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If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: Historia de América desde sus tiempos más remotos hasta nuestros días, tomo II - -Author: Juan Ortega Rubio - -Release Date: August 9, 2020 [EBook #62870] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE AMERICA, TOMO II *** - - - - -Produced by Carlos Colón, Adrian Mastronardi The University -of California, and the Online Distributed Proofreading -Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from -images generously made available by The Internet -Archive/American Libraries.) - - - - - - - - - - Nota del Transcriptor: - - - Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original. - - Errores obvios de imprenta han sido corregidos. - - Páginas en blanco han sido eliminadas. - - Letras itálicas son denotadas con _líneas_. - - Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas) - han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal. - - Ilustraciones han sido eliminadas. - - Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=. - - - - - HISTORIA - - DE - - AMÉRICA - - - DESDE SUS TIEMPOS MÁS REMOTOS - - HASTA NUESTROS DÍAS - - POR - - D. JUAN ORTEGA RUBIO - - CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL. - - - TOMO II. - - - MADRID - LIBRERÍA DE LOS SUCESORES DE HERNANDO - CALLE DEL ARENAL, NÚM. 11 - 1917 - - - - - TERCERA ÉPOCA - - CONQUISTAS - - - - -CAPITULO I - - LA GROENLANDIA: SU SITUACIÓN.--LOS DINAMARQUESES EN - GROENLANDIA.--EL CANADÁ: SUS LÍMITES.--LUCHA ENTRE IROQUESES - Y HURONES.--AGRAMUNT, CORTEREAL Y CARTIER EN EL CANADÁ.--LA - CIUDAD DE MONT-ROYAL.--ROBERVAL Y CARTIER.--EL COMERCIO DE - TERRANOVA.--EL MARQUÉS DE LA ROCHE.--PEDRO DE MONTS.--CHAMPLAIN, - POUTRINCOURT Y PONTGRAVÉ EN AQUELLAS TIERRAS.--POUTRINCOURT - EN PORT-ROYAL.--CHAMPLAIN EN SAINTE CROIX.--LA MARQUESA DE - GUERCHEVILLE Y LOS JESUÍTAS.--LOS PADRES BIARD Y MASSE EN - AMÉRICA.--LUCHA ENTRE IROQUESES Y HURONES.--FUNDACIÓN DE - QUEBEC.--LA COLONIZACIÓN.--EL FUERTE PLACE ROYALE.--LOS FRANCESES - EN SAINT SAUVEUR.--LOS FILIBUSTEROS.--LOS MISIONEROS.--EL - COMERCIO.--COMPAÑÍA DE NUEVA FRANCIA.--GUERRA ENTRE INGLATERRA - Y FRANCIA.--LOS INGLESES EN QUEBEC.--EL CANADÁ EN PODER DE LOS - INGLESES.--MUERTE DE CHAMPLAIN.--COLONIA DE SANTA MARÍA.--FIEREZA - DE LOS IROQUESES.--FLORECIMIENTO DE QUEBEC.--LA SOCIEDAD DE NUESTRA - SEÑORA DE MONTREAL: EL CAPITÁN MAISONNEUVE.--ODIO DE LOS IROQUESES - A LOS JESUÍTAS. - - -Daremos comienzo a la época que denominamos de conquistas por la del -Canadá. Bien será advertir que las conquistas realizadas por los -franceses y en particular por los anglo-sajones, difieren notablemente -de las que los españoles llevaron a cabo en México, Perú y demás -posesiones de la Corona de Castilla. Tanto los franceses como los -anglo-sajones buscaron sólo una gran factoría donde ejercitar su -comercio; los españoles se fijaron en las minas de oro y de plata, en -las arenas auríferas de los ríos y en las pesquerías de madreperlas. -Tampoco debemos olvidar que los franceses y anglo-sajones apenas -hallaron oposición en los indígenas, y los españoles tuvieron que -pelear con enemigos poderosos; aquéllos encontraron en su camino tribus -débiles e ignorantes, y los últimos imperios fuertes y civilizados. - -De los países situados al Norte de la América Septentrional apenas -citaremos los nombres del Archipiélago polar, de Alaska, de Groenlandia -y de Terranova. Todos estos territorios carecen de historia y apenas -conocemos su geografía. Escasas, confusas y aun contradictorias son -las noticias que se tienen de los habitantes del Archipiélago (islas -que se hallan en la dirección del Polo Norte y situadas casi todas -en el círculo polar) y de Alaska (territorio que forma una península -al Noroeste de la América del Norte y que pertenece a los Estados -Unidos). Acerca de la Groenlandia (Tierra Verde), recordaremos[1] que -es un país intermedio entre Europa y el Nuevo Mundo, y su distancia -de la tierra europea de Islandia es poco mayor que la que hay al -Archipiélago antes citado. No ignoramos que, después de los viajes de -Colón, realizaron exploraciones navegantes ingleses hacia los mares -comprendidos entre Groenlandia y el Archipiélago. Corría el siglo XVII -cuando los marinos dinamarqueses reanudaron sus tentativas, deseosos de -encontrar las minas de metales preciosos que Frobisher había anunciado. -Los extranjeros Hudson y Baffin reconocieron gráficamente aquellos -extensos pasajes del Norte, no debiéndose olvidar que mientras el -primero siguió en 1607 la costa oriental hasta los 73° de latitud, -el segundo bordeó la occidental, desde la punta del Sur hasta el -Estrecho de Smith. Respecto a Terranova (_Hellu-land_ o _Mark-land_), -depende directamente del gobierno inglés. Es la isla de Terranova la -colonia más antigua de la Gran Bretaña, y su interior ha permanecido -inexplorado hasta una época reciente. Aún es Terranova la _tierra de -los bacalaos_. Consultada varias veces, y con empeño, para que formase -parte integrante del _Dominión_ del Canadá, se ha negado a ello. - - [1] Véase tomo I, capítulo III de esta obra. - -Vamos a relatar los hechos más importantes del Canadá (_población_ o -_cabaña_ en el idioma indígena). Dice Reclus que «el Canadá propiamente -dicho, es decir, la parte del valle de San Lorenzo comprendida entre -los Grandes Lagos y el estuario fluvial, es la región poblada y de la -que se tienen mapas detallados»[2]. La frontera que separa el Canadá -de los Estados Unidos es puramente convencional en gran parte de su -trayecto[3]. No procede estudiar en este lugar las altas montañas y los -profundos valles del Canadá, ni sus varias islas, ni sus muchos lagos. -Llaman profundamente la atención los caudalosos ríos, interrumpidos -por formidables obstáculos que el agua salva precipitándose desde gran -altura y formando las renombradas cataratas del Niágara y del Otawa. En -este país si es rica la fauna, también es rica la flora. - - [2] _Nueva Geografía Universal._--_América Boreal_, pág. 244. - - [3] Ibidem, pág. 243. - -Antes que los blancos llegasen al país y lo conquistaran, los indígenas -se exterminaban entre sí. De ello pudieron convencerse los primeros -misioneros que se establecieron en el Canadá. Iroqueses y hurones con -implacable hostilidad se declararon guerra a muerte. Las matanzas -entre los indígenas, a falta de historia escrita, se recuerdan en las -canciones populares, como puede verse en los siguientes versos: - - Volando un negro cuervo a la ventura - vino a posarse de mi hogar no lejos; - le grité: «Comedor de carne humana, - no busques en mi carne tu alimento. - Huye de aquí; entre charcos y malezas - encontrarás los iroqueses cuerpos; - en sus malditos huesos y en su carne - cébate bien, y deja en paz mi techo.»[4] - - [4] Ernest Gagnon, _Chansons populaires du Canadá_. - - -Hállanse además otros indios, como los sioux, Vabanaki (pueblo de la -Aurora), y los algonquines, raza poderosa, dividida en diferentes -tribus. De todos los algonquines que habitan en la vertiente -laurentina, los de la montaña casi se encuentran en su primitivo estado -a causa de vivir en los bosques o lejos de las ciudades. Los hurones -ocupaban las orillas orientales de la «mar dulce», y al Sudeste, vivían -en las cuencas del _Erié_ y del _Ontario_. A mediados del siglo XVII, -la población huronesa, al Oeste del lago _Simcoe_, llegó a su apogeo y -tenía 32 aldeas. Indican ciertas señales que antes de la fecha citada -poblaban comarca mucho más extensa. Desapareció toda aquella grandeza, -destruída por los valientes iroqueses, hasta el punto que en los mapas -franceses del siglo XVIII, en vez de los nombres de las aldeas, se -lee «nación destruída.» Las tribus neutrales, gentes que intentaron -mantener el equilibrio entre hurones e iroqueses, se hallaban -establecidas en las costas septentrionales del lago Erié y del valle -del Niágara. - -Más adelantados los iroqueses que los otros indígenas, construían -cabañas con alguna perfección y cultivaban la tierra. Hallábase el -centro principal de la raza iroquesa en el Sur del lago _Ontario_, -y eran superiores a los otros salvajes, ya por su valor, ya por su -astucia. En ellos se ha querido ver al indio por excelencia. Aunque -los primeros europeos que lograron visitar el Canadá--según algunos -cronistas--fueron los genoveses Cabot (padre e hijo), los españoles -reivindican la prioridad de su descubrimiento para el catalán Agramunt -o Agramonte, a quien siguieron los hermanos portugueses Gaspar y Miguel -Cortereal. Ya en el año 1454, Joâo Var Cortereal, gobernador de la isla -Terceira (una de las Azores en el Océano Atlántico) hubo de visitar la -_terra do Bacalhao_ (Islandia o tal vez Terranova)[5]. De los viajes -de los hermanos Gaspar y Miguel Cortereal, hijos de Juan, se tienen -pocas y vagas noticias. Gaspar debió hacer en 1501 una expedición -hasta la costa del Labrador; se retiró a causa de la insalubridad -del clima, viniendo a parar a las rocas de Terranova. Encuéntrase la -tierra descubierta por Cortereal en los mapas antiguos entre los 50 y -53° de latitud Norte. Al año siguiente volvió Gaspar a continuar sus -descubrimientos con tres buques, teniendo la dicha de tocar en las -playas de la Nueva Escocia o en las de Nueva Inglaterra. Desde allí -mandó dos buques con unos 50 indios. Uno de los buques llegó el 8 y -el otro el 11 de octubre a Lisboa; pero ni de Cortereal ni del tercer -buque volvió a tenerse noticia. Entonces Miguel, también con tres -buques, fué en busca de su hermano y se aproximó asimismo a las costas -del continente, al Noroeste, no volviendo tampoco. Con el objeto de -averiguar lo que había sido de los Cortereal, el rey Manuel de Portugal -envió dos buques; mas todo fué inútil, siendo de creer que murieron a -manos de los indios o víctimas de la furia del mar. - - [5] Reclus, _Geografía Universal._--_América Boreal_, pág. 23. - -Francisco I de Francia, siguiendo la política de los españoles y -portugueses, dispuso que continuasen las lejanas expediciones. Habiendo -mandado algunas a los Estados Unidos, luego, a instancias de Felipe de -Brion-Chabot, encargó a Jacobo Cartier, viejo e inteligente marino de -Saint-Maló, que se hiciese a la vela (1535). Cartier llegó después de -atravesar mares tempestuosos, a la costa del Labrador, dirigiéndose -desde allí a la pequeña bahía que denominó San Lorenzo, nombre que -luego hubo de aplicarse a todo el golfo y al caudaloso río que en ella -desemboca. Llamóse luego Canadá al país adyacente. Donde hoy se levanta -la ciudad de Quebec, sobre el río San Lorenzo, había grupo de chozas -indias llamado _Stadaconé_, cuyo cacique tenía el nombre de Donacona. -Tierra adentro estaba la capital _Hochelaga_ y que Cartier denominó -_Mont-Royal_ (Montreal). Después de grandes penalidades, pudo regresar -a Francia, partiendo de las playas americanas (16 julio 1536). - -Deseando un hijo de Picardía fundar una Nueva Francia en América, -recibió del Rey los recursos necesarios para armar otra expedición. -Llamábase Juan de la Roque, señor de Roberval, y obtuvo el nombramiento -de virrey, nombrando él a su vez capitán general al intrépido Cartier. -Salió Cartier en el año 1541, quedando convenido que Roberval le -seguiría con otros buques. Cuando el virrey entró en el puerto de San -Juan, capital de la isla de Terranova, llegó de regreso su capitán -general. Disgustados ambos jefes, en tanto que Cartier abandonaba -aquellos mares, Roberval tomaba rumbo al Norte, subía por el río San -Lorenzo y echaba anclas junto al Cabo Rojo, donde hizo construir una -fortaleza, molino harinero, horno de pan y almacenes para víveres. Se -echó encima el crudo invierno y con él el hambre y las enfermedades. -Nada más se sabe de la colonia. - -Barcas pescadoras francesas, españolas, portuguesas e inglesas, como -también buques balleneros vizcaínos, visitaron las playas de Terranova, -donde adquirieron pieles de oso y de castor o colmillos de foca, -a cambio de cuchillos, abalorios, etc. Tan lucrativo resultó este -comercio, que verdaderas flotas de barcas procedentes de Saint-Maló -acudieron a Terranova, mientras otros especuladores europeos fueron en -busca de los mismos artículos; también iban a la pesca del bacalao, de -cuyo pez, además de la carne, aprovechaban el aceite que se extraía del -hígado. - -Por último, constituyóse otra empresa de colonización. El marqués de -la Roche, noble bretón, obtuvo de Enrique IV de Borbón (1589-1610) el -privilegio de colonizar la Nueva Francia y el monopolio del comercio -(1598). Debía posesionarse del Canadá y de otros países comarcanos, -«que no hubieran sido poseídos por ningún príncipe cristiano.» Llegó -a América, estuvo en Sable Island y recorrió otras tierras, volviendo -a Francia y muriendo en la pobreza. Al fallecimiento de la Roche, -Pontgravé, comerciante de Saint Maló, y Chauvin, oficial de marina -emprendieron (1600) el lucrativo comercio de peletería, consiguiendo -grandes utilidades. En el año 1603 se otorgó una patente a Pedro -de Monts, caballero hugonote y gentil hombre de cámara del Rey, -concediéndole la Acadia, esto es, el territorio comprendido desde lo -que hoy se llama Filadelfia hasta más allá de Montreal o desde los 40 -hasta los 46 grados de latitud Norte. Obtuvo el monopolio del comercio -de pieles. Anuláronse todas las concesiones análogas anteriores, lo -cual disgustó mucho a los comerciantes de Saint-Maló, Ruán, Dieppe -y la Rochela. Con el objeto de encontrar gente que fuese a tierras -tan lejanas, se le autorizó para llevar, ya a los perseguidos por la -justicia, ya a los encerrados en las cárceles. A bordo de sus buques -iba el barón de Poutrincourt, oficial de la expedición, individuos de -la nobleza, espadachines y ladrones. También le acompañaban sacerdotes -católicos, pues Pedro de Monts se había obligado, sin embargo de sus -ideas calvinistas, a consentir que los indígenas fuesen educados en -la religión católica. El 7 de abril de 1604 zarpó para su destino la -expedición. - -En el mismo año de 1603 comerciantes de Ruán organizaron una compañía -y la compañía una expedición. El mando de ella se le confirió al -caballero Samuel de Champlain[6]. - - [6] Samuel de Champlain (1567-1635) nació en Brogage (Charenta - inferior). - -En tanto que el barón de Poutrincourt recibía en calidad de feudo el -puerto y comarca de Annapolis, que él llamó de _Port-Royal_, Champlain, -habiendo explorado la bahía de Fundy, entró en un río en cuya -desembocadura halló pequeña isla; al río le denominó de _Saint-John_: -(San Juan) y a la isla _Sainte-Croix_ (Santa Cruz). En la isla y en -pobres viviendas protegidas por un fuerte se instaló Champlain con 80 -hombres, siendo de notar que fué el único lugar habitado por la raza -blanca desde las colonias españolas hasta el polo. Posteriormente -Champlain, en compañía de Monts y de otros caballeros, salió de -Sainte-Croix, y habiendo recorrido toda la costa del actual estado del -Maine sin encontrar sitio a propósito para establecerse, regresó al -punto de partida para marchar hacia Port-Royal, lugar--como antes se -dijo--concedido a Poutrincourt, y donde definitivamente establecieron -la colonia. En rigor, bien puede afirmarse que Port-Royal fué la -primera colonia francesa establecida en el continente americano. - -[Ilustración: Samuel de Champlain.] - -Habiendo tenido noticia Monts de que en la corte de Francia se le -quería quitar su privilegio, salió del Canadá y llegó a París, donde -pudo convencerse de que no le habían engañado. Por entonces también -Pontgravé abandonó las playas americanas para retirarse a Francia. - -Entretanto Poutrincourt, acompañado de Marcos Lescarbot (abogado, poeta -e historiador de excelente relación de los primeros establecimientos -franceses en América), salió en mayo de 1606 y a últimos de julio echó -anclas en el Puerto de Port Royal. Aunque el privilegio concedido a -Monts había sido anulado por las reclamaciones de los comerciantes y -navieros de los puertos de Normandía, Bretaña y Gascuña, sin embargo, -pudo lograr Poutrincourt que Enrique IV le confirmara en su posesión -de Port Royal. Los jesuítas, con su celo catequista, encontraron en -América nuevo y vasto campo de actividad. Asesinado Enrique IV y -habiendo quedado gobernadora del reino su viuda María de Médicis, los -hijos de Loyola contaron con apoyo en la corte. Declaróse protectora -de ellos Antonieta de Pons, marquesa de Guercheville, dama de honor -de la reina, la cual pudo conseguir que el joven Biencourt, hijo de -Poutrincourt, se llevase a América a los dos jesuítas Biard y Masse. -Inmediatamente que Biencourt llegó a América, Poutrincourt marchó a -Francia en busca de recursos. Tuvo que aceptarlos de la citada marquesa -de Guercheville, que también consiguió para Monts la confirmación -de los derechos concedidos a éste sobre la Acadia. Del mismo modo -Luis XIII dió a la marquesa todo el territorio desde el río San -Lorenzo hasta la Florida. La citada dama, o mejor dicho, sus amigos -los jesuítas, eran dueños nominales de la mayor parte de los futuros -Estados Unidos y de las posesiones británicas en la América del Norte, -quedando reducido el señorío del barón de Poutrincourt a una pequeña -isla en aquel vasto imperio. - -Convenidos y en la mejor armonía Champlain y Pontgravé, en tanto que -este último se ocupaba en el comercio con los indígenas para cubrir los -gastos de la expedición, Champlain construyó varias casas de madera -protegidas por una empalizada en la parte interior y por una zanja en -el exterior (1608) que fueron el comienzo de la ciudad de Quebec y -también de la colonización en el Canadá. La nueva población se levantó -a orillas del San Lorenzo. Los iroqueses, que ocupaban las cuencas del -Mohawh, Onondaga y Genesee, ríos que se hallan en el actual Estado de -Nueva York, continuaron luchando con sus enemigos hurones. Victoriosos -los primeros, los segundos pidieron auxilio o formaron alianza con -Champlain. Salió Champlain a últimos de mayo de 1609, y subiendo por -el río San Lorenzo y su afluente el Otawa, llegó al campamento de los -hurones. Franceses y hurones pelearon juntos contra sus enemigos. -Los iroqueses, que nunca habían visto guerreros europeos, quedaron -asombrados, dándose a la fuga cuando vieron caer algunos de los suyos -por las balas de los arcabuces franceses. Desde aquel momento iroqueses -y franceses se declararon guerra a muerte, que duró mucho tiempo y -ocasionó horribles crueldades. - -Champlain, por su cuenta y riesgo, sin recibir auxilio de la metrópoli, -aunque había ido a París con dicho objeto, construyó a su vuelta en -el sitio que al presente ocupa la ciudad de Montreal un fuerte que -llamó _Place-Royale_. Comprendiendo que el gobierno francés ni se -cuidaba de las colonias ni de los nuevos descubrimientos en América, -se entendió con Monts y con sus competidores, ya para la conservación -y engrandecimiento de las colonias, ya para hacer en común el comercio -de pieles. Entraron en la nueva compañía los comerciantes de Ruán y -de Saint Maló, no los de la Rochela, que eran hugonotes y prefirieron -hacer ellos solos el comercio. El 12 de mayo de 1613 salió para la -Nueva Francia un buque llevando a bordo a los padres jesuítas Quentin -y Du Thet, y al llegar a Port-Royal recibió a los otros padres Biard -y Masse, dirigiéndose todos a la costa de Maine, donde dieron fondo -en una bahía de la isla _Mount-Desert_, cuyo país denominaron _Saint -Sauveur_. Cuando los franceses acababan de establecerse en Saint -Sauveur, el contrabandista Samuel Argall, con su buque de 14 cañones y -con una tripulación de 60 hombres, cayó sobre los nuevos pobladores de -Mount-Desert y después de corta lucha, en la que murió como un héroe el -jesuíta Du Thet, se hizo dueño del campamento y llevó prisioneros a -algunos a Virginia, cuyo gobernador Tomás Dale los trató como si fuesen -filibusteros, y no contento con ello, dió pequeña escuadra a Samuel -Argall, quien redujo a cenizas, no sólo el campamento de Mount-Desert, -sino las colonias de Sainte Croix y Port-Royal. Así terminó la obra de -la marquesa de Guercheville y de los hijos de la Compañía de Jesús. - -Creyendo Champlain que el único medio para lograr su objeto--pues poco -podía esperar de la metrópoli--era echarse en brazos de la religión, -acudió al prior del convento de recoletos franciscanos, situado cerca -del pueblo natal del dicho Champlain, con el fin de fundar misiones en -la Nueva Francia. Champlain, al ver que la orden carecía de recursos, -marchó a París; allí pudo conseguir pequeña cantidad de dinero para -comprar objetos sagrados y celebrar con esplendor el culto. Habiendo -el Papa autorizado la misión y concedido el Rey varios privilegios, -partió Champlain, acompañado de los frailes Dionisio Jamet, Juan -Dolbeau, José Le Caron y Pacífico Duplessis, llegando a Quebec a fines -de 1615. Después de encontrar sitio a propósito, Champlain hizo erigir -un convento, en él se levantó un altar y los Padres dijeron misa, la -primera que se celebró en el Canadá. - -Comenzaron en seguida los franceses y los indios amigos la guerra -contra los iroqueses. Pasado algún tiempo, el P. Le Caron por un lado -y Champlain con algunos compatriotas suyos y unos cuantos pieles -rojas por otro, emprendieron un viaje de exploración al territorio -amigo de los hurones. Champlain y los suyos visitaron el gran lago -Hurón, pasando luego a la ciudad de Oluacha y a la capital Cahiagué, -encontrando ya instalado en una ermita al misionero P. Le Caron. -Siguieron adelante y pasaron el río Onondaga hasta penetrar en -territorio de los iroqueses. Franceses y hurones pelearon algunos -días, no logrando por cierto ventaja alguna, contra sus enemigos, -retirándose Champlain a Quebec el 11 de junio de 1616. Prosperó poco -la colonia, a pesar de los viajes anuales que hacía Champlain a París -para arbitrar recursos. No pasaremos en silencio que los misioneros -católicos, llevados de su celo religioso, penetraron en el país -valiéndose de sus «mensajeros del bosque» y de los indios convertidos; -pero también conviene no olvidar que al mismo tiempo que predicaban -el Evangelio cuidaban de sus intereses materiales, acaparando en -gran parte el comercio de aquellas comarcas[7]. «Aunque las Patentes -reales iban dirigidas a una verdadera colonización, los individuos que -tomaban parte en tales empresas--exceptuando quizás a Champlain--sólo -se cuidaban del comercio de pieles. Decían aquellos aventureros que -los colonizadores, en lugar de dar vida al comercio, lo mataban. -No procuraban establecer hogares felices para pacíficos colonos, ni -ponían los medios para formar una comunidad mediante leyes justas y -cierto estado de responsabilidad por parte de sus gobernantes; sólo -querían estaciones comerciales exclusivamente para ellos. La colonia -de Champlain, si en sus comienzos se componía de unas 30 personas, -en 1628 ya tenía 150, sucediendo lo mismo con las otras colonias de -_Trois-Riviéres_, _Saint-Louis_ y _Tadoussac_. - - [7] Francis Parkman, _The Jesuits in North-América_. - -Corría el año 1627 cuando el cardenal Richelieu, ministro de Luis -XIII, prestando oidos a las justas quejas de Samuel de Champlain sobre -el estado miserable de la colonia, su porvenir y la poca confianza -que debía esperarse de los esfuerzos meramente comerciales para el -desarrollo del país, decidió encargarse de los intereses de dicha -colonia. Su plan era crear poderosa compañía que actuase bajo su -inmediata autoridad. De aquí data la existencia de la _Compañía de -Nueva Francia_, más comúnmente conocida con el nombre de la «Compañía -de los bien asociados.» Hacíase notar en el preámbulo del edicto el -fracaso de las anteriores asociaciones comerciales, comprometiéndose -los nuevos asociados a llevar desde el mismo año de 1628 de 200 a -300 colonos, y en los quince años consecutivos un total no menor de -4.000 personas entre hombres y mujeres. El edicto contenía, además, -otras disposiciones útiles, como el mantenimiento del clero para las -necesidades espirituales de los colonos e indígenas. Cumpliendo las -condiciones dichas, la Compañía sería soberana, bajo la autoridad del -rey de Francia, de todas las posesiones comprendidas entre la Florida -y las regiones árticas, y desde Terranova hasta la parte de Occidente -de que pudieran apoderarse[8]. De la Compañía formó parte Champlain, -siendo pronto la primera figura, pues ninguno tuvo las cualidades de él. - - [8] También concedió el Gobierno a la Compañía el monopolio - perpetuo del comercio de pieles, y por quince años el de todo - otro comercio. - -Aconteció por entonces algo importante. Carlos I de Inglaterra -declaró la guerra a Francia y dirigió contra ella dos expediciones: -una se encaminó a La Rochelle, que tuvo desastroso fin, y otra a las -posesiones francesas del Canadá, bajo el mando de David Kirke. A -principios de 1628, Kirke, con su pequeña flota, consiguió apoderarse, -en la desembocadura del río San Lorenzo, de 18 barcos franceses -que transportaban nuevos colonos y también provisiones, géneros y -pertrechos militares para los de Quebec. Tenemos como cosa cierta que -si el capitán inglés se hubiera decidido a remontar el San Lorenzo con -un par de navíos bien acondicionados, es muy probable que Quebec se -hubiese rendido en el verano de 1628; pero Kirke no deseaba entablar -lucha si podía evitarla, y calculando que la falta de provisiones -reduciría a la corta guarnición en unos cuantos meses al último -extremo, aplazó la acción militar hasta el siguiente año. Sucedieron -las cosas como él esperaba, hasta el punto que cuando se presentó ante -Quebec en julio de 1629, Champlain no tuvo más remedio que capitular. - -Durante unos tres años fueron dueños los ingleses de Quebec, bajo el -mando de un hermano de Kirke, teniendo que regresar a Francia Champlain -con la mayor parte de su gente. El 21 de julio de 1629 se izó la -bandera inglesa en la casa de Champlain; pero como anteriormente se -había firmado la paz entre Francia e Inglaterra, el Canadá fué devuelto -a sus antiguos poseedores, haciéndose entrega formal del territorio -en el verano de 1632. La compañía formada por Richelieu hizo poco -de provecho, sin embargo de las sobresalientes dotes que adornaban -a Champlain. Regresó el ilustre francés a Quebec en mayo de 1633, -llevando consigo más de 100 colonos; pero falleció a la edad de sesenta -y ocho años (25 diciembre 1635). Alzóse modesto sepulcro en Quebec a -una de las glorias más legítimas que ha tenido Francia en América. - -Recordaremos algunos hechos acerca de las misiones de la Compañía de -Jesús entre los hurones. El superior de los Padres se llamaba Le Jeune. -No sería aventurado decir que la obra civilizadora de los jesuítas -franceses fué más simpática que la de los católicos españoles y la de -los protestantes ingleses. Ellos, con la bondad y el cariño, procuraron -ganarse, aunque frecuentemente no lo consiguieron, las simpatías de -los indígenas. Como tiempo adelante terrible epidemia diezmase las -aldeas iroquesas, los salvajes llegaron a sospechar que los hijos de -Loyola, a quienes consideraban dueños de la vida y de la muerte, habían -introducido las epidemias para exterminar a los pueblos indígenas de -América. Desde entonces fueron los jesuítas objeto de insultos y de -persecuciones. - -La casa-residencia que fundaron los Padres hacia el año 1640, a -orillas del río Wye, junto a su desembocadura en una bahía del gran -lago Hurón, era también hospicio, hospital, depósito de mercancías -y fortaleza. Designóse con el nombre de _Santa María_ la citada -colonia. A ella acudían los hurones convertidos, buscando alivio á -sus males, y en el año del hambre (1647) muchos infelices encontraban -alimento en la colonia de Santa María. Pero los enemigos terribles -de los misioneros y de los hurones eran los iroqueses. Cuadrillas de -iroqueses, que aullaban como fieras, penetraban en los pueblos hurones -o en las estaciones de los jesuítas, martirizando con los tormentos más -horribles a los que caían bajo su poder. Llevaban doquiera el espanto -y el terror. El pueblo hurón quedó exterminado en el año 1650, después -de largas y sangrientas guerras con los iroqueses. Muchos misioneros, -entre otros Isaac Joques y Juan de Brébvent, murieron mártires de su -fe. La colonia de Santa María, que ya no tenía objeto, fué destruída -por los mismos misioneros franceses, marchando a Francia algunos pocos -y quedando en el país unos veinte individuos, que sucumbieron no mucho -después. - -Mejor suerte tuvo la colonia de Quebec. Sucedió a Champlain en el -gobierno el caballero de la Orden de San Juan, Carlos de Montmagny, el -superior de los jesuítas y un síndico. Al mismo tiempo que se fundaba -en Quebec el Instituto de segunda enseñanza y varias comunidades -religiosas, se echaban los cimientos de la Sociedad de _Nuestra Señora -de Montreal_, con un capital de 75.000 pesetas. Dicha Sociedad alcanzó -de la _Compañía de la Nueva Francia_ la cesión de Montreal, «que venía -a ser--como escribe el Dr. Ernesto Otón Hopp--la llave de los ríos -San Lorenzo, con sus innumerables afluentes desde aquel punto, y el -Ottava»[9]. El Rey confirmó la donación y concedió otros derechos a -la Sociedad; pero le prohibió el comercio de pieles. Los seis socios -contrataron 40 hombres armados y nombraron Jefe de la fuerza al noble -y devoto Maisonneuve, los cuales desembarcaron el 17 de mayo de -1642. El gobernador de Quebec, Montmagny, en nombre de la Compañía -de la Nueva Francia, acudió para entregar al capitán Maisonneuve, -representante de la Sociedad de Nuestra Señora de Montreal, el país -conocido con este último nombre. De la dirección espiritual de la nueva -colonia se encargó el P. Vimont, sucesor de Le Jeune. Comenzóse en -seguida a construir un hospital, fundación piadosa que debía servir -para curar franceses e indios enfermos, lo mismo a unos que a otros. -Tranquilamente se desarrollaba la colonia, hasta que los iroqueses -tuvieron de ello noticia. En acecho estaban aquellos salvajes, y cuando -se presentaba ocasión, caían sobre algún padre jesuíta o sobre algún -otro individuo de la colonia, y le mataban de una manera cruelísima. - - [9] _Los Estados Unidos de la América del Norte_, pág. - 34.--_Historia Universal de Oncken_, tomo XII. - - - - -CAPITULO II - - ESTADOS UNIDOS DE LA AMÉRICA DEL NORTE.--EXPEDICIÓN DE VÁZQUEZ - DE AYLLÓN, GÓMEZ, NARVÁEZ Y SOTO A LA FLORIDA.--LUCHA ENTRE - FRANCESES Y ESPAÑOLES.--VERRAZAIN EN LA CAROLINA DEL NORTE Y - EN OTROS PAÍSES.--DRAKE EN CALIFORNIA.--VIZCAÍNO, CARDONA Y - OTROS.--WALTER RALEIGH EN VIRGINIA: GUERRA ENTRE INDÍGENAS E - INGLESES.--GOSNOLD EN NUEVA INGLATERRA, PRING EN LOS ESTADOS DEL - MAINE Y MASSACHUSSETTS, Y WEYMOUTH EN LAS MISMAS COSTAS.--COLONIA - FUNDADA POR NEWPORT.--JAMESTOWN.--COMPAÑÍA DE LONDRES.--GOBIERNO DE - VIRGINIA.--LA ESCLAVITUD.--ESTADO DE LAS RESTANTES COLONIAS.--LOS - HOLANDESES.--EXPEDICIONES DE HUDSON Y DE BLOCK.--COMPAÑÍA - OCCIDENTAL.--NUEVA AMSTERDAM.--COMPAÑÍA SUECA.--FIN DEL DOMINIO - HOLANDÉS.--COMPAÑÍA DE PLYMOUTH.--LOS PURITANOS EN NUEVA - INGLATERRA.--COLONIAS DE MASSACHUSETTS, MARIANA, LACONIA, NUEVA - ESCOCIA, SALEM, RODE-ISLAND, CONCORD Y CONNECTICUT.--LA CORONA - Y LAS COLONIAS.--MARYLAND.--LAS CAROLINAS.--CONSTITUCIÓN DE - LOCKE.--COLONIAS DE CABO FEAR Y DE CHARLESTOWN.--ESTADO INTERIOR DE - LAS COLONIAS DE CHARLESTOWN Y DE LAS CAROLINAS.--PENSILVANIA: PENN - EN AMÉRICA.--GEORGIA.--GUERRA ENTRE INGLESES Y ESPAÑOLES.--LUISIANA. - - -Después de los descubrimientos de los Cabot en la América del -Norte[10], y después del viaje de Ponce de León a la _Florida_[11], -procede insistir en el estudio de este último país y en todas las -expediciones y conquistas realizadas en la extensa comarca conocida -hoy con el nombre de Estados Unidos. El primer asunto que trataremos -será el viaje a la Florida de Vázquez de Ayllón, al que seguirán los de -Gómez, Narváez y Soto. - - [10] Véase capítulo XXV del primer tomo. - - [11] Idem, capítulo XXVI - -El oidor Lucas Vázquez de Ayllón, vecino de Santo Domingo, y otros -seis compañeros, partieron acompañados de algunos indios de Jeaga, a -descubrir y apoderarse de nuevas tierras. Llegaron a un país pobre, -donde los indígenas se alimentaban de pescado, ostiones asados y -crudos, venados, corzos y otros animales. Mientras los hombres se -dedicaban a matar dichos animales, las mujeres acarreaban leña y -agua para cocerlos o asarlos en parrillas. Cogíanse perlecillas en -algunas conchas, y si hallaron algún oro sería procedente de lejanas -tierras[12]. Vieron el río de Santa Elena y dos pueblos: _Oritza_ -(llamado por ellos Chicora) y Guale (que nombraron Gualdape). No -encontraron minas de ninguna clase; pero les dijeron que a unas sesenta -leguas de distancia al Norte las hallarían de oro y cobre. Cerca de un -río y de unas lagunas vieron algunos pueblos de indios, entre ellos -_Otapali_ y _Olagotano_. El cacique en aquella tierra gozaba de tanta -fama como Moctezuma en México. Vázquez de Ayllón, que desembarcó en la -Florida (1522), murió el 1525. - - [12] Véase la descripción de la Florida en la _Colección de - documentos inéditos del Archivo de Indias_, tomo V, págs. - 532-546.--_Memoria de las cosas y costa y indios de la - Florida_, etc. Colección de Muñoz, tomo LXXXIX. - -Gómez, buscando una comunicación marítima hacia la India, llegó hasta -donde al presente se levanta Nueva York, según se muestra en mapas -españoles antiguos y cuyo país se conoce con el nombre de _Tierra de -Gómez_. - -Poco después, Pánfilo de Narváez, aquel capitán que por orden de -Velázquez quiso arrebatar a Cortés la gloriosa empresa de México, -habiendo recibido autorización de Carlos V para llevar a cabo la -conquista de la Florida, reunió 300 hombres y desembarcó en el citado -país, del cual tomó posesión en nombre del rey de España (1528). Anduvo -vagando durante dos meses por entre selvas y pantanos, sosteniendo -continuas luchas con los salvajes. Después de perder gran parte de sus -tropas, se decidió a dar la vuelta a Cuba, pereciendo a causa de una -tempestad él y los suyos, pues sólo cuatro pudieron llegar a tierra y -unirse a sus compatriotas de la Nueva España, no sin sufrir grandes -trabajos. - -No había pasado mucho tiempo cuando Fernando de Soto, noble militar -que se distinguió en la conquista del Perú, fué nombrado por Carlos -V gobernador de la Florida y de la isla de Cuba (1538). Desembarcó -el 10 de junio de 1539 en la bahía del Espíritu Santo (hoy _Tampa -Bay_), y dirigiéndose al interior del país, cuya marcha fué sumamente -penosa, ya por lo escabroso del terreno, ya por la continuada guerra -con los indígenas, llegó en los comienzos de noviembre a la bahía de -Apallachee, marchando en seguida más al Norte, donde le habían dicho -que abundaba el oro y la plata (marzo de 1540). Aguardábanle no pocas -aventuras y muchos sufrimientos en las regiones occidentales de la -Florida, teniendo la dicha de llegar al caudaloso Mississipí (1541). -A causa de una fiebre maligna murió el 31 de mayo de 1542, siendo -su cadáver arrojado en el citado río para que los indígenas no se -percatasen de tamaña desgracia. Tras largas y penosas peregrinaciones -regresaron con vida 311 individuos a los establecimientos españoles de -México. - -Del mismo modo fué desgraciada una misión de Padres Dominicos (1547), -los cuales sucumbieron, antes de convertir a los indios de la Florida. - -Durante el reinado de Carlos IX de Francia, una colonia de hugonotes, -organizada por el almirante Coligny, pudo acercarse al sitio (1562) -que actualmente ocupa San Agustín, una de las ciudades más antiguas de -los Estados Unidos. La expedición estaba dirigida por Juan Ribault, -marino de Dieppe; recorrieron los expedicionarios lo que actualmente -se llama Florida, Georgia y Carolina, construyeron el _Fuerte Carlos_ -en la embocadura de un río, donde establecieron una guarnición, -volviendo a Francia extenuados de hambre. Otra expedición de hugonotes -que se organizó dos años después, mandada por Laudonnière, consiguió -algunas ventajas. Habiendo recibido algunos auxilios los emigrantes -hugonotes, se dedicaron a la piratería, apresando buques españoles. -Pedro Menéndez de Avilés, marino arrojado y cruel, por orden de Felipe -II, cayó de improviso (septiembre de 1565) sobre la colonia y fortaleza -de los franceses hugonotes, los hizo prisioneros y los mandó ahorcar, -poniendo en el pecho de las víctimas la siguiente inscripción: «No -como franceses, sino como herejes.» Menéndez comenzó la colonización -del país. Pronto se vengaron los franceses de las crueldades de -Menéndez. Un caballero gascón, llamado Domingo de Gourgues, vendió -sus bienes, equipó tres embarcaciones y se embarcó con 80 marineros y -100 arcabuceros. Cayó sobre las viviendas de los españoles (1568) y -cuéntase que a los prisioneros, en no corto número, los hizo ahorcar -en los mismos árboles que antes lo fueran los franceses, y también, -como entonces, a los prisioneros les hizo poner una inscripción que -decía: «No como españoles, sino como asesinos». Gourgues dió la vuelta -a Francia y los castellanos continuaron la colonización de la Florida. -«De suerte--escribe el Dr. Ernesto Otón Hopp--que a los españoles -pertenece la gloria de haber fundado en la Florida la primera colonia -permanente, en la cual también había corrido la primera sangre de -europeos vertida por el fanatismo religioso, llevado de Europa a -América»[13]. - - [13] _Los Estados Unidos de la América del Norte_, pág. - 3.--_Historia Universal_, de Oncken, tomo XII. - -Francisco I, rey de Francia, a fines del año 1523, prestó todo su apoyo -al marino florentino Juan de Verrazani para que procurase descubrir -un camino al reino de Catay por el Oeste. Terrible tempestad puso en -peligro a los valerosos marinos, quienes tuvieron que regresar. Volvió -Verrazani a hacerse a la mar en enero de 1524, echando anclas algunos -días después en una costa baja de la _Carolina del Norte_, cerca de la -actual ciudad de Wilmington. Hombres blancos pisaban por primera vez -aquella tierra. Dirigiéronse desde allí a la bahía de Nueva York, luego -adonde hoy se halla Newport, y, por último, a Terranova, regresando -a Dieppe, punto de partida. La parte que conocemos de la relación -que de su viaje hizo el marino italiano a Francisco I indica el buen -gusto de su autor, siendo notable por la claridad y delicadeza de sus -descripciones. - -Después de las expediciones dispuestas por Hernán Cortés, que -produjeron el descubrimiento de la _Baja California_, según carta del -mismo conquistador de México (15 octubre 1524) al emperador Carlos V, y -después de otras tentativas, que dieron por resultado el reconocimiento -de las costas de la Baja y _Alta California_, el aventurero y pirata -Francisco Drake (entre los años 1577 y 1580, y en el reinado de -Isabel, la _buena Bess_) hubo de saquear las poblaciones españolas de -la costa del Pacífico. Drake fué el primer europeo que desembarcó en -California; pero el viaje que ofrece interés no escaso, es el del hábil -y experimentado piloto español Sebastián Vizcaíno. - -En el reinado de Felipe III, siendo virrey de la Nueva España D. Gaspar -de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, salió del puerto de Acapulco -una escuadra al mando del almirante Toribio Gómez de Corbán, llevando a -sus órdenes al navegante Sebastián Vizcaíno (5 de mayo de 1602)[14]; se -presentó en el cabo Mendocino (20 de enero de 1603), tornó a Acapulco, -donde entró el 21 de marzo de 1603. Reconoció Sebastián Vizcaíno la -costa de la Baja y de la Alta California hasta los 42°, y visitó -los puertos de San Diego, Monterrey, y tal vez el de San Francisco. -Arrojado uno de sus buques a los 43° cerca del cabo Blanco, se vió una -entrada o río muy caudaloso, que llamaron de Martín de Aguilar, nombre -de un alférez que intentó reconocerlo y no pudo a causa de la fuerza de -la corriente de dicho río. Vizcaíno, al desembarcar en la bahía de San -Bernabé, publicó un bando imponiendo pena de la vida al que maltratase -á los indios. Fray Antonio de la Ascensión, cosmógrafo de la expedición -emprendida en 1602 por Vizcaíno, redactó una relación de ella que, -según copia del original hecha en México a 12 de octubre de 1620, se -encuentra entre los manuscritos de la _Biblioteca Nacional_, y cuyo -título es como sigue: - - [14] Véase _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo VIII, págs. - 537-574. - -«Relación breve en que se da noticia del descubrimiento que se hizo -en la Nueva España en la mar del Sur desde el puerto de Acapulco hasta -mas adelante del cabo Mendocino en que se da cuenta de las riqueças y -buen temple y comodidades del Reyno de Californias y de como podrá Su -Mag. a poca costa pacificarle y encorporarle en su Real Corona y hazer -que en el se pedrique el Santo Ebangelio, por el padre fray Antonio de -la Ascension, Religioso Carmelita descalço que se hallo en el y como -cosmografo lo demarco.» - -Vizcaíno consideraba necesario dos navíos pequeños de a 200 toneladas, -y «se han de proueer--dice--con abundancia assi de municiones y -pertrechos de guerra, como de bastimentos, jarcias y belame..., en -México se han de levantar hasta 200 soldados que sean buenos marineros -juntamente, adbirtiendo que sean soldados biejos, curtidos y bien -experimentados así en las armas como en el marinaje, porque todos con -uniformidad y sin diferencia acudan a todo segun las ocassiones se -ofrecieren... hombres de bien y de berguença porque en el viaje assi -por la mar como en tierra aya paz union y hermandad entre todos» al -mando de «uno o dos capitanes que sean buenos cristianos y temerosos -de Dios y personas de meritos y que ayan con fidelidad en otras -occassiones servido a su Magestad assi en guerras por tierra como -Armadas por la mar.» Estima que el jefe debe ser persona de valor -y prendas «y se aya de atras de estar esperimentada y cursada en -semejantes cargos, para que sepa tratar a todos con amor y ymperio... -temerosa de Dios, cuydadosa de su conciencia y celosa del seruicio de -S. M. y de cosas de la conuersion de estas almas.» - -«A todos los que fueren de esta jornada se les ha de dar expressa orden -y mandado que tengan grande obediencia y sujecion á los religiosos -que fueren en su compaña, y que sin su orden, consejo y parecer no -se haga guerra y otra molestia alguna a los indios ynfieles, aunque -ellos den alguna occassion, porque asi las cosas se hagan en paz y con -cristiandad y con amor y quietud, que es el modo que se ha de tener en -la pacificacion de aquel reino y en la predicacion del santo Evangelio, -fin y blanco a que se endereçan estos gastos y estas preuenciones, -porque de no hazerse ansi sino lo contrario, sera malograrlo todo -y perder el tpo y la hazienda en balde, como por la esperiencia se -ha visto muchas veces en esta Nueva España en otras conquistas y -pacificaciones de nuevas tierras en que Dios nro. Señor a sido mas -ofendido que seruido.» - -Considera conveniente hacer dádivas a los indios, adquiriendo para -ello «cantidad de cosillas de dijes de Flandes, como son quentas de -vidrio de colores, granates falsos, cascaueles, espejuelos, cuchillos y -tijeras baladíes y trompas de París y algunas cosas de vestidos, y de -estas cosas se haga reparticion entre los religiosos y soldados, para -que en los puertos que saltaren ó escojieren para hacer assiento en las -tierras de los ynfieles las repartan de gracia con muestras de amor y -voluntad en nombre de su Magestad con los yndios que vinieren á verles, -para que con estas dadivas graciosas los yndios conserven amor y -afficion a los cristianos y conozcan aun a su tierra a darles de lo que -llevan y no a quitarles lo que tienen, y que entiendan aun a buscar el -bien de sus almas. Este es un medio de grande ymportancia para que los -yndios se aquieten sumamente y pacifiquen y obedezcan a los españoles -sin contradiccion ni repugnança, y reciban con gusto a los que ban a -predicarles el Sagrado Evangelio y los misterios de Ntra. Santa fe -Catholica, de mas que los yndios de este paraje son reconocidos y -agradecidos, y en recompensa y paga de lo que se les diere, acudiran -con las cosas que ellos tubieren de estima en su tierra, como lo -hicieron con nosotros con esta preuencion.» - -Opinaba que el sitio más adecuado para el primer pueblo, era la bahía -de San Bernabé, donde debían hacerse casas «construídas de tal suerte, -que las unas casas sean guarda y amparo de las otras», levantándose -tambien iglesia y casa fuerte, que sirviera de castillo y atalaya para -casos adversos, «en puerto fuerte, eminente y señoril», y si fuera -posible con paso seguro a la mar «para reciuir socorro y enviarle -a pedir por mar en caso que alguna necessidad se ofreciere, como -comunmente lo han vsado los portugueses en los puestos que an hecho -asiento en la India y les a sucedido muy bien el vsar de este ardid y -advertencia.» - -Recomienda la necesidad de la vigilancia y de la prevención continua, -«porque en tierra de yndios infieles, aunque se hayan dado por amigos -y de paz, no ay que fiar mucho, antes se ha de uiuir con ellos y entre -ellos con notable recato y bigilancia y adbertencia», y propone el -establecimiento de un mercado o Casa de Contratación «para que allí -acudan los yndios a rescatar lo que quisieren de los españoles, y para -que ellos entre sí, unos con otros, traten y contraten, que con esto se -facilitará mucho la comunicacion de ellos con los nuestros, de que se -vienen a enjendrar el amor y la amistad.» - -Juzga que es conveniente para poblar la tierra y para el sustento, -«llevar vacas, ovejas, carneros, cabras, yeguas y lechones... Estos -animales se criaran y multiplicaran muy bien en esta tierra, por ser -para ello acomodada y fertil, y tambien se podran hazer algunas lauores -de trigo y de maiz y plantar biñas y huertas, para que se tenga el -sustento de las puertas adentro, sin que sea necesario traerlo de -acarreto y de fuera, ymponiendo y enseñando a los yndios para que ellos -hagan lo mismo, que todo lo tomaran bien redundando en su probecho.» - -Proponía despertar el espíritu del salvaje enseñándole a cantar y a -tañer los instrumentos músicos. - -Recomendaba con insistencia «que de los yndios se vayan escojiendo -algunos de los mas aviles, entresacando entre los muchachos y niños -los que parecieren mas dociles y ingeniosos y aviles, y estos se uayan -doctrinando y al mismo tiempo que se fuera enseñando la doctrina -cristiana y a leer en cartillas españolas para que juntamente con el -leer aprendan la lengua española, y que aprendan a escriuir... porque -_el buen fundamento tiene firme el edificio_.» - -Termina su relación Fray Antonio de la Ascensión condenando el sistema -de las encomiendas. «Conviene que su Magestad haga estas pacificaciones -a su costa, y que no las encomiende a nadie, y porque los soldados -vayan con sujecion y obediencia a sus mayores, a los españoles que -fueren enviados por su Magestad a esta jornada para la pacificacion -y poblacion de este reino, se les a de advertir que no van a ganar -tierras para si ni vasallos, sino para los Reyes de Castilla que los -embian porque no conviene que su Magestad haga mercedes de pueblos ni -de yndios que se fueren pacificando y convirtiendo a nuestra santa fe -a ningun español por grandes servicios que aya hecho en estos reinos -a S. M., porque su Magestad lo podra saber con buena conciencia, y -sera la total ruyna y destruccion de todos los yndios, como sucedio en -los principios que se conquistaron estos reynos de la Nueva España, y -se vió sucedio en las yslas de barlouento y en tierra firme, como lo -cuenta y trata muy por extenso el Sr. Obispo de Chiapa D. Fr. Bartolomé -de las Casas.» - -Sucediéronse diferentes viajes que no carecen de importancia, -hallándose, entre otros, el realizado por el capitán Nicolás de Cardona -el 21 de marzo de 1615, cuyo original se conserva en la sección -correspondiente de la Biblioteca Nacional, y cuyo largo título es como -sigue: - -«Descripciones Geograficas e Hidrograficas de muchas tierras y mares -del Norte y Sur en las Indias, en especial del descubrimiento del -reino de la California, hecho con trabajo e industria por el capitan -y cabo Nicolas de Cardona, con orden de nro. sor. Don Phelipe II de -las Españas. Dirigidas al Excmo. Sr. D. Gaspar de Guzman, conde de -Olivares, duque de San Lucar la Mayor, etc.» 24 de junio de 1632. -Cardona consideraba a _California_ como la tierra más rica en minas de -oro y plata de todas las Indias. - -El almirante D. Pedro Porter de Casanate ofreció el año de 1636, -por servir a S. M., hacer viaje a la California para saber si era -isla o tierra firme y descubrir lo occidental y septentrional de -la Nueva España, fabricando a su costa navíos, conduciendo gente y -llevando pertrechos, bastimentos y todo lo necesario. Dice Porter que -«California, de buen temple, sana, fértil, con aguas, dispuesta para -labores y sementeras, tiene ganados, frutos y yerbas saludables, muchas -arboledas, frutos y flores de España, hasta higueras y rosas.» Hasta -el 8 de agosto de 1640 no le concedió S. M. la autorización pedida; -pero le detuvo todavía tres años «honrándome--dice Porter--con parecer -que podía ser de algun util en sus armadas...» El Consejo de Indias -dispuso que se aprestase a salir con toda celeridad, como lo verificó -el 2 de agosto de 1643. Salió de Cartagena y llegó a Veracruz el 22 -de dicho mes. En México se presentó al virrey, buscó amigos y dinero, -comenzando la construcción de buques. Con _Nuestra Señora del Pilar_ y -_San Lorenzo_ navegó los años 1648 y 1649, descubriendo y demarcando -las costas e islas del golfo de California. - -Reinando Carlos II se ofreció a conquistar la California el almirante -D. Isidro Atondo y Antillón, mediante escritura de diciembre de 1678, -que fué aprobada por Real Cédula de 29 de dicho mes de 1679. Salió la -expedición del puerto de Chacala el 18 de marzo de 1683, llevando por -cosmógrafo al Padre Francisco Eusebio Kunt o Kino, alemán, profesor de -Ingolstad. Llegaron al puerto de la Paz y trataron de establecerse en -el interior; pero los indios se aprestaron a la resistencia y tuvieron -que dirigirse a Sinaloa. Volvieron otra vez y eligieron la bahía de San -Bruno como punto de desembarco, y como tampoco pudieran sostenerse, se -retiraron a últimos de 1685. - -En vista del poco éxito de los conquistadores, los misioneros tomaron -la determinación de incorporarla a España mediante la civilización y -el sentimiento religioso. En obra tan humanitaria ayudaron al Padre -Kunt los misioneros Salvatierra, Tamaral y otros. El P. Juan María -Salvatierra fué conocido después con el dictado de _Apóstol de la -California_. Los jesuítas predicaron el Evangelio y consiguieron que -los perezosos californios se dedicasen a la agricultura y a levantar -diques o presas a las inundaciones ocasionadas por los torrentes. -Cuando con más celo que prudencia combatieron la poligamia, estallaron -crueles rebeliones en las misiones del Sur (1734), hasta tal punto -que soldados y algunos frailes fueron muertos, experimentando notable -retroceso la obra de las misiones. - -Si en el siglo XVI se consideró a California como península y en el -XVII se creyó que era isla, en el año 1746 se probó que sólo estaba -separada de la parte continental por el lecho de la corriente del río -Colorado. - -Cuando más trabajaban los jesuítas en su obra civilizadora, les -sorprendió la orden de expulsión de la colonia, dictada en 25 de junio -de 1767 y hecha efectiva en 3 de febrero siguiente. - -Encargados los franciscanos de las misiones, el P. Fray Junípero Serra -fué el continuador de Salvatierra. Si al primero se debe la conquista -de la _Alta_ California, el segundo realizó la de la _Baja_. Monterrey, -San Diego de Alcalá, San Antonio de Padua, San Gabriel y San Luis de -Tolosa fueron las primeras misiones realizadas por los franciscanos -en la Alta California. El 17 de septiembre de 1776 se inauguró la -fortaleza o presidio de San Francisco, hoy capital del Estado. Los -frailes tenían el gobierno espiritual y temporal de las misiones. «Sus -armas eran un crucifijo colgado al cuello, el breviario bajo el brazo, -una pintura de la Virgen y el Niño Dios por un lado y un condenado -por el otro, y cuadrante y brújula para hacer observaciones»[15]. Los -franciscanos, con patriotismo digno de alabanza, trabajaban por la -extensión de los dominios españoles. Extendieron la cultura por todas -partes. La ganadería y la agricultura adelantaron mucho. California -bajo el poder español prosperó de modo extraordinario. - - [15] Torres Campos, _España en California_, Conferencia dada - en el Ateneo de Madrid el 17 de mayo 1892, pág. 35. - -Sucediéronse después otras expediciones, ganando con ellas no poco la -ciencia. Debemos también consignar que en la explotación del comercio -fuimos más torpes que en obras de exploración y de atracción de -indígenas. - -Después que los Estados Unidos arrebataron Tejas (1845) y California y -Nuevo México (1848) a la república mejicana, ha cambiado completamente -la manera de ser de los citados países. Por lo que a California se -refiere, los mejicanos, primeros emigrantes en el país, fueron en gran -parte expulsados, quedando en el interior algunos no muy queridos -de los hijos de Norte América. Los indígenas han sido perseguidos y -tratados sin compasión, siendo entre ellos proverbio corriente que -todas sus desgracias provienen del blanco, del whisky, de la viruela, -de la pólvora y de las balas. No puede negarse, sin embargo, que los -americanos han operado extraordinaria revolución en el país formando -un Estado poderosísimo. Ellos han hecho de pueblos pobres y pequeños -ciudades ricas y populosas. Las artes, la industria, todo adelanta y -progresa en aquella tierra maravillosa. Vías de comunicación cruzan -todo el país. Se multiplican cada día las bibliotecas, las escuelas, -todos los centros de cultura[16]. - - [16] Ibidem, pág. 52. - -Consideremos ya el descubrimiento de _Virginia_. La Gran Bretaña, -y en particular la reina Isabel, tenían puestos sus ojos en las -expediciones a la América del Norte. Sir Humphrey Gilbert, natural del -condado de Devon, hizo desde el 1576 al 1578 tres viajes. Autorizóle -la citada Reina para descubrir y tomar posesión de todas las remotas -tierras habitadas por bárbaros, confiriéndole poderes para apoderarse -de dichos países. Habiendo muerto en el último viaje Gilbert, su -hermano político, Sir Walter Raleigh, obtuvo de dicha Reina en el -año 1581 la confirmación de los mismos privilegios concedidos a su -pariente. Envió Raleigh (1584) una expedición compuesta de dos buques -bien tripulados, a las órdenes de Armidas y Barlow, a las costas de -la América del Norte. Volvieron los expedicionarios e hicieron exacta -descripción de la hermosa tierra que acababan de descubrir. Raleigh -dió al nuevo país el nombre de Virginia, perpetuando de este modo -la fama de virgen de la reina Isabel, concediéndole ella a dicho -Raleigh el título y dignidad de caballero. Otra expedición preparó -el mismo Sir Walter en el año 1585, dando el cargo de comandante a -Ricardo Grenville y el nombramiento de gobernador de la colonia a -Ralph Lane. Volvióse Grenville, dejando en la colonia a Lane y a -108 individuos. Los indígenas deseaban por momentos librarse de tan -molestos huéspedes. Cayeron en el abatimiento los colonos, a pesar de -los auxilios que desde las Antillas les llevó el famoso pirata Drake. -Cada vez más desalentados los colonos, éstos, con Lane a la cabeza, -abandonaron al fin su establecimiento en junio de 1586. No habían -transcurrido dos semanas, cuando se presentó Grenville con abundantes -provisiones, llamándole la atención que sus compatriotas hubiesen -abandonado la colonia. Habiendo dejado 50 hombres según Smith, o 15 -según Bancroft, en la isla de Roanoke para guardar la nueva posesión, -él se retiró de aquellas ingratas playas. El año siguiente, esto es, -en 1587, volvió White con una flota cargada de provisiones; mas sólo -encontró los huesos de aquellos infelices. Comenzó entonces guerra -a muerte entre indígenas e ingleses. White cayó sobre los indios y -mató a muchos, abandonando aquellas tierras, sin embargo de que los -colonos, presintiendo su triste fin, le suplicaban que no les dejase -allí. Cuando el año 1590 volvió White, únicamente encontró en la isla -de Roanoke huellas de la colonia. Respecto a Raleigh, después de -gastar en su empresa el capital que tenía, consistente en un millón de -pesetas, fué acusado, quizá falsamente, de alta traición, muriendo en -el cadalso. Era a la sazón rey Jacobo I, sucesor de Isabel. - -Ya en el siglo XVII, después de las expediciones de Bartolomé Gosnold -a la Nueva Inglaterra (1602), de la de Martín Pring hacia las costas -de los actuales Estados de Maine y de Massachusetts (1603), y de la -de Jorge Weymouth, que visitó las mismas costas (1605), expediciones -que no dieron resultado alguno satisfactorio, volvió a pensarse en -proyectos de conquistas y de colonización. Reuniéronse para propagar -las ideas de conquistas y de colonización el citado Gosnold, Wingfield, -Hunt, Smith, Georges, Sir John Popham y el propagador más activo de -estos proyectos, Ricardo Hackluit. Jacobo I, conociendo la importancia -del asunto, dictó el 10 de abril de 1606 una Ordenanza, por la cual -dividía en dos partes la extensión de costas y tierras: la primera, -comprendida entre los grados 34 y 38 de latitud Norte; y la segunda, -entre los grados 41 y 45 de la misma latitud, quedando entre los dos -territorios un tercero a disposición de una y otra Sociedad; de modo -que entre ambos siempre había de permanecer una zona neutral de 100 -millas inglesas (170 kilómetros). Una Sociedad o Compañía de Londres -debía colonizar Virginia o el territorio comprendido entre los grados -34 y 38; otra Sociedad o Compañía llamada de Plymouth se encargó de -colonizar Nueva Inglaterra o el territorio comprendido entre los -grados 41 y 45. El Rey, para el gobierno de las colonias, nombró dos -consejos: el uno, residente en Inglaterra; y el otro, en las mismas -colonias. En los comienzos del 1607--al cabo de 110 años transcurridos -desde que Cabot descubrió la costa de la América del Norte--llegó -el capitán Newport con tres buques y 105 emigrantes; desembarcó en -la bahía de Chesapeake y fundó la ciudad de _Jamestown_, en honor -de Jacobo I. La nueva tierra pareció a los emigrantes un paraíso. A -excepción de unos cuantos trabajadores y comerciantes, el resto de -los colonos se componía de señores que en su vida habían trabajado -y de vagos que sólo se ocupaban en promover pendencias aumentando -el mal a la llegada del verano, a causa de las fiebres malignas -producidas por el agua corrompida de los pantanos y por las recientes -roturaciones. Apenas abandonó el país el capitán Newport, sobrevino -el abatimiento más grande en los colonos, y antes de llegar el otoño -fallecieron muchos por la influencia del clima, entre ellos Gosnold. En -el mando de la colonia le sucedió Smith, hombre dotado de excelentes -cualidades. Enérgico, castigó a los indios rebeldes, a los cuales -se atrajo luego con prudencia para que le proporcionasen víveres. -Hizo a la aproximación del invierno una excursión por la bahía de -Chesapeake, subió por los ríos Chickahominy, Pamunkey y Rappahannock, -siendo hecho prisionero por una tribu india y logrando, no sin grandes -trabajos, su libertad. Cuéntase--y cuento es seguramente--que la joven -Pocahontas, hija de un cacique llamado Powhatan, se interpuso entre su -padre y Smith cuando el primero iba con su maza a partir el cráneo al -segundo. Encontró a su vuelta en situación poco lisonjera la colonia -de Jamestown, aumentando el mal con la llegada de 120 individuos, -gente que únicamente pensaba en el oro que podía encontrar en el país -y no en el cultivo de las tierras. Smith emprendió un segundo viaje y -recorrió los ríos de Potomac y Susquehana, encontrándose a su regreso -con el nombramiento de presidente del Consejo colonial, nombramiento -que le llevó Newport con 70 nuevos emigrantes. Decíale la Compañía -de Londres que la colonia pagaría, por lo menos, los gastos de la -última expedición; que enviase oro; que procurara encontrar el paso -marítimo al Océano Pacífico; y, por último, que hiciera toda clase -de sacrificios para hallar a los ingleses de la colonia de Raleigh, -prisioneros tal vez de los indios. Contestó Smith que en lugar de -los mil emigrantes que hasta entonces habían llegado, prefería -treinta agricultores, carpinteros, albañiles, herreros, hortelanos y -pescadores. Como presidente del Consejo colonial dispuso que todos -habían de trabajar seis horas diarias, único modo de recibir víveres. - -En el año 1609 obtuvo la Compañía de Londres importantes reformas -en su constitución. El Rey cedió a la Compañía muchos derechos que -hasta entonces él se había reservado, como el nombramiento por los -socios del Consejo y la facultad de hacer leyes y reglamentos para las -colonias. En virtud de la nueva organización fué nombrado gobernador -general de Virginia lord Delaware. Mientras que Delaware se disponía a -marchar a la colonia, se dirigió a ella el capitán Newport, llevando -a bordo a Sir Tomás Gates y Sir Jorge Somers, que debían encargarse -del gobierno hasta la llegada de Delaware. La Compañía adquirió gran -desarrollo, pues entraron a formar parte muchos propietarios rurales -y comerciantes, como también altos empleados, entre ellos el poderoso -Cecil. - -Embarcáronse unos 500 para Virginia, en tanto que Smith abandonaba la -colonia y se dirigía a Inglaterra. Vióse entonces que Smith poseía -cualidades relevantes como gobernador, por cuanto después de su -marcha llegó la colonia a la decadencia más completa. Algo bueno hizo -también Gates, conteniendo a los que deseaban incendiar las viviendas -y volver a Inglaterra. Reinó otra vez la paz con la llegada de lord -Delaware, que traía colonos y provisiones en abundancia; pero habiendo -enfermado el gobernador hubo de regresar a Inglaterra, siendo entonces -nombrado para sustituirle Sir Tomás Dale, quien se hizo cargo de la -colonia en el año 1611. Dignas de alabanza fueron las primeras medidas -tomadas por el nuevo gobernador; también contribuyó al bienestar la -llegada de Gates con buen número de colonos y bastantes provisiones -procedentes de Inglaterra. Bastará decir que en 1612 llegó a 700 el -número de habitantes. Por entonces se dispuso ceder en propiedad -cierta porción de tierra a cada colono, pues antes todos trabajaban -para el común o para la compañía colonizadora. También en el dicho -año se acordó que muchas atribuciones y autoridad del Consejo colonial -residente en Inglaterra, pasasen a una asamblea que sería nombrada por -los colonos de Virginia. Del mismo modo se ordenó trasladar mujeres -jóvenes, de conocida honradez, a la colonia, único medio del aumento -rápido de población y medida segura para que los nuevos matrimonios -no abandonaran fácilmente aquellas tierras. A la sazón la famosa -Pocahontas, que había sido robada por el capitán inglés Argall, se -casó con un colono llamado Rolfe[17]. Con las plantaciones de tabaco -comenzó la prosperidad del país y se mejoraron las condiciones sociales -y políticas. Tras el corto y tiránico gobierno del capitán Argall fué -nombrado, en 1619, Jorge Yeardley, en cuyo tiempo se reunió la primera -Asamblea colonial, la cual con sus innovaciones y reformas hizo de -Virginia un pueblo libre e independiente. La Compañía de Londres hubo -de sancionar todo lo hecho por la Asamblea parlamentaria de Virginia. - - [17] Pocahontas y su marido pasaron a Inglaterra, donde fueron - obsequiados, mereciendo aquélla la señalada distinción de ser - recibida en la corte. Tuvo un hijo y ella murió el año 1617. - Hónranse descender de Pocahontas distinguidas familias de - Virginia. - -Nombrado Edvin Sandys tesorero de la Compañía de Londres, recibió -la colonia extraordinario impulso, merced a los muchos emigrantes. -A Sandys sucedió, no obstante la oposición del Rey, el conde de -Southampton, el amigo de Shakspeare, y con su poderoso auxilio se -dió a la colonia una carta constitucional bastante parecida a la -inglesa. «Según esta constitución, la Asamblea general de Virginia -debía componerse de los miembros vitalicios del Consejo de la colonia, -nombrados por la Compañía de Londres, y de dos representantes de cada -grupo de colonos o de cada lugar, y las órdenes de la Compañía sólo -adquirían fuerza de ley después de ratificadas por la Asamblea general -de Virginia, sobre cuyas resoluciones tenía, sin embargo, el gobernador -el derecho de veto»[18]. - - [18] Oton Hopp, _Los Estados Unidos de la América del Norte_, - pág. 7. - -Al paso que tales concesiones contribuían al progreso de la colonia, es -de lamentar que Jacobo I mandase deportar (1619) a Virginia unos 100 -penados, que allí hubieron de casarse y formar familias. Todavía es -más censurable el siguiente hecho: en el año 1620 varios comerciantes -holandeses comenzaron a importar negros de Africa que los colonos -compraban para el cultivo de los campos. Este fué el origen de la -esclavitud en el Norte de América[19]. - - [19] Desde el citado año no cesó el comercio de carne humana. - Si primeramente se limitó a la compra de negros, después - se extendió a los blancos. Prisioneros de guerra, tanto - escoceses como irlandeses, se vendieron durante la centuria - XVII en Virginia. Diferenciábanse los esclavos negros de - los blancos en que los primeros no recobraban su libertad - mientras no fuesen manumitidos por sus amos y los segundos - podían rescatarse de la esclavitud. La pronta introducción de - la esclavitud en Virginia y en todos los Estados del Sur se - debe a la necesidad de brazos para cultivar el tabaco en las - grandes haciendas o latifundios, mientras en los Estados del - Norte el clima obligaba al agricultor a dedicarse al cultivo - de pequeñas propiedades a modo de alquerías. - -Si no prosperó el cultivo de la morera para la cría del gusano de seda, -ni la vid, en cambio desde que se introdujo el cultivo del algodón -(1621) fué adquiriendo cada año mayor incremento. - -El sistema de gran cultivo y de grandes haciendas se extendió a las dos -Carolinas, a la Georgia y, por último, a todos los Estados del Sur. - -Cuando se hallaban más enconadas las luchas religiosas en Inglaterra -y cuando era cada vez mayor el odio entre unas y otras sectas, -los puritanos solicitaron de la compañía de Londres concesión de -terrenos en Virginia, con el objeto de trasladarse allí y practicar -tranquilamente su religión[20]. No se opuso a ello Jacobo I y en 1620 -se embarcaron para Virginia más de cien puritanos. - - [20] Allá por el año 1582 los puritanos se separaron de la - Iglesia oficial (anglicana), formando una secta aparte, que no - reconocía más autoridad eclesiástica que la Biblia e intentaba - restablecer la sencillez primitiva del cristianismo. Fundaron - comunidades en Escocia e Inglaterra, cuya organización era - democrática; distinguiéronse por su severa moralidad y por la - rectitud en todas sus acciones. - -Conviene no olvidar que algunos años antes (1607), el capitán Newport -había desembarcado en Virginia, a orillas del río James, los primeros -colonos ingleses. Reeligido (1623) el conde de Southampton tesorero -de la compañía de Londres, Jacobo I, disgustado por la conducta -política y por las escisiones interiores de la sociedad, como -también por el citado nombramiento, dispuso--no sin largo y ruidoso -proceso--encargarse del gobierno de la colonia (1624). Durante el -gobierno de Carlos I (1625-1649), Virginia dependió directamente de la -Corona, siendo de notar que al Rey sólo le preocupaba la explotación -del monopolio del tabaco. Guardóse la mayor tolerancia con los -puritanos; pero en el año 1643 se prohibió todo culto público y todo -establecimiento de enseñanza no dirigido por la Iglesia anglicana -ortodoxa. El número de los habitantes de la colonia llegó a veinte mil -en 1648. El gobierno republicano (1649-1660) no hizo innovación alguna -en la colonia, si bien se estipuló que los habitantes de Virginia -gozarían de las mismas libertades que los ingleses en la madre patria. -Reinando Carlos II (1660-1685) se creó (1662) un consejo de 32 miembros -para la dirección de las colonias. Este consejo, que levantó vivas -protestas en Nueva Inglaterra, fué respetado y querido por los colonos -de Virginia. Aumentaba rápidamente la población, hasta el punto que en -1665--según el gobernador Berkeley--llegó a cuarenta mil habitantes. -Algunos perjuicios sufrió por entonces Virginia: bajó el precio del -tabaco, porque al cultivo de dicha planta se dedicaron también y -le hicieron competencia los colonos de la Carolina y de Maryland. -Además, los holandeses, en guerra con Inglaterra, cayeron varias -veces sobre la colonia y echaron a pique algunos buques mercantes, y -un huracán devastó el país y destruyó numerosos edificios. Lo peor -de todo fué la conducta del gobernador Berkeley, hombre codicioso e -injusto. Si aparentemente tenía buenas relaciones con los indios (a -quienes, por medio de sus amigos, compraba gran cantidad de pieles, -en particular de castor), era, sin embargo, poco querido. Estalló, -al fin, la guerra entre indígenas y colonos, cometiendo unos y otros -las más horribles crueldades. Igualmente, la guerra civil trajo días -de luto a la colonia. Un tal Bacon se puso en frente de Berkeley. -La fortuna favoreció a los revoltosos, teniendo que huir Berkeley -y siendo incendiada la población de Jamestown. Muerto por entonces -Bacon, se disolvió su partido y pudo volver Berkeley a encargarse del -gobierno. ¿Cuál fué la causa de esta guerra civil? Que Carlos II, para -recompensar los servicios de los lores Arlington y Culpepper, les dió -Virginia por treinta y un años, oponiéndose a ello, como era natural, -los colonos. Al fin reinó la paz, mediante el pago de una suma anual, -que se aumentó con un impuesto especial sobre el tabaco. - -Berkeley, en su segunda época de mando, trató con mano de hierro a los -vencidos, hasta el punto que Carlos II--según cuentan--hubo de decir: -«Este viejo loco ha quitado más vidas en aquel país despoblado que -yo en Inglaterra por la muerte de mi padre». Reunida la asamblea de -la colonia rogó al tirano que no derramara más sangre. Por su parte -el gobierno de la metrópoli envió tres comisarios con quinientos -individuos de tropa para restablecer la tranquilidad y hacer una -información acerca de los sucesos. Tuvo Berkeley que marchar a -Inglaterra con objeto de dar cuenta de su conducta. Murió al poco -tiempo, sucediéndole sucesivamente Chicheley, Culpepper, Howard -y Nicholson. «Las facultades del gobernador--dice Bancroft--eran -extraordinarias, pues resumía a la vez los cargos de teniente general -y almirante, tesorero, canciller, presidente de todos los tribunales -del Consejo y hasta obispo, de modo que, la fuerza armada, las rentas, -la interpretación de la ley y la administración de justicia, todo -estaba sometido a su autoridad»[21]. Aunque las disposiciones de -la madre patria, del Consejo y de la Asamblea general limitaban en -cierto sentido los citados poderes, no debe olvidarse que las órdenes -procedentes de Inglaterra eran secretas, y por lo que respecta a la -Asamblea sus individuos se hallaban en una posición subalterna o -inferior a la del gobernador. - - [21] _Historia de los Estados Unidos_, tom. IV, pág. 26. - -Las colonias de la América del Norte, durante el reinado de Carlos II, -gozaron de algunas mercedes. Bien es verdad que el Rey debía mostrarse -agradecido a las colonias, las cuales recibieron voluntariamente la -monarquía restaurada, con la sola excepción de la de Massachusetts, -que tardó un año en reconocer los hechos consumados. Uniéronse en una -sola colonia los de Hartford y de Newhaven, recibiendo, como algunas -otras, real patente, en la cual se otorgaban completas libertades, que -hicieron de ella una especie de república independiente. En cambio, es -censurable la exagerada liberalidad de Carlos II, que hubo de regalar -territorios a sus favoritos. En virtud de esta liberalidad, Virginia -fué cedida por treinta y un años; Nueva York la dió a su hermano el -duque de York; Pensilvania a Penn; parte de Maine y de New-Hampshire, -al duque de Monmouth; Nueva Escocia, a Tomás Temple, y el monopolio del -comercio de los territorios aledaños de la bahía de Hudson al príncipe -Ruperto. - -Poco a poco iba aumentando el número de habitantes en las colonias; el -año 1875 contaba la de Plymouth 7.000; la de Connecticut, 14.000; la -de Massachusetts, 22.000; las de Maine, New-Hampshire y Rhode-Island, -4.000 cada una. Los productos de las colonias eran, especialmente, -agrícolas; también pieles, pescado y maderas de construcción. - -Inmediatamente que subió al trono Jacobo II (1685-1688), decretó -la agregación de _Nueva Jersey_ a la de Nueva York. El Rey nombró -gobernador general de todas las colonias del Norte a Andros, quien -habiendo llegado a Boston el 1686, lo primero que hizo fué establecer -el culto de la iglesia anglicana, sin hacer caso de las protestas de -los puritanos. Cuando se disponía a empresas mayores, la revolución -en la metrópoli arrojó del trono a Jacobo II, sucediéndole María -(1689-1695) y Guillermo III (1689-1702). Más que María y Guillermo, el -verdadero soberano de Inglaterra fué el Parlamento. Lo mismo sucedió -durante el reinado de Ana (1702-1714). - -La misma conducta que Inglaterra y Francia siguieron los holandeses -y suecos. El inglés Enrique Hudson, al servicio de Holanda, intentó -descubrir un paso para la India por el Norte de América. Auxiliado por -el comercio holandés, pudo hacerse a la vela en abril de 1609 con el -buque _Media Luna_. Tuvo que dirigirse al Oeste porque grandes masas de -hielo le impidieron continuar hacia el Norte y llegó a la embocadura -del Penobscot, en el estado actual de Maine, pasó al Cabo Cod, siguió -su marcha hacia el Sur, y al tocar en la costa de Virginia volvió al -Norte y entró en la bahía de Nueva York, subiendo por el río que lleva -su nombre y reconociendo la citada bahía. Dice el Dr. Hopp que «de -todas partes acudieron los indios, que jamás habían visto nave alguna -europea, y creían ver gigantesca ave de blancas alas»[22]. De regreso a -Holanda no logró apoyo de los comerciantes y marchó con pocos recursos -a continuar las exploraciones, muriendo en la helada bahía ya dicha y -que también lleva su nombre. De 1610 a 1614, organizaron los holandeses -diferentes expediciones a aquella región, y con el objeto de comerciar -con los indígenas construyeron viviendas en la playa de la isla de -Manhattan y últimamente un fuerte (1614). El marino Adrián Block (cuyo -nombre lleva pequeña isla en el puerto de Nueva York), exploró las -costas de Long-Island, situadas delante de Nueva York. Block descubrió -el río Connecticut, construyó (1615) el fuerte que llamó de Orange, -donde hoy se halla la ciudad de Albany, y dícese que, perdido su buque, -construyó otro, el primero que se hizo en aquellas playas. - - [22] Op., cit., pág. 14. - -Cuando con tanta fortuna comenzó a funcionar el Banco de Amsterdam -(1609); cuando fué decapitado Barneveldt (1619) y encerrado en dura -prisión Grocio, la Compañía holandesa de la India Occidental (casi tan -poderosa como la de la India Oriental) autorizada en 1621, recibió el -permiso de establecer fuertes y factorías en América. Así comenzó la -ciudad de _Nueva Amsterdam_[23], cuya primera iglesia se construyó el -1623. Tres años después el tercer gobernador o director general de -la colonia, Pedro Minnewit (o Minuit) compró a los indios la isla de -Manhattan, donde se halla la ciudad de Nueva York. Minnewit fomentó la -agricultura y el comercio, siendo de advertir que en 1628 contaba 270 -habitantes la colonia y exportó pieles por valor de 124.500 pesetas, y -tres años después llegó la exportación a 277.400, construyéndose en la -misma fecha en el arsenal de la colonia un buque de 800 toneladas. - - [23] Nueva Amsterdam cambió el nombre por el de Nueva York, en - el año 1664. - -En la Nueva Neerlandia--como los holandeses llamaban al país--, no -progresó la agricultura como debiera, por la razón siguiente. La -Compañía de la India Occidental daba extenso territorio al que fundaba -una colonia de cincuenta habitantes, y como sólo hombres muy ricos -podían establecer tales colonias, casi todo el país comprendido entre -las actuales poblaciones de Nueva York y Albany, como también no -pequeña parte del Estado llamado hoy de Nueva Jersey, pasó a manos de -familias poderosas, pudiendo citarse entre otras las de Van Rensselaer, -Pauw, Godyn y Bloemart. No huelga decir que el acaudalado propietario -e historiador De Vries, extendió el dominio holandés por el territorio -que forma al presente el estado de Delaware. Destituído del Gobierno de -la colonia Pedro Minnewit, por la Compañía de las Indias Occidentales, -marchó a Suecia, donde el holandés Usselinx había hecho propaganda en -favor de una empresa colonizadora. - -Constituida la Compañía sueca del Sur (1626), cuando murió Gustavo -Adolfo (1632), el canciller Oxenstiern se dedicó a la formación de -la citada empresa. «La nueva colonia--decía el folleto _Argonáutica -Gustaviana_, publicado en 1633 por Usselinx--estaba destinada a ser -refugio para los perseguidos, lugar seguro para el honor de las mujeres -e hijas de los expulsados de su país a causa de las guerras y del -fanatismo religioso, y tierra bendita donde debían vivir tranquilos los -hijos del pueblo y todos los heterodoxos.» La esclavitud debía quedar -proscripta de la colonia, «porque el trabajo del hombre libre vale más -que el del esclavo; además, que el esclavo no es consumidor, porque -no conoce ni puede satisfacer las necesidades del hombre libre». En -1636, Oxenstier aceptó las proposiciones que le hizo Minnewit--pues -Usselinx se había retirado de los asuntos--marchando entonces el -ilustre marino con cincuenta emigrantes. Compró terreno a los indios, -construyó una fortaleza y estableció su colonia donde actualmente se -levanta la ciudad de Wilmington, en la confluencia del río Cristiana -con el Delaware. Protestó contra dicha ocupación Kieft, gobernador -holandés de Nueva Amsterdam. Minnewit, lejos de hacer caso de la -protesta, reemplazó los postes holandeses que señalaban los límites de -su territorio, con otros que tenían escrito en una tabla: _Cristina, -Reina de Suecia_. Inmensa fué la alegría en Suecia cuando, procedente -de la colonia, llegó un cargamento de pieles. La Nueva Suecia, que se -extendía desde la embocadura del Delaware hasta los saltos de Trentón, -se desarrolló mucho, comenzando a decaer, ya por la muerte de Minnewit -(1641), ya porque había pasado el apogeo político del reino de Suecia. -Tanto decayó, que catorce años después la colonia sueca fué absorbida -por Pedro Stuyvesant, gobernador holandés de Nueva Amsterdam[24]. - - [24] El sucesor de Minnewit en Nueva Amsterdam fué Wonter von - Tiviller, a éste sucedió Kieft (1637-1647), y después Pedro - Stuyvesant (1647-1664). - -Durante el gobierno de Stuyvesant, los colonos de la Nueva Inglaterra -se apoderaron de la cuenca del Connecticut y de una parte de la isla -de Long-Island. En la colonia holandesa de _Nueva Amsterdam_ faltaba -poderosa clase media que defendiera el territorio contra los invasores -ingleses. Los grandes propietarios contribuyeron a la ruina de dicha -colonia. Desde el año 1650 al 1660, llegaron varias expediciones de -inmigrantes (hugonotes franceses, judíos, ingleses, etc.), las cuales -iban borrando poco a poco el carácter nacional holandés. En 1660 -fué aumentando la inmigración inglesa, llegando el caso de que las -autoridades tuvieron que publicar los edictos y demás disposiciones -en inglés y holandés. Que el sistema colonial inglés era superior al -holandés, se manifestaba considerando que en Boston y en todas las -poblaciones de la Nueva Inglaterra apenas había mendigos y vagabundos, -mientras estaban infestadas de unos y de otros Nueva Amsterdam y las -aldeas inmediatas. También se debe tener en cuenta que el comercio de -esclavos tenía mucho más incremento en Nueva Amsterdam que en otras -partes. La decadencia de la colonia holandesa era cada día más grande. -Nueva Amsterdam debía caer en manos de los ingleses. Ni el gobernador -Stuyvesant, ni los habitantes de la ciudad, se hallaban dispuestos a -derramar una gota de sangre por la Compañía holandesa de las Indias -Occidentales. Cuando Inglaterra ocupó la ciudad, se cruzaron de brazos, -lo mismo los holandeses de pura raza que los suecos y holandeses de -Delaware y Nueva Jersey. Nueva Amsterdam se llamó Nueva York, el -fuerte Orange recibió el nombre de Albany y la bandera inglesa ondeó -en toda la costa, desde el Maine hasta Georgia. Desde 1664 hasta 1667, -desempeñó el cargo de gobernador de la antigua colonia holandesa, -Ricardo Nicolls, protegido del duque de York; desde 1667 hasta 1673, -Francisco Lovelace. Si durante la guerra anglo-holandesa volvió a caer -la capital de la colonia en poder de Holanda, sólo fué por quince -meses; al cabo de ellos desapareció para siempre de la América del -Norte el dominio holandés. - -La Compañía de Plymouth, organizada al mismo tiempo que la de Londres, -no se dió prisa en sus proyectos de colonización. Después del -establecimiento, en el año 1607, de una pequeña colonia en _Sagahadoc_ -(Kénébec), habiendo muerto Jorge Pophan, jefe de ella, volvieron á -Europa los colonos, sin cuidarse ya la citada compañía de que se -hallaba una tierra llamada Nueva Inglaterra. Luego, numeroso grupo de -emigrantes puritanos desembarcaron (16 diciembre 1620) en ese sitio, -donde fundaron _Nueva Plymouth_, como recuerdo de la hermosa ciudad -inglesa del mismo nombre. Nombraron gobernador, por un año, a Juan -Carver, y también, para si de ello había necesidad, un lugarteniente. -La epidemia hizo terribles estragos en la colonia, falleciendo más de -la mitad, incluso el mismo Carver, encargándose entonces del gobierno -Guillermo Bradford y de la defensa militar Miles Standish. Poco después -llegaron 35 colonos conducidos por Cushman. Durante el invierno de -1621 a 1622 se dejó sentir el hambre de un modo considerable, pudiendo -salvarse los colonos merced al auxilio de algunos indios pescadores de -a orillas del Maine, los cuales les proporcionaron maíz, pescados y -mariscos. - -En el citado año arribaron otros colonos de la metrópoli, que, -expulsados luego, se retiraron a orillas del golfo de _Massachusetts_, -formando una nueva colonia. La miseria les obligó después a -dispersarse. - -Dos colonias, llamadas _Mariana_ y _Laconia_, fundadas la una por -Gorges y la otra por Mason, arrastraron vida lánguida y quedaron -reducidas a pesquerías. - -La _Nueva Escocia_, concedida al poeta cortesano Alexander (conde luego -de Stirling) fué dividida en 150 partes con título de otras tantas -baronías. Vendiéronse los títulos; pero los indios conservaron siempre -el territorio. Entretanto los pobres, honrados y rígidos puritanos de -la Nueva Inglaterra, vivían contentos con su suerte. Fué para ellos una -contrariedad la presencia de un eclesiástico predicador de la Iglesia -anglicana, que llegó el año 1624, y a quien expulsaron, como también -a dos partidarios suyos. En _Nueva Plymouth_, mientras los colonos -trabajaron por el común, no cesó la escasez, comenzando la prosperidad -cuando se dió una parte de terreno a cada individuo. Si a los cuatro -años de su fundación tenía 184 habitantes, ya en 1630 no bajaban de 300. - -En el mismo año fué reconocida como colonia, por el rey Carlos I, la -de _Salem_, en la bahía de Massachusetts. Intransigente en asuntos -religiosos, arrojó de su seno a los que se separaban poco o mucho de -las doctrinas luteranas. La colonia de Salem entró pronto en relaciones -con la de Nueva Plymouth y con los holandeses establecidos en las -orillas del Hudson. Las noticias que se recibieron en Inglaterra -fueron tan buenas, que nuevos emigrantes salieron de la metrópoli -para la colonia. Reformas políticas y administrativas contribuyeron -al engrandecimiento de la colonia de Salem, y el lazo que a todos los -colonos unía era la religión, y no la libertad, como en la de Maryland. -Los colonizadores de la Nueva Inglaterra habían abandonado a su patria -llevando en el corazón odio eterno, lo mismo a la Iglesia anglicana -que a la religión católica, como escribió el reverendo Jorge E. Ellis, -predicador puritano. «Jamás--dijo--entró en la mente de nuestros -mayores el hacer de su territorio, comprado con su dinero y garantido -legalmente por patente real, un asilo para toda clase de religiones, -sino que lo destinaron a ser una mansión de paz, de reposo y de -costumbres puras para los que tienen los mismos sentimientos, la misma -creencia y los mismos intereses.» - -Roger Williams fundó en 1635 una colonia que abarcaba el territorio que -a la sazón constituye el Estado de _Rhode-Island_. Williams, predicador -puritano, fué proscripto de Salem porque se atrevió a decir que el -gobierno no tenía derecho a exigir que los ciudadanos asistiesen al -culto en la iglesia. - -Es también de notar que en el mencionado año se fundó la colonia de -_Concord_, en el actual Estado de New-Hampshire, y la de _Conneticut_ -en un lugar de la cuenca feraz del río del mismo nombre. - -No pasaremos adelante sin referir que Mistress Ana Hutchinson, mujer de -uno de los individuos más respetables de la colonia, muy estimada por -Enrique Vane, gobernador de Nueva Inglaterra, y respetada por numerosos -colonos, fué perseguida por sus ideas religiosas, pues se atrevió «á -censurar á algunos de los ministros del culto como heterodoxos, y hasta -añadió ideas y opiniones propias, fundadas todas ellas en el sistema -denominado _antinomiano_ por los teólogos, é impregnadas del más -profundo entusiasmo religioso»[25]. Tan acaloradas y violentas fueron -las discusiones religiosas, que llegaron a amenazar la existencia de -la colonia. Condenadas las opiniones de la innovadora, se le impuso la -pena de destierro, viéndose obligada a retirarse a Aquiday, en la isla -de Rhodes, donde sufrió toda clase de privaciones y trabajos, habiendo -provocado el gobernador Kieft, con sus crueldades, la terrible venganza -de los indios, venganza que llegó al extremo de incendiar y matar a -todos los blancos que encontraban. La casa de Mistress Hutchinson fué -incendiada, pereciendo ella con toda su familia, o entre las llamas, o -degollada por los salvajes. - - [25] Spencer, _Hist. de los Estados Unidos_, tomo I, pág. 75. - -En tanto que el rey Carlos I perseguía con encarnizamiento a los -presbiterianos y puritanos que emigraban a millares de su país, llegó -también en su fanatismo anglicano a querer imponer su voluntad a las -colonias americanas; pero los colonos se aprestaron a la lucha y las -cosas quedaron en el mismo estado. Por su parte, los puritanos de la -Nueva Inglaterra, cada vez más intolerantes, persiguieron con crueldad -a los cuákeros (que no querían ni iglesias ni clérigos); luego dejaron -de perseguirles, restableciéndose la paz. - -Como los fanáticos anglicanos, y a la cabeza de ellos el arzobispo -Laud, no cesaran de excitar a Carlos I contra la colonia de -Massachusetts, presintiendo los colonos todos de la Nueva Inglaterra -que pudiera llegar un día en que tuvieran que defenderse de las -tiranías de la metrópoli, proyectaron formar una unión (1637), y cuyo -proyecto se realizó el 1643, en cuyo año las colonias de Massachusetts, -Plymouth, etcétera, formaron, con el nombre de _Colonias unidas de la -Nueva Inglaterra_, «una liga sólida y perpetua, ofensiva y defensiva, -de mutuo consejo y apoyo en todas las causas justas, lo mismo para la -conservación y propagación de la verdad y de los derechos basados en -el Evangelio, que para su prosperidad y seguridad.» Tan arraigada se -hallaba la convicción de unirse, que en el año siguiente (1644) se -proyectó general federación de todas las colonias inglesas de América. -Hace notar muy acertadamente el historiador Bancroft, que la poderosa -colonia de Massachusetts fué la primera que quiso realizar la primera -liga, y la que después se manifestó más impaciente por sacudir el yugo -británico. - -Comenzaron a prosperar las colonias, llegando en poco tiempo a un -verdadero estado de esplendor. Exportaban trigo a las Antillas; -pieles, maderas y pescado seco a Europa. Los habitantes de Nueva -Inglaterra ordenaron (1647) que cada pueblo de cincuenta vecinos -se hallaba obligado a tener un maestro de instrucción primaria, «a -fin--dijeron--de que la instrucción de nuestros mayores no quede -sepultada con sus restos mortales», añadiendo en la parte expositiva -de ley que «la ignorancia es equivalente a la barbarie, y todo niño -debe saber leer y escribir el idioma de sus padres.» Todo grupo de cien -vecinos tenía también la obligación de mantener una escuela. Antes -se había proyectado la fundación de una Universidad (1636), y dos -años después, al morir Juan Harvard, rico colono, dejó su biblioteca -y la mitad de su propiedad inmueble a la Universidad. Lo mismo la -instrucción elemental que la superior recibieron frecuentemente -cariñosas muestras de parte de los ciudadanos. La imprenta comenzó -en el año 1639. Si pueriles son algunas ideas de los puritanos y si -censurables son algunos hechos, no puede negarse la sencillez de -costumbres y la bondad de aquella raza que se estableció en el Norte de -América. - -Guillermo Clayborne obtuvo de Carlos I, en 1631, una patente para -comerciar con los habitantes del golfo de Chesapeake, los cuales -daban las pieles de animales a cambio de productos de la metrópoli. -Poco después cedió el Rey a título de propiedad perpetua todo lo -que actualmente es el Estado de _Maryland_, a Jorge Calvert (lord -Baltimore). El territorio citado se llamaría Maryland (tierra de -María), en honor de la mujer de Carlos I. Cuando Baltimore se disponía -a pasar a sus nuevos dominios, le sorprendió la muerte (1632), -sucediéndole su hijo Cecilio, que en 1633 marchó con 200 emigrantes. -Fundó una colonia a orillas del río Saint-Mary, no sin tener oposición -de Virginia, que reclamaba como suyo el territorio de Maryland. -Prosperó rápidamente la nueva colonia, sin embargo de la guerra que -tuvo que sostener con Clayborne y también de las disensiones entre los -colonos y el propietario, siendo todavía más de extrañar, considerando -su origen aristocrático-feudal, el engrandecimiento de Maryland, pues -ya en 1660 contaba con 12.000 habitantes. El año 1663, por patente -de Carlos II, se concedió el país que se extendía entre la Virginia -de entonces y el río de San Mateo, en la Florida, a los personajes -siguientes: el historiador y ministro gran canciller conde de -Clarendon, Monk, duque de Albermale, lord Craven, lord Ashley Cooper -(después conde de Shaftesburg), Juan Colleton, los dos Berkeley y -Jorge Carteret. Es de advertir que ya en 1629 Carlos I había cedido -el mismo territorio a Roberto Heath, si bien no se estableció en él -ninguna colonia permanente. También advertiremos que cuando en 1663 la -cedió Carlos II, había colonos en la Carolina procedentes de la vecina -Virginia, de la Nueva Inglaterra y hasta de las Antillas inglesas, en -particular de las Barbadas. Los que procedían de Virginia se fundieron -posteriormente con los de Nueva Inglaterra y fundaron la colonia de -la _Carolina del Norte_; los de las Barbadas, con los procedentes -directamente de Inglaterra, la de la _Carolina del Sur_. En el citado -año, Berkeley, uno de los concesionarios que allí funcionaba como -gobernador, obtuvo autorización para nombrar dos subgobernadores: uno -para las colonias del Nordeste, y otro para las del Sudeste, separadas -por pantanos intransitables. El primer gobernador especial de la -Carolina del Norte fué Guillermo Drummond, a quien sucedió Stephens. - -Para la colonia escribió (1670) el insigne filósofo Juan Locke una -constitución feudal tan absurda e impracticable que, aun modificada -varias veces, nunca pudo ponerse en práctica. Sólo por el nombre del -autor daremos a conocer algunas de sus disposiciones: «El gobierno -debía estar en manos de la aristocracia territorial, a cuya cabeza -figuraban los ocho concesionarios primeros, de los cuales el de más -edad tendría el título de palatino, que a su muerte pasaría al que le -siguiera en edad. A este título iban afectas ciertas prerrogativas. Se -mandaba dividir todo el territorio en condados, subdivididos cada uno -en ocho señoríos, ocho baronías y veinticuatro colonias o municipios -en una extensión de 12.000 acres (4.856 hectáreas). Los señoríos -pertenecerían a los propietarios, las baronías a la nobleza y las -colonias o municipios al común de colonos. Debían nombrarse de entre -la nobleza cuatro condes, uno por cada condado; de entre los barones, -dos por cada condado, y de entre los caciques otros dos. Al palatino -correspondía nombrar cuatro condes y ocho caciques, siendo los demás -nombrados por los otros siete concesionarios primitivos. Los títulos -y los territorios eran declarados hereditarios e inenagenables. El -poder judicial y el ejecutivo pertenecían a los propietarios, que -con los altos funcionarios formaban el gran Consejo o Senado; todos -los propietarios, nobles y comunes o sus representantes, formaban -la Cámara de los Comunes, en la cual para tener voto bastaba ser -propietario de cincuenta acres. Tocante a la parte religiosa se -inclinaba esta constitución al sistema que se ha dado en llamar de -intolerancia modificada». Todas las religiones estaban permitidas, con -tal que tuviesen culto público y reconociesen la existencia de Dios -y la santidad del juramento. Para que una comunidad religiosa fuera -autorizada y protegida por la ley, debía contar de siete miembros por -lo menos, y en ninguna reunión religiosa debía permitirse hablar contra -el gobierno ni sobre su política. La esclavitud estaba permitida desde -un principio y lo mismo la servidumbre. Los amos eran dueños absolutos -de sus esclavos, y los siervos no podían abandonar la gleba sin permiso -de su amo, y sus descendientes continuaban en la misma servidumbre -hasta la última generación»[26]. - - [26] Ernesto Oton Hopp, _Los Estados Unidos de la América del - Norte_, págs. 16 y 17. - -Subleváronse los colonos en 1678 contra las autoridades, sublevación -que hubo de coincidir con la de Virginia, capitaneada por Bacon. -Sofocada la revolución, volvió diez años después a levantar la cabeza. -Antes de pasar adelante recordaremos que el nombre de Carolina del -Norte apareció por vez primera en un escrito correspondiente al año -de 1691. Lento y difícil fué el desarrollo de la colonia, pues el -suelo era arenoso, los habitantes indolentes y refractarios a todo -gobierno. Casi toda la riqueza se reducía a caballos y cerdos, que en -manadas corrían semi salvajes por las llanuras. Edenton, capital de la -colonia, prosperó poco. Mr. Bancroft dice de la colonia Carolina del -Norte, que «era el santuario de los fugitivos y desertores, donde cada -uno hacía lo que quería, sin adorar a Dios ni al César.» Continuó la -anarquía algún tiempo; pero desde que en 1729 cesó el gobierno nominal -de los concesionarios del territorio, el cual pasó a ser propiedad de -la Corona, adelantó bastante la colonia, como se prueba considerando -que en 1755 contaba con más de 50.000 habitantes. Del mismo modo la -industria adquirió no escasa importancia. - -Pronto llegó a una situación próspera la colonia fundada en el -_Cabo Fear_, siendo de advertir--según la estadística de aquellos -tiempos--que en el año de 1665 ya contaba con 800 habitantes. -Procedente de las Barbadas, el primer gobernador, Juan Yeamans, -introdujo en ella los usos y costumbres de aquellas islas. Los -concesionarios de las Carolinas mandaron a su secretario, Sandford -(1666) a fundar otras colonias en Carolina del Sur. Sandford encontró -en mal estado la del Cabo Fear, la cual había decaído rápidamente, y -propuso, a orillas del río Charles, la fundación de otra que recibió -el nombre de _Charlestown_ (1670). Posteriormente llegaron nuevos -inmigrantes a Charlestown, ya procedentes de las islas Lucayas, ya de -Nueva York, y también directamente de Inglaterra. - -A causa de que tres galeras españolas procedentes de tierra americana y -cuya capital era San Agustín, cayeron sobre Edisto, colonia escocesa, -saqueándola y destruyéndola (1680), los demás colonos del país se -dispusieron a tomar el desquite. Tuvieron que desistir porque así lo -mandaron los ocho señores propietarios, y también para no exponerse a -mayores males. - -No faltaba motivo a los españoles para estar disgustados con la colonia -de Charlestown, madriguera de piratas y refugio de contrabandistas. -Llegó el caso que hasta el mismo gobierno inglés propuso, en 1695, -la agregación de la Carolina del Norte a la de Virginia, y la de la -Carolina del Sur al gobierno de las islas Lucayas, «como único medio -de acabar con las plagas de la piratería y del contrabando.» Turbóse -el orden tiempo adelante por cuestiones religiosas en la Carolina del -Sur. Luego se rompieron las hostilidades entre carolinos y españoles, -llegando el gobernador inglés Moore a dirigir una expedición contra -la ciudad de San Agustín, a la cual saqueó, retirándose después. -Continuó la guerra, y Moore, siendo ya gobernador Johnson, realizó -otra expedición (1702). Aunque en el año 1706, los españoles, deseosos -de tomar venganza, armaron una escuadra que, en unión de la francesa, -atacó a Charlestown, los habitantes de la ciudad se defendieron -bizarramente y llevaron la mejor parte. La intolerancia religiosa fué -motivo de serios disgustos y de grandes contrariedades en la colonia, -pues el partido anglicano ortodoxo se declaró enemigo mortal de todas -las sectas disidentes, teniendo que imponer su veto el gobierno de la -metrópoli. Comenzó a florecer la colonia con el cultivo del arroz, que -en 1691 prosperó y tomó gran incremento, siendo de sentir que al mismo -tiempo aumentara de tal modo la esclavitud, que en el año 1708, de -10.000 habitantes sólo 1.360 eran libres. - -En los primeros años del siglo XVIII estalló terrible insurrección de -los indios contra los blancos en la Carolina del Sur. Apenas salía la -Carolina del Norte de las devastaciones de los indígenas, comenzaba la -misma calamidad en la del Sur. El día 15 de abril de 1715 se rompieron -las hostilidades, y los indios llevaron por todas partes la desolación -y la muerte. Los escritores de aquellos tiempos hacen subir las fuerzas -insurrectas a seis o siete mil hombres. La Carolina del Norte, Virginia -y Nueva York, prestaron los auxilios que pudieron buenamente. Esta -guerra, que vino a durar un año, costó la vida a algunos centenares -de habitantes, calculándose en 100.000 libras los daños y perjuicios -ocasionados, sin contar una deuda que venía a importar la misma -cantidad. Ensoberbeció a los blancos o propietarios el triunfo sobre -los indios y colonos, y los abusos de aquéllos obligaron al pueblo a -tomar sus medidas contra la conducta y opresión de los dueños de las -tierras. También por entonces la fortuna había vuelto la espalda a los -piratas, quienes huyeron de aquellas costas. Como es natural, habiendo -aumentado la deuda pública por estas guerras, tuvo la colonia que -emitir papel moneda por valor de unos dos millones de pesetas, lo cual -originó una crisis monetaria. En la necesidad de arbitrar recursos, -la asamblea legislativa de Charlestown (Carolina del Sur) tomó las -siguientes medidas: votar un impuesto de entrada sobre los negros -que el comercio introducía en la colonia, y otro impuesto sobre la -importación de las mercancías inglesas. A esta última ley opusieron su -veto los dueños de la Carolina, cuya conducta y otros actos dieron por -resultado, en 1719, general descontento, llegando a decir los colonos -que «los señores sólo querían tener derechos y no deberes, y que en los -momentos de peligro no enviaban remedios ni auxilios.» Tantos fueron -los odios de los colonos a los dueños del territorio, que poco después -se encargó la Corona de la Carolina y nombró un gobernador. Ya no quedó -otro recurso a los concesionarios que ceder sus derechos en favor de -la Corona de Inglaterra mediante una indemnización de 437.500 pesetas. -Depuesto el gobernador Johnson y elegido el coronel James Moore para -que gobernase la colonia en nombre del Rey, se envió un agente a -Inglaterra que abogase en favor de los colonos, dando esto origen a que -se entablase un proceso legal para invalidar la Carta de la Carolina. -Durante la instrucción del proceso, se encargó la Corona del gobierno -de la Carolina del Sur. En calidad de gobernador real interino marchó -a Carolina del Sur, Sir Francisco Nicholson, quien deseando ganar la -voluntad del pueblo, eligió presidente del Consejo a Middleton, y -presidente del Tribunal a Mr. Allen, los cuales se habían distinguido -en el último movimiento contra los propietarios. Sancionó (1722) para -salir de apuros económicos, una emisión de papel moneda, que ocasionó -durante algunos años gran confusión en el país. - -Aunque en la Carolina del Norte los colonos no se habían rebelado -contra los propietarios, pasado algún tiempo los últimos vendieron sus -derechos a la Corona por unas 22.000 libras. Burrington fué repuesto -en el gobierno de la Carolina del Norte, sucediéndole, en 1737, -Guillermo Bull, presidente del Consejo. En la Carolina del Sur quedó -Roberto Johnson encargado del gobierno. Poco a poco comenzaron ambas -Carolinas a llamar la atención de los Estados europeos, acudiendo a -ellas muchos emigrantes alentados por el bienestar que se gozaba. El -mayor contingente salió de Irlanda. La colonia irlandesa se estableció -en las riberas del Santee y constituyó una población que se llamó -Williamburgh. Aumentó el poder de las Carolinas, llegando a acometer -algunas empresas contra los españoles. Aumentó también la riqueza del -país, dándose el caso de que muchos habitantes mandaban sus hijos a -Inglaterra para que se educasen e instruyesen. - -Guillermo Penn, en el año 1681, adquirió, con otros once cuákeros, -la parte oriental de _Nueva Jersey_, donde se hallaban establecidos -puritanos[27]. Además, en el mismo año el gobierno de Carlos III le -concedió, mediante el precio de 16.000 libras esterlinas (400.000 -pesetas), adelantadas por el padre de Penn al gobierno, una extensión -de territorio a orillas del río Delaware. Influyeron a resultado tan -favorable los personajes North, Halifax, Sunderland y otros amigos -del padre de Penn. Dícese que el mismo Carlos II, al saber que el -nuevo propietario quería dar al país que acababa de comprar el nombre -de Silvania, tuvo empeño en llamarlo _Penn-Silvania_ (Pensilvania). -Pasó Penn a América en 1682 a tomar posesión de su territorio, y en -1683 fundó la ciudad de _Filadelfia_ (amor fraternal), que a los dos -años contaba 600 casas, una escuela y una imprenta. En la asamblea -convocada por Penn se sancionaron los 24 artículos de sencilla -constitución, artículos que casi un siglo después (1776) sirvieron de -base al proyecto de constitución de la gran República de los Estados -Unidos del Norte. Tan rápidamente se desarrolló la Pensilvania, que en -1688 contaba con unos 12.000 habitantes, y en 1755, con inclusión del -Delaware, 220.000. - - [27] Nació Penn en Londres el 1644. Era hijo del almirante - que conquistó para Inglaterra la isla de Jamaica y peleó en - la guerra marítima contra Holanda. El duque de York (después - Jacobo II) fué padrino del niño Guillermo en el acto del - bautismo. A los quince años ingresó en la Universidad de - Oxford, dándose a conocer por su severidad de costumbres y por - su resistencia a cumplir ciertos actos religiosos. Convirtióse - a la secta cuákera. - - El cuákero no quería iglesias, ni sacerdotes, ni culto - exterior; huía de los litigios y detestaba la guerra; amaba la - sencillez y practicaba la caridad. - - No pudo conseguir su padre, aunque lo intentó varias veces, - que su hijo se presentara en la corte y frecuentara la alta - sociedad. - - Dedicóse a propagar sus doctrinas religiosas, recorriendo - ciudades y aldeas, pronunciando discursos y publicando - folletos. A petición del obispo de Londres, por haber - publicado el folleto intitulado _The sandy foundation shaken_ - (Los cimientos de arena conmovidos), fué encerrado en la - Torre el año 1668; y durante los siete meses de su prisión - escribió otro que llamó _No cross no crown_ (Sin la cruz no - hay corona), que vió la luz el 1669. - - Reconciliáronse padre e hijo cuando el primero se convenció - de las profundas convicciones del segundo. El padre, en su - lecho de muerte (1670), hubo de decir: «Hijo mío, si tú y tus - amigos continuais firmes viviendo y predicando conforme a - vuestros sencillos principios, acabareis por hacer desaparecer - para siempre toda clerecía.» Casóse el año 1672 con Julia - Springett. Oprimidos y vejados los cuákeros, dirigieron sus - miradas, como los puritanos, a la América del Norte. La - secta hizo muchos prosélitos en varias colonias, merced a la - propaganda de Fox, fundador de aquella doctrina religiosa, el - cual recorrió desde Rhode-Island hasta la Carolina. Bastará - decir que en 1677 los cuákeros redactaron una constitución - para Nueva Jersey; el 1678 contaba la colonia 400 habitantes, - y el 1681 se verificó la primera asamblea legislativa. - -_Georgia_ fué la última colonia inglesa establecida en la América del -Norte. Jorge II autorizó en 1732 al general Oglethorpe para colonizar -los territorios situados entre los ríos Savannah y Alatamaha durante -veintiún años, al cabo de cuyo tiempo debían ser propiedad de la -Corona de Inglaterra. Oglethorpe, hombre de carácter tan enérgico -como humanitario, se propuso, ante la crueldad de las leyes penales -inglesas, fundar una colonia que sirviese de refugio a los desgraciados -delincuentes y también para poner coto a la esclavitud. Oglethorpe -hizo grabar en el sello de la sociedad que formó el siguiente lema: -_Non sibi, sed aliis_. A la colonia, en honor de Jorge II, dió el -nombre de _Georgia Augusta_, y en ella eran admitidas todas las -religiones cristianas, exceptuando solamente la católica. Llegó a -Charlestown en los comienzos de 1733 con 120 emigrantes, fundando la -primera población donde hoy se levanta Savannah, a orillas del río del -mismo nombre. Trazóse el plano de la ciudad con calles anchas, largas -y rectas; pero progresó muy lentamente. Llegaron en 1734 inmigrantes -moravos, los cuales fundaron el pueblo de Ebenezer, dedicándose al -cultivo de árboles frutales europeos; también se dedicaron al cultivo -de la morera, que dió felices resultados, pues a los pocos años -presentaron en el mercado 10.000 libras de seda. Oglethorpe marchó a -Inglaterra, y a su vuelta, en 1736, trajo más inmigrantes. Guerra tenaz -estalló entre ingleses y españoles. Quisieron los ingleses, mandados -por Oglethorpe, apoderarse de San Agustín, en la Florida, cuya empresa -fracasó; y a su vez, los españoles atacaron la Georgia, de donde fueron -rechazados con bastantes pérdidas. Retiróse definitivamente Oglethorpe -de la Georgia (1743), deseando pasar los últimos años de su vida, que -fué larga, en Inglaterra. Cambió entonces completamente la manera de -ser de la Georgia, y aquella tierra paradisiaca fué como otras de -América. Los pequeños cultivos fueron reemplazados por los grandes, se -arraigó la esclavitud y desapareció para siempre el bienestar y las -virtudes. Oglethorpe vivió en Inglaterra el tiempo suficiente para ver -la proclamación de la independencia de los Estados Unidos, acabando sus -días el 1.º de julio de 1785, a la avanzada edad de noventa y siete -años. - -Pondremos remate a este capítulo dando a conocer algunos hechos -realizados por el viajero normando Cavelier de la Salle. Tan difíciles -y tan peligrosas fueron sus expediciones, que algunas veces parecen -legendarias. Personaje tan activo y emprendedor visitó con varia -fortuna muchos lugares; mas hubo de encontrar, tal vez sin motivo -alguno, grandes contrariedades de parte de los jesuítas. Aquel hombre -inteligente y enérgico de carácter, después de tres viajes por las -regiones situadas más allá de los lagos, donde le sucedieron aventuras -sin cuento, pudo embarcarse en la primavera de 1682 en el _Père des -Eaux_, y habiendo navegado cincuenta días, llegó al delta y reconoció -los pasos que comunican con el golfo de México. Pasados dos años, -volvió de Francia con una pequeña flota y en calidad de virrey de -_Luisiana_; pero habiéndose conferido el mando de la escuadra a un -enemigo personal suyo, éste, queriendo él sólo explorar las bocas del -Mississipí, dejó a Cavelier casi sin víveres en la costa de Tejas. -El insigne y desafortunado viajero, más fuerte ante la desgracia, -emprendió la exploración por tierra. Cuando se hallaba más decidido a -colonizar la fértil región que acababa de descubrir, el infame Duhaut -le descargó con su mosquete un tiro en la cabeza, matándole en el -acto. Esto sucedía el 19 de marzo de 1687. Dice Mr. Gayarré que fué -asesinado donde ahora se levanta Washington, cuya fundación se debe a -los compañeros de aquel infeliz, y que la bandera estrellada ondea allí -donde el primer mártir de la civilización regó con su sangre la futura -tierra de la libertad[28]. Tiempo adelante los Estados Unidos de Norte -América compraron a Francia la Luisiana. - - [28] _Historia de la Luisiana_, vol. I, pág. 28. - -[Ilustración: HERNÁN CORTÉS.] - - - - -CAPITULO III - - CONQUISTA DE MÉXICO.--HERNÁN CORTÉS.--CORTÉS Y VELÁZQUEZ EN - SANTIAGO DE CUBA.--CORTÉS EN TRINIDAD, EN LA HABANA EN EL CABO - DE SAN ANTONIO, EN LA ISLA DE COZUMEL Y EN LA DESEMBOCADURA - DEL GRIJALBA.--LLEGA Á TABASCO: MARINA.--CORTÉS EN SAN JUAN - DE ULÚA.--EMBAJADA DE MOCTEZUMA.--EL GOBERNADOR PILPATOE Y - EL GENERAL TEUTILE.--OBSEQUIOS DE MOCTEZUMA Á CORTÉS Y DE - CORTÉS Á MOCTEZUMA.--«VILLA RICA DE LA VERA CRUZ.»--CORTÉS EN - ZEMPOALA Y EN QUIABISLÁN.--POLÍTICA DE CORTÉS.--NUEVA EMBAJADA - DE MOCTEZUMA.--CORTÉS «QUEMA LAS NAVES», PASA Á ZOCOTHLÁN Y - LLEGA Á TLASCALA.--GUERRA ENTRE ESPAÑOLES Y TLASCALTECAS: EL - GENERAL XICOTENCAL.--PORTOCARRERO Y MONTEJO EN SEVILLA Y EN - MEDELLÍN: ENEMIGA DE FONSECA Á CORTÉS.--CORTÉS EN CHOLULA - Y EN MÉXICO: SU ENTREVISTA CON MOCTEZUMA.--DESCRIPCIÓN DE - MÉXICO.--GUERRA ENTRE QUELPOPOCA Y ESCALANTE.--SUPLICIO DE - QUELPOPOCA.--PRISIÓN DE MOCTEZUMA.--QUETLAVACA EMPERADOR.--«NOCHE - TRISTE».--OTUMBA.--QUANHTÉMOC, EMPERADOR.--GUERRA ENTRE ESPAÑOLES Y - MEJICANOS. - - -Si Juan de Grijalba tuvo la dicha de pisar el primero tierra de -México, la gloria de la conquista pertenece a Hernán Cortés, natural -de Medellín (Badajoz), hijo de familia distinguida y aficionado a -grandes y maravillosas empresas. Ganoso de gloria y de riquezas y en -busca de ellas se embarcó camino de la Española llevando cartas para -el gobernador Don Nicolás de Ovando. Estuvo a las órdenes de Don Diego -Velázquez y se distinguió en la conquista de Cuba. Enemigos después los -dos y reconciliados al poco tiempo, Velázquez, gobernador de la isla -de Cuba, le nombró capitán general de la flota que se destinaba a la -conquista de México. Cortés gastó su fortuna, que no era pequeña, en -armar una flota, y, cuando pudo lanzarse a la mar, después de dar el -último adiós a su mujer Doña Catalina Suárez, embarcó sus tropas y al -amanecer del 18 de noviembre de 1518 salió del puerto de Santiago de -Cuba con 6 carabelas y 300 soldados. Cuando Velázquez, que ya andaba -receloso de la conducta del valeroso extremeño, corrió presuroso al -muelle, encontró la armada dándose a la vela. Cortés, embarcado en -una lancha, se aproximó al sitio donde estaba su jefe, quien le dijo: -_«¡Pues cómo, compadre, así os vais?» Buena manera es esa de despediros -de mí.--Señor, respondió Hernán Cortés, perdóneme Vuestra Merced, pues -estas cosas y las semejantes, antes han de ser hechas que pensadas; -vea, Vuestra Merced, qué me manda[29]._ Mientras Cortés volvía a -sus buques y se lanzaba a la mar, Diego Velázquez, viendo tanto -atrevimiento y resolución, no supo qué contestar. - - [29] Herrera, _Década_ II, libro III, capítulo XII. - -Dispuso Hernán Cortés que uno de sus barcos marchase a Jamáica a -comprar víveres, ordenándole que se incorporase a la escuadra en -el cabo de San Antonio. El tomó bastimentos en Macaca y fondeó en -Trinidad. Allí, delante de su posada, mandó poner su estandarte y -pregonar la jornada. En dicha villa de la Trinidad hubo de reclutar -unos doscientos soldados procedentes de las expediciones de Córdova -al Yucatán y de Grijalba a México, logrando también que se le -uniesen algunos nobles caballeros, entre otros, Gonzalo de Sandoval, -Pedro de Alvarado y Juan Velázquez de León, deudo del Gobernador. -Sumadas las fuerzas que sacó de Santiago de Cuba a las reclutadas en -Trinidad, componían: 110 marineros, 508 soldados, 32 ballesteros y 13 -arcabuceros. Como maestre de campo llevaba Cortés a Cristóbal de Olid. - -Desde Trinidad se dirigió Cortés a la Habana y desde la Habana salió -en la noche del 10 de febrero de 1519 hacia el cabo de San Antonio. Lo -mismo en Trinidad que en la Habana se recibieron órdenes de Velázquez -por las cuales se destituía a Cortés del mando de la flota; pero ni -las autoridades de las citadas poblaciones mostraron gran voluntad en -ejecutarlas, ni el futuro conquistador de México estaba dispuesto a -obedecerlas. En cabo San Antonio pasó revista á sus tropas, las arengó -y se hizo a la vela para las costas de Yucatán el 18 de febrero. - -[Ilustración: MOCTEZUMA.] - -Detúvose en la isla de Cozumel, fondeó en la desembocadura del río -Grijalba, e internándose en el país se apoderó de la ciudad de Tabasco. -De ella salió para vencer en las llanuras de Ceutla a 30.000 indios. -Desde Tabasco continuó su viaje, llevando ricos presentes, entre ellos -el de una joven y agraciada india, a quien se dió el nombre de _Marina_ -en el bautismo. Marina, que comenzó siendo intérprete de Cortés, pasó -luego a ser su confidente y secretaria, terminando por hacerse dueña -del corazón del valeroso caudillo. Mujer tan singular, amó con toda su -alma a Cortés y siempre guardó fidelidad a los españoles[30]. - - [30] Marina era--según Bernal Díaz del Castillo--hija del - cacique de Oluta, pasando luego a ser esclava del cacique de - Tabasco, y después, ora por venta, ora por despojo, vino a - parar al poder de Cortés. Su nombre era _Mallinalli Tenépal_ y - vulgarmente la llamaban la _Malinche_. - -Siguiendo Cortés la costa llegó a la isla de los Sacrificios y a otros -lugares ya descubiertos por Juan de Grijalba, y por último, a San -Juan de Ulúa, donde vió acercarse dos canoas (piraguas) y en ellas -algunos indios, los cuales le dijeron lo siguiente: «Que Pilpatoe -y Teutile, gobernador el uno y capitán general el otro de aquella -provincia, por el grande emperador Moctezuma, los enviaban a saber -del capitán de aquella Armada, con qué intento había surgido en sus -costas, y a ofrecerle el socorro y la asistencia de que necesitase para -continuar su viaje.» Moctezuma era el segundo Emperador de este nombre -y el undécimo de México. Hernán Cortés hubo de contestar lo que al -tenor copiamos: «Que su venida era a tratar sin género de hostilidad -materias muy importantes a su Príncipe y a toda su Monarquía, para cuyo -efecto se vería con sus gobernadores y esperaba hallar en ellos la -buena acogida que el año antes experimentaron los de su nación»[31]. - - [31] Solís, _Conquista de la Nueva España_, lib. I, cap. XXI, - págs. 71 y 72. - -Ordenó Cortés que desembarcase toda su gente y estableciera el -campamento en la costa llamada Chalchiuhcuencan. Con la ayuda de muchos -indios que mandó Teutile, se levantaron barracas que fueron de no poca -utilidad en aquellos días calurosos. Los indios, con sus instrumentos -de pedernal, cortaban las estacas y las fijaban en tierra; ramas de -árboles y hojas de palmera colocaban entre las estacas, formando -también con aquellas el techo. Las barracas mejores o las destinadas -a los jefes fueron cubiertas por los indios, para defenderlas de los -rayos solares, de mantas hechas con algodón. En la mejor de todas -ordenó Cortés que se levantara un altar y sobre él se puso la imagen de -la virgen María: a la entrada se colocó una cruz. - -Llegó el momento en que el gobernador Pilpatoe y el general Teutile, -con numeroso acompañamiento, se presentaron al capitán español en -nombre de Moctezuma. Antes de comenzar la conferencia, los llevó Cortés -a la barraca que hacía veces de templo, donde todos oyeron misa, que -celebró Fray Bartolomé de Olmedo. Después les invitó a un banquete; -luego les dijo que estaba resuelto--pues así lo había ordenado su -Rey--a no salir de aquel país sin ver antes al emperador Moctezuma. -Y habiendo dispuesto remitir a Moctezuma un regalo (algunas cosas -de vidrio, una camisa de Holanda, una gorra de terciopelo carmesí, -adornada con una medalla en que estaba la imagen de San Jorge, y una -silla labrada de taracea), despidió a los embajadores. - -En tanto que Teutile remitía a su Emperador la respuesta de Hernán -Cortés, Pilpatoe, a poca distancia de los españoles, levantaba algunas -barracas, formando con ellas un lugar para que residiesen allí los -indios destinados a cuidar de las provisiones y necesidades de nuestro -ejército. Aunque Cortés comprendió que la idea era muy diferente, no se -mostró ni receloso ni desconfiado. - -Llegó la respuesta de Moctezuma a los siete días. Antes de dar cuenta -de ella creyó Teutile mejor entregar el obsequio que había mandado su -Emperador. Manifestó el ilustre extremeño su agradecimiento por el rico -presente de Moctezuma, que consistía en finísimas telas de algodón, -penachos de plumas de diferentes colores, dos láminas grandes, la una -de oro, en la que se destacaba la imagen del Sol, y la otra de plata, -en la que venía figurada la Luna; y por último, muchas joyas y piezas -de oro con alguna pedrería. En seguida Teutile, en nombre de Moctezuma, -le dijo que no se le concedía permiso para pasar a México. No se dió -por vencido el general español y despidió a los indios con otro regalo -para el Emperador, insistiendo con más energía en su propósito de -visitar la corte. Mientras que esperaba la respuesta, envió dos bajeles -a reconocer la costa. - -Moctezuma contestó a la última embajada mandando otros regalos y -negándose decididamente a conceder la licencia pedida. Así lo dijo -Teutile. El futuro conquistador de México insistió en su demanda, no -sin indicar la bárbara idolatría en que estaba sumido el Imperio. Entre -turbado y colérico replicó Teutile que, si Moctezuma hasta entonces -le había tratado como huésped, en adelante lo trataría como enemigo; -retirándose inmediatamente, seguido de Pilpatoe y de los demás que le -acompañaban. En aquella misma noche los indios, que bajo las órdenes de -Pilpatoe se habían establecido cerca de nuestro campamento, abandonaron -sus viviendas y se retiraron tierra adentro. - -Hernán Cortés, después de atraerse a algunos descontentos partidarios -de Velázquez y después de aceptar la amistad que le brindaba el -cacique de Zempoala, se fijó en un hecho de suma importancia. Aquellas -barracas donde habitaban, se convirtieron en una población a la que -dieron el nombre de _Villa Rica de la Vera Cruz_. Se llamó _Villa -Rica_, en memoria del oro que se encontró en aquella tierra, y _de la -Vera Cruz_, porque a ella llegaron el viernes de la Cruz. Nombróse -Ayuntamiento, única y legítima autoridad representante de la Corona en -aquellos remotos países, y ante él renunció el mando que le diera Diego -Velázquez, saliendo poco después elegido y nombrado Gobernador del -ejército de México. - -Con la autoridad y poder que le daba este nombramiento, castigó con -alguna severidad a varios sediciosos y turbadores de la quietud -pública. Inmediatamente dispuso la marcha. En tanto que los bajeles se -dirigían a la ensenada de Quiabislán, él siguió por tierra el camino -de Zempoala, atravesó el río de este nombre, pasó por poblaciones -abandonadas y luego por prados amenos, teniendo la suerte de encontrar -a doce indios que venían en su busca, con un regalo de gallinas y pan -de maíz que le mandaba el cacique; continuó su marcha y por fin llegó -a Zempoala, población situada entre dos ríos y en campiña fértil. -Las casas eran de piedra, cubiertas las paredes con cal blanca y -brillante. Los españoles atravesaron calles y plazas llenas de gente, -llegando a Palacio, en cuya puerta estaba el cacique, obeso y ridículo -personaje, quien recibió a Cortés con señaladas muestras de cariño. -Cuando el cacique hubo alojado convenientemente a sus huéspedes, -se dispuso a visitar al jefe español haciéndole antes un regalo de -alhajas de oro y otras cosas. Presentóse en unas andas, que traían -sobre sus hombros jóvenes principales. La entrevista fué afectuosa y -en ella el cacique reveló que tenía deseos de libertar su país de las -violencias y tiranías de Moctezuma; a ello contestó Cortés que él no -temía las fuerzas del Emperador y que su misión era ponerse al lado de -la justicia y de la razón. Desde este momento los españoles pudieron -contar con un poderoso aliado entre los indios. - -Salieron los nuestros para Quiabislán auxiliados en su camino por los -fieles zempoalos. Era Quiabislán un lugarcillo situado sobre altos -peñascos con calles estrechas y pendientes. El cacique y los vecinos -se habían retirado bastante lejos, no fiándose de las intenciones -de nuestra gente; mas pronto acudieron algunos, en seguida otros y -últimamente el mismo cacique en compañía del de Zempoala. También el -cacique de Quiabislán se puso al lado de los futuros conquistadores de -México, deseoso de vengarse de Moctezuma. Durante estas conferencias -pasaron por el mismo cuartel de los españoles seis ministros reales, -quienes solo se ocupaban en cobrar los tributos de Moctezuma. Venían -adornados de plumas y pendientes de oro, vestidos de fino algodón, -seguidos de muchos criados que movían grandes abanicos para comunicar -el aire o la sombra a sus señores. Los tales ministros, habiendo puesto -su audiencia en la casa de la Villa, hicieron llamar a los caciques, a -quienes reprendieron por haber admitido en sus pueblos gente forastera, -enemiga de Moctezuma; además del servicio ordinario les pidieron como -castigo de su delito, veinte indios para sacrificarlos a los dioses. -Al tener noticia Cortés de estas cosas, llamó a los dos caciques y les -dijo que no sólo habían de negarse a entregar indios destinados a los -sacrificios, sino que les ordenaba mandasen gente a prender y encerrar -a los ministros en las cárceles. Así se hizo. Pensó el jefe español -que si le convenía tener contentos a los caciques, también debía -atraerse a Moctezuma. Fijo en este día, y sin que los caciques pudieran -sospecharlo, dejó en libertad a dos de los ministros e hizo llevar a su -armada a los otros. Mientras los mencionados dos ministros se dirigían -a dar cuenta del suceso a Moctezuma y mientras más de treinta caciques, -que habitaban en las próximas montañas, se ponían bajo las órdenes -del caudillo español, se trató de dar asiento fijo a la Villa Rica de -la Vera Cruz, que hasta entonces se movía con el ejército. A media -legua de Quiabislán y próxima al mar, en tierra fértil, _abundante -de agua y copiosa de árboles_, como escribe Solís[32] comenzó a -levantarse aquella población, que había de servir de apoyo para futuras -operaciones y de puerto para la armada. - - [32] Op. cit., lib. II, cap. X, pág. 113. - -La llegada a México de los dos ministros y la relación hecha por ellos -a Moctezuma de las bondades de nuestro caudillo, hicieron que se -trocasen en la corte mejicana los vientos de guerra en aires de paz. -Mandó el Emperador nueva embajada con su correspondiente regalo; pero -el destinado por la fortuna a conquistar el imperio de los aztecas, sí -se mostró cariñoso con los representantes de Moctezuma, a quienes dió -algunas _bujerías castellanas_, no desistió de pasar a México. - -Con el objeto de poner paz entre el cacique de Zimpazingo y el de -Zempoala, Cortés, al frente de 400 soldados, se dirigió a aquel pueblo, -asentado en lo alto de una colina, entre grandes peñascos. Ajustada -la paz entre ambos enemigos, pensó Cortés acabar de una vez con la -idolatría de los zempoales. Más arrojado que prudente, en presencia -del cacique y de los indios más principales, mandó que varios soldados -subieran las gradas del templo, arrojando desde allí el ídolo principal -y otros, no sin el asombro de los sacerdotes y el terror de la -muchedumbre. En el sitio en que había estado colocado el citado ídolo, -se levantó un altar y se colocó en él una imagen de la virgen María. - -A la sazón ocurrieron dos hechos que demandan nuestra atención. -Consistía el primero en la llegada a Vera Cruz de un bajel, procedente -de la isla de Cuba, a cargo del capitán Francisco de Saucedo, natural -de Medina de Rioseco (Valladolid), a quien acompañaban el capitán Luis -Marín y diez soldados; además, traía un caballo y una yegua. Fué el -otro hallar el medio de precaverse contra la enemistad de Velázquez, -a cuyo fin despachó a España un buque con diferentes regalos para -el emperador Carlos V y una carta en la que pedía el nombramiento -de capitán general. Castigó de un modo ejemplar a algunos soldados -partidarios de Velázquez, y, por último, barrenó los bajeles, _quemó -las naves_, para acabar de este modo las conjuraciones de los soldados. -Ya no quedaba más camino que vencer ó morir. «Resolución dignamente -ponderada por una de las mayores de esta conquista, y no sabemos -si de su género se hallará mayor alguna en todo el campo de las -historias»[33]. - - [33] Solís, Ob. cit., lib. II. cap. XIII, pág. 127. - -Dispuso luego mandar un navío a la isla de Cuba, y en él podrían -marcharse los que no quisieran acompañarle en la conquista de México. -Dió licencia a todos los que la solicitaron, exclamando: «Porque yo -determino de ganar de comer en esta tierra o morir en ella, échense -todos los demás navíos al través, demás de los que se habían echado, e -los que no quisieren seguir mi opinión, ahí queda ése en que se vayan.» -Después--añade Andrés de Tapia--«que los otros fueron echados al -través, echó también éste, e quedó certificado de quienes eran los que -no querían su compañía»[34]. - - [34] _Relación_, etc., _Colec. de doc. para la Hist. de - México_, publicada por García Icazbalceta, tomo II, pág. 563. - -Después de dejar Hernán Cortés al capitán Juan de Escalante como -gobernador de la guarnición (150 hombres y dos caballos) de Vera -Cruz, y después de encargar a los caciques de las inmediaciones que -respetasen al dicho gobernador, al frente de 500 infantes, 15 caballos -y 16 piezas de artillería se preparó a penetrar en el corazón del -imperio mejicano[35]. Acompañábanle, además, unos 400 indios de -Zempoala y entre ellos algunos nobles de los más influyentes en aquella -tierra. Todavía le detuvo algunas horas la presencia de un escribano -que con sus correspondientes testigos acababa de llegar en un bajel; -venía a notificarle que Francisco de Garay, gobernador de la isla de -Jamaica, había tomado posesión de aquel país por la parte del río de -Pánuco e intentaba hacer una población cerca de Nauthlán, intimándole -y requiriéndole para que no se alargase por aquel paraje. No haciendo -caso de requerimientos, ni de autos judiciales del tenaz y testarudo -escribano, emprendió la marcha el 16 de agosto de 1519. Atravesó -con gran trabajo la sierra y llegó al valle, donde se levantaba la -ciudad de Zocothlán con sus numerosos y blancos edificios; el cacique -se llamaba Olinteth y en sus visitas a Cortés procuró encarecer las -grandezas de Moctezuma. - - [35] No se olvide que Cortés con los pilotos y marineros de - su destruída armada había aumentado su ejército en más de 100 - hombres. - -Pasados cinco días de descanso en Zocothlán continuó su camino. El -cacique Olinteth le aconsejaba que fuese por la provincia de Cholula -y los indios principales de Zempoala que iban con él insistían en que -el camino mejor era el de la provincia de Tlascala. Aceptó Cortés la -última opinión y penetró en la provincia de Tlascala, cuyos términos -confinaban con los de Zocothlán. En el lugar de Zimpazingo[36] hizo -alto para adquirir noticias exactas del país. Por entonces llegaron -a presencia de Cortés algunos indios y presentándole cinco de los -suyos, le dijeron: «Si eres dios de los que se alimentan de sangre e -carne, cómete estos indios, e traerte hemos más: e si eres dios bueno, -ves aquí encienso e plumas; e si eres hombre, ves aquí gallinas -e pan e cerezas.» «Yo e mis compañeros--contestó Cortés--hombres -somos como vosotros; e yo mucho deseo tengo de que no me mintáis, -porque yo siempre os diré verdad, e de verdad os digo que deseo mucho -que no seais locos ni peléis, porque no recibáis daño[37].» Como -posteriormente se presentasen otros indios y confesaran, ante las -recriminaciones del capitán español, que eran espías, se les hizo -cortar las manos, volviendo de esta manera ante los suyos, los cuales -no se atrevieron ya a poner obstáculos a la marcha de los españoles. -Antes de seguir adelante, Hernán Cortés llamó a Teuche, indio que le -había acompañado desde la costa, para conocer su opinión. «Señor--le -dijo--, no te fatigues en pensar pasar adelante de aquí, porque yo, -siendo mancebo, fuí a México, y soy experimentado en las guerras, e -conozco de vos y de vuestros compañeros que sois hombres e no dioses, e -que habéis hambre y sed y os cansáis como hombres; e hágote saber que -pasado desta provincia hay tanta gente, que pelearán contigo cient mill -hombres agora, y muertos o vencidos éstos vernán luego otros tantos, e -así podrán remudarse o morir por mucho tiempo de cient mill en cient -mill hombres, e tú e los tuyos, ya que seáis invencibles, moriréis de -cansados de pelear, porque como te he dicho, conozco que sóis hombres, -e yo no tengo más que decir de que miréis en esto que he dicho, e si -determináredes de morir, yo iré con vos.» - - [36] Otros dicen Xacacingo. - - [37] _Relación de Andrés de Tapia_, Ibidem, páginas 569 y 570. - - -Era a la sazón Tlascala ciudad populosa y floreciente, cabeza de la -provincia de su nombre, enclavada en medio del imperio. La ciudad -estaba asentada sobre cuatro eminencias, con estrechas calles de casas -de un sólo piso; la fábrica de las casas era de piedra, y en vez de -tejados tenían azoteas. Aunque el país era montuoso y quebrado, no -carecía de cultivo ni de fertilidad en las llanuras y en las cañadas; -abundaba el maíz y varias clases de frutas. La caza en los campos era -mucha. Tierra toda ella montuosa y desigual, tenía varios pueblos -en los sitios más elevados. Tuvieron reyes al principio, cuyo yugo -sacudieron. Formaron entonces especie de República y la formaron del -siguiente modo: dividieron sus pueblos en varios partidos o cabeceras, -y cada partido o cabecera nombraba uno de sus magnates para que -residiese en Tlascala. Estos magnates constituían un Senado, que era la -autoridad suprema y a la cual todo el país prestaba obediencia. - -Una embajada, compuesta de cuatro indios zempoales, mandó Cortés -a Tlascala. Cuando parecía que el Senado se iba a inclinar a la -paz, uno de los senadores, general del ejército y joven valeroso, -proclamó la guerra. Llamábase Xicotencal y era digno de pelear con -los españoles. El 5 de septiembre de 1519 se hallaron los españoles -enfrente de los tlascaltecas, Cortés enfrente de Xicotencal. Comenzó -la batalla, y cuando se convencieron los indios del poco efecto que -hacían las flechas y piedras arrojadas sobre los españoles, echaron -mano de los chuzos y de las espadas. En cambio nuestra caballería, -y artillería hacían grandes estragos en las apiñadas masas de los -indios. Habiéndose separado de los suyos el soldado Pedro de Morón, -_que iba en una yegua muy revuelta y de grande velocidad_, cayeron -sobre él algunos tlascaltecas, quienes lograron matar al animal y -cortarle la cabeza; Morón pudo escapar, merced al auxilio que recibió -de otros soldados de caballería. Retiróse Xicotencal, dejando el campo -en poder de los nuestros. Aunque vencido, se creía victorioso, pues -consideraba como triunfo que uno de los suyos llevara la cabeza de la -yegua sobre la punta de una lanza. Iba a continuar la guerra con más -fuerza. Presentáronse unos después de otros y por diferentes sendas y -rodeos los cuatro indios zempoales que en calidad de embajadores había -mandado Cortés a Tlascala. Dijeron que cuando ya estaban destinados -a morir en los altares de sus dioses, lograron escaparse de estrecha -prisión. Xicotencal, no atendiendo otras proposiciones de paz que le -hizo Cortés, hubo de presentarse a la cabeza de unos cincuenta mil -hombres, decidido a vencer o morir en la contienda. Cuando parecía -que llevaban la mejor parte los tlascaltecas, las rencillas y aun -la enemiga de unos caciques a otros fueron causa de turbaciones y -tumultos, viéndose obligado Xicotencal a ponerse en salvo, dejando -a los españoles el campo y la victoria. No amedrentados los indios -por las derrotas, aconsejados por sus magos, se decidieron a atacar -de noche el campamento enemigo, pues a dicha hora lograrían que el -Sol, como padre de los españoles, no comunicaría a sus hijos fuerza -superior a la naturaleza humana. No encontró Xicotencal desprevenidos -a los españoles; antes, por el contrario, los halló dispuestos a la -lucha, que fué tenaz y sangrienta. Convencidos los tlascaltecas del -valor de los nuestros, lo mismo el Senado que el pueblo clamaron por la -terminación de la guerra; Xicotencal se negó decididamente a obedecer. -Mandó espías al campamento español, quienes fueron descubiertos y -castigados con bastante rigor. Entonces, separado del mando por el -Senado, no tuvo más remedio que dejar las armas, retirándose a la -ciudad, acompañado solamente de sus parientes y amigos. - -Ajustóse la paz entre el Senado y Cortés, no sin que tratase de -impedirla Moctezuma, que temeroso de lo que podía sucederle, intentaba -echar leña al fuego de las pasiones de tlascaltecas y españoles. Tal -vez comprendiendo esto mismo Xicotencal, se presentó a Cortés al frente -de una embajada y le dijo que si prolongó la guerra fué creyendo que -los españoles eran amigos de Moctezuma, cuyo nombre aborrecía. - -Antes de narrar la larga y enconada lucha de los nuestros con -Moctezuma, recordaremos un hecho que se relaciona con la política de -España en sus posesiones ultramarinas. En el navío que desde las aguas -de México mandó a España Hernán Cortés venían, como representantes -del citado caudillo, los capitanes Alonso Hernández Portocarrero y -Francisco de Montejo, quienes llegaron a Sevilla por octubre de 1519. -Hallábase a la sazón en la ciudad andaluza el capellán Benito Martín, -amigo y representante de Diego Velázquez; Martín se querelló ante -los ministros de la Casa de la Contratación de Sevilla del futuro -conquistador de México y de los que venían en su nombre. Mal vieron el -asunto los citados capitanes cuando se encaminaron a Medellín con ánimo -de visitar a Martín Cortés, padre del héroe. - -Portocarrero, Montejo y Martín Cortés, acompañados de Alaminos, piloto -del barco que desde Veracruz había llegado a Sevilla, tuvieron la dicha -de hablar al Emperador en Tordesillas (Valladolid), adonde estaba para -despedirse de su madre y emprender en seguida, al mismo tiempo que se -organizaba la guerra de las Comunidades, la jornada a Alemania y ceñir -en sus sienes la corona del imperio. - -Camino de Alemania D. Carlos, ni el gobernador Adriano, ni el -presidente del Consejo de Indias D. Juan Rodríguez de Fonseca, -obispo de Burgos, se mostraron benévolos con los citados comisarios, -los cuales más de dos años estuvieron en la corte «siguiendo los -Tribunales, como pretendientes desvalidos.» - -Explícase la influencia poderosa de Diego Velázquez, del siguiente -modo: «Este Diego Velázquez, teniendo la dicha gobernación (de la isla -de Cuba) se hizo rico, e habiéndose muerto su mujer, procuró amistad -con D. Juan de Fonseca, obispo de Burgos, que a la sazón era presidente -en el Consejo de Indias, e sañaló a algunos de los del consejo del -rey pueblos de indios en la dicha isla, para los aprovechar. El dicho -obispo pretendía casalle con una parienta suya, e así estaba hablado e -concertado, e desta manera el dicho Diego Velázquez se creia que en el -consejo del rey tener mucho favor...»[38]. - - [38] Andrés de Tapia. Ibidem, pág. 564. - -Prosiguiendo el hilo de la conquista de México, comenzaremos -consignando que cuando Hernán Cortés se convenció que nada tenía que -temer de los valerosos hijos de la provincia en que residía, mandó -alzar el real y se dirigió a la ciudad de Tlascala; en ella hizo su -entrada el 23 de septiembre de 1519. Aposentóse en un adoratorio o -lugar donde había diferentes ídolos. - -Grande era el empeño de Cortés de acabar con la idolatría. Si los -tlascaltecas se allanaron desde luego a ser vasallos de Carlos V, -negáronse a abandonar sus dioses. Cuando se proponía derribar los -ídolos, como en otro tiempo había hecho en Zempoala, el P. Fray -Bartolomé de Olmedo, más prudente o menos fanático, hubo de decir que -se compadecían mal la violencia y el Evangelio. - -A los veinte días de su permanencia en Tlascala, en cuyo tiempo hubo -de despachar a los embajadores mejicanos, retenidos en su campamento -para que se convencieran del poder de los españoles, tomó el camino -de Cholula[39]. Antes dió permiso a Diego de Ordaz para que con dos -soldados de su compañía y algunos indios principales se dirigiera a la -cumbre de una sierra para observar de cerca el volcán de Popocatepec. - - [39] Chitrula escribe Tapia. - -Los tlascaltecas, como antes los zampoales, le rogaron que no penetrase -en la provincia de Cholula. Por el contrario, nuevos embajadores de -Moctezuma, le dieron a entender que ya tenía prevenido alojamiento en -la citada ciudad. Cumplióse al pie de la letra el refrán que dice _Del -enemigo el consejo_. Cortés, para que no se dijese que recelaba del -Emperador, se dirigió a Cholula, _ciudad de tan hermosa vista, que la -comparaban a nuestra Valladolid_, según Solís[40], y penetró en ella -con gran regocijo de sus habitantes. - - [40] Ob. cit., lib. III, cap. VI, pág. 197. - -Mensajeros de Moctezuma anunciaban a los españoles que no debían seguir -adelante porque no tendrían alimentos para comer; otras veces decían -que no había caminos para llegar a México, añadiendo también que el -Emperador soltaría gran número de leones, tigres y otras fieras que -despedazarían y se comerían a los españoles. Como Cortés no hacía caso -de tales amenazas, se prepararon los indios a realizar mayores empresas. - -Terrible conjuración, dispuesta según todas las señales por Moctezuma, -fué descubierta y denunciada por Marina. Cortés, dejándose llevar de su -natural fiero, mató, incendió y entró a saco en las casas principales. -Murieron entre naturales y mejicanos--según Solís--más de 6.000 -hombres[41]. Antes de salir de Cholula, Cortés pudo escribir a Carlos -V lo siguiente: «Después de este trance pasado, todos han sido y son -muy ciertos vasallos de V. M. y muy obedientes a lo que yo en su real -nombre les he requerido y dicho, y creo lo serán de aquí en adelante.» - - [41] Ibidem, lib. III, cap. VII, pág. 204. Parécenos excesivo - el número. - -Todo dispuesto para emprender la marcha, llegaron nuevos embajadores -de Moctezuma y se presentaron al caudillo español, a quien dieron las -gracias--pues estos eran los deseos del Emperador--por haber castigado -con severidad a los sediciosos de Cholula, ofreciéndole, como siempre, -ricos presentes. - -Salió al fin nuestro ejército, y penetrando en la provincia de -Guajocingo, después de atravesar la sierra, llegó a la llanura y se -alojó en pequeño lugar de la provincia de Chalco, donde acudieron -varios caciques y--según Solís--todos ellos se quejaron de las -crueldades y tiranías de Moctezuma[42]. ¡Desgraciado Emperador que -era aborrecido de todos los caciques que Cortés encontró en su -camino! Continuó su marcha, llegando a una inmensa laguna en cuyas -inmediaciones se veían espesas alamedas y artísticos jardines. Cuatro -caballeros mejicanos llegaron al cuartel de los nuestros para notificar -a Cortés que Cacumatzín, señor de Tezcuco y sobrino de Moctezuma, -venía de parte de su tío a visitarle. En efecto, se presentó con otros -nobles de su señorío y dió la bienvenida al jefe español. Después que -tuvo la dicha de acompañar a los españoles á la capital de su Estado, -se dirigió presuroso a dar cuenta al Emperador de su embajada. Entre -tanto Hernán Cortés, siguiendo la calzada oriental de México, pasó -la noche en un lugar situado sobre la misma calzada, que se llamaba -Quitlabaca. «Registrábase desde allí--escribe Solís--mucha parte de la -laguna, en cuyo espacio se descubrían varias poblaciones y calzadas que -la interrumpían y la hermoseaban; torres y capiteles que, al parecer, -andaban sobre las aguas; árboles y jardines fuera de su elemento, y una -inmensidad de indios que, navegando en sus canoas procuraban acercarse -á ver los españoles, siendo mayor la muchedumbre que se dejaba reparar -en los terrados y azoteas más distantes»[43]. También--y nadie debe -extrañarse de ello--el cacique de Quitlabaca manifestó a Cortés el poco -afecto que tenía a Moctezuma y el deseo de sacudir el yugo intolerable -del gobierno imperial. - - [42] Ob. cit., libro III, cap. IX, pág. 213. - - [43] Ob. cit., libro III. cap. IX, pág. 216. - -Al día siguiente, poco después de amanecer, se puso la gente en -marcha sobre la misma calzada, llegando a la grande y hermosa ciudad -de Iztacpalapa y siendo recibida por el cacique de dicha población, -acompañado de los príncipes de Magicalzingo y Cuyoacán; los tres traían -sus correspondientes regalos. El ejército, que a la sazón contaba con -unos 450 españoles y 6.000 indios (tlascaltecas, zempoales, etc.), hizo -su entrada en Iztacpalapa. Causó a los españoles no poca admiración el -palacio y una extensa huerta con un gran estanque del cacique. Solís -confiesa que en dicho lugar se alababa el gobierno de Moctezuma, tal -vez--añade--porque los de aquella región eran parientes del cacique o -porque estaban más cerca del tirano. - -Faltaban dos leguas para llegar a México. Emprendióse muy de mañana el -viaje, y dejando a un lado la ciudad de Magicalzingo y en la ribera la -de Cuyoacán, sin contar otras grandes poblaciones que se descubrían en -la laguna, dió vista a la hermosísima ciudad de México. - -Numerosas comitivas salieron a recibirle, y en medio de la principal -venía Moctezuma en unas andas de oro bruñido llevadas en hombros de -señores del imperio; delante de él iban tres magistrados con varas de -oro en las manos, que levantaban en alto para que todos se humillasen; -detrás seguían el paso de las andas cuatro personajes, que le llevaban -debajo de un palio, hecho de plumas verdes entretejidas y que formaban -tela, con algunos adornos de plata. Arrojóse Cortés del caballo, al -mismo tiempo que Moctezuma se apeó de sus andas. Frisaba Moctezuma -en unos cuarenta años, de pequeña estatura, más delgado que robusto, -aguileño el rostro y menos obscuro que el natural de aquellos indios, -el cabello largo, los ojos vivos y el semblante magestuoso. Consistía -su traje en un largo manto de finísima tela de algodón, sembrado de -joyas de oro, perlas y piedras preciosas; su corona era de oro en forma -de mitra y sus sandalias consistían en unas suelas de oro macizo, cuyas -correas, tachonadas de lo mismo, ceñían el pie y abrazaban parte de la -pierna. - -Cuando Cortés estuvo cerca de Moctezuma, se quitó una cadena de -vidrio, compuesta vistosamente de varias piedras, que imitaban los -diamantes y las esmeraldas y se la echó sobre los hombros al Emperador. -Correspondió Moctezuma del mismo modo, pues hizo traer un collar de -conchas carmesíes, engarzadas con tal arte, que de cada una de ellas -pendían cuatro cangrejos de oro, imitados perfectamente del natural, y -con sus manos se lo puso a Cortés en el cuello. - -Entró el ejército español en México el 8 de noviembre de 1519 y fué -alojado en un grandioso palacio. En la primera visita que Moctezuma -hizo al capitán español, le obsequió con diferentes piezas de oro, -ropas de algodón y alguna cantidad de plumas. Devolvió al día siguiente -Cortés la visita, llevando consigo a los capitanes Pedro de Alvarado, -Gonzalo de Sandoval, Juan Velázquez de León y Diego de Ordaz, con -unos pocos soldados, entre los cuales se encontraba Bernal Díaz del -Castillo, _que ya trataba de observar para escribir_. Entrábase en el -palacio de Moctezuma por treinta puertas que daban a diferentes calles. -La fachada principal, hecha de jaspes negros, rojos y blancos, daba a -espaciosa plaza; sobre la portada había un escudo con las armas de los -Moctezumas. Pasados tres patios se llegaba al cuarto donde residía el -Emperador. Los pavimentos se cubrían con esteras de diferentes labores; -las paredes con telas de algodón y con plumas, y los techos estaban -formados de madera de ciprés, cedro, etc. Moctezuma recibió a los -jefes del ejército español con señaladas muestras de cariño. Empeño -tuvieron Cortés y el P. Olmedo en traer al Emperador a la religión -verdadera, contestando siempre el soberano indio que sus dioses eran -buenos en aquella tierra como el de los cristianos era bueno en su -país. En una visita que los españoles, estando presente Moctezuma, -hicieron a un templo, Cortés se atrevió a decir que aquellos dioses -eran imágenes del demonio; palabras imprudentes que disgustaron a los -indios, muy especialmente a los sacerdotes. Por consejo del P. Olmedo y -del licenciado Juan Díaz resolvió Cortés no hablar por entonces más de -religión, logrando--y esto es una prueba de tolerancia y aun de bondad -que no tenían los nuestros--que Moctezuma dispusiera que a su costa se -levantase por sus alarifes una iglesia católica. El mismo Emperador con -los príncipes y ministros asistió alguna vez a las funciones religiosas -que celebraban los españoles. - -Llegados a este punto, bien será decir que la ciudad de México, -llamada antiguamente _Tenuchtitlán_, se hallaba, cuando los españoles -penetraron en ella, dividida en dos barrios: el uno tenía el nombre -de _Tlatehullo_, habitado por gente popular o del pueblo; el otro, -denominado _México_, residencia de la corte y de la nobleza. Población -tan importante estaba situada en una llanura, rodeada de altísimas -montañas, de las cuales bajaban ríos al valle, donde se formaban -diferentes lagunas, y en lo más profundo los dos lagos mayores, -divididos por un dique de piedra. Este pequeño mar vendría a tener -30 leguas de circunferencia. El asiento de la ciudad estaba casi en -el medio del lago más pequeño. El clima era benigno y saludable. La -población se comunicaba con la tierra por sus calzadas o diques, y -las calles estaban bien niveladas y eran espaciosas; por los lados -o aceras pasaba la gente y por enmedio las canoas. Los Templos o -Adoratorios se elevaban sobre los demás edificios, hallándose el mayor -de aquéllos dedicado al Dios _Virtcilipuztli_ (Dios de la guerra). La -plaza tenía cuatro puertas, una en cada uno de sus cuatro lienzos, y -encima de ellas una estatua de piedra. En el centro de la plaza se -levantaba especie de pirámide bastante gruesa y alta; en la parte -superior se verificaban los sacrificios humanos. Además del palacio, -tenía Moctezuma algunas casas de recreo, siendo las principales la de -las Aves de rapiña, la de las Aves que se distinguían por la pluma o -por el canto, la Fábrica de armas, el Depósito de armas y la Casa de la -tristeza. Había diferentes tribunales: Tribunal de Hacienda, Tribunal -de Justicia, Consejo de Guerra y Consejo de Estado; este último era el -principal de todos. - -Pronto iba a comenzar la guerra entre Moctezuma y los españoles. -Mientras que el Emperador se desvivía por obsequiar a Cortés; mientras -que los nobles, a imitación de su Príncipe, deseaban mostrarse, más que -obsequiosos, obedientes; y mientras que el pueblo doblaba las rodillas -ante el español más humilde, llegaron dos soldados tlascaltecas con -una carta de la Vera Cruz. Decíase en ella que el general mejicano -Quelpopoca, con objeto de cobrar los impuestos para el emperador -Moctezuma, había invadido las tierras de los indios confederados; -Juan de Escalante, nuestro gobernador de Vera Cruz, se creyó en el -deber de salir a la defensa de los indios rebeldes, castigando, por -consiguiente, al citado General. Cerca de un lugar pequeño, que se -llamó después Almería, diéronse vista los dos ejércitos. Los españoles -compraron cara la victoria, porque Juan de Escalante quedó herido -mortalmente, con otros siete soldados; de los últimos se llevaron los -indios a Juan de Argüello, cuya cabeza fué paseada triunfalmente por -los pueblos, llegándose a decir que se mandó como rico presente a -Moctezuma. - -Sea de ello lo que quiera--pero creyendo siempre en el natural -bondadoso de Moctezuma--decidióse el capitán español a tomar resolución -tan enérgica como audaz, cual fué apoderarse del Emperador y llevarle -a su campamento. Acompañado de Pedro de Alvarado, Gonzalo de Sandoval, -Juan Velázquez de León, Francisco de Lugo y Alfonso Dávila, y seguido -de treinta soldados de su satisfacción, llegó a palacio, conversó -con Moctezuma, a quien engañó al fin--influyendo en ello el talento -y discreción de Doña Marina--para que marchase al cuartel de los -españoles. También se pudo lograr, sin gran esfuerzo, que Moctezuma -impusiera pena de la vida a los que tomasen las armas para sacarle del -poder de los españoles. Del mismo modo ordenó el Emperador la prisión -de Quelpopoca. - -Moctezuma fué trasladado a la morada de Hernán Cortés. Cometió tan -grande desacato el capitán español, pretextando--pretexto fútil por -cierto--de que el Emperador había sido cómplice de Quelpopoca. Confióse -la guarda del Emperador a Juan Velázquez de León. Posteriormente entró -en México el general Quelpopoca con su hijo y otros, quienes para -escapar de la muerte hubieron de confesar--según dijeron luego los -españoles--que habían dado muerte a los dos castellanos por orden de -Moctezuma. Llevados Quelpopoca y los suyos a una de las plazas de la -ciudad, fueron arrojados a la hoguera. - -Llegó el turno a Moctezuma. Hernán Cortés mandó ponerle grillos. -Cuando Moctezuma se vió en aquel estado, mostró grandísima tristeza: -sus deudos y los señores del imperio, «estando--dice Herrera--como -atónitos, lloraban»[44]. Creyendo Cortés que había conseguido lo -que deseaba, sin temor alguno ni a propios ni a extraños, fingiendo -una compasión y un amor que no sentía, dispuso quitar los grillos al -Emperador mejicano, o (como escriben algunos cronistas) se puso de -rodillas para quitárselos él mismo por sus manos. Acerca del juicio -que tales hechos merecen al historiador, diremos con Solís: «Dejémonos -cegar de su razón, ó no la traigamos al juicio de la Historia, -contentándonos con referir el hecho como pasó, y que una vez ejecutado, -fué de gran consecuencia para dar seguridad á los españoles de la Vera -Cruz, y reprimir, por entonces, los principios de rumor, que andaban -entre los nobles de la ciudad»[45]. - - [44] _Década II_, lib. VIII, cap. IX. - - [45] Ob. cit., lib. III, cap XX, pág. 278. - -Prisionero Moctezuma; nombrado gobernador de Vera Cruz, por muerte -de Juan de Escalante, el capitán Gonzalo de Sandoval; declarado el -Emperador azteca feudatario del rey de España; dueños los españoles -de los impuestos del imperio, y en manos de Cortés el absoluto poder, -parecía haberse concluído la conquista. Sólo en asuntos religiosos -estaban decididos a no ceder Moctezuma ni los suyos. Sin embargo, -Cortés, con una tenacidad como no hay ejemplo, se dispuso a acabar -con la idolatría de los mejicanos. Penetró en un Adoratorio, y al -contemplar tantos ídolos, exclamó: «¡Oh Dios! ¿por qué consientes que -tan grandemente el Diablo sea honrado en esta tierra?» Mandó llamar -a los intérpretes, y ante ellos y ante otros muchos que acudieron, -dijo lo siguiente: «Dios que hizo el cielo y la tierra os hizo á -vosotros y á nosotros é á todos, é cría lo con que nos mantenemos, é -si fuéremos buenos nos llevará al cielo, é si no, iremos al infierno, -como más largamente os diré cuando más nos entendamos; é yo quiero que -aquí donde teneis estos ídolos, esté la imagen de Dios y de su Madre -bendita, é traed agua para lavar estas paredes, é quitaremos de aquí -todo esto.» Ellos se reían; pero Cortés, dirigiéndose a los sacerdotes -indios, añadió: «Mucho me holgaré yo de pelear por mi Dios contra -vuestros dioses, que son nonada»; y tomando una barra de hierro que -estaba allí, comenzó a dar golpes a un ídolo. Cuando Moctezuma tuvo -noticia del hecho, le mandó un enviado para que no hiciese mal a los -ídolos. Presentóse luego el Emperador y pidió los ídolos, con el objeto -de llevarlos a otra parte. Accedió Cortés, si bien dispuso que se -levantasen dos altares, colocando en uno la imagen de Nuestra Señora, -y en otro la de San Cristóbal. Al poco tiempo llegaron algunos indios -trayendo varias manadas de maíz verde y muy lacias, diciendo: «Pues que -nos quitastes nuestros dioses, á quien rogábamos por agua, haced al -vuestro que nos la dé, porque se pierde lo sembrado.» Ordenó Cortés que -los cristianos pidiesen a su Dios que lloviese, y en efecto, con gran -sorpresa de los indios, los campos se regaron completamente. - -Apartando por un momento la vista de los sucesos ocurridos en México, -veamos lo que se trataba contra el valeroso Hernán Cortés. Enterado -Velázquez de los tratos que traían en la corte Alonso Hernández -Portocarrero y Francisco de Montejo, comisarios de Hernán Cortés, -y habiendo recibido las cartas de su capellán Benito Martín, con -nombramiento de Adelantado, no sólo de aquella Isla, sino de las -tierras que se descubriesen y conquistasen por su inteligencia, -reunió fuerte ejército (800 infantes, 80 caballos y 10 ó 12 piezas de -artillería) mandado por el valisoletano Pámfilo de Narváez; diez y ocho -navíos condujeron al ejército citado al puerto de San Juan de Ulúa. El -clérigo Juan Ruiz de Guevara, con un escribano real y tres soldados, en -nombre de Narváez, se dirigió a conferenciar con el gobernador Gonzalo -de Sandoval. De la conferencia salió el rompimiento entre ambas partes, -llegando al extremo Sandoval de reducir a prisión al sacerdote, a -quien, en unión de sus tres compañeros, resolvió enviar a México para -que Cortés tomase la determinación que creyera conveniente. En efecto, -llegaron a México y Cortés salió á recibirlos con más que ordinario -acompañamiento, les agasajó y les hizo algunos regalos, despachándolos -a los cuatro días para que volviesen al lado de Narváez. Como esto -pudiera no darle resultado y pensando siempre en hacer la paz con -Narváez, mandó como mensajero a Fray Bartolomé de Olmedo, sacerdote que -gozaba con justicia de mucho prestigio. - -Como era de esperar, Pámfilo de Narváez, que tenía su cuartel -establecido en Zempoala, recibió primero al licenciado Guevara, el -cual, como se inclinase a la paz, fué arrojado de su presencia con -desabrimiento. Llegó su turno al P. Olmedo, quien nada pudo conseguir -del duro corazón de Narváez. - -Cuando Cortés tuvo noticia de todo por el P. Olmedo, se decidió a -vencer o morir. No le quedaba otro camino. Dejó en México hasta 80 -españoles a cargo de Pedro de Alvarado, y mandó un correo a Vera -Cruz, ordenando a Gonzalo de Sandoval que saliese a recibirle a sitio -determinado. Despidióse de Moctezuma. Ofrecióle el Emperador no -desamparar a los españoles que quedaban con Alvarado, ni hacer mudanza -en su habitación durante su ausencia. Ambas cosas cumplió fielmente el -bueno e inocente Moctezuma. Cortés pasó por Cholula, llegó a Tlascala -y recibió en Matalequita a Gonzalo de Sandoval con la gente de su -cargo. Siempre deseando la paz, despachó segunda vez al P. Olmedo, que -pronto hubo de avisarle del poco efecto que producían sus diligencias. -Deseando hacer algo más por la razón, o ganar algún tiempo, determinó -enviar al capitán Juan Velázquez de León, que tampoco pudo traer al -buen camino a Narváez. Entonces, cuando se convenció que no había -esperanza alguna de concordia, movió su ejército y asentó su cuartel -a una legua de Zempoala y en las riberas del río Canoas, llamado -también Chachalaca. Dividió su fuerza en tres pequeños escuadrones, uno -al mando de Gonzalo de Sandoval con la orden de caer sobre Narváez; -otro dirigido por Cristóbal de Olid para apoyar a Sandoval; y el -tercero, bajo su propia autoridad, que acudiría donde su presencia -fuera necesaria. Pasó el citado río y entró en Zempoala atacando -valerosamente a su enemigo. Narváez fué vencido y hecho prisionero. -Cuando Cortés visitó a Narváez (si damos crédito a Solís) el prisionero -le dijo: «Tened en mucho, señor capitán, la dicha que habéis conseguido -en hacerme vuestro prisionero.» «De todo, amigo--respondió el -vencedor--se deben las gracias a Dios; pero sin género de vanidad os -puedo asegurar que pongo esta victoria y vuestra prisión entre las -cosas menores que se han obrado en esta tierra.» - -Sometidas las tropas de Narváez y habiendo recibido malas nuevas de -México, al frente de 1.000 soldados de infantería y 100 de caballería, -se encaminó a la corte con ánimo de salvar a Alvarado y castigar a los -revoltosos mejicanos. Llegó a México, día de San Juan, siendo recibido -por Moctezuma con afectos de copiosa alegría, «que tocó en exceso y -se llevó tras sí la Magestad.» Correspondió Cortés con desabrimiento -y aspereza a tales manifestaciones de cariño. Los motivos que tuvo -el general español para mostrarse enojado con el emperador azteca, -fueron los siguientes. Parece ser que Pedro de Alvarado, durante la -ausencia de su jefe, creyó o aparentó creer en una conjuración de los -mejicanos contra los españoles, y para castigarla, cuando se hallaban -celebrando una fiesta en el Adoratorio principal, se puso al frente de -cincuenta de los suyos y cayó sobre los indios, a quien atropelló con -poca o ninguna resistencia, hiriendo y matando a los que no pudieron -huir o tardaron más en arrojarse por las ventanas del templo. No huelga -decir que los españoles despojaron de sus joyas a los heridos y a los -muertos. El pueblo mejicano vió el estrago de los suyos y el despojo de -las joyas, irritándose, al extremo de tomar las armas y lanzarse á la -pelea. - -Presentóse Cortés durante la insurrección, que ya llevaba algunos -días, y encargó a Diego de Ordaz el castigo de los rebeldes. Portóse -muy bien Ordaz; pero los enemigos, cada vez más valerosos, pusieron en -cuidado a Cortés, quien dividió sus fuerzas en tres escuadrones y peleó -como un león, hasta que huyeron por entonces para volver a la carga al -día siguiente. No atendidas las proposiciones de paz hechas por el -capitán español, volvióse al combate con más furia. Aunque la victoria -acompañaba siempre a los nuestros, no por eso dejaban de hacer mella -las pérdidas sufridas. Fueron éstas las siguientes: 40 muertos, la -mayor parte tlascaltecas; considerable número de heridos y maltratados, -contándose entre ellos más de 50 españoles. - -Tampoco era tranquilizadora la conducta de Moctezuma. Dícese--y -queremos ser parcos en el relato--que Cortés, cuando la lucha estaba -más empeñada, rogó a Moctezuma que, adornado de las vestiduras reales, -para atajar tanta sangre, aconsejara la paz a los suyos. Accedió el -Emperador, subió al terrado, arengó a los sediciosos, no fué atendido, -y una piedra lanzada por sus mismos súbditos--según cuentan nuestros -historiadores--le dió en la sien y le derribó en tierra, sucumbiendo -poco después. Era el 30 de junio de 1520. En sus últimos momentos, -lo mismo Cortés que el P. Olmedo le rogaban que se volviese a Dios y -asegurase la Eternidad recibiendo el Bautismo. «Sintió Cortés esta -desgracia tan vivamente, que llegó a tocar su dolor en congoja y -desconsuelo»[46]. Dice Herrera que Moctezuma se dirigió a sus vasallos -mandándoles que no continuasen la batalla. Alguno de los suyos hubo de -contestar al Emperador: _calla_, _bellaco_, _afeminado_, _nacido para -tejer é hilar_; _esos perros te tienen preso_; _eres una gallina_. -«Quiso la desgracia que le acertó una piedra en las sienes: bajó a su -aposentó, echóse en la cama, y estuvo tan avergonzado y corrido, que -aunque la herida no era mortal, por el sentimiento, y por no querer -comer ni ser curado, en cuatro días se murió». Más adelante añade el -mismo cronista: «Jamás consintió paño ni cosa sobre la herida: y si -se los ponían, muy enojado se los quitaba, deseándose la muerte»[47]. -Dijeron algunos cronistas que la flecha o piedra que hirió gravemente -a Moctezuma fué arrojada por su primo Cuauhtémoc o Guatimozín. Reinó -diez y siete años. «No faltaron plumas, añade el historiador Solís, -que atribuyesen a Cortés la muerte de Moctezuma, o lo intentasen -por lo menos, afirmando que le hizo matar para desembarazarse de -su persona»[48]. Considera Solís semejante afirmación como una -calumnia[49]. - - [46] Solís, ob. cit., lib. IV, cap. XV, pág. 367. - - [47] Herrera, _Década II_, lib. X, cap. X. Debió ser enterrado - en el monte de Chapultepeque. - - [48] Ob. cit., lib. IV, cap. XV, pág. 369. - - [49] Dos hijos que le asistieron en sus últimos momentos - fueron muertos por los mejicanos; dos o tres hijas se casaron - con españoles y se convirtieron al catolicismo. El principal - de los hijos se redujo también a la religión católica y tomó - el nombre de Pedro en el bautismo. Era hijo de una de las - reinas, natural de la provincia de Tula, la cual, a imitación - de don Pedro, se bautizó y se llamó desde entonces doña María - de Niagua Suchil.--Solís, Ob. cit., lib. IV, cap. XV, pág. 371. - -Fué elegido emperador Quetlavaca, rey de Iztapalapa y segundo elector -del imperio[50]. Quetlavaca era digno sucesor de Moctezuma. Renovóse -la guerra con verdadero furor en toda la ciudad, especialmente en el -gran Adoratorio, ocupado por los mejicanos. Comprendiendo Hernán Cortés -que su situación era muy difícil y cada vez más peligrosa, ordenó -que inmediatamente se reuniesen sus capitanes y les consultó lo que -en semejante apuro debía hacerse, decidiéndose, por último, salir de -México aquella misma noche (1.º julio 1520). Formó su vanguardia con -200 soldados españoles, buen número de tlascaltecas y 20 caballos, bajo -el mando de Gonzalo de Sandoval, asistido por Acevedo, Ordaz y otros; -el centro, parte de la artillería, los hijos de Moctezuma y varios -prisioneros de importancia, con el tesoro real; y la retaguardia con -el grueso de la fuerza y el resto de la artillería a las órdenes de -Pedro de Alvarado, Vázquez de León y otros. Cortés se reservó unos 100 -soldados escogidos y los capitanes Alonso Dávila, Cristóbal de Olid y -Bernardino Vázquez de Tapia. - - [50] Otros le llamaban Cuitlahuactzin. - -Molestados por menuda lluvia, los españoles abandonaron sus cuarteles -y cruzaron la silenciosa ciudad. Llegaron a la calzada de Tlacopan, y -habiendo encontrado a su entrada una cortadura, arrojaron sobre ella -el único puente volante que habían tenido tiempo de construir. Tanto -penetró el puente en las piedras, a causa del peso de la artillería -y caballería, que ya fué imposible mudarlo a las demás cortaduras. -Tampoco por el pronto hubieran pensado en ello, pues los españoles y -tlascaltecas se vieron atacados por todas partes. La laguna estaba -cubierta de millares de canoas, y desde ellas lanzaban los mejicanos -espesas granizadas de flechas y dardos sobre sus enemigos. Una segunda -cortadura vino a detener la marcha de la columna, que pasó al fin -por un vado o a nado, según unos historiadores, o por una viga de -bastante latitud, que dejaron de romper los indios, según otros. Una -tercera y última cortadura, más larga que las anteriores, aunque menos -profunda, también pudieron salvar, no sin sangrientos combates. Llegó -el ejército a tierra con la primera luz del día e hizo alto en Tacuba. -Murieron casi 200 españoles, más de 1.000 tlascaltecas, los prisioneros -mejicanos que llevaban y 46 caballos. Dióse con razón el nombre de -_Noche Triste_ a la citada de 1.º de julio de 1520. - -Encaminóse Cortés, primero, hacia el Norte, pasando por Cuantillón -y Tepotzolán, y luego, dirigiéndose al Este, por entre la laguna de -Tzonpango y el lago de Xaliotán, a Teotihuacán en los llanos de Apán, -siempre por caminos ásperos y estériles, luchando con los habitantes -del país; al séptimo día de marcha, encontró las montañas que dominan -el valle de _Otumba_. Cuarenta mil guerreros--si damos crédito a las -crónicas--esperaban a los españoles en el citado valle. Arremetió -contra ellos Cortés, encontrando una resistencia como no podía -esperar; pero no había más remedio que la victoria o la muerte. Estaba -el general mejicano sobre ricas andas y con el estandarte real al lado. -Nuestro caudillo, volviéndose a los suyos, ayudado de los capitanes -Gonzalo de Sandoval, Pedro de Alvarado, Cristóbal de Olid y Alonso -Dávila, se dirigió a ganar aquella insignia, que cayó bajo su poder, -y muerto a sus pies, atravesado de un lanzazo, el citado jefe de los -indios. Diéronse entonces a la fuga. Cortés se coronó de gloria en la -batalla de Otumba (8 julio 1520). Al día siguiente entró en Tlascala -con grande alegría de su ejército y más todavía de los tlascaltecas. -Cuando se hallaron los heridos, entre ellos el mismo Cortés, en buena -disposición, y cuando el ejército obtuvo refuerzos de Vera Cruz y del -Senado de Tlascala, la provincia de Tepeaca debía sufrir severo castigo -porque en ella fueron asesinados algunos soldados españoles. - -Habiendo muerto de viruela el emperador Cuitlahuactzin, fué elegido -sucesor Cuauhtémoc, joven belicoso y de grandes arrestos[51]. La -guerra iba a continuar con más fuerza. Envió el nuevo Emperador una -embajada al Senado de Tlascala ofreciendo de su parte paz y alianza -perpetua entre los dos pueblos, libertad de comercio y comunicación -de intereses, con la sola condición de que tomase la República las -armas contra los españoles. La respuesta fué negativa, a disgusto por -cierto de Xicotencal el _Mozo_, quien, sin embargo de su enemiga a -los españoles, hubo de callar, ya porque temió la indignación de sus -compañeros, ya porque le detuvo el respeto a su padre. - - [51] Otros le llaman Guatimocin. - -No dejó de poner en cuidado a Cortés la actitud de algunos de sus -soldados, procedentes del ejército de Narváez, los cuales deseaban -retirarse a Vera Cruz, para solicitar desde allí recursos de Santo -Domingo y Jamaica. Muchos deseaban aproximarse a la costa, tal vez con -la idea de abandonar a México. Recordaban seguramente las granjerías -que dejaron en la isla de Cuba. - -Aunque la situación de Hernán Cortés era poco halagüeña, decidido -a llevar adelante su empresa, penetró en territorio tepaocano por -Teompantzinco, Zacatepec y Guecholac. En Acatzinco atacó y venció al -enemigo, logrando después derrotarle completamente, hasta el punto que -los españoles pudieron entrar en Tepeaca. En seguida mandó expediciones -contra algunos pueblos que se mantenían fuera de su obediencia, siendo -los principales Tecamachalco, Cuauhtichán y Tepexic. Habiendo sometido -toda la provincia, no pocos caciques de las cercanías llegaron al -cuartel general de Cortés, establecido en Tepeaca, alistándose bajo sus -banderas. - -No fuera aventurado el indicar que de todos sus cuidados, el mayor -sin duda alguna, estaba en México. Cuauhtémoc ganó el corazón del -pueblo mejicano y se dispuso con verdadero entusiasmo a luchar por -la independencia y la libertad. El joven Emperador, pariente y -yerno de Moctezuma, merecía ocupar el trono de sus antepasados. A -los caciques de las fronteras les exhortó a la fidelidad y procuró -atraérselos con ofertas y dádivas. Poniendo manos a la obra el -Emperador, mandó un ejército a pelear con los españoles. Cortés lo -destruyó en _Guacachula_, mas no convenía dormirse en los laureles, -y comprendiéndolo así el general español, se decidió a emprender la -vuelta a México, recordando, sin duda, la Noche Triste y la batalla de -Otumba. Por entonces llegó un bajel a San Juan de Ulúa con 13 soldados -españoles mandados por Pedro de Barba; traía también dos caballos, -algunos bastimentos y municiones. Dicha fuerza, que por orden de Diego -Velázquez venía a ponerse al servicio de Narváez--pues ignoraba el -gobernador de Cuba los sucesos de México--pasó a aumentar el ejército -de Cortés. Lo mismo sucedió con otro bajel que llegó a la costa con -nuevo socorro, dirigido al citado Narváez; conducía ocho soldados a -cargo del capitán Rodrigo Morejón de Lobera, una yegua y buena cantidad -de armas y municiones. - -Ya decidido Cortés a reconquistar la ciudad de México, comprendió que -necesitaba 12 o 13 bergantines que pudieran resistir a las canoas de -los indios y transportar su ejército a la ciudad. Sabía por experiencia -el mal resultado de los pontones levadizos. Se comenzó a cortar madera -y ordenó que se trajesen de Vera Cruz la clavazón, jarcias y demás -adherentes de los bajeles que él hizo echar a pique cuando formó la -resolución de conquistar la citada ciudad. - -Nuevos e importantes auxilios recibió Cortés por entonces. Francisco de -Garay, que intentaba introducirse en el corazón del imperio mejicano -por la parte de Pánuco, tuvo que desistir de su empresa; luego la -armada del mencionado Garay, después de andar perdida algunos días por -el mar, llegó a la costa de Vera Cruz, donde la gente pasó al servicio -de Cortés. Arribó primero un navío con 60 soldados, que mandaba el -capitán Camargo; en seguida otro con más de 50, a cargo del capitán -Miguel Díaz de Auz, y, por último, un tercero con más de 40 soldados y -cuyo capitán se llamaba Ramírez. Habiendo aumentado el número de los -españoles, pudo ya Cortés--dada la insistencia de los soldados que -vinieron con Narváez, cada vez más deseosos de volver a Cuba--publicar -en el Cuerpo de Guardia y en los alojamientos lo siguiente: _que todos -los que se quisiesen retirar desde luego a sus casas, lo podrían -ejecutar libremente y se les daría embarcación con todo lo necesario -para el viaje_. No todos, aunque sí la mayor parte, usaron del permiso. - -[Ilustración: - - FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID - QUAUHTEMOC.] - -En tanto que Cortés mandaba a España como comisarios a los capitanes -Alonso de Mendoza y Diego de Ordáz para que diesen noticia al emperador -Carlos del estado de la conquista, y llevando también una carta, en la -cual se resumía lo más substancial de los despachos que remitió el año -antecedente con Fernández Portocarrero y Montejo; en tanto que los dos -ayuntamientos de la Vera Cruz y de Segura de la Frontera escribían sus -correspondientes cartas, representando a Su Majestad lo que importaba -mantener a Cortés al frente de aquel gobierno; en tanto que el valeroso -hijo de Medellín fletaba un bajel para que los capitanes Alonso Dávila -y Francisco Alvarez Chico pasasen a la isla de Santo Domingo y dijeran -a los religiosos de San Jerónimo cuánto importaba enviar sacerdotes -de probada virtud que ayudasen al P. Olmedo en la conversión de los -indios; en tanto que los cuatro procuradores de Cortés (Portocarrero, -Montejo, Ordáz y Mendoza), acompañados y dirigidos por Martín, padre -de nuestro héroe, conseguían audiencia del Cardenal Gobernador -Adriano--pues el Emperador estaba por entonces en Alemania--, en la -que hubieron de representar los motivos que tenían para desconfiar de -la justicia del Obispo de Burgos, presidente del Consejo de Indias, -motivos que fueron atendidos, puesto que consiguieron su recusación; -en tanto que el Emperador, de vuelta de Alemania, nombraba una Junta -compuesta, entre otros, de Mercurino de Gatinara y del Dr. Lorenzo -Galíndez de Carvajal, Comendador Mayor de Castilla, para que estudiase -detenidamente el pleito que tenían el Gobernador de Cuba y el futuro -conquistador de Nueva España, y que se decidió en favor del último; y -en tanto o antes que éstas y otras cosas ocurrían, Cortés, en el mismo -día que se celebraba la fiesta de los Inocentes del año 1520, se puso -a la cabeza de su ejército, compuesto de unos 600 hombres, de ellos 80 -arcabuceros y ballesteros y 40 ginetes con 9 cañones y alguna pólvora; -además llevaba numeroso ejército de aliados. Pernoctó nuestro héroe -el primer día en Texmeliuán, el segundo en la sierra de Telapón, y -el tercero descendió a la llanura. Continuó su camino, descubriendo -a largo trecho el ejército enemigo, el cual hubo de retirarse poco a -poco. No quiso seguir el alcance, porque le importaba ocupar lo antes -posible la populosa ciudad de Tezcuco, lugar ventajoso para establecer -allí plaza de armas y necesario para la realización de su empresa. -Penetró en Tezcuco, destituyó del señorío al tirano Cacumazin y nombró -en su lugar a Ixtlixoquedalte, quien, a ruegos de Fr. Bartolomé de -Olmedo, se dejó bautizar, tomando el nombre de D. Hernando Cortés, en -obsequio de su padrino. - -De Tezcuco pasó a Iztapalapán, populosa ciudad de 50.000 habitantes, -situada en la misma calzada por donde hicieron su primera entrada los -españoles. Cortés, llevando consigo a los capitanes Pedro de Alvarado y -Cristóbal de Olid, se situó en parte de la ciudad edificada en tierra -firme, teniendo que abandonarla a toda prisa, porque los enemigos, -rompiendo las acequias, consiguieron inundar aquella parte de la -población. Acamparon nuestras tropas en próxima y pequeña montaña, -retirándose a Tezcuco, no sin ser molestadas por los mejicanos. - -Chalco, provincia situada en la extremidad oriental del lago de su -nombre, se entregó a Gonzalo de Sandoval, y la provincia de Otumba, ya -famosa en esta crónica, prestó vasallaje a Francisco de Lugo. Otras -provincias pidieron, del mismo modo, protección a los españoles. - -Cuando Cortés vió llegar a Tezcuco el maderamen de los bergantines, -tuvo momentos de verdadera alegría. En un grande astillero, que se -formó cerca de los Canales, comenzó la tablazón, herraje y demás -operaciones de la marinería. Sin embargo de la prisa que todos se -daban, dijeron los maestros que se necesitaban más de veinte días -para poder servirse de las embarcaciones. En este tiempo se propuso -reconocer personalmente las poblaciones próximas, observando los sitios -que debía ocupar para impedir los socorros de México y castigando a los -rebeldes del pueblo de Yaltocán y de otras poblaciones. - -Llegó por este tiempo a Vera Cruz un navío (lo cual era señal casi -evidente--según Solís--de que corría por cuenta del cielo esta -conquista) dirigido a Hernán Cortés, y en él Julián de Aldrete, natural -de Tordesillas (Valladolid) y algunos religiosos y soldados con un -socorro considerable de armas y pertrechos. Pasó la gente a Tlascala y -luego a Tezcuco. - -No cesaba la guerra entre españoles y mejicanos. El odio era mayor cada -día. Cuauhtémoc, a diferencia de sus antepasados, se hallaba decidido -a vengar cara su libertad y la de su pueblo. Verdad es que ya sabía de -lo que eran capaces los españoles. El esforzado Gonzalo de Sandoval -por un lado y el mismo Cortés por otro, pelearon valerosamente. Vióse -este último en gran peligro al tomar la ciudad de Suchimilco (distante -cuatro leguas de México), hasta el punto que cayó del caballo, y cuando -iba a ser presa de los mejicanos, el soldado Cristóbal de Olea, natural -de Medina del Campo, poniéndose a la cabeza de algunos tlascaltecas -dió muerte por sus manos a los que oprimían al héroe, restituyéndole -la libertad. Retiróse a Tezcuco, muy descontento de su jornada a -Suchimilco, habiendo perdido nueve o diez españoles. - -Poco después le causó profunda pena la noticia de que un soldado -español llamado Antonio de Villafaña se había puesto al frente de una -conjuración. Dicha conjuración se disponía matar a Cortés y a los -principales jefes, único medio de abandonar la conquista y retirarse -a Cuba. Villafaña fué preso y colgado en una ventana de su mismo -alojamiento. - -Otro embarazo, aunque de diferente género, se ofreció en seguida. -Dícese que el general Xicotencal (a cuyo cargo--según Solís--estaban -las primeras tropas que vinieron de Tlascala) se decidió a desamparar -el ejército, sirviéndose de la noche para su retirada; y también se -dice que Cortés mandó a su alcance dos o tres compañías de españoles, -con suficiente número de indios fieles, llevando la orden de que le -prendiesen o le matasen. Ejecutóse lo último y su cadáver apareció -colgado de un árbol[52]. - - [52] Ob. cit., lib. V, cap. XIX, págs. 510 y 511. - -En la mañana del 28 de abril de 1521 Hernán Cortés formó sus tropas -y pasó revista a su ejército, compuesto de 818 infantes (118 entre -arcabuceros y ballesteros), 87 soldados de caballería, 3 grandes -cañones de hierro y 11 falconetes, con abundantes municiones. El P. -Olmedo bendijo la flotilla y los bergantines resbalaron en el canal, -descendiendo por sus aguas hasta entrar en el lago Tezcuco. - - - - -CAPITULO IV - - CONQUISTA DE MÉXICO (CONTINUACIÓN).--CORTÉS, ALVARADO, OLID Y - SANDOVAL CAEN SOBRE MÉXICO.--LUCHA ENTRE LAS PIRAGUAS MEJICANAS Y - LOS BERGANTINES ESPAÑOLES.--DESASTRE DE LOS ESPAÑOLES.--VICTORIA - DE CORTÉS.--CUAUHTÉMOC ES HECHO PRISIONERO.--CAÍDA DE - MÉXICO.--REPARTICIÓN DEL BOTÍN.--SUPLICIO DEL REY DE TACUBA Y - DE CUAUHTÉMOC.--CÉDULA DEL 26 DE JUNIO DE 1523.--DÚDASE DE LA - FIDELIDAD DE CORTÉS.--MUERTE DE CATALINA SUÁREZ.--CORTÉS EN - ESPAÑA.--SU ENTREVISTA CON EL EMPERADOR.--EL OBISPO ZUMÁRRAGA.--LA - AUDIENCIA.--LEVANTAMIENTO DE LOS CHICHIMECAS.--CONQUISTA DE - YUCATÁN.--CORTÉS EN MÉXICO.--RELACIONES ENTRE CORTÉS Y LA - AUDIENCIA.--FUNDACIÓN DE QUERÉTARO Y DE OTRAS POBLACIONES.--LOS - REYES Y LA COLONIA MEJICANA. - - -Dividió Hernán Cortés el ejército en tres columnas: la primera bajo -las órdenes de Pedro de Alvarado, la segunda la dirigiría Cristóbal de -Olid, y al frente de la tercera puso a Gonzalo de Sandoval. Contaba -la primera de 168 infantes, 30 caballos y unos 25.000 tlascaltecas; -la segunda, de 168 infantes, 33 caballos y 25.000 tlascaltecas; y la -tercera de 167 infantes, 24 caballos y 30.000 indios de todos los -contingentes aliados. El se reservó para las primeras operaciones el -mando de los bergantines. Determinó ocupar al mismo tiempo las tres -calzadas de Tamba, Cojohuacán e Iztapalapán, operación que encomendó -respectivamente a Alvarado, Olid y Sandoval. Cortés, con su flotilla, -se dispuso a echar a pique el número considerable de canoas que -aparecía por todas partes en la laguna. Memorable fué el triunfo que -logró nuestra escuadra sobre la mejicana. Las canoas y piraguas que -pudieron salvarse buscaron refugio en los canales de la capital. En -todas partes se peleaba con la misma furia, mostrando su valor y -pericia los citados jefes. Satisfecho Cortés de la parte que tomaron -en la victoria los bergantines, envió cuatro a Alvarado, otros cuatro -a Sandoval y él con los cinco restantes pasó a incorporarse con el -maestre de campo Cristóbal de Olid. Mostrábase cada vez más risueña la -fortuna en nuestro campo, llegando Alvarado, Sandoval, Olid y Cortés a -arruinar los burgos o primeras casas de la ciudad. - -La guerra, sin embargo, se iba a recrudecer más. Comprendiendo -los mejicanos que las canoas no podían resistir el empuje de los -bergantines, construyeron piraguas, grandes y fuertes embarcaciones. Se -repitieron los ataques en los días sucesivos. Nuestra artillería dió -al través, tiempo adelante, con las piraguas; pero es de sentir que -los nuestros cayesen en una emboscada que trajo fatales resultados. -En algunas partes de la laguna se hallaban densos y elevados bosques -de cañas, palustres o carrizales, en los cuales se escondieron varias -piraguas. Llevaron del mismo modo cuatro canoas de bastimentos para -que sirviesen de cebo a la emboscada, colocando debajo del agua -gruesas estacas para que chocasen en ellas los bergantines. Dos de -estos, mandados por Pedro Barba y Juan Portillo (de los cuatro que -asistían a Gonzalo de Sandoval) vieron las canoas, se arrojaron con -todo el ímpetu de los remos sobre ellas, quedando al poco tiempo en los -carrizales, sin poder retroceder ni pasar adelante. Entablóse entre las -piraguas y los bergantines lucha desesperada. En ella murió el capitán -Juan Portillo y de resultas de las heridas, tres días después, Pedro -Barba. No lejos del sitio de la desgracia se valieron los españoles -de la misma estratagema y se vengaron con creces de la muerte de los -nuestros, pues rompieron enteramente la escuadra enemiga. - -Convocó el Emperador azteca a sus ministros, a sus generales y a sus -sacerdotes y a todos hizo presente el estado miserable de la ciudad, -la gente de guerra que se perdía y el hambre de gran parte del pueblo. -Inclinóse a la paz, como se inclinaron en seguida ministros y cabos; -pero enérgicamente y con tesón se opusieron a ella los sacerdotes. -También los españoles estaban cansados de lucha tan larga. - -Cuauhtémoc y Hernán Cortés se decidieron a terminar pronto y con -toda energía la contienda. Alvarado y Sandoval unidos atacarían por -la calzada de Tacuba, apoyados por los bergantines, hasta llegar -al mercado de Tlatelolco que tenían a su frente; Cortés, desde sus -cuarteles de Xoloc se propuso el mismo objetivo y dividió sus fuerzas -en tres trozos: uno, a las órdenes de Alderete; otro, a las de Andrés -Tapia y Jorge Alvarado (hermano de Pedro), y el tercero, a las suyas. -Los pocos obstáculos que las tres columnas encontraron en el avance -hizo sospechar al capitán español que Cuauhtémoc quería atraerlas al -corazón de la ciudad. Si prudentemente se detuvo Cortés, Alderete -cayó en el lazo. Su columna se entregó a la fuga perseguida por los -guerreros aztecas y acobardada por los proyectiles que le arrojaban -desde las azoteas. Cortés, lleno de terror, intentó detener al enemigo. -Cayeron sobre él e hicieron no pocos esfuerzos para arrastrarle a las -canoas. Cuando se puso fuera de combate, a causa de una herida en el -muslo y parecía perdida toda salvación, Cristóbal de Olea se arrojó -como un león a la pelea y también un jefe de Tlascala. Salvóse Cortés; -pero Olea fué herido mortalmente. Quiñones, capitán de su guardia, y -Guzmán, su paje, acudieron también a su auxilio. En el momento que el -citado paje le ayudaba a montar en un caballo, fué cogido aquel infeliz -y arrastrado a las canoas enemigas; Quiñones pudo retirarse con su -jefe, el cual, ganando tierra firme en la plaza frente a la calle de -Tacuba, reunió los restos de la columna de Alderete a la de Tapia y la -suya, marchando, acosado por todas partes, al real de Xoloc. Mandóse -a Andrés Tapia a la calzada de Tacuba para que Alvarado y Sandoval -tuviesen noticia del desastre y ajustaran a él su manera de obrar. -Verificóse la retirada. - -No puede negarse que Cuauhtémoc dió prueba de excelente Capitán. Grande -fué el triunfo que consiguió sobre sus enemigos. - -Aunque en el campo español se echó la culpa de la desgracia a Alderete, -Cortés, habiéndole preguntado Sandoval por las causas del desastre, -contestó: «Es por mis pecados a lo que debo esta desgracia, Sandoval, -hijo mío.» «Pasaron de 40 los españoles--escribe Solís--, que -llevaron vivos para sacrificarlos a los Idolos; perdióse una pieza de -artillería; murieron más de 1.000 tlascaltecas, y apenas hubo español -que no saliese maltratado.»[53]. - - [53] Ob. cit., lib. V, cap. XXII, pág. 530. - -Al poco tiempo volvió la fortuna a mostrarse risueña con Hernán Cortés. -Vino por aquellos días a Vera Cruz un barco con municiones, ya escasas -en el campo español. Curados de sus heridas capitanes y soldados, y -reforzado el ejército con gruesos contingentes de aliados, resolvió -Cortés tomar la ofensiva. Salieron Alvarado, Sandoval y Hernán Cortés, -el primero por el camino de Tacuba, el segundo por el de Tapeaquilla -y el tercero por el de Cojohuacán. Penetraron en la ciudad y ganaron -en seguida las calles arruinadas, porque los enemigos las defendían -flojamente. Los tres se dirigieron a la plaza de Tlatelolco, llegando -el primero Alvarado, que se apoderó de un gran Adoratorio, donde estaba -el dios de la guerra. El segundo que penetró en la plaza fué Cortés, -con Olid a sus órdenes; el tercero y último fué Gonzalo de Sandoval. La -lucha entre españoles y mejicanos no pudo ser más feroz ni sangrienta. -Los indios huyeron desalentados a guardar la persona de su Rey, que se -hallaba bastante comprometida. - -El 13 de agosto de 1521 condujo Cortés a su ejército contra la -parte de la ciudad ocupada todavía por el enemigo. En apuro tan -grande--dícese--que los mejicanos pidieron la paz para entretener a -Cortés, escapándose entretanto Cuauhtémoc. Conoció el engaño el capitán -español, quien dispuso que García Holguín con su bergantín, que era el -más velero, diera caza a la piragua que iba delante y parecía superior -a las demás. Dada por García Holguín la orden de acometerla, levantóse -para rechazar el asalto un joven guerrero; pero al gritar los mejicanos -que era el Emperador, dejó caer sus armas y dijo: «Yo soy Cuauhtémoc; -conducidme a Malintzin (Cortés); soy su prisionero; pero que no se -haga daño a mi mujer y a los míos.» Llevado a presencia de Cortés, -manifestó «que había hecho cuanto había podido para defenderse a sí y a -los suyos; y que si los dioses le habían sido contrarios, que no tenía -la culpa, que su prisionero era, que hiciese su voluntad, y poniendo -la mano en el puñal de Cortés, le dijo que le matase, que iría muy -consolado adonde sus dioses estaban, especialmente habiendo muerto á -manos de tal capitán»[54]. Rogóle Cortés que mandase a los suyos que -se dieran a partido o que cesara tanto derramamiento de sangre. Así lo -hizo y fué obedecido inmediatamente. «Y aquí acabó--añade Herrera--la -guerra y el gran imperio mejicano.» - - [54] Herrera, _Década_ III, libro II, capítulo VII. - -Esa guerra--decimos nosotros--constituye una epopeya, en la cual -brillaron dos héroes, dignos igualmente de las alabanzas de la -historia: Cuauhtémoc, vencido, y Hernán Cortés, vencedor. Si tuviéramos -que decidirnos por alguno, nuestras simpatías estarían por el mejicano. -Y para que a nadie cause extrañeza nuestra manera de pensar, más -adelante diremos, cuando de Santo Domingo se trate en el capítulo XX -de este tomo, que, entre Napoleón el Grande y Toussaint Louverture, -preferimos también al que muere defendiendo a su patria, que al tirano -conquistador. Ante el tribunal de la historia, blancos y negros, -españoles y americanos, son iguales. - -Refieren nuestros cronistas que el capitán español estuvo cariñoso -con los deudos de Cuauhtémoc. Por espacio de muchos años, el 13 de -agosto, día de San Hipólito, se hacían solemnes fiestas en México, -como recuerdo de batalla tan señalada. En la procesión religiosa se -llevaba el pendón de aquel ejército. El sitio de México había durado -tres meses y medio. Los días siguientes a la rendición se invirtieron -en limpiar la ciudad de montones de cadáveres, dejando Cortés la -guarnición a Sandoval y a Pedro de Alvarado, en tanto que él se -retiraba con los prisioneros a Cojohuacán. Poco después volvió Cortés -a la ciudad. Celebróse la conquista de México con banquetes y gran -recepción oficial, a la cual asistió Pánfilo de Narváez, hasta entonces -preso en Vera Cruz y ya en completa libertad para que pudiese--como lo -hizo--regresar a España. Murieron en el sitio y toma de México--según -las estadísticas más exactas--unos 67.000 hombres; por el hambre y -las enfermedades, 50.000. Los españoles tuvieron el 9 por 100 de su -efectivo. Las pérdidas de los aliados llegaron a 30.000. Repartido el -botín--unos 130.000 castellanos de oro--, las alegrías se convirtieron -en tristezas. No correspondieron, ni con mucho, las riquezas a las -esperanzas de capitanes y soldados. Pidieron los más descontentos a -Cortés que les fueran entregados Cuauhtémoc y el rey de Tacuba para -obligarles a declarar dónde habían escondido sus tesoros. Cedió Cortés, -y puestos a tormento sobre unas parrillas, bajo las cuales había fuego, -como el rey de Tacuba, mirando a Cuauhtémoc, lanzase un grito de dolor, -exclamó el Emperador: _Y yo ¿estoy acaso en algún lecho de rosas?_ -Cortés mandó suspender el suplicio para encerrarlos en miserable -prisión. - -Pasado algún tiempo llegó a Cojoacán la mujer de Hernán Cortés, D.ª -Catalina Suárez de Marcayda. Aunque Cortés celebró la presencia de -su esposa con regocijos y fiestas de cañas, no debió sentirse muy -contento. A los pocos meses, en la casa de dicha población llamada del -Conquistador, Hernán Cortés halló muerta a dicha D.ª Catalina, como se -dirá con más detenimiento en este mismo capítulo. - -Sosegado el país al cabo de borrascas tan bravas, ocupóse el -Conquistador en enviar expediciones a pueblos lejanos, no olvidándose -de la organización de _Nueva España_[55]. Preocupábanle con alguna -razón los continuos alzamientos de los naturales; pero lo que le puso -en más cuidado fué la rebelión de Cristóbal de Olid, quien se dejó -ganar por los partidarios de Velázquez. El conquistador de México -en persona salió, llevando consigo a Cuauhtémoc y a los reyes de -Acolhuacan y de Tlacopan, en persecución de Olid. Luego, cansado de -vigilar a los reyes prisioneros, con pretexto de ser fautores de una -conjuración, les hizo matar, colgándoles de los pies de una frondosa -ceiba (25 de febrero de 1525), no sin que Cuauhtémoc, protestando de su -inocencia, amenazase a Cortés con la justicia de Dios. - - [55] «La primera vez--escribe León Pinelo--que se nombra - _Nueva España_ es en una cédula de 10 de octubre de 1522, en - que se da licencia para pasar a ella a los que quisieren, - porque antes se llamaba _Youcatán_, _Coloacán_ y _Uloa_.» - Academia de la Historia.--_Indice general de los papeles del - Consejo de Indias_, fol. 314. - -Aunque el ilustre historiador americano Guillermo Prescott afirme que -la caída del imperio de los aztecas fué beneficiosa a la humanidad, -dada la crueldad y el canibalismo en los citados indios, nosotros -guardamos silencio y condenamos a todos los que en nombre del -cristianismo y de la civilización cometieron hechos semejantes. - -No tardaron en someterse las provincias de aquel vasto imperio. Todas -las tribus establecidas entre las grandes cordilleras occidentales -del primitivo Anahuac (imperio de México) y el gran Océano Pacífico -prestaron obediencia al rey de España. No les quedaba otro recurso. -Cuando vieron caer uno tras otro, a sus hijos, a sus hermanos y a sus -padres; cuando se encontraron sin Emperador y sin caciques; cuando -contemplaron saqueadas sus poblaciones y sus campos, bajaron la cabeza -y se entregaron, víctimas de su abatimiento, al vencedor. - -Habremos de recordar que algún tiempo antes encargó el rey de -España--según Cédula de 26 de junio de 1523--, «que Don Hernando -Cortés, virrey de México, procurase descubrir en la costa abajo de -aquella tierra un Estrecho que había para pasar del mar del Norte al -del Sur--pues convenía mucho al Real servicio saberlo--, poniendo -toda diligencia en enviar personas que le trajesen larga y verdadera -relación de lo que hallasen para dar cuenta a S. M., quien igualmente -estaba informado que hacia la parte del Sur de aquella tierra había mar -en que estaban depositados grandes secretos y cosas de que Dios era muy -servido y estos reinos acrecentados, y esperaba practicase lo mismo a -fin de saberlo con certeza»[56]. - - [56] _Arch. hist.º nacional.--Ced. indico de Ayala_, letra D. - -Creemos conveniente trasladar aquí, sin embargo de su mucha extensión, -la citada cédula. Tiene verdadero interés, porque en ella vemos con -toda exactitud las ideas y sentimientos que animaban a nuestros -monarcas. Dice así: - - _Valladolid 26 de Junio de 1523._ - - El Rey. La orden que es mi merced y voluntad que vos Hernando - Cortés, nuestro Capitan general y Gobernador de la Nueva España, - tengais así en el tratamiento y conversion de los Naturales y - moradores de la dicha tierra, que es debajo de vuestra governacion, - como en lo que toca a nuestra Hacienda, y a la poblacion de la - dicha tierra, y a su bien noblecimientos y pacificacion, de que - dareis parte a los nuestros oficiales que en ella avemos proveído: - es lo siguiente. - - - 1. - - Primeramente sabed, que por lo que principalmente avemos holgado, y - dado infinitas gracias a nuestro Señor de nos aver descubierto esa - tierra, y provincias della, ha sido, y es, porque segun buestras - relaciones y de las personas que de esas partes han venido, los - Indios habitantes y naturales della, son más hábiles y capaces - y razonables que los otros Indios naturales de la Tierrafirme e - Isla Española y S. Juan, y de las otras que hasta aquí se han - hallado y descubierto y poblado, por muchas cosas, experiencias - y muestras que se han hallado y visto y conocido en ellas, y por - estas causas hay en ellos más aparejo para conocer a nuestro Señor - y ser instruídos y vivir en su santa Fe Católica como Christianos, - para que se salven, que es nuestro principal deseo e intencion: y - pues como veis todos somos obligados a les ayudar, y trabajar con - ellos, a este propósito. Yo vos encargo y mando quanto puedo que - tengais especial y principal cuidado de la conversion, y Doctrina - de los Jecles e Indios de esas partes e Provincias que son debaxo - de vuestra governacion, y que con todas vuestras fuerzas, supuestos - todos otros intereses y provechos, trabajeis por vuestra parte - quanto en el mundo os fuere posible, como los Indios naturales de - esa Nueva España sean convertidos a nuestra Santa Fe Católica, e - industriados en ella, para que vivan como Christianos y se salven; - y porque como saveis a causa de ser los dichos Indios tan sujetos - a sus Jecles y señores y tan amigos de seguirlos en todo, parece - que sería el principal camino para esto comenzar a instruir a los - dichos señores principales, y que tambien no sería muy provechoso - que de golpe se hiciese mucha instancia a todos los dichos Indios - a que fuesen Christianos y que recivieran dello desabrimiento: ved - allá lo uno y lo otro, y juntamente con los Religiosos y personas - de buena vida que en esas partes residen, entender en ello con - mucho hervor, teniendo toda la templanza que convenga. - - - 2. - - Asimismo por las dichas causas parece que los dichos Indios tienen - maña y razon para vivir política y ordenadamente en sus Pueblos que - ellos tienen, aveis de trabajar como lo hagan así y perseveren en - ello poniéndolos en buenas costumbres y toda buena orden de vivir. - - - 3. - - Asimismo porque por las relaciones e informaciones que de esa - Tierra tenemos, parece que los naturales della tienen Idolos donde - sacrifican criaturas humanas y comen carne humana, comiéndose - unos a otros, y haciendo otras abominaciones contra nuestra santa - Fe Católica y toda razon natural; y que ansímismo quando entre - ellos hay guerras los que captivan y matan los toman y comen, de - que nuestro Señor ha sido y es muy deservido, aveis de defender y - notificar a todos los naturales de esa tierra que no lo hagan por - ninguna vía, defendiéndoselo só graves penas, y para selo testar - busqueis todas las buenas maneras que para ello pueda ayudar y - aprovechar diciendo quanto contra toda razon dibina y humana, y - quan grande abominacion es comer carne humana, que para que tengan - carnes que comer y de que se sustentar, demás de los ganados que - se han llevado a la dicha Tierra mandaremos contino llevar, porque - multipliquen y ellos escusen la dicha abominacion: y ansímismo les - amonestad que no tengan Idolos, ni mezquitas, ni Casas de ellos - en ninguna manera; y despues que así selo hayais amonestado y - notificado muchas veces, a los que contra ello fueren los castigad - con graves penas públicas, teniendo en todo la templanza que vos - pareciere que conviene. - - - 4. - - Otrosí por quanto por la larga experiencia avemos visto que aver - hecho repartimientos de Indios en la Isla Española, y en las otras - Islas que hasta aquí están pobladas y averse encomendado y tenido - los Christianos Españoles que la han ido a poblar, han venido - en grandísima disiminucion por el mal tratamiento y demasiado - trabajo que les han dado: lo qual allende del grandísimo daño y - perdida que en la muerte y disminucion de los dichos Indios ha - avido, y el gran deservicio que nuestro Señor dello ha recibido, - ha sido causa y estorvo para que los dichos Indios no viniesen en - conocimiento de nuestra Santa Fe Católica para que se salvasen: - por lo qual, visto los dichos daños que del repartimiento de los - dichos Indios se siguen, queriendo proveer y remediar lo susodicho, - y en todo cumplir con lo que debemos principalmente al servicio - de Dios Nuestro Señor, de quien tantos bienes y mercedes avemos - recibido y recivimos cada día, y satisfacer a lo que por la Santa - Sede Apostólica nos es mandado y encomendado por la Bula de la - donacion y concesion, mandamos platicar sobre ellos a todos los - del nuestro Consejo, juntamente con los Theologos, Religiosos y - personas de muchas letras, y de buena y santa vida, que en nuestra - Corte se hallaron y pareció que nos con buenas conciencias, pues - Dios Nuestro Señor crió los dichos Indios libres y no sugetos, no - podemos mandar los encomendar, ni hacer repartimiento de ellos - a los Christianos, y así es nuestra voluntad que se cumpla: Por - ende Yo vos mando que en esa dicha tierra no hagais, ni consintais - hacer repartimientos, encomienda, ni deposito de los Indios della, - sino que los dejeis vivir libremente, como nuestros Vasallos viven - en estos nuestros Reynos de Castilla, y si quando esta llegare - tuvieredes hecho algun repartimiento, o encomendado algunos Indios - a algunos Christianos, luego que la recivieredes revocad qualquier - repartimiento o encomienda de Indios que hayais hecho en esa tierra - a los Christianos Españoles que a ella han ido e estuvieren, - quitándolos dichos Indios de poder de qualquier persona o personas - que los tengan repartidos o encomendados, y los dejeis en entera - libertad, e para que vivan en ella, quitandolos e apartandolos de - los vicios y abominaciones en que han vivido y están acostumbrados - a vivir como dicho es: Y aveisles de dar a entender la merced - que en esto les hacemos, y la voluntad que tenemos a que sean - bien tratados y enseñados, para que con mejor voluntad vengan en - conocimiento de nuestra Santa Fe Católica e nos sirvan e tengan - con los Españoles que a la dicha tierra fueren, la amistad y - contratacion que es razon. - - - 5. - - Y porque es cosa justa y razonable que los dichos Indios naturales - de la dicha tierra nos sirban, y den tributo en reconocimiento del - señorío y servicio que como nuestros subditos y vasallos nos deben, - e somos informados que ellos entre sí tenían costumbre de dar a - sus Jecles y señores principales cierto tributo ordinario, Yo vos - mando que luego que los dichos nuestros Oficiales llegaren todos - juntos, vos informeis del tributo o servicio ordinario que daban a - los dichos sus Jecles, e si hallaredes que es ansí que pagaban el - dicho tributo, aveis de tener forma y manera, juntamente con los - dichos nuestros Oficiales, y asentar con los dichos Indios, que - nos den y paguen en cada un año otro tanto dinero y tributo como - deban o pagaban hasta agora a los dichos sus Jecles y señores, y - si hallaredes que no tenían costumbre de pagar el dicho quinto y - tributos, asentareis con ellos que nos den y paguen reconocimiento - del vasallage, que nos deben como á sus soberanos señores - ordinariamente lo que vos pareciere que buenamente podrían cumplir - y pagar, y ansimismo vos informeis demas de lo susodicho, en que - otras cosas podemos ser servidos y tener renta en la dicha Tierra, - asi como salinas, mineros, pastos, y otras cosas que oviere en la - tierra. - - - 6. - - Y porque una de las principales causas por donde los indios - naturales de esa dicha tierra y Provincias della han de venir en - conocimiento delo suso dicho, es tomando exemplo en los Christianos - Españoles que á esa dicha tierra fueren, y con su conversacion y - testo ha de ser tratando y rescatando y conversando los unos con - los otros, aveis demandar y ordenar de nuestra parte. E nos por - la presente mandamos y ordenamos que entre los dichos Indios y - Españoles haya contratacion y comercio voluntario, á contentamiento - de partes, trocando los unos con los otros las cosas que tuvieren; - pero habeis de defender só buenas penas que ninguno só color de la - dicha contratacion, tome de los dichos Indios cosa alguna contra - su voluntad, ni por engaño, sino por limpia y libre contratación y - rescate, porque demas de los dichos provechos, será esto causa que - tomen amor con vosotros. - - - 7. - - Y para que todo mejor se pueda hacer y encaminar, y con mas - conformidad y amor, aveis de procurar por todas las maneras y - vías que vieredes y pensaredes, que para ello pueden aprovechar - de atraer con buenas obras y con buenos tratamientos a que los - Caciques é Indios que en esas dichas tierras é Islas á ella - comarcanas esten con los Christianos en todo amor y amistad y - conformidad, y que por esta vía se haga todo lo que se oviere de - hacer con ellos, así en el rescate y contratacion y comercio que - con ellos ovieren de tener como en todo lo demás. Y para que mejor - se haga, la principal cosa que aveis de procurar y no consentir que - por vos, ni por otras personas algunas se les quebrante ninguna - cosa que les fuere prometida, sino que antes que se les prometa - se mire con mucho cuidado si se les puede guardar, y sino se les - pudiere bien guardar, que no se les prometa en manera alguna; pero - despues que así les fuere prometido, se les guarde y cumpla muy - enteramente sin ninguna falta aquello que así se les prometiere, de - manera que les pongais en mucha confianza de vuestra verdad. - - - 8. - - Otrosí aveis de prohibir, escusar y no consentir, ni permitir que - se les haga guerra, ni mal, ni daño alguno, ni se les tome cosa - alguna de lo suyo, sin se lo pagar (como dicho es), porque de miedo - no se alboroten, ni se lebanten, antes aveis de castigar á los que - les hicieren mal tratamiento ó daño alguno sin buestro mandado, - porque por esta vía estarán en más conversacion de los Christianos, - que es el mejor camino para que ellos vengan en conocimiento - de Nuestra Santa Fe Católica, que es nuestro principal deseo é - intencion, é más se gana en convertir ciento de esta manera que - cien mil por otra vía. - - - 9. - - En caso que por esta vía no quisieren venir á nuestra obediencia, é - se les obiese de hacer guerra, aveis de mirar que por ningun caso - se les haga guerra, no siendo ellos los agresores, é no aviendo - hecho ó provado á hacer mal ó daño á nuestra gente, y aunque ellos - hayan cometido, antes de romper con ellos, les hagais de nuestra - parte los requirimientos necesarios para que vengan á nuestra - obediencia, una, é dos, é tres y más veces, quantas vieredes que - sean necesarias, conforme á lo que se os havia ordenado é firmado - de Francisco de los Cobos, mi secretario y de mi Consejo. E pues - allá habrá con vos algunos Christianos que sabrán la lengua, con - ellos les dareis primero á entender el bien que les verná de - ponerse debaxo de nuestra obediencia, y el mal y daño y muertes - de hombres que les verná de la guerra, especialmente, que los que - se tomaren en ella vivos han de ser esclavos. Y para que de esto - tengan entera noticia y que no puedan pretender ignorancia, les - haced la dicha notificacion, porque para que puedan ser tomados - como esclavos, é los Christianos los puedan tener con sana - conciencia, está todo el fundamento en lo susodicho, aveis de estar - sobre el aviso de una cosa que todos los Christianos porque los - Indios se les encomienden, como lo han sido en las otras islas que - hasta aquí se han poblado, ternan mucha gana que sean de guerra, y - que no sean de paz, y que siempre han de hablar á este propósito; E - porque no podais escusar de hablar con ella, es bien estar avisado - desto para el crédito que en este se les debe dar, y para remediar - que en ninguna manera se haga. - - - 10. - - Y porque soy informado que una de las más principales cosas, y - que más les ha alterado en la Isla Española, y que más les ha - enemistado con los Christianos ha sido tomarles las mugeres é hijas - é criadas que tienen en sus casas contra su voluntad, é usar de - ellas como de sus mujeres, aveis de defender que no se haga en - ninguna manera, ni por ninguna color que sea, por quantas vías - é maneras pudieredes, mandándolo pregonar só graves penas las - veces que os pareciere que sean necesarias, executando las penas - en las personas que quebrantaren vuestros mandamientos con mucha - diligencia, é ansí lo debeis mandar hacer en todas las otras cosas - que os parecieren necesarias para el buen tratamiento de los Indios. - - - 11. - - Item, juntamente con los dichos nuestros oficiales, pondreis - nombre general á toda la dicha Tierra é Provincias della, é á - las Ciudades, Villas y Lugares que se hallaren, y en la dicha - tierra oviere, en las cosas concernientes al aumento de Nuestra - Santa Fé Católica é á la conversion de los Indios. Una de las más - principales cosas que aveis de mirar mucho es, en los asientos - de los Lugares que allá se ovieren de hacer é asentar de nuevo. - Lo primero es ver en quantos Lugares es menester que se hagan - asientos en la costa de la mar para seguridad de la navegacion, y - para la seguridad de la tierra; y los que han de ser para asegurar - la navegacion sean en tales Puertos, que los Navíos que de acá de - España fueren, se puedan aprovechar dellos en refrescar de agua, é - de las otras cosas que fueren menester para su viaje. E si en el - lugar que agora estan hechos, como en los que de nuevo se hicieren, - se ha de mirar que sea en sitios sanos y no anegadizos, é de buenas - aguas, y de buenos ayres, y cerca de montes, y de buenas tierras - de labranzas, é donde se puedan aprovechar de la mar para cargar - é descargar, sin que haya trabajo é costa de llevar por tierra - las mercaderías que de acá fueren; é si por respetos de estar más - cercanos á las Minas se oviere de meter la tierra adentro, débese - mucho mirar que sea en parte que por alguna rivera se puedan llevar - las cosas que de acá fueren desde la mar hasta la poblacion, - porque no aviendo allá vestias, como no las hay, será grandísimo - el trabajo para los hombres llevarlas (mercaderías) á cuestas, que - ni los de acá, ni los Indios lo podrán sufrir. E de estas cosas - susodichas, las que más pudieren tener, se deben procurar. - - - 12. - - Vistas las cosas que para los asientos de los Lugares son - necesarios y escogidos, y el sitio más provechoso, é que incurran - más de las cosas que para el Pueblo son menester, aveis de repartir - los solares del Lugar para hacer las Casas, y estos han de ser - repartidos segun la calidad de las personas, y sean de comienzo - dadas por orden, de manera que hechas las casas en los solares, el - Pueblo parezca ordenado, así en el lugar que dejaren para la Plaza, - como en el lugar que oviere de ser la Iglesia, como en la orden que - tuvieren los tales Pueblos y calles de ellos; porque en los Lugares - que de nuevo se hacen, dando la orden en el comienzo, sin ningun - trabajo ni costa quedan ordenados, y los otros jamás se ordenan. - Y en tanto que nos hicieremos merced de los oficios de Regimiento - perpetuo, é otra cosa mandamos proveer, aveis de mandar que en cada - Pueblo de la dicha nuestra gobernacion elijan entre sí para un - año para cada uno de los dichos oficios, tres personas, y destas - tres, vos con los dichos nuestros oficiales, tomareis una, la que - más hábil ó mejor os pareciere que sea qual conviene; ansí mismo - se han de repartir los heredamientos, segun la calidad y manera - de las personas, y segun lo que ovieren servido, así los creced y - mejorad en heredad, repartiéndolas por peonías ó caballerías, y el - repartimiento ha de ser de manera que á todos quepa parte de lo - bueno y de lo mediano y de lo menos bueno, segun la parte que á - cada uno se le oviere de dar en su calidad. - - - 13. - - E a las personas y vecinos que fueren recibidos por vecinos de los - tales Pueblos, les deis sus vecindades de caballerías o peonías, - segun la calidad de la persona de cada uno, residiéndola por cinco - años le sea dada por servida la tal vecindad, para disponer della - a su voluntad como es costumbre: al repartimiento de las quales - dichas vecindades y caballerías que se ovieren de dar a los tales - vecinos, mandamos que se halle presente el Procurador de la ciudad - o villa donde se le oviere de dar y ser vecino. - - - 14. - - Ansí mismo vos mando que señaleis a cada una de las Villas y - Lugares que de nuevo se han poblado y poblaren en esa tierra, las - tierras y solares que vos parezca que han menester, y se les podrán - dar sin perjuicio de tercero para propios, y enviarme bien la - relacion de lo que a cada uno ovieredes dado y señalado, para que - Yo se lo mande confirmar. - - - 15. - - Aveis de procurar con todo cuidado de tener fin en los Pueblos que - hicieren en la tierra adentro, que los hagais en parte y asiento - que os podais aprovechar dellos para poder hacerlo. Y porque desde - acá no se puede dar regla particular para la manera que se ha de - tener en hacerlo, sino la experiencia de las cosas que de allá - sucedieren, os han de dar la abilantera e aviso de cómo y quándo se - han de hacer, solamente se os puede decir esta generalmente; que - procureis con mucha instancia y diligencia, y con toda brevedad - que pudieredes certificaros dello, y certificado que es ansí - verdad, todas las cosas que ordenaredes y hicieredes, las hagais y - determineis con pensamiento que os han de servir e aprovechar para - aquello, porque habrá mucho dello que agora sin ninguna cosa ni - trabajo los podeis hacer, porque no costará más, sino determinar - los que se hagan de la parte que sean provechosas, como se avian - de hacer en otra parte que no lo fuesen, de donde si despues las - oviesedes de mudar para este propósito, sería muy trabajosa costa, - y algunas tan dificultosas que serían imposibles. - - - 16. - - Y porque soy informado que en la costa abajo de esa tierra hay - un trecho para poder pasar del mar del Norte a la mar del Sur, e - porque a nuestro servicio conviene mucho saberlo, Yo os encargo - y mando que luego con mucha diligencia procureis de saber si - hay el dicho estrecho, y envieis personas que lo busquen, y os - traigan larga y verdadera relacion de lo que en ello hallaren, y - continuamente me escrivireis y enviareis larga relacion de lo que - en ello se hallare, porque como veis esto es cosa muy importante a - nuestro servicio. - - - 17. - - Ansí mismo soy informado que hacia la parte Sur de esa tierra - hay mar en que hay grandes secretos y cosas de que Dios Nuestro - Señor será muy servido, y estos Reynos acrecentados, Yo vos - mando y encargo que tengais cuidado de enviar personas cuerdas - y de experiencia para que lo sepan y vean la manera dello, e os - traigan la relacion larga y verdadera de lo que hallaren, lo - qual así mismo me enviareis continuamente todas las veces que me - escrivieredes. - - - 18. - - De todas las otras cosas concernientes al servicio de Dios - Nuestro Señor y ampliacion de su Santa Fe Católica, y bien y - acrecentamiento y poblacion de esa tierra, y buen tratamiento de - los habitantes y moradores della, vos encargo y mando que tengais - siempre gran cuidado, lo qual de acá, no se os puede decir, ni - especificar. - - - 19. - - Las cosas de nuestra hacienda y el recaudo que en ella se ha de - poner, se hará conforme a las Instrucciones que los dichos nuestros - oficiales llevan, con los quales vos encargo y mando tengais mucha - conformidad, y lo mismo hagais que haya entre ellos, porque de otra - manera las cosas de nuestro servicio no podrán ir bien guiadas. - - Lo qual todo haced y cumplid con aquella diligencia, fidelidad y - buen recaudo que al servicio de Nuestro Señor, e bien e poblacion - de la dicha tierra convenga, e Yo de vos confío.--Yo el Rey.--Por - mandado de S. M.--_Francisco de los Cobos_[57]. - - [57] _Arch. hist. nac._, tomo XXXIV, núm. 237, págs. 267 v.ª á - 274 v.ª. - - -Posteriormente, una expedición al Sur de Tapeaca, dirigida por -Alvarado, llegó hasta Guatemala, país que conquistó tan valeroso -caudillo. - -Por lo que respecta a Cortés, cuando anticipándose a los Pizarros -y a Valdivia se dirigía al Imperio de los Incas, hubo de volver a -México, donde se fraguaban conspiraciones para sacudir el yugo de -sus dominadores. Procede que recordemos en este lugar que desde -Pamplona, el 22 de octubre de 1523, mandó S. M. a Cortés que informase -acerca del repartimiento que hizo entre los conquistadores de México -del oro y joyas, después de pagado el quinto que correspondía a la -Corona[58]. Pasados dos años, el Rey desde Toledo decía (4 noviembre -1525) al licenciado Luis Ponce de León en importante, larga y curiosa -_Instrucción_, lo siguiente contra Hernán Cortés: - - [58] _Cedulario indico_, tomo I, pág. 178. - - «Primeramente, que no teme á Dios, ni tiene respeto á la obediencia - y fidelidad que nos debe, y piensa hacer todo lo que quisiere, y - que confía en los indios y en la mucha Artillería que tiene, y que - para ello tiene conjuradas ciertas personas amigos allegados suyos - para le servir y morir con él, en todo lo que quisiere hacer. - - Que sus muestras y apariencias son que está muy aparejado para - desobedecer y ponerse en tiranía. - - Que ha usado é usa todas las ceremonias r.^s eceptto de corttinas. - - Que ha siempre estado mui puesto en desovedecer y no cumplir mis - Provisiones, poniendo muchas cavilaciones y estorbos, y dando - entendimientos y formas para lo hacer mas disimuladamente y que - para ello tiene mucha cantidad de Artillería gruesa y de ttodas - suerttes, y muchas municiones de escopettas, ballestas y lanzas. - - Que ha hecho fundir mucha suma de oro escondida y secrettamente sin - pagar nuestro quintto. - - Que ha siempre llenado el dicho quintto de ttodo el oro demas de el - que para nos se cobraba, diciendo pertenescerle, como á Capittan - general, de lo qual diz que los conquistadores y Pobladores se - agraviasen mucho y reclamasen del. - - Que ha siempre tenido formas y maneras para que no senos enviase el - oro nuestro, que en la dicha tierra ttenemos y nos pertenesce. - - Que para este propositto siempre ha ttenido Navios que han de - Castilla con mercadurias quando se querían volver hasta hacer sus - cosas ha su placer, así para enviar dineros, como para ottras cosas - que el querría hacer con probecho. - - Que nos tiene ttomados tres o quattro millones de oro que ha - cobrado de ttoda la tierra, desfruttandola, pertteneciendo ttodo á - Nos, que de quarentta Provincias que tiene la una sola le rentta - cada día 50 castellanos, sin lo que se saca de las Minas y ottras - que lo renttan mucho más, sin las Provincias de Michoacán, y sin - más de 300 leguas que tiene desde alli hasta donde anda Albarado, - y que en ttres ó quattro parttes tiene Tesoro encerrado, y que hay - hombre que sabe la una cerca de la ciudad en que tiene un millon, - é más el Tesoro que hubo de Motezuma, y que en las Provincias de - Cacatula que es Puertto de la Mar del sur donde tiene echos los - Navios para descubrir la especeria á enviado muchas cargas de oro, - y que estos Navios, aun que ha echado siempre fama que son para - descubrir el Estrecho, ha sido con ottra inttencion para irse por - alli con los Thesoros que tiene á donde no se pudiese haver, lo - qual diz que parece mui claro por las conjetturas y señales que se - han visto por que ha mas de año y medio, ó dos, que tenia alli los - Navios, y nunca los ha despachado haviendo echo muchas armadas por - Mar y por Tierra. - - Que cierttas Provincias se señalaron por reparttimientto para Nos, - los tornó á quittar y ttomó para si, y las tiene agora, ecetto - Taxcaltile. - - Que de la Ciudad de Tezcuco estando encomendada á Nos, y - por merced hubo 603 casttellanos, y de ottra Provincia 803 - casttellanos, y assi mismo se ha llebado el probecho de los ottros - Lugares que nos han estado encomendados, sin darnos dello partte, - cuentta, ni razon, y que de Taxcaltile obo 113 p.^s y questo saben - Alonso de Prado y Bernardino Bazquez de Tapia, Contador y Fattor - que fueron en la dicha tierra. - - Que el señorio que D. Fernando Corttes allá tiene es mui grande, y - que tiene de vasallos Yndios que ha tomado para si, mas de millon - y medio de anímas, y que de solo lo sugetto tiene de rentta mas de - 200 quenttos agora si se le dexáse lo que tiene, sin que dello Nos - ayamos cosa alguna. - - Que es fama mui nottoria enttre ttodos que tiene grandissimo - thesoro, assi por el gran num.º que ha tenido é tiene de Yndios, - como por los grandes é conttinuos servicios que cada dia le vienen - de ttodas parttes. - - Y que en la salida que hizo en la Ciudad de Tenucotitán quando - le desbarataron y echaron della, ttomó de nuestro oro 453 p.^s y - que hizo ciertta Probanza falsa en que probaron que ottra ciertta - cantidad de oro que les tomaron los Yndios era lo nuestro, por - salbar lo suyo. - - Que ttomó de poder de Diego de Sotto á quien el hizo nuestro - Tesorero anttes que nos probeyesemos nuestros offs. 603 castellanos - so color que los queria para armadas. - - Esto es lo que en las dichas relaciones contra el dicho Hernando - Corttes se ha dicho, asi vos con mucha prudencia, é sagacidad, - é secretto como veis que la calidad del caso lo requiere, vos - informad de la verdad dello mui partticularmente, y me hareis luego - saver lo que en cada cosa dello hallaredes. - - Porque si por las Ynformaciones que hovieredes haredes que el - dicho Hernando Corttés no nos ha tenido é tiene aquella fidelidad - é ovediencia, que bueno y leal subditto y vasallo debe tener, que - es lo principal que del queremos, nuestra voluntad es que salga de - aquella tierra; llebais una cartta nuestra por donde le mandamos - que luego venga; por ende caso que le halleis desleal como está - dicho notificarle eis la dicha nuestra cartta, y hacerle eis - cumplir no pareciendoos que dello podría suceder inconviniente ó - desasosiego grande en la tierra, y en lo que ttoca á lo de los - tesoros grandes que dicen que nos tiene tomados, y ttodas las - ottras culpas que tocan á la Hacienda, enviarnos eis la relacion - de todo lo que en ello hallaredes haviendolo primeramente bien - averiguado, y entretanto procurareis por ttodas las vias é maneras - que buenamente pudieredes de cobrar, é poner en recaudo, todo lo - que á Nos perttenesciere, en caso que de presentte no lo podeis - cobrar. - - Y porque podrá ser, que para egecucion y cumplimiento de lo - susodicho fuese menester alguna fuerza, llebais Carttas nuestras - para los oydores de la Audiencia Real que reside en la Isla - Española, y nuestros offs. della é de las ottras Islas queriendole - por vos pedido, vos den é hagan dar ttodo el favor que ovieredes - menester á pie é á cavallo como se lo pidieredes, y assí mismo - una Provision Patente nuestra de poder para lo egecuttar, usareis - della en caso que vieredes que conviene, y es menester para ser - vos recivido al dicho oficio, y no de ottra manera, y en caso que - halleis para ello contrariedad con aquella templanza y cordura que - de vos se fia. - - Y porque como arriva se os ha dicho Yo soy informado que el dicho - Fernando Corttés tiene en encomienda, y para si señalado mui gran - partte de la dicha Nueva España, y Nos tenemos mui poca y menos - probechosa, y es razon que se conttentte con una buena partte y que - no sea tan excesiba; Yo escribo al dicho Fernando Corttés que dege - para Nos de la dicha tierra que al presente tiene señalada para - sí, la partte que sea razon, por ende Yo vos mando que si despues - de pasada la residencia vos pareciese que esto se puede hacer sin - escandalo ni alteracion le deis mi Cartta que sobre ello llebais, y - vos le ableis de mi parte lo mas dulcemente que convenga para que - assi lo cumpla; pero estad sobre aviso que no se able en esto hasta - que sean pasados los tres meses de la residencia. - - Y por que como arriva digo tambien soy informado que el dicho - Fernando Corttés tiene echa mucha Artillería de hierro y como - sabeis enviamos á Pedro de Salazar para que sea nuestro Alcayde - y Tenedor de la Forttaleza de Tenustitán, México, y á Nuestro - servicio conviene que ttoda la Artillería que el dicho Fernando - Corttés tiene echa, se metta y recoja en la dicha Fortaleza - luego como llegaredes os informad é sabed donde está cualquier - Artillería, assí nuestra como del dicho Fernando Corttés, como de - ottras cualesquier personas, y la hagais ttoda junttar, recoger y - enttregar al Alcayde de ella por Inventario, el qual la tenga alli - para las cosas de su servicio, y para que mexor lo podais hacer sin - mostrar esta instruccion llebais Cartta particular nuestra para - ello, ablad primero sobre ello al dicho Fernando Corttés, porque - pudiendose hacer, mi voluntad es que se haga con su voluntad, - y embiarme eis relacion de las Piezas que son, y mias y lo que - costaron para que lo mandemos pagar á sus Dueños, dexando alguna - partte della para la defensa de la Ciudad y de los Españoles que - hai residencian. - - Anttes que se acordase de enviar á tomar Residencia al dicho - Fernando Corttés, Yo le havia echo merced del Títtulo de Adelantado - de la Nueva España y del Avitto de Santiago por la confianza que - del he tenido y tengo que ha sido y es mui ciertto que fué servidor - mío, y que ha servido con ttoda lealtad, y havía mandado dar las - Provisiones de esto á un Asesor suio, despues como detterminé - enviaros á vos para saver la verdad de ttodo las mandé tomar para - que vos las llebaredes, y ansi las llevais, é vos mando que si por - la dicha Informacion é Residencia que ttomaredes le allaredes, - que ha sido y es fiel y ovediente á nuestro servicio, pasados los - dichos tres meses de la dicha Residencia darle eis las dichas - Provisiones diciendole mi volunttad para le honrrar y hazer merced. - Y asimismo ottra cédula que llebais para que pasados los 90 días de - la Residencia tenga el oficio é cargo de nuestro Capitan general - como antes, y sino cumpliereis lo que arriva se vos dice del - notificalle la cédula que convenga. - - Vos llebais algunas cédulas mias, en blanco los nombres, para lo - que se ofreciere que convenga de Nuestro servicio usareis dellas á - los tiempos é segun vieredes que más conviene sin hazer en ellas - alteracion. - - Porque Yo quería saver de la nuestra que usan mis aff.^s sus - oficios, hacedme saver particular y secretamente lo que hallaredes - de cada uno, y tened cuidado que usen en sus oficios é aquellas - cosas que les perttenecen sin que se entremettan en la gobernacion, - y porque por una Informacion que me enviaron que vos llebais, - parece que Alonso de Estrada, nuestro thesorero de la dicha tierra, - ha comettido los delittos que vereis informar, oseis de ello, y - si le hallaredes culpado, darle traslado, y proceded contra él, - conforme á Justicia como hallaredes por dro., y ansimismo contra - los ottros que allaredes culpanttes, en lo qual enttendereis - con aquella prudencia y fidelidad que Yo de vos fío.--Yo el - Rey.--Refrendado del Sr. Cobos.--Señalada del Gran Chanciller y - Obispo de Osma, y Comendador Mayor de Castilla, y Dr. Carvajal[59]. - - [59] Véase _Cedulario indico_, tomo VIII, núm. 190, págs. - 129-131 - -Un hecho hubo de desacreditar más a Cortés en la opinión pública. El 4 -de febrero de 1529 María de Marcayda y Juan Suárez, madre y hermano de -Catalina Suárez, presentaron un escrito de querella y acusación contra -D. Hernando Cortés, porque estando con su mujer, la citada Catalina, -en una cámara donde dormían «le echó unas acallas á la garganta é le -apretó hasta que la ahogó é murió naturalmente, é después de muerta, -la abaxó é llamó á sus criados...»[60]. El presidente y oidores de la -Audiencia y Chancillería Real, vista la querella y denuncia, mandaron -que se notificase a la parte de D. Hernando Cortés. En el mismo día, -considerando la avanzada edad de doña María Marcayda, dispusieron que -hasta que se nombrase procurador pueda representar a dicha doña María -su hijo Juan Suárez. - - [60] Murió en el año 1522. - -Hernán Cortés había tenido cuidado, antes de dirigirse a España, dar -poder al licenciado Juan Altamirano, a Diego de Ocampo y a Pedro -González, con fecha de 17 de enero de 1528, vecinos de la ciudad -de Temistlan, para que le representasen en pleitos, demandas y -acusaciones. Diego de Ocampo otorgó el poder que tenía de Hernán Cortés -a favor de Pedro Muñoz Maldonado, procurador de causas, y de García de -Llerena y de Francisco de Serrera. - -Verificadas otras diligencias, declararon los testigos Ana Rodríguez, -Elvira Hernández, Antonia Hernández, Violante Rodríguez, Isidro Moreno, -María de Vera y María Hernández. Todas las declaraciones concuerdan -en lo principal, y por ellas algunos escritores han dicho que Hernán -Cortés dió muerte a su mujer. - -Violante Rodríguez declaró haber encontrado muerta a Doña Catalina, la -cual tenía unos cardenales en la garganta, y habiendo preguntado a D. -Hernando la causa de dichos cardenales, hubo de contestar «que ella se -había amortecido.» Añadió Violante «que quando este testigo vido los -dichos cardenales, sospechó é creyó que dicho Don Hernando abía ahogado -á la dicha doña Catalina, su muxer, é ansí lo dixo á María de Vera...» - -Isidro Moreno dijo «que estando cenando el dicho Don Hernando é la -dicha Doña Catalina su muxer é los otros caballeros é dueñas que allí -estaban... la dicha Doña Catalina dixo á Solís, un capitan de la -Artillería, que á la sazon hera: «Vos, Solís, no queréis sino ocupar -á mis indios, en otras cosas de lo que yo les mando, é no se face lo -que yo quiero», é que á estas palabras, respondió el dicho Solís: «Yo, -señora, no los ocupo, ay está su Merced que los manda é ocupa»; é que -ella respondió: «yo os prometo que antes de muchos días, haré de manera -que no tenga nadie que entender con lo mío», quel dicho Don Hernando -respondió é dixo, «con lo vuestro, Señora, yo no quiero nada», é que -esto que lo dixo como por pasatiempo, é que desto se riyeron las otras -dueñas, é la dicha Doña Catalina se avergonzó ó se entró corrida...; é -que después queste testigo bolvió del mensaxe donde le abian mandado -ir, halló á la dicha Doña Catalina sacada fuera de la cama, donde -murió, é que la vido amortaxada; é que después desto vino mucha xente.» - -María de Vera dixo «que le vido un cardenal en la garganta; é queste -testigo preguntó á Ana Rodríguez, muxer de Juan Rodríguez, albañil, -«que qué era aquello de la garganta», é quel dicho Don Hernando le -respondió, «que él había asido á la dicha Doña Catalina de allí, para -que tornase á su acuerdo». - -María Hernández declaró que en el año 1522 y en uno de los días del mes -de octubre, fiesta de todos los Santos, le dijo su marido Francisco de -Quevedo que Doña Catalina Suárez había ido a la iglesia aquel día más -gentil mujer que otras veces, y que aquella noche, después de cenar con -otros hombres y mujeres, Doña Catalina había danzado muy contenta, y -que a las once Cristóbal Corral, capitán de la guarda de Don Hernando, -le dijo que Doña Catalina era muerta. «Este testigo sospechó é tuvo -por cierto quel dicho Don Hernando Cortés había muerto á la dicha Doña -Catalina Suárez, su muxer, porque la dicha Doña Catalina tenía mucha -conversacion é amistad con este testigo, porque se conoscian de _Cuba_; -é contándole la dicha Doña Catalina muchas vezes á este testigo la mala -vida que pasaba, secretamente, con el dicho Don Hernando Cortés, é como -la echaba muchas vezes de la cama abaxo, de noche, é la facia otras -cosas de mal tratamiento, le dixo á este testigo: «Ay, Señora, algun -dia me habeis de hallar muerta». A la mañana, segund lo que pasó con el -dicho Don Hernando, é que dello tenía temor, é tambien porque en esta -Cibdad se dixo públicamente, que un Xoan Bono, maestre de una nao, vino -á donde estaba el dicho Don Hernando, un día, viniendo de _Castilla_, é -dixo al dicho Don Hernando: «Há, Capitán, si no fueras casado, casaras -con sobrina del obispo de Burgos». E que diz que traya cartas del dicho -Obispo, é que desta sospecha, este testigo é la dicha Gallarda (amiga -y vecina suya) fueron á las casas del dicho Don Hernando, á la ora -de las ocho, é hallaron á la dicha Doña Catalina Suárez amortaxada, -y echada en una camilla en una sala; é questa testigo con la dicha -sospecha, se llegó á ella, é le atentó los pies, que tenía de fuera, -los quales aún no estaban elados, que parescía estar recien muerta; y -este testigo dixo á la dicha Gallarda, que la atentase bien, porque les -parescia que aun no estaba muerta, é queste testigo, en presencia de la -dicha Gallarda é de otras muxeres que allí estaban, quitó el rrebozo -de una toca que la dicha Doña Catalina Suárez tenía por el rostro, é -la vido que tenía los oxos abiertos é tiesos, é salidos de fuera, como -persona que estaba ahogada, é tenía los labios gruesos é negros, é -tenía ansí mesmo dos espomaraxos en la boca, uno de cada lado, é una -gota de sangre en la toca encima de la frente, é un rrasguño entre las -cexas; todo lo qual paresció á este testigo é á la dicha Gallarda, que -era señal de ser ahogada la dicha Doña Catalina, é no ser muerta de -su muerte; é ansí se dixo públicamente quel dicho Don Hernando Cortés -había muerto á la dicha Doña Catalina, su muxer, por casar con otra de -más estado. Quel dicho Cristóbal Corral, Capitán de la guarda del dicho -Don Hernando, dixo á este testigo, quel dicho Don Hernando se había -ido á una huerta después de muerta la dicha Doña Catalina Suárez, su -muxer, otro día con un sayo de terciopelo, é andándose paseando por la -dicha huerta, dixo al dicho Corral: «Pues paréceos que casára agora, -hombre, con quien quisiere»; é que por esto, este testigo sospechó é -tiene sospecha, quel dicho Don Hernando Cortés mató á la dicha Doña -Catalina Suárez, su muxer; é ansí se tiene por cierto en esta _Nueva -España_»[61]. - - [61] Documentos inéditos relativos al descubrimiento, etc., - tomo XXVI, págs. 298-351. - -Obligado Hernán Cortés a dejar a México, el teatro de sus glorias, ya -porque en toda Nueva España se tenía por cierto que él había muerto a -su mujer, ya para defenderse de las persecuciones de Velázquez y del -obispo Fonseca--pues ellos habían contribuído a desacreditarle con el -Rey--embarcó en Vera Cruz para España y desembarcó en el puerto de -Palos (mayo de 1528), pasando al convento de la Rábida, donde hubo de -recibir la visita de Francisco Pizarro, futuro conquistador del Perú. - -Desde Palos, el _cortesísimo_ Cortés, como le llama Cervantes[62], -se dirigió a Toledo, donde se hallaba Carlos V, siendo recibido -afectuosamente por el César. Entre otras muestras de aprecio, el -Emperador le concedió--con fecha 6 de julio de 1529--el título -de _Marqués del Valle de Guaxaca_[63]; pero de ningún modo quiso -darle--como el conquistador de México deseaba--el gobierno y -administración de la colonia. Embarcóse, sin embargo, para las Indias, -en la primavera de 1530. - - [62] _Don Quijote de la Mancha_, parte 2.ª, cap. VIII. - - [63] _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo XII, págs. 381-383. - -[Ilustración: Fray Juan de Zumárraga, Arzobispo de México.] - -Para poner término a los males de México, que no eran pocos, influyó -Carlos V para que fuese nombrado primer obispo de aquella ciudad (12 -diciembre 1527) Fray Juan de Zumárraga, de la orden de San Francisco, -natural de Durango (Vizcaya) y guardián del convento del Abrojo -(Valladolid)[64]. Con el mismo objeto, el Emperador, por cédula del 13 -de diciembre del mismo año, ordenó el establecimiento de una Audiencia, -compuesta de un presidente (Nuño Beltrán de Guzmán) y de cuatro oidores -(Diego Delgadillo, Juan Ortiz de Matienzo, Alonso de Parada y Francisco -Maldonado). El obispo Zumárraga y oidores llegaron a Vera Cruz el 6 -de diciembre de 1528. Allí se les reunió Nuño Beltrán de Guzmán, a -la sazón gobernador de Pánuco. Ni el prelado, que además de su cargo -episcopal, ostentaba el nombramiento de _Protector general de los -indios_, ni la Audiencia, pusieron orden en aquel mar de revueltas -pasiones. Porque Zumárraga y los religiosos se declararon defensores de -Hernán Cortés, Guzmán, Delgadillo y Matienzo--pues Parada y Maldonado -murieron a poco de haber llegado--se pusieron al lado de los enemigos -del conquistador de México. Entre los procesos que se formaron a -Cortés, hubo dos que dieron no poco escándalo: por el primero se le -acusaba de haber peleado con Narváez, y por el segundo se le quería -hacer responsable de la muerte de su citada mujer Doña Catalina. No -solamente los oidores de la Audiencia intentaron despojar de sus bienes -a Cortés, sino que persiguieron con singular encono a Pedro de Alvarado -(que por entonces regresó de España a México), sin embargo de que en -el año 1528 había sido confirmado en la gobernación de Guatemala. Por -motivos harto pueriles, dispuso la Audiencia que fuesen presos García -de Llerena, apoderado de Cortés, y el clérigo Cristóbal de Angulo. -Cuando ellos tuvieron noticia de la orden de prisión, ni tardos ni -perezosos, buscaron asilo en San Francisco; pero la Audiencia, sin -respeto alguno a lo sagrado del lugar, dispuso la extradición en la -noche del 4 de marzo de 1530. Reclamaron los franciscanos y medió -el obispo; mas todo fué en vano. A tal punto llegaron las cosas, -que el mismo Delgadillo acometió a los religiosos, viéndose en no -poco peligro el prelado. Inmediatamente la Audiencia hizo ahorcar a -Angulo, disponiendo también que fuese azotado y se le cortara un pie -a García de Llerena. Fray Juan de Zumárraga puso entonces la ciudad -en entredicho, de la cual salió con todo el clero para Tezcuco (7 de -marzo), volviendo a los pocos días. - - [64] Se ignora el año de su nacimiento; sólo puede afirmarse - que nació antes de 1468. - -Cuando Nuño de Guzmán supo que las quejas del obispo Zumárraga habían -llegado a oídos del Rey, como también las de varios particulares, -y cuando le dijeron que Cortés había sido recibido cariñosamente -en Toledo por Carlos V--según acabamos de decir en este mismo -capítulo--entonces, para dar largas al asunto, a la cabeza de lucido -ejército, salió de México (últimos de 1529) para emprender la conquista -de los chichimecas. Audaz y valeroso se mostró Nuño de Guzmán, fundando -tiempo adelante (1535) la ciudad de _Santiago de Compostela_ y dando el -nombre a la tierra conquistada de _Castilla la Nueva_. - -Daráse cuenta en este lugar que, mediante capitulación celebrada con el -emperador Carlos V, en Granada a 8 de diciembre de 1526, Don Francisco -de Montejo, lugarteniente de Hernán Cortés y ascendiente de la Casa -de Montellano, conquistó la península de Yucatán (1528) y otras -tierras[65]. También por entonces Alonso Dávila fundó a Villa-Real. - - [65] Véase _Archivo de la Duquesa de Fernán Nuñez_, inventario - del Ducado de Montellano, índice del Adelantamiento del - Yucatán, legajo 438 y siguientes. - -Por lo que respecta a Hernán Cortés, desembarcó en Veracruz el 15 de -julio de 1530, pasando a Tlaxcala y Tezcoco, en cuyas poblaciones -obtuvo entusiástico recibimiento. Tampoco fueron cordiales las -relaciones de Cortés con la segunda Audiencia. Componíase de los -oidores Juan de Salmerón, Alonso de Maldonado, Vasco de Quiroga y -Francisco Ceynos, bajo la presidencia de D. Sebastián Ramírez de -Fuenleal, obispo de la Española. Los oidores llegaron a Veracruz en los -comienzos del año 1531, y el Presidente el 23 de septiembre del citado -año. Hemos dicho que no terminaron los disgustos entre la Audiencia y -Cortés, añadiendo a la sazón que aquel Tribunal tampoco vivió en paz -con el siempre descontentadizo obispo Zumárraga. Del mismo modo la -Audiencia, que tenía el encargo de residenciar á Nuño de Guzmán, se -cruzaba de brazos, teniendo el Rey que nombrar más adelante (1536) al -licenciado Pérez de la Torre, gobernador de Nueva Galicia. Preso en la -ciudad de México el año 1537, fué encerrado en las Atarazanas y luego -trasladado á España, muriendo en Torrejón de Velasco (1544). - -Injustos seríamos si no dijésemos que la segunda Audiencia hizo -mucho por la paz de México y procuró colonizar aquellas hermosas -tierras. Fray Toribio de Benavente o Motolinía fundó en el valle de -Cuitlaxtoapán (16 abril 1531) una población a la cual dió el nombre de -_Puebla de los Angeles_[66]. - - [66] «Noticioso el Rey (Carlos V) de haber formado (una - población) los Españoles Christianos entre las provincias de - Cholula y Tlaxcala, con el nombre de _Puebla de los Angeles_, - y queriendo ennoblecerla, para animar a que otros fuessen - a habitarla, mandó se intitulasse _Ciudad de los Angeles_, - relevando a sus vecinos del derecho de Alcabala por término de - 30 años. Céd. de 20 de marzo de 1532. Vid. tom. 8 de ellas, - fol. 377 v.º, núm. 461»[66a]. - - [66a] _Archivo histórico nacional._--_Cedulario índico de - Ayala_, letra P, tomo II, núm. 13. - -Pasando a otro asunto haremos notar que el oidor Vasco de Quiroga, por -orden de la Audiencia, marchó al reino de Michoacán, logrando con tino -y prudencia atraerse a los levantiscos indios. También hizo una cosa -buena y fué la fundación del hospital de Santa Fe de la Laguna. El -oidor Vasco pudo volver a México satisfecho de su viaje. - -Por entonces se consolidó la fundación de _Querétaro_ (1531) en el -sitio que hoy ocupa y--según cuentan piadosos devotos--se apareció el -apóstol Santiago, como tantas veces se apareció en España; también -en el cielo se vió una cruz, erigiéndose en memoria de milagro tan -singular una cruz de piedra, que todavía se halla en el mismo lugar. - -Mucho interés despertó una expedición que hizo un hijo de Francisco -Montejo, del mismo nombre que el padre. Penetró por Tabasco y -Champotón, venciendo toda clase de dificultades y fundando, en 1541, a -Campeche, y en 1542 a Mérida. (Apéndice A.) - -Las siguientes noticias no interesan a la historia de México, ni aun -a la de América; pero se hallan en el _Cedulario Indico_ e indican -las relaciones entre aquella colonia y la madre patria. El día 1.º de -marzo de 1535, el Rey, que a la sazón se hallaba en Madrid, se dirigió -al Presidente de la Audiencia de México, diciéndole que Barbarroja -desde Túnez se disponía a hacer guerra a la cristiandad, especialmente -a los reinos de España y que él (D. Carlos) había dispuesto una gran -armada para dirigirse desde Barcelona a castigar al corsario[67]. -Posteriormente la Reina, según carta escrita en Madrid el 13 de agosto -del mismo año, dijo al citado Presidente que el Emperador marchó a -Barcelona, embarcándose para Africa. Dícele también que ha escrito a -los prelados y religiosos de su diócesis para que hagan plegarias, -sacrificios y otras oraciones a su Divina Majestad, a fin de que -guarde, guíe y dé la victoria al Emperador[68]. Desde Madrid (27 de -agosto de 1535) la Reina dió noticia detallada al mismo Presidente de -la conquista de Túnez[69]. - - [67] _Cedulario indico_, tom. IX, núm. 53, págs. 45 y 46. - - [68] Ibidem, núm. 75, págs. 59 y 59 v.ª - - [69] Ibidem, núm. 76, págs. 59 v.ª y 60. - - - - -CAPITULO V - - CONQUISTA DE LA AMÉRICA CENTRAL.--PEDRO DE ALVARADO - EN GUATEMALA: BATALLA DE OLIMTEPEQUE.--ALVARADO EN - CUSCATLÁN.--ALMOLONGA.--GUATEMALA, SEGÚN HERRERA.--PEDRO DE - ALVARADO EN ESPAÑA Y SU HERMANO JORGE EN GUATEMALA.--LAS CASAS - EN EL PAÍS.--ALVARADO EN GUATEMALA.--EL SALVADOR: ENEMIGA DE - LOS INDIOS A ALVARADO Y A MARTÍN ESTETE.--HONDURAS: EL CAPITÁN - ALONSO ORTIZ.--ANARQUÍA.--EL OBISPO PEDRAZA.--CERECEDA, ALVARADO, - MONTEJO Y ALVARADO (SEGUNDA VEZ).--PEDRAZA EN EL PAÍS.--ALONSO - DE CÁCERES.--EL VEEDOR GARCÍA DE CELIS.--NICARAGUA: SU - CONQUISTA.--TIRANÍA DE PEDRARIAS.--DOMINACIÓN DE CASTAÑEDA.--EL - OBISPO OSORIO.--TIRANÍA DE CONTRERAS.--LAS CASAS.--COSTA RICA: - ESPINOSA EN BURICA.--EL CACIQUE URRACA.--GUATEMALA: ALVARADO EN - MÉXICO.--DON FRANCISCO DE LA CUEVA.--VOLCÁN DE AGUA.--GRANDES - ANTILLAS: ISLA ESPAÑOLA (SANTO DOMINGO Y HAYTÍ).--CUBA, JAMAICA Y - PUERTO RICO: COLONIZACIÓN. - - -Pedro de Alvarado, natural de Badajoz (Extremadura) e hijo de D. Diego, -comendador de Lobón, que en la conquista de México se había cubierto de -gloria peleando bajo las órdenes de Hernán Cortés, pasó al frente de -algunas fuerzas y se hizo dueño del territorio que hoy constituye la -república de _Guatemala_. Refieren los cronistas que Cortés encomendó -a Alvarado que conquistase el citado territorio, y procurara vivir en -paz con los _toltecas_, a quienes traería a la religión cristiana. -Emprendió su marcha el 13 de noviembre de 1523 con un ejército de 300 -soldados de infantería y 120 de caballería. Llevaba cuatro cañones -pequeños que se cargaban con balas de piedra. Además, completaban sus -fuerzas 20 tlaxcaltecas y 100 mejicanos. Venían con el ejército varios -españoles de distinción y los clérigos Juan Godínez y Juan Díaz. - -Sometió a los habitantes de Tehuantepec y también a los de la populosa -villa de Soconusco. De las tres monarquías establecidas en el país -(la de _quiché_, la de los _cakchiqueles_ y la de los _tzutohiles_) -la primera se aprestó a desesperada lucha. Alvarado penetró (febrero -de 1524) en el territorio de Quiché, triunfó en varios encuentros, -especialmente en Quetzaltenango y en los barrancos de Olimtepeque, -haciendo tanto estrago en el último punto que--según Oviedo y Baños, -cronista guatemalteco del siglo XVII--«la sangre de ellos (indios) -corría a manera de un arroyo», denominándose desde entonces aquel -paraje _xequiquel_ (barranco de la sangre). Terror pánico se apoderó de -los habitantes de la capital del Quiché. El rey Oxib-Queh y su adjunto -Beleheb-Tzy reunieron en consejo a los príncipes de la familia y a los -grandes dignatarios del Estado para deliberar lo que debía hacerse en -circunstancias tan críticas. Acordaron, mediante protestas de sumisión, -llevar a Alvarado y a su ejército a Utatlán, y una vez encerrado en -la ciudad pegar fuego a ésta y exterminar a los _teules_ (españoles). -Cuando todo se hallaba dispuesto para la realización de semejante -empresa, pasaron a Xelahuh los embajadores de los reyes de Quiché a -ofrecer vasallaje a Alvarado. De Xelahuh marchó Alvarado a Utatlán, -donde, después de atravesar ásperas serranías, entró acompañado de -cortesanos y de guerreros. Noticioso el capitán español de la traición -que le tenían preparada los indios, reunió a los principales jefes de -su ejército y les informó de todo lo que se tramaba, acordándose salir -inmediatamente de la ciudad, no dando a entender desconfianza alguna. A -la vista de Utatlán estableció su campamento y allí, sin sospechar la -suerte que les estaba reservada, fueron a visitarle los reyes Oxib-Queh -y Beleheb-Tzy, a quienes recibió con mucho cariño. Cuando hubo tomado -toda clase de precauciones, mandó que una partida de soldados cargase -de cadenas a los reyes, a los príncipes y a los principales señores -de la corte. Un Consejo de guerra les sentenció a ser quemados vivos, -sentencia que se cumplió al pie de la letra[70]. - - [70] En una carta de Alvarado a Cortés, se lee: _Determiné - quemar a los señores_; y más abajo añade: para el bien y - sosiego de esta tierra, _yo los quemé_ y mandé quemar la - ciudad... _Colección de Barcia._ - -Los quichés, al saber la muerte de sus monarcas, se lanzaron a la -guerra con más desgracia que fortuna. Alvarado despachó entonces -embajadores a la ciudad de Iximché, capital de los cakchiqueles, cuyos -soberanos enviaron cuatro mil hombres, no sospechando que, al cooperar -a la ruina de sus antiguos rivales, labraban también la suya. Utatlán -fué destruido hasta los cimientos y sus habitantes castigados. - -Llegó el turno a Belché-Gat y Cahi-Imox, reyes de los cakchiqueles[71]. -Alvarado se dirigió a Iximché y se alojó en Tzupam, residencia o -palacio de los mismos soberanos indígenas. Aunque el capitán español -comenzó a sospechar de la fidelidad de sus aliados, se puso al lado de -ellos en la guerra que los citados reyes tenían con Tepepul, señor de -Atitlán o rey de los tzutohiles. A la cabeza Alvarado de 150 infantes, -60 caballos y un cuerpo de indios mejicanos y tlaxcaltecas, con otro -cuerpo de cakchiqueles dirigido por sus mismos reyes, marchó a la -guerra. Costeó la laguna, venció a sus enemigos y entró en Atitlán, -cuya ciudad se hallaba edificada sobre las inmediatas rocas del citado -lago. El reino de los tzutohiles se entregó al vencedor. Recorrió -Alvarado el país, llevando por todas partes la destrucción y la muerte. -Ayudóle en la empresa su hermano Jorge de Alvarado. - - [71] Los cronistas españoles hacen un solo personaje de los - dos príncipes cakchiqueles y le dan el nombre de Sinacan. - -En una de sus excursiones Pedro de Alvarado llegó a Atehuán, «la -primera de las poblaciones sujetas al grande y poderoso señorío de -Cuscatlán, que comprendía una gran parte de lo que hoy constituye la -República del Salvador»[72]. En Atehuán se presentó a Alvarado una -comisión de los señores del reino ofreciendo obediencia al soberano -de Castilla. Pasó a la capital de Cuscatlán, y receloso también de -aquellos habitantes, formó un proceso por el cual condenó a muerte -de horca a los señores de aquella población y vendió a muchos como -esclavos, para con el precio pagar la compra de once caballos que -habían muerto en el combate, como también las armas y útiles de guerra -perdidos[73]. «Y yo vide--dice el obispo Las Casas--al fijo del señor -principal de aquella ciudad herrado.» No cabe duda alguna que los -prisioneros hechos en Cuscatlán fueron herrados como esclavos[74]. -Animo valeroso y sobresalientes dotes militares mostró el capitán -español en esta campaña; y «en ninguna parte, quizá--escribe ilustre -historiador--se verificó la conquista con mayor brutalidad; en ninguna -parte los indios fueron maltratados más inútilmente. El carácter -violento de Alvarado y su codicia sin freno fueron la causa de todo el -mal.» - - [72] Milla, _Historia de la América central_, tomo I, pág. 93. - - [73] Segunda carta de Alvarado a Cortés.--Colección de Barcia. - - [74] Proceso de residencia en el año 1529 contra Pedro de - Alvarado. México, 1847. - -Emprendió la marcha de regreso, dejando para más adelante la conclusión -de la conquista de Cuscatlán y la de otras grandes ciudades que estaban -más al interior, y llegó el 21 de julio a Iximché, capital de los -cakchiqueles, donde se detuvo, y en nombre del rey de España, echó -los cimientos de la ciudad que llamó _Santiago de los Caballeros_ (25 -julio 1524)[75]. En seguida procedió a constituir el Ayuntamiento, -nombrando a Diego de Rojas y Baltasar de Mendoza, alcaldes; a D. -Pedro y Hernán Carrillo regidores, y todos juntos eligieron por -escribano del cabildo a Alonso de Reguera. Ya el 12 de agosto del -mismo año se recibieron como vecinos cien españoles. Posteriormente, y -desconociendo los motivos que debió haber para ello, la ciudad--según -varios y auténticos datos--se hubo de trasladar a otro lugar. También -Pedro de Alvarado, en el año 1525, fundó el pueblo que se llamó _San -Salvador_. Dos años después, esto es, el 22 de noviembre de 1527, Jorge -de Alvarado--pues su hermano D. Pedro se hallaba en España--[76], -defendiendo ante la corte su conducta como político y administrador, -fundó nueva ciudad en _Almolonga_. Cuéntase que Jorge, rudo soldado, -dijo al escribano: «Asentá, escribano, que yo por virtud de los poderes -que tengo de los gobernadores de Su Majestad, con acuerdo y parecer -de los alcaldes y regidores que están presentes, asiento y pueblo -aquí en este sitio ciudad de Santiago, el cual dicho sitio es término -de la provincia de Guatimala.» Dispuso Alvarado la traza de la nueva -ciudad en dirección de Norte a Sur y de Este a Oeste. Colocó la plaza -en el centro, y dando a ella dispuso la fábrica de la iglesia, bajo -la advocación de _Santiago_, prometiendo festejarlo «con vísperas y -su misa solemne, conforme a la tierra y al aparejo de ella, y más que -la regocijaremos con toros _cuando los haya_, y con juegos de cañas y -otros placeres.» Señaló además sitio para un hospital, para una capilla -y adoratorio de Nuestra Señora de los Remedios, para cabildo, cárcel y -propios de la ciudad. Luego, poco a poco, los vecinos de la primitiva -población de Santiago se trasladaron a la nueva. Perfectamente situada, -creció de un modo extraordinario el número de sus habitantes. - - [75] Remesal y otros cronistas antiguos, como también - historiadores modernos, dicen, con error manifiesto, que la - primera ciudad de Guatemala se fundó en Almolonga. - - [76] Llegó el citado año de 1527. - -Creemos de alguna utilidad trasladar aquí varios hechos relatados -por el cronista Herrera. Después de decir que la guerra de Pedro -de Alvarado en Guatemala terminó el 25 de abril de 1524, añade lo -siguiente: «Es aquella provincia rica de mucha gente, muchos pueblos -y grandes, y abundante de mantenimientos, y de un licor que parece -aceite, y de tan buen azufre, que sin refinar hicieron los soldados -excelente pólvora...»[77]. Añade el laborioso cronista que la -ciudad de Guatemala era muy fuerte, las calles angostas y las casas -espesas; tenía dos puertas a las cuales se llegaba, a una, subiendo -30 escalones, y a la otra por una calzada...[78]. Alvarado fué bien -recibido y hospedado en dicha población, recorriendo la tierra y -sujetándola por la fuerza de las armas, no sin la eficaz ayuda de su -hermano Jorge. Usaban los indios grandes flechas y lanzas de treinta -palmos. Escribe el citado cronista que Guatemala, llamada por los -indios _Guautemallac_, significa _árbol podrido_. Hace notar que la -ciudad de Santiago se halla entre dos montes de fuego o volcanes, cerca -de ella uno, y a dos leguas el otro. También dice que la tierra es -sana, fértil, rica y de mucho pasto; produce gran cantidad de maíz, -cacao, algodón, etc. Las mujeres son honradas y excelentes hilanderas; -los hombres, muy gruesos, y diestros flecheros[79]. - - [77] _Década_ III, lib. V, capítulo X. - - [78] Ibidem. - - [79] _Década_ III, lib. V, cap. XI. - -En tanto que Jorge de Alvarado se ocupaba en dar vida a la nueva -población de Santiago y en tanto que los misioneros iban de una -a otra parte predicando la religión cristiana y extendiendo la -cultura, Pedro de Alvarado continuaba en la corte de España. Si en -Guatemala encontró muchos censores de su conducta--y por ello hubo -de dirigirse a España--en la corte se hallaba, entre otros enemigos, -Gonzalo Mexía, quien le acusó de haber tomado gran cantidad de oro, -plata, perlas y otros objetos valiosos, sin dar cantidad alguna a los -demás conquistadores, y sin pagar el quinto que correspondía al Rey. -Igualmente le hacía cargos de no haber dado cuenta de su residencia en -los diferentes empleos o servicios que desempeñó. Alvarado, conocedor -de tribunales y de empleados, procuró ganar la voluntad del comendador -Francisco de los Cobos, secretario del Consejo de Indias y gran privado -del Emperador. Consiguió semejante apoyo porque hubo de casarse con -doña Francisca de la Cueva, sobrina del duque de Alburquerque, familia -a la cual protegía Cobos. Se alzó el embargo de su haber, se le dió el -título de _Don_, se le agració con la cruz de comendador de la Orden -de Santiago y se le nombró por Real Despacho, librado en Burgos el 18 -de diciembre de 1527, gobernador y capitán general de Guatemala y sus -provincias con 572.500 maravedises de salario. También debió recibir -entonces el título de Adelantado, pues desde aquella época comenzó a -usarlo. A mediados del año 1528 se embarcó para Vera Cruz. - -Entretanto, habían ocurrido sucesos de alguna importancia en la América -Central. Sostenía Pedrarias que lo mismo Nicaragua que Honduras -pertenecían al distrito de Castilla del Oro, y todo esto fué motivo de -discordias y guerras. - -Arribó Pedro de Alvarado a Vera Cruz, acompañado de su mujer doña -Francisca y de varios altos empleados, teniendo la desgracia de que -muriese aquélla poco después de su llegada. En México tampoco encontró -amigos capitán tan valeroso, viéndose obligado a delegar la dirección -política de Guatemala en su hermano Jorge. - -Arreglados luego sus asuntos, en abril de 1530 salió de México y se -puso al frente de su citado gobierno de Guatemala. Su idea constante -era preparar una expedición que saliese por el Océano Pacífico en -busca de las islas de la Especería, variando luego de opinión ante las -noticias que tuvo de los brillantes resultados obtenidos en el Perú por -los Pizarros. Entre las seguras riquezas que encontraría en el Perú y -las poco seguras que ofrecían las islas de la Especería, se decidió por -lo primero. - -En los últimos días del año 1533 o comienzos del 1534--como se dirá más -extensamente en el capítulo VII--hizo una expedición al Perú. Durante -su ausencia se encargó del gobierno y de la capitanía general de -Guatemala, como cuatro años antes, su hermano Jorge. Llegó a Riobamba, -retirándose desde allí después de celebrar un convenio con Almagro. - -Hacia fines del año 1535 volvió el Adelantado Don Pedro a Guatemala de -regreso de su expedición, siendo recibido con públicas demostraciones -de alegría, aunque no había motivo para tales regocijos. Por entonces, -Bartolomé de Las Casas, el protector de los indios, acompañado de -algunos religiosos dominicos, pasó de Nicaragua a Guatemala. Si -Alvarado había pacificado a los indígenas por el terror, Las Casas -se proponía atraérselos por el amor. Es el caso que en las tierras -vecinas al golfo de Honduras, los españoles habían sido rechazados por -los belicosos indios, hasta el punto que aquella región se le llamaba -_tierra de guerra_. El _Apóstol de los indios_ hizo componer en lengua -quiché sencillas canciones, las cuales aprendieron a cantar algunos -indígenas sometidos. Aquellos indígenas, haciendo de mercaderes, se -presentaron en la _tierra de guerra_, llamando pronto la atención por -la variedad de objetos que vendían, por la novedad del canto y de -la música. Ocasión tuvieron los nuevos discípulos de los dominicos -para hablar a los salvajes de unos hombres que miraban en poco las -riquezas y los placeres, pensando únicamente en predicar su religión y -consolar a los desgraciados. De este modo Las Casas y sus misioneros -lograron penetrar en el interior del país, atrayendo aquellas gentes al -cristianismo y convirtiéndolas a la civilización. Con razón la _tierra -de guerra_ fué llamada desde entonces _provincia de Vera-Paz_. - -Alvarado, para asuntos particulares, hizo un viaje a España. Durante -su estancia en la metrópoli solicitó la mano de Doña Beatriz, hermana -de su primera mujer. A su vuelta a Guatemala vivieron con una -magnificencia y suntuosidad propias de reyes. «Las joyas que poseía la -señora--escribe Remesal--eran tan numerosas y ricas, que no las tendría -más y mejores un grande de España de muy distinguida casa.» - -Alvarado, a su gobierno de Guatemala, unió el de la provincia de -Honduras, que hasta entonces había sido independiente. Contrariedad -no pequeña fué para el Adelantado cuando supo, que, a los pocos días -de haber salido de Guatemala para Honduras, llegó a aquella ciudad el -visitador Maldonado, quien presentó los despachos y fué recibido al -ejercicio de su cargo el 11 de mayo de 1536. - -Por lo que se refiere al territorio que al presente denominamos -República del _Salvador_, según queda apuntado arriba, formaba en el -siglo XVI el señorío de Cucatlán, cuya población más importante era -Atehuán. Aunque Alvarado fué recibido con toda clase de respetos y -consideraciones de parte de los _chontales_ y de los _pipiles_, tribus -que gozaban del mayor prestigio, él, como también se indicó en este -mismo capítulo, hizo herrar como esclavos a muchos indígenas, peleando -luego con los que le hicieron resistencia. Si por lo riguroso de la -estación se retiró a la capital de los cakchiqueles el 21 de julio de -1523, volvió en el año 1525 y se hizo dueño de todo el país. Dícese que -en el mencionado año de 1525 ya existía en aquel país una villa con -el nombre de San Salvador, cuyo alcalde se llamaba Diego Holguín[80]. -Posteriormente, Martín Estete, por orden de Pedrarias, se dirigió -con 110 infantes y 90 caballos hacia San Salvador. Estete fundó una -población que denominó _Ciudad de los caballeros_; pero su carácter -agrio y tiránico se atrajo la enemiga de sus soldados y el odio de los -indios. - - [80] _Libro de Actas del Ayuntamiento de Guatemala_, sesión - del 6 de mayo de MDXXV años. Juarros y otros escritores - afirman que la fundación de San Salvador no se verificó hasta - abril de 1528. - -Cuando en los comienzos del siglo XVI descubrieron los españoles -las costas de _Honduras_[81], encontraron los siguientes pueblos: -1.º los _chortises de Sesenti_, pertenecientes a la familia de los -quichés, cachimeles y mayas. 2.º los _lencas_, que bajo los nombres -de chontales, payas e hicaques o xicaques habitaron después en los -distritos de Olancho, Comayagua, Choluteca y Tegucigalpa. 3.º los -salvajes de la costa de Mosquitos. - - [81] El nombre del país se debe--según se dice--a las honduras - o fondos que los primeros pobladores hallaron en sus costas. - Cuando salieron a tierra llana, exclamaron: _¡Bendito sea - Dios, que hemos salido de estas Honduras!_ - -Ya sabemos que Cristóbal Colón, en su cuarto y último viaje, llegó a la -isla de los Pinos (hoy de Guanaja) «primera tierra centroamericana que -descubrieron los europeos en el siglo XVI» (30 julio 1502); tocó tierra -firme donde a la sazón se halla el puerto de Trujillo, pasando tiempo -adelante a las orillas del Río Tinto, y allí tomó posesión de aquella -tierra, que llamó de Honduras. Continuó navegando a lo largo de la -costa de los Mosquitos y de la actual República de Costa Rica, llegando -hasta los confines de la provincia de Veragua. - -Realizáronse sucesos que no demandan atenta consideración, y sólo -apuntaremos que allá por el año 1530 los indígenas de Honduras se -hallaban contentos bajo el mando del capitán Alonso Ortiz porque «los -trataba bien»[82]. Pasados dos años, el contador Andrés de Cereceda -y el licenciado Vasco de Herrera dirigieron la administración de -Honduras, si bien encontraron ruda oposición en los regidores de la -ciudad, quienes hubieron de destituir al citado Vasco de Herrera. -Motivo fué esto de serios disgustos entre Vasco y Diego Méndez, y que -terminaron con el asesinato del primero. Apoderado Méndez del gobierno -(1532), hizo jurar a todos fidelidad y mandó reducir a prisión a -Cereceda. Tanta fué la tiranía de Méndez, que se conjuraron veinte -hombres, _los mejores y más honrados_, según frase del historiador -Herrera, para matarle[83]. Los veinte conjurados, partidarios de -Cereceda, asaltaron la casa del Gobernador y le redujeron a prisión, no -sin que de aquéllos hubiese cuatro heridos y de la parte de Méndez un -muerto. Mediante un proceso, Méndez fué condenado a muerte, y otros, -sin proceso alguno, sufrieron la misma pena. Cereceda, hombre cruel y -vengativo, se atrajo el odio de los castellanos y de los indígenas. -Parecía que Dios había abandonado a Honduras, por cuanto en este año -de 1532 las enfermedades y el hambre ocasionaron muchas víctimas en el -país. - - [82] Herrera, _Década IV_, lib. VII, cap. IV. - - [83] _Década V_, lib. I, cap. X. - -Acertado estuvo el Rey al presentar para el obispado de Honduras a D. -Cristóbal de Pedraza. También pensó lo conveniente que sería establecer -una Audiencia, considerando la mucha distancia que había a la de Santo -Domingo (1534). - -En el año siguiente llegó a Honduras Cristóbal de la Cueva, mandado -por Jorge de Alvarado. Mediaron varias pláticas entre D. Cristóbal y -Cereceda, hasta que al fin vinieron a un acuerdo, que fué roto poco -después (1535). Cereceda era cada día más cruel, y por ello Pedro de -Alvarado, que residía en Santiago de los Caballeros (Guatemala), se -decidió a socorrer a los de Honduras, coincidiendo este hecho con -el nombramiento que hizo el Rey de gobernador de Honduras a favor -de Francisco de Montejo. En tanto que Montejo se disponía a ir a -Honduras, llegó Pedro de Alvarado (1536), quien recibió por renuncia -de Cereceda la gobernación de dicha provincia. Cuando Alvarado comenzó -a pacificar la tierra y en el Puerto de Caballos echó los cimientos -de una población que llamó _San Juan_, y Juan de Chaves, uno de sus -servidores, dió principio a una buena población, por medio de la -cual pudieran comunicarse las provincias de Honduras y Guatemala, -se presentó Francisco de Montejo. La población que hizo Chaves se -llamó _Gracias a Dios_, y se cuenta que después de recorrer sierras y -montañas, halló tierra buena, exclamando entonces su gente: _Gracias a -Dios que habemos hallado tierra llana_. Aquella gente recordaba que el -Almirante en su cuarto viaje dió al próximo cabo el nombre de _Gracias -a Dios_. - -Respecto al gobierno de Montejo, lo primero que hizo fué quitar la -representación a las personas nombradas por Alvarado, tomando él lo -mejor para sí y lo demás lo dió a sus amigos (1536)[84]. Tuvo que -sofocar un levantamiento de los indios, cuyo jefe, llamado Lempira, -hombre prudente y valeroso, puso en gran aprieto a los castellanos, -acabando al fin sus días por un tiro de arcabuz (1537). Con la muerte -de Lempira entró la confusión entre los indios; unos se despeñaron por -aquellas sierras próximas a la ciudad de Gracias a Dios, y otros se -rindieron. - - [84] Véase Herrera, _Década VI_, lib. I, cap IX. - -Cuando creía Montejo que iba a gozar de paz y de tranquilidad, se -presentó, procedente de Castilla, en Puerto de Caballos, el Adelantado -Don Pedro de Alvarado. Venía con su mujer y mucha gente de guerra. -«Traía--escribe Herrera--el obispado de aquella provincia de Honduras -para el licenciado Cristóbal de Pedraza, protector de los indios»[85]. -En seguida se encargó de la gobernación de Honduras, no sin disgusto -de Montejo, quien hubo de resignarse cuando vió la provisión real. -Ajustóse la paz entre ambos gobernadores por mediación del dicho -prelado. Montejo tuvo que pagar buena cantidad de ducados; pero recibió -el gobierno de Chiapa, población que era de Guatemala. A su vez -Alvarado dejó la gobernación de Honduras al capitán Alonso de Cáceres, -«y desde entonces--según Herrera--hubo paz en Honduras, porque en -muchos años siempre sucedían en aquella provincia robos, opresiones y -tiranías, por los malos e injustos gobernadores»[86]. Inmediatamente -salió para Guatemala Pedro de Alvarado (1539), donde los Padres Fr. -Bartolomé de las Casas y Fr. Rodrigo de Andrade predicaban el Evangelio -a los indios. - - [85] _Década VI_, lib. VII, cap. IV. - - [86] _Década VI_, lib. VII, cap. IV. - -Por algún tiempo tuvieron el mismo gobernador Honduras y Guatemala; -luego, cuando D. Antonio de Mendoza, virrey de Nueva España, dispuso -que las dos provincias recibiesen al licenciado Alonso Maldonado, -los de Honduras no quisieron y nombraron al veedor Diego García de -Celis (1542). Posteriormente, sublevados los negros del territorio de -Honduras, no pudieron hacer frente a las fuerzas que contra ellos mandó -la Audiencia, siendo pronto vencidos y castigados con rigor (1548). - -Habiendo tratado de las expediciones a _Nicaragua_ realizadas por -Gil González Dávila y por Francisco Hernández de Córdoba[87], -consideremos la conquista del país. Tomó parte en ella la Audiencia -de Santo Domingo. Los oidores de dicha Audiencia, que sabían que -Gil González era el descubridor de Nicaragua, no tomaban a bien que -Pedrarias Dávila la ocupase, pareciéndoles más justo que continuara -gobernándola, en nombre de aquel alto Tribunal, Francisco Hernández. -Conociendo Pedrarias el caso, determinó ir a Nicaragua, ya para -castigar á Hernández, ya para que no se metiese en el país Hernán -Cortés. En efecto, al comenzar el año 1526, Pedrarias salió de Panamá -para Nicaragua, llegó a la ciudad de León, puso preso á Francisco -Hernández y le hizo cortar la cabeza. Después de dejar el mejor arreglo -que pudo en Nicaragua, en cuya tierra se hallaban establecidos los -_chapanecas_, se volvió a Panamá, en tanto que Diego López de Salcedo -pasó desde Trujillos a Nicaragua o al _Nuevo Reino de León_, como él -llamaba al país; también Pedro de los Ríos, gobernador de Castilla del -Oro, se presentó en la misma provincia, de la cual le hizo salir el -citado López de Salcedo, quien hubo de realizar reformas importantes -lo mismo en el orden administrativo que en el religioso. Así las -cosas, Pedrarias Dávila mandó detallada relación al Rey del estado -de Nicaragua, no sin declarar las causas que tuvo para degollar a -Francisco Hernández; también manifestó que Gil González Dávila era -muerto. Como Pedrarias prometía sacar de la provincia grandes riquezas, -se le envió el título de Gobernador, ordenando a Diego López de Salcedo -y a Pedro de los Ríos que no se metiesen en las cosas de Nicaragua. -Fué presentado por obispo de Nicaragua Diego Alvarez de Osorio; se -dispuso que se hiciese un convento de frailes dominicos y allá se -dirigió con la idea de convertir a los naturales Fray Bartolomé de Las -Casas. Duro en su gobierno se manifestó Pedrarias. Puso preso a Diego -López de Salcedo y disgustó a los indios. Tanta ojeriza habían cobrado -los indios a sus dominadores, que hacía dos años que no dormían con -sus mujeres para que éstas no diesen esclavos a dichos castellanos. -No sólo odiaban á Pedrarias los indios; los castellanos se quejaban -del mismo modo de su conducta. Hasta en las elecciones de alcaldes y -regidores se notaba la arbitrariedad del Gobernador, el cual elegía -aquellas autoridades entre sus criados y dependientes. Cuando le -censuraban por ello, decía que tenía cédula del Rey para hacerlo. Como -escribe Herrera, en Nicaragua no se vivía con justicia ni quietud[88]. -Murió Pedrarias en los últimos días de julio de 1531, en la ciudad -de León «a tiempo que se le había concedido licencia de dos años -para venir a Castilla, y que se le había hecho merced de la vara de -alguacil mayor de Nicaragua para sus herederos, en la cual nombró a su -hijo Arias Gonzalo y por alcalde de una de las fortalezas de aquella -provincia...»