésimas instrucciones, que le daba; y aun el mismo Predicador debió de -sospechar algo, porque es fama, que se puso colorado. Pero, sea lo que -fuere, prosiguió el Provincial: «Yo quiero ver en presencia de vuessas -Paternidades, si con maña y con suavidad puedo hacer, que este muchacho -conozca su bobería, estudie, se aplique, y lea á lo ménos buenos libros -de Sermones, para que tome el verdadero gusto de predicar, y la Orden -se aproveche de sus especiosos talentos.» Mandó, pues, al Lego su -Socio (que havia ido á servir á aquellos Padres un traguito de vino -rancio y unos vizcochos de canela, por modo de postre), que baxasse al -Refectorio y dixesse á Fray Gerundio, que en acabando de comer subiesse -á la Celda del Provincial. - -3. Subió al punto, apresurado, sobresaltado, y azorado; pero luego se -serenó, viendo que el Provincial le decia con mucho agrado: «Venga -acá, hijo, y deme un abrazo, que lo ha hecho ni mas ni ménos como yo -esperaba; y, si no le permití, que acabasse su Sermon, no fué porque -no le oyéssemos todos con gran gusto, pues ya vió quanto se celebró, -sino porque estaba ya acabando de comer la Comunidad.» No es creíble -quanto se solazó y quanto se alentó Fray Gerundio, al oír hablar á su -Provincial en un tono, que ciertamente no esperaba; pero, llevando este -adelante su prudente artificio, le preguntó: «Ea, dígame la verdad; -quien le compuso la Salutacion?» -- «Padre nuestro (le respondió con -una intrepidez y una sinceridad columbina), lléveme el Diablo, si no la -saqué yo toda de mi cabeza.» -- «Pues, aquellos textos tan literales -y tan apropiados (le replicó el Provincial), como los podia saber, si -nunca ha leído la Biblia?» -- «Padre nuestro (respondió Fr. Gerundio), -esso, con una leccioncita que me dió en cierta ocasion el Padre -Predicador mayor, es para mí la cosa mas fácil del mundo.» -- «Pues, -qué leccioncita fué essa?» -- «Díxome, que, quando quisiesse aplicar -algun texto á qualquiera palabra Castellana, no tenia mas que buscar -en las Concordancias la palabra latina, que la correspondiesse, y que -allí encontraria para cada voz textos á porrillo, con que podia escoger -el primero, que me diesse la gana. Assí lo hice, y en verdad que los -textos, si no me engaño mucho, me salieron á pedir de boca. Por esso, -quando dixe, que Santa Ana palpitaba en el útero materno, luego encajé: -_Ex utero ante Luciferum genui te_. Mire V. Paternidad muy Reverenda -el _útero_ clarito como el agua. Quando dixe, que tenia hermoso y -ayroso vulto, al instante espeté lo de _vultum tuum deprecabuntur_, -que ni de molde podia venir mejor. En hablando de hija, allí está en -las Concordancias, _filia mea male a Dæmone vexatur_; y, si huviera -querido traher otros cien textos de _filia_, tambien pude. Para las -circunstancias agravantes, mire V. Paternidad, si el _tolle gravatum -tuum_ podia venir mas al caso, y para aquello de las Rameras, el -_tempus putationis advenit_, me parece que vino como nacido.» - -4. -- «Con que, essa leccioncita le dió el Padre Predicador mayor?» -le replicó el Provincial, con un poco de retintin. -- «Sí, Padre -nuestro, respondió el innocente Fray Gerundio; y con ella no temo -predicar el Sermon mas dificultoso y de circunstancias mas enrevesadas, -que puede haver; pues, como yo encuentre en las Concordancias la voz -correspondiente, bien pueden llover circunstancias sobre mí, que -tambien lloverán textos literales sobre el Auditorio.» -- «Pero no ve, -hijo, le replicó el Provincial, que essa regla no es buena, porque -puede el Predicador querer probar una cosa, y el texto, donde se halla -la palabra que va á buscar, hablar de otra, que no tenga conexion ni -parentesco con lo que él intenta? Pongo por exemplo: qué tiene que ver, -que Santa Ana palpitasse ó no palpitasse en el vientre de su madre -(dexo á un lado el disparate), con la generacion eterna del Verbo en -la mente Divina, de la qual en la sentencia mas comun habla el texto: -_Ex utero ante Luciferum genui te?_» -- «Ello, Padre nuestro, respondió -Fray Gerundio, allí hay cosa de _útero_; y, si no viniere el texto al -_palpitar_, vendrá al _útero_, y esso le basta al Predicador.» - -5. -- «Pero dígame, y á qué vino el _vultum tuum deprecabuntur?_» -- -«A qué havia de venir? á lo de _hermoso y ayroso vulto_.» -- «Pecador -de mí! exclamó el Provincial. Pues no sabe, que _vultus_, _vultus_, -_vultui_, significa el semblante?» -- «Sí, Padre nuestro, ya lo sé; -pero significa el semblante de vulto; porque si no, diria _faciem -tuam_, _os tuum_.» Con dificultad pudo el Provincial contener la risa -al oír tan furioso despropósito. «Y lo de _tolle gravatum tuum_, á qué -lo traxo?» le preguntó el Provincial. -- «A qué lo havia de traher? -respondió Fray Gerundio; pues no se acuerda vuesa Paternidad, que -lo traxe á lo de circunstancias agravantes? Hay cosa mas parecida -que _agravantes_ y _gravatum_? Yo á la verdad no sé lo que significa -_gravatum_; pero á mi me suena á cosa de agravante, y lo mismo sonará -á qualquiera auditorio, que tenga buen oído; y, como al auditorio le -suene, no es menester mas, para que venga bien.» - -6. No obstante la natural seriedad y circunspeccion del Padre -Provincial, le retozaba tanto la risa, al oír tan continuados y -tan tremendos desatinos, que apénas podia reprimirla; pero al fin, -conteniéndola lo mejor que pudo y empeñado ya en tocar, aunque de -passo, los muchos disparates de otra especie, que havia dicho en la -Salutacion, le preguntó: «Y qué graves Autores son los que enseñan, que -Santa Ana tuvo á nuestra Señora veinte meses en su vientre?» -- «Padre -nuestro, respondió Fray Gerundio, yo no lo sé, porque en ninguno lo -he leído; pero, como oygo á cada passo decir á los Predicadores mas -famosos, _afirman graves Autores_, _dicen graves Autores_, _enseñan -graves Autores_, _sienten graves Autores_, yo creí, que essa era una de -las muchas fórmulas, que se usan en los Sermones, como quando se dice: -_aquí conmigo_; _ahora á mi intento_; _vaya para el Theólogo_; _note -el discreto_, de las quales fórmulas cada qual puede usar libremente, -quando le diere la gana; y que, aunque ningun Autor haya soñado en -decir lo que dice el Predicador, este puede citar á vulto Autores, -Padres, Concilios, y Theólogos, siempre que le viniere á cuento, como -tambien versiones, exposiciones, y leyendas; porque lo demas, Padre -nuestro, adonde íbamos á parar? ni quien havia de ser Predicador, -si todas las noticias, erudiciones, y textos, que se trahen en los -Sermones, se havian de encontrar en los libros?» - -7. -- «Pues no ve, hijo mio, replicó el Provincial, que esso es -mentir? y que la mentira, sobre ser vergonzosa é indigna de un hombre -de bien en qualquiera parte, en el Púlpito, que es la Cáthedra de la -verdad, es una especie de sacrilegio?» -- «Buenos escrúpulos gasta V. -Paternidad, respondió Fray Gerundio: yo no he oído tantos Sermones -como V. Paternidad, porque hasta ahora he vivido poco; pero puedo -assegurar, que en ninguna parte he oído tantas mentiras como en los -Púlpitos. Allí se dan á las piedras las virtudes, que no tienen; se -fingen flores, árboles, frutas, aves, peces, animales, y plantas, -que no se encuentran en toda la naturaleza. Allí se hace decir á los -Padres y á los Expositores lo que no les passó por la imaginacion; y -á mi parecer hacen muy bien los que lo hacen, porque, si los Padres -y los Expositores no dixeron aquello, pudieron decirlo, y nadie los -quitó, que lo dixessen. Allí, no pocas veces, se fingen textos aun de -la misma Sagrada Escritura, que no se hallan en ella, y esto, á mi ver, -no tiene inconveniente; porque, assí como el Espíritu Santo inspiró á -los Profetas y á los Evangelistas las cosas, que dixeron, assí puede -inspirar á los Predicadores las que ellos dicen. A lo ménos, cierto -Predicador de mucha fama assí me lo dixo á mí; y, aunque es verdad, que -esta doctrina no asentó muy bien á mi razon, pero al fin bien conocí, -que era de mucha conveniencia. Finalmente, allí se fingen ó se cuentan -sucessos y exemplos trágicos y horrorosos, que nunca sucedieron, -adornándolos y vistiéndolos con tan extrañas circunstancias, que -claramente se conoce, que son novelas; y con todo esso vemos, que hacen -mucho fruto, porque la gente gime, llora, suspira, y se compunge. Mire -ahora V. P. si se miente en los Púlpitos?» - -8. -- «No le puedo negar, que por nuestros pecados hay mucho de -esso, replicó el Provincial, pero siempre es un atrevimiento, y aun -una desvergüenza intolerable; y á qualquiera Predicador, á quien -le cogieran en alguna de essas imposturas, se le debiera castigar -severamente y quitarle para siempre la licencia de predicar.» -- «Ah, -Padre nuestro! respondió Fray Gerundio, si se hiciera esso, quien -havia de predicar los Sermones de Cofradía? Y quantos hombres honrados -quedarian por puertas, ó necessitarian aprender otro oficio?» - -9. -- «Pero dígame, hijo, ya que por essos disparatados motivos levantó -á essos graves Autores el falso testimonio de que afirmaban, que -Santa Ana havia tenido á la Vírgen veinte meses en su vientre; á qué -propósito, ó á qué despropósito traxo para probarlo el texto de _hic -mensis sextus est illi_? Seis meses son por ventura veinte?» -- «Lo -primero, Padre nuestro, que yo no traxe el texto para lo de _veinte_, -sino para lo de _meses_; y para esso el _hic mensis_ venia que ni de -molde. Lo segundo, que, aunque le huviera trahido para lo de _veinte_, -tampoco podia venir mas al caso; porque la cuenta es clara: donde hay -seis, hay cinco, seis y cinco son once: donde hay once, hay nueve, y -nueve y once son veinte: con que vele ahí los veinte clavados, por las -equipolencias, que no estoy tan en ayunas de Súmulas, como algunos -piensan.» - -10. Reventaba de risa el Provincial, no obstante su genio adusto y -algo cetrino, al oír unos disparates, por una parte tan garrafales, -y por otra tan innocentes; y, prosiguiendo ya por entretenimiento lo -que havia comenzado por via de amorosa correccion, le preguntó: «Y -qué graves Autores dicen, que Santa Ana fué Abuela de la Santíssima -Trinidad? No ve, que essa es una heregía formalíssima; porque la -Santíssima Trinidad es increada, es improducible, es eterna, y -consiguientemente no puede tener Madre, ni Abuela? Por aquí conocerá -ahora, quanto le conviene estudiar Theología aun para ser Predicador; -porque, si la estudia, no dirá heregías como esta.» -- «Como yo no -diga otras heregías (respondió Fray Gerundio), no me llevarán á -la Inquisicion.» -- «Tambien yo lo creo (replicó sonriéndose el -Provincial), porque á la Inquisicion no llevan á los tontos; pero -dexará de conocer, que essa es heregía?» -- «Buena heregía de mis -pecados! dixo Fray Gerundio. Pues dígame V. Paternidad, Padre nuestro: -Santa Ana no fué Madre de nuestra Señora? Sí; porque assí lo dice el -texto: _Dixit discipulo: ecce mater tua._ Nuestra Señora no fué Madre -de Christo? Tambien; porque assí lo afirma San Juan: _Dixit matri -suæ: ecce filius tuus._ Luego Santa Ana fué Abuela de la Santíssima -Trinidad.» -- «Si no estuviera mas en ayunas de Súmulas de lo que -piensa (replicó el Provincial), no havia de sacar essa consequencia, -sino esta: _Luego Santa Ana fué Abuela de Christo._» -- «Pues, qué mas -me da una que otra, Padre nuestro?» preguntó Fray Gerundio. -- «Pues -qué? le dixo el Provincial, Christo es la Santíssima Trinidad?» -- -«Assí lo fuera yo, respondió Fray Gerundio: _Et Trinitatem in unitate -veneremur._ Con que me negará V. Paternidad muy Reverenda, que Christo -es la Santíssima Trinidad?» -- «Y como que lo negaré, respondió el -Provincial: es la segunda Persona de la Trinidad, pero no es la -Trinidad; assí como Fray Gerundio es persona del Convento, pero no es -el Convento. Y si no argüiria bien el que dixesse: _Cecilia Rebollo fué -madre de Catanla Cebollon_; _Catanla Cebollon fué madre de Fr. Gerundio -de Zotes_, _persona del Convento de Colmenar de abaxo_; _luego Cecilia -Rebollo fué Abuela del Convento de Colmenar de abaxo_, tampoco arguyó -bien el Hermano Fray Gerundio; y cierto huviera sido mejor, que el -_Rhetórico no huviesse atendido al argumento_.» -- «Padre nuestro, le -respondió Fr. Gerundio, _todas essas son galanterías de la Escuela_, -como dice el Barbadiño.» - -11. -- «Y son galanterías de la Escuela, replicó el Provincial, decir, -que Santa Ana, como buena Madre, enseñó á la Vírgen á rezar el _Ave -María_?» -- «Pues qué? dixo Fray Gerundio, querrá V. Paternidad negar -tambien una verdad tan clara y tan patente? Una Madre tan Santa y tan -cuydadosa de la buena crianza de su hija, como fué la Señora Santa Ana, -dexaria de enseñarla la Doctrina Christiana, ni mas ni ménos como está -en el Cathecismo de Astete, comenzando por el _todo Fiel Christiano_, -hasta acabar; y mas, que hay quien diga, que tambien la enseñó aun el -mismo ayudar á Missa, y que la Santa Niña á los siete años de su edad -ayudaba á todas las missas, que se decian en la Iglesia de su Lugar con -mucha devocion y con mucha gracia; porque ya sabe V. Paternidad, que en -tiempos antiguos, como lo leí en no sé qué libro, las mugeres ayudaban -á missa.» -- «Déxelo, Fray Gerundio, déxelo, que no hay paciencia para -oírle ensartar tantos y tan furiosos disparates, repuso el Provincial. -Es possible, que sea tan pobre hombre, que no advierta que el Ave -María es una Oracion, que se reza á la misma Vírgen, y que, si Santa -Ana se la huviera enseñado, la enseñaria á que se rezasse á sí misma? -No ha leído siquiera en el Cathecismo aquella pregunta: _Quien dixo -el Ave María? El Archángel San Gabriel_, _quando vino á saludar á la -Vírgen_, y que esta fué la primera Ave María, que se rezó en el mundo, -quando ya no estaba en él la gloriosa Santa, que havia muerto tres años -ántes, que esto sucediesse?» - -12. «No quiero ya hacerle mas preguntas sobre la substancia de la -Salutacion, porque seria nunca acabar; pero no puedo ménos de hacerle -algunas acerca del estilo, porque algunas cláusulas me dieron mucho -golpe. V. gr. qué quiso decir en esta prodigiosa cláusula: _A este, -pues, Angel transparente, diáfana inteligencia, y obgeto especulativo -de la devocion mas acre, consagra esta extática y fervorosa plebe estos -cultos hyperbólicos?_» -- «Padre nuestro, respondió Fray Gerundio, -lléveme el Diablo, si yo sé lo que quise decir; solo sé, que la -cláusula es retumbante, y que, en sonando bien á los oídos, no hay que -pedirla mas. Y si no, dígame V. Paternidad, quien hasta ahora ha puesto -tachas á estas cláusulas, que andan impressas en un solo Sermon de San -Andrés? y en verdad que no son mas claras que la mia:» - -13. «_Y porque el lleno de tan celestes luces no ofusque atingencias -visuales, atemperaré la discrecion atenta con las lustrosas -circunstancias del assunto... Al destellar los crepúsculos matutinos, -iluminaban el Templo de flamantes resplandores, siendo el brillante -candor feliz panegyris de su sacra solemnidad... Nítidos ráfagos de -flamulosas antorchas, brillantes destellos de solares luces, animaban -afectos obsequiosos, excitando admiraciones festivas_: - - =Candidus insuetum miratur lumen Olimpi.= - -(Y note V. Paternidad de passo el modo de traher los textos, ni mas ni -ménos como yo los traygo). Y mas abaxo... _En el hermoso Cielo de esta -magnífica Capilla, brillan soles en número distintos, Christo y nuestro -glorioso Santo_: - - =fulserunt quondam candidi tibi soles=; - -_pero los identifica afectivamente la fineza_; _porque Christo con -los igneos destellos de su amor al amante corazon de San Andrés_: -=Lampades ignis: in me manet, et ego in illo.= (Cosa divina! y luego -me condenará V. Paternidad el _Trinitatem in unitate veneremur_). -_Con esta constelacion hermosa_, _ya no hay que temer fascinaciones -de la esfera_; _porque las luces_, _que podian recomendar propios -resplandores_, =gloria stellarum= (ay, qué gloria! como quien dice, -_vultum tuum deprecabuntur_), _emplean hoy sus brillos en obsequiar de -San Andrés glorias_: =Et opera manuum ejus annuntiat firmamentum=. -(Mire V. Paternidad si yo mismo pudiera traher texto mas al caso?)» - -14. «Padre nuestro, por ahora no quiero cansar mas la atencion de V. -Paternidad con alegarle mas cláusulas, no solo de este Sermon, sino -de otros treinta y uno, que están impressos con él y se contienen -en un gran libro de á folio, los quales todos toditos están en -este mismíssimo estilo, que es un pasmo, es una admiracion, es una -borrachera.» -- «Ahora lo dixo todo, replicó el Provincial, sin saber -lo que se dixo; porque no puede haver epítheto, que quadre ni explique -mejor lo que es esse género de estilo, pues solo un hombre embriagado -con el vino de la ignorancia, de la insensatez, y de la presuncion, -puede gastarle; y digo, que tiene muchíssima razon, que esse estilo y -el de su Salutacion, essas cláusulas y las suyas, son tan parecidas -como una castaña á otra castaña. Pero es possible, que me diga, que hay -un libro de Sermones impressos en esse estilo? No lo creo, porque quien -lo havia de permitir? Qué Tribunal havia de dar licencia para esso? -Como havia de tolerar, que una obra como essa nos expusiesse á la risa, -á la burla, y aun al desprecio de los extrangeros, que no nos quieren? -Y al Autor, que sériamente pretendiesse imprimir semejantes locuras, -como podian ménos de declararle por falto de juicio y de llevarle por -charidad á la Casa de la Misericordia de Zaragoza, ó á la de los Orates -de Valladolid?» - -15. -- «Con que V. Paternidad no quiere creer, que ande impresso tal -libro, y con todas las licencias necessarias, y con aprobaciones -rumbosas, y de muy elevado coturno?» -- «Digo, que no lo quiero creer, -respondió el Provincial, y que, aunque lo vea, pensaré que lo sueño.» --- «Pues, espere un poco V. Paternidad, que yo haré, que lo vea y que -lo palpe»: y, diciendo y haciendo, sale Fray Gerundio precipitadamente -de la Celda del Provincial, vase corriendo á la suya, vuelve volando, -trahe un libro de á folio muy manoseado y ajado, porque no le dexaba -de la mano el bueno del Fraylecito, y casi le sabia todo de memoria; -preséntasele al Provincial y le dice: «Está impresso este libro?» -- -«Sí, impresso está», respondió su Reverendíssima. -- «Pues lea V. -Paternidad, continuó Fray Gerundio, el primer Sermon de San Andrés.» -Hízolo, y leyó á la letra las cláusulas arriba citadas, ni mas ni ménos -como las havia recitado Fray Gerundio. Quedóse pasmado; y viendo Fray -Gerundio, que triunfaba, añadió: «Pues ahora ábrale V. Paternidad por -qualquiera parte, y verá si se desmiente el Autor, y si no es todo -semejantíssimo á sí mismo.» - -16. Abrióle por el Sermon, que se seguia de la Concepcion, y tropezó -luego con esta cláusula: _Veamos, pues, en aquellas occidentales -fabulosas sombras dibujadas estas orientales Marianas luces, que no es -improperio á las soberanas luces el brillar entre las sombras_: =lux -in tenebris lucet=; _pues consta, que entre la primordial tenebrosidad -brilló la Concepcion de la luz_: =tenebræ erant super faciem abyssi: et -facta est lux=. Y mas abaxo: _Rosas, que, siendo tymbre de su original -pureza, carecen de las espinas de la troncal mácula_; =ex spinis sine -spina=, _que puso el Symbólico; porque á estas espinas preocuparon -gyros de radiantes estrellas_: =in capite ejus corona stellarum=. Y -para acabar la Salutacion: _Para ponderar la gloria, que resulta á -nuestra Soberana Reyna de su original gracia, pidamos la gracia, que -la comunica su gloria_. Aquí se paró un poco el juicioso Provincial, y -dixo: «este Predicador sabia tanta Theología como Fray Gerundio, pues, -por aprovechar un insulso retruecanillo, encajó un error theológico. -La Gloria á ningun Bienaventurado comunica gracia, ni le añade un solo -gradito mas á la que tenia, quando entró en ella. Pero vamos adelante.» - -17. Abrióle en el Sermon siguiente de la Expectacion, y luego -incontinenti se halló al principio con esta primera cláusula: _Tan -complicado genio anima en la comun expectacion la esperanza, que su -possession y carencia son inexorables parcas de la vida_. «Qué diantres -quiere decir aquí?» exclamó el Provincial. -- «No sé, Padre nuestro, -respondió Fr. Gerundio; pero ahí está el primor de esse inimitable -estilo, hablar al parecer en Castellano, y no haver ningun Castellano -que lo entienda.» -- «Pero tenga, añadió el Provincial, que ya por -el latin, que se sigue, saco lo que quiso decir: _Nec tecum possum -vivere, nec sine te_. Sin duda quiso decir, que con esperanza no se -puede vivir, y sin esperanza tampoco; que la esperanza mata, y la -falta de esperanza tambien.» -- «Vaya, que esso es, Reverendo Padre, -dixo Fray Gerundio, por esso dice _possession y carencia_, esto es, -esperanza y falta de ella, y por esso tambien concluye, que ambas -_son inexorables parcas de la vida_, esto es, que la quitan. Por el -Hábito de mi Padre Santo Toribio, que esto es hablar culto y elevado, -y que yo me muero por esto.» Sin hacer caso el Provincial de la sandez -de Fray Gerundio, prosiguió leyendo. _Complica la esmeralda púrpura -flamante con explendor virente... El Evangelio y el assunto enuncian -natural incoherencia; porque, si el Evangelio enuncia á Christo en -María concebido, el mysterio assunta á Christo de María suspiradamente -deseado_. (Ya escampa, y llovian necedades)... _Aureo, triticeo -cúmulo desciende á la Aurora Mariana el Verbo Eterno_: =Ego sum panis -vivus qui de Cœlo descendit=: _dice el mismo_: =Frumentum electorum=, -_predixo Zacharías_. _Amaltéa Sacra nuestra Emperatriz excelsa, á -riegos de perlas, á fomentos de suspiros, anima su corazon sacra -cornucopia de celestiales flores_: =Acervus tritici vallatus floribus=. -«Jesus! Jesus! (exclamó el Provincial), y esto se predicó! y se predicó -esto á un Ilustríssimo Cabildo! y no echaron al Predicador el Perrero, -en vez de echarle el Organo! Y esto se imprimió con todas las licencias -necessarias! Vaya, hijo Fr. Gerundio, que ahora le disculpo.» - -18. «Respecto de las cláusulas que he leído, son tortas y pan pintado -aquellas cláusulas de su Salutacion, que tanto choz nos hicieron á -todos: _Y qué te dan, Ana, en retribucion por tus compendios? Qué -paralelos podrán expressar mis voces al decir tus alabanzas?... Es -Santa Ana aquella preciosa margarita, que, fecundada á insultos -del orizonte, dexa ciego á quien la busca... Cesse la energía de -los labios, y contemplen mis ojos, como áncoras festivas, un texto -muy literal, que me ofrecen los Cantares. Porque, si esta triste y -turbulenta avecilla es trono geroglífico de la Castidad, etc., Ea, -pues, digámosla aquella acróstica Oracion, que en sus niñeces enseñó -á su hija María._ Digo, que estas cláusulas no merecen descalzar el -pié á las otras, y que, teniendo Fray Gerundio estos modelos, no -extraño, que huviesse ensartado tan furiosos disparates. Ya no tengo -paciencia para leer mas, porque está bien vista la muestra del paño, -y desde luego asseguro, que el Autor de estos Sermones es sin duda -algun mozalvetillo barbiponiente y atolondrado, de estos que aun -están con el vade en la cinta, que, haviendo leído quatro libros de -estilo culti-latino-rumbático, y teniendo media docena de Poetas, -de Mythológicos, y de Emblemistas, sin saber siquiera qué cosa es -estilo, ni ser capaz de saberlo, se ha formado una idéa de locucion -estrafalaria y pedantesca, y encaja _ab hoc et ab illo_ todo quanto se -le pone delante.» - -19. -- «Poco á poco, Padre nuestro, replicó Fray Gerundio, que V. -Paternidad padece en esso una enorme equivocacion. El Autor no es lo -que V. Paternidad piensa: no es por ahí un Autorcillo como quiera; es -mucho hombre, es hombron, y ha hecho tanto ruído en España, que pocos -han hecho mas, ni aun tanto. Vea V. Paternidad la primera llana del -libro: lea el título de la Obra y los dictados del Autor, y despues me -dirá V. Paternidad si es rana.» Aunque ya havia cerrado el libro el -Provincial, y aun havia hecho ademan de arrojarle con indignacion por -una ventana, oyendo esto á Fray Gerundio, le picó la curiosidad, abrió -el fróntis de la Obra, leyó el título, y halló, que decia assí, ni -mas ni ménos: _Florilegio Sacro, que en el celestial, ameno, frondoso -Parnasso de la Iglesia, riega_, (_mýsticas flores_) _la Aganipe -sagrada, fuente de gracia, y gloria Christo. Con cuya afluencia divina, -incrementada la excelsa Palma Mariana_ (_triunfante á privilegios -de gracia_), _se corona de victoriosa gloria. Dividido en discursos -panegýricos, anagógicos, tropológicos, y alegóricos, fundamentados en -la Sagrada Escritura, roborados con la autoridad de Santos Padres y -Exegéticos, particularíssimos discursos de los principales Expositores, -y exornados con copiosa erudicion sacra y profana, en idéas, problemas, -hieroglíficos, Philos-sóphicas sentencias, selectíssimas humanidades. -Su Autor el R. P. Fr. etc._ - -20. Por un gran rato quedó atónito el bueno del Provincial, no sabiendo -lo que le passaba, y pareciéndole, que con efecto era sueño lo que le -sucedia. Pero al fin, volviendo en sí, estregándose los ojos y palpando -el libro, conoció, que no soñaba. Quiso ver quien havia tenido valor -para aprobar aquel immenso conjunto de desatinos y para votar, que -se diessen á luz unos Sermones, que no solo no debieran imprimirse, -aunque no fuesse mas que por el honor de la Nacion, pero ni debieran -los Superiores, á quienes tocaba, haver permitido que se predicassen; -«pues, no metiéndonos por ahora en mas honduras, y sin detenernos en -examinar una infinidad de proposiciones osadas, dissonantes, y aun -erroneas respectivamente, solo la broza, el fárrago, el hacinamiento -pueril de citas, textos, autoridades, y lugares de todas especies, -trahidos sin méthodo, sin juicio, sin eleccion, sin oportunidad, y las -mas veces por pura asonancia; solo el intolerable abuso de valerse, -por lo ménos, tanto de los Autores profanos como de los Sagrados, -hombreando Marcial, Horacio, Catulo, y Virgilio con San Pablo y con -los Profetas, y usando mas de Beyerlink, Mafejan, Aulio Gelio, y Natal -Cómite, que de los Padres de la Iglesia; solo el estrafalario, el loco, -y aun el sacrílego empeño de apoyar los Mysterios mas Sagrados y las -acciones mas exemplares y mas sérias de los Santos con una fábula, con -una noticia mythológica, ó con una supersticion gentílica; solo el -estilo tan fantástico, tan estrambótico, tan puerilmente hinchado y -campanudo; solo un lenguage tan esguízaro, tan bárbaro, tan mestizo, -que ni es Latino, ni Griego, ni Castellano, sino una extravagantíssima -mezcla de todos estos tres idiomas; solo por esto, vuelvo á decir, -que verá y notará qualquiera, que tenga ojos en la cara, merecia el -tal Predicador, que desde el primer Sermon le huvieran quitado la -licencia de predicar. Pero no solo no haver hecho esto, sino haverle -permitido, que imprimiesse tales Sermones! Haver encontrado quien se -los aprobasse! Veamos quienes fueron los Censores.» - -21. Aún mas pasmado quedó el zeloso Provincial, quando leyó el número, -la autoridad, y los elogios, que daban al Autor los aprobantes. Es -verdad, que en medio de los elogios le pareció, como que divisaba -algunas cláusulas, que le sonaban á pullas, ó á discretas advertencias -del modo con que el Padre Predicador Apostólico debiera haver -escrito; bien que temió, que esto acaso podia ser malicia suya. «Los -primeros Aprobantes dicen, que _han leído el Florilegio Sacro con -singularíssimo gusto_; y añaden immediatamente: _ojalá, que con igual -aprovechamiento_! Qué sabemos si en esto quisieron decir: ojalá, que el -Padre Predicador Apostólico nos huviera edificado tanto, como nos ha -divertido? Ojalá, que huviera hablado mas al alma y al aprovechamiento, -que al gusto y á la diversion! Ojalá, que se huviera dexado de flores, -y de flores tan vulgares, tan inútiles, y tan sylvestres, y que nos -huviera dado sazonados frutos!» Notó tambien, que dichos Aprobantes -aplicaban á la Obra un elogio, que Cyno y Praxitelo dieron á la -Cloaca de Galeno, y se le ofreció, si acaso lo decian por lo que esta -Obra tiene tambien de Sentina, pues toda ella huele á Gentilidad y á -Pedantismo, que apesta. - -22. «El segundo Aprobante, sumamente respetable por todas las -circunstancias de su dignidad y de su persona, da bastantemente á -entender, que aprobó la Obra _in fide parentum_, y que la leyó por -poderes, siendo muy verisímil, que sus muchas y graves ocupaciones no -le diessen lugar para registrarla de otra manera. Y á la verdad fué -disculpable en los excessivos elogios, que la dió; porque quien se -havia de persuadir á que no los merecian unos Sermones, que pretendia -estampar un Predicador Apostólico, un Lector de Theología, y un -Chronista de su Orden? Fuera de que quizá tendria presente, lo que -dixo cierto Poeta en caso semejante: _Que los Poetas que alaban, y los -Censores que aprueban, nunca dicen lo que los Autores son, sino lo -que debieran de ser_. Finalmente, en todo caso, al fin de la censura, -hablando de cierto Sermon, que el Autor predicó en la misma Ciudad, -donde vivia á la sazon el Reverendíssimo, dice que _tuvo la fortuna -ingrata de no haverle oído_. Y, si yo me conozco en desengaños, no es -corto el que le ofrece en esta breve cláusula; pues ello, _ingrata ó -no ingrata_, ya dice, que el no haverle oído fué fortuna suya. Yo á lo -ménos por tal la tengo.» - -23. «El tercer Aprobante, de circunstancias no ménos respetables que el -segundo, no se anda en dibujos, y con toda la claridad y gravedad, que -correspondia á su elevado carácter, desde luego le declaró lo mucho, -que le sobresaltó el título de _Florilegio Sacro_, que le hizo entrar -ya leyendo el libro con advertencia, que es decir en cortesía, _con -desconfianza, por lo mucho que disuena lo florido con lo Apostólico, -siendo muy extrañas del Apostólico Predicador las flores_. Y, aunque -despues procura dorarle suavemente la píldora, para que la trague, en -todo acontecimiento el acíbar medicinal allá va; si no hiciere buen -efecto, atribúyalo el enfermo á su mala disposicion.» - -24. «Pero al fin, concluyó el Provincial, volviéndose á Fray Gerundio, -sea lo que fuere de las Aprobaciones, dígole, que no le he de volver -este libro, porque cosa mas á propósito para acabarle de rematar en -esse perverso gusto, que tiene de componer Sermones, es impossible -que se haya estampado, ni que se estampe en todos los siglos de los -siglos.» -- «Padre nuestro, dixo Fray Gerundio, el libro me le volverá -V. Paternidad, porque no es mio.» -- «Pues, de quien es?» preguntó el -Provincial. -- «No se lo puedo decir á V. Paternidad, respondió Fray -Gerundio, porque me le prestaron en confession.» Resonó en toda la -Celda una espantosa carcajada, al oír tan gracioso despropósito; pero -Fray Gerundio, sin turbarse, prosiguió diciendo: «Y en órden á las -tachas, que V. Paternidad le pone, lo que yo veo es, que corre con -grande aplauso, que la impression se despachó luego, y no se halla uno -por un ojo de la cara, porque los que le tienen le guardan como oro en -paño; y en verdad que todos son hombres de buen gusto, y que el Autor -se hizo famosíssimo en España por una Obra, que publicó, dicen que -en el mismo estilo que el Florilegio, contra cierto Escritor, que ha -metido gran ruído en este Siglo. Con que, si esto es predicar mal y con -mal estilo, yo digo claramente á V. Paternidad, que no pienso predicar -con otro estilo ni de otra manera, miéntras Dios me guarde el juicio.» -Dixo y, sin hablar mas palabra, volvió las espaldas, y se despidió -broncamente de aquella Reverendíssima Assambléa. - -25. No se puede ponderar lo irritado que quedó el Provincial, á -vista de aquel desahogo y de una despedida tan irreverente y tan -desatenta. Iba á mandar con el primer movimiento de la cólera, que -le emparedassen; pero algunos Padres Maestros, que conocian mejor la -candidez de Fray Gerundio, le asseguraron, que aquella no era malicia, -sino pura innocencia, y una mera simplicíssima intrepidez. Con esto se -sossegó, y se contentó con decir, que, si como él estaba ya para acabar -el Provincialato, huviera de proseguirle, tarde subiria al Púlpito -el majadero de Fray Gerundio: expression, que no se sabe como se le -escapó, porque era hombre moderado y comedido. Pero Dios nos libre de -un hombre colérico, quando todavía están calientes las paredes. - -26. Miéntras passaba esto en la Celda del Provincial, andaba una -terrible zambra en el Convento entre los Frayles de escalera abaxo -sobre la misma Salutacion. Es verdad, que los mas eran de la propia -opinion que nuestro Padre, conviene á saber, que era impossible -predicarse cosa mas disparatada; pero otros defendian, que havia sido -un assombro, y, aunque no dexaban de conocer, que havia dicho muchos -desatinos, pero los disculpaban con la poca edad, con los ningunos -estudios, y en fin decian, que el talentazo, el garbo, la voz, y la -presencia lo suplian todo. Sobre todo, el formidable partido de los -Legos se le calzó enteramente, y no le faltó siquiera un voto, para que -desde luego le ordenassen y le hiciessen Predicador. Pero los que mas -á vanderas desplegadas se declararon por él entre los Legos, fueron -el Socio del Provincial y el Sacristan segundo de la Casa. Estos eran -votos de grande consequencia; porque el Socio havia cogido al bueno -del Provincial las sobaqueras, de tal manera que hacia mas caso de él, -que de muchos Padres graves, y era voz comun en la Provincia, que le -dominaba. - -27. El Sacristancillo segundo por su término no le iba en zaga. Era un -Leguito que ni de molde: de mediana estatura, cariredondo, agraciado, -lampiño, ojos alegres y chuscos, pulcríssimo de hábito, vivaracho, -oficioso, servicial, y mañoso, porque sabia hacer mil enredillos -de manos. Cortaba flores, dibujaba decentemente, componia Reloxes, -acomodaba vidrios, y para una cazuelita, para una tarta, para una -bebida, tenia unas manos de Angel. A favor de estas habilidades y de -su genio blando y un si es no es zalamero, se insinuaba en las Celdas, -con especialidad de los Padres graves, hacíalos la cama, limpiábales -las mesas, batíalos el chocolate, servíalos en otros mil menesteres; -y, como le encontraban pronto para todo, se havia grangeado no solo -el cariño, sino la confianza de los mas, tanto que casi los daba la -ley y los hacia querer todo lo que él queria, y alabar todo lo que -él alababa. No es decible, quanto importaron á Fray Gerundio estos -dos votos, y despues el de los demas Legos; porque los dos primeros -llegaron á hacer blandear, el uno al Provincial, y el otro á casi -todos los Padres gordos, y los demas, como cada qual tenia su santo de -devocion, poco á poco le fueron conquistando á los Frayles de Missa y -Choro, de manera que en breves dias ya casi todo el Convento se declaró -á favor de sus predicaderas. - - - - -CAPITULO X. - -En que se trata de lo que verá el curioso Lector, si le leyere. - - -Pues con estos batidores, muñidores, y panegyristas viérades -volverse la tortilla á favor de Fr. Gerundio, de manera que toda la -Comunidad, á excepcion de algunos pocos hombres sesudos y Religiosos -de quatro suelas, se echó sobre el Provincial, para que, supuesta -su aversion al estudio Escolástico y su inclinacion al Púlpito, le -diesse Dimisorias para ordenarse, y le nombrasse por Predicador -Sabatino. Aun assí y todo, costó mucho trabajo doblar la entereza del -Reverendíssimo Provincial; pero al fin acabó de rendirle el Socio de -su Reverendíssima, que le sabia mejor que otros las escotaduras, bien -que no se rindió del todo, hasta que uno de los Padres mas graves y -mas maduros del Convento, que queria mucho á Fray Gerundio, pero que -contaba mas de lo justo sobre su docilidad, salió por fiador de que se -emendaria en el modo de predicar, tomando de su quenta instruírle muy -de propósito, en que á lo ménos predicasse con juicio. Pareciéndole al -Prelado, que de esta manera asseguraba su conciencia, y debaxo de estas -condiciones, consintió en que se ordenasse de Sacerdote, y le hizo -Predicador Sabatino de aquel mismo Convento, con aplauso universal. - -2. El que lo celebró mas que todos fué el Padre Fray Blas, Predicador -mayor de la Casa y el Oráculo en materia de predicar de nuestro Fray -Gerundio; porque, aggregado ya á su gremio, y hecho en cierta manera -subalterno y dependiente suyo, le tenia como á su mandar, para hacerle -enteramente á su mano, y se proponia sacar en él un discípulo, que -eternizasse la fama del Maestro, como el tiempo lo acreditó. - -3. Receloso de esto aquel Padre grave, que havia salido por fiador de -su emienda y se havia ofrecido al Provincial á instruírle, ántes que -le acabasse de pervertir el Padre Fray Blas, con el pretexto de ir á -recrearse algunos dias á cierta Granja del Convento, le llevó en su -compañía, y de propósito se detuvo en la Casa de Campo un mes cumplido, -para tener mas tiempo de insinuarle con destreza sus instrucciones, -esperando que se le pegarian, por quanto no tenia al lado al Predicador -mayor, que era el que principalmente embarazaba prendiesse en él la -semilla de la buena doctrina, que le daban; porque con sus disparatadas -lecciones, y mucho mas con sus exemplos, todo lo echaba á perder. -Llamábase el Maestro Prudencio este Padre grave, y le quadraba bien -el nombre, porque era hombre prudente, sabio, mas que regularmente -erudito, de genio muy apacible, aunque demasiadamente bondadoso, y por -esso fácil á persuadirse á qualquiera cosa, y tambien á ser engañado. - -4. La primera tarde, pues, que salieron los dos á passearse por entre -una frondosa arboleda, dixo el Maestro Prudencio á Fray Gerundio con -llaneza y con cariño: «Con que en fin, amigo Fray Gerundio, ya eres -Sacerdote del Altíssimo, y Predicador Sabatino del Convento?» -- -«Sí, Padre Maestro, respondió Fray Gerundio, gracias á Dios, á la -intercession de V. Paternidad, y á la de otras buenas almas.» -- «Ya -sabes, continuó el Maestro Prudencio, que salí por fiador con nuestro -Padre Provincial, de que cumplirias con tu obligacion y de que no nos -sonrojarias.» -- «De esso pierda cuydado V. Paternidad, respondió -Fray Gerundio, que espero en Dios desempeñarle á satisfaccion, y que -no se arrepienta de la fianza.» -- «Pero, hombre, como ha de ser -esso, le replicó el Padre Maestro, si no has estudiado palabra de -Philosophía, ni de Theología, ni de Santos Padres, ni de Rhetórica, -ni de Eloquencia, y, en fin, de ninguna otra Facultad? y un perfecto -Orador, dice Ciceron, nada debe ignorar, porque se le han de ofrecer -mil ocasiones de hablar de todo.» - -5. -- «Ciceron, Padre Maestro, dixo Fray Gerundio, hablaba de aquellos -Oradores profanos y Gentiles, que trataban en cosas muy distintas, que -nuestros Predicadores.» -- «Pues de qué trataban, le preguntó el Padre -Maestro?» -- «Yo no lo sé, respondió Fray Gerundio, porque no he visto -cosa alguna de aquellos Oradores, mas que unas pocas de oraciones del -mismo Ciceron, que nos hacia construir el Dómine Zancas-largas; y essas -parece que todas se reducian, ó á defender á un acusado, ó á acusar á -un reo, ó á excitar los ánimos del Pueblo y de la República á alguna -resolucion ó empressa, que fuesse útil para todos; y tambien me acuerdo -haver construído una ú otra, que parecia elogio de algun Ciudadano, que -havia hecho servicios importantes á la República, ó acciones gloriosas -que podian ceder en esplendor y mayor lustre de toda ella.» - -6. -- «Con efecto, de esso trataban los Oradores Gentiles, replicó el -Padre Maestro, y á esso se reducia el fin y la materia de todas sus -oraciones, á mejorar las costumbres. Y para esso solo se valian de -tres medios, de defender la virtud injustamente acusada y perseguida, -de acusar al vicio iniquamente abrigado y defendido, y de elogiar á -los virtuosos, proponiéndolos al Pueblo por dechado, y exhortándole á -la imitacion. Pues, ves aquí, amigo Fray Gerundio, como por tu misma -confession, aunque sin reparar en ello, el mismo fin debe ser el de un -Orador Christiano en sus Sermones, que era en sus Oraciones el de un -Orador Gentil; y los mismos deben ser los medios. El fin es mejorar -las costumbres, y los medios son enamorar de la virtud, representando -su hermosura y conveniencias, (y esto se llama defenderlas); ó -infundir horror al vicio, pintando con viveza su deformidad y las -desdichas aun temporales, que arrastra, (y esto se llama acusarle); -ó finalmente elogiar á los Santos y á los hombres virtuosos, -proponiéndolos por modelo al Pueblo Christiano, y exhortándole á -la imitacion de sus exemplos. De manera que la famosa division de -nuestros Sermones en panegýricos y en morales está reducida á esto; y -á esto tambien se reducia la division de las Oraciones profanas: con -que, si Ciceron pedia en el Orador profano tanto fondo de doctrina, -que nada debia ignorar, porque se le havian de ofrecer mil ocasiones -de tratar de todo, lo mismo se debe pedir del Orador Christiano. -Y consiguientemente, sabiendo yo, que tú eres un pobre ignorante, -discurre si me dará cuydado mi fianza.» - -7. -- «No tiene que dársele á V. Paternidad, replicó Fray Gerundio: lo -primero, porque andan por allí muchíssimos, que no saben mas que yo, y -son unos espanta-pueblos en essos Púlpitos de Christo; y lo segundo, -porque Ciceron no es algun Evangelista ni Padre de la Iglesia, y assí -importa un pito, que él pida tanta sabiduría en el Orador.» -- «No es -Padre de la Iglesia ni Evangelista, respondió el Maestro Prudencio; -pero es y se llama con mucha razon el Príncipe de los Oradores, y, -como tal, pocos supieron mejor que él lo que es menester saber para -persuadir á los hombres á que sean mejores, que es el fin de todo -Orador, como ya llevamos dicho.» -- «Y para saber persuadir á los -hombres á que sean mejores, preguntó Fray Gerundio, es menester saberlo -todo?» - -8. -- «Sí, respondió el Maestro Prudencio, en sentir de Ciceron; ménos -algunas curiosidades de Astrología, de Mathemáticas, y de Phýsica, -que sirven mas para la diversion que para el aprovechamiento, el -Orador debe saber, ó á lo ménos estar mas que medianamente tinturado -en todas aquellas facultades, que dicen relacion á las costumbres y á -las inclinaciones del hombre. Para combatir unas passiones, y excitar -otras, debe estar instruído en la naturaleza de todas, y esto no puede -ser sin estar bien informado de su composicion; ve aquí la necessidad -de la Philosophía. Para definir, proponer, dividir, probar, y discernir -entre sofismas y razones, entre paralogismos y discursos sólidos, es -menester la Lógica ó la Dialéctica. Sin un grande conocimiento de las -Leyes divinas y humanas, no es fácil distinguir, qué acciones de los -hombres son conformes á ellas ó disformes; quales se han de aplaudir, -quales se han de condenar: y esto ya ves, que no se puede saber sin -tener muy profunda noticia de la Theología Moral, mas que mediana del -Derecho Canónico, y una tintura por lo ménos del Derecho Civil. Como -las passiones humanas nunca se conocen mejor que por los hechos, y como -sola la historia es la que nos da noticia de los passados, conocerá -muy mal á los hombres el Orador, que no estuviesse muy versado en la -Historia antigua y moderna, Sagrada, Eclesiástica, y Profana.» -- «Y -quien creerá que hasta la Poesía es muy necessaria al Orador?» -- -«Pues, lo dicho dicho: ninguno será buen Orador, si no tiene algo -y aun mucho de Poeta. No hablo de aquella Poesía, que facilita el -modo de hacer versos, esto es, de hablar ó de escribir en determinado -número y medida, que esto es cosa muy accidental á la Poesía verdadera: -hablo del alma, de la substancia, del espíritu de la misma Poesía, -que consiste en la elevacion de los pensamientos, en lo figurado de -las expressiones, en la invencion, idéa, y novedad de los discursos; -porque, sin esto, como se pueden pintar con viveza los caractéres? como -se pueden mover y remover con eficacia los afectos? como se pueden -proponer las verdades mas triviales con novedad y con agrado? Y ves -aquí por qué dice Ciceron (estas son sus formales palabras), _que el -Orador debe posseer la sutileza del Lógico, la ciencia del Philósopho, -casi la diccion del Poeta, y hasta los movimientos y las acciones del -perfecto Actor ó Representante_; y has de estar en la inteligencia -de que el nombre de _Philósopho_ en la antigüedad no significaba un -hombre precisamente versado en aquella ciencia, que ahora llamamos -_Philosophía_; significaba un hombre lleno, un hombre verdaderamente -sabio en todas las facultades. El Orador, que no está versado en ellas, -aunque tenga buenos talentos, á la legua se le conoce: anda arañando -aquí y allí noticias triviales, conceptillos communes para llenar su -Sermon, que al cabo sale un descarnado esqueleto, mostrando bien, como -dice cierto Ilustríssimo Prelado, _que no habla porque está lleno de -verdades, sino que anda buscando verdades, porque tiene precision de -hablar_.» - -9. -- «Esso seria bueno, replicó Fray Gerundio, si los Predicadores -huviessen de predicar de repente; pero, en no admitiendo Sermones sino -es con dos ó con tres meses de término, está todo remediado, porque en -este tiempo se pueden tomar de las Bibliothecas y de las Polyanthéas -quantas especies se quieran de todas las facultades, no solo para -llenar, sino para atestar un discurso.» -- «Assí saldrá él, respondió -el Maestro Prudencio, y no havrá hombre entendido, que no lo conozca. A -las mugeres, al populacho, y á aquellos semi-sabidillos, que solamente -lo son por lectura de socorro, puede ser que les parezca cosa grande; -pero los que tienen buenas narices, al punto perciben el fárrago, la -inconexion, el hacinamiento, y la indigestion de las especies, que -ninguno tiene peor sabidas, que el mismo que las ostenta con tanto -aparato. No hizo mas que trasladarlas del libro al papel, del papel á -la memoria, de la memoria á los labios; y, si se las tocan dos dias -despues, le cogen tan de repente, como si jamas las huviera decorado. -Predicadores jornaleros, que solo trabajan lo que basta para salir del -dia. Quien no gasta muchos años en prepararse de antemano, nunca se -preparará bien de repente; y al contrario, presto se dispondrá bien -para un Sermon particular, el que anticipadamente se halla ya prevenido -para todos.» - -10. -- «Y essa prevencion, Padre Maestro, preguntó Fray Gerundio, como -se ha de hacer?» -- «Ya te lo he dicho, respondió el Maestro Prudencio: -primeramente estudiando las Facultades necessarias, y despues leyendo -con mucha reflexion, observacion, y penetracion á los Santos Padres, á -los Expositores, y Oradores mas acreditados.» -- «Jesus, Padre Maestro! -replicó Fray Gerundio, seria ya un hombre carcuezo ántes de ser -Predicador, porque para estudiar todo esso eran menester muchos años.» --- «A lo ménos, respondió el Maestro, ninguno debiera ser Predicador, -que no fuesse maduro y bien adulto; porque el demasiadamente jóven -puede tener ingenio, puede tener habilidad, puede tener viveza, puede -tener talentos, y todo lo demas que se quisiere; pero no puede tener -la ciencia, noticias, especies, y extension necessaria, porque esta no -se adquiere sin mucho estudio y lectura, y para la mucha lectura son -menester muchos años. Añádese, que á los Predicadores demasiadamente -jóvenes, si no suplen la falta de representacion con una virtud -extraordinaria, nunca se les puede tener el respeto y la veneracion, -que son tan necessarias para que hagan fruto los que exercitan de -oficio este Sagrado ministerio, sin hablar de otros inconvenientes, que -no es menester decirlos, para que qualquiera se haga cargo de ellos.» - -11. -- «Pues, por qué se empeñó V. Paternidad, le preguntó Fray -Gerundio, en que á mí me hiciessen Predicador, siendo assí que apénas -he hecho mas que cumplir los veinte y cinco?» -- «Extraño mucho, -que me hagas essa pregunta, respondió el Padre Maestro, no sin -algun enfadillo. Tan presto te has olvidado de lo que tú mismo me -importunaste, para que hiciesse este empeño? Fuera de que, viéndote -encaprichado en no seguir los Estudios y que echabas los bofes por -aplicarte á esta otra carrera, quise ver si podias servir de algo en -la Religion, especialmente que los Predicadores Sabatinos apénas son -mas que aprendices de Predicadores, porque solamente se les encargan -algunos Sermoncillos domésticos de poco ó ningun concurso, para que se -vayan ensayando; y me pareció, que en este tiempo podria suplir el arte -lo que faltaba al estudio y á la edad.» - -12. -- «Con que, el arte ya puede suplir esso?» replicó Fray Gerundio. --- «Enteramente no lo puede suplir, respondió el Padre Maestro, pero -de alguna manera sí.» -- «Por Dios, dígame V. Paternidad, como podrá -suplirlo?» -- «Leyendo con cuydado buenos originales, respondió -el Maestro Prudencio, esto es, los Sermonarios de los mejores -Predicadores, que han florecido en España, y procurando imitarlos, -assí en la substancia como en el modo.» -- «Pero, quales tiene V. -Paternidad por los mejores Sermonarios?» preguntó Fr. Gerundio. -- -«Toda comparacion es odiosa, respondió el Padre Maestro; y assí, no -metiéndome por ahora en calificaciones respectivas, te digo, que los -Sermones de Santo Thomas de Villanueva, en la naturalidad, en la -suavidad, y en la eficacia, son un hechizo del entendimiento y del -corazon. Los de Fray Luis de Granada, á quien llamaron con razon el -Demósthenes Español, en el nervio, en la solidez, y en aquella especie -de eloquencia vigorosa, que á guisa de un torrente impetuoso todo -lo arrastra tras de sí, acaso tendrán pocos semejantes. La novedad -de los assuntos, la ingeniosidad de las pruebas, la delicadeza de -los pensamientos, la oportunidad de los lugares, la viveza de la -expression, la rapidez de la eloquencia, que reynan en los mas de los -Sermones del Padre Antonio Vieyra, quizá le merecieron el epítheto, -que le dan muchos, de Monstruo de los ingenios y Príncipe de nuestros -Oradores.» - -13. -- «En verdad, replicó Fray Gerundio, que entre essos muchos no -tiene V. Paternidad que contar al Autor del _Verdadero méthodo de -Estudiar_, el qual dice, _que en sus Sermones no se hallará artificio -alguno rhetórico, ni una eloquencia que persuada... Que, por haverse -dexado arrebatar del estilo de su tiempo, tal vez fué aquel, que con -su exemplo dió materia á tantas sutilezas, que son las que destruyen -la eloquencia... Que sus Sermones están llenos de galanterías que -divierten, pero que no persuaden... Que los que le aplican aquellos -grandes epíthetos de Maestro del Púlpito, Príncipe de los Oradores, -Maestro universal de todos los Declamadores Evangélicos, Aguila -Evangélica, ó no lo entienden, ó hablan apassionados... Finalmente, que -era un hombre estimado en Portugal, pero no en Roma, como se lo oyó el -Autor á muchos Jesuítas, que tenian de él perfecta noticia._» - -14. -- «Tambien yo la tengo, respondió el Maestro Prudencio, de esso -y de todo lo demas, que dice el Barbadiño,[32] Autor de essa Obra, -que me citas, contra este insigne hombre. Debiera este quejarse, si -le tratara á él de otra manera, que trata á casi todos los hombres -grandes, que florecieron en todas las Facultades, siendo su empeño -conocido dar á entender, que todo el mundo tenia los ojos cerrados, -hasta que él vino á abrírselos por charidad, haciéndoles ver, que -eran unos pobres idiotas los que él calificaba por Maestros. Nada se -le dará al Padre Antonio Vieyra, ántes le estará muy agradecido de -que en materia de Eloquencia Christiana le lleve á él por el mismo -rasero, por donde llevó en materia de Theología á Santo Thomas, San -Buenaventura, Suarez, Vazquez, y á todos los Escolásticos en materia -de Philosophía á todos quantos no la escribieron _à la dernière_; _et -sic de reliquis_. No obstante, si su crítica no fuera tan universal, -tan despótica, y tan indigesta; si se huviera contentado con decir, -que el Padre Vieyra, _especialmente en algunos de sus Sermones -Panegýricos_, se dexó llevar con algun excesso, y aunque dixesse con -mucho, de aquella especie de enthusiasmo, que arrebataba á su fogosa -imaginacion, y que rompia en las primeras idéas, que le ocurrian á -ella, las quales eran por lo comun sutilíssimas, agudíssimas, pero -ménos sólidas, adelante: yo por lo ménos no me opondria á esso, porque -estoy persuadido á que muchos de sus Sermones, singularmente de los -panegýricos, adolecen de este achaque. Por esso pudiste notar, que yo -no te le propuse por modelo _en todos_, aun en aquellas determinadas -cosas de que le alabé, sino _en los mas_. Pero pronunciar en cerro, -y como dicen, á red barredera, _que en sus Sermones no se hallará -artificio alguno rhetórico, ni una eloquencia, que persuada_, no -fué tirar la barra de la crítica hasta mas allá de lo justo, fué -propiamente tirar á desbarrar.» - -15. «En quanto al artificio rhetórico, ni uno solo se señalará de sus -Sermones, que no esté dispuesto con el mas perfecto, con el mas vivo, -con el mas natural, y al mismo tiempo con el mas dissimulado: si es -que efectivamente hay otro artificio rhetórico que un entendimiento -bien lleno de su assunto, una imaginacion fecunda, viva, espiritosa, y -animada, con una facundia natural, pronta, abundante, y expressiva. El -que estuviere dotado de estas prendas, como lo estaba el Padre Vieyra -en superlativo grado, hará sin pretenderlo, y aun sin advertirlo, unas -composiciones tan rhetóricas, que el mismo Tulio las admiraria, y -colarán naturalíssimamente de su boca y de su pluma no solo aquellos -tropos y figuras, que hizo advertir la observacion, sino otras muchas, -que no se havian observado, y que quizá son mas enérgicas, que las -ya sabidas. Quien no descubriere este artificio en qualquiera de los -Sermones del Padre Vieyra, no entre á leer los libros sin Lazarillo.» - -16. «Por lo que toca á la eloquencia, que persuada (que es la única, -que merece el nombre de eloquencia castiza y de ley), quisiera yo me -señalasse con el dedo el Barbadiño otra mas activa, mas vigorosa, mas -triunfante, que la del Padre Antonio Vieyra, singularmente en todos -los Sermones puramente morales, y tambien en muchos panegýricos. Lea -con reflexion los capitales assuntos, que trata en los Sermones de -Adviento y de Quaresma, donde desmenuza los Novíssimos y promueve las -verdades mas terribles de la Religion; y dígame, qué Orador antiguo ni -moderno trató jamas estos puntos con mayor viveza, con mayor solidez, -con mayor valentía, ni con mas triunfante eficacia? Es un Rhódano, -es un Danubio, es un Tekesel, que quiere decir _Espantoso_, Rio de -la Ethiopia, llamado assí por su assombrosa rapidez: todo lo lleva -tras sí, todo lo arrastra, todo lo arrebata. No hay entendimiento, -que no se rinda á la convincente solidez de sus razones, y apénas hay -corazon, que resista al rápido vigoroso impulso, con que le combate: -tanto que oí decir á un célebre Missionero Jesuíta, que, si se formasse -un cuerpo de mission de los Sermones del Padre Vieyra, entresacando -los que corresponden á los assuntos que se suelen predicar en esta -sagrada batería, con dificultad havria otros, que conquistassen mas -almas, especialmente en auditorios cultivados y capaces. Y con efecto -consta de la vida de este hombre prodigioso, que no hizo ménos fruto -en los corazones con sus Sermones Morales, que causó admiracion en los -entendimientos, assí en España como en Italia, con la mayor parte de -los Panegýricos.» - -17. «En Italia, vuelvo á decir, por mas que el cetrino Barbadiño nos -quiera persuadir, que oyó á muchos Jesuítas Italianos, _que el Padre -Antonio Vieyra era un hombre estimado en Portugal, pero no en Roma_; -á qué Jesuítas pudo oír semejante despropósito, sino que fuesse á los -Cocineros de las muchas Casas, que tiene la Compañía en aquella Corte? -Estoy por decir, que aun estos no ignoran el gran ruído, que hizo en -ella, quando fué llamado de su General, por haverle significado el -Papa Alexandro VII, muchos Cardenales, y la famosa Reyna Christina de -Suecia, la gana que tenian de oírle, por lo mucho que havia publicado -de él la fama en toda Europa. No ignoran, que, despues de haver -predicado varias veces en presencia del Sacro Colegio, convinieron -todos en que era aun mucho mayor que su fama. No ignoran, que, haviendo -predicado, digámoslo assí, á competencia con el mayor Orador que tuvo -la Italia en aquel Siglo, el Reverendíssimo Padre Juan Paulo Oliva, -Predicador Apostólico de tres Sumos Pontífices y General de toda la -Compañía; no obstante el elevado mérito de este hombre verdaderamente -grande; no obstante el estar reputado, y con razon, por el Evangélico -Demósthenes de Italia; no obstante la passion natural, con que -necessariamente le havian de mirar todos los patricios; no obstante el -peso que havia de hacer en la balanza ó el respeto, ó la dependencia, -ó la adulacion, ó todo junto, viéndole Cabeza suprema de toda su -Religion, y con una autoridad casi despótica en la Corte de Roma, por -la grande estimacion que hicieron de él los tres Sumos Pontífices, -que le alcanzaron: no ignoran, vuelvo á decir, los Jesuítas, que no -obstante todo esto, en los dos Sermones, que en la Fiesta de San -Estanisláo de Koska predicaron el General y el Súbdito, el Italiano -y el Portugués, los extraños y los domésticos dieron al de este la -preferencia.» - -18. «No ignoran, que el mismo General, en una Carta que le escribió -despues, desde Roma á Lisboa, le llama _Intérprete verdadero de la -Escritura_, _singular Organo ó Arcaduz del Espíritu Santo_, _Modelo de -Oradores_, _y Padre de la Eloquencia_; siendo assí, que los Superiores -de la Compañía, y especialmente el supremo de todos, en las cartas -que escriben á sus súbditos, aunque no les escaséen las expressiones -paternales, los dispensan con mucha circunspeccion y con grande -economía los elogios. Estos, que el Reverendíssimo Oliva dedicó al -Padre Vieyra, no solo no los ignoran los Jesuítas de Roma, pero pudiera -y debiera no ignorarlos el mismo Barbadiño, pues se hallan estampados -en uno de los dos tomos de Cartas de dicho General, que se dieron á la -luz pública. Finalmente, no ignoran los Jesuítas, que el mismo Papa -Alexandro y la Reyna Christina desearon con ansia, que se quedasse -en aquella Corte; el uno para Oráculo de su Capilla Pontificia, y la -otra para ornamento de su Real discretíssimo y doctíssimo Gavinete, -donde concurrian los hombres mas sabios y mas eminentes de la Europa -toda, que eran los que principalmente componian la Corte de aquella -extraordinaria Princesa, por lo que dixo de ella con singular -discrecion Samuel Bochart, haciendo el cotejo entre la Reyna de Sabbá, -que fué á conocer y á consultar á Salomon, y la Reyna Christina: - - _Illa docenda suis Salomonem invisit ab oris;_ - _Undique ad hanc docti, quo doceantur, eunt._ - -Que traduxo assí un Poeta Castellano: - - _Aquella por oír un Sabio_ - _Su Corte y su Patria dexa;_ - _Los Sabios dexan las suyas,_ - _Solo por oír á esta._ - -Pero assí el Papa como la Reyna desistieron de su empeño, por no -mortificar al religiosíssimo y zelosíssimo Padre, que, haviéndose -dedicado con voto al Apostólico cultivo de los Negros bozales del -Brasil, y haciéndose intolerables los aplausos, que le tributaba la -Europa, suplicó rendidamente á la Cabeza de la Iglesia y á aquella -Sabia Princesa, le permitiessen restituirse á donde le llamaba su -espíritu y el de la divina vocacion.» - -19. «Assí lo hizo, sin que tampoco fuessen capaces de detenerle en -Lisboa las instancias del Rey de Portugal, que quiso fixarle en ella, -para tener el consuelo de oírle como Maestro desde el Púlpito y -obedecerle como Padre en el Confessionario, fiándole la direccion de su -Real conciencia: mas el gran Vieyra, firme en su Apostólica vocacion -y superior á todas las fugaces honras, con que le brindaba el mundo, -enamorado de sus portentosos talentos, renovó en la Corte del Rey -Don Pedro el exemplo, que ciento y treinta años ántes havia dado San -Francisco Xavier en la del Rey Don Juan; pues supo representar con -tanta eficacia á aquel Monarca, quanto mas y quanto mejor le serviria -en el Brasil que en Lisboa, que el Príncipe se dexó persuadir. Nada -de esto ignoran los Jesuítas Italianos: pues, quienes pudieron ser -aquellos _muchos Jesuítas Romanos_, á quienes oyó el Barbadiño, que -_el Padre Vieyra era hombre estimado en Portugal, pero no en Roma_? -Harto será, que, quando le pareció oír esto, no tuviesse arromadizados -los oídos, ó á lo ménos atronados con el sonido de la _Tuba magna_, de -cuyos estruendosos ecos da muestras de gustar mucho en varias partes -del Méthodo, pero con mas especialidad en su furiosa _Respuesta á las -reflexiones de Fray Arsenio de la Piedad_.» - -20. «Y de passo puedes notar la injusticia, y aun la temeridad, con -que el Barbadiño atribuye esta, que él llama falta de artificio -rhetórico, y de eloquencia que persuada, _al deseo, que el Padre -Antonio Vieyra muestra, en casi todos sus Sermones, de agradar al -público_. Un hombre, que con tanta modestia y con tanto empeño huía -los aplausos de la primera Corte del mundo y las honras, con que esta -y la de Portugal á competencia le brindaban, por ir á emplear sus -raros talentos entre los zafios y tostados Negros del Brasil; qué caso -haria de agradar al Público en sus Sermones, sino que fuesse de aquel -racional agrado, que debe pretender todo Orador, para que le oygan -con gusto, y abra el camino al provecho? porque al fin, aquel agrado -y aquel aplauso, que consisten en las obras mas que en las palabras, -no es impropio, ántes es muy digno de qualquiera Orador Christiano. -San Chrysóstomo, que ciertamente no solicitaba en sus Sermones el aura -popular del auditorio, no solo no hacia ascos de este agrado, sino -que le pretendia: _Plausum illum desidero, quem non dicta, sed facta -conficiant_.» - -21. «No obstante lo dicho, yo convengo de buena gana con el señor -Arcediano de Ebora (pues ya sabemos todos que lo es, por la gracia de -Dios y de la Santa Sede Apostólica, el llamado Barbadiño), en que no -_casi todos_, sino muchos de los Sermones _Panegýricos_, y aun tal qual -de los _Morales_ del Padre Vieyra, están llenos de pensamientos mas -brillantes que sólidos, mas ingeniosos que verdaderos, como tambien -de lugares de la Escritura, y de exposiciones trahidas ó aplicadas -con mayor agudeza que solidez; y consiguientemente, que sus pruebas -deslumbran, pero no persuaden, deleytan, mas no convencen. Tampoco -me opondré del todo á lo que añade el Barbadiño, _de que tal vez fué -aquel, que con su exemplo dió materia á tantas sutilezas, que son las -que destruyen la eloquencia_: con tal, que no quiera significar por -estas palabras, como parece lo da á entender, que el Padre Vieyra -fué el que introduxo en el mundo este mal exemplo, siendo el primer -inventor de estas sutilezas, que no hacen merced á la Escritura, y -hacen añicos la eloquencia.» - -22. «En esse caso reñiremos; porque, siendo tan erudito el señor -Arcediano, como ciertamente lo es, no puede ignorar, que, quando nació -el Padre Vieyra, ya estaba el mundo atestado de libros de _Conceptos -predicables_, assí en Portugués, como en Castellano, en Italiano, en -Latin, y aun havia algunos en Francés, que tenian desterrada de los -Púlpitos la eloquencia verdadera, y la genuína y literal explicacion -ó aplicacion de la Sagrada Escritura. Dexo aparte el reynado del -sentido alegórico, que, aunque propio, es el mas arbitrario, y -consiguientemente el mas expuesto á desbarrar, si no se maneja con -mucho pulso y con gran tiento, el qual se apoderó de todo el siglo -decimo-sexto y de mucha parte del decimo-séptimo, en que nació el Padre -Vieyra. Ya encontró este muy celebradas en los Púlpitos las sutilezas -de Mendoza, las metaphýsicas de Silveyra, los arrojos de Guevara, los -reparillos de Fr. Felipe Diez; y tambien en Italia, y aun en Francia -havian hecho grandes estragos en la Eloquencia Sagrada las delicadezas -de los Berninis, de los Maronis, y de los Mercenieres.» - -23. «Basten estos exemplares para probar, que no fué el Padre Vieyra -el inventor de las sutilezas del Púlpito, y para que no se le recargue -con que tal vez fué aquel que, con su mal exemplo, dió materia para -que estas se introduxessen, en perjuicio de la verdadera Eloquencia. -No por esso negaré, que los Sermones Panegýricos con especialidad -están demasiadamente cargados de ellas, y por esso no te los propongo -absolutamente por modelo; pero los Morales, con toda seguridad, pueden -servirte de exemplar, aunque se encuentre en ellos tal qual agudez, ó -pensamiento no tan sólido; pues morales, y muy morales, son todas las -Homilias de San Juan Chrysóstomo, y, no obstante encontrarse en ellas -uno ú otro pensamiento, que no parezca tan cimentado, no hay en la -Iglesia de Dios modelo de eloquencia mas acabado ni mas perfecto.» - -24. Insensiblemente fueron caminando cerca de una legua en esta -conversacion el Maestro Prudencio y nuestro Fray Gerundio, el qual -daba muestras de oírla con atencion y con gusto, tanto que rogó al -Padre Maestro, que tuviesse la bondad de irle instruyendo poco á poco -en aquellas materias, y aun le suplicó, que le diesse unas reglas -breves, claras, y comprehensivas para componer todo género de Sermones -Panegýricos, Morales y tambien las que se llaman Oraciones fúnebres, -á cuyas tres clases pueden reducirse todas las especies de Sermones, -que se predican. Pidióle mas, que no solo le diesse reglas para -componerlos, sino tambien para el modo de predicarlos, descendiendo -hasta las mayores menudencias del gesto de la persona, de la decencia -del trage, del juego de la voz, y del movimiento y decoro de las -acciones. Todo se lo ofreció el bueno del Maestro Prudencio, bañándose, -como dicen, en agua rosada, y rebosando en el semblante una suma -complacencia, por parecerle, que le iba saliendo bien su traza, y muy -persuadido ya á que havia de sacar en Fray Gerundio un Predicador de -gran pro, con desempeño de la fianza, que havia hecho, no sin acreditar -en ella la bondad de su corazon mas que la bellaquería de su buen -juicio; pero, como el passéo havia sido largo, era hora de comer, y -los ácidos hacian su oficio en los estómagos de los dos, especialmente -en el del robusto Fray Gerundio, se limitó la session para ocasion mas -oportuna, y se retiraron á la Granja á acallar las justas quexas de las -túnicas estomacales. - - - - -LIBRO TERCERO. - - - - -CAPITULO PRIMERO. - -De un Enredo de Barrabas, que hizo el mal Dimoño, para acabar de -rematar á Fray Gerundio. - - -Havrá notado acaso el muy crítico y muy curioso Lector, (y tambien -es muy natural, que no lo haya notado,) que la division y comenzamiento -de este Libro tercero no está segun arte; porque, haviendo acabado -el primero con las niñeces, primeras letras, y estudios pueriles de -nuestro incomparable Fray Gerundio, hasta dexarle en el Noviciado -con el Hábito de la Religion, parecia, que el segundo Libro se havia -de cerrar con los estudios, pocos ó muchos, que tuvo en ella, y que -debiera comenzar el tercero desde que se halló ya Sacerdote de Missa y -con el nombramiento de Predicador Sabatino; por quanto el nuevo estado -y assimismo el nuevo empléo eran una época de su vida natural, oportuna -y propia para esta tercera division. De donde acaso el mismo Lector -querrá poner pleyto al pobre Libro segundo, sobre su capítulo décimo, -diciendo, que este toca de justicia al Libro tercero, y que ha sido -usurpacion y tiranía privarle de él. - -2. Yo no juraré, que no tenga vislumbres ó apariencias de razon el que -hiciere