[89]. - - [87] Tomo I, cap. XXIX. - - [88] _Década VI_, lib. VII, cap. IV. - - [89] Herrera, _Década IV_, libro IX, capítulo XV. - -Desempeñó interinamente el cargo de Gobernador el licenciado Castañeda, -hombre injusto, inmoral y altanero. Continuó el malestar en la -provincia, que aumentó por las epidemias y el hambre, hasta el punto -que lo mismo en dicha provincia, que en la de Honduras, se recordó -por mucho tiempo el tristísimo año de 1532. Ausentóse del país el -licenciado Castañeda, dejando en su lugar al obispo Garci Alvarez -Osorio; pero el regimiento de la ciudad de León suplicó al Rey que el -nombramiento de Gobernador se hiciese en persona que hubiera estado en -las Indias, y proponía al capitán Francisco de Barrionuevo, gobernador -de Castilla del Oro, o al licenciado de la Gama. - -En la corte se trató por el año 1534 de establecer Audiencias, no sólo -en Honduras--como antes se dijo--, sino también en Nicaragua y en -alguna otra provincia. Demás de esto, deseoso el Rey en dar paz a la -mencionada provincia de Nicaragua, nombró como gobernador a Rodrigo -de Contreras, que casó con Doña María de Peñalosa, hija de Pedrarias -Dávila, la misma que estuvo prometida a Vasco Núñez de Balboa. Apenas -tomó posesión de su destino, comenzó a entender en la residencia -del licenciado Castañeda, quien, como viese mal el asunto, hubo de -marcharse a Castilla, adonde la Audiencia le mandó prender y secuestrar -los bienes. Por entonces se presentó en Nicaragua, procedente de -México, el P. Las Casas, que no tardó en declararse enemigo del -Gobernador y protector de los indios. A tal extremo llegaron las cosas, -que habiendo intentado el obispo Alvarez Osorio poner paz entre el -Gobernador y el fraile, sólo logró que se encendieran más las pasiones, -teniendo Rodrigo de Contreras que acudir en queja al Rey, mientras el -P. Las Casas marchó a Castilla decidido a favorecer a los indios en -contra de la _demasiada libertad de los gobernadores y soltura de los -soldados_[90]. Al obispo Alvarez Osorio, que murió por entonces, le -sucedió Fray Antonio de Valdivieso. No hay palabras para reprobar la -conducta de Rodrigo de Contreras. «Si á V. M.--dice atenta y razonada -Exposición--hobiesemos de facer relacion de todo lo que en esta -tierra ha subcedido de nueve años á esta parte, que ha que Rodrigo de -Contreras ha gobernado, sería facer un proceso muy grande, é de cosas -que dudamos V. M. pudiese creer»[91]. Por su ineptitud, torpeza o malas -inclinaciones, su nombre fué aborrecido de los indígenas. Por mucho -tiempo se recordó en el país la mala administración de dicho gobernante. - - [90] Herrera, _Década VI_, libro I, capítulo VIII. - - [91] _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo VII. - -Descubierta _Costa Rica_ por Cristóbal Colón en el año 1502[92], -fué la primera de las provincias del antiguo reino de Guatemala que -conquistaron los españoles. Dentro de la provincia llamada Castilla del -Oro, provincia que se extendía desde el golfo de Urabá hasta el cabo -de Gracias a Dios, se hallaba el territorio de Costa Rica. Bajo el -punto de vista etnográfico, las razas primitivas de Costa Rica eran: -los _chorotegas_ o _mangues_, que habitaban la región del Noroeste, -hacia el golfo de Nicoya, que se corrían hacia el Salvador, Chiapas -y Nicaragua; los _cotos_ o _bruncas_ debieron vivir al Sur y al -Sudeste de la cordillera; y los _güetares_ al Oeste de Nicoya y de los -chorotegas[93]. - - [92] Véase capítulo XXIII del tomo I. - - [93] _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tomo XV, pág. 1.208. - -A Diego de Nicuesa, nombrado gobernador de Castilla del Oro (1508), le -sucedió Pedrarias Dávila (1513), y poco después el licenciado Gaspar -de Espinosa, alcalde mayor[94]. En busca de oro, allá por el año 1520, -se dirigió Espinosa hacia _Burica_ (hoy Boruca) en la actual República -de Costa Rica. Llamábase Urraca el cacique de Burica, hombre tan osado -como valiente. Reñido fué el combate entre los castellanos de Espinosa -y los indios de Urraca, y mal lo hubieran pasado los primeros sin el -auxilio de Hernando de Soto, que, por orden de Francisco Pizarro, hacía -a la sazón una correría por aquellas inmediaciones. Embarcóse Espinosa -y siguió la costa, tocando tierra en seguida, no sin encontrar tenaz -resistencia en otros indios, aunque la vista sólo de los caballos les -aterraba, creyendo que eran monstruos marinos. Retiróse Espinosa a -Panamá, llamado por Pedrarias, dejando en Burica al capitán Francisco -Campañón con un destacamento. - - [94] A la sazón el ducado de Veragua quedó separado de - Castilla del Oro. - -Cuando Urraca tuvo de ello noticia, cayó sobre Campañón, en tanto que -el citado capitán enviaba dos mensajeros a Pizarro dándole cuenta de -su apurada situación. En buen hora llegaron los refuerzos, porque ya -se hallaba sitiado por el valeroso Urraca. Posteriormente el mismo -Pedrarias con ciento cincuenta hombres y algunas piezas de artillería, -se dirigió contra los indios, llevando por capitán de su guardia a -Francisco Pizarro, tan famoso en la Historia del Nuevo Mundo. Urraca, -con la ayuda del cacique Exqueguá, se dispuso a la pelea. Casi todo -un día duró el combate, retirándose al fin los indios, que fueron -perseguidos. Pedrarias, habiendo dejado al capitán Diego de Albitez -por teniente suyo, regresó a Panamá (1520). Entre Albitez y Urraca -no cesaron las hostilidades. Al año siguiente, Campañón, sucesor de -Albitez, continuó la guerra contra Urraca; pero cansado el capitán -español de luchar un día y otro día, le propuso honrosa paz. Fiado -Urraca en la palabra de Campañón, se presentó en el pueblo y al momento -fué reducido a prisión y cargado de cadenas. Evadióse de la prisión y -sostuvo larga guerra, muriendo al fin con la pena de no haber podido -arrojar a los invasores[95]. No dejó de ser Costa Rica campo abonado -para las conquistas de los españoles. Cuando Pedro de Alvarado, allá -por el año 1527, se defendía en España de los cargos que se le hacían, -su hermano Jorge penetró hasta Costa Rica, sometiendo algunos pueblos -de indígenas. Tiempo adelante, el año 1542, hizo Diego Gutiérrez un -asiento o convenio con el Rey para conquistar y poblar la provincia de -Cartago, desde la bahía de Cerebaro hasta el cabo Camarón, en el río -Grande (el San Juan)[96]. (Apéndice B.) - - [95] Herrera, _Década II_, lib. IV, cap. IX. - - [96] Recuérdese que en el año 1534 Felipe Gutiérrez fué - nombrado gobernador de Veragua, cuyos límites eran «desde - donde se acaban los de la gobernación de Castilla del Oro, - llamada Tierra Firme, y fueron señalados a Pedrarias Dávila - y a Pedro de los Ríos, gobernadores que fueron de la dicha - provincia, hasta el cabo de Gracias a Dios.» Un pleito - contra la corona por D. Diego Colón, hijo del Almirante - D. Cristóbal (comenzado en 1508 y terminado en 1537) se - resolvió, adjudicándose a D. Luis Colón un territorio de 25 - leguas en cuadro desde el río Belén al Occidente y Sur. En - nuestros días la República de Costa Rica intentó probar que - el ducado de Veragua estuvo incluído durante la dominación - española en dicho Estado, sosteniendo lo contrario la - República de Colombia y decidiendo la cuestión en contra de - las pretensiones de Costa Rica el Presidente de la República - francesa. - -Terminaremos la conquista de la América Central, recordando los -siguientes hechos. Tranquilo se hallaba Pedro de Alvarado en su -gobierno de Guatemala, cuando la resolución de asuntos interiores le -obligaron a trasladarse a México para consultar con el virrey Don -Antonio de Mendoza. Sucedió á la sazón un levantamiento de chichimecas -en el distrito de Guadalajara (Reino de la Nueva Galicia). Los -indómitos chichimecas, por no pagar los tributos a sus señores, se -subieron a las cumbres de las sierras y se dispusieron a pelear como -bravos. Contra ellos fué Pedro de Alvarado, quien encontró allí la -muerte (24 junio 1541)[97]. El virrey Mendoza, cediendo a los deseos -de la viuda, Doña Beatriz, conocida desde la muerte de su marido con -el nombre de _La Sin Ventura_[98], nombró gobernador interino de -Guatemala a Don Francisco de la Cueva, hermano de la citada señora. -Del gobierno de Honduras se encargó el tesorero Diego García de Celis. -Terrible desgracia ocurrió en Guatemala bajo el gobierno de la Cueva. -Cuentan las crónicas de aquellos tiempos que copiosa y abundante lluvia -comenzó a caer sobre la ciudad y en sus inmediaciones desde el 8 de -septiembre del año 1541. El día 10 bajó de la montaña, conocida desde -aquella época con el nombre de _Volcán de agua_, terrible inundación, -que destruyó gran parte de Santiago de Guatemala, encontrándose entre -los ahogados Doña Beatriz de la Cueva, viuda del adelantado Don Pedro -de Alvarado, una hija natural del dicho Don Pedro, llamada Ana, de edad -de cinco años, y otras personas distinguidas. Los daños causados por la -tormenta fueron muchos y muy importantes. Don Francisco de la Cueva, -que hacía oficio de gobernador, y el obispo, se portaron perfectamente -en aquel día tristísimo. Los supervivientes, aterrados por desgracia -tan inmensa, se trasladaron una legua más al Norte, donde se encuentra -el valle de Panchoy, fundando allí la tercera ciudad, capital del reino -y hoy arruinada, y a la cual se la conoce con el nombre de la _Antigua_. - - [97] De esta campaña se tratará en el capítulo XV de este tomo. - - [98] Tanta fué su tristeza, que en adelante no quiso ser - conocida sino con dicho nombre. - -Pasamos a relatar ciertos hechos referentes a la conquista de las -Grandes Antillas. Dijimos en el primer tomo de esta obra que Cristóbal -Colón, en su primer viaje, salió el 19 de noviembre de 1492 de Puerto -Príncipe, camino de Babeque, Bohio y Haytí o Baytí. De Puerto Príncipe -no se dirigió directamente a Babeque, pues se entretuvo hasta el 5 de -diciembre en las costas de Cuba. Fondeó en la extremidad occidental -de _Haytí_, isla a la que dió Colón el nombre de _Española_ el -día 6 de dicho mes, comenzando el 7 a explorar sus costas. Tenía -entonces la isla--según Colón--cerca de un millón de habitantes[99], -y estaba habitada por los _cebuneyes_ al Oeste, y por los _aravacos_ -en el Centro y Este. Dividíase en cinco partes, gobernadas por sus -respectivos caciques: Caonabo era señor de _Maraguana_, Bohechio de -_Xaragua_, Garionez del país donde se fundó después _Concepción de la -Vega_, Guanagari de la tierra que estaba a orillas del _Artibonito_, y -Cayacoa del _Higuey_. Recordaremos que, habiendo fundado el Almirante -la _Isabela_, primera ciudad europea del Nuevo Mundo, Bartolomé Colón -echó los cimientos de Santo Domingo en el año 1498, sobre la costa -del río Ozama. Dicen unos escritores que el hermano del Almirante dió -el citado nombre a la ciudad en honor de su padre, llamado Domingo; -según otros, por la devoción que tenía a Santo Domingo de Guzmán. En el -correr de los tiempos el nombre de la capital Santo Domingo sustituyó -al de Española, aplicándose después únicamente a la parte oriental de -la isla. El P. Las Casas, cariñoso por demás con los indios, hace subir -a 3.000.000 el número de víctimas que los conquistadores españoles -hicieron en el país[100]. - - [99] Reclus, _América Central_, pág. 688. - - [100] Ibidem. - -Descubierta la isla de _Cuba_ por Colón en su primer viaje, y poblada -por los _siboneyes_, fué conquistada en el año 1511 por Diego -Velázquez, gobernador de la Española. Velázquez, con 300 soldados y -acompañado del sacerdote (no fraile a la sazón), Bartolomé de las -Casas, conquistó la isla, no sin derrotar y quemar vivo al cacique -Hatuey. Encargó luego la pacificación del Camagüey al capitán Narváez, -cuyos soldados lo llevaron todo a sangre y fuego. Velázquez fundó las -ciudades de _Baracoa_, _Sancti-Spíritus_, _Puerto Príncipe_, _Santiago -de Cuba_ y la _Habana_. Murió en el año 1524. - -Al S. de Cuba se encuentra _Jamaica_, descubierta por Cristóbal Colón -en su segundo viaje, el año 1494. El Almirante la llamó _Santiago_, -nombre que se olvidó pronto. Es una de las grandes Antillas, y en ella -se establecieron los españoles en 1509. Los indígenas, pertenecientes -a la misma raza que los de las otras grandes Antillas, se sometieron -fácilmente; pero a Esquivel, su primer Gobernador, hombre bueno y -compasivo, sucedieron malos conquistadores, cuya obra se redujo a -exterminar a los aborígenes. Una flota que envió Cromwell, se apoderó -de la isla (1655), en la cual sólo se contaban 3.000 habitantes, la -mitad españoles y la otra mitad negros. - -Consideremos la isla, que los indios llamaron _Borinquén_, Cristóbal -Colón, _San Juan Bautista_[101], y los españoles, _Puerto Rico_[102]. -Se dijo en su lugar correspondiente, que Cristóbal Colón, en su segundo -viaje, descubrió la isla de Puerto Rico. En el año 1508, Juan Ponce de -León, que se hallaba en la Isla Española, solicitó de Nicolás Ovando -permiso para ir a la de San Juan de Puerto Rico. Concedido el permiso, -se dirigió a la citada isla y desembarcó en un sitio, cuyo señor, el -más poderoso de aquella tierra, se llamaba Agueinabá. Los habitantes -tenían color cobrizo, más obscuro que el común de los naturales de -América. Afirman antiguos escritores que era una tierra muy poblada -de gente, y cultivada con tanto esmero, que parecía una huerta. Ponce -de León fué recibido perfectamente por el cacique Agueinabá, y por él -supo que algunos ríos conservaban oro abundante en sus arenas. La isla -tenía pocos llanos, aunque sí muchos valles y altas montañas, numerosos -ríos y algunos puertos, el mejor de ellos el de Puerto Rico. Ovando, -inmediatamente que llegó a España, manifestó al Rey el servicio que -le había hecho Ponce de León con su expedición a la isla. El Monarca -premió a Ponce de León, nombrándole gobernador de Puerto Rico (1510), -_sin que el Almirante_, como dice Herrera, _le pudiese quitar_[103]. - - [101] El 19 de noviembre de 1493 tomó el Almirante tierra en - la ensenada de Mayagüez, y de la misma isla se hizo a la vela - dicho Almirante el 22 de noviembre de aquel año. - - [102] Ya por la mucha riqueza de oro que se halló en ella, ya - porque el puerto era bueno, cerrado y seguro de tormentas. - - [103] _Década I_, libro VII, capítulo XIII. - -El Gobernador envió presos a España a Juan Cerón y Miguel Díaz, -hechuras del Almirante; fundó una población que llamó _Caparra_ y -otras menos importantes, e hizo el repartimiento de los indios. Entre -los castellanos e indios comenzó la guerra, teniendo la desgracia -Cristóbal de Sotomayor y otros cuatro castellanos de morir a manos de -sus enemigos. Juan Ponce, comprendiendo la gravedad del caso, nombró -tres capitanes para castigar a los revoltosos; los capitanes eran: -Diego de Salazar, Miguel de Toro y Luis de Añasco, los cuales, cada uno -al frente de treinta hombres, triunfaron de los indios. Ponce puso en -paz la isla de Puerto Rico, aunque los indígenas, en su desesperación, -llamaron en su ayuda a los caribes de las islas cercanas. -Posteriormente, disgustado Juan Ponce de León por la vuelta a la isla -de Juan Cerón y Miguel Díaz, se dispuso a realizar descubrimientos de -otras tierras. Al efecto, salió de la isla de San Juan en los primeros -días de marzo de 1512, y pasando por la isla del Viejo, por Caycós -(isleta de los Lucayos), por Amaguayo, por Maneguá, por Guanahani, -llegó a la Florida[104]. Orgulloso con sus descubrimientos, pensando -siempre que eran islas y no tierra firme, marchó a Castilla, esperando -recibir mercedes de la corte. Tantas y tan grandes fueron las quejas -que se dieron al Almirante acerca de Juan Cerón y Miguel Díaz, que, -aconsejado de los Jueces de Apelación y de los Oficiales Reales, les -quitó los Oficios y envió de gobernador al comendador Moscoso. Como -tampoco se portara bien el citado Moscoso, pasó él a la isla, donde -dejó por nuevo Gobernador, al tiempo de marcharse, a Cristóbal de -Mendoza. Mendoza era persona discreta y contuvo las invasiones de los -caribes, cada vez más atrevidos e insolentes. - - [104] Véase esta expedición en el tomo I, capítulo XXVI. - -Premió el Rey los servicios de Juan Ponce nombrándole Adelantado de -la isla de Bimini y también de la Florida (considerada entonces como -isla); además le ordenó que levantase una fortaleza en la isla de San -Juan para la defensa de los caribes. Tanto miedo llegaron a inspirar -dichas gentes, que se mandó armar tres navíos para correr las islas -que eran guarida de los caribes, dándose el mando de la escuadrilla -al citado Ponce (año de 1514). En los comienzos de mayo de 1515 se -dirigió Ponce a la isla de Guadalupe, donde hizo desembarcar algunos -hombres para recoger agua y leña, y algunas mujeres para que lavasen -la ropa. Los salvajes, que estaban emboscados, mataron á los hombres -y cautivaron las mujeres. Corrido por este suceso Ponce de León, se -retiró con sus naves a San Juan de Puerto Rico, mientras el Gobierno -dió licencia para que todos pudieran armarse contra los caribes y -hacerles esclavos. Disgustado Ponce de León porque la fortuna no se -había mostrado propicia ni en Guadalupe ni en la Florida, volvió a -Cuba, acabando sus días en el año 1521. El Rey dió el Adelantamiento -y las demás mercedes del padre al hijo, cuyo nombre era Luis. Como -diremos al tratar del gobierno de Puerto Rico, la colonización se -hizo con más lentitud que en la Española. «Los comienzos de la -colonización--según Reclus--fueron muy difíciles: huracanes, una -invasión de caribes y la destrucción de los primeros cultivos por las -hormigas, hicieron abandonar la isla, que se repobló lentamente»[105]. -(Apéndice C). - - [105] _Geografía Universal, América Central, México_, etc., - pág. 732. - - - - -CAPITULO VI - - CONQUISTA DEL PERÚ.--FRANCISCO PIZARRO: SU PATRIA.--PIZARRO - EN EL NUEVO MUNDO: SUS PRIMEROS HECHOS.--EXPEDICIÓN DE - ANDAGOYA.--SOCIEDAD DE PIZARRO, ALMAGRO Y LUQUE.--PRIMERA Y - DESGRACIADA EXPEDICIÓN DE PIZARRO.--VUELTA A PANAMÁ.--SEGUNDA - EXPEDICIÓN: DESCUBRIMIENTOS DE RUIZ.--PIZARRO EN EL IMPERIO - Y ALMAGRO EN PANAMÁ.--PIZARRO Y ALMAGRO EN LA ISLA DEL - GALLO.--ALMAGRO EN PANAMÁ Y PIZARRO EN LA ISLA DE GORGONA.--LOS - ESPAÑOLES EN TUMBEZ.--PIZARRO SE EMBARCA PARA ESPAÑA.--PIZARRO - Y HERNÁN CORTÉS EN TOLEDO.--CAPITULACIÓN.--PIZARRO EN TRUJILLO: - SU FAMILIA.--PIZARRO VUELVE AL NUEVO MUNDO.--DESCONTENTO - DE ALMAGRO.--TERCERA EXPEDICIÓN.--EL IMPERIO EN AQUELLA - ÉPOCA.--HUAYNA CAPAC.--HUASCAR Y ATAHUALLPA.--GUERRA Y TRIUNFO - DE ATAHUALLPA.--PIZARRO EN TUMBEZ: FUNDA A SAN MIGUEL.--PIZARRO - Y HERNANDO SOTO EN EL INTERIOR DEL IMPERIO.--LOS ESPAÑOLES EN - LOS ANDES.--EMBAJADAS DEL INCA.--EL INCA ATAHUALLPA.--ATREVIDO - PLAN DE PIZARRO.--EL P. VALVERDE ANTE ATAHUALLPA.--ATAQUE DE LOS - ESPAÑOLES.--PRISIÓN DEL INCA.--MUERTE DE HUASCAR.--MUERTE DE - ATAHUALLPA. - - -Francisco Pizarro nació por el año 1471 en Trujillo (Cáceres), y era -hijo ilegítimo de Gonzalo, capitán de infantería[106] y de Francisca -González, mujer de humilde condición. Un día--se ignora el motivo de -ello--desapareció de su pueblo y se embarcó para el Nuevo Mundo. Debió -ir a Santo Domingo, donde permaneció ignorado, hasta que a fines de -1509, cuando contaba treinta años de edad, se alistó bajo las banderas -de Alonso de Ojeda. Tiempo adelante tuvo Ojeda necesidad de ir a -buscar recursos a la Española[107], y durante su ausencia, encargó del -gobierno de San Sebastián, villa que acababa de fundar en Urabá, a -Francisco Pizarro. Posteriormente, nuestro héroe se unió a Balboa, y -con él iba cuando se descubrió el mar del Sur. Acompañó luego a Gaspar -Morales, deudo de Pedrarias, en una expedición, cuyo resultado fué -desastroso, y más lo hubiese sido sin los servicios de Pizarro. En -esta ocasión, un cacique del archipiélago de las Perlas, le hubo de -señalar la dirección en que se hallaba un país muy rico (Perú). Cuando -Pedrarias se declaró enemigo mortal de Vasco Núñez de Balboa, Pizarro -se puso al lado del primero, prefiriendo el poderoso al humilde. -Cuéntase que al trasladarse el gobierno de la colonia de Darién, -atravesando el istmo, a Panamá, Pizarro no se separó de Pedrarias. -En Panamá combatió á los indios y también en Panamá se decidió a -realizar en la región del Sur las hazañas que en el Norte llevó a cabo -Cortés. Se asociaron a Pizarro para la realización de su proyecto, -Diego de Almagro y el sacerdote Hernando de Luque; Almagro era natural -del pueblo de su nombre, y Luque cura de Panamá (Apéndice D). Es de -advertir, que además de los datos que Pizarro pudo por sí mismo hallar -del Perú, los tenía seguros y recientes. En aquel tiempo, un caballero -llamado Pascual de Andagoya, organizó una expedición en Panamá (1522), -y, haciéndose a la vela hacia el Sur, llegó hasta las riberas del río -de San Juan, donde adquirió importantes noticias acerca del imperio de -los Incas. Andagoya, después de comerciar con los indígenas, volvió a -Panamá por el mal estado de su salud[108]. - - [106] Murió de Coronel en Navarra. - - [107] Véase tomo I, cap. XXVI. - - [108] Véase tomo I, cap. XXIX. - -[Ilustración: - -FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID. - -FRANCISCO PIZARRO.] - -Pizarro, Almagro y Luque compraron dos buques pequeños, de los -cuales el mayor era uno de los construídos por Balboa para la misma -expedición. En este buque y con 80 hombres de los 100 que se habían -reclutado y cuatro caballos, salió Pizarro (mediados de Noviembre de -1524); Almagro debía seguirle cuando estuviese aparejado el buque -menor. Tocó Pizarro en el archipiélago de las Perlas, atravesó el -golfo de San Miguel, se dirigió al puerto de las Piñas y entró en el -río Birú, internándose unas dos leguas. Continuaron recorriendo la -costa, encontrando sólo pantanos, bosques y peñascos. Casi agotadas las -provisiones, el único alimento de cada hombre consistía en dos mazorcas -de maíz. Renegaban de la hora que habían salido de Panamá. Hasta las -mazorcas se iban concluyendo y el hambre comenzaba a dejarse sentir de -una manera aterradora. Pizarro, en aquella situación, dispuso que parte -de la tripulación, a las órdenes de Montenegro, marchara a las islas de -las Perlas en busca de provisiones, mientras que la otra, hallándose -él a la cabeza, se estableció en un lugar de la costa y entró en -relaciones con los indígenas. Volvió Montenegro, trayendo carne, fruta -y maíz; durante su viaje, Pizarro hizo construir algunas barracas y -buscó raíces para alimentar a los suyos, raíces que muchas de ellas -eran venenosas, ocasionando la muerte de 27. Inmediatamente que llegó -Montenegro, abandonaron aquel sitio, al que denominaron _Puerto del -Hambre_. Recorrieron algunos puntos de la costa, deteniéndose en -un paraje que llamaron _Pueblo Quemado_, donde hubieron de sostener -frecuentes luchas con indios feroces, en una de las cuales salió mal -herido Pizarro. Reembarcáronse para Chicamá, punto inmediato a Panamá, -pues deseaban enterarse del paradero de Almagro. - -No era censurable, aunque otra cosa pareciese, la conducta de Almagro. -En el momento que pudo se lanzó a la mar, siguiendo el mismo derrotero -que Pizarro; derrotero que trató de conocer por las señales puestas -en montes y playas. Desembarcó en _Pueblo Quemado_, sitio donde, si -Pizarro fué herido, él, luchando con los salvajes, perdió un ojo. -Continuó recorriendo la costa y, cuando creyó que Pizarro y los que le -acompañaban habrían muerto, tocó en la isla de las Perlas. Allí supo el -paradero de ellos, tomando inmediatamente el rumbo de Chicamá. Cuando, -reunidos en Chicamá, trataron de continuar la expedición, vieron que -los barcos se hallaban en mal estado y los recursos eran muy escasos. -Hubieron de convenir que Almagro marchase a Panamá y pidiera auxilio. -En efecto, se presentó en Panamá; pero encontró ruda oposición de parte -del gobernador Pedrarias, como tampoco logró despertar entusiasmo en -la mayor parte de la gente; sólo Luque no perdió la fe en aquellos -momentos tan críticos. Consiguió lo que quería, esto es, que el -Gobernador levantara su prohibición para el embarque de los que lo -solicitasen, aunque no sin conceder a dicha autoridad parte de las -ganancias que se obtuvieran, como también que se nombrase un adjunto a -Pizarro que, por indicación de Luque, fué designado el mismo Almagro, a -quien se dió el título de _Capitán_. Tal nombramiento supo a vinagre a -Pizarro, y fué el comienzo del odio que tiempo adelante se tuvieron. - -Reunidos en Panamá los tres socios (Pizarro, Almagro y Luque), hicieron -las paces, jurando en nombre de Dios y por los Santos Evangelios -ejecutar lo que prometían. Acordaron que se celebrase una misa para -pedir a Dios la protección divina en la próxima expedición. El pacto -que hicieron lo hubieron de sellar comulgando los tres con la misma -hostia, siendo de notar que el celebrante fué el mismo Luque. Firmóse -el contrato el 10 de marzo de 1526, y por él se comprometían al -descubrimiento y conquista del Perú, debiendo Pizarro y Almagro tomar a -su cargo la parte militar, mientras Luque se encargaría de suministrar -los fondos necesarios[109]; los productos se repartirían por iguales -partes. - - [109] Parece cosa probada que el encargado de suministrar los - fondos era el licenciado Gaspar de Espinosa, residente a la - sazón en Panamá, pues Luque sólo tenía la representación del - mencionado Espinosa. Veáse Prescott, _Hist. del Perú_, tom. I, - pág. 233. - -La segunda expedición fué más afortunada, contribuyendo seguramente -a ello la inteligencia y habilidad del piloto Bartolomé Ruiz. Los -asociados compraron dos buques y dos canoas, algunos caballos, armas -y municiones. Salieron de Panamá y llegaron hasta el río San Juan. -Mientras que Pizarro se situaba a las orillas del dicho río, Almagro -volvía a Panamá en busca de nuevos socorros, y Bartolomé Ruiz pasaba -adelante con una nave explorando la costa; y, por cierto, con alguna -suerte, puesto que descubrió la isla del Gallo, la bahía de San Mateo, -la tierra de Coaque, llegando hasta la punta de Pasaos, debajo del -Ecuador. En alta mar alcanzó a ver una especie de carabela, o mejor -dicho una balsa, en la cual iban algunos indios, tanto hombres como -mujeres, procedentes de Tumbez, al parecer mercaderes, que llevaban -muchos objetos de plata y oro, trabajados con bastante perfección. Lo -que más le sorprendió fueron las camisetas de algodón y lana, tejidas -con no poco primor y delicadeza. Traían además balanzas pequeñas para -pesar los metales preciosos. Hicieron grandes ponderaciones del mucho -oro y plata que se encontraba en su país, especialmente en Cuzco, la -capital. - -Por su parte Pizarro emprendió su marcha al interior; pero, como dice -Herrera, «todo era montañas, con árboles hasta el cielo»[110]. En las -colínas cubiertas de bosques encontró olorosas flores matizadas de -diferentes colores; pájaros, especialmente de la familia de los loros; -monos; reptiles de todas clases; la boa rodeando el tronco de algún -árbol y el caimán tomando el sol a orilla de los ríos. Muchos españoles -fueron víctimas de los caimanes y de los salvajes, en particular de -los últimos, que les acechaban y caían sobre ellos al menor descuido. -Vino el hambre a aumentar las desgracias de la gente de Pizarro; en -los bosques sólo hallaban patatas silvestres y cocos, y en la playa el -fruto del mango. - - [110] _Historia general, Década III_, lib. VIII, cap. XIII. - -Almagro tuvo la suerte de encontrar en Panamá nuevo Gobernador. -Llamábase D. Pedro de los Ríos, que dispensó a la empresa decidida -protección, tanta que Almagro pudo volver pronto y reunirse con Pizarro -llevando pequeño cuerpo de aventureros militares que acababan de llegar -de la metrópoli. - -Después de algunos días en que Pizarro y Almagro fueron juguete de -las olas, arribaron a un puerto seguro en la isla del Gallo, visitada -antes por el piloto Ruiz. Pasaron luego a la bahía de San Mateo, -observando--como dice el citado Ruiz--que los habitantes eran más -civilizados que los de otras partes y que las tierras estaban mejor -cultivadas. En la costa veían grandes árboles de ébano, de una especie -de caoba y de otras maderas duras; también el sándalo y muchos árboles -olorosos. En los repechos de las colinas crecía el maíz y se criaba la -patata, y en las llanuras magníficos plantíos de cacao. Anclaron en -el puerto de Tacamez, población de más de 1.000 casas, con calles y -plazas, donde los hombres y las mujeres lucían adornos de oro y piedras -preciosas. Allí se halla el río de las Esmeraldas, llamado así por -las minas de esta piedra preciosa. No dejaron de observar el espíritu -belicoso de los naturales del país, comprendiendo que necesitaban -mayores refuerzos. - -Tan acalorada fué la discusión entre Almagro y Pizarro acerca de la -marcha del primero a Panamá y de la estancia del segundo en aquellas -tierras, que llegaron a injuriarse y echar mano a las espadas; mas -el tesorero Ribera y el piloto Ruiz lograron apaciguarlos. Almagro -marchó a Panamá y Pizarro se quedó en la pequeña isla del Gallo. -Los aventureros que se quedaron con Pizarro comenzaron á manifestar -su profundo disgusto. Estaban rendidos de luchar con los horribles -temporales de los trópicos, con terrenos escabrosos, con salvajes y -caribes, con el hambre y las enfermedades. Llegaban a decir que en -aquellas tierras ni siquiera había «lugar sagrado para sepultura de sus -cuerpos.» Tanto creció el disgusto, que algunos soldados escribieron a -sus parientes y amigos, dándoles noticia del miserable estado en que se -hallaban; pero Almagro, comprendiendo la gravedad de este paso, dispuso -apoderarse de las cartas y que no llegasen a su destino. Noticiosos -de ello algunos soldados, acordaron escribir una carta y exponer con -vivos colores sus desastres. Colocaron dicha carta dentro de un ovillo -de algodón, que debía recibir, como muestra de los productos del país, -la mujer del gobernador de Panamá. Terminaba la carta con una cuarteta -escrita por Sarabia, natural de Trujillo, y en ella se pintaba a los -dos jefes como socios de una carnicería; uno se ocupaba en traer el -ganado (Almagro) y otro en degollarlo (Pizarro). La copla decía así: - - Pues, señor Gobernador, - mirelo bien por entero, - que allá va el recogedor - y aqui queda el carnicero. - -La carta, la vuelta de Almagro y la llegada del único buque que quedaba -a Pizarro causaron profundo desaliento en Panamá. Exageróse por todas -partes el contenido de la carta y mostrábanse tristes y abatidos los -que habían venido con Almagro. El barco en aguas de Panamá, ¿necesitaba -composición, como públicamente se decía, o era un pretexto para -librarse Pizarro de gente levantisca y desobediente? Teniendo todo -esto en cuenta, el gobernador D. Pedro de los Ríos se negó a escuchar -las súplicas de Almagro y de Luque, y envió dos buques para recoger a -los expedicionarios. Cuando llegaron los dos buques, la alegría de los -compañeros de Pizarro fué general; mas él viendo que nada conseguía -con sus súplicas y ruegos, tiró de la espada y haciendo una raya en el -suelo de Oriente a Poniente, extendió el brazo hacia el Sur y dijo: -_Camaradas y amigos: este es el camino de las penalidades, pero por él -se va al Perú a ser ricos_; y señalando en otra dirección, añadió: _por -allí vais al descanso, a Panamá, pero a ser pobres. Escoged._ Y pasó -la raya. Sólo 13 le siguieron y se llamaban Bartolomé Ruiz, Pedro de -Candía, Cristóbal de Peralta, Domingo de Soria Luce, Nicolás de Ribera, -Francisco de Cuéllar, Alonso de Molina, Pedro Alcón, García de Jeréz, -Antón de Carrión, Alonso Briceño, Martín de Paz y Juan de la Torre. -«Estos fueron--escribe Montesinos--los trece de la fama; éstos los que -cercados de los mayores trabajos que pudo el mundo ofrecer a hombres, y -los que estando más para esperar la muerte que las riquezas que se les -prometían, todo lo pospusieron a la honra, y siguieron a su capitán y -caudillo para ejemplo de lealtad en lo futuro»[111]. Volvieron los dos -buques a Panamá con los que se negaron a seguir hacia el Perú, y entre -ellos el piloto Ruiz, que debía ayudar a Almagro y a Luque en aquellos -momentos críticos. - - [111] _Anales_, M. S., año 1527. - -Pizarro determinó abandonar la isla del Gallo. Hizo construir una -balsa y se retiró con sus doce compañeros a otra isla distante 5 o -6 leguas de la costa, a la cual, recordando la mitología, dieron el -nombre de Gorgona. Aunque tenían agua buena y abundante, y no les -faltaba pesca ni caza, las exhalaciones maléficas de aquel suelo y la -plaga de insectos venenosos abatieron el espíritu de aquellos héroes. -Alentábanles sus sentimientos religiosos y en Dios pusieron toda -su esperanza. Miraban al mar y por todas partes se veía la líquida -llanura, excepto por el lado oriental, que quebraba la monotonía del -horizonte prolongadísima línea de fuego. Era la reverberación del sol -en las nevadas crestas de la cadena de los Andes. - -Pasados siete meses, un día vieron aparecer las velas de un buque en el -horizonte. Era el piloto Ruiz, que en pequeño barco con provisiones, -armas y pertrechos llegaba a la isla Gorgona. En dicho barco Pizarro y -los suyos se apresuraron a embarcarse, abandonando aquella miserable -tierra, no sin profunda pena, porque en ella dejaban dos enfermos al -cuidado de algunos indios amigos. Pasaron cerca de la isla del Gallo, -descubrieron la punta de Tacumez, penetraron en mares hasta entonces no -surcados por quillas europeas, admiraron el Chimborazo y el Cotopaxi, -fondeando en la isla de Santa Clara, que se halla a la entrada de la -bahía de Tumbez. - -Al día siguiente continuaron la navegación, llegando, en fin, a -Tumbez, hermosa ciudad con casas de piedra y cal, colocada en el -centro de fértil campo. Acudieron a la playa los habitantes de Tumbez -y contemplaron con tanta curiosidad como sorpresa a los extranjeros y -al barco. Dieron cuenta de lo que veían al _curaca_ (gobernador) del -distrito, quien sumamente generoso les mandó en muchas balsas plátanos, -yucas, piñas, cocos, batatas, maíz y otros productos de la tierra, -como también caza y pescado; además, algunas llamas (carnero peruano) -vivas. Encontrábase a la sazón en Tumbez un noble indio (_orejón_), que -fué a bordo con objeto de ver a los españoles[112]. Lo que importaba -al jefe peruano era saber de dónde y con qué objeto habían venido a -aquellas tierras. Contestóle Pizarro que habían venido para asegurar -la _legítima supremacía_ de su Rey y para enseñar a los indios la -verdadera religión. Guardó profundo silencio el peruano, aunque es de -creer que no le convencieran las razones del capitán español. Comió -el noble indio con Pizarro, y al despedirse, nuestro héroe regaló al -peruano una hacha que le había llamado mucho la atención, pues el -uso del hierro era desconocido lo mismo a los hijos del imperio de -los incas que al de los aztecas. Al día siguiente Pizarro obsequió -al curaca con cerdos y gallinas, animales que no eran indígenas del -Nuevo Mundo. Los españoles que visitaron a Tumbez quedaron admirados -de la grandeza de la ciudad, que era frontera del Norte del imperio y -contigua a la reciente adquisición de Quito. Despidióse Pizarro de los -naturales de Tumbez y prosiguió su rumbo hacia el Sur. - - [112] Ya sabemos que los españoles llamaban _orejones_ a los - indios pertenecientes a la nobleza. - -Dobló el cabo Blanco y entró en el puerto de Paita, siendo recibido con -el mismo espíritu de hospitalidad que en Tumbez. Recorrió la orilla de -las llanuras arenosas de Sechuza, dobló la Punta de Aguja y siguió la -costa en su dirección hacia el Este, «no perdiendo nunca de vista la -cadena colosal de los Andes, que a medida que navegaban hacia el Sur -casi siempre a la misma distancia de tierra, se iba presentando cumbre -tras cumbre con sus estupendas crestas de hielo como un inmenso Océano -que se hubiera detenido y helado de repente en medio de su tumultuosa -carrera»[113]. - - [113] Prescott, _Hist. del Perú_, tomo I, págs. 269 y 270. - -Por todas partes que pasaba Pizarro era recibido por los naturales -con generosa hospitalidad. Ellos, los indígenas, llamaban a los -españoles _hijos del Sol_ y les llamaban así por su blancura, por el -brillo de sus armaduras y por los rayos que manejaban. Creían que -los españoles eran dulces, cariñosos y buenos. «El corazón de hierro -del soldado--como escribe Prescott--no había presentado aún su lado -sombrío. Era demasiado pronto para hacerlo. Aún no había sonado la -hora de la conquista»[114]. - - [114] Ob. cit. - -No es extraño que los peruanos amasen a los españoles. Comenzaron -muy bien. «Sin haber querido recibir el oro, plata y perlas que les -ofrecieron, a fin de que conociesen no era codicia, sino deseo de su -bien el que les había traído de tan lejanas tierras a las suyas»[115]. -Siguiendo Pizarro su derrotero al Sur, pasó no lejos del punto en que -había de levantarse la ciudad de Trujillo y llegó al puerto de Santa. -Convencido de la existencia de un gran imperio indio, volvió por el -mismo camino. En un pueblo que los españoles llamaron Santa Cruz, -aceptó el convite de rica peruana; en Tumbez dejó a Alonso de Molina -y él se llevó el peruano _Felipillo_ y algún otro, y recogió en la -isla de Gorgona a uno de los enfermos, pues el compañero había muerto, -volviendo a anclar en el puerto de Panamá después de diez y ocho meses -de ausencia[116]. - - [115] Padre Naharro, _Relación sumaria_, M. S. - - [116] _Felipillo_ hizo importante papel en la historia de - sucesos posteriores. - -Orgullosos podían estar los tres socios con el nuevo descubrimiento, -aunque el gobernador Pedro de los Ríos, no convencido de la importancia -o tal vez desanimado por su misma magnitud, se negó a prestar auxilio a -la empresa. Entonces acordaron los tres socios acudir al Rey. - -Designóse para ello a Pizarro, por empeño de Almagro y contra la -opinión de Luque. Quería el sacerdote que se diera el encargo al -licenciado Corral, funcionario dignísimo y que iba a marchar a España -por asuntos de público interés. Sostuvo Almagro con cierta energía que -Pizarro debía ser el designado, pues nadie--según él--podía desempeñar -tan bien la misión como la persona más interesada. Accedió Luque; mas -conocedor del carácter de sus dos amigos y del corazón humano, exclamó: -«Plegue á Dios que no os hurtéis uno á otro la bendición, como Jacob -á Essaú.» Reunidos con alguna dificultad 1.500 pesos de oro, Pizarro, -acompañado de Pedro de Candía, y llevando consigo algunos indígenas, -dos o tres llamas, adornos y vasos de oro y plata, y varios tejidos de -lana, se embarcó en el puerto llamado _Nombre de Dios_ en la primavera -de 1528, llegando a Sevilla a principios del verano y trasladándose -a Toledo, donde fué recibido con mucha bondad por el Emperador. El -relato que hizo de su viaje causó la admiración de todos. No le inmutó -ni la majestuosa presencia de Carlos V, ni la legendaria figura de -Hernán Cortés, con quien se encontró en los salones regios, ni la -brillante corte de Toledo. Cuando Hernán Cortés terminaba su carrera, -Pizarro comenzaba la suya: el primero había conquistado el Norte y el -segundo aspiraba a conquistar el Sur, los dos imperios más poderosos -y ricos del Nuevo Mundo. Orillados algunos obstáculos, se firmó la -capitulación entre el gobierno y Pizarro el 26 de julio de 1529. Por -el citado documento se nombraba a Pizarro, por vida, gobernador y -capitán general de 200 leguas de costa en la _Nueva Castilla_, nombre -que se dió entonces al Perú (como el de Nueva España se había dado a -México). Obtuvo, además, el título de Adelantado y de alguacil mayor de -la tierra; dignidades ambas que se había comprometido a obtener para -Almagro. Al citado Almagro se le nombró comandante de la fortaleza de -Tumbez, y al Padre Luque, tiempo adelante, se premiarían sus servicios -con el obispado de la citada población peruana: entretanto se le dió -el título de _Protector general de los Indios de Nueva Castilla_[117]. -No se olvidó Pizarro de los compañeros que quedaban vivos de la isla -del Gallo, recibiendo Bartolomé Ruiz el título de Piloto mayor de la -Mar del Sur, y los restantes, unos fueron nombrados hijosdalgo y otros -caballeros. Diéronse algunas disposiciones para estimular la emigración -a aquel país. Se mandó a Pizarro que tuviese en su gobernación los -religiosos eclesiásticos y oficiales reales que por su Majestad fuesen -nombrados[118]. Entre otras disposiciones, no deja de ser curiosa la -prohibición de que no hubiese Letrados ni Procuradores en la nueva -colonia, considerándose que la presencia de ellos era perjudicial para -el sosiego, paz y armonía de aquellos habitantes. Pizarro, a su vez, -se comprometió a levantar en el término de seis meses una fuerza de -250 hombres perfectamente equipados, pudiéndose sacar 100 de ellos de -las colonias. También se obligaba a emprender la expedición a los seis -meses de su vuelta a Panamá. - - [117] Véase Herrera, _Década IV._ lib. VI, capítulo V. - - [118] Ibidem. - -Para la compra de artillería y todos los pertrechos militares obtuvo -del Gobierno algunos fondos, aunque no todos los que necesitaba. -Consiguiólos con dificultad y tal vez le ayudara en este particular su -amigo--y pariente según algunos--Hernán Cortés. No dejó de costarle -del mismo modo gran trabajo la reclutación de gente. Con esta idea--ó -más bien con el deseo de visitar el lugar de su nacimiento--salió -de Toledo para Trujillo. Allí se le reunieron cuatro hermanos que -tenía: el mayor, llamado Hernando, era legítimo; los otros tres eran -ilegítimos (Gonzalo y Juan Pizarro, por parte de padre, y Francisco -Martín de Alcántara, por parte de madre). Es de sentir que Hernando, -tan feo de cuerpo como de alma, ya por ser el mayor de todos, ya por la -circunstancia de ser legítimo, ejerciese poderosa influencia sobre los -demás y aun sobre el mismo que enaltecía su apellido. «Todos--escribe -Oviedo--eran pobres, y tan orgullosos como pobres, e tan sin hacienda -como deseosos de alcanzarla.»[119] No encontró Pizarro en sus paisanos -el apoyo que esperaba. - - [119] _Hist. de las Indias_, M. S., parte III, lib. VIII, cap. - I. - -De cualquier modo que sea, se dió la expedición a la vela (enero de -1530) y llegó felizmente a Nombre de Dios. Grande fué--como era de -esperar--el disgusto de Almagro cuando supo que todos los cargos -importantes se habían dado a Pizarro y a él uno de escaso valor, que -no estaba en relación con sus servicios. Vino a agriar más la cuestión -el orgulloso é insensato Hernando Pizarro. Sin embargo, los prudentes -consejos de Luque y del licenciado Espinosa, influyeron de tal modo en -el ánimo de los dos jefes, que se verificó aparente reconciliación, no -sin ofrecer Pizarro ceder a Almagro el empleo de Adelantado y solicitar -del Monarca que confirmara dicha cesión. - -¿Se quejaba con razón Almagro? El cronista militar Pedro Pizarro -sostiene que su pariente pidió para Almagro el empleo de Adelantado, a -lo cual no accedió el Gobierno, que no quería separar dicho cargo del -de gobernador y capitán general. Enseñaba la experiencia que, empleos -tan importantes, no debían confiarse a distintos individuos. Si tales -razones, y otras que dió Pizarro, convencieron o no a su rival, nada -importa. - -Lo cierto es que, con los refuerzos de España, con los de Panamá y con -algunos de la provincia de Nicaragua (colonia que era una rama de la de -Panamá), y después de bendecir el estandarte real y la bandera de los -expedicionarios, de predicar un sermón Fr. Juan de Vargas, de celebrar -una misa y de administrar la comunión a todos los soldados, Pizarro, -al frente de 180 hombres y 27 caballos, salió de Panamá y emprendió -su tercera y última expedición en los primeros días de enero de 1531. -Almagro, como de costumbre, se quedó allí para reunir refuerzos. A -los trece días de navegación, fondearon en el puerto de San Mateo, -emprendiendo desde dicho puerto el viaje por tierra a lo largo de la -costa, en tanto que los buques seguían su rumbo a cierta distancia. -Después de muchas penalidades, llegaron a un pueblo de la provincia -de Coaque, donde encontraron regular cantidad de plata, oro y piedras -preciosas, llamando la atención entre éstas, hermosa esmeralda, del -tamaño de un huevo de paloma, que tomó Pizarro. Con el oro y la plata -adquiridos, se hizo un montón, del cual se dedujo la quinta parte para -la Corona, distribuyéndose el resto en la proporción convenida entre -los oficiales y soldados. Este fué el sistema que se observó durante la -conquista. Mandó Pizarro a Panamá el valor de veinte mil castellanos de -oro. Siguió su marcha por la costa; pero no acompañado de los buques, -que habían vuelto a Panamá en busca de refuerzos. Encontróse Pizarro -en situación muy triste. La arena de la playa, removida por el viento, -cegaba a los soldados, al mismo tiempo que los rayos de sol abrasador -casi les ahogaba de calor. Para mayor desgracia, se vieron acometidos -de una enfermedad que consistía en grandes verrugas que se presentaban -en el cuerpo, y al abrirlas con lanceta, echaban tal cantidad de -sangre, que el enfermo moría de resultas. Por otra parte, desde que -los españoles cometieron tantos excesos en Coaque, las cosas habían -variado por completo. Ya no se les consideraba como seres superiores -bajados del cielo, sino como ladrones y criminales. Antes se les -ofrecía hospitalidad, y a la sazón se huía de ellos para guarecerse en -las montañas próximas. El clima, las enfermedades y la enemiga de los -naturales del país, abatieron el ánimo de los soldados, particularmente -de los de Nicaragua, que habían dejado el paraíso de Mahoma, por una -tierra miserable e ingrata[120]. - - [120] Véase Pedro Pizarro, _Descub. y Conq._, M. S. - -Afortunadamente recibieron en Puerto Viejo un refuerzo de 30 hombres, -mandados por Belalcázar. Algunos hubieran deseado establecerse en -Puerto Viejo; mas Pizarro deseaba por momentos llegar a Tumbez, y -con este objeto se trasladó a la isla de Puna, próxima á la citada -población y en la embocadura del río de Guayaquil. Incorporóse a -Pizarro otro refuerzo de 100 voluntarios y algunos caballos, que -dirigía el capitán Hernando de Soto, descubridor tiempo adelante del -río Mississipí. - -[Ilustración: - -FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID. - -HUASCAR.] - -Antes de narrar la conquista del imperio de los Incas por Pizarro, -daremos a conocer, aunque muy sucintamente, la situación de dicho -imperio en aquella época. Hacía como unos siete años que el inca -Huayna Capac, hijo de Tupac Inca Yupanqui, había conquistado el reino -de Quito. La capital del Perú era el Cuzco, población admirablemente -situada, muy rica y asiento del gran templo del Sol. Huayna Capac, como -los príncipes peruanos anteriores a él, tenía muchas concubinas que le -dieron numerosa posteridad. El heredero de la Corona, hijo de su mujer -legítima y hermana, se llamaba Huascar; seguía en el orden de sucesión -Manco Capac, hijo de otra mujer prima del Monarca; y el tercero de los -hijos, de nombre Atahuallpa, habido en una hija del último _Scyri_ de -Quito, si no tenía derecho a la Corona, gozaba del cariño más profundo -de su padre. Es de notar que habiendo vivido Huayna Capac sus últimos -tiempos en Quito, tuvo a su lado a Atahuallpa, a quien crió y educó con -verdadera solicitud. En la hora de su muerte Huayna Capac hizo llamar -a los altos funcionarios de la Corona y declaró que su última voluntad -era que el reino de Quito pasase a Atahuallpa y el del Perú a Huascar; -luego encargó a sus dos hijos que viviesen en paz y amistad. Si en -los últimos momentos de su vida, para tranquilidad de su conciencia, -quiso dar al nieto lo que había robado al abuelo, también derogó las -leyes fundamentales del imperio y arrojó la manzana de la discordia a -los herederos de su autoridad. Debió ocurrir la muerte a fines de 1525, -seis años largos antes de la llegada de Pizarro a Puna[121]. - - [121] Robertson dice que murió en 1529, y otros que en 1523. - -Cuando Huayna Capac, poco antes de morir, tuvo noticia de la primera -aparición de los españoles en el país, dijo a los magnates del -imperio--según escribe Garcilaso de la Vega--las siguientes palabras: -«Mucho ha que por revelación de nuestro padre el Sol tenemos, que -pasados doce reyes de sus hijos, vendrá gente nueva y no conocida en -estas partes, y ganará y sujetará a su Imperio todos nuestros reinos -y otros muchos. Yo me sospecho que serán de los que sabemos que han -andado por la costa de nuestro mar: será gente valerosa que en todo -os hará ventaja. También sabemos que se cumple en mí el número de los -doce Incas. Certifícoos que a los pocos años que yo me haya ido de -vosotros, vendrá aquella gente nueva y cumplirá lo que nuestro padre el -Sol nos ha dicho, y ganará nuestro Imperio y serán señores de él. Yo os -mando que les obedezcais y sirvais como a hombres que en todo os harán -ventaja: que su ley será mejor que la nuestra, y sus armas poderosas -e invencibles más que las vuestras. Quedaos en paz, que yo me voy a -descansar con mi padre el Sol que me llama.» - -Sólo unos cuatro o cinco años vivieron en paz Huascar y Atahuallpa. Era -el primero hombre de carácter pacífico, bueno y generoso; y el segundo, -por el contrario, se distinguía por su pasión por la guerra, por su -perfidia y crueldad. Atabalipa--pues así llaman también otros cronistas -a Atahuallpa--, con sus ejércitos dirigidos por sus valerosos generales -Quzquiz y Challenchina, llevó la guerra hasta el corazón del imperio -de su hermano. Comenzó triunfando en la falda del Chimborazo, tomó a -Tumebamba, cuya ciudad, como otras del distrito de Cañaris, entró a -sangre y fuego; se estableció en Caxamalca, cruzó el río _Apurimac_, -acampando cerca de la capital del Perú. En la llanura de Quipaypan se -iba a decidir el término de la lucha y que duró desde la mañana hasta -la noche. La fortuna se declaró en favor de Atahuallpa, siendo hecho -prisionero el inca Huascar. Dióse la batalla en la primavera de 1532. - -Atahuallpa recibió en Caxamalca la noticia de la victoria, y ordenó -al punto que su hermano fuese trasladado a la fortaleza de Xauxa. -Garcilaso de la Vega, que era de la raza Inca y sobrino por parte de -madre de Huayna Capac, dice que Atahuallpa hizo reunir en el Cuzco -a todos los nobles Incas esparcidos en el país, con el objeto de -deliberar acerca de la división del Imperio entre él y su hermano. -Cuando estaban reunidos les rodeó la soldadesca y los mató a todos. De -esta manera fueron exterminados todos los individuos que podían alegar -mejores títulos que Atahuallpa a la Corona, llegando en su locura a -matar a sus hermanos de padre, esto es, a todos los que tenían en sus -venas sangre inca. «A las mujeres, hermanas, tías, sobrinas, primas -hermanas y madrastras de Atahuallpa, colgaban de los árboles y de -muchas horcas muy altas que hicieron; a unas colgaron de los cabellos, -a otras por debajo de los brazos y a otras de otras maneras feas, que -por la honestidad se callan; dábanles sus hijuelos que los tuviesen en -brazos; teníanlos hasta que se les caían y aporreaban»[122]. Contaron -todas estas cosas a Garcilaso su misma madre y un tío suyo, hermano de -su madre, llamado D. Fernando Huallpa Tupac Inca Yupanqui, que tuvieron -la dicha de salvarse de la matanza general de la familia. Pero si -realmente--como escribe con mucho acierto Prescott--trató Atahuallpa -de exterminar la raza Inca, ¿cómo es que el mismo historiador confiesa -que setenta años después de la supuesta matanza existían cerca de -seiscientos descendientes de la raza pura por cuyas venas corría la -sangre real?[123] ¿Por qué esta matanza, en lugar de ceñirse a las -ramas legítimas del tronco real, que tenían más derechos a la Corona -que el usurpador, se extendió a todos los que estuviesen enlazados -con él, aun en el grado más remoto? ¿Por qué incluyó a las ancianas y -a las doncellas y por qué se las sometió a tormentos tan refinados y -supérfluos, cuando es evidente que unos seres tan poco poderosos nada -podrían hacer que excitase los celos del tirano? ¿Por qué cuando se -sacrificaron tantos a una vaga aprensión de riesgo futuro se dejó vivir -a su rival Huascar y a su hermano menor Manco Capac, los dos hombres -de quienes más tenía que temer el vencedor? ¿Por qué, en fin, ninguno -de los que escribieron medio siglo antes que Garcilaso refieren suceso -semejante?[124]. - - [122] Garcilaso, _Com. Real_, parte I, lib. IX, cap. XXXVII. - - [123] Esto resulta de una petición en que se solicitaban - ciertas inmunidades, remitida a España en 1603, y firmada - por 567 indios de la raza real de los Incas (Ibid. parte - III, lib. IX, cap. XI). Oviedo dice que Huayna Capac dejó - cien hijos e hijas, y que la mayor parte de ellos vivían aún - cuando él escribía, _Historia de las Indias_, M. S., parte - III. lib. VIII, cap. IX. Del mismo modo haremos notar que por - Real cédula de 9 de mayo de 1545, habiendo sido informado S. - M. de los buenos servicios de D. Cristóbal Tupac Inca, hijo - de Huayna Capac, señor natural que fué de las provincias del - Perú, y deseando darle a conocer el aprecio que le merecían - sus lealtades, le concedió un escudo dividido en dos partes, - y puesto en una de ellas una águila negra rabipante en campo - de oro con dos palmas verdes a los lados, y debajo un tigre, - y encima de él una borla colorada como tenía su hermano - Atabalipa, y a los lados del tigre dos culebras coronadas de - oro en campo azul y por orla _Ave María_, y entre letra y - letra una cruz dorada, y por timbre un yelmo cerrado y por - divisa una águila negra rapante con tres colas, y dependencia - de follajes de azul y oro. _Archivo histórico nacional. - Cedulario indico de Ayala_, letra A, tomo II, documento 6. - - [124] En vano hemos buscado alguna confirmación de este cuento - en Oviedo, Sarmiento, Xerez, Cieza de León, Zárate, Pedro - Pizarro, Gomara, que todos vivían en aquella época y tenían - a su disposición todos los medios posibles de averiguar la - verdad: y todos, debemos añadir, estaban dispuestos a hacer - severa justicia a las malas propensiones del monarca indio. - -No cabe duda que en la relación de Garcilaso la leyenda ha sustituído -a la historia. La madre y un tío del historiador, de la raza Inca, -y de menos de diez años de edad cuando se realizaron las supuestas -crueldades de Atahuallpa, no son testigos a quienes podamos seguir sin -recelo alguno. Bastará decir que Atahuallpa destronó al inca Huascar y -fué enemigo mortal de la citada raza. Si cronistas españoles repitieron -y aun exageraron lo dicho por Garcilaso, quisieron con ello justificar -la conducta inhumana y cruel que siguió Pizarro con Atahuallpa. - -Continuando el hilo de la historia del vencedor de Quipaypan, haremos -notar que ya pudo tomar la borla encarnada, diadema de los incas, -olvidándose seguramente de que los extranjeros blancos iban a llegar -pronto y a destruir el imperio, como en los últimos momentos de su vida -había anunciado Huayna Capac. - -Pizarro había salido de la isla de Puna y desembarcado en Túmbez. -Vió con sorpresa que aquella población, donde antes fuera agasajado -con tanta solicitud, se hallaba desierta y casi destruída. Pudo, sin -embargo, apoderarse de algunos fugitivos, entre los cuales se hallaba -el curaca de Túmbez, quienes le dijeron que la ruina del pueblo era -consecuencia de la guerra civil que destrozaba el imperio. Militaban en -opuestos bandos las tribus feroces de Puna y los de Túmbez, logrando -aquéllas la victoria y con la victoria terrible castigo de sus -enemigos. Grande era el desaliento de los españoles, sin embargo de las -brillantes pinturas que les hicieron los indios acerca de la riqueza -del país y de la magnificencia de la Corte imperial. Creían que todo -era leyenda. - -Comprendió Pizarro que no había que perder tiempo. A principios de -mayo de 1532, habiendo dejado a los menos fuertes y a los enfermos en -Túmbez, él se dirigió por el camino más llano hacia el interior, en -tanto que Hernando de Soto marchó a explorar las faldas de la sierra. -Ordenó, bajo severas penas, que a los indígenas _no les fuese hecha -fuerza ni descortesía_. A unas 30 leguas al Sur de Túmbez encontró el -rico valle de Tangarala, cuyas condiciones le parecieron buenas para -el establecimiento de la colonia. Tan buenas le parecieron que, sin -perder tiempo, dispuso que se trasladasen allí los que había dejado -en Túmbez. En cuanto llegaron se comenzó a edificar la colonia de -San Miguel, la cual se abandonó después por un sitio más sano en las -márgenes del Piura. El nombre de _San Miguel de Piura_ recuerda la -primera fundación colonial de los españoles en el imperio de los incas. -Habiendo esperado en vano refuerzos, a los cinco meses de desembarcar -en Túmbez, salió Pizarro (24 septiembre 1532) al frente de su pequeño -ejército, dejando en San Miguel algunas fuerzas al mando del contador -Antonio Navarro. Llevaba 100 infantes (entre ellos tres arcabuceros y -unos 17 ballesteros) y 77 caballos; con hueste tan escasa penetró en el -corazón del país y se dirigió al campamento de Atahuallpa. Atravesaba -hermosas y bien cultivadas tierras; canales y acueductos cruzaban de -una parte a otra, regando árboles frondosos y deliciosas huertas. -Flores de diferentes clases despedían puros aromas, que saturaban -la atmósfera. Por todas partes eran recibidos con contento por los -sencillos habitantes. En todos los pueblos de alguna importancia se -encontraba alguna fortaleza o posada real, residencia del Inca en sus -viajes; también en ella había cómodo alojamiento para las tropas y -almacenes para los víveres. - -Comprendiendo Pizarro que el desaliento comenzaba a cundir entre los -suyos, tomó una resolución atrevida. Con el pretexto de pasar revista á -su pequeño ejército, dijo a los soldados que si alguno no tenía valor -para seguir adelante, podía volverse a S. Miguel, cuya guarnición -era corta, ofreciéndoles desde luego la misma cantidad de tierras y -vasallos que los repartidos a los nuevos colonos. Consiguió Pizarro lo -que se había propuesto; sólo cuatro infantes y cinco de caballería se -aprovecharon del permiso general. - -Volvió a emprender su marcha y se detuvo en un pueblo llamado Zaran, -en tanto que Hernando de Soto se dirigió hacia Caxas en busca de -noticias sobre el estado de las cosas. Volvió Soto a los ocho días de -haber salido, acompañado de un embajador del Inca y de otros indios de -inferior condición. Hízole el embajador por orden del Inca, un regalo -de poca valía y le invitó, en nombre también de su amo, a pasar al -campamento de Caxamalca. Pizarro del mismo modo obsequió al Inca con un -gorro de paño encarnado, algunas bagatelas de vidrio y otros juguetes, -mandándole a decir que deseaba llegar pronto a su presencia. Hernando -de Soto, habiendo visitado a Caxas y a la ciudad vecina de Guancabamba, -volvió á dar cuenta de su misión á Pizarro; díjole, entre otras cosas, -que el Inca estaba acampado con poderoso ejército en Caxamalca y los -muchos recursos con que contaba. - -Prosiguió su marcha, se detuvo en Motupe y llegó por fin al pie de los -Andes. Reconoció un camino en dirección al sur que iba al Cuzco, y que -muchos deseaban seguir; pero se opuso a ello Pizarro, importándole -poco los grandes peligros, porque _la ayuda de Dios es mucho mayor_. -Emprendióse la subida de los Andes, marchando a la cabeza Pizarro con -60 infantes y 40 caballos; su hermano Hernando debía seguirle con -la demás fuerza. Estrechas y muy pendientes sendas en los ásperos -costados de los precipicios que formaban las altas montañas, peñascos -que se levantaban en medio del camino, escalones hechos de la misma -piedra y por los cuales tenía que subir el soldado, llevando los -caballos por la brida, y allá, en la cumbre de una garganta, una -fortaleza, hecha de piedra, donde un puñado de hombres hubieran podido -disputar el paso a un ejército entero, y todavía más arriba otra -fortaleza más fuerte que la anterior. En ella se alojó Pizarro para -pasar la noche. Al día siguiente, sin esperar á su hermano que le -seguía de cerca, emprendió su marcha por los intrincados desfiladeros -de la sierra. El frío era horroroso y la vegetación pobre. En lugar de -las diferentes clases de animales que antes habían visto, ahora sólo -contemplaban la vicuña, que desde encumbrado pico parecía mofarse del -cazador; y en lugar de los brillantes pájaros que eran la alegría de -los espesos bosques de los trópicos, ahora únicamente miraban el condor -«que cerniéndose en los aires--como dice Prescott--á una elevación -inmensa, seguía con melancólicos gritos la marcha del ejército, como si -el instinto le guiara por el sendero de la sangre y de la carnicería...» - -Llegaron, tras penosa marcha, a la cumbre de la cordillera. Desde -allí se extiende árida y dilatada llanura, cubierta de _pajonal_, -hierba amarilla, que vista desde abajo ciñendo la base de los picos -cubiertos de nieve, e iluminada con los rayos de ardiente sol, parece -pináculos de plata engarzados en oro. Detuvóse Pizarro para esperar -la retaguardia. Estando reunidos los dos hermanos, llegó una embajada -india trayendo un regalo de llamas al jefe español. Dijo el embajador -que su señor deseaba verle cuanto antes, y que a la sazón se encontraba -cerca de Caxamalca, en un sitio donde había manantiales de agua -caliente. Con cierto orgullo hubo de hacer alarde del poder militar -y de los recursos de Atahuallpa. Pizarro, por su parte, no negó las -proezas militares de Atahuallpa, si bien dijo que el soberano español -se hallaba tan por encima del Inca, como lo estaba el Inca del último -de los curacas. - -Continuaron la marcha los españoles, empleando todavía dos días para -atravesar aquellas elevadas cordilleras. Comenzó en seguida la bajada, -que no dejó de ser dificultosa. Presentóse otro embajador del Inca con -otro regalo de llamas y con las mismas promesas que el anterior. - -Al séptimo día de camino avistaron el valle de Caxamalca. Pizarro -conocía por las noticias que iba recibiendo la falsa actitud del Inca; -pero él había formado el plan que debía seguir y resuelto estaba a -ello, tal vez siguiendo el ejemplo de Hernán Cortés y acaso por los -consejos que el conquistador de México le diera en España. Sabía que la -organización del Imperio era completamente autoritaria y que el Inca -personifica la religión, la patria, el ejército y todos los elementos -sociales; de modo que el éxito de la empresa consistía en apoderarse -de Atahuallpa. Decidióse a realizar empresa tan temeraria. A su vez el -Inca formó el propósito de apoderarse de los aventureros, haciéndolos -caer en una celada que había dispuesto. Si eran superiores los soldados -extranjeros a los suyos, la superioridad dependía exclusivamente de sus -armas y de sus caballos; por lo demás, tenían las mismas flaquezas y -las mismas pasiones. No recordaba Atahuallpa las tristes predicciones -que al fallecer salieron de los labios de Huayna Capac sobre la -destrucción del Imperio. Además, acababa de hacer prisionero a su -hermano Huascar y dominaba en absoluto lo mismo en Quito que en el Perú. - -Era pintoresco el valle de Caxamalca; estaba cultivado con suma -habilidad y la vegetación se manifestaba espléndida. Como a una -legua de distancia se elevaban columnas de vapor, producidas por -las aguas termales, en mucha estima a la sazón por el Inca. En el -declive de las colinas se descubrían multitud de blancas tiendas de -campaña, donde estaba acampado ejército numeroso. Dividió Pizarro -en tres divisiones su ejército y penetró en Caxamalca, que se -hallaba completamente desierta. En una ciudad de 10.000 habitantes -sólo encontraron tres o cuatro mujeres que les miraron con ojos de -compasión. Estaban construídas las casas con arcilla endurecida al sol -y los techos eran de paja o madera; algunas se distinguían porque era -de piedra su fábrica. Entraron en ella el 15 de noviembre de 1532. -Impaciente Pizarro por averiguar las intenciones del Inca, mandó -primero a Hernando de Soto con 15 jinetes al campamento imperial y -en seguida a su hermano Hernando con 20 caballos más. Habían andado -una legua escasa, cuando llegaron al campamento. Hallaron al Inca -rodeado de sus nobles, de sus oficiales y de las mujeres de la casa -real. Estaba sentado en un almohadón, a la manera de los musulmanes, -distinguiéndose, no por su traje, que era más sencillo que el de sus -cortesanos, sino por la borla encarnada que le caía sobre la frente. -Hernando Pizarro y Hernando de Soto, con dos o tres de los que les -acompañaban, se colocaron en frente del Inca, y el primero, en nombre -de su hermano, le dió cuenta de su misión, invitándole a que visitase -a los españoles en su residencia actual. Atahuallpa no contestó una -palabra, ni aun hizo un gesto, aunque se lo tradujo todo el intérprete -Felipillo; sólo uno de los nobles que le rodeaban, contestó: «está -bien.» Insistió Hernando Pizarro en que él diese la respuesta. Entonces -le miró sonriéndose, y le dijo que al día siguiente, con algunos de sus -principales vasallos, pasaría a ver al capitán español. Refieren los -cronistas españoles que Soto metió espuelas y dió rienda a su hermoso -caballo, haciéndole luego caracolear alrededor del Inca, quien conservó -su inmutable serenidad, añadiendo que algunos soldados, llenos de -temor, huyeron a la desbandada. Hasta tal punto disgustó a Atahuallpa -la cobardía de los fugitivos, que les hizo luego matar. Así lo cuentan -nuestras historias. En seguida los criados del Inca ofrecieron algunas -cosas de comer a los españoles, los cuales no las aceptaron, aunque sí -bebieron un poco de _chicha_, servida en grandes vasos de oro por las -bellezas del harén imperial. - -El regreso de los embajadores a Caxamalca produjo profundo desaliento -en sus compañeros, cuando oyeron referir el esplendor de la corte, lo -numeroso y disciplinado de su ejército y la civilización del país. -Comprendieron entonces que había sido temeridad el penetrar en el -corazón del imperio, sin poder avanzar ni retroceder. Estaban perdidos -sin remedio, si Dios no les ayudaba en la empresa. En Dios puso toda -su esperanza Francisco Pizarro. Confiad--les dijo--en el auxilio de -la Providencia, y si cumplís exactamente mis instrucciones, estoy -seguro de que triunfaremos. Convocó a sus oficiales para decirles que -se proponía llevar allí al Inca y cogerle prisionero a presencia de -todo su ejército. El proyecto sería desesperado; pero no quedaba otro -camino. Todo estaba reducido a anticiparse a lo que Atahuallpa trataba -de hacer con ellos. Pizarro quería hacer con el soberano del Perú lo -que Cortés había hecho con el monarca de México. Pero la prisión del -azteca tenía algo de voluntaria y la del Inca era violenta. Además, las -fuerzas de Cortés eran mayores que las de Pizarro, y las de Moctezuma -eran menores que las de Atahualpa. Ante tantos peligros como rodeaban -a los españoles, no es de extrañar que los sacerdotes que iban en la -expedición pasasen orando toda la noche. - -Amaneció el 16 de noviembre de 1532. Sonaron las trompetas al romper el -alba. Pizarro colocó la caballería en la plaza, dividiendo aquélla en -dos porciones, una a las órdenes de su hermano Hernando y otra a las -de Soto. La infantería la situó en otro edificio de la misma plaza. -Pedro de Candía, con unos cuantos soldados y dos falconetes se apostó -en una fortaleza de piedra situada en la extremidad de la citada plaza. -El tomó 20 hombres escogidos para acudir donde hubiese necesidad. Las -tropas comieron abundantemente, las armas se afilaron y en los pretales -de los caballos se pusieron muchas campanillas para que aumentasen -con su ruido el espanto de los indios. Celebróse solemne misa por -los eclesiásticos que iban en la expedición, los cuales aseguraron -en nombre de Dios y de su Madre Santísima la victoria; luego todos, -sacerdotes y soldados, cantaron el _Exurge, Domine, et judica causam -tuam_. - -Ya entrado el día recibió Pizarro un mensaje de Atahuallpa anunciando -su visita y diciendo también que llevaría a la gente armada -como los españoles habían ido a su campamento. «De la manera que -viniere--contestó el Gobernador al mensajero--lo recibiré como amigo -y hermano»[125]. Cuando llegó el Inca como a un cuarto de legua de -Caxamalca, determinó establecer allí el campamento, aplazando la visita -para el día siguiente; determinación que hubo de contrariar mucho -a Pizarro, hasta el extremo que rogó al Inca, por medio del mismo -mensajero que trajo la noticia, que cambiase de propósito, pues deseaba -cenar con él aquella noche. Accedió el Inca, lo cual prueba, dígase lo -que quiera en contrario, que obraba de buena fe. Tampoco damos crédito -á lo que dice Hernando Pizarro en carta dirigida a la Audiencia de -Santo Domingo un año después de los sucesos, y es que acompañaban a -Atahuallpa unos 5 o 6.000 indios, quienes llevaban escondidas porras -pequeñas, hondas y bolsas con piedras. ¿Cómo podía concebir el Inca que -en el centro de su imperio, rodeado de su corte y de algunas tropas, -teniendo cerca numeroso ejército, hubiese un hombre tan temerario que -se atreviera apoderarse de su persona? - - [125] _Carta de Hern. Pizarro_, M. S. - -Faltaba poco para ponerse el sol cuando la comitiva llegó al pueblo. -Venían primero algunos centenares de criados destinados a limpiar el -camino que debía recorrer el Inca y en cantar himnos de triunfo que -en nuestros oídos--dice uno de los conquistadores--sonaban cual si -fuesen canciones del infierno[126]. Venían después otras compañías de -indios: unos vestidos con tela blanca y colorada; otros sólo de blanco -con martillos o mazas de plata y cobre en las manos; últimamente los -guardias del inmediato servicio de Atahuallpa con su rica librea azul -y profusión de ornamentos de alegres colores, indicando su nobleza -los largos pendientes que colgaban de sus orejas. El Inca venía sobre -unas andas y el asiento que traía era un tablón de oro que pesó un -quintal[127]; el palanquín estaba cubierto de chapas de oro y plata, -y adornado con delicadas plumas de pájaros tropicales[128]; entre las -alhajas que llevaba el monarca sobresalía un collar de esmeraldas y -brillantes de tamaño extraordinario[129]. Llegó a la plaza, mandó -hacer alto y no viendo a los españoles, preguntó: _¿dónde están los -extranjeros?_ En aquel instante Fr. Vicente de Valverde, religioso -dominico, capellán de Pizarro (después obispo de Cuzco), llevando en -una mano un _Crucifijo_ y en la otra el _Breviario_, se acercó al -Inca, le hizo una reverencia, le santiguó con la Cruz y le explicó -algunos misterios de nuestra religión. Impasible estuvo Atahuallpa -oyendo cosas que no entendía; pero cuando dijo Valverde que su -reino estaba dado por el Papa al emperador Carlos V, de quien debía -reconocerse tributario y vasallo, el rostro del Inca se demudó y sus -ojos centellearon de ira, preguntando, entre otras cosas, con qué -autoridad se le hablaba de aquella manera. Por toda respuesta el fraile -le presentó el Breviario. Atahuallpa lo cogió, pasó algunas hojas -y lo arrojó al suelo. El bueno del fraile se apresuró a cogerlo y -corrió a referir al Gobernador el ultraje hecho al sagrado libro[130]. -Pizarro agitó entonces una bandera blanca, que era la señal convenida; -sonó un tiro de la fortaleza y todos se lanzaron a la plaza gritando -_¡Santiago y a ellos!_ La caballería y la infantería en columna cerrada -cayeron sobre la muchedumbre de indios. Los gritos de los españoles, -el estrépito de los caballos, el sonido de los cascabeles puestos en -los pretales, el ruido de la artillería y arcabucería y el humo de la -pólvora, daban verdadero carácter de terror a la escena. Los indios, -cogidos de sorpresa, amontonados, oprimiéndose unos a otros, dejábanse -matar. En torno del Inca la mortalidad era mayor. Los fieles nobles -ofrecían sus pechos por escudo de su querido soberano. Cuentan--y de -cuento puede calificarse el relato de los cronistas españoles--que los -nobles indios, como antes se dijo de la tropa, llevaban armas ocultas -bajo los vestidos. Parece ser que alguno de los nuestros intentó matar -a Atahuallpa y que el Gobernador gritó entonces: _Nadie hiera al indio -so pena de la vida_[131]. Aproximóse al Inca, que cayó al suelo, -rodando con él la borla imperial. El sol desaparecía del horizonte. -¿Creerían los indios que les abandonaba para siempre? - - [126] _Relación del primer descubrimiento_, M. S. - - [127] Naharro, _Relación sumaria_, M. S. - - [128] Xerez. _Conq. del Perú_, ap. Barcia, tomo III, pág. 198. - - [129] Pedro Pizarro, _Descub. y Conq._, M. S. - - [130] Pedro Pizarro y Xerez así lo dicen. - - [131] Pedro Pizarro. _Descub. y Conq._, M. S. - -Los españoles mataron--según un descendiente de los Incas--unos diez -mil indios[132]. De los nuestros sólo hubo un herido, Francisco -Pizarro; y lo fué involuntariamente (cuando se disponía a coger -prisionero a Atahuallpa) por uno de sus soldados. En el rodar de -los tiempos habría de repetirse el mismo hecho; aunque en sentido -contrario. El 3 de julio de 1898 los españoles, además de perder toda -su escuadra en aguas de Santiago de Cuba, tuvieron 350 muertos, 160 -heridos y 1.600 prisioneros. Los americanos sólo perdieron un hombre y -dos heridos. - - [132] _Instruc. del Inca Titucussi._ M. S.--Herrera dice que - murieron dos mil. _Década V._ lib. II. cap. XI. - -Cundió el terror por todo el imperio. Nadie se atrevió a protestar. -A su vez los españoles se hicieron dueños de los inmensos rebaños de -llamas que pastaban en las cercanías y destinados para el consumo de -la corte[133]; saquearon la quinta de Atahuallpa, donde encontraron -preciosas joyas y rica bajilla de oro y plata, y se apoderaron en -Caxamalca de almacenes llenos de géneros de lana y de algodón. -No se olvidó Pizarro de erigir una iglesia y en ella con toda -solemnidad decían diariamente misa los padres dominicos. Comprendiendo -Atahuallpa la sed de oro de los españoles y temeroso de que su hermano -Huascar--prisionero en Andamarca a las órdenes de Pizarro--pudiera -escapar de sus guardias y ponerse a la cabeza del imperio, dijo un -día al Gobernador que él se obligaba, si se le concedía la libertad, -a cubrir de oro todo el piso del aposento en que estaban. Como los -presentes le oyeran con incrédula sonrisa, añadió que no sólo cubriría -el suelo, sino que llenaría el cuarto hasta que el oro llegase a su -altura, y levantándose sobre las puntas de los pies hizo una señal -con la mano en la pared todo lo más alto que pudo. Accedió Pizarro a -la oferta, y tirando una línea encarnada en la pared a la altura que -el Inca había dicho, mandó a un escribano que tomase nota de todo. -La habitación--según el secretario Xerez--tenía 17 pies de ancha -por 22 de larga; la altura era de nueve pies. El metal no había de -fundirse y transformarse en barras, sino en la forma de los artículos -manufacturados. Convínose del mismo modo que se llenara de plata y de -igual manera el aposento próximo que era más pequeño[134]. Despachó el -Inca correos a Cuzco y a otras principales ciudades con orden de llevar -a Caxamalca todos los ornamentos y utensilios de oro de los reales -palacios, de los templos y demás edificios públicos. Entre tanto gozaba -de alguna libertad dentro de su rigurosa prisión y debía hallarse -agradecido a Pizarro, el cual, en compañía del fraile Valverde, cuidaba -de que su alma no se perdiese, enseñándole las verdades de la religión -cristiana. - - [133] «Se matan cada día 150». Xerez. _Conq. del Perú_. ap. - Barcia. tom. III, pág. 202. - - [134] El oro de la suma total ascendió a 1.326.539 pesos o - castellanos, y la plata a 51.610 marcos, suma que representaba - por entonces en España tanto como en el día otra tres ó cuatro - veces mayor. - - -Refieren graves historiadores que pensó Pizarro reunir en Caxamalca -a Huascar y a Atahuallpa con el objeto de examinar y decidir por él -mismo quién tenía más derecho al cetro de los incas, medida que puso en -cuidado al último de los pretendientes, quien mandó ahogar a su hermano -en el río de Andamarca. No queremos manchar la memoria de Atahuallpa -con semejante crimen; ni tampoco queremos divagar acerca de un suceso -que se presta a censuras tan amargas. - -[Ilustración: - - FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID - - ATAHUALPA.] - -Iba a tocar el turno a Atahuallpa. Pizarro y los suyos tenían miedo -al pobre prisionero. En la ciudad de Pachacamac, que era para los -peruanos como la Meca para los musulmanes o Cholula para el pueblo de -Anahuac, se levantaba un santuario de los más opulentos de la tierra; -Xauxa tenía fama de población opulenta, y en el Cuzco había un templo -dedicado al sol cuyas paredes se hallaban cubiertas de planchas de -oro. La llegada de Almagro a Caxamalca (mediados de febrero de 1533) -con gran refuerzo de tropas, influyó desgraciadamente en la suerte -del Inca. Los soldados de Almagro reclamaban igual parte que los de -Pizarro en el tesoro de Atahuallpa. Todos tenían prisa de recibir su -parte. Ya había aumentado mucho dicho tesoro, si bien no llegaba a la -señal que el Inca hizo en la pared. Determinóse hacer la distribución, -siendo necesario antes reducirlo a barras de igual tamaño, peso y -calidad. La suma total del oro fué de un millón trescientos veinte -y seis mil quinientos treinta y nueve pesos de oro, que en el valor -actual de la moneda equivaldría a cerca de tres millones y medio de -libras esterlinas o poco menos de quince millones y medio de duros. La -cantidad de plata se calculó en cincuenta y un mil seiscientos diez -marcos. Hízose en paz la distribución, pues los soldados de Almagro -desistieron de sus pretensiones y se contentaron con una pequeña -cantidad que se estipuló. Por cierto que Pizarro, antes de hacer dicha -distribución, _con todo temor de Dios_ invocó el auxilio divino para -ejecutar aquel acto con toda justicia. ¡Hacer que Dios intervenga en -las maldades de los hombres! Nada se dice en la repartición de Almagro, -ni del licenciado Espinosa, a quien Luque antes de morir le había -legado sus derechos. - -Presentóse a la sazón un problema que corría prisa resolver. ¿Qué -convenía hacer con Atahuallpa? Entre los enemigos del Inca, el más -encarnizado era Felipillo. Es verdad que Atahuallpa le correspondía con -la misma moneda, pues había descubierto que dicho joven se hallaba en -íntimas relaciones con una de las concubinas reales. Llegó a decir «que -le era más doloroso todavía que su prisión, el ultraje que le había -hecho una persona de tan baja esfera.» Felipillo y otros comenzaron -a decir que Atahuallpa tramaba una sublevación contra los españoles. -Pizarro lo creyó o aparentó creerlo. De nada valieron las protestas -de inocencia del Inca. Hernando de Soto, entre otros, se declaró -defensor del real prisionero; pero Pizarro dispuso que aquél marchase -con un destacamento a Guamachucho. Entonces se formó un tribunal -que presidieron Pizarro y Almagro; se nombró un fiscal y se dió al -prisionero un defensor. Oviedo dice que el proceso estaba «mal ideado -y peor escrito, inventado por un clérigo turbulento y sin principios, -por un ignorante escribano sin conciencia y por otros de la misma -estofa cómplices en esta infamia»[135]. Se le hicieron doce cargos, y -los más importantes fueron: Que había usurpado la Corona y asesinado a -su hermano Huascar.--Que había disipado las rentas públicas desde la -conquista del país por los españoles para enriquecer a su familia y -favoritos.--Que había cometido los crímenes de idolatría y adulterio -viviendo públicamente casado con muchas mujeres.--Que había tratado de -sublevar a sus vasallos contra los españoles. La Historia no registra -un proceso más inicuo; testigos sin conciencia declararon lo que -quisieron Pizarro y Almagro, y aun sus declaraciones fueron falseadas -por el malvado Felipillo. El único cargo que podía tener importancia -era si había alentado a los indios a la insurrección, y Hernando de -Soto probó, a su vuelta de Guamachucho, que era falso. Fué sentenciado -a ser quemado vivo en la plaza de Caxamalca aquella misma noche. -Levantáronse en aquel tribunal militar algunos hombres de conciencia -protestando del crimen que se quería cometer; sus razones no fueron -atendidas. Rogó, lloró, ofreció doble rescate del que había pagado; -todo fué en vano. Las lágrimas del infeliz monarca no ablandaron el -duro corazón de Pizarro y Almagro. Deseábase tener la aprobación del -Padre Valverde y el necio fraile la firmó sin vacilar. - - [135] _Historia de las Indias_, M. S., parte III, lib. VIII, - cap. XXXII. - -El 29 de agosto de 1533 salió Atahuallpa encadenado y a pie para el -lugar del suplicio, llevando a su lado al Padre Valverde, que le quería -convencer de las verdades de la religión católica. No entendía el -infeliz Inca una palabra de aquellas teologías y misterios: pero cuando -vió el lugar del suplicio y contempló los haces de leña que había de -incendiar su pira funeral, manifestó gran decaimiento y angustia. -Aprovechándose de aquellos momentos de pena, el fraile Valverde levantó -en alto la cruz, rogó al Inca que la abrazase y se dejara bautizar, -prometiéndole, en cambio, que la terrible muerte de hoguera se -conmutaría en la más suave de garrote. - -Confirmó Pizarro la afirmación del religioso y el Inca se convirtió al -catolicismo y fué bautizado con el nombre de Juan de Atahuallpa, porque -en aquél mismo día la Iglesia conmemora _La degollación de San Juan -Bautista_. Antes de morir manifestó su deseo de que sus restos fuesen -trasladados a Quito y conservados al lado de los de sus antecesores, -por línea materna, y a Pizarro suplicó que tuviese compasión de sus -hijos. Toda la noche permaneció el cuerpo del último rey de los incas -en el sitio de la ejecución. A la mañana siguiente lo trasladaron a -la Iglesia de San Francisco, donde se celebraron solemnemente sus -exequias. Entonó el oficio de difuntos el Padre Valverde. Penetraron -de repente en la iglesia, llorando a lágrima viva, gran número de -indias, esposas y hermanas del difunto, decididas a sacrificarse y -acompañar a su Rey al país de los espíritus. Les dijeron los españoles -que Atahuallpa había muerto en el seno del cristianismo, y que el -Dios de los cristianos aborrecía tales sacrificios, y al intimarlas -que abandonasen el templo, muchas de ellas se suicidaron con la -esperanza de acompañar a su señor a las brillantes mansiones del -Sol. Los restos de Atahuallpa se depositaron en el cementerio del -convento de San Francisco, y luego, cuando los españoles salieron de -Caxamalca, los indios, deseosos de cumplir la voluntad de su Rey, los -trasladaron secretamente a Quito y los arrojaron donde yacían los de -sus antepasados. - -Cuando Hernando de Soto volvió de su expedición y supo todo lo -ocurrido, manifestó--y no dudamos de la sinceridad del insigne -capitán--profunda pena. Dijo a Pizarro que lo de la conspiración -de Atahuallpa era una infame calumnia, y que lo procedente hubiera -sido trasladar al Inca a Castilla a las órdenes del Emperador. -Mostróse--según dicen--pesaroso y aun arrepentido Pizarro, echando -la culpa al tesorero Riquelme, al dominico Valverde y a otros. -Disculpáronse los acusados, quienes con toda claridad y firmeza dijeron -que Pizarro y sólo Pizarro era el culpable. Es cierto que dicho jefe se -manifestó apenado al cumplir la sentencia de muerte y luego se vistió -de luto; mas todo ello fué una ridícula farsa. - -«Las demostraciones que después se vieron bien, manifiestan lo muy -injusta que fué... puesto que todos cuantos entendieron en ella -tuvieron después muy desastrosas muertes»[136]. En efecto, ya veremos -en el curso de esta historia que los autores de tantas maldades -acabaron mal. De Felipillo diremos que, por orden de Almagro, fué -ahorcado en la expedición a Chile, confesando entonces haber variado -el sentido de las declaraciones, haciendo que las favorables al Inca -resultasen condenatorias. - - [136] Naharro, _Relación sumaria_, M. S. - - - - -CAPITULO VII - - CONQUISTA DEL PERÚ (CONTINUACIÓN).--ANARQUÍA DESPUÉS DE LA - MUERTE DE ATAHUALLPA.--EL INCA TOPARCA.--LUCHA EN LA SIERRA - DE VILCACONGA.--MUERTE DE TOPARCA.--SOTO, ALMAGRO Y PIZARRO - EN EL VALLE DE XAQUIXAGUANA.--MUERTE DE CHALLCUCHIMA.--EL - INCA MANCO.--LOS ESPAÑOLES EN EL CUZCO Y BOTÍN QUE - RECOGIERON.--CORONACIÓN DE MANCO.--EL MUNICIPIO DEL CUZCO.--LA - RELIGIÓN.--DERROTA DE QUIZQUIZ.--PEDRO DE ALVARADO EN EL - PERÚ.--FUNDACIÓN DE LIMA.--PIZARRO GOBERNADOR DEL PERÚ Y ALMAGRO - DE CHILE.--PIZARRO Y EL INCA MANCO.--ESTADO DEL PERÚ EN LA - SEGUNDA MITAD DEL AÑO 1535.--EVASIÓN DEL INCA MANCO.--SUBLEVACIÓN - DE LOS INDIOS: BATALLA EN EL RÍO YUCAY.--TOMA DEL CUZCO POR - LOS ESPAÑOLES.--SITIO DEL CUZCO POR LOS INDIOS.--ALMAGRO - EN CHILE.--ENTREVISTA DE ALMAGRO CON MANCO.--ALMAGRO EN EL - CUZCO.--CARTAS DE LA EMPERATRIZ Y DEL EMPERADOR A PIZARRO.--GUERRA - ENTRE ALMAGRO Y LOS PIZARROS.--ACCIÓN DE ABANCAY.--SENTENCIA DEL P. - BOBADILLA. - - -Muerto Atahuallpa, se apoderó del país espantosa anarquía. Creyó -Pizarro restablecer el orden nombrando Emperador al joven Toparca, -hermano de Atahuallpa. Pizarro y Almagro, acompañados del Inca y del -antiguo jefe Challcuchima, tomaron el camino que se extendía entre las -elevadas regiones de las cordilleras hasta el Cuzco, pasando por varias -poblaciones, siendo las principales Gruamachucho y Guanuco. Después de -fatigosa marcha, dieron vista al rico valle de Xauxa, en cuya ciudad -hicieron alto por algunos días. No carecía de fama un templo de Xauxa; -pero--como dice Prescott--el fuerte brazo del Padre Valverde y de sus -compatriotas derribó los ídolos de su elevado puesto, poniendo en su -lugar las imágenes de la Virgen y del Niño[137]. - - [137] Ob. cit., tom. I., pág. 461. - -Dispuso Pizarro que se adelantara Soto con 60 caballos para reconocer -el país y recomponer los puentes destruídos por el enemigo, cuyas -huellas eran más frecuentes a medida que avanzaba. Pasó cerca de la -ciudad de Bilcas y sostuvo en un desfiladero ligera escaramuza con los -indios, cruzó el río Abancay y las caudalosas aguas del Apurimac, y -en los desfiladeros de la sierra de Vilcaconga peleó con un cuerpo -considerable de indios, tal vez dirigidos por el valiente jefe -Quizquiz, que andaba en aquellos tiempos recorriendo las inmediaciones -del Cuzco. La noche interrumpió el combate, y gran fortuna fué para -los españoles la llegada de Almagro con casi todo el resto de la -caballería. Huyeron entonces los indios y los dos jefes de nuestro -ejército acordaron tomar seguras posiciones y esperar a Pizarro. No -se explicaban los nuestros quién anduviera organizando la resistencia -de los indígenas, recayendo por fin las sospechas en el cautivo jefe -Challcuchima. Pizarro acusó a dicho jefe de mantener correspondencia -secreta con su confederado Quizquiz, echándole en cara, como antes -había hecho con Atahuallpa, su ingratitud con los españoles, y -amenazándole, si sus compañeros no deponían las armas, con quemarle -vivo. Bien será decir que Challcuchima, lo mismo que Atahuallpa, eran -inocentes. - -Antes de salir Pizarro de Xauxa tuvo el sentimiento--así lo dicen -sesudos historiadores--de ver morir al inca Toparca, y si poco antes -se consideró a Atahuallpa autor de la muerte de Huascar, a la sazón -recayeron sospechas de que Challcuchima había sido el asesino del -joven monarca. Bien puede asegurarse que corría parejas la inocencia -de los dos acusados. En carta dirigida al Emperador Carlos V por el -Ayuntamiento de Xauxa, se dice «que ni aun las tropas llegaron á -convencerse del crimen de Challcuchima.» - -Marchó Pizarro a reunirse con Soto y Almagro. Los tres penetraron -en el valle de Xaquixaguana, a unas cinco leguas del Cuzco. Regaba -un río aquel valle encantador, cubierto siempre de verde alfombra, -y cuya vegetación era tan rica como lozana. En las laderas de los -montes próximos los nobles peruanos tenían casas de campo, en -las cuales, durante los calores del verano, «salían á tomar sus -plazeres y solazos»[138]. Detúvose en aquel paraíso Pizarro algunos -días, no sólo para dar descanso y municionar las tropas, sino para -formar causa a Challcuchima, «si causa puede llamarse--como escribe -Prescott--un procedimiento en que la sentencia se dió la mano con la -acusación»[139]. Fué condenado a ser quemado vivo, «sentencia--dice -Herrera--que pareció á algunos demasiado cruel, pero los que se rigen -por razones de alta política no atienden á ninguna otra», y Prescott -hace el siguiente comentario: «No sabemos por qué adoptaban los -españoles con preferencia este método cruel de ejecución, á no ser -que fuese porque el indio era infiel, y el fuego, desde muy antiguo, -parece haber sido considerado el elemento más á propósito para dar -muerte á los infieles, como tipo de la inextinguible llama que les -esperaba en las regiones infernales.»[140] El Padre Valverde acompañó a -Challcuchima al patíbulo, deseoso de conquistar un alma para el cielo. -A las religiosas teorías de que el bautismo le abriría las puertas -del paraíso, y si no recibía aquellas aguas estaba condenado sin -remedio, el indio sólo respondió «que no entendía la religión de los -blancos.» Mientras las llamas lo consumían, murió invocando el nombre -de Pachacamac. - - [138] Cieza de León, _Crónica_, cap. XCI. - - [139] _Historia del Perú_, tom. I, pág. 468. - - [140] Ob. cit., tom. I, págs. 468 y 469. - -En seguida de suceso tan trágico, se presentó a Pizarro, acompañado -de brillante séquito, el príncipe Manco, hermano de Huascar. Anunció -que le pertenecía la Corona y reclamó la protección de los españoles. -Pizarro se apresuró a concederla en nombre del soberano de Castilla. - -Todos continuaron su camino hacia Cuzco. El 15 de noviembre de 1533, -al frente de su ejército, penetró Pizarro en el Cuzco, ciudad hermosa, -residencia de la corte y de la nobleza principal. Los edificios eran de -piedra, y las calles largas y estrechas. Por el centro de la población -pasaba un río, o más bien un canal y sobre él muchos puentes para poner -en comunicación todos los barrios de aquélla. Entre los edificios más -suntuosos sobresalía el templo dedicado al Sol, la fortaleza y los -palacios de los incas. La soldadesca entró a saco en los palacios, -llegando hasta profanar los sepulcros. Luego se hizo de todo el tesoro -un fondo común, exactamente lo mismo que en Caxamalca; Pedro Sancho, -notario real y secretario de Pizarro, dice que no pasó de quinientos -ochenta mil doscientos pesos de oro y doscientos quince mil marcos -de plata[141]. Hízose la división del botín del mismo modo que la -anterior. Al Rey se le remitió la parte que le correspondía. Después -se ocupó el jefe español en la coronación de Manco, hijo legítimo de -Huayna Capac, heredero del citado hermano y monarca de la antigua rama -del Cuzco. Celebráronse todas las ceremonias de la coronación. El -fraile Valverde dijo la misa y Pizarro dió a Manco la diadema del Perú. -Hiciéronse grandes fiestas con tal motivo. - - [141] Rel., ap. Ramusio, tom. III, fol. 409. - -Inmediatamente quiso Pizarro organizar el gobierno municipal del Cuzco -a la manera de Castilla. Se nombraron dos alcaldes y ocho regidores; -entre los últimos estaban Gonzalo y Juan, hermanos de Pizarro. Todos -juraron solemnemente su oficio el 24 de marzo de 1534. Muchos españoles -comenzaron a establecerse en los palacios y edificios de los incas -con grandes ofertas de tierras y casas. Por lo que respecta al Padre -Valverde no descuidó los intereses de la religión y los suyos propios. -Ya obispo del Cuzco se preparó a desempeñar las funciones de su -ministerio. Eligióse para la catedral un sitio en la plaza, y adosado a -ella un espacioso convento. El altar mayor de la iglesia se colocó en -el mismo lugar donde estuvo la imagen del Sol, y los frailes dominicos -vinieron a habitar los claustros del templo indio. De igual manera, en -la casa de las Vírgenes del Sol se estableció un convento de monjas -católicas. En todas partes los antiguos templos se convirtieron en -iglesias y conventos cristianos. Los dominicos, los mercenarios y otros -religiosos se dieron prisa en la obra de la conversión, pudiéndose -asegurar que los ingleses, franceses y holandeses no miraron con el -interés que los frailes españoles la salvación de las almas de los -indígenas. - -Durante la estancia en Cuzco de Pizarro, se reunieron algunas -fuerzas indias bajo las órdenes de Quizquiz, uno de los generales de -Atahuallpa. En su persecución destacó Pizarro a Almagro con una pequeña -fuerza de caballería y numeroso cuerpo de indios mandados por el inca -Manco, quien en esta ocasión iba a pelear contra soldados de Quito -y contra Quizquiz, antiguos enemigos del rey Huascar. Quizquiz fué -derrotado cerca de Xauxa, retirándose a las elevadas montañas de Quito, -donde, como en otro tiempo, según cuentan las crónicas cristianas, -nuestro Pelayo en las fragosidades de las sierras de Asturias, dió -el grito de _Dios_, _patria_ y _libertad_; pero el general español -encontró patriotas que le siguieron, mientras el general peruano sólo -halló miserables que le mataron a sangre fría. Así pereció el último -de los grandes generales de Atahuallpa, o mejor dicho, el único que -hubiese podido defender hasta el último momento la independencia del -Perú. - -Otro asunto que demanda más consideración que las hostilidades de los -indios ocupó por entonces al gobernador español. El asunto fué la -llegada a la costa de gran número de españoles mandados por Pedro de -Alvarado, valeroso capitán que a las órdenes de Hernán Cortés había -adquirido fama inmortal en la guerra de México. Salió Alvarado de -México el 13 de noviembre de 1523 con el encargo que le dió Cortés de -conquistar la rica región de Guatemala. Sometió (como se dijo en el -capítulo V de este tomo) a los indígenas, fundó ciudades, marchó a -España (1527) y ganó la confianza del Monarca, volviendo a Guatemala. -Excitado por las relaciones que le hacían de las conquistas de -Francisco Pizarro, levantó un cuerpo de tropas y marchó al Perú[142]. -Tenía noticia Alvarado de que las conquistas de Pizarro se habían -limitado al Perú propiamente dicho, y que la parte del Norte, donde se -hallaba el reino de Quito, antigua residencia de Atahuallpa, estaba sin -explotar, pudiéndose adquirir, por tanto, muchas riquezas. La flota -que tenía destinada a las islas de la Especia tomó la dirección de la -América del Sur, desembarcando (marzo de 1534) en la bahía de Caracas -con 500 soldados, de los cuales 230 eran de caballería, provistos todos -de armas y municiones. - - [142] El número de tropas era de 500 hombres bien armados y le - acompañaba el piloto Juan Fernández. - -Sin tener en cuenta que invadía un territorio concedido por la Corona -a Pizarro, marchó, a través de las montañas, sobre Quito. Cruzó el río -Dable, penetró en las intrincadas malezas de la sierra y comenzó a -franquear una y otra cordillera, en medio de nieves y ventiscas, con -un frío cada vez mayor. Aunque la infantería iba avanzando a fuerza de -trabajo, muchos de los soldados de caballería se quedaron helados sobre -sus caballos. Los indios que llevaba, acostumbrados al cálido clima de -Guatemala, padecieron horriblemente y murieron muchos. Parecía que el -hambre y el frío iban a acabar con infantes y caballos. Como si todo -esto fuera poco, el aire se llenó de espesas nubes de tierra y ceniza -que cegaban y hacían dificilísima la respiración de los hombres; nubes -de tierra y ceniza procedentes de una erupción del volcán Cotopaxí, -que se halla a 12 leguas al Sudoeste de Quito. Por fin llegó Alvarado, -después de salir de Puertos Nevados, a las inmediaciones de Riobamba; -pero habiendo perdido una cuarta parte de su ejército, cerca de 2.000 -indios auxiliares y considerable número de caballos. Tal fué el -desastroso paso de los Puertos Nevados. Emprendió después su marcha por -la llanura, causándole no poco asombro ver impresas en el suelo huellas -de herradura. Era evidente que caballería española había pasado por -allí, siendo de pensar que otros le habían precedido en la conquista de -Quito. - -Merece el hecho clara explicación. Cuando Pizarro salió de Caxamalca, -conociendo que el único puerto para entrar en el país era San Miguel, -dispuso nombrar a Sebastián Belalcázar, persona en quien él tenía gran -confianza por su inteligencia, valor y severidad, gobernador de la -colonia. Belalcázar tomó posesión de su gobierno, recibió noticias de -las riquezas de Quito, y por su propia voluntad y sin contar con el -permiso de Pizarro, a la cabeza de unos 140 soldados, entre infantes -y jinetes, auxiliado con un cuerpo considerable de indios, marchó por -la ancha cordillera de los Andes, por un camino más corto y seguro que -el que después llevó Alvarado. En los llanos de Riobamba peleó varias -veces con el general indio Ruminabi, triunfando al fin y penetrando en -la capital, que en honor de Francisco Pizarro, llamó San Francisco de -Quito. Tuvo el sentimiento de no encontrar las riquezas que esperaba y -tomó la vuelta de su colonia, noticioso de la aproximación de Almagro. - -Sucedió lo que era de esperar. Cuando Almagro tuvo noticia en Cuzco -de la expedición de Belalcázar, sospechando alguna traición, salió -para San Miguel, donde le informaron de todo. Desde San Miguel, sin -darse punto de reposo, marchó al encuentro de Belalcázar, con el cual -se reunió en Riobamba, no sin sostener antes sangrientas luchas con -los indígenas. Las explicaciones que mediaron entre los dos fueron -afectuosas, convenciéndose Almagro de que no había traición de parte -del gobernador de San Miguel. Reunidos Almagro y Belalcázar, esperaron -la llegada de Alvarado. Al encontrarse frente a frente en las llanuras -de Riobamba, antes de lanzarse a la lucha, acordaron resolver el -asunto por medio de negociaciones. Si Almagro y Alvarado sostenían -sus respectivos derechos a la conquista del país, vinieron por último -a un acomodo, que consistió en que Pizarro pagaría cien mil pesos de -oro a Alvarado, cediendo éste su flota, sus tropas y sus municiones y -almacenes[143]. - - [143] Decía Alvarado que la suma recibida no alcanzaba a - cubrir los gastos de la expedición, a la vez que Almagro - aseguraba que los buques y el armamento se habían pagado tres - veces más de lo que valían. - -Entretanto el gobernador, habiendo dejado encargado del gobierno de -Cuzco a su hermano Juan, llevando consigo a Manco, se dirigió a Xauxa, -donde el citado inca obsequió a Pizarro con una cacería al estilo del -país. En Pachacamac celebraron cariñosa conferencia Alvarado y Pizarro, -despidiéndose el primero para su gobierno de Guatemala[144]. - - [144] Dispuso el Rey que Alvarado fuese sometido a juicio por - la Audiencia de México, la cual dió la comisión al licenciado - Alfonso de Maldonado; pero él se fugó a Honduras, fundó nuevas - colonias y se embarcó para España. Habiendo justificado su - conducta en la corte, volvió a Honduras, cuya provincia agregó - a su gobierno. - -Nombrado Belalcázar, poco tiempo después, gobernador de Quito, y -deseoso de ensanchar los límites de su nuevo gobierno, comenzó sus -conquistas hacia el Norte. - -Por su parte, preocupaba á Pizarro dónde había de edificarse la futura -capital de aquel vasto imperio colonial. El Cuzco se hallaba lejos de -la costa, y el pequeño establecimiento de San Miguel estaba situado -muy al Norte. En el cabildo celebrado en Xauxa el 29 de noviembre -de 1534, se trató de la necesidad de trasladar la población a sitio -más conveniente. Manifestaron su opinión algunos vecinos de Xauxa, -acordándose el nombramiento de comisionados que examinasen, en el valle -del cacique de Lima, dónde podía hacerse la fundación. El comendador -Francisco Pizarro, adelantado y capitán general y gobernador en las -provincias de la Nueva Castilla, nombró a Ruy Díaz, a Juan Tello y a -Alonso Martín para que eligiesen el asiento del dicho pueblo. - -Elegido el asiento, se dispuso la fundación de la nueva ciudad -(1535), trasladándose luego a ella los pueblos de Xauxa y el de San -Gallán. Pizarro puso la primera piedra de la iglesia edificada bajo -la advocación de Nuestra Señora de la Asunción, nombró alcaldes y -regidores del Cabildo[145]. Aunque no pudo ser más acertada la elección -de sitio, el obispo Valverde, en carta escrita al Rey (20 marzo 1539) -le decía lo siguiente: «la ciudad de Lima está mal situada; porque -podiendo estar junto á la mar, adonde tuviera muy buen sitio y no -oviera trabajo en traer las mercaderías, está dos leguas buenas de la -mar, y, allende desto está situada sobre el río que va muy tendido y -hace muy gran cascajal, y gente de caballo por aquella parte, no la -puede defender.» - - [145] Véase _Libro primero de Cabildos de Lima_, parte 1.ª, - págs. 1-15. Año 1888. - -El sitio que se eligió para la fundación de la ciudad fué el valle -de Rimac, por el que corría ancho río, y cuyo clima era delicioso. -Acordóse dicho sitio en la Epifanía o Adoración de los Reyes (6 enero -1535), y por ello se llamó _Ciudad de los Reyes_; pronto se olvidó el -nombre castellano, para ser reemplazado por el de Lima, que es una -corrupción del nombre primitivo indio de Rimac. Las calles debían -ser muy anchas y perfectamente alineadas, cruzándose unas a otras en -ángulos rectos y bastante apartados, con la idea de dejar ancho espacio -para plazas públicas y jardines. Se le dió forma triangular, teniendo -por base el río, cuyas aguas, llevadas por acueductos de piedra, debían -atravesar las principales calles y regar los jardines de las casas. La -plaza estaría formada por la catedral, el palacio del virrey, la casa -de ayuntamiento y otros edificios públicos. El soldado se convirtió en -agricultor y la espada en instrumentos del albañil, del herrero y del -carpintero. A ayudar a los españoles acudieron indios de más de 100 -millas a la redonda. - -A la sazón, Almagro el _Mariscal_, como le llamaban comunmente los -cronistas, por orden del gobernador Pizarro, había marchado al Cuzco -para encargarse del mando de dicha capital y también para conquistar -los países situados hacia el Sur y que formaban parte de Chile. - -También por aquellos mismos tiempos llegaba Hernando Pizarro a Sevilla -(enero de 1534) con el quinto real[146]. Causó no poca admiración las -barras de oro y plata, los vasos de diferentes figuras y los varios -objetos representando fuentes, animales y flores. Después de corta -estancia de Pizarro en Sevilla, partió para Calatayud, donde se hallaba -el Emperador y donde estaban reunidas las Cortes aragonesas. Refirió -Hernando ante el Emperador las arriesgadas empresas de su hermano, en -particular la prisión del Inca y su magnífico rescate. Nada dijo de -la muerte de Atahuallpa, porque suceso tan trágico ocurrió después de -su partida del Perú. Carlos V oyó con satisfacción el relato que se -le hacía; pero vió con más gusto el oro que venía a llenar el tesoro -imperial, agotado a causa de sus ambiciosos proyectos. Tanto fué su -contento que concedió todo lo que el afortunado aventurero le pedía. -Según las concesiones que hizo el Emperador, Francisco Pizarro debía -ocupar el país que en el documento real se llamó _Nueva Castilla_ -(Perú), y Diego de Almagro el designado con el nombre de _Nueva Toledo_ -(Chile). Sospéchase que no hubiera salido tan bien librado Almagro -sin la ayuda que le prestaron en la corte algunos agentes suyos. -Hernando Pizarro recibió del mismo modo importantes mercedes; se le -dió alojamiento como individuo de la corte, se le hizo caballero de -Santiago y se le autorizó para armar una escuadra y tomar el mando de -ella. - - [146] Sacra Cesarea Catholica Real Magestad. Yo llegué á este - puerto de Sanlúcar oy miercoles á catorce de henero, de la - _Nueva Castilla_, ques la tierra que por mandado de Vuestra - Magestad, fué á conquistar é governar Francisco Pizarro. - - Vengo á ynformar á Vuestra Magestad de lo que fasta agora se - á fecho en su servycio en aquella tierra. Traygo para Vuestra - Magestad de sus quintos cien mill castellanos y cinco mill - marcos de plata: vienen en cántaros é ollas, é otras prendas - que son de ver. - - Suplico á V. M. que sea servido de mandar que la Casa de - Contratacion de Sevilla no ponga ympedimiento ninguno, porques - cosa que fasta oy no se ha visto en _Indias_ otro semejante ni - creo que lo hay en poder de ningun Príncipe. - - Nuestro Señor la vida é Real Estado de Vuestra Magestad por - largos tiempos guarde é acreciente con muy mayores Reinos é - Señoríos. Deste puerto de Sanlúcar, á catorce de henero de - mill é quynientos é treinta é cuatro años. De Vuestra Sacra, - Cesarea, Catholica Magestad. Humilde criado é servidor que - los Reales pies é manos de Vuestra Magestad besa.--_Hernando - Pizarro._ - - EL REY. - - Nuestros Ofyciales de la Casa de la Contratacion de las - Indias que rresyden en la Ciudad de Sevilla: por cartas de - los del Nuestro Consejo de las Indias é de Hernando Pizarro, - hermano de Francisco Pizarro, Gobernador de la Provincia del - Perú, E seydo avisado como a llegado de la dicha Provyncia en - salvamento, al puerto de Sanlúcar, é que trae para Nos cien - mill castellanos é cinco mill marcos de plata en cántaros é - ollas é otras piezas: é pues ya estara todo en esa Casa, como - quiera que quisiera verlo todo, pero por dylacion que abrá en - traerlo é ser tan largo el camino. Me a parescido que bastará, - por aber algunas piezas ansí de oro como de plata, de las más - estrañas, é que todo lo demás se faga moneda. - - Por ende Yo vos Encargo é Mando, que luego ansí el oro como - la plata, fagais facer moneda, é como E dicho, queden algunas - piezas de las mas estrañas é de poco peso, de las quales - Me ymbiad particular rrelacion por donde se pueda entender - bien de la manera que son é lo que cada una dellas pesa: é - entregallas al dicho Pizarro para que las traiga: é las otras, - como E dicho, proveereis que se fagan moneda.--De Calatayud - á veinte e uno de henero de mill é quinientos é treinta é - cuatro años.--_Yo el Rey._--Refrendada del Comendador mayor é - señalada de Carvaxal, Xuarez, Beltran é Bernal. _Libro primero - de Cabildos de Lima._ Parte Tercera, págs. 127 y 128. - -Formó la escuadra, se lanzó a la mar y llegó, después de luchar con -las tempestades y borrascas, al puerto de Nombre de Dios. Si muchos -murieron en el puerto por las enfermedades y el hambre, otros con el -citado Hernando Pizarro cruzaron el istmo de Panamá y llegaron al -Perú. Inmediatamente que supo Almagro las importantes concesiones que -le había hecho la Corona, se hizo cargo del gobierno del Cuzco, que -sin reparo alguno le entregaron Juan y Gonzalo Pizarro. Pero el Cuzco, -¿caía en la jurisdicción de Pizarro o en la de Almagro? - -Por lo pronto Pizarro, fundándose en que todavía no se habían recibido -las credenciales, dispuso que sus hermanos volvieran a encargarse del -gobierno. Cayó la noticia como una bomba. Entre Almagro y Pizarro -renacieron los antiguos odios; entre los partidarios del uno y del otro -las disputas eran cada día más acaloradas. Ya iban a llegar a las manos -cuando se presentó el Gobernador. Comprendiendo los dos que no convenía -un rompimiento que podía traer graves consecuencias, hicieron un -contrato que se obligaron a cumplir con solemne juramento pronunciado -ante los Sacramentos, y concluyó la ceremonia celebrando la misa el -Padre Bartolomé de Segovia (12 junio 1535)[147]. - - [147] El original del contrato se halla en el _Archivo de - Simancas_, y una copia de él en Prescott. Ob. cit., tomo II, - págs. 465-469. - -Arregladas sus diferencias, Pizarro volvió a la costa para continuar -fundando poblaciones, siendo la más importante despues de Lima, la -que llamó _Truxillo_ en honor del pueblo de su nacimiento. Almagro, -entretanto, levantó bandera para Chile, pudiendo reclutar mucha gente -atraída por la generosidad del viejo capitán. - -Ante Pizarro se presentaba dócil y sumiso el inca Manco; pero en el -fondo aquél despreciaba a éste, y a su vez el monarca peruano odiaba a -su rival. Motivos tenía para ello el último Emperador de la dinastía -de Manco Capac y Mama Ocllo. Veía su reino en poder de los españoles, -menospreciada la aristocracia y siervo el pueblo de los conquistadores. -Los templos se habían convertido en cuadras para los caballos y los -palacios reales en cuarteles para los soldados. Una esposa favorita -del Inca había sido seducida por los oficiales castellanos. Unas 6.000 -mujeres que vivían en casta reclusión, habían sido arrojadas de sus -establecimientos conventuales, siendo algunas presa de la licenciosa -soldadesca y otras vinieron a caer en la prostitución. «El señor -perdone--escribe el autor de la Conquista i Poblacion del Pirú--á quien -fué la causa desto i á quien no la remedió pudiendo»[148]. Llegó a -agotarse la paciencia del joven Inca y decidió sublevarse, aconsejado -del gran sacerdote Villac Umu y de muchos nobles peruanos. Salió del -Cuzco; mas espías que vigilaban sus movimientos, dieron parte de su -evasión a Juan Pizarro, quien marchó inmediatamente a la cabeza de -alguna fuerza de caballería, teniendo la suerte de encontrarlo en -espeso cañaveral, cerca de la ciudad, donde había procurado ocultarse. -Manco fué preso y encerrado en una fortaleza del Cuzco bajo la -vigilancia de numerosa guardia. - - [148] M. S. - -Volvió por entonces a la Ciudad de los Reyes Hernando Pizarro, -trayendo, además de la real concesión por la cual se señalaba el -territorio que correspondía a su hermano Francisco y a Diego de -Almagro, el nombramiento confiriendo a su citado hermano el título de -_Marqués_[149]. - - [149] No de Marqués de los Atabillos (una provincia del Perú), - ni de las Charcas, como dicen algunos historiadores. El título - de Marqués concedido fué sin denominación, si bien, en una - carta del Emperador, del 10 de octubre de 1537, se le ofrece - nombrar de las tierras que eligiese en una de las provincias - del Callao ó de los Atabillos. Uno de los párrafos de la dicha - carta copiamos á continuación: «En lo que nos suplicais que - teniendo respeto a lo que nos habeis servido vos, haga merced - de alguna cantidad de tierras en la provincia del Callao o - de los Atabillos, con título, acatando lo que Nos habeis - servido y la fidelidad y limpieza con que habeis gobernado y - gobernais esa tierra, y el celo que a las cosas de nuestro - real servicio y real hacienda teneis de que estoy certificado, - he habido por bien de vos hacer merced de veinte mil vasallos - en esa provincia con título de Marqués. Y porque no se tiene - relacion de la parte donde se os podrán señalar que a vos os - estuviese bien, envío a mandar a Don Fray Vicente Valverde, - obispo del Cuzco, y a nuestros oficiales de esa provincia que - me informen de ello, como vereis por las cédulas que van con - ésta. Solicitareis que con brevedad se haga, para que venida, - Yo vos mande el título y la provision de la dicha merced, y - entre tanto llamareis Marqués como yo os lo escribo, que por - no saber el nombre que tendrá la tierra que se os dará, no se - envía ahora el dicho título. _Libro Primero de Cabildos de - Lima._ Segunda parte, pág. 161. - -En tanto que el nuevo Marqués lograba que Almagro se dirigiese a la -conquista de Chile--no resolviéndose por entonces el litigio de si el -Cuzco formaba parte del territorio del uno o del otro--, determinó que -su hermano Hernando se encargara del gobierno de la citada ciudad. Es -de advertir que el hermano mayor de los Pizarros, aunque por demás -altivo y arrogante, tenía ciertas simpatías por los indios, no faltando -quien dijese que sintió de todo corazón la muerte de Atahuallpa, y -aun añadían que la habría evitado si él por entonces se hallara en -Caxamalca. Consecuente con la generosa conducta que se había trazado, -puso en libertad al astuto Inca. Con el pretexto Manco de ir a traer -algunos tesoros que--según decía--estaban ocultos en las asperezas de -los Andes, engañó a Hernando Pizarro, quien le dejó marchar en compañía -de dos soldados españoles. Como pasasen seis o siete días y el fugitivo -no pareciera, comprendió Hernando que había sido engañado, y entonces, -sin pérdida de tiempo, ordenó a su hermano Juan que al frente de 60 -caballos fuera en busca del príncipe. Se puso en camino Juan Pizarro -y notó que los indios habían huído de las cercanías del Cuzco; mas -al aproximarse a las montañas que rodean el valle de Yucay, como a -seis leguas de la ciudad, encontró a los dos españoles acompañantes -del Inca, quienes le dijeron que todo el país estaba sublevado y al -frente de la insurrección se había puesto Manco. Añadieron--y esto -no debe olvidarse para juzgar al príncipe--que les había tratado -perfectamente y les había concedido el permiso de volverse a su campo. -Llegó Juan Pizarro al río Yucay, encontrando en la opuesta orilla al -ejército indio mandado por Manco. Bajo una nube de piedras y de flechas -atravesaron el río los españoles; ya en tierra, se encontraron rodeados -por los indios. La batalla fué encarnizada. Retiráronse los indígenas -al aproximarse la noche. «Es gente--dice Oviedo--muy belicosa é muy -diestra; sus armas, picas é ondas, porras é alabardas de plata é oro -é cobre»[150]. A la mañana siguiente, desde la cima de las montañas, -les retaba el enemigo a continuar el combate. Hallándose Juan Pizarro -en situación tan embarazosa, le sorprendió una orden de su hermano -mandándole volver al Cuzco, que estaba sitiado por el enemigo. Volvió -a pasar el Yucay, seguido del ejército de Manco, que celebraba su -victoria con gritos de triunfo y llegó al anochecer á la vista de la -capital, que estaba rodeada de numerosísimo ejército de indios. Llamóle -la atención que le dejasen la entrada libre hasta el Cuzco. Reunidos -los refuerzos de Hernando y de Juan Pizarro, sumaban unos 200 hombres -entre infantes y caballos, además de 1.000 indios auxiliares. - - [150] _Historia de las Indias_, parte III, lib. VIII, cap. - XVII, M. S. - -Comenzó el sitio del Cuzco en los comienzos de febrero de 1536. Indios -y europeos pelearon valerosamente. Consiguieron los indios pegar fuego -a la ciudad, la cual en gran parte quedó reducida a cenizas. Templos y -palacios, edificios públicos y particulares quedaron consumidos por las -llamas. Salváronse, por fortuna, el templo del Sol y la inmediata Casa -de las Vírgenes. En el Cuzco y fuera del Cuzco se peleaba cada vez con -más fiereza. Peleando como un bravo, recibió Juan Pizarro una pedrada -en la cabeza, cayendo al suelo, y de resultas de la herida falleció -a los quince días. De las los torres de la fortaleza había caído una -en poder de los españoles; pero la otra se hallaba defendida por un -inca, cuyo valor rayaba en la temeridad. Hernando Pizarro se puso a la -cabeza de los combatientes, decidido a vencer o morir en la demanda. El -valiente indio recorría las almenas llevando coraza y escudo españoles, -armado de enorme maza guarnecida de puntas o clavos de cobre y matando -con ella lo mismo al que quería forzar el paso hasta lo interior de -la fortaleza, como al que le hablaba de rendición, pues para él era -más peligroso el indígena cobarde que el arrojado soldado de Pizarro. -Dispusieron los españoles tomar la torre por asalto. Pusiéronse escalas -en los muros y comenzaron a subir nuestros soldados; pero conforme -iban subiendo caían heridos por el arma terrible del héroe. Entonces -se dispuso poner varias escalas en la torre y dar el asalto por -diferentes puntos a la vez. Así se hizo. «Y mandó Hernando Pizarro a -los españoles que subían, que no matasen a este indio, sino que se lo -tomasen á vida, jurando de no matalle si lo havía bivo»[151]. Cuando el -inca se convenció que no podía resistir por más tiempo, antes de caer -prisionero, se subió a una almena, arrojó las armas, se tapó la cabeza -y el rostro en su manto y se precipitó desde una altura de más de cien -estados, haciéndose pedazos. ¿Para qué quería la vida si su patria iba -a caer en poder de los tiranos? - - [151] Pedro Pizarro, _Descub. y Conq._, M. S. - -Todavía los españoles tenían que pelear. Llevaban sitiados cinco -meses. ¿Cómo les dejaba abandonados Francisco Pizarro? No les dejaba -abandonados; pero no podía hacer nada por ellos. Tuvo que vencer dos -ejércitos de indios. Uno se presentó delante de Xauxa, y el otro ocupó -el valle de Rimac y puso sitio á Lima. Al mismo tiempo no dejó de -pensar en el estado angustioso de la guarnición del Cuzco, hasta el -punto que por cuatro veces mandó destacamentos dirigidos por valientes -oficiales en socorro de la plaza, los cuales fueron deshechos en los -intrincados pasos de las cordilleras. Apenas pudo salvarse alguno para -volver a Lima y dar la noticia. - -Un suceso--y por cierto que nadie podía pensar en él--vino a salvar -a los españoles. Llegó el mes de agosto. Creyó el inca Manco que se -acercaba el día en que faltasen las provisiones a los suyos. Ante -semejante temor y habiendo llegado la estación de la siembra, mandó -que la mayor parte de sus fuerzas se retirasen a sus hogares, no -volviendo hasta que los trabajos del campo estuvieran terminados. El -marchó a Tambo, lugar fuerte, situado al Sur del valle de Yucay, con -fuerzas considerables para guardar su persona. E hizo perfectamente, -porque Hernando Pizarro intentó al poco tiempo sorprender y coger -prisionero al Inca en los reales de Tambo. No salió bien la aventura -a los nuestros, que se vieron sorprendidos y rechazados, teniendo que -retirarse, no sin que el enemigo les picase la retaguardia. - -Del sitio que en el año 1536 pusieron los indios al Cuzco, -registraremos el siguiente hecho: Los 18 españoles de a pie y de a -caballo que la guarnecían, ¿cómo pudieron por tres veces consecutivas -apagar el incendio iniciado por los indígenas y que amenazaba destruir -la plaza? Atribúyese por todos a favor divino, especialmente a la -protección de la Santísima Virgen María, a la cual vieron con sus -propios ojos, rodeada de celestiales esplendores, lo mismo españoles -que indios. Este poético episodio constituyó el argumento de la comedia -_La Aurora en Capocavana_, de Calderón de la Barca. El Santuario de -Nuestra Señora de Capocavana se hizo famoso, no sólo en el Perú, sino -en Madrid[152] y en toda España. - - [152] En la parroquia de San Ginés y en el derruido templo de - San Antonio del Prado, se erigieron altares á la citada Virgen - de Capocavana. - -Después de los aciertos de los Pizarros y Almagro, nos ocuparemos de -los descaminos de capitanes tan valerosos. En tanto que los citados -hermanos peleaban un día y otro día con el inca Manco y los indígenas, -el mariscal Almagro andaba ocupadísimo en su expedición a Chile. El -frío, el hambre y aquella marcha por escabrosas cordilleras y profundos -barrancos, causaron gran desaliento a los expedicionarios. Pobre era -el reino vegetal y del reino animal sólo se veía el condor, que se -cernía en el límite de las nieves perpetuas, para caer luego sobre -los cadáveres de los que perecían por el hambre o por los rigores del -clima. Y sin embargo, por todas partes dejaban huellas de su crueldad; -todo lo llevaban a sangre y fuego. Bastará decir que Almagro estaba -considerado como uno de los más humanos de los jefes, y sin embargo, -porque los indios dieron muerte a tres españoles, él en desquite hizo -quemar vivos a treinta jefes indígenas.[153] - - [153] _Conquista i Pob. del Perú_, M. S. Oviedo, que disculpa - las crueldades con la excusa de la necesidad, dice que _fué - necesario este castigo_, añadiendo que después de realizado se - podía mandar un mensajero de un extremo a otro del país sin - temor de que le maltratasen. _Hist. de las Indias_, parte III, - lib. IX, cap. IV. M. S. - -Prescott, después de decir que el europeo considera siempre como un -bruto al hombre semicivilizado y que la resistencia de éste a aquél se -castiga con la muerte, añade lo que a continuación vamos a copiar, y -por cierto, con gran contentamiento nuestro: «Tales crueldades no se -limitaban a los españoles; dondequiera que se han puesto en contacto el -hombre civilizado y el salvaje, así en Oriente como en Occidente, la -historia de la conquista ha sido escrita muchas veces con sangre»[154]. - - [154] _Historia de Méjico_, tomo II, pág. 78. - -Por fin llegó Almagro al verde valle de Coquimbo, como a unos 30 grados -de latitud Sur. Mientras que en aquellas abundantes llanuras daba -descanso a sus tropas, dispuso que un oficial con algunos soldados se -dirigiese hacia el Sur para explorar el país; el mensajero volvió con -noticias poco satisfactorias. «No le pareció bien la tierra por no -ser quajada de oro»[155]. A la sazón sirvióle de contento la llegada -del resto de sus fuerzas a las órdenes de su teniente Rodrigo de -Orgóñez, natural de Oropesa, excelente soldado y de larga y brillante -historia militar. Tanto llamaron la atención los servicios de Almagro -en la corte, que fué elevado a la categoría de mariscal de la _Nueva -Toledo_. Por cierto, que también por entonces recibió Almagro el -decreto--retenido tanto tiempo por los Pizarros--en el cual se le -señalaba su jurisdicción territorial. La creencia de que el Cuzco caía -dentro de los límites de su gobierno, las noticias de que el oro no -parecía por ninguna parte y el cansancio que sentían después de largo -viaje por aquellas terribles asperezas, decidieron a Almagro a marchar -hacia el Norte. Además, era ya viejo y quería dedicarse a la educación -de su hijo natural Diego, joven que prometía grandes esperanzas. -Recordando las penalidades que había sufrido en el paso de los montes, -emprendió el camino a lo largo de la costa. Casi llegó a arrepentirse, -pues no son para contar los trabajos que sufrió al cruzar el desierto -de Atacama. ¡Recorrer cerca de cien leguas sin encontrar vegetación -alguna! Llegó a la ciudad de Arequipa, distante del Cuzco unas 60 -leguas. Allí supo que el inca Manco y todo el país se habían sublevado -contra los Pizarros. Recordando su antigua amistad con el joven Inca, -le envió una embajada solicitando una entrevista. Gustoso accedió Manco -y designó el valle de Yucay. Almagro, tomando la mitad de sus fuerzas, -se presentó en el punto señalado, dejando el resto de sus tropas en -Urcos, a seis leguas del Cuzco[156]. Procede no pasar por alto que -antes de celebrarse la conferencia entre Almagro y el Inca, Hernando -Pizarro, sorprendido por la aparición del nuevo cuerpo de tropas -españolas, salió del Cuzco y se acercó a Urcos, donde se enteró, con -profundo disgusto, de las intenciones de Almagro. Cuando los peruanos -vieron unidos a los soldados de Pizarro con los de Almagro en Urcos, -sospecharon--y motivos tenían para ser suspicaces--que estaban de -acuerdo para apoderarse del Inca. También lo creyó de buena fe Manco. -Por esto cayeron los peruanos repentinamente sobre los españoles en el -valle de Yucay; pero los veteranos de Chile no se dejaron sorprender, -y arremetieron con furia a sus enemigos, quienes fueron rechazados, no -sin ruda resistencia. En el combate se vió en bastante peligro Orgóñez. - - [155] _Conq. i poblacion del Pirú._ M. S. - - [156] El total de las fuerzas de Almagro ascendía a unos 500 - hombres. - -Llegó el momento en que Almagro, con la división que tenía en Urcos -se dirigiera al Cuzco. Exigió primero al ayuntamiento que se le -reconociese como Gobernador; presentó copia de las credenciales que -acababa de recibir de la corte. Las autoridades del Cuzco aplazaron la -respuesta hasta informarse de personas entendidas. ¿Se hallaba el Cuzco -dentro del territorio de Almagro? Oviedo dice que sí y esta era la -creencia general; no pocos también afirmaban lo contrario. - -Antes de pasar adelante, habremos de notar lo que preocupaba á la -corte. La Emperatriz, desde Valladolid, y con fecha de 6 de noviembre -de 1536, se dirigió a Francisco Pizarro, gobernador y capitán general -de la provincia de la Nueva Castilla, llamada Perú, y después de -manifestar su disgusto por el levantamiento que los naturales del -país habían hecho contra Hernando Pizarro[157], le rogaba que si el -citado Hernando no pudiese venir á España «con el oro nuestro que -allá teníamos y el servicio que procurastes que se nos hiciese»... lo -mandase a la ciudad de Panamá «al obispo D. Fray Tomás de Berlanga, -o al nuestro gobernador o juez de residencia e oficiales de aquella -provincia» para que sea remitido a estos reinos[158]. Al poco tiempo, -esto es, el 1.º de enero de 1537, el mismo Emperador escribió a Pizarro -mandándole que enviase «el oro e plata con la más brevedad que se pueda -porque las necesidades de acá lo requieren»[159]. - - [157] Se refiere a la sublevación del inca Manco. - - [158] _Libro I de Cabildos de Lima_, parte tercera, págs. 217 - y 218. - - [159] Ibidem, pág. 219. - - - - -CAPÍTULO VIII - - CONQUISTA DEL PERÚ (CONTINUACIÓN) Y DE BOLIVIA (ALTO PERÚ).--GUERRA - ENTRE ALMAGRO Y LOS PIZARROS: ACCIÓN DE ABANCAY.--SENTENCIA DEL - P. BOBADILLA.--GUERRA CIVIL: BATALLA DE SALINAS.--EJECUCIÓN DE - ALMAGRO.--PRISIÓN DE HERNANDO PIZARRO.--VACA DE CASTRO.--EXPEDICIÓN - DE GONZALO PIZARRO POR EL AMAZONAS.--MUERTE DE FRANCISCO - PIZARRO.--VACA DE CASTRO EN QUITO.--SEGUNDA GUERRA CIVIL.--BATALLA - DE CHUPAS.--EJECUCIÓN DEL JOVEN ALMAGRO.--POLÍTICA DE VACA DE - CASTRO.--DISGUSTO GENERAL EN EL PAÍS.--CONQUISTA DE BOLIVIA (ALTO - PERÚ).--BOLIVIA BAJO LA DOMINACIÓN DE ESPAÑA.--DIEGO DE ALMAGRO EN - COLLASUYO.--LUCHAS DE GONZALO PIZARRO CON LOS INDIOS.--FUNDACIÓN DE - CHUQUISACA.--GONZALO PIZARRO DESOBEDECE AL EMPERADOR.--FUNDACIÓN DE - LA PAZ.--ESCUDO DE ARMAS QUE CARLOS V CONCEDIÓ A CHRISTOBAL TOPA - INGA.--CONQUISTA DEL PAÍS DE LOS CHIQUITOS POR LOS ESPAÑOLES.--LOS - MISIONEROS. - - -Procede tratar de la guerra entre los dos conquistadores del Perú. -Entre los Pizarros y los Almagros el odio era mayor de día en día. A -tal punto llegaron las cosas, que el 8 de Abril de 1537, aprovechándose -Almagro de la obscuridad de la noche, entró en la plaza del Cuzco, se -apoderó de la iglesia principal, estableció fuertes avanzadas para -evitar una sorpresa y despachó a su fiel amigo y valiente Orgóñez a -forzar el alojamiento de Hernando Pizarro. Dueño Almagro del Cuzco, -hizo prisioneros a los Pizarros (Hernando y Gonzalo). Nombró gobernador -a Gabriel de Rojas y el ayuntamiento, convencido de la validez de las -pretensiones de Almagro, reconoció sus derechos a la posesión de la -ciudad. Conocimiento tenía la Corona de la enemiga de los dos valerosos -capitanes, cuando, con fecha 31 de mayo de 1537, encomendó al Padre -Fray Tomás de Berlanga, obispo de Tierra Firme, llamada Castilla del -Oro, que mediase en el asunto, señalando los límites de la gobernación -lo mismo de Pizarro que de Almagro[160]. No sólo Pizarro y Almagro, -sino los parientes y amigos del uno y del otro se habían declarado -guerra mortal. Es tan cierto lo que decimos, que el primer acto de -Almagro en Cuzco, fué enviar un mensaje a Alonso de Alvarado, que -estaba acampado con unos 500 hombres de infantería y caballería en -Xauxa, exigiéndole obediencia; mas el mencionado capitán puso presos a -los emisarios y dió aviso de todo lo que pasaba al gobernador de Lima. - - [160] Véase Comisión conferida al obispo D. F. Tomás de - Berlanga para demarcar las gobernaciones de Pizarro y Almagro. - _Libro primero de Cabildos de Lima._ Parte 3.ª, págs. 167 y - 168.--1888. - -Antes de salir Almagro contra Alvarado, oyó los consejos de Orgóñez -que consistían en decirle que cortase la cabeza a los Pizarros y le -recordaba el proverbio español de que _el muerto no muerde_. No se -atrevió a ello el Mariscal, ya porque repugnase a su carácter medida -tan violenta, ya porque todavía conservaba algún afecto á su antiguo -socio Francisco Pizarro. Contentóse con ponerles presos en uno de los -edificios pertenecientes a la casa del Sol, en tanto que él marchaba a -castigar a Alvarado. En las márgenes del _río de Albancay_ se dió la -batalla el 12 de julio de 1537. Si Orgóñez defendió admirablemente la -bandera de su jefe, Pedro de Lerma le hizo traición, pasándose al campo -enemigo. Alvarado, no sabiendo de quién fiarse, hubo de rendirse con -los que le habían permanecido fieles. La victoria de Almagro no pudo -ser mayor a menos costa. - -Mientras que ocurrían tales sucesos, Francisco Pizarro continuaba en -Lima, esperando refuerzos para marchar en auxilio del Cuzco. Entre -otros vino con 250 hombres el licenciado D. Gaspar de Espinosa, aquel -amigo del sacerdote Luque, cuyo dinero--no sabemos si era del uno ó -del otro--se empleó en la conquista del Perú. Había dejado Espinosa su -residencia de Panamá, para venir a reanimar las fuerzas decaídas de sus -antiguos amigos. También Hernán Cortés, el conquistador de México, en -la hora del peligro acudía a prestar su generoso concurso á su pariente -y amigo. Al frente de 450 hombres, la mitad de caballería, emprendió -el gobernador de Lima su marcha hacia la capital de los incas. A poco -de salir de Lima supo la vuelta de Almagro, la toma de Cuzco con la -prisión de sus hermanos, la derrota y la entrega de Alvarado. Volvió -a Lima y la puso en estado de defensa. Entonces fué cuando el cabildo -de dicha ciudad (22 septiembre 1537), presidido por Francisco Pizarro, -acordó lo que sigue: «En este día los dichos señores dixeron que por -quanto el Adelantado D. Diego de Almagro vino a la cibdad del Cuzco -y está en ella por fuerza e aprendió al capitán Hernando Pizarro e a -Gonzalo Pizarro su hermano, e se hicyeron en la dicha cibdad por las -gentes del dicho Adelantado muchas fuerzas e Robos e malos tratamyentos -a los vezinos e así mysmo Aino sobre el capitan Alonso de Alvarado e -los desbarató y tomó su gente e agora tienen nueva que viene camyno -desta cibdad, e porque convyene que de todo esto su magestad sea -ynformado, que mandaban quel procurador desta cibdad haga ynformazion -de todo ello ante los dichos señores alcaldes e que asy mysmo pedía se -escriba para que su majestad sea de todo ynformado e asy dixeron que lo -mandaban e mandaron.»[161] - - [161] _Libro Primero de Cabildos de Lima._ Parte primera, - págs. 152 y 153. 1888. - -Francisco Pizarro, sin embargo de que se preparaba a la guerra, se -dispuso a entrar en negociaciones con su enemigo, y, al efecto, mandó -una embajada al Cuzco, a cuya cabeza puso al licenciado Espinosa. -Orgulloso por demás se presentó Almagro, atreviéndose a decir que no -sólo aspiraba a la posesión del Cuzco, sino a la de la misma Lima como -parte de su jurisdicción. No es de extrañar que el Licenciado repitiese -entonces el siguiente proverbio castellano: _el vencido vencido y el -vencedor perdido_. Cuando todavía se esperaba resolución satisfactoria, -dado el carácter bondadoso de Espinosa, murió repentinamente este -hombre ilustre, digno por todos conceptos de figurar entre los mejores -de aquellos tiempos. - -Almagro, no pensando ya en negociaciones de ninguna clase, concibió -la idea de fundar una ciudad, a la que daría su propio nombre, en -el valle de Chincha. Antes, para no dejar expuesto el Cuzco a las -molestias del inca Manco, envió a Orgóñez a Tambo, retirándose entonces -el monarca indio a las montañas de los Andes. Parece cierto que -Orgóñez, antes de salir a campaña, volvió a insistir con Almagro para -que mandase dar muerte a los Pizarros. Vino a sacarle de la duda en -que se hallaba la opinión del mariscal Diego de Alvarado, hermano de -aquel don Pedro, tan famoso en la guerra de México bajo las órdenes -de Cortés, y tan poco afortunado después en su expedición a Quito. El -tal Don Diego de Alvarado gozaba de mucho ascendiente sobre su jefe. -Parece ser--y los cronistas están conformes en este punto--que Don -Diego visitaba con frecuencia a Hernando Pizarro en su prisión, donde -se entretenían en el juego más de lo justo. Sucedió que a Alvarado le -persiguió de tal modo la fortuna, que hubo de perder la enorme suma -de ochenta mil castellanos de oro; pero cuando llegó el momento de -pagar, Hernando Pizarro se negó decididamente a recibir el dinero. -Alvarado correspondió a tanta generosidad oponiéndose con toda energía -a los consejos de Orgóñez, pues dijo a Almagro que si mandaba matar a -Hernando Pizarro se disgustaría el ejército y lo miraría mal la corte. -Cedió el Mariscal a los consejos de Alvarado, terminando Orgóñez asunto -tan enojoso con estas palabras: «Un Pizarro jamás perdona una injuria, -y la que éstos han recibido de Almagro es demasiado grave para que la -perdonen.» - -El Mariscal, después de encargar que Gonzalo Pizarro y los demás -presos fuesen guardados estrechamente, llevando consigo a Hernando, -bajó la costa y se detuvo en el valle de Chincha, donde echó los -cimientos de nueva población. Recibió, cuando estaba ocupado en estas -cosas, la noticia de que Gonzalo Pizarro, Alonso de Alvarado y otros -presos, habían sobornado a sus guardias, logrando fugarse y llegar al -campo del Marqués. - -Volvieron los tratos entre los ambiciosos rivales (Francisco Pizarro -y Diego de Almagro), acordando someter la disputa a Fray Francisco de -Bobadilla, religioso mercenario, residente en Lima y hombre que gozaba -de mucho prestigio por su amor a la justicia. Orgóñez expresó que no -tenía confianza en la imparcialidad del fraile. Ya encargado Bobadilla -de tan delicada misión, celebróse por los dos jefes (13 noviembre -1537) una conferencia en Mala. Refieren los cronistas que Almagro, -quitándose el sombrero, se adelantó a saludar a Pizarro, quien, sin -contestarle apenas al saludo, le preguntó, con cierta altivez, porqué -había invadido su ciudad del Cuzco y aprisionado a sus hermanos. -Contestó el Mariscal en el mismo tono, convirtiéndose la discusión en -reñida disputa. De pronto--habiendo entendido por las señas de uno de -los presentes, que se tramaba una traición--salió de la estancia, montó -a caballo y se volvió a galope a sus cuarteles de Chincha[162]. El -Padre Bobadilla, sin cuidarse del inesperado rompimiento de los jefes, -dió su sentencia, diciendo que se mandase un buque, «en el cual vayan -dos pilotos, de cada parte, é un escribano de cada parte, é una ó dos -personas que conozcan el dicho pueblo de Santiago» y tomen fielmente la -altura de dicha población. Manda que se entregue a Francisco Pizarro -la ciudad del Cuzco y se pongan en libertad los presos hechos en ella. -Añadía que hubiera paz entre los dos. Estas eran las principales -disposiciones de la sentencia[163]. - - [162] Pedro Pizarro y otros escritores creen que Gonzalo - Pizarro, con fuerzas considerables, quiso apoderarse del - Mariscal, y no realizó su proyecto porque se opuso a ello el - Gobernador. _Descubrimiento e Conquista_, M. S. - - [163] _Libro primero de Cabildos de Lima._ Parte tercera. - Págs. 174-178.--1888. - -La sentencia dada por el P. Provincial Francisco de Bobadilla, debió -agradar a Francisco Pizarro, disgustando, en cambio, a Diego de -Almagro. Decían generalmente y en público los partidarios del Mariscal -que el fraile estaba vendido al Gobernador; Espinall, tesorero de -Almagro, se atrevió a escribir que el fraile probó con este fallo -que era un verdadero demonio[164] y Oviedo cita las palabras de un -caballero, las cuales eran que «no se había pronunciado sentencia tan -injusta desde los tiempos de Poncio Pilatos»[165]. - - [164] _Carta al Emperador_, M. S. - - [165] _Hist. de las Indias_, parte III, libro VIII, cap. XXI, - M. S. - -Los soldados, obedientes a las indicaciones de Orgóñez, pidieron la -cabeza de Hernando Pizarro, y, como siempre, Alvarado salió a su -defensa y logró libertarle de la soldadesca. Comprendiendo Francisco -Pizarro que la vida de su hermano Hernando estaba en peligro, se -decidió a hacer toda clase de concesiones. Después de algunos tratos, -se dió otra sentencia, lográndose con ella calmar a los descontentos -del partido de Almagro: consistía en que hasta la llegada de -instrucciones definitivas de Castilla continuaría en poder de Almagro -la ciudad del Cuzco y su territorio, y que Hernando Pizarro recobraría -su libertad con la condición de salir para España y presentarse a -S. M. o ante el Presidente e oidores del Real Consejo en el término -de seis meses[166], dejando como fianza 50.000 pesos de oro[167]. -Refieren algunos historiadores que cuando supo Orgóñez con exactitud -los artículos del convenio hizo lo siguiente: «I tomando la barba con -la mano izquierda, con la derecha hizo señal de cortarse la cabeza -diciendo: _Orgóñez, Orgóñez, por el amistad de D. Diego de Almagro -te han de cortar ésta_»[168]. En cambio, Almagro estaba satisfecho. -Visitó en persona a Hernando Pizarro y le anunció que se hallaba en -libertad, luego le convidó a comer, y, por último, Diego de Almagro, -hijo del Mariscal, y otros oficiales le acompañaron hasta el campo del -Gobernador, que se había trasladado a la población de Mala. - - [166] No seis semanas, como escribe Prescott. _Descubrimiento - y conquista del Perú_, tomo II, página 94. - - [167] _Libro primero de Cabildos de Lima._ Parte tercera, pág. - 183.--1888. - - [168] Herrera, _Hist. General_, Dec. VI, lib. III, cap. IX. - -Cuando Francisco Pizarro vió en su cuartel de Mala a su hermano -Hernando, olvidó todos sus compromisos para recordar sólo los agravios -recibidos de Almagro. Aunque intentó Hernando--según dicen--cumplir sus -promesas, tuvo que ceder a las órdenes del Gobernador, el cual estaba -decidido a vencer o morir en la contienda. Y poniendo manos a la obra, -avisó al Mariscal para que abandonase el Cuzco inmediatamente y se -retirara a su territorio. - -Recibió Almagro la noticia cuando se hallaba aquejado de grave -enfermedad. Encargó a Orgóñez la dirección de los negocios; mas -la fortuna se iba a mostrar esquiva lo mismo al Mariscal que a su -teniente. Habiendo recobrado Almagro un poco la salud, pudo llegar -a mediados de abril de 1538 al Cuzco. Quiso, en vez de lanzarse a -la guerra, negociar la paz. Orgóñez hubo entonces de decirle: «Es -demasiado tarde; habéis dado libertad a Hernando Pizarro, y ya no os -queda otro remedio que pelear.» Prevaleció la opinión de Orgóñez, -quien, poniéndose al frente de las tropas, salió del Cuzco y tomó -posición en las _Salinas_, a menos de una legua de la capital. Tenía -unos 500 hombres, más de la mitad de caballería. No se explica que -eligiese un terreno escabroso cuando su verdadera fuerza estaba en -la caballería; observación que le hicieron sus oficiales y que él se -negó a atender. Apareció Hernando Pizarro a la cabeza de su ejército -y sentó sus reales cerca de su enemigo. El 26 de abril--no el 6 como -dice Garcilaso--de 1538, Hernando Pizarro lanzó a la pelea sus 700 -hombres. Si su caballería era inferior a la de Orgóñez, su infantería, -en cambio, llevaba mejores armas. La caballería la dividió en dos -cuerpos: uno a las órdenes de Alonso de Alvarado y otro a las suyas. -La infantería tenía por jefe a su hermano Gonzalo, sostenido por Pedro -de Valdivia, el futuro héroe de Arauco. Después de la misa y de una -breve alocución de Hernando Pizarro, Gonzalo atravesó un riachuelo que -separaba ambos ejércitos, no sin que la artillería de Orgóñez causara -algún desorden en las primeras filas; mas Pedro de Valdivia, amenazando -a unos y animando a otros, consiguió seguir adelante y apoderarse -de pequeña eminencia, desde la cual causó grandes molestias a los -alabarderos y a la caballería de Orgóñez. Hernando, al mismo tiempo, -al frente de sus escuadrones, pasó el río y cargó sobre la caballería -de Orgóñez. El choque fué terrible. Los unos al grito de _el Rey y -Pizarro_, y los otros al de _el Rey y Almagro_, pelearon como fieras. -Sobre todos descollaba Orgóñez, cuyas proezas--como dice Prescott--son -dignas de un paladín de romance. Recibió una herida de bala de arcabuz -que, penetrando por la visera, le hirió en la frente, privándole por -un momento de sentido. Le mataron el caballo, y habiendo vuelto en sí, -logró desembarazarse de los estribos, no pudiendo escapar acosado por -multitud de enemigos. Entonces preguntó si entre los que le rodeaban -había algún caballero a quien rendirse. Se presentó como tal un soldado -llamado Fuentes, criado de Pizarro, a quien Orgóñez le entregó la -espada; pero el miserable sacó su daga y la hundió en el corazón de uno -de los capitanes más insignes que han ido de España al Nuevo Mundo. El -desaliento cundió en las filas de los almagristas, que huyeron a toda -prisa al Cuzco. - -Almagro, que desde una altura inmediata miraba la batalla, pudo montar -en una mula y buscar asilo en la fortaleza. De allí le sacaron, y -cargado de hierros, se le encerró en el mismo edificio en que habían -estado los Pizarros. Diego, el hijo de Almagro, fué separado de su -padre, y Hernando le mandó al lado de su hermano el Gobernador. Formóse -causa al Mariscal, que se terminó el 8 de julio de 1538. Fué condenado -a muerte como traidor, debiéndosele cortar la cabeza en la plaza -pública. Rogó a Hernando «que perdonase sus canas y no privase de la -poca vida que le quedaba a un hombre de quien nada tenía ya que temer.» -No hizo caso de las lágrimas de Almagro, terminando Hernando Pizarro -con las siguientes palabras: «I que pues tuvo tanta gracia de Dios que -le hizo christiano, ordenase su alma i temiese á Dios»[169]. - - [169] Herrera, ob. cit., _Década VI_, lib. V, cap. I. - -Nombró Almagro sucesor--pues a ello estaba autorizado por real -concesión--a su hijo, y durante la menor edad de éste, designó -administrador del territorio a Diego de Alvarado, persona en quien -tenía gran confianza. De todas sus propiedades y posesiones en el Perú, -dejó por heredero al Emperador. - -Diego de Alvarado, el tesorero Espinall y otros que a la sazón estaban -en el Cuzco, se presentaron a Hernando Pizarro rogándole que perdonase -la vida a Almagro; y hasta el obispo Valverde llegó a Lima a pedir -gracia en favor del ilustre prisionero[170]. Todo fué en vano. No -comprendían muchos cómo un hombre investido de autoridad provisional se -atrevía a condenar a muerte--dado que el tribunal que le condenó era -fiel ejecutor de las órdenes de Pizarro--al más bueno de los primeros -conquistadores de América. Adorábanle sus soldados y le respetaban -los mismos de Pizarro. Los indios declaraban que entre los blancos no -habían tenido mejor amigo que él, y eso que una vez--como en anterior -capítulo hicimos notar--cometió un acto cruel con los indígenas. El -héroe de cien batallas sufrió la pena de garrote en su prisión y su -cadáver fué llevado a la plaza, donde, en cumplimiento de la sentencia, -se le separó la cabeza del cuerpo. Inmediatamente los restos mortales -fueron trasladados a la casa de Hernán Ponce de León, uno de los que -habían sido amigos suyos, y al día siguiente se condujeron a la iglesia -de Nuestra Señora de la Merced. Tenía en la época de su muerte unos -setenta años de edad. - - [170] Fray Vicente de Valverde, nombrado obispo del Cuzco, - presentó las bulas y reales cédulas referentes a su episcopado - al Cabildo de Lima, presidido por Francisco Pizarro, el 2 - de abril de 1538. También presentó «una provisión del señor - arzobispo de Sevilla en que le comete que sea inquisidor - destas partes». _Libro primero de Cabildos de Lima_, parte - primera, p. 181, 1888. - -¡Qué hombres tan feroces! El marqués Francisco Pizarro, al mismo tiempo -que decía al joven Almagro «que no tuviese ninguna pena, porque no -consentiría que su padre fuese muerto»[171] y al mismo tiempo que decía -también al obispo Valverde que «perdiese cuidado, que bolvería á tener -el antigua amistad con él (Almagro)»[172], cuando ocurrían tales cosas, -á un mensaje de Hernando, consultándole sobre lo que debía hacerse con -el preso, hubo de contestar «que hiciese de manera que el Adelantado no -los pusiese en más alborotos»[173]. - - [171] Herrera, _Historia general, Década VI_, lib. VI, cap. - III. - - [172] Ibidem, cap. IX. - - [173] Ibidem, cap. VII. - -Aunque algunos cronistas hayan indicado la inocencia de Francisco -Pizarro, la historia le hace responsable en primer término de la muerte -de Almagro. De su interior satisfacción dió pruebas en seguida. «En -este medio tiempo vino á la dicha cibdad del Cuzco el governador D. -Francisco Pizarro, el qual entró con trompetas i chirimias vestido -con ropas de martas, que fué el luto con que entró»[174]. Asperamente -contestó a Diego de Alvarado, cuando, en nombre del joven Almagro, le -pidió las provincias asignadas al Mariscal por la Corona. Al paso que -trataba con manifiesto desprecio a los partidarios de Almagro, a manos -llenas daba riquezas y repartía territorios a los que le habían ayudado -para conseguir el triunfo. - - [174] _Carta de Espinall_, M. S. - -Ya era tiempo de pensar cómo mirarían en Castilla todas estas cosas. -Desde la ejecución de Almagro había pasado cerca de un año. Diego -de Alvarado y otros amigos del Mariscal se agitaban en la corte -sosteniendo las reclamaciones del joven Almagro y pidiendo reparación -de los agravios hechos al ajusticiado en Cuzco. Noticiosos los Pizarros -de tales hechos, embarcóse Hernando para España en el verano de -1539, no sin aconsejar a su hermano que se guardase de los soldados -de Almagro[175]. Mal hizo--como después veremos--el Gobernador en -no atender aquellos prudentes consejos. Llegó Hernando a las playas -españolas, marchando inmediatamente a Valladolid, donde entonces -se hallaba la corte. Aunque se encontró con Diego de Alvarado, más -decidido cada día a vengarse de la muerte de su general, Hernando venía -cargado de riquezas, las cuales constituían el argumento más poderoso -de su defensa. Ganoso el leal Alvarado de terminar pronto el asunto, -hubo de citar a singular combate a Hernando Pizarro; pero la muerte -repentina de aquél, _no sin sospecha de veneno_, según la frase de -Herrera, dió fin a la contienda. No cesaron las acusaciones contra -Pizarro y como resultado de ellas fué encarcelado en el castillo de -Medina del Campo (Valladolid), donde estuvo por espacio de veinte años -y donde recibió las tristes noticias del fallecimiento de sus hermanos -y de sus amigos. Se le concedió la libertad cuando ya era viejo y -achacoso, muriendo a la edad de cien años. - - [175] A la sazón, «noticioso el Rey (Carlos I) de la grande - escasez de ella (leña) que havia en las Provincias del Perú, - especialmente en los llanos, y que si no se acudiesse, - vendría á ser inhabitable aquella tierra Mandó al Gobernador - dispusiesse que los que tuviessen Indios encomendados, - plantassen dentro de breve término, y en los Lugares mas - convenientes, Arboles, y saaces, segun la calidad de la tierra - y los Indios que cada uno tuviesse, procurando sobre todo que - estos no fuessen en ello maltratados.» Ced. de 22 de noviembre - de 1539.--Vid. tomo 9 de ellas, folio 140 b.º, núm. 257[175a]. - - [175a] Archivo histórico nacional.--_Cedulario indico de - Ayala_, letra L, núm. 10. - -Reinaba espantoso desorden en el Perú. El Marqués, confiado en su -fortuna, se mostraba orgulloso y a veces imprudente. No respetaba los -derechos del español, ni los del indio. La ley era su capricho. El -gobierno de Castilla, aunque no queriendo disgustarle, comprendió que -era preciso poner coto a tantas demasías. Con este objeto se eligió -comisionado regio al licenciado Vaca de Castro, magistrado de la Real -Chancillería de Valladolid, juez instruído, íntegro y prudente, y -hombre que tenía gran conocimiento del mundo. Dejó su residencia de -Valladolid y se embarcó en Sevilla (otoño de 1540), llegando a América -después de un viaje penoso y asaz largo. - -Entre tanto, cansado Pizarro de la lucha sostenida con el inca Manco, -que a la sazón residía entre el Cuzco y la costa, le envió un mensaje -invitándole a entrar en tratos; mas no fué posible que se entendieran -por las suspicacias de ambos. - -Se ocupó--y esto enaltece el nombre del Gobernador--en echar los -cimientos de ciudades (_Guamanga_, _La Plata_ y _Arequipa_); fomentó -la industria, especialmente la minera; y mandó a Pedro de Valdivia a -la memorable expedición de Chile, y a su hermano Gonzalo le señaló el -territorio de Quito con órdenes de explorar las comarcas desconocidas -del Este, en las cuales--según se decía--abundaba el árbol de la canela. - -En los comienzos del año 1540 salió Gonzalo llevando 200 infantes, -150 caballos y 4.000 indios. Atravesó la tierra de los incas, entró -en el territorio de Quixos, cruzó la barrera de los Andes sufriendo -terribles fríos, calor sofocante y fuertes aguaceros y estuvo en el -país de la canela. Extenuados por el hambre y para saciar en parte su -apetito, hubieron de matar los muchos perros que destinados a cazar -indios sacaron de Quito. Tuvieron inmensa alegría al ver al Napo, uno -de los grandes ríos tributarios del de las Amazonas, caminaron por sus -márgenes hasta llegar a magnífica y soberbia catarata, cruzaron el -río por un puente que ellos hicieron, viéronse obligados a comer las -correas y el cuero de las sillas de los caballos, e hicieron un barco -que Gonzalo confió a Francisco de Orellana, caballero de Trujillo. -Gonzalo resolvió hacer alto en el sitio donde se hallaba, en tanto -que Orellana salía con el bergantín para proporcionar provisiones al -ejército. Viendo Gonzalo que pasaban semanas y semanas sin recibir -noticias de Orellana, determinó pasar adelante. A los dos meses de -viaje, después de recorrer unas 200 leguas, llegó al punto donde el -Napo desemboca en el Amazonas, sin haber encontrado a sus compañeros. -Cuando les creía muertos, encontró casi perdido y desnudo en medio de -los bosques a Sánchez de Vargas, caballero de ilustre linaje. Dijo -Sánchez de Vargas que el barco, impelido por la rápida corriente, -había recorrido en tres días lo que Gonzalo y su gente habían tardado -dos meses. No pudiendo Orellana volverse atrás, teniendo que luchar -contra la corriente y pensando que el viaje por tierra tenía no menos -peligros, se decidió lanzar el barco al río de las Amazonas, bajar -hasta su desembocadura, salir al grande Océano, pasar a las islas -inmediatas y volver a España, reclamando la gloria del descubrimiento. -Prometíase en este viaje visitar los pueblos que--según los indios--se -hallaban en las márgenes del Amazonas. Aceptaron la idea de Orellana -sus compañeros, oponiéndose sólo Sánchez de Vargas; oposición que la -castigó el jefe, dejándole abandonado en aquellas desoladas regiones. - -En tanto que Orellana realizaba una de las expediciones más famosas, si -no la más famosa, que registra la historia de los descubrimientos[176], -Gonzalo Pizarro, después de recordar a los suyos la constancia que -habían manifestado al recorrer las 400 leguas desde Quito al punto -en que se hallaban, les dijo que no quedaba otro remedio que volver -a la citada capital. Los soldados mostraron gran confianza en su -jefe y comenzaron su marcha retrógrada hacia Quito. En los últimos -días de junio de 1542, después de un año de horribles padecimientos, -divisaron con inmensa alegría las elevadas llanuras que se extienden -a las inmediaciones de la citada ciudad, pudiendo al fin abrazar a -sus mujeres e hijos, «pues hombres humanos no se hallan haver tanto -sufrido, ni padecido tantas desventuras»[177]. - - [176] De ella se trató en el tomo I, capítulo XXIX de esta - obra. - - [177] Herrera, _Hist. general, Década VII_, libro III, cap. - XIV. - -Veamos lo que había sucedido en el Perú durante la ausencia de Gonzalo -Pizarro. Recordaremos que cuando Hernando Pizarro volvió a España, -su hermano Francisco se dirigió a Lima, donde continuó ocupándose en -hermosear su querida ciudad. Privó el Gobernador al joven Almagro -de sus indios y tierras; redujo a la miseria a los partidarios del -Mariscal, _a los de Chile_, como les continuaban llamando. Por demás -confiado el Marqués, no vió la nube que se cernía sobre su cabeza. -Cuando le hablaban de conjuraciones de sus enemigos, se contentaba -con decir: _¡Pobres diablos! ¡Bastante desgracia tienen! No les -molestaremos más!_ - -Estaba en un error el Marqués. Los enemigos eran hombres valientes -y decididos. Confiaban en que Vaca de Castro, nombrado--como -sabemos--comisionado regio, les haría justicia. Al saber que nada se -sabía de su llegada, se decidieron a tomarse la justicia por su mano. -Designaron el domingo 26 de junio de 1541 para asesinar a Francisco -Pizarro. Eran los conjurados 18 o 20; debían reunirse en la casa de -Almagro, situada en la plaza mayor y cerca de la catedral. Cuando -el Gobernador saliese de oir misa, ellos abandonarían dicha casa -y le asesinarían, acudiendo los demás conjurados a auxiliar a los -encargados inmediatamente de la ejecución del hecho. Una bandera -blanca, desplegada desde alta ventana de la casa de Almagro, sería la -señal para que los segundos conjurados se presentasen en la plaza, -que era el sitio destinado para cometer el crimen. El jefe de los -conjurados se llamaba Juan de Herrada o Rada, que de soldado había -llegado a los más altos puestos del ejército, ciego partidario del -Mariscal y a la sazón del hijo. Uno de los conspiradores, sintiendo -remordimientos de conciencia por su participación en el crimen, reveló -todo el plan a su confesor, quien comunicó la noticia a Picado, -secretario de Pizarro, llegando inmediatamente a oidos del Gobernador. -La respuesta del Gobernador fué: «Ese clérigo, obispado quiere»[178]. - - [178] Pedro Pizarro, _Descub. y Conq._, M. S. - -Reunidos en el día señalado los conjurados en casa de Almagro, supieron -que el Marqués no había salido a misa por estar enfermo. Creyendo que -la conjuración estaba descubierta, resueltos a jugar el todo por el -todo, Rada, seguido de los demás, salió a la calle gritando: _¡Viva el -Rey! ¡Muera el tirano!_, y, dirigiéndose al palacio del Marqués, en -ocasión que estaba comiendo, pasó la primera puerta que estaba abierta -y entró en el primer patio, llegando a la segunda puerta. En tanto que -Pizarro y su hermano Alcántara se ponían las armaduras, aquél mandó a -su oficial Francisco de Chaves que cerrase la segunda puerta, encargo -que no cumplió, intentando entrar en tratos con los revolucionarios. -Cortaron el debate los de Chile matando a Chaves y arrojando el cuerpo -por la escalera. Locos de furia penetraron en lo interior gritando: -_¿Dónde está el Marqués? ¡Muera el tirano!_ Si intentó Martínez de -Alcántara, con otros pocos, cerrarles el paso, tuvieron que ceder al -mayor número. Cuando Alcántara cayó mal herido al suelo, Pizarro, con -la capa al brazo y con la espada en la mano, se precipitó como furioso -león sobre sus enemigos, repartiendo mandobles a derecha y a izquierda -y por de frente, no sin exclamar: _¡Cómo!, traidores, ¿habéis venido -á matarme á mi propia casa?_ Los conjurados, a grandes empujones, -echaron sobre el Marqués a uno de sus compañeros, llamado Narváez, -diciendo: _¿Qué tardanza es ésta? Acabemos con el tirano._ Mientras -Pizarro y los suyos herían a Narváez, los conjurados cayeron sobre -el valeroso Marqués, quien cayó al suelo, pronunciando el nombre de -Jesucristo, «y caído, Juan Rodríguez Borregán, con un alcarraz lleno de -agua, le dió tan gran golpe en el rostro, que se le quebrantó con él, -con que espiró en edad de sesenta y tres años»[179]. También murieron -Francisco Martínez de Alcántara y los dos pajes, Escandón y Vargas. -«Fuera señalado capitán--añade Herrera--si á la postre no se perdiera -con el ambicion, y escureciera sus hechos con la muerte de su amigo y -compañero Don Diego de Almagro, en que mostró mucha ingratitud...»[180]. - - [179] Herrera, _Década VI_, lib. X, cap. VI. - - [180] Ob. cit. - -Inmediatamente los conjurados salieron corriendo a la calle, con las -armas en la mano y dando gritos de: _Ya es muerto el tirano. Las -leyes están restablecidas. ¡Viva el Rey nuestro Señor y su gobernador -Almagro!_ Unos 300 se unieron a la bandera de Rada. El secretario -Picado se refugió en casa del tesorero Riquelme, y allí fueron algunos -de Chile. Escribe Herrera que Riquelme decía: «_No sé adonde está el -señor Picado_, y con los ojos le mostraba y le hallaron debajo de la -cama»[181]. A saco fueron entradas las casas de Pizarro y de Picado. -Reconoció el ayuntamiento la autoridad de Almagro, el cual recorrió las -calles a caballo, siendo proclamado gobernador y capitán general del -Perú. Los restos de Pizarro se colocaron en un rincón de la Catedral; -posteriormente fueron trasladados bajo un monumento que se levantó en -sitio preferente de dicha iglesia, y el 1607 se llevaron a la nueva -Catedral para que reposasen al lado de los de Mendoza, el muy digno -virrey del Perú. Pizarro permaneció soltero. De una hija de Atahuallpa -y nieta del gran Huayna Capac tuvo una hija y un hijo. Después de -la muerte del Marqués, su amiga casó con un caballero español, y el -matrimonio se trasladó a España. El hijo no llegó a la edad viril, y -la hija casó con su tío Hernando, preso a la sazón en Medina. Reinando -Felipe IV se restableció el título en favor de D. Juan Hernando -Pizarro, pues en atención a los servicios de su antecesor fué creado -_marqués de la Conquista_, recibiendo también considerable pensión del -gobierno. El conquistador del Perú no aprendió a leer ni a escribir. No -era aficionado al lujo, sobrio en la comida y bebida, laborioso, poco -amigo de atesorar riquezas; sólo le dominaba el vicio del juego. Hombre -de valor a toda prueba, exponía frecuentemente su vida. El peligro a -que se expuso Pizarro al hacer prisionero a Atahuallpa fué mayor que el -de Hernán Cortés cuando se apoderó de la persona de Moctezuma. Mostró -su perfidia con el tratamiento que dió a Atahuallpa y luego a Manco, -como también con la conducta que siguió con Almagro. Ni el conquistador -de México ni el del Perú fueron hombres políticos; menos el último que -el primero. Más religioso Cortés que Pizarro, aquél dió a su expedición -el carácter de cruzada. - - [181] Ibidem., _Déc. VI_, lib. X. cap. VII. - -Para remedio de tantos males, en la primavera de 1541 desembarcó Vaca -de Castro en el puerto de Buena Ventura, y por tierra--pues huía de los -peligros de la mar--se encaminó a Popayán, donde recibió la noticia de -la muerte de Pizarro, dirigiéndose inmediatamente a Quito. (Apéndice -E). Recibióle el segundo de Gonzalo Pizarro, porque el jefe se hallaba -en la expedición al río de las Amazonas. Belalcázar, el conquistador -de Quito, se presentó y le ofreció su apoyo. Vaca de Castro envió -emisarios a las principales ciudades, exigiendo la obediencia como -legítimo representante de la Corona. Continuó su marcha hacia el Sur. - -A vuelta de todo en el Norte mostróse risueña la fortuna, aunque por -poco tiempo, con el joven Almagro. La prudente política de Rada--pues -Rada era el alma de todo--contribuyó a que fuese mayor cada día el -partido de Almagro. Sólo con Picado usaron de excesiva severidad los -conjurados, hasta el extremo que le pusieron a tormento para que -declarase el sitio donde Pizarro tenía depositados sus tesoros, y como -nada pudiera decir, determinaron cortarle la cabeza en la plaza de -Lima. Intervino en favor de Picado el obispo del Cuzco, fray Vicente de -Valverde, según él mismo asegura en carta desde Tumbez. Llegó su turno -al fanático prelado. Poco tiempo después, a últimos del año 1541, se le -permitió embarcarse en Lima con el juez Velázquez y otros partidarios -de Pizarro, cayendo inmediatamente todos en poder de los indios y -asesinados en Puna sin que nadie derramase una lágrima por ellos. Si el -Padre Olmedo usó algunas veces de su influencia en favor de los indios -de México, el Padre Valverde no tuvo nunca una palabra de consuelo para -los indígenas del Perú. - -En aquellas circunstancias tan críticas fué para Almagro inmensa -desgracia la muerte del anciano y leal Juan de Rada. No tenían la -prudencia de Rada los capitanes Cristóbal de Sotelo ni García de -Alvarado, los cuales, además, se odiaban mútuamente. Se dió el caso que -Sotelo fué asesinado por García de Alvarado y García de Alvarado por el -mismo Almagro. Con dos enemigos poderosos se dispuso a luchar Almagro: -formaban el primero los restos del partido de Pizarro dirigidos por -Holguín y Alonso de Alvarado; era el otro el del comisionado regio Vaca -de Castro. Cuando se disponía a comenzar la campaña supo que Holguín y -Alonso de Alvarado se habían puesto bajo las órdenes de Vaca de Castro. -Confiaba, sin embargo, en la ayuda del inca Manco, quien, si detestaba -hasta la memoria de Pizarro, no debía olvidar su antigua amistad con -el Mariscal y recordaría también que sangre peruana corría por las -venas de Almagro. Este joven capitán llenó su tesoro del metal que -sacó de las minas de La Plata. Fabricó pólvora, sirviéndose del azufre -que en abundancia se hallaba en las inmediaciones del Cuzco. Construyó -cañones y otras armas de fuego, corazas y yelmos, bajo la dirección de -Pedro de Candía, el griego, uno de los primeros que llegaron al país -con Pizarro. Antes de lanzarse a la guerra envió al comisionado regio -Vaca de Castro (verano de 1542), una embajada a Lima, manifestándole -lo mucho que sentía el tomar las armas contra un representante de la -Corona. Manifestábale, además, que su único deseo era asegurar la -posesión de la _Nueva Toledo_, que le correspondía por herencia de su -padre y despojado de ella por Pizarro, añadiendo que nada tenía que -decir con respecto a _Nueva Castilla_ como país asignado al Marqués. -Proponía, por último, que Vaca de Castro y él permaneciesen dentro de -los límites de su respectivo territorio hasta que la corte de España -resolviese definitivamente la cuestión. No habiendo tenido respuesta -y perdidas las esperanzas de amistoso arreglo, Almagro reunió sus -tropas, y después de protestar que el paso que sus compañeros y él -iban a dar no era acto de rebelión contra la Corona, sino que a ello -se veían obligados por la conducta del comisionado regio, volvió a -repetir que el territorio de Nueva Toledo fué cedido a su padre, y -a la muerte de su padre pasó a él como heredero. Todas sus tropas -ascenderían a unos 500 hombres: tanto la caballería como la infantería -estaban perfectamente equipadas; pero la principal fuerza consistía en -la artillería, compuesta de ocho piezas de grueso calibre y de ocho -falconetes. A la cabeza del valiente y disciplinado ejército salió -Almagro del Cuzco (mediados del verano de 1542) y dirigió su marcha -hacia la costa, esperando encontrar al enemigo. - -Entretanto, Vaca de Castro, después de salir de Quito, entró en -las ciudades de San Miguel y de Trujillo en medio del regocijo -popular y luego se detuvo en Huaura, teniendo la satisfacción de ver -reconciliados a Holguín y Alonso de Alvarado, antiguos partidarios -de Pizarro. De Huaura mandó la mayor parte de sus fuerzas a Xauxa, -mientras él con un pequeño cuerpo se encaminaba a Lima. Animado con el -recibimiento entusiástico que le hicieron y habiendo obtenido de los -habitantes más ricos considerable empréstito, abandonó el Cuzco, tomó -la vuelta de Xauxa y pasó revista a sus tropas, que ascendían a unos -700 hombres. La caballería era más numerosa, aunque no tan bien armada -como la de Almagro; la infantería, además del número correspondiente -de alabardas, no carecía de bastantes armas de fuego; la artillería -estaba reducida a tres o cuatro falconetes mal montados. En suma, si el -ejército real era inferior por su armamento al de Almagro, en cambio -aventajaba por su mayor número de plazas. Importa decir que hallándose -Gonzalo Pizarro de vuelta de su célebre expedición a la tierra de las -_canelas_, escribió a Vaca de Castro, residente entonces en Xauxa, -ofreciendo sus servicios en la próxima lucha con Almagro. Contestó el -comisionado regio que agradecía el ofrecimiento y que si por entonces -no lo aceptaba, no dejaría de utilizar sus servicios cuando la ocasión -lo exigiese. Salió Vaca de Castro de Xauxa y a marchas forzadas caminó -30 leguas, apoderándose de la plaza fuerte de Guamanga; Almagro -permanecía en Bilcas, a 10 leguas de distancia. En Guamanga recibió el -comisionado regio otra embajada de Almagro, proponiéndole lo mismo que -en la primera, a la cual se sirvió contestar en tales términos que la -avenencia se hizo de todo punto imposible. Bastará decir que Vaca de -Castro exigía que Almagro disolviese su ejército y le entregara los que -estaban inmediatamente complicados en el asesinato de Pizarro. - -En las llanuras de _Chupas_ se encontraron Vaca de Castro y Almagro -el 16 de septiembre de 1542. Faltaban unas dos horas para ponerse el -sol. En la duda de si comenzar o no la batalla, como insistiese por -la afirmativa Alonso de Alvarado, cuentan que el representante de la -Corona vino en ello exclamando: «¡Quién tuviera el poder de Josué para -detener el curso del sol!»[182]. - - [182] Zárate, _Conq. del Perú_, lib. IV, cap. XVIII. - -El orden de batalla del ejército leal fué el siguiente: En el centro se -colocó la infantería; en los flancos la caballería, cuya ala derecha -la mandaba Alonso de Alvarado, llevando el estandarte real, y del ala -izquierda se encargó a Holguín; también ocupó el centro la artillería, -aunque sin darle mucha importancia. Vaca de Castro hubo de mandar -un cuerpo de reserva compuesto de 40 caballos, destinado a acudir a -donde la necesidad lo exigiese. La alocución dirigida por Vaca de -Castro hizo tal efecto, que los soldados marcharon al combate «como -si fueran a fiestas donde estuvieran convidados»[183]. Las tropas de -Almagro estaban de la manera que a continuación diremos. En el centro -se colocó la artillería protegida por los alabarderos y arcabuceros; -en los flancos formaba la caballería. Almagro guiaba la izquierda. -Comenzó a jugar la artillería de Almagro con bastante acierto, viéndose -obligado Vaca de Castro, por consejo de Francisco de Carbajal--uno de -los veteranos discípulos de Gonzalo de Córdoba--a conducir las tropas -por un camino que rodeaba las colinas. Si en la marcha fué acometido su -flanco izquierdo por los batallones indios de Paullo, hermano del inca -Manco, un cuerpo de arcabuceros dirigió contra aquéllos sus certeros -tiros. Cuando las tropas leales subieron a la cima de la eminencia, -volvieron a encontrarse en frente de la artillería de Almagro. Llamó -la atención que sin embargo de dirigir los cañones a un punto que -presentaba buen blanco, la mayor parte de los tiros pasaban sobre las -cabezas de los soldados de Vaca de Castro. No sabemos si esto fué -traición o torpeza. Sólo se sabe que mandaba la artillería Pedro de -Candía, uno de los trece que se pusieron al lado de Pizarro en la isla -del Gallo y con el cual hizo toda la conquista, separándose luego y -tomando partido por Almagro. Tal vez, deseando volver a sus primitivas -banderas o para vengarse de los asesinos de su antiguo jefe, entró en -correspondencia con Vaca de Castro. Parece ser que convencido Almagro -de la traición de Candía, le reconvino por su conducta y le atravesó -con la espada, dejándole muerto en el campo. Después, lanzándose a uno -de los cañones y dándole nueva dirección disparó con tanto acierto -que echó por tierra a muchos soldados de la caballería enemiga. Pensó -Carbajal oponer sus cañones a los del enemigo, variando pronto de -opinión y decidiéndose a dar una carga con la caballería. Almagro, en -vez de esperar el ataque a la defensiva, mandó a su gente salir al -encuentro. El choque fué terrible. «Se encontraron de suerte que casi -todas las lanzas quebraron, quedando muchos muertos y caídos de ambas -partes»[184]. «Después de la de Ravena--dice otro escritor--no se ha -visto entre tan poca gente más cruel batalla...»[185]. La caballería -de Almagro pudo resistir la superioridad del número de sus enemigos, -si bien los del ejército real lograron alguna ventaja, dirigiendo -sus golpes a los caballos en vez de dirigirlos a los hombres. La -infantería de una y de otra parte sostenía vivo fuego de arcabuz, así -en las filas respectivas como en las de caballería. La artillería de -Almagro, por último, bien dirigida a la sazón, causaba muchas bajas en -las columnas de la infantería real que querían adelantarse. «Estas, -no pudiendo ya sufrirlo, comenzaban a retroceder, cuando Francisco de -Carbajal, lanzándose a la cabeza de todos gritó: _¡Mengua y baldón -para el que ceda! Yo soy un blanco doble mejor para el enemigo que -ninguno de vosotros._ Era, en efecto, hombre corpulento, y arrojando -de sí el acerado yelmo y la coraza para no tener ventaja alguna sobre -sus soldados, se quedó armado a la ligera con su coleto de algodón. En -seguida, blandiendo su partesana, se entró atrevidamente por entre las -columnas de fuego y humo que brotaban los cañones, y seguido entre una -lluvia de balas por los más salientes de sus tropas, se lanzó sobre -los artilleros y se hizo dueño de las piezas»[186]. Las sombras de la -noche comenzaban a extenderse por el campo, y todavía continuaba la -lucha, distinguiéndose los de Vaca de Castro por las divisas rojas, y -los de Almagro por las blancas, como también por los gritos de _¡Vaca -de Castro y el Rey! ¡Almagro y el Rey!_ Ambos ejércitos invocaban el -auxilio del apostol Santiago. Aún no se había declarado la victoria por -ninguno. No debe olvidarse que en los primeros momentos de la batalla, -Holguín, que mandaba el ala izquierda de los realistas, fué atravesado -de dos balas de arcabuz, y por lo que respecta a la derecha, cuyo -jefe era Alonso de Alvarado, iba perdiendo terreno ante las repetidas -cargas del valeroso Almagro. En este momento crítico, Vaca de Castro, -que desde una altura contemplaba el combate, se lanzó al lugar de más -peligro para socorrer a su valiente oficial. Aquellos soldados de -refresco decidieron la suerte de la batalla. El ánimo que recobraron -los soldados de Alvarado lo perdieron los de Almagro. Retrocedieron los -de Almagro, y aunque el joven jefe hizo esfuerzos para contenerlos, -no pudo, huyendo a la desbandada a las nueve de la noche, infantería, -caballería y artillería. Muchos pudieron huir favorecidos por la -obscuridad de la noche, y algunos, arrancando los distintivos de sus -enemigos muertos, se los colocaron y se unieron a los vencedores. - - [183] _Palabras del capitán Francisco de Carbajal acerca de - la información que en favor de Vaca de Castro se hizo en el - Cuzco_, el año 1543. M. S. - - [184] Zárate, _Conquista del Perú_, lib. IV, cap. I. - - [185] _Carta del cabildo de Arequipa al Emperador_, M. S. - - [186] Prescott, ob. cit., tomo II, págs. 202 y 203. - -El número de muertos por ambas partes fueron, según Garcilaso y -Uscategui, 500; según Zárate, 300. Los de Vaca de Castro tuvieron más -pérdidas que los de Almagro. El número de heridos fué mucho mayor. -Almagro, seguido de unos pocos soldados, se retiró al Cuzco. Luego -salió de la ciudad y fué hecho prisionero por Rodrigo de Salazar y -otros en el camino de Yucay. - -Nombró Vaca de Castro una comisión en Guamanga para juzgar a los -prisioneros, siendo condenados 40 a la pena de muerte y 30 a destierro. -Pasó Vaca de Castro al Cuzco, en cuya ciudad se le presentaba resolver -acerca de la suerte de su prisionero Almagro. Un consejo de guerra no -tuvo compasión y le condenó a muerte; fué ejecutado en la plaza del -Cuzco, en el mismo sitio donde su padre lo había sido algunos años -antes. Digno de mejor suerte era Almagro. Joven, valiente, generoso y -de mucho talento, si algunas veces dió muestras de exagerada severidad, -no olvidemos que sangre india corría por sus venas y no olvidemos las -circunstancias de su situación. «Si la conspiración puede justificarse -alguna vez--escribe Prescott--, es sin duda en un caso semejante, en -que, desesperado por los ultrajes hechos a él y a su padre, no podía -obtener reparación del único de quien tenía derecho a reclamarla.»[187]. - - [187] Ob. cit., tomo II, pág. 209. - -Cuando ocurrían estos sucesos, supo Vaca de Castro que Gonzalo Pizarro -había llegado a Lima y no se recataba de mostrar su descontento por la -política que se seguía en el Perú. El representante real envió fuerzas -considerables a Lima para guarnecer dicha capital, y ordenó a Gonzalo -Pizarro que se le presentase en el Cuzco. Obedeció el audaz caudillo, -y poco después se hallaba en presencia del vencedor de Chupas. Vaca -de Castro oyó con gusto la relación que le hizo Gonzalo de su última -expedición, aconsejándole luego que se retirase a sus haciendas a -buscar el reposo. Aunque el consejo no fuese del agrado de Pizarro, -juzgó prudente retirarse a La Plata, para ocuparse únicamente en el -trabajo de aquellas ricas minas. - -Tranquilo por este lado Vaca de Castro, se dedicó a la organización del -ejército y dió varias leyes para el mejor gobierno de la colonia, entre -ellas, una que tenía por objeto la disminución de los _repartimientos_. -Túvose noticia por entonces del famoso Código publicado por Carlos -V en el año 1543, y del cual hablaremos en su lugar respectivo. En -el dicho Código se dieron leyes favorables a los indios con disgusto -de los colonos. También se dispuso enviar un virrey al Perú y con él -una Real Audiencia, estableciéndose el uno y la otra en Lima[188]. -Procuró Vaca de Castro calmar la agitación del país; pero sus consejos -no fueron oídos, y los más impacientes o revolucionarios se fijaron -en Gonzalo Pizarro, único individuo que quedaba de aquella familia de -conquistadores. - - [188] Suprimióse en cambio la Audiencia de Panamá. - -El territorio de Bolivia o Alto Perú formó primitivamente parte del -imperio de los Incas. Bajo la dominación española, desde el siglo XVI -al XVIII dependió del virreinato del Perú, siendo gobernado por la -Audiencia de Charcas, hasta que, habiéndose creado en el año 1776 el -virreinato de Buenos Aires, fué agregado a este último. Durante la -guerra de separación, se declaró en República independiente, con el -nombre de Bolivia, que se dió en honor de Bolívar. - -La primera expedición a Bolivia la realizó Diego de Almagro, compañero -de Pizarro, cuya vanguardia iba a cargo de Juan de Saavedra. Eligió -Almagro la ruta de Collasuyo en su marcha hacia Chile y Saavedra fundó -en Paria, a pocas millas de Oruro, la primera ciudad española en -territorio boliviano. La expedición hizo alto en Tupiza, siguió hacia -el Sur, dejando sin explorar las minas de Charcas, continuando su viaje -a través de los Andes. El desgraciado Almagro expresó luego profundo -sentimiento por no haber permanecido en Charcas, en lugar de emprender -el camino de más sufrimientos y privaciones que se registra en los -anales de la conquista. - -También Hernando y Gonzalo Pizarro invadieron el país. Luego, Hernando -volvió a Cuzco, y Gonzalo, después de su atrevida expedición con -Orellana, se fijó en la conquista de Bolivia, consiguiendo su primera -victoria en el valle de Cachabamba, y la segunda sobre los indios -charcas. Pedro Antúnez, por encargo de Francisco Pizarro, fundó en el -sitio de un pueblo indígena la ciudad de _Chuquisaca_, llamada también -_Charcas_ y _La Plata_, que fué asiento de la Real Audiencia y Sede -Arzobispal. Dicha ciudad es conocida hoy con el nombre de _Sucre_, -en honor del héroe de la independencia. Gonzalo Pizarro se dirigió -a sus posesiones del Sur en el territorio de Charcas, con el objeto -de explotar allí las minas de plata. Dejó la productiva industria -para ponerse a la cabeza de una revolución contra el virrey Blasco -Núñez de Vela, sin tener en cuenta que la mencionada autoridad había -sido nombrada por Carlos V para reformar los abusos del sistema de -encomiendas. Las guerras entre el virrey Blasco y Gonzalo Pizarro, -entre dicho Gonzalo Pizarro y el licenciado La Gasca, se tratarán en -el capítulo XXIII. En este lugar sólo recordaremos que, si poco antes -Diego Centeno y Alonso Santandía echaron los cimientos de la villa -imperial de Potosí, población que había de ser tiempo adelante una -de las más famosas del mundo, a la sazón La Gasca ordenó al capitán -Alonso de Mendoza la fundación de una ciudad en el valle de Chuquiapu, -conforme a la frase del historiador Tácito: _Con mayor número de buenas -costumbres que de leyes_. Comenzó su fundación el 20 de octubre de -1545, y se le dió el nombre de _Nuestra Señora de la Paz_. - -En este mismo año de 1545, el Emperador mostró su generosidad con el -heredero del imperio del Perú. Imperio tan rico merecía ser pagado con -tan flamante Escudo. «Armas: Informado S. M. de los buenos servicios -de D. Christóbal Topa Inca, hijo de Guayna Capac, señor natural que -fué de las Provincias del Perú, y deseando darle a conocer el aprecio -que le merecían sus lealtades; le concedió un Escudo dividido en dos -partes, y puesto en una de ellas una Aguila negra rampante en Campo de -Oro con dos palmas verdes a los lados, y debajo un tigre y encima de -él una borla colorada, como tenía su hermano Atabalipa, y a los lados -del Tigre dos culebras coronadas de oro en campo azul, y para orla -_Ave María_, y entre letra y letra una Cruz dorada, y por timbre un -Yelmo cerrado, y por divisa una Aguila negra rampante con tres colas, y -dependencia de follages de azul y oro.»[189] - - [189] Biblioteca particular de S. M. el Rey de España. _Cédula - de 9 de mayo de 1545._ Vid. tomo V de ellas, fol. 72 n.º 67. - -Cuando los españoles llegaron á Bolivia la raza _aimerá_, la principal -del país, estaba bastante decaída, pues se hallaba supeditada a -los _quechuas_ desde mucho tiempo antes. Aunque sus abuelos habían -construído magníficos edificios en la península de Tiahuanuco, ellos -lo ignoraban por completo. Como los conquistadores españoles no les -trataron mejor que los quechuas, la raza aimerá disminuyó de un modo -considerable y hasta se temió su completo fin. Además de los aimerás y -quechuas se hallaban los _chiquitos_, habitantes de las sierrecillas -cristalinas que corren por la divisoria de las aguas del Mamoré y del -Paraguay, y los _mojos_, que vivían más al norte en las campiñas, mucha -parte del año anegadas, por donde corren el Machupa, el San Miguel, -el Río Blanco y el Baurés, afluentes ó subafluentes del Guaparé. Los -nombres de estas naciones son españoles, lo que prueba que estuvieron -en buenas relaciones con los conquistadores.[190] Los chiquitos y las -tribus vecinas recibieron la religión cristiana, merced al celo de la -Compañía de Jesús. La gloriosa muerte del P. Arce y demás compañeros de -religión, la invasión de los Paulistas y de los mercaderes de esclavos -y la disolución de la Compañía de Jesús, son hechos importantes en esta -parte de América. Sucediéronse pronto acontecimientos luctuosos que -extinguieron en gran parte las aldeas de _chiquitos_ y de los _mojos_. - - [190] _Geografía unversal. América del Sur_, pág. 597 y 598. - - - - -CAPITULO IX - - CONQUISTA DE CHILE.--ESTADOS EN QUE SE DIVIDÍA EL PAÍS.--LOS - ARAUCANOS.--NOTICIAS FABULOSAS DE CHILE.--EXPEDICIÓN DE - ALMAGRO.--COMIENZO DE LA CONQUISTA.--ALMAGRO SE RETIRA - DE CHILE.--VALDIVIA: SU VIDA Y CARÁCTER.--CONTINÚA LA - CONQUISTA.--FUNDACIÓN DE SANTIAGO.--VALDIVIA GOBERNADOR.--LUCHAS - DE VALDIVIA CON LOS ESPAÑOLES Y CON LOS INDIOS.--ORGANIZACIÓN - DEL PAÍS.--VALDIVIA EN EL PERÚ.--CARTA DE VALDIVIA AL - EMPERADOR.--FUNDACIÓN DE POBLACIONES.--SUBLEVACIÓN DE LOS - ARAUCANOS: CAUPOLICÁN.--GUERRA Y MUERTE DE VALDIVIA.--VIDA - Y COSTUMBRES DE LOS CHILENOS.--EL GOBERNADOR QUIROGA.--EL - CABILDO Y LA AUDIENCIA.--ALDERETE.--HURTADO DE MENDOZA.--CUESTA - DE VILLAGRA.--MUERTE DE LAUTARO.--LA POLÍTICA Y LA - GUERRA.--CAUPOLICÁN: BATALLA DE MILLARAPUÉ.--ERCILLA.--MUERTE DE - CAUPOLICÁN.--SUMISIÓN DE CHILE. - - -Dividíase Chile en cuatro Estados o gobiernos principales: -_Languen-mapu_ (comarca marítima), _Lelbun-mapu_ (de los llanos), -_Mapirez-mapu_ (de las laderas) y _Pire-mapu_ (de la montaña). Mandaban -los _toquís_ (jefes superiores) y los _apoulmens_ y _ulmens_ (hombres -ricos). Además de la lengua araucana o _chilli-sugu_, se hablaba en -muchas tribus el _puelche_. - -Los primitivos pobladores fueron los araucanos o moluchos que se -subdividían en diferentes tribus. Descríbelos Ercilla en su _Araucana_ -al tenor siguiente: - - «Son de gestos robustos, desbarbados, - bien formados los cuerpos y crecidos, - espaldas grandes, pechos levantados, - recios miembros, de nervios bien fornidos, - ágiles, desenvueltos, alentados, - animosos, valientes, atrevidos, - duros en el trabajo y sufridores - de fríos mortales, hambres y calores.» - -Corrían entre los indígenas del Perú noticias fabulosas acerca de -Chile. Decíase que en el país de la Araucania existía un Rey que se -llamaba _Leuchengorma_, dueño de una isla dedicada al culto de los -ídolos con un templo y 2.000 sacerdotes. Leuchengorma estaba siempre -en guerra con otro Rey vecino suyo, siendo de advertir que cada uno -de ellos tenía un ejército de 200.000 hombres. Contaban también que -50 leguas más adelante, había, entre dos ríos, una provincia habitada -únicamente por mujeres, las cuales sólo admitían hombres durante -un período de tiempo determinado; luego se quedaban con las hijas -y mandaban los hijos con sus padres. La provincia o reino de las -Amazonas, que tenía por reina a _Goboimilla_ (que quería decir oro) era -dependiente y tributario del monarca citado Leuchengorma. - -Con semejantes leyendas se proponían los peruanos que los españoles -abandonasen en todo o en parte el país en que estaban asentados y -buscaran la riqueza de Chile, de aquella nueva tierra de promisión. -Francisco Pizarro, por otra parte, deseaba desembarazarse de la -presencia de su rival Diego de Almagro, y le animaba a realizar la -expedición. Por último, el mismo Almagro no necesitaba estímulos, dado -su carácter aventurero y no escaso de atrevimiento. En el momento que -supo, aunque no oficialmente (primavera de 1535), que se le había -concedido, con el título de _Nueva Toledo_[191], una extensión de 200 -leguas al Sur del Perú, comenzó sus preparativos para la expedición. -Parece ser que Pizarro y Almagro convinieron en que el último iría "a -descubrir la costa y tierra de hacia el Estrecho de Magallanes, porque -decían los indios ser muy rica tierra el Chili, que por aquellas partes -estaba, y que si buena y rica tierra hallase, pedirían la gobernación -de ella para él, y si no que partirían la de Pizarro." - - [191] No ha prevalecido la denominación de _Nueva Toledo_, ni - la de _Nueva Extremadura_ que se dió a Chile, como tampoco la - de _Nueva España_ a México y la de _Nueva Castilla_ al Perú. - -Almagro organizó la expedición en el Cuzco, logrando atraerse a muchos. -Pidió ayuda al emperador Manco Capac, quien generosamente dispuso que -le acompañasen su hermano Panllu Iupac y su tío Villac Umu (Villaoma), -que era sumo sacerdote, con algunos nobles y muchos «indios honrados y -de carga,» haciéndose subir a 15.000 el número de auxiliares armados. -Creemos que debe haber exageración en esta cifra y que el número debió -ser bastante menor. Los primeros que marcharon a Chile fueron los dos -delegados peruanos con tres soldados de a caballo y el consiguiente -séquito de indios armados y de carga. Posteriormente, fué Juan de -Saavedra con 100 españoles y proporcionado acompañamiento de indios. -Últimamente, se puso en camino Almagro (3 julio 1535) a la cabeza de -430 hombres españoles y todos los indios que aún quedaban en el Cuzco. -Juan de Rada se quedó reclutando más gente. Almagro encontró a Saavedra -en las Charcas, y después de un mes de descanso, continuaron juntos -hasta Tupiza, donde aguardaban Panllu Iupac y Villac Umu, debiéndose -advertir que los tres soldados españoles siguieron adelante con menos -prudencia que juicio. Dos meses permanecieron en Tupiza, en cuyo tiempo -entregaron rico presente de oro adquirido en el camino para halagar las -esperanzas de los españoles; pero en seguida desapareció Villac Umu y -lo mismo hubiera hecho Panllu Iupac, sin la estrecha vigilancia a que -se le sometió. - -Dos caminos se ofrecían a los expedicionarios para apoderarse de Chile: -los llanos y costa con 80 leguas de desierto de Atacama y la sierra -Nevada con 40 leguas de travesía por los Andes. Aunque los dos eran -malos, ofrecía más peligros el segundo; Almagro, sin embargo, hubo de -preferir el último por ser más corto. Salieron para Iujui, y, después -de grandes trabajos, de hambres y de emboscadas de los naturales, -llegaron a Chicoana, 250 leguas del Cuzco. Al cabo de dos meses de -descanso, se dispusieron a emprender el paso de los Andes 200 jinetes y -más de 300 infantes. Atravesaron aquel terreno escabroso y pendiente, -lleno de precipicios, cruzado por estrechos valles, caudalosos ríos -y ruidosos torrentes escondidos entre maleza o escollos de peñas, -cubiertos de nieve los escarpados picachos y ásperos barrancos, nieve -que caía de día y de noche, y que era indispensable quitar para no -perder los senderos. Almagro hubo de adelantarse con los veinte jinetes -más animosos y en tres días llegó a Copiapó, pudiendo mandar víveres -y ropas a los infelices que, desnudos y hambrientos, habían quedado -atrás. Habían muerto el 30 por 100 de españoles, y dos terceras partes -de indios o murieron o se desertaron. - -Hallándose los expedicionarios en Copiapó, vino a incorporarse Rodrigo -de Orgóñez con algunos soldados. El cacique de Copiapó, desposeído de -su cargo por un pariente suyo, andaba fugitivo, no teniendo valor para -volver a su país. En semejante apuro, pidió auxilio a los españoles, -ofreciéndoles que si era repuesto, les haría dueños de su territorio. -En efecto, habiendo logrado el cacique lo que deseaba, los naturales -prestaron sumisión e hicieron voluntario donativo del tributo que -tenían prevenido para el Inca a los españoles. Consistía dicho tributo -en 200.000 ducados y entregaron 300.000 más por indicación de Panllu. - -Andaban retraídos los habitantes de los vecinos valles de Huasco y -Coquimbo, retraimiento que se explicaba porque allí fueron asesinados -los tres españoles que habían acompañado a Panllu y Villaoma hasta -Tupiza. Almagro, por medio de _Felipillo_, les notificó el perdón. - -Pero es el caso que Felipillo, en quien los españoles tenían tanta -confianza, era un traidor. Lejos de brindar a los indígenas la paz que -les ofrecía Almagro, les indujo a sublevarse, como lo verificaron, -ya recogida la cosecha, la cual se llevaron consigo. Coincidió con -esto la desaparición de todos los indios de carga y de servicio o -_yanaconas_ que estaban en el campo español. Además de la resistencia -pasiva, pasaron los indígenas a vías de hecho, comenzando por la -intentona de prender fuego una noche al alojamiento de los españoles. - -Aceptaron el reto los nuestros. Quemaron vivos a treinta principales -indígenas que cayeron en su poder, encontrándose entre ellos el cacique -usurpador de Copiapó y los asesinos de los tres soldados españoles que -acompañaron a Panllu Iupac y a Villac Umu. Sobrecogidos de terror los -indios, dejaron de conspirar por entonces; pero tan buenos propósitos -les duró poco tiempo. Al día siguiente de llegar los españoles a Chile, -se ausentaron los indios en masa, hasta el punto de no encontrar -Almagro quien le diese explicación del suceso. El mismo Felipillo, con -unos cuantos indios de armas que aún quedaban, se marchó del campamento -español. Cogido luego prisionero, confesó su delito, indicando también -que Manco estaba en abierta insurrección en el Perú. Tantos crímenes -cometidos por Felipillo le valieron la pena de ser descuartizado. -Sucedía todo esto en los comienzos del año 1536. Recibió Almagro por -entonces un refuerzo de 100 hombres, los cuales se hallaban mandados -por Rui Díaz. - -Para caminar con pie firme y seguro, dispuso Almagro lo siguiente: el -_Santiago_, barco pequeño, que había llegado a un puerto cerca de Chile -con armas y otras cosas necesarias, le ordenó que reconociese la costa; -envió a Gómez de Alvarado con 80 jinetes a explorar por el Sur, y mandó -un destacamento al Oriente con objeto de averiguar lo que hubiese al -otro lado de los Andes. Volvió el buque con malas noticias acerca de -los criaderos de oro, aunque muy buenas sobre la fertilidad del país; -Alvarado regresó, no habiendo hallado minas ni nada digno de contar, y -el destacamento hubo de retroceder en cuanto experimentó las asperezas -de la cordillera. - -En semejante estado las cosas, apareció Juan de Rada con otros 100 -hombres, trayendo las provisiones reales, y por ellas era nombrado -Almagro gobernador de Nueva Toledo, que era una extensión de 200 -leguas al Sur de los límites de Nueva Castilla, adjudicada esta última -a Pizarro. Las noticias de la insurrección del Perú, la creencia de -que el Cuzco pertenecía a Almagro y los pocos criaderos de oro que se -presentaban en Chile, influyeron para el inmediato regreso. Gómez, -Diego de Alvarado y Rodrigo Orgóñez, fueron los que con más empeño -inclinaron a Almagro a abandonar el país. Acerca de la ruta que debían -seguir, los pareceres fueron diferentes: los españoles acordaron dar la -vuelta por la costa y los indios reprobaron semejante determinación. -Aunque se tomaron muchas precauciones, no faltaron hambres y -enfermedades, teniendo también que sostener no pocas luchas con los -indios. No huelga decir que Panllu continuaba, si bien a disgusto suyo, -al lado de los españoles. Salieron de Arequipa a mediados de marzo de -1537 en dirección al Cuzco, encontrándose enfrente de los parciales de -Pizarro. Las luchas que se originaron y la muerte de Almagro (8 agosto -1538), se trataron con la suficiente extensión en la historia del Perú; -ahora sólo procede decir que se paralizó por algún tiempo, como era -natural, la conquista de Chile. - -[Ilustración: Pedro de Valdivia.] - -El destinado a continuar dicha conquista, que Almagro dejó abandonada, -fué Pedro de Valdivia, natural de Villanueva de la Serena (Badajoz), -tan ambicioso de gloria como entendido en las cosas de milicia. El -capitán Alonso de Góngora Marmolejo, uno de sus compañeros de armas, -hizo el siguiente retrato de Valdivia. «Era--dice--hombre de buena -estatura, de rostro alegre, la cabeza grande conforme al cuerpo, -que se había hecho gordo, espaldudo, ancho de pecho, hombre de buen -entendimiento, aunque de palabras no bien limadas, liberal y hacía -mercedes graciosamente. Después que fué señor, recibía gran contento -en dar lo que tenía; era generoso en todas sus cosas, amigo de andar -bien vestido y lustroso, y de los hombres que lo andaban, y de comer -y beber bien; afable y humano con todos; mas tenía dos cosas con que -obscurecía todas estas virtudes: que aborrecía a los hombres nobles, y -de ordinario estaba amancebado con una mujer española, a lo cual fué -dado.» Había comenzado Pedro de Valdivia su carrera militar en las -guerras de Italia, y allí hubo de mostrar varias veces su valor. Cuando -contaba unos treinta y seis años de edad, como tantos otros españoles -de aquellos tiempos, se trasladó, ya corriendo el año 1532, a América, -con el propósito de trabajar por Dios, por el Rey y principalmente en -beneficio de sí mismo. Asistió el valeroso capitán al descubrimiento de -Venezuela y a la conquista del Perú, distinguiéndose en la batalla de -las Salinas, donde ya era Maestre de Campo de las tropas de Francisco -Pizarro. - -Nombrado por Pizarro su teniente de gobernador y capitán general de -Chile, comenzó Valdivia sus preparativos en el año 1539. A la sazón -llegó al Cuzco Pedro Sánchez de la Hoz, provisto de Real cédula, -por la cual se le autorizaba a hacer conquistas en el extremo Sur -del Continente. Trataron, como era natural, del asunto, y, no -entendiéndose, partió Valdivia y luego La Hoz, quienes se encontraron -en Alacama. Dícese--y nada tendría de particular que la leyenda hubiera -sustituído a la historia--que La Hoz intentó matar a Valdivia; mas no -pudiéndolo lograr, le cedió todos sus derechos a cambio del perdón, -siguiéndole a la conquista como uno de tantos. - -La expedición de Valdivia salió a mediados del año 1540 y se componía -de unos 150 soldados españoles y un cuerpo de 10.000 indios auxiliares, -llevando sacerdotes, artesanos, mujeres, animales domésticos, -herramientas y todo lo necesario para colonizar el país. Llegó Valdivia -a la orilla del río Mapocho, en cuyo valle echó los cimientos (25 -febrero 1541) de la ciudad _Santiago de Extremadura_, que le recordaba -el nombre de su patria; tiempo adelante sólo prevaleció el de Santiago, -capital hoy de Chile. No se explica cómo eligió, para levantar la -ciudad, las márgenes del Mapocho a las del Maipó, cuando el primero -es afluente del segundo y cuando desde la embocadura del último hasta -Santiago hubiera podido, a poca costa, hacerse navegable. En seguida se -dotó a la nueva población de su correspondiente cabildo. Supo Valdivia -que en el Perú el joven Almagro había dado muerte a Pizarro, y también -le dijeron que el inca Manco aconsejaba a los indios del Perú, como -igualmente a los de Chile que matasen a los españoles. - -El cabildo o concejo de Santiago, que desde el principio trató de -extralimitarse en sus atribuciones, acordó emancipar todo el país de -la dependencia del Perú, nombrando a Valdivia gobernador y capitán -general de Chile (1542) hasta que S. M. determinase otra cosa. Aparentó -no querer el cargo y si lo aceptó fué con la protesta ante escribano -de que lo hacía a la fuerza y por evitar mayores males. Los cronistas -no tienen inconveniente en afirmar que Valdivia se hizo nombrar a la -fuerza gobernador de la ciudad. De cualquier modo que sea, lo cierto es -que en seguida tuvo que luchar con españoles rebeldes y con los indios. -Sofocó una conjuración de los primeros, mandando ahorcar al jefe de -ellos llamado don Martín de Solier y a cuatro de los más principales; y -rechazó a los indígenas, que se atrevieron a atacar a la misma ciudad -de Santiago. - -Convencidos los indios de que no tenían elementos para luchar con -los españoles, abandonaron el país, llevándose lo que pudieron y -destruyendo completamente todo lo demás. Entonces tuvieron que -ocuparse nuestros compatriotas en la reedificación de Santiago y sus -fortificaciones, en las labores agrícolas para procurarse el sustento y -en los quehaceres domésticos, no sin que de cuando en cuando tuvieran -que tomar las armas para rechazar las agresiones de los indios. - -Era preciso salir de situación tan apurada. Para proveerse de socorros, -Monroy y Pedro de Miranda con cuatro soldados marcharon al Perú (enero -de 1542). Los socorros llegaron veinte meses después (septiembre -de 1543) en un buque que fondeó en Valparaíso, y a fines de año se -presentó Monroy con 60 ó 70 jinetes. Después de varias tentativas -que no dieron resultado alguno, se pudo conseguir que algunos indios -bajasen de las montañas y se dedicaran a sembrar maíz y algún trigo. -No debemos pasar en silencio, que Valdivia por entonces mandó a Pedro -Bohón con diez españoles al valle de Coquimbo, con el objeto de fundar -la ciudad de _La Serena_ y que llamó así recordando aquella en que él -había nacido. También debe registrarse que Valdivia dispuso reconocer -la costa hacia el Sur (en los barcos que poco antes vinieron los -auxilios y Monroy) a Jerónimo de Alderete, asistido de Rodrigo de -Quiroga y del escribano Juan de Cárdenas. Llegaron hasta muy cerca del -archipiélago de Chiloé, tomando a la vuelta posesión del continente -en varios puntos en nombre del rey de España y de Valdivia, pasando -en toda esta operación el mes de septiembre de 1544. Por cierto -que encontraron el país fértil, agradable y abundante en minas, al -contrario de lo que pensaron poco antes los capitanes de Almagro. -Dedicóse Valdivia con verdadero empeño a organizar la dominación -española, para cuyo objeto creyó necesario mandar a Monroy y al piloto -Pastenes al Perú para reclutar gente y adquirir recursos. Al mismo -tiempo ordenó que Antonio de Ulloa marchase a España a solicitar del -Gobierno la confirmación del mando que antes le confiriera el cabildo -de Santiago. Monroy, Pastenes y Ulloa encontraron en el Perú, como -representantes de la autoridad, al virrey Núñez Vela y a la Audiencia, -y a Gonzalo Pizarro que se hallaba al frente de poderosa insurrección. -Monroy falleció a su llegada; por lo que respecta a Pastenes y a Ulloa -olvidaron pronto las órdenes de Valdivia. Ulloa sólo pensó en suplantar -a Valdivia, tratando antes de inutilizar a Pastenes porque se oponía a -sus planes. No debieron dar resultado las intrigas de Ulloa, por cuanto -vemos que cada uno por su lado volvieron a Chile a la cabeza de algunas -fuerzas. - -En 1547 los araucanos destruyeron la ciudad de La Serena que poco antes -fundó Valdivia. Reedificada posteriormente, se la denominó también -_Coquimbo_. - -No había pasado mucho tiempo cuando Valdivia, habiendo anunciado -públicamente que se dirigía a España, marchó (diciembre de 1547) al -Perú. Del gobierno de Chile dejó encargado a Francisco de Villagra. -Poco antes (13 junio 1547) hubo de desembarcar en Tumbez el sacerdote -D. Pedro de la Gasca, el cual, aunque sólo llevaba el título de -presidente de la Real Audiencia del Perú, iba revestido de toda la -autoridad del Rey. Púsose Valdivia al lado de la Gasca y fué uno de los -que dirigieron la famosa batalla de Saquixaguana (18 abril 1548). - -La Gasca, en nombre del Rey, instituyó a Valdivia gobernador de todo -el país comprendido desde los confines del Perú hasta el grado 41, con -la anchura de 100 leguas, autorizándole para levantar tropas y dirigir -expediciones por mar y tierra. Marchó el nuevo Gobernador al frente de -la gente que acababa de reclutar, hallándose entre los expedicionarios -algunos condenados por la justicia, los cuales cometieron por el -camino tales excesos, que Pedro de Hinojosa, general de las tropas -reales, con diez arcabuceros, recibió orden de hacer prisionero a dicho -jefe. Obedeció Valdivia y se volvió con Hinojosa, justificándose muy -cumplidamente de todos los cargos que se le hicieron. A causa de grave -enfermedad permaneció inactivo algún tiempo, saliendo luego de Arica -para Valparaíso con 200 hombres. - -Durante la ausencia de Valdivia habían ocurrido sucesos de no escaso -interés en Chile. Aquel Pedro Sánchez de la Hoz, que--como en este -mismo capítulo se dijo--cedió sus derechos a la conquista del Sur -de Chile a cambio de la vida, urdió una conspiración para matar á -Villagra y apoderarse del gobierno. Descubierta la trama por una carta -que se interceptó, y que iba dirigida a varios cómplices, La Hoz fué -degollado, y un tal Juan Romero, que llevaba la citada carta, mereció -la pena de horca. - -En sus relaciones con los indios tampoco podía vivir tranquilo el -valiente extremeño. En los comienzos del año 1549 se sublevaron los -de Coquimbo y Copiapó, matando 40 españoles y otros tantos caballos; -también casi arruinaron la mencionada ciudad de La Serena. Villagra -salió á castigarlos, tomando antes la precaución de coger en rehenes a -varios caciques o indios importantes de Santiago. - -Cuando se andaban en todos estos sucesos, se presentó Valdivia. Dispuso -inmediatamente que Villagra marchara al Perú para dar cuenta a La -Gasca del estado de las cosas y allegar recursos; ordenó igualmente a -Francisco de Aguirre la pacificación de Coquimbo y la reedificación -de La Serena, lo cual se realizó en agosto del citado año. En su -constante afán de organizar el país, declaró a Santiago capital de -Chile, estableció allí un mercado para facilitar las transacciones de -los indios, hizo adoptar por moneda el oro sellado, castigó con la -amputación del miembro genital a los negros que violasen a las indias -y dió otras leyes también severas contra los negros por delitos menos -graves. - -A últimos del año 1549 salió Valdivia, con 200 hombres, a extender la -conquista por el Sur, siendo atacado, antes de llegar al Biobio, varias -veces por los valerosos promacaes, a quienes siempre tuvo la fortuna -de rechazar. Echó los cimientos de _La Concepción_ el 5 de marzo de -1550, cerca del mar, cuya ciudad fué atacada--según los cronistas--por -unos 40.000 araucanos, y que Alderete con 90 caballos la defendió, -consiguiendo derrotar con gran carnicería a sus enemigos. Contaban los -indios--y el cuento seguramente fué cosa de los españoles--que les -habían vencido una mujer de Castilla y un viejo caballero en blanco -corcel, que se aparecieron en los aires. Como puede suponerse, la -mujer era la Virgen, a quien estaba dedicada la ciudad, y el caballero -era Santiago, patrón de España. El sistema de Valdivia para que se -sometiesen los belicosos indios, lo dice el mismo en el siguiente -documento: - -Carta de Pedro de Valdivia al Emperador acerca del descubrimiento, -conquista y población de Chile (25 septiembre 1551)[192]. - - [192] _Colec. de doc. inéd. relativos al descubrimiento_, etc. - Tomo IV, págs. 5-69. - -«Mataronse hasta mill é quinientos ó dos mill indios, y alanceáronse -otros muchos, y prendiéronse algunos, de los cuales mandé cortar -hasta docientos las manos y narices, en rebeldía, de que muchas veces -les había enviado mensajeros y hécholes los requerimientos que V. M. -manda»[193]. - - [193] Ibidem, pág. 53. - -En su deseo Valdivia de fundar poblaciones, echó los cimientos de -la Imperial, a orillas del Cautín (1551) y las de _Valdivia_ y -_Villa-Rica_ (1552). Trasladóse en seguida á Santiago, en cuyo punto -recibió los refuerzos que le trajeron, primero Villagra y luego Miguel -de Avendaño. En tanto que hacía fundar la ciudad de los _Confines_ -o de la frontera, en el valle de Angel (año de 1552) y en tanto que -disponía se diese comienzo a la de _Santa Marina de Gaeta_, en honor -de su mujer, organizaba las cuatro expediciones siguientes: una al -mando de Francisco de Aguirre, para Tucumán; dos dirigidas á los Andes -y mandadas por respectivos capitanes; y la cuarta había de ir por mar -al Estrecho de Magallanes, siendo su capitán Francisco de Ulloa. No -fijándonos en la expedición a Tucumán, porque dicha región no pertenece -al verdadero territorio de Chile, la segunda y tercera sólo sirvieron -para descubrir los respectivos pasos de la cordillera, y la cuarta -regresó desde la mitad del Estrecho. - -Si por un momento reinaba la paz con los promacaes y con los -araucanos, ciertos síntomas indicaban próxima rebelión. Llegó el -día del levantamiento cuando vieron que los españoles no eran seres -sobrenaturales y manifestaban las debilidades y pasiones de la -humana naturaleza, cuando se persuadieron que no eran invencibles ni -inmortales y cuando tuvieron un capitán de ánimo fuerte y arrojado. El -capitán, gloria de su raza, se llamaba Caupolicán. Veamos cómo tuvo -comienzo aquella guerra, de la cual dice Ercilla en su _Araucana_ lo -siguiente: - - Todo ha de ser batallas y asperezas, - discordia, fuego, sangre, enemistades, - odios, rencores, sañas y bravezas, - desatino, furor, temeridades, - rabias, iras, venganzas y fierezas, - muertes, destrozos, riñas, crueldades, - que al mismo Marte ya pondrán hastío, - agotando un caudal mayor que el mio. - -El primer aviso de próxima rebelión lo dió (diciembre de 1553), Martín -de Ariza, que con cinco soldados guarnecía el fuerte de Tucapel, -erigido por los españoles en territorio araucano. Penetraron en el -fuerte bastantes indios--según costumbre--con cargas de forraje. En -seguida embistieron á la pequeña guarnición, que hubo de defenderse y -arrojar a los insurrectos; pero acudiendo Caupolicán con el grueso de -sus fuerzas se trabó sangrienta lucha. Quedaron heridos tres de los -nuestros y el capitán; de los araucanos murieron bastantes. Valiéndose -de la obscuridad de la noche, Ariza y los cinco soldados se retiraron -al fuerte de Puren, donde podían estar más seguros, en tanto que los -indígenas quemaban y destruían la fortaleza. - -Conviene recordar que los araucanos habían cambiado de táctica en sus -combates, gracias á Lautaro, hijo de un cacique y ex-paje muy querido -de Valdivia. Dícese que Lautaro, muy adicto á la causa española, al ver -derrotados a los araucanos en una batalla y que huían delante de la -artillería de la metrópoli, se sintió avergonzado y corrió hacia sus -compatriotas decidido á conducirles á la victoria. - -A vengar la derrota acaecida a los nuestros salió Valdivia de la -Concepción con 50 soldados y unos tres mil indios auxiliares camino de -Tucapel. Los españoles no hicieron caso de las palabras del yanacona -Agustinillo, que les aconsejaba no pasasen adelante y llegaron a las -ruinas del citado fuerte. Españoles y araucanos pelearon con singular -coraje, venciendo al fin el número. De los españoles y sus auxiliares -sólo se salvaron escondidos entre la maleza tres indios peruanos, -quienes llevaron la fatal noticia, uno a Diego Maldonado, gobernador -de Arauca, y los otros dos a Villagra, que estaba en la Concepción. -Ante Caupolicán, Lautaro y otros jefes fueron conducidos Valdivia, -su capellán Pozo y el fiel Agustinillo; los tres sufrieron cruel -martirio. El sitio donde murieron ha conservado el nombre de _Cerro -de Valdivia_. Desde entonces Lautaro pasó a ser jefe principal de los -suyos y Villagra sucedió a Valdivia. En lo tocante a las cualidades de -Valdivia, es preciso reconocer que en los cuatro años de su mando dió -señaladas pruebas de valiente militar y de inteligente gobernador, si -bien convienen todos en que era orgulloso, injusto y cruel. - -En tanto que los araucanos celebraban la muerte de Valdivia con juegos -y danzas, en el campo español todo fué incertidumbre y confusión. -El Cabildo de Santiago tomó la determinación de confiar el gobierno -del país a Rodrigo de Quiroga, sin tener en cuenta que el valeroso -capitán había designado a Jerónimo de Alderete, a falta de Alderete -a Francisco de Aguirre, y en último término a Francisco de Villagra. -Ausentes a la sazón Alderete y Aguirre, creyó el Cabildo arreglar el -asunto disponiendo que Quiroga mandaría en la capital y sus términos, y -Villagra en el Sur. Ante la oposición de Villagra, el Ayuntamiento se -constituyó en autoridad suprema con el título de Cabildo-Gobernador. -Vino a complicar más el asunto la vuelta de Aguirre de Tucumán, quien -habiendo reclamado su derecho en La Serena, también fué proclamado -Gobernador. Era tal el desorden, que para remedio de los males se -sometió la cuestión al dictamen de un consejo de letrados, cuyo fallo -sería irrevocable, siendo los nombrados D. Antonio de las Peñas y D. -Juan Gutiérrez de Altamirano (14 octubre 1554). Insistía Villagra en su -mejor derecho y también Aguirre, resultando que el primero gobernaba -de hecho en el Sur y el segundo en el Norte. El 13 de mayo de 1555 -la Audiencia de Lima dispuso que las cosas volviesen al punto en que -estaban al tiempo de la muerte de Valdivia. A pesar de que en ello -estaban conformes los dos contendientes, los ayuntamientos de las -ciudades, reunidos en Santiago por medio de representantes, acordaron -(14 de agosto) pedir por Gobernador a Villagra, lo que no se cumplió, -pues prevaleciendo la opinión de los de Santiago, se pidió a Quiroga. -Pocos meses después, esto es, en mayo de 1556, se supo que el Rey hizo -el nombramiento de Gobernador en favor de Jerónimo de Alderete, con -arreglo a la disposición testamentaria de Valdivia. Habiendo muerto -Alderete en el camino, el virrey del Perú, marqués de Cañete, nombró -Gobernador a su hijo D. García Hurtado de Mendoza, recibiéndose la real -aprobación en el año 1557. - -Volviendo al asunto de la guerra, después de la muerte de Valdivia, -recordaremos que Villagra (febrero de 1554), llevando como maestre -de campo a Alonso de Reinoso, pasó el Biobio con 180 hombres y seis -falconetes. Tomando por la marina, traspuso la cuesta de Marigueñu, -que tomó el nombre de _Cuesta de Villagra_, llegando al límite entre -Andalican y la Araucania. Sobre ellos cargaron los araucanos, cada -vez más conocedores del arte de la guerra, y se apoderaron de los -pequeños cañones. Huyeron los nuestros hasta el Biobio, el que pasaron, -sirviéndose de un barco que allí estaba amarrado, y penetraron en la -Concepción, cuyos habitantes hubieron de abandonar en masa la ciudad, -siguiéndoles Villagra con su gente hasta Santiago. Los indios se -entregaron al saqueo e incendio del citado pueblo y lo mismo intentaron -hacer después en la Imperial (primeros días de abril de 1554). -Los indios se dispusieron a atacar también la ciudad de Valdivia. -Continuó la guerra con varia fortuna, hasta que un indio, amigo de los -españoles, dijo a Villagra que Lautaro había establecido su campamento -cerca de Itaca. Sorprendido el valeroso Lautaro, allí murió con todos -los araucanos, pues ninguno quiso rendirse (1557). Sólo se salvó -Guacolda, la mujer del héroe, que enamorada del citado y traidor indio, -quiso a toda costa la muerte de su marido. - -Comenzó su gobierno D. García Hurtado de Mendoza llevando por consejero -al licenciado Santillana, oidor de la Chancillería de Lima, y además le -acompañaban su hermano natural Felipe de Mendoza, el insigne poeta D. -Alvaro de Ercilla y Zúñiga, Juan Ramón, Hernán Pérez, Osorio, Cáceres y - - Don Miguel y Don Pedro de Avendaño, - Escobar, Juan Zufré, Cortés y Aranda, - sin mirar el peligro y riesgo extraño, - sustentan todo el peso de su banda. - También hacen efeto y mucho daño - Losada, Peña, Córdoba y Miranda, - Bernal, Lasarte, Castañeda, Ulloa, - Martín Ruiz y Juan López de Gamboa. - -Con los elementos que dió a su hijo el virrey del Perú se pudo formar -un ejército expedicionario de 250 hombres, que por mar fué a Chile -en cuatro embarcaciones, anclando (a mediados de 1557) en La Serena. -Lo primero que hizo el nuevo Gobernador fué enviar al Perú á los -dos competidores Villagra y Aguirre, pudiendo desde este momento -desarrollar su política. - -Mendoza destinó 100 hombres a Tucumán al mando de D. Juan Pérez de -Zurita, dispuso que la caballería se dirigiera al Sur por Santiago -con orden de recoger en dicha ciudad la gente que pudiese, y él -se hizo a la vela con los 150 hombres que le quedaban hacia la -Concepción, desembarcando en la isla de Quiriquina, situada en la -bahía de Talcahuana. Recibió después D. García un refuerzo de hombres -y pertrechos, acordando entonces construir junto a la costa un fuerte -que se llamó de Penco. En seguida se presentó una embajada de araucanos -prometiendo la paz, si eran bien tratados, aunque el objeto de -aquéllos era inspeccionar la fortaleza. Tan cierto es lo que decimos -que inmediatamente atacaron de improviso y con desesperación a Penco, -dirigidos por Caupolicán. Llevaron tremendo castigo. Sin embargo, si -desistieron de atacar la fortaleza fué porque llegaron nuevas fuerzas -de españoles. El 1.º de noviembre de 1557, D. García, a la cabeza de -600 hombres, penetró en territorio enemigo; parte de su fuerza entró -por el río Biobio, cerca de la embocadura, y parte por el mar. La -primera batalla en que D. García lució sus dotes de general se llamó de -la Lagunilla, distinguiéndose Alonso de Reinoso, Juan Ramón y Rodrigo -de Quiroga; entre los prisioneros se cogió al cacique Galvarino, a -quien D. García hizo cortar las manos y le dió libertad. Conocióse en -esta batalla que faltaba a los indios el consejo y la dirección de -Lautaro, el más ilustre de sus capitanes. - -Llegó nuestro ejército al llano de Millarapué, donde Caupolicán tenía -preparada nueva sorpresa. Mandó decir el guerrero indio a D. García -que «se lo había de comer como se había comido a Valdivia.» El día -de San Andrés, santo del padre de Mendoza, se dió otra gran batalla, -que duró ocho horas, muriendo--según cuentan--4.000 araucanos y 800 -fueron hechos prisioneros, de los cuales una docena de caciques -«que eran--como escribe el mismo Mendoza--los que traían la tierra -desasosegada,» merecieron ser ahorcados de los árboles. Después de esta -victoria, D. García, con el grueso de su gente se volvió a Tucapel, -ocupándose de la repoblación de Villa Rica y los Confines, y de la -reedificación de Cañete, en honor de su padre (comienzos del año 1558), -y luego levantó, en memoria de su abuelo, la plaza de _Santa Marina_ -con la denominación de Osorno. Por entonces Jerónimo de Villegas -reedificó la Concepción. D. García marchó después a descubrir el Sur, -llegando a la vista del archipiélago de Chiloé (del que tomó posesión -bajo el nombre de Ancud), mereciendo cariñoso recibimiento de los -naturales. Como dato curioso habremos de notar que el poeta y soldado -D. Alonso de Ercilla, fué uno de los primeros españoles que pasaron en -una lancha a la isla de Chiloé y dejó escrita en la corteza de un árbol -la fecha de aquel día, que era el último de febrero de 1558. Envió a -Pedro del Castillo al otro lado de los Andes a fundar la ciudad de -_Mendoza_, perpetuando de este modo su apellido. A últimos de 1557, -mandó una expedición a reconocer las costas y límites por el Sur. Su -política generosa y de atracción no fué estimada por Caupolicán, quien -buscaba siempre ocasión para caer sobre los españoles cuando éstos se -hallaban más confiados. Los soldados no debían dejar las armas de la -mano, pues como dice Ercilla hablando de sí mismo: - - ...armado siempre y siempre su ordenanza, - la pluma ora en la mano, ora la lanza. - -El caudillo Caupolicán, que vagaba oculto por el país, fué delatado por -uno de los suyos y cogido por Pedro de Avendaño. Juzgado y condenado -a muerte, la sufrió siendo empalado y asaetado ante muchedumbre de -indios. Refiere la leyenda que Caupolicán fué hecho prisionero con -otros indios. Los españoles no le reconocieron, ni los indígenas dieron -a conocer su nombre. Cuando los nuestros--y la novela ha sustituído a -la historia--llevaban los presos a Cañete, divisaron una india que, -con un guagua (niño de teta) en los brazos, corría a internarse en un -bosque vecino. Corrieron tras ella y la trajeron donde se hallaban los -demás indios. Aquella mujer fijóse en uno, le llamó por su nombre, -Caupolicán; le increpó su cobardía por no haberse hecho matar antes que -rendirse, y furiosa arrojó al niño, diciendo: _¡no quiero ser madre del -hijo de ese infame!_ Llamábase Fresia, mujer de Caupolicán. - -Todavía intentaron los indígenas continuar la lucha, mas ya no era -posible. Entonces, por mediación de Colocolo, se ajustó la paz y Chile -se consideró enteramente sometido. - - - - -CAPITULO X - - CONQUISTA DE VENEZUELA Y DE LAS GUAYANAS.--LOS INDÍGENAS.--EL - BANQUERO WELSER: ALFINGER, SAYLER Y FEDERMANN.--HOHERMUTH Y - HUTTEN.--EL DORADO.--FRÍAS Y CARVAJAL EN CORO.--CONCEPCIÓN DE - TOCUYO.--CRUELDAD DE CARVAJAL.--GOBIERNO DE PÉREZ DE TOLOSA: - ENCOMIENDAS.--VILLEGAS: LOS BUCANEROS: BURBURUATA: NUEVA - SEGOVIA.--EL REY MIGUEL.--INSURRECCIÓN DE LOS JIRAHARAS.--GOBIERNO - DE VILLACINDA.--VALENCIA DEL REY.--GARCÍA DE PAREDES: TRUJILLO: - LOS INDIOS.--LOS GOBERNADORES RUIZ Y COLLADO: FAJARDO.--FUNDACIÓN - DE ROSARIO Y COLLADO.--VENEZUELA EN 1560.--LOPE DE AGUIRRE, - EL TIRANO.--RODRÍGUEZ.--LOS GOBERNADORES BERNÁLDEZ Y PONCE DE - LEÓN.--LOSADA Y LOS INDIOS: FUNDACIÓN DE CARACAS.--NUESTRA SEÑORA - DE CARAVALLEDA.--LOS GOBERNADORES SERPA Y MAZARIEGO.--FUNDACIÓN DE - SANTIAGO Y DE SAN JUAN.--LOS INDÍGENAS.--LOS GOBERNADORES PIMENTEL, - ROJAS Y OSORIO.--LA GUAIRA: GUANARÉ.--DRAKE EN CARACAS.--EL - GOBERNADOR PIÑA.--VERSOS DE CASTELLANOS.--CONQUISTA DE LAS - GUAYANAS.--ESPAÑOLES, INGLESES, HOLANDESES Y FRANCESES EN LAS - GUAYANAS. - - -Consideremos la provincia que se llamó primeramente _Venezuela_ y -después _Caracas_, y que se extendía por el Norte desde un punto -indeterminado de la costa de Cumaná hasta el Cabo de la Vela. Los -_caracas_, _arbacos_, _caribes_ y otras tribus bárbaras establecidas, -ora en las fragosidades de la sierra, ora en las costas, resistieron -valerosamente las acometidas de los primeros conquistadores de España. - -Poco tiempo después, la Audiencia de Santo Domingo, para impedir -que los indígenas de las islas vecinas cayesen sobre las costas -venezolanas, mandó (1527) a Juan de Ampués, factor de la Real Hacienda, -con 60 hombres. Desembarcó Ampués en la costa de Coriana, territorio -del cacique Manaure o Anaure, y fundó en seguida una población que -llamó _Santa Ana de Coro_. El comportamiento de Ampués con los indios -fué generoso y dulce. - -Por entonces, el emperador Carlos V dió _licencia y facultad_ (27 -marzo 1528) a los alemanes Enrique Ehinger (o Alfinger, según la -ortografía tradicional) y Jerónimo Sayler, para que por sí, ó en -su defecto Ambrosio y Jorge Ehinger, hermanos de Enrique, pudiesen -_descubrir y conquistar y poblar_ las tierras de la costa comprendida -entre el Cabo de la Vela (límite de la gobernación de Santa Marta) y -Maracapana «con todas las yslas que están en la dha. costa, eçeptadas -las que están encomendadas y tiene a su cargo el fator Joan de -Ampués.» El 23 de octubre del citado año, Enrique Alfinger y Sayler -delegaron todos sus poderes en Ambrosio Alfinger, quien se encontraba -ya en la Isla Española como factor de los Welser[194], banqueros de -Augsburgo. La mencionada capitulación estipulaba lo siguiente: que -los alemanes, en el plazo de dos años, fundarían dos poblaciones, que -cada una había de tener lo menos 300 hombres; llevarían 50 mineros -alemanes para repartirlos en Tierra Firme y en las islas; edificarían -tres fortalezas. Se les concedía el 4 por 100 de _todo el provecho -de la conquista_, exención de los derechos de almojarifazgo para los -mantenimientos llevados de España, a condición de no venderlos; doce -leguas cuadradas de tierra para explotarlas por cuenta propia; derecho -de introducir de las islas Española, Cuba y San Juan, los caballos y -cualquier otro ganado que quisieran; exención del impuesto sobre la -sal; no pagar al Tesoro, durante los cuatro primeros años, más que el -décimo del impuesto sobre el producto de minas (gracia que se aumentó -en 1531 a diez años); sacar del arsenal de Sevilla todo lo necesario -para equiparse; autorización para reducir a la esclavitud a los indios -rebeldes, conformándose en esto a las leyes y pagando el quinto al -Rey. Se concedió además, al que cumpliese la obligación, el cargo de -Gobernador y Capitán general de las tierras conquistadas «para todos -los días de su vida,» con el sueldo anual de 300.000 maravedises; a -Alfinger y Sayler el título hereditario de Alguacil mayor de S. M., y -el de Adelantado, también hereditario, a uno de los dos, designado por -ellos mismos. No pasó mucho tiempo, después de hecha la capitulación, -sin que Alfinger y Sayler solicitasen de Carlos V que sus derechos -en la provincia de Venezuela pasaran a Antonio y Bartolomé Welser; -lo que se acordó en el año 1531 por otra capitulación semejante a la -anterior[195]. - - [194] Belzar, escriben otros. - - [195] _Archivo general de Indias_ en Sevilla. Est. 1, caj. - 1, leg. 1/27, ramo 12: _Descubrimientos, descripciones y - poblaciones tocantes al nuevo reino de Granada_, años de 1526 - a 1591.--Gil Fortoul. _Historia Constitucional de Venezuela_, - tomo I, págs. 4 y 5. - -Bartolomé Welser, el _Rothschild del siglo_ XVI, como le llama el -historiador Scherr[196], tenía entre sus principales deudores al -emperador Carlos V. El César empeñó o vendió Venezuela al citado -banquero. Ambrosio Dalfinger, natural de Ulma, agente de los Welser -cerca de la corte de Madrid, dejando en representación suya a sus -compatriotas Federmann y Bartolomé Sayler, se izo a la vela en octubre -de 1529 con 780 hombres (alemanes, españoles y portugueses) y 80 -caballos, dirigiéndose a Venezuela, de cuyo territorio, con objeto de -colonizarlo, tomó posesión para la casa Welser. Entonces tuvo Ampués -que retirarse a su primera gobernación de las islas de Oruba, Curazao y -Bonaire. - - [196] _Germania_, pág. 210. - -Dalfinger se dirigió á explorar el lago de Coquibacoa, en cuyas riberas -fundó un pueblo o ranchería de unos 60 españoles, dándole el nombre -indígena de _Maracaibo_. Regresó a los ocho meses a Coro, encontrándose -con Federmann y con Hans Seissenhoffer (llamado por los españoles Juan -el alemán). A Federmann le entregó el gobierno, retirándose él (junio -de 1530) a Santo Domingo a curarse de una enfermedad. - -Federmann salió en el mes de septiembre del mencionado año de 1530 con -rumbo al Sur, acompañándole unos cien blancos y otros tantos indios. -Habiendo descubierto la provincia de Varaquecemeto (Barquisimeto), -dió la vuelta a Coro en marzo de 1531. Dalfinger, que por entonces -había sido confirmado en su cargo de Gobernador, juzgó que Federmann -no le era fiel, obligándole por ello a embarcarse para España. En -seguida emprendió segunda expedición hacia Maracaibo, llegando hasta -el territorio del Nuevo Reino de Granada. Recorrió mucha tierra y dió -en todas partes pruebas de su indomable valor. En una gran batalla que -tuvo con los indios, fué herido en la garganta, decidiendo entonces -volverse a Coro. Dalfinger en esta jornada destruyó y devastó todo -lo que hallaba a su paso. «No tenía nada que envidiar este _Cortés -alemán_ al famoso jefe español en valor y energía; pero le aventajaba -en dureza y crueldad»[197]. Según nuestro cronista Herrera, valiéndose -de su maestre de campo Francisco del Castillo, ahorcó, azotó y afrentó -a muchos hombres de bien[198]. Llevaba dos años en Coro, cuando a -consecuencia de las heridas que recibiera en su lucha contra los -indígenas, murió (1532). - - [197] Scherr, _Germania_, pág. 210. - - [198] _Década V_, lib. II. cap. II. - -Cuando en España se recibió la noticia de la muerte de Dalfinger, -se nombró a Federmann (julio de 1533); pero hallándose este último -y sus protectores los Welser en litigio, se convino (diciembre de -1534) en reemplazarle con Jorge Hohermuth (de Spira). Sin embargo de -ello, Federmann, ya porque no supiera oficialmente el nombramiento de -Hohermuth, ya porque se creyese autorizado por los Welser, emprendió -su viaje a Venezuela (comienzos de 1535), encontrándose en Coro con el -Gobernador. Ambos, considerando que la colonia sólo existía de nombre, -acordaron repartirse la gente y marchar cada uno por su lado en busca -de oro. - -Federmann, acompañado de Pedro de Limpias, se internó por Maracaibo, -Carora, Barquisimeto, los llanos hasta el Meta, traspasando los Andes -y llegando a la altiplanicie de Bogotá. Encontróse allí con otras dos -expediciones: la de Belalcázar que llegaba de Quito, y la de Gonzalo -Jiménez de Quesada que venía de la costa de Santa Marta. Después de -larga disputa sobre los mejores derechos de cada uno, acordaron marchar -a España y defender sus pretensiones ante el Consejo de Indias (1539). -El Consejo falló en favor de Quesada. - -Entretanto el gobernador Hohermuth y Felipe de Hutten, con 361 hombres -y 80 caballos, salieron de Coro (mayo de 1535) en busca de _El Dorado_, -tomando el camino de Barquisimeto, Portuguesa y Barinas. En enero del -siguiente año se hallaban por las orillas del Apure, en abril por las -del Arauca y en agosto por las del Mota. Intentaron subir los Andes y -no pudieron, regresando al cabo de tres años a Coro, bastante diezmados -por cierto, pues sólo eran 86 hombres y 24 caballos. - -Los empleados y colonos españoles continuaban en Coro quejándose -amargamente de los alemanes porque les vendían a precios excesivos los -caballos, las armas, la sal, todo. Para averiguar el fundamento de -semejantes quejas, la Audiencia de Santo Domingo mandó (1536) como juez -de residencia a un Dr. Navarro, quien suspendió de su empleo y declaró -culpable a Hohermuth. No era Navarro el hombre que necesitaba Coro en -aquellas circunstancias, y a tal punto llegaron sus abusos, que el -Cabildo y los vecinos pidieron su destitución. En efecto, fué llamado -por la Audiencia (1540) y habiendo muerto por entonces Hohermuth, se -encargó provisionalmente del gobierno el obispo Rodrigo de Bastidas. - -Tiempo adelante, Felipe de Hutten se puso al frente del gobierno, y -soñando como poco antes el gobernador Hohermuth con la leyenda de _El -Dorado_, marchó a descubrirlo (agosto de 1541) en compañía de Pedro de -Limpias, Bartolomé Welser, Sebastián de Amescua, Martín de Arteaga, -el Padre Frutos y unos 150 soldados. En tanto que Hutten, siguiendo -el mismo camino que Federmann, recorría tierras y más tierras, -importándole poco la enemiga de los hombres, los ataques de las fieras -y los bruscos cambios del clima, la Audiencia de Santo Domingo nombraba -juez de residencia al fiscal Juan de Frías, quien inmediatamente -que llegó a Coro (octubre de 1544) condenó a los Welser a perder el -gobierno y a devolver al Tesoro 30.000 pesos oro. - -Coincidió también con estos hechos la presencia de Juan de Carvajal -en Coro, nombrado--según rezaban los papeles que presentó--gobernador -interino. Algunos llegaron a creer, quizá con razón, que los citados -papeles estaban falsificados. Juan de Carvajal, llevando de teniente -a Juan de Villegas, al frente de 200 hombres, tomó nueva dirección, -deseoso de descubrir nuevos países y adquirir riquezas. Carvajal y -Villegas, ayudados de Diego de Losada y de Diego Ruiz de Vallejo, -fundaron (7 diciembre 1545) la ciudad de _Nuestra Señora de la -Concepción del Tocuyo_. Por cierto que como llegase a tocar por allí -la última expedición que se dirigió al fantástico El Dorado, Carvajal, -decidido a hacerse dueño del gobierno, hizo asesinar a Felipe de -Hutten, Bartolomé Welser, Diego Romero y Gregorio de Placencia (1546). -Puede afirmarse que con la tragedia del Tocuyo terminó de hecho la -dominación de los Welser[199]. - - [199] Durante nueve años no cesaron los Welser de solicitar - de la corte la renovación de sus privilegios, decidiéndose al - fin el 13 de abril de 1556, que no tenían derecho a nombrar - Gobernador, puesto que dejaron de cumplir algunas cláusulas de - la capitulación. - -No estará demás recordar aquí que en Venezuela, para dirigir los -asuntos políticos, hubo gobernadores y capitanes generales, nombrados -los primeros por cinco años y los segundos por siete[200]. - - [200] En las provincias de Cumaná, Margarita, Guayana, - Maracaibo y Mérida sólo hubo gobernadores; en la de Caracas - el Gobernador adquirió el título de capitán general, - extendiéndose su autoridad a todo el territorio venezolano - desde 1777. - -Después de la administración de los banqueros alemanes Belzares, -Carlos V nombró gobernador de Venezuela al segoviano Juan Pérez de -Tolosa, hombre instruído, generoso y prudente. Lo primero que hizo fué -restablecer el orden y el imperio de la ley; se dedicó en seguida a -hacer nuevo repartimiento de encomiendas, no sin manejarse con justicia -y desinterés, y posteriormente dispuso expediciones militares. Dirigió -la primera Alonso Pérez, hermano del Gobernador, saliendo del Tocuyo -en los primeros días de febrero de 1547, al frente de cien hombres. -Empleó en ella dos años y medio, perdió bastante gente y nada adelantó -ni consiguió de provecho. Otra expedición realizó Juan de Villegas, -mandando ochenta hombres, que también salió del Tocuyo en septiembre -de 1547. Recorrió dilatados países y el 24 de diciembre del citado año -tomó posesión de la laguna de Tacarigua con las formalidades usadas a -la sazón. «Llegó (Villegas)--dice el escribano Francisco de San Juan--á -la ribera de la laguna y cogió agua della, y con una espada cortó ramas -y se paseó por la dicha ribera de la dicha laguna, y por otras partes, -y se mandó poner y se puso junto á la dicha laguna una cruz de madera -hincada en el suelo; lo cual todo dijo que hacía é hizo en señal de -posesión, la cual tomó quieta y pacíficamente, sin contradicción de -persona alguna que yo el dicho escribano viese ni oyese; y de todo -ello como pasó el dicho señor teniente del gobernador lo pidió por -testimonio, siendo presentes por testigos á lo susodicho el capitán -Luis de Narváez, é Per Alvarez, teniente de veedor de S. M. en la dicha -jornada, é Pablos Xuárez, alguacil mayor, é Juan Domínguez Antillano, -y Gonzalo de los Ríos, y Sancho Briceño, y Juan de Escalante, y otros -muchos.» Trasladó Villegas su campamento a la costa y dispuso (24 -febrero 1548) la fundación de una ciudad que se llamaría de _Nuestra -Señora de la Concepción de Burburuata_. - -Por muerte de Pérez de Tolosa se encargó interinamente de la -gobernación de la provincia Juan de Villegas (comienzos de 1548). -Deseando que su gente adquiriese hábitos de tranquilidad y sosiego, -determinó fundar ciudades y repartir la tierra por encomiendas. Para -la realización de lo primero, mandó al veedor Pedro Alvarez a poblar -la Burburuata, quien dió comienzo a su obra el 26 de mayo de 1549. -Algunos de los nuevos vecinos la abandonaron pronto, molestados por las -hostilidades de los _filibusteros_ o _bucaneros_, piratas establecidos -en las pequeñas Antillas y que se ocupaban en robar los navíos que -regresaban de las Indias. Quitaban la vida a los españoles que caían en -sus manos para vengar--decían--las ofensas cometidas por aquéllos con -los indígenas tomándoles como esclavos. Dichos filibusteros, hez de las -sociedades europeas, de tal modo acosaron a los vecinos de Burburuata -que, estos últimos, posteriormente, y siendo D. Pedro Ponce de León -gobernador de la provincia, la abandonaron por completo. También Juan -de Villegas, habiendo tenido la fortuna de encontrar rico venero de -mineral en las riberas del Buria, fundó en el valle de Barquisimeto, a -mediados del año 1552, la ciudad de _Nueva Segovia_, nombre que después -se olvidó. Los vecinos de dicha ciudad la trasladaron al sitio que al -presente tiene la de Barquisimeto. - -Uno de los negros que trabajaban en las minas, llamado Miguel, a la -cabeza de algunos de sus compatriotas, se declaró en abierta rebelión, -cayendo sobre los mineros y matando a varios. Orgulloso con su -victoria, y apoyado también por algunos indios, se retiró a la montaña, -donde formó una población cercada de empalizadas y trincheras. Tomó el -título de Rey y dió el de Reina a una negra llamada Guiomar, juró como -sucesor a un hijo suyo pequeño, nombró obispo a otro negro y estableció -las dignidades y empleos de aquella reciente y ridícula monarquía. -Cuando se creyó fuerte, salió con su ejército, e intentó una sorpresa -contra Nueva Segovia, siendo derrotado y teniendo que retirarse a su -guarida. Los vecinos de Nueva Segovia y de Tocuyo cayeron sobre el -audaz reyezuelo, que murió peleando valerosamente y castigados con el -suplicio o esclavitud los restantes rebeldes. - -Movidos por el ejemplo de los negros esclavos, se levantaron en armas -los indios _jiraharas_, tribu belicosa que habitaba en las tierras -de Nirgua, próximas a las minas. Ni Villegas, ni Alonso Arias de -Villacinda, su sucesor en el gobierno el año 1554, pudieron vencer a -los bravos jiraharas. - -Villacinda, con los vecinos que pudo conseguir de Coro, Tocuyo y -Segovia, y poniendo al frente de ellos a Alonso Díaz Moreno, hizo que -en el año 1555 se fundase una ciudad que se llamó _Valencia del Rey_ -en el valle de Tacarigua. Murió Villacinda el 1556, hallándose en -Barquisimeto. - -Los alcaldes del Tocuyo se encargaron del gobierno de la ciudad y -dispusieron importante expedición a la provincia de los _cuicas_, que -se hallaba al poniente de aquella capital. Encargóse la empresa a -Diego García de Paredes, natural de Trujillo (Extremadura), quien, con -70 infantes, 12 jinetes y muchos indios yanaconas, atravesó el país -de los cuicas, llegando a un villorrio de indígenas llamado Escuque, -en las vertientes del río Motatan. Allí hizo levantar la ciudad de -Trujillo, como recuerdo del lugar de su nacimiento[201]. Regresó -García de Paredes al Tocuyo a dar cuenta de su encargo. Entretanto los -españoles de Trujillo, sin temor a Dios ni a los naturales del país, -robaron bienes y abusaron de las mujeres, respondiendo los indios a -tamaños ultrajes matando a cuantos españoles encontraban desprevenidos -y poniendo cerco a dicha población. Si acudió García de Paredes en -auxilio de la nueva ciudad y derrotó a los indios, rehechos los últimos -al poco tiempo, obligaron al extremeño a volverse al Tocuyo (1557). - - [201] Tres veces cambiaron de sitio sus vecinos, - estableciéndose por fin (1570) donde a la sazón se levanta la - ciudad. Nadie ignora que las primeras casas que se construían - entonces eran de maderas atadas con bejucos; después, si el - sitio parecía seguro, los habitantes levantaban casas de tapia - y las cubrían con teja. - -En el mismo año que acabamos de citar, la Audiencia de Santo Domingo -nombró gobernador interino de Venezuela a Francisco Ruiz, que continuó -la reedificación de Trujillo, si bien cambiando el nombre por el de -_Miravel_. - -No carece de curiosidad la expedición realizada por Francisco Fajardo, -natural de Margarita, hijo de un hidalgo español y de una india -guaiqueri, la cual descendía de Charaima, señor del valle de Maya. -En abril de 1555 salió Fajardo de Margarita en compañía de tres -paisanos suyos, descendientes de españoles, y 20 indios que tenían el -mismo origen que su madre. Recorrió, haciendo el oficio de mercader, -dilatados países hasta que llegó al río Chuspa, encontrando en todas -partes amoroso recibimiento, que aumentó cuando los indios supieron que -por las venas del comerciante corría sangre indiana. Volvió a Margarita -para volver el año 1557 en compañía de su madre y de 100 indios -quaiqueries, que eran vasallos de ella, y de seis españoles y mestizos. -En Piritu hizo escala, donde se le reunieron cinco españoles y 100 -indígenas más, y, continuando su camino, desembarcó un poco a sotavento -del puerto de Chuspa (hoy _Panecillo_). Cuando los caciques de la -tierra y los indígenas vieron a Fajardo acompañado de su madre, para -obligarles a que viviesen entre ellos, les ofrecieron graciosamente -el valle del Panecillo. Antes de decidirse Fajardo, volvió sobre sus -pasos y se presentó en Tocuyo para dar cuenta de todo a Gutiérrez de la -Peña (1557-1559), gobernador en aquella época de la provincia, mientras -su gente se ocupaba en el Panecillo de levantar casas donde poder -alojarse. Peña alabó la resolución de Fajardo y le dió título para que -pudiese gobernar toda la costa y levantara las poblaciones que juzgase -necesarias al progreso de la conquista. Despidiéronse Fajardo y Peña, -marchando el primero al Panecillo, donde edificó una villa, que llamó -del _Rosario_. A la paz sucedió pronto la guerra, teniendo Fajardo que -abandonar dicha villa y retirarse a Margarita, llegando en los últimos -días del año 1558. Perdió Fajardo a su madre en Rosario y se atrajo -el odio de los indios, porque, con falsas palabras, citó al cacique -Paisana a una entrevista en aquella población, y allí, pretextando -avisos secretos, le hizo ahorcar en su propia casa. - -Habiendo llegado a Venezuela Pablo Collado (1559), gobernador -propietario, encargó a García de Paredes que continuase la conquista -del territorio de los cuicas. Lo primero que hizo García de Paredes -fué sustituir su primer nombre (Trujillo) a la ciudad y la trasladó a -otro sitio, pasando luego a un tercero, hasta que el 1570 se fijó en un -valle formado por dos montes que se apoyaban en los Andes. Del mismo -modo el pueblo de Nirgua, fué pasando de un sitio á otro. También, bajo -el gobierno de Pablo Collado, el intrépido Fajardo, por tercera vez, -se dirigió a Costa-Firme, con 200 indios y 11 españoles. Presentóse al -cacique Guaimacuare, señor de Cernao y amigo suyo. Dejando su gente al -cuidado del cacique, dió la vuelta a Valencia, pudiendo conseguir de -Collado la autorización para conquistar, poblar y gobernar. Volvió en -los primeros días del año 1560, recorriendo dilatados países y fundando -en el puerto de Caravalleda una villa, a la que dió el nombre de -_Collado_, en obsequio del Gobernador. Lo que creyó Fajardo que iba a -ser su felicidad fué su perdición. Descubrió veneros de oro en tierras -de los teques, cuyas muestras mandó a Collado; mas el gobernador -español, revocando los poderes que antes le diera, le mandó llevar -preso a Burburuata y le quitó el nombramiento de teniente general -conquistador, para dárselo á Pedro Miranda. Después puso en libertad a -Fajardo, convencido de su lealtad y le nombró justicia mayor de Collado. - -Por su parte Miranda, que tenía buena cantidad de oro en polvo, se -embarcó para Burburuata. Cuando el gobernador Collado vió el oro y se -enteró de lo muy pobladas que estaban las tierras de Caracas, mandó al -extremeño Juan Rodríguez Suárez, con 35 hombres. Rodríguez, después de -atravesar la loma de los arbacos, entró en la de los teques. Pronto -tuvo que combatir con Guaicaipuro, a quien venció completamente. No -temiendo ya al mencionado cacique, dejó en las minas la gente que creyó -necesaria, y con ella tres hijos suyos pequeños, y salió a recorrer -la provincia entrando por las tierras de los quiriquires y de los -mariches. Al regresar por el valle de San Francisco, se le presentó un -indio y le dijo: «Señor, los que trabajaban en las minas son muertos -y con ellos tus hijos.» En efecto, Guaicaipuro cayó una noche sobre -los mineros, degollándolos a todos y también a los tres pequeñuelos. -Poco después Paramaconi, cacique de los taramainas, por sugestiones de -Guaicaipuro, penetró en el valle de San Francisco, donde Fajardo se -había establecido, y allí destruyó un ato de ganado, dispersando las -reses, quemando las cabañas y matando á los pastores. Noticioso Juan -Rodríguez del ataque de Paramaconi, volvió al socorro de los suyos y en -el mismo sitio donde habían estado las cabañas, levantó una villa, que -llamó, como el valle, de _San Francisco_. - -Aunque en el año 1560 era deplorable el estado de las comarcas -venezolanas, hallándose decaídas completamente la agricultura, el -comercio y la industria en general, como también abandonada la -administración pública, por orden de D. Antonio Hurtado de Mendoza, -marqués de Cañete y virrey del Perú, se dirigió poderosa expedición a -conquistar rica provincia de los omaguas. Después de varias revueltas y -muertes de los jefes de la expedición, Lope de Aguirre, natural de la -villa de Oñate (Guipúzcoa), hombre aficionado a motines, feroz y más -loco que cuerdo, marchó a Margarita. «Su persona--dice Oviedo--a la -vista muy despreciable, por ser mal encarado, muy pequeño de cuerpo, -flaco de carnes, grande hablador, bullicioso y charlatán.» Venía desde -el Perú, habiendo dado muerte a su jefe Pedro Ursúa. Gonzalo de Zúñiga -dice que acostumbraba mostrarse caballeroso con las mujeres, tal vez -por influencia de su hija «que era--añade--mestiza, que trujo del Pirú, -a la cual quería y tenía en mucho: nunca jamás se halló hacer fuerza ni -deshonra a ninguna, antes las tenía muy á recaudo y siguras de ningun -mal; y de sus honras tenía el tirano una cosa por extremo, que las que -eran honradas mujeres las honraba mucho, y a las malas las deshonraba y -trataba muy mal.» No respetaba ni leyes ni autoridades. Acostumbraba a -decir que las tierras de Indias le pertenecían lo mismo que al Rey. Con -razón las crónicas de la conquista le denominaban _el tirano_. Arribó -a uno de los puertos de la isla Margarita, y allí cometió terribles -crueldades, pues mató al gobernador Villandrando, a un alcalde, a -un regidor, al alguacil mayor, a dos señoras principales y a otros -españoles. Pasó con tres fustas que tenía prevenidas a Burburuata y la -saqueó, puso cerco a Valencia, y temiendo un choque con Gutiérrez de la -Peña y García de Paredes, se dirigió a Barquisimeto, en la que entró el -22 de octubre de 1561, con las banderas desplegadas y al estruendo de -salvas de mosquetería. Según su costumbre saqueó la ciudad, y cuando -vió que los suyos desertaban, aumentando en cambio los soldados de -Peña y García de Paredes, resolvió volver a Burburuata para embarcarse -allí y llegar al Perú. Abandonado de todos los marañones, con la sola -excepción de Antón Llamoso, cuando comprendió que su fin se acercaba, -para que su hija no le sobreviviese y la infamaran después, le quitó -la vida a puñaladas. Llegó García de Paredes, siendo muerto el tirano -a arcabuzazos el 27 de octubre de 1561. Cuéntase que el loco Lope de -Aguirre hubo de escribir a Felipe II una carta y en ella, entre otras -cosas, le decía lo siguiente: «Por cierto tengo que van pocos reyes -al cielo, porque creo fuérades peores que Luzbel, segun tenéis la -ambición, sed y hambre de hartaros de sangre humana»[202]. - - [202] Oviedo y Baños, _Historia de Venezuela_, tomo I, pág. - 325. - -Volvemos a continuar la historia del extremeño Juan Rodríguez, que -interrumpimos para tratar de otros asuntos. Cuando Juan Rodríguez, -con algunos de los suyos, se encaminó a Valencia, dejando su gente -en San Francisco, después de llegar al río de San Pedro, al subir -la montaña de las Lagunetas, le salió al encuentro gran golpe de -arbacos capitaneados por Terepaima, al mismo tiempo que Guaicaipuro -subía tras él la cuesta. Rodríguez y los que le acompañaban pelearon -como buenos, cayendo al fin uno tras otro. «Prestó Rodríguez grandes -servicios al Nuevo Reino de Granada, habiéndose debido a sus esfuerzos -la conquista de los indios timotes y la fundación de la ciudad de -_Mérida de los Caballeros_ (1558), cuyo distrito pertenecía por aquel -tiempo al virreinato de Santa Fe»[203]. Contra la dominación española -se levantaron los indios con fortuna, hasta el punto que derrotaron -completamente (enero de 1562) las fuerzas que mandó Collado y de las -cuales dió el mando a Luis de Narváez. Sólo tres españoles pudieron -escapar de la muerte. - -La Audiencia de Santo Domingo, conocedora de aquellos hechos, envió al -licenciado Bernáldez para que se encargara del gobierno de Venezuela y -remitiese a su antecesor Collado preso a España. Acontecía todo esto en -agosto de 1562. Bernáldez, poco conocedor de los asuntos políticos y de -las cosas de la guerra, nada hizo de provecho. Don Alonso de Manzanedo, -nombrado en la corte sucesor del gobernador Collado, llegó a Coro; pero -habiendo fallecido a principios del año 1564, volvió la Audiencia a -encargar a Bernáldez del gobierno. - - [203] Baralt, _Resumen de la Hist. de Venezuela_, Hist. - Antigua, págs. 203 y 204. - -Bien será afirmar que por entonces se hallaba olvidada la conquista -del país de los caracas, a causa de las tremendas desgracias sufridas -por los españoles. Sólo uno, descendiente de indios, estaba decidido -a volver a la lucha, aunque perdiese la vida. Era éste Fajardo. Desde -que llegó a Margarita sólo pensó en buscar recursos, los que encontró -hallándose dispuesto en los comienzos de dicho año a emprender la -campaña. Despachó sus soldados hacia el río Bordones, a sotavento -de Cumaná, con órdenes de que le esperasen. En el tiempo en que se -disponía a incorporarse con ellos, recibió un mensaje de Alonso Cobos, -justicia mayor de Cumaná, quien le rogaba pasase a verle, a fin de que -el odio que hasta entonces se profesaban, se convirtiera en íntima -amistad. Accedió Fajardo, se presentó sólo a Cobos, quien, con una -maldad y fiereza como no hay ejemplo, le hizo encerrar en una prisión -y mandó ahorcarle. Si el pequeño ejército de Fajardo se disolvió -cuando se vió sin jefe, los margariteños se dispusieron a vengar a -su compatriota. Capitaneados por el justicia mayor de Margarita, -atravesaron el canal, entraron de noche en Cumaná, cogieron preso a -Cobos y le condujeron a Margarita. Sustancióse la causa, y por orden de -la Audiencia de Santo Domingo fué ahorcado aquel miserable. - -Decidióse a la sazón el gobernador Bernáldez a emprender la conquista -de los caracas[204]. Al frente de unos cien hombres, acompañado del -mariscal y regidor perpetuo de todas las ciudades de Venezuela--pues -tales títulos le había dado la corte a Gutiérrez de la Peña--, se -dispuso Bernáldez a la guerra. Llegaron los expedicionarios al angosto -valle que forma el Tuy, volviéndose desde allí ante los muchos indios -que tenían enfrente. «Así concluyó--escribe Baralt--la expedición del -licenciado Bernáldez, sin ningún fruto, sino es el nombre de _Valle del -Miedo_ que impuso la opinión común a la angostura del Tuy, en donde lo -tuvieron tan cerval los españoles»[205]. - - [204] Bernáldez fué gobernador interino desde 1562 a 1563; - Alonso Manzanedo desde 1563 a 1564, y Bernáldez (segunda vez) - desde 1564 a 1565. - - [205] Ibidem, p. 208. - -En el año 1565 llegó de España el gobernador D. Pedro Ponce de León, -con órdenes del Rey para conquistar pronto aquella tierra. Es de -advertir que ya Bernáldez se disponía a hacer segunda entrada al país -de los caracas, llevando por cabo de ella al valeroso Diego de Losada. -Ponce de León confirmó el nombramiento en favor de Losada. En los -comienzos del año 1567 salió Losada del Tacuyo a la cabeza de pequeño -ejército, compuesto de 150 soldados (20 de a caballo, 50 arcabuceros -y 80 rodeleros) y 800 personas de servicio, muchas de ellas indios, -con 200 bestias de carga y considerable número de carneros y ganado -de cerda. Dirigióse por la ribera septentrional del lago, el río -Aragua y el _Valle del Miedo_, encontrando al enemigo en la cuesta -de las Cocuizas. Comenzaron el ataque los indios; pero se retiraron -pronto en completo desorden. Al día siguiente volvieron los arbacos -con mayores bríos a la lucha, y aunque pelearon con arrojo, fueron -derrotados en el mismo sitio que tiempo atrás había sido muerto -Narváez. Posteriormente Guaicaipuro, que se gloriaba de haber vencido -a Fajardo, a Miranda, a Rodríguez Suárez y a Narváez, fué vencido -en el valle de San Pedro (25 marzo 1567). Continuó Losada su camino -y llegó al valle que Fajardo denominó de _Cortés_ y él le dió el -nombre de _Valle de la Pascua_, porque allí pasó la de Resurrección. -Entrado el mes de abril, se trasladó al valle de los caracas, llegó -al sitio donde estuvo la villa de San Francisco e intentó atraerse -con halagos a los indígenas. No fué posible, porque aquellas gentes -querían guerra y a la guerra se dispuso Losada. Para emprenderla con -ventaja se decidió, en la sierra que habitaban los indios _caracas_ y -en el mismo sitio que Fajardo estableció la villa de San Francisco, -levantar él una ciudad que llamó _Santiago de León de Caracas_, a fin -de perpetuar el nombre del Patrón de España, el del Gobernador y el -indígena de los habitantes del país. Púsose la primera piedra el 25 -de julio, día de Santiago. Los nombres Santiago de León se olvidaron -pronto, quedando sólo el de la tribu, esto es, Caracas, hoy capital del -Estado. En poco tiempo la nueva población realizó grandes progresos, -contribuyendo a ello el abandono voluntario que en el año 1568 hicieron -de la Burburuata sus vecinos, pasándose á vivir, los unos a Valencia, y -los otros, los más, a Caracas. Después, conociendo Losada la necesidad -de establecer en la marina un pueblo que facilitase sus comunicaciones -con la metrópoli, bajó a la costa, y en el mismo sitio donde estuvo -el Collado echó los cimientos de la ciudad de _Nuestra Señora de -Caravalleda_ (18 septiembre 1568). En seguida dispuso, con objeto de -premiar los méritos de sus compañeros de armas, el repartimiento de -las encomiendas; mas los indios, cada vez más rebeldes, no querían -tratos de ninguna clase con los españoles. Concibió Losada un proyecto -verdaderamente extravagante. Dijo que el cacique Guaicaipuro era -súbdito de España y como tal él le sumariaba y condenaba a prisión -por sus muertes y rebeldías. Francisco Infante, alcalde de Caracas, se -encargó de reducir a prisión al cacique, y al frente de 80 soldados -veteranos y buenos guías, llegó al retiro de Guaicaipuro, quien se -defendió con sublime valor, cayendo al fin muerto y junto a él sus -veintidós flecheros. Otros caciques pagaron también con la vida su -amor a la libertad. Sucedió todo esto en el año 1569. El gobernador -Ponce de León separó después de su cargo a Losada, encargando de la -continuación de la conquista a su hijo Francisco Ponce de León. Diego -de Losada--dice Oviedo y Baños--«fué natural del reino de Galicia, -caballero muy ilustre, hijo segundo del señor de Ríonegro, de gallarda -disposición y amable trato, muy reportado y medido en sus acciones, de -una conversación muy amable y naturalmente cortesano.» Como la mayor -parte de los conquistadores, Losada castigó con mano de hierro a muchos -caciques y repartió entre sus compañeros las tierras conquistadas a -los infelices indios. Se retiró al Tocuyo, donde murió--según los -cronistas--el año 1569. - -También el 1569 murió en Barquisimeto Ponce de León, dejando el -gobierno a los alcaldes ordinarios, los cuales hubieron de gozar de -absoluta autoridad en sus respectivos distritos. Del de Caracas se -encargó Garci-González de Silva, que sometió a los caciques Paramaconi, -Conocoima y Sorocaima. - -La Audiencia de Santo Domingo, habiendo muerto Ponce de León, nombró -gobernador interino de la provincia de Venezuela a Juan de Chaves. -Bartolomé García, que desempeñaba el mando de la ciudad de Santiago, -fué desgraciado en su lucha con los indígenas sus vecinos. - -Al mismo tiempo (1569) salió de España D. Diego Fernández de Serpa -con el encargo de poblar y gobernar las tierras de «Cumaná, Guayana -y Caura», que habían de tomar el nombre de «Gobernación de la Nueva -Andalucía.» Llegó a Tierra Firme el 13 de octubre con 280 hombres -de guerra y pobladores, casados todos, estableciéndose en _Nueva -Córdoba_[206]. En tanto que Serpa se dirigía a fundar en la ribera del -Neverí la ciudad de _Santiago de los Caballeros_, que él destinaba para -capital de las provincias de Píritu, Cumanagoto y Chacopata, Pedro -de Ayala y Francisco de Alava, tenientes del Gobernador, marcharon a -explorar, el primero las tierras de Cariaco y el segundo las montañas -del Sur, volviendo los dos, dando noticias de haber recorrido dilatados -campos plantados de maíz, yuca y batatas, no sin advertir que los -indios llevaban en narices y orejas arcos de oro, las indias cintas -de perlas, una de estas cintas apreciada en «más de mil y quinientos -ducados.» Por lo que a la expedición de Serpa se refiere, habremos -de decir que un capitán llamado Juan de Salas, a quien el Gobernador -castigara por desobediente, pudo huir de la prisión, pasándose al campo -enemigo. Púsose al frente de los cumanagotos y chacopatas, y cayendo -sobre sus compatriotas en una emboscada, resultaron muertos Serpa, -algunos jefes y buen número de soldados. - - [206] En el año 1585 cambió el nombre de _Nueva Córdoba_ por - el de _Santa Inés de Cumaná_. - -D. Diego de Mazariego se presentó en Coro el mes de febrero de -1572 con el nombramiento en propiedad de Gobernador. Comprendiendo -que sus muchos años le impedían tomar parte activa en los asuntos -gubernamentales y de guerra, hizo sus tenientes a Diego de Montes -y a Francisco Calderón. Montes dió la comisión al capitán Juan de -Salamanca para que fundase una población, la cual hubo de intitularse -_San Juan Bautista del Portillo de Carora_ (19 junio 1572); Calderón -trató de oprimir a los mariches y dió el encargo de ello a Pedro Alonso -Galeas, soldado antiguo y de natural fiero. Entre la gente estaba el -valeroso Garci-González y el cacique Aricabacuto con algunos de sus -vasallos. Guiado Galeas por Aricabacuto salió al Tuy, que entonces -dividía los términos de los mariches y quiriquires. En el dicho río -se presentó el cacique Tamanaco, que fué derrotado por Pedro Alonso, -y, hecho prisionero, murió despedazado por un perro (propiedad de -Garci-González) de singular fiereza. De dicha manera se logró la -reducción de los mariches. Para sujetar a los teques, salió de Caracas -el alcalde Gabriel de Avila (1573) que logró, sin oposición alguna, -restablecer el antiguo real de Nuestra Señora. Luego, deseando los -españoles asegurar la tranquila posesión de los veneros de las minas, -acordaron que Garci-González, con el objeto de que no se repitiese -el triste caso de Juan Rodríguez en la montaña de las Lagunetas, -sorprendiera en su retiro a Conopoima, uno de los caciques de los -teques. No pudo sorprender á Conopoima, si bien aquella tribu belicosa, -por las mañas de los españoles, decayó tanto que, medio siglo después, -apenas existía. Retiróse luego a las riberas del Aragua y al antiguo -valle de la Pascua, donde aún se conservan restos. Consiguieron los -españoles, a los diez años de lucha, sujetar las diferentes tribus de -los caracas, siendo las últimas que lucharon por su independencia las -de los quiriquires y tumuzas. - -A fines del año de 1577 llegó de España D. Juan de Pimentel, enviado -por la corte para suceder en el gobierno a Mazariego. Fijóse el nuevo -Gobernador en trasladar de Coro a Caracas el asiento permanente -del gobierno, quedando en aquella población la catedral[207]. -Garci-González, autorizado por Pimentel, peleó sin descanso con -los indígenas y en el país de Crecrepe fundó un establecimiento que -llamó del _Espíritu Santo_. En una llanura que servía de asiento a -la población del cacique Cayaurima, luchó con los _cumanagotos_, -_chacopatas_, _cores_ y _chaymas_, llevando los nuestros la peor parte. -Garci-González hubo de abandonar el pueblo del _Espíritu Santo_ para -fundarlo con el mismo nombre entre los _quiriquires_; tampoco tuvo -mejor éxito, pues, como dice Baralt, «mala mano tenía el extremeño para -esto de levantar ciudades.» - - [207] En el año 1613 el obispo Fray Juan de Bohorques - marchó a la Ciudad de Caracas, quedando en Coro el cabildo - eclesiástico, que también se trasladó en 1636 por orden del - obispo D. Juan López Agurto de la Mata. - -D. Luis de Rojas, sucesor de Pimentel, llegó en octubre de 1583 y se -encargó del gobierno. Concedió Rojas a Sebastián Díaz de Alfaro, la -empresa de fundar en 1584 una ciudad a orillas del Tuy, que denominó -_San Juan de la Paz_, y cuya existencia fué corta; y en el mismo año -trazó la planta de _San Sebastián de los Reyes_, población que aún -subsiste. Dispuso Rojas lejana expedición al país de los cumanagotos. -Ninguno para realizarla más apropósito que Cristóbal Cobos, vecino -de Caracas é hijo de aquel miserable que dió muerte a Fajardo. Cobos -desembarcó en la costa de los cumanagotos, comenzando en seguida -a guerrear con los naturales. Prosiguió su camino a la provincia -de Chacopata, donde asentó su campo y donde trabó reñida refriega, -teniendo la fortuna de coger prisionero al cacique Cayaurima. En 1585, -a la boca del Neveri, estableció una ciudad que llamó _San Cristóbal -de los Cumanagotos_, en memoria de sus victorias sobre aquella tribu -belicosa. Durante el gobierno de Rojas el país de los cumanagotos se -agregó a Cumaná en perjuicio de Venezuela. Otro perjuicio fué que -teniendo las ciudades regidores armados, los cuales gozaban del derecho -de nombrar alcaldes, Rojas quitó dicho privilegio a Caravalleda (1586), -nombrándolos él para el año siguiente. Como los regidores rechazaran la -imposición, Rojas los hizo llevar presos a Caracas. - -Sustituyó a Rojas en el gobierno D. Diego Osorio, que llegó a Caracas -el año 1587. Antes, en calidad de interino y nombrado por la Audiencia -de Santo Domingo, desempeñó el gobierno Rodrigo Núñez de Lobo. -Procediendo al juicio de residencia, Rojas, odiado por todos, lo mismo -españoles que naturales del país, mereció ser reducido a prisión y que -sus bienes fuesen embargados. Respecto al suceso de Caravalleda, los -regidores recobraron la libertad; mas se negaron a repoblar la ciudad. -Osorio, comprendiendo de necesidad absoluta el tener un puerto en la -marina que sirviese de escala a las relaciones entre la metrópoli y la -colonia, fundó el _puerto de la Guairá_ (1589). - -Trabajo costó a Osorio poner orden y arreglo en los negocios públicos. -La mala administración de Rojas había llevado el desconcierto y el -desbarajuste a todas partes. No se creyó el Gobernador, para la -realización de ciertas reformas, con atribuciones, decidiéndose, como -deseaba el cabildo, mandar a la corte un individuo que solicitase -dichos poderes. Este individuo lo fué Simón Bolívar, quien se encargó -de tan difícil misión el año 1589. El comisionado logró del Rey todo -lo que deseaban sus vasallos de Venezuela, «agregando otras mercedes -de más ó menos provecho para la provincia, entre ellas la suspensión -del derecho de alcabalas por diez años, á condición de contribuir al -Erario las ciudades con una pequeña cantidad, el permiso de introducir -cien toneladas de esclavos africanos sin pagar derechos reales, y la -gracia de nombrar todos los años una persona que llevase por su cuenta -un navío de registro al puerto de la Guaira»[208]. Volvió Simón Bolívar -a Caracas a mediados del año 1592. Osorio, considerando la mucha -distancia que había desde las ciudades del Tocuyo y de Barquisimeto, -guiando al Sur hasta los límites de su provincia con las del Nuevo -Reino de Granada, encargó a Fernández de León la fundación de _Guanaré_ -(1593), a orillas del río del mismo nombre, bajo la advocación del -_Espíritu Santo_. Creyó Osorio que era conveniente obtener del Monarca -la declaración de perpetuidad de los cabildos (1594), sin comprender, -tal era el atraso en que se hallaba entonces la ciencia política y -administrativa, que la forma electiva era la propia de la institución -municipal. Cuando apenas convalecía la provincia del hambre ocasionada -en 1594, el corsario inglés Francisco Drake recaló a media legua a -barlovento de la Guaira (comienzos de junio de 1595), se apoderó de -Caracas, donde permaneció ocho días, al cabo de los cuales se retiró -ordenadamente a sus bajeles. Al año siguiente (1596) murió en Puerto -Belo el citado Drake, primero pirata y después almirante de Inglaterra. -Volvió Osorio a Caracas el 1596 y, con sentimiento general de la -provincia, abandonó el país por haber sido promovido a la presidencia -de la Audiencia de Santo Domingo. - - [208] Baralt, ob. cit., pág. 256. - -Sucedióle D. Gonzalo Piña Lidueña, hombre bueno, que murió en 1600, -dejando repartida la autoridad entre los cabildos de las ciudades. - -Ponemos fin a la conquista de Venezuela con una composición poética, en -la cual el conquistador Castellanos (que escribió en verso las crónicas -de Cubagua, Venezuela, Cabo de la Vela y Nuevo Reino de Granada), -refiere cómo se libró cierta india de Maracaibo, en los comienzos de -dicha conquista, del amor de un portugués[209]. - - [209] Además de las poblaciones ya citadas, se fundaron otras - que habían de tener mucha importancia, ora por el número de - sus habitantes, ora como centros mercantiles. _San Cristóbal_ - por Juan de Maldonado (1561); _Nueva Zamora_ o _Maracaibo_ por - Alonso Pacheco (1571): el _Espíritu Santo de la grita_ por - Francisco de Cázares (1576); _Altamira de Cázares_ por Andrés - Varela (1577); _Victoria_ por Francisco Loreto (1595), etc. - - Era india bozal, mas bien dispuesta; - y el portugués, que mucho la quería, - con deseo de vella más honesta - vistióle una camisa que tenía: - Hízola baptizar, y con gran fiesta - debió celebrar bodas aquel día: - que en entradas vergüenza se descarga - para poder correr a rienda larga. - - Estaban en Zavana de buen trecho, - y llegada la noche muy oscura, - el portugués juntóla con su pecho - para poder tenella más segura. - Ambos dormían en pendiente lecho, - según uso de aquella coyuntura; - fingió la india con intento vario - ir a hacer negocio necesario. - - Levantóse del lusitano lado, - y sentóse no lejos dél, que estaba - los ojos en la india con cuidado - de ver si más a lejos se mudaba: - siendo de su mirar asegurado - viendo que la camisa blanqueaba - la india luego que la tierra pisa - quitóse prestamente la camisa. - - Y al punto la colgó de cierta rama, - por cebo de la vana confianza; - aprestó luego más veloz que gama - con el traje que fué de su crianza: - él pensaba lo blanco ser la dama; - mas pareciendo mal tanta tardanza, - le decia: «Ven ya, niña Tereya, - á os brazos do galan que te deseya»... - - Viendo no responder, tomó consejo - de levantarse con ardiente brío, - diciendo: «¿Cuidas tú, que naon te veyo? - Véyote muito bein per o atavio.» - Echóle mano, mas halló el pellejo - de la querida carne ya vacío: - tornóse, pues, con sola la camisa, - y más lleno de lloro que de risa[210]. - - [210] Castellanos, _Elegías_, 2.ª parte, Introducción. - -Confinan las Guayanas al N. y E. con el Atlántico, al S. con el Brasil -y al O. con Venezuela. Su longitud está comprendida entre 59° y 67° -al O. y su latitud entre 1° y 8° al Norte. Parece ser que el primero -que exploró, en el año 1499, las costas de las Guayanas, fué Yáñez -Pinzón. Establecidos los españoles en Tierra Firme, realizaron algunas -expediciones en busca de oro al Orinoco, por cuya cuenca y por la -del río Amazonas se extiende el inmenso territorio de las Guayanas. -Intentó Diego de Ordax, en 1527, la conquista y colonización del país, -recorriendo con dicho objeto, al frente de 800 hombres, gran parte -del río de Paria. En el año 1531 murió Ordax en la expedición. Nada -de provecho consiguieron sus sucesores Jerónimo Ortal, Padre Ayala -y Antonio de Berrío, fundador de Santo Tomé (1584), como tampoco -los alemanes Federmann y Spira que entraron por Venezuela. Muchos -aventureros, ya españoles, ya extranjeros, atraídos por la leyenda de -_El Dorado_, penetraron en las Guayanas. Entre los extranjeros ninguno -tan notable como Walter Raleigh, que se presentó en 1595 a disputar -a los españoles el dominio del Orinoco, comenzando por poner preso a -Berrío en San José de Oruña (isla de Trinidad), y después le llevó -como guía a buscar, ora la fantástica ciudad de Manoa, ora el fabuloso -El Dorado. Walter Raleigh regresó a Inglaterra y Berrío continuó su -gobierno hasta su muerte (1600). Su sucesor e hijo Fernando Berrío se -dedicó a la cría de ganado vacuno, siendo destituído el 1609 por Sancho -de Alquiza, juez de residencia, y que gobernó siete años, hasta la -llegada de don Diego Palomeque de Acuña. Apareció por segunda vez, ya -con más recursos (enero de 1618) el citado Raleigh, quien dispuso que -su teniente Keymis se apoderase de Santo Tomé. Murió en el asalto el -valeroso Palomeque y la población fué completamente destruída. Raleigh -se atrajo la enemiga y el odio de la gente del país, de los españoles -y aun de los mismos ingleses. Cometió, pues, tantos desmanes, abusos y -tropelías en sus dos expediciones que, habiéndose quejado el gobierno -español al de Inglaterra, fué encerrado en la Torre de Londres. Se le -acusó principalmente de haber incendiado la ciudad española de Santo -Tomás y de haber sacrificado al gobernador Palomeque. Conjurados contra -él todos sus enemigos, fué condenado a muerte y conducido al suplicio. -El amigo íntimo de la poderosa reina Isabel murió con el mismo valor y -altivez con que había vivido. - -Fernando de Berrío, no bien logró ser repuesto en su antiguo cargo, -llegó al país en mayo de 1619, dedicándose a reconstruir la ciudad en -los llamados hoy _Castillos de Guayana la Vieja_. - -Por lo que respecta a los holandeses, recordaremos que se establecieron -en 1556 en las riberas del río Demerara; pero tiempo adelante se -apoderaron de algunas tierras vecinas (1581). Expulsados de ellas, -fundaron posteriormente la ciudad de _Stabrock_ ó Georgetown y -extendieron su poder hasta el río Esequibo. - -Los franceses, por su parte, en el año 1604, no teniendo en cuenta los -derechos de los españoles, se establecieron en Cayena. - -Más temor que los franceses, inspiraban los holandeses. Estos, cuando -se formó en 1621 la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales, -atacaron, saquearon y quemaron dos veces--una en 1629 y otra en 1637--a -Santo Tomás. Las Guayanas, por mucho tiempo, sufrieron terribles -acometidas de sus enemigos. - - - - -CAPITULO XI - - CONQUISTA DE COLOMBIA Y DE EL ECUADOR.--CONQUISTA DE - COLOMBIA.--BASTIDAS EN SANTA MARTA.--EL DORADO.--GOBIERNO - DE HEREDIA Y DE FERNÁNDEZ DE LUGO.--CONQUISTA DE JIMÉNEZ - DE QUESADA.--ALONSO LUIS DE LUGO.--CREACIÓN DE UNA - AUDIENCIA.--CONSIDERACIONES ACERCA DE LA CONQUISTA DE - QUESADA.--CONQUISTA DE EL ECUADOR.--EL ECUADOR A LA LLEGADA DE LOS - ESPAÑOLES: ES CONQUISTADO POR BELALCÁZAR.--FUNDACIÓN DE SANTIAGO - DE QUITO, DE GUAYAQUIL Y DE CARTAGO.--BELALCÁZAR EN ESPAÑA: ES - NOMBRADO GOBERNADOR DE POPAYÁN.--BELALCÁZAR Y ANDAGOYA.--SUCESOS - DEL PERÚ.--FUNDACIÓN DE ANTIOQUÍA.--BELALCÁZAR EN LUCHA CON - HEREDIA Y CON LOS INDIOS.--ORDENANZAS DE 1542.--BELALCÁZAR EN - AÑAQUITO.--INSURRECCIÓN DE ROBLEDO.--BELALCÁZAR EN XAQUIXAGUANA. - - -Vamos a estudiar la conquista de Colombia, cuyo país estaba -poblado de los _chichas_ o _muiscas_, tribu numerosa de indios -semicivilizados. Después que Alonso de Ojeda (1499-1500) descubrió -las costas de Colombia, Rodrigo de Bastidas fundó la ciudad de Santa -Marta (hoy en Colombia). «Algunos aventureros--dice Reclus--fundaron -en 1525 la ciudad de Santa Marta cerca de la desembocadura del río -Magdalena...»[211]. Posteriormente expediciones españolas avanzaron -hasta el interior del país en busca de las cuantiosas riquezas que -pregonaba la leyenda. «El nombre de la tierra de El Dorado parece que -procede de una curiosa costumbre de los caciques indios de la meseta. -La ceremonia de la elección de cierto cacique consistía en embadurnar -el cuerpo del favorecido con una substancia grasa, que luego era -cubierta de polvos de oro. Esta operación se efectuaba á las orillas -del lago sagrado de Gustavita, donde luego tomaba un baño»[212]. - - [211] _Nueva Geografía Universal, América del Sur_, pág. 199. - - [212] _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tom. XIV, pág. 156. - -García de Lerma (1528-1535) sucedió á Bastidas en el gobierno de -Santa Marta. Por entonces, informada la Reina (mujer de Carlos I de -España y V de Alemania) del excesivo precio de los comestibles en la -provincia de Tierra Firme, mandó á aquel Gobernador dispusiera que -las Justicias de las ciudades y villas nombrasen su regidor para que -pusiera justo precio, así á las cosas de dicho país, como á las que se -llevasen de otras partes[213]. En tanto que García de Lerma mandaba -algunas expediciones al interior, teniendo la desgracia de que fuesen -combatidas por los indios, el portugués Jerónimo de Melo, al frente de -castellanos, emprendió el reconocimiento del río Magdalena, el cual -navegó en una extensión de 35 leguas (1532). A la sazón, la mayor parte -de los pobladores de Santa Marta abandonaban gustosos la citada ciudad -para dirigirse al Perú, donde abundaban los metales preciosos. - - [213] _Cédula de 24 de abril de 1533._--Vid. tom. 9 de ellas, - fol. 47 v.º, núm. 59. - -En el mismo año que murió García de Lerma (1532), se presentó al -Emperador un militar que gozaba de gran prestigio, y cuyo nombre era -Pedro de Heredia, pidiendo al Monarca autorización para acometer la -conquista del país que se extiende desde el Magdalena al Darién. -Concedido el permiso, salió de Cádiz a últimos del dicho año. Ni tardo -ni perezoso, inmediatamente que llegó a Colombia echó los cimientos de -la ciudad de _Cartagena_, que fué centro de las operaciones militares. -Habiendo dejado guarnecida la colonia, a la cabeza de sus tropas, salió -a campaña a la región del Norte de Santa María, sometiendo unas tribus -por la fuerza y ganándose otras por el cariño; volvió a Cartagena, no -sólo cargado de riquezas, sino satisfecho por sus descubrimientos. -Posteriormente se dirigió Heredia (enero de 1534) a la región del Sur, -y allí, al recorrer gran parte del valle del río Zenú, sufrió, lo mismo -que toda su gente, grandes padecimientos, que en cierto modo fueron -recompensados por el oro encontrado en las sepulturas de un cementerio. -El descubrimiento excitó la codicia de los soldados españoles, -organizándose nuevas expediciones. Fray Tomás Moro, el primer obispo -del país, comunicó a la corte los excesos de los expedicionarios, -siendo nombrado comisionado regio para residenciar a Heredia, el -licenciado Juan de Badillo, miembro de la Audiencia de Santo Domingo, -quien, después de apoderarse de los bienes del Gobernador, mostró -su sed de riquezas cogiendo prisioneros centenares de indios para -venderlos como esclavos en la Isla Española. - -Presentóse en la corte Alonso Luis de Lugo, solicitando en nombre de -su padre Pedro Fernández de Lugo, Adelantado de Canarias, gobernador -y justicia mayor de las islas de Tenerife y la Palma, «conquistar -y poblar las tierras y provincias que se hallan por descubrir y -conquistar en la provincia de Santa Marta...» El Rey accedió a la -petición, encargando que se guardasen los límites que señala, y añade: -«Para ello llevareis de estos Nuestros Reynos de Castilla y de las -islas de Canarias 1.500 hombres de pie, escopeteros, é arcabuceros, é -ballesteros, é rodilleros, y 200 hombres de a caballo, con caballos é -yeguas de silla, é que ansí los de pie como los de á caballo, irán bien -armados y aderezados de lo necesario...»[214]. Pedro Fernández de Lugo -entró en Santa Marta á mediados de diciembre del año 1535. Acompañaba -al Gobernador, con el nombre de justicia mayor de la colonia, un -abogado llamado Gonzalo Jiménez de Quesada, que fué el verdadero -conquistador de aquellas regiones. Por orden de Fernández de Lugo salió -(6 abril 1536) la expedición de Santa Marta a las órdenes de Jiménez -de Quesada, natural de Granada, tan excelente general como ilustre -político. Los hechos principales de empresa tan notable quedaron -registrados en documentos de inestimable valor[215]. Dirigióse Quesada -por la orilla del río Magdalena. Los calores tropicales, las fiebres -y el hambre aumentaban los padecimientos causados por la multitud de -insectos, por las acometidas de los tigres y por los combates con los -indígenas, particularmente con los _panches_, «gente bestial y de mucha -salvajía.» Las lluvias tropicales hicieron que se aumentasen las aguas -del río, dilatándose en una grande extensión. Quesada no tuvo más -remedio que asentar su campamento en un lugar llamado _Tora_, mientras -las naves seguían remontando el río. Tantas y tan graves fueron las -enfermedades que se desarrollaron en el campamento, que a los muertos -no se les daba sepultura y se les arrojaba al río. Cuéntase que los -caimanes se cebaron de tal modo en la carne humana, que después de -comerse a los muertos, atacaron a los vivos que se aproximaban al -Magdalena. Levantaron el campo, apartándose de las márgenes del citado -río. Aunque Quesada había perdido muchos hombres, dió aliento á los -que vivían y pudo llegar a las inmediaciones de las mesetas centrales -de lo que es hoy República de Colombia. Cuando los expedicionarios -vieron y admiraron los campos cultivados, se decidieron a aclamar -jefe a Quesada, desligándolo de toda dependencia de Fernández de -Lugo. Continuó Quesada sus descubrimientos, llegando, por fin, a la -hermosa llanura o sábana de Bogotá, llamada por los naturales _Cundina -marca_, donde estaba la capital de los muiscas. En la misma época -el alemán Federmann y el español Sebastián Belalcázar (ya conocidos -en capítulos anteriores), que andaban recorriendo aquellas tierras, -llegaron a disputar a Quesada la prioridad del descubrimiento, cediendo -al fin los dos primeros al último todos sus derechos mediante cierta -cantidad. Quesada llegó al pueblo de Muqueta, capital del territorio, -que encontró desierta y convirtió luego en centro de sus futuras -operaciones. Desde allí se dirigió a Tunja, cuyo zaque (Rey) gozaba -fama de poseer grandes riquezas, y se apoderó de la citada población el -20 de agosto de 1537. El zaque cayó prisionero y sus tesoros pasaron a -manos de los castellanos. «Se hizo un montón de oro tan grande--dice -Quesada--que puestos los infantes en torno de él, no se veían los -que estaban de frente, y los de a caballo apenas se divisaban.» Los -castellanos deseaban más riquezas, y para lograrlas se apoderaron de -Iraca; a pesar de la resistencia de los indígenas, ocuparon el palacio -del cacique y penetraron en el templo. Después de apoderarse de las -riquezas que encerraba el adoratorio, le pegaron fuego. Buscando -todavía más oro, se hicieron dueños de Bogotá, muriendo el zipa en -el asalto de un caserío; también fué derrotado el nuevo zipa, y para -obligarle a confesar dónde tenía guardados sus tesoros, se le hizo -morir en el tormento. Quesada, como granadino que era, dió al país que -acababa de conquistar el nombre de _Nuevo Reino de Granada_, y a la -capital de la colonia, cuyos cimientos echó el 6 de agosto de 1538, la -llamó Santa Fe de Bogotá[216]. - - [214] _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo XXII, págs. 406-433. - - [215] Entre ellos el más importante es la relación escrita - por el mismo conquistador, cuyo original se ha perdido; pero - que copió en gran parte el cronista Fernández de Oviedo. - Quesada--dice Oviedo--, no solamente de palabra, sino por - escrito, «me mostró un gran cuaderno de sus subçesos, y lo - tuve muchos dias en mi poder, y hallé en él muchas cosas de - las que tengo aqui dichas en los capítulos preçedentes, y de - otras que aqui se pondrán.» - - [216] Provincia que se llama Nuevo Reino de Granada[216a] - y actualmente Estados Unidos de Colombia. El primero que - descubrió el Nuevo Reino de Granada fué el licenciado Jiménez - de Quesada. Llamóse primeramente _Bogotá_, porque así se - llamaba el rey o señor principal; después se le dió el nombre - del _Valle de los Alcázares_; y, por último, el de _Nuevo - Reino de Granada_, porque su descubridor era de Granada. La - ciudad más principal del país es Santa Fe, donde se hallan la - Chancillería y el Arzobispado. Abunda el oro, las esmeraldas - finas y de gran tamaño, el algodón, etc. El rey Bogotá tenía - gran majestad y era muy querido de los suyos; el número de sus - mujeres llegaba á cuatrocientas. Son idólatras, pacíficos más - que guerreros, y castigan mucho los pecados públicos. - - [216a] _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo V, págs. 529 y - 530. - - -Jiménez de Quesada encargó a un hermano suyo, llamado Hernán, el -gobierno de la colonia, y él decidió marchar a España con el objeto de -solicitar del Rey el título de gobernador de aquellos países. Aunque -nadie--habiendo fallecido Fernández de Lugo en Santa Marta en enero de -1536--podía alegar mejores títulos que Jiménez de Quesada, la corte -prefirió para el cargo a Alonso Luis de Lugo, hijo del citado primer -gobernador. - -Poco después Carlos V creó una Audiencia (17 julio 1549) que había de -residir en Santa Fe de Bogotá y cuyo tribunal hubo de cerrar el período -de la conquista. El primer presidente fué el Dr. Gutiérrez de Mercado. - -El resultado de las expediciones de Jiménez de Quesada fué el -descubrimiento de nuevas tierras y la conquista del _Nuevo Reino -de Granada_, que hoy constituye la mejor parte de la República de -Colombia. El conquistador de Nueva Granada es uno de los hombres más -grandes de aquellos tiempos, mereciendo figurar al lado de Cortés, -Pizarro, Almagro, Núñez de Balboa, Valdivia y Orellana. - -En sus últimos años cayó en desgracia de la corte. Murió el 16 de -febrero de 1579, tan pobre, que, según los cronistas, debía más de -60.000 pesos[217]. Fué sepultado en el convento de Santo Domingo de -Mariquita. Dicho convento se hallaba emplazado frente a la casa en -que falleció el noble conquistador. El 1597 fueron trasladados sus -restos a Bogotá, y al acercarse la celebración de su tercer centenario -se colocaron en un sepulcro digno de la fama de varón tan insigne. -En la acera del Norte de la plazuela formada por las portadas de los -cementerios públicos, se erigió un mausoleo de mármol blanco; en él -se pusieron las inscripciones siguientes: al Sur, frente principal, -_Jiménez de Quesada_; al Oriente, _El Concejo municipal de Bogotá_; al -Occidente, _Al fundador de Santa Fe de Bogotá_, y al Norte, _Expecto -resurrectionem mortuorum_[218]. - - [217] Otros dicen que murió rico; pero cubierto de lepra. - _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tomo XIV, pág. 158. - - [218] _Espero la resurrección de los muertos._ El mismo - Quesada dispuso que la citada inscripción se colocase como - epitafio en su sepulcro. - -Pasamos a relatar brevemente la conquista de El Ecuador. Las tribus que -ocuparon El Ecuador antes de ser conquistado por los incas se llamaban -_scyris_ o _caras_, _puxahaes_, _cañaris_ y _quitos_ o _quitúes_. -La capital de los caras fué Quito. Los incas, después de vencer a -las tribus citadas y algunas otras--todas fetichistas, poligamas y -antropófagas--se establecieron en el país hasta la llegada de los -españoles. - -La siguiente Real cédula prueba el estado de barbarie en que se -hallaban los indígenas de Quito a mediados del siglo XVI. - -«Caciques: Con noticia el Príncipe, que los de la provincia de Quito, -quando morían, mandaban matar indios de ambos sexos, para enterrarlos -con ellos; no obstante no persuadirse se continuaría tan extravagante -abuso; Mandó al Presidente y Audiencia de dicha provincia no -consintiese exceso de tal naturaleza, y lo castigase con todo rigor.» -Cédula de 18 de Enero de 1552. Vid. tomo 11 de ellas, fol. 35 b. n.º -55[219]. - - [219] _Biblioteca particular de S. M. el Rey de España._ - -Sebastián de Belalcázar, gobernador en San Miguel, noticioso de que -Pedro de Alvarado se dirigía a Quito en busca de riquezas, marchó -a dicho punto, a últimos del año 1533, al frente de 200 soldados. -Belalcázar encontró un enemigo poderoso en Rumiñahuí, quien a la cabeza -de 20.000 indios, defendió el terreno palmo a palmo, haciendo hoyos en -la tierra, en los que clavaba agudas estacas para impedir el paso a los -caballos del capitán español. Poco después llegó Diego de Almagro con -refuerzos y también Alvarado, el cual pretendía que se le adjudicara -el país. Opusiéronse Belalcázar y Almagro y, como testimonio de haber -tomado posesión del reino, en los llanos de Riobamba fundaron el pueblo -de _Santiago de Quito_ (15 agosto 1534), al presente capital de la -República. Alvarado, mediante cierta suma de pesos de oro, se volvió a -Guatemala. Belalcázar, con la gente que Almagro no se llevó al Perú, -continuó sus conquistas. Mientras sus capitanes Pedro Añasco y Juan de -Ampudia se dirigían por el valle, donde luego se había de fundar _San -Juan Porto_, él marchó a reunir gente, echando antes los cimientos de -_Guayaquil_ (25 junio 1535). Luego, desde Popayán se dirigió á Bogotá, -y allí puso paz entre Jiménez de Quesada y el alemán Federmann, los -cuales tenían más ambición que prudencia. Puestos de acuerdo los tres -capitanes, marcharon a España, deseosos de tener gobiernos propios. - -En tanto que tomaban el camino de la metrópoli, dispuso Pizarro que su -capitán Lorenzo de Aldama penetrase en la tierra que había descubierto -y conquistado Belalcázar. A su vez Aldama autorizó a Jorge Robledo para -que hiciera otras expediciones, y por cierto, que de una de ellas formó -parte el cronista Pedro Cieza. Procede del mismo modo recordar que, a -últimos de septiembre de 1540, se fundó la ciudad de _Cartago_ (hoy de -la República de Costa Rica). - -Por entonces, Pascual de Andagoya obtuvo el nombramiento de Adelantado -y gobernador del río de San Juan. Deseando luego extender sus dominios, -se hizo recibir por Gobernador en la ciudad de Cali, en la tierra -de Belalcázar, siendo reconocido como tal por Jorge Robledo y otros -capitanes. Hasta tal punto llegó la imprudencia de Andagoya, que se -preparó a impedir por la fuerza la entrada de Belalcázar, dado que éste -último consiguiera la gobernación de la citada tierra. - -Como sospechaba Andagoya, consiguió Belalcázar el nombramiento (10 -marzo 1540) de Gobernador de la provincia de Popayán, y poco después -(diciembre de 1540), obtuvo el título de Adelantado. La gobernación -de Popayán, dada a Belalcázar, limitaba al Norte con Castilla del Oro -y río de San Juan, al Este con la provincia de Bogotá o Nuevo Reino -de Granada, al Sur con la provincia de Quito y al Oeste con el Océano -Pacífico. Conseguido el objeto de su venida a España, volvió para las -Indias, desembarcando en Nombre de Dios a mediados de diciembre de -1540. Andagoya, que se hallaba en Cali, quiso resistir a Belalcázar y -fué hecho prisionero. - -Deseando Carlos V terminar de una vez con la anarquía del Perú, dispuso -que el licenciado Cristóbal Vaca de Castro se dirigiera a aquel país -con los poderes necesarios. En efecto, marchó a las Indias y desembarcó -en la gobernación de Belalcázar, donde tuvo noticias exactas del estado -del Perú, y en particular--y esto fué lo que hubo de preocuparle -más--de la muerte del marqués Francisco Pizarro (26 junio 1541). Vaca -de Castro, acompañado de Belalcázar y otros capitanes, llegó a Lima; -pero, habiendo notado durante el viaje que el gobernador de Popayán era -partidario de los almagristas--pues había contribuído a la huída de -Núñez de Prado, íntimo amigo de Almagro--le hizo regresar a su país. - -Ya sabemos que Jorge Robledo hubo de reconocer como gobernador (21 -abril 1541) a Belalcázar. Robledo fundó la ciudad de _Antioquía_; mas -la fortuna le volvió la espalda, dirigiéndose entonces, hambriento y -maltrecho, con sus treinta compañeros, a San Sebastián de Urabá. Allí -fué hecho prisionero por Pedro de Heredia, fundador de Cartagena, quien -sin miramientos de ninguna clase, le mandó a España. Inmediatamente -Heredia se apoderó de Antioquía. Disgustado Belalcázar con la conducta -de Heredia, ordenó al capitán Juan Cabrera que le redujese a prisión -y le mandara a Panamá; pero luego, habiendo recobrado la libertad -Heredia, volvió a Antioquía, dejando en ella por su teniente al capitán -Gallegos, que a su vez fué preso por Madroñero, capitán de Belalcázar. - -Por aquellos tiempos andaba el gobernador de Popayán en guerra con -los indios y la razón estaba de parte de los últimos. Conviene saber -que en las ordenanzas de 1542, se disponía, entre otras cosas, -que los gobernadores y demás autoridades no tuviesen indios; pero -Belalcázar mandó que se cumpliesen aquellas leyes, si bien tuvo el -cuidado de poner antes en cabeza de sus hijos a los indígenas que -eran de él propiedad. Los procuradores de las ciudades, reunidos por -el Gobernador, mostraron su oposición a las ordenanzas, pronunciando -entonces aquél las famosas frases de _Acátese lo mandado; pero no se -cumpla_. Hizo suspender las ordenanzas y mandó a España un procurador -que hiciera presente al gobierno el estado de las cosas. Para implantar -estas reformas, el Emperador escogió a Blasco Núñez Vela, primer virrey -del Perú, que salió de Sanlúcar el 3 de noviembre de 1543 con una flota -de 52 buques. Llegó el virrey al Nuevo Mundo, y al frente de pequeño -ejército peleó con Gonzalo Pizarro en Añaquito: allí murió Núñez Vela -y allí fué hecho prisionero Belalcázar y su hijo Francisco. Aunque -desconocemos los motivos, se halla probado que el gobernador de Popayán -entró en la prisión enemigo de Pizarro y salió amigo. Inmediatamente -que Belalcázar recobró la libertad, se dirigió a su gobernación y allí -supo cómo Jorge Robledo, que nunca fué fiel amigo suyo, había vuelto de -España con el título de mariscal de Antioquía. En seguida comenzó la -guerra entre los dos, logrando el Adelantado sorprender al Mariscal (5 -octubre 1546) en la Loma del Pozo. - -Dícese que entre los papeles del Mariscal se hallaron unas cartas que -escribió y no mandó a su destino, en las que acusaba a Belalcázar -de traidor y pizarrista. Castigóle el vencedor haciéndole degollar -inmediatamente. Temeroso Belalcázar de la venganza de los amigos de -Robledo, vivía en continuo desasosiego y zozobra. En aquel tiempo, para -acabar con los disturbios del Perú, vino de España--como veremos en -el capítulo XXIII--el presidente D. Pedro de La Gasca, quien, ayudado -por Belalcázar, derrotó a Gonzalo Pizarro en la memorable batalla de -Xaquixaguana. Razón tenía Belalcázar para temer a los partidarios del -citado Robledo, los cuales consiguieron que el licenciado Briceño -formase causa y condenara al valeroso gobernador de Popayán. Cuando -se encaminaba a España con la idea de pedir--no sabemos si gracia o -justicia--, murió en Cartagena de Indias, a los sesenta años de edad. -Sea de ello lo que fuere y censurables o no censurables algunos hechos -de Belalcázar, él fué uno de los capitanes más valerosos que tomaron -parte en la conquista de las Indias[220]. - - [220] Además de las obras impresas que hemos consultado - para escribir la conquista de El Ecuador, citaremos los - manuscritos siguientes: Varios documentos del Archivo de - Indias, y entre los más importantes, tenemos la información - hecha en Sevilla en el año 1550, por Cebrián de Calitati, - en representación y nombre del Adelantado D. Sebastián de - Benalcázar, cuya signatura es: 52-6-2/12. Información hecha - desde 1505 a 1573, por el hijo del Adelantado D. Sebastián de - Benalcázar, signatura 1-5-24/8. Varias cartas de Benalcázar - a S. M. sobre que el Adelantado Andagoya impedía entrar en - su gobernación. Una carta de Francisco Hernandez, teniente - general de Benalcázar, al capitán Luis de Guevara sobre la - muerte de Robledo, fechada en Anzerma a 26 de noviembre 1546, - signatura 22-3/8-R. 3. Declaración de Pedro Santos sobre el - mismo asunto. Varias informaciones, cartas y R. C.[220a]. - - [220a] Unos cronistas le llaman Belalcázar, otros - Benalcázar y algunos Velalcázar. - - - - -CAPÍTULO XII - - CONQUISTA DE LAS PROVINCIAS ARGENTINAS Y DEL BRASIL.--CONQUISTA - DE LA ARGENTINA.--GABOTO EN LAS COSTAS DEL BRASIL Y EN LAS - MÁRGENES DEL PARANÁ.--FUERTE DE SANCTI SPÍRITUS.--MENDOZA EN - EL RÍO DE LA PLATA.--SANTA MARÍA DE BUENOS AIRES.--OPOSICIÓN - DE LOS QUERANDÍS.--AYOLAS Y MARTÍNEZ DE IRALA: FUERTE DE LA - ASUNCIÓN.--MUERTE DE MENDOZA Y DE AYOLAS.--GOBIERNO DE IRALA.--SE - PIENSA EN LA TRASLACIÓN DE LOS HABITANTES DE BUENOS AIRES Á - LAS ORILLAS DEL PARAGUAY.--GOBERNADORES ANTERIORES Á GARAY: - FUNDACIÓN DE BUENOS AIRES; MUERTE DE GARAY.--LA PATAGONIA.--EL - CHACO.--CONQUISTA DEL PARAGUAY Y DEL URUGUAY.--EL GOBERNADOR - ARIAS DE SAAVEDRA.--OTROS GOBERNADORES.--LOS BRASILEÑOS EN EL - URUGUAY.--CONQUISTA DEL BRASIL.--PRIMERAS COLONIAS.--EL BRASIL - DURANTE EL REINADO DE D. MANUEL «EL AFORTUNADO.» - - -Si en el viaje que en el año 1508 hicieron Juan Díaz de Solís y Vicente -Yáñez Pinzón no llegaron a las costas argentinas, en el realizado por -aquel navegante en 1516 ya conocieron los españoles la desembocadura -del Río de la Plata[221]. Sebastián Gaboto se dirigió desde las -costas del Brasil al mencionado río en el año 1526[222]. Uno de sus -subalternos, según las crónicas de aquellos tiempos, se internó en el -río Uruguay hasta el de San Salvador, en tanto que Gaboto remontaba el -Paraná, en cuyas márgenes fundó una fortaleza con el nombre de _Sancti -Spíritus_, donde dejó una guarnición. A causa de algunas muestras de -metal que había recogido durante su viaje, dió el nombre de _Plata_ al -río que hasta entonces había sido llamado _Mar dulce_. Navegó el río -Paraguay, dirigiéndose luego a España. La guarnición de Sancti Spíritus -fué asesinada por los indios _timbus_ y la fortaleza completamente -destruída. Algunos soldados que se hallaban fuera de dicho fuerte -pudieron trasladarse a la colonia portuguesa de San Vicente. - -El continuador de la obra de Sebastián Gaboto fué D. Pedro de Mendoza, -noble caballero español que había logrado no poca fama en la guerra -de Italia. Hallándose en Toledo, a 21 de mayo de 1534, el Rey mandó -tomar el asiento y capitulación siguiente: «1.º Primeramente os doy -licenzia y facultad para que por Nos y en nuestro nombre y de la Corona -Real de Castilla podais entrar en el dicho Río de Solís que llaman de -la Plata, hasta la mar del Sur, donde tengais doscientas leguas de -luengo de costa de gobernazion que comience desde donde se acaba la -gobernazion que tenemos encomendada al mariscal don Diego de Almagro -hasta el Estrecho de Magallanes, y conquistar y poblar las tierras y -provincias que oviese en las dichas tierras. 2.º Item entendiendo ser -cumplidero al servicio de Dios y nuestro, y por honrar nuestra persona -y por vos hazer merced, prometemos de vos hazer nuestro gobernador y -capitan general de las dichas tierras y provincias y Pueblos del Río de -la Plata, y en las dichas dozientas leguas de costa del mar del Sur que -comienzan desde donde acaban los límites que como dicho es tenemos dado -en gobernacion al dicho Mariscal Don Diego de Almagro, por todos los -días de nuestra vida con salario de dos mill ducados de oro en cada un -año y dos mill de ayuda de costas...»[223]. - - [221] Véase el capítulo XXVIII del primer tomo. - - [222] Véase el capitulo XXV de dicho tomo. - - [223] Quesada, _La Patagonia y las tierras australes del - Continente americano_, págs. 55 y 56. - -El Emperador dió orden al conde D. Fernando de Andrada, asistente -de Sevilla; al conde de Gelves, alcaide de las Atarazanas, y a los -oficiales de la Casa de Contratación para que la armada se dispusiera -a salir a la mayor brevedad. Tan rápido se hizo el apresto que Mendoza -salió de la barra de Sanlúcar el 1.º de septiembre de 1535 al frente -de una expedición compuesta--según Herrera--de 11 navíos con 800 -hombres[224]. Algunos cronistas dicen que la expedición se componía de -14 naves que llevaban a bordo 2.500 castellanos y 150 alemanes. - - [224] _Década V_, lib. IX, cap. X. - -Penetró Mendoza en el Río de la Plata y cuéntase que en el momento de -pisar la tierra, el capitán Sancho García exclamó: _¡Qué buenos aires -se respiran en esta tierra!_ En lucha los castellanos con los indios -(_bilelas_, _lules_, _agoyas_, _tobas_, _abipones_, _calchaquíes_ y -otros), fueron muertos muchos de los primeros, entre ellos D. Diego de -Mendoza y D. Pedro de Benavides, hermano aquél y sobrino éste del jefe -de la expedición. Pasado poco tiempo (2 febrero 1536), Mendoza echó -los cimientos de una población a la que dió el nombre de _Santa María -de Buenos Aires_. Los indios _querandís_, rivales en fiereza a los -charrúas, comenzaron a hostilizar a los nuevos pobladores, negándoles -los víveres y diezmando a la guarnición. Deseando Mendoza encontrar -sitio más hospitalario, dispuso que Juan de Ayolas se dirigiese más -al Norte, siguiendo los pasos de Gaboto. Así lo hizo el intrépido -capitán, quien luego fundó una fortaleza, origen de la ciudad de la -_Asunción_ (1536.) - -Mientras Mendoza, desalentado y enfermo, regresaba á España, en cuya -travesía hubo de morir, Ayolas, dejando a Martínez de Irala en el -fuerte de la Asunción, se internó en los bosques del Chaco con 200 -soldados, llegando hasta la frontera del Perú; pero a su vuelta fué -sorprendido por los salvajes y muerto con todos los suyos. - -Por muerte de Ayolas, se encargó interinamente del gobierno el capitán -Irala; mas habiendo llegado de España Alonso de Cabrera, con el -nombramiento de Gobernador para el caso en que faltase el propietario, -tomó dicho Cabrera las riendas del poder. Dispuso despoblar Buenos -Aires, trasladando sus habitantes a las orillas del Paraguay, en cuyos -sitios los indígenas eran menos belicosos. - -Conocedor el Rey de los sucesos ocurridos en la colonia, dió el título -de Adelantado a Alvar Núñez Cabeza de Vaca, y cuyas capitulaciones se -hicieron, al tenor de las de D. Pedro de Mendoza, el 18 de marzo de -1540. Alvar Núñez salió de Sanlúcar el 2 de noviembre de 1540 y llegó -a la Asunción el 11 de marzo de 1542. Nombró maestre de campo a Irala. -Alvar Núñez por un lado e Irala por otro, realizaron expediciones que -no dejaron de ser útiles. Una revolución dirigida por el contador -Felipe Cáceres acabó con su gobierno. Los conjurados penetraron (25 -abril 1544) en la casa del Adelantado y lo redujeron a prisión. En -seguida confiaron el mando de la colonia a Martínez de Irala, al mismo -tiempo que mandaban a España al Adelantado. - -Martínez de Irala puso orden en la colonia y peleó valerosamente con -los indígenas. Emprendió una expedición al Perú y allí solicitó de -La Gasca la confirmación del cargo que desempeñaba. A su vuelta al -Paraguay tuvo que luchar con los parciales de Alvar Núñez Cabeza de -Vaca, que se habían hecho dueños del poder. La corte confirmó a Irala -en el gobierno del Paraguay, sorprendiéndole la muerte en 1557. - - «Tan sabio era y astuto y cauteloso - en su trato y vivienda nuestro Irala, - que no tiene algun hombre del quexoso - que a todos en amor parece yguala:»[225] - - [225] Centenera, _Argentina y Conquista del Río de la Plata_, - canto VI, pág. 53. - -A Irala sucedió en el gobierno su yerno, el capitán Gonzalo de Mendoza; -y a su muerte (1558) los vecinos de la Asunción, dieron sus votos al -capitán Francisco Ortiz de Vergara, casado con otra hija de Irala[226]. -Después de siete años de gobierno, emprendió un viaje al Perú para -solicitar del virrey su nombramiento en propiedad; mas Felipe Cáceres, -ya conocido por la sublevación contra Alvar Núñez, se presentó á -la Audiencia de Lima acusando al Gobernador de haber abandonado la -provincia de su mando. La Audiencia se dejó engañar y destituyendo á -Ortiz de Vergara, nombró a Juan Ortiz de Zárate y éste á su vez dió -el cargo de teniente gobernador a Cáceres. Desde el año 1569 comenzó -su gobierno interino Cáceres, bien que a disgusto de los colonos, los -cuales le depusieron, poniendo en su lugar a Martín Suárez de Toledo. - - [226] Ibidem, pág. 460. - -En las capitulaciones que hizo el Rey en Madrid a 10 de julio de 1569, -con Juan Ortiz de Zárate se dice: «Primeramente, os hacemos merced de -la gobernación del Río de la Plata, así de lo que al presente está -descubierto y poblado como de todo lo demás que de aquí adelante -descubriéredes y pobláredes, ansí en las provincias del Paraguay y -Paraná como en las demás provincias comarcanas, por vos y por vuestros -capitanes y tenientes que nombráredes y señaláredes, ansí por la costa -del mar del Norte como por la del Sur, con el distrito y demarcacion -que su Magestad el Emperador, mi señor, que haya gloria, la dió y -concedió al gobernador D. Pedro de Mendoza, y después del a Alvar Núñez -Cabeza de Vaca, y a Domingo de Irala...»[227] Hace notar el historiador -Quesada, que desde la capitulación celebrada en 21 de mayo de 1534 -hasta la otorgada con Ortiz de Zárate en 10 de julio de 1569, el Rey -fija y deslinda el territorio austral comprendido entre los mares del -Norte y del Sur (Atlántico y Pacífico), y por consiguiente, incluídos -en esos límites, la Patagonia, el Estrecho de Magallanes y Tierra del -Fuego, como parte integrante de la gobernación del Río de la Plata[228]. - - [227] Quesada, ob. cit. págs. 66 y 67. - - [228] Ibidem. - -Casi tres años pasaron desde que se firmó el contrato hasta que la -expedición pudo hacerse a la vela. Componíase de unos 600 hombres de -guerra, 21 religiosos de San Francisco, algunos peritos en varios -oficios, muchos matrimonios de colonos, y por capellán el arcediano -Centenera, futuro autor del poema intitulado _Argentina_. Partió la -expedición de Sanlúcar el 17 de octubre de 1572. Experimentó vientos -contrarios hasta llegar a la Línea. Una de las naves, la más pequeña, -se desvió del resto de la flota, tocando en S. Vicente del Brasil. -Mientras tanto, Zárate siguió su camino y vió tierra el 21 de marzo de -1573; pero hasta el 3 de abril no llegó a la playa y puerto llamado -de _D. Rodrigo_. Desde allí, caminando sin rumbo algunos días, pudo -tocar en la isla de _Santa Catalina_. Después, en los comienzos de -octubre del mismo año, tomó rumbo hacia el Río de la Plata. A mediados -de noviembre arribó Zárate (el tercer Adelantado del Río de la -Plata) a la isla de San Gabriel, no sin haber sufrido tempestades y -borrascas[229]. Determinó en aquel mismo sitio echar los cimientos -de una población, con cuyo objeto dispuso que se levantasen chozas o -casas de paja. Cuando los charrúas recibieron la visita de aquellas -gentes, se dieron prisa a obsequiarlas con víveres, naciendo, como era -natural, corrientes de simpatía entre unos y otros. Entre los varios -caudillos de los charrúas había uno, de nombre Sapicán, venerable -anciano, a quien todos respetaban y querían. Los españoles comenzaron -la guerra. Decían--y este fué el pretexto,--que uno de sus marineros, -en la primera canoa que hubo a mano, se había pasado al campo enemigo, -negándose a entregarlo los charrúas. Debe advertirse que los indígenas -ignoraban el castigo que merecían los desertores. Posible es que, -además, tuviesen el convencimiento de que no eran desgraciados -náufragos los que llegaban a sus playas, sino conquistadores. Entonces -renovaron las hostilidades, y los españoles, que contaban con elementos -de represión en la ciudad de la Asunción, se dispusieron a la -resistencia. Instalado Zárate en la naciente población, se le presentó -el isleño Yamandú, ofreciéndose a llevar hasta Santa Fé comunicaciones -para Garay, anunciándole la llegada del Adelantado. - - [229] Por entonces Juan de Garay hizo construir la ciudad de - _Santa Fe de la Vera Cruz_ (15 Noviembre 1573.) - -De Yamandú dice Centenera: - - «Este malvado, perro, como artero - A todos los más indios comarcanos, - Los trae á su opinion al retortero, - Y como son los Indios tan livianos, - Y él pica su poquillo en hechicero, - Donde él pone los pies ponen sus manos, - De suerte que si quiere hacer guerra, - Al punto le veréis juntar la tierra»[230]. - - [230] _Argentina y Conquista del Río de la Plata_, canto II, - pág. 11 v.ª - -El astuto indígena, que se entendía con su cacique Sapicán, se proponía -conocer la posición ocupada por Garay. A su vez Zárate, cada vez más -disgustado por la negativa de los charrúas a entregar el marinero -desertor, dispuso tomar el desquite. Mandó que una partida de su gente -arrebatase a Aba-aihuba, sobrino de Yamandú[231]. Así se hizo[232]. -El efecto que en todos los indígenas causó el hecho fué grande. Una -comisión de charrúas pidió al Adelantado que dejara en libertad a -Aba-aihuba. Accedió a ello el jefe español; pero obligó a Yamandú, -mediante ciertas promesas, que permaneciese en el campamento cristiano. -Cuando Yamandú encontró ocasión propicia, se escapó para volver a su -vida aventurera y belicosa[233]. - - [231] Otros dicen que era sobrino de Sapicán. - - [232] Añaden algunos cronistas que el Adelantado ordenó a los - suyos que se apoderasen del primer charrúa que saliera al - paso, tocándole a Aba-aihuba. - - [233] Centenera, _Argentina_, canto XVIII--Bauzá, ob. cit., - tomo I, pág. 322. - -En seguida, reunidas las Asambleas de guerreros, acordaron romper las -hostilidades. Es de advertir que ya Yamandú había llegado á los reales -de Garay, y poniéndose al habla con Terú, caudillo de los naturales -de Santa Fe, hubo de invitarle de parte de Sapicán a alzarse en armas -contra los españoles. Entre tanto que Terú ponía en aprieto a Garay, -Sapicán atacó en San Gabriel al Adelantado. Cayó Sapicán sobre los -españoles que se habían internado en busca de víveres, logrando matar -a 37 y coger un prisionero; otros dos debieron su salvación a la fuga. -El capitán Pablo de Santiago y el sargento mayor Martín Pinedo, por -orden de Zárate, acudieron a castigar a los indígenas, sosteniendo con -ellos sangriento combate, en el que perecieron 100 soldados y varios -oficiales. Si entre los españoles reinaba la tristeza, en el campo -contrario todo era alegría y contento. Acordó Zárate retirarse a la -isla, de donde no debió salir con elementos tan pequeños. Sapicán, -sospechando las intenciones del enemigo, le vigilaba constantemente. - -Cuando se presentaba tan negro porvenir al Adelantado, cuando los -charrúas con sus insultos, gritos y amenazas, y aun con sus retos y -desafíos se disponían a empresas más grandes, vino ayuda poderosa a -los españoles. Sucedió que el capitán Rui Díaz Melgarejo arribó a San -Vicente (Brasil), y desde allí se dió a correr la tierra, fundando -pueblos donde mejor le parecía. Llegó a su noticia el apuro en que se -encontraba Zárate y voló a San Gabriel en su auxilio, unas veces por -tierra y otras embarcado. La alegría del Adelantado y de los suyos -no pudo ser mayor. Pensaban que la Providencia velaba por ellos, y -con auxilio tan grande se dispusieron, sin temor alguno, a arrostrar -todos los peligros. Ya tenían provisiones de boca y guerra; ya tenían -un talento militar que les guiase. Hubo junta de oficiales y en ella -sostuvo Melgarejo la necesidad de retirarse a la isla de Martín García, -cuya nueva retirada se hizo afortunadamente. Melgarejo llevó a Zárate -provisiones de los bohíos o chozas de las islas cercanas, y convenció -el primero al segundo de la necesidad--pues era conocida la traición -de Yamandú--de ir en busca de Garay, único que les podía salvar en -aquellas críticas circunstancias. Garay, que había conseguido derrotar -al valiente caudillo Terú, después de muchos contratiempos pudo llegar -a las riberas del Salvador, realizando de este modo el pensamiento -de Melgarejo. A su vez este último, habiendo dejado en Martín García -a Zárate y los suyos, condujo a las mujeres y enfermos a las citadas -riberas. - -Veamos lo que sucedió a Garay en los comienzos de su campaña contra -Sapicán. Se situó en sitio poco a propósito, si bien no estaba lejos de -un puerto donde había guardia española. Al día siguiente de su llegada, -se presentó Sapicán al frente de unos 1.000 hombres. «¡Amigos!--dijo a -los suyos Garay--no queda otro camino que morir o vencer: esperemos, -pues, con valor al enemigo.» La lucha fué terrible. Tabobá y Aba-aihuba -murieron como héroes, como también Sapicán, Anagualpo, Yandinoca y -Magalona. Retiráronse con orden los indígenas y no fueron perseguidos -por los españoles. Después Garay se puso en marcha para Martín García, -y ambos, Zárate y Garay, se encaminaron para San Salvador, donde -hallaron varias barracas que merecieron de parte del Adelantado el -nombre de ciudad y se nombraron las autoridades que debían regirla. -Dispuso cambiar el nombre de San Salvador por el de _Nueva Vizcaya_, -cambio que disgustó a los que no eran vascos[234]. Garay y Melgarejo, -obedeciendo órdenes de Zárate, marcharon en busca de bastimentos. - - [234] La Nueva Vizcaya se hallaba comprendida entre el río - Paraná y el mar. - -Tanto fué el valor que mostraron los indios en esta campaña, que don -Francisco de Toledo, virrey del Perú, tuvo que acudir en auxilio de -los nuestros. Había terminado la guerra, aunque no el odio que los -indígenas tenían a los españoles. Recordaremos que a los infelices -cautivos les trataron inhumanamente. Afirma Centenera que llegó la -crueldad hasta enterrar vivos a muchos[235]. Del mismo modo Garay, -Melgarejo y Zárate hicieron sentir pesado yugo a los feroces indios. -Muertos sus jefes, sin esperanzas de auxilio, los charrúas se cruzaron -de brazos, esperando ocasión más propicia. - - [235] _Argentina_, canto XV.--Bauzá, ob. cit., tom. I, pág. - 317. - -Procede ya ocuparnos en otros asuntos. En el interior algunos -descontentos no estaban conformes con el gobierno del Adelantado. El -licenciado Trejo, cura vicario de San Salvador, se puso al frente de -una conjuración, que, descubierta por Zárate, cogió prisionero a dicho -jefe y le condujo a su residencia de a bordo. Convencido Zárate de que -su autoridad se hallaba en peligro, acordó abandonar a San Salvador -(fines de diciembre de 1575), trasladarse a la Asunción y entregar allí -a Trejo a la jurisdicción eclesiástica. A su paso visitó la ciudad -de Santa Fe, la cual encontró dotada de buen gobierno y en estado -próspero, felicitando por ello a su fundador Garay. - -Poco después, Zárate, habiendo bebido cierto brebaje que le fué dado -por un curandero para devolverle la salud, le ocasionó la muerte. - -Poco querido por su codicia Ortiz de Zárate, ni lloraron su muerte los -indios ni los españoles. Dejó el gobierno a su hija Juana y mientras -ella no tomase posesión, a su sobrino Mendieta[236]. - - [236] Por concesión real tenía derecho Ortiz de Zárate a - nombrar sucesor. - - «Dexo en su testamento declarado - que sea su legítimo heredero - la hija que en las Charcas ha dexado, - y aquel que fuere esposo y compañero - suceda en el gobierno y el estado - segun como lo tuvo él de primero: - y mande y rija en tanto quella viene - su sobrino Mendieta que allí tiene.»[237]. - - [237] Centenera, Ob. cit., canto XVII, pág. 145. - -Gobernó algún tiempo Mendieta. Joven de veinte años, manifestó más -imprudencia que sensatez en todos los asuntos. Juana Ortiz de Zárate -casó con el licenciado Juan de Torres de Vera y Aragón. Lo mismo -Torres de Vera que antes Ortiz de Zárate fundaron ciudades y villas -en la provincia del Río de la Plata. Si Juan de Garay, en virtud de -los poderes conferidos por Torres de Vera, fundó la ciudad de Santa -Fe de la _Vera Cruz_ el 1573, en el mismo año, D. Jerónimo Luis de -Cabrera, de la gobernación de Tucumán, echó los cimientos de la ciudad -de _Córdoba_. Encontráronse ambos pobladores, «y después de las -salutaciones--según el P. Lozano--le requirió Cabrera jurídicamente -para que no fundase pueblo alguno, ni conquistase indios fuera de la -gobernación del Paraguay, ni se entrometiera en la de Tucumán que -llegaba hasta aquella costa y sus islas»[238]. - - [238] _Hist. de la conquista del Paraguay, Río de la Plata y - Tucumán_, tomo III, pág. 125. - -Cuando Juan de Garay, que ya se había cubierto de gloria peleando -con el charrúa, asumió el mando de la colonia en el año 1576, se -dispuso a mayores empresas. El 11 de junio de 1580 (sábado, día de San -Bernabé), ante escribano y presentes justicias e regidores y mucha -gente, estando--dice el citado Garay--en este puerto de Santa María de -Buenos Aires, que es en la provincia del Río de la Plata, intitulada la -_Nueva Vizcaya_, e fundo en el dicho asiento e puerto una ciudad, la -cual pueblo con los soldados y gente que al presente tengo, e e traido -para ello, la yglesia de la cual pongo su advocacion de la Santísima -Trinidad, la cual sea e ha de ser yglesia mayor e parroquial, contenida -y señalada en lata que tengo fecha de la dicha ciudad, y la dicha -ciudad mando se intitule la ciudad de la Trinidad... El capitán Juan -de Garay «en señal de posesion, echó mano a su espadon y cortó yerbas -y tiró cuchilladas...»[239]. Garay levantó la nueva ciudad casi en -el mismo sitio que D. Pedro de Mendoza fundó a Santa María de Buenos -Aires, y que fué despoblada por su sucesor. Se abrieron los primeros -fosos y empalizadas en el promontorio, cubierto de un bosque de espinos -y algarrobos, donde a la sazón se encuentra la Casa Rosada del Gobierno -nacional. Desmontado el bosque y comenzadas las edificaciones, pronto -se pusieron de manifiesto las muchas ventajas comerciales y marítimas -del sitio elegido por Juan de Garay. Capitán tan ilustre repartió -solares a sus compañeros, señaló sitio para la iglesia y nombró -cabildo. Estaba fundada la ciudad intitulada _Santísima Trinidad del -puerto de Buenos Aires_. - - [239] Quesada, Ob. cit., págs. 541-550. - -Después castigó a los belicosos _querandíes_, como en la opuesta -orilla del Río de la Plata había castigado a los charrúas. Pasados -cuatro años (1584) salió a visitar sus provincias con dirección a la -Asunción, y como Solís en el Uruguay, y como Ayolas en el mismo Paraná, -fué inmolado con 40 de sus compañeros por un grupo de indios mañuaés. -Centenera escribe: - - «Garay fué de prudencia siempre falto,» - .................................[240] - - [240] Ob. cit., canto XXIV, pág. 200 v.ª - -Con el gobierno de Juan de Garay se puede dar fin a la conquista de las -provincias argentinas. - -Por lo que atañe a la Patagonia, aquí sólo diremos que se exploraron -primeramente las costas orientales y meridionales, desde el cabo de San -Antonio (al mediodía del grande desagüe de la Plata) hasta el cabo de -la Victoria inclusive (en la extremidad más occidental del Estrecho de -Magallanes.) - -Del Chaco no se tuvieron noticias exactas hasta últimos del siglo -XVIII. Sólo se sabía que el país era extenso, seco y arenoso, y que los -indígenas vivían en aquella dilatada tierra en estado de barbarie. - -Al estudiar el Paraguay y el Uruguay debemos no olvidar, que, durante -el período de la colonización, la historia de aquellos países es la -misma que la de la tierra conocida hoy con el nombre de República -Argentina. Ambos países formaban parte de las provincias argentinas. -Recordaremos, sin embargo, que así como los _querandís_ poblaban la -Argentina, los _guaranís_ se hallaban en el Paraguay y los _charrúas_ -en el Uruguay. Según las crónicas, dichas razas eran salvajes. -Añadiremos a lo expuesto que habiendo fundado Sebastián Gaboto la -fortaleza que llamó _Sancti Spíritus_, su sucesor Pedro de Mendoza -dispuso que Juan de Ayolas continuara en el Paraguay la obra comenzada -por dicho Gaboto. En efecto, Ayolas remontó el río Paraná con tres -bergantines y sufrió grandes trabajos a causa de los vientos y las -lluvias. Perdió un bergantín y quedaron mal parados los otros. Aunque -parte de la expedición saltó a tierra, unos y otros, lo mismo los -de tierra que los del río, padecieron horriblemente «por la falta -extrema de comida, que si Dios Nuestro Señor no los socorriera, veían -claramente su muerte...»[241]. - - [241] Herrera, _Década V_, lib. X, cap. XV. - -Continuó su camino, encontrando frío recibimiento de parte de algunos -indios y ruda oposición de parte de otros. Viendo D. Pedro de Mendoza -que no volvía Ayolas, envió en su seguimiento al capitán Juan de -Salazar de Espinosa. Ayolas, no sin pelear con los caciques Lambare y -Nandúa en el valle de Guarnipitán, pudo gozar de alguna tranquilidad. -Allí mismo echó los cimientos de la capital. «Fundóla--_dice la -Descripción universal de las Indias_--Juan de Salazar, capitán del -gobernador D. Pedro de Mendoza, por el año de 36 o 37[242], con poder -de Juan de Ayolas, que quedó en lugar de Mendoza, en el sitio y comarca -donde ahora está, que antiguamente se llamaba Alambaré, del nombre -de un cacique principal de la comarca que comunmente se llama ahora -Paraguay, por el río que pasa por ella, y llamóla del nombre que ahora -tiene por haberse comenzado a fundar el día de la _Asunción_.» Continuó -Ayolas remontando el Paraguay, fondeó en la Candelaria y al frente de -unos 300 españoles--pues como jefe de las embarcaciones dejó a Domingo -Martínez de Irala--, emprendió (12 febrero 1537) un viaje al Perú por -tierra, atravesando las provincias de Chiquitos y de Santa Cruz de la -Sierra, retrocediendo luego y siendo, por último, asesinado por los -indios guanaes, como antes se dijo. - - [242] El 15 de agosto de 1536. - -Durante el siglo XVI el Gobierno de la Asunción ejerció jurisdicción en -todo el Río de la Plata. - -Alvar Núñez Cabeza de Vaca era el nombre del nuevo Adelantado que -nombró Carlos I. Nuestro andaluz caballero gozaba de justa fama -desde que había hecho una expedición a la Florida. Salió de Sanlúcar -y desembarcó en la costa Sur del Brasil. Emprendió poco después -su viaje por tierra con 300 hombres y 36 caballos, y siguiendo la -corriente del río Iguazú, llegó hasta las orillas del Paraná y en -seguida a la Asunción, no perdiendo un solo hombre, sin embargo de lo -árduo y peligroso del camino. Nombró Alvar Núñez maestre de campo al -capitán Irala, encargándole que buscase la comunicación con el Perú. -El mismo salió poco después (septiembre de 1543) a la cabeza de 400 -españoles en busca de ricas minas, que no tuvo la dicha de encontrar. -Reconoció el alto Paraguay. Vióse obligado a dar la vuelta a la -Asunción por la resistencia de los naturales, la escasez de víveres y -las fiebres reinantes en aquellos lugares. Con una nobleza digna de -encomio, Alvar Núñez se puso al lado de los indígenas y en contra de -los conquistadores, que, instigados por el contador Felipe Cáceres, -tramaron una conjuración, viéndose obligado el valeroso Adelantado a -rendir su espada a D. Francisco de Mendoza. Alvar Núñez fué mandado a -España, encargándose del mando de la colonia D. Domingo Martínez de -Irala. - -No se olvide que Irala marchó (1548) al Perú, volviendo a la Asunción, -donde reinaba la anarquía. Después de poner paz, de ensanchar sus -conquistas, fundar nuevas poblaciones, dar ordenanzas administrativas -y ver cómo se realizaban sus deseos con la creación del obispado de -la Asunción, pasó de esta vida a la otra. Tras el gobierno de Salazar -Espinosa y de otros menos importantes, vino, por renuncia de Torres de -Vera en 1591, Hernando Arias de Saavedra, nacido en la Asunción. Duró -su administración dos años, siendo reemplazado por Zárate y algunos -más, hasta que volvió (1601) dicho Arias de Saavedra, que, entre otras -cosas llevadas a cabo, realizó una expedición al Chaco y llamó por -primera vez a los hijos de Loyola para catequizar a los infieles. -Después de otros gobernadores, volvió Arias de Saavedra por tercera vez -en 1615. Pasados cinco años, las provincias que formaban la capitanía -general de Buenos Aires se dividieron en dos gobiernos: el del Paraguay -y el citado de Buenos Aires (1620). Ambas provincias formarían parte -del virreinato del Perú. - -Habremos de recordar que encargado del gobierno Juan de Garay (1576), -aunque con carácter provisional, si nada hizo de particular en el -Paraguay, luego dejó honda huella en la Banda Argentina, siendo--como -sabemos--la más notable la reedificación de Buenos Aires, año 1580. - -De la Banda Oriental o tierra situada en la margen Oriental del río -Uruguay (hoy República del Uruguay)[243], sólo diremos que, después -de descubiertas las costas del Uruguay por Juan Díaz de Solís (1512), -todavía, sin embargo de la fertilidad del territorio, permaneció un -siglo abandonado de los españoles. Los misioneros primero y luego -los españoles de Buenos Aires dedicados al pastoreo, comenzaron a -establecerse en la Banda Oriental. Tiempo adelante los portugueses -(del Brasil) fueron poco a poco penetrando en dicho territorio, -encontrándose con la oposición de los gobernadores españoles de Buenos -Aires. - - [243] La tierra del otro lado del río se la denominó Banda - Argentina. - -Aunque los españoles fueron los primeros descubridores del Brasil--como -ya hicimos notar en el tomo I de esta obra--, Portugal estableció -factorías en las costas del país y lo consideró como suyo, en virtud, -no de la Bula primera de Alejandro VI, sino de la segunda. Por la -primera, otorgada el 3 de mayo de 1493, confirmaba el Papa a los reyes -de Castilla en el derecho de posesión de las tierras ya descubiertas -y de las que se descubriesen en lo sucesivo; y por la segunda, cuyo -contenido es bastante extraño, el Pontífice, para evitar las cuestiones -que se pudieran suscitar entre españoles y portugueses, trazó una -línea imaginaria de polo a polo, declarando pertenecer a los españoles -todo lo que descubriesen al Occidente, y a los portugueses todo lo que -descubriesen al Mediodía. Añadiremos a lo que acabamos de exponer y -a lo que expusimos en el primer tomo, lo siguiente: la primera línea -de demarcación no llegaba a la posición del Brasil; pero llevada la -segunda a 370 leguas al Oeste de la isla más occidental de Cabo Verde, -entraba ya en tierras americanas, en particular si se contaba en leguas -portuguesas, como también si se atendía a las cartas de los cosmógrafos -portugueses que colocaban el Brasil más al Este de su verdadera -situación. No cabe duda alguna que antes de terminar el primer tercio -del siglo XVI, Portugal tenía establecimientos--colonización dirigida -por Martín Alfonso de Souza--en Santa Cruz de Porto Seguro, en Santa -Catharina y en la isla de San Vicente. «Los primeros colonos del -Brasil--escribe el historiador Oliveira Lima--fueron deportados que -el Gobierno portugués desembarcaba allí por la fuerza, generalmente -en grupos de a dos, para aprender la lengua de la tierra y servir de -intérpretes a las futuras expediciones; aventureros que no retrocedían -ante la soledad moral; marinos sobrevivientes de naufragios, bastante -frecuentes en los escollos de la costa, de las embarcaciones enviadas -para efectuar reconocimientos o cargar; en fin, especuladores -dispuestos a ganar en todo y que se dejaban seducir por los atractivos -de la barbarie. El número de esos colonos aumentaba todos los años, así -como también los que sólo iban allá como aves de paso.» - -Ya sabemos que las primitivas tribus encontradas en el Brasil por los -portugueses fueron las de los tupís y tapuyas. «Podemos sentar--escribe -un historiador del Brasil--que la única creencia fuerte y segura que -tenían los indios era la de la obligación de vengarse de los extraños -que ofendían a cualquiera de su tribu. Este espíritu de venganza, -llevado al exceso, era su verdadera fe.» - -Además de los mencionados aventureros fueron muchos buscando el palo -del Brasil, a los cuales acompañaron pronto algunos portugueses -perseguidos por los tribunales de justicia, y también no pocos -israelitas de los que D. Manuel _el Afortunado_ (1495-1521), -aconsejado por su mujer D.ª Isabel, perseguía con encono. Del mismo -modo, las armadas de la India solían dejar algún colono en el Brasil. -Ensanchóse algo más el comercio, cuando no sabemos quién--pero tal -vez un madeirense--plantó la caña de azúcar. Fomentóse con lucrativos -productos la cría de ganado lanar. Aunque algunas veces se opusieron -los indígenas (tapuyas, tupís y otros) a los colonos, la dominación -del país por los portugueses se realizó con poco trabajo. Hasta el -reinado de Juan III (1521-1557) no se decidió Portugal a dedicarse -por completo a la colonización del Brasil. Resolvióse a ello en vista -de los numerosos navíos extranjeros, particularmente franceses, que -frecuentaban la costa para proveerse de madera tintórea. El Gobierno -portugués, con poderosa flota, envió a Martín Alfonso de Souza, -quien fundó el puerto de San Vicente y tierra adentro la villa de -Piratininga. Advertido Juan III de nuevas tentativas de parte de los -franceses, dividió el país en 12 capitanías hereditarias que serían -dadas a personas que pudieran colonizarlas. - - - - -CUARTA ÉPOCA - -GOBIERNOS COLONIALES - - - - -CAPITULO XIII - - LOS FRANCESES E INGLESES EN EL NUEVO MUNDO.--POLÍTICA DE LUIS XIV - EN EL CANADÁ.--EL VICARIO LAVAL.--TERREMOTO DE 1663.--COMPAÑÍA - DE LAS INDIAS OCCIDENTALES.--EL INTENDENTE TALON Y EL GOBERNADOR - FRONTENAC.--POLÍTICA DE GUILLERMO III.--FRANCESES E INGLESES - EN EL CANADÁ.--EXPEDICIÓN DE LA SALLE.--GUERRA ENTRE FRANCIA E - INGLATERRA.--PRIMERA GUERRA INTERCOLONIAL.--FRONTENAC EN GUERRA CON - LOS INGLESES E IROQUESES.--LOS INGLESES EN EL CANADÁ.--ULTIMOS AÑOS - DE LA ADMINISTRACIÓN DE FRONTENAC.--PAZ.--LOS MISIONEROS.--SEGUNDA - GUERRA INTERCOLONIAL: TOMA DE PORT ROYAL.--COMPAÑÍA DEL - MISSISSIPÍ.--LA LUISIANA.--TERCERA GUERRA INTERCOLONIAL: CONQUISTA - DE LOUISBOURG.--COLONIZACIÓN.--CUARTA GUERRA INTERCOLONIAL.--LOS - FRANCESES EN GUERRA CON LOS INDIOS Y CON LOS INGLESES MANDADOS - POR WASHINGTON: BATALLA DE MONONGAHELA.--GUERRA EN 1756, 1757 - Y 1758.--QUEBEC, MONTREAL Y OTRAS PLAZAS EN PODER DE LOS - INGLESES.--TRATADO DE PARÍS.--EL CANADÁ, COLONIA DE INGLATERRA. - - -Era diferente la política de los franceses en el Canadá a la de los -ingleses en sus respectivas colonias. La colonia de la Nueva Francia -(Canadá), tenía por metrópoli una monarquía teocrático-feudal, tan -intolerante en religión como enemiga de las libertades populares. En -nombre de la religión se impuso la tiranía a los indios, lo mismo en -las colonias francesas que antes en las españolas, sin comprender que -el verdadero espíritu religioso no es cortesano, ni tiene nada que -ver con el Estado, ni con los Reyes. Las colonias de la Gran Bretaña -(Estados Unidos) encontraron en su metrópoli un gobierno liberal en -política y enemigo casi siempre de las persecuciones religiosas. - -En tanto que los franceses intervenían en las querellas interiores -de los indígenas, poniéndose al lado de los unos o de los otros, los -ingleses apenas se cuidaban de los asuntos de los indígenas, excepto -para castigarlos si les molestaban con sus depredaciones. Si las -colonias francesas vivían todas en armonía y respetaban las decisiones -del gobierno de París, las colonias inglesas, por el contrario, -carecían entre sí de todo lazo de unión, hasta el punto que estaban -celosas unas de otras y recibían fríamente las órdenes del gobierno de -Londres. - -Al paso que los franceses del Canadá, ocupados en el comercio de -pieles, adquirían carácter guerrero y estaban afanosos de aventuras, -las colonias de Nueva York, Massachusetts, New-Hampshire y otras eran -enemigas de la guerra y sólo querían que las dejasen tranquilas en -sus industrias agrícolas. Las expediciones francesas se hicieron con -consentimiento y aun con ayuda de la Corona, a la cual se hallaban -sujetas, mientras las inglesas gozaron de completa libertad, no -comprometiendo nunca el nombre del Estado ni el de la metrópoli. El -gobierno de Francia, por último, no impidió que fuesen al Canadá -aventureros y viciosos, al paso que el gobierno de la Gran Bretaña tuvo -empeño en poblar sus colonias de gente laboriosa, inteligente y de -puras costumbres. - -Por estas razones y otras, no es de extrañar que en las guerras que -sobrevinieron entre franceses e ingleses con los indios, los primeros -mostraran espíritu más intolerante que los segundos. - -También haremos notar que, cuando estalló el conflicto entre Francia -e Inglaterra, los indígenas, en general, se pusieron en contra de la -primera de aquellas naciones. - -Consideremos el Canadá o Nueva Francia bajo el reinado de Luis XIV. -La política de Colbert, excelente ministro de Hacienda, influyó en -el engrandecimiento interior y exterior de Francia. También hubo de -fijarse muy especialmente en los asuntos de América. Cuando Argenson -se hallaba al frente del gobierno del Canadá, fué nombrado vicario -general apostólico Francisco J. de Laval Montmorency (1659). Ambos eran -personas distinguidas, inteligentes y piadosas. Sin embargo, sobrevino -formal rompimiento entre los dos, viéndose obligado a dimitir el -Gobernador. Nombrado como sucesor el barón Dubois de Avangour, tampoco -tuvieron simpatías el nuevo gobernador y el vicario general, hasta el -punto que Dubois hubo de retirarse a Francia. Aunque Laval, autorizado -por el Rey, nombró a Mezy representante del poder civil, pronto lo -exoneró de su cargo. El vicario general, que era decidido campeón de la -cultura del país, tenía el apoyo de los jesuítas, quienes influyeron -para que aquél fuese preconizado obispo de Quebec. - -Por entonces (mes de febrero de 1663), se produjo violento terremoto en -el Canadá. Afortunadamente, no hubieron desgracias personales, ni las -pérdidas materiales fueron muchas. - -En el citado año de 1663, la famosa Compañía de Nueva Francia se -declaró insolvente e hizo entrega al Rey de todos sus derechos. La -verdad es que siguió la misma conducta que las compañías anteriores, -o lo que es lo mismo, consideró el comercio como objeto principal y -casi exclusivo. Además, aunque se había comprometido a transportar al -Canadá en 15 años 4.000 colonos por lo menos, el censo de 1666 arrojó -apenas 3.500. Aceptó el Rey la entrega, y, siguiendo el mismo ejemplo -de Richelieu, dispuso el establecimiento de poderosa compañía a la cual -denominó _West India Company_ (Compañía de las Indias Occidentales). -Creía que una Compañía mayor conseguiría ventajas no logradas por -una menor. El inspirador de la idea y el consejero del monarca fué -Colbert. De la misma manera que el prestigio de Richelieu no bastó a -salvar del fracaso la Compañía de Nueva Francia, tampoco el talento -de Colbert unido al del gran Rey pudieron sacar a flote a la Compañía -de las Indias Occidentales. Se proponía con todo empeño la Compañía -del Oeste (24 mayo 1664), promover el comercio entre Francia y la -costa occidental del Africa, desde el Cabo Verde hasta el de Buena -Esperanza, con América desde el río de las Amazonas hasta el Orinoco y -las Antillas, y en el Norte desde la Florida hasta la bahía de Hudson. -Concediósele a la Compañía del Oeste todos los derechos de soberanía -y además el del comercio exclusivo de pieles por 40 años. Si luego se -quitó a la sociedad el citado privilegio exclusivo del comercio de -pieles, se le dieron otros privilegios. - -Luis XIV, queriendo hacer del Canadá otra Francia, comenzó nombrando -gobernador al señor de Courcelles, intendente a Juan Talon y jefe -militar al teniente general marqués de Tracy. Nobles, colonos y -soldados se dirigieron al Nuevo Mundo; también mujeres jóvenes para -que allí se casaran y fundasen familias. Mandáronse ganados de cría de -todas clases. Si en cierta ocasión el marqués de Tracy y Courcelles, -a la cabeza de buen número de soldados, salieron de Quebec para -castigar a los iroqueses, se contentaron con arrasarles varias chozas. -Tracy regresó pronto a Francia. Courcelles y Talon quedaron en sus -respectivos puestos. Talon hizo construir buques, envió ingenieros -que descubrieron diferentes minas, alentó a los industriales para que -se dedicasen a la fabricación de paños, de curtidos, de calzado, de -jabón, etcétera. Intentó abrir un camino terrestre para que la Nueva -Francia se comunicara con la Nueva Escocia o Acadia, como también otros -proyectos de importancia. Al mismo tiempo Luis XIV se cuidó de enviar -colonos, lo mismo hombres que mujeres, al Canadá. - -El primer gobernador de Nueva Francia, digno de ocupar puesto -preeminente en la historia de aquellos países, fué Luis de Buade, -conde de Frontenac. Obtuvo su nombramiento el año 1671 y llegó al -Canadá el 1672. El insigne intendente Juan Talon regresó a Francia poco -después de la llegada de Frontenac. Este, hijo de familia distinguida, -fué comandante del regimiento de Normandía a la edad de veintitrés -años, y mariscal (capitán general) tres años después. Era hombre de -regular ilustración, elegante, de claro juicio y de carácter. Aunque -acostumbrado al fausto de los salones de Versalles y de Saint-Germain, -se alojó y vivió contento en la modesta morada de Quebec. Intentó -organizar el Canadá, bajo el punto de vista político, constituyendo los -tres brazos siguientes: nobleza, clero y pueblo. Formóse el pueblo con -los comerciantes y demás ciudadanos con casa abierta. Creyó el conde -de Frontenac completar su obra reuniendo el Parlamento (23 octubre -1672) en Quebec con toda solemnidad. Por cierto que el Parlamento -estableció en Quebec una corporación municipal, institución que no fué -del agrado de Colbert, según el ministro de Luis XIV manifestó al mismo -Frontenac. Este, que era ante todo valeroso soldado, estableció buenas -relaciones con los iroqueses, si bien no pudo entenderse ni con el -obispo Laval ni con el intendente Duchesneau, sucesor de Talon. A tal -extremo llegaron las disputas entre el gobernador y el intendente, que -el gobierno central hubo de destituirles en 1682. Mr. de la Barre, que -gobernó tres años, y el marqués de Denonville, que ejerció cuatro el -cargo, nada hicieron de particular, sucediéndoles nuevamente Frontenac -cuando contaba setenta años. El mismo día de su salida de Francia (5 -agosto 1689) se verificó en Lachine terrible matanza realizada por los -iroqueses. - -Respecto a la política de Inglaterra, Guillermo III de Orange -(1689-1702) señala un cambio--aunque no tan radical como podía -esperarse--en las relaciones de la metrópoli con las colonias. Cuando -Jacobo II tuvo que dejar la corona y se retiró a Francia, el Parlamento -eligió al Príncipe de Orange. «Al resolver de este modo, dice Mr. -Brancroft, los representantes del pueblo inglés, se arrogaban el -derecho de juzgar a sus reyes; al declarar el trono vacante, anulaban -el principio de legitimidad; al desechar una dinastía por haber -profesado la fe romana, no sólo se tomaban el derecho de interpretar el -primitivo contrato, sino que introducían en él nuevas condiciones; al -elegir un Rey, convertíanse en sus constituyentes, y el Parlamento de -Inglaterra llegó a ser la fuente de la soberanía para el pueblo inglés.» - -Así como no existían las mejores relaciones entre Luis XIV y Guillermo -III, tampoco existían entre los franceses e ingleses del Canadá. Los -colonos franceses se proponían monopolizar el comercio de peletería, -seguro medio de comunicación con el Mississipí, para arrojar después a -los ingleses de las pesquerías de Terranova, en tanto que los colonos -ingleses intentaban también expulsar a sus enemigos del país. - -Cuando se presentía próxima guerra entre Francia e Inglaterra, -Luis XIV propuso a Guillermo III que se conservasen neutrales sus -respectivas colonias, proposición que fué desechada por el rey de la -Gran Bretaña. No debe olvidarse que Luis XIV vió con malos ojos el -destronamiento de Jacobo II y el triunfo de Guillermo III de Orange. - -Al lado del preclaro nombre de Frontenac brilla el de Juan Talon, el -gran intendente del Canadá. Talon encontró poderoso y decidido auxiliar -en Roberto Cavelier de La Salle, excelente discípulo de los jesuítas y -a quien ya hubimos de citar en el capítulo II de este tomo. Fundó en -el Canadá la colonia de Lachine, que es a la sazón la ciudad del mismo -nombre. La Salle recorrió el río Ohío y descubrió probablemente el -Illinois, echando los cimientos de una ciudad que tomó el nombre del -descubridor de dicho río. - -Luis Joliet, discípulo también de los jesuítas, después de subir por el -río San Lorenzo, pasar por el lago Ontario y luego por el Erié, llegó -por tierra hasta el Illinois, donde volvió a embarcarse, tal vez en el -mismo sitio que actualmente ocupa la ciudad de Joliet, llamada así en -honor del ilustre viajero. - -Fijándonos muy especialmente en La Salle, bien será decir que por -entonces (1673) se ocupaba de varios proyectos en su posesión de -Lachine, siendo el principal la colonización y gobierno de la cuenca -del Mississipí hasta las playas del golfo de México. El proyecto fué -aprobado por el conde de Frontenac. Luego que el ilustre La Salle -hizo construir a orillas del lago Ontario una fortaleza que denominó -Frontenac y que fué el comienzo de la ciudad conocida hoy con el -nombre de Kingston, marchó a Francia, donde el Rey le concedió honores -y extensos territorios en la comarca del fuerte de Frontenac. Volvió -a América, y en el término de dos años había fundado dos pequeñas -aldeas, una de franceses y otra de iroqueses; había hecho construir -cuatro buques; había organizado una misión, etc., pudiendo regresar en -el otoño de 1677 a Francia. Apoyado por el ministro Colbert, Luis XIV -autorizó a La Salle para hacer toda clase de exploraciones, construir -fortalezas, extender el comercio de pieles de búfalo y organizar la -administración pública; pero todo a sus expensas y en el término de -cinco años. Regresó a América, llevando en su compañía a un oficial -italiano llamado Enrique de Tonti, hombre emprendedor y de excelentes -cualidades. La Salle construyó un fuerte, que era una barrera contra -los iroqueses, no lejos del Niágara (que une los lagos Ontario y Erié); -hizo construir un buque, el primero de vela que surcó las aguas del -lago Erié, botado al agua el 1679 y que recibió el nombre de _Griffin_. -Dispuso La Salle que se embarcase en el _Griffin_ rico cargamento de -pieles para ser trasladado de una de las islas a Quebec. Perdido el -buque y el cargamento, esta pérdida fué el principio de las muchas -desgracias que desde entonces persiguieron a La Salle. En seguida otro -buque que le llevaba de Francia objetos y cosas necesarias, se perdió a -la entrada de San Lorenzo. Después de construir el fuerte de Crevecœur -en el actual Estado de Illinois, se dirigió en busca de noticias del -_Griffin_ a la fortaleza Frontenac y a Montreal, cuyo largo y peligroso -camino recorrió a pie. Apresuradamente volvió de Montreal a Crevecœur -con el objeto de castigar una sedición de su misma gente. Presos los -traidores, se embarcó en canoas para hacer un viaje de exploración del -Mississipí, llegando el 6 de abril de 1682 a la desembocadura de dicho -río. El 9 del mismo mes y año tomó posesión del territorio comprendido -entre la Florida y México en nombre de Luis XIV, en cuyo honor lo llamó -_Luisiana_. Apenas hubo regresado de este viaje, se dedicó, ayudado -de su teniente Tonti, a fundar a orillas del Illinois, una colonia -franco-india, y algo más abajo, en las riberas del Mississipí, el -fuerte (hoy ciudad de San Luis) a cuyo amparo se establecieron muchas -familias indias. En el año 1683 volvió a Francia para dar cuenta al -Rey de sus nuevos proyectos, recibiendo mayores auxilios. Con ellos -se dirigió por última vez a América. Cuando se disponía a proseguir -sus descubrimientos, cuando había dado paz y orden a los nuevos países -y cuando veía con satisfacción que reinaba en las pequeñas colonias -respeto a la autoridad y amor a la justicia, se sublevó su gente y fué -asesinado. La Salle fué descubridor, colonizador y excelente hombre de -gobierno. - -_Primera guerra intercolonial._--Hacia mediados de octubre de 1689 -llegó al Canadá o Nueva Francia el conde de Frontenac, reelegido -Gobernador de la colonia. Rotas las relaciones entre Francia e -Inglaterra, Frontenac consideró deber suyo llevar la guerra a las -colonias inglesas. Deseaba además vengarse de la mencionada matanza -de Lachine y de todos los daños y perjuicios que antes sufriera el -Canadá por los ataques de los iroqueses, amigos de la Gran Bretaña. -Tres fueron las invasiones principales. Dirigió Frontenac la primera -contra el pequeño pueblo de Schenectady, situado sobre el Mohawh. A -media noche, y en el rigor del invierno, cuando dormían tranquilos y se -creían seguros de todo ataque, cayeron sobre ellos franceses e indios. -Las casas fueron saqueadas; hombres, mujeres y niños murieron bajo los -golpes del _tomahawk_. Acto continuo los salvajes pegaron fuego al -pueblo, y los pocos que pudieron salvarse, emprendieron la fuga medio -desnudos, a través de los campos cubiertos de nieve, para refugiarse en -Albania. En las dos expediciones siguientes también llevaron consigo -el espanto y la muerte, logrando reanimar el espíritu decaido de los -canadienses, convencer a los iroqueses que poco o nada podían esperar -del apoyo de Inglaterra e inducir, por último, a los indios abenakis, -de la raza algonquina, que estaban asentados en la cuenca del río -Kennebec, a renovar sus ataques a los colonos fronterizos ingleses por -el lado Norte y Noroeste. - -Los franceses, sin embargo, no consiguieron atraerse el ánimo de los -iroqueses. Se recordará a este propósito que de los tres enviados por -Frontenac en señal de amistad al campo de los salvajes, dos fueron -quemados, y el tercero, después de ser brutalmente apaleado, lo -entregaron como prisionero a los ingleses. - -Los ingleses de los Estados Unidos, apoyados por los iroqueses, se -decidieron también a hacer expediciones al Canadá. Bajo la jefatura -de Fitz John Winthrop, de Connecticut, se dirigieron a territorio -canadiense. Aquel jefe destacó a uno de sus capitanes, quien penetró en -dicho país e hizo unos pocos prisioneros y degolló unas cuantas cabezas -de ganado. Si la expedición anterior contra Montreal no dió resultado -alguno, tampoco otra, organizada por la colonia de Massachusetts, -compuesta de varios buques y mandada por Guillermo Phipps, marino de -mucha fortuna y gobernador de la citada colonia. Desembarcó el 11 de -mayo de 1690 en el puerto de Port-Royal, plaza principal de Acadia -(Nueva Escocia) y se apoderó de todo el territorio sin derramamiento de -sangre; pero le faltaron tropas y dinero para asegurar su conquista. -Decidióse Phipps a realizar una expedición contra Quebec, ya que la -anterior le había salido perfectamente. El 9 de agosto la escuadra, -compuesta de unos 32 navíos y más de 2.000 hombres, se hizo a la -vela, y al cabo de algunas semanas, echó anclas un poco más abajo de -la citada ciudad. Esta vez le salió mal la empresa[244]. El conde -de Frontenac logró dispersar y destruir en gran parte la escuadra -enemiga, teniendo que volver Phipps al puerto de Boston en desastroso -estado. Frontenac comunicó la noticia a Francia. Luis XIV, para -conmemorar suceso tan fausto, hizo acuñar una medalla con la siguiente -inscripción: _Francia in novo orbe victrix: Kebeca Liberata A. D. M. -D. C. X. C._ Al mismo tiempo se mandó erigir una iglesia en la ciudad -dedicada a _Nuestra Señora de las Victorias_. - - [244] El obispo Laval llegó a decir que si la flota, detenida - por contrarios vientos al remontar el San Lorenzo, hubiera - realizado el viaje una semana antes, hubiera caído Quebec en - poder de los enemigos. - -Los últimos años de la segunda administración de Frontenac fueron -notables, ora por la guerra de fronteras, ora por las negociaciones -entre indios amigos y enemigos de Francia. La paz de Ryswick, firmada a -últimos del año 1697, terminó la guerra con los ingleses e iroqueses. -Murió Frontenac el 18 de noviembre de 1698[245]. - - [245] Véase _The Canadá Year Book_, 1913. - -Si los misioneros jesuítas, teniendo presente que el cristianismo no -vino a esclavizar a los hombres, sino a redimirles, penetraron en las -selvas desafiando la inclemencia de la naturaleza y la barbarie de -los indios para llevar a estos últimos la verdad evangélica, también -a veces no cumplieron con su deber, pues considerándose dueños de -aquel territorio, veían con malos ojos a los frailes de las diferentes -órdenes religiosas, a los comerciantes, a los militares, a todos, en -una palabra, que no eran hijos de San Ignacio de Loyola. - -Pasamos a estudiar la _segunda guerra intercolonial_. En el año 1702 -hiciéronse apresuradamente preparativos para renovar la lucha. El -marqués de Vandreuil, gobernador de la Nueva Francia, consiguió la -neutralidad de los iroqueses. Envió, siguiendo el sistema del conde de -Frontenac, partidas de franceses e indios contra los colonos ingleses -fronterizos, bandas de asesinos que cometían las crueldades más -horrorosas. La aldea de Deerfield fué entregada a las llamas (1704), -después de matar a 50 de sus habitantes y coger prisioneros 100, a -quienes condujeron al Canadá a través de los bosques, cubiertos de -nieve. Las mujeres y los niños que no podían recorrer las 300 millas, -eran muertos. La aldea de Haverhill, tiempo adelante, sufrió la misma -suerte (1708); cincuenta de sus habitantes perecieron bajo los golpes -del hacha o abrasados dentro de sus casas. Por entonces se elevó a la -reina Ana una solicitud para que ordenara la conquista definitiva de -todas las posesiones francesas con el objeto de terminar de una vez la -guerra. Accedió la Reina, y en 1710 los ingleses, ayudados por fuerzas -coloniales, comenzaron guerra devastadora. Se apoderaron de Port Royal, -cuya fortaleza tomó el nombre de Annapolis, en honor de la reina Ana. -En 1711 una gran expedición que se dirigía contra Montreal hubo de -zozobrar en el río Saint Lawrence. El tratado de Utrech (1713) puso fin -a la segunda guerra intercolonial. Los colonos obtuvieron considerables -ventajas, puesto que se les concedió completa posesión de la bahía de -Hudson, el comercio de peletería y todo el territorio de Terranova, -dejando a los franceses determinados privilegios en las pesquerías, y -el territorio de Acadia que recibió el nombre de _Nova Scotia_. - -Entre la segunda y la tercera guerra ocurrieron sucesos de no escaso -interés. Fueron los principales la cuestión de límites entre franceses -e ingleses y entre ingleses entre sí. - -Conviene no olvidar que corría el 1712 cuando Luis XIV cedió a un -comerciante llamado Crozat el monopolio del comercio con la Luisiana; -pero habiendo renunciado poco después el dicho comerciante el -privilegio, el gobierno de Francia lo cedió a una sociedad colectiva -llamada _Compañía del Mississipí_, a cuya cabeza se puso el famoso -hacendista Juan Law, quien pudo conseguir que fuesen algunos colonos -(1717) y fundaran la ciudad de _Nueva Orleans_, llamada así en honor -del Regente Duque de Orleans. A la gran quiebra de Law sucedió la -caída de la Luisiana. A una espantosa miseria sucedió el levantamiento -de los indios nachez, quienes degollaron a unos 200 franceses, -libertándose los habitantes de Nueva Orleans por la distancia que -separaba la ciudad del interior. Vengáronse luego los franceses casi -exterminando el pueblo nachez. Vendieron más de 400 prisioneros, que -redujeron a la esclavitud, entre ellos el cacique, en la isla de Haití. -En el año 1732, habiendo renunciado la Compañía del Mississipí a su -privilegio, la Luisiana pasó a depender directamente de la Corona. Una -campaña contra los indios chícaras, hecha en 1736 por los franceses, -fué funesta a los últimos, porque entre otros cayeron prisioneros -Artaguette, jefe de la expedición, y un jesuíta; los dos fueron -quemados a fuego lento. También vengó Francia la muerte de los suyos, -porque mandó un ejército en 1739 que casi exterminó a los chícaras. - -Corta fué la _tercera guerra intercolonial_. En tanto que ardía la -guerra en Europa, Shirley, gobernador de Massachusets, se propuso, -mediante una flota compuesta de diez buques con 3.000 hombres, -conquistar la plaza francesa de Louisbourg, en la isla de Cabo Bretón, -cuyo gobernador era Duchambon. El 30 de abril de 1745 llegaron delante -de la plaza de Louisbourg, logrando apoderarse de ella el 17 de junio, -después de corta y débil resistencia. Aunque posteriormente numerosa -flota francesa con tropas veteranas mandadas por el duque d'Anville, -intentó recuperar a Louisbourg, no lo pudo conseguir. Firmóse la paz -de _Aix-la-Chapelle_ (Aquisgrán), y por una de las cláusulas del -tratado, se restituía a los franceses la citada plaza, hecho que causó -profunda indignación en los habitantes de Nueva Inglaterra. Terminó en -octubre de 1748 la lucha entre franceses e ingleses, sin que pudiera -decirse--como escribe Spencer--que estuviese completamente asegurada -la paz, pues sólo en la cuestión de límites germinaba la semilla -de futuras luchas, que únicamente podían terminar con el absoluto -dominio del partido más fuerte. La conquista del Canadá era el sueño -dorado, tanto del gobierno inglés como de las colonias del Norte, -cuyos habitantes deseaban verter su sangre y gastar sus riquezas para -alcanzar la realización de su deseo, excitado doblemente con el feliz -éxito de la toma de Louisbourg[246]. - - [246] _Historia de los Estados Unidos_, tomo I, pág. 180. - -Continuaron adelantando, lo mismo las colonias francesas que las -inglesas, particularmente las últimas. Franceses e ingleses, colonos -franceses y colonos ingleses nunca habían simpatizado y pronto -debían comenzar la lucha final, resolviéndose entonces la cuestión -de predominio entre los dos partidos beligerantes. Debe no olvidarse -que si los ingleses y los franceses se cuidaban de sus respectivos -derechos, apenas hacían caso de los correspondientes a los indígenas, -que eran más legítimos y justos. «En noviembre de 1749, cuando el -infatigable Girt se ocupaba por cuenta de la Compañía del Ohío en medir -las tierras que se hallan al Sur de aquel río hasta Kanawha, el viejo -jefe Dalaware, al observar lo que hacía Girt, le dijo: _Los franceses -reclaman todo el terreno que hay a un lado del Ohío, mientras los -ingleses piden el que está al otro; y en este caso, ¿queréis decirme -qué quedará para nosotros los indios?_ ¡Pobres salvajes! exclama -Mr. Irving; entre sus _padres_, los franceses, y sus _hermanos_, -los ingleses, estaban en camino de verse completamente despojados -de su país»[247]. Sin cuidarse para nada de los indígenas, lo mismo -franceses que ingleses reclamaban territorios y más territorios, -como país conquistado, fijándose sólo en el derecho del más fuerte. -«Seguros ya los franceses en el Oeste--escribe con mucho acierto Mr. -Parkman--trataron después de estacionarse en las corrientes del río -Ohío, y hacia el año de 1748, el sagaz conde Galissoniere propuso -traer diez mil labradores de Francia y establecerlos en el valle de -aquel magnifico río y en las orillas de los lagos. Pero mientras que -en Quebec y en el castillo de San Luis proyectaban los militares y -hombres de Estado estas empresas, Inglaterra continuaba silenciosamente -su progreso por la parte del Oriente. Ya las colonias británicas iban -extendiéndose a lo largo del valle de Mohawk, subiendo por la falda -oriental del Alleganies, y los golpes del hacha, en medio de los -bosques, y las negras espirales del humo de las hogueras, eran los -precursores de la futura colonización. Mientras en uno de los lados -del Alleganies se ocupaba Celeron de Bienville en enterrar planchas -de plomo con las armas de Francia, los arados de los labradores de -Virginia iban adelantando cada vez más, acercándose por lo tanto el -momento de encontrarse ambas potencias»[248]. - - [247] Spencer, ob. cit., tomo I, págs. 222 y 223, nota. - - [248] _Hist. de la conspiración de Pontiac_, pág. 56. - -La _cuarta y última guerra intercolonial_ tiene suma importancia. En -el año 1753, fuerzas francesas habían pasado el lago Erié, llegando -hasta los afluentes septentrionales del Ohío. Dimwiddie, gobernador de -Virginia, mandó a Jorge Washington, joven de veintiún años de edad, -que en compañía de Van Braam, soldado veterano que debía servirle -de intérprete, se presentase al jefe de la fuerza francesa para -hacerle saber que el territorio ocupado pertenecía a la corona de -Inglaterra[249]. - - [249] Jorge Washington nació el 22 de febrero de 1722 en el - Potomac, condado de Westmoreland (Virginia). - -Salió Washington de Williamsburg el 30 de octubre de 1753 y, después -de largo camino, llegó a presencia de M. de Saint Pierre, comandante -francés de un puesto que se hallaba a 15 millas del lago Erié. Saint -Pierre contestó que el gobernador del Canadá le había confiado la -conservación de aquel puesto, el cual no abandonaría sin una orden -superior. Con la respuesta por escrito volvió el joven embajador, -llegando a Williamsburg el 16 de enero de 1754. Añade míster Irving: -«La prudencia, sagacidad y energía de Washington se pusieron a prueba -más de una vez durante aquella expedición, que puede considerarse como -el principio de su afortunada carrera, puesto que desde aquel momento -Virginia depositó en él todas sus esperanzas.» Al año siguiente se -rompieron las hostilidades entre franceses e indios por una parte, e -ingleses por otra. - -Washington, habiendo muerto el coronel Fry, se puso al frente de los -ingleses y dió pruebas de mucho valor y de no poca inteligencia, si -bien no fué satisfactorio el resultado de su primera campaña, a causa -de que las fuerzas de los franceses eran bastante más considerables que -las suyas. - -Al mismo tiempo se reunieron en Albania (junio de 1754) varios comités -que enviaban las asambleas coloniales de Nueva York, Pennsylvania, -Maryland y Nueva Inglaterra, ya para renovar tratados de amistad, ya -para confederarse o no las colonias, en vista de las circunstancias. -Resolvióse afirmativamente, siendo aprobado un proyecto de unión, -redactado por Franklin. En su virtud se acordó formar un Consejo -compuesto de 48 individuos: 7 de Virginia, 7 de Massachusetts, 6 de -Pennsylvania, 5 de Connecticut, 4 de Nueva York, 4 de Maryland, 4 de la -Carolina del Norte y otros 4 de la Carolina del Sur, 3 de Nueva Jersey, -2 de New Hampshire y 2 de Rhode-Island. El Consejo debía de cuidarse de -la defensa de las colonias y para ello suministraría hombres y dinero, -inspeccionaría los ejércitos y atendería al bien general. Tendría el -Consejo su Presidente nombrado por la Corona, el cual podía aprobar o -no los actos de aquél. «Tal era el documento que puede decirse sirvió -de base para lo que había de ser nuestra constitución federal»[250]. -Veinte años después decía Franklin, refiriéndose al citado documento, -lo siguiente: «Las Asambleas todas opinaron que en aquel documento -había demasiada _prerrogativa_, y en Inglaterra fueron de parecer -que era excesivamente _democrático_.» Rotas las hostilidades entre -Francia e Inglaterra, comenzó la guerra entre franceses e ingleses en -la América del Norte. Braddock obtuvo el cargo de general en jefe de -todas las fuerzas inglesas en América, llevando a sus órdenes como -ayudante de campo a Washington. Aunque Braddock era bravo militar -que se había distinguido en los campos de batalla, ignoraba el modo -de guerrear en el Nuevo Mundo. No atendía tampoco los consejos que -le daban personas inteligentes. Braddock, conversando con Franklin -en Fredericton, en cuya ciudad el futuro inventor del pararrayos -desempeñaba el cargo de administrador de Correos, hubo de decir dicho -general acerca de su campaña lo siguiente: «Después de tomar el fuerte -Duquesne, pienso dirigirme a Niágara, y en concluyendo allí, marcharé -sobre Frontenac si el tiempo no lo impide, lo cual no es probable, -porque Duquesne no me detendrá más de tres o cuatro días, y entonces -no veo inconveniente en continuar mi marcha hacia Niágara.» «Habiendo -reflexionado--dice Franklin--cuán larga era la línea que tenía que -recorrer el ejército, por un sendero muy estrecho que debían abrir los -soldados a través de los bosques, y recordando la derrota que sufrieron -1.500 franceses al querer, en cierta ocasión, invadir el Illinois, -concebí algunas dudas y temores acerca del éxito de la expedición; sin -embargo, no me atreví a decir a Braddock más que estas palabras:--«Es -indudable, señor, que si llegáis sin contratiempo a Duquesne con esas -brillantes tropas y tan bien provisto de artillería, no tardará en -caer en vuestro poder el fuerte, por más que esté muy bien fortificado -y tenga numerosa guarnición; pero, en mi concepto, las emboscadas de -los indios son grave peligro que puede oponerse a vuestra marcha. -Esos salvajes, por su rara destreza y práctica del terreno, pueden -interceptar la estrecha y prolongada senda que ha de recorrer vuestro -ejército y caer de repente sobre el flanco de las tropas, cortando la -columna como si fuera un hilo, sin dar tiempo a que se concentren los -soldados para socorrerse mútuamente.» Sonrióse Braddock cuando hube -emitido mi parecer, como compadeciéndose de mi ignorancia, y repuso: -«Esos salvajes serán ciertamente formidable enemigo para vuestra bisoña -milicia americana, mas tratándose de las disciplinadas y aguerridas -tropas del Rey, no es posible que nos inspiren temor alguno.» Comprendí -que no podía discutir con un militar sobre asuntos de su profesión--que -naturalmente debía saber más que yo--, y no quise continuar haciéndole -observaciones.» - - [250] _Historia de los Estados Unidos_, por Hildreth, vol. II, - pág. 443. - -En esta ocasión, el filósofo estuvo, como en seguida veremos, más -acertado que el militar. Al frente de 1.200 hombres y diez piezas de -artillería de montaña, sin cuidarse de las emboscadas de indios y -franceses, como le aconsejaron Washington y Franklin, se puso en marcha -Braddock. El 9 de julio de 1755, y antes de llegar al fuerte Duquesne, -al subir por una cuesta de altas hierbas y troncos, cayeron sobre -las tropas de Braddock, haciendo incesante fuego y dando terribles -alaridos, los feroces indios. La batalla, que se dió cerca del río -Monongahela, tributario del Ohío, fué sangrienta, quedando entre los -muertos y heridos más de 700 soldados; oficiales unos 56. Las bajas de -los indios y franceses no pasaron de 60. Afortunadamente, pudo salir -ileso del combate, habiendo peleado como un héroe, Washington, a quien -la Providencia destinaba a prestar grandes servicios a la causa de la -libertad. El 13 de julio murió Braddock, cuyas últimas palabras fueron: -_¡Quién lo hubiera creído!_ - -La derrota de los ingleses animó a los indios, quienes se arrojaron -sobre los colonos fronterizos y sus aldeas, cometiendo toda clase de -crueldades en la frontera de Virginia y de Pensilvania. - -Continuó la guerra con igual encarnizamiento durante los años de 1756, -1757 y 1758. En el 1759 determinaron los ingleses apoderarse del -Canadá. El general Prideaux debía conquistar a Niágara, el general -Amherst a Crown-Point y Ticonderoga, y el general Wolfe a la capital -Quebec. El fuerte de Niágara fué tomado por Johnson, que se había -encargado del mando por la muerte de Prideaux. Amherst comenzó con -ventaja sus operaciones. Por lo que respecta a Wolfe se decidió a -asaltar a Quebec, defendida por Montcalm (31 de julio)[251]. - - [251] _Gibraltar_ de América, se ha llamado a Quebec. - -La fortuna no le acompañó en sus comienzos; luego se mostró -completamente risueña. Efectuóse el desembarco, saltando Wolfe en -tierra el primero, y al frente de los suyos consiguió completa -victoria, si bien a costa de su vida. Marchando a la cabeza de sus -granaderos fué herido en la muñeca, otro balazo le dió en el costado, -y el tercero le entró por el pecho y le hizo caer. Un oficial -que permaneció a su lado, exclamó: _Mirad cómo corren_.--_¿Quién -corre?_--preguntó Wolfe.--_Los enemigos, señor; todos huyen_,--contestó -el oficial.--_Entonces_--replicó casi moribundo--: _Diga usted al -comandante Burton que baje por el río Saint-Charles con el regimiento -de Webb para cortar al enemigo la retirada por el puente. ¡Alabado sea -Dios, muero satisfecho!_--e inclinando la cabeza a un lado, expiró. - -En aquellos momentos también caía mortalmente herido el valeroso -general Montcalm, mientras se empeñaba en reunir a sus desbandados -soldados. Conducido al campamento, que estaba a orillas del río -Saint-Charles, le curaron los médicos, quienes no se percataron de -decir que su muerte estaba cercana. _¿Cuántas horas me quedan de -vida?_--preguntó.--_Pocas_, le contestaron.--_Tanto mejor_, dijo, _así -no presenciaré la entrega de Quebec_. - -Cuando los ingleses se disponían a dar el asalto, se levantó en la -plaza la bandera de parlamento y Quebec fué perdida por los franceses -(18 septiembre 1759). - -Al llegar la noticia a Inglaterra, la alegría fué inmensa. Las campanas -en todas las poblaciones se echaron a vuelo y en todas hubo salvas, -fuegos artificiales y otras muestras de júbilo; sólo quedó silenciosa y -triste la aldea donde habitaba la madre de Wolfe. De este modo honraban -los vecinos a la madre del héroe. - -Un pequeño poste, en las llanuras de Abraham, indica el sitio donde -cayó Wolfe; y en la parte más elevada de la ciudad, se levantó tiempo -adelante artística pirámide, grabándose en ella los nombres gloriosos -de Wolfe y de Montcalm. Ambos jefes, lo mismo el inglés que el francés, -deben escribirse con letras de oro en la historia universal. - -Quebec, Niágara, Frontenac y Crown-Point cayeron en poder de los -ingleses; sólo faltaba por conquistar Montreal y su comarca. Fuerzas -inglesas se dirigieron contra Montreal. Cuando la guarnición creyó -que no podía resistir, el gobernador, marqués de Vandreuil, capituló -el 8 de septiembre de 1760, entregando solemnemente a la Corona de -Inglaterra _el Canadá con todas sus dependencias_. - -«Así terminó--dice Mr. Irving--la lucha entre Francia e Inglaterra, -que tanto tiempo se habían disputado el predominio, siendo de notar -que el primer tiro se disparó en el encuentro que tuvo Washington -con De Jumonville. Un diplomático francés (el conde de Vergennes) se -consolaba de aquellas derrotas creyendo que la victoria sería fatal -a la misma Inglaterra, puesto que con ella perdería el dominio que -siempre tuvo sobre sus colonias, las cuales, no necesitando ya la -protección de la madre patria, _se proclamarían independientes_, tan -pronto como ésta exigiese que aquellos le ayudaran a sobrellevar su -pesada carga.»[252] Este era también el parecer de Montcalm, persona -tan entendida en la materia y cuyas palabras copiamos a continuación. -«Las colonias--dice--han tenido la fortuna de llegar a una situación -floreciente, puesto que son numerosas y ricas, conteniendo en su seno -todo cuanto puede exigirse para las necesidades de la vida. Inglaterra -ha cometido la torpeza de permitir que se establezcan allí las artes, -la industria y el comercio, lo cual era romper la cadena de necesidades -que obligaba a las colonias a depender de la Gran Bretaña, y si no -fuera por el temor de que los franceses se presentasen a sus puertas, -hace tiempo que aquéllas hubieran sacudido el yugo, proclamándose -independientes y formando cada provincia una república separada. De -todos modos, los colonos preferirían más bien a sus paisanos que a los -extraños, siguiendo, sin embargo, la máxima de no obedecer ciegamente. -Una vez conquistado el Canadá, y cuando todas las colonias formen un -solo pueblo, si la vieja Inglaterra llegara a perjudicar sus intereses, -¿creeis, amigo mío, que los americanos lo consentirían? Y en el caso -de una revolución, ¿qué podrían temer?» En suma, los franceses se -hallaban contentos con su derrota, porque presentían que los vencedores -a la sazón serían pronto vencidos por los americanos. Las que habían -ganado en la contienda eran las colonias. Virginia, muy especialmente, -estaba satisfecha por haber tenido un hijo como Washington. - - [252] _Vida de Washington_, vol. I, pág. 308. - -Tiempo adelante y en virtud del _pacto de familia_, Francia y España -unidas pelearon con Inglaterra y Portugal. España tuvo la desgracia de -perder a la Habana en Cuba y a Manila en Filipinas. En los preliminares -de paz que se firmaron en Fontainebleau el 3 de noviembre de 1762, -«Francia cedió a Inglaterra la Nueva Escocia, el Canadá, con el país al -Este del Mississipí y el cabo Bretón, conservando sólo el privilegio -de la pesca en el banco de Terranova; en las Indias Occidentales cedía -la Dominica, San Vicente y Tabago; en las costas de Africa el río -Senegal. Respecto a España, Inglaterra le devolvía la Habana y todo lo -conquistado en la isla de Cuba; en cambio, España cedía la Florida y -los territorios al Este y Sudeste del Mississipí, abandonaba el derecho -de la pesca en Terranova y daba a los ingleses el de la corta del palo -de tinte en Honduras. Como compensación de la pérdida de la Florida, -logró España de Francia, por arreglo particular, lo que le quedaba -de la Luisiana, que en verdad más era para Carlos III una carga y un -cuidado que una indemnización o una recompensa. Manila se devolvió -también a España y la colonia del Sacramento a Portugal, cuyo reino -habían de evacuar las tropas francesas y españolas».[253] El tratado -definitivo se firmó en París el 10 de febrero de 1763. - - [253] Lafuente. _Historia de España_, tomo XX, págs. 74 y 75. - -La fortuna acompañaba á Inglaterra. Ella, al mismo tiempo que dilataba -sus posesiones en la India Oriental, extendía considerablemente las -fronteras de su imperio colonial en el Nuevo Mundo. Con razón pudo -decir ilustre historiador lo que sigue: «Fué éste un gran momento para -Inglaterra. Dominadora de los mares, dueña de islas numerosas en las -diversas partes del mundo, poseía, además, junto con los elementos -esparcidos en un inmenso imperio en la India Oriental, todas las costas -del Atlántico que se extienden desde el fondo del Canadá hasta el golfo -de México»[254]. - - [254] Véase Barros Arana, _Historia de América_, pág. 287. - -Inmediatamente que los ingleses se hicieron dueños del país, procuraron -dotarle de instituciones como a otras colonias suyas, reservándose -la Corona el derecho de nombrar tribunales de justicia para juzgar -las causas civiles y criminales «conforme a la ley, a la equidad y en -cuanto fuera posible a las leyes inglesas.» - - - - -CAPITULO XIV - - GOBIERNO DE LOS INGLESES EN LOS ESTADOS UNIDOS DEL NORTE DE - AMÉRICA.--DOCTRINA DEL HISTORIADOR GERVINUS.--LA AMÉRICA GERMANA Y - LA AMÉRICA LATINA: CARÁCTER DE LA UNA Y DE LA OTRA.--ESTADO GENERAL - DE LAS COLONIAS INGLESAS ANTES DE SU INDEPENDENCIA. - - -El historiador alemán Jorge Godofredo Gervinus, cuya doctrina -trasladaremos aquí casi al pie de la letra, dice que en tiempo de -Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia (1603-1625), la democracia -inglesa hubo de dirigir sus miradas hacia la emigración, para levantar -sobre el libre suelo de América--al abrigo de los privilegios, de -las costumbres y de los abusos de poder inherentes a la monarquía -y a la aristocracia--el edificio de un nuevo Estado y de una nueva -Iglesia, dándoles allí su forma natural más pura. Cuando la nación -española--tales son sus palabras--había perdido su ascendiente en -Europa a causa de sus contínuas luchas con Alemania, los Países Bajos e -Inglaterra, una América septentrional germana vino a ponerse en frente -de la América latina con el plausible intento de que no dominasen -únicamente dicha España y la Iglesia católica en el Nuevo Mundo. Nunca -como entonces se manifestó de una manera más decisiva el singular -contraste de las civilizaciones germánica y latina, como también de -los caracteres de las dos razas. Vivían la vida de la Edad Media, -con su originaria barbarie y su humillante organización humana, las -extensas colonias españolas y portuguesas. El absoluto gobierno español -con su estrecho espíritu religioso, se había trasladado a América, -apareciendo a la postre, además de una nobleza feudal conquistadora, -codiciosa y cruel, una completa jerarquía clerical con toda su pompa -exterior y su rudeza interior. Hasta los indios y negros habían llegado -a formar parte de aquella sociedad. La verdadera cultura intelectual e -industrial no existía en el Nuevo Mundo de los españoles. - -Por el contrario, las colonias del Norte se componían principalmente -de emigrantes de raza germánica que desde el siglo XVII se habían dado -allí cita: eran alemanes, holandeses, suecos e ingleses que descendían -de la antigua población sajona. En religión eran protestantes y hasta -del matiz más puro; muchos pertenecían al puritanismo o cuakerismo. En -las citadas colonias del Norte no existían virreyes, ni instituciones -monárquicas; lejos de ello, el espíritu republicano predominaba -entre los colonos, no solamente entre aquellos que habían emigrado -sin autorización real, sino entre los que llegaban con cartas de -franquicia y de los gobernadores. La jerarquía clerical no ejerció -ninguna influencia; la nobleza inglesa y el patriciado holandés no -hicieron sino débiles y cortas tentativas para transplantar allí sus -instituciones. Nada existía en aquellas colonias de los tiempos medios. -Mostrábase en la vida de dichas sociedades el mundo moderno con toda su -actividad intelectual, con todo su ardor industrial y con la igualdad -de derechos para todos. Las diversas condiciones que se desarrollan en -la vida de los pueblos, como son la caza, el pastoreo, la agricultura y -la industria, se manifestaron simultánea y paralelamente en las citadas -colonias, sobre todo a partir de la independencia. Los emigrantes -tuvieron empeño en conservar su origen protestante y en mantener la -pureza de su raza; no se unieron con los indios, a quienes consideraban -seres inferiores. Justo es confesar, sin embargo, que tuvieron al -menos la honradez de comprar a los indígenas el suelo que trataban de -cultivar, en vez de hacerse conceder derechos de propiedad por el Papa. - -En frente de la unidad española surgió la variedad sajona; en frente de -la América del Sur, la América del Norte. Los españoles que, después de -dejar su formidable imperio de Europa llegaron a América, encontraron -en México y en el Perú vastos Estados indios y príncipes poderosos; -necesitaron, para mantenerse allí, echar los cimientos de un fuerte -Estado. Los ingleses, al establecerse en el Norte, a donde llegaron -en varias expediciones y sin relación unas con otras, encontraron -solamente pequeñas tribus de indios, sin lazo común, poco numerosas y -débiles; pudieron conservar, por tanto, la plena libertad de seguir sus -inclinaciones germánicas, quedando separados en pequeñas sociedades -políticas, diferentes en cuanto su forma. Así es que en Massachussets -se formó una teocracia al modelo de Génova; en Maryland un principado -feudal, y en la Carolina un reino de ocho señores con una gran -aristocracia local. Se asemejaba Virginia a una provincia inglesa con -instituciones de la Iglesia anglicana; Rhode-Island y el Connecticut -fueron Estados puramente democráticos; Pensylvania mostró ser una -república cosmopolita de cuákeros, que desde su origen sirvió de asilo -al mundo; y Nueva-Amsterdan (Nueva York) fué como una ciudad holandesa -con su constitución municipal[255]. - - [255] _Introduction a L'Histoire du XIX^e siècle_, págs. 90 y - siguientes. - -Bajo el sistema político absoluto y reaccionario--añade Gervinus--, -fundaron los españoles sus establecimientos coloniales. Los emigrantes -buscaban oro, grandes ganancias, bienestar y goces. Nadie pensaba en -el trabajo. El suelo fertilísimo de los trópicos y aquella poderosa -vegetación favorecían la indolencia natural de los colonos. El -fanatismo religioso impedía también todo desarrollo y desenvolvimiento -de la inteligencia. «Cuando el inhumano monopolio de la trata de negros -en las colonias españolas fué mal visto por la Iglesia Católica, dicha -trata se cedió a manos extranjeras, y finalmente a los ingleses, -mediante el tratado de _asiento_[256], los cuales sacaron inmensos -beneficios por la extensión de su comercio y de sus colonias»[257]. - - [256] El tratado de _asiento_ entre las dos Majestades - Católica y Británica, que consistía en encargarse la Compañía - de Inglaterra de la introducción de los esclavos negros en la - América española, constaba de 42 artículos y se firmó el 12 de - marzo de 1713. - - [257] _Introduction a L'Historie du XIX^e siécle_, pág. 121. - -Si a veces la imparcialidad no ha sido norma de conducta del insigne -historiador alemán, tan poco amigo de los españoles como decidido -campeón de los germanos, no puede negarse que las colonias de la Nueva -Inglaterra, si dependían de la madre patria, gozaban de toda clase de -libertades, distinguiéndose también por su laboriosidad y moralidad. -Aquellas gentes profesaban--según todas las noticias--una secta -religiosa sencilla, sincera y fraternal. - -Aunque en la historia de algunas colonias inglesas encontramos hechos -censurables, ora por lo que respecta al sentido religioso, ora al -político y social, se puede afirmar que el desenvolvimiento democrático -fué siempre constante y progresivo. Los principios de libertad -política y religiosa se pusieron en práctica en todos los Estados, -logrando señalado triunfo sobre la Monarquía y sobre la teocracia. Y -si de las ideas pasamos a juzgar a los hombres, habremos de reconocer -que los ingleses tuvieron más sentido práctico que los españoles, -caracterizándose por su prudencia, bondad y virtud los puritanos y -cuákeros. - -El escritor Barros Arana, después de estudiar el asunto dice: «Como -ha podido verse, la colonización inglesa se diferenciaba radicalmente -de la colonización española. Al paso que ésta, después de sangrientas -agitaciones, se había cimentado bajo el régimen del absolutismo -imperante en la metrópoli, que embarazó el crecimiento, el progreso -y la cultura de los nuevos establecimientos, los colonos ingleses -transportaron a sus posesiones el espíritu de libertad política -e industrial que había de hacer la grandeza y la prosperidad de -éstas»[258]. - - [258] _Hist. de América_, pág. 239. - -Barros Arana, como antes Gervinus, no se distinguen por su amor a la -verdad cuando de asuntos de España tratan. Ni la cultura, tolerancia y -progreso fueron siempre norma de Inglaterra, ni la ignorancia, tiranía -y fanatismo acompañaron siempre a los españoles. Si censurables son -algunos hechos realizados por nuestros conquistadores del siglo XVI, no -puede negarse la justicia, sabiduría y humanidad de las Leyes de Indias. - -En nuestras relaciones con América hemos sufrido reveses de -bastante importancia y aun tremendas desgracias. Tantas riquezas -encontradas en las inmensas regiones descubiertas por nuestros -antepasados--riquezas que aumentaba con exageración manifiesta la -fantasía popular--despertaron la codicia de extranjeros aventureros, -los cuales, ya con el asentimiento de sus respectivos soberanos, ya -como corsarios, apresaban nuestras naves y robaban las plantaciones -de nuestras colonias. Además, las naciones de Europa, celosas del -poder español, alentaron las insurrecciones, que tiempo adelante se -habían de verificar en las colonias. Es de lamentar que mientras los -Estados Unidos del Norte de América se ocupaban con constancia en la -obra patriótica de su cohesión, los Estados de la América latina, en -particular los de raza española, vivían en continuas luchas civiles y -guerras unos con otros. - -Por su parte, los ingleses, que en el año 1607 llegaron a Virginia, los -puritanos que en 1620 se asentaron en Plymouth y otros puritanos que -en 1628 ocuparon la bahía de Massachusets, hubieron de realizar, como -predestinados por Dios, la formación del pueblo más grande y poderoso -del mundo. Los emigrantes ingleses que llegaban sin cesar, levantaban -su campamento donde poco antes se guarecía el búfalo y otros animales. -Aquellos humildes ciudadanos, perseguidos por sus ideas religiosas, -fundaron aldeas y ciudades, echando los cimientos del Estado con sus -códigos, asambleas, escuelas e imprentas. - -Los franceses establecidos en el Canadá y los españoles en toda -la América Central y Meridional, tuvieron empeño en conservar la -inmovilidad de sus respectivos Estados, no separándose de su vieja -iglesia, ni de las demás instituciones, ni de sus usos y costumbres. -Los conquistadores franceses, como igualmente los descubridores, -conquistadores y colonizadores españoles (Colón, Cortés, Pizarro, Núñez -de Balboa, Ojeda, Yáñez Pinzón y muchos más) fueron representantes de -la Corona, descubrían, conquistaban y colonizaban para sus monarcas -respectivos; los cuales tomaron el título de _Reyes de Indias_. - -De los franceses no sería injusto decir que el espíritu de la metrópoli -se identificaba frecuentemente con el de los naturales de los pueblos -conquistados. Los españoles sólo pensaron en que los indígenas se -convirtiesen al cristianismo. Hubiesen creado una situación parecida a -la feudal, si a ello no se hubiera opuesto nuestra monarquía absoluta. - -Por lo que a los holandeses respecta, diremos que fué censurable el -sistema de colonización. Recordaremos que en la isla de Java sólo -atendieron al negocio y a la adquisición de riquezas. - -Grande fué la transformación realizada por las colonias inglesas -durante los siglos XVII y XVIII. El colono del Norte abría caminos por -terrenos escabrosos, levantaba puentes y hacía prosperar la agricultura -y toda clase de industrias. Adelantó de un modo extraordinario la -industria agrícola, como era de esperar, dada la fertilidad de aquellas -tierras, bañadas por caudalosos ríos. El café, te, tabaco, azúcar, -arroz, añil y algodón constituyeron la riqueza más poderosa del país. -Los productos todos que se cultivaban en Europa fueron llevados a -las colonias, donde se plantaron y desarrollaron, dando pingües -rendimientos. Allí el colono era sobrio y trabajador. Las minas de -hierro y cobre, las pesquerías y las maderas de los montes adquirieron -bastante importancia. Comenzaron a desarrollarse las fábricas de -lienzo, las cuales posteriormente proporcionaron mayor bienestar a -todas las clases sociales, y el comercio llegó a un grado tal de -prosperidad como no hay ejemplo en ninguno de los Estados de América. -Importaciones y exportaciones tuvieron cada vez más aumento, siendo -algo menor el valor de las primeras que el de las segundas. Entre -las exportaciones citaremos las de pescado y maderas. Por lo que se -refiere a la vida en las colonias inglesas, no dejó de tener ciertos -atractivos: las diversiones públicas, en general, estaban reducidas a -la caza y riñas de gallos; las clases acomodadas se permitían en sus -casas jugar a las cartas. Comenzó a extenderse el lujo lo mismo en los -vestidos que en los muebles de las casas: las señoras vestían según -las modas de Londres y de París. De igual modo las bellas artes fueron -difundiéndose por todas partes. En la construcción de obras públicas se -fijaron, no en la ostentación, sino en la utilidad. Durante la primera -mitad del siglo XVIII se fundaron varios colegios de enseñanza. - -«Cuando se hizo--escribe Pablo de Rousiers--el descubrimiento, y -durante los dos siglos que siguieron, podemos decir que América estaba -toda en el Sur; era el tiempo de las grandes colonias españolas -y portuguesas, de las famosas epopeyas de los conquistadores y -de los galeones cargados de oro. Se sabía vagamente que algunas -sectas puritanas habían ido a buscar refugio en las costas de Nueva -Inglaterra; pero su existencia no se había manifestado aún por ningún -acontecimiento famoso y vivían ignoradas del mundo, mientras que los -nombres de Cortés y de Pizarro, habían adquirido ya fama inmortal. La -historia de América comienza, pues, en los paises tropicales: allí fué -donde se creó el primer foco del desarrollo del Nuevo Mundo; después se -obscureció gradualmente, y quedó eclipsado al fin, por un segundo foco -más septentrional cuyo calor y claridad van en aumento diariamente. -Este foco se halla en los Estados Unidos...»[259] - - [259] _La vida en la América del Norte_, tomo I, pág. 7. - -Probado se halla que los ingleses, huyendo de las persecuciones -religiosas y de la intolerancia, organizaron sus municipios -autónomos, que constituyeron el comienzo de la gran civilización -norteamericana. Respetando la población indígena, fundaron nueva -patria con nuevos territorios. Si las colonias vivieron mucho tiempo -aisladas, conservando sus usos, costumbres y prácticas religiosas, -las comunicaciones comerciales estrecharon lentamente las relaciones -haciendo desaparecer las diferencias y las antipatías de las diversas -sectas. Los demócratas de Maryland y los señores de alto rango de -Virginia; los cuáqueros de Pensylvania, los protestantes de las -Carolinas y los católicos de todas las colonias, más positivistas que -idealistas, buscaron la riqueza mediante la industria y el comercio. -En las provincias septentrionales cultivaban principalmente el cáñamo, -el lino y el oblón; en las provincias meridionales el algodón y el -arroz; en Maryland y en las colonias del Sur, el tabaco; en Virginia el -algodón, y en todas partes el maiz y el trigo. - -No es de extrañar, por consiguiente, que hombres tan emprendedores -y activos prosperaran tanto, hasta el punto que en el año 1750, -Massachussets contaba con 200.000 habitantes, Virginia con 160.000, -Connecticut con 100.000, y Nueva York con otros 100.000. Maryland y -la Carolina del Sur daban evidentes señales de su poder y riquezas; -Norfolk y Baltimore adquirían el carácter de ciudades comerciales; -Filadelfia y Boston adelantaban rápidamente, y lo mismo podemos decir -de todas las demás colonias. - -En el correr de los tiempos, la torpe y egoísta política de la -metrópoli, las arbitrariedades del poder inglés fueron la chispa que -hizo estallar formidable incendio. En aquella lucha de titanes, que -comenzó en 1775 y terminó con la proclamación de la independencia (4 -julio 1776) se destaca la figura gigantesca del diputado por Virginia, -el cual «obscurece con el brillo de sus virtudes republicanas a -todos los Césares y grandes figuras de la historia romana.»[260] Sus -conciudadanos, al pie de las estatuas del héroe han escrito esta -sencilla inscripción: _Padre de la Patria_. Era conocedor de las artes -de gobierno, general sereno y valeroso y uno de los hombres más buenos -de aquellos y de todos los tiempos. Amaba a su patria con entusiasmo -y por ella hubiera dado cien veces la vida. Ni parientes, ni amigos -influían en sus planes y decisiones; cuando se convencía de que una -cosa era justa o conveniente a la República, la realizaba con decisión -y firmeza. La obra de Washington fué completada, primero por Monroe y -últimamente por Lincoln. - - [260] Introducción a la _Historia de los Estados Unidos_, de - Spencer, pág. IV. - -Al estallar la revolución por la independencia, las colonias, en -cuanto a su administración, podían dividirse en tres grupos: unas -dependían de la Corona; otras de los propietarios, ya fuesen compañías -o individuos, y las terceras de la madre patria. Dependían de la Corona -las provincias de New York, New Hampshire, New Jersey, Virginia, las -dos Carolinas y Georgia; en las colonias de la segunda clase, Maryland -pertenecía a la familia de lord Baltimore, y Pensilvania y Delaware -a la familia de Penn; y pertenecían a la tercera clase, Connecticut, -Rhode-Island y Massachussets. - -Entre tanto que las colonias aumentaban rápidamente en población y -se enriquecían con sus industrias, la madre patria se contentaba -con cobrar sus impuestos, bien que nunca tuvo la mala voluntad de -oprimirlas. Las colonias tenían la convicción profunda de que las -verdaderas bases de la prosperidad y de la felicidad de los pueblos -eran la aplicación al trabajo; procuraron con todo empeño desterrar la -ociosidad y la vagancia. La metrópoli, por su parte, miraba impasible -la extraordinaria prosperidad de aquellos lejanos países sujetos a su -dominio. - - - - -CAPITULO XV - - VIRREINATO DE MÉXICO: EL VIRREY MENDOZA Y LOS INDIOS.--EXPEDICIÓN - DE CORTÉS.--CREACIÓN DEL OBISPADO DE MICHOACÁN.--RELACIONES DE - LA AUDIENCIA CON PIZARRO Y CORTÉS.--INSURRECCIÓN DE JALISCO Y - MUERTE DE PEDRO DE ALVARADO.--POLÍTICA DEL CONDE DE TENDILLA.--LAS - «NUEVAS LEYES.»--MUERTE DE CORTÉS EN ESPAÑA Y DE ZUMÁRRAGA - EN MÉXICO.--IDEAS RELIGIOSAS DEL OBISPO.--AUDIENCIA DE NUEVA - GALICIA.--EL VIRREY VELASCO: SU POLÍTICA.--CREACIÓN DE LA - UNIVERSIDAD.--EL ARZOBISPO MONTUFAR Y LOS FRAILES.--EL VIRREY Y LA - AUDIENCIA.--GOBIERNO DE LA AUDIENCIA: PRISIÓN DE COSIJÓPII: MARTÍN - CORTÉS: LEGAZPI Y EL P. URDANETA SE DIRIGEN A FILIPINAS.--CONCILIO - EN MÉXICO.--EL VIRREY MARQUÉS DE FALCES: LA AUDIENCIA.--EL VIRREY - ENRÍQUEZ DE ALMANSA: EPIDEMIA DE FIEBRES TIFOIDEAS.--EL VIRREY - SUÁREZ DE MENDOZA: LA AUDIENCIA.--EL VIRREY MOYA DE CONTRERAS: - CONCILIO PROVINCIAL.--EL VIRREY MARQUÉS DE VILLA MANRIQUE: LOS - CORSARIOS. - - -El primer virrey de México, nombrado por Carlos V, fué el caballeroso -magnate D. Antonio de Mendoza, conde de Tendilla, comendador de -Socuéllamos y caballero de la orden de Santiago, hermano del -historiador D. Diego Hurtado de Mendoza y descendiente del insigne -poeta D. Iñigo López de Mendoza, marqués de Santillana. Llegó a México -el 1535. Uno de sus primeros actos fué dar libertad a los esclavos, -y prohibió, bajo duras penas, la antigua servidumbre de los indios; -medida tan digna de alabanza, como otras de justicia y caridad, -granjeándole todas el nombre de _padre de los pobres_, como le llamaban -los indígenas[261]. - - [261] Mereció que así le llamasen por su comportamiento con - los indios durante la terrible peste del año 1545. - -Cuando Mendoza llegó a México, Hernán Cortés acababa de salir (7 junio -1535) al frente de una expedición hacia el Sur, llevando 113 peones y -40 jinetes. Recorrió las costas de Jalisco, volviendo en dos naves que -en su busca había mandado el virrey. Acerca de otro orden de cosas, el -conde de Tendilla, en carta dirigida al Emperador el 10 de Diciembre -de 1537, dice que el 24 de septiembre del mismo año tuvo aviso de que -los negros del país tenían elegido un Rey, disponiendo también matar a -todos los españoles y alzarse con la tierra, apoyados por los indios. -Añade que, descubierta la conjuración, hizo descuartizar a los más -comprometidos[262]. - - [262] _Colec. de doc. inéd. relativos al descubrimiento, - conquista y colonización de América y Oceanía._ Tomo II, pág. - 198. - -Por entonces se creó el obispado de Michoacán, siendo nombrado el oidor -Vasco de Quiroga, quien hubo de dejar la toga por la mitra. - -Habiéndose fundado por Real orden un colegio para los indios en -Santiago Tlatelolco, el virrey, con verdadero interés, llevó a cabo -la obra y confió la enseñanza a los padres franciscanos. Del mismo -modo procuró la propagación del cristianismo con la ayuda de varios -religiosos, señalándose entre ellos Fr. Francisco de los Angeles, Fr. -Martín de Valencia y Fr. Pedro de Gante. No huelga registrar en este -lugar que siendo muy excesivos los derechos que los curas de Nueva -España llevaban por las misas, matrimonios y entierros, dióse Real -Cédula (16 abril 1538), mandando al virrey que los citados derechos -no excediesen del triplo de los que se pagaban en el arzobispado de -Sevilla[263]. - - [263] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico de - Ayala_, letra D. - -Dos años después, por cédula de 30 de Abril de 1540, mandó S. M. a la -Audiencia de México que se enterase si el alcalde mayor de Veracruz (a -quien se le previno por el virrey de Nueva España que no permitiese -a Hernando Pizarro pasar a la metrópoli--pues venía oculto desde el -Perú--«hasta practicar con él cierta diligencia conveniente al real -servicio), dejó embarcar por dos mil castellanos que le dió, la mitad -en oro y lo demás en una cédula, a su mayordomo para que los pagase de -la hacienda que el dicho Pizarro tenía en el Perú...»[264]. Encargaba -también el Rey a la Audiencia que hiciera justicia en el asunto. - - [264] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico de - Ayala_, letra A, tomo I, expediente 22. - -Por la misma época, habiendo prohibido el virrey de México, bajo -graves penas, que el marqués del Valle (Hernán Cortés) se dirigiese -a las islas del mar del Sur con los navíos y gente que tenía -dispuestos--según formal capitulación--el Rey, con fecha 10 de julio -del año 1540, mandó a la Audiencia de México levantara al dicho marqués -cualquier embargo que le estuviese hecho por el expresado virrey, y -le dejara continuar libremente con sus navíos, capitanes y gente al -referido descubrimiento conforme a las capitulaciones[265]. - - [265] _Archivo hist. nac.--Ced. índico de Ayala_, letra D. - -Tuvo bastante importancia la insurrección de los indios chichimecas -de Jalisco[266]. Fueron vencidos los españoles, quienes tuvieron que -encerrarse en la ciudad de Guadalajara. Pidióse socorro a México, que -tardó en llegar. En apuro tan grande se recibió la noticia de que D. -Pedro de Alvarado, Adelantado de Guatemala, acababa de llegar al puerto -de Navidad, el cual no sólo mandó auxilios a los españoles vencidos, -sino que él en persona se dirigió con cien soldados a Guadalajara, -ya casi en estado de sitio. Presentóse Alvarado en la ciudad el 12 -de junio de 1541, marchando inmediatamente contra los sublevados, a -quienes llamaba «cuatro gatos encaramados en los riscos.» Encontrábanse -los indios en el cerro de Toc, tras fuerte recinto amurallado con -cercas de piedra. Alvarado, a la cabeza de los suyos, intentó abrir -brecha; mas tuvo que retroceder ante el número de los indios y el -ímpetu con que pelearon. Cuando los indígenas comenzaban a retirarse, -vió Alvarado que todavía continuaba huyendo el soldado Baltasar de -Montoya, y dirigiéndose a él le dijo: «Sosegáos, Montoya, que los -indios parece nos han dejado.» Sordo Montoya a la amonestación del -Adelantado, continuó espoleando al rocín, que resbaló en una de las -vueltas de la cuesta y cayó dando tumbos sobre Alvarado, arrastrándole -hasta el fondo de un barranco (24 junio 1541). Gravemente herido fué -trasladado a Guadalajara, donde murió el 4 de julio. Tal fué la suerte -del famoso conquistador de Guatemala. Orgullosos los indios con su -triunfo, pusieron sitio a Guadalajara el 15 de septiembre de 1541; el -Gobernador hizo una salida afortunada, teniendo aquéllos que levantar -el cerco y huir a las montañas. El virrey Mendoza, comprendiendo la -importancia de la insurrección, mandó dos veces fuerzas para sujetar a -los rebeldes, decidiéndose él a ir en persona. Salió de México el 1.º -de octubre de dicho año, y llegó a Tolotlán, comenzando desde allí la -lucha contra los enemigos. Acosados los indios por la sed y el hambre, -después de sangrientos combates y después de oir los consejos de los -Padres Segovia y Bolonia, hubieron de entregar la fortaleza del Mixtón, -sometiéndose 6.000, y los demás, con su jefe Tenamaxtl, se retiraron a -la sierra del Nayarit. Acordóse trasladar la ciudad de _Guadalajara_ al -valle de Atemaxac, y Mendoza dejó arreglado el emplazamiento (5 febrero -1542) que es el mismo que conserva a la sazón. A la vuelta del virrey a -México, y al pasar por el valle de Guayángareo, en Michoacán, ratificó -la orden--que dió el 23 de abril de 1541--para que se fundase la ciudad -de _Valladolid_ (hoy Morelia). Tanto adelantó la nueva población, que -en 19 de septiembre de 1553 se le concedió escudo de armas y título de -ciudad. - - [266] Chichimeca, palabra de la lengua mejicana, se compone - de _chichi_, perro, y de _mecalt_, soga: esto es, perro de - trailla. - -Llegó a la ciudad de México (8 marzo 1544) el visitador D. Francisco -Tello de Sandoval, inquisidor de Toledo. La comisión que traía era -influir para que se promulgasen las _Nuevas Leyes_, código publicado -por Carlos V, y en el cual tuvo no poca participación el Padre -Las Casas. Contra la promulgación de dicho Código se opusieron -enérgicamente los encomenderos. En tanto que Tello declaraba -impracticables las leyes y se volvía a España a dar cuenta de su -misión, lograba Las Casas que sus compañeros los obispos de Michoacán, -México, Tlaxcala, Oaxaca y Guatemala, é igualmente los prelados de las -Ordenes religiosas, aprobasen su _Formulario de Confesores_. - -A la sazón Hernán Cortés, encontrándose poco atendido y aun pudiésemos -decir que en completo desacuerdo con el virrey Mendoza, abandonó por -segunda vez a América y se embarcó para España en compañía de su -hijo Martín. En la corte española fué recibido con cierto desdén, no -encontrando apoyo alguno. Sumamente contrariado, tomó la determinación -de seguir a Carlos V a la conquista de Argel, sufriendo mayores -desengaños, pues allí recibió inequívocas pruebas de la poca estima -en que se le tenía. Cuando se disponía regresar a México, después -de escribir desde Valladolid (3 febrero 1544) su última carta al -Emperador, fué atacado de aguda disentería, muriendo el día 2 de -diciembre de 1547 en Castilleja de la Cuesta, sin que el Consejo de las -Indias hubiera resuelto ninguna de sus reclamaciones. - -También algunos meses después (3 junio 1548) falleció el ilustre -prelado Zumárraga. Hacía algún tiempo que había sido elevado el -obispado de México a arzobispado, dándole por sufragáneos los obispados -que existían entonces. Nombrado Zumárraga para tan elevado cargo, -falleció el día citado antes de vestir el sagrado palio. No cabe duda -alguna que el obispo de México era hombre bueno, justo y caritativo. -Tal vez--como decíamos en el primer tomo de esta obra al ocuparnos -de la lengua maya--su ferviente celo religioso le llevara a cometer -algunos errores «disculpables--escribe el Dr. León--todos ellos por el -modo de ser social de su tiempo y las necesidades del ejercicio de su -ministerio»[267]. Sobre asuntos religiosos dejó algunos escritos el -obispo. Hase dicho que _Los Catecismos_ de fray Juan Zumárraga eran -un extracto de la _Suma de Doctrina Cristiana_ del Dr. Constantino -Ponce de la Fuente, sabio magistral de Sevilla y elocuentísimo orador -sagrado. El Dr. Constantino fué procesado por sus creencias luteranas, -y habiendo fallecido en las cárceles de la Inquisición, sus huesos se -quemaron en auto de fe el 22 de diciembre de 1560; pero no se olvide -que Zumárraga había muerto unos diez años antes de que se sospechara -de la ortodoxia del Dr. Constantino, hasta el punto que dice que -_con examen_ y _aprobación_ hizo imprimir los dos tratados que forman -la _Doctrina_ de 1546, en los cuales _se hallará sana doctrina, con -algunos documentos saludables para común provecho_; y en el primer -colofón la califica otra vez de _doctrina católica_[268]. De modo que -el prelado creía reimprimir un libro católico; lo cual no es extraño, -porque las pocas proposiciones de sabor luterano que tiene la _Suma_ -están muy veladas y cuesta trabajo dar con ellas. «La santa vida, las -buenas obras, la tranquila muerte del venerable Prelado; la última -amistad que tuvo con personas eminentes: reyes, gobernadores, jueces, -prelados, religiosos, clérigos; el duelo público que su muerte produjo; -los elogios que se le tributaron: todo excluye la idea de que, por -palabra ó por escrito, diera lugar á la menor sospecha contra su -ortodoxia»[269]. - - [267] _Hist. de México_, pág. 304. - - [268] García Icazbalceta, _Nueva Colección de documentos para - la Historia de México_, tomo II, pág. 298. - - [269] Adiciones y enmiendas a la obra intitulada _Don Fray - Juan de Zumárraga_, primer obispo y arzobispo de México. - _Estudio biográfico y bibliográfico_, por Joaquín García - Icazbalceta. México, 1881. - -En el mismo año de 1548 (13 de febrero) se creó la Audiencia de la -Nueva Galicia, con residencia en Compostela, erigiéndose también la -sede episcopal de la misma. También algunos meses después, desde -Valladolid (24 de junio) se concedió a la ciudad de México el título de -_muy noble y muy leal ciudad_[270]. - - [270] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo I, - pág. 192. - -Los últimos años del gobierno de Mendoza fueron turbados por una -conjuración de españoles y dos insurrecciones de indios en la provincia -de Oaxaca; todas se sofocaron y castigados sus autores. Terminaremos el -virreinato de Mendoza, uno de los mejores de México, con la siguiente -noticia que no carece de interés y que prueba la fidelidad de la -provincia de Tlaxcala. «Atendido el constante zelo que en la conquista -de México manifestaron los de la provincia de Tlascala, les concedió -S. M. el privilegio de que en ningun tiempo pudiessen ser enagenados -de su Real Corona, ni sujetos ó encomendados á persona alguna»[271]. -(Apéndice F.) Cesó Mendoza como virrey de México el año 1550, pasando -con el mismo cargo al Perú, donde los desórdenes eran cada vez mayores. - - [271] _Ced. de 23 de marzo de 1547._--Vid. tomo 9 de ellas, - fol. 177 6.º núm. 299. _Arch. hist.º nacional.--Cedulario - índico de Ayala_, letra I, núm. 9. - -Nombrado don Luis de Velasco virrey de México, hizo su entrada pública -el 25 de noviembre de 1550. Ya por una cédula de 16 de abril de dicho -año, Carlos V mandaba poner remedio a las diferencias que había entre -religiosos de distintas órdenes; favorecer la propagación de la fe -católica; defender a los indios de vejaciones; proteger el cultivo -de la seda, de la caña de azúcar y del lino; abrir caminos y levantar -puentes. Al poco tiempo y hallándose en Madrid, con fecha 14 de -diciembre de 1551, el Príncipe, en nombre del Emperador, dispuso que se -edificase la iglesia catedral de Oaxaca[272]. - - [272] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo - XI, núm. 40, págs. 27 v.ª y 28. - -Timbre de gloria será siempre para el virrey don Luis de Velasco la -inauguración (enero de 1553) de la Universidad de México[273]. Mereció -ser nombrado Rector el oidor Rodríguez de Quesada, citándose entre los -profesores Cervantes de Salazar, de Retórica; Fr. Diego de Peña, de -Teología (luego obispo de Quito); Dr. Melgarejo, de Cánones; Dr. Frías -de Albornoz (discípulo del jurisconsulto Diego de Covarrubias), de -Instituta, y Fr. Alonso de la Veracruz, de Sagrada Escritura. - - [273] Desde Toro y con fecha 21 de septiembre de 1551, el - Príncipe, en nombre del Emperador, concedió la fundación de - dicha Universidad, con todos los privilegios, franquezas, - libertades y exenciones que tenía la de Salamanca.--_Ced. - índico_, tomo XXXIV, núm. 149, págs. 166 v.ª y 167. - -Entre otros hechos que enaltecen el nombre de Velasco, no inferior al -del ilustre Mendoza, conde de Tendilla, recordaremos los siguientes: -Dió libertad a 160.000 que como esclavos trabajaban en las minas, -no sin oposición ruda de los egoístas encomenderos. Estableció la -Santa Hermandad a semejanza de la que existía en España, logrando, -después de castigar con la prisión y la muerte a muchos salteadores, -el restablecimiento de la seguridad personal. Con el objeto de -asegurar las comunicaciones con la villa de Zacatecas, famosa por sus -minas, y evitar las depredaciones de los chichimecas que recorrían -aquella tierra, hizo erigir dos colonias militares: San Felipe y San -Miguel[274]. - - [274] La citada villa fué fundada en el año 1548 por Cristóbal - de Oñate, Diego de Ibarra y Baltasar Temiño. - -Habiendo sabido por Vázquez Coronado que más allá de Zacatecas había un -país muy rico, dispuso una expedición (1554), a cargo de Francisco de -Ibarra; Ibarra fundó los pueblos de _Nombre de Dios_, _Chalchihuites_ -y _Nieves_. La provincia se denominó _Nueva Vizcaya_ y su capital fué -tiempo adelante _Durango_. - -Durante el virreinato de Velasco ocupó la silla arzobispal de México, -por fallecimiento de Fr. Juan de Zumárraga, Fr. Alonso de Montufar, -dominico, natural de Loja y hombre de clara inteligencia. En un -concilio que en 1555 reunió en la capital se establecieron reglas de -disciplina. Es de lamentar la poca armonía que hubo entre el arzobispo -y los frailes. Cuando Montufar quería con empeño que las parroquias -fuesen servidas por clérigos regulares, una Real Cédula dada a 30 de -marzo de 1557 decidió el pleito en favor de los religiosos. - -Obedeciendo Velasco órdenes de Felipe II, mandó una expedición (11 -junio 1559) dirigida por Don Tristán de Luna y Arellano para la -conquista de la Florida; pero la armada que salió de Vera Cruz tuvo -fatal resultado. - -Para terminar, diremos que el Rey, por intrigas de los encomenderos, -favoreció a la Audiencia en desprestigio de Velasco. Quejóse el -virrey, y entonces Felipe II, para arreglar el asunto, y también para -saber la verdad de todo, mandó al licenciado Jerónimo Valderrama con -el cargo de visitador. Valderrama se puso al lado de la Audiencia y -de los encomenderos. Los indígenas, cargados de mayores gabelas, se -contentaron con designar al visitador con el nombre del _azote de los -indios_. Agobiado, más por los disgustos que por la edad, murió Don -Luis de Velasco en la ciudad de México el 31 de junio de 1564, siendo -sepultado en la iglesia de Santo Domingo. El cabildo eclesiástico de -dicha capital escribió a Felipe II lo que a continuación copiamos: -«Ha dado en general á toda esta Nueva España muy gran pena su muerte, -porque con la larga experiencia que tenía, gobernaba con tanta rectitud -y prudencia, sin hacer agravio á ninguno, que todos le teníamos en -lugar de padre. Murió el postrer día de julio, muy pobre y con muchas -deudas, porque siempre se entendió de tener por fin principal hacer -justicia con toda limpieza, sin pretender adquirir cosa alguna, -mas de servir á Dios y á V. M., sustentando el reino en suma paz y -quietud.» En el gobierno de este insigne virrey y de su antecesor -Mendoza, que entre ambos duraron treinta y un años, se arregló toda la -administración política, civil y religiosa de la Nueva España[275]. - - [275] _Documentos para la historia de Bolívar_, ordenados por - José F. Blanco, tomo II, pág. 605. - -Gobernó interinamente la Real Audiencia de México, compuesta a la sazón -de los oidores Ceinos, Villalobos y Orozco, los cuales mostraron poco -tino en aquellas circunstancias. Ocurrió por entonces un hecho que -llamó la atención pública, y fué que Cosijópii, rey que había sido -de Tehuantepec, convertido al catolicismo y bautizado con el nombre -de Juan Cortés Cosijópii, al mismo tiempo que levantaba templos al -Dios de la verdad, ofrecía en su palacio sacrificios a las falsas -deidades. Sorprendido una noche por Fray Bernardo de Santa María, -cuando vestido de blanca túnica y con la mitra en la cabeza hacía -las ceremonias gentílicas, fué reducido a prisión, con gran disgusto -de sus compatriotas. También durante el gobierno de la Audiencia -aconteció un suceso singular. Es el caso que Don Martín Cortés, hijo -del conquistador de México y de Doña Juana de Zúñiga[276], poseedor del -palacio de Moctezuma y de muchas villas, rico y fastuoso, se atrajo la -enemiga de los oidores de la Audiencia. Vino a agriar más los ánimos -el siguiente hecho: Con motivo de solemnizar el bautizo de dos hijos -gemelos que nacieron a Martín Cortés, se celebró un banquete en que -abundaron los brindis indiscretos y hasta imprudentes. Alarmada la -Audiencia, citó al marqués del Valle y a varios de sus amigos, entre -ellos a los hermanos Alonso y Gil González de Avila. Presentáronse en -la sala de los acuerdos el 16 de julio de 1566. Como el oidor Ceinos -intimase a don Martín orden de prisión por traidor a su Rey, el hijo -del conquistador de México echó mano a la espada y dijo: «Yo no soy -traidor al Rey, ni los ha habido en mi linaje.» Numerosa guardia le -redujo a prisión y también a otros muchos. Formóse un proceso, siendo -condenado D. Martín Cortés a perpetuo destierro y decapitados los -hermanos González de Avila. Tal ejecución causó general disgusto, -llegándose a temer, con algún motivo, un levantamiento contra la -Audiencia. - - [276] Hernán Cortés tuvo otro hijo, llamado también Martín, - con la india Doña Marina. - -Cinco meses después de la muerte del virrey Velasco, salió la flota -(21 noviembre 1564), como había ordenado Felipe II, del puerto de -Natividad (Nueva España) con el objeto de sujetar a la Corona las -islas Filipinas, ya descubiertas hacía veinte años. Mandaban la flota -Miguel López de Legazpi y el P. Fr. Andrés de Urdaneta. Dieron vista -a las Filipinas el 13 de febrero de 1565 y en abril del mismo año -entablaron relaciones con los indios de Cebú, que, si al principio -estuvieron recelosos, concluyeron por hacerse amigos de los españoles, -y fueron, puede decirse, la base de la conquista del archipiélago. Una -vez declarados súbditos de España los de Cebú, Legazpi despachó (junio -de 1565) al P. Urdaneta para que informase al Rey del éxito de la -conquista. Continuó Legazpi en su empresa, llegando, por fin, a Manila, -cuya población la erigió (19 mayo 1571) en capital del archipiélago. - -En el año 1565 se reunió un segundo concilio provincial en México, más -importante, sin duda, que el convocado diez años antes[277]. Dispuso -el concilio que rigiesen las constituciones del Tridentino, dictándose -además otras disposiciones referentes a la vida de los eclesiásticos y -a la administración de Sacramentos. Los PP. del Concilio, con elevado -espíritu religioso, dirigieron al Rey una serie de peticiones en favor -de los indios. - - [277] Asistieron el arzobispo de México y los obispos de - Chapas, Tlaxcala, Yucatán, Nueva Galicia y Oaxaca. Por muerte - de Quiroga, obispo de Michoacán, asistió un procurador. - -El nuevo virrey D. Gastón de Peralta, tercer marqués de Falces, llegó -el 17 de septiembre de 1566. Encontróse con el proceso de don Martín -Cortés, marqués del Valle, asunto que le proporcionó serios disgustos. -Condenado a muerte por los oidores Luis Cortés, hermano de D. Martín, -el virrey casó la sentencia, conmutándola en servir al Rey por espacio -de diez años en Orán. Tanto mortificó a la Audiencia la determinación -del virrey que, en un momento de ira y sin documento alguno que -lo pruebe, escribió al monarca diciéndole que el marqués de Falces -era un traidor, pues al frente de 30.000 combatientes se disponía a -declararse independiente. El suspicaz Felipe II, creyendo que en la -denuncia podía haber algo de verdad, envió como jueces visitadores y -con amplias facultades a los licenciados Jaraba, Alonso Muñoz y Luis -Carrillo. El licenciado Jaraba murió durante la navegación, llegando -a México los otros dos en los comienzos de octubre de 1567. Muñoz era -hombre cruel y de malas inclinaciones; Carrillo era tan débil que -carecía en absoluto de carácter y fué un juguete en manos de Muñoz. -Ellos, sin consideraciones de ninguna clase, destituyeron al virrey -marqués de Falces y le sometieron a un proceso. Con mucha rapidez -sustanciaron las causas y con mucha rapidez comenzaron las ejecuciones. -Sufrieron la pena de muerte, como cómplices del marqués del Valle, -Gómez de la Victoria, Cristóbal de Oñate, Pedro y Baltasar de Quesada. -Tal indignación produjo la conducta de Muñoz, alma de todo aquello, -que Felipe II mandó que inmediatamente regresara a España. Cuando -se presentó en la corte, el Rey le dijo: «Te mandé a las Indias a -gobernar, y no a destruir», y le volvió la espalda, causando esto tal -efecto al visitador que--según cuentan--murió aquella misma noche. En -cambio, el Rey acogió cariñosamente a Falces. - -Tomó posesión del virreinato D. Martín Enriquez de Almansa (5 noviembre -1568). Bajo su virreinato se descubrió el Nuevo México, y para asegurar -las comunicaciones con Zacatecas se fundaron colonias militares, pues -no eran bastantes las dos que estableció el virrey don Luis de Velasco. -Celebróse en 1571 el quincuagésimo aniversario de la conquista, -confundiéndose en las fiestas los mejicanos y tlaxcaltecas con los -españoles, lo cual parecía mostrar el acabamiento de los odios entre -vencidos y vencedores. Al lado de noticia tan grata pondremos otras -desagradables; éstas son: 1.ª, que en el citado año de 1571 se hubo de -establecer el Santo Oficio en Nueva España, siendo el primer Inquisidor -general D. Pedro Moya de Contreras; 2.ª, que terrible epidemia--tal vez -fiebres tifoideas--causó innumerables víctimas en los años 1576 y 1577. -Dávila Padilla en su _Historia de los dominicanos_ dice que murieron -más de dos millones de habitantes. - -Suárez de Mendoza y Figueroa (D. Lorenzo), conde de la Coruña, se -encargó del virreinato en el año 1580 y murió el 19 de junio de 1583. -Fray Jerónimo de Mendieta, desde Traxcalla y con fecha del 16 de -septiembre de 1580, dirigió al virrey Suárez de Mendoza una carta en la -que le decía: «es muy necesario tomar el fin y pretensión del Gobierno -muy al contrario del que en estos tiempos se ha tenido, no pretendiendo -el oro ni la plata ni el interés temporal de principal intento, sino -la cristiandad y la conservación y aumento de estos naturales», siendo -de notar «la insaciable codicia de nuestros españoles, que donde quiera -que entramos, somos como la sanguijuela, que chupamos la sangre y la -vida de aquellos a quien nos allegamos; mayormente de estos pobres -indios, como de su parte no tienen ninguna resistencia»[278]. - - [278] Joaquín García Icazbalceta, _Nueva colección de - documentos para la Historia de México_, tomo IV, págs. 229 y - 230.--México, 1892. - -La Audiencia, que después del virreinato del conde de la Coruña, -gobernó interinamente un año largo, nada hizo que fuese digno de -especial mención. - -Ocupó el gobierno D. Pedro Moya de Contreras desde septiembre de 1584 y -asumió en su persona los cargos de arzobispo de México y de visitador -y virrey de Nueva España. Su amor a la justicia fué tan grande que -destituyó a algunos oidores de moralidad dudosa e hizo ahorcar a -varios oficiales reales. Convocó el tercer concilio provincial, -al que asistieron los obispos de Guatemala, Michoacán, Tlaxcala, -Yucatán, Nueva Galicia y Oaxaca, proclamándose que el primer deber de -los prelados era «defender con todo el afecto del alma y paternales -entrañas a los indios recien convertidos a la fe, mirando por sus -bienes espirituales y corporales.» - -D. Alvaro Manrique de Zúñiga, marqués de Villa Manrique, reemplazó a -Moya de Contreras e hizo su entrada solemne en México el 18 de octubre -de 1585. Nada hizo de notable en los cuatro años largos que estuvo -al frente del gobierno. Los corsarios Drake y Cavendish cometieron -algunas depredaciones en las costas del virreinato, teniendo la fortuna -el primero de apresar el galeón _Santa Ana_, que venía de las islas -Filipinas con rico cargamento. Por ello fué tratado el virrey de poco -activo y aun de descuidado. Del mismo modo fué censurado duramente por -el siguiente hecho. Es el caso que Núñez de Villavicencio, oidor de la -Audiencia de Nueva Galicia, contrajo matrimonio, contra lo dispuesto -en una Real cédula de 10 de febrero de 1575, con una rica mujer de -Guadalajara. Destituyólo el virrey; pero la Audiencia protestó. A tal -punto llegó la enemiga entre ambas autoridades, que Felipe II, para -cortar de raiz el mal, separó del virreinato a Villa Manrique. - - - - -CAPITULO XVI - - VIRREINATO DE MÉXICO (CONTINUACIÓN): LOS VIRREYES VELASCO Y - CONDE DE MONTERREY.--CONQUISTA DE NUEVO MÉXICO.--EL MARQUÉS DE - MONTES CLAROS: ACUEDUCTO DESDE CHAPULTEPEC A MÉXICO.--EL VIRREY - VELASCO (2.ª VEZ).--IMPORTANTES EXPEDICIONES.--GOBIERNO DEL - ARZOBISPO DE MÉXICO Y DEL MARQUÉS DE GUADALCÁZAR.--ENEMIGA ENTRE - EL MARQUÉS DE GELVES Y EL ARZOBISPO.--EL MARQUÉS DE CERRALBO: - INUNDACIÓN DE LA CIUDAD.--OTROS VIRREYES.--EL OBISPO PALAFOX.--LOS - PIRATAS.--VIRREINATO DE ORTEGA MONTAÑÉS, OBISPO DE MICHOACÁN.--EL - VIRREY CONDE DE MOCTEZUMA.--EL VIRREY ORTEGA MONTAÑÉS, ARZOBISPO DE - MÉXICO. - - -Llegó a México D. Luis de Velasco, segundo de este nombre, el 25 de -enero de 1590[279]. Procuró el virrey ensanchar las fronteras de -Nueva España y favoreció las expediciones al Nuevo México, donde -Antonio Espejo halló regiones dilatadas y en las cuales vivían los -_paraguantes_, _tobosos_, _júmanos_, _maguas_, _quires_, _púmanes_, -_tiguas_, _ames_ y otros indios[280]. A reconocer estos países mandó el -virrey a Gaspar Castaño de Sosa con un pequeño ejército. Salió el 27 de -julio de 1590 de Almadén y llegó hasta Chihuahua con poca resistencia -de los naturales. - - [279] Era hijo de Carrión de los Condes (provincia de - Palencia). - - [280] _Colec. de documentos referentes al descubrimiento, - conquista y organización de las colonias españolas en - América_, tomo XV, págs. 101 y siguientes. - -Logró celebrar un tratado con los feroces _chichimecas_, quienes -se comprometieron a no hostilizar ni a los españoles ni a sus -dependientes; si bien no pudo conseguir que los indios de los bosques o -errantes se estableciesen en poblaciones, en particular los _otomés_ se -resistieron en absoluto. - -Durante el virreinato de Velasco recayó sentencia en el proceso de -Luis de Carvajal, conquistador de Nuevo León. Entre la gente que llevó -Carvajal para poblar aquella tierra se encontraban varios judaizantes -españoles que él no denunció; siendo condenado por los inquisidores -Bonilla y Santos García (febrero de 1590) a destierro de las Indias por -seis años. Poco después se dispuso (15 junio 1592) desde Martín Muñoz, -que hubiese consulado en la ciudad de México[281]. - - [281] _Arch. histórico nac.--Cedulario índico_, tomo I, pág. - 195 v.º - -D. Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, tomó posesión del -virreinato de México el 5 de noviembre de 1595, en sustitución de D. -Luis de Velasco, quien pasó con el mismo cargo al Perú. Tuvo empeño -Monterrey en continuar todo lo que había establecido sabiamente -Velasco. Aconsejado por muchos propietarios de haciendas, dispuso la -traslación de los indios a lugares poblados; medida beneficiosa para -aquéllos, quienes veían ocasión propicia de ensanchar sus propiedades -con las tierras abandonadas por los indígenas. A muchos indios que -protestaron de la orden del virrey, se les quemaron las casas y -sembrados, y a otros se les condujo atados a los pueblos designados de -antemano. - -Más digna de mención y de más utilidad fué la conquista pacífica de -Nuevo México, realizada por Juan de Oñate (30 abril 1598); sometiéronse -fácilmente los caciques de los _pecos_, _taos_, _apaches_, _cheros_ -y _emenes_. En la exploración de la costa de California, se dió--en -recuerdo del virrey--el nombre de Monterrey a la bahía, y el mismo -nombre tomó también la capital del nuevo _reino de León_, llamada -primeramente _Nueva Extremadura_. - -En los primeros días del año de 1599 se recibió en México la noticia -del fallecimiento de Felipe II en el año anterior y de la proclamación -de Felipe III. Huelga decir que se celebró la primera noticia con -solemnes honras fúnebres y la segunda con alegres fiestas. - -Autorizado el conde de Monterrey por una cédula de Felipe III (1602) -para conquistar la península de California, encomendó la expedición a -Sebastián Vizcaíno y a Toribio Gómez de Corbán, los cuales salieron -de Acapulco el 5 de mayo, y aunque hubieron de regresar desde el cabo -Mendocino por haberse propagado el escorbuto en la tripulación, algo -se adelantó, pues Fr. Antonio de la Ascensión, que iba en aquel viaje, -pudo dar noticia exacta de las tierras recorridas, como ya se dijo en -el capítulo II de este tomo. - -En el corto virreinato de D. Juan de Mendoza y Lema, marqués de Montes -Claros, (se encargó el 27 de octubre de 1603) comenzó la construcción -del acueducto (1606) que va desde Chapultepec a México, monumento que -se conserva y honra la memoria del insigne gobernante. Antiguamente los -reyes aztecas hicieron cañerías subterráneas, que después Hernán Cortés -reparó para conducir las mencionadas aguas. Otro proyecto igualmente -beneficioso para la ciudad de México, cual fué el desagüe de las -lagunas, se desistió de realizarlo, ante las dificultades que hubo de -presentar el fiscal Espinosa. - -En el citado año de 1606 Montes Claros fué trasladado al virreinato -del Perú, volviendo a México D. Luis de Velasco, que más tenaz que el -virrey anterior, realizó el desagüe de las lagunas[282]. Debióse el -proyecto, que consistía en abrir un túnel debajo del cerro Nochistongo, -al ingeniero Enrico Martín. Comenzaron las obras el 28 de septiembre -de 1607 y terminaron el 7 de mayo de 1608, siendo su coste de 73.611 -pesos. Por Real Cédula de 27 de septiembre de 1608 se declaró lo -procedente acerca de las controversias entre el virrey y el arzobispo -de México[283]. Premió el Rey los servicios de Velasco haciéndole -merced del título de marqués de Salinas. - - [282] Velasco tomó posesión de su cargo el 2 de julio de 1607. - - [283] _Arch. histórico nacional.--Cedulario índico de Ayala_, - letra D, expediente 36. - -Noticioso el virrey de que los negros que trabajaban en las haciendas -de Tierra Caliente se habían sublevado, huyendo en masa a las selvas -de los alrededores de Orizaba, donde nombraron caudillo o reyezuelo -a Yanga, y general o jefe de armas a un negro de Angola, llamado -Francisco de la Matosa, mandó contra los revoltosos al capitán Pedro -González de Herrera, quien los derrotó en el primer encuentro. Los -vencidos prometieron vivir pacíficamente en lo sucesivo, y con ellos -formó Herrera el pueblo de _San Lorenzo de los Negros_. - -El deseo cada vez mayor de hallar minas de oro y plata hizo que Velasco -mandara una expedición, a cuyo frente puso a Sebastián Vizcaíno y con -el carácter de embajador a Fr. Pedro Bautista, a las islas llamadas -ricas. Llegaron al Japón, donde fueron muy bien recibidos; mas habiendo -sospechado el Emperador el intento de los expedicionarios, les retiró -su apoyo, viéndose entonces sin recursos y faltos de víveres. Tuvieron -la fortuna de encontrar ayuda en Mazamoney, rey de Ox, quien les -proporcionó un navío y les dió algunas provisiones. Después de sufrir -muchas y terribles tormentas, desembarcaron en Zacatula (20 enero 1614) -sin provecho alguno y con la contrariedad de no estar ya en el gobierno -D. Luis Velasco, que había marchado a España el 10 de junio de 1611. -Algún tiempo antes hubo de dirigirse el capitán Hurdaide contra los -indios _gaquis_, enemigos tenaces de la religión católica. Mandados los -indios por el cacique Lautaro, derrotaron a Hurdaide; pero, sin embargo -de la victoria, solicitaron la paz, que se ajustó el 25 de abril del -año 1610. - -Para dar fin al gobierno de Velasco, recordaremos que desde Madrid, -Felipe III se dirigió (30 marzo 1611) al virrey, presidente y oidores -de la Audiencia de México, dándoles noticias de una obra intitulada -_Anales_, que había dejado escrita al tiempo de morir César Baronio, -cardenal de la Santa Iglesia de Roma. Publicada a la sazón, se hubo de -notar que Baronio cometía muchos errores al tratar de las regalías de -los reyes de Sicilia, sus antecesores (de Felipe III); por lo cual -prohibía dicho tomo undécimo y mandaba que se recogiesen los ejemplares -que tuvieran los particulares[284]. - - [284] _Cedulario índico_, tomo XXXI, num. 264, págs. 264-266 - v.ª - -Sucedió a Velasco en el virreinato de México el Ilmo. Sr. Fr. García -Guerra, arzobispo de dicho México, el 19 de junio de 1611, hasta el 22 -de febrero del año siguiente, en que falleció. - -Tomó la Audiencia el mando, que desempeñó dando muestras de verdadero -rigor. Porque se decía que los negros tramaban una conspiración, la -Audiencia hizo poner presos a 29 hombres y cuatro mujeres, los condenó -a la horca y dispuso que las cabezas de los ajusticiados se colocasen -en escarpias en la plaza principal. - -El 28 de octubre de 1612 comenzó su virreinato D. Diego Fernández de -Córdoba, marqués de Guadalcázar. Para ampliar las obras de desagüe -de las lagunas concedió Felipe III 110.000 pesos, que se sacarían de -un impuesto sobre el vino, aceptándose el proyecto que presentó el -ingeniero Enrico Martín, mejor tal vez que el trazado por el ingeniero -holandés Boot. Consideremos los hechos que se realizaron en tiempo -del virrey Fernández de Córdoba. Don Gaspar de Alvear, gobernador -de Nueva Vizcaya, sometió a los indios _tepehuanes_, los cuales se -insurreccionaron y dieron muerte a varios religiosos; se afirmó nuestro -dominio en el país de Nayarit[285], país que recibió luego el nombre -de _Nuevo reino de Toledo_[286]; se fundaron las ciudades de _Lerma_ y -_Córdoba_, y en el año 1615 Tomás de Cardona acometió la explotación de -la península de _California_, de cuyo país tomó posesión en nombre del -monarca español. - - [285] Nayarit fué un cacique de aquella tierra. - - [286] Conservó poco tiempo dicha denominación. - -Trasladado el marqués de Guadalcázar al virreinato del Perú (1621), -le substituyó D. Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel, marqués de -Gelves y conde de Pliego. Entre el virrey y el arzobispo D. Juan -Pérez de la Serna hubo serios altercados, con no poco desprestigio -de ambas autoridades. Queriendo el prelado restablecer la disciplina -eclesiástica, excomulgó por adúltero a D. Carlos de Arellano, alcalde -mayor de Xochimilco; prohibió, entre otras imágenes ridículas, la de -Jesucristo «caballero en un cordero corriendo, con una veletilla de -niños en una mano y un pájaro atado de una cuerda en la otra;» condenó -la venta de pulque a los indios, bebida nociva y causa de embriaguez; -y, por último, ciertas devociones que se celebraban de noche durante la -cuaresma y que servían de pretexto para ciertas liviandades. Aunque las -disposiciones del prelado eran justas, se opuso a ellas la Audiencia, -a cuyo lado estuvo el virrey. Llamó más la atención el siguiente -hecho: Melchor Pérez de Varaiz, alcalde mayor de Metepec, encausado -por cohecho, se refugió como lugar seguro en el convento de Santo -Domingo. El arzobispo exigió conocer del proceso, y no siendo atendido, -excomulgó a los jueces. Colocóse el virrey al lado de la justicia; -pero el prelado puso en entredicho la ciudad; los clérigos salieron -por las calles llevando una cruz cubierta de negro velo, se cerraron -los templos y dejaron de tocar las campanas. El marqués de Gelves se -apoderó del arzobispo y lo sacó a la fuerza de México. Entonces los -habitantes de la ciudad se pusieron al lado del prelado, y ardiendo en -deseos de venganza a los gritos de _¡Viva Cristo! ¡Viva su Iglesia! -¡Muera el hereje! ¡Muera el excomulgado!_ cayeron (15 de febrero) -sobre el palacio del virrey y lo incendiaron. El virrey logró salir -disfrazado y acogerse al convento de San Francisco. - -Enterado Felipe IV de tales sucesos, nombró virrey a D. Rodrigo Pacheco -y Osorio, marqués de Cerralbo, que llegó a México el 3 de noviembre de -1624; venía acompañado de D. Martín Carrillo, inquisidor de Valladolid, -encargado por el monarca de poner en claro las causas del tumulto -anterior. Cuando Carrillo estudió el asunto hubo de decir: l.º, que el -clero era el alma del motín; 2.º, que la mayor parte de la población -tomó parte, y 3.º, que tomó parte por el odio que el pueblo tenía a los -españoles. Entonces se reprendió y se depuso al arzobispo, nombrándose -en su lugar a D. Francisco de Manso y Zúñiga; se depusieron a dos -oidores, se condenó al fraile Salazar y a otros jefes del motín a -trabajos forzados, sufriendo cuatro de los últimos la pena de muerte. - -Como en este tiempo España se hallaba en guerra con Holanda, Cerralbo -defendió la colonia de las asechanzas de buques holandeses. - -Inundación tan terrible ocurrió en México en el año 1629 que, -habiéndose obstruído un túnel, se desbordó el lago y se anegó toda -la ciudad, muriendo ahogadas o entre las ruinas de las casas muchas -personas. Sometido a un proceso el ingeniero Enrico Martín, autor de -las obras, fué condenado a ejecutar por su cuenta las reparaciones -necesarias. Cerralbo, con fecha 25 de mayo de 1629, decía al Rey, entre -otras cosas: «Supuesta esta relación, suplico a V. M. me dé licencia -para que diga que, después de Hernán Cortés, ninguno ha servido a V. M. -en muchos años de las Indias tanto como yo en cinco...»[287] - - [287] _Boletín de la Real Academia de la Historia_ de - Diciembre de 1916, pág. 588. - -Tanta debía ser la necesidad que de dinero tenía Felipe IV que, -desde Madrid (28 mayo 1632), ordenó a Cerralbo que «vendiese algunas -hidalguías para sacar gran cantidad de dinero, que ayudaría a suplir -los gastos de mi Hacienda...»[288]. - - [288] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XXIV, núm. - 253, págs. 285 v.ª y 286. - -Cesó el gobierno de D. Rodrigo Pacheco el 16 de septiembre de 1635, -en cuya fecha llegó D. Lope Díez de Armendáriz, marqués de Cadreita, -a sucederle. Bajo el virreinato de Cadreita, piratas holandeses, -capitaneados por el famoso _Pie de palo_, desolaron las costas de -Nueva España y llegaron a saquear el puerto de Campeche. Ya en este -tiempo--y la noticia es interesante--, como se temiese una sublevación -de criollos y mestizos en favor de la independencia de México, ordenó -Felipe IV--creyendo de este modo atajar el mal--que la colonia enviase -procuradores a las Cortes. - -El 28 de agosto de 1640 llegaron juntos a México el nuevo virrey -D. Diego López Pacheco Cabrera, duque de Escalona y D. Juan de -Palafox, obispo de la Puebla. Necesitando Felipe IV mucho dinero -para las guerras en que andaba envuelto, dió el encargo de que se lo -proporcionara a López Pacheco, el cual exigió de los mineros fuertes -sumas, vendió oficios públicos y hasta demandó contribuciones por -adelantado. Semejante política disgustó mucho al prelado. Andaba -por entonces Palafox harto disgustado con las órdenes religiosas, -pues intentaba sustituir a los frailes que regían las parroquias con -sacerdotes seculares. El virrey no supo mantenerse en el terreno de -la imparcialidad y prestó su apoyo a los frailes. Tales desavenencias -obligaron a Felipe IV a destituir al duque de Escalona, nombrando -virrey al obispo Palafox. - -En tanto que Escalona lograba sincerarse en Madrid, los jesuítas -declaraban guerra a muerte a Palafox. Sostenía el prelado que los -jesuítas no debían ejercer el ministerio sacerdotal sin su licencia, -y los hijos de Loyola a su vez afirmaban que ellos gozaban de ciertos -privilegios que les emancipaban de la jurisdicción ordinaria. Nombrados -varios jueces para entender del negocio, fallaron en favor de los -jesuítas. El prelado entonces excomulgó a los jueces y los jueces a -Palafox. Por fortuna, se restableció luego la concordia con honrosa -transacción. - -Díjose por entonces, con más o menos fundamento, que iba a estallar -una revolución encaminada a la independencia de México, mediante los -manejos de un irlandés llamado Guillén de Lampart (o de Lombardo). Se -proponía falsificar Reales Cédulas nombrándose virrey y alzándose luego -contra Felipe IV; pero se descubrió el complot[289]. - - [289] Algunos años después Lampart fué quemado vivo. - -Encargóse del virreinato D. García Sarmiento de Sotomayor Enríquez de -Luna, segundo conde de Salvatierra, el 13 de noviembre de 1642, cesando -el 13 de mayo de 1648, por haber sido trasladado al Perú. Las crónicas -nada dicen digno de contarse de su gobierno; sólo refieren que era -asaz devoto y que costeó la parte principal del tabernáculo de Nuestra -Señora de Guadalupe. - -No carecen de interés dos noticias referentes al venerable Don Juan -de Palafox y Mendoza, obispo de la Puebla de los Angeles. Desde -Madrid--con fecha 6 de febrero de 1648--el Rey dice a Palafox que venga -a España y ocupará la primera iglesia que vacase. De su misma Real mano -escribió después S. M. los renglones siguientes: «Estoy cierto que -executareis lo que os ordeno, con la puntualidad con que me obedeceis -en todo por combenir assi á mi servicio, y siempre tendré memoria de -vuestra persona para honrraros y favoreceros.--Yo el Rey»[290]. También -haremos notar que en los altercados que los jesuítas tuvieron con el -citado obispo de la Puebla de los Angeles, el virrey Salvatierra se -puso al lado de aquéllos, no dejando de llamar la atención lo que el -insigne Palafox escribió al Papa, en su carta del 8 de enero de 1649. -Tales son sus palabras: «Los jesuítas compraron, por una gran suma de -dinero, el favor del conde de Salvatierra nuestro virrey; el cual, -aparte de esto, me tenía un odio mortal»[291]. - - [290] _Cedulario índico_, tomo IV, núm. 21, págs. 20 v.ª y 21. - - [291] _Memorias de los virreyes del Perú marqués de Mancera y - conde de Salvatierra_, publicadas por José Toribio Polo, págs. - 19 y 20.--Lima, 1899. - -Por haber sido trasladado Don García al virreinato del Perú, obtuvo -igual dignidad en México Don Marcos de Torres y Rueda, obispo de -Yucatán (1648), quien falleció al poco tiempo. - -Reemplazóle Don Luis Enríquez de Guzmán, conde de Alba de Liste (1650), -en cuyo tiempo se sublevaron los indios _taraumares_ de Chihuahua, -acaudillados por sus caciques, siendo sometidos por Don Diego Fajardo, -gobernador de Nueva Vizcaya[292]. - - [292] Como un hecho curioso habremos de citar que en el año - 1650 murió en Cuitlaxtla Doña Catalina Erauso, _la Monja - Alférez_, la cual huyó de un convento de San Sebastián, se - vistió de hombre e hizo como soldado grandes hazañas en Chile - y en el Perú. - -Bajo el virreinato de Don Francisco Fernández de la Cueva, duque de -Alburquerque, una escuadra inglesa, que mandaba Cromwell, se apoderó -de Jamaica, á pesar del auxilio que la isla hubo de recibir de nuestro -virrey. - -Cuando Felipe IV se hallaba ocupado en la campaña contra Flandes, tan -funesta para las armas y para el nombre español; cuando perdíamos las -plazas de Quesnoy, la de Catelet y la de Landrecy, y cuando el Rey -echaba la culpa de su desgracia a los herejes flamencos, creyó realizar -una obra grata a Dios escribiendo desde Madrid (19 mayo 1655) al virrey -Alburquerque, encargándole que concediese todo su apoyo y favor a la -Santa Inquisición, a la cual elogia con entusiasmo excesivo[293]. - - [293] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico_, tomo XVI, - núm. 293 v.º - -Aunque las dos noticias que a continuación vamos a registrar iban -dirigidas a todos los Estados de América, las pondremos en este lugar, -teniendo en cuenta la mayor importancia que a la sazón tenía México. -Felipe IV, por Real Cédula dada en Madrid a 8 de noviembre de 1648, -pidió a los virreyes, presidentes, audiencias y gobernadores de las -Indias ciertas noticias para poder acabar la obra (1.º y 2.º tomo) -intitulada _Teatro Eclesiástico_, y cuyo autor era el maestro Gil -González Dávila[294]. La otra noticia es que el mismo Felipe IV, desde -Madrid, y con fecha 4 de junio de 1657, después de decir que teniendo -en cuenta los continuos milagros y beneficios (como abundancia de -frutos) que continuamente hacía el glorioso San Isidro, era su voluntad -que se fundase una capilla donde descansaran las cenizas de dicho -Santo, y para cuya obra mandaba a los virreyes, presidentes, audiencias -y demás gobernadores, y rogaba a los arzobispos y obispos pidiesen -limosna en las Indias Occidentales[295]. - - [294] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico_, tomo XXXI, - núm. 70, pág. 69 v.ª a la 71 v.ª - - [295] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico_, tomo XXV, - núm. 9, págs. 17 v.ª y 18. - -Uno de los peores virreyes que ha tenido México fué D. Juan de Leyva -y de la Cerda (16 septiembre 1660 a 29 junio 1664). Consintió que su -mujer vendiese los destinos públicos y miró impasible la conducta -liviana de la dicha virreina. No corrigió los escándalos de su hijo -D. Pedro, antes, por el contrario, los alentó con su manera de obrar. -Bastará decir que se declaró enemigo de D. Diego Osorio de Escobar, -arzobispo de México, porque éste--como era su deber--condenó el -desafío entre el hijo del virrey y el conde de Santiago. La importante -sublevación de los indios de Tehuantepec tuvo su origen en los excesos -que cometía el alcalde mayor D. Juan Arellano, y que terminó por la -mediación de D. Alonso de Cuevas Dávalos, obispo de Oaxaca. Españoles -e indígenas odiaban el gobierno del virrey. Su carácter altanero y las -pretensiones cada día mayores de su familia le acarrearon la enemiga -del citado arzobispo Osorio de Escobar. Sabedor el Rey de tales hechos, -confirió al prelado el gobierno de México, y aunque el conde de Baños -detuvo hasta seis cédulas reales, por fin fué arrojado del poder por un -movimiento popular. - -Tres meses ocupó el virreinato el arzobispo de México, Osorio de -Escobar. Al ser sustituído en aquel importante cargo, también hubo -de renunciar la mitra, la que recayó en D. Alonso de Cuevas Dávalos, -obispo de Oaxaca. Osorio volvió a su obispado de Puebla. - -D. Antonio Sebastián de Toledo, marqués de Mancera, hizo su entrada -pública en la capital el 15 de octubre de 1664. A la sazón, los -corsarios ingleses--y el principal de ellos Juan Morgan--infestaban los -mares, no pudiendo resistirles la débil escuadra española que había -en el golfo de México. A tales desdichas hay que añadir la completa -decadencia de la agricultura, industria y comercio. La tristeza que -causó la noticia de la muerte de Felipe IV y que llegó a México en -los comienzos del año 1666, se convirtió en alegría cuando se juró a -Carlos II. Precaria llegó a ser la situación del marqués de Mancera, -ya por las necesidades de la colonia, ya por las continuas cantidades -que tenía que mandar a D.ª Mariana de Austria, reina gobernadora. -Registraremos tres hechos principales durante el gobierno del marqués -de Mancera: la erupción del Popocatepell acaecida el año 1665, la -celebración de un auto de fe y la caridad que manifestó por los -pobres, que sufrieron mucho por las pérdidas de las cosechas en el año -1673. Disgustado por las exigencias continuas de la corte, renunció -el virreinato, saliendo para España el 2 de abril de 1674, no sin -sentimiento del pueblo mejicano. - -Cinco días, desde el 8 de diciembre de 1673 hasta el 13, desempeñó el -gobierno D. Pedro Nuño Colón de Portugal, duque de Veragua. - -Nombrado virrey fray Payo Enríquez de Ribera, arzobispo de México, -bajo su enérgica dirección mejoraron algo las cosas. Procuró defender -las costas y libró contra los corsarios verdadero combate naval en la -laguna de Términos. Tanto el desagüe del valle como la construcción de -la catedral de México adelantaron notablemente. También adelantó mucho -la colonización de Nuevo México y de California. Digna de todo encomio -fué la erección, establecimiento y constitución (29 marzo 1678) del -Colegio Seminario de Nuestra Señora de la Concepción de la ciudad de -Chiapa[296]. Refieren los cronistas que puso en cuidado al virrey la -insurrección de los indios _taos_, _picuriés_ y _tehecas_ (1680), la -cual no pudo sofocar don Antonio de Otermín, gobernador de Santa Fe. -También en el citado año los piratas ingleses saquearon a Campeche. No -terminaremos la reseña del virreinato sin decir que en el año 1675 se -acuñó por primera vez moneda de oro en la Casa de Moneda de México, y -que en el 25 de noviembre del mismo año entró Carlos II a gobernar el -reino de España. - - [296] En el citado año llegó a México, de paso para su - destierro de Filipinas, D. Fernando de Valenzuela, famoso - privado de D.ª Mariana de Austria, madre de Carlos II. _Arch. - hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XXVI, pág. 346 v.ª - -Comenzó su virreinato D. Antonio de la Cerda y Aragón, conde de -Paredes, el 30 de noviembre de 1680. Sólo hechos tristes registra la -historia de México en este período. El año 1681 estalló formidable -levantamiento en la ciudad de Antequera, a causa del cobro de las -alcabalas; las costas de Yucatán se vieron asaltadas por los piratas; -Veracruz fué saqueada (1683) por los corsarios franceses, y Campeche -sufrió la misma suerte (1685). La expedición de D. Isidro de Otondo -para la conquista de California, y en la cual iban los célebres -jesuítas Kino y Salvatierra, no dieron resultado alguno. Hemos de -consignar un suceso que llamó mucho la atención por entonces. Llegó -a México D. Antonio de Benavides, marqués de San Vicente, con el -carácter--según se dijo--de visitador del reino. Al llegar a Puebla, -fué reducido a prisión por orden de la Audiencia y llevado a la -ciudad de México. Se le formó proceso, y después de un año de prisión -se le condenó a muerte el 10 de julio de 1684 y fué ahorcado el 14. -Cortáronle la cabeza y las manos; aquélla y una mano se mandó a Puebla, -y la otra mano se clavó en la horca. ¿Era agente de los piratas, como -afirman unos, ó un impostor, como dicen otros? - -Duró el virreinato de D. Melchor Portocarrero Laso de la Vega, conde -de la Monclova, desde el 16 de noviembre de 1686 al 20 de noviembre de -1688. En este mismo año marchó al Perú con el mismo cargo. Procuró la -reconquista del Nuevo México y de la California; tuvo que sofocar la -sublevación de los indios de Sonora, y de los _conchos_ y _tarahumares_ -de Chihuahua. Para beneficio de la ciudad de México construyó una -cañería y prosiguió la obra del desagüe. Echó en Coahuila los cimientos -de una ciudad que en su honor se llamó _Monclova_. - -Figura entre los buenos virreyes D. Gaspar de la Cerda Sandoval y -Mendoza, conde de Galve, que se hizo cargo del gobierno el 29 de -noviembre de 1688. Ordenó, ya a D. Pedro Girón, ya a D. Diego Vargas -Zapata, la reconquista de Nuevo México: la guerra duró desde el 1690 -hasta el 1696, y nuestras tropas sufrieron grandes trabajos. - -Llegó a noticia del virrey que los franceses acababan de fundar una -colonia al Norte del golfo de México, y para oponerse a ello, envió -con las tropas que pudo reunir al gobernador de Coahuila. Llegó el -gobernador a la laguna de San Bernardo, donde sólo encontró ruinas de -un fortín y bajo ellas los cadáveres de los franceses, capitaneados por -La Salle. Los mismos indios _carancahuases_ que habían muerto a los -franceses, salieron al encuentro de los españoles llamándoles _texia_ -(amigos), recibiendo desde entonces el nombre de Texas. Comenzóse por -el P. Damián Mazanet a predicar el Evangelio y se dió principio a la -fundación de _San Antonio de Béjar_, _Jesús María_ y otras poblaciones. - -Temiendo el conde de Galve que pudieran un día los franceses invadir -la Florida, echó los cimientos de la villa de _Panzacola_. A la sazón -frecuentes agitaciones llevaron el desasosiego a los espíritus: los -indios de Chihuahua y Sonora asesinaron a varios religiosos y quemaron -algunas iglesias; los _pimas_ de California se sublevaron y fueron -castigados por el capitán Antonio Solís, en tanto que los jesuítas -PP. Kino, Ugarte y Salvatierra continuaban las misiones con bastante -fruto. También hacían los jesuítas observaciones geográficas y -estudiaron detenidamente la Baja California. - -Comenzó el virreinato de don Juan de Ortega y Montañés, obispo de -Michoacán, el 27 de febrero de 1696, y duró hasta el 2 de febrero de -1697. Apenas se hubo encargado del gobierno, cuando los estudiantes se -amotinaron en la plaza Mayor y quemaron la picota. El 6 de octubre de -1696 llegó la noticia de la muerte de la reina Doña Mariana de Austria, -celebrándose por su alma suntuosas honras en la catedral de México el -24 de noviembre. Uno de los últimos hechos del virrey fué conceder -permiso a los jesuítas para emprender la reducción de la California. - -Don José Sarmiento Valladares, conde de Moctezuma, casado con una -cuarta nieta del emperador mejicano del mismo nombre, gobernó la -colonia desde el 2 de febrero de 1697 hasta el 4 de noviembre de -1701. Procuró asegurar el orden en la colonia, pues eran frecuentes -los motines o tumultos, dictando también severas disposiciones contra -los bandidos, muchos de los cuales fueron ajusticiados. Continuaron -los jesuítas, entre otros el P. Kino, sus misiones en California. -Conviene advertir que, según Cédula real de 11 de diciembre de 1697, -había interés de parte de la Corte de España--a causa de las noticias -de los anteriores virreyes, condes de la Monclova y de Galve--en la -realización de la obra para el desagüe de la laguna de Huehuetoca[297]. -En tiempo de Moctezuma se recibió la noticia de la muerte de Carlos II -(1701), y la elección de Felipe V, quien fué jurado el día 4 de abril. - - [297] _Cedulario índico de Ayala_, letra D, expediente número - 15. - -Ocupó por segunda vez el virreinato D. Juan de Ortega Montañés, -arzobispo de México, tomando posesión el 4 de noviembre de 1701. Puso -el virrey en estado de defensa los puertos de Veracruz y Tampico, -amenazados por las armadas inglesa y holandesa; pero lo que los citados -enemigos no lograron en aguas de América, pudieron conseguir en las -costas de España, donde echaron a pique la flota que venía de Nueva -España en septiembre de 1702 y se apoderaron de muchas riquezas, -ocasionando a nuestra nación pérdidas que--según se dijo--ascendían a -cincuenta millones de pesos. - - - - -CAPITULO XVII - - VIRREINATO DE MÉXICO (CONTINUACIÓN).--EL VIRREY DUQUE DE - ALBURQUERQUE: SU POLÍTICA INTERIOR; LUCHA CON LOS CORSARIOS Y CON - LOS INGLESES.--EL DUQUE DE LINARES: SU AMOR A LA JUSTICIA.--EL - MARQUÉS DE VALERO: EXPEDICIÓN A CAMPECHE Y YUCATÁN: SU POLÍTICA - CON LOS CACIQUES.--GOBIERNO DEL MARQUÉS DE CASAFUERTE.--DESGRACIAS - DURANTE EL MANDO DEL ARZOBISPO VIZARRÓN.--LOS VIRREYES DUQUE DE - LA CONQUISTA, CONDE DE FUENCLARA Y CONDE DE REVILLAGIGEDO.--DÉBIL - GOBIERNO DEL MARQUÉS DE LAS AMARILLAS.--EL MARQUÉS DE CRUILLAS: - EL ALMIRANTE INGLÉS POCOCK SE APODERA DE LA HABANA.--MALA - ADMINISTRACIÓN DEL VIRREY MONTSERRAT.--VIRREINATO DE CROIX: - EXPULSIÓN DE LOS JESUÍTAS.--SÍNTOMAS REVOLUCIONARIOS EN EL - PAÍS.--VIRREINATOS DE BUCARELI, MAYORGA, GÁLVEZ (D. MATÍAS - Y D. BERNARDO) Y FLORES.--EXCELENTE GOBIERNO DEL CONDE DE - REVILLAGIGEDO.--EL MARQUÉS DE BRANCIFORTE, BERENGUER DE MARQUINA E - ITURRIGARAY.--ÚLTIMOS VIRREYES. - - -El virrey D. Francisco Fernández de la Cueva, duque de Alburquerque, -llegó a Veracruz el 6 de octubre de 1702. Preparó la armada de -Barlovento y con ella logró ahuyentar a los corsarios del golfo de -México; hizo confiscar los bienes de los portugueses, ingleses y -holandeses residentes en la colonia; logró que los ingleses levantasen -el cerco de San Agustín y se retiraran de las costas de la Florida. - -En la política interior impuso impuestos a los eclesiásticos (el -diezmo sobre los bienes) y consiguió la reversión a la Corona de las -rentas enajenadas. No olvidó la pacificación de ambas Californias, -procurando también que se continuara arrojando en aquellas tierras -la semilla del Evangelio, como lo venían haciendo el P. Salvatierra -y otros religiosos. No deja de llamar la atención una cédula, en la -cual se dice que habiendo llegado a noticia de Felipe V que en las -Indias se hallaban muchos delatores y testigos falsos, mandó al virrey, -audiencias y demás justicias de Nueva España, ejecutasen con la más -rigurosa exactitud las leyes vigentes contra los mencionados delatores -y testigos falsos. La cédula tiene la fecha del 6 de septiembre de -1705[298]. - - [298] _Arch. histórico nacional, Cedulario índico de Ayala_, - letra D. - -Al duque de Alburquerque sucedió en el virreinato D. Fernando de -Alencastre Noreña y Silva, duque de Linares y marqués de Valdefuentes; -tomó posesión del virreinato el 15 de enero de 1711. Hombre recto -y justo, procuró corregir los males de aquella sociedad. Estaba -corrompida la administración de justicia y relajada la disciplina -eclesiástica. Intentó la pacificación del Nayarit, sirviéndose de la -santidad de fray Antonio de Jesús Margil; en 1711 un terremoto derribó -muchos edificios de México, y en 1714 hubo gran escasez de víveres, -trayendo el hambre como inseparable compañera la peste. En su honor -se dió el nombre de _San Felipe de Linares_ a una colonia fundada -en Nuevo León. Durante su virreinato se celebró la paz de Utrech, y -por el tratado llamado de _asiento_ entre España e Inglaterra, su -Majestad católica concedió al rey de la Gran Bretaña el monopolio de -introducir esclavos negros en México y en las demás colonias españolas -de América[299]. - - [299] Véase Cap. XIV de este tomo. - -Don Baltasar de Zúñiga, duque de Arión y marqués de Valero, desembarcó -en Veracruz (julio de 1716) e hizo su entrada pública en México (16 de -agosto del mismo año). Sucesos de alguna importancia ocurrieron durante -el virreinato del duque de Arión, lo mismo en el orden interior que -en el exterior. Por lo que al orden interior respecta, comenzaremos -dando exacta noticia--según documentos de la época--de la sedición y -tumulto que promovieron, en la noche del 3 de mayo de 1717, las monjas -de Santa Clara de la ciudad de México, contra el comisario general de -San Francisco. Tan grande fué el escándalo, que el virrey Valero tuvo -que mandar guardias. En el día siguiente desobedecieron al provisor -del arzobispado y al virrey. El arzobispo, en el mes de agosto del -mismo año, de vuelta de su visita pastoral, quiso--y tampoco lo -consiguió--llevar la paz al convento. A tal punto llegaron las cosas, -que el Rey hubo de mandar, hasta que la Santa Sede dispusiera lo más -acertado, que el convento pasase a la jurisdicción ordinaria[300]. - - [300] _Cedulario índico_, tomo III, núm. 53, págs. 101 v.ª 108. - -Por lo que atañe a política exterior, el virrey Valero mandó una -expedición bajo las órdenes de D. Alonso Felipe de Andrade a las costas -de Campeche y Yucatán, con el objeto de arrojar a los ingleses que se -habían establecido en aquellos lugares. Logró Valero lo que se propuso, -mostrando en esta ocasión no poco tino. Acertó a llegar por entonces -(1717) el cacique Tixjanaque, de la Florida, y recibió el bautismo; -otros caciques siguieron el ejemplo de Tixjanaque. También logró el -virrey que la levantisca provincia de Nayarit, en Nueva Galicia, fuera -castigada, sometiéndose por completo. Por último, las erupciones del -Popocatepetl amedrentaron a los que vivían cerca del volcán, y los -vecinos de México vieron con sentimiento el incendio del hermoso teatro -de la ciudad, suceso que acaeció después de la representación del drama -_Ruina e incendio de Jerusalén_, y cuando se iba a poner en escena otro -intitulado _Aquí fué Troya_. - -El 15 de octubre de 1722, D. Juan de Acuña, Marqués de Casafuerte, -natural de Lima, tomó posesión del gobierno. Se sometió el Nayarit, -que volvió una vez más a sublevarse; y se expulsó a los ingleses del -territorio que ellos denominaban de Walix o Belice, cuya operación se -encomendó al valeroso jefe D. Antonio de Figueroa. Durante los once -años de gobierno del marqués de Casafuerte se atrajo las simpatías -de los mejicanos, los cuales lloraron su muerte, acaecida el 16 de -marzo de 1734. Antes de terminar los hechos correspondientes a este -virreinato, diremos que en el año 1722 comenzó en México la publicación -de un periódico que se llamó primero _Gaceta de México_, y desde el -número 4 se le añadió _y Florilogio Historial_, etc., dirigido por D. -Juan Ignacio María de Castorena, chantre de la catedral de México y -después obispo de Yucatán. Publicóse el periódico desde enero del año -citado hasta junio, volviendo a aparecer en 1728 por el presbítero D. -Juan Francisco Sahagún de Arévalo Ladrón de Guevara y que duró desde -el mes de enero de aquel año hasta fines de noviembre de 1739; fué -sustituído por otro periódico del mismo autor, que se llamó _Mercurio -de México_, y que dejó de publicarse en septiembre de 1742. Construyó -el marqués de Casafuerte la Casa de la Moneda, la de la Aduana y -realizó otras muchas obras. - -Tomó posesión del virreinato (16 mayo 1734) el Ilmo. D. Juan Antonio -de Vizarrón y Eguiarreta, arzobispo de México. En su tiempo, terrible -epidemia que se llamó _matlazahuat_ se cebó en los indios, de los -cuales murieron más de la mitad. Declarada la guerra entre España e -Inglaterra, las flotas británicas ocasionaron frecuentes alarmas en las -ciudades del litoral y los indios de California se levantaron contra -los misioneros jesuítas. - -Después de los cortos gobiernos de D. Pedro de Castro y Figueroa, duque -de la Conquista y marqués de Gracia Real (se encargó del mando el 17 de -agosto de 1740 y falleció el 22 de agosto de 1741) y de la Audiencia, -cuyo presidente era D. Pedro Malo de Villavicencio, tomó las riendas -del virreinato (3 noviembre 1742) D. Pedro Cebrián y Agustín, conde -de Fuenclara. Fué verdadera desgracia que el galeón _Nuestra Señora -de Covadonga_, que salió de Acapulco con rumbo a Manila, cayese (20 -junio 1743) en poder del almirante Anson, llevándose 300 prisioneros -de todas clases y más de dos millones y medio de pesos. En cambio, -nos es grato referir que el coronel D. José de Escandón emprendió el -año 1744 la conquista de _Sierra Gorda_, fundando las colonias de -_Nuevo Santander_, en Tamaulipas. Dos asuntos le ocuparon después -preferentemente: embellecer la ciudad de México y mandar dinero a -España, cuyo gobierno se hallaba bastante necesitado. - -Más importante es la historia de D. Francisco de Güemes y Horcasitas, -conde de Revillagigedo (9 julio 1746). En su tiempo, D. Manuel -Salcedo, gobernador de Yucatán, peleó con ventaja para desalojar a -los ingleses del territorio de Belice. Uno de los mayores empeños -del virrey fué el arreglo de la Real Hacienda, consiguiendo, en gran -parte, su propósito, á pesar de los obstáculos que le puso aquel alto -tribunal, siempre rehacio a ciertas reformas. Revillagigedo rebajó las -tarifas de aduanas, persiguió con empeño y constancia el contrabando y -dió otras prudentes y beneficiosas disposiciones. Encontróse a veces -en grandes apuros, ya por la carestía y hambre que se presentaba en -algunas provincias, ya por no poder atender las exigencias de dinero -que le hacía la corte de Fernando VI. En este sentido es curiosa la -siguiente comunicación escrita en Aranjuez el 21 de mayo de 1748. Dice -así: «Hallándose la vajilla de que se sirve el Rey falta de muchas -piezas muy precisas, y queriendo se complete enteramente de éstas y -de las demás que son asimismo indispensables: Me ha mandado S. M. -prevenir a V. E. embie de su real cuenta en las primeras ocasiones que -se presenten, como sesenta mil onzas de plata de la que se llama Copeya -o virgen, buscando la de más superior calidad, y al propio intento -también dos mil onzas de oro del de mejores quilates que se hallase; -lo que participo a V. E. para que en esta diligencia se dedique a -desempeñar con la posible brevedad este encargo.--Dios guarde a V. E. -muchos años.--El marqués de la Ensenada.--Señores virreyes de Nueva -España Horcasitas y del Perú Manso»[301]. - - [301] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo - IX, núm. 684, pág. 683. - -Importa a nuestro objeto recordar que D. José de Escandón continuó -trabajando en la pacificación de Tamaulipas, vasto país habitado por -los _apaches_, _comanches_ y otros indios bárbaros. - -Don Agustín de Ahumada y Villalón, marqués de las Amarillas, comenzó -su virreinato el 10 de noviembre de 1755, y lo desempeñó hasta el 5 de -febrero de 1760, en que falleció. No pudo extinguir el bandolerismo, -ni proteger la colonia contra las invasiones de los indios comanches. -Durante su virreinato ocurrió la formación del volcán de _Xorullo_, en -medio de fértil planicie de Michoacán (1758). - -Al gobierno de la Audiencia, presidida a la sazón por D. Francisco -Antonio de Chavarría, y al virreinato de D. Francisco Cajigal de la -Vega, que tomó posesión el 28 de abril de 1760 y lo renunció el 6 de -octubre del mismo año, sucedió D. Joaquín de Montserrat, marqués de -Cruillas. La Real Cédula de su nombramiento se dió en el Buen Retiro -el 10 de marzo de 1760[302], y tomó posesión el 6 de octubre del mismo -año. Al siguiente se verificó el juramento de Carlos III, sucesor de su -hermano Fernando VI en el trono de España. El virrey sofocó en 1761 un -levantamiento de los _yucatecas_, dirigido por Jacinto Canek, que pagó -con la vida su amor a la libertad. Cuando el almirante inglés Pocock se -apoderó de la Habana (13 agosto 1762), el marqués de Cruillas reparó -los fuertes de Veracruz, e hizo que D. Juan de Villalba organizase un -ejército colonial, el primero de este género que se conoció en Nueva -España. Mostró el marqués de Cruillas mucho interés--interés que le -hicieron tener los frailes de su virreinato--en que el Rey recomendase -a Su Santidad la pronta beatificación de Fray Antonio Margil de Jesús, -religioso misionero observante de San Francisco[303]. - - [302] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo X, - núm. 131, pág. 70 v.ª - - [303] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo - XV, núm. 205, pág. 166. - -No estando conforme el gobierno de Madrid con la administración del -virrey Montserrat--pues se decía que había malversado dos millones de -pesos--mandó de visitador a D. José de Gálvez, hombre de carácter y -justo, quien destituyó a varios oficiales reales y al mismo marqués de -Cruillas. - -D. Carlos Francisco de Croix, marqués de Croix, natural de Lille, -recibió en Otumba el gobierno a 23 de agosto de 1766. Graves asuntos -preocuparon al virrey. Fué uno de ellos, y el más importante sin duda, -la expulsión de los jesuítas que se verificó en México el 25 de junio -de 1767[304]. En la mañana misma que se ejecutó la providencia contra -los hijos de Loyola, publicó un bando el virrey, prohibiendo toda -conversación, murmuración ó comentario sobre el asunto, terminando con -decir... «de una vez para lo venidero deben saber los vasallos del -gran Monarca que ocupa el trono de España que nacieron para callar -y obedecer, y no para discurrir ni opinar en los altos asuntos del -Gobierno.» Como los indios y el pueblo en general no entendiesen este -lenguaje, se alzaron en armas e hicieron volver a su residencia a los -Padres; pero el virrey, con poderosas fuerzas, logró restablecer el -orden y castigó con mano de hierro a los sublevados, sufriendo muchos -la pena capital. Conducidos los jesuítas a Veracruz, allí fueron -embarcados con rumbo a Génova. Nuestra imparcialidad nos obliga a -confesar que los jesuítas eran muy queridos en San Luis de Potosí, -Guanajuato, San Luis de la Paz, Valladolid, Uruapam y Pátzcuaro, y aun -pudiéramos decir que en todo el virreinato. - - [304] Ya sabemos que el decreto se firmó por Carlos III en El - Pardo el 27 de febrero del citado año y se ejecutó el 1.º de - abril. - -Tampoco pasaremos en silencio que por R. D. dado en El Pardo a 17 de -marzo de 1768, se creó en el Hospital de Indios de México una cátedra -de _Anatomía práctica_[305]. - - [305] _Cedulario índico_, tom. XVI, núm. 6, pág. 7. - -Preocupóle al virrey el desorden que existía en el país, como también -el lastimoso estado de la colonia del Nuevo Sacramento (1767)[306]. - - [306] _Archivo histórico de Alcalá de Henares.--Expedientes - del correo marítimo de México(1765-1773)._ - -Lo más grave era que en México se agitaba cada vez con más fuerza la -idea de independencia, hasta el punto que hubo necesidad de llevar -tropas españolas, las cuales llegaron a Veracruz el 18 de junio de 1768. - -De otros asuntos bien será decir que no carecieron de interés las dos -expediciones que por los años de 1768 se hicieron a California, cuyo -país fué conquistado y pacificado. Son del mismo modo curiosas las -noticias dadas por el coronel D. Domingo Elizondo al marqués de Croix, -acerca de la expedición de Sonora y que el mencionado virrey comunicó a -España: el documento se halla fechado en junio de 1770[307]. - - [307] Ibidem. - -Durante el virreinato de Croix, ocupó el arzobispado de México don -Antonio de Lorenzana y Butrón, insigne varón que estableció (1767) la -_Casa cuna_, publicó las _Cartas de Hernán Cortés_, los _Concilios_ y -celebró (1771) el _cuarto Concilio provincial_. - -Se encargó del gobierno el 22 de septiembre de 1771 y lo conservó -hasta el 9 de abril de 1779, don Fray Antonio María de Bucareli y -Ursúa, bailío de la orden de San Juan. En el interior hizo prosperar el -comercio y mejoró el estado de la Hacienda, y en el exterior estableció -presidio en la región del Norte, para contener las invasiones de los -_apaches_ y _comanches_. En su tiempo se fundó el periódico semanal de -Medicina por el Dr. José Ignacio Bartolache, con el título de _Mercurio -Volante_. Se abrió un Hospicio, se fundó el Montepío, se estableció un -Manicomio, se creó el Tribunal de Minería, se edificó la fortaleza de -Acapulco y se hicieron otras obras de utilidad y recreo. - -Después la Audiencia, cuyo regente era Don Francisco Romá y Rosell, -estuvo unos cuatro meses al frente del virreinato. - -Don Martín de Mayorga se hizo cargo del gobierno el 29 de agosto -de 1779. Cuando los Estados Unidos de América habían proclamado su -independencia y marchaban victoriosos en su lucha con Inglaterra, -España, no sin vacilar mucho, se unió con Francia (junio de 1779) para -tomar parte en la guerra contra la Gran Bretaña. Púsose a la cabeza de -nuestras tropas Don Martín de Mayorga, logrando algunas ventajas sobre -las armas británicas. No solamente la guerra, sino otra plaga peor -llevó el luto a muchas familias de Nueva España. Numerosas fueron las -víctimas que hizo, en el citado año de 1779, la epidemia de viruelas en -todo el país[308]. - - [308] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo - XXXIX, núms. 36 y 37, págs. 69 v.ª a 73 v.ª - -Ocupó el virreinato de México, después de un período de guerras y de -epidemias bastante largo, Don Matías de Gálvez, en abril de 1783. Es de -advertir que en dicho año España, con sentimiento de Carlos III, tuvo -que ceder a Inglaterra el territorio de Walix o Belice. - -Después, la Audiencia, representada por su regente Don Vicente -Herreras, se encargó por corto tiempo del gobierno. - -Don Bernardo de Gálvez, conde de Gálvez, hijo del anterior virrey, tomó -posesión del gobierno el 17 de junio de 1785. Su bellísimo carácter y -su inagotable caridad le granjearon muchas simpatías, y son timbre de -gloria sus campañas contra los ingleses en Luisiana. - -Otra vez la Audiencia, cuyo regente era a la sazón don Eusebio Beleño, -se hizo cargo del poder. Por entonces se dispuso la división de -Nueva España en intendencias, que fueron las siguientes: _Veracruz_, -_Puebla_, _Oaxaca_, _Valladolid de Michoacán_, _Guanajuato_, -_Zacatecas_, _Mérida de Yucatán_ y la de _Sonora_ y _Sinaloa_. - -Interinamente fué nombrado virrey el ilustrísimo Don Alonso Núñez de -Haro y Peralta, arzobispo de México, cargo que desempeñó desde el 8 de -Mayo de 1787 al 16 de agosto del mismo año. - -Desde el 17 de agosto de 1787 al 17 de octubre de 1789 estuvo al frente -del virreinato Don Manuel Antonio Flores, que tuvo la dicha de recibir -la expedición botánica dirigida por Don Martín Sesé y Don José Lacarta, -organizada por Don Casimiro Gómez Ortega, director del Jardín Botánico -de Madrid. Creó Flores tres regimientos, a los que llamó _Nueva -España_, _México_ y _Puebla_. - -También desde el 17 de octubre de 1789 hasta el 12 de julio de 1794 -ocupó el virreinato el caballeroso y excelente don Juan Vicente de -Güemes Pacheco de Padilla, segundo conde de Revillagigedo. A los siete -días de encargarse del mando, o sea en la noche del 23 de octubre, -aparecieron asesinados en su casa el comerciante don Joaquín Dongo, -un cuñado suyo, cuatro dependientes, el cochero y cuatro criadas, -faltando de las cajas grandes cantidades de dinero y muchas alhajas. -Descubiertos los criminales, que eran tres extranjeros, fueron -ahorcados en la plaza pública. Organizó la policía, hermoseó la -capital, y al nivelar la plaza (17 diciembre 1790) se encontró la -piedra Tonalamatl o _Calendario mejicano_. - -Una expedición que mandó al Norte del mar Pacífico (1791) para -descubrir un estrecho que uniese las bahías de Hudson y Baffin, -sólo dió por resultado la exploración del litoral hasta la isla -de Vancouvert. Arregló la administración de justicia, protegió la -instrucción pública, fomentó la industria y la minería y abrió nuevas -vías de comunicación. Como materiales para la historia de México, hizo -copiar los manuscritos que existían en los conventos o en poder de -particulares. - -Procede registrar el siguiente hecho: el arzobispo de México remitió -al Conde de Floridablanca (27 enero 1792) un informe que se le -había pedido acerca de la conducta moral y política y modo de obrar -del virrey[309]. Posteriormente el mencionado virrey, conde de -Revillagigedo, escribió algunas cartas al conde de Aranda acerca de -emisarios propagandistas de la independencia[310]. - - [309] _Archivo de Indias.--Estado.--México._--Legajo 22 (7). - - [310] Ibidem.--Leg. 2 (19). - -Durante el virreinato de D. Miguel de la Grua Talamanca y Branciforte, -marqués de Branciforte, casado con D.ª María Antonia Godoy, hermana -del príncipe de la Paz, continuó la propaganda revolucionaria. Con -fecha 26 de Septiembre de 1795, el virrey escribió al duque de Alcudia, -remitiendo al mismo tiempo copia de un libelo introducido en aquel -virreinato y daba cuenta de las providencias que había tomado para que -se recogiesen el mencionado papel y otros de igual naturaleza[311]. -Las sediciones interiores ocuparon mucho tiempo al virrey e igualmente -la propaganda revolucionaria de los franceses. Al príncipe de la Paz -dió cuenta (26 noviembre 1796) del expediente que hubo de formar para -recoger estampas que representaban el suplicio del rey de Francia y su -real familia[312]. No es de extrañar, pues, que la ciudad de México -escribiese una carta al citado Godoy relatando los hechos de lealtad, -méritos y servicios del marqués de Branciforte[313]. - - [311] Ibidem.--Leg. 4 (42). - - [312] Ibidem.--Leg. 6 (81). - - [313] Ibidem.--Leg. 17 (11). - -Una de las primeras ocupaciones del virrey D. Miguel José de Azanza, -fué el descubrimiento de una conspiración que tenía por objeto la -independencia de México. Autores y cómplices cayeron en poder de -las autoridades[314]. Descubrióse en el año 1799 y se denominó la -conspiración de los _machetes_. El jefe de ella se llamaba D. Pedro -Portilla, hombre valeroso, enérgico y activo. - - [314] Ibidem.--Leg. 9 (62). - -Después del virreinato de don Félix Berenguer de Marquina (1800 a -1803), quien logró que fracasara la conspiración del indio Mariano en -Tepic, encaminada al restablecimiento de la monarquía azteca, ocupó -cargo tan importante don José de Iturrigaray (1803 a 1808). Debió -comenzar bien, por cuanto el ayuntamiento de la ciudad de México -escribió a S. M. informando de la felicidad que gozaba el reino con -el gobierno de Iturrigaray y pidiendo que continuase en él[315]. Lo -mismo pidieron los gobernadores de indios de las parcialidades de San -Juan y Santiago contiguas a la ciudad de México[316]. Sin embargo, se -halla probado que Iturrigaray era codicioso y avaro, como también es -indudable que remitió a España grandes cantidades, único modo de tener -contentos a los cortesanos y favoritos de Carlos IV y de María Luisa. - - [315] _Arch. de Indias._--Estante 89.--Cajón 1.--Legajo 18. - (3). - - [316] Ibidem.--Legajo 18. (2). - -Bajo su gobierno y con anterioridad al año 1805, los Honorables Juez -James Workman y Coronel Lewis Kerr idearon un proyecto «para la -conquista de las Provincias Españolas» en América. Dicho proyecto contó -años después muchos partidarios, siendo algunos de ellos «personas -distinguidas.» Formaron una junta secreta, denominada _Asociación -Americana_; su objeto y planes se extendían a la conquista de Nueva -España, o más bien «a su emancipacion de toda dependencia y sujecion a -Dueños Europeos, erigiéndola en un Govierno independiente, aliado de -los Estados Unidos, y bajo su proteccion (sic)», deviendo ser el primer -paso que habían de dar la toma de Baton Rouge y tremolar allí «el -antiguo Estandarte Mejicano», proponiéndose «librar a los territorios -vecinos del yugo opresibo de los tiranos de España... y libertar a -México de un yugo que aborrece...» La Asociación Americana contaba -realizar otras dos expediciones con los auxilios de los Estados Unidos -y de México: la una por el rumbo de Bexar, y la otra desembarcando en -Panuco. Procesados los conspiradores principales, por haber intentado -«una expedición ilegal», se excusaron diciendo que sólo trataban de -prepararse para el caso de que España «se declarara enemiga» de los -Estados Unidos. Dióse la sentencia el 6 de mayo de 1807 por la sala -de la ciudad de Nueva Orleans[317], absolviendo a los acusados, sin -embargo de que uno de ellos vomitó las más injuriosas exprecciones -(sic) contra España y su gobierno en América, alegando justos -motibos--en el concepto suyo--para desear y tratar de la independencia -de ella. Alúdese en dicha causa a Aaron Burr, vicepresidente de la -República de los Estados Unidos, que también trató de invadir a Nueva -España, y al famoso General venezolano D. Francisco Miranda, ya -rebelado contra la Monarquía Española[318]. - - [317] Población hoy de los Estados Unidos, en la desembocadura - del Mississipí. - - [318] _Documentos históricos mejicanos_, etc., tomo I, págs. - 1-100.--México, 1910. - -Acerca de la codicia y despotismo de Iturrigaray recordaremos que en -enero de 1808 un sobrino del conde de Campomanes--retirado en el pueblo -de San Juan Bautista Giguipilco, a 22 leguas de México--, dirigió sobre -el particular verídica representación a Fernando VII[319]. - - [319] _Arch. Hist. Nac.--Estado._--Leg. 57.--E. núm. 46. - -Las noticias que daremos a continuación, las tomamos de la Relación -o Historia de los primeros movimientos de la insurrección de Nueva -España y prisión de su virrey D. José de Iturrigaray, escrita por el -capitán del Escuadrón Provincial de México D. José Manuel de Salaverría -y presentada al actual virrey de ella el Excmo. Sr. D. Félix María -Calleja (12 de agosto de 1816). Comienza diciendo que desde la llegada -del virrey a México, se notó que vendía todos los empleos, así civiles -como militares. D. Rafael Ortega, secretario particular del virrey, -imitando la inmoral conducta de su General, vendía su influjo a favor -de los injustos solicitantes, y una criada de la virreyna hacía lo -mismo con el favor de su señora[320]. El 8 de junio del año 1808, -hallándose Iturrigaray en San Agustín de las Cuevas, tuvo noticia -de los sucesos de Aranjuez y de la subida al trono de Fernando VII. -Hízose sospechoso de antipatriota, porque tanto él como su familia -acostumbraban a decir que Fernando VII jamás sería rey de España y que -Napoleón lo sacrificaría a su propia seguridad. Eran los consejeros del -virrey, Fray Melchor Talamantes, religioso mercenario, que aspiraba -a una mitra, y otro clérigo, que deseaba el patriarcado de la nación -española. Los togados Villa-Urrutia, Villa-Fañe y Fagoaga pretendían -los primeros cargos del imperio. El marqués de Rayas, los abogados -Verdad y Azcárate, el coronel Obregón y otros formaban también parte de -la camarilla del virrey. Los capitulares de la ciudad, gente ambiciosa -y perdida, convinieron, después de muchas juntas, reconocer al virrey -como soberano independiente con el nombre de José I, no sin pensar que -más adelante lo sacrificarían á su venganza[321]. Habiendo llegado a -México la noticia de que la nación española se había sublevado contra -los franceses, el virrey, aunque tal vez a disgusto de sus amigos y -de él mismo, se decidió a celebrar la coronación de Fernando VII, -ceremonia que se verificó a mediados de agosto. Contando Salaverría -(autor de esta Relación) con el apoyo del rico propietario Yermo, se -decidió a deponer al virrey. Ayudado por otros--pues Iturrigaray tenía -muchos enemigos--el 15 de septiembre de 1808 fué preso con toda su -familia, siendo nombrado sucesor interino, conforme a la Real orden -de 30 de octubre de 1806, D. Pedro Garibay, mariscal de Campo. El -acuerdo estuvo acertado al nombrar a Garibay. Iturrigaray fué llevado -a Veracruz, llegando en la noche del 28 del citado mes. Con fecha 16 -de septiembre se publicó en México una proclama dando la noticia de -la deposición del virrey. En el mismo día se hizo inventario de las -alhajas encontradas en la habitación de Iturrigaray, que por cierto no -eran pocas ni de escaso valor, en particular las perlas y brillantes. -En un cajoncito que tenía un letrero que decía _Dulce de Querétaro_, se -encontraron 7.383 onzas de oro. En la persecución de que fué objeto don -José de Iturrigaray, debió influir la circunstancia de que el virrey -era hechura del príncipe de la Paz. Lo que puede sí asegurarse es que -fué absuelto del delito de infidencia y que algunos de sus parciales, -como el licenciado Juan Francisco Azcárate, «quedaron--según decreto -del virrey Venegas, del 27 de septiembre de 1811--en la buena opinión y -fama que se tenía de su honor y circunstancias antes de los sucesos de -1808.» - - [320] _Documentos históricos mejicanos_, tomo II. México, 1910. - - [321] Ibidem, pág. 306. - -Gobernó D. Pedro Garibay diez meses. En su tiempo el licenciado D. -Julián de Castillejos hizo circular anónima proclama, y en ella -invitaba a los habitantes del país a «proclamar la independencia de -Nueva España, para conservarla a nuestro Augusto y amado Fernando -Séptimo, y para mantener pura e ilesa nuestra fe.» «En las actuales -circunstancias--decía--la soberanía reside en los pueblos.» Terminaba -con las siguientes palabras: «No se oiga de vuestros labios (se refería -a los habitantes de Nueva España) más voz que la de independencia. -Así seremos verdaderos defensores de nuestra Santa Religión y fieles -vasallos del amado y deseado Fernando Séptimo, y no esclavos del -tirano de la Europa.» Castillejos--como poco antes otros que habían -proclamado lo mismo--fué procesado y preso. No le valió decir que -la proclama era «inocente» y que no tendía a «una independencia -absoluta, infiel y rebelde», sino a una «hipotética y condicional, -supuesta la desgracia de que el tirano Napoleón subyugase a la -España», pues el juez consideró que estaba «vastamente combencido del -atrocisimo Crímen público de sedición y discordia, con las orribles -miras de independencia y rebilion contra nuestro Augusto Soberano», -y lo sentenció a ser conducido a España bajo partida de registro, -a disposición de la Suprema Junta Central. No se pidió la pena de -muerte para «tan atroz y escandaloso delinquente», porque no convenía -aplicarla «en las apuradas circunstancias del día.» Indultado el -licenciado Castillejos «en virtud del decreto de las Cortes Generales -y Extraordinarias de 30 de noviembre de 1810» pudo regresar a Nueva -España; pero, apenas hubo pisado la tierra patria, fué de nuevo -reducido a prisión, por ciertas expresiones imprudentes que dijo y que -ofendieron mucho la extremada susceptibilidad del virrey Venegas. - -También en los comienzos del año 1809 merecieron ser encausados Fr. -Miguel Zugasti y el Marqués de San Juan de Rayas, ambos por haber -censurado la prisión del virrey Iturrigaray, la que calificaron de -injusta, añadiendo el último que fué un atentado de «una canalla de -hombres.» - -Garibay restableció la tranquilidad en Nueva España; pero su avanzada -edad no era muy a propósito para los graves cuidados del virreinato. - -Era necesario y aun urgente el nombramiento de un virrey «de opinión, -de probidad y de carácter y que si fuese casado deje a todos sus -hijos en España en rehenes de su fidelidad, conforme a una antigua -y sabia ley de Indias.» D. Juan Jabat, comisionado de la Junta de -Sevilla, propuso la extinción total del ayuntamiento de México «por -haber provocado con escándalo la independencia del país.» Debía ser -sustituído por 12 vocales de los sujetos de más acreditada probidad -de México, la mitad europeos y la otra mitad criollos, los cuales -se renovarían cada seis años[322]. La necesidad de un virrey de -grandes prestigios determinó el nombramiento que hizo la Central (8 -febrero 1808) a favor del secretario de guerra D. Antonio Cornel, -quien renunció el cargo fundándose en que era falta de patriotismo -salir de España en aquellas circunstancias. Admitiósele la renuncia y -continuó desempeñando la Secretaría de Guerra[323]. El 16 de febrero la -Junta Central acordó que desempeñase tan elevado puesto D. Francisco -Javier de Lizana y Beaumont, arzobispo de México, siendo celebrado su -nombramiento con bastante entusiasmo[324]. El mismo virrey, en carta -del 19 de agosto de 1809, dice a D. Francisco de Saavedra que tomó -posesión de sus empleos de virrey y gobernador el 19 de julio próximo -pasado, después de haber reiterado el juramento de obediencia a la -Suprema Junta Gubernativa[325]. Fiel a la persona de Fernando VII, -trabajó sin descanso por la causa de la legalidad. - - [322] _Observaciones que presenta a S. M. la Junta Central, - el capitán de Navío D. Juan Jabat, de regreso de su Comisión - a las Islas y a la América Septentrional._--Sevilla 27 de - diciembre de 1808.--_Arch. Hist. Nac._--Estado.--Leg. 58-6, - núm. 98. - - [323] _Arch. Hist. Nac._--Estado.--Leg. 54, F. núm. 100. - - [324] Ibid. Leg. 57.--E. núm. 76. - - [325] _Arch. de Indias._--Estante 89, cajón 1, legajo 19 (19). - - - - -CAPITULO XVIII - - CAPITANÍA GENERAL DE GUATEMALA.--LA AUDIENCIA: ALONSO - MALDONADO.--EL CABILDO Y LAS NUEVAS LEYES.--EL P. LAS CASAS.--LÓPEZ - CERRATO.--EL OBISPO VALDIVIESO ES ASESINADO.--REVOLUCIÓN DE LOS - CONTRERAS.--ADMINISTRACIÓN DE CERRATO.--REVUELTAS EN NICARAGUA.--EL - DR. RODRÍGUEZ DE QUESADA.--RAMÍREZ DE QUIÑONES.--ADMINISTRACIÓN DE - NÚÑEZ DE LANDECHO.--FALLECIMIENTO DEL OBISPO MARROQUÍN.--TRASLACIÓN - DE LA AUDIENCIA A PANAMÁ.--EL OBISPO VILLALPANDO.--FALLECIMIENTO - DEL P. LAS CASAS.--RESTABLECIMIENTO DE LA AUDIENCIA.--EL DR. - GONZÁLEZ, EL DR. VILLALOBOS Y GARCÍA DE VALVERDE.--MINAS EN - HONDURAS.--REPARTIMIENTO DE INDIOS.--EL OIDOR ABAUNZA.--LOS - PRESIDENTES MALLÉN, SANDÉ Y CASTILLA.--LOS PIRATAS.--ESTADÍSTICA - PARA LA COBRANZA DE LA ALCABALA.--ARTES.--EL PUERTO DE SANTO - TOMÁS.--LOS HOLANDESES.--EL PRESIDENTE PERAZA.--ALCABALAS.--ORDEN - PÚBLICO EN COSTA RICA.--LOS PRESIDENTES ACUÑA Y QUIÑONES: - PROTECCIÓN A LOS INDÍGENAS.--USO DEL PAPEL SELLADO.--EL - PRESIDENTE AVENDAÑO.--EL OIDOR LARA.--INUNDACIONES.--ESTADO - DE HONDURAS Y DE NICARAGUA.--LOS PRESIDENTES ALTAMIRANO Y - MENCOS.--TERREMOTO.--ESTADO DE COSTA RICA.--LA IMPRENTA EN - GUATEMALA.--CORSARIOS EN NICARAGUA.--EL PRESIDENTE ALVAREZ.--LA - NUEVA CATEDRAL.--ENEMIGA DE LA AUDIENCIA A ALVAREZ.--EL OBISPO - PRESIDENTE.--LOS CORSARIOS. - - -La provincia de Guatemala fué constituída en Capitanía general el año -1542, y dicho gobierno duró hasta los comienzos de la centuria XIX. La -mencionada Capitanía general tuvo pronto Audiencia, alto tribunal que -se inauguró en la antigua ciudad de _Gracias a Dios_, el día 16 de mayo -de 1544. Hallábase por entonces dividido en 13 provincias el distrito -de la Real Audiencia, las cuales eran: Chiapas, Soconusco, Vera-Paz, -Izalcos, Salvador, San Miguel, Honduras, Chuluteca, Nicaragua, -Taguzgalpa y Costa Rica. Componían la Audiencia, como presidente el -licenciado Alonso Maldonado, y como oidores los licenciados Diego de -Herrera, Pedro Ramírez de Quiñones y Juan Rogel. Dicen los cronistas -contemporáneos que dicho presidente, sucesor de D. Francisco de la -Cueva, nada hizo digno de especial mención. Llegó Alonso Maldonado a -Guatemala en los primeros días del mes de mayo de 1542. Si protestó -el cabildo contra las Ordenanzas de Barcelona o _Nuevas Leyes_, tan -beneficiosas para los indios y de las cuales ya hemos dado noticia -y nos ocuparemos con alguna extensión en el capítulo XXXIII de este -tomo, voces autorizadas salieron a su defensa. Entre sus defensores -más decididos--como varias veces también se ha indicado--estaban los -dominicos, y a la cabeza de ellos el P. Las Casas. Fray Bartolomé, el -licenciado Marroquín, obispo de Guatemala, y Fray Antonio Valdivieso, -electo de Nicaragua, se pusieron de acuerdo para dirigirse a Gracias -a Dios, y exponer ante la Audiencia sus inclinaciones en favor de los -indios. Reunidos los tres prelados comenzaron con toda actividad sus -trabajos. Sus memoriales fueron recibidos con desagrado por aquel alto -tribunal, especialmente el del obispo de Chiapa. Los jueces, desde -los estrados, insultaron al peticionario, distinguiéndose entre todos -por su enemiga al P. Las Casas, el licenciado Alonso Maldonado. En -carta fecha en Gracias (9 noviembre 1545), el P. Las Casas dice al -príncipe D. Felipe que al presidente Maldonado y a los oidores Ramírez -y Rogel les amonestó y amenazó con excomulgarlos en su obispado; por -este motivo dicho presidente «díjome palabras muy injuriosas en gran -menosprecio y abatimiento e injuria e contumelia de mi dignidad, no -menos que si fuera él el Gran Turco, etcétera.» Si la razón estaba de -parte del obispo de Chiapa, habremos de reconocer que, no sólo los -seglares, sino algunos individuos del clero, censuraban el exagerado -celo del P. Las Casas. - -Recordaremos--y con esta noticia se dará fin a los sucesos acaecidos -durante la presidencia de Alonso Maldonado--que cuando éste quiso -agregar a su gobernación la provincia de Honduras, los colonos se -negaron a ello y consiguieron su independencia. - -Al licenciado Alonso Maldonado sucedió el licenciado Alonso López -Cerrato (1548-1554)[326]. López Cerrato se mostró decidido a favorecer -a los indios, conforme le había encargado el gobierno de la metrópoli. -Declaró libres la mayor parte de los de la provincia de Guatemala; pero -tuvo el sentimiento de que durante su gobierno se despoblara Nueva -Sevilla. - - [326] Fué nombrado el 21 de mayo de 1547, y no tomó posesión - hasta el año siguiente. - -En el año 1548 ocurrieron en Nicaragua sucesos de mal carácter. D. -Rodrigo de Contreras, gobernador que había sido de la provincia, -sufrió gran contrariedad cuando la Audiencia, en virtud de una de -las cláusulas de las Ordenanzas de Barcelona, se hizo cargo de dicha -gobernación. Los disgustos de Contreras por haber perdido su gobierno -de Nicaragua, y por otras causas, los vino a pagar el obispo de la -diócesis, D. Fray Antonio de Valdivieso. El 26 de febrero de 1549, en -la antigua ciudad de León, que llaman hoy el Viejo, Hernando y Pedro, -hijos de D. Rodrigo, se pusieron al frente de formidable insurrección. -Hernando, asaz malvado, a la cabeza de algunos conjurados, penetró en -la casa del obispo y le asesinó con su daga, hallándose presente Doña -Catalina Alvarez Calvento, madre de dicho prelado. Hernando, añadiendo -el robo al asesinato, hizo descerrajar dos cofres del obispo, tomando -el oro y la plata que encontró a mano; y sus partidarios asaltaron -las casas de los vecinos más acomodados, a quienes exigieron armas -y caballos. Hernando de Contreras remitió a su hermano Pedro, que -se hallaba en Granada, el puñal con el cual había asesinado a Fray -Antonio de Valdivieso. El alma de la descabellada empresa era un tal -Juan Bermejo, gran amigo de los Contreras. Los conjurados, dirigidos -por dichos hermanos, por Juan Bermejo y por otros, recorrieron la -tierra, cometieron toda clase de desacatos y no hicieron caso de La -Gasca, encargado por Carlos V de la pacificación del Perú. Los de -Panamá, tomando la voz del Rey, y dirigidos por Arias de Acevedo, se -prepararon a combatir a los rebeldes. Las fuerzas de los insurrectos -fueron completamente desbaratadas «y en el espacio de medio cuarto -de hora--dice Herrera--no quedó rebelde, que no fuese muerto o -preso»[327]. Más adelante añade el citado cronista: «de los hermanos -Contreras se dijeron muchas cosas; pero la verdad es, que de ellos -jamás se pudo entender ni saber cosa cierta, y así es la opinión, que -los debieron de matar los indios o los negros»[328]. - - [327] _Década VIII_, lib. VI, cap. VII. - - [328] Ibidem. - -Por entonces, el presidente López Cerrato, considerando que Gracias -no era el punto más a propósito para la residencia de las supremas -autoridades, solicitó de la metrópoli la traslación de la Audiencia -a Guatemala, lo cual se realizó al poco tiempo (1549). Las reformas -de López Cerrato dieron origen a protestas de los encomenderos y de -algunas otras personas de respeto y consideración. El veterano soldado -e historiador Bernal Díez del Castillo, desde Guatemala, con fecha 22 -de febrero de 1522, dirigió extenso memorial a Carlos V, censurando -con acritud al presidente de la Audiencia. Del mismo modo el cabildo -de Guatemala mandó enérgica exposición al Emperador y, entre otras -cosas, le decía que López Cerrato «ni es para ser juez, ni para ello -tiene parte; porque le falta ciencia, paciencia y conciencia.» Contra -tales acusaciones, tenemos el testimonio de los cronistas, que alaban -la conducta del presidente. El descontentadizo Las Casas, tan severo -con los gobernadores de las Indias, exceptúa de la general censura a -D. Antonio de Mendoza, virrey de Nueva España, á D. Sebastián Ramírez, -presidente de aquella Audiencia y a López de Cerrato, que lo era -de la de Guatemala. Cansado de luchar dicho presidente con tantas -dificultades, pidió permiso para dejar su cargo y volver a España. -Habiendo comisionado el Rey al Dr. Rodríguez de Quesada, a fin de que -tomase residencia a López de Cerrato, antes de terminar el juicio, -falleció el digno magistrado. - -Siendo gobernador de Nicaragua el licenciado Juan de Caballón, que -residía en la ciudad de León, tuvo aviso de que llegaban rebeldes -dirigidos por Juan Gaitán y un tal Tarragona, su maese de campo. Venían -los rebeldes de la provincia de Guatemala y Honduras y a ejemplo del -Perú, que estaba en contínuas revueltas, ellos se levantaron en armas -con la mira de no pagar las muchas deudas que tenían. Hallábanse -camino de León los conjurados y entre Gaitán y Tarragona se entabló -la siguiente disputa. Tirábala de adivino Tarragona, quien dijo: _que -unos huesos y cabezas de vacas y toros que en el camino hallaron, era -señal prodigiosa, y que temía, que si iban a la ciudad, morirían todos -ahorcados_. De opinión contraria fué Gaitán, quien sostuvo que _aquella -señal denotaba la carnicería que habían de hacer en los de la ciudad -y el espanto que habían de poner en todas las Indias_. Las fuerzas -del licenciado Caballón desbarataron a los revoltosos, teniendo la -desgracia de caer prisioneros Gaitán y Tarragona. Algunos sufrieron -la pena de muerte, entre ellos Gaitán y Tarragona; muchos fueron -desterrados. - -El Dr. Rodríguez de Quesada (1554-1558), tuvo que intervenir en las -luchas que sostenían los frailes con el obispo. Castigó a los indios de -Lacandón, los cuales habían muerto al padre Vico y a otros misioneros. -La industria recibió algún impulso en la provincia de Guatemala -(compuesta entonces de la actual república de dicho nombre y de la -del Salvador, con Chiapa y Soconusco), la seguridad personal mejoró -bastante y las costumbres públicas progresaron del mismo modo. El 25 de -mayo de 1557, el ayuntamiento de Guatemala alzó pendones por Felipe II, -celebrándose después espléndidas fiestas. - -Encargóse Pedro Ramírez de Quiñones del gobierno por fallecimiento -de Rodríguez de Quesada (28 noviembre 1558). Conocedor el gobierno -de la metrópoli de que los lacandones seguían robando y matando a -los habitantes de los pueblos cristianos, dispuso que el presidente -Ramírez y la Audiencia hiciesen guerra a aquéllos, pudiendo reducirlos -a la esclavitud. De este modo se derogó una de las disposiciones más -importantes de las Ordenanzas de Barcelona. La expedición se dirigió, -no sólo contra los indios de Lacandón, sino contra los de Puchutla; -unos y otros sufrieron tremendo castigo. - -El licenciado Juan Núñez de Landecho (1559-1570) no siguió el camino -de sus antecesores. Su amistad con unos cuantos, poco escrupulosos -en asuntos de la hacienda pública, le desacreditaron ante la opinión -general. Era uno de aquellos Antonio Rosales, regidor perpétuo y tal -vez el autor de una exposición dirigida al Rey, en la que no escaseaban -los elogios al nuevo presidente y se pedía para él la gobernación de -Guatemala. Se quería que el gobierno, tanto político como militar, -estuviese en una sola mano y no en los cuatro o cinco sujetos que -componían la Audiencia. Accedió el Rey y en cédula de 16 de septiembre -de 1560 decía: «Avemos acordado que vos tengais la gobernacion y -proveais los repartimientos que se ovieren de encomendar y los otros -oficios que se oviesen de proveer, ansi como lo ha hecho hasta aquí -toda esa Audiencia; por ende, por la presente vos damos facultad y -poder para que vos solo tengais la gobernacion, ansí como la tiene -nuestro visorrey de la Nueva España.» Seguía el ayuntamiento con su -tarea de escribir cartas en alabanza del gobernador, y como entendiese -dicho cabildo que algunos no participaban de sus ideas respecto á -Landecho, se dirigió de nuevo al monarca, con fecha 26 de enero de -1562, protestando contra cualquier informe en contrario y repitiendo -los elogios anteriores. Un año después, esto es, en enero de 1563, -volvió el cabildo a escribir al Rey, y ya ni siquiera mencionaba a -Landecho. Este silencio significaba que los indivíduos del ayuntamiento -iban conociendo las mañas del gobernador. - -Día de luto fué para Guatemala el 18 de abril de 1563. En ese día -falleció D. Francisco Marroquín, virtuoso y primer prelado de -Guatemala. Gobernó treinta y tres años la diócesis. - -Llegó al fin a oídos del Rey la mala administración de Landecho. -El licenciado Francisco Briseño fué nombrado (30 mayo 1563) por -real cédula para que se presentara en Guatemala y abriese juicio de -residencia al inmoral gobernador. Hasta el 2 de agosto de 1564 no llegó -Briseño a Guatemala, abriendo en seguida el juicio de residencia contra -el presidente e individuos de la Audiencia. Viendo Landecho que las -cosas tomaban para él mal aspecto, salió de la ciudad disfrazado y huyó -en un barquichuelo, no sabiéndose más de su persona. Es de creer que -naufragase, dada la débil embarcación en que se lanzó a la mar. Los -oidores fueron severamente castigados y por real cédula que se publicó -en Guatemala el 19 de noviembre de 1564 la Audiencia se trasladó a -Panamá. A dicha Audiencia quedaron sujetas las provincias de Nicaragua -y Honduras, y a la de México las de Guatemala, Chiapa, Soconusco y Vera -Paz. - -Continuó Briseño con el mando de Guatemala. Por entonces vino a ocupar -la silla episcopal D. Bernardino de Villalpando, obispo que había -sido de Santiago de Cuba. Se presentó en Guatemala (1565) rodeado de -numeroso acompañamiento de clérigos, seglares y no pocas mujeres con -sus correspondientes criadas. Gustábale recibir obsequios, y si con -los obsequiantes se mostraba cariñoso, con los demás era desabrido y -descortés. Una de sus primeras determinaciones fué quitar los curatos -a los frailes y encomendarlos a clérigos regulares. Hasta tal punto -llegaron las demasías de Villalpando, que Felipe II dirigió una cédula -al gobernador Briseño, y en ella se hacían cargos de no poca gravedad -al prelado, pues, entre otras cosas, decía: «y que así mismo tiene -en su casa ciertas mujeres que no son sus hermanas ni primas, y que -la una de ellas es de edad de diez y ocho años y poco honesta, por -cuya intercesion y de un sobrino suyo del dicho obispo, con dádivas y -presentes han de negociar con él los que quisieren conseguir algo...» - -Perjuicios sin cuento habían acaecido con la traslación de la Audiencia -a Panamá. Entre los más decididos a que volviese a Guatemala se -hallaban los dominicos, quienes recomendaron el asunto al antiguo -obispo de Chiapa. Sin embargo de que el P. Las Casas contaba más de -noventa años, hizo un viaje a Madrid, logrando atraerse el ánimo del -Rey y de los consejeros. Luego, cuando se disponía a salir de la corte, -rápida enfermedad le condujo al sepulcro (fines de julio de 1566). -Fray Bartolomé, aunque amigo de la verdad, era crédulo, hasta el punto -de escribir, no una historia, sino una epopeya. Su simpatía hacia la -raza indígena y su antipatía hacia los conquistadores españoles, le -hicieron, sin que él se diese cuenta de ello, parcial y algunas veces -injusto. Con todo eso, el P. Las Casas fué la primera figura, la más -piadosa y buena, entre todos, ya descubridores o conquistadores, ya -gobernantes o colonos, que pasaron a las Indias. - -Volviendo a reanudar el hilo de nuestra historia, comenzaremos diciendo -que se restableció la Audiencia en Guatemala a mediados del año 1568, -nombrando el Rey como presidente al doctor Antonio González, que -desempeñó el cargo hasta comienzos de 1573. El 5 de enero de 1570 -llegaron a la ciudad el presidente, los oidores y el fiscal, abriéndose -la Audiencia el 3 de marzo. Como frecuentemente sucedía, no fueron -cordiales las relaciones entre el presidente y el cabildo. - -Hizo el Dr. D. Pedro de Villalobos su entrada pública el 26 de enero -de 1573. Dispuso en seguida la reparación de caminos y construcción de -puentes en los ríos que dificultaban el tráfico entre las provincias -del reino. A la sazón, la escasez de trigo y los temblores de tierra -alarmaron a los habitantes del país, si bien renació la tranquilidad a -causa de la abundancia de carne y de frutas. En tiempo de Villalobos se -estableció la alcabala interior y se dieron algunas disposiciones que -no favorecían a los indios. - -El licenciado García de Valverde se encargó del mando en noviembre de -1578. En enero de 1579 el corsario inglés Guillermo Parker, después de -haber asaltado y robado la Isla Española, se presentó en las costas -de Honduras, tomando y saqueando la ciudad de Trujillo. A los tres -meses de la invasión de Parker por el Norte, Francisco Drake, ayudado -por la reina Isabel de Inglaterra, amenazó por el Sur el gobierno de -Guatemala. La expedición que organizó Valverde para ir en persecución -del valeroso Drake, le dió justa fama y no poco renombre. - -En esta época se descubrieron en Honduras las minas de plata llamadas -de Guarcorán y las de los cerros de San Marcos, Agaltera, Tegucigalpa -y Apazapo; eran tan ricas, que daban, generalmente, a razón de seis a -diez y más onzas por quintal. - -Recordaremos que si se concedieron repartimientos de indios para los -trabajos más urgentes de la agricultura, se prohibió la elaboración -del añil, porque se decía que este trabajo era muy dañoso al indígena. -Esta era la opinión de la Audiencia, aunque el ayuntamiento hubo de -afirmar lo contrario. La agricultura adelantó mucho, merced a las -reformas del cabildo de Guatemala, «compuesto--como dice Milla--de los -principales y más ricos vecinos, a quienes abonaba el prestigio de la -descendencia de conquistadores y primeros pobladores del país»[329]. -Real cédula (27 mayo 1582) supone, según informes dados al monarca, que -había desaparecido más de la tercera parte de la población indígena, -atribuyéndose esto a los malos tratamientos de los encomenderos. -Debieron informar al Rey algunos clérigos y frailes, _fuente -sospechosa, tratándose de esta material_[330]. - - [329] Ob. cit., tomo II, pág. 181. - - [330] Ibidem, pág. 185. - -Ruda oposición encontró el licenciado García de Valverde en Alvaro -Gómez de Abaunza, oidor de la Audiencia. En largo memorial dirigido -al Rey, decía el oidor que el presidente sólo se ocupaba en fabricar -iglesias y conventos, en concurrir a congregaciones y cofradías, con -abandono de los deberes de su cargo. Trabajaba como un peón en dichas -obras y era tanta su intimidad con los frailes, que frecuentemente -asistía al coro con ellos. - -El 21 de julio de 1589 fué promovido Pedro Mallén de Rueda a la -presidencia de la Real Audiencia de Guatemala. Mallén fué un hombre -estrafalario y tirano. Se malquistó con el obispo, que era a la -sazón Fray Gómez Fernández de Córdova, y abofeteó a Fray Francisco -Salcedo, guardián del convento de San Francisco. Bajo el gobierno de -Mallén--según se cree--comenzó el comercio con la China y algo hizo el -presidente para aumentar la riqueza del país. Marchó a España, no loco, -como dicen Fuentes, Vázquez y Juarros, sino en su sano juicio, según -carta del cabildo al Rey fechada el 16 de febrero de 1595. - -En agosto de 1594 se encargó de la presidencia de Guatemala el Doctor -Francisco de Sandé, enemigo decidido del ayuntamiento. Habiendo sido -promovido el Dr. Sandé a la presidencia del Nuevo Reino de Granada, -salió de Guatemala el 6 de noviembre de 1596, quedando el gobierno en -manos del licenciado Alvaro Gómez de Abaunza, oidor decano. - -Aunque el Doctor Alonso Criado de Castilla fué nombrado presidente de -la Audiencia de Guatemala en 1596, no tomó posesión del cargo hasta el -19 de septiembre de 1598. A la muerte de Felipe II se celebraron en -Guatemala solemnes honras fúnebres, y en seguida se alzaron pendones -por el nuevo rey Felipe III. En el mismo año murió el caritativo -obispo Fernández de Córdova, después de haber gobernado la diócesis -veinticuatro años. No hubo paz ni armonía entre el presidente y el -cabildo. Si es cierto que el cabildo promovía algunos proyectos de -interés público, también es cierto que olvidaba a veces los derechos de -la Corona. - -Por el año 1600 apareció delante de Puerto-Caballos una escuadra de -piratas, cuyo capitán, sucesor de Parker, se llamaba Sherly. Hicieron -el desembarco; pero atacados por los españoles, después de perder -47 hombres, se reembarcaron a toda prisa. Añade el mismo cronista -Fuentes que en el año 1603 y en el puerto citado, el capitán Juan de -Monasterio, al frente de dos naves, peleó con una escuadra de piratas -mandada por los capitanes _Pié de palo_ y Diego el _Mulato_, criollo -de la Habana. Monasterio luchó como un héroe, siendo al fin hecho -prisionero. Antes que Fuentes, refirió el hecho el cronista Remesal, -que vino a Guatemala el 1613, esto es, diez años antes que ocurrió el -suceso[331]. - - [331] _Crónica de Guatemala_, lib. XI, cap. XX. - -Sumamente curiosa es la estadística que se formó en el año 1604 para la -cobranza de la alcabala. Veámosla: - - Tostones - que - VECINOS pagaban. - ----------------------------------- -------- - 76 encomenderos 599 - 108 mercaderes 2.346 - 13 tratantes 25 - 13 pulperos 62 - 22 dueños de obrajes (de añil) 254 - 10 dueños de trapiches 132 - 11 cereros y confiteros 74 - 7 herreros 15 - 10 viudad de trato 43 - 7 molineros 39 - 8 caleros y tejeros 31 - 82 labradores 509 - 33 criaderos de Ganado 226 - 76 oficiales de diferentes oficios 145 - ------- - TOTAL 4.500 - ------- - -En el mismo año de 1604 las profesiones de artes liberales y mecánicas -se dividían en la ciudad de la manera siguiente: - - Plateros 4 - Orificos 2 - Escultores 5 - Pintores 3 - Sombrereros 4 - Barberos 8 - Espadero 1 - Talabarteros 5 - Polvorista 1 - Carpintero 1 - Batioja 1 - Zapateros 18 - Calcetero 1 - Violero 1 - Guanteros 2 - Cereros 8 - Sastres 8 - Cantero 1 - Herreros 3 - Sedero 1 - Comidero 1 - Albañil 1 - Confiteros 2 - Herradores 4 - ---- - TOTAL 87 - ---- - -Como acontecía frecuentemente, entre el cabildo y la Audiencia las -relaciones eran tirantes. - -Formábanse ilusiones con motivo del reciente descubrimiento del puerto -de Santo Tomás. En el año 1607 renació en el ánimo de los individuos -del cabildo una idea más patriótica que realizable, y en ella ya se -había pensado algunos años antes. Consistía esta idea en obtener una -resolución del Rey para que el comercio de España con el Perú y demás -reinos situados en las costas del Pacífico no se hiciese por Nombre -de Dios y Panamá, sino por la vía de Santo Tomás al golfo de Fonseca. -La idea, pues, de establecer la comunicación interoceánica a través -de lo que al presente se llama Centro-América, es muy antigua, casi -contemporánea a la conquista. Por cierto que la provincia de Nicaragua -no vió con gusto el pensamiento, creyendo que sería la ruina de su -comercio, y propuso a su vez que se hiciera el tránsito por el río San -Juan. - -Procede recordar que en el citado año llegó al mencionado puerto de -Santo Tomás una escuadra holandesa, que capitaneaba el conde Mauricio -de Nassau[332], la cual se apoderó de los efectos que había en dicho -puerto e incendió la población. - - [332] Hijo de Guillermo el _Taciturno_. - -También en el mismo año de 1607 se verificó la supresión del obispado -de Vera Paz, creado en 1559. Se reincorporó la diócesis al obispado de -Guatemala[333]. - - [333] En 1611 la Audiencia sentenció ruidoso pleito entre don - Juan Guerra y Ayala, gobernador de la provincia de Honduras, y - D. Fray Gaspar de Andrade, obispo de aquella diócesis. - -Don Antonio Peraza de Ayala, conde de la Gomera, vino á hacerse cargo -en el año 1611 de la presidencia de la Audiencia, de la gobernación y -de la capitanía general. Hizo algunas mejoras en la capital y dictó -algunas disposiciones que le grangearon simpatías. Sin embargo, fué -bastante exigente en la cobranza de las alcabalas, y por ello tuvo -disgustos con el cabildo. - -Dimos noticia de los productos de la alcabala en el año 1604; veamos -los que dió en los años siguientes: - - Años. Tostones. - ----- --------- - 1605 4.422 - 1606 2.463 - 1607 1.975 - 1608 1.914 - 1609 1.935 - 1610 1.548 - 1611 1.394 - 1612 1.262 - 1613 5.195 - 1614 7.180 - 1615 9.588 - 1616 11.655 - 1617 9.012 - 1618 10.311 - 1619 10.452 - 1620 12.471 - -En el año 1621 se celebraron honras fúnebres por el fallecimiento de -Felipe III, y en seguida grandes festejos por la proclamación de Felipe -IV. - -Puso en cuidado a las autoridades de Guatemala (1622) las alteraciones -de Costa Rica, y de cuya provincia era entonces gobernador don Alonso -de Guzmán. - -Los productos de la alcabala desde el año 1621 á 1626, fueron los que -copiamos a continuación: - - Años. Tostones. - ----- --------- - 1621 13.072 - 1622 17.089 - 1623 11.541 - 1624 16.043 - 1625 11.223 - 1626 17.223 - -A mediados del año 1627 vino a tomar posesión de la presidencia, en -sustitución del conde de la Gomera, Don Diego de Acuña, comendador de -Hornos en la Orden de Alcántara. El recibimiento que hizo el cabildo -a Acuña fué sumamente expresivo. Durante su gobierno los impuestos -establecidos por la metrópoli pesaban de un modo considerable sobre los -pacíficos habitantes de Guatemala. El Dr. Acuña terminó el tiempo de su -presidencia en enero de 1634. - -Sucedióle Don Alvaro de Quiñones y Osorio, y el cabildo celebró con -suntuosos festejos su posesión. El nuevo gobernador quiso proteger -la población indígena, harto diezmada en las provincias de Honduras, -Nicaragua y El Salvador. Unas cincuenta familias españolas, que se -dedicaban a la fabricación del añil en aquella comarca, fundaron nueva -población, a la que dieron el nombre de _San Vicente de Lorenzana_ -(1635). El Rey premió servicios tan señalados concediendo a Quiñones -Osorio el título de marqués de Lorenzana. Tres años después (28 -diciembre 1638), por Cédula, se ordenó el uso del papel sellado para -todos los dominios de Indias y, aunque el cabildo, en razón de la -pobreza del país, suplicó al Rey la suspensión de aquella providencia, -la reclamación no fué atendida. Se establecieron cuatro sellos: el -pliego del sello primero valía 24 reales, el del segundo 6, el medio -pliego del tercero un real y el del cuarto un cuartillo. - -D. Diego de Avendaño sustituyó en la presidencia al marqués de -Lorenzana (1642). Guatemala celebró con fiestas su toma de posesión. -Como acontecía con frecuencia, no marchaban bien las relaciones entre -el cabildo y el presidente, ocasionando todo esto malestar general. -Además, el comercio se hallaba casi arruinado y a ello contribuía la -plaga de corsarios que infestaba nuestras costas. Por último, como -la situación de la metrópoli era cada vez más apurada, los impuestos -seguían aumentando. - -Por fallecimiento del probo y justiciero presidente Avendaño (2 agosto -1649) tomó el mando el oidor más antiguo, D. Antonio de Lara Mogrovejo. -Feliz fué la expedición que en 1650 se hizo para arrojar a los ingleses -de las islas de Roatán y Utila, de las cuales se habían apoderado hacía -ocho años. En el de 1652 terribles inundaciones ocasionaron perjuicios -de consideración y los piratas continuaban cometiendo toda clase de -depredaciones. Respecto a Honduras, jurisdicción de Choluteca, el -beneficio de las minas era considerable y en Nicaragua se vivía con -cierta abundancia. - -D. Fernando de Altamirano y Velasco, conde de Santiago Calimaya -(1654-1657), se puso al lado de la poderosa familia de los Mazariegos -en los bandos que dividían a Guatemala. Lo mismo bajo el gobierno de -Altamirano que en el de su antecesor se sintió profundo malestar a -causa de haberse introducido mucha moneda de baja ley fabricada en -el Perú. Falleció el conde de Calimaya y recayó el gobierno en la -Audiencia. - -Durante el año 1658 fué nombrado gobernador D. Martín Carlos de Mencos, -que llegó con el obispo electo D. Fr. Payo Enríquez de Ribera. Entró el -presidente el 5 de enero de 1659. Día triste registró la ciudad de San -Salvador el 30 de septiembre de dicho año; violento terremoto redujo a -escombros la iglesia parroquial y amenazó con destruir la población. -Se creyó que el terremoto era debido al volcán en cuya falda está -edificada dicha ciudad. Mientras que el gobernador D. Martín Carlos -de Mencos se ocupaba en arreglar la cuestión de la moneda, en Costa -Rica el gobernador D. Rodrigo de Arias Maldonado, hijo de D. Andrés, -determinó la reconquista de Talamanca, cuyos habitantes vivían casi -independientes. Después de dejar el gobierno el citado Arias Maldonado, -los indígenas volvieron a su vida errante y salvaje, teniendo que -ir, tiempo adelante, los misioneros para traerlos a la vida de la -civilización. No deja de tener curiosidad la noticia de que en el año -1663 y bajo la gobernación de Mencos se hizo uso por primera vez de una -imprenta, que trajo tres años antes José Pineda Ibarra. La primera obra -que se imprimió--aunque algunos cronistas señalan otras--fué un tratado -teológico de 728 páginas «en columnas de letra clara y uniforme, bien -cortado, encuadernado y asentado como en Europa»[334]. El general -Mencos, primer presidente militar que tuvo Guatemala, comprendiendo -el peligro que corrían las posesiones españolas, siempre amenazadas -de los corsarios ingleses, se ocupó en la defensa de las costas. -Razones tenía para ello, porque el 29 de junio de 1665, una partida -de ciento veinte, mandados por Eduardo David, subieron por el río San -Juan y atravesaron el lago de Nicaragua, cayendo sobre la ciudad de -Granada[335]. La ocuparon sin resistencia, apoderándose de todo lo -que encontraron a mano, y se llevaron prisioneros a algunos de sus -habitantes. - - [334] García Peláez, _Mem._ cap. 85.--México tuvo imprenta el - 1622 y Lima el 1633. - - [335] Fundóla Francisco de Córdova, cerca de un pueblo de - indios llamado Salteba o Jalteba, que hoy es arrabal de dicha - población. - -Escarmentados los vecinos de Granada, y en particular su ayuntamiento, -solicitaron recursos de Guatemala para fortificar la población y -ponerla a salvo de los ataques de los filibusteros. Comenzó las obras -el gobernador Salinas con los fondos que pudo reunir y con los que -luego se le remitieron. Sin embargo, Nicaragua siguió amenazada por los -corsarios, y no sólo Nicaragua, sino también Costa Rica. El general -Mencos, contra la opinión de tenaz oposición de la Junta de Guerra de -Guatemala, se decidió a marchar a Granada, sin embargo de sus setenta -años y de sus achaques. Lo mismo el concejo que la Audiencia intentaron -hacer desistir al presidente de su proyecto; todo hubiese sido en vano, -si por entonces no se recibiera la noticia de que estaba nombrado nuevo -presidente por el gobierno de la metrópoli. - -El nuevo presidente se llamaba D. Sebastián Álvarez Alfonso Rosica -de Caldas, caballero de la orden de Santiago, señor de la casa de -Caldas y regidor perpetuo de la ciudad de León. Llegó a mediados de -enero de 1667, siendo recibido con señaladas muestras de alegría por -el cabildo y la Audiencia, bien que pronto comenzaron las rencillas -y los disgustos entre aquellas corporaciones y la nueva autoridad. -En tanto que en Nicaragua el gobernador Salinas se ocupaba en la -construcción de un fuerte, al que dió el nombre de _castillo de -Austria_, el presidente Álvarez hubo de nombrar gobernador interino -de Nicaragua a D. Francisco de Valdés. Pronto se declararon guerra a -muerte Valdés y Salinas, poniéndose Álvarez al lado del primero y la -Audiencia de parte del segundo. Álvarez, lo mismo que antes Mencos, -resolvió marchar a Nicaragua, y también como antes, el cabildo y la -Audiencia le requerían para que desistiera del viaje. Fué a Nicaragua, -tomó algunas medidas y volvió sin haber conseguido nada de provecho. -Deseaban reedificar la catedral el obispo D. Juan de Santo Mathia, el -cabildo y aun el público; sólo el presidente tenía empeño en levantar -una nueva. Triunfó al fin el testarudo D. Sebastián, quien logró que -Guatemala tuviese una de las catedrales más hermosas de la América -española. Entre la Audiencia y Álvarez existían en un principio -rencillas que terminaron en odios, viéndose obligado el Rey a nombrar -presidente de la Audiencia, visitador y juez de residencia a D. Juan de -Santo Mathia, obispo de la diócesis. Antes de que terminara el juicio, -murió D. Sebastián. En el año 1670 volvieron los corsarios a entrar -por el río San Juan y llegaron a Granada, cuyos habitantes--como dice -Ximénez--_vivían tan descuidados, que ni un vigía tenían_. Cometieron -muchos ultrajes, lo mismo en los templos que en las casas de los -particulares. Es de creer--aunque los cronistas no lo dicen--que el -jefe de la expedición fué el inglés Juan Morgan. - - - - -CAPITULO XIX - - CAPITANÍA GENERAL DE GUATEMALA (CONTINUACIÓN).--EL PRESIDENTE - ESCOBEDO: LOS PIRATAS: ALBEMALE Y LOS MISIONEROS.--EL - PRESIDENTE SIERRA.--UNA LIMOSNA AL REY DE ESPAÑA.--RECOPILACIÓN - DE INDIAS.--LOS PRESIDENTES ALAVA Y ENRIQUEZ DE GUZMÁN: - REFORMAS.--NICARAGUA, COSTA RICA, HONDURAS Y EL SALVADOR.--EL - PRESIDENTE BARRIOS EN GUATEMALA.--EXPEDICIÓN AL PETÉN Y - LECANDÓN.--EL PRESIDENTE SÁNCHEZ DE BERROSPE.--GOBIERNO DE LA - AUDIENCIA, DE CEBALLOS Y DE COSÍO.--COSTA RICA Y NICARAGUA.--EL - PRESIDENTE RODRÍGUEZ DE RIVAS: TERREMOTO DE 1717.--NICARAGUA, COSTA - RICA, HONDURAS Y EL SALVADOR.--GUATEMALA: GOBIERNOS DE ECHEVERS - Y DE RIVERA VILLALÓN.--RIVERA SANTA CRUZ.--EL ARZOBISPADO.--LOS - PRESIDENTES ARAUJO Y VÁZQUEZ PREGO.--REFORMAS.--GOBIERNO DE - VELARDE.--EL PRESIDENTE ARCOS.--LOS MISIONEROS.--LOS PRESIDENTES - FERNÁNDEZ DE HEREDIA Y SALAZAR: EXPULSIÓN DE LOS JESUÍTAS.--EL - PRESIDENTE MAYORGA: TERREMOTO DE 1773.--TRASLACIÓN DE LA CAPITAL - AL VALLE DE LA VIRGEN.--AMÉRICA CENTRAL.--EL PRESIDENTE GÁLVEZ: - RECONQUISTA DE OMOA Y DE ROATÁN: COLONIA ESPAÑOLA EN TRUJILLO: - EXPEDICIÓN A RÍO TINTO.--EL PRESIDENTE ESTACHERRÍA. - - -Nombrado (29 octubre 1671) presidente, gobernador y capitán general D. -Fernando Francisco de Escobedo, general de artillería, Gran Cruz de la -orden de San Juan y bailío de Lora, llegó a Guatemala en febrero de -1672, y como de costumbre, tuvo recibimiento entusiástico. Emprendió en -seguida la construcción de un fuerte en el río San Juan de Nicaragua, -que se llamó de la _Concepción_, y cuyo nombre dejó poco después por el -del río, esto es, _San Juan_. El 6 de noviembre de 1674, porque cumplía -trece años Carlos II, se celebraron solemnes fiestas reales (corridas -de toros, carreras, sortija, estafermo, luminarias, etc.). Mayores y -más suntuosos fueron los festejos que se hicieron cuando el Rey tomó en -sus manos las riendas del gobierno. - -Tiempo hacía que se hallaban amenazados por los piratas los -establecimientos españoles de aquella parte de las Indias, hasta -que por la metrópoli hubo de ser nombrado gobernador de Jamaica el -duque de Albemale, con encargo de exterminar a los corsarios, lo que -realizó--según refiere Alcedo--ahorcando a cuantos pudo haber a las -manos. Por otra parte, los misioneros llevaron la civilización a las -islas de la América Central, y con este motivo ya no tuvieron segura -morada los aventureros y piratas. - -Entre el obispo D. Juan de Ortega Montañés por un lado, Escobedo y los -oidores Roldán y Novoa por otro, se declaró tenaz contienda, acordando -el gobierno de la metrópoli que el licenciado D. Lope de Sierra Osorio -se encargara del poder de Guatemala y abriese el juicio de residencia -(1678). «Muy bien se lo tenían merecido todos--dice Ximénez--y aun -mayores castigos, por las iniquidades que habían ejecutado»[336]. - - [336] _Hist. de Chiap. y Guat._, libro V, cap. 35. - -Obedeciendo órdenes de la metrópoli, Sierra Osorio convocó una junta -con el único objeto de pedir en nombre del Rey algún donativo, -pues tanta era la penuria de la corte. Expusieron algunos de los -concurrentes la suma miseria a que estaba reducido el reino, acordando -servir al monarca con veinte mil pesos, siempre que se les concediese -permiso para comerciar con el Perú. Recordaremos que en el año 1680 se -publicó la famosa _Recopilación de Indias_, en la cual se hallan las -cédulas, cartas, provisiones, ordenanzas, instrucciones, autos y otros -despachos expedidos para el buen gobierno de las colonias, desde el -reinado de Carlos I hasta el de Carlos II, en un lapso de tiempo de -cerca de ciento sesenta años. También en 1680 se terminó el edificio -de la catedral, cuyas obras comenzaron en el de 1669. Suntuosas fueron -también las fiestas que se celebraron con motivo del matrimonio de -Carlos II con María Luisa de Orleans. - -Nombróse presidente y gobernador interino, con encargo de continuar el -juicio de residencia de Escobedo, al licenciado D. Miguel de Augusto -y Alava, caballero de la orden de Alcántara (1681). Nada digno de -contar ocurrió en Guatemala desde el año 1681 hasta el 1683, en que -vino a hacerse cargo de la presidencia D. Enrique Enríquez de Guzmán, -caballero también de la orden de Alcántara, individuo del Consejo de -guerra y de la Junta de Indias y armadas. El nuevo presidente mejoró -el estado de los hospitales de la ciudad y protegió las tentativas -hechas por los misioneros dominicanos para continuar las reducciones -de indios infieles. Entre el gobernador de Soconusco y el Sr. Núñez -de la Vega, obispo de Chiapa, ocurrieron serias desavenencias, en las -cuales hubo de intervenir y, por cierto, con verdadero espíritu de -justicia, el presidente Enríquez y luego el Consejo de Indias. El Rey -aprobó las providencias del presidente de Guatemala, terminando la -famosa cuestión. Habiendo fallecido por entonces D. Alvaro de Losada, -gobernador de Nicaragua, vino a reemplazarle el maestre de campo don -Gabriel Rodríguez Bravo de Hoyos. Sobrevinieron en seguida graves -disturbios, contribuyendo a ello la torpeza de Rodríguez, a quien -sucedió (1693) D. Pedro Jerónimo de Colmenares. Habremos de recordar -que la provincia de Costa Rica, a fines del siglo XVII, estaba en -completa decadencia, no sin que para ello influyesen las frecuentes -correrías de los corsarios. Dichas correrías obligaron a los habitantes -a retirarse al interior, abandonando los cultivos de los puntos -próximos a la costa. Por lo que respecta a la provincia de Honduras, -allí se reunieron en 1689 muchos piratas, dirigiéndose algunos a -Trujillo, donde cometieron toda clase de atrocidades. La provincia de -El Salvador, a últimos del siglo XVII, hasta bien entrado el siglo XIX, -estuvo gobernada por un alcalde mayor, dependiente del gobierno central -de Guatemala. En el citado año de 1694 era alcalde mayor de El Salvador -y San Miguel, D. José de Calvo y Lara, sucesor de D. José Hurtado de -Arias. - -Continuando la historia de Guatemala, procede que digamos que el -general Enríquez de Guzmán dimitió el mando el 1687, viniendo a -reemplazarle en enero de 1688 el general D. Jacinto de Barrios Leal, -caballero de la orden de Calatrava. Cuéntase que al desembarcar en la -costa del Norte fué robado por las piratas. Si en la primera época -de su gobierno mostró cierta moderación y prudencia, pronto hubo de -romper con la Audiencia, y la causa tuvo origen--según refiere Fuentes -y Guzmán en la _Recordación Florida_--en una _centella amorosa, que a -un tiempo mismo ardía en el corazón del Presidente y nacía en el del -oidor Valenzuela_. Habiendo llegado a conocimiento del gobierno de la -metrópoli lo que ocurría, se nombró juez pesquisidor al licenciado D. -Fernando López Ursino y Orbaneja. Llegó Orbaneja el 25 de enero de 1691 -y se encargó en seguida del gobierno, el cual tuvo hasta diciembre de -1694, pues el Consejo de Indias no encontró nada censurable en Barrios -Leal. Inmediatamente que volvió al poder, sólo pensó en vengarse de -sus enemigos, y para él eran sus enemigos todos los que se pusieron -de parte del oidor Valenzuela. En seguida pensó en la conquista del -Petén y Lecandón. Entre las personas importantes que consultó para la -realización del plan--y por cierto que no fué atendido--se encuentra -el famoso cronista Ximénez, que formó parte de la expedición. Poco -consiguió Barrios Leal en su difícil empresa, y a su vuelta falleció el -12 de noviembre de 1695. - -El 25 de marzo de 1696 hizo su entrada en Guatemala D. Gabriel Sánchez -de Berrospe, nombrado gobernador, capitán general y presidente de la -Audiencia. Berrospe, no sólo conquistó y fortificó el Petén, sino -acabó de someter la provincia de Lecandón. Del gobierno de Costa -Rica se encargó en 1698 D. Francisco Serrano de Reyna. A la sazón, -como antes y después, frailes recoletos, procedentes de Guatemala y -de Nicaragua, se dirigieron a las montañas de Costa Rica, logrando -atraerse a los indígenas mediante la predicación y el convencimiento. - -Rotas las relaciones entre el gobernador Sánchez de Berrospe y el -obispo Navas, como también entre aquél y el oidor Amézquita, el -gobierno de la metrópoli tuvo el mal acierto de nombrar visitador a -don Francisco Gómez de Madriz, que llegó a Guatemala en los últimos -días del año 1699. Madriz era un hombre inmoral: quería enriquecerse -en poco tiempo y para ello no reparaba en los medios más censurables. -También dió algunos escándalos, pues requería de amores a no pocas -mujeres casadas. A tal punto llegó su desvergüenza, que los vecinos -de Guatemala obligaron a Sánchez de Berrospe a encargarse del poder, -no obstante su falta de salud; pero Madriz, arrostrando las iras -populares, le confinó al pueblo de Patulul. Tampoco hizo caso de la -Audiencia, entablándose formal y reñida lucha entre aquélla y el citado -pesquisidor. Sucesos censurables se originaron en Guatemala, logrando -al fin la Audiencia que el insolente juez abandonase la ciudad. En los -últimos días de marzo de 1701 se recibió en Guatemala la noticia del -fallecimiento de Carlos II (1.º noviembre 1700) y la sucesión al trono -de Felipe V de Borbón. - -Habiendo renunciado el gobierno Sánchez de Berrospe (1701), emprendió -su regreso a la península en los comienzos de 1702, quedando la -Audiencia con el poder, hasta que llegó en mayo de dicho año don -Alonso de Ceballos y Villagutierre, de la orden de Alcántara, clérigo -ilustrado y hombre tolerante. Al poco tiempo murió el virtuoso obispo -Las Navas (2 noviembre 1702) y un año después el gobernador Ceballos -(27 octubre 1703). Sucedióle el oidor Duardo. - -Don Toribio de Cosío y Campa, caballero de la orden de Calatrava, -tomó posesión de la autoridad suprema el 2 de septiembre de 1706. El -nuevo gobernador, aunque estaba dominado por el lucro y sólo pensaba -en adquirir dinero para volver a su país, era hombre bondadoso. -Preocupábale el estado de Costa Rica y de Nicaragua, provincias -expuestas siempre a los ataques de los zambos mosquitos. De la primera -era gobernador Serrano de Reina, empleo que ejerció unos seis años y -que mereció ser condenado por la Audiencia de Guatemala. Le reemplazó, -como gobernador interino, D. Diego de Herrera Campuzano (1704) y en -propiedad obtuvo luego el cargo D. Lorenzo Antonio de Granda y Balbín -(1707), en cuyo tiempo se sublevaron los indios de Talamanca (1709). -Granda y Balbín no pertenece al número de los buenos gobernadores de -Costa Rica. A su muerte (1712), volvió al país Herrera Campuzano, si -bien el capitán general de Guatemala nombró interinamente gobernador -a D. José Antonio Lacayo y Briones. Otras insurrecciones en el país -fueron sofocadas y castigados sus autores. Acerca de Nicaragua es de -sentir el mal gobierno de D. Miguel de Camargo, quien comenzó a ejercer -sus funciones el año 1705. Para catequizar a los aborígenes, envió -frailes a que predicaran el cristianismo, y como dijesen los misioneros -que los indios se valían de ciertas hechicerías, el gobernador por -ello castigó a muchos inocentes indígenas y ajustició a algunos. El -bondadoso obispo de la diócesis, Fray Diego Morcillo, reprobó los -hechos de Camargo y prohibió las misiones, y en su afán de poner -correctivo a tantos abusos, hizo dos viajes a la ciudad de Guatemala, -para que Cosío y Campa y la Audiencia pusiesen remedio a tantos males. -Temiendo ser castigado, Camargo se fugó de Nicaragua, sucediéndole en -el cargo D. Sebastián de Arancibia. Tiempo adelante el obispo Morcillo -obtuvo el arzobispado de Lima y el virreinato del Perú. A Morcillo -sucedió Fray Benito Garret (1711), hombre orgulloso y pedante, que -humilló al gobernador Arancibia y menospreció a la Audiencia, cuyo alto -tribunal le expulsó de la diócesis (1716). - -Continuando la relación de los sucesos de Guatemala, justo será -recordar los buenos deseos del gobernador Cosío en favor del país. No -pocos disgustos le ocasionó el obispo Alvarez de la Vega y Toledo, -trasladado en 1713 de Chiapa a Guatemala. Aplausos merece por haber -sofocado una sublevación de los indios zendales, mostrándose el Rey tan -agradecido que le prorrogó por dos años más el tiempo de su gobierno y -le confirió el título de marqués de Torre Campo. - -Sucedió al marqués de Torre Campo en el cargo de gobernador de -Guatemala, D. Francisco Rodríguez de Rivas, maestre de campo de los -reales ejércitos (4 octubre 1716). Terrible terremoto ocurrió el 29 -de septiembre de 1717. Antes lo habían anunciado ciertas señales: el -volcán denominado de _Fuego_ empezó a lanzar llamaradas en la noche del -27 de agosto, y poco después se sintió subterráneo ruido y trepidación -del suelo. En los días siguientes continuó el volcán arrojando fuego y -continuaron los temblores de tierra. Al mismo tiempo se sucedían las -funciones religiosas, promovidas por el clero y por las autoridades. -El capitán general Rodríguez de Rivas, se portó como debía en aquellos -días tristísimos. Pocas fueron las desgracias personales; algunos -templos y muchas casas particulares vinieron al suelo. Opuesta conducta -que el gobernador siguió el obispo Alvarez de la Vega, que continuaba -anunciando males mayores. En todo esto obraba el prelado, ya por el -odio que al gobernador tenía, ya porque pensaba que de este modo -podría elevar la iglesia de Guatemala a metropolitana. Celebráronse -varias juntas para acordar si convenía la traslación de tribunales -a sitio más seguro. Opinaba el gobernador que no era conveniente y -lo contrario el obispo; los oidores, los individuos del cabildo, los -religiosos y los habitantes en general, tampoco se hallaban conformes -unos con otros. Intervino en el asunto el virrey de México, haciendo -responsable al capitán general del quebranto que sufriese la Real -Hacienda, por no haber permitido que pasasen a otro punto las cajas -reales y los tribunales. Vino el Rey a terminar el asunto, poniéndose -al lado del gobernador Rodríguez. Tiempo era ya de que las autoridades -y vecinos se ocupasen en reparar los daños causados en la ciudad, lo -que se consiguió en los años 1718 y 1719. En tanto que Guatemala se -reponía de sus quebrantos, Nicaragua, Costa Rica y Honduras, vivían -en el citado año de 1719 en contínuo desasosiego, temerosas de los -ataques de los corsarios. También aguijoneados los gobernadores por -el ansia del lucro, cometían toda clase de desaciertos. No les iban -en zaga los alcaldes mayores. Por lo que se refiere a la provincia de -El Salvador, apenas tenía que temer de los piratas, siendo de igual -modo digno de notarse la mayor moralidad en la administración pública. -La cultura, el bienestar y la riqueza eran mayores en dicha provincia -que en Nicaragua, Honduras y Costa Rica. En esta última ejercía el -cargo de gobernador desde mayo de 1713 don José Antonio Lacayo de -Briones, funcionario más cumplidor de su deber que Grande y Balbín, su -antecesor. A la liberalidad de Lacayo se debió la fábrica del convento -de frailes franciscanos, que se construyó en Esparza. Sucedió a Lacayo -(diciembre de 1716), D. Pedro Ruiz de Bustamante, el cual obtuvo la -doble investidura de gobernador y capitán general de la provincia; pero -el Rey (febrero de 1718) nombró a D. Diego de la Haya Fernández, que -tomó posesión a fines de noviembre. Con una actividad digna de alabanza -se dedicó por completo a sacar al país de la miseria en que se hallaba, -animándole en su obra el capitán general de Guatemala. El gobernador la -Haya, defendió su territorio de los corsarios ingleses (1720) y entabló -relaciones de amistad con el jefe de los mosquitos. Días tristes fueron -para la ciudad de Cartago desde el 16 de febrero de 1723, en que el -volcán Irazú comenzó a arrojar materias encendidas al mismo tiempo que -se sentían ruidos subterráneos. Ahora, como siempre, el gobernador -la Haya cumplió con su deber. En Nicaragua, separado del gobierno en -1721 Arancibia, le sucedió (1722) D. Antonio de Poveda y Rivadeneira, -que a su vez también fué separado a fines de 1724, sustituyéndole D. -Tomás Marcos Duque de Estrada. Torpe en su mando Duque de Estrada, no -pudo impedir que una sublevación popular le arrojase del poder. El -capitán general de Guatemala mandó sofocar el levantamiento a Lacayo -de Briones, el mismo que antes tuvo el mando de Costa Rica. Apaciguados -los ánimos, el citado capitán general llamó a Guatemala al Duque de -Estrada y nombró jefe de la provincia al ya citado Poveda (enero de -1727), muerto en la noche del 7 de julio a manos de unos asesinos. - -Guatemala iba a tener nuevo gobernador, capitán general y presidente de -la Audiencia. A Rodríguez de Rivas sucedió D. Pedro Antonio de Echevers -y Subiza, caballero de la Orden de Calatrava y señor de la Llave -Dorada, quien tomó posesión el 2 de diciembre de 1724, celebrándose en -su obsequio toda clase de festejos. El residenciado Rodríguez de Rivas -resultó culpable por varios hechos, siendo los principales el haber -recibido dinero en cambio de títulos de corregidores, alcaldes mayores, -etc. Echevers, que comenzó su gobierno atrayéndose las simpatías de -sus subordinados, pronto varió de conducta y se hizo odioso a todos. -Trataba con poca consideración a los oidores, a los abogados y a los -individuos del concejo. Con la Audiencia tuvo enconada disputa. A los -nueve años de ejercer el gobierno, le sucedió el brigadier D. Pedro de -Rivera y Villalón. Trajo Rivera y Villalón los cargos de presidente de -la Audiencia, capitán general y gobernador (22 diciembre 1729). Poco -después se le concedió el grado de mariscal de campo (16 septiembre -1730). Hízose simpático desde los primeros actos de su gobierno. -En julio de 1726 vino a Guatemala D. Manuel de Castilla, de paso a -Honduras, de donde había sido nombrado gobernador en sustitución -de Gutiérrez de Argüelles. Para sustituir a Poveda Rivadeneira en -Nicaragua fué nombrado el sargento mayor D. Pedro Martínez de Ugarrio -(27 julio 1727), y a éste sucedió (mediados de 1728) Duque de Estrada -(segunda vez). Alteróse el orden público en el año 1730, tal vez por -debilidad de Duque de Estrada. Bartolomé González Fitoria hizo su -entrada solemne en León el 13 de julio de 1730, siendo obsequiado -con corridas de toros y representaciones dramáticas. Reconocemos -que se portó mejor en el gobierno que Duque de Estrada, aunque su -administración no se señaló por sucesos notables. Vino a sucederle, -últimos de 1735, el capitán D. Antonio Ortiz, y en el mismo año murió -en León Fray Dionisio de Villavicencio, obispo de la diócesis. De Costa -Rica diremos que el capitán D. Baltasar Francisco de Valderrama sucedió -a D. Diego de la Haya (mayo de 1727). Valderrama se atrajo el odio del -clero y fué sustituído en la gobernación (abril 1736) por el teniente -coronel D. Antonio Vázquez de Cuadra, que murió a fines de junio del -mismo año. Sucedióle interinamente el sargento mayor don Francisco -Carrandi y Menán, que realizó una expedición contra los indios -mosquitos sin resultado alguno. Debió Carrandi ser relevado del mando -por el capitán general de Guatemala (1739), reemplazándole D. Francisco -de Olaechea. Separado del mando este último, fué nombrado el capitán -de infantería D. Juan Gemmir y Lleonart (1740), quien tuvo grandes -desavenencias con el cabildo eclesiástico por causa de la posesión del -obispo Pardo de Figueroa. - -Acerca del capitán general de Guatemala D. Pedro de Rivera y Villalón, -importa referir que se dirigió al Rey en solicitud de varias reformas -administrativas, acordando Felipe V desestimar lo que se le proponía, -y mandó que los alcaldes siguiesen administrando justicia y los -oficiales reales continuaran recaudando los tributos. Posteriormente, -convencido el monarca de que el gobernador estaba en lo cierto, mandó -(24 marzo 1741) que pusiera en práctica las proposiciones que antes -hiciera, autorizándole también a emprender guerra exterminadora contra -los indios zambos mosquitos, que continuamente hostilizaban las costas -de Comayagua y Costa Rica[337]. Si en instrucción pública realizó -saludables reformas, fueron mayores las referentes a la hacienda. No -es de extrañar, dada la moralidad de la administración pública, que -los individuos del ayuntamiento dijesen (18 julio 1741) que nunca -había estado mejor el Erario público, ni en lo que respecta a las -recaudaciones, ni en lo concerniente a los gastos; que el capitán -general Rivera y Villalón, sin embargos y violencias, y sólo con su -diligencia y tino, supo patrocinar los derechos del fisco y el aumento -de los caudales, satisfaciendo con integridad los sueldos corrientes -y las deudas atrasadas, como también remitiendo remesas de dinero al -monarca sin necesidad de acudir á préstamos del vecindario. - - [337] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XI, núm. 166, - págs. 151 v.ª y 152. - -D. Tomás de Rivera y Santa Cruz sucedió a Rivera Villalón. Tomó -posesión el 16 de octubre de 1742. Era Santa Cruz natural de Lima y se -atrajo pronto las simpatías de la Audiencia, del cabildo y del pueblo -en general. Desde fines del año 1741 gobernaba en Honduras el capitán -de infantería D. Tomás Hermenegildo de Arana, sucesor de D. Francisco -de Parga. Arana se ocupó con actividad asombrosa a dar vida a la -industria de Honduras. Como juez pesquisidor se presentó en Honduras -el oidor D. Fernando Alvarez de Castro, hombre que comenzó mostrando -mala voluntad al citado gobernador. Desterrado Arana a Esguipulas, -Alvarez de Castro se hizo dueño del poder. En aquel tiempo D. José -Lacayo de Briones, gobernador de Nicaragua, viéndose amenazado de los -ingleses, le pidió auxilio, contestando Alvarez de Castro que no podía -en aquellas circunstancias. El, por su parte, persiguió en Honduras a -los indios que traficaban con los ingleses de la costa, en tanto que -el juez pesquisidor intentó en vano castigar a los defraudadores del -Erario público. Falleció poco después y su muerte no fué sentida, por -su carácter demasiado enérgico. Cuando el capitán general de Guatemala -tuvo noticia del fallecimiento, nombró gobernador provisional al -maestre de Campo D. Luis Machado. Terminados entonces los conflictos -entre la autoridad civil y la eclesiástica, el capitán Arana y los -suyos pudieron volver a sus casas, y todo quedó en paz, turbada en mal -hora por el carácter despótico de Alvarez de Castro. Sin detenernos -en otros sucesos, hay que registrar una cédula del 23 de agosto de -1745, dada en San Ildefonso, y por la cual fué nombrado el brigadier -don Alonso Fernández de Heredia gobernador de Nicaragua y comandante -general de dicha provincia, de la de Costa Rica, de las jurisdicciones -del Realejo, Subtiaba, Nicoya, Sébaco y demás territorios y costas -comprendidas desde el cabo de Gracias a Dios hasta el río Chagres; -en la inteligencia de que, por muerte del brigadier, o por cualquier -causa que retardara su llegada, debía reemplazarle en sus funciones el -coronel don Juan de Vera, y otro tanto se disponía respecto de este -último, para que le sustituyese el dicho brigadier en cualquiera de -los eventos indicados.[338] En diciembre de 1746 comenzó á gobernar -Fernández de Heredia. El Salvador iba progresando poco a poco. El -alcalde mayor de la provincia no tenía que temer a piratas y corsarios. -La vida de El Salvador se deslizaba más tranquila que la de Honduras, -Nicaragua y Costa Rica. El 24 de marzo de 1744, D. Isidro Díaz de Vivar -tomó posesión de la alcaldía mayor de El Salvador. - - [338] _Archivo Colonial de Guatemala, Copias de títulos y - reales cédulas desde 1743 á 1748_, folio 202.--_Cedulario - índico_, tomo IX, núm. 3, págs. 6 v.ª, 7 y 8. - -En Guatemala, donde continuaba de capitán general Rivera y Santa -Cruz, se celebró con toda clase de festejos la erección de su iglesia -sufragánea en metropolitana, siendo a la sazón obispo Fray Pardo de -Figueroa (1744). Dos años después se celebraron con toda suntuosidad -exequias fúnebres en Guatemala por el fallecimiento de Felipe V (9 -julio 1746), cambiándose luego la tristeza en alegría por la elevación -al trono de Fernando VI. - -El 19 de septiembre de 1747 se nombró capitán general, gobernador y -presidente de la Audiencia de Guatemala a D. José de Araujo y Río, -tomando posesión el 23 de septiembre de 1748. Rivera y Santa Cruz, en -sus últimos tiempos, había tenido la desgracia de caer en desagrado -de la Audiencia. Veamos, pues, la política seguida por el nuevo -gobernador. Procuró llevar la paz a Honduras y Nicaragua, a Costa Rica -y a El Salvador. Vivió en buena armonía con la Audiencia y con el -cabildo. Cortó toda clase de abusos y favoreció todo le que pudo a los -aborígenes. - -Sucedióle, por Decreto expedido en Aranjuez (25 abril 1751), el -mariscal de campo D. José Vázquez Prego. En la Habana prestó el -correspondiente juramento (10 noviembre 1751), ante el gobernador y -capitán general de la isla de Cuba, llegando a Guatemala y tomando -posesión de su cargo el 17 de enero de 1752. Persiguió la fabricación -y la venta del aguardiente de caña, como lo ordenaba Fernando VI en -cédula del 6 de Agosto de 1747. En 1753, el llamado Valle se dividió -en dos alcaldías mayores: la de Santa Ana de Chimaltenango y la de -Amatitán y Sacatepéquez. Ocupóse Vázquez Prego en la fábrica de obras -públicas, especialmente fortalezas para contener las invasiones de -los filibusteros. A su fallecimiento (24 junio 1753) se encargó de -la capitanía general el letrado Juan de Velarde, el cual, en los -diecisiete meses que la desempeñó mantuvo el imperio de la ley. - -Don Alonso Arcos y Moreno, mariscal de campo, fué nombrado el 29 de -enero de 1754, y tomó posesión el 17 de octubre del mismo año. No se -explican los motivos para los largos y desordenados festejos que se -celebraron. Todos tenían empeño en obsequiar al Sr. Arcos, y solamente -dos religiosos protestaron desde el púlpito de ciertos escándalos. -Escandalosos eran en verdad los bailes que se verificaron en diferentes -sitios y aun en ciertos monasterios. Mostró actividad en el despacho de -los asuntos, si bien cumple referir que era mayor su empeño en asuntos -de su propio provecho, citándose como prueba de ello la introducción -de 270 fardos, rotulados como equipaje de dicho funcionario y que -eran artículos de comercio (1754). Otras irregularidades cometidas -por el capitán general le enagenaron las simpatías de sus gobernados. -No habremos de olvidar los trabajos de los misioneros en Costa Rica, -Honduras, Nicaragua y El Salvador, para traer al camino de la verdad -a los indios que aún permanecían infieles. Recibióse en Guatemala la -noticia del fallecimiento de Fernando VI, celebrándose sus funerales -algunos meses después (16 y 17 de julio de 1760). A su sabor se -despacharon algunos poetas, pudiendo servir de ejemplo la siguiente -octava: - - Fuentes puras los ojos de Fernando - Dos Castalias de llanto están vertiendo, - Y mientras él va su agua derramando - Toda Aganipe se la va bebiendo. - Las musas, que esto ven, examinando - La noble causa que lo está afligiendo, - Dándose al sentimiento por despojos, - Se van a pique ahogadas en sus ojos. - -Celebró Guatemala con singular alegría la subida al trono de Carlos -III. Murió el gobernador Arcos y Moreno el 27 de octubre 1760, no -figurando su nombre entre los mejores gobernadores de Guatemala. - -El gobernador interino Velarde dejó el cargo en junio de 1761, a la -llegada del Sr. D. Alonso Fernández de Heredia, brigadier de los -reales ejércitos y ascendido a mariscal de campo al venir a Guatemala. -Antes de reseñar los hechos de Fernández de Heredia conviene decir que -Velarde en los dos períodos que tuvo el gobierno dió señaladas muestras -de rectitud y honradez. Era Fernández de Heredia hombre arrebatado, -vanidoso y poco amigo de la justicia. Se llevó mal con la Audiencia -e intervino torpemente en los asuntos de Honduras, Nicaragua y Costa -Rica. La provincia de El Salvador continuaba su vida tranquila, no -interviniendo en su administración las supremas autoridades de la -colonia. Tal vez sea merecedor de mayores censuras el municipio de la -ciudad de Guatemala, cuyas cuentas no se ajustaban a la exactitud y -legalidad. - -Sucedió a Heredia el capitán de navío D. Joaquín Aguirre y Oquendo; -pero, cuando se dirigía a tomar posesión del cargo murió en Zacapa (9 -abril 1764). El brigadier D. Pedro de Salazar tomó posesión el 3 de -diciembre de 1765 y era opinión general que a los desmayos y tristezas -pasadas sucederían días felices para Guatemala. Salazar mostró ser -laborioso funcionario. Terminó el castillo que en Omoa se mandó -construir para contener las invasiones de los corsarios e hizo otros -reparos en obras importantes. Reformas realizó dignas de alabanzas, -bien que siempre tuvo a su lado la Audiencia y el ayuntamiento. A fines -de junio de 1767 llegó a Guatemala la famosa pragmática por la cual -Carlos III arrojaba de los dominios españoles a los hijos de Loyola. -Aunque Salazar estimaba a los jesuítas, cumplió lo que se le mandaba, -no sin que en Guatemala, Nicaragua, San Salvador, Honduras y Costa -Rica la opinión general se mostrara favorable a los discípulos de -San Ignacio. Para activar la fábrica del castillo de San Fernando en -Omoa, allá marchó Salazar y allá contrajo grave dolencia que le llevó -al sepulcro en Guatemala (20 mayo 1771). Encomendóse la residencia al -oidor D. Antonio de Arredondo (14 diciembre 1775). - -Vino a suceder á Salazar el brigadier D. Martín de Mayorga, cuyo -nombramiento se comunicó a la Audiencia (1772) y entró en la ciudad de -Guatemala el 12 de junio de 1773. Con verdadero rigor castigó Mayorga -a la gente maleante y a los infractores de las leyes. Por entonces -anunciaba la voz pública que de un momento a otro se abriría la tierra -para tragar a los habitantes de la ciudad, añadiendo otras como -profecías igualmente aterradoras. Espantosos sacudimientos de la tierra -se verificaron en mayo y junio de 1773, los cuales fueron especie de -presagio de la catástrofe del 29 de julio. «Este día--dice el Padre -Cadena--, digno de notarse con negros cálculos y el más funesto para -Guatemala por haber sido el de su lamentable catástrofe, a las tres y -cuarenta minutos de la tarde tembló la tierra.» Todos imploraban el -auxilio divino. Los padres desatendían a sus hijos y los maridos a sus -mujeres. Los ruidos subterráneos eran seguidos de temblores, cayendo -también fuertes lluvias acompañadas de truenos y rayos. Undiéronse -muchos edificios, ocasionando varias muertes. La luz del día 30 -permitió contemplar en toda su desgracia los efectos de los fenómenos -sísmicos. Murieron ciento veintitrés personas, sin contar las fenecidas -en los lugares inmediatos y las que sólo fueron heridas o golpeadas. El -gobernador general, el arzobispo Sr. Cortés y Larraz, los oidores, los -alcaldes, todos cumplieron con su deber en aquel día tristísimo. En los -días 4 y 5 de agosto, bajo la presidencia del gobernador, se celebró -junta general de las personas principales de la ciudad para acordar la -traslación de la metrópoli guatemalteca. Se acordó marcharse cuanto -antes al pueblo de la Ermita, lo que verificaron el gobernador general, -los oidores, los oficiales reales y los empleados subalternos de las -secretarías; también se llevaron las arcas destinadas a las rentas de -aduana, tabaco y correos. Después, entre los vecinos, surgió enconada -discordia, dividiéndose en dos bandos: uno que quería la traslación, y -otro que optaba por el mantenimiento de la capital en el mismo sitio -y creía que con los materiales existentes era fácil la reedificación, -añadiendo que en toda la provincia no había sitio alguno al abrigo de -tamaña calamidad. Triste era, en verdad, trasladar la ciudad que en -1542 se fundó en el delicioso y pintoresco valle de Panchoy. Terrible -terremoto acaecido el 13 de diciembre, que acabó de arruinar muchos -edificios de la desgraciada población, disipó las esperanzas de los -que creían posible la restauración. Todavía insistió el arzobispo y -algunos más; pero el asunto estaba resuelto. ¿Dónde se levantaría la -nueva capital? Después de muchos proyectos, se acordó establecerla en -el valle llamado de la Virgen, como consta en la cédula expedida por -Carlos III en el palacio de San Ildefonso (21 julio 1775), y que llegó -a manos del capitán general el 1.º de diciembre del citado año. En -todos estos asuntos, tan delicados y complejos, mostró su imprudencia -el brigadier Mayorga. Por entonces era gobernador de El Salvador el -insigne D. Francisco Antonio de Aldama; de Nicaragua, D. Manuel de -Quiroga, sucesor de D. Domingo Cabello, y de Costa Rica, D. Juan -Fernández de Bobadilla, recayendo después el mando en D. José Perié. -Honduras tuvo por gobernador a D. Francisco de Aybar, y luego a D. Juan -Nepomuceno de Quesada, natural de la Habana. - -El coronel D. Matías de Gálvez, que estaba en Guatemala desde julio -de 1778, como segundo comandante del país e inspector de las tropas -veteranas y de milicias, fué nombrado gobernador, capitán general -y presidente de la Audiencia (15 enero 1779). El 4 de abril tomó -posesión. Alarmante noticia llegó a Guatemala en los últimos días -de octubre del año siguiente: los ingleses se habían hecho dueños -del fuerte de San Fernando de Omoa, defendido por corta guarnición. -Allá fué Gálvez a pelear con los ingleses. Gálvez, ya ascendido a -brigadier, era un excelente gobernador. Preocupábale que el gobierno -inglés, en guerra con el español, deseaba adueñarse el territorio de -los Mosquitos, el río y castillo de San Juan, la ciudad de Granada y -el golfo de Papagayos. De la tierra de los Mosquitos sacaba Inglaterra -mucha cantidad de caoba y de otras maderas finas, zarzaparrilla, palo -de tinta, algodón, cacao, vainilla, añil, azúcar, etc. Justo será -recordar la expedición que contra Nicaragua mandó el gobierno inglés -(1780). Al frente de una de las fragatas se hallaba Horacio Nelson, -que apenas contaba veintitrés años de edad y ya era capitán de navío. -El joven marino pudo salvar el banco de arena formado a la entrada -del San Juan, subió por el río hasta la isla del Mico, donde después -llegaron, transportadas en lanchas, las demás tropas extranjeras. Al -siguiente día (9 abril) arribaron a la isleta Bartola, cuyos defensores -se portaron bizarramente; pero volviendo a la carga, el capitán Nelson -se apoderó de ella. Acerca del castillo de Omoa, ya hemos indicado -que cayó en poder de los enemigos, bien porque estaban mandados por -Polson y Nelson, y bien porque ellos eran dos mil y nosotros doscientos -cincuenta, guatemaltecos en su mayor parte. No todo les salió bien -a los ingleses en Nicaragua. Las enfermedades les diezmaron, y -nuestro gobernador, aprovechándose del desaliento de ellos, recuperó -el castillo (enero de 1781). Poco importa si--como dice algún -cronista--el castillo no fué conquistado personalmente por Gálvez, -sino por el ejército que él mandó. Terminada la guerra de Nicaragua -en los comienzos de 1781, Gálvez volvió a Guatemala, dedicándose con -actividad a reformar la administración pública. Fijóse también en las -provincias de Honduras, Costa Rica y El Salvador. En seguida emprendió -la reconquista de Roatán: el 14 de marzo de 1782 zarpó de Trujillo la -escuadrilla, conduciendo cien hombres del batallón de infantería y unos -quinientos milicianos. Los ingleses no pudieron resistir el ataque de -nuestras fuerzas, presentándose el 17 de dicho mes los comisionados -del gobernador inglés al general Gálvez, ofreciéndole la rendición -de la isleta, como así se efectuó. La noticia del triunfo obtenido -en Roatán se comunicó, mediante una goleta despachada expresamente a -España, al gobierno de Madrid (21 de marzo). La agradable impresión -que produjo en Gálvez la situación de Trujillo, a su regreso de -Roatán, le movió a decir al Rey (17 abril 1782) que aquel puerto era el -principal en el litoral del Norte y que las tierras de la costa eran -muy fértiles. Vinieron, en efecto, más de trescientas personas de ambos -sexos procedentes de Asturias y Galicia, y otras trescientas, poco más -o menos, de las islas Canarias. Sin embargo de los buenos deseos de -Quesada, gobernador a la sazón de Honduras, el clima malsano y ardiente -del litoral echó por tierra los planes del general Gálvez. En el -mismo año de 1782, de vuelta de Roatán, se detuvo Gálvez en Trujillo, -saliendo luego al frente de la expedición, para Riotinto. La fortaleza -de Quepriva fué tomada el 30 de marzo de 1782 y la de Lacriba el 2 de -abril. Regresó Gálvez a Trujillo, muy satisfecho por sus campañas de -Roatán y de Riotinto, y llegó a Guatemala, donde meses después recibió -graves noticias de aquel último punto. Una escuadra inglesa atacó el -22 de agosto del citado año a Quepriva y a La Criba; las tropas de -desembarco, apoyadas de buen número de negros, saltaron a tierra y -pasaron a cuchillo la guarnición de Quepriva y no hicieron lo mismo con -la de La Criba porque hubo de capitular. Gálvez, que por la campaña de -Nicaragua se le había conferido el ascenso a mariscal de campo, y por -los servicios realizados en Roatán y Riotinto el de teniente general, -cuando se disponía recuperar las fortalezas perdidas y reedificar a -Trujillo, dejó el gobierno de Guatemala (10 marzo 1783) y pasó con el -cargo de virrey a Nueva España. - -El 5 de abril hizo su entrada en Guatemala, después de corto gobierno -de la Real Audiencia, el brigadier D. José de Estachería. Dedicóse -Estachería a adelantar la fábrica de los edificios públicos, figurando -en primer término la catedral y en segundo la construcción de una -fuente monumental en la plaza mayor de dicha población. Firmada la -paz entre España é Inglaterra (septiembre de 1783), pudo dedicarse -con mayor tranquilidad a sus edificaciones el capitán general. En el -año 1786 celebraron ambas potencias un tratado complementario y en él -se estipuló que la Gran Bretaña reconocía la soberanía española en el -territorio de Mosquitos, y como consecuencia de tal reconocimiento -desocuparía--como lo hizo--los varios establecimientos que en esa faja -de tierra poseía. - - - - -CAPÍTULO XX - - GOBIERNO DE LA ISLA DE SANTO DOMINGO.