este reparo. Pero, sobre que hasta ahora no se ha publicado -alguna Pragmática-sancion, que dé reglas fixas, ciertas, y universales -para el amojonamiento, término, límites, ni cotos de los párrafos, -capítulos, ni libros; pues hasta en las lindes de los puntos, que -son mas necessarias, para que no hayga pleytos en la jurisdiccion é -inteligencia de las cláusulas, sabe Dios y todo el mundo los trabajos -que hay, por no haverse recibido alguna ley obligatoria, que ligue y -cause entero perjuicio á los Escritores y á los Escribientes: como -esta costumbre de la division de capítulos y libros, dicen que se ha -introducido en el mundo literario, para que descansen y tomen huelgo -assí los que escriben, como los que leen; en assegurando yo, que -no me cansé, hasta que dexé á Fr. Gerundio no solo con el título -de Predicador Sabatino, sino con los primeros crepúsculos de la -instruccion del Padre Maestro Prudencio, paréceme que, por lo que á mí -toca, tapé la boca al crítico Reparador. Si mis Lectores se cansaron -ántes, esso no debe ser de mi cuenta. Quítoles yo por ventura, que -cierren el libro quando les diere la gana, y se echen á dormir hasta -que despierten, con lo qual no solo dividirán, sino que podrán hacer -gigote los capítulos y los libros, siempre y quando les pareciere -puesto en razon? - -3. Pero me dirán, que, aunque no hay ley escrita, que arregle estas -divisiones, las regla y como que las dicta la misma ley natural: esto -es, el syndéresis y la razon de los Escritores methódicos, claros, y de -buena economía. A esso respondo, que en esto de syndéresis y de razon -natural cada qual tiene la que Dios le dió, y que los entendimientos -son tan diferentes como las caras. A tal le parece, que escribe y que -habla con el mejor méthodo del mundo, y al otro, que le lee ó que le -oye, le parece un eterno embrollador y una confusion de confusiones. -Vaya un exemplo. Díganle al autor del _Verdadero méthodo de estudiar_, -que es un embolismo todo lo que escribe; que en muchas partes apénas se -perciben las reglas prácticas que da, y que las que se perciben, ó es -impossible ó sumamente dificultoso practicarlas, y consiguientemente, -que por ellas ninguna facultad se aprenderá. Se espiritará de -cólera, se pelará las barbas al quitar con que quiso engalanarse, y -á qualquiera que le vaya con esta embaxada, le dará una rociada de -_parvoices_, de _ridicularias_, y de _crasas ignoranzas_, con que le -haga retirar mas que de passo. - -4. Vaya otro exemplo. No ha muchos años, que cierto Cirujano Latino, -(assí decia él que lo era,) hombre boníssimo, imprimió un libro con -este título: _Méthodo Racional y Govierno Chirúrgico para la curacion -de los Sabañones._ Quien no creeria, segun el epígrafe de la Obra, que -esta se reducia á dar reglas prácticas y methódicas para curar estas -bachillerías de la sangre, que dan tan malos ratos á la gente de poca -edad, y tal vez á hombres barbudos, y aun canosos? Pues no señor; de -los trece capítulos, á que se reduce todo el librete, solo el último -tiene algun tastillo de methódico ó de práctico; los otros doce, sobre -ser impertinentíssimos para el assunto, tienen tanto de méthodo y de -govierno chirúrgico como de oportunidad. Empeñóse en hacérselo conocer -al Autor un tal Juan de la Encina, Escritor desalmado de tres Cartas, -asaz bien escritas, en que esgrimió sobre las costillas del pobre -Cirujano toda la pujanza de su postizo apellido; y, aunque con efecto -le hizo evidencia, de que el nombre de _Méthodo_ solo podia ponérsele -á la obrilla por mote, ó por antíphrasis, el bonazo del Autor se fué -á la otra vida muy persuadido á que no se havia escrito en esta cosa -mas methódica ni mas gubernativa. Véngansenos ustedes ahora, con que el -syndéresis y la razon natural dictan á cada Autor el méthodo, que debe -observar en el económico repartimiento de sus escritos. - -5. Pero al fin, qué nos estamos quebrando la cabeza? Note el curioso -Lector, que en el primer párrafo ó número del capítulo último del -Libro antecedente, quedó nuestro Fray Gerundio Presbýtero _in facie -Ecclesiæ_, y Predicador Sabatino en toda propiedad; y respóndame en -Dios y en su conciencia á esta preguntilla. Seria bien parecido, que -aquel capítulo no se compusiesse mas que de un solo párrafo, y que se -presentasse en el Libro como un capitulillo de teta ó de miñatura, -siendo assí que los otros pueden passar por capítulos generales, -aunque sean de la Religion mas numerosa, por la multitud de especies -y de números que concurren á componerlos? Haga justicia el prudente y -_equitativo_ Lector, y, si en medio de esso no me concediere la razon, -_pacencia Calros, pacencia_![33] - -6. Hecha esta digression, tan necessaria como impertinente y molesta, -volvamos á atar el hilo de nuestra historia. Es tradicion de padres á -hijos, que estaban acabando de comer el Maestro Prudencio y nuestro -Fray Gerundio, por señas que les servian de postre unos caracoles de -alcorza y algunas bellotas de mazapan, con que havia regalado al Padre -Maestro cierta Monja de la Orden, confessada suya, quando comenzaron -á llamar con grande fuerza á la puerta de la Granja. Salió al ruído -de los golpes el Lego, que cuydaba de ella, y encontróse (quien tal -imaginara!) no ménos que con el Padre Predicador mayor de la Casa, -el incomparable Fray Blas, y con un Labrador guedejudo, fornido, -rechoncho, y de pestorejo, que venia en su compañia; cavallero el -Padre Predicador en un rocin acemilado, tordo, sútil, zanqui-largo, -y ojeroso; y montado el paysano en un pollinejo rucio, aparrado, -estrecho de ancas, rollizo, oreji-vivo, y andador. Era el caso, que -en una Aldéa, presumida de Lugar, dos leguas distante de la Granja, -que se llamaba antiguamente Jaca la Chica, y ahora, ó porque se -corrompió el vocablo, ó por reducir á una sola voz el diminutivo, se -llama Jacarilla, havia fundado pocos años ántes una Cofradía, dedicada -á Santa Orosia, el Cura del Lugar, que era Aragonés y muy devoto de -la Santa. El Mayordomo de aquel año, que era el Labrador, que venia -acompañando á Fray Blas, le havia echado el Sermon; y, aunque este -no valia mas que quince reales, dos libras de turron, y un frasco de -vino de la tierra, Fray Blas le havia admitido; porque en materia de -Sermones llevaba la opinion de los Mercaderes, que muchos pocos hacen -un mucho, y recibir á todo pecador como viniere. Algo se rodeaba por la -Granja; pero, por comer en Casa de la Orden y, sobre todo, por ver Fray -Blas á su querido Fray Gerundio, aunque havia tan poco tiempo que se -havian separado, quiso hacer este rodéo. - -7. Tanto como se alegró Fray Gerundio con la vista de su amigo, tanto -sintió el Maestro Prudencio aquella importuna visita, temiendo, que, -si los dexaba hablar á los dos á solas, echaria á perder el aturdido -del Predicador todo lo que, á su modo de entender, havia adelantado él -por la mañana. Hizo, pues, ánimo á no perderlos un punto de vista hasta -que marchasse Fray Blas, suponiendo que lo haria despues de comer; y, -para que lo executasse quanto ántes, dió órden al Lego para que los -calentasse á toda prisa lo que havia sobrado de la comida, añadiendo -algunos torreznos fritos, que es el agua de socorro para huéspedes -repentinos, quando llegan al levantar de los manteles. - -8. Miéntras se aderezaba la comida, no los divirtió poco el Labrador, -que, aunque zafio de explicaderas, grosero de persona, y no muy -delicado de crianza, era bastante ladino y un si es no es socarron. Ya -sabia, que el Maestro Fray Prudencio era hombre de mucho respeto en la -Orden, porque se lo havia prevenido Fray Blas en el camino; y assí, -luego que entró en la sala donde estaba, le hizo una grande reverencia, -escarbando hácia atras con el pié y pierna izquierda, tanto que faltó -poco para hincar una rodilla, pero sin quitarse el monteron perdurable, -que tenia calado hasta las cejas, y saludando al Maestro le dixo: -_Tenga su Eternidad güenas tardes, endíssimo Padre Fray Maestro, y -güen provecho haga su essencia: prega á Dios que todo se le convierta -en unjundia_; y diciendo y haciendo, sin esperar á que nadie se lo -rogasse, echó mano de uno de los vasos de vino, que estaban sobre la -mesa en una salvilla, para echar á la que llaman de San Vitoriano, y -con despejo patanal añadió sin detenerse: _A la salud de su Trinidad -muy raborenda, y tambien á la de mi Padre Perdicador Fray Bras, que es -la frol de los Perdicadores de chapa, y tambien á la de esse Flayre -mozico, que mal año para quien me quiera mal, si no tiene pergeño de -ser con el tiempo otro Padre Flay Bras; y tambien á la de mi amigo el -Padre Granjero Flay Grigorio, que aunque no es de missa, tampoco lo fué -su Padre, Dios le bendiga, pero en una feria de Carneros, que se venga -á emparejar con él un atajo de Padres Persentados; porque, por fin y -por postre, de todo se sirve Dios_. Acabada esta letanía, echóse á -pechos el vaso, que era de mediano portante, y, bolcándole boca á baxo -sobre la salvilla, él se dexó caer en un banco, repantigándose en él -con mucha autoridad. - -9. Cayó muy en gracia al bueno del Maestro Prudencio toda esta -introduccion, y, como era de genio bondadoso y tan apacible, le dixo -con mucho agrado: _Buen provecho, Tio; como se llama?_ -- _Bastian -Borrego, para servir á su ausencia_, respondió el Labrador (y al decir -esto, hizo ademan de levantarse un poco la montera). -- «Por muchos -años, en vida y salud de su muger y de sus hijos, si los tiene,» -continuó Fray Prudencio. -- _Y como unas froles, aunque parezca mal -que yo lo diga_, replicó el Tio Bastian, _especialmente uno que tengo -vestido con el Habitico de San Juan de Dios, de estos que llaman -Flayres Gaspachos,[34] déxelo su usandíssima, esso es bobada_. -- «Con -que el Tio Bastian, prosiguió el Padre Maestro, es Mayordomo de Santa -Orosia?» -- _Y tambien lo juí_, respondió Borrego, _de la Cofradía del -Santíssimo, y serví la de la Cruz, y la de las Animas, y ahora solo -me falta, que me echen á cuestas la de San Roque, que no dexarán de -hacerlo, porque para los probes se hicieron los trabajos_. -- «Segun -esso, tiene por trabajo el servir á los Santos», replicó el Padre -Maestro. -- _A los Santos, Padre nuestro, güeno es servirlos; pero el -caso es, que, segun mi corto maginamiento, en estas Mayordomías de mis -pecados se sirve poco á los Santos, y mucho á los Cofrades. Y si no, -dígame su Reverencia: se servirá mucho á los Santos, en que un probe -como yo gaste en cada una de estas Mayordomías sesenta rales en vino, -veinte en tortada, diez en avellanas, todo para dar la charidad á los -Cofrades; sin contar la cera, ni la comida á los Señores Sacerdotes, ni -la limosna del Padre Perdicador; que todo junto hace subir la roncha -á mas de ciento y veinte rales? Ya la cera, la limosna del Sermon, y -aunque digamos tambien la comida de los Curas, passe, porque todo esto -parece cosa de Igresia; pero el vino de los Cofrades, que hay hombre -que se mama dos quartillas! la tortada, y las avellanas para yesca! Y -añada su Trinidad el bayle por la tarde á la puerta del Mayordomo, que -dura hasta muy entrada la noche; y mas, si toca el tamboritero el son, -que se llama el espanta-pulgas. Querráme decir su Usandíssima, que de -esto se sirve Dios, ni los Santos?_ - -10. -- «De esso no creeré yo, que se sirvan mucho, respondió Fray -Prudencio, y por lo mismo estoy tambien mal con ello. Pero, si el Tio -Bastian conoce, que las Mayordomías y las Cofradías se vienen á reducir -á essas borracheras, para qué entra en ellas?» -- _Para qué entra en -ellas? güena pregunta! Bien se conoce, que su Ausencia está metido allá -con sus libros, y no sabe lo que passa en el mundo. Padre nuestro, -en los Lugares es preciso entrar en todas las Cofradías, porque es -preciso, y no digo mas, que al güen entendedor pocas palabras. Juera de -esta razon, que pesa un quintal, viene un Flayre, y pondera tanto las -undulgencias de una Cofradía; viene otro, y perdica tantas cosas sobre -los suflagios, que hace la otra por sus defuntos, que, si un hombre no -los cree, le llevan, qué sé yo adonde? y, si los cree, y no lo hace, le -tienen por Judío._ - -11. -- «Pero, aunque entre en las Cofradías, replicó Fray Prudencio, -no le pueden obligar á que sea Mayordomo.» -- _No me pueden obligar?_ -respondió el Tio Borrego: _Si usa Charidad no sabe mas de Tulugía que -de Cofradías, no trueco mi cencia por toda la suya. Qué razon avrá -divina ni humana, para que, haviendo yo bebido el vino y comido el -turron de los demas Cofrades, no beban y coman ellos el mio? Amen de -esso, si entro á la parte en los suflagios y en las undulgencias, -tambien tengo á entrar en los gastos. Pues qué? no hay mas que -entrar uno Cofrade, morir bien ó mal, como Dios le ayudasse, irse al -Pulgatorio, y salir luego de él de mogollon y, como dicen, de bóbilis -bóbilis, sin que le cueste tanto como á qualquiera otro probe? A buen -bocado buen grito; lo que mucho vale mucho cuesta, donde las dan las -toman, y donde no las toman no las dan._ - -12. -- «Pero si el Cofrade se va al Infierno, replicó el Padre Maestro, -de qué le sirven los sufragios, ni las indulgencias?» -- _Ahora sí_, -respondió el Tio Bastian, _que su Eternidad muy Reverenda dió en -el punto, y se conoce que es Tiólogo. Sin serlo yo, he puesto essa -enfecultá á muchos Padres Perdicadores, y en verdad que no han sabido -desenredarse bien de ella. Las Cofradías, que se reducen todas á -suflagios y á undulgencias, solo sirven para los que están en gracia; -mas para ponerse en ella no sirven, sino que sea por muchos arrudéos. -Pues aquí de Dios y del Rey, digo yo ahora: quanto mas valen aquellas -Cofradías, que llaman Conjuraciones?_ -- «Congregaciones querrá decir, -Tio Bastian», le interrumpió Fray Prudencio. -- _Su Usandíssima -no repare en venablos ó en vucablos_, prosiguió Bastian Borrego, -_que en entendiéndonos nos entendemos, y cada probe estornuda como -Dios le ayuda. Digo, que quanto mas valen aquellas Conjuraciones ó -Congrigaciones, ó lo que jueren, que obligan á escobijar la concencia, -confessando y comulgando á menudo, como si dixéramos cada mes, ó los -dias de las fiestas recias, que dan regras para vivir un Christiano -honradamente, en las quales no hay Mayordomías, ni estos embelecos ó -dimonios de charidades, y que en fin son medios para librarle á un -hombre del infierno, que las otras, que lo mas mas á que tiran, es á -sacarle á uno del Pulgatorio? A esso digo yo, Padre nuestro, que, una -vez metido en el Pulgatorio, tarde ó templano yo saldré de él, pero_ -=in Enferno mula es enrentio=, _y en verdá, que no me han de sacar -de él los oficios de Animas, que hace la Cofradía por los Cofrades -enfuntos_. - -13. Grandíssimo gusto le daba al bueno del Padre Maestro la -conversacion del Tio Bastian, porque, en medio de sus charras -explicaderas, descubria, que era hombre de humor y de entendimiento. -Assí pues, deseoso de oírle hablar mas, le preguntó, quien havia -fundado en Jaca la chica, ó en Jacarilla, la Cofradía de Santa Orosia, -porque le parecia cosa extraordinaria; puesto que, aunque havia visto -muchas Cofradías del Sacramento, de las Animas, de San Roque, y de San -Blas, y de algunos otros Santos, pero que de Santa Orosia nunca la -havia visto ni oído, atento á que esta Santa, aunque tan grande, era -poco conocida en Castilla. _A esso responderé, Esentíssimo Padre_, dixo -el Tio Bastian, (y á este tiempo tomó un polvo de la caxa que á tal -punto abrió el Padre Maestro,) _que en cada Villa su maravilla, y cada -ladron tiene su Santo de devocion. El Cura de mi Lugar es Aragonés, -nacido y bautizado en la Zuidá de Jaca, que dicen está allá junto -á tierra de Moros y de camino quiero, que sepa su Ausencia, que no -quiere, que le llamemos_ =Señor Guillen= (_que este es el apellido de -su alcurnia_), _sino_ =Mosen Guillen=, _porque dis q’así s’usa en su -tierra; y al enprencipio cierto que todos nos riamos muchíssimo, porque -esto de_ =Mosen= _nos olia á cosa de Moyses_. -- «No (le interrumpió -el Padre Maestro): es voz muy antigua de la Lengua Castellana, tomada -de la Arábiga, para explicar _mi señor_, y se ha conservado en Aragon, -como por distintivo y mayor respeto de los Señores Sacerdotes.» -- -_Pues, este tal Cura_ (prosiguió el Tio Borrego) _es un Santo_ (_assí -lo juera yo delante de la cara de Dios_), _y, porque dizque en la Zuidá -de Jaca, donde él nació, tienen grandíssima devocion con Santa Orosia, -que es su Patrona, él tambien se la tiene; y, como mi Lugar se llama -Jaca la chica, nos perdicó en un Sermon_ (_válgame Dios, y qué Sermon -nos perdicó!_), _que seria güeno, que tuviesse la misma Patrona, que -Jaca la grande, porque Dios y los Santos no reparan en estaturas; y -para esto me acuerdo, que traxo allá un tiesto de Isabel, quando unció -por Rey á David_. -- «Samuel diria el Cura», interrumpió el Maestro -Prudencio. -- _Samuel ó Isabel, que para lo de Dios todo es uno_, -prosiguió el Tio Borrego, _á quien dixo su Magestá, que no mirasse en -su estatura si era grande ó chica, y luego lo dixo en latin tan craro y -tan clavado, que lo entendió hasta la mi Coneja, que assí se llama mi -muger Barthola Conejo, para servir á Dios y á su Eternidad. En fin, -tantas y tales cosas nos dixo de la groriosa Santa, que se juntó aquel -mismo dia el Concejo, y allí encontinenti votamos todos, que havia de -ser Patrona del Lugar; y de mas á mas fundamos una Cofradía, en que -entraron casi todos los vecinos; y por fin y por proste hicimos todos -obrigacion ante el Fiel de Fechos de hacer todos los años á la bendita -Santa una fiesta, que, déxelo señor, no la hay mas célebre en toda la -redonda; y, como digo, cada Mayordomo se esmera en traer el Perdicador -mas famoso de toda la tierra; y ansí en los tres años c’a que se fundó -la Cofradía, el primero perdicó un Padre Enfinidor, que se perdia de -vista; el sigundo uno de estos Padres gordos, que se llaman... que se -llaman... válate Dios, como se llaman! se llaman Padres... Padres... es -ansina una cosa á manera de gubilete_. -- «Padres Jubilados», dixo el -Maestro Prudencio. -- _Sí, un Padre Jibalado_, continuó el Tio Borrego, -_y en verdá que era una Aguila: y este año, que es el tercero y á mí -me ha tocado ser mayordomo, luego puse los ojos en nuestro Padre Fray -Bras, porque, desde que le oí el Sermon de San Benito del Otero en -Cevico de la Torre, al memento le eché el ojo, y dixe acá para mi sayo: -ya te veo que eres Garza, y, como yo sirva alguna Cofradía, no se me -escapará este pájaro_. - -14. A este tiempo entró el Granjero con la comida, y ya le pesaba al -Maestro Prudencio haverle dado tanta prisa para que los despachasse, -porque iba tomando gran gusto á la conversacion del Tio Bastian. No -obstante, como le hacian mayor fuerza los inconvenientes, que temia, de -que el Predicador mayor y Fray Gerundio hablassen á solas y despacio, -llevó adelante su primera idéa, de que comiessen presto y despedir á -los huéspedes luego que comiessen; y assí dió órden al Lego, para que, -miéntras ellos tomaban un bocado, echasse un pienso á las Cavallerías. - -15. Durante la comida, preguntó el Padre Maestro al Tio Borrego, -como se entendian los Predicadores para predicar de una Santa, de -quien havia tan pocas noticias en Castilla? _A esso, Padre nuestro_, -respondió el Tio Bastian, _ya nuestro Cura da providencia; porque -ha de saber su Excelentíssima, que le umbiaron de Jaca un rimero de -Sermones como assí_, (y levantó la mano derecha como media vara), -_todos imprimidos, que es un pasmo. Parece á ser que estos Sermones -todos son exemprales, ó como se llaman, de uno que compuso un Flayre -á la Señora Santa Orosia, para predicarle en la Zuidá de Jaca, y que -al cabo no le perdicó allá, no sé por qué tracamundanas, y corre ve -y díles, que dubió de haver habido. En fin el Flayre, que dicen era -hombre encercunstanciado y de los mas guapos Perdicadores que havia -en aquellas tierras, aunque no perdicó el Sermon, le imprimió, y, -porque tiene grande amistad con el señor Cura, le umbió el rimero que -dixe; y el señor Cura, luego que sale Mayordomo de la Cofradía, le -da un exemprar, para que se lo entregue al Perdicador que nombrare, -y le sirva, como dicen, de pautero. Pero á la salú de su ausencia, -esentíssimo Padre, y mojemos la palabra_; y echóse á pechos un vaso de -á quartillo. - -16. -- «Buen provecho, Tio Bastian, respondió el Maestro Prudencio, y -continuó diciendo: Sin duda que esse Sermon debe ser muy especial, y -que traherá grandes noticias de Santa Orosia.» -- _Yo, Padre nuestro_, -prosiguió el buen Borrego, limpiándose los vigotes y relamiéndose -el trago, _soy un probe simpre, que no sé leer ni escribir, y no lo -entiendo; pero un hijo mio, que es un lince, pues no tiene mas que diez -y ocho años, y ya anda por processo, nos le leyó una noche á la mi -Coneja y á mí, y nos pareció que decia unas cosas muy hondas. Ello es -empusible de Dios, que no sea uno de los mas estupendíssimos Sermones, -que se han perdicado en el mundo; porque vea usa Trinidad, sobre que -anda de letra de molde y se ha empremido! Pero, si su Caridá gusta de -leerle, dexe, que yo pediré uno á Mosen Guillen, y se le traeré, quando -guelva á dexar en su Convento nuestro Padre Perdicador mayor._ - -17. -- «No es menester, replicó Fray Blas, que yo daré á V. Paternidad -el que me presentó el señor Mayordomo, que ahí le traigo en la alforja, -porque me embelesa tanto su lectura, que no acierto á dexarle de -la mano, y de puro leerle casi le he aprendido de memoria. Es de -los grandes Sermones que he leído en mi vida.» -- «Y toca todas las -circunstancias?» preguntó entónces Fray Gerundio. -- «Déxame echar un -trago á la salud de nuestro Padre Maestro, y despues te responderé.» -Bebió Fray Blas otro vaso de vino, que estaba á nivel con el de su -Mayordomo, limpióse con sosiego y con autoridad, y prosiguió diciendo: -«_qué_ llama si toca todas las circunstancias? No dexa una, que no -toque; pero como? Toca el sitio donde está fabricada la Iglesia de -Jaca; toca su Escudo de Armas; toca el del Señor Obispo, que era á -la sazon; toca el número de los Regidores de la Ciudad, toca el de -las mugeres, que en otro tiempo la defendieron contra los Moros; y, -aunque es verdad, que ninguno oyó el Sermon, porque no se predicó, -pero, como le compuso para que le oyessen, toca el número sin número -de los que pudieran oírle; y finalmente toca hasta el de los que -llevaban el palio, que eran ocho. Y todo con unos textos tan oportunos, -tan adequados, y tan literales, que no hay mas que pedir, y parecia -impossible, que ingenio mortal pudiesse llegar á tanto. Esto es -predicar, ó esto es componer Sermones! que todo lo demas es paja.» -Y casi fuera de sí dió una palmada en la mesa, tan recia que faltó -poco, para que vasos, salvilla, y jarro diessen en tierra; y lo que -es el jarro, assegura un Autor fidedigno, que huviera caído al suelo, -á no haverse abrazado prontamente con él, al tiempo de bolcarse, el -vigilantíssimo Sebastian Borrego. - -18. Siglos se le hacian al bendito Fray Gerundio los instantes, que -tardaba en leer un Sermon, que ponderaba tanto un hombre como el Padre -Fray Blas, á quien él tenia por el mayor espanta-pueblos, que conocian -los Púlpitos de aquel Siglo. Rebentando estaba por pedírsele, y ya -tenia en el borde de los labios las palabras, quando le contuvo el -respeto del Padre Maestro, á quien ya el otro se le havia ofrecido; y -tambien fué parte para detenerle un poco de miedo que le havia cobrado, -hasta saber qué dictámen formaba del tal Sermon su Paternidad, y mas -que le notó no sé qué gestos displicentes, miéntras Fray Blas estaba -ponderando el primor y la menudencia, con que se tocaban en él todas -las circunstancias. - -19. Con efecto, al machucho del Padre Maestro Fr. Prudencio le havia -dissonado tanto esto, que prorrumpió diciendo: «Aceto el Sermon, que -me ofrece el Padre Predicador, no mas que para divertirme con él y -compadecerme del que le compuso; pues por lo demas, supuesto lo que el -Padre Predicador dice, no necessito leerle para juzgar desde luego, -que será un texido de despropósitos, de disparates, y de puerilidades, -sin que tenga de Sermon mas que el título y el thema. Sermones de -circunstancias, y de tales circunstancias! No se ha inventado locura -mayor, mas torpe, mas indigna de la Cáthedra del Espíritu Santo, ni -que mas acredite la mala cabeza del Predicador, el depravado gusto de -los oyentes, y la lastimosa ignorancia, que hay en unos y en otros, -de lo que es verdadera eloquencia. Solo en España se estila esta -vergonzosa necedad; y aun en España no se introduxo hasta mas de la -mitad del Siglo passado, en que comenzaron á profanar el Púlpito con -estas ridículas indecencias unos títeres ó unos Poetuelas en prosa, á -quienes la ignorancia del vulgo aclamó por grandes Predicadores. No se -me señalará ni un solo Sermon de estos, que se llaman circunstanciados, -que sea de data mas antigua. Todas las Naciones extrangeras hacen una -gran burla de nosotros, (y lo peor del caso es, que la tenemos bien -merecida,) por esta impertinente, loca, y pueril extravagancia.» - -20. «Sermon de circunstancias! Pues, acaso hay otra circunstancia en -el Sermon, que la de predicar del Santo, del mysterio, ó del assunto -de que se habla? Qué conexion tiene con las virtudes de Santa Orosia, -que la Cathedral de Jaca esté en este sitio ni en el otro, y se llame -assí ó asá? que las armas del Obispo sean un Leon ó un Abestruz? que -la Iglesia Cathedral tenga por escudo dos llaves con dos puertas ó -dos arcas sin cerradura? que los Regidores sean nueve, ó sean veinte? -que lleven el palio ocho ni ochenta? y finalmente, qué arte ni parte -tuvo Santa Orosia, ni qué gloria se la sigue, de que las mugeres -Jaquetanas huviessen defendido la Ciudad contra los Moros, quando esta -hazaña sucedió muchos años ántes, que huviesse Santa Orosia en el -mundo? Conduce nada de esto para formar un gran concepto del mérito -de la Santa, una grande idéa de su poder, una viva confianza en su -proteccion, ni para alentar á la imitacion de sus heróycas virtudes, -que es ó debe ser todo el empeño de los Sermones Panegýricos?» - -21. «Los Maestros de la Eloquencia Sagrada, ni aun profana, usaron -jamas estas impertinencias? Hállase por ventura ni un remoto rasgo -de ellas en los Sermones, en las Homilias, en los Panegýricos de -los Santos Padres? Ciceron y Quintiliano hicieron nunca assunto de -semejantes vagatelas? Si un Abogado se introduxesse en Estrados -públicos á hablar en un pleyto, haciendo circunstancia de las armas -del Presidente, de los Escudos de los Jueces, del Dosel de la Sala, -del artesonado de la pieza, y de otras necedades semejantes, habria -paciencia para dexarle acabar su harenga? y no dispondrian luego que -fuesse á concluírla á los Orates? Pues aquí de Dios y de la razon: -como se sufre esto en los Predicadores? como se les aplaude? como se -les celebra? como no se convierten en sylvos los elogios? y como no -vuelan contra ellos los sombreros y las monteras, á falta de tronchos? -Pero esto era para mas despacio, y tampoco es para aquí. Ahora, pues, -ustedes han acabado ya de comer, y tienen que andar cinco leguas hasta -Jacarilla; Fray Gregorio saca las Cavallerías; Fray Blas, déxeme -esse Sermon para entretenerme, y no hay que perder tiempo, que se va -haciendo tarde.» - -22. Por mal de sus pecados, al querer levantarse de la mesa el bueno -del Mayordomo, no pudo, porque le pesaba mas la cabeza, que lo restante -del cuerpo. Era el caso, que, miéntras el zeloso Fray Prudencio havia -estado tan enardecido predicando contra los Predicadores, que perdian -neciamente el tiempo en hacerse cargo de ridículas circunstancias, el -Tio Bastian no le havia perdido, y menudeando los tragos, que todos -eran de á folio, el vino hizo su oficio; y, quando quiso ponerse en -pié, cayó entre la mesa y el banco, teniendo la desgracia de tropezar -con la cabeza en la esquina de este, y se hizo una herida, que parecia -una espita. No huvo mas remedio, que aplicarle una estopada, llevarle -entre quatro Mozos de la Labranza á la cama, y darle tiempo hasta el -dia siguiente para que volviesse del rapto. - -23. Mucho sintió este accidente el Maestro Prudencio, porque ya era -preciso, que á lo ménos aquella tarde estuviessen juntos el Predicador -y Fray Gerundio, y temia, que aquel echasse á perder lo que juzgaba -havia adelantado por la mañana. Viendo que ya no tenia otro remedio, -propuso en su ánimo no dexarlos ni un instante solos; y, quando -estaba trazando el modo de tenerlos entretenidos, el mal Dimoño, que -no duerme, dispuso, que en aquel instante viniesse á visitarle el -Arcipreste del Partido, que era Cura de un Lugar poco distante de la -Granja, y, despues de hechos los primeros cumplidos, dixo, que, con -licencia de aquellos Padres, trahia algunos casos que consultar en -secreto con su Reverendíssima. - - - - -CAPITULO II. - -Sálense á passear Fray Blas y Fray Gerundio, y de las ridículas reglas -para predicar, que le dió aquel con todos sus cinco sentidos. - - -Ellos, que no deseaban otra cosa, sin aguardar á mas razones, toman -los báculos y los sombreros, y sálense solos al campo, bien resueltos -á no volver á la Granja hasta muy entrada la noche. Quiso ante todas -cosas el Predicador mayor leer luego á su querido Sabatino el Sermon, -que havia de predicar á Santa Orosia, y le llevaba en el pecho, entre -el coletillo y la saya del hábito, assegurándole, que era de los -Sermones mas á su gusto, que havia compuesto hasta entónces. Pero Fray -Gerundio le dixo, que para leer el Sermon ya habria tiempo, y que en -aquella tarde tenia mil cosas que decirle, las quales no querria, -que se le olvidassen: especialmente que, como la ocasion es calva, -era menester cogerla por los cabellos, pues acaso no pillarian otra -semejante en mucho tiempo. Espetóle toda la conversacion, que havia -tenido por la mañana con el Padre Maestro, lo que le havia dicho acerca -de las Facultades, en que debia estar, por lo ménos, medianamente -instruído todo buen Orador; la necessaria lectura de los Santos Padres, -y, á falta de esta, el modo de suplirla con la leccion atenta de buenos -y escogidos Sermonarios; los que determinadamente le havia señalado -que eran los de Santo Thomas de Villanueva, Fray Luis de Granada, y el -Padre Vieyra; y finalmente las reglas, que, á peticion suya, havia -ofrecido darle para predicar bien todo género de Sermones. - -2. «Y á tí, qué te pareció de todo lo que te dixo esse Santo viejo?» -le preguntó Fray Blas. -- «Qué quiere Vm. que me pareciesse? le -respondió Fr. Gerundio, que todos los viejos saben á la pez, y que en -fin los viejos no dicen mas que vejeces.» -- «Ahora bien, le replicó -Fray Blas, escusemos de razones, porque contra experiencia no hay -razon, y, para que veas quan sin ella habla esse Santo hombre, oye -un argumento sencillo, pero convincente. Yo no he estudiado ninguna -de essas Facultades, que te dixo eran tan necessarias para ser uno -buen Predicador. Yo no he leído de los Santos Padres mas que lo que -encuentro de ellos en las lecciones del Breviario, y en los Sermones -sueltos, que se me vienen á las manos, ó en los Sermonarios, de que -uso. Yo no sé, que haya visto, ni aun por el pergamino, los Sermones -de Santo Thomas de Villanueva; por lo que toca á los de Fray Luis de -Granada, lléveme el Diablo, si en mi vida he leído ni siquiera un -renglon; y solo de Vieyra he leído algunos Sermones, porque me gustan -mucho sus agudezas. Siendo esto assí, te pregunto ahora: parécete en -Dios y en tu conciencia, que predico yo decentemente?» -- «Qué llama -decentemente? replicó con viveza Fray Gerundio, yo en mi vida he oído, -ni espero oír á otro Predicador semejante.» -- «Luego, para predicar -bien (concluyó Fray Blas), no es menester nada de esso, que te quiso -encajar el antaño de Fray Prudencio.» - -3. -- «El argumento no tiene respuesta, dixo el candidíssimo Fray -Gerundio; y assí desde ahora le doy á Vm. palabra de no hacer caso de -todo quanto me diga. Mi Guia, mi Ayo, mi Maestro, y, como dicen, mi -Padrino de Púlpito ha de ser Vm.; sus consejos han de ser mis oráculos, -sus lecciones mis preceptos, y no me apartaré un punto de lo que Vm. -me enseñare. Assí pues, ya que la tarde es larga y la ocasion no puede -ser mas á pedir de boca, deme Vm. algunas reglas claras, breves, y -perceptibles, de manera que yo las pueda conservar en la memoria, para -componer bien todo género de Sermones; porque, aunque muchas veces -hemos hablado, ya de este, ya de aquel punto tocante á la materia, pero -nunca le hemos tratado seguidamente y, como dicen, por principios.» --- «Soy contento, respondió el Predicador, y óyeme con atencion, sin -interrumpirme.» - -4. «Primera regla: eleccion de Libros. Todo buen Predicador ha de tener -en la Celda, ó á lo ménos en la Librería del Convento, los Libros -siguientes: _Biblia_, _Concordancias_, _Polianthéa, ó el Theatrum -vitæ humanæ de Beyerlink_, _Theatro de los Dioses_, _los Fastos de -Másculo, ó el Kalendario Ethnico de Mafejan_, _la Mythología de Natal -Cómite_, _Aulo Gelio_, _el Mundo Symbólico de Picinelo_; _y sobre todo, -los Poetas Virgilio_, _Ovidio_, _Marcial_, _Catulo_, _y Horacio_; de -Sermonarios no ha menester mas, que el _Florilegio Sacro_, cuyo Autor -ya sabes quien es, porque en esse solo tiene una India.» - -5. «Segunda regla.» -- «Tenga Vm., le interrumpió Fr. Gerundio; y no -será bueno añadir algun Expositor ó Santo Padre?» -- «No seas simple, -le respondió Fray Blas, para nada son menester. Quando quieras apoyar -algun concepto ó pensamientillo tuyo con autoridad de algun Santo -Padre, dí que assí lo dixo el Aguila de los Doctores, assí la Boca -de Oro, assí el Panal de