--RELACIONES DE LA ISLA - ESPAÑOLA CON LA METRÓPOLI.--RELACIONES DE LAS AUTORIDADES DE LA - ISLA ENTRE SÍ.--LOS CORSARIOS EN LA ISLA.--LOS FRANCESES EN SANTO - DOMINGO.--EL CÓDIGO NEGRO.--SANTO DOMINGO Y LA REVOLUCIÓN FRANCESA - DE 1789.--LA ANARQUÍA EN LA COLONIA.--GUERRA DE EXTERMINIO ENTRE - BLANCOS Y NEGROS.--LOS INGLESES EN SANTO DOMINGO.--TOUSSAINT - LOUVERTURE: SU CARÁCTER Y CUALIDADES.--BONAPARTE Y TOUSSAINT - LOUVERTURE.--LUCHA ENTRE FRANCESES Y DOMINICANOS. - - -Por Real Cédula expedida en 9 de agosto de 1508 fué nombrado Diego -Colón gobernador de las colonias, llegando (10 julio 1509), a la ciudad -de Santo Domingo en compañía de Doña María de Toledo, su mujer, de su -hermano Fernando y de sus tíos Bartolomé y Diego. - -No es cierto--como dice Harrisse--que, muerto Cristóbal Colón, el -Rey no quisiese dar a Diego, hijo del dicho Cristóbal, posesión -del almirantazgo. Fernando el _Católico_ no se opuso a reconocerle -como Almirante, ni se negó a nombrarle gobernador de las Indias por -nombramiento real, ni ofreció resistencia a entregarle los derechos -que como Almirante le correspondían; lo que no quería era reconocerle -virrey y gobernador por derecho propio. - -Muchos e importantes fueron los pleitos sostenidos por Diego Colón -contra la Corona. El 5 de mayo de 1511 el Consejo Real declaró que, al -Almirante y sus sucesores pertenecía, con el título de virrey, y por -fuero de heredad para siempre jamás, la gobernación y administración -de justicia, así de la Isla Española como de las otras islas que el -Almirante, su padre, descubrió, y de aquellas islas que por industria -del dicho su padre se descubrieron; que la administración de justicia -civil y criminal se ejercería por el virrey o por sus tenientes y -oficiales de justicia, en nombre del Rey; que el virrey se hallaba -sujeto a juicio de residencia cuando los reyes lo dispusieran; que a -éstos correspondía el repartimiento de los indios, y que el virrey -debía de disfrutar el quinto de las granjerías concedidas para extraer -oro de las minas, y el décimo de todo lo que en las islas se hallare, -trocare, etc., exceptuando el de los diezmos eclesiásticos y el de -las penas de cámara[339]. Hízose ejecutiva la citada declaración por -Real Cédula dada en Sevilla el 17 de junio de 1512. Por la sentencia se -muestra que el Consejo atendía más al Rey que a D. Diego, no siendo, -por tanto, de extrañar, que el hijo del descubridor del Nuevo Mundo -prosiguiese los pleitos con más insistencia. - - [339] _Pleitos de Colón_, tom. I, doc. núm. 12. - -Debemos fijarnos en otro asunto, cual fué el gobierno de Diego Colón -en la Española. Desde el principio pocas fueron las simpatías que tuvo -el nuevo gobernador entre los vecinos de la isla. Solicitaron que -se crease una Audiencia compuesta de tres jueces de apelación, cuyo -objeto lo dice el Rey en su consulta al _Consejo de Indias_, del 24 de -septiembre de 1512. «Sabéis--dice--que á causa de injusticias hechas -por las justicias del Almirante y el difícil remedio dellas en tanta -distancia, embie los jueces de apelación»[340]. La Audiencia de Santo -Domingo se había creado el 5 de octubre de 1511[341]. Sin embargo -de las cartas del Rey al Almirante dándole consejos e instrucciones -acerca de las cosas de gobierno, D. Diego no hacía caso alguno. Lo -mismo se desentendía de la sentencia dada en Sevilla, que de los -consejos y órdenes que le daba D. Fernando. Causa fué todo esto de que -se formasen dos partidos en la isla: el del Rey y el del Almirante, -siendo preciso confesar que el primero era mucho mayor que el segundo. -Tantas y tan graves fueron las quejas, que la Corona dispuso que se le -tomase juicio de residencia, y ordenó que regresara a Castilla. Llegó -a Cádiz D. Diego el 9 de abril de 1515, y esta fué la primera vez que -vino a Castilla desde su ida a la Española en 1509[342]. A tal punto -llegó la impopularidad de D. Diego en la citada isla, que los vecinos -enviaron a España un comisionado con el siguiente memorial, que a -nombre de todos dirigió Juan Carrillo Mejía a la reina Juana: «Digo -que dicha isla--tales fueron sus palabras--está llena de pasiones a -causa del Almirante y sus justicias, que es perdida si no se remedia. -El Almirante es señor absoluto, y atemoriza a cuantos se le oponen -y sostienen la jurisdicción real. No cumple los mandamientos de V. -A., y si alguno lo requiere lo maltrata. Quando la isla me despachó -con estas súplicas, no había sino un navío para Castilla. La isla -está llena de más escándalo que cuando se alzó en tiempo de su padre, -y si el Almirante allá volviere, no dejaría de haber mucho daño en -matar y ahorcar hombres, como hizo su padre, pues hai ahora más -disposicion. Mande V. A. ver la residencia y que el fiscal se entere -de mi negociacion y sentirá muchas cosas encubiertas del Almirante y -la necesidad de no enagenar de la Corona la gobernacion perpetua que -no puede enagenarse, lo cual se verá si se litiga en el Consejo, como -lo pido. Acuerdese V. A. que ya el Rey Católico embió a su padre a -Bobadilla, luego dió la gobernacion a Ovando e el Rey D. Felipe tuvo -proveído a D. Hernando de Velasco porque no convenía tener el Almirante -en aquellas partes ni averlo embiado»[343]. En 28 de enero de 1516 -decía el obispo de Avila: «Guardese mucho de tomar el perverso consejo -que dan muchos que converna el Almirante por gobernador solo, sin que -haya otros jueces superiores. Antes es toda necesidad que haya quien -ponga límite a las cosas del Almirante, no le deje encender sus furias -o alas, no venga algun daño irremediable _quod Deus avertat_» (alude -a que pudiera declararse independiente). Con fecha 16 de febrero de -1516, repetía las siguientes palabras el tesorero Pasamonte a S. A. «De -ninguna manera conviene que vuelva el Almirante.» - - [340] Academia de la Historia.--_Colección Muñoz_, tomo XC, - fol. 110. - - [341] _Colec. de doc. inéd. para la historia de España_, tomo - II, pág. 285. - - [342] Academia de la Historia.--_Colec. Muñoz_, tomo LXXV, - fol. 343. - - [343] Academia de la Historia.--_Colec. Muñoz_, tomo LXXV, - fol. 69. - -Deseaba por momentos D. Diego la resolución del litigio, pudiendo -conseguir que en 14 de enero de 1517 dispusiera Carlos I, desde -Malinas, que fuese visto sin dilación; pero el 18 de abril del mismo -año ordenaba desde Bruselas quedara en suspenso la tramitación hasta su -llegada a España, «porque había sido informado que muchos de los dichos -pleitos son con nuestra Corona real e sobre cosas tocantes a nuestra -preheminencia e señorío e son de calidad _que para se sentenciar se -deben consultar con nuestra Corona real_»[344]. - - [344] _Pleitos de Colón_, tomo II, núms. 135 y 136. - -Viéronse en la Coruña los pleitos, dictándose Real Provisión el 17 de -mayo de 1520. En la de la Coruña se confirma la de Sevilla, limitando -el virreinato a las islas descubiertas por el almirante D. Cristóbal, -cercenando las facultades que hasta la sazón habían tenido los Colones, -lo mismo para cubrir todos los cargos como lo concerniente a la -administración de justicia en lo civil y criminal, y muy especialmente -confirmando a la Corona la facultad de nombrar, cuando lo estimara -oportuno, jueces especiales para investigar los actos de los virreyes y -proceder--si necesario fuera--contra ellos. - -Rudo fué el golpe que recibió D. Diego con la citada Real Provisión, -hasta el punto que formuló ante notario enérgica protesta en Sevilla -el 28 de agosto del mismo año de 1520. Un mes ó dos después se -embarcó para la Española, donde, haciendo caso omiso de la sentencia -de la Coruña, continuó usando de las facultades que él se atribuía, -promoviendo continuos conflictos con la Audiencia y los oficiales -reales, dando lugar a que el Emperador le suspendiera en 22 de marzo de -1523 en el ejercicio del gobierno y le mandara regresar a España[345]. -D. Diego se embarcó para España inmediatamente que recibió la orden, -llegando a Cádiz el 5 de noviembre de dicho año[346] y formulando en -seguida un memorial de protesta por haberle suspendido en el ejercicio -de los cargos que de derecho--según decía--le correspondían, y pidiendo -que se le levantara la suspensión y se le desagraviase. - - [345] _Bibliografía colombina_, sec. I, pág. 96. - - [346] _Colec. de doc. inéd. de Indias_, 1.ª serie, tomo XI, - pág. 153. - -Por muerte del Almirante en Montalbán, yendo para Toledo el 23 de -febrero de 1526[347], su mujer D.ª María de Toledo, como tutora de -su hijo D. Luis, continuó los litigios, consiguiendo en 1527, según -sentencia dada en Valladolid el 25 de junio, que se anulasen las de -Sevilla y Coruña[348]. Tras largos trámites, se dieron las sentencias -de 27 de agosto de 1534 en Dueñas, y de 18 de Agosto del año siguiente -en Madrid[349]; por ellas, si bien se daba mayor extensión al -virreinato, se limitaban mucho las facultades de los gobernadores, -afirmándose más y más el poder real. Apelaron de estas sentencias lo -mismo la representación de D. Luis Colón que el fiscal. Cuando D.ª -María de Toledo se hallaba más decidida a continuar los pleitos, el -fiscal Villalobos, en escrito fechado en Madrid a 9 de agosto de 1535, -manifestó que las islas e indias del mar Oceano no se descubrieron por -la industria de Cristóbal Colón, sino por otros que tenían el crédito -y medios de que él carecía, los cuales siguieron la navegación en los -momentos que el dicho Colón iba sin tino y se quería volver. - - [347] Oviedo, _Hist. general de las Indias_, lib. IV, cap. VI, - tomo I. - - [348] _Pleitos de Colón_, tomo II, núms. 213, 215 y 216. - - [349] _Bibliografía Colombina_, sec. I, págs. 143 y 148. - -Convencida D.ª María que comenzaba nuevo y enojoso período en los -pleitos, cuyo fin y resultado no se veía próximo, acordó, como también -el fiscal, someter el litigio a la resolución arbitral de Fray García -de Loaisa, obispo de Sigüenza y Cardenal de Santa Susana. Pidió la -virreina lo que creía justo. El prelado dictó la sentencia arbitral el -7 de junio de 1536 y la diferencia más importante entre aquella y lo -pedido era que no se accedió a que los Colones continuasen gobernando -la Española. De modo que las capitulaciones firmadas el 17 de abril -de 1492 entre Cristóbal Colón y los Reyes Católicos vinieron á quedar -reducidas por la sentencia que acabamos de citar al almirantazgo, -la propiedad de la isla Jamaica, 25 leguas en Veragua, unos cuantos -oficios y algunas tierras en la Española; además una renta anual para -D.ª María de Toledo y sus hijos. - -Si adquirió gran importancia la colonia española de Santo Domingo -en los primeros tiempos de la conquista, decayó aquélla cuando los -españoles descubrieron otros países más ricos o más abundantes en -minas. Todas las miradas se dirigieron a México y al Perú, en cuyas -tierras se hallaba el vellocino de oro. Acerca de las relaciones -de la Isla Española con la de Puerto Rico, habremos de recordar que -desde Madrid (11 enero 1598) dijo el Rey al presidente y oidores de la -Audiencia que «no se entremetan en las cosas de la guerra tocantes al -gobierno de la isla de Puerto Rico, salvo cuando fuese algún pleito -o pleitos en grado de apelación...»[350]. Entre las autoridades de -la isla hubo de cuando en cuando rozamientos y disgustos. El Rey, -desde Valladolid (2 de abril de 1604), se dirigió a fray Agustín de -Avila, arzobispo de Santo Domingo de la Isla Española, censurándole -su conducta con la Audiencia[351]. Por lo que a sus relaciones -exteriores respecta, varias veces--en los siglos XVI y XVII--sufrió -diferentes ataques de los corsarios. Con harta frecuencia excursiones -de filibusteros ingleses, franceses y holandeses cayeron sobre ella -como sobre otras colonias, obligando al gobierno de la metrópoli -a enviar poderosas escuadras para combatirlas. Drake en el año de -1586 se apoderó de Santo Domingo, no abandonando la ciudad hasta que -recibió crecido rescate. Nuevas expediciones de piratas ingleses y -franceses devastaron sus costas (1625); estos últimos llegaron a tomar -la parte de occidente y se apoderaron de la isla de la Tortuga, de -donde fueron arrojados por D. Juan Francisco de Montemayor en el año -de 1654. Después de varias tentativas de los franceses para penetrar -en la isla, el marino Bertrán d'Ogerón logró establecerse en Santo -Domingo (1664), región oeste de la isla, no siendo reconocida la -dominación francesa hasta la paz de Riswick, firmada por Luis XIV por -un lado, y por España, Inglaterra y Holanda por otro (20 septiembre -1697). Desde entonces quedó dividida en dos partes desiguales, ocupando -los franceses una tercera parte en el Occidente. Sería injusticia -no reconocer que la industria hizo grandes progresos desde que los -franceses penetraron en la colonia. Los españoles, por su parte, -procuraron seguir las huellas de los franceses. Aunque se acostumbra -a decir que la esclavitud no era más suave y blanda en las colonias -francesas e inglesas que en las españolas, y aunque un escritor de -comienzos del siglo pasado añade que «si los ingleses dan mejor de -comer a sus negros, los franceses les dan mejores vestidos»[352], -siempre será una página de gloria en la historia de Luis XIV la -publicación en favor de los negros de un edicto conocido con el nombre -de _Código Negro_. - - [350] _Ced. índico_, tomo XLI, núm. 180, págs. 238 y 238 v.ª - - [351] Ibidem, tomo XLI, núm. 171, págs. 231 v.ª a 232 v.ª - - [352] _Historia de Santo Domingo_, por D. V. A. E. P., pág. 29. - -Desde Madrid y con fecha 14 de junio de 1713, Felipe V hubo de -manifestar al presidente y oidores de la Audiencia de Santo Domingo, -que sabía, por conducto del cabildo secular de Santiago de los -Caballeros, que los franceses desde su colonia de la isla se extendían -o penetraban en la parte española. Se quejaba del silencio de dicho -presidente y añadía que había acudido en queja al rey de Francia[353]. -Como los franceses poco a poco se fuesen internando más en la isla, se -acordó trazar nueva línea divisoria, la cual hubo de realizarse el año -1776 por el gobernador de la parte española D. José Solano y bajo el -reinado de Carlos III. - - [353] _Ced. índico_, tomo XX, núm. 5, págs. 4 v.ª a 6. - -Cambios radicales sufrieron las posesiones francesas, y, por -consiguiente, la isla de Santo Domingo, con la gloriosa revolución de -1789. Pidióse a voz en grito la supresión de los abusos más graves. -Mr. de Chilleau, gobernador entonces de Santo Domingo y hombre -bondadoso por carácter é inclinaciones, intentó resistir las tendencias -revolucionarias, más violentas que ordenadas, de los populares, -teniendo al fin que ceder. Los colonos, tras largas deliberaciones, -eligieron 18 diputados que les representasen en la Asamblea nacional; -pero sólo seis obtuvieron el derecho de desempeñar cargo tan elevado. - -Recordaremos que antes de esta época se habían suscitado en Francia y -en Inglaterra vivas discusiones sobre la condición de los esclavos. -Una sociedad se formó en Londres con el único objeto de exigir al -gobierno la prohibición de importar negros en los dominios de la Gran -Bretaña. Del mismo modo otra sociedad se constituyó en París con el -título de _Amigos de los Negros_. Entretanto, la Asamblea nacional en -su declaración de los _Derechos del hombre_ (20 agosto 1789) había -consignado el siguiente principio: «Todos los hombres nacen y mueren -libres e iguales en derechos.» Como era natural, los hombres de color -y los esclavos pensaron que era llegado el momento de su redención, -mientras que los propietarios se prepararon a defender sus intereses. -Los mulatos, no respetando los acuerdos de las asambleas establecidas -en las tres provincias, una de ellas en la ciudad de Cabo Francés, -se lanzaron a la insurrección, en tanto que los colonos, fuertes por -sus riquezas, lograron el triunfo sobre los revoltosos. Por cierto, -que las asambleas provinciales mostraron debilidad suma después de -la victoria, decretando inmediatamente la libertad de los jefes del -motín que se hallaban en las cárceles de Jacmel y de Artibonito. La -Asamblea nacional, sin saber el camino que debía seguir, temiendo -que los colonos proclamasen la independencia de Santo Domingo y no -confiando en la prudencia y sensatez de la gente de color, decretó -que las colonias no se regirían por la constitución que ella había -promulgado para la metrópoli, disponiendo también que no se hiciera -innovación alguna ni directa ni indirectamente en el sistema bajo el -cual se habían gobernado hasta entonces dichas colonias, y, por último, -autorizaba a los habitantes a exponer libremente sus sentimientos, -ya en lo referente a un plan de legislación interior, ya en asuntos -comerciales. Aunque la citada ley causó hondo disgusto a los negros y á -sus protectores de Francia, reconocemos de buen grado que la Asamblea -sólo se preocupaba de la conservación de la colonia. - -Para tratar de administración interior se reunió una asamblea -colonial el 16 de abril de 1790 en la ciudad de San Marcos. Grande -fué el número de representantes, no distinguiéndose por el acierto -ni a veces por la prudencia. Es verdad que el gobernador Mr. Peynier -daba ejemplo de su carencia absoluta de condiciones para obrar en -circunstancias tan difíciles. En cambio, el coronel Manduit era hombre -de claro entendimiento y tan conocedor de la política general como -de la particular de la colonia. El 28 de marzo terminó sus trabajos. -Comenzaba la Constitución con un largo y difuso preámbulo, siguiendo el -articulado en la forma siguiente: - - «Art. I. El poder legislativo en lo que concierne al régimen - interior de Santo Domingo, reside en la asamblea de sus - representantes, establecidos en la asamblea general de la parte - francesa de dicha Isla. - - II. Ningún acto del cuerpo legislativo en lo perteneciente al - gobierno interior, podrá ser tenido por ley definitiva, siempre - que no sea ejercido por los representantes de la parte francesa de - Santo Domingo, libre y legalmente elegidos. - - III. Todo acto legislativo hecho por la asamblea general en el - caso de necesidad urgente, en cuanto al régimen interior, será - considerado como ley provisional; y en este caso se notificará el - decreto al gobernador, quien en el término de diez días siguientes - a la notificación lo hará promulgar y cuidará de su ejecución. - - IV. Esta urgencia se decidirá por un decreto separado, que no podrá - ser dado sino a mayoría de dos terceras partes de votos. - - V. Si el gobernador general remitiese a la asamblea algunas - observaciones sobre si conviene o no publicar algún decreto, se - procederá a examinarlas; y tanto el decreto como las observaciones - serán entregadas a la discusión en tres sesiones distintas. - Los votos se darán por _si_ o _no_; y el proceso verbal de la - deliberación será firmado por todos los miembros presentes, - señalando el número de votos así en favor de una opinión como de - otra. - - VI. Debiendo ser la ley el resultado del consentimiento de aquellos - a quienes se impone, la parte francesa de Santo Domingo propondrá - sus planes en cuanto á las relaciones comerciales y otras comunes, - y los decretos que sobre esta materia diese la asamblea nacional, - no serán ejecutados en la colonia, hasta que haya prestado su - consentimiento la Asamblea general de sus representantes. - - VII. No serán comprendidos en la clase de relaciones comunes de - Santo Domingo con la Francia, los objetos de subsistencia que la - necesidad obligare a introducir; y en cuanto a los decretos que se - expidan sobre este asunto, se observarán todas las formalidades - prescritas en los artículos 3.º y 5.º - - VIII. Todo acto legislativo dispuesto por la asamblea general y - ejecutado provisionalmente en el caso de necesidad urgente, será - remitido a la sanción del gobierno francés. - - IX. Cada legislatura de la asamblea se hará de dos en dos años, y - la reelección de los miembros de cada legislatura será por todos - votos. - - X. La asamblea general decreta que los artículos anteriores como - que hacen parte de la constitución de la parte francesa de Santo - Domingo, serán remitidos sin detención a Francia para presentarlos - a la aceptación de la asamblea nacional: serán además enviados a - todas las parroquias o distritos de la parte francesa de Santo - Domingo.» - -No creemos que la Asamblea de San Marcos pensara erigir la colonia en -estado independiente, aunque muchos le atribuyeron esta intención. -Llegóse a decir que la colonia estaba vendida a los ingleses, y -que los miembros de la Asamblea habían recibido y partido entre sí -cuarenta millones como premio de la constitución que se les había -dictado. Aumentaba la alarma de día en día. Muchos se dirigieron -al gobernador pidiéndole la disolución de la Asamblea. Sucedió por -entonces que el navío de línea _Leopardo_, y cuyo comandante era Mr. -de la Galissoniere, había fondeado en la rada de Puerto Príncipe. -Galissoniere quiso obsequiar con un banquete a Peynier y Manduit, -invitando también a otros amigos de dichos jefes; pero los marineros -se pusieron enfrente de su comandante, el cual tuvo que abandonar -el barco. La Asamblea manifestó por escrito su agradecimiento a la -tripulación, no sin añadir que el navío permaneciese en la rada hasta -recibir órdenes ulteriores. Hasta tal punto quisieron los marineros -mostrar su obediencia a la Asamblea, que fijaron el decreto en el palo -mayor del buque. Con tales sucesos, coincidió el hecho de que los -partidarios de la Asamblea se apoderasen de un almacén de pólvora en -Leogano. Convencido el gobernador Peynier de que la Asamblea marchaba -resueltamente a la independencia de la colonia, decretó la disolución -de aquel cuerpo, acusando a sus miembros del delito de traición. -Poniendo manos a la obra, ordenó al coronel Manduit que, al frente de -cien soldados se dirigiera al pueblo de San Marcos y disolviese la -Asamblea. En efecto, Manduit llegó a San Marcos y no pudo realizar sus -designios porque los diputados estaban defendidos por 400 guardias -nacionales. Llegaron a las manos, habiendo por parte de la Asamblea dos -hombres muertos, y en ambos bandos muchos con graves y leves heridas. -Logró Manduit apoderarse de la bandera nacional, si bien tuvo que -retirarse sin haber conseguido la disolución de aquel alto tribunal. - -Mientras disponía la Asamblea que el pueblo tomase las armas y viniera -al socorro de sus representantes, y el navío _Leopardo_ para dar -aliento a los patriotas, anclaba delante de San Marcos, el partido -del gobernador se reforzaba con tropas procedentes de la provincia -del Oeste y con el auxilio que le enviaba la Asamblea provincial del -Norte. Cuando se creía que la cuestión se iba a resolver en los campos -de batalla, desbandáronse los diputados, y sólo 85 de ellos tomaron -la determinación de embarcarse a bordo del _Leopardo_ para Francia -(8 agosto 1790). Semejante resolución se miraba por todos como noble -sacrificio, digno de eterna admiración. Peynier y Manduit, no confiando -en la fidelidad de los soldados franceses, se atrevieron a solicitar -del gobernador de la Habana un refuerzo de tropas españolas. - -Y pasamos a referir la vida y hechos del joven Santiago Ogés. Era -Ogés natural de Santo Domingo e hijo de una mulata, propietaria -de un plantío de café en la provincia del Norte, a diez leguas de -Cabo Francés. Su posición desahogada le permitió mandar a su hijo a -París para que recibiese instrucción superior a los de su clase y -condiciones. Formó parte de la sociedad filantrópica de _Amigos de los -Negros_, la cual reconocía como jefes al abate Gregoire, Lafayette, -Brissot y Robespierre. Allí estudió los _derechos del hombre_ y se -empapó en la doctrina popular cuyos principios eran _libertad_, -_igualdad_ y _fraternidad_, al mismo tiempo que recordaba la miserable -condición a que estaba sujeta la raza de color en América. Lleno de -ilusiones, y más ambicioso que prudente, se embarcó para los Estados -Unidos (julio de 1790), a donde llegó el 12 de octubre. Inmediatamente -se dirigió al sitio donde un hermano suyo había reunido algunas armas -y municiones. Los dos hermanos procuraron lanzar a la revolución a los -mulatos, ganando a unos con promesas y a otros con dádivas. Apenas -pudieron reunir 200 hombres y, con fuerzas tan escasas, se creyó el -antiguo revolucionario de París que podía exigir al gobernador el -cumplimiento de los artículos del _Código Negro_, y la igualdad de -derechos de todos los habitantes dominicanos, amenazando, en caso -contrario, con las armas. Situóse en el distrito llamado _Río Grande_, -a cinco leguas de Cabo Francés, y habiendo nombrado por sus tenientes a -dos hermanos suyos y a un tal Marcos Chevannes, se dispuso a la lucha, -no sin cometer antes algunos excesos y crueldades que le enagenaron -las simpatías, no solamente de los blancos, sino la de algunos -mulatos. Atacados los insurgentes por un cuerpo de tropas regulares y -el regimiento de Cabo, apenas hicieron formal resistencia, quedando -en el campo considerable número de mulatos muertos, unos sesenta -prisioneros, salvándose el resto en los bosques. Ogés, uno de sus -hermanos, y Chevannes, se refugiaron en territorio español. Sin embargo -de la tentativa desgraciada de Ogés, los mulatos tomaron las armas en -todos los distritos, agrupándose en el cuartel de la Artibonita, en -Petit-Goave, en Jeremías y en los Cayes, siendo el núcleo principal -el que se reunió cerca de la villa de Verette. A su vez los blancos -reconcentraron sus fuerzas en los contornos de la citada villa, -viniendo también a su socorro el coronel Manduit, con 200 soldados -del regimiento de Puerto Príncipe. No llegaron a las manos por la -intervención amistosa de Mr. Manduit, quien gozaba de mucho prestigio -entre los mismos mulatos. - -Mr. Branchelande fué nombrado gobernador (noviembre de 1790), por -renuncia de Mr. Peynier, el cual partió para Francia. Branchelande -inauguró su mando pidiendo al gobernador español entregase la persona -de Ogés y sus cómplices. Accedió con cierta debilidad la autoridad de -España (últimos días de diciembre) y Ogés con sus compañeros fueron -encerrados en la prisión de Cabo Francés. Formóse la correspondiente -causa, pronunciándose sentencia (comienzos de marzo de 1791). El -castigo no pudo ser más cruel y bárbaro. A Ogés y a Chevannes se les -romperían los brazos y piernas, muriendo luego en la rueda; a un -hermano de Ogés y a otros 19 se les condenó a horca. - -El 13 de septiembre de 1790 los miembros de la Asamblea colonial -desembarcaron en Brest, dirigiéndose en seguida a París. Antes habían -llegado a la capital de Francia algunos diputados de la Asamblea -provincial del Norte, quienes, unidos con los agentes de Peynier y -Manduit, se atrajeron el ánimo de Mr. Barnave, presidente de las -colonias. La causa, pues, de los miembros de la Asamblea colonial -estaba juzgada de antemano, o lo que es lo mismo, estaba perdida para -ellos. En el informe que presentó Barnave a la Asamblea nacional (11 -de octubre), se censuraba en los términos más agrios la conducta de -la Asamblea colonial desde su instalación en San Marcos, pidiendo, -por último, la anulación de todos los decretos que salieron de ella y -disolviéndola, no sin aprobar los hechos realizados por la Asamblea -provincial del Norte, por el coronel Manduit y por el regimiento de -Puerto Príncipe. Golpe tan rudo causó gran sorpresa en los habitantes -de Santo Domingo, hasta el punto que los partidarios de los diputados -declararon que no respetaban el acuerdo de la Asamblea nacional. A -tal extremo llegaron las pasiones que hasta las mismas tropas que -manifestaban amor y obediencia a Manduit, viéndose odiadas de la -colonia, se convirtieron, en sediciosas y crueles, pues se atrevieron a -asesinar a su citado coronel. - -Hemos de recordar a este propósito que el coronel Manduit, en la acción -del 29 de julio (1790), después de apoderarse de una bandera nacional, -la llevó en triunfo; hecho que nunca le perdonaron las guardias -nacionales, quienes se disponían a vengarse en la primera ocasión. De -la enemiga de las guardias se hicieron solidarios los soldados del -mismo regimiento de Manduit. Comprendiéndolo así el coronel, reunió a -los suyos, les arengó enérgicamente y les dijo que por amor a la paz -iba a devolver la bandera a las guardias. En medio de inmenso gentío -cumplió lo que había ofrecido. Como si tanta humillación no fuera -bastante, un soldado gritó lo siguiente: _es preciso que él pida de -rodillas perdón a las guardias nacionales_. Todo el regimiento aplaudió -la proposición. Entonces Manduit se dirigió contra los rebeldes, les -echó en cara su mal proceder y presentó su pecho desnudo a la punta -de las bayonetas. Aquellos miserables cayeron sobre el coronel, -cuyo cuerpo atravesaron una y cien veces. Ni uno sólo se levantó a -defenderle. Después arrastraron el cadáver, mostrando los soldados -franceses que eran más crueles que los salvajes de América. Como era -de justicia, castigóse la rebelión, siendo los soldados desarmados y -llevados prisioneros a Francia. - -Reinaba la anarquía en la colonia. Si en París clamaban en favor -de los mulatos los revolucionarios Barnave, Brissot, Robespierre y -Condorcet, en Santo Domingo numerosas turbas iban de una parte a otra -cometiendo toda clase de crímenes. No respetaban ni el sexo, ni la -edad, ni la clase de personas. Mataban, incendiaban y entraban a saco -en las poblaciones. Las hermosas llanuras de la colonia se convirtieron -en campo de desolación. Los mulatos dejaron de ser hombres para -convertirse en fieras. Abusaban brutalmente de las mujeres a presencia -de sus padres o de sus maridos. - -El gobernador Blanchelande tuvo que cruzarse de brazos. De nada -sirvió el decreto de la Asamblea nacional (15 mayo 1791), por el cual -declaraba que todos los negros o mulatos residentes en las colonias -tenían los mismos derechos que los ciudadanos franceses, pudiendo, por -lo tanto, votar en las elecciones, y aun tener asiento en la Asamblea -colonial. En tanto que los blancos estaban decididos a no respetar la -mencionada declaración, los negros y mulatos se disponían a los mayores -crímenes. Presintiendo el abate Gregoire lo que se preparaba por unos -y por otros, publicó--con fecha 8 de junio de 1791--su famosa carta -circular a las gentes de color de la Isla de Santo Domingo[354]. - - [354] _Archivo de Alcalá de Henares._--Expediente relativo - a la influencia de la revolución francesa en Ultramar y - especialmente en Santo Domingo (1791). - -Comenzaba del siguiente modo: «Amigos: vosotros érais hombres, ya sois -ciudadanos y reintegrados en la plenitud de vuestros derechos; vosotros -participaréis en adelante de la soberanía del pueblo. El decreto que la -Asamblea nacional acaba de dar acerca de vosotros sobre este objeto, -no es una gracia, es una justicia.» Más adelante añade: «Ciudadanos: -elevad vuestras frentes humilladas; a la dignidad de hombres procurad -reunir el valor, la fiereza de un pueblo libre. El 15 de mayo, día -en que vosotros habéis reconquistado vuestros derechos, debe ser por -siempre memorable para vosotros y para vuestros hijos: esta época -despertará periódicamente una vez en el año los sentimientos de la -gratitud hacia el Ser Supremo, y entonces podrán vuestros acentos -herir la bóveda de los cielos, a los cuales levantaréis vuestras -manos reconocidas.» Termina del siguiente modo: «Sepultad--dice a -los mulatos--en un profundo olvido todos los resentimientos del -odio; gustad los placeres deliciosos de hacer el bien a vuestros -opresores, y suprimid hasta los ímpetus demasiado conocidos de una -alegría que recordando sus yerros, aguzará contra ellos la punta del -arrepentimiento. Religiosamente sumisos a las leyes, inspirad el amor -de ellas a vuestros hijos; y que una educación cuidadosa desenvuelva -sus facultades morales prepare a la generación que os sucederá -ciudadanos virtuosos, hombres públicos y defensores de la patria. ¡Cómo -se moverán sus corazones cuando conduciéndolos sobre vuestras riberas, -dirigiréis sus miradas hacia Francia, diciéndoles: por aquellos parajes -de allí está la patria vuestra madre; de allí es de donde nos ha -venido la libertad, la justicia y la felicidad; allí están nuestros -conciudadanos, nuestros hermanos y nuestros amigos; nosotros les hemos -jurado eterna amistad. Herederos de nuestros sentimientos y afecciones, -procurad que vuestros corazones y vuestros labios repitan nuestros -juramentos! ¡Vivid, pues, para amarlos, y si aun fuese necesario, morir -por defenderlos!» - -Ni los colonos, ni las gentes de color hicieron caso de los prudentes -consejos del abate Gregoire y comenzó guerra de exterminio, sin -cuartel. Los colonos, los fabricantes, preveían la próxima ruina de -sus negociaciones, la pérdida de sus capitales; la gente de color tomó -otra vez las armas con nuevo furor, renovando las matanzas sin perdonar -mujeres, ancianos ni niños. Parecía que todos estaban atacados de la -más furiosa locura. Bastará decir que la noche del 22 de agosto mataron -a todos los blancos que pudieron encontrar en los alrededores de Cabo -Francés, desquitándose poco tiempo después el oficial francés Touzard, -quien al frente de las milicias y de las tropas de la ciudad, marchó -contra un cuerpo de cuatro mil negros, causándoles grandes pérdidas, si -bien tuvo que retirarse ante el número cada vez mayor de los rebeldes. -Es de advertir que si los mulatos nunca habían sido amigos sinceros -de los negros, en esta ocasión unos y otros depusieron sus antiguos -odios para unirse en amistad íntima contra los blancos. La ciudad de -Puerto San Luis fué tomada y saqueada; la de Puerto Príncipe sufrió -horroroso saqueo. En la historia de ningún pueblo se registran hechos -tan execrables. - -Terminaron sucesos tan tristes en los últimos días del año 1791. La -Asamblea nacional, deseando llevar la tranquilidad a los espíritus y -dar paz a la colonia, encomendó tan ardua misión a los tres delegados -siguientes: Mirbeck, Romme y Saint-Leger. Desde que llegaron a la -ciudad de Cabo Francés, todas las miradas se fijaron en ellos, aunque -debemos confesar que sólo Romme era hombre de buenas costumbres, pues -Mirbeck y Saint-Leger eran disolutos y codiciosos. Los comisarios -hicieron publicar la nueva constitución francesa y revocaron el decreto -de 15 de mayo. Blancos, mulatos y negros se pusieron luego enfrente de -los comisarios, quienes hubieron de regresar a Europa. - -No se adelantaba un paso para constituir tranquilamente la colonia. -Organizóse una expedición de ocho mil hombres, que por el pronto -algo contuvo la rebeldía de los bandos insurgentes. Con fecha 4 de -abril de 1792 se declaró que los mulatos y los negros debían gozar -inmediatamente de todos los derechos políticos. Para la ejecución -del citado decreto de la Asamblea nacional se nombraron a los -jacobinos Ailhaud, Santhonax y Polverel. Llegaron a Santo Domingo a -mediados de septiembre. El gobernador Mr. Blanchelande fué llamado a -Francia, siendo nombrado en su lugar Mr. Desparves. Inmediatamente -que desembarcaron (13 septiembre 1792) los citados comisionados, -comenzaron a entenderse con los hombres de color. Mientras que en París -el tribunal revolucionario condenaba a muerte al antiguo gobernador -Blanchelande, los comisarios suprimieron la Asamblea nacional, crearon -en su lugar una comisión compuesta de doce miembros, seis blancos y -seis de color, colocándose, por último, decididamente al lado de los -mulatos y negros. Los colonos que se atrevieron a oponerse a los planes -de los comisarios, tuvieron a la fuerza que rendirse (12 abril 1793) y -fueron mandados a Francia como rebeldes. - -En lucha el gobernador Desparves y los comisarios, aquél fué depuesto, -sucediéndole Mr. Galbaud, que llegó a Cabo Francés el 7 de mayo. -Tampoco pudieron entenderse Mr. Galbaud y los comisarios; pero el -gobernador, hombre de carácter y enérgico, les intimó la orden de -regresar a Europa. A su vez, los comisarios mandaron al gobernador que -se embarcara para Francia y nombraron para sustituirle a Mr. Delasalle, -que tenía el mando de Puerto-Príncipe. - -Un hermano del gobernador depuesto, joven valeroso, se puso al frente -de sus parciales, resuelto a vencer a los tres representantes del -gobierno republicano o a morir en la demanda. También los colonos, en -su odio a los comisarios, intentaron--según de público se dijo--el -restablecimiento de la Monarquía, o mejor dicho, oponerse a los planes -del gobierno de Francia. En efecto, el 20 de junio unos mil doscientos -hombres penetraron en la ciudad de Cabo Francés y acometieron la casa -del gobierno, residencia de los comisarios, siendo rechazados no sin -sangriento combate. Los comisarios, deseando vengarse de sus enemigos, -se echaron en brazos de los mulatos y negros. Las gentes de color, -bajo las órdenes de un tal Macaya, penetraron el 21 del citado mes en -la ciudad de Cabo y degollaron a todos los blancos que cayeron en sus -manos, lo mismo a hombres que a mujeres, a viejos que a niños. Después -incendiaron la población, reduciendo a cenizas gran parte. En otras -provincias se realizaron horrores semejantes. - -Ante tales hechos, más de diez mil personas buscaron refugio en los -Estados Unidos, en Jamaica y en Inglaterra. Estos últimos, con la -esperanza de recuperar sus propiedades, pidieron buques y tropas -al gobierno inglés para conquistar a Santo Domingo, ofreciendo que -todos los blancos correrían a ponerse bajo el pabellón británico. La -proposición fué del agrado de los ingleses, y de ello dieron pruebas, -ordenando al general Williamson, gobernador de la isla de Jamaica, que -se apoderara de Santo Domingo. Contestaron los comisarios franceses a -la orden del gobierno inglés proclamando la abolición de la esclavitud -é invitando a todos los negros a reunirse bajo sus banderas. Si no se -reunieron a los comisarios--y en ello obraron con cordura--se retiraron -a los bosques, donde formaron numeroso ejército. Poniendo manos a -la obra, el general Williamson se dispuso--seguramente engañado por -las promesas exageradas de los colonos--a someter la isla de Santo -Domingo. La primera división, compuesta de 677 soldados a las órdenes -del teniente coronel Whiteloke (el mismo que en el año 1807 dirigió una -expedición contra Buenos Aires), partió de Puerto Real en la Jamaica -y desembarcó en el puerto de Jeremías (septiembre de 1793), de cuya -ciudad se hizo dueño. La escuadra, mandada por el comodoro Ford, zarpó -para el puerto de San Nicolás, del cual se apoderó. Continuó mandando -refuerzos el general Williamson, llegando en una de estas expediciones -el brigadier general Whyte, a quien sucedió luego el brigadier general -Horneck. - -Los comisarios de la República volvieron a Francia, confiados en que la -gente de color, por el interés de defender su libertad, sostendrían la -guerra contra los invasores. - -Cuando la isla era presa de la guerra, del hambre, de la peste y de -toda clase de calamidades; cuando se sucedían sangrientos combates, -crueles asesinatos y horrorosos incendios; cuando se odiaban a muerte -blancos y mulatos, colonos y negros, ingleses y franceses; cuando -1.200 familias, nacidas en la opulencia, se hallaban en la miseria -y reducidas a vivir de la caridad pública; cuando más de diez mil -rebeldes habían muerto a manos del verdugo, en el potro o en la -rueda, apareció un hombre dotado de poderosa inteligencia y de valor -extraordinario, digno por todos conceptos de fama universal. Llamábase -Toussaint Louverture. Esclavo poco antes de uno de los colonos, las -tropas de la isla proclamaron jefe al más ilustre representante de -la raza negra. Al frente de los hombres de color y ayudado de los -franceses, Toussaint Louverture peleó contra los ingleses aliados de -los colonos. No esperaban las tropas británicas enemigo tan formidable. -Los hombres de color eran dignos de medir sus armas con las mejores -tropas inglesas, hasta el punto que en tres años de guerra no lograron -ventaja alguna los soldados de la metrópoli. - -[Ilustración: Toussaint Louverture.] - -Verificóse en el año de 1795 un acontecimiento de capital interés. -En el tratado de Basilea (22 de julio del citado año) celebrado por -Carlos IV y la República francesa, siendo plenipotenciario del primero -D. Domingo de Iriarte y de la segunda Mr. Francisco Barthelemy, en -cambio de la restitución por parte de Francia de todas las conquistas -que había hecho en territorio español, su Majestad católica «por sí -y sus sucesores, cede y abandona en toda propiedad á la República -francesa toda la parte española de la isla de Santo Domingo en las -Antillas»[355]. - - [355] Articulo IX del Tratado de Paz de Basilea. - -El gobierno francés, que había dispensado a Toussaint Louverture -algunos auxilios, acabó por confiarle el mando en jefe de todas las -fuerzas de la isla, con el título de general de la República. Merecía -el jefe negro distinción tan señalada. Si los dos partidos fueron -alternativamente vencidos y vencedores, la fortuna se puso al fin -al lado de mulatos y negros, los cuales, además de la superioridad -numérica, tenían, entre otras ventajas, las que les daba el clima y el -completo conocimiento del país. Por lo que respecta a la disciplina -militar, la gente de color adquirió muy pronto el conocimiento de -la táctica europea. El resultado definitivo de lucha tan larga y -sangrienta fué que en 1798 las tropas británicas no tuvieron más -remedio que abandonar la isla, llevándose consigo a los colonos -franceses que habían querido seguir la suerte de los ingleses. -Celebróse el tratado el 9 de mayo de 1798, siendo firmado por Toussaint -Louverture, jefe del ejército republicano, y por Maitland, brigadier -general de los ejércitos de la Gran Bretaña. Adquirió Toussaint -Louverture desde entonces poder ilimitado en la isla de Santo Domingo. -Sus acertadas disposiciones dieron paz y orden a la isla. Restituyó sus -propiedades a muchos de los antiguos colonos, protegió la agricultura -y dió sabias medidas en favor de la industria y del comercio. Recorrió -el territorio sometido a su dominación, cortando todos los abusos. -Construyó edificios públicos y puso orden en la administración. Abrió -las iglesias y restableció el culto católico como la religión del -Estado. No hizo distinción alguna entre blancos, mulatos y negros; -declaró terminantemente que la esclavitud no sería restablecida. Tuvo -mucho cuidado en tener un ejército organizado de unos sesenta mil -hombres. - -No dejó de inspirar recelos en las colonias españolas la conducta del -gobernador de Santo Domingo, según puede verse por la exposición de -Guevara, dirigida desde Caracas el 13 de julio de 1801[356]. Toussaint, -dueño de Santo Domingo a últimos del año 1801, era recibido en todos -los pueblos de la isla en medio de aclamaciones entusiásticas. Los -españoles residentes en la isla no tuvieron motivo alguno de queja, -pues en todo manifestó tanta justicia como prudencia el ilustre -gobernante que con tanta rapidez había logrado elevarse a la cumbre del -poder. - - [356] _Archivo de Indias.--América.--Estado.--Audiencia de - Caracas._--Leg. número 4.--1801 a 1803. - -Pero el que había gobernado la isla hasta el citado año de 1801 como -representante del gobierno francés, deseaba ser algo más. Era natural -que pensara en la independencia de su país y con profundo talento a -ello dirigió sus miras. Convocó una Asamblea, a la cual presentó un -proyecto de constitución, que fué sancionado y promulgado el l.º de -julio de 1801[357]. Declarábase en la constitución que la isla de -Santo Domingo formaba parte de la República francesa, si bien estaría -sometida a leyes especiales, confiándose su administración a un -gobernador vitalicio con la facultad de designar su sucesor. Nombrado -gobernador de la isla, reconoció inmediatamente la soberanía de -Francia, solicitando que la metrópoli aprobase la constitución que se -había dado en Santo Domingo. Sin embargo, no pocos espíritus suspicaces -afirmaban que, a pesar de las protestas del jefe negro, la isla se -había erigido en estado independiente. - - [357] Redactaron dicho proyecto una junta de diez diputados, - siete de ellos blancos y tres mulatos. - -Es de lamentar que si antes de la citada Asamblea el general mulato -Rigaud se opuso con las armas a los patrióticos planes de Toussaint -Louverture, después, cuando Bonaparte, primer cónsul de la República -francesa, se disponía a caer sobre Santo Domingo, la insurrección del -sanguinario Flavila y en seguida la del general Moisés, sobrino de -Louverture, pusieran en gran peligro, no sólo el orden, sino la vida y -prosperidad de la isla. - -En el mes de octubre de 1801, el primer cónsul dispuso que el ejército -del Rhin, de cuyas ideas republicanas recelaba, se embarcase en -poderosa escuadra para castigar a los dominicanos, deseosos de su -independencia. Al general Leclerc, marido de una de las hermanas -de Bonaparte, se le confió el mando de la expedición. Llegó a Cabo -Francés el 2 de febrero de 1802. Encontrábase Toussaint Louverture en -el interior de la isla; pero su segundo en el mando, el negro Enrique -Cristóbal se negó a rendirse, huyendo precipitadamente después de -incendiar la ciudad por varios puntos. En los siguientes términos, y -con fecha 17 de febrero de 1802, publicó Leclerc una proclama desde su -cuartel general de Cabo. - -«Acabo de llegar aquí, en nombre del Gobierno francés, a traeros la -paz y la felicidad; temía encontrar obstáculos de parte de los jefes -de la colonia, por sus miras ambiciosas, y veo que no me he engañado. -Estos jefes que anunciaban su amor a Francia en todos sus escritos, -nunca pensaban ser franceses; hablaban de Francia, porque no creían -llegase el momento de combatirla. A la sazón han sido descubiertas -sus pérfidas intenciones. El general Santos (Toussaint Louverture) me -había mandado sus hijos con una carta, diciéndome que deseaba, sobre -todo, la felicidad de la colonia y estaría siempre bajo mis órdenes. -En efecto, le mandé venir a mi presencia, ofreciéndole que sería mi -Teniente general; pero, queriendo ganar tiempo, me respondió con frases -ambiguas. Me encarga mi gobierno que ponga los medios para que reinen -aquí la prosperidad y la abundancia. Si yo me dejase guiar por manejos -astutos y pérfidos, la colonia sería teatro de larga guerra civil. -Desde ahora entro en campaña para dar a conocer a ese rebelde la fuerza -del gobierno francés; rebelde que ante los ojos de los buenos franceses -habitantes en Santo Domingo, será considerado como un malvado e -insensato. Los habitantes de la isla gozarán de libertad, y respetadas -sus personas y propiedades. Así, pues, ordeno lo siguiente: - - Articulo I. El general Santos Louverture y el general Cristóbal - quedan fuera de la ley; y se previene a todos los ciudadanos que - les persigan, les vayan al alcance y les traten como rebeldes a la - república francesa. - - II. Desde el día en que la armada francesa ocupe un cuartel, todo - oficial, ya civil o ya militar, que obedeciere órdenes que no sean - dadas por los generales de la república francesa, que yo mando en - jefe, será tratado como rebelde. - - III. Los agricultores que por ignorancia o engañados por las - pérfidas insinuaciones de los generales rebeldes, hubiesen tomado - las armas, serán tratados como niños, haciéndoles volver al - cultivo, siempre que no hayan contribuído a excitar la sublevación. - - IV. Los soldados de las medias brigadas que abandonasen el ejército - de Louverture, formarán parte de la armada francesa. - - V. El general Agustín Clervaux, que manda en el departamento de - Cibao, y ha reconocido el gobierno francés y la autoridad del - Capitán general, se mantendrá conservando su grado y comandancia. - - VI. El General Jefe de Estado Mayor hará imprimir y publicar la - presente proclama.--_Leclerc._» - -Si los franceses hicieron prodigios de valor, los negros se batieron -desesperadamente. Las divisiones y los diferentes cuerpos de tropas -franceses, tuvieron que vencer grandes dificultades a causa de las -ventajas que proporcionaba a los rebeldes el conocimiento del terreno. -Cuando las tropas de Louverture eran rechazadas en alguna acción, se -retiraban a los bosques, donde encontraban seguro asilo. «No hay sitio -alguno en los Alpes--escribe un historiador de aquellos tiempos--que -pueda compararse con la aspereza de las simas y bosques de la isla de -Santo Domingo»[358]. - - [358] _Hist. de la isla de Santo Domingo_, por D. V. A. E. P., - pág. 252. - -Después de luchar algún tiempo con la misma tenacidad y fiereza, se -consideraron vencidos los insurgentes. Los jefes negros Maurepas, -Cristóbal y Dessalines se sometieron a Leclerc. El mismo Santos -Louverture, al verse abandonado de los suyos, rindió sus armas (1.º -mayo 1802), declarando que se sometía a la autoridad del gobierno -francés. - -Dícese que la obediencia de Louverture no era sincera. Aguardaba que -la época de los calores, y con ella la fiebre amarilla, viniera a -debilitar a los vencedores. En efecto, la terrible enfermedad comenzó -haciendo muchas bajas en el ejército francés, al mismo tiempo que se -notaban agitaciones entre los negros. Contóse que habiendo sorprendido -Leclerc algunas cartas, en las cuales Toussaint Louverture instigaba -a los suyos a un levantamiento general, dispuso el general francés -celebrar una conferencia con el antiguo dictador con la excusa de -pedirle consejo sobre los medios que creía procedentes para que -volviesen los negros escapados de los cultivos, como también sobre -la elección de los puntos más a propósito para restablecer la salud -del ejército. No sospechando Toussaint la celada que se le tendía, -acudió a la cita rodeado de algunos soldados negros. Apenas llegó, fué -acometido, desarmado y conducido prisionero a un navío de guerra (10 -de junio) que partía para Brest. Parece ser que dijo las siguientes -palabras: «Al derribarme, no han derribado más que el tronco del árbol -de la libertad de los negros; pero quedan las raíces, que volverán a -brotar, porque son profundas y numerosas.» - -Inmediatamente que llegó a Francia, se le metió en un coche cerrado -y se le condujo a la fortaleza de Joux. Después de diez meses de -cautiverio, una mañana (27 abril 1803) fué encontrado muerto, sentado -cerca del fuego, con la cabeza inclinada y con las manos apoyadas sobre -sus rodillas. Contaba sesenta años. ¿Murió envenenado? Creemos que no. -Acostumbrado al clima de las Antillas y a una vida activa, acabó con -su existencia el invierno crudo de los Alpes y la reducida estancia de -un calabozo. «Pero, ¿qué es la obscura agonía de un pobre negro para -los narradores enternecidos del martirio exagerado de Santa Elena? -Es cierto--añade el historiador francés Lanfrey--que la justiciera -posteridad dirá que uno de esos dos hombres fué el redentor de su raza, -y que el otro fué el azote de la suya.» - - - - -CAPITULO XXI - - GOBIERNO DE CUBA.--PRIMEROS GOBERNADORES.--LOS - CORSARIOS.--SOTO.--DÁVILA Y CHAVES.--PÉREZ DE ANGULO Y - JACQUES SORES.--MAZARIEGOS, MENÉNDEZ, MONTALVO Y CARREÑO.--EL - CAPITÁN GENERAL LUJÁN.--LOS CORSARIOS.--TEJADA Y EL INGENIERO - ANTONELLI.--DRAKE EN AMÉRICA.--VALDÉS: LOS CORSARIOS: DIVISIÓN - DE LA ISLA POR FELIPE III.--RUIZ DE PEREDA EN LA HABANA Y - VILLAVERDE EN SANTIAGO.--ALQUIZAR, VENEGAS, CABRERA Y BITRIÁN - DE BIAMONTE.--LOS HERMANOS DE LA COSTA.--LA ISLA EN LA SEGUNDA - MITAD DEL SIGLO XVII Y COMIENZOS DEL XVIII.--CÓRDOBA, BENÍTEZ DE - LUGO, MARQUÉS DE CASA TORRES Y RAJA: ESTANCO DEL TABACO.--GUAZO - Y LOS VEGUEROS.--GUERRA ENTRE ESPAÑA É INGLATERRA.--CAIDA DE LA - HABANA.--LOS GENERALES CONDE DE RICLA Y BUCARELY.--EXPULSIÓN DE LOS - JESUITAS.--EL MARQUÉS DE LA TORRE: POBLACIÓN DE LA ISLA.--RESEÑA - DEL GOBIERNO.--LOS RESTOS DE COLÓN EN LA HABANA.--HUMBOLDT - EN CUBA.--COMIENZO DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA.--LOS - REVOLUCIONARIOS. - - -Manuel de Rojas, a la muerte de Velázquez, desempeñó el gobierno -interinamente hasta el 1525. Vino de España con el nombramiento de -teniente gobernador, Gonzalo de Guzmán (abril de 1526), en cuyo tiempo -algunas partidas de indios quemaron pueblos y cometieron toda clase de -desmanes. El cacique Guamá, de Baracoa, pagó en la hoguera su enemiga -a los españoles. Por el año 1538, entre abril y mayo, entró en el -puerto de Santiago un corsario francés y atacó a un buque cargado de -mercancías y mandado por Diego Pérez, natural de Sevilla. Cuéntase que -cuatro días estuvieron peleando, a estilo caballeresco, retirándose una -noche y con cierto sigilo el extranjero. - -Además del gobierno de Cuba se concedió a Hernando de Soto, antiguo -teniente general de Pizarro, el nombramiento de Adelantado de la -Florida. Llegó a Santiago el 7 de junio de 1538, donde tuvo noticia -que un pirata francés había saqueado é incendiado parte de la Habana, -reembarcándose antes de que las autoridades pudieran organizar la -defensa. Soto, para comenzar las fortificaciones de la Habana, pidió -dinero al Emperador (julio de 1538). En seguida (últimos de agosto) -se trasladó a la Habana, y habiendo dejado el gobierno de la isla a -su mujer D.ª Isabel de Bobadilla, Soto a mediados de mayo de 1539, -con 900 hombres y 350 caballos, marchó a la Florida, y allí, después -de dos años de privaciones y de contínuos combates con los salvajes -(privaciones y combates tal vez más desastrosos que los sufridos en las -anteriores expediciones de Ponce de León y Pánfilo de Narváez) murió -de fiebre siendo sepultado en medio del Mississipí, río que él había -descubierto. - -Juanes Dávila sucedió a Soto el 1544 y reparó el castillo de La Fuerza. -Antonio de Chaves (1546) comenzó las obras para traer a la Habana -las aguas del río Almendares y en su tiempo se estableció el primer -_ingenio_, cerca de Santiago, habiéndose traido la caña de la _Isla -Española_. Dávila y Chaves dictaron algunas disposiciones encaminadas -a hacer cumplir las nuevas _Ordenanzas de Indias_, suprimiendo las -encomiendas; pero tan buenos propósitos se estrellaron contra la -influencia de los interesados. - -Bajo el gobierno de D. Gonzálo Pérez de Angulo (1550-1556) el corsario -francés Jacques Sores cayó sobre Santiago de Cuba (mediados de 1554), -saqueando las casas y quemando algunos edificios; hecho que repitió al -año siguiente en la Habana, de cuya ciudad se apoderó como también del -castillo de La Fuerza, no sin que se resistiese y peleara con bravura -Juan de Lobera, acompañado de cuatro arcabuceros y 12 vecinos. Pérez -de Angulo, que había abandonado la plaza desde los primeros momentos, -envió a un fraile para que entablase negociaciones con el corsario; -pero él, entre tanto, a la cabeza de unos 300 hombres, penetró muy de -madrugada en la población, sorprendiendo a los franceses y causándoles -algunas bajas. Indignado Sores con la conducta del gobernador, hizo -degollar a 31 prisioneros que tenía en La Fuerza, puso en precipitada -fuga a los de Angulo y como despedida volvió a saquear e incendiar a la -Habana. - -Uno de los primeros cuidados del gobernador Diego de Mazariegos -(1556-1565) fué fijar su residencia en la _Villa de la Habana_, «por -ser el lugar de reunión de las naves de todas las Indias y la llave -de ellas.» Coincidió el comienzo del gobierno de Mazariegos con la -proclamación en la isla de Felipe II como Rey de España. Bajo el -gobierno de Mazariegos intentó D. Tristán de Luna la conquista de la -Florida, con cuyo objeto salió de Veracruz en 1559. Si él se volvió -a los dos años sin haber conseguido nada, por el contrario, los -franceses, más afortunados, consiguieron establecerse. Eran estos -franceses hugonotes enviados por Coligny. No pudiendo Felipe II -tolerar lo que él llamaba usurpación de su territorio--y que no había -tal usurpación porque España jamás logró conquistarlo--y mucho menos -permitir la propagación del protestantismo en América, dispuso que D. -Pedro Menéndez de Avilés (con el título de _Adelantado_), ya famoso por -haber limpiado de corsarios y piratas los mares, mandando (1556-1564) -la _Armada de la guarda de la carrera de Indias_, dispuso, decimos, que -el citado Menéndez acabase de una vez con los herejes que infestaban el -hermoso país de la Florida. En efecto, el Adelantado dió buena cuenta -de ellos, pues pasó a cuchillo, según refieren las crónicas, a unos 700 -(1565). Fundó a San Agustín y continuó la conquista de la Florida. - -En oposición Menéndez con el gobernador García Osorio, consiguió -el nombramiento de gobernador de Cuba, cargo que ejerció mediante -sus lugartenientes hasta 1573, en que tuvo que volver a España para -encargarse de grandes aprestos navales. - -Al poco tiempo de encargarse del gobierno D. Gabriel Montalvo -(1574-1577) reaparecieron los corsarios en nuestras costas, pues Felipe -II sólo pensaba en la organización de la _Armada Invencible_. Los -corsarios exigieron rescate a las villas de Trinidad, Baracoa y San -Juan de los Remedios. - -Rechazó D. Francisco Carreño (1577-1580) a dos corsarios franceses -que intentaron saquear a Bayamo, atendió a la defensa de la capital, -perfeccionó las obras de la Zanja y mandó excelentes maderas para la -construcción de El Escorial[359]. - - [359] A Carreño sucedió interinamente D. Gaspar de Torres. - -Durante el gobierno de D. Gabriel de Luján, el primero que llevó el -título de capitán general, sucedieron hechos importantes. El corsario -francés Richard apresó, cerca del cabo de San Antón, una fragata de un -tal Casanova. Después cayó Richard en una emboscada en el lugar que a -la sazón se encuentra Manzanillo, y llevado a Bayamo, fué ahorcado con -varios de sus compañeros. Un hijo de Richard, que consiguió escapar con -una de las embarcaciones, pidió ayuda a otros corsarios, arrojándose -todos sobre Santiago, en cuya ciudad, para vengarse del suceso de -Bayamo, quemaron dos templos y muchas casas. Luján, comprendiendo que -la ruptura de relaciones entre España e Inglaterra traería fatales -consecuencias para nuestras colonias, activó la terminación del -castillo de _La Fuerza_ y mandó hacer otras obras defensivas en la -Habana. Envió armas y pertrechos a diferentes poblaciones de la isla y -organizó las primeras milicias de color. Se presentó por entonces el -terrible corsario inglés Drake, el mismo que en el año 1585 organizó -una armada de 20 naves con 2.300 hombres para saquear las poblaciones -situadas en las costas americanas; tomó por asalto a Santo Domingo, -que abandonó mediante la entrega de 7.000 libras; llegó a la Habana, -que no se atrevió a atacar, pues se hallaba prevenida la guarnición, y -siguió al puerto de Matanzas. - -La expedición de Drake hizo comprender a Felipe II la necesidad de -fortificar lo antes posible los puertos de las Indias, a cuyo objeto -hubo de mandar a los ingenieros Juan de Tejada, maestre de campo, y -a Juan Bautista Antonelli. El 1587 estuvieron en la Habana, donde -señalaron los emplazamientos de los castillos del Morro y La Punta, y -ordenaron el acopio de materiales. Comenzaron las obras en marzo de -1589, tomando entonces posesión del gobierno el capitán general Juan -de Tejada. Tejada y Antonelli pudieron artillar, antes de tres años, -las dos fortificaciones destinadas a guardar la entrada del puerto. -La Habana, residencia de los gobernadores y estación de las flotas, -comenzó a la sazón a ser de hecho capital de la isla, aunque de derecho -lo era Santiago de Cuba. Además, a petición del cabildo, Felipe II (20 -diciembre 1592) concedió a la Habana el título de _ciudad_, tomando por -escudo de armas tres castillos y una llave en campo azul[360]. - - [360] Doña Mariana de Austria, madre de Carlos II, confirmó la - citada concesión. - -Después de la destrucción de la _Armada Invencible_ (1588), en que -Drake jugó papel tan importante, el famoso corsario organizó una -escuadra, dirigiéndose a Puerto Rico, donde fué rechazado, y luego -á Río Hacha, Nombre de Dios y Santa María, cuyas poblaciones saqueó -y quemó. Apercibióse a la defensa de la Habana D. Juan Maldonado -Barnuevo, gobernador de la isla, al mismo tiempo que Felipe II mandaba -una escuadra a las órdenes de D. Bernardino Delgadillo de Avellaneda, -no siendo nada de esto necesario, porque el pirata murió de enfermedad -cuando se dirigía a Portobelo. - -Justa fama mereció por sus victorias sobre los corsarios el gobernador -de Cuba D. Pedro de Valdés (20 junio 1602), sobrino del dicho -Adelantado Menéndez de Avilés. Antes de llegar a Cuba, ya había echado -a pique tres barcos holandeses en la costa de Santo Domingo. A tal -punto llegaron los atrevimientos de los corsarios que, hallándose en su -visita pastoral Fray Juan de las Cabezas Altamirano, obispo de Cuba, -fué preso con dos que le acompañaban, en una hacienda próxima a Bayamo, -por el protestante francés Gilberto Girón. Conducidos al barco de los -corsarios, que estaba anclado en lugar que al presente se encuentra -Manzanillo, permanecieron allí ochenta días, al cabo de los cuales se -presentó Gregorio Ramos y otros bayameses a rescatarlos. Observando -Ramos que los corsarios estaban desprevenidos, cayó sobre ellos y les -mató a machetazos. Durante el gobierno de Valdés, se dispuso por Felipe -III la división de la isla en dos jurisdicciones: Habana y Santiago de -Cuba. Ambas en lo gubernativo dependían de la Corte, en lo judicial de -la Audiencia de Santo Domingo, y en lo militar Santiago reconocía la -autoridad del capitán general de la Habana. - -Cuando Valdés dejó el gobierno de Cuba (1607), vinieron a reemplazarle, -en la Habana D. Gaspar Ruiz de Pereda, y en Santiago D. Juan de -Villaverde. Desde Madrid (6 noviembre 1607) dijo Felipe III al -gobernador y capitán general de Cuba, que «habiéndose visto en mi Junta -de Guerra de las Indias la planta del Castillo del Morro de la dicha -ciudad (Habana) y lo que D. Alonso de Sotomayor del mi Consejo de -Guerra, y D. Pedro de Valdés, vuestro antecesor, me han informado de -aquella fuerza y de las fábricas de ella, han parecido que es mucha la -altura que por la traza que dió el ingeniero Juan Bautista Antonelli -está designada en los baluartes que llaman de Austria, y Texada y la -Cortina que está entre ellos; y así os mando que en lugar de los 12 -pies que a el dicho Antonelli pareció convenir crecerlos sobre el -cordón, crezcais tan solamente ocho pies...»[361] Tiempo adelante, -desde Madrid (20 diciembre 1608) dijo el Rey al gobernador y capitán -general de Cuba lo siguiente: «He holgado de entender que quedase ya -acabada la muralla del Fuerte de la Punta...»[362] - - [361] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico_, tomo XLII, - núm. 20, págs. 28-30 - - [362] Ibidem, núm. 41, págs. 62-64 v.ª - -Posteriormente también desde Madrid (11 febrero 1609), en un escrito -del Rey a Ruiz de Pereda, aquél censuró la conducta del anterior -gobernador D. Pedro de Valdés[363]. Enemigos Ruiz de Pereda y el obispo -D. Alonso Enríquez de Armendariz, el primero fué excomulgado por el -segundo. En tiempo del gobernador Sancho de Alquizar ocurrió la crecida -e inundación del Cauto (septiembre de 1616), ocasionando la formación -de una _barra_, que obstruyó la boca del río, hasta entonces navegable. -En una hacienda de Alquizar se formó después un pueblo que lleva dicho -nombre. - - [363] Ibidem, núm. 52, pág. 73. - -D. Francisco de Venegas, por muerte de Alquizar, vino de capitán -general (1620), en cuyo tiempo se verificó la proclamación de Felipe IV -(16 julio 1621); también por entonces ocurrió en la Habana horroroso -incendio y se perdió la flota del marqués de Cadereita. - -Durante el gobierno de D. Lorenzo Cabrera, capitán general de Cuba, se -hicieron importantes obras de fortificación en la Habana. En las aguas -de las Antillas apareció una escuadra holandesa bajo las órdenes de -Pitt Hein (junio de 1628), la cual logró apoderarse de casi todos los -caudales de las flotas de Honduras y Veracruz mandadas por D. Alvaro de -la Cerda y por D. Juan de Benavides. En el año siguiente de 1629 otra -escuadra holandesa, que dirigía Cornelio Jols, bloqueó las costas de -Cuba; pero no pudiendo atacar a la Habana, defendida por Cabrera, se -volvió a Holanda. - -En tiempo de D. Juan Bitrián de Biamonte, los holandeses intentaron -apresar las flotas antes de reunirse en la Habana. Adquirieron por -aquellos tiempos no poca celebridad los _Hermanos de la Costa_, -asociación de hombres valerosos, especialmente franceses e ingleses. -Dividíanse en _piratas_ o demonios de los mares y _bucaneros_, -ayudados por los _filibusteros_ y _habitantes_ de los campos. Los -piratas llegaban de improviso a las poblaciones de la costa, las que -saqueaban e incendiaban; y los bucaneros cazaban o robaban reses de -las haciendas, para secar los cueros y ahumar las carnes, que vendían -después a los filibusteros o contrabandistas, o cambiaban por viandas -o tabaco a los habitantes o cultivadores de los campos. Los Hermanos -de la Costa se establecieron desde 1623 a 1625 en la isla de San -Cristóbal, una de las pequeñas Antillas, siendo expulsados de allí por -poderosa escuadra dirigida por D. Fadrique de Toledo (1630). Volvieron -a San Cristóbal, Martinica, San Martín y a la parte N. O. de Santo -Domingo, donde se les unieron algunos holandeses. Arrojados de la -última isla, pasaron a la inmediata de Tortuga, en la que se hicieron -fuertes y consideraron como metrópoli o centro de la asociación. - -En ocasión que los piratas se hallaban ausentes, D. Carlos Ibarra, que -venía de España con una flota, desembarcó en la Tortuga y arrasó los -caseríos y plantaciones, pasando a cuchillo los habitantes. De vuelta -de Cartagena a España, el mismo Ibarra se encontró en alta mar con el -holandés Cornelio Jols (a quien los españoles llamaban _Pie de Palo_), -y después de fiera pelea en que ambos fueron heridos, se retiró el -pirata, en tanto que el general español buscaba refugio en el puerto -de Cabañas. Gobernaba en aquellos tiempos la isla de Cuba D. Francisco -Riaño y Gamboa. - -Cada vez, sin embargo, más poderosos los piratas de la Tortuga, -dirigidos por Levasseur, fortificaron la isla y se pusieron bajo -la protección de Francia, que les dió por gobernador a Timoleón de -Fontenay. Entre los hechos que causaron más escándalo a la sazón, -fué el saqueo que realizaron los piratas de la Tortuga en San Juan -de los Remedios, de cuyo lugar se llevaron mujeres, esclavos y hasta -las alhajas de la iglesia (1652). En 1654 las autoridades de Santo -Domingo expulsaron a los bucaneros que habían vuelto a establecerse -en sus costas y a los piratas de la Tortuga, y en 1655 los ingleses -se apoderaron de la Jamáica. El año 1662 fué desastroso para la isla -de Cuba, pues una expedición de ingleses de Jamáica desembarcó por -Aguadores y, después de batir al gobernador D. Pedro de Morales en Las -Lagunas, voló el castillo del Morro o San Pedro de la Roca y entró -en Santiago, donde permaneció un mes. Obligados los ingleses por el -hambre, se reembarcaron, no sin incendiar los edificios públicos y -llevarse los cañones del Morro y las campanas de las iglesias. Del -mismo modo, piratas franceses, mandados por Pedro Legrand, cuando los -vecinos de Sancti Spíritus celebraban la Pascua de Navidad del año -1665, cayeron sobre la plaza, que saquearon e incendiaron. - -Pero entre todos los piratas ninguno más famoso que Francisco Nau, -el _Olonés_, (llamado así porque era natural de Arenas de Olone, en -Francia). A su llegada de Francia estuvo primero en Haití y luego en -la Tortuga. Con grandes apuros logró hacerse dueño de un barco. El -Olonés era el terror de las colonias españolas. Cuando se le creía -muerto en Campeche, apareció (últimos de 1667) con dos barcos en los -cayos de San Juan de los Remedios. Noticioso de ello el gobernador -Dávila, mandó una galeota de diez cañones con 90 hombres, dándoles -el encargo de que ahorcasen a todos los piratas, menos al capitán, a -quien conducirían preso a la Habana; pero sucedió todo lo contrario: el -Olonés tomó la embarcación española y pasó a cuchillo los tripulantes. -Lo mismo hizo el valiente pirata en la costa de Puerto Príncipe con una -escuadrilla que desde Santo Domingo había venido en su persecución. -Repitió sus depredaciones en Batabanó, Santo Domingo, Maracaibo, -Puerto Cabello y Guatemala, acabando su vida a manos de los indios -de Nicaragua[364]. El pirata inglés Enrique Morgan desembarcó en la -bahía de Santa María con la idea de atacar la villa interior de Puerto -Príncipe (1668). Sabedores sus habitantes de la presencia de Morgan, -mientras unos huyeron a sus haciendas próximas, otros, con el alcalde -a su cabeza, marcharon a pelear con los piratas. Muerto el alcalde -con muchos de los suyos, Morgan penetró en la ciudad, la que abandonó -cuando le entregaron 50.000 pesos y 500 reses saladas. Más cruel fué -todavía Morgan en Portobelo, Maracaibo y Panamá, consiguiendo inmensas -riquezas, con las cuales se retiró a Jamaica, donde desempeñó tres -veces el cargo de gobernador. Diego Grillo, pirata cubano, tomó al -abordaje un barco mercante que iba de la Habana a Campeche, y venció -cerca del puerto, que a la sazón se llama de Nuevitas (1673) a un navío -y dos fragatas que le perseguían. No lograron su objeto los piratas -franceses Mr. de Franquenay y Mr. de Grammont, el primero atacando a -Santiago de Cuba (1678) y el segundo a Puerto Príncipe (1679)[365]. - - [364] Véase Dr. Vidal Morales, _Nociones de Historia de Cuba_, - pág. 84. - - [365] Por entonces andaba ocupado Carlos II en otras cosas. - Desde Aranjuez el Rey, con fecha 6 de mayo de 1678, se dirigió - al gobernador y capitán general de la Habana, diciéndole que - «de los pájaros que hay en esa isla me envieis el número que - os pareciere de los nombrados Turpianes o Tigres, Chambergos, - Mariposas, Cardenales, Cinzontes, Gorriones y de otros - cualesquier pajaritos de canto, entregándolos al general o - almirante de la flota de Nueva España, para que los traiga á - estos Reynos, como se lo ordeno por despacho de la fecha de - este, y de los que me remitieredes me dareis cuenta. Yo el - Rey.--Por mandado del Rey nuestro Señor. Don José de la Veitia - Linage. _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XXV, pág. - 113 v.ª - -Por aquella época (junio 1680) era gobernador y capitán general de -Cuba D. Francisco Rodríguez de Ledesma y en octubre del mismo año -desempeñaba cargo tan importante D. José Fernández de Córdoba[366]. -El último de la serie de los grandes piratas, fué el holandés Lorenzo -Graff (llamado por nosotros _Lorencillo_). Graff saqueó a Veracruz -(1683), incendió a Campeche (1685), apresó varios barcos en las costas -de Cuba y tomó parte en el doble saqueo de Cartagena (1697)[367]. -Convencidas las principales naciones colonizadoras de América que era -conveniente acabar con la piratería, se aliaron para ello Inglaterra, -Holanda y España, cuyas naciones destruyeron los principales -establecimientos, y, últimamente, lord Nerville acabó con ellos (1697). - - [366] _Cedulario índico_, tomo XXV, pág. 181. - - [367] Obispo de la Habana fué, hasta el año 1682, el Dr. D. - Juan García de Palacios, quien «para evitar los pecados que - se ocasionaban de concurrir hombres y mujeres juntos a las - Estaciones y Procesiones de Jueves Santo en la noche, dispuso - que las Iglesias se cerraran a las oraciones del jueves, y se - abrieran el viernes al amanecer...» _Ced. índ._, tomo XXV, - págs. 169 y 169 v.ª - -Pocos años antes se verificó, por orden del gobernador D. Severino de -Manzaneda (1690), la traslación de la villa de San Juan de los Remedios -al centro del hato de Santa Clara. También el mismo gobernador trazó -(10 octubre 1693) las primeras calles y plazas de la ciudad de _San -Carlos de Matanzas_. - -Alguna vida iban adquirir las colonias españolas en los primeros años -del siglo XVIII. Por una parte la destrucción de la piratería, y por -otra las nuevas ideas de la dinastía de Borbón contribuyeron algo al -desarrollo material y moral. En tiempo de D. Diego de Córdova Laso -de la Vega, capitán general de la isla desde el 1695 a 1702, fué -proclamado Felipe V rey de España. Si durante la guerra de sucesión -teníamos por enemigas en América las escuadras inglesas y holandesas, -en cambio nos protegían las francesas, con cuyo auxilio pudimos -conservar nuestras posesiones hispano-americanas y conducir a España -el oro y la plata de dichas colonias. Sin embargo, estuvo en continua -alarma la villa de Trinidad, mereciendo por su comportamiento el -título y honores de ciudad, y en 1702, Carlos Gant, corsario inglés de -Jamáica, al frente de 300 hombres, tomó y saqueó la villa de Casilda. -El gobernador don Pedro Benítez de Lugo ordenó que se armasen dos -compañías de milicias y algunos barcos en corso para rechazar análogas -agresiones. - -Por muerte de Benítez de Lugo (1702) se encargaron interinamente del -gobierno de la isla los cubanos Chirino y Chacón, el primero de los -asuntos políticos y el segundo de los militares. La escuadra aliada -anglo-holandesa intentó que Chirino y Chacón proclamasen al archiduque -Carlos, negándose a ello los bravos defensores de la plaza. Si la paz -de Utrech (1713) llevó la tranquilidad a la colonia, en cambio, la -piratería no se había extinguido completamente y el marqués de Casa -Torres, capitán general de Cuba (1708-1716), tenía disgustadísimos a -los cultivadores y comerciantes de tabaco. - -La planta del tabaco, originaria de la América tropical, llevada -del Brasil a Portugal, de Virginia a Inglaterra y de Cuba a España, -comenzó a usarse en el siglo XVI y se generalizó su uso durante el -XVII. Conocida la bondad del tabaco cubano sobre todos los demás, su -cultivo fué cada vez mayor, de modo que en los primeros años del siglo -XVIII había muchas vegas en los alrededores de la Habana, en Trinidad, -Sancti Spíritu, Remedios, Bayamo, Holguín, El Caney y en otros puntos, -sobresaliendo por su calidad el de Vuelta Abajo. Comprendiendo el -gobierno de Felipe V que el tabaco podía proporcionar buenas ganancias -a la Real Hacienda, dispuso que, por cuenta del Estado, se comprase -en Cuba y se vendiese en Europa la mayor cantidad posible, encargando -de la compra al capitán general D. Laureano de Torres, quien cumplió -su encargo con tanta solicitud, que en 1708 hubo de mandar a España -tres millones de libras, bien que no sin protestas de cultivadores y -comerciantes. - -El brigadier D. Vicente Raja (1716-1719)[368], sucesor del marqués de -Casa Torres, trajo el encargo de establecer el _estanco del tabaco_ -o la compra de todo el tabaco que produjese el país, para elaborarlo -en una fábrica establecida en Sevilla por el gobierno. Aumentó, como -era natural, el disgusto de los cultivadores y comerciantes, viéndose -obligado el gobernador a consultar a la Corte, cuya respuesta fué un -Real decreto creando en la Habana una Factoría general para la compra -del tabaco, con sucursales en Santiago, Bayamo, Trinidad y Remedios. A -tal punto llegó la ira de los vegueros, que se amotinaron en la Habana, -y mal lo hubiera pasado el brigadier Raja, si no se hubiese ocultado en -La Fuerza, embarcándose después para España. - - [368] Fué nombrado con fecha 19 de diciembre de - 1715.--_Cedulario índico_, tomo XXVII, núm. 25, páginas 35 y - 36. - -Llegó el 1719 el gobernador D. Gregorio Guazo Calderón, y, después -de establecer la factoría, procedió contra los sediciosos. Luego, -como retardase la factoría la compra de algunas partidas de tabaco, -volvieron los disgustos de los vegueros y sus preparativos de -insurrección, que hubieron de calmar el conde de Casa Bayona y -el obispo, los cuales habían obtenido (1720) del Rey, que los -propietarios, una vez cubiertos los pedidos del gobierno, pudiesen -vender el tabaco sobrante a las otras colonias y a los particulares -de la metrópoli. Tres años después (1723), con motivo de haberse hecho -algunas compras a precios inferiores a los de tarifa, se declararon en -completa insurrección los vegueros de Santiago de las Vegas, teniendo -el gobernador Guazo que echar mano a la fuerza, causándoles un muerto y -12 prisioneros. Los prisioneros fueron colgados de los árboles en Jesús -del Monte. - -Rotas nuevamente las relaciones entre España e Inglaterra y comenzadas -las hostilidades en enero de 1727, el almirante Hossier amenazó a -la Habana, que no fué atacada merced a los preparativos de defensa -del gobernador Martínez de la Vega y merced a la oportuna llegada de -la escuadra española. Posteriormente, declarada la guerra marítima -entre las dos naciones rivales, la escuadra de Vernon atacó y tomó -a Portobelo (22 noviembre 1739), cuya noticia llenó de júbilo a -Inglaterra, aunque bien será decir que el almirante inglés sólo cogió -en aquella plaza tres pequeños barcos y tres mil pesos en dinero. -Tiempo adelante Vernon intentó apoderarse de Cartagena, que defendió -bizarramente D. Sebastián de Eslava, virrey de Nueva Granada, teniendo -el almirante inglés que abandonar la empresa y retirarse a la Jamaica. -Buscando Vernon alguna manera de reparar el desastre sufrido en -Cartagena, ayudado de un cuerpo de mil negros que sacó de Jamaica, -concibió la idea de apoderarse de Cuba. No pudo lograr su objeto, -viéndose obligado a retirarse y regresar a Inglaterra con unas pocas -naves y algunas tropas desfallecidas (1741). - -Tanto era el encono de Felipe V contra los ingleses, que por Real -decreto, dado en El Pardo (abril 1743) imponía--según dice a los -gobernadores de Cuba y Puerto Rico--pena de muerte a todos los -que comerciasen con los hijos de la Gran Bretaña, á la sazón sus -enemigos[369]. Corresponden también al reinado de Felipe V las dos -noticias siguientes: es la primera que furioso huracán destruyó (19 -octubre 1730), gran parte de la ciudad de San Carlos de Matanzas[370], -y la segunda autorizaba (Real cédula del 15 de diciembre de 1735, dada -en el Buen Retiro) al conde de Casa Bayona para que fundase una ciudad -con el nombre de _Santa María del Rosario_[371]. - - [369] _Cedulario índico_, tomo XXVII, núm. 26, págs. 36 v.ª y - 37. - - [370] Ibidem, tomo XXXI, núm. 16, pág. 11 v.ª y siguientes. - - [371] Ibidem, tomo XXXI, núm. 19, págs. 18-19 v.ª - -Fernando VI, en los comienzos de su reinado, se dirigió desde el Buen -Retiro (27 septiembre 1746) al Rector de la Real Universidad de San -Jerónimo de la Habana, diciéndole que mantuviese con el gobernador -Juan Francisco Güemes y Horcasitas, la buena correspondencia y armonía -que tanto importaba al bien público y común, y al particular de los -indivíduos de dicha Universidad[372]. Un año después se dió gran -combate delante de la Habana (12 octubre 1747) entre la escuadra -inglesa mandada por Knowles, y la española que dirigía Reggio. Unas -seis horas estuvieron peleando con singular arrojo y tenacidad; pero la -victoria quedó indecisa. A los pocos días llegó la noticia de haberse -firmado los preliminares de la paz de Aquisgrán (1748). - - [372] _Cedulario índico_, tomo XXIX, núm. 126, págs. 316 v.ª a - 320 v.ª - -Dirigiendo--antes de continuar la reseña histórica de Cuba desde -mediados del siglo XVIII--una mirada retrospectiva acerca del comercio, -conviene saber que la _Compañía Guipuzcoana_, constituída en 1668--y -de la cual hablaremos al estudiar Nueva Granada y Caracas--protegió -mucho el tráfico. Del mismo modo en el citado lugar registraremos los -asientos celebrados con la _Compañía Real de la Guinea Francesa_ y con -la _Compañía Inglesa del Mar del Sur_. El asiento que aquí debemos -mencionar fué el que obtuvo D. Antonio Tallapiedra, comerciante de -Cádiz, de acuerdo con el capitán general de la Habana D. Juan Francisco -Güemes, y por el cual dicho industrial tenía el derecho exclusivo de -suministrar cada año tres millones de libras de tabaco a la fábrica -de Sevilla (1734 a 1739). Por último, la _Real Compañía de Comercio -de la Habana_, formada de comerciantes y hacendados, por iniciativa -de D. Martín Aróstegui y por influencia del citado gobernador Güemes, -obtuvo el asiento exclusivo del tabaco (1739) y además el privilegio de -exportar a España azúcares y melazas, maderas y cueros, y de importar -harinas, lozas, etcétera. Obligóse la Compañía a construir barcos para -la marina mercante y de guerra, sostener diez embarcaciones armadas -para perseguir el contrabando, abastecer los buques de guerra que -fondeasen en la Habana y hacer el tráfico entre la Habana y Cádiz. -Gozaban del fuero de marina los empleados y dependientes de la citada -Compañía[373]. - - [373] Ibidem pág. 97. - -Por lo que respecta a Beneficencia, no pasaremos en silencio que don -Gerónimo de Valdés, obispo de la Habana, hizo fundar en dicha población -una casa para Cuna de niños expósitos, y por ello se le dieron las -gracias el 15 de abril del año 1713[374]. - - [374] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XXII, núm. - 218, págs. 218 y 219. - -Tócanos referir uno de los acontecimientos tristes de la historia de -España. Como consecuencia del famoso Pacto de Familia celebrado entre -Carlos III de España y Luis XV de Francia (15 agosto 1761) comenzó -la guerra entre Inglaterra y España, entre Jorge III y Carlos III -(comienzos del año 1762). No ocultándose a Carlos III que la isla de -Cuba iba a ser uno de los objetos preferentes de la codicia británica, -envió en el año 1761 como gobernador a D. Juan de Prado Portocarrero, -Mariscal de Campo. Acostumbraba a decir el pedante Prado las siguientes -palabras: _No tendré yo la fortuna de que los ingleses vengan_. En -sus comunicaciones al Monarca afirmaba que los ingleses no atacarían -la isla, y si la atacasen, serían escarmentados. El que tales cosas -decía, cuando el 6 de junio de 1762 vió al almirante Pocock al frente -de poderosa escuadra, aturdido y confuso no sabía qué camino tomar. -Entre tanto los ingleses desembarcaron el día 7 por la parte del Este, -entre los ríos Nao y Cojimar, casi sin resistencia alguna, y el 11 -se hicieron dueños de la Cabaña. Poco después ocuparon el castillejo -llamado de la Chorrera, que abandonaron los españoles; pero la ciudad, -en comunicación con el resto de la isla, recibía subsistencias de -Puerto Príncipe, Trinidad y otras ciudades. Como la escuadra española -nada podía hacer por su inferioridad a la inglesa, su artillería fué -destinada a los fuertes, y los jefes y capitanes de navío pasaron a ser -comandantes y gobernadores de los dichos fuertes. Entre los comandantes -o gobernadores se hallaba D. Luis Velasco, a quien se le encargó la -defensa del Morro. Colocó Velasco a envidiable altura el honor de -España. Aunque por mar y por tierra vomitaban bombas y balas rasas 200 -bocas de bronce sobre el Morro, el héroe impávido acribillaba las naves -enemigas que cruzaban frente al castillo y se defendía de las baterías -que los ingleses tenían colocadas en tierra. Ya llevaba treinta y ocho -días de cerco. No era posible resistir más tiempo. Dieron el asalto los -ingleses. Por ambas partes se peleaba con singular coraje. «El segundo -comandante González--escribe el historiador inglés William Coxe--murió -en la brecha, y el valiente Velasco, después de luchar denodadamente -contra fuerzas superiores, mientras pudo reunir algunos soldados a la -sombra de la bandera española, recibió herida mortal en medio de los -vencedores, que admiraron su valor»[375]. Entre los que más lamentaron -la desgracia del valeroso Velasco se hallaba el general inglés conde -de Albemarle. Muertos los bizarros y nunca bastante alabados Velasco -y marqués González, la plaza no tenía más remedio que capitular. La -junta de autoridades, compuesta del capitán general Prado, del teniente -general Conde de Superunda, del teniente rey D. Dionisio Soler, del -general de Marina Marqués del Real Transporte, del Mariscal de Campo D. -Diego Tabares, del comisario D. Lorenzo Montalvo y de los capitanes de -Navío, aceptó la capitulación, quedando firmada el 13 de agosto de 1762. - - [375] _España bajo el reinado de los Borbones_, cap. 61. - -Del gobierno de la Habana se encargó lord Albemarle (14 agosto 1762), -retirándose el almirante Pocock con la mayor parte de su escuadra. -Albemarle tomó el título de capitán general: nombró gobernador a D. -Sebastián Peñalver y Angulo, y juez civil a D. Pedro Calvo de la -Puerta. Continuó la administración en la misma forma que antes; pero -se permitió el libre comercio. Retiróse Albemarle en enero de 1763, -dejando al frente del gobierno, de la parte inglesa de la isla, a su -hermano Guillermo Keppel, y de la parte española ejerció el cargo D. -Lorenzo Madariaga, gobernador de Santiago de Cuba. Por la paz de París -(10 febrero 1763) España recobró la isla de Cuba, cediendo en cambio -la Florida. Francia cedió el Canadá y otros países a Inglaterra. Como -compensación de la Florida, Francia dió la Luisiana a España, que más -que recompensa fué una carga. - -El general D. Ambrosio Funes Villalpando, conde de Ricla, y el segundo -cabo D. Alejandro O'Reilly, llegaron a la Habana el 6 de julio -de 1763, encargándose del mando con gran contento de españoles y -cubanos. Procedióse a la construcción de La Cabaña y a la reparación -del castillo del Morro y del Arsenal. También volvió a ponerse -en vigor, con disgusto de los naturales del país, el estanco del -tabaco. Reorganizóse la administración en sus diferentes ramos, y -muy especialmente el servicio de correos terrestres y marítimos. El -comercio adquirió mayor desarrollo, haciendo cesar, en alguna parte, -el régimen del monopolio. Siendo el conde de Ricla gobernador de Cuba, -por Real decreto de Carlos III, dado en Madrid el 3 de julio de 1765, -se hizo constar el bizarro comportamiento de D. José Antonio Gómez -defendiendo de los enemigos la plaza de Guanabacoa[376]. - - [376] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo - XXIV, núm. 1.º, págs. 1 a 3. - -D. Antonio María Bucarely (1766-1771) dió impulso a las obras de La -Cabaña, terminó las del Morro y Atarés, comenzando las del Príncipe. -Bucarely fué el encargado de cumplir el decreto de Carlos III acerca -de la expulsión de los jesuítas (1767). Otros asuntos ocuparon también -la atención del gobernador, y fueron: 1.º, los terremotos que en 1766 -destruyeron gran parte de las poblaciones de Bayamo y de Santiago de -Cuba; 2.º, el huracán llamado de Santa Teresa, que el 15 de agosto -de 1768 causó grandes pérdidas en la jurisdicción de la Habana; 3.º, -cumplimiento de la Real Cédula que con fecha 7 de junio de 1770 expidió -el Rey dando las instrucciones convenientes a una Junta, ya establecida -y compuesta, además del gobernador, del factor, contador y tesorero, -para fomentar la siembra, cultivo y beneficio del tabaco[377]; 4.º, -ayuda que tuvo que prestar Bucarely al general O'Reilly, encargado -de someter a la soberanía de España la Luisiana. Después de tantos -asuntos como tuvo que resolver Bucarely, pasó a encargarse del -virreinato de México. - - [377] _Cedulario índico_, tomo XXX, núm. 1.º, págs. 1 y 2. - -El gobernador D. Felipe Fonsdeviela (1771-1777), marqués de la Torre, -atendió al embellecimiento de la capital y de otras poblaciones. -En la Habana emprendió la fábrica de la Casa del Ayuntamiento, la -construcción de la Alameda de Paula, del Nuevo Prado y de otras obras; -fuera de la Habana se realizaron no pocas construcciones en Matanzas, -Santiago, Trinidad, Sancti Spíritus, Puerto Príncipe, Remedios y -Villaclara. Como si esto fuera poco, echó los cimientos de _Nueva -Filipina_, del nombre del gobernador, y que luego se denominó _Pinar -del Río_, del sitio de su fundación. Al año siguiente (1773) se fundó -el pueblo de _Jaruco_; y el 1775, a orillas del Mayabeque, la villa de -_San Julián de los Güines_. Débese al marqués de la Torre el primer -Censo de población de la isla de Cuba, que se terminó en 1774: resultó -la población total de 172.620 habitantes (96.440 blancos, 31.847 -libres de color y 44.333 esclavos). El Arsenal, cuyo jefe era D. Juan -Bautista Bonet, de la misma graduación que el marqués de la Torre, -recobró su antigua importancia, y de él salieron sólidas construcciones -navales, entre ellas el navío _Santísima Trinidad_, de 112 cañones. Por -último, en tiempo del citado gobernador, se fundó el _Seminario de San -Carlos_ en el primitivo Colegio de los Jesuítas, se exportó libremente -el algodón y se disminuyeron los derechos de exportación sobre los -azúcares, aguardiente, etcétera. - -Refieren los historiadores que D. Diego José Navarro (1777-1781), -aprovechándose de la guerra entre Inglaterra y sus colonias del Norte -de América, apoyó al coronel D. Bernardo de Gálvez, gobernador de la -Luisiana, para que invadiese la Florida y se apoderara de las plazas -de Mobila (1780) y de Panzacola (1781), volviendo de este modo á poder -de España aquella colonia, que, como sabemos, fué cedida á Inglaterra -en cambio de la Habana. En tiempo de Navarro se puso en vigor la -_Ordenanza para el libre comercio con las colonias_. - -El cubano D. José Manuel de Cagigal sucedió a Navarro desde 1781 a -1783. Después gobernaron la isla D. Luis Unzaga, el conde de Gálvez -y otros. Los inmediatos sucesores de Gálvez tuvieron el carácter de -interinos. - -El teniente general D. Luis de las Casas se hizo cargo del Gobierno -y Capitanía general de Cuba el 9 de julio de 1790, presentando su -dimisión y entregando el mando el 6 de diciembre de 1796. Le ayudaron -en su obra regeneradora D. Juan Bautista Vaillant, gobernador de -Santiago de Cuba; D. José Pablo Valiente, intendente de Hacienda, y los -ilustres cubanos Dr. Ramay, D. Francisco de Arango y otros. Progresó -la instrucción pública, las artes y la industria, se mejoraron muchas -poblaciones y se crearon establecimientos benéficos. Con motivo del -desbordamiento de los ríos, ocurrieron grandes inundaciones en la -parte occidental de la isla, en particular en las cercanías de la -Habana y Pinar del Río. Casas socorrió generosamente a los campesinos -más perjudicados e hizo reconstruir los puentes arrasados por las -aguas. Vió la luz, merced al apoyo de Casas, la primera publicación -literaria y económica, que se intituló el _Papel Periódico_, y en el -cual colaboraron el mismo capitán general, el presbítero Caballero, -el Dr. Romay y el poeta Sequeira. Fundáronse en Santiago de Cuba y en -la Habana Reales Sociedades Económicas de Amigos del País, Casa de -Beneficencia y Real Consulado. Como consecuencia de la insurrección -de Haití (1791) y de la cesión que España había hecho del resto de -la isla a Francia, en virtud del tratado de Basilea (1795), vinieron -á Cuba muchos inmigrantes franceses y españoles, los cuales, con sus -conocimientos y laboriosidad, enriquecieron su nueva patria. Como era -natural, los restos de Cristóbal Colón, que descansaban en la iglesia -catedral de Santo Domingo, se trajeron a Cuba en el navío _San Lorenzo_ -y se depositaron en la catedral de la Habana (15 enero 1796), para -ser trasladados en 1898 a nuestra ciudad de Sevilla, en cuya catedral -descansan. - -Encargóse del gobierno D. Juan Bassecourt, conde de Santa Clara -(1796-1799), cuando Carlos IV celebraba alianza ofensiva y defensiva -con el Directorio francés. Tuvo España que pelear con Inglaterra, y si -en Cuba pudo resistir los ataques de sus enemigos, el resultado de la -enconada lucha fué la pérdida de la isla de Trinidad, de una parte de -la escuadra y la casi ruina de su comercio. - -Sucedió al conde de Santa Clara, D. Salvador de Muro y Salazar, marqués -de Someruelos (1799-1812). D. Sebastián de Kindelán ocupó el gobierno -de Santiago de Cuba y D. Luis Viguri la Intendencia de Hacienda. -Habiendo terminado la dominación de España en Santo Domingo, se -dispuso que la Audiencia se trasladase a Puerto Príncipe, comenzando -a funcionar el 30 de junio de 1800. Justo será consignar que en los -primeros días del siglo XIX llegó a Cuba el nunca bastante alabado -barón de Humboldt, quien publicó el _Ensayo político sobre la isla -de Cuba_ (1826), hermosa síntesis de la geología, clima, población, -industria y rentas públicas de la gran Antilla. Dicha fué también para -Cuba la venida (24 febrero 1802) del obispo de la Habana, el ilustre -Díaz de Espada, sucesor de Tres Palacios. Díaz de Espada embelleció -la catedral; prestó eficaz auxilio a la Casa de Beneficencia, a -los Hospitales y al Manicomio; contribuyó con una suma bastante -considerable a la fundación del primitivo cementerio de la Habana, -aboliendo la costumbre de enterrar en las iglesias. Hombre el obispo -de tanta cultura como de espíritu liberal, fundó muchas escuelas en las -ciudades y en los pueblos. Fué Director de la Sociedad de Amigos del -País, reformó el Seminario de San Carlos y el Asilo de San Francisco -de Sales. Si, como antes hemos indicado, la Audiencia de Santo Domingo -se trasladó a Cuba, del mismo modo el arzobispado de aquella Antilla, -con todos sus títulos, facultades y prerrogativas, pasó, por Breve -pontificio de 16 de julio de 1804, a Santiago de Cuba, quedando como -sufragáneos suyos los obispados de la Habana y Puerto Rico. También por -entonces el insigne médico Dr. Romay dió a conocer y aplicó la vacuna -como preservativo de la viruela, debiéndose de notar que cuando Carlos -IV comisionó al Dr. Balmis para difundir el citado preservativo, ya -había sido aplicado ventajosamente. - -Además de los emigrados de Santo Domingo y de Haití, que acudían a Cuba -donde se les brindaba con feraces tierras (1802), llegaron, después del -fracaso de la expedición mandada por Bonaparte para recuperar aquellas -colonias, unos 30.000 franceses, quienes se establecieron en Santiago -de Cuba, Baracoa, Guantánamo y en otros puntos, consiguiendo hacer -de terrenos incultos haciendas productivas. El tabaco, el algodón y -todos los productos aumentaron considerablemente; pero ninguno como el -café, hasta el punto que, si en 1804 se elevó la exportación a 12.500 -quintales, en 1833 llegó a 642.000. - -Los graves acontecimientos ocurridos en España con motivo de la -invasión de los franceses y después por la guerra de la Independencia, -repercutieron, como era natural, en las Indias. Es de lamentar que el -fanatismo patriótico de muchos llegase al extremo de asaltar las casas -de pacíficos y laboriosos franceses, siendo unos asesinados y otros -expulsados del territorio. Aunque se intentó la formación de una Junta -como las de Sevilla y otras provincias de España y América, la idea -fué combatida en periódicos y folletos. Por su parte la Junta Central -de España encargó (18 febrero 1809) al gobernador de Cuba, procurase -cultivar las relaciones--pues era conveniente--con el negro Enrique -Cristóbal, presidente y generalísimo de Haití[378]. - - [378] _Arch. de Indias.--Estado.--Santo Domingo_,--Leg.º 12. - (84). - -A la sazón llegó a la Habana el joven mejicano Manuel Rodríguez Alemán -con pliegos para las autoridades y otras personas invitándolas a -declararse por José Bonaparte; aquél pagó cara su imprudencia, pues fué -preso como espía y ahorcado el 30 de julio de 1810. Pasados dos años se -descubrió la conspiración que tramaba José Antonio Aponte, deseoso de -la emancipación de su raza; Aponte mereció la pena de horca con 8 de -sus cómplices. - -En sus últimos años de gobierno reconoció el marqués de Someruelos -la _Junta Suprema Central y gubernativa de España y de las Indias_ -establecida en Aranjuez y dirigió las elecciones de los primeros -diputados a Cortes por Cuba (1810), los cuales fueron Jáuregui y -O'Gabán, sucediendo al último Arango y Pareño. - -Tuvo la satisfacción D. Juan Ruiz de Apodaca de que en su tiempo se -jurase en la Habana (21 julio 1812) la Constitución de Cádiz. En dicho -Código político se concedían iguales derechos a españoles y americanos. -Posteriormente, habiendo vuelto a España Fernando VII y con él el -gobierno absoluto, Cuba pasó pacíficamente de uno á otro régimen. Los -cubanos tuvieron que agradecer al _Deseado_ que, por decreto de 10 -de febrero de 1818, se concediese a los puertos de la isla el libre -comercio con todos los mercados extranjeros. - -El excelente político y general D. José Cienfuegos llegó a Cuba (1816) -acompañado del superintendente de Hacienda D. Alejandro Ramírez, ya -conocido ventajosamente en Guatemala y Puerto Rico. Ramírez odiaba la -esclavitud, combatió el contrabando, llegó a duplicar (1820) las rentas -públicas, y apoyó los planes del antes citado Arango, no sólo en la -concesión del libre comercio, sino en el desestanco del tabaco y otras -reformas. Tomó parte activa en la fundación de _Cienfuegos_[379] y -también influyó en el progreso de las colonias de Nuevitas, Guantánamo -y El Marcial. Como Director de la Sociedad Patriótica, estableció la -sección de educación primaria, la Academia de Dibujo y Pintura, que se -denominó de San Alejandro, en honor del fundador; el Jardín Botánico, -las cátedras de Anatomía y Botánica, y proyectó la de Química. - - [379] El fundador fué el coronel Luis de Clouet, rico emigrado - de Luisiana (1819.) Clouet con 40 familias estableció la - colonia Fernandina de Jagua, que dió origen a la ciudad de - Cienfuegos. - -Un hecho importantísimo que honra a Inglaterra se verificó por entonces -y fué el convenio celebrado con España el 1817, el cual consistía en -el compromiso de nuestra nación de impedir el tráfico de esclavos -africanos, a partir del 30 de mayo de 1820; pero sin embargo de las -protestas y reclamaciones de Inglaterra, la nación española continuó -haciendo expediciones más o menos clandestinas. - -Bajo el débil gobierno del general D. Manuel Cagigal se juró en la -Habana, bien a pesar suyo, la constitución de Cádiz, que en España, -Riego, Quiroga y otros habían proclamado en las Cabezas de San Juan -(1.º enero 1820). - -D. Nicolás Mahy sucedió en marzo de 1821 a Cagigal. En su tiempo las -logias masónicas y las sociedades secretas (_La Cadena_, _Los Soles_, -_Los Comuneros_ y _Los Carbonarios_) tuvieron verdadera influencia. -Formaban las dos primeras cubanos partidarios de la independencia, la -tercera españoles adictos al gobierno y la cuarta estaba constituída -por hombres conciliadores. El general Mahy se opuso tenazmente a que -se implantase la ley de Aranceles, contuvo el lenguaje violento de la -prensa, reorganizó las milicias y mantuvo la disciplina militar. - -Encargóse del poder el brigadier D. Sebastián Kindelán, por muerte -de Mahy, en julio de 1822. En las elecciones para diputados a Cortes -(legislatura de 1823) salieron triunfantes el sacerdote y filósofo -Félix Varela, D. Leonardo Santos Suárez y D. Tomás Gener. - -A ponerse al frente del gobierno de Cuba vino a la isla (2 mayo -1823) el general D. Francisco Dionisio Vives. Si en España reinaba -la anarquía, en Cuba se entusiasmaban con los hechos realizados por -Bolívar y los demás generales revolucionarios. Vives se apoderó de -los documentos de la sociedad secreta _Soles y Rayos de Bolívar_ -(que aspiraba a establecer la República de _Cubanacán_), reduciendo -a prisión al habanero Lemus, jefe de la conspiración, y a los más -comprometidos, entre ellos Peoli, Junco, Silveira, el Dr. Hernández y -los poetas Heredia y Teurbe. El 3 de mayo de 1823 se mandó Real orden -reservada a los jefes políticos de Cuba y Puerto Rico, encargándoles -cierta vigilancia para si llegase allí D. José Mariano Méndez, diputado -a Cortes que fué por Sonsonate, el cual había circulado un manifiesto -o proclama, impreso en la península, con el intento de separar las -islas de Cuba y Puerto Rico de la dominación española[380]. De los -presos citados anteriormente, el gobernador Vives se contentó con -desterrar a unos y con imponer multas pecuniarias a otros. Restablecido -en España el gobierno absoluto por Fernando VII, Vives siguió el -ejemplo de su Rey (diciembre de 1823). Con más encono que antes -volvieron las conspiraciones, teniendo Fernando VII que conferir a -los capitanes generales de Cuba, con fecha 28 de mayo de 1825, las -facultades extraordinarias de los gobernadores de plazas sitiadas. No -se amedrentaron por ello los revolucionarios, quienes comisionaron a -Iznaga, Bentancourt (_El Lugareño_) y otros para que se marchasen a -Venezuela y pidiesen apoyo al libertador Bolívar. La entrevista no -llegó a verificarse por entonces; pero Iznaga, en su segundo viaje, -verificado el año 1827, logró sus deseos. - - [380] _Arch. de Indias._--Estante, 100.--Cajón, 6.--Leg.º 16 - (53). - -Es de advertir que antes de la entrevista que, después de todo, no -dió resultado alguno, los emigrados cubanos constituyeron una Junta -en México, que tenía por objeto trabajar por la independencia de Cuba -y Puerto Rico (1825). Un año después se reunió en Panamá una Asamblea -general de las naciones hispano-americanas para tratar, entre otras -cosas, de la emancipación de las citadas islas; mas, ya por el poco -entusiasmo con que acogió la idea Bolívar, ya por la oposición de los -Estados Unidos, pensando tal vez que Cuba, siguiendo el ejemplo de las -repúblicas hispano-americanas, decretaría la libertad de los esclavos, -cuyo hecho podía ocasionar perturbaciones en los Estados del Sur de -la gran República, lo cierto es que nada se hizo. Los separatistas no -cejaban en su empeño: Francisco de Agüero y el pardo Andrés Manuel -Sánchez fueron sorprendidos en un ingenio de Camagüey y condenados, -como espías de los enemigos de España, a la pena de horca, en Puerto -Príncipe, el 16 de marzo de 1826. Agüero y Sánchez fueron los primeros -mártires de la independencia de Cuba. Desde México, los revolucionarios -cubanos, expatriados en aquella República, no dejaban de avivar el -fuego sagrado de la independencia. Esta vez las logias masónicas de la -_Legión del Águila Negra_, se entendían desde México con los patriotas -de Cuba para conseguir la independencia. Descubierta la conspiración -(1830) y presos los principales, se les condenó a muerte por la -Comisión Militar, teniendo la dicha de ser indultados con motivo del -nacimiento de Isabel II; sólo sufrieron destierros y multas. - -Durante el gobierno de Vives se dividió la isla en tres departamentos -militares: _Occidental_, _Central_ y _Oriental_; se formó nuevo censo -de población[381] y se hizo el mapa de Cuba (1827). En su política -progresiva le ayudó D. Claudio Martínez de Pinillos (después conde de -Villanueva), superintendente general de Hacienda, quien aumentó las -rentas públicas, ayudó a la construcción del acueducto de la Habana, -habilitó algunos puertos para el comercio extranjero e influyó para la -introducción de las máquinas de vapor en los ingenios. También se deben -al gobierno de Vives, y por iniciativa de Pinillos, la fundación de -_Cárdenas_ (8 marzo 1827), el establecimiento de un presidio en la Isla -de Pinos y la fundación de _Nueva Gerona_ (1830). Entre otras obras de -utilidad pública citaremos el puente de Marianao, la Casa de dementes -de San Dionisio y el Templete, inaugurado en 1828, en la plaza de -Armas, de la Habana[382]. - - [381] Dió un total de 704.487 habitantes: 311.051 blancos, - 106.494 de color, libres, y 286.942 esclavos. - - [382] Colocóse junto al obelisco que D. Francisco Cagigal - erigió en 1754 para consagrar aquel sitio, donde, según la - tradición, se dijo la primera misa bajo una ceiba, año 1519. - -Las letras y las ciencias, como más adelante mostraremos, progresaron -mucho en la primera mitad del siglo XIX, figurando á la cabeza de todos -el insigne filósofo D. Félix Varela. Continuaron su obra Saco, Luz y -Caballero y otros. - -Hemos de lamentar lo extendido que se hallaba el vicio del juego. -El país estaba lleno de vagos, de ladrones y de asesinos, siendo -peligroso, aun en la misma capital de la isla, salir de noche a la -calle. Parece ser que como uno dijese a Vives que no había seguridad -alguna de noche, contestó: «Pues que hagan lo que yo, que me quedo de -noche en casa y no salgo a la calle.» - -D. Mariano Ricafort sucedió en 1833 a Vives, y en su tiempo un barco -procedente de los Estados Unidos, llevó el cólera a la isla. En cambio, -daremos la grata noticia de que el conde de Villanueva, superintendente -de Hacienda, pudo conseguir, como presidente de la Junta de Fomento, -que se construyera el ferrocarril de la Habana a Güines, mucho antes de -que en la metrópoli se estableciese ese medio de comunicación. Cuando -en España, muerto Fernando VII, comenzó la terrible guerra civil, y -cuando el gobierno de Madrid proclamó en Cuba el _Estatuto Real_, vino -el general Tacón a suceder a Ricafort (1.º julio 1834). - -El general Tacón, decidido absolutista, no implantó en Cuba las -libertades concedidas a la nación española. Espíritu suspicaz creyó ver -en todas partes la tea revolucionaria para lograr la independencia de -la Antilla. De opuestas ideas que el general Tacón era el gobernador de -Santiago de Cuba D. Manuel Lorenzo. Jurada en Madrid la Constitución, -a consecuencia del motín de la Granja (1835), Lorenzo la hizo jurar en -Santiago de Cuba. Irritóse por ello Tacón, hasta el punto de mandar una -expedición contra Santiago, viéndose obligado Lorenzo a embarcarse para -España. También pudo conseguir Tacón que las Cortes españolas de 1837, -no admitiesen como Diputados a los elegidos por Cuba, los cuales eran -Saco, Acebedo, Montalvo y de Arnas, fundándose en que las islas de Cuba -y de Puerto Rico se regían por leyes especiales. Sabiendo el gobernador -de Cuba que Saco y Narciso López conspiraban en España para alcanzar la -independencia de la isla, hizo prender a varios cubanos pensando que -estaban en relaciones con aquellos, quienes no lograron su libertad -hasta que, relevado Tacón, la decretó su sucesor el general Ezpeleta -(1838). No seríamos justos si guardásemos silencio acerca de las buenas -cualidades de Tacón: era honrado e íntegro; persiguió a los jugadores, -vagos y ladrones; restableció la seguridad personal, disciplinó el -ejército, reorganizó la policía, estableció los cuerpos de serenos -y bomberos, y realizó obras de utilidad y ornato (los Mercados, la -Pescadería, el Gran Teatro, la Alameda de Isabel II, y otras). - -El teniente general D. Joaquín de Ezpeleta comenzó su gobierno el año -1838, sucediéndole D. Félix Girón, príncipe de Anglona. Después ocupó -cargo tan importante el general D. Jerónimo de Valdés. Entre Valdés -y el cónsul inglés David Turnbull, las relaciones fueron tan poco -amistosas, que el primero consiguió del gobierno de la Gran Bretaña -la separación del segundo, tal vez con alguna razón. Y decimos con -alguna razón, porque Turnbull era más amigo de los separatistas que -de los españoles. Volvió Turnbull a la isla con un pasaporte de un -cónsul español; pero Valdés le hizo prender y le embarcó en un buque -británico (1842). Tanto disgustó a la _Sociedad Patriótica_ que uno -de sus indivíduos fuese tratado de aquel modo, que D. José de la Luz -y Caballero, presidente de aquella Sociedad, protestó enérgicamente, -logrando con el apoyo del sabio naturalista Poey y otros, que el nombre -de Turnbull no se borrase de la lista de los socios y entre ellos -permaneció hasta que el nuevo capitán general D. Leopoldo O'Donnell -dispuso su eliminación «porque era un enemigo declarado del país.» - -O'Donnell renovó la política tiránica y bárbara de Tacón. -Descubrióse--según todas las señales--vasta conspiración en Matanzas, -_conspiración de la escalera_, porque los presos, atados a una -escalera, declaraban a fuerza de látigo. Víctimas de la conspiración -fueron el poeta Gabriel de la Concepción Valdés (_Plácido_), Santiago -Pimienta y otros, los cuales sufrieron la pena de muerte (28 junio -1844) en Matanzas, en el paseo de Santa Cristina, frente al hospital de -Santa Isabel. - -D. Federico Roncali (1848-1850) tuvo que combatir fuerte insurrección. -Al frente de los revolucionarios se puso el general Narciso López, -natural de Venezuela. Desde muy joven se había distinguido en el -ejército español, ora peleando en el Sur América, ora en la península, -defendiendo los derechos de Isabel II. Ya General, vino a Cuba a las -órdenes de O'Donnell, desempeñando varios cargos gubernativos, entre -ellos el de teniente gobernador de Trinidad, que le quitó el mencionado -O'Donnell (1843), no fiándose de su amor a España. En el primer año -del gobierno de Roncali, Narciso López se puso a la cabeza de la -conspiración, que, descubierta, tuvo que refugiarse en los Estados -Unidos, donde, con la ayuda de Sánchez Iznaga, Villaverde y otros -emigrados, trabajó por la independencia de la Isla. Tomó parte desde -entonces en todas las expediciones de los separatistas e intervino -en la política seguida por las Sociedades organizadas en Cuba y por -el _Consejo Cubano_ establecido en New-York. Los revolucionarios se -dividieron en dos partidos: uno quería la independencia de Cuba y otro -su anexión á los Estados Unidos. En aquel tiempo el gobierno de los -Estados Unidos ofreció 100 millones de pesos a España por la Isla de -Cuba. Decidido Narciso López a jugar el todo por el todo, a la cabeza -de unos 600 hombres bien armados, salió de New Orleans y se dirigió a -Cuba en el vapor _Creole_ y dos barcos de vela. El 19 de mayo de 1850 -desembarcó en Cárdenas, ondeando por primera vez en la _Perla de las -Antillas_ la bandera de la estrella solitaria. Aunque consiguió que la -guarnición se le rindiese, causóle profunda pena la actitud pasiva de -los cubanos, tan pasiva que sólo se le unió el portorriqueño Felipe -Gotay. En la lucha que sostuvo en las calles de Cárdenas con los -lanceros que acudieron de Lagunillas, mandados por el teniente D. José -María Morales, murió de los nuestros el sargento Carrasco, a quien la -patria, agradecida, algún tiempo después hizo levantar un monumento en -_La Cabaña_. - -Vino de gobernador y capitán general D. José Gutiérrez de la Concha -(mes de noviembre del año 1850), decidido a castigar con mano de -hierro a los enemigos del gobierno de la metrópoli. Porque la ciudad -de Puerto Príncipe solicitó que no se suprimiera su Audiencia, Concha -destituyó al Ayuntamiento, prohibiendo que en lo sucesivo hiciesen -uso esas Corporaciones del derecho de petición. Nombró comandante -general del Departamento central a D. José Lemery, el cual, conociendo -los planes revolucionarios de la _Sociedad Libertadora_, constituída -en el Camagüey a últimos de 1849, hizo poner presos a los hermanos -Betancourt, Recio, Arango, Cisneros y a otros, mandándoles a la Habana -(4 mayo 1851). No fué preso Joaquín de Agüero, porque logró huir a -tiempo, ocultándose en las lomas situadas entre Nuevitas y Las Tunas, -y acampando después en la Piedra de Juan Sánchez. Agüero, joven de -nobles sentimientos, acérrimo antiesclavista, proclamó la independencia -de Cuba, en unión de otros patriotas, en la hacienda de San Francisco -del Jucaral, partido de Cascorro. Defendióse en la hacienda de San -Carlos, teniendo el sentimiento de ver morir a algunos de los suyos. -Huyó Agüero a Punta de Ganado, y allí cayó en poder de los realistas -(22 de julio) con otros cinco compañeros. Concha mandó fusilar (12 -agosto 1851) en la sábana del Arroyo Méndez a Agüero, a Betancourt -(Tomás), a Zayas y a Benavides. Al mismo tiempo estalló en Trinidad -otro movimiento revolucionario (24 julio 1851) dirigido por Isidoro -Armenteros, teniente coronel graduado de milicias de caballería, y -ayudado por Arús y Hernández Echerri. Los tres fueron fusilados en el -campo conocido con el nombre de _Mano del Negro_, en las afueras de -Trinidad (18 de agosto del citado año). El 12 de agosto, el mismo día -en que fué fusilado Agüero, desembarcó en Playitas Narciso López, á -bordo del _Pampero_. Venía de New Orleans con unos 500 hombres, y entre -los más conocidos se hallaban el general húngaro Pragray, el coronel -Crittenden (hijo de un senador americano) y los cubanos Arnao, Zayas -y Oberto. Creyendo Narciso López que en Puerto Príncipe y Trinidad -era formidable la insurrección, llegó a Vuelta Abajo y dividió sus -fuerzas, dejando en _El Morrillo_ parte de ellas, bajo el mando de -Crittenden, en tanto que él se encaminaba a _Las Pozas_. En Las Pozas -tuvo un encuentro Narciso López con el general Enna, muriendo el -húngaro Pragray y el cubano Oberto, y en los palmares del _Cafetal de -Frías_ fué herido mortalmente Enna, viéndose obligado Narciso López a -dispersar sus fuerzas. Crittenden y los 50 expedicionarios que estaban -en El Morrillo intentaron huir, siendo sorprendidos y llevados a la -capital, donde, en las faldas del Castillo de Atarés, fueron fusilados -(16 de agosto). Preso también Narciso López en los Pinos del Rangel, -fué conducido a la Habana, sufriendo la pena de muerte en el campo de -La Punta (1.º septiembre 1851). - -Bajo el gobierno del general D. Valentín Cañedo, sucesor de Concha, -se publicó clandestinamente el periódico _La Voz del Pueblo Cubano_, -redactado por Bellido e impreso por Facciolo. Tal publicación, y el -descubrimiento de una caja de armas destinadas a los revolucionarios -de Vuelta Abajo, pusieron de manifiesto los planes de aquéllos en la -jurisdicción de Pinar del Río. Bellido pudo huir a los Estados Unidos y -Facciolo fué ejecutado en La Punta (28 septiembre 1852). Otros fueron -condenados a presidio. - -Don Juan de la Pezuela sucedió a Cañedo en diciembre de 1853. -Un gobernador tolerante y caballeroso dirigía la política y la -administración de Cuba. Concedió indulto a todos los que habían tomado -parte en las conspiraciones y levantamientos separatistas; persiguió el -tráfico de esclavos, no haciendo caso de los ruegos primero, y de las -amenazas después, de los negreros. - -Vino el general Concha (21 septiembre 1854) a encargarse del poder, -con verdadera satisfacción de los negreros. Al frente de poderosa -conspiración se puso el catalán D. Ramón Pintó, presidente del Liceo -de la Habana y presidente también de la _Junta Revolucionaria_. -Descubierta la conspiración, Concha dispuso la prisión de los -principales jefes, siendo Pintó condenado a muerte, que sufrió el 22 -de marzo de 1855 en el campo de La Punta; Cadalso y Pinelo a la pena -inmediata. El 31 del mismo mes y año tuvo la desgracia de ser hecho -prisionero en Baracoa, a bordo de americana goleta, que conducía armas -y pertrechos para promover una revolución, Francisco Estrampes, el cual -corrió la misma suerte que Pintó. - -Don Francisco Serrano y Domínguez, duque de la Torre, ocupó el cargo -de gobernador y capitán general de Cuba. En su tiempo murió (22 junio -1862) el sabio maestro D. José de la Luz y Caballero, rodeado de sus -discípulos y admiradores. El capitán general, deseando halagar a los -cubanos, presidió los funerales y manifestó las consideraciones que -le merecían las virtudes del insigne hijo de la Habana. Contribuyó a -cerrar por algún tiempo el período de las conspiraciones la fundación -del diario cubano _El Siglo_, dirigido primeramente por D. José Quintín -Suzarte, y después por el conde de Pozos Dulces, antiguo revolucionario -y uno de los individuos de la Junta Cubana de Nueva York. Adquirieron -la propiedad del periódico Morales Lemus, Aldama y otros. Acerca de -las ideas políticas de _El Siglo_, el conde de Pozos Rubios declaró -(24 marzo 1865) en notable artículo que sólo deseaba obtener para -Cuba todos los derechos de una provincia española. Semejante política -fué luego difundida en la Península por el general Serrano, por el -periódico _La América_ y por muchos liberales. Los defensores de dicha -política constituyeron el partido reformista. - -El capitán general D. Domingo Dulce fué digno continuador de la -política del duque de la Torre. Mostró su poder el partido reformista -cuando, en virtud del Real decreto (noviembre de 1865) convocando la -Junta de información respecto a reformas en Cuba y Puerto Rico, fueron -elegidos el conde de Pozos Dulces, Saco, Morales Lemus y otras notables -personalidades del citado partido. Las conferencias se inauguraron en -Madrid, bajo la presidencia de D. Alejandro Oliván, el 30 de octubre -de 1866 y terminaron el 27 de abril de 1867. Discutiéronse asuntos -sociales, políticos y económicos, llamando también la atención la -abolición de la esclavitud. Dice el Dr. Morales--y sentimos no estar -conformes con su opinión--que si los informes presentados por las -diversas Comisiones hubiesen sido atendidos por España, no hubiera -estallado, quizás, la guerra separatista de 1868[383]. Con reformas -o sin reformas, poco antes o poco después, se habría realizado la -independencia de Cuba. - - [383] Ob. cit., pág. 179. - - - - -CAPITULO XXII - - GOBIERNO DE JAMAICA.--POLÍTICA DE LA GRAN BRETAÑA.--LA - ESCLAVITUD.--GOBIERNO DE PUERTO RICO.--EL REY CATÓLICO Y D. DIEGO - COLÓN.--FELIPE II Y EL OBISPO DE PUERTO RICO.--LOS INGLESES - INTENTAN APODERARSE DE LA ISLA.--LOS DINAMARQUESES EN LOS CAYOS - DE SAN JUAN.--EL INGLÉS HARVEY.--GENEROSIDAD DE CARLOS III CON EL - DUQUE DE CRILLÓN.--RÉGIMEN POLÍTICO DE PUERTO RICO.--ISLA DE LA - MONA.--ISLA DE VIEQUES.--ISLAS VÍRGENES: GOBIERNO DE LOS INGLESES - Y DE LOS NORTEAMERICANOS.--ISLAS LUCAYAS: GUANAHANI: LA CAPITAL - NASSAU: GOBIERNO DE LAS LUCAYAS.--ISLAS BERMUDAS: HAMILTON.--ISLAS - MENORES: ISLAS INGLESAS, FRANCESAS Y HOLANDESAS: GOBIERNO EN DICHAS - ISLAS. - - -De la isla de Jamaica, situada en el mar de las Antillas, tenemos -escasas noticias. Antes procede recordar que Carlos II de Inglaterra -fué arrojado del trono y la Cámara hubo de publicar un decreto que -decía: «La experiencia ha probado y esta Cámara declara que el -oficio de Rey en este país es inútil, oneroso y peligroso para la -libertad, la seguridad y el bien del pueblo; queda, de consiguiente, -abolido.» Cromwell constituyó la República y se atrajo en el interior -el entusiasmo del pueblo, y en el exterior las simpatías de Europa. -Tirantes por entonces las relaciones entre Luis XIV y Felipe IV, el -Protector se decidió al fin en favor de Francia, pensando sin duda -que España tenía vastas y ricas posesiones en las Indias. A fines de -diciembre del año 1654 Cromwell dispuso que la escuadra de Penn y de -Venables, con sus tropas de desembarco, saliese de Portsmouth con -rumbo a la América española. Felipe IV y su primer ministro, D. Luis -de Haro, desconocían los propósitos del Protector, hasta el punto -que alarmados por las vagas noticias que les llegaban, se quejaron a -Cardeñas, nuestro embajador en Londres, no sólo de su silencio acerca -de la expedición de Penn y de Venables, sino también de la incoherencia -de sus noticias respecto de los asuntos de Inglaterra y de su escasa -influencia cerca de un gobierno que España había sido la primera en -reconocer y apoyar. Defendióse Cardeñas de tales reconvenciones, y -refiriéndose a la escuadra decía: «El objeto acerca de las Indias es -el único que no he podido penetrar, porque el Protector lo ha tenido -cuidadosamente oculto, sobre todo a las personas por quienes yo podía -prometerme saber el plan... Así, pues, respecto del particular no -he podido recoger sino vagas conjeturas, y he comunicado a Vuestra -Magestad todas las que se forman acerca de esta expedición en toda su -diversidad...»[384]. El rey de España se decidió entonces a enviar a -Londres otro embajador más, el marqués de Leyde, para que, poniéndose -de acuerdo con Cardeñas, y no manifestando recelos a propósito de -la escuadra de Penn y de Venables, insistiesen con el Protector en -la conclusión de un tratado de paz entre España e Inglaterra contra -Francia. Cromwell no hizo caso de las proposiciones de Cardeñas y del -marqués de Leyde. Estaba decidido a aliarse con Francia. - - [384] Véase Guizot, _Hist. de la República de Inglaterra y de - Cromwell_, pág. 332. - -En los primeros días de julio de 1655 sólo se sabía en Londres que la -escuadra había llegado a la Barbada, partiendo en seguida de dicha -isla. Dice nuestro historiador Lafuente que el designio de Cromwell era -apoderarse de México, lo cual hubiera realizado si los españoles no -hubiesen acudido oportunamente a su defensa[385]. Lo que se proponía el -Protector era que la escuadra se apoderase de Santo Domingo. A mediados -de julio recibió carta el Protector dándole detalles de los hechos -realizados por el almirante Penn y el general Venables. Entonces supo -que el 14 de abril la escuadra se halló enfrente de la costa Sud-Oeste -de Santo Domingo, desembarcando poco después la tropa. El 18 del -mismo mes, los españoles, ocultos en los barrancos y en los bosques, -hicieron fuego sobre los ingleses, á quienes obligaron a replegarse -sobre el punto de desembarque más próximo para pedir a la escuadra -víveres y refuerzos. Pasados pocos días, el 25 se pusieron en marcha -hacia Santo Domingo; pero cayeron en una emboscada, donde murieron -muchos, retirándose fugitivos los demás. Penn echaba la culpa de todo a -Venables y los marinos a los soldados; a su vez Venables y los soldados -se defendían de tales cargos. No habiendo medio de intentar un tercer -ataque contra Santo Domingo, convinieron todos en que era preciso hacer -algo antes de volver a Inglaterra y presentarse al Protector. - - [385] Véase _Hist. general de España_, tomo XVI, p. 421. - -El 3 de mayo, ya reembarcadas las tropas en la escuadra, se alejaron -de Santo Domingo, y el 9 se presentaron delante de Jamáica, isla menos -importante que Santo Domingo, aunque dilatada y fértil. La fortuna -les fué esta vez propicia, pues el 10 se verificó el desembarco y sin -oposición alguna cayó la isla en poder de los ingleses, en tanto que -los españoles se retiraron a las montañas. Parte del ejército vencedor -se estableció de guarnición en la isla; doce buques de la escuadra, -a las órdenes del vicealmirante Goodson, formaron una estación en la -costa; y a fines de junio, uno antes y otro después, Penn y Venables -regresaron a Inglaterra, llegando, el primero, el 31 de agosto, y el -segundo, el 9 de septiembre[386]. - - [386] Guizot, ob. cit., p. 346. - -La población blanca de Jamaica, que en 1655 contaba con unos 1.500 -hombres, aumentó mucho al poco tiempo, porque a ella acudieron gentes -de las Antillas: ingleses, escoceses, irlandeses y no pocos mercaderes -israelitas. De la isla hicieron los ingleses un depósito para el -comercio de contrabando con México y el Perú, y fué un gran mercado, -desde el cual los esclavos importados de Africa se distribuían por -las demás Antillas y por la Tierra Firme. Calcúlase que en los años -de 1680 a 1786 desembarcaron en Jamaica 610.000 esclavos. A causa del -trato durísimo que recibían de los ingleses, se sublevaron y buscaron -refugio en las montañas, viéndose obligados aquéllos a concederles -algunos derechos en el año 1739. Nuevamente se rebelaron en 1795, y los -_humanitarios_ ingleses les persiguieron como a fieras, valiéndose de -perros que llevaron de Cuba. - -Tiempo adelante hubo de realizarse un suceso de extraordinaria -importancia en la política de la Gran Bretaña, y fué la abolición de la -esclavitud. Si durante el reinado de Guillermo IV (1830-1837) acordaron -las Cámaras la abolición parcial y progresiva de la esclavitud, -elevada al trono la reina Victoria, cuya coronación se verificó el -28 de junio de 1838, dichas Cámaras proclamaron el 1.º de agosto de -aquel año la emancipación inmediata y general. Inglaterra, una vez -abolida la esclavitud en sus colonias, tuvo mercantil interés de que -las demás naciones siguiesen su ejemplo. Si muchas reformas realizadas -en la edad contemporánea son timbre de gloria de los gobiernos de -Inglaterra, ninguna puede compararse con la abolición de la esclavitud -de los negros, reclamada por la opinión pública más humanitaria o menos -egoista. - -De Jamaica no sería aventurado decir que en ella se verificó cambio -radical desde la abolición de la esclavitud en el año 1838. «Desde la -emancipación de los esclavos--escribe Reclus--ha disminuído en una -cuarta parte la población blanca, mientras que ha doblado el número de -negros»[387]. En el año 1890 los blancos apenas llegaban a 15.000 y los -negros pasaban de 600.000. Al presente tiene 832.000. - - [387] _Nueva Geografía Universal.--América Central_, tomo II, - pág. 663. - -El régimen político de la citada Antilla mayor consiste en un -gobernador nombrado por la Corona y en un Consejo legislativo -compuesto de 16 individuos: cinco nombrados por el Rey y nueve -elegidos por el pueblo. Los electores, en cada una de las parroquias, -nombran consejeros encargados en la administración de los asuntos -locales. Hasta el año 1869 fué la capital _Spanish-town_ (ciudad -española) que fundó Diego Colón en 1525 con el nombre de Santiago de -la Vega; pero al presente es el puerto de _Kingston_, donde residen -las autoridades militares y navales. Casi todo el movimiento de las -transacciones de Jamaica con la Gran Bretaña, el Canadá, los Estados -Unidos y otros países se efectúa por intermedio del citado puerto. - -Pasando a estudiar el gobierno de Puerto Rico, recordaremos que su -conquistador, Juan Ponce de León, recibió señaladas muestras de cariño -de Fernando el _Católico_. Si en 14 de agosto de 1509 le premiaba -con el Gobierno _interino_ de la isla[388], el 28 de febrero de 1510 -le decía lo siguiente: «Vi vuestra letra de 18 de setiembre de 1509. -Me tengo por servido de vos en lo hecho: continuad en acrecentar -la población de San Juan, que yo escribo á la Española para que os -provean de lo necesario.» Dos días después D. Fernando y D.ª Juana, -hallándose en Madrid, le nombraban gobernador en _propiedad_[389]. -Como el almirante D. Diego Colón se creía con derecho a la propiedad -de Puerto Rico, y Ponce de León, apoyado por el Rey, no prestaba -obediencia al primero, vino el rompimiento entre el gobernador de -Santo Domingo y el de Puerto Rico. ¿Fué depuesto, además, Ponce de -León porque era amigo de aquel Roldán que declaró cruda guerra al -almirante D. Cristóbal? ¿Tendría presente D. Diego que dicho Roldán -era también protegido de Ovando, enemigo este último del descubridor -de las Indias? Conviene, por último, no olvidar que Ponce de León -echó los cimientos de _Caparra_ (primeros meses del año 1509); que -repartió a los indios encomiendas, originando tal medida sublevación -general, la cual fué combatida valerosamente por los españoles; que se -reedificó a dos leguas de Guánica la villa de _Sotomayor_ y se fundó la -de _San Germán_, y que Julio II concedió la erección de un obispado en -Puerto Rico y cuyo primer prelado se llamaba Alonso Manso, canónigo de -Salamanca. - - [388] Véase Abbad Lasierra, _His. de Puerto Rico_, pág. 32. - - [389] Ibidem, pág. 33. - -Ante la insistencia de don Diego Colón, quien se creía con derecho a -proveer el gobierno, puesto que la isla había sido descubierta por su -padre, cedió el Rey, siendo depuesto Ponce de León, no por demérito -suyo, sino por ser de justicia. El Almirante, al deponer a Ponce, había -nombrado a Juan Cerón, como alcalde mayor; a Miguel Díaz, como alguacil -mayor, y al bachiller Diego Morales, como teniente de alcalde mayor. - -Continuó el Rey honrando la isla, a la cual dió también escudo de -armas, que consistía en un cordero plateado en campo verde echado sobre -un libro de color rojo, atravesada una banda con una Cruz, en cuyo -extremo está la banderita que ponen a San Juan por divisa, todo orlado -de castillos, leones y banderas con una F y una I, coronadas por divisa -con el yugo y flechas del Rey Católico[390]. En el año 1512 llegó a su -obispado el Sr. Manso, cuya silla fué la primera que se estableció en -América. - - [390] Abbad y Lasierra, _Hist. de Puerto Rico_, pág. 72. - -En los comienzos del siglo XVI los gobernadores de Puerto Rico tuvieron -que pelear un día y otro día con los caribes de las islas vecinas que -desembarcaban en aquélla. - -Por los años de 1511 y 1512 el licenciado Sancho Velázquez sólo se -ocupó en tomar residencia a Juan Ponce de León, así del gobierno de San -Juan, que había ejercido, como de la administración de las granjerías -del Rey, que tuvo a su cuidado. La carta que desde Burgos, con fecha -23 de febrero de 1512, escribió el Rey a Ponce, decía lo siguiente: -«Téngoos en servicio lo que habeis trabajado en la pacificación, y lo -de haber herrado con un F en la frente a los indios tomados en guerra, -haciéndoles esclavos, vendiéndolos al que más dió y separando el -quinto para nos: también el haber hecho casas de paja para fundición, -contratación y lo de la sal. Maravillado estoy de la poca gente y poco -oro de nuestras minas; el Fiscal os tomará residencia y cuentas, para -que esteis desocupado para la nueva empresa de Biminí, que ya otro me -había propuesto; pero prefiero a vos por vuestros servicios que deseo -recompensar, y porque creo hareis lo que cumple a nuestro servicio -mejor que en la granjería nuestra de San Juan, en que habeis servido -con alguna negligencia»[391]. - - [391] Ibidem, pág. 86. - -No estando contento el almirante don Diego con la administración de -Cerón y Díaz, nombró en lugar de ellos al comendador Moscoso, al cual -sucedió don Cristóbal de Mendoza. Por su parte el Monarca, con fecha -23 de enero de 1513, mandó hacer nuevo repartimiento en San Juan a -Miguel de Pasamonte, tesorero de Santo Domingo. Comisión tan importante -delegó Pasamonte en el licenciado Sancho Velázquez, todo lo cual aprobó -la Corona en 19 de octubre de 1514. Tantas quejas produjo el nuevo -repartimiento contra Velázquez como el anterior contra Cerón y Díaz. - -Nombrado por los reyes Juan Ponce de León regidor de Puerto Rico por -toda su vida, llegó a la isla el 15 de octubre de 1515. Después de -varios sucesos de más o menos importancia, el almirante Colón nombró -gobernador a Pedro Moreno, vecino de Caparra, sucediéndole D. Francisco -Manuel de Olando. «Los frecuentes recursos y mudanzas de gobernadores -que motivaron estas guerras civiles, causaron muchas desgracias que -fueron selladas con otras mayores: los arroyos de sangre derramada por -toda la isla desde fines del año de 1510, el espíritu de venganza, -de ambición y otras pasiones habían echado tan profundas raíces, que -quiso Dios castigarlas por varios modos»[392]. Dice que a una plaga -de hormigas sucedió una epidemia de viruelas, acompañando a la última -otra de bubas. A estas fatalidades había que añadir los ataques de los -caribes a las costas de Puerto Rico y también los de los filibusteros -ingleses y franceses. - - [392] Abbad y Lasierra, _Hist. de Puerto Rico_, pág. 90. - -Recordaremos en este lugar que Juan Ponce de León, que vivía retirado -en su casa desde su regreso de la corte, cuando supo las hazañas que -por entonces realizaba Hernán Cortés, salió (1521) con dos navíos -bien tripulados, llegando a la Florida, en cuyo país encontró una -resistencia que no esperaba. Derrotado por los floridianos, se retiró -a Cuba, donde murió. El siguiente epitafio, como escribe Washington -Irving, hace justicia a sus cualidades de guerrero: - - _Mole sub hac fortis requiescunt ossa Leonis,_ - _qui vicit factis nomina magna suis._ - -El licenciado Juan de Castellanos lo tradujo al romance del siguiente -modo: - - Aqueste lugar estrecho - es sepulcro del varón - que en el nombre fué León - y mucho más en el hecho. - -Se cree que sus cenizas fueron trasladadas por sus descendientes a -Puerto Rico. - -Verificóse la traslación del pueblo de Caparra, fundado por Juan Ponce -de León, a una isleta próxima. En una comunicación que lleva la fecha -de 9 de noviembre de 1511 dice el Rey a Cerón y Díaz: «Juan Ponce dice -que fundó el pueblo de Caparra en lo más provechoso de esa isla, y se -teme que lo queréis mudar. No haréis tal sin nuestro especial mandado, -y si hubiese justa causa para lo mudar, informaréis antes.» En una -información que se hizo en la ciudad de Puerto Rico, antes villa de -Caparra, en 13 de julio de 1519, se acordó que convendría trasladarla -a la isleta que está junto al puerto, porque el sitio de la citada -población se hallaba en una hondonada sombría y malsana. Después de -varias negociaciones e informes, escribió (16 noviembre 1520) Baltasar -de Castro al Emperador, entre otros particulares, el siguiente: «Los -oficiales de San Juan escribimos cómo la ciudad de Puerto Rico se -mudaba a una isleta que está en el puerto donde surgen los navíos, -muy buen asiento, creemos que por lo saludable y a propósito para -la contratación, se poblará mucho más que estaba. Aquella isla es -la puerta de la navegación de estotras y convendrá que en la ciudad -que nuevamente se edifica, mande V. M. hacer fortaleza y una Casa de -Contratación y fundición de piedra, pues la que había de paja se ha -quemado algunas veces»[393]. - - [393] Ob. cit., pág. 103. - -Por orden de D. Diego Colón fundó D. Juan Enríquez el pueblo de -_Daguao_, nombre que tomó del río que lo riega; pero los caribes de -las islas contiguas cayeron una noche sobre la dicha población y -la arruinaron completamente. La decadencia de la isla era cada vez -mayor, a causa de las continuas invasiones de los caribes. Además, -dos terribles huracanes desolaron el país en 1530. Los desgraciados -habitantes veían destruídas sus casas, arruinadas sus haciendas, -perdidos sus ganados y llenas de agua sus minas por las crecientes -de los ríos. Todo era desolación y miseria. Posteriormente (18 -noviembre 1536) escribió Alonso de la Fuente, lo que a continuación -transcribimos: «Gran merced ha sido la de sacar esta gobernación de la -mano del Almirante, pues era ordinariamente Justicia Mayor un vecino -que no la ejercía sino con pasión, ni miraba por la isla. Todos los -más eran criados, dependientes o afectos al Almirante, lo que me hacía -mal estómago, viendo los daños. Venga gobernador, no vecino, sino de -fuera»[394]. - - [394] Ibidem, págs. 127 y 128. - -Desde mediados del año 1537 hasta el 1544 existió el sistema electivo, -comenzando en el último año la Corona a nombrar gobernadores. Por -entonces se publicaron las _Nuevas Leyes_, de cuyo Código varias veces -nos hemos ocupado en esta obra. Si por muerte del obispo Manso (27 -septiembre 1539), fué nombrado Rodrigo de Bastidas, conforme al nuevo -sistema, la Corona nombró gobernador por un año a Gerónimo Lebrón, -vecino de Santo Domingo. Habiendo muerto a los quince días de su -llegada, le sucedió en 1545, por nombramiento de la Audiencia de la -Española, el licenciado Iñigo López Cervantes de Loaysa, oidor de la -misma. Decía el 6 de julio de 1545, lo que sigue: «Por servir a V. M. -vine a esta isla con mujer e hijos y halléla en increibles pasiones.» -Después volvieron temporalmente a gobernar los alcaldes, según se -desprende de las siguientes palabras del obispo Bastidas, quien decía -al Emperador en Marzo de 1549: «Gracias por haber cesado en proveer -gobernador para esta isla, pues bastan los alcaldes ordinarios, según -es poca la población. Basta la visita cada tres años de un oidor de -la Española, que tome residencia a los que deben darla. Pronto hubo -de cesar el anterior sistema, por cuanto en mayo o junio de 1550 era -gobernador el Dr. D. Luis Vallejo, quien prolongó su mando por cinco -años. - -Tanta fué la pobreza de Puerto Rico a causa de las incursiones y -guerras de sus enemigos, que Felipe II, desde Madrid y con fecha 28 de -abril de 1566, concedió a sus vecinos que no pagasen por las cosas que -exportaran alcabala ni almirantazgo[395]. - - [395] _Cedulario índico_, tomo XXXIV, núm. 299, págs. 337 y - 338. - -Trasladaremos aquí, no por la importancia que tiene, sino porque indica -el carácter de Felipe II, lo que dijo, desde Badajoz (26 mayo 1580) -al obispo de Puerto Rico: «Nos somos informados--dice--que teneis por -vuestro Provisor e Vicario general en ese obispado a Fray Francisco, de -vuestra orden, y sabiendo vos que esto no es de las cosas que se deben -remitir, no fuera razón que lo ovieredes hecho, ni que se entendiera -que excedeis de lo que es justo, pues vuestro oficio es propio de dar -exemplo, y porque el mal que de esto resulta no pase adelante, os ruego -y encargo que luego removais del dicho cargo al dicho Fr. Francisco, -proveyéndole en persona que no sea Fraile, el qual lo deba exercer -conforme a lo que dispone el Derecho Canónico.--Yo el Rey.--Por mandado -de S. M., Antonio de Eraso»[396]. Si Felipe II hubo de censurar la -conducta del obispo de Puerto Rico, Felipe III, desde Ventosilla (24 -abril 1605) se dirigió al prelado de dicha isla diciéndole que mandase -a España a los religiosos que andaban sueltos dando escándalo y mal -ejemplo[397]. Desde el mismo punto y con la misma fecha mandó idéntica -cédula al gobernador y capitán general[398]. - - [396] Ibidem, tomo XXVIII, núm. 56, págs. 143 y 143, v.ª - - [397] Ibidem, tomo XLI, núm. 197, págs. 252 y 252 v.ª - - [398] Ibidem, núm. 199, pág. 253 v.ª - -Por lo que á la guerra respecta, los ingleses intentaron apoderarse de -Puerto Rico. Francisco Drake, en el año 1595, se presentó con poderosa -flota en el puerto de la ciudad de San Juan, donde quemó varias -embarcaciones, saqueando luego la población. A los dos años, esto es, -en 1597, el conde Jorge Cumberland se apoderó de la isla con ánimo de -establecerse en ella; pero terrible epidemia que se cebó en sus tropas, -le obligó a retirarse, no sin muchos despojos y setenta piezas de -artillería[399]. Los españoles, a fin de no sufrir tales incursiones, -levantaron el fuerte del Morro para su defensa; defensa importantísima, -según pudo verse en el año 1625, cuando el general holandés Boduino -Enrico desembarcó en San Juan, pues si llegó a sitiar el castillo, -no pudo tomarlo, teniendo que levantar el bloqueo. Continuaron las -acometidas de los ingleses a Puerto Rico, señalándose especialmente la -de 1702, en la cual se defendió con arrojo el capitán Correa. - - [399] Ibidem, pág. 154. - -Habremos de recordar que los dinamarqueses comenzaron a poblar los -cayos de San Juan, contiguos a la Isla de Santo Tomás, ya ocupada por -ellos y donde habían construído un fuerte de cal y canto con nueve -piezas montadas, 25 soldados de guarnición y nueve familias. Pensando -el virrey de Nueva Granada que la concurrencia de más pobladores -pudiera causar perjuicios a España, expuso sus temores al Rey. Ordenó -Felipe V al virrey--cédula de 5 de junio de 1720--que mandase a Puerto -Rico dos ó tres fragatas guardacostas o piraguas armadas, para que -unidas con las balandras de corso del capitán D. Miguel Enríquez, -desalojasen de los mencionados cayos a los dinamarqueses. Añadía -que le informara acerca de los medios más prontos y seguros para -ejecutar lo mismo en la de Santo Tomás, como también si la empresa -podría emprenderla la armada de barlovento auxiliada de las milicias y -balandras de Puerto Rico, para lo cual pidiese las noticias conducentes -a este gobernador[400]. - - [400] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico de - Ayala_, letra D. - -Si los ingleses, a mediados del siglo XVIII, desembarcaron cerca -de Ponce, tuvieron pronto que retirarse. A fines de la centuria el -almirante Harvey, al frente de fuerte escuadra y 10.000 hombres de -desembarco, se presentó en San Juan, donde se encontró con la defensa -del gobernador Castro. Después de reñidos combates, Harvey levantó el -campo. - -Conviene no olvidar que también Carlos III, hallándose en San Lorenzo -(14 octubre 1779) hubo de declarar que había concedido al duque de -Crillón, con ciertas condiciones, cuatro leguas cuadradas de tierra en -la isla de Puerto Rico[401]. - - [401] Ibidem, tomo XXXV, núm. 142, págs. 146 v.ª a 151. - -Si desde Aranjuez, con fecha 5 de junio de 1768, se ordenó al -gobernador de Puerto Rico, que para cortar disputas, los asuntos -civiles, si se apelasen, lo habían de ser a la Audiencia de Santo -Domingo[402], en el siglo XIX fueron modelo los tribunales de justicia -de la isla. Después, en el año 1898, pasó del poder de España al de los -Estados Unidos. - - [402] Ibidem, tomo XVII, núm. 23, págs. 15 y 16. - -Por lo que a la isla de la Mona se refiere, la cual se halla entre -las de Santo Domingo y Puerto Rico, el Rey, con fecha 16 de junio de -1511, agregó su administración al gobierno de San Juan, revocando dicha -orden el 11 de julio del mismo año, cuando supo que el almirante D. -Diego se la había dado por repartimiento a su tío el Adelantado. El -19 de octubre de 1514, volvió el Rey a tomar para sí la isla y en 1520 -mandó el Emperador entregar los indios y la hacienda que tenía en la -Mona a Francisco Barrionuevo. Gonzalo Fernández de Oviedo, en carta -escrita a SS. MM. (31 mayo 1537) decía lo siguiente: «Han de mandar -VV. MM. que en la isla de la Mona, que está entre aquesta isla é la de -Sant Joan, se haga otra fortaleza porque está en el paso, é allí no -hay sino un estanciero é pocos indios, é hay buena agua é de comer, -é puesto donde reposadamente pueden estar seguros los salteadores é -armados, é atender á las naos que de aquí salen para España. E de Sant -Joan é de esotras islas de necesidad pasan por cerca de aquella isla -é sería muy necesaria cosa é mejor grangería que la que V. M. allí ha -tenido é tiene, é con esa misma se podría sostener»[403]. Visitó la -isla el obispo Bastidas (año de 1548). Trece años después el licenciado -Echagoain dijo a Felipe II que en la Mona no había ningún español y -sólo unos 50 indios. Producía buenas batatas, excelentes melones y -casabí. Son indios entendidos y en lo espiritual están a cargo del -obispo de Puerto Rico[404]. Posteriormente quedó abandonada la isla, -aunque sirvió siempre de refugio a corsarios y piratas. - - [403] Abbad y Lasierra, _Hist. de Puerto Rico_, págs. 143 y - 144. - - [404] Ibidem, pág. 144. - -En los tiempos pasados algunas naciones disputaron a España la isla -de Viegues. Conquistada por los ingleses, una expedición española -procedente de Puerto Rico batió aquéllos hacia el 1647, y poco después -otra expedición expulsó también a los franceses. Durante los siglos -XVIII y XIX estuvo la isla bajo el poder de España. «Está Viegues al -este de Puerto Rico, entre los 18° 4' y 18° 10' latitud Norte, y entre -los meridianos 58° 57' y 59° 16' al occidente del meridiano de Cádiz: -su figura es larga y estrecha, y dista 3 leguas de Puerto Rico y 6 de -Santo Tomás. Su mayor extensión de este a oeste es de 6 y media leguas -y su mayor anchura 1 cuarto de legua. Las tierras de Viegues son como -las de Puerto Rico, arenosas en la costa y de superior calidad en las -llanuras del interior. Aunque lentamente, la isla va desarrollando sus -riquezas, y según el último censo tenía una población de 2.979 almas, -distribuídas en los barrios de Pueblo, Ferre, Florida, Puerto Real, -Llave, Punta Arenas, Mosquitos y Mulas. Los productos de sus riquezas -ascendieron en 1863 a $226.328, según declaración de los propietarios, -en la forma siguiente: los de la riqueza _urbana_ $14.346, los de la -_agrícola_ $130.596, los de la _pecuaria_ $7.056, los de la _mercantil_ -$43.220 y los de la _industrial_ $31.110»[405]. - - [405] Ibidem, pág. 230. - -Aunque Viegues fué dependencia política de Puerto Rico, durante la -dominación española de la Gran Antilla, formaba parte del grupo de las -Vírgenes[406]. - - [406] Reclus, _América Central_, pág. 742. - -Las islas Vírgenes son, unas de la Gran Bretaña (Tórtola, Virgen Gorda, -etc.), y otras de Dinamarca (Santa Cruz, Santo Tomás y San Juan)[407]; -tanto aquéllas como éstas gozan de ciertas libertades. Las metrópolis -no abusan del poder. La mayor de las Vírgenes inglesas es la Tórtola; -ella y todas las demás dependen directamente del gobierno británico. En -las dinamarquesas el gobernador tiene su residencia oficial seis meses -del año en Santo Tomás y otros seis meses en Santa Cruz. - - [407] El gobierno de los Estados Unidos ha votado la cantidad - necesaria para la compra de las tres últimas islas, y si en - Dinamarca los elementos populares opusieron alguna dificultad, - parece ser que un plebiscito y después el Parlamento han - mostrado últimamente su conformidad con la venta. - -Extiéndense las islas Lucayas o de Bahama del Noroeste al Sudeste, de -los mares de la Florida a los de Santo Domingo, en un espacio de más de -1.300 kilómetros[408]. Entre ellas está Guanahani (San Salvador), la -primera que descubrió Colón. Tiempo adelante los ingleses se fijaron en -la isla de _New Providence_, que por sí sola contiene cerca del tercio -de la población del archipiélago. Encuéntrase en la costa septentrional -de la isla la capital _Nassau_, llamada también New Providence, -antiguamente guarida de filibusteros. De su pequeño puerto se expiden -frutos y mariscos. Confía la Corona de la Gran Bretaña el gobierno de -las Lucayas a un gobernador, asistido de un Consejo ejecutivo y de -otro Consejo legislativo, compuesto uno y otro de nueve individuos: la -Asamblea representativa se compone de 29 diputados. - - [408] Reclus, _América Central_, pág. 751. - -El pequeño archipiélago de las Bermudas, descubierto en los comienzos -del siglo XVI, lleva todavía el nombre del navegante español Bermúdez, -el primero que lo encontró. Unos cien años después llegó a él el -inglés Somer, designándose desde entonces las islas con el nombre de -_Somer's islands_, si bien a la sazón han vuelto a llamarse _Bermudas_ -y _Bermuda-islands_. Encuéntranse a unos mil kilómetros del cabo -Hatteras, el punto más cercano del continente americano. Los ingleses -tienen establecido el gobierno en _Hamilton_, que se compone de un -gobernador, Consejo legislativo de nueve individuos nombrados por la -Corona y Cámara de representantes formada de 36 individuos elegidos por -el voto popular. - -Al hacer la reseña de las Antillas menores, comenzaremos diciendo que -en ellas, lo mismo que en las islas de Jamaica y de Santo Domingo, -pertenecientes al grupo de las Antillas mayores, la raza de color -es más numerosa que la blanca. Entiéndese por pequeñas Antillas las -islas que se extienden de Norte a Sur, comenzando por el islote del -_Sombrero_, para terminar en _Granada_ y en las _Barbadas_. Las dos -islas mayores, _Guadalupe_ y _Martinica_, con otras menos importantes, -son colonias francesas; _Saint-Barthelemy_ (San Bartolomé) es un -municipio de la Guadalupe. Entre las Antillas británicas se encuentra -la _Dominica_, que está entre las dos islas francesas mayores. También -pertenecen a Inglaterra la _Barbada_ y _San Cristóbal_, descubierta -la última por Colón el 1493, y a la cual el gran navegante asoció -su nombre. La isla de _Montserrat_, llamada así por el Almirante en -honor del santuario de Cataluña, forma parte del imperio británico; su -capital _Plymouth_, situada al Oeste de la isla, se distingue por la -dulzura de su clima y la belleza de los paisajes de los alrededores. -La isla _Antigua_, nombre que le dió Colón recordando Santa María la -Antigua (iglesia que levantó en Valladolid el ilustre D. Pedro Ansúrez -y su mujer D.ª Elo), es población importante. Casi todo el comercio se -hace por el puerto de Saint-John, situado en la costa septentrional. -Es _Saint-John_ capital de todas las Antillas llamadas islas de -Sotavento. Denominan los ingleses _islas de Sotavento_ a las Antillas -menores septentrionales, incluso las Vírgenes y la Dominica, e _islas -de Barlovento_ a las Antillas menores meridionales desde la Martinica -hasta la Trinidad. Es de advertir que tales denominaciones sólo -tienen valor administrativo bajo el punto de vista colonial inglés; -pero carecen de todo sentido geográfico. Hállanse las de Barlovento -próximas a la costa de Venezuela, y la _Trinidad_, que es la mayor -y está situada en el golfo de Paria y bocas del Orinoco pertenece a -Inglaterra. La isla inglesa _Dominica_ separa a las dos francesas -_Guadalupe_ y _Martinica_. Aquélla, por su posición central entre las -dos francesas, es el punto estratégico por excelencia de las Antillas -menores[409]. - - [409] Reclus, ob. cit., págs. 780 y 781. - -En suma, las Antillas menores se dividen en _inglesas_ (3.550 -kilómetros cuadrados), _francesas_ (2.777) y _holandesas_ (81). En -Saint-John, puerto de la isla Antigua y capital de las Antillas -menores meridionales (islas de Barlovento), reside un gobernador, un -presidente, varias Corporaciones administrativas, consejos ejecutivos -y consejos legislativos, nombrados los primeros por la Corona y los -segundos en una mitad por censatarios. - -La _Guadalupe_ y las islas que de ella dependen se dividen -administrativamente en tres circunscripciones, once cantones y 34 -municipios. Un consejo general elige de su seno una comisión colonial -de cuatro individuos por lo menos y de siete a lo sumo, que estudia -los intereses de la colonia con el gobernador, asistido de un consejo -privado. Los municipios se constituyen a imitación de los franceses. La -isla elige un senador y un diputado que la representan en el Parlamento -de Francia. - -Son colonias holandesas las dos islas _Saba_ y _San Eustaquio_, las -más septentrionales de la cadena interior o volcánica de las Antillas -menores; la isla de _San Martín_ se divide en dos partes: la del Sur es -de Holanda y la del Norte es de Francia. Suave y blando es el gobierno -que los holandeses tienen establecido en las citadas islas, las cuales -forman parte del gobierno de Curaçao, isla de la costa de Venezuela. - - - - -CAPITULO XXIII - - VIRREINATO DEL PERÚ: BLASCO NÚÑEZ VELA: SU CARÁCTER: SU ENTRADA - EN LIMA: SU POLÍTICA.--OPOSICIÓN DE GONZALO PIZARRO.--MUERTE DEL - INCA MANCO.--CRÍTICA SITUACIÓN DEL VIRREY.--GOBIERNO DE GONZALO - PIZARRO.--MARCHA DE VACA DE CASTRO A ESPAÑA.--BLASCO NÚÑEZ EN - TUMBEZ, EN QUITO, EN SAN MIGUEL Y EN OTROS PUNTOS.--BATALLA DE - AÑAQUITO.--DON PEDRO DE LA GASCA EN EL PERÚ: SU ACERTADA POLÍTICA: - BATALLA DE XAQUIXAGUANA. - - -Blasco Núñez Vela, caballero de Avila y nombrado virrey del Perú por -Carlos V, salió de Sanlúcar el 3 de noviembre de 1543 acompañado de -los cuatro jueces de la Audiencia y de numeroso séquito[410]. ¿Por qué -Carlos V no confirió empleo de tanta importancia a Vaca de Castro, el -vencedor de Chupas y uno de los políticos más competentes e íntegros -que el gobierno de España había mandado a las Indias? No acertamos -a explicarlo. El sucesor de Vaca de Castro, algo entrado en años y -asaz devoto, no era el hombre que necesitaba el Perú en aquella época -revolucionaria. Desembarcó Núñez Vela a mediados de enero de 1544 en -Nombre de Dios. Cruzó después el istmo de Panamá. Desde que pisó tierra -americana se puso en oposición con la Audiencia, pues estaba decidido -a que se cumpliese lo dispuesto en el Código de leyes de 1542. Como -los jueces le suplicasen que no tomara medidas políticas sin tener -conocimiento exacto del país y de las necesidades de la colonia, hubo -de contestar que «había venido, no para interpretar las leyes ni -discutir su conveniencia, sino para ejecutarlas, y que las ejecutaría a -la letra, cualesquiera que fuesen las consecuencias»[411]. - - [410] Fué nombrado el 1.º de marzo de 1543. - - [411] Fernández, _Hist. del Perú_, parte I, lib. I, cap. VI. - -Blasco Núñez, dejando la Audiencia en Panamá, continuó su camino, y -costeando las orillas del Pacífico desembarcó en Túmbez (4 de marzo). -Dió libertad a muchos esclavos indios, a instancia de sus caciques. -Continuó por tierra su viaje en dirección al Sur e hizo que su -equipaje fuese llevado por mulas, y donde tuvo necesidad de valerse -de los indios, dispuso que se les pagase bien. Indicaba todo esto -que el virrey se hallaba decidido a cumplir al pie de la letra las -Ordenanzas. Aumentaba el disgusto en el Cuzco y en Lima, siendo apenas -escuchado Vaca de Castro, que aconsejaba la templanza. - -Las miradas se dirigieron entonces a Gonzalo Pizarro. Sacáronle -de su retiro y le llevaron al Cuzco, cuyos habitantes hubieron de -saludarle con el título de _Procurador general del Perú_, título que -fué confirmado por el ayuntamiento de la ciudad, el cual le invitó a -presidir una diputación que iría a Lima a pedir al virrey la suspensión -de las Ordenanzas. Los partidarios de Pizarro también solicitaban para -su ídolo el título de capitán general y el permiso para organizar -una fuerza armada. Aunque anduvo rehacio el ayuntamiento citado para -conceder lo que no estaba dentro de sus atribuciones, cedió al fin. -Pizarro lo aceptó «por ver que en ello hacía servicio a Dios i a S. M. -i gran bien a esta tierra i generalmente a todas las Indias»[412]. - - [412] _Carta de Gonzalo Pizarro a Valdivia_, M. S. - -Mientras tanto, Blasco Núñez continuaba su viaje a Lima. Entró en la -ciudad el 17 de mayo de 1544 bajo un palio de paño carmesí, cuyas varas -estaban guarnecidas de plata, y acompañado por el regimiento y justicia -y oficiales del Rey. A la entrada de Lima había un arco triunfal con -las armas de España y las de la misma ciudad. Un caballero, con una -maza en la mano, emblema de autoridad, cabalgaba delante del virrey, -quien, después de pronunciar el juramento de costumbre en la sala del -consejo, se dirigió a la catedral, en cuya puerta le esperaban los -clérigos con la cruz alzada. Dentro de la iglesia se cantó el _Te Deum -laudamus_, retirándose en seguida Blasco Núñez a su palacio. - -Anunció poco después que si no tenía facultad para suspender la -ejecución de las Ordenanzas, prometía unir sus ruegos a los colonos en -un memorial dirigido a Carlos V, solicitando la revocación de un código -que no era conveniente a los intereses del país ni a la Corona[413]. -Opina Prescott que debió suspender la ejecución, como por entonces, -y en caso análogo, hizo Mendoza, virrey de México. «Pero Blasco -Núñez--añade el ilustre historiador--no tenía la prudencia de Mendoza.» -Sentimos no participar en este punto de la opinión de Prescott. Si es -verdad, como él dice, que Mendoza salvó a México de una revolución, -en el imperio de los aztecas no había un Gonzalo Pizarro. Blasco -Núñez envió un mensaje a Pizarro dándole noticias de las facultades -extraordinarias de que estaba investido, en virtud de las cuales le -mandaba que disolviese sus fuerzas; pero no sólo se hizo el sordo a -los consejos, sino que al frente de un ejército de 400 hombres, se -aprestó a la lucha. Es de notar que por entonces Francisco de Carbajal, -el veterano que tan bizarramente se portó en la batalla de Chupas, -resolvió abandonar las Indias y volver a España. Súpolo Pizarro y -le ofreció un mando en su ejército; proposición que en los primeros -momentos rehusó Carbajal, diciendo que sus ochenta años ya le daban -derecho a descansar, accediendo al fin a los ruegos de su amigo. ¡Qué -cara pagó su debilidad o ambición! - - [413] Zárate, _Conq. del Perú_, lib. V, cap. V. - -Seanos lícito dar cuenta en este lugar de un hecho que tiene marcado -relieve en la historia del Perú: la muerte del inca Manco, último -representante de gloriosa dinastía. Aunque había sido colocado en -el trono por Pizarro, cuando tuvo que optar entre su protector y -su patria, se lanzó con toda su alma a defender la libertad de sus -compatriotas y las antiguas instituciones de su país. Derrotado por -su adversario, se retiró a las asperezas de sus montañas, prefiriendo -salvaje independencia a la ignominia de vivir esclavo en aquella -hermosa tierra donde reinaron sus antepasados. Convienen los cronistas -en que después de la derrota de Almagro en los llanos de Chupas (16 -septiembre 1542), algunos de los suyos, entre ellos los capitanes Diego -Méndez, Francisco Barba, Gómez Pérez, Cornejo y Monroy, para no caer en -poder de los vencedores, se refugiaron en el campo indio, al lado del -inca Manco. Añaden aquellos escritores que habiendo levantado bandera -en favor del virrey Blasco Núñez los citados capitanes, el inca mandó -matarles. Entonces los castellanos pelearon con los indios, «y Gómez -Pérez--dice Herrera--cerró con el inca y le mató a puñaladas»[414]. - - [414] _Década VII_, lib. VIII, cap. VI. - -Después de la muerte del inca Manco, los reyes de España mostraron -alguna compasión por los descendientes de la antigua y legítima -dinastía. «Concedió S. M. (legitimación) a varios hijos que Don -Christoval Baca Tupa Inga, hijo de Guayna Capac, Señor natural que fué -del reino del Perú, havia tenido, siendo soltero, de indias del mismo -estado, para que pudiessen heredarle como legítimos, con tal que no -fuessen perjudicados, y alzándoles toda infamia o defecto que por razon -del nacimiento pudiesse oponerseles, y habilitándolos para obtener -qualquier oficio Rl. o Concegil.--Ced. de 1.º de abril de 1544.--Vid. -tom. 5 de ellas, fol. 73 núm. 68»[415]. - - [415] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico_ de Ayala, - letra L, núm. 8. En el año 1545--como se dijo en el capítulo - VIII de este tomo--se concedió escudo de armas a dicho Inca, - ya muerto. - -Si Gonzalo Pizarro no se hallaba tan dispuesto a la rebelión como antes -y tal vez pensara a la sazón entrar en negociaciones con el gobierno, -los consejos de Carbajal, quien nunca retrocedió una vez comenzada la -contienda, le convencieron de que era necesario seguir adelante. - -No dejaba de ser crítica la situación del virrey. Creía que le hacían -traición todos los que le rodeaban. Sospechando--y es de creer que -sin fundamento--de Vaca de Castro, dispuso que fuese conducido a -un buque anclado en el puerto. Inmediatamente hizo prender a otros -muchos caballeros. Por segunda vez envió una embajada que presidía el -obispo del Cuzco, a Gonzalo Pizarro, haciéndole algunas ventajosas -proposiciones, embajada que tuvo la misma suerte que la anterior. - -Cuando se andaba en tales tratos llegaron los jueces de la Audiencia -de Lima, los cuales, sin consideración de ninguna clase, desaprobaron -todos los actos de aquella superior autoridad, atreviéndose a visitar -la cárcel y poner en libertad a los caballeros que poco antes había -hecho prender Blasco Núñez. Es de advertir que entre los jueces de -la Audiencia se distinguía uno llamado Cepeda, hombre tan ambicioso -como astuto, tan intrigante como conocedor de la ciencia del derecho. -Declaró Cepeda guerra a muerte al virrey, a quien desacreditó -completamente entre el pueblo. - -Y con esto llegamos a narrar un hecho que vino a ser causa de la -perdición del virrey. Cierto caballero de Lima, que se apellidaba -Suárez de Carbajal, antiguo empleado público durante el mando de los -gobernadores, cayó en desgracia del virrey por sospechas de haber -influído sobre algunos de sus parientes para que tomasen partido entre -los descontentos. Blasco Núñez le hizo llamar a su palacio a hora -avanzada de la noche y le acusó de traición en los términos más duros, -contestando también enérgicamente Carbajal al negar el cargo. «Luego -el dicho virrei echó mano á una daga, i arremetió con él, i le dió -una puñalada, i á grandes voces mandó que le matasen»[416]. Sobre el -desgraciado Carbajal cayeron los dependientes del virrey y le mataron. -Sospechando Blasco Núñez las consecuencias de su criminal acción, -dispuso que el cadáver fuese trasladado por secreta escalera a la -Catedral y enterrado en una sepultura. El secreto divulgóse en seguida, -y, quieras que no quieras, se abrió la sepultura, mostrándose entonces -con toda claridad el crimen. Desde aquel momento Blasco Núñez estaba -perdido sin remedio, porque Carbajal era querido de todos, como también -sabían todos que el infeliz había empleado toda su influencia en favor -de la causa del virrey. - - [416] Zárate, M. S. existente en el Archivo de Simancas. - -Abandonado Blasco Núñez de sus amigos, malquistado con la Audiencia y -aborrecido de todos, pensó abandonar a Lima y retirarse a Truxillo, -a unas 80 leguas de distancia. Proponíase con esto ganar tiempo, ya -que no tenía valor para marchar al encuentro de Gonzalo Pizarro, ni -para defenderse en Lima. Seguramente que el virrey no esperaba la -fuerte oposición que los jueces hicieron a su proyecto, tan fuerte -que apelaron al patriotismo de los habitantes, quienes en sentido -revolucionario y a los gritos de _¡Libertad! ¡Libertad! ¡Viva el Rey! -¡Viva la Audiencia!_ se dirigieron al palacio, y, aunque el virrey dió -orden a la guardia y a sus criados que hiciesen fuego, la muchedumbre -penetró hasta las mismas habitaciones de Blasco Núñez, que fué preso -y encerrado en estrecha prisión. «E hízose (la revolución) sin que -muriese un hombre, ni fuese herido, como obra que Dios la guiaba -para bien desta tierra»[417]. La Audiencia depuso al virrey, que fué -mandado a una isla inmediata y desde la cual se dirigió luego a Panamá. -Suspendiéronse en seguida las odiadas Ordenanzas. - - [417] _Carta de Gonzalo Pizarro a Valdivia_, M. S. - -Gonzalo Pizarro se encontraba ya en Xauxa, a unas 90 millas de Lima. -Los jueces u oidores de la Audiencia, que ya habían gustado de las -dulzuras del poder, le mandaron un mensaje, dándole noticia de la -revolución y de la suspensión de las Ordenanzas, no sin invitarle -también a que mostrase su obediencia, disolviendo su ejército y -retirándose a gozar tranquilo de sus haciendas. Si Pizarro hubiera -abrigado algún temor, el veterano Francisco de Carbajal le hubiese -animado, como seguramente le animó a la lucha. Por esta razón, -el encargado del mensaje volvió con la siguiente respuesta: «Que -la voluntad del pueblo era que Gonzalo Pizarro se encargase del -gobierno del país, y que si la autoridad no le daba desde luego la -investidura de gobernador, entregaría la ciudad al saqueo»[418]. -En apuro tan grande, acudieron los oidores a pedir consejo a Vaca -de Castro, que todavía se hallaba detenido a bordo de uno de los -buques; mas el ex-gobernador guardó un silencio discreto en situación -tan difícil. Razón tenían los jueces para mostrarse aturdidos, pues -el viejo Carbajal llegó de noche a la ciudad, redujo a prisión a -algunos caballeros de Cuzco, que habían abandonado tiempo atrás las -filas de Pizarro, e hizo ahorcar de las ramas de un árbol a tres -de aquellos. Cuando los oidores vieron cómo castigaba Pizarro, le -enviaron un mensaje invitándole a entrar en la ciudad, y declarando -que la seguridad del país y la justicia exigían que fuese nombrado -gobernador. Entró Pizarro en Lima el 28 de octubre de 1544. Componíase -su ejército de 1.200 españoles y de algunos miles de indios que -marchaban a vanguardia conduciendo la artillería. A los indios seguían -los alabarderos y arcabuceros, formando un cuerpo de infantería, y, -por último, la caballería, a cuya cabeza marchaba el mismo Pizarro. -Habiendo prestado el juramento de costumbre ante la Audiencia, fué -proclamado gobernador y capitán general del Perú, hasta que el Rey -dijese su voluntad. Alojóse en el palacio donde fué asesinado su -hermano Francisco y celebráronse toda clase de fiestas (corridas de -toros y torneos) que duraron algunos días. Castigó a muchos, y entre -los que estuvieron próximos a ser ahorcados, se hallaba el cronista -Pedro Pizarro, honrado y pundonoroso militar, que fué más fiel a su Rey -que a su pariente[419]. - - [418] Zárate, _Conquista del Perú_, lib. V, cap. XIII. - - [419] Véase _Prescott_, Ob. cit., tom. II, pág. 250. - -Comenzó su gobierno Gonzalo Pizarro desterrando y confiscando los -bienes de sus enemigos. Hizo suyo el ayuntamiento de Lima y absorbió -las facultades de la Real Audiencia. El oidor Alvarez fué nombrado -para acompañar al virrey a Castilla, Cepeda vino a ser un instrumento -en manos de Gonzalo, el juez Zárate padecía mortal enfermedad[420], y -Tejada debía marchar a Castilla con una relación de los últimos sucesos -para justificar el gobernador su conducta ante los ojos de Carlos V. -Organizó perfectamente su ejército, mandó a sus tenientes a encargarse -del gobierno de las principales ciudades, y con respecto a la marina, -hizo construir galeras en Arequipa. - - [420] No debe confundirse el juez Zárate con el historiador - Zárate. - -De pronto, el buque en que Vaca de Castro estaba preso, que era el -mismo donde el oidor Tejada se disponía a marchar a España, desapareció -del puerto, llegó a Panamá, cruzó el istmo e hizo rumbo a la madre -patria. Inmediatamente que llegó Vaca de Castro, pues estaba acusado, -entre otras cosas, de haberse apropiado los caudales públicos, fué -preso y conducido a la fortaleza de Arévalo (Avila), mejorando después -de prisión, y siendo al fin absuelto por los tribunales de Castilla. -Volvió a ocupar su puesto en el Consejo y gozó fama de honrado é -íntegro. - -Si no agradó a Pizarro la retirada de Vaca de Castro, le disgustó mucho -más la presentación de Blasco Núñez en Tumbez. Cuando el buque que -estaba destinado a conducir a España al virrey se separó de la costa, -el oidor Alvarez, recordando seguramente el poco aprecio que Pizarro -había hecho de la Audiencia, se presentó a Blasco Núñez y le anunció -que se hallaba en libertad, pudiendo tomar el camino que quisiese. A -Tumbez llegó a mediados de octubre de 1544. Al saltar en tierra publicó -un manifiesto denunciando a Pizarro como traidor al Rey, y exhortando -a todos para que le ayudasen a sostener la autoridad real. Acudieron -muchos, aunque no los que necesitaba si quería luchar con uno de los -capitanes de Pizarro que a la sazón llegó a la costa. Entonces Blasco -Núñez abandonó su posición de Tumbez y cruzando un país montuoso y -lleno de nieve, se dirigió a Quito. Allí recibió la grata nueva de que -Belalcázar, comandante de Popayán, le ayudaría con todas sus fuerzas -en la próxima campaña. Comprendiendo que Quito no era sitio favorable -para la reunión de sus partidarios, hizo rápida contramarcha hacia -la costa y se situó en la ciudad de San Miguel, reuniendo cerca de -500 hombres entre caballería e infantería, mal provistos de armas y -municiones. Pizarro, entretanto, dejó a Lima, llegó a Truxillo y tomó -la vuelta de San Miguel, deseoso de terminar la contienda. Se presentó -en San Miguel, cuando Blasco Núñez, no contando con fuerzas suficientes -para reñir una batalla, se retiró donde pudiese recibir el auxilio de -Belalcázar. Detrás del virrey marchó Pizarro, quien dispuso que se -adelantara Carbajal. Por cierto que en una escaramuza, a causa de un -descuido de Carbajal, llevó el virrey la mejor parte. Sin embargo, el -veterano jefe continuó de día y de noche a los alcances del enemigo. El -deseo de Blasco Núñez era llegar a Pastos, jurisdicción de Belalcázar, -caminando por terrenos pantanosos, donde ni hombres ni caballos -encontraban alimento. Además, el virrey desconfiaba de los suyos, -hasta el punto que hizo dar muerte a algunos de sus oficiales. Salió -a tierra firme, y pasando por Tomebamha, volvió a penetrar en Quito y -_limpiando de sus zapatos el polvo_--como escribe Prescott--continuó -su camino hacia Pastos. Iba Pizarro picando la retaguardia al virrey, -a quien estuvo a punto de alcanzar en Pastos, y continuó al alcance -algunas leguas, hasta que, no queriendo atacar con desventaja al virrey -y a Belalcázar unidos, y también no contando con Carbajal (el cual -había tenido que marchar con algunas fuerzas a La Plata, donde Diego -Centeno, haciéndole traición, levantó bandera por la Corona), dispuso -la retirada y llegó a Quito con el objeto de reanimar el espíritu de -sus desmayadas tropas. Blasco Núñez logró entrar en Popayán, capital -de la provincia, pudiendo descansar sus tropas de las fatigas de una -marcha de más de 200 leguas. Reunidas las tropas del virrey y las de -Belalcázar llegaban a sumar 400 hombres. Salió en los primeros días -de enero de 1546 Blasco Núñez de Popayán, acompañado de Belalcázar, -camino de Quito. Cuando lo supo Pizarro, se retiró de dicha capital y -tomó fuerte posición a tres leguas más al Norte, en un terreno elevado -que dominaba un río, cuyas aguas tenía que atravesar el enemigo. Llegó -Blasco Núñez poco después y al considerar el sitio que ocupaba Pizarro, -valiéndose de la obscuridad de la noche levantó el campo, y dando -gran rodeo penetró en Quito. Cuéntase que al ver la ciudad desierta -y que Pizarro era el ídolo de todos, el infeliz virrey levantó las -manos al cielo, exclamando: _¡Así abandonas, Señor, a tus servidores!_ -Belalcázar, comprendiendo que era temeridad dar la batalla en aquellas -circunstancias, aconsejó a Blasco Núñez que entrase en negociaciones -con el enemigo. - -Se negó terminantemente a ello, y después de arengar a sus tropas, -salió de Quito (18 de enero del citado año de 1546) y presentó -batalla a Pizarro. Pruebas de valor dieron ambos ejércitos, siendo -al fin derrotado el virrey Blasco Núñez. Entre otros muertos, -merecen especial mención Cabrera, el teniente de Belalcázar, y cayó -mortalmente herido el oidor Alvarez. Belalcázar, cubierto de heridas, -fué hecho prisionero. Blasco Núñez se dió a conocer por su bizarría; -pero un golpe de hacha que le dió un soldado en la cabeza le derribó -del caballo, estando ya gravemente herido. En aquella situación, el -licenciado Carbajal, hermano de aquel que el virrey asesinó en el -palacio de Lima--y que por esta causa se puso al lado de Pizarro--se -dirigió a dicho Blasco Núñez, le echó en cara el asesinato, y cuando -se disponía a darle el golpe mortal con su propia mano, se presentó -Pizarro y «mandó a un negro que traía que le cortase la cabeza, i en -todo esto no se conoció flaqueza en el visorrey, ni habló palabra, ni -hizo más movimiento que alzar los ojos al cielo, dando muestra de mucha -christiandad»[421]. - - [421] Herrera, Ob. cit., _Déc. VIII_, lib. I, pág. III. - -Tal fué la batalla de _Añaquito_. Belalcázar, que curó de sus heridas, -obtuvo perdón y fué restablecido en su gobierno. Blasco Núñez, primer -virrey del Perú, aunque era hombre vano, desconfiado y antipático, -tenía dos buenas cualidades: lealtad con su Rey y constancia en la -desgracia. - -Llegó Pizarro a la cima del poder. Hizo su entrada en Lima, llevando -las riendas de su caballo dos capitanes a pie, y cabalgando a su lado -el arzobispo de Lima y los obispos del Cuzco, Quito y Bogotá. Echáronse -las campanas al vuelo, las calles estaban llenas de ramaje y las casas -colgadas de tapices; diéronle los títulos de «Libertador y Protector -del pueblo.» Para que todo fuese dicha, recibió entonces la noticia de -que Carbajal, su fiel teniente, había sofocado la insurrección dirigida -por Centeno, cuyos restos andaban dispersos y el jefe había encontrado -refugio en una cueva de la montaña. Comenzó Pizarro a desplegar una -ostentación verdaderamente regia. Se le aconsejó por muchos, entre -otros por Carbajal, que se proclamara Rey, y se le dijo «que se casase -con la Coya, princesa india, representante de los Incas, para que así -las dos razas pudieran vivir tranquilas bajo un cetro común»[422]. Para -desgracia suya--como después veremos--la roca Tarpeya no estaba lejos -del Capitolio. - - [422] Prescott, Ob. cit., tom. II, pág. 279. - -La nueva de tales sucesos llegó a España en el verano de 1545. A -la sazón Carlos I se hallaba en Alemania, ocupado en sosegar las -turbulencias del imperio, y su hijo Felipe, gobernador del reino, -residía en Valladolid con la corte. Como en semejantes casos acontece, -se puso en cuestión por el Consejo, presidido por Felipe, y del cual -formaba parte el duque de Alba, el modo de restablecer el orden en -las colonias. «Ventilóse la forma del remedio de tan grave caso, en -que hubo dos opiniones: la una, de enviar un gran soldado con fuerza -de gente a la demostración de este castigo; la otra, que se llevase -el negocio por prudentes y suaves medios, por la imposibilidad y -falta de dinero para llevar gente, caballos, armas, municiones y -abastecimientos, y para sustentarlos en Tierra Firme y pasarlos al -Perú»[423]. De la primera opinión debieron ser, lo mismo el Príncipe -que había de reinar con el nombre de Felipe II, que el futuro y severo -gobernador de los Países Bajos. El Emperador, desde Colonia, se decidió -por la última opinión, y nombró a D. Pedro de la Gasca para pacificar -aquel inmenso territorio. A la carta de Carlos V, del 6 de agosto de -1545, contestó La Gasca, entre otras cosas, lo siguiente: - - [423] M. S. de Caravantes. - - - «S. C. C. M. - - Recibí la carta de V. M. en que me manda vaya a entender en las - cosas del Perú, y aunque es jornada peligrosa para la salud y - vida, mas como viendo que los hombres desde que nacemos estamos - condenados a la muerte y obligados al trabajo, y cuán particular - obligación tenemos a esto los vasallos de V. M., viendo la - determinación que todas las veces que de ello hay necesidad, V. M., - por lo que á nosotros conviene, no rehusa de poner á todo riesgo y - trabajo su persona, siendo lo que es, é importando su conservación - tanto al bien universal de la República Cristiana.» Y en otra - cláusula añade: «Conozco mis pocas fuerzas y corta industria, que - ninguna experiencia tengo de las cosas de las Indias; y conforme - á esto, si me faltare la vida ó salud en el camino ó medios en - los negocios, sería inútil para servir á Dios y á V. M. en ellos, - y no se conseguiría el fin de la pacificación de aquella tierra. - Mas considerando la determinación con que V. M. me lo manda, me - pareció que sin réplica ni excusa le debía obedecer, considerando - que con hacer lo que en mí suele, tratando los negocios con fe, - verdad y limpieza que debo a Dios y á mi príncipe, habré cumplido. - En Madrid 14 de noviembre de 1545. De vuestra S. C. C. M. humilde - vasallo é indigno criado que sus Reales manos besa, El lic. Gasca - Gil Fernández Dávila»[424]. Presentóse La Gasca ante el Consejo de - Valladolid y pidió ir al Perú como representante del soberano y - revestido de toda la real autoridad[425]. «No quiero--dijo--sueldo - ni recompensa de ninguna especie; con mis hábitos y mi breviario - espero llevar á cabo la empresa que se me confía»[426]. - - [424] _Tesoro Eclesiástico_, tom. I, Iglesia de Sigüenza pág. - 192. - - [425] Nació en Navarregadilla, lugar anejo, en lo antiguo, - del Barco de Avila y hoy de Santa María de los Caballeros. - Físicamente considerado, era feo y de mal gesto, de - aspecto vulgar, y su pequeño cuerpo se hallaba sostenido - por largas y delgadas piernas. Afirman sus biógrafos--tal - vez sin fundamento alguno--que descendía de la familia de - Casca, uno de los conjurados y asesinos de Julio César. - «Pasando a España--dice una manuscrita historia de D. Pedro - Gasca--vinieron a tierra de Avila y quedó del nombre dellos - el lugar y familia de Casca, mudándose por la afinidad de la - pronunciación que hay entre las dos letras consonantes _c_ - y _g_ el nombre de Casca en Gasca.» Estudió en el Colegio - Mayor de Alcalá de Henares; mostró en dicha ciudad su enemiga - á los Comuneros; pasó a estudiar derecho civil y canónico a - Salamanca, en cuya Universidad se distinguió por su habilidad - en las disputas eclesiásticas. Fué rector de la Universidad en - el curso de 1528 al 29, según consta en los libros y legajos - del archivo de la famosa escuela. Tomó los hábitos en San - Bartolomé (18 octubre 1531), desempeñando en dicho colegio dos - veces el rectorado. Mereció que el cardenal D. Juan Tavera, - arzobispo de Toledo, le confiriese importantes y delicados - cargos. Nombrado del Consejo de la General Inquisición, pasó - a Valencia en el año 1540. El Emperador le encargó la visita - de la justicia del reino de Valencia y de todos los oficiales - del patrimonio real, desempeñando su comisión con prudencia - y tacto. En el año 1542, habiendo Barbarroja amenazado las - costas de Valencia y las islas Baleares, D. Fernando de - Aragón, por consejo de La Gasca, puso en seguridad aquellas - posesiones. - - [426] Fernández, _Hist. del Perú_, parte I, lib. II, cap. XVI. - -[Ilustración: El Licenciado _D. Pedro de la Gasca_, según retrato -existente en Valladolid.] - -Parece ser que los individuos del Consejo no se creyeron autorizados -para conceder los extensos poderes que solicitaba La Gasca; pero -el Emperador, a una carta del antiguo colegial de San Bartolomé -de Salamanca, contestó (16 febrero 1546) confiriéndole absoluta -autoridad. Sería La Gasca nombrado presidente de la Real Audiencia, -se le autorizaba para hacer nuevos repartimientos y confirmar los ya -hechos, declarar la guerra y levantar tropas, nombrar y separar todos -los empleados. Podía ejercer la regia prerrogativa de perdonar los -delitos y conceder amnistía a todos los complicados en la rebelión, -y se le ordenaba que revocase las odiadas Ordenanzas. En compañía del -valiente capitán Alonso de Alvarado, se embarcó en Sanlúcar (26 mayo -1546), llegando a las Indias (3 julio) después de próspero viaje. -Desde el puerto de Santa María, donde supo que el virrey Blasco Núñez -había muerto en la batalla de Añaquito y que Gonzalo Pizarro gobernaba -absolutamente el país, se dirigió a _Nombre de Dios_, siendo recibido -por Hernán Mexía, uno de los capitanes más fieles a Pizarro, con los -honores debidos a su alta dignidad. Presentóse después en Panamá, -en cuyas aguas se hallaba la escuadra, mereciendo también favorable -acogida del gobernador Hinojosa. Comprendiendo entonces Gonzalo Pizarro -que el enviado de Carlos V, _con toda su reputación de santo, era el -hombre más mañoso que había en toda España é más sabio_[427] determinó -enviar un mensaje al Emperador, ya para justificar su conducta, ya para -solicitar la confirmación de su autoridad. - - [427] Carta de Pizarro a Valdivia, M. S. - -Presidía la comisión Lorenzo de Aldana, quien, antes de embarcarse -para España, debía entregar una carta a La Gasca, firmada por 70 de -los principales vecinos de Lima y con fecha del 14 de octubre de 1546, -en la cual se le manifestaba que volviese a la metrópoli, porque su -presencia serviría únicamente para renovar los pasados disturbios; pero -cuando Aldana se convenció de las atribuciones que traía el presidente, -abandonó la causa de Pizarro, y lo mismo hizo poco después Hinojosa, -poniendo la escuadra a las órdenes de La Gasca. - -El presidente se decidió a obrar. Levantó empréstitos sobre el crédito -del gobierno, recibió los fondos que le adelantaron los vecinos ricos -de Panamá, reunió gente y almacenó provisiones. Hizo repartir proclamas -y manifiestos; y últimamente, mandó copias de sus poderes a Gonzalo -Pizarro y le anunció que todavía era tiempo de volver a la obediencia -del Rey. No sabiendo Pizarro qué camino tomar, consultó el caso con -el veterano Carbajal y el abogado Cepeda, los cuales estuvieron en -desacuerdo, pues al paso que Carbajal opinó que debía aceptarse la Real -gracia, el pedante Cepeda aconsejó la lucha y aun llegó a decir que el -viejo soldado obraba por las sugestiones del miedo. - -Noticioso Pizarro de la defección de Hinojosa y Aldana, de la entrega -de la escuadra y de la toma de Cuzco por Centeno--aquel jefe realista -que escondido un año en una cueva cerca de Arequipa, se presentaba a -la sazón con deseos de venganza--Pizarro, repetimos, se decidió por -la opinión de Cepeda y se dispuso a desesperada lucha. Dejó Cepeda -su profesión de oidor por la de militar y se puso al frente de las -tropas, bien que el alma de la empresa era Carbajal. No pudiendo Cepeda -olvidar su profesión de abogado, formó ridículo proceso contra La -Gasca, Hinojosa y Aldana. Refiere el historiador Fernández que Carbajal -preguntó: «¿Qué objeto tiene vuestro proceso?--Evitar dilaciones, -contestó Cepeda, y si fuesen hechos prisioneros, que se les ejecute -inmediatamente.--Yo creía--añadió el veterano--que ese proceso tenía -virtud para matarlos como con un rayo. Si alguno de ellos cae en mis -manos, no necesitaré de la sentencia y firmas para hacerlos morir»[428]. - - [428] Ob. citada, cap. LV. - -Aldana con la escuadra salió de Panamá (mediados de febrero de 1547) -dirigiéndose a Lima. Por su parte Pizarro abandonó la ciudad y -estableció su campamento a una legua de Lima y dos de la costa; mas -antes Cepeda reunió a los vecinos de la ciudad y les hizo prestar -juramento de mantenerse fieles a Gonzalo. «¿Cuánto tiempo--preguntó -Carbajal a su compañero--pensáis que durarán esos juramentos? Luego -que hayamos salido de aquí, se los llevará el primer viento que sople -de la costa.» En efecto, inmediatamente que Aldana echó el ancla en el -puerto, los habitantes de Lima volvieron sus ojos al nuevo astro. - -Cuando vió Gonzalo que por el Norte le amenazaba La Gasca y por el Sur -Centeno, se decidió pasar a Chile, llegando al lago de Titicaca, en -tanto que el presidente salía de Panamá, arribaba a Túmbez, se detenía -en Trujillo y entraba en el valle de Xauxa. - -Pizarro y Centeno se encontraron (26 octubre 1547) en las llanuras -de _Huarina_, al Sudoeste del lago. Carbajal y Cepeda pelearon como -bravos, en particular el primero, que consiguió señalada victoria. - -No arredró este contratiempo a La Gasca. Salió de Xauxa (22 diciembre -1547), y entró en la provincia de Andaguaylas, donde se le unió -Centeno, como también Belalcázar, conquistador de Quito, y Valdivia, -conquistador de Chile. Hallábanse, además, a su lado los obispos de -Cuzco, Quito y Lima, la nueva Audiencia y muchos clérigos seculares y -regulares. La Gasca, con poderoso ejército y llevando como capitanes -a Hinojosa, Alvarado y Valdivia, atravesó las elevadas crestas de los -Andes, cubiertas de nieve y hielos, caminó entre rocas y precipicios, -barrancos y laderas, echó un puente sobre el río Apurimac y se dirigió -al valle de _Xaquixaguana_. Si gloria merece Aníbal atravesando el -pequeño San Bernardo, y Napoleón el gran San Bernardo, digno de -no menor fama es La Gasca atravesando los Andes. En Xaquixaguana -se encontraron Pizarro y La Gasca (9 abril 1548). Refieren los -historiadores que cuando Carbajal vió las disposiciones de las tropas -reales, hubo de decir: «Valdivia está en la tierra y rige el campo, -o el diablo»[429]. No sabía el esforzado veterano que, en efecto, -Valdivia se hallaba en el campamento real. Cepeda y Garcilaso de la -Vega, padre del historiador, hicieron traición a su causa, pasándose -al enemigo. Una columna de arcabuceros y un escuadrón de caballería -siguieron el ejemplo. Gonzalo Pizarro, Carbajal, Juan de Acosta y -algunos más intentaron la resistencia, aunque todo fué en vano. Gonzalo -preguntó a Juan de Acosta: _¿Qué haremos, hermano Juan?_ Acosta -respondió: _Señor, arremetamos y muramos como los antiguos romanos_. -Pizarro contestó: _Mejor es morir como cristianos_. Pizarro recordaba -seguramente la rota de los Comuneros de Castilla y las palabras de -Juan de Padilla. Gonzalo fué hecho prisionero, como también Carbajal. -Cuéntase que Carbajal fué insultado por la soldadesca realista. Diego -Centeno se declaró su defensor. _¿Quién es vuestra merced_--le preguntó -Carbajal--_que tanta merced me hace?_ Centeno respondió: _Qué, ¿no -conoce vuestra merced a Diego Centeno?_ Carbajal dijo entonces: _Por -Dios, señor, que como siempre ví a vuestra merced de espaldas[430], -agora, teniéndole de cara no le conocía_[431]. Como en Villalar, el -triunfo fué de la causa de la legalidad. Pizarro, Carbajal, Acosta y -otros caballeros pagaron con la vida su deslealtad, como antes Padilla, -Bravo y Maldonado. Muchos sufrieron el destierro y las propiedades de -todos fueron confiscadas. - - [429] Ibidem, cap. LXXXIX. - - [430] Se refiere a la fuga de Charcas y a la derrota de - Huarina. - - [431] Fernández, ob. cit., cap. XC. - -Retirado La Gasca al valle de Guaynarima recompensó á sus partidarios. -Marchó en seguida á Lima, mereciendo ser aclamado por el pueblo que -le llamaba _Padre, Restaurador y Pacificador del Perú_. «No vió el -mundo--dice Ruiz de Vergara--semejante transformación; en breve tiempo -desde pastor de almas pasó a ejercer oficio de virrey, y el báculo fué -bastón militar con que gobernó ejércitos que aseguraron a su Príncipe -y a su patria las mayores riquezas que han logrado los hombres en -otras monarquías. Las victorias fueron más dignas de gloria cuanto más -fuertes fueron los vencidos»[432] (Apéndice G.) - - [432] Ibidem, pág. 325. - -Terminada la guerra, comenzó La Gasca su misión de juez y de -gobernador. Como presidente de la Audiencia y rodeado de magistrados -tan entendidos como justos, despachó muchos negocios que estaban -atrasados durante las pasadas revueltas, en particular importantes -pleitos sobre la propiedad. Introdujo excelentes reformas en el -gobierno municipal de las ciudades. Mandó a expediciones lejanas -a algunos caballeros más amigos de motines que del orden público. -Comprendiendo la triste situación de los infelices indios, planteó -sistema de impuestos más equitativo y beneficioso que el establecido -por los antiguos soberanos. Dictó leyes humanitarias y rechazó -frecuentemente las protestas de los colonos. Don Pedro de La Gasca, por -sus rectas intenciones y por sus altas miras políticas, debe figurar -entre los grandes hombres de España en aquel siglo. - -Pacificado el Perú, La Gasca se embarcó para España en Nombre de Dios, -llegando a Sevilla (octubre de 1550) con rico tesoro. Desde Sevilla -despachó a Flandes, donde a la sazón estaba el Emperador, al capitán -Lope Martín, «con aviso de lo que había pasado en Tierra Firme y de su -llegada en salvo con el tesoro: nueva que del Rey fué bien recibida, -por hallarse muy necesitado de dinero para las guerras extranjeras que -trataba»[433]. Dice Ruiz de Vergara que añadió que él venía con el -breviario y 46.000 ducados de deuda, por lo cual suplicaba al César que -mandase pagar a sus acreedores. Mandó el Emperador que del tesoro que -traía, los tomase en buena hora[434]. - - [433] Herrera, _Década VIII_, libro VI, cap. VII. - - [434] Ibidem, pág. 325. - -La Gasca no fué un genio; pero sí un carácter.[435] «Hay -hombres--escribe Prescott--cuyo carácter es tan a propósito para las -crisis particulares en que se presentan, que parecen especialmente -designados por la Providencia para dominarlas. Tales fueron Washington -en los Estados Unidos, y La Gasca en el Perú. Podemos concebir que haya -hombres de cualidades más altas a lo menos en la parte intelectual; -pero la maravillosa conformidad de su carácter con las exigencias -de su situación, la perfecta habilidad con que supieron elegir los -medios más conducentes para conseguir el fin que se proponían, son -las que constituyen el secreto de sus triunfos. Ellas hicieron a La -Gasca sofocar gloriosamente la revolución, y a Washington, aún más -gloriosamente llevarla a cabo»[436]. - - [435] Recompensó sus servicios Carlos V presentándole en el - año 1551 para la silla episcopal de Palencia. Como Valladolid - era población de su obispado, en el auto de fe celebrado en - dicha ciudad (21 mayo 1559) contra D. Agustín Cazalla y otros, - La Gasca hizo la degradación de los sacerdotes herejes[395a]. - Fué uno de los jueces que votaron la prisión de Fr. Bartolomé - de Carranza, arzobispo de Toledo. Durante el tiempo que estuvo - La Gasca al frente de la iglesia palentina se hicieron obras - de importancia en la catedral, como lo indican las armas de - aquel Prelado, las cuales se ven en las bóvedas primera y - segunda de la nave central, en la verja del coro, en la sala - donde administraba justicia y en una ventana colocada en el - lienzo exterior de la iglesia, próxima a la puerta de _Los - novios_. - - [395a] Ob cit., págs. 259 y 325. - - Habiendo sido promovido a la iglesia de Sigüenza, tomó - posesión de su silla el 11 de agosto de 1561. Asistió a un - Concilio provincial celebrado en Toledo; pasó a Alcalá de - Henares en 1565, y con el obispo de Cuenca y el de Segovia, - D. Diego de Covarrubias, tomó parte en el informe sobre la - canonización de Fr. Diego de Alcalá; por último, en 1566, - según las disposiciones del Concilio Tridentino, celebró - Sínodo en Sigüenza, acabando sus días en dicha ciudad el 10 de - noviembre de 1567[395b]. - - [395b] Prescott dice, erradamente, que murió en Valladolid. - Ob. cit., pág. 397. - - Fué enterrado en la iglesia de Santa María Magdalena - (Valladolid), que él hizo construir, y su sepulcro, obra - del escultor Esteban Jordán, tiene mucho mérito. La estátua - yacente, que representa al Prelado, colocada en el crucero - del templo, es primorosa, y a sus pies hay una tarjeta con el - siguiente letrero: - - _Accepit regnum decores et diadema pecici de manu Domini._ - - En el lado de la Epístola se halla una capilla, donde se - admira el escudo heráldico de La Gasca. Dicho escudo está - dividido en dos cuarteles por una diagonal: en el de la - izquierda se ven castillos y leones, y en el de la derecha - trece roeles. Léese la inscripción que copiamos a continuación: - - _Cesari restitutis Peru regnis tiranorum spolia._ - - En la cornisa que corre alrededor del templo se lee esta - inscripción: - - Illustrissimus, ac Reverendissimus D. D. Petrus Gasca, - qui primo Santæ Generalis Inquisitionis et consilio. Post - Palentinus deinde seguntinus Antistes. Peru Regna Novi-orbis - Regiam invictissimi. Caroli quinti Imperatoris Hispaniarumque - regis, vicem gesturus adivit unde tyranis, rebellibusque - primo congressu superatis, Provinciisque illis Regis Imperio - subactis, vesilla hec novellaque troplica arripuit. Quo circa - decies centena millia supra trecentem millia ducatorum census - cesaris militibus una die ipse solus auri contemplor erogavit. - Quibus feliciter gestis, cupiens pro tantis beneficiis - divinitus in eum collatis, vota solveret hanc sacsam edem ad - laudem, et gloriam Omnipotentis Dei et honorem Beatæ María - Magdalena a fundamentis erexit, ed munificentissime dotavit - eamque sibi nomine Mausolei vindicavit. Obiit Siguntiæ anno a - Nativitate Domini 1567, quarto idus Novembris ætatis sua 74. - - En su testimonio, que se guarda en el Archivo de la iglesia de - la Magdalena, dice el fundador que la edificaba por satisfacer - en algo las faltas que había tenido en celebrar, las cuales - eran debidas a las ocupaciones que le dió el emperador Carlos - V en Valencia cuando le mandó visitar los tribunales de dicho - reino, así de Justicia como de Hacienda, y en la defensa del - mismo reino e islas Baleares, pues Barbarroja, año de 1542, - con la armada del Turco y del rey de Francia, se dispuso a - atacar nuestras costas y citadas islas. Dice también que la - ida al Perú y reducción de aquellos reinos al real servicio - y el castigo de los tiranos, le ocupó más de ocho años, en - cuyo tiempo no se atrevió a decir misa, si bien debía hacerse - notar por Su Santidad, a instancia y pedimento de S. M. F. - le envió un Breve copiosísimo para que pudiese entender en - todos los negocios de cualquiera calidad que fuesen, así - civiles como criminales, de guerra y paz, no cayendo en otra - irregularidad. Añade que, del mismo modo, le movió a hacer - esta obra pía el que la parroquia de la Magdalena, aunque era - la más antigua estaba casi derruída y era la más pobre, y - porque en ella tenía la casa su hermano D. Diego de la Gasca, - a quien nombraba patrono. Dotó en 400 ducados la capilla mayor - de la citada iglesia e instituyó doce capellanías y una además - con el nombre de mayor, un organista, un sacristán y cuatro - mozos de coro. Además de varias misas que encargó a dichos - sacerdotes, dispuso, que, habiendo sido el _oficio muzárabe_ - antiguamente de mucha devoción y uso en España, en tiempos de - tanta persecución de infieles, él, siguiendo el ejemplo del - reverendísimo Sr. Cardenal D. Francisco Jiménez, arzobispo de - Toledo, de buena memoria,--quien fundó una misa, según aquel - ritual, en la iglesia metropolitana de Toledo,--ordenaba y - mandaba que se dijese en dos viernes de cada mes una misa y - el dicho oficio en su capilla de la Magdalena por los trece - capellanes en turno y como se dice en la del Sr. Cardenal. - - En la parte exterior de la iglesia se destacan diferentes - escudos con las armas de La Gasca, llamando la atención - uno tan grande como poco artístico, que adorna la fachada - principal. Edificó una casa para los sacerdotes, la cual está - situada frente a la fachada principal de aquel templo[395c]. - - [395c] En la calle de Colón, señalada al presente con el - número 13. - - De los muchos y ricos objetos que se guardaban en la - Magdalena, sólo existe a la sazón, un cáliz de plata, de - estilo gótico florido, regalado por el fundador[395d]. - - [395d] El hermoso y artístico retrato de D. Pedro de La - Gasca, que se hallaba en la sacristía, se lo llevó el - general Concha, patrono de la iglesia, allá por el año 1860. - - [436] _Hist. del Perú_, tom. II, pág. 401. - -Si nos agrada que el escritor americano coloque a nuestro La Gasca al -lado de Washington, la imparcialidad nos obliga a decir que el español, -aunque prestigioso gobernante, se halla muy por debajo del hijo ilustre -de Virginia. - - - - -CAPITULO XXIV - - VIRREINATO DEL PERÚ (CONTINUACIÓN).--EL VIRREY MENDOZA.--GOBIERNO - DE LA AUDIENCIA.--EL MARQUÉS DE CAÑETE: INSURRECCIÓN DE SAIRI - TUPAC.--EXPEDICIONES.--EL CONDE DE NIEVA Y GARCÍA DE CASTRO.--EL - VIRREY TOLEDO: SUPLICIO DE SAIRI TUPAC.--LOS CHIRINAMOS.--LOS - JESUÍTAS.--CÉDULA DE FELIPE II.--ENRÍQUEZ Y EL CONDE DE VILLAR DON - PARDO.--EL MARQUÉS DE CAÑETE: LOS PIRATAS.--SANTO TORIBIO.--LAS - ENCOMIENDAS.--CÉDULA DE FELIPE III.--EL MARQUÉS DE MONTESCLAROS: - CREACIÓN DE CATEDRALES.--EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, EL CONDE - DE CHINCHÓN Y EL MARQUÉS DE MANCERA.--LOS VIRREYES CONDE DE - SALVATIERRA, CONDE DE ALBA DE LISTE Y CONDE DE SANTISTEBAN.--EL - CONDE DE LEMOS Y OTROS VIRREYES NOMBRADOS POR CARLOS II.--TERREMOTO - DE 1678.--VIRREINATO DE CASTELL DOS RÍUS: TERREMOTO DE 1707: AUTOS - DE FE.--VIRREINATO DEL OBISPO DE QUITO.--EL PRÍNCIPE DE SANTO BONO - Y OTROS VIRREYES.--COMISIÓN CIENTÍFICA EN EL PERÚ.--SUBLEVACIÓN DE - LOS INDIOS.--CÉDULA DE 1736.--EL CONDE DE SUPERUNDA: TERREMOTO DE - 1746.--EL VIRREY AMAT: EXPULSIÓN DE LOS JESUÍTAS.--LOS VIRREYES - GUIRIOR Y JÁUREGUI.--EL INDIO CONDORCANQUI.--LOS VIRREYES CROIX, - GIL DE TABOADA, O'HIGGINS Y AVILÉS.--BOLIVIA BAJO EL VIRREINATO DEL - PERÚ Y DESPUÉS DEL DE BUENOS AIRES. - - -D. Antonio de Mendoza, propuesto a Carlos V por La Gasca para el cargo -de virrey del Perú, llegó a Lima (mes de septiembre de 1551). Mostróse -en el Perú tan prudente y bondadoso como antes en México. Encargó a -su hijo D. Francisco que recorriese el Perú con el objeto de conocer -las necesidades públicas y dispuso que Juan de Betanzos escribiera la -historia del Perú desde su descubrimiento. - -«Ynformado el Rey de haverse alzado Mango Yuga Yupangui por los -malos tratamientos que rescivía de los Españoles, y que por su -muerte lo andaba tambien su hijo Inga, con muchos caciques e indios, -malográndose el fruto de su redencion; y habiendo noticia de que -quería christianarse y venir al servicio y obediencia de S. M., le -avisó aversele concedido (el indulto) y perdonado todos sus delitos, -encargándole se presentase al virrey D. Antonio de Mendoza, con sus -caciques y secuaces, que estaba prevenido le honrrasse e hiciesse -restituir las casas y chacaras que posehía su padre al tiempo que se -alzó.--Céd. de 9 de marzo de 1552.--Vid. doc. 11 de ellas, fol. 406, -núm. 60»[437]. - - [437] Archivo histórico nacional, _Cedulario índico de Ayala_, - letra I, núm. 11. - -Si el licenciado La Gasca, deseando premiar a los que habían -permanecido fieles a la causa del Rey, hubo de conceder 150 -encomiendas, ni la Audiencia, ni Mendoza, aunque se hallaban -autorizados a ello, concedieron ninguna. El tributo que pagaban los -indios sujetos a las encomiendas iba todo a parar a manos de los -encomenderos, hasta que por Real Cédula de 1550, se les impuso la -obligación de pagar el quinto a la Corona, disposición que comenzó a -practicarse durante el gobierno de la Audiencia. - -Murió Mendoza en julio de 1552, volviendo la Audiencia a encargarse del -gobierno. La suspensión del servicio personal de los indios, ordenada -por la Audiencia, produjo varios desórdenes, siendo el principal jefe -de los descontentos Hernández Girón, el cual se dió tan buena maña que -se hizo dueño del Cuzco y se aproximó a Lima. Hernández Girón logró -vencer al ejército real en Chuquinga, y cuando se disponía a empresas -mayores, le abandonaron los suyos. Hecho prisionero en Atunjanja, murió -decapitado en la capital el 7 de diciembre de 1554; su cabeza se colocó -en el rollo de la plaza, al lado de las de Gonzalo Pizarro y Carbajal. - -Don Andrés Hurtado de Mendoza, segundo marqués de Cañete, recibió -el gobierno que le entregó la Audiencia en julio de 1557; pero su -nombramiento fué hecho el 10 de marzo de 1555. Concedió algunas -encomiendas a los que más se distinguieron en servicio del Rey, y a los -descontentos que se creían con derecho a ellas, los mandó a España, -si bien tampoco consiguieron nada de Felipe II. Procuró el marqués de -Cañete la sumisión de Chile, mandando contra los _araucanos_ a su hijo -Don García. - -Un hecho de verdadera importancia se registra en el gobierno del citado -virrey, y fué que tuvo la fortuna de acabar con la insurrección de -Sairi Tupac, heredero de Inca Manco, el cual se puso a la cabeza de los -indios quichuas. Para vencer dicha insurreccion se valió del influjo de -la coya D.ª Beatriz, tía de Sairi y de Juan de Betanzos, emparentado -con la dinastía de los Incas. Entró Sairi en la ciudad de los Reyes -como solían entrar los antiguos monarcas, llevado en una litera. Por -la renuncia de sus derechos se le dieron 20.000 ducados de renta en -las encomiendas de Sacsahuana y Jucay, el título de Adelantado y otras -mercedes. Dícese que en el acto de concederle estas gracias, cogiendo -una hebra del fleco de terciopelo de la mesa, exclamó: _Todo este paño -y su guarnición eran míos, y ahora me dan este pelito para mi sustento -y el de mi casa_. Tiempo adelante se convirtió a la religión cristiana, -recibiendo el nombre de Diego. - -Dedicóse el marqués de Cañete a mejorar el estado del país, fundando -en la región de los _cañaris_ la ciudad de _Cuenca_, reprimiendo las -demasías de los negros, enviando tres buques a explorar el Estrecho de -Magallanes, y encomendando a Pedro de Ursúa el descubrimiento de los -_omaguas_, habitantes--según se decía--de tierras abundantes de oro; -esta expedición, a causa de las crueldades de Lope de Aguirre, tuvo mal -resultado. - -Don Diego de Acevedo y Zúñiga, conde de Nieva, se hizo cargo del -gobierno el 31 de abril de 1561. Concedió algunas encomiendas. Se -declaró que correspondían a la Corona las encomiendas de Lope de -Mendieta, de D. Alonso de Montemayor y de D. Francisco de Mendoza. El -conde de Nieva fundó el pueblo de _Arnedo_, en el valle de Chancay, y -el de _Ica_, en un paraje que era guarida de ladrones. Según algunos -escritores, fué asesinado por un marido ultrajado en su honra y cuando -de noche subía por una escalera a un balcón de la casa del citado -marido. - -Encargóse D. Lope García de Castro del mando el 21 de septiembre de -1564, y lo desempeñó hasta el 26 de noviembre de 1569. Gobernó el Perú -con el título de presidente de la Audiencia, conferido por Felipe II. -Estableció la casa de la moneda, intentó colonizar las islas de Chilve -y confió a Alvaro de Mendaña una expedición que dió por resultado el -descubrimiento de las islas de Salomón, en la Oceanía. No concedió -ninguna encomienda. - -De la prudente y sabia administración de D. Francisco de Toledo quedan -muchos e importantes recuerdos, si bien su gobierno se halla afeado con -la nota de crueldad. La visita general que hizo por el virreinato y -que emprendió el 23 de octubre de 1570, fué beneficiosa a los indios, -porque el virrey logró corregir algunos abusos de los encomenderos y -fundó muchos pueblos de indígenas, a los cuales concedió el derecho de -juntarse en cabildos para tratar de los asuntos que creyesen necesario. - -Consideremos otro asunto de no escaso interés. Gozaba de independencia -la ciudad de Vilcabamba y en ella habían tomado la borla imperial, -después de Sairi-Tupac, Titu-Cusi y Tupac-Amaru. Queriendo el -virrey acabar con aquel ridículo imperio, entró en negociaciones -con Tupac-Amaru, que no dieron resultado favorable. Lo que no pudo -conseguir por medio del consejo, lo conseguirá por la fuerza. -Encargóse de ello D. Martín de Loyola que, al frente de 200 soldados, -penetró en el país, donde encontró cortados los caminos y rotos -los puentes. Sin embargo, pudo llegar de improviso a Cochabamba y -habiéndose apoderado del Inca, le hizo llevar prisionero al Cuzco, -donde fué condenado a muerte. Cuando marchaba al cadalso, como oyese -que gritaba el pregonero: _A este hombre matan por tirano y traidor -á su Magestad_, replicó: _No digas eso, pues sabes que no es verdad; -yo no he hecho traición, ni pensado hacerla, como todo el mundo sabe. -Dí que me matan porque el virrey lo quiere y no por mis delitos._ En -el momento de entrar en la plaza, sitio destinado a la ejecución, -aparecieron muchas coyas e hijas de caciques clamando tristemente: -_Inca, ¿por qué te van á matar? ¿Qué traiciones has hecho para merecer -tal muerte? Pide á quien te la da, que nos mande matar á todas, pues -somos todas tuyas por la sangre y por la condición, y más dichosas -seremos en tu compañía que quedando siervas de los que te matan._ -Tupac-Amaru recibió con resignación la muerte; pero la opinión pública -acusó de cruel al virrey, y hasta el mismo Felipe II, tiempo adelante, -le hechó en cara semejante hecho, diciéndole: «Idos á vuestra casa, -que yo no os mandé al Perú para matar reyes.» Deseoso de quitar a los -indios toda idea de insurrección, puso el virrey en el Cuzco fuerte -guarnición de españoles y llevó a Lima las momias de los Incas, a cuya -presencia se arrodillaba la muchedumbre en los caminos. - -Intentó conquistar el país de los _chiriguanos_, en el cual entró -y tuvo que retroceder escarmentado. Enemigo de los jesuítas, desde -Los Reyes, con fecha 7 de octubre de 1578, mandó a Martín García de -Loyola, corregidor del Potosí, que cerrase las puertas de la casa que -allí tenían los Padres y les embargara los bienes temporales de que -eran dueños. En virtud de la orden del virrey fueron arrojados de -dicha casa los PP. José de Acosta, Baena, Medina y los HH. Santiago, -Tomás y Domingo[438]. No escatimaremos nuestros aplausos a la gestión -administrativa de D. Francisco de Toledo. Mejoró el estado de la -Hacienda y publicó sabias ordenanzas. - - [438] Véase _Hist. de la Compañía de Jesús_, etc., por el P. - Pastells, tomo I, págs. 14-18. - -Antes de terminar la reseña de este virreinato, hagamos un descanso -para registrar dos hechos realizados por Felipe II, digno de censura -uno y digno de alabanza otro. Refiérese el primero a que por Cédula -de 25 de enero de 1569 estableció la Inquisición en el Perú. Vid. -tom. 33 del Ced.º, fol. 357 v.º, núm. 289[439]. Consiste el segundo -en que desde Badajoz (23 septiembre 1580) mandó a decir al presidente -de la Audiencia de los Charcas que en la Universidad, fundada por el -mismo Rey, se estudiase la lengua general de los indios «para que los -sacerdotes que les han de administrar los Santos Sacramentos y enseñar -la doctrina» tuviesen «el medio principal para poder hacer bien sus -oficios»[440]. - - [439] Arch. hist. nac., _Cedulario índ. de Ayala_, letra I, - núm. 16. - - [440] _Cedulario índico_, tomo XXXIV, núm. 293, págs. 329-331. - -El 23 de septiembre de 1581 entregó D. Francisco de Toledo el mando -a su sucesor, «embarcándose para España, dejando hecha la tasación -de tributos que había practicado en la visita general, en la cual se -encontró haber en las 19 provincias de las Audiencias de Lima, Quito -y Charcas 695 encomiendas con 325.899 indios, cuyos tributos anuales -importaban un millón quinientos seis mil doscientos noventa pesos de -oro, de los que trescientos un mil doscientos cincuenta y ocho pesos -correspondían al Rey por el derecho de quintos, quedando de renta -para los encomenderos un millón doscientos cinco mil treinta y dos -pesos...»[441]. - - [441] _Libro Primero de Cabildos de Lima_, segunda parte, pág. - 113. - -Al breve gobierno de D. Martín Enríquez sucedió el virreinato de D. -Fernando de Torres y Portugal, conde de Villar Don Pardo. Protegió a -los indios y tuvo la desgracia de que en su tiempo el inglés Drake -devastase las costas del Perú. - -D. García Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, defendió el Perú -de los ataques de Hawkins y otros piratas ingleses. Introdujo la -contribución de alcabalas, que fué causa de muchos tumultos. A la sazón -floreció en el Perú Santo Toribio Mogrovejo, arzobispo de los Reyes -(Lima), quien reunió un concilio en el año 1591 y cuyas actas remitió a -Felipe II[442]. - - [442] _Colec. de doc. inéd. para la Historia de España_, tomo - V, págs. 185-189. - -Por lo que a las encomiendas respecta «muchas y repetidas cédulas se -expidieron desde el reinado de Felipe II para que las encomiendas se -convirtieran en pueblos; se dispuso que los encomenderos residiesen -en sus encomiendas; que no se dieran dos de ellas a una misma persona -si no podía formar un solo pueblo, en cuyo caso por la aceptación de -la última se tenía por renunciada la primera, leyes que sólo tuvieron -cumplimiento en parte, pues en España se proveyeron muchas a favor de -personas que ni estaban ni habían estado nunca en el Perú»[443]. - - [443] _Lib. Prim. de Cabildos de Lima_, segunda parte, págs. - 116 y 117. - -Merece, por último, no pocas alabanzas la Real Cédula que, con fecha -29 de diciembre de 1593, se dirigió a los presidentes y oidores de las -Audiencias de Lima y de las Charcas, mandándoles que castigasen con -mayor rigor a los españoles que injuriasen a los indios[444]. - - [444] _Cedulario índico de Ayala_, letra D. - -Poco tiempo después Felipe III, desde la ciudad de Valladolid (13 -noviembre 1604) se dirigía al presidente de la Audiencia de los -Charcos, diciéndole que «entendiendo el mucho distrito que tiene el -Obispado de esa provincia, y lo mal que se puede visitar y administrar -el pasto espiritual por un Prelado solo» acuerda erigir otras dos, -una en la ciudad de La Paz de la provincia de Chuquiago, y la otra en -la ciudad de la Barranca de la provincia de Santa Cruz de la Sierra, -habiendo presentado a su Santidad las personas que han parecido más -convenientes para ello...»[445]. - - [445] _Cedulario índico_, tomo XVII, núm. 182, págs. 145 v.º a - 147. - -Pasó del virreinato de México (1607) al del Perú D. Juan de Mendoza y -Luna, marqués de Montesclaros. Entre otras medidas de buen gobierno, -estableció el Tribunal del Consulado, suprimió el Rey por consejo suyo -el servicio personal de los indios e hizo construir un gran puente en -Lima para comunicar con el arrabal de San Lázaro. - -Por aquellos tiempos, Felipe III, desde Madrid con fecha 13 de -diciembre de 1608, escribió a su embajador en Roma, haciéndole -presente que el arzobispado de la ciudad de los Reyes y el obispado -de la ciudad de Cuzco tenían muy grandes distritos, por lo cual había -acordado que «del arzobispado de la ciudad de los Reyes se saque -una iglesia catedral que tenga su asiento en la ciudad de Trujillo -de las dichas provincias del Perú, y que del obispado del Cuzco se -saquen otras dos iglesias catedrales, la una que tenga su asiento -en la ciudad de Arequipa y la otra en la ciudad de Guamanga de las -dichas provincias»[446]. Encargaba el Rey al embajador que rogase a -Su Santidad la creación de las nuevas iglesias. El mismo monarca, -desde San Lorenzo (20 agosto 1611) dijo al marqués de Montesclaros -que habiendo vacado el arzobispado de la ciudad de los Reyes por -fallecimiento de D. Toribio Alfonso de Mogrovejo, había dispuesto, -contando con Su Santidad, la creación de una iglesia catedral en -Trujillo[447]. - - [446] Ibidem, tomo XVII, núm. 185, págs. 149 v.ª a 151. - - [447] Ibidem, tomo XVIII, núm. 186, pág. 151 a 153 v.ª - -D. Francisco de Borja y Aragón, Príncipe de Esquilache (1615-1621), -realizó obras importantes, entre ellas la fortificación del puerto -del _Callao_ y la fundación de la ciudad de _San Francisco de Borja_. -Creó el Real Convictorio de San Bernardo para la educación de los -hijos de los conquistadores, y el Colegio de San Francisco de Asís -para los hijos de indios nobles. Bajo su mando fueron rechazados los -piratas que asolaban aquellas costas, y Jacobo le Maine descubrió -el Estrecho que lleva su nombre y que exploraron luego los hermanos -Nodales. Dicen algunos escritores que fundó una Academia literaria en -su palacio. Reuníanse allí los ingenios más distinguidos de Lima y con -ellos discutía el virrey sobre materias científicas y literarias. De su -inspiración poética dió señaladas pruebas el príncipe de Esquilache. -Parece que el ánimo descansa cuando en el árido campo de la historia se -hallan gobernadores como D. Francisco de Borja. ¿Tuvieron en su tiempo -demasiada influencia los hijos de San Ignacio de Loyola? Es posible. - -Poco tenemos que decir del virrey D. Diego Fernández de Córdoba, -marqués de Guadalcázar. Defendió la colonia de las agresiones del -pirata Clerck, el cual, llegando al Pacífico por el Cabo de Hornos, -puso sitio al Callao. Bajo su gobierno se publicaron las _Nuevas Leyes -de la Recopilación de Indias_. - -D. Jerónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla, conde de Chinchón, -comenzó su virreinato el 14 de enero de 1629, cesando el 18 de -diciembre de 1639, en cuyo tiempo un terremoto destruyó la mayor -parte de Lima. Desde la ciudad de los Reyes se dirigió el virrey a Su -Majestad dándole cuenta del fallecimiento (5 febrero 1630) de Fray -Francisco de Sotomayor, en la villa de Potosí, antes de tomar posesión -del arzobispado de los Charcas; además el conde de Chinchón proponía -personas para suceder a Fray Francisco. - -En situación tan pobre se hallaba la monarquía (primeros años de Felipe -IV) que por Real Cédula del 27 de mayo de 1631, fechada en Madrid, -se autorizó al virrey para que pusiese en venta todos los oficios de -Alcaldes provinciales de la Hermandad, y los de Alguaciles y «que se -rematen en las personas que más por ello dieren...»[448]. También con -la misma fecha mandó el Rey al conde de Chinchón que vendiese algunas -hidalguías, porque era muy malo el estado de la Hacienda[449]. Por -último, en igual fecha ordenó Felipe IV al virrey que vendiese la -pimienta por cuenta de la Real Hacienda[450]. Sin embargo de la penuria -en que se hallaba el Estado, todavía tenía gusto para pedir al citado -virrey los animales fieros que hubiese en todo el distrito de su -gobierno, como leones, tigres, osos y otras clases[451]. - - [448] _Cedulario índico_, tomo XXV, págs. 323, 321 y 324 v.ª - - [449] Ibidem, tomo XXXVII, núm. 114, págs. 138 v.ª y - siguientes. - - [450] Ibidem, núm. 115, págs. 139 v.ª y 140. - - [451] Ibidem, núm. 120, págs. 143 v.ª y 144. - -No pasaremos adelante sin hacer notar que por reales cédulas -de 1618 y 1625 se declaró que sólo el Consejo de Indias podía -conceder encomiendas, revocándose así el poder que para ello tenían -los virreyes. Posteriormente, o sea el 11 de febrero de 1637, -por Real Cédula se autorizó a los virreyes para que continuasen -concediéndolas[452]. - - [452] Por cédula de 24 octubre 1668 se amplió la concesión - a los gobernadores propietarios y a los nombrados por los - virreyes con el carácter de interinos. - -Del mismo modo debió su nombramiento a Felipe IV el virrey don Pedro de -Toledo y Leiva, marqués de Mancera. Llegó al Callao el 22 de noviembre -de 1639 y saltó a tierra el 23. Entró en Lima con toda la pompa -acostumbrada, recibiendo el poder de manos del conde de Chinchón (18 -diciembre 1639). Fortificó el Callao, cuyas obras comenzaron en 1640 -y tuvieron término en 1647; hizo levantar un fuerte en Arica, otro en -Puná y un tercero en Guayaquil; también fortificó la plaza de Valdivia. -Con verdadero empeño procuró defender el virreinato de las incursiones -de los piratas, aumentó los ingresos de la Real Hacienda y mantuvo la -paz pública y el prestigio de su autoridad. - -Si de los indios se trata, reformó la tasa excesiva de los tributos -e hizo una estadística de aquellos indígenas. En la _Memoria_ o -_Relación_ que publicó acerca del gobierno se hallan las siguientes -palabras: «Tienen por enemigos estos pobres indios la cudicia de -sus corregidores, de sus curas y de sus caciques, todos atentos á -enriquecer de su sudor: era menester el celo y autoridad de un virrey -para cada uno; en fee de la distancia se trampea la ubediencia, y ni -hay fuerza ni perseverancia para proponer segunda vez la quexa»[453]. -Para reprimir la embriaguez de los naturales, dictó una provisión -prohibiendo venderles vino, la cual sólo era una especie de copia de -otras órdenes y provisiones publicadas sobre el mismo asunto; pero que -no las hacían cumplir los corregidores, sus tenientes, caciques y curas -párrocos. Teniendo necesidad de barcos, mandó construir en Guayaquil -dos galeones: _La Capitana Real_ y _La Almiranta_. A causa de los -apuros del monarca, pudo remitirle un donativo de 500.000 $. - - [453] Núm. 15. - -Tanto interés inspiraba al Rey el estado de los trabajos de la mina de -cinabrio de Huancavelica, que el virrey dispuso visitarla en persona, -saliendo de Lima a mediados de julio de 1643, dejando encomendado el -gobierno durante su ausencia a D. Andrés de Villela, decano de la -Audiencia. Por último, el marqués de Mancera organizó el servicio de -correos (_chasques_), y en su tiempo, conforme a la Real Pragmática -de 28 de diciembre de 1638, se introdujo en el Perú, año de 1641, el -uso del papel sellado, siendo de cuatro clases: el del sello 1.º, que -valía seis reales; el del 2.º, tres; el del 3.º dos, y el del 4.º, -uno. Terminó el marqués de Mancera su virreinato (20 septiembre 1648), -sucediéndole el conde de Salvatierra. La memoria que dejó escrita dicho -marqués, fué entregada a su sucesor el 28 de octubre de 1648, según lo -indican León Pinelo, y Cerdán, oidor de la Audiencia[454]. - - [454] _Boletín de la Real Academia de la Historia_, tomo - XVIII, págs. 253-258.--Madrid, 1891. - -También fueron nombrados virreyes por Felipe IV, Don García Sarmiento -de Sotomayor Enríquez de Luna, segundo conde de Salvatierra; D. Luis -Enríquez de Guzmán, conde de Alba de Liste; y don Diego de Benavides -y de la Cueva, conde de Santisteban. Llegó al Callao el conde de -Salvatierra (28 agosto 1648) y se hizo cargo del gobierno el 25 de -septiembre. Antes fué virrey de Nueva España, y en el Perú, como en -México, se mostró demasiado amigo de los jesuitas. A los hijos de -Loyola dió el encargo de convertir al catolicismo a los indios de la -provincia de Mainas, y a otros religiosos les ordenó que hiciesen -lo mismo con los indios parataguas, motilones, etc. En la contienda -que tuvieron los jesuitas con Fr. Bernardino de Cárdenas, obispo del -Paraguay, se puso el virrey al lado de aquellos. Cumpliendo una orden -del Rey, él y los Tribunales del virreinato prestaron juramento, -en manos del arzobispo Villagómez, de defender la creencia de la -Inmaculada Concepción de la Virgen María. Sumamente religioso, mostró -especialmente su devoción a Nuestra Señora de la Soledad, al apóstol -San Pedro y a San Francisco de Asís. No pasaremos en silencio un hecho -que enaltece la memoria del piadoso conde de Salvatierra y fué la -multitud de células publicadas con el objeto de aliviar la suerte de -los indios, a quienes todos _procuraban esquilmar_. - -El 24 de febrero de 1655, entregó el virreinato al conde de Alba de -Liste, virrey antes de Nueva España. Alba de Liste gobernó con bastante -tino y prudencia. - -El conde de Santisteban tuvo que apaciguar algunas sublevaciones -interiores. Felipe IV, desde Madrid (6 marzo 1662) ordenó al citado -virrey, que, habiendo el Papa Alejandro VII declarado el santo misterio -de la Inmaculada Concepción de la Virgen, dispusiera él que en la -ciudad de los Reyes se hiciesen solemnes fiestas religiosas[455]. -Algunos meses después (7 octubre 1662) quejóse el Rey acerca del estado -en que se hallaba el gobierno del Perú, lo mismo en lo político que en -lo judicial y administrativo[456]. - - [455] _Cedulario índico_, tomo XXXVII, núm. 293, págs. 363 y - 363 v.ª - - [456] Ibidem, tomo XXXVIII, núm. 9, págs. 11 v.ª y 12. - -Durante la menor edad de Carlos II, la reina gobernadora (desde Madrid -el 14 de mayo de 1668), habiendo hecho saber que Su Santidad había -ordenado despachar el Breve de la beatificación de la Madre Rosa de -Santa María, que nació y murió en la ciudad de Lima, mandó que se -celebraran fiestas en dicha población y en toda la diócesis[457]. - - [457] Ibidem, núm. 195, págs. 223 v.ª a 229 v.ª - -Debieron su nombramiento a Carlos II los virreyes D. Pedro Fernández de -Castro y Andrade, conde de Lemos; D. Baltasar de la Cueva Henrríquez y -Saavedra, conde de Castellar; D. Melchor de Liñán y Cisneros, arzobispo -de Lima; D. Melchor de Navarra y Rocafull, duque de la Palata, y D. -Melchor Portocarrero Laso de la Vega, conde de la Monclova. - -El conde de Lemus fundó las casas de las Recogidas de Lima, con el -nombre de las Amparadas de la Purísima Concepción de Nuestra Señora, y -castigó duramente a los revoltosos de Puno. - -El conde de Castellar llegó a Lima el 15 de agosto de 1674 y fué -exonerado el 7 de julio de 1678. Se le acusó de favorecer el -contrabando, aunque el duque de la Palata afirma «que era en todo -diligentísimo, y en las materias de Hacienda Real, con singular -aplicación...»[458] En esta época, el Rey, desde Madrid (29 marzo 1678) -se dirigió al virrey, presidente y oidores de la Audiencia, a los -arzobispos y obispos de las iglesias del Perú, pidiendo un donativo -voluntario, pues con ocasión de la guerra, estaba muy pobre la Real -Hacienda[459]. - - [458] _Memorias de los virreyes_ etc. Tomo II, pág. - 134.--Lima, 1859. - - [459] _Ced. índico_, tomo XXXIX, núm. 20, págs 31 y 32. - -Mandó el virrey misioneros jesuitas y franciscanos a los confines de -Cajamarquilla, Tarma, Guanuco, Carabaya y otras partes, atrayendo -muchos indios a la religión católica. «Me dediqué inmediatamente al -expediente de los negocios, asistiendo continuamente a los Acuerdos, -Real Audiencia, Sala del Crimen y Tribunal de Cuentas, a la vista y -determinación de diferentes pleitos graves de Hacienda Real y entre -partes, consiguiendo tuviesen fin, después de muchos años que estaban -pendientes, etc.»[460]. - - [460] _Memorias de los virreyes que han gobernado el Perú_ - etc., tom. I, págs. 163 y 164. - -El suceso de más importancia que ocurrió durante el gobierno del conde -de Castellar, fué el terremoto o temblor de tierra acaecido el 17 de -junio de 1678 en la ciudad de Lima, en el Callao y en algunas leguas en -contorno de dichas poblaciones. Hundiéronse muchos edificios y terminó -catástrofe tan grande--según el vulgo--por los ruegos de Santa Rosa, -patrona de Lima, cuyo cuerpo y reliquias se llevaron en procesión -solemne, desde el convento de Santo Domingo a la Capilla de Nuestra -Señora de la Soledad de San Francisco. Mandó el virrey celebrar un -novenario, y confiesa con tristeza que sólo pudo asistir el primer día -«por haber llegado aquella noche la noticia de mi exoneración»[461]. -Justa o no justa su exoneración, no puede negarse que con toda -diligencia procuró aumentar los rendimientos de las minas y, por -consiguiente, la mayor recaudación de la Real Hacienda. Por último, -en su tiempo fueron castigados los indios _uros_ y _uruitos_, los -cuales se habían retirado y hecho fuertes en los totorales y ciénagas -del desagüe de la laguna de Chucuito. El virrey quiso reducirles por -medios suaves, y como esto no fué posible, se dió el encargo de que los -desalojasen, al corregidor de Chucuito y al corregidor de Pacajes, -cuyas autoridades cumplieron su cometido, aunque con más rigor del que -debían. - - [461] Ibidem, pág. 195. - -Convienen los cronistas en que D. Melchor de Liñán y Cisneros, -arzobispo de Lima, que gobernó desde 1678 al 1681, asistía -frecuentemente a los Acuerdos de la Real Audiencia «y en particular -en las causas y pleitos que las partes lo piden, porque tengan -este consuelo; pues aunque es de creer que los ministros obrarán -con justificación, influye mucho hallarse el presidente en el -Tribunal»[462]. Ocupóse detenidamente en arreglar los asuntos de la -Real Hacienda y, especialmente, los de las minas, que andaban algo -desordenados y castigó enérgicamente a los corsarios que infestaban -aquellos mares, logrando que en un combate fuese muerto el capitán -Juan Guarlen. Gloriosa victoria se consiguió (7 agosto 1680) por el -gobernador de Buenos Aires, peleando contra los portugueses del Brasil, -mandados por el general D. Manuel Lobo, pues éstos se atrevieron a -penetrar en los términos de la Corona de Castilla. Lobo fué hecho -prisionero, y entre sus papeles se encontró importante instrucción -original del príncipe regente de Portugal. - - [462] _Memoria de los virreyes_ etc., tomo I, pág. 287.--Lima, - 1859. - -Acerca del duque de la Palata, que tomó posesión el 7 de noviembre -de 1681, haremos notar que comenzó su gobierno mandando dar muerte a -Carlos Clerque y a los compañeros del famoso corsario. Cuando en el -año 1683 llegó al Perú la noticia de que los piratas habían entrado -y saqueado a Veracruz (Nueva España), se pensó rodear de murallas la -hermosa ciudad de los Reyes, obra que se llevó a feliz término mediante -las acertadas disposiciones del Cabildo, Justicia y Regimiento de dicha -capital. En la representación que el conde de la Palata hizo al Rey -con fecha 18 de mayo de 1688 dice, entre otras cosas, lo que sigue: -«que la Real Hacienda está muy empeñada...»; y más adelante añade: -«Las calamidades de este Reyno son tan grandes y se pueden temer tan -repetidas, que obligan á prevenir los remedios»[463]. Advierte el -virrey que las Audiencias subordinadas al gobierno del Perú son cuatro: -la de _Panamá_, la del _Reino de Chile_, la de _Quito_ y la de _las -Charcas_, y que las dos últimas se hallan más subordinadas y atentas -que las dos primeras «aunque alguna vez se propassan...»[464]. No deja -de tener cierta curiosidad la relación hecha por el virrey acerca de -la ruina de la ciudad de Lima (desde el 20 de octubre hasta el 2 de -diciembre de 1687) con la repetición de temblores de tierra[465]; -pero lo que más preocupó al conde de la Palata fué la entrada de los -piratas en el mar del Sur por el año de 1684 y siguientes. Cuando las -sacudidas violentas de los terremotos arruinaban comarcas en la América -Meridional y parecía que los elementos se encargaban de destruir lo -que perdonaban los filibusteros, la madre de Carlos II se ocupaba de -cosas asaz importantes. Desde su palacio del Buen Retiro, con fecha -5 de abril del año 1687, pidió a Su Santidad rótulo y _remisoriales_ -para que se hiciesen informaciones de las virtudes del P. Francisco del -Castillo, de la Compañía de Jesús; fallecido en Lima, su patria, con el -objeto de proceder en seguida a su beatificación[466]. - - [463] Ibidem, etc., tomo II, págs. 5-10.--Lima, 1859. - - [464] Ibidem, etc., tomo II, págs. 77 y 78. - - [465] Ibidem, págs. 113-120. - - [466] _Cedulario índico_, tomo VII. núm. 287, fol. 210, v.º - -Después de gobernar ocho años el Perú el duque de la Palata, vino a -ocupar cargo tan elevado el conde de la Monclova. El último virrey, -nombrado por Carlos II, se ocupó principalmente en defender la -colonia contra los ingleses durante la guerra de sucesión española. -Citaremos, aunque de escaso valor, otra clase de hechos. Carlos II, -desde Madrid y con fecha 18 de septiembre de 1696, decía al virrey -del Perú que había resuelto trasladar, contando con la aprobación -de Su Santidad, la iglesia Catedral de San Lorenzo de la Barranca a -la villa de Mizque[467]. A la citada villa, con la misma fecha, la -hizo merced del título de _Ciudad_[468]. Al mes siguiente y por Real -decreto dado en Madrid (15 octubre 1696) hizo presente al virrey del -Perú que había dado cuenta al Papa de la traslación de la iglesia -catedral que se hallaba en Santiago del Estero a la ciudad de Córdova -en la misma provincia[469]. Pero sobre todo, daremos cuenta de lo que -parecía interesar más a Carlos II. Por Real Cédula del 24 de julio -de 1698, dirigida al virrey del Perú, se mandaba que se remitiesen a -España 40 o 50 _alectos_ (pájaros de volatería para la Real Casa), «en -inteligencia--decía la Cédula--que sería de su Real desagrado cualquier -omisión que tuviese en este encargo»[470]. - - [467] Ibidem, tomo XVIII, núm. 206, pág. 152 v.ª y siguientes. - - [468] Ibidem, núm 207, págs. 154 y siguientes. - - [469] Ibidem, núm. 209, págs. 155 v.ª y siguientes. - - [470] Ibidem, letra A, tomo I, documento 25. - -Poco después de la muerte de Carlos II, cuya afición a los pájaros era -tan manifiesta, Felipe V, con fecha 17 de abril de 1703, se dirigió a -los arzobispos y obispos del Perú, diciéndoles que aliados ingleses -y holandeses preparaban sus navíos y 15.000 hombres para conquistar -a América; pero que él no podía acudir a la defensa por la pobreza -del Real Erario. En este caso les rogaba le concediesen un subsidio -para defender dichos dominios de los enemigos de la religión[471]. -El mismo Rey, en Real Cédula, dada en Madrid (26 enero 1706), decía -que el conde de la Monclova, virrey del Perú, le había notificado, en -carta del 8 de octubre de 1704, cómo por el mar del Sur entraron dos -bajeles ingleses con patentes de corso de la reina de Inglaterra, y en -su seguimiento tres navíos franceses, al mando del conde de Tolosa, -almirante de Francia[472]. - - [471] Ibidem, tomo 38, fol. 291 v.º, núm. 239. - - [472] _Cedulario índico_, tomo XXXVIII, núm. 246, págs. 297 - v.ª a 299. - -Felipe V de Borbón nombró en el año 1705 virrey del Perú a don Manuel -de Oms y Senmenat, marqués de Castells Dos Ríus, hombre de energía, -hábil cortesano y cultivador de las bellas letras. Fiel al nuevo Rey, -levantó empréstitos y sin reparo alguno echó mano a obras pías y a -cajas de censos, reuniendo millón y medio de pesos, para mandarlos -a Felipe V, que bien los necesitaba para los gastos de la guerra de -sucesión. Castells Dos Ríus castigó a los corsarios ingleses Roglos -y Dampierre, quienes, con dos buques, saqueaban las costas del Perú, -llegando a exigir del puerto de Guayaquil crecido rescate. Un terrible -terremoto, en 1707, destruyó el pueblo de Capi y ocasionó otras -desgracias en las provincias del Cuzco, siendo digno de contar que la -granja de San Lorenzo fué lanzada de una a otra banda del Apurimac con -casas y gente. El fanatismo católico vió en el terremoto un castigo -divino por las secretas idolatrías de los indios. Además, como si el -castigo de Dios fuese poco, los hombres dispusieron autos de fe contra -supersticiosos indios. Aunque de dudosa moralidad el virrey--pues según -de público se decía, especulaba en todos los ramos de la administración -e iba a la parte en los contrabandos--continuó desempeñando su -importante cargo hasta que murió en 1710. - -Dicen los cronistas que don Diego Ladrón de Guevara, obispo de Quito, -natural de Cifuentes (Guadalajara), fué excelente virrey. Ampliáronse -los estudios universitarios, se prohibió la elaboración de aguardiente -de caña por el abuso que hacían de ella los indios, castigó sin -consideración alguna a un hijo natural del conde de Cartago por el -robo de un copón y el sacrilegio cometido con las sagradas formas, y -reprimió las insolencias de los negros cimarrones que desde los montes -de Huachipa hacían frecuentes correrías. Fué reemplazado en el año -1716, y no consintió que se le dispensase del juicio de residencia. - -Nombrados también por Felipe V fueron D. Nicolás Caracciolo, príncipe -de Santo Bono y Fr. Diego Morcillo, arzobispo de Lima. Durante el -gobierno de Caracciolo se agregó la provincia de Quito al virreinato -de Santa Fe, creado en el año 1717. Protegió el virrey las misiones -de Chanchamayo, descollando entre los religiosos Fray Francisco de -Santa Fe. Aunque no pudo acabar con el mal, hizo mucho para reprimir -el contrabando que hacían los corsarios, especialmente los holandeses. -Por entonces, como llegase a oídos del gobierno de la metrópoli los -excesivos gastos que hacía el cabildo de Lima al recibir los virreyes -a su llegada de España, vino Real cédula (1718) fijando en doce mil -pesos el gasto obligatorio para la ciudad, si bien particulares o -corporaciones podían, por cuenta propia, agasajar al representante del -monarca. El cabildo, pues, debía ajustarse al siguiente presupuesto: - - Pesos. - ------ - Cama para el virrey, con colgadura de damasco, sábanas y - almohadas guarnecidas de encajes y sobre cama de medio tisú. 1.400 - - Dos vasos de plata para uso ordinario 180 - - Escribanía de plata 170 - - Carruaje 3.000 - - Tiro de caballos con herrajes y arneses 1.725 - - Música, iluminación y limpieza de arañas 360 - - Las dos comidas del día en que entra el virrey y el - siguiente, y refrescos para ambas noches 3.700 - - Para manteles, marcar y devolver la plata labrada, que se - busca prestada para estas funciones, y para pagar pérdidas - y daños 850 - - Propinas a la guardia, porteros de la Audiencia y criados - de librea 88 - - Para fuegos artificiales y gastos menudos o imprevistos, - no designados 527 - ------ - 12.000 - ====== - -Fray Diego Morcillo, arzobispo de Lima, desempeñó el cargo de virrey -desde el 1720 al 1724. Tuvo la satisfacción de que en su tiempo se -verificase la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo. Por lo demás, -sólo disgustos tuvo en su gobierno. Nada pudo hacer contra el corsario -inglés Chiperton, que amenazaba las costas del Pacífico; ni contra la -Gran Bretaña, que abusando de un tratado hecho con Felipe V, introducía -mercancías en el Perú, ocasionando la ruina del comercio español; -ni contra el Paraguay, donde ocurrían desórdenes originados por el -gobernador Antequera; ni contra los araucanos de Chile, que invadían -las poblaciones fronterizas. - -Con aplauso de gran parte del clero y con gran contento del Rey y -de la corte, ocupó el virreinato D. José Armendariz, marqués de -Castel-Fuerte. Comenzó su gobierno el 1724 y terminó el 1736. Hombre de -severas costumbres, quiso, con exageración manifiesta, restablecer la -disciplina eclesiástica en el Perú, ocasionándole su manera de obrar -varios conflictos, entre ellos el del mismo obispo de Guamanga. A la -sazón recibió Real cédula (13 febrero 1727) ordenándole que llamase -secretamente a los prelados de las Órdenes y les dijese que el Rey -tenía noticia de los muchos sacerdotes regulares y seculares «que con -escándalo mantenían familias enteras de mujeres e hijos, tolerándolo -los prelados, por las utilidades que de ello percibían en visita.» -Disponía el Rey que el prelado--«si resultase delincuente en descuido -tan culpable--se mandara a España, encargando también que los ministros -reales castigasen con todo rigor a las mujeres prostitutas»[473]. - - [473] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico de Ayala_, letra A, - tomo I, documento 36. - -Decidido protector de la Inquisición, tuvo el singular placer de que -en el año 1731, en la iglesia de Santo Domingo, se verificase un auto -de fe, en el cual salieron varios sentenciados como hechiceros y por -otros delitos. Asistió el virrey al auto citado «haciendo con esta -solemnidad una nueva concordia de Magestad y Religión...»[474]. En su -afán de propagar la religión católica, ayudó con todas sus fuerzas -las misiones del reino de Chile y la de Chiloe, dirigidas por los PP. -Jesuítas; las de las provincias de Tarma, Jauja y ciudad de Guanuco, en -que está comprendida la principal del Cerro de la Sal, realizadas por -los PP. Franciscanos, «héroes de Dios» como les llama el virrey. Dictó -algunas disposiciones encaminadas a proteger y ayudar al Hospital de -Santa Ana, fundado por la ardiente piedad de Santo Toribio, arzobispo -de Lima, y entregado después a la protección de nuestros monarcas. Sin -embargo de su ferviente catolicismo, hubo de decir que era conveniente -«resistir el aumento de Religiones y conventos de ambos sexos en esta -ciudad (Lima), cuyo número ha crecido más de lo que pedía el de los -vecinos que contiene, siendo todos 34, los 19 de religiosos y 15 de -monjas, fuera de algunos beaterios y casas de recogimiento y colegios -de mujeres»[475]. - - [474] _Memorias de los virreyes_, etc., tomo III, pág 119. - - [475] Ibidem, pág. 137. - -Cuidó del fomento de las minas, publicando con tal objeto acertadas -ordenanzas; en particular se fijó en las minas de azogue de -Guancavélica y de la plata del Potosí. También fueron objeto de su -atención las casas de moneda de Lima y Potosí. La defensa del reino fué -asunto que preocupó al marqués de Castel-Fuerte, mereciendo no pocas -alabanzas por las obras que dispuso lo mismo en el Callao que en Lima. - -Tuvo capital importancia la alteración del orden en el Paraguay. -Habiendo nombrado la Real Audiencia de la Plata, para la averiguación -de ciertos hechos, a D. José de Antequera, de la orden de Alcántara y -promotor fiscal de aquella misma Audiencia, llegó a la Asunción, y -después de poner preso al gobernador, asumió este cargo. Don Diego de -los Reyes, que este era el nombre del gobernador, logró escapar de la -prisión, en tanto que el virrey Morcillo (1723) ordenaba que Antequera -cesase en el gobierno de dicha provincia del Paraguay y en su comisión, -sin embargo de cualesquiera despachos contrarios de la Real Audiencia -de la Plata, y saliese de aquella jurisdicción dentro de veinte días, y -dentro de cinco meses volviera a la ciudad de la Plata, dando cuenta de -haberlo ejecutado bajo la pena de 8.000 pesos. No obedeciendo la orden -ni Antequera ni tampoco el cabildo de la Asunción, los cuales pensaban -del mismo modo, se dispuso que D. Baltasar García Ros, teniente de R. -E. I. de Buenos Aires, acudiese con las armas reales a castigar la -rebelión. Dióse la batalla entre Antequera y García Ros el 24 de agosto -de 1724, consiguiendo la victoria el primero. Poco después, el virrey -marqués de Castel-Fuerte despachó a D. Bruno de Zavala, gobernador de -Buenos Aires, para que pasase desde luego a pacificar la provincia -del Paraguay. Huyó entonces Antequera a la Plata, donde fué preso -por el presidente de la Real Audiencia. Antequera y D. Juan de Mena -(otro de los jefes sediciosos) fueron mandados a Lima, a cuya ciudad -llegaron por abril del año 1726. Tiempo adelante, se les condenó a -muerte, que sufrieron el 8 de julio de 1731. Gran disgusto ocasionó -a los religiosos franciscanos la muerte de Antequera, hasta el punto -que fueron causa de un alboroto. La conducta del virrey mereció la -aprobación del monarca. También dispuso que fuese separado de su cargo -el comisario general de la orden de San Francisco, protector decidido -de Antequera. - -Nombrado posteriormente gobernador propietario del Paraguay don Manuel -de Ruilova, volvió a tener fuerza la rebelión. Ruilova murió de un tiro -de trabuco, teniendo el marqués de Castel-Fuerte que enviar por segunda -vez a D. Bruno de Zavala para poner orden en el Paraguay. - -En la Memoria que el marqués de Castel-Fuerte dejó a su sucesor el -marqués de Villagarcía, pudo decirle lo siguiente: «Con todo esto -dejo a V. E. descubierta mayor numeración de Indios, aumentados los -tributos, fomentadas las minas, corrientes ambos minerajes, bien -administrados los Reales derechos, pagados los salarios, remitidos los -situados, pacificadas las provincias, seguro el mar, construídos los -navíos del Rey y otro nuevamente fabricado, reedificada la muralla del -principal puerto, la capital por la mayor parte, no sólo moderada, sino -también devota.»[476]. También en la citada Memoria hubo de decir que -la extinción de las encomiendas era el origen de la decadencia de la -nobleza del país, pues mientras se han ido incorporando con justicia al -real patrimonio, la citada nobleza, como cuerpo a quien se quita el -alimento, ha sentido, primero la debilidad y después el fallecimiento. -¿Fueron o no fueron convenientes las encomiendas? Ya sabemos que el -Padre Las Casas, dejándose llevar de su entusiasmo por los indios, dijo -que ni a los diablos en los infiernos se les hubiera ocurrido inventar -las encomiendas. De igual manera los jesuítas las combatieron, hasta -el punto que no llegaron a establecerse en Chile por la influencia -de los hijos de Loyola. Por el contrario, el Dr. Juan de Solórzano, -en la _Política indiana_, y D. Antonio de León Pinedo, en el tratado -de _Confirmaciones reales_, intentan justificar la creación de las -encomiendas. - - [476] _Memorias de los virreyes_, etc., tomo III, págs. 61 y - 62. - -Grato nos es referir que durante el virreinato de D. Juan Antonio -de Mendoza, marqués de Villagarcía, hicieron un viaje científico al -Perú los sabios españoles D. Jorge Juan y D. Antonio Ulloa, con los -franceses La Condamine, Godin y Jussieu. Declarada la guerra entre -Felipe V e Inglaterra, una escuadra británica al mando del almirante -Anson recorrió el Pacífico, entrando en la villa de Paita, donde -recogió rico botín. Todavía fué más funesta la sublevación de los -indios de Chanchamayo, quienes dieron muerte á varios misioneros, -encerrándose luego en sus inaccesibles bosques, donde, ayudados o -protegidos de los chunchos, se resistieron a las armas españolas. -Si en el año 1687 doña Mariana de Austria solicitó del Papa la -beatificación del P. Francisco del Castillo, natural de Lima, a la -sazón el rey Felipe, desde San Ildefonso (22 agosto 1741) escribió al -cardenal Aguaviva para que éste, a su vez, rogase al Papa la pronta -beatificación del P. Francisco[477]. Pasados algunos años, por cédula -dada en el Palacio del Buen Retiro el 4 de diciembre de 1762, se -hicieron trabajos para la beatificación de la venerable María Ana de -Jesús y Paredes[478]. Mediante Real cédula, dada en el Palacio del Buen -Retiro el 20 de diciembre de 1736, se mandó al marqués de Villagarcía -remitiese dos millones de pesos que había correspondido al Perú y -Tierra Firme para la edificación de un real palacio en Madrid, pues el -que existía se hubo de incendiar en el año 1734[479]. - - [477] _Cedulario índico_, tomo VII, núm. 288, fols. 210 v.º y - 211. - - [478] Ibidem, tomo VIII, núm. 120, fols. 78 y 79. - - [479] Ibidem, tomo XI, núm. 185, págs. 193 y 194. - -Al marqués de Villagarcía, virrey del Perú desde el año 1736 al -1745[480], le sucedió D. José Manso de Velasco, conde de Superunda, que -gobernó desde el 9 de julio de 1745 hasta 31 del mismo mes en el de -1756. El distrito del virreinato del Perú comprendía las diócesis de -los arzobispados de Lima y la Plata y obispados del Cuzco, Arequipa, -Trujillo, Paz, Huamanga, Santa Cruz de la Sierra, Tucumán, Buenos -Aires, Paraguay, Santiago y Concepción de Chile. El virrey alentó a -los misioneros jesuítas y franciscanos, y reedificó los hospitales, -arruinados por el terremoto de 1746. La Hacienda, que se hallaba en -lamentable estado cuando el conde de Superunda se hizo cargo del -virreinato, mejoró bastante, gracias a las disposiciones acertadas -de dicho virrey. La justicia se compraba a cualquier precio y en su -perfeccionamiento se fijó mucho el conde de Superunda. Encontróse dicha -autoridad con la herencia de la enemiga de los indios chunchos y con -las flotas de Inglaterra que amenazaban nuestros puertos. Creyendo -Ensenada--según comunicó el 12 de enero de 1745 al virrey--que una -escuadra inglesa compuesta de cuatro navíos de guerra al cargo del -comandante Barnet se dirigía al mar del Sur, encargó a Superunda que -tomase las providencias necesarias para combatirla. Del mismo modo, -el marqués de la Ensenada--con fecha 28 de agosto de 1746--mandó Real -orden, y en ella anunciaba que del puerto de Pormouth había salido -una flota inglesa compuesta de 17 navíos de guerra bajo el mando del -almirante Lecotok, con mucha tropa de desembarco, y que recelaba que -iba dirigida contra alguna de nuestras posesiones de América[481]. - - [480] Terminó el virreinato de Mendoza a mediados de 1745. - Murió luego en alta mar, no lejos de Patagonia, el 15 de - diciembre del citado año. - - [481] Véase _Memorias de los virreyes_, etc., tom. IV, págs. - 263-267 - -Importante conspiración de los indios se verificó en el año 1750. -Del virrey son las palabras que copiamos a continuación: «La primera -noticia adquirida--dice--en el secreto inviolable de la confesión, me -la comunicó el 21 de junio con misteriosa reserva un Religioso, a fin -de que resguardase mi persona...»[482]. Confiado el asunto al Dr. D. -Pedro José Bravo y Castilla, oidor de esta Real Audiencia de Lima, se -descubrió la conspiración, siendo ajusticiados seis en el día 22 de -julio. Los que se sublevaron en Huarochiri merecieron severo castigo -por parte del marqués de Monterrico, pues siete sufrieron la última -pena y otros fueron desterrados a la isla de Juan Fernández y al -presidio de Ceuta. Premió el Rey al oidor Bravo, concediéndole honores -del Supremo Consejo de las Indias, y al marqués de Monterrico lo -promovió al grado de brigadier. - - [482] Ibidem, tom. IV, pág. 95. - -Un hecho verdaderamente aterrador registra la historia del Perú en el -año de 1746. El 28 de octubre un terremoto casi destruyó a Lima y el -puerto del Callao. Bastará decir que de la primera quedaron en pie 25 -casas de 12.204 que tenía, y del segundo, que fué cubierto por las -olas, se salvaron 100 habitantes de 5.000 de que constaba la población. -Los buques se estrellaron en la playa y algunos cerros se hundieron con -estrépito. No es de extrañar que los habitantes de Lima, para aplacar -la cólera divina, hiciesen pública penitencia y saliesen recorriendo la -arruinada ciudad descalzos y con sogas al cuello. - -Don Manuel Amat y Juniet, que había ascendido del gobierno de -Chile al virreinato del Perú, se ocupó mucho tiempo en los asuntos -siguientes: gobierno eclesiástico, gobierno de Regulares, monasterios -de Religiosas, de las misiones, de los hospitales y de la Inquisición. -«Cierro--dice--el título relativo a puntos eclesiásticos con el de la -expatriación de los jesuítas, mandada hacer por S. M. de todos estos -sus Reales dominios, que ha sido uno de los sucesos más árduos que -sobrevinieron a mi gobierno, cuyas resultas han dejado bastante materia -a mi aplicación y desvelo»[483]. El 20 de agosto de 1767, a cosa de -las diez de la mañana, llegó un oficial procedente de Buenos Aires y -entregó al virrey un paquete, en el cual se hallaba el Real decreto y -dos instrucciones relativas al modo que debía hacerse la expulsión. El -Real decreto estaba firmado en El Pardo el 27 de febrero de 1767, y -las instrucciones las firmaba el conde de Aranda en Madrid el 1.º de -marzo del mismo año. Venía en el mismo pliego una carta escrita de la -Real mano, que decía así: «Por asunto de grave importancia, y en que se -interesa mi servicio y la seguridad de mis Reinos, os mando obedecer -y practicar lo que en mi nombre os comunica el conde de Aranda, -Presidente de mi Consejo Real, y con él sólo os corresponderéis en lo -relativo a él. - - [483] Ob. cit., pág. 493. - -Vuestro celo, amor y fidelidad me aseguran el más exacto cumplimiento y -del acierto de su ejecución. - -El Pardo, a 1.º de marzo de 1767.--Yo el Rey.» - -Hallábanse también en el paquete citado otra carta del marqués de -Grimaldi y una tercera del conde de Aranda. - -Obedeciendo el virrey las órdenes de Carlos III, hizo expulsar a los -jesuítas, en número de 431. - -Pasando a otro orden de cosas, haremos notar que el virrey Amat tomó -sus medidas contra los ingleses, hasta el punto que apenas hicieron -daño en nuestras costas. Intentó ocupar, si bien no pudo lograrlo, -las islas de Otahiti, pues se proponía que los ingleses no fundaran -colonias en ellas. También dieron mal resultado otras dos expediciones -contra los brasileños, que se habían apoderado de Santa Rosa. Desde -Madrid (4 diciembre 1771) aprobó el Rey que el virrey del Perú hubiese -mandado que los alcaldes del crimen rondaran de noche para impedir los -frecuentes delitos que se cometían, etc.[484]. - - [484] _Cedulario índico_, tomo XXXVIII, núm. 184, págs. 211 - v.ª y 212. - -Don Manuel Guirior (1776-1780) amplió y reformó los estudios -universitarios; pero especialmente puso sus ojos en la propagación -de la religión y en realizar piadosas obras. En armonía siempre con -los obispos y sacerdotes, procuró llenar el vacío que habían dejado -en el culto y en la enseñanza los jesuítas al ser expulsados, procuró -restablecer las misiones del Chanchamayo y favoreció los hospitales y -casas de expósitos. En la última guerra que tuvo España con Inglaterra, -en el reinado de Carlos III, como consecuencia del Pacto de Familia -(1779), el virrey Guirior remitió grandes cantidades de dinero. - -D. Agustín Jáuregui (1780-1784) tuvo que sofocar la terrible revolución -de un descendiente de los Incas. Reducidos muchos indios a la -condición de siervos, ora yanaconas, ora de comunidad, despojados de -sus tierras y aun de sus mujeres e hijos, ideaban planes de venganza. -Dicho descendiente de los Incas, de nombre José Gabriel Condorcanqui, -cacique de Tungasuca (provincia de Tinta), considerando el estado -general del país y resentido además porque no le habían reconocido sus -derechos como sucesor de Tupac-Amaru, venía preparando hacía tiempo -una sublevación, que hizo estallar a últimos del año 1780. Con una -crueldad sin ejemplo hizo prisionero y ahorcó al corregidor de Tinta, -y puso fuego a la iglesia de Sangarara, donde murieron abrasados 600 -voluntarios que marchaban contra él. - - - DECRETO DE CORONACIÓN DEL INCA. - - _Don José I, por la gracia de Dios, Inca, Rey del Perú, Santa Fe, - Quito, Chile, Buenos Aires y Continente, de los Mares del Sur, - Duque de la Superlativa, Señor de los Césares y Amazonas, con - Dominios en el Gran Paititi, Comisionario y Distribuidor de la - Piedad Divina por el Erario sin par._ - - Por cuanto es acordado por mi Consejo, en junta prolija por - repetidas ocasiones, ya secretas, ya públicas, que los Reyes - de Castilla me han tenido usurpada la Corona y dominio de mis - gentes cerca de tres siglos: pensionándome los vasallos con sus - insoportables gabelas, Tributos, Lanzas, Sisas, Aduanas, Alcabalas, - Catastros, Diezmos--Virreyes, Audiencias, Corregidores y demás - Ministros--todos iguales en la tiranía: vendiendo la Justicia - en almoneda con los Escribanos de esa fe--á quien más puja--á - quien más dá: entrando en esto los Empleos Eclesiásticos, sin - temor de Dios:--estropeando como á bestias á los naturales de - este Reyno:--quitando las vidas á solos aquellos que no supieron - robar:--todo digno del más severo reparo:--Por eso, y porque los - justos clamores con generalidad han llegado al Cielo: - - _En el nombre de Dios Todo Poderoso ordenamos y mandamos_:--que - ninguna de las pensiones dichas se paguen, ni se obedezca en cosa - alguna á los Ministros Europeos, intrusos y de mala fe; y sólo se - deberá todo respeto al Sacerdocio, pagándoles el Dinero, Diezmos y - Primicias, como que se le dá á Dios: y el Tributo y Quinto á su Rey - y Señor natural: y esto con la moderación que se hará saber con las - demás Leyes de observar y guardar; y para el más pronto remedio de - todo lo susoespresado. - - Mando se reitere y publique la Jura hecha de mi Real Corona en - todas las Ciudades, Villas y Lugares de mis Dominios, dándonos - parte con toda brevedad de todos los vasallos prontos y fieles para - el premio igual, y de los que se rebelaren para las penas que les - competa.--Que es fecho en este mi Real Asiento de Tungasuca, Cabeza - de estos Reynos.--_Don José I_--Por mandado del Rey Inca mi Señor, - Francisco Cisneros, Secretario[485]. - - [485] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados, con - adiciones y notas por José F. Blanco, tomo I, págs. 146 y 147. - -Tomó el nombre de Tupac-Amaru. Cada vez más cruel, animaba a los indios -para que se ensañaran con los españoles, y en San Pedro de Bellavista -fueron degollados 1.000 habitantes, y en Caracoto se hartaron de -degollar aquellas fieras. Llegó un momento en que Tupac-Amaru quiso -reprimir crueldades tan terribles y no pudo. Declaráronse enemigos de -la religión cristiana y cometieron grandes sacrilegios. Entonces fué -excomulgado Tupac-Amaru por el obispo de Cuzco, y los curas al frente -de sus feligreses peleaban contra los sublevados, tomando la guerra -carácter religioso. Intentaron los indios apoderarse del Cuzco; mas se -convencieron de que la empresa era superior a sus fuerzas. Las tropas -que llegaron de Lima y Guamanga acabaron con el poder de Tupac-Amaru, -el cual fué hecho prisionero y condenado a morir descuartizado. En la -sentencia, dada en el Cuzco a 15 de mayo de 1781, se lee: «Considerando -pues á todo esto, y á las libertades con que convidó este vil -insurgente á los Indios, y demás castas para que se le uniesen, hasta -ofrecer á los esclavos la de su esclavitud; y reflexionando juntamente -el infeliz y miserable estado en que quedan estas Provincias que -alteró, y con dificultad subsanarán ó se restablecerán en muchos años -de los perjuicios causados en ellas por el referido Josef Gabriel Tupac -Amaru, con las detestables máximas esparcidas y adoptadas en los de su -nación, y socios ó confesados á tan horrendo fin, y mirando también á -los remedios que exige de pronto la quietud de estos territorios, el -castigo de los culpables, la justa subordinación á Dios, al Rey y á los -ministros; debo condenar y condeno á Josef Gabriel Tupac Amaru, á que -sea sacado á la Plaza Principal y Pública de esta ciudad, arrastrado -hasta el lugar del suplicio, donde presencie la ejecución de las -sentencias que se dieren á su mujer Micaela Bastidas, y á algunos de -los otros principales capitanes y auxiliadores de su inícua y perversa -intención ó proyecto, los cuales han de morir en el propio día; y -concluidas estas sentencias, se les cortará por el verdugo la lengua, y -después amarrado ó atado por cada uno de los brazos y pies con cuerdas -fuertes, y de modo que cada una de estas puedan atar ó prender con -facilidad á otras que pendan de las sinchas de cuatro caballos, para -que puesto en este modo, ó de suerte que cada uno tire de un lado, -mirando á otras cuatro esquinas ó puntas de la plaza, marchen, partan -y arranquen á una vez los caballos, de forma que quede dividido su -cuerpo en otras tantas partes; llevándose éste luego que sea hora al -serro ó altura llamada de Piccho, adonde tuvo el atrevimiento de venir -á intimidar, citar y pedir que se le rindiese esta Ciudad, para que -allí se queme en una hoguera que estará preparada, echando sus cenizas -al aire; y en cuyo lugar se pondrá una lápida de punta que exprese -sus principales delitos y muerte, para solo memoria y escarmiento de -su exsecrable acción. Su cabeza se remitirá al pueblo de Tinta, para -que estando tres días en la horca, se ponga después en un palo á la -entrada más pública de él; uno de los brazos al de Tungasuca, en donde -fué cacique, para lo mismo; y el otro para que se ponga y execute lo -propio en la capital de la provincia Carabaya; embiándose igualmente -para que se observe la referida demostración, una pierna al pueblo de -Libitaca, en la de Chumbibilca; y la restante al de Santa Rosa, en -la de Lampa, con testimonio y orden á los respectivos corregidores ó -justicias territoriales, para que publiquen esta sentencia con la mayor -solemnidad, por bando, luego que llegue á sus manos, y en otro igual -día todos los años subsiguientes, de que darán aviso instruído á los -superiores gobiernos á quienes reconozcan dichos territorios: que las -casas de éste sean arrasadas ó batidas, y saladas á vista de todos -los vecinos del pueblo ó pueblos, á donde las tuviere y existan: que -se confisquen todos sus bienes, á cuyo fin se da la correspondiente -comisión á los jueces provinciales: que todos los individuos de su -familia que hasta ahora no han venido, ni vinieren al poder de nuestras -armas, y de la justicia que suspira por ellos para castigarlos con -iguales rigurosas y afrentosas penas, queden infames é inhábiles -para adquirir, poseer y obtener de cualquier modo herencia alguna ó -subseción, si en algún tiempo quisieren ó hubiesen quienes pretendan -derecho á ellas...»[486]. Y basta ya de narrar tantas crueldades. Los -españoles mostraron la misma fiereza que antes los indios, pues no de -otro modo acabaron la rebelión. - - [486] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados - etc., por José F. Blanco, tomo I, páginas 157 y 158. - -D. Teodoro de Croix fué virrey del Perú desde el 4 de abril de 1784 -hasta el 25 de marzo de 1790 y debió su nombramiento a Carlos III. -Dividió el país en las siguientes intendencias: Lima, Trujillo, -Arequipa, Tarma, Huancavélica, Huamanga y el Cuzco. Las intendencias se -subdividían en partidos y al frente de ellos se nombró un subdelegado; -creóse una Audiencia en el Cuzco y se proyectó la erección de obispados -en Puno y Huanuco, que se realizó tiempo adelante; atendióse los -legítimos intereses de los indios y se colonizó el valle de Víctor a -fin de contener las invasiones de los chunchos. - -Eran frecuentes los robos en el país, llegando los ladrones en su -insolencia a salir al camino (cuando el reverendo obispo de la -Concepción hacía su visita pastoral a Baldivia) apoderándose de su -equipaje y con él de rico pontifical (28 noviembre 1788). El prelado -tuvo que retroceder a Arauco, y desde allí a la Concepción. - -Poco antes fué objeto de todas las conversaciones el siguiente hecho, -realizado por un impostor que logró «burlar la atenta circunspección -de los Superiores Gobiernos y Reales Audiencias. Tal ha sido en el -tiempo de mi Gobierno--como escribe el mismo virrey en la Memoria -que dejó a su sucesor--Manuel Antonio Figueroa, natural de Galicia, -quien suponiéndose sobrino del Excelentísimo Señor Cardenal Patriarca -de las Indias y Gobernador del Consejo de Castilla, D. Manuel -Ventura de Figueroa, apoyaba sobre este distinguido parentesco las -correspondencias más recomendables de la corte de España, los aprecios -y confianza del Rey y sus extraordinarias gracias en los empleos del -mayor honor á que lo destinaba en este reyno»[487]. Descubierta la -superchería, Manuel Antonio Figueroa fué condenado a diez años de -presidio en Africa, y su cooperante, Fray José de Azero, se mandó a -España bajo partida de registro y a disposición de S. M. - - [487] Pág. 111. - -Fijóse mucho D. Teodoro de Croix en la policía urbana y muy -especialmente en la limpieza de las ciudades, en el arreglo de las -calles y en la dirección de las aguas que las regaban. Del mismo -modo son dignas de alabanzas las disposiciones que dió acerca de los -asuntos de Guerra, Marina y Hacienda. Prosperó la industria, aumentó el -comercio y en el año 1788 importaron las rentas 4.664.895 pesos. - -D. Francisco Gil de Taboada y Lemos (1790-1796) gobernó el Perú durante -el reinado de Carlos IV en España. Sin embargo de las desmembraciones -sufridas por la creación de los virreinatos de Santa Fe y de Buenos -Aires, contaba el del Perú más de 1.300.000 habitantes y unas 33.500 -leguas cuadradas. Lima tenía 52.627 habitantes, según el censo del -año 1796. En los 19 conventos de religiosos había 1.100, y en los de -monjas 572; además se contaban 84 beatas. Los hospitales eran 10, y -si en unos las rentas eran pingües, en otros se necesitaba el real -auxilio. La Universidad de San Marcos se hallaba en estado floreciente, -como también la Audiencia, el Cabildo y el Tribunal del Santo Oficio. -La policía fué muy atendida durante el virreinato de Gil Taboada. -Adelantó el comercio y la industria en general, especialmente la -minería. Protector incansable de la cultura, estableció un anfiteatro -de Medicina y una Escuela de Marina, costeó la edición que Unanue -hizo de su excelente libro intitulado _Guía eclesiástica, política y -militar_, y autorizó la fundación de los periódicos llamados la _Gaceta -de Lima_ y el _Mercurio Peruano_. Mostró su amor a la religión católica -procurando la conversión de los indios montaraces; y en su tiempo, -el P. Girval, con el fin de propagar el Evangelio entre los panos, -sipivos, campas y piros, remontó el Veayali y visitó las pampas del -Sacramento. - -Alabanzas merece el virrey D. Ambrosio O'Higgins. Encargóse del -gobierno el 5 de julio de 1796. Era irlandés de nacimiento e hijo de -pobres labradores. - -Habiéndose dado a conocer por su valor combatiendo una invasión -araucana, el Rey le confirió sucesivamente los grados de capitán de -dragones, teniente coronel, coronel, brigadier y el 1785 le ascendió -a mariscal de campo, y luego le nombró presidente de la Audiencia, -gobernador y capitán general del reino de Chile. La fortaleza del Barón -(Valparaíso) y otras obras importantes hacen inmortal su nombre en -Chile[488]. Habiendo reconquistado la ciudad de Osorno del poder de los -araucanos, el Rey le agració con el título de marqués de Osorno, le -ascendió a teniente general y le nombró virrey del Perú. - - [488] Véase el capítulo XXV. - -Bajo el gobierno de O'Higgins se empedraron las calles y se -construyeron las torres de la catedral de Lima; se hizo un camino desde -el Callao a Lima. También se incorporó al Perú la intendencia de Puno, -que había estado sujeta al virreinato de Buenos Aires, y fué separado -Chile de la jurisdicción del virreinato del Perú. Para la guerra que -España sostenía con otras naciones O'Higgins envió siete millones -de pesos, los cuales se gastaron, más que en sostener ejércitos, en -aumentar el lujo de los cortesanos y los placeres de Carlos IV y María -Luisa. Con fecha 26 de julio de 1800 escribió el marqués de Osorno a -Urquijo manifestando el estado de quietud de aquellas provincias y -añadía que no por ello dejaba de vigilar a los revolucionarios[489]. - - [489] Ibidem.--Estado.--Perú.--Leg.º 2. (16). - -Desde 1801 a 1806 gobernó el Perú D. Gabriel Avilés. Autorizado -por Real orden, creó el obispado de Mainas entre los ríos Huallaga, -Ucayali, Napo y Putumayo. Si el clero aplaudió la creación de dicho -obispado, protestó en cambio y suscitó protestas a la desamortización -eclesiástica, sin embargo de recibir los intereses del capital en que -fueron enagenados los bienes. No careció de importancia una conjuración -que abortó en el Cuzco (1805), promovida por D. Gabriel de Aguilar, -que intentaba renovar el imperio de los Incas. A la sazón las minas -producían al Estado grandes cantidades, pues se acuñaban anualmente -5.000.000 de pesos fuertes. - -En los siglos XVI, XVII y XVIII, lo que hoy constituye la República -de Bolivia formó parte del virreinato del Perú. El virreinato estaba -dividido en dos Audiencias Reales: la de Lima, que comprendía el -territorio conocido con el nombre de _Nueva Castilla_; y la de Charcas, -que comprendía el _Nuevo Toledo_. En Charcas o Chuquisaca residía la -Sede Episcopal, y en ella se estableció la Universidad de San Francisco -Javier, famosa en toda la América española. A la citada Audiencia -de Charcas se hallaban sujetos los gobiernos de Tucumán, Paraguay y -Buenos Aires; también las misiones de chiquitos y mojos. Dividióse el -territorio de dicha Audiencia en cuatro provincias: Chuquisaca, La Paz, -Potosí y Santa Cruz, gobernadas por Intendentes nombrados por el Rey; -los partidos en que se subdividían, por subdelegados nombrados por el -virrey a propuesta de los intendentes, y los Concejos, compuestos de -regidores y presididos por el gobernador o jefe político, ejercían las -mismas funciones de los actuales municipios. - -Cuando se creó el virreinato de Buenos Aires en 1776, a él obedecían -los habitantes del territorio de las actuales Repúblicas de Bolivia, -Paraguay, Uruguay y Argentina. - - - - -CAPITULO XXV - - GOBIERNO DE CHILE, DE VENEZUELA Y DE GUAYANA.--HURTADO DE MENDOZA - EN CHILE: ORGANIZACIÓN DEL PAÍS.--FRANCISCO DE VILLAGRA: GUERRA - CON ANTIGUENÚ.--PEDRO DE VILLAGRA: GUERRA; REFORMAS.--QUIROGA: - LA AUDIENCIA.--LOS GOBERNADORES GAMBOA Y SARAVIA.--EL INSPECTOR - CALDERÓN.--SUPRESIÓN DE LA AUDIENCIA.--QUIROGA (2.ª VEZ).--GAMBOA - (2.ª VEZ).--SOTOMAYOR Y LA GUERRA.--GARCÍA DE LOYOLA: - HAWKINS.--PAILLAMACHU.--VIZCARRO Y QUIÑONES.--GARCÍA RAMÓN Y LOS - PIRATAS.--RIVERA Y GARCÍA RAMÓN (2.ª VEZ): HUENECURA.--MERLO DE LA - FUENTE: AILLAVILLA.--JARAQUEMADA: PAZ.--RIVERA (2.ª VEZ).--OTROS - GOBERNADORES.--FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA Y LASO DE LA VEGA.--LA - GUERRA.--TERREMOTO DE 1647.--OTROS GOBERNADORES.--EXPULSIÓN - DE LOS JESUÍTAS.--O'HIGGINS.--LA REVOLUCIÓN.--GOBIERNO DE - VENEZUELA.--CÉDULA DE FELIPE III.--LOS CORSARIOS FRANCESES E - INGLESES.--VENEZUELA A MEDIADOS DEL SIGLO XVIII.--CREACIÓN DE - LA AUDIENCIA DE CARACAS.--CONSULADO DE COMERCIO.--OBISPO DE - CORO.--TRASLACIÓN DE LA CATEDRAL DE CORO A CARACAS.--CARÁCTER DEL - GOBIERNO DE CARACAS.--LOS REVOLUCIONARIOS.--GOBERNACIÓN DE GUAYANA. - - -Don García Hurtado de Mendoza se dedicó a la organización de Chile y -por eso fijó su residencia en la Concepción, pues el Centro y Norte no -requerían tan exquisito cuidado. Probo y generoso, gastó gran parte -de su patrimonio en las reformas que llevó a feliz término. Cuando -dejó el mando repartió toda su hacienda a los hospitales, iglesias -y amigos, embarcándose para el Perú (febrero de 1561) con motivo -del fallecimiento de su padre. Nombró para sustituirle a Rodrigo -de Quiroga. Uno de sus últimos hechos fué poner la primera piedra -de la catedral de Santiago, por cuya población tuvo que pasar para -embarcarse[490]. Al lado de hombres feroces, lo mismo entre los indios -que entre los españoles, se destaca la noble figura de D. García -Hurtado de Mendoza. - - [490] Estuvo en la campaña de Portugal, y con fecha del 30 de - julio de 1588, Felipe II le nombró virrey del Perú, cargo que - desempeñó con su acostumbrada honradez, regresando a España el - 1595, ya marqués de Cañete, por muerte de su hermano mayor; - murió en Madrid el 15 de octubre de 1609. - -Don Francisco de Villagra, sucesor de Hurtado de Mendoza, peleó con -Antiguenú y demás jefes _araucanos_. Si en las huertas de Lumaco la -fortuna se mostró esquiva con Antiguenú, en Mariguena le fué favorable, -pues allí hizo gran mortandad de españoles, encontrándose entre ellos -el mismo hijo de Villagra que los capitaneaba. Antiguenú se dirigió -a Cañete, donde entró sin resistencia. Abatido Villagra con tantas -desgracias, sucumbió de tristeza (1563). - -Pedro de Villagra, hijo primogénito de Francisco, se encargó del mando -y venció a los araucanos, muriendo Antiguenú en una de las batallas -sobre las orillas de Biobio. En su tiempo el papa Pío IV erigió en -obispados las ciudades de la _Concepción_ e _Imperial_. También durante -su gobierno descubrió el grupo de las islas de Juan Fernández un -castellano de dicho nombre que pasaba del Perú a Valdivia. No sabemos -el por qué, la Audiencia de Lima hizo arrestar al hijo de Villagra y -dispuso que fuese conducido al Perú. - -Bajo el gobierno de D. Rodrigo de Quiroga se estableció (13 agosto -1567) por Felipe II la Real Audiencia en Chile, cuya primera residencia -fué La Concepción, y en 1574 se trasladó a Santiago. Lo primero que -hizo la Real Audiencia fué revocar el nombramiento de D. Rodrigo -de Quiroga y nombrar a Ruiz de Gamboa, al cual reemplazó al año -siguiente con Melchor Bravo de Saravia, vencedor en varios encuentros -de los araucanos, aunque no pudo destruir completamente al cacique -Paillantarú. Vino por entonces (1575) de la metrópoli, con plenos -poderes, un inspector llamado Calderón, que suprimió la Audiencia y -restableció a D. Rodrigo de Quiroga en sus funciones de gobernador. -La fortuna favoreció más a Quiroga que a Bravo de Saravia. Cinco años -conservó el mando, logrando vencer al mestizo Alonso Díaz, a quien los -araucanos llamaban Pañeñancu. Murió Quiroga el 1580, después de haber -fundado una ciudad en las orillas del río Chillan. Ruiz de Gamboa, -segunda vez gobernador, ejerció el mando desde 1580 al 1583, no cesando -de pelear con los araucanos y los pehuencos, tribu la última menos -civilizada y tan belicosa como la primera. - -Dicen los antiguos cronistas que don Alonso de Sotomayor, marqués -de Villa Hermosa, mereció ser nombrado gobernador el 1583. Venció a -los rebeldes Cayancura, Nangoniel y Quintuguenu (1590), consiguiendo -abatir la fiera enemiga de los araucanos, durante los nueve años de su -administración, si bien en el 1592 cayó en una emboscada que le había -preparado el toqui Paillaeco. - -Sucedió a Sotomayor Don Martín García Onez de Loyola, pariente de S. -Ignacio e introductor de la Compañía de Jesús en Chile, el 1593. Fundó -Don Martín una ciudad junto al Biobio, y la dió por nombre _Coya_, -en honor de su mujer Clara Beatriz Coya, hija del Inca Sairi-Tupac. -En 1594 llegó a las costas de Chile el inglés Hawkins, mandado por -la reina Isabel, el cual, a imitación de Francisco Drake, saqueó los -pueblos de la costa y se apoderó de cinco navíos, dirigiéndose después -a los puertos del Perú. Enfrente de Loyola se presentó Paillamachu, -general de los araucanos, que, a la cabeza de los suyos cayó sobre el -campamento del gobernador español, cuyos soldados estaban dormidos. -Todos fueron asesinados, salvándose sólo algunas mujeres que se -llevaron los indios. - -El general Don Pedro de Viscarra llegó con un cuerpo de tropas y atacó -a los araucanos, reemplazándole, al cabo de seis meses Don Francisco -de Quiñones, a quien el virrey del Perú le encargó levantar el decaído -espíritu español en Chile. En octubre de 1599 se dió sangrienta batalla -en las llanuras de Imperial, atribuyéndose españoles y araucanos la -victoria. Poco después, Paillamachu se apoderó de la ciudad de Valdivia -(14 noviembre 1599), pasó a cuchillo sus habitantes y entregó la -población a las llamas, quedando reducida a un montón de escombros. - -Don García Ramón sucedió a Quiñones. Mientras que Chile era teatro de -una guerra de exterminio, continuaban las hostilidades entre España -por una parte, e Inglaterra y Holanda por otra. El almirante holandés, -Olivier Van Noort, llegó en el año 1600 a las costas de Chile, donde -apresó naves españolas cargadas con ricas mercancías. Siguieron los -piratas infestando las costas del Perú y de Chile e hicieron lugar de -descanso las islas de Juan Fernández, en las cuales encontraban cabras -monteses, focas y manantiales de agua excelente. - -En vano don Alonso de Rivera (1600 a 1604) intentó levantar el espíritu -de los españoles en Chile; ellos emigraban poco a poco al Perú o a -España, pues los araucanos habían quemado y saqueado varias ciudades, -entre otras, Concepción, Valdivia, Osorno, Villa-Rica y la Imperial. - -Por segunda vez D. García Ramón ocupó el gobierno de Chile, siendo -batido y desbaratado por el toqui Huenecura, jefe a la sazón de los -araucanos. Felipe III, en 1608, decretó «que el efectivo del ejército -de observación en las fronteras de la Araucania se mantuviese bajo -un pie de 2.000 hombres; que el virreinato del Perú contribuyera al -sostenimiento de este cuerpo con una suma de 292.279 duros; y que se -estableciese la Real Audiencia de Santiago, cuya ciudad, distando -entonces del teatro de la guerra, había ya adquirido la importancia -correspondiente a su rango de capital»[491]. - - [491] César Fámin, _Historia de Chile_, pág. 42.--Barcelona, - 1839. - -Por fallecimiento de D. García Ramón (10 agosto 1610), le sucedió -D. Luis Merlo de la Fuente, que peleó con Aillavilla, uno de los -mejores capitanes araucanos. Reemplazóle D. Juan Jaraquemada, bajo -cuya administración se hizo la paz que tanto deseaba el Rey[492], -señalándose como límite entre las posesiones de los españoles y las de -los araucanos el río Biobio, con otras condiciones propuestas por los -rebeldes. No fué duradera la paz. Era preciso estar siempre el arma al -brazo con aquellas indómitas gentes. - - [492] Aconsejaba la paz el P. Luis de Valdivia. - -Durante el gobierno de Alonso de Rivera, que había sido repuesto en -el poder pasados algunos años, el almirante holandés Joris Spilbergen -desembarcó (1615) en las costas de Chile, llevándose ganados, -trigo, cebada y otras provisiones. Rivera introdujo en Chile a los -Hospitalarios de San Juan de Dios. - -Por muerte de Rivera en 1617, llegó a ocupar el gobierno Hernando -Talaverano, y diez meses después López de Ulloa, vencido varias veces -por el indígena Lientur. Habiendo fallecido Ulloa el 20 de noviembre de -1620, le sucedieron sucesivamente D. Cristóbal de la Cerda Sotomayor, -D. Pedro Sorez de Ulloa y Lerma y D. Francisco de Alava y Noruena. -Ulloa y Alava, además de la guerra con los indios, tuvieron que vigilar -los movimientos de escuadra holandesa, mandada por Jaime el _Ermitaño_, -que causó grandes perjuicios al gobierno español. D. Luis Fernández de -Córdoba, sobrino del virrey del Perú, conservó la autoridad hasta 1630. -Fué el primero que permitió a los criollos, descendientes de españoles, -ejercer cargos públicos. Con el toqui Putapichún continuó la guerra. - -Don Francisco Laso de la Vega no cesó un momento de luchar con sus -valerosos enemigos. Hasta el año 1640 los sucesos belicosos no ofrecen -interés alguno, porque se hallan reducidos a una serie de sitios, -sorpresas, emboscadas y asesinatos, en los cuales la fortuna, unas -veces se ponía al lado de los españoles y otras de los araucanos. - -Terrible terremoto destruyó la ciudad de Santiago (diez y media de -la noche del 13 de mayo de 1647). «A muchos--escribe un testigo -del suceso--cogió ya dormidos, los cuales fueron a despertar a la -otra vida, y a otros, que al susto despertaron, al querer salir, -les cerraba la puerta más la turbación que la llave, o por no dar -con ella, quedaban sepultados de las paredes o ahogados del polvo.» -Refiere luego que, por gracia de Dios, algunos conventos quedaron en -pie, añadiendo: «No fué así en otras casas, que no merecieron esta -singular protección que estos santos conventos, porque cayendo las -paredes hacia adentro, a unos mataban y a otros quebraban las piernas -y a otros los brazos, y con la obscuridad de la noche, el espanto -del temblor, el asombro del repentino ruido de terribles ruinas, la -ceguedad del polvo y la confusión del inopinado suceso, los unos -atropellaban a los otros y perecían muchos atropellados, encontrando -la muerte donde huían presurosos a buscar la vida. Era lamentable -espectáculo ver tantos cuerpos muertos, tantos destrozados, tantos que -debajo de las ruinas daban lamentables voces, y a los que escapaban, -andar ciegamente tropezando, y con gemidos del alma, pidiendo a voces -misericordia y llorando la madre al hijo, la esposa al marido y el -padre a la familia.» Murieron--según cálculos aproximados--más de mil. -Sucedió al terremoto fuerte lluvia y después terrible epidemia. El -gobernador Mugica, que se hallaba en Concepción al tiempo de ocurrir la -catástrofe, se trasladó a Santiago, solicitó recursos del virrey del -Perú y logró que por el término de seis años se eximiera de impuestos a -la ciudad arruinada. Digno de toda alabanza fué el obispo fray Gaspar -de Villarroel, agustino, varón de singular piedad, que en aquellos días -tristísimos, prestó toda clase de auxilios a los pobres. Poco tiempo -después comenzó la reconstrucción de la ciudad. - -Al prudente gobernador Martín de Mugica sucedió D. Francisco López -de Zúñiga, marqués de Baides, que concluyó un tratado de paz con -Lincopichún, en virtud del cual se señalaba el río Biobio límite -divisorio entre los araucanos y los españoles, reconociendo a los -primeros su independencia, y ellos, por su parte, la soberanía del -rey de España, permitiendo a los misioneros el libre ejercicio de su -ministerio y obligándose también a oponerse al desembarco de súbditos -de aquellas naciones europeas que a la sazón estaban en guerra con -España. - -Refieren los historiadores que don Antonio de Acuña y Cabrera -(1650-1656) estuvo dominado por dos oficiales, cuñados suyos, de -apellido Salazar. Celebró Acuña un armisticio con los indios en Boroa -y mandó una expedición contra los _cuncos_, que fué completamente -destruída (1655). El pueblo de la Concepción se sublevó a los gritos de -_¡Viva el Rey! ¡Muera el mal gobierno!_ viéndose obligado el virrey de -Lima a destituir al débil gobernador. - -Sucediéronse otros gobernadores; pero adquirió fama por sus desaciertos -D. Francisco de Meneses (1664-1668), conocido por sus subalternos con -el apodo de _Barrabás_. Convirtió en granjería todos los destinos -civiles y militares, castigó severamente a los araucanos y cometió -toda clase de tropelías. Sostuvo ruidosas polémicas con fray Diego de -Humanzoro, obispo de Santiago, siendo al fin depuesto por el virrey del -Perú. - -Por el contrario, D. Juan Henríquez (1670-1682) vivió siempre en -cordiales relaciones con el prelado y con los hijos de Loyola. Realizó -algunas obras de utilidad pública. Fortificó a Valparaíso y La -Concepción y formó en Santiago pequeño parque militar. Dictó algunas -ordenanzas de policía y de comercio. Sus buenas obras fueron afeadas -por la venalidad, norma de todas sus acciones. En sus relaciones -exteriores haremos notar que en el año 1680 el pirata Bartolomé Sharp -se apoderó de la ciudad de Coquimbo y la entregó al saqueo. Por su -enemiga a la Real Audiencia, tribunal fiscalizador de los gobernadores, -se originaron no pocos conflictos. Después de doce años de gobierno, -fué relevado del mando. - -Los gobernadores que inmediatamente le sucedieron, como D. Tomás Marín -de Poveda, sólo pensaron en la guerra con los araucanos. - -Tiempo adelante, D. Juan Andrés Ustáriz (1709-1717), según de público -se dijo, hubo de comprar el gobierno de Chile por la suma de 24.000 -pesos. Como era de esperar, Ustáriz no se distinguió por su probidad -administrativa. Habiéndose probado la inmoralidad que reinaba en todos -los ramos de la administración, fué destituído por el virrey del Perú -y condenado a pagar 54.000 pesos de multa. D. Gabriel Cano de Aponte -(1717-1733) hizo la paz con los naturales del país, siendo aquélla -ratificada en Negrete, ciudad situada entre los ríos Duqueco y Culabi, -afluentes del Biobio. Dicha paz, como otras anteriores que se llevaron -a cabo, no dió resultado alguno. Sucedió a Cano D. Manuel Salamanca, -sobrino del virrey del Perú; esta elección no fué confirmada por el -Rey, que nombró a D. José Antonio Manso de Velasco (1737-1745). Pocos -gobernadores tan buenos como Manso de Velasco ha tenido Chile. En una -conferencia que tuvo con los indígenas y a la que asistieron unos 400 -caciques y 6.000 ciudadanos, se adoptaron acuerdos pacíficos de mucha -importancia. Receloso el virrey del carácter voluble de los indígenas -y teniendo poca confianza en las promesas de paz, organizó fuerte -ejército, recorrió el país, fundó varias poblaciones (_San Felipe_, -_Los Angeles_, _Rancagua_, _Melipilla_, _San Fernando_ y _Copiapó_ y -otras) y construyó el canal de Maipo. También durante su gobierno se -fundó la Universidad de Santiago y la Casa de Moneda. D. Domingo Ortíz -de Rozas siguió las huellas de su predecesor, fundó varias poblaciones -y mandó una colonia a la isla desierta de Juan Fernández. Regresó a -España el gobernador Ortíz de Rozas el año 1754. De D. Manuel Amat -y Juniet (1755-1761) sólo diremos que fundó la población de _Santa -Bárbara_ cerca del nacimiento de Biobio, fomentó los trabajos de -las minas y reunió, como otros varios gobernadores, una asamblea en -Santiago, y como siempre, los indios prometieron vivir sumisos. Porque -los presos de la cárcel de Santiago intentaron evadirse, Amat se puso -al frente de la tropa que debía contenerlos, lo cual logró, haciendo -castigar a once de ellos con la pena de horca. A él se debe la creación -del primer Cuerpo de policía, que acuarteló detrás de su palacio y pagó -con fondos del Erario real: le dió el nombre de _Dragones de la Reina_ -(1758). - -El gobernador y presidente D. Antonio Guill y Gonzaga (1762-1768) -repobló la ciudad de Angot[493], hizo conducir a Santiago aguas -potables y mandó construir mesones en los caminos de la cordillera. En -los comienzos de agosto de 1767 recibió un pliego cerrado con una carta -del Rey y otros papeles. Se le mandaba arrojar de Chile á los jesuítas. -Aunque con profundo sentimiento--pues los hijos de Loyola eran sus -amigos y consejeros--expulsó en la mañana del 26 de agosto del año -citado a los jesuítas de Chile, en número de 300, figurando entre ellos -el P. Manuel Lacunza, profundo teólogo, y el nunca bastante alabado P. -Juan Ignacio Molina (historiador y naturalista). Los araucanos, bajo el -pretexto de que Gonzaga les quería obligar a residir en poblaciones, -se declararon en completa insurrección, durando la guerra diez y siete -años. Murió Gonzaga en 1768, sucediéndole D. Francisco Javier de -Morales (Apéndice H). - - [493] Fundada por Pedro de Valdivia. - -Por tercera vez fué nombrado gobernador por la Real Audiencia D. Mateo -de Toro Zambrano, que con el carácter de interino había desempeñado -dos veces el cargo, antes de la elección de Gonzaga y después de su -muerte, reemplazándole casi inmediatamente D. Agustín de Jáuregui. Es -de justicia consignar que Jáuregui restableció en Santiago el colegio -fundado por D. Martín de Poveda para que se educasen los hijos de -los caciques, hizo un censo de población y organizó las milicias. D. -Ambrosio de Benavides (1780-1787) fomentó las obras públicas, trasladó -á Chillan el colegio de indígenas de Santiago y celebró el parlamento -de Lonquiemo, que presidió el coronel O'Higgins (1786), en el cual se -hizo un concierto confirmando los anteriores, con la condición de que -los fieros y tenaces araucanos nombrarían un representante que había de -residir en la capital de Chile y cuya única misión sería velar por los -intereses de sus conciudadanos y por el cumplimiento de los tratados. -Refieren autorizados cronistas que por entonces los franceses Antonio -Gramusset y A. Berney trataron de proclamar la independencia de Chile; -pero descubierta la conjuración, los citados jefes fueron enviados a -España. Lugar preferente entre los gobernadores y capitanes generales -de Chile ocupa D. Ambrosio O'Higgins, a quien ya dimos a conocer en -el capítulo anterior. Suprimió las encomiendas y el servicio personal -de los indios; repobló la ciudad de Osorno y fundó las poblaciones de -_Combarbalá_, _Santa Rosa de los Andes_, _Illapel_ y _Vallenar_; mejoró -los caminos y fomentó el cultivo del azúcar, del algodón y del tabaco; -y dispuso que los cadáveres fuesen enterrados en los cementerios y no -en las iglesias. - -El brigadier D. Luis Muñoz de Guzmán (1802-1808) celebró con los indios -un parlamento en Negrete, terminó varios edificios públicos (Casa de -Moneda, la Aduana y el Consulado) e hizo diferentes exploraciones por -varios sitios de los Andes para hallar caminos para el Río de la Plata. -Murió repentinamente (11 de febrero). En virtud de Real disposición -del año 1806, el militar de mayor graduación tomaría el mando, ya por -muerte o ya por ausencia del propietario. En una junta que celebraron -en Concepción los jefes militares, fué proclamado capitán general D. -Francisco García Carrasco, brigadier de ingenieros. - -Consideremos el gobierno de García Carrasco. Rodeóse de favoritos, -los cuales hubieron de contribuir a las graves disensiones que tuvo -el capitán general con la Universidad, el Cabildo eclesiástico, el -ayuntamiento y el tribunal de minería. Vino a echar leña al fuego -de las discordias la noticia de que España había sido invadida por -los franceses y que el rey de España no era Fernando VII, sino José -Bonaparte. Los hombres de ideas más avanzadas de la colonia, casi -dirigidos por el cabildo de Santiago, se dispusieron a la revolución, -divulgando la noticia de que España estaba sometida a un gobierno -extranjero. El capitán general preparó un golpe de Estado, creyendo -de este modo poner término a la agitación: en la tarde del 25 de mayo -de 1810, fueron reducidos a prisión el doctor Don Bernardo Vera, el -procurador de la ciudad Don Juan Antonio Ovalle y Don Antonio Rojas, -siendo conducidos aquella misma noche a Valparaiso. Uno de los oidores -de la Audiencia marchó a Valparaiso a instruirles proceso por el delito -de conspiración. Medida tan violenta enardeció más los ánimos, llegando -el citado cabildo a pedir la libertad de los presos; mas Carrasco, -lejos de acceder, dispuso que los tres reos fuesen trasladados a Lima. -Cuando en la mañana del 11 de julio se supo que los presos habían -sido embarcados en Valparaiso para Lima, el pueblo se presentó en la -plaza en actitud amenazadora, en tanto que el cabildo y la Audiencia -se reunían separadamente, buscando remedio a tantos males. Creyeron -encontrar el remedio aconsejando a Carrasco que los presos volviesen a -Santiago, que los empleados que hubiesen tenido más participación en -el golpe de Estado fuesen separados, y, por último, que no se tomara -medida alguna sin oir a la autorizada opinión de Don José de Santiago -Concha, oidor decano de la Audiencia. Todo esto era muy poco, porque -la revolución marchaba muy a prisa, disponiendo entonces la Audiencia -que Carrasco renunciase el mando. Una reunión de jefes militares y de -los empleados más importantes aceptó la renuncia del capitán general, -nombrando en su lugar a Don Mateo de Toro Zambrano, conde de la -Conquista (16 julio 1810). - -«La dependencia en que estuvo Chile del virreinato del Perú distó mucho -de ser favorable a ninguna de ambas regiones. Esa dependencia era causa -de que se olvidasen los intereses locales, de que no se contase con -fuerzas suficientes para la defensa de la Capitanía General y de que -jamás se viese el fin de la guerra con los araucanos. Mucho después de -Ercilla y de Pedro de Oña, para quien Arauco ya estaba _domada_, los -colonos no podían gozar de paz ni seguridad con aquel enemigo interior, -y en la costa asomaban los corsarios ingleses, para quienes apoderarse -de los tesoros de América era siempre fácil empresa»[494]. - - [494] Balbín de Unquera, Revista intitulada _Cultura - hispano-americana_, núm. 8, enero y febrero de 1813, pág. 28. - -Pasando del estudio de la historia de Chile a la de Venezuela, con -verdadera satisfacción habremos de referir que Felipe III, desde Martín -Muñoz (27 septiembre 1608) se dirigió al gobernador y capitán general -de Venezuela, diciéndole la conducta que había de observar con los -indios y censurando a los encomenderos y al obispo[495]. Por su parte, -los indígenas permanecieron tranquilos gozando de larga paz; «a lo cual -contribuía--como dice Baralt--el ser pobre y no excitar la codicia de -los enemigos de España, cuyos ojos y manos no se movían con fuerza sino -tras las ricas flotas del Perú y de México»[496]. - - [495] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XLII, núm. - 32, págs. 56 y 56 v.ª - - [496] Ibidem, pág. 268. - -Recordaremos que Juan de Urpín terminó la conquista de Cumaná (1634), -fundando en 1637 la Nueva Barcelona. - -Aunque Venezuela vivió en paz durante el siglo XVII, a veces fué -atacada por los franceses. Intentaron nuestros enemigos apoderarse -de Cumaná en los años 1654 y 1657, siendo rechazados; mas en 1679 -saquearon la ciudad de Caracas, retirándose con un gran botín a -sus bajeles. En el siglo XVIII Venezuela sufrió los ataques de los -ingleses, quienes intentaron un asalto a la Guaira y a Puerto Cabello -por los años 1739 y 1745, siendo rechazados de ambas partes, del mismo -modo que lo fueron en Angostura el año 1740. - -A mediados de la centuria, esto es, el 12 de febrero de 1742, se -resolvió «relevar y eximir al gobierno y capitanía general de la -provincia de Venezuela de toda dependencia del virreinato» del -Nuevo reino de Granada. También se dispuso que los gobernadores de -la provincia de Venezuela reasumiesen las facultades concedidas -anteriormente, lo mismo en lo tocante a gobierno, guerra y hacienda -como al ejercicio del Real Patronato, y que nombrasen los tenientes -justicia-mayores de las ciudades, villas y lugares donde ellos -lo tuviesen por conveniente, sin necesidad de que los nombrados -necesitasen acudir para su confirmación a la Audiencia de Santo -Domingo, que seguía siendo la del distrito de Venezuela, según cédulas -de 7 de noviembre de 1738 y 3 de Mayo de 1741. Por último, en 8 de -septiembre de 1777 acordó el Rey separar del Nuevo Reino de Granada -las provincias de Cumaná, Guayana, Maracaibo é islas de Trinidad y -Margarita, agregándolas «en lo gubernativo y militar a la capitanía -general de Venezuela, del mismo modo que lo estaban ya, en cuanto a los -asuntos de hacienda, a la nueva Intendencia erigida en Caracas»[497]. -Dispuso, por lo que respecta a lo jurídico, que las citadas provincias -se separasen de la Audiencia de Santa Fe y se agregasen a la primitiva -de Santo Domingo. Nueve años después, esto es, el 13 de junio de 1786, -se creó la Audiencia de Caracas. Resolvíanse por entonces de igual -manera los asuntos mercantiles y civiles, hasta que para los primeros -se estableció el Consulado de Comercio, por real cédula de 3 de junio -de 1793, para «la más breve y fácil administración de justicia en los -pleitos mercantiles, y la protección y fomento del comercio en todos -los ramos»[498]. - - [497] Gil Fortoul, _Hist. Constitucional de Venezuela_, tomo - I, págs. 63 y 64. - - [498] Archivo de Indias en Sevilla. - -Conviene no olvidar que por una bula de Clemente VII se erigió el -primer obispado de Venezuela en Cero (21 julio 1531), siendo nombrado -obispo D. Rodrigo de las Bastidas (4 junio 1522) y la iglesia de Coro -quedó erigida en Catedral (24 junio 1533). También el 1531 el mismo -papa Clemente mandó erigir la iglesia de Santa Marta en Catedral, -expidiendo las respectivas bulas a favor de Fray Tomás Ortiz[499]. -Luego, por Real Cédula de 20 de junio de 1637 la Catedral de Coro se -trasladó a Caracas[500]. Al obispado de Puerto Rico se agregaron las -provincias de Margarita y Cumaná en 1588, la ciudad de Santo Thomé de -Guayana en el año de 1624 y toda la provincia de Guayana en 1625. Si -el obispado de Mérida se creó en 1777, y el de Guayana en 1790, cuando -la Catedral de Caracas se erigió en metropolitana en 1803, aquellas -iglesias fueron sufragáneas de dicho arzobispado[501]. - - [499] Véase Guzmán Blanco, _Documentos para la Historia de - Bolívar_, tomo I, págs. 37 y 38. - - [500] Ibidem, pág. 44. - - [501] Gil Fortoul, Ob. cit., tomo I, pág. 66. - -«Venezuela--Gil Fortoul--fué más infeliz que otras colonias. -Regiones de América muy ricas y pobladas, como México y el Perú, -tuvieron en ocasiones mejor fortuna bajo la dirección de algunos -virreyes eminentes; mas en Venezuela, pobre y casi desierta, apenas -hubo gobernadores que se distinguiesen en la turba de funcionarios o -indolentes o incapaces...»[502]. - - [502] Oc. cit., pág. 25. - -En los últimos años de la centuria décimo octava las ideas -revolucionarias iban poco a poco penetrando en el país, no bastando -el cuidado que tenían para que así no sucediese las autoridades. -Aunque vigilaban mucho, no pudieron impedir la entrada de toda -clase de periódicos y libros extranjeros, especialmente si trataban -de asuntos filosóficos y políticos. D. Pedro Carbonell, capitán -general de Venezuela, desde Caracas, con fecha de 1.º de noviembre -de 1794, dirigió una circular a los prelados y gobernadores de -provincia, manifestándoles que por oficio del virrey de Santa Fe del -6 de septiembre último, tenía noticia de haber aparecido en dicho -Reino un papel impreso intitulado _Los derechos del hombre_ y en el -cual se hallaban doctrinas contra la Religión y la Monarquía. «Los -especiales encargos de S. M. y nuestro honor y fidelidad nos obligan -estrechísimamente a impedir se propaguen tan detestables máximas, y por -lo mismo no me detengo en encarecer a V. S. el gran servicio que hará -a Dios y al Rey poniendo todos sus desvelos en averiguar y descubrir, -si por desgracia se ha introducido el tal papel u otro de su especie en -el distrito de su mando, valiéndose de todos los medios que dictan la -prudencia y sagacidad»[503]. - - [503] Véase _Documentos para la Historia de Bolívar_, - ordenados por José F. Blanco, tomo I, página 257. - -Al año siguiente y con fecha 12 de junio el mismo presidente Carbonell -escribió una carta a D. Eugenio Llaguno, dándole noticia de que en Coro -se habían amotinado los negros esclavos y algunos libres, deseosos unos -y otros de formar gobierno republicano[504]. Luego (26 agosto 1795) -volvió Carbonell a escribir a Llaguno, insertando la carta que con -igual fecha dirigía al ministro de la Guerra, en la cual comunicaba -nuevas noticias de los sucesos de Coro, justicia que se hizo en muchos -de los sublevados, captura del caudillo zambo Leonardo, y providencias -tomadas por el Real Acuerdo[505]. - - [504] Arch. de Indias.--Estante 131.--Cajón I, Leg.º 7. (16). - - [505] Arch. de Indias.--Estante 131.--Cajón I.--Legajo 7. (4). - -Por entonces Juan Bautista Picornell, Manuel Cortés Campomanes, -Sebastián Andrés y José Lax--que en los comienzos de febrero de 1796 -tramaron una conspiración en Madrid que se llamó de San Blas y que -tenía por objeto destruir la monarquía y establecer una república -a semejanza de la francesa, por lo cual fueron desterrados a -América--intentaron evadirse de la cárcel de La Guaira y hacer la -revolución en las colonias. También por la misma época llegó a Santa -Fe el revolucionario Antonio Nariño, que, con ayuda de Pedro Fermín -de Vargas, se disponían a la insurrección. Los primeros, esto es, -Picornell, Lax, Andrés y Cortés lograron evadirse de la cárcel de La -Guaira, según la comunicación del capitán general Carbonell de 19 de -julio de 1797 al Príncipe de la Paz. A su vez, Nariño desde Santa Fe -y con fecha 30 de julio del mismo año, se dirigió al virrey para que -interpusiera «su mediación y piadosos oficios para mover e inclinar más -la piedad del Monarca a mi favor.» - -Por lo que respecta a las publicaciones revolucionarias, es de -importancia referir que la Audiencia de Caracas declaró (11 diciembre -1797) que los que recibiesen tales libros o papeles «y no los -entregaren inmediatamente a las justicias, los que tuviesen noticias de -ellos y no lo comunicaren a las mismas justicias, los que los pasaren -a otras manos, o de cualquiera forma divulgaren sus doctrinas, o no -impidieren su extensión, cuanto esté de su parte», incurrirán «en las -penas de azotes, presidio y en la de muerte, según las circunstancias -del caso.» A pesar del sistema político español reaccionario, a pesar -del aislamiento en que vivían los Estados americanos y a pesar de las -tendencias contrarias al progreso, las ideas revolucionarias, primero -de los Estados Unidos y después de Francia, penetraron en Venezuela y -en todas las colonias, dando al traste con el dominio español algunos -años después. - -El descubrimiento y colonización de La Guayana, las frecuentes -incursiones de los piratas y las conquistas de los holandeses, ya se -dieron a conocer en el capítulo X de este tomo. Añadiremos ahora que el -terreno, pantanoso e inculto en su mayor parte, regado por el Orinoco, -Surinán y otros, tiene clima cálido y malsano. Durante los siglos -XVII y XVIII fueron Las Guayanas campo de lucha entre holandeses, -franceses, españoles y brasileños[506]. La última nación colonizadora -en La Guayana fué Inglaterra, la cual despojó a Holanda de parte de su -territorio y después siguió igual conducta con Venezuela, y seguramente -sus usurpaciones hubiesen sido mayores, si la República de los Estados -Unidos no hubiera intervenido, para que, mediante sentencia arbitral, -se decidiesen las cuestiones suscitadas entre Inglaterra y Venezuela. -Con fecha 25 de mayo de 1812, D. José de Chastre, gobernador interino -de La Guayana, en carta dirigida al Rey, se quejaba del gobernador de -Puerto Rico que no le había socorrido, por cuya causa estuvo en peligro -de caer en manos de los insurgentes. Decía también que los ingleses -fomentaban bajo cuerda la insurrección; pedía la segregación de aquella -provincia de las de Caracas y Santa Fe, y por último, quería que se -declarasen reos de lesa nación a los jefes nacionales que no auxiliasen -a los fieles españoles que luchasen por la integridad de la Monarquía -española[507]. Posteriormente, Simón Bolívar comunicó (17 agosto 1817) -desde Baja Guayana, que Las Guayanas habían sido tomadas por tropas -republicanas[508]. Al presente las tres Guayanas, colonias europeas, -son: la inglesa al O., cuya extensión es de 305.000 h. y tiene como -capital a Georgetown; la holandesa en el centro, con 90.000 h. y su -capital Paramaribo o Nueva Amsterdam, y la francesa al E. con 40.000 h. -y su capital Cayena, lugar de relegación para los condenados a trabajos -forzados. La antigua Guayana española, al O., en los confines de -Venezuela y de La Guayana holandesa, es a la sazón de Venezuela, y La -Guayana portuguesa, al S., en la cuenca superior de Oyapok, pertenece -al Brasil. - - [506] La gobernación de Guayana, que se separó de la de - Cumaná en 1762, se puso bajo la inmediata subordinación del - virrey de Santa Fe de Bogotá. Su primer gobernador, según el - nuevo régimen, fué D. Joaquín Moreno de Mendoza, que llegó - en 1762 y que en seguida trasladó la capital a donde hoy se - encuentra, recibiendo el nombre de Angostura. Los sucesores - de Mendoza, gobernadores de poderosas iniciativas, fueron D. - Manuel Centurión, D. Felipe de Inciarte y don Miguel Marmión - (1766-1791). - - La Guayana, en guerra continua con los holandeses, logró al - fin (segunda mitad del siglo XVIII) rechazar a sus enemigos, - tierra adentro al Esequibo, dejándoles sólo el establecimiento - que, en las cercanías del Orinoco, fundaron sobre el Moroco: - pero los españoles, mal aconsejados y peor gobernados, no - supieron aprovecharse del triunfo. - - [507] Arch. de Indias.--Estante 131.--Cajón 2.--Leg.º 17. (4.) - - [508] _Documentos para la historia de la vida política de - Bolívar_, etc., tomo VI, pág. 8. - - - - -CAPITULO XXVI - - GOBIERNO DE NUEVA GRANADA, DE PANAMÁ Y DE EL ECUADOR.--GOBERNADORES - QUE EN COLOMBIA SUCEDIERON A JIMÉNEZ DE QUESADA.--LA - AUDIENCIA.--EL ARZOBISPADO.--EL PRESIDENTE VENERO DE LEIVA.--OTROS - PRESIDENTES.--FUNDACIÓN Y EXTENSIÓN DEL VIRREINATO.--EL VIRREY - ESLAVA.--VERNON EN CARTAGENA DE INDIAS: LEZO.--POLÍTICA - DE ESLAVA.--PRINCIPALES VIRREYES.--INTERVENCIÓN DE NUEVA - GRANADA EN VENEZUELA.--GUERRA DE LA INDEPENDENCIA.--GOBIERNO - DE PANAMÁ.--ORIGEN, SITUACIÓN, TÍTULO DE CIUDAD Y BLASÓN - HERÁLDICO.--OBISPADO Y AUDIENCIA.--PANAMÁ BAJO LA DEPENDENCIA DE - GUATEMALA Y DESPUÉS DEL PERÚ.--LA AUDIENCIA.--EL AÑO 1644.--NUEVA - CIUDAD.--EL FUEGO GRANDE.--PANAMÁ BAJO EL VIRREINATO DE SANTA - FÉ.--UNIVERSIDAD DE SAN JAVIER.--LOS JESUÍTAS.--EL GOBERNADOR - PÉREZ.--GOBIERNO DE QUITO.--LA AUDIENCIA: EL PRESIDENTE SANTILLÁN Y - SUS SUCESORES.--EL ECUADOR EN LOS SIGLOS XVI Y XVII.--GUAYAQUIL EN - PODER DE LOS CORSARIOS.--SÍNTOMAS REVOLUCIONARIOS. - - -Consideremos los gobernadores que sucedieron en Nueva Granada al -valeroso Gonzalo Jiménez de Quesada[509]. El primero fué Hernán Pérez -de Quesada, al cual sucedió Luis Alonso de Lugo (1542), Lope Montalvo -de Lugo (1544), Pedro de Ursúa (1545), Miguel Diaz de Almendáriz (1544) -y Juan de Montalvo (1551). De Almendáriz se cuenta que contribuyó a la -fundación de la Audiencia con la esperanza de conseguir la presidencia; -pero destituído de su cargo tuvo que retirarse a la Española. Dejó en -Santa Marta su pequeña fortuna, que le arrebató un falso amigo. Volvió -a Bogotá con el juez encargado de residenciarle y fué condenado al -pago de costas, que no pudo satisfacer. De Bogotá marchó a Cartagena y -de Cartagena a España, donde se hizo sacerdote y murió de canónigo de -Sigüenza. - - [509] Habremos de repetir en este lugar que desde 1819 hasta - 1831 se llamó _República de Colombia_, desde 1831 hasta - 1848 _República de Nueva Granada_, desde 1848 hasta 1863 - _Confederación Granadina_ y desde 1863 hasta 1886 _Estados - Unidos de Colombia_. Desde 1886 se denomina _República de - Colombia_. - -Desde que se estableció la Audiencia hasta la creación del virreinato, -los presidentes de aquélla tuvieron el supremo poder[510]. El primer -presidente--como se dijo en el capítulo XI de este tomo--fué el doctor -Gutiérrez de Mercado, quien, según cuentan, murió de resultas de un -veneno que le dieron en Mompós. Francisco Briceño, después de fundar -las ciudades de _La Plata_ y _Almaguer_, ocupó su importante puesto en -la Audiencia, siendo residenciado el 1558 y enviado a España. - - [510] Carlos V creó la Audiencia de Santa Fe por decreto de 17 - de julio de 1549. - -Encargado por la Audiencia el capitán Orzúa de sujetar a los muzos, -consiguió su objeto; en seguida marchó al Norte contra los chitareros -y en el valle del Espíritu Santo fundó la ciudad de _Pamplona_ (1554), -donde encontró muchas pepitas de oro, y, cuando se disponía a emprender -una expedición en busca de nuevas riquezas, la Audiencia le desautorizó -y tuvo que retirarse a Santa Marta[511]. - - [511] Por entonces el capitán Jorge Robledo echó los cimientos - de las ciudades de _Cartago_ y de _Antioquía_, Aldana fundó - las de _Villaviciosa_ y _San Juan de Pasto_ (Valle de - Yacuanquer), el capitán Pedro de Añasco la villa de _Tinaná_, - el capitán Martín Galiano la ciudad de _Velez_, Gonzalo Suárez - Rondón la de _Tunja_, y otros fundaron a _Río Hacha_ y algunas - más. - -Antes de continuar la relación de los hechos más importantes de los -presidentes, haremos notar que Su Santidad Pío IV erigió el obispado -del Nuevo Reino de Granada en arzobispado, siendo presentado para tan -elevado cargo D. Fr. Juan de los Barrios, como por Real Cédula de 30 -de enero de 1568 el Rey lo notificó a los obispos de Lima y de Santo -Domingo[512]. - - [512] _Archivo historico nacional.--Cedulario índico de - Ayala_, letra A, tomo II, documento 12. - -Andrés Díaz Venero de Leiva (1564-1574) inauguró su presidencia -mejorando la suerte de los indios[513]. Fundó escuelas para los -indígenas, a quienes obligó a que viviesen en poblaciones fijas, hizo -construir templos y cárceles y fomentó la industria. Inauguró los -estudios filosóficos en el claustro de Santo Domingo, dió impulso a las -misiones e hizo el padrón del territorio (1570). Recordaremos--y es -su mayor timbre de gloria--que él fué el primero que mandó patatas a -España. En 1578 tomó posesión de la presidencia de la Audiencia Real de -Santa Fe D. Lope Díaz de Armendariz, que fué destituído en 1580 por el -visitador Juan Bautista Monzón, muriendo en la cárcel (1584). Quedó de -gobernador el oidor decano D. Guillén Chaparro, en cuya época el pirata -inglés Drake entró a saco en las ciudades de Río Hacha, Santa Marta y -Cartagena. - - [513] Serrano y Sanz en su _Compendio de Historia de América_, - pág. 197, considera como primer presidente a Venero de Leiva. - -Llegó (1589) el nuevo presidente Antonio González con orden de -promulgar otra vez las reales cédulas en favor de los indios y -mandó hacer algunas obras importantes. Durante la administración de -González no cesaron en sus depredaciones los piratas ingleses. También -reedificó a Ibagué, destruída por los pijaos, que anteriormente habían -arruinado La Plata. Según cédula Real del 15 de Enero de 1591, dada en -Madrid, Felipe II, habiéndose quejado los vecinos y moradores de Santa -Marta de la conducta del obispo de la provincia, encargó al presidente -y oidores de la Audiencia de Santa Fe que pidieran y estudiaran el -proceso que se formó a causa de las quejas de los dichos vecinos contra -el obispo[514]. - - [514] _Cedulario índico_, tomo XXXVIII, núm. 178, págs. 208 - v.ª y 209. - -Después de D. Antonio González ocupó (1597) D. Francisco de Sande, a -quien el pueblo designaba por sus crueldades con el nombre de _Doctor -Sangre_; fortificó a Portobelo y peleó con la valerosa tribu de los -pijaos[515]. Encargóse del gobierno, en 1605, D. Juan de Borja, nieto -del duque de Gandía, quien venció completamente a los pijaos y cuyo -jefe Calarcá murió en el combate. Borja mereció el dictado de _Padre -de la Patria_ por haber mejorado la suerte de los indios, por haber -fundado las misiones de los Llanos y por haber asegurado la navegación -del Magdalena y la comunicación con el Sur por el camino de Guanacas. -Gobernador tan excelente falleció repentinamente en 1628. Dos años -permaneció sin gobernador la colonia, ocupando luego cargo tan -importante D. Sancho de Girón, marqués de Sofraga (1630-1637), quien -fué aborrecido lo mismo por el clero que por el pueblo, siendo depuesto -y multado en 80.000 pesos. - - [515] A últimos del siglo XVI--según la _Descripción universal - de las Indias_, manuscrito publicado por la _Sociedad - Geográfica de Madrid_--los territorios de la actual Colombia - formaban la Audiencia de Panamá, con las provincias de Panamá, - Nombre de Dios, Natán, La Concepción, La Trinidad, Santa Fe - y Carlos: la Audiencia del Nuevo Reino de Granada, con las - gobernaciones de Santa Marta y Cartagena, buena parte de la - de Popayán, las provincias del Nuevo Reino (Bogotá, Musos, - Colimas y Tunja) y las poblaciones siguientes (Santa Fe de - Bogotá, San Miguel Tocayena, San Sebastián de la Plata, La - Trinidad, La Palma, Tunja, Pamplona, San Cristóbal, Mérida, - Vélez, Mariquita ó San Sebastián del Oro, Ibagué, La Victoria, - Nuestra Señora de los Remedios, Santa Marta, Tenerife, - Tamalameque ó villa de las Palmas, Ciudad de los Reyes, del - Valle de Upan, La Ramada, Cartagena, Santiago de Tolú, María y - Santa Cruz de Mompox.) - -D. Martín de Saavedra y Guzmán, barón de Prado (1637-1645), desempeñó -el gobierno con honradez y tuvo algunas diferencias con el arzobispo -Fray Cristóbal de Torres; y D. Juan Fernández de Córdoba, marqués -de Miranda de Asta (1645-1654) hizo fundar la ciudad de _Cravo_ en -Casanare, siendo reemplazado con sentimiento general por don Dionisio -Pérez de Manrique. Pudo Manrique rechazar las acometidas de los piratas -Cordello y Gauzón, sucediéndole en el año 1666 D. Diego del Corro y -Carrascal, y últimamente, D. Melchor Liñán, obispo de Popayán. Los -últimos gobernadores tuvieron que luchar con el famoso pirata Morgán, -terror de las costas colombianas. - -Promovido Liñán al obispado de Charcas en el año 1674, el gobierno -de la colonia cayó en manos de los oidores, hasta que en 1678 llegó -el nuevo presidente, gobernador y capitán general D. Francisco del -Castillo y Concha, en cuya época se originaron grandes luchas entre la -autoridad civil y los conventos, pues--como decía Castillo--en Nueva -Granada había _mucha iglesia y poco rey_. El arzobispo don Antonio Sanz -Lozano, por demás exigente, excomulgó á Castillo. Don Gil de Cabrera y -Dávalos (1687-1703) tuvo la desgracia de que en su tiempo los piratas -Pointis y Ducaze se apoderasen de Cartagena (1697) y de que a causa de -conmociones volcánicas se sintieran grandes ruidos subterráneos. D. -Diego Córdoba Laso de la Vega (1703-1711) fué buen presidente. Desde -1711 á 1713 gobernaron los oidores, viniendo a ocupar el cargo de -presidente en el citado año de 1713 D. Francisco Meneses de Bravo, a -quien redujeron a prisión los oidores y le mandaron a España. Volvió -absuelto de los cargos que le imputaron, siendo envenenado, tal vez por -los mismos oidores. - -A D. Nicolás Infante de Venegas (1715-1717) sucedió D. Francisco -Rincón, arzobispo de Santa Fe y presidente interino. En tiempo de don -Antonio Pedrosa y Guerrero (1718-1724) se acordó elevar a virreinato -la presidencia de Nueva Granada. El 29 de Abril de 1517 se decretó -poner virrey en la entonces Audiencia de Santa Fe de Bogotá. Algunos -historiadores consideran a Pedrosa como el primer virrey de Nueva -Granada o de Santa Fe. Sucedióle don Jorge de Villalonga, conde de la -Cueva (31 noviembre 1719), quien, no teniendo recursos para sostener -tan alta dignidad, abandonó el país, volviendo todo a permanecer como -antes de 1517. - -D. Antonio Manso Maldonado, gobernador del Nuevo Reino de Granada y -presidente de la Audiencia de Santa Fe, tomó posesión el 17 de mayo -de 1724. En la Relación que hizo de su mando, firmada en Santa Fe -el 20 de julio de 1727, comienza reseñando la riqueza de las muchas -minas del país y explica luego «cómo se compadece tanta riqueza y -abundancia en la tierra donde casi todos sus habitadores y vecinos son -mendigos»[516]. Varias son las causas de esto. Cada vez, dice, es menor -el número de los indios, los cuales huyen del rudo y peligroso trabajo -de las minas. Para obviar este inconveniente proponía el gobernador -Manso que se sustituyesen los indios por negros, pues los últimos -siendo «gente más trabajadora y fuerte, y como verdaderos esclavos, no -tienen el riesgo de irse, darían más utilidad en un año 100 de ellos -que 500 naturales del país»[517]. Con el acabamiento de los indios, -la agricultura, añade, también sufre grandes perjuicios, porque ellos -siembran, siegan y guardan los ganados. Es otra de las causas de -pobreza lo escasa que anda la moneda usual, lo cual podría corregirse -fácilmente mandando al tesorero de la Casa de Moneda que fabricase -mayor cantidad. Por último, sería convenientísimo que el presidente de -la Audiencia «tuviese alguna más mano para contener a los oidores, o -que los que hubiesen de venir a estas partes, donde la distancia les -hace más animosos, fuesen hombres provectos y que hubiesen pasado el -trienio en otra Audiencia, ó se eligiesen de los abogados más expertos -que hubiese en la monarquía, porque si vienen acabados de dejar el -colegio, ni las letras son las que bastan para la práctica, ni la edad -les concilia la madurez»[518]. - - [516] _Relaciones de mando_, publicadas por los Sres. Posada e - Ibáñez, pág. 5.--Bogotá, Imprenta Nacional, 1910. - - [517] Ibidem, pág. 8. - - [518] Ob. cit., pág. 10. - -Por lo que respecta a las causas particulares de la decadencia del -reino, es una de ellas la poca instrucción del estado eclesiástico. Si -las vacantes de las prebendas se diesen por oposición, los sacerdotes -se dedicarían a los estudios y frecuentarían los actos literarios. -Acerca del estado secular, el premio mayor a que puede aspirar un indio -es ser nombrado individuo de un Corregimiento por dos años, y aun para -ello necesita dar fianza crecida. Por esta razón sucede con frecuencia -que nadie quiere tales cargos. Una de las causas que señala Manso -Maldonado como de las más universales, consiste en la excesiva piedad -de los fieles que con sus limosnas han enriquecido a los monasterios, -con las obras pías que fundan en sus iglesias y con las capellanías que -dotan para que las sirvan los religiosos. «Apenas--escribe--se contará -casa o hacienda que no sea tributaria de eclesiástico, pues la que -no lo es a algún convento lo es a un clérigo secular, por tener allí -fundada su capellanía»[519]. Con otras observaciones de menor interés -termina su informe Manso Maldonado. - - [519] Ibidem, pág. 13. - -Felipe V, mediante Real Cédula dada el 20 de agosto de 1739, estableció -definitivamente el virreinato con el nombre de Nuevo Reino de Granada. -Hacía constar que en el 29 de abril del año 1717 se creó el virreinato -de Santa Fe de Bogotá del Nuevo Reino de Granada, suprimiéndolo el -1723 y dejando las cosas en el estado que antes estaban. Añadía que -lo volvía a crear, nombrando virrey a D. Sebastián de Eslaba[520]. -Comprendía el virreinato las provincias siguientes enumeradas en la -Real Cédula: la de Portobello, Veragua y el Darién, las del Choco, -reino de Quito, Popayán, Cumaná, y la de Guayaquil, provincias de -Cartagena, Santa Marta, Río de la Hacha, Maracaibo, Caracas, Antioquía, -Guayana y Río Orinoco, y las islas de la Trinidad y Margarita, con -todas las ciudades, villas y lugares, puertos, bahías, surgideros, -caletas y demás pertenecientes a ellas, en uno y otro mar y Tierra -Firme. Formaban, pues, el virreinato el Nuevo Reino de Granada y la -Presidencia de Quito, quedando independiente la Capitanía general de -Venezuela o Costa Firme. Los presidentes de la Audiencia de Quito -gozaban de independencia como tales presidentes, hallándose en lo demás -sujetos a la autoridad de los virreyes[521]. - - [520] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo - XI, núm. 179, pág. 157 v.ª y siguientes. - - [521] En Real Cédula dada en el palacio del Nuevo Retiro el - 12 de febrero de 1742 se dice que la provincia de Venezuela - fué agregada al virreinato del Nuevo Reino de Granada, - declarándose por entonces su independencia.--_Archivo - histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo XII, número 28, - págs. 32 v.ª y siguientes. - -Tan apurado de dinero se hallaba Felipe V a causa de la guerra de -sucesión, que, desde Madrid (19 octubre 1706), se dirigió a don -Francisco Dávila Bravo de Laguna, gobernador y capitán general de la -provincia de Tierra Firme, llamada también _Castilla del Oro_, para -que le remitiesen a España todos los caudales que tuviese en aquellos -países[522]. De la provincia de Tierra Firme, a la sazón formando -parte del virreinato de Nueva Granada, recordaremos los siguientes -hechos. Felipe IV, desde Madrid, con fecha 22 de septiembre de 1657, -decía a D. Fernando de la Riva Agüero, gobernador y capitán general -de la provincia de Tierra Firme, que D. Pedro Carrillo de Guzmán, su -antecesor en el gobierno, le había dado cuenta--según cartas del 13 y -21 de julio de 1656--de que a 9 de marzo del mismo año, los enemigos -(ingleses y holandeses) se atrevieron a invadir el Puerto de la Boca -del río de Chagre, añadiendo luego que Gaspar de los Reyes, capitán de -la compañía de los negros de la ciudad de Portobelo, consiguió hacer a -los enemigos 7 prisioneros, arrojándoles también a ellos a la mar[523]. -Posteriormente, Carlos II, desde Aranjuez (17 mayo 1678), hubo de decir -al gobernador y capitán general de la provincia de Tierra Firme, lo -que a continuación copiamos: «Por ser necesario para el mayor adorno -de mi Palacio y Casas Reales que haya en ellos Pájaros que llaman -Cardenales, Zinzontes, Gorriones, Mariposas, Chambergos, Turpianes y -otros qualesquiera Pájaros de canto de esas Provincias: He parecido -encargaros los hagáis buscar y remitir a estos Reinos con todo cuidado, -etc.»[524]. - - [522] _Cedulario índico_, tomo XL, núm. 203, págs. 203 v.ª a - 204 v.ª - - [523] Ibidem, tomo XIX, núm. 98, págs. 70 y 71. - - [524] Ibidem, tomo XIX, núm. 155, págs. 123 y 123 v.ª Debió - ser Carlos II aficionado a los pájaros, pues también al - gobernador de Cuba, en el año 1678, y al virrey del Perú, en - el año 1698, les hizo el mismo encargo. - -Citaremos los hechos principales de los virreyes de Nueva Granada. -Su primer virrey, el general Don Sebastián de Eslava, nombrado el 20 -de agosto de 1739, llegó a Cartagena de Indias a mediados de abril -de 1740. En su nombre ya había tomado posesión el presidente don -Francisco González Manrique. Entre otros ataques de los ingleses a -nuestras plazas--que fueron muchos y frecuentes--recordaremos que el -vicealmirante Vernon, después de ser rechazado en el puerto de Guaira, -se dirigió a Portovelo, en cuya ciudad estaba el 2 de diciembre de -1740, se apoderó de los castillos de la plaza (Todofierro, San Jerónimo -y La Gloria). No encontrando en Portovelo las riquezas que esperaba, -habiéndose hecho dueño de algunos cañones y clavado los demás, se -dirigió a Jamaica, ya pensando donde había de dirigir sus miras[525]. -Apenas hubo llegado a Jamaica, recibió el refuerzo de otra flota que -mandaba el vicealmirante Chaloner-Ogle. - - [525] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, núm. 248, págs. - 255 y siguientes. - -A la cabeza de ambas escuadras se presentó por tercera vez Vernon -delante de Cartagena de Indias el 15 de marzo de 1741[526]. Las fuerzas -que a la sazón se hallaban en Cartagena consistían en los batallones -de España, Aragón, compañías de marina y una compañía de artillería -del pie fijo de la plaza, que componían 1.100 hombres; además 600 -milicianos y 600 indios del monte; por último, los navíos que bajo el -mando de Don Blas de Lezo estaban defendiendo el acceso a la bahía, -cuya guarnición consistía en 400 hombres y 600 marineros. La escuadra -inglesa no bajaba de 170 naves con 9.000 hombres de desembarco. El -20 de marzo comenzaron el fuego los ingleses contra los fuertes -_Santiago_ y _San Felipe_ y el castillo de _Bocachica_. Logró Vernon -desembarcar gran parte de su gente con una batería de 16 cañones, la -cual se dispuso a atacar la citada fortaleza. Los fuegos combinados de -la batería y de los navíos causaron sensibles bajas a los defensores -del castillo mandados por Desnaux. El marino Lezo y el virrey Eslava -ayudaron en su empresa a Desnaux, quien con algunos de los suyos, -después de pelear valerosamente, hubo de retirarse al sitio donde -estaba el virrey, siendo todos transportados en lanchas y canoas a la -capital[527]. - - [526] La primera vez fué el 13 de marzo de 1740 y la segunda - el 3 de mayo del mismo año. - - [527] El castillo de San Luis de Bocachica se hallaba distante - de la capital del virreinato unos 14 kilómetros. - -Quiso Lezo echar a pique sus cuatro navíos antes que cayesen en poder -del enemigo; pero no tuvo tiempo para ello, dada la rápida acometida -de Vernon. Los ingleses desde el 8 de abril pudieron introducir en -la bahía bombardas y fragatas, comenzando el 13 a hacer fuego sobre -la plaza y aproximándose a ella poco a poco. El 15 verificaron el -desembarco por diferentes sitios, y encaminándose hacia la plaza -protegidos por el fuego de los barcos, se hicieron dueños del cerro -de la Popa. Aunque el 20 de abril, entre dos y tres de la mañana, -los ingleses intentaron un asalto general, la resistencia heroica -de los españoles no pudo ser mayor. Los enemigos se retiraron a sus -embarcaciones en la noche del 27, marchando Vernon con los suyos a -Jamaica, no sin grandes pérdidas. Poco después España hubo de llorar -la pérdida de uno de los héroes de la jornada: Lezo, a causa de las -heridas recibidas durante el sitio, falleció en Cartagena de Indias el -7 de septiembre de 1741. - -Comprendiendo Eslava el peligro en que se hallaban nuestras colonias, -procuró, con actividad extraordinaria, que se fortificasen las -plazas más expuestas a los ataques de los corsarios o no corsarios -de Inglaterra. También mostró ferviente celo religioso, edificando -iglesias y desterrando la idolatría del país, fomentó las misiones -y construyó hospitales. Consiguió aumentar la hacienda pública y -disminuir los impuestos. Protegió mucho la agricultura y arregló -puentes y caminos. Protegió el comercio lícito y persiguió el ilícito. -Por lo que toca al tratamiento, doctrina y reducción de indios, no -omitió la menor diligencia. Observador celoso de las ideas y prácticas -religiosas, no por eso consintió que se vulnerasen las regalías del -Real Patronato. En cuanto a la Administración de justicia habremos de -decir que pocos virreyes la atendieron como él. Por Reales Cédulas de -30 de marzo y 22 de abril (1749), el Rey hubo de ceder a las instancias -de Eslava, relevándole de sus empleos, nombrando sucesor en ellos y -confiriéndole la capitanía general de Andalucía. - -José Alonso Pizarro (1749) hizo algunas obras públicas y estancó las -bebidas alcohólicas. - -José de Solís Folch de Cardona (1753) fundó la Casa de la Moneda, -mejoró la administración pública y abrió caminos[528]. Desempeñó el -virreinato con la _exactitud, desinterés, vigilancia y celo_ que -correspondían, como declara la sentencia absolutoria, dada por los -señores del Consejo de Indias, a 29 de agosto de 1764, de los cargos y -condenaciones que se le habían hecho por el comisionado. Luego repartió -sus bienes a los pobres y se retiró al convento de San Francisco -de Santa Fe de Bogotá, donde fué recibido de fraile lego en 28 de -febrero de 1761, profesando en 29 de marzo de 1762. Posteriormente fué -guardián, falleciendo el 17 de abril de 1770, con general sentimiento -de cuantos le conocían[529]. - - [528] Era hijo del marqués de Castel Novo, y nació el 4 de - febrero de 1716. - - [529] Véase Arch. de la Excma. Sra. Duquesa de - Montellano.--_Servicios y Honores_, de la Casa de Solís, - ducado de Montellano, leg. 615. - -Pedro Messía de la Cerda, marqués de la Vega de Armijo (1761), en los -casi doce años que estuvo al frente del virreinato realizó hechos de no -escasa importancia, lo mismo por lo que respecta a asuntos religiosos y -estado eclesiástico que a los de Hacienda, Administración de justicia -y Guerra. Expulsó a los jesuítas obedeciendo órdenes del gobierno -español. Habiéndose determinado erigir en la capital Universidad -pública y estudios generales, se opusieron a ello los frailes del -convento de Santo Domingo, quienes tenían facultad de dar grados. Les -apoyaba «el Reverendo Arzobispo, que como del mismo orden antepone su -beneficio particular al común y universal del Reino»[530]. - - [530] Ob. cit., pág. 119. - -Manuel de Guirior (1773) intentó corregir algunos abusos del clero; -dictó medidas para aumentar el comercio; dispuso un plan y método de -estudios universitarios, continuando el pensamiento de su antecesor; -fundó en Bogotá una Biblioteca pública con los libros de la extinguida -Compañía de Jesús y también creó una Casa de Expósitos. - -Manuel Antonio Flores (1776), hombre de clara inteligencia y de -carácter débil, vió que las provincias de Maracaibo, Caracas, Cumaná -y Guayana fueron separadas del Nuevo Reino de Granada para formar la -capitanía general de Venezuela (1777); también en su tiempo estalló -(1781) la insurrección de los _comuneros_. A causa de nuevos impuestos, -aumentaron los rebeldes, transigiendo con ellos la Audiencia; pero -habiendo acudido fuerzas leales, se dominó y castigó con alguna -severidad a los comuneros. - -Nada hizo de particular Don Juan de Torrezal Díaz Pimienta (1782); -y Don Antonio Caballero y Góngora, arzobispo de Santa Fe de Bogotá, -desempeñó el virreinato seis años y medio. Ocupáronle mucho tiempo -las reformas que introdujo en el estado eclesiástico y más todavía -las reducciones de varias clases de indios. Afirma que los indios -mosquitos son enemigos implacables del nombre español, y que por ello -debía verificarse la remisión de misioneros para que reconociesen los -citados indígenas nuestra soberanía. Fijóse también el virrey en los -Tribunales de justicia. Capítulo importante es el intitulado _de la -población y policía_. Manifiesta el virrey lo difícil que era hacer un -padrón general, dado el número considerable de rancherías ocultas; mas -en el año pasado--dice--de 1770 tenía el distrito de la Audiencia de -Santa Fe 507.209 habitantes. Posteriormente--añade--se empeñó nuestro -antecesor Don Manuel Flores reunir todos los padrones particulares para -la formación de uno general, no logrando su objeto. Entonces «dispuse -que de todos los padrones particulares que había en la Secretaría, -se formara uno general..., resultando que en el año 78 había en todo -el Reino 1.279.440 habitantes, de los cuales 747.641 pertenecían al -distrito de la Audiencia de Santa Fe, cuyo número, comparado con el -del año 70, ofrece el aumento de 240.432 habitantes; y aunque después -sobrevino la epidemia de viruelas, es notable el aumento en los diez -años que han corrido desde entonces, si puede servir de regla el -padrón de la provincia de Antioquía, formado con exactitud el año -próximo pasado por el Oidor Visitador Don Juan Antonio Mon, en que -manifiesta existir en dicha provincia 56.052 habitantes, en lugar de -46.466 que había en el año de 78, con que resultan de aumento 9.586, -que viene a ser muy cerca de una quinta parte, y no habiendo razón -particular para contar con menor aumento en las otras provincias, -debemos suponerlas con el mismo. Sin embargo, sujetándonos a una -sexta parte solamente, puede decirse que en el decenio de 78 a 88 se -ha aumentado la población con 213.240, que agregados a 1.279.440, -nos da de actual población 1.492.680»[531]. Refiere en seguida los -medios para combatir la epidemia de las viruelas y la de la lepra -lazarina (_elephanthiam_). Por lo que a instrucción pública atañe, -después de consignar que en Santa Fe se había fundado un colegio para -niñas, existiendo ya dos para niños intitulados de Nuestra Señora del -Rosario y de San Bartolomé. A este último se hallaba incorporado el -Seminario. Por falta de fondos no se creó la Universidad, contentándose -el virrey-arzobispo con la fundación de una cátedra de Matemáticas -en el Colegio del Rosario. Suyas son las siguientes palabras: «Todo -el objeto del plan (de estudios) se dirige a substituir las útiles -ciencias exactas en lugar de las meramente especulativas, en que hasta -ahora lastimosamente se ha perdido el tiempo; porque un Reino lleno -de preciosísimas producciones que utilizar, de montes que allanar, -de caminos que abrir, de pantanos y minas que desecar, de aguas que -dirigir, de metales que depurar, ciertamente necesita más de sujetos -que sepan conocer y observar la naturaleza y manejar el cálculo, el -compás y la regla, que de quienes entiendan y discutan el ente de -razón, la primera materia y la forma substancial. Bajo este pie propuse -a la Corte la erección de Universidad pública en Santa Fe...»[532]. - - [531] Ob. cit., pág. 242. - - [532] _Relaciones de mando_ etc., pág. 252. - -Dispuso el virrey-arzobispo que una expedición compuesta de un -director--cuyo nombramiento recayó en el presbítero D. Celestino -Mutis--, un segundo y un delineador, recorriese gran parte del reino -estudiando las producciones de la naturaleza. El Rey honró a Mutis -con el título de _Botánico y Astrónomo de Su Majestad_, y al viaje -con el de _Expedición Botánica de la América Meridional_. De gran -utilidad fueron los trabajos realizados en las Ciencias naturales por -Mutis y por D. Pedro de Vargas, ayudados por D. Casimiro Gómez Ortega, -catedrático de Botánica en Madrid. No descuidó el virrey Caballero -los asuntos de Hacienda, Guerra y Marina, mostrando en todos tanta -competencia como buena fe. - -Después de D. Francisco Gil de Lemos (1789), que desempeñó el cargo -sólo siete meses por haber sido promovido al virreinato del Perú, en -cuyo tiempo procuró disminuir las atenciones del gobierno y las de la -Real Hacienda, ocupó el virreinato D. José de Ezpeleta (1789-1797), -quien no descuidó en los ocho años que dirigió los negocios del -virreinato, los cuales eran muchos y difíciles. En su tiempo se -sintieron los primeros importantes síntomas de revolución. El 19 de -septiembre de 1794 escribió al Rey acompañándole carta reservada que -con igual fecha dirigió al duque de la Alcudia, y en ella refería lo -ocurrido en aquella capital con motivo de haberse encontrado pasquines -sediciosos fijados en los parajes públicos, como también el efecto -causado por la noticia de la impresión y publicación de un papel -intitulado _Los derechos del hombre_[533]. Diremos, para terminar, que -durante este virreinato se fundó el primer periódico y el primer teatro -en Bogotá. - - [533] _Archivo de Indias._--Estado.--Santa Fe.--Legajo 4 (131). - -Don Pedro Mendinueta y Muzquiz (1797-1803) gobernó siete años con el -mismo acierto que su antecesor Ezpeleta. Fijóse en las reformas de -policía y en obras de beneficencia, en la limpieza y composición de -las calles, en todo lo que se relacionase con la salud pública. La -instrucción pública fué atendida por el ilustre virrey Mendinueta. La -industria minera, el comercio y la agricultura merecieron detenido -estudio, siendo también objeto de atención profunda los Consulados, -las Audiencias y los Tribunales y oficinas de la Real Hacienda. No -olvidó el virrey ni el ejército, ni las milicias, ni la marina; su -inteligencia y actividad se manifestó en todo. Hizo el censo del -virreinato, llegando a dos millones el número de habitantes. - -Don Antonio Amar (1803), fué el último de los verdaderos virreyes, -pues D. Benito Pérez y D. Francisco Montalvo vinieron en los días de -la independencia y apenas lograron prolongar la agonía del virreinato, -y respecto a Don Juan de Sámano, si tuvo la satisfacción de sentarse -en el sillón de sus predecesores, también vió extinguirse en sus manos -las últimas pavesas del virreinato. En general--aunque otra cosa digan -algunos escritores--los virreyes de Nueva Granada fueron hombres rectos -y buenos. Si castigaron a veces con más rigor que prudencia, cúlpese, -no a ellos, sino a las leyes españolas. - -En la relación que D. Francisco Montalvo, virrey de Nueva Granada, dejó -a D. Juan de Sámano, consigna que su antecesor D. Benito Pérez no le -entregó el pliego de instrucción acostumbrado, añadiendo que el citado -Pérez falleció lleno de disgustos en Panamá, cuando él llegaba a Santa -Marta. «El istmo era--dice Montalvo--el único punto verdaderamente -libre de enemigos. Santa Marta, el teatro de la guerra, estaba -reducida a la ciudad y pueblo de San Juan de la Ciénaga y a la pequeña -provincia del Hacha, ambas amenazadas de próxima invasión. Esto fué lo -que recibí por todo el territorio del Nuevo Reino de Granada...»[534]. -Añade que «el aspecto de las Américas era tristísimo y deplorable para -las armas del Rey», y que se perdieron las provincias de Venezuela «por -la poca energía de los jefes realistas que mandaban las divisiones en -Cúcuta y Barinas», influyendo también «en mucha parte las desavenencias -entre la Audiencia y el capitán general Monteverde»[535]. Embarcóse -Montalvo en la Habana el 28 de abril de 1813, llegando a Santa Marta -el 1.º de junio siguiente. El 13 de agosto fué rechazada la expedición -francesa que mandaba Pedro Labatut cuando intentó sorprender el Morro, -y en los días 14 y 15 del mismo mes halló vigorosa resistencia en la -Ciénaga, retirándose escarmentado. A fines de diciembre recibió la -Real orden del 23 de julio, nombrándole Capitán General en comisión -de Venezuela, con retención del virreinato que tenía en propiedad, y -poniendo a sus órdenes a D. Manuel Cajigal, mariscal de Campo, para -que le destinase a una u otra parte, según lo tuviese por conveniente. -Grave fué la situación del virrey en los comienzos del año 1814. «Nada -más duro en los peligros--escribe el virrey--que carecer de los medios -de defenderse y arrostrarlos. Yo prefiero en el día cualquiera otra -suerte, la más amarga, a la de volverme a ver en la situación en que -estuve en Santa Marta durante tres años, expuesto a perder hasta lo más -sensible para un militar, la reputación»[536]. Sucedíanse los combates -lo mismo en la tierra que en el mar, unos adversos y otros favorables, -mas siempre luchando. Tanta gravedad adquirieron los sucesos de -Venezuela, que el virrey Montalvo destinó a su segundo, a D. Manuel -de Cajigal, para que se pusiese al frente de la Capitanía general de -Venezuela, ya «que la idea de la Regencia era manifiestamente que no lo -fuese más Monteverde»[537]. Añade que Boves logró completo triunfo en -la batalla de La Puerta, y del mismo modo Aymerich consiguió laureles -peleando y cogiendo prisionero a D. Antonio Nariño. - - [534] _Relaciones de mando_ etc., pág. 590.--Bogotá - (Colombia).--Imprenta Nacional, 1910. - - [535] Ibidem, págs. 590 y 591. - - [536] Ibidem, pág. 600. - - [537] Ibidem, pág. 614. - -Quiso Montalvo atraerse con dulces palabras a los revolucionarios de -Cartagena, a quienes mandó una carta. El gobierno de dicha ciudad «me -dijo en contestación que por la gravedad de su contenido la remitía al -Congreso, que era quien podía resolver acerca de ello»[538]. Después -contestó el Congreso lo que era de esperar, esto es, que deseaban cada -día con más entusiasmo la independencia. Relata luego el virrey los -hechos de Bolívar, fijándose especialmente en su conquista de Santa -Fe (12 diciembre 1814). Pronto iba a recibir Montalvo importantes -auxilios, porque el Rey, con fecha 25 de noviembre de 1814, le había -comunicado que mandaba una expedición compuesta de 10.000 hombres -al mando del mariscal de campo Don Pablo Morillo. «El primer objeto -de esta expedición--decía la Real orden reservada--es mantener la -tranquilidad en la capitanía general de Venezuela, tomar a Cartagena -de Indias y auxiliar poderosamente a la pacificación del Nuevo Reino -de Granada»[539]. Montalvo pudo ayudar a Morillo en la conquista de -la ciudad de Cartagena (6 diciembre 1815). Trabajó sin descanso en la -pacificación interior del virreinato, y con fecha 21 de junio de 1817 -previno a los gobernadores que «procurasen con todo cuidado contener -las animosidades, manifestando a sus súbditos, en ocasiones oportunas, -que todos son españoles, vasallos de un mismo monarca, a cuyos ojos -son iguales los que se portan con la fidelidad debida a su Rey, sean -españoles europeos o españoles americanos»[540]. Terminó Montalvo su -_Relación de mando_ el 30 de enero de 1810, y con esta fecha la hubo de -mandar al nuevo virrey D. Juan de Sámano. - - [538] Ibidem, pág. 619. - - [539] Ob. cit., pág. 724. - - [540] Ibidem, pág. 723. - -Acerca del origen del nombre _Panamá_, según la opinión de muchos -autores, significa en lengua nueva, la más extendida entre los -indígenas en aquellos tiempos, _sitio abundante en peces_; lo cual -se conforma con lo que escribía (1516) Pedro Arias de Avila al rey -Fernando y a su hija la princesa Doña Juana. Decía así: «Vuestras -Altezas sabrán que Panamá es una pesquería en la costa del mar del Sur -y por pescadores dicen los indios _panamá_.» Pedro de Arias Dávila, -gobernador de Castilla del Oro, y el licenciado Gaspar de Espinosa, -fundaron a Panamá (15 agosto 1519). Poco después Pedrarias ordenó -al capitán Diego de Albites que poblara a Nombre de Dios. Mereció -Panamá (15 septiembre 1521) el título de ciudad y el honor de un -blasón heráldico que consistía en un escudo en campo de oro, partido -verticalmente, con un yugo y un haz de flechas en la mitad derecha, y -en dos carabelas navegando y una estrella en la parte superior en la -mitad izquierda. Por orla castillos y leones. Por lo que toca a la sede -de Larién, después de la muerte, a fines de 1519, del obispo Quevedo, -el nuevamente elegido Fr. Vicente Pedraza trajo las instrucciones de -trasladar el gobierno eclesiástico a Panamá. Tampoco debemos pasar -en silencio que la Audiencia de Panamá, la tercera que se fundó en -América, fué instituída por Real cédula de 26 de febrero de 1538 por -el emperador Carlos V, abarcando su jurisdicción, no sólo el reino de -Tierra Firme, compuesto de las dos provincias de Castilla del Oro y -Veraguas, sino también desde el Estrecho de Magallanes hasta el golfo -de Fonseca (provincias del Río de la Plata, Chile, Perú y Nicaragua). -Creada en 1543 la Audiencia de los confines de Guatemala, se ordenó -suprimir la de Panamá. - -El gobierno de Panamá pasó de la autoridad de Guatemala, a la -dependencia del virreinato del Perú después de la victoria que D. Pedro -de La Gasca consiguió sobre Pizarro en la batalla de Xaquixaguana -(1548). - -Restablecida la Audiencia de Panamá por Real Cédula de 1563, se dispuso -la extinción de la de Guatemala. Panamá tuvo que sufrir rudos ataques -de los corsarios ingleses; pero la desgracia mayor de la ciudad fué el -terrible incendio del 21 de febrero de 1644 que destruyó 83 casas, el -Seminario y la casa episcopal. Posteriormente el pirata Morgan tomó -e incendió a Panamá (1671). Nombrado presidente y capitán general -de Tierra Firme D. Antonio Fernández de Córdoba y Mendoza, llegó a -últimos de 1671 con la comisión de trasladar la ciudad de Panamá a -sitio mejor, verificándose (21 enero 1673) el acto de fundación en la -pequeña península inmediata al cerro y puerto de Ancón. Poco después -se hicieron importantes fortificaciones para defender la plaza. A -pesar de todo, los piratas no dejaron tiempo adelante en paz a los -gobernadores de la ciudad. Creyéndose que las cosas marcharían mejor, -la Corona destituyó al gobernador Hurtado y suprimió la Audiencia, -agregando el territorio de su jurisdicción a la autoridad del virrey y -de la Audiencia del Perú (1718). Como fuesen mayores las dificultades -para el buen gobierno, a causa de la distancia entre la colonia y -las autoridades del Perú, por Real Cédula de 21 de julio de 1722 se -restableció la Audiencia, cuyo presidente tenía además el cargo de -comandante general de Tierra Firme. - -El 2 de febrero de 1737 ocurrió formidable incendio--que se llamó el -_Fuego Grande_--en la nueva ciudad de Panamá. Se quemaron dos terceras -partes de la población, salvándose casi únicamente el arrabal de Santa -Ana, y por ello se repitió el siguiente estribillo: - - Día de la Candelaria - vísperas de San Blás, - a las muchachas de adentro - se les quemó la ciudad. - -En el año 1739 se realizó cambio radical, pues con fecha 20 de agosto -se expidió Real Cédula restableciendo el virreinato de Santa Fe, -incluyendo en él los territorios de Nueva Granada, Venezuela, Quito y -las provincias de Panamá y Veraguas. La provincia de Panamá, quedó, -sin embargo, con su gobernador y Audiencia, aunque subordinados al -virreinato. - -Por Real Cédula del 3 de junio de 1749 se fundó la Universidad de San -Javier, en Panamá, estableciéndose en el edificio de la Compañía de -Jesús; y también por Real Cédula de 20 de junio de 1751 se suprimió -definitivamente la Audiencia, acordándose que el gobierno de dicha -ciudad dependiese del virrey de Nueva Granada, el obispado fuera -sufragáneo del arzobispado de Lima y los tribunales de justicia -estuvieran bajo la Audiencia de Santa Fe. - -Establecida la Compañía de Jesús en Panamá, se dirigió, a mediados del -siglo XVI, al Perú. El superior de los Padres se llamaba Baltasar de -Piñas, y con aquel carácter marchó al Perú. Algunos de sus religiosos -permanecieron en Panamá para establecer la comunidad en Tierra Firme. -Allí edificaron sólido y magnífico edificio, terminado en 1751, en el -que establecieron la Universidad de San Javier. Habiéndose dispuesto -la expulsión de los jesuítas de todos los dominios españoles, lo -fueron de Panamá en la madrugada del 2 de agosto de 1767, encargándose -del edificio el gobernador Cabrejo. El 28 de agosto, con una fuerte -escolta, fueron los hijos de San Ignacio conducidos a Portobelo, allí -embarcados para Cartagena, de donde salieron para Europa en compañía de -otros expulsados también de Nueva Granada. - -Los gobernadores que sucedieron a Cabrejo cumplieron con su deber; -pero, en los comienzos del siglo XIX, el brigadier D. Benito Pérez, -virrey de Nueva Granada, resolvió establecer su autoridad en Panamá, -dado el estado de rebeldía de Santa Fe. El mismo día en que tomó -posesión del cargo (21 marzo 1812), quedó establecido el Tribunal de la -Real Audiencia. - -Consideremos el gobierno o presidencia de Quito (vulgarmente Reino -de Quito) y actualmente denominado República del Ecuador[541]. -Constituyóse en el año 1564, en cuyo tiempo se estableció la Real -Audiencia, que comprendía extenso territorio. La ciudad de Santiago -de Quito fué fundada el 15 de agosto de 1534, y la Audiencia se creó -por Real Cédula dada en Guadalajara el 25 de agosto de 1563, siendo su -primer presidente Hernando de Santillán, a quien sucedió D. Lope Díez -Aux de Armendáriz y a éste otros presidentes. Nada de particular ofrece -la historia del Ecuador durante la centuria décimasexta, ni aun en -las dos siguientes, reducida a disensiones interiores y exteriormente -a las tentativas que los piratas hicieron en las costas. Recuérdese -que a fines de 1621 y en 1709 los filibusteros recorrían las costas, -saqueando a Guayaquil y otros puertos. Aunque en los comienzos del -siglo XVII se fortificó a Guayaquil para defenderlo de los corsarios, -cayó al fin en poder de ellos el año 1687. No pasaremos en silencio -el motín popular acaecido en Quito en 1592, que fué enérgica protesta -contra la Real Cédula de Felipe II estableciendo el impuesto de -alcabalas. Ni el presidente Barros, ni los oidores de la Audiencia, -ni los jesuítas, ni otros religiosos de diferentes Ordenes, pudieron -contener el movimiento. Los revoltosos proclamaron rey de Quito a -un ciudadano llamado Carrera, quien no aceptó la Corona, siendo por -ello azotado públicamente. El virrey Mendoza dispuso que Arana con -300 hombres marchase a Quito para castigar a los revoltosos, lo que -consiguió con poco trabajo. Carrera mereció el nombramiento de alférez -real, hereditario para su familia, y los jesuítas disfrutaron desde -entonces algunas rentas por su patriotismo. Que el virrey Mendoza y -otros virreyes interviniesen en los asuntos de Quito se explica porque -este país en lo político y militar estaba sujeto al virrey del Perú, y -en lo eclesiástico al metropolitano de Lima. - - [541] Quito fué erigida en obispado en 1545, y su primer - prelado se llamaba Garci Díaz. - -Tiempo adelante el Ecuador, siguiendo el ejemplo de otras colonias -americanas, manifestó sus deseos de independencia, que proclamó en -Quito el 10 de agosto de 1809. - - - - -CAPITULO XXVII - - GOBIERNO DEL RÍO DE LA PLATA O DE BUENOS AIRES.--D. PEDRO - DE MENDOZA HASTA ARIAS DE SAAVEDRA (4.ª VEZ).--SAAVEDRA - DERROTADO POR LOS URUGUAYOS.--INTRODUCCIÓN DE NEGROS--FUNCIONES - RELIGIOSAS.--ENEMIGA DEL CABILDO A LOS ABOGADOS.--GOBIERNO DE - GÓNGORA.--LA UNIVERSIDAD EN BUENOS AIRES.--EL OIDOR PÉREZ DE - SALAZAR.--EL GOBERNADOR CÉSPEDES.--LA AUDIENCIA.--GOBIERNO DE - DÁVILA.--EL GOBERNADOR LA CUEVA ES EXCOMULGADO.--CANONIZACIÓN DE - SAN FERNANDO.--DESGRACIAS EN EL PAÍS.--GOBIERNO DE ABENDAÑO, DE - MÚXICA, DE CABRERA, DE LAXIS, DE RUIZ DE BAIGORRI, DE MERCADO Y - DE MARTÍNEZ SALAZAR.--LA AUDIENCIA.--GOBIERNO DE GARRO, HERRERA - Y PRADO.--LA COLONIA DEL SACRAMENTO.--EL GOBERNADOR ZABALA: SUS - HECHOS MÁS NOTABLES.--CAMBIO DE POSESIONES ENTRE PORTUGAL Y - ESPAÑA.--CONDUCTA DE LOS JESUÍTAS.--LOS GOBERNADORES SALCEDO, - ORTIZ DE ROSAS Y ANDONAEGUI--EL GOBERNADOR CEBALLOS.--VIRREINATO - DE BUENOS AIRES.--LOS VIRREYES CEBALLOS, ORTIZ, MARQUÉS DE - LORETO Y OTROS.--LOS VIRREYES MALO DE PORTUGAL, AVILÉS Y DEL - PINO.--DERROTA DE NUESTRA FLOTA.--LOS INGLESES TOMAN A BUENOS - AIRES.--LINIERS.--GOBIERNO DE TUCUMÁN. - - -Conviene no olvidar que después de la fundación de Buenos Aires por D. -Pedro de Mendoza en la orilla derecha del Río de la Plata (2 febrero -1536) y de su gobierno; después de Juan de Ayolas, fundador de la -Asunción, muerto por los salvajes, y después de otros gobernadores, -fué nombrado Juan de Garay, quien echó los cimientos de _Buenos Aires_ -(11 junio 1580), pues la que fundara Mendoza había sido despoblada. -Habremos de recordar también que si en el último cuarto del siglo -XVI se sucedieron en el Plata siete gobernadores españoles que nada -hicieron para conquistar el Uruguay, en los albores del XVII apareció -Arias de Saavedra, que comenzó a gobernar en agosto de 1600; pero la -Cédula confiriéndole el mando en propiedad es del 18 de septiembre de -1601. Antes se había distinguido como protector de los indios pacíficos -y fué severo con los enemigos de España. Como hijo de la Asunción (hoy -capital del Paraguay) amaba a su tierra, y como gobernante español -era fiel a la metrópoli. A la cabeza de unos 500 soldados partió de -la Asunción hacia las tierras uruguayas. Los indios se prepararon -a la lucha y se dirigieron a encontrar al enemigo, decididos a no -consentir la entrada en territorio patrio. Siguieron su camino los -españoles, importándoles poco los preparativos de los indígenas. -Halláronse en frente unos de otros. Murieron--según relación de los -historiadores--los 500 soldados, pudiendo sólo escapar Saavedra para -ser portador de la derrota. En un cuarto de siglo los indígenas -uruguayos se habían preparado para resarcirse de las desgracias que les -habían ocasionado Zárate y Garay. El gobernador, con ruda franqueza, -escribió a la corte declarando su impotencia para dominar el Uruguay, y -aconsejando que las armas espirituales, la predicación y las dulzuras -de la fe harían efecto en la condición áspera de aquellos indios. -Examinó el Consejo de Indias la indicación de Saavedra, y Felipe III, -en 5 de julio de 1608, aprobó la conquista pacífica. - -Consta oficialmente que unos dos años antes, siendo gobernador y -capitán general y justicia mayor de las provincias del Río de la Plata -el Sr. Hernandarias de Saavedra, solicitó el cabildo de Buenos Aires al -Rey se sirviera «darle licençia para meter trescientos negros para el -sustento desta tierra...»[542]. - - [542] _Actas del cabildo de Buenos Aires._--Sesión del 13 de - marzo de 1606.--Tomo I, pág. 190.--Buenos Aires. 1907. - -Pasados algunos días, habiendo fallecido el conde de Monterrey, virrey -del Perú, la Audiencia de la Plata asumió el gobierno[543]. - - [543] Ibidem, págs. 216-218. - -El cabildo de Buenos Aires, en agradecimiento a las _once mil -vírgenes_, por cuya intercesión Dios había librado de la plaga de la -langosta a la ciudad y sus términos, acordó que desde el día de San -Lucas (18 octubre 1607) hasta el de las once mil vírgenes (21 del mismo -mes y año), se hiciesen procesiones solemnes con la asistencia de todos -los conventos[544]. - - [544] Ibidem, págs. 422 y 423. - -Asunto de capital interés debió ser la introducción de negros en Buenos -Aires, por cuanto algún tiempo después el cabildo comisionó al padre -Juan Romero, Rector del Colegio de Jesuítas, que marchó a España para -que insistiera con el Rey sobre dicho asunto[545] y sobre otros. Tiempo -adelante, esto es, el 21 de julio de 1610, volvió el cabildo á suplicar -a Su Majestad que permitiese importar negros para emplearlos en los -trabajos agrícolas, por cuanto era grande la escasez de indios[546]. -Acordóse en la sesión del 7 de febrero de 1611 que se fundase un -Hospital y una Ermita dedicados a San Martín, patrón de la ciudad, en -el lugar elegido por Juan de Garay, fundador de Buenos Aires[547]. Al -mes siguiente, mejor pensado el asunto, se dispuso que se hicieran -dichos edificios «en el camino que va al Riachuelo desta ciudad, donde -esté más cerca del comercio, etc.»[548]. - - [545] Ibidem, tomo II, págs. 58-61. - - [546] Ibidem, págs. 265-267. - - [547] Ob. cit., págs. 326-328. - - [548] Ibidem, págs. 342-345. - -Escribió D. Diego Martín Negrón al Rey (30 junio 1610), haciéndole -saber que en aquellas provincias había a la sazón 300.000 naturales y -12.000 reducidos a la fe, y que habiendo consultado con los religiosos -más graves del país acerca de la persona más apta para desempeñar -el cargo de _protector general de los indios_, contestaron que se -confiriese dicho título a su antecesor Hernando Arias de Saavedra, -quien lo aceptó de muy buena gana. Posteriormente, en la sesión -celebrada por el cabildo el 21 de diciembre de 1611, se trató de asunto -asaz importante. Hacía veinte años largos que para acabar con las -hormigas y ratones, tan abundantes en la ciudad, se echaron suertes con -el objeto de elegir un Santo que fuese abogado contra aquella plaga, -prometiendo celebrar la fiesta de aquel hijo de Dios. Pero ¿qué Santo -era éste? Unas personas decían que cupo la suerte a San Bonifacio y San -Sabino, otras que a San Saturnino. En esta duda, y como la plaga iba -siempre en aumento, se acordó por el cabildo echar de nuevo suertes. -En efecto, se metieron varias cédulas o papeletas en un sombrero, -conteniendo una el nombre de San Saturnino, otra los de San Bonifacio y -San Sabino, doce con los respectivos de los doce Apóstoles, y algunas -más con otros Santos. Un niño, que se llamó para el caso, extrajo una -de las cédulas, donde estaban los nombres de San Simón y San Judas, -acordándose entonces que fuese «voto a Dios Nuestro Señor de guardar -la fiesta del dicho día todos los años desde el que viene, que será la -primera, y de hacer decir en la Iglesia Mayor una misa cantada con su -proçesion, la qual se pague la limosna de los propios de cabildo ó de -limosna que para ello se sacare»[549]. ¿Acabaron los Santos Simón y -Judas con las hormigas y ratones? Las actas del cabildo de Buenos Aires -guardan silencio sobre el particular. - - [549] Ibidem, págs. 406 y 407. - -Por carta del Rey fechada en San Ildefonso el 15 de octubre de 1611, y -por otra del virrey D. Juan de Mendoza, marqués de Montesclaros, tuvo -noticia el cabildo del fallecimiento de la Reina D.ª Margarita, mujer -de Felipe III, el 3 del citado mes, celebrándose con este motivo honras -en la Iglesia mayor[550]. - - [550] Ibidem, págs. 455-457. - -No habremos de pasar en silencio un hecho que prueba la ignorancia -de aquellos tiempos. Corrió la noticia de que pensaban venir a Buenos -Aires y ejercer su profesión de abogados D. Diego Fernández de Andrada, -vecino de Santiago del Estero; José de Fuensalida, morador en Córdoba, -y Gabriel Sánchez de Ojeda, residente últimamente en Chile. Reunido -el cabildo el 22 de octubre de 1613, el regidor Miguel del Corro, -teniendo en cuenta que donde había abogados no faltaban pleitos, -trampas y marañas, propuso, porque así convenía al bien común, que no -se admitiesen ni recibiesen en la ciudad. La proposición de Miguel -del Corro fué aceptada por el cabildo, dándose «aviso a los dichos -tres letrados, donde quiera que se les alcanzase, que no vengan a esta -ciudad sin orden de S. M., señor virrey o Real Audiencia»[551]. - - [551] Ob. cit., págs. 469-472. - -Por entonces (25 marzo 1614), el arzobispo de la Plata se quejó al -Rey de la conducta del presidente de la Real Audiencia, «quien se -entrometía a querer gobernar espiritual y temporal so color de buen -celo, alabando como se merece su persona en lo demás...»[552]. - - [552] Pastells, _Historia de la Compañía de Jesús de la - provincia del Paraguay_, etc., tomo I, página 256. - -Desde el Real sitio de San Lorenzo (7 septiembre 1614), fué nombrado -por cuarta vez gobernador de Buenos Aires D. Hernando Arias de -Saavedra. Era digno de ocupar cargo tan elevado y se atrajo generales -simpatías, aunque--como después veremos--tuvo también enemigos que -le persiguieron con saña. En esta época de su mando, como en las -anteriores, pudo contener a los indios fronterizos que, sin respeto -alguno, penetraban en el gobierno de Buenos Aires. Acordóse en el -cabildo celebrado el 10 de junio de 1615, escribir al virrey del Perú -dándole noticia de haber tomado posesión del gobierno de las provincias -de la Plata Hernando Arias de Saavedra[553]. Desde que Negrón dejó el -gobierno hasta el nombramiento de Hernandarias, carecen de interés los -hechos que se sucedieron. - - [553] _Actas del cabildo de Buenos Aires_, tomo III, pág. 217. - -Veinte días después de la citada comunicación al virrey del Perú, -volvió a tratarse del asunto de la esclavitud, asunto que tenía -preocupados al cabildo y al pueblo de Buenos Aires. Se acordó escribir -al Rey y al Real Consejo de las Indias para que se les conceda «algunas -liçençias de esclavos para sustentar nuestras haciendas de labranças y -estançias porque de otra suerte será la total destruçión deste puerto y -ciudad»[554]. - - [554] _Cabildo del 30 de Junio de 1615_, pág. 237. - -Temeroso el gobernador Hernando Arias de un ataque al puerto por la -escuadra holandesa, dispuso que se tomasen algunas medidas para la -defensa, despachándose también «una chalupa a la isla de Maldonado y -puertos a tomar lengua de lo que oviere»[555]. - - [555] _Cabildo del 30 de agosto de 1615_, pág. 271. - -Preocupó de igual modo al cabildo que la peste que a la sazón diezmaba -al Perú se propagase a las provincias de la Plata. En su virtud, y, -para librarse de ella, se tomó el acuerdo de hacer dos procesiones, -una a Santo Domingo y otra a San Francisco[556]. Ya en el camino de -las procesiones, no había de faltar la que en el día de San Simón y -San Judas se mandó hacer a los patronos de la plaga de ratones y de -hormigas, como también, además de las funciones religiosas, se acordó -correr toros y jugar cañas en el día de San Martín, patrón de la -ciudad[557]. - - [556] _Cabildo del 22 de septiembre de 1615_, pág. 275. - - [557] _Cabildo del 12 de octubre de 1615_, pág. 277. - -Las alteraciones y levantamientos de los indios, los cuales llegaron al -extremo de hacer cautivos a varios españoles, obligaron al gobernador -Arias a salir de Buenos Aires con algunas fuerzas para dirigirse hacia -el Norte de la provincia[558]. Volvió el gobernador después de castigar -a los revoltosos, renunciando luego el cargo (8 julio 1617)[559]. - - [558] _Cabildo del 31 de julio de 1617_, págs. 458 y 459. - - [559] Pastells, _Hist. de la Compañía de Jesús en el - Paraguay_, etc., tomo I pág. 275. - -Noticia importante llegó de Madrid. El Rey, con fecha 16 de diciembre -de 1617, dispuso dividir en dos el gobierno del Río de la Plata: el -del _Río de la Plata_ (Buenos Aires), y el de _Guayra_ ó _Paraguay_ -(Asunción)[560]. Del primero nombró gobernador a D. Diego de Góngora, -caballero del hábito de Santiago[561], y del segundo á Don Manuel Frías. - - [560] La provincia de Tucumán gozaba de completa independencia. - - [561] _Actas del Cabildo de Buenos Aires_, tomo III, págs. - 88-95. - -Dos días después de tomar posesión del cargo, el cabildo dió la noticia -al virrey y Real Audiencia del Perú[562]. Poca benevolencia manifestó -el cabildo con el ex-gobernador Arias de Saavedra, por cuanto al tener -noticia que se disponía marchar a la ciudad de Santa Fe, se trató de -exigirle fianza por el tiempo de su residencia, no sin afirmar que -había hecho agravios y daños a la ciudad[563]. Hasta tal punto llegó la -enemiga al ex-gobernador, que el cabildo escribió al Rey, al Consejo -Real de las Indias, al virrey Príncipe de Esquilache y a la Real -Audiencia de la Plata, para que lo antes posible se mandase la persona -encargada de tomar la residencia a D. Hernando Arias[564]. En el mismo -cabildo se dispuso rogar al Rey que procurase la pronta llegada de -un obispo para la provincia de Buenos Aires, siendo tiempo adelante -nombrado D. Pedro Carranza. Cada vez era mayor el enojo entre el -cabildo y Hernando Arias, indicándolo así lo acordado en la sesión del -1.º de julio de 1620[565]. - - [562] _Cabildo del 19 de noviembre de 1618_, págs. 99-102. - - [563] _Cabildo del 14 de enero de 1619_, tomo IV, págs. - 139-141. - - [564] _Cabildo del 27 de enero de 1620_, tomo IV, págs. 353 y - 354. - - [565] _Actas del Cabildo_, tomo IV, págs. 401-404. - -En el cabildo del 9 de marzo de 1621, el gobernador D. Diego de Góngora -dió la grata noticia de que el Rey había despachado cédula y carta al -obispo Carranza, haciéndole saber que Su Santidad había beatificado á -_San Isidro_ de Madrid, con cuyo motivo se dispuso que se celebrasen -procesiones y otras fiestas en señal de regocijo[566]. - - [566] _Actas del Cabildo_, tomo V, págs. 52 y 53. - -Conviene no olvidar que con fecha 4 de mayo de 1621 Fray Pedro de -Carranza, obispo del Río de la Plata, escribió al Rey dándole cuenta de -su llegada al puerto de Buenos Aires (9 de enero), del estado indecente -en que halló el edificio de la Catedral, de la poca paz que reinaba en -el país, de la rectitud del gobernador Góngora y de la necesidad de -poner Audiencia, no sin olvidar la conveniencia de que los gobernadores -fuesen personas de experiencia y temerosos de Dios[567]. - - [567] Pastells, _Hist. de la Compañía de Jesús en el - Paraguay_, etc., tomo I, pág. 329. - -Suceso interesante registraremos en este lugar: el papa Gregorio XV, -con fecha 8 de agosto de 1621, dió un Breve fundando la Universidad -y Academia de la ciudad de la Plata en el Colegio de la Compañía -de Jesús, noticia que se recibió con mucha alegría en todo el país -argentino, y que--como era de esperar--contribuyó mucho a la mayor -cultura de aquella parte de América. La alegría del mes de marzo se -convirtió en tristeza en el mes de junio. La peste tenía afligida a -la ciudad; pero se halló un medio para evitarla, cual era, como otras -veces, tomar por intercesor y abogado a algún santo. Este santo debía -ser San Roque[568]. Tratóse de hacer una ermita; pero como la cofradía -de los bienaventurados San Sebastián y San Fabián tenía acordado -construir otra para los citados últimos santos, dispusieron los de San -Roque pedir que la imagen de este santo se colocase en la ermita de -aquéllos, si bien las cofradías debían ser dos, una de San Sebastián y -San Fabián, y otra de San Roque[569]. A tal punto llegó a amedrentar -la peste a la población de Buenos Aires, que el cabildo, recordando -que en los dos últimos meses habían fallecido más de 1.000 personas, -requirió al gobernador para que no abandonase a Buenos Aires con la -excusa de hacer una visita a las provincias; mas, si a pesar de ello -«quisiere salir a la dicha bisita, este cabildo lo contradise una y dos -y tres besses y protesta que, si en este puerto sucediere algún daño, -sea por quenta, costa y riesgo de su merced...»[570]. Aproximábase -el 16 de agosto, día de San Roque, y en el cabildo del 9 de agosto de -1621, se tomó el acuerdo de hacer en aquel día «prossesion y fiesta con -bisperas y misa cantada y sermon en la Iglesia Catedral»[571]. Tratóse -en el cabildo del 15 de septiembre de 1621, del recibimiento que debía -hacerse al obispo Fray Pedro de Carranza[572], y en el del 15 de -noviembre de dicho año se acordó, ya que en aquella fecha nada se hizo -«por estar la tierra enferma», celebrar fiestas de toros y cañas[573]. - - [568] _Cabildo del 14 de junio de 1621_, tomo V, págs. 79 y 80. - - [569] _Cabildo del 21 de junio de 1621_, tomo V, págs. 81 y 82. - - [570] _Acuerdo del 20 de julio de 1621_, tomo V, págs. 85-87. - - [571] _Actas_, etc., tomo V, págs. 90 y 91. - - [572] Pág. 125. - - [573] Pág. 138. - -Recibióse la noticia de la muerte de Felipe III en Buenos Aires -(comienzos de febrero de 1622)[574], celebrándose con tal motivo -suntuosas exequias, como también juegos de cañas, corridas de toros -y luminarias con ocasión de la jura de Felipe IV. A los pocos días -se dirigió el Rey al cabildo, diciéndole que todos los enemigos de -la Corona de España estaban armados contra ella en Italia, Flandes -y Alemania, mientras los corsarios holandeses, turcos y de otras -naciones, con gran número de bajeles, realizaban muchos y continuos -robos en las costas de estos reinos y carrera de las Indias, «y -asimismo como por estar mi patrimonio Real tan exausto y consumido que -por nengun caso se puede sacar del sustancia conque acudir a el remedio -de tan grandes y peligrosos daños, a sido forzoso valerme de mis buenos -y leales basallos, pidiéndoles un donativo y empréstito tan cuantioso -como lo requiere la nesesidad y ocasión presente...»[575]. - - [574] Págs. 182 y siguientes. - - [575] _Cabildo del 7 de octubre de 1622_, tomo V, págs. - 250-256. D. Diego de Góngora falleció en Buenos Aires el 21 de - mayo de 1623. - -Llegó a últimos de 1623 D. Alonso Pérez de Salazar, oidor de la -Audiencia de la Plata, con el propósito de tomar la residencia a los -gobernadores D. Diego Marín Negrón y D. Hernán Arias de Saavedra[576]. - - [576] Saavedra escribió con fecha 3 de enero de 1625, desde - Buenos Aires a su amigo D. Antonio de la Cueva, notificándole - haber sido declarado libre por sus propios émulos, saliendo - su honor con la aprobación que siempre tuvo y no teniendo que - restituir a la hacienda un maravedí. El juez dió sentencia en - su favor en todas las demandas. - -Después de sucesos poco importantes, ocupó el gobierno (septiembre de -1624)[577], D. Francisco de Céspedes, natural de Sevilla. En su tiempo -se realizaron grandes y necesarias fortificaciones en el puerto de -la ciudad de Buenos Aires. Luego (12 febrero 1625) recibió Céspedes -carta del Adelantado del Río de la Plata, gobernador de la provincia -de Tucumán, ofreciéndose y poniéndose gustoso a sus órdenes[578]; -también tuvo aviso de que una escuadra holandesa, compuesta de 40 -velas, se hallaba sobre Pernambuco, aviso que también se comunicó al -virrey de Chile a fin de que estuviesen preparados a la defensa[579]. -No fueron cordiales las relaciones entre el gobernador Céspedes y la -Audiencia de la ciudad de la Plata, dándose el caso de que D. Diego -Martínez de Prado, juez comisario de dicha Audiencia, se presentó en -Buenos Aires, disponiendo que el gobernador saliese de la ciudad hasta -averiguar si eran verdaderas o falsas las denuncias[580]. Céspedes, -durante su ausencia, nombró como su teniente y justicia mayor a Pedro -Gutiérrez, diciendo entonces el citado señor juez, que si Céspedes -no podía usar de los oficios de gobernador y capitán general, menos -podría nombrar teniente[581]. El cabildo tampoco se puso al lado -de Céspedes. La Audiencia de la ciudad de la Plata nombró a Diego -Martínez de Prado «para conoser de los essesos y delitos que se an -cometido contra la Real hacienda por el Sr. D. Francisco de Céspedes, -gobernador, y sus ijos y contra otras personas de esta ciudad...»[582]. -Es de advertir que ya (13 enero 1628) Martínez de Prado había dado -orden de poner en prisión a Céspedes[583], y pocos días después, en el -cabildo de 21 de febrero del citado año se leyó una carta de Hernán -Arias de Saavedra, anunciando que la Real Audiencia le había nombrado -para continuar las comisiones de que estaba encargado Martínez de -Prado[584]. Inmediatamente publicó Arias de Saavedra que fuese repuesto -en su cargo Francisco de Céspedes, siendo de creer que en la visita -de aquél a Buenos Aires nada encontró censurable en la conducta del -gobernador. Así debió ser, por cuanto en el cabildo del 24 de octubre -de 1629, el procurador general de la ciudad, D. Diego Ruiz de Ocaña, -hizo notar que Céspedes consiguió pacificar las provincias del Uruguay -y demás convecinas, como también los despoblados que hay hasta Córdova, -Tucumán y Santa Fe. Del mismo modo «en las cosas tocantes al servicio -de S. M. y buen cobro de su hacienda Real he procedido con el celo, -cuidado y diligencia de fiel y legal ministro», señalándose por las -acertadas disposiciones que dió «para la defensa de la tierra y ofensa -del enemigo.» Por todo ello se acordó pedir al Rey la continuación -de Céspedes en su importante cargo[585]. Sin embargo, las opiniones -acerca de la conducta del mencionado gobernador no estaban conformes, -pues, desde Buenos Aires (8 octubre 1630), escribieron al Rey una -carta los Padres Fray Francisco Barreto, Fray Luis de Herrera, Fray -Gabriel Arias y Fray Tomás de Solorines--carta ratificada por Gabriel -de Peralta, gobernador, provisor y vicario general del obispado del Río -de la Plata--en la cual afirmaban que perseguía al obispo, prelado, -religiosos y seglares que le decían verdades y volvían por el aumento -de la Real hacienda, que tenía destruída dicha Real hacienda, que -tanto él como sus dos hijos se habían hecho ricos y poderosos, y que -puso preso y quiso quitar la vida al capitán Juan de Vergara, regidor -perpetuo[586]. - - [577] Fué nombrado en Madrid el 16 de abril de 1623. - - [578] _Actas_, etc., tomo VI, págs. 159 y 160. - - [579] _Cabildo del 8 de octubre de 1627_, tomo VI, págs. - 335-337. - - [580] _Cabildo del 15 de enero de 1628_, tomo VI, págs. 351 y - siguientes. - - [581] Ibidem, págs. 361 y 362. - - [582] Ibidem, pág. 392. - - [583] Ibidem, pág. 401. - - [584] Ibidem, pág. 426. - - [585] _Actas_, etc., tomo VII, págs. 88-91. - - [586] Conviene recordar que en el Cabildo celebrado en Buenos - Aires el 5 de octubre de 1630 se presentó por Juan Gutiérrez - de Humanes una proposición contra Juan de Vergara, proposición - que apoyaron D. Francisco de Céspedes, D. Enrique Enríquez, D. - Diego Ruiz de Ocaña, Juan Barragán y otros[546a]. - - [546a] _Revista general del Archivo general de Buenos - Aires_ por Trelles, págs. 196-199. - -Pasado algún tiempo, queriendo dicha autoridad dar muestras de -consideración y cariño al señor obispo de Paraguay, quien por entonces -visitaba a Buenos Aires, dispuso que a su costa se hiciesen fiestas de -toros y juegos de cañas[587]. - - [587] _Cabildo del 27 de enero de 1631_, tomo VII, págs. 187 y - 188. - - -El gobernador Céspedes, al tener noticia de que los holandeses, -enemigos de España, se habían apoderado de la ciudad y puerto de la -bahía en la costa del Brasil, ordenó que se fortificase la ciudad y -puerto de Buenos Aires[588]. Con razón, en carta que por entonces -escribió al Rey, le hubo de decir que no le cogerían de improviso -los 40 navíos holandeses que se disponían a subir tierra adentro por -algunos ríos[589]. - - [588] _Cabildo del 30 de julio de 1631_, tomo VII, págs. 215 y - siguientes. - - [589] Pastells, _Hist. de la Compañía de Jesús en el - Paraguay_, etc., tomo I, págs. 439 y 440. - -Fijóse Céspedes en atraerse con medios pacíficos a los uruguayos. -Estableció comercio con ellos, mandó misiones franciscanas y jesuíticas -y consiguió que los charrúas cediesen en su hostilidad a los españoles. -Más feliz fué todavía con los chanás, pues abandonaron sus guaridas -del río Negro, bajando a tierra firme, donde comenzaron la edificación -del pueblo de Santo Domingo de Soriano (1624). Del Uruguay se sacó -carbón y leña, y ganados (vacas y caballos). A la cría de ganados se -dedicaron aquellas tierras, como si no fuesen también a propósito -para la agricultura. Según Bauzá, los campos uruguayos «no merecieron -del conquistador y del vecindario de Buenos Aires otro destino que el -de ser dedicados a la cría de animales»[590]. Tuvo el sentimiento de -que bajo su gobernación, los indios del Chaco, arrostrando el poder -español, destruyeron completamente la Reducción de la Concepción del -Bermejo. - - [590] Ob. cit., tomo I, p. 339. - -Comenzó el gobierno de D. Pedro Esteban Dávila. Aunque fué -nombrado el 11 de octubre de 1629, tardó más de dos años en tomar -posesión[591]. Su primera idea, que fué salir al frente de algunas -fuerzas para castigar a los indios del Chaco, más imprudentes cada -día y más amenazadores, encontró oposición de parte del cabildo, el -cual hizo presente al gobernador los perjuicios que podían seguirse -«quedando esta ciudad y provincias sin cabeza ni quien gobierne las -armas...»[592]. No sólo preocuparon al gobernador las rebeliones de -los indios, sino los enemigos de España, ya apoderados de Pernambuco -en la costa de Brasil[593]. Que D. Pedro Esteban Dávila no desistió -de su viaje, era buena prueba la petición que el cabildo le hizo, -de que suspendiese la marcha a las Reducciones del Uruguay, en -razón del levantamiento de indios y de la amenaza de los holandeses -que se hallaban en las costas brasileñas[594]. Volvió el cabildo a -rogarle que no abandonase la ciudad[595]. Un año después, cuando el -gobernador estaba decidido a salir de Buenos Aires «a la pacificación y -allanamiento de los indios alçados y reedificación de la ciudad del río -Bermejo...», insistió el cabildo para que suspendiese el viaje por la -causa y razones ya dichas[596]. Marchó, sin embargo, volviendo pronto -después de castigar a los indios. - - [591] _Cabildo del 26 de diciembre de 1631_, tomo VII, p. 289 - y siguientes. - - [592] Ibidem, p. 376 y siguientes. - - [593] Ibidem, p. 381 y siguientes. - - [594] _Sesión del 28 de mayo de 1635_, tomo VII, p. 469 y - siguientes. - - [595] _Cabildo del 24 de julio de 1635_, tomo VII, p. 473 y - siguientes. - - [596] _Cabildo del 3 de abril de 1636_, tomo VIII, p. 33 y - siguientes. - -Importa recordar que en el cabildo del 29 de noviembre de 1637 se -presentó D. Mendo de la Cueva y Benavides con el nombramiento de -gobernador, capitán general y justicia mayor de las provincias del -Río de la Plata, nombramiento que tenía la fecha del 24 de diciembre -de 1636. Apenas el gobernador La Cueva había tomado posesión del -cargo, cuando ocurrió un suceso que tuvo grande resonancia en Buenos -Aires y en general en toda América. Es el caso que Fray Cristóbal de -Aresti, obispo de Buenos Aires, se atrevió, por motivos fútiles y sin -importancia, excomulgar al gobernador (24 diciembre 1637). Si poco -antes (15 abril 1636) el Rey encargó a D. Luis Jerónimo Fernández de -Cabrera, conde de Chinchón y virrey del Perú, tomase residencia a D. -Pedro Esteban Dávila, gobernador que había sido de Buenos Aires[597], -lo que preocupaba a todos era el asunto de la excomunión que en un -momento de mal humor lanzara el obispo Aresti sobre el gobernador. El -cabildo, en nombre de la ciudad, pidió al prelado que levantara la -excomunión[598], insistiendo en su petición pocos días después[599]. No -cedió el prelado, sino antes, por el contrario, se dispuso a marchar a -la ciudad de la Plata, no queriendo oir las súplicas de los individuos -del cabildo[600]. Así lo hizo. El cabildo se dirigió entonces al -provisor del obispado con el mismo ruego[601]. A tal punto llegaron las -cosas que vino a poner paz D. Juan de Palacios, visitador de la Real -Audiencia de la Plata[602]. - - [597] Ibidem, tomo VIII, págs. 274 y siguientes. - - [598] Ibidem, tomo VIII, pág. 286. - - [599] Ibidem, tomo VIII, pág. 305. - - [600] Ob. cit., tomo VIII. pág. 310. - - [601] Ibidem, tomo VIII, págs. 350 y siguientes. - - [602] Ibidem, tomo VIII, pág. 370. - -Exigía la importancia del asunto, que tanto el Rey como el virrey -escribiesen al gobernador, el primero en carta fechada en Madrid a -14 de agosto de 1634, y el segundo en carta escrita en Lima el 1.º -de septiembre de 1638. Dícese en ellas «que Su Majestad trata con Su -Santidad de que se canonice el señor rrey D. Fernando, y que ay ya -echas ynformasiones, y para conseguirle a sus espensas es menester -muchos ducados, y su patrimonio está mui gastado y assi encarga a los -cabildos seculares eclesiásticos y seglares hagan que sus súbditos -acudan con lo que más pudieren para esta santa obra»[603]. Dispúsose el -gobernador a emprender la marcha a Calchaqui para reducir a los indios -rebeldes, y como siempre, el cabildo manifestó que no convenía saliese -de la ciudad, atendiendo a que los holandeses andaban con deseos de -venir a Buenos Aires[604]. - - [603] Ibidem, tomo VIII, pág. 374. - - [604] Ibidem, tomo VIII, pág. 421. - -Reunióse el cabildo (8 noviembre 1640) para dar lectura al nombramiento -de gobernador y capitán general de las provincias del Río de la Plata, -hecho a favor de D. Francisco de Abendaño y Baldivia[605]. Juró y -tomó posesión del cargo; pero en el cabildo del 13 de diciembre del -citado año se presentó Cédula y provisión del Rey, fecha en Madrid -el 13 de enero de 1640, haciendo merced a D. Ventura de Múxica del -cargo y oficios de gobernador, capitán general y justicia mayor de -las provincias del Río de la Plata[606]. Tiene cierta curiosidad la -ordenanza por la cual se mandó a don Mendo de la Cueva se abstuviese de -hablar mal de los vecinos con pena de 1.000 pesos para la Real cámara -por mitad y gastos de las casas del cabildo[607]. A los seis meses -siguientes, habiendo fallecido don Ventura de Múxica, el presidente de -la Audiencia de las Charcas, nombró a don F. Andrés de Sandobal[608]. -Al poco tiempo el marqués de Mancera, virrey del Perú, hizo el -nombramiento de nuevo gobernador y capitán general en favor de don -Jerónimo Luis de Cabrera[609]. Tratóse en el cabildo de 23 de julio de -1642, del remedio para combatir la peste de enfermedades contagiosas -que causaban tantas muertes, acordándose hacer rogativas con su -procesión nueve días seguidos[610]. Desde el año 1642 al 1645, pocos -hechos importantes se sucedieron en Buenos Aires. Digno de alabanza -fué el gobierno de Cabrera, mereciendo también iguales aplausos el -almirante don Luis de Aresti, teniente general de gobernador y justicia -mayor. Por entonces, la separación de Portugal de la Corona de España, -trajo como consecuencia alguna intranquilidad en Buenos Aires. - - [605] Tomo IX, págs. 71 y 72. - - [606] Tomo IX, pág. 92. - - [607] _Cabildo del 21 de enero de 1641._--Tomo IX, págs. - 121-126. - - [608] _Cabildo del 17 de julio 1641._--Tomo IX, págs. 160 y - 161. - - [609] _Cabildo del 29 de octubre de 1641._--Tomo IX, págs. 183 - y siguientes. - - [610] Pág. 290. - -Refieren los escritores coetáneos que Don Jacinto de Laris (1646-1652), -visitó las Reducciones que los jesuítas habían fundado al Sur del -Panamá y se acarreó muchos adversarios, porque intentó privar a los -eclesiásticos del derecho de adquirir bienes raíces. - -Añaden también que don Pedro Ruiz de Baigorri (1653-1660), tuvo que -permitir el comercio con los holandeses, pues no podía recibir apoyo -de España, que a la sazón estaba en guerra con la Gran Bretaña. Acerca -de otro orden de cosas consta que Buenos Aires, a mediados del siglo -XVII, tenía unas 400 casas y se hallaba defendida por un fortín con 150 -soldados y 10 cañones de hierro. - -De Don Alonso Mercado y Villacorta (1660-1663), sólo refieren las -crónicas que hizo trasladar la ciudad de Santa Fe al sitio en que la -fundó Garay. - -Más importancia tiene don José Martínez Salazar. Bajo su gobierno se -estableció la Audiencia en Buenos Aires, hizo un censo de la población, -fundó la Reducción de los Quilmes, reforzó las milicias coloniales con -indios de las misiones y defendió a Santa Fe de los indios del Chaco. - -Como en tiempo de don José Garro (1678-1682), los portugueses, sin -derecho alguno, fundasen la Colonia del Sacramento frente a Buenos -Aires, mandó el gobernador contra ellos al Maestre de Campo don Antonio -Vera Mújica, con 260 españoles y 3.000 indios procedentes de las -Reducciones administradas por los jesuítas. La colonia fué tomada por -asalto; pero al hacerse la paz entre las dos naciones, se devolvió a -Portugal. - -Si de D. José Herrera y Sotomayor, sucesor de Garro, poco dicen las -crónicas, de D. Manuel del Prado y Maldonado, que comenzó su gobierno -en 1700, se refiere que fortificó la ciudad temiendo el ataque de una -armada dinamarquesa que recorría aquellos mares. - -Ilustró su nombre D. Alonso Juan de Valdés Inclán, sitiando y -apoderándose de la Colonia del Sacramento, con un ejército de indios -guaraníes, devolviéndose también a Portugal después de la paz de -Utrech (1713.) - -El verdadero fundador de la nación uruguaya fué D. Bruno Mauricio -de Zabala, gobernador del Río de la Plata, quien destruyó los -establecimientos fundados en la banda oriental por el corsario Moreau -y arrojó a los portugueses que se habían fortificado en la península -de Montevideo[611]. Zabala levantó un fuerte en la citada península -y dejó una guarnición. Felipe V, por cédula dada el 16 de Abril de -1725, decretó la colonización del Uruguay, y el año siguiente, a 20 -de enero, comenzó la edificación de _Montevideo_. «Sin que su talla -sea gigantesca, es D. Bruno Mauricio de Zabala de estatura elevada, -cuerpo bien proporcionado, arrogante sin presunción y con una -presencia magestuosa de príncipe. Sólo sí que le falta la mitad del -brazo derecho, que perdiera en una de las muchas batallas en que se -ha encontrado en Europa luchando contra los enemigos de su patria o -de su Rey. Tal falta, sin embargo, no ocasiona deformidad en él, sino -que más pronto y más fácilmente predispone a su favor, desde que es -un testimonio auténtico de su valor. Y por no andar manco suple dicho -defecto con otro medio brazo y mano de plata, que por lo regular lleva -en cabestrillo»[612]. Dicen las crónicas que el primer habitante de -Montevideo se llamó Jorge Brogués, que tenía allí una casa pequeña -desde el año 1724, viniendo después familias de Canarias, de Buenos -Aires y de otras partes. Promovido Zabala a la presidencia de Chile, -tuvo, antes de ponerse en marcha para su nuevo destino, que sofocar -una insurrección en el Paraguay. Después se embarcó para Buenos Aires -(enero de 1736), y llegó cerca de Santa Fe, donde una enfermedad le -condujo al sepulcro. Se sabe que fué enterrado a orillas del río -Paraná, aunque se desconoce el lugar cierto. Falleció el 31 de enero -de 1736, a los cincuenta y tres años de edad. «Fué el teniente general -D. Bruno Mauricio de Zabala, fundador de Montevideo, pacificador del -Paraguay, defensor de los territorios del Plata contra la agresión -portuguesa, protector de los indígenas en cuanto a usar con ellos más -del comedimiento que del rigor; prudente, justo y esforzado. Su sola -personalidad conducida al escenario histórico basta para lavar muchas -manchas de la dominación española»[613]. - - [611] Zabala vino a gobernar Buenos Aires (1717-1734) cuando - ya se había distinguido en las campañas de Flandes. - - [612] Carta del Padre Cayetano Cattaneo fechada en Buenos - Aires en 1.º de mayo de 1720. - - [613] Francisco Bauzá, _Historia de la dominación española en - el Uruguay_, tomo II, pág. 27. - -Vino a sucederle D. Miguel de Salcedo, mediano general y político. -Aflojáronse en seguida todos los resortes de la administración. No -reinaba la paz ni en el interior ni en el exterior. Los indígenas por -un lado y los brasileños por otro tenían en continuo aprieto a la -colonia. Montevideo tuvo que luchar con los minuanes, los cuales, si -vencedores en un principio, se sometieron por último. Montevideo, y -en general todo el Uruguay, se veían continuamente molestados por los -brasileños, dueños de la colonia del Sacramento. Para acabar de una -vez con semejante estado de cosas, las Cortes de Madrid y de Lisboa -celebraron un tratado (13 enero 1750), en virtud del cual Portugal -cedería a los españoles la colonia del Sacramento en cambio de siete -Reducciones fundadas por los jesuítas en el alto Uruguay y de otras -ventajas. Conviene advertir que separado Portugal de España, aquella -nación se echó en brazos de Inglaterra. Esta última nación convenció -a Portugal de que el cambio era conveniente para evitar cuestiones y -disturbios, cuando en realidad era porque así podían ellos extender más -fácilmente su comercio por aquellas regiones. Fernando VI consultó el -asunto con el gobernador de Montevideo, quien informó a gusto del rey -de Portugal y de su hermana la reina de España, según las instrucciones -mandadas al efecto por el ministro Carvajal; pero el gobernador -de Buenos Aires hizo ver que la permuta propuesta era sumamente -perjudicial al decoro y a los intereses de España. Conformes con el -gobernador de Buenos Aires, los jesuítas del Paraguay representaron al -rey de España la inconveniencia de semejante trueque y cuya exposición -entregó a Fernando VI el procurador general de la Compañía en Madrid. -Surgieron luego no pocas dificultades. Cuando los comisionados se -reunieron en el Brasil para hacer la demarcación de las posesiones -que iban a cambiarse, los habitantes de las siete colonias españolas -(los _guaraníes_) se negaron a estar bajo el dominio portugués y se -reunieron en número de 15.000 en la colonia central de San Nicolás, -obligando a los comisionados a retirarse. Creemos inexactas las -siguientes palabras de D. Blas Garay: «Los jesuítas vieron en peligro -sus intereses con este pacto, que desmembraba el territorio en que se -habían formado un reino casi totalmente independiente, y excitaron a -los guaraníes a resistirlo con las armas en la mano»[614]. Es cierto -que no pocos partidarios de los jesuítas lamentaron la debilidad de sus -compañeros, porque no se opusieron enérgicamente a los planes de las -Cortes de España y Portugal. Sea de ello lo que quiera, concluyóse el -tratado, si bien se suspendió al poco tiempo, a causa de la protesta -formal y solemne del rey Carlos de Nápoles. Sucedió entonces que el -marqués de la Ensenada, a cuyas espaldas se había hecho la permuta, -acudió reservadamente a Carlos de Nápoles, presunto heredero de la -corona de Castilla, dándole noticia de todo. En seguida el monarca -napolitano dirigió a su hermano Fernando protesta formal y solemne -contra el referido convenio, quedando en suspenso, no sin gran -contrariedad del Rey, de la reina D.ª Bárbara[615], de los consejeros -y del embajador de Inglaterra. Créese con fundamento que la enemiga de -Fernando VI a Ensenada tuvo su origen en el hecho citado. - - [614] _Compendio de la Historia del Paraguay_, pág. 140. - - [615] Ya sabemos que era hija de Juan V de Portugal. También - se dijo por entonces que el P. Rábago, confesor de Fernando - VI, había dirigido diferentes cartas a los jesuítas del - Paraguay animándoles a la resistencia. - -A Salcedo sucedió Ortíz de Rosas y últimamente D. José Andonaegui. Bajo -el gobierno de Andonaegui el P. Quiroga exploró la costa patagónica y -los PP. Cardiel y Falkner fundaron la Reducción del Pilar en la falda -de la sierra del Vulcán. El marqués de la Ensenada--en oficio dado en -Aranjuez el 8 de mayo de 1747--decía a Andonaegui: «En la expedición -de los patagones se promete S. M. un feliz progreso, por cuanto el -catholico zelo de los PP. Jesuítas, nada omitirá de cuanto considere -a propósito para conseguirlo; y aprobando S. M. que V. S. les haya -auxiliado y protegido, manda que V. S. lo continúe en la forma que le -está prevenido, y por todos los demás medios que fuesen convenientes a -conseguir los frutos de tan santo intento»[616]. - - [616] Véase Quesada, _La Patagonia_ etc., pág. 573. - -De las Reducciones de los jesuítas daremos noticia en los capítulos -siguientes y especialmente en el XXXIII. Aquí sólo diremos que -los primeros jesuítas llegaron a Salta el 1586 y establecieron su -principal Colegio en Córdoba, de donde salían misioneros para todo -el territorio argentino. Los Padres Montoya y Cataldino marcharon al -Paraguay, estableciéndose en la Asunción el 1610, y a los siete años de -tentativas poco felices, fundaron sus primeras Reducciones. - -Comenzó D. Pedro Ceballos señalando los límites de Buenos Aires con -el Brasil. Roto el tratado de 1750 y habiéndose dado principio a las -hostilidades con Portugal, el gobernador se apoderó de la Colonia del -Sacramento, obligando al jefe de ella a rendirla con cerca de 2.500 -soldados que la guarnecían y 118 cañones (29 octubre 1762). Acordóse la -devolución en el tratado de París de 1763. - -A causa de la importancia que habían adquirido las provincias del -Río de la Plata, se pensó en la creación del virreinato de Buenos -Aires. Ya, con fecha de 8 de octubre de 1773, pidió el Rey que se le -informase sobre la utilidad de crear el virreinato del Río de la Plata -y la Audiencia que debía complementarlo. El virrey del Perú (22 enero -1775) y el gobernador de Buenos Aires (26 julio 1776) dieron informes -favorables. Cuando se trataban tales asuntos, rompieron los portugueses -las hostilidades, decidiéndose entonces a aprestar fuerte expedición -militar. En su virtud, con fecha 27 de julio de 1776 fué dirigido -un oficio a D. Pedro Ceballos, en el que se le decía: «que por el -Ministerio de la Guerra se le comunicaba que el Rey había confiado a -su celo y experiencia el mando de esta expedición militar, para hacer -la guerra a los portugueses y hostilizarlos en el Río de la Plata.» -Añadía, también, «que S. M. le condecoraba además para esta empresa -con el superior mando del Río de la Plata y de todos los territorios -que comprende la Audiencia de Charcas y además los de las ciudades de -Mendoza y San Juan del Pico, de la jurisdicción de Chile, concediéndole -el carácter de virrey, gobernador, capitán general y superior -presidente de la Real Audiencia, con todas las facultades y funciones -que a este empleo corresponden, con 15.000 pesos de ayuda de costas -por una vez y el sueldo de 40.000 pesos anuales desde el día en que se -hiciese a la vela de Cádiz hasta su regreso»[617]. Se le reservaba, -concluída la expedición, el cargo de gobernador de Madrid que a la -sazón tenía. - - [617] Vicente G. Quesada, _La Patagonia y las tierras - australes del continente americano_, capitulo IV.--Bauzá, ob. - cit., tom. II, pág. 232. - -Carlos III, por Real Cédula del 8 de agosto de 1776, creó el virreinato -de Buenos Aires con dicha provincia, y además con las del Paraguay y -Tucumán, la presidencia de Charcas, el territorio de Cuyo y la costa -patagónica. El 13 de noviembre de 1776 zarpó de Cádiz la poderosa -escuadra, compuesta de 6 navíos, 9 fragatas, 2 bombardas, 2 paquebotes, -1 bergantín y 96 barcos mercantes, y mandada por el general marqués -de Casa Tilly. Esta escuadra conducía a Ceballos y a su ejército, el -cual se componía de 4 brigadas de infantería: la primera, a las órdenes -del brigadier marqués de Casa Cagigal; la segunda, a las del brigadier -D. Juan Manuel de Cagigal; la tercera, a las del brigadier D. Domingo -de Salazar, y la cuarta a las del coronel D. Guillermo Waughán. Entre -los comandantes de batallón de la primera brigada estaba D. Antonio -Olaguer Feliú, futuro gobernador de Montevideo. Todavía el 7 de febrero -de 1777 se hallaba la expedición por la isla de Ascensión o Trinidad, -teniendo la fortuna de encontrar tres barcos portugueses de comercio, -a los cuales apresó, y por ellos supo la situación y las intenciones -de la escuadra enemiga. Inmediatamente Ceballos dió sus órdenes, y -el 18 de febrero encontró la escuadra portuguesa, que se componía de -4 navíos de línea, 4 fragatas regulares y 3 navíos mercantes; pero, -aunque lo intentó Casa Tilly, no pudo darle alcance. Fondeó Ceballos el -día 20 a la vista de la ensenada de Santa Catalina. El 22 se procedió -al desembarque, que se verificó sin hostilidad, acampando el 23 en la -playa de San Francisco de Paula; el 24 se trasladó al campo de Casas -Viejas, cerca del castillo de Punta Grosa. Abandonado el castillo por -el gobernador, cundió la desmoralización y Ceballos se apoderó el 25 -de Santa Catalina, dejando como gobernador de la plaza al brigadier -Waughán. Ceballos desembarcó el 20 de abril en Montevideo y comenzó -a tomar providencias para apoderarse de la plaza Colonia. Desde -Montevideo, en una lancha del comercio, fué conducido hasta la misma -Colonia, desembarcando en un sitio denominado _El Molino_. Durante esta -guerra de 1777, respondiendo a una necesidad estratégica, se fundó -la villa del _Rosario_, conocida también con la denominación de la -_Colla_. Ceballos se preparó a caer sobre Colonia, defendida por D. -Francisco José de Rocha, que mandaba 1.000 soldados de infantería y -200 artilleros. Rocha pidió capitulación el 1.º de junio, rindiéndose -la plaza el día 3 y siendo ocupada por los españoles el 4. Ceballos -hizo su entrada triunfal el 5, asistiendo a un _Te Deum_. Se apoderó -de cañones y de muchos pertrechos de guerra. Inmediatamente dispuso -la demolición de la muralla y baluartes, y después de los edificios -públicos y de las mejores casas de la población, ordenando en seguida -que la abandonasen los habitantes en breve plazo. «Así se destruyó -en pocos días--exclama Bauzá--la obra que la paciencia, laboriosidad -y celo guerrero de los portugueses había construído en noventa años -de afanes, dotando al Uruguay de una de las poblaciones más hermosas -y ricas de la jurisdicción platense»[618]. Desde Colonia se dirigió, -por la vía de Montevideo, a Maldonado, recibiendo allí el correo de -España, con el nombramiento de capitán general, y con la noticia de -que las Cortes de Madrid y Lisboa habían firmado la paz por el tratado -de San Ildefonso (1.º octubre 1777), tan perjudicial a España. Nuestra -diplomacia, torpe en esta ocasión, cedía a Portugal las provincias -de Santa Catalina y Río Grande, considerándose como un gran triunfo -haber podido conseguir que Portugal cediera a España las islas de -Annobón y Fernando Poo. Terminada la guerra, importa decir que se -fundaron _Guadalupe_, _Pando_ y _Santa Lucía_, ensanchándose de un -modo notable Montevideo. Una modesta capilla de paja, hecha por -Santos, vecino de esta última ciudad (1755), dió origen a la población -de Guadalupe; una explotación de corambre, establecida por Pando, -vecino de Buenos Aires, dió nombre a un arroyo, en cuyos alrededores -se levantó la ciudad de su nombre; una antigua ranchería, albergue -después de familias que se disponían a pasar a Patagonia (1781) originó -la población de Santa Lucía, también llamada de San Juan Bautista. -Montevideo tuvo la fortuna de tener a D. Francisco Antonio Maciel, el -_padre de los pobres_, que a su iniciativa se debieron los socorros -que prodigaron las cofradías de San José y Caridad a los náufragos y -desvalidos, y a él también se debió la fundación del hospital. Fué de -lamentar la ligereza o imprudencia del gobernador Pino en el siguiente -hecho. Según ley y costumbre, el 1.º de enero de 1782 se eligió el -personal que debía componer el cabildo, resultando nombrados con los -principales cargos don Juan Antonio de Haedo y D. Domingo Bauzá. Por -motivos harto pueriles se rompieron las amistosas relaciones entre -las autoridades populares y el gobernador. Como a la sazón se hallase -de paso en Montevideo D. Juan José de Vertiz, nombrado recientemente -virrey, resolvió el asunto mandando que compareciesen los alcaldes a -su presencia. Después de groseros insultos, Vertiz les desterró, a -Haedo a la isla de Gorriti en Maldonado y a Bauzá a la isla de Ratas -en el puerto de Montevideo. En queja acudió, en nombre de Haedo y -en el suyo, D. Domingo Bauzá, acordando el Consejo de Indias que -ambos alcaldes fuesen reintegrados en sus honores e imponiendo una -multa al gobernador. Apartando la vista de hechos tan pequeños e -insignificantes, importa registrar las Fundaciones de San José y de las -Minas, la primera en 1782 y la segunda en 1784, conocida a la sazón -con el nombre de _Lavalleja_, y pobladas principalmente con familias -asturianas y gallegas. - - [618] Ob. cit., tomo II, págs. 242 y 243. - -En negocios de política internacional, Carlos III reconoció la -independencia de los Estados Unidos de América y firmó la paz con -Inglaterra (3 septiembre 1783) y por ella se le devolvía Menorca, -dándole posesión plena de las provincias de la Florida. Demarcóse -nuevamente la frontera con el Brasil, cuya operación tuvo comienzo el -24 de febrero de 1784. - -Procede también advertir que el Rey había creado en el virreinato dos -autoridades superiores: una el virrey en lo gubernativo, político y -militar; y otra, el intendente general de ejército y Real Hacienda. -«He resuelto con muy fundados informes y maduro examen--decía el -Monarca--establecer en el nuevo virreinato de Buenos Aires y distrito -que le está asignado, intendentes de ejército y provincia para que, -dotados de autoridad y sueldos competentes, gobiernen aquellos pueblos -y habitantes en paz y justicia...» «A fin de que mi real voluntad -tenga su pronto y debido efecto, mando se divida por ahora en ocho -intendencias el distrito de aquel virreinato, y que en lo sucesivo se -entienda por una sola provincia el territorio o demarcación de cada -intendencia con el nombre de la ciudad o villa que hubiese de ser su -capital...» Las citadas ordenanzas, firmadas por el Rey en San Lorenzo -a 28 de enero de 1782, están refrendadas por don José de Gálvez[619]. -Realizáronse otras reformas acerca del servicio de correos, de la -industria de salazones, etc. - - [619] Quesada, _La Patagonia y las Tierras australes del - continente americano_, págs. 349 y 350. - -Sucedió a Ceballos Don Juan José Vertiz (1778-1784), el cual creó un -hospital de mendigos, una casa de corrección para mujeres, casa de -expósitos y un tribunal del protomedicato. Estableció el alumbrado -público y ordenó un censo de la población, por el cual Buenos Aires -tenía 24.754 habitantes. Construyó en diferentes localidades fortines -para contener a los indios de las Pampas y mandó hacer exploraciones -en el Chaco, en Patagonia y en río Negro hasta los Andes. En el año -1779, hizo conducir a las poblaciones de San Julián (Patagonia) -22 personas, 100 arados, algunos víveres, maderas, etc.[620]. Por -último, ayudó al virrey del Perú en la guerra civil promovida por un -sucesor de Tupac-Amaru. Fatigado con quince años de gobierno don Juan -José Vertiz, hubo de solicitar su relevo, que le fué concedido en -términos laudatorios[621]. Vertiz era natural de México y a su origen -americano--según Vrien--«se debe sin duda el progreso que imprimió su -gobierno a estas regiones»[622]. - - [620] Ob. cit., págs. 589 y 590. - - [621] Había sido gobernador y capitán general de Buenos Aires, - como se dijo más arriba. - - [622] _Geografía Argentina_, pág. 23. - -D. Nicolás del Campo, marqués de Loreto (1784-1792), fué hombre íntegro -y severo. Serios disgustos ocasionados por cosas insignificantes tuvo -con el obispo Azamor, y mayores fueron los que le proporcionó la -quiebra del administrador de la Aduana de Buenos Aires, pues en ella -estaban complicados otros altos funcionarios. Durante este virreinato, -fray Antonio Lapa hizo dos viajes en los años 1776 y 1781 al Chaco, -acerca de los cuales escribió unos _Diarios_ que se publicaron--en el -año 1902--en la _Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos_, de Madrid. -Después de tomar posesión del virreinato, se dirigió el 19 de marzo de -1784 a D. José de Gálvez, dándole cuenta de la tranquilidad que había -en la villa de Oruro luego que fueron presos D. Juan de Dios Rodríguez, -D. Jacinto Rodríguez de Herrera, D. Clemente Menacho, D. Diego Flores, -D. Nicolás Iriarte y José Azurduy, autores de la sublevación del 1.º -de febrero de 1781, habiendo fallecido D. Manuel Herrera y D. José -Portilla[623]. - - [623] _Archivo de Indias._--Estado.--Charcas.--Legajo 2 - (29).--Véase también legajo 2 (2) y legajo 2 (21). - -Sucedió al marqués de Loreto en el cargo de virrey D. Nicolás de -Arredondo (1792-1795). Hizo introducir muchos esclavos negros. -Establecióse en el año 1794, por solicitud del cabildo, en Buenos Aires -el Tribunal del Consulado, cuyo primer secretario fué Manuel Belgrano, -tan célebre después en la guerra de la Independencia. - -En el corto gobierno de D. Pedro Melo de Portugal (1795-1796) se armó -una flotilla de cañoneros en Montevideo para rechazar los ataques de -los súbditos de la Gran Bretaña, cuya nación se hallaba entonces en -guerra con nuestra nación. - -Ocupó interinamente el virreinato el gobernador de la plaza de -Montevideo D. Antonio Olaguer Felíu (1797-1799), quien nada hizo digno -de mención. Por el contrario, D. Gabriel Avilés y del Fierro, marqués -de Avilés (1799-1801) en el año y medio que estuvo al frente del -virreinato hubo de realizar, con aplausos generales, algunas mejoras de -policía municipal, y encomendó a D. Félix de Azara la fundación de los -pueblos de _San Gabriel_ y _San Félix_, nombres que recordaban los del -virrey y fundador. - -Bajo el gobierno del virrey D. Joaquín del Pino y Rozas (1801-1804) los -portugueses invadieron los pueblos de misiones al Oriente del Uruguay, -quedando desde entonces en poder de aquéllos. Al mismo tiempo se -hicieron los primeros ensayos periodísticos (_El telégrafo mercantil_, -etc., y el _Semanario de Agricultura, Industria y Comercio_). El -médico catalán D. Antonio Fabre abrió una cátedra de Anatomía, que fué -muy frecuentada por los jóvenes, y D. Cosme Argerich, médico catalán -también, creó una escuela en la que se formaron jóvenes de mucha -aplicación y talento. - -Ocupó el virreinato D. Rafael de Sobremonte. Habremos de registrar un -suceso triste. Bustamante, gobernador que había sido de Montevideo, se -dió a la vela para España al frente de las fragatas _Medea_, _Fama_, -_Mercedes_ y _Clara_[624], conduciendo las dos primeras caudales de -aquella ciudad por valor de 1.564.542 pesos, y las otras dinero y -efectos de Lima. - - [624] _Flora_, según otros. - -A la sazón, Francisco Miranda, natural de Caracas, procuraba atraerse -a varios políticos ingleses para que le ayudasen en sus planes -revolucionarios contra España. Llegó, en efecto, a adquirir en -Londres alguna influencia, y el mismo gobierno inglés daba oídos a -sus proyectos, los cuales se referían a una expedición contra los -establecimientos españoles de la América del Sur. Coincidía este -proyecto con otro que tenía el Gabinete de Londres, y era dar un golpe -de mano, sin previa declaración de guerra, a las flotas españolas que -venían de América. Cuando navegaba el comodoro Moore por las alturas -del Cabo de Santa María con cuatro fragatas, Bustamante se presentó con -sus barcos. Era el 5 de octubre de 1804. Rompióse el fuego por ambas -partes; pero, después de corto combate, voló la fragata _Mercedes_, -salvándose 46 hombres de los 280 que tenía a su bordo. Rindiéronse en -seguida los tres barcos, no sin perder cien individuos entre muertos -y heridos. Los ingleses se hicieron dueños de la escuadra española y -de sus caudales. Ocurrió desgracia tan grande a 25 leguas de Cádiz. -Los barcos fueron conducidos a Plymouth. Tiempo adelante se consumó -la completa destrucción de nuestra marina en aguas de Trafalgar (21 -octubre 1805). - -Desde entonces el gobierno de Madrid, abandonando toda vacilación, se -alió con Napoleón Bonaparte. Aprovechándose Miranda del rompimiento -de relaciones entre España e Inglaterra, se dirigió al ministro Pitt -para interesarle en sus planes. No habiendo sido atendido, Miranda -intentó ganarse a los Estados Unidos, donde adquirió algunos recursos. -Pudo al fin hacer rumbo a las costas de Ocumare, y desbaratado, -se vió en peligro de caer prisionero de los españoles. Por lo que -respecta a Sir Home Popham, comodoro, diputado y confidente del jefe -del Gabinete, se encargó del mando de una escuadra que debía conducir -5.000 hombres a las órdenes de Sir David Baird, con el objeto de -emprender la conquista de la colonia del Cabo de Buena Esperanza -(Africa del Sur), perteneciente a los holandeses. Popham y Baird -partieron en el otoño de 1805, llegaron al Cabo en los comienzos de -1806 y se apoderaron fácilmente de la colonia. Después Popham, espíritu -emprendedor y aventurero, comenzó a recordar los ofrecimientos de -Miranda, decidiéndose a marchar a América y emprender la conquista de -todo el Río de la Plata. Intentó--como era natural--atraerse a Baird; -pero cedió al fin el jefe superior del Cabo, no sin manifestar que -la colonia quedaría desamparada llevándose el comodoro las fuerzas -que pretendía sacar y que necesitaba para sus empeños. En cambio, el -brigadier Beresford, segundo jefe de la colonia, se prestó gustoso -a seguir a Popham, pensando que la Gran Bretaña ganaría en aquella -empresa lucro y gloria. Popham pudo conseguir que Baird pusiera -a disposición de Beresford el regimiento 71 de _higlanders_, un -destacamento de artilleros y algunos dragones desmontados, y él, -con las fragatas _Diadema_, _Raisonable_ y _Diomedes_, las corbetas -_Leda_, _Narcisus_ y _Encounter_ y cinco transportes, se dió a la vela -para Santa Elena a últimos de abril de 1806, en cuya isla recibió el -socorro de 150 infantes y 100 artilleros con dos obuses. Las fuerzas -de Beresford, unidas a las de Santa Elena, hacían 1.600 hombres de -desembarco, a los cuales podían unirse, en caso de peligro, 800 de la -escuadra. En los primeros días de mayo salió Popham de Santa Elena y se -dirigió al Plata. - -El virrey, marqués de Sobremonte, que estaba muy confiado en que las -posesiones del Río de la Plata nada tenían que temer de los ingleses, -cuando menos lo esperaba, se presentó Popham delante de Buenos Aires -(25 junio 1806). Después de débil resistencia, el 27 entró el enemigo -en Buenos Aires y tomó posesión de la fortaleza. Huyó cobardemente el -virrey, teniendo la Audiencia y el cabildo que capitular. Buenos Aires -prestó juramento de obediencia al rey de Inglaterra, y el cabildo quedó -encargado del gobierno civil. Los planes de Miranda se habían cumplido. - -No gozaban los ingleses de simpatía en Buenos Aires. Mirábanse con -desconfianza conquistadores y conquistados. Entre los últimos se tramó -vasta conjuración dirigida por D. Martín de Alzaga, rico español, -D. Felipe Sentenach, ingeniero, y otros. Reuniéronse los conjurados -en Perdriel, y allí fué a atacarles (1.º de agosto) Beresford, al -frente de una columna de 450 hombres y seis piezas de artillería. Los -conjurados sufrieron una derrota, sin embargo de que la caballería -estaba mandada por el valeroso jefe Juan Martín de Puigrredón. Murieron -tres soldados y cuatro heridos del ejército de Beresford. Cayeron -en poder de los enemigos cinco prisioneros, la artillería y papeles -importantes. - -Montevideo se preparó a luchar con los ingleses. El gobernador Ruiz -Huidobro, que era hombre de más valor que el marqués de Sobremonte, no -sólo estaba dispuesto a defender a Montevideo, sino creíase con fuerzas -para intentar la ofensiva. El pueblo le animaba para que emprendiese -la reconquista. Empujado por la opinión reunió el cabildo el 5 de -julio, y pocos días después una junta de guerra; ambas corporaciones -se manifestaron decididas a la reconquista. El cabildo, invistiéndose -de atribuciones que no le pertenecían, declaraba el 18 de julio lo -siguiente: «Que en virtud de haberse retirado el virrey al interior -del país, de hallarse suspenso el Tribunal de la Real Audiencia y -juramentado el cabildo de Buenos Aires, era y debía respetarse en -todas las circunstancias al gobernador D. Pascual Ruiz Huidobro como -jefe supremo del continente, pudiendo obrar y proceder con la plenitud -de esta autoridad, para salvar la ciudad amenazada y desalojar la -capital del virreinato.» El virrey, marqués de Sobremonte, que desde -Buenos Aires había tomado camino de Córdoba, apareció a la sazón con -una circular a todas las provincias, pidiéndoles contingentes para el -ejército que preparaba con destino a la reconquista de Buenos Aires -y dándoles aviso de que se hallaba al frente de 1.500 hombres de -milicias, esperando además otros 2.000. El gobernador de Montevideo -recibió el citado documento junto con un oficio del 18 de julio, en que -el virrey le ordenaba desprenderse de la tropa veterana y artillería -de campaña, remitiéndosela inmediatamente. Ruiz Huidobro, cuya -situación era sumamente delicada, contestó respecto a la circular que -«había tenido por conveniente suspender su publicación, por hallarse -autorizado por el cabildo de Montevideo para la reconquista»; y en -cuanto a la tropa pedida «no podía enviársela, pues debía marchar en -la expedición.» El virrey mostró una vez más su debilidad aprobando -la expedición, añadiendo «que si en la demora no hubiese peligro, -esperase Ruiz Huidobro los refuerzos que él debía llevarle; pero que si -temiese perder la oportunidad del ataque y se conceptuase con bastante -seguridad, procediese en consecuencia»[625]. El elemento militar y el -marino, los ciudadanos ricos y pobres, todos ayudaron al gobernador de -Montevideo en su obra patriótica. El comercio dió señaladas pruebas de -una generosidad digna de alabanza. Entre los nombres de los donantes y -prestamistas--prestamistas que dieron su dinero sin interés ni plazo -para su reembolso--se hallaban D. Francisco Antonio Maciel, _padre de -los pobres_, D. Manuel Diago, D. Faustino García y D. Miguel Antonio -Vilardebó. - - [625] La Sota, _Hist. del territorio Oriental_, IV, - IX.--Bauzá, ob. cit., tomo II, pág. 399. - -Por entonces llegó una carta de D. Santiago Liniers, capitán de navío -y jefe que había sido de la ensenada de Barragán, ofreciéndose a -reconquistar la capital, si le daban 500 hombres de tropas escogidas. -La Junta de guerra oyó a Liniers, quien repitió lo que antes había -dicho; pero aquélla continuó prestando todo su apoyo al gobernador de -Montevideo. Nuevamente se reunió la Junta y esta vez con asistencia -también de Liniers, tomándose el acuerdo de que éste, llevando como -segundo al capitán de fragata D. Juan Gutiérrez de la Concha, se -dirigiese a libertar a Buenos Aires, en tanto que Ruiz Huidobro -permanecería en Montevideo para defender la ciudad. El 22 de julio -de 1806 recibió Liniers la orden de marcha, y en ella se le decía -lo siguiente: «Quedo muy satisfecho que los conocimientos militares -de V. S., su celo por la religión, por el mejor servicio del Rey, y -su amor a la patria, le proporcionarán la indecible satisfacción de -libertar aquel pueblo de la opresión en que se encuentra afligido, y -volverlo a la suave dominación de nuestro amado soberano, libertando -por ese medio a todo el virreinato, expuesto a caer en igual desgracia, -si subsistiendo el enemigo en la capital, recibe refuerzos como es -de esperar.» El 23 desfilaron las tropas por el Portón de San Pedro -(hoy calle de 25 de Mayo). A los cuatro días siguientes, aprovechando -la obscuridad de la noche, salió la escuadrilla compuesta de cinco -zumacas y 17 lanchas cañoneras, fondeando en Colonia el día 28. Entre -tanto Liniers había llegado el 23 a Canalones, el 26 vadeó el Santa -Lucía, el 27 llegó a Rosario y el 28 a Colonia, encontrándose con la -flotilla que ya estaba allí. Al poco tiempo llegó a Colonia Puigrredón -manifestando que no esperasen socorro alguno de Buenos Aires, a causa -del desastre ya citado de Perdriel. Liniers respondió: «No importa; -nosotros bastamos para vencer a los ingleses,» palabras que produjeron -el mayor entusiasmo entre los circunstantes y que se repitieron después -entre los soldados. El día 3 de agosto las tropas se embarcaron en la -escuadrilla, el 4 fondeaba el convoy dentro del puerto de las Conchas, -y poco después desembarcó la tropa y la artillería. Dirigióse Liniers -al general inglés, y en el oficio se hallan las siguientes palabras: -«La justa estimación debida al valor de V. E., la generosidad de la -nación española y el horror que inspira a la humanidad la destrucción -de hombres, meros instrumentos de los que con justicia o sin ella -emprenden la guerra, me estimulan a dirigir a V. E. este oficio, para -que impuesto del peligro y sin recursos que se encuentra, me avise en -el preciso término de quince minutos, si se halla dispuesto al partido -desesperado de librar sus tropas a una total destrucción, o al de -entregarse a la discreción de un enemigo generoso.» Beresford contestó: -«que se defendería hasta el caso que lo indicase la prudencia»[626]. -Comenzó Liniers el ataque ocupando la plaza del Retiro, no sin batir al -mismo Beresford, quien perdió unos 30 hombres, entre ellos al capitán -de su artillería. El día 11 Liniers, preocupado porque Popham se -hallaba allí haciendo contínuas señales a la plaza, fingió un ataque -a la escuadra enemiga. En seguida se decidió a atacar a Buenos Aires -por tierra y por mar al mismo tiempo. El día 12, después de oir la -opinión de Concha y de otros, Liniers se decidió a ordenar el avance -inmediato de todo su ejército. Por todas partes se oían las palabras -de _¡Avancen! ¡Avancen!_ y con entusiasmo loco se dirigían todos al -sitio de mayor peligro. Las seis divisiones en que dividió el ejército, -penetraron cada una de ellas por las calles de la Merced, Catedral -(hoy San Martín), Torres, Cabildo, Santo Domingo y San Francisco, las -cuales conducían a la Plaza Mayor. Llegaron a dicha plaza. Beresford, -rodeado de los suyos, bajo el arco grande de la Recoba, dirigía las -operaciones. Entonces D. Benito Chain, con las fuerzas de infantería -que mandaba, se lanzó derecho al arco grande de la Recoba, mientras se -retiraba el jefe inglés, que ya había perdido a su secretario Kennet, -al teniente Michan y cinco oficiales gravemente heridos. Beresford -entró en la fortaleza y considerándose vencido, mandó enarbolar la -bandera de parlamento. Rindióse el general inglés a discreción, -izándose en seguida la bandera de España en la fortaleza. Beresford se -presentó a Liniers, quien, en vez de tomar la espada que le ofrecía el -vencido, le abrió los brazos y le felicitó por su valerosa defensa. -Veintidós días duró aquella gloriosa campaña militar: el 23 de julio -de 1806 salieron las tropas españolas de Montevideo y el 12 de agosto -rindieron sus armas los ingleses. Inmensa fué la alegría de Buenos -Aires y muy especialmente la del cabildo. También se hallaba satisfecho -Ruiz Huidobro; y el virrey Sobremonte, desde Acevedo, felicitaba al -cabildo por la parte que la corporación popular tuvo en la reconquista. - - [626] Véase Bauzá, ob. cit., tomo II, pág. 423. - -Poco tiempo duró la cordialidad entre vencedores y vencidos. Liniers, -con una ligereza censurable, después de la rendición, puso su firma en -el texto inglés de una capitulación antidatada, por la cual concedía -el libre regreso a Inglaterra de Beresford y sus tropas. Arrepentido -Liniers, al suscribir la versión española del documento, puso las -palabras _en cuanto puedo_, antes de su firma. Provocó el asunto -contestaciones escritas entre Liniers y Beresford, decidiéndose al -fin que pasase el asunto al gobernador de Montevideo. Liniers, por -enfermedad cierta o fingida, dejó el mando a Gutiérrez de la Concha -el 29 de agosto. Además de la apelación indicada, llegó otra a Ruiz -Huidobro de parte de Popham, el cual se quejaba de la conducta de -Concha, pues--según el comodoro--el sucesor de Liniers, no respetando -los pactos, había intimado a los transportes ingleses fondeados en las -valizas de Buenos Aires el inmediato abandono de ellas. Ruiz Huidobro -se puso al lado de los suyos y no de la justicia. - -Otro asunto vino a echar leña al fuego de las discordias. Ruiz Huidobro -y el cabildo de Montevideo, reclamaron, con fecha 22 de agosto, las -trofeos arrebatados a los ingleses en la jornada del 12; pero Liniers -y el cabildo de Buenos Aires, apoyados por la Real Audiencia y por -la opinión de varios jefes y vecinos, acordaron por toda respuesta -guardar silencio. Declaró el cabildo «que era una temeridad pretender -arrogarse la gloria de una acción que ni aun hubieran intentado los de -Montevideo, a no contar con la gente y auxilios que estaban dispuestos -en Buenos Aires.» Resolvió cuestión tan enojosa el rey de España, -expidiendo una Cédula, declarando que «atentas las circunstancias -concurrentes en el Cabildo y Ayuntamiento de la ciudad de San Felipe -y Santiago de Montevideo, y la constancia y amor acreditados al Real -servicio de la reconquista de Buenos Aires, venía en concederle -título de _Muy fiel y reconquistadora_; facultad para que usase de la -distinción de maceros; y que al escudo de sus armas pudiese añadir las -banderas inglesas, que apresó en dicha reconquista, con una corona de -olivo sobre el Cerro, atravesada con otra de las Reales armas, palma y -espada»[627]. - - [627] Véase Bauzá, ob. y tom. citados, pág. 443. - -Vencido y prisionero el ejército de Beresford, no respetada la -capitulación, como pregonaban en todos los tonos los vencidos, era -natural que Inglaterra hiciese un esfuerzo, no sólo por su interés -comercial, sino para restablecer el crédito de sus armas. - -Antes de narrar la segunda guerra del Uruguay contra los ingleses, -recordaremos que en Buenos Aires ocurrían sucesos importantes. Liniers -era proclamado por las corporaciones civiles y por el pueblo jefe del -ejército. Quiso oponerse el marqués de Sobremonte, cediendo al fin -ante la voluntad general. No solamente aprobó el nombramiento militar -de Liniers, sino delegó en la Audiencia el mando político. «De esta -manera--escribe Bauzá--la ruina del régimen colonial, cuyas bases había -socavado el cabildo de Montevideo con su declaración de 18 de julio, -quedaba consumada de propio consentimiento, en la persona del que con -razón apellidan sus compatriotas _el último de los virreyes_»[628]. - - [628] Ob. cit., pág. 445. - -Comprendiendo el marqués de Sobremonte que nada tenía que hacer -en Buenos Aires, dispuso marchar a Montevideo, seguido de algunas -fuerzas que le eran fieles. Llegó en los primeros días de octubre, -cuando ya Ruiz Huidobro se había preparado convenientemente a la -defensa. Grande contrariedad fué la presencia del virrey en aquellos -momentos. Cuando hizo su primera salida por las calles, seguíanle -grupos gritando _¡Abajo los traidores!_, y cuando inspeccionó los -trabajos de la ciudadela, los muchachos, en tono burlesco, exclamaban: -_¡Avanza! ¡Avanza!_ Sordo a todos los clamores populares, anunció a -Ruiz Huidobro que se encargaba de la defensa de la plaza. Huidobro, el -cabildo y la población toda recibieron con gran disgusto la noticia; -pero Popham amenazaba a la ciudad y era preciso ocuparse en asunto -de transcendencia tanta. Comenzó el fuego el 28 de octubre entre los -ingleses y las baterías de la ciudad, y, después de tres horas de -combate, aquellos abandonaron el puerto y se dirigieron para Maldonado -con el grueso de sus tropas y escuadra, dejando sólo algunos barcos -que sostuvieran el bloqueo. El 29 llegó Popham a Maldonado, cuya -escasa guarnición no pudo resistir el ataque de los enemigos, teniendo -del mismo modo que capitular el día 30 la isla de Gorriti. Maldonado -fué presa del más horroroso saqueo; no se respetaron las mujeres -ni los lugares sagrados. Los archivos públicos fueron destrozados, -destinándose buena cantidad de papel para hacer cartuchos. Hasta el -hospital sufrió el saqueo. Nombrado gobernador el teniente coronel -Vassal, del regimiento 38, renació la tranquilidad, que era el nuevo -jefe hombre de tanto valor como prudencia. Conducta tan caballerosa -se atrajo las simpatías de todos, siendo de sentir que en un cartel, -pegado en los sitios públicos, afirmase que las creencias religiosas -no serían nunca motivo de disidencias entre católicos y protestantes, -puesto que en ambas religiones sólo existían diferencias de detalle. -Los curas de Maldonado y de San Carlos arrancaron por su propia mano -los carteles. El escándalo no pudo ser mayor, imponiéndose al cabo la -prudencia. - -El 5 de enero de 1807, Sir Samuel Auchmuty, con sus soldados, arribó -a Maldonado, y a Popham sucedió el almirante Sterling. Los nuevos -jefes señalaron a Montevideo como punto objetivo de sus primeras -operaciones. Si el cabildo de dicha ciudad envió dos comisionados a -Buenos Aires a pedir auxilios, aquéllos nada adelantaron. El 14 de -enero de 1807 se presentó delante de Montevideo Sir Samuel Auchmuty -con 5.700 soldados veteranos, y cuya armada se componía de más de -cien velas, entre navíos, fragatas, transportes y buques menores. La -guarnición y el vecindario se dispusieron valerosamente a la lucha. -El 15 el general inglés intimó la rendición de la plaza, contestando -Sobremonte que todos los vasallos del rey de España estaban decididos -a defender a Montevideo hasta perder su último aliento. El 16 se movió -Auchmuty con rumbo al Buceo, donde se hallaba Sobremonte, quien no pudo -oponerse al desembarco. El 17 continuaron los ingleses su desembarco -y el 18 el virrey ordenó que sus avanzadas rompieran ligero fuego. -El 19 Auchmuty, marchando en columnas paralelas, avanzaba con todas -sus fuerzas, retirándose Sobremonte, quien hubo de mandar aviso a -Ruiz Huidobro de que su ejército se había desbandado a los primeros -tiros. El ejército, el cabildo y el pueblo todo clamaban para que Ruiz -Huidobro se pusiese al frente de la guarnición. En efecto, el día 20 -rompía su marcha contra los ingleses una división de 2.362 hombres, -a las órdenes del brigadier D. Bernardo Lecocq, y como segundo jefe -iba el teniente coronel D. Francisco Javier de Viana, demostrando el -aspecto de las tropas, según Ruiz Huidobro «un denuedo, una confianza, -un valor, capaz de causar envidia y lisonjear el mejor éxito de la -empresa.» Los ingleses lucharon con acierto y bravura, hallándose -admirablemente dirigidos por Auchmuty. Ruiz Huidobro, que desempeñó su -papel y nada más, insistió en pedir tropas y toda clase de auxilios al -cabildo y a la Audiencia de Buenos Aires, consiguiendo que esta vez -oyese el cabildo la voz de la razón, acordando aprestar un contingente -de 2.000 hombres, que al mando de Liniers pasaran a Montevideo. La -vanguardia de Liniers zarpó el 24 de Buenos Aires y estaba mandada por -el brigadier Arce. En tanto que Arce penetraba en Montevideo, Liniers, -a la cabeza de 3.000 hombres, había fondeado el 30 de enero en la -playa de San Francisco, al Norte de Colonia, anunciando desde allí al -cabildo que en el término de cuatro días se hallaría en Montevideo. El -1.º de febrero rompió la marcha Liniers; pero el 3 dieron el asalto -los ingleses por el costado del portón de San Juan. Aunque resistieron -valerosamente los españoles, Ruiz Huidobro tuvo que pedir parlamento, -y a las ocho de la mañana se izó la bandera inglesa en el baluarte -principal de la ciudad. Cuando estas noticias llegaron a oidos de -Liniers, se retiró con sus tropas a Buenos Aires. Vencedores y vencidos -tuvieron pérdidas sensibles. Durante tres días, los ingleses hacían -prisioneros a todos los individuos que encontraban por las calles, -fuese hombre o niño, conduciéndolos a bordo de sus barcos para después -trasladarlos a Inglaterra. Si Liniers faltó a la capitulación que hizo -con Beresford, justo era--cumpliéndose así la pena del Talión--que -Auchmuty hiciera lo mismo con Ruiz Huidobro. Entre los prisioneros que -debían ser conducidos a Inglaterra se hallaba el teniente Rondeau, -que tiempo adelante ganó gloria inmortal en los campos de batalla. -Auchmuty, norteamericano de origen, aunque enemigo de la causa de la -independencia de su país, usó moderadamente de la victoria. - -Por aquellos tiempos se publicó un periódico, el primero que viera la -luz en el país, con el nombre de _La Estrella del Sur_, cuyo objeto -principal era explicar la conveniencia de sacudir el yugo español. -Comparaba la grandeza de Inglaterra con la decadencia de España y el -sistema liberal de la administración inglesa en sus colonias con el -sistema reaccionario de la española en las suyas. Demostraba cómo -pueblos que profesaban distintas religiones, lengua y costumbres, -vivían tranquilos y felices bajo la dominación de la Gran Bretaña, -siendo de notar que aun los mismos ingleses estaban divididos en -católicos y protestantes, lo cual no impedía que todos fuesen felices -bajo las mismas leyes civiles. Llenóse el Uruguay de mercaderías -inglesas y en la comparación entre aquéllas y las españolas, la ventaja -era de las primeras. Además de la publicación periodística y del -comercio, no olvidó Auchmuty la conquista, y con este objeto ocupó a -Canalones, San José y Colonia. - -Considerando el citado jefe que pronto iba a llegar el general -Whitelocke, quien echaría mano de todas las fuerzas disponibles para -apoderarse de Buenos Aires, organizó una milicia, la cual haría todos -los servicios que antes las tropas regulares. - -Sin embargo de la excelente política de Auchmuty, se sentían síntomas -de resistencia en todo el país contra los ingleses, bien que los -alentaba desde Buenos Aires el gobernador Liniers. Descubrióse la -conspiración, en la que entraban muchos vecinos de Montevideo. Presos -los reos y condenados a muerte, fueron perdonados generosamente por -Auchmuty. - -Vino de España con el cargo de comandante general D. Francisco Javier -Elío, y aunque su primer pensamiento fué apoderarse de Colonia, su -torpeza hizo que se malograse una empresa que se creía segura. Al mismo -tiempo llegaba a Montevideo el general Whitelocke (10 mayo 1807) y -el 11 se hizo reconocer jefe de todas las fuerzas británicas. El 28 -de junio desembarcó Whitelocke en la ensenada de Barragán, distante -de Buenos Aires más de 60 kilómetros. Pensaba el general inglés que -el general Liniers sería como el pusilánime y necio Sobremonte. No -era así, y la conquista realizada fácilmente por Beresford, era a la -sazón sumamente difícil. El 2 de julio se dejó ver Whitelocke por las -avanzadas de la ciudad de Buenos Aires, y el 3 intimó la rendición del -enemigo. El 5 derrotaron completamente los nuestros a los ingleses y el -6 aceptó dicho general las proposiciones de paz dictadas por Liniers. -Se embarcaron el 17 de julio las tropas inglesas. Según lo dispuesto -en las proposiciones de paz, el 7 de septiembre, dos meses después -de firmada la capitulación, habían de evacuar los ingleses todos los -puntos que dominaban en el Uruguay y, por consiguiente, Montevideo. -Para sustituir a Ruiz Huidobro, prisionero en Inglaterra, nombró -Liniers gobernador interino a Elío. - -Si a primera vista parece que España salió vencedora e Inglaterra -derrotada, no fué así. Los ingleses arrojaron en ambas márgenes del -Plata el espíritu de independencia, la libertad de comercio y la -tolerancia religiosa. Enseñaron los ingleses una verdad de importancia -inmensa, cual fué que los habitantes de aquellos países eran aptos, -como los españoles, para todos los cargos públicos. La Corte confirmó -el nombramiento de Elío como gobernador de Montevideo, y Liniers hubo -de llegar por la defensa de Buenos Aires a la cima de la gloria. Sin -embargo, el malestar era general. La semilla que los ingleses habían -arrojado al suelo producirá sus frutos. La independencia de los países -del Río de la Plata estaba próxima. - -Acerca de la toma de Buenos Aires por los ingleses, trasladaremos aquí -las palabras del eminente historiador Gervinus: «Popham se apoderó -de la ciudad de Buenos Aires por sorpresa el 27 de julio de 1806. La -indignación que desde luego provocó en el seno del Gabinete inglés este -acto arbitrario de Popham, fué sofocada por el gozo que produjeron -los informes entusiásticos del almirante, que extraviaron a todo el -comercio, engañando también al gobierno, y arrastrándole a aceptar -estas veleidades de conquista. Los miembros reflexivos del Gabinete -se vieron muy embarazados al saber el éxito obtenido en el Río de la -Plata»[629]. La empresa de Popham no pudo ser más torpe. Se atrajo -el odio de España, no influyó para disminuir el poder de Napoleón y -recargó con gastos enormes el presupuesto de Inglaterra. Como fin de -la jornada, un aventurero arrojó con un puñado de gente a los ingleses -conquistadores de Buenos Aires. - - [629] _Hist. du XIX^e Siécle_, vol. VI. pág. 77. - -No debían andar bien las cosas políticas en Buenos Aires, cuando -el obispo de la citada población hubo de escribir (29 mayo 1807) -al príncipe de la Paz manifestándole la necesidad de un virrey con -tropas veteranas para defenderse de una segunda invasión inglesa que -amenazaba[630]. Luego, cambiaron de tal modo las cosas, que se acordó -(7 julio 1807) un tratado definitivo entre el general en jefe de las -tropas británicas y el general en jefe de las españolas[631]. El virrey -interino Liniers escribió a Godoy, diciéndole que no aspiraba al mando -del virreinato, deseando únicamente se le concediera el empleo de -inspector general de los ramos de ingenieros, artillería, infantería, -caballería y marina, en toda la América del Sur[632]. Aplausos mereció -la política de Liniers en Buenos Aires al comienzo de su mando. Su -gobernación fué justa y su fidelidad por Fernando VII parecía cierta, -aunque algunos sospechaban de sus inclinaciones a Francia. - - [630] Arch. de Indias.--Estante 124.--Cajón II, Leg.º 4. (3). - - [631] Ibidem.--Estante 122.--Cajón VI.--Leg.º 25. (19). - - [632] Ibidem.--Estante 125.--Cajón III.--Leg.º 20. (4.) - -Acerca de la gobernación de Tucumán no debemos olvidar que fué creada -por el conde de Nieva, virrey del Perú, y confirmada por Real cédula -(1563) que la declaró independiente de Chile. Entre los gobernadores -más notables citaremos a D. Juan Ramírez de Velasco (1586-1593), -fundador de Jujuí de Rioja, en el país de los diaguitas, y de Madrid, -en la confluencia de los ríos Salado y de las Piedras. Su sucesor D. -Hernando de Zárate puso en defensa la ciudad de Buenos Aires--que a -la sazón no formaba gobierno independiente--contra el pirata inglés -Hawkins; también peleó con los indígenas. En los comienzos del siglo -XVII D. Alonso de Ribera fundó un pueblo al que dió su nombre e hizo -uno que llamó _Talavera de Madrid_, de los dos que se denominaban -Madrid y Esteco. Floreció por entonces en Santiago del Estero su obispo -Fray Fernando Trejo, fundador de un Seminario Conciliar en Córdoba. -Durante los gobiernos de D. Nicolás de Arredondo (1789-1795), prosiguió -los trabajos, encomendados a D. Félix de Azara, D. Diego de Alvear y -otros hombres eminentes, para señalar los límites con las posesiones de -Portugal, quedando sin realizar la demarcación entre los ríos Uruguay y -Guazú por falta de conformidad. - - - - -CAPITULO XXVIII - - GOBIERNO DEL PARAGUAY Y DEL URUGUAY.--CÉDULA DE - FELIPE III.--GOBIERNO DE FRÍAS.--GOBERNADORES MÁS - IMPORTANTES.--REDUCCIONES DE LOS JESUÍTAS.--DEPREDACIONES DE LOS - INDIOS.--DECADENCIA DEL GOBIERNO.--REYES BALMACEDA.--REVOLUCIONES, - GUERRA CON LOS INDIOS Y EXPULSIÓN DE LOS JESUÍTAS.--FUNDACIÓN DE - POBLACIONES.--GOBIERNO DEL URUGUAY.--ESPAÑOLES Y PORTUGUESES EN EL - PAÍS.--CONSECUENCIAS DE LA PERMUTA DE LA COLONIA DEL SACRAMENTO POR - OTRAS COLONIAS.--VIANA, GOBERNADOR DE MONTEVIDEO Y OPOSICIÓN DE LOS - JESUÍTAS.--LOS INDÍGENAS.--CAMPAÑA DE CEBALLOS, JEFE DEL GOBIERNO - DE LA PLATA, CONTRA LOS PORTUGUESES: TRATADO DE 1763.--GOBIERNO DE - LA ROSA Y EXPULSIÓN DE LOS JESUÍTAS.--EL GAUCHO.--EXPEDICIÓN DE - SAMPAYO.--EL CABILDO.--GOBIERNOS DE VIANA Y DEL PINO, DE TEJADA - Y DE OLAGUER FELIÚ: REFORMAS.--BUSTAMANTE Y RUIZ HUIDOBRO.--EL - CABILDO.--LOS CHARRÚAS.--CALAMIDADES EN EL PAÍS. - - -Ya se dijo en su lugar respectivo que comprendiendo Felipe II que el -gobierno del Paraguay era demasiado extenso para ser regido por un -sólo jefe, mediante una Cédula del 16 de diciembre de 1617 creó dos -gobiernos: el del Río de la Plata (Buenos Aires, Santa Fe, San Juan de -Vera y Concepción del Bermejo), y el del Guairá o Paraguay (Asunción, -Ciudad Real, Villa Rica y Jerez). - -Continuó de gobernador en el Paraguay el ya citado Manuel Frías -(1620-1626), quien empeñado en no vivir en compañía de su mujer doña -Leonor Martel de Guzmán, hija de Ruiz Díaz de Melgarejo, se atrajo las -censuras de Torres, obispo de la Asunción; pero la Audiencia de Charcas -falló el pleito en favor del gobernador, que falleció en Salta cuando -iba a ocupar de nuevo el mando. Sucedióle Diego de Rego (1626-1631), -que nada hizo digno de contarse. Ejemplo de malos gobernantes fué Luis -Céspedes García Xaria, acusado tal vez con motivo de andar en tratos -con los indios brasileños (_tupíes y mamelucos_), para reducir a la -esclavitud a _guaraníes_ y venderlos en la provincia de Río Janeiro. La -Audiencia de Charcas le puso preso (1631) y le condenó a pagar la multa -de 12.000 pesos, quedando destituído. A Martín Ledesma Valderrama -sucedió Pedro de Lugo y Navarro, que comenzó a gobernar el año 1636: -en guerra con los mamelucos y tupíes, abandonó sus tropas, las cuales -alcanzaron sin embargo una gran victoria. Llamado a España, murió en -el viaje. Gregorio de Henestrosa, natural de Chile, que se encargó -del gobierno el año 1641, y de quien se cuenta que se vió obligado a -expulsar del Paraguay al obispo Fray Bernardino de Cárdenas, enemigo -declarado de los jesuítas. Luego, el dicho prelado consiguió, no sólo -volver a la Asunción, sino ser nombrado gobernador, haciendo entonces -cerrar el Colegio de la Compañía y expulsar de la ciudad a los hijos de -Loyola. Destituído el prelado por la Audiencia de Charcas y después de -los breves gobiernos de Diego de Escobar Osorio y de Sebastián de León -y Zárate, en cuyo tiempo volvieron los jesuítas, fué nombrado Andrés -Garavito de León (1650), natural de Lima, sabio legista, que venció -con auxilio de los guaraníes a los mamelucos y _guaicurúes_. Cristóbal -de Garay y Saavedra (1653-1656), nieto del famoso Juan de Garay, fué -nombrado gobernador. - -En su lugar respectivo haremos detenida relación de las Reducciones de -los jesuítas en el Perú, Buenos Aires, Uruguay, Brasil y en particular -en el Paraguay. El gobernador Juan Blazquez Valverde (1656-1659), -fué defensor de los hijos de Loyola. Respecto a las depredaciones de -algunas tribus no tuvo energía para contenerlas. Por el contrario, -Alonso Sarmiento de Sotomayor y Figueroa (1659-1663), puso una barrera -a las invasiones de los indios enemigos. Como se levantasen las -tribus del Norte del Paraguay, sufrieron severo castigo y los jefes -fueron ajusticiados. También contuvo a los guaraníes y payaguáes, -que continuaban sus depredaciones. Juan Diez de Andino (1663-1671), -siguió la guerra con algunas tribus, y don Felipe Rego Corbalán no -pudo contener las invasiones de los mamelucos ni las tropelías de los -guaicurúes en Atirá. Gobernó el cabildo juntamente con el licenciado -Diego Ibáñez de Faría (1676-1684), después Antonio de Vera Múgica y -en seguida Alonso Fernández Marcial, no ocurriendo hechos dignos de -especial mención. En tiempo de Francisco de Monforte (1691) se comenzó -a construir la catedral de la Asunción, cuya obra se terminó a los -tres años, esto es, el 1693. Tan odioso se hizo don Sebastián Felix -de Mendiola (1691-1696), que los paraguayos le redujeron a prisión y -le mandaron con grillos a Buenos Aires. Apenas hay noticias de Juan -Rodríguez Cota (1696-1702), Antonio de Escobar y Gutiérrez (1702-1706), -Baltasar García Ros (1706-1707) y Manuel de Robles Lorenzana -(1707-1713); pero de Juan Gregorio Bazán de Pedraza (1713-1717), -debemos decir que dió comienzo a dos poblaciones: una en el valle -de Guarmipitán y otra en Curuguati; la primera para contener a los -guaicurúes y la segunda a los mamelucos. A Antonio Victoria sucedió -Diego de los Reyes Balmaceda (1721-1725). En la historia del Paraguay -se señala por su importancia el gobierno de Balmaceda, pues aquel país -fué teatro del primer acto de independencia. Acusado Balmaceda de -varios delitos, la Audiencia de Charcas nombró juez pesquisidor a José -de Antequera, natural de Lima. De las pesquisas hechas resultó culpable -el gobernador, siendo nombrado el mismo Antequera por el virrey de Lima -para reemplazarle; pero Diego de los Reyes, que contaba con el poderoso -apoyo de los jesuítas, logró que el citado virrey le devolviese el -gobierno. Ni Antequera ni el cabildo obedecieron la orden. Balmaceda se -refugió en el territorio de Corrientes, donde gozaba de las simpatías -de los indios de las misiones. Vióse obligado el virrey del Perú a -enviar tropas contra Antequera, quien tuvo que huir. A Balmaceda -sucedió en 1725 Martín de Barna. En su tiempo, Fernando Mompó, de -acuerdo con Antequera, pretendió insurreccionar el país, intitulándose -presidente de la provincia del Paraguay. Al gobierno de Ignacio de -Soroeta (1730) sucedió la Junta gubernativa presidida por José Luis -Barreiro, después Manuel de Garay, luego Antonio Ruiz de Orellano, en -seguida Cristóbal Domínguez de Obelar, y últimamente Isidoro Mirones y -Benavente. Nombrado por la corte de España Manuel Agustín de Ruiloba -(1733), fué muerto en Guayaibití en un combate contra los comuneros. -Juan Caballero de Añosco (1733) nada hizo de particular y le sucedió -en el citado año el obispo Fray Juan de Arregui, quien pronto se -arrepintió de haber aceptado y se retiró a Buenos Aires, dejando -el gobierno a Cristóbal Domínguez de Obelar (segunda vez). Ante el -desorden que reinaba en el Estado, Bruno Mauricio de Zabala, se encargó -de restablecer la paz en el Paraguay y al frente de 6.000 indios -atacó a los rebeldes y les venció, pasando por las armas a los jefes -y entrando en la Asunción (junio de 1735). Así terminó la _revolución -de los comuneros_. Martín José de Echaurri (1735-1741) restableció la -tranquilidad en el país; Rafael de la Moneda (1741-1747) fundó al norte -la villa de _Emboscada_ con 6.000 negros y mulatos libres y sometió a -los payaguaes obligándoles a establecerse cerca de la Asunción; Marcos -José de Larrazabal (1747-1750) derrotó a los abipones; Jaime Sanjust -(1750-1761) fomentó el cultivo del tabaco y José Martínez Fontes -(1761-1762) hizo la paz con los abipones y con ellos fundó en el Chaco -la Reducción del Timbó. A Fulgencio Yegros y Ledesma (1762-1766), le -sucedió Carlos Morphi (1766-1772), bajo cuyo gobierno fueron expulsados -los hijos de Loyola, pasando las misiones a cargo de los frailes -dominicos, franciscanos y mercenarios. Desde entonces las misiones -fueron decayendo, si bien por otro lado se aumentó la industria, pues -bajo el gobierno de Morphi se fundaron los pueblos de _Carimbatay_, -_Ibicuí_, _Pirayú_, _Carayaó_ y _Caacupé_, aumentando también el número -de habitantes de la capital. - -Consignaremos de igual manera que durante el gobierno de Agustín -Fernández de Pinedo (1772-1778) se fundaron otras poblaciones y se creó -el virreinato de Río de la Plata, del cual fué el Paraguay una de sus -intendencias. El primer gobernador de la intendencia se llamaba Pedro -Melo de Portugal (1778-1785) y en su tiempo se echaron los cimientos -de _Humaitá_, _Curupaity_, _Arroyos y Esteros_, _Ibitimí_ y otros, con -las importantes villas del _Pilar_, del _Rosario_ y de _San Pedro_. -Recordaremos que en 1783 se fundó el Colegio Real y Seminario de San -Carlos, aumentando de un modo considerable la industria. Aumentó el -ganado vacuno, lanar y caballar, se plantaron muchos árboles, se -explotaron los prados, se cultivó el algodón y adquirió importancia la -fabricación de la miel. Abriéronse caminos y los montes dieron maderas -de construcción en abundancia. - -Joaquín Alós y Brú (1785-1796) continuó el impulso dado por su -antecesor a la colonia y se opuso al avance de los portugueses. Lázaro -de Rivera y Espinosa de los Monteros (1796-1806) decretó un censo de -población, resultando que en el primer año de su gobierno había en -el país 97.480 habitantes. Declaróse (1803)--lo cual será siempre -un timbre de gloria--la igualdad de derechos entre los indios y los -criollos. - -Durante el siglo XVI y parte del XVII los españoles apenas hicieron -caso de los indígenas del Uruguay. En lucha los chanaes con los -charrúas, aquéllos solicitaron la ayuda de D. Diego de Góngora, -gobernador de Buenos Aires, quien se limitó a enviarles algunos -misioneros (1622). Tres años después el gobernador D. Francisco de -Céspedes mandó al Padre Bernardo de Guzmán y a otros dos franciscanos, -para que fundasen varias Reducciones. Conocido entonces por los -españoles de Buenos Aires la fértil tierra y el benigno clima del -Uruguay, comenzaron a criar ganados, sacando también de allí maderas -de construcción y para combustibles. Cada vez más encariñados los -españoles con la Banda Oriental, cuando vieron a los portugueses -avanzar hacia el Río de la Plata, se decidieron a ocuparla de -una manera definitiva, pues hasta últimos del siglo XVII había -sido habitada únicamente por indígenas. El Uruguay fué la manzana -de la discordia arrojada a españoles y portugueses. D. Manuel -Lobo, gobernador del Brasil, al frente de algunas tropas con su -correspondiente artillería, se presentó (1679) en la costa Oriental, -fundando una población, frente a la isla de San Gabriel, que llamó -_Colonia del Sacramento_. Protestó de ello D. José Garro, gobernador -de Buenos Aires, e intentó arreglar el asunto mediante negociaciones -pacíficas; pero todo fué en vano y no hubo más remedio que echar mano -a las armas. Mandó Garro a Vera Mújica, maestre de campo, con 300 -españoles y 3.000 guaraníes, para que desalojara a los brasileños de -la Colonia del Sacramento. Después de tenaz lucha fueron arrojados -los brasileños, comenzando las reclamaciones diplomáticas entre las -cortes de España y Portugal, cuyo resultado fué que Carlos II devolvió -la Colonia, aunque en calidad de depósito. Muchos perjuicios causó a -España la citada devolución, por cuanto dicha Colonia se constituyó -en foco de contrabando. Pasado algún tiempo, Portugal se declaró en -contra de Felipe V de Borbón, lo cual fué motivo para que el general -García Ros marchase de Buenos Aires al frente de 13 compañías y 4.000 -guaraníes para apoderarse de la codiciada posesión. El territorio que -tanta sangre había costado conquistarle, se perdió a los diez años, -pues fué devuelto a Portugal, según una cláusula del tratado de Utrech -celebrado el 1715. - -Ya sabemos que después de Zabala y de Salcedo, gobernadores de Buenos -Aires, aumentó la importancia de la Colonia del Sacramento. - -Aunque don José Joaquín de Viana recibió su título (22 diciembre -1749) creándole gobernador de Montevideo y coronel de los ejércitos -reales, hasta el 14 de marzo de 1751 no tomó posesión de su destino. -En seguida comenzó el sargento mayor D. Manuel Domínguez, al frente de -220 hombres, la campaña contra los charrúas, consiguiendo derrotarles -completamente. - -Pero lo más interesante por entonces y en cuyo asunto se hallaban fijas -las miradas, era el tratado de límites concluído con los portugueses. -Conviene recordar lo que se dijo en el capítulo XXVII acerca del -cambio de las siete misiones españolas con la portuguesa Colonia del -Sacramento. Para llevar a feliz término el dicho tratado de límites, -llegó al puerto de Montevideo la comisión nombrada por el gobierno -español (27 enero 1752), y de la cual formaba parte el marqués de -Valdelirios. Tenía interés en resolver pronto y bien el asunto, porque -él había nacido en Huamanga (Perú), era miembro del Consejo de Indias -y gozaba fama de hábil y enérgico. Después de varias consultas y -pareceres, habiendo leído la exposición del obispo de Tucumán, del -gobernador del Paraguay Sant Just, del provincial de los jesuítas Padre -Barreda y de los Padres Altamirano y Córdova, se decidió a hacer la -nueva designación de límites, entregando las misiones a los portugueses -y recibiendo en cambio la colonia. Pesaba en el ánimo del marqués de -Valdelirios la opinión de D. José de Andonaegui, gobernador de Buenos -Aires. Todos los jesuítas, como un solo hombre, combatieron las -medidas tomadas por Valdelirios. Sin embargo, después de tres meses de -conferencias se eligieron los sitios adonde habían de trasladarse las -Reducciones. A la Reducción de _San Luis_ se le señaló un sitio entre -la laguna Iberá y el río Santa Lucía; a la de _San Lorenzo_ una isla -grande en el Paraná; a la de _San Miguel_ terrenos al Sudeste sobre el -río Negro; a la de _San Juan_ un trozo de tierra insalubre que lindaba -con el pantano de Neembucú; á la de _San Angel_ terrenos al Norte de la -Reducción de Corpus; a la de _San Francisco de Borja_ terrenos sobre -el Sur del Queguay en jurisdicción de los charrúas, y a la de _San -Nicolás_ tierras sobre una curva del Paraná entre Itapua y Trinidad. -El Padre Altamirano recibió el encargo de dar prisa para que la -traslación se verificase cuanto antes, entregando al mismo tiempo a los -jesuítas, para obviar dificultades, la cantidad de 28.000 pesos[633]. -Era evidente que los nuevos terrenos designados a los indígenas eran -inferiores a los que habitaban primeramente, así que se quejaban con -razón guaranís y jesuítas. Valdelirios, considerando ya terminado el -objeto principal de su cometido, marchó a avistarse con el comisario -portugués, que era Gomes Freire de Andrade, después conde de Bobadela. -Se puso en marcha, camino de Maldonado, y en las inmediaciones del -Cerro de Navarro se abrieron las conferencias, que terminaron con -la mayor alegría. Hubo bailes y serenatas. Sin embargo, mientras -se verificaba el arreglo de la demarcación y el Padre Altamirano -intentaba convencer a los pueblos de la conveniencia de transmigrarse, -se alzaron en rebelión las Reducciones de San Luis y de San Nicolás, -siguiendo después las otras, excepción sólo de la de San Lorenzo, cuyos -habitantes ocuparon la isla que se les dió sobre el Paraná, edificando -una iglesia y otros edificios públicos. - - [633] Diario de Andonaegui sobre la evacuación de los siete - pueblos guaranís de las Misiones situadas al Oriente del - Uruguay (M. S). - -Daba prisa Gomes Freire para que pronto se arreglase el asunto, instaba -Valdelirios al Padre Altamirano, y el Padre Altamirano no dejaba en paz -a los curas doctrineros; pero todo en vano. Tanta oposición encontró -el citado Padre, y tantas calumnias se levantaron contra él, que -perseguido y fugitivo marchó a Buenos Aires. - -Decidido a todo Valdelirios pidió a la Iglesia que lanzase sus rayos -sobre la cabeza de los contumaces, y así lo hizo el obispo de Buenos -Aires, «privándose--escribe Bauzá--a sus moradores hasta de los -sacramentos del bautismo y extremaunción, que es discutible si tenía -facultad de negarles aquel prelado»[634]. Decían los españoles que -el Rey tenía derecho a disponer de sus territorios, y los indígenas -contestaban que era una iniquidad entregarles a los portugueses, -hallándose decididos a no consentirlo. La impresión que causó en los -portugueses la resistencia la expresó perfectamente el bardo de esta -triste epopeya, cuando dijo: - - [634] Ob. cit., tomo II. págs. 97 y 98. - - «Quem podía esperar que uns indios rudes - sem disciplina, sem valor, sem armas, - se atravessassen no caminho aos nossos, - e que lhes disputassem o terreno!»[635]. - - [635] Basilio da Gama, _O Uruguay_, canto I. - -En una conferencia celebrada en Buenos Aires, a la que asistieron -Andonaegui, Valdelirios y demás comisarios con el Padre Altamirano, -se acordó, a instancia del religioso, que se hiciera salir de los -pueblos a los curas doctrineros, a los cuales, dado el cariño que les -profesaban, seguirían los indígenas. No pudo realizarse el acuerdo -anterior porque los indios no dejaron salir a los curas. - -Acordóse apelar a las armas. No quedaba otro camino. Andonaegui reunió -sus fuerzas, y con el auxilio de Gomes Freire se dispuso a combatir -a los desobedientes indígenas. Pelearon en _Daymán_, perdiendo los -indígenas 230 hombres y 72 prisioneros, hallándose entre los últimos -el cacique Rafael, que--según Andonaegui--«era grandísimo pícaro y -uno de los movedores de los pueblos.» Cartas de Valdelirios, tan poco -prudentes como oficiosas, dirigidas a Andonaegui, obligaron a dicho -general a emprender la retirada. También el general portugués Gomes -Freire, después de combatir sin descanso un día y otro día, pidió un -armisticio, que se firmó el 18 de Noviembre de 1754, y cuyas cláusulas -fueron las siguientes: «1.ª Que ni una ni otra parte se harían daño -hasta tanto que se diese la última y definitiva sentencia por los -reyes de España y Portugal, acerca de las quejas dadas y perdón de los -indios, o hasta tanto que el ejército español no volviese otra vez a -campaña. 2.ª Que ambas partes se volverían a sus tierras, y que ni -una ni otra nación pasaría el río Grande. 3.ª Que los indios serían -cautivos si pasasen el río yendo a las tierras de los portugueses, y -mútuamente los portugueses lo serían de los indios si ellos intentaren -pasar á sus tierras»[636]. Valdelirios y los suyos lamentaban aquel -pacto, al paso que los jesuítas, llenos de alegría, se creían -invencibles. Enemigos y amigos del tratado fueron sorprendidos por -la noticia de la muerte del ministro Carvajal, principal autor del -presente estado de cosas. Si los primeros creían que Dios castigaba -con la muerte al incrédulo Carvajal, los segundos presentían grandes -calamidades por el triunfo de los hijos de Loyola. Andonaegui -considerábase vencido, no por el poder de los indígenas, sino por los -rigores de la estación y la escasez de víveres. Por su parte, Fernando -VI hubo de declarar que creía a los jesuítas autores de la insurrección -de los indígenas y llegó a despedir a su confesor, que era jesuíta. - - [636] _Diario de Henis_, pár. 60.--Bauzá, ob. cit., tomo II, - págs. 111 y 112. - -Iba otra vez a comenzar la guerra, encargándose de dirigirla el -gobernador de Buenos Aires, Andonaegui, llevando por segundo jefe a -Viana, gobernador de Montevideo. Vino a entorpecer los comienzos de -la guerra una cuestión enojosa entre Viana y el cabildo. Habiendo -nombrado Viana como teniente general suyo a D. Pedro León de Romero y -Soto, se opuso a ello el cabildo en tanto que el agraciado no prestase -las fianzas correspondientes, ni presentara la aprobación de la Real -Audiencia del distrito. Molestado Viana por la oposición, hubo de -dirigirse al cabildo en forma destemplada e injusta en un oficio, -llegando a reducir a prisión al alguacil mayor. Arregladas al fin -las cosas, comenzó la campaña dirigida por Andonaegui, Viana y Gomes -Freire. El 6 de febrero se presentaron los indios deseosos de reñir -con sus enemigos. Atacóles Viana, logrando una victoria: entre los -mulatos, estaba el cacique Sepee, general en jefe de los sublevados. -A Sepee sucedió Nicolás Ñanguirú, hombre tan bueno como rudo. Los -españoles, enemigos de los jesuítas, propalaron la especie calumniosa -de que se intituló _Nicolás I, rey del Paraguay y emperador de los -mamelucos_. Ni Rey, ni Emperador pretendió nunca ser el antiguo y -rudo pastor; cuya única habilidad--según refieren los cronistas--fué -tocar el violín. Atacaron españoles y portugueses a los indios (10 -febrero 1756) que ocupaban la cima del cerro _Kaibaté_, armados de -flechas y de hondas. Las pérdidas de los aliados fueron cuatro muertos -y 40 heridos, incluyendo dentro de los últimos a Andonaegui entre los -españoles y al coronel Osorio entre los portugueses. Los indígenas -tuvieron 1.511 muertos y 154 prisioneros, perteneciendo casi todos a -las Reducciones del Uruguay. Continuó su camino el ejército aliado, y -cuéntase que al llegar Viana a San Miguel, de cuya población no tenía -idea alguna, hubo de exclamar en voz alta: «¿Y éste es uno de los -pueblos que nos mandan entregar a los portugueses? Loca debe estar la -gente de Madrid para deshacerse de una población que no tiene rival -en ninguna de las del Paraguay.» Se entregaron los indígenas de San -Miguel, después los de San Juan, y en seguida los de San Lorenzo. Por -cierto que Henis, uno de los Padres que fueron presos en la última -población, hubo de decir a Viana: «Al Rey no le han costado nada estos -pueblos; somos nosotros quienes los hemos conquistado con el Santo -Cristo en la mano. S. M. no puede entregarlos a los portugueses, y si -yo estuviera en la corte, le informaría de modo que tal entrega no -había de verificarse»[637]. Si indígenas y jesuítas transigían con los -españoles, odiaban a muerte a Gomes Freire y a los portugueses. Comenzó -la marcha de los emigrantes. Dejaban hermosos pueblos por tierras -insalubres y mortíferas. No hubo compasión para los pobres indios. -Hallándose Viana en el paraje denominado el _Salto_, donde había de -esperar a Valdelirios, echó los cimientos de una ciudad que tomó el -nombre de dicho paraje (noviembre de 1756). Llegó a Buenos Aires don -Pedro de Ceballos, que venía de España a sustituir a Andonaegui, e -inmediatamente se dirigió a San Francisco de Borja, donde recibió a -muchos caciques y pueblo; Valdelirios pasó a San Nicolás; Viana se -puso al frente de su gobierno de Montevideo, y Andonaegui se preparó -a marchar a España. Aunque ofrecía Gomes Freire que todo se hallaría -arreglado en el siguiente año, el estado de las cortes de Portugal -y España fué causa del aplazamiento de la cuestión de límites. En -Portugal se hallaba arruinado el Tesoro público, contribuyendo a ello -los gastos de la expedición de misiones, y también el terremoto que -destruyó gran parte de Lisboa. En España todo se hallaba paralizado por -la muerte de la reina Bárbara y la enfermedad de Fernando VI. En el año -1759 marchó Gomes Freire a Janeiro, dejando por apoderado suyo a don -Custodio de Saá y Faría. Tiempo adelante y después de siete años de -tratos, disgustos y guerras, los negociadores rompieron toda clase de -compromisos, y las cosas volvieron a su primitivo estado. - - [637] Relación de los servicios de Viana (M. S).--Bauzá, ob. - cit., tomo II, pág. 136. - -Es cierto que los jesuítas se opusieron al tratado de Madrid; pero -también es cierto que la entrega de las misiones uruguayas, si -perjudicaba a los jesuítas, no perjudicaba menos a los indígenas -y a la monarquía española. Así lo creía D. Carlos, rey de las Dos -Sicilias, y luego rey de España con el nombre de Carlos III, debiéndose -advertir que el citado monarca era enemigo de la Compañía de Jesús. -Si provocaron los jesuítas el alzamiento de unas cuantas misiones, -como afirman algunos, ¿por qué no las sublevaron todas, en cuyo caso -hubieran puesto en un verdadero conflicto a España y Portugal juntos? - -El marqués de Valdelirios, terminada la guerra, se dedicó a restañar -las heridas del país. Levantó fortalezas para prevenir las invasiones -de los indios bravos; fundó la ciudad de _Maldonado_; aumentó y -embelleció a Montevideo. Al subir al trono Carlos III, uno de sus -primeros hechos fué obtener de Portugal la anulación del tratado -de Madrid, lo cual se consiguió mediante un convenio firmado en El -Pardo (12 febrero 1761) entre los plenipotenciarios de ambas Coronas. -Cuando los portugueses tuvieron noticia del ajuste, ni tardos ni -perezosos, ocuparon terrenos en las fronteras del Uruguay, llevándose -al interior del Brasil muchas familias indígenas pertenecientes a -las Reducciones uruguayas, algo así como con visos de esclavitud. -También Ceballos, correspondiendo a la actividad de los portugueses, se -dirigió a Gomes Freire, pidiéndole, ya la devolución de los terrenos -detentados, ya el libre regreso a sus hogares de las familias que -se habían llevado. Sordo se hizo Gomes Freire lo mismo a la primera -comunicación que a otras posteriores, llegando a tal punto su deseo -de molestar a España que, entrado el año 1762 hizo levantar una -fortaleza que denominó de Santa Teresa, en territorio de Maldonado, -sin disputa alguna perteneciente a nuestra nación. La cuestión iba -a decidirse por las armas y a la guerra se preparó Ceballos. Ya -España, en virtud del _Pacto de familia_, había roto sus relaciones -con Inglaterra y casi también con Portugal, dada la alianza y amistad -entre estas últimas naciones. Ceballos recibió órdenes terminantes -del gobierno español para que reivindicase los terrenos usurpados por -el Brasil e inmediatamente hizo levantar una batería de 7 cañones -enfrente de la enemiga ciudad de Colonia. A la carta que dirigió -Fonseca, oficial que mandaba la guarnición de Colonia, a Ceballos -preguntándole qué se proponía con los trabajos de fortificación que -estaba haciendo, respondió el general español «que cada uno en su casa -podía hacer lo que le pareciese.» Después de una segunda reconvención -de Fonseca, que no obtuvo respuesta, comenzó el fuego en la noche -del 5 de octubre y que siguió en los días sucesivos, hasta que el 2 -de noviembre salían los portugueses con los honores de la guerra y -entraba Ceballos en Colonia. En tanto que se obtenía victoria tan -gloriosa, una división portuguesa de 500 hombres amenazaba desde -el Chuy a Maldonado y una escuadra anglo-portuguesa, compuesta de -11 naves, bajo las órdenes de M. Macnamara, bombardeaba las costas -del Río de la Plata y se presentaba de improviso frente a Colonia -(6 enero 1763). Ceballos, enfermo como estaba, se lanzó a la pelea, -y, entusiasmando a los soldados, logró que una bala de la plaza -incendiase el navío _Lord Clive_, que montaba Macnamara, muriendo la -mayor parte de la tripulación y el mismo almirante. Dícese que cuando -Gomes Freire supo la muerte de Macnamara y que se había perdido en -las Indias occidentales el navío que llevaba el nombre glorioso del -gran conquistador inglés en las orientales, murió de pena. Por su -parte Ceballos dirigió un oficio a Viana, que terminaba del siguiente -modo: «Hemos palpado nuevamente la especial protección con que Dios -milita por nosotros, y por lo mismo debemos dar a su Divina Majestad -las gracias, a cuyo efecto dispondrá V. S. se cante el _Te Deum_ en la -iglesia matriz de esa plaza, con la solemnidad y concurrencia que en -semejantes casos se acostumbra»[638]. Ceballos salió de Colonia el 19 -de marzo (1763) al frente de 300 dragones, camino de Maldonado, cuyo -trayecto de 80 leguas recorrió en diez días. Organizó las fuerzas y -el 8 de abril salió de la plaza, y a los siete días de marcha, llegó -al arroyo de Castillosgrandes, donde descansó un día, franqueando el -penoso albardón de tres leguas, a cuyo extremo se halla el fuerte de -Santa Teresa, guarnecido por 1.500 hombres y 13 cañones, al mando del -coronel D. Luis Tomás Osorio. El 18 por la mañana comenzó el ataque y -al llegar la noche desertaron del fuerte 1.200 portugueses, teniendo -que rendirse Osorio el 19 con 25 oficiales y 280 dragones. - - [638] Véase Bauzá, ob. cit. tomo II, pág. 166. - -Ocupado Santa Teresa, dispuso el general que tres cuerpos de ejército -persiguiesen a los fugitivos, los cuales se desbandaron en todas -direcciones, cayendo muchos prisioneros y entregándose el fuerte de -San Miguel y el pueblo de Río Grande. Recogiéronse cañones, morteros, -bombas, balas y mucha cantidad de pólvora en Santa Teresa, San Miguel -y Río Grande. Vino a añadir una página de buen político a su historia -militar la fundación que con el nombre de _San Carlos_ (en honor del -Soberano reinante), hizo Ceballos en el sitio que llamaban Maldonado -chico (1762). Cuando la fortuna no se separaba de Ceballos, vino a -cortar la carrera de sus glorias el tratado de París (10 febrero 1763), -en que Inglaterra, Francia y Hannover ponían fin a la guerra conocida -con el nombre de los _Siete años_. Francia dió a España la Luisiana -como indemnización de las Floridas, cedidas por nuestra nación a -Inglaterra en cambio de Cuba y Filipinas. Los portugueses recobraban -la Colonia, que se les entregó el 24 de diciembre del mismo año, -quedando los españoles en posesión de Río Grande y de todos los fuertes -conquistados, haciendo valer por ello el tratado de Tordesillas. Como -dice muy bien Bauzá, mostraron habilidad los portugueses e ineptitud -los españoles, cuando aquéllos, fuera como fuese la suerte de las -armas, consiguieron conservar siempre la Colonia del Sacramento[639]. - - [639] Véase _Hist. de la dominación española en el Uruguay_, - tomo II, pág. 169. - -El coronel graduado, teniente coronel del regimiento de Galicia, don -Agustín de la Rosa Queipo de Llano, llegó a Montevideo (abril de 1764) -y tomó posesión del mando el 8 del mismo mes. Una de las primeras -medidas fué contener las demasías de los fugados de los presidios del -Brasil y de otros puntos de América. A los presidiarios se unían otras -gentes maleantes, y todos formaban una especie de población militar con -sus correspondientes jefes. Si tales gentes estaban acostumbradas al -robo y saqueo, no esquivaban el encuentro de la tropa regular. Vino -también a aumentar el malestar la imposición de tributos de que estaba -dispensada la ciudad por el acta de su fundación. Negóse el Rey a lo -solicitado por el cabildo, y desde entonces quedó vigente el impuesto -del derecho de alcabala. - -Mientras esto pasaba en el interior, nuevas complicaciones surgían por -lo que a Uruguay respecta entre los gobiernos de Madrid y Lisboa. En -el tratado que puso fin a la guerra, se dispuso que España devolviese -a Colonia, reservándose Río Grande de San Pedro y las islas de Martín -García y Dos Hermanas, que eran exclusivamente suyas. Sin embargo, el -ministro portugués cerca del gobierno de Madrid, requirió (6 enero -1765), no sólo la entrega de Colonia, sino las que acabamos de citar -como propiamente españolas, con otros territorios y puertos de que los -portugueses habían sido desalojados durante la guerra. El marqués de -Grimaldi, en nombre del gobierno, se negó a satisfacer las demandas de -Portugal. Si la corte de Lisboa no hizo hincapié en sus pretensiones, -el virrey del Brasil no tuvo reparo en engañar con buenas palabras a -D. Francisco Bucarelli, sucesor de Ceballos en el gobierno del Río -de la Plata. El 29 de mayo, el coronel José Marcelino de Figueredo, -segundo de José Custodio de Saá y Faría, se presentó a la cabeza de -800 hombres embarcados en varios buques ante la villa de Río Grande de -San Pedro para tomarla por sorpresa. Los nuestros rompieron el fuego -sobre la flotilla, que tuvo que retirarse fuertemente castigada. El -gabinete de Lisboa, solicitado por el de España, y tal vez a disgusto, -no tuvo más remedio que condenar a sus oficiales de América. A pesar -de ello, siguieron los portugueses dueños de los territorios y puntos -que acababan de usurpar, porque otro asunto de más monta preocupaban -a Carlos III y a su gobierno. El asunto a que nos referimos era la -expulsión de los jesuítas de todos los dominios españoles. Ya habían -sido expulsados de Portugal por el marqués de Pombal, ministro de José -I, y de Francia por el duque de Choiseul, ministro de Luis XV. Los de -España siguieron la misma suerte (abril de 1767) y los de Montevideo -(julio de 1767); el número total de los expulsados en las provincias -del Río de la Plata fué de 397 individuos, incluyendo a los misioneros -de los moxos y chiquitos. Faltaríamos a la verdad si no dijésemos que -los indígenas ganaron poco o nada al cambiar de gobierno y muchos de -aquéllos pasaron, no queriendo sufrir la tiranía y codicia de las -nuevas autoridades, a poblar las campiñas de Montevideo y Maldonado, -hasta entonces casi yermas, y que pronto se convirtieron en terrenos -agrícolas. En el correr de los tiempos uniéronse los indios civilizados -de las Reducciones con los salvajes, y las mujeres de unos y de otros -con los españoles y portugueses, importando poco que tanto los -españoles como los portugueses procedieran de las cárceles de España y -del Brasil. - -De elementos tan diversos nació el _gaucho_. «El gaucho venía a -ser--escribe Bauzá--el resultado de todas las fusiones, y como el -primer eslabón de la nueva y definitiva raza que había de ocupar el -suelo. Todo indica, desde el día de su presentación en la escena -social, que por su carácter, costumbres y afecciones, se creía -verdaderamente dueño de la tierra. Sin embargo, los primeros gauchos -no eran todos uruguayos: se les llamaba indistintamente gauchos o -_guaderios_, y muchos de entre ellos componían el número de los -portugueses y españoles fugados de presidio, y refugiados en el -Uruguay, merced a la tolerancia de los habitantes de los campos. El -nombre de gaucho era sinónimo, en sus primeros tiempos, al de holgazán -o malhechor; después se hizo extensivo a los que vagaban sin quehaceres -fijos provistos de una mala guitarra, entonando coplas ajenas o -propias, y a los que sobresalían en las pendencias y en la galantería -rústica de los desiertos. Lo numeroso de las familias permitía que -no todos los varones se dedicasen al trabajo, rudimentario de suyo -en aquellos tiempos, y de ahí que estimulados por la facilidad de -alimentación y la simpatía inspirada por las hazañas personales, muchos -se sintiesen inclinados a la vida andariega, particularmente los que se -creían de sobra en su casa»[640]. - - [640] _Lazarillo de ciegos caminantes._--Bauzá, Ob. cit., tomo - II, págs. 193 y 194. - -Cundía el malestar en Montevideo. El gobernador La Rosa carecía de -dotes políticas. Más astutos los portugueses y el virrey Azambuya, al -mismo tiempo que despojaban a España de sus territorios en el Río de -la Plata, extendían su comercio por todas partes. Como si todo esto -fuera poco, comenzaron a propagar el abandono de España por lo que a la -religión respecta, afirmando que era un caso de conciencia no consentir -que se perdiese la fe de los indios de las misiones. Llegaba a tal -punto el descaro de nuestros vecinos que censuraban acremente al rey -de España por haber expulsado a los jesuítas, cuando el gobierno de -Portugal había sido el primero que dió la señal de la persecución de la -Compañía. - -Poniendo manos a la obra, cuando corría el año 1770 partió de San -Pablo militar expedición bajo las órdenes del teniente coronel Alonso -Botello de Sampayo, con ánimo de reducir nuevamente los indios a la fe -católica. Aunque no se habían separado de dicha fe, Sampayo comenzó -su cruzada destacando al capitán Silveyra Peixoto, quien penetró por -la vía del Paraná a tomar posesión de las tierras de los infieles y -proceder luego a su conversión. D. Francisco de Zavala, gobernador de -las misiones, no pensaba lo mismo que Sampayo. Púsose sobre las armas, -sorprendió a Silveyra y a los suyos, mandándoles presos a Buenos Aires -como infractores de los pactos y perturbadores de la paz. Tomó entonces -extraña determinación Sampayo, cual fué retirarse de aquellos lugares, -no como soldado vencido, sino como misionero que se ve desdeñado por -los mismos a quienes iba a hacer el bien. La ridícula expedición de -Sampayo anunciaba para el porvenir grandes males entre españoles y -portugueses. Así lo comprendió el prudente gobernador de Buenos Aires y -así lo comprendió también el violento gobernador La Rosa. - -Era La Rosa uno de esos hombres que si carecía de cualidades de -gobernante, había sabido granjearse la estimación de poderosos -personajes de la corte. En poco tiempo había llegado a obtener el -empleo de brigadier. En cambio, el cabildo de Montevideo no le quería -por su carácter arbitrario y por su codicia. Con la misma moneda -pagaba La Rosa al cabildo. Con motivo de unas elecciones (1771) de -nuevo cabildo, se rompió la aparente armonía entre ambas autoridades, -llegando el gobernador a reducir a prisión lo mismo al alcalde de -primero y segundo voto que al alguacil mayor. En queja se dirigió el -cabildo al gobernador de Buenos Aires, D. Juan José de Vertiz, quien -se puso en absoluto al lado de la autoridad popular, según lo indicaba -el siguiente oficio: «Conviniendo al Real servicio el que el brigadier -D. Agustín de La Rosa, gobernador de esa plaza, pase a esta ciudad, -he ordenado ocupe interinamente este empleo el mariscal de campo D. -José Joaquín de Viana, quien tiene acreditadas su conducta, integridad -y demás circunstancias que le hacen recomendable»[641]. Continuó el -cabildo el proceso contra La Rosa; pero, contra lo que se esperaba, -se le castigó solamente con la pérdida del empleo de gobernador. Era -creencia general que sus poderosos amigos en la corte habían influído -para que el asunto se resolviese de aquel modo. - - [641] L. C. de Montevideo.--Bauzá, ob. cit., tomo II, p. 205. - -Mientras que La Rosa se marchaba á España, Viana, gobernador interino, -procuraba adquirir recursos, ayudándole en su empresa el cabildo. Con -fecha 16 de febrero de 1771 hizo el gobernador presente al cabildo la -necesidad de socorrer al Rey con algunos recursos, dándose el caso de -que, por indicación de Viana, nombrase la autoridad popular a D. José -Mas y D. Bruno Muñoz para que fueran «de casa en casa y de tienda en -tienda a recoger los donativos voluntarios.» También Viana y el cabildo -estuvieron conformes en la necesidad de castigar los homicidios y -robos, cada día más numerosos en la campiña. Otras reformas se llevaron -a cabo por ambas autoridades con el beneplácito de Vertiz, gobernador -de Buenos Aires. También por entonces familias indígenas echaron los -cimientos de la actual ciudad de _Pay-Sandú_. - -Por enfermedad de Viana se encargó del gobierno (10 febrero 1773) -el teniente coronel D. Joaquín del Pino, ingeniero jefe de estas -provincias. Inauguró del Pino su gobierno (1773) dando pruebas de -energía, lo mismo en los asuntos interiores que en sus relaciones -exteriores. Con la ayuda de Vertiz, gobernador de Buenos Aires, logró -purgar de malhechores y de toda clase de enemigos al país. Vertiz y -Pino, contando con el apoyo del gobierno de Madrid, pensaron fortificar -a Montevideo y Maldonado. Ciertas disposiciones dadas por Pino fueron -recibidas perfectamente por la opinión pública. Bien merecía que, -por Real Cédula dada en El Pardo a 7 de mayo de 1776, se le nombrase -gobernador propietario. Hacía poco más de un mes que los portugueses, -valiéndose de engaños y malas artes, consiguieron conquistar por -segunda vez Río Grande. Bajo el gobierno de Pino, Uruguay comenzó -a tener vida más exuberante. Maldonado aumentó su vecindario en -poco tiempo y fué declarada ciudad (1786). Se ampliaron los límites -jurisdiccionales del gobierno de Montevideo, hasta entonces inseguros -e inciertos. Por entonces llegó (1789) al puerto de Montevideo la -expedición que mandaba el brigadier don Alejandro Malespina, acompañado -de varios sabios, en las corbetas _Descubierta_ y _Atrevida_. Tiempo -adelante, Pino marchó a Buenos Aires, donde debía encargarse del -virreinato. - -El coronel D. Miguel de Tejada se encargó interinamente del gobierno de -Montevideo, no ocurriendo nada que sea digno de contar. - -El 2 de agosto de 1790 tomó posesión del gobierno el brigadier don -Antonio Olaguer Felíu. Permitió el comercio de esclavos; dió más vida -a Montevideo y a Soriano, pueblo éste el más antiguo del Uruguay; se -fundó la ciudad de _Mercedes_, cuna de la independencia nacional, y -adquirió importancia y esplendor Maldonado, cuyo puerto visitaron las -primeras embarcaciones de la Compañía Marítima en 1790. Por asunto -baladí se disgustó con el cabildo, pues con razón al gobernador se le -conocía con el dictado de _el Ceremonioso_, si bien preciso es confesar -que la desmoralización cundía en la corporación popular. Gobernador -y cabildo no se entendían y la lucha entre ellos era cada vez más -enconada. Ante el virrey de Buenos Aires D. Pedro Melo de Portugal, -hombre prudente y amigo de la justicia, acudieron gobernador y cabildo. -Melo, en oficio de 20 de abril de 1795, reprobó la conducta de Olaguer, -aprobando por completo la conducta del cabildo. - -El brigadier D. José de Bustamante y Guerra se encargó del gobierno -de Montevideo el 11 de febrero de 1797. Como jefe de la marina--pues -era brigadier de la Real Armada--conocía las ventajas que podían -sacarse del puerto de Montevideo. Entre el cabildo de Montevideo y el -consulado de Buenos Aires, se originó lucha tenaz acerca de asuntos -comerciales. El consulado era contrario a la autorización Real de 1795, -en la cual se ampliaban las facultades de comerciar a los pueblos del -Río de la Plata, autorizándoles a exportar frutos y toda clase de -producciones del país a las colonias extranjeras. El cabildo tomó la -determinación de remitir al Rey una solicitud rebatiendo las ideas -del citado consulado. Subleváronse por entonces los _charrúas_ del -Norte. Vivían la vida primitiva y se ignora la causa de su rebelión, -que se verificó penetrando en poblaciones y vaquerías, cometiendo toda -clase de atrocidades. Quisieron oponerse los _guarinís_; mas fueron -derrotados con grandes pérdidas. Vióse obligado el teniente coronel D. -Francisco Rodrigo, comandante de Japeyú, a salir a campaña, pudiendo, -después de larga persecución, derrotarles completamente. Aprovecháronse -los portugueses de los disturbios interiores para infringir el tratado -de límites, asunto que preocupó por algún tiempo a las autoridades -del Uruguay y al gobierno de Madrid. Mayor contrariedad vino en el -último año del siglo XVIII a perturbar el bienestar público. Es el caso -que, una gran sequía paralizó la vida de la agricultura. Se perdieron -completamente las cosechas, y á esto siguió mortal enfermedad de los -ganados. El hambre se sintió en muchas poblaciones, y con ella vino la -peste. Por el cabildo de Montevideo y por el pueblo todo se invocó el -auxilio divino para que la lluvia fertilizase los campos y despejara de -miasmas la atmósfera. Dios oyó a los que le pedían de corazón su amparo -y copiosas lluvias pusieron fin a tantas calamidades. Comenzó el siglo -XIX y con él trascendentales sucesos. Ya sabemos que sobre la margen -septentrional del Plata se levantaba Montevideo, al Este se hallaba -con título de ciudad el caserío de Maldonado, y al Oeste varias ruinas -daban idea exacta de la existencia de Colonia. Hacia el Norte, desde -el Daymán hasta las misiones, sólo se hallaba el fuerte denominado el -Salto. Eran aldeas ribereñas _Paysandú_, _Mercedes_ y _Soriano_; y en -el interior se encontraban _Guadalupe_, _Santa Lucía_, _San José_ y -_Minas_. En el resto del país se levantaban por algunos sitios fortines -militares o santuarios. Calculábase la población fija en unos 40.000 -habitantes, de los que 15.000 pertenecían a Montevideo. La cultura era -escasa y casi nula, exceptuando la futura capital del Uruguay, donde -las artes, en particular la música, tenía no pocos cultivadores en -el bello sexo. El trato con las familias de los altos empleados que -venían de España, introdujo cierto gusto en el vestir y cierto arreglo -en las casas. Algunos padres ricos mandaban a sus hijos a los colegios -superiores del virreinato y también a los centros de cultura de las -ciudades españolas. Comprendiendo el gobierno de Madrid que Montevideo -era la llave de la navegación del Plata, dispuso la creación de -un faro, el primero que se estableció en el sitio denominado el -_Cerro_. El gobernador Bustamante, aunque a veces no guardaba las -consideraciones debidas al cabildo, procuraba el progreso de la ciudad, -así que con el apoyo de la citada corporación hizo continuar la fábrica -de la iglesia matriz, reedificó la casa del dicho cabildo, construyó -puentes y alcantarillas y arregló los caminos públicos. Se dotó a la -ciudad de buenas aguas, se hizo un lavadero público y se realizaron -otras reformas de interés general. Bustamante presintió brillante -porvenir, si desaparecía la indiferencia y el abandono, «del mayor -y cuasi único puerto del Río de la Plata.» No sólo en la ciudad de -Montevideo se notaba cierta prosperidad, sino en todo el país, pues -entonces (1800) se echaron los cimientos de la villa de _Rocha_, futura -capital del departamento de su nombre. En Mercedes y en Soriano se -desvivían las autoridades para realizar mejoras. En tanto que del Pino, -virrey de Buenos Aires, andaba en tratos o en guerra con los charrúas, -con las misiones o con los portugueses, algunos vecinos de Montevideo, -aconsejados por Bustamante, habían construído en 1802 el primer muelle. -Aumentó el comercio de una manera considerable. Cuando la prosperidad -parecía reinar en el Uruguay y muy especialmente en Montevideo, -la población de color de la citada ciudad se propuso provocar un -levantamiento (1803), que comenzó, ya huyendo bastantes esclavos de la -ciudad y ya también asesinando algunos a sus amos. El cabildo decretó -medidas enérgicas y castigó con rigor a los esclavos fugitivos que pudo -coger prisioneros. Terminaremos el gobierno de Bustamante, recordando -que en su tiempo andaba tan atrasada la medicina en el país, que los -curanderos gozaban de general prestigio, lo mismo en los campos que en -las ciudades. El Protomedicato de Buenos Aires tomó mano en el asunto, -disponiendo que los curanderos sólo pudieran ejercer su industria en la -campiña y eso bajo ciertas condiciones. - -Sucedió a Bustamante en el gobierno de Montevideo D. Pascual Ruiz -Huidobro, brigadier de la Real Armada, nombrado el 14 de julio de -1803; tomó posesión en los primeros días de 1804. Continuó la obra -de su antecesor, construyendo edificios públicos, limpiando las -calles de la ciudad y arreglando los caminos públicos. Comenzaron las -obras de la nueva Casa Capitular y se consagró la iglesia matriz que -acababa de edificarse, se hizo un lazareto y se levantó una alhóndiga. -La desgracia de Bustamante en su lucha con la flota inglesa y la -participación que el gobernador Ruiz Huidobro tuvo en la reconquista de -la ciudad de Buenos Aires en el año 1806, son hechos que ya se trataron -en el capítulo XXVII de este tomo. - - - - -CAPITULO XXIX - - EL BRASIL DURANTE EL REINADO DE JUAN III.--LOS CORSARIOS.--LAS - CAPITANÍAS.--EL GENERAL THOMÉ DE SOUZA.--LOS FRANCESES EN EL - BRASIL.--EL GOBERNADOR DUARTE DE COSTA.--MEN DE SÁ EN GUERRA - CON LOS FRANCESES Y CON LOS INDÍGENAS.--DIVISIÓN DEL BRASIL - EN DOS GOBIERNOS.--EL GOBERNADOR GENERAL TELLES BARRETO.--EL - GOBERNADOR SOUZA Y LOS CORSARIOS.--OTROS GOBERNADORES.--LUCHA ENTRE - PORTUGUESES Y FRANCESES.--LOS JESUÍTAS.--LOS HOLANDESES.--COMPAÑÍA - DE LAS INDIAS ORIENTALES.--GUERRAS.--PORTUGAL SE SEPARA DE - ESPAÑA.--POLÍTICA DE LOS JESUÍTAS.--LOS HOLANDESES ARROJADOS DEL - BRASIL.--LA REPÚBLICA DE PALMARES.--EL BRASIL BAJO EL DOMINIO DE - PORTUGAL. - - -Durante el reinado de Juan III (1521-1557) fué nombrado capitán mayor -del Brasil el famoso Cristóbal Jaques, quien arribó á la bahía de -Todos los Santos, así llamada por el día en que fué descubierta. En -la bahía encontró fondeados unos buques franceses, y sin averiguar -el porqué estaban allí, cayó sobre ellos y los echó a pique, sin que -lograra salvarse ninguno de los tripulantes. Así lo relatan algunos -cronistas. No sirvió de escarmiento un hecho tan cruel. Los corsarios -no abandonaban aquellas costas, donde encontraban siempre indígenas -para engañar o europeos para robar. Por esto Juan III dividió el Brasil -en capitanías, con el objeto de que no quedase sin defensa parte alguna -de la costa. El primero que fué favorecido con una capitanía fué el -historiador Juan de Barros, a quien se dió la de Maranhâo. Hubo, -además, otras ocho capitanías, y los nombres de ellas y los de sus -capitanes ponemos a continuación. - - La de Pernambuco se dió a Coelho d'Alburquerque. - - La de los Ilheos, a Jorge de Figueiredo Correa. - - La de Porto Seguro, a Pedro de Campos Tourinho. - - La de Espíritu Santo, a Vasco Fernández Coutinho. - - La de Santo Thomé--en la que se incluía a Río de Janeiro--, a Pedro - de Goes da Silva. - - La de San Vicente, a Martín Alfonso de Souza. - - La de Santo Amaro, a Pero López de Souza, hermano del anterior. - - La de San Salvador de Bahía se reservó la Corona, y posteriormente - la cedió a Francisco Pereira Coutinho. - -Los citados capitanes mayores o capitanes generales tenían poderes -soberanos, menos el de acuñar moneda. El derecho de acuñar moneda -pertenecía a la Corona, la cual también percibía la _vintena_, o sea -el 5 por 100 sobre el palo brasil, y el _quinto_ sobre los metales y -piedras preciosas. Cada capitán mayor tomaba posesión, o consideraba -haberla tomado, de cierto número de leguas de costa, avanzando luego -tierra adentro lo que podía. Aunque los impuestos que se establecieron -fueron muy moderados y las industrias todas gozaron de absoluta -libertad, la colonización, que pudiéramos llamar feudal--pues señores -feudales eran los capitanes mayores--, vino en decadencia, ya por la -oposición de los indígenas, ya por los ataques de los piratas europeos, -contribuyendo a ello también el clima caluroso, lo extenso del -territorio y la mucha frondosidad de la vegetación. - -La Corona se encargó entonces de la colonización y el rey Juan III -nombró en 1538 gobernador general a Thomé de Souza, que se instaló -en Bahía[642]. «Prohibió que sin licencia especial comunicaran entre -sí los colonos de las diversas capitanías; que nadie desembarcara y -comerciara donde no hubiera aduana; reglamentó el cultivo y fabricación -del azúcar; expidió licencias para la construcción de buques, y dió -vigoroso impulso a la colonización de Bahía[643]. Tan duros son siempre -los cimientos de una nación, tan inconmovibles y persistentes, que -todavía se traslucen en la reciente República brasileña estos rasgos -primitivos de su fábrica. Aún hoy, las tendencias federales reflejan -aquella primera separación en capitanías casi aisladas unas de -otras»[644]. - - [642] Hasta el 1549 no comenzó su gobierno. - - [643] En el año 1552 se nombró el primer obispo de Bahía. - - [644] _El Brasil_, Conferencia de D. Gonzalo Reparaz leída en - el Ateneo de Madrid el 21 de mayo de 1892. Pág. 15. - -Consideremos la primera invasión de que fué objeto el Brasil por -los europeos. La riqueza del Brasil, su privilegiada situación y lo -dilatado de sus costas, influyeron para que los franceses mantuvieran -cordiales relaciones y comerciasen con los indios. El indígena odiaba -al portugués y amaba al francés, porque el primero le reducía a la -servidumbre haciéndole trabajar en las plantaciones, y el segundo -comerciaba con él, comprándole palo brasil y vendiéndole objetos -necesarios o curiosos. Durante el reinado de Enrique II de Francia -(1547-1559) el almirante Coligny intentó fundar en el Brasil una -colonia que sirviera de refugio a los hugonotes franceses, encargando -de la empresa a Durand de Villegagnon, caballero de Malta y hombre -de experiencia. Establecióse en una de las islas de la bahía de Río -Janeiro, desde cuyo punto escribió a Coligny, pidiéndole refuerzos -de hombres y municiones. Fortificóse en la isla y se atrajo a los -indígenas con cariño, mientras que trataba a los suyos con extremada -severidad. «Los indígenas le aman--escribía Men de Sá al gobierno de -Lisboa--y los franceses le temen.» Ya porque Villegagnon abjuró el -calvinismo y se hizo católico, ya porque los refuerzos que llegaron -(marzo de 1557) le parecieron insuficientes, o ya también por otras -causas, el representante de Coligny se embarcó para Francia. Era un -peligro--como se creía en Portugal--el establecimiento de los franceses -en la colonia del Brasil. - -El segundo gobernador del Brasil fué Duarte de Costa (1553-1557), -en cuya época estallaron conflictos entre el poder civil y el -eclesiástico. Los franceses--aunque Nicolás Durán de Villegagnon -abandonó el Brasil--continuaron en la bahía de Río Janeiro. Por -entonces una misión asentó sus reales en las cercanías del Tieté, -origen luego de la actual ciudad de San Pablo. Men de Sá (1558-1572) -hizo que terminasen las desavenencias entre el poder civil y el -religioso, y se dedicó a pelear contra los franceses, a quienes venció -completamente (1567), no sin mostrar un rigor rayano a la crueldad. -Todos los castigos eran justos--según Men de Sá--para acabar con -aquellos herejes invasores. Por su parte los franceses hubieron de -resistirse con bravura. Un centenar de ellos, con grandes trabajos y no -pocos peligros, consiguió mediante sus canoas ganar la costa, volviendo -poco tiempo después con sus amigos los _tupinambás_, los _tamoyos_ y -otros; reedificaron la fortaleza y con nuevos auxilios que recibieron -de Francia levantaron otras en la costa. Men de Sá escribió a Lisboa -diciendo: «Si Villegagnon vuelve con los refuerzos anunciados, serán -los franceses más temibles que nunca. Que se me envíen nuevas tropas -para la total expulsión de los enemigos.» Por un período crítico -iba a pasar la colonia portuguesa. Los _aimorés_, tribu de tapuyas, -invadieron las capitanías de los Ilheos y Porto Seguro, llevándolo todo -a sangre y destruyéndolo completamente. También los _tamoyos_, no menos -feroces, alentados por los franceses, se hicieron dueños del terreno -entre Río de Janeiro y San Vicente. Mandó Men de Sá a su hijo con -algunas tropas, las cuales fueron derrotadas por los tamoyos y el joven -jefe de ellas muerto. Al lado de los portugueses se pusieron los Padres -Nóbrega y Anchieta, y por la mediación de dichos misioneros se hizo -la paz. A poco llegó con algunas tropas Eustaquio de Sá, sobrino del -gobernador, quien se dió buena maña para arrasar todas las fortalezas -de los franceses. Men de Sá, protector decidido de los misioneros, les -ayudó con todas sus fuerzas para que se atrajesen a los indígenas al -seno del cristianismo. - -A la muerte de Men de Sá, la metrópoli dividió el Brasil en dos -gobiernos: el de _Bahía_ y el de _Río Janeiro_. El primero, o el del -Norte, fué confiado a Luis de Brito y Almeida; el segundo, o el del -Sur, se encargó a Antonio Salema. En el año 1577 se confió el mando -general á Luis de Brito, quien renunció luego en Lorenzo da Veiga. -Grandes disgustos ocasionó al gobernador da Veiga el contrabando de -palo tintoreo que los franceses hacían en el Norte. A su muerte fué -confiado interinamente el gobierno al obispo de Bahía, al oidor general -Cosme Rangel y al consejo municipal. - -En 1583 llegó el gobernador general, llamado Manuel Telles Barreto, -el cual incorporó a la colonia algunos territorios (1586) y consiguió -que los benedictinos, carmelitas y capuchinos fundasen conventos en -diferentes lugares. Otra junta que se encargó del poder a la muerte de -Telles, realizó hechos importantes, pues pacificó la región de Sergipe -é hizo de ella nueva capitanía, fundó a _Cochoeina_ y construyó algunos -fuertes. - -El gobernador Francisco de Souza tuvo la fortuna de conquistar Río -Grande del Norte y fundó a Natal, si bien no pudo impedir que el pirata -inglés Cavendish saqueara a Santos y otros puertos, como tampoco que -los corsarios Venner y Lancáster penetrasen en Pernambuco y robasen -considerable botín. - -Nada de particular hicieron los gobernadores Diego Botelho (1602-1607) -y Diego Meneses Sigueira (1607-1608). - -Vencidos los franceses en el mediodía, se dedicaron a piratear en el -Norte. Por todas partes se encontraban los portugueses con sus mortales -enemigos. Un tal Devaux fundó una colonia en la isla de Maranhâo, -situada al Sur del Amazonas, declarándose de ella protectora María de -Médicis, encargada de la regencia durante la menor edad de Luis XIII -(1610-1643)[645]. Los tupinambás se pusieron al lado de los franceses, -repitiéndose el suceso de Río de Janeiro. Por fin los portugueses -consiguieron la expulsión de sus enemigos (1614), y el gobernador -portugués, que logró triunfos tan señalados, se llamaba Gaspar de Souza. - - [645] A Enrique II sucedió Francisco II (1559-1560), después - Carlos IX (1561-1574), en seguida Enrique III (1574-1589) y - últimamente Enrique IV de Borbón (1589-1610). - -Entretanto, el otro gobernador--pues ya se ha dicho que el Brasil -estaba dividido en dos gobiernos--, llamado Francisco Caldera -Castello-Branco, fundó el fuerte de Preseque, origen de la villa de -_Belem_ (Pará). - -Consideremos la estancia de las Comunidades religiosas en el Brasil, -y en particular la Compañía de Jesús. Con Thomé de Souza llegaron los -hijos de San Ignacio de Loyola al Brasil. Ellos, algo apartados del -pensamiento y conducta del fundador, tomaron a su cargo la educación -de Portugal y luego la de los indígenas del Brasil. Ancho campo se -les presentaba a los jesuítas, pues la colonia había prosperado mucho -en poco tiempo. Por el año 1550 la caña de azúcar cubría el suelo de -las provincias de la costa, se levantaron fábricas y se dió mucha -importancia al comercio con la metrópoli. Los colonos, necesitando -hombres para cultivar sus ingenios, iban en busca de los indios a las -selvas del interior, donde los cazaban; pero ellos, acostumbrados a -la vida salvaje, no se avenían al trabajo agrícola. Si el portugués -reducía a dura esclavitud al indio, éste, en cambio, cuando se le -presentaba ocasión, cogía al portugués, lo mataba y se lo comía. Los -_tupis_ o _guaranís_, raza belicosa y fuerte, que había vencido y -arrojado de la comarca a los tapuyas, se preparó, a la llegada de -Souza, a luchar contra los colonos. En efecto, Souza llegó al Brasil y -el levantamiento de los indios fué general. Los Padres jesuítas Nóbrega -y Azpilcueta, el primero de nación portuguesa y el segundo español, -dieron comienzo en las cercanías de Bahía a _aldear_ indígenas, esto -es, a reducir a los indios para que viviesen en poblaciones. Los -hijos de San Ignacio siguieron en el Brasil la misma conducta que -en el Perú, en la Argentina, en el Paraguay y en el Uruguay. Los -citados Padres fundaron en Bahía dos Seminarios, el Padre Leonardo -Nunes marchó a Espíritu Santo, el Padre Alonso Braz fué a San Vicente -y otros misioneros se encaminaron a diferentes puntos, predicando -siempre el Evangelio y atrayendo a los salvajes a la vida de la -civilización. A veces eran caritativos y a veces enérgicos. «No sólo -con blandura--decía uno de los Padres--sino también por la fuerza se -somete al indio.» El Padre Nóbrega convenció a los tupinambás de que -sólo debían tener una mujer; mas nada pudo contra la antropofagia. El -Padre Anchieta fué el más querido de todos los misioneros. La conducta -observada por los Padres hizo sospechar, lo mismo a los escritores -brasileños que a los portugueses, que la Compañía intentaba formar -una sociedad conforme a las doctrinas y planes jesuíticos. Tal vez no -anduviesen muy descaminados, según lo que casi por entonces hacían los -jesuítas en el Paraguay; pero el plan, si lo hubo, fracasó. - -Los portugueses (_paulistas_) y los mestizos (_mamelucos_) declararon -en las provincias meridionales guerra a muerte a la Compañía; en la -parte septentrional, donde había menos ingenios y, por consiguiente, -menos esclavos, las razas se fundieron mejor y la enemiga a los -jesuítas no comenzó sino bastante tiempo después. - -Recordaremos que desde el año 1580 en que, reinando Felipe II, la -espada del duque de Alba conquistó a Portugal, los Países Bajos -fijaron sus ojos en el Brasil, donde podían causar grandes perjuicios -a España[766]. A semejanza de la Compañía inglesa, reglamentada por -la reina Isabel el 31 de diciembre de 1600, los Estados generales -de Holanda, en 20 de marzo de 1602, dieron la autorización para -negociar únicamente por el Cabo de Buena Esperanza y el Estrecho de -Magallanes, é invitaron a los comerciantes, que hacían dicho tráfico, -a incorporarse a la nueva Compañía. El capital primitivo fué de 18 -millones de florines. La compañía nombraba los empleados de sus -colonias, declaraba la guerra y hacía paces y alianzas, construía -fortalezas y factorías, tenía ejércitos y armadas, etc. La Compañía -holandesa se propuso monopolizar el comercio de los productos de -la India Oriental, en particular el de la especiería (cinamomo, -jengibre, pimienta, nuez moscada, mostaza, y sobre todo, el clavo). -El comercio, monopolizado por los portugueses durante un siglo, pasó -a los holandeses. La Compañía, usando toda clase de armas, arrebató a -los españoles y por consiguiente a los portugueses y brasileños--pues -Portugal formaba a la sazón parte de la monarquía española--el comercio -de Europa. En 1602, hallándose en la rada de Java una flota portuguesa, -fué echada a pique por los holandeses. Heemskerk, después de invernar -en la Nueva Zembla, capturó--en el citado año--a los portugueses -una escuadra mercante, repartiendo entre sus compañeros el botín de -1.000.000 de florines. En el año 1605, llevaban grandes ventajas los -holandeses sobre portugueses y españoles, llamando la atención muy -especialmente la victoria conseguida por Heemskerk en la bahía de -Gibraltar (1607). Heemskerk al frente de 26 buques destruyó la flota -española, compuesta de 21 y dirigida por don Juan Alvarez Dávila. -Pasados algunos años, decidióse la Compañía a conquistar el Brasil, -y al efecto, el 4 de mayo de 1624 poderosa escuadra con más de 3.500 -hombres y 500 cañones se apoderó de Bahía casi sin resistencia, siendo -saqueada la ciudad. Mandaba la escuadra Jacobo Willekens. Prisionero -de los holandeses el gobernador español, los brasileños, fieles en -esta ocasión a la metrópoli, nombraron en reemplazo de aquél al obispo -don Marcos Teixeira, quien, sin embargo de su avanzada edad y de su -carácter sacerdotal, hizo guerra tenaz a los enemigos encerrados -en la ciudad. Sucedió al prelado en el gobierno del país Matías de -Alburquerque. Una escuadra, mandada de España por el conde duque de -Olivares y bajo las órdenes de don Fadrique de Toledo, llegó a Bahía -el 29 de marzo de 1625. Los holandeses, después de algunos combates, -se rindieron el 30 de abril. La Compañía de Indias, cada vez más -deseosa de explotar su comercio, realizó nueva invasión. El almirante -Loncz, con una flota compuesta de 38 buques con 3.400 marineros y -3.500 soldados, se presentó delante de Olinda, villa situada a seis -kilómetros de Pernambuco. Olinda cayó en poder de los enemigos (16 -de febrero) y a los pocos días Pernambuco. Ciudad tan importante no -pudo ser recobrada por Matías de Alburquerque, sin embargo de los -auxilios que le prestaron, por un lado la escuadra del almirante -Oquendo, y por otro el negro Díaz, el indio Camarâo y el brasileño -de raza portuguesa Vidal de Negreiros. Convencido Alburquerque de no -poder reconquistar a Pernambuco, se mantuvo a la defensiva, dándose -por contento con tener a los holandeses encerrados en la ciudad. Tal -vez hubiera sido fatal el resultado para los enemigos, si no hubiesen -encontrado un poderoso auxiliar en el negro Calabar, hombre valeroso, -astuto y enemigo mortal de los portugueses. Era conocedor del país y de -la guerra que convenía hacer. Con su ayuda extendieron su dominio los -holandeses desde Río Grande do Norte hasta Porto Calvo, reduciendo a -Alburquerque a penosa defensiva. La retirada de Alburquerque desde su -campamento de Bom Jesús, que hubo de abandonar después de la pérdida -del fuerte del cabo de San Agustin, fué desastrosa, sin embargo de la -ayuda que le prestó Camarâo. Perseguido incesantemente por Calabar, -sufrió pérdidas considerables, llegando en su orgullo a querer coger -prisioneros a sus enemigos; pero el sorprendido fué él, que mereció -la pena de horca, después de rapidísimo proceso. De este modo terminó -la campaña de los años 1634 a 1636. España pudo al fin mandar algunas -tropas bajo el mando de don Felipe de Rojas, duque de Lerma, militar -pretencioso y desconocedor de aquella clase de guerra. Empeñóse en dar -una batalla formal contra los holandeses en contra de la opinión de -Alburquerque, Camarâo y Días, cuyo resultado fué quedar derrotado y -muerto en Porto Calvo; Camarâo pudo salvar con sus indios los restos -del ejército. El gobierno español, que iba de torpeza en torpeza, -llamó al veterano Matías de Alburquerque a España, recompensando sus -servicios encerrándole en un castillo, del cual salió para tomar parte -en la guerra de Portugal y vencer al marqués de Torrecusa cerca de -Montijo (junio de 1644). - - [646] Antes de la invasión holandesa había en Pernambuco y - Bahía ingenios cuyos productos no bajaban de 40.000 toneladas - de azúcar. - -Con el nombramiento de gobernador de Pernambuco salió de Holanda para -el Brasil Juan Mauricio, conde de Nassau Siegen, de la casa de Orange, -valeroso y excelente general, hábil político y honrado administrador. -Retiráronse los generales portugueses--pues Portugal se hallaba -en guerra con España--hacia el sur de San Francisco, dejándole en -completa posesión de las provincias de Río Grande do Norte, Parahyba, -Pernambuco y Alagoas. Hubiera deseado Mauricio organizar el país; -pero Holanda quería dinero y le mandó que se apoderara de Bahía y la -saquease. Obedeció el ilustre general y marchó con poderosa armada a la -conquista de la capital del Brasil, saliéndole mal la empresa, pues los -portugueses se defendieron con bravura y a la Compañía de las Indias -Occidentales costó 3.000 hombres. Mauricio pudo después desplegar -sus talentos políticos y administrativos: dió al culto católico las -mayores libertades, empleó en cargos importantes a muchos portugueses, -favoreció el cultivo de los ingenios, la explotación del palo brasil, -etc. Todo esto importaba poco a la Compañía holandesa, que sólo pensaba -en el saqueo de ricas ciudades para que los dividendos fuesen mayores. - -Portugal y por consiguiente el Brasil iban a separarse de España. -Tenemos que confesar con sentimiento que los jesuítas, si antes, lo -mismo en el nuevo que en el viejo mundo, habían sido amigos de España, -a la sazón, allá en las Indias y aquí en Europa manifestaban censurable -desvío a nuestra política. Ellos, olvidándose de la protección que -siempre les dispensamos, se pusieron algunas veces al lado de Francia -y en contra de España, y constantemente trabajaron para que Portugal -consiguiera su independencia. Pusiéronse al lado de aquella revolución -que comenzó el 1.º de diciembre de 1640 y que colocó en el trono -lusitano al duque de Braganza con el nombre de Juan IV. Pagóles Juan -IV (1640-1656) y Alfonso VI (1656-1683) concediendo toda clase de -privilegios a los del Brasil, si bien el último monarca y en sus -últimos años se mostró con ellos bastante receloso. Antes haremos -notar que el P. Antonio Vieira, defensor decidido de la dinastía de -Braganza, con el objeto de salvar a los indígenas de la tiranía de -los colonos, fundó la _Junta de Protección_, organizó el sistema de -los aldeamientos y trazó el modo de colonizar tierras regadas por -el Amazonas. No recibieron bien tales reformas la gente del Sur, ya -enemiga de las misiones, pues se halla probado que en el año 1679, -de 100.000 conversos que los misioneros tenían aldeados, apenas les -quedaban 12.000. Cuando los religiosos perdieron las esperanzas en el -Sur, pusieron sus ojos en el Norte, donde, si en un principio tuvieron -ventajas, pronto se sublevaron contra ellos los colonos, obligándoles -a embarcarse para Europa. Volvieron posteriormente; pero ya sólo -desempeñaron papel secundario en la vida del Brasil. Después de los -reinados de Pedro I (1683-1706) y de Juan V (1706-1750) vino el de José -I (1750-1777) en cuyo tiempo el marqués de Pombal acabó (1757) con las -últimas esperanzas de la Compañía, arrojándola de aquella tierra que -los misioneros contribuyeron a conservar para Portugal. «Dábanla--dice -el Sr. Reparaz--por sus grandes servicios parecida recompensa a la que -ella diera a España por los aún mayores que a ésta debía.»[647] «La -Compañía holandesa--escribe el Sr. Oliveira Martins--era un Estado -constituído piráticamente. Sean cuales fueren los errores y los -vicios del Imperio portugués--digámoslo en honor nuestro--más vale -la nobleza, aunque bárbara, de los conquistadores del Oriente, que -la mezquina codicia de los mercaderes de Holanda. Acúsennos de haber -establecido en América un feudalismo; declárense los vicios de nuestra -administración colonial; el hecho es que _creó_ naciones, que hizo -germinar y nacer las simientes de nuevas patrias ultramarinas, mientras -que las Compañías holandesas jamás crearon cosa alguna, a no ser un -hábil sistema de robar el trabajo indígena, después de terminado el -período de productivas piraterías. Saquear y _atesorar_: tal fué el -fin de esos institutos, nacidos exclusivamente del espíritu mercantil; -y si lo estrecho de la ambición facilitaba la empresa y aumentaba la -ganancia, el hecho es que, careciendo de todo pensamiento religioso, -político o civilizador, esas empresas nada suponen en la historia de -las manifestaciones nobles del genio humano y en la historia de la -civilización.» - - [647] Discurso citado, pág. 21. - -Registraremos en la historia del Brasil el hecho siguiente. Allá por el -año 1650, unos 40 negros procedentes de Guinea, después de robar a sus -amos algunas armas, huyeron a las selvas, estableciéndose en el sitio -que años antes ocupara cierto _quilombo_ (aldea de libertos), destruído -por los holandeses. De todas partes acudieron esclavos y también -hombres libres que huían de la tiranía de los blancos[648]. Cuando -fueron muchos, se internaron más en el país y fundaron a Palmares. Poco -después se dirigieron a las haciendas más próximas y robaron negras, -mulatas y blancas. Si en un principio vivieron del merodeo, pronto se -dedicaron a la agricultura y al comercio con los plantadores vecinos. -Tenían sus leyes y, según el historiador Rocha Pitta, formaron «una -República rústica muito bem ordenada á seu modo.» El gobierno era -electivo, y el jefe, llamado _Zombe_, conservaba el poder durante su -vida; a su muerte debía elegirse el sucesor entre los más bravos. -Unos magistrados entendían en las cosas de la guerra y otros en los -asuntos de la paz. La ley castigaba con pena de muerte el homicidio, -el adulterio y el robo. El negro que se presentaba en Palmares después -de haber conquistado su libertad, quedaba libre; el que siendo esclavo -era hecho prisionero en los ingenios, continuaba en la esclavitud. El -que habiendo conseguido la libertad en Palmares volvía a casa de sus -antiguos amos, sufría la última pena; el que, esclavo en Palmares huía, -era castigado con menos severidad. La República de los negros contaba, -á los cincuenta años de fundarse, con varias poblaciones importantes. -La capital se hallaba defendida por grandes troncos de árboles, y se -entraba en ella por tres puertas. Calculábase en 20.000 el número -de sus habitantes, y en 10.000 el de los combatientes de todos los -_quilombos_. - - [648] En tres siglos de tráfico de esclavos, no bajaron de - seis a ocho millones de negros los que se llevaron al Brasil. - -Caetano de Mello, gobernador de Pernambuco, dispuso en el año 1696 -la destrucción de Palmares. Las primeras tropas que mandó fueron -derrotadas, decidiéndose entonces a que un ejército de 7.000 hombres, -mandados por Bernardo Vieira, y con fuerte artillería, se apoderase de -la población. Las murallas de madera fueron batidas y rotas por los -cañones; abiertas tres brechas, por ellas se arrojaron otras tantas -columnas. Los héroes de Palmares defendieron el terreno palmo a palmo. -Cuando el _Zombe_ vió la causa perdida, seguido de los principales -jefes, se arrojó desde lo alto de un peñón que había dentro del recinto -y cayó hecho pedazos a los pies del vencedor. Los vencidos fueron -exterminados, las casas destruídas y los plantíos arrasados. Así acabó -Palmares, permaneciendo desde entonces sometidos los esclavos. - -Pasando a otro orden de cosas, conviene no olvidar que en tiempo de -Pedro I de Portugal se descubrieron nuevas minas en el Brasil, que, con -sus productos, además de remediarse aquella corte en sus necesidades -interiores, pudo tomar parte en la desastrosa guerra de sucesión -española. Ayudó a Inglaterra, de cuya nación fué una factoría. Juan -V, el _Fidelísimo_, amigo en demasía del fausto, contribuyó con sus -enormes gastos a empobrecer el reino, que marchaba poco a poco a su -decadencia. Gastó el Rey muchos millones en la fundación de Academias, -en el suntuoso convento de Mafra, en la concesión del título de -Patriarca para el arzobispo de Lisboa, etc. En su época, el Brasil -mandó a Portugal los siguientes tesoros: 130 millones de cruzados en -monedas de plata, 100.000 monedas de oro, 315 marcos de plata por -acuñar, 24.500 marcos de oro, 700 arrobas de oro en polvo y 392 octavos -de diamantes, que valían 40 millones de cruzados. Además, el quinto -real sobre las minas y el monopolio del palo brasil. Durante el reinado -de José I (1750-1777) el marqués de Pombal expulsó a los jesuítas, y -con doña María I (1777-1816) vino la reacción contra el gran ministro. -Cuando los franceses y españoles se hicieron dueños de Portugal, la -corte huyó, quedando aquella nación como colonia y el Brasil ascendió a -metrópoli. Juan VI (1816-1826), estableció su corte en el Brasil; pero -cuando quiso regresar a lo que llamaba _o seu canapé da Europa_, el -Brasil no quiso volver a ser colonia y proclamó emperador a D. Pedro de -Braganza, hijo del citado Juan VI[649]. - - [649] Juan VI estuvo casado con la española Carlota Joaquina. - - - - -CAPITULO XXX - - ADMINISTRACIÓN COLONIAL.--RESIDENCIAS Y VISITAS: - SU POCA IMPORTANCIA.--REPARTIMIENTO DE COSAS Y DE - INDIOS.--ENCOMIENDAS.--REDUCCIONES.--ORIGEN DE LA ESCLAVITUD.--EL - ASIENTO.--ABOLICIÓN DEL COMERCIO NEGRERO.--ABOLICIÓN DE LA - ESCLAVITUD.--LOS EXTRANJEROS EN LAS COLONIAS.--AISLAMIENTO DE LAS - COLONIAS. - - -Sostienen no pocos cronistas que las residencias tomadas a los -virreyes, gobernadores, presidentes de las Audiencias, oidores y otros -ministros de las Indias, fueron freno y castigo de malos ministros, -premio y alabanza de los malos. No sólo cuidaron los reyes de las -residencias a dichos ministros cuando ellos salían de sus oficios o -eran promovidos a otros, sino que también, durante el tiempo de su -ejercicio, si había quejas o dudas de su proceder dispusieron que se -mandasen jueces que los visitaran. Los autores consideraron las visitas -como asunto «más grave y estrecho que el de las residencias. Porque -por la mucha mano y poder de los que han de ser visitados, y estar y -durar como todavía están y duran en sus oficios, y que así podrían -tomar venganza de los que contra ellos se quejasen o depusiesen, es -del todo cerrado y secreto, y por sola la información sumaria, sin -citar para ella ni dar copia de los testigos, ni de sus deposiciones, -se da por concluso. Y sin que el visitador pronuncie sentencia sobre -los cargos que de la visita resulten, cerrada y sellada la envía -al Supremo Consejo para que en él se vea y determine. Y con sola -una sentencia queda fenecido, sin remedio ni recurso de apelación o -suplicación»[650]. Del mismo modo los clérigos constituídos en Orden -sacro, sin embargo de todos sus fueros y privilegios, aceptando cargos -y oficios seculares, se hallaban sujetos a las residencias y visitas, -pudiendo ser castigados por los excesos que cometieren. Recomienda -Solórzano que las visitas sean cortas o que se hagan en poco tiempo, -que los visitadores sean personas de conocida prudencia y suficiencia, -y que no vayan prevenidos en contra de los que han de visitar o -residenciar[651]. - - [650] Solórzano, ob. cit., lib. V, cap. X. - - [651] Ibidem. - -Ni residencias ni visitas tenían mucho valor. Refiriéndose al Perú -trasladaremos a este lugar lo que escriben Jorge Juan y Antonio Ulloa: -«Las residencias de los corregidores--tales son las palabras de los -sabios escritores--se proveen, unas por el Consejo de Indias, y otras -por los virreyes; éstos sólo tienen arbitrio para nombrar jueces -quando los corregidores tienen concluído su gobierno, y en España no -se ha proveído su residencia en algún sujeto que la vaya a tomar; -mas aun siendo en esta forma, es preciso que el juez nombrado por -el Consejo se presente ante el virrey con sus despachos para que se -le dé el _Cúmplase_. Luego que el corregidor tiene noticia del juez -que le ha de residenciar, se vale de sus amigos en Lima para que le -cortejen en su nombre y que le instruyan en lo necesario, a fin de que -quando salga de aquella ciudad vaya ya convenido y que no haya en qué -detenerse. Aquí es necesario advertir que además del salario regular -que se le considera al juez a costa del residenciado por espacio de -tres meses, no obstante que la residencia no dura más de quarenta -días, está arreglado el valor de cada residencia proporcionado al del -corregimiento, o más propiamente, el indulto que da el corregidor a su -juez para que le absuelva de todos los cargos que pudieran aparecer -contra él. Esto está tan establecido y público que todos saben allá que -la residencia de tal corregimiento vale tanto, y la del otro, tanto, -y así de todas; pero esto no obstante, si el corregidor ha agraviado -a los vecinos españoles de su jurisdicción y hay rezelo de que éstos -le puedan hacer algunas acusaciones graves, en tal caso se levanta el -precio por costo extraordinario; pero de qualquier modo el ajuste se -hace y a poco más costo sale libre el corregidor. - -»Quando el juez de la residencia llega al lugar principal del -corregimiento, la publica y hace fixar los carteles, corre las demás -diligencias tomando información de los amigos y familiares del -corregidor de que ha gobernado bien, que no ha hecho agravio a nadie, -que ha tratado bien a los indios y, en fin, todo aquello que puede -contribuir a su bien. Mas para que no se haga extraña tanta rectitud -y bondad, buscan tres o quatro sugetos que depongan de él levemente, -esto se justifica con el examen de los testigos que se llaman para -su comprobación, y concluído que obró mal, se le multa en cosas tan -leves como el delito. En estas diligencias se hace un legajo de auto -bien abultado, y se va pasando el tiempo hasta que terminado se cierra -la residencia, se presenta en la Audiencia, queda aprobada, y el -corregidor tan justificado como lo estaba antes de empezar su gobierno, -y el juez que lo residenció ganancioso con lo que le ha valido aquel -negocio. Estos ajustes se hacen con tanto descaro, y los precios de las -residencias están tan entablados, que en la de Valdivia sucedía, que -como este parage está tan retirado del comercio de aquellos reynos, es -regular que los gobernadores que entran sean jueces de residencia de -los que acaban, y como el valor de la residencia pasase sucesivamente -de uno a otro, tenían los gobernadores quatro talegas de mil pesos -debaxo del catre donde dormían, a cuya cantidad no tocaban nunca porque -no se les ofrecía ocasión que les precisase a ello, y como luego que -llegaba el sucesor, le cedía el que acababa aquella habitación para -mayor obsequio, al tiempo de acompañarle a dentro le señalaba los -quatro mil pesos, y asegurándole que debían estar cabales, porque él no -había abierto las talegas, le decía que en aquella cantidad le había -dado la residencia su antecesor, y que él se la daba en lo mismo. Este -método se practicó hasta después que pasamos a aquellos reynos según -decían los del pays; pero no sabemos si continúa todavía; y si los -quatro talegos están intactos o no, después de haber pasado baxo la -posesión de tantos dueños, es cuestión de poca sustancia, siempre que -pase por la misma cantidad. - -»Si al tiempo que el juez está tomando la residencia ocurren algunos -indios a deponer contra los corregidores algunas de las tiranías e -injusticias que les ha hecho; o los desimpresionan de ello diciéndoles -que no se metan en pleitos, que traerán malas consequencias contra -ellos, porque el corregidor les tiene justificado lo contrario, o -ya dándoles el corregidor una pequeña cantidad de dinero (del mismo -modo que se engañara a un niño ofendido) consiguen que desista de la -queja; pero si los indios no consienten en recibir cosa alguna, mas -insisten en pedir justicia, los reprehende el juez severamente dándoles -a entender que se les hace demasiada equidad en no castigarles los -delitos que el corregidor ha justificado contra ellos, y haciéndose -mediadores los mismos jueces, los persuaden, después de haber sufrido -tantas tiranías, a que les deben estar obligados por no haberlos -castigado en la ocasión con la severidad que merecían sus delitos; -de suerte que lo mismo es para los indios, que sus corregidores sean -residenciados o no»[652]. - - [652] _Noticias secretas de América_, obra citada, págs. 255, - 256 y 257. - -Dada la autoridad de los sabios Jorge Juan y Antonio Ulloa, no -extrañarán nuestros lectores que hayamos copiado relación tan larga. -Además, lo que ocurría en el Perú con los corregidores, sucedía en -las demás colonias con los virreyes, gobernadores, presidentes de -las Audiencias y demás ministros. Que algunas veces residentes y -residenciados cumplían con su deber, no lo dudamos; pero lo general -era lo que refieren con toda clase de detalles los ilustres marinos -españoles. - -Los repartimientos, tal como se hacían, eran grande iniquidad. -Los corregidores debían llevar lo que fuere más propio de cada -corregimiento (mulas, telas, frutos), y repartirlo entre los indios, -si bien ponían el precio que les parecía y que la calidad sea mala les -importaba poco. En lugar de mulas buenas entregaban animales que _no -son más que el pellejo_, las telas de lo peor y los frutos pasados o -podridos. «La tiranía de los repartimientos no está reducida a los -precios enormes a que obligan a comprar a los indios, pues es aun -mucho mayor con respecto a las especies que les reparten, las quales, -por la mayor parte, son géneros de ningún servicio o utilidad para -ellos»[653]. A veces se reparten artículos que los indios no consumen, -como sucede con el vino, aguardiente, aceite y aceitunas. «El indio -sale con la recua a su viaje, y como éstos son tan largos y penosos en -aquellos payses, sucede, frequentemente que se les fatigan las mulas en -el camino, y se muere alguna; y como se hallan obligados a continuar -el viaje, y sin dinero para fletar otra de su cuenta, se ve precisado -el amo a vender una mula por un precio muy baxo, y suplir la falta de -la mula muerta y de la vendida. Así, pues, quando llega el amo a su -destino, se halla con dos mulas menos, sin haber desquitado su importe, -más adeudado que antes, y sin dinero para mantenerse»[654]. - - [653] _Noticias secretas de América_, págs. 247 y 248. - - [654] Ibidem, págs. 243 y 244. - -Otro sentido tiene la palabra repartimiento: se refiere no sólo a las -cosas, sino a los individuos. Por varias cédulas se ordenó y mandó que -se hiciesen repartimientos de indios para labrar los campos, para hacer -obras de lana y algodón y para beneficiar las minas de oro, plata y -azogue. Entendemos por _obrajes_, «las fábricas en donde se texen los -paños, bayetas, sargas y otras telas de lana, conocidas en todo el -Perú con la voz de ropa de la tierra»[655]. El trabajo de los obrajes -comienza desde que aclara el día hasta que la obscuridad de la noche no -permite trabajar. «La orden de ir a los obrajes causa más temor en los -indios, que todos los castigos rigorosos que ha inventado la impiedad -contra ellos»[656]. Por lo que atañe a la palabra _mita_, daremos -la definición del editor de _Noticias secretas de América_. Después -de censurar la definición dada por el _Diccionario de la Academia -Española_, él da la siguiente: Conscripción anual por la que un crecido -número de hombres nacidos y reputados por libres, son arrastrados de -sus pueblos y del seno de sus familias, a distancias de más de cien -leguas, para forzarlos al trabajo nocivo de las minas, al de las -fábricas y otros ejercicios violentos, de los cuales apenas sobrevivía -una décima parte para volver a sus casas»[657]. (Apéndice I.) - - [655] Ibidem, pág. 275. - - [656] Ibidem, pág. 278. - - [657] Ibidem, págs. 280, nota. - -Si Colón, a la vuelta de su primera expedición, trajo como esclavos -algunos indígenas; si en el año 1495 mandó desde Nuevo Mundo varios -indios para que se vendiesen como esclavos en los mercados de -Andalucía, ¿puede a nadie extrañar que D. Francisco de Bobadilla, -comendador de Calatrava, enviado a Santo Domingo para fiscalizar la -conducta administrativa del Almirante, hiciera a los colonos españoles -repartimientos de indios (1498), los cuales habían de sujetarse a las -labores del campo y a los penosos trabajos de las minas? Y D. Nicolás -de Ovando, comendador de Alcántara, sucesor de Bobadilla en el cargo de -comisario regio, continuó también los repartimientos de indios; medida -que sancionó Fernando el _Católico_, regente a la sazón de Castilla, -con fecha 30 de abril de 1508. En la _Instrucción_ dada a Diego Colón, -hijo del Almirante, en el año 1509, a vuelta de la recomendación de -que se trate bien a los indios, se encarga que se les reduzca a vivir -en poblaciones y que se respete el repartimiento hecho por Ovando. -El Rey, pues, aceptaba los hechos; y los indios, por tanto, quedaban -convertidos en siervos. El 14 de agosto de 1509 se autorizó al citado -don Diego para un nuevo repartimiento. Lo mismo que en la Española, -en la isla de San Juan se hicieron varios repartimientos, y lo mismo -tiempo después se hizo en todas nuestras colonias de las Indias. - -Con el objeto de cultivar aquel feracísimo suelo y hacer de los indios -labradores que diesen vida y prosperidad a la industria, con la cual -habían de enriquecerse descubridores y pobladores, se crearon las -_Encomiendas_. «Luego que se haya hecho la pacificación... dice la ley -1.ª, tít. VIII, lib. VI, el adelantado, gobernador o pacificador..., -reparta los indios entre los pobladores, para que uno se encargue -de los que fueren de su repartimiento y los defienda y ampare, -proveyendo ministro que les enseñe la doctrina cristiana y administre -los Sacramentos, guardando nuestro patronazgo, y enseñe a vivir en -policía, haciendo lo demás que están obligados los encomenderos en sus -repartimientos, según se dispone en las leyes de este libro.» - -Veamos lo que sobre asunto tan importante dice Solórzano en su -_Política Indiana_, lib. III, capítulo I: «Luego que por D. Cristóbal -Colón se comenzaron a poblar las primeras islas que en estas Indias -se descubrieron, como estuviesen entonces tan llenas de indios, y los -españoles que las descubrieron y poblaron necesitasen de su servicio -y trabajo, así para sus casas como para la busca y saca del oro y -plata, labor de los campos, guarda de los ganados y otros ministerios, -pidieron a D. Cristóbal les repartiese algunos, para que acudiesen -a ellos, y él lo hizo, porque le pareció por entonces conveniente -e inexcusable.» Añade Solórzano que lo mismo hicieron Nicolás de -Ovando y otros gobernadores. «Y porque respeto de lo referido--escribe -también el citado historiador--les daban los indios por tiempo -limitado y mientras otra cosa no dispusiese el Rey, y les encargaban -su instrucción y enseñanza en la religión y buenas costumbres, -encomendándoles mucho sus personas y buen tratamiento, comenzaron -estas reparticiones á llamarse _encomiendas_, y los que recibían los -indios en esta forma _encomenderos_ o _comendatarios_, del verbo latino -_commendo_, que unas veces significa recibir alguna cosa en guarda y -depósito, y otras recibirla en amparo y protección, y como debajo de su -fe y clientela, según parece por muchos textos y autores que de esto -tratan. Y esta última significación juzga el Padre José de Acosta que -es la que más cuadra al nombre e intento de nuestras encomiendas, y que -de ella pende su etimología o derivación, diciendo que así los llamaron -encomenderos por el cuidado y providencia que debían tener de los -indios que se pusieron debajo de su fe y amparo.» Hace notar Solórzano, -siguiendo la opinión del obispo de Chiapa, que los encomenderos, -atendiendo más a su provecho y ganancia que a la salud espiritual y -temporal de los indios, les hacían trabajar de un modo excesivo, y aun -los fatigaban más que a las bestias. Tiempo adelante, los reyes no -sólo procuraron corregir los abusos de los encomenderos, sino que los -cortaron de raíz. - -Es evidente que el sistema de las encomiendas aprovechaba al Rey y a -sus súbditos españoles. Era aquello el feudalismo medioeval, aunque más -ventajoso para el soberano. Por lo que respecta a los indígenas, si -parecía a primera vista que el servicio personal había sido abolido, -quedando sólo el tributo del dinero, en realidad no había sido así. -Si la ley prohibía el servicio personal, la práctica lo autorizaba. -El indio, dígase lo que se quiera en contrario, se hallaba sometido a -un amo que tenía sobre él poder despótico y arbitrario derivado de la -costumbre, ya que no de la ley. Si el Rey había limitado el gravamen -de los indios al pago de un tributo, accedió luego a que trabajasen -personalmente en las faenas agrícolas, en la crianza de ganados y -en la explotación de las minas. Trasladaremos aquí las palabras del -distinguido escritor peruano don Enrique Torres Salamando, acerca de -las encomiendas: «Quejas inauditas--dice--, acusaciones innumerables -se lanzan hoy contra el establecimiento de las encomiendas; pero es -necesario, para juzgar desapasionadamente las instituciones, remontarse -a la época en que tuvieron origen, examinar con detenimiento si fué -posible por otros medios satisfacer el propósito que se anhelaba -conseguir. Estamos persuadidos--añade--de que si hoy estuviera en -vigor la legislación que debió regirlas y se cumpliera con estrictez, -nuestros indígenas no habrían llegado al estado de abatimiento y -degradación en que se encuentran»[658]. - - [658] _Libro primero de Cabildos de Lima._--Apéndices. - -A todo esto nos creemos obligados a hacer algunas observaciones. Es -obvio que aventureros y conquistadores, más codiciosos los primeros que -los segundos, se fijaron principalmente en el descubrimiento de minas -de oro y plata, las cuales se hallaban en tierras elevadas y montuosas. -Los conquistadores obligaron a los indios a dejar sus viviendas de las -llanuras y a establecerse en las cercanías de las minas, encontrando -allí las causas de su muerte: eran éstas la insalubridad del terreno -y el excesivo trabajo. También había que agregar las enfermedades que -diezmaban a los indios, siendo la principal la viruela. No de otra -manera se explica la rápida despoblación que sufrieron algunas comarcas -de las Indias. Los reyes y los gobiernos no siempre pudieron, ya por -la distancia, ya por otros motivos, poner coto a las demasías de -conquistadores y aventureros, resultando por ello la despoblación cada -vez más grande. - -Por el Concilio Limense II, p. 2, c. 80, pág. 57, se dispuso lo -siguiente: «Que la muchedumbre de indios que está esparcida por -diversos ranchos, se reduzcan a pueblos copiosos y concertados, como -lo tiene mandado Su Majestad Católica.» Es evidente que los reyes y -príncipes pueden mandar, obligar y forzar a sus vasallos, que viven -esparcidos en los montes y campos, a reducirse en poblaciones[659]. -Era natural que los conquistadores y colonizadores, después de -arrostrar tantas fatigas y penalidades, quisiesen ganancia pronta y -considerable, lo cual no podía conseguirse sin la explotación de los -pobres indígenas. Tampoco tenemos inconveniente en admitir que el -gobierno de la metrópoli llevaba su bondad al extremo de no querer -nada que pareciese carga o vejación de los indios. En este dilema -recurrió el gobierno á un término medio, creyendo que conciliaba -los intereses de los conquistadores y de los conquistados, de los -civilizadores y de los civilizados, sin que por ello perdiese la -soberanía de la Corona. Veamos en términos breves y sencillos el -fundamento de plan tan ingenioso y a la vez tan seguro. Para que los -indios no viviesen divididos y separados por aquellas extensas sierras -y por aquellos elevados montes, privados de todo beneficio espiritual -y temporal, sin socorro de los ministros reales, se dispuso que fuesen -reducidos a pueblos. Poniendo manos a la obra, las viviendas de los -salvajes se convirtieron pronto en aldeas. La reducción y población -había de realizarse «con tanta suavidad y blandura, que sin causar -inconvenientes, diese motivo a los que no se pudiesen poblar luego, -que viendo el buen tratamiento y amparo de los ya reducidos, acudiesen -a ofrecerse de su voluntad»[660]. Para la formación de los mencionados -pueblos, debían elegirse lugares «que tuviesen comodidad de agua, -tierras y montes, entradas y salidas, y labranzas, y un egido de una -legua de largo, donde los indios pudiesen tener sus ganados, sin que -se revolviesen con otros españoles»[661]. Reservaban los reyes para la -Corona muchas de las reducciones, en particular las de las cabeceras -y puertos de mar; _encomendaban_ o concedían las restantes a los -individuos que les eran más gratos. - - [659] Véase Solórzano, _Política Indiana_, lib. II, cap. XXIV. - - [660] _Recopilación de Indias_, lib. VI, título III, ley 1.ª - - [661] Ibidem, ley 8. - -A su vez, los agraciados en las encomiendas o encomenderos, como -correspondiendo a la gracia real, quedaban sujetos a las siguientes -obligaciones: - -1.ª Defender las personas y haciendas de los indios que tuvieran a su -cargo, procurando que no recibiesen agravio alguno[662]. - - [662] Ibidem, lib. VI, tít. IX, ley 1.ª - -2.ª Edificar en las reducciones iglesias, proveyéndolas de todos -los ornamentos necesarios, y sostener sacerdotes para que enseñasen -a los indios la doctrina cristiana y administrasen los Santos -Sacramentos[663]. - - [663] Ibidem, lib. VI, tít. VIII, ley 1.ª y tít. IX, leyes 1.ª - y 3.ª - -3.ª Tener armas y caballos para defender la tierra en caso de guerra, -y hacer en determinados tiempos sus correspondientes alardes con el -objeto de hallarse siempre dispuestos, debiendo salir a campaña a su -propia costa, si se les mandare[664]. - - [664] Ibidem, lib. VI, tít. IX, ley 4.ª - -4.ª Tener casas pobladas en las ciudades cabezas de sus -encomiendas[665]. - - [665] Ibidem, lib. VI, tít. IX, leyes 9.ª y 10. - -5.ª No podían ausentarse de la provincia y sólo para asunto preciso -podía el gobernador otorgarles cuatro meses de licencia; pero -obligándoles a dejar escudero que hiciera sus veces. Si era para ir a -España y traer sus mujeres, se les concedían dos años[666]. - - [666] Ibidem, lib. VI, tít. IX, leyes 25, 26, 27 y 28. - -Procurábase--y esto no deja de ser importante--que el encomendero -no sacase de la encomienda una renta mayor de 2.000 pesos. A veces -el residuo del tributo se distribuía en pensiones que no podían -exceder de 2.000 pesos, y a los que las recibían se les llamaba -_pensionistas_[667]. En general, los reyes hacían merced de las -encomiendas por dos vidas; la del agraciado y la de su sucesor. -Después, la encomienda volvía á la Corona, para que el Rey dispusiera -de ella a su voluntad. Aunque los encomenderos trabajaron con empeño -para que las encomiendas fuesen dadas a perpetuidad, nada pudieron -conseguir. Lo mismo las encomiendas que las pensiones eran concedidas -por los virreyes, presidentes y gobernadores de las Indias; mas las -provisiones de ellas debían ser sometidas, dentro de cierto término, -a la confirmación real, resultando--como dice un comentador--«que Su -Majestad era el que verdaderamente las otorgaba»[668]. - - [667] Ibidem, lib. VII, tít. VIII, leyes 28, 29, 30 y 31. - - [668] _Recop. de Indias_, lib. VI, tít. XIX. - -Los abusos que se cometían con la excusa de los repartimientos, -encomiendas y reducciones promovieron la indignación de los dominicos, -a cuya cabeza se puso--como tantas veces hemos dicho en esta obra--Fray -Bartolomé de las Casas. Gran parte de su vida sacerdotal pasó el obispo -de Chiapa declamando contra tales injusticias. Desde que en el año 1515 -se embarcó para España con la idea de llevar sus quejas a Fernando -el _Católico_, no cesó en su obra humanitaria. Como D. Fernando se -encontrase por entonces enfermo de cuerpo y hondamente preocupado con -los asuntos políticos, hubo de delegar el asunto de las Indias a su -secretario Conchillos, el cual, así como Fonseca, obispo de Burgos, -eran opuestos al derecho de los indígenas. A la muerte de D. Fernando -insistió Las Casas cerca de los regentes Cisneros y Adriano, logrando -que el citado cardenal hiciese algo en favor de los indios. Al lado -de Las Casas se pusieron Cisneros, Juan López de Vivero, vulgarmente -conocido con el nombre de su pueblo, _Palacios Rubios_ (Salamanca) y -algunos otros. Luego, a ruegos de Las Casas, se publicaron por Carlos -V--como ya se ha dicho y repetimos más adelante--famosas Ordenanzas; -pero los delegados que fueron a implantar las Nuevas Leyes se pusieron -al lado de los colonos, fracasando de este modo las gestiones del -incansable protector de los indios. - -Terminaremos asunto de interés tan capital, con las siguientes -observaciones: repartimientos, encomiendas y reducciones no merecen -nuestras alabanzas. Reconocemos que, si buena fe guió a los fundadores, -los resultados no correspondieron a lo que aquéllos deseaban; pero -las censuras de muchos escritores anglo-sajones son más severas que -justas. No negaremos que la organización civil y política de las -colonias españolas era distinta de la organización civil y política -de las colonias inglesas; no negaremos que el catolicismo allá y el -protestantismo acá, influyeron en la manera de ser, en las costumbres -de unas y de otras colonias. - -Ante la crítica apasionada de muchos escritores a nuestro sistema -de repartimientos, encomiendas y reducciones, conviene recordar que -frecuentemente los indios tuvieron protectores y no tiranos, y cuando -terminaron aquéllas, el indígena pudo contar con una libertad cuasi -completa. Si en Norte-América no hubo repartimientos, encomiendas -y reducciones, en cambio, los indígenas, sujetos al yugo de los -conquistadores ingleses, no lograron entonces bienes de ninguna -clase; y á la sazón se mueren de hambre en los incultos desiertos del -Arkansas. Además, si con la organización y política de las colonias -españolas, el indio tuvo un amo, en los Estados Unidos, sin dicho -sistema de organización, tuvo muchos amos, hallándose expuesto siempre -a los desmanes de grosera e indisciplinada soldadesca. - -Somos de opinión que, después de la independencia, después que se -rompieron los vínculos que unían las colonias a la metrópoli, se -manifestaron los caracteres diferenciales de una y de otra raza, -distinguiéndose entonces el positivismo anglo-sajón y el idealismo -latino. Por eso, mientras los primeros buscaban el bienestar por -el orden, el trabajo y la formalidad, los segundos, impacientes, -desconfiados y revolucionarios corrían por terrenos ignorados, con la -fogosidad y el atolondramiento de la juventud. - -En suma, puede asegurarse: 1.º Que el conquistador o colonizador -español tuvo menos ventajas con su política que el conquistador o -colonizador anglo-sajón; 2.º Que el indígena, si fué encadenado por el -primero, sufrió la dura y tiránica ley del segundo. Encontró el pobre -indio en todas partes la tiranía, lo mismo en la América Meridional que -en la Septentrional, lo mismo o quizá menos bajo la raza española que -bajo el poder de la raza anglo-sajona. Repítese en todos los tonos que -el español, no compadeciéndose del indio, le obligó a extraer el oro y -la plata de las minas; pero, ¿no hicieron lo mismo entonces, después -y siempre los ingleses? Adquirieron la independencia las colonias, no -por los celos de los criollos contra los europeos, no por el mal trato -de la metrópoli, no por las nuevas ideas políticas de los principales -jefes del movimiento, sino porque así debía ser, porque debían salir de -la tutela donde habían estado tanto tiempo. - -La esclavitud no echó profundas raíces en las Indias. El esclavo no fué -considerado como una bestia de carga, ni se le maltrataba, ni se le -atormentaba. Se le manumitía con harta frecuencia, sucediendo no pocas -veces que rechazaba la libertad concedida por los dueños. Raramente se -rebeló contra sus amos. Consideremos el origen de la esclavitud. Los -conquistadores y colonos se encontraron con la necesidad de cultivar -la tierra y extraer el mineral de las minas. La raza indígena era poco -a propósito para lo uno y para lo otro, naciendo entonces la idea de -llevar al Nuevo Mundo esclavos negros, gente, en general, robusta y -fuerte. El emperador Carlos V, por vez primera, autorizó en el año -1517 a un flamenco para que introdujese esclavos africanos en América. -A las mil maravillas cumplió su cometido el compatriota del César, -pues--cuentan--que cinco años después de la concesión del privilegio, -los negros de Santo Domingo eran más numerosos que los blancos. No -huelga decir que, según algunos cronistas, ya en 1505 se habían -introducido 17 negros en la Isla Española para trabajar las minas, y en -1510, pasaron de 100[669]. - - [669] Ramón La Sagra, _Historia física, política y natural de - Cuba_.--Apéndice 89. - -En mayor o menor número y con más frecuencia o menos frecuencia, -continuaron concediéndose los privilegios de introducción o _asiento_, -hasta que al fin quedó prohibido el tráfico negrero en el Congreso -de Viena (1.º noviembre 1814 al 9 julio 1815). En él se acordó la -abolición del comercio de negros; mas la ejecución de semejante medida -debía ser lenta, por cuanto se dejó a Inglaterra, Rusia, Austria, -Prusia, Francia, España, Portugal y Suecia la designación de la época -en que cada una de dichas naciones quisiera realizarla. Las potencias -más interesadas en abolir la trata de negros eran Francia, España y -Portugal[670]. El comercio de esclavos se aumentó considerablemente -después de prohibido, lo cual hizo que, tiempo adelante, la Gran -Bretaña, Austria, Francia y Rusia pusiesen en práctica lo que el -Congreso de Viena había propuesto, firmando (20 diciembre 1841) un -tratado para impedir el inhumano tráfico. - - [670] Véase Heeren, _Systéme politique des Etats de L'Europe_, - tom. III, pág. 263. - -El remedio más radical para acabar con el tráfico de negros era la -abolición de la esclavitud. El gobierno inglés proclamó en 1831 la -libertad inmediata de todos los esclavos de la Corona, contestando a -los clamores de los colonos con la abolición de la esclavitud en las -colonias occidentales para el 1.º de agosto de 1834. Roberto Peel, que -no había sido partidario de la citada abolición, la llamó «la más feliz -reforma de que el mundo social puede ofrecer ejemplo.» También, poco a -poco, los gobiernos españoles realizaron reforma tan transcendental. - -Pocos _extranjeros_ vivían en nuestras colonias. No sólo eran mal -mirados por los monarcas españoles, sino que hasta el siglo XVIII se -les prohibía establecerse en las posesiones de la India. Cuando lo -hacían, se mandaba que sin excusa alguna y en el menor tiempo posible, -saliesen con sus familias de las citadas provincias. No es extraño, -pues, que fuesen muy pocos los extranjeros que se arriesgasen a vivir -en las colonias, dándose el caso que Humboldt, durante los cinco años -que viajó por el virreinato de México, _sólo encontró un alemán_. -Según el censo de 1809, en Chile apenas había 80 extranjeros. Todos, -lo mismo en la metrópoli que en América, querían el aislamiento de las -colonias. Temían los reyes que los extranjeros habían de propagar en -aquellos países el espíritu revolucionario, y por esta razón aislaron -sus colonias del resto del mundo. No puede negarse que sacrificaron el -progreso intelectual al fanatismo político y religioso. No andaban del -todo separados de la verdad, según tendremos lugar de ver más adelante. - - - - -CAPITULO XXXI - - ORGANIZACIÓN COLONIAL: VIRREINATOS.--GOBERNADORES GENERALES.--LAS - INTENDENCIAS.--LOS GOBIERNOS DEL BRASIL.--LAS AUDIENCIAS: NOMBRES - DE LAS AUDIENCIAS.--ATRIBUCIONES DE LOS VIRREYES, GOBERNADORES - GENERALES, INTENDENTES, AUDIENCIAS Y PRESIDENTES.--REGENTES - DE LAS AUDIENCIAS.--CONSULADOS Y CABILDOS EN LAS COLONIAS DE - ESPAÑA.--ALCALDES ORDINARIOS Y CORREGIDORES.--TRIBUNALES DE MINERÍA - Y DE CUENTAS.--GOBIERNO POLÍTICO Y ELEMENTOS DE QUE CONSTABA. - - -Los _Virreyes_, _Proreges_ ó _Vice Reges_ eran vicarios o -representantes del Rey. Al establecerse los primeros virreinatos, la -autoridad de los virreyes era casi ilimitada, hasta el punto que el Rey -declaró «que en todos los casos y negocios que se ofrecieren, hagan lo -que les pareciere y vieren que conviene, y provean todo aquello que Nos -podríamos hacer y proveer, de cualquiera calidad y condición que sea, -en las provincias de su cargo, si por nuestra persona se gobernasen, en -lo que no tuvieren especial prohibición.» Es cierto, pues, que por la -Cédula dada el año 1528 los virreyes y las demás altas autoridades en -cada región, se hallaban autorizados para suspender el cumplimiento de -aquellas órdenes, si por cumplirlas «se introduciese escándalo conocido -o daño irreparable.» Mucho tiempo después, en una Real Cédula dada en -el palacio de El Escorial a 19 de julio de 1614, se decía lo siguiente: -«Que a los virreyes se les debe guardar y guarde la misma obediencia -y respeto que al Rey, sin poner en esto dificultad, ni contradicción, -ni interpretación alguna. Y con apercibimiento que a los que a esto -contravinieren, incurrirán en las penas puestas por derecho a los que -no obedecen los mandamientos reales, y las demás que allí de nuevo -pone y refiere.» Atribuciones tan amplias no excluían que de cuando -en cuando se mandasen _Instrucciones Reales_, que determinaban la -conducta que debían seguir. Del mismo modo que a los oidores y a otros -funcionarios, se sujetaba a los virreyes a juicio de residencia y les -estaba prohibido «todo género de contrato y granjería.» Frecuentemente -las Audiencias, con más o menos razón, suscitaron cuestiones de -competencia a los virreyes, resultando de ello graves conflictos, pues -en ciertos casos y en ciertos asuntos tenían atribuciones superiores a -dichos virreyes. (Apéndice J.) - -El gobernador general, nombrado por la Corona, conocía de todos los -asuntos de administración y policía, hasta el punto que nombraba para -las plazas vacantes en los diversos empleos públicos, disponía de las -tierras de la Corona, etc. - -Es de advertir que tanto el virrey como el presidente gobernador eran -casi siempre funcionarios peninsulares, muy rara vez americanos. Apenas -se encuentra alguno natural del reino o provincia que se le encargaba -gobernar. Dice uno de los historiadores nacionales contemporáneos de -la independencia que, entre los 160 virreyes que hubo en América, sólo -cuatro fueron americanos, y entre más de 600 presidentes sólo 14[671]. -Entre los gobernadores de Chile, desde D. Pedro de Valdivia hasta D. -Francisco García Carrasco, únicamente se registra el nombre de un -chileno, y esto interinamente y por poco tiempo. - - [671] Guzmán, _El Chileno instruído en la Historia - topográfica, civil y política de su país_, lección 69. - -El virrey representaba al monarca, y la Audiencia á la Justicia y a la -ley; era, además, la Audiencia el Consejo consultivo del virrey o del -presidente gobernador. - -El cabildo era representante del respectivo pueblo o vecindario, -y atendía a los intereses locales. Los individuos de las citadas -corporaciones eran nombrados por el gobierno peninsular. Si en los -primeros tiempos debían ser elegidos los regidores, después fueron -nombrados por merced del Rey, y a veces tales cargos se adjudicaban al -mejor postor. Los alcaldes que, entre otras atribuciones, tenían la -de administrar justicia en primera instancia, formaban parte de los -cabildos y eran elegidos por los individuos de estas corporaciones. - -Consideremos ahora los virreinatos y capitanías generales existentes -en la América española al iniciarse la guerra de la independencia. Los -virreinatos eran cuatro: el de _México_ o _Nueva España_[672]; el del -_Perú_ o _Nueva Castilla_[673]; el de _Santa Fé de Bogotá_ o _Nueva -Granada_, que databa de 1717[674], y el de _Buenos Aires_, de 1776-78. -Los dos virreinatos últimos fueron formados a expensas de los dos -primeros. (Apéndice L.) - - [672] Don Antonio de Mendoza, primer virrey de México, fué - nombrado por Carlos V, a 17 de abril de 1535, entrando a - gobernar en el mismo año. - - [673] Blasco Núñez de Vela salió de Sanlúcar el 3 de noviembre - de 1543, y entró en Lima el 17 de mayo de 1544. - - [674] Suprimido en 1723 y restablecido en 1739-40. - -Las capitanías generales eran las de la _Española_, _Guatemala_, -_Chile_ y _Venezuela_. - -Según la ordenanza de 1803, las Intendencias o provincias eran las -siguientes: El virreinato de México comprendía las intendencias de -_Puebla de los Angeles_, _Nueva Veracruz_, _Mérida de Yucatán_, -_Antequera de Oaxaca_, _Valladolid de Mechoacán_, _Santa Fe de -Guanajuato_, _San Luis de Potosí_, _Guadalajara_, _Zacatecas_, -_Durango_ y _Sonora_. - -El virreinato del Perú, las intendencias de _Farnia_, _Trujillo_, -_Cuzco_, _Gusmanga_, _Huancavalica_, _Arequipa_, _Chiloe_ y _Puno_. - -El virreinato de Santa Fe de Bogotá o Nueva Granada, las intendencias -de _Quito_, _Popayán_, _Cuenca_, _Cartagena_ y _Panamá_. - -El virreinato de Buenos Aires, las intendencias de _Paraguay_, -_Córdoba_, _Tucumán_, _Salta_, _Cochabambo_, _Paz_, _Plata_ y _Potosí_. - -La capitanía general de la Española, los gobiernos de _Cuba_, de -_Puerto Rico_ y de las posesiones de la _Florida_ y de la _Luisiana_. - -La capitanía general de Guatemala, las intendencias del _Salvador_, -_Comayagua_, _Nicaragua_, _Chiapa_ y _Guatemala_. - -La capitanía general de Chile, las intendencias de _Santiago_ y -_Concepción_. - -La capitanía general de Venezuela, las intendencias de _Caracas_, -_Maracaibo_, _Barinas_, _Cumaná_ y _Guayana_. - -Las _Intendencias_, establecidas en España desde el año 1718, se -intentó crearlas en México en 1768--de acuerdo con el visitador D. -José Gálvez--por el virrey marqués de Croix. También desechó el -proyecto el virrey Bucareli; pero lo aceptó D. Bernardo Gálvez, conde -de Gálvez, en 1786, publicándose entonces la célebre _Instrucción de -Intendentes_[675]. Algunas observaciones debemos hacer a la citada -Ordenanza. En la Introducción de la _Instrucción de Intendentes_ dice -el rey Carlos III que «movido de paternal amor a sus vasallos y deseoso -de poner en buen orden, felicidad y defensa los dilatados dominios -de las dos Américas, ha resuelto, con muy fundados informes y maduro -examen, establecer en el reino de Nueva España intendentes de ejército -y provincia, para que dotados de autoridad y sueldos competentes, -gobiernen aquellos pueblos y habitantes en la parte que se les confía.» -La Instrucción consta de 306 artículos, divididos en cinco grupos: -en el primero se establecen _bases_, y en los siguientes las causas -de _justicia_, _policía_, _hacienda_ y _guerra_. Por el art. 1.º se -dividía el reino de México en doce intendencias, las cuales tomarían -el nombre de la población que se erigiese en capital. Por el 2.º, se -confirmaba la autoridad que al virrey conferían las leyes de Indias, -pero dejando al cuidado de los intendentes todo lo relativo a la Real -Hacienda. Por los demás artículos se deslindaban con toda claridad las -facultades de los intendentes respecto a los virreyes, en particular -en lo referente a la agricultura, industria, abastecimiento, sanidad y -beneficencia de los pueblos. - - [675] El virrey, conde de Gálvez, era hijo del anterior - virrey, D. Matías Gálvez. - -Comprendíanse las _bases_ desde los artículos 1.