Milan, assí el Oráculo de Seleucia, y pon -en boca de San Agustin, de San Juan Chrysóstomo, de San Ambrosio, ó -de San Basilio, lo que te pareciere: lo primero, porque ninguno ha -de ir á cotejar la cita; y lo segundo, porque, aunque á los Santos -Padres no los huviesse passado por el pensamiento decir lo que tú -dices, pudo passarlos. Por lo que toca á los Expositores, no hagas -caso de ellos, y expon tú la Escritura como te diere la gana, ó como -te viniere mas á quento; porque tanta autoridad tienes tú como ellos -para interpretarla. Que Cornelio diga esto, que diga lo otro Barradas, -que Maldonado piense assí, ni que el Abulense discurra asá, á tí qué -te importa? Cada qual tiene sus dos deditos de frente, como el Señor -le ha deparado. Y en fin, porque me hago cargo de que para parecer -hombre leído y escriturario es menester citar á muchos Expositores, no -te quito, que los cites quando te diere la gana, ántes te aconsejo, -que los cites á puñados; pero para citarlos no es necessario leerlos, -y haz con ellos lo que te dixe que hiciesses con los Santos Padres. -Prohíjales lo que quisieres, teniendo gran cuydado de que el Latin no -salga con solecismos; por mí la quenta, si te lo conocieren en la cara. -Un solo Expositor te aconsejo, que tengas siempre á la mano: este es el -Silveyra, porque es cosa admirable para un apuro; y, si se te antojare -probar, que la noche es dia, y que lo blanco es negro, harto será, que -no encuentres en él con que apoyarlo.» - -6. «Tercera regla. El título ó assunto del Sermon sea siempre de -chiste, ó por lo retumbante, ó por lo cómico, ó por lo facultativo, -ó por algun retruecanillo. Pondréte algunos exemplares, para que me -entiendas mejor. _Triunfo amoroso_, _Sacro Hymenéo_, _Epithalamio -festivo_, _etc._ Sermon que se predicó á la Profession de cierta -Religiosa; por señas, que en el primer punto la hizo el Predicador -_Ciervo_, y en el segundo _Leon_, dos animales, que se registran en el -Escudo de su familia. Estos son títulos, estos son assuntos, y esta es -inventiva! Si en el blason de la señorita huviera un Hypogrifo, ni mas -ni ménos le huviera acomodado el Predicador á su Profession Religiosa, -porque los hombres de ingenio son los verdaderos Chýmicos, que de todo -sacan preciosidades. Oye otros tres admirables títulos, por términos -contrarios. _Parentacion dolorosa_, _Oracion fúnebre_, _Epicedio -triste_, en las Exequias de otra Religiosa de grande esfera; y, aunque -el Orador no tomó assunto determinado, sino historiar poeticamente -la vida de su Excelentíssima Heroína, lo hizo tan conforme á las -reglas del arte, que en la frase jamas se apartó de él, en la cadencia -apénas la pierde de vista, y tal vez le sigue exactamente hasta en la -misma asonancia. Escucha, por Dios, como da principio al cuerpo de la -Oracion, y pásmate, si no te quieres calificar de tronco. _A Dios, -Celeste Choro; á Dios, Lirios Seráficos; á Dios, amadas Hijas; á Dios, -Cisnes sagrados._ Qué la falta á esta cláusula para ser una perfecta -redondilla de romance ordinario, sino haver hecho esdrújulo el último -pié del postrer verso, como lo pudo hacer fácilmente el Reverendíssimo -Orador, diciendo: _á Dios, Cisnes extáticos_? En verdad que nada le -costaria, como nada le costó la otra perfectíssima redondilla de -romance, que se sigue pocos renglones mas abaxo. _Querida Esposa, á qué -aguardas? Bella muger, á qué esperas? Sal de essa caduca vida, y ven á -lograr la eterna._» - -7. «Bien sé, que algunos monos condenan mucho en la prosa esta especie -de cadencia, y mucho mas quando se junta la asonancia, queriendo -persuadirnos, que tanto disuena el verso en la prosa, como la prosa en -el verso. Citan para esso, entre otros muchos, á no sé qué Longino, -Autor allá del Siglo de Oro, que trata de pueriles, de insensatos, -y aun de rudos á los que usan de este estilo: _Puerile est, imo -tardi rudisque ingenii, solutam orationem in amœna versus harmonia -contexere_. Pero, qué importa que lo diga Longino? Ni qué caso hemos de -hacer de un hombre, que acaso seria tercero ó quarto nieto del que dió -la lanzada á Christo? Fuera de que Longino escribió en Griego; y los -que le traduxeron en Latin y en Francés, le pudieron haver levantado -mil testimonios. Finalmente, lo que á todo el mundo suena bien, por qué -ha de ser disonante? Pero vamos prosiguiendo con los títulos y assuntos -de Sermones.» - -8. «_Muger llora, y vencerás_: sermon á las lágrymas de la Magdalena. -Qué cosa mas divina que haver acertado á representar el amargo llanto -de la muger mas penitente, con el título, y aun con los amatorios -lances, de una de las Comedias mas profanas? Estos primorcillos no se -hicieron para ingenios ramplones y de quatro suelas. _El Lazarillo de -Tormes_: sermon predicado en la Domínica quarta de Quaresma, llamada -comunmente _de Lázaro_, á cierta Comunidad Religiosa; en el qual apénas -hay travesura, enredo, ratería, ni truhanada de aquel famoso Pillo, ó -idéa fingida de un famoso salteador de figones y mal-cocinados, que no -se acomode con inimitable propiedad á la resurreccion de Lázaro, de -la que hizo assunto el Predicador, dexando el propio de la Domínica, -y predicando solo del nombre que se daba á aquella semana. _Lo Máximo -en lo Mínimo_: sermon predicado á San Francisco de Paula, sin salir de -este oportuno retruecanillo, que parecia nacido para el intento.» - -9. «_El particular in essendo, y universal in prædicando_: sermon -famoso al célebre Confalon de cierta Ciudad, que es el Lydius Lapis -de los Predicadores de rumbo, y los Sermones suelen ser unas bellas -corridas de Toros, ingeniosamente representadas desde el Púlpito, -sacando á plaza todos quantos Toros, Novillos, Bueyes, y Bacas pacen -en los Campos de las Letras Sagradas y profanas, y convirtiéndose el -Estandarte ó Vandera del Confalon en vanderilla, que comunmente clava -el auditorio al Predicador, _porque no ha dado en el chiste_. En -fin, porque ya me voy dilatando demasiado en esta regla, si quieres -tú dar en el chiste de los assuntos, no tienes mas que imitar los -del celebérrimo _Florilegio Sacro_, que debe ser tu pauta para todo. -Allí encontrarás los siguientes: _Gozo del padecer, en el padecer del -gozar_, á los Dolores gozosos de la Vírgen. _Real estado de la razon, -contra la chimérica razon de estado_: Viérnes de enemigos. _Luz de -las tinieblas, en las tinieblas de la luz_, al Santíssimo Sacramento. -_Dicha de la desgracia, en la desgracia de la dicha_, al entierro de -los huessos de los difuntos; y assí de casi todos los assuntos de -aquel nunca bastantemente alabado ingenio y verdaderamente monstruo -de Predicadores. Si algun hombre de genio melancólico, indigesto, y -cetrino quisiere persuadirte, como muchos han intentado persuadírmelo -á mí, que esta especie de assuntos ó de títulos, sobre no tener sal, -gracia, agudeza, ni rastro de verdadera ingeniosidad, son pueriles, -alocados, y muy agenos de la seriedad, gravedad, y magestad, con que -se deben tratar todas las materias en el Púlpito; nunca te metas á -disputar con ellos, déxalos que abunden en su opinion, házlos una -grande cortesía, y sigue tú la tuya. Porque, aun dado caso que ellos -tengan razon, los que la conocen son quatro, y los que se pagan mucho -de estos sonsonetes, epíthetos cómicos, antíthesis, y bocanadas, son -quatrocientos mil.» - -10. -- «Quarta regla. Sea siempre el estilo crespo, hinchado, herizado -de Latin ó de Griego, altisonante, y, si pudiere ser, cadencioso. Huye -quanto pudieres de voces vulgares y comunes, aunque sean propias; -porque, si el Predicador habla desde mas alto y en voz alta, es razon -que tambien sean altas las expressiones. Insigne modelo tienes en el -Autor del famoso Florilegio, y solo con estudiar bien sus frases harás -un estilo, que aturrulle y atolondre á tus auditorios. Al silencio, -llámale _taciturnidades del labio_; al alabar, _panegirizar_; al ver, -_atingencia visual de los obgetos_; nunca digas _habitacion_, que lo -dice qualquier payo, dí _habitáculo_, y déxalo por mi cuenta; _existir_ -es vulgaridad, _existencial naturaleza_ es cosa grande. Que la culpa -original se deriva por el pecado, á cada passo lo oímos; pero, _que se -traduce por el fómes del pecado_, si no fuere mas sonoro, á lo ménos es -mas Latino y mas obscuro; y acaso no faltará algun tonto, que juzgue, -que el primer pecado se cometió en Hebréo, y que un Escritor ó Literato -llamado _Fómes_ le traduxo en Castellano. Algun escrupulillo tengo, de -que la proposicion (salvo la hermosura de la frase) es disparatada, -porque la culpa no se deriva ó no se traduce por el pecado, sino por la -naturaleza, que quedó infecta con él. Pero al fin, la verdad de esto -quédese en su lugar; porque, como soy poco Theólogo, no me quiero meter -en lo que no entiendo.» - -11. «Guárdate bien de decir nunca la _Vara de Aaron_, porque juzgarán, -que es la vara de algun Alcalde de Aldéa; en diciendo la _Aaronítica -Vara_ se concibe una vara de las Indias, y se eleva la imaginacion. -_Cecuciente naturaleza_ es claro que suena mejor, que naturaleza corta -de vista, porque esta última expression parece que está pidiendo de -limosna unos anteojos de vista cansada. Sobre todo, _ignitas aras del -deseo_, por deseo ardiente y encendido, es locucion que embelesa. -Basten estos verbi-gracias, para que sepas las frases que has de -estudiar, ó á lo ménos imitar, en el _Florilegio Sacro_, y con esto -solo harás un estilo cultíssimo por el camino mas fácil. Para que -comprehendas mejor, qué cosa tan bella es esta, oye una cláusula en el -mismo estilo, formada casi solamente de los propios términos: _Quando -la cecuciente naturaleza, superando los ignitos singultos del deseo, -erumpe del materno habitáculo, y presenta su existencial ser á las -atingencias visuales, aunque con la lare original traducida por el -fómes, los circunstantes se erigen, qual Aaronítica Vara, ansiosos de -conspicirla_. Dígote de verdad, que un Sermon en este estilo, no hay -oro en el mundo para pagarle.» - -12. «Hay otro estilo tambien muy elevado, aunque por diferente rumbo, -el qual no consiste en frases peregrinas ó latinizadas, sino en una -junta y harmoniosa mezcla de voces, que, siendo cada una de por sí -natural, llana, y sencilla, las da la colocacion no sé qué ayre -primoroso, que hechiza, suspende, y arrebata. Esto mejor se explica -con exemplos: supongamos, que me huviessen encargado un Sermon de -Honras, y que, para explicar mi dolor por la muerte de la persona, á -quien se dedicaba la Oracion fúnebre, diesse principio á ella de esta -manera: _Hay de mí! no sé qué siento en el alma: parece que esta se me -arranca, ó forceja por salirse del cuerpo. El corazon quiere seguirla: -la garganta se me añuda; la voz no acierta con los labios. A no suplir -un precepto la falta del espíritu, no seria possible hablar. Los -suspiros se atropellan en la boca, y al salir de tropel, mezclándose -con las lágrymas, turban la vista, sin dexarla percebir mas que obgetos -melancólicos y tristes._ No te parece, que seria esta una grandíssima -frialdad, y que á lo ménos qualquiera simple vejezuela entenderia -lo que queria decir? Pues oye como explicó este mismo concepto un -venerable Varon en el Exordio de aquella _Parentacion dolorosa, Oracion -fúnebre, y Epicedio triste_, de que te hablé en la segunda regla.» - -13. «_Hay de mí! qué pavor recibe el alma! qué desmayo el corazon -asusta! El alma fugitiva de sí misma, aun de sí misma no acierta á dar -noticia; el corazon saliéndose del pecho apénas late, porque á penas de -essa tumba solo pulsa; anudada la garganta, es áspero cordel el mismo -aliento; desmayada la voz, halla un cariño, que las ausencias supla -del espíritu, porque se ve animada de un precepto; árbitro este del -balbuciente labio, confundiendo los atropellados suspiros del pecho -con la copiosa lluvia de los ojos, solo libres para atormentarse con -tristezas._ Qué te parece? no es este un encanto? Y qué importará, que -el Ilustríssimo Señor Valero, en aquella su célebre Carta Pastoral -(que no sé cierto por qué la han alabado tanto los hombres mas doctos -de la Monarchía), haga una sangrienta sátyra contra el estilo elevado -en los Sermones, especialmente quando le usan unos hombres, que, por -su profession austera y penitente, y por su trage de mortificacion, -menosprecio del mundo, mortaja, y desengaño, parecia que ni en el -Púlpito ni fuera de él havian de abrir la boca, sino para pronunciar -huesos, calaberas, juicio final, y fuego eterno? No me acuerdo de sus -palabras formales; pero bien sé que son muy semejantes á estas:» - -14. «Qué es ver subir al Púlpito á un Predicador, amortajado mas que -vestido, con un estrecho saco, ceñido de una soga, de que hasta el -mismo tacto huye ó se retrahe; calado un largo capucho pyramidal hasta -los ojos, con una prolongada barba, salpicada de canas cenicientas; el -semblante medio sorbido de aquel penitente bosque, y lo demas pálido, -macilento, y extenuado al rigor de los ayunos y de las vigilias; los -ojos hundidos hácia las concavidades del celebro, como retirándose -ellos mismos de los obgetos profanos, y gritando mudamente: -_apartadnos, Señor, de la vanidad del mundo_! Qué es ver, digo, á este -animado esqueleto en la elevacion de un Púlpito, asustando con sola su -vista aun á los que no son medrosos, proponer el thema del Sermon con -magestad, arremangar el desnudo brazo, mostrar una denegrida piel sobre -el duro hueso, hasta el mismo codo, y dar principio al Sermon de esta ó -de semejante manera:» - -15. «_Bizarro propugnáculo de España, célebre Colonia Latina, idéa de -Cónsules claríssimos, y gloria de los Pueblos Arévacos, qué es esto?... -Qué es esto, bella emulacion del Orbe, jurada Reyna de los Carpentanos -montes, en cuya ilustre falda, si la vista de dos profundos Valles te -ciñe, el murmuréo de Eresma y de clamores te acompaña?... Qué es esto, -Arco de paz peregrina, donde los ciento y cinquenta y nueve de tu -Puente son trophéos gloriosos del que ostenta Millan en este dia, por -Real florido Iris de su Cielo?_ Et reliqua.» - -16. «No quedaria escandalizado el Auditorio (prosigue la substancia de -dicho melancólico Prelado) al oír aquel viviente cadáver prorrumpir -en unas voces tan pomposas, tan hinchadas, tan floridas; y, quando -esperaban escuchar de unos labios emboscados en la espesura de aquella -penitente barba, ó desengaños que los aterrassen, ó inflamados afectos -que los encendiessen, hallarse con una relacion crespa, sonora, -retumbante, la mitad en prosa, y la mitad en verso, que no pareceria -mal en unas tablas? Si saliesse al Theatro un Comediante con su peluca -blonda y empolvada, sombrero fino de plumage, y por cucarda un lazo -de diamantes, chupa de riquíssima tela, casaca correspondiente á la -chupa, medias bordadas de oro, zapatos á la gran moda, con dos lazos -de brillantes por evillas, espadin de puño de oro, baston del mismo -puño, camisola y vueltas de Paris, bordadas con exquisito primor; y él -de estatura heróyca, de semblante grato y señoril, de talle ayroso, de -bizarra planta, de noble y desembarazado despejo; y, puesto enmedio del -Tablado, componiéndose las vueltas, dando dos golpecillos alhagueños -hácia las caídas del peluquin ó de la peluca, proporcionando la -postura, hecha una ayrosa cortesía al silencioso concurso, y calado -garvosamente el sombrero, rompiesse en esta relacion: - - _Ahora, Señor, ahora,_ - _Que la inexorable Parca_ - _Quiere aplicar á mi vida_ - _Los filos de su guadaña._ - _Ahora, ahora, Señor,_ - _Que, postrado en esta cama,_ - _Me siento tal, que no sé_ - _Si he de llegar á mañana._ - -havria bastantes sylvos para él en la mosquetería? No agotaria todas -las peras, manzanas, y tronchos de la cazuela? El Alcalde de Corte, -que fuesse semanero, no daria pronta providencia para que llevassen -á aquel pobre hombre á la Casa de la Misericordia? Sí. Pues, á mal -dar, tan loco es un Capuchino que representa en el Púlpito, como un -Comediante que hace Mission en el Theatro. Y lo mismo se debe entender -de qualquiera Predicador, sea de la profession que se fuere; pues el -haver puesto el exemplar en un Capuchino, es por la especial disonancia -que hace esta ojarasca y vana frondosidad en aquel trage.» Hasta aquí -la substancia de dicho Ilustríssimo; pero qué substancia tiene todo -esto? El maligno cotejo, que hace entre el Predicador y el Comediante, -no viene al caso, por mas que parezca convincente; porque, si en las -Tablas se representan Vidas de Santos y Autos Sacramentales en verso, -por qué no se podrán predicar en los púlpitos relaciones y jácaras en -prosa? Que me respondan! que me respondan á esta retorsioncilla!» - -17. «Otro estilo hay, que, sin ser elevado en la expression, es de gran -gusto en el sonsonete, y son pocos los Auditores, que no se alampan por -él. Este es el cadencioso, diga Longino lo que quisiere, y digan lo que -se les antojare todos los descendientes por linea recta de los Sayones, -que dieron muerte al Salvador. El estilo cadencioso es de dos maneras: -una, quando la cadencia es de verso, ya lýrico, ya heróyco; otra, -quando consiste en cierta correspondencia, que tiene la segunda parte -de la cláusula con la primera, como si la primera acaba en onte, que la -segunda concluya en _unte_; si la caída de una es en _irles_, la de la -otra sea precisamente en arles; si aquella termina en _Tamborlan_, esta -termine en _Matusalen_. Los exemplos te pondrán esto mejor delante de -los ojos.» - -18. «Cadencia de verso lýrico. Fuera del divino exemplar, que ya te -puse en el famoso Sermon, intitulado: _Parentacion dolorosa_, _Oracion -fúnebre_, _Epicedio triste_, oye otro sacado de cierto Sermon, que se -predicó con extraordinario aplauso en una Cathedral, donde hervian -los hombres doctos como los garbanzos en olla de potage, y todo él -fué por el mismo estilo, sin perder siquiera pié ni sílaba. _Asustada -mi ignorancia,... confuso mi encogimiento,... ni sé si atribuya á -dicha,... ni sé si desgracia sea... la que busco en mi eleccion,... -para tanto desempeño,... mil assuntos al sonrojo,... mil materiales -al susto... Pues, si balbuciente el labio... se esfuerza á articular -voces,... es seguro el desacierto._ Dat, lingua nesciente, sonos: _Y -si abysmado en mí mismo,... á impulsos de conocerme,... busco en el -silencio asylo,... ó es silencio irreverente,... ó es sospechoso el -silencio._ Silentium mihi ignaviæ tribuisti: _Pero entre estos dos -escollos... tenga paciencia el Scyla,... y toléreme el Carýbdis,... -que por no estrellarme ingrato,... en peñas de desatento,... escojo -naufragar triste... contra rocas de ignorante_. Y assí va prosiguiendo -sin perderle pizca hasta el mismo _quam mihi_. No te puedo ponderar, -quanto se celebró este Sermon: en el mismo Templo resonaron mil vítores -y vivas, y despues hasta las mismas Damas compusieron décimas en elogio -del Predicador. Por merecer esta dicha, y por lograr esta gloria, no -se pueden llevar en paciencia todas las lanzadas de esse Longino ó -Longinos de mis pecados, que tan mal está con este bellíssimo estilo?» - -19. «Cadencia de verso heróyco. Un Sermon al glorioso San Ignacio de -Loyola comienza de esta manera: _Al Marte mas Sagrado de Cantabria;... -al que en las venas del nativo suelo,... para morrion, espada, peto, -y coto,... forma encontró, y materia inaccessible... A la bomba, al -cañon, al rayo ardiente,... al que nació Soldado, mal me explico,... -al que nació Alexandro de la gracia,... y desde que dexó el materno -alvergue,... con una Compañía y con su brazo,... aspiró á conquistar á -todo el mundo,... juzgando (y no tan mal) que le sobraba,... la mitad -de la tropa, y mucho aliento... Al grande Ignacio, digo, de Loyola,... -reverentes consagran estos cultos,... émulos de su fuego sus Paysanos, -etc._ Asseguróme uno, que se halló presente, quando se predicó este -gran Sermon, que, no obstante de ser immenso el Auditorio, no se oyó -en todo él ni siquiera un estornido. Tanta era la suspension de los -ánimos, y el embeleso con que todos le escuchaban. Pues, qué caso hemos -de hacer de quatro carcuezos, que, porque ellos tengan ya el gusto -destituído del calor natural, nos vengan á jerobear la paciencia, y á -decirnos que este estilo y modo de predicar no es de Oradores, sino de -Orates?» - -20. «Finalmente, hay cadencia, que, sin ser de verso lýrico ni heróyco, -es de correspondencia de períodos, y no hay duda, sino que es una -belleza. Admirable exemplo en un Sermon predicado con sobrepelliz y -bonete, á la Canonizacion de San Pio Quinto. Su principio era este: -«Ya, ya sé á quienes intima fatales _sobresaltos_ el eco de estos -sonoros universales _cultos_. Ya, ya sé que el apothéosis del Máximo -Pontífice Pio _Quinto_ inquieta, alborota, turba sus erizadas olas -al _Lepanto_. Ya, ya sé que el eco del sonoro clarin del _Vaticano_ -desmaya, estremece, atemoriza el orgulloso corazon del _Agareno_.» Y -assí va prosiguiendo, sin que en todo el Sermon (que no es corto) se -encuentre media docena de cláusulas, que no medien y no terminen en -este ayrosíssimo sonsonete. Díme, amigo Fray Gerundio, no te embelesan -estos diferentes géneros de estilo? No te hechizan? Y no es menester, -que tengan unos oídos con todo el órgano al revés, aquellos á quienes -disuenan?» Ibale á responder Fray Gerundio, á tiempo que llegó á ellos -corriendo y exhalado un mozo de la Granja, diciendo, que el Padre -Maestro los llamaba, porque el Arcipreste havia hecho su visita, -acabado su consulta, y se havia vuelto á su casa. - -21. No es ponderable quanto sintieron uno y otro, que se les -interrumpiesse la conversacion, porque havia tela cortada para muchas -horas. Pero, no pudiendo escusarse de acudir al llamamiento de _nuestro -Padre_, tuvieron que volverse á la Casa, dexando dentellones de la obra -para proseguirla en mejor ocasion. No obstante, por el camino, en que -no aceleraron mucho el passo, Fray Blas volvió á repetir brevemente -las mismas lecciones á su discípulo, para que se le imprimiessen mas -en la memoria, y añadió, que todavía tenia que darle otras reglas muy -importantes acerca de las partes mas essenciales de que se compone -un Sermon, como _de las entradillas_, _ó de los arranques_, _de las -circunstancias en la Salutacion_, que, diga nuestro Padre, ni un -Capítulo entero de Padres nuestros, lo que se les antojare, son la -cosa mas necessaria, la mas oportuna, la mas ingeniosa, y la que mas -acredita á un Predicador; _del elogio de los otros Predicadores_, en -funciones de Octava ó fiestas de Canonizacion, quando han precedido ó -se han de subseguir otros Sermones; _del modo de disponer y de guisar -estos elogios_; _de la clave para encontrar en la Sagrada Escritura y -en las letras profanas el nombre ó el oficio de los Mayordomos_, _y -muchas veces todo junto_; _del uso de la Mythología_, _de las Fábulas_, -_de los Emblemas_, _y de los Poetas antiguos_, cosa que ameniza -infinitamente una Oracion; _de los assuntos figurados ó metaphóricos_, -tomándolos ya de los Planetas, ya de los metales, ya de las plantas, ya -de los brutos, ya de los peces, ya de las aves. Como v. gr. llamar á -Cristo en el Sacramento el Sol sin Ocaso, ó el Sol que nunca se pone; -á San Juan Chrysóstomo _el Potosí de la Iglesia_, aludiendo á las -minas del Potosí, y á que Chrysóstomo quiere decir _Boca de Oro_; á -Santo Domingo _la Canícula en su tiempo_, con alusion al Perro que le -figuró en el seno materno, y á que la fiesta del Santo se celebra en la -Canícula; á Santa Rosa de Lima _la Rosa de la Passion_; á San Francisco -Xavier _el Eleutropio Sagrado_, ó _el divino Girasol_, porque siguió -con sus passos al Planeta, que, dicen, sigue esta planta con su vista, -y assí de los demas. - -22. -- «Estas y otras mil cosas tenia que decirte, pero lo que se -dilata no se quita, y los mismos Sermones, que vayas predicando, me -irán dando oportunidad para decírtelas. Lo que ahora te encargo es, que -no hagas caso de las maximotas de nuestro Padre Maestro Fray Prudencio, -ni de las de otros de su calaña, porque estos hombres tienen tan -arrugado el gusto como la piel, y solamente les agradan aquellos -Sermones, que se parecen á los de los Theatinos, infierno por delante, -y Christo en mano.» Dióle palabra Fray Gerundio, de que no se apartaria -un punto de sus consejos, de sus principios, y de sus máximas; y -con esto entraron en la Granja, donde passó lo que dirá el capítulo -siguiente. - - - - -CAPITULO III. - -Lee el Maestro Prudencio el Sermon de Santa Orosia; da con esta ocasion -admirables instrucciones á Fray Gerundio, pero se rompe inútilmente la -cabeza. - - -No era tan temprano, quando los dos volvieron á la Granja, que no -hallassen al Maestro Prudencio con el belon encendido, montados los -anteojos en la punta de la nariz, con el Sermon de Santa Orosia delante -de sí, un polvo en una mano, reclinada la cabeza sobre la otra, la caja -abierta encima de la mesa, y el gesto un si es no es avinagrado. Y fué -assí, que, como el Predicador Fray Blas le havia dicho, que llevaba -el Sermon de Santa Orosia en las alforjas, y se le havia ofrecido, -él, luego que montó el Arcipreste, y apénas acabó de rezar Maytines -y Laudes para el dia siguiente, quando con la licencia de anciano y -con la autoridad de Padre Maestro registró las alforjas, dió con el -tal Sermon á poco escrutinio, y se puso á leerle. Pero á la primera -cláusula fué tal el enfado que le causó, que, á no haverle contenido su -genio blando y apacible, le huviera hecho pedazos. - -2. Apénas avistó en la sala á los dos passeantes, quando, encarando -con Fray Blas, le dixo, no sin alguna colerilla: «Dígame, Padre -Predicador, y es possible, que me alabasse tanto este Sermon de Santa -Orosia? Ya por su misma relacion sospechaba yo lo que seria; ya me -daba el corazon, que no havia de encontrar en él mas que necedades y -disparates; pero confiesso, que nunca creí encontrar tantos. Yo no sé, -por qué motivo no le predicó el Orador; solo sé, que, si yo huviera de -dar licencia para predicarle, tarde le predicaria.» -- «Padre Maestro, -respondió el Predicador, entre entonado y desdeñoso, alabé esse Sermon, -y vuelvo á alabarle, y digo, que son pocos todos mis elogios para los -que él merece.» -- «Pues dígame, pecador de mí, le replicó el Maestro -Prudencio; no basta la primera cláusula para calificar al Autor de -un pobre botarate? _Señores, estamos en Jaca, ó en la Gloria?_ Todo -el chiste de esta pueril y ridícula entradilla consiste en que es -muy parecida á aquella vulgaridad de chimenéa y bodegon: _Señores, -estamos aquí, ó en Jauja?_ Miren por Dios, qué arranque tan oportuno -para dar principio á una Oracion Sagrada, y en un Theatro tan sério! -Vamos adelante. _Pero quien duda estamos en la Gloria, estando en Jaca? -Porque, si el sitio de la Gloria es el Cielo, hoy es un Cielo este -sitio._ Puede haver retruecanillos mas insulsos, ni paloteado de voces -mas insubstancial?» - -3. «Y como probará, que la Iglesia de Jaca se equivoca con el Cielo? -Valiéndose de un embrollo de embrollos, sin atar ni desatar, y -confundiendo el Cielo material con la Gloria, como á él le parece, -que le viene mas á cuento. Dice, que es un Cielo aquella Iglesia, lo -primero, porque la Gloria se llama Iglesia Triunfante, y es Iglesia -Triunfante la de Jaca, porque en el sitio que ocupa se ganó una -victoria contra los Moros, y desde entónces se llamó _el Campo de la -Victoria_. Por esta cuenta, tambien la famosa Mezquita de Damasco se -pudiera llamar Mezquita triunfante, pues en ella ganaron los Moros una -victoria contra los Christianos. Despropósito ridículo, y extravagante -acepcion de la Iglesia Triunfante! Que no se llama assí, porque -huviesse sido Campo de batalla ni de victoria de los Santos, que la -componen, sino porque triunfan allí de lo que pelearon acá. Y no ha -dexado de caerme muy en gracia, que, para probar la trivialíssima -vulgaridad, de que el Cielo se llama _Iglesia Triunfante_, embarra la -márgen con una prolixa cita de Silveyra, notando el tomo, el libro, el -capítulo, la exposicion, y el número, muy parecido al otro tontarron -de Predicador, que decia: _Humilitas llamó profundamente mi Padre San -Bernardo á la humildad, como lo puede notar el curioso en sus Libros de -Consideracion al Papa Eugenio._» - -4. «La segunda prueba de que la Iglesia de Jaca es un Cielo, es, porque -el Sol es Presidente del Cielo, al Sol le llaman Mytra los Persas, el -domicilio del Sol es el Signo de Leon, y el Señor Obispo de Jaca tiene -Mitra, y un Leon por Escudo de Armas. Por esta regla, mas Cielos hay de -tejas abaxo que de tejas arriba, porque de tejas arriba solo se cuentan -once, y acá podremos contar mas de once mil, siendo cosa averiguada, -que todas las Iglesias Cathedrales tienen Obispo, todos los Obispos -tienen Mitra, y, si el Persa llama Mitra al Sol, tenemos acá abaxo -tantos Soles como Obispos, y tantos Cielos como Iglesias Cathedrales. -Vamos claros, que la prueba es ingeniosa, sútil, y terminante. Y qué -nos querrá decir el Padre Doctor Predicador, en que _el Signo de -Leon es el domicilio del Sol_? Si quiere decir, que aquella es su -casa propia ó alquilada, donde vive de assiento, que esso significa -_domicilio_, es un despropósito, de que se reirá qualquiera Ventero, -que tenga en el portal de la Venta, junto al papel de la tassa, un -miserable almanak. Si le llama _domicilio del Sol_, porque este -brillante Postillon del Cielo, en su jornada anual, hace mansion por -algunos dias en la Venta, ó en la Casa imaginaria de este Signo, para -dar cebada de luz á sus Caballos: tan domicilio del Sol es el Signo de -Cabra, como el Signo de Leon, y qualquiera de los otros onze Signos, -donde descansa este Planeta, tiene el mismo derecho para llamarse su -domicilio.» - -5. «Tercera prueba. La Iglesia de Jaca es Cielo, porque el Cielo se -llama _Tyara_, y Cartario dice, que tiene dos puertas con dos llaves: -_Las Armas de la Cathedral de Jaca son dos Llaves y una Tyara_: pues -aquí, qué tenemos que hacer, para declararla por Cielo con autoridad -de Cartario? Pobre monigote? Todas las Iglesias, que no tienen Escudo -de Armas particular, usan el de la Iglesia de Roma, que es una Tyara -con dos Llaves, en significacion de su jurisdiccion, ó potestad -Espiritual y Temporal, y para significar dichas Iglesias particulares, -que no tienen otro Patrono que al Pontífice, y que son de la Comunion -Cathólica, Apostólica, Romana. Pues étele, que por esta razon tanto -derecho tiene á ser Cielo la mas pobre Iglesia Rural, como la Cathedral -de Jaca, y queda muy lucido el Padre Doctor con su impertinente cita de -Cartario. Pero donde está mas donoso es en las otras tres razones de -congruencia, que añade, para que la Iglesia de Jaca tenga las mismas -Armas que la de San Pedro en Roma, Cabeza de todas las Iglesias. Dice, -que esto será, _ó porque ni la Cabeza del Orbe, Roma, puede gloriarse -de mayor nobleza, que la insigne Cathedral de Jaca_ (hicieron bien en -no dexarle predicar este Sermon, porque tengo por cierto, que solo por -esta proposicion aquel Ilustre y cuerdo Cabildo le huviera echado el -Organo, los Perreros, y aun los Perros); _ó porque parece debia estar -la Cabeza de la Iglesia en Jaca, á no haverla colocado San Pedro en -Roma_ (ya escampa, y llovian necedades); _ó porque el Cielo, hermosa -República de tanto brillante zafiro, es solo condigna imágen de Cabildo -tan respetoso_. (Y suponiendo, que su Cartario habla del Cielo formal, -que es la Gloria, porque de esta dice, que _tiene dos puertas con dos -llaves_; afirmar, que la Gloria solo _es condigna imágen de la Iglesia -de Jaca_, no merece una coroza y una penca, ó á lo ménos ménos un -birrete colorado?)» - -6. «Déxolo, que no tengo ya paciencia para leer tanta sarta de -despropósitos. Y este Sermon se imprimió! Y en su elogio se compusieron -décimas, octavas, y sonetos! Y el buen Cura de Jaquetilla ó de -Jacarilla se le presenta por modelo á los Predicadores de Santa -Orosia! Y el Padre Predicador alaba tanto este Sermon!» -- «Lo dicho -dicho, Padre Maestro, respondió el Predicador, le alabo, y le alabaré, -porque, si todos los Sermones se huvieran de examinar con essa -prolixidad, y si en ellos se huviera de reparar en essas menudencias, -allá iba á rodar toda la gala y toda la valentía del Púlpito.» -- «Qué -gala, ni qué valentía de mis pecados! exclamó el Maestro Prudencio. -Es gala el decir tantos disparates como palabras? Es valentía el -pronunciar á cada passo heregías, blasfemias, ó necedades? y dígame, P. -Fr. Blas, qué tiene que hacer nada de esto con las heróycas virtudes de -Santa Orosia, con el poder de su patrocinio, ni con la imitacion de sus -exemplos, que son los tres únicos fines, que puede y debe proponerse en -su Panegýrico un Sagrado Orador? Qué conducirá para la grandeza de la -Santa, que el Sol entre por el mes de Junio en el Signo de Cáncer, ni -que este Signo se componga de nueve estrellas, las quales, en sentir -de nuestro Reverendíssimo Orador, representan los nueve Senadores -ó los nueve Regidores, que constituyen el Ayuntamiento de aquella -Ilustríssima Ciudad? Y qué sabemos, si esta se dará por ofendida, de -que para su elogio huviesse buscado un sýmbolo encancerado, que cierto -la hace poquíssima merced? y qué tendrá que ver el martyrio de Santa -Orosia con que en las Estrellas hayga machos y hembras, disparate de -á quintal, de que debiera reírse el Padre Maestro, aunque le leyera -en todos los libros de la Bibliotheca Bizantina, quanto mas en las -Tautologías de Villarroel, y no traherle á colacion en el Púlpito, -para que el Auditorio imaginasse, que las estrellas procreaban y se -propagaban por via de generacion?» - -7. -- «Padre Maestro, replicó el Predicador Fray Blas, hágase V. -Paternidad cargo de que todo esso se dice en la Salutacion, la qual se -destina únicamente para tocar las circunstancias, y no tiene conexion -con el cuerpo del Sermon, que es donde corresponde el elogio del Santo -ó de la Santa.» -- «Téngase, Padre Predicador, repuso con alguna -viveza el Maestro Prudencio, esso es decir, que la cabeza no ha de -tener conexion con el cuerpo; que el principio no la ha de tener con -el medio, ni con el fin; y que el cimiento ha de ir por un lado, y el -edificio por otro. La Salutacion es parte del Sermon, ó no lo es? Si -no lo es, para qué se gasta el tiempo en ella? Si lo es, porque no ha -de tener conexion, órden, y trabazon con todo lo demas? Y en donde -ha leído el Padre Predicador, que la Salutacion ó el Exordio de los -Sermones se hizo para lisongear á los Cabildos, para disparatar á costa -de los Mayordomos, para engaytar á los Auditorios, para passearse por -los retablos, para correr Toros y Novillos, para tocar el son á las -danzas, y para otras mil necedades é impertinencias como estas, de que -se ven atestadas las mas de las Salutaciones?» - -8. -- «Yo no sé, Padre Maestro, si lo he leído, ó no lo he leído, -respondió el satisfechíssimo Fray Blas; solo sé, que lo que se usa -no se escusa, que esse es el estilo general de España, y que á los -Oradores se nos encarga estar al uso, segun aquella reglecita, que -saben hasta los niños: _Orator patriæ doctum ne spreverit usum_.» -- -«Bien se conoce, replicó el Maestro, que el Padre Predicador entiende -todas las cosas no mas que por el sonido, y de essa manera no es de -admirar, que forme tan extrañas idéas de ellas. Lo primero, essa regla -no se hizo para los que llamamos Oradores ó Predicadores, sino para -aquellos que hablan ó pronuncian el latin en prosa, la qual se llama -_Oracion_, para distinguirla del verso. A estos se les previene, que, -quando encontraren algun acento, que en verso no tiene cantidad fixa -ó determinada de breve ó larga, sino que unas veces se pronuncia -largo, y otras breve, en prosa le pronuncien siempre como acostumbran -los inteligentes y eruditos de su País, y que no presuman hacerse -singulares, despreciando essa costumbre. Lo segundo, aunque la regla -hablara con los que llamamos Oradores, que son los Predicadores, -tampoco favoreceria su intento, porque no dice ó encarga, que el -Predicador siga, y no desprecie qualquiera uso, sino el uso docto, -_doctum ne spreverit usum_, esto es, el arreglado, el puesto en -razon, el que acostumbran los hombres universalmente reputados por -doctos y por inteligentes en la Facultad. Este es el que propiamente -se llama _uso_, que los demas son abusos y corruptelas. Pues ahora, -señáleme un solo Orador de España, de estos que la gente cuerda tiene -por verdaderos Oradores, y no por Orates; de estos que no los buscan -para títeres de los Púlpitos y para dominguillos de las festividades; -de estos que logran y merecen general reputacion de hombres sabios, -cultos, bien instruídos, y circunspectos: señáleme, vuelvo á decir, uno -solo de estos, que siga esse mal uso, que no le desprecie, que no le -abomine, que no se compadezca de los que le practican y le aplauden, ó -que no haga burla de los unos y de los otros; y despues hablarémos.» - -9. «Por el contrario, yo estoy pronto á mostrarle muchos Sermones -impressos y manuscritos de insignes Oradores modernos de nuestra -España, que, haviendo predicado las mismas Festividades, y con -las mismas llamadas circunstancias, sobre las quales bobearon y -desbarraron sin tino otros Predicadores, que los precedieron; ellos -ó las despreciaron todas con generosidad, sin tomarlas siquiera en -boca; ó, si las tocaron, fué con un ayre de burla y de desprecio, -que hizo visible y aun risible á todo el Auditorio la ridiculez de -esta costumbre. Algunos Sermones de estos tengo en la Celda, pero -por casualidad traxe conmigo uno, cuya Salutacion le he de leer, que -quiera, que no quiera, y aquí le tengo debaxo del atril, porque estaba -en ánimo de leérsele á Fray Gerundio. El Padre Predicador debe oírla -con particular cariño, por lo que se toca en ella de su Santo S. Blas, -de quien se hace tambien particular circunstancia. Es la Salutacion de -un Sermon, que se predicó á la Purificacion de nuestra Señora en el dia -de San Blas, y en la Iglesia de los Niños de la Doctrina de Valladolid, -cuya Ciudad es su Patrona, juntamente con la Real Congregacion de la -Misericordia. Todas estas teclas dicen, que se han de tocar, y el -Predicador, de quien voy hablando, todas las tocó, pero de una manera, -que debia llenar de provechosa vergüenza á todos los que las tañen. -Despues de hacer reflexion á que en el Mysterio de la Purificacion -la Vírgen hizo á Dios dos grandes sacrificios, el primero el de la -reputacion ó concepto de su Virginidad, pues se purificó, como si -necessitara de purificarse; el segundo el de su Unigénito Hijo, pues se -le ofreció aquel dia al Eterno Padre, con pleno conocimiento de todo -aquello, para que se le ofrecia; y despues de reflexionar con juicio, -con solidez, y con piedad, que en estos dos grandes sacrificios padeció -quanto podia padecer como Vírgen y como Madre, concluyó, que, de -qualquiera manera que se considerasse el Mysterio, se debia convenir, -en que el Mysterio de la Purificacion de la Vírgen era el Mysterio de -su dolorosa Passion. Y, propuesto este devotíssimo assunto, prosiguió -de esta manera:» - -10. «Pues ahora, hablemos sin preocupacion, y discurramos con -serenidad. Será bien parecido, que en un Sermon tan sério como el de la -Passion de la Vírgen, me dexe yo llevar de la passion de la vanidad, -acomodándome con una vergonzosíssima costumbre, que ha introducido la -total ignorancia de lo que es eloquencia verdadera? Será bien, que, -por no parecer ménos que otros, haga traycion á mi sagrado ministerio, -pierda el respeto á esse gran Dios Sacramentado, en cuya presencia -estoy, profane la Cáthedra del Espíritu Santo, y prácticamente me -burle de un Auditorio tan numeroso, tan grave, tan piadoso, tan docto, -tan acreedor á todo mi respeto y á toda mi veneracion? Y no haria yo -todo esto, si practicasse lo que altamente abomino, lo que abominan -todas las demas Naciones del mundo, y lo que no cessan de llorar, con -lágrimas de sangre, quantos hombres de verdadero juicio y de verdadera -crítica hay en la nuestra?» - -11. «Llamado y trahido aquí por la Real, por la gravíssima, por la -piadosíssima Congregacion ó Cofradía de la Misericordia, para predicar -del tierno, del doloroso, del instructivo Mysterio de la Purificacion -de la Vírgen, un Sermon digno de un Orador Christiano; no haria yo -todo lo dicho, si, en el Sermon ó en el Exordio, me entretuviesse -puerilmente en hacer assunto de la misma Cofradía, y del título que -da razon de su misericordioso instituto? si levantasse figura sobre -la accidentalíssima circunstancia, de que la fiesta no se celebre en -el dia propio, sino en el siguiente, dedicado á San Blas Obispo de -Sebaste, y de que se celebre en una Basílica consagrada tambien al -mismo Santo Prelado y Mártyr? Si, finalmente, hiciesse mysterio de la -educacion de essos Niños de la Doctrina, que están en primer lugar -al amparo de la Vírgen y de San Blas, y despues baxo la caritativa -proteccion de esta noble y leal Ciudad, y de esta Real Cofradía, -no me direis: qué conexion tienen con la Purificacion de la Vírgen -unas circunstancias tan distantes del Mysterio, y tan fuera del -assunto? Puede haver texto en la Sagrada Escritura, que las ate ni -las comprehenda, sino que sea desatando de su lugar al mismo texto, -arrastrándole por los cabellos, violentándole, y profanándole, contra -lo que tan severamente nos tiene prohibido á los Predicadores y á todos -la Santa Iglesia?» - -12. «Si yo quisiera hacer esto, como regularmente se estila, no -seria una cosa muy fácil para mí? Para unir la Purificacion con la -Misericordia, solo con prevenir que esta fiesta se llamó antiguamente -en la Iglesia Latina, y todavía se llama hoy en la Iglesia Griega _la -Fiesta del Encuentro_, venia clavado el textecito de _misericordia et -veritas obviaverunt sibi_, saliéronse al encuentro la misericordia y -la verdad, pero vendria clavado con toda propiedad, esto es, taladrado -de parte á parte. Para la circunstancia de celebrarse la fiesta, no en -el dia propio, sino en el siguiente, no tenia que salir del Evangelio -del dia. Observaria el modo, con que se explica el Evangelista: -_Postquam impleti sunt dies_, despues que se cumplieron los dias de -la Purificacion: notaria con muchas recancanillas, que el Evangelista -no dice, _quando_ se cumplieron, sino _despues_ que se cumplieron, -_postquam impleti sunt_, y concluiria muy satisfecho de mi trabajo, -que esta proposicion no se verifica rigorosamente en el dia en que se -cumplen, sino en el dia despues. Y consiguientemente, que el dia propio -de celebrar esta fiesta es aquel, en que la celebra esta Real Cofradía. -Pero esto, qué vendria á ser en conclusion? Querer corregir la plana á -la Santa Iglesia, y merecer, que me quitassen la licencia de predicar.» - -13. «Para hacer, que San Blas hiciesse papel en el Mysterio de la -Purificacion, no me sobraria otra cosa que materiales, aunque tales -serian ellos. Pues, no estaba ahí el Santo Viejo Simeon, á quien -muchos hacen Sacerdote, y aun algunos quieren, que fuesse Pontífice? -Con hacer á uno figura ó representacion del otro, estaba todo ajustado: -si me replicassen, que esto no podia ser, porque San Blas es abogado -contra las espinas, y Simeon en el mismo Mysterio clavó á la Vírgen -una, que la penetró hasta el alma, y la duró toda la vida; diria lo -primero, que no es lo mismo espina que espada, y que Simeon habló -de esta, y no de aquella; diria lo segundo, que hay espinas que -atragantan, y espinas que vivifican, espinas que se atraviessan, y -espinas que nos libertan; y para probar estos retruecanillos citaria -cien textos de espinas apetecibles, que solo me costaria el trabajo -de abrir y trasladar las Concordancias, y, en vez de Salutacion ó de -Exordio, predicaria un herial. Pero, si no me pareciesse acomodar á -San Blas por este camino, á la mano tenia otro. No dice Simeon, que, -haviendo visto al Niño Dios, vió al que era la salud de su Pueblo? -_Quia viderunt oculi mei salutare tuum._ San Blas no fué Médico de -Profession ántes de ser Obispo? Pues con Médico, con salud, y con -Pueblo enfermo, qué bulla, qué gira, y qué zambra no podia traher?» - -14. «El Patronato de la Ciudad, y la piadosa proteccion con que ampara -á estos Niños desamparados, estaba acomodado con la mayor facilidad del -mundo. Tenia mas que recurrir á aquella Ciudad Santa del Apocalypsi, -que es el refugio de los que predican por asonancia, ó no mas que -por el sonsonete, y decir, que yo estaba ahora viendo en realidad lo -que San Juan no havia visto mas que en figura; porque aquella Ciudad -no era mas que representacion de esta, con la diferencia de que va -tanto de la una á la otra, quanto va de lo vivo á lo pintado? Y para -probar este disparate con otro mayor, havia mas que decir, que aquella -ciudad, en sentir de muchos Expositores, representaba á la santa Ciudad -de Jerusalen; y, haciendo memoria de que el Niño Jesus se perdió en -Jerusalen, y que essos Niños de la Doctrina se ganan en Valladolid, -preguntar en tono enfático y mysterioso, qual será Ciudad mas Santa, -aquella en donde hasta el Niño Jesus se pierde, ó aquella donde se -ganan los que no son Niños Jesuses? Ello no seria mas que una pregunta -escandalosa, con su saborete de blasfema; pero faltarian ignorantes, -que la oyessen con la boca abierta, y que, al acabar el Sermon, -exclamassen: _Nunquam sic locutus est homo_: este sí que es hombre! -Esto sí que es predicar! No hay hombre que predique como este!» - -15. «Valga la verdad, señores; no es este el modo mas comun, con que se -ajustan estas que se llaman _circunstancias_? Y no es cosa vergonzosa -ajustarlas de este modo? Pero, por ventura se pueden acomodar de otra -manera? Y ha de haver valor, no digo en un Orador Christiano, sino en -un hombre de juicio, en un sugeto de mediana literatura para hacerlo, -ni en un Auditorio cuerdo, capaz, culto, y discreto para aplaudirlo? No -lo creo. De mí sé decir, que, hecha esta salva de una vez para siempre, -encárguenme el Sermon que me encargaren, nunca haré el mas leve aprecio -de otras circunstancias que de aquellas, que tuvieren una proporcion -natural y sólida, ó con el mysterio, ó con el assunto. V. gr. la -presencia de Christo Sacramentado, para solemnizar la Purificacion de -su Santíssima Madre, tiene una naturalíssima correspondencia con el -assunto y con el mysterio. Con el assunto, porque este se reduce á -representar lo que la Vírgen padeció en el Mysterio. Con el Mysterio, -porque una de sus principales partes fué el sacrificio, que hizo la -Vírgen en ofrecer á su Hijo, para que padeciesse lo que padeció por -los hombres; y en esta voluntaria oferta consistió todo lo que en la -Purificacion padeció la Vírgen como Madre. Pues ahora: el Sacramento es -memoria de la Passion de Christo: _Recolitur memoria Passionis ejus_: -la Purificacion tambien es recuerdo de ella; con sola esta diferencia, -que en el Sacramento se hace memoria de lo que Christo padeció, en la -Purificacion de lo que havia de padecer. La Passion de la Madre en el -Templo de Jerusalen no fué otra, que la Passion del Hijo en el Monte -Calvario. Pues, qué cosa mas natural, ni mas proporcionada, que el que -esté á la vista el monumento mas Sagrado de la Passion del Hijo en el -dia, en que se hace memoria de la Passion de la Madre? De esta voy á -predicar, implorando la assistencia de la Divina Gracia. _Ave Maria._» - -16. «Mire ahora el Padre Predicador, si hay en España quien haga -justicia, y si falta quien saque la espada de recio contra esse pueril -é ignorantíssimo uso, que me cita. Y ha de saber, que esta Salutacion -fué oída con tanto aplauso del numeroso y escogido Auditorio, en cuya -presencia se predicó, que aun aquellos mismos, que por inadvertencia ó -por falta de valor estaban comprehendidos en lo que ella abominaba y -reprehendia, salieron tan convencidos de su error, que se decian unos -á otros lo que Menage y Balzac, dos célebres Escritores Franceses, se -dixeron mutuamente al acabarse la primera representacion de la famosa -Comedia de Moliere, intitulada: _Las Preciosas ridículas_, en que con -inimitable gracia se hizo burla del estilo metaphórico y figurado, que -por entónces se estilaba en Francia: _Moliere_ (se dixeron el uno al -otro) _tiene sobrada razon; ha hecho una crítica juiciosa, delicada, -justa, y tan convincente que no tiene respuesta; de aquí adelante, -Monsieur, es menester que abominemos lo que celebrábamos, y celebremos -lo que aborrecíamos_. Con efecto, algunos de los Predicadores, que -oyeron esta Salutacion, y que ántes se dexaban llevar de la corriente, -avergonzados de sí mismos, despreciaron despues dicha mala costumbre, -y comenzaron á predicar con solidez, con piedad, y con juicio, sin que -por esso se les disminuyesse el séquito, ántes conocidamente creció la -estimacion y el aplauso.» - -17. -- «Muy dóciles eran essos Reverendos Padres, respondió con su poco -de ayrecillo irónico el Padre Fray Blas, si es que eran Religiosos, ó -muy blandos de corazon eran sus mercedes, si fueron seglares. De mí sé -decir, que no me ha convertido la Salutacion: tan empedernido estoy -como todo esso; porque, aunque parece que hacen fuerza sus razones, á -mí me hace mayor fuerza la práctica contraria de tantos Predicadores -insignes como la usan, y sobre todo el aplauso con que celebran los -Auditorios el toque y retoque de las circunstancias, enseñando la -experiencia, que, como estas se toquen bien ó mal, aunque lo restante -del Sermon vaya por donde se le antojare al Predicador, siempre es -celebrado; y al contrario, como aquellas no se zarandeen, bien puede el -Predicador decir divinidades, que el Auditorio se queda frio, tiénenle -por boto, y le dan la limosna del Sermon á regaña-dientes y de mala -gana.» - -18. «Ni me diga V. Paternidad, que este es mal gusto del vulgo, -y errada opinion de los que no lo entienden. Maestrazos, y muy -Maestrazos, están en el mismo dictámen, y no quiero mas prueba que esse -mismo Sermon de Santa Orosia, que tan en desgracia de V. Paternidad -ha caído. Tres Aprobaciones tiene de tres Maestros conocidos y -bastantemente celebrados, uno Dominico, otro Jesuíta, y el tercero de -la misma Orden del Autor, que compuso y no predicó el Sermon: lea V. -Paternidad los encarecidos elogios que le dan todos tres, y los dos -primeros específica y nombradamente por el toque de las circunstancias, -y dígame despues, si es cosa del vulgo, del populacho, y de ignorantes -el aplaudir, que se haga caso de ellas.» - -19. -- «Mire, Padre Predicador, repuso el Maestro Prudencio con sorna -y con cachaza, una pieza me ha movido, sobre la qual tendria que -hablar algunas horas, si fuera ocasion y tiempo, aunque bastantes -han hablado ya mucho y bien acerca de ella. Esta es la impropia y -extravagantíssima costumbre, introducida en España y en Portugal, pero -escarnecida generalmente de las demas Naciones, de que las Censuras -de los Libros, y aun de los mas miserables Folletos, se conviertan en -immoderados Panegýricos de sus Autores, siendo assí, que al Censor solo -le toca decir breve y sencillamente, si el Libro ó el Papel contienen -ó no contienen algo contra las Pragmáticas y Leyes Reales, ó contra la -pureza de la Fé y buenas costumbres, segun fuere el Tribunal, que le -comete la inspeccion ó que le despacha la remisiva: digo, que no es -ahora ocasion ni oportunidad de censurar á los Censores, porque se va -haciendo tarde, y se passará la cena; solo le digo, que en essas mismas -Aprobaciones que me cita, ó yo soy muy malicioso, ó la del Maestro -Jesuíta es muy bellaca, y harto será, que, bien entendida, no sea una -delicada sátyra contra los desaciertos del Sermon en todas sus partes. -A mí á lo ménos me da no sé qué tufo de que el Padrecito tiró á echarse -fuera de alabar dicho Sermon, y á lo ménos es cierto, que por su misma -confession declara repetidas veces, que él _nada aprueba, ni alaba_.» - -20. «Supónese el bellacuelo muy de la familia, y muy de la Casa ó de -la Orden del Autor: y asiéndose fuertemente del aldabon de _laudet te -alienus_, que él construye, _alábete el extraño_, dice una vez, _que -no debe admitir el empléo de Aprobante_; dice otra, _que cuenta por -una de sus mayores dichas el no poder alabar aquel Sermon_; dice la -tercera, _que él es muy de casa para meterse en alabarlo_; dice la -quarta, hablando determinadamente de las circunstancias, _que á él no -le toca celebrarlo_; dice la quinta, _que los elogios caerán mejor en -qualquiera otra boca, que en la suya_; y finalmente dice la sexta, _que -aun por lo que toca al buen gusto del Cavallero, que da á la prensa el -Sermon, será mayor consequencia, ó á lo ménos no dexará de ser mayor -cortesanía dexar toda la accion de elogiarle á los de fuera: laudet -te alienus_. O yo soy un porro y no entiendo palabra de ironías, ó -el tal Censor es un grandíssimo bellaco. Todo su empeño es echar el -cuerpo fuera del assunto, huir la dificultad, y decir con gracia y con -picaresca, que alaben otros lo que él no puede ni debe alabar. Y mas, -que he llegado á maliciar (Dios me perdone el juicio temerario), que en -aquella taymada construccion, que da al _laudet te alienus_, alábete -el extraño, por la palabra _extraño_ no entiende él precisamente á los -que no fueren tan de casa, ó en el efecto ó en el afecto, como él se -supone; sino que dexa en duda, si se han de entender los extraños en -la facultad, los forasteros en ella, mas claro, los que no entienden -palabra. Bien puede ser malicia mia, pero á mí me da el corazon, que no -me engaño.» - -21. -- «Pues á mí me da el mio, replicó Fray Blas, que V. Paternidad -se engaña mucho; porque, si esse Padre Maestro no queria aprobar el -Sermon, quien le obligaba á hacerlo? Quien le ponia un puñal á los -pechos, para que le aprobasse? A que se añade, que, si el Autor se -valió confiadamente de él, para que le hiciesse essa merced, como -regularmente sucede, que las Censuras se remiten por los Jueces á los -que les significan los Autores, no es verisímil que le hiciesse essa -traycion, y que, quando el pobre esperaba un panegýrico, se hallasse -con una sátyra. La hombría de bien parece estaba pidiendo, que, si no -podia acomodar con su conciencia intelectual el aprobarle, se escusasse -de hacerlo, y no salir despues con essa pata de gallo.» - -22. -- «Poco á poco, Fray Blas, repuso el Padre Jubilado, que, aunque -tu réplica es sin duda especiosa, y tu modo de discurrir, siquiera -por esta vez, está fundado, no carece de repuesta, pues no siempre -lo mas verisímil es lo mas verdadero. Qué sabemos si al Aprobante le -pusieron en alguna precision política ó charitativa, á que no pudiesse -honradamente resistirse? A mí se me figura un caso, que le tengo por -muy natural. Es constante, que dicho Sermon no se predicó, no se sabe -por qué, y tambien lo es, que, por lo mismo que no se predicó, el -Autor, que era hombre bastantemente condecorado en su Religion, y sus -parciales hicieron empeño en que havia de imprimirse, como en despique -ó en satisfaccion de aquel desayre. Pues ahora, supongamos que el -Provincial de dicha Religion no fuesse muy de la devocion del Autor, -que fuesse estrecho amigo del Aprobante, y que se cerrasse en que no -havia de dar licencia para que el Sermon se imprimiesse, miéntras no -passasse por la censura de este. Ve aquí un caso muy verisímil, en -que el Autor ó sus parciales batirian en brecha al pobre Jesuíta, -ponderándole quanto se interessaba la estimacion, el honor, y aun los -ascensos de aquel Religioso, en que no se negasse á hacerles este -obsequio. Puesto un hombre de bien y de buen corazon en este estrecho, -qué partido havia de tomar? Negarse á la censura, no havia términos -para esso: aplaudir el Sermon á cara descubierta, no hallaba méritos -para ello, ni lo podia componer con su sinceridad: reprobarle, era -perder sin recurso al Autor en el concepto de su Gefe, y hacerse del -vando de los que le insultaban. Pues, qué arbitrio, ó qué remedio? No -parece se podia escoger otro mas prudente, que el que tomó: dar una -censura equívoca, que ni aprobasse ni desaprobasse el Sermon, buscando -un especioso pretexto para escusarse de alabarle él, y para remitir á -otros toda la accion de alabarle.» - -23. -- «Bien puede ser esso assí, replicó Fray Blas, pero los elogios -de los otros dos Aprobantes no son equívocos, son muy claros y muy -significativos; y en verdad, que ni uno ni otro son por ahí dos -pelayres; ambos son sugetos de tanta forma, que les sobran dictados -para assistir á un Concilio.» -- «No lo niego, respondió el Maestro -Prudencio; pero ya tengo dicho, que de elogios de Censores y de Poetas -se ha de hacer poco caso, por quanto unos y otros, regularmente -hablando, no dicen lo que verdaderamente son las obras que elogian, -sino lo que debieran de ser. Si el mérito de estas se huviera de -calificar por las ponderaciones de aquellas, las obrillas mas infelices -y mas miserables; las indignas de la luz pública, y dignas solamente de -una pública hoguera; las que contribuyen mas y con mayor justicia á que -abulten mas y se aumenten cada dia los Expurgatorios: essas serian las -mas excelentes, porque essas puntualmente son las que salen á la calle -con mas ruidosas campanillas de Aprobaciones, Acrósticos, Epigrammas, -Décimas, y Sonetos mendigados, quando tal vez no los haya fabricado el -mismo Autor, buscando solo Amigos, para que le presten sus nombres. Y -dexan por esso de estar expuestas á las carcajadas y al desprecio de -los inteligentes, ni á que el Santo Tribunal de la Inquisicion se entre -por ellas con vara levantada, sin dársele un bledo por la autoridad ni -por la turba-multa de los Aprobantes?» - -24. «Es cierto, que, si estos se reduxeran precisa y puramente á los -estrechos términos de su oficio, que es ser unos meros Censores; si -desempeñaran, como debian, la grande confianza que se hace de ellos, -no aprobando obra, que no examinassen primero con el mayor rigor; -si tuviessen la santa sinceridad de exponer todos sus reparos á los -Tribunales que les cometen las Censuras, y se mantuviessen despues -con teson en la honrada resolucion de no aprobar la obra, hasta que -se huviesse dado plena satisfaccion á sus reparos, ó se huviessen -corregido los desaciertos; entónces sí que serian de gran peso aun los -elogios mas moderados de las Aprobaciones. Pero, si sabemos como se -practica comunmente esta farándula; si es notorio, que la amistad, la -conexion, ó la política son las únicas, que, por regla general, dan -la comission á los Aprobantes; si ya se ha reducido esto á una pura -formalidad y ceremonia, tanto que, si algun ministro, zeloso no ménos -de la honra de las Ciencias, que del crédito de la Nacion, quiere que -esto se lleve por el rigor de la razon y de la ley, se le tiene por -ridículo, y aun se le trata de impertinente: qué aprecio hemos de hacer -de los elogios, que leemos en essos disparatados Panegýricos, llamados -Censuras por mal nombre?» - -25. «O Fray Blas! Fray Blas! y quantas veces he llorado yo á mis solas -este perjudicialíssimo desórden de nuestra Nacion, que no transciende -ménos á Portugal, y apénas es conocido en otras Regiones! Y qué fácil -se me figuraba á mí el remedio! Sabes qual es? Que se procediesse -contra los Aprobantes, como se procede contra los Contrastes, y contra -los Fiadores. Qué cosa mas justa? Porque el Aprobante no es mas que -un Contraste, que examina la calidad y los quilates de la obra, que -se le remite; es un Fiador, que sale á la eviccion y saneamiento de -todo aquello que aprueba. Declaraste que era oro lo que era alquimía, -que era plata lo que era estaño, que era piedra preciosa un pedazo de -vidrio valadí? pues págalo, bribon, y sujétate á la pena, que merece -tu malicia ó tu ignorancia. Si crees, que real y verdaderamente merece -essa obra, que apruebas, los excessivos elogios con que la ensalzas, -tácitamente te constituyes por Fiador de sus aciertos: si no crees, -que los merezca, eres un vil adulador y lisongero. Pues, bellacon, -trata de pagar lo que corresponde á la ruindad de tu lisonja, ó á la -precipitacion de tu fianza.» - -26. -- «Padre nuestro, replicó Fray Blas, si se estableciera essa ley, -ninguno se hallaria, que quisiesse admitir la comission de Aprobante ó -de Censor.» -- «Sí, se hallaria tal, respondió Fray Prudencio; porque -en esse caso debieran señalarse Censores de oficio en la Corte, en las -Universidades, y en las Ciudades Cabezas de Reyno ó de Provincia, á -quienes, y no á otros, se remitiesse el exámen de todos los libros, que -huviessen de imprimirse, como se practica en casi todas las Naciones -de Europa, fuera de nuestra Península. Estos, claro está que havian de -ser unos hombres de autoridad, de respeto, de gran caudal de ciencia, -doctrina, erudicion, y sana crítica, pero sobre todo, de una entereza -á toda prueba. Se les havian de señalar pensiones proporcionadas, y se -havian de tener presentes su laboriosidad, su integridad, y su zelo, -para premiarlos con los ascensos correspondientes á sus respectivas -carreras. Pero, si alguno blandeasse, si fuesse floxo de muelles, si -por respetos humanos y políticos, por floxedad ó por otros motivos, no -cumpliesse con su obligacion, y aprobasse Libros, Sermones, discursos, -ó papeles volantes, que no fuessen dignos de la luz pública; sabes á -qué le havia de condenar yo? Despues de privarle de oficio, y de una -declaracion pública y solemne de su insuficiencia, ó de su mala fé, le -havia de condenar á que repitiessen contra él todos los compradores de -la obra que havia aprobado, y á que satisfaciesse, sin remission, el -dinero que malamente havian gastado aquellos pobres sobre la palabra y -hombría de bien de la censura.» - -27. «A mas se havia de extender esta providencia. Se havia de mandar -sériamente á los Censores, que se ciñessen rigurosamente á los términos -de su oficio, esto es, que fuessen Censores y no Panegyristas, diciendo -en pocas palabras, claras y sencillas, el juicio que formaban de la -obra, sin meterse con Séneca, Plinio ni Cassiodoro, y dexando descansar -á los Padres, á los Expositores, á los Humanistas, y á los Poetas, -cuyas autoridades solo sirven para acreditar la pobre y miserable -cabeza del Censor, que quiere aprovechar aquella ocasion de ostentarse -erudito con aquellos desdichados ignorantes, que califican la -erudicion de un Autor por lo cargado y por lo sucio de las márgenes, -sin saber los infelices la suma facilidad, con que el mas zurdo y el -mas idiota puede hacer esta mani-obra. Nada de esto es del caso para -cumplir con su oficio, el qual se reduce á dar su censura breve, grave, -y reducida á lo que toca á la jurisdiccion del Tribunal, que se la -comete.» - -28. «Quantas necedades se atajarian con esta providencia? Quanto papel -se ahorraria? Y quanto gasto escusarian los Autores, á quienes no pocas -veces cuesta tanto la impression de las Aprobaciones, como la de la -misma obra? Muchas y muchas pudiera citar, en que aquellas ocupan casi -tanto volumen como todo el cuerpo de esta, pero las callo por justos -respetos. Ningunos son mas perjudicados que los Autores mismos, si es -que costéan la impression, porque compran ellos mismos sus elogios, -y ellos los imprimen á su costa, para que vengan á noticia de todos. -Puede haver mayor sandez, ni mayor pobreza de espíritu? Semejantes, -en cierta manera, á los que alquilan plañideras para los entierros, á -quienes les cuesta su dinero las lágrimas fingidas y artificiosas, que -en ellos se derraman.[8]» - -29. «No para aquí la miseria humana de algunos de nuestros Escritores -ó Escribientes. Será creíble, que se hallen no pocos, que, á falta de -hombres buenos, y por no deber nada á nadie, ellos mismos se alaben á -sí propios, siendo los artífices de aquellos elogios suyos, que se leen -estampados en la antesala de sus obras? Pues sí, amigo Predicador, se -hallan hombres de tan buena pasta y de tan embidiable serenidad. Mas -de dos y mas de veinte pudiera nombrarte yo, que han caído en esta -flaqueza. No son tan simples (claro está), que suscriban sus nombres -y apellidos al pié ó á la frente de sus elogios, que esse ya seria un -candor, que se iria acercando al gorro verde ó colorado; pero con un -anagramma, ó con un nombre supuesto, ó prestándoles el suyo ciertos -aprendices de eruditos, que hay en todas partes, hermanos del trabajo, -y las mas de las veces baxo la inscripcion anónyma de _un Amigo_, de -_un Apassionado_, de _un Discípulo del Autor_, el buen señor se alaba á -taco tendido, y embóquense essa píldora los lectores boqui-rubios.» - -30. -- «Pero, Padre Maestro, le interrumpió el Predicador, esse es -juicio temerario, ó no los hay entre los Fieles Christianos. De donde -le consta á V. Paternidad, que aquellos elogios fueron fabricados por -los mismos Autores de las obras? Acaso se lo confiaron ellos á V. -Paternidad?» -- «Mira, Fr. Blas, respondió el M. Prudencio, no has -de ser tan sencillo, que cierto algunas veces tienes unas _parvoizes -che fan pietá_. No es menester que los Autores nos lo revelen para -conocerlo: el mismo estilo se está descubriendo á sí propio; ni en -prosa, ni en verso es fácil desmentirse ó desfigurarse, y, sin tener -todo aquel olfato, que tienen _los entendimientos bien abiertos de -poros, para percebir el ayre sutilíssimo, que da en los escritos á -conocer sus Autores_, como se explica galanamente el Autor de la Carta -contra _la Derrota de los Alanos_, qualquiera entendimiento ó, mejor -diremos, discernimiento, que no esté muy arromadizado, luego sigue el -rastro, porque le dan unos efluvios, que le derriban. Fuera de que, -Autores hay tan bonazos, que ellos mismos lo confiessan. Y qué! juzgas -que es sencillez? A la verdad no es otra cosa; pero los bellacones no -lo decian por tanto, sino porque no tienen valor para resolverse á -carecer de aquella gloria ó de aquella vanidad, que les resulta de que -sepan sus confidentes, que tambien saben hacer coplas, aunque sean á sí -mismos.» - - - - -CAPITULO IV. - -Entra el Granjero la Cena; interrúmpese la conversacion, y se vuelve á -continuar de sobre-mesa. - - -Iba Fray Blas á replicarle, quando entró el Granjero Fray Gregorio -con los manteles para poner la mesa, diciéndoles con gracia y con -labradoril desembarazo: «_Padres nuestros, onia tiempus habent: tiempus -despuntandi, et tiempus cenandi_: el bendito San Cenon sea con vuessas -Paternidades, y ahora déxense de circunloquios, que los huevos se -endurecen, el asado se passa, y por el relox de mi barriga son las -nueve de la noche.» -- «Tiene razon Fray Gregorio», dixo el Maestro -Prudencio, y sentáronse todos á la mesa. No fué la cena espléndida, -pero fué honrada y decente: dos ensaladas, una cruda y otra cocida, -un par de huevos frescos, pabo asado, liebre guisada, y postres de -queso y aceytunas; pero Fray Gerundio los divirtió mucho en la cena. -Como su Pedantíssimo Preceptor el Dómine Zancas-largas, para cada -cosa, para cada especie, y aun para cada palabra, tenia de repuesto en -la memoria un monton de latinajos, versos, sentencias, y aforismos, -que espetaba á todo trance, viniessen ó no viniessen, solo con que -en sus textos centones se hallasse alguna palabra, que aludiesse á -lo que se discurria ó se presentaba, y por este medio pedantesco se -huviesse adquirido entre los ignorantes el crédito de un monstruo de -erudicion _y pozo de cencia_, como le llamaban en aquella tierra; su -buen Discípulo Fray Gerundio procuró copiarle esta impertinencia, assí, -ni mas ni ménos, como todas las otras extravagancias, que eran en el -dichoso Dómine mas sobresalientes. Con esta idéa se atestó bien de -versos latinos, apophtegmas, y lugares comunes, para lucirlo en las -ocasiones, y, quando le venia el fluxo de erudito, era el Fraylecito -una diarréa de disparatorios en latin inestancable. - -2. Luego, pues, que por primera ensalada se presentaron unas lechugas -crudas en la mesa, vuelto á su amigo Fray Blas, le hizo esta pregunta: - - _Claudere quæ cœnas lactuca solebat avorum,_ - _Dic mihi cur nostras inchoat illa dapes?_ - -Algo atajado se halló el Padre Predicador con la preguntilla, porque, -como era en verso latino, y él solo havia estudiado el latin, que -bastaba para el gasto del Breviario, y aun esse no bien, no la entendió -mucho al primer embion, y assí le dixo: «habla mas claro, si quieres -que te responda». Pero al fin, volviendo Fray Gerundio á repetirle -el dístico, pronunciándole con mayor pausa, como por otra parte el -latin tampoco era muy enrebesado, vino á entenderle Fray Blas, y -dixo: «en suma, lo que pregunta esse verso es, _por qué nosotros -comenzamos á cenar por lechugas, quando nuestros Abuelos solian acabar -con ellas_? Pues la razon salta á los ojos; porque en casi todas las -cosas nosotros comenzamos por donde acabaron nuestros Abuelos.» -- -«Díxolo Claudiano, interrumpió al punto Fray Gerundio, aplaudiendo la -explicacion: _Cœpisti, qua finis erat_», y el Maestro se rió tanto de -la impertinente prontitud del uno, como de la sandez del otro. - -3. Siguiéronse despues unos puerros cocidos sin cabeza, y apénas los -vió Fray Gerundio, quando exclamó: - - _Fila Tarentini graviter redolentia porri_ - _Edisti quoties, oscula clausa dato._ - -Confessó Fray Blas, que solo entendia, que el verso hablaba de -_puerros_, por aquello de _porri_; pero que, para descargo de su -conciencia, no percebia lo que queria decir. Entónces Fray Gerundio le -puso á la vista el régimen, ó el órden de la construccion, _quoties -edisti fila graviter redolentia porri Tarentini, dato oscula clausa_, -advirtiéndole de passo, que en el Territorio de la Ciudad de Tarento -se dan los puerros mas afamados de toda Italia, como en Navarra los -ajos de Corella, y en Castilla la Vieja los espárragos de Portillo, con -cuya luz dixo Fray Blas: «ya me parece que entiendo el concepto del -verso: quiere decir, si no me engaño, que siempre que se comen puerros -de Tarento, y lo mismo discurro que sucederá, aunque los puerros sean -de Melgar de arriba, mas parece que se besa, que se come, por quanto -mas es chupar que comer, y para chupar se pliegan los labios.» -- «Dió -Vm. en el hito, replicó Fray Gerundio; pero con todo esso, mejor que el -Poeta Latino explicó la insulsez de esta ensalada el Castellano, que -dixo: - - _Quien Nísperos come,_ - _Quien bebe Cerbeza,_ - _Quien Puerros se chupa,_ - _Quien besa á una Perra,_ - _Ni come, ni bebe, ni chupa, ni besa._» - -No dexó de reírse tampoco esta vez el Maestro Fray Prudencio de -la candidez de Fray Gerundio, cayéndole en gracia el chiste de la -coplilla, y, aunque alabó la felicidad de su memoria, todavía se -compadeció algun tanto de que no la empleasse mejor. - -4. El, que se vió celebrado, se tentó un poquillo de vanidad, y hizo -empeño de no dexar cosa, que saliesse á la mesa, sin saludarla con su -dístico. Assí pues, luego que se pusieron en ella los huevos, cogió uno -en la mano, arrimóle á la luz, y, pareciéndole que tenia pollo, soltó -la carcajada y dixo: - - _Candida si croceos circumfluit unda vitellos,_ - _Hesperius scombri temperet ova liquor._ - -5. Quedóse en ayunas el bueno de Fray Blas, porque este era mucho latin -para un Predicador romancista, y en ayunas se huviera quedado, á no -haverse compadecido de él su buen amigo Fray Gerundio, explicando el -pensamiento en este Serventesio, que sabia de memoria: - - _Quando algun pollo ó polla_ - _Encierra el huevo en cándido recinto,_ - _La barriga es la olla,_ - _Y cuézase en porcion de blanco ó tinto._ - -6. Aprovechóse de esta ocasion el Maestro Prudencio para chasquear un -poco al Predicador, insultándole sobre su cortedad en el latin, y le -dixo con alguna picaresca: «Paréceme, Fray Blas, que tú eres como aquel -Cura, que decia á sus feligreses: _Yo, á la verdad, no sé mucho latin, -pero no tiene remedio, me he de dedicar á estudiarle, y hasta que le -aprenda, no he de hacer mas que predicar_.» -- «Passo con essos golpes, -Padre nuestro! replicó algo atufado Fray Blas, que entendió todo el -énfasis picante de la satyrilla: para predicar no he menester entender -latin de Poetas, bástame construir medianamente el de la Biblia; y para -esso, el Calepino y yo á otros dos guapos.» - -7. En esto salió el assado á la mesa, que era medio pabo, y apénas le -columbró Fray Gerundio, quando exclamó en tono de plañidera: - - _Miraris quoties gemmantes explicat alas:_ - _Et potes hunc sævo tradere, dure, coco!_ - -Y sin dar lugar á que volviesse á sonrojarse su amigo, dió él mismo la -explicacion en el siguiente Epigramma: - - _Quando el Pabo ostentoso_ - _La rueda tiende y brilla magestuoso,_ - _Assombrado le miras:_ - _Y á este que tanto admiras,_ - _Cruel, duro, severo,_ - _Le entregas tú despues á un Cocinero!_ - -Pero sin embargo de la compassion, que esto le causaba, no dexó de -meterle bien el cuchillo por la coyuntura, y, despues de hacer plato -al Padre Maestro, él se quedó con una buena racion de entre-pechuga -y pellejo, alargando la fuente á Fray Blas, con quien no gastaba -ceremonias. - -8. A este tiempo ya se havia embasado algunos tragos, y á cada uno que -bebia dedicaba su dístico, de los muchos de que havia hecho provision -para estas ocasiones, sin pararse en que los dísticos hablassen de -los vinos mas famosos de Europa en la antigüedad, y el que él bebia -fuesse un chacolí ó un vinagrillo de la tierra. Como él espetasse sus -versos, que hablassen de mosto cocido, todo lo demas era para él muy -indiferente; y assí al primer trago le saludó con esta impertinencia: - - _Hæc de vitifera venisse picata Viena_ - _Ne dubites, misit Romulus ipse mihi._ - -Al segundo con este disparate: - - _Hoc de Cæsareis mihi vindemia cellis_ - _Misit, Iulæo quæ sibi monte placet._ - -Al tercero con este requiebro: - - _Hæc Fundana tulit felix autumnus opimi,_ - _Expressit mulsum Consul, et ipse bibit._ - -9. En fin, á ningun trago dexó sin su dedicatoria latina; y consta -por buenos papeles, que en solo aquella cena brindó veinte veces, y -esto sin perjuicio de la cabeza, que la tenia á prueba de jarro, por -haverse criado en Campazas con la mejor leche del Páramo y de Cámpos. -No se puede ponderar lo aturdido, que estaba el bueno del Predicador -al oír chorrear tanto latinorio á su amigo y queridito; pues, aunque -lo mas de ello se le passaba por alto, y allá se iba por el ánima mas -sola, con todo esso se le caía la baba, viéndole lucir tan á taco -tendido, protestando, que, si bien siempre havia hecho alto concepto -de su ingenio, nunca creyó, que llegasse á tanto, por no haver -concurrido con él en otra funcion semejante. No sabia como diantres -havia podido meter en la cabeza tanta multitud de versos, y sobre todo -se assombraba de aquella oportunidad, con que los aplicaba; siendo -assí, que el desdichado Fray Gerundio no esperaba mas oportunidad -para encajar sus versos, que la de oír ó ver alguna cosa, de la qual -se hiciesse mencion, en los que tenia hacinados en su burral memoria, -usando de la erudicion profana puramente por la assonancia, ni mas ni -ménos como havia usado de la Sagrada en la chistosa Salutacion, que -havia predicado en el Refectorio. Pero, como el buen Fray Blas tampoco -entendia de otras propiedades para el uso y para la aplicacion de -sus textos, no distinguia de colores, y lo que le sonaba le sonaba, -confirmándose en el dictámen de que mozo como aquel no le havia pillado -la Orden en dos Siglos. - -10. Creció su admiracion, quando, sirviéndose á la mesa una cazuela -de liebre guisada, oyó á Fr. Gerundio prorrumpir en esta definitiva -sentencia: - - _Inter aves turdus, si quid, me judice, certet;_ - _Inter quadrupedes, gloria prima lepus._ - -No entendió el Predicador mas que á media-rienda y assí en bosquejo lo -que queria decir, aunque ya le dió al corazon, poco mas ó ménos, qual -seria el pensamiento, quando notó, que diciendo y haciendo se echaba -Fray Gerundio en su plato casi la mitad de la cazuela. Pero el Padre -Maestro, que comprehendió muy bien toda el alma del concepto, dixo con -su apacibilidad acostumbrada: «Hombre, esso de que, en tu dictámen, -_entre las aves no hay plato mas regalado que el tordo, ni entre los -animales que la liebre_, prueba bien, que el mismo gusto tienes en -el paladar que en el entendimiento, y que el mismo voto puedes dar -acerca de una mesa que acerca de un Sermon. Yo siempre oí, que el tordo -era extraordinario de Frayle, y la liebre plato de Cofradía.» -- «Y -quien le ha dicho á V. Paternidad, replicó Fray Gerundio, que en las -Cofradías no sirven muy buenos platos, y que á los Frayles no les dan -extraordinarios muy delicados?» -- «Substanciales sí, respondió el -Maestro Prudencio, pero delicados no.» - -11. En esto salieron los postres, un queso y un plato de aceytunas. -Aquí le pareció á Fray Blas, que sin duda alguna se le havia acabado -la talega á Fray Gerundio, porque qué Poeta se havia de poner á tratar -de aceytunas y de queso? Pero le engañó su imaginacion, y quedó -gustosamente sorprehendido, quando vió que, tomando el queso en una -mano y un cuchillo en otra para partirle, recitó con mucha ponderacion -este par de coplitas: - - _Caseus, Etruscæ signatus imagine lunæ,_ - _Præstabit pueris prandia mille tibi._ - -Y sin detenerse añadió esta traduccion, que tambien havia leído: - - _Con un queso, parecido_ - _A la Luna de Toscana,_ - _Hay para dar de almorzar_ - _A los niños mil mañanas._ - --- «Esso lo mismo será, glossó Fray Prudencio sonriéndose, aunque se -parezca á la Luna de Valencia; pues no sé, que para el caso, ni para -el queso, tenga mas gracia una Luna que otra. Y qué? no dices algo á -las aceytunas?» -- «Allá voy, Padre Maestro,» respondió Fr. Gerundio, y -tomando media docena de ellas, dixo: - - _Hæc, quæ Picenis venit subducta trapetis,_ - _Inchoat atque eadem finit oliva dapes._ - -Que uno construyó assí: - - _Esta, que no fué al Molino,_ - _Para que no fuesse aceyte,_ - _Unas veces es principio,_ - _Y tambien postre otras veces._ - --- «Qué dices, borracho? le preguntó Fray Blas en tono de zumba: -quando sirvieron de principio las aceytunas?» -- «Quando? respondió -Fray Gerundio, quando se comenzaba á comer por donde ahora se acaba, y -quando las lechugas servian de postre, _juxta illud_: - - _Claudere quæ cœnam lactuca solebat avorum, etc._ - -Y si no, acuérdese Vm. de lo que dixo al principio de la cena, que -nosotros comenzamos por donde acabaron nuestros Abuelos.» - -12. Halló bastante gracia el Maestro en esta reconvencion, y se -confirmó en su antiguo dictámen de que á Fray Gerundio no le faltaba -cantera, y que solo le havia hecho falta el cultivo, la aplicacion á -facultades sérias y precisas, la crítica, y el buen gusto. Pero al fin, -con no poco se acabó la cena, se dieron gracias á Dios, y se levantaron -los manteles; despues de lo qual tomó la mano Fray Blas, y dixo: «Padre -Maestro, acabemos de evacuar el punto de las Censuras de los Libros, -que nos interrumpió Fray Gregorio, porque, á lo que veo, me parece -que V. Paternidad es del mismo dictámen, que aquel famoso Censor del -segundo tomo del _Theatro Crítico Universal_, que, huyendo el cuerpo -á la censura del libro, se metió á censurar á los Censores; pero en -verdad que llevó brava tunda en cierta Aprobacion del tercero tomo.» --- «En la substancia, respondió el Maestro, del mismo parecer soy, y -hallo, que tiene mucha razon en lo que dice: el modo puede ser que no -huviesse agradado á todos, porque le oí notar de pomposo, arrogante, y -satisfecho; y á algunos tampoco les pareció bien, que reservasse esta -crítica para aquel lugar, en que no venia muy al caso, adelantándose -tal qual á argüirle de ménos consiguiente, pues, protestando en la -misma Censura, _que no se hallaba con ánimo de ayudar fructuosamente al -Autor del Theatro en el arduo y mal recibido oficio de Desengañador_, -él mismo le está exercitando en la misma Censura: con esta diferencia, -que el Autor del Theatro exerce el officio de _Desengañador_ de Sabios -y de ignorantes, pues á todos comprehenden los _errores comunes_; pero -el Censor exerce el de _Desengañador_ únicamente de Sabios, porque á -solos estos, ó en la realidad, ó en la estimacion, se fian por lo comun -las Aprobaciones de los Libros.» - -13. «Sobre la zurra, que le da todo un Colegio de Padres Aprobantes -del tercer tomo, tambien he oído variedad de opiniones. Convienen -todos en que la correccion fraterna está discreta, bien parlada, y con -mucha sal, sin que la falte su granito de pimienta; pero, como los -Autores de ella son de la misma estameña que el Autor del Theatro, -algunos desearan que esta comission se la huvieran encargado á otro de -diferente paño, en quien caeria mejor. Dicen, que esto de salir á la -defensa de uno de su ropa, solo porque no se le alaba, no suena bien: -otra cosa seria, si positivamente se le huviera injuriado sin razon, -que entónces á ningunos tocaba mas immediatamente sacar la cara por él, -que á los de Casa. Pero este reparo me parece poco justo, y aun poco -reflexionado; porque aquellos Padres Maestros no impugnan directamente -al Censor, porque no alaba al Autor del Theatro, sino porque censura á -los que le alaban á él, y á todos los demas Autores; con que no tanto -es defensa del Autor como de los Censores, y en esta todo el mundo -tiene derecho á meterse, con especialidad aquellos, á quienes se les -ha encomendado este oficio.» - -14. «Algunos maliciosos aun se adelantan á mas: paréceles á ellos, que -ven una gran diferencia de estilo en lo restante de la Aprobacion, y -en el párrafo en que se censura al Censor de los Censores: con esta -aprehension se les figura por otra parte, que el estilo de este párrafo -es muy parecido al nobilíssimo, perspicuo, y elegante, que gasta el -Autor del Theatro. Y qué quieren inferir de aquí? Lo que se está -cayendo de su peso, que este parrafillo le dictó el mismo Autor, pues -se hallaba dentro de casa; y, sin explicarse mas, hacen un gesto, y -tuercen el hocico. Pero esta me parece demasiada temeridad y sobrada -delicadeza. Conocer en pocos renglones añadidos á otros muchos la -diversidad de estilo, es para pocos ó para ninguno, sin exponerse á -juzgar erradamente, salvo que aquella sea tan visible, que luego salte -á los ojos; pues claro está, que, si en un Sermon del Padre Vieyra se -mezclaran solos quatro renglones del Autor del Florilegio, un topo -veria al instante la diferencia, y aun la disonancia; mas no estamos -en el caso. El estilo de los Aprobantes no es tan dessemejante del -Autor del Theatro, que diste infinito de él. Fuera de que á los buenos -Escritores nunca los puede faltar un buen estilo, dice Quintiliano: -_Bonos nunquam honestus sermo deficiet_; y, assí como no es impossible, -sino muy regular, que uno dé en el mismo pensamiento que otro, assí -tampoco lo es, que le explique de una misma manera. Mas supongamos, -que el párrafo en question sea del mismo Autor del Theatro: _quid -inde_? No veo en ella cosa, que me disuene, porque en él nada se -le elogia, y ántes se me representa un rasgo de su moderacion y de -su prudencia. Finjamos por un poco (y es una cosa bien natural), -que los Reverendíssimos Aprobantes huviessen dexado correr la pluma -en este punto con algun mayor calor y libertad de lo que pedia la -materia. Demos por supuesto, (y no es ménos natural que lo primero,) -que confiassen al Autor su censura, para que la viesse ántes que -se estampasse. Como la leyó á sangre fria, notó que estaba un poco -acalorada, y tomó de su quenta templarla, dictando un párrafo, en que -se dice lo que basta, y en realidad á ninguno saca sangre. Esto es lo -que yo concibo que pudo ser; pero, si fué otra cosa, todo ello importa -un bledo.» - -15. «En lo que no convengo, ni convendré jamas, es en que las Censuras -de los libros, especialmente las que se hacen de oficio, esto es, -por comission de Tribunal legítimo, se conviertan en Panegýricos; y -perdónenme los Reverendíssimos Censores del Censor de todos ellos, -que no me hace fuerza la razon, con que intentan defender la práctica -contraria. Dicen, que _el Panegýrico, que se introduce en la Censura, -siendo el mérito del Autor sobresaliente, es deuda; siendo mediano, -urbanidad; y, solo siendo ninguno, será adulacion_. Yo diria, con -licencia de sus Reverendíssimas, que el Panegýrico que se introduce en -la Censura, aunque el Autor le merezca, siempre es impertinente; y, si -no le merece, no solo es una adulacion indigna, sino una mentira, un -engaño sumamente perjudicial al progresso de las Ciencias, al honor -de toda la Nacion, y á la utilidad comun. Al Censor solamente le -mandan, que diga sencillamente su parecer sobre el mérito de la obra, -aprobándola ó desaprobándola, sin que se detenga en alabar al Autor, -sino que sea indirectamente por aquel elogio, que necessariamente le -resulta, de que se apruebe su produccion; con que, pararse muy de -propósito á hacer un gran Panegýrico del Autor, aunque sea el de mayor -mérito, sin dexar epítheto que no le aplique, renombre con que no le -proclame, ni erudicion que no ostente el Aprobante para exornar su -encomio, no solo no es deuda, sino una obra muy de supererogacion.» - -16. «Ya se entiende, que hablo solamente de aquellos largos -panegýricos, que de propósito se introducen en las Censuras, adornados -de todo género de erudicion, los quales son los que únicamente se -pueden llamar _Panegýricos_. Y de estos digo, que, aunque los Autores -los tengan muy merecidos, son fuera del assunto en las Aprobaciones, -digámoslo assí, judiciales; y en este sentido, á mi ver, habló tambien -el Censor de los Censores. Pero aquellos elogios, que resultan del -breve y sencillo juicio, que se forma del mérito de la obra, como de -su utilidad, de su inventiva, de su solidez, de su buen estilo, etc., -estos, assí como no merecen el nombre de panegýricos, assí tampoco -deben condenarse en los Censores, ántes apénas pueden cumplir con su -oficio, sin que digan algo de esto; y en este sentido convengo tambien, -en que los elogios pueden ser deuda, y pueden ser urbanidad.» - -17. «Pero, quien ha de tener paciencia para sufrir otros diferentes -rumbos, que siguen los Aprobantes? Todos, ó casi todos, son -panegyristas, y de estos ya he dicho bastante. Algunos añaden á este -oficio el de Glossadores, ó Addicionadores de la obra que aprueban; -otros se meten á Apologistas del assunto, especialmente si este es -de materia crítica, ó de algun punto contencioso: quando la obra es -apologética, las Aprobaciones por lo comun se reducen á una apología de -la misma apología, y aprobacion bien larga he visto yo, que, sin tocar -en la substancia de la obra hasta el último párrafo, gasta el Aprobante -muchas hojas en alabar la Patria del Autor, la nobleza de su orígen, -las glorias de su Religion, y de todo esto infiere, que el libro es una -cosa grande, y que no puede contener ápice ni punto, que se oponga á -los dogmas de la Fé ni á la mas severa disciplina. Digo, y vuelvo á -decir, que todas estas me parecen unas grandíssimas impertinencias, -dignas de ser desterradas de nuestra Nacion, como lo están de casi -todas las demas del mundo, cuyos Censores se ciñen precisamente á lo -que se les manda, diciendo en breves y graves palabras su dictámen, -y dexando á los Lectores, que hagan de la Obra y del Autor todos los -panegýricos, que se les antojaren.» - -18. Muy enfrascado estaba el Maestro Prudencio en la conversacion, -quando advirtió que Fray Gerundio se havia quedado dormido en la -silla como un cepo, y que el Predicador bostezaba mucho, cayéndosele -los párpados, de manera que cada instante necessitaba apuntalarlos. -Hízose cargo de la razon, y dispertando á Fray Gerundio, no sin mucha -dificultad, se fueron todos á la cama, quedando despedido el Predicador -Fray Blas desde la noche, porque pensaba madrugar mucho el dia -siguiente, para marchar á Jacarilla, en compañía de su Mayordomo el Tio -Bastian, que para entónces ya le suponian perfectamente convalecido del -accidente, que le havia acometido de sobre-comida ó sobre-bebida. - - - - -CAPITULO V. - -Estrena Fray Gerundio el oficio de Predicador Sabatino con una Plática -de Disciplinantes. - - -Aún no bien havia amanecido el dia siguiente, quando llegó un Mozo -del Convento con una Carta del Prelado, en que mandaba á Fray Gerundio, -que quanto ántes se retirasse, porque le hacia saber, que la Villa -havia votado una Procession de Rogativa por el agua, de que estaban -necessitados los campos, en la qual havia determinado salir la Cofradía -de la Cruz, y que era menester disponerse para predicar la Plática de -Disciplinantes. Mucho se holgó nuestro Predicador Sabatino con esta -noticia, por quanto estaba ya rebentando por darse á conocer en el -público, y se le hacian siglos los dias, que tardaba una funcion. Pero -fué tan desgraciado, que, media hora ántes que llegasse el Propio, -havia partido para Jacarilla su grande amigo Fray Blas, y esto no dexó -de contristarle algun tanto, porque le podia dar alguna idéa, ó algunas -reglas propias de su buen gusto, para disponer aquella especie de -funcion, de la qual nunca havian tratado en particular: y, siendo la -primera, le importaba mucho salir de ella con el mayor lucimiento. Ya -se le ofreció consultar el punto con el Maestro Prudencio, pero dixo -allá para consigo: «Este viejo me dirá alguna de las que acostumbra; -aconsejaráme, que encaje á los Cofrades un trozo de mision, que diga, -como las calamidades públicas siempre son castigo de los pecados -públicos y secretos, que lo confirme con exemplos de la Sagrada -Escritura y de la Historia profana, de los quales me contará un rimero -de ellos, porque el viejo sabe mas que Merlin; prevendráme, que despues -me dexe naturalmente caer sobre la necessidad de aplacar á la Divina -Justicia por medio de la penitencia, porque no hay otro; y por fin y -postre querrá, que los espete, que de este único medio se valió el -mismo Jesu-Christo, derramando toda su Sangre por nuestros pecados, -para satisfacer á su Eterno Padre y aplacar la justa indignacion contra -todo el linage humano; y, al llegar aquí, querrá que me afervorice -y que los exhorte á despedazar primero su corazon, y despues sus -espaldas, no con espíritu de vanidad, sino con espíritu de compuncion. -Esta retahila me encajará el Padre Maestro, como si la oyera, y me -querrá persuadir, que á esto, y no á otra cosa, se debe reducir este -género de Pláticas; pero á otro perro con esse huesso. Cierto, que -quedaria yo bien lucido, en la primera funcion en que me estreno de -puertas á fuera, con predicar como pudiera un carcuezo, y con decir lo -que diria qualquiera vieja. Yo me guardaré de preguntarle nada á su -Paternidad, y compondré mi Plática como Dios me diere á entender, sin -ayuda de vecinos.» - -2. Con este pensamiento se entró en el quarto, donde estaba el Maestro -Prudencio todavía recogido, porque con la conversacion de sobre-cena se -le havia encendido la cabeza, y havia passado mala noche. Dióle parte -de la carta, con que se hallaba del Prelado, el qual le havia embiado -mula al mismo tiempo, para que se retirasse, y díxole, que si mandaba -algo para el Convento. El Maestro, puesto que no dexó de sentir este -incidente, porque havia consentido en que, ya que no le quitasse del -todo la bodoquera, podria quitarle algunos bodoques en los passéos y -conversaciones de la Granja; pero al fin, viendo que no tenia remedio, -huvo de conformarse, y solamente le previno, que tratasse de platicar -con juicio y con piedad, porque el assunto lo pedia, advirtiéndole que, -mediante Dios, esperaba oírle. «Bien está, Padre Maestro, le respondió -Fray Gerundio; pierda cuydado V. Paternidad, que por esta vez pienso, -que he de acertar á darle gusto»; y con esto se despidió. - -3. Dice una leyenda antigua de la Orden, que en todo el camino que -havia desde la Granja al Convento, que no era ménos que de quatro -leguas largas, iba nuestro Fray Gerundio tan pensativo y tan dentro de -sí mismo, que no habló ni siquiera una palabra al mozo, que iba delante -de la mula, y lo que mas admiracion causó á todos los que le conocian, -fué, que no solo no se paró á echar un trago en una Venta, que havia -en la mitad del camino, pero que ni siquiera reparó en ella. Esto -consistió, como él mismo lo confessó despues, en que iba totalmente -preocupado en hacer apuntamientos mentales, y en buscar especies y -materiales allá dentro de su memoria, para disponer una Plática de -rumbo, que diesse golpe y que de contado le acreditasse. - -4. Desde luego se le ofrecieron á la imaginacion, como en tropel, las -confusas idéas de esterilidad, Rogativa, Cofradía, Cruz, Penitentes, -pelotillas, ramales, sangre, Penitentes de Luz, etc.; y todo su cuydado -era, como havia de encontrar en la Mythología ó en la Fábula algunas -noticias, que tuviessen alusion con estas especies, pues, por lo que -toca á la coordinacion y al estilo, esso no le daba maldita la pena, -pues siguiendo el mismo, que havia usado en el Sermon de Santa Ana, -y procurando imitar el inimitable del Florilegio, estaba seguro del -aplauso del Auditorio, que era el único obgeto, que por entónces se le -proponia. - -5. Para hablar de la esterilidad, al instante se la ofreció la edad de -plata y la edad de hierro; porque hasta la primera los hombres eran -unos Angelitos, y la tierra producia por sí misma todo género de frutas -y de frutos para su sustento y regalo, sin necessitar de cultivo, el -que enteramente ignoraban; pero, como en la edad de plata comenzassen -á ser un poco bellacos, tambien la tierra comenzó á escasearles sus -frutos, y se empeñó en que no les havia de dar alguno, sin que les -costasse su trabajo. Mas aquí estaba la dificultad; porque los pobres -hombres, acostumbrados á la abundancia y al ocio, no sabian como havian -de beneficiarle, hasta que compadecido Saturno baxó del Cielo y los -enseñó el uso del azadon y del arado, para que en fin, costándolos su -trabajo y sudor, la tierra los sustentasse. Pero luego le ocurrió, que -esto no venia muy á quento, porque aquí no se trataba de esterilidad -nacida de falta de cultivo, sino de falta de agua, y para esta havia de -menester una Fábula, como el pan para comer. - -6. Dichosamente se le vino en aquel punto á la memoria la edad de -hierro, en la qual nada producia absolutamente la tierra, ni cultivada -ni por cultivar; y es que los Dioses la negaron enteramente la lluvia, -en castigo de las maldades de los hombres, que se havian hecho muy -taymados y solo trataban de engañarse los unos á los otros, como dice -el doctíssimo Conde Natal. No se puede ponderar la alegría que tuvo, -quando se halló, sin saber como, con una introduccion tan oportuna; -y, apuntándola allá en el desenquadernado libro de su memoria, passó -á revolver en su imaginacion algunas especies de Mythología, que se -pudiessen aplicar á cosa de rogativa. - -7. A pocas azadonadas se le vino oportunamente á ella aquel famoso -caso de Bacco, quando, hallándose en la Arabia desierta, por donde -caminaba á cierto negocio de importancia, y muriéndose de sed, por no -encontrar una gota de agua enmedio de aquellos adustos arenales, juntó -los pastores de la Comarca, y, formando en ellos una devota Procession -ó rogativa en honra del Dios Júpiter, ofreció que le fabricaria un -Templo, si le socorria en aquella necessidad; y al punto se apareció -el mismo Júpiter en figura de un Carnerazo fornido y bien actuado de -puntas retorcidas, que, escarvando con el pié en cierta parte, brotó -una copiosa fuente de agua dulce; y Bacco agradecido cumplió su voto, -edificando al Dios Carnero el primer Templo, con el título de Júpiter -Amon. Dióse mil parabienes por este hallazgo, especialmente quando -supo despues, que el Mayordomo de la Cofradía de la Cruz en aquel año -se llamaba Pasqual Carnero, y propuso en su ánima hacerle Júpiter -Amon, con lo que le pareció haver encontrado un thesoro, para tocar la -circunstancia principal, y tuvo por sin duda allá para consigo, que -desde aquel punto no havria Sermon de Cofradía, que no le pretendiesse -con empeño. - -8. Remachóse en este buen concepto que hizo de sí mismo y de su grande -suficiencia, quando, para hablar de la misma Cofradía, compuesta -por la mayor parte de Labradores, se le vinieron al pensamiento los -Sacrificios Ambarvales, que se hacian en honor de la Diosa Céres, -Tutelar de los Campos y de las Cosechas; á los quales sacrificios -presidia cierta especie de Cofradía, compuesta de doce Cofrades, que -se llamaban los _Hermanos Arvales_, esto es los _Cofrades del Campo_, -derivando su denominacion de _arvus arvi_, que le significa; porque, -aunque es verdad, que estos no eran mas que doce, y los Cofrades -de la Cruz passaban de ciento, esse le pareció chico pleyto, pues, -si el número siete en la Sagrada Escritura significa multitud, mas -significará el número doce en la Mythología. - -9. Donde se halló un poco apurado, fué en tropezar con alguna erudicion -de buen gusto, que pudiesse aludir á Cofradía de la Cruz; y despues de -haverse aporreado por algun tiempo la cabeza, sin encontrar cosa que -le satisfaciesse, su buena fortuna le deparó una admirable especie, -que á un mismo tiempo le sirvió para cumplir gallardamente con la -circunstancia agravante de la Cruz y con la de los Penitentes de -Sangre, que no le daba ménos cuydado que la otra. Acordóse haver -leído en un extraordinario libro, que se intitula: _Idéa de una -nueva Historia general de la América Septentrional_, como en honor -del Dios _Izcocauhqui_, que era el Dios del Fuego, iban los Indios -al monte por un grande árbol, que con mucho acompañamiento, música, -y aparato conducian al patio del Templo: allí le descortezaban con -extraordinarias ceremonias; le elevaban despues á vista de todo el -Pueblo, para que constasse á todos que tenia la altura, que prescribia -la ley; despues le baxaban, y cada uno le adornaba con ciertos papeles -teñidos en sangre propia; hecho lo qual, volvian á levantarle con gran -tiento, devocion, y reverencia. Entónces los Amos tomaban acuestas á -sus Esclavos, y, baylando al rededor de una grande hoguera, que estaba -encendida junto al árbol, quando los pobres esclavos estaban mas -descuydados, daban con ellos en las llamas, y se hacian ceniza. - -10. No cabe en la imaginacion, quanto se regocijó el bendito Fray -Gerundio con este, á su parecer, felicíssimo y oportuníssimo hallazgo, -porque en solo él tenia quanto havia menester para lo que le restaba -que ajustar. Havia árbol trahido del monte con mucho acompañamiento, -y elevado con grande devocion en el patio del Templo. Qué sýmbolo mas -propio del Arbol de la Cruz? Y mas que, por descortezarle despues, no -perdia nada para el intento. Havia papelitos teñidos en sangre de los -Cofrades, que levantaban el árbol; cosa ajustadíssima y pintiparada -á los Penitentes de Sangre, pues, que esta tiñesse papeles ó tiñesse -faldones, es question de nombre, particularmente quando ya se sabe, que -de los faldones se hace el papel. Havia Amos, que baylaban al rededor -del árbol y de la hoguera con los Esclavos acuestas, á los quales -echaban despues en la lumbre, y ellos se quedaban riendo; metáphora muy -natural de los Penitentes de Luz, que son como los Amos de la Cofradía, -los quales se contentan con alumbrar á los Penitentes de Sangre, para -que estos se quemen y se abrasen á azotes, ya entre los manojos de los -ramales, ya entre las ascuas de las pelotillas. - -11. Mil parabienes se dió á sí mismo por haver encontrado con una -provision de materiales, los mas exquisitos y mas adequados para el -intento, que, á su modo de entender, se podian juntar; y ya quisiera -él, que la Plática fuesse el dia siguiente, para darse quanto ántes á -conocer, pues, una vez juntos los materiales, en dos horas le parecia -que podria disponerla, particularmente haviéndose de reducir á una -exhortacion muy breve, como él mismo lo havia observado en las Pláticas -de aquella especie, que havia oído, por quanto se comenzaba á platicar -al mismo tiempo que se iba ya formando la Procession; y en órden á -tomarla de memoria, esso le daba poco cuydado, porque realmente era de -una memoria feliz y, como dicen, burral. - -12. No obstante, haciendo un poco mas de reflexion sobre todas -las circunstancias de esta última erudicion mythológica, no podia -enteramente aquietarse, pareciéndole, que la aplicacion de los -papelitos teñidos en sangre á los Penitentes de la Cofradía era un poco -violenta; y, aunque juzgó, que en caso de necessidad y en un lance -forzoso ya pudiera passar, mayormente en una Aldéa, donde no huviesse -mas Críticos ni mas Censores, que el Barbero y el Fiel de Fechos, pero -bien quisiera él hallar otra cosa mas terminante, y como en propios -términos de _Penitentes de Sangre_, para assegurar mas su lucimiento, -sin exponerse á melindrosos reparos de gentes escrupulosas, de las -quales havia algunas en su Comunidad y en el Pueblo, que, como llevamos -significado, era una Villa de media braga, ni tan desierto como -Quintanilla del Monte, ni tan poblado como Cádiz y Sevilla. - -13. Con este cuydado se iba ya acercando al Lugar, asaz pensativo y no -poco pesaroso, quando de repente dió un alegre grito, acompañado de una -gran palmada sobre el albardon de la mula; y prorrumpió diciendo: «Hay -borracho como yo! Vaya, que soy un mentecato. En el mismo admirable -libro intitulado: _Idéa de una nueva Historia general de la América -Septentrional_, pocas hojas mas allá donde se refiere lo del árbol y -lo de los papelitos de sangre en honor del famoso Dios _Izcocauhqui_, -me acuerdo haver leído dos especies, que luego las apunté para -estas ocasiones, y son tan nacidas para ellas, que, aunque yo mismo -las huviera fingido, no podian venir mas á pelo. Ambas especies se -encuentran en el §. X, que trata de los sýmbolos de los meses Indianos, -segun Gemelli Carreri; y la primera dice assí, porque la tengo en la -memoria, como si la estuviera leyendo:» - -14. «Tozoztli, sýmbolo del segundo mes, quiere decir _sangría ó -picadura de las venas_; porque assimismo en el segundo dia de este -mes los Indios, ó fuesse con las puntas del _maguey_, ó con navajas -de pedernal, en señal de penitencia se sacaban sangre de los muslos, -espinillas, orejas, y brazos, y ayunaban al mismo tiempo... Era esta -fiesta de Penitentes dedicada al Dios _Tlaloc, Dios de las lluvias_. Y -mas abaxo. Los que tenian el oficio de hacer _Xuchiles_ ó ramilletes -entre año, llamados _Xochimanque_, festejaban en la tercera edad[35] á -la Diosa _Chivalticue_, que es lo mismo que decir, _enaguas de muger_, -ó por otro nombre _Coatlatona, Diosa de los Mellizos_. La segunda -especie es como se sigue, sin faltarle tilde.» - -15. «_Hueytozoztli_, superlativo de _Tozoztli_, sýmbolo del tercer mes, -quiere decir _punzadura ó sangría grande_; porque en deteniéndose las -aguas, que no comenzaban hasta este tiempo, correspondiente á nosotros -por Abril, se aumentaban las penitencias, crecia la saca de la sangre, -y eran mayores los ayunos, y aun los sacrificios. La fiesta se hacia -al Dios _Citeolt, Dios de el Maiz, etc._». Estas dos especies tengo -apuntadas en mi quaderno y encomendadas á mi memoria, y me andaba yo -aporreando los cascos por encontrar otras, que se adaptassen á las -circunstancias principales del assunto? Donde las havia de hallar -mas exquisitas? donde mas nuevas? donde mas cortadas al talle del -intento? Aquí tengo esterilidad de la tierra por falta de agua: aquí -tengo á _Tlaloc_ Dios de las lluvias: aquí tengo una Procession de -Penitentes de Sangre, y no ménos que en el mes de _Hueytozoztli_, que -es el mismíssimo mes de Abril, en que nos hallamos, y en que se ha de -celebrar nuestra Procession: aquí tengo _Xuchiles_ y _Xochimanques_, -esto es los que hacian ramilletes ó ramales, que allá se va todo, y es -bien corta la diferencia: aquí tengo _Coatlatona_ ó enaguas de muger, -cosa tan precisa para que se vistan los Penitentes: y, en fin, aquí -tengo una India, y ya no me trueco, ni por quarenta Fray Blases, ni por -quantos Autores de Florilegios puedan producir las dos Estremaduras. -Ola! pero esto no quita, que yo los venere siempre, como á mis dos -Maestros, como á los dos modelos, como á mis originales en la facultad -de la carrera, que emprendo.» - -16. Embelesado en estos pensamientos y casi loco de contento, nuestro -Fray Gerundio llegó á la puerta reglar de su Convento; apeóse, fué á -la Celda del Prelado, dió su _benedicite_, tomó la venia, retiróse á -la suya, desalforjóse, desocupó, echó un trago, y sin detenerse un -punto puso manos á la obra; trabajó su Plática, que aquella misma noche -quedó concluída; y llegado el dia de la Procession, á que concurrió -mucho gentío de la Comarca, Anton Zotes, y su muger, á quienes el mismo -hijo havia escrito, para que viniessen á oírle, sin faltar tampoco el -Maestro Prudencio, que la noche ántes se havia retirado de la Granja, -con gentil denuedo representó su papel, que, copiado fielmente del -original, decia assí, ni mas ni ménos: - -17. «A la aurífera edad de la innocencia, _lavabo inter innocentes -manus meas_, en trámite no interrupto sucedió la argentada estacion de -la desidia: _Argentum et aurum nullius concupivi_. No llegó la ignavia -de los mortales á ser lethálica culpa: pero se arrimó á ser borron -nigricante de su nivea candidez primeva: - - _Pocula tartareo haud aderant nigrefacta veneno._ - -Sobresaltados los Dioses, _ego dixi: Dii estis_, determinaron prevenir -el desórden con admonicion benéfica. Admirablemente el Symbólico: -_Ante diem cave_; y paralogyzaron la correccion en preludios de -castigo: _Corripe eum inter te, et ipsum solum_.» - -18. «La Madre Cýbeles (ya sabe el docto, que en el Ethnico fabuloso -Léxicon se impone este cognomento á la Tierra: _Terra autem erat inanis -et vacua_): la Madre Cýbeles, _Cybeleia mater_, que dixo oportuno el -Probóscide Poeta: la Madre Cýbeles, que hasta entónces espontaneaba -sus fruges, resolvió negarlas, miéntras no la reconviniesse por ellas -el penoso afan del mádido Colono: _In Columna nubis_. Mas, ó Cielos! -Como havia de elaborar el infeliz Agrícola, si le faltaba la causa -instrumental para el cultivo, y si del todo ignoraba la causa material, -y la eficiente para el instrumento? _Quæcumque ignorant, blasphemant: -quomodo fiet istud?_ Commiserado Saturno, baxó de lo alto del Olympo: -_Descendit de Cœlis_, y enseñó al hombre el uso del azadon tajante y -del arado escindente: _Terra scindetur aratro_. Haveislo entendido, -mortales? Luego, bien decia yo, que siempre son los pecados ocasion -de los castigos: _Et peccatum meum contra me est semper_. Pero aún no -estamos en el caso.» - -19. «A la argentada estacion sucedió el século ferrugineo: _Sæculum -per ignem_, y, aunque en él havia instrumentos para el cultivo, y -posseían los hombres scientífica comprehension de su manejo, _possedit -me in initio viarum suarum_, obstruída la Cybélica Madre, correspondia -con esterilidades á los afanes del agrícola: _Et pater meus agricola -est_. Aquí el reparo. Si la reconvenia con sus sulcos el corvo hierro, -si la llamaba con sus golpes la afilada plancha, por qué no se daba -por entendida? por qué no producia la tierra verdigerantes frutos? -_Germinet terra herbam virentem._ Qué oportuno Lyra? Porque el Cielo -empedernido la negaba la lluvia: _Non pluit menses septem_. Pero, qué -motivo pudo tener essa tachonada techumbre para tan cruel duricie? -Díxolo Cartario muy á mi intento: porque los hijos de los hombres -havian multiplicado las nequicias: _Et deliciæ meæ esse cum filiis -hominum_. Pues qué remedio? Oíd al sapientíssimo Mythólogo.» - -20. «Despréndase el gran Bacco de essa bóbeda celeste; enseñe á los -hombres á compungirse y á implorar la clemencia del Tonante con -una Rogativa penitente: _Te rogamus, audi nos_: ofrézcale cultos y -sacrificios en futuras aras, y baxará el mismo Júpiter Amon, que es -lo mismo que Carnero, y con una sola patada ó debaxo de la planta de -su pié, _a planta pedis_, hará que broten aguas, que apaguen la sed y -fertilizen los Campos: _Descendit Jesus in loco campestri_. Para el -docto no es menester aplicacion; vaya para el ménos entendido. No es -assí, que ha siete meses, que las nubes nos niegan sus salutíferos -sudores? No es assí, que á esta denegacion se han seguido los -sýmptomas de una tierra empedernida? Pues institúyase una devota -Rogativa; vayan en ella los Cofrades de la Cruz de Penitentes; -presídala su digno Mayordomo Júpiter Amon, Pasqual Carnero, que debaxo -de sus piés, _de sub cujus pede_, brotarán aguas copiosas, que fecunden -nuestros Campos: - - _Horrida per Campos bam, bim, bombarda sonabant._ - -Mas es muy celebrado en las Sagradas Letras el Cordero Pasqual: -_Agnus Paschalis_. Sabe el discreto, que de los Corderos se hacen los -Carneros. Luego nuestro insigne Mayordomo Pasqual Carnero seria quando -niño Cordero Pasqual. La ilacion es innegable. Pero aún no lo he dicho -todo.» - -21. «A la frugífera Céres, Diosa Tutelar de los Campos y de las -Cosechas, se ofrecian aquellos Sacrificios, que se llamaban Ambarvales, -y se hacia una solemne Procession al rededor de los Campos, para -ofrecerla estos Sacrificios: _Ambarvales hostiæ_. Y quienes eran los -que principalmente la formaban? Unos devotos Cofrades, que se llamaban -Arvales: _Arvales fratres_; los quales, en sentir de los mejores -Intérpretes, eran todos Labradores. No lo levanto yo de mi cabeza: -dícelo el profundíssimo Caton: _Ambarvalia festa celebrabant Arvales -fratres, circumeuntes campos, et litabant Ambarvales hostias_. Y á -quien se ofrecian? Ya lo he dicho, á la Diosa Céres, que se deriva de -_cera_, para denotar tambien á los Cofrades de Luz: _Vos estis lux -mundi_.» - -22. «Mas, porque el Crítico impertinente ó escrupuloso no eche -ménos á los Penitentes de Sangre, id conmigo y vereis, que esto de -los Penitentes no es invencion de modernos, como quieren algunos -ignorantes, sino una Cofradía muy antigua, establecida en todos -los Siglos y en todas las Naciones. Ea, dad un salto á la América -Septentrional.» - -23. «Allí vereis al Dios _Tlaloc_, Superintendente de las lluvias, -haciéndose de pencas y no querer desatarlas en el mes de _Tozotli_, -que es el de marzo. Allí vereis, que, para moverle á piedad, se arman -los Indios de _magueys_ ó puntas de pedernal, y se sacan copiosa -sangre de todas las partes de su cuerpo. Allí vereis, que el irritado -_Tlaloc_ continúa las señas de su enojo en el mes de _Hueytozotli_, que -corresponde al de abril, en que nos hallamos, y negando en él la agua, -por los pecados de aquellos infelices, arrepentidos estos, aumentan -las penitencias y se sacan sangre hasta correr por el suelo al rigor -de los _Xuchiles_, esto es, á la violencia de los ramales, empapando -en ella á la Diosa _Chivalticue_, que es tanto como la Diosa de las -Enaguas, y dirigiendo la penitente Procession al Templo de _Citeolt_, -Dios del Maiz ó Trigo de Indias, para que, intercediendo con _Tlaloc_ -y uniéndose con él, los franqueasse los frutos de la tierra.» - -24. «Ea, hermanos, á vista de tan oportunos como eficaces exemplares, -qué haceis? en qué os deteneis? _Quid facis in paterna domo, delicate -miles?_ A qué aguardais para empuñar con brioso denuedo essos -cándidos _Xuchiles_, y, convocando primero el humor purpureo á las -dos carnosidades postergadas, no le sacais despues con los cerosos -_magueys_, hasta dexar empapadas las alvicantes _Chivalticues_, y -corra por ellas la sangre á regar la dura tierra: _Guttæ sanguinis -decurrentis in terram?_ Mirad, Fieles, que está enojado nuestro -Divino _Tlaloc_; mirad que el benéfico _Citeolt_ se pone de parte de -su ceño. Corred, corred á aplacarlos; volad, volad á satisfacerlos; -empuñad, vuelvo á decir, essos _Xuchiles_; tomad bien la medida á essos -_magueys_; brote de vuestras espaldas el roxo licor á borbotones. Assí -aplacareis la ira de los Dioses; assí satisfareis por vuestras culpas; -assí conseguireis para vuestros campos epitalamios de lluvia, y para -vuestras almas epiciclos soberanos de gracia, prenda segura de la -Gloria: _Quam mihi et vobis, etc._» - -25. No bien havia pronunciado la última palabra, quando resonaron en -el Templo unos gritos, que salian por entre los caperuces, á manera de -voces encañonadas por embudo ó por cervatana, que decian: _Vítor el -Padre Fray Gerundio_, _vítor el Padre Fray Gerundio_; y lo que mas es, -que quedaron los Penitentes tan movidos con la desatinada Plática, no -obstante que los mas, y aunque digamos ninguno de ellos havia entendido -ni siquiera una palabra, que al punto arrojaron las capas con el mayor -denuedo, y comenzaron á darse unos azotazos tan fuertes, que ántes -de salir de la Iglesia ya se podian hacer morcillas con la sangre, -que havia caído en el pavimiento. Las mugeres, que estaban junto á -la Tia Catanla, la dieron mil abrazos y aun mil besos, dexándola al -mismo tiempo bien regada la cara de lágrymas y de mocos, todos de pura -ternura, y diciéndola, que era mil veces dichosa la madre, que havia -parido tal hijo. Un Cura viejo, que se hallaba por casualidad immediato -á Anton Zotes, y que, sin embargo de haver llevado tres veces calabazas -para Epístola, una para Evangelio, y dos para Missa, todavía por sus -años y por su bondad era hombre respetable, dándole un estrecho abrazo, -le dixo: _Señor Anton, cinquenta y dos Pláticas de Disciplinantes he -oído en esta Iglesia, desde que soy indigno Sacerdote_ (_en buena hora -lo diga_); _pero Plática como esta, ni cosa que se la parezca, ni la he -oído, ni pienso jamas oírla. Dios bendiga á Gerundito, y no me mate su -Magestad, hasta que le vea Presentado._ - -26. Déxase á la consideracion del pio y curioso Lector, como quedarian -el Tio Anton y la Señora Catuja, quando oyeron estas alabanzas de su -hijo, y fueron testigos oculares de sus aplausos; y tambien es mas para -considerado que para referido, el gozo, la vanidad, y la satisfaccion -propia, que en aquel punto se apoderaron del corazon de Fray Gerundio, -al escuchar él mismo tan grandes aclamaciones. Pero, como son poco -duraderos los contentos de esta vida, y siempre dispone Dios, que -enmedio de los mayores triunfos sucedan algunos acaecimientos tristes, -que nos acuerden que somos mortales, quiso la mala trampa, que al baxar -del Púlpito y en la misma Sacristía de la Iglesia le dieron al bueno de -Fray Gerundio un humazo de narices, que, á ser otro, que no fuera de -tan buena complexion, le huviera trastornado. - -27. Fué el caso, que se hallaba de Recluta en aquella Villa un Capitan -de Infantería, capaz, despejado, muy leído, y haviendo oído la Plática, -luchando á ratos con la cólera, y á ratos con la risa, determinó -finalmente holgarse un poco á costa del Predicador, y entrando en la -Sacristía, despues de darle un abrazo ladino, pero muy apretado, le -dixo con militar desenfado: «Vamos claros, Padrecito Predicador, que, -aunque he rodado mucho mundo, y en todas partes he sido aficionado -á oír Sermones, en mi vida he oído cosa semejante. Plática mejor -de Carnestolendas, y Exhortacion mas propia para una Procession de -mogiganga, ni Quevedo!» Algo cortado se quedó Fray Gerundio al oír este -extraño cumplimiento; y, como en punto de desembarazo no podia medir -la espada con el despejo del señor Soldado, le preguntó con alguna -turbacion y encogimiento: «Pues, qué ha tenido la Plática de mogiganga, -ni de cosa de antruidos?» - -28. -- «No es nada lo del ojo, y llevábale en la mano, le replicó el -Oficial. Ahí es un grano de anis las Fabulillas con que V. Paternidad -nos ha regalado para compungirnos. La de Saturno vale un millon; la de -Bacco se debe engastar en oro; lo de Júpiter Amon y Pasqual Carnero, -con aquel retoquecillo del Cordero Pasqual, no hay preciosidades -con que compararlo; y en fin, todo aquel passage de los Penitentes -Americanos con enaguas, ramales, y pelotillas; los Dioses en cuyo -obsequio hacian las penitencias, con sus pelos y señales; el motivo -de ellas, y hasta la oportunidad de los meses en que las hacian, todo -es un conjunto de divinidades; y V. Paternidad, aunque tan mocito, -puede ser Predicador en Gefe, ó á lo ménos mandar un destacamento de -Predicadores, que, si son como V. Paternidad, pueden acometer en sus -mismas trincheras á la melancolía, y no solo desalojarla de su campo, -sino desterrarla del mundo.» Y sin decir mas, ni dar tiempo á Fray -Gerundio á que replicasse, le hizo una reverencia y se salió de la -Sacristía. - - - - -CAPITULO VI. - -Donde se refiere la variedad de los juicios humanos, y se confirma con -el exemplo de nuestro famoso Predicador Sabatino, que no hay fatuidad, -que no tenga sus protectores. - - -Assí se despidió el bellacon del Capitan del bueno de Fray Gerundio, -haviendo echado un jarro de agua á todas las complacencias, con que -se hallaba el Santo Varon por los vítores y aplausos de la Iglesia, y -dexándole triste, desconsolado, y pensativo. Pero, como en esta vida -ni los gustos ni los disgustos son muy duraderos, el que le causó la -satyrilla viva y desenfadada del señor Oficial, le duró poco; porque -apénas subió de la Sacristía á la Celda, quando se le entró en ella -toda la mosquetería del Convento, es decir la gazapina de Colegiales, -Choristas, Legos, y gente moza. Como este, por lo comun, es uno de -los vulgos mas atolondrados del mundo, y por lo mismo uno de los mas -perjudiciales, no es ponderable el porrazo, que dió á casi todos la -tal Plática; porque, no distinguiendo de colores, y governándose solo -por el boato y por el sonsonete, á los mas les pareció un milagro del -ingenio. - -2. Entraron, pues, de tropel en la Celda de Fray Gerundio, con -tal zambra, gresca, y algazara, que parecia venirse á tierra el -Convento; y, como todos havian sido sus Condiscípulos, siendo, con -corta diferencia, de una misma edad, aunque él era ya Sacerdote y -Predicador, no acertaban á mirarle con respeto, con que dexaron correr -las expressiones de su gozo con toda la libertad de una familiaríssima -llaneza. Unos le abrazaban, otros le vitoreaban; estos le hablaban -por un lado, aquellos por el otro; algunos le tiraban por el Hábito -y por las mangas, para que les contextasse, y no faltaron otros, que -le levantaban en el ayre, aclamándole ya por el mayor Predicador, -que tenia la Orden; tanto que uno, que era segundo Vicario de Choro, -exclamó con voz gruesa y corpulenta: _Hasta ahora creía yo, que en el -mundo no havia otro Fray Blas; pero bien puede aprender otro oficio, -porque todo quanto predica, aunque tan exquisito, tan conceptuoso, -y tan raro, es bazofia respecto de lo que hoy hemos oído á Fray -Gerundio._ A un Lego anciano, sencillo, y bondadoso, que havia sido -refitolero mas de quarenta años, y le estaba mirando de hito en hito, -se le caían las lágrimas de puro gozo y ternura. El despensero le dixo, -que tenia á su disposicion todo el vino de la Despensa, porque á quien -tanto honraba el Santo Hábito, era razon que todo se le franqueasse; -el Cocinero se le ofreció muy de veras á su servicio; y hasta el -Procurador, que no suele ser gente muy bizarra, le regaló desde luego -_in voce_ con dos barriles de sardinas escavechadas, y esto sin -perjuicio de regalarle con otros dos de otras, quando las tuviesse, en -prendas de su amor y complacencia. - -3. Déxase á la consideracion del pio y curioso Lector quanta seria -la de nuestro Fray Gerundio al oírse alabar con tantas aclamaciones, -por quanto no era hombre insensible á sus aplausos, ni tampoco era -de parecer, como el otro Orador afilosophado, que el grito de la -muchedumbre inducia fuertes sospechas de grandes desaciertos. - -4. Pero ves aquí, que, quando la gente del chilindron estaba en lo -mejor de su trisca, y el bendito Fray Gerundio mas engolfado en sus -glorias, entraron en su celda el Prelado, el Maestro Fray Prudencio, -y los demas Padres graves á darle la que llaman la acenoria, esto es, -la enhorabuena de la funcion, como loablemente se estila en todas las -Religiones. Al punto cessó la algazara de los mozos, y cada qual se -compuso lo mejor que pudo, metiendo las manos debaxo del Escapulario, -y arrimándose hácia las paredes con los ojos baxos y con reverente -silencio. El Prelado se contentó con decirle, que descansasse, y -haviéndose detenido un breve rato, sin hablar mas palabra, se retiró -luego: de los demas Maestros, unos solo hicieron el ademan de baxar un -poco la cabeza, murmullando entre dientes una especie de enhorabuena -estrujada, que no se entendia; otros se la dieron con palabras claras, -pero tan equívocas, que algun malicioso podia interpretarlas con poca -benignidad, como el que le dixo: _Fray Gerundio, cosa grande! por el -término no la he oído mayor, ni espero oírla igual, sino que sea á -tí._ Dos ó tres de ellos, que eran algo encogidos, y un si es no es -taciturnos, solamente le dixeron: _Dios te lo pague, Fray Gerundio, que -lo has trabajado mucho_; y el bueno del Fraylecito quedó muy solazado, -pareciéndole que era lo mismo trabajarlo mucho, que trabajarlo bien. - -5. A todo esto callaba el Maestro Prudencio, sin hacer mas que mirarle -de quando en quando con unos ojos entre compasivos y severos; mas, -luego que se retiraron los otros Padres Maestros, viendo que los -Colegiales amagaban hacer lo mismo, los dixo: «Esténse quietos, que -ahora tengo yo que platicar á nuestro Padre platicante, y mi plática -tambien puede ser provechosa para ellos.» Sentóse en una silla, hizo -á Fray Gerundio, que se sentasse en otra, y, volviéndose hácia él, le -habló de esta manera: - -6. «Fray Gerundio, has perdido el juicio? Estabas en él quando -compusiste una sarta de tanto disparate, y quando tuviste valor para -predicarla? Es esto lo que me ofreciste al despedirte de mí en la -Granja, diciéndome, que perdiesse cuidado, que por esta vez pensabas, -que havias de acertar á darme gusto? Pues qué? piensas que podia yo -gustar del mayor texido de locuras y de despropósitos, que he oído en -los dias de mi vida, sino que le exceda ó le compita la desatinada -Salutacion del Sermon de Santa Ana. Y esto en una funcion de suyo -tan seria, tan tierna, tan dolorosa, en que todo debiera respirar -compuncion, lágrimas, gemidos, y penitencia! Estoy por decir, que, -quando no se huviera cometido otro pecado que el de tu Plática, él solo -merecia que nos castigasse Dios con el terrible azote de la sequedad -y de la esterilidad, que padecemos. Pero no me atrevo á decir tanto, -porque conozco, que no pecas de malicia, sino de ignorancia ó de -innocencia.» - -7. «Ven acá, hombre; tu Plática se ha reducido á otra cosa que á -atestarnos los oídos de Fábulas ridículas, insulsas, é impertinentes, -verificándose á la letra lo que ya dixo en profecía el Apóstol por tí y -por otros Predicadores como tú, que huirian de la verdad y convertirian -toda su atencion á las Fábulas, transcendiendo este depravado gusto -á los oyentes: _A veritate quidem auditum avertent, ad fabulas autem -convertentur?_ Qué fuerza han de tener estas para movernos á hacer -penitencia por nuestras culpas, y aplacar por este medio el rigor de la -Divina Justicia, tan justamente irritada contra ellas?» - -8. «No tendrian mas eficacia los exemplos verdaderos de la Sagrada -Escritura y de la Historia Eclesiástica, una y otra atestada de los -horrendos castigos temporales, con que Dios en todos tiempos ha -escarmentado los pecados de los hombres, sin dexar el azote de la mano, -hasta que se le diesse satisfaccion por medio del dolor, de la emienda, -y de la penitencia? Los dilubios, las inundaciones, las guerras, las -hambres, las pestes, las esterilidades, los terremotos, los volcanes, y -todos los demas movimientos extraños de la naturaleza, governados por -el Supremo Autor de ella, han nacido jamas de otro principio, ni han -tenido otro fin?» - -9. «Qué siglo de oro? ni qué siglo de estaño? ni qué siglo de hierro? -ni qué embustes de mis pecados? No ha havido mas siglo de oro que -la estrechíssima duracion del estado de la innocencia, reducida, -segun los mas á pocos dias, y segun algunos á pocos instantes. Entre -la innocencia y la malicia no huvo medio. Desde que comenzaron á -multiplicarse los hombres, comenzaron á multiplicarse los pecados, de -suerte que estos solamente fueron pocos, miéntras fueron pocos los -que podian pecar. Y desde entónces comenzó Dios sus amorosos avisos, -castigando á unos para escarmentar á otros, hasta que extendida la -maldad, sin dexarse reconvenir del escarmiento, fué tambien menester -que se extendiesse el castigo.» - -10. «Si el tiempo, que has perdido miserablemente en leer ficciones, -le huvieras dedicado á ojear, aunque no fuesse mas que de passo, la -Sagrada Biblia, en ella encontrarias historias infalibles en que fundar -tu exhortacion, sin el ridículo y aun sacrílego recurso á patrañas -fabulosas. Esterilidad, nacida de falta de agua y de sobra de pecados, -encontrarias en Egypto en tiempo de Pharaon y de Joseph. Esterilidad, -procedida del mismo principio, encontrarias en Israel, en tiempo del -Profeta Elias. Esterilidad, originada de la misma causa, encontrarias -en el Reyno de Judá, en tiempo de los dos Joranes cuñados. Y si, -despues de la Historia Sagrada, huvieras siquiera passado los ojos por -la Eclesiástica y por la Profana, apénas hallarias Siglo, que no te -ofreciesse á docenas los exemplares en diversos Reynos y Provincias, -con la circunstancia de que no cessó el castigo, miéntras no cessaron ó -se disminuyeron los pecados. Pues, á que fin el recurso á los sueños, á -las Fábulas?» - -11. «No quiero decir, que el estudio ó la noticia de estas sea -inútil, y que no tenga su uso. Tiénele, y muy loable, assí para la -inteligencia de los Autores Gentiles, especialmente Poetas, como para -la comprehension de la Theología Pagana, que toda estaba reducida al -systema fabuloso. Pero en el Púlpito no debe tener otro uso, que el de -un altíssimo desprecio. Si tal vez se toca alguna, que fuera mejor no -hacerlo, debe ser tan de passo y con tanto desden, que el Auditorio -conozca la burla que el mismo Predicador hace de ella. Es bueno que los -Gentiles, como escribe Tertuliano, hacian tanta de nuestros Sagrados -Mysterios, que solamente los tomaban en boca en los Theatros, para -hacer irrision de ellos; y ha de haver Predicadores Christianos, que -hagan tanto aprecio de sus Fábulas, que apénas se valgan de otros -materiales en los Púlpitos, para engrandecer nuestros Mysterios, ó para -persuadir las verdades mas terribles y mas ciertas de nuestra Religion! -Como se puede persuadir con solidez una verdad por medio de una -mentira? Ni qué parentesco pueden tener los Mysterios de Jesu-Christo -con los embustes de Belial? _Quæ conventio Christi ad Belial?_» - -12. «Pero supongamos, que en la Fábula se halle algun remedo, como -en muchas de ellas se halla en realidad, de nuestras verdades ó de -nuestros Mysterios: qué fuerza añade á unas, ni qué explendor aumenta á -otros este ridículo remedo? Adelanto mas: quiero suponer, que la Fábula -tenga la mayor semejanza imaginable con algunos de los Mysterios, que -creemos y adoramos, como por exemplo: el nacimiento de Minerva, Diosa -de la Sabiduría, que se fingió haver nacido del cerebro de Júpiter, con -la generacion del Verbo, que es Sabiduría Eterna, que fué engendrado -desde la eternidad de la mente del Padre. Y qué sacamos de esso? Se nos -hace mas creíble ó mas respetable esta verdad, porque encontremos un -borron ó una obscuríssima sombra suya en aquella disparatada mentira?» - -13. «Ya sabemos todos, que el Demonio, á quien llama no sé qué Santo -Padre perniciosíssima Mona, para confundir mas los Mysterios de -la Fé, ó para hacerlos ridículos, introduxo algunos rasgos ó como -algunos vislumbres de ellos en las supersticiones Paganas, pero tan -embueltos entre estas, y tan mezclados de hediondeces, despropósitos, -y extravagancias, que se conoce el diabólico artificio con que tiró á -obscurecerlos, ó á hacerlos enteramente risibles. Y es possible, que lo -que el Diablo inventó para burlarse de lo que creemos, y de lo que él -mismo cree con fé tan experimental, ha de servir para que nosotros lo -apoyemos!» - -14. «Pero, si el valerse de Fábulas en el Púlpito para persuadir -nuestras verdades, siempre es cosa intolerable, y en cierta manera -especie de sacrilegio, lo es mucho mas, quando se predica á gente -vulgar y sencilla. El Auditorio discreto da á la Fábula el valor, que -se merece, recíbela por su justo precio, y en fin sabe, que la Fábula -es mentira. Respecto de él, no hay mas inconveniente, que mezclar -lo Sagrado con lo Profano, y lo fabuloso con lo verdadero: sobrada -monstruosidad es esta mezcla, pues hasta en los Pintores y los Poetas, -cuyas licencias son tan amplias, la calificó de intolerable el mejor de -los Satýricos: - - _Sed non ut placidis coeant immitia, non ut_ - _Serpentes avibus geminentur, tigribus agni._ - -Mas, quando se predica á un concurso compuesto por la mayor parte de -gente del campo, inculta, y sin letras, hay el gravíssimo inconveniente -de que entienda la Fábula por Historia, la ficcion por realidad, y por -verdad la mentira. Dígalo si no el testamento de aquella vieja, que, -por haver oído á su Cura, en los Sermones que hacia á sus Feligreses, -hablar muchas veces del Dios Apolo, dexó en él este legado: _Item, -mando mis dos gallinas y el gallo al bendito Señor San Pollo, por la -mucha devocion que le tengo, desde que oí predicar tanto de él al Señor -Cura_. Parécete, que será impossible, que entre tantos pobres hombres, -de que se compone la Cofradía de la Cruz, á la qual has platicado, no -haya algunos, y aun muchos, que vayan persuadidos á que Céres, Júpiter -Amon, Bacco, y los demas avechuchos que citaste, son unos grandes -Santos, y los tengan por especiales abogados de la lluvia?» - -15. «Y qué te diré de aquel texido de dislates, tomado de la Mythología -Americana, en que pareció consistia lo fuerte de tu Plática, segun te -inculcaste en ello, y segun el esponjamiento y la satisfaccion, con que -lo representaste? No creí, que ni aun tú fuesses capaz de desvarrar -tanto; y mira, que esta es una grande ponderacion. Quien diantres te -deparó aquellas noticias, ni como tuviste la poca fortuna de tropezar -con ellas para hacerte mas ridículo? Cierto que tienes singular talento -de dar con lo peor de los Libros, y gracia conocida para aprovecharte -de ello. Valga la verdad: tú quisiste hacer ostentacion de tu memoria -y de tu feliz pronunciacion, quedándote con aquellos nombres bárbaros, -exóticos, y estrafalarios de _Tlaloc_, _Tozoztli_, _Hueytozotli_, -_Magueys_, _Xuchiles_, _Chivalticue_, y _Citeolt_, pareciéndote, que -esto era una gran cosa, y que dexabas aturdido al Auditorio. Con efecto -assí fué, porque aquella pobre gente no distingue de colores, y la -basta no entender lo que se dice para admirarlo.» - -16. «Pero, no me dirás, qué gracias ó qué chiste tiene esso? La memoria -local y material suele ser prenda muy comun de los mas rudos. Y en -fé de que yo lo soy, la posséo tan feliz, aun siendo un pobre viejo, -que, á la primera vez que oí essos nombres, me quedé con ellos, como -lo acabas de ver. Pues, qué mucho los huviesses aprendido tú, á costa -quizá de un ímprobo trabajo?» - -17. «No quiero decirte nada del estilo pueril, atolondrado, necio, y -pedantesco, porque es perder la obra y el aceyte. Fray Blas y esse -maldito Florilegio, que debiera quemarse en una hoguera, te tienen -infatuado el gusto y todo conocimiento de lo que es Idioma Castellano -puro, castizo, y verdadero. El que usas en el Púlpito, ni es Romance, -ni es Latin, ni es Griego, ni es Hebréo, ni sé lo que en suma es. Díme, -pecador, por qué no predicas como hablas?» - -18. «Qué quiere decir _aurífera edad, trámite no interrupto, lethálica -culpa, borron nigricante, candidez primeva, paralogizar la correccion, -espontanear las fruges, mádido colono_, y toda la demas retahila de -nombres y verbos latinizados, con que empedraste tu Plática, que la -entenderian los Cofrades, como si los huvieras platicado en Syriaco ó -en Armenio? No conoces, desdichado de tí, que essa es una pedantería, -que solamente la gastan los ignorantes y aquellos pobres hombres, que -ni siquiera saben la lengua en que se criaron? No merecias que, al -acabar la Plática, en lugar de los vítores, con que te aclamaron los -simples, te huviessen aplicado este otro vítor, que te venia tan de -molde como al Padre Fray Crispin, que sin duda debió de ser el Fray -Gerundio de su tiempo: - - _Vítor el Padre Crispin,_ - _De los cultos culto Sol,_ - _Que habló Español en Latin,_ - _Y Latin en Español._» - -19. «De propósito he querido decirte lo que siento á presencia de todos -estos mozos, y para esse fin los hice detener; porque, sobre estar -ya cansado de hacerte algunas advertencias privadas y haver visto, -con grande dolor mio, que son inútiles mis correcciones particulares, -hice juicio, que debia hablarte ya mas en público, para que no -transcendiesse á ellos tu mal exemplo. Mis años y mis canas me dan -licencia para esto; y la parte, que tuve en que se te dedicasse á esta -carrera, que tanto apetecias, me obliga en cierta manera á dar esta -satisfaccion, porque nunca se piense apruebo lo que abomino.» - -20. «Ni creas que solo yo soy de este dictámen; pues en esse caso se -podia atribuir á la mala condicion, que regularmente se achaca á los de -mi edad, aunque, por la misericordia de Dios, la mia no está reputada -por la peor. Acompáñanme en él todos los Padres graves de la Comunidad, -esto es, los únicos que tienen voto en la materia. Todos se lastiman, -igualmente que yo, del malogro de tus prendas; y en la sequedad y -seriedad, con que se presentaron á darte la enhorabuena, pudiste -conocer lo mucho que los havia desazonado tu Plática. Si no todos te -hablan con la claridad que yo, será ó porque no todos te estiman tanto, -ó porque no concurren en ellos las particulares circunstancias, que -concurren en mí para no lisongearte, ó porque en las Comunidades tiene -grandes inconvenientes el oficio de Desengañador, tanto que hasta los -Prelados necessitan exercitarle con mucho tiento, no obstante que su -empléo les precisa á practicarle. Yo atropello por todo, pesando ménos -en mí quanto tu puedas pensar, otros discurrir, y muchos murmurar, que -el deseo de tu estimacion, el bien de las almas, el decoro del Púlpito, -y el crédito de la Orden.» - -21. Y al decir esto se levantó de la silla, tomó la puerta, se salió -de la Celda, y se fué á la suya. Fray Gerundio quedó pensativo, los -Colegiales por un largo rato silenciosos, y los Legos mirando á estos -y á aquel. Unos escupian, otros gargajeaban, algunos se sonaban las -narices, y ninguno se atrevia á hablar palabra. Hasta que un Colegial, -Theólogo del quarto año, (como lo dexó notado un Autor curioso, -indagador, y menudo,) el qual era alegrete, vivaracho, intrépido, y -decidor, rompió el silencio diciendo: _Quien va tras el viejo con -vizcochos y vino, y á hacerle mudar camisa, porque el Sermon ha estado -largo, pathético, moral, y fervoroso?_ Riéronse todos, ménos Fray -Gerundio, que aún se mantenia suspenso, cabiz-baxo, y como medio -corrido. - -22. Pero presto le consoló el Theologuillo; porque, llegándose á él y -dándole dos palmadas sobre los hombros, le dixo: «Ola, Fray Gerundio, -_sursum corda_. Pues qué? haces caso de las misiones de nuestros Padres -Matusalenes? No ves, hombre, que tienen ya el gusto con mas cazcarrias -y lagañas, que ojos de aprendiz de Bruja? Qué saben ellos como se ha de -predicar, si ya casi se les ha olvidado como se ha de vivir? Todo lo -que no les huele á antaño los ofende, y ellos nos apestan á los demas -con sus antañadas. Ellos conocieron al mundo assí, y dado les ha, que -se ha de mantener el mundo como ellos le conocieron, sin hacerse cargo -de que la bola da vueltas, que por esso es bola. Como ya no pueden -lucir, rabian quando otros lo lucen, á manera de aquellos árboles secos -de puro carcuezos, que en tiempo de Primavera, al llenarse los otros -de flores y de verdes hojas, ellos parece que se secan mas, de pura -embidia.» - -23. «Hablan de los Sermones, como de las modas y de los bayles. Un -corbatin los espirita, por quanto ocupa el lugar, que debiera ocupar -una balona, y no pueden mirar sin furor unos calzones ajustados, -acordándose de sus zaragüelles. La mariona, la pabana, y las folías -valen para ellos mas que todos los paspieses del mundo, y todos los -Valencianos juntos los darán gana de vomitar, en comparacion de un -zapateado. Ni mas ni ménos en los Sermones: erudicion, mythología, -elevacion de estilo, cadencia harmoniosa, pinturas, descripciones, -chistes, gracia, todo los provoca á vómito; y es que tienen el estómago -del gusto tan destituído de calor como el del cuerpo: nada pueden -digerir sino que sean papas, puches, picadillos, y á lo sumo Carnero y -Baca cocida.» - -24. «Hay cosa como querernos persuadir, que las Fábulas no se hicieron -para el Púlpito? Pues, para donde se hicieron? Para los Estrados y -para los Locutorios de Monjas? Puede haver gracia mayor ni mayor -ingenio, que probar una verdad con una mentira, y calificar un Mysterio -infalible con una ficcion? Aquello de _salutem ex inimicis nostris_, no -es del Espíritu Santo? Y lo otro de _contraria contrariis curantur_, no -es del divino Hypócrates? Y lo de mas allá de _opposita juxta se posita -magis elucescunt_, no es del profundo Aristóteles? Quando está mejor -ponderada la virtud del Sacramento del Bautismo y la del Agua bendita, -que poniéndola al lado de la que fingian á las aguas lustrales, con -que se purificaban los Gentiles para disponerse á los Sacrificios? -_Lustravitque viros_, que dice el incomparable Virgilio. Ni como es -possible explicar con gracia la que tiene el Sacramento del Matrimonio, -sin hacer una bella descripcion del Dios Hymenéo, Presidente de las -Bodas, ó el Dios Casamentero, jóven bizarro, de estatura heróyca, -blanco y roxo como un Aleman, pelo blondo, su hacha encendida en la -mano, y coronado de rosas? Y para ponderar la fineza de Christo en el -Sacramento de la Eucharistía, se ha encontrado hasta ahora razon mas -convincente, ni se ha inventado en el mundo pensamiento mas delicado, -que el de aquella Fabulilla de Cupido, quando, para rendir á cierto -corazon un poco duro, despues de haver apurado inútilmente todas las -flechas del aljava, él se flechó en el arco, y él se disparó á sí -mismo, con lo qual quedó el susodicho corazon blando y derretido como -una manteca?» - -25. «Dice el Padre Maestro, que usar de Fábulas en el Púlpito es de -ignorantes y de pobres hombres. Esso seria allá quando su Paternidad -nació, y se usaba el bayle de las paraletas, pero hoy, que está el -mundo mas cultivado, es otra cosa. Yo tengo en mi Celda varios Sermones -impressos de un famoso Predicador de estos tiempos, que assombró en -Aragon, aturdió en Navarra, y atolondró en Madrid, tanto que se ponian -Soldados á las puertas de los Templos donde predicaba, para evitar -la confusion y el desórden en el tropel de los concursos: y este tal -Predicador, á quien no negará el Padre Maestro, ni hombre mortal se -lo ha negado, que es ingenio conocido, apénas predicaba Sermon, cuyas -pruebas no se reduxessen á encajonar una Fábula entre un lugar de la -Sagrada Escritura; y en verdad, en verdad, que no perdió casamiento, -y que no como quiera le aplaudieron los vulgares, sino tambien muchos -hombres, que tenian Señoría.» - -26. «Entre otros me acuerdo de cierto Sermon, que predicó en la -Profession de dos ciertas Señoras muy distinguidas, y luego se dió á -la Prensa como cosa grande, en el qual, porque el Hábito de la Orden -es de color negro, las comparó con grandíssima propiedad á la Diosa -Vesta, que, sobre la fé y palabra de Cartario, vestia tambien de este -mismo color: _Factum est ut nigra appellaretur propter vestem nigram_. -Despues dixo, y dixo muy bien, que Minerva havia sido la Primera -Fundadora de la enseñanza de las niñas, citando unas palabras del mismo -Cartario, que, aunque solo prueban, que Minerva fué la inventora de las -labores mugeriles, hilar, coser, devanar, etc., porque Cartario no dice -mas, pero harto dice, para que creamos, que tambien se las enseñaria á -otras, pues el que estas fuessen niñas, ó fuessen ya mugeres casaderas -y aún casadas, no hace para el intento, y siempre se verifica haver -sido la fundadora de la enseñanza, que es la substancia del negocio.» - -27. «Finalmente, mas allá trahe una comparacion gallarda, para probar, -quanto se enamora Dios de las almas Religiosas, que viven en Clausura; -pues cita con la mayor oportunidad del mundo la Fábula de Danae, hija -de Arcrisio, Rey de los Argivos, á la qual, siendo doncellita, encerró -su Padre en una Torre, donde no pudiesse tener comunicacion alguna -con los hombres, para que no se verificasse el fatal pronóstico del -Oráculo, que le intimó havia de morir á manos de un nieto suyo. Pero -Júpiter se la pegó al astuto viejo; porque, enamorado de la Señorita, -se transformó en lluvia de oro, se caló en la Torre, y la doncella -parió á su tiempo á Perseo, que, yendo dias y viniendo dias, finalmente -vino á cumplir el fatídico Oráculo, quitando la vida á su Abuelo. Y no -hay que reparar en que la lluvia se introduxesse por la Torre, porque -podian estar abiertas las ventanas, ó, aunque fuesse Torre de un Rey, -no hay repugnancia en que tuviesse algunas goteras.» - -28. «Quien creyera, que una Fábula, al parecer tan sucia, pudiesse -jamas servir de prueba para una cosa tan limpia como es el especial -amor, que professa Dios á las almas castas, que viven en clausura? -Pues, aquí está el ingenio: nuestro sutilíssimo Orador la aplicó con la -mayor delicadeza y con la mayor energía: _En Danae_, dice, _contemplo -una alma retirada, que vota permanencia en la clausura: en Júpiter -transformado en lluvia de oro, á Christo, que baxa como lluvia y Pan -del Cielo_. Y luego al márgen un par de textecitos literales; para la -palabra _Pan_: _Panis de Cœlo descendens_; para la palabra _lluvia_: -_Et nubes pluant justum_. Puede haver cosa mas bien dicha? Ni pudiera -imaginarse invencion mas propia ni mas feliz? Porque ahora, que Danae -no fuesse la doncella mas casta, ni mas recatada del mundo, como lo -acreditó el efecto, y que Júpiter fuesse un Dios bellaco y estrupador, -esse es chico pleyto. Ello: hay Vírgen, hay clausura, hay un Dios que -visita á la doncella, sea por lo que se fuere, que esso no nos toca á -nosotros averiguarlo; pues, qué mas se ha menester para probar, que -Christo professa una ternura muy especial á las Vírgenes encerradas, y -para _contemplarlas_ á estas Danaes, y Júpiter á aquel? Que es sin duda -una contemplacion, sobre ingeniosa devota, y pia.» - -29. «Assí pues, amigo Fray Gerundio, ríete de las vejeces de nuestro -Padre Maestro, déxale que gruña; créeme, que los viejos, por lo comun, -se disgustan de todo lo que ellos no saben hacer, y que á los mas se -les puede aplicar, con la variacion de una sola palabra, aquello de - - ... _Nam quæ non fecimus ipsi,_ - _Vix ea recta voco._ - -Y tú, prosigue predicando como has comenzado; que, si continúas assí, -llegarás sin duda á ser la honra de tu Patria, el crédito de la Orden, -el Oráculo de los Pueblos, y, en fin, el hombre del mundo.» - -30. No se puede ponderar el aplauso, con que fué recibida de toda -aquella juvenil mosquetería la harenga del Colegialillo barbiponiente y -bullicioso. Despues de haverle vitoreado casi tanto, como los Cofrades -de la Cruz havian vitoreado la Plática de Disciplinantes, repitieron -los plácemes y las enhorabuenas á Fray Gerundio, aun con mayor algazara -que ántes, exhortándole todos á que siguiesse el milagroso rumbo de -predicar, á que havia dado tan dichoso principio, y pidiéndole los mas, -que les diesse el papel de la Plática, para sacar muchos traslados. -Con esto, no solo respiró nuestro abochornado Fray Gerundio, sino que -se esponjó, se empabonó, se encaramó, se llenó de vanidad, y quedó tan -persuadido á que el modo de predicar era aquel, y á que qualquiera otro -modo era una pobretería, que ya no le sacarian de su error Frayles -Descalzos. Pero lo que le acabó de rematar fué un Soneto, en elogio -suyo, que salió el dia siguiente, y decia assí: - - -AL INCOMPARABLE - -FRAY GERUNDIO ZOTES, - -alias, _de Campazas_. - - -SONETO. - - No hay otro FR. GERUNDIO, ni le ha havido; - Hará immortal el nombre de Campazas; - En Casas, en Conventos, Calles, Plazas, - Va dos quartos que mete mucho ruído: - - No nos cite el Francés envanecido - A Fleury, á Burdalue, ni á otros mazas: - Qué Señeri? qué Oliva, ó Calabazas? - Ni qué Vieyra? Portugués erguido: - - Demósthenes, y Tulio? dos Zoquetes; - Los demas Oradores? mil Orates, - Por no llamarlos pobres Monigotes: - - Solo Fray Blas, con otros mozalvetes, - Si no le exceden, le hacen sus empates; - Por lo demas es Gloria de los ZOTES. - - -_Fin de la Primera Parte._ - - - - -NOTAS AL TOMO PRIMERO. - - -[1] History of Spanish Literature by George Ticknor. In three volumes. -Corrected and enlarged edition. London, 1863. Vol. III, p. 293, n. 13. - -[2] Un juego así compuesto es, si no yerro, una de tantas rarezas -que contiene la literatura castellana, y que no van señaladas en los -repertorios bibliográficos de Brunet, Graesse y otros. El ejemplar -del tomo 2º, edicion de 1768, conservado en la Biblioteca de palacio, -parece ser el único de que se tenga noticia. - -[3] Así lo creo, porque varios pliegos llevan á pié de la página -primera el índice _Tome_ por _Tomo_, y tambien porque la division de -las palabras en dos renglones es en algun que otro pasage inconsistente -con el uso castellano. - -[4] Scritti scelti inediti o rari di Giuseppe Baretti, con nuove -memorie della sua vita. Milano 1822. Tomo I, pág. 155. - -[5] No me ha sido posible averiguar donde hase ido á parar el -manuscrito original, que sirvió para la version inglesa; solo sé decir -que no se conserva en el British Museum, no traéndole el catálogo del -Sr. Gayangos. - -[6] Tambien en la príncipe hay «major»; y sin duda es errata. - -[7] En Campos, quando se envía por un chico, que está estudiando -Gramática, se dice: ya le envié la burra, ya fué la burra por él, etc. - -[8] La escrupulosa fidelidad con que nos ceñimos á los monumentos, que -seguimos en esta Historia, no nos permite el suprimir esta juiciosa -invectiva del Maestro Prudencio contra los abusos referidos; pero, como -hoy sabiamente se han reformado por Auto del Real y Supremo Consejo de -Castilla de 19 de Julio del año passado de 1756, á cuya justa prudente -providencia es de desear y de esperar, que se conformen los Jueces -Eclesiásticos, en la parte que les corresponde; aunque sea cierta la -enfermedad, le está ya aplicada la conveniente medicina, y ya no hay -necessidad de la receta, que apuntan los monumentos de nuestra Historia. - -[9] Pág. 3, l. 38. =Escapulario=: Una de la piezas del hábito, en -ciertas órdenes, y, por decirlo así, la que constituía el distintivo -de ella; de suerte que se decia: «ha vestido el _escapulario_ de la -Trinidad; ha ceñido el _cordon_ de S. Francisco; ha cubierto su cabeza -con la _cogulla_ de S. Benito.» -- El Escapulario consistia en una -tira de tela ó tejido, generalmente de lana, cuyos color, hechura y -dimensiones variaban segun la órden, de unos dos metros y medio de -largo, por cincuenta centímetros de ancho, con una abertura casi en el -comedio, por la cual se introducia la cabeza, de manera que una de las -mitades del escapulario caía sobre el pecho, y la otra mitad colgaba -encima de la espalda, campeando en aquella el emblema ó distintivo de -la órden. Vestíase encima del sayal, y debajo de la capa ó manto. - -Imitacion ó reminiscencia de este escapulario era el que usaban, -y usan todavía, los devotos del Santo patrono de tal ó cual órden -religiosa, el cual está formado de dos pedacitos de la misma tela, -bien que de tejido mas fino y delicado, de unos diez centímetros de -largo, por siete de ancho, enlazados entre sí por medio de dos cintas -ó listones de tafetan, dispuestos de manera que, colocándolos encima -de los hombros, simulan en cierto modo el escapulario de los frailes. -En uno de los pedacitos indicados, el que podriamos llamar anterior, -va superpuesta una efigie del Santo titular, estampada en seda, ó -el emblema de la órden. Usanse generalmente debajo de las ropas -exteriores; pero no faltan quienes los llevan tocando al cuerpo. Las -monjas son generalmente las que se dedican á la elaboracion de tales -lindezas, que adornan con primorosos adornos de bordados y pespuntéos, -no faltando quien atribuya á los escapularios virtudes especiales -para la curacion de determinados achaques y dolencias, con lo cual se -convierte en amuleto un objeto de mera devocion. - -[10] P. 3, l. 41. =Hermanos= laicos. Eran los frailes gente avisada y -fecunda en materia de imaginar arbitrios de toda naturaleza. Obligados -por razon del oficio á trasladarse de unos á otros lugares, ora para -asistir á los capítulos generales ó provinciales de la órden, ora para -llenar otros deberes de su sagrado ministerio, y no teniendo todos -los pueblos posadas cómodas y económicas, ó conventos ó monasterios -donde alojarse durante el tránsito, no les quedaba mas recurso que -el ofrecido por las ventas, las que, sobre ser míseras y fementidas, -hallábanse frecuentadas por comediantes, arrieros, mercaderes y otras -gentes alegres, maleantes y no nada santas, y por ende no las mas -abonadas para alternar con los ministros de la religion. Atentos á -esto discurrieron, pues, la invencion de las _cartas de hermandad_. -Eran estas uno como título que se concedia, por punto general, á las -personas de mas acomodo y distincion, mediante el cual adquirian -ciertos derechos, exenciones é inmunidades, tales como poder comer -carnes en dia de vigilia, en virtud de privilegio concedido por -el Pontífice; el goce y disfrute de determinadas y muy especiales -indulgencias, amen de los sufragios, plegarias y oraciones de todos -los individuos de la órden; y el derecho de alojar en los conventos -de la misma, que en este hecho se convertian en casa de posada para -los que tenian _carta de hermandad_. En cambio los _hermanos_ venian -obligados á dar manutencion y albergue á los frailes de la órden, -durante el tiempo que, en cumplimiento del mandato de sus superiores, -debian permanecer en sus casas. Familias habia que gozaban carta de -hermandad de diferentes religiones, y por lo tanto no hay para qué -decir que eran contados los dias en que carecian de huéspedes: de aquí -que existiera en tales casas un aposento que se distinguia con el -nombre de _dormitorio de los frailes_, en el cual, puesto en un marco ó -simplemente pegado á la pared, veíase el título ó _carta de hermandad_. - -A los hermanos de esta clase pertenecia el honrado labrador de -Campazas, y de ella salian los Mayordomos ó Mayorales de que se habla -en el texto, á quienes se confiaba todo lo inherente á la fiesta que -anualmente se celebraba en el pueblo en obsequio del Santo patrono ó -tutelar. El mayordomo corria ademas con el gasto que ocasionaba la -misma, de la cual formaba parte integrante la misa solemne con música -y sermon, que predicaba el fraile elegido por el mayoral, procesion, y -gaudeamus ó sea comida no de vigilia, sino muy de antruejo. Si bien se -mira, quien en el negocio, materialmente considerado, salia perdiendo, -era el que tenia carta de hermandad, el hermano, el _frater_, y acaso -semejante consideracion dió pié al expresivo proverbio catalan: «Tot ho -paga ’l cul del frare», al cual corresponde el modismo castellano: «Yo -soy el culo del fraile». - -Por lo demas no deben confundirse tales _hermanos laicos_, con los -_hermanos legos_ de los conventos, que eran servidores domésticos de -la comunidad, y desempeñaban en ella los oficios mecánicos, tales -como hortelano, cocinero, refitolero, etc. A veces, ya en el convento -adquirian la instruccion necesaria y entónces pronunciaban los votos y -entraban á formar parte de la órden. - -[11] P. 4, l. 32. =Padres Colegiales.= Llamábase así á los que, por -tener terminados sus estudios de Filosofía y Teología, se hallaban en -aptitud para optar á alguna cátedra, y aguardaban á que hubiese vacante. - -[12] P. 7, l. 30. =Niños Malabares.= Como si dijéramos «niños -ignorantísimos». Mas adelante encontraremos tambien «autores -Malabares», y «predicadores Malabares», y como semejante palabra, -tomada en el sentido indicado, parece que constituye un contrasentido, -aplicado á un escritor ó á un orador, juzgamos oportuno dar de ello -una pequeña explicacion. En España, lo mismo que en todas las naciones -que cuentan con extensas colonias, acontece que marchen á Ultramar, -con ánimo de hacer fortuna, personas indoctas, de las últimas clases -sociales, que permaneciendo en la madre patria difícilmente saldrian -de su humilde y oscura posicion. Lo bueno es que, por punto general, -se salen con la suya; mas se explica por aquello de que «en tierra -de ciegos, el tuerto es rey». Gentes romas de mollera, que donde -nacieron maldito si habrian aprovechado para mas que para escardar -cebollinos, son verdaderas eminencias entre salvages. Lo que del vulgo -de las gentes, puede decirse de los ministros de la religion: no todos -son eminencias teológicas. Hay mas: para catequizar á los que yacen -sumidos en las tinieblas de la ignorancia, y abrir sus ojos á los -esplendores de la fé, basta con estar dotado de un espíritu de caridad -eminentemente cristiana. Los primeros misioneros que pasaron á las -colonias del Nuevo Mundo, mas que por sus luces se distinguian por su -celo, por su abnegacion, por el sacrificio que hacian de sí mismos en -aras de la fé, y de aquí que se les distinguiera con el calificativo, -no muy cristiano que digamos, de _Malabares_; esto es autores, -predicadores, sacerdotes, dignos solo, por su escasa ciencia, de vivir -entre _Malabares_, y no ménos ignorantes que los salvages. - -[13] P. 13, l. 32. =Segun nos informan las historias más verídicas.= No -obstante el empeño de Cervantes para desacreditar las novelas heróicas -y los libros de caballeria, no ha llegado á extirparse por completo en -España, y en el vulgo, la aficion á este linage de libros. «La Historia -de los doce Pares» y otras del propio jaez se encuentran en los puestos -en que se venden los romances de ciegos, y muy mísero ha de ser quien -no ahorre unos reales para adquirir tales libros, -- que llamaba Anton -Zotes «las historias mas verídicas», -- para proporcionarse con su -lectura grato y apacible solaz. En ciertas provincias del centro de -Castilla, no es extraño, ántes bien muy comun, en especial en tiempo de -invierno, encontrar reunidas las gentes al amor de la lumbre, ó, donde -la leña es escasa, en los establos, que merced al ganado ofrecen un -ambiente muy agradable, escuchando embebecidos los hombres la lectura -de las proezas de Carlo Magno ó de los Caballeros de la Tabla redonda, -en tanto que las mujeres hilan, ó cosen las prendas de vestir de la -gente menuda, que suele asistir tambien á la tertulia que lleva el -expresivo nombre de «trasnocho». - -[14] P. 14, l. 2. =El Piscator de Sarrabal.= Era este el título de -cierto librejo que publicaba todos los años un pretendido astrólogo de -Milan, con sus puntas y collares de nigromántico. Alcanzó su librillo, -especie de calendario ó almanaque, no poca fama, y á imitacion suya -diéronse á luz otros _Piscatores_ en otros puntos, existiendo en -consecuencia el de Andalucía, el de Salamanca, etc. Contenian tales -librejos gran caudal de noticias de materias útiles y de apacible -entretenimiento, tales como recetas, secretos de la naturaleza, -acertijos, charadas y logogrifos, y, amen de indicaciones relativas á -las operaciones agrícolas ó faenas del campo, pronósticos concernientes -al tiempo, anuncios de cambios atmosféricos, lluvias, vientos, en -cada una de las fases de la Luna. Tales pronósticos, si no era en lo -de anunciar hielos en tiempo de invierno, y tempestades y truenos en -verano, casi siempre salian fallidos; de aquí el proverbio «miente mas -que el almanaque», que ha sucedido al _Piscator_; mas sus autores se -consolaban, y consuelan aún, con el =Dios sobre todo= (que vale tanto -como decir «será lo que Dios quiera»), que es la frase sacramental -con que terminan indefectiblemente los versos que constituyen -la introduccion ó prólogo del Almanaque, y que llevan el nombre -característico de «Juicio del año». - -[15] P. 22, l. 6. =Los Esculapios.= Corrupcion de Escolapios, es decir, -hermanos de las Escuelas pias fundadas por S. José de Calasanz. - -[16] P. 24, l. 22. =Bolas de trucos.= Es el _juego de trucos_ uno de -los que tenian mas aficionados entre la gente del pueblo. Para él se -necesitaban ciertas bolas ó esferas, un tercio mayores que las de -billar, labradas de madera dura y elástica, por ejemplo fresno, olmo -ó abedul. En los conventos de Franciscanos y Capuchinos no faltaban -juegos de trucos, con los cuales se solazaban los devotos de la casa, -en el patio del claustro, ó en los paséos de la huerta durante las -tardes de invierno, especialmente si el tiempo estaba lluvioso. - -[17] P. 26, l. últ. =Todo el Lárraga.= Tratado de Moral por el cual se -examinaban los aspirantes á la carrera eclesiástica. Todavía sirve de -texto en algunos seminarios. - -[18] P. 28, l. 39. =Vísperas de la Expectacion.= El 18 de Diciembre, -es decir, siete dias ántes de aquel en que se conmemora la Natividad -de Ntro. Sr. Jesucristo, celebra la Iglesia la festividad de Nuestra -Señora de la O, llamada así por empezar con O los siete himnos -(antífonas) que preceden al Magnificat, los cuales se cantan en -los siete dias que median desde el 18 al 25. Su comienzo es _O_ -Sapientia... _O_ Adonai... _O_ Radix Jessé... _O_ Clavis David... _O_ -Oriens... _O_ Rex Gentium... _O_ Emmanuel... Estas Oes son expresion -del ansia con que esperaban los profetas la venida del Mesias, y á -ellas corresponden las puestas en boca de la Vírgen, cuando para -expresar los sentimientos que la mueven, y los deseos que la animan, -exclama: _O_ cuando llegará el dia,... _O_ cuando llegará el feliz -momento en que veré con estos ojos y sostendré en estos brazos al Hijo -de Dios... etc. Esta fiesta fué establecida en España por un Arzobispo -de Toledo. - -[19] P. 32, l. 3. =Definidores.= Dábase este nombre á los que -aconsejaban sea al _Provincial_, sea al _General_ de la órden, en -aquellos asuntos graves que ocurrian y que por sí mismos no sabian ó no -querian resolver. Eran como intérpretes ó jurisconsultos: definian las -cuestiones dudosas, y habia _Definidores provinciales_ y _Definidores -generales_. - -[20] P. 48, l. 5. =Reminimista.= Persona que se ocupa en pequeñeces y -fruslerías literarias (_re minima_ litteraria). - -[21] P. 59, l. 30. =Emperador perpetuo.= Para comprender el valor de -estas palabras es indispensable conocer el sistema que regia en las -aulas. Los alumnos que á ellas concurrian hallábanse divididos en dos -bandos, Romanos y Cartagineses, ó bien Griegos y Troyanos. Uno de los -lados del aula se distinguia con el nombre de Roma, y el opuesto con el -de Cartago, y estos nombres, escritos en sendas tablillas, campeaban en -la pared correspondiente, viéndose debajo de aquellas una abrazadera -de hierro, destinada á sostener la bandera ó pendon en que estaba -pintada la imágen de la patrona del aula, que lo era generalmente -Santa Catalina. Ademas habia otra tablilla que tenia escrita la -palabra _Victor_, la cual se colgaba en la abrazadera destinada á -sostener el pendon. En el testero del aula un pequeño estrado, y en -él tres sillones, de los cuales el del centro algo mas elevado: este -destinado al Emperador; aquellos á los dos Censores. Llegado el último -dia lectivo de la semana, hacíase repaso general de cuanto se habia -aprendido durante la misma, preguntando el primero el _dómine_ ó -maestro al Emperador; este al Censor de Roma; este al de Cartago; este -al primer muchacho del bando romano; este al primero del cartaginés, y -así sucesivamente hasta llegar al último de la clase. El maestro iba -notando las faltas cometidas por los alumnos de cada bando al contestar -las preguntas, y segun el resultado, el estandarte, con la tablilla -del _Victor_, se colocaba al lado del vencedor, es decir del que -habia cometido menor número de errores. Despues de esto se desafiaban -los muchachos mas adelantados dirigiéndose preguntas y proponiéndose -cuestiones difíciles, y el que daba mayores pruebas de conocimiento -ocupaba el sillon del Emperador, y los dos que en saber le seguian, -los de los censores de Roma y Cartago. El que habia ganado la plaza de -Emperador, recibia del dómine otra tablilla ó Victor, con la cual se -iba á casa de sus padres, con la satisfaccion que se deja comprender, -no quedando ellos ménos gozosos y satisfechos, principalmente si eran -gente acomodada; mas, si eran de escasa fortuna, habrian de muy buena -gana perdonado el bollo por el coscorron, ya que el sábado siguiente, -al devolver el muchacho el emblema de su victoria, debia acompañarlo de -alguna golosina ó garambaina, con la cual el dómine solia obsequiar á -la señora de sus pensamientos, y si no la tenia, vendiendo el regalillo -acrecentaba su mísero caudal. - -[22] P. 62, l. 2. =Asno, y sobra una pierna.= Si de la _m_ de _Osma_ se -suprime una pierna, conviértese la _m_ en _n_, y entónces en lugar de -_Osma_ dice _asno_. - -[23] P. 66, l. 2. =Predicadores generales.= Los que tenian licencia -del general de la órden, siendo por consiguiente los mas famosos, como -superiores en grado. - -[24] P. 71, l. 20. =Lechuza.= Suelen estas rapaces nocturnas anidar -en los agujeros de los grandes edificios, y especialmente en los de -las iglesias y campanarios. La imaginacion vulgar que, cuando no tiene -explicacion que la satisfaga, respecto de los problemas que se propone, -la inventa á medida de su gusto, viendo á las lechuzas revolotear de -noche en derredor de los templos, y no comprendiendo que se alimentaban -de ratoncillos, cucarachas y otras sabandijas, dió en imaginar que se -nutrian de sorber el aceite de las lámparas, y lo cree á puño cerrado -con ser un disparate mayúsculo. Por supuesto que semejante creencia -es de gran provecho para los sacristanes poco escrupulosos, que, con -achacar á las lechuzas las mermas en el aceite de las lámparas, pueden -hacer muy á mansalva su negocio. - -[25] P. 79, l. 44. =Presentado.= Como si dijéramos que se le reconocia -su aptitud para la colacion de un grado superior. Cuando la órden -reconocia en uno de sus individuos saber y condiciones suficientes para -obtener aquella elevada distincion, lo presentaba, lo hacia presente, y -el que mediante este proceder alcanzaba el grado, como que constituía -motivo de honra, no se limitaba á usar el simple título de Maestro en -sagrada Teología, por ejemplo, sino que añadia el de tan honorífica -distincion, poniendo Maestro _presentado_, que tanto valia como decir, -de mérito indisputable: reconocido por la órden. - -[26] P. 79, l. 45. =Sabatinas.= Ejercicio académico, semejante al -que tenia lugar en las aulas, del cual nos hemos ocupado en una de -las notas precedentes. Consistia en aguzar el ingenio en disputas -filosóficas, en las cuales se sentaba una proposicion que defendia el -proponente, é impugnaban los adversarios, echando mano de argumentos -y segun el procedimiento filosófico entónces en uso. Las _sabatinas_ -servian para hacer el aprendizage y sostener públicas conclusiones en -presencia de la Comunidad. - -[27] P. 82, l. 15. =Predicador Mayor= y =Predicador Sabatino=. Es -decir: predicador perfecto y consumado, y mero aprendiz ó que hacia sus -primeras armas en el ejercicio de la oratoria del púlpito. A la clase -de los _predicadores sabatinos_ pertenecian los que, por su poca edad -ó escasas facultades, solo en casos extraordinarios podian utilizarse -para una festividad ó dia de gran concurso; pero en cambio servian -perfectamente para los sábados ú otros dias en que la concurrencia era -muy limitada y, por decirlo así, de gente de casa. - -[28] P. 86, l. 3. =Voto á Cristo.= Juramento asaz comun. Algunos para -atenuar su trascendencia añadian otra ú otras palabras, por ej. _Voto á -Cristo valillo_; _Voto á Cristo Baco valillo nunca ni no_ etc. En suma, -soltar la interjeccion sin contravenir el precepto que prohibe jurar el -santo nombre de Dios en vano. - -[29] P. 108, l. 31. =Familiar de la Inquisicion.= Larga nota exigirian -estas palabras: sin embargo nos limitaremos á decir que se tenia á -título de honra usar semejante distintivo, que por sí solo denunciaba -proceder de linage de cristiano rancio sin mezcla de sangre mora ni -judía. De aquí que se solicitara con eficacia y que de él hicieran -ostentacion las personas mas conspicuas. Por lo demas tales familiares -no deben confundirse con los que con tal nombre eran verdaderos criados -del Santo Oficio. El título de familiar, en el sentido expresado, era -respecto de los familiares asalariados, lo que el de hermano laico, que -se adquiria en virtud de la _carta de hermandad_, á los legos de los -conventos, segun va expresado en una de las notas que preceden. - -[30] P. 150, l. 41. =Zahorí.= El que está dotado de tal facultad -que puede adivinar y descubrir lo mas recóndito, aun cuando se halle -escondido en las entrañas de la tierra, con tal que no lo cubra un paño -azul. Es esta una de tantas preocupaciones ó creencias populares que -se conservan en España, y que procedentes de los pueblos de Oriente -llegaron á ella por intermedio de los Arabes. - -[31] P. 153, l. 5. =El Lector del caso.= El fraile que proponia un caso -moral, que habia de ser base de discusion para los diferentes miembros -de la Comunidad, en las reuniones que con semejante objeto celebraba en -determinados dias del mes. - -[32] P. 172, l. 36. =El Barbadiño.= Esta palabra, que se encuentra -siempre precedida de artículo, no debe considerarse nombre propio, sino -como adjetivo calificativo. La órden religiosa fundada por Francisco -de Asís mediante una regla por demas estrecha, sufrió una reforma poco -tiempo despues de la muerte del fundador. El hábito que este dió á los -hermanos (frailes) se reducia á un tosco sayal de lana burda provisto -de una capucha, ceñido al cuerpo por medio de una cuerda: los hermanos -no debian raparse las barbas ni hacer en su rostro cosa alguna que -trascendiera á mundanal afeminacion: todo era en la órden mortificacion -y sacrificio. Muerto el fundador, relajáronse los preceptos de la -órden, so pretexto de que la naturaleza humana no podia resistir tan -duras pruebas, y de aquí resultaron los franciscanos, que fueron los -que aceptaron la reforma, y los capuchinos, que se mantuvieron fieles á -la regla establecida por el pobre de Asís. Estos continuaron usando la -barba, y de aquí que les distinguieran con el título de _barbadiños_, -diminutivo de _barbudos_, que empleaban no porque la barba fuese -menguada, sino por humildad. - -[33] P. 181, l. 19. =Pacencia Calros pacencia.= El principado de -Cataluña perteneció durante algun tiempo á Carlos III. de Francia, que -para hacerse bien quisto de sus nuevos súbditos residió entre ellos -una corta temporada, gastando el dinero á manos llenas; mas en cuanto -volvió las espaldas, se rebelaron de nuevo los catalanes sin que de -nada le aprovechara al francés su fastuosa prodigalidad. Quejábase el -soberano amargamente de tan inesperada ingratitud, y como de ello se -enteraban los catalanes, exclamaron _Paciencia, Carlos, paciencia_! De -aquí nació tambien el refran alusivo á la adulacion interesada: _Viva -Carlos III, miéntras viva su dinero_. - -[34] P. 183, l. 13. =Flaires Gaspachos= ú Hospitalarios. Orden -establecida para la curacion de los enfermos. - -[35] P. 230, l. 41. =La tercera edad.= Los españoles dividen la vida -humana en siete edades: Infancia; Niñez; Adolescencia; Mocedad; -Virilidad; Senectud; Caducidad. -- Casi nunca se dice Virilidad y -Caducidad, sino edad viril y edad caduca. - - - - -Imprenta de F. A. Brockhaus, Leipzig. - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Historia del famoso predicador Fray -Gerundio de Campazas, alias Zotes (, by José Francisco de Isla - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DEL FAMOSO *** - -***** This file should be named 62926-0.txt or 62926-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/6/2/9/2/62926/ - -Produced by Ramón Pajares Box and the Online Distributed -Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This file was -produced from images generously made available by The -Internet Archive/Canadian Libraries) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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