º al 14: en los doce -primeros se trataba de la creación de intendentes y de sus facultades, -de las atribuciones de la junta, y las de los gobernadores y jueces -subdelegados; en los dos últimos de las elecciones de alcaldes indios. - -A la _causa de justicia_ pertenecían los artículos desde el 15 al -56 y en ellos se trataba de los asesores y asuntos de justicia, de -los propios, arbitrios y bienes de la comunidad, y de los escribanos -y notarios, multas y penas de Cámara y los informes reservados al -gobierno supremo. - -A la _causa de policía_ desde el 57 al 74, en los cuales se trata, ya -de varios preceptos de policía y buen gobierno, ya de los pósitos, -alhóndigas y moneda. - -A la _causa de hacienda_ desde el 75 al 249: estudiase la jurisdicción -privativa de hacienda y las facultades económicas de sus ministros, del -tabaco, causas de fraudes, tierras realengas, confiscaciones, presas, -naufragios y mostrencos, del fuero de hacienda, montepío, escribanos -de hacienda y registros, de los ministros generales y principales de -hacienda, del libro de la razón general, de la administración, arriendo -de rentas y repartimientos de contribuciones, del tributo de indios y -las alcabalas, de varias rentas, como el pulque, pólvora, naipes, minas -y azogues, papel sellado, lanzas y medias annatas, salinas, pulperías -y oficios vendibles y renunciables, de la Bula de Cruzada, diezmos, -vacantes mayores y menores, media annata y mesada eclesiástica, subasta -de rentas menores, dotación de párrocos y espolios de prelados, y de -la traslación de caudales, arcas y tanteos mensuales, facultades del -superintendente general y sus delegados, y otros asuntos interiores. - -A la _causa de la guerra_, desde el 250 al 306: se ocupan de los -ajustes y marchas, revistas de tropas, hospitales, almacenes de -artillería, prerrogativas, honores y sueldos de los intendentes. - -La citada Ordenanza se dió primero a México, haciéndose luego extensiva -a Lima, Buenos Aires, Chile, Guatemala, y, por último, a la isla de -Cuba en 7 de noviembre del año 1791. La _Instrucción de Intendentes_ -siguió hasta el 1803 en que la modificó Carlos IV. - -Se propusieron principalmente las _Intendencias_, centralizar la -administración y aumentar los ingresos de la Corona; pero causaron -grave daño a los municipios. Los intendentes arrebataron a los cabildos -toda libertad administrativa, anulando a los antiguos corregidores y -apropiándose el conocimiento de los asuntos de agricultura, comercio, -minería, caminos y ornato público. - -Las Capitanías (Gobiernos) del Brasil eran las siguientes: _Tamaracá_, -_Pernambuco_, _Todos los Santos_, _Isleos_, _Puerto Seguro_, _Espíritu -Santo_, _Río de Janeiro_ y _San Vicente_. En la Capitanía o Gobernación -de Todos los Santos, residía el gobernador, el auditor general de toda -la costa y el obispo. - -Las Audiencias se crearon por el orden que después diremos; pero antes -se trasladará aquí la siguiente ley del Rey Felipe IV: - -«Por quanto en lo que hasta aora se ha descubierto de nuestros Reynos y -Señoríos de las Indias, están fundadas doze Audiencias y Chancillerías -Reales, con los límites que se expresan en las leyes siguientes, para -que nuestros vasallos tengan quien los rija y gobierne en paz y en -justicia, y sus distritos se han dividido en Gobiernos, Corregimientos -y Alcaldías mayores, cuya provision se haze segun nuestras leyes -y órdenes, y están subordinados a las Reales Audiencias, y todos -a nuestro Supremo Consejo de las Indias, que representa nuestra -Real persona. Establecemos y mandamos, que por aora, y mientras no -ordenaremos otra cosa, se conserven las dichas doze Audiencias, y en el -distrito de cada una los Gobiernos, Corregimientos y Alcaldías mayores, -que al presente hay, y en ello no se haga novedad, sin expressa orden -nuestra, o del dicho nuestro Consejo»[676]. - - [676] Ley I, tít. XV, lib. II de la _Recopilación de leyes de - los Reinos de las Indias_. - -I. El emperador Carlos V, con fecha 14 de septiembre de 1526, fundó la -_Audiencia de Santo Domingo_, que comprendía las Islas de Barlovento y -de la costa de Tierra Firme, y en ellas las gobernaciones de Venezuela, -Nueva Andalucía, el Río de la Hacha y provincias del Dorado[677]. - - [677] Ley II, tít. XV, lib. II. - -II. La de _México ó Nueva España_ que creó Carlos V el 9 de noviembre -y 13 de diciembre de 1527, comprendía las provincias llamadas de Nueva -España, con las de Yucatán, Cozumel y Tabasco; y por la costa de la mar -del Norte y Seno Mexicano hasta el Cabo de la Florida; y por la mar del -Sur, desde donde acaban los términos de la Audiencia de Guatemala hasta -donde comienzan los de la Galicia[678]. - - [678] Ley III, tít. XV, lib. II. - -III. La de _Panamá_, que fundó Carlos V el 30 de febrero de 1535 y 2 de -marzo de 1537, y cuya jurisdicción llegaba a la provincia de Castilla -del Oro hasta Portobelo y su tierra, la ciudad de Natán y su tierra, la -gobernación de Veragua; y por el mar del Sur, azia el Perú, hasta el -Puerto de la Buenaventura, exclusive, y desde Portobelo, azia Cartagena -hasta el río del Darién, exclusive, con el golfo de Urabá y Tierra -Firme, partiendo términos por el Levante y Mediodía con las Audiencias -del Nuevo Reyno de Granada y San Francisco del Quito; por el Poniente -con la de Santiago de Guatemala, y por el Septentrión y Mediodía con -los dos mares, de Norte y Sur[679]. - - [679] Ley IV, tít. XV, lib. II. Danvila no cita esta Audiencia - en la _Historia general de España_. Reinado de Carlos III, - tomo V., págs. 151-158. - -IV. La de la _Ciudad de los Reyes_ o de _Lima_ (Perú), fundada por -Carlos V el 20 de noviembre de 1542, cuyo distrito era la costa que hay -desde dicha ciudad hasta el reyno de Chile exclusive, y por la tierra -adentro a San Miguel de Piura, Caxamarca, Chachapoyas, Moyobamba y los -Motilones, inclusive, y hasta el Callao exclusive, por los términos -que se señalan a la Real Audiencia de la Plata y la ciudad del Cuzco -con los suyos, inclusive, partiendo términos por el Septentrión con -la Real Audiencia de Quito; por el Mediodía con la de la Plata; por -el Poniente con la mar del Sur, y por el Levante con provincias no -descubiertas[680]. - - [680] Ley V, tít. XVI, lib. II. - -V. La de los _Confines de Guatemala y Nicaragua_, creada por Real -Cédula de Carlos V el 13 de septiembre de 1543, y que tuvo a su cargo -la gobernación de las dichas provincias y sus adherentes, esto es, -Guatemala, Nicaragua, Chiapa, Higueras, Cabo de Honduras, la Vera-Paz y -Soconusco, con las islas de la costa[681]. - - [681] Ley VI, tít. XV, lib. II. - -VI. La de _Guadalajara o Nueva Galicia_, creada por Real Cédula de -Carlos V el 13 de febrero de 1548: se estableció primero en Compostela, -trasladándose luego a Guadalajara, porque era «sitio más agradable, -más sano, más fértil y abundante...»[682]. Tenía por distrito las -provincias de la Nueva Galicia, Culiacán, Copala, Colima y Zacatula con -los pueblos de Avalos[683]. - - [682] Herrera. _Década VIII_, lib. IV, capítulo XII. - - [683] Ley VII, tít. XV, lib. II. - -VII. La del _Nuevo Reino de Granada_ o de _Santa Fe de Bogotá_, -fundada por el Emperador el 17 de julio de 1549, tenía por distrito -las provincias del Nuevo Reino y las de Santa Marta, Río de San Juan y -la de Popayán, excepto los lugares de ella, señalados a la Audiencia -de Quito, y de la Guayana o Dorado tenga lo que no fuere de la -Audiencia de la Española y toda la provincia de Cartagena, partiendo -términos...[684]. - - [684] Ley VIII, tít. XV, lib. II. - -VIII. La de las _Charcas_ o de la _Plata_, creada por Felipe II el 4 -de septiembre de 1559, que comprendía la provincia de las Charcas y -todo el Callao, con las Provincias de Sangabana, Carabaya, Juries y -Dieguitas, Moyos y Chunchos y Santa Cruz de la Sierra[685]. - - [685] Ley IX, tít. XV, lib II. - -IX. La de _San Francisco de Quito_, en el Perú, que erigió Felipe II -por Real Cédula del 29 de noviembre de 1563: «comprendía su distrito -la provincia de Quito, y por la costa azia la parte de la ciudad de -los Reyes, hasta el puerto de Payta exclusive, y por la tierra adentro -hasta Piura, Caxamarca, Chachapoyas, Moyobamba y Motilones exclusive, -azia esta parte los pueblos de Jaén, Valladolid, Loja, Zamora, Cuenca, -la Zarza y Guayaquil, con todos los demás pueblos que estuvieren en sus -comarcas y se poblaren, y azia la parte de los pueblos de la Canela -y Quijos, con los demás que se descubrieren; y por la costa azia el -Panamá, hasta el puerto de Buenaventura, inclusive; y la tierra adentro -a Pasto, Popayán, Cali, Buga, Chapanchica y Guachicona...»[686]. - - [686] Ley X, tít. XV, lib. II. - -X. La de _Manila_, en la isla de Luzón, Cabeza de las Filipinas[687]. - - [687] Ley XI, tít. XV, lib. II. - -XI. La de _Santiago de Chile_, fundada por Felipe III por Real Cédula -del 17 de febrero de 1609 y por Felipe IV en la Recopilación de Leyes -de los Reynos de Indias, comprende su distrito todo el reino de -Chile[688]. En el reinado de Felipe V de Borbón y en el año de 1710 -había Audiencia en la provincia de Chile[689]. - - [688] Ley XII, tit. V, lib. II. - - [689] Véase _Arch. Hist. Nacional.--Cedulario índico_, tomo - XL, núm. 174, págs. 173 v.ª y siguientes. - -XII. La de la _Trinidad, Puerto de Buenos Ayres_, fué fundada por -Felipe IV el 2 de noviembre de 1661: tenía por distrito las ciudades, -villas y lugares de las provincias del Río de la Plata, Paraguay y -Tucumán, que hasta entonces habían pertenecido a la Audiencia de los -Charcas[690]. - - [690] Ley XIV, tit. XV, lib. II.--Extinguióse la citada - Audiencia; pero se restableció al crearse el Nuevo virreinato - de Buenos Ayres por Real cédula de Carlos III (7 julio 1788). - -XIII. La de _Caracas_, creada por Carlos III (13 junio 1786) comprendía -la parte española de Santo Domingo, Cuba y Puerto Rico. - -XIV. La del _Cuzco_, que fundó Carlos III (Real orden de 26 de febrero -de 1787) comprendía sólo su extensa provincia. - -Por lo que respecta a la Audiencia de _Panamá_, encontramos las -noticias siguientes: Felipe II, desde Aranjuez (19 mayo 1568) hubo -de mandar que, si la Audiencia y Chancillería Real de la ciudad de -Santiago de la provincia de Guatemala se había trasladado a Panamá de -la provincia de Tierra Firme, a la sazón disponía que volviese a dicha -ciudad de Santiago[691]. No debió de volver, por cuanto el mismo Rey -desde Madrid (6 febrero de 1571) se dirigió al Presidente y Oidores de -la Audiencia de la ciudad de Panamá de la provincia de Tierra Firme, -para decirles que obedeciesen en todo al virrey del Perú[692]. - - [691] _Arch. hist. nacional._--_Cedulario índico_, tom. XXXVI, - n.º 33, pág. 40 v.ª a 42 v.ª - - [692] _Cedulario índico_, tomo XXXVIII, n.º 123, págs. 156 y - 156 v.ª - -Que había Audiencia en Panamá en el año 1645 también lo prueba el -documento siguiente: - -«Administración de justicia: Hecho presente al Obispo de la ciudad de -Panamá, la falta que había de ella en aquella Audiencia, porque siendo -solos dos Oidores, el uno estaba ausente y el otro enfermo, amigo del -Presidente, por cuya razón hacía éste lo que quería, muy distante de -la fidelidad con que debía ejercer un cargo: Resolvió S. M. mirase por -sus obejas conforme a su obligación, y si tuviese que dar alguna queja -contra los ministros de dicha Audiencia, no lo hiciese a bulto y con -palabras equívocas.»[693] Consta del mismo modo que, reinando Carlos -II, y en 31 de diciembre de 1686, existía Audiencia en la ciudad de -Panamá, provincia de Tierra Firme[694]. En el reinado de Felipe V y en -el año 1710 había Real Audiencia en Panamá de la provincia de Tierra -Firme[695]. Más adelante, año 1734 y en el mismo reinado, continuaba la -Audiencia en Panamá[696]. - - [693] _Biblioteca particular de S. M. el Rey de España, Cédula - de 15 de agosto de 1645_, tomo 44, fol. 209, n.º 225. - - [694] _Arch. histórico nacional, Cedulario índico_, tomo - XXXVI, n.º 321, pág. 345 y siguientes. - - [695] Ibidem, tomo XL, n.º 180, pág. 181 v.ª y siguientes. - - [696] Ibidem, tomo XIII, n.º 138, pág. 128 v.ª y siguientes. - -De modo que dentro de los virreinatos se hallaban las Capitanías -generales, de carácter militar; las Intendencias, de carácter -administrativo, y las Audiencias, de carácter judicial. Los virreyes, -como regla general, eran presidentes de la Audiencia, que estaba en la -capital del virreinato, y tenían poder sobre los capitanes generales y -aun intendentes de la provincia donde se hallaba dicho virreinato. - -Por lo que respecta a las Audiencias, daremos algunas más noticias. -Eran tribunales--como decía Solórzano--donde se guardaba la justicia, -donde los pobres hallaban defensa de los agravios y opresiones de los -poderosos, y donde a cada uno se le daba lo que era suyo con derecho y -verdad[697]. Mediante Real Cédula dada en la ciudad de Buitrago a 19 -de mayo del año 1603 se dispuso que «los virreyes y gobernadores, por -ningún caso, se mezclen ni entrometan en los negocios concernientes -a administración de justicia, porque éstos están sometidos a las -Audiencias, y no las deben poner en ellos estorvo, ni impedimento -alguno»[698]. - - [697] _Política Indiana_, lib. V, cap. III. - - [698] Ibidem. - - -En las provincias más importantes se establecieron Audiencias. -«Todavía, como se fueron poblando y ennobleciendo tanto, pareció -conveniente, que por lo menos en las principales de ellas, que son las -del Perú y las de la Nueva España, se pusiesen gobernadores de mayor -porte con título de _Virreyes_, que juntamente hicieren oficio de -presidentes de las Audiencias que en ellas residen, y privativamente -tuviesen a su cargo el gobierno de aquellos dilatados reinos y de todas -las facciones militares que en ellos se ofreciesen, como sus capitanes -generales, y en conclusión, pudieren hacer e hiciesen, y cuidar y -cuidasen de todo aquello que la misma persona real hiciera y cuidara, -si se hallara presente, y entendiesen convenir para la conversión y -amparo de los indios, dilatación del Santo Evangelio, administración -política y su paz, tranquilidad y aumento en lo espiritual y -temporal»[699]. - - [699] Solórzano, Ob. cit., lib. V, cap. XII. - -De las sentencias dadas por las Audiencias y sólo en los asuntos -civiles, se podía apelar ante el Consejo de Indias y cuando la cantidad -en litigio consistía en más de 6.000 pesos. Si los asuntos de gobierno -y policía se habían hecho contenciosos, sobre la opinión del virrey -o capitán general, estaba la Audiencia, que fallaba en apelación. -En determinados asuntos los virreyes y capitanes generales tenían -la obligación de consultarlas. Ellas ejercían además un derecho de -vigilancia sobre los otros tribunales y sobre los empleados civiles. -El virrey, el capitán general o el presidente tenía derecho a presidir -la Real Audiencia y a asistir a sus sesiones; pero carecía de voto -deliberativo y consultivo. - -El Rey, queriendo sustraer a los oidores de toda influencia que -pudiera perjudicar la administración de justicia, les prohibió ser -padrinos, asistir a las bodas o a entierros, casarse sin permiso en -el lugar de su residencia, dar o tomar dinero a préstamo, y hasta -poseer propiedades. No deja de llamar la atención--sin embargo de la -importancia y delicado del cargo--algunas de las prohibiciones a que -estaban sujetos los virreyes, presidentes, gobernadores y oidores. Les -estaba vedado negociar en cualquier forma que fuese, dar o tomar dinero -a usura, y sembrar trigo o maiz. Prohibíaseles poseer casas, huertas, -chacras o estancias. No habían de recibir dádivas, ni tener estrechas -amistades con eclesiásticos o seglares. No podían ser padrinos de -matrimonio o de bautizo, ni asistir a casamientos o entierros, ni ellos -ni sus hijos podían casarse en sus distritos sin licencia especial -del Rey. En suma, debían vivir completamente aislados en la sociedad -que estaban encargados de gobernar, y se les prohibía tener con sus -subordinados otras relaciones que las oficiales[700]. - - [700] _Recopilación de Indias_, lib. II, tít. XVI, ley 48 y - siguientes. - -Sin embargo, virreyes, gobernadores, generales, intendentes, Audiencias -y presidentes, aunque tenían grandes atribuciones, se hallaban -sujetos al poder real. Con harta frecuencia el Rey se dirigía á dichas -autoridades ordenándoles lo que debían hacer, pudiendo servir de -ejemplo la siguiente cédula: - -«Tributos: Haviendo entendido el Rey por cartas y relaciones venidas -de América el gran número de indios que havían fallecido en el año -de 1545, assí de los incorporados á la Real corona como de los -encomendados a particulares, y que los pocos que havían quedado no -podían pagar los establecimientos por la tasa: Mandó a la Audiencia de -aquel reino providenciase que sólo se les exigiese lo que buenamente -pudiesen pagar sin fatiga ni vejación.» Cédula de 10 de abril de 1546, -vid., tomo 10 de ellas, folio 298 v.º núm. 503[701]. - - [701] Biblioteca particular de S. M. el Rey de España. - -Los _Regentes de las Audiencias_ se crearon por Real cédula de 6 -de abril del año 1776. En los 78 artículos de la _Instrucción_ se -establecen las ceremonias con que deben ser recibidos los regentes, -los honores y distinciones que se les deben, sus relaciones con los -virreyes y otras autoridades y sus facultades en el régimen interior de -las Audiencias. - -Además de las instituciones que acabamos de señalar, existían otras dos -que tuvieron relación directa e inmediata con la vida íntima del país, -como también importancia extraordinaria, ya en el desenvolvimiento -colonial, ya decisiva influencia en el movimiento revolucionario y -emancipador de la América española. Estas dos instituciones fueron los -Consulados y los Cabildos. - -Los Consulados--Tribunales generalmente constituídos por peninsulares -nombrados cada dos años por los comerciantes de importantes plazas -mercantiles--tenían atribuciones judiciales en los asuntos de comercio -y se ocupaban también del fomento de toda clase de industrias -«arbitrando fondos, haciendo caminos, reparando puertos, abriendo -escuelas, construyendo aduanas y recabando del legislador mejoras y -leyes sobre materia mercantil»[702]. A ejemplo del consulado de Sevilla -se fundaron el de México y el del Perú. Las ordenanzas del de México se -aprobaron en Valladolid a 9 de junio de 1603 y a 4 de julio de 1604, -y en Ventosilla a 20 de octubre del mismo año. Las ordenanzas del de -Lima se aprobaron por cédula dada en Madrid el 11 de enero de 1614; se -aprobó y confirmó dicha erección el 16 de abril de 1618[703]. - - [702] También los consulados se denominaron _Universidades de - Mercaderes_. - - [703] Solórzano, ob. cit., libro VI, cap. XIV. - -La administración local de las ciudades estaba a cargo de los cabildos. -A veces, aunque los decretos reales limitaban bastante las facultades -de los cabildos, ellos, deseando ensanchar continuamente su acción, -dictaban ordenanzas, se ocupaban de asuntos de policía, imponían -contribuciones y levantaban tropas para la defensa del distrito. Con -harta frecuencia y en muchas partes, usurpaban atribuciones de otras -autoridades o tribunales. En los primeros tiempos tenían el derecho -de nombrar gobernadores provisionales o interinos. Dos regidores, -designados como alcaldes, eran los jueces de primera instancia. Poco a -poco, a causa de la política absorbente de los reyes de España, fueron -despojados los cabildos de muchas de sus atribuciones, perdiendo, por -tanto, importancia los cargos de regidores. Por esta razón eran poco -estimados por los españoles, aprovechándose de ello los criollos en su -afán de distinguirse y figurar entre los suyos. A veces, y en algunas -colonias, el oficio de alcalde era aceptado a la fuerza, como sucedió -en Buenos Aires con Hernando de Montalvo, el cual llevó a tal extremo -su obstinación, que el cabildo dispuso «que esté preso en las casas de -su morada y que sea ejecutada la pena hasta tanto que açete el dicho -oficio;» ante semejante disposición, Montalvo dijo «que por redimir las -vejaciones y fuerças y respuestas y molestias que el dicho cabildo le -haze, que acetaba y aceto el dicho oficio de alcalde y lo firmo»[704]. - - [704] _Actas del Cabildo de Buenos Aires_, sesión del 2 de - octubre del año 1589, tomo I, pág. 49.--Buenos Aires, 1907. - -Acerca de otro orden de cosas y por lo que respecta al cargo de -regidores, es de lamentar que en algunas colonias, como sucedía en -Chile, se comprasen dichos cargos y llegaran a ser vitalicios; pero -de todos modos, los cabildos fueron siempre respetados y queridos, -teniendo la gloria--que gloria es, aunque no lo crean así los -historiadores españoles--de haber sido los iniciadores y sostenedores -del movimiento revolucionario en favor de la independencia. Mandábase -a los virreyes, presidentes y oidores «que no se introduzcan en la -libre elección de oficios que toca a los capitulares, ni entren con -ellos en cabildo»[705]; pero esta disposición era letra muerta. Dichas -autoridades, con gran contentamiento de los monarcas, intervenían -en las elecciones y se encargaban de ahogar ciertas tentativas -democráticas. Ellas impusieron _alcaldes ordinarios_, ya directamente -y sin rebozo alguno, ya aprovechándose del derecho concedido por las -leyes para confirmar o anular las elecciones de los cabildos. Sin -embargo, creemos que no carecían de importancia política, aunque otra -cosa diga moderno historiador de América. «Fueron tan sólo un pálido -reflejo de los antiguos _Concejos Castellanos_ anteriores al siglo XVI, -una simple rueda de la máquina administrativa, que, como dejamos dicho, -construyó cuidadosamente el absolutismo»[706]. - - [705] Ley 2.ª, tít. III, lib. V. - - [706] Navarro Lamarca, _Historia de América_, tomo II, págs. - 339 y 340. - -Estos alcaldes ordinarios eran dos en cada pueblo y para dicho cargo -no podían ser elegidos los oficiales reales[707], ni los deudores a la -Hacienda[708], ni los que fueren vecinos del pueblo[709], ni los que ya -lo hubiesen sido hasta pasados dos años[710]. - - [707] Ley 6.ª, tít. III, lib. V. - - [708] Ley 7.ª, íd. - - [709] Ley 8.ª, íd. - - [710] Ley 9.ª, íd. - -Donde hubiese corregidores, autoridad creada por los Reyes Católicos -y de nombramiento real[711] ¿eran necesarios los alcaldes ordinarios? -En un capítulo de carta del año de 1575, se responde a consulta de don -Francisco de Toledo, virrey del Perú, lo siguiente: «y proveeréis, que -donde hubiere corregidores asalariados, no haya alcaldes ordinarios.» -Conviene advertir que a los llamados _corregidores_ en el Perú, en -México se les daba el nombre de _alcaldes mayores_, y en Cartagena, -Buenos Aires, Paraguay, Venezuela, Habana, etc., recibían el título de -_gobernadores_[712]. - - [711] Cuando vacaban «por muerte, privación ó dejación» - legítima, los proveían interinamente los virreyes y - presidentes. - - [712] Solórzano, Ob. cit., lib. V, cap. 2º. - -En asuntos de cierta gravedad, el cabildo convocaba a los notables -de la población, resultando una especie de junta de asociados y que -recibía el nombre de _cabildo abierto_. - -Para comunicarse con los poderes de la metrópoli, acostumbraron los -virreinatos de las Indias mandar a la corte procuradores o personeros -para negociar allí «cosas que convienen al pro de toda la tierra e de -los vecinos e pobladores de ella.» - -Existían de igual manera tribunales de minería y de cuentas. Los -primeros, no sólo fijaban reglas para la explotación y laboreo de -las minas, sino fundaron escuelas especiales para el cultivo de las -ciencias matemáticas. Los segundos, o de cuentas, inspeccionaban las de -todos los que manejaban caudales públicos. - -El gobierno político constaba, generalmente, de un gobernador y un -teniente, dos alcaldes ordinarios de primero y segundo voto, dos de -la Santa Hermandad, un alcalde provincial, diferentes capitanes, un -alguacil y fiscales, elegidos entre los mismos indígenas. - - - - -CAPITULO XXXII - - CASA DE LA CONTRATACIÓN DE SEVILLA.--LAS ORDENANZAS.--NUEVAS - ORDENANZAS.--JUECES DE LA CONTRATACIÓN.--IMPORTANCIA DE LA - CASA DE LA CONTRATACIÓN.--PROSPERIDAD DE SEVILLA.--CREACIÓN DE - UNA CASA DE LA CONTRATACIÓN EN LA CORUÑA.--DECADENCIA DE LA - DE SEVILLA.--COMERCIO DE ESPAÑA EN LAS INDIAS.--EXPEDICIONES - SUELTAS.--FLOTAS Y GALEONES.--ARMADA REAL.--EL CONTRABANDO.--LOS - NAVÍOS DE AVISO. - - -Las primeras _Ordenanzas_ para el establecimiento y gobierno de la -Casa de la Contratación de las Indias[713], fueron aprobadas en Alcalá -de Henares el 20 de enero de 1503, por ante Juan López de Lazarraga, -secretario de los reyes[714]. Fundóse dicha Casa para _recoger y tener -en ella_, todo el tiempo necesario, mercaderías, mantenimientos y otros -aparejos con el objeto de proveer todas las cosas necesarias para la -contratación de las Indias, y para _enviar allá_ lo que conviniera; -y para _rescibir todas las mercaderías_ e otras cosas que de allá se -enviaren a estos reinos, a fin de que allí se _vendiese_ dello todo lo -que se hobiere de vender o _se enviare a vender e contratar a otras -partes_ donde fuere necesario[715]. - - [713] En unas partes se llamaban _Lonjas de Comercio_ y en - otras _Colegios_. - - [714] Antes que la Casa de la Contratación sevillana se - fundaron la de Barcelona, iniciada en 1380 y habilitada en - 1401; la de Perpiñán, en 1412; la de Valencia, en 1482; y la - de Burgos, en 1492; después de la de Sevilla, la de Bilbao, en - 1511; la de la Coruña, en 1522; la de Zaragoza, en 1551; la de - Madrid, en 1632; y la de San Sebastián, en 1682. - - [715] Véase _Archivo de Indias_.--E. 139.--C. 1.--_Colec. - de doc. inéd._ etc., tomo XXXI, págs. 132-155.--Danvila, - _Conferencia leída en el Ateneo de Madrid en 1892_. - -Según el cronista Antonio de Herrera, el Rey tuvo sus ojos fijos en -la Casa de la Contratación de Sevilla, y con frecuencia dió pruebas -de la estima en que la tenía. «Iban creciendo--dice--los negocios de -las Indias, y pareciendo al Rey que el buen gobierno de ellos dependía -de la Casa de la Contratación de Sevilla, determinó de autorizarla: -y así mandó al Almirante, que de todo lo que le escribiese diera -parte a los oficiales de aquella Casa, y que con ellos tuviese buena -correspondencia. Y a los oficiales mandó que de todas las provisiones -que diesen para las Indias tomasen la razón y que practicasen con -las personas que tenían noticias de tierras descubiertas, sobre lo -que convenía proveer para saber el secreto de ellas»[716]. Añade -Herrera que el Rey encargó que se guardase su jurisdicción a los -oficiales de la Casa de la Contratación, esto es, que ninguna persona, -ni justicia, se pueda entrometer en cosa que a los negocios de las -Indias corresponda. El poderoso Tribunal de la Casa de la Contratación -constaba de un presidente, un contador, un tesorero, un factor, tres -jueces letrados, un fiscal, un relator, etc. Los oficiales tesorero y -factor llevarían lo que entonces se llamaba el _cargo_ y _data_, y hoy -se denomina _contabilidad_. Se valieron de toda clase de medios para -que nunca pudiera haber fraude ni engaño. Encargóse a dichos oficiales -tesorero y factor exacta y completa información de las mercaderías que -pudieran ser provechosas, recomendándoles también cuidado y habilidad -para no ser engañados en las cosas que se pidiesen fiadas o debieran -comprarse a plazos. Debían buscar capitanes y escribanos que fuesen -personas de confianza; concertarían los fletes; darían por escrito las -instrucciones para la navegación; se enterarían de todas las cosas de -allá; llevarían cuenta y la darían de todo el oro que se importase, -cuidando que se acuñara dicho oro en la Casa de la Moneda de Sevilla; -pedirían noticias de todo lo que se necesitara en la Mar pequeña o Cabo -de Aguer, y en las islas Canarias; tomarían nota de lo que debería -hacerse, lo mismo en la tierra que descubrió Bastida que en las islas -donde se hallaban las perlas y en las tierras que descubriese Colón, -averiguando las mercaderías existentes en ellas. Por último, declararon -los reyes que las mercaderías que se sacasen o se trajesen a dicha Casa -serían francas de almojarifazgo y de todos los otros derechos, así de -entrada como de salida, y por una vez del impuesto de alcabala[717]. - - [716] _Década_ I, lib. VIII, cap. IX. - - [717] Danvila, págs. 18 y 19. - -La Casa de la Contratación se estableció en el Alcazar viejo, que -antiguamente llamaban el cuarto de los almirantes--según Real cédula de -5 de junio de 1503--y no en las Atarazanas. La declaración de puerto -franco por un lado, y las importantes operaciones que se le confiaron, -por otro, hicieron de Sevilla el centro del comercio de España, así -como de su Casa de la Contratación, establecimiento de compras, ventas, -depósitos, almacenes de abastecimiento y contratación, que le permitía -concertar con Juan de la Cosa, entre otros, su expedición al Urubá, -para ir a descubrir las tierras e islas de las perlas, no visitadas aún -por Colón ni por el rey de Portugal[718]. - - [718] Archivo de Indias, _Libros Generalísimos_, tomo I, pág. - 124.--Citado por Leguina. - -No pasó mucho tiempo sin que los mismos oficiales, que eran a la sazón -Matienzo, Pinelo y Juan López de Recalde expusiesen a la reina doña -Juana que la experiencia aconsejaba, no sólo conservar sino aumentar -el trato con las Indias, siendo indispensable tomar alguna medida -acerca de los cambios, pues sin ellos los maestres de los navíos no -podrían realizar sus viajes. Doña Juana, después de afirmar que la -malicia en los hombres no cesaba, dispuso que los que pidiesen dinero a -cambio, debían probar antes la propiedad de la nave o la autorización -para obligarla, bajo la pena de perder el buque y 100 ducados de oro -aplicables al fisco[719]. - - [719] Archivo de Indias: _Papeles de Contratación_; 29 de - noviembre de 1507. - -Si hasta entonces la Casa de la Contratación sólo se ocupó en asuntos -comerciales de carácter práctico, pronto se convirtió en un centro -científico para promover los progresos de la marina y de la navegación. -Fernando el _Católico_ llamó a la corte a Juan Díaz de Solís, Vicente -Yáñez Pinzón, Juan de la Cosa y Américo Vespucio, y, después de oirles, -mandó que los tres primeros, como hombres prácticos, se embarcasen para -descubrir hacia el Sur por la costa del Brasil adelante, nombrando al -cuarto piloto mayor de la Casa de la Contratación con 50.000 maravedís -de salario[720]. - - [720] Real cédula dada en Burgos a 22 de marzo de 1508. - -El dicho piloto mayor tuvo, entre otros cargos, el de examinador de -todos los pilotos de la carrera de las Indias y el de censor del -catedrático de Cosmografía y del cosmógrafo encargado de fabricar los -instrumentos náuticos. Las oposiciones se hacían en la Casa de la -Contratación, adquiriendo por ello el citado establecimiento, concepto -de centro científico. - -Hallándose el Rey en Monzón, con fecha 15 de junio de 1510, dió nuevas -Ordenanzas, añadiendo a las facultades de la Casa de la Contratación, -otras de carácter puramente judicial, como también le concedió el -derecho de intervenir las comunicaciones del Almirante, construir una -casa de armas y otros asuntos de menos importancia. Como surgiesen -dudas sobre ciertos casos, en virtud de reclamación de los oficiales -(que eran a la sazón, además de los citados Matienzo y Recalde, el -comendador Ochoa de Isasaga) se declaró en 1511, cuándo y en qué forma -debían reunirse los mencionados oficiales, los cuales, además de los -asuntos de hacienda y de justicia, resolverían si las mujeres, los -hijos de los reconciliados y de cristianos viejos podían pasar a las -Indias. Encargóles, por último, guardasen secreto y fidelidad en todas -las cosas referentes a la navegación, no escribiendo particularmente al -Rey ni a otras personas[721]. - - [721] Danvila, Ibidem, págs. 20 y 21. - -En el año siguiente, esto es, el 20 de marzo de 1512, la reina -doña Juana, desde Burgos, determinó que los debates y diferencias -que pudiera haber entre los mercaderes, comerciantes, maestres y -marineros que iban a las Indias fuesen resueltos por los _jueces -de la Contratación_, breve y sumariamente, sin forma de juicio, en -cuyas prescripciones pudieran fácilmente distinguirse los primeros -gérmenes de los tribunales españoles[722]. Por tanto, las atribuciones -mercantiles, administrativas y de intervención, que fueron la base de -la Casa de la Contratación se extendieron a lo judicial, abarcando -desde entonces todos los asuntos que se relacionaban con las Indias. -«A sus certificaciones debía darse toda fe y crédito, y el 17 de -octubre de 1511, estando en las gradas de la iglesia de Nuestra -Señora de Sevilla, junto a la pila de hierro, los oficiales de la -casa pregonaron, por voz de Francisco Ramos, para que cada día se -ennoblecieran más las dichas Indias, que pudieran llevarse libremente -mantenimientos y mercaderías a las islas _Española_ y _San Juan_, que -entonces se poblaba, llevando las armas que quisieren, quitando la -imposición del castellano que pagaban anualmente por cada cabeza de -indio que se les daba por repartimiento, y sirviéndose libremente de -los que cogiesen en otras partes, sistema vergonzoso de cautividad -que contribuyó con las encomiendas y los rigores de los encomenderos -a crear antagonismos profundos entre dos razas que estaban destinadas -a fundirse y a ser hermanas, como pregonaban las misiones y enseñaba -el Evangelio»[723]. Tantas atribuciones llegó a tener la Casa de -la Contratación, que, habiendo tenido noticia de que los corsarios -amenazaban las costas de Cuba, pudo, con sólo sus esfuerzos, fletar -dos carabelas para guardar dichas costas[724]. Fijándose el monarca, -ya en las continuas piraterías, ya en el olvido que se tenía la -revisión de las cartas de marear y otras cosas propias de la marinería, -dirigió (1515) severas censuras a los oficiales de dicha Casa de la -Contratación. - - [722] Declaración real de 23 de septiembre de 1511: _Colec. de - doc. inéd._ publicados por la Real Academia de la Historia, - tomo I de Cuba, pág. 75. - - [723] Danvila, _La Casa de la Contratación de Sevilla y el - Consejo Supremo de Indias_.--Conferencia citada, pág. 22. - - [724] Real Cédula de 21 de abril de 1513 publicada en la _Col. - de doc. inéd._ antes citada, tomo I de Cuba, pág. 3. - -«Sevilla--decía Moneada--es el puerto principal de España: allí van -todas las mercaderías principales de Flandes, Francia, Inglaterra e -Italia... Sevilla es la capital de todos los comerciantes del mundo. -Poco ha la Andalucía estaba situada en las extremidades de la tierra; -pero con el descubrimiento de las Indias ha llegado a estar en el -centro.» - -Sevilla, a causa de la Casa de la Contratación, era el foco del -movimiento mercantil de España y el emporio del comercio. Abastecida -la nación, lo restante se mandaba a las Indias. En las Cortes reunidas -en Santiago y la Coruña (1520), los procuradores suplicaron a Carlos -I que los oficiales de la Casa de la Contratación fuesen naturales de -estos reinos y no se mudasen de Sevilla en ningún tiempo: contestó -Carlos I «que ni había innovado ni entendía innovar en ello cosa -alguna.»[726]. - - [726] Cortes de León y Castilla, publicadas por la Real - Academia de la Historia, tomo IV, página 322. - -A los dos años escasos, se presentó al Emperador una solicitud, y en -ella se enumeraban las ventajas que resultarían de establecer en la -Coruña una Casa de la Contratación para el comercio de las especias. -Decíase que la cantidad mayor de especiería se gastaba en Flandes y -muy poca en Levante. Al mismo tiempo hacíanse notar los inconvenientes -que ofrecía el río de Sevilla y su barra, señalándose las ventajas que -presentaba la Coruña para el embarque y desembarco de las naves que -hacían la carrera de las Indias[727]. Tales razones influyeron en el -ánimo de Carlos V, que en 22 de diciembre de 1522 concedió lo que le -pedía la Coruña; concesión--como puede suponerse--muy perjudicial para -la Casa de la Contratación de Sevilla. - - [727] Arch. de Indias en Sevilla, leg. 1.º _Papeles del - Maluco_ de 1519 a 1547.--Danvila, ob. cit., página 23. - -Sin embargo, la organización y atribuciones de la de Sevilla formó -parte de la famosa Recopilación de las leyes de Indias y servían de -base al libro de D. Joseph de Veitia y Linage, intitulado: _Norte de la -contratación de las Indias Occidentales_. - -Por Real Cédula de 1529 se permitió la salida de naves registradas de -los puertos de la Coruña, Bayona de Galicia, Avilés, Laredo, Bilbao, -San Sebastián, Málaga y Cartagena, a condición de que la vuelta se -hiciese hacia Sevilla, bajo la pena de la vida y perdimiento de bienes; -condición tan onerosa y dura, que el comercio no hizo uso de ella[728]. -Tiempo adelante (1550) se suscitó acalorada polémica entre gaditanos y -sevillanos acerca de cuál de los dos puertos tenía más ventajas como -punto de partida para la carrera de las Indias. Diez años después, esto -es, en 1560, los comerciantes prefirieron el puerto de Cádiz, ora para -evitar los peligros de la barra de Sanlúcar, ora porque el fondeadero -era mejor para los bajeles de más porte. Aunque era conveniente que -los tribunales de Contratación y del Consulado se mudasen a la plaza -donde acudían los comerciantes, todavía tardó el gobierno más de siglo -y medio para decretarlo, pues hasta el 1717 no acabó la prosperidad de -Sevilla[729]. - - [728] Campomanes, _Educación popular_, párrafo - 19.--Jovellanos, _Consulta sobre el fomento de la marina - mercante_. - - [729] Danvila, ob. cit., págs. 23 y 24. - -«Fué, pues, la Casa de la Contratación--escribe Danvila--un poderoso -auxiliar del poder central, con una organización sencilla, honrada e -inteligente, y con bien pocas leyes; pero con mucho deseo contribuyó al -fomento de los nuevos intereses que España iba creando en las apartadas -regiones de las Indias»[730]. «No comprendemos--dice D. Mario Méndez -Bejarano en su _Historia Literaria_--que se pueda historiar la cultura -española, sin hablar, antes que de nuestras inútiles Universidades, -de aquella singular institución creada por Cédula de 14 de enero de -1503, y que con el impropio nombre de _Casa de la Contratación_[731], -participaba de Tribunal, de Escuela, de Centro Mercantil y de -Ministerio de Indias. - - [730] Discurso citado, pág. 24. - - [731] Se refiere a la de Sevilla. - -«El docto personal de la Casa organizaba y dirigía expediciones, hizo -los primeros mapas del nuevo continente[732], mapamundis, el islario -general del mundo, el célebre _Libro de las longitudes_, realizó -importantes trabajos para determinar los límites entre los dominios -de España y de Portugal en América, inventó las cartas esféricas, y -al calor de tan vitales enseñanzas, Andrés de Morales estudió las -corrientes del Atlántico, siendo, como dice el Sr. Fernández Duro, el -fundador de la teoría de las corrientes pelásgicas, y Felipe Guillén -inventó el primer aparato destinado a medir las variaciones de la aguja -imantada (Humboldt)». - - [732] Son sevillanas las dos cartas geográficas conocidas - por de Salviati y de Castiglione, así como la anónima de la - Biblioteca Real de Turín. - -«La enseñanza se daba por pilotos mayores y catedráticos de -Cosmografía, y los exámenes se verificaban con extraordinaria -solemnidad.»[733]. - - [733] Páginas 504 y 505. - -Si en los primeros años del descubrimiento no hallaron los españoles -el _Vellocino de oro_ que esperaban, andando el tiempo, encontraron -metales preciosos, esmeraldas y perlas, abundante ganado en aquellas -vírgenes praderas, grandes cantidades de trigo, cebada, centeno, arroz -y maíz, como igualmente moreras y toda clase de árboles frutales, en -aquellos extensos campos y en aquellas ricas huertas. Gran desarrollo -alcanzaron las industrias fabriles y mecánicas, no llegando á mayor -prosperidad por las trabas que les puso la metrópoli, creyendo -favorecer con ello mezquinos intereses españoles. Todavía la torpeza -fué más grande cuando se dispuso--y de ello nos hemos ocupado al tratar -de la Casa de la Contratación--que los españoles, para comerciar -con las Indias, habían de sujetarse a la inspección en el puerto de -Sevilla, lo mismo a la ida que a la vuelta. Si a la Coruña y a otros -puertos se les habilitó para comerciar con las Indias (1529), luego se -derogó dicha disposición (1591), volviendo a quedar las cosas en su -primitivo estado. - -Tampoco estuvieron acertados nuestros monarcas al prohibir a los -extranjeros el comercio con las colonias españolas. Permitióse -únicamente a los extranjeros residentes en España, a condición de -servirse de agentes españoles, lo cual trajo consigo que poco a -poco el comercio de otras naciones penetrase en nuestras colonias. -Ocurría que fabricantes de allende los Pirineos remitían sus -productos a España, donde sus compatriotas, por mediación de agentes -españoles, los exportaban a las Indias. Es de notar que gran número de -productos, como tabaco, pólvora, azogue, etc., estuvieron estancados -o fueron monopolizados por el Estado, prohibiéndose su venta por los -particulares. - -Si en los primeros años del siglo XVI se hacía el comercio colonial -en _expediciones sueltas_ que mandaba comerciante o armador, luego, -a causa de los muchos contrabandistas y corsarios que recorrían los -mares, se formaron _flotas_ o conjunto de embarcaciones comerciales -destinadas a conducir efectos de España a las Indias y desde las Indias -a España. Dos expediciones salían anualmente de Cádiz, una para Tierra -Firme (la _flota_) y otra para Nueva España (_galeones_). A veces la -_Armada Real_ hacía escolta a las citadas expediciones y castigaba a -los enemigos o piratas que intentaban robar las mercancías. Tanto la -flota que iba a Tierra Firme como la que se dirigía a Nueva España, -derrotaban a Santo Domingo y luego a otras partes; pero el punto -principal de parada era Porto Bello, emporio del comercio sud-americano -entonces. - -La prohibición a los extranjeros de comerciar con nuestras colonias, -trajo consigo, además de otras causas, el _contrabando_. Ingleses, -holandeses, franceses y otros, introducían géneros en los puertos del -Nuevo Mundo, burlando las disposiciones de las leyes. Los comerciantes -americanos, contando con la complicidad de las autoridades, recibían -los citados géneros, obteniendo pingües ganancias. De modo que con -el contrabando ganaban vendedores y compradores, extranjeros y -americanos. Desde mediados del siglo XVII aumentó el contrabando de -una manera alarmante. Hasta los concesionarios de los _galeones_ y -las _flotas_, protegidos por venales gobernadores, no tenían reparo -alguno en dedicarse al contrabando. Favoreció mucho a tales gentes que -las pequeñas Antillas fuesen colonias de ingleses, franceses, etc., -porque dichas posesiones extranjeras constituyeron centros donde los -contrabandistas podían a sus anchas ejercer su lucrativa ocupación. - -Además de las flotas y galeones, se autorizó a los _navíos de aviso_ -(así llamados porque tenían encargo de avisar a los virreyes de México -y el Perú la feliz arribada a Sevilla de la flota y galeones), para -cargar mercancías, eludiendo de este modo legales disposiciones. -También se eludían, enviando desde las islas Canarias o de otros puntos -«expediciones sueltas que desembarcaban sus cargamentos en Indias, ya -ocultamente, ya pretextando _arribadas forzosas por averías o falta de -víveres_»[734]. - - [734] Navarro Lamarca, _Historia general de América_, tom. II, - pág. 399. - - - - -CAPITULO XXXIII - - LEYES DE INDIAS.--LAS «NUEVAS LEYES».--LAS NUEVAS LEYES - EN LAS INDIAS.--PRIMERA RECOPILACIÓN.--REIMPRESIÓN DE LA - RECOPILACIÓN.--ANÁLISIS DE LOS NUEVE LIBROS.--OTRAS LEYES.--DESEOS - DE ASIMILAR LAS PROVINCIAS ULTRAMARINAS A LA PENÍNSULA.--REAL Y - SUPREMO CONSEJO DE INDIAS: SU HISTORIA.--LUCHAS RELIGIOSAS EN LAS - INDIAS: LOS PADRES LAS CASAS Y MOTOLINÍA.--LOS FRAILES PROTECTORES - DE LOS INDIOS.--LOS JESUÍTAS EN EL PARAGUAY.--EL PATRONATO - ECLESIÁSTICO.--LA INQUISICIÓN. - - -La conducta de muchos caudillos castellanos con los indígenas, -obligaron a que algunos sacerdotes y seglares pidiesen al Rey pronto -y eficaz remedio. Teólogos, jurisconsultos y políticos se pusieron -al lado de los indios. A cortar de raíz los abusos se preparó Carlos -V cuando en 1541 volvió de Alemania a sus dominios españoles. Entre -todos los que denunciaron al Emperador las tropelías cometidas por los -colonos se distinguieron Loaysa, confesor del monarca y ex general de -los dominicos, y el P. Las Casas. En el año 1542 se reunió una Junta -en la ciudad de Valladolid, compuesta principalmente de eminentes -jurisconsultos y sabios teólogos, con el objeto de formar un código de -Nuevas Leyes para el arreglo de las colonias. Las Casas se presentó -a la Junta y si sus argumentos hallaron ruda oposición en muchos, -prevalecieron al fin, redactándose un código «que lejos de limitarse -a satisfacer las necesidades de la población india, hacía también -particular referencia a la población europea y a los trastornos que -habían alterado el país, y era aplicable generalmente a todas las -colonias de América»[735]. Recibió el código la sanción del Emperador -en el mismo año[736] y fué publicado en Madrid (noviembre de 1543). - - [735] Prescott, Ob. cit., tomo II, págs. 219 y 220. - - [736] Hallándose en Cataluña el 20 de noviembre de 1542. - -Comenzaban las _Nuevas Leyes y Ordenanzas de Indias_ con ciertas -disposiciones reglamentarias para el mejor gobierno y régimen del -Consejo de Indias. - -Creaban una Audiencia y un virreinato en los reinos del Perú, y -otra Audiencia, que se denominó de los Confines, la cual tendría á -su cargo los asuntos de las provincias de Guatemala y Nicaragua. -Tratábase también de la Audiencia de Santo Domingo. Ocupábanse las -Nuevas Leyes del régimen interior y de las atribuciones de las citadas -Audiencias[737]. - - [737] Suprimíase la Audiencia de Panamá. - -Por lo que respecta al buen tratamiento y libertad de los indios, -disponían: - - Que los gobernadores, y en general todos los castellanos tratasen - bien a los indios, remediasen los daños que se les hubieran hecho - y procuraran que los pleitos entre los indios o con ellos se - terminasen lo antes posible. - - Que por ningún motivo se redujese a la esclavitud ningún indio. - - Que los indios reducidos a la esclavitud contra las provisiones - reales fuesen puestos en libertad, oidas las partes breve y - sumariamente. - - Que no se obligara a los indios a llevar carga excesiva, de - modo que pudiese peligrar su vida y salud. Tampoco se les podía - obligar a llevar carga contra su voluntad y siempre mediante la - correspondiente remuneración. - - Que, contra su voluntad, no se hiciera a los indios que pescasen - perlas «porque estimamos--decían las Ordenanzas--en mucho más, como - es razón, la conservación de sus vidas, que el interés que nos - puede venir de las perlas.» - - Que los virreyes, gobernadores, prelados, hospitales y todas las - personas favorecidas con oficios, no tuviesen indios encomendados. - - Que las personas que poseían indios, sin título para ello, ó - teniéndolo, se les había dado muchos, se ordenaba: a los primeros, - que les dieran libertad, y a los segundos, que se quedasen con un - número determinado. - - Que las Audiencias averiguasen si los encomenderos trataban bien - a sus indios, pues si les daban malos tratos, se les privaría de - ellos y se incorporarían a la corona real. - - Que en lo sucesivo ningún virrey, gobernador, Audiencia, ni otra - persona cualquiera, pudiese dar a los indios encomienda, ya por - vía de venta, ya por donación, ora por herencia, ora por otro - título. Aun en el caso de que muriese la persona que tenía indios - encomendados, deberían las Audiencias adquirir ciertos datos si se - quería que los herederos del muerto obtuviesen determinadas gracias - del Rey. - - Que las Audiencias desplegasen el mayor celo y cuidado en favor - de los indios que hubieran recobrado la libertad en virtud de las - disposiciones anteriores. - -Las citadas leyes y otras del mismo carácter, transformaron -completamente el estado actual de los indios. Prescott llegó a decir -que ellas, «tocando a las más delicadas relaciones de la sociedad, -destruían los fundamentos de la propiedad y de una plumada convertían -en libre una nación de esclavos»[738]. Benalcázar, por el contrario, -escribió a Carlos V (20 diciembre 1544), diciéndole que despojando a -los dueños de sus esclavos se reducía inevitablemente el país a la -miseria[739]. - - [738] _Historia del descubrimiento y conquista del Perú_, tomo - II, lib. IV, cap. VII, pág. 223. - - [739] Ob. cit., pág. 294, nota. - -Pocos días después de la publicación de las Nuevas Leyes, el Padre -Las Casas publicó un folleto intitulado _Brevísima relación de la -destrucción de las Indias Occidentales_, en el cual--como escribe -Milla--trazaba un cuadro que sería verdaderamente aterrador, si su -misma exageración no hiciera desconfiar de la veracidad de muchos de -los hechos referidos[740]. - - [740] _Hist. de la América Central_, tomo II, pág. 11. - -En muchas poblaciones de las Indias juntáronse los hombres en las -plazas y calles, y al oir la lectura de los artículos del Código, -prorrumpían en gritos y silbidos. «¿Es éste--decían--el fruto de todos -nuestros trabajos? ¿Para esto hemos derramado nuestra sangre? ¡Ahora -que estamos inútiles a causa de tantas fatigas, nos dejan al fin de la -campaña tan pobres como estábamos al principio! ¿Es este el modo que -tiene el gobierno de recompensarnos por haberle conquistado un imperio? -Lo que tenemos, lo hemos ganado con nuestras espadas, y con las mismas -sabremos defenderlo.» La ira de los colonos no reconoció límites. - -Sea de ello lo que quiera, y prescindiendo de que las quejas de los -colonos fuesen más o menos justas, lo cierto es que será memorable -siempre el año 1542, pues en él logró Fray Bartolomé proclamar ante -el trono la fórmula de su fe religiosa y política. Hubo de probar «no -deberse dar los indios a los españoles en encomienda, ni en feudo, -ni en vasallaje, ni de otra manera alguna.» Sin embargo, algunos -escritores censuran al Padre Las Casas por la publicación de la -_Brevísima relación de la destrucción de las Indias Occidentales_, -hasta el punto que Quintana escribe: «El error más grande que cometió -Casas en su carrera política y literaria, es la composición y -publicación de ese tratado»[741]. Es cierto que, tanto la obra citada, -como las _Nuevas Leyes_, venían a proteger decididamente a los indios, -vejados por los colonos, siendo, por tanto, perjudiciales a los últimos. - - [741] _Vidas_, etc., pág. 369. - -También tuvo amigos y protectores el Padre Las Casas. En el año 1543 -fué elevado al obispado de Cuzco, que renunció luego, siendo nombrado -del de Chiapa, y del cual hubo de ser consagrado en Sevilla el domingo -de Pascua de 1544: el 10 de julio del mismo año salió de Sanlúcar con -sus misioneros, llegando el 9 de septiembre al Nuevo Mundo. - -Allí, lo mismo que en la metrópoli, se odiaba al Padre Las Casas. El -Padre Motolinía le hubo de imputar que había ido a España a negociar -el obispado; pero la verdad es que él insistió una y cien veces para -que le librasen de carga tan pesada. Tal vez el que en ello tuvo más -empeño fuera el mismo monarca, creyendo recompensar con ello los -merecimientos del agraciado. Inmediatamente que llegó a Santo Domingo, -declaráronle guerra a muerte sus enemigos, especialmente los oidores -de la Audiencia, que resistieron obedecer las provisiones que llevaba -el nuevo obispo acerca de dar libertad a todos los que a la sazón eran -esclavos en los términos de su jurisdicción. Por su cuenta fletó un -buque y se embarcó con sus frailes el 14 de diciembre del año 1544, con -dirección a Yucatán, después a Tabasco y, por último, a Chiapa. El 1.º -de febrero de 1545 llegó a Ciudad Real, y si en los primeros días le -obsequiaron a porfía los principales vecinos, con la esperanza de ganar -su voluntad, cuando se convencieron que el obispo exigía inflexible -el cumplimiento de las _Nuevas Leyes_, la adhesión se convirtió en -odio. Al paso que los indios acudían en tropel a recibir y vitorear al -prelado, los españoles se declararon sus enemigos, encontrando también -la resistencia de las autoridades, que lejos de hacer cumplir las -leyes, favorecían a los rebeldes. - -Colonos y autoridades le llamaban soberbio. Unos y otras le acusaban -de que con su intransigencia y orgullo perturbaba el orden y la -tranquilidad en aquellos países. La oposición, lejos de disminuir, -arreciaba de día en día. Los más sensatos, aunque consideraban la -nueva legislación de humanitaria, la tildaban también de peligrosa, -ya porque quitaba de raíz antiguos abusos, ya porque no respetaba los -bienes mal adquiridos. No era bastante la persuasiva elocuencia, ni -la valerosa entereza del Padre Las Casas para atraer al buen camino -a aquellos hombres egoístas. «Sus enemigos--escribe Coroleu--le -llamaban el Antecristo, cantaban coplas injuriosas al pie de sus -ventanas y trataban por mil medios de intimidarle»[742]. Cuando el -obispo de Chiapa se convenció que no podía contar con el apoyo y -auxilio de las autoridades civiles, apeló al poder de la conciencia. -Privó a todos los confesores de sus licencias, dejándolas únicamente -al deán y a un canónigo; y eso «dándole un memorial de casos, cuya -absolución reservaba para sí.» No tuvo ya límites la oposición al -prelado, señalándose en primer término el deán, quien, si retenía la -absolución en los casos reservados y los mandaba al obispo, lo hacía -entregando al penitente una cédula con el siguiente escrito: «El -portador desta tiene alguno de los casos reservados por V. S., aunque -yo no los hallo reservados en el derecho ni en autor alguno»[743]. -Los vecinos principales, con el clero a la cabeza, se presentaron a -fray Bartolomé para que mitigara su rigor, y como no hiciese caso de -ruegos y súplicas, «lo requirieron por ante escribano y testigos diese -licencia a los confesores para que los absolviesen, protestando, si -no lo quería hacer, de quejarse y querellarse dél al arzobispo de -México, al Papa, al Rey y al Consejo, como de hombre alborotador de -la tierra, inquietador de los cristianos y su enemigo, y favorecedor -y amparador de unos perros indios»[744]. El deán, sin respeto alguno -al prelado, comenzó a absolver a los que tenían indios esclavos, a los -que los compraban y vendían. Cuando se convenció fray Bartolomé que -nada conseguía con sus ruegos del irascible deán, mandó prenderlo; -pero la multitud se puso al lado del desobediente canónigo, el cual -pudo huir y refugiarse en Guatemala, bien que el prelado le privó -de sus licencias y le excomulgó. A tal extremo llegó el odio hacia -fray Bartolomé, que se escribieron coplas desvergonzadas y satíricas -contra el obispo, «que se hacían aprender de memoria a los niños -para que se las dijesen pasando por su calle.» Cada vez más firme el -obispo en su conducta y cada vez más decididos sus enemigos, las cosas -llegaron al último extremo. Los vecinos suspendieron las limosnas, -único recurso de subsistencia de los religiosos; pero fray Bartolomé -mandó limosneros a los pueblos inmediatos. Nada consiguió, porque -los alcaldes arrebataron la limosna, y para que no se dijese que se -aprovechaban de ella «quebraron los huevos, echaron el pan a los perros -y la fruta a los puercos...»[745]. El obispo, que no podía vivir sino -luchando, se dirigió a la Audiencia llamada _de los Confines_ para -exigir el cumplimiento de las _Nuevas Leyes_. Residía la Audiencia en -la ciudad de Gracias a Dios, y allí debían reunirse los obispos de -Guatemala y Nicaragua. Iba a comenzar la lucha entre fray Bartolomé de -Las Casas y fray Toribio Motolinía. Como Las Casas opinaba la Orden de -Santo Domingo en América, y como Motolinía los franciscanos. Marroquín, -obispo de Guatemala, y la Audiencia de Gracias a Dios se declararon -enemigos de fray Bartolomé y protectores de fray Toribio. A últimos de -1545 se hallaban en Gracias a Dios los prelados de Guatemala, Nicaragua -y Chiapa, con el motivo de consagrar un obispo. Terminado el asunto de -la consagración, los prelados, en especial el de Chiapa, pidieron a la -Audiencia que aliviase la miserable condición de los indios. Dióse el -caso--como ya se dijo en el capítulo XVIII de este tomo--que habiendo -entrado en la sala de acuerdos el venerable prelado, el presidente y -oidores desde los estrados daban gritos y decían: _Echad de ahí ese -loco_. Y como pidiere que desagraviasen su Iglesia y sacasen sus ovejas -de la tiranía en que estaban, el presidente le respondió: «Sois un -bellaco, mal hombre, mal fraile, mal obispo, desvergonzado, y merecíais -ser castigado.» A tales insultos sólo dijo: «Yo lo merezco muy bien -todo eso que V. S. dice, señor Licenciado Alonso Maldonado.» El Padre -Las Casas había recomendado a Alonso Maldonado para que fuese nombrado -presidente de la mencionada Audiencia. - - [742] América, _Hist. de su colonización_, etc., tomo I, pág. - 51.--Barcelona, 1894. - - [743] Remesal, lib. VI, cap. 2. - - [744] Ibidem. - - [745] Ibidem, lib. VI, cap. 3 - -Continuando la historia de nuestro Derecho en las Indias, no puede -negarse que a últimos del siglo XVIII sufrieron reforma de gran -trascendencia las leyes mercantiles. Si hasta entonces las naciones de -Europa creían lo más conveniente hacer el comercio exclusivo en sus -colonias, a fines del citado siglo nacieron y comenzaron a tener fuerza -las ideas del libre comercio. Por el decreto de 22 de noviembre de 1792 -se concedió exención de todo derecho por diez años al algodón, café y -añil que se cosechaba en la isla de Cuba, permitiendo que se exportaran -durante este plazo a cualquiera puerto de Europa, y pudiéndose -completar el cargamento, en caso necesario, con aguardiente de caña. -Por la interesante Real Cédula de 4 de abril de 1794 se creó en la -Habana el _Consulado de agricultura y comercio_, como también la _Junta -económica y de gobierno_, dando además a dicha isla las _Ordenanzas de -Bilbao_, todo lo cual llevó a Cuba verdadero germen de prosperidad, que -produjo extraordinario desarrollo de los intereses mercantiles. - -La completa _Recopilación de las Leyes de Indias_, impresa en cuatro -tomos, se mandó hacer por Carlos II. Dichas leyes fueron publicadas por -los reyes anteriores, comenzando por los Católicos Don Fernando y Doña -Isabel. Por la ley de 18 de mayo de 1680 se mandó guardar y cumplir -dicha Recopilación, que debió comenzarse a imprimir el 1681: la Real -Cédula tiene la fecha de 1.º de noviembre del mencionado año, como -puede verse a continuación. - - - _El Rey._ - - Por quanto habiendo sido informado de la grande falta que - hacía para el gobierno de mis Reynos y Señoríos de las Indias - Occidentales, Islas y Tierrafirme del Mar Océano la Recopilación - de leyes, que por mandado de los Señores Reyes mis gloriosos - progenitores se había comenzado y continuado hasta este tiempo, - en que por la gracia de Dios se ha acabado: y habiéndoseme - consultado y suplicado por el Consejo de Indias les diese la - autoridad, fuerza y virtud, quanta necesitan las Leyes para - ser publicadas, cumplidas y executadas como conviene: Y porque - asimismo es conveniente que toda esta materia corra y tenga la - última perfección por el Tribunal que le dió principio; por la - presente, ordeno y doy licencia y facultad para que por cuenta y - disposición de mi Consejo de las Indias qualquier impresor de estos - Reynos pueda imprimir el Libro de la dicha Recopilación de Leyes, - incorporando en él las Cédulas, Provisiones, Acuerdos y Despachos - que convengan y sean necesarios para el gobierno y administración - de justicia, guerra y hacienda, y todas las demás materias que - tocan y son de la jurisdicción y cuidado del dicho Consejo de - Indias y convenientes para el despacho de los negocios. Y mando - que ningún impresor, ni otra qualquier persona pueda imprimir - ni vender la dicha Recopilación sin particular licencia de los - del dicho mi Consejo, al qual se la doy y concedo para que sin - limitación de tiempo pueda hacer las impresiones que le pareciere y - tuviere por necesarias, y tenga a su cuidado el avío, distribución - y recaudación de los Libros que se repartieren y beneficiaren en - estos Reynos y los de las Indias: y el Impresor ó personas que - sin dicha licencia imprimiesen ó vendieren la dicha Recopilación, - caygan é incurran en pena de quinientos ducados, y los Libros - perdidos por la primera vez: y por la segunda, las mismas penas y - destierro de estos Reynos, y de las Indias, donde se contraviniere - á lo ordenado y mandado por esta mi Cédula. Fecha en San Lorenzo á - primero de Noviembre de mil y seiscientos y ochenta y un años. - - _Yo el Rey._ - - Por mandado del Rey nuestro Señor. - - _Don Francisco Fernández de Madrigal._ - - -Durante el reinado de Carlos IV se hizo la impresión (la cuarta) de -las Leyes de Indias, en tres tomos, año 1791. Por Real decreto de -16 de Enero de 1840, Isabel II autorizó á don Ignacio Boix para que -reimprimiese la Recopilación, quien así lo hizo en 1841, añadiendo -al final un índice cronológico de un gran número de Reales cédulas, -órdenes y decretos referentes a las Indias, expedidos desde el año 1588 -al 1819, que amplían, explican y reforman las leyes de la Recopilación. -También por Real decreto de 8 de Abril de 1889, el Rey, y en su nombre -la Reina Regente del Reino, autorizó a D. Mariano Ramiro y Agudo para -que publicase la legislación ultramarina, el cual comenzó su trabajo -en el citado año, terminándose la obra en el año siguiente, o sea en -el 1890. El 13, último de los tomos, contiene el _Libro noveno_ de -las Leyes de Indias, un Apéndice a dicho libro, un Epílogo, el Indice -general alfabético de la Recopilación de las Leyes de Indias y Reales -disposiciones y autos acordados más importantes posteriores a las -mencionadas leyes. - -La Recopilación de Leyes de las Indias se halla dividida en nueve -libros, y los libros en títulos y leyes. - -El primer libro contiene 24 títulos que tratan de asuntos religiosos, -como de la Santa Fe Católica, iglesias, catedrales y parroquiales, -monasterios y hospicios, hospitales y cofradías, inmunidad de las -iglesias y monasterios, patronato real, prelados y visitadores -eclesiásticos, concilios provinciales y sinodales, bulas y breves -apostólicos, jueces eclesiásticos y conservadores, dignidades y -prebendados de las iglesias metropolitanas y catedrales, clérigos, -curas y doctrineros, religiosos y religiosos doctrineros, diezmos, -mesada eclesiástica, sepulturas, tribunales de la Inquisición, Santa -Cruzada, de los questores y limosnas. También es objeto del libro -primero las Universidades y estudios generales y particulares, colegios -y seminarios, y los libros que se imprimen y pasan a las Indias. - -El segundo libro comprende 34 títulos, que se ocupan de las leyes, -provisiones, cédulas y Ordenanzas Reales, Consejo Real, y Junta de -Guerra de Indias, personal, dependencias y atribuciones del Consejo, -Audiencias y Cancillerías, personal de ellas, juzgado de bienes de -difuntos y visitadores generales y particulares. - -El tercer libro abraza 16 títulos, que se refieren al dominio y -jurisdicción Real de las Indias, provisión de oficios, gratificaciones -y mercedes, virreyes y presidentes gobernadores, ramo de guerra, -corsarios, piratas, precedencias, ceremonias y cortesías, correos e -indios chasquis. - -El cuarto libro consta de 26 títulos, en los cuales se habla de los -descubrimientos marítimos y terrestres, pacificaciones, poblaciones, -descubridores y pacificadores y pobladores, población de las ciudades -y villas y pueblos, ciudades y villas, cabildos y consejos, oficios -concejiles, procuradores generales y particulares de las ciudades, -venta y repartimiento de tierras y solares y aguas, propios y pósitos, -alhóndigas, sisas y derramas y contribuciones, obras públicas, caminos -públicos, posadas, ventas, mesones, términos, pastos, montes, aguas, -arboledas y plantío de viñas, comercio, mantenimiento y frutos de las -Indias, descubrimiento y labor de las minas, mineros y azogueros, -alcaldes mayores y escribanos de minas, ensayo, fundición y marca -del oro y plata, casas de moneda, valor del oro y plata, moneda y su -comercio, pesquería, envío de perlas y piedras de estimación y obrajes. - -El quinto libro, que tiene 15 títulos, se circunscribe a tratar de los -términos y división y agregación de las gobernaciones, gobernadores, -todo el personal de administración, competencias, pleitos y sentencias, -recusaciones, apelaciones y suplicaciones, entregas y exenciones y -residencias. - -El libro sexto habla en sus 19 títulos de los indios y de su libertad, -reducciones y pueblos de indios, cajas de censos y bienes de comunidad, -tributos y tasas de los indios, protectores de indios, caciques, -repartimientos y encomiendas y pensiones de indios, encomenderos, buen -tratamiento de los indios, sucesión de encomiendas y entretenimientos -y ayudas de costa, servicio personal, servicio en chacras y viñas, -etc., servicio en coca y añir, servicio en minas, indios de Chile, -de Tucumán, Paraguay y Río de la Plata, sagleyes y confirmaciones de -encomiendas, pensiones, rentas y situaciones. - -El séptimo libro, en sus ocho títulos, trata de los pesquisidores y -jueces de comisión, juegos y jugadores, casados y desposados en España -e Indias que están separados de sus mujeres y esposas, vagabundos y -gitanos, mulatos, negros, berberiscos e hijos de indios, cárceles y -carceleros, visitas de cárcel, delitos, penas y su aplicación. - -El libro octavo tiene 30 títulos relativos a las Contadurías de -Cuentas, tribunales de Hacienda, escribanos de minas, cajas reales, -libros reales, administración de la Real Hacienda, tributos de indios, -quintos reales, administración de minas, tesoros, alcabalas, aduanas, -almojarifazgos, avaluaciones y afueros generales y particulares, -descaminos y extravíos y commisos, derechos de esclavos, media -annata, venta de oficios, renunciación y confirmaciones de oficios, -estancos, novenos y vacantes de obispados, almonedas, salarios y -entretenimientos, situaciones, libranzas, cuentas y envío de la Real -Hacienda. - -El noveno y último libro se refiere en sus 46 títulos a la Real -Audiencia y Casa de la Contratación de Sevilla, del personal de dicha -Casa de la Contratación, del personal de las flotas y armadas de la -carrera de Indias, apresto y formación de dichas flotas y armadas, -navíos de aviso que se despachan a las Indias y de ellas a España, -navíos arribados o derrotados o perdidos, aseguradores, riesgos y -seguros de la carrera de Indias, jueces oficiales de Registros de -las Islas de Canaria, comercio y navegación de las Islas de Canaria, -navegación y comercio de las Islas de Barlovento y provincias -adyacentes, puertos, Armadas del mar del Sur, navegación y comercio -de las Islas Filipinas, China, Nueva España y Perú, y, por último, -consulados de Lima y México. - -En el Código de Indias se hallan pocas leyes de los Reyes Católicos, -pues cuando dos siglos después se publicó la _Recopilación_, ya se -hallaban reformadas muchas de las dictadas por aquéllos. Además de -las indicadas, encontramos otras de Don Fernando y Doña Isabel y de -Doña Juana con su padre el Regente[746], a saber: Formando el arancel -de los diezmos y primicias que mediante concesiones apostólicas -pertenecían a la Corona en todas las Indias, islas y Tierra firme del -Océano.=Ordenando que los tenientes del gran Canciller no llevasen -derechos a los que no los debían pagar.=Disponiendo el orden que -debería guardarse en el repartimiento de las presas.=Declarando -que fuesen de aprovechamiento común los montes de frutas -silvestres.=Mandando que nadie pudiera comprar brasil que no fuera -de las Indias Occidentales. Los vecinos y moradores de las Indias -podrían pescar perlas satisfaciendo el quinto; pero las muy buenas se -reservarían a la Corona, satisfaciendo su importe a los pescadores.=Los -escribanos públicos en las Indias y sus islas serían nombrados por -el Rey.=Los pleitos con los indios o entre ellos se tramitarían y -resolverían sumariamente; pero si los asuntos fuesen graves o sobre -cacicazgos se substanciarían y resolverían como los demás.=Se prohibía -que los indios tuviesen armas y que nadie se las vendiese.=Del oro, -plata y metales que se extrajesen de las minas cobraría el Tesoro el -quinto.=El Consulado de Sevilla conocería de las causas de factores -que hubiesen pasado a las Indias con mercancías agenas.=Prohibiendo, -por último, que nadie pudiera registrar como suyas siendo agenas, oro, -plata, perlas y otras cosas; ni lo que fuere suyo otra persona. - - [746] Lib. I, tít. 15, ley 2.ª - Lib. II, tít. 20, ley 6.ª - Lib. III, tít. 13, ley 4.ª - Lib. IV, tít. 17, ley 8.ª - Lib. IV, tít. 18, ley 3.ª - Lib. IV, tít. 22, ley 29. - Lib. V, tít. 7.º, ley 2.ª - Lib. V, tít. 10, ley 10. - Lib. VII, tít. 1.º ley 31. - Lib. VIII, tít. 10, ley 1.ª - Lib. IX, tít. 6.º, ley 23. - Lib. IX, tít. 33, ley 34. - -La _Recopilación compendiada de las Leyes de Indias_, publicada en -Madrid, año 1846, por los Doctores D. Joaquín Aguirre y D. Juan Manuel -Montalbán, forma un volumen de 447 páginas. - -En el Prólogo dicen los autores: «La Recopilación compendiada de -las Leyes de Indias que ahora se ofrece al público, es un extracto -fiel y conciso de la colección publicada en 1841. Destinada esta -obra especialmente a los dominios de Ultramar, no por eso deja de -ser interesante en la Península, en que se ventilan y deciden con -frecuencia negocios judiciales y administrativos de aquellos países, -cuya legislación, por otra parte, tanto importa conocer. El deseo, -pues, de generalizar el conocimiento de unas leyes que por largo tiempo -han regido las dilatadas regiones, parte integrante un día de la -nación española, y que rigen actualmente los preciosos restos que nos -han quedado de nuestra antigua dominación, ha sido la causa principal -que se ha tenido en cuenta para emprender este trabajo.» Añaden que -se han compendiado dichas Leyes sin privarlas de cosa substancial, -que los tratados que ya no tienen aplicación han sido extractados -mucho más ligeramente, y que se han insertado a la letra, después de -sus correspondientes títulos, algunas disposiciones importantísimas -recientemente publicadas. - -Las notas puestas a algunas leyes por los Sres. Aguirre y Montalbán -tienen verdadero interés y son de utilidad no escasa para el que quiera -conocer perfectamente la famosa _Recopilación_. - -Del Sr. Antequera son las siguientes palabras: «Basta la exposición que -hemos hecho de la _Recopilación de Indias_, para que pueda apreciarse -el mérito de este Código, digno ciertamente de la consideración con -que se le ha mirado y se le sigue mirando en nuestros días, por el -buen espíritu que le anima, por el acierto con que en él se dió forma -a la organización política, administrativa y judicial de las Américas -españolas, y por las útiles y sensatas disposiciones que contiene, -encaminadas al bienestar moral y material de aquellos países; todo esto -con los que hoy nos parecen defectos, atendidas las diferencias de -ideas y de costumbres, y que entonces no lo eran, y con las ventajas -reales y positivas que no ofrecen nuestros actuales Códigos, hijos del -espíritu escéptico que domina a los que se erigen en árbitros de los -destinos de los pueblos»[747]. - - [747] _Hist. de la Legislación Española_, págs. 516 y 517. - -Convienen todos, lo mismo españoles que extranjeros, que la legislación -dada por España a sus colonias del Nuevo Mundo es glorioso monumento, -cuyas disposiciones se hallan basadas en el más amplio espíritu de -justicia. Se ha dicho que las Leyes de Indias constituían uno de -nuestros mejores Códigos, añadiendo nosotros que las consideramos como -el primero. Habremos cometido muchos errores y grandes torpezas en -América; pero nadie podrá quitarnos la gloria de haber publicado el -Código inmortal de las Leyes de Indias, llevando el espíritu progresivo -de nuestro derecho allende los mares. - -Si a la sazón no podemos considerar las Leyes de Indias como norma -legislativa actual, no deja de tener interés su estudio con relación a -su época, a su fin y a los resultados de su aplicación cuando regían en -aquellos dilatados países americanos. Han desaparecido completamente, -como precepto obligatorio, pues los nuevos Estados, para satisfacer sus -necesidades, no han tenido ni debían tener en cuenta el espíritu de -nuestra compilación. Sin embargo, «no han perdido totalmente--según D. -Miguel de la Guardia--su importancia ni su utilidad para el legislador, -para el juez, para el letrado y para todo el que de legislación se -ocupe. Efectivamente, la obra legislativa es para todos los países -un trabajo de continuada y sucesiva elaboración, en la cual nada es -improvisado ni viene de repente, sin antecedentes y sin relación -alguna respecto de lo anterior. Las leyes antiguas van abriendo camino -a las nuevas; pero con ellas se enlazan, las aplican, las aclaran y -completan, y cuando tienen en su seno la altísima sabiduría que en -algunas de Indias se nota, son como la raíz científica, de donde mana -savia y se nutren las que con posterioridad han sido dictadas»[748]. -Añade que así como en España, no obstante haberse formulado un Código -civil completo, hay necesidad de consultar y conocer, para explicarlo -en muchas ocasiones, del Código de las Partidas, del mismo modo en -Ultramar no dejará de ser indispensable frecuentemente el conocimiento -de las Leyes de Indias, para la misma inteligencia y aplicación de las -vigentes. - - [748] _Las Leyes de Indias_, tomo XIII, pág. 29.--Madrid, 1890. - -Como monumento histórico de nuestra legislación, sin negar que se -encuentran defectos de importancia en las famosas leyes, sería grande -injusticia no reconocer la sabiduría, la elevación de miras y el alto -sentido legislativo en que se inspiraron sus autores. - -No hemos de negar que al colonizar a América supeditamos todo interés -al de la religión, como se muestra considerando que las primeras -disposiciones que se dieron iban encaminadas a la propagación del -catolicismo y a la organización de todo lo relativo al culto. Creíamos -que estábamos predestinados por Dios a llevar la idea católica a -Ultramar, a establecer allí el culto y a velar, mediante el Tribunal -de la Inquisición, por la pureza del dogma. Por las citadas razones, -las Leyes de Indias, cuyas disposiciones sabias y humanitarias nadie -pondrá en duda, olvidaron el desarrollo de materiales intereses, -pues apenas tuvieron cuidado por el fomento de la industria y de -la agricultura, pusieron trabas a la libertad de navegación y de -tráfico, y reglamentaron con espíritu demasiado estrecho el pase -a tierras americanas de los nacionales. Al considerar el oro como -capital y casi única riqueza, desconociendo de que toda mercancía se -adquiere por otra, y que la moneda es una de ellas, hizo que nuestros -reyes, conquistadores, comerciantes y aventureros, sólo buscasen -el oro, no estimando las industrias. De modo que, bajo el punto de -vista económico, las Leyes de Indias produjeron, o por lo menos, -contribuyeron en gran parte a la pobreza y aun a la ruina del poderoso -imperio de los Reyes Católicos. - -Ilustres comentaristas han estudiado la Recopilación de Leyes de -los Reinos de Indias, hallando en ellas un tesoro de doctrina. Lo -mismo por el fondo que por la forma, lo mismo por el orden y plan de -exposición que por el espíritu de las leyes, la obra merece toda clase -de alabanzas. No encontramos ningún Código extranjero superior al -nuestro. Si censuras hemos dirigido a nuestros monarcas acerca de otro -orden de cosas, si hemos creído que a veces se separaban del camino de -la justicia, afirmamos que se han coronado de gloria con la redacción -y publicación de las Leyes de Indias. Algo, aunque poco, tienen de -malo; algo, aunque poco, tienen de incomprensible. Acerca de lo último, -recordamos que llama nuestra atención que la ley I, tít. XX, lib. VIII, -que versa de la venta de oficios en las Indias, se halla expedida el -año 1522, por Doña Juana sola, y no en unión de su hijo D. Carlos. - -Vamos a manifestar por nuestra parte el generoso, y pudiéramos decir -patriarcal espíritu de nuestros reyes al dictar las nunca bastante -alabadas Leyes de Indias. Los deseos de asimilar en su régimen las -provincias ultramarinas al de la Península, lo manifestaron Carlos I, -Felipe II y otros reyes. En las Ordenanzas de Audiencias de 1530, decía -el Emperador: «Ordenamos y mandamos que en todos los casos, negocios -y pleytos en que no estuviere decidido, ni declarado que se debe -proveer por las leyes de esta Recopilación, o por Cédulas, Provisiones -u Ordenanzas dadas y no revocadas para las Indias, y las que por -nuestra orden se despacharen, se guarden las leyes de nuestro Reyno -de Castilla, conforme a la de Toro, assi en quanto a la substancia, -resolución y decisión de los casos, negocios y pleytos, como a la forma -y orden de substanciar»[749]. - - [749] Ley II, tít. I, lib. II. - -En el año 1541 Carlos V hubo de insistir respecto a los asuntos -civiles, añadiendo también los criminales, puesto que dijo: «Mandamos -a las Audiencias que en el conocimiento de los negocios y pleytos -civiles y _criminales_ guarden las leyes de estos nuestros Reynos de -Castilla...»[750]. - - [750] Ley LXVI, tít. XV, lib. II. - -Felipe II manifestó el mismo pensamiento en la Ordenanza 14 del -Consejo: Porque siendo de una Corona los Reynos de Castilla y de las -Indias, las leyes y orden de gobierno de los unos y de los otros deben -ser las más semejantes y conformes, que ser pueda. Los de nuestro -Consejo en las leyes y establecimientos, que para aquellos Estados -ordenaren, procuren reducir la forma y manera de el gobierno de ellos -al estilo y orden con que son regidos y gobernados los Reynos de -Castilla y de León, en quanto hubiere lugar, y permitiere la diversidad -y diferencia de las tierras y naciones»[751]. - - [751] Ley XIII, tít. II, lib. II. - -Al Emperador se deben las tres disposiciones que copiamos a -continuación: Eran de aprovechamiento común los montes, aguas y -términos de los pueblos respectivos[752]. Las tierras sembradas, -después de alzado el pan, servían de pasto común[753]. Eran también -comunes los montes y pastos de las tierras que hubiesen sido dadas en -señorío[754]. - - [752] Ley V, tít. XVII, lib. IV. - - [753] Ley VI, tít. XVII, lib. IV. - - [754] Ley VII, tít. XVII, lib. IV. - -Ya doña Juana la Loca había manifestado iguales ideas, puesto que dió -su aprobación a lo siguiente: «Nuestra voluntad es de hazer, e por la -presente hazemos los montes de fruta silvestre, comunes y que cada -uno la pueda coger y llevar las plantas para poner en sus heredades y -estancias, y aprovecharse de ellos, como de cosa común»[755]. - - [755] Ley VIII, tít. XVII, lib. IV. - -Prueba todo lo dicho que los españoles no se reservaron el monopolio de -las riquezas americanas. Igual conducta observó Felipe II que su padre -Carlos V, y su abuela doña Juana. Del fundador del Escorial, año 1559, -es lo que sigue: «Es nuestra voluntad que los indios puedan libremente -cortar madera de los montes para su aprovechamiento. Y mandamos que no -se les imponga impedimento...»[756]. - - [756] Ley XXIV, tít. XVII, lib. IV. - -Mención especial debemos hacer de una ordenanza de Carlos I, dada en -el año 1526, en la cual disponía que «todas las personas de cualquier -estado, condición, preeminencia ó dignidad, tanto españoles como -indios, pudiesen sacar oro, plata, azogue y otros metales, como también -labrarlos libremente, sin ningún género de impedimento...»[757]. El -mismo Rey, en el año 1551, ordenó que «a los indios no se les pusiera -impedimento para descubrir, tener y ocupar minas de oro, plata u otros -metales, conforme las ordenanzas de cada Provincia...»[758]. - - [757] Ley I, tít. XIX, lib. IV. - - [758] Ley XIV, tít. XIX, lib. IV. - -Felipe II mandó, en el año 1559, que se guardasen las mismas -consideraciones con los indios que se guardaban con los españoles. - -Mirando el bien de los indios dispuso Carlos V, en 1530, que los -corregidores y justicias hiciesen que aquéllos no fueran holgazanes ni -vagabundos, y que trabajasen en sus haciendas o labranzas, y oficios, -en los días de trabajo...[759]. El mismo Emperador, considerando la -pobreza de los indios, hubo de disponer que no pagasen derechos de -ninguna clase en sus pleytos y causas, ya fuesen actores, ya reos. Las -Comunidades y Caciques sólo pagarían la mitad de lo dispuesto por el -arancel de los Reynos de Castilla...[760]. - - [759] Ley XXIII, tít. II, lib. V. - - [760] Ley XXV, tít. VIII, lib. V. - -De Felipe II es la disposición por la cual los indios no estaban -obligados a pagar dézimas en las ejecuciones, y en los demás derechos -se debía proceder con mucha moderación...[761]. - - [761] Ley XV, tít. XIV, lib. V. - -Del emperador Carlos V, dada el año 1521, es la orden siguiente: «El -trato, rescate y conversación de los indios con españoles, los unirán -en amistad y comercio voluntario, siendo a contento de las partes, con -que los indios no sean inducidos, atemorizados, ni apremiados, y se -proceda con buena fee, libre y general para unos y otros...»[762]. - - [762] Ley XXIV, tít. I, lib. VI. - -De la tolerancia y aun benignidad del gobierno español con los derechos -y costumbres de los indios, son buena prueba las leyes siguientes: -«Los principales y caciques de las quatro Cabeceras de Tlaxcala nos -suplicaron por merced que se les guardasen sus antiguas costumbres para -conservación de aquella Provincia, Ciudad y República, conforme a las -Ordenanzas dadas por el gobierno de la Nueva España el año de 1545, -confirmadas por provisión real. Y porque son muy justas y convenientes -y hasta la fecha han estado en observancia y mediante ellas son bien -gobernados, y la ciudad se halla quieta y pacífica, de nuevo las -aprobamos y confirmamos, y mandamos que se cumplan, guarden y ejecuten -y no se consienta que en todo su contenido se contravenga en ninguna -forma»[763]. - - [763] Ley XL, tít. I, lib. VI. - -Pruébase por nuestras Leyes de Indias que fueron exageradas las acres -censuras del Padre Las Casas y de Ercilla a la administración española -en sus relaciones con los indígenas. Mandaron nuestros reyes «que -ningún Adelantado, Gobernador, Capitán, Alcaide, ni otra persona, de -qualquier estado, dignidad, oficio, o calidad que sea, en tiempo y -ocasión de paz o guerra, aunque justa y mandada hacer por Nos, o por -quien nuestro poder hubiere, sea ossado de cautivar indios naturales -de nuestras Indias, Islas y Tierra Firme del mar Oceano... Si alguno -fuese hallado, que cautivó o tiene por esclavo algún indio, incurra en -perdimiento de todos sus bienes, aplicados a nuestra Cámara y Fisco, -y el indio o indios sean luego bueltos y restituídos a sus propias -tierras y naturalezas, con entera y natural libertad, a costa de los -que assi los cautivaren o tuvieren por esclavos. Y ordenamos a nuestras -Justicias que tengan especial cuidado de lo inquirir y castigar con -todo rigor, según esta ley, pena de privación de sus oficios, y cien -mil maravedís para nuestra Cámara al que lo contrario hiziere y -negligente fuere en su cumplimiento»[764]. - - [764] Ley I, tít. II, lib. VI. - -Ordenaron también que fuesen castigados «severa y exemplarmente» -los encomenderos que vendiesen sus indios, pues llegaron á disponer -que el indígena recobrase su libertad natural y el encomendero -quedase privado de la encomienda y de poder conseguir otra[765]. Como -los portugueses de la villa de San Pablo (Brasil), que dista diez -jornadas de las últimas Reducciones de indios de la provincia del -Paraguay, entrasen y cautivaran indígenas para después venderlos en -el mencionado Brasil, nuestros reyes ordenaron a sus gobernadores del -Río de la Plata y del Paraguay, que procurasen aprehender y castigar -a los delinquentes[766]. Mostraron su buena fe y espíritu generoso -nuestros monarcas ordenando que los indios fuesen reducidos «con mucha -templanza y moderación» a poblaciones[767], añadiendo que a los indios -reducidos no se quiten las tierras y granjerías que tuvieren en los -sitios que dejaren[768]. Recomendaron que a los indios que trabajaban -en las minas se les impusiera justo tributo, «y este se cobre con -toda suavidad»[769]. Como regla general, a los caciques y a sus hijos -mayores se les eximió de pagar tributo[770]. Tanto interés mostraron -nuestros reyes por los indios que, informados de su pobreza con motivo -de terrible peste, mandaron a los visitadores y comisarios que sólo -exigiesen «lo que buenamente pueden pagar de tributo y servicio, sin -gravámen...»[771]. Sabedores de ciertos abusos de los encomenderos de -la Nueva España, mandaron «que nuestras Audiencias pongan el remedio -que más convenga, y hagan de forma que los indios no sean agraviados -y gozen de sus haciendas libremente, sin estorvo en sus granjerías y -aprovechamientos, como personas libres y vasallos nuestros»[772]. En su -deseo siempre cada vez mayor de proteger por todos los medios posibles -a los indígenas, acordaron restablecer el nombramiento de Protectores -y Defensores de los indios[773]. La experiencia había demostrado la -conveniencia y aun necesidad de dichos Protectores y Defensores. -«Algunos naturales de las Indias eran en tiempo de su infidelidad -caciques y señores de pueblos, y porque después de su conversión es -justo que conserven sus derechos y el haber venido a nuestra obediencia -no los haga de peor condición, mandamos que si estos caciques o sus -descendientes pretendieran suceder en aquel género de señorío, se les -conceda y haga justicia»[774]. - - [765] Ley II, tít. II, lib. VI. - - [766] Ley VI, tít. II, lib. VI. - - [767] Ley I, tít. III, lib. VI. - - [768] Ley IX, tít. III, lib. VI. - - [769] Ley XIV. tít. V, lib. VI. - - [770] Ley XVIII, tít. V, lib. VI. - - [771] Ley XXXV, tít. V, lib. VI. - - [772] Ley XXXIX, tít. V, lib. VI. - - [773] Ley I, tít. VI, lib. VI. - - [774] Ley I, tít. VII, lib. VI. - -El propósito de igualar a españoles e indios se manifiesta también -en la ley que copiamos: «Es nuestra voluntad que los indios e indias -tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, -así con indios como con naturales de estos nuestros reinos o españoles -nacidos en las Indias, y que en esto no se les ponga impedimento, -mandamos que ninguna orden nuestra que se hubiere dado, o por Nos fuere -dada, pueda impedir ni impida el matrimonio entre indios e indias con -españoles o españolas, y que todos tengan entera libertad de casarse -con quien quisieren»[775]. - - [775] Ley II, tít I, lib. VI. - -Era libre para los naturales del país la pesca de las perlas[776]. -Entre los encomenderos y los indios, nuestros monarcas se pusieron al -lado de los últimos, exigiendo a aquéllos «juramento judicial ante el -gobernador, y con fe de escribano de que tratarán bien a sus indios y -conforme a lo que está dispuesto y ordenado»[777]. - - [776] Leyes XXIX y XXX, tít. XXII, lib. VI. - - [777] Ley XXXVII, tít. IX, lib. VI. - -Muchas son las leyes dadas por nuestros monarcas mandando que los -virreyes y Audiencias se informen si son mal tratados los indios, y en -caso afirmativo ordenan que se castigue a los culpados. No teniendo -Felipe II confianza en las citadas autoridades, hubo de encargar a los -arzobispos y obispos «que en todas las ocasiones de flotas y armadas -nos envíen relación muy particular del tratamiento que se hace a los -indios en sus distritos, si van en aumento o disminución, si reciben -molestias o vejaciones, y en qué cosas, si les falta doctrina, y -adónde, si gozan de libertad o son oprimidos, si tienen protectores -y qué personas lo son, si los ayudan y defienden, haziendo bien y -diligentemente sus oficios o con descuido y negligencia, si reciben -algo de los indios, qué instrucciones tienen, cómo las guardan, lo que -convendrá proveer para su mejor enseñanza y conservación, y lo que más -les ocurriese acerca de esto, dirigido a nuestro fiscal del Consejo de -Indias, a cuyo cargo está su protección, para que pida lo que toca a -su obligación, y Nos proveamos lo conveniente al descargo de nuestra -conciencia y cargo de los que fueren omissos»[778]. - - [778] Ley VII, tít. X, lib. VI. - -¿Qué más? El mismo Rey dispuso que los delitos contra indios sean -castigados con mayor rigor que contra españoles[779]. Tan previsoras -fueron nuestras leyes de Indias que ellas dispusieron que a los -indígenas no se les podía obligar a llevar a cuestas carga alguna hasta -que tuvieren diez y ocho años cumplidos[780]; disponiendo, además, -que la carga de los indios no había de pasar de dos arrobas[781]. -La ley última del libro VI no deja de tener cierta curiosidad. Según -ella, «ninguna india que tenga su hijo vivo pueda salir a criar hijo -de español, especialmente de su encomendero, pena de perdimiento de la -encomienda y 500 pesos, en que condenamos al juez que lo mandare, y -permitimos que habiéndosele muerto a la india su criatura pueda criar -la del español»[782]. - - [779] Ley XXI, tít. X, lib. VI. - - [780] Ley XIV, tít. XII, lib. VI. - - [781] Ley XV, tít. XII, lib. VI. - - [782] Ley XIII, tít. XVII, lib. VI. - -En el año 1568 Felipe II ordenó que los virreyes, presidentes y -gobernadores no consintiesen que los vagabundos españoles viviesen -entre los indios...[783], disponiendo también que se les obligase a -trabajar; a los incorregibles e inobedientes se les desterraría a -Chile, a Filipinas o a otras partes[784]. Del mismo modo a los gitanos, -sus mujeres, hijos y criados se les echaría de las Indias[785]. Las -Justicias de las Indias procederían contra las mestizas adúlteras, -del mismo modo que las leyes de Castilla disponían contra las mujeres -españolas[786]. Aun para la cobranza de los tributos, asunto que tanto -importaba a la Real Hacienda, Felipe II, en el año 1581, hubo de -disponer que se cobrasen con el menor daño de los indios[787]. - - [783] Ley I, tít. IV, lib. VII. - - [784] Ley II, tít. IV, lib. VII. - - [785] Ley V, tít. IV, lib. VII. - - [786] Ley IV, tít. VII, lib. VII. - - [787] Ley XVI, tít. IX, lib. VIII. - -Terminaremos esta reseña de las Leyes de Indias, recordando, si de los -Consulados de México y Lima se trata, que la sabia Recopilación dispone -que se guarden las leyes y ordenanzas de los Consulados de Burgos y -Sevilla[788]. - - [788] Ley LXXV, tít. XLVI, lib. IX. - -Después de la edición de las _Leyes de Indias_, se han publicado dos -obras de reconocido mérito, por D. José María Zamora y Coronado y por -D. Joaquín Rodríguez San Pedro, intituladas: la primera, _Diccionario -de la Legislación ultramarina_, y la segunda, _Tratado de Legislación -ultramarina concordada y anotada_. Por último, se han publicado algunas -disposiciones, ya cuando las Indias eran colonias, ya cuando eran -provincias[789]. - - [789] Véase Marichalar y Manrique, _Historia de la - Legislación_, etc., tomo IX, págs. 399-418. - -Pasamos a estudiar el Real y Supremo Consejo de Indias. Ni en el -año 1511, ni en el 1514, ni en el 1518--como dice el cronista -Herrera--había Consejo de Indias[790]. El emperador Carlos V dispuso -la creación de un Consejo que despachase los asuntos de Indias, y -al efecto, «el 4 de agosto de 1524 nombró por presidente a Fr. -García de Loaysa, general de la Orden de Santo Domingo, su confesor, -obispo de Osma; y a primero del mismo mes se dieron los títulos de -consejeros al obispo de Canarias y al Doctor Gonzalo Maldonado, porque -ya trataban de estos negocios el Doctor Beltrán; y era del mismo -Consejo el Proto-Notario Pedro Mártir de Anglería, abad de Jamaica, -y el licenciado Galíndez de Carvajal y fiscal el licenciado Prado: y -la primera cosa que entonces se trató fué sobre la libertad de los -indios»[791]. - - [790] _Historia general de los hechos de los castellanos en - las islas y Tierra Firme del mar Océano_, tomo VIII. Tabla - general de las cosas notables, etc. - - [791] _Década_ III, lib. VI, capítulo XIV. - -Consideremos los antecedentes de dicho Consejo. Creada la Casa de la -Contratación de Sevilla, los asuntos de ella eran consultados por los -Reyes Católicos con D. Juan Rodríguez de Fonseca (hermano de Antonio -de Fonseca, señor de Coca), deán de Sevilla y después arzobispo de -Rosano y obispo de Burgos. También entendían en las cosas de las -Indias--aunque sin cargo determinado--D. Fernando de la Vega, señor -de Grajal y Comendador Mayor de Castilla; el gran canciller Mercurino -Gattinara; Mr. de Lassao (de la Cámara del Emperador); el licenciado -Francisco de Vargas, tesorero general de Castilla, y otros grandes -letrados; «pero no tuvo personas ciertas, sino que se nombraban los que -mandaba el rey o sus gobernadores»[792]. - - [792] Herrera, _Década_ III, lib. VI, cap. XIV. - -Es cierto que desde el año 1511 se celebraban consejos para los asuntos -más importantes de las Indias, y en este dato se apoyó el historiador -inglés William Robertson en su _Historia de América_ para afirmar -que Fernando V estableció en dicho año el Consejo de Indias; pero -Herrera en sus _Décadas_ dice que cuando Vasco Núñez de Balboa (1514) -quiso anunciar al Rey el descubrimiento del mar del Sur, fué recibido -por Fonseca (que ya era obispo de Burgos) y el comendador López de -Conchillos, en quienes se resumía todo el Consejo y gobernación de -las Indias, porque a la sazón no había aún Consejo especial de ellas. -Cuando Fonseca creía que por lo complicado o difícil del asunto debía -consultar, echaba mano de los doctores Zapata y Palacios Rubios y de -los licenciados Santiago y Sola. Sin embargo de que Bernal Díaz del -Castillo escribe que al hacerse ciertos repartos de indios (1520) entre -los soldados de Hernán Cortés, amenazaron los últimos con acudir en -queja al Rey y a los de su Real Consejo de Indias[-1]; sin embargo de -que D. Pascual Gayangos dice que ha tenido a la vista una Revisión -original del Consejo de Indias de 15 de febrero de 1521[793], repetimos -que tuvo comienzo en el mes de agosto de 1524. - - [793] _Notas a las cartas y Relaciones de Hernán Cortés._ - Introducción, pág. XVII. - -El Real y Supremo Consejo de Indias tenía a su cargo mayor número -de asuntos que el de Castilla, esto es, Iglesias, Estado, Guerra, -Justicia, Cámara, Hacienda, Gobernación y Armada. Eran tan complejos -y tantos los negocios que debía resolver el Tribunal, que hallándose -enfermo Carlos V de cuartanas en Valladolid, entró (26 octubre 1524) el -comendador Francisco de los Cobos, secretario de S. M. y de su Consejo, -en la Cámara de dicho Consejo, que se tenía en el monasterio de San -Pablo, y estando presentes el obispo de Osma, los doctores Beltrán y -Maldonado y el protonotario Pedro Mártir de Anglería, se hizo constar -que el Rey ordenaba, para que los asuntos no sufriesen interrupción, -que durante dicha enfermedad se despachasen todas las cosas de justicia -por cartas firmadas por el presidente y consejeros, selladas con el -sello real, como se hacía con el Consejo de Castilla. Era, además, -el Consejo de Indias tribunal de apelación de todos los fallos que -pronunciaba la Casa de la Contratación de Sevilla, de modo que ambas -formaban la organización judicial y administrativa de todos los -asuntos que se referían al Nuevo Mundo. Carlos V atendió con verdadera -solicitud todo lo referente al Consejo de Indias, como puede verse en -el Código las _Nuevas Leyes_. Otra Real Provisión dirigió (4 junio -1543) Carlos V al Consejo de Indias, y en ella se manifestaba la misma -solicitud en favor de los indígenas. - -El príncipe D. Felipe, gobernador del reino, al partir para Alemania, -dejó (12 julio 1554) a su hermana la princesa doña Juana el gobierno -de las Indias, cuyos asuntos le recomendaba, bien que también hacía -presente al Consejo que tuviese especial cuidado para que a la mayor -brevedad se trajera todo el oro, plata, perlas y otras cosas que allá -hubiera de S. M.[794]. - - [794] Danvila, ob. cit., págs. 28-32. - -Desde que Felipe II, por la abdicación de su padre, ciñó la corona de -España, manifestó gran interés por los asuntos del Nuevo Mundo. En -1574 declaró que el patronazgo de las Indias pertenecía al Rey y a su -Real Corona, patronazgo que nunca podría salir en todo ni en parte de -la mencionada Real Corona. Como a pesar de varias disposiciones en -favor de los indios, volvieron aquellos infelices a la tiranía de los -encomenderos, Felipe II hubo de encargar a las justicias eclesiásticas -y seculares que remediasen las vejaciones que padecían los indios, -favoreciéndoles, amparándoles y defendiéndoles contra cualquier -agravio, y castigando rigurosamente a los encomenderos transgresores. -Sin embargo, el mismo Rey, que mostraba tanta humanidad con los -indígenas, concedía licencias para vender esclavos, como también para -introducir cada año en las Indias 4.250 esclavos negros, siendo -todavía más censurable el haber dispuesto en 1569 que los tribunales -del Santo Oficio se estableciesen en las Indias. - -Intentóse que la Real Hacienda de las Indias formara parte de la de -Castilla; pero en 1562 se expidió Real Cédula anulando esta forma de -administración y reintegrando al Consejo de Indias en sus antiguas -atribuciones. La reforma más transcendental fué la _Recopilación de -las leyes de Indias_, decretada en el año 1570, y de las que sólo se -imprimió y publicó el título del Consejo y sus ordenanzas; se mandaron -guardar y ejecutar por Real Cédula de 24 de septiembre de 1571. En -1596, esto es, dos años antes de morir Felipe II, mandó el Rey que se -recopilasen todas las disposiciones dictadas en diferentes tiempos, -formándose con ellas cuatro tomos impresos. Con el mismo objeto en -tiempo de Felipe III se nombró (1608) una comisión para recopilar las -leyes de Indias, que nada hizo de provecho. Ya en el reinado de Felipe -IV se publicó un libro intitulado _Sumario de la Recopilación general -de las leyes_ (1628); pero la obra no terminó hasta el año 1680 en que -por ley de 18 de mayo se dispuso guardar y cumplir, no acabando de -imprimirse, como antes se dijo, hasta 1681, según Cédula de Carlos II -(1.º de noviembre del citado año). En esta obra que, según Fabié, es -uno de los monumentos más gloriosos de la historia nacional[795] se han -reunido todas las disposiciones dictadas en los reinados de Felipe II, -Felipe III, Felipe IV y Carlos II[796]. - - [795] _Ensayo histórico sobre la legislación de los Estados - españoles de Ultramar_, pág. 6. - - [796] Danvila, ob. cit., págs. 33 y 34. - -A la dinastía austriaca sucedió la de Borbón. Felipe V extinguió (3 -marzo 1703) la Cámara de Indias, resumiendo todas sus atribuciones -en el Consejo, del cual fué nombrado presidente el duque de Uceda, -que vino de la embajada de España en Roma a sustituir al de -Medinaceli[797]. Durante el reinado de Felipe V sufrió varias e -importantes reformas el Consejo de Indias. - - [797] Se había creado en el año 1600. - -Sumamente beneficiosa fué la política de Fernando VI y de Carlos III en -los negocios de América. Lucas Alamán, moderno historiador mejicano, -ha escrito lo siguiente: «el gobierno de América había participado -del desmayo y del desorden de que adoleció toda la monarquía en los -reinados de los dos últimos príncipes de la dinastía austriaca; comenzó -a mejorar bajo Felipe V, el primero de los monarcas de la Casa de -Borbón; adelantó mucho en el reinado de Fernando VI, bajo el memorable -mando del marqués de la Ensenada, y llegó al colmo de la perfección en -el de Carlos III»[798]. Los nombres de Fernando VI y de Carlos III, se -hallan escritos con letras de oro en la historia de la América española. - - [798] _Hist. de México_, vol. I, cap. II. - -En el reinado de Carlos IV se publicó Real decreto refundiendo los -ramos de cada departamento del Despacho universal de España é Indias -en una sola secretaría (25 abril 1790); también por otro Real decreto -se suprimió la Audiencia y Casa de la Contratación de Cádiz, creando -en su lugar un juez de Arribadas (18 junio 1790). Bajo la dominación -de José Bonaparte se suprimió el Consejo de Indias (decreto de 18 de -agosto de 1809); pero un mes después se restableció en Cádiz, según -una cédula dirigida a las autoridades de América (21 septiembre 1810). -Las cortes de Cádiz (17 abril 1812) publicaron un decreto, mediante -el cual se organizó el Tribunal Supremo de Justicia, mandando pasar a -él los negocios de que estuviesen conociendo los extinguidos Consejos -de Castilla, de Indias y de Hacienda. Fernando VII restableció el -Consejo de Indias (Real decreto de 2 de julio de 1814) y dispuso -que continuara con las mismas atribuciones que tenía en primero de -mayo de 1808. Del mismo modo fué restablecida la Cámara de Indias -con iguales atribuciones que en tiempos pasados. El 9 de marzo de -1820, restablecida la constitución de Cádiz, se cerró nuevamente el -Consejo de Indias. La Regencia del Reino (29 mayo 1823), convocó a -los ministros que habían sido del mismo, para que entrasen de nuevo -en el ejercicio de sus funciones, exceptuando los que habían servido -al gobierno constitucional; en lo mismo insistió otra orden de 2 de -junio siguiente. Acordóse el restablecimiento completo y definitivo -(1.º octubre 1823) y se fijó nueva organización por Real decreto -(28 noviembre 1828). En la menor edad de Isabel II, se suprimió por -tercera vez los Consejos de Castilla y de Indias (Real decreto de 24 -de marzo de 1834), instituyéndose en Madrid un Tribunal Supremo de -España e Indias, con tres salas, una de las cuales conocería de todos -los asuntos de Ultramar. Se suprimió otra vez el Consejo de Indias -en 1836, y por un decreto de las Cortes (8 mayo 1837), se dispuso -que el Tribunal Supremo de Justicia siguiese conociendo de todos los -asuntos de que había entendido el Consejo de Indias, con arreglo a -la Recopilación de leyes ultramarinas. Se suprimió la Sala de Indias -del Tribunal Supremo (25 agosto 1854); se restableció poco después, y -por Real decreto (26 marzo 1858), se aumentaron en ella dos plazas de -ministros. Desde entonces los negocios de Indias se repartían entre el -Tribunal Supremo, el de Cuentas, el de lo Contencioso-administrativo y -el Ministerio de Ultramar[799]. - - [799] Danvila, ob. cit., págs. 37-46. - -Procede ya considerar con algún detenimiento el estado poco cariñoso de -las relaciones--como antes se indicó--entre Fray Toribio de Benavente -y Fray Bartolomé de las Casas, el primero representante de la Orden -franciscana y el segundo de la dominicana. Los dos fueron el alma -de las luchas religiosas en América a mediados del siglo XVI[800]. -Fray Toribio, con otros compañeros de su Orden, fué recibido con viva -satisfacción por Hernán Cortés. Oyó Fray Toribio repetir a los indios -la palabra Motolinía, y como le dijesen que significaba _pobreza_, -determinó no llamarse ya Fray Toribio de Benavente, sino Fray Toribio -de Motolinía. Por entonces era superior de la Orden franciscana en -México Fray Martín de Valencia, y poco después fué nombrado guardián -Fray Toribio. - - [800] Nació Fray Toribio en Benavente (provincia hoy de - Zamora), y se embarcó en Sanlúcar de Barrameda el 23 de enero - de 1524, llegando el 13 de mayo a San Juan de Ulúa. - -Noticioso el Emperador del mal trato que los conquistadores daban -a sus nuevos vasallos, creó el cargo de _Protector de Indios_, que -encomendó, por cédula de 24 de enero de 1528, a Fray Juan de Zumárraga -y a Fray Julián Garcés, nombrados respectivamente obispos de México y -de Tlascala. Con poco gusto recibió el gobierno colonial esa especie -de protectorado eclesiástico, y desde el principio mostró decidida -oposición. Fray Vicente de Santa María, en carta escrita en el citado -año al obispo de Osma, afirmaba que el prelado Zumárraga había mandado -a los franciscanos que predicasen contra la Audiencia, excediéndose los -predicadores hasta llamar a los oidores «ladrones y bandidos.» Añadía -que también ordenó a los visitadores que se abstuvieran de proceder, -bajo pena de excomunión. «En mi presencia, decía el autor de la carta, -han tratado de tirano al presidente de la Audiencia, aconsejando a los -indios que no le obedecieran cuando les mandase trabajar en las obras -públicas.» Entre los gobernantes y conquistadores por un lado, y los -pueblos esquilmados por otro, se entabló rudo combate, poniéndose en el -campo de los últimos los frailes. El predicador Fray Alonso de Herrera -se atrevió en un sermón a decir _Audiencia del Demonio y de Satanás_; -y Fray Toribio, que decía la misa mayor, hizo después sencilla plática -«confirmando cuanto había dicho el orador sagrado.» Fray Toribio se -denominaba _Visitador, Defensor, Protector y Juez de los indios en -las provincias de Huexotzinco, Tlascala y Huacachula_. Aconsejaban -los frailes que los indios no pagasen los tributos impuestos por la -Audiencia, sino los que ellos fijaban. Díjose, aunque sin fundamento -alguno, que intentaron tramar una conspiración para alzarse con el -gobierno de la colonia y arrojar a conquistadores y gobernantes, bien -que reconociendo la soberanía del rey de España. Llegó a darse como -cosa cierta que formaban el plan revolucionario los Padres Motolinía, -Ximénez y Fuensalida. - -Después de reñir Fray Toribio cruda batalla con la Audiencia de México, -pasó a Guatemala (1528-1530) e ignoramos dónde estuvo desde mediados de -1530 hasta enero de 1533, en que le hallamos en Tehuantepec. Desde el -1536 residió en el convento de Tlaxcala, permaneciendo en él seis años. -En 1539 conoció _personalmente_ al P. Las Casas, aunque es de creer que -ya en 1528 se encontraron en el territorio de Guatemala. - -Conviene no olvidar que a raíz de la fundación de las religiones -franciscana y dominicana comenzó la rivalidad entre ellas, más que por -el espíritu de cuerpo, por las diferencias radicales que las separan; -también por la oposición de caracteres entre el italiano Francisco de -Asís y el español Domingo de Guzmán. La lucha entre las dos órdenes -mendicantes durante los siglos XIII, XIV y XV, se repitió en el XVI en -América, figurando el P. Motolinía a la cabeza de los franciscanos y el -P. Las Casas al frente de los dominicos. Uno y otro estaban conformes -en que las hordas de aventureros españoles que venían a buscar -fortuna, sorprendieron la buena fe de los monarcas para establecer el -sistema de _Repartimientos_ y _Encomiendas_, reduciendo a los indios -a dura esclavitud; pero se diferenciaban en el modo de ver las cosas. -Fray Bartolomé de las Casas, enarbolando la Cruz como única bandera -civilizadora, condenó el empleo de la fuerza y suyas son las siguientes -palabras: «sobre todas las leyes que fueron, y son y serán, nunca otra -ovo ni avrá que así requiera la libertad, como la ley evangélica de -Jesucristo, porque ella es ley de suma libertad.» Conforme con este -principio, los repartimientos, las encomiendas y otros medios análogos -empleados para aumentar el trabajo de los indios, eran injustos, -ilegítimos y pecaminosos. Todos los dominicos se lanzaron por la -senda que abrió el Padre Las Casas. Refiriéndose Las Casas a lo que -se llamaban conquistas de Hernán Cortés en México, hubo de decir que -eran «invasiones violentas de crueles tiranos, condenadas no sólo por -la ley de Dios, sino por todas las leyes humanas, como lo son, y muy -peores que las que hace el Turco para destruir la Iglesia cristiana.» -Llamaba tiranos, crueles y feroces a Cortés, Alvarado y Olid. En otro -de sus escritos añadía Fray Bartolomé que por Real orden se prohibió a -Cortés dar encomiendas y hacer reparticiones; pero Cortés «no cumplió -nada por lo mucho que a él le iba en ello.» No creía Fray Toribio -Motolinía que merecía tales censuras el conquistador de México. Para -Motolinía el gran conquistador ansiaba «emplear la vida y la hacienda -por ampliar y aumentar la fe de Jesucristo y morir por la conversión -de estos gentiles,» se confesaba «con muchas lágrimas, comulgando -devotamente y poniendo su ánimo y hacienda en manos de su confesor,» y -ayudado de «Aguilar y Marina, que le servían de intérpretes, predicaba -a los indios y les daba a entender quién era Dios, y quién eran los -ídolos, y así destruía los ídolos y cuanta idolatría podía.» Pensando -Fray Toribio en Cortés y en Las Casas, decía que su héroe era hijo de -salvación, y que tenía mayor corona que otros «que lo menosprecian.» -Los franciscanos siguieron al pie de la letra las doctrinas y -enseñanzas del Padre Motolinía. Debieron ocurrir semejantes sucesos por -los años de 1528 y 1529, época en que Fray Toribio estuvo en Guatemala. - -Por su parte Fray Bartolomé, noticioso de que el gobernador de -Nicaragua, allá por el año 1534, quería aumentar su poder promoviendo -nuevos hallazgos de tierras, se opuso a ello, atreviéndose a decir en -los sermones, en las confesiones y en otras partes, que los soldados -«no iban con sana conciencia a entender en tal descubrimiento.» Formóle -proceso el gobernador (1536), del cual se libró por mediación del -obispo. En seguida abandonó el convento de Nicaragua y se retiró con -sus frailes a Guatemala, permaneciendo allí hasta el año 1538. Pasó a -México, donde le encontramos el año 1539, gozando de gran favor en el -gobierno del virrey Mendoza. - -Un asunto de capital interés influyó para que fuese mayor el desvío -que separó durante su vida a los Padres Motolinía y de Las Casas. -Refiere el primero lo que a continuación copiamos: «Un indio había -venido de tres o cuatro jornadas á se baptizar, y había demandado el -baptismo muchas veces... y yo--añade nuestro historiador--con otros -frailes rogamos mucho al de Las Casas que baptizase aquel indio, -porque venía de lejos; y después de muchos ruegos demandó muchas -condiciones de aparejos para el bautismo, _como si él sólo supiera más -que todos_, etc.» El resultado fué que Fray Bartolomé no quiso bautizar -al indio, fundándose en recientes prohibiciones del papa Paulo y de -la _Junta Eclesiástica_. Por su parte, Fray Toribio escribe lo que -sigue: «En muchas partes--y aludía a las prevenciones de la _Junta -Eclesiástica_--no se bautizaban sino niños y enfermos; pero esto duró -tres ó cuatro meses, hasta que en un monasterio que se llama Quecholac, -los frailes se determinaron de bautizar á cuantos viniesen, _no -obstante lo mandado por los obispos_.» El mismo P. Motolinía confiesa -que en cinco días (que estuvo en aquel monasterio) _otro sacerdote y yo -bautizamos por cuenta catorce mil y doscientos y tantos_... - -Fray Bartolomé de Las Casas se dirigió a España para obtener de -la Corona ciertas disposiciones que aligerasen el pesado yugo a -que estaban sometidos los indios. Dominado por la misma idea, -obtuvo--según Herrera--la orden en cuya virtud se dispuso la fundación -de la Universidad de México[801]. - - [801] _Déc._ VI, lib. 7, cap. VI. - -Entretanto, el P. Motolinía se hallaba en Tlascala (1539), en Telmacán -(1540), en Antequera (hoy Oajaca) (1541) y luego en Guatemala, siempre -ocupado en su santo ministerio y ya con el cargo de custodio. - -No debía estar quejoso el Padre Las Casas del recibimiento que le hizo -el monarca español. Ya tenía preparado su viaje de vuelta a Guatemala, -cuando el presidente del Consejo de Indias le mandó suspenderlo «por -ser necesarias sus luces y su asistencia en el despacho de ciertos -negocios graves que pendían entonces en el Consejo.» El más grave debía -ser la formación de las Ordenanzas antes citadas con el nombre de las -_Nuevas Leyes_. - -Poco después el Padre Las Casas marchó a su obispado y también por -entonces (fines de octubre de 1545) el Padre Motolinía abandonaba -Guatemala para dirigirse a México. En tanto que este último Padre se -atraía las simpatías de todos, aquél recibía por doquier insultos, -hasta el extremo que nunca le nombraban por su nombre, sino decían «ese -diablo que os ha venido por obispo»[802]. El mismo Juan de Perera, -maestrescuela de la catedral de Chiapa, le llamaba traidor, enemigo -de la patria y mal hombre. Fray Bartolomé se encaminó a Ciudad Real a -pie, enfermo y a los 71 años cumplidos, acompañado de su inseparable -y bondadoso Fray Vicente. Le recibieron mal y varias veces estuvo en -peligro su vida. Entonces se decidió a renunciar el obispado. Salió -de Ciudad Real en los comienzos de la Cuaresma de 1546, habiendo -permanecido un año en aquella población. Pasó a México, despidiéndose -antes de su grey, a la cual no volvió a ver, y acompañado de tres -religiosos de su orden y del maestrescuela Juan de Perera, que tiempo -atrás le había llenado de ultrajes. Tampoco en aquella ciudad obtuvo de -los oidores de la Audiencia el respeto y consideraciones que él merecía. - - [802] Remesal, lib. VII, cap. XVI. - -Reunidos los prelados, doctores y otras distinguidas personas para -la celebración de una Junta eclesiástica, manifestóse en los debates -que la doctrina del Padre Las Casas obtenía solemne sanción. Sin -embargo, por lo que a la esclavitud respecta, no conformes el prelado -y el virrey D. Antonio de Mendoza, tuvieron algunos disgustos. Fray -Bartolomé, antes de renunciar el gobierno de su iglesia, nombró vicario -general al citado canónigo Juan de Perera (5 noviembre 1546) y con -fecha del día siguiente se publicó, tiempo adelante, el _Confesonario, -Formulario de confesores o Instrucciones para los confesores_. Aunque -se dispuso que se mantuviere secreto el contenido del _Confesonario_, -«los más de los seglares--dice Remesal--tenían sus traslados, y como -eran tan rigurosas sus reglas parecióles que si por ellas eran juzgados -a ninguno se le podía dar la absolución.» No puede negarse que las -reglas eran muy severas, en particular la 1.ª y la 5.ª, llegando a ser -causa de alboroto y de protesta general. - -Como paladín de los más descontentos se manifestó el Padre Motolinía, -quien escribió una carta a Carlos V diciéndole, entre otras cosas: -«Por amor de Dios, ruego a V. M. que mande ver y mirar a los letrados, -así de vuestros Consejos como a los de las Universidades, si los -conquistadores, encomenderos y mercaderes desta Nueva España están -en estado de recibir el sacramento de la penitencia y los otros -sacramentos, _sin hacer instrumento público por escritura y dar -sanción juratoria_, porque afirma el de Las Casas que sin estas y -otras diligencias no pueden ser absueltos, y a los confesores _pone -tantos escrúpulos, que no falta sino ponellos en el infierno_, y así es -menester esto se consulte con el Sumo Pontífice.» Fijábase también en -la administración del bautismo para deducir que no era posible seguir -al pie de la letra los preceptos del Padre Las Casas. En la carta del -Padre Motolinía se veía al misioro que temía aventurar la salvación -del alma, único fin de todos sus sacrificios y desvelos; pero no sería -aventurado afirmar que también se notaba la enemiga del franciscano -al dominico. «Si los tributos de los indios son y han sido, decía, -mal llevados, injusta y tiránicamente (como afirma el de Las Casas), -_buena estaba la conciencia de V. M., pues tiene y lleva V. M. la -mitad o más de todas las provincias_..., de manera, que la principal -injuria o injurias hace a V. M. y condena a los letrados de vuestros -Consejos, llamándolos muchas veces injustos y tiranos: y también -injuria y condena a todos los letrados que hay y ha habido en toda esta -Nueva España, así eclesiásticos como seculares, y a los presidentes y -Audiencias de V. M., etc.» Todo lo que el P. Motolinía hacía valer en 2 -de enero de 1555, era exacta repetición de lo que se dijo en principios -de 1547. Al lado del P. Motolinía se pusieron dos hombres eminentes: -el Dr. Juan Ginés de Sepúlveda, cronista y capellán del Emperador, y -el Dr. Bartolomé Frías Albornoz, discípulo de D. Diego Covarrubias, y -profesor de Derecho civil de la Universidad de México. - -Sin arredrarse, Fray Bartolomé salió a la palestra, hizo examinar -de nuevo su _Confesonario_, que fué aprobado por los maestros Cano, -Miranda, Galindo, Sotomayor y Fray Francisco de San Pablo, logrando, -vencer al Dr. Sepúlveda; mas en América no le favoreció la fortuna. - -El P. Motolinía había sido nombrado provincial de los franciscanos -(1548) y su influencia era cada día mayor. El Emperador mandó a la -Audiencia de México que recogiese todas las copias que circulaban -del _Confesonario_, hasta que el Consejo, encargado de la revisión, -pronunciase la sentencia. Ordenóse además a Fray Bartolomé que diera, -dentro de corto plazo, explicaciones ante dicho Consejo, sobre ciertos -puntos del _Confesonario_. El P. Motolinía buscó todos los manuscritos -o copias del citado libro, y las entregó al virrey D. Antonio de -Mendoza, quien las quemó «porque en ellas se contenían--según aquel -Padre--dichos y sentencias falsas e escandalosas...» Dió Las Casas -explicaciones que se le pedían en _Treinta proposiciones_ en forma -de _tésis_, resumiendo en ellas toda su doctrina teológica, canónica -y política. Explicó que el soberano imperio y universal principado y -señorío de los reyes de Castilla en las Indias, no era incompatible -al que tenían los señores naturales de ellas; dijo que los reyes de -Castilla estaban obligados a propagar el cristianismo, pero amorosa, -dulce y caritativamente; afirmó que lo hecho por los españoles en -América era «injusto, inicuo, tiránico y digno de todo fuego infernal, -y, por consiguiente, nulo, inválido y sin algún valor y momento de -derecho. Y como fuera todo nulo e inválido de derecho, por tanto, -_no pudieron llevarles_ (a los indios) _un sólo maravedí de tributos -justamente_, y, por consiguiente, _eran obligados a restitución de todo -ello_.» Denominó a las encomiendas y repartimientos, como en otro lugar -ya se dijo, «pestilencia inventada por el diablo para destruir todo -aquel Orbe (América), consumir y matar aquellas gentes dél»[803]. - - [803] Véase la _Vida y escritos de Fray Toribio de Benavente - o Motolinía_, por D. José Fernando Ramírez, en la _Colec. - de doc. para la Hist. de México_, publicada por García - Icazbalceta, tomo I, págs. CIV y CV. - -También el Dr. Sepúlveda no cedía en sus ataques a fray Bartolomé. -Éste, en la forma acostumbrada, retó a aquél a un combate literario, -ante una «congregación de letrados, teólogos y juristas», presidida -por el Consejo Real de Indias, donde se disputaría «si contra la gente -de aquellos reinos (América) se podía lícitamente y salva justicia, -sin haber cometido nuevas culpas, más de las en infidelidad cometidas, -mover guerras que llaman conquistas.» Compareció el Dr. Sepúlveda e -improvisó elocuente discurso, al cual contestó fray Bartolomé con un -largo escrito que duró cinco sesiones. Admirablemente se defendió -Las Casas de los ataques de Sepúlveda y de rechazo atacó al Padre -Motolinía, defensor de la misma doctrina que había expuesto el cronista -y capellán del Emperador. No reprobó el Consejo las explicaciones -dadas por el obispo, quien se retiró después con su compañero fray -Rodrigo de Ladrada al convento de San Gregorio, de Valladolid. - -Al mismo tiempo en América ardía el fuego de la discordia, llegando -a toda clase de extremos ambos partidos, el del Padre Motolinía y -el del antiguo obispo de Chiapa. El Dr. Sepúlveda y fray Bartolomé -de Las Casas, a disgusto de la Corona y del Consejo Real de Indias, -publicaron, el primero su _Apología_ (1550) y el segundo sus -_Opúsculos_ (1552), señalándose entre ellos el _Confesonario_. La -impresión que la última publicación hizo en el ánimo del Padre -Motolinía se manifiesta por la carta ya citada y dirigida al Emperador -con fecha 2 de enero de 1555. - -Nuestra imparcialidad nos obliga a decir que por lo que respecta a -la conversión de los indios al cristianismo, si influyó la palabra -del Apóstol, fué la espada del conquistador la que derribó los -ídolos de los altares. La sumisión al rey de España y la conversión -al Cristianismo iban siempre unidas, las cuales se lograban, no -por el convencimiento, sino por la fuerza. Creían los infelices -americanos que el bautismo les ponía a cubierto de persecuciones, de -castigos y aun de la muerte, y por ello, ignorando el significado de -aquel acto--puesto que los misioneros apenas tenían alguna idea de -las lenguas indígenas--, se presentaban en masa a recibir el agua -bendita. Es evidente, pues, que el miedo y no otra cosa impulsaba -a los indígenas a desear y pedir el bautismo. Veamos lo que dice -el Padre Motolinía del carácter de los indios: «Son--tales son sus -palabras--pacientes, sufridos sobremanera, mansos como ovejas; nunca me -acuerdo haber visto guardar injuria; no saben sino servir y trabajar. -Sin rencillas ni enemistades pasan su tiempo y vida, y salen a buscar -el mantenimiento a la vida humana necesario, y no más»[804]. Si los -misioneros daban el bautismo a los indios sin exigir requisito alguno, -los conquistadores sostenían que les bastaba ligera idea de la religión -cristiana: así Jerónimo López decía en una carta al Emperador «que -el indio no tiene necesidad sino de saber el _Pater noster_ y el Ave -María, Credo, Salve y Mandamientos, y no más, y esto simplemente, sin -aclaraciones, ni glosas, ni exposiciones de doctores, ni saber ni -distinguir la Trinidad, Padre e Hijo y Espíritu Santo, ni los atributos -de cada uno, pues no tenían fe para lo creer»[805]. Pero ¿qué más? -No sólo--como ya sabemos--encomenderos y conquistadores llegaron a -sostener que los indios eran irracionales, sino también jurisconsultos -y teólogos defendieron la misma proposición, ya para justificar las -conquistas de las Indias, ya para disculpar la tiranía de encomenderos -y conquistadores, mereciendo aplausos sinceros por la energía con -que afirmaron la racionalidad de los indígenas los Padres dominicos -y franciscanos. Cuando los citados religiosos llegaron a conocer el -lenguaje de los naturales del país, se dedicaron a la predicación, -fundando iglesias y conventos, y al mismo tiempo derribando adoratorios -y destruyendo los ídolos. No sólo las Ordenes religiosas citadas, -sino después los mercenarios y jesuítas prestaron inmensos servicios -a la civilización y cultura del país. Ellos enseñaron a los indígenas -algunas artes y varios oficios. De tal modo se extendieron las Ordenes -religiosas en el Nuevo Mundo, que, limitándonos a Nueva España o -México, contaban con más de 400 conventos, perteneciendo 200 a la -religión franciscana, 90 a los dominicos y 70 a los agustinos, sin -sumar con estas fundaciones otros tantos partidos de clérigos. - - [804] _Historia de los indios_, trat. I, cap. XIV. - - [805] Véase Documentos publicados por García Icazbalceta, tomo - I. pág. 148. - -Entre los prelados don Juan de Zumárraga y don Sebastián Ramírez -Fuenleal, el primero de Nueva España y el segundo de Santo Domingo, -fundaron iglesias, hospitales y otras obras benéficas. Las reuniones -de los obispos verificadas en 1537 y 1546, tan importantes en la -historia de México, como los tres concilios de 1555, 1565 y 1585, -fueron beneficiosos para la disciplina de la Iglesia. «Para mediados -del siglo XVI--escribe el marqués de Lema--la jerarquía eclesiástica -se hallaba establecida sobre la base de tres sedes metropolitanas: la -de Santo Domingo, en la Isla Española, creada en tiempos del obispo -Fuenmayor, que contaba como sufragáneas las diócesis de la Concepción o -de la Vega, Cuba, San Juan de Puerto Rico y Santa Marta; el arzobispado -de México, establecido un año antes de la muerte de Zumárraga, del -que dependían los obispados de Puebla de los Angeles, Jalisco, -Mechoacán, Guaxaca, Guatemala, Chiapa, Honduras y Nicaragua; y la sede -metropolitana de Lima o los Reyes, cuyas sufragáneas eran las de Cuzco, -Quito y la inmensa provincia de los Charcas, el actual país de La -Plata»[806]. (Apéndice M.) - - [806] Véase _La Iglesia en la América Española_. Conferencia - pronunciada en el Ateneo de Madrid por el marqués de Lema el 3 - de mayo de 1892, pág. 41. - -Comprendiendo los reyes que era necesario el establecimiento definitivo -de la jerarquía episcopal en América, se dirigieron al Papa, quien -concedió a los Reyes Católicos el señorío de las Indias y la posesión -de los diezmos que allí se percibiesen. Después que Alejandro VI -hizo tal concesión, Julio II estableció (15 noviembre 1504) la sede -arzobispal de _Yaguata_ o _Santo Domingo_ y las sufragáneas de _Magna_ -y _Raynúa_. El 28 de julio de 1508, el Papa, por la bula _Universalis -Eclesiæ_, concedió a los monarcas españoles el patronato sobre todos -los beneficios que existiesen en América, y el 9 de abril de 1810 -extendió el diezmo al oro, plata y piedras preciosas, excluídos de -la concesión de los diezmos, ya citados, por Alejandro VI. Después -de largas negociaciones, el Papa, en 1511, otorgó al Rey todo lo -que pedía, y en su virtud se establecieron tres sillas episcopales, -sufragáneas de la metropolitana de Sevilla, que eran: una en la -Concepción de la Vega, otra en Santo Domingo, y la tercera en San Juan -de Puerto Rico. En las citadas bulas descansa el edificio del patronato -real de las Indias. - -Los religiosos franciscanos llegaron los primeros al Nuevo Mundo; -después fueron los dominicos y agustinos; tiempo adelante los -mercenarios; y en el último tercio del siglo XVI los jesuítas. Entre -los muchos frailes que se distinguieron por su celo apostólico, -mencionaremos, además de los Padres Las Casas y Motolinía, al venerable -fray Martín de Valencia, a fray Domingo de Betanzos, a fray Tomás -Berlanga, a Vasco Quiroga y a fray Bernardino de Sahagún; y entre -los prelados, gloria de la Iglesia católica en el Nuevo Mundo, debe -recordarse a Zumárraga, arzobispo de México, a Marroquín, obispo de -Guatemala, y a Valdivieso, obispo de Nicaragua. - -Algo censurable hallamos en las costumbres de varios conventos -(Apéndice N), como también no fueron siempre algunos frailes buenos y -cariñosos con los indígenas (Apéndice O). - -Otro asunto no menos interesante y que ya se ha tratado en capítulos -anteriores, se presenta ante nuestra vista: nos referimos a las -misiones jesuíticas del Paraguay. Aunque lograron importancia no escasa -las Reducciones de los jesuítas en Buenos Aires, Brasil, Uruguay, -Perú y en otros puntos, donde la Compañía fijó principalmente sus -miradas fué en el Paraguay. Las misiones del Paraguay, fundadas en -los comienzos del siglo XVII por la Compañía de Jesús y sostenidas -durante siglo y medio, ¿son merecedoras de toda alabanza, o son, -por el contrario, dignas de acre censura? Desde que Felipe III, por -cédula de 1608, resolvió que se procediese a la sumisión de los -indios, convirtiéndoles al cristianismo, de cuya misión se encargaron -los jesuítas,--pues los dominicos, franciscanos, capuchinos y otras -órdenes quedaron reducidas a segundo lugar--fundaron Reducciones en -todo el Paraguay. En medio de aquellos bosques y en medio de aquellas -tierras--dicen los defensores de los jesuítas--regadas por ríos -inmensos, se veía al hijo de Loyola, sin temor a las fieras ni a los -venenosos reptiles, ni a las aves de rapiña, ora para buscar al indio -y convertirle, ora para sufrir de él el martirio. El jesuíta, con su -ancho sombrero y negros hábitos, con su crucifijo y el breviario, -recorría los bosques, atravesaba los pantanos, bajaba a los valles o se -encaramaba a las escarpadas rocas y penetraba en las obscuras cuevas, -no temiendo ser presa de las garras del tigre, ni de las mordeduras de -la serpiente, ni lo que era aún peor, de la glotonería del caribe y -antropófago. Si esto sucedía, el misionero espiraba cantando un himno -al Señor. Cuando los jesuítas encontraban a los salvajes, aquéllos -no tenían más remedio que alimentarse lo mismo que los últimos, esto -es, carne de caza cruda, ranas y otras cosas repugnantes; tenían que -dormir en fétidas cabañas, cazar, pescar y cultivar la tierra como -los salvajes, único modo de atraerse a estos últimos. ¡Atraerse a los -salvajes! La historia de los jesuítas registra 300 mártires durante el -siglo XVII. - -Hacía tiempo que dominaba a los jesuítas un pensamiento: civilizar un -país del Nuevo Mundo sólo por el cristianismo y no mediante la fuerza; -por la cruz y no por la espada. Comenzaron pidiendo a los reyes que -fuesen declarados libres todos aquellos indios que se atrajesen los -Padres, lo cual fué concedido, no sin disgusto y oposición de los -colonos. Fijáronse los jesuítas en los estúpidos y supersticiosos -_guaranos_, habitantes de la provincia de Guairo, quienes defensores -acérrimos de su terruño, sostuvieron largas y enconadas luchas con -los españoles y portugueses. A los guaranos acudieron los misioneros -ofreciéndoles protección contra los citados usurpadores. Aceptado -el ofrecimiento, pudieron anunciar los misioneros a su superior que -doscientos mil indios estaban decididos a recibir el bautismo. Causó -admiración en la corte española que aquellos salvajes, tan belicosos -con las armas reales, se postraran ante los humildes hijos de San -Ignacio. - -Empresa comenzada con tan buenos auspicios alentó a los jesuítas, -quienes procuraron apartar los indios de los españoles, creyendo más -fácil amansar al salvaje que moralizar al europeo. Persistiendo en -la misma idea, solicitaron del obispo y del gobernador que se les -concediese reunir a los indios cristianos en determinados lugares, -independientes en absoluto de las ciudades coloniales próximas, -edificar iglesias y no consentir, bajo ningún pretexto, que a los -neófitos se les pudiera emplear en servicio de los españoles. De -este modo se lograba que no se reuniese a los indios en encomiendas, -consiguiendo, en cambio, los Padres italianos Cataldini y Maseti fundar -la primera parroquia o _Reducción_ de doscientas familias de guaranos -en Loreto, a orillas del Parapaneme, afluente del Paraná. De la citada -Reducción escribe el P. Diego de Torres lo que sigue: - -«La Reducción de... Nuestra Señora de Loreto... va creciendo mucho -en gente y fuera de otros muchos que se han venido á ella, un pueblo -entero nos enbio á pedir canoas para unirse con nosotros como lo -hicieron tan de raiz que ni un solo indio quedo en el pueblo para -guarda de sus vastimentos y sementeras; y otro cacique principal -prometió hacer lo mesmo dexando por prendas de su amor y su palabra -un sobrino que tenía para que le enseñasen y baptizasen mientras -venía él y toda su gente. Ni creçen menos en cristiandad y policia... -Estan ansi niños como niñas muy expertos en la doctrina y cathecismo -y los niños van leiendo y escribiendo, aiudan á Missa y cantan ya -en ella, acuden cada dia á la doctrina, reçan su rossario, cantan -la letania de Nuestra Señora de Loreto en la iglesia y ressan todos -en sus casas por la mañana y por la tarde y convidan á sus padres y -á todos los de su casa que ressen con ellos y como lo hacen en voz -alta, no parecen sino choros eclesiasticos bien consertados y con la -diligencia y continuacion de los hijos saben ya sus padres las oras y -por esto llaman graciosamente los niños á sus padres mis discípulos. -Apenas se toca por la mañanita la campana de la oración quando al -momento comienssan por todas las casas á ressar con la puntualidad -que si tubieran regla de ello, ni les a parecido á los Padres hasta -agora señalarles fiscales, ansi por no ser necessario porque en lo -esencial sirven de esso los niños de la escuela que avisan de los -enfermos que ay, de los infieles, y de las criaturas recien nacidas -para baptizarlas, como por no ser pesados a estos indios tan en los -principios.»[807] Desde el año 1593 a mediados del siglo diez y ocho se -fundaron 33 parroquias o Reducciones, entre los guaranos, chiquitos y -moxos, los cuales recibieron una constitución que no tenía ejemplo en -la historia. La Iglesia era el centro de la Reducción. Los nombres de -las citadas 33 parroquias, eran: _A orillas del Paraná_: San Ignacio -Guazú, Santa María de Fe, Santa Rosa de Lima, Santiago, Santos Cosme -y Damián, Corpus, Jesús, Itapuá, Candelaria, Santa Ana, Loreto, San -Ignacio Miní y Trinidad.--_A orillas del Uruguay_: San José, San -Carlos, Apóstoles, Concepción, Santa María Mayor, San Francisco Javier, -Santos Mártires, San Nicolás, San Luis, San Lorenzo, San Miguel, San -Juan Bautista, San Angel, Santo Tomás, San Francisco Borgia, Santa Cruz -y Yapeyú. _A orillas del Paraguay_: Belén. _En las selvas de Tarumó_: -San Joaquín y San Estanislao. Luego, cuando España colocó todos los -pueblos arrebatados a las misiones bajo el mando de un gobernador, la -capital del gobierno fué San Luis Gonzaga. - - [807] Pastells, _Hist. de la Comp. de Jesús en el Paraguay_, - tomo I, pág. 162. - -Las casas de las Reducciones eran de piedra y tenían un solo piso; -estaban colocadas alrededor de la plaza pública, donde también se -hallaban la iglesia, la casa de los jesuítas, el arsenal, el granero -y el hospicio para los forasteros. La gobernación de cada pueblo -se confería a un sacerdote y las funciones espirituales estaban -desempeñadas por un teniente. Sacerdote y teniente dependían de un -superior, a quien el Papa daba amplias facultades, aun para confirmar. -El mismo gobernador nombrado por el Rey, carecía de autoridad ante -el superior de la misión. La ley era la voluntad del sacerdote, -dependiendo completamente de él los colonos. - -Los niños recibían la educación en dos escuelas: en una aprendían a -leer y escribir, y en la otra la música y el canto. Los misioneros -estudiaban la inclinación de los niños y en su virtud los dedicaban a -la agricultura, a las artes de adorno o útiles, y también si alguno -mostraba inteligencia, le instruían en las ciencias y en la religión, -sacando de ellos magistrados y sacerdotes. - -Al rayar el alba la campana de la iglesia anunciaba la hora de -levantarse. Todos se dirigían al templo a dar gracias a Dios y después -marchaban al trabajo; por la tarde la misma campana los reunía otra -vez en la iglesia, encaminándose, lo mismo que por la mañana, a sus -calabozos. - -Además de que a cada familia estaba asignada una porción de tierra -para sus necesidades, tenían que cultivar la _posesión de Dios_, de -cuyo producto sacaban para el culto, para pagar el escudo de oro que -cada familia debía dar al rey de España, para remediar la escasez o -las malas cosechas, para los gastos de la guerra, o mantener viudas, -huérfanos y enfermos. Cogíase la cosecha en común en los almacenes a -disposición del sacerdote, evitando de este modo la avaricia y todas -las malas pasiones. En días determinados los misioneros distribuían lo -necesario para la vida a los jefes de familia; los días que no eran de -ayuno se repartía la carne en la carnecería. Estaba prohibido explotar -las minas, prohibición que era una protesta contra los males causados -por dicha industria en otras partes. Salían los indios a sus faenas -agrícolas a son de música, precedidos de la efigie del santo protector, -que se colocaba en una especie de cabaña. - -Las iglesias estaban bien cuidadas y los cálices y demás objetos -necesarios para el culto eran de oro y plata, adornados a veces con -piedras preciosas. Las fiestas eran frecuentes y brillantes, no -faltando en ellas los fuegos artificiales. - -Para prevenir el libertinaje procuraban los misioneros que los -indigenas se casasen jóvenes. - -El vestido de las mujeres consistía en una camisola blanca, estrecha -por la cintura, suelto el cabello y los brazos y piernas desnudos. Los -hombres adoptaron el traje que usaban en Castilla. - -Una asamblea general de ciudadanos elegía, siempre por influencia -del misionero, un cacique para la guerra, un corregidor para la -administración de justicia, regidores y alcaldes para que cuidasen del -buen gobierno de las obras públicas. Había además otras autoridades -nombradas del mismo modo. - -Los delitos, que cometía de tarde en tarde el indígena, se castigaban, -la primera vez con una secreta reconvención; la segunda con penitencia -pública a la puerta de la iglesia; la tercera con azotes. Dícese que -no hubo ni uno que los mereciese. Al perezoso se le recargaba con más -trabajo. - -Para la defensa de la _Reducción_ organizaron una milicia urbana de -infantería y caballería, cuyo único destino era rechazar los ataques de -los enemigos. Pocas veces tuvieron que echar mano de las armas, pues -los enemigos se contentaban con víveres. Los mamelucos (mestizos) que -confinaban con las Reducciones, robaban a los neófitos y los vendían -como esclavos. Si algunos gobernadores del Paraguay, del Uruguay y -de la Plata no respetaron, con alguna frecuencia, a los misioneros, -también estos últimos, de cuando en cuando, abusaron de su poder. -Recordaremos a este propósito que desde la Asunción, con fecha 29 de -mayo de 1629, D. Luis de Céspedes Xeria, gobernador del Paraguay, -escribió al Rey, diciéndole la poca atención que con él habían tenido -los Padres, viéndose obligado a quitarles la jurisdicción real. Se -quejaba también de los términos en que se hallaban redactadas las -cartas que de los misioneros había recibido[808]. - - [808] Pastells, _Hist. de la Compañía de Jesús en el - Paraguay_, etc., tomo I, págs. 431 y 432. - -Sobre la Compañía de Jesús y su política en el Paraguay, se han -dirigido graves censuras. Se ha dicho que los Padres se dejaban besar -las túnicas, que admitían a los salvajes al sacramento del Bautismo y -aun al de la Eucaristía. Díjose que el Paraguay era un país sumamente -rico, y que los jesuítas sacaban de él anualmente tres millones de -cruzados. Era opinión general que ocultaban ricas minas en lugares -ocupados por ellos. Se hallaba probado que ejercían el comercio y que -traficaban mucho, no negando que a veces supeditaban las glorias del -cielo a los intereses de la tierra. - -Dábase como cosa cierta que ellos y sólo ellos habían sido los -causantes de la rebelión contra el tratado de Fernando VI con Portugal, -respecto al cambio de las siete colonias españolas, por la portuguesa -del Sacramento. Decíase en todos los tonos que los hijos de Loyola -tenían decidido empeño en depender lo menos posible de España. El -aislamiento en que los jesuítas pusieron las Reducciones y sus -belicosos preparativos, hicieron sospechar que aspiraban a formar un -imperio independiente de la madre patria. Acerca de este asunto, no se -detuvo la imaginación de muchas gentes. Llegóse a decir que estaban -decididos a separarse de España, ya eligiendo un Rey, ya proclamando la -República. - -Tantas vulgaridades se dijeron, que reyes y pueblos se declararon -enemigos mortales de los hijos de San Ignacio. - -No negaremos que bien pudiera preguntarse: aquellos indios convertidos -¿obedecían al Rey o a los misioneros? ¿Trabajaban en servicio del -pueblo o para enriquecer a los jesuítas? Del mismo modo se presta a -censuras que aislasen sus Reducciones privándolas de la civilización -europea, como también lamentamos su egoísmo al querer prolongar más de -lo debido la infancia de los indígenas. Nosotros--como varias veces -hemos escrito--creemos que los gobiernos patriarcales son convenientes -para civilizar a los pueblos, así como afirmamos que son perjudiciales -cuando dichos pueblos tienen conciencia de su destino. - -Si todo esto es cierto, también lo es que ellos fundaron colegios en -México, Perú, Chile y en otros puntos; ellos penetraron en los salvajes -territorios de Sonora y California, en los espesos bosques de Tucumán, -en las márgenes de los ríos Mamoré y Magdalena, y hasta en las montañas -donde tienen su origen el Amazonas y el Pilcomayo. No olvidemos que -ellos regaron con su sangre los establecimientos de los franceses en el -Canadá, los de los portugueses en el Brasil y los de los españoles en -todas las Indias. - -Acerca de la obra jesuítica en el Brasil, merece atención profunda -la realizada por el Padre Anchieta, ya citado en el capítulo XXIX. -Hablaba dicho Padre varias lenguas de los tapuyas y de los tupís; -compuso la primera gramática guaraní. El escritor brasileño Pereira -da Silva escribe de él lo siguiente: «Inmensa fué la fama que -consiguió por sus trabajos. No sólo le veneraban y le respetaban los -portugueses y los mamelucos (mestizos de portugueses e indias), sino -que también los salvajes dejaban sus ranchos y selvas y corrían al -templo. ¡Cuántos prodigios, a que las crónicas de la época llaman -milagros, ejecutó José d'Anchieta ante los atónitos salvajes! ¡Cuántas -veces, yendo a buscarlos en sus escondidos asilos, penetrando en sus -enmarañados bosques, cruzando profundos ríos, subiendo inaccesibles -sierras y hablando con los mosacás (jefes de las tribus), consiguió -con su elocuencia convertirlos a la religión católica y a la vida -civilizada! Las memorias contemporáneas declaran los servicios que -prestó, atrayendo en Piratininga innumerables salvajes y fundando en -los alrededores diferentes aldeas de indios conversos, que fiaron su -porvenir a la sociedad civil y religiosa y al gobierno de los Padres -de la Compañía.» Un escritor portugués le llama «el más santo, el -más útil y el mejor de los misioneros.» Los colonos y los indios le -denominaban el Francisco Javier de Occidente. En particular, para los -indígenas el Padre Anchieta era, más que un misionero, un ídolo; más -que un sacerdote, un santo. También otros Padres jesuítas siguieron -las huellas del Padre Anchieta. Este virtuoso misionero falleció en -Beritighá (junio de 1597), siendo gobernador Francisco de Souza. - -Obliga la imparcialidad a decir que los colonos consideraban como -bestias a los indios, y los misioneros como hombres. Por esta razón -se despoblaban las ciudades y las misiones crecían. ¿Cómo salvar al -indígena--pues los campos necesitaban cultivarse--de las garras de los -agricultores? Los jesuítas, siguiendo el ejemplo de los dominicos--como -en otros capítulos se dijo--discurrieron la trata de negros, obteniendo -privilegio para sacar de la costa de Africa y llevar al Brasil tres -buques cargados de esclavos cada año. La Compañía salvaba a sus -neófitos; pero sacrificaba otra raza, no menos merecedora de los -consuelos del Cristianismo. - -Sería injusticia negar que ellos, con admirable paciencia y grandes -trabajos, educaron y organizaron pueblos de indios, consiguiendo -moldear, como si fuera de cera, el espíritu de los indígenas. Teniendo -siempre presente el fin religioso, cambiaban entre sí sus productos, -compraban lo necesario y cultivaban la tierra para todos. Cuidaban -mucho la ganadería y estudiaron algo la fauna y la flora. Usaron el -chocolate y la quina. No olvidaron otras industrias. Descubrieron -nuevas tierras. Fijáronse también en las disciplinas del espíritu, -y en sus imprentas imprimieron diccionarios y trabajos filológicos, -geográficos, históricos, etcétera. - -Conviene tener presente las palabras del historiador norteamericano -Dawson: «Es imposible--dice--no admirar el valor, sagacidad y piedad -de los jesuítas. Marchaban sólos a las tribus de indios salvajes, -vivían entre ellos, aprendían sus lenguas, les predicaban, cautivaban -sus imaginaciones con la pompa de las ceremonias religiosas, los -bautizaban y los excitaban a abandonar el canibalismo y la poligamia. -Infatigables y sin miedo, se internaban en sitios en los cuales nunca -había penetrado hombre blanco.» - -Al ser expulsados los jesuítas del Paraguay, cayó hasta el abismo la -Arcadia Guaranítica, pues faltaba la religión que sostenía la vida de -aquella sociedad. En los comienzos del siglo XIX, los treinta pueblos -que habían formado el gobierno teocrático, eran montones de ruinas. La -obra de dos siglos desapareció en pocos años, quedando únicamente grato -recuerdo, si no en la memoria de los hombres, en las páginas de la -historia. - -Por lo que se refiere al Patronato real eclesiástico, en Cédula dada -en el Escorial a 1.º de junio de 1574, se dice: «Como sabeis, el -derecho de Patronato Eclesiástico Nos pertenece en todo el estado -de las Indias, así por haberse descubierto y adquirido aquel nuevo -Orbe, y edificado y dotado en él las Iglesias y Monasterios á nuestra -costa, y de los Reyes Católicos nuestros antecesores, como por habernos -concedido por Bulas de los Sumos Pontífices, concedidas de su _propio_ -motu»[809]. Esto mismo se repite en otra Cédula de 1591, según copiamos -a continuación: «Por cuanto perteneciéndome, como me pertenece, por -derecho y Bula Apostólica, como á Rey de Castilla y León, el Patronato -de todas las Iglesias de las Indias Occidentales, y la presentación de -las dignidades, Canongías, Beneficios, Oficios, y otras cualesquier -prebendas Eclesiásticas de ellas, etc.»[810]. Sólo los reyes de -Castilla y León tenían el derecho de edificar Iglesias y Monasterios -en las Indias, y de presentar Arzobispos, Obispos, Prebendados y -Beneficiados idóneos para todas ellas. La presentación de los Prelados -se llevaría a Roma para que fuesen confirmados por el Papa dentro -del año de su vacante, y la de los otros beneficios inferiores se -presentaría ante los ordinarios dentro de diez días[811]. - - [809] Solórzano, _Política Indiana_, lib. IV, cap. I. - - [810] Ibidem. - - [811] Véase Solórzano, ob., lib. y cap. citados. - -Cuando, a mediados del siglo XVII, escribió Solórzano su libro titulado -_Política Indiana_, había en las Indias cinco iglesias metropolitanas y -28 sufragáneas. La arzobispal de la _Española_ o _Santo Domingo_ tenía -por sufragáneas la de _Cuba_, _Puerto Rico_, _Caracas_ o _Venezuela_ y -la _Abadía de Jamaica_. La arzobispal de _Santa Fe de Bogotá_ tenía por -sufragáneas la de _Cartagena_, _Santa Marta_ y _Popayán_. La arzobispal -de _México_ tenía por sufragáneas la de _Tlaxcala_ o _Puebla de los -Angeles_, la de _Guaxaca_ o _Antequera_, la de _Mechoacán_, _Yucatán_, -_Guatemala_, _Chiapa_, _Nueva Galicia_ o _Guadalajara_, _Nueva -Vizcaya_, _Honduras_ o _San Salvador_. La arzobispal de _Lima_ o de -los _Reyes_ tenía por sufragáneas la de _Panamá_, _Quito_, _Trujillo_, -_Guamanga_ y _Arequipa_; además otras dos que caen en la provincia o -reino de Chile, llamadas _Santiago_ y _la Concepción_. La arzobispal -de la _Plata_ o _las Charcas_ tenía por sufragáneas la de la _Paz_, -_Tucumán_, _Santa Cruz de la Sierra_ o la _Barranca_, _Río de la Plata_ -o _Buenos Aires_ y _Paraguay_[812]. - - [812] Lib. IV, cap. IV. - -Diferentes cambios y mudanzas sufrió la división eclesiástica. Hubo -un tiempo en que había arzobispados en _México_, _Bogotá_, _Santiago -de Cuba_ (antes de Santo Domingo), _Lima_, _Charcas_, _Guatemala_ y -_Caracas_. Bajo el arzobispado de _México_ se hallaban los obispados -de _Puebla de los Angeles_, _Oajaca_, _Mechoacán_, _Guadalajara_, -_Yucatán_, _Durango_, _Nuevo-León_ y _Sonora_; bajo el de _Bogotá_ -los de _Popayán_, _Cartagena_, _Santa Marta_ y _Maracaibo_; bajo el -de Santiago de Cuba el de la _Habana_ y _Puerto Rico_; bajo el de -_Lima_ los de _Cuzco_, _Arequipa_, _Trujillo_, _Guamanga_ y _Mainas_, -además de los de _Quito_ y _Cuenca_ correspondientes a la Presidencia -de Quito, el de _Panamá_ de Nueva Granada, y los de _Santiago_ y la -_Concepción_ correspondientes a la Capitanía general de Chile; bajo el -de _Charcas_ los de la _Paz_, _Santa Cruz de la Sierra_, _Paraguay_, -_Tucumán_, _Buenos Aires_ y _Salta_; bajo el de _Guatemala_ los de -_Comaycua_, _Nicaragua_ y _Chiapa_; y bajo el de _Caracas_ el de -_Guayana_. - -Pasando a otro asunto haremos notar que en todas las Iglesias -catedrales había dignidades (_Deán_, _Arcediano_, _Chantre_, -_Maestrescuela_ y _Tesorero_), diez canónigos, seis racioneros y -seis medio racioneros, dos curas para la parroquia de la Iglesia, -seis capellanes y seis acólitos; también existían los oficios de -_organista_, _pertiguero_, _mayordomo_, _cancelario_ y _perrero_[813]. - - [813] Ob. cit. - -Los arzobispos y obispos estaban en la obligación de defender a los -indios que injustamente fuesen vejados por negligencia, ausencia ó -notoria injusticia de los jueces seglares[814]. - - [814] Ibidem, lib. IV, cap. VII. - -El poder de la Corona en asuntos religiosos no podía ser mayor, tal vez -a veces fué más de lo conveniente. Habremos de recordar que las Bulas -Pontificias no podían pasar a América sin el _exequatur_ del Consejo -de Indias. Las iglesias, monasterios y hospitales habían de erigirse -con acuerdo de las Ordenanzas Reales. Los eclesiásticos no podían -pasar a las colonias sin obtener antes el permiso del Rey. De modo, -que la Iglesia católica en América dependía, lo mismo en lo referente -a las personas que a los cargos o dignidades, de los monarcas sus -patronos. El Patronato Eclesiástico, pues, fué poderoso y eficaz agente -para mantener bajo el dominio de los reyes españoles los dilatados y -distantes territorios de las Indias. - -Por lo que respecta al clero colonial se hallaba organizado como el -de la península, difiriendo sólo por el medio en que se movía. Los -_curas_ desempeñaban el trabajo parroquial en las ciudades españolas, -los _doctrineros_ (sacerdotes) enseñaban la doctrina y administraban -los sacramentos en las aldeas de los indios, y los _misioneros_ -predicaban el evangelio en tierras salvajes. El clero secular dependía -de los obispos de sus respectivas diócesis, los cuales se reunían -en _Concilios_ provinciales para dar unidad al culto y disciplina -eclesiástica. Muchos obispos fueron varones de grandes virtudes; no -pocos clérigos españoles y criollos cumplieron con su deber, como -también los misioneros, teniendo que lamentar y censurar la conducta -mundana de los que se separaban de la doctrina de la Iglesia. Sentimos -tener que decir que no era corto el número de clérigos sensuales, -codiciosos, regalones y perturbadores de la paz de los pueblos. -No respetaban ni hacían caso de los jueces seglares, llegando su -atrevimiento a no respetar tampoco la autoridad de los prelados[815]. - - [815] Véase _Noticias secretas de América_, por Jorge Juan y - don Antonio Ulloa, pág. 447. - -Podían dividirse los curatos en dos clases: unos estaban administrados -por clérigos, y otros por religiosos regulares. Los curatos de clérigos -se proveían por oposición; los de los regulares mediante terna para que -eligiese el vice-patrono. Unos y otros procuraban enriquecerse; pero -más los últimos, lo cual provenía de la poca seguridad que tenían en -desempeñarlo mucho tiempo. Debemos hacer una excepción: la Compañía de -Jesús cumplía mejor con su instituto y los Padres eran más celosos, -prudentes, justos y morales. - -Respecto al establecimiento del Tribunal de la Inquisición, ya sabemos -el celo y cuidado que pusieron los Reyes Católicos D. Fernando y -D.ª Isabel, celo y cuidado que continuaron sus sucesores. Desde que -se descubrieron y poblaron las Indias Occidentales se encargó a sus -primeros obispos por el cardenal de Toledo e inquisidor general que -procediese en sus respectivos distritos en las causas de la Fe, no -sólo como pastores de sus ovejas, sino también por la delegada de -inquisidores apostólicos que él les daba y comunicaba. Se dispuso -del mismo modo que «los gobernadores y justicias seglares no se -entrometiesen en hacer oficios de inquisidores, ni los dichos prelados -conociesen, por vía de inquisición, de cosas que no fuesen graves, y -que para ello los gobernadores y ministros les diesen todo favor»[816]. -Tiempo adelante pareció conveniente y aun necesario que se pusiesen -tribunales de la _Inquisición_ o del _Santo Oficio_, a imitación de -los establecidos en España. Creóse por Real cédula de 25 de enero -de 1569, para mantener en las colonias la pureza de la fe y evitar -la comunicación de los españoles con los herejes y los sospechosos -de herejía, cuyas doctrinas _debía castigar y extirpar, evitando -que se propagaran y esparcieran_ en el Nuevo Mundo. Erigiéronse dos -tribunales: uno en la ciudad de Lima o de los Reyes, cabeza o corte de -las provincias del Perú, que comenzó a funcionar en 1570; y otro en -_México_, metrópoli de las provincias de la Nueva España, que comenzó a -funcionar en dicha capital en 1571. - - [816] Herrera, _Década_ I, lib. VI, cap. XX. - -Para la creación de los tribunales de Lima y México se hallan dos -Provisiones Reales de Felipe II, dadas en Madrid a 16 de agosto de -1570, y en ellas se refieren los motivos que obligaron a erigirlos. -Muchos fueron los privilegios y prerrogativas de que gozaron en todos -tiempos los inquisidores. - -Después, comprendiendo que tan alto ministerio no se podía ejercer -convenientemente por la distancia de las provincias, se erigió otro -tribunal en _Cartagena_ (Nueva Granada), cuya erección se hizo -reinando Felipe III y siendo inquisidor general D. Bernardo de Rojas, -arzobispo de Toledo, el año de 1610. Las Reales cédulas se despacharon -en Valladolid a 8 de marzo del citado año, y tuvo jurisdicción en el -virreinato de Santa Fe y en las capitanías generales de Venezuela, Cuba -y Puerto Rico. Pocas veces se aplicó la muerte en la hoguera, lo cual -viene a indicar que sus procedimientos allí no fueron tan crueles como -en España. En los Autos de fe celebrados en Lima desde el año 1573 -al 1736, sólo se quemaron 30 procesados, pues los restantes fueron -condenados a azotes, reclusión, galeras o destierro. Casi lo mismo que -en Lima sucedió en México. Las principales víctimas de la inquisición -fueron los protestantes extranjeros, los judíos y judaizantes españoles -ó portugueses, los denunciados como brujos o magos, los blasfemos y -los bígamos. Fué poderoso auxiliar el Santo Oficio de la política de -aislamiento seguida por nuestros reyes en sus posesiones de Indias. -Temían los extranjeros con razón caer en manos del Santo Oficio. -Extremó sus rigores en la prohibición de libros, considerando a algunos -heréticos y a otros revolucionarios, desde el punto de vista político. -Todavía tenían más odio a los que en el siglo XVIII exponían doctrinas -sensualistas o ideas enciclopedistas; en una palabra, a los que de -algún modo se separaban, en política, del absolutismo, y en religión, -del escolasticismo. Nada consiguió la inquisición, pues ni pudo -contener los extravíos ni las inmoralidades de la masa inculta, como -tampoco logró contener la propagación de la heterodoxia protestante y -del enciclopedismo filosófico. No tuvo el Santo Oficio jurisdicción -sobre el indio. Gozaban los indígenas de los privilegios concedidos -por el derecho eclesiástico a los miserables y rústicos «por su -simplicidad, menor malicia e imperfecto conocimiento.» - - - - -CAPITULO XXXIV - - CULTURA DEL CANADÁ ANTES DE PASAR AL DOMINIO DE INGLATERRA Y - CULTURA DE LOS ESTADOS UNIDOS ANTES DE SU INDEPENDENCIA.--LA - UNIVERSIDAD.--MADAME DE LA PELTRIE Y MADAME GUYARD: CONVENTO DE - LAS URSULINAS.--INSTITUTO DE SEGUNDA ENSEÑANZA Y ESCUELAS.--M. - BOURGEOYS: CONGREGACIÓN DE NOTRE DAME.--COMUNIDADES - RELIGIOSAS.--SEMINARIO DE LAVAL.--LIBROS DE DESCUBRIMIENTOS E - HISTORIAS.--CANTOS POPULARES.--INSTRUCCIÓN PRIMARIA.--ESCUELAS - CATÓLICAS Y PROTESTANTES.--RELACIONES ENTRE LAS COLONIAS DE LOS - ESTADOS UNIDOS Y LA METRÓPOLI.--LAS PRIMERAS LETRAS.--COLEGIO - DE NEWTON.--PRIMERA PRENSA DE IMPRIMIR.--ESCUELA E IMPRENTA - EN FILADELFIA.--CULTURA EN LAS CAROLINAS.--UNIVERSIDAD DE - VIRGINIA.--COLEGIOS.--PRIMERA ESCUELA DE MEDICINA.--LA «GACETA - DE GEORGIA.»--PROGRESO EN TODAS LAS COLONIAS.--LAS BELLAS ARTES - EN EL CANADÁ Y EN LOS ESTADOS UNIDOS.--LA INDUSTRIA EN EL CANADÁ - Y EN LOS ESTADOS UNIDOS.--MINAS DE «NOVA SCOTIA.»--RIQUEZA - FORESTAL.--PROSPERIDAD DEL COMERCIO EN LOS ESTADOS UNIDOS.--LOS - AMERICANOS ENFRENTE DE LOS INGLESES. - - -Cuando el Canadá pasó al poder de Inglaterra, ya habían adquirido allí -grandes adelantos las ciencias, las letras y la instrucción pública. -Era natural que así sucediese, dada la continua comunicación del Canadá -con Francia. El 1635 se fundó en Quebec una especie de Universidad, -anterior en un año a la de Harvard. Corría el 1639, y llegaron de -Francia dos señoras de clase distinguida, con el objeto de dedicarse a -la enseñanza y a obras de caridad. Llamábanse Madame de la Peltrie y -Madame Guyard, más bien conocida la última con el nombre de Madre de la -Encarnación. De ellas ha quedado un monumento digno de toda alabanza, -como es el convento de las Ursulinas de Quebec, donde se han educado -generaciones de niñas, en particular franco-canadienses. El 1640 se -estableció un Instituto de segunda enseñanza y una escuela para los -hijos de los hurones. - -En 1641, M. de Maisonneuve condujo a Montreal hombres decididos y -deseosos de fundar allí una colonia completamente cristiana. Apenas -habían pasado doce años, cuando la hermana Margarita Bourgeoys -estableció en Montreal la Congregación de _Notre Dame_, para la -educación de niñas, que tuvo fama universal. Por entonces, Jerónimo de -la Danversière, asentista de contribuciones en la ciudad y territorio -de La Fleche (Anjou) y Juan Olier, clérigo de París, acordaron fundar -en Montreal las comunidades religiosas siguientes: una de sacerdotes -seculares, que se ocuparía en la dirección de los colonos y en la -conversión de los indígenas; otra de monjas para cuidar los enfermos; y -la tercera, para enseñar la doctrina cristiana a los niños de europeos -e indios. Sobre todos los establecimientos de enseñanza, figura en -primera línea el Seminario fundado en Quebec por el obispo Laval, y que -siglo y medio después se transformó en la gran Universidad conocida -hasta nuestros días con el nombre de _Laval_. - -Los primeros libros escritos por exploradores y misioneros católicos -tratan de descubrimientos, tradiciones e historia. Champlain, fundador -de la ciudad de Quebec, escribió, entre otras obras, curiosa historia -de su primer viaje. Lascarbot, que tanta y tan importante parte tuvo en -la colonización de Acadia (Nueva Escocia), publicó una interesante y -completa historia de Nueva Francia, y después una colección de poemas -con el título de _Les muses de la Nouvelle France_. El jesuíta P. -Charlevoix, entre famosa pléyade de escritores, ocupa el primer lugar -por su _Histoire et description générale de la Nouvelle France_. De -este período han quedado multitud de cantos populares de origen bretón -o normando, los cuales, poco a poco, tomaron el carácter propio del -país en que se hallaban trasplantados. Algunos de dichos cantos tienen -no poca delicadeza y dulzura[817]. - - [817] En el año 1865 Ernesto Gagnon publicó una colección de - estas canciones con su correspondiente música, siendo las más - conocidas las siguientes: _L'Alouette_, _Parderrier' chez mon - père_, _Isabeu s'y promène_ y _A la claire fontaine_. - -La instrucción pública se extendió por todo el país, lo mismo en las -grandes que en las pequeñas poblaciones, lo mismo en las ciudades que -en los campos. La instrucción primaria era y es obligatoria en todas -las provincias canadienses, ya católicas, ya protestantes. El Consejo -que preside la organización de las escuelas católicas se compone de -los obispos de la provincia, vocales por derecho propio, y cierto -número de seglares nombrados por el gobierno. Las escuelas de segunda -enseñanza son en su mayor parte colegios y _conventos_, donde dan -la instrucción casi siempre individuos del clero y hermanas de la -caridad. La Universidad principal y más antigua del Canadá es católica, -y su Facultad más concurrida es la de Teología. Los protestantes, a -su vez, tienen el derecho de organizar sus escuelas confesionales. -Dirige y paga esta enseñanza una comisión protestante nombrada por -el gobierno; pero la minoría religiosa de cada municipio, si no se -halla satisfecha de la administración escolar, tiene derecho a elegir -síndicos especiales para la gestión de sus intereses. Las escuelas de -segunda enseñanza y las Universidades protestantes están dirigidas por -el gobierno. Los inspectores de las escuelas católicas son católicos, -y los de las protestantes son protestantes. Aunque la subvención del -gobierno es algo mayor para la enseñanza protestante que para la -católica, la igualdad de derechos es la misma entre ambas confesiones, -siendo también la misma entre las dos lenguas. A veces se originan -serios conflictos, «clamando los unos contra el poco caso que hacen -los maestros del idioma dominante en la provincia, y reivindicando los -otros el derecho de dar la enseñanza como les conviene. La opinión -que parece prevalecer poco a poco en el _Ontario_ es dar un carácter -puramente laico a las escuelas y hacer obligatorio el estudio de la -lengua inglesa, conforme al precedente que suministra la provincia -de _Manitoba_, donde sostenían igual lucha las escuelas protestantes -inglesas y las escuelas católicas francesas»[818]. - - [818] Reclus, _América Boreal_, págs. 649 y 650. - -En suma, si la cultura en el Canadá es inferior a la de los Estados -Unidos, quizá sea superior a la de las Repúblicas del Sur y del Centro -de América. Allí viven en cordiales relaciones ingleses y franceses, -protestantes y católicos. El catolicismo se halla muy extendido en la -provincia de Quebec, especialmente en la capital citada y en Montreal. -Considerablemente aumenta la cultura científica y literaria, siendo -focos de luz las Universidades de Otawa y de Montreal. - -Pasando a otro asunto, conviene no olvidar que conforme se iban -extendiendo los ingleses por el territorio de lo que después se llamó -República de los Estados Unidos, la civilización y la cultura adquirían -mayor desarrollo. Las relaciones entre las colonias y la metrópoli -fueron cada día mayores, progresando al mismo tiempo la instrucción -pública, las ciencias y las letras. Muchos de los fundadores de Nueva -Inglaterra eran hombres de bastante ilustración, adquirida en las -Universidades de la Gran Bretaña y que deseaban extender en aquellas -lejanas tierras. Ellos abrieron escuelas gratuítas o de primeras letras -o de gramática.«Establecieron--escribe el historiador Spencer--una -especie de colegio práctico en Newton, arrabal de Boston, que fué -dotado por Mr. John Harvard, cuando ocurrió su fallecimiento en 1638, -con su librería y la mitad de su hacienda, dándose a este colegio el -nombre de su generoso bienhechor, y a la localidad que ocupaba, el de -Cambridge, en conmemoración de la famosa Universidad de Inglaterra. -Por concesiones y donaciones anuales de varios individuos, el nuevo -colegio se vió habilitado para echar los cimientos de su futura -preponderancia. En Cambridge fué donde, hacia el año 1640, se sentó la -primera prensa para imprimir que se conoció en América[819].» - - [819] _Historia de los Estados Unidos_, tomo I. págs. 112 y - 113. - -En los primeros años de la segunda mitad del siglo XVII la población de -Maryland aumentó en riqueza, poderío y cultura. - -El cuáquero Guillermo Penn fundó el Estado de Pensylvania. Llegó a -América el año 1682, y el 1683 echó los cimientos de la ciudad del amor -fraternal, _Filadelfia_, que, si por lo pronto se compuso de cuatro -chozas, a los dos años contaba con 600 casas. Ninguna otra colonia -se desarrolló tan rápida y vigorosamente. En el año 1687 comenzó a -funcionar en Filadelfia una prensa de imprenta, y en 1689 una escuela -pública. - -En los últimos años del siglo XVII fueron notables los adelantos -realizados por las Carolinas, lo mismo por su cultura que bajo el punto -de vista material. - -La capitalidad de Virginia pasó, en el año 1696, a _Williamsburg_, cuyo -nombre tomó del rey Guillermo III de Orange. Tan poca importancia tuvo -Williamsburg como Jamestown, la capital primera. Tampoco dió esplendor -a la segunda capital el _Colegio de Guillermo y María_ o Universidad, -fundado a instancia del reverendo Santiago Blair, natural de Escocia, -e inaugurado en el año 1700. En el Colegio se enseñaba la Filosofía, -Teología, idiomas, artes, etc., y se componía de un director y seis -profesores. De dicho Colegio o Universidad decía un estudiante treinta -años después lo siguiente: «Aquí tenemos una Universidad sin claustro -y sin estatutos, una Biblioteca sin libros y un rector sin sueldo.» -No es de extrañar, pues, que los colonos ricos enviasen sus hijos al -extranjero para hacer allí sus estudios; pero durante las guerras -intercoloniales progresaron mucho las colonias, siendo extraordinario -este progreso luego que se firmó la paz entre Francia e Inglaterra -(noviembre de 1762). - -Hace recordar Spencer en su _Historia de los Estados Unidos_ que el -colegio de Rhode-Island, conocido ahora con el nombre de Universidad -de Brown, se estableció primero en Warren el año 1764, trasladándose a -Providencia el 1770. Tanto el colegio de Rutger como el de Darmouth, -creados, aquél el 1770, y el segundo el 1771, llegaron a organizar -nueve colegios más, dirigidos tres por los _episcopales_, otros tres -por los _congregacionistas_, y los restantes por los _presbiterianos_, -_holandeses reformados_ y _baptistas_[820]. - - [820] Véase tomo I, pág. 297. - -La afición a las ciencias y a las letras creció rápidamente. Los -colegios se llenaron de estudiantes. Luego, por las iniciativas de -Morgan y Shippen, ambos naturales de Pensylvania, se estableció una -escuela de Medicina, primera institución de esta clase en América. El -doctor Francis en el aniversario que se verificó en febrero de 1856, -dice que «Nueva York es la ciudad que primero organizó una facultad -completa de Medicina durante nuestras relaciones coloniales con la Gran -Bretaña. El colegio del Rey fué el primer instituto de América que en -el año 1767 confirió el grado de doctor en Medicina[821].» De igual -modo el estudio de las leyes adquirió verdadera y singular importancia. - - [821] Véase el interesante informe de Mr. Francis. - -En la colonia de Georgia se publicó, año 1763, el primer diario, que se -intituló _Gaceta de Georgia_. - -En suma, las trece colonias cultivaron con asiduidad y constancia todos -los ramos del saber. New-Hampshire, Massachusetts-Bay, Rhode-Island, -Connecticut, Delaware, Nueva-York, Nueva Jersey, Pennsylvania, Carolina -del Norte, Maryland, Virginia, Carolina del Sur y Georgia, unas más y -otras menos, dieron paso de gigante en el camino del progreso, pudiendo -decir en la _Declaración de la Independencia_ las siguientes palabras: -«Las colonias unidas son y tienen derecho a ser Estados libres e -independientes, sin sujeción alguna a la Corona de la Gran Bretaña, -debiendo, en su consecuencia, romperse los lazos políticos que con ella -nos unían.» - -Si las bellas artes apenas se cultivaron por los primeros habitantes -del Canadá y de los Estados Unidos, tiempo adelante los franceses e -ingleses algo hicieron en sus respectivos países; pero el americano, -entregado antes como ahora a constantes preocupaciones de orden -material y a una vida sumamente agitada, no tuvo el espíritu libre -para dedicarse al cultivo de la belleza. En general, las bellas artes -se comprendían poco en el Canadá y en los Estados Unidos, a causa -también de que la educación primera no la preparaba ni dirigía hacia -las delicadezas y refinamientos del arte. Fijábase en la prosperidad -material, que había aumentado mucho, y no echaba de menos los placeres -del alma. Las siguientes palabras de Spencer, historiador de los -Estados Unidos, son bastante significativas. Dice: «Hasta las bellas -artes tuvieron (segunda mitad del siglo XVIII) sus partidarios: -West y Copley, nacidos en el mismo año, comenzaron a despuntar como -retratistas; pronto buscaron ambos en Londres más ancho campo a sus -aspiraciones»[822]. - - [822] Tomo I, pág. 251. - -Acerca de la industria del Canadá haremos notar que las pieles y -la pesca constituyeron la riqueza del país. También citaremos los -minerales, y las minas de oro de _Nova Scotia_ se explotaron con -grandes resultados. Del mismo modo afirmamos que tal vez no haya -ningún país en América que tenga mayor riqueza forestal. La industria -comercial estaba adelantada: exportaba ganado, muchas y excelentes -maderas, lanas, minerales, etc., e importaba tejidos, frutas, vinos -y toda clase de bebidas. Otras industrias se encontraban igualmente -adelantadas. - -Fijándonos en los Estados Unidos, trasladaremos a este lugar la -autorizada opinión del general francés Montcalm y la del viajero -sueco Pedro Kalm. Decía el primero en una de sus comunicaciones al -gobierno de su nación: «Todas las colonias inglesas se hallan en estado -floreciente; son populosas, ricas y tienen para satisfacer todas las -necesidades de la vida. La Inglaterra ha estado muy torpe en permitir -que se introduzcan las artes, la industria y el comercio en las -colonias, porque así les ha permitido desembarazarse de las cadenas -que las ligaban a la madre patria y hacerse independientes de ella. -Tiempo hace que habrían sacudido también el yugo político y habrían -cada una formado una pequeña república independiente, si el temor a los -franceses no las hubiera detenido. Una vez amos en su país, preferirían -sus compatriotas a los extraños; pero entretanto siguen el principio -de obedecer lo menos posible. Aguarde usted a que hayan conquistado el -Canadá y a que los canadienses y los colonos ingleses se hayan fundido -en un sólo pueblo, y verá cómo los americanos dejan de obedecer en el -momento en que crean que la Inglaterra daña sus intereses. Y si se -sublevan, ¿qué podrán hacer?» El viajero sueco Kalm, que se hallaba -en Nueva York doce años antes de la última guerra intercolonial, -escribió lo que sigue en la interesante relación de su viaje: «Las -colonias inglesas en esta parte del mundo se han aumentado tanto en -población y riqueza, que quieren rivalizar con la Inglaterra europea; -mas para sostener el poderío y el comercio de la metrópoli, ésta les -ha prohibido establecer criaderos de oro y plata bajo la condición -de remitir estos metales inmediatamente a Inglaterra. A excepción -de algunas plazas señaladas, no pueden hacer comercio en ninguna -otra parte con otros países fuera de Inglaterra, y a los extranjeros -no les es permitido comerciar con estas colonias. Además de éstas, -existen todavía muchas otras limitaciones y prohibiciones. Todo esto -ha hecho que las colonias sientan cada vez menos afecto a su madre -patria, y esta frialdad se aumenta con el establecimiento en ellas -de muchos extranjeros, holandeses, alemanes y franceses, que ningún -apego tienen a Inglaterra. A todo esto se agrega aquellas personas que -descontentas siempre, desean a cada paso variación; la prosperidad y -la mucha libertad producen la soberbia. No solamente hijos de América, -sino emigrantes ingleses me han dicho sin rebozo que es muy fácil -que las colonias inglesas de la América del Norte formen de aquí a -treinta o cincuenta años un Estado completamente independiente de -Inglaterra»[823]. Exactos son los relatos de Montcalm y de Kalm. Ni el -Canadá, ni los Estados del Norte América han permanecido estacionarios. -El ilustre historiador Hildreth denomina esta época la edad de oro -de la Virginia, el Maryland y de las dos Carolinas, considerando la -extraordinaria riqueza de los citados países[824]. Las dos Floridas -por entonces se hallaban en la opulencia y tenían mucha industria. No -era superior en muchas cosas la industria de la metrópoli a la de las -colonias. - - [823] Véase Oncken, _Hist. Universal_, tomo XII, pág. 53. - - [824] _History of the United States of América_ (Nueva York), - 1849-1862. - -De aquellas dilatadas y lejanas tierras se había desterrado la -ociosidad y la vagancia, manantiales de vicios y de crímenes, -promoviéndose, en cambio, apoyo al trabajo y a la aplicación, -fuentes de moralidad y de virtud. Allí no campeaban los charlatanes, -los estafadores, los truhanes, ni vagos, escoria de la sociedad y -mortificación de los hombres de bien. Muchas fueron las reformas -dictadas en pró de la industria y de los oficios más necesitados -de protección. En beneficio de las clases productoras se dieron -disposiciones que supieron aprovechar aquellos hombres laboriosos. Si -la estadística de población de un país no es signo demasiado falible -de prosperidad o de decadencia, si no es un dato demasiado incierto -del bueno o mal régimen político y económico de un pueblo, si hemos -de seguir en este punto la doctrina de distinguidos economistas, no -tenemos más remedio que confesar el excelente estado de las colonias, -considerando el aumento que en poco tiempo alcanzó la población de los -Estados Unidos antes de su independencia. - -Entretanto que la Corona y el Parlamento se dormían en sus laureles, -«las colonias aumentaban rápidamente en población, en riqueza y en -preponderancia; y en vez de ser unas cuantas obscuras comarcas que -se ocupaban sólo de sus asuntos particulares, contando apenas con -elementos de existencia, íbase formando un pueblo cuya agricultura, -comercio, carácter emprendedor y posición respecto a otros Estados, -le hacía acreedor a desempeñar un puesto de importancia. La madre -patria no se hallaba en estado de gobernar bien a las colonias, ni -tuvo tampoco la mala voluntad de oprimirlas demasiado, limitándose -únicamente a molestarlas sin impedir su progreso»[825]. - - [825] Spencer, _Hist. de los Estados Unidos_, tomo I, pág. 254. - - -Tanta fué la prosperidad a que llegaron las colonias; tanto fué el -progreso de su industria y de sus artes que, confiadas en su poder, se -atrevieron a arrostrar las iras de Inglaterra. Allí sólo había hombres -agrícolas e industriales. - -No vaya a creerse que todos los colonos querían la resistencia armada -contra la metrópoli, pues había algunos indecisos y también realistas. -La mayoría, sin embargo, deseaba romper las trabas que unían a los -colonos con la Gran Bretaña, o, lo que es lo mismo, aspiraban a la -independencia. Debióse principalmente la fuerza de la revolución a que -los patriotas estaban preparados, como si hubiesen presentido que había -de llegar el día de pelear con los ingleses. La razón, además, estaba -de parte de los americanos, quienes llevaban en su bandera la libertad -de su comercio y la oposición al poder arbitrario del Rey. - -Al reunirse el Parlamento de Inglaterra en el año 1765, se sometió a -su aprobación el famoso _bill_, por el cual se decretaba el impuesto -del sello. Semejante contribución, como era de esperar, causó profundo -malestar en las colonias; pero el _bill_ se aprobó, sancionándose el 22 -de marzo por la Corona. Franklin, que se hallaba en Londres, escribió a -su amigo Thompson la misma noche en que fué aprobado, lo siguiente: «El -sol de la libertad se ha puesto; los americanos tendrán que encender en -adelante las lámparas de su industria y de su economía.» Poco después -contestó Thompson: «Lo que nosotros encenderemos no serán lámparas, -sino antorchas; estad tranquilo sobre este punto.» La guerra de la -independencia iba a comenzar pronto. - - - - -CAPITULO XXXV - - CULTURA DE LAS COLONIAS ESPAÑOLAS ANTES DE LA INDEPENDENCIA: - MÉXICO: IMPRENTA; ACUÑACIÓN DE LA MONEDA.--SIGLO XVII: SOR JUANA - DE LA CRUZ.--POETAS Y PROSISTAS DEL SIGLO XVIII.--PERÚ: GARCILASO - DE LA VEGA, "COMENTARIOS REALES."--LIMA EN EL SIGLO XVI: LA - UNIVERSIDAD DE SAN MARCOS.--VALLE Y CAVIEDES.--SIGLO XVIII: - OLAVIDE; SU VIDA Y SUS OBRAS.--PERALTA, ALONSO DE LA CUEVA Y - LLANO ZAPATA.--EL PERIODISMO.--CUBA Y PUERTO RICO.--GUATEMALA: - MATANZA, OSENA, PAZ SALGADO Y BERGAÑO.--LA INSTRUCCIÓN PUBLICA.--LA - UNIVERSIDAD.--LA «GACETA.»--EL COLISEO.--EL CONSULADO.--LA - SOCIEDAD ECONÓMICA.--LA IMPRENTA.--COSTA-RICA.--EL ECUADOR, - VENEZUELA, BOLIVIA, BUENOS AIRES, CHILE, PARAGUAY Y URUGUAY.--LAS - BELLAS ARTES: CATEDRAL DE MÉXICO.--EL ESCULTOR ROBLES.--EL P. - CARLOS.--CHILL Y OTROS.--EL PINTOR CIFUENTES Y OTROS.--LAS BELLAS - ARTES EN LIMA Y EN LA AMÉRICA CENTRAL.--EL PINTOR SANTIAGO EN - EL ECUADOR.--EL ESCULTOR LAGARDA.--LAS BELLAS ARTES EN NUEVA - GRANADA.--LA INDUSTRIA EN MÉXICO, PERÚ Y BOLIVIA, SANTO DOMINGO, - CUBA, AMÉRICA CENTRAL, CHILE, NUEVA GRANADA, ECUADOR, VENEZUELA, - BUENOS AIRES, PARAGUAY, URUGUAY Y BRASIL. - - -La vida intelectual de los pueblos hispano-americanos durante la época -colonial permanece casi olvidada, no sólo por los hijos del país, sino -también por los mismos españoles. Comenzaremos estudio tan interesante -por la cultura literaria en México, no sin hacer antes notar que con la -ayuda del obispo Zumárraga logró el virrey Mendoza traer la imprenta el -1536, publicándose en el mismo año la _Escuela Mística_, de San Juan -Clímaco, traducción que hizo el Padre dominico Juan de la Magdalena. -Registraremos también el hecho de que por entonces comenzó la acuñación -de la moneda. De la literatura mejicana en el siglo XVII, colocaremos -en primer término a la monja y poetisa Sor Juana Inés de la Cruz. -Nació en San Miguel de Nepantla, alquería a doce leguas de México, y -fué bautizada en la cercana villa de Ameca-Ameca[826]. Su padre se -llamaba Manuel de Asbaje y su madre Isabel Ramírez de Cantillana. -Tan bella de rostro como de espíritu, se hizo simpática a todos en la -corte del virrey marqués de Mancera, pues fué dama de la virreina doña -Leonor de Carreto. Por los consejos del Padre jesuíta Antonio Núñez se -encerró en un convento de la orden de San Jerónimo y profesó el 24 de -febrero de 1669. Falleció el 17 de abril del año 1695. Mujer de una -cultura extraordinaria, vivió en la atmósfera de literatura gongorina -y pedante, librándose, no del mal gusto de la época, pero sí de -exageraciones ridículas y antiestéticas. En tiempos mejores y con otra -educación, Sor Juana Inés de la Cruz ocuparía señalado lugar entre las -mejores poetisas. - - [826] Algunos escritores dicen que era peruana y otros - guipuzcoana. - -El _siglo de oro_ de la cultura científica y literaria en México -fué el XVIII. En la citada centuria se creó la Universidad y otros -establecimientos de enseñanza, la imprenta adquirió gran desarrollo y -las ciencias y las letras se cultivaron por esclarecidos ingenios en -la capital y en las ciudades más importantes de la colonia. Fama tuvo -de literato don Diego José de Abad, jesuíta y excelente latinista. -En la poesía épica se distinguió D. Francisco Ruiz de León, autor de -los poemas _La Tebaida Indiana y La Hernandiada_, sobresaliendo en -el género lírico los Padres don José Manuel Sartorio y Fray Manuel -de Navarrete. Nacieron por aquella época en la Nueva España dos -historiadores dignos de fama: los jesuítas veracruzanos don Francisco -Javier Clavigero, autor de la _Historia Antigua de México_ y de la -_Historia de la Baja California_, y don Francisco Javier de Alegre, que -escribió la _Historia de la Compañía de Jesús en la Nueva España_. - -Antes de estudiar la historia literaria del Perú, publicaremos la -siguiente Real Cédula. Por ella veremos el mucho cuidado que tenían -nuestros monarcas de que no sufriese detrimento alguno la religión -católica. - -Libros: «Informado el Príncipe, que de llevar al Perú los favulosos, -como los de Amadís y otros, se seguía, que los indios que sabían leer -se daban á ellos, olvidando los de buena y sana doctrina, y persuadidos -de que las Historias vanas habían sido compuestas vanamente, y pasado -como tales lo serian también las de Sagrada Escritura y Santos -Doctores, teniéndolos por de una misma authoridad; mandó S. M. al -virrey no consintiesse su venta, ni que los españoles los tuviessen en -sus casas, ni los leyesen los indios.» Ced. de sep. de 1513. Vid. Tom. -9 de ellas, fol. 286, b, n.º 481[827]. - - [827] Arch. Hist. Nac.--_Cedulario índico de Ayala_ o _Dic. de - Gobierno y Legislación de Indias_, letra L. n.º 18. - -El primero de los escritores peruanos fué Garcilaso de la Vega. -Era hijo natural del capitán Garcilaso de la Vega y de la _ñusta_ -Doña Isabel Chimpu Ocllo, sobrina de Huayna Cápac y nieta de Túpac -Yupanqui. Nació en el Cuzco el 12 de abril de 1539 y vivió en una -época de guerras civiles. Conoció a Gonzalo Pizarro, a Francisco -Carvajal, al presidente La Gasca, a Francisco Hernández Girón y a -otros. «Residiendo--dice--mi madre en el Cozco, su patria, venían a -visitarla casi cada semana los pocos parientes y parientas que de las -crueldades y tiranías de Atahualpa escaparon; en las cuales visitas -siempre sus más ordinarias pláticas eran tratar del origen de sus -reyes, de la magestad dellos, de la grandeza de su imperio, de sus -conquistas y hazañas, del gobierno que en paz y en guerra tenían, de -las leyes que tan en provecho y en favor de sus vasallos ordenaban. -En suma, no dejaban cosa de las prósperas que entre ellos hubiesen -acaecido que no la trujesen a cuenta. De las grandezas y prosperidades -pasadas, venían a las cosas presentes: lloraban sus reyes muertos, -enajenado su imperio y acabada su república. Estas y otras semejantes -pláticas tenían los incas y pallas en sus visitas, y con la memoria del -bien perdido, siempre acababan su conversación en lágrimas y llanto, -diciendo: _trocósenos el reinar en vasallaje_. En estas pláticas yo, -como muchacho, entraba y salía muchas veces donde ellos estaban, y me -holgaba de las oir, como huelgan los tales de oir fábulas»[828]. - - [828] _Comentarios Reales_, 1.ª parte, lib. I, cap. XV. - -Manifiesta Garcilaso en su historia profundo amor a los incas y en -general a toda la raza india. No es extraño que el historiador se -convierta en defensor, y en defensor apasionado. - -Habiendo fallecido su padre de muerte natural, Garcilaso se trasladó -a España en el año 1560. Entró en el ejército y sirvió a las órdenes -de Don Juan de Austria y de Don Alfonso Fernández de Córdova, marqués -de Pliego, obteniendo el grado de capitán, _inmérito de sueldo_. Dice -que «escapó de la guerra tan desvalijado y adeudado, que no le fué -posible volver a la corte, sino acogerse a los rincones de la soledad -y pobreza.» Solicitó del Rey la recompensa debida por los servicios -de su padre y la restitución patrimonial de los bienes de su madre, -no obteniendo ni la una ni la otra, a causa del mal recuerdo que se -conservaba del conquistador Garcilaso, el cual siguió las banderas -rebeldes de Gonzalo Pizarro. Se estableció en la ciudad de Córdoba, -se ordenó de clérigo y escribió algunas obras, siendo la principal la -que lleva el título de _Comentarios Reales_. Murió en Córdoba el 22 de -Abril de 1616. - -Si acabamos de indicar que Garcilaso es más bien panegirista que -historiador, añadiendo ahora que le consideramos bastante parcial y -algo inexacto; sin embargo, no creemos justas las siguientes palabras -de Menéndez Pelayo: «Los _Comentarios Reales_ no son texto histórico; -son una novela utópica, como la de Tomás Moro, como la _Ciudad del -Sol_, de Campanella, como la _Océana_, de Harrington; el sueño de -un imperio patriarcal y regido con riendas de seda, de un siglo de -oro gobernado por una especie de teocracia filosófica»[829]. No -estamos conformes--repetimos--con el juicio de Menéndez Pelayo; pero -aceptamos sin reparo alguno el de Pi y Margall. «En esta historia de -los incas--escribe--sigo principalmente a Garcilaso de la Vega. Se -disminuye hoy la autoridad que se le concedió en otros días; pero -injustamente. No dispuso de mayores medios para descubrir la verdad -ninguno de sus contemporáneos; tampoco ninguno de los que después -escribieron. ¿Se han descubierto, acaso, nuevas fuentes para esta -historia? Garcilaso era Inca y había recogido de labios de sus mismos -padres la tradición quichua, conocía la lengua del país y había tenido -ocasión de consultar a los quipucamayos; nadie pudo recoger mejor lo -poco o mucho que de los incas se supiese. Es de temer que le hiciesen -parcial el espíritu de nación y el de familia; pero la parcialidad -suele estar más en la apreciación que en la averiguación de los -hechos»[830]. - - [829] _Antología de poetas hispano-americanos_, tomo III, pág. - CLXIII. - - [830] _Historia general de América_, tom. I, volumen I. pág. - 329. - -Es cierto que desconoce la existencia de una civilización anterior a -la de los incas, civilización preincásica que tuvo mucha importancia; -no hace mención de los vestigios más antiguos de civilización que se -han encontrado en los valles de la costa, desde Nazca hasta Trujillo; -opina erradamente que en los primeros reinados de los incas no hubo -revueltas ni revoluciones; no era Pachacámac la divinidad suprema, sino -Viracocha, ni la religión era deísta, sino fetichista[831]; ni tampoco -era cierto que bajo los incas no se celebrasen sacrificios humanos, -pues se halla probado que inmolaban hombres a los dioses. Nada más -tenemos que decir de la primera parte de los _Comentarios Reales_. - - [831] Los primeros invasores que ocuparon la costa adoraron - a _Con_, los segundos inmigrantes que subyugaron a los - anteriores a Pachacámac. Viracocha era el dios de la primera - civilización quechua, y el Sol o Inti era el dios particular - de la tribu de los incas. También adoraban a la luna, a las - estrellas, a los monarcas difuntos, etc. - -La segunda parte, que trata de la conquista del Perú y de las guerras -entre los conquistadores, no tiene tanto valor histórico como la -primera. Si en ella repite y á veces aclara y amplía las narraciones de -Gómera y Zárate, nunca llega á las ricas y hermosas crónicas de Cieza. - -El apogeo de Lima fué el siglo XVII. Bajo la dinastía austriaca y de -Felipe V, Lima, con sus numerosos frailes, blancos y pardos, calzados -y sin calzar, con sus famosos virreyes rodeados de pretendientes, y -con sus letrados y retóricos, manifestaba no poco brillo y esplendidez. -Al lado de los conventos (agustinos, franciscanos, dominicos y -mercenarios) y colegio de jesuítas, se hallaba el palacio del virrey, -la Audiencia, el Cabildo y la Real y Pontificia Universidad de San -Marcos. Nació la Universidad al amparo del convento de Santo Domingo y, -cuando aquélla hubo de secularizarse veinte años después, conservó su -carácter eminentemente religioso y aun teológico. «Pero a la vez que -institución eminentemente religiosa, baluarte de la Teología, palestra -del Escolasticismo, foco de los estudios de Derecho canónico y Derecho -romano en toda la América del Sur, la Universidad, por la frecuencia -de sus certámenes poéticos, recibimientos y fiestas, venía a ser como -la Academia literaria oficial de la corte de los virreyes»[832]. -Catedráticos no pocos y doctores numerosos se dedicaban con más -pedantería que ciencia y con más retórica que elocuencia, a conquistar -la benevolencia del virrey, de los oidores, de los altos empleados y -hasta de los particulares distinguidos. Por eso los recibimientos tan -fastuosos a virreyes, a oidores y a prelados. Los homenajes rendidos al -representante del Rey, cuando, después de algún tiempo de la toma de -posesión, visitaba la Universidad, excedían a toda ponderación. Bastará -decir que el ilustre don Pedro de Peralta Barnuevo, varón justamente -alabado por sus muchas y excelentes obras, escribió lo siguiente: «Es -el príncipe una deidad visible, con quien no tiene otro oficio la -lengua sino el del himno o el del ruego»[833]. - - [832] José de la Riva Agüero, _La Historia en el Perú_.--Lima, - 1910. - - [833] _El templo de la fama vindicado_, fol. 15 v.º--Lima, - 1720. - -Registraremos los nombres de algunos vates peruanos. A fines del siglo -XVII se distinguió el poeta festivo Juan del Valle y Caviedes, por -apodo «El poeta de la ribera», que escribió dos libros titulados: -_Diente del Parnaso_ y _Poesías varias_. Murió el 1692, antes de -cumplir los cuarenta años. El romance a la bella Anarda comienza así: - - Purgando estaba sus culpas - Anarda en el hospital; - que estos pecados en vida - y en muerte se han de purgar... - -Caviedes conocía perfectamente a Quevedo, según puede verse en muchas -de sus composiciones. Trasladaremos aquí unos cuantos versos de la -composición que dirigió a Machuca, por su nombramiento de médico de la -Inquisición: - - Ya los Autos de la fe, - se han acabado sin duda, - porque de la Inquisición, - médico han hecho a Machuca. - - Relajados en estatua - saldrán judíos y brujas, - no en persona, que estarán - ya relajados con purgas. - - Tan hechiceras como antes - serán las tristes lechuzas, - porque en manos del Doctor - han de volar con unturas... - -En el palacio del marqués de Castell-dos-Ríus, virrey del Perú, se -reunían allá por los años de 1709 y 1710 los principales ingenios del -país, entre otros, el presbítero Miguel Sáenz Cascante, el marqués -de Brenes, Pedro José Bermúdez de la Torre, Juan Manuel de Rojas y -Solórzano, Jerónimo de Monforte, el marqués del Villar del Tajo y el -conde de la Granja. Las poesías que han llegado a nosotros, tanto del -virrey como de sus cariñosos amigos, son conceptuosas y de mal gusto. -El siguiente soneto es del conde de la Granja: - - - A LA MUERTE DEL MARQUÉS DE CASTELL-DOS-RÍUS, - VIRREY DEL PERÚ: - - Canto, bien que no sé si canto o lloro, - aun en sombras, la muerte esclarecida - de un héroe que dió vida con su vida - a ciencias y artes, y al castalio coro. - - Varón de un siglo en que volvió el de oro - pues gobernó con rienda tan medida, - que en la razón a la justicia unida - cifró del mando el principal decoro. - - Discreto fué sin presunción de sabio; - supo hermanar con su saber su suerte, - supo lo que en mortal junto no cupo. - - Igualó al de Demóstenes su labio; - ¿qué no supo él?... Él supo hasta en la muerte - lo más que hay que saber, pues morir supo. - -Natural de Lima, donde nació el año 1725, es Pablo de Olavide, -doctor en Cánones de la Universidad de San Marcos, oidor de aquella -Real Audiencia y auditor general de Guerra del virreinato del Perú. -Intervino en las obras de reparación que tuvieron lugar con motivo del -terremoto de 1746, y por sus manos pasaron grandes cantidades; pero -como algunos dudasen de su integridad, se le mandó venir a Madrid a -rendir cuentas. Casó en España con una viuda rica, y desde entonces sus -casas de Madrid y de Leganés fueron el centro del buen gusto y de la -sociedad más distinguida. Hacía Olavide frecuentes viajes a París y se -aficionó a las doctrinas de los enciclopedistas. Protegióle mucho el -conde de Aranda y por su influencia fué nombrado director del Hospicio -de San Fernando. Alternaba sus obligaciones del destino con el cultivo -de las bellas letras, a las cuales era inclinado, llegando a traducir -algunas tragedias y comedias francesas. - -Asistente de Sevilla e Intendente de los cuatro reinos de Andalucía, -cargos que ya tenía en 1767, realizó la reforma de aquella Universidad, -no sin respirar odio a los estudios teológicos y filosóficos -«cuestiones frívolas e inútiles, pues o son superiores a los ingenios -de los hombres, o incapaces de traer utilidad, aun cuando fuese posible -demostrarlas...» Protegió las letras y más la Economía Política, y tuvo -la dicha de guiar los primeros pasos de Jovellanos. De la tertulia de -Olavide salió, entre otras obras, la comedia que el inmortal asturiano -intituló _El delincuente honrado_. - -Para remediar la despoblación de España y abrir al cultivo tierras -eriales y baldías, presentó un proyecto el arbitrista prusiano D. Juan -Gaspar Thurriegel, comprometiéndose a traer, en ocho meses, 6.000 -alemanes y flamencos católicos, «y la concesión--escribe Menéndez -Pelayo--se firmó el 2 de abril de 1767, el mismo día que la pragmática -de expulsión de los jesuítas»[834]. - - [834] Ob. cit., tomo II, pág. 226. - -Olavide fué nombrado Superintendente de la colonia, y en poco tiempo -fundó hasta trece poblaciones, algunas de las cuales subsisten para -eterna gloria de su nombre. Entre los mismos colonos comenzaron las -murmuraciones contra Olavide, llegando el suizo D. José Antonio -Yauch a quejarse en un _Memorial_ (14 marzo 1769) de la falta de -pasto espiritual que se notaba en las colonias, a la vez que de -malversaciones y también de malos tratamientos a los nuevos pobladores. -El obispo de Jaén confirmó algunas de dichas acusaciones y los -visitadores (Valiente, Vall y marqués de la Corona) tampoco defendieron -a Olavide. Cuando los ánimos se hallaban predispuestos contra el -colonizador, vinieron frailes capuchinos de Suiza, trayendo como -superior a Fr. Romualdo de Friburgo, quien hizo causa común con los -enemigos del citado Olavide. Si él se quejaba de que los capuchinos le -alborotaban la colonia, ellos repetían en todos los tonos de que el -colonizador con su irreligión pervertía a los colonos. Fr. Romualdo, ya -decidido a todo, delató (septiembre de 1775) a Olavide por hereje, ateo -y materialista, o a lo menos naturalista y negador de lo sobrenatural, -de la revelación, de la Providencia y de los milagros, de la eficacia -de la oración y buenas obras; asíduo lector de Voltaire y de Rousseau, -con quienes tenía constante correspondencia; poseedor de imágenes y -figuras desnudas; no observante de los ayunos; profanador de los días -festivos, y, por último, hombre de malas costumbres. Añadía que era -defensor del movimiento de la tierra y que censuraba el toque de -campanas en días de nublado. - -El Santo Oficio, aprovechándose de la caída y ausencia de Aranda, -solicitó licencia del Rey para procesar a Olavide. Vióse en un apuro el -colonizador y en carta que escribió a Roda pidiéndole consejo, no tiene -inconveniente en declararse católico, por cuya religión «derramaría la -última gota de mi sangre...» La carta tiene fecha del 7 de febrero de -1776. Aunque Roda que era tan poco religioso como Olavide, le recomendó -al inquisidor general, a la sazón D. Felipe Beltrán, antiguo obispo -de Salamanca, fué condenado el famoso colonizador, cuyo _autillo_ se -celebró el 24 de noviembre de 1778. Se le declaró hereje y en su virtud -se le desterraba a cuarenta leguas de la corte y sitios reales, no -pudiendo volver a América, ni a las colonias de Sierra Morena, ni a -Sevilla; se le recluía en un convento por ocho años para que aprendiera -la doctrina cristiana y ayunase todos los viernes, se le degradaba -y exoneraba de todos sus cargos; y se le confiscaban sus bienes e -inhabilitaban sus descendientes hasta la quinta generación[835]. - - [835] Véase Menéndez Pelayo, ob. cit., tomo II, págs. 228 y - 229. - -Encerrado en el monasterio de Sahagún, si abatido en un principio, -recobró pronto el ánimo ante sentencia tan absurda y bárbara. Dedicóse -a cultivar la poesía, afición de sus primeros años, escribiendo -entonces sentidos versos, los cuales vienen a ser una paráfrasis del -_Miserere_, que luego incluyó en su traducción de los _Salmos de David_. - -Decía así: - - Señor, misericordia; a tus pies llega - el mayor pecador, mas ya contrito, - que a tu infinita paternal clemencia - pide humilde perdón de sus delitos. - - A mis oídos les darás entonces - con tu perdón consuelo y regocijo, - y mis huesos exánimes y yertos - serán ya de tu cuerpo miembros vivos. - - Porque si tú quisieras otra ofrenda, - ninguna te negara el amor mío; - pero no quieres tú más holocausto - que un puro amor y un ánimo sumiso. - - Señor, pues amas y deseas tanto - a tu siervo salvar, dispón benigno - que en la inmortal Jerusalén del alma - se labre de tu amor el edificio. - -Logró fugarse a Francia, donde vivió con el supuesto título de _Conde -del Pilo_. Recibiéronle con palmas los enciclopedistas, especialmente -Diderot y Marmontel. Habiendo pedido Floridablanca la extradición de -Olavide en 1781, marchó a Ginebra, volviendo a Francia, y decretándole -la Convención cívica corona y el título de ciudadano adoptivo de la -República. Durante el gobierno del Terror fué preso, y habiéndose -arrepentido de sus ideas, escribió _El Evangelio en triunfo o Historia -de un Filósofo desengañado_, libro mediano o de mérito escaso. ¿Fué la -retractación sincera de un incrédulo? Desde su publicación en Valencia -(1798) se provocó en todas partes reacción favorable a Olavide, y en -aquel mismo año se le abrieron las puertas de la patria, confiriéndole -Carlos IV una pensión anual de 90.000 reales. Murió en Baeza el año -1804. Además de _El Evangelio en triunfo_, publicó una versión de los -_Salmos_, todos los cánticos desde los dos de Moisés al de Simeón y -varios himnos de la iglesia. Cantó en medianos versos _El fin del -hombre_, _La inmortalidad del alma_, _La Providencia_, _La Penitencia_ -y otros asuntos, coleccionados luego con el título de _Poemas -Christianos_. - -No negaremos que en la citada Universidad de Lima, si dominaba la -ciencia de relumbrón y erudición hueca e indigesta, había algunos -ingenios, sobresaliendo entre todos el doctor D. Pedro de Peralta, -profesor de Prima de Matemáticas desde el 1709. Nació Peralta en Lima -(26 noviembre 1663), en cuya Universidad estudió, ejerciendo luego -la abogacía ante la Real Audiencia; falleció el 30 de abril de 1743. -Conocía siete idiomas: griego, latín, inglés, italiano, francés, -portugués y quechua. Escribió muchos versos, siendo sus maestros -favoritos Góngora y Quevedo. - -Pero sus obras más notables son la _Historia de España vindicada_ -(1730) y el poema épico _Lima Fundada_ (1732). Por lo que respecta a la -_Historia de España vindicada_ «libro--según Menéndez Pelayo--de más -aparato que substancia y del cual puede prescindir sin gran trabajo el -estudioso investigador de las cosas de la España Antigua»[836], hemos -de disentir del ilustre crítico. Hállase muy bien hecha la descripción -de España y sus productos (Lib. I, capítulos I, II y III); sostuvo -que la primitiva lengua general de la península fué el vascongado o -éuskaro (Lib. I, capítulos VI y IX)[837]; determinó con fijeza los -límites de la Cantabria (comarca de Santander); refutó admirablemente -las falsificaciones y mentiras de los falsos cronicones; defendió la -venida a España de Santiago y la traslación del cuerpo del Santo desde -Jerusalém a Galicia (Lib. III, capítulos I, II, III, IV y VIII); trató -perfectamente la época romana y no tan bien la visigoda (Lib. V). No -negaremos que es crédulo algunas veces y acerca de su estilo puede ser -calificado de afectado y conceptista. - - [836] _Hist. de la poesía Hispano-Americana_, tomo II, pág. - 210. - - [837] El origen del vascuence--según nuestra modesta - opinión--es el antiguo turco mezclado con el persa (pero sin - árabe), y mezclado también y unificado con el gótico. - -Nació el licenciado Alonso de la Cueva en la ciudad de Lima el 4 de -julio de 1684 y murió el año 1754. Estudió en el Colegio de San Martín -y fué licenciado en Derecho. Ordenóse de clérigo en Panamá el año 1709, -mereciendo ser nombrado después provisor y vicario de aquel obispado. -Escribió _Apuntes para la historia eclesiástica del Perú_ (Lima, 1873) -en seis tomos, y algunos otros trabajos. Poco antes de morir entró en -la Compañía de Jesús. - -Don José Eusebio de Llano Zapata nació en Lima, allá por los años de -1721 o de 1722; estudió latinidad y los principios de las ciencias -sagradas y profanas en los estudios particulares de los jesuítas de -Lima. Conocía perfectamente varios idiomas extranjeros y era enemigo -decidido de la enseñanza oficial, especialmente de la escolástica. -Dedicóse, siendo todavía muy joven, a la enseñanza particular, dando -lecciones de Latinidad, Retórica y Griego. Fué el primero que en el -Perú enseñó públicamente la lengua griega. Publicó muchos libros de -diferentes materias, retirándose á Cádiz (España), donde fijó su -residencia. - -Antes de terminar los breves apuntes referentes al Perú, recordaremos -que, bajo la dirección de D. Jaime Bausate, comenzó á publicarse, -en 1.º de octubre de 1790, el _Diario erudito y comercial de Lima_, -periódico que sólo vivió dos años y en el cual vieron la luz -importantes artículos de fondo y curiosas noticias. Con más elementos -se verificó la publicación del _Mercurio Peruano_ el 1.º de enero -de 1791, bajo los auspicios de la Sociedad de Amigos del País. El -director, D. Jacinto Calero y Moreyra, hizo un periódico que consiguió -muchas suscripciones y fué muy estimado por todas las clases de la -sociedad. Leyóse mucho en toda América y también en Europa. El virrey -Gil de Taboada recomendaba á un sucesor la lectura de los once tomos -que en 1796 formaban ya la colección del _Mercurio Peruano_, pues le -decía: «Leerá V. E. con gusto y utilidad del Gobierno de su alto mando, -por los conocimientos que contienen, capítulos y estados relativos al -comercio recíproco interior y exterior del Perú. Muchas reflexiones -y cálculos sobre minas, valles, descripciones sobre sus montañas y -varios partidos de la parte conquistada, su navegación, su geografía, -su agricultura, su historia civil y eclesiástica, y quanto contiene -de notable este país fecundo y poco conocido, sin olvidar el actual -estado triste de esta capital y medios que se proponen para fomentarla, -dando destino a la gente vaga que la ocupa por necesidad y por faltarle -materia a su útil entretenimiento.» Sin embargo, el periódico murió -antes de terminar Gil de Taboada el período de su mando, lo cual indica -que la sociedad peruana de aquellos tiempos no debía de ser muy dada a -la lectura. - -Si antes del año 1793, el doctor don Cosme Bueno, catedrático de -Matemáticas, dió a luz una _Guía_, de poca extensión y con pocas -noticias, el virrey, deseoso de proteger el comercio, encargó _al genio -fecundo y laborioso_ del doctor don Hipólito Unanue, la redacción -de otra _Guía_ más extensa y con mayor número de datos. Contenía la -mencionada _Guía_ ordenado catálogo de todas las ciudades, villas y -aldeas del Perú, las diferentes castas y número de sus moradores, -los productos del reino animal, vegetal y mineral, el comercio del -virreinato con los demás Estados de América y con el antiguo mundo. -Enumeraba los tribunales de justicia y de la Real Hacienda, daba cuenta -de los presupuestos de ingresos y gastos del país, del estado de las -fuerzas militares terrestres y marítimas, de las Universidades y -colegios, etc. En los años sucesivos encargó el virrey la publicación -de dicha _Guía_ á la Casa de Huérfanos. - -También en el mismo año de 1793, se publicó el primer número de la -_Gaceta de Lima_, cuya publicación tuvo por principal objeto que -los peruanos tuviesen conocimiento de los horrores de la revolución -francesa. - -Para terminar, diremos que se estableció la _Academia Náutica_ en -Lima, se subvencionó la publicación de la _Flora Americana_, se dieron -disposiciones encaminadas a la higiene y seguridad públicas, como -también a la reforma de las costumbres, no olvidando la erección de -obras de pública utilidad; todo lo cual enumera con gran entusiasmo -el cabildo municipal de Lima, en un informe fechado el 2 de enero de -1796. Muchas fueron--y por cierto con beneficiosos resultados--las -expediciones que por entonces se hicieron y a las cuales dió protección -y aliento el virrey Gil de Taboada. - -También citaremos el periódico intitulado _Diario Erudito, Económico y -Comercial de Lima_. - -[Ilustración: - - FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID. - - PADRE VARELA.] - -Habremos de recordar, por lo que a la cultura de Cuba respecta, que la -instrucción pública realizó grandes progresos desde los últimos años -de la centuria XVI. Francisco Paradas dejó un legado (1571) para el -sostenimiento de clases de latinidad en Bayamo; Juan F. Carballo fundó -la Escuela de Belén, la cual durante muchos años fué la única enseñanza -primaria en la Habana; el obispo Juan de las Cabezas creó el Seminario -en Santiago de Cuba (1607); el obispo Evelino de Compostela estableció -el colegio eclesiástico en la Habana (1689), y además el colegio de -niños y el asilo de niñas de San Francisco de Sales; el filántropo -Conyedo se consagró a la enseñanza en Villaclara (1712) y fundó -una escuela en San Juan de los Remedios. A petición del ayuntamiento -de la Habana (1688) se creó la Universidad (1728), encargándose de la -enseñanza los frailes dominicos. Siete años antes el mismo Felipe V, -había concedido la fundación de un colegio a la Compañía de Jesús[838]. - - [838] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XXXIV. n.º - 109. págs. 124 y 124 v.ª - -En los últimos años del siglo XVIII y en la primera mitad del XIX, -las letras y las ciencias dieron un paso de gigante en la isla de -Cuba. Nació entonces la _Academia Cubana de Literatura_ y adquirió -fama universal el periódico intitulado _Revista Bimestre Cubana_; en -él escribieron Félix Varela, José de la Luz y Caballero, José Antonio -Saco, Domingo del Monte y otros. El eminente filósofo D. Félix Varela -enviaba sus escritos desde el destierro. De él dijo D. José de la Luz y -Caballero lo que copiamos á continuación: «Mientras se piense en Cuba, -se pensará con respeto y veneración en el primero que nos enseñó á -pensar.» Saco, ilustre catedrático de Filosofía en el colegio seminario -de San Carlos, sucesor de su sabio maestro Padre Varela, recibió la -orden del Capitán general Tacón de salir de la Habana (1834), «porque -la juventud seguía con mucho calor sus ideas.» D. José de la Luz y -Caballero, sucesor de Varela y de Saco en la cátedra de Filosofía de -San Carlos, merece también señalado lugar entre los pensadores cubanos. -Murió el 22 de junio de 1862, rodeado de sus discípulos y admiradores, -en su colegio de El Salvador. El capitán general Serrano, deseando -halagar á los cubanos, presidió el entierro. - -No careció de importancia el progreso moral y material de la isla de -Puerto Rico en la centuria XVIII, progreso moral y material que aumentó -considerablemente en el siglo XIX. Buena prueba de ello es el aumento -de población: en 1775 se contaban 79.000 habitantes, y en 1887, 806.708. - -No poca fama tuvieron algunos poetas en Guatemala. El primero de ellos -es Juan de Mestanza. Miguel de Cervantes dice de él en su _Viaje al -Parnaso_: - - Llegó Juan de Mestanza cifra y suma - de tanta condición doctrina y gala, - que no hay muerte ni edad que la consuma. - - Apolo lo arrancó de Guatemala - y le trajo en su ayuda para ofensa - de la canalla en todo extremo mala. - -De Baltasar de Orena, que vivió en Guatemala por el año de 1591, dijo -Cervantes en su _Galatea_ lo siguiente: - - Toda la suavidad que en dulce - vena se puede ver, veréis en uno sólo, - que al son sabroso de su musa enfrena - la furia al mar, el curso al dios Eolo: - - El nombre de éste es Baltasar de Orena, - cuya fama al uno y otro polo - corre ligera, y del oriente á ocaso, - por honra verdadera del Parnaso. - -Letrado en la Audiencia de Guatemala fué D. Antonio Paz y Salgado, y de -él es el soneto que copiamos: - - Mas quisiera que un toro me embistiera, - que una mula cerril me derribara, - que un trueno me aturdiera y me espantara - y que una calentura me venciera. - - De cornadas ningún caso hiciera, - ni caída, ni patada me matara, - relámpago ni rayo me asombrara, - ni aun con la fiebre ardiente me muriera; - - Nada fuera capaz de que á mi brío - se opusiera; ni aun el mal postrero - de la muerte temiera en desafío; - - Impávido estuviera, y siempre entero - el valor se portara como el mío, - y sólo me asustara un majadero. - -Del inspirado vate D. Simón Bergaño y Villegas es la fábula intitulada -_El poeta y el loro_. - -Así comienza: - - «Un indio obsequioso - que me visitaba, - me trajo un lorito - por cosa muy rara.» - -Termina de este modo: - - «¡Y cuántos doctores - también con sus fajas, - lo son de memoria - como el camarada!» - -Con motivo de haber apresado los ingleses cuatro navíos españoles, pues -estaban en guerra ambas naciones, publicó el 23 de septiembre de 1805 -una oda, de la cual copiamos la siguiente estrofa: - - Y tú, español valiente, - hijo de Palas y de Marte fiero, - lleva, lleva el terror, lleva el espanto - al solio del inglés. El refulgente - y el cortador acero - vibre al momento sobre su cabeza. - Tiemble al mirarte; tiemble: oprima en tanto - su orgullosa cerviz tu ilustre planta; - y pase con fiereza - tu acero vengador por su garganta. - -En el año 1678 se fundó en la ciudad de Guatemala una Universidad y por -Real Cédula de 6 de junio de 1680 se dispuso que se escribiesen los -estatutos: en la Universidad se enseñaban especialmente las ciencias -teológicas y la literatura. Un hecho que no pasó inadvertido se señaló -en noviembre de 1729, y fué el comienzo de la publicación de la _Gazeta -de Goatemala_, órgano oficial del gobierno. Veía mensualmente la luz -pública. - -En honor de Cortés y Larraz debemos registrar la siguiente noticia: -desde su obispado de Tortosa, al cual fué promovido después de -renunciar la silla arzobispal de Guatemala, no olvidaba su antigua -diócesis, pues a ella destinó más de sesenta mil pesos, con el objeto -de que se fundase un colegio para la instrucción de la juventud. - -Dedicóse el arzobispo D. Cayetano Francos y Monroy (n. en Villavicencio -de los Caballeros del Reino de León) a la fábrica de la nueva ciudad. -El 7 de octubre de 1779 hizo su entrada pública en Guatemala, -mereciendo por sus virtudes, por su generosidad y por su amor a los -pobres agradecimiento eterno de Guatemala. Entre sus fundaciones -citaremos las dos escuelas para niños pobres de San José de Calasanz y -de San Casiano, que dotó con 40.000 pesos. - -En el año 1793 se fundó un Coliseo; en el de 1794 tuvo comienzo un -Consulado y en 1795 una Sociedad Económica que abrió el 1797 una -Escuela de Dibujo, y en el año siguiente de 1798 otra de Matemáticas. -Del mismo modo se estableció una imprenta; en ella hubo de publicarse -un periódico para propagar los conocimientos útiles, siendo tiempo -adelante prohibidas las reuniones en dicha sociedad y la publicación -del periódico. - -De Costa Rica no debemos pasar en silencio el nombre de D. José María -Zamora y Coronado (n. en Cartago el año 1785), famoso jurisconsulto -y hombre de conocimientos generales. En todos los ramos del saber se -distinguieron ilustres literatos y hombres de ciencia, lo mismo en -Costa Rica que en los demás Estados de la América Central. - -La vida en el Ecuador desde los primeros días del gobierno de los -españoles hasta su independencia, fué casi siempre pacífica y -progresiva. En 1589 se abrió el primer curso de filosofía. La enseñanza -para los hijos de españoles se introdujo en el Ecuador por la Compañía -de Jesús. En el siglo XVI se fundaron el colegio de Quito, el Seminario -de San Luis y la Universidad de San Fulgencio. Ya entrado el siglo -XVII, los hijos de Loyola establecieron la Universidad definitiva de -San Gregorio Magno con los títulos de Real y Pontificia. Figura como el -primer poeta del Ecuador el español Lorenzo de Cepeda, hermano de Santa -Teresa de Jesús. En 1550 era regidor del cabildo de Quito y vivió en -la colonia más de treinta y cuatro años. Escribió _Vida y virtudes de -Doña Juana de Fuentes, natural de Trujillo en el Perú_ (su mujer), y -algunas devotas poesías. Por el año 1630 floreció en Quito la poetisa -Jerónima de Velasco, mujer de Luis Ladrón de Guevara, y de ella dice -Lope de Vega: - - ¡Dichoso quien hurtó tan linda joya - sin el peligro de perderse Troya! - Pero diósela el cielo, aunque recelo - que puede la virtud robar el cielo. - -En el _Ramillete de varias flores poéticas recogidas y cultivadas en -los primeros abriles de sus años_, publicado en Madrid el 1675, por el -ecuatoriano Jacinto de Evia, se hallan las poesías de dicho Evia, de la -poetisa Jerónima y del jesuíta Antonio Bastidas, maestro de Retórica -en Guayaquil. Completan el _Ramillete_, entre otros trabajos en prosa, -la novela _El sueño de Celio_. Poetas, gramáticos cultivadores de la -lengua quichua, filósofos escolásticos, historiadores, naturalistas, -etcétera, adquirieron fama en los siglos XVI, XVII y XVIII. A la cabeza -de todos los escritores se halla el obispo Gaspar de Villarroel, autor -del _Gobierno Eclesiástico_, que publicó en 1656, no inferior a la -_Política Indiana_ de Solórzano. El Padre jesuíta Ramón Viesca fué -inspirado poeta y el Padre Juan de Velasco mostró en su _Historia del -reino de Quito_ sobresalientes cualidades, entre otras, laboriosidad -y veracidad. Expulsada la Compañía del Ecuador, decayó la cultura -literaria. Decaida se hallaba cuando visitaron el país los sabios -franceses Godin, Bouguer, La Condamine y Jussieu, como también los -españoles Jorge Juan, Antonio de Ulloa y Mutis. Más adelantada estaba -en los comienzos del siglo XIX, cuando llegaron a Quito los insignes -Humboldt y Boupland. Mostró vastos conocimientos y no poca afición a -las nuevas y revolucionarias ideas, allá por el año 1779, el doctor -Francisco Eugenio de Santa Cruz y Espejo, autor del famoso libro _Nuevo -Luciano ó Despertador de ingenios_. Fundó el periódico _Primicias de la -cultura de Quito_. Estuvo en la cárcel y tomó parte en el movimiento -revolucionario de 1809. José Mejía, representante de Quito y José -Joaquín de Olmedo, representante de Guayaquil, en las Cortes de Cádiz, -deben figurar entre los primeros; Mejía fué orador muy elocuente, y -Olmedo, del cual nos ocuparemos en el último tomo de esta obra, no es -inferior al gran Quintana. Justo y merecido renombre adquirieron Pedro -Vicente Maldonado (n. en Riobamba el 1709), el presbítero Juan de -Velasco (n. en Riobamba el 1727) y el conde de Casa Gijón. El primero -es autor del famoso _Mapa del reino de Quito_ y ayudó en sus trabajos -a los académicos franceses y españoles encargados de medir el arco -del meridiano. El segundo escribió una obra en tres tomos, _Historia -Natural_, _Historia Antigua_ e _Historia Moderna_. El tercero se dedicó -a estudios de agricultura y con este objeto vino a Europa, recorriendo -España, Francia y Suiza y volviendo al Ecuador para implantar allí -radicales reformas. Escribió unas _Memorias_, en las que se hallan -conocimientos agrícolas muy útiles. Veamos lo que dice Luis Cordero, -literato y ex-presidente de la República: «Aunque el sol de la libertad -brillase sobre la cumbre del Pichincha, reflejando en la limpia espada -del que luego había de ser gran mariscal de Ayacucho, ha tenido ya -la antigua presidencia de Quito (hoy República del Ecuador) no pocos -hombres ilustres, formados en los célebres Colegios y Universidades de -la afamada capital. Teólogos y canonistas, como Villarroel y Peñafiel; -historiadores, como Velasco; geógrafos, como Maldonado y Alcedo; -oradores parlamentarios, como Mejía; publicistas, como Espejo; poetas, -en fin, como Viescas y Orosco; suficiente lustre le daban para no ser -relegada al último lugar entre las colonias españolas de América, y -tener, por el contrario, cierto derecho de primacía para lanzar el -grito de emancipación en agosto de 1809»[839]. - - [839] _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tomo XVIII, pág. - 2.969. - -Escasa--y en ello convienen todos los cronistas--era la instrucción -pública, lo mismo la elemental que la superior, en Venezuela. No -negaremos, sin embargo, que en algunas poblaciones se notaban -verdaderos deseos de saber. Ya en los últimos años de la centuria -décimosexta hubo de crearse una escuela primaria, un preceptorado de -Gramática Castellana y un Seminario. La Universidad se creó el 22 de -diciembre de 1721, y se instaló el 12 de agosto de 1725. La _Real -y Pontificia_ Universidad de Caracas fué el foco de las ideas más -absolutas y reaccionarias, aun entrado ya el siglo XIX. No huelga -decir que poco antes de comenzar la revolución por la independencia, -la _Gaceta_ de Caracas publicó un trabajo del catedrático D. Juan -Nepomuceno Quintana, aprobado por unanimidad en claustro pleno, en -el que se lee, entre otras cosas peregrinas, lo que a continuación -copiamos: «La autoridad de los Reyes es derivada del cielo: las -personas de los Reyes, aun siendo tiranos, son inviolables, y aunque -su voluntad no ha de confundirse siempre con la del mismo Dios, debe -siempre respetárseles y obedecérseles: la Inquisición es un tribunal -legítimo y necesario: no queda otro recurso contra la corrupción -general, que la intolerancia político-religiosa.» El vejamen ó -discurso festivo y satírico pronunciado por el doctor más moderno de -la Facultad en el acto de conceder el grado a un doctorando, animaba -un poco aquellas aulas, más propias de viejo convento que de moderna -Universidad. Trasladaremos aquí el comienzo y el fin del vejamen -que el 8 de diciembre de 1801 pronunció el Doctor D. José Antonio -Montenegro en el acto de recibir el grado de Doctor D. Salvador Delgado: - - No sé si es caballo ó mulo - si es una yegua ó potranca, - á quien á echar va la zanca - hoy mi numen cachirulo; - pero yo no me atribulo, - ni me da ningún cuidado - el corcovo, que ensebado - traigo un ramoso ramal - y haré ver a este animal - que aquí se _jila Delgado_. - - Pero, musa, para el trote - en que Pegaso te trae, - mira que si nó, se cae - de la silla el monigote. - Conque adiós, señor padrote, - quien lo dijo ya se fué, - y pues bajar no podré - sin la venia de esta audiencia, - alma parens, tu licencia - pido para echarme á pie[840]. - - [840] Véanse _Bosquejos histórico-literarios_, del Dr. Angel - María Alamo. - -La poesía halló culto en casa de los hermanos Luis y Francisco -Javier de Ustáriz, distinguiéndose, entre otros, Andrés Bello, poeta -virgiliano y autor de _Silvas Americanas_[841], y Vicente Salias, que -escribió el poema _La Medicomaquia_. No pasaremos en silencio el nombre -de la poetisa María Josefa Paz del Castillo (en el claustro, Sor María -Josefa de los Angeles), que solía imitar en sus poesías a Santa Teresa -de Jesús, como lo indica el siguiente ejemplo: - - [841] De este inspiradísimo poeta trataremos con más extensión - en el cap. XXXIV del tomo III. - - Es mi gloria mi esperanza, - es mi vida mi tormento, - pues muero de lo que vivo - y vivo de lo que espero. - -Desde que en el año de 1623 se fundó la Universidad de San Francisco -Javier en Chuquisaca, gozó fama la citada ciudad de centro de cultura, -hasta el punto que mereció el título de _Atenas americana_. El Padre -Antonio de Calancha fué uno de los cronistas más notables de su siglo -(1584-1654), mereciendo también especial mención el padre Jerónimo de -Acebedo y D. Gaspar Escalona y Agüero. - -Dignos de renombre son en la historia de Bolivia Fray Bernardino de -Cárdenas, obispo de Santa Cruz y La Paz; el canónigo Alonso Cervera y -Zárate, y Fray Miguel de Aguirre, muy estimado en la corte de Felipe IV -y en Roma. Si de bolivianos ilustres se trata, no debemos omitir el -nombre de Rodrigo de Orozco, marqués de Mortara, que mandó el ejército -español en el Rosellón combatiendo con los franceses y fué virrey en -las guerras de Cataluña. Otros hombres notables han tenido por cuna a -Bolivia[842]. - - [842] _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tomo VIII, pág. - 1.451. - -En Buenos Aires--según la excelente obra de D. Félix de Azara, -terminada en el año 1806--las únicas poblaciones que podían llamarse -propiamente españolas eran Buenos Aires, Montevideo, Maldonado, Santa -Fe, Corrientes y Asunción del Paraguay[843]. Las demás podían llamarse -caseríos, a los cuales servía de lazo de unión la iglesia parroquial. -La enseñanza en Buenos Aires y en la Asunción se reducía, en los -comienzos del siglo XIX, a la Gramática Latina, a la Teología y a -los Cánones; también a las escuelas de Náutica y Dibujo establecidas -por el Consulado. En Córdoba se estudiaba la Teología, y el colegio -de Montserrat era centro importante de enseñanza. La Universidad -de Charcas (1623) era la principal del virreinato, pues en ella -estaba establecida la enseñanza jurídica y literaria, y de ella -salieron muchos hombres que se distinguieron durante la guerra de la -Independencia[844]. - - [843] A la sazón Montevideo y Maldonado pertenecen al Uruguay; - Santa Fe y Corrientes a la República Argentina. - - [844] No se olvide que en el siglo XVIII se formó un - virreinato llamado del Río de la Plata. - -Pasamos a tratar de la cultura en Chile. Datan de los últimos años del -siglo XVI los primeros establecimientos de instrucción primaria. Fueron -fundados por los frailes y las monjas en sus respectivos conventos. -Comenzaron en la misma época los _Seminarios conciliares_, creados por -los obispos respectivos, uno en Imperial y otro en Santiago. El primero -de los poetas nacidos en Chile (nació en Angol y se educó en Lima) se -llamaba Pedro de Oña, autor del poema épico _Arauco domado_. Como antes -D. Alonso de Ercilla había escrito _La Araucana_, en cuyo poema no -figura con el relieve que debiera el gobernador D. García Hurtado de -Mendoza, cuando tiempo adelante ocupó el virreinato del Perú personaje -tan ilustre, estimuló a algunos escritores, entre ellos a Oña, para -que escribiesen los sucesos realizados en Chile, de cuya conquista -él se creía valeroso capitán. El autor de _Arauco domado_ sólo se -propuso ensalzar las hazañas de D. García, a quien consideró como un -semidios. Los dos colegios que adquirieron títulos de _Universidades -Pontificias_ porque, según especial concesión del Pontífice, podían -conferir grado de doctores en teología, tuvieron relativa fama durante -el siglo XVII. Uno de los colegios estaba dirigido por los dominicos, -y el otro, el más notable, por los jesuítas. En el siglo XVIII Felipe -V creó (1738) la Universidad que en honor del monarca se llamó de _San -Felipe_. Inauguróse solemnemente en 1756, siendo su primer Rector don -Tomás de Azúa Iturgoyen. Las clases no comenzaron hasta 1758, dos -años después de su inauguración y veinte de su fundación. Más que los -Seminarios conciliares, más que las Universidades pontificias y más -que la Universidad de San Felipe, lo que hacía falta eran escuelas -de primera enseñanza, donde las clases pobres pudieran educarse. La -enseñanza elemental era tan rutinaria y deficiente, que Carlos III, -en 11 de julio de 1771, dictó un reglamento en el cual decía: «Y -para que se consiga el fin propuesto, á lo que contribuye mucho la -elección de los libros en que los niños empiezan á leer, que habiendo -sido hasta aquí de fábulas frías, historias mal formadas ó devociones -indiscretas, sin lenguaje puro ni máximas sólidas, con las que se -deprava el gusto de los niños y se acostumbran á locuciones impropias, -á credulidades nocivas y á muchos vicios transcendentales á toda la -vida...» Se enseñaba el latín de una manera rutinaria y los autores -clásicos estaban proscritos de las aulas, adoptándose en ellas como -modelos, libros religiosos, que, si en el fondo eran verdaderos, el -latín de ellos más tenía de bárbaro que de otra cosa. Mejor se hallaba -la enseñanza en los conventos de monjas. Allí se instruía a las niñas -y se les daba lecciones de labores domésticas. Las bibliotecas tenían -libros de teología, moral y jurisprudencia; muy pocos o ninguno de -historia, de matemáticas y de ciencias físicas, químicas y naturales. -Libros extranjeros no podían importarse, pues así se hallaba dispuesto -por el suspicaz gobierno. Chile, por su situación, se encontraba en -condiciones más desfavorables que otras colonias de América. Merced al -ilustre chileno D. Manuel de Salas (nació en Santiago el año 1757) se -creó la _Academia de San Luis_, equivalente a las Escuelas de Comercio -de hoy, que empezó a funcionar en los últimos años del siglo XVIII. En -la Academia se enseñaban la Aritmética, la Geometría y el Dibujo. El -historiador chileno Barros Arana, que se ha dedicado a reunir datos -acerca de la cultura científica, literaria y artística del país en el -siglo XVIII, cita algunos nombres dignos de todo encomio. Entre otros, -menciona el del maestre de campo D. Pedro Córdoba de Figueroa, autor de -una _Historia de Chile_, en la que se hallan documentos de algún valor, -encontrados en el archivo municipal de Santiago. - -Bien será citar al P. Miguel de Olivares, autor de una _Breve noticia -de la provincia de la Compañía de Jesús de Chile_. Brilló en la misma -época el jesuíta D. Juan Ignacio Molina, quien expulsado del país en -1767, se refugió en Italia, muriendo en la ciudad de Bolonia a los -89 años. La ciudad de Santiago de Chile le erigió por suscripción -popular una estatua[845]. D. Vicente Carvallo, ilustrado militar, -escribió _Descripción histórico-geográfica del reino de Chile_, y el -P. jesuíta Andrés Febrés, hijo de Manresa (Cataluña), dió a luz el -año 1765 en Lima, un _Arte de la lengua general del reino de Chile_. -Apenas registramos obras de amena literatura y esto es natural, si nos -fijamos en el nivel intelectual de los moradores de la colonia. No sólo -la supersticiosa ignorancia caracterizaba a los criollos, sino algo -también a los españoles. Terminaremos la lista de los escritores de -Chile con el nombre de Fray Sebastián Díaz, hijo del país y reputado -como sabio por sus contemporáneos. Pertenecía a la orden dominicana -y fué profesor en la Universidad de San Felipe. Intituló su obra -principal _Noticia general de las cosas del mundo_ y se imprimió en -Lima. En ella trata, principalmente, de los ángeles y de su naturaleza, -afirmando que el número de aquéllos es el de 6.666. Ocúpase en seguida -de los duendes, de las distintas clases de milagros, de las estrellas, -del aire y de los tres cielos que los supone poblados de espíritus -invisibles. - - [845] Véase apéndice II. - -Atrasada estuvo por algún tiempo la cultura en el Paraguay. Los -progresos que se hicieron, no muchos por cierto, se debieron -principalmente á la Compañía de Jesús. A los hijos de Loyola deben los -paraguayos no poco reconocimiento. - -Todavía más atrasado que el Paraguay ha estado por mucho tiempo el -Uruguay, no comenzando su progreso hasta bien entrado el siglo XIX. Por -lo demás, sólo en Montevideo hubo de notarse cierta cultura. - -Como resumen de todo lo expuesto diremos que algunos virreyes hicieron -abrir escuelas y pusieron gran cuidado de que en ellas recibiesen -enseñanza los indígenas. También los religiosos establecieron muchas -escuelas en los conventos. Del mismo modo no pocos municipios fundaron -escuelas. Conviene advertir que los americanos se contentaban con -aprender a leer y a escribir; muy pocos estudiaban la carrera del -sacerdocio o la abogacía; sólo en los últimos años del dominio español -se enseñó la medicina en algunas capitales de las colonias. Los -Seminarios que establecieron los prelados y los colegios fundados por -los gobiernos o por las Sociedades Económicas de Amigos del País, -tenían escasa importancia. De la enseñanza de las Universidades dicen -los cronistas que eran estudios rutinarios de lengua latina, noticias -de filosofía aristotélica, sin plan ni método, nociones desordenadas -é incompletas de Derecho Romano y Canónico, pedantes disquisiciones -de Teología moral y dogmática: a esto y nada más que a esto estaba -reducida la ciencia. Tampoco tuvieron positivo valor las enseñanzas -de Física, Química, Mecánica, Matemáticas, etc., que en los últimos -tiempos del dominio español se establecieron en algunas poblaciones -americanas. De algo sirvió el _Observatorio Astronómico_ fundado en -Santa Fe de Bogotá y el _Jardín Botánico_ establecido en México. En -general, bien puede afirmarse que en México, Lima y Santa Fe, las -ciencias se cultivaron por algunos laboriosos maestros. - -La literatura colonial estaba reducida a los sermones que se predicaban -en el púlpito, a los romances destinados a celebrar los milagros de -algún santo y a las composiciones poéticas que los doctores de las -Universidades dedicaban a los virreyes o capitanes generales. Algunas -veces también se ocupaban en describir un auto de fe o una corrida de -toros. «Entre otras obras--escribe Barros Arana--escritas en América -son notables tres, más que por su mérito literario, por el trabajo -de paciencia que su composición había impuesto a sus autores. Un -religioso mejicano llamado fray Juan Valencia, compuso en el siglo -XVII, trescientos cincuenta dísticos en honor de Santa Teresa, que -pueden leerse del mismo modo de izquierda a derecha que de derecha a -izquierda. Un jesuíta peruano, el Padre Rodrigo de Valdés, compuso -un poema en el siglo XVII, que contiene dos mil doscientos ochenta y -ocho octosílabos que pueden leerse en latín o en castellano, según se -quiera, porque en ambos idiomas el sentido es uno mismo. Un escritor -mejicano, Francisco Javier Alegre, tradujo en exámetros latinos la -_Iliada_ de Homero»[846]. - - [846] _Compendio elemental de Hist. de América_, págs. 277 y - 278. - -Los conquistadores españoles importaron a las Indias, con su lengua, -con sus ciencias, con sus leyes y con sus hábitos y costumbres, las -bellas artes de la metrópoli. Allá fueron arquitectos, escultores, -pintores y músicos; allá se hicieron algunas obras artísticas. La -_arquitectura_ de las colonias hispano-americanas señala verdadera -decadencia del arte, aunque no faltan algunos buenos monumentos, en -su mayor parte correspondientes al estilo neoclásico, como puede -servir de ejemplo la catedral de México, cuya primera piedra puso, en -el año 1573, el arzobispo Moya y Contreras. La catedral anterior era -pequeña para las necesidades del culto, y por ello el citado prelado -tuvo empeño en la fábrica de templo más suntuoso. En el siglo XVII se -extendió la escuela de Churriguera, a la que pertenecen muchas iglesias -de las ciudades americanas. - -Acerca de la _escultura_, si las primeras estatuas de vírgenes y santos -fueron llevadas de España, luego florecieron artistas en las mismas -Indias. Diego de Robles, natural de Quito, mostró su inspiración -artística en un _San Juan Bautista_ que hizo para la iglesia de San -Francisco de aquella ciudad, y el Padre Carlos, religioso de la -Compañía, hizo, imitando el estilo de Miguel Angel, la _Negación de -San Pedro_ y la _Oración del Huerto_. Hasta los mestizos e indios se -distinguieron en el arte escultórico: las obras de Manuel Chill[847] -se admiran todavía en la catedral de Quito, y el limeño Baltasar -Gavilán adquirió fama con la estatua ecuestre de Felipe V. Juan Tomás, -indio del Cuzco, hizo varias imágenes, y entre ellas fué muy estimada -una _Virgen de la Almudena_. Dos escultores del pueblo de Juli, cerca -del lago Titicaca, indígenas, y llamados Juan Huaicán y Marcos Rengifo, -construyeron hermoso altar en la iglesia de Moquegua. - - [847] Se le llamó _Caspicara_ porque tenía la cara muy delgada. - -La _pintura_ tuvo como primer maestro a Rodrigo de Cifuentes, que -acompañó a Hernán Cortés y llegó a México el año 1523, dejando, como -muestra de su inspiración, los retratos del conquistador mejicano y -de D.ª Marina, algunos cuadros para los franciscanos de Tehuantepec, -y se dice que es obra suya uno muy estimado por los inteligentes y -que representa el _Bautismo de Maxiscatzin_. Son discípulos notables -de Cifuentes: Andrés de Concha, citado por Bernardo de Balbuena en -la _Grandeza Mejicana_, y Baltasar de Echave, el _Viejo_; también -sobresalieron en el arte pictórico los indios Marcos de Aquino, el -_Crespillo_ y otros. - -Al Perú, después de la conquista, acudieron muchos artistas italianos -y españoles, atraídos por la esplendidez que desplegaban obispos -y religiosos en la construcción de sus iglesias, contándose entre -aquéllos Angélico Medoro, Mateo Pérez de Alesio, Leonardo Jaramillo y -Andrés Ruiz de Sarabia. Medoro se estableció en Quito, donde contrajo -matrimonio con D.ª Luisa Pimentel y fué el primero que trasladó al -lienzo la imagen de _Santa Rosa de Lima_, y de Alesio, dice Palomino -en su _Museo Pictórico_, que se distinguía como dibujante y tallador, -añadiendo que, después de ejercer su profesión en Sevilla y en otras -poblaciones de Andalucía, se trasladó a Lima, en cuya catedral dejó -varias pinturas. Fray Francisco Bejarano--según escribe el padre -Calancha en su _Corónica moralizada de la provincia del Perú_, del -Orden de San Agustín--hizo para la iglesia de su convento de Lima doce -grandes cuadros sobre la vida de la Virgen; fué el primer grabador que -hubo en aquella ciudad. Del hermano Hernando de la Cruz, notable pintor -y maestro de muchos jóvenes, se cuenta que en el siglo se llamaba D. -Fernando de Ribera, ingresando en la Compañía, arrepentido por haber -dado muerte en desafío a un amigo suyo; falleció en el año 1647. - -Haremos expresa mención de la _Academia de Nobles Artes_ de México. No -puede negarse que contribuyó a perfeccionar el gusto estético en todo -el país. Muestra de ello son los muchos edificios que se han erigido en -la capital, en Guanajato, en Querétaro y en otras partes, revelándose -en todos perfección y belleza. Citaremos la hermosa estatua ecuestre -de Carlos IV, que llegó a fundir el escultor mejicano Tolsa; y no -escatimaremos alabanzas a los muchos jóvenes que estudiaban en dicha -Academia el dibujo de paisaje y de figura. Centenares de jóvenes se -reunían allí; unos dibujaban modelos de yeso o del natural; otros -copiaban diseños de muebles. Llama la atención el barón de Humboldt en -su _Ensayo Político_, libro II, acerca del siguiente hecho: «En esta -reunión--cosa muy notable por cierto en un país donde tan arraigadas -están las preocupaciones de la nobleza contra las castas--se hallan -confundidas las clases y las razas; allí se ve al indio y al mestizo -sentados junto al blanco, y al hijo del pobre alternando con los -vástagos de la más encopetada aristocracia. Consuela en verdad el -observar que, en todas las zonas, el cultivo de las ciencias y las -artes establece una cierta igualdad entre los hombres, haciéndoles -olvidar, siquiera por algún tiempo, esas miserables pasiones que tantas -trabas ponen a la felicidad social.» - -Consideremos las bellas artes en la América Central. Lo mismo en -Guatemala que en los demás pueblos de la América Central, hallamos -construcciones notables. A D. Francisco Marroquín, primer obispo de -Guatemala[848], se debe la construcción de la catedral de Guatemala -la antigua, el Palacio episcopal, la casa de los oidores, el Hospital -de Caballeros y otros establecimientos. Murió varón tan bueno el 18 -de abril de 1563. Fué protector incansable de la instrucción pública. -Procede recordar que el general Vázquez Prego se dirigió a Omoa -(1753), y dió comienzo a la fábrica del fuerte de San Fernando. Aunque -apenas comenzada la obra murió el general, su nombre vivirá siempre -unido al del castillo que se eleva arrogante en el litoral del Norte -de Honduras. Del mismo modo algunas iglesias no dejaron de llamar la -atención. Cultivóse también la escultura, pintura y música, si bien con -poco gusto y casi sin arte. A últimos del siglo XVIII, y por lo que a -Guatemala se refiere, en 1797 se verificó la apertura de la Escuela de -Dibujo, y desde entonces adelantaron las bellas artes, aunque no tanto -como era de esperar. - - [848] Dependiente del Arzobispado de México. - -En los demás Estados de las Indias se manifestaron también las bellas -artes, en particular en obras religiosas. Hubo, si no pocos, regulares -artistas; buenos, en número escaso, y sobresalientes ó geniales, -ninguno. La música fué cultivada en algunos Estados, pudiéndose citar -algunos artistas de bastante inspiración. - -En el Ecuador florecieron artistas de no escaso mérito. Samaniego, -natural de Quito, fué admirado por la entonación de su colorido y por -la frescura de sus toques. También se distinguió como miniaturista. -Tal vez a la cabeza de todos los pintores que hubo en la América -española, se halle Miguel de Santiago. Las obras del reputado artista -fueron admiradas en Roma, quedando algunas muy notables en los -claustros bajos del convento de San Agustín de Quito. La fama de su -escuela, «ha sido sostenida, escribe el historiador Ceballos, por -los Gorivar (sobrino del maestro), Morales, Velas y Oviedos. Sucedió -tras éstos una época de gongorismo artístico, introducido por los -muy hábiles, pero de extraviado gusto, Albán y Astudillo; mas en -breve volvió á imperar aquella a esfuerzos del célebre Rodríguez, -que la restauró, y de cuyos trabajos, unidos a los de Samaniego, -puede formarse concepto por los lienzos que decoran las paredes de -la catedral. Los llamados el Pincelillo, el Apeles y el Morlaco la -sostuvieron con la misma nombradía que Rodríguez.» El pintor Santiago -no deja de tener algunos rasgos de semejanza con Murillo, por lo -correcto de su dibujo, buen colorido y expresión admirable. Isabel -de Santiago, hija del inspirado artista, manejó el pincel con suma -habilidad. - -Entre los estatuarios, se encuentran en primera línea, Bernardo Lagarda -y Jacinto López, en particular el primero, tal vez no inferior a los -mejores de Europa. - -Hábil maquinista de relojes fué Custodio Padilla, según puede verse -por algunos de aquéllos que se admiran en Ibarra, su ciudad natal. -Zangurima[849], hijo de Cuenca, figura entre los mejores artistas, y -dejó ilustre prole que honró a su patria. - - [849] Conocido por su apodo _Iluqui_ (Zurdo). - -Apenas se cultivaba el arte de la música en Venezuela y menos el de la -pintura. - -En Nueva Granada se distinguieron, entre otros, Antonio Acero de la -Cruz (mediados del siglo XVII) y Gregorio Vázquez Ceballos, que nació -en Santa Fe el 9 de mayo de 1638 y falleció en 1711. Fué discípulo -del artista sevillano Baltasar Figueroa, en cuyo taller estuvo mucho -tiempo. Cuéntase que encargado Figueroa de pintar un cuadro de San -Roque para la iglesia de Santa Bárbara, halló no pocas dificultades al -hacer los ojos del santo. Disgustado por su torpeza en aquella ocasión, -dejó los pinceles y se marchó a dar un paseo. Vázquez entonces se -atrevió a poner mano a la obra, que hizo pronto y con toda perfección. -Cuando Figueroa regresó a su taller, lejos de aplaudir al aventajado -discípulo le dijo lo siguiente: «Puesto que tanto sabéis, no os hacen -falta mis lecciones. Idos a otra parte a poner tienda.» Encontró apoyo -en un comerciante español, quien le facilitó todos los elementos -necesarios para la continuación de sus trabajos. Pintor de una -fecundidad admirable, hasta el punto que dicen de él que había pintado -más cuadros que días había vivido, con la particularidad que muchos de -ellos eran de grandes dimensiones. No hay iglesia en el país, rica o -pobre, que no tenga algún cuadro del famoso artista. Logró reputación -general en el desnudo y en la pintura de ángeles. Encantan sus grupos -de ángeles y todas sus obras religiosas respiran puro misticismo. El -barón de Humboldt y otros críticos reconocen el mérito extraordinario -de aquel artista que no salió de las Indias. Medoro y Carmargo trataron -de imitar al insigne maestro. - -La _industria_ en los diferentes Estados de la América española, -no constituía verdadera fuente de riqueza. La poca afición de los -colonizadores al trabajo manual, la facilidad de encomendar las -citadas labores a los indios y a los negros, y la importancia que -tuvieron en aquellos paises la minería, la ganadería y la agricultura, -contribuyeron al atraso de las industrias manufactureras. - -Prejuicios grandes ocasionó el sistema general de monopolio que -caracterizó la política comercial de España con sus posesiones -coloniales. Sólo los españoles podían ejercer el comercio con las -colonias del Nuevo Mundo, y aun aquéllos tenían que sujetarse a ciertas -trabas. Tan absurdo llegó a ser el sistema monopolizador, que se -prohibió el comercio directo entre España y Filipinas, entre Filipinas -y las regiones americanas, con excepción de México, entre América y -Canarias, entre México y Perú, entre Buenos Aires y la metrópoli, -(pues la región del Plata se hallaba supeditada al Perú y el comercio -de la primera lo hacía la flota del segundo), y en general, entre las -diferentes colonias del Nuevo Mundo. En el año 1505, se permitió a los -extranjeros residentes en España, comerciar con las Indias, aunque con -ciertas condiciones, como se dijo en el capítulo XXXII de este tomo. De -igual manera que Sevilla y Cádiz fueron los únicos puertos habilitados -en la metrópoli (aparte los de Canarias, a los que se autorizó en 1508, -para comerciar con el Nuevo Mundo), en las Indias fueron: Veracruz, en -la costa mejicana, y después Jalapa; Acapulco en la costa del Pacífico, -y Panamá, a donde se llevaban los tesoros del Perú para reembarcarlos -luego en Porto Bello y conducirlos a España. - -En la primera mitad del siglo XVI, el virrey Mendoza tuvo cuidado de -fomentar la cría del ganado caballar y la cría del gusano de seda. -El ilustre cronista Bernal Díaz del Castillo, en su _Conquista de -Nueva España_, se expresa de este modo: «Y pasemos adelante y digamos -cómo todos los más indios naturales de estas tierras, han deprendido -muy bien todos los oficios que hay en Castilla entre nosotros, y -tienen sus tiendas de los oficios y obreros, y ganan de comer a ello, -y los plateros de oro y plata así de martillo como de vaciadero, -son muy extremados oficiales y así mismo lapidarios y pintores, y -los entalladores hacen tan primas obras con sus sutiles alegres, -especialmente entallan esmeriles y dentro de ellos pigmados todos los -Pasos de la Santa Pasión de nuestro Redentor Jesucristo, que si no -los hubiere visto no pudiere creer que los indios lo hacían. Y muchos -hijos de principales saben leer y escribir y componen libros de canto -llano, y hay oficiales de tejer seda, raso y tafetán, aunque sean -veinticuatrenos, hasta fresas y sañal y mantas y fraesadas; y son -cardadores y perailes y tejedores, según y de la manera que se hace -en Sevilla y en Cuenca, y otros sombrereros y jaboneros... Algunos -de ellos son cirujanos y herbolarios... y han plantado sus tierras y -heredades de todos los árboles y frutos que hemos traido de España.» - -Algunas poblaciones de México se distinguieron por sus industrias. Los -tejidos de la Puebla se exportaban a varias partes, hasta el punto que -disminuyó la importación de los fabricados en España. En la citada -población se fabricaba perfectamente, entre otras cosas, el vidrio. - -Por lo que a la agricultura respecta, trasladaremos aquí lo que dice -el P. Acosta en su _Historia natural y moral de las Indias_: «Mejor -han sido pagadas las Indias en lo que toca a plantas que en otras -mercaderías, porque las que han venido a España son pocas y danse mal; -las que han pasado de España son muchas y danse bien... En conclusión, -cuasi cuanto bueno hay que se produce en España, hay allá y en partes -aventajado y en otra no tal: trigo, cebada, hortaliza, verdura y -legumbres de todas suertes, como son lechugas, berzas, rábanos, -cebollas, perejil, nabos, zanahorias, berenjenas, escarolas, acelgas, -espinacas, garbanzos, habas, lentejas... porque han sido cuidadosos los -que han ido, en llevar semillas de todo y a todo ha respondido bien -la tierra... La granjería del vino no es pequeña; pero no sale de su -provincia.» Añade luego que la industria de la seda, que no existía -en tiempo de los indios, a la sazón tiene importancia. De España se -llevaron moreras a México, donde se cultivaron perfectamente. También -en México, en el Perú y en otras partes fué una riqueza la caña de -azúcar. De igual modo el olivo se cultivó con esmero en los citados -virreinatos. - -El fraile Tomás Gage, viajero del siglo XVII, habla del estado -floreciente de las poblaciones que vió en México, y de hacendados -que vivían exclusivamente de sus haciendas y cuya riqueza llegaba a -20.000, 30.000 y aun 40.000 ducados. En los comienzos del siglo XVIII -la agricultura, la minería y el comercio sufrieron verdadero retroceso; -la primera por los malos años, las dos últimas por los ataques de los -piratas. Tanto las citadas industrias como la ganadería se resintieron -cada vez más a causa de las muchas contribuciones y gabelas. No se -olvide, por último, para explicar la decadencia de la agricultura, que -las mejores haciendas estaban en manos de las comunidades religiosas. -Sin embargo, no carecía de alguna importancia el algodón, el maíz, el -maguey y otros artículos. - -La cochinilla, insecto que se cría en México y en toda la América -central, en las hojas de algunas plantas, se cultivó para el tinte de -las telas. - -Por lo que toca a la minería, desde que en 1546 se comenzaron a -explotar las ricas minas de Zacatecas, no se ha interrumpido dicha -industria. - -El comercio en México mejoró poco. Algunas industrias estaban muy -adelantadas. Cultivaban el maguey, el maíz, los plátanos, el algodón, -varias plantas medicinales y el cacao, tejían admirablemente el -algodón y le teñían con vistosos colores. Regaban por medio de canales -y tenían hermosos jardines. «Sus trabajos de joyería--dice Barros -Arana--aventajaban en mucho las obras de los joyeros españoles del -tiempo de la conquista»[850]. Recogían el oro de los ríos; la plata, -el cobre y el plomo lo extraían de las entrañas de la tierra. Se hacía -el comercio, ya mediante cambios, ya considerando como moneda tubos de -plumas de ave llenos de polvo de oro, saquillos de cacao que contenían -cierto número de granos y pedazos de estaño en forma de T. En los -mercados había hileras de plateros y de pintores, tiendas de telas y -de toda clase de vasijas de barro. Un tribunal de comercio decidía las -diferencias de los comerciantes. - - [850] _Hist. de América_, pág. 12. - -En suma, la industria tuvo sus períodos de adelanto y de decadencia. La -agrícola fué en algunas partes bastante estimada, la comercial estaba -reducida a estrechos límites y la fabril se desconocía completamente. -Haremos notar, por último, que todo el dinero era poco para satisfacer -las exigencias del poder real, y de aquí provenían impuestos y gabelas -que arruinaban las industrias y el comercio. El ilustre Humboldt en su -_Ensayo político sobre la Nueva España_, dice lo siguiente: «Estudiando -la historia de la conquista, admírase la extraordinaria actividad con -que extendieron los españoles del siglo XVI el cultivo de los vegetales -europeos en la loma de las cordilleras de uno a otro extremo del -continente. Los eclesiásticos, y en particular los frailes misioneros, -han contribuído a estos rápidos progresos de la industria. Las huertas -de los conventos y de los curas han sido otros tantos criaderos de -donde han salido los vegetales útiles modernamente connaturalizados. -Los mismos conquistadores, a los cuales no debemos considerar sin -excepción como guerreros bárbaros, en su vejez se dedicaban a la vida -campestre. Aquellos hombres sencillos, rodeados de indios cuya lengua -no poseían, cultivaban con preferencia, como para consolarse de su -soledad, las plantas que les recordaban el suelo de Extremadura y de -ambas Castillas. La época en que por primera vez maduraba una fruta de -Europa, señalábase como una fiesta de familia. No hay medio de leer sin -conmoverse lo que dice el inca Garcilaso a propósito del modo de vivir -de aquellos primeros colonos. Con una sencillez enternecedora refiere -que su padre, el valeroso Andrés de la Vega, reunió un día a todos sus -antiguos camaradas para partir con ellos tres espárragos. Eran los -primeros que se habían criado en la meseta de Cuzco»[851]. - - [851] Libro IV, capitulo IX. - -Sabemos por lo que a la industria del Perú se refiere, que tenían fama -los tejidos y ciertos objetos de alfarería y determinados cultivos -(maguey, etc.). No ignoramos que los indios del Perú eran diestros -cazadores y pescadores. Aunque la industria en el Perú, como en -todas las colonias españolas, estaba gravada con onerosos impuestos, -careciendo de toda protección de parte de la metrópoli, no dejó de -tener importancia en algunas poblaciones. Citaremos entre otras a -Quito, donde se establecieron varios telares y cuyos tejidos eran muy -estimados, no sólo en las Indias sino también en la metrópoli. Cobos, -historiador del siglo XVII, dice que en el territorio peruano «hay -grandes pagos de viñas, y algunas tan cuantiosas que dan de 15.000 a -20.000 arrobas de mosto, y del vino que se coge en el corregimiento -de Ica, que es en la diócesis de Lima, salen cada año cargados dello -más de cien navíos para otras provincias, así del reino como fuera de -él.» En el Perú se extendió especialmente el cultivo del olivo y fué -la región donde primero se comenzó a extraer el aceite. Cogíanse en -algunos olivares del valle de Lima, ya entrado el siglo XVII, de 2.000 -a 3.000 arrobas. - -En Bolivia, cuya agricultura marchaba por el mismo camino que la del -Perú, se descubrió casualmente, año 1545, el rico mineral de plata del -Potosí. La industria agrícola, ganadera y minera, fué desarrollándose -poco a poco. - -La industria se hallaba adelantada en la Isla Española o Santo Domingo. -Era natural que así fuese, dadas las relaciones con que la mencionada -isla estuvo siempre con la metrópoli. En ella comenzaron los ingenios -de azúcar, extendiéndose en seguida por Cuba y también por todo el -continente. «De la isla de Santo Domingo--dice el P. Acosta--se -trajeron en la flota que vino, 898 cajas y cajones de azúcar, que -siendo de las que yo vi cargar en Puerto Rico, serán a mi parecer de -ocho arrobas.» Para aumentar esta producción, publicóse Real provisión -(13 enero 1529), concediendo a los ingenios el privilegio de no ser -embargados por deudas. - -La industria agrícola se hallaba más atrasada en Cuba que en Santo -Domingo. Si el cultivo del tabaco proporcionaba cada vez más utilidades -a los labradores, dando origen a poblaciones como Santiago de las Vegas -y Santa María del Rosario (1733); si comenzaba a cultivarse la caña de -azúcar y si la ganadería era muy importante, no puede negarse que el -progreso agrícola no estaba en relación con la bondad del terruño ni -con el clima de Cuba. Tampoco tenía importancia el comercio cubano, -pues consistía en exportar cueros, tabaco y los demás productos del -país. Contribuía a ello seguramente la poca población que había en -la isla. Recordaremos que Felipe V, desde Madrid (16 julio 1712) se -dirigía al concejo de la Villa de Sancti Spíritus diciéndole que el -obispo Fr. Jerónimo de Valdés, le había representado la falta de -población de la dicha isla y la conveniencia de poblar más el centro de -ella, como también las ventajas de trasladar la iglesia de la ciudad de -Cuba a Sancti Spíritus, centro de la isla, etc.[852]. - - [852] _Arch. Hist. Nacional.--Cedulario índico_, tomo XX, núm. - 311, págs. 356 v.ª y siguientes. - -La industria en la América Central antes de la conquista estaba -adelantada. En Guatemala se hallaba casi en el mismo estado que en -México y en Perú. Del mismo modo los indios de San Salvador mostraron -su inteligencia en diferentes ramos de la industria. En Honduras, -Nicaragua y Costa Rica los agricultores no desconocieron el cultivo de -algunas y determinadas plantas. Mediante canales, como en los citados -imperios, daban a sus tierras gran fertilidad. De la misma manera no -desconocieron las riquezas del reino mineral. Recogían el oro en las -arenas de los ríos y buscaban otros metales en las entrañas de la -tierra. Ejercieron el comercio y en las principales ciudades había -ferias con bastante frecuencia. Alfareros y tejedores diestros los hubo -en Guatemala y en los demás pueblos. - -En Guatemala, país lleno de montañas que se ensanchan hacia la cumbre -con muchos ríos y lagos, con volcanes (Cerro _Quemado_, volcán de -_Fuego_ y montaña de _Agua_) se encontraban los cultivos de los -países templados y cálidos. Allí se producía el maíz, los plátanos, -los cereales, el algodón y las legumbres. La cochinilla fué uno de -los principales productos; pero tiempo adelante se reemplazará, -cuando se descubrieron los colores de la hulla, con el café, cacao -y añil. Las maderas finas fueron siempre artículo muy productivo. -Durante la dominación española, el cacao del occidente de Guatemala -se reservaba para la corte de Madrid. Es de advertir que cuando se -proclamó Guatemala independiente, eran casi nulos sus productos para la -exportación. - -Honduras es comarca muy montañosa, con ríos caudalosos, clima variado -y abundantes aguas. El terreno es sumamente fértil y produce en los -llanos tabaco, cacao, café, caña, añil, etc., y en los montes, donde -abunda el pino, la vainilla, copaiba, ipecacuana, etc. Sin embargo, no -es país agrícola: sus producciones se consumen allí mismo. El tabaco de -Copán y de Santa Rosa es muy estimado desde hace tiempo. La madera de -caoba tuvo siempre fama. En el subsuelo se encuentran minas de hierro, -oro, plata, cobre, etc. - -Nicaragua está atravesada por una doble cordillera, cuyas cimas tienen -gran altura. Desde dicha altura se escalonan mesetas cada vez mayores -hasta llegar a una llanura baja. Entre las dos cadenas existe larga -depresión, donde se hallan los lagos de Managua y Nicaragua. Abundan -los volcanes y entre los ríos el principal es el de San Juan. El clima -es cálido y el suelo muy productivo. Dase en el terreno el plátano, -caña de azúcar, café, cacao y añil; algodón, vainilla y caucho; trigo y -maíz, maderas preciosas. - -Salvador es sólo una zona estrecha, de forma cuadrilátera, que sigue -la costa del Pacífico. «Pocas regiones--dice Reclus--hay en el mundo -que puedan compararse al Salvador por la riqueza de la vegetación -espontánea y lo productivo de los cultivos»[853]. Cerca de la capital -se encuentra el volcán de su nombre. Sus productos son los mismos que -los de la flora guatemalteca. El famoso bálsamo del Salvador se llamó -en otro tiempo del Perú, porque en la época del régimen colonial se -transportaba primeramente al Callao para mandarlo desde allí a España. -Es rico el Salvador en plantas medicinales y en gomas. - - [853] _América Central_, pág. 393. Tr. - -Costa Rica, la comarca más meridional de la América Central, es país -montuoso, atravesado por central cordillera, en la que estriban por -cada lado altos montes. Se hallan muchos volcanes y en las serranías -nacen varios ríos. El subsuelo es rico en oro, plata, cobre, plomo, -mercurio, azufre y antracita; el suelo produce alguna cantidad de -excelente café y plátanos. También produce caña de azúcar, tabaco, -anís y zarzaparrilla, maíz, trigo, cebada, arroz y patatas. En -madera se encuentran la caoba, haya, granadillo, roble negro y -otras. Sin embargo, el país es pobre, y no sabemos porqué recibió -la denominación de Costa Rica. En los comienzos del siglo XIX, la -industria agrícola tuvo mucha importancia merced a las medidas que tomó -el gobernador de la provincia D. Tomás de Acosta, sumamente popular y -extraordinariamente querido por sus sentimientos y bondades, por el -interés que mostró en el fomento de la agricultura, por la fábrica de -obras públicas y por la construcción de caminos, puentes y acequias. -Falleció en abril de 1821, y todavía recuerdan con cariño su nombre -los costarriqueños, y los historiadores del país piden que se levante -un monumento que recuerde sus preclaras virtudes. Si antes adelantaron -poco las industrias se debió a la codicia de los extranjeros, pues -no debe olvidarse que los ingleses de Jamaica hacían frecuentes -incursiones por las costas del Norte, en las cuales desembarcaban, ora -con la máscara de amigos, ora como piratas, ayudados a veces por los -indios mosquitos, para saquear las granjas de los españoles y para -devastar las aldeas de los indígenas. - -Si en Chile, a la llegada de los españoles, cosechaban los aborígenes -las papas, el maíz y el poroto, luego cultivaron el trigo y la vid. -La ganadería, desde los comienzos de la colonia, adquirió bastante -desarrollo: los cerdos, los ganados cabrío y lanar, los caballos y -las gallinas, abundaban mucho. La minería se redujo a los lavaderos -de Marga-Marga y de Quailacoya. La única industria fabril que se -derivó de los productos agrícolas fué la _harina_, para cuyo objeto se -establecieron poco a poco molinos. Las industrias manuales aumentaron -pronto, especialmente los hornos de cocer pan, las fábricas de tejas e -hilanderías. Del mismo modo se extendieron por todo el país los oficios -manuales de carpinteros, herreros, zapateros, sastres y plateros. El -comercio, sujeto--como ya se dijo en este mismo capítulo--a muchas -trabas, adelantó muy poco. Tiempo adelante, esto es, en los últimos -años del siglo XVI, se estimó más la industria, en particular la -agrícola y minera. El cáñamo se cultivó con esmero, e igualmente los -árboles frutales y las hortalizas. Las aves de corral merecieron -especial cuidado. Las industrias de tejidos y curtidos existían en las -ciudades y pueblos. Nada adelantó el movimiento mercantil, pues apenas -merece citarse el comercio de importación y exportación. La vida social -estaba reducida a estrechos límites, no había teatros ni circos, las -corridas de toros se verificaban de tarde en tarde, y las riñas de -gallos eran casi siempre privadas. Sólo cuando un Rey subía al trono o -nacía un príncipe o contraía matrimonio un miembro de la familia real, -entonces se celebraban corridas de toros, juegos de caña y sortija, -funciones de iglesia y otras. La destrucción de la ciudad de Santiago -por el terremoto de 1647, la larga guerra de Arauco y la inmoralidad -administrativa contribuyeron a que el país no saliese antes de su -atonía. - -Desde 1700 se manifestó el adelanto en todos los ramos de la industria. -La agricultura y ganadería adquirieron aumentos de consideración. Si -el oro y la plata daban rendimientos escasos, en cambio la extracción -del cobre constituyó excelente negocio. Se multiplicaron las herrerías -e hilanderías, como también las carpinterías, joyerías, etcétera. -Tomó mayor vuelo el comercio y se abrieron muchos caminos. Acerca -del carácter de la vida, lo mismo familiar que pública, desarrolló -extremada afición al lujo. Bien es verdad que contrastaba con la -devoción religiosa de las mujeres y de los hombres, con los ejercicios -espirituales, procesiones y misas. Introdújose la costumbre de colocar -imágenes o bustos de santos encima de las puertas de las casas. -Religiosas y religiosos pasaban casi todo el día en las iglesias. -Abrieron nuevos conventos de monjas y de frailes. No importaba nada -de esto para que la inmoralidad fuera en aumento, para que el vicio -fuera mayor y para que se celebrasen frecuentemente alegres fiestas. -Aumentaron los jugadores y borrachos; fueron frecuentes, lo mismo en -hombres que en mujeres, los asesinatos por medio del puñal o el veneno. - -Si en el último tercio del siglo XVIII adquirió la industria en -Chile desarrollo considerable, aumentó en el XIX la producción de la -agricultura, siendo sus principales productos el trigo, cebada, maíz, -frejol, lenteja, papa y arbeja, los árboles frutales, el olivo y la -vid, el cáñamo, etc. La ganadería bastaba para el consumo ordinario -y permitía, además, la exportación. La pesquería, la explotación -de maderas y la minería fueron en aumento. Adquirió desarrollo la -industria fabril y manufacturera. - -De la Capitanía general de Chile pasamos al virreinato de Nueva Granada -o Colombia. Estimóse en Colombia la minería. De la agricultura se hará -notar que el arroz introducido en Nueva Granada desde el año 1512, se -propagó bastante, dándose con mucha abundancia en los terrenos bajos y -húmedos. Allí se cosechaban los cereales, fríjoles, habas y uvas; allí -crecían varias clases de frutales. - -Del Ecuador recordaremos que en Quito comenzó la industria fabril, -estableciéndose pequeñas fábricas de tejidos. En el mencionado Quito, -el P. José Rixi, natural de Gante, sembró el primer trigo europeo cerca -del convento de San Francisco. Cuéntase que los frailes recordaron por -mucho tiempo el hecho, y aun en los comienzos del siglo XIX enseñaban -con cierto orgullo la maceta, en la cual fueron llevadas desde España -las semillas. - -Los valerosos conquistadores de Venezuela y sus descendientes, ya -terminadas las guerras, sólo se cuidaban de que los indios y negros -esclavos trabajasen en las minas, en la agricultura y en la pesquería -de perlas. Las industrias estaban limitadas a los tejidos de lana -del Tocuyo, a los cordobanes de Carora, a las hamacas de Margarita y -a la alfarería indígena. Acerca de las artes e industria se hallan -noticias muy curiosas en la «Breve descripción y relación cierta de -la muy leal ciudad de Nuestra Señora de la Concepción de Tocuyo de la -provincia de Venezuela, etc.» Escribióla D. Juan de Salas, Subinspector -de milicias y juez visitador de dicha ciudad el 30 de julio de 1766, -para entregarla al Sr. D. José Solano, Gobernador y Capitán general de -esta provincial[854]. Los caminos eran muy malos. Las comunicaciones se -reducían a algunos barcos procedentes de la Isla Española y de tarde -en tarde llegaba alguno de la metrópoli. Lo mismo en Venezuela que -en los demás países de las Indias los impuestos eran enormes, siendo -los principales los quintos reales, la alcabala, el almojarifazgo y -la media annata. Consistía el primero en cobrar el quinto para el Rey -del metal que se sacase de las minas y de las perlas que se sacasen de -las pescaderías; el segundo era en un derecho de 2 por 100 en dinero -de todo lo que se compraba y vendía; el tercero estaba reducido a un -impuesto de entrada y salida sobre las mercaderías, así de España como -de las Indias, y el cuarto consistía en la mitad de la renta del primer -año de todos los oficios y cargos no eclesiásticos. - - [854] _Archivo general de navegación y pesca - marítima.--Virreinato de Santa Fe_, tomo III, b. 4.ª, - documento 21. - -Antes de referir los hechos de la Compañía Guipuzcoana de Caracas, -daremos noticia de los asientos o contratos que celebró España, los -cuales tienen carácter general. Dos asientos se celebraron en aquellos -tiempos para el comercio de esclavos africanos: el primero, con la -_Compañía Real de la Guinea Francesa_, durante la guerra de sucesión -española (1701-1712), y el segundo, con la _Compañía Inglesa del Mar -del Sur_, por treinta años, que comenzaron a contarse en el mismo que -se firmó la paz de Utrech (1713) y terminó el 1743[855]. En virtud de -los mencionados asientos, se concedió a la Compañía Francesa el derecho -de introducir en las colonias españolas americanas 48.000 esclavos en -once años, y a la Compañía Inglesa 144.000 en treinta años, debiendo -pagar al rey de España 33-1/3 pesos por cada esclavo. Con la Compañía -Inglesa se hubo de rescindir el contrato, a causa de la nueva guerra -entre ambas naciones, teniendo España que indemnizar a la citada -Compañía con 100.000 libras esterlinas[856]. - - [855] _Cedulario índico_, tomo XVII, núm. 200, págs. 165 y - siguientes. - - [856] Véase Dr. Vidal Morales, _Hist. de Cuba_, págs. 96 y 97. - -No huelga decir en este lugar que durante todo el siglo XVI, la -provincia de Venezuela no produjo ganancia alguna en su comercio. -Ocupados los venezolanos en descubrir minas, apenas hacían caso de la -agricultura. Tiempo adelante, cuando los holandeses se apoderaron de la -isla de Curaçao (1634), donde establecieron considerable depósito de -mercancías, se atrajeron las miradas de sus vecinos los venezolanos, -los cuales pensaron entonces dedicarse muy especialmente al cultivo del -cacao, que, con los cueros, hicieron objeto principal de su comercio. -Los holandeses, pues, entregaban sus mercancías en cambio del cacao y -de los cueros de los venezolanos. - -Quiso entonces el comercio español competir con el de Holanda; pero -no fué posible, «pues el sistema de la España para con sus colonias -era tan extraño, que ninguna expedición mercantil podía hacerse a la -América sin licencia del Rey, la que no se franqueaba sin trabajo ni -sin gastos, y sólo con la condición de pagar derechos muy crecidos -y de hacer de Sevilla el puerto de la salida y del retorno. Unas -mercancías, ya caras por la mano de obra española, o por los beneficios -de una segunda mano, si eran extranjeras, recargadas por otra parte -con condiciones tan onerosas, no podían prometer utilidades sino a -la locura y a la ignorancia, en un país donde los mismos efectos -llegaban por medio del comercio holandés sin derechos, sin trabas, y -directamente de las manufacturas europeas»[857]. Desde el citado año de -1634 fué poco activo el comercio de España con su colonia, y mayor, por -el contrario, el de Holanda con aquellas posesiones americanas. En los -primeros años del siglo XVIII las producciones de cacao en la provincia -de Venezuela, eran, por término medio, de 65.000 fanegas cada año, -exportándose únicamente, en el mismo tiempo, unas 31.400 para España y -para otras posesiones de nuestra nación. Entonces, con objeto de cortar -de raíz el comercio con los holandeses, el gobierno español persiguió -el contrabando y arruinó a muchas familias; pero nada pudo conseguir, y -casi puede afirmarse que el mal fué en aumento. - - [857] Dr. Francisco de Pons, _Cultivo y comercio de las - provincias de Caracas_, etc.--Manuscrito de la Biblioteca - Nacional de Madrid, núm. 3.334. - -Las cosas iban á variar por completo, pues la Corona celebró un -contrato (25 septiembre 1728) con la _Compañía Guipuzcoana de Caracas_, -la cual había formado tiempo atrás una escuadra mercante y de corso, -bajo la advocación de San Ignacio de Loyola. La _Compañía_ se -comprometió a reprimir a su costa el contrabando que los extranjeros -hacían con las provincias de Caracas, con tal de que se les permitiese -abastecerlas y extraer sus frutos a la metrópoli. No puede negarse -que las condiciones fueron beneficiosas a la Compañía, si bien se la -obligó a que abasteciera, no sólo la provincia de Venezuela, sino -también Cumaná, la Margarita y la Trinidad. Por Real decreto dado en -el Palacio del Buen Retiro (20 junio 1738), se ve el gran interés de -Felipe V por la Compañía; y esto no es de extrañar, porque «El y la -Reina tienen en ella 200 acciones», consignando después que desea -facilitar a la Compañía todo el fomento y alivios de que necesite -para continuar la conservación de su comercio y asegurar el aumento de -él, etcétera.[858] Tuvo su residencia en San Sebastián (Guipúzcoa), -hasta que el marqués de la Ensenada comunicó a los Directores de -la Compañía, que desde el 24 de mayo de 1750, la residencia de la -dirección estaría en Madrid[859]. Con fecha 13 de junio de 1750, el -marqués de Matallana dirigió un informe al marqués de la Ensenada -acerca de la rebelión ocurrida en Caracas con motivo o con pretexto -de los abusos de la Compañía de Guipúzcoa, siendo de opinión que se -empleasen medios suaves[860]. No solamente Caracas, sino toda la -provincia de Venezuela se hallaba por entonces en constante inquietud y -recelosa, contribuyendo al malestar la conducta de la Compañía, no sin -que hagamos observar respecto a otro orden de cosas los beneficios que -hizo al país. «Mientras duró la Compañía--escribe el Sr. de Pons--la -provincia de Venezuela vió salir de la nada los pueblos de Parraguire, -Guatire, Calabozo, San Juan Bautista del Pao, Montalbán, Ospero, la -sábana de Ocumare, todos los sitios desde Macarao hasta el río de Tuy, -Volcano, San Pedro, las Lagunetas, las Mostazas y el Frayle»[861]. -Añade más adelante que en el año 1763, se embarcaron de cacao. - - [858] _Arch. histórico nacional, Cedulario índico_, tomo XXII, - n.º 21, págs. 25-28. - - [859] _Cedulario índico_, tomo XXII, núms. 35 y 36, pág. 38. - - [860] _Archivo de Indias.--Estado.--Caracas._--Legajo 13. (5). - - [861] _Cedulario índico_, tomo XXII, núms. 35 y 36, pág. 128. - - Fanegas. - --------- - Para España 50.319 - Para Veracruz 16.864 - Para Canarias 11.160 - Para Santo Domingo, Puerto Rico y Cuba 2.316 - El consumo total fué de 30.000 - --------- - _Total_ 110.659[862] - - [862] Ibidem, pág. 149. - -La Compañía influyó para que prosperase el cultivo del cacao, algodón -y de otros géneros, como también la industria de los cueros; pero el -comercio que de aquellos géneros hicieron los habitantes de Venezuela -con los contrabandistas holandeses, lo hacían a la sazón con los -factores guipuzcoanos. La Compañía hizo construir en los puertos -soberbios edificios, ya para alojar a sus factores, ya para colocar sus -almacenes. Del mismo modo ella hizo los muelles de la Goayna y Puerto -Cabello. - -Contribuyó no poco, en los últimos años del reinado de Carlos III, a -la decadencia de la Compañía Guipuzcoana de Caracas y del comercio -en general, la guerra entre Inglaterra y España, guerra que fué -consecuencia del Pacto de Familia. Al salir del puerto de Goayna -nuestros barcos--como sucedió en el año 1780--eran apresados por los -corsarios ingleses[863]. Por último, la Corona comenzó a cercenar el -monopolio de que gozaba la Compañía, hasta el punto que quedó, en 1781, -equiparada á las compañías particulares, y cuatro años después, esto -es, en 1785, se refundió en la Compañía Real de Filipinas (Apéndice P). - - [863] _Archivo Histórico Nacional.--Cedulario índico_, tomo - XXXVIII, núm. 192. págs. 220 y 220 v.ª - -Desde últimos del siglo XVIII aumentaron los cultivos en el país. -Todos tienen noticia que en Venezuela, la provincia más poblada era -la de Caracas, y de ella la parte más cultivada los valles de Aragua, -que tienen unas 30 leguas cuadradas de superficie. Sus producciones -principales eran el cacao, café y añil de Caracas, el tabaco de -Barinas, los cueros y tasajos de los Llanos y las perlas de la isla -Margarita. El algodón, planta indígena, se cultivaba en los citados -valles de Aragua, en Maracaibo y en el golfo de Cariaco. La caña de -azúcar, cuyo principal cultivo estaba en el mismo valle de Aragua y en -el de Tuy, no logró mucha importancia. Por último, para el consumo de -sus habitantes había, además, el plátano, el maíz, la yuca, el olivo, -la viña, las hortalizas y los cereales; la miel era sumamente rica y -las plantas medicinales abundaban mucho. - -Por lo que al reino animal respecta, gozaba fama de excelente el ganado -lanar y cabrío, siendo también bueno el vacuno, mular y caballar. No -debemos olvidar que si los gobernadores de Venezuela, sucesores de -Urpín, nada hicieron de particular durante dos tercios del siglo XVII y -el primero del XVIII, desde 1732 a 1763 fomentaron la cría de ganados -y la agricultura D. Carlos y D. Vicente de Sucre, D. Gregorio Espinosa -de los Monteros, D. Diego Tabares Ahumada, D. Mateo Gual y Pueyo, D. -Nicolás de Castro y D. José Diguja. - -En las regiones del Plata, la principal riqueza del país consistió -en la cría de ganados, y en las llanuras no colonizadas del Centro y -del Oeste, abundaban de un modo extraordinario la ganadería salvaje, -que era cazada por el argentino. Por cierto que entre ganaderos y -labradores las quejas fueron frecuentes. El procurador del Cabildo de -Buenos Aires pidió, en el año 1677, «que pe ponga remedio en el exceso -de que en muchas chácaras... hay muchos ganados que hacen daño a las -sementeras y que por esta causa muchos pobres no quieren sembrar.» -Posteriormente, y a medida que avanzaba la colonización, la abundancia -de tierras cultivables desvaneció el malestar entre labradores y -ganaderos. No había fábricas. Los oficios se encontraban en lamentable -estado, ejerciéndolos los indios, negros y alguno que otro español, -porque no podía dedicarse á más elevadas tareas. - -«Nuestra juventud debe ser educada en la vida industrial, y para ello -ser instruida en las artes y ciencias auxiliares de la industria. - - * * * * * - -La industria es el único medio de encaminar la juventud al orden. -Cuando Inglaterra ha visto arder la Europa en la guerra civil, no ha -entregado su juventud al misticismo para salvarse; ha levantado un -templo á la industria y le ha rendido un culto que ha obligado á los -demagogos á avergonzarse de su locura. - -La industria es el calmante por excelencia. Ella conduce por el -bienestar y por la riqueza al orden, por el orden á la libertad; -ejemplos de ello la Inglaterra y los Estados Unidos. La instrucción en -América debe encaminar sus propósitos á la industria. - -La industria es el gran medio de moralización. - - * * * * * - -La Inglaterra y los Estados Unidos han llegado á la moralidad religiosa -por la industria; y la España no ha podido llegar á la industria y á -la libertad por la simple devoción. La España no ha pecado nunca por -impía; pero no le ha bastado eso para escapar de la pobreza, de la -corrupción y del despotismo»[864]. - - [864] Alberdi, _Organización política y económica de la - Confederación Argentina_, págs. 34 y 35. Besauton, 1856. - -Durante el esplendor de las misiones en el Paraguay se desarrolló -grandemente la industria. El historiador Robertson, aunque protestante -y enemigo de los españoles, dice lo siguiente: «Hallaron á los -habitantes de estas tierras casi en el mismo estado en que se hallan -los hombres cuando empiezan á reunirse en sociedad: carecían de -todo oficio; procurábanse una precaria subsistencia con el producto -de su caza ó pesca, y apenas conocían los primeros rudimentos de -subordinación y de política. Los jesuítas tomaron á su cargo la -instrucción y civilización de aquellos salvajes. Les enseñaron -á cultivar la tierra, á criar animales domésticos y á construir -edificios. Les hicieron reunirse en aldeas, instruyéronlos en las -artes y fabricación, hiciéronles probar los atractivos del trato y -las ventajas que proporcionan la seguridad y el buen orden. Estos -pueblos se convirtieron de esta suerte en vasallos de sus bienhechores, -quienes les gobernaron con el amor y cuidado que un padre á sus hijos. -Respetados, amados y casi idolatrados, unos cuantos jesuítas imperaban -sobre millares de indios»[865]. - - [865] _Historia del Emperador Carlos V_, tomo III, lib. VI, - págs. 178 y 179. Tr. - -Consistía la riqueza del Brasil en esmeraldas halladas en el río Doce y -entre los peñascos de la Serra do Mar, en minas de oro y de diamantes, -en el palo brasil, en el cultivo de la caña de azúcar, etc. - -En suma: por el estudio que acabamos de hacer respecto á la cultura -literaria, artística é industrial de nuestras colonias, bien puede -afirmarse que la dominación española no era tan egoísta y tiránica -como han dicho y repiten todavía no pocos escritores. Más pudo y debió -hacerse; pero no es exacto que la metrópoli sólo pensaba en el oro y la -plata que, abundantes, sacaba de las minas. - - - - -APÉNDICES - - - - -A - - BREVE Y SUMARIA RELACIÓN DE LOS SEÑORES, Y MANERAS Y DIFERENCIAS - QUE HABÍA DE ELLOS EN LA NUEVA ESPAÑA, Y DE LA FORMA QUE HAN TENIDO - Y TIENEN EN LOS TRIBUTOS: por el doctor Alonso de Zorita (sin - fecha)[866]. - - [866] _Colec. de doc. inéditos relativos á América y Oceanía_, - tomo II, págs. 1 á 126. - - -Entre estos naturales--dice--había y hay, donde no los han deshecho, -tres señores supremos en cada provincia, y en algunas cuatro, como en -Tlaxcala y en Tepeaca; y cada uno de estos señores tenía su señorío -y jurisdicción conocida y apartada de los otros. Había otros señores -inferiores ó _caciques_. En México y en su provincia había tres señores -principales: el de México, el de Tezcuco y el de Tlacopan ó Tacuba. -En asuntos de guerra los señores de Tezcuco y Tacuba obedecían al de -México; pero en lo demás eran iguales. Aunque en la sucesión de dichos -señoríos supremos eran diferentes los usos y costumbres, la más común -era por sangre y línea recta, de padres á hijos. No sucedían las hijas, -sino el hijo mayor, habido en la mujer más principal de todas las que -tuviera el señor, debiéndose notar que se consideraba principal si era -una de las señoras de México. Si el hijo mayor, por enfermedad o por -otra causa, no podía gobernar, el padre señalaba otro. Si sólo tenía -hijas y alguna de ellas tenía hijos, el señor nombraba á un nieto. -Los nietos de los hijos eran preferidos á los de las nietas, debiendo -siempre entenderse que la madre del heredero fuera mujer principal. -Si el señor no tenía hijos ó nietos, era elegido por elección uno de -sus hermanos; y si tampoco tenía hermanos, recaía la elección en un -señor principal. Cuando faltaba sucesor al señor de México, el elegido -por los señores principales era confirmado por los señores supremos -de Tezcuco y Tacuba; cuando faltaba sucesor á los señores supremos de -Tezcuco ó Tacuba, los señores principales elegían su correspondiente -sucesor, que era confirmado por el de México. En algunas partes, en -México, por ejemplo, sucedían los hermanos aunque hubiese hijos; mas, -acabados los hermanos, tornaba la sucesión por el orden dicho á los -hijos del señor. Moctezuma sucedió á dos hermanos suyos que reinaron -antes que él. Para la sucesión y para la elección se tenía en cuenta el -valor y, en general, las buenas cualidades del elegido. - -El elegido era llevado al templo, lo subían por las gradas cogido del -brazo dos indios principales y lo cubrían con dos mantas de algodón, -una azul y otra negra, en las cuales estaban pintados muchas cabezas y -huesos de muertos, para que se acordase que se había de morir como los -demás. Últimamente, el ministro le dirigía la siguiente plática: «Señor -mío; mirad cómo os han honrado vuestros vasallos, y pues ya sois señor -confirmado, habéis de tener mucho cuidado de ellos, y mirarlos como -á hijos; y mirad que no sean agraviados, ni los menores maltratados -de los mayores. Ya veis cómo los señores de vuestra tierra, vuestros -vasallos todos, están aquí con sus gentes, cuyo padre y madre sois vos, -y como tal los habéis de amparar y defender y tener en justicia, porque -los ojos de todos están puestos en vos, y vos sois el que los habéis -de regir y dar orden. Habéis de tener gran cuidado de las cosas de la -guerra, y habéis de velar y procurar de castigar los delincuentes, así -señores como los demás, y corregir y enmendar los inobedientes. Habéis -de tener muy especial cuidado del servicio de Dios y de su templo, el -que no haya falta de todo lo necesario para los sacrificios, porque -de esta manera todas vuestras cosas tendrán buen suceso y Dios tendrá -cuidado de vos.» - -Acabada la plática, el señor otorgaba todo aquello y daba las gracias. -Todavía se celebraban otras fiestas antes que el señor supremo -comenzaba á desempeñar su cargo. - -La segunda clase de señores se denominaban _tec-tecutcin_ y eran -nombrados por los señores supremos, sólo de por vida, en premio de sus -hazañas en la guerra ó en servicio de la república. Dábales el señor -supremo sueldo y ración. - -La tercera clase de señores tenían el nombre de _calpulles_ (tribu -entre los israelitas), y la cuarta de _pipiltzin_, principales (los que -en Castilla llamamos _caballeros_). - -Acerca de la administración de justicia en México, en Tezcuco y en -Tacuba había jueces a manera de Audiencia que aplicaban rectamente -las leyes. Percibían el salario que les asignaba el señor. «Dicen los -religiosos, antiguos en aquella tierra, que después que los naturales -están en la sujeción de los españoles, y se perdió la buena manera de -gobierno que entre ellos había, comenzó a no haber orden ni concierto -y se perdió la justicia y policía y execución de ella, que entre ellos -había, y se han frecuentado mucho los pleitos y los divorcios, y anda -todo confuso.»[867] Riñendo un español con un indio, como el primero -le llamase ladrón, embustero y otras palabras injuriosas, contestó el -segundo: «de vosotros he aprendido todas esas cosas.» - - [867] Página 45. - -Dichos jueces se colocaban al amanecer en sus estrados de esteras, -donde permanecían hasta dos horas antes de ponerse el sol; oían los -pleitos y daban las sentencias. Las apelaciones iban ante otros doce -jueces, los cuales sentenciaban con parecer del señor. Lo más que -duraba el pleito era ochenta días. No hacían distinción los jueces -entre ricos y pobres, grandes y pequeños: «y porque un juez favoreció -en un pleito a un principal contra un plebeyo, y la relación que hizo -al señor de Tezcuco no fué verdadera, lo mandó ahorcar y que se tornase -a ver el pleito, y así se hizo, y se sentenció por el plebeyo.»[868] - - [868] Página 47. - -En las provincias y pueblos había jueces ordinarios, que tenían -jurisdicción limitada para sentenciar pleitos de poca calidad y para -prender a los delincuentes. Cada cuatro meses (el mes era de veinte -días) acudían a una junta ante el señor--junta que duraba de diez a -doce días--donde se terminaban los pleitos importantes y los asuntos -criminales, como también se trataban y resolvían otros asuntos de la -república, adquiriendo dichas juntas el carácter de cortes. - -Existían cárceles públicas para los delincuentes. - -Celebrábanse los matrimonios conforme disponían sus leyes. Los solteros -podían tener mancebas: un soltero se dirigía al padre de una joven y la -pedía sólo para haber hijos. Cuando tenían el primer hijo, los padres -de la joven requerían al mancebo para que la tomase por mujer o la -dejara libre. - -Las casas de los señores eran grandes y tenían jardines y huertas. - -Ricos y pobres, grandes y pequeños criaban, educaban y enseñaban con -todo esmero a sus hijos. Dignos son de encomio los consejos que daban -los padres a sus hijos. - -En carta que Hernán Cortés escribió al Emperador le decía que Tlaxcala -era más grande, fuerte y de tan buenos edificios como Granada; que -se hallaba abastecida de pan, aves, caza, pescado y legumbres; que -había joyerías de oro y de plata, de piedras preciosas, de loza, etc.; -que abundaban las tiendas de vestidos y calzado. Por lo que respeta -a México también son de Cortés las siguientes palabras: «Tiene esta -ciudad muchas plazas, donde hay continuo mercado, y trato de comprar -y vender. Tiene otra plaza, dos veces más grande que la de la ciudad -de Salamanca, toda cercada de portales, donde hay continuamente más -de sesenta almas comprando y vendiendo, donde hay todo género de -mercadurías que en toda la tierra se hallan, así de mantenimiento como -de vitualla, joyas de oro y de plata, de plomo, de latón, de cobre, de -estaño, de piedras, de huesos, de conchas, de caracoles y de plumas. -Véndese sal y piedras labradas y por labrar, adobes, ladrillos, madera -labrada y sin labrar, de diversas maneras. Hay calle de caza, donde -venden todos los linajes de aves que hay en la tierra: gallinas, -perdices, codornices y abantos, garcetes, tórtolas, palomas, pajaritos -en cañuelas, papagayos, buharros, águilas, alcones, gavilanes, -cernícalos y de algunas aves de rapiña; venden los cueros con su pluma -y cabeza y pico y uñas; venden conejos, liebres, venados y perros -pequeños, que crían para comer, castrados. Hay calle de herbolarios, -donde hay todas las raíces y hierbas medicinales que en la tierra se -hallan, y casas como de boticarios, donde se venden las medicinas -hechas, así potables como ungüentos y emplastos. Hay casas donde dan -de comer. Hay hombres, como los que se llaman en Castilla ganapanes, -para traer cargas. Hay mucha leña, carbón, braseros de barro, y esteras -de muchas maneras para camas y otras más delgadas para asiento, para -esterar salas y recámaras. Y todas las maneras de verduras que se -hallan, especialmente cebollas, ajos, puerros, mastuerzo, berros, -borrajas, acederas, tagarninas, cardos. Hay frutas de muchas maneras, -como ciruelas, cerezas, que son semejantes a las de España. Venden miel -de abejas y cera, y miel de cañas de maiz, que son tan melosas y dulces -como las de azúcar, y miel de unas plantas que en las islas llaman -magüey, que es muy mejor que arrope; y de estas plantas hacen azúcar -y vino y lo venden. Muchas maneras de hilado de algodón, de todos -colores, en sus madejitas, que parecen propiamente a las del Alcaicería -de Granada en las sedas, aunque este otro con mucha más cantidad. -Venden colores para pintores cuantos se pueden hallar en España, y de -tan excelentes matices, cuanto pueden ser. Venden cueros de venado, y -son con pelos y sin ellos, muy blancos y teñidos de diversos colores. -Venden mucha loza, en gran manera buena: tinajas grandes y pequeñas, -jarros, ollas y otras infinitas maneras de vasijas, todas de singular -barro y las más vidriadas y pintadas. Venden mucho maíz en grano y en -pan, que hace mucha ventaja, así en grandor como en sabor a lo de las -islas y Tierra Firme. Venden pasteles de aves y empanadas de pescado. -Venden mucho pescado, fresco y salado, crudo y guisado. Venden huevos -de gallina y de ánsares, y de todas las otras aves que he dicho en gran -cantidad; venden tortillas de huevos hechas. Finalmente, que en estos -mercados se venden todas cuantas cosas se hallan en la tierra, que son -tantas y de tantas calidades, que, por la prolixidad y por me ocurrir a -la memoria y por no saber los nombres, no las digo»[869]. - - [869] Págs. 68-70. - -Añade que en dicha plaza se halla una buena casa, especie de Audiencia, -donde diez o doce jueces _libran todos los casos y cosas que en el -mercado acaecen_. - -Levántanse muchos templos en la ciudad, donde adoran a sus ídolos; -residen continuamente en ellos los religiosos, todos vestidos de negro; -nunca cortan ni peinan el cabello. Los templos tienen sus torres; en el -principal se halla una que es más alta que la de la iglesia mayor de -Sevilla. - -Pagaban tributos en México los _tec-calli_, que eran gentes -dependientes de los señores llamados _tec-tecutcin_; los _calpulles_ o -_chinancalli_, que eran labradores de tierras propias; los mercaderes, -y los _tlalmaites_ o _mayegües_, labradores que cultivaban tierras -ajenas. No pagaban tributos los _teutles_ ni los _pilles_, servidores -del señor supremo, ni las viudas, ni los hijos solteros, ni los -mendicantes, ni los impedidos para trabajar, ni los que se ocupaban en -el culto de los ídolos. Pagaban los labradores los tributos en maíz, -frígoles, algodón, etc.; los mercaderes en lo que trataban (joyas, -ropas, plumas, etc.). Se ignora lo que valdrían los tributos, pero -puede asegurarse que era poco. - - - - -B - - COSTA RICA DESDE MEDIADOS DEL SIGLO XVI HASTA COMIENZOS DEL - XIX[870]. - - [870] _Col. de doc. inéditos_, etc., tomo XI. - -Acerca de Costa Rica diremos que después que Felipe Gutiérrez murió en -una expedición contra los indios, el licenciado Juan Cavallón afirmó -en Costa Rica la dominación española. Nombrado Cavallón gobernador en -el año 1561, se asoció para la conquista con Juan de Estrada Rávago, -clérigo de Guatemala. En tanto que Estrada atravesaba el lago de -Nicaragua con dos bergantines y cerca de 300 hombres, bajaba por el -desaguadero, y siguiendo la costa del Atlántico, fundaba la villa -del _Castillo de Austria_, el licenciado Cavallón salía de Granada -con dirección á Nicoya, con 90 españoles, echaba los cimientos de la -villa de los Reyes en el valle de Landecho y apresaba á los caciques -Coyoche y Quizarco. Sucedióle, en el año 1562, Juan Vázquez Coronado, -que sostuvo no pocas luchas con los indios, y atravesó la sierra, -llegando á la provincia de Ara, que se le sometió. Luego descubrió -minas de oro junto á los ríos Changuinola y Tilorio, sujetando las -provincias de Muño, Tariaca, Buca, Auyaque y Pococi. Llegaron á la -sazón á Costa Rica Fray Lorenzo de Bienvenida y algunos religiosos más -destinados á la conversión de los indios. No carece de importancia la -_Provanza hecha en virtud de Real Cédula, sobre si es cierto que Juan -Vázquez de Coronado entró y pobló la provincia de Costa Rica y Nueva -Cartago.--Fechada en Santiago de Guatemala á 18 de agosto, año de 1564._ - -Tanto renombre alcanzó el citado Vázquez de Coronado, que algunos -cronistas llegan á llamarle descubridor de Costa Rica. Lo cierto es que -el Rey le nombró gobernador de la tierra por los días de su vida, según -Real Carta dada en Aranjuez el 8 de abril de 1565[871]. Como Vázquez -de Coronado había dicho en sus informaciones que, según sus cálculos, -había 4.000 indios desde Quepo hasta Turucaca, con 1.600 hombres de -guerra sólo en Coto, 20.000 indios en el interior de Costa Rica, y -unos 40.000 en las costas del Atlántico, Juan Dávila, compañero de -Vázquez en sus viajes, censuró tales exageraciones en carta dirigida -al Rey el año 1566. Afirmaba Dávila que «había en Garabito hasta 500 -indios, y los indios de Garabito, con los tices y botos, eran 500 á -600.» «En toda la provincia que llaman de Costa Rica habrá en toda ella -5.000 indios, y aguas vertientes á la mar del Norte, en todo lo que -Juan Vázquez anduvo, no hay pasados de 2.000.» En aquel tiempo cada -casa ó palenque tenía su cacique. «Una parentela de padres é hijos y -nietos llamaban un pueblo y también provincia, según son los parientes -pocos ó muchos»[872]. Continuó la colonización y fundó la ciudad del -_Nombre de Jesús_ el gobernador Perafán de Rivera, retirándose pronto -del país porque no encontró las riquezas que buscaba. El repartimiento -que hizo Perafán en enero de 1569 se hallaba fundado en los anteriores -cálculos, bastante exagerados, acerca del número de indios. Dice que la -población de Costa Rica era de 17.479. En el año 1573 una peste general -hizo grandes estragos en el país. Por entonces (1575) comenzaron los -frailes franciscanos á reunir los indios en los pueblos de Barba, -Pacaca, Aserrí, Curridabat, Cot, Quircot, Tobosi, Ujarrás, Tucurrique y -Turrialba. - - [871] Págs. 124-128. - - [872] _Revista de Costa Rica en el siglo XIX._ Tipografía - Nacional, San José de Costa Rica, MCMII páginas 14 y 15. - -El gobernador Diego de Artieda, sucesor de Perafán, echó los cimientos -de una población, á la que dió su nombre; con fecha 1.º de abril de -1581 hubo de informar que los franciscanos habían bautizado desde 1577 -á 1581 cerca de 7.000 indios, número que creemos bastante exagerado. - -Dos años después, esto es, en 1583, Artieda formó el siguiente cuadro -estadístico de los siguientes pueblos del interior: - - En Garabito 500 indios. - " Aserrí 250 " - " Cot 80 " - " Ujarrás 200 " - " Pacaca 80 " - " Chomes 16 " - -El gobernador Juan de Ocón y Trillo, mandó fundar (1605), la ciudad -de _Santiago de Talamanca_ y castigó a los indios _quequexques_ y -_moyaguas_. Juan de Mendoza y Medrano ordenó hacer una información -(1615) acerca de Costa Rica y de su antigua capital Cartago, resultando -que había bastante pobreza, y a ella debió contribuir la peste que -ocasionó muchas víctimas en el valle de Reventazón, en Tuis, Atirro, -Tucurrique, Cachí, Orosí, Turrialba y Ujarrás. - -Entre otros gobernadores citaremos los siguientes: Alonso del Castillo -y Guzmán (1618-1622), quien sacó 400 indios de Talamanca, muriendo una -tercera parte a la llegada a Cartago y los demás fueron repartidos -entre las familias españolas. En el año 1620 manifestó Diego de Mercado -que los indios _votos_ eran unos 1.000. El gobernador Juan de Echaúz -(1624-1628), fué muy querido de los naturales de Costa Rica. En su -tiempo una Real cédula (1626) fijó el número de españoles en 200, y se -contaron (1627) indios tributarios los siguientes: - - En Parragua (siquirres) 22 - " Orosí 7 - " Atirro 10 - " Pacaca 70 á 80 - " Quepo 100 - " Tucurrique 16 á 18 - " Chomes 3 - -García Ramiro Coraje sacó (1628) algunos indios votos; Hernando de -Sibaja trajo de los votos (1638) 56 indios _güetares_ huidos de las -encomiendas de Aserrí, Barba y Garabito; el capitán Gerónimo de Retes -encontró (1640) unos 190 indios votos cerca de la confluencia del río -San Carlos con el San Juan, hallándose entre ellos 60 varones; Diego de -Zúñiga sacó después 90 indios votos que se establecieren en Atirro. - -Celidón de Morales calculó, en el año 1644, la población española -de Costa Rica en 200 hombres y los indios tributarios del interior -en menos de 1.000; Juan Fernández de Salinas (1650-1655) calculó en -1651 unos 800 indios tributarios en el interior y no pudo remediar -la pobreza cada vez mayor del país; Andrés de Arbieta, gobernador -de Nicaragua, informó (1655) al Rey que había únicamente 620 indios -tributarios en Costa Rica, y de ellos 100 de la Real Corona, añadiendo -que existían pueblos de 30, de 6 y hasta 3 indios. Andrés Arias -Maldonado y Velasco en Talamanca sacó (1659) algunos indios _ateos_ -del río Caen, afluente del Estrella, y el hijo del citado gobernador -llamado Rodrigo Arias de Maldonado, entró en Talamanca el 1662 y 1663, -sometiendo al cacique Cabsi con 1.200 indios. Desde entonces huyeron -muchos indios de Talamanca al otro lado de la cordillera, los cuales -fijaron su residencia en las llanuras que a la sazón llamamos del -General. López de la Flor (1663-1673) no pudo contener las invasiones -de los corsarios de Jamaica, y Juan Francisco Sáenz Vázquez declaró -(1676) en una carta al Rey que en Caratgo había 600 indivíduos entre -españoles, mestizos y mulatos, y en Esparza 100; también hacía notar -que existían 22 pueblos de indios con sólo 500 personas. - -Entre otros sucesos, haremos notar que los piratas ingleses en 1685 -saquearon Esparza, repitieron el mismo hecho en 1686 e invadieron -Nicoya en 1687, cometiendo todo género de desmanes. Por lo que respecta -al número de habitantes, se contaron (1689) unos 297 y ocho familias -de españoles en Bagaces, y en 1697 existían en el interior de Costa -Rica 224 familias de indios. Según los libros parroquiales y otros -documentos, la población de Costa Rica el 1.º de enero de 1700, llegó -a tener entre españoles, indios, mestizos, negros, mulatos y zambos, -19.293 habitantes. Diezmaron la población las guerras civiles entre -las tribus, la venta de indios como esclavos, las enfermedades y las -pestes. Entre las enfermedades eran las principales las del pecho y las -viruelas, causando muchas muertes la peste de 1614, la de 1654 y otras. - -El Ilmo. Sr. José Antonio de la Huerta Caso, en virtud de Real -orden del 10 de noviembre de 1776, mandó hacer un censo, basado en -los padrones parroquiales. El bachiller D. Domingo Juarros, en su -_Compendio de la Historia de Guatemala_, publicado en el año 1809, -dice lo siguiente: «La ciudad de Cartago, su anexo Pueblo Nuevo, uno -y otro 8.825 feligreses. Villa Nueva de San José, 8.316. Su anexo -Escazú... Villa de Ujarrás, 714. Villa Vieja, 6.657. Su anexo Atajuela -o Villa Hermosa, 3.890. La ciudad de Esparza... Sus anexos Bagaces y -las Cañas... Barba, 988. La doctrina de Cot, 215. Quircot, 130. Tobosi, -122. Curridabat, 260, y Aserrí, 390. Orosí, Atirro y Tucurrique... -Boruca... San Francisco de Térraba y Guadalupe... Nicoya... Su anexo -Guanacoste, 886»[873]. - - [873] Ob. cit., págs. 15 y siguientes. - -El gobernador D. Tomás Acosta comunicó a las Cortes el 19 de abril -de 1809 que Costa Rica tenía 50 a 60.000 habitantes. D. Juan de Dios -Ayala, sucesor de Acosta, manifestó a la Audiencia de Guatemala con -fecha 5 de marzo de 1813, que no siendo posible elegir un Diputado á -Cortes porque la provincia no llegaba a 60.000 habitantes, propuso que -se uniese a parte de la de _Nicaragua_. El mismo Ayala, en su informe -del 13 de noviembre de 1818, afirmó que la población era de 50 a 60.000 -almas. Después (29 enero 1875) se dispuso que los pueblos de Nicoya y -Santa Cruz debían considerarse agregados interinamente a Costa Rica. - -«La Madre Patria, la hidalga y heróica España»[874], aunque tarde, tomó -acertadas medidas para el bien y progreso de los países americanos. -«Costa Rica, la olvidada y _paupérrima_ Provincia, como gráficamente -la llamaban los distinguidos y beneméritos gobernadores españoles D. -Tomás de Acosta y D. Juan de Dios de Ayala, recabaron auxilios, apoyo y -mejoras para ésta que tuvieron como su verdadera patria, gobernándola -seria y morigeradamente, debió a estos dos hombres benéficos, a -principios de este siglo, gran suma de tranquilidad y bienestar. -Ambos murieron en Cartago, colmados de bendiciones y llorados por el -buen pueblo costarricense, que tuvo en ellos, más que gobernantes, -padres y protectores. El primero, ciego y retirado del servicio con -el honorífico grado de brigadier de los Reales Ejércitos, vivió hasta -cerca de los días de nuestra Independencia; y el segundo falleció poco -tiempo antes, o sea a principios del año 1819. Mentores y moderadores -de estos pueblos, no hay que extrañar que tanto contribuyesen a -mantenerlos tranquilos en medio de las borrascas de época tan -agitada»[875]. - - [874] Ibidem, pág. 55. - - [875] Ibidem, pág. 56. - - - - -C - - DESCRIPCIÓN DE LA ISLA DE PUERTO RICO HECHA EL 1.º DE ENERO DE - 1582, CONFORME A UNA INSTRUCCIÓN Y MEMORIA DE S. M.[876]. - - [876] _Colec. de documentos inéditos relativos al - descubrimiento_, etc., tomo XXI, págs. 240 y 285. - - -1.º Puerto Rico es la mejor población de la isla. Los indios llamaban a -la isla Bosiguen y los españoles la denominaron Puerto Rico, a causa de -la riqueza del país según unos, y según otros porque el puerto era muy -bueno. - -2.º El descubridor y conquistador de la isla fué Juan Ponce de León, -natural de San Terbás del Campo. - -3.º El clima es muy bueno. - -4.º La superficie de la isla es muy áspera y montuosa, habiendo muchos -ríos y arroyos. Carece de pastos para los ganados, abundando en cambio -los árboles llamados Guayabo, que dan una fruta como manzanas, alimento -de las vacas, puercos y aves. - -5.º Cuando se ganó la isla había unos 1.000 indios y 500 indias; pero a -la sazón eran muy pocos. - -6.º La altura y elevación del pueblo de Puerto Rico se conoce por el -eclipse que estudió Juan Ponce de León por mandado de Juan de Céspedes, -gobernador de la isla. - -7.º La villa denominada Nueva Salamanca o San Germán el Nuevo, fué -fundada por el gobernador Francisco de Solís con los restos de la -población Guadanylla, que estaba al Sur de la isla, quemada por indios -caribes y robada por los franceses. También Salamanca ha sido robada -por los franceses. - -8.º Nada. - -9.º La ciudad de Puerto Rico, cabeza de la isla, la fundó Juan Ponce -de León en el año 21 y de su nombre la llamó San Juan. Despoblada la -población llamada Parra, a causa de las malas aguas, se trasladó a -tierra más saludable y distante legua y media; la nueva población fué -San Juan. - -10. El sitio de la ciudad de Puerto Rico es llano, levantándose en el -sitio más elevado un convento de frailes dominicos. - -11., 12. y 13. Nada. - -14. Los indios de Puerto Rico, gente mansa, peleaban, los de la costa -de la mar con flechas y arcos, y los de tierra adentro con palos a -modo de bastones; temían a los indios de la parte de Levante que eran -caribes o antropófagos. - -15. En cada valle había un cacique, y bajo sus órdenes estaban otros -capitanes (dibaynos); los españoles sacaron a los indios de sus -respectivos pueblos para llevarlos a las minas, siendo ello la causa -del acabamiento de la raza. - -16. En la isla no hay pueblo alguno de indios; los españoles tienen la -ciudad de San Juan de Puerto Rico y la villa de la Nueva Salamanca; -esta población está en una sierra y el agua se halla lejos. - -17. Las enfermedades más peligrosas en la isla son los pasmos, y se -curan bebiendo el zumo de la yerba que llaman tabaco o aplicando fuego -a la nuca o abajo de los riñones. - -18. A la parte Sueste de la ciudad de San Juan hay una sierra que -llaman de Loquillo, distante 10 leguas, cuyo nombre dieron los -españoles porque en ella se cobijó un cacique que por espacio de algún -tiempo tuvo en jaque a los cristianos; otra parte de la sierra se -denominaba de Furudi, que quiere decir cosa llena de nublados, y hay -una tercera que tenía el nombre de Espíritu Santo. - -19. A una media legua de San Juan se encuentra el río Bayamón, por -el cual suben barcos para el servicio de la ciudad, y en sus riberas -hay haciendas de conucos, donde se hace el cazabe, que es el pan de -esta tierra, y maíz, y donde se crían muchos plátanos. Otro río que se -llama Toa está legua y media distante de la ciudad de San Juan y nace -a 14 leguas en la sierra de Guabate; en la ribera del río se halla un -árbol llamado leyba en lengua de indios, que en su tronco quiso un -carpintero, de nombre Pantaleón, hacer una capilla y en ella un altar -donde se dijera misa. Otro río que dicen Cebuco, al Oeste de la isla, -es pequeño; en sus riberas se cría mucho ganado vacuno y porcuno. -Considérase el río Guayanes casi tan grande como el Toa, y en sus -riberas hubo muchas haciendas; también mencionaremos los ríos Arrecibo, -Camuy, Guataca, Culibrina, Guaurabo, Guaynabo, Guadianylla, Triaboa, -Xacagua, Cuamo, Albeyno, Guayama, Unabo, Guayamy, Jumacao, Pedagua, -Fajardo, Río Grande y otros. - -20 y 21. Nada. - -22. Entre los árboles silvestres se halla el _maga_, de cuya madera -hacían mesas, camas y otras obras de carpintería; del _capa_, árbol -parecido a la encina, se servían para hacer navíos, casas, etc.; del -_ucar_ fabricaban prensas, cureñas etcétera, y del _añón_ comían -la fruta. Considerábanse como medicinales los árboles _guayacán_ y -_palo-sano_. - -23. En la isla se crían granados, higueras, parras, naranjos, cidras, -toronjas limoneros y limeras, etc. - -24. Nada. - -25. Las semillas de coles, lechugas, rábanos, nabos, etc., procedentes -de España, fructifican en la isla. - -26. En Puerto Rico abundan los vegetales medicinales: las hojas del -arbolito que se llama higuillo pintado tiene la propiedad de curar las -heridas, como también sucede lo mismo con el árbol del bálsamo y con el -denominado Santa María; del manzanillo se cuenta que los que se echan a -su sombra se levantan hinchados, y de la yerba conocida con el nombre -de quivey se dice que es venenosa, muriendo en seguida el animal que la -come. - -27. Abundan los puercos montesinos, procedentes de los que se trajeron -de España, y también las gallinas de Guinea, que trajo el año 49 Diego -Lorenzo, canónigo de Cabo Verde. - -28. En toda la isla se encuentran nacimientos de oro, de plata y de -otros metales, que no se explotan, a causa «de acabarse los indios y de -encarecerse los negros.» - -29. Nada. - -30. Las salinas principales se hallan en Cabo Rojo y en Guanica. - -31. Muchas de las casas de la ciudad de Puerto Rico son de tapiería -(mezcla de barro colorado arenisco, cal y tosca de piedra) y ladrillo, -cubiertas de teja y algunas con azotea; no pocas casas se hacen con -maderos clavados en el suelo y con tablas de palmera, cubiertas con -teja. - -32. Sobre la mar, puerto y barra de la ciudad de Puerto Rico está -la fortaleza con una plataforma en donde se colocan doce piezas de -artillería. A la entrada del puerto, en un fuerte que llaman el Morro, -hay colocadas seis piezas medianas de bronce. El puerto sería fuerte e -inexpugnable, si se colocasen dos pedreros y dos culebrinas gruesas, -pues la fortaleza tiene buenos aposentos, salas, dos algibes de agua, -etc. - -33. Los tratos, contrataciones y grangerías de que viven los españoles -de la Isla consiste en fábricas de cueros de los ganados vacunos, en -ingenios de azúcar que hay once en la Isla, en cazabe, algo de maíz y -jengibre. En los once ingenios se hacen anualmente quince mil arrobas -de azúcar, y no se hace más por el escaso número que hay de negros. - -34. El obispado reside en la ciudad de Puerto Rico y su metropolitano -es el arzobispado de la Isla Española. - -35. En la ciudad de Puerto Rico hay Iglesia Catedral que a la vez es -parroquial y tiene las siguientes dignidades: Deán, Chantre, cuatro -canónigos, dos racioneros, un cura y varios capellanes; en la ciudad de -la Nueva Salamanca existe Iglesia parroquial. - -36. También hay en Puerto Rico un convento de frailes dominicos; la -Capilla Mayor fué fundada por García Troche, alcalde y contador de S. -M. en la Isla, padre de Juan Ponce de León; otra Capilla la fundó Juan -Guilarte de Salazar y doña Luisa de Vargas, su cuñada. - -37. Existe en la ciudad de Puerto Rico un hospital de la Concepción de -Nuestra Señora, fundado por Pedro de Herrera el año 24; tiene de renta -unos 3.000 pesos. Existe otro hospital que llaman de San Ildefonso, -fundado por D. Alonso Manzo, primer obispo de la Isla, Inquisidor -general de las Indias y electo arzobispo de Granada. - -38. La banda del Norte de la Isla no tiene puerto para las naves, pues -la costa es brava, con muchos bajos y arrecifes; la banda del Sur tiene -muchos y buenos puertos. - -39. Nada. - -40. Las mareas en la Isla son pequeñas; las mayores se verifican en las -conjunciones y oposiciones de la luna, cuando la luna sale o se pone; -la de la noche es mayor que la del día. - -41. En la costa del Norte de la Isla, viniendo de la cabeza de ella -hacia el Oeste, se encuentra la punta de Cangrejos; luego, corriendo -de Norte Sur hasta el Cabo Rojo está la baya de San Germán, donde -antiguamente estuvo e pueblo así llamado, y después se hallan muy -grandes bajos. Desde el puerto de Vargas al de San Germán, por entre -arrecifes y la tierra de la Isla, pueden ir navíos pequeños, habiendo -también otras ensenadas que llaman puerto Trances y puerto de Pinar. -Desde el Cabo Rojo, por la banda del Sur de la Isla, yendo al Este, -está el puerto de Guanica, el mayor que hay en todas las Indias; -antiguamente estuvo allí el primer pueblo, que se despobló, porque -los indios se alzaron y mataron a D. Cristóbal Sotomayor (hijo de la -condesa de la Mina y secretario del Rey Católico) que era teniente de -Juan Ponce de León, el Adelantado; no se tornó a reedificar por los -muchos mosquitos que había en el país. Dos leguas por la costa hacia -el Este se halla el puerto de Guadanilla, donde estuvo el pueblo así -llamado y que quemaron los caribes; y cinco leguas más arriba el puerto -de Mosquitas, al abrigo de la Isla de Antías. Tomó dicho nombre la -isla de unos animalejos parecidos a conejos que se llaman antías, y -tienen la cola como ratón, aunque más corta. Más adelante y a unas -dos leguas y media hacia Este se encuentra el puerto de Cuamo, en el -cual se han hallado gran cantidad de ostras de perlas, si bien ninguna -viva ni perlas. Siguiendo la dicha costa se toca con el puerto de -Aleey, puerto bueno, pero no cerrado; luego aparecen muchas isletas, -llamadas las _bocas de los infiernos_, donde se ven puertos sumamente -abrigados. Aparece después el gran puerto de Guamany, en seguida bayas -y surgidores buenos, inmediatamente el puerto de Guayama y dos leguas y -media más adelante el puerto de Maunabo. Otras dos leguas y media más -adelante está el puerto de Jubucoa y desde dicho puerto a la cabeza de -San Juan habrá cuatro leguas. - -Fírmalo el Bachiller Santa Clara. - -Tiempo adelante aprobó S. M. el bando publicado por el gobernador de -Puerto Rico, imponiendo pena de la vida a los que extrajesen ganado -vacuno y de cerda para las colonias extranjeras (16 de enero de -1777).[877] - - [877] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico de Ayala_, - letra B, Documento 3. - - - - -D - - ESCRITURA DE COMPAÑÍA ENTRE PIZARRO, ALMAGRO Y LUQUE[878]. - - [878] _Libro primero de Cabildos de Lima_, Parte tercera, - págs. 131-134-1888. - - -En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, -tres personas distintas y un solo Dios verdadero; y de la Santísima -Virgen Nuestra Señora, hacemos esta compañía. - -Sepan cuantos esta carta de Compañía vieren, como yo Don Fernando de -Luque, clérigo presbítero, vicario de la Santa Iglesia de Panamá, de -la una parte, y de la otra el capitán Francisco Pizarro y Diego de -Almagro, vecinos que somos en esta ciudad de Panamá, decimos: que somos -concertados y convencidos, de hacer y formar compañía, la cual sea -firme y valedera para siempre jamás en esta manera: Que por cuanto nos -los dicho capitán Francisco Pizarro y Diego de Almagro tenemos licencia -del señor gobernador Pedro Arias de Avila para descubrir y conquistar -las tierras y provincias de los reinos llamados del Perú, que está, por -noticia que hay, pasado el golfo y travesía del mar de la otra parte -y porque para hacer la dicha conquista y jornada y navíos y gente y -bastimento y otras cosas que son necesarias, no lo podemos hacer por -no tener dinero y posibilidad tanta cuanta es menester; y vos el dicho -Don Fernando de Luque nos los dais porque esta compañía la hagamos -por iguales partes: somos contentos y convenidos de que todos tres -hermanablemente, sin que haya de haber ventaja ninguna más el uno que -el otro, ni el otro que el otro, de todo lo que se descubriere, ganare -y conquistare, y poblar en los dichos reinos y provincias del Perú: - -Y por cuanto nos el dicho Don Fernando de Luque nos disteis y poneis -de puesto por vuestra parte en esta dicha compañía para gastos de la -armada y gente que se hace para la dicha jornada y conquista del dicho -reino del Perú, veinte mill pesos en barras de oro y de á cuatrocientos -y cincuenta maravedís el peso, los cuales los recibimos luego en -las dichas barras de oro que pasaron de vuestro poder al nuestro en -presencia del escribano de esta carta, que lo valió y montó; y yo -Hernando del Castillo doy fe que los vide pasar los veinte mil pesos -en las dichas barras de oro y lo recibieron en mi presencia los dicho -capitán Francisco Pizarro y Diego de Almagro y se dieron por contentos -y pagados de ello. Y nos los dichos capitán Francisco Pizarro y Diego -de Almagro ponemos de nuestra parte en esta dicha compañía la merced -que tenemos del dicho señor gobernador y que la dicha conquista y reino -que descubriéremos de la tierra del dicho Perú, que en nombre de S. -M. nos ha hecho, y las demás mercedes que nos hiciere y acrescentare -S. M. y los de su Consejo de las Indias de aquí adelante para que de -todo goceis y hayais vuestra tercera parte, sin que en cosa alguna -hayamos de tener más parte alguno de nos, el uno que el otro, sino -que hayamos de todo ello partes iguales. Y más ponemos en esta dicha -compañía nuestras personas y el haber de hacer la dicha conquista y -descubrimiento con asistir con ellas en la guerra todo el tiempo que -se tardare en conquistar, y ganar y poblar el dicho reino del Perú, -sin que por ello hayamos de llevar ninguna ventaja de lo que vos el -dicho Fernando de Luque llevaredes, que ha de ser por iguales partes -todos tres, así de los aprovechamientos que con nuestras personas -tuvieremos y ventajas de las partes que nos cupieren en la guerra y -en los despojos y ganancias y suertes que en la dicha tierra del Perú -hubieremos y gozaremos, y nos cupiere por cualquier vía é forma que -sea así á mí el dicho Francisco Pizarro como á mí Diego de Almagro, -habeis de haber de todo ello y es vuestro, y os lo daremos bien y -fielmente, sin defraudaros en cosa alguna de ello, la tercera parte, -porque desde ahora en lo que Dios Nuestro Señor nos diere, decimos -y confesamos que es vuestro y de vuestros herederos y sucesores, de -quien en esta dicha compañía sucediere y lo hubiere de haber, en -vuestro nombre se lo daremos y le daremos cuenta de todo ello á vos -y á vuestros sucesores, quieta y pacificamente, sin llevar más parte -cada uno de nos que vos el dicho Don Fernando de Luque, y quien vuestro -poder hubiere y le perteneciere; y así de cualquier dictado y estado de -señorío perpetuo, ó por tiempo señalado que S. M. nos hiciere merced en -el dicho reino del Perú, así á mí el dicho capitan Francisco Pizarro, -ó á mí Diego de Almagro, ó á cualquiera de nos, sea vuestro el tercio -de toda la renta y estados y vasallos que á cada uno de nos se nos -diere é hiciere merced en cualquiera manera ó forma que sea en el dicho -reino del Perú, por vía de estado, ó renta, repartimiento de indios, -situaciones, vasallos, seais señor y goceis de la tercera parte de -ello como nosotros mismos, sin adicion ni condicion ninguna, y si la -hubiere y alegaremos, yo el dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de -Almagro, y en nuestros nombres nuestros herederos, que no seamos oidos -en juicio ni fuera de él, y nos damos por condenados en todo y por todo -como en esta escritura se contiene para lo pagar y que haya efecto; y -yo el dicho Don Fernando de Luque hago la dicha compañía en la forma -y manera que de suso está declarado, y doy los veinte mil pesos de -buen oro para el dicho descubrimiento y conquista del dicho reino del -Perú, á pérdida ó ganancia, como Dios Nuestro Señor sea servido, y de -lo sucedido en dicho descubrimiento de la dicha gobernacion y tierra, -he yo de gozar y haber la tercera parte, y la otra tercera para el -capitan Francisco Pizarro, y la otra tercera para Diego de Almagro, -sin que el uno lleve más que el otro así de estado de señor como -de repartimiento de indios perpetuos, como de tierras y solares, y -heredades, como de tesoros y escondijos encubiertos, como de cualquier -riqueza ó aprovechamiento de oro, plata, perlas, esmeraldas, diamantes -y rubíes y de cualquier estado y condicion que sea, que los dichos -capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro hayais y tengais en el -dicho reino del Perú me habeis de dar la tercera parte. Y nos el dicho -capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro decimos que aceptamos la -dicha compañía y la hacemos con el dicho Don Fernando de Luque de la -forma y manera que lo pide él y lo declara para que todos por iguales -partes hayamos en todo y por todo, así de estados perpetuos que S. -M. nos hiciese mercedes en vasallos ó indios ó en otras cualesquiera -rentas, goce el derecho Don Fernando de Luque, y haga la dicha tercia -parte de todo ello enteramente y goce de ello como cosa suya desde -el dia que su Magestad nos hiciese cualesquiera mercedes como dicho -es. Y para mayor verdad y seguridad de esta escritura de compañía y -de todo lo en ella contenido, y que os acudiremos y pagaremos nos los -dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro á vos el dicho -D. Fernando de Luque con la tercia parte de todo lo que se hubiere -y descubriere, y nosotros hubieremos por cualquier vía y forma que -sea; para mayor fuerza de que lo cumpliremos como en esta escritura -se contiene, juramos á Dios Nuestro Señor y á los Santos Evangelios -donde más largamente son escritos y están en este libro Misal, donde -pusieron sus manos el dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de -Almagro, hicieron la señal de la cruz en semejanza de esta + con sus -dedos de la mano en presencia de mi el presente escribano, y dijeron -que guardarán y cumplirán esta dicha compañía y escritura en todo y por -todo, como en ella se contiene, sopena de infames y malos cristianos, y -caer en caso de menos valer, y que Dios se lo demande mal y caramente; -y dijeron el dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro, amén; -y así lo juramos y le daremos el tercio de todo lo que descubrieremos -y conquistaremos y poblaremos en el dicho reino y tierra del Perú; y -que goce de ello como nuestras personas en todo aquello en que fuere -nuestro y tuvieremos parte como dicho es en esta dicha escriptura, -y nos obligamos de acudir con ello á vos el dicho Don Fernando de -Luque y á quien en vuestro nombre le perteneciere y hubiere de haber, -y les daremos cuenta con pago de todo ello cada y cuando que se nos -pidiere, hecho el dicho descubrimiento y conquista y poblacion del -dicho reino y tierra del Perú; y prometemos que en la dicha conquista y -descubrimiento nos ocuparemos y trabajaremos con nuestras personas sin -ocuparnos en otra cosa hasta que se conquiste la tierra y se ganare; -y si no lo hicieremos, seamos castigados por todo rigor de justicia -por infames y perjuros; seamos obligados á volver á vos el dicho -Don Fernando de Luque los dichos veinte mil pesos de oro que de vos -recibimos. Y para lo cumplir y pagar y haber por firme todo lo en esta -escriptura contenido, cada uno por lo que le toca renunciaron todas -y cualesquier leyes y ordenamientos y pramaticas y otras cualesquier -constituciones, ordenanzas que estén fechas en su favor, y cualesquiera -de ellos para que aunque las pidan y aleguen, que no les valga. Y valga -esta escriptura dicha, y todo lo en ella contenido, y traiga aparejada -y lista la debida ejecución así en sus personas y bienes habidos y por -haber, segun dicho es y dieron poder cumplido á cualesquier justicia y -jueces de S. M. para que por todo rigor y más breve remedio de derecho -les compelen y apremien á lo así cumplir y pagar, como si lo que -dicho es fuese sentencia definitiva de juez competente pasada en cosa -juzgada; y renunciaron cualesquier leyes y derechos que en su favor -hablan, especialmente la ley que dice: «Que general renunciacion de -leyes no vale.» Que es fecha en la ciudad de Panamá á diez días del -mes de marzo, año del nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo de mil -quinientos veinte y seis años: testigos que fueron presentes á lo que -dicho es, Joan de Panés, y Alvaro del Quiro, y Joan de Vallejo, vecinos -de la ciudad de Panamá, y firmó el dicho Don Fernando de Luque y porque -no saben firmar el dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro, -firmaron por ellos en el registro de esta carta Joan de Panés y Alvaro -del Quiro, á los cuales otorgantes yo el presente escribano doy fe que -conozco.--Don Fernando de Luque.--A su ruego de Francisco Pizarro, -Joan de Panés.--A su ruego de Diego de Almagro, Alvaro del Quiro.--E -yo Hernando del Castillo, escribano de S. M. y escribano público y del -número de esta ciudad de Panamá, presente fuí al otorgamiento de esta -carta y la fice escribir en estas cuatro fojas con esta, y por ende -fice aquí este mi signo á tal en testimonio de verdad.--Hernando del -Castillo, escribano público. - - - - -E - - CARTA DEL LICENCIADO CRISTÓBAL VACA DE CASTRO AL EMPERADOR DON - CARLOS, PARTICIPÁNDOLE EL ASESINATO DEL MARQUÉS DON FRANCISCO - PIZARRO Y LA REBELIÓN DE DON DIEGO DE ALMAGRO, EL MOZO.--Quito, 15 - de noviembre de 1541[879]. - - [879] _Cartas de Indias_, págs. 465-473.--Madrid, 1877. - - - Sacra Cesarea Catholica Magestad: - -Por otras he escrito á V. M. como fué Dios servido que en el galeon -en que venia de Panamá, no pudiese tomar la tierra del Perú por la -via de Puerto Viejo, y arribé á un puerto de Andagoya, que se dice la -Buena Ventura, desde donde se viene á esta tierra por la governaçion -de Popayán; y cómo en Cali estove tres meses á la muerte, y de allí, -durante la enfermedad, puse en paz á los governadores Venalcaçar y -Andagoya, que estavan para se matar; y luego que enbié al puerto que he -dicho, enbié una caravela á Lima y puertos del Perú á que supiesen cómo -avia llegado allí; y desde Cali hize mensagero por tierra hasta aquí, á -Quito, para que desde aquí se enbiasen las cartas á Lima, é asy se hizo. - -Antes que llegase á esta çiudad, supe cómo los de Chile y parte de don -Diego de Almagro habian muerto al marqués D. Francisco Pizarro, y luego -lo escrebí á V. M. por la via del puerto do arribé; después acá, heme -detenido algunos dias en escrevir á V. M., por poder escrevir algunas -cosas determinadas y muestra de tiempo. - -Segun he sabido por cartas de personas que estaban en compañía y -conformidad de aquella gente y de algunos que aquí han venido, y por -otras vias, el matar al Marqués estava acordado entre ellos dias ha, y -ansí a mucho tiempo que ellos conpran armas y an allegado á sí la gente -que han podido, aunque esperavan que viniese juez y si no quitase la -governaçion luego al Marqués é le degollase, matar á los dos; y así -tenian acordado de lo hazer conmigo. Despues que supieron por cartas -que les escrivieron de corte y se lo publicó el Marqués y su secretario -que yo no traya poderes para hazer lo que ellos querian y me tuvieron -por muerto, executaron su propósito en la muerte del Marqués y en -alçarse con la tierra, que es lo que se deseavan y así lo paresçe por -las cossas é delitos que despues han hecho, de que daré aquí cuenta á -V. M. - -Un Juan de Errada, que hera como curador de Don Diego, hijo del -adelantado Almagro, con otros diez que fueron con él, salieron de la -casa de Don Diego, aviendo poco que el Marqués avia venido de misa, y -no estavan con él sino su hermano Françisco Martín y un Francisco de -Chaves, y fueron dando bozes por la calle «mueran traidores», sacadas -las espadas y armadas dos vallestas y un arcabuz; y entrando en la -casa del Marqués, toparon en la escalera con Francisco de Chaves, que -se yva á su casa, y allí le mataron, y á dos criados suyos; y entre -tanto el Marqués se vistió unas coraças; y dos pajes que defendian la -camara á do estava, los mataron, y despues al Marqués con un pasador -que le dieron por los pechos, y al Francisco Martín tanbien; y el -Marqués se defendió valientemente y mató á uno de los contrarios; y -entre tanto que esto pasava, el Don Diego con algunos de acavallo por -las calles, que no saliese nadie de sus casas á ympedir aquel hecho; -y luego hizieron resçebir por governador al Don Diego; y á los que en -el cabildo contradixeron, que fué el liçenciado Benito de Caravajal y -Diego de Aguero, los prendieron y quisieron degollar; y hecharon al -Marqués y á su hermano en la Plaça cabe la picota, como á dos hombres -comunes y mal hechores, y alli estovieron hasta la tarde, que un -Barbaran los hechó en una sepoltura entrambos. Saquearon las casas de -Francisco Martín y de Francisco de Chaves y de Antonio Picado; tomaron -las naos que estavan en el puerto y les quitaron las velas y timones; -tomaron á todos los de la çiudad los cavallos é armas; no les dan -lugar que hombre ninguno salga fuera; tienen guardas en los caminos; -degollaron publicamente á un Horiguela, dos ó tres días despues que -llegó á Lima de Panamá, dizen que porque los llamó traydores y por -alborotador; dízese que han hecho lo mismo de Picado; tienen voluntad y -ponenlo por obra de hazer lo mismo con los amigos y parte del Marqués. -Y sabiendo mi venida, no han enbiado ni escrito, antes enbiaron á un -Garçia de Alvarado á los pueblos de la costa, Truxillo y Piura, con -çiento y çinquenta hombres, en un galeon grande, que era del Marqués, -para me prender, y sino hiziera lo que ellos querian, matarme; y allí -tomó las armas y cavallos á los vezinos, é á muchos el oro é plata é -todos los dineros que allí hallaron de difuntos, que algunos, Maçuelas -y otros, avian allegado; y en el camino prendieron á un Cabrera con -otros veynte é çinco que venian para mí, é al Cabrera é á un Bozmediano -y un Villegas degollaron en San Miguel publicamente, y tambien diz que -por alborotadores, que por tales tienen á todos los que quieren servir -á V. M. Dízese que á un Caçeres é un Cardenas, que llevaban en el -galeon presos avian degollado en Truxillo; prendieron á un liçenciado -Leon, que venia agora de España, en San Miguel, que hazia lo que allí -tocava en servicio de V. M., y muy bien. - -Dicen que han enbiado á V. M., y publican que para que los perdone y -haga merçedes; y esta ni es fidelidad ni voluntad de obedesçer, syno -dar manera de dilaçión en el obedesçer las provisiones que yo trayo -de V. M., entre el yr y venir, y rehazerse en este tiempo para su -proposito, si pudiesen. Esto es lo que, de su parte de estos, se á -hecho hasta agora. - -Lo que de mi parte se á hecho es, que luego que supe, aunque por -ynçierta nueva, en Popayán, la muerte del Marqués, escreví al -governador Venalcaçar que no se fuese de Cali hasta ver otra mia; -escriviome que él la tenia por çierta y por esto queria venir á Quito -comigo: así lo hizo, puesto que me a detenido aquí algunos dias -esperándole. - -Despues que supe la certinidad de la muerte del Marqués, escreví luego -y enbié mensageros á los capitanes que estavan en entradas desta parte -de Lima, á Alonso de Alvarado que estava en los Chachapoyas, é a un -capitan Juan Pérez, que estava ay çerca, é a un Verdugo, que a dereçado -çierta fortaleza cabe Caxamalca y está dentro con quarenta hombres, -con yntençion de defenderse de los de Chile, sy viniesen; y al capitan -Vergara, que estava en los Bracamoros. Y todos han holgado mucho con -saber mi venida, y anme respondido que estavan todos aparejados para -se juntar comigo en el camino, á do yo les escriviere, y con mucha -afiçion de servir a V. M. Al capitan Alonso de Alvarado enbió Don -Diego de Almagro á requerir que se juntase con él; é mandandoselo como -governador, él les respondió que fuesen para traydores, que el avia de -servir á V. M.; y así me a escripto que, aunque viniesen todos contra -él, tenia aparejo para se defender; y lo mismo me escribió el cabildo -de la Frontera, un lugar que se a poblado en los Chachapoyas. - -Screvi luego asimismo al cabildo del Cuzco y personas particulares, -y enbié el traslado auténtico por dos escribanos de la provision de -governador que V. M. fué servido de darme y el testimonio de cómo aquí -fuy resçebido por ella, y poder para la presentar y requerir. Escreví -á un capitan Per Alvarez Holguín, que estava con çiento é çinquenta -hombres en la tierra del Cuzco, que yva á una entrada; y despues -escreví á Lima y enbié el mismo despacho por quatro vias, con cartas -para el cabildo y para otras personas que solían ser de su parte, y -agora les son contrarios, como es Gomez de Alvarado y otras personas -de calidad. Escreví al Don Diego y enbié dos personas á la çiudad por -espías, para que me escrivan lo que pasa ó venga uno; presto me verná -de todos respuestas; y escreví á los pueblos de la costa y personas -particulares della, y estaran todas de seruicio de V. M. - -Y la gente que deste recaudo y provision se podrán juntar comigo, son -el governador Venalcaçar, que á traido quarenta hombres, y a enbiado -por otros çiento; alcançarme an en el camino, segun él dize. Muestra -mucha voluntad de servir á V. M. De los capitanes Alonso de Alvarado -y Juan Perez y Verdugo, dozientos; del capitan Vergara, çiento; de -esta çiudad, con la copia de gente que ha venido á se juntar comigo y -servir á V. M., saldrán más de dozientos; de los pueblos de la costa, -con algunos pueblos de los de la sierra é gente que se an ydo allá -al tiempo que vino á la costa García de Alvarado, çiento y çinquenta -onbres y tengo por çierto que açercandome házia Lima, en Truxillo ó -Caxamalca se me verná copia de gentes; por que, á lo que entiendo, -hasta las piedras se querían levantar contra esta gente, y á lo que me -han escripto, personas de credito, mucha de la gente que está con el -don Diego, sabido que voy y llevo poder de governador, tienen voluntad -de se venir para mi, y así lo dicen publicamente al don Diego; y para -esto se dará en Lima de mi parte la manera que conviniere. Todas andan -haziendo ynformaçiones que no fueron en la muerte del Marqués. - -Demás desto, espero alguna gente de Panamá y Nicaragua, adonde enbié -personas de recaudo por armas y cavallos, porque supe que en los que -se avian de juntar conmigo avia falta de estas cosas, y provey que -traxesen dos navíos con la gente que estoviese aparejada, para señorear -la costa y que no se vayan estos ni hagan los daños que hazen. Escreví -a los oydores é al governador de Nicaragua é Guatimala é Mexico que, -si por allí fuesen personas de acá, les prendiesen é secrestasen -sus bienes é lo que llevasen, hasta hazerlo saber á V. M., ó se me -escriviese. - -A Gonçalo Piçarro, que es entrado á la Canela con dozientos hombres -bien aderezados, enbié á llamar con quarenta hombres bien armados, y no -pudieron yr más de treynta ó quarenta leguas, por estar toda la tierra -de guerra, y supieron cómo Gonçalo de Piçarro está ya tan adentro y tan -lejos de aquí, que, si no enbiase tantos como él llevaua y con tan buen -recaudo, no podría aprovechar de alcançarles, ni pasar adelante, porque -la tierra está toda de guerra y los ríos grandes y el camino lexos; y -porque todavia fuera poner en aventura la gente que á esto enbiase, y -la tardança que podrían hazer, quise más conservar esto aquí, por la -necesidad que al presente se muestra, y así enbié á que se viniesen los -quarenta hombres, que no podían pasar adelante. - -En el Cuzco resçibieron á don Diego por Gobernador, y algunos vezinos -se salieron, y á subçedido, que despues que llegaron mis cartas y -despachos, que se metió dentro Pero Alvarez Holguín, con la gente que -tenía y un capitan de arcabuzeros Pedro de Castro é un capitan Diego de -Rojas, con la gente que tenia, é un Gomez de Tordoya é otros, é toda -la gente de los Charcas é Arequipa, que quedó despoblada; y enbiaron á -llamar á Pero Anzures, que estava en çierta entrada çerca, é á un Don -Alonso de Montemayor, que yva con çien honbres de parte de don Diego -al Cuzco, y le prendieron, y alguna gente de la que con él yva, se -fué al Cuzco de su voluntad. A se sabido esto por cartas de Lima, que -an venido a Truxillo é á San Miguel é porque por parte de don Diego -se enbió á llamar á Garçía de Alvarado, que estava en la costa, como -he dicho, con gente, diziendole lo que pasaba en el Cuzco, que fuese -luego, porque el don Diego, con toda su compañía queria yr sobre él, -diziendo que estava alçado, como si fuera por el turco, estando en -servicio de V. M.; y así se partió el Garçía de Alvarado con toda su -gente para Lima. Dizen que ay en el Cuzco quinientos hombres y muy -bien armados y mill negros y con sesenta pieças de artilleria; porque, -demás de la que allí avia, se llevó toda la que traxo á Arequipa una -nao gruesa bien armada, de las del obispo de Plasençia, que pasó el -Estrecho y quedó allí en Arequipa; y más una pipa de pólvora que traya; -demás de traer consigo un Candia, que hace cada día muniçion. El don -Diego y sus prinçipales no pueden sacar la gente de Lima, que dizen -que no quieren yr ni pelear contra christianos: esto me escrivió agora -un Aguilera, de Guamachuco, que vino allí poco ha de Lima, y otras -personas, por cosa çierta. - -Y lo que acá paresçe y se puede colegir de todo, es, aunque el fin de -la guerra es dudoso, que estos no se pueden sustentar, porque, si van -al Cuzco, puedoles tomar las espaldas é la tierra, sy vienen á esta -parte, los del Cuzco hazen lo mismo; si estan quedos, juntamonos los -unos y los otros y somos dos tantos; y aunque tomasen el Cuzco, que -no se sabe cómo, segund son muchos é aperçebidos los de dentro, ay -muchas causas para que sea tan reñido el negocio, que los de Chile an -de perder mucha parte de su gente, y aunque sea poca, no queda para -sostener ni hazer rostro, y los que quedaren del Cuzco se an de juntar -comigo, porque saben que, de los que tomaren, no an de dexar ninguno. - -Esto es, en caso que, los de don Diego no se viniesen para mí algunos, -que creo que serán muchos. Y como yo tenga de mi parte razon y -justiçia, á quien Nuestro Señor Dios siempre corresponde, y la boz de -V. M., tengo confiança que haré justicia destos, tan exemplar como -latroçidad de sus delitos lo requieren, sin rompimiento ni batalla, que -esta se á de escusar de mi parte lo que pudiere. - -Tengo en mi compañía capitanes y personas cuerdas, sin las que se me an -de juntar, y esperimentados, que se an hallado en la tierra é cosas en -ella acaeçidas y en otras conquistas, servidores de V. M.; y ansí, todo -lo de açá se tratará con la buena diligençia y buen consejo que ser -pudiere, para dar á V. M. la cuenta que soy obligado. - -Aunque yo tenía gran pena del trastorno de mi jornada, paresçe, segund -muestran los negoçios, guiada por Dios; porque á executar esta gente la -desverguença que tenian conçertada, la tierra se perdia, y en venir por -este puerto de Quito, se á podido hazer y proveer lo que conviene, sin -estorvo, que á ninguna parte llegara que lo pudiera hazer. - -En las cosas que se an de hazer acá se entenderá, dando lugar el -tiempo. Aquí se á començado á tomar quenta á los ofiçiales que agora -ay, y todo anda mal parado, porque, desde que se ganó la tierra, no se -á tomado cuenta y son muertos los oficiales syn tener fianças. A los -principios no hubo libros de cuentas, syno papeles; dizen que no avia -papel en la tierra, sacarse á en limpio lo posible y enbiaré á V. M. -la relaçión de la cuenta y cobrança; y estando pacífica esta tierra, -que será presto, plaziendo á Dios, queda aparejada para se poblar y -hordenar lo de la hazienda, de manera que V. M. lleve más que hasta -aquí; y tambien lo que toca á la justiçia y chistiandad y reformacion -de la tierra, que hasta agora está hecho poco; deve aver sido la causa, -las alteraçiones que ha avido. - -A lo que he entendido desta provincia y Tierra Firme, me paresçe que -estaria mejor el Audiençia en esta que en Panamá, porque casi todos los -pleitos de allí son de esta tierra, y de Panamá y Nicaragua vienen aquí -dos veçes en el año con su mercaduria, y podrian enbiar sus causas; -y á Cartagena, tan bien le está yr á Santo Domingo como á Panamá, -que con vendoval, es tan poco yr allí, como al Nombre de Dios, y muy -pocas causas vienen de allí á Panamá, porque muchos de los que van á -pleitos á Panamá se mueren de la enfermedad que allí ay, y si el pleito -es largo no pueden allí asistir por la careza de la tierra y en esta -provincia haria mucho provecho el Audiencia. V. M. provea lo que más -fuere servido que será lo mejor. - -Dizcese tambien acá, que allá se trabta de la entrada donde se tiene -por çierto que ay lamina de esmeraldas. Sepa V. M. que ay acá quien -la tome y lo haga bien á su costa syn partidos, sino que pueble la -tierra y se reparta, y la mina quede por de V. M.; y para que se vea -quan bien la busca, que ponga yo un vehedor ó dos. En semejantes cosas -y otras que de acá se podrán pedir y escrevir V. M. se detenga hasta -escrevirme, porque de todo podré enbiar desde acá çierta relaçion y lo -que á mi paresçiere, sy V. M. mandare. - -Llegado aquí con esta carta, vino á mi un mensagero de don Diego de -Almagro y truxo solas dos cartas; una suya y otra del liçenciado -Rodrigo Niño, que agora vino de España é luego fué á ser regente de don -Diego. Lo que la carta de don Diego, en efecto, dezia es, contar las -causas que huvo para la muerte del Marqués, y no concluye en que yo -vaya ni obedesçer, sino que mirado por mi lo uno y lo otro, haga lo que -fuere serviçio de Dios y de V. M. Quando este mensagero de allí partió, -no heran llegados los mios, segund él dize. Escribeme el Rodrigo Niño, -entre otros desvarios, que no vaya yo allá hasta que venga respuesta -de V. M., porque vea la voluntad que estos tienen, yo respondí á todo -lo que convenia, y en esto no ay más que dezir. De Truxillio y de -otras partes me an escripto el don Diego y sus secazes enbian á mi á -Francisco de Barrionuevo y á un Oñate. Dios lo guie todo á su serviçio -y al de V. M., y como convenga al bien desta tierra. - -Los yndios de la ysla de la Puna mataron á un Çepeda que los tenia á -cargo; dizenme que á su culpa. Luego se porná en ello remedio, y, para -lo uno y lo otro partiré de aquí en fin deste mes, plaziendo á Dios. El -qual guarde y prospere la vida é ymperial estado de V. M. Desta çiudad -de Quito á quince de noviembre deste año de 1541 años. - -De algunas cosas, que por acá conviene se dén provisiones y cartas, -se dará allá noticia á V. M. y Consejo. Suplica á V. M. las mande -despachar. - -Agora me an escrito que pasó una caravela por Paita, que venia de Lima, -y que venia en ella el obispo del Cuzco y un dotor Velazquez, casado -con una su hermana; fué teniente general del Marqués. Dizenme que viene -huyendo para mí: no sé lo çierto. - -De Vuestra Cesarea Catholica Magestad, humill criado y servidor que sus -Reales pies y manos beso.--El liçenciado Vaca de Castro. - - - - -F - - CARTA DEL VIRREY D. ANTONIO DE MENDOZA AL EMPERADOR D. CARLOS, - CONTESTANDO A UN MANDATO DE S. M. RELATIVO AL REPARTIMIENTO DE LOS - SERVICIOS PERSONALES EN LA NUEVA ESPAÑA[880]. - - [880] _Cartas de Indias_, págs. 88 y 89.--Madrid, 1877. - - - Guastepeque, 10 de junio de 1549. - -Reçibi la carta de V. M. hecha en Agusta á XI de hebrero, y por ella -me manda V. M. me dé priesa en hazer el repartimiento. Las condiçiones -y particularidades que V. M. manda que se miren en este negoçio son -muchas y á requerido tienpo para entendellas y para que aya razon de -todo. Negoçios de calidad que se an ofresçido, y aver andado con poca -salud, á ynpedido algo este negoçio, porque avrá un año que, estando -para yr á visitar la provinçia de Guaxaca, que es lo que me falta -de ver en toda esta Nueva España que sea de calidad, me empeçó una -enfermedad que me convino salir de México y venir á tierra caliente, -y en ella me apretó de arte que no se pensó que escapara. Yo boy -convalesçiendo y con mejoría, aunque todavía estoy en la cama y me -quedan algunas reliquias de la enfermedad, y con todo esto tengo al -cabo y casi hecho el repartimiento; mas a venido una çedula de los -gobernadores en que por ella mandan que no se den serviçios personales -de yndios para hechar á las minas, ni para sus casas, ni otros -serviçios y obras, y que los tales serviçios personales se quiten de -las tasaçiones y se buelvan á tasar y comuten en otra cossa: será -mucho estorvo y dilaçion para lo que V. M. me tiene mandado, porque -será nesçesario bolver á hazer de nuevo lo que tenía hecho, y es dar -una buelta á toda la tierra, y muy gran baja á las minas de plata, las -quales andan al presente más prósperas que hasta aqui, y cada día se -descubren en toda la tierra. En esta Nueva España, loado Nuestro Señor, -ay salud, así en los españoles como en los naturales, y toda quietud -y sosiego. Nuestro Señor, la Sacra Catholica Çesarea persona de V. M. -guarde y ensalçe con acresçentamiento de mayores reynos y señoríos, -commo sus criados deseamos. De Guastepeque 10 de junio de 1549 años. - -Sacra Catholica Çesarea Magestad, muy humil criado de Vuestra Sacra -Catholica Magestad, que sus Reales pies y manos besa, - - D. ANTONIO DE MENDOÇA. - - _Sobre._--A la Sacra Catholica Çesarea Magestad del ynvitísimo - Emperador Rey d'España nuestro Señor[881]. - - [881] Ibidem, págs. 258 y 259.--Madrid, 1877. - - - CARTA DEL PADRE PROVINCIAL FRAY ALONSO DE LA VERACRUZ AL PRÍNCIPE - MAXIMILIANO, SUPLICANDO SUCEDA EN EL GOBIERNO DE LA NUEVA ESPAÑA AL - VIRREY D. ANTONIO DE MENDOZA, SU HIJO D. FRANCISCO.--Nueva España, - 1.º de octubre de 1549. - - Muy alto y muy poderoso Señor: - -El Spiritu Sancto sea en el alma de V. A. El oficio que al presente -tengo, aunque indigno, de la orden de Sancto Augustin en esta Nueva -Spaña, me fuerça á screvir á V. A, sobre lo que veo ser necesario en -estas partes, para el seruicio de Dios y de S. M., que como vemos que -en el cuerpo natural á los miembros de la cabeza se les comunica su -ser, vivir y hobrar, no menos en un cuerpo místico de republica, del -bien de la cabeza á los miembros redunda. - -Esta Nueva Spaña, altíssimo Señor, ha tenido y tiene al presente su -felicidad y prosperidad en estar subjecta á un tan catholico Monarca -y ser acá gobernada por D. Antonio de Mendoça; y como naturalmente -las cosas deseen su conservacion, esta republica, callando, da bozes -temiendo su _interitu_, viendo que su governador y cabeza está ya -cargado, pesado y más para descansar que para trabajar. Por tanto pide -ser socorrida y será si V. A. provea en estas partes, gobierne y sea -visorey D. Francisco de Mendoça, hijo de D. Antonio de Mendoça, el -qual tiene tanto ser y valor y intilligencia de los negocios y cosas -de la tierra, que me pareze es un traslado de su padre, el qual don -Francisco, siete annos á no entiende en otra cosa sino en ver y en -los negocios de la governacion studiar; y de verdad, poderoso Señor, -que entiendo, si no me engaño, que si á tal padre otro que su hijo -sucediesse, se daría con todo al traves; porque tengo entendido que -vendría algun rey que no conociesse á Joseph, como allá en el Exodo se -dize, y fatigaría al pueblo de Israel, que a esta natural gente no la -entendería ni amaría, y de ay sucedería lo que todos los religiosos -tememos; y pues Nuestro Señor proveyó á V. A. por gobernador en essa -vieja Spaña, en esta Nueva sea puesto quien la sustente y augmente en -lo spiritual y tenporal, pues á D. Francisco de Mendoça ni le falta -saber, ni edad, ni las demás qualidades que en tales personas an de -concurrir. Nuestro Señor á V. A. prospere y estado acresciente á su -servicio. De esta Nueva Spaña, primero de octubre de 1549. - -Capellán de V. A., - - FRAY ALONSO DE LA VERA CRUZ, - Provinçial. - - _Sobre._--(Al) muy alto y poderoso Señor Príncipe Maximiliano. - - - - -G - - CARTA DEL LICENCIADO PEDRO DE LA GASCA Á LOS PRÍNCIPES DE HUNGRÍA - Y BOHEMIA, MAXIMILIANO Y MARÍA, GOBERNADORES DE ESPAÑA, DÁNDOLES - CUENTA DEL ESTADO DE LOS ASUNTOS EN EL PERÚ. Puerto de la ciudad de - Los Reyes, 6 de diciembre de 1549[882]. - - [882] _Cartas de Indias_, págs. 559 y 560. Madrid, 1877. - - - Muy altos y muy poderosos señores: - -La carta de Vuestras Altezas de XXII de hebrero deste año, rescebí -á XIII de noviembre proximo passado y muy gran favor en mostrarse -Vuestras Altezas servidos de lo que acá se ha hecho en la pacificacion -desta tierra, en la qual solo de my parte ha havido la fee que de buen -vasallo de S. M. en my hay, porque todo lo demas ha hecho Dios que con -my particular mano guía y favoresce las cosas de S. M.; y para que -todo se atribuyese á su divina bondad de quien todo bien viene, quisso -escoger instrumento tan inutil como yo, á quien nada se puede atribuyr. - -Del estado que al presente las cosas acá tienen, hago relacion á los -del Consejo de las Yndias, para que ellos, á tiempo, y con menos -pesadumbre é fastidio, le dén á Vuestras Altezas y por esso no torné yo -en esta más de qué hazerla sino que, loores á Dios, estas provincias -están en mucha paz é sossiego, y en el estado que conviene para el -servicio de Dios y de S. M.; y á los que en ellas viven, ansy españoles -como naturales, los quales, con el buen tractamiento que se les haze y -con ver que se les guarda justicia y que son defendidos de los robos -y desventuras passadas, se van cada día reformando y afficionando á -nuestra Santa Fee Catholica, y ansy, muchos caciques, que son los -principales señores dellos, se han tornado christianos. Plegue á -Nuestro Señor de lo llevar adelante, y que conserve y augmente las muy -altas y muy poderosas personas y estado de Vuestras Altezas por muchos -y bienaventurados años á su santo servicio, como los vassallos de S. M. -deseamos y hemos menester. - -Del puerto de la ciudad de Los Reyes, VI de diciembre de 1549. - -De Vuestras Altezas humilde siervo que sus reales manos besa. - - El licenciado - GASCA. - -_Sobre._ A los muy altos y muy poderosos señores (Príncipe) y Princesa, -gobernadores de (España). - - - - -H - - -El P. Jesuíta Juan Ignacio Molina nació en Talca (Chile) en 1740 y -murió en Bolonia (Italia) en 1829. Dedicóse al estudio de las lenguas -clásicas y también al de algunas modernas, siguió los principios -filosóficos de Newton y de Euler, desempeñó el cargo de bibliotecario -del Colegio de los jesuítas de Santiago y abandonó a Chile después de -la supresión de la compañía en las colonias españolas. Pasó a Italia en -1767, estableciéndose al poco tiempo en Bolonia, donde se dedicó a la -enseñanza. Sus obras, llenas de noticias verdaderas e interesantes, se -intitulan: _Compendio di storia geografica naturale e civile del Regno -del Chili_ (Bologne, 1776); _Saggio sulla storia naturale del Chili_ -(Bologne, 1782), y _Saggio della storia civili del Chili_ (Bologne, -1787). Se tradujeron al inglés, al francés y al español[883]. - - [883] Sommervogel, S. J.--_Bibliothèque de la Compagne de - Jesús_, tomo V. columnas 1.165 y 1.166. - - - - -I - - -Jorge Juan, de nobiliaria ascendencia levantina, nació en Novelda, -villa perteneciente entonces al reino de Valencia y hoy á la provincia -de Alicante, el 5 de enero de 1713. Sus padres, D. Bernardo Juan -y Canicia y D.ª Violante Santacilia Soler de Cornella residían de -ordinario en Alicante; pero D.ª Violante fué a pasar la temporada de -embarazo a una finca rústica en las inmediaciones de Novelda, donde dió -a luz al que luego había de merecer de su siglo el dictado de _Sabio -Español_. - -Huérfano de padre a los tres años, quedó bajo la tutela de unos tíos -suyos, quienes le dieron excelente educación en Zaragoza. Allí estudió -la _Gramática Latina_. - -Como era costumbre en aquella época que los vástagos de familias nobles -de las naciones católicas ingresasen en alguna orden militar, Jorge -Juan, a los doce años, fué llevado a Malta, en cuya ciudad recibió el -hábito de dicha orden, una de las más antiguas y distinguidas. Esto le -obligó a permanecer soltero durante su vida, lo cual llevaba consigo el -voto que hacían los que en dicha orden ingresaban. - -En Malta--según dicen los cronistas--desempeñó el cargo de paje del -Gran Maestre. Apenas hubo cumplido diez y seis años, esto es, en 1729, -se dirigió a España, decidido a servir en la marina real. Expidiósele -la carta orden para su ingreso en la Compañía de Reales Guardias -Marinas de Cádiz. Durante los seis meses en que no hubo vacante, -asistió a la Academia, y allí estudió Aritmética, Geometría Elemental, -Trigonometría, Esfera, Globos y Navegación. Al comenzar el 1730 logró -plaza y salió a campaña contra los moros argelinos; después pasó a -Nápoles en la escuadra que condujo al infante don Carlos para ocupar -aquel trono, concurriendo, por último, a la expedición contra Orán. - -En este lapso de tiempo, o sea, desde 1730 hasta 1734, continuó sus -estudios de Matemáticas elementales y superiores, alternándolos con las -campañas marítimas que sólo se verificaban durante el verano. Dióse -a conocer en esos estudios como joven de clarísima inteligencia y de -mucha aplicación. - -Pronto se vió que estaban en lo cierto los que habían formado de Jorge -Juan idea tan elevada. Deseando la Academia de Ciencias de París -resolver de un modo definitivo el hasta entonces dudoso problema de -la figura y dimensiones de nuestro planeta, formó con tal objeto dos -comisiones de eminentes matemáticos y académicos para medir el grado -de meridiano terrestre en las inmediaciones del Polo y del Ecuador, a -fin de que, comparando las medidas resultantes, se dedujese la forma -exacta de la Tierra. Los sitios que se eligieron para efectuar dichas -operaciones fueron la Laponia del Norte y la América Ecuatorial. -Suecia quiso que su famoso astrónomo Celsio acompañase a la comisión -francesa encargada de operar allí, y España solicitó que los Guardias -Marinas de Cádiz Jorge Juan y Antonio Ulloa fuesen también con la -comisión destinada a trabajar en territorio español[884]. Contaba a -la sazón Jorge Juan veintiún años y Antonio Ulloa diez y nueve. Para -suplir esa falta de edad y para darles mayor representación y carácter, -fué preciso conferirles el empleo de teniente de navío, saltando por -encima de alférez de fragata, alférez de navío y teniente de fragata, -es decir, dándoles cuatro ascensos de una vez. Resolución semejante -revela bien a las claras el concepto que por su saber merecían aquellos -jóvenes marinos, así como el atraso de los demás elementos de la -sociedad española. - - [884] Los nombrados fueron Jorge Juan y Juan García del - Postigo; pero como el último se hallaba navegando y se - retrasara su vuelta, se dispuso que le sucediera el también - guardia marina Antonio Ulloa. - -Los académicos franceses designados para hacer sus estudios en la -América Ecuatorial eligieron como lugar más a propósito el territorio -de Quito, que se halla bajo la línea equinoccial. - -A bordo del navío _Conquistador_ y de la fragata _Incendio_, salieron -de Cádiz el 28 de mayo de 1735 Jorge Juan y Antonio Ulloa, y con -ellos fué también el nuevo virrey del Perú, en cuyo distrito habían -de verificarse los trabajos científicos. El día 9 de julio fondearon -en Cartagena de Indias, donde esperaron cinco meses la llegada de la -comisión francesa. Mientras tanto, se dedicaron a estudiar el país en -todos sus aspectos. Para conocer el mérito de los trabajos realizados -por ambos, bastará leer la siguientes obras: _Disertación histórica -y geographica sobre el meridiano de demarcación entre los dominios -de España y Portugal, y los parajes por donde passa en la América -Meridional, conforme a los tratados y derechos de cada Estado_. Madrid, -MDCCXLIX.--_Noticias secretas de América sobre el estado naval, militar -y político de los reynos del Perú y provincias de Quito, costa de Nueva -Granada y Chile._ Londres, 1826. _Relación histórica del viaje á la -América Meridional hecho de orden de S. Magestad para medir algunos -grados de meridiano terrestre, y venir por ellos en conocimiento -de la verdadera figura y magnitud de la tierra, con otras varias -observaciones astronómicas y phisicas._ Madrid, 1743. Las mencionadas -obras se tradujeron a muchos idiomas extranjeros. - -Habiendo terminado sus trabajos la comisión francesa el 1745, diez años -después de haber salido de España nuestros jóvenes marinos, los dos -marcharon por tercera vez a Lima, ya para despedirse del virrey, ya -para buscar embarcación y regresar a la Península. Decidieron hacer el -viaje por el Cabo de Hornos y no por la vía tan trillada del istmo de -Panamá. Fueron tan cautos, que determinaron hacer el viaje en buques -diferentes, pues así evitaban el riesgo de que yendo en uno mismo, si -se perdiese, desaparecerían documentos de trabajos científicos tan -interesantes. - -Jorge Juan hizo el viaje de regreso en una fragata francesa. Lo mismo -hizo Antonio Ulloa, quien fué apresado por los ingleses el 13 de agosto -de 1745 a la vista de la isla de Terranova y conducido a Inglaterra. -Como era de esperar, no se le trató como prisionero de guerra, antes -al contrario, se le hizo cariñoso recibimiento y mereció toda clase -de consideraciones en la Real Sociedad de Londres, que presidió el -inmortal Newton. - -Por su parte Jorge Juan llegó felizmente a Brest (31 octubre 1745) y se -dirigió a París, mereciendo el alto honor de que le nombrasen _Socio de -la Real Academia de Ciencias_. Allí supo que la expedición enviada a -Laponia no había dado resultado alguno, tal vez por lo helado y rígido -de aquel clima. Poco importaba este contratiempo. Comparando la medida -del grado de meridiano en el Ecuador con la obtenida en la medición del -meridiano de París, resultó que la Tierra era una esferoide achatada -hacia los polos. - -Jorge Juan llegó a Madrid a principios del año 1746, cuando todavía -no se conocían bien sus trabajos. Además, después de once años de -ausencia, halló cambiada completamente la corte. A Felipe V le había -sucedido Fernando VI y al ministro que le diera la comisión, el marqués -de la Ensenada, excelente ministro de Marina y hombre de superiores -dotes; pero--sin que conozcamos los motivos--poco dispuesto a favorecer -la publicación de los estudios del _Sabio Español_. - -Tentado estuvo Jorge Juan para dejar a España y volverse al servicio de -Malta. Hizo la casualidad que se enterase de ello el Teniente general -D. José Pizarro, con quien trabó amistad Jorge Juan en Chile. Pizarro -procuró disuadirle de resolución tan extrema y habló a Ensenada, -logrando obtener los recursos suficientes para la publicación de -aquellas obras, recibidas con gran aplauso en toda Europa. - -La Marina de Guerra española necesitaba adelantos y mejoras que -las extranjeras poseían. Con el encargo de estudiar los métodos de -construcción y tomar cuanto pudiera ser de utilidad para nuestra -marina, Jorge Juan, después que hubo ascendido a Capitán de Fragata, -salió para Inglaterra en noviembre de 1748. Los constructores ingleses -encontraron en el marino español, no aprovechado discípulo, sino -excelente maestro. - -A su vuelta a España fué ascendido a Capitán de Navío y nombrado -Director de los Arsenales. Entonces proyectó y dirigió las obras de -los del Ferrol y Cartagena, que aún hoy son admirados por su solidez -y perfección, pudiendo ser considerado Jorge Juan como el fundador de -aquellos establecimientos de construcción naval. En ellos emprendió las -nuevas construcciones y de ellos salió aquella poderosa armada, que -pocos años después había de surcar los mares en el reinado de Carlos -III. - -Obedeciendo órdenes del gobierno recorrió la Península de un extremo -a otro, visitando todos los puertos y establecimientos marítimos, -levantando planos para ejecución de obras (las que muchas, por -desgracia, no se realizaron), y siendo por todos consultado acerca de -obras hidráulicas, laboreo de minas y proyectos de canales y riegos. - -Se le dió la comisión de estudiar la liga y afinación de monedas -y cuanto con su fabricación se relaciona. Sus trabajos fueron el -fundamento de la instalación de la fábrica de la moneda de Madrid con -arreglo a los últimos adelantos: Jorge Juan puede ser considerado como -el fundador de la Casa de la Moneda que hoy existe en la Corte. Por -esta razón, cuando se edificó el barrio de Salamanca, se dió el nombre -de _Jorge Juan_ a la calle que, partiendo del paseo de Recoletos, con -ella confina la fachada del mediodía de la Casa de la Moneda. - -Habiendo sido nombrado el 1751 Capitán de Guardias Marinas con -residencia en Cádiz, entonces publicó el _Compendio de Navegación_, en -cuya obra se halla todo cuanto había adelantado dicha ciencia hasta su -tiempo. Aprovechó su estancia en Cádiz para establecer el _Observatorio -de San Fernando_, único que durante mucho tiempo existió en España. - -En Cádiz, y en su propia casa, dió habitación a los fundadores de una -_Asamblea amistosa literaria_, que fué como ensayo para la Academia -de Ciencias que se trataba de fundar en Madrid. Allí leyó algunas -memorias, de las cuales una le sirvió de base para la gran obra que -debía inmortalizar su nombre, _El examen marítimo_, publicada el 1771, -dos años antes de su muerte. El Instituto Real de Francia hubo de decir -que era el tratado más profundo y más completo que se había escrito -sobre la materia. - -Nuestro querido discípulo D. Tomás Abad Amorós (curso de 1913 a 1914) -escribe lo que a continuación copiamos: «Esa obra nunca bastante -encomiada, que constituye el honor más preciado de la cultura de -nuestra patria y de nuestra Marina militar, marca el período más -culminante de la labor científica de Jorge Juan, pues en ella creó -una rama importantísima de la Ciencia de la mecánica. Hasta entonces -la construcción de los buques y su manejo había sido un arte deducido -de la práctica y perfeccionado por ella; pero nuestro sabio les dió -carácter científico, estableciendo por primera vez las bases teóricas -de la Arquitectura naval y de la Mecánica de los buques, con fórmulas -tan exactas y precisas que son al presente el fundamento de estas -nuevas ciencias y el origen del progreso que desde aquellos tiempos ha -tenido la construcción de los buques. Resulta, por tanto, _El examen -marítimo_, una producción verdaderamente genial que causó completa -revolución en la ciencia naval, colocó a nuestro Jorge Juan a la altura -de los hombres de ciencia más eminentes de Europa y consolidó el -epíteto de _Sabio Español_ con que venía siendo conocido.» - -En 1766 ascendió a Jefe de Escuadra y se le concedió el tratamiento de -_Excelencia_. - -El Rey le nombró Embajador extraordinario en la Corte del Sultán de -Marruecos, para donde salió el 15 de febrero de 1767 en compañía de -Sidi-Amed-el-Gacel, que había venido a España con igual carácter -por orden del soberano marroquí. Seis meses permaneció en Marruecos -desempeñando con tino y prudencia su cometido. - -A su vuelta, deseando Fernando VI mejorar la educación de la nobleza, -le confió la dirección del _Real Seminario de Nobles_, de la que tomó -posesión el 24 de Mayo de 1770. - -Una vida de tanta actividad mental y física cayó prematuramente en -postración profunda. Hacía ya algunos años que venía padeciendo de -cólicos biliosos que frecuentemente interrumpían sus tareas científicas -y le ponían en trance de muerte. El 23 de junio de 1773, a los 60 años -de edad, como herido por un rayo, murió por una parálisis cerebral. - -España entera lloró la muerte del insigne hijo de Novelda. Sus -funerales en la parroquia de San Martín fueron suntuosos. Depositado -su cadáver en una de las bóvedas de dicho templo, se trasladó después -a la Capilla de Nuestra Señora de Valbanera, que fué destruída -durante la invasión francesa de 1808. El gobierno de José Bonaparte -proyectó erigir en San Isidro un panteón donde reposasen los restos de -españoles ilustres. En espera de que el panteón llegara a terminarse, -los de Jorge Juan se trasladaron desde su antiguo mausoleo a la Casa -Municipal. Al erigirse, año 1845, en la ciudad de San Carlos, provincia -de Cádiz, el panteón de Marinos ilustres, allí fueron llevados los -restos del esclarecido sabio, gloria de la Armada Española y de su -patria. - - - - -J - - CARTA DE FRAY FRANCISCO DE BUSTAMANTE Y DE OTROS RELIGIOSOS DE - LA ORDEN DE SAN FRANCISCO AL EMPERADOR DON CARLOS, EXPONIENDO LA - NECESIDAD DE ADOPTAR DISPOSICIONES PARA EVITAR COMPETENCIAS ENTRE - EL VIRREY Y LA AUDIENCIA DE LA NUEVA ESPAÑA. - - - México, 20 de octubre de 1552. - -Sacra, Catholica, Çesarea, Real Magestad. Por cartas de V. M. nos -ha sido mandado que, de lo que se ofreciere tocante á vuestro Real -servicio y conciencia y al buen gobierno destas dos repúblicas -española é indiana, demos relación. Ayuntados en nuestra Congregacion -capitular, é confiriendo sobre lo dicho, pareció hazer saber á V. M. -como al presente ay gran confusion en esta tierra, asi entre indios -y españoles, como entre el Vyrrey y la Audiencia. Porque él, como -governador, quiere prover lo que le parece que más conviene á la -utilidad y buen gobierno de la tierra, y la Audiencia, por vía de -appellacion, desaze lo que vuestro Visorrey manda y provee; de donde -se sigue que los negocios no tienen buena expedicion, y los que tocan -á los yndios se haze pleyto ordinario dellos, y como no se saben -defender, redunda en daño dellos. Lo otro, que la persona del visorrey, -que representa la vuestra, pierde gran parte de la auctoridad; lo qual -parece causar gran detrimento en los yndios, á causa de tener ellos -grande acatamiento y repecto al que representa la persona de V. M., -y este pierde, viendo que la Audiencia desaze lo que el visorrey ha -proveydo. Por lo qual, supplicamos á V. M. mande declarar á qué se -estiende la Autoridad y poder de vuestro visorrey, y si proveyendo -él como governador, ha lugar la appellacion, de lo que él proveyere, -para vuestra Real Audiencia; porque acá parece en esto aver los -ynconvenientes ya dichos y otros, como quiera que hasta aqui no emos -sentido ni conocido de vuestro visorrey sino que tiene muy gran deseo y -voluntad de favorecer y defender á estos pobres naturales, y cumplir lo -que V. M. le tiene encargado y mandado. Cuya Real Persona y felicissimo -estado Nuestro Señor prospere y acreciente en su santo servicio, con -augmento de su Santa Fee Catholica. De Mexico, XX de Octubre de 1552. - -De V. M. menores siervos que sus Reales é Imperiales manos besan. - - FRAY FRANCISCO DE BUSTAMANTE, - Comisario general. - - FRAY JUAN DE SANT FRANCISCO, - Minister provincialis. - - FRAY DIEGO DE OLARTE, - Guardian de México. - - FRAY JUAN DE GAONA. - - FRAY ANTONIO DE ÇIBDAD RODRIGO. - - FRAY TORIBIO MOTOLINÍA. - - FRAY JUAN DE RIBAS. - - FRAY JUAN FOCHER. - - FRAY BERNARDINO DE SAHAGUN. - - _Sobre._--A la Sacra Catholica Magestad del ynvictissimo Emperador - Rey nuestro Señor. En su Real Consejo de Indias[885]. - - - [885] _Cartas de Indias_, págs. 131 y 132.--Madrid, 1877. - - - - -L - -_Virreyes de México._ - - - D. Antonio de Mendoza (1535-1550). - " Luis de Velasco (1550-1564). - " Gastón de Peralta (1566-1568). - " Martín Enríquez de Almansa (1568-1580). - " Lorenzo Suárez de Mendoza (1580-1583). - " Pedro Moya de Contreras (1584-1585). - " Alvaro Manrique de Zúñiga (1585-1590). - " Luis de Velasco (1590-1595). - " Gaspar de Zúñiga y Acevedo (1595-1603). - " Juan de Mendoza y Luna (1603-1607). - " Luis de Velasco (1607-1611). - " Fr. García Guerra (1611-1612). - " Diego Fernández de Córdoba (1612-1621). - " Diego Carrillo de Mendoza Pimentel (1621-1624). - " Rodrigo Pacheco Osorio (1624-1635). - " Lope Díez de Armendáriz (1635-1640). - " Diego López Pacheco Cabrera (1640-1642). - " Juan de Palafox y Mendoza (1642). - " García Sarmiento de Sotomayor (1642-1648). - " Marcos de Torres Rueda (1648-1649). - " Luis Enríquez de Guzmán (1650-1653). - " Francisco Fernández de la Cueva (1653-1660). - " Juan de Leyva y de la Cerda (1660-1664). - " Diego Osorio de Escobar y Llamas (1664). - " Antonio Sebastián de Toledo (1664-1674). - " Pedro Nuño Colón de Portugal (1674). - " Fr. Payo Enríquez de Ribera (1674-1680). - " Tomás Antonio de la Cerda y Aragón (1680-1686). - " Melchor Portocarrero Laso de la Vega (1687-1688). - " Gaspar de la Cerda Silva y Mendoza (1688-1696) - " Juan de Ortega Montañés (1696-1697). - " José Sarmiento Valladares (1697-1701). - " Juan de Ortega Montañés (1701-1702). - " Francisco Fernández de la Cueva Enríquez (1702-1711). - " Fernando de Alencastre Noroña y Silva (1711-1716). - " Baltasar de Zúñiga (1716-1722). - " Juan de Acuña (1722-1734). - " Juan Antonio de Vizarrón (1734-1740). - " Pedro de Castro y Figueroa (1740-1742) - " Pedro Cebrián y Agustín (1742-1746). - " Francisco de Güemes Horcasitas (1746-1755). - " Agustín de Ahumada y Villalón (1755-1760). - " Francisco Cagigal de la Vega (1760). - " Joaquín de Monserrat (1760-1766). - " Carlos Francisco de Croix (1766-1771). - " Antonio María de Bucareli y Ursúa (1771-1779). - " Martín de Mayorga (1779-1783). - " Matías de Gálvez (1783-1784). - " Bernardo de Gálvez (1785-1786). - " Alonso Núñez de Haro y Peralta (1787). - " Manuel Antonio Flores (1787-1789). - " Juan Vicente de Güemes (1789-1794). - " Manuel de la Grua Talamanca (1794-1798). - " Miguel José de Azanza (1798-1800). - " Félix Berenguer de Marquina (1800-1803). - " José de Iturrigaray (1803-1808). - " Pedro Garibay (1808-1809). - " Francisco Javier Lizana y Beaumont (1809-1810). - " Francisco Javier Venegas (1810-1813). - " Félix María Calleja del Rey (1813-1816). - " Juan Ruiz de Apodaca (1816-1821). - " Juan O'Donojú (1821). - - -_Virreyes y Capitanes Generales que hubo en el Perú hasta la penúltima -década del siglo XVIII._ - - Francisco Pizarro (1529-1541). - D. Cristóbal Vaca de Castro (1541-1544). - " Blasco Núñez Vela, primero que llevó el título de virrey (1544-1546). - " Pedro de La Gasca (1546-1550). - " Antonio de Mendoza (1551-1552). - " Andrés Hurtado de Mendoza (1555-1561). - " Diego López de Zúñiga y Velasco (1561-1564). - " Lope García de Castro (1566-1569). - " Francisco de Toledo (1569-1581). - " Martín Henríquez (1581-1583). - " Fernando de Torres y Portugal (1584-1589). - " García Hurtado de Mendoza (1590-1596). - " Luis de Velasco (1596-1604). - " Gaspar de Zúñiga y Acebedo (1604-1606.) - " Juan de Mendoza y Luna (1607-1615). - " Francisco de Borja y Aragón (1615-1621). - " Diego Fernández de Córdoba (1622-1629). - " Jerónimo Fernández de Cabrera Bobadilla y Mendoza (1629-1639). - " Pedro de Toledo y Leiva (1639-1648). - " García Sarmiento de Sotomayor (1648-1655). - " Luis Henríquez de Guzmán (1655-1661). - " Diego de Benavides y de la Cueva (1661-1666). - " Pedro Fernández de Castro y Andrade (1667-1672). - " Baltasar de la Cueva Henríquez y Saavedra (1674-1678). - " Melchor de Liñán y Cisneros (1678-1681). - " Melchor de Navarra y Rocafull (1681-1689). - " Melchor Portocarrero Laso de la Vega (1689-1706). - " Manuel Onís de Santa Pau Olim de Semanat y de Lanuza (1706-1710). - " Diego Ladrón de Guevara (1710-1716). - " Fr. Diego Morcillo Rubio de Auñón (1716). - " Carmine Nicolás Caracciolo (1716-1720). - " Fr. Diego Morcillo Rubio de Auñón (1720-1724). - " José de Armendariz (1724-1736). - " Antonio José de Mendoza Camacho y Sotomayor (1736-1745). - " José Manso de Velasco (1745-1761). - " Manuel de Amat Juniet Planella Aimesic y Santa Pau (1761-1775). - " Manuel de Guirior (1775-1780). - " Agustín de Jáuregui (1780-1784). - " Teodoro de Croix (1784-1790)[886]. - " Fray D. Francisco Gil y Lemos (1790-1796). - " Ambrosio de O'Higgins (1796-1801). - " Gabriel de Avilés (1801-1806). - " José Fernando de Abascal (1806-1816). - " Joaquín de Pezuela y Sánchez (1816-1821). - " José de la Serna é Hinojosa (1821-1824). - - [886] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados, - etc., por José Félix Blanco, tomo I, páginas 474-481. - - -_Presidentes que hubo en Quito desde la conquista hasta fines del año -1811._ - - D. Fernando Santillán (1564-1571). - " Lope Díaz Armendáriz (1571-1575). - " García de Valverde (1575-1578). - " Diego Narváez (1578-1581). - " Juan Martínez de Landecho (1582-1587). - " Manuel Barros de Santillán (1587). - " Esteban Marañón (interino). - " Miguel de Ibarra (1600). - " Juan Fernández de Recalde (1609-1615). - " Antonio Murga (1616-1636). - " Alonso Pérez de Salazar (1637-1641). - " Juan de Lizarazu (1644-1645). - " Martín Arriola (1648-1655). - " Pedro Vázquez de Velasco (1655-1661). - " Antonio Fernández de Heredia (1663-1665). - " Diego del Corro (1670-1672). - " Alonso Peña Montenegro (1672-1678). - " Antonio Munive (1678-1691). - " Mateo de la Mata Ponce de León (1691). - " Francisco López Dicastillo (1703). - " Juan de Sarsaya (1707). - " Santiago de Larrain (1715). - - Por Real Cédula (1717) se suprimieron las Audiencias de Quito y de - Panamá, dejando sólo la de Santa Fe. Establecióse el Virreinato de - Santa Fe. Restablecida en 1722 la Audiencia de Quito, se nombró - presidente al citado Larrain. - - D. Dionisio de Alcedo y Herrera (1729-1736). - " José de Araujo y Río (1736-1743). - " Manuel Rubio de Arévalo (1743-1745). - " Fernando Sánchez de Orellana (1745). - " Juan Pío Montufar y Frajo (1753). - " Manuel Rubio de Arévalo, interino. - " Antonio de Zelaya y Vergara (1766-1767). - " José Dibuja (1767-1778). - " José García de León y Pizarro (1778-1784). - " Juan José Villaluenga y Martil (1784-1790). - " Juan Antonio Mon y Velarde (1790-1791). - " Luis Muñoz de Guzmán (1791-1798). - Barón de Carandolet (1798 1807). - D. Diego Antonio Nieto (1807-1808). - " Manuel de Uries (1808-1811)[887]. - - [887] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados por - José F. Blanco, tomo I, págs. 483-485.--También tomo I, pág. - 339. - - -_Gobernadores de la isla de Puerto Rico hasta mediados del siglo XIX._ - - D. Cristóbal de Sotomayor. - " Miguel Cerón, desde 1509. - " Juan Ponce de León, hasta 1512. - " Miguel Cerón, hasta 1514. - El Comendador Moscoso, parte del año 1514. - D. Cristóbal de Mendoza, hasta 1516. - El licenciado Velázquez, hasta 1520. - D. Pedro Moreno. - " Francisco Manuel de Olando. - El licenciado Antonio de la Gama, interino. - D. Juan de Céspedes, hasta 1581. - " Diego Meléndez Valdés, en 1583. - " Pedro Xuarez, en 1593. - " Alonso Mercado, en 1599. - " Sancho Ochoa de Castro, en 1602. - " Gabriel de Rojas, en 1603. - " Felipe Beaumont y Navarro, en 1614. - " Juan de Vargas, en 1620. - " Juan de Haro, en 1625. - " Enrique Henríquez, en 1630. - " Iñigo de la Mota, en 1635. - " Fernando de la Riva-Agüero, en 1645. - " Agustín de Silva, en 1656. - " Juan Pérez de Guzmán, en 1661. - " Gerónimo de Velasco, en 1664. - " Gaspar de Arteaga, en 1670. - " Diego Robladillo, en 1674, interino. - " Baltasar Figueroa, en 1674, interino. - " Alonso Campo, en 1675. - " Juan Robles, en 1678. - " Gaspar de Andino, en 1683. - " Gaspar de Arredondo, desde 1690 hasta 1695. - " Tomás Franco, hasta 1698. - " Antonio Robles, hasta 1699, interino. - " Gaspar de Arredondo, en 1699. - " Gabriel Gutiérrez de Rivas, desde 1700 hasta 1702. - " Diego Villarán, hasta 1703, interino. - " Francisco Sánchez, en 1703, interino. - " Pedro de Arroyo, hasta 1705. - " Juan Morla, interino. - " Francisco Granados, hasta 1720. - " José Mendizábal, hasta 1724. - " Matías Abadía, hasta 1731. - " Domingo Nanclares, hasta 1743. - " Juan Colomo, en 1743. - " Agustín Pareja, hasta 1751. - " Matías Bravo, hasta 1755. - " Mateo de Guazo. - " Felipe Ramírez. - " Marcos Vergara, en 1766. - " José Tentor, interino. - " Miguel de Muesas, hasta 1775. - " José Dufresne, hasta 1783. - " Juan Dabán, hasta 1789. - " Miguel Vitáriz, hasta 1792. - " Francisco Torralba, hasta 1795. - " Ramón de Castro, hasta 1804. - " Toribio de Montes, hasta 1809. - " Salvador Meléndez, hasta 1820. - " Juan Vasco y Pascual, en 1820. - " Gonzalo Aróstegui, hasta 1822. - " José Navarro, en 1822, interino. - " Miguel de la Torre, hasta 1837. - " Francisco Moreda, hasta 1837. - " Miguel López Baños, hasta 1840. - " Santiago Méndez Vigo, hasta 1844. - Conde de Mirasol, hasta 1847. - D. Juan Prim, hasta 1848. - " Juan de la Pezuela, hasta 1851. - Marqués de España, hasta 1852, interino. - D. Fernando de Zorzagaray, hasta 1855. - " Andrés García Camba, en 1855. - " José Lemery, hasta 1857. - " Fernando Cotoner, hasta 1860. - " Rafael Echagüe, hasta 1862. - " Rafael Izquierdo, en 1862, interino. - " Félix María de Messina, hasta 1865. - " José María Marchesi, en 1866[888]. - - [888] Véase Fray Iñigo Abbad y Lasierra, _Hist. geográfica, - civil y natural de Puerto Rico_, págs. 502-504.--Puerto Rico, - 1866. - - -_Gobernadores y Capitanes generales que tuvo la provincia de Caracas o -Venezuela hasta el año 1810._ - - D. Ambrosio de Alfinger (1528-1531). - " Juan Alemán (1531-1533). - " Juan de Spira (1533-1540). - " Juan de Villegas (1540). - " Rodrigo de Bastidas (1540-1542). - " Diego Boica. - " Enrique Remboltt. - Licenciado Frías (1546). - D. Juan Pérez de Tolosa (1546-1548). - " Juan Villegas, interino. - Licenciado Villasinda (1554-1556). - Gutiérrez de la Peña (1557-1559). - D. Pablo Collado (1559-1562). - Licenciado Bernáldez, interino. - D. Alonso Manzanedo (1563-1564). - Licenciado Bernáldez (1564-1565). - D. Pedro Ponce de León (1565-1569). - " Juan de Chaves (1569-1572). - " Diego Mazariego (1572-1576). - " Juan Pimentel (1576-1582). - " Luis de Rojas (1582-1587). - " Diego de Osorio (1587-1597). - " Gonzalo de Piña Lidueña (1597-1600). - " Alonso Arias Vaca (1600-1601). - " Sancho de Alquiza (1601-1610). - " Martín de Robles (1610-1616). - " Francisco de la Hoz Berrio (1616-1622). - " Francisco Núñez Melián (1622-1632). - " Ruiz Fernández de Fuenmayor (1632-1638). - " Marcos Gelder de Calatayud (1639-1644). - " Pedro de León Villarroel (1644-1649). - " Martín de Robles (1649-1654). - " Pedro de Porras Toledo (1660). - " Féliz González de León (1664). - " Fernando de Villegas (1666). - " Francisco Dávila Orejón (1673). - " Francisco de Alverro (1677). - " Diego Melo Maldonado (1682). - Marqués del Casal (1688). - D. Francisco Berroterán (1693). - " Nicolás de Ponte (1699). - Marqués del Valle de Santiago (1705). - D. Fernando de Rojas (1706). - " Antonio Alvarez de Abreu (1716). - " Diego Portales (1724). - " Lope Carrillo (1729). - " Sebastián García de la Torre (1730-1733). - " Martín Lardizábal (1733-1737). - " Gabriel de Zuloaga (1737-1742). - " Luis de Castellanos (1742-1749). - Fr. Julián de Arriaga y Ribera Bailio (1749-1752). - D. Felipe Ricardos (1752-1760). - " Felipe Ramírez de Estenor (1760-1763). - " José Solano (1763-1771). - Marqués de la Torre (1771-1772). - D. José Carlos de Agüero (1772-1777). - " Luis Unzaca y Amezaga (1777-1783). - " Manuel González, interino. - " Juan Guillelmi (1783-1790). - " Pedro Carbonell (1790-1799). - " Manuel de Guevara Vasconcellos (1799-1807). - " Juan de Casas (1807-1809). - " Vicente Emparán (1809-1810)[889]. - - [889] _Documentos para la Historia de Bolívar_, tomo I. págs. - 494-498. También tomo II, pág. 338. - - -_Presidentes y virreyes que tuvo el Nuevo Reino de Granada desde la -conquista hasta fines del siglo XVIII._ - - D. Alonso Luis de Lugo. - " Miguel Díez de Armendariz fué juez de residencia desde 1545 hasta - 1549, en cuyo año se creó la Audiencia y desempeñó el cargo de - presidente. - " Juan de Montaño (1551-1552). - " Andrés Díaz Venero de Leyva (1564-1575). - " Francisco Briceño (1575-1577). - " Lope Díaz de Armendariz (1578-1588). - " Antonio González (1590-1597). - " Francisco Sande (1597-1602). - " Nuño Núñez de Villavicencio (1605-1606). - " Juan de Borja (1606-1610). - " Sancho Girón (1610-1637). - " Martín de Saavedra y Guzmán (1637-1645). - " Juan Fernández de Córdova y Cohalla (1645-1652). - " Dionisio Pérez Manrique (1654-1661). - " Diego Egues Beaumont (1662-1667). - " Francisco del Castillo Concha (1669-1680). - " Sebastian de Velasco (1685-1686). - " Gil Cabrera Dávalos (1686-1703). - " Diego Córdoba Laso de la Vega (1708-1711). - " Francisco Meneses de Sarabia (1712-1715). - " Juan Francisco Cosido y Otero, interino. - " Nicolás de las Infantas y Benegas, no tomó posesión. - Fray Francisco del Rincón, interino. - D. Antonio de la Pedrosa (1717-1721). - " Jorge de Villalonga, primer virrey (1723-1724). - " Antonio Manso Maldonado, presidente (1725-1731). - " Rafael Eslaba (1733-1737). - " Antonio González Manrrique (1738). - " Francisco González Manrrique (1739-1740). - " Sebastián de Eslaba, segundo virrey (1740-1749). - " Juan Alonso Pizarro (1749-1753). - " José Solís Folch de Cardona (1753-1761). - " Pedro Mesía de la Cerda (1761-1772). - " Manuel de Quirior (1772-1776). - " Manuel de Flores (1776-1782). - " Juan de Torrezal Díaz Pimienta (1782). - " Antonio Caballero y Góngora (1782-1789). - " Francisco Gil de Lemus (1789). - " José de Ezpeleta Galdeano de Castillo y Prado (1789-1797). - " Pedro Mendinueta Muzquiz (1797-1803)[890]. - - [890] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados por - José F. Blanco, tomo I, págs. 487-490. - - -_Gobernadores de la provincia del Paraguay desde 1620 hasta 1785._ - - D. Manuel de Frías (1620-1630). - " Luis de Céspedes (1630-1636). - " Martín de Ledesma (1636-1639). - " Pedro de Lago Navarro (1639-1642). - " Gregorio de Hinestrosa (1643-1648). - " Diego de Escobar Osorio (1649). - " Fray Bernardino de Cárdenas (1649). - " Andrés Garavito de León (1649-1651). - " Juan Vázquez de Valverde (1651-1665). - " Felipe Rege Corbulón (1679). - " Juan Díaz de Andino (1679-1685). - " Antonio de Vera Moxica, interino. - " Baltasar García Ros (1705). - " Juan Gregorio Bazán de Pedrosa. - " Diego de los Reyes Balmaseda (1717-1721). - " José de Antequera y Castro (1721-1725). - " Martín de Barna. - " Bartolomé de Aldunate. - " Ignacio de Soroeta (1730). - " Ignacio Mirones Benavente (electo). - " Manuel Agustín de Ruiloba (1733). - " Fr. Juan de Arregui, interino. - " Bruno Mauricio de Zavala (1735). - " Martín José de Echaure (1736-1755). - " Rafael de la Moneda. - " Marcos Larrazabal. - " Pedro Melo de Portugal (1777-1785). - " Joaquín de Alós (1785)[891]. - - [891] _Doc. para la hist. de Bolívar_, tom. II, págs. 450-453. - - -_Gobernadores y virreyes que hubo en Buenos Aires desde 1535 hasta -1784._ - - D. Pedro de Mendoza (1535-1537). - " Juan de Ayolas (1538-1539). - " Alvar Núñez Cabeza de Vaca (1540-1545). - " Domingo Martínez de Irala (1545-1558). - " Gonzalo de Mendoza (1558-1565). - " Juan Ortiz de Zárate (1565-1581). - " Diego Mendieta (1581-1596). - " Hernando Arias de Saavedra (1598-1609). - " Diego Martín Negrón (1609-1615). - " Fernando de Arias (1616-1620). - " Diego de Góngora (1620-1625). El gobierno se dividió en dos: el de - Buenos Aires y el del Paraguay. - D. Luis de Céspedes (1626-1635). - " Pedro Esteban de Avila (1635-1644). - " Jacinto de Laris (1644-1652). - " Pedro Baigorri (1652-1663). - " Alonso Mercado de Villacorta (1663-1664). - " Juan Martínez de Salazar (1665-1668). - " José de Garro (1669-1680). - " Andrés de Robles (1680-1703). - " Juan Alfonso de Valdés Inclán (1703-1710). - " Manuel de Velasco (1710-1715). - " Bruno Mauricio de Zavala (1716-1734). - " Miguel de Salcedo (1735-1738). - " Domingo Ortiz de Rozas (1738-1746). - " José Andonaegui (1746-1756). - " Pedro Ceballos (1756). - " Francisco Bucareli Ursúa (1756-1770). - " Juan José de Vestiz, primer virrey (1770-1784). - " Nicolás del Campo (1784)[892]. - - [892] _Doc. para la hist. de Bolívar_, ordenados por José P. - Blanco, tom. II, págs. 445-448. - - Después de la fundación de la ciudad de Buenos Aires por el nunca - bastante alabado Juan de Garay, gobernaron aquella población los - siguientes: - - D. Rodrigo Ortiz de Zárate, como delegado del citado Garay y cuyo - nombramiento fué confirmado a la muerte del fundador de la ciudad - (1583). - - D. Juan de Torres y Navarrete, como lugarteniente del gobernador - del Paraguay. - - D. Alvaro de Vera y Aragón, nombrado del mismo modo que el anterior. - - D. Hernando Arias de Saavedra, desde 1591 á 1594 (1.ª vez). - - D. Fernando de Zárate, nombrado por el marqués de Cañete, virrey de - Lima. - - D. Juan Ramírez de Velasco. - - D. Hernando Arias de Saavedra, que gobernó hasta 1598 (2.ª vez). - - D. Diego Rodríguez Valdés y de la Banda, nombrado por el Rey - (1598-1602). - - El general François de Beaumont y Navarra. - - El capitán Francisco de Barrasa, nombrado por el Rey en 1602. - - D. Hernando Arias de Saavedra (3.ª vez) y cesó en 1609. - - Don Diego Marín Negrón fué nombrado por el Rey (Valladolid 16 de - agosto de 1608) y tomó posesión el 22 de diciembre de 1609; murió - el 26 de julio de 1613. - - Don Mateo Leal de Ayala, Justicia mayor, desempeñó interinamente el - cargo. - - Don Françes de Beaumont y Nabarro fué nombrado, en nombre del Rey, - por el Marqués de Montesclaros, virrey de Lima el 8 de junio de - 1614. - - Don Hernando Arias de Saavedra fué nombrado por el Rey por Cédula - real, dada en San Lorenzo el 7 de septiembre de 1614 (4.ª vez). - - -INDIAS ESPAÑOLAS DEL NORTE. - - -_Virreinato de México ó de la Nueva España._ - -_Distrito de la Audiencia de Santo Domingo_ o de la Isla Española. -Inclúyense en dicha Audiencia la Isla Española, Cuba, San Juan, -Jamaica, las Lucayas, las Caníbales, Venezuela, Guayana ó Nueva -Andalucía y la Florida. En Santo Domingo, capital de la isla Española, -reside la Audiencia, la Casa de Moneda, el Arzobispado[893], tres -conventos de frailes (franciscanos, dominicos y mercenarios) y uno de -monjas. - - [893] Tiene por sufragáneos el Obispado de Concepción de la - Vega (a 20 leguas de Santo Domingo), el de Cuba, el de San - Juan y el de Venezuela; también la abadía de Jamaica. - -Las poblaciones más importantes de la Isla Española son las siguientes: -Igney, Leybo, Cotuy, Asrca, Yaguana, Concepción de la Vega, Santiago de -los Caballeros, Puerto de la Plata, Montexpi y Dios de la Vega. - -De la isla de Cuba o Fernandina son los pueblos principales Santiago, -Baracoa, Bayamo, Puerto Príncipe, Sancti Espíritus, Habana y otros. - -A la isla de Jamaica o de Santiago pertenecen Sevilla, Melilla, Oristan -y otras. - -Corresponden a la isla de San Juan de Puerto Rico la ciudad de San -Juan, Guadianilla o San Germán el Nuevo y otras poblaciones. - -Entre las islas Lucayas merecen especial mención Abacoa, Cigateo, -Curates, Guanima, Guanami y otras. - -Entre las Caníbales se encuentran la de Santa Cruz, Isaba, las Vírgenes -y muchas más. - -En Venezuela se hallan la ciudad de Loro o Venezuela, Nuestra Señora -de Carvalleda, Santiago de León, Nueva Valencia, Nueva Xerez, Nueva -Segovia, Trujillo o Nuestra Señora de la Paz, etc. - -En la Guayana y la Florida hay algunos poblados de indios y pocos -fuertes de españoles[894]. - - [894] _Colec. de Doc. inéd. relativos a América_, tomo XV, - págs. 418-528. - - -_Distrito de la Audiencia de México._ - -En México o Nueva España se fundó la segunda Audiencia y hay -arzobispado. Se incluyen trece provincias o comarcas principales, que -son las siguientes: México, Cateothalpa, Meztitlan, Xilotepec, Panuco, -Matacingo, Cultepec, Tezcuco, Chalco, Suchimilco, Valuit, Coyxca y -Acapulco. - -Entrase a la ciudad de México, que antiguamente se llamó Tenustitan, -por tres calzadas de a media legua de largo; en ella hay 3.000 -vecinos de españoles y unas 30.000 casas de indios. En México--como -se ha dicho--reside el virrey y la Audiencia; además Casa de moneda, -Inquisición, tres conventos de frailes (San Francisco, Santo Domingo -y San Agustín), la Compañía de Jesús, tres conventos de monjas y -Universidad; el Arzobispado tiene por sufragáneos los Obispados de -Taxcala, Guaxaca, Mechoacan, Nueva Galizia, Chiapa, Yucatán y Guatemala. - -En la provincia de Panuco se halla la villa de Santistevan del Puerto o -Panuco, la de Santiago de los Valles y la de San Luis de Tampico. - -En la ciudad de Taxcala o Texcallan estuvo el Obispado desde el año 26 -hasta el 50, que se trasladó a Puebla de los Angeles. Hállanse además -varias poblaciones importantes, como Chilula, Vera Cruz y el puerto de -San Juan de Ulúa. - -Entre las poblaciones de la provincia de Guaxaca eligióse Antequera -para residencia del Obispo. Además de Antequera, llamada también -Guaxaca, se encuentran las villas de San Ildefonso de los Capotecos, -Santiago de Nexapa, Espíritu Santo y otras. - -Reside la catedral de la provincia de Mechoacan en Pazcuaro o Mechoacan -y antes, hasta el año de 44, estuvo en Guayangues; entre otras -poblaciones citaremos las villas de San Miguel, de San Felipe y de -Colima. - -La provincia de Yucatán que, cuando se descubrió, fué tenida por isla y -la llamaron Nuestra Señora de los Remedios, y la provincia de Tabasco, -forman un Obispado, hallándose la catedral en la ciudad de Mérida; -además citaremos las villas de Vallid, San Francisco de Campeche y de -Salamanca. - - -_Distrito de la Audiencia de Guadalaxara._ - -En el distrito de la Audiencia de Nueva Galicia o de Xalisco se -comprenden las provincias de Guadalaxara, Xalisco, Zacatecas, -Chiametla, Culiacan, Camena, Vizcaya, Cinaloa y Quinia. - -En Guadalaxara está la Audiencia y la catedral, las cuales estuvieron -hasta el año 60 en la ciudad de Compostela. Hállase en dicha provincia -de Guadalaxara la villa de Santa María de los Lagos. - -En la provincia de Xalisco se encuentra la ciudad de Compostela y la -villa de la Purificación. - -Entre los pueblos de la provincia de los zacatecas deben mencionarse -las villas de Xerez de la Frontera, de Llerena, del Nombre de Dios y de -Durango. - -En la provincia de Chiametla está el pueblo de San Sebastián, en la de -Culiacan la villa de San Miguel y en la de Cinaloa el pueblo de San -Juan. - - -_Distrito de la Audiencia de Guatemala._ - -En el distrito de la Audiencia de Guatemala, antes llamada de los -Confines por hallarse en los de Nicaragua y Guatemala, se hallan -las provincias siguientes: Guatemala, Soconusco, Chiapa, Verapaz, -Honduras, Nicaragua y Costa Rica. - -Hállase en la provincia de Guatemala la ciudad de Santiago, residencia -de la Audiencia, de la catedral y Casa de fundición. También citaremos -la ciudad de San Salvador y la villa de la Trinidad. - -En la provincia de Soconusco hay un pueblo que se llama Guevetlan, -residencia del gobernador. - -En la provincia de Chiapa--cuyo nombre lo toma del pueblo más -importante de los indios--se encuentra Ciudad Real, residencia del -obispo; y en la de Verapaz no hay pueblo alguno de españoles. - -En la provincia de Honduras está la ciudad de Vallid, en lengua de -indios Comayagua, donde reside la catedral y el gobierno; además se -halla la ciudad de Gracias a Dios y las villas de San Pedro, San Juan, -la ciudad de Truxillo y la villa de San Xorxe. - -Se encuentra en la provincia de Nicaragua la ciudad de León de -Nicaragua, donde residen el gobernador y el obispo; también la ciudad -de Granada y las poblaciones de Nueva Segovia, Nueva Jaén y Realexo. - -Pueblos son de la provincia de Costa Rica la villa de Aranjuez y la -ciudad de Cartago. - - -INDIAS ESPAÑOLAS DEL MEDIODÍA. - - -_Distrito de la Audiencia de Panamá._ - -Llamóse primero Castilla del Oro, después Tierra Firme, y, por último, -Distrito de la Audiencia de Panamá. Al distrito de dicha Audiencia -corresponden los gobiernos de Panamá y de Veragua. En Panamá reside la -Audiencia, el gobierno, la catedral y tres conventos (franciscanos, -dominicos y mercenarios). Es muy importante en el gobierno de Panamá -la ciudad del Nombre de Dios y en el de Veragua las ciudades de la -Concepción, de Santa Fe y de Carlos. - - -_Distrito de la Audiencia de Santa Fe o del Nuevo Reino de Granada._ - -En la ciudad de Santa Fe de Bogotá, llamada así por la provincia en -que se halla, reside la Audiencia; la catedral metropolitana, cuyos -sufragáneos son Popayán, Cartaxena y Santa Marta; casa de fundición y -dos conventos (uno de franciscanos y otro de dominicos). En el término -de dicha provincia se encuentra la villa de San Miguel y la ciudad de -Jocayma. - -En la provincia de los Moriscos y Colinas, llamada también Canapeis, se -encuentran dos pueblos: la ciudad de la Trinidad y la villa de la Palma. - -En la provincia de Tunxa está la ciudad del mismo nombre, la de -Pamplona, la de Mérida, la de Vélez, la de Ibaque, la de la Victoria, -la de Nuestra Señora de los Remedios y la de San Juan de los Llanos. - -En la provincia de Santa Marta se halla la ciudad del mismo nombre, -residencia del gobernador y del obispo; también la ciudad de los Reyes -y otros pueblos. - -En la provincia de Cartaxena se encuentra la ciudad del mismo nombre, -donde reside el gobernador, la catedral y dos conventos de frailes -(franciscanos y dominicos); entre otros pueblos citaremos María y Santa -Cruz de Mopox. - -Las provincias del Dorado o Nuevo Extremadura pertenecen también al -distrito del Nuevo Reino de Granada. - -Las provincias del Perú se dividieron en dos gobiernos: Francisco -Pizarro gobernó la Nueva Castilla, esto es, desde Quito hasta el Cuzco; -Almagro, la Nueva Toledo, esto es, desde Chinchas hacia el Estrecho. -Estos gobiernos duraron hasta que se fundó la Audiencia de los Reyes y -se nombró virrey del Perú. - - -_Distrito de la Audiencia de Quito._ - -En la ciudad de San Francisco de Quito existe la Audiencia para -las cosas de justicia y el virrey para las del gobierno, catedral -y tres conventos (de franciscanos, dominicos y mercenarios). En la -jurisdicción de la citada provincia de Quito está la ciudad de Bamba, -por otro nombre de Cuenca, como también la ciudad de Loxa, llamada por -otros de la Zarza. - -Citaremos además las poblaciones de Zamora, de San Miguel de Piura, de -Puerto Viejo, etc. - -En la provincia de Popayán se halla la ciudad del mismo nombre, donde -reside un teniente gobernador, catedral y convento de la Merced. Tiene -mucha importancia la ciudad de Calí, donde está el gobernador, casa -de fundición y monasterio de San Francisco; no carecen tampoco de -importancia Guadalaxara de Buga, San Sebastián de la Plata y otras -ciudades. - -De la provincia de los Quixos y Canela son las ciudades de Baeza (donde -reside el gobernador nombrado por el virrey del Perú), Archidona y -Avila. - -De la provincia de los Pacamoros son las ciudades de Vallid, de Loyola -ó Cumbinama y de Santiago de las Montañas. - - -VIRREINATO DEL PERÚ. - - -_Distrito de la Audiencia de los Reyes._ - -El distrito de la Audiencia de los Reyes, que es lo que propiamente -se denomina Perú, tiene como capital la ciudad de los Reyes ó de -Lima, residencia del virrey y de la Audiencia, del Tribunal de la -Inquisición, de la metrópoli arzobispal (cuyos sufragáneos son los -obispados de Chile, Charcal, Cuzco, Quito, Panamá, Nicaragua y Río de -la Plata), de cinco conventos de frailes y de dos de monjas, de la -Compañía de Jesús, etc. Entre otras poblaciones citaremos las villas -de Arnedo y de Parrilla ó Santa, las ciudades de Truxillo, de San -Juan de la Frontera ó de los Chachapoyas, la de León de Guanuco, la -de Guamauga ó San Juan de la Victoria, la del Cuzco (residencia del -obispo y de varios conventos) y la de Arequipa. - - -_Distrito de la Audiencia de los Charcas._ - -El gobierno de la Audiencia de los Charcas, como el de las Audiencias -de Quito y de los Reyes, está á cargo del virrey del Perú; en la -Audiencia de los Charcas se hallan dos gobiernos y dos obispados, el de -Charcas y el de Tucumán. En la provincia de los Charcas se encuentra -la ciudad de la Plata, residencia de la catedral y de cuatro conventos -(franciscanos, dominicos, agustinos y mercenarios) y de la Audiencia. -En su jurisdicción está la ciudad de Nuestra Señora de la Paz, de -Chucuito, de Oropesa y de Potosí. En la provincia de Tucumán se halla -la ciudad de Santiago del Estero, antes del Barco, y en ella está la -catedral y el gobierno; además se encuentran las ciudades de San Miguel -de Tucumán y de Santa María de Talavera. - -En la provincia de Chile hay once pueblos de españoles con un -gobernador bajo las órdenes del virrey y Audiencia del Perú. La -ciudad de Santiago, en otro tiempo la primera población de Chile, es -residencia de la catedral y de tres conventos (franciscanos, dominicos -y mercenarios); también la ciudad de la Serena y otras poblaciones. - -Merecen especial mención las siete poblaciones siguientes: la ciudad -de la Concepción, residencia del gobernador y de tres conventos -(franciscanos, dominicos y mercenarios); la ciudad de los Confines o -de Villanueva de los Infantes, con dos conventos (de franciscanos y -dominicos); la ciudad Imperial, residencia de la catedral y de dos -conventos (franciscanos y mercenarios); la ciudad de Villarrica, con -dos conventos (franciscanos y mercenarios); la ciudad de Valdivia, con -tres conventos (franciscanos, dominicos y mercenarios); la ciudad de -Osorno, con dos conventos de frailes (franciscanos y dominicos) y otro -de monjas; y la ciudad de Castro, con un convento de franciscanos. - -Llámanse provincias o tierras del Estrecho de Magallanes las que hay -desde la costa de Chile hasta dicho Estrecho; las cuales, aunque -habitadas por indios, no se han pacificado ni constituyen población. - -Las provincias del Río de la Plata constituyen un gobierno subordinado -al virrey del Perú y tienen un obispado. En la ciudad de la Asunción, -fundada junto al río Paraguay, reside el gobernador y el obispo -(sufragáneo del Arzobispado de los Reyes). Buenos Aires es un pueblo -que antiguamente se despobló cerca de donde ahora se ha vuelto a -poblar; hállase en la provincia que llaman los Morocotes y en la ribera -derecha del Río de la Plata. - -Las provincias y tierra del Brasil se hallan divididas en nueve -gobiernos que llaman Capitanías, y en ellas 17 pueblos de portugueses -situados en la costa. - - -SUELDOS ANUALES DE LOS MINISTROS PRINCIPALES Y SUBALTERNOS DE TODAS LAS -AUDIENCIAS DE AMÉRICA DESDE 1.º DE JULIO DE 1776. - - - _Audiencia de México._ - - El Virrey, Presidente, Gobernador y Capitán General, sesenta - mil pesos. 60.000 - - El Regente, nueve mil pesos. 9.000 - - Diez Oidores, cinco Alcaldes del crimen y dos Fiscales, a - cuatro mil y quinientos pesos cada uno. 76.500 - - Cuatro Relatores de lo civil y dos del crimen, a - setecientos pesos cada uno. 4.200 - - Dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, a ochocientos - pesos cada uno. 1.600 - ------- - 150.300 - - - _Audiencia de Guadalajara._ - - El Regente con las facultades y funciones de la Presidencia, - seis mil y seiscientos pesos. 6.600 - - Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, a tres - mil y trescientos pesos cada uno. 23.100 - - El Alguacil mayor, dos mil setecientos y cincuenta pesos. 2.750 - - Dos Relatores y dos agentes fiscales de lo civil y criminal, - a quinientos pesos cada uno. 2.000 - ------- - 34.450 - - - _Audiencia de Guatemala._ - - El Presidente Gobernador y Capitán general, diez mil pesos. 10.000 - - El Regente, seis mil y seiscientos pesos. 6.600 - - Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, á tres - mil y trescientos pesos cada uno. 23.100 - - Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, - á quinientos pesos cada uno. 2.000 - ------- - 41.700 - - - _Audiencia de Santo Domingo._ - - El Presidente Gobernador y Capitán general de la Isla - Española, ocho mil pesos. 8.000 - - El Regente, seis mil y seiscientos pesos. 6.600 - - Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, á tres - mil y trescientos pesos cada uno. 23.100 - - Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, - á quinientos pesos cada uno. 2.000 - ------- - 39.700 - - - _Audiencia de Lima._ - - El Virrey, Presidente Gobernador y Capitán general, sesenta - mil y quinientos pesos. 60.500 - - El Regente, nueve mil setecientos veinte pesos. 9.700 - - Diez Oidores, cinco Alcaldes del crimen y dos Fiscales de lo - civil y criminal, á cinco mil pesos cada uno. 85.000 - - Dos agentes Fiscales y cinco Relatores de lo civil y criminal - á mil y ochenta pesos cada uno. 7.560 - ------- - 163.060 - - - _Audiencia de Charcas._ - - El Presidente, diez mil pesos. 10.000 - - El Regente, nueve mil setecientos y veinte pesos. 9.720 - - Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, quatro - mil ochocientos sesenta pesos cada uno. 34.020 - - El Alguacil mayor, tres mil doscientos quarenta pesos. 3.240 - - Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, - á ochocientos pesos cada uno. 3.200 - ------- - 60.180 - - - _Audiencia de Chile._ - - El Presidente Gobernador y Capitán general de aquel Reino, - diez mil pesos. 10.000 - - El Regente, nueve mil setecientos veinte pesos. 9.720 - - Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, á - quatro mil ochocientos sesenta pesos cada uno. 34.020 - - El Alguacil mayor, quatro mil ochocientos sesenta pesos. 4.860 - - Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, - ochocientos pesos cada uno. 3.200 - ------- - 61.800 - - - _Audiencia de Santa Fee._ - - El Virrey, Presidente Gobernador y Capitán general, quarenta - mil pesos. 40.000 - - El Regente, seis mil y seiscientos pesos. 6.600 - - Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, á tres - mil y trescientos pesos cada uno. 23.100 - - El Alguacil mayor, dos mil pesos. 2.000 - - Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, - á quinientos pesos cada uno. 2.000 - ------- - 73.700 - - - _Audiencia de Quito._ - - El Regente con la presidencia unida á su empleo, seis mil y - seiscientos pesos. 6.600 - - Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, á tres - mil y trescientos pesos cada uno. 23.100 - - Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal - á quinientos pesos cada uno. 2.000 - ------- - 31.700 - - - - -M - - -_Arzobispos de México desde la conquista hasta 1811._ - - D. Fray Juan de Zumárraga (1527-1548). - " Fray Alonso de Montufar (1551-1569). - " Pedro de Moya y Contreras (1573-1591). - " Alonso Fernández de Bonilla (1592). - " Fray García de Santa María Mendoza (1600-1606). - " Fray García Guerra (1607-1612). - " Juan Pérez de la Serna (1613-1626) - " Francisco Manso y Zúñiga (1629-1637). - " Francisco Verdugo (1639). - " Feliciano de la Vega (1639-1640). - " Juan de Palafox y Mendoza (1642-1643). - " Juan de Mañosca (1643-1653). - " Marcelo López de Azcona (1653 1654). - " Mateo Saga de Bugueiro (1655-1662). - " Diego Osorio Escobar y Llamas (1663-1664). - " Alonso de Cuevas y Dávalos (1664-1665). - " Fray Marcos Martínez de Prado (1666-1667). - " Fray Payo Enríquez de Rivera (1668-1681). - " Manuel Fernández de Santa Cruz (1681). - " Francisco Aguiar y Seijas (1682-1698). - " Juan de Ortega Montañez (1700-1708). - " Fray José Lanciego y Eguiluz (1713-1728). - " Manuel José de Endaya y Haro (1728). - " Juan Antonio Lardizabal Elorza (1729). - " Juan Antonio de Vizarrón Eguiarreta (1730-1747). - " Manuel Rubio Salinas (1749-1765). - " Francisco Antonio Lorenzana (1766-1771). - " Alfonso Núñez de Haro Peralta (1771-1800). - " Francisco Javier de Lizana Beaumont (1802-1811)[895]. - - [895] _Documentos para la Hist. de Bolívar_, ordenados por - José F. Blanco, tomo II, págs. 598 y 599. - - -_Obispos de Yucatán desde la conquista hasta fines del siglo XVIII._ - - D. Fr. Juan de San Francisco. - " Fr. Juan de la Puerta (1552). - " Fr. Francisco de Toral (1562-1571). - " Fr. Diego de Landa (1572-1579). - " Fr. Gregorio Montalvo (1580-1587). - " Fr. Juan Izquierdo (1587-1602). - " Diego Vázquez Mercado (1603-1608). - " Fr. Gonzalo de Salazar (1608-1636). - " Juan Alonso de Ocón (1638-1642). - " Andrés Fernández de Ipenza (1643). - " Marcos de Torres y Rueda (1646-1649). - " Fr. Domingo de Villa-Escusa Ramírez de Arellano (1651-1652) - " Lorenzo de Orta. - " Fr. Luis de Cifuentes y Sotomayor (1657-1676). - " Juan de Escalante Turcios y Mendoza (1676-1681). - " Juan Cano Sandoval (1689-1695). - " Fr. Antonio de Arriaga y Agüero (1696-1698). - " Fr. Pedro de los Reyes Ríos de la Madrid (1700-1714). - " Juan Gómez de Parada (1715-1728). - " Juan Ignacio de Castorena y Ursúa (1729-1733). - " Francisco Pablo Matos Coronado (1734-1741). - " Fray Mateo de Zamora y Penagos (1741-1744). - " Fr. Francisco de San Buenaventura Tejada Díez de Velasco - (1746-1751). - " Juan José de Eguiara y Eguren (1751). - " Fray Ignacio Padilla y Estrada (1752-1760). - " Fr. Antonio Alcalde (1761-1773). - " Diego Peredo. - " Fr. Juan Manuel de Vargas Rivera (1774). - " Antonio Caballero y Góngora. - " Fr. Luis de Piña y Mazo (1777)[896]. - - [896] _Documentos para la Hist. de Bolívar_, ordenados por - José F. Blanco, tomo II, págs. 599-604. - - -_Arzobispos que hubo en Lima hasta la penúltima década del siglo XVIII._ - - D. Diego Gómez de la Madrid, presentado para Obispo de Lima en 1538. - " Fray Jerónimo de Loaiza, promovido para Obispo de Lima en 1540 y - para Arzobispo de dicha población en 1545 hasta 1575. - " San Toribio Alfonso Mogrovejo (1578-1606). - " Bartolomé Lobo Guerrero (1609-1622). - " Gonzalo de Ocampo (1623-1626). - " Fernando Arias de Ugarte (1630-1638). - " Fr. Fernando de Vera (1638). - " Pedro de Villagómez (1640-1671). - " Fr. Juan de Almoguera (1674-1676). - " Melchor de Liñán y Cisneros (1678-1708). - " Francisco de Levanto. - " Antonio de Zuloaga (1714-1722). - Fr. Diego Morcillo Rubio de Auñón (1724-1730). - " Francisco Antonio de Escandón (1732-1739). - " José Antonio Gutiérrez de Ceballos (1742-1745). - " Agustín Rodríguez Delgado (1746). - " Pedro Antonio Barroeta y Angel (1748-1758). - " Diego del Corro (1759-1761). - " Diego Antonio de Parada (1762-1779). - " Juan Domingo González de la Reguera (1781)[897]. - - [897] _Documentos para la Hist. de Bolívar_, ordenados por - José F. Blanco, tomo I, págs. 481-483. - - -OBISPOS Y ARZOBISPOS DE GUATEMALA.--OBISPOS DESDE 1534 HASTA 1743. -ARZOBISPOS DESDE 1743 HASTA 1844. - - -_Obispos._ - - D. Francisco Marroquín. - " Bernardino Villalpando. - " Gómez Fernández de Córdova. - " Fr. Juan Ramírez de Arellano. - " Fr. Juan Cabezas Altamirano. - " Fr. Juan Zapata y Sandoval. - " Agustín Ugarte y Sarabia. - " Bartolomé Gómez Soltero. - " Fr. Payo Henríquez de Ribera. - " Juan de Santo Matía Saenz Mañozca y Murillo. - " Juan de Ortega y Montañez. - " Fr. Andrés de las Navas y Quevedo. - " Fr. Mauro de Larreategui y Colón. - " Fr. Juan Bautista Alvarez de Toledo. - " Nicolás Carlos Gómez de Cervantes. - " Juan Gómez de Parada. - " Fr. Pedro Pardo de Figueroa. - - -_Arzobispos._ - - D. Fr. Pedro Pardo de Figueroa. - " Francisco José Figueredo y Victoria. - " Pedro Cortés y Larraz. - " Cayetano Francos y Monrroy[898]. - " Juan Félix de Villegas. - Sr. Peñalver y Cárdenas. - Rafael de la Vara. - Fr. Ramón Casaus y Torres (1811-1829). - " García Pelaez (desde 1844)[899]. - - [898] Primer Arzobispo que residió en Nueva Guatemala. - - [899] Véase Montufar, _Reseña histórica de Centro-América_, - tomo IV, págs. 428-431. - - - -_Obispos de Honduras desde el año 1539 al 1810._ - - D. Cristóbal de Pedraza. - " Fr. Jerónimo de Corella. - " Fr. Alonso de la Cerda. - " Fr. Gaspar de Andrada. - " Fr. Alonso Galdo. - " Fr. Luis de Cañizares. - " Juan Merlo de la Fuente. - " Fr. Alonso de Vargas. - " Martín de Espinosa. - " Fr. Juan Pérez. - " Fr. Fernando de Guadalupe López Portillo. - " Fr. Francisco Molina. - " Diego Rodríguez de Rivas. - " Isidoro Rodríguez. - " Antonio de Macarulla. - " Francisco José Palencia. - " Fr. Antonio de San Miguel. - " Fr. Fernando de Cadiñanos. - " Fr. Vicente Navas. - " Manuel Julián Rodríguez[900]. - - [900] Véase Montufar, _Reseña histórica de Centro-América_, - tomo IV, pág. 217. - - -_Obispos que tuvo Quito desde el primero hasta la penúltima década del -siglo XVIII._ - - D. Garci Díaz Arias (1545-1562). - " Pedro de la Peña (1563-1588). - " Fr. Antonio de S. Miguel y Solier (1590-1591). - " Fr. Luis López de Solís (1593-1600). - " Fr. Salvador de Ribera (1607-1612). - " Fernando Arias de Ugarte (1613-1616). - " Fr. Alonso de Santillana (1618-1620). - " Fr. Francisco de Sotomayor (1623-1628). - " Pedro de Oviedo. - " Agustín de Ugarte y Sarabia (1646-1650). - " Alonso de la Peña Montenegro (1652-1688). - " Sancho de Andrade y Figueroa (1688-1702). - Diego Ladrón de Guevara (1702-1710). - " Luis Francisco Romero (1722-1726). - " Juan Gómez de Frías (1726-1729). - " Juan de Escandón (1732). - " Andrés de Paredes Polanco y Armendáriz (1734). - " Juan Nieto Polo del Aguila (1749-1759). - " Pedro Ponce y Carrasco (1762-1776). - " Blas Sobrino y Minayo (1776). - " José Pérez Calama (1788)[901]. - - [901] _Documentos para la Hist. de Bolívar_, ordenados por - José F. Blanco, tomo I, págs. 485-487. - - -_Obispos que tuvo Panamá desde la fundación de su Sede Episcopal hasta -1901._ - - D. Fr. Vicente Pedraza (15 Septiembre 1521). - " Fr. Martín de Béjar, sustituto del anterior. - " Fr. Tomás de Berlanga (1533). - " Fr. Pablo Torres (obispo en 1550). - " Fr. Juan de Vaca (obispo en 1563). - " Fr. Francisco Abrego (1569-1574). - " Fr. Manuel de Mercado Aldrete (1577-1580). - " Maestro Bartolomé Ledesma (1580-1587). - " Fr. Bartolomé Martínez Menacho (1588-1593). - " Antonio Calderón (1599-1608). - " Fr. Agustín de Carvajal (1608-1611). - " Sancho Pardo de Figueroa (tomó posesión en 1663). - " Antonio de León, obispo desde 1671. - " Lucas Fernández de Piedrahita, desde 1676. - " Diego Ladrón de Guevara (1689-1698). - " Fr. Juan de Argüelles. - " Fr. Manuel de Mimbela, obispo desde 1714. - " Fr. Juan José de Llamas y Rivas, obispo desde 1716. - " Fray Pedro Morcillo Rubio y Auñón, obispo en 1741. - " Juan de Castañeda. - " Francisco J. de Luna Victoria, obispo desde el 15 de agosto de - 1751. - " Miguel Moreno y Ollo, nombrado obispo en 1763, y tomó posesión el - 20 de enero de 1764. - " Manuel Joaquín González de Acuña, obispo en 1796. - " Fr. Higinio Durán y Martel, electo en Madrid el 9 de enero de 1817, - y tomó posesión en agosto del mismo año, falleciendo en 1823. - " Manuel Vázquez Gallo, no aceptó el obispado en 1828. - " Juan José Cabarcas, nombrado en 1835. - " Francisco del Rosario Manfredo y Balletas (1847-1850). - " Fr. Eduardo Vázquez, obispo desde 1856. - " Ignacio Antonio Parra, obispo desde 1871. - " José Telesforo Paúl, obispo desde 1875. - " José Alejandro Peralta, sucesor de Paúl, tomó posesión el 29 de - enero de 1887. - " Javier Junquito, tomó posesión en agosto de 1901. - - - _Número de obispos en Guatemala, San Salvador, Honduras, Nicaragua - y Costa Rica._ - -Guatemala, desde que gobernó la diócesis D. Francisco Marroquín hasta -D. Bernardo Piñol, ha tenido 17 obispos y 10 arzobispos. - -San Salvador, desde la formación de la diócesis y el gobierno de ella -por D. Jorge Viteri, hasta hoy, han existido tres obispos. - -Honduras, desde que en el año 1539 comenzó a gobernar la diócesis don -Cristóbal de Pedraza, hasta 1878, en que la dirigía Fray Juan de Jesús -Cepeda, se cuentan 24 obispos. - -Nicaragua, desde el año 1532, en que gobernó la diócesis D. Diego -Alvarez Osorio, hasta hoy, que la rige D. Manuel Ulloa, se cuentan 36 -obispos. - -Costa Rica, desde la formación de la diócesis y el gobierno de ella por -D. Anselmo Llorente, hasta el presente, ha habido dos obispos. - - -_Catálogo de los Obispos de la diócesis de Puerto Rico hasta mediados -del siglo XIX._ - - D. Alonso Manso, murió el 27 de noviembre de 1538. - " Fr. Manuel de Mercado. - " Rodrigo de Bastidas, obispo primero de Venezuela, y desde 1542 de - Puerto Rico. - " Fr. Diego de Salamanca. - " Fr. Nicolás de Ramos. - " Antonio Calderón. - " Fr. Martín Vázquez. Comenzó su obispado por los años 1600 y murió - en 1609. - " Fr. Alonso Monroy. No llegó a tomar posesión. - " Fr. Francisco Cabrera (1610-1613). - " Fr. Pedro Solier (1615-1617). - " Bernardo de Balbuena (1623-1627)[902]. - " Juan López Agurto de la Mata. - " Fr. Juan Alonso de Solís. Murió el 19 de abril 1641. - " Fr. Damián López de Haro. Entró en Puerto Rico el 1644. - " Fernando Lobo del Castillo (1650-1651). - " Francisco Naranjo (1652-1655). - " Francisco Arnaldo de Isasi (1659-1661). - " Manuel Molinero. Electo en 1663. - " Fr. Benito de Rivas (1664-1668). - " Fr. Bartolomé García de Escañuela. Tomó posesión por poder en 25 de - abril de 1671, y fué promovido al obispado de Durango en 1675. - " Marcos Arista de Sobremonte (1679-1681). - " Fr. Francisco Padilla. Tomó posesión en 23 de junio de 1684, - pasando al obispado de Santa Cruz de la Sierra el 1695. - " Fr. Bartolomé García, electo. - " Fr. Jerónimo Valdés, electo. - " Urbano López, electo. - " Fr. Pedro de la Concepción Urtiaga y Salazar, tomó posesión el 19 - de mayo de 1706. - " Raimundo Caballero, electo. - " Fr. Fernando Valdivia y Mendoza (1719-1725). - " Sebastián Lorenzo Pizarro (1728-1736). - " Francisco Pérez Lozano (1738-1741). - " Francisco Bejar. Tomó posesión en 1745. - " José Martínez, electo. - " Francisco Julián de Antolino. Entró en Puerto Rico el 18 de - diciembre de 1749. - " Pedro Martínez de Oneca (1756-1760). - " Mariano Martí, obispo desde 1762, pasando luego a Caracas. - " Fr. Manuel Giménez Pérez, electo en 1770 y tomó posesión en 1772. - " Felipe José de Trespalacios, electo en 1784, tomó posesión en 1785 - y pasó aCuba en 1789, muriendo obispo de la Habana en 1800. - " Francisco de la Cuerda (1790-1795). - " Fr. Juan Bautista de Zengotita y Bengoa, electo en 1795, tomó - posesión en 1796 y murió en 1802. - " Juan Alejo de Arizmendi y de la Torre (1803-1814). - " Mariano Rodríguez de Olmedo y Valle (1817-1820); luego arzobispo de - Cuba. - " Pedro Gutiérrez de Cos (1826-1833). - " Fr. Francisco de la Puente. Pasó a la península y fué trasladado á - la silla deSegovia. - " Gil Esteve y Tomás (1849-1853). - " Fr. Pablo Benigno Carrión (1858)[903]. - - [902] El obispo Balbuena es autor de la _Grandeza Mexicana_, - del _Bernardo_ y del _Siglo de Oro_. - - [903] Véase Abad y Lassierra, Ob. cit., págs. 498-502. - - -_Arzobispos que tuvo Santa Fe de Bogotá desde el primero hasta fines -del año de 1809._ - - D. Fr. Martín de Calatayud, (obispo). - " Fr. Juan de los Barrios, (obispo). - " Luis Zapata de Cárdenas, primer arzobispo (1573-1590). - " Alonso López de Ayala (1591). - " Bartolomé Martínez Menacho (1593-1594). - " Fr. Andrés Caro. - " Bartolomé Lobo Guerrero (1599-1608). - " Juan de Castro. - " Pedro Ordóñez Flores (1613-1625). - " Julián de Cortazar (1627-1630). - " Bernardino de Almansa (1630-1633). - " Fr. Cristóbal de Torres (1635-1654). - " Diego del Castillo y Artiga (1655). - " Fr. Juan de Arquinao (1661). - " Antonio Sanz Lozano. - " Fr. Ignacio de Urbina. - " Francisco Cosío y Otero (1703). - " Francisco del Rincón (1716). - " Antonio Claudio Alvarez de Quiñones (1724). - " Fr. Juan Galavis (1737). - " Fr. Fermín de Guevara (1740-1744). - " Pedro Azua Iturgoyen Peruano (1745-1753). - " Francisco Javier de Arauz (1754-1764). - " Manuel de Sosa y Betancourt (1764). - " Francisco Antonio de la Riva Mazo (1766). - " Fr. Lucas José Ramírez Galán (1770). - " Fr. Agustín Manuel Camacho y Rojas (1771-1774). - " Agustín de Alvarado y Castillo (1775-1778). - " Antonio Caballero y Góngora (1778-1791). - " Baltasar Jaime Martínez y Campañón (1791-1797). - " Fr. Fernando de Portillo y Torres (1798-1804). - " Juan Bautista Sacristán (1804-1810)[904]. - - [904] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados por - José F. Blanco, tomo I, págs. 490-493.--También tomo II, pág. - 337 y 338. - - -_Obispos y Arzobispos de Caracas y Venezuela desde su comienzo hasta -fines del año 1816._ - - D. Rodrigo Bastidas (1531-1542). - " Miguel Jerónimo Ballesteros (1543-1558). - " Bartolomé (se ignora el apellido). - " Fr. Pedro de Agreda (1561-1583). - " Fr. Juan Martínez Manzanillo (1583-1591). - " Fr. Pedro Martín Palomino (1595-1596). - " Fr. Domingo de Salinas (1597-1600). - " Fr. Pedro Martín Palomino (1601). - Fr. Pedro de Oña (1601-1604). - " Fr. Antonio de Alcega (1604-1610). - " Fr. Juan de Bohorques (1610-1618). - " Fr. Gonzalo de Angulo (1619-1633). - " Juan López Aburto de la Mata (1635-1637). - " Fr. Mauro de Tovar (1639-1661). - " Fr. Alonso Briceño (1661-1668). - " Fr. Antonio González de Acuña (1670-1682). - " Diego de Baños Sotomayor (1682-1706). - " Fr. Francisco del Rincón (1712-1717). - " Juan José de Escalona y Calatayud (1717-1729). - " José Félix Valverde (1731-1740). - " Juan García Abadiano (1742-1747). - " Manuel Jiménez Bretón (no tomó posesión). - " Manuel Machado y Luna (1749-1752). - " Francisco Julián de Antolino (1752-1755). - " Miguel Argüelles (1756). - " Diego Antonio Díez Madroñero (1756-1769). - " Mariano Martí (1769-1792). - " Fr. Juan Antonio de la Vírgen María Viana (1792-1799). - " Francisco de Ibarra (1800-1806). - " Narciso Coll y Prat (1807-1816)[905] - " Ramón Ignacio Méndez (1828-1836). - " Ignacio Fernández Peña (m. el 1849). - " José Antonio Pérez de Velasco. - " Silvestre de Guevara y Lira[906]. - - [905] _Doc. para la hist. de Bolívar_, ordenados por José F - Blanco, tomo I, págs. 498-502.--También tomo I, pág. 338. - - [906] Ibidem, tomo III, págs. 594-599. - - -_Obispos del Paraguay desde 1547 hasta 1779._ - - D. Fr. Juan de los Barrios y Toledo (1547-1550). - " Fr. Tomás de la Torre (1552-1555). - " Fr. Fermín González (1559). - " Fr. Juan del Campo (1575). - " Fr. Alonso Guerra (1575). - " Fr. Juan de Almaraz (1591-1592). - " Tomás Vázquez del Caño (1596). - " Fr. Baltasar de Covarrubias (1601). - " Fr. Martín Ignacio de Loyola (1601-1607). - " Fr. Reginaldo de Lizárraga (1607). - " Lorenzo de Grado (1607-1608). - " Fr. Tomás de Torres (1619-1625). - " Fr. Agustín de Vega (1625). - " Fr. Cristóbal de Aresti (1626-1635). - " Fr. Francisco de la Serna (1635-1640). - " Fr. Bernardino de Cárdenas (1640-1647). - " Fr. Gabriel de Guillistegui (1666-1571). - " Fernando de Balcázar (1672). - " Fr. Faustino de las Casas (1672-1683). - " Fr. Sebastián de Pastrana. - " Juan Durana (electo) y - " José de Palos (coadjutor) (1724-1738). - " Fr. José Cayetano Palavicini (1739-1748). - " Fernando Pérez de Oblitas (1748-1756). - " Manuel de la Torre (1756-1763). - " Manuel López de Espinosa (1763-1772). - " Juan José Priego (1772-1779). - " Fr. Luis de Velasco (1779)[907]. - - [907] _Doc. para la hist. de Bolívar_, tom. II, págs. 448-450. - - -_Obispos que hubo en Buenos Aires desde 1627 hasta 1785._ - - D. Fr. Pedro Carranza (1627-1632). - " Fr. Cristóbal de Aresti (1635-1640). - " Fr. Cristóbal de la Mancha y Velasco (1641-1658). - " Antonio de Azcona Imberto (1660-1681). - " Fr. Juan Bautista Sicardo (1704-1708). - " Fr. Pedro Fajardo (1708-1730). - " Juan de Arregui (1731-1734). - " Fr. José de Peralta (1740-1746). - " Cayetano Pacheco de Cárdenas (1748). - " Cayetano Marceliano Agramont (1747-1758). - " José Antonio Basurto Herrera (1758-1762). - " Manuel de la Torre (1763-1778). - " Fr. Sebastián Malbar (1779-1784). - " Manuel Azamor (1785)[908]. - - [908] _Documentos para la Hist. de Bolívar_ por D. José F. - Blanco, tomo II, págs. 444 y 445. - - -_Arzobispados y Obispados que había en América en 1º de enero de 1775._ - - Arzobispado de México. - Obispados de Puebla de los Angeles. - " Oaxaca. - " Mechoacán. - " Guadalajara. - " Durango. - " Cuba. - " Caracas. - Arzobispado de Lima. - Obispados de Cuzco. - " Arequipa. - " Trujillo. - " Guamanga. - " Chile. - Arzobispado de Charcas. - Obispados de La Paz. - " Santa Feé. - " Quito[909]. - - [909] _Ced. índico_, tomo XXXII, núm. 312, págs. 312 y - siguientes. - - - - -N - - -Madrid 9 septiembre de 1660. - -El Rey Benerables y devotos Padres Provinciales de las Ordenes de Santo -Domingo, San Francisco, San Agustín, la Merced, Carmelitas Descalzos y -Compañía de Jesús de mis Indias Occidentales. Por diferentes cartas y -testimonios que algunos Ministros mios han remitido á mi Consejo Real -de las Indias se han reconocido los graves daños y inconvenientes que -se siguen de tener aviertas las Puertas de las Iglesias de algunos de -los Conventos de vuestras ordenes á oras extraordinarias de la noche, -y hacerse en ellos y en los Monasterios de Religiosos, Comedias y -otras representaciones contra la reverencia que se debe á lugares tan -sagrados, siguiéndose dello algunas ofensas de Dios, nuestro Señor, -y mal ejemplo y escándalo á los fieles, y más particularmente á los -naturales desas Provincias recien convertidos á nuestra fee, y para -que en lo de adelante se eviten eficazmente los daños que se pueden -seguir de que se continue semejante abuso y perjudicial introduccion: -Habiéndose visto y considerado por los del dicho mi Consejo mui -atentamente, he resuelto dar la presente: - -Por la qual os encargo mucho, que de aquí en adelante con ningun -pretexto permitais se tengan aviertas las Iglesias de vuestros -conventos despues de puesto el Sol, y que de ninguna manera por -ningun caso, ni para efecto alguno que sea, por lo que os tocare -y perteneciere deis licencia ni consintais que en ninguno de los -conventos de religiosos y religiosas de vuestra Jurisdiccion se hagan -ni representen Comedias así en las Iglesias como fuera de ellas, y -que executeis esta orden precisamente dando para ello todas las que -tubieredes por necesarias para que cesen los inconvenientes que desto -se pueden seguir, y todos se conserven en la union y conformidad que -tanto conviene establecer en las religiones, como lo fio de vuestro -celo y amor al servicio de Dios y mio, y del recibo deeste despacho -y su puntual observancia me avisareis=Yo el Rey=Por mandado del Rey -nuestro Señor, Don Juan de Subica[910]. - - [910] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo - XXV, págs. 56 v.ª y 57. - - - - -O - -CARTA DE LOS INDIOS GOBERNADORES DE VARIAS PROVINCIAS DE YUCATÁN AL -REY DON FELIPE II, QUEJÁNDOSE DE LOS TORMENTOS, MUERTES Y ROBOS QUE -CON ELLOS HABÍAN COMETIDO LOS RELIGIOSOS DE LA ORDEN DE SAN FRANCISCO. -Yucatán, 12 de abril de 1567. - - - Sacra Catholica Magestad: - -Despues que nos vino el bien, que fué conosçer á Dios Nuestro Señor -por solo verdadero Dios, dexando nuestra ceguedad é ydolatrias, y -á V. M. por señor temporal, antes que abriesemos bien los ojos al -conocimiento de lo uno y de lo otro, nos vino una persecución, la mayor -que se puede ymaginar, y fué, en el año de sesenta y dos, por parte -de los religiosos de Sant Francisco, que aviamos traydo para que nos -doctrinassen, que, en lugar de lo hazer, nos començaron á atormentar, -colgandonos de las manos y açotandonos cruelmente, y colgandonos pesas -de piedras á los pies, y atormentando á muchos de nosotros en burros, -echandonos mucha cantidad de agua en el cuerpo, de los quales tormentos -murieron y mancaron muchos de nosotros. - -Estando en esta tribulaçion y trabaxos, confiando de la justiçia de V. -M. que nos oyera y guardara justiçia, vino el doctor Diego Quixada, -que á la sazon era, á ayudar á los atormentadores, diziendo que eramos -ydolatras y sacrificadores de hombres y otras cosas agenas de toda -verdad, que en nuestra ynfidelidad no las cometimos. Y como nos veyamos -mancos, de los crueles tormentos, y muchos muertos en ellos y dellos, -y robados de nuestras haziendas, y más, que veyamos desenterrar los -huesos de los muertos baptizados, aviendo muerto como christianos, -estabamos para desesperarnos. Y no contentos con esto, los religiosos -y justiçia de V. M. hizieron un auto solenne de ynquisiçion en Mani, -pueblo de V. M., en que sacaron muchas estatuas, y desenterraron -muchos muertos, y quemaron allí públicamente, y condenaron á muchos á -esclavos para servir á los españoles por ocho y diez años, y echaron -sant benitos. Y lo uno y lo otro nos pusieron gran admiraçion y -espanto, porque no sabiamos qué cosa era, por ser recien baptizados y -no predicados; y porque bolviamos por nuestros vasallos, diziendo que -los oyessen y les guardassen justiçia, nos prendieron y aprisionaron y -llevaron en cadenas, como á esclavos, al monesterio de Merida, adonde -murieron muchos de los nuestros, y allí nos dezian que nos avian de -quemar, sin saber nosotros por qué. - -Y a esta razon llegó el obispo, que V. M. nos embió, el qual, aunque -nos sacó de la carçel y nos libró de la muerte y quitado los sant -benitos, no nos a desgraviado en las ynfamias y testimonios que nos -levantaron, diziendo que somos ydolatras, sacrificadores de hombres é -que aviamos muerto muchos yndios; por que, al fin, es del hábito de -Sant Françisco y haze por ellos: a nos consolado de palabra, diciendo -que V. M. hará justiçia. - -Vino un receptor de Mexico á ynquirir esto, y pensamos que lo hiciera -la Audiençia, y no a hecho nada. - -Vino despues Don Luys de Çespedes, governador, y en lugar de nos -desagraviar, nos a augmentado tribulaciones, llevandonos á nuestras -hijas y mugeres á servir á los españoles, contra su voluntad y la -nuestra, que lo sentimos tanto, que vienen á dezir la gente simple -que en nuestra ynfidelidad no eramos tan vexados ni acosados, por que -nuestros antepasados no quitavan á nadie sus hijos, ni á los maridos -sus mugeres, para servir dellos como lo haze agora la justiçia de V. -M., aun para servir á los negros y mulatos. - -Y con todas nuestras afliciones y trabaxos, amamos á los padres y -les damos lo necessario, y les hemos hecho muchos monesterios y -proveydo de hornamentos y campanas, todo á nuestra costa y de nuestros -vasallos y naturales, aunque, en pago de estos servicios, nos traen -tan avasallados, cosa que nunca lo padescimos en nuestra gentilidad. Y -obedescemos á la justiçia de V. M. esperando que nos embiará remedio -para todo. - -Una cosa nos á desmayado mucho y nos a alborotado, que son cartas que -Fray Diego de Landa, principal autor de todos estos males y trabaxos, -escrive, diziendo que V. M. ha aprobado las muertes, robos, tormentos -y esclavonias y otras crueldades que hicieron en nosotros: de lo qual, -estamos admirados que tal cosa se diga de tan catholico y recto Rey, -como es V. M. Si es que allá ha dicho que nosotros sacrificamos hombres -despues de baptizados, es muy gran testimonio y maldad ynventada por -ellos para dorar sus crueldades. - -Y si ydolos se hallaron o hallamos nosotros, los sacamos de las -sepulturas de nuestros antepasados, para dar á los religiosos, porque -nos los mandavan traer, diziendo que haviamos dicho en los tormentos -que los teniamos; y toda la tierra sabe cómo los yvamos á buscar -veynte, treynta y cient leguas, adonde entendiamos que los tenian -nuestros antepasados y nosotros haviamos dexado quando nos baptizamos, -y con sana conçiençia, no nos podían castigar por ellos como nos -castigaron. - -Y si V. M. se quiere ynformar desto, embie persona tal que lo averigue, -y verse á nuestra ynocençia y la gran crueldad de los padres, y si el -obispo no viniera, todos fueramos acabados. Y porque, aunque queremos -bien á Fray Diego de Landa y á los demas padres que nos atormentaron, -solamente de oyrlos nombrar, se nos revuelven las entrañas. Por tanto, -V. M. nos embie otros ministros que nos doctrinen y prediquen la ley de -Dios, porque deseamos mucho nuestra salvaçion. - -Los religiosos del señor Sant Françisco, desta provinçia, an escripto -ciertas cartas á V. M. y al general de su orden, en abono de Fray Diego -de Landa, y de otros, sus compañeros, que fueron los que atormentaron, -mataron y escandalizaron y dieron ciertas cartas escriptas en la lengua -de Castilla á ciertos yndios sus familiares, para que las firmassen, y -asi las firmaron y enbiaron á V. M. Entienda V. M. no ser nuestras: los -que somos señores de esta tierra, que no avemos de escribir mentiras, -ni falsedades, ni contradiçiones. Hagan allá penitencia Fray Diego de -Landa y sus compañeros, del mal que hizieron en nosotros, que hasta -la quarta generaçion se acordarán nuestros descendientes de la gran -persecucion que por ellos nos vino. - -Nuestro Señor guarde á V. M. largos tiempos para su sancto serviçio y -nuestro bien y amparo.--De Yucatán, doze de abril, 1567 años. - -Humildes vasallos de V. M., que sus reales manos y pies besamos. - - D. FRANCISCO DE MONTEJOXIO, - Gobernador de la provincia de Mani. - - JUAN PACAB, - Gobernador de Mona. - - JORGE XIN, - Gobernador de Panaborer. - - FRANCISCO PACAB, - Gobernador Texul. - - _Sobre._--A la Sacra Catholica Magestad el Rey (Don) Phelipe - nuestro Señor. En su Real Consejo de Indias[911]. - - [911] _Cartas de Indias_, págs. 407-410.--Madrid, 1877. - - - - -P - - -En tiempo de Carlos III se estableció la poderosa Compañía de -Filipinas, que sólo debido a la impericia de sus gestores tuvo -lamentable fin en 1830, esto es, poco antes de la muerte de Fernando -VII. - -Creóse dicha Compañía de Filipinas, a costa de grandes trabajos y de -vencer contrariedades, en particular de parte de Holanda, interesada en -impedir la navegación directa de España por el Cabo de Buena Esperanza -a las Indias Orientales y nuestro tráfico con ellas. Floridablanca -escribió una Memoria combatiendo las ideas y las pretensiones de los -holandeses. Foronda y otros hicieron lo mismo. El Rey, los príncipes e -infantes, corporaciones y capitalistas particulares, se interesaron en -ella, adquiriendo acciones. El Banco comprometió en sus operaciones más -de veinte millones de reales. - - - - -INDICE - - - Páginas. - - CAPITULO I - - La Groenlandia: su situación.--Los dinamarqueses en - Groenlandia.--El Canadá: sus límites.--Lucha entre - iroqueses y hurones.--Agramunt, Cortereal y Cartier en el - Canadá.--La ciudad de Mont-Royal.--Roberval y Cartier.--El - comercio de Terranova.--El marqués de la Roche.--Pedro - de Monts.--Champlain, Poutrincourt y Pontgravé en - aquellas tierras.--Poutrincourt en Port Royal.--Champlain - en Sainte Croix.--La marquesa de Guercheville y los - jesuítas.--Los Padres Biard y Masse en América.--Lucha - entre iroqueses y hurones.--Fundación de Quebec.--La - colonización.--El fuerte Place Royale.--Los franceses en - Saint Sauveur.--Los filibusteros.--Los misioneros.--El - comercio.--Compañía de Nueva Francia.--Guerra entre - Inglaterra y Francia.--Los ingleses en Quebec.--El Canadá - en poder de los ingleses.--Muerte de Champlain.--Colonia de - Santa María.--Fiereza de los iroqueses.--Florecimiento de - Quebec.--La sociedad de Nuestra Señora de Montreal: el capitán - Maisonnauve.--Odio de los iroqueses á los jesuítas. 5 - - - CAPITULO II - - Estados Unidos de la América del Norte.--Expedición de Vázquez - de Ayllón, Gómez, Narváez y Soto a la Florida.--Lucha entre - franceses y españoles.--Verrazain en la Carolina del Norte y - en otros países.--Drake en California.--Vizcaíno, Cardona y - otros.--Walter Raleigh en Virginia: Guerra entre indígenas - é ingleses.--Gosnold en Nueva Inglaterra, Pring en los - Estados del Maine y Massachussetts y Weymouth en las mismas - costas.--Colonia fundada por Newport.--Jamestown.--Compañía de - Londres.--Gobierno de Virginia.--La esclavitud.--Estado de las - restantes colonias.--Los holandeses.--Expediciones de Hudson - y de Block.--Compañía occidental.--Nueva Amsterdam.--Compañía - sueca.--Fin del dominio holandés.--Compañía de Plymouth.--Los - puritanos en Nueva Inglaterra.--Colonias de Massachussets, - Mariana, Laconia, Nueva Escocia, Salem, Rode-Island, Concord - y Connecticut.--La Corona y las colonias.--Maryland.--Las - Carolinas.--Constitución de Locke.--Colonias de Cabo - Fear y de Charlestown.--Estado interior de las colonias - de Charlestown y de las Carolinas.--Pensilvania: - Penn en América.--Georgia.--Guerra entre ingleses y - españoles.--Luisiana. 16 - - - CAPITULO III - - Conquista de México.--Hernán Cortés.--Cortés y Velázquez en - Santiago de Cuba.--Cortés en Trinidad, en la Habana, en el - cabo de San Antonio, en la isla de Cozumel y en la - desembocadura del Grijalba.--Llega á Tabasco: Marina.--Cortés - en San Juan de Ulúa.--Embajada de Moctezuma.--El gobernador - Pilpatoe y el general Teutile.--Obsequios de Moctezuma á - Cortés y de Cortés á Moctezuma.--«Villa Rica de la Vera - Cruz.»--Cortés en Zempoala y en Quiabislán.--Política de - Cortés.--Nueva embajada de Moctezuma.--Cortés «quema las - naves», pasa á Zocothlán y llega a Tlascala.--Guerra entre - españoles y tlascaltecas: el general Xicotencal.--Portocarrero - y Montejo en Sevilla y en Medellín: enemiga de Fonseca - a Cortés.--Cortés en Cholula y en México: su entrevista - con Moctezuma.--Descripción de México.--Guerra entre - Quelpopoca y Escalante.--Suplicio de Quelpopoca.--Prisión - de Moctezuma.--Quetlavaca emperador.--«Noche - Triste».--Otumba.--Guanhtémoc emperador.--Guerra entre - españoles y mejicanos. 45 - - - CAPITULO IV - - Conquista de México (Continuación).--Cortés, Alvarado, - Olid y Sandoval caen sobre México.--Lucha entre las - piraguas mejicanas y los bergantines españoles.--Desastre - de los españoles.--Victoria de Cortés.--Cuauhtémoc es - hecho prisionero.--Caída de México.--Repartición del - botín.--Suplicio del rey de Tacuba y de Cuauhtémoc.--Cédula - del 26 de junio de 1523.--Dúdase de la fidelidad - de Cortés.--Muerte de Catalina Suárez.--Cortés en - España.--Su entrevista con el Emperador.--Vuelve a - México.--Conquista de Yucatán.--El obispo Zumárraga.--La - Audiencia.--Levantamiento de los chichimecas.--Relaciones - entre Cortés y la Audiencia.--Fundación de Querétaro y de - otras poblaciones.--Los reyes y la colonia mejicana. 70 - - - CAPITULO V - - Conquista de la América Central.--Pedro de Alvarado - en Guatemala: batalla de Olimtepeque.--Alvarado en - Cuscatlán.--Almolonga.--Guatemala, según Herrera.--Pedro de - Alvarado en España y su hermano Jorge en Guatemala.--Las - Casas en el país.--Alvarado en Guatemala.--El Salvador: - enemiga de los indios a Alvarado y a Martín - Estete.--Honduras: el capitán Alonso Ortiz.--Anarquía.--El - obispo Pedraza.--Cereceda, Alvarado, Montejo y Alvarado - (segunda vez); Pedraza en el país.--Alonso de Cáceres.--El - veedor García de Celis.--Nicaragua: su conquista.--Tiranía - de Pedrarias.--Dominación de Castañeda.--El obispo - Osorio.--Tiranía de Contreras.--Las Casas.--Costa Rica: - Espinosa en Burica.--El cacique Urraca.--Guatemala: Alvarado - en México.--Francisco de la Cueva.--Volcán de agua.--Grandes - Antillas: Isla Española (Santo Domingo y Haití).--Cuba, - Jamáica y Puerto Rico.--Colonización. 94 - - - CAPITULO VI - - Conquista del Perú.--Francisco Pizarro: su patria.--Pizarro - en el Nuevo Mundo: sus primeros hechos.--Expedición de - Andagoya.--Sociedad de Pizarro, Almagro y Luque.--Primera y - desgraciada expedición de Pizarro.--Vuelta a Panamá.--Segunda - expedición: descubrimientos de Ruiz.--Pizarro en el - Imperio y Almagro en Panamá.--Pizarro y Almagro en la - isla del Gallo.--Almagro en Panamá y Pizarro en la - isla de Gorgona.--Los españoles en Tumbez.--Pizarro - se embarca para España.--Pizarro y Hernán Cortés - en Toledo.--Capitulación.--Pizarro en Trujillo: su - familia.--Pizarro vuelve al Nuevo Mundo.--Descontento - de Almagro.--Tercera expedición.--El imperio en aquella - época.--Huayna Capac.--Huascar y Atahuallpa. Guerra y - triunfo de Atahuallpa.--Pizarro en Tumbez: funda a San - Miguel.--Pizarro y Hernando Soto en el interior del - Imperio.--Los españoles en los Andes.--Embajadas del Inca.--El - Inca Atahuallpa.--Atrevido plan de Pizarro.--El P. Valverde - ante Atahuallpa.--Ataque de los españoles.--Prisión del - Inca.--Muerte de Huascar.--Muerte de Atahuallpa. 110 - - - CAPITULO VII - - Conquista del Perú (Continuación).--Anarquía después - de la muerte de Atahuallpa.--El Inca Toparca.--Lucha - en la sierra de Vilcaconga.--Muerte de Toparca.--Soto, - Almagro y Pizarro en el valle de Xaquixaguana.--Muerte de - Challcuchima.--El Inca Manco.--Los españoles en el Cuzco y - botín que recogieron.--Coronación de Manco.--El municipio - del Cuzco.--La religión.--Derrota de Quizquiz.--Pedro de - Alvarado en el Perú.--Fundación de Lima.--Pizarro gobernador - del Perú y Almagro de Chile.--Pizarro y el Inca Manco.--Estado - del Perú en la segunda mitad del año 1535.--Evasión del - Inca Manco.--Sublevación de los indios: batalla en el río - Yucay.--Toma del Cuzco por los españoles.--Sitio del Cuzco - por los indios.--Almagro en Chile.--Entrevista de Almagro con - Manco.--Almagro en el Cuzco.--Cartas de la Emperatriz y del - Emperador a Pizarro. 134 - - - CAPITULO VIII - - Conquista del Perú (Continuación) y de Bolivia (Alto - Perú).--Guerra entre Almagro y los Pizarros: acción de - Abancay.--Sentencia del P. Bobadilla.--Guerra civil: batalla - de Salinas.--Ejecución de Almagro.--Prisión de Hernando - Pizarro.--Vaca de Castro.--Expedición de Gonzalo Pizarro - por el Amazonas.--Muerte de Francisco Pizarro.--Vaca - de Castro en Quito.--Segunda guerra civil.--Batalla de - Chupas.--Ejecución del joven Almagro.--Política de Vaca de - Castro.--Disgusto general en el país.--Conquista de Bolivia - (Alto Perú).--Bolivia bajo la dominación de España.--Diego - de Almagro en Collasuyo.--Luchas de Gonzalo Pizarro con los - indios.--Fundación de Chuquisaca.--Gonzalo Pizarro desobedece - al Emperador.--Fundación de la Paz.--Escudo de armas que - Carlos V concedió a Christobal Topa Inga.--Conquista del país - de los chiquitos por los españoles.--Los misioneros. 148 - - - CAPÍTULO IX - - Conquista de Chile.--Estados en que se dividía el país.--Los - araucanos.--Noticias fabulosas de Chile.--Expedición de - Almagro.--Comienzo de la conquista.--Almagro se retira de - Chile.--Valdivia: su vida y carácter.--Continúa - la conquista.--Fundación de Santiago.--Valdivia - gobernador.--Luchas de Valdivia con los españoles y - con los indios.--Organización del país.--Valdivia en - el Perú.--Carta de Valdivia al Emperador.--Fundación - de poblaciones.--Sublevación de los araucanos: - Caupolicán.--Guerra y muerte de Valdivia.--Vida y costumbres - de los chilenos.--El gobernador Quiroga.--El Cabildo y - la Audiencia.--Alderete.--Hurtado de Mendoza.--Cuesta - de Villagra.--Muerte de Lautaro.--La política y la - guerra.--Caupolicán: batalla de Millarapué.--Ercilla.--Muerte - de Caupolicán.--Sumisión de Chile. 168 - - - CAPÍTULO X - - Conquista de Venezuela y de las Guayanas.--Los indígenas.--El - banquero Welser: Alfinger, Sayler y Federmann.--Hohermuth y - Hutten.--El Dorado.--Frias y Carvajal en Coro.--Concepción - de Tocuyo.--Crueldad de Carvajal.--Gobierno de Pérez de - Tolosa: encomiendas.--Villegas: los bucaneros: Burburuata: - Nueva Segovia.--El rey Miguel.--Insurrección de los - jiraharas.--Gobierno de Villacinda.--Valencia del Rey.--García - de Paredes: Trujillo: los indios.--Los gobernadores Ruiz y - Collado: Fajardo.--Fundación de Rosario y Collado.--Venezuela - en 1560.--Lope de Aguirre, el Tirano.--Rodríguez.--Los - gobernadores Bernáldez y Ponce de León.--Losada y los indios: - fundación de Caracas.--Nuestra Señora de Caravalleda.--Los - gobernadores Serpa y Mazariego.--Fundación de Santiago y - de San Juan.--Los indígenas.--Los gobernadores Pimentel, - Rojas y Osorio.--La Guaira: Guanaré.--Drake en Caracas. El - gobernador Piña.--Versos de Castellanos.--Conquista de las - Guayanas.--Españoles, ingleses, holandeses y franceses en las - Guayanas. 182 - - - CAPÍTULO XI - - Conquista de Colombia y de El Ecuador.--Conquista de - Colombia.--Bastidas en Santa Marta.--El Dorado.--Gobierno - de Heredia y de Fernández de Lugo.--Conquista de Jiménez - de Quesada.--Alonso Luis de Lugo.--Creación de una - Audiencia.--Consideraciones acerca de la conquista de - Quesada.--Conquista de El Ecuador.--El Ecuador a la llegada - de los españoles: es conquistado por Belalcázar.--Fundación - de Santiago de Quito, de Guayaquil y de Cartago.--Belalcázar - en España: es nombrado gobernador de Popayán.--Belalcázar - y Andagoya.--Sucesos del Perú.--Fundación de - Antioquía.--Belalcázar en lucha con Heredia y con los indios. - Ordenanzas de 1542.--Belalcázar en Añaquito.--Insurrección de - Robledo.--Belalcázar en Xaquixaguana. 201 - - - CAPÍTULO XII - - Conquista de las provincias Argentinas y del - Brasil.--Conquista de la Argentina.--Gaboto en las costas - del Brasil y en las márgenes del Paraná.--Fuerte de Sancti - Spíritus.--Mendoza en el Río de la Plata. Santa María de - Buenos Aires.--Oposición de los querandís.--Ayolas y Martínez - de Irala: fuerte de la Asunción.--Muerte de Mendoza y de - Ayolas.--Gobierno de Irala.--Se piensa en la traslación - de los habitantes de Buenos Aires á las orillas del - Paraguay.--Gobernadores anteriores á Garay: fundación - de Buenos Aires; muerte de Garay.--La Patagonia.--El - Chaco.--Conquista del Paraguay y del Uruguay.--El gobernador - Arias de Saavedra.--Otros gobernadores.--Los brasileños en el - Uruguay.--Conquista del Brasil.--Primeras colonias.--El Brasil - durante el reinado de D. Manuel «El Afortunado». 209 - - - CAPÍTULO XIII - - Los franceses é ingleses en el Nuevo Mundo.--Política de - Luis XIV en el Canadá.--El vicario Laval.--Terremoto de - 1663.--Compañía de las Indias Occidentales.--El intendente - Talon y el Gobernador Frontenac.--Política de Guillermo - III.--Franceses é ingleses en el Canadá.--Expedición de La - Salle.--Guerra entre Francia é Inglaterra.--Primera guerra - intercolonial.--Frontenac en guerra con los ingleses é - iroqueses.--Los ingleses en el Canadá.--Últimos años de la - administración de Frontenac.--Paz.--Los misioneros.--Segunda - guerra intercolonial: Toma de Port Royal.--Compañía del - Mississipí.--La Luisiana. Tercera guerra intercolonial: - conquista de Louisbourg.--Colonización.--Cuarta guerra - intercolonial.--Los franceses en guerra con los indios - y con los ingleses mandados por Washington: Batalla de - Monongahela.--Guerra en 1756, 1757 y 1758.--Quebec, Montreal y - otras plazas en poder de los ingleses. Tratado de París.--El - Canadá, colonia de Inglaterra. 225 - - - CAPÍTULO XIV - - Gobierno de los ingleses en los Estados Unidos del Norte de - América.--Doctrina del historiador Gervinus.--La América - germana y la América latina: carácter de la una y de la - otra.--Estado general de las colonias inglesas antes de su - independencia. 240 - - - CAPÍTULO XV - - Virreinato de México: el virrey Mendoza y los - indios.--Expedición de Cortés.--Creación del obispado - de Michoacán.--Relaciones de la Audiencia con Pizarro y - Cortés.--Insurrección de Jalisco y muerte de Pedro de - Alvarado.--Política del conde de Tendilla.--Las «Nuevas - Leyes.»--Muerte de Cortés en España y de Zumárraga en - México.--Ideas religiosas del obispo.--Audiencia de Nueva - Galicia.--El virrey Velasco: su política.--Creación de la - Universidad.--El arzobispo Montufar y los frailes.--El - virrey y la Audiencia.--Gobierno de la Audiencia: prisión - de Cosijópii: Martín Cortés.--Legazpi y el P. Urdaneta - se dirigen á Filipinas.--Concilio en México.--El virrey - marqués de Falces: la Audiencia.--El virrey Enríquez de - Almansa: epidemia de fiebres tifoideas.--El virrey Suárez - de Mendoza: la Audiencia.--El virrey Moya de Contreras: - concilio provincial.--El virrey marqués de Villa Manrique: los - corsarios. 247 - - - CAPÍTULO XVI - - Virreinato de México (Continuación).--Los virreyes Velasco y - conde de Monterrey.--Conquista de Nuevo México.--El marqués - de Montes Claros: acueducto desde Chapultepec a México.--El - virrey Velasco (2.ª vez).--Importantes expediciones.--Gobierno - del arzobispo de México y del marqués de Guadalcázar.--Enemiga - entre el marqués de Gelves y el arzobispo.--El marqués de - Cerralbo: inundación de la ciudad.--Otros virreyes.--El obispo - Palafox.--Los piratas.--Virreinato de Ortega Montañés, obispo - de Michoacán.--El virrey conde de Moctezuma.--El virrey Ortega - Montañés, arzobispo de México. 257 - - - CAPÍTULO XVII - - Virreinato de México (Continuación).--El virrey duque de - Alburquerque: su política interior; lucha con los corsarios - y con los ingleses.--El duque de Linares: su amor á la - justicia.--El marqués de Valero: expedición á Campeche - y Yucatán: su política con los caciques.--Gobierno del - marqués de Casafuerte.--Desgracias durante el mando del - arzobispo Vizarrón.--Los virreyes duque de la Conquista, - conde de Fuenclara y conde de Revillagigedo.--Débil gobierno - del marqués de las Amarillas.--El marqués de Cruillas: el - almirante inglés Pocock se apodera de la Habana.--Mala - administración del virrey Montserrat.--Virreinato de Croix: - expulsión de los jesuítas.--Síntomas revolucionarios en el - país.--Virreinatos de Bucareli, Mayorga, Gálvez (don Matías - y D. Bernardo) y Flores.--Excelente gobierno del conde de - Revillagigedo.--El marqués de Branciforte, Berenguer de - Marquina e Iturrigaray.--Ultimos Virreyes. 268 - - - CAPÍTULO XVIII - - Capitanía general de Guatemala.--La Audiencia: Alonso - Maldonado.--El Cabildo y las Nuevas Leyes.--El P. - Las Casas.--López Cerrato.--El obispo Valdivieso es - asesinado.--Revolución de los Contreras.--Administración - de Cerrato.--Revueltas en Nicaragua.--El Dr. Rodríguez de - Quesada.--Ramírez de Quiñones.--Administración de Núñez de - Landecho.--Fallecimiento del obispo Marroquín.--Traslación de - la Audiencia a Panamá.--El obispo Villalpando.--Fallecimiento - del P. Las Casas.--Restablecimiento de la Audiencia.--El - Dr. González, el doctor Villalobos y García de - Valverde.--Minas en Honduras.--Repartimiento de - indios.--El oidor Abaunza.--Los presidentes Mallén, Sandé - y Castilla.--Los piratas.--Estadística para la cobranza - de la alcabala.--Artes.--El puerto de Santo Tomás.--Los - holandeses.--El presidente Peraza.--Alcabalas.--Orden - público en Costa Rica.--Los presidentes Acuña y Quiñones: - protección a los indígenas.--Uso del papel sellado.--El - presidente Avendaño.--El oidor Lara.--Inundaciones.--Estado - de Honduras y de Nicaragua.--Los presidentes Altamirano y - Mencos.--Terremoto.--Estado de Costa Rica.--La imprenta - en Guatemala.--Corsarios en Nicaragua.--El presidente - Alvarez.--La nueva catedral.--Enemiga de la Audiencia a - Alvarez.--El obispo presidente.--Los corsarios. 280 - - - CAPÍTULO XIX - - Capitanía general de Guatemala (Continuación).--El - presidente Escobedo: los piratas; Albemale y los - misioneros.--El presidente Sierra.--Una limosna al Rey - de España.--Recopilación de Indias.--Los presidentes - Alava y Enriquez de Guzmán: reformas.--Nicaragua, Costa - Rica, Honduras y El Salvador.--El presidente Barrios en - Guatemala.--Expedición al Petén y Lecandón.--El presidente - Sánchez de Berrospe.--Gobierno de la Audiencia, de Ceballos y - de Cosío.--Costa Rica y Nicaragua.--El presidente Rodríguez - de Rivas: terremoto de 1717.--Nicaragua, Costa Rica, Honduras - y El Salvador.--Guatemala: gobiernos de Echevers y de - Rivera Villalón.--Rivera Santa Cruz.--El Arzobispado.--Los - presidentes Araujo y Vázquez Prego.--Reformas.--Gobierno - de Velarde.--El presidente Arcos.--Los misioneros.--Los - presidentes Fernández de Heredia y Salazar: expulsión - de los jesuítas.--El presidente Mayorga: terremoto - de 1773.--Traslación de la capital al valle de la - Virgen.--América Central.--El presidente Gálvez: reconquista - de Omoa y de Roatán: colonia española en Trujillo: expedición - a Río Tinto.--El presidente Estacherría. 294 - - - CAPÍTULO XX - - Gobierno de la isla de Santo Domingo.--Relaciones de la Isla - Española con la metrópoli.--Relaciones de las autoridades - de la isla entre sí.--Los corsarios en la isla.--Los - franceses en Santo Domingo.--El Código Negro.--Santo Domingo - y la revolución francesa de 1789.--La anarquía en la - colonia.--Guerra de exterminio entre blancos y negros.--Los - ingleses en Santo Domingo.--Toussaint Louverture: su carácter - y cualidades.--Bonaparte y Toussaint Louverture.--Lucha entre - franceses y dominicanos. 308 - - - CAPÍTULO XXI - - Gobierno de Cuba.--Primeros gobernadores.--Los corsarios - Soto, Dávila y Chaves.--Pérez de Angulo y Jacques - Sores.--Mazariegos, Menéndez, Montalvo y Carreño.--El capitán - general Luján.--Los corsarios.--Tejada y el ingeniero - Antonelli.--Drake en América.--Valdés: los corsarios; - división de la isla por Felipe III.--Ruiz de Pereda en la - Habana y Villaverde en Santiago.--Alquizar, Venegas, Cabrera - y Bitrián de Biamonte.--Los Hermanos de la Costa.--La isla - en la segunda mitad del siglo XVII y comienzos - del XVIII.-Córdoba, Benítez de Lugo, marqués - de Casa Torres y Raja: estanco del tabaco.--Guazo y los - vegueros.--Guerra entre España e Inglaterra.--Caída de la - Habana.--Los generales conde de Ricla y Bucarely.--Expulsión - de los jesuítas.--El marqués de la Torre: población de la - isla.--Reseña del gobierno.--Los restos de Colón en la - Habana.--Humboldt en Cuba.--Comienzo de la guerra de la - Independencia.--Los revolucionarios. 327 - - - CAPÍTULO XXII - - Gobierno de Jamaica.--Política de la Gran Bretaña.--La - esclavitud. Gobierno de Puerto Rico.--El Rey Católico y D. - Diego Colón.--Felipe II y el obispo de Puerto Rico.--Los - ingleses intentan apoderarse de la isla.--Los dinamarqueses - en los Cayos de San Juan.--El inglés Harvey.--Generosidad - de Carlos III con el duque de Crillón.--Régimen político de - Puerto Rico.--Islas de la Mona y de Vieques.--Islas Vírgenes: - gobierno de los ingleses y de los norteamericanos.--Islas - Lucayas: Guanahani: la capital Nassau; gobierno de las - Lucayas.--Islas Bermudas: Hamilton.--Islas menores: inglesas, - francesas y holandesas; gobierno de dichas islas. 351 - - - CAPÍTULO XXIII - - Virreinato del Perú: Blasco Núñez Vela: su carácter: - su entrada en Lima: su política.--Oposición de Gonzalo - Pizarro.--Muerte del inca Manco.--Critica situación del - virrey.--Gobierno de Gonzalo Pizarro. Marcha de Vaca de Castro - a España.--Blasco Núñez en Tumbez, en Quito, en San Miguel y - en otros puntos.--Batalla de Añaquito.--Don Pedro de la Gasca - en el Perú: su acertada política: batalla de Xaquixaguana. 364 - - - CAPÍTULO XXIV - - Virreinato del Perú (Continuación).--El virrey - Mendoza.--Gobierno de la Audiencia.--El marqués de Cañete: - insurrección de Sairi Tupac. Expediciones.--El conde de Nieva - y García de Castro.--El virrey Toledo: suplicio de Sairi - Tupac.--Los chirinamos.--Los jesuítas.--Cédula de Felipe - II.--Enríquez y el conde de Villar Don Pardo.--El marqués de - Cañete: los piratas.--Santo Toribio.--Las encomiendas.--Cédula - de Felipe III.--El marqués de Montesclaros: creación de - catedrales.--El príncipe de Esquilache, el conde de Chinchón - y el marqués de Mancera.--Los virreyes conde de Salvatierra, - conde de Alba de Liste y conde de Santisteban.--El conde de - Lemos y otros virreyes nombrados por Carlos II.--Terremoto - de 1678.--Virreinato de Castell dos Ríus: terremoto de 1707: - autos de fe.--Virreinato del obispo de Quito.--El príncipe - de Santo Bono y otros virreyes.--Comisión científica en el - Perú. Sublevación de los indios.--Cédula de 1736.--El conde - de Superunda: terremoto de 1746.--El virrey Amat: expulsión - de los jesuítas.--Los virreyes Guirior y Jáuregui.--El indio - Condorcangui.--Los virreyes Croix, Gil de Taboada, O'Higgins y - Avilés.--Bolivia bajo el virreinato del Perú y después del de - Buenos Aires. 379 - - - CAPÍTULO XXV - - Gobierno de Chile, de Venezuela y de Guayana.--Hurtado - de Mendoza en Chile: organización del país.--Francisco - de Villagra: guerra con Antiguenú.--Pedro de Villagra: - guerra; reformas.--Quiroga: la Audiencia.--Los gobernadores - Gamboa y Saravia.--El inspector Calderón.--Supresión de la - Audiencia.--Quiroga (2.ª vez).--Gamboa (2.ª vez).--Sotomayor y - la guerra.--García de Loyola: Hawkins.--Paillamachu.--Vizcarro - y Quiñones.--García Ramón y los piratas.--Rivera y - García Ramón (2.ª vez): Huenecura.--Merlo de la Fuente: - Aillavilla.--Jaraquemada: paz.--Rivera (2.ª vez).--Otros - gobernadores.--Fernández de Córdoba y Laso de la Vega.--La - guerra.--Terremoto de 1647.--Otros gobernadores.--Expulsión - de los jesuítas.--O'Higgins.--La revolución.--Gobierno - de Venezuela.--Cédula de Felipe III.--Los corsarios - franceses e ingleses.--Venezuela a mediados del - siglo XVIII.--Creación de la Audiencia de - Caracas.--Consulado de Comercio.--Obispo de Coro.--Traslación - de la catedral de Coro a Caracas.--Carácter del gobierno de - Caracas.--Los revolucionarios.--Gobernación de Guayana. 404 - - - CAPÍTULO XXVI - - Gobierno de Nueva Granada, de Panamá y de El - Ecuador.--Gobernadores que en Colombia sucedieron a - Jiménez de Quesada.--La Audiencia.--El Arzobispado.--El - presidente Venero de Leiva.--Otros presidentes.--Fundación - y extensión del virreinato.--El virrey Eslava.--Vernon en - Cartagena de Indias: Lezo.--Política de Eslava.--Principales - virreyes.--Intervención de Nueva Granada en Venezuela.--Guerra - de la Independencia.--Gobierno de Panamá.--Origen, - situación, título de ciudad y blasón heráldico.--Obispado - y Audiencia.--Panamá bajo la dependencia de Guatemala y - después del Perú.--La Audiencia.--El año 1644.--Nueva - ciudad.--El Fuego Grande.--Panamá bajo el virreinato de - Santa Fe.--Universidad de San Javier.--Los jesuítas.--El - gobernador Pérez.--Gobierno de Quito.--La Audiencia: el - presidente Santillán y sus sucesores.--El Ecuador en los - siglos XVI y XVII.--Guayaquil en poder de - los corsarios.--Síntomas revolucionarios. 417 - - - CAPÍTULO XXVII - - Gobierno del Río de la Plata o de Buenos Aires.--D. - Pedro de Mendoza hasta Arias de Saavedra (cuarta - vez).--Saavedra derrotado por los uruguayos.--Introducción - de negros.--Funciones religiosas--Enemiga del cabildo a - los abogados.--Gobierno de Góngora.--La Universidad en - Buenos Aires.--El oidor Pérez de Salazar.--El gobernador - Céspedes.--La Audiencia.--Gobierno de Dávila.--El - gobernador La Cueva es excomulgado.--Canonización de San - Fernando.--Desgracias en el país.--Gobierno de Abendaño, - de Múxica, de Cabrera, de Laxis, de Ruiz de Baigorri, de - Mercado y de Martínez Salazar.--La Audiencia.--Gobierno de - Garro, Herrera y Prado.--La colonia del Sacramento.--El - gobernador Zavala: sus hechos más notables.--Cambio de - posesiones entre Portugal y España.--Conducta de los - jesuítas.--Los gobernadores Salcedo, Ortiz de Rozas y - Andonaegui.--El gobernador Ceballos.--Virreinato de Buenos - Aires.--Los virreyes Ceballos, Ortiz, marqués de Loreto - y otros.--Los virreyes Malo de Portugal, Avilés y del - Pino.--Derrota de nuestra flota.--Los ingleses toman a Buenos - Aires.--Liniers.--Gobierno de Tucumán. 433 - - - CAPÍTULO XXVIII - - Gobierno del Paraguay y del Uruguay.--Cédula de - Felipe III.--Gobierno de Frías.--Gobernadores más - importantes.--Reducciones de los jesuítas.--Depredaciones - de los indios.--Decadencia del gobierno.--Reyes - Balmaceda.--Revoluciones, guerra con los indios y expulsión - de los jesuítas.--Fundación de poblaciones.--Gobierno del - Uruguay.--Españoles y portugueses en el país.--Consecuencias - de la permuta de la Colonia del Sacramento por otras - colonias.--Viana, gobernador de Montevideo y oposición de - los jesuítas.--Los indígenas.--Campaña de Ceballos, jefe del - gobierno de la Plata, contra los portugueses: tratado de - 1763.--Gobierno de la Rosa y expulsión de los jesuítas.--El - gaucho.--Expedición de Sampayo.--El cabildo.--Gobiernos - de Viana y del Pino, de Tejada y de Olaguer Feliú: - reformas.--Bustamante y Ruiz Huidobro.--El cabildo.--Los - charrúas.--Calamidades en el país. 463 - - - CAPÍTULO XXIX - - El Brasil durante el reinado de Juan III.--Los corsarios.--Las - Capitanías.--El general Thomé de Souza.--Los franceses en - el Brasil.--El gobernador Duarte de Costa.--Men de Sá en - guerra con los franceses y con los indígenas.--División - del Brasil en dos gobiernos.--El gobernador general Telles - Barreto.--El gobernador Souza y los corsarios.--Otros - gobernadores.--Lucha entre portugueses y franceses.--Los - jesuítas.--Los holandeses.--Compañía de las Indias - Orientales.--Guerras.--Portugal se separa de España.--Política - de los jesuítas.--Los holandeses arrojados del Brasil.--La - República de Palmares.--El Brasil bajo el dominio de Portugal. 480 - - - CAPÍTULO XXX - - Administración colonial.--Residencias y visitas: - Su poca importancia.--Repartimiento de cosas y de - indios.--Encomiendas.--Reducciones.--Origen de la - esclavitud.--El asiento.--Abolición del comercio - negrero.--Abolición de la esclavitud.--Los extranjeros en las - colonias. Aislamiento de las colonias. 491 - - - CAPÍTULO XXXI - - Organización colonial: virreinatos.--Gobernadores - generales.--Las Intendencias.--Los gobiernos del Brasil.--Las - Audiencias: nombres de las Audiencias.--Atribuciones de los - virreyes, gobernadores generales, intendentes, Audiencias - y presidentes.--Regentes de las Audiencias.--Consulados y - cabildos en las colonias de España.--Alcaldes ordinarios y - corregidores.--Tribunales de minería y de cuentas.--Gobierno - político y elementos de que constaba. 503 - - - CAPÍTULO XXXII - - Casa de la Contratación de Sevilla.--Las Ordenanzas.--Nuevas - Ordenanzas.--Jueces de la Contratación.--Importancia de la - Casa de la Contratación.--Prosperidad de Sevilla.--Creación de - una Casa de la Contratación en la Coruña.--Decadencia de la - de Sevilla.--Comercio de España en las Indias.--Expediciones - sueltas.--Flotas y galeones.--Armada real.--El - contrabando.--Los navíos de aviso. 515 - - - CAPÍTULO XXXIII - - Leyes de Indias.--Las _Nuevas Leyes_.--Las Nuevas Leyes - en las Indias.--Primera Recopilación.--Reimpresión de la - Recopilación.--Análisis de los nueve libros.--Otras - leyes.--Deseos de asimilar las provincias ultramarinas - a la península.--Real y Supremo Consejo de Indias: su - historia.--Luchas religiosas en las Indias: los Padres - Las Casas y Motolinía.--Los frailes protectores de los - indios.--Los jesuítas en el Paraguay.--El Patronato - Eclesiástico.--La Inquisición. 523 - - - CAPÍTULO XXXIV - - Cultura del Canadá antes de pasar al dominio de - Inglaterra y cultura de los Estados Unidos antes de su - independencia.--La Universidad.--Mad. de la Peltrie y Mad. - Guyard: convento de las Ursulinas.--Instituto de segunda - enseñanza y escuelas.--M. Bourgeoys: congregación de Notre - Dame.--Comunidades religiosas.--Seminario de Laval.--Libros de - descubrimientos e historias.--Cantos populares.--Instrucción - primaria.--Escuelas católicas y protestantes.--Relaciones - entre las colonias de los Estados Unidos y la metrópoli.--Las - primeras letras.--Colegio de Newton.--Primera prensa de - imprimir.--Escuela e imprenta en Filadelfia.--Cultura en las - Carolinas.--Universidad de Virginia.--Colegios.--Primera - escuela de Medicina.--La _Gaceta de Georgia_.--Progreso - en todas las colonias.--Las bellas artes en el Canadá y - en los Estados Unidos.--La industria en el Canadá y en - los Estados Unidos.--Minas de _Nova Scotia_.--Riqueza - forestal.--Prosperidad del comercio en los Estados - Unidos.--Los americanos enfrente de los ingleses. 564 - - - CAPÍTULO XXXV - - Cultura de las colonias españolas antes de la independencia: - México: imprenta; acuñación de la moneda.--Siglo - XVII: Sor Juana de la Cruz.--Poetas y prosistas - del siglo XVIII.--Perú: Garcilaso de la Vega: - «Comentarios Reales.»--Lima en el siglo XVI: - La Universidad de San Marcos.--Valle y Caviedes.--Siglo - XVIII: Olavide; su vida y sus obras.--Peralta, - Alonso de la Cueva y Llano Zapata.--El periodismo--Cuba - y Puerto Rico.--Guatemala: Matanza, Osena, Paz Salgado y - Bergaño.--La instrucción pública.--La Universidad.--La - _Gaceta_.--El Coliseo.--El Consulado.--La Sociedad - Económica.--La imprenta.--Costa Rica. El Ecuador, Venezuela, - Bolivia, Buenos Aires, Chile, Paraguay y Uruguay.--Las - bellas artes: Catedral de México.--El escultor Robles. El P. - Carlos.--Chill y otros.--El pintor Cifuentes y otros.--Las - bellas artes en Lima y en la América Central.--El pintor - Santiago en El Ecuador.--El escultor Lagarda.--Las bellas - artes en Nueva Granada.--La industria en México, Perú y - Bolivia, Santo Domingo, Cuba, América Central, Chile, Nueva - Granada, Ecuador, Venezuela, Buenos Aires, Paraguay, Uruguay - y Brasil. 572 - - - - - -ÍNDICE DE APÉNDICES - - - Páginas Páginas - en que del - se cita. apéndice. - -------- --------- - A 93 613 - B 106 617 - C 109 621 - D 111 625 - E 160 629 - F 251 635 - G 376 637 - H 410 638 - I 494 639 - J 504 644 - L 504 645 - M 552 663 - N 553 674 - O 553 675 - P 607 678 - - - - -PAUTA - -PARA LA COLOCACIÓN DE LAS LÁMINAS DE ESTE TOMO. - - - _Páginas._ - - _Hernán Cortés_ 45 - - _Moctezuma_ 47 - - _Quauhtemoc_ 66 - - _Francisco Pizarro_ 111 - - _Huascar_ 121 - - _Atahualpa_ 131 - - _Padre Varela_ 583 - - - - -GRABADOS - -INCLUÍDOS EN LAS PÁGINAS DE ESTE TOMO. - - - _Páginas._ - - _Samuel de Champlain_ 10 - - _Fray Juan de Zumárraga, arzobispo de México_ 90 - - _Pedro de Valdivia_ 172 - - _Toussaint Louverture_ 322 - - _Don Pedro de La Gasca_ 373 - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Historia de América desde sus tiempo - más remotos hasta nuestros días, t, by Juan Ortega Rubio - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE AMERICA, TOMO II *** - -***** This file should be named 62870-0.txt or 62870-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/6/2/8/7/62870/ - -Produced by Carlos Colón, Adrian Mastronardi The University -of California, and the Online Distributed Proofreading -Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from -images generously made available by The Internet -Archive/American Libraries.) - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm -concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark, -and may not be used if you charge for the eBooks, unless you receive -specific permission. If you do not charge anything for copies of this -eBook, complying with the rules is very easy. You may use this eBook -for nearly any purpose such as creation of derivative works, reports, -performances and research. They may be modified and printed and given -away--you may do practically ANYTHING in the United States with eBooks -not protected by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the -trademark license, especially commercial redistribution. - -START: FULL LICENSE - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg-tm License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project -Gutenberg-tm electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all -the terms of this agreement, you must cease using and return or -destroy all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your -possession. If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a -Project Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound -by the terms of this agreement, you may obtain a refund from the -person or entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph -1.E.8. - -1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be -used on or associated in any way with an electronic work by people who -agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few -things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works -even without complying with the full terms of this agreement. See -paragraph 1.C below. 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It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at -www.gutenberg.org - - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the -mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its -volunteers and employees are scattered throughout numerous -locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt -Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to -date contact information can be found at the Foundation's web site and -official page at www.gutenberg.org/contact - -For additional contact information: - - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To SEND -DONATIONS or determine the status of compliance for any particular -state visit www.gutenberg.org/donate - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. 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You may copy it, give it away or re-use it under the terms of -the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: Historia de Amrica desde sus tiempos ms remotos hasta nuestros das, tomo II - -Author: Juan Ortega Rubio - -Release Date: August 9, 2020 [EBook #62870] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE AMERICA, TOMO II *** - - - - -Produced by Carlos Coln, Adrian Mastronardi The University -of California, and the Online Distributed Proofreading -Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from -images generously made available by The Internet -Archive/American Libraries.) - - - - - - -</pre> - - -<p class="box">Nota del Transcriptor:<br/><br/> - -Se ha respetado la ortografa y la acentuacin del original.<br/><br /> - Errores obvios de imprenta han sido corregidos.<br/><br /> - - Pginas en blanco han sido eliminadas.<br/><br/> -La portada fue diseada por el transcriptor y se considera dominio pblico.<br /></p> -<hr class="chap" /> - - -<div class="chapter"> - -<h1>HISTORIA DE AMRICA <br /> -<span class="medium">DESDE SUS TIEMPOS MS REMOTOS HASTA NUESTROS DAS</span></h1> - -<p class="center">POR</p> - -<p class="p2 center">D. JUAN ORTEGA RUBIO<br /> -<span class="smcap">Catedrtico de la Universidad Central</span>.</p> - -<p class="p4 center">TOMO II.</p> - -<p class="p4 center">MADRID<br /> -<span class="smcap">Librera de los Sucesores de Hernando<br /> -calle del Arenal, nm. 11</span><br /> -1917</p> -<hr class="chap" /></div> - -<div class="chapter"> -<h2>TERCERA POCA<br /> -CONQUISTAS</h2> - -<hr class="chap" /></div> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_5" id="Page_5">[5]</a></span></p> - - - - -<h3 id="CAPITULO_I">CAPITULO I</h3></div> - - -<p class="i2"><span class="smcap">La Groenlandia: su situacin.—Los dinamarqueses en Groenlandia.—El -Canad: sus lmites.—Lucha entre iroqueses y -hurones.—Agramunt, Cortereal y Cartier en el Canad.—La -ciudad de Mont-Royal.—Roberval y Cartier.—El -comercio de Terranova.—El marqus de la Roche.—Pedro -de Monts.—Champlain, Poutrincourt y Pontgrav en -aquellas tierras.—Poutrincourt en Port-Royal.—Champlain -en Sainte Croix.—La marquesa de Guercheville y -los jesutas.—Los Padres Biard y Masse en Amrica.—Lucha -entre iroqueses y hurones.—Fundacin de Quebec.—La -colonizacin.—El fuerte Place Royale.—Los franceses -en Saint Sauveur.—Los filibusteros.—Los misioneros.—El -comercio.—Compaa de Nueva Francia.—Guerra entre -Inglaterra y Francia.—Los ingleses en Quebec.—El Canad -en poder de los ingleses.—Muerte de Champlain.—Colonia -de Santa Mara.—Fiereza de los iroqueses.—Florecimiento -de Quebec.—La sociedad de Nuestra Seora de -Montreal: el capitn Maisonneuve.—Odio de los iroqueses -a los jesutas.</span></p> - - -<p class="p2">Daremos comienzo a la poca que denominamos de conquistas por -la del Canad. Bien ser advertir que las conquistas realizadas por los -franceses y en particular por los anglo-sajones, difieren notablemente -de las que los espaoles llevaron a cabo en Mxico, Per y dems posesiones -de la Corona de Castilla. Tanto los franceses como los anglo-sajones -buscaron slo una gran factora donde ejercitar su comercio; -los espaoles se fijaron en las minas de oro y de plata, en las arenas -aurferas de los ros y en las pesqueras de madreperlas. Tampoco debemos -olvidar que los franceses y anglo-sajones apenas hallaron oposicin -en los indgenas, y los espaoles tuvieron que pelear con enemigos -poderosos; aqullos encontraron en su camino tribus dbiles e ignorantes, -y los ltimos imperios fuertes y civilizados.</p> - -<p>De los pases situados al Norte de la Amrica Septentrional apenas -citaremos los nombres del Archipilago polar, de Alaska, de Groenlandia -y de Terranova. Todos estos territorios carecen de historia y ape<span class="pagenum"><a name="Page_6" id="Page_6">[6]</a></span>nas -conocemos su geografa. Escasas, confusas y aun contradictorias -son las noticias que se tienen de los habitantes del Archipilago (islas -que se hallan en la direccin del Polo Norte y situadas casi todas en el -crculo polar) y de Alaska (territorio que forma una pennsula al Noroeste -de la Amrica del Norte y que pertenece a los Estados Unidos). -Acerca de la Groenlandia (Tierra Verde), recordaremos<a name="FNanchor_1" id="FNanchor_1" href="#Footnote_1" class="fnanchor">[1]</a> que es un -pas intermedio entre Europa y el Nuevo Mundo, y su distancia de la -tierra europea de Islandia es poco mayor que la que hay al Archipilago -antes citado. No ignoramos que, despus de los viajes de Coln, -realizaron exploraciones navegantes ingleses hacia los mares comprendidos -entre Groenlandia y el Archipilago. Corra el siglo <span class="smcap">xvii</span> cuando -los marinos dinamarqueses reanudaron sus tentativas, deseosos de encontrar -las minas de metales preciosos que Frobisher haba anunciado. -Los extranjeros Hudson y Baffin reconocieron grficamente aquellos -extensos pasajes del Norte, no debindose olvidar que mientras el primero -sigui en 1607 la costa oriental hasta los 73 de latitud, el segundo -borde la occidental, desde la punta del Sur hasta el Estrecho de -Smith. Respecto a Terranova (<i>Hellu-land</i> o <i>Mark-land</i>), depende directamente -del gobierno ingls. Es la isla de Terranova la colonia ms antigua -de la Gran Bretaa, y su interior ha permanecido inexplorado -hasta una poca reciente. An es Terranova la <i>tierra de los bacalaos</i>. -Consultada varias veces, y con empeo, para que formase parte integrante -del <i>Dominin</i> del Canad, se ha negado a ello.</p> - -<p>Vamos a relatar los hechos ms importantes del Canad (<i>poblacin</i> -o <i>cabaa</i> en el idioma indgena). Dice Reclus que el Canad propiamente -dicho, es decir, la parte del valle de San Lorenzo comprendida -entre los Grandes Lagos y el estuario fluvial, es la regin poblada y -de la que se tienen mapas detallados<a name="FNanchor_2" id="FNanchor_2" href="#Footnote_2" class="fnanchor">[2]</a>. La frontera que separa el -Canad de los Estados Unidos es puramente convencional en gran -parte de su trayecto<a name="FNanchor_3" id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" class="fnanchor">[3]</a>. No procede estudiar en este lugar las altas -montaas y los profundos valles del Canad, ni sus varias islas, ni sus -muchos lagos. Llaman profundamente la atencin los caudalosos ros, -interrumpidos por formidables obstculos que el agua salva precipitndose -desde gran altura y formando las renombradas cataratas del Nigara -y del Otawa. En este pas si es rica la fauna, tambin es rica -la flora.</p> - -<p>Antes que los blancos llegasen al pas y lo conquistaran, los indgenas -se exterminaban entre s. De ello pudieron convencerse los pri<span class="pagenum"><a name="Page_7" id="Page_7">[7]</a></span>meros -misioneros que se establecieron en el Canad. Iroqueses y hurones -con implacable hostilidad se declararon guerra a muerte. Las -matanzas entre los indgenas, a falta de historia escrita, se recuerdan -en las canciones populares, como puede verse en los siguientes versos:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Volando un negro cuervo a la ventura</div> -<div class="line">vino a posarse de mi hogar no lejos;</div> -<div class="line">le grit: Comedor de carne humana,</div> -<div class="line">no busques en mi carne tu alimento.</div> -<div class="line">Huye de aqu; entre charcos y malezas</div> -<div class="line">encontrars los iroqueses cuerpos;</div> -<div class="line">en sus malditos huesos y en su carne</div> -<div class="line">cbate bien, y deja en paz mi techo.<a name="FNanchor_4" id="FNanchor_4" href="#Footnote_4" class="fnanchor">[4]</a></div> -</div></div></div> - -<p>Hllanse adems otros indios, como los sioux, Vabanaki (pueblo de -la Aurora), y los algonquines, raza poderosa, dividida en diferentes -tribus. De todos los algonquines que habitan en la vertiente laurentina, -los de la montaa casi se encuentran en su primitivo estado a -causa de vivir en los bosques o lejos de las ciudades. Los hurones ocupaban -las orillas orientales de la mar dulce, y al Sudeste, vivan en -las cuencas del <i>Eri</i> y del <i>Ontario</i>. A mediados del siglo <span class="smcap">xvii</span>, la poblacin -huronesa, al Oeste del lago <i>Simcoe</i>, lleg a su apogeo y tena -32 aldeas. Indican ciertas seales que antes de la fecha citada poblaban -comarca mucho ms extensa. Desapareci toda aquella grandeza, -destruda por los valientes iroqueses, hasta el punto que en los mapas -franceses del siglo <span class="smcap">xviii</span>, en vez de los nombres de las aldeas, se lee -nacin destruda. Las tribus neutrales, gentes que intentaron mantener -el equilibrio entre hurones e iroqueses, se hallaban establecidas -en las costas septentrionales del lago Eri y del valle del Nigara.</p> - -<p>Ms adelantados los iroqueses que los otros indgenas, construan -cabaas con alguna perfeccin y cultivaban la tierra. Hallbase el centro -principal de la raza iroquesa en el Sur del lago <i>Ontario</i>, y eran superiores -a los otros salvajes, ya por su valor, ya por su astucia. En -ellos se ha querido ver al indio por excelencia. Aunque los primeros -europeos que lograron visitar el Canad—segn algunos cronistas—fueron -los genoveses Cabot (padre e hijo), los espaoles reivindican la -prioridad de su descubrimiento para el cataln Agramunt o Agramonte, -a quien siguieron los hermanos portugueses Gaspar y Miguel -Cortereal. Ya en el ao 1454, Joo Var Cortereal, gobernador de la -isla Terceira (una de las Azores en el Ocano Atlntico) hubo de -visitar la <i>terra do Bacalhao</i> (Islandia o tal vez Terranova)<a name="FNanchor_5" id="FNanchor_5" href="#Footnote_5" class="fnanchor">[5]</a>. De los<span class="pagenum"><a name="Page_8" id="Page_8">[8]</a></span> -viajes de los hermanos Gaspar y Miguel Cortereal, hijos de Juan, se -tienen pocas y vagas noticias. Gaspar debi hacer en 1501 una expedicin -hasta la costa del Labrador; se retir a causa de la insalubridad -del clima, viniendo a parar a las rocas de Terranova. Encuntrase -la tierra descubierta por Cortereal en los mapas antiguos entre -los 50 y 53 de latitud Norte. Al ao siguiente volvi Gaspar a -continuar sus descubrimientos con tres buques, teniendo la dicha de -tocar en las playas de la Nueva Escocia o en las de Nueva Inglaterra. -Desde all mand dos buques con unos 50 indios. Uno de los buques -lleg el 8 y el otro el 11 de octubre a Lisboa; pero ni de Cortereal -ni del tercer buque volvi a tenerse noticia. Entonces Miguel, -tambin con tres buques, fu en busca de su hermano y se aproxim -asimismo a las costas del continente, al Noroeste, no volviendo tampoco. -Con el objeto de averiguar lo que haba sido de los Cortereal, el -rey Manuel de Portugal envi dos buques; mas todo fu intil, siendo -de creer que murieron a manos de los indios o vctimas de la furia -del mar.</p> - -<p>Francisco I de Francia, siguiendo la poltica de los espaoles y -portugueses, dispuso que continuasen las lejanas expediciones. Habiendo -mandado algunas a los Estados Unidos, luego, a instancias de Felipe -de Brion-Chabot, encarg a Jacobo Cartier, viejo e inteligente marino -de Saint-Mal, que se hiciese a la vela (1535). Cartier lleg despus -de atravesar mares tempestuosos, a la costa del Labrador, dirigindose -desde all a la pequea baha que denomin San Lorenzo, nombre que -luego hubo de aplicarse a todo el golfo y al caudaloso ro que en ella -desemboca. Llamse luego Canad al pas adyacente. Donde hoy se levanta -la ciudad de Quebec, sobre el ro San Lorenzo, haba grupo de -chozas indias llamado <i>Stadacon</i>, cuyo cacique tena el nombre de Donacona. -Tierra adentro estaba la capital <i>Hochelaga</i> y que Cartier denomin -<i>Mont-Royal</i> (Montreal). Despus de grandes penalidades, pudo -regresar a Francia, partiendo de las playas americanas (16 julio 1536).</p> - -<p>Deseando un hijo de Picarda fundar una Nueva Francia en Amrica, -recibi del Rey los recursos necesarios para armar otra expedicin. -Llambase Juan de la Roque, seor de Roberval, y obtuvo el nombramiento -de virrey, nombrando l a su vez capitn general al intrpido -Cartier. Sali Cartier en el ao 1541, quedando convenido que Roberval -le seguira con otros buques. Cuando el virrey entr en el puerto de -San Juan, capital de la isla de Terranova, lleg de regreso su capitn -general. Disgustados ambos jefes, en tanto que Cartier abandonaba -aquellos mares, Roberval tomaba rumbo al Norte, suba por el ro -San Lorenzo y echaba anclas junto al Cabo Rojo, donde hizo cons<span class="pagenum"><a name="Page_9" id="Page_9">[9]</a></span>truir -una fortaleza, molino harinero, horno de pan y almacenes para -vveres. Se ech encima el crudo invierno y con l el hambre y las enfermedades. -Nada ms se sabe de la colonia.</p> - -<p>Barcas pescadoras francesas, espaolas, portuguesas e inglesas, -como tambin buques balleneros vizcanos, visitaron las playas de Terranova, -donde adquirieron pieles de oso y de castor o colmillos de foca, -a cambio de cuchillos, abalorios, etc. Tan lucrativo result este comercio, -que verdaderas flotas de barcas procedentes de Saint-Mal acudieron -a Terranova, mientras otros especuladores europeos fueron en busca -de los mismos artculos; tambin iban a la pesca del bacalao, de cuyo -pez, adems de la carne, aprovechaban el aceite que se extraa del hgado.</p> - -<p>Por ltimo, constituyse otra empresa de colonizacin. El marqus -de la Roche, noble bretn, obtuvo de Enrique IV de Borbn (1589-1610) -el privilegio de colonizar la Nueva Francia y el monopolio del comercio -(1598). Deba posesionarse del Canad y de otros pases comarcanos, -que no hubieran sido posedos por ningn prncipe cristiano. -Lleg a Amrica, estuvo en Sable Island y recorri otras tierras, volviendo -a Francia y muriendo en la pobreza. Al fallecimiento de la Roche, -Pontgrav, comerciante de Saint Mal, y Chauvin, oficial de marina -emprendieron (1600) el lucrativo comercio de peletera, consiguiendo -grandes utilidades. En el ao 1603 se otorg una patente a Pedro de -Monts, caballero hugonote y gentil hombre de cmara del Rey, concedindole -la Acadia, esto es, el territorio comprendido desde lo que hoy -se llama Filadelfia hasta ms all de Montreal o desde los 40 hasta los -46 grados de latitud Norte. Obtuvo el monopolio del comercio de pieles. -Anulronse todas las concesiones anlogas anteriores, lo cual disgust -mucho a los comerciantes de Saint-Mal, Run, Dieppe y la Rochela. -Con el objeto de encontrar gente que fuese a tierras tan lejanas, se le -autoriz para llevar, ya a los perseguidos por la justicia, ya a los encerrados -en las crceles. A bordo de sus buques iba el barn de Poutrincourt, -oficial de la expedicin, individuos de la nobleza, espadachines -y ladrones. Tambin le acompaaban sacerdotes catlicos, pues Pedro -de Monts se haba obligado, sin embargo de sus ideas calvinistas, a -consentir que los indgenas fuesen educados en la religin catlica. El -7 de abril de 1604 zarp para su destino la expedicin.</p> - -<p>En el mismo ao de 1603 comerciantes de Run organizaron una -compaa y la compaa una expedicin. El mando de ella se le confiri -al caballero Samuel de Champlain<a name="FNanchor_6" id="FNanchor_6" href="#Footnote_6" class="fnanchor">[6]</a>.</p> - -<p>En tanto que el barn de Poutrincourt reciba en calidad de feudo el<span class="pagenum"><a name="Page_10" id="Page_10">[10]</a></span> -puerto y comarca de Annapolis, que l llam de <i>Port-Royal</i>, Champlain, -habiendo explorado la baha de Fundy, entr en un ro en cuya desembocadura -hall pequea isla; al ro le denomin de <i>Saint-John</i>: (San -Juan) y a la isla <i>Sainte-Croix</i> (Santa Cruz). En la isla y en pobres viviendas -protegidas por un fuerte se instal Champlain con 80 hombres, -siendo de notar que fu el nico lugar habitado por la raza blanca desde -las colonias espaolas hasta el polo. Posteriormente -Champlain, en compaa de Monts -y de otros caballeros, sali de Sainte-Croix, -y habiendo recorrido toda la costa del actual -estado del Maine sin encontrar sitio a propsito -para establecerse, regres al punto de -partida para marchar hacia Port-Royal, lugar—como -antes se dijo—concedido a Poutrincourt, -y donde definitivamente establecieron -la colonia. En rigor, bien puede afirmarse -que Port-Royal fu la primera colonia francesa -establecida en el continente americano.</p> - -<div class="figcenter2em" id="CHAMPLAIN"> - <img src="images/p010.jpg" width="200" height="194" alt=""/> - <div class="caption"> - <p>Samuel de Champlain.</p> - </div> -</div> - -<p>Habiendo tenido noticia Monts de que en la corte de Francia se le -quera quitar su privilegio, sali del Canad y lleg a Pars, donde pudo -convencerse de que no le haban engaado. Por entonces tambin -Pontgrav abandon las playas americanas para retirarse a Francia.</p> - -<p>Entretanto Poutrincourt, acompaado de Marcos Lescarbot (abogado, -poeta e historiador de excelente relacin de los primeros establecimientos -franceses en Amrica), sali en mayo de 1606 y a ltimos de -julio ech anclas en el Puerto de Port Royal. Aunque el privilegio -concedido a Monts haba sido anulado por las reclamaciones de los comerciantes -y navieros de los puertos de Normanda, Bretaa y Gascua, -sin embargo, pudo lograr Poutrincourt que Enrique IV le confirmara -en su posesin de Port Royal. Los jesutas, con su celo catequista, -encontraron en Amrica nuevo y vasto campo de actividad. -Asesinado Enrique IV y habiendo quedado gobernadora del reino su -viuda Mara de Mdicis, los hijos de Loyola contaron con apoyo en la -corte. Declarse protectora de ellos Antonieta de Pons, marquesa de -Guercheville, dama de honor de la reina, la cual pudo conseguir que -el joven Biencourt, hijo de Poutrincourt, se llevase a Amrica a los -dos jesutas Biard y Masse. Inmediatamente que Biencourt lleg a -Amrica, Poutrincourt march a Francia en busca de recursos. Tuvo -que aceptarlos de la citada marquesa de Guercheville, que tambin consigui -para Monts la confirmacin de los derechos concedidos a ste -sobre la Acadia. Del mismo modo Luis XIII di a la marquesa todo el<span class="pagenum"><a name="Page_11" id="Page_11">[11]</a></span> -territorio desde el ro San Lorenzo hasta la Florida. La citada dama, -o mejor dicho, sus amigos los jesutas, eran dueos nominales de la mayor -parte de los futuros Estados Unidos y de las posesiones britnicas -en la Amrica del Norte, quedando reducido el seoro del barn -de Poutrincourt a una pequea isla en aquel vasto imperio.</p> - -<p>Convenidos y en la mejor armona Champlain y Pontgrav, en -tanto que este ltimo se ocupaba en el comercio con los indgenas para -cubrir los gastos de la expedicin, Champlain construy varias casas de -madera protegidas por una empalizada en la parte interior y por una -zanja en el exterior (1608) que fueron el comienzo de la ciudad de -Quebec y tambin de la colonizacin en el Canad. La nueva poblacin -se levant a orillas del San Lorenzo. Los iroqueses, que ocupaban las -cuencas del Mohawh, Onondaga y Genesee, ros que se hallan en el -actual Estado de Nueva York, continuaron luchando con sus enemigos -hurones. Victoriosos los primeros, los segundos pidieron auxilio o formaron -alianza con Champlain. Sali Champlain a ltimos de mayo de -1609, y subiendo por el ro San Lorenzo y su afluente el Otawa, lleg -al campamento de los hurones. Franceses y hurones pelearon juntos -contra sus enemigos. Los iroqueses, que nunca haban visto guerreros -europeos, quedaron asombrados, dndose a la fuga cuando vieron caer -algunos de los suyos por las balas de los arcabuces franceses. Desde -aquel momento iroqueses y franceses se declararon guerra a muerte, -que dur mucho tiempo y ocasion horribles crueldades.</p> - -<p>Champlain, por su cuenta y riesgo, sin recibir auxilio de la metrpoli, -aunque haba ido a Pars con dicho objeto, construy a su vuelta -en el sitio que al presente ocupa la ciudad de Montreal un fuerte que -llam <i>Place-Royale</i>. Comprendiendo que el gobierno francs ni se cuidaba -de las colonias ni de los nuevos descubrimientos en Amrica, se -entendi con Monts y con sus competidores, ya para la conservacin y -engrandecimiento de las colonias, ya para hacer en comn el comercio -de pieles. Entraron en la nueva compaa los comerciantes de Run y -de Saint Mal, no los de la Rochela, que eran hugonotes y prefirieron -hacer ellos solos el comercio. El 12 de mayo de 1613 sali para la Nueva -Francia un buque llevando a bordo a los padres jesutas Quentin -y Du Thet, y al llegar a Port-Royal recibi a los otros padres Biard y -Masse, dirigindose todos a la costa de Maine, donde dieron fondo en -una baha de la isla <i>Mount-Desert</i>, cuyo pas denominaron <i>Saint Sauveur</i>. -Cuando los franceses acababan de establecerse en Saint Sauveur, el -contrabandista Samuel Argall, con su buque de 14 caones y con una -tripulacin de 60 hombres, cay sobre los nuevos pobladores de Mount-Desert -y despus de corta lucha, en la que muri como un hroe el je<span class="pagenum"><a name="Page_12" id="Page_12">[12]</a></span>suta -Du Thet, se hizo dueo del campamento y llev prisioneros a algunos -a Virginia, cuyo gobernador Toms Dale los trat como si fuesen -filibusteros, y no contento con ello, di pequea escuadra a Samuel Argall, -quien redujo a cenizas, no slo el campamento de Mount-Desert, -sino las colonias de Sainte Croix y Port-Royal. As termin la obra de -la marquesa de Guercheville y de los hijos de la Compaa de Jess.</p> - -<p>Creyendo Champlain que el nico medio para lograr su objeto—pues -poco poda esperar de la metrpoli—era echarse en brazos de la -religin, acudi al prior del convento de recoletos franciscanos, situado -cerca del pueblo natal del dicho Champlain, con el fin de fundar misiones -en la Nueva Francia. Champlain, al ver que la orden careca de -recursos, march a Pars; all pudo conseguir pequea cantidad de -dinero para comprar objetos sagrados y celebrar con esplendor el culto. -Habiendo el Papa autorizado la misin y concedido el Rey varios -privilegios, parti Champlain, acompaado de los frailes Dionisio -Jamet, Juan Dolbeau, Jos Le Caron y Pacfico Duplessis, llegando a -Quebec a fines de 1615. Despus de encontrar sitio a propsito, Champlain -hizo erigir un convento, en l se levant un altar y los Padres -dijeron misa, la primera que se celebr en el Canad.</p> - -<p>Comenzaron en seguida los franceses y los indios amigos la guerra -contra los iroqueses. Pasado algn tiempo, el P. Le Caron por un lado -y Champlain con algunos compatriotas suyos y unos cuantos pieles -rojas por otro, emprendieron un viaje de exploracin al territorio amigo -de los hurones. Champlain y los suyos visitaron el gran lago Hurn, -pasando luego a la ciudad de Oluacha y a la capital Cahiagu, encontrando -ya instalado en una ermita al misionero P. Le Caron. Siguieron -adelante y pasaron el ro Onondaga hasta penetrar en territorio de los -iroqueses. Franceses y hurones pelearon algunos das, no logrando por -cierto ventaja alguna, contra sus enemigos, retirndose Champlain a -Quebec el 11 de junio de 1616. Prosper poco la colonia, a pesar de los -viajes anuales que haca Champlain a Pars para arbitrar recursos. No -pasaremos en silencio que los misioneros catlicos, llevados de su celo -religioso, penetraron en el pas valindose de sus mensajeros del -bosque y de los indios convertidos; pero tambin conviene no olvidar -que al mismo tiempo que predicaban el Evangelio cuidaban de sus intereses -materiales, acaparando en gran parte el comercio de aquellas comarcas<a name="FNanchor_7" id="FNanchor_7" href="#Footnote_7" class="fnanchor">[7]</a>. -Aunque las Patentes reales iban dirigidas a una verdadera -colonizacin, los individuos que tomaban parte en tales empresas—exceptuando -quizs a Champlain—slo se cuidaban del comercio de pieles. -Decan aquellos aventureros que los colonizadores, en lugar de dar<span class="pagenum"><a name="Page_13" id="Page_13">[13]</a></span> -vida al comercio, lo mataban. No procuraban establecer hogares felices -para pacficos colonos, ni ponan los medios para formar una comunidad -mediante leyes justas y cierto estado de responsabilidad por parte de -sus gobernantes; slo queran estaciones comerciales exclusivamente -para ellos. La colonia de Champlain, si en sus comienzos se compona -de unas 30 personas, en 1628 ya tena 150, sucediendo lo mismo con las -otras colonias de <i>Trois-Rivires</i>, <i>Saint-Louis</i> y <i>Tadoussac</i>.</p> - -<p>Corra el ao 1627 cuando el cardenal Richelieu, ministro de -Luis XIII, prestando oidos a las justas quejas de Samuel de Champlain -sobre el estado miserable de la colonia, su porvenir y la poca confianza -que deba esperarse de los esfuerzos meramente comerciales para el -desarrollo del pas, decidi encargarse de los intereses de dicha colonia. -Su plan era crear poderosa compaa que actuase bajo su inmediata -autoridad. De aqu data la existencia de la <i>Compaa de Nueva Francia</i>, -ms comnmente conocida con el nombre de la Compaa de los bien -asociados. Hacase notar en el prembulo del edicto el fracaso de las -anteriores asociaciones comerciales, comprometindose los nuevos asociados -a llevar desde el mismo ao de 1628 de 200 a 300 colonos, y en -los quince aos consecutivos un total no menor de 4.000 personas entre -hombres y mujeres. El edicto contena, adems, otras disposiciones -tiles, como el mantenimiento del clero para las necesidades espirituales -de los colonos e indgenas. Cumpliendo las condiciones dichas, la -Compaa sera soberana, bajo la autoridad del rey de Francia, de -todas las posesiones comprendidas entre la Florida y las regiones -rticas, y desde Terranova hasta la parte de Occidente de que pudieran -apoderarse<a name="FNanchor_8" id="FNanchor_8" href="#Footnote_8" class="fnanchor">[8]</a>. De la Compaa form parte Champlain, siendo -pronto la primera figura, pues ninguno tuvo las cualidades de l.</p> - -<p>Aconteci por entonces algo importante. Carlos I de Inglaterra declar -la guerra a Francia y dirigi contra ella dos expediciones: una se -encamin a La Rochelle, que tuvo desastroso fin, y otra a las posesiones -francesas del Canad, bajo el mando de David Kirke. A principios -de 1628, Kirke, con su pequea flota, consigui apoderarse, en la desembocadura -del ro San Lorenzo, de 18 barcos franceses que transportaban -nuevos colonos y tambin provisiones, gneros y pertrechos militares -para los de Quebec. Tenemos como cosa cierta que si el capitn -ingls se hubiera decidido a remontar el San Lorenzo con un par de -navos bien acondicionados, es muy probable que Quebec se hubiese -rendido en el verano de 1628; pero Kirke no deseaba entablar lucha si -poda evitarla, y calculando que la falta de provisiones reducira a la<span class="pagenum"><a name="Page_14" id="Page_14">[14]</a></span> -corta guarnicin en unos cuantos meses al ltimo extremo, aplaz la -accin militar hasta el siguiente ao. Sucedieron las cosas como l esperaba, -hasta el punto que cuando se present ante Quebec en julio de -1629, Champlain no tuvo ms remedio que capitular.</p> - -<p>Durante unos tres aos fueron dueos los ingleses de Quebec, bajo -el mando de un hermano de Kirke, teniendo que regresar a Francia -Champlain con la mayor parte de su gente. El 21 de julio de 1629 se -iz la bandera inglesa en la casa de Champlain; pero como anteriormente -se haba firmado la paz entre Francia e Inglaterra, el Canad -fu devuelto a sus antiguos poseedores, hacindose entrega formal del -territorio en el verano de 1632. La compaa formada por Richelieu -hizo poco de provecho, sin embargo de las sobresalientes dotes que -adornaban a Champlain. Regres el ilustre francs a Quebec en mayo -de 1633, llevando consigo ms de 100 colonos; pero falleci a la edad -de sesenta y ocho aos (25 diciembre 1635). Alzse modesto sepulcro -en Quebec a una de las glorias ms legtimas que ha tenido Francia en -Amrica.</p> - -<p>Recordaremos algunos hechos acerca de las misiones de la Compaa -de Jess entre los hurones. El superior de los Padres se llamaba -Le Jeune. No sera aventurado decir que la obra civilizadora de los jesutas -franceses fu ms simptica que la de los catlicos espaoles y -la de los protestantes ingleses. Ellos, con la bondad y el cario, procuraron -ganarse, aunque frecuentemente no lo consiguieron, las simpatas -de los indgenas. Como tiempo adelante terrible epidemia diezmase las -aldeas iroquesas, los salvajes llegaron a sospechar que los hijos de Loyola, -a quienes consideraban dueos de la vida y de la muerte, haban -introducido las epidemias para exterminar a los pueblos indgenas de -Amrica. Desde entonces fueron los jesutas objeto de insultos y de persecuciones.</p> - -<p>La casa-residencia que fundaron los Padres hacia el ao 1640, a -orillas del ro Wye, junto a su desembocadura en una baha del gran -lago Hurn, era tambin hospicio, hospital, depsito de mercancas y -fortaleza. Designse con el nombre de <i>Santa Mara</i> la citada colonia. A -ella acudan los hurones convertidos, buscando alivio sus males, y en -el ao del hambre (1647) muchos infelices encontraban alimento en la -colonia de Santa Mara. Pero los enemigos terribles de los misioneros y -de los hurones eran los iroqueses. Cuadrillas de iroqueses, que aullaban -como fieras, penetraban en los pueblos hurones o en las estaciones de -los jesutas, martirizando con los tormentos ms horribles a los que -caan bajo su poder. Llevaban doquiera el espanto y el terror. El pueblo -hurn qued exterminado en el ao 1650, despus de largas y san<span class="pagenum"><a name="Page_15" id="Page_15">[15]</a></span>grientas -guerras con los iroqueses. Muchos misioneros, entre otros -Isaac Joques y Juan de Brbvent, murieron mrtires de su fe. La colonia -de Santa Mara, que ya no tena objeto, fu destruda por los mismos -misioneros franceses, marchando a Francia algunos pocos y quedando -en el pas unos veinte individuos, que sucumbieron no mucho -despus.</p> - -<p>Mejor suerte tuvo la colonia de Quebec. Sucedi a Champlain en el -gobierno el caballero de la Orden de San Juan, Carlos de Montmagny, -el superior de los jesutas y un sndico. Al mismo tiempo que se -fundaba en Quebec el Instituto de segunda enseanza y varias comunidades -religiosas, se echaban los cimientos de la Sociedad de <i>Nuestra -Seora de Montreal</i>, con un capital de 75.000 pesetas. Dicha Sociedad -alcanz de la <i>Compaa de la Nueva Francia</i> la cesin de Montreal, que -vena a ser—como escribe el Dr. Ernesto Otn Hopp—la llave de los -ros San Lorenzo, con sus innumerables afluentes desde aquel punto, y -el Ottava<a name="FNanchor_9" id="FNanchor_9" href="#Footnote_9" class="fnanchor">[9]</a>. El Rey confirm la donacin y concedi otros derechos -a la Sociedad; pero le prohibi el comercio de pieles. Los seis socios -contrataron 40 hombres armados y nombraron Jefe de la fuerza al noble -y devoto Maisonneuve, los cuales desembarcaron el 17 de mayo -de 1642. El gobernador de Quebec, Montmagny, en nombre de la Compaa -de la Nueva Francia, acudi para entregar al capitn Maisonneuve, -representante de la Sociedad de Nuestra Seora de Montreal, el -pas conocido con este ltimo nombre. De la direccin espiritual de la -nueva colonia se encarg el P. Vimont, sucesor de Le Jeune. Comenzse -en seguida a construir un hospital, fundacin piadosa que deba servir -para curar franceses e indios enfermos, lo mismo a unos que a otros. -Tranquilamente se desarrollaba la colonia, hasta que los iroqueses tuvieron -de ello noticia. En acecho estaban aquellos salvajes, y cuando se -presentaba ocasin, caan sobre algn padre jesuta o sobre algn otro -individuo de la colonia, y le mataban de una manera cruelsima.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_16" id="Page_16">[16]</a></span></p> - - - - -<h3 id="CAPITULO_II">CAPITULO II</h3></div> - - - -<p class="i2"><span class="smcap">Estados Unidos de la Amrica del Norte.—Expedicin de -Vzquez de Aylln, Gmez, Narvez y Soto a la Florida.—Lucha -entre franceses y espaoles.—Verrazain en la Carolina -del Norte y en otros pases.—Drake en California.—Vizcano, -Cardona y otros.—Walter Raleigh en Virginia: -Guerra entre indgenas e ingleses.—Gosnold en -Nueva Inglaterra, Pring en los Estados del Maine y Massachussetts, -y Weymouth en las mismas costas.—Colonia -fundada por Newport.—Jamestown.—Compaa de Londres.—Gobierno -de Virginia.—La esclavitud.—Estado de -las restantes colonias.—Los Holandeses.—Expediciones -de Hudson y de Block.—Compaa occidental.—Nueva -Amsterdam.—Compaa sueca.—Fin del dominio holands.—Compaa -de Plymouth.—Los puritanos en Nueva Inglaterra.—Colonias -de Massachusetts, Mariana, Laconia, Nueva -Escocia, Salem, Rode-Island, Concord y Connecticut.—La -Corona y las colonias.—Maryland.—Las Carolinas.—Constitucin -de Locke.—Colonias de Cabo Fear y de Charlestown.—Estado -interior de las colonias de Charlestown y -de las Carolinas.—Pensilvania: Penn en Amrica.—Georgia.—Guerra -entre ingleses y espaoles.—Luisiana.</span></p> - - -<p class="p2">Despus de los descubrimientos de los Cabot en la Amrica del Norte<a name="FNanchor_10" id="FNanchor_10" href="#Footnote_10" class="fnanchor">[10]</a>, -y despus del viaje de Ponce de Len a la <i>Florida</i><a name="FNanchor_11" id="FNanchor_11" href="#Footnote_11" class="fnanchor">[11]</a>, procede -insistir en el estudio de este ltimo pas y en todas las expediciones y -conquistas realizadas en la extensa comarca conocida hoy con el nombre -de Estados Unidos. El primer asunto que trataremos ser el viaje -a la Florida de Vzquez de Aylln, al que seguirn los de Gmez, Narvez -y Soto.</p> - -<p>El oidor Lucas Vzquez de Aylln, vecino de Santo Domingo, y -otros seis compaeros, partieron acompaados de algunos indios de -Jeaga, a descubrir y apoderarse de nuevas tierras. Llegaron a un pas -pobre, donde los indgenas se alimentaban de pescado, ostiones asados<span class="pagenum"><a name="Page_17" id="Page_17">[17]</a></span> -y crudos, venados, corzos y otros animales. Mientras los hombres se -dedicaban a matar dichos animales, las mujeres acarreaban lea y agua -para cocerlos o asarlos en parrillas. Coganse perlecillas en algunas -conchas, y si hallaron algn oro sera procedente de lejanas tierras<a name="FNanchor_12" id="FNanchor_12" href="#Footnote_12" class="fnanchor">[12]</a>. -Vieron el ro de Santa Elena y dos pueblos: <i>Oritza</i> (llamado por ellos -Chicora) y Guale (que nombraron Gualdape). No encontraron minas de -ninguna clase; pero les dijeron que a unas sesenta leguas de distancia -al Norte las hallaran de oro y cobre. Cerca de un ro y de unas lagunas -vieron algunos pueblos de indios, entre ellos <i>Otapali</i> y <i>Olagotano</i>. El -cacique en aquella tierra gozaba de tanta fama como Moctezuma en -Mxico. Vzquez de Aylln, que desembarc en la Florida (1522), muri -el 1525.</p> - -<p>Gmez, buscando una comunicacin martima hacia la India, lleg -hasta donde al presente se levanta Nueva York, segn se muestra en -mapas espaoles antiguos y cuyo pas se conoce con el nombre de <i>Tierra -de Gmez</i>.</p> - -<p>Poco despus, Pnfilo de Narvez, aquel capitn que por orden de -Velzquez quiso arrebatar a Corts la gloriosa empresa de Mxico, habiendo -recibido autorizacin de Carlos V para llevar a cabo la conquista -de la Florida, reuni 300 hombres y desembarc en el citado -pas, del cual tom posesin en nombre del rey de Espaa (1528). Anduvo -vagando durante dos meses por entre selvas y pantanos, sosteniendo -continuas luchas con los salvajes. Despus de perder gran parte -de sus tropas, se decidi a dar la vuelta a Cuba, pereciendo a causa de -una tempestad l y los suyos, pues slo cuatro pudieron llegar a tierra -y unirse a sus compatriotas de la Nueva Espaa, no sin sufrir grandes -trabajos.</p> - -<p>No haba pasado mucho tiempo cuando Fernando de Soto, noble militar -que se distingui en la conquista del Per, fu nombrado por Carlos -V gobernador de la Florida y de la isla de Cuba (1538). Desembarc -el 10 de junio de 1539 en la baha del Espritu Santo (hoy <i>Tampa -Bay</i>), y dirigindose al interior del pas, cuya marcha fu sumamente -penosa, ya por lo escabroso del terreno, ya por la continuada guerra -con los indgenas, lleg en los comienzos de noviembre a la baha de -Apallachee, marchando en seguida ms al Norte, donde le haban dicho -que abundaba el oro y la plata (marzo de 1540). Aguardbanle no pocas -aventuras y muchos sufrimientos en las regiones occidentales de la -Florida, teniendo la dicha de llegar al caudaloso Mississip (1541). A<span class="pagenum"><a name="Page_18" id="Page_18">[18]</a></span> -causa de una fiebre maligna muri el 31 de mayo de 1542, siendo su -cadver arrojado en el citado ro para que los indgenas no se percatasen -de tamaa desgracia. Tras largas y penosas peregrinaciones regresaron -con vida 311 individuos a los establecimientos espaoles de Mxico.</p> - -<p>Del mismo modo fu desgraciada una misin de Padres Dominicos -(1547), los cuales sucumbieron, antes de convertir a los indios de la -Florida.</p> - -<p>Durante el reinado de Carlos IX de Francia, una colonia de hugonotes, -organizada por el almirante Coligny, pudo acercarse al sitio -(1562) que actualmente ocupa San Agustn, una de las ciudades ms -antiguas de los Estados Unidos. La expedicin estaba dirigida por Juan -Ribault, marino de Dieppe; recorrieron los expedicionarios lo que actualmente -se llama Florida, Georgia y Carolina, construyeron el <i>Fuerte -Carlos</i> en la embocadura de un ro, donde establecieron una guarnicin, -volviendo a Francia extenuados de hambre. Otra expedicin de -hugonotes que se organiz dos aos despus, mandada por Laudonnire, -consigui algunas ventajas. Habiendo recibido algunos auxilios los emigrantes -hugonotes, se dedicaron a la piratera, apresando buques espaoles. -Pedro Menndez de Avils, marino arrojado y cruel, por orden de -Felipe II, cay de improviso (septiembre de 1565) sobre la colonia y -fortaleza de los franceses hugonotes, los hizo prisioneros y los mand -ahorcar, poniendo en el pecho de las vctimas la siguiente inscripcin: -No como franceses, sino como herejes. Menndez comenz la colonizacin -del pas. Pronto se vengaron los franceses de las crueldades de -Menndez. Un caballero gascn, llamado Domingo de Gourgues, vendi -sus bienes, equip tres embarcaciones y se embarc con 80 marineros y -100 arcabuceros. Cay sobre las viviendas de los espaoles (1568) y -cuntase que a los prisioneros, en no corto nmero, los hizo ahorcar en -los mismos rboles que antes lo fueran los franceses, y tambin, como -entonces, a los prisioneros les hizo poner una inscripcin que deca: No -como espaoles, sino como asesinos. Gourgues di la vuelta a Francia -y los castellanos continuaron la colonizacin de la Florida. De suerte—escribe -el Dr. Ernesto Otn Hopp—que a los espaoles pertenece -la gloria de haber fundado en la Florida la primera colonia permanente, -en la cual tambin haba corrido la primera sangre de europeos vertida -por el fanatismo religioso, llevado de Europa a Amrica<a name="FNanchor_13" id="FNanchor_13" href="#Footnote_13" class="fnanchor">[13]</a>.</p> - -<p>Francisco I, rey de Francia, a fines del ao 1523, prest todo su -apoyo al marino florentino Juan de Verrazani para que procurase des<span class="pagenum"><a name="Page_19" id="Page_19">[19]</a></span>cubrir -un camino al reino de Catay por el Oeste. Terrible tempestad -puso en peligro a los valerosos marinos, quienes tuvieron que regresar. -Volvi Verrazani a hacerse a la mar en enero de 1524, echando anclas -algunos das despus en una costa baja de la <i>Carolina del Norte</i>, cerca -de la actual ciudad de Wilmington. Hombres blancos pisaban por primera -vez aquella tierra. Dirigironse desde all a la baha de Nueva -York, luego adonde hoy se halla Newport, y, por ltimo, a Terranova, -regresando a Dieppe, punto de partida. La parte que conocemos de la -relacin que de su viaje hizo el marino italiano a Francisco I indica el -buen gusto de su autor, siendo notable por la claridad y delicadeza de -sus descripciones.</p> - -<p>Despus de las expediciones dispuestas por Hernn Corts, que produjeron -el descubrimiento de la <i>Baja California</i>, segn carta del mismo -conquistador de Mxico (15 octubre 1524) al emperador Carlos V, y -despus de otras tentativas, que dieron por resultado el reconocimiento -de las costas de la Baja y <i>Alta California</i>, el aventurero y pirata Francisco -Drake (entre los aos 1577 y 1580, y en el reinado de Isabel, la -<i>buena Bess</i>) hubo de saquear las poblaciones espaolas de la costa del -Pacfico. Drake fu el primer europeo que desembarc en California; -pero el viaje que ofrece inters no escaso, es el del hbil y experimentado -piloto espaol Sebastin Vizcano.</p> - -<p>En el reinado de Felipe III, siendo virrey de la Nueva Espaa -D. Gaspar de Ziga y Acevedo, conde de Monterrey, sali del puerto -de Acapulco una escuadra al mando del almirante Toribio Gmez de -Corbn, llevando a sus rdenes al navegante Sebastin Vizcano (5 de -mayo de 1602)<a name="FNanchor_14" id="FNanchor_14" href="#Footnote_14" class="fnanchor">[14]</a>; se present en el cabo Mendocino (20 de enero de -1603), torn a Acapulco, donde entr el 21 de marzo de 1603. Reconoci -Sebastin Vizcano la costa de la Baja y de la Alta California -hasta los 42, y visit los puertos de San Diego, Monterrey, y tal vez -el de San Francisco. Arrojado uno de sus buques a los 43 cerca del -cabo Blanco, se vi una entrada o ro muy caudaloso, que llamaron de -Martn de Aguilar, nombre de un alfrez que intent reconocerlo y no -pudo a causa de la fuerza de la corriente de dicho ro. Vizcano, al desembarcar -en la baha de San Bernab, public un bando imponiendo -pena de la vida al que maltratase los indios. Fray Antonio de la -Ascensin, cosmgrafo de la expedicin emprendida en 1602 por Vizcano, -redact una relacin de ella que, segn copia del original hecha -en Mxico a 12 de octubre de 1620, se encuentra entre los manuscritos -de la <i>Biblioteca Nacional</i>, y cuyo ttulo es como sigue:</p> - -<p>Relacin breve en que se da noticia del descubrimiento que se hizo<span class="pagenum"><a name="Page_20" id="Page_20">[20]</a></span> -en la Nueva Espaa en la mar del Sur desde el puerto de Acapulco -hasta mas adelante del cabo Mendocino en que se da cuenta de las riqueas -y buen temple y comodidades del Reyno de Californias y de -como podr Su Mag. a poca costa pacificarle y encorporarle en su Real -Corona y hazer que en el se pedrique el Santo Ebangelio, por el padre -fray Antonio de la Ascension, Religioso Carmelita descalo que -se hallo en el y como cosmografo lo demarco.</p> - -<p>Vizcano consideraba necesario dos navos pequeos de a 200 toneladas, -y se han de proueer—dice—con abundancia assi de municiones -y pertrechos de guerra, como de bastimentos, jarcias y belame..., en Mxico -se han de levantar hasta 200 soldados que sean buenos marineros -juntamente, adbirtiendo que sean soldados biejos, curtidos y bien experimentados -as en las armas como en el marinaje, porque todos con uniformidad -y sin diferencia acudan a todo segun las ocassiones se ofrecieren... -hombres de bien y de berguena porque en el viaje assi por la -mar como en tierra aya paz union y hermandad entre todos al mando -de uno o dos capitanes que sean buenos cristianos y temerosos de -Dios y personas de meritos y que ayan con fidelidad en otras occassiones -servido a su Magestad assi en guerras por tierra como Armadas -por la mar. Estima que el jefe debe ser persona de valor y prendas y -se aya de atras de estar esperimentada y cursada en semejantes cargos, -para que sepa tratar a todos con amor y ymperio... temerosa de -Dios, cuydadosa de su conciencia y celosa del seruicio de S. M. y de cosas -de la conuersion de estas almas.</p> - -<p>A todos los que fueren de esta jornada se les ha de dar expressa -orden y mandado que tengan grande obediencia y sujecion los religiosos -que fueren en su compaa, y que sin su orden, consejo y parecer -no se haga guerra y otra molestia alguna a los indios ynfieles, aunque -ellos den alguna occassion, porque asi las cosas se hagan en paz y con -cristiandad y con amor y quietud, que es el modo que se ha de tener -en la pacificacion de aquel reino y en la predicacion del santo Evangelio, -fin y blanco a que se enderean estos gastos y estas preuenciones, -porque de no hazerse ansi sino lo contrario, sera malograrlo todo y perder -el tpo y la hazienda en balde, como por la esperiencia se ha visto -muchas veces en esta Nueva Espaa en otras conquistas y pacificaciones -de nuevas tierras en que Dios nro. Seor a sido mas ofendido -que seruido.</p> - -<p>Considera conveniente hacer ddivas a los indios, adquiriendo para -ello cantidad de cosillas de dijes de Flandes, como son quentas de vidrio -de colores, granates falsos, cascaueles, espejuelos, cuchillos y tijeras -balades y trompas de Pars y algunas cosas de vestidos, y de es<span class="pagenum"><a name="Page_21" id="Page_21">[21]</a></span>tas -cosas se haga reparticion entre los religiosos y soldados, para que -en los puertos que saltaren escojieren para hacer assiento en las tierras -de los ynfieles las repartan de gracia con muestras de amor y voluntad -en nombre de su Magestad con los yndios que vinieren verles, para -que con estas dadivas graciosas los yndios conserven amor y afficion a -los cristianos y conozcan aun a su tierra a darles de lo que llevan y no -a quitarles lo que tienen, y que entiendan aun a buscar el bien de sus -almas. Este es un medio de grande ymportancia para que los yndios se -aquieten sumamente y pacifiquen y obedezcan a los espaoles sin contradiccion -ni repugnana, y reciban con gusto a los que ban a predicarles -el Sagrado Evangelio y los misterios de Ntra. Santa fe Catholica, -de mas que los yndios de este paraje son reconocidos y agradecidos, y -en recompensa y paga de lo que se les diere, acudiran con las cosas que -ellos tubieren de estima en su tierra, como lo hicieron con nosotros con -esta preuencion.</p> - -<p>Opinaba que el sitio ms adecuado para el primer pueblo, era la -baha de San Bernab, donde deban hacerse casas construdas de tal -suerte, que las unas casas sean guarda y amparo de las otras, levantndose -tambien iglesia y casa fuerte, que sirviera de castillo y atalaya -para casos adversos, en puerto fuerte, eminente y seoril, y si -fuera posible con paso seguro a la mar para reciuir socorro y enviarle -a pedir por mar en caso que alguna necessidad se ofreciere, como comunmente -lo han vsado los portugueses en los puestos que an hecho -asiento en la India y les a sucedido muy bien el vsar de este ardid y -advertencia.</p> - -<p>Recomienda la necesidad de la vigilancia y de la prevencin continua, -porque en tierra de yndios infieles, aunque se hayan dado por -amigos y de paz, no ay que fiar mucho, antes se ha de uiuir con ellos y -entre ellos con notable recato y bigilancia y adbertencia, y propone -el establecimiento de un mercado o Casa de Contratacin para que all -acudan los yndios a rescatar lo que quisieren de los espaoles, y para -que ellos entre s, unos con otros, traten y contraten, que con esto se -facilitar mucho la comunicacion de ellos con los nuestros, de que se -vienen a enjendrar el amor y la amistad.</p> - -<p>Juzga que es conveniente para poblar la tierra y para el sustento, -llevar vacas, ovejas, carneros, cabras, yeguas y lechones... Estos animales -se criaran y multiplicaran muy bien en esta tierra, por ser para -ello acomodada y fertil, y tambien se podran hazer algunas lauores de -trigo y de maiz y plantar bias y huertas, para que se tenga el sustento -de las puertas adentro, sin que sea necesario traerlo de acarreto y -de fuera, ymponiendo y enseando a los yndios para que ellos ha<span class="pagenum"><a name="Page_22" id="Page_22">[22]</a></span>gan -lo mismo, que todo lo tomaran bien redundando en su probecho.</p> - -<p>Propona despertar el espritu del salvaje ensendole a cantar y a -taer los instrumentos msicos.</p> - -<p>Recomendaba con insistencia que de los yndios se vayan escojiendo -algunos de los mas aviles, entresacando entre los muchachos y nios -los que parecieren mas dociles y ingeniosos y aviles, y estos se uayan -doctrinando y al mismo tiempo que se fuera enseando la doctrina cristiana -y a leer en cartillas espaolas para que juntamente con el leer -aprendan la lengua espaola, y que aprendan a escriuir... porque <i>el -buen fundamento tiene firme el edificio</i>.</p> - -<p>Termina su relacin Fray Antonio de la Ascensin condenando el -sistema de las encomiendas. Conviene que su Magestad haga estas -pacificaciones a su costa, y que no las encomiende a nadie, y porque -los soldados vayan con sujecion y obediencia a sus mayores, a los -espaoles que fueren enviados por su Magestad a esta jornada para la -pacificacion y poblacion de este reino, se les a de advertir que no van -a ganar tierras para si ni vasallos, sino para los Reyes de Castilla -que los embian porque no conviene que su Magestad haga mercedes de -pueblos ni de yndios que se fueren pacificando y convirtiendo a nuestra -santa fe a ningun espaol por grandes servicios que aya hecho en estos -reinos a S. M., porque su Magestad lo podra saber con buena conciencia, -y sera la total ruyna y destruccion de todos los yndios, como -sucedio en los principios que se conquistaron estos reynos de la Nueva -Espaa, y se vi sucedio en las yslas de barlouento y en tierra firme, -como lo cuenta y trata muy por extenso el Sr. Obispo de Chiapa -D. Fr. Bartolom de las Casas.</p> - -<p>Sucedironse diferentes viajes que no carecen de importancia, hallndose, -entre otros, el realizado por el capitn Nicols de Cardona -el 21 de marzo de 1615, cuyo original se conserva en la seccin correspondiente -de la Biblioteca Nacional, y cuyo largo ttulo es como -sigue:</p> - -<p>Descripciones Geograficas e Hidrograficas de muchas tierras y -mares del Norte y Sur en las Indias, en especial del descubrimiento -del reino de la California, hecho con trabajo e industria por el capitan -y cabo Nicolas de Cardona, con orden de nro. sor. Don Phelipe II de -las Espaas. Dirigidas al Excmo. Sr. D. Gaspar de Guzman, conde de -Olivares, duque de San Lucar la Mayor, etc. 24 de junio de 1632. -Cardona consideraba a <i>California</i> como la tierra ms rica en minas de -oro y plata de todas las Indias.</p> - -<p>El almirante D. Pedro Porter de Casanate ofreci el ao de 1636, -por servir a S. M., hacer viaje a la California para saber si era isla o<span class="pagenum"><a name="Page_23" id="Page_23">[23]</a></span> -tierra firme y descubrir lo occidental y septentrional de la Nueva -Espaa, fabricando a su costa navos, conduciendo gente y llevando -pertrechos, bastimentos y todo lo necesario. Dice Porter que California, -de buen temple, sana, frtil, con aguas, dispuesta para labores y -sementeras, tiene ganados, frutos y yerbas saludables, muchas arboledas, -frutos y flores de Espaa, hasta higueras y rosas. Hasta el 8 de -agosto de 1640 no le concedi S. M. la autorizacin pedida; pero le -detuvo todava tres aos honrndome—dice Porter—con parecer que -poda ser de algun util en sus armadas... El Consejo de Indias -dispuso que se aprestase a salir con toda celeridad, como lo verific -el 2 de agosto de 1643. Sali de Cartagena y lleg a Veracruz el 22 de -dicho mes. En Mxico se present al virrey, busc amigos y dinero, -comenzando la construccin de buques. Con <i>Nuestra Seora del Pilar</i> y -<i>San Lorenzo</i> naveg los aos 1648 y 1649, descubriendo y demarcando -las costas e islas del golfo de California.</p> - -<p>Reinando Carlos II se ofreci a conquistar la California el almirante -D. Isidro Atondo y Antilln, mediante escritura de diciembre -de 1678, que fu aprobada por Real Cdula de 29 de dicho mes de 1679. -Sali la expedicin del puerto de Chacala el 18 de marzo de 1683, -llevando por cosmgrafo al Padre Francisco Eusebio Kunt o Kino, -alemn, profesor de Ingolstad. Llegaron al puerto de la Paz y trataron -de establecerse en el interior; pero los indios se aprestaron a la resistencia -y tuvieron que dirigirse a Sinaloa. Volvieron otra vez y eligieron -la baha de San Bruno como punto de desembarco, y como tampoco -pudieran sostenerse, se retiraron a ltimos de 1685.</p> - -<p>En vista del poco xito de los conquistadores, los misioneros tomaron -la determinacin de incorporarla a Espaa mediante la civilizacin -y el sentimiento religioso. En obra tan humanitaria ayudaron al Padre -Kunt los misioneros Salvatierra, Tamaral y otros. El P. Juan Mara -Salvatierra fu conocido despus con el dictado de <i>Apstol de la California</i>. -Los jesutas predicaron el Evangelio y consiguieron que los -perezosos californios se dedicasen a la agricultura y a levantar diques -o presas a las inundaciones ocasionadas por los torrentes. Cuando con -ms celo que prudencia combatieron la poligamia, estallaron crueles -rebeliones en las misiones del Sur (1734), hasta tal punto que soldados -y algunos frailes fueron muertos, experimentando notable retroceso la -obra de las misiones.</p> - -<p>Si en el siglo <span class="smcap">xvi</span> se consider a California como pennsula y en el -<span class="smcap">xvii</span> se crey que era isla, en el ao 1746 se prob que slo estaba separada -de la parte continental por el lecho de la corriente del ro Colorado.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_24" id="Page_24">[24]</a></span> -Cuando ms trabajaban los jesutas en su obra civilizadora, les sorprendi -la orden de expulsin de la colonia, dictada en 25 de junio de -1767 y hecha efectiva en 3 de febrero siguiente.</p> - -<p>Encargados los franciscanos de las misiones, el P. Fray Junpero -Serra fu el continuador de Salvatierra. Si al primero se debe la conquista -de la <i>Alta</i> California, el segundo realiz la de la <i>Baja</i>. Monterrey, -San Diego de Alcal, San Antonio de Padua, San Gabriel y San -Luis de Tolosa fueron las primeras misiones realizadas por los franciscanos -en la Alta California. El 17 de septiembre de 1776 se inaugur -la fortaleza o presidio de San Francisco, hoy capital del Estado. Los -frailes tenan el gobierno espiritual y temporal de las misiones. Sus -armas eran un crucifijo colgado al cuello, el breviario bajo el brazo, una -pintura de la Virgen y el Nio Dios por un lado y un condenado por el -otro, y cuadrante y brjula para hacer observaciones<a name="FNanchor_15" id="FNanchor_15" href="#Footnote_15" class="fnanchor">[15]</a>. Los franciscanos, -con patriotismo digno de alabanza, trabajaban por la extensin -de los dominios espaoles. Extendieron la cultura por todas partes. -La ganadera y la agricultura adelantaron mucho. California bajo -el poder espaol prosper de modo extraordinario.</p> - -<p>Sucedironse despus otras expediciones, ganando con ellas no poco -la ciencia. Debemos tambin consignar que en la explotacin del comercio -fuimos ms torpes que en obras de exploracin y de atraccin de indgenas.</p> - -<p>Despus que los Estados Unidos arrebataron Tejas (1845) y California -y Nuevo Mxico (1848) a la repblica mejicana, ha cambiado -completamente la manera de ser de los citados pases. Por lo que a California -se refiere, los mejicanos, primeros emigrantes en el pas, fueron -en gran parte expulsados, quedando en el interior algunos no muy -queridos de los hijos de Norte Amrica. Los indgenas han sido perseguidos -y tratados sin compasin, siendo entre ellos proverbio corriente -que todas sus desgracias provienen del blanco, del whisky, de la viruela, -de la plvora y de las balas. No puede negarse, sin embargo, que los -americanos han operado extraordinaria revolucin en el pas formando -un Estado poderossimo. Ellos han hecho de pueblos pobres y pequeos -ciudades ricas y populosas. Las artes, la industria, todo adelanta y -progresa en aquella tierra maravillosa. Vas de comunicacin cruzan -todo el pas. Se multiplican cada da las bibliotecas, las escuelas, todos -los centros de cultura<a name="FNanchor_16" id="FNanchor_16" href="#Footnote_16" class="fnanchor">[16]</a>.</p> - -<p>Consideremos ya el descubrimiento de <i>Virginia</i>. La Gran Bretaa,<span class="pagenum"><a name="Page_25" id="Page_25">[25]</a></span> -y en particular la reina Isabel, tenan puestos sus ojos en las expediciones -a la Amrica del Norte. Sir Humphrey Gilbert, natural del condado -de Devon, hizo desde el 1576 al 1578 tres viajes. Autorizle la citada -Reina para descubrir y tomar posesin de todas las remotas tierras -habitadas por brbaros, confirindole poderes para apoderarse de -dichos pases. Habiendo muerto en el ltimo viaje Gilbert, su hermano -poltico, Sir Walter Raleigh, obtuvo de dicha Reina en el ao 1581 la -confirmacin de los mismos privilegios concedidos a su pariente. Envi -Raleigh (1584) una expedicin compuesta de dos buques bien tripulados, -a las rdenes de Armidas y Barlow, a las costas de la Amrica del -Norte. Volvieron los expedicionarios e hicieron exacta descripcin de la -hermosa tierra que acababan de descubrir. Raleigh di al nuevo pas -el nombre de Virginia, perpetuando de este modo la fama de virgen de -la reina Isabel, concedindole ella a dicho Raleigh el ttulo y dignidad -de caballero. Otra expedicin prepar el mismo Sir Walter en el ao -1585, dando el cargo de comandante a Ricardo Grenville y el nombramiento -de gobernador de la colonia a Ralph Lane. Volvise Grenville, -dejando en la colonia a Lane y a 108 individuos. Los indgenas deseaban -por momentos librarse de tan molestos huspedes. Cayeron en el -abatimiento los colonos, a pesar de los auxilios que desde las Antillas -les llev el famoso pirata Drake. Cada vez ms desalentados los colonos, -stos, con Lane a la cabeza, abandonaron al fin su establecimiento en junio -de 1586. No haban transcurrido dos semanas, cuando se present -Grenville con abundantes provisiones, llamndole la atencin que sus -compatriotas hubiesen abandonado la colonia. Habiendo dejado 50 hombres -segn Smith, o 15 segn Bancroft, en la isla de Roanoke para guardar -la nueva posesin, l se retir de aquellas ingratas playas. El ao -siguiente, esto es, en 1587, volvi White con una flota cargada de provisiones; -mas slo encontr los huesos de aquellos infelices. Comenz entonces -guerra a muerte entre indgenas e ingleses. White cay sobre -los indios y mat a muchos, abandonando aquellas tierras, sin embargo -de que los colonos, presintiendo su triste fin, le suplicaban que no les -dejase all. Cuando el ao 1590 volvi White, nicamente encontr en -la isla de Roanoke huellas de la colonia. Respecto a Raleigh, despus de -gastar en su empresa el capital que tena, consistente en un milln de -pesetas, fu acusado, quiz falsamente, de alta traicin, muriendo en el -cadalso. Era a la sazn rey Jacobo I, sucesor de Isabel.</p> - -<p>Ya en el siglo <span class="smcap">xvii</span>, despus de las expediciones de Bartolom Gosnold -a la Nueva Inglaterra (1602), de la de Martn Pring hacia las -costas de los actuales Estados de Maine y de Massachusetts (1603), y -de la de Jorge Weymouth, que visit las mismas costas (1605), expe<span class="pagenum"><a name="Page_26" id="Page_26">[26]</a></span>diciones -que no dieron resultado alguno satisfactorio, volvi a pensarse -en proyectos de conquistas y de colonizacin. Reunironse para propagar -las ideas de conquistas y de colonizacin el citado Gosnold, Wingfield, -Hunt, Smith, Georges, Sir John Popham y el propagador ms activo -de estos proyectos, Ricardo Hackluit. Jacobo I, conociendo la importancia -del asunto, dict el 10 de abril de 1606 una Ordenanza, por -la cual divida en dos partes la extensin de costas y tierras: la primera, -comprendida entre los grados 34 y 38 de latitud Norte; y la segunda, -entre los grados 41 y 45 de la misma latitud, quedando entre -los dos territorios un tercero a disposicin de una y otra Sociedad; -de modo que entre ambos siempre haba de permanecer una zona neutral -de 100 millas inglesas (170 kilmetros). Una Sociedad o Compaa -de Londres deba colonizar Virginia o el territorio comprendido -entre los grados 34 y 38; otra Sociedad o Compaa llamada de Plymouth -se encarg de colonizar Nueva Inglaterra o el territorio comprendido -entre los grados 41 y 45. El Rey, para el gobierno de las colonias, -nombr dos consejos: el uno, residente en Inglaterra; y el otro, -en las mismas colonias. En los comienzos del 1607—al cabo de 110 -aos transcurridos desde que Cabot descubri la costa de la Amrica -del Norte—lleg el capitn Newport con tres buques y 105 emigrantes; -desembarc en la baha de Chesapeake y fund la ciudad de <i>Jamestown</i>, -en honor de Jacobo I. La nueva tierra pareci a los emigrantes un -paraso. A excepcin de unos cuantos trabajadores y comerciantes, el -resto de los colonos se compona de seores que en su vida haban -trabajado y de vagos que slo se ocupaban en promover pendencias -aumentando el mal a la llegada del verano, a causa de las fiebres malignas -producidas por el agua corrompida de los pantanos y por las -recientes roturaciones. Apenas abandon el pas el capitn Newport, -sobrevino el abatimiento ms grande en los colonos, y antes de llegar -el otoo fallecieron muchos por la influencia del clima, entre ellos Gosnold. -En el mando de la colonia le sucedi Smith, hombre dotado de excelentes -cualidades. Enrgico, castig a los indios rebeldes, a los cuales -se atrajo luego con prudencia para que le proporcionasen vveres. -Hizo a la aproximacin del invierno una excursin por la baha de -Chesapeake, subi por los ros Chickahominy, Pamunkey y Rappahannock, -siendo hecho prisionero por una tribu india y logrando, no sin -grandes trabajos, su libertad. Cuntase—y cuento es seguramente—que -la joven Pocahontas, hija de un cacique llamado Powhatan, se interpuso -entre su padre y Smith cuando el primero iba con su maza a -partir el crneo al segundo. Encontr a su vuelta en situacin poco lisonjera -la colonia de Jamestown, aumentando el mal con la llegada de<span class="pagenum"><a name="Page_27" id="Page_27">[27]</a></span> -120 individuos, gente que nicamente pensaba en el oro que poda encontrar -en el pas y no en el cultivo de las tierras. Smith emprendi -un segundo viaje y recorri los ros de Potomac y Susquehana, encontrndose -a su regreso con el nombramiento de presidente del Consejo -colonial, nombramiento que le llev Newport con 70 nuevos emigrantes. -Decale la Compaa de Londres que la colonia pagara, por lo menos, -los gastos de la ltima expedicin; que enviase oro; que procurara -encontrar el paso martimo al Ocano Pacfico; y, por ltimo, que hiciera -toda clase de sacrificios para hallar a los ingleses de la colonia -de Raleigh, prisioneros tal vez de los indios. Contest Smith que en -lugar de los mil emigrantes que hasta entonces haban llegado, prefera -treinta agricultores, carpinteros, albailes, herreros, hortelanos y -pescadores. Como presidente del Consejo colonial dispuso que todos haban -de trabajar seis horas diarias, nico modo de recibir vveres.</p> - -<p>En el ao 1609 obtuvo la Compaa de Londres importantes reformas -en su constitucin. El Rey cedi a la Compaa muchos derechos -que hasta entonces l se haba reservado, como el nombramiento por -los socios del Consejo y la facultad de hacer leyes y reglamentos para -las colonias. En virtud de la nueva organizacin fu nombrado gobernador -general de Virginia lord Delaware. Mientras que Delaware se -dispona a marchar a la colonia, se dirigi a ella el capitn Newport, -llevando a bordo a Sir Toms Gates y Sir Jorge Somers, que deban -encargarse del gobierno hasta la llegada de Delaware. La Compaa -adquiri gran desarrollo, pues entraron a formar parte muchos propietarios -rurales y comerciantes, como tambin altos empleados, entre -ellos el poderoso Cecil.</p> - -<p>Embarcronse unos 500 para Virginia, en tanto que Smith abandonaba -la colonia y se diriga a Inglaterra. Vise entonces que Smith posea -cualidades relevantes como gobernador, por cuanto despus de su -marcha lleg la colonia a la decadencia ms completa. Algo bueno hizo -tambin Gates, conteniendo a los que deseaban incendiar las viviendas -y volver a Inglaterra. Rein otra vez la paz con la llegada de lord -Delaware, que traa colonos y provisiones en abundancia; pero habiendo -enfermado el gobernador hubo de regresar a Inglaterra, siendo entonces -nombrado para sustituirle Sir Toms Dale, quien se hizo cargo de la colonia -en el ao 1611. Dignas de alabanza fueron las primeras medidas -tomadas por el nuevo gobernador; tambin contribuy al bienestar la -llegada de Gates con buen nmero de colonos y bastantes provisiones -procedentes de Inglaterra. Bastar decir que en 1612 lleg a 700 el -nmero de habitantes. Por entonces se dispuso ceder en propiedad cierta -porcin de tierra a cada colono, pues antes todos trabajaban para el<span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">[28]</a></span> -comn o para la compaa colonizadora. Tambin en el dicho ao se -acord que muchas atribuciones y autoridad del Consejo colonial residente -en Inglaterra, pasasen a una asamblea que sera nombrada por -los colonos de Virginia. Del mismo modo se orden trasladar mujeres -jvenes, de conocida honradez, a la colonia, nico medio del aumento -rpido de poblacin y medida segura para que los nuevos matrimonios -no abandonaran fcilmente aquellas tierras. A la sazn la famosa Pocahontas, -que haba sido robada por el capitn ingls Argall, se cas -con un colono llamado Rolfe<a name="FNanchor_17" id="FNanchor_17" href="#Footnote_17" class="fnanchor">[17]</a>. Con las plantaciones de tabaco comenz -la prosperidad del pas y se mejoraron las condiciones sociales y -polticas. Tras el corto y tirnico gobierno del capitn Argall fu nombrado, -en 1619, Jorge Yeardley, en cuyo tiempo se reuni la primera -Asamblea colonial, la cual con sus innovaciones y reformas hizo de -Virginia un pueblo libre e independiente. La Compaa de Londres -hubo de sancionar todo lo hecho por la Asamblea parlamentaria de Virginia.</p> - -<p>Nombrado Edvin Sandys tesorero de la Compaa de Londres, recibi -la colonia extraordinario impulso, merced a los muchos emigrantes. -A Sandys sucedi, no obstante la oposicin del Rey, el conde de Southampton, -el amigo de Shakspeare, y con su poderoso auxilio se di a la -colonia una carta constitucional bastante parecida a la inglesa. Segn -esta constitucin, la Asamblea general de Virginia deba componerse -de los miembros vitalicios del Consejo de la colonia, nombrados por la -Compaa de Londres, y de dos representantes de cada grupo de colonos -o de cada lugar, y las rdenes de la Compaa slo adquiran -fuerza de ley despus de ratificadas por la Asamblea general de Virginia, -sobre cuyas resoluciones tena, sin embargo, el gobernador el derecho -de veto<a name="FNanchor_18" id="FNanchor_18" href="#Footnote_18" class="fnanchor">[18]</a>.</p> - -<p>Al paso que tales concesiones contribuan al progreso de la colonia, -es de lamentar que Jacobo I mandase deportar (1619) a Virginia unos -100 penados, que all hubieron de casarse y formar familias. Todava -es ms censurable el siguiente hecho: en el ao 1620 varios comerciantes -holandeses comenzaron a importar negros de Africa que los colonos -compraban para el cultivo de los campos. Este fu el origen de la esclavitud -en el Norte de Amrica<a name="FNanchor_19" id="FNanchor_19" href="#Footnote_19" class="fnanchor">[19]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">[29]</a></span> -Si no prosper el cultivo de la morera para la cra del gusano de -seda, ni la vid, en cambio desde que se introdujo el cultivo del algodn -(1621) fu adquiriendo cada ao mayor incremento.</p> - -<p>El sistema de gran cultivo y de grandes haciendas se extendi a las -dos Carolinas, a la Georgia y, por ltimo, a todos los Estados del Sur.</p> - -<p>Cuando se hallaban ms enconadas las luchas religiosas en Inglaterra -y cuando era cada vez mayor el odio entre unas y otras sectas, los -puritanos solicitaron de la compaa de Londres concesin de terrenos -en Virginia, con el objeto de trasladarse all y practicar tranquilamente -su religin<a name="FNanchor_20" id="FNanchor_20" href="#Footnote_20" class="fnanchor">[20]</a>. No se opuso a ello Jacobo I y en 1620 se embarcaron -para Virginia ms de cien puritanos.</p> - -<p>Conviene no olvidar que algunos aos antes (1607), el capitn Newport -haba desembarcado en Virginia, a orillas del ro James, los primeros -colonos ingleses. Reeligido (1623) el conde de Southampton tesorero -de la compaa de Londres, Jacobo I, disgustado por la conducta -poltica y por las escisiones interiores de la sociedad, como tambin -por el citado nombramiento, dispuso—no sin largo y ruidoso proceso—encargarse -del gobierno de la colonia (1624). Durante el gobierno de -Carlos I (1625-1649), Virginia dependi directamente de la Corona, -siendo de notar que al Rey slo le preocupaba la explotacin del monopolio -del tabaco. Guardse la mayor tolerancia con los puritanos; pero -en el ao 1643 se prohibi todo culto pblico y todo establecimiento de -enseanza no dirigido por la Iglesia anglicana ortodoxa. El nmero de -los habitantes de la colonia lleg a veinte mil en 1648. El gobierno republicano -(1649-1660) no hizo innovacin alguna en la colonia, si bien -se estipul que los habitantes de Virginia gozaran de las mismas libertades -que los ingleses en la madre patria. Reinando Carlos II (1660-1685) -se cre (1662) un consejo de 32 miembros para la direccin de -las colonias. Este consejo, que levant vivas protestas en Nueva Inglaterra, -fu respetado y querido por los colonos de Virginia. Aumentaba -rpidamente la poblacin, hasta el punto que en 1665—segn el gobernador -Berkeley—lleg a cuarenta mil habitantes. Algunos perjuicios -sufri por entonces Virginia: baj el precio del tabaco, porque al cultivo -de dicha planta se dedicaron tambin y le hicieron competencia los<span class="pagenum"><a name="Page_30" id="Page_30">[30]</a></span> -colonos de la Carolina y de Maryland. Adems, los holandeses, en guerra -con Inglaterra, cayeron varias veces sobre la colonia y echaron a -pique algunos buques mercantes, y un huracn devast el pas y destruy -numerosos edificios. Lo peor de todo fu la conducta del gobernador -Berkeley, hombre codicioso e injusto. Si aparentemente tena buenas -relaciones con los indios (a quienes, por medio de sus amigos, compraba -gran cantidad de pieles, en particular de castor), era, sin embargo, -poco querido. Estall, al fin, la guerra entre indgenas y colonos, -cometiendo unos y otros las ms horribles crueldades. Igualmente, la -guerra civil trajo das de luto a la colonia. Un tal Bacon se puso en -frente de Berkeley. La fortuna favoreci a los revoltosos, teniendo que -huir Berkeley y siendo incendiada la poblacin de Jamestown. Muerto -por entonces Bacon, se disolvi su partido y pudo volver Berkeley a -encargarse del gobierno. Cul fu la causa de esta guerra civil? Que -Carlos II, para recompensar los servicios de los lores Arlington y Culpepper, -les di Virginia por treinta y un aos, oponindose a ello, como -era natural, los colonos. Al fin rein la paz, mediante el pago de una -suma anual, que se aument con un impuesto especial sobre el tabaco.</p> - -<p>Berkeley, en su segunda poca de mando, trat con mano de hierro -a los vencidos, hasta el punto que Carlos II—segn cuentan—hubo de -decir: Este viejo loco ha quitado ms vidas en aquel pas despoblado -que yo en Inglaterra por la muerte de mi padre. Reunida la asamblea -de la colonia rog al tirano que no derramara ms sangre. Por su parte -el gobierno de la metrpoli envi tres comisarios con quinientos -individuos de tropa para restablecer la tranquilidad y hacer una informacin -acerca de los sucesos. Tuvo Berkeley que marchar a Inglaterra -con objeto de dar cuenta de su conducta. Muri al poco tiempo, -sucedindole sucesivamente Chicheley, Culpepper, Howard y Nicholson. -Las facultades del gobernador—dice Bancroft—eran extraordinarias, -pues resuma a la vez los cargos de teniente general -y almirante, tesorero, canciller, presidente de todos los tribunales del -Consejo y hasta obispo, de modo que, la fuerza armada, las rentas, -la interpretacin de la ley y la administracin de justicia, todo estaba -sometido a su autoridad<a name="FNanchor_21" id="FNanchor_21" href="#Footnote_21" class="fnanchor">[21]</a>. Aunque las disposiciones de la madre -patria, del Consejo y de la Asamblea general limitaban en cierto sentido -los citados poderes, no debe olvidarse que las rdenes procedentes -de Inglaterra eran secretas, y por lo que respecta a la Asamblea -sus individuos se hallaban en una posicin subalterna o inferior a la -del gobernador.</p> - -<p>Las colonias de la Amrica del Norte, durante el reinado de Car<span class="pagenum"><a name="Page_31" id="Page_31">[31]</a></span>los -II, gozaron de algunas mercedes. Bien es verdad que el Rey deba -mostrarse agradecido a las colonias, las cuales recibieron voluntariamente -la monarqua restaurada, con la sola excepcin de la de Massachusetts, -que tard un ao en reconocer los hechos consumados. Unironse -en una sola colonia los de Hartford y de Newhaven, recibiendo, -como algunas otras, real patente, en la cual se otorgaban completas libertades, -que hicieron de ella una especie de repblica independiente. En -cambio, es censurable la exagerada liberalidad de Carlos II, que hubo -de regalar territorios a sus favoritos. En virtud de esta liberalidad, -Virginia fu cedida por treinta y un aos; Nueva York la di a su hermano -el duque de York; Pensilvania a Penn; parte de Maine y de New-Hampshire, -al duque de Monmouth; Nueva Escocia, a Toms Temple, -y el monopolio del comercio de los territorios aledaos de la baha de -Hudson al prncipe Ruperto.</p> - -<p>Poco a poco iba aumentando el nmero de habitantes en las colonias; -el ao 1875 contaba la de Plymouth 7.000; la de Connecticut, -14.000; la de Massachusetts, 22.000; las de Maine, New-Hampshire y -Rhode-Island, 4.000 cada una. Los productos de las colonias eran, especialmente, -agrcolas; tambin pieles, pescado y maderas de construccin.</p> - -<p>Inmediatamente que subi al trono Jacobo II (1685-1688), decret -la agregacin de <i>Nueva Jersey</i> a la de Nueva York. El Rey nombr gobernador -general de todas las colonias del Norte a Andros, quien habiendo -llegado a Boston el 1686, lo primero que hizo fu establecer el -culto de la iglesia anglicana, sin hacer caso de las protestas de los puritanos. -Cuando se dispona a empresas mayores, la revolucin en la -metrpoli arroj del trono a Jacobo II, sucedindole Mara (1689-1695) -y Guillermo III (1689-1702). Ms que Mara y Guillermo, el verdadero -soberano de Inglaterra fu el Parlamento. Lo mismo sucedi durante -el reinado de Ana (1702-1714).</p> - -<p>La misma conducta que Inglaterra y Francia siguieron los holandeses -y suecos. El ingls Enrique Hudson, al servicio de Holanda, intent -descubrir un paso para la India por el Norte de Amrica. Auxiliado -por el comercio holands, pudo hacerse a la vela en abril de 1609 con -el buque <i>Media Luna</i>. Tuvo que dirigirse al Oeste porque grandes masas -de hielo le impidieron continuar hacia el Norte y lleg a la embocadura -del Penobscot, en el estado actual de Maine, pas al Cabo Cod, -sigui su marcha hacia el Sur, y al tocar en la costa de Virginia volvi -al Norte y entr en la baha de Nueva York, subiendo por el ro que -lleva su nombre y reconociendo la citada baha. Dice el Dr. Hopp que -de todas partes acudieron los indios, que jams haban visto nave al<span class="pagenum"><a name="Page_32" id="Page_32">[32]</a></span>guna -europea, y crean ver gigantesca ave de blancas alas<a name="FNanchor_22" id="FNanchor_22" href="#Footnote_22" class="fnanchor">[22]</a>. De regreso -a Holanda no logr apoyo de los comerciantes y march con pocos -recursos a continuar las exploraciones, muriendo en la helada baha -ya dicha y que tambin lleva su nombre. De 1610 a 1614, organizaron -los holandeses diferentes expediciones a aquella regin, y con el objeto -de comerciar con los indgenas construyeron viviendas en la playa de -la isla de Manhattan y ltimamente un fuerte (1614). El marino Adrin -Block (cuyo nombre lleva pequea isla en el puerto de Nueva York), -explor las costas de Long-Island, situadas delante de Nueva York. -Block descubri el ro Connecticut, construy (1615) el fuerte que llam -de Orange, donde hoy se halla la ciudad de Albany, y dcese que, -perdido su buque, construy otro, el primero que se hizo en aquellas -playas.</p> - -<p>Cuando con tanta fortuna comenz a funcionar el Banco de Amsterdam -(1609); cuando fu decapitado Barneveldt (1619) y encerrado -en dura prisin Grocio, la Compaa holandesa de la India Occidental -(casi tan poderosa como la de la India Oriental) autorizada en 1621, -recibi el permiso de establecer fuertes y factoras en Amrica. As comenz -la ciudad de <i>Nueva Amsterdam</i><a name="FNanchor_23" id="FNanchor_23" href="#Footnote_23" class="fnanchor">[23]</a>, cuya primera iglesia se construy -el 1623. Tres aos despus el tercer gobernador o director general -de la colonia, Pedro Minnewit (o Minuit) compr a los indios la -isla de Manhattan, donde se halla la ciudad de Nueva York. Minnewit -foment la agricultura y el comercio, siendo de advertir que en 1628 -contaba 270 habitantes la colonia y export pieles por valor de 124.500 -pesetas, y tres aos despus lleg la exportacin a 277.400, construyndose -en la misma fecha en el arsenal de la colonia un buque de -800 toneladas.</p> - -<p>En la Nueva Neerlandia—como los holandeses llamaban al pas—, -no progres la agricultura como debiera, por la razn siguiente. La -Compaa de la India Occidental daba extenso territorio al que fundaba -una colonia de cincuenta habitantes, y como slo hombres muy ricos -podan establecer tales colonias, casi todo el pas comprendido entre las -actuales poblaciones de Nueva York y Albany, como tambin no pequea -parte del Estado llamado hoy de Nueva Jersey, pas a manos de familias -poderosas, pudiendo citarse entre otras las de Van Rensselaer, -Pauw, Godyn y Bloemart. No huelga decir que el acaudalado propietario -e historiador De Vries, extendi el dominio holands por el territorio -que forma al presente el estado de Delaware. Destitudo del Gobierno -de la colonia Pedro Minnewit, por la Compaa de las Indias<span class="pagenum"><a name="Page_33" id="Page_33">[33]</a></span> -Occidentales, march a Suecia, donde el holands Usselinx haba hecho -propaganda en favor de una empresa colonizadora.</p> - -<p>Constituida la Compaa sueca del Sur (1626), cuando muri Gustavo -Adolfo (1632), el canciller Oxenstiern se dedic a la formacin de -la citada empresa. La nueva colonia—deca el folleto <i>Argonutica Gustaviana</i>, -publicado en 1633 por Usselinx—estaba destinada a ser refugio -para los perseguidos, lugar seguro para el honor de las mujeres e -hijas de los expulsados de su pas a causa de las guerras y del fanatismo -religioso, y tierra bendita donde deban vivir tranquilos los hijos -del pueblo y todos los heterodoxos. La esclavitud deba quedar proscripta -de la colonia, porque el trabajo del hombre libre vale ms que -el del esclavo; adems, que el esclavo no es consumidor, porque no conoce -ni puede satisfacer las necesidades del hombre libre. En 1636, -Oxenstier acept las proposiciones que le hizo Minnewit—pues Usselinx -se haba retirado de los asuntos—marchando entonces el ilustre marino -con cincuenta emigrantes. Compr terreno a los indios, construy -una fortaleza y estableci su colonia donde actualmente se levanta la -ciudad de Wilmington, en la confluencia del ro Cristiana con el Delaware. -Protest contra dicha ocupacin Kieft, gobernador holands de Nueva -Amsterdam. Minnewit, lejos de hacer caso de la protesta, reemplaz -los postes holandeses que sealaban los lmites de su territorio, con otros -que tenan escrito en una tabla: <i>Cristina, Reina de Suecia</i>. Inmensa fu -la alegra en Suecia cuando, procedente de la colonia, lleg un cargamento -de pieles. La Nueva Suecia, que se extenda desde la embocadura -del Delaware hasta los saltos de Trentn, se desarroll mucho, comenzando -a decaer, ya por la muerte de Minnewit (1641), ya porque -haba pasado el apogeo poltico del reino de Suecia. Tanto decay, que -catorce aos despus la colonia sueca fu absorbida por Pedro Stuyvesant, -gobernador holands de Nueva Amsterdam<a name="FNanchor_24" id="FNanchor_24" href="#Footnote_24" class="fnanchor">[24]</a>.</p> - -<p>Durante el gobierno de Stuyvesant, los colonos de la Nueva Inglaterra -se apoderaron de la cuenca del Connecticut y de una parte de la -isla de Long-Island. En la colonia holandesa de <i>Nueva Amsterdam</i> faltaba -poderosa clase media que defendiera el territorio contra los invasores -ingleses. Los grandes propietarios contribuyeron a la ruina de dicha -colonia. Desde el ao 1650 al 1660, llegaron varias expediciones de -inmigrantes (hugonotes franceses, judos, ingleses, etc.), las cuales iban -borrando poco a poco el carcter nacional holands. En 1660 fu aumentando -la inmigracin inglesa, llegando el caso de que las autoridades -tuvieron que publicar los edictos y dems disposiciones en ingls y<span class="pagenum"><a name="Page_34" id="Page_34">[34]</a></span> -holands. Que el sistema colonial ingls era superior al holands, se -manifestaba considerando que en Boston y en todas las poblaciones de -la Nueva Inglaterra apenas haba mendigos y vagabundos, mientras -estaban infestadas de unos y de otros Nueva Amsterdam y las aldeas -inmediatas. Tambin se debe tener en cuenta que el comercio de esclavos -tena mucho ms incremento en Nueva Amsterdam que en otras -partes. La decadencia de la colonia holandesa era cada da ms grande. -Nueva Amsterdam deba caer en manos de los ingleses. Ni el gobernador -Stuyvesant, ni los habitantes de la ciudad, se hallaban dispuestos -a derramar una gota de sangre por la Compaa holandesa de las Indias -Occidentales. Cuando Inglaterra ocup la ciudad, se cruzaron de -brazos, lo mismo los holandeses de pura raza que los suecos y holandeses -de Delaware y Nueva Jersey. Nueva Amsterdam se llam Nueva -York, el fuerte Orange recibi el nombre de Albany y la bandera inglesa -onde en toda la costa, desde el Maine hasta Georgia. Desde -1664 hasta 1667, desempe el cargo de gobernador de la antigua colonia -holandesa, Ricardo Nicolls, protegido del duque de York; desde -1667 hasta 1673, Francisco Lovelace. Si durante la guerra anglo-holandesa -volvi a caer la capital de la colonia en poder de Holanda, slo -fu por quince meses; al cabo de ellos desapareci para siempre de la -Amrica del Norte el dominio holands.</p> - -<p>La Compaa de Plymouth, organizada al mismo tiempo que la de -Londres, no se di prisa en sus proyectos de colonizacin. Despus del -establecimiento, en el ao 1607, de una pequea colonia en <i>Sagahadoc</i> -(Knbec), habiendo muerto Jorge Pophan, jefe de ella, volvieron Europa -los colonos, sin cuidarse ya la citada compaa de que se hallaba -una tierra llamada Nueva Inglaterra. Luego, numeroso grupo de emigrantes -puritanos desembarcaron (16 diciembre 1620) en ese sitio, -donde fundaron <i>Nueva Plymouth</i>, como recuerdo de la hermosa ciudad -inglesa del mismo nombre. Nombraron gobernador, por un ao, a -Juan Carver, y tambin, para si de ello haba necesidad, un lugarteniente. -La epidemia hizo terribles estragos en la colonia, falleciendo ms -de la mitad, incluso el mismo Carver, encargndose entonces del gobierno -Guillermo Bradford y de la defensa militar Miles Standish. Poco despus -llegaron 35 colonos conducidos por Cushman. Durante el invierno -de 1621 a 1622 se dej sentir el hambre de un modo considerable, pudiendo -salvarse los colonos merced al auxilio de algunos indios pescadores -de a orillas del Maine, los cuales les proporcionaron maz, pescados -y mariscos.</p> - -<p>En el citado ao arribaron otros colonos de la metrpoli, que, expulsados -luego, se retiraron a orillas del golfo de <i>Massachusetts</i>, for<span class="pagenum"><a name="Page_35" id="Page_35">[35]</a></span>mando -una nueva colonia. La miseria les oblig despus a dispersarse.</p> - -<p>Dos colonias, llamadas <i>Mariana</i> y <i>Laconia</i>, fundadas la una por -Gorges y la otra por Mason, arrastraron vida lnguida y quedaron reducidas -a pesqueras.</p> - -<p>La <i>Nueva Escocia</i>, concedida al poeta cortesano Alexander (conde -luego de Stirling) fu dividida en 150 partes con ttulo de otras tantas -baronas. Vendironse los ttulos; pero los indios conservaron siempre -el territorio. Entretanto los pobres, honrados y rgidos puritanos de la -Nueva Inglaterra, vivan contentos con su suerte. Fu para ellos una -contrariedad la presencia de un eclesistico predicador de la Iglesia -anglicana, que lleg el ao 1624, y a quien expulsaron, como tambin -a dos partidarios suyos. En <i>Nueva Plymouth</i>, mientras los colonos trabajaron -por el comn, no ces la escasez, comenzando la prosperidad -cuando se di una parte de terreno a cada individuo. Si a los cuatro -aos de su fundacin tena 184 habitantes, ya en 1630 no bajaban de -300.</p> - -<p>En el mismo ao fu reconocida como colonia, por el rey Carlos I, -la de <i>Salem</i>, en la baha de Massachusetts. Intransigente en asuntos religiosos, -arroj de su seno a los que se separaban poco o mucho de las -doctrinas luteranas. La colonia de Salem entr pronto en relaciones con -la de Nueva Plymouth y con los holandeses establecidos en las orillas -del Hudson. Las noticias que se recibieron en Inglaterra fueron tan -buenas, que nuevos emigrantes salieron de la metrpoli para la colonia. -Reformas polticas y administrativas contribuyeron al engrandecimiento -de la colonia de Salem, y el lazo que a todos los colonos una era la -religin, y no la libertad, como en la de Maryland. Los colonizadores -de la Nueva Inglaterra haban abandonado a su patria llevando en el -corazn odio eterno, lo mismo a la Iglesia anglicana que a la religin -catlica, como escribi el reverendo Jorge E. Ellis, predicador puritano. -Jams—dijo—entr en la mente de nuestros mayores el hacer de -su territorio, comprado con su dinero y garantido legalmente por patente -real, un asilo para toda clase de religiones, sino que lo destinaron -a ser una mansin de paz, de reposo y de costumbres puras para -los que tienen los mismos sentimientos, la misma creencia y los mismos -intereses.</p> - -<p>Roger Williams fund en 1635 una colonia que abarcaba el territorio -que a la sazn constituye el Estado de <i>Rhode-Island</i>. Williams, predicador -puritano, fu proscripto de Salem porque se atrevi a decir que -el gobierno no tena derecho a exigir que los ciudadanos asistiesen al -culto en la iglesia.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">[36]</a></span></p> - -<p>Es tambin de notar que en el mencionado ao se fund la colonia -de <i>Concord</i>, en el actual Estado de New-Hampshire, y la de <i>Conneticut</i> -en un lugar de la cuenca feraz del ro del mismo nombre.</p> - -<p>No pasaremos adelante sin referir que Mistress Ana Hutchinson, -mujer de uno de los individuos ms respetables de la colonia, muy estimada -por Enrique Vane, gobernador de Nueva Inglaterra, y respetada -por numerosos colonos, fu perseguida por sus ideas religiosas, pues -se atrevi censurar algunos de los ministros del culto como heterodoxos, -y hasta aadi ideas y opiniones propias, fundadas todas ellas -en el sistema denominado <i>antinomiano</i> por los telogos, impregnadas -del ms profundo entusiasmo religioso<a name="FNanchor_25" id="FNanchor_25" href="#Footnote_25" class="fnanchor">[25]</a>. Tan acaloradas y violentas -fueron las discusiones religiosas, que llegaron a amenazar la existencia -de la colonia. Condenadas las opiniones de la innovadora, se le impuso -la pena de destierro, vindose obligada a retirarse a Aquiday, en la isla -de Rhodes, donde sufri toda clase de privaciones y trabajos, habiendo -provocado el gobernador Kieft, con sus crueldades, la terrible venganza -de los indios, venganza que lleg al extremo de incendiar y matar a -todos los blancos que encontraban. La casa de Mistress Hutchinson fu -incendiada, pereciendo ella con toda su familia, o entre las llamas, o -degollada por los salvajes.</p> - -<p>En tanto que el rey Carlos I persegua con encarnizamiento a los -presbiterianos y puritanos que emigraban a millares de su pas, lleg -tambin en su fanatismo anglicano a querer imponer su voluntad a las -colonias americanas; pero los colonos se aprestaron a la lucha y las -cosas quedaron en el mismo estado. Por su parte, los puritanos de la -Nueva Inglaterra, cada vez ms intolerantes, persiguieron con crueldad -a los cukeros (que no queran ni iglesias ni clrigos); luego dejaron de -perseguirles, restablecindose la paz.</p> - -<p>Como los fanticos anglicanos, y a la cabeza de ellos el arzobispo -Laud, no cesaran de excitar a Carlos I contra la colonia de Massachusetts, -presintiendo los colonos todos de la Nueva Inglaterra que pudiera -llegar un da en que tuvieran que defenderse de las tiranas de la -metrpoli, proyectaron formar una unin (1637), y cuyo proyecto se -realiz el 1643, en cuyo ao las colonias de Massachusetts, Plymouth, -etctera, formaron, con el nombre de <i>Colonias unidas de la Nueva Inglaterra</i>, -una liga slida y perpetua, ofensiva y defensiva, de mutuo -consejo y apoyo en todas las causas justas, lo mismo para la conservacin -y propagacin de la verdad y de los derechos basados en el Evangelio, -que para su prosperidad y seguridad. Tan arraigada se hallaba -la conviccin de unirse, que en el ao siguiente (1644) se proyect<span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">[37]</a></span> -general federacin de todas las colonias inglesas de Amrica. Hace -notar muy acertadamente el historiador Bancroft, que la poderosa -colonia de Massachusetts fu la primera que quiso realizar la primera -liga, y la que despus se manifest ms impaciente por sacudir el yugo -britnico.</p> - -<p>Comenzaron a prosperar las colonias, llegando en poco tiempo a un -verdadero estado de esplendor. Exportaban trigo a las Antillas; pieles, -maderas y pescado seco a Europa. Los habitantes de Nueva Inglaterra -ordenaron (1647) que cada pueblo de cincuenta vecinos se hallaba obligado -a tener un maestro de instruccin primaria, a fin—dijeron—de -que la instruccin de nuestros mayores no quede sepultada con sus restos -mortales, aadiendo en la parte expositiva de ley que la ignorancia -es equivalente a la barbarie, y todo nio debe saber leer y escribir -el idioma de sus padres. Todo grupo de cien vecinos tena tambin la -obligacin de mantener una escuela. Antes se haba proyectado la fundacin -de una Universidad (1636), y dos aos despus, al morir Juan -Harvard, rico colono, dej su biblioteca y la mitad de su propiedad inmueble -a la Universidad. Lo mismo la instruccin elemental que la superior -recibieron frecuentemente cariosas muestras de parte de los ciudadanos. -La imprenta comenz en el ao 1639. Si pueriles son algunas -ideas de los puritanos y si censurables son algunos hechos, no puede -negarse la sencillez de costumbres y la bondad de aquella raza que se -estableci en el Norte de Amrica.</p> - -<p>Guillermo Clayborne obtuvo de Carlos I, en 1631, una patente para -comerciar con los habitantes del golfo de Chesapeake, los cuales daban -las pieles de animales a cambio de productos de la metrpoli. Poco -despus cedi el Rey a ttulo de propiedad perpetua todo lo que actualmente -es el Estado de <i>Maryland</i>, a Jorge Calvert (lord Baltimore). El -territorio citado se llamara Maryland (tierra de Mara), en honor de -la mujer de Carlos I. Cuando Baltimore se dispona a pasar a sus nuevos -dominios, le sorprendi la muerte (1632), sucedindole su hijo -Cecilio, que en 1633 march con 200 emigrantes. Fund una colonia a -orillas del ro Saint-Mary, no sin tener oposicin de Virginia, que -reclamaba como suyo el territorio de Maryland. Prosper rpidamente -la nueva colonia, sin embargo de la guerra que tuvo que sostener con -Clayborne y tambin de las disensiones entre los colonos y el propietario, -siendo todava ms de extraar, considerando su origen aristocrtico-feudal, -el engrandecimiento de Maryland, pues ya en 1660 contaba -con 12.000 habitantes. El ao 1663, por patente de Carlos II, se -concedi el pas que se extenda entre la Virginia de entonces y el ro de -San Mateo, en la Florida, a los personajes siguientes: el historiador y<span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">[38]</a></span> -ministro gran canciller conde de Clarendon, Monk, duque de Albermale, -lord Craven, lord Ashley Cooper (despus conde de Shaftesburg), Juan -Colleton, los dos Berkeley y Jorge Carteret. Es de advertir que ya -en 1629 Carlos I haba cedido el mismo territorio a Roberto Heath, si -bien no se estableci en l ninguna colonia permanente. Tambin advertiremos -que cuando en 1663 la cedi Carlos II, haba colonos en la -Carolina procedentes de la vecina Virginia, de la Nueva Inglaterra y -hasta de las Antillas inglesas, en particular de las Barbadas. Los que -procedan de Virginia se fundieron posteriormente con los de Nueva Inglaterra -y fundaron la colonia de la <i>Carolina del Norte</i>; los de las Barbadas, -con los procedentes directamente de Inglaterra, la de la <i>Carolina -del Sur</i>. En el citado ao, Berkeley, uno de los concesionarios que all -funcionaba como gobernador, obtuvo autorizacin para nombrar dos -subgobernadores: uno para las colonias del Nordeste, y otro para las del -Sudeste, separadas por pantanos intransitables. El primer gobernador -especial de la Carolina del Norte fu Guillermo Drummond, a quien -sucedi Stephens.</p> - -<p>Para la colonia escribi (1670) el insigne filsofo Juan Locke una -constitucin feudal tan absurda e impracticable que, aun modificada -varias veces, nunca pudo ponerse en prctica. Slo por el nombre del -autor daremos a conocer algunas de sus disposiciones: El gobierno -deba estar en manos de la aristocracia territorial, a cuya cabeza figuraban -los ocho concesionarios primeros, de los cuales el de ms edad -tendra el ttulo de palatino, que a su muerte pasara al que le siguiera -en edad. A este ttulo iban afectas ciertas prerrogativas. Se mandaba -dividir todo el territorio en condados, subdivididos cada uno en ocho -seoros, ocho baronas y veinticuatro colonias o municipios en una extensin -de 12.000 acres (4.856 hectreas). Los seoros perteneceran -a los propietarios, las baronas a la nobleza y las colonias o municipios -al comn de colonos. Deban nombrarse de entre la nobleza cuatro condes, -uno por cada condado; de entre los barones, dos por cada condado, -y de entre los caciques otros dos. Al palatino corresponda nombrar -cuatro condes y ocho caciques, siendo los dems nombrados por los otros -siete concesionarios primitivos. Los ttulos y los territorios eran declarados -hereditarios e inenagenables. El poder judicial y el ejecutivo pertenecan -a los propietarios, que con los altos funcionarios formaban el -gran Consejo o Senado; todos los propietarios, nobles y comunes o sus -representantes, formaban la Cmara de los Comunes, en la cual para -tener voto bastaba ser propietario de cincuenta acres. Tocante a la -parte religiosa se inclinaba esta constitucin al sistema que se ha dado -en llamar de intolerancia modificada. Todas las religiones estaban<span class="pagenum"><a name="Page_39" id="Page_39">[39]</a></span> -permitidas, con tal que tuviesen culto pblico y reconociesen la existencia -de Dios y la santidad del juramento. Para que una comunidad religiosa -fuera autorizada y protegida por la ley, deba contar de siete -miembros por lo menos, y en ninguna reunin religiosa deba permitirse -hablar contra el gobierno ni sobre su poltica. La esclavitud estaba -permitida desde un principio y lo mismo la servidumbre. Los amos eran -dueos absolutos de sus esclavos, y los siervos no podan abandonar la -gleba sin permiso de su amo, y sus descendientes continuaban en la -misma servidumbre hasta la ltima generacin<a name="FNanchor_26" id="FNanchor_26" href="#Footnote_26" class="fnanchor">[26]</a>.</p> - -<p>Sublevronse los colonos en 1678 contra las autoridades, sublevacin -que hubo de coincidir con la de Virginia, capitaneada por Bacon. -Sofocada la revolucin, volvi diez aos despus a levantar la cabeza. -Antes de pasar adelante recordaremos que el nombre de Carolina del -Norte apareci por vez primera en un escrito correspondiente al ao -de 1691. Lento y difcil fu el desarrollo de la colonia, pues el suelo era -arenoso, los habitantes indolentes y refractarios a todo gobierno. Casi -toda la riqueza se reduca a caballos y cerdos, que en manadas corran -semi salvajes por las llanuras. Edenton, capital de la colonia, prosper -poco. Mr. Bancroft dice de la colonia Carolina del Norte, que era el -santuario de los fugitivos y desertores, donde cada uno haca lo que -quera, sin adorar a Dios ni al Csar. Continu la anarqua algn -tiempo; pero desde que en 1729 ces el gobierno nominal de los concesionarios -del territorio, el cual pas a ser propiedad de la Corona, adelant -bastante la colonia, como se prueba considerando que en 1755 -contaba con ms de 50.000 habitantes. Del mismo modo la industria -adquiri no escasa importancia.</p> - -<p>Pronto lleg a una situacin prspera la colonia fundada en el <i>Cabo -Fear</i>, siendo de advertir—segn la estadstica de aquellos tiempos—que -en el ao de 1665 ya contaba con 800 habitantes. Procedente de -las Barbadas, el primer gobernador, Juan Yeamans, introdujo en ella -los usos y costumbres de aquellas islas. Los concesionarios de las Carolinas -mandaron a su secretario, Sandford (1666) a fundar otras -colonias en Carolina del Sur. Sandford encontr en mal estado la del -Cabo Fear, la cual haba decado rpidamente, y propuso, a orillas del -ro Charles, la fundacin de otra que recibi el nombre de <i>Charlestown</i> -(1670). Posteriormente llegaron nuevos inmigrantes a Charlestown, ya -procedentes de las islas Lucayas, ya de Nueva York, y tambin directamente -de Inglaterra.</p> - -<p>A causa de que tres galeras espaolas procedentes de tierra americana -y cuya capital era San Agustn, cayeron sobre Edisto, colonia es<span class="pagenum"><a name="Page_40" id="Page_40">[40]</a></span>cocesa, -saquendola y destruyndola (1680), los dems colonos del pas -se dispusieron a tomar el desquite. Tuvieron que desistir porque as lo -mandaron los ocho seores propietarios, y tambin para no exponerse -a mayores males.</p> - -<p>No faltaba motivo a los espaoles para estar disgustados con la colonia -de Charlestown, madriguera de piratas y refugio de contrabandistas. -Lleg el caso que hasta el mismo gobierno ingls propuso, en -1695, la agregacin de la Carolina del Norte a la de Virginia, y la de la -Carolina del Sur al gobierno de las islas Lucayas, como nico medio -de acabar con las plagas de la piratera y del contrabando. Turbse el -orden tiempo adelante por cuestiones religiosas en la Carolina del Sur. -Luego se rompieron las hostilidades entre carolinos y espaoles, llegando -el gobernador ingls Moore a dirigir una expedicin contra la ciudad -de San Agustn, a la cual saque, retirndose despus. Continu la guerra, -y Moore, siendo ya gobernador Johnson, realiz otra expedicin -(1702). Aunque en el ao 1706, los espaoles, deseosos de tomar venganza, -armaron una escuadra que, en unin de la francesa, atac a Charlestown, -los habitantes de la ciudad se defendieron bizarramente y llevaron -la mejor parte. La intolerancia religiosa fu motivo de serios disgustos -y de grandes contrariedades en la colonia, pues el partido anglicano -ortodoxo se declar enemigo mortal de todas las sectas disidentes, -teniendo que imponer su veto el gobierno de la metrpoli. Comenz a -florecer la colonia con el cultivo del arroz, que en 1691 prosper y tom -gran incremento, siendo de sentir que al mismo tiempo aumentara de tal -modo la esclavitud, que en el ao 1708, de 10.000 habitantes slo 1.360 -eran libres.</p> - -<p>En los primeros aos del siglo <span class="smcap">xviii</span> estall terrible insurreccin de -los indios contra los blancos en la Carolina del Sur. Apenas sala la Carolina -del Norte de las devastaciones de los indgenas, comenzaba la -misma calamidad en la del Sur. El da 15 de abril de 1715 se rompieron -las hostilidades, y los indios llevaron por todas partes la desolacin -y la muerte. Los escritores de aquellos tiempos hacen subir las fuerzas -insurrectas a seis o siete mil hombres. La Carolina del Norte, Virginia -y Nueva York, prestaron los auxilios que pudieron buenamente. Esta -guerra, que vino a durar un ao, cost la vida a algunos centenares de -habitantes, calculndose en 100.000 libras los daos y perjuicios ocasionados, -sin contar una deuda que vena a importar la misma cantidad. -Ensoberbeci a los blancos o propietarios el triunfo sobre los indios -y colonos, y los abusos de aqullos obligaron al pueblo a tomar sus -medidas contra la conducta y opresin de los dueos de las tierras. -Tambin por entonces la fortuna haba vuelto la espalda a los piratas,<span class="pagenum"><a name="Page_41" id="Page_41">[41]</a></span> -quienes huyeron de aquellas costas. Como es natural, habiendo aumentado -la deuda pblica por estas guerras, tuvo la colonia que emitir papel -moneda por valor de unos dos millones de pesetas, lo cual origin una crisis -monetaria. En la necesidad de arbitrar recursos, la asamblea legislativa -de Charlestown (Carolina del Sur) tom las siguientes medidas: -votar un impuesto de entrada sobre los negros que el comercio introduca -en la colonia, y otro impuesto sobre la importacin de las mercancas -inglesas. A esta ltima ley opusieron su veto los dueos de la Carolina, -cuya conducta y otros actos dieron por resultado, en 1719, general descontento, -llegando a decir los colonos que los seores slo queran tener -derechos y no deberes, y que en los momentos de peligro no enviaban -remedios ni auxilios. Tantos fueron los odios de los colonos a los dueos -del territorio, que poco despus se encarg la Corona de la Carolina y -nombr un gobernador. Ya no qued otro recurso a los concesionarios -que ceder sus derechos en favor de la Corona de Inglaterra mediante una -indemnizacin de 437.500 pesetas. Depuesto el gobernador Johnson y elegido -el coronel James Moore para que gobernase la colonia en nombre del -Rey, se envi un agente a Inglaterra que abogase en favor de los colonos, -dando esto origen a que se entablase un proceso legal para invalidar -la Carta de la Carolina. Durante la instruccin del proceso, se encarg -la Corona del gobierno de la Carolina del Sur. En calidad de gobernador -real interino march a Carolina del Sur, Sir Francisco Nicholson, quien -deseando ganar la voluntad del pueblo, eligi presidente del Consejo a -Middleton, y presidente del Tribunal a Mr. Allen, los cuales se haban -distinguido en el ltimo movimiento contra los propietarios. Sancion -(1722) para salir de apuros econmicos, una emisin de papel moneda, -que ocasion durante algunos aos gran confusin en el pas.</p> - -<p>Aunque en la Carolina del Norte los colonos no se haban rebelado -contra los propietarios, pasado algn tiempo los ltimos vendieron sus -derechos a la Corona por unas 22.000 libras. Burrington fu repuesto -en el gobierno de la Carolina del Norte, sucedindole, en 1737, Guillermo -Bull, presidente del Consejo. En la Carolina del Sur qued Roberto -Johnson encargado del gobierno. Poco a poco comenzaron ambas -Carolinas a llamar la atencin de los Estados europeos, acudiendo a -ellas muchos emigrantes alentados por el bienestar que se gozaba. El -mayor contingente sali de Irlanda. La colonia irlandesa se estableci -en las riberas del Santee y constituy una poblacin que se llam -Williamburgh. Aument el poder de las Carolinas, llegando a acometer -algunas empresas contra los espaoles. Aument tambin la riqueza -del pas, dndose el caso de que muchos habitantes mandaban sus hijos -a Inglaterra para que se educasen e instruyesen.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">[42]</a></span> -Guillermo Penn, en el ao 1681, adquiri, con otros once cukeros, -la parte oriental de <i>Nueva Jersey</i>, donde se hallaban establecidos puritanos<a name="FNanchor_27" id="FNanchor_27" href="#Footnote_27" class="fnanchor">[27]</a>. -Adems, en el mismo ao el gobierno de Carlos III le concedi, -mediante el precio de 16.000 libras esterlinas (400.000 pesetas), -adelantadas por el padre de Penn al gobierno, una extensin de territorio -a orillas del ro Delaware. Influyeron a resultado tan favorable -los personajes North, Halifax, Sunderland y otros amigos del padre de -Penn. Dcese que el mismo Carlos II, al saber que el nuevo propietario -quera dar al pas que acababa de comprar el nombre de Silvania, tuvo -empeo en llamarlo <i>Penn-Silvania</i> (Pensilvania). Pas Penn a Amrica -en 1682 a tomar posesin de su territorio, y en 1683 fund la ciudad -de <i>Filadelfia</i> (amor fraternal), que a los dos aos contaba 600 casas, -una escuela y una imprenta. En la asamblea convocada por Penn se -sancionaron los 24 artculos de sencilla constitucin, artculos que casi -un siglo despus (1776) sirvieron de base al proyecto de constitucin -de la gran Repblica de los Estados Unidos del Norte. Tan rpidamente -se desarroll la Pensilvania, que en 1688 contaba con unos -12.000 habitantes, y en 1755, con inclusin del Delaware, 220.000.</p> - -<p><i>Georgia</i> fu la ltima colonia inglesa establecida en la Amrica del -Norte. Jorge II autoriz en 1732 al general Oglethorpe para colonizar -los territorios situados entre los ros Savannah y Alatamaha durante -veintin aos, al cabo de cuyo tiempo deban ser propiedad de la Corona -de Inglaterra. Oglethorpe, hombre de carcter tan enrgico como -humanitario, se propuso, ante la crueldad de las leyes penales inglesas, -fundar una colonia que sirviese de refugio a los desgraciados delincuen<span class="pagenum"><a name="Page_43" id="Page_43">[43]</a></span>tes -y tambin para poner coto a la esclavitud. Oglethorpe hizo grabar -en el sello de la sociedad que form el siguiente lema: <i>Non sibi, sed -aliis</i>. A la colonia, en honor de Jorge II, di el nombre de <i>Georgia -Augusta</i>, y en ella eran admitidas todas las religiones cristianas, exceptuando -solamente la catlica. Lleg a Charlestown en los comienzos -de 1733 con 120 emigrantes, fundando la primera poblacin donde -hoy se levanta Savannah, a orillas del ro del mismo nombre. Trazse -el plano de la ciudad con calles anchas, largas y rectas; pero progres -muy lentamente. Llegaron en 1734 inmigrantes moravos, los cuales -fundaron el pueblo de Ebenezer, dedicndose al cultivo de rboles frutales -europeos; tambin se dedicaron al cultivo de la morera, que di -felices resultados, pues a los pocos aos presentaron en el mercado -10.000 libras de seda. Oglethorpe march a Inglaterra, y a su vuelta, -en 1736, trajo ms inmigrantes. Guerra tenaz estall entre ingleses y -espaoles. Quisieron los ingleses, mandados por Oglethorpe, apoderarse -de San Agustn, en la Florida, cuya empresa fracas; y a su vez, los -espaoles atacaron la Georgia, de donde fueron rechazados con bastantes -prdidas. Retirse definitivamente Oglethorpe de la Georgia (1743), -deseando pasar los ltimos aos de su vida, que fu larga, en Inglaterra. -Cambi entonces completamente la manera de ser de la Georgia, -y aquella tierra paradisiaca fu como otras de Amrica. Los pequeos -cultivos fueron reemplazados por los grandes, se arraig la esclavitud -y desapareci para siempre el bienestar y las virtudes. Oglethorpe vivi -en Inglaterra el tiempo suficiente para ver la proclamacin de la -independencia de los Estados Unidos, acabando sus das el 1. de julio -de 1785, a la avanzada edad de noventa y siete aos.</p> - -<p>Pondremos remate a este captulo dando a conocer algunos hechos -realizados por el viajero normando Cavelier de la Salle. Tan difciles y -tan peligrosas fueron sus expediciones, que algunas veces parecen legendarias. -Personaje tan activo y emprendedor visit con varia fortuna -muchos lugares; mas hubo de encontrar, tal vez sin motivo alguno, -grandes contrariedades de parte de los jesutas. Aquel hombre inteligente -y enrgico de carcter, despus de tres viajes por las regiones -situadas ms all de los lagos, donde le sucedieron aventuras sin cuento, -pudo embarcarse en la primavera de 1682 en el <i>Pre des Eaux</i>, y -habiendo navegado cincuenta das, lleg al delta y reconoci los pasos -que comunican con el golfo de Mxico. Pasados dos aos, volvi de -Francia con una pequea flota y en calidad de virrey de <i>Luisiana</i>; -pero habindose conferido el mando de la escuadra a un enemigo personal -suyo, ste, queriendo l slo explorar las bocas del Mississip, -dej a Cavelier casi sin vveres en la costa de Tejas. El insigne y des<span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">[44]</a></span>afortunado -viajero, ms fuerte ante la desgracia, emprendi la exploracin -por tierra. Cuando se hallaba ms decidido a colonizar la frtil -regin que acababa de descubrir, el infame Duhaut le descarg con su -mosquete un tiro en la cabeza, matndole en el acto. Esto suceda el 19 -de marzo de 1687. Dice Mr. Gayarr que fu asesinado donde ahora se -levanta Washington, cuya fundacin se debe a los compaeros de aquel -infeliz, y que la bandera estrellada ondea all donde el primer mrtir -de la civilizacin reg con su sangre la futura tierra de la libertad<a name="FNanchor_28" id="FNanchor_28" href="#Footnote_28" class="fnanchor">[28]</a>. -Tiempo adelante los Estados Unidos de Norte Amrica compraron a -Francia la Luisiana.</p> - - -<div class="figcenter2em" id="CORTES"> - <img src="images/p044.jpg" width="500" height="804" alt=""/> - <div class="caption"> - <p><span class="smcap">Hernn Corts.</span></p> - </div> -</div> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_45" id="Page_45">[45]</a></span></p> - - - - -<h3 id="CAPITULO_III">CAPITULO III</h3></div> - - -<p class="i2"><span class="smcap">Conquista de Mxico.—Hernn Corts.—Corts y Velzquez -en Santiago de Cuba.—Corts en Trinidad, en la Habana -en el cabo de San Antonio, en la isla de Cozumel y en la -desembocadura del Grijalba.—Llega Tabasco: Marina.—Corts -en San Juan de Ula.—Embajada de Moctezuma.—El -gobernador Pilpatoe y el general Teutile.—Obsequios -de Moctezuma Corts y de Corts Moctezuma.—Villa -Rica de la Vera Cruz.—Corts en Zempoala y en Quiabisln.—Poltica -de Corts.—Nueva embajada de Moctezuma.—Corts -quema las naves, pasa Zocothln y llega Tlascala.—Guerra -entre espaoles y tlascaltecas: el general -Xicotencal.—Portocarrero y Montejo en Sevilla y en Medelln: -enemiga de Fonseca Corts.—Corts en Cholula -y en Mxico: su entrevista con Moctezuma.—Descripcin de -Mxico.—Guerra entre Quelpopoca y Escalante.—Suplicio -de Quelpopoca.—Prisin de Moctezuma.—Quetlavaca emperador.—Noche -Triste.—Otumba.—Quanhtmoc, emperador.—Guerra -entre espaoles y mejicanos.</span></p> - - -<p class="p2">Si Juan de Grijalba tuvo la dicha de pisar el primero tierra de Mxico, -la gloria de la conquista pertenece a Hernn Corts, natural de -Medelln (Badajoz), hijo de familia distinguida y aficionado a grandes -y maravillosas empresas. Ganoso de gloria y de riquezas y en busca -de ellas se embarc camino de la Espaola llevando cartas para el gobernador -Don Nicols de Ovando. Estuvo a las rdenes de Don Diego -Velzquez y se distingui en la conquista de Cuba. Enemigos despus -los dos y reconciliados al poco tiempo, Velzquez, gobernador de la isla -de Cuba, le nombr capitn general de la flota que se destinaba a la -conquista de Mxico. Corts gast su fortuna, que no era pequea, en -armar una flota, y, cuando pudo lanzarse a la mar, despus de dar el -ltimo adis a su mujer Doa Catalina Surez, embarc sus tropas y al -amanecer del 18 de noviembre de 1518 sali del puerto de Santiago de -Cuba con 6 carabelas y 300 soldados. Cuando Velzquez, que ya andaba -receloso de la conducta del valeroso extremeo, corri presuroso -al muelle, encontr la armada dndose a la vela. Corts, embarcado en<span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">[46]</a></span> -una lancha, se aproxim al sitio donde estaba su jefe, quien le dijo: -<i>Pues cmo, compadre, as os vais? Buena manera es esa de despediros -de m.—Seor, respondi Hernn Corts, perdneme Vuestra Merced, pues -estas cosas y las semejantes, antes han de ser hechas que pensadas; vea, -Vuestra Merced, qu me manda.</i><a name="FNanchor_29" id="FNanchor_29" href="#Footnote_29" class="fnanchor">[29]</a> Mientras Corts volva a sus buques -y se lanzaba a la mar, Diego Velzquez, viendo tanto atrevimiento y -resolucin, no supo qu contestar.</p> - -<p>Dispuso Hernn Corts que uno de sus barcos marchase a Jamica -a comprar vveres, ordenndole que se incorporase a la escuadra en el -cabo de San Antonio. El tom bastimentos en Macaca y fonde en Trinidad. -All, delante de su posada, mand poner su estandarte y pregonar -la jornada. En dicha villa de la Trinidad hubo de reclutar unos -doscientos soldados procedentes de las expediciones de Crdova al Yucatn -y de Grijalba a Mxico, logrando tambin que se le uniesen algunos -nobles caballeros, entre otros, Gonzalo de Sandoval, Pedro de Alvarado -y Juan Velzquez de Len, deudo del Gobernador. Sumadas las -fuerzas que sac de Santiago de Cuba a las reclutadas en Trinidad, -componan: 110 marineros, 508 soldados, 32 ballesteros y 13 arcabuceros. -Como maestre de campo llevaba Corts a Cristbal de Olid.</p> - -<p>Desde Trinidad se dirigi Corts a la Habana y desde la Habana sali -en la noche del 10 de febrero de 1519 hacia el cabo de San Antonio. -Lo mismo en Trinidad que en la Habana se recibieron rdenes de Velzquez -por las cuales se destitua a Corts del mando de la flota; pero -ni las autoridades de las citadas poblaciones mostraron gran voluntad -en ejecutarlas, ni el futuro conquistador de Mxico estaba dispuesto a -obedecerlas. En cabo San Antonio pas revista sus tropas, las areng -y se hizo a la vela para las costas de Yucatn el 18 de febrero.</p> - - -<div class="figcenter2em" id="MOCTEZUMA"> - <img src="images/p046.jpg" width="500" height="774" alt=""/> - <div class="caption"> - <p><span class="smcap">Moctezuma.</span></p> - </div> -</div> - -<p>Detvose en la isla de Cozumel, fonde en la desembocadura del ro -Grijalba, e internndose en el pas se apoder de la ciudad de Tabasco. -De ella sali para vencer en las llanuras de Ceutla a 30.000 indios. -Desde Tabasco continu su viaje, llevando ricos presentes, entre ellos -el de una joven y agraciada india, a quien se di el nombre de <i>Marina</i> -en el bautismo. Marina, que comenz siendo intrprete de Corts, pas -luego a ser su confidente y secretaria, terminando por hacerse duea -del corazn del valeroso caudillo. Mujer tan singular, am con toda su -alma a Corts y siempre guard fidelidad a los espaoles<a name="FNanchor_30" id="FNanchor_30" href="#Footnote_30" class="fnanchor">[30]</a>.</p> - -<p>Siguiendo Corts la costa lleg a la isla de los Sacrificios y a otros -lugares ya descubiertos por Juan de Grijalba, y por ltimo, a San Juan<span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">[47]</a></span> -de Ula, donde vi acercarse dos canoas (piraguas) y en ellas algunos -indios, los cuales le dijeron lo siguiente: Que Pilpatoe y Teutile, gobernador -el uno y capitn general el otro de aquella provincia, por el -grande emperador Moctezuma, los enviaban a saber del capitn de -aquella Armada, con qu intento haba surgido en sus costas, y a -ofrecerle el socorro y la asistencia de que necesitase para continuar su -viaje. Moctezuma era el segundo Emperador de este nombre y el -undcimo de Mxico. Hernn Corts hubo de contestar lo que al tenor -copiamos: Que su venida era a tratar sin gnero de hostilidad materias -muy importantes a su Prncipe y a toda su Monarqua, para cuyo -efecto se vera con sus gobernadores y esperaba hallar en ellos la buena -acogida que el ao antes experimentaron los de su nacin<a name="FNanchor_31" id="FNanchor_31" href="#Footnote_31" class="fnanchor">[31]</a>.</p> - -<p>Orden Corts que desembarcase toda su gente y estableciera el -campamento en la costa llamada Chalchiuhcuencan. Con la ayuda de -muchos indios que mand Teutile, se levantaron barracas que fueron de -no poca utilidad en aquellos das calurosos. Los indios, con sus instrumentos -de pedernal, cortaban las estacas y las fijaban en tierra; ramas -de rboles y hojas de palmera colocaban entre las estacas, formando -tambin con aquellas el techo. Las barracas mejores o las destinadas a -los jefes fueron cubiertas por los indios, para defenderlas de los rayos -solares, de mantas hechas con algodn. En la mejor de todas orden -Corts que se levantara un altar y sobre l se puso la imagen de la -virgen Mara: a la entrada se coloc una cruz.</p> - -<p>Lleg el momento en que el gobernador Pilpatoe y el general Teutile, -con numeroso acompaamiento, se presentaron al capitn espaol -en nombre de Moctezuma. Antes de comenzar la conferencia, los llev -Corts a la barraca que haca veces de templo, donde todos oyeron -misa, que celebr Fray Bartolom de Olmedo. Despus les invit a un -banquete; luego les dijo que estaba resuelto—pues as lo haba ordenado -su Rey—a no salir de aquel pas sin ver antes al emperador Moctezuma. -Y habiendo dispuesto remitir a Moctezuma un regalo (algunas cosas de -vidrio, una camisa de Holanda, una gorra de terciopelo carmes, adornada -con una medalla en que estaba la imagen de San Jorge, y una -silla labrada de taracea), despidi a los embajadores.</p> - -<p>En tanto que Teutile remita a su Emperador la respuesta de Hernn -Corts, Pilpatoe, a poca distancia de los espaoles, levantaba -algunas barracas, formando con ellas un lugar para que residiesen all -los indios destinados a cuidar de las provisiones y necesidades de -nuestro ejrcito. Aunque Corts comprendi que la idea era muy diferente, -no se mostr ni receloso ni desconfiado.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_48" id="Page_48">[48]</a></span> -Lleg la respuesta de Moctezuma a los siete das. Antes de dar -cuenta de ella crey Teutile mejor entregar el obsequio que haba -mandado su Emperador. Manifest el ilustre extremeo su agradecimiento -por el rico presente de Moctezuma, que consista en finsimas -telas de algodn, penachos de plumas de diferentes colores, dos lminas -grandes, la una de oro, en la que se destacaba la imagen del Sol, y la -otra de plata, en la que vena figurada la Luna; y por ltimo, muchas -joyas y piezas de oro con alguna pedrera. En seguida Teutile, en -nombre de Moctezuma, le dijo que no se le conceda permiso para pasar -a Mxico. No se di por vencido el general espaol y despidi a los -indios con otro regalo para el Emperador, insistiendo con ms energa -en su propsito de visitar la corte. Mientras que esperaba la respuesta, -envi dos bajeles a reconocer la costa.</p> - -<p>Moctezuma contest a la ltima embajada mandando otros regalos -y negndose decididamente a conceder la licencia pedida. As lo dijo -Teutile. El futuro conquistador de Mxico insisti en su demanda, no -sin indicar la brbara idolatra en que estaba sumido el Imperio. Entre -turbado y colrico replic Teutile que, si Moctezuma hasta entonces le -haba tratado como husped, en adelante lo tratara como enemigo; -retirndose inmediatamente, seguido de Pilpatoe y de los dems que le -acompaaban. En aquella misma noche los indios, que bajo las rdenes -de Pilpatoe se haban establecido cerca de nuestro campamento, abandonaron -sus viviendas y se retiraron tierra adentro.</p> - -<p>Hernn Corts, despus de atraerse a algunos descontentos partidarios -de Velzquez y despus de aceptar la amistad que le brindaba el -cacique de Zempoala, se fij en un hecho de suma importancia. Aquellas -barracas donde habitaban, se convirtieron en una poblacin a la -que dieron el nombre de <i>Villa Rica de la Vera Cruz</i>. Se llam <i>Villa Rica</i>, -en memoria del oro que se encontr en aquella tierra, y <i>de la Vera Cruz</i>, -porque a ella llegaron el viernes de la Cruz. Nombrse Ayuntamiento, -nica y legtima autoridad representante de la Corona en aquellos -remotos pases, y ante l renunci el mando que le diera Diego Velzquez, -saliendo poco despus elegido y nombrado Gobernador del ejrcito -de Mxico.</p> - -<p>Con la autoridad y poder que le daba este nombramiento, castig -con alguna severidad a varios sediciosos y turbadores de la quietud pblica. -Inmediatamente dispuso la marcha. En tanto que los bajeles se -dirigan a la ensenada de Quiabisln, l sigui por tierra el camino de -Zempoala, atraves el ro de este nombre, pas por poblaciones abandonadas -y luego por prados amenos, teniendo la suerte de encontrar -a doce indios que venan en su busca, con un regalo de gallinas y<span class="pagenum"><a name="Page_49" id="Page_49">[49]</a></span> -pan de maz que le mandaba el cacique; continu su marcha y por fin -lleg a Zempoala, poblacin situada entre dos ros y en campia frtil. -Las casas eran de piedra, cubiertas las paredes con cal blanca y brillante. -Los espaoles atravesaron calles y plazas llenas de gente, llegando -a Palacio, en cuya puerta estaba el cacique, obeso y ridculo -personaje, quien recibi a Corts con sealadas muestras de cario. -Cuando el cacique hubo alojado convenientemente a sus huspedes, se -dispuso a visitar al jefe espaol hacindole antes un regalo de alhajas -de oro y otras cosas. Presentse en unas andas, que traan sobre sus -hombros jvenes principales. La entrevista fu afectuosa y en ella el -cacique revel que tena deseos de libertar su pas de las violencias y -tiranas de Moctezuma; a ello contest Corts que l no tema las fuerzas -del Emperador y que su misin era ponerse al lado de la justicia y -de la razn. Desde este momento los espaoles pudieron contar con un -poderoso aliado entre los indios.</p> - -<p>Salieron los nuestros para Quiabisln auxiliados en su camino por -los fieles zempoalos. Era Quiabisln un lugarcillo situado sobre altos -peascos con calles estrechas y pendientes. El cacique y los vecinos se -haban retirado bastante lejos, no findose de las intenciones de nuestra -gente; mas pronto acudieron algunos, en seguida otros y ltimamente el -mismo cacique en compaa del de Zempoala. Tambin el cacique de -Quiabisln se puso al lado de los futuros conquistadores de Mxico, -deseoso de vengarse de Moctezuma. Durante estas conferencias pasaron -por el mismo cuartel de los espaoles seis ministros reales, quienes solo -se ocupaban en cobrar los tributos de Moctezuma. Venan adornados de -plumas y pendientes de oro, vestidos de fino algodn, seguidos de muchos -criados que movan grandes abanicos para comunicar el aire o la -sombra a sus seores. Los tales ministros, habiendo puesto su audiencia -en la casa de la Villa, hicieron llamar a los caciques, a quienes reprendieron -por haber admitido en sus pueblos gente forastera, enemiga -de Moctezuma; adems del servicio ordinario les pidieron como castigo -de su delito, veinte indios para sacrificarlos a los dioses. Al tener noticia -Corts de estas cosas, llam a los dos caciques y les dijo que no slo -haban de negarse a entregar indios destinados a los sacrificios, sino que -les ordenaba mandasen gente a prender y encerrar a los ministros en -las crceles. As se hizo. Pens el jefe espaol que si le convena tener -contentos a los caciques, tambin deba atraerse a Moctezuma. Fijo -en este da, y sin que los caciques pudieran sospecharlo, dej en libertad -a dos de los ministros e hizo llevar a su armada a los otros. Mientras -los mencionados dos ministros se dirigan a dar cuenta del suceso -a Moctezuma y mientras ms de treinta caciques, que habitaban en las<span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">[50]</a></span> -prximas montaas, se ponan bajo las rdenes del caudillo espaol, se -trat de dar asiento fijo a la Villa Rica de la Vera Cruz, que hasta entonces -se mova con el ejrcito. A media legua de Quiabisln y prxima -al mar, en tierra frtil, <i>abundante de agua y copiosa de rboles</i>, como -escribe Sols<a name="FNanchor_32" id="FNanchor_32" href="#Footnote_32" class="fnanchor">[32]</a> comenz a levantarse aquella poblacin, que haba de -servir de apoyo para futuras operaciones y de puerto para la armada.</p> - -<p>La llegada a Mxico de los dos ministros y la relacin hecha por -ellos a Moctezuma de las bondades de nuestro caudillo, hicieron que se -trocasen en la corte mejicana los vientos de guerra en aires de paz. -Mand el Emperador nueva embajada con su correspondiente regalo; -pero el destinado por la fortuna a conquistar el imperio de los aztecas, -s se mostr carioso con los representantes de Moctezuma, a quienes -di algunas <i>bujeras castellanas</i>, no desisti de pasar a Mxico.</p> - -<p>Con el objeto de poner paz entre el cacique de Zimpazingo y el de -Zempoala, Corts, al frente de 400 soldados, se dirigi a aquel pueblo, -asentado en lo alto de una colina, entre grandes peascos. Ajustada la -paz entre ambos enemigos, pens Corts acabar de una vez con la idolatra -de los zempoales. Ms arrojado que prudente, en presencia del -cacique y de los indios ms principales, mand que varios soldados subieran -las gradas del templo, arrojando desde all el dolo principal y -otros, no sin el asombro de los sacerdotes y el terror de la muchedumbre. -En el sitio en que haba estado colocado el citado dolo, se levant -un altar y se coloc en l una imagen de la virgen Mara.</p> - -<p>A la sazn ocurrieron dos hechos que demandan nuestra atencin. -Consista el primero en la llegada a Vera Cruz de un bajel, procedente -de la isla de Cuba, a cargo del capitn Francisco de Saucedo, natural -de Medina de Rioseco (Valladolid), a quien acompaaban el capitn -Luis Marn y diez soldados; adems, traa un caballo y una yegua. -Fu el otro hallar el medio de precaverse contra la enemistad de Velzquez, -a cuyo fin despach a Espaa un buque con diferentes regalos -para el emperador Carlos V y una carta en la que peda el nombramiento -de capitn general. Castig de un modo ejemplar a algunos soldados -partidarios de Velzquez, y, por ltimo, barren los bajeles, -<i>quem las naves</i>, para acabar de este modo las conjuraciones de los soldados. -Ya no quedaba ms camino que vencer morir. Resolucin dignamente -ponderada por una de las mayores de esta conquista, y no sabemos -si de su gnero se hallar mayor alguna en todo el campo de las -historias<a name="FNanchor_33" id="FNanchor_33" href="#Footnote_33" class="fnanchor">[33]</a>.</p> - -<p>Dispuso luego mandar un navo a la isla de Cuba, y en l podran<span class="pagenum"><a name="Page_51" id="Page_51">[51]</a></span> -marcharse los que no quisieran acompaarle en la conquista de Mxico. -Di licencia a todos los que la solicitaron, exclamando: Porque -yo determino de ganar de comer en esta tierra o morir en ella, chense -todos los dems navos al travs, dems de los que se haban echado, e -los que no quisieren seguir mi opinin, ah queda se en que se vayan. -Despus—aade Andrs de Tapia—que los otros fueron echados -al travs, ech tambin ste, e qued certificado de quienes eran los -que no queran su compaa<a name="FNanchor_34" id="FNanchor_34" href="#Footnote_34" class="fnanchor">[34]</a>.</p> - -<p>Despus de dejar Hernn Corts al capitn Juan de Escalante como -gobernador de la guarnicin (150 hombres y dos caballos) de Vera -Cruz, y despus de encargar a los caciques de las inmediaciones que -respetasen al dicho gobernador, al frente de 500 infantes, 15 caballos -y 16 piezas de artillera se prepar a penetrar en el corazn del imperio -mejicano<a name="FNanchor_35" id="FNanchor_35" href="#Footnote_35" class="fnanchor">[35]</a>. Acompabanle, adems, unos 400 indios de Zempoala -y entre ellos algunos nobles de los ms influyentes en aquella -tierra. Todava le detuvo algunas horas la presencia de un escribano que -con sus correspondientes testigos acababa de llegar en un bajel; vena a -notificarle que Francisco de Garay, gobernador de la isla de Jamaica, -haba tomado posesin de aquel pas por la parte del ro de Pnuco e -intentaba hacer una poblacin cerca de Nauthln, intimndole y requirindole -para que no se alargase por aquel paraje. No haciendo caso -de requerimientos, ni de autos judiciales del tenaz y testarudo escribano, -emprendi la marcha el 16 de agosto de 1519. Atraves con gran -trabajo la sierra y lleg al valle, donde se levantaba la ciudad de -Zocothln con sus numerosos y blancos edificios; el cacique se llamaba -Olinteth y en sus visitas a Corts procur encarecer las grandezas de -Moctezuma.</p> - -<p>Pasados cinco das de descanso en Zocothln continu su camino. El -cacique Olinteth le aconsejaba que fuese por la provincia de Cholula y -los indios principales de Zempoala que iban con l insistan en que el -camino mejor era el de la provincia de Tlascala. Acept Corts la ltima -opinin y penetr en la provincia de Tlascala, cuyos trminos -confinaban con los de Zocothln. En el lugar de Zimpazingo<a name="FNanchor_36" id="FNanchor_36" href="#Footnote_36" class="fnanchor">[36]</a> hizo -alto para adquirir noticias exactas del pas. Por entonces llegaron a -presencia de Corts algunos indios y presentndole cinco de los suyos, -le dijeron: Si eres dios de los que se alimentan de sangre e carne, cmete -estos indios, e traerte hemos ms: e si eres dios bueno, ves aqu<span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">[52]</a></span> -encienso e plumas; e si eres hombre, ves aqu gallinas e pan e cerezas. -Yo e mis compaeros—contest Corts—hombres somos como vosotros; -e yo mucho deseo tengo de que no me mintis, porque yo siempre -os dir verdad, e de verdad os digo que deseo mucho que no seais locos -ni pelis, porque no recibis dao<a name="FNanchor_37" id="FNanchor_37" href="#Footnote_37" class="fnanchor">[37]</a>. Como posteriormente se presentasen -otros indios y confesaran, ante las recriminaciones del capitn -espaol, que eran espas, se les hizo cortar las manos, volviendo de esta -manera ante los suyos, los cuales no se atrevieron ya a poner obstculos -a la marcha de los espaoles. Antes de seguir adelante, Hernn Corts -llam a Teuche, indio que le haba acompaado desde la costa, para -conocer su opinin. Seor—le dijo—, no te fatigues en pensar pasar -adelante de aqu, porque yo, siendo mancebo, fu a Mxico, y soy experimentado -en las guerras, e conozco de vos y de vuestros compaeros que -sois hombres e no dioses, e que habis hambre y sed y os cansis como -hombres; e hgote saber que pasado desta provincia hay tanta gente, -que pelearn contigo cient mill hombres agora, y muertos o vencidos stos -vernn luego otros tantos, e as podrn remudarse o morir por mucho -tiempo de cient mill en cient mill hombres, e t e los tuyos, ya que -seis invencibles, moriris de cansados de pelear, porque como te he dicho, -conozco que sis hombres, e yo no tengo ms que decir de que miris -en esto que he dicho, e si determinredes de morir, yo ir con vos.</p> - -<p>Era a la sazn Tlascala ciudad populosa y floreciente, cabeza de la -provincia de su nombre, enclavada en medio del imperio. La ciudad estaba -asentada sobre cuatro eminencias, con estrechas calles de casas de -un slo piso; la fbrica de las casas era de piedra, y en vez de tejados -tenan azoteas. Aunque el pas era montuoso y quebrado, no careca de -cultivo ni de fertilidad en las llanuras y en las caadas; abundaba el -maz y varias clases de frutas. La caza en los campos era mucha. Tierra -toda ella montuosa y desigual, tena varios pueblos en los sitios ms -elevados. Tuvieron reyes al principio, cuyo yugo sacudieron. Formaron -entonces especie de Repblica y la formaron del siguiente modo: dividieron -sus pueblos en varios partidos o cabeceras, y cada partido o cabecera -nombraba uno de sus magnates para que residiese en Tlascala. -Estos magnates constituan un Senado, que era la autoridad suprema y -a la cual todo el pas prestaba obediencia.</p> - -<p>Una embajada, compuesta de cuatro indios zempoales, mand Corts -a Tlascala. Cuando pareca que el Senado se iba a inclinar a la paz, -uno de los senadores, general del ejrcito y joven valeroso, proclam la -guerra. Llambase Xicotencal y era digno de pelear con los espaoles. -El 5 de septiembre de 1519 se hallaron los espaoles enfrente de los<span class="pagenum"><a name="Page_53" id="Page_53">[53]</a></span> -tlascaltecas, Corts enfrente de Xicotencal. Comenz la batalla, y cuando -se convencieron los indios del poco efecto que hacan las flechas y -piedras arrojadas sobre los espaoles, echaron mano de los chuzos y de -las espadas. En cambio nuestra caballera, y artillera hacan grandes -estragos en las apiadas masas de los indios. Habindose separado de -los suyos el soldado Pedro de Morn, <i>que iba en una yegua muy revuelta -y de grande velocidad</i>, cayeron sobre l algunos tlascaltecas, quienes -lograron matar al animal y cortarle la cabeza; Morn pudo escapar, -merced al auxilio que recibi de otros soldados de caballera. Retirse -Xicotencal, dejando el campo en poder de los nuestros. Aunque vencido, -se crea victorioso, pues consideraba como triunfo que uno de los -suyos llevara la cabeza de la yegua sobre la punta de una lanza. Iba -a continuar la guerra con ms fuerza. Presentronse unos despus de -otros y por diferentes sendas y rodeos los cuatro indios zempoales que -en calidad de embajadores haba mandado Corts a Tlascala. Dijeron -que cuando ya estaban destinados a morir en los altares de sus dioses, -lograron escaparse de estrecha prisin. Xicotencal, no atendiendo otras -proposiciones de paz que le hizo Corts, hubo de presentarse a la cabeza -de unos cincuenta mil hombres, decidido a vencer o morir en la -contienda. Cuando pareca que llevaban la mejor parte los tlascaltecas, -las rencillas y aun la enemiga de unos caciques a otros fueron -causa de turbaciones y tumultos, vindose obligado Xicotencal a ponerse -en salvo, dejando a los espaoles el campo y la victoria. No amedrentados -los indios por las derrotas, aconsejados por sus magos, se decidieron -a atacar de noche el campamento enemigo, pues a dicha hora -lograran que el Sol, como padre de los espaoles, no comunicara a sus -hijos fuerza superior a la naturaleza humana. No encontr Xicotencal -desprevenidos a los espaoles; antes, por el contrario, los hall dispuestos -a la lucha, que fu tenaz y sangrienta. Convencidos los tlascaltecas -del valor de los nuestros, lo mismo el Senado que el pueblo clamaron -por la terminacin de la guerra; Xicotencal se neg decididamente a -obedecer. Mand espas al campamento espaol, quienes fueron descubiertos -y castigados con bastante rigor. Entonces, separado del mando -por el Senado, no tuvo ms remedio que dejar las armas, retirndose -a la ciudad, acompaado solamente de sus parientes y amigos.</p> - -<p>Ajustse la paz entre el Senado y Corts, no sin que tratase de impedirla -Moctezuma, que temeroso de lo que poda sucederle, intentaba -echar lea al fuego de las pasiones de tlascaltecas y espaoles. Tal vez -comprendiendo esto mismo Xicotencal, se present a Corts al frente -de una embajada y le dijo que si prolong la guerra fu creyendo que -los espaoles eran amigos de Moctezuma, cuyo nombre aborreca.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_54" id="Page_54">[54]</a></span> -Antes de narrar la larga y enconada lucha de los nuestros con Moctezuma, -recordaremos un hecho que se relaciona con la poltica de Espaa -en sus posesiones ultramarinas. En el navo que desde las aguas -de Mxico mand a Espaa Hernn Corts venan, como representantes -del citado caudillo, los capitanes Alonso Hernndez Portocarrero -y Francisco de Montejo, quienes llegaron a Sevilla por octubre de 1519. -Hallbase a la sazn en la ciudad andaluza el capelln Benito Martn, -amigo y representante de Diego Velzquez; Martn se querell ante los -ministros de la Casa de la Contratacin de Sevilla del futuro conquistador -de Mxico y de los que venan en su nombre. Mal vieron el asunto -los citados capitanes cuando se encaminaron a Medelln con nimo de -visitar a Martn Corts, padre del hroe.</p> - -<p>Portocarrero, Montejo y Martn Corts, acompaados de Alaminos, -piloto del barco que desde Veracruz haba llegado a Sevilla, tuvieron -la dicha de hablar al Emperador en Tordesillas (Valladolid), adonde -estaba para despedirse de su madre y emprender en seguida, al mismo -tiempo que se organizaba la guerra de las Comunidades, la jornada a -Alemania y ceir en sus sienes la corona del imperio.</p> - -<p>Camino de Alemania D. Carlos, ni el gobernador Adriano, ni el -presidente del Consejo de Indias D. Juan Rodrguez de Fonseca, obispo -de Burgos, se mostraron benvolos con los citados comisarios, los -cuales ms de dos aos estuvieron en la corte siguiendo los Tribunales, -como pretendientes desvalidos.</p> - -<p>Explcase la influencia poderosa de Diego Velzquez, del siguiente -modo: Este Diego Velzquez, teniendo la dicha gobernacin (de la -isla de Cuba) se hizo rico, e habindose muerto su mujer, procur amistad -con D. Juan de Fonseca, obispo de Burgos, que a la sazn era presidente -en el Consejo de Indias, e saal a algunos de los del consejo -del rey pueblos de indios en la dicha isla, para los aprovechar. El dicho -obispo pretenda casalle con una parienta suya, e as estaba hablado -e concertado, e desta manera el dicho Diego Velzquez se creia que -en el consejo del rey tener mucho favor...<a name="FNanchor_38" id="FNanchor_38" href="#Footnote_38" class="fnanchor">[38]</a>.</p> - -<p>Prosiguiendo el hilo de la conquista de Mxico, comenzaremos consignando -que cuando Hernn Corts se convenci que nada tena que -temer de los valerosos hijos de la provincia en que resida, mand alzar -el real y se dirigi a la ciudad de Tlascala; en ella hizo su entrada el -23 de septiembre de 1519. Aposentse en un adoratorio o lugar donde -haba diferentes dolos.</p> - -<p>Grande era el empeo de Corts de acabar con la idolatra. Si los -tlascaltecas se allanaron desde luego a ser vasallos de Carlos V, neg<span class="pagenum"><a name="Page_55" id="Page_55">[55]</a></span>ronse -a abandonar sus dioses. Cuando se propona derribar los dolos, -como en otro tiempo haba hecho en Zempoala, el P. Fray Bartolom -de Olmedo, ms prudente o menos fantico, hubo de decir que se compadecan -mal la violencia y el Evangelio.</p> - -<p>A los veinte das de su permanencia en Tlascala, en cuyo tiempo -hubo de despachar a los embajadores mejicanos, retenidos en su campamento -para que se convencieran del poder de los espaoles, tom el -camino de Cholula<a name="FNanchor_39" id="FNanchor_39" href="#Footnote_39" class="fnanchor">[39]</a>. Antes di permiso a Diego de Ordaz para que -con dos soldados de su compaa y algunos indios principales se dirigiera -a la cumbre de una sierra para observar de cerca el volcn de Popocatepec.</p> - -<p>Los tlascaltecas, como antes los zampoales, le rogaron que no penetrase -en la provincia de Cholula. Por el contrario, nuevos embajadores -de Moctezuma, le dieron a entender que ya tena prevenido alojamiento -en la citada ciudad. Cumplise al pie de la letra el refrn que dice -<i>Del enemigo el consejo</i>. Corts, para que no se dijese que recelaba del -Emperador, se dirigi a Cholula, <i>ciudad de tan hermosa vista, que la comparaban -a nuestra Valladolid</i>, segn Sols<a name="FNanchor_40" id="FNanchor_40" href="#Footnote_40" class="fnanchor">[40]</a>, y penetr en ella con gran -regocijo de sus habitantes.</p> - -<p>Mensajeros de Moctezuma anunciaban a los espaoles que no deban -seguir adelante porque no tendran alimentos para comer; otras veces -decan que no haba caminos para llegar a Mxico, aadiendo tambin -que el Emperador soltara gran nmero de leones, tigres y otras fieras -que despedazaran y se comeran a los espaoles. Como Corts no haca -caso de tales amenazas, se prepararon los indios a realizar mayores -empresas.</p> - -<p>Terrible conjuracin, dispuesta segn todas las seales por Moctezuma, -fu descubierta y denunciada por Marina. Corts, dejndose llevar -de su natural fiero, mat, incendi y entr a saco en las casas principales. -Murieron entre naturales y mejicanos—segn Sols—ms de -6.000 hombres<a name="FNanchor_41" id="FNanchor_41" href="#Footnote_41" class="fnanchor">[41]</a>. Antes de salir de Cholula, Corts pudo escribir a -Carlos V lo siguiente: Despus de este trance pasado, todos han sido -y son muy ciertos vasallos de V. M. y muy obedientes a lo que yo en -su real nombre les he requerido y dicho, y creo lo sern de aqu en adelante.</p> - -<p>Todo dispuesto para emprender la marcha, llegaron nuevos embajadores -de Moctezuma y se presentaron al caudillo espaol, a quien dieron -las gracias—pues estos eran los deseos del Emperador—por haber<span class="pagenum"><a name="Page_56" id="Page_56">[56]</a></span> -castigado con severidad a los sediciosos de Cholula, ofrecindole, como -siempre, ricos presentes.</p> - -<p>Sali al fin nuestro ejrcito, y penetrando en la provincia de Guajocingo, -despus de atravesar la sierra, lleg a la llanura y se aloj en -pequeo lugar de la provincia de Chalco, donde acudieron varios caciques -y—segn Sols—todos ellos se quejaron de las crueldades y tiranas -de Moctezuma<a name="FNanchor_42" id="FNanchor_42" href="#Footnote_42" class="fnanchor">[42]</a>. Desgraciado Emperador que era aborrecido de -todos los caciques que Corts encontr en su camino! Continu su marcha, -llegando a una inmensa laguna en cuyas inmediaciones se vean -espesas alamedas y artsticos jardines. Cuatro caballeros mejicanos -llegaron al cuartel de los nuestros para notificar a Corts que Cacumatzn, -seor de Tezcuco y sobrino de Moctezuma, vena de parte de -su to a visitarle. En efecto, se present con otros nobles de su seoro -y di la bienvenida al jefe espaol. Despus que tuvo la dicha de acompaar -a los espaoles la capital de su Estado, se dirigi presuroso a -dar cuenta al Emperador de su embajada. Entre tanto Hernn Corts, -siguiendo la calzada oriental de Mxico, pas la noche en un lugar situado -sobre la misma calzada, que se llamaba Quitlabaca. Registrbase -desde all—escribe Sols—mucha parte de la laguna, en cuyo espacio -se descubran varias poblaciones y calzadas que la interrumpan y la -hermoseaban; torres y capiteles que, al parecer, andaban sobre las -aguas; rboles y jardines fuera de su elemento, y una inmensidad de -indios que, navegando en sus canoas procuraban acercarse ver los -espaoles, siendo mayor la muchedumbre que se dejaba reparar en los -terrados y azoteas ms distantes<a name="FNanchor_43" id="FNanchor_43" href="#Footnote_43" class="fnanchor">[43]</a>. Tambin—y nadie debe extraarse -de ello—el cacique de Quitlabaca manifest a Corts el poco afecto -que tena a Moctezuma y el deseo de sacudir el yugo intolerable del -gobierno imperial.</p> - -<p>Al da siguiente, poco despus de amanecer, se puso la gente en -marcha sobre la misma calzada, llegando a la grande y hermosa ciudad -de Iztacpalapa y siendo recibida por el cacique de dicha poblacin, -acompaado de los prncipes de Magicalzingo y Cuyoacn; los tres traan -sus correspondientes regalos. El ejrcito, que a la sazn contaba con -unos 450 espaoles y 6.000 indios (tlascaltecas, zempoales, etc.), hizo -su entrada en Iztacpalapa. Caus a los espaoles no poca admiracin el -palacio y una extensa huerta con un gran estanque del cacique. Sols -confiesa que en dicho lugar se alababa el gobierno de Moctezuma, tal -vez—aade—porque los de aquella regin eran parientes del cacique o -porque estaban ms cerca del tirano.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_57" id="Page_57">[57]</a></span> -Faltaban dos leguas para llegar a Mxico. Emprendise muy de -maana el viaje, y dejando a un lado la ciudad de Magicalzingo y en -la ribera la de Cuyoacn, sin contar otras grandes poblaciones que se -descubran en la laguna, di vista a la hermossima ciudad de Mxico.</p> - -<p>Numerosas comitivas salieron a recibirle, y en medio de la principal -vena Moctezuma en unas andas de oro bruido llevadas en hombros -de seores del imperio; delante de l iban tres magistrados con varas -de oro en las manos, que levantaban en alto para que todos se humillasen; -detrs seguan el paso de las andas cuatro personajes, que le llevaban -debajo de un palio, hecho de plumas verdes entretejidas y que -formaban tela, con algunos adornos de plata. Arrojse Corts del caballo, -al mismo tiempo que Moctezuma se ape de sus andas. Frisaba -Moctezuma en unos cuarenta aos, de pequea estatura, ms delgado -que robusto, aguileo el rostro y menos obscuro que el natural de aquellos -indios, el cabello largo, los ojos vivos y el semblante magestuoso. -Consista su traje en un largo manto de finsima tela de algodn, sembrado -de joyas de oro, perlas y piedras preciosas; su corona era de oro -en forma de mitra y sus sandalias consistan en unas suelas de oro macizo, -cuyas correas, tachonadas de lo mismo, cean el pie y abrazaban -parte de la pierna.</p> - -<p>Cuando Corts estuvo cerca de Moctezuma, se quit una cadena de -vidrio, compuesta vistosamente de varias piedras, que imitaban los diamantes -y las esmeraldas y se la ech sobre los hombros al Emperador. -Correspondi Moctezuma del mismo modo, pues hizo traer un collar de -conchas carmeses, engarzadas con tal arte, que de cada una de ellas -pendan cuatro cangrejos de oro, imitados perfectamente del natural, y -con sus manos se lo puso a Corts en el cuello.</p> - -<p>Entr el ejrcito espaol en Mxico el 8 de noviembre de 1519 y fu -alojado en un grandioso palacio. En la primera visita que Moctezuma -hizo al capitn espaol, le obsequi con diferentes piezas de oro, ropas -de algodn y alguna cantidad de plumas. Devolvi al da siguiente -Corts la visita, llevando consigo a los capitanes Pedro de Alvarado, -Gonzalo de Sandoval, Juan Velzquez de Len y Diego de Ordaz, con -unos pocos soldados, entre los cuales se encontraba Bernal Daz del -Castillo, <i>que ya trataba de observar para escribir</i>. Entrbase en el palacio -de Moctezuma por treinta puertas que daban a diferentes calles. -La fachada principal, hecha de jaspes negros, rojos y blancos, daba a -espaciosa plaza; sobre la portada haba un escudo con las armas de los -Moctezumas. Pasados tres patios se llegaba al cuarto donde resida el -Emperador. Los pavimentos se cubran con esteras de diferentes labores; -las paredes con telas de algodn y con plumas, y los techos esta<span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">[58]</a></span>ban -formados de madera de ciprs, cedro, etc. Moctezuma recibi a los -jefes del ejrcito espaol con sealadas muestras de cario. Empeo tuvieron -Corts y el P. Olmedo en traer al Emperador a la religin verdadera, -contestando siempre el soberano indio que sus dioses eran buenos -en aquella tierra como el de los cristianos era bueno en su pas. En -una visita que los espaoles, estando presente Moctezuma, hicieron a -un templo, Corts se atrevi a decir que aquellos dioses eran imgenes -del demonio; palabras imprudentes que disgustaron a los indios, muy -especialmente a los sacerdotes. Por consejo del P. Olmedo y del licenciado -Juan Daz resolvi Corts no hablar por entonces ms de religin, -logrando—y esto es una prueba de tolerancia y aun de bondad que no -tenan los nuestros—que Moctezuma dispusiera que a su costa se levantase -por sus alarifes una iglesia catlica. El mismo Emperador con los -prncipes y ministros asisti alguna vez a las funciones religiosas que -celebraban los espaoles.</p> - -<p>Llegados a este punto, bien ser decir que la ciudad de Mxico, llamada -antiguamente <i>Tenuchtitln</i>, se hallaba, cuando los espaoles penetraron -en ella, dividida en dos barrios: el uno tena el nombre de -<i>Tlatehullo</i>, habitado por gente popular o del pueblo; el otro, denominado -<i>Mxico</i>, residencia de la corte y de la nobleza. Poblacin tan importante -estaba situada en una llanura, rodeada de altsimas montaas, -de las cuales bajaban ros al valle, donde se formaban diferentes lagunas, -y en lo ms profundo los dos lagos mayores, divididos por un dique -de piedra. Este pequeo mar vendra a tener 30 leguas de circunferencia. -El asiento de la ciudad estaba casi en el medio del lago ms pequeo. -El clima era benigno y saludable. La poblacin se comunicaba con -la tierra por sus calzadas o diques, y las calles estaban bien niveladas -y eran espaciosas; por los lados o aceras pasaba la gente y por enmedio -las canoas. Los Templos o Adoratorios se elevaban sobre los dems edificios, -hallndose el mayor de aqullos dedicado al Dios <i>Virtcilipuztli</i> -(Dios de la guerra). La plaza tena cuatro puertas, una en cada uno de -sus cuatro lienzos, y encima de ellas una estatua de piedra. En el centro -de la plaza se levantaba especie de pirmide bastante gruesa y -alta; en la parte superior se verificaban los sacrificios humanos. Adems -del palacio, tena Moctezuma algunas casas de recreo, siendo las principales -la de las Aves de rapia, la de las Aves que se distinguan por -la pluma o por el canto, la Fbrica de armas, el Depsito de armas y -la Casa de la tristeza. Haba diferentes tribunales: Tribunal de Hacienda, -Tribunal de Justicia, Consejo de Guerra y Consejo de Estado; -este ltimo era el principal de todos.</p> - -<p>Pronto iba a comenzar la guerra entre Moctezuma y los espaoles.<span class="pagenum"><a name="Page_59" id="Page_59">[59]</a></span> -Mientras que el Emperador se desviva por obsequiar a Corts; mientras -que los nobles, a imitacin de su Prncipe, deseaban mostrarse, ms -que obsequiosos, obedientes; y mientras que el pueblo doblaba las rodillas -ante el espaol ms humilde, llegaron dos soldados tlascaltecas -con una carta de la Vera Cruz. Decase en ella que el general mejicano -Quelpopoca, con objeto de cobrar los impuestos para el emperador -Moctezuma, haba invadido las tierras de los indios confederados; Juan -de Escalante, nuestro gobernador de Vera Cruz, se crey en el deber -de salir a la defensa de los indios rebeldes, castigando, por consiguiente, -al citado General. Cerca de un lugar pequeo, que se llam despus -Almera, dironse vista los dos ejrcitos. Los espaoles compraron cara -la victoria, porque Juan de Escalante qued herido mortalmente, con -otros siete soldados; de los ltimos se llevaron los indios a Juan de Argello, -cuya cabeza fu paseada triunfalmente por los pueblos, llegndose -a decir que se mand como rico presente a Moctezuma.</p> - -<p>Sea de ello lo que quiera—pero creyendo siempre en el natural -bondadoso de Moctezuma—decidise el capitn espaol a tomar resolucin -tan enrgica como audaz, cual fu apoderarse del Emperador y -llevarle a su campamento. Acompaado de Pedro de Alvarado, Gonzalo -de Sandoval, Juan Velzquez de Len, Francisco de Lugo y Alfonso -Dvila, y seguido de treinta soldados de su satisfaccin, lleg a palacio, -convers con Moctezuma, a quien enga al fin—influyendo en ello -el talento y discrecin de Doa Marina—para que marchase al cuartel -de los espaoles. Tambin se pudo lograr, sin gran esfuerzo, que Moctezuma -impusiera pena de la vida a los que tomasen las armas para sacarle -del poder de los espaoles. Del mismo modo orden el Emperador -la prisin de Quelpopoca.</p> - -<p>Moctezuma fu trasladado a la morada de Hernn Corts. Cometi -tan grande desacato el capitn espaol, pretextando—pretexto ftil por -cierto—de que el Emperador haba sido cmplice de Quelpopoca. Confise -la guarda del Emperador a Juan Velzquez de Len. Posteriormente -entr en Mxico el general Quelpopoca con su hijo y otros, quienes -para escapar de la muerte hubieron de confesar—segn dijeron luego -los espaoles—que haban dado muerte a los dos castellanos por -orden de Moctezuma. Llevados Quelpopoca y los suyos a una de las -plazas de la ciudad, fueron arrojados a la hoguera.</p> - -<p>Lleg el turno a Moctezuma. Hernn Corts mand ponerle grillos. -Cuando Moctezuma se vi en aquel estado, mostr grandsima tristeza: -sus deudos y los seores del imperio, estando—dice Herrera—como -atnitos, lloraban<a name="FNanchor_44" id="FNanchor_44" href="#Footnote_44" class="fnanchor">[44]</a>. Creyendo Corts que haba conseguido lo que<span class="pagenum"><a name="Page_60" id="Page_60">[60]</a></span> -deseaba, sin temor alguno ni a propios ni a extraos, fingiendo una -compasin y un amor que no senta, dispuso quitar los grillos al Emperador -mejicano, o (como escriben algunos cronistas) se puso de rodillas -para quitrselos l mismo por sus manos. Acerca del juicio que tales -hechos merecen al historiador, diremos con Sols: Dejmonos cegar de -su razn, no la traigamos al juicio de la Historia, contentndonos con -referir el hecho como pas, y que una vez ejecutado, fu de gran consecuencia -para dar seguridad los espaoles de la Vera Cruz, y reprimir, -por entonces, los principios de rumor, que andaban entre los nobles -de la ciudad<a name="FNanchor_45" id="FNanchor_45" href="#Footnote_45" class="fnanchor">[45]</a>.</p> - -<p>Prisionero Moctezuma; nombrado gobernador de Vera Cruz, por muerte -de Juan de Escalante, el capitn Gonzalo de Sandoval; declarado el -Emperador azteca feudatario del rey de Espaa; dueos los espaoles -de los impuestos del imperio, y en manos de Corts el absoluto poder, -pareca haberse concludo la conquista. Slo en asuntos religiosos estaban -decididos a no ceder Moctezuma ni los suyos. Sin embargo, Corts, -con una tenacidad como no hay ejemplo, se dispuso a acabar con la idolatra -de los mejicanos. Penetr en un Adoratorio, y al contemplar tantos -dolos, exclam: Oh Dios! por qu consientes que tan grandemente -el Diablo sea honrado en esta tierra? Mand llamar a los intrpretes, -y ante ellos y ante otros muchos que acudieron, dijo lo siguiente: Dios -que hizo el cielo y la tierra os hizo vosotros y nosotros todos, -cra lo con que nos mantenemos, si furemos buenos nos llevar al -cielo, si no, iremos al infierno, como ms largamente os dir cuando -ms nos entendamos; yo quiero que aqu donde teneis estos dolos, -est la imagen de Dios y de su Madre bendita, traed agua para lavar -estas paredes, quitaremos de aqu todo esto. Ellos se rean; pero -Corts, dirigindose a los sacerdotes indios, aadi: Mucho me holgar -yo de pelear por mi Dios contra vuestros dioses, que son nonada; y -tomando una barra de hierro que estaba all, comenz a dar golpes a un -dolo. Cuando Moctezuma tuvo noticia del hecho, le mand un enviado -para que no hiciese mal a los dolos. Presentse luego el Emperador y -pidi los dolos, con el objeto de llevarlos a otra parte. Accedi Corts, -si bien dispuso que se levantasen dos altares, colocando en uno la imagen -de Nuestra Seora, y en otro la de San Cristbal. Al poco tiempo -llegaron algunos indios trayendo varias manadas de maz verde y muy -lacias, diciendo: Pues que nos quitastes nuestros dioses, quien rogbamos -por agua, haced al vuestro que nos la d, porque se pierde lo sembrado. -Orden Corts que los cristianos pidiesen a su Dios que llovie<span class="pagenum"><a name="Page_61" id="Page_61">[61]</a></span>se, -y en efecto, con gran sorpresa de los indios, los campos se regaron -completamente.</p> - -<p>Apartando por un momento la vista de los sucesos ocurridos en -Mxico, veamos lo que se trataba contra el valeroso Hernn Corts. -Enterado Velzquez de los tratos que traan en la corte Alonso Hernndez -Portocarrero y Francisco de Montejo, comisarios de Hernn -Corts, y habiendo recibido las cartas de su capelln Benito Martn, -con nombramiento de Adelantado, no slo de aquella Isla, sino de las -tierras que se descubriesen y conquistasen por su inteligencia, reuni -fuerte ejrcito (800 infantes, 80 caballos y 10 12 piezas de artillera) -mandado por el valisoletano Pmfilo de Narvez; diez y ocho navos -condujeron al ejrcito citado al puerto de San Juan de Ula. El clrigo -Juan Ruiz de Guevara, con un escribano real y tres soldados, en nombre -de Narvez, se dirigi a conferenciar con el gobernador Gonzalo de -Sandoval. De la conferencia sali el rompimiento entre ambas partes, -llegando al extremo Sandoval de reducir a prisin al sacerdote, a quien, -en unin de sus tres compaeros, resolvi enviar a Mxico para que -Corts tomase la determinacin que creyera conveniente. En efecto, -llegaron a Mxico y Corts sali recibirlos con ms que ordinario -acompaamiento, les agasaj y les hizo algunos regalos, despachndolos -a los cuatro das para que volviesen al lado de Narvez. Como esto -pudiera no darle resultado y pensando siempre en hacer la paz con -Narvez, mand como mensajero a Fray Bartolom de Olmedo, sacerdote -que gozaba con justicia de mucho prestigio.</p> - -<p>Como era de esperar, Pmfilo de Narvez, que tena su cuartel -establecido en Zempoala, recibi primero al licenciado Guevara, el -cual, como se inclinase a la paz, fu arrojado de su presencia con -desabrimiento. Lleg su turno al P. Olmedo, quien nada pudo conseguir -del duro corazn de Narvez.</p> - -<p>Cuando Corts tuvo noticia de todo por el P. Olmedo, se decidi a -vencer o morir. No le quedaba otro camino. Dej en Mxico hasta 80 espaoles -a cargo de Pedro de Alvarado, y mand un correo a Vera -Cruz, ordenando a Gonzalo de Sandoval que saliese a recibirle a sitio -determinado. Despidise de Moctezuma. Ofrecile el Emperador no desamparar -a los espaoles que quedaban con Alvarado, ni hacer mudanza -en su habitacin durante su ausencia. Ambas cosas cumpli fielmente -el bueno e inocente Moctezuma. Corts pas por Cholula, lleg a -Tlascala y recibi en Matalequita a Gonzalo de Sandoval con la gente -de su cargo. Siempre deseando la paz, despach segunda vez al P. Olmedo, -que pronto hubo de avisarle del poco efecto que producan sus -diligencias. Deseando hacer algo ms por la razn, o ganar algn<span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">[62]</a></span> -tiempo, determin enviar al capitn Juan Velzquez de Len, que -tampoco pudo traer al buen camino a Narvez. Entonces, cuando se -convenci que no haba esperanza alguna de concordia, movi su -ejrcito y asent su cuartel a una legua de Zempoala y en las riberas -del ro Canoas, llamado tambin Chachalaca. Dividi su fuerza en tres -pequeos escuadrones, uno al mando de Gonzalo de Sandoval con la -orden de caer sobre Narvez; otro dirigido por Cristbal de Olid para -apoyar a Sandoval; y el tercero, bajo su propia autoridad, que acudira -donde su presencia fuera necesaria. Pas el citado ro y entr en Zempoala -atacando valerosamente a su enemigo. Narvez fu vencido y -hecho prisionero. Cuando Corts visit a Narvez (si damos crdito a -Sols) el prisionero le dijo: Tened en mucho, seor capitn, la dicha -que habis conseguido en hacerme vuestro prisionero. De todo, -amigo—respondi el vencedor—se deben las gracias a Dios; pero sin -gnero de vanidad os puedo asegurar que pongo esta victoria y vuestra -prisin entre las cosas menores que se han obrado en esta tierra.</p> - -<p>Sometidas las tropas de Narvez y habiendo recibido malas nuevas -de Mxico, al frente de 1.000 soldados de infantera y 100 de caballera, -se encamin a la corte con nimo de salvar a Alvarado y castigar -a los revoltosos mejicanos. Lleg a Mxico, da de San Juan, siendo recibido -por Moctezuma con afectos de copiosa alegra, que toc en exceso -y se llev tras s la Magestad. Correspondi Corts con desabrimiento -y aspereza a tales manifestaciones de cario. Los motivos que -tuvo el general espaol para mostrarse enojado con el emperador azteca, -fueron los siguientes. Parece ser que Pedro de Alvarado, durante -la ausencia de su jefe, crey o aparent creer en una conjuracin de los -mejicanos contra los espaoles, y para castigarla, cuando se hallaban -celebrando una fiesta en el Adoratorio principal, se puso al frente de -cincuenta de los suyos y cay sobre los indios, a quien atropell con -poca o ninguna resistencia, hiriendo y matando a los que no pudieron -huir o tardaron ms en arrojarse por las ventanas del templo. No huelga -decir que los espaoles despojaron de sus joyas a los heridos y a los -muertos. El pueblo mejicano vi el estrago de los suyos y el despojo de -las joyas, irritndose, al extremo de tomar las armas y lanzarse la -pelea.</p> - -<p>Presentse Corts durante la insurreccin, que ya llevaba algunos -das, y encarg a Diego de Ordaz el castigo de los rebeldes. Portse -muy bien Ordaz; pero los enemigos, cada vez ms valerosos, pusieron -en cuidado a Corts, quien dividi sus fuerzas en tres escuadrones y pele -como un len, hasta que huyeron por entonces para volver a la carga -al da siguiente. No atendidas las proposiciones de paz hechas por el<span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">[63]</a></span> -capitn espaol, volvise al combate con ms furia. Aunque la victoria -acompaaba siempre a los nuestros, no por eso dejaban de hacer mella -las prdidas sufridas. Fueron stas las siguientes: 40 muertos, la mayor -parte tlascaltecas; considerable nmero de heridos y maltratados, -contndose entre ellos ms de 50 espaoles.</p> - -<p>Tampoco era tranquilizadora la conducta de Moctezuma. Dcese—y -queremos ser parcos en el relato—que Corts, cuando la lucha estaba -ms empeada, rog a Moctezuma que, adornado de las vestiduras reales, -para atajar tanta sangre, aconsejara la paz a los suyos. Accedi el -Emperador, subi al terrado, areng a los sediciosos, no fu atendido, y -una piedra lanzada por sus mismos sbditos—segn cuentan nuestros -historiadores—le di en la sien y le derrib en tierra, sucumbiendo -poco despus. Era el 30 de junio de 1520. En sus ltimos momentos, lo -mismo Corts que el P. Olmedo le rogaban que se volviese a Dios y asegurase -la Eternidad recibiendo el Bautismo. Sinti Corts esta desgracia -tan vivamente, que lleg a tocar su dolor en congoja y desconsuelo<a name="FNanchor_46" id="FNanchor_46" href="#Footnote_46" class="fnanchor">[46]</a>. -Dice Herrera que Moctezuma se dirigi a sus vasallos mandndoles -que no continuasen la batalla. Alguno de los suyos hubo de contestar -al Emperador: <i>calla</i>, <i>bellaco</i>, <i>afeminado</i>, <i>nacido para tejer hilar</i>; -<i>esos perros te tienen preso</i>; <i>eres una gallina</i>. Quiso la desgracia que le -acert una piedra en las sienes: baj a su aposent, echse en la cama, -y estuvo tan avergonzado y corrido, que aunque la herida no era mortal, -por el sentimiento, y por no querer comer ni ser curado, en cuatro -das se muri. Ms adelante aade el mismo cronista: Jams consinti -pao ni cosa sobre la herida: y si se los ponan, muy enojado se los -quitaba, desendose la muerte<a name="FNanchor_47" id="FNanchor_47" href="#Footnote_47" class="fnanchor">[47]</a>. Dijeron algunos cronistas que la -flecha o piedra que hiri gravemente a Moctezuma fu arrojada por su -primo Cuauhtmoc o Guatimozn. Rein diez y siete aos. No faltaron -plumas, aade el historiador Sols, que atribuyesen a Corts la muerte -de Moctezuma, o lo intentasen por lo menos, afirmando que le hizo -matar para desembarazarse de su persona<a name="FNanchor_48" id="FNanchor_48" href="#Footnote_48" class="fnanchor">[48]</a>. Considera Sols semejante -afirmacin como una calumnia<a name="FNanchor_49" id="FNanchor_49" href="#Footnote_49" class="fnanchor">[49]</a>.</p> - -<p>Fu elegido emperador Quetlavaca, rey de Iztapalapa y segundo -elector del imperio<a name="FNanchor_50" id="FNanchor_50" href="#Footnote_50" class="fnanchor">[50]</a>. Quetlavaca era digno sucesor de Moctezuma.<span class="pagenum"><a name="Page_64" id="Page_64">[64]</a></span> -Renovse la guerra con verdadero furor en toda la ciudad, especialmente -en el gran Adoratorio, ocupado por los mejicanos. Comprendiendo -Hernn Corts que su situacin era muy difcil y cada vez ms peligrosa, -orden que inmediatamente se reuniesen sus capitanes y les -consult lo que en semejante apuro deba hacerse, decidindose, por -ltimo, salir de Mxico aquella misma noche (1. julio 1520). Form -su vanguardia con 200 soldados espaoles, buen nmero de tlascaltecas -y 20 caballos, bajo el mando de Gonzalo de Sandoval, asistido -por Acevedo, Ordaz y otros; el centro, parte de la artillera, los hijos -de Moctezuma y varios prisioneros de importancia, con el tesoro real; -y la retaguardia con el grueso de la fuerza y el resto de la artillera a -las rdenes de Pedro de Alvarado, Vzquez de Len y otros. Corts se -reserv unos 100 soldados escogidos y los capitanes Alonso Dvila, -Cristbal de Olid y Bernardino Vzquez de Tapia.</p> - -<p>Molestados por menuda lluvia, los espaoles abandonaron sus cuarteles -y cruzaron la silenciosa ciudad. Llegaron a la calzada de Tlacopan, -y habiendo encontrado a su entrada una cortadura, arrojaron sobre -ella el nico puente volante que haban tenido tiempo de construir. -Tanto penetr el puente en las piedras, a causa del peso de la artillera -y caballera, que ya fu imposible mudarlo a las dems cortaduras. -Tampoco por el pronto hubieran pensado en ello, pues los espaoles y -tlascaltecas se vieron atacados por todas partes. La laguna estaba cubierta -de millares de canoas, y desde ellas lanzaban los mejicanos espesas -granizadas de flechas y dardos sobre sus enemigos. Una segunda -cortadura vino a detener la marcha de la columna, que pas al fin por -un vado o a nado, segn unos historiadores, o por una viga de bastante -latitud, que dejaron de romper los indios, segn otros. Una tercera -y ltima cortadura, ms larga que las anteriores, aunque menos profunda, -tambin pudieron salvar, no sin sangrientos combates. Lleg el -ejrcito a tierra con la primera luz del da e hizo alto en Tacuba. Murieron -casi 200 espaoles, ms de 1.000 tlascaltecas, los prisioneros -mejicanos que llevaban y 46 caballos. Dise con razn el nombre de -<i>Noche Triste</i> a la citada de 1. de julio de 1520.</p> - -<p>Encaminse Corts, primero, hacia el Norte, pasando por Cuantilln -y Tepotzoln, y luego, dirigindose al Este, por entre la laguna de -Tzonpango y el lago de Xaliotn, a Teotihuacn en los llanos de Apn, -siempre por caminos speros y estriles, luchando con los habitantes -del pas; al sptimo da de marcha, encontr las montaas que dominan -el valle de <i>Otumba</i>. Cuarenta mil guerreros—si damos crdito a las -crnicas—esperaban a los espaoles en el citado valle. Arremeti contra -ellos Corts, encontrando una resistencia como no poda esperar;<span class="pagenum"><a name="Page_65" id="Page_65">[65]</a></span> -pero no haba ms remedio que la victoria o la muerte. Estaba el general -mejicano sobre ricas andas y con el estandarte real al lado. Nuestro -caudillo, volvindose a los suyos, ayudado de los capitanes Gonzalo de -Sandoval, Pedro de Alvarado, Cristbal de Olid y Alonso Dvila, se -dirigi a ganar aquella insignia, que cay bajo su poder, y muerto a sus -pies, atravesado de un lanzazo, el citado jefe de los indios. Dironse -entonces a la fuga. Corts se coron de gloria en la batalla de Otumba -(8 julio 1520). Al da siguiente entr en Tlascala con grande alegra de -su ejrcito y ms todava de los tlascaltecas. Cuando se hallaron los -heridos, entre ellos el mismo Corts, en buena disposicin, y cuando el -ejrcito obtuvo refuerzos de Vera Cruz y del Senado de Tlascala, la -provincia de Tepeaca deba sufrir severo castigo porque en ella fueron -asesinados algunos soldados espaoles.</p> - -<p>Habiendo muerto de viruela el emperador Cuitlahuactzin, fu elegido -sucesor Cuauhtmoc, joven belicoso y de grandes arrestos<a name="FNanchor_51" id="FNanchor_51" href="#Footnote_51" class="fnanchor">[51]</a>. La -guerra iba a continuar con ms fuerza. Envi el nuevo Emperador una -embajada al Senado de Tlascala ofreciendo de su parte paz y alianza -perpetua entre los dos pueblos, libertad de comercio y comunicacin de -intereses, con la sola condicin de que tomase la Repblica las armas -contra los espaoles. La respuesta fu negativa, a disgusto por cierto -de Xicotencal el <i>Mozo</i>, quien, sin embargo de su enemiga a los espaoles, -hubo de callar, ya porque temi la indignacin de sus compaeros, -ya porque le detuvo el respeto a su padre.</p> - -<p>No dej de poner en cuidado a Corts la actitud de algunos de sus -soldados, procedentes del ejrcito de Narvez, los cuales deseaban retirarse -a Vera Cruz, para solicitar desde all recursos de Santo Domingo -y Jamaica. Muchos deseaban aproximarse a la costa, tal vez con la idea -de abandonar a Mxico. Recordaban seguramente las granjeras que dejaron -en la isla de Cuba.</p> - -<p>Aunque la situacin de Hernn Corts era poco halagea, decidido -a llevar adelante su empresa, penetr en territorio tepaocano por -Teompantzinco, Zacatepec y Guecholac. En Acatzinco atac y venci -al enemigo, logrando despus derrotarle completamente, hasta el punto -que los espaoles pudieron entrar en Tepeaca. En seguida mand expediciones -contra algunos pueblos que se mantenan fuera de su obediencia, -siendo los principales Tecamachalco, Cuauhtichn y Tepexic. Habiendo -sometido toda la provincia, no pocos caciques de las cercanas -llegaron al cuartel general de Corts, establecido en Tepeaca, alistndose -bajo sus banderas.</p> - -<p>No fuera aventurado el indicar que de todos sus cuidados, el mayor<span class="pagenum"><a name="Page_66" id="Page_66">[66]</a></span> -sin duda alguna, estaba en Mxico. Cuauhtmoc gan el corazn del -pueblo mejicano y se dispuso con verdadero entusiasmo a luchar por la -independencia y la libertad. El joven Emperador, pariente y yerno de -Moctezuma, mereca ocupar el trono de sus antepasados. A los caciques -de las fronteras les exhort a la fidelidad y procur atrarselos con -ofertas y ddivas. Poniendo manos a la obra el Emperador, mand un -ejrcito a pelear con los espaoles. Corts lo destruy en <i>Guacachula</i>, -mas no convena dormirse en los laureles, y comprendindolo as el general -espaol, se decidi a emprender la vuelta a Mxico, recordando, sin -duda, la Noche Triste y la batalla de Otumba. Por entonces lleg un bajel -a San Juan de Ula con 13 soldados espaoles mandados por Pedro de -Barba; traa tambin dos caballos, algunos bastimentos y municiones. -Dicha fuerza, que por orden de Diego Velzquez vena a ponerse al -servicio de Narvez—pues ignoraba el gobernador de Cuba los sucesos -de Mxico—pas a aumentar el ejrcito de Corts. Lo mismo sucedi -con otro bajel que lleg a la costa con nuevo socorro, dirigido al citado -Narvez; conduca ocho soldados a cargo del capitn Rodrigo Morejn -de Lobera, una yegua y buena cantidad de armas y municiones.</p> - -<p>Ya decidido Corts a reconquistar la ciudad de Mxico, comprendi -que necesitaba 12 o 13 bergantines que pudieran resistir a las canoas -de los indios y transportar su ejrcito a la ciudad. Saba por experiencia -el mal resultado de los pontones levadizos. Se comenz a cortar madera -y orden que se trajesen de Vera Cruz la clavazn, jarcias y dems -adherentes de los bajeles que l hizo echar a pique cuando form -la resolucin de conquistar la citada ciudad.</p> - -<p>Nuevos e importantes auxilios recibi Corts por entonces. Francisco -de Garay, que intentaba introducirse en el corazn del imperio -mejicano por la parte de Pnuco, tuvo que desistir de su empresa; luego -la armada del mencionado Garay, despus de andar perdida algunos -das por el mar, lleg a la costa de Vera Cruz, donde la gente pas al -servicio de Corts. Arrib primero un navo con 60 soldados, que mandaba -el capitn Camargo; en seguida otro con ms de 50, a cargo del -capitn Miguel Daz de Auz, y, por ltimo, un tercero con ms de 40 -soldados y cuyo capitn se llamaba Ramrez. Habiendo aumentado el -nmero de los espaoles, pudo ya Corts—dada la insistencia de los -soldados que vinieron con Narvez, cada vez ms deseosos de volver a -Cuba—publicar en el Cuerpo de Guardia y en los alojamientos lo siguiente: -<i>que todos los que se quisiesen retirar desde luego a sus casas, lo -podran ejecutar libremente y se les dara embarcacin con todo lo necesario -para el viaje</i>. No todos, aunque s la mayor parte, usaron del permiso.</p> - -<div class="figcenter2em" id="QUAUHTEMOC"> - <img src="images/p066.jpg" width="500" height="767" alt=""/> - <div class="caption"> - <p><span class="smcap">Quauhtemoc.</span></p> - </div> -</div> - - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_67" id="Page_67">[67]</a></span> -En tanto que Corts mandaba a Espaa como comisarios a los capitanes -Alonso de Mendoza y Diego de Ordz para que diesen noticia -al emperador Carlos del estado de la conquista, y llevando tambin -una carta, en la cual se resuma lo ms substancial de los despachos -que remiti el ao antecedente con Fernndez Portocarrero y Montejo; -en tanto que los dos ayuntamientos de la Vera Cruz y de Segura de la -Frontera escriban sus correspondientes cartas, representando a Su Majestad -lo que importaba mantener a Corts al frente de aquel gobierno; -en tanto que el valeroso hijo de Medelln fletaba un bajel para que -los capitanes Alonso Dvila y Francisco Alvarez Chico pasasen a la -isla de Santo Domingo y dijeran a los religiosos de San Jernimo -cunto importaba enviar sacerdotes de probada virtud que ayudasen -al P. Olmedo en la conversin de los indios; en tanto que los cuatro procuradores -de Corts (Portocarrero, Montejo, Ordz y Mendoza), acompaados -y dirigidos por Martn, padre de nuestro hroe, conseguan -audiencia del Cardenal Gobernador Adriano—pues el Emperador estaba -por entonces en Alemania—, en la que hubieron de representar -los motivos que tenan para desconfiar de la justicia del Obispo de Burgos, -presidente del Consejo de Indias, motivos que fueron atendidos, -puesto que consiguieron su recusacin; en tanto que el Emperador, de -vuelta de Alemania, nombraba una Junta compuesta, entre otros, de -Mercurino de Gatinara y del Dr. Lorenzo Galndez de Carvajal, Comendador -Mayor de Castilla, para que estudiase detenidamente el pleito -que tenan el Gobernador de Cuba y el futuro conquistador de Nueva -Espaa, y que se decidi en favor del ltimo; y en tanto o antes que stas -y otras cosas ocurran, Corts, en el mismo da que se celebraba la -fiesta de los Inocentes del ao 1520, se puso a la cabeza de su ejrcito, -compuesto de unos 600 hombres, de ellos 80 arcabuceros y ballesteros -y 40 ginetes con 9 caones y alguna plvora; adems llevaba numeroso -ejrcito de aliados. Pernoct nuestro hroe el primer da en Texmeliun, -el segundo en la sierra de Telapn, y el tercero descendi a -la llanura. Continu su camino, descubriendo a largo trecho el ejrcito -enemigo, el cual hubo de retirarse poco a poco. No quiso seguir el alcance, -porque le importaba ocupar lo antes posible la populosa ciudad -de Tezcuco, lugar ventajoso para establecer all plaza de armas y necesario -para la realizacin de su empresa. Penetr en Tezcuco, destituy -del seoro al tirano Cacumazin y nombr en su lugar a Ixtlixoquedalte, -quien, a ruegos de Fr. Bartolom de Olmedo, se dej bautizar, -tomando el nombre de D. Hernando Corts, en obsequio de su padrino.</p> - -<p>De Tezcuco pas a Iztapalapn, populosa ciudad de 50.000 habitan<span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">[68]</a></span>tes, -situada en la misma calzada por donde hicieron su primera entrada -los espaoles. Corts, llevando consigo a los capitanes Pedro de Alvarado -y Cristbal de Olid, se situ en parte de la ciudad edificada en -tierra firme, teniendo que abandonarla a toda prisa, porque los enemigos, -rompiendo las acequias, consiguieron inundar aquella parte de la -poblacin. Acamparon nuestras tropas en prxima y pequea montaa, -retirndose a Tezcuco, no sin ser molestadas por los mejicanos.</p> - -<p>Chalco, provincia situada en la extremidad oriental del lago de su -nombre, se entreg a Gonzalo de Sandoval, y la provincia de Otumba, -ya famosa en esta crnica, prest vasallaje a Francisco de Lugo. Otras -provincias pidieron, del mismo modo, proteccin a los espaoles.</p> - -<p>Cuando Corts vi llegar a Tezcuco el maderamen de los bergantines, -tuvo momentos de verdadera alegra. En un grande astillero, que -se form cerca de los Canales, comenz la tablazn, herraje y dems -operaciones de la marinera. Sin embargo de la prisa que todos se daban, -dijeron los maestros que se necesitaban ms de veinte das para -poder servirse de las embarcaciones. En este tiempo se propuso reconocer -personalmente las poblaciones prximas, observando los sitios -que deba ocupar para impedir los socorros de Mxico y castigando a -los rebeldes del pueblo de Yaltocn y de otras poblaciones.</p> - -<p>Lleg por este tiempo a Vera Cruz un navo (lo cual era seal casi -evidente—segn Sols—de que corra por cuenta del cielo esta conquista) -dirigido a Hernn Corts, y en l Julin de Aldrete, natural de Tordesillas -(Valladolid) y algunos religiosos y soldados con un socorro -considerable de armas y pertrechos. Pas la gente a Tlascala y luego a -Tezcuco.</p> - -<p>No cesaba la guerra entre espaoles y mejicanos. El odio era mayor -cada da. Cuauhtmoc, a diferencia de sus antepasados, se hallaba decidido -a vengar cara su libertad y la de su pueblo. Verdad es que ya -saba de lo que eran capaces los espaoles. El esforzado Gonzalo de Sandoval -por un lado y el mismo Corts por otro, pelearon valerosamente. -Vise este ltimo en gran peligro al tomar la ciudad de Suchimilco (distante -cuatro leguas de Mxico), hasta el punto que cay del caballo, y -cuando iba a ser presa de los mejicanos, el soldado Cristbal de Olea, -natural de Medina del Campo, ponindose a la cabeza de algunos tlascaltecas -di muerte por sus manos a los que opriman al hroe, restituyndole -la libertad. Retirse a Tezcuco, muy descontento de su jornada -a Suchimilco, habiendo perdido nueve o diez espaoles.</p> - -<p>Poco despus le caus profunda pena la noticia de que un soldado -espaol llamado Antonio de Villafaa se haba puesto al frente de una -conjuracin. Dicha conjuracin se dispona matar a Corts y a los prin<span class="pagenum"><a name="Page_69" id="Page_69">[69]</a></span>cipales -jefes, nico medio de abandonar la conquista y retirarse a Cuba. -Villafaa fu preso y colgado en una ventana de su mismo alojamiento.</p> - -<p>Otro embarazo, aunque de diferente gnero, se ofreci en seguida. -Dcese que el general Xicotencal (a cuyo cargo—segn Sols—estaban -las primeras tropas que vinieron de Tlascala) se decidi a desamparar -el ejrcito, sirvindose de la noche para su retirada; y tambin se dice -que Corts mand a su alcance dos o tres compaas de espaoles, con -suficiente nmero de indios fieles, llevando la orden de que le prendiesen -o le matasen. Ejecutse lo ltimo y su cadver apareci colgado de -un rbol<a name="FNanchor_52" id="FNanchor_52" href="#Footnote_52" class="fnanchor">[52]</a>.</p> - -<p>En la maana del 28 de abril de 1521 Hernn Corts form sus tropas -y pas revista a su ejrcito, compuesto de 818 infantes (118 entre -arcabuceros y ballesteros), 87 soldados de caballera, 3 grandes caones -de hierro y 11 falconetes, con abundantes municiones. El P. Olmedo -bendijo la flotilla y los bergantines resbalaron en el canal, descendiendo -por sus aguas hasta entrar en el lago Tezcuco.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">[70]</a></span></p> - - - - -<h3 id="CAPITULO_IV">CAPITULO IV</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Conquista de Mxico (Continuacin).—Corts, Alvarado, Olid -y Sandoval caen sobre Mxico.—Lucha entre las piraguas -mejicanas y los bergantines espaoles.—Desastre de los -espaoles.—Victoria de Corts.—Cuauhtmoc es hecho -prisionero.—Cada de Mxico.—Reparticin del botn.—Suplicio -del rey de Tacuba y de Cuauhtmoc.—Cdula del -26 de junio de 1523.—Ddase de la fidelidad de Corts.—Muerte -de Catalina Surez.—Corts en Espaa.—Su entrevista -con el Emperador.—El obispo Zumrraga.—La Audiencia.—Levantamiento -de los chichimecas.—Conquista -de Yucatn.—Corts en Mxico.—Relaciones entre Corts -y la Audiencia.—Fundacin de Quertaro y de otras poblaciones.—Los -reyes y la colonia mejicana.</span></p> - - -<p class="p2">Dividi Hernn Corts el ejrcito en tres columnas: la primera bajo -las rdenes de Pedro de Alvarado, la segunda la dirigira Cristbal de -Olid, y al frente de la tercera puso a Gonzalo de Sandoval. Contaba la -primera de 168 infantes, 30 caballos y unos 25.000 tlascaltecas; la segunda, -de 168 infantes, 33 caballos y 25.000 tlascaltecas; y la tercera -de 167 infantes, 24 caballos y 30.000 indios de todos los contingentes -aliados. El se reserv para las primeras operaciones el mando de los -bergantines. Determin ocupar al mismo tiempo las tres calzadas de -Tamba, Cojohuacn e Iztapalapn, operacin que encomend respectivamente -a Alvarado, Olid y Sandoval. Corts, con su flotilla, se dispuso -a echar a pique el nmero considerable de canoas que apareca por -todas partes en la laguna. Memorable fu el triunfo que logr nuestra -escuadra sobre la mejicana. Las canoas y piraguas que pudieron salvarse -buscaron refugio en los canales de la capital. En todas partes se -peleaba con la misma furia, mostrando su valor y pericia los citados jefes. -Satisfecho Corts de la parte que tomaron en la victoria los bergantines, -envi cuatro a Alvarado, otros cuatro a Sandoval y l con los -cinco restantes pas a incorporarse con el maestre de campo Cristbal -de Olid. Mostrbase cada vez ms risuea la fortuna en nuestro campo, -llegando Alvarado, Sandoval, Olid y Corts a arruinar los burgos o -primeras casas de la ciudad.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_71" id="Page_71">[71]</a></span> -La guerra, sin embargo, se iba a recrudecer ms. Comprendiendo -los mejicanos que las canoas no podan resistir el empuje de los bergantines, -construyeron piraguas, grandes y fuertes embarcaciones. Se repitieron -los ataques en los das sucesivos. Nuestra artillera di al travs, -tiempo adelante, con las piraguas; pero es de sentir que los nuestros -cayesen en una emboscada que trajo fatales resultados. En algunas -partes de la laguna se hallaban densos y elevados bosques de caas, -palustres o carrizales, en los cuales se escondieron varias piraguas. Llevaron -del mismo modo cuatro canoas de bastimentos para que sirviesen -de cebo a la emboscada, colocando debajo del agua gruesas estacas para -que chocasen en ellas los bergantines. Dos de estos, mandados por Pedro -Barba y Juan Portillo (de los cuatro que asistan a Gonzalo de -Sandoval) vieron las canoas, se arrojaron con todo el mpetu de los remos -sobre ellas, quedando al poco tiempo en los carrizales, sin poder -retroceder ni pasar adelante. Entablse entre las piraguas y los bergantines -lucha desesperada. En ella muri el capitn Juan Portillo y -de resultas de las heridas, tres das despus, Pedro Barba. No lejos -del sitio de la desgracia se valieron los espaoles de la misma estratagema -y se vengaron con creces de la muerte de los nuestros, pues rompieron -enteramente la escuadra enemiga.</p> - -<p>Convoc el Emperador azteca a sus ministros, a sus generales y a -sus sacerdotes y a todos hizo presente el estado miserable de la ciudad, -la gente de guerra que se perda y el hambre de gran parte del pueblo. -Inclinse a la paz, como se inclinaron en seguida ministros y cabos; -pero enrgicamente y con tesn se opusieron a ella los sacerdotes. Tambin -los espaoles estaban cansados de lucha tan larga.</p> - -<p>Cuauhtmoc y Hernn Corts se decidieron a terminar pronto y -con toda energa la contienda. Alvarado y Sandoval unidos atacaran -por la calzada de Tacuba, apoyados por los bergantines, hasta llegar al -mercado de Tlatelolco que tenan a su frente; Corts, desde sus cuarteles -de Xoloc se propuso el mismo objetivo y dividi sus fuerzas en tres -trozos: uno, a las rdenes de Alderete; otro, a las de Andrs Tapia y -Jorge Alvarado (hermano de Pedro), y el tercero, a las suyas. Los pocos -obstculos que las tres columnas encontraron en el avance hizo -sospechar al capitn espaol que Cuauhtmoc quera atraerlas al corazn -de la ciudad. Si prudentemente se detuvo Corts, Alderete cay en -el lazo. Su columna se entreg a la fuga perseguida por los guerreros -aztecas y acobardada por los proyectiles que le arrojaban desde las -azoteas. Corts, lleno de terror, intent detener al enemigo. Cayeron -sobre l e hicieron no pocos esfuerzos para arrastrarle a las canoas. -Cuando se puso fuera de combate, a causa de una herida en el muslo y<span class="pagenum"><a name="Page_72" id="Page_72">[72]</a></span> -pareca perdida toda salvacin, Cristbal de Olea se arroj como un -len a la pelea y tambin un jefe de Tlascala. Salvse Corts; pero Olea -fu herido mortalmente. Quiones, capitn de su guardia, y Guzmn, -su paje, acudieron tambin a su auxilio. En el momento que el citado -paje le ayudaba a montar en un caballo, fu cogido aquel infeliz y arrastrado -a las canoas enemigas; Quiones pudo retirarse con su jefe, el -cual, ganando tierra firme en la plaza frente a la calle de Tacuba, reuni -los restos de la columna de Alderete a la de Tapia y la suya, marchando, -acosado por todas partes, al real de Xoloc. Mandse a Andrs -Tapia a la calzada de Tacuba para que Alvarado y Sandoval tuviesen -noticia del desastre y ajustaran a l su manera de obrar. Verificse la -retirada.</p> - -<p>No puede negarse que Cuauhtmoc di prueba de excelente Capitn. -Grande fu el triunfo que consigui sobre sus enemigos.</p> - -<p>Aunque en el campo espaol se ech la culpa de la desgracia a Alderete, -Corts, habindole preguntado Sandoval por las causas del desastre, -contest: Es por mis pecados a lo que debo esta desgracia, Sandoval, -hijo mo. Pasaron de 40 los espaoles—escribe Sols—, que -llevaron vivos para sacrificarlos a los Idolos; perdise una pieza de artillera; -murieron ms de 1.000 tlascaltecas, y apenas hubo espaol que -no saliese maltratado.<a name="FNanchor_53" id="FNanchor_53" href="#Footnote_53" class="fnanchor">[53]</a>.</p> - -<p>Al poco tiempo volvi la fortuna a mostrarse risuea con Hernn -Corts. Vino por aquellos das a Vera Cruz un barco con municiones, -ya escasas en el campo espaol. Curados de sus heridas capitanes y soldados, -y reforzado el ejrcito con gruesos contingentes de aliados, resolvi -Corts tomar la ofensiva. Salieron Alvarado, Sandoval y Hernn -Corts, el primero por el camino de Tacuba, el segundo por el de Tapeaquilla -y el tercero por el de Cojohuacn. Penetraron en la ciudad y -ganaron en seguida las calles arruinadas, porque los enemigos las defendan -flojamente. Los tres se dirigieron a la plaza de Tlatelolco, llegando -el primero Alvarado, que se apoder de un gran Adoratorio, donde -estaba el dios de la guerra. El segundo que penetr en la plaza fu -Corts, con Olid a sus rdenes; el tercero y ltimo fu Gonzalo de Sandoval. -La lucha entre espaoles y mejicanos no pudo ser ms feroz ni -sangrienta. Los indios huyeron desalentados a guardar la persona de -su Rey, que se hallaba bastante comprometida.</p> - -<p>El 13 de agosto de 1521 condujo Corts a su ejrcito contra la parte -de la ciudad ocupada todava por el enemigo. En apuro tan grande—dcese—que -los mejicanos pidieron la paz para entretener a Corts, escapndose -entretanto Cuauhtmoc. Conoci el engao el capitn espa<span class="pagenum"><a name="Page_73" id="Page_73">[73]</a></span>ol, -quien dispuso que Garca Holgun con su bergantn, que era el ms -velero, diera caza a la piragua que iba delante y pareca superior a las -dems. Dada por Garca Holgun la orden de acometerla, levantse -para rechazar el asalto un joven guerrero; pero al gritar los mejicanos -que era el Emperador, dej caer sus armas y dijo: Yo soy Cuauhtmoc; -conducidme a Malintzin (Corts); soy su prisionero; pero que no se haga -dao a mi mujer y a los mos. Llevado a presencia de Corts, manifest -que haba hecho cuanto haba podido para defenderse a s y a los -suyos; y que si los dioses le haban sido contrarios, que no tena la culpa, -que su prisionero era, que hiciese su voluntad, y poniendo la mano -en el pual de Corts, le dijo que le matase, que ira muy consolado -adonde sus dioses estaban, especialmente habiendo muerto manos de -tal capitn<a name="FNanchor_54" id="FNanchor_54" href="#Footnote_54" class="fnanchor">[54]</a>. Rogle Corts que mandase a los suyos que se dieran -a partido o que cesara tanto derramamiento de sangre. As lo hizo y -fu obedecido inmediatamente. Y aqu acab—aade Herrera—la guerra -y el gran imperio mejicano.</p> - -<p>Esa guerra—decimos nosotros—constituye una epopeya, en la cual -brillaron dos hroes, dignos igualmente de las alabanzas de la historia: -Cuauhtmoc, vencido, y Hernn Corts, vencedor. Si tuviramos que -decidirnos por alguno, nuestras simpatas estaran por el mejicano. Y -para que a nadie cause extraeza nuestra manera de pensar, ms adelante -diremos, cuando de Santo Domingo se trate en el <a href="#CAPITULO_XX">captulo XX</a> -de este tomo, que, entre Napolen el Grande y Toussaint Louverture, -preferimos tambin al que muere defendiendo a su patria, que al tirano -conquistador. Ante el tribunal de la historia, blancos y negros, espaoles -y americanos, son iguales.</p> - -<p>Refieren nuestros cronistas que el capitn espaol estuvo carioso -con los deudos de Cuauhtmoc. Por espacio de muchos aos, el 13 de -agosto, da de San Hiplito, se hacan solemnes fiestas en Mxico, como -recuerdo de batalla tan sealada. En la procesin religiosa se llevaba -el pendn de aquel ejrcito. El sitio de Mxico haba durado tres meses -y medio. Los das siguientes a la rendicin se invirtieron en limpiar -la ciudad de montones de cadveres, dejando Corts la guarnicin -a Sandoval y a Pedro de Alvarado, en tanto que l se retiraba con los -prisioneros a Cojohuacn. Poco despus volvi Corts a la ciudad. Celebrse -la conquista de Mxico con banquetes y gran recepcin oficial, -a la cual asisti Pnfilo de Narvez, hasta entonces preso en Vera Cruz -y ya en completa libertad para que pudiese—como lo hizo—regresar a -Espaa. Murieron en el sitio y toma de Mxico—segn las estadsticas -ms exactas—unos 67.000 hombres; por el hambre y las enfermeda<span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">[74]</a></span>des, -50.000. Los espaoles tuvieron el 9 por 100 de su efectivo. Las prdidas -de los aliados llegaron a 30.000. Repartido el botn—unos 130.000 -castellanos de oro—, las alegras se convirtieron en tristezas. No correspondieron, -ni con mucho, las riquezas a las esperanzas de capitanes -y soldados. Pidieron los ms descontentos a Corts que les fueran -entregados Cuauhtmoc y el rey de Tacuba para obligarles a declarar -dnde haban escondido sus tesoros. Cedi Corts, y puestos a tormento -sobre unas parrillas, bajo las cuales haba fuego, como el rey de Tacuba, -mirando a Cuauhtmoc, lanzase un grito de dolor, exclam el -Emperador: <i>Y yo estoy acaso en algn lecho de rosas?</i> Corts mand -suspender el suplicio para encerrarlos en miserable prisin.</p> - -<p>Pasado algn tiempo lleg a Cojoacn la mujer de Hernn Corts, -D. Catalina Surez de Marcayda. Aunque Corts celebr la presencia -de su esposa con regocijos y fiestas de caas, no debi sentirse muy -contento. A los pocos meses, en la casa de dicha poblacin llamada del -Conquistador, Hernn Corts hall muerta a dicha D. Catalina, como -se dir con ms detenimiento en este mismo captulo.</p> - -<p>Sosegado el pas al cabo de borrascas tan bravas, ocupse el Conquistador -en enviar expediciones a pueblos lejanos, no olvidndose de -la organizacin de <i>Nueva Espaa</i><a name="FNanchor_55" id="FNanchor_55" href="#Footnote_55" class="fnanchor">[55]</a>. Preocupbanle con alguna razn -los continuos alzamientos de los naturales; pero lo que le puso en ms -cuidado fu la rebelin de Cristbal de Olid, quien se dej ganar por -los partidarios de Velzquez. El conquistador de Mxico en persona -sali, llevando consigo a Cuauhtmoc y a los reyes de Acolhuacan y -de Tlacopan, en persecucin de Olid. Luego, cansado de vigilar a los -reyes prisioneros, con pretexto de ser fautores de una conjuracin, les -hizo matar, colgndoles de los pies de una frondosa ceiba (25 de febrero -de 1525), no sin que Cuauhtmoc, protestando de su inocencia, -amenazase a Corts con la justicia de Dios.</p> - -<p>Aunque el ilustre historiador americano Guillermo Prescott afirme -que la cada del imperio de los aztecas fu beneficiosa a la humanidad, -dada la crueldad y el canibalismo en los citados indios, nosotros guardamos -silencio y condenamos a todos los que en nombre del cristianismo -y de la civilizacin cometieron hechos semejantes.</p> - -<p>No tardaron en someterse las provincias de aquel vasto imperio. -Todas las tribus establecidas entre las grandes cordilleras occidentales -del primitivo Anahuac (imperio de Mxico) y el gran Ocano Pacfico -prestaron obediencia al rey de Espaa. No les quedaba otro recurso.<span class="pagenum"><a name="Page_75" id="Page_75">[75]</a></span> -Cuando vieron caer uno tras otro, a sus hijos, a sus hermanos y a sus -padres; cuando se encontraron sin Emperador y sin caciques; cuando -contemplaron saqueadas sus poblaciones y sus campos, bajaron la cabeza -y se entregaron, vctimas de su abatimiento, al vencedor.</p> - -<p>Habremos de recordar que algn tiempo antes encarg el rey de Espaa—segn -Cdula de 26 de junio de 1523—, que Don Hernando -Corts, virrey de Mxico, procurase descubrir en la costa abajo de aquella -tierra un Estrecho que haba para pasar del mar del Norte al del -Sur—pues convena mucho al Real servicio saberlo—, poniendo toda -diligencia en enviar personas que le trajesen larga y verdadera relacin -de lo que hallasen para dar cuenta a S. M., quien igualmente estaba -informado que hacia la parte del Sur de aquella tierra haba mar en -que estaban depositados grandes secretos y cosas de que Dios era muy -servido y estos reinos acrecentados, y esperaba practicase lo mismo a -fin de saberlo con certeza<a name="FNanchor_56" id="FNanchor_56" href="#Footnote_56" class="fnanchor">[56]</a>.</p> - -<p>Creemos conveniente trasladar aqu, sin embargo de su mucha extensin, -la citada cdula. Tiene verdadero inters, porque en ella vemos -con toda exactitud las ideas y sentimientos que animaban a nuestros -monarcas. Dice as:</p> - -<p class="p2 right"><i>Valladolid 26 de Junio de 1523.</i></p> - -<p class="i2">El Rey. La orden que es mi merced y voluntad que vos Hernando -Corts, nuestro Capitan general y Gobernador de la Nueva Espaa, -tengais as en el tratamiento y conversion de los Naturales y moradores -de la dicha tierra, que es debajo de vuestra governacion, como en -lo que toca a nuestra Hacienda, y a la poblacion de la dicha tierra, y -a su bien noblecimientos y pacificacion, de que dareis parte a los nuestros -oficiales que en ella avemos provedo: es lo siguiente.</p> - - -<p class="center p2">1.</p> - -<p class="i2">Primeramente sabed, que por lo que principalmente avemos holgado, -y dado infinitas gracias a nuestro Seor de nos aver descubierto esa -tierra, y provincias della, ha sido, y es, porque segun buestras relaciones -y de las personas que de esas partes han venido, los Indios habitantes -y naturales della, son ms hbiles y capaces y razonables que -los otros Indios naturales de la Tierrafirme e Isla Espaola y S. Juan, -y de las otras que hasta aqu se han hallado y descubierto y poblado, -por muchas cosas, experiencias y muestras que se han hallado y visto -y conocido en ellas, y por estas causas hay en ellos ms aparejo para -conocer a nuestro Seor y ser instrudos y vivir en su santa Fe Cat<span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">[76]</a></span>lica -como Christianos, para que se salven, que es nuestro principal deseo -e intencion: y pues como veis todos somos obligados a les ayudar, -y trabajar con ellos, a este propsito. Yo vos encargo y mando quanto -puedo que tengais especial y principal cuidado de la conversion, y -Doctrina de los Jecles e Indios de esas partes e Provincias que son -debaxo de vuestra governacion, y que con todas vuestras fuerzas, supuestos -todos otros intereses y provechos, trabajeis por vuestra parte -quanto en el mundo os fuere posible, como los Indios naturales de esa -Nueva Espaa sean convertidos a nuestra Santa Fe Catlica, e industriados -en ella, para que vivan como Christianos y se salven; y porque -como saveis a causa de ser los dichos Indios tan sujetos a sus Jecles -y seores y tan amigos de seguirlos en todo, parece que sera el principal -camino para esto comenzar a instruir a los dichos seores principales, -y que tambien no sera muy provechoso que de golpe se hiciese -mucha instancia a todos los dichos Indios a que fuesen Christianos y -que recivieran dello desabrimiento: ved all lo uno y lo otro, y juntamente -con los Religiosos y personas de buena vida que en esas partes -residen, entender en ello con mucho hervor, teniendo toda la templanza -que convenga.</p> - - -<p class="center p2">2.</p> - -<p class="i2">Asimismo por las dichas causas parece que los dichos Indios tienen -maa y razon para vivir poltica y ordenadamente en sus Pueblos que -ellos tienen, aveis de trabajar como lo hagan as y perseveren en ello -ponindolos en buenas costumbres y toda buena orden de vivir.</p> - - -<p class="center p2">3.</p> - -<p class="i2">Asimismo porque por las relaciones e informaciones que de esa -Tierra tenemos, parece que los naturales della tienen Idolos donde sacrifican -criaturas humanas y comen carne humana, comindose unos a -otros, y haciendo otras abominaciones contra nuestra santa Fe Catlica -y toda razon natural; y que ansmismo quando entre ellos hay guerras -los que captivan y matan los toman y comen, de que nuestro Seor ha -sido y es muy deservido, aveis de defender y notificar a todos los naturales -de esa tierra que no lo hagan por ninguna va, defendindoselo -s graves penas, y para selo testar busqueis todas las buenas maneras -que para ello pueda ayudar y aprovechar diciendo quanto contra toda -razon dibina y humana, y quan grande abominacion es comer carne -humana, que para que tengan carnes que comer y de que se sustentar, -dems de los ganados que se han llevado a la dicha Tierra mandaremos -contino llevar, porque multipliquen y ellos escusen la dicha abominacion: -y ansmismo les amonestad que no tengan Idolos, ni mezquitas, ni<span class="pagenum"><a name="Page_77" id="Page_77">[77]</a></span> -Casas de ellos en ninguna manera; y despues que as selo hayais amonestado -y notificado muchas veces, a los que contra ello fueren los castigad -con graves penas pblicas, teniendo en todo la templanza que vos -pareciere que conviene.</p> - -<p class="center p2">4.</p> - -<p class="i2">Otros por quanto por la larga experiencia avemos visto que aver -hecho repartimientos de Indios en la Isla Espaola, y en las otras Islas -que hasta aqu estn pobladas y averse encomendado y tenido los -Christianos Espaoles que la han ido a poblar, han venido en grandsima -disiminucion por el mal tratamiento y demasiado trabajo que les han -dado: lo qual allende del grandsimo dao y perdida que en la muerte -y disminucion de los dichos Indios ha avido, y el gran deservicio que -nuestro Seor dello ha recibido, ha sido causa y estorvo para que los -dichos Indios no viniesen en conocimiento de nuestra Santa Fe Catlica -para que se salvasen: por lo qual, visto los dichos daos que del repartimiento -de los dichos Indios se siguen, queriendo proveer y remediar -lo susodicho, y en todo cumplir con lo que debemos principalmente al -servicio de Dios Nuestro Seor, de quien tantos bienes y mercedes avemos -recibido y recivimos cada da, y satisfacer a lo que por la Santa -Sede Apostlica nos es mandado y encomendado por la Bula de la donacion -y concesion, mandamos platicar sobre ellos a todos los del nuestro -Consejo, juntamente con los Theologos, Religiosos y personas de -muchas letras, y de buena y santa vida, que en nuestra Corte se hallaron -y pareci que nos con buenas conciencias, pues Dios Nuestro Seor -cri los dichos Indios libres y no sugetos, no podemos mandar los encomendar, -ni hacer repartimiento de ellos a los Christianos, y as es -nuestra voluntad que se cumpla: Por ende Yo vos mando que en esa dicha -tierra no hagais, ni consintais hacer repartimientos, encomienda, -ni deposito de los Indios della, sino que los dejeis vivir libremente, -como nuestros Vasallos viven en estos nuestros Reynos de Castilla, y -si quando esta llegare tuvieredes hecho algun repartimiento, o encomendado -algunos Indios a algunos Christianos, luego que la recivieredes -revocad qualquier repartimiento o encomienda de Indios que -hayais hecho en esa tierra a los Christianos Espaoles que a ella han -ido e estuvieren, quitndolos dichos Indios de poder de qualquier persona -o personas que los tengan repartidos o encomendados, y los dejeis -en entera libertad, e para que vivan en ella, quitandolos e apartandolos -de los vicios y abominaciones en que han vivido y estn -acostumbrados a vivir como dicho es: Y aveisles de dar a entender la -merced que en esto les hacemos, y la voluntad que tenemos a que sean<span class="pagenum"><a name="Page_78" id="Page_78">[78]</a></span> -bien tratados y enseados, para que con mejor voluntad vengan en conocimiento -de nuestra Santa Fe Catlica e nos sirvan e tengan con los -Espaoles que a la dicha tierra fueren, la amistad y contratacion que -es razon.</p> - -<p class="center p2">5.</p> - -<p class="i2">Y porque es cosa justa y razonable que los dichos Indios naturales -de la dicha tierra nos sirban, y den tributo en reconocimiento del seoro -y servicio que como nuestros subditos y vasallos nos deben, e somos informados -que ellos entre s tenan costumbre de dar a sus Jecles y seores -principales cierto tributo ordinario, Yo vos mando que luego que -los dichos nuestros Oficiales llegaren todos juntos, vos informeis del tributo -o servicio ordinario que daban a los dichos sus Jecles, e si hallaredes -que es ans que pagaban el dicho tributo, aveis de tener forma y -manera, juntamente con los dichos nuestros Oficiales, y asentar con los -dichos Indios, que nos den y paguen en cada un ao otro tanto dinero -y tributo como deban o pagaban hasta agora a los dichos sus Jecles y -seores, y si hallaredes que no tenan costumbre de pagar el dicho quinto -y tributos, asentareis con ellos que nos den y paguen reconocimiento -del vasallage, que nos deben como sus soberanos seores ordinariamente -lo que vos pareciere que buenamente podran cumplir y pagar, -y ansimismo vos informeis demas de lo susodicho, en que otras cosas -podemos ser servidos y tener renta en la dicha Tierra, asi como salinas, -mineros, pastos, y otras cosas que oviere en la tierra.</p> - -<p class="center p2">6.</p> - -<p class="i2">Y porque una de las principales causas por donde los indios naturales -de esa dicha tierra y Provincias della han de venir en conocimiento -delo suso dicho, es tomando exemplo en los Christianos Espaoles que -esa dicha tierra fueren, y con su conversacion y testo ha de ser tratando -y rescatando y conversando los unos con los otros, aveis demandar -y ordenar de nuestra parte. E nos por la presente mandamos y ordenamos -que entre los dichos Indios y Espaoles haya contratacion y -comercio voluntario, contentamiento de partes, trocando los unos con -los otros las cosas que tuvieren; pero habeis de defender s buenas penas -que ninguno s color de la dicha contratacion, tome de los dichos -Indios cosa alguna contra su voluntad, ni por engao, sino por limpia -y libre contratacin y rescate, porque demas de los dichos provechos, -ser esto causa que tomen amor con vosotros.</p> - -<p class="center p2">7.</p> - -<p class="i2">Y para que todo mejor se pueda hacer y encaminar, y con mas con<span class="pagenum"><a name="Page_79" id="Page_79">[79]</a></span>formidad -y amor, aveis de procurar por todas las maneras y vas que -vieredes y pensaredes, que para ello pueden aprovechar de atraer con -buenas obras y con buenos tratamientos a que los Caciques Indios que -en esas dichas tierras Islas ella comarcanas esten con los Christianos -en todo amor y amistad y conformidad, y que por esta va se haga -todo lo que se oviere de hacer con ellos, as en el rescate y contratacion -y comercio que con ellos ovieren de tener como en todo lo dems. -Y para que mejor se haga, la principal cosa que aveis de procurar y no -consentir que por vos, ni por otras personas algunas se les quebrante -ninguna cosa que les fuere prometida, sino que antes que se les prometa -se mire con mucho cuidado si se les puede guardar, y sino se les pudiere -bien guardar, que no se les prometa en manera alguna; pero despues -que as les fuere prometido, se les guarde y cumpla muy enteramente -sin ninguna falta aquello que as se les prometiere, de manera -que les pongais en mucha confianza de vuestra verdad.</p> - -<p class="center p2">8.</p> - -<p class="i2">Otros aveis de prohibir, escusar y no consentir, ni permitir que se -les haga guerra, ni mal, ni dao alguno, ni se les tome cosa alguna de -lo suyo, sin se lo pagar (como dicho es), porque de miedo no se alboroten, -ni se lebanten, antes aveis de castigar los que les hicieren mal -tratamiento dao alguno sin buestro mandado, porque por esta va -estarn en ms conversacion de los Christianos, que es el mejor camino -para que ellos vengan en conocimiento de Nuestra Santa Fe Catlica, -que es nuestro principal deseo intencion, ms se gana en convertir -ciento de esta manera que cien mil por otra va.</p> - -<p class="center p2">9.</p> - -<p class="i2">En caso que por esta va no quisieren venir nuestra obediencia, -se les obiese de hacer guerra, aveis de mirar que por ningun caso se les -haga guerra, no siendo ellos los agresores, no aviendo hecho provado - hacer mal dao nuestra gente, y aunque ellos hayan cometido, -antes de romper con ellos, les hagais de nuestra parte los requirimientos -necesarios para que vengan nuestra obediencia, una, dos, tres -y ms veces, quantas vieredes que sean necesarias, conforme lo que -se os havia ordenado firmado de Francisco de los Cobos, mi secretario -y de mi Consejo. E pues all habr con vos algunos Christianos que sabrn -la lengua, con ellos les dareis primero entender el bien que les -vern de ponerse debaxo de nuestra obediencia, y el mal y dao y -muertes de hombres que les vern de la guerra, especialmente, que los -que se tomaren en ella vivos han de ser esclavos. Y para que de esto<span class="pagenum"><a name="Page_80" id="Page_80">[80]</a></span> -tengan entera noticia y que no puedan pretender ignorancia, les haced -la dicha notificacion, porque para que puedan ser tomados como esclavos, - los Christianos los puedan tener con sana conciencia, est todo -el fundamento en lo susodicho, aveis de estar sobre el aviso de una cosa -que todos los Christianos porque los Indios se les encomienden, como lo -han sido en las otras islas que hasta aqu se han poblado, ternan mucha -gana que sean de guerra, y que no sean de paz, y que siempre han -de hablar este propsito; E porque no podais escusar de hablar con -ella, es bien estar avisado desto para el crdito que en este se les debe -dar, y para remediar que en ninguna manera se haga.</p> - -<p class="center p2">10.</p> - -<p class="i2">Y porque soy informado que una de las ms principales cosas, y -que ms les ha alterado en la Isla Espaola, y que ms les ha enemistado -con los Christianos ha sido tomarles las mugeres hijas criadas -que tienen en sus casas contra su voluntad, usar de ellas como de -sus mujeres, aveis de defender que no se haga en ninguna manera, ni -por ninguna color que sea, por quantas vas maneras pudieredes, mandndolo -pregonar s graves penas las veces que os pareciere que sean -necesarias, executando las penas en las personas que quebrantaren -vuestros mandamientos con mucha diligencia, ans lo debeis mandar -hacer en todas las otras cosas que os parecieren necesarias para el buen -tratamiento de los Indios.</p> - -<p class="center p2">11.</p> - -<p class="i2">Item, juntamente con los dichos nuestros oficiales, pondreis nombre -general toda la dicha Tierra Provincias della, las Ciudades, Villas -y Lugares que se hallaren, y en la dicha tierra oviere, en las cosas -concernientes al aumento de Nuestra Santa F Catlica la conversion -de los Indios. Una de las ms principales cosas que aveis de mirar -mucho es, en los asientos de los Lugares que all se ovieren de hacer -asentar de nuevo. Lo primero es ver en quantos Lugares es menester -que se hagan asientos en la costa de la mar para seguridad de la navegacion, -y para la seguridad de la tierra; y los que han de ser para asegurar -la navegacion sean en tales Puertos, que los Navos que de ac de -Espaa fueren, se puedan aprovechar dellos en refrescar de agua, de -las otras cosas que fueren menester para su viaje. E si en el lugar que -agora estan hechos, como en los que de nuevo se hicieren, se ha de mirar -que sea en sitios sanos y no anegadizos, de buenas aguas, y de buenos -ayres, y cerca de montes, y de buenas tierras de labranzas, donde -se puedan aprovechar de la mar para cargar descargar, sin que<span class="pagenum"><a name="Page_81" id="Page_81">[81]</a></span> -haya trabajo costa de llevar por tierra las mercaderas que de ac -fueren; si por respetos de estar ms cercanos las Minas se oviere -de meter la tierra adentro, dbese mucho mirar que sea en parte que -por alguna rivera se puedan llevar las cosas que de ac fueren desde la -mar hasta la poblacion, porque no aviendo all vestias, como no las -hay, ser grandsimo el trabajo para los hombres llevarlas (mercaderas) - cuestas, que ni los de ac, ni los Indios lo podrn sufrir. E de -estas cosas susodichas, las que ms pudieren tener, se deben procurar.</p> - -<p class="center p2">12.</p> - -<p class="i2">Vistas las cosas que para los asientos de los Lugares son necesarios -y escogidos, y el sitio ms provechoso, que incurran ms de las cosas -que para el Pueblo son menester, aveis de repartir los solares del -Lugar para hacer las Casas, y estos han de ser repartidos segun la calidad -de las personas, y sean de comienzo dadas por orden, de manera -que hechas las casas en los solares, el Pueblo parezca ordenado, as en -el lugar que dejaren para la Plaza, como en el lugar que oviere de ser -la Iglesia, como en la orden que tuvieren los tales Pueblos y calles de -ellos; porque en los Lugares que de nuevo se hacen, dando la orden en -el comienzo, sin ningun trabajo ni costa quedan ordenados, y los otros -jams se ordenan. Y en tanto que nos hicieremos merced de los oficios -de Regimiento perpetuo, otra cosa mandamos proveer, aveis de mandar -que en cada Pueblo de la dicha nuestra gobernacion elijan entre s -para un ao para cada uno de los dichos oficios, tres personas, y destas -tres, vos con los dichos nuestros oficiales, tomareis una, la que ms hbil - mejor os pareciere que sea qual conviene; ans mismo se han de -repartir los heredamientos, segun la calidad y manera de las personas, -y segun lo que ovieren servido, as los creced y mejorad en heredad, -repartindolas por peonas caballeras, y el repartimiento ha de ser -de manera que todos quepa parte de lo bueno y de lo mediano y de -lo menos bueno, segun la parte que cada uno se le oviere de dar en su -calidad.</p> - -<p class="center p2">13.</p> - -<p class="i2">E a las personas y vecinos que fueren recibidos por vecinos de los -tales Pueblos, les deis sus vecindades de caballeras o peonas, segun -la calidad de la persona de cada uno, residindola por cinco aos le sea -dada por servida la tal vecindad, para disponer della a su voluntad -como es costumbre: al repartimiento de las quales dichas vecindades y -caballeras que se ovieren de dar a los tales vecinos, mandamos que se -halle presente el Procurador de la ciudad o villa donde se le oviere de -dar y ser vecino.</p> - -<p class="center p2">14.<span class="pagenum"><a name="Page_82" id="Page_82">[82]</a></span></p> - -<p class="i2">Ans mismo vos mando que sealeis a cada una de las Villas y Lugares -que de nuevo se han poblado y poblaren en esa tierra, las tierras y -solares que vos parezca que han menester, y se les podrn dar sin perjuicio -de tercero para propios, y enviarme bien la relacion de lo que a -cada uno ovieredes dado y sealado, para que Yo se lo mande confirmar.</p> - -<p class="center p2">15.</p> - -<p class="i2">Aveis de procurar con todo cuidado de tener fin en los Pueblos que -hicieren en la tierra adentro, que los hagais en parte y asiento que os -podais aprovechar dellos para poder hacerlo. Y porque desde ac no se -puede dar regla particular para la manera que se ha de tener en hacerlo, -sino la experiencia de las cosas que de all sucedieren, os han de -dar la abilantera e aviso de cmo y qundo se han de hacer, solamente -se os puede decir esta generalmente; que procureis con mucha instancia -y diligencia, y con toda brevedad que pudieredes certificaros dello, y -certificado que es ans verdad, todas las cosas que ordenaredes y hicieredes, -las hagais y determineis con pensamiento que os han de servir e -aprovechar para aquello, porque habr mucho dello que agora sin ninguna -cosa ni trabajo los podeis hacer, porque no costar ms, sino determinar -los que se hagan de la parte que sean provechosas, como se -avian de hacer en otra parte que no lo fuesen, de donde si despues las -oviesedes de mudar para este propsito, sera muy trabajosa costa, y -algunas tan dificultosas que seran imposibles.</p> - -<p class="center p2">16.</p> - -<p class="i2">Y porque soy informado que en la costa abajo de esa tierra hay un -trecho para poder pasar del mar del Norte a la mar del Sur, e porque -a nuestro servicio conviene mucho saberlo, Yo os encargo y mando que -luego con mucha diligencia procureis de saber si hay el dicho estrecho, -y envieis personas que lo busquen, y os traigan larga y verdadera relacion -de lo que en ello hallaren, y continuamente me escrivireis y enviareis -larga relacion de lo que en ello se hallare, porque como veis esto -es cosa muy importante a nuestro servicio.</p> - -<p class="center p2">17.</p> - -<p class="i2">Ans mismo soy informado que hacia la parte Sur de esa tierra hay -mar en que hay grandes secretos y cosas de que Dios Nuestro Seor -ser muy servido, y estos Reynos acrecentados, Yo vos mando y encargo -que tengais cuidado de enviar personas cuerdas y de experiencia -para que lo sepan y vean la manera dello, e os traigan la relacion lar<span class="pagenum"><a name="Page_83" id="Page_83">[83]</a></span>ga -y verdadera de lo que hallaren, lo qual as mismo me enviareis continuamente -todas las veces que me escrivieredes.</p> - -<p class="center p2">18.</p> - -<p class="i2">De todas las otras cosas concernientes al servicio de Dios Nuestro -Seor y ampliacion de su Santa Fe Catlica, y bien y acrecentamiento -y poblacion de esa tierra, y buen tratamiento de los habitantes y moradores -della, vos encargo y mando que tengais siempre gran cuidado, -lo qual de ac, no se os puede decir, ni especificar.</p> - -<p class="center p2">19.</p> - -<p class="i2">Las cosas de nuestra hacienda y el recaudo que en ella se ha de poner, -se har conforme a las Instrucciones que los dichos nuestros oficiales -llevan, con los quales vos encargo y mando tengais mucha conformidad, -y lo mismo hagais que haya entre ellos, porque de otra manera -las cosas de nuestro servicio no podrn ir bien guiadas.</p> - -<p class="i2 p2">Lo qual todo haced y cumplid con aquella diligencia, fidelidad y -buen recaudo que al servicio de Nuestro Seor, e bien e poblacion de la -dicha tierra convenga, e Yo de vos confo.—Yo el Rey.—Por mandado -de S. M.—<i>Francisco de los Cobos</i><a name="FNanchor_57" id="FNanchor_57" href="#Footnote_57" class="fnanchor">[57]</a>.</p> - -<p class="p2">Posteriormente, una expedicin al Sur de Tapeaca, dirigida por Alvarado, -lleg hasta Guatemala, pas que conquist tan valeroso caudillo.</p> - -<p>Por lo que respecta a Corts, cuando anticipndose a los Pizarros y -a Valdivia se diriga al Imperio de los Incas, hubo de volver a Mxico, -donde se fraguaban conspiraciones para sacudir el yugo de sus dominadores. -Procede que recordemos en este lugar que desde Pamplona, el 22 -de octubre de 1523, mand S. M. a Corts que informase acerca del repartimiento -que hizo entre los conquistadores de Mxico del oro y joyas, -despus de pagado el quinto que corresponda a la Corona<a name="FNanchor_58" id="FNanchor_58" href="#Footnote_58" class="fnanchor">[58]</a>. Pasados -dos aos, el Rey desde Toledo deca (4 noviembre 1525) al licenciado -Luis Ponce de Len en importante, larga y curiosa <i>Instruccin</i>, lo siguiente -contra Hernn Corts:</p> - -<p class="i2 p2">Primeramente, que no teme Dios, ni tiene respeto la obediencia -y fidelidad que nos debe, y piensa hacer todo lo que quisiere, y que -confa en los indios y en la mucha Artillera que tiene, y que para ello -tiene conjuradas ciertas personas amigos allegados suyos para le servir -y morir con l, en todo lo que quisiere hacer.</p> - -<p class="i2"><span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">[84]</a></span> -Que sus muestras y apariencias son que est muy aparejado para -desobedecer y ponerse en tirana.</p> - -<p class="i2">Que ha usado usa todas las ceremonias r.<sup>s</sup> eceptto de corttinas.</p> - -<p class="i2">Que ha siempre estado mui puesto en desovedecer y no cumplir mis -Provisiones, poniendo muchas cavilaciones y estorbos, y dando entendimientos -y formas para lo hacer mas disimuladamente y que para ello -tiene mucha cantidad de Artillera gruesa y de ttodas suerttes, y muchas -municiones de escopettas, ballestas y lanzas.</p> - -<p class="i2">Que ha hecho fundir mucha suma de oro escondida y secrettamente -sin pagar nuestro quintto.</p> - -<p class="i2">Que ha siempre llenado el dicho quintto de ttodo el oro demas de el -que para nos se cobraba, diciendo pertenescerle, como Capittan general, -de lo qual diz que los conquistadores y Pobladores se agraviasen -mucho y reclamasen del.</p> - -<p class="i2">Que ha siempre tenido formas y maneras para que no senos enviase -el oro nuestro, que en la dicha tierra ttenemos y nos pertenesce.</p> - -<p class="i2">Que para este propositto siempre ha ttenido Navios que han de Castilla -con mercadurias quando se queran volver hasta hacer sus cosas -ha su placer, as para enviar dineros, como para ottras cosas que el -querra hacer con probecho.</p> - -<p class="i2">Que nos tiene ttomados tres o quattro millones de oro que ha cobrado -de ttoda la tierra, desfruttandola, pertteneciendo ttodo Nos, que de -quarentta Provincias que tiene la una sola le rentta cada da 50 castellanos, -sin lo que se saca de las Minas y ottras que lo renttan mucho -ms, sin las Provincias de Michoacn, y sin ms de 300 leguas que -tiene desde alli hasta donde anda Albarado, y que en ttres quattro -parttes tiene Tesoro encerrado, y que hay hombre que sabe la una cerca -de la ciudad en que tiene un millon, ms el Tesoro que hubo de -Motezuma, y que en las Provincias de Cacatula que es Puertto de la -Mar del sur donde tiene echos los Navios para descubrir la especeria -enviado muchas cargas de oro, y que estos Navios, aun que ha echado -siempre fama que son para descubrir el Estrecho, ha sido con ottra inttencion -para irse por alli con los Thesoros que tiene donde no se pudiese -haver, lo qual diz que parece mui claro por las conjetturas y seales -que se han visto por que ha mas de ao y medio, dos, que tenia -alli los Navios, y nunca los ha despachado haviendo echo muchas armadas -por Mar y por Tierra.</p> - -<p class="i2">Que cierttas Provincias se sealaron por reparttimientto para Nos, -los torn quittar y ttom para si, y las tiene agora, ecetto Taxcaltile.</p> - -<p class="i2">Que de la Ciudad de Tezcuco estando encomendada Nos, y por<span class="pagenum"><a name="Page_85" id="Page_85">[85]</a></span> -merced hubo 603 casttellanos, y de ottra Provincia 803 casttellanos, -y assi mismo se ha llebado el probecho de los ottros Lugares que nos -han estado encomendados, sin darnos dello partte, cuentta, ni razon, y -que de Taxcaltile obo 113 p.<sup>s</sup> y questo saben Alonso de Prado y Bernardino -Bazquez de Tapia, Contador y Fattor que fueron en la dicha -tierra.</p> - -<p class="i2">Que el seorio que D. Fernando Corttes all tiene es mui grande, y -que tiene de vasallos Yndios que ha tomado para si, mas de millon y -medio de anmas, y que de solo lo sugetto tiene de rentta mas de 200 -quenttos agora si se le dexse lo que tiene, sin que dello Nos ayamos -cosa alguna.</p> - -<p class="i2">Que es fama mui nottoria enttre ttodos que tiene grandissimo thesoro, -assi por el gran num. que ha tenido tiene de Yndios, como por -los grandes conttinuos servicios que cada dia le vienen de ttodas -parttes.</p> - -<p class="i2">Y que en la salida que hizo en la Ciudad de Tenucotitn quando le -desbarataron y echaron della, ttom de nuestro oro 453 p.<sup>s</sup> y que -hizo ciertta Probanza falsa en que probaron que ottra ciertta cantidad -de oro que les tomaron los Yndios era lo nuestro, por salbar lo suyo.</p> - -<p class="i2">Que ttom de poder de Diego de Sotto quien el hizo nuestro Tesorero -anttes que nos probeyesemos nuestros offs. 603 castellanos so color -que los queria para armadas.</p> - -<p class="i2">Esto es lo que en las dichas relaciones contra el dicho Hernando -Corttes se ha dicho, asi vos con mucha prudencia, sagacidad, secretto -como veis que la calidad del caso lo requiere, vos informad de la -verdad dello mui partticularmente, y me hareis luego saver lo que en -cada cosa dello hallaredes.</p> - -<p class="i2">Porque si por las Ynformaciones que hovieredes haredes que el dicho -Hernando Cortts no nos ha tenido tiene aquella fidelidad ovediencia, -que bueno y leal subditto y vasallo debe tener, que es lo principal -que del queremos, nuestra voluntad es que salga de aquella tierra; -llebais una cartta nuestra por donde le mandamos que luego venga; por -ende caso que le halleis desleal como est dicho notificarle eis la dicha -nuestra cartta, y hacerle eis cumplir no pareciendoos que dello podra -suceder inconviniente desasosiego grande en la tierra, y en lo que -ttoca lo de los tesoros grandes que dicen que nos tiene tomados, y ttodas -las ottras culpas que tocan la Hacienda, enviarnos eis la relacion -de todo lo que en ello hallaredes haviendolo primeramente bien averiguado, -y entretanto procurareis por ttodas las vias maneras que buenamente -pudieredes de cobrar, poner en recaudo, todo lo que Nos -perttenesciere, en caso que de presentte no lo podeis cobrar.</p> - -<p class="i2"><span class="pagenum"><a name="Page_86" id="Page_86">[86]</a></span> -Y porque podr ser, que para egecucion y cumplimiento de lo susodicho -fuese menester alguna fuerza, llebais Carttas nuestras para los -oydores de la Audiencia Real que reside en la Isla Espaola, y nuestros -offs. della de las ottras Islas queriendole por vos pedido, vos den - hagan dar ttodo el favor que ovieredes menester pie cavallo -como se lo pidieredes, y ass mismo una Provision Patente nuestra de -poder para lo egecuttar, usareis della en caso que vieredes que conviene, -y es menester para ser vos recivido al dicho oficio, y no de ottra manera, -y en caso que halleis para ello contrariedad con aquella templanza -y cordura que de vos se fia.</p> - -<p class="i2">Y porque como arriva se os ha dicho Yo soy informado que el dicho -Fernando Cortts tiene en encomienda, y para si sealado mui gran -partte de la dicha Nueva Espaa, y Nos tenemos mui poca y menos -probechosa, y es razon que se conttentte con una buena partte y que -no sea tan excesiba; Yo escribo al dicho Fernando Cortts que dege para -Nos de la dicha tierra que al presente tiene sealada para s, la partte -que sea razon, por ende Yo vos mando que si despues de pasada la residencia -vos pareciese que esto se puede hacer sin escandalo ni alteracion -le deis mi Cartta que sobre ello llebais, y vos le ableis de mi parte -lo mas dulcemente que convenga para que assi lo cumpla; pero estad -sobre aviso que no se able en esto hasta que sean pasados los tres meses -de la residencia.</p> - -<p class="i2">Y por que como arriva digo tambien soy informado que el dicho -Fernando Cortts tiene echa mucha Artillera de hierro y como sabeis -enviamos Pedro de Salazar para que sea nuestro Alcayde y Tenedor -de la Forttaleza de Tenustitn, Mxico, y Nuestro servicio conviene -que ttoda la Artillera que el dicho Fernando Cortts tiene echa, se -metta y recoja en la dicha Fortaleza luego como llegaredes os informad - sabed donde est cualquier Artillera, ass nuestra como del dicho -Fernando Cortts, como de ottras cualesquier personas, y la hagais -ttoda junttar, recoger y enttregar al Alcayde de ella por Inventario, el -qual la tenga alli para las cosas de su servicio, y para que mexor lo -podais hacer sin mostrar esta instruccion llebais Cartta particular -nuestra para ello, ablad primero sobre ello al dicho Fernando Cortts, -porque pudiendose hacer, mi voluntad es que se haga con su voluntad, -y embiarme eis relacion de las Piezas que son, y mias y lo que costaron -para que lo mandemos pagar sus Dueos, dexando alguna partte -della para la defensa de la Ciudad y de los Espaoles que hai residencian.</p> - -<p class="i2">Anttes que se acordase de enviar tomar Residencia al dicho Fernando -Cortts, Yo le havia echo merced del Tttulo de Adelantado de<span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">[87]</a></span> -la Nueva Espaa y del Avitto de Santiago por la confianza que del he -tenido y tengo que ha sido y es mui ciertto que fu servidor mo, y que -ha servido con ttoda lealtad, y hava mandado dar las Provisiones de -esto un Asesor suio, despues como dettermin enviaros vos para saver -la verdad de ttodo las mand tomar para que vos las llebaredes, y -ansi las llevais, vos mando que si por la dicha Informacion Residencia -que ttomaredes le allaredes, que ha sido y es fiel y ovediente -nuestro servicio, pasados los dichos tres meses de la dicha Residencia -darle eis las dichas Provisiones diciendole mi volunttad para le honrrar -y hazer merced. Y asimismo ottra cdula que llebais para que pasados -los 90 das de la Residencia tenga el oficio cargo de nuestro Capitan -general como antes, y sino cumpliereis lo que arriva se vos dice del -notificalle la cdula que convenga.</p> - -<p class="i2">Vos llebais algunas cdulas mias, en blanco los nombres, para lo que -se ofreciere que convenga de Nuestro servicio usareis dellas los tiempos - segun vieredes que ms conviene sin hazer en ellas alteracion.</p> - -<p class="i2">Porque Yo quera saver de la nuestra que usan mis aff.<sup>s</sup> sus oficios, -hacedme saver particular y secretamente lo que hallaredes de cada uno, -y tened cuidado que usen en sus oficios aquellas cosas que les perttenecen -sin que se entremettan en la gobernacion, y porque por una Informacion -que me enviaron que vos llebais, parece que Alonso de Estrada, -nuestro thesorero de la dicha tierra, ha comettido los delittos que -vereis informar, oseis de ello, y si le hallaredes culpado, darle traslado, -y proceded contra l, conforme Justicia como hallaredes por dro., -y ansimismo contra los ottros que allaredes culpanttes, en lo qual enttendereis -con aquella prudencia y fidelidad que Yo de vos fo.—Yo el -Rey.—Refrendado del Sr. Cobos.—Sealada del Gran Chanciller y -Obispo de Osma, y Comendador Mayor de Castilla, y Dr. Carvajal<a name="FNanchor_59" id="FNanchor_59" href="#Footnote_59" class="fnanchor">[59]</a>.</p> - -<p class="p2">Un hecho hubo de desacreditar ms a Corts en la opinin pblica. -El 4 de febrero de 1529 Mara de Marcayda y Juan Surez, madre y -hermano de Catalina Surez, presentaron un escrito de querella y acusacin -contra D. Hernando Corts, porque estando con su mujer, la citada -Catalina, en una cmara donde dorman le ech unas acallas la -garganta le apret hasta que la ahog muri naturalmente, despus -de muerta, la abax llam sus criados...<a name="FNanchor_60" id="FNanchor_60" href="#Footnote_60" class="fnanchor">[60]</a>. El presidente y -oidores de la Audiencia y Chancillera Real, vista la querella y denuncia, -mandaron que se notificase a la parte de D. Hernando Corts. En el -mismo da, considerando la avanzada edad de doa Mara Marcayda,<span class="pagenum"><a name="Page_88" id="Page_88">[88]</a></span> -dispusieron que hasta que se nombrase procurador pueda representar a -dicha doa Mara su hijo Juan Surez.</p> - -<p>Hernn Corts haba tenido cuidado, antes de dirigirse a Espaa, -dar poder al licenciado Juan Altamirano, a Diego de Ocampo y a -Pedro Gonzlez, con fecha de 17 de enero de 1528, vecinos de la ciudad -de Temistlan, para que le representasen en pleitos, demandas y -acusaciones. Diego de Ocampo otorg el poder que tena de Hernn -Corts a favor de Pedro Muoz Maldonado, procurador de causas, y de -Garca de Llerena y de Francisco de Serrera.</p> - -<p>Verificadas otras diligencias, declararon los testigos Ana Rodrguez, -Elvira Hernndez, Antonia Hernndez, Violante Rodrguez, Isidro -Moreno, Mara de Vera y Mara Hernndez. Todas las declaraciones -concuerdan en lo principal, y por ellas algunos escritores han dicho -que Hernn Corts di muerte a su mujer.</p> - -<p>Violante Rodrguez declar haber encontrado muerta a Doa Catalina, -la cual tena unos cardenales en la garganta, y habiendo preguntado -a D. Hernando la causa de dichos cardenales, hubo de contestar -que ella se haba amortecido. Aadi Violante que quando este testigo -vido los dichos cardenales, sospech crey que dicho Don Hernando -aba ahogado la dicha doa Catalina, su muxer, ans lo dixo - Mara de Vera...</p> - -<p>Isidro Moreno dijo que estando cenando el dicho Don Hernando -la dicha Doa Catalina su muxer los otros caballeros dueas que all -estaban... la dicha Doa Catalina dixo Sols, un capitan de la Artillera, -que la sazon hera: Vos, Sols, no queris sino ocupar mis indios, -en otras cosas de lo que yo les mando, no se face lo que yo quiero, - que estas palabras, respondi el dicho Sols: Yo, seora, no -los ocupo, ay est su Merced que los manda ocupa; que ella respondi: -yo os prometo que antes de muchos das, har de manera que -no tenga nadie que entender con lo mo, quel dicho Don Hernando respondi - dixo, con lo vuestro, Seora, yo no quiero nada, que esto -que lo dixo como por pasatiempo, que desto se riyeron las otras dueas, - la dicha Doa Catalina se avergonz se entr corrida...; que -despus queste testigo bolvi del mensaxe donde le abian mandado ir, -hall la dicha Doa Catalina sacada fuera de la cama, donde muri, - que la vido amortaxada; que despus desto vino mucha xente.</p> - -<p>Mara de Vera dixo que le vido un cardenal en la garganta; -queste testigo pregunt Ana Rodrguez, muxer de Juan Rodrguez, -albail, que qu era aquello de la garganta, quel dicho Don Hernando -le respondi, que l haba asido la dicha Doa Catalina de -all, para que tornase su acuerdo.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_89" id="Page_89">[89]</a></span> -Mara Hernndez declar que en el ao 1522 y en uno de los das -del mes de octubre, fiesta de todos los Santos, le dijo su marido Francisco -de Quevedo que Doa Catalina Surez haba ido a la iglesia aquel -da ms gentil mujer que otras veces, y que aquella noche, despus de -cenar con otros hombres y mujeres, Doa Catalina haba danzado muy -contenta, y que a las once Cristbal Corral, capitn de la guarda de -Don Hernando, le dijo que Doa Catalina era muerta. Este testigo -sospech tuvo por cierto quel dicho Don Hernando Corts haba -muerto la dicha Doa Catalina Surez, su muxer, porque la dicha -Doa Catalina tena mucha conversacion amistad con este testigo, -porque se conoscian de <i>Cuba</i>; contndole la dicha Doa Catalina muchas -vezes este testigo la mala vida que pasaba, secretamente, con -el dicho Don Hernando Corts, como la echaba muchas vezes de la -cama abaxo, de noche, la facia otras cosas de mal tratamiento, le -dixo este testigo: Ay, Seora, algun dia me habeis de hallar muerta. -A la maana, segund lo que pas con el dicho Don Hernando, -que dello tena temor, tambien porque en esta Cibdad se dixo pblicamente, -que un Xoan Bono, maestre de una nao, vino donde estaba -el dicho Don Hernando, un da, viniendo de <i>Castilla</i>, dixo al -dicho Don Hernando: H, Capitn, si no fueras casado, casaras con -sobrina del obispo de Burgos. E que diz que traya cartas del dicho -Obispo, que desta sospecha, este testigo la dicha Gallarda (amiga -y vecina suya) fueron las casas del dicho Don Hernando, la ora de -las ocho, hallaron la dicha Doa Catalina Surez amortaxada, y -echada en una camilla en una sala; questa testigo con la dicha sospecha, -se lleg ella, le atent los pies, que tena de fuera, los quales -an no estaban elados, que paresca estar recien muerta; y este testigo -dixo la dicha Gallarda, que la atentase bien, porque les parescia que -aun no estaba muerta, queste testigo, en presencia de la dicha Gallarda - de otras muxeres que all estaban, quit el rrebozo de una toca -que la dicha Doa Catalina Surez tena por el rostro, la vido que -tena los oxos abiertos tiesos, salidos de fuera, como persona que -estaba ahogada, tena los labios gruesos negros, tena ans mesmo -dos espomaraxos en la boca, uno de cada lado, una gota de sangre en -la toca encima de la frente, un rrasguo entre las cexas; todo lo qual -paresci este testigo la dicha Gallarda, que era seal de ser ahogada -la dicha Doa Catalina, no ser muerta de su muerte; ans se -dixo pblicamente quel dicho Don Hernando Corts haba muerto la -dicha Doa Catalina, su muxer, por casar con otra de ms estado. -Quel dicho Cristbal Corral, Capitn de la guarda del dicho Don Hernando, -dixo este testigo, quel dicho Don Hernando se haba ido una<span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">[90]</a></span> -huerta despus de muerta la dicha Doa Catalina Surez, su muxer, -otro da con un sayo de terciopelo, andndose paseando por la dicha -huerta, dixo al dicho Corral: Pues parceos que casra agora, hombre, -con quien quisiere; que por esto, este testigo sospech tiene sospecha, -quel dicho Don Hernando Corts mat la dicha Doa Catalina -Surez, su muxer; ans se tiene por cierto en esta <i>Nueva Espaa</i><a name="FNanchor_61" id="FNanchor_61" href="#Footnote_61" class="fnanchor">[61]</a>.</p> - -<p>Obligado Hernn Corts a dejar a Mxico, el teatro de sus glorias, -ya porque en toda Nueva Espaa se tena por cierto que l haba muerto -a su mujer, ya para defenderse de las persecuciones de Velzquez y -del obispo Fonseca—pues ellos haban contribudo a desacreditarle con -el Rey—embarc en Vera Cruz para Espaa y desembarc en el puerto -de Palos (mayo de 1528), pasando al convento de la Rbida, donde -hubo de recibir la visita de Francisco Pizarro, futuro conquistador del -Per.</p> - -<p>Desde Palos, el <i>cortessimo</i> Corts, como le llama Cervantes<a name="FNanchor_62" id="FNanchor_62" href="#Footnote_62" class="fnanchor">[62]</a>, se -dirigi a Toledo, donde se hallaba Carlos V, siendo recibido afectuosamente -por el Csar. Entre otras muestras de aprecio, el Emperador le -concedi—con fecha 6 de julio de 1529—el ttulo de <i>Marqus del Valle -de Guaxaca</i><a name="FNanchor_63" id="FNanchor_63" href="#Footnote_63" class="fnanchor">[63]</a>; pero de ningn modo quiso darle—como el conquistador -de Mxico deseaba—el gobierno y -administracin de la colonia. Embarcse, -sin embargo, para las Indias, en -la primavera de 1530.</p> - -<div class="figcenter2em" id="JUAN"> - <img src="images/p090.jpg" width="250" height="303" alt=""/> - <div class="caption"> - <p>Fray Juan de Zumrraga, Arzobispo de Mxico.</p> - </div> -</div> - -<p>Para poner trmino a los males de -Mxico, que no eran pocos, influy -Carlos V para que fuese nombrado -primer obispo de aquella ciudad (12 -diciembre 1527) Fray Juan de Zumrraga, -de la orden de San Francisco, -natural de Durango (Vizcaya) -y guardin del convento del Abrojo -(Valladolid)<a name="FNanchor_64" id="FNanchor_64" href="#Footnote_64" class="fnanchor">[64]</a>. Con el mismo objeto, -el Emperador, por cdula del 13 de -diciembre del mismo ao, orden el -establecimiento de una Audiencia, -compuesta de un presidente (Nuo Beltrn de Guzmn) y de cuatro -oidores (Diego Delgadillo, Juan Ortiz de Matienzo, Alonso de Parada -y Francisco Maldonado). El obispo Zumrraga y oidores llegaron a<span class="pagenum"><a name="Page_91" id="Page_91">[91]</a></span> -Vera Cruz el 6 de diciembre de 1528. All se les reuni Nuo Beltrn -de Guzmn, a la sazn gobernador de Pnuco. Ni el prelado, que adems -de su cargo episcopal, ostentaba el nombramiento de <i>Protector -general de los indios</i>, ni la Audiencia, pusieron orden en aquel mar de -revueltas pasiones. Porque Zumrraga y los religiosos se declararon -defensores de Hernn Corts, Guzmn, Delgadillo y Matienzo—pues -Parada y Maldonado murieron a poco de haber llegado—se pusieron -al lado de los enemigos del conquistador de Mxico. Entre los procesos -que se formaron a Corts, hubo dos que dieron no poco escndalo: por -el primero se le acusaba de haber peleado con Narvez, y por el segundo -se le quera hacer responsable de la muerte de su citada mujer -Doa Catalina. No solamente los oidores de la Audiencia intentaron -despojar de sus bienes a Corts, sino que persiguieron con singular encono -a Pedro de Alvarado (que por entonces regres de Espaa a Mxico), -sin embargo de que en el ao 1528 haba sido confirmado en la -gobernacin de Guatemala. Por motivos harto pueriles, dispuso la Audiencia -que fuesen presos Garca de Llerena, apoderado de Corts, y -el clrigo Cristbal de Angulo. Cuando ellos tuvieron noticia de la orden -de prisin, ni tardos ni perezosos, buscaron asilo en San Francisco; -pero la Audiencia, sin respeto alguno a lo sagrado del lugar, dispuso -la extradicin en la noche del 4 de marzo de 1530. Reclamaron los franciscanos -y medi el obispo; mas todo fu en vano. A tal punto llegaron -las cosas, que el mismo Delgadillo acometi a los religiosos, vindose -en no poco peligro el prelado. Inmediatamente la Audiencia hizo ahorcar -a Angulo, disponiendo tambin que fuese azotado y se le cortara -un pie a Garca de Llerena. Fray Juan de Zumrraga puso entonces -la ciudad en entredicho, de la cual sali con todo el clero para Tezcuco -(7 de marzo), volviendo a los pocos das.</p> - -<p>Cuando Nuo de Guzmn supo que las quejas del obispo Zumrraga -haban llegado a odos del Rey, como tambin las de varios particulares, -y cuando le dijeron que Corts haba sido recibido cariosamente -en Toledo por Carlos V—segn acabamos de decir en este mismo captulo—entonces, -para dar largas al asunto, a la cabeza de lucido ejrcito, -sali de Mxico (ltimos de 1529) para emprender la conquista de -los chichimecas. Audaz y valeroso se mostr Nuo de Guzmn, fundando -tiempo adelante (1535) la ciudad de <i>Santiago de Compostela</i> y dando -el nombre a la tierra conquistada de <i>Castilla la Nueva</i>.</p> - -<p>Darse cuenta en este lugar que, mediante capitulacin celebrada -con el emperador Carlos V, en Granada a 8 de diciembre de 1526, Don -Francisco de Montejo, lugarteniente de Hernn Corts y ascendiente -de la Casa de Montellano, conquist la pennsula de Yucatn (1528) y<span class="pagenum"><a name="Page_92" id="Page_92">[92]</a></span> -otras tierras<a name="FNanchor_65" id="FNanchor_65" href="#Footnote_65" class="fnanchor">[65]</a>. Tambin por entonces Alonso Dvila fund a Villa-Real.</p> - -<p>Por lo que respecta a Hernn Corts, desembarc en Veracruz el 15 -de julio de 1530, pasando a Tlaxcala y Tezcoco, en cuyas poblaciones -obtuvo entusistico recibimiento. Tampoco fueron cordiales las relaciones -de Corts con la segunda Audiencia. Componase de los oidores -Juan de Salmern, Alonso de Maldonado, Vasco de Quiroga y Francisco -Ceynos, bajo la presidencia de D. Sebastin Ramrez de Fuenleal, -obispo de la Espaola. Los oidores llegaron a Veracruz en los comienzos -del ao 1531, y el Presidente el 23 de septiembre del citado ao. -Hemos dicho que no terminaron los disgustos entre la Audiencia y -Corts, aadiendo a la sazn que aquel Tribunal tampoco vivi en paz -con el siempre descontentadizo obispo Zumrraga. Del mismo modo la -Audiencia, que tena el encargo de residenciar Nuo de Guzmn, se -cruzaba de brazos, teniendo el Rey que nombrar ms adelante (1536) -al licenciado Prez de la Torre, gobernador de Nueva Galicia. Preso en -la ciudad de Mxico el ao 1537, fu encerrado en las Atarazanas y -luego trasladado Espaa, muriendo en Torrejn de Velasco (1544).</p> - -<p>Injustos seramos si no dijsemos que la segunda Audiencia hizo mucho -por la paz de Mxico y procur colonizar aquellas hermosas tierras. -Fray Toribio de Benavente o Motolina fund en el valle de Cuitlaxtoapn -(16 abril 1531) una poblacin a la cual di el nombre de <i>Puebla -de los Angeles</i><a name="FNanchor_66" id="FNanchor_66" href="#Footnote_66" class="fnanchor">[66]</a>.</p> - -<p>Pasando a otro asunto haremos notar que el oidor Vasco de Quiroga, -por orden de la Audiencia, march al reino de Michoacn, logrando -con tino y prudencia atraerse a los levantiscos indios. Tambin hizo -una cosa buena y fu la fundacin del hospital de Santa Fe de la Laguna. -El oidor Vasco pudo volver a Mxico satisfecho de su viaje.</p> - -<p>Por entonces se consolid la fundacin de <i>Quertaro</i> (1531) en el sitio -que hoy ocupa y—segn cuentan piadosos devotos—se apareci el -apstol Santiago, como tantas veces se apareci en Espaa; tambin en -el cielo se vi una cruz, erigindose en memoria de milagro tan singular -una cruz de piedra, que todava se halla en el mismo lugar.</p> - -<p>Mucho inters despert una expedicin que hizo un hijo de Francisco -Montejo, del mismo nombre que el padre. Penetr por Tabasco y<span class="pagenum"><a name="Page_93" id="Page_93">[93]</a></span> -Champotn, venciendo toda clase de dificultades y fundando, en 1541, -a Campeche, y en 1542 a Mrida. (<a href="#Aa">Apndice A.</a>)</p> - -<p>Las siguientes noticias no interesan a la historia de Mxico, ni aun -a la de Amrica; pero se hallan en el <i>Cedulario Indico</i> e indican las relaciones -entre aquella colonia y la madre patria. El da 1. de marzo de -1535, el Rey, que a la sazn se hallaba en Madrid, se dirigi al Presidente -de la Audiencia de Mxico, dicindole que Barbarroja desde Tnez -se dispona a hacer guerra a la cristiandad, especialmente a los -reinos de Espaa y que l (D. Carlos) haba dispuesto una gran armada -para dirigirse desde Barcelona a castigar al corsario<a name="FNanchor_67" id="FNanchor_67" href="#Footnote_67" class="fnanchor">[67]</a>. Posteriormente -la Reina, segn carta escrita en Madrid el 13 de agosto del mismo -ao, dijo al citado Presidente que el Emperador march a Barcelona, -embarcndose para Africa. Dcele tambin que ha escrito a los prelados -y religiosos de su dicesis para que hagan plegarias, sacrificios y -otras oraciones a su Divina Majestad, a fin de que guarde, gue y d la -victoria al Emperador<a name="FNanchor_68" id="FNanchor_68" href="#Footnote_68" class="fnanchor">[68]</a>. Desde Madrid (27 de agosto de 1535) la -Reina di noticia detallada al mismo Presidente de la conquista de -Tnez<a name="FNanchor_69" id="FNanchor_69" href="#Footnote_69" class="fnanchor">[69]</a>.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_94" id="Page_94">[94]</a></span></p> - - - - -<h3 id="CAPITULO_V">CAPITULO V</h3></div> - - -<p class="i2"><span class="smcap">Conquista de la Amrica Central.—Pedro de Alvarado en -Guatemala: batalla de Olimtepeque.—Alvarado en Cuscatln.—Almolonga.—Guatemala, -segn Herrera.—Pedro -de Alvarado en Espaa y su hermano Jorge en Guatemala.—Las -Casas en el pas.—Alvarado en Guatemala.—El Salvador: -enemiga de los indios a Alvarado y a Martn Estete.—Honduras: -el capitn Alonso Ortiz.—Anarqua.—El obispo -Pedraza.—Cereceda, Alvarado, Montejo y Alvarado -(segunda vez).—Pedraza en el pas.—Alonso de Cceres.—El -veedor Garca de Celis.—Nicaragua: su conquista.—Tirana -de Pedrarias.—Dominacin de Castaeda.—El obispo -Osorio.—Tirana de Contreras.—Las Casas.—Costa Rica: -Espinosa en Burica.—El cacique Urraca.—Guatemala: Alvarado -en Mxico.—Don Francisco de la Cueva.—Volcn -de agua.—Grandes Antillas: Isla Espaola (Santo Domingo -y Hayt).—Cuba, Jamaica y Puerto Rico: Colonizacin.</span></p> - - -<p class="p2">Pedro de Alvarado, natural de Badajoz (Extremadura) e hijo de -D. Diego, comendador de Lobn, que en la conquista de Mxico se haba -cubierto de gloria peleando bajo las rdenes de Hernn Corts, -pas al frente de algunas fuerzas y se hizo dueo del territorio que hoy -constituye la repblica de <i>Guatemala</i>. Refieren los cronistas que Corts -encomend a Alvarado que conquistase el citado territorio, y procurara -vivir en paz con los <i>toltecas</i>, a quienes traera a la religin cristiana. -Emprendi su marcha el 13 de noviembre de 1523 con un ejrcito -de 300 soldados de infantera y 120 de caballera. Llevaba cuatro caones -pequeos que se cargaban con balas de piedra. Adems, completaban -sus fuerzas 20 tlaxcaltecas y 100 mejicanos. Venan con el ejrcito -varios espaoles de distincin y los clrigos Juan Godnez y Juan -Daz.</p> - -<p>Someti a los habitantes de Tehuantepec y tambin a los de la populosa -villa de Soconusco. De las tres monarquas establecidas en el -pas (la de <i>quich</i>, la de los <i>cakchiqueles</i> y la de los <i>tzutohiles</i>) la primera -se aprest a desesperada lucha. Alvarado penetr (febrero de 1524) -en el territorio de Quich, triunf en varios encuentros, especialmente<span class="pagenum"><a name="Page_95" id="Page_95">[95]</a></span> -en Quetzaltenango y en los barrancos de Olimtepeque, haciendo tanto -estrago en el ltimo punto que—segn Oviedo y Baos, cronista guatemalteco -del siglo <span class="smcap">xvii</span>—la sangre de ellos (indios) corra a manera de -un arroyo, denominndose desde entonces aquel paraje <i>xequiquel</i> (barranco -de la sangre). Terror pnico se apoder de los habitantes de la -capital del Quich. El rey Oxib-Queh y su adjunto Beleheb-Tzy reunieron -en consejo a los prncipes de la familia y a los grandes dignatarios -del Estado para deliberar lo que deba hacerse en circunstancias tan -crticas. Acordaron, mediante protestas de sumisin, llevar a Alvarado -y a su ejrcito a Utatln, y una vez encerrado en la ciudad pegar fuego -a sta y exterminar a los <i>teules</i> (espaoles). Cuando todo se hallaba -dispuesto para la realizacin de semejante empresa, pasaron a Xelahuh -los embajadores de los reyes de Quich a ofrecer vasallaje a Alvarado. -De Xelahuh march Alvarado a Utatln, donde, despus de atravesar -speras serranas, entr acompaado de cortesanos y de guerreros. Noticioso -el capitn espaol de la traicin que le tenan preparada los indios, -reuni a los principales jefes de su ejrcito y les inform de todo -lo que se tramaba, acordndose salir inmediatamente de la ciudad, no -dando a entender desconfianza alguna. A la vista de Utatln estableci -su campamento y all, sin sospechar la suerte que les estaba reservada, -fueron a visitarle los reyes Oxib-Queh y Beleheb-Tzy, a quienes recibi -con mucho cario. Cuando hubo tomado toda clase de precauciones, -mand que una partida de soldados cargase de cadenas a los reyes, a -los prncipes y a los principales seores de la corte. Un Consejo de -guerra les sentenci a ser quemados vivos, sentencia que se cumpli al -pie de la letra<a name="FNanchor_70" id="FNanchor_70" href="#Footnote_70" class="fnanchor">[70]</a>.</p> - -<p>Los quichs, al saber la muerte de sus monarcas, se lanzaron a la -guerra con ms desgracia que fortuna. Alvarado despach entonces embajadores -a la ciudad de Iximch, capital de los cakchiqueles, cuyos -soberanos enviaron cuatro mil hombres, no sospechando que, al cooperar -a la ruina de sus antiguos rivales, labraban tambin la suya. Utatln -fu destruido hasta los cimientos y sus habitantes castigados.</p> - -<p>Lleg el turno a Belch-Gat y Cahi-Imox, reyes de los cakchiqueles<a name="FNanchor_71" id="FNanchor_71" href="#Footnote_71" class="fnanchor">[71]</a>. -Alvarado se dirigi a Iximch y se aloj en Tzupam, residencia -o palacio de los mismos soberanos indgenas. Aunque el capitn espaol -comenz a sospechar de la fidelidad de sus aliados, se puso al lado -de ellos en la guerra que los citados reyes tenan con Tepepul, seor<span class="pagenum"><a name="Page_96" id="Page_96">[96]</a></span> -de Atitln o rey de los tzutohiles. A la cabeza Alvarado de 150 infantes, -60 caballos y un cuerpo de indios mejicanos y tlaxcaltecas, con -otro cuerpo de cakchiqueles dirigido por sus mismos reyes, march a la -guerra. Coste la laguna, venci a sus enemigos y entr en Atitln, -cuya ciudad se hallaba edificada sobre las inmediatas rocas del citado -lago. El reino de los tzutohiles se entreg al vencedor. Recorri Alvarado -el pas, llevando por todas partes la destruccin y la muerte. -Ayudle en la empresa su hermano Jorge de Alvarado.</p> - -<p>En una de sus excursiones Pedro de Alvarado lleg a Atehun, la -primera de las poblaciones sujetas al grande y poderoso seoro de Cuscatln, -que comprenda una gran parte de lo que hoy constituye la Repblica -del Salvador<a name="FNanchor_72" id="FNanchor_72" href="#Footnote_72" class="fnanchor">[72]</a>. En Atehun se present a Alvarado una comisin -de los seores del reino ofreciendo obediencia al soberano de Castilla. -Pas a la capital de Cuscatln, y receloso tambin de aquellos -habitantes, form un proceso por el cual conden a muerte de horca a -los seores de aquella poblacin y vendi a muchos como esclavos, para -con el precio pagar la compra de once caballos que haban muerto en el -combate, como tambin las armas y tiles de guerra perdidos<a name="FNanchor_73" id="FNanchor_73" href="#Footnote_73" class="fnanchor">[73]</a>. Y -yo vide—dice el obispo Las Casas—al fijo del seor principal de aquella -ciudad herrado. No cabe duda alguna que los prisioneros hechos -en Cuscatln fueron herrados como esclavos<a name="FNanchor_74" id="FNanchor_74" href="#Footnote_74" class="fnanchor">[74]</a>. Animo valeroso y sobresalientes -dotes militares mostr el capitn espaol en esta campaa; -y en ninguna parte, quiz—escribe ilustre historiador—se verific la -conquista con mayor brutalidad; en ninguna parte los indios fueron -maltratados ms intilmente. El carcter violento de Alvarado y su -codicia sin freno fueron la causa de todo el mal.</p> - -<p>Emprendi la marcha de regreso, dejando para ms adelante la conclusin -de la conquista de Cuscatln y la de otras grandes ciudades -que estaban ms al interior, y lleg el 21 de julio a Iximch, capital -de los cakchiqueles, donde se detuvo, y en nombre del rey de Espaa, -ech los cimientos de la ciudad que llam <i>Santiago de los Caballeros</i> -(25 julio 1524)<a name="FNanchor_75" id="FNanchor_75" href="#Footnote_75" class="fnanchor">[75]</a>. En seguida procedi a constituir el Ayuntamiento, -nombrando a Diego de Rojas y Baltasar de Mendoza, alcaldes; a -D. Pedro y Hernn Carrillo regidores, y todos juntos eligieron por escribano -del cabildo a Alonso de Reguera. Ya el 12 de agosto del mismo -ao se recibieron como vecinos cien espaoles. Posteriormente, y desconociendo -los motivos que debi haber para ello, la ciudad—segn va<span class="pagenum"><a name="Page_97" id="Page_97">[97]</a></span>rios -y autnticos datos—se hubo de trasladar a otro lugar. Tambin -Pedro de Alvarado, en el ao 1525, fund el pueblo que se llam <i>San -Salvador</i>. Dos aos despus, esto es, el 22 de noviembre de 1527, Jorge -de Alvarado—pues su hermano D. Pedro se hallaba en Espaa—<a name="FNanchor_76" id="FNanchor_76" href="#Footnote_76" class="fnanchor">[76]</a>, -defendiendo ante la corte su conducta como poltico y administrador, -fund nueva ciudad en <i>Almolonga</i>. Cuntase que Jorge, rudo soldado, -dijo al escribano: Asent, escribano, que yo por virtud de los poderes -que tengo de los gobernadores de Su Majestad, con acuerdo y parecer -de los alcaldes y regidores que estn presentes, asiento y pueblo aqu -en este sitio ciudad de Santiago, el cual dicho sitio es trmino de la provincia -de Guatimala. Dispuso Alvarado la traza de la nueva ciudad -en direccin de Norte a Sur y de Este a Oeste. Coloc la plaza en el -centro, y dando a ella dispuso la fbrica de la iglesia, bajo la advocacin -de <i>Santiago</i>, prometiendo festejarlo con vsperas y su misa solemne, -conforme a la tierra y al aparejo de ella, y ms que la regocijaremos -con toros <i>cuando los haya</i>, y con juegos de caas y otros placeres. -Seal adems sitio para un hospital, para una capilla y adoratorio de -Nuestra Seora de los Remedios, para cabildo, crcel y propios de la -ciudad. Luego, poco a poco, los vecinos de la primitiva poblacin de -Santiago se trasladaron a la nueva. Perfectamente situada, creci de -un modo extraordinario el nmero de sus habitantes.</p> - -<p>Creemos de alguna utilidad trasladar aqu varios hechos relatados -por el cronista Herrera. Despus de decir que la guerra de Pedro de Alvarado -en Guatemala termin el 25 de abril de 1524, aade lo siguiente: -Es aquella provincia rica de mucha gente, muchos pueblos y grandes, -y abundante de mantenimientos, y de un licor que parece aceite, y de -tan buen azufre, que sin refinar hicieron los soldados excelente plvora...<a name="FNanchor_77" id="FNanchor_77" href="#Footnote_77" class="fnanchor">[77]</a>. -Aade el laborioso cronista que la ciudad de Guatemala era -muy fuerte, las calles angostas y las casas espesas; tena dos puertas a -las cuales se llegaba, a una, subiendo 30 escalones, y a la otra por una -calzada...<a name="FNanchor_78" id="FNanchor_78" href="#Footnote_78" class="fnanchor">[78]</a>. Alvarado fu bien recibido y hospedado en dicha poblacin, -recorriendo la tierra y sujetndola por la fuerza de las armas, no -sin la eficaz ayuda de su hermano Jorge. Usaban los indios grandes flechas -y lanzas de treinta palmos. Escribe el citado cronista que Guatemala, -llamada por los indios <i>Guautemallac</i>, significa <i>rbol podrido</i>. Hace -notar que la ciudad de Santiago se halla entre dos montes de fuego o -volcanes, cerca de ella uno, y a dos leguas el otro. Tambin dice que la -tierra es sana, frtil, rica y de mucho pasto; produce gran cantidad de<span class="pagenum"><a name="Page_98" id="Page_98">[98]</a></span> -maz, cacao, algodn, etc. Las mujeres son honradas y excelentes hilanderas; -los hombres, muy gruesos, y diestros flecheros<a name="FNanchor_79" id="FNanchor_79" href="#Footnote_79" class="fnanchor">[79]</a>.</p> - -<p>En tanto que Jorge de Alvarado se ocupaba en dar vida a la nueva -poblacin de Santiago y en tanto que los misioneros iban de una a otra -parte predicando la religin cristiana y extendiendo la cultura, Pedro -de Alvarado continuaba en la corte de Espaa. Si en Guatemala encontr -muchos censores de su conducta—y por ello hubo de dirigirse a Espaa—en -la corte se hallaba, entre otros enemigos, Gonzalo Mexa, -quien le acus de haber tomado gran cantidad de oro, plata, perlas y -otros objetos valiosos, sin dar cantidad alguna a los dems conquistadores, -y sin pagar el quinto que corresponda al Rey. Igualmente le haca -cargos de no haber dado cuenta de su residencia en los diferentes -empleos o servicios que desempe. Alvarado, conocedor de tribunales -y de empleados, procur ganar la voluntad del comendador Francisco de -los Cobos, secretario del Consejo de Indias y gran privado del Emperador. -Consigui semejante apoyo porque hubo de casarse con doa -Francisca de la Cueva, sobrina del duque de Alburquerque, familia a -la cual protega Cobos. Se alz el embargo de su haber, se le di el ttulo -de <i>Don</i>, se le agraci con la cruz de comendador de la Orden de -Santiago y se le nombr por Real Despacho, librado en Burgos el 18 de -diciembre de 1527, gobernador y capitn general de Guatemala y sus -provincias con 572.500 maravedises de salario. Tambin debi recibir -entonces el ttulo de Adelantado, pues desde aquella poca comenz a -usarlo. A mediados del ao 1528 se embarc para Vera Cruz.</p> - -<p>Entretanto, haban ocurrido sucesos de alguna importancia en la -Amrica Central. Sostena Pedrarias que lo mismo Nicaragua que Honduras -pertenecan al distrito de Castilla del Oro, y todo esto fu motivo -de discordias y guerras.</p> - -<p>Arrib Pedro de Alvarado a Vera Cruz, acompaado de su mujer -doa Francisca y de varios altos empleados, teniendo la desgracia de -que muriese aqulla poco despus de su llegada. En Mxico tampoco -encontr amigos capitn tan valeroso, vindose obligado a delegar la -direccin poltica de Guatemala en su hermano Jorge.</p> - -<p>Arreglados luego sus asuntos, en abril de 1530 sali de Mxico y se -puso al frente de su citado gobierno de Guatemala. Su idea constante era -preparar una expedicin que saliese por el Ocano Pacfico en busca de -las islas de la Especera, variando luego de opinin ante las noticias que -tuvo de los brillantes resultados obtenidos en el Per por los Pizarros. -Entre las seguras riquezas que encontrara en el Per y las poco seguras -que ofrecan las islas de la Especera, se decidi por lo primero.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">[99]</a></span> -En los ltimos das del ao 1533 o comienzos del 1534—como se -dir ms extensamente en el <a href="#CAPITULO_VII">captulo VII</a>—hizo una expedicin al -Per. Durante su ausencia se encarg del gobierno y de la capitana -general de Guatemala, como cuatro aos antes, su hermano Jorge. -Lleg a Riobamba, retirndose desde all despus de celebrar un convenio -con Almagro.</p> - -<p>Hacia fines del ao 1535 volvi el Adelantado Don Pedro a Guatemala -de regreso de su expedicin, siendo recibido con pblicas demostraciones -de alegra, aunque no haba motivo para tales regocijos. Por -entonces, Bartolom de Las Casas, el protector de los indios, acompaado -de algunos religiosos dominicos, pas de Nicaragua a Guatemala. Si -Alvarado haba pacificado a los indgenas por el terror, Las Casas se -propona atrarselos por el amor. Es el caso que en las tierras vecinas -al golfo de Honduras, los espaoles haban sido rechazados por los -belicosos indios, hasta el punto que aquella regin se le llamaba <i>tierra -de guerra</i>. El <i>Apstol de los indios</i> hizo componer en lengua quich sencillas -canciones, las cuales aprendieron a cantar algunos indgenas -sometidos. Aquellos indgenas, haciendo de mercaderes, se presentaron -en la <i>tierra de guerra</i>, llamando pronto la atencin por la variedad de -objetos que vendan, por la novedad del canto y de la msica. Ocasin -tuvieron los nuevos discpulos de los dominicos para hablar a los salvajes -de unos hombres que miraban en poco las riquezas y los placeres, -pensando nicamente en predicar su religin y consolar a los desgraciados. -De este modo Las Casas y sus misioneros lograron penetrar en -el interior del pas, atrayendo aquellas gentes al cristianismo y convirtindolas -a la civilizacin. Con razn la <i>tierra de guerra</i> fu llamada -desde entonces <i>provincia de Vera-Paz</i>.</p> - -<p>Alvarado, para asuntos particulares, hizo un viaje a Espaa. Durante -su estancia en la metrpoli solicit la mano de Doa Beatriz, -hermana de su primera mujer. A su vuelta a Guatemala vivieron con -una magnificencia y suntuosidad propias de reyes. Las joyas que posea -la seora—escribe Remesal—eran tan numerosas y ricas, que no -las tendra ms y mejores un grande de Espaa de muy distinguida -casa.</p> - -<p>Alvarado, a su gobierno de Guatemala, uni el de la provincia de -Honduras, que hasta entonces haba sido independiente. Contrariedad -no pequea fu para el Adelantado cuando supo, que, a los pocos das -de haber salido de Guatemala para Honduras, lleg a aquella ciudad el -visitador Maldonado, quien present los despachos y fu recibido al -ejercicio de su cargo el 11 de mayo de 1536.</p> - -<p>Por lo que se refiere al territorio que al presente denominamos<span class="pagenum"><a name="Page_100" id="Page_100">[100]</a></span> -Repblica del <i>Salvador</i>, segn queda apuntado arriba, formaba en el -siglo <span class="smcap">xvi</span> el seoro de Cucatln, cuya poblacin ms importante era -Atehun. Aunque Alvarado fu recibido con toda clase de respetos y -consideraciones de parte de los <i>chontales</i> y de los <i>pipiles</i>, tribus que -gozaban del mayor prestigio, l, como tambin se indic en este mismo -captulo, hizo herrar como esclavos a muchos indgenas, peleando luego -con los que le hicieron resistencia. Si por lo riguroso de la estacin se -retir a la capital de los cakchiqueles el 21 de julio de 1523, volvi en el -ao 1525 y se hizo dueo de todo el pas. Dcese que en el mencionado -ao de 1525 ya exista en aquel pas una villa con el nombre de San -Salvador, cuyo alcalde se llamaba Diego Holgun<a name="FNanchor_80" id="FNanchor_80" href="#Footnote_80" class="fnanchor">[80]</a>. Posteriormente, -Martn Estete, por orden de Pedrarias, se dirigi con 110 infantes y -90 caballos hacia San Salvador. Estete fund una poblacin que denomin -<i>Ciudad de los caballeros</i>; pero su carcter agrio y tirnico se atrajo -la enemiga de sus soldados y el odio de los indios.</p> - -<p>Cuando en los comienzos del siglo <span class="smcap">xvi</span> descubrieron los espaoles -las costas de <i>Honduras</i><a name="FNanchor_81" id="FNanchor_81" href="#Footnote_81" class="fnanchor">[81]</a>, encontraron los siguientes pueblos: 1. los -<i>chortises de Sesenti</i>, pertenecientes a la familia de los quichs, cachimeles -y mayas. 2. los <i>lencas</i>, que bajo los nombres de chontales, payas e -hicaques o xicaques habitaron despus en los distritos de Olancho, Comayagua, -Choluteca y Tegucigalpa. 3. los salvajes de la costa de -Mosquitos.</p> - -<p>Ya sabemos que Cristbal Coln, en su cuarto y ltimo viaje, lleg -a la isla de los Pinos (hoy de Guanaja) primera tierra centroamericana -que descubrieron los europeos en el siglo <span class="smcap">xvi</span> (30 julio 1502); -toc tierra firme donde a la sazn se halla el puerto de Trujillo, pasando -tiempo adelante a las orillas del Ro Tinto, y all tom posesin -de aquella tierra, que llam de Honduras. Continu navegando a lo largo -de la costa de los Mosquitos y de la actual Repblica de Costa Rica, -llegando hasta los confines de la provincia de Veragua.</p> - -<p>Realizronse sucesos que no demandan atenta consideracin, y slo -apuntaremos que all por el ao 1530 los indgenas de Honduras se -hallaban contentos bajo el mando del capitn Alonso Ortiz porque los -trataba bien<a name="FNanchor_82" id="FNanchor_82" href="#Footnote_82" class="fnanchor">[82]</a>. Pasados dos aos, el contador Andrs de Cereceda -y el licenciado Vasco de Herrera dirigieron la administracin de Honduras, -si bien encontraron ruda oposicin en los regidores de la ciudad,<span class="pagenum"><a name="Page_101" id="Page_101">[101]</a></span> -quienes hubieron de destituir al citado Vasco de Herrera. Motivo fu -esto de serios disgustos entre Vasco y Diego Mndez, y que terminaron -con el asesinato del primero. Apoderado Mndez del gobierno (1532), -hizo jurar a todos fidelidad y mand reducir a prisin a Cereceda. Tanta -fu la tirana de Mndez, que se conjuraron veinte hombres, <i>los mejores -y ms honrados</i>, segn frase del historiador Herrera, para matarle<a name="FNanchor_83" id="FNanchor_83" href="#Footnote_83" class="fnanchor">[83]</a>. -Los veinte conjurados, partidarios de Cereceda, asaltaron la -casa del Gobernador y le redujeron a prisin, no sin que de aqullos -hubiese cuatro heridos y de la parte de Mndez un muerto. Mediante un -proceso, Mndez fu condenado a muerte, y otros, sin proceso alguno, -sufrieron la misma pena. Cereceda, hombre cruel y vengativo, se atrajo -el odio de los castellanos y de los indgenas. Pareca que Dios haba -abandonado a Honduras, por cuanto en este ao de 1532 las enfermedades -y el hambre ocasionaron muchas vctimas en el pas.</p> - -<p>Acertado estuvo el Rey al presentar para el obispado de Honduras -a D. Cristbal de Pedraza. Tambin pens lo conveniente que sera establecer -una Audiencia, considerando la mucha distancia que haba a -la de Santo Domingo (1534).</p> - -<p>En el ao siguiente lleg a Honduras Cristbal de la Cueva, mandado -por Jorge de Alvarado. Mediaron varias plticas entre D. Cristbal -y Cereceda, hasta que al fin vinieron a un acuerdo, que fu roto -poco despus (1535). Cereceda era cada da ms cruel, y por ello Pedro -de Alvarado, que resida en Santiago de los Caballeros (Guatemala), -se decidi a socorrer a los de Honduras, coincidiendo este hecho con -el nombramiento que hizo el Rey de gobernador de Honduras a favor de -Francisco de Montejo. En tanto que Montejo se dispona a ir a Honduras, -lleg Pedro de Alvarado (1536), quien recibi por renuncia de -Cereceda la gobernacin de dicha provincia. Cuando Alvarado comenz -a pacificar la tierra y en el Puerto de Caballos ech los cimientos de -una poblacin que llam <i>San Juan</i>, y Juan de Chaves, uno de sus servidores, -di principio a una buena poblacin, por medio de la cual pudieran -comunicarse las provincias de Honduras y Guatemala, se present -Francisco de Montejo. La poblacin que hizo Chaves se llam -<i>Gracias a Dios</i>, y se cuenta que despus de recorrer sierras y montaas, -hall tierra buena, exclamando entonces su gente: <i>Gracias a Dios -que habemos hallado tierra llana</i>. Aquella gente recordaba que el Almirante -en su cuarto viaje di al prximo cabo el nombre de <i>Gracias a -Dios</i>.</p> - -<p>Respecto al gobierno de Montejo, lo primero que hizo fu quitar la -representacin a las personas nombradas por Alvarado, tomando l lo<span class="pagenum"><a name="Page_102" id="Page_102">[102]</a></span> -mejor para s y lo dems lo di a sus amigos (1536)<a name="FNanchor_84" id="FNanchor_84" href="#Footnote_84" class="fnanchor">[84]</a>. Tuvo que sofocar -un levantamiento de los indios, cuyo jefe, llamado Lempira, hombre -prudente y valeroso, puso en gran aprieto a los castellanos, acabando -al fin sus das por un tiro de arcabuz (1537). Con la muerte de Lempira -entr la confusin entre los indios; unos se despearon por aquellas -sierras prximas a la ciudad de Gracias a Dios, y otros se rindieron.</p> - -<p>Cuando crea Montejo que iba a gozar de paz y de tranquilidad, se -present, procedente de Castilla, en Puerto de Caballos, el Adelantado -Don Pedro de Alvarado. Vena con su mujer y mucha gente de guerra. -Traa—escribe Herrera—el obispado de aquella provincia de Honduras -para el licenciado Cristbal de Pedraza, protector de los indios<a name="FNanchor_85" id="FNanchor_85" href="#Footnote_85" class="fnanchor">[85]</a>. -En seguida se encarg de la gobernacin de Honduras, no sin disgusto -de Montejo, quien hubo de resignarse cuando vi la provisin real. -Ajustse la paz entre ambos gobernadores por mediacin del dicho prelado. -Montejo tuvo que pagar buena cantidad de ducados; pero recibi -el gobierno de Chiapa, poblacin que era de Guatemala. A su vez Alvarado -dej la gobernacin de Honduras al capitn Alonso de Cceres, -y desde entonces—segn Herrera—hubo paz en Honduras, porque en -muchos aos siempre sucedan en aquella provincia robos, opresiones y -tiranas, por los malos e injustos gobernadores<a name="FNanchor_86" id="FNanchor_86" href="#Footnote_86" class="fnanchor">[86]</a>. Inmediatamente -sali para Guatemala Pedro de Alvarado (1539), donde los Padres -Fr. Bartolom de las Casas y Fr. Rodrigo de Andrade predicaban el -Evangelio a los indios.</p> - -<p>Por algn tiempo tuvieron el mismo gobernador Honduras y Guatemala; -luego, cuando D. Antonio de Mendoza, virrey de Nueva Espaa, -dispuso que las dos provincias recibiesen al licenciado Alonso Maldonado, -los de Honduras no quisieron y nombraron al veedor Diego Garca -de Celis (1542). Posteriormente, sublevados los negros del territorio -de Honduras, no pudieron hacer frente a las fuerzas que contra ellos -mand la Audiencia, siendo pronto vencidos y castigados con rigor -(1548).</p> - -<p>Habiendo tratado de las expediciones a <i>Nicaragua</i> realizadas por -Gil Gonzlez Dvila y por Francisco Hernndez de Crdoba<a name="FNanchor_87" id="FNanchor_87" href="#Footnote_87" class="fnanchor">[87]</a>, consideremos -la conquista del pas. Tom parte en ella la Audiencia de -Santo Domingo. Los oidores de dicha Audiencia, que saban que Gil -Gonzlez era el descubridor de Nicaragua, no tomaban a bien que Pedrarias -Dvila la ocupase, parecindoles ms justo que continuara go<span class="pagenum"><a name="Page_103" id="Page_103">[103]</a></span>bernndola, -en nombre de aquel alto Tribunal, Francisco Hernndez. -Conociendo Pedrarias el caso, determin ir a Nicaragua, ya para castigar - Hernndez, ya para que no se metiese en el pas Hernn Corts. -En efecto, al comenzar el ao 1526, Pedrarias sali de Panam -para Nicaragua, lleg a la ciudad de Len, puso preso Francisco Hernndez -y le hizo cortar la cabeza. Despus de dejar el mejor arreglo -que pudo en Nicaragua, en cuya tierra se hallaban establecidos los <i>chapanecas</i>, -se volvi a Panam, en tanto que Diego Lpez de Salcedo pas -desde Trujillos a Nicaragua o al <i>Nuevo Reino de Len</i>, como l llamaba -al pas; tambin Pedro de los Ros, gobernador de Castilla del Oro, -se present en la misma provincia, de la cual le hizo salir el citado Lpez -de Salcedo, quien hubo de realizar reformas importantes lo mismo -en el orden administrativo que en el religioso. As las cosas, Pedrarias -Dvila mand detallada relacin al Rey del estado de Nicaragua, no -sin declarar las causas que tuvo para degollar a Francisco Hernndez; -tambin manifest que Gil Gonzlez Dvila era muerto. Como Pedrarias -prometa sacar de la provincia grandes riquezas, se le envi el -ttulo de Gobernador, ordenando a Diego Lpez de Salcedo y a Pedro -de los Ros que no se metiesen en las cosas de Nicaragua. Fu presentado -por obispo de Nicaragua Diego Alvarez de Osorio; se dispuso que -se hiciese un convento de frailes dominicos y all se dirigi con la idea -de convertir a los naturales Fray Bartolom de Las Casas. Duro en su -gobierno se manifest Pedrarias. Puso preso a Diego Lpez de Salcedo -y disgust a los indios. Tanta ojeriza haban cobrado los indios a sus -dominadores, que haca dos aos que no dorman con sus mujeres para -que stas no diesen esclavos a dichos castellanos. No slo odiaban -Pedrarias los indios; los castellanos se quejaban del mismo modo de su -conducta. Hasta en las elecciones de alcaldes y regidores se notaba la -arbitrariedad del Gobernador, el cual elega aquellas autoridades entre -sus criados y dependientes. Cuando le censuraban por ello, deca que -tena cdula del Rey para hacerlo. Como escribe Herrera, en Nicaragua -no se viva con justicia ni quietud<a name="FNanchor_88" id="FNanchor_88" href="#Footnote_88" class="fnanchor">[88]</a>. Muri Pedrarias en los ltimos -das de julio de 1531, en la ciudad de Len a tiempo que se le haba -concedido licencia de dos aos para venir a Castilla, y que se le haba -hecho merced de la vara de alguacil mayor de Nicaragua para sus herederos, -en la cual nombr a su hijo Arias Gonzalo y por alcalde de una -de las fortalezas de aquella provincia...<a name="FNanchor_89" id="FNanchor_89" href="#Footnote_89" class="fnanchor">[89]</a>.</p> - -<p>Desempe interinamente el cargo de Gobernador el licenciado Castaeda, -hombre injusto, inmoral y altanero. Continu el malestar en la<span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">[104]</a></span> -provincia, que aument por las epidemias y el hambre, hasta el punto -que lo mismo en dicha provincia, que en la de Honduras, se record por -mucho tiempo el tristsimo ao de 1532. Ausentse del pas el licenciado -Castaeda, dejando en su lugar al obispo Garci Alvarez Osorio; pero -el regimiento de la ciudad de Len suplic al Rey que el nombramiento -de Gobernador se hiciese en persona que hubiera estado en las Indias, -y propona al capitn Francisco de Barrionuevo, gobernador de Castilla -del Oro, o al licenciado de la Gama.</p> - -<p>En la corte se trat por el ao 1534 de establecer Audiencias, no -slo en Honduras—como antes se dijo—, sino tambin en Nicaragua y -en alguna otra provincia. Dems de esto, deseoso el Rey en dar paz a -la mencionada provincia de Nicaragua, nombr como gobernador a Rodrigo -de Contreras, que cas con Doa Mara de Pealosa, hija de Pedrarias -Dvila, la misma que estuvo prometida a Vasco Nez de Balboa. -Apenas tom posesin de su destino, comenz a entender en la residencia -del licenciado Castaeda, quien, como viese mal el asunto, hubo -de marcharse a Castilla, adonde la Audiencia le mand prender y secuestrar -los bienes. Por entonces se present en Nicaragua, procedente -de Mxico, el P. Las Casas, que no tard en declararse enemigo del -Gobernador y protector de los indios. A tal extremo llegaron las cosas, -que habiendo intentado el obispo Alvarez Osorio poner paz entre el Gobernador -y el fraile, slo logr que se encendieran ms las pasiones, -teniendo Rodrigo de Contreras que acudir en queja al Rey, mientras -el P. Las Casas march a Castilla decidido a favorecer a los indios en -contra de la <i>demasiada libertad de los gobernadores y soltura de los soldados</i><a name="FNanchor_90" id="FNanchor_90" href="#Footnote_90" class="fnanchor">[90]</a>. -Al obispo Alvarez Osorio, que muri por entonces, le sucedi -Fray Antonio de Valdivieso. No hay palabras para reprobar la conducta -de Rodrigo de Contreras. Si V. M.—dice atenta y razonada -Exposicin—hobiesemos de facer relacion de todo lo que en esta tierra -ha subcedido de nueve aos esta parte, que ha que Rodrigo de Contreras -ha gobernado, sera facer un proceso muy grande, de cosas que -dudamos V. M. pudiese creer<a name="FNanchor_91" id="FNanchor_91" href="#Footnote_91" class="fnanchor">[91]</a>. Por su ineptitud, torpeza o malas inclinaciones, -su nombre fu aborrecido de los indgenas. Por mucho tiempo -se record en el pas la mala administracin de dicho gobernante.</p> - -<p>Descubierta <i>Costa Rica</i> por Cristbal Coln en el ao 1502<a name="FNanchor_92" id="FNanchor_92" href="#Footnote_92" class="fnanchor">[92]</a>, fu -la primera de las provincias del antiguo reino de Guatemala que conquistaron -los espaoles. Dentro de la provincia llamada Castilla del -Oro, provincia que se extenda desde el golfo de Urab hasta el cabo de<span class="pagenum"><a name="Page_105" id="Page_105">[105]</a></span> -Gracias a Dios, se hallaba el territorio de Costa Rica. Bajo el punto -de vista etnogrfico, las razas primitivas de Costa Rica eran: los <i>chorotegas</i> -o <i>mangues</i>, que habitaban la regin del Noroeste, hacia el golfo de -Nicoya, que se corran hacia el Salvador, Chiapas y Nicaragua; los -<i>cotos</i> o <i>bruncas</i> debieron vivir al Sur y al Sudeste de la cordillera; y los -<i>getares</i> al Oeste de Nicoya y de los chorotegas<a name="FNanchor_93" id="FNanchor_93" href="#Footnote_93" class="fnanchor">[93]</a>.</p> - -<p>A Diego de Nicuesa, nombrado gobernador de Castilla del Oro -(1508), le sucedi Pedrarias Dvila (1513), y poco despus el licenciado -Gaspar de Espinosa, alcalde mayor<a name="FNanchor_94" id="FNanchor_94" href="#Footnote_94" class="fnanchor">[94]</a>. En busca de oro, all por el -ao 1520, se dirigi Espinosa hacia <i>Burica</i> (hoy Boruca) en la actual -Repblica de Costa Rica. Llambase Urraca el cacique de Burica, hombre -tan osado como valiente. Reido fu el combate entre los castellanos -de Espinosa y los indios de Urraca, y mal lo hubieran pasado los -primeros sin el auxilio de Hernando de Soto, que, por orden de Francisco -Pizarro, haca a la sazn una correra por aquellas inmediaciones. -Embarcse Espinosa y sigui la costa, tocando tierra en seguida, no sin -encontrar tenaz resistencia en otros indios, aunque la vista slo de los -caballos les aterraba, creyendo que eran monstruos marinos. Retirse -Espinosa a Panam, llamado por Pedrarias, dejando en Burica al capitn -Francisco Campan con un destacamento.</p> - -<p>Cuando Urraca tuvo de ello noticia, cay sobre Campan, en tanto -que el citado capitn enviaba dos mensajeros a Pizarro dndole -cuenta de su apurada situacin. En buen hora llegaron los refuerzos, -porque ya se hallaba sitiado por el valeroso Urraca. Posteriormente el -mismo Pedrarias con ciento cincuenta hombres y algunas piezas de artillera, -se dirigi contra los indios, llevando por capitn de su guardia -a Francisco Pizarro, tan famoso en la Historia del Nuevo Mundo. Urraca, -con la ayuda del cacique Exquegu, se dispuso a la pelea. Casi -todo un da dur el combate, retirndose al fin los indios, que fueron -perseguidos. Pedrarias, habiendo dejado al capitn Diego de Albitez -por teniente suyo, regres a Panam (1520). Entre Albitez y Urraca -no cesaron las hostilidades. Al ao siguiente, Campan, sucesor de -Albitez, continu la guerra contra Urraca; pero cansado el capitn -espaol de luchar un da y otro da, le propuso honrosa paz. Fiado -Urraca en la palabra de Campan, se present en el pueblo y al momento -fu reducido a prisin y cargado de cadenas. Evadise de la prisin -y sostuvo larga guerra, muriendo al fin con la pena de no haber -podido arrojar a los invasores<a name="FNanchor_95" id="FNanchor_95" href="#Footnote_95" class="fnanchor">[95]</a>. No dej de ser Costa Rica campo<span class="pagenum"><a name="Page_106" id="Page_106">[106]</a></span> -abonado para las conquistas de los espaoles. Cuando Pedro de Alvarado, -all por el ao 1527, se defenda en Espaa de los cargos que se -le hacan, su hermano Jorge penetr hasta Costa Rica, sometiendo algunos -pueblos de indgenas. Tiempo adelante, el ao 1542, hizo Diego -Gutirrez un asiento o convenio con el Rey para conquistar y poblar -la provincia de Cartago, desde la baha de Cerebaro hasta el cabo Camarn, -en el ro Grande (el San Juan)<a name="FNanchor_96" id="FNanchor_96" href="#Footnote_96" class="fnanchor">[96]</a>. (<a href="#Ab">Apndice B.</a>)</p> - -<p>Terminaremos la conquista de la Amrica Central, recordando los -siguientes hechos. Tranquilo se hallaba Pedro de Alvarado en su gobierno -de Guatemala, cuando la resolucin de asuntos interiores le -obligaron a trasladarse a Mxico para consultar con el virrey Don Antonio -de Mendoza. Sucedi la sazn un levantamiento de chichimecas -en el distrito de Guadalajara (Reino de la Nueva Galicia). Los indmitos -chichimecas, por no pagar los tributos a sus seores, se subieron -a las cumbres de las sierras y se dispusieron a pelear como bravos. -Contra ellos fu Pedro de Alvarado, quien encontr all la muerte (24 -junio 1541)<a name="FNanchor_97" id="FNanchor_97" href="#Footnote_97" class="fnanchor">[97]</a>. El virrey Mendoza, cediendo a los deseos de la viuda, -Doa Beatriz, conocida desde la muerte de su marido con el nombre de -<i>La Sin Ventura</i><a name="FNanchor_98" id="FNanchor_98" href="#Footnote_98" class="fnanchor">[98]</a>, nombr gobernador interino de Guatemala a Don -Francisco de la Cueva, hermano de la citada seora. Del gobierno de -Honduras se encarg el tesorero Diego Garca de Celis. Terrible desgracia -ocurri en Guatemala bajo el gobierno de la Cueva. Cuentan las -crnicas de aquellos tiempos que copiosa y abundante lluvia comenz a -caer sobre la ciudad y en sus inmediaciones desde el 8 de septiembre -del ao 1541. El da 10 baj de la montaa, conocida desde aquella -poca con el nombre de <i>Volcn de agua</i>, terrible inundacin, que destruy -gran parte de Santiago de Guatemala, encontrndose entre los -ahogados Doa Beatriz de la Cueva, viuda del adelantado Don Pedro -de Alvarado, una hija natural del dicho Don Pedro, llamada Ana, de -edad de cinco aos, y otras personas distinguidas. Los daos causados -por la tormenta fueron muchos y muy importantes. Don Francisco de -la Cueva, que haca oficio de gobernador, y el obispo, se portaron per<span class="pagenum"><a name="Page_107" id="Page_107">[107]</a></span>fectamente -en aquel da tristsimo. Los supervivientes, aterrados por -desgracia tan inmensa, se trasladaron una legua ms al Norte, donde -se encuentra el valle de Panchoy, fundando all la tercera ciudad, capital -del reino y hoy arruinada, y a la cual se la conoce con el nombre -de la <i>Antigua</i>.</p> - -<p>Pasamos a relatar ciertos hechos referentes a la conquista de las -Grandes Antillas. Dijimos en el primer tomo de esta obra que Cristbal -Coln, en su primer viaje, sali el 19 de noviembre de 1492 de Puerto -Prncipe, camino de Babeque, Bohio y Hayt o Bayt. De Puerto Prncipe -no se dirigi directamente a Babeque, pues se entretuvo hasta el 5 -de diciembre en las costas de Cuba. Fonde en la extremidad occidental -de <i>Hayt</i>, isla a la que di Coln el nombre de <i>Espaola</i> el da 6 de dicho -mes, comenzando el 7 a explorar sus costas. Tena entonces la isla—segn -Coln—cerca de un milln de habitantes<a name="FNanchor_99" id="FNanchor_99" href="#Footnote_99" class="fnanchor">[99]</a>, y estaba habitada por -los <i>cebuneyes</i> al Oeste, y por los <i>aravacos</i> en el Centro y Este. Dividase -en cinco partes, gobernadas por sus respectivos caciques: Caonabo era -seor de <i>Maraguana</i>, Bohechio de <i>Xaragua</i>, Garionez del pas donde se -fund despus <i>Concepcin de la Vega</i>, Guanagari de la tierra que estaba -a orillas del <i>Artibonito</i>, y Cayacoa del <i>Higuey</i>. Recordaremos que, habiendo -fundado el Almirante la <i>Isabela</i>, primera ciudad europea del -Nuevo Mundo, Bartolom Coln ech los cimientos de Santo Domingo -en el ao 1498, sobre la costa del ro Ozama. Dicen unos escritores que -el hermano del Almirante di el citado nombre a la ciudad en honor de -su padre, llamado Domingo; segn otros, por la devocin que tena a -Santo Domingo de Guzmn. En el correr de los tiempos el nombre de -la capital Santo Domingo sustituy al de Espaola, aplicndose despus -nicamente a la parte oriental de la isla. El P. Las Casas, carioso -por dems con los indios, hace subir a 3.000.000 el nmero de vctimas -que los conquistadores espaoles hicieron en el pas<a name="FNanchor_100" id="FNanchor_100" href="#Footnote_100" class="fnanchor">[100]</a>.</p> - -<p>Descubierta la isla de <i>Cuba</i> por Coln en su primer viaje, y poblada -por los <i>siboneyes</i>, fu conquistada en el ao 1511 por Diego Velzquez, -gobernador de la Espaola. Velzquez, con 300 soldados y acompaado -del sacerdote (no fraile a la sazn), Bartolom de las Casas, conquist -la isla, no sin derrotar y quemar vivo al cacique Hatuey. Encarg luego -la pacificacin del Camagey al capitn Narvez, cuyos soldados lo -llevaron todo a sangre y fuego. Velzquez fund las ciudades de <i>Baracoa</i>, -<i>Sancti-Spritus</i>, <i>Puerto Prncipe</i>, <i>Santiago de Cuba</i> y la <i>Habana</i>. -Muri en el ao 1524.</p> - -<p>Al S. de Cuba se encuentra <i>Jamaica</i>, descubierta por Cristbal Co<span class="pagenum"><a name="Page_108" id="Page_108">[108]</a></span>ln -en su segundo viaje, el ao 1494. El Almirante la llam <i>Santiago</i>, -nombre que se olvid pronto. Es una de las grandes Antillas, y en ella -se establecieron los espaoles en 1509. Los indgenas, pertenecientes a -la misma raza que los de las otras grandes Antillas, se sometieron fcilmente; -pero a Esquivel, su primer Gobernador, hombre bueno y compasivo, -sucedieron malos conquistadores, cuya obra se redujo a exterminar -a los aborgenes. Una flota que envi Cromwell, se apoder de la -isla (1655), en la cual slo se contaban 3.000 habitantes, la mitad espaoles -y la otra mitad negros.</p> - -<p>Consideremos la isla, que los indios llamaron <i>Borinqun</i>, Cristbal -Coln, <i>San Juan Bautista</i><a name="FNanchor_101" id="FNanchor_101" href="#Footnote_101" class="fnanchor">[101]</a>, y los espaoles, <i>Puerto Rico</i><a name="FNanchor_102" id="FNanchor_102" href="#Footnote_102" class="fnanchor">[102]</a>. Se dijo -en su lugar correspondiente, que Cristbal Coln, en su segundo viaje, -descubri la isla de Puerto Rico. En el ao 1508, Juan Ponce de Len, -que se hallaba en la Isla Espaola, solicit de Nicols Ovando permiso -para ir a la de San Juan de Puerto Rico. Concedido el permiso, se -dirigi a la citada isla y desembarc en un sitio, cuyo seor, el ms -poderoso de aquella tierra, se llamaba Agueinab. Los habitantes tenan -color cobrizo, ms obscuro que el comn de los naturales de Amrica. -Afirman antiguos escritores que era una tierra muy poblada de -gente, y cultivada con tanto esmero, que pareca una huerta. Ponce de -Len fu recibido perfectamente por el cacique Agueinab, y por l supo -que algunos ros conservaban oro abundante en sus arenas. La isla -tena pocos llanos, aunque s muchos valles y altas montaas, numerosos -ros y algunos puertos, el mejor de ellos el de Puerto Rico. Ovando, -inmediatamente que lleg a Espaa, manifest al Rey el servicio que -le haba hecho Ponce de Len con su expedicin a la isla. El Monarca -premi a Ponce de Len, nombrndole gobernador de Puerto Rico -(1510), <i>sin que el Almirante</i>, como dice Herrera, <i>le pudiese quitar</i><a name="FNanchor_103" id="FNanchor_103" href="#Footnote_103" class="fnanchor">[103]</a>.</p> - -<p>El Gobernador envi presos a Espaa a Juan Cern y Miguel Daz, -hechuras del Almirante; fund una poblacin que llam <i>Caparra</i> y otras -menos importantes, e hizo el repartimiento de los indios. Entre los castellanos -e indios comenz la guerra, teniendo la desgracia Cristbal de -Sotomayor y otros cuatro castellanos de morir a manos de sus enemigos. -Juan Ponce, comprendiendo la gravedad del caso, nombr tres capitanes -para castigar a los revoltosos; los capitanes eran: Diego de Salazar, -Miguel de Toro y Luis de Aasco, los cuales, cada uno al frente -de treinta hombres, triunfaron de los indios. Ponce puso en paz la isla<span class="pagenum"><a name="Page_109" id="Page_109">[109]</a></span> -de Puerto Rico, aunque los indgenas, en su desesperacin, llamaron en -su ayuda a los caribes de las islas cercanas. Posteriormente, disgustado -Juan Ponce de Len por la vuelta a la isla de Juan Cern y Miguel -Daz, se dispuso a realizar descubrimientos de otras tierras. Al -efecto, sali de la isla de San Juan en los primeros das de marzo de -1512, y pasando por la isla del Viejo, por Caycs (isleta de los Lucayos), -por Amaguayo, por Manegu, por Guanahani, lleg a la Florida<a name="FNanchor_104" id="FNanchor_104" href="#Footnote_104" class="fnanchor">[104]</a>. -Orgulloso con sus descubrimientos, pensando siempre que eran -islas y no tierra firme, march a Castilla, esperando recibir mercedes de -la corte. Tantas y tan grandes fueron las quejas que se dieron al Almirante -acerca de Juan Cern y Miguel Daz, que, aconsejado de los Jueces -de Apelacin y de los Oficiales Reales, les quit los Oficios y envi -de gobernador al comendador Moscoso. Como tampoco se portara bien -el citado Moscoso, pas l a la isla, donde dej por nuevo Gobernador, -al tiempo de marcharse, a Cristbal de Mendoza. Mendoza era persona -discreta y contuvo las invasiones de los caribes, cada vez ms atrevidos -e insolentes.</p> - -<p>Premi el Rey los servicios de Juan Ponce nombrndole Adelantado -de la isla de Bimini y tambin de la Florida (considerada entonces -como isla); adems le orden que levantase una fortaleza en la isla -de San Juan para la defensa de los caribes. Tanto miedo llegaron a -inspirar dichas gentes, que se mand armar tres navos para correr las -islas que eran guarida de los caribes, dndose el mando de la escuadrilla -al citado Ponce (ao de 1514). En los comienzos de mayo de 1515 -se dirigi Ponce a la isla de Guadalupe, donde hizo desembarcar algunos -hombres para recoger agua y lea, y algunas mujeres para que lavasen -la ropa. Los salvajes, que estaban emboscados, mataron los hombres -y cautivaron las mujeres. Corrido por este suceso Ponce de Len, -se retir con sus naves a San Juan de Puerto Rico, mientras el Gobierno -di licencia para que todos pudieran armarse contra los caribes -y hacerles esclavos. Disgustado Ponce de Len porque la fortuna no se -haba mostrado propicia ni en Guadalupe ni en la Florida, volvi a -Cuba, acabando sus das en el ao 1521. El Rey di el Adelantamiento -y las dems mercedes del padre al hijo, cuyo nombre era Luis. Como diremos -al tratar del gobierno de Puerto Rico, la colonizacin se hizo con -ms lentitud que en la Espaola. Los comienzos de la colonizacin—segn -Reclus—fueron muy difciles: huracanes, una invasin de caribes -y la destruccin de los primeros cultivos por las hormigas, hicieron -abandonar la isla, que se repobl lentamente<a name="FNanchor_105" id="FNanchor_105" href="#Footnote_105" class="fnanchor">[105]</a>. (<a href="#Ac">Apndice C</a>).</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">[110]</a></span></p> - - - - -<h3 id="CAPITULO_VI">CAPITULO VI</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Conquista del Per.—Francisco Pizarro: su patria.—Pizarro -en el Nuevo Mundo: sus primeros hechos.—Expedicin de -Andagoya.—Sociedad de Pizarro, Almagro y Luque.—Primera -y desgraciada expedicin de Pizarro.—Vuelta a Panam.—Segunda -expedicin: descubrimientos de Ruiz.—Pizarro -en el Imperio y Almagro en Panam.—Pizarro y Almagro -en la isla del Gallo.—Almagro en Panam y Pizarro -en la isla de Gorgona.—Los espaoles en Tumbez.—Pizarro -se embarca para Espaa.—Pizarro y Hernn Corts -en Toledo.—Capitulacin.—Pizarro en Trujillo: su familia.—Pizarro -vuelve al Nuevo Mundo.—Descontento de -Almagro.—Tercera expedicin.—El Imperio en aquella -poca.—Huayna Capac.—Huascar y Atahuallpa.—Guerra -y triunfo de Atahuallpa.—Pizarro en Tumbez: funda a -San Miguel.—Pizarro y Hernando Soto en el interior del -Imperio.—Los espaoles en los Andes.—Embajadas del -Inca.—El Inca Atahuallpa.—Atrevido plan de Pizarro.—El -P. Valverde ante Atahuallpa.—Ataque de los espaoles.—Prisin -del Inca.—Muerte de Huascar.—Muerte de -Atahuallpa.</span></p> - - -<p class="p2">Francisco Pizarro naci por el ao 1471 en Trujillo (Cceres), y era -hijo ilegtimo de Gonzalo, capitn de infantera<a name="FNanchor_106" id="FNanchor_106" href="#Footnote_106" class="fnanchor">[106]</a> y de Francisca -Gonzlez, mujer de humilde condicin. Un da—se ignora el motivo de -ello—desapareci de su pueblo y se embarc para el Nuevo Mundo. -Debi ir a Santo Domingo, donde permaneci ignorado, hasta que a -fines de 1509, cuando contaba treinta aos de edad, se alist bajo las -banderas de Alonso de Ojeda. Tiempo adelante tuvo Ojeda necesidad -de ir a buscar recursos a la Espaola<a name="FNanchor_107" id="FNanchor_107" href="#Footnote_107" class="fnanchor">[107]</a>, y durante su ausencia, encarg -del gobierno de San Sebastin, villa que acababa de fundar en -Urab, a Francisco Pizarro. Posteriormente, nuestro hroe se uni a -Balboa, y con l iba cuando se descubri el mar del Sur. Acompa -luego a Gaspar Morales, deudo de Pedrarias, en una expedicin, cuyo<span class="pagenum"><a name="Page_111" id="Page_111">[111]</a></span> -resultado fu desastroso, y ms lo hubiese sido sin los servicios de Pizarro. -En esta ocasin, un cacique del archipilago de las Perlas, le -hubo de sealar la direccin en que se hallaba un pas muy rico (Per). -Cuando Pedrarias se declar enemigo mortal de Vasco Nez de Balboa, -Pizarro se puso al lado del primero, prefiriendo el poderoso al humilde. -Cuntase que al trasladarse el gobierno de la colonia de Darin, -atravesando el istmo, a Panam, Pizarro no se separ de Pedrarias. En -Panam combati los indios y tambin en Panam se decidi a realizar -en la regin del Sur las hazaas que en el Norte llev a cabo Corts. -Se asociaron a Pizarro para la realizacin de su proyecto, Diego -de Almagro y el sacerdote Hernando de Luque; Almagro era natural -del pueblo de su nombre, y Luque cura de Panam (<a href="#Ad">Apndice D</a>). Es -de advertir, que adems de los datos que Pizarro pudo por s mismo hallar -del Per, los tena seguros y recientes. En aquel tiempo, un caballero -llamado Pascual de Andagoya, organiz una expedicin en Panam -(1522), y, hacindose a la vela hacia el Sur, lleg hasta las riberas -del ro de San Juan, donde adquiri importantes noticias acerca del -imperio de los Incas. Andagoya, despus de comerciar con los indgenas, -volvi a Panam por el mal estado de su salud<a name="FNanchor_108" id="FNanchor_108" href="#Footnote_108" class="fnanchor">[108]</a>.</p> - - -<div class="figcenter2em" id="PIZARRO"> - <img src="images/p110.jpg" width="500" height="812" alt=""/> - <div class="caption"> - <p><span class="smcap">Francisco Pizarro.</span></p> - </div> -</div> - -<p>Pizarro, Almagro y Luque compraron dos buques pequeos, de los -cuales el mayor era uno de los construdos por Balboa para la misma -expedicin. En este buque y con 80 hombres de los 100 que se haban -reclutado y cuatro caballos, sali Pizarro (mediados de Noviembre -de 1524); Almagro deba seguirle cuando estuviese aparejado el buque -menor. Toc Pizarro en el archipilago de las Perlas, atraves el golfo -de San Miguel, se dirigi al puerto de las Pias y entr en el ro Bir, -internndose unas dos leguas. Continuaron recorriendo la costa, encontrando -slo pantanos, bosques y peascos. Casi agotadas las provisiones, -el nico alimento de cada hombre consista en dos mazorcas de maz. -Renegaban de la hora que haban salido de Panam. Hasta las mazorcas -se iban concluyendo y el hambre comenzaba a dejarse sentir de una manera -aterradora. Pizarro, en aquella situacin, dispuso que parte de la -tripulacin, a las rdenes de Montenegro, marchara a las islas de las -Perlas en busca de provisiones, mientras que la otra, hallndose l a la -cabeza, se estableci en un lugar de la costa y entr en relaciones con los -indgenas. Volvi Montenegro, trayendo carne, fruta y maz; durante su -viaje, Pizarro hizo construir algunas barracas y busc races para alimentar -a los suyos, races que muchas de ellas eran venenosas, ocasionando -la muerte de 27. Inmediatamente que lleg Montenegro, abandonaron -aquel sitio, al que denominaron <i>Puerto del Hambre</i>. Recorrieron<span class="pagenum"><a name="Page_112" id="Page_112">[112]</a></span> -algunos puntos de la costa, detenindose en un paraje que llamaron -<i>Pueblo Quemado</i>, donde hubieron de sostener frecuentes luchas con indios -feroces, en una de las cuales sali mal herido Pizarro. Reembarcronse -para Chicam, punto inmediato a Panam, pues deseaban enterarse -del paradero de Almagro.</p> - -<p>No era censurable, aunque otra cosa pareciese, la conducta de Almagro. -En el momento que pudo se lanz a la mar, siguiendo el mismo -derrotero que Pizarro; derrotero que trat de conocer por las seales -puestas en montes y playas. Desembarc en <i>Pueblo Quemado</i>, sitio donde, -si Pizarro fu herido, l, luchando con los salvajes, perdi un ojo. -Continu recorriendo la costa y, cuando crey que Pizarro y los que le -acompaaban habran muerto, toc en la isla de las Perlas. All supo -el paradero de ellos, tomando inmediatamente el rumbo de Chicam. -Cuando, reunidos en Chicam, trataron de continuar la expedicin, vieron -que los barcos se hallaban en mal estado y los recursos eran muy -escasos. Hubieron de convenir que Almagro marchase a Panam y pidiera -auxilio. En efecto, se present en Panam; pero encontr ruda -oposicin de parte del gobernador Pedrarias, como tampoco logr despertar -entusiasmo en la mayor parte de la gente; slo Luque no perdi -la fe en aquellos momentos tan crticos. Consigui lo que quera, esto -es, que el Gobernador levantara su prohibicin para el embarque de -los que lo solicitasen, aunque no sin conceder a dicha autoridad parte -de las ganancias que se obtuvieran, como tambin que se nombrase un -adjunto a Pizarro que, por indicacin de Luque, fu designado el mismo -Almagro, a quien se di el ttulo de <i>Capitn</i>. Tal nombramiento -supo a vinagre a Pizarro, y fu el comienzo del odio que tiempo adelante -se tuvieron.</p> - -<p>Reunidos en Panam los tres socios (Pizarro, Almagro y Luque), -hicieron las paces, jurando en nombre de Dios y por los Santos Evangelios -ejecutar lo que prometan. Acordaron que se celebrase una misa -para pedir a Dios la proteccin divina en la prxima expedicin. El -pacto que hicieron lo hubieron de sellar comulgando los tres con la misma -hostia, siendo de notar que el celebrante fu el mismo Luque. Firmse -el contrato el 10 de marzo de 1526, y por l se comprometan al -descubrimiento y conquista del Per, debiendo Pizarro y Almagro tomar -a su cargo la parte militar, mientras Luque se encargara de suministrar -los fondos necesarios<a name="FNanchor_109" id="FNanchor_109" href="#Footnote_109" class="fnanchor">[109]</a>; los productos se repartiran por iguales -partes.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_113" id="Page_113">[113]</a></span> -La segunda expedicin fu ms afortunada, contribuyendo seguramente -a ello la inteligencia y habilidad del piloto Bartolom Ruiz. Los -asociados compraron dos buques y dos canoas, algunos caballos, armas -y municiones. Salieron de Panam y llegaron hasta el ro San Juan. -Mientras que Pizarro se situaba a las orillas del dicho ro, Almagro volva -a Panam en busca de nuevos socorros, y Bartolom Ruiz pasaba -adelante con una nave explorando la costa; y, por cierto, con alguna -suerte, puesto que descubri la isla del Gallo, la baha de San Mateo, la -tierra de Coaque, llegando hasta la punta de Pasaos, debajo del Ecuador. -En alta mar alcanz a ver una especie de carabela, o mejor dicho -una balsa, en la cual iban algunos indios, tanto hombres como mujeres, -procedentes de Tumbez, al parecer mercaderes, que llevaban muchos -objetos de plata y oro, trabajados con bastante perfeccin. Lo que ms -le sorprendi fueron las camisetas de algodn y lana, tejidas con no -poco primor y delicadeza. Traan adems balanzas pequeas para pesar -los metales preciosos. Hicieron grandes ponderaciones del mucho oro y -plata que se encontraba en su pas, especialmente en Cuzco, la capital.</p> - -<p>Por su parte Pizarro emprendi su marcha al interior; pero, como -dice Herrera, todo era montaas, con rboles hasta el cielo<a name="FNanchor_110" id="FNanchor_110" href="#Footnote_110" class="fnanchor">[110]</a>. En -las colnas cubiertas de bosques encontr olorosas flores matizadas de -diferentes colores; pjaros, especialmente de la familia de los loros; monos; -reptiles de todas clases; la boa rodeando el tronco de algn rbol y -el caimn tomando el sol a orilla de los ros. Muchos espaoles fueron -vctimas de los caimanes y de los salvajes, en particular de los ltimos, -que les acechaban y caan sobre ellos al menor descuido. Vino el hambre -a aumentar las desgracias de la gente de Pizarro; en los bosques slo -hallaban patatas silvestres y cocos, y en la playa el fruto del mango.</p> - -<p>Almagro tuvo la suerte de encontrar en Panam nuevo Gobernador. -Llambase D. Pedro de los Ros, que dispens a la empresa decidida -proteccin, tanta que Almagro pudo volver pronto y reunirse con Pizarro -llevando pequeo cuerpo de aventureros militares que acababan de -llegar de la metrpoli.</p> - -<p>Despus de algunos das en que Pizarro y Almagro fueron juguete -de las olas, arribaron a un puerto seguro en la isla del Gallo, visitada -antes por el piloto Ruiz. Pasaron luego a la baha de San Mateo, observando—como -dice el citado Ruiz—que los habitantes eran ms civilizados -que los de otras partes y que las tierras estaban mejor cultivadas. -En la costa vean grandes rboles de bano, de una especie de -caoba y de otras maderas duras; tambin el sndalo y muchos rboles -olorosos. En los repechos de las colinas creca el maz y se criaba la pa<span class="pagenum"><a name="Page_114" id="Page_114">[114]</a></span>tata, -y en las llanuras magnficos plantos de cacao. Anclaron en el -puerto de Tacamez, poblacin de ms de 1.000 casas, con calles y plazas, -donde los hombres y las mujeres lucan adornos de oro y piedras -preciosas. All se halla el ro de las Esmeraldas, llamado as por las -minas de esta piedra preciosa. No dejaron de observar el espritu belicoso -de los naturales del pas, comprendiendo que necesitaban mayores -refuerzos.</p> - -<p>Tan acalorada fu la discusin entre Almagro y Pizarro acerca de -la marcha del primero a Panam y de la estancia del segundo en aquellas -tierras, que llegaron a injuriarse y echar mano a las espadas; mas -el tesorero Ribera y el piloto Ruiz lograron apaciguarlos. Almagro march -a Panam y Pizarro se qued en la pequea isla del Gallo. Los -aventureros que se quedaron con Pizarro comenzaron manifestar su -profundo disgusto. Estaban rendidos de luchar con los horribles temporales -de los trpicos, con terrenos escabrosos, con salvajes y caribes, -con el hambre y las enfermedades. Llegaban a decir que en aquellas -tierras ni siquiera haba lugar sagrado para sepultura de sus cuerpos. -Tanto creci el disgusto, que algunos soldados escribieron a sus parientes -y amigos, dndoles noticia del miserable estado en que se hallaban; -pero Almagro, comprendiendo la gravedad de este paso, dispuso apoderarse -de las cartas y que no llegasen a su destino. Noticiosos de ello -algunos soldados, acordaron escribir una carta y exponer con vivos colores -sus desastres. Colocaron dicha carta dentro de un ovillo de algodn, -que deba recibir, como muestra de los productos del pas, la mujer -del gobernador de Panam. Terminaba la carta con una cuarteta escrita -por Sarabia, natural de Trujillo, y en ella se pintaba a los dos jefes -como socios de una carnicera; uno se ocupaba en traer el ganado (Almagro) -y otro en degollarlo (Pizarro). La copla deca as:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Pues, seor Gobernador,</div> -<div class="line">mirelo bien por entero,</div> -<div class="line">que all va el recogedor</div> -<div class="line">y aqui queda el carnicero.</div> -</div></div></div> - -<p>La carta, la vuelta de Almagro y la llegada del nico buque que -quedaba a Pizarro causaron profundo desaliento en Panam. Exagerse -por todas partes el contenido de la carta y mostrbanse tristes y abatidos -los que haban venido con Almagro. El barco en aguas de Panam, -necesitaba composicin, como pblicamente se deca, o era un -pretexto para librarse Pizarro de gente levantisca y desobediente? Teniendo -todo esto en cuenta, el gobernador D. Pedro de los Ros se neg -a escuchar las splicas de Almagro y de Luque, y envi dos buques<span class="pagenum"><a name="Page_115" id="Page_115">[115]</a></span> -para recoger a los expedicionarios. Cuando llegaron los dos buques, la -alegra de los compaeros de Pizarro fu general; mas l viendo que -nada consegua con sus splicas y ruegos, tir de la espada y haciendo -una raya en el suelo de Oriente a Poniente, extendi el brazo hacia el -Sur y dijo: <i>Camaradas y amigos: este es el camino de las penalidades, pero -por l se va al Per a ser ricos</i>; y sealando en otra direccin, aadi: -<i>por all vais al descanso, a Panam, pero a ser pobres. Escoged.</i> Y pas la -raya. Slo 13 le siguieron y se llamaban Bartolom Ruiz, Pedro de -Canda, Cristbal de Peralta, Domingo de Soria Luce, Nicols de Ribera, -Francisco de Cullar, Alonso de Molina, Pedro Alcn, Garca de -Jerz, Antn de Carrin, Alonso Briceo, Martn de Paz y Juan de la -Torre. Estos fueron—escribe Montesinos—los trece de la fama; stos -los que cercados de los mayores trabajos que pudo el mundo ofrecer a -hombres, y los que estando ms para esperar la muerte que las riquezas -que se les prometan, todo lo pospusieron a la honra, y siguieron a -su capitn y caudillo para ejemplo de lealtad en lo futuro<a name="FNanchor_111" id="FNanchor_111" href="#Footnote_111" class="fnanchor">[111]</a>. Volvieron -los dos buques a Panam con los que se negaron a seguir hacia el -Per, y entre ellos el piloto Ruiz, que deba ayudar a Almagro y a -Luque en aquellos momentos crticos.</p> - -<p>Pizarro determin abandonar la isla del Gallo. Hizo construir una -balsa y se retir con sus doce compaeros a otra isla distante 5 o 6 -leguas de la costa, a la cual, recordando la mitologa, dieron el nombre -de Gorgona. Aunque tenan agua buena y abundante, y no les faltaba -pesca ni caza, las exhalaciones malficas de aquel suelo y la plaga de -insectos venenosos abatieron el espritu de aquellos hroes. Alentbanles -sus sentimientos religiosos y en Dios pusieron toda su esperanza. -Miraban al mar y por todas partes se vea la lquida llanura, excepto -por el lado oriental, que quebraba la monotona del horizonte prolongadsima -lnea de fuego. Era la reverberacin del sol en las nevadas crestas -de la cadena de los Andes.</p> - -<p>Pasados siete meses, un da vieron aparecer las velas de un buque -en el horizonte. Era el piloto Ruiz, que en pequeo barco con provisiones, -armas y pertrechos llegaba a la isla Gorgona. En dicho barco Pizarro -y los suyos se apresuraron a embarcarse, abandonando aquella -miserable tierra, no sin profunda pena, porque en ella dejaban dos enfermos -al cuidado de algunos indios amigos. Pasaron cerca de la isla del -Gallo, descubrieron la punta de Tacumez, penetraron en mares hasta -entonces no surcados por quillas europeas, admiraron el Chimborazo y -el Cotopaxi, fondeando en la isla de Santa Clara, que se halla a la entrada -de la baha de Tumbez.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_116" id="Page_116">[116]</a></span> -Al da siguiente continuaron la navegacin, llegando, en fin, a Tumbez, -hermosa ciudad con casas de piedra y cal, colocada en el centro de -frtil campo. Acudieron a la playa los habitantes de Tumbez y contemplaron -con tanta curiosidad como sorpresa a los extranjeros y al barco. -Dieron cuenta de lo que vean al <i>curaca</i> (gobernador) del distrito, -quien sumamente generoso les mand en muchas balsas pltanos, yucas, -pias, cocos, batatas, maz y otros productos de la tierra, como tambin -caza y pescado; adems, algunas llamas (carnero peruano) vivas. Encontrbase -a la sazn en Tumbez un noble indio (<i>orejn</i>), que fu a bordo -con objeto de ver a los espaoles<a name="FNanchor_112" id="FNanchor_112" href="#Footnote_112" class="fnanchor">[112]</a>. Lo que importaba al jefe peruano -era saber de dnde y con qu objeto haban venido a aquellas tierras. -Contestle Pizarro que haban venido para asegurar la <i>legtima supremaca</i> -de su Rey y para ensear a los indios la verdadera religin. -Guard profundo silencio el peruano, aunque es de creer que no le -convencieran las razones del capitn espaol. Comi el noble indio con -Pizarro, y al despedirse, nuestro hroe regal al peruano una hacha -que le haba llamado mucho la atencin, pues el uso del hierro era desconocido -lo mismo a los hijos del imperio de los incas que al de los aztecas. -Al da siguiente Pizarro obsequi al curaca con cerdos y gallinas, -animales que no eran indgenas del Nuevo Mundo. Los espaoles -que visitaron a Tumbez quedaron admirados de la grandeza de la ciudad, -que era frontera del Norte del imperio y contigua a la reciente -adquisicin de Quito. Despidise Pizarro de los naturales de Tumbez y -prosigui su rumbo hacia el Sur.</p> - -<p>Dobl el cabo Blanco y entr en el puerto de Paita, siendo recibido -con el mismo espritu de hospitalidad que en Tumbez. Recorri la orilla -de las llanuras arenosas de Sechuza, dobl la Punta de Aguja y sigui -la costa en su direccin hacia el Este, no perdiendo nunca de vista la -cadena colosal de los Andes, que a medida que navegaban hacia el Sur -casi siempre a la misma distancia de tierra, se iba presentando cumbre -tras cumbre con sus estupendas crestas de hielo como un inmenso -Ocano que se hubiera detenido y helado de repente en medio de su tumultuosa -carrera<a name="FNanchor_113" id="FNanchor_113" href="#Footnote_113" class="fnanchor">[113]</a>.</p> - -<p>Por todas partes que pasaba Pizarro era recibido por los naturales -con generosa hospitalidad. Ellos, los indgenas, llamaban a los espaoles -<i>hijos del Sol</i> y les llamaban as por su blancura, por el brillo -de sus armaduras y por los rayos que manejaban. Crean que los espaoles -eran dulces, cariosos y buenos. El corazn de hierro del soldado—como -escribe Prescott—no haba presentado an su lado sombro.<span class="pagenum"><a name="Page_117" id="Page_117">[117]</a></span> -Era demasiado pronto para hacerlo. An no haba sonado la hora de la -conquista<a name="FNanchor_114" id="FNanchor_114" href="#Footnote_114" class="fnanchor">[114]</a>.</p> - -<p>No es extrao que los peruanos amasen a los espaoles. Comenzaron -muy bien. Sin haber querido recibir el oro, plata y perlas que les ofrecieron, -a fin de que conociesen no era codicia, sino deseo de su bien el -que les haba trado de tan lejanas tierras a las suyas<a name="FNanchor_115" id="FNanchor_115" href="#Footnote_115" class="fnanchor">[115]</a>. Siguiendo -Pizarro su derrotero al Sur, pas no lejos del punto en que haba de -levantarse la ciudad de Trujillo y lleg al puerto de Santa. Convencido -de la existencia de un gran imperio indio, volvi por el mismo camino. -En un pueblo que los espaoles llamaron Santa Cruz, acept el convite -de rica peruana; en Tumbez dej a Alonso de Molina y l se llev el -peruano <i>Felipillo</i> y algn otro, y recogi en la isla de Gorgona a uno de -los enfermos, pues el compaero haba muerto, volviendo a anclar en -el puerto de Panam despus de diez y ocho meses de ausencia<a name="FNanchor_116" id="FNanchor_116" href="#Footnote_116" class="fnanchor">[116]</a>.</p> - -<p>Orgullosos podan estar los tres socios con el nuevo descubrimiento, -aunque el gobernador Pedro de los Ros, no convencido de la importancia -o tal vez desanimado por su misma magnitud, se neg a prestar -auxilio a la empresa. Entonces acordaron los tres socios acudir al Rey.</p> - -<p>Designse para ello a Pizarro, por empeo de Almagro y contra la -opinin de Luque. Quera el sacerdote que se diera el encargo al licenciado -Corral, funcionario dignsimo y que iba a marchar a Espaa por -asuntos de pblico inters. Sostuvo Almagro con cierta energa que -Pizarro deba ser el designado, pues nadie—segn l—poda desempear -tan bien la misin como la persona ms interesada. Accedi Luque; -mas conocedor del carcter de sus dos amigos y del corazn humano, -exclam: Plegue Dios que no os hurtis uno otro la bendicin, como -Jacob Essa. Reunidos con alguna dificultad 1.500 pesos de oro, -Pizarro, acompaado de Pedro de Canda, y llevando consigo algunos -indgenas, dos o tres llamas, adornos y vasos de oro y plata, y varios -tejidos de lana, se embarc en el puerto llamado <i>Nombre de Dios</i> en la -primavera de 1528, llegando a Sevilla a principios del verano y trasladndose -a Toledo, donde fu recibido con mucha bondad por el Emperador. -El relato que hizo de su viaje caus la admiracin de todos. No -le inmut ni la majestuosa presencia de Carlos V, ni la legendaria -figura de Hernn Corts, con quien se encontr en los salones regios, -ni la brillante corte de Toledo. Cuando Hernn Corts terminaba su -carrera, Pizarro comenzaba la suya: el primero haba conquistado el -Norte y el segundo aspiraba a conquistar el Sur, los dos imperios ms<span class="pagenum"><a name="Page_118" id="Page_118">[118]</a></span> -poderosos y ricos del Nuevo Mundo. Orillados algunos obstculos, se -firm la capitulacin entre el gobierno y Pizarro el 26 de julio de 1529. -Por el citado documento se nombraba a Pizarro, por vida, gobernador -y capitn general de 200 leguas de costa en la <i>Nueva Castilla</i>, nombre -que se di entonces al Per (como el de Nueva Espaa se haba dado -a Mxico). Obtuvo, adems, el ttulo de Adelantado y de alguacil mayor -de la tierra; dignidades ambas que se haba comprometido a obtener -para Almagro. Al citado Almagro se le nombr comandante de la fortaleza -de Tumbez, y al Padre Luque, tiempo adelante, se premiaran -sus servicios con el obispado de la citada poblacin peruana: entretanto -se le di el ttulo de <i>Protector general de los Indios de Nueva Castilla</i><a name="FNanchor_117" id="FNanchor_117" href="#Footnote_117" class="fnanchor">[117]</a>. -No se olvid Pizarro de los compaeros que quedaban vivos de la isla -del Gallo, recibiendo Bartolom Ruiz el ttulo de Piloto mayor de la -Mar del Sur, y los restantes, unos fueron nombrados hijosdalgo y otros -caballeros. Dironse algunas disposiciones para estimular la emigracin -a aquel pas. Se mand a Pizarro que tuviese en su gobernacin los -religiosos eclesisticos y oficiales reales que por su Majestad fuesen -nombrados<a name="FNanchor_118" id="FNanchor_118" href="#Footnote_118" class="fnanchor">[118]</a>. Entre otras disposiciones, no deja de ser curiosa la -prohibicin de que no hubiese Letrados ni Procuradores en la nueva -colonia, considerndose que la presencia de ellos era perjudicial para -el sosiego, paz y armona de aquellos habitantes. Pizarro, a su vez, se -comprometi a levantar en el trmino de seis meses una fuerza de 250 -hombres perfectamente equipados, pudindose sacar 100 de ellos de las -colonias. Tambin se obligaba a emprender la expedicin a los seis meses -de su vuelta a Panam.</p> - -<p>Para la compra de artillera y todos los pertrechos militares obtuvo -del Gobierno algunos fondos, aunque no todos los que necesitaba. -Consiguilos con dificultad y tal vez le ayudara en este particular -su amigo—y pariente segn algunos—Hernn Corts. No dej de -costarle del mismo modo gran trabajo la reclutacin de gente. Con esta -idea— ms bien con el deseo de visitar el lugar de su nacimiento—sali -de Toledo para Trujillo. All se le reunieron cuatro hermanos que -tena: el mayor, llamado Hernando, era legtimo; los otros tres eran ilegtimos -(Gonzalo y Juan Pizarro, por parte de padre, y Francisco Martn -de Alcntara, por parte de madre). Es de sentir que Hernando, tan -feo de cuerpo como de alma, ya por ser el mayor de todos, ya por la -circunstancia de ser legtimo, ejerciese poderosa influencia sobre los -dems y aun sobre el mismo que enalteca su apellido. Todos—escribe -Oviedo—eran pobres, y tan orgullosos como pobres, e tan sin hacienda<span class="pagenum"><a name="Page_119" id="Page_119">[119]</a></span> -como deseosos de alcanzarla.<a name="FNanchor_119" id="FNanchor_119" href="#Footnote_119" class="fnanchor">[119]</a> No encontr Pizarro en sus paisanos -el apoyo que esperaba.</p> - -<p>De cualquier modo que sea, se di la expedicin a la vela (enero de -1530) y lleg felizmente a Nombre de Dios. Grande fu—como era de -esperar—el disgusto de Almagro cuando supo que todos los cargos importantes -se haban dado a Pizarro y a l uno de escaso valor, que no -estaba en relacin con sus servicios. Vino a agriar ms la cuestin el -orgulloso insensato Hernando Pizarro. Sin embargo, los prudentes -consejos de Luque y del licenciado Espinosa, influyeron de tal modo en -el nimo de los dos jefes, que se verific aparente reconciliacin, no sin -ofrecer Pizarro ceder a Almagro el empleo de Adelantado y solicitar -del Monarca que confirmara dicha cesin.</p> - -<p>Se quejaba con razn Almagro? El cronista militar Pedro Pizarro -sostiene que su pariente pidi para Almagro el empleo de Adelantado, -a lo cual no accedi el Gobierno, que no quera separar dicho cargo del -de gobernador y capitn general. Enseaba la experiencia que, empleos -tan importantes, no deban confiarse a distintos individuos. Si tales razones, -y otras que di Pizarro, convencieron o no a su rival, nada importa.</p> - -<p>Lo cierto es que, con los refuerzos de Espaa, con los de Panam y -con algunos de la provincia de Nicaragua (colonia que era una rama de -la de Panam), y despus de bendecir el estandarte real y la bandera -de los expedicionarios, de predicar un sermn Fr. Juan de Vargas, de -celebrar una misa y de administrar la comunin a todos los soldados, -Pizarro, al frente de 180 hombres y 27 caballos, sali de Panam y -emprendi su tercera y ltima expedicin en los primeros das de enero -de 1531. Almagro, como de costumbre, se qued all para reunir refuerzos. -A los trece das de navegacin, fondearon en el puerto de San Mateo, -emprendiendo desde dicho puerto el viaje por tierra a lo largo de -la costa, en tanto que los buques seguan su rumbo a cierta distancia. -Despus de muchas penalidades, llegaron a un pueblo de la provincia -de Coaque, donde encontraron regular cantidad de plata, oro y piedras -preciosas, llamando la atencin entre stas, hermosa esmeralda, del tamao -de un huevo de paloma, que tom Pizarro. Con el oro y la plata -adquiridos, se hizo un montn, del cual se dedujo la quinta parte para -la Corona, distribuyndose el resto en la proporcin convenida entre -los oficiales y soldados. Este fu el sistema que se observ durante la -conquista. Mand Pizarro a Panam el valor de veinte mil castellanos -de oro. Sigui su marcha por la costa; pero no acompaado de los buques, -que haban vuelto a Panam en busca de refuerzos. Encontrse<span class="pagenum"><a name="Page_120" id="Page_120">[120]</a></span> -Pizarro en situacin muy triste. La arena de la playa, removida por el -viento, cegaba a los soldados, al mismo tiempo que los rayos de sol -abrasador casi les ahogaba de calor. Para mayor desgracia, se vieron -acometidos de una enfermedad que consista en grandes verrugas que -se presentaban en el cuerpo, y al abrirlas con lanceta, echaban tal cantidad -de sangre, que el enfermo mora de resultas. Por otra parte, desde -que los espaoles cometieron tantos excesos en Coaque, las cosas -haban variado por completo. Ya no se les consideraba como seres superiores -bajados del cielo, sino como ladrones y criminales. Antes se -les ofreca hospitalidad, y a la sazn se hua de ellos para guarecerse -en las montaas prximas. El clima, las enfermedades y la enemiga de -los naturales del pas, abatieron el nimo de los soldados, particularmente -de los de Nicaragua, que haban dejado el paraso de Mahoma, -por una tierra miserable e ingrata<a name="FNanchor_120" id="FNanchor_120" href="#Footnote_120" class="fnanchor">[120]</a>.</p> - -<p>Afortunadamente recibieron en Puerto Viejo un refuerzo de 30 -hombres, mandados por Belalczar. Algunos hubieran deseado establecerse -en Puerto Viejo; mas Pizarro deseaba por momentos llegar a -Tumbez, y con este objeto se traslad a la isla de Puna, prxima la -citada poblacin y en la embocadura del ro de Guayaquil. Incorporse -a Pizarro otro refuerzo de 100 voluntarios y algunos caballos, que diriga -el capitn Hernando de Soto, descubridor tiempo adelante del -ro Mississip.</p> - - -<div class="figcenter2em" id="HUASCAR"> - <img src="images/p120.jpg" width="500" height="789" alt=""/> - <div class="caption"> - <p><span class="smcap">Huascar.</span></p> - </div> -</div> - -<p>Antes de narrar la conquista del imperio de los Incas por Pizarro, -daremos a conocer, aunque muy sucintamente, la situacin de dicho -imperio en aquella poca. Haca como unos siete aos que el inca Huayna -Capac, hijo de Tupac Inca Yupanqui, haba conquistado el reino de -Quito. La capital del Per era el Cuzco, poblacin admirablemente situada, -muy rica y asiento del gran templo del Sol. Huayna Capac, -como los prncipes peruanos anteriores a l, tena muchas concubinas -que le dieron numerosa posteridad. El heredero de la Corona, hijo de -su mujer legtima y hermana, se llamaba Huascar; segua en el orden -de sucesin Manco Capac, hijo de otra mujer prima del Monarca; y el -tercero de los hijos, de nombre Atahuallpa, habido en una hija del ltimo -<i>Scyri</i> de Quito, si no tena derecho a la Corona, gozaba del cario -ms profundo de su padre. Es de notar que habiendo vivido Huayna -Capac sus ltimos tiempos en Quito, tuvo a su lado a Atahuallpa, a -quien cri y educ con verdadera solicitud. En la hora de su muerte -Huayna Capac hizo llamar a los altos funcionarios de la Corona y declar -que su ltima voluntad era que el reino de Quito pasase a Atahuallpa -y el del Per a Huascar; luego encarg a sus dos hijos que vi<span class="pagenum"><a name="Page_121" id="Page_121">[121]</a></span>viesen -en paz y amistad. Si en los ltimos momentos de su vida, para -tranquilidad de su conciencia, quiso dar al nieto lo que haba robado al -abuelo, tambin derog las leyes fundamentales del imperio y arroj -la manzana de la discordia a los herederos de su autoridad. Debi ocurrir -la muerte a fines de 1525, seis aos largos antes de la llegada de -Pizarro a Puna<a name="FNanchor_121" id="FNanchor_121" href="#Footnote_121" class="fnanchor">[121]</a>.</p> - -<p>Cuando Huayna Capac, poco antes de morir, tuvo noticia de la primera -aparicin de los espaoles en el pas, dijo a los magnates del imperio—segn -escribe Garcilaso de la Vega—las siguientes palabras: -Mucho ha que por revelacin de nuestro padre el Sol tenemos, que -pasados doce reyes de sus hijos, vendr gente nueva y no conocida en -estas partes, y ganar y sujetar a su Imperio todos nuestros reinos y -otros muchos. Yo me sospecho que sern de los que sabemos que han -andado por la costa de nuestro mar: ser gente valerosa que en todo os -har ventaja. Tambin sabemos que se cumple en m el nmero de los -doce Incas. Certifcoos que a los pocos aos que yo me haya ido de -vosotros, vendr aquella gente nueva y cumplir lo que nuestro padre -el Sol nos ha dicho, y ganar nuestro Imperio y sern seores de l. -Yo os mando que les obedezcais y sirvais como a hombres que en todo -os harn ventaja: que su ley ser mejor que la nuestra, y sus armas -poderosas e invencibles ms que las vuestras. Quedaos en paz, que yo -me voy a descansar con mi padre el Sol que me llama.</p> - -<p>Slo unos cuatro o cinco aos vivieron en paz Huascar y Atahuallpa. -Era el primero hombre de carcter pacfico, bueno y generoso; y -el segundo, por el contrario, se distingua por su pasin por la guerra, -por su perfidia y crueldad. Atabalipa—pues as llaman tambin otros -cronistas a Atahuallpa—, con sus ejrcitos dirigidos por sus valerosos -generales Quzquiz y Challenchina, llev la guerra hasta el corazn del -imperio de su hermano. Comenz triunfando en la falda del Chimborazo, -tom a Tumebamba, cuya ciudad, como otras del distrito de -Caaris, entr a sangre y fuego; se estableci en Caxamalca, cruz -el ro <i>Apurimac</i>, acampando cerca de la capital del Per. En la llanura -de Quipaypan se iba a decidir el trmino de la lucha y que dur desde -la maana hasta la noche. La fortuna se declar en favor de Atahuallpa, -siendo hecho prisionero el inca Huascar. Dise la batalla en la primavera -de 1532.</p> - -<p>Atahuallpa recibi en Caxamalca la noticia de la victoria, y orden -al punto que su hermano fuese trasladado a la fortaleza de Xauxa. -Garcilaso de la Vega, que era de la raza Inca y sobrino por parte de -madre de Huayna Capac, dice que Atahuallpa hizo reunir en el Cuzco<span class="pagenum"><a name="Page_122" id="Page_122">[122]</a></span> -a todos los nobles Incas esparcidos en el pas, con el objeto de deliberar -acerca de la divisin del Imperio entre l y su hermano. Cuando -estaban reunidos les rode la soldadesca y los mat a todos. De esta -manera fueron exterminados todos los individuos que podan alegar mejores -ttulos que Atahuallpa a la Corona, llegando en su locura a matar -a sus hermanos de padre, esto es, a todos los que tenan en sus venas -sangre inca. A las mujeres, hermanas, tas, sobrinas, primas hermanas -y madrastras de Atahuallpa, colgaban de los rboles y de muchas -horcas muy altas que hicieron; a unas colgaron de los cabellos, a otras -por debajo de los brazos y a otras de otras maneras feas, que por la honestidad -se callan; dbanles sus hijuelos que los tuviesen en brazos; tenanlos -hasta que se les caan y aporreaban<a name="FNanchor_122" id="FNanchor_122" href="#Footnote_122" class="fnanchor">[122]</a>. Contaron todas estas -cosas a Garcilaso su misma madre y un to suyo, hermano de su madre, -llamado D. Fernando Huallpa Tupac Inca Yupanqui, que tuvieron la -dicha de salvarse de la matanza general de la familia. Pero si realmente—como -escribe con mucho acierto Prescott—trat Atahuallpa de -exterminar la raza Inca, cmo es que el mismo historiador confiesa que -setenta aos despus de la supuesta matanza existan cerca de seiscientos -descendientes de la raza pura por cuyas venas corra la sangre -real?<a name="FNanchor_123" id="FNanchor_123" href="#Footnote_123" class="fnanchor">[123]</a> Por qu esta matanza, en lugar de ceirse a las ramas legtimas -del tronco real, que tenan ms derechos a la Corona que el usurpador, -se extendi a todos los que estuviesen enlazados con l, aun en -el grado ms remoto? Por qu incluy a las ancianas y a las doncellas -y por qu se las someti a tormentos tan refinados y suprfluos, cuando -es evidente que unos seres tan poco poderosos nada podran hacer -que excitase los celos del tirano? Por qu cuando se sacrificaron tantos -a una vaga aprensin de riesgo futuro se dej vivir a su rival Huascar -y a su hermano menor Manco Capac, los dos hombres de quienes ms -tena que temer el vencedor? Por qu, en fin, ninguno de los que escribieron -medio siglo antes que Garcilaso refieren suceso semejante?<a name="FNanchor_124" id="FNanchor_124" href="#Footnote_124" class="fnanchor">[124]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_123" id="Page_123">[123]</a></span> -No cabe duda que en la relacin de Garcilaso la leyenda ha sustitudo -a la historia. La madre y un to del historiador, de la raza Inca, -y de menos de diez aos de edad cuando se realizaron las supuestas -crueldades de Atahuallpa, no son testigos a quienes podamos seguir sin -recelo alguno. Bastar decir que Atahuallpa destron al inca Huascar -y fu enemigo mortal de la citada raza. Si cronistas espaoles repitieron -y aun exageraron lo dicho por Garcilaso, quisieron con ello justificar -la conducta inhumana y cruel que sigui Pizarro con Atahuallpa.</p> - -<p>Continuando el hilo de la historia del vencedor de Quipaypan, haremos -notar que ya pudo tomar la borla encarnada, diadema de los incas, -olvidndose seguramente de que los extranjeros blancos iban a llegar -pronto y a destruir el imperio, como en los ltimos momentos de su -vida haba anunciado Huayna Capac.</p> - -<p>Pizarro haba salido de la isla de Puna y desembarcado en Tmbez. -Vi con sorpresa que aquella poblacin, donde antes fuera agasajado -con tanta solicitud, se hallaba desierta y casi destruda. Pudo, sin embargo, -apoderarse de algunos fugitivos, entre los cuales se hallaba el -curaca de Tmbez, quienes le dijeron que la ruina del pueblo era consecuencia -de la guerra civil que destrozaba el imperio. Militaban en -opuestos bandos las tribus feroces de Puna y los de Tmbez, logrando -aqullas la victoria y con la victoria terrible castigo de sus enemigos. -Grande era el desaliento de los espaoles, sin embargo de las brillantes -pinturas que les hicieron los indios acerca de la riqueza del pas -y de la magnificencia de la Corte imperial. Crean que todo era leyenda.</p> - -<p>Comprendi Pizarro que no haba que perder tiempo. A principios -de mayo de 1532, habiendo dejado a los menos fuertes y a los enfermos -en Tmbez, l se dirigi por el camino ms llano hacia el interior, en -tanto que Hernando de Soto march a explorar las faldas de la sierra. -Orden, bajo severas penas, que a los indgenas <i>no les fuese hecha fuerza -ni descortesa</i>. A unas 30 leguas al Sur de Tmbez encontr el rico -valle de Tangarala, cuyas condiciones le parecieron buenas para el establecimiento -de la colonia. Tan buenas le parecieron que, sin perder -tiempo, dispuso que se trasladasen all los que haba dejado en Tmbez. -En cuanto llegaron se comenz a edificar la colonia de San Miguel, -la cual se abandon despus por un sitio ms sano en las mrgenes -del Piura. El nombre de <i>San Miguel de Piura</i> recuerda la primera -fundacin colonial de los espaoles en el imperio de los incas. Habiendo -esperado en vano refuerzos, a los cinco meses de desembarcar en<span class="pagenum"><a name="Page_124" id="Page_124">[124]</a></span> -Tmbez, sali Pizarro (24 septiembre 1532) al frente de su pequeo -ejrcito, dejando en San Miguel algunas fuerzas al mando del contador -Antonio Navarro. Llevaba 100 infantes (entre ellos tres arcabuceros -y unos 17 ballesteros) y 77 caballos; con hueste tan escasa -penetr en el corazn del pas y se dirigi al campamento de Atahuallpa. -Atravesaba hermosas y bien cultivadas tierras; canales y acueductos -cruzaban de una parte a otra, regando rboles frondosos y deliciosas -huertas. Flores de diferentes clases despedan puros aromas, que -saturaban la atmsfera. Por todas partes eran recibidos con contento -por los sencillos habitantes. En todos los pueblos de alguna importancia -se encontraba alguna fortaleza o posada real, residencia del Inca -en sus viajes; tambin en ella haba cmodo alojamiento para las tropas -y almacenes para los vveres.</p> - -<p>Comprendiendo Pizarro que el desaliento comenzaba a cundir entre -los suyos, tom una resolucin atrevida. Con el pretexto de pasar revista - su pequeo ejrcito, dijo a los soldados que si alguno no tena -valor para seguir adelante, poda volverse a S. Miguel, cuya guarnicin -era corta, ofrecindoles desde luego la misma cantidad de tierras y -vasallos que los repartidos a los nuevos colonos. Consigui Pizarro lo -que se haba propuesto; slo cuatro infantes y cinco de caballera se -aprovecharon del permiso general.</p> - -<p>Volvi a emprender su marcha y se detuvo en un pueblo llamado -Zaran, en tanto que Hernando de Soto se dirigi hacia Caxas en busca -de noticias sobre el estado de las cosas. Volvi Soto a los ocho das de -haber salido, acompaado de un embajador del Inca y de otros indios -de inferior condicin. Hzole el embajador por orden del Inca, un regalo -de poca vala y le invit, en nombre tambin de su amo, a pasar al -campamento de Caxamalca. Pizarro del mismo modo obsequi al Inca -con un gorro de pao encarnado, algunas bagatelas de vidrio y otros -juguetes, mandndole a decir que deseaba llegar pronto a su presencia. -Hernando de Soto, habiendo visitado a Caxas y a la ciudad vecina de -Guancabamba, volvi dar cuenta de su misin Pizarro; djole, entre -otras cosas, que el Inca estaba acampado con poderoso ejrcito en -Caxamalca y los muchos recursos con que contaba.</p> - -<p>Prosigui su marcha, se detuvo en Motupe y lleg por fin al pie de -los Andes. Reconoci un camino en direccin al sur que iba al Cuzco, -y que muchos deseaban seguir; pero se opuso a ello Pizarro, importndole -poco los grandes peligros, porque <i>la ayuda de Dios es mucho -mayor</i>. Emprendise la subida de los Andes, marchando a la cabeza Pizarro -con 60 infantes y 40 caballos; su hermano Hernando deba seguirle -con la dems fuerza. Estrechas y muy pendientes sendas en los<span class="pagenum"><a name="Page_125" id="Page_125">[125]</a></span> -speros costados de los precipicios que formaban las altas montaas, -peascos que se levantaban en medio del camino, escalones hechos de la -misma piedra y por los cuales tena que subir el soldado, llevando los -caballos por la brida, y all, en la cumbre de una garganta, una fortaleza, -hecha de piedra, donde un puado de hombres hubieran podido -disputar el paso a un ejrcito entero, y todava ms arriba otra fortaleza -ms fuerte que la anterior. En ella se aloj Pizarro para pasar la -noche. Al da siguiente, sin esperar su hermano que le segua de cerca, -emprendi su marcha por los intrincados desfiladeros de la sierra. -El fro era horroroso y la vegetacin pobre. En lugar de las diferentes -clases de animales que antes haban visto, ahora slo contemplaban la -vicua, que desde encumbrado pico pareca mofarse del cazador; y en -lugar de los brillantes pjaros que eran la alegra de los espesos bosques -de los trpicos, ahora nicamente miraban el condor que cernindose -en los aires—como dice Prescott— una elevacin inmensa, segua -con melanclicos gritos la marcha del ejrcito, como si el instinto le -guiara por el sendero de la sangre y de la carnicera...</p> - -<p>Llegaron, tras penosa marcha, a la cumbre de la cordillera. Desde -all se extiende rida y dilatada llanura, cubierta de <i>pajonal</i>, hierba -amarilla, que vista desde abajo ciendo la base de los picos cubiertos -de nieve, e iluminada con los rayos de ardiente sol, parece pinculos -de plata engarzados en oro. Detuvse Pizarro para esperar la retaguardia. -Estando reunidos los dos hermanos, lleg una embajada india trayendo -un regalo de llamas al jefe espaol. Dijo el embajador que su seor -deseaba verle cuanto antes, y que a la sazn se encontraba cerca -de Caxamalca, en un sitio donde haba manantiales de agua caliente. -Con cierto orgullo hubo de hacer alarde del poder militar y de los recursos -de Atahuallpa. Pizarro, por su parte, no neg las proezas militares -de Atahuallpa, si bien dijo que el soberano espaol se hallaba tan -por encima del Inca, como lo estaba el Inca del ltimo de los curacas.</p> - -<p>Continuaron la marcha los espaoles, empleando todava dos das -para atravesar aquellas elevadas cordilleras. Comenz en seguida la bajada, -que no dej de ser dificultosa. Presentse otro embajador del Inca -con otro regalo de llamas y con las mismas promesas que el anterior.</p> - -<p>Al sptimo da de camino avistaron el valle de Caxamalca. Pizarro -conoca por las noticias que iba recibiendo la falsa actitud del Inca; pero -l haba formado el plan que deba seguir y resuelto estaba a ello, tal vez -siguiendo el ejemplo de Hernn Corts y acaso por los consejos que el -conquistador de Mxico le diera en Espaa. Saba que la organizacin -del Imperio era completamente autoritaria y que el Inca personifica la -religin, la patria, el ejrcito y todos los elementos sociales; de modo<span class="pagenum"><a name="Page_126" id="Page_126">[126]</a></span> -que el xito de la empresa consista en apoderarse de Atahuallpa. Decidise -a realizar empresa tan temeraria. A su vez el Inca form el propsito -de apoderarse de los aventureros, hacindolos caer en una celada -que haba dispuesto. Si eran superiores los soldados extranjeros a los -suyos, la superioridad dependa exclusivamente de sus armas y de sus -caballos; por lo dems, tenan las mismas flaquezas y las mismas pasiones. -No recordaba Atahuallpa las tristes predicciones que al fallecer -salieron de los labios de Huayna Capac sobre la destruccin del Imperio. -Adems, acababa de hacer prisionero a su hermano Huascar y dominaba -en absoluto lo mismo en Quito que en el Per.</p> - -<p>Era pintoresco el valle de Caxamalca; estaba cultivado con suma -habilidad y la vegetacin se manifestaba esplndida. Como a una legua -de distancia se elevaban columnas de vapor, producidas por las aguas -termales, en mucha estima a la sazn por el Inca. En el declive de las -colinas se descubran multitud de blancas tiendas de campaa, donde -estaba acampado ejrcito numeroso. Dividi Pizarro en tres divisiones -su ejrcito y penetr en Caxamalca, que se hallaba completamente desierta. -En una ciudad de 10.000 habitantes slo encontraron tres o cuatro -mujeres que les miraron con ojos de compasin. Estaban construdas -las casas con arcilla endurecida al sol y los techos eran de paja o -madera; algunas se distinguan porque era de piedra su fbrica. Entraron -en ella el 15 de noviembre de 1532. Impaciente Pizarro por averiguar -las intenciones del Inca, mand primero a Hernando de Soto con -15 jinetes al campamento imperial y en seguida a su hermano Hernando -con 20 caballos ms. Haban andado una legua escasa, cuando llegaron -al campamento. Hallaron al Inca rodeado de sus nobles, de sus oficiales -y de las mujeres de la casa real. Estaba sentado en un almohadn, -a la manera de los musulmanes, distinguindose, no por su traje, -que era ms sencillo que el de sus cortesanos, sino por la borla encarnada -que le caa sobre la frente. Hernando Pizarro y Hernando de Soto, -con dos o tres de los que les acompaaban, se colocaron en frente del -Inca, y el primero, en nombre de su hermano, le di cuenta de su misin, -invitndole a que visitase a los espaoles en su residencia actual. Atahuallpa -no contest una palabra, ni aun hizo un gesto, aunque se lo tradujo -todo el intrprete Felipillo; slo uno de los nobles que le rodeaban, -contest: est bien. Insisti Hernando Pizarro en que l diese la respuesta. -Entonces le mir sonrindose, y le dijo que al da siguiente, con -algunos de sus principales vasallos, pasara a ver al capitn espaol. -Refieren los cronistas espaoles que Soto meti espuelas y di rienda a -su hermoso caballo, hacindole luego caracolear alrededor del Inca, -quien conserv su inmutable serenidad, aadiendo que algunos soldados,<span class="pagenum"><a name="Page_127" id="Page_127">[127]</a></span> -llenos de temor, huyeron a la desbandada. Hasta tal punto disgust a -Atahuallpa la cobarda de los fugitivos, que les hizo luego matar. As lo -cuentan nuestras historias. En seguida los criados del Inca ofrecieron -algunas cosas de comer a los espaoles, los cuales no las aceptaron, -aunque s bebieron un poco de <i>chicha</i>, servida en grandes vasos de oro -por las bellezas del harn imperial.</p> - -<p>El regreso de los embajadores a Caxamalca produjo profundo desaliento -en sus compaeros, cuando oyeron referir el esplendor de la corte, -lo numeroso y disciplinado de su ejrcito y la civilizacin del pas. -Comprendieron entonces que haba sido temeridad el penetrar en el corazn -del imperio, sin poder avanzar ni retroceder. Estaban perdidos -sin remedio, si Dios no les ayudaba en la empresa. En Dios puso toda -su esperanza Francisco Pizarro. Confiad—les dijo—en el auxilio de la -Providencia, y si cumpls exactamente mis instrucciones, estoy seguro -de que triunfaremos. Convoc a sus oficiales para decirles que se propona -llevar all al Inca y cogerle prisionero a presencia de todo su -ejrcito. El proyecto sera desesperado; pero no quedaba otro camino. -Todo estaba reducido a anticiparse a lo que Atahuallpa trataba de hacer -con ellos. Pizarro quera hacer con el soberano del Per lo que Corts -haba hecho con el monarca de Mxico. Pero la prisin del azteca -tena algo de voluntaria y la del Inca era violenta. Adems, las fuerzas -de Corts eran mayores que las de Pizarro, y las de Moctezuma -eran menores que las de Atahualpa. Ante tantos peligros como rodeaban -a los espaoles, no es de extraar que los sacerdotes que iban en la -expedicin pasasen orando toda la noche.</p> - -<p>Amaneci el 16 de noviembre de 1532. Sonaron las trompetas al -romper el alba. Pizarro coloc la caballera en la plaza, dividiendo -aqulla en dos porciones, una a las rdenes de su hermano Hernando y -otra a las de Soto. La infantera la situ en otro edificio de la misma -plaza. Pedro de Canda, con unos cuantos soldados y dos falconetes se -apost en una fortaleza de piedra situada en la extremidad de la citada -plaza. El tom 20 hombres escogidos para acudir donde hubiese necesidad. -Las tropas comieron abundantemente, las armas se afilaron y -en los pretales de los caballos se pusieron muchas campanillas para que -aumentasen con su ruido el espanto de los indios. Celebrse solemne -misa por los eclesisticos que iban en la expedicin, los cuales aseguraron -en nombre de Dios y de su Madre Santsima la victoria; luego todos, -sacerdotes y soldados, cantaron el <i>Exurge, Domine, et judica causam -tuam</i>.</p> - -<p>Ya entrado el da recibi Pizarro un mensaje de Atahuallpa anunciando -su visita y diciendo tambin que llevara a la gente armada<span class="pagenum"><a name="Page_128" id="Page_128">[128]</a></span> -como los espaoles haban ido a su campamento. De la manera que viniere—contest -el Gobernador al mensajero—lo recibir como amigo y -hermano<a name="FNanchor_125" id="FNanchor_125" href="#Footnote_125" class="fnanchor">[125]</a>. Cuando lleg el Inca como a un cuarto de legua de Caxamalca, -determin establecer all el campamento, aplazando la visita -para el da siguiente; determinacin que hubo de contrariar mucho a -Pizarro, hasta el extremo que rog al Inca, por medio del mismo mensajero -que trajo la noticia, que cambiase de propsito, pues deseaba cenar -con l aquella noche. Accedi el Inca, lo cual prueba, dgase lo que -quiera en contrario, que obraba de buena fe. Tampoco damos crdito -lo que dice Hernando Pizarro en carta dirigida a la Audiencia de Santo -Domingo un ao despus de los sucesos, y es que acompaaban a -Atahuallpa unos 5 o 6.000 indios, quienes llevaban escondidas porras -pequeas, hondas y bolsas con piedras. Cmo poda concebir el -Inca que en el centro de su imperio, rodeado de su corte y de algunas -tropas, teniendo cerca numeroso ejrcito, hubiese un hombre tan temerario -que se atreviera apoderarse de su persona?</p> - -<p>Faltaba poco para ponerse el sol cuando la comitiva lleg al pueblo. -Venan primero algunos centenares de criados destinados a limpiar -el camino que deba recorrer el Inca y en cantar himnos de triunfo que -en nuestros odos—dice uno de los conquistadores—sonaban cual si fuesen -canciones del infierno<a name="FNanchor_126" id="FNanchor_126" href="#Footnote_126" class="fnanchor">[126]</a>. Venan despus otras compaas de indios: -unos vestidos con tela blanca y colorada; otros slo de blanco con -martillos o mazas de plata y cobre en las manos; ltimamente los guardias -del inmediato servicio de Atahuallpa con su rica librea azul y profusin -de ornamentos de alegres colores, indicando su nobleza los largos -pendientes que colgaban de sus orejas. El Inca vena sobre unas -andas y el asiento que traa era un tabln de oro que pes un quintal<a name="FNanchor_127" id="FNanchor_127" href="#Footnote_127" class="fnanchor">[127]</a>; -el palanqun estaba cubierto de chapas de oro y plata, y adornado -con delicadas plumas de pjaros tropicales<a name="FNanchor_128" id="FNanchor_128" href="#Footnote_128" class="fnanchor">[128]</a>; entre las alhajas -que llevaba el monarca sobresala un collar de esmeraldas y brillantes -de tamao extraordinario<a name="FNanchor_129" id="FNanchor_129" href="#Footnote_129" class="fnanchor">[129]</a>. Lleg a la plaza, mand hacer alto y no -viendo a los espaoles, pregunt: <i>dnde estn los extranjeros?</i> En aquel -instante Fr. Vicente de Valverde, religioso dominico, capelln de Pizarro -(despus obispo de Cuzco), llevando en una mano un <i>Crucifijo</i> y en -la otra el <i>Breviario</i>, se acerc al Inca, le hizo una reverencia, le santigu -con la Cruz y le explic algunos misterios de nuestra religin. Impasible -estuvo Atahuallpa oyendo cosas que no entenda; pero cuando<span class="pagenum"><a name="Page_129" id="Page_129">[129]</a></span> -dijo Valverde que su reino estaba dado por el Papa al emperador Carlos -V, de quien deba reconocerse tributario y vasallo, el rostro del Inca -se demud y sus ojos centellearon de ira, preguntando, entre otras cosas, -con qu autoridad se le hablaba de aquella manera. Por toda respuesta -el fraile le present el Breviario. Atahuallpa lo cogi, pas algunas -hojas y lo arroj al suelo. El bueno del fraile se apresur a -cogerlo y corri a referir al Gobernador el ultraje hecho al sagrado -libro<a name="FNanchor_130" id="FNanchor_130" href="#Footnote_130" class="fnanchor">[130]</a>. Pizarro agit entonces una bandera blanca, que era la seal -convenida; son un tiro de la fortaleza y todos se lanzaron a la plaza -gritando <i>Santiago y a ellos!</i> La caballera y la infantera en columna -cerrada cayeron sobre la muchedumbre de indios. Los gritos de los espaoles, -el estrpito de los caballos, el sonido de los cascabeles puestos -en los pretales, el ruido de la artillera y arcabucera y el humo de la -plvora, daban verdadero carcter de terror a la escena. Los indios, -cogidos de sorpresa, amontonados, oprimindose unos a otros, dejbanse -matar. En torno del Inca la mortalidad era mayor. Los fieles nobles -ofrecan sus pechos por escudo de su querido soberano. Cuentan—y de -cuento puede calificarse el relato de los cronistas espaoles—que los -nobles indios, como antes se dijo de la tropa, llevaban armas ocultas bajo -los vestidos. Parece ser que alguno de los nuestros intent matar a -Atahuallpa y que el Gobernador grit entonces: <i>Nadie hiera al indio so -pena de la vida</i><a name="FNanchor_131" id="FNanchor_131" href="#Footnote_131" class="fnanchor">[131]</a>. Aproximse al Inca, que cay al suelo, rodando -con l la borla imperial. El sol desapareca del horizonte. Creeran los -indios que les abandonaba para siempre?</p> - -<p>Los espaoles mataron—segn un descendiente de los Incas—unos -diez mil indios<a name="FNanchor_132" id="FNanchor_132" href="#Footnote_132" class="fnanchor">[132]</a>. De los nuestros slo hubo un herido, Francisco Pizarro; -y lo fu involuntariamente (cuando se dispona a coger prisionero -a Atahuallpa) por uno de sus soldados. En el rodar de los tiempos -habra de repetirse el mismo hecho; aunque en sentido contrario. El 3 -de julio de 1898 los espaoles, adems de perder toda su escuadra en -aguas de Santiago de Cuba, tuvieron 350 muertos, 160 heridos y 1.600 -prisioneros. Los americanos slo perdieron un hombre y dos heridos.</p> - -<p>Cundi el terror por todo el imperio. Nadie se atrevi a protestar. -A su vez los espaoles se hicieron dueos de los inmensos rebaos de -llamas que pastaban en las cercanas y destinados para el consumo de -la corte<a name="FNanchor_133" id="FNanchor_133" href="#Footnote_133" class="fnanchor">[133]</a>; saquearon la quinta de Atahuallpa, donde encontraron preciosas -joyas y rica bajilla de oro y plata, y se apoderaron en Caxamal<span class="pagenum"><a name="Page_130" id="Page_130">[130]</a></span>ca -de almacenes llenos de gneros de lana y de algodn. No se olvid Pizarro -de erigir una iglesia y en ella con toda solemnidad decan diariamente -misa los padres dominicos. Comprendiendo Atahuallpa la sed de -oro de los espaoles y temeroso de que su hermano Huascar—prisionero -en Andamarca a las rdenes de Pizarro—pudiera escapar de sus -guardias y ponerse a la cabeza del imperio, dijo un da al Gobernador -que l se obligaba, si se le conceda la libertad, a cubrir de oro todo el -piso del aposento en que estaban. Como los presentes le oyeran con incrdula -sonrisa, aadi que no slo cubrira el suelo, sino que llenara -el cuarto hasta que el oro llegase a su altura, y levantndose sobre las -puntas de los pies hizo una seal con la mano en la pared todo lo ms -alto que pudo. Accedi Pizarro a la oferta, y tirando una lnea encarnada -en la pared a la altura que el Inca haba dicho, mand a un escribano -que tomase nota de todo. La habitacin—segn el secretario -Xerez—tena 17 pies de ancha por 22 de larga; la altura era de nueve -pies. El metal no haba de fundirse y transformarse en barras, sino en -la forma de los artculos manufacturados. Convnose del mismo modo -que se llenara de plata y de igual manera el aposento prximo que era -ms pequeo<a name="FNanchor_134" id="FNanchor_134" href="#Footnote_134" class="fnanchor">[134]</a>. Despach el Inca correos a Cuzco y a otras principales -ciudades con orden de llevar a Caxamalca todos los ornamentos y utensilios -de oro de los reales palacios, de los templos y dems edificios pblicos. -Entre tanto gozaba de alguna libertad dentro de su rigurosa prisin -y deba hallarse agradecido a Pizarro, el cual, en compaa del -fraile Valverde, cuidaba de que su alma no se perdiese, ensendole las -verdades de la religin cristiana.</p> - -<p>Refieren graves historiadores que pens Pizarro reunir en Caxamalca -a Huascar y a Atahuallpa con el objeto de examinar y decidir -por l mismo quin tena ms derecho al cetro de los incas, medida que -puso en cuidado al ltimo de los pretendientes, quien mand ahogar a -su hermano en el ro de Andamarca. No queremos manchar la memoria -de Atahuallpa con semejante crimen; ni tampoco queremos divagar -acerca de un suceso que se presta a censuras tan amargas.</p> - -<div class="figcenter2em" id="ATAHUALPA"> - <img src="images/p130.jpg" width="500" height="792" alt=""/> - <div class="caption"> - <p><span class="smcap">Atahualpa.</span></p> - </div> -</div> - -<p>Iba a tocar el turno a Atahuallpa. Pizarro y los suyos tenan miedo -al pobre prisionero. En la ciudad de Pachacamac, que era para los -peruanos como la Meca para los musulmanes o Cholula para el pueblo -de Anahuac, se levantaba un santuario de los ms opulentos de la tierra; -Xauxa tena fama de poblacin opulenta, y en el Cuzco haba un -templo dedicado al sol cuyas paredes se hallaban cubiertas de plan<span class="pagenum"><a name="Page_131" id="Page_131">[131]</a></span>chas -de oro. La llegada de Almagro a Caxamalca (mediados de febrero -de 1533) con gran refuerzo de tropas, influy desgraciadamente en la -suerte del Inca. Los soldados de Almagro reclamaban igual parte que -los de Pizarro en el tesoro de Atahuallpa. Todos tenan prisa de recibir -su parte. Ya haba aumentado mucho dicho tesoro, si bien no llegaba -a la seal que el Inca hizo en la pared. Determinse hacer la -distribucin, siendo necesario antes reducirlo a barras de igual tamao, -peso y calidad. La suma total del oro fu de un milln trescientos -veinte y seis mil quinientos treinta y nueve pesos de oro, que en el -valor actual de la moneda equivaldra a cerca de tres millones y medio -de libras esterlinas o poco menos de quince millones y medio de duros. -La cantidad de plata se calcul en cincuenta y un mil seiscientos diez -marcos. Hzose en paz la distribucin, pues los soldados de Almagro -desistieron de sus pretensiones y se contentaron con una pequea cantidad -que se estipul. Por cierto que Pizarro, antes de hacer dicha distribucin, -<i>con todo temor de Dios</i> invoc el auxilio divino para ejecutar -aquel acto con toda justicia. Hacer que Dios intervenga en las maldades -de los hombres! Nada se dice en la reparticin de Almagro, ni del -licenciado Espinosa, a quien Luque antes de morir le haba legado sus -derechos.</p> - -<p>Presentse a la sazn un problema que corra prisa resolver. Qu -convena hacer con Atahuallpa? Entre los enemigos del Inca, el ms -encarnizado era Felipillo. Es verdad que Atahuallpa le corresponda -con la misma moneda, pues haba descubierto que dicho joven se hallaba -en ntimas relaciones con una de las concubinas reales. Lleg a -decir que le era ms doloroso todava que su prisin, el ultraje que le -haba hecho una persona de tan baja esfera. Felipillo y otros comenzaron -a decir que Atahuallpa tramaba una sublevacin contra los espaoles. -Pizarro lo crey o aparent creerlo. De nada valieron las protestas -de inocencia del Inca. Hernando de Soto, entre otros, se declar -defensor del real prisionero; pero Pizarro dispuso que aqul marchase -con un destacamento a Guamachucho. Entonces se form un tribunal -que presidieron Pizarro y Almagro; se nombr un fiscal y se di al prisionero -un defensor. Oviedo dice que el proceso estaba mal ideado y -peor escrito, inventado por un clrigo turbulento y sin principios, por -un ignorante escribano sin conciencia y por otros de la misma estofa -cmplices en esta infamia<a name="FNanchor_135" id="FNanchor_135" href="#Footnote_135" class="fnanchor">[135]</a>. Se le hicieron doce cargos, y los ms -importantes fueron: Que haba usurpado la Corona y asesinado a su hermano -Huascar.—Que haba disipado las rentas pblicas desde la conquista -del pas por los espaoles para enriquecer a su familia y favori<span class="pagenum"><a name="Page_132" id="Page_132">[132]</a></span>tos.—Que -haba cometido los crmenes de idolatra y adulterio viviendo -pblicamente casado con muchas mujeres.—Que haba tratado de sublevar -a sus vasallos contra los espaoles. La Historia no registra un proceso -ms inicuo; testigos sin conciencia declararon lo que quisieron Pizarro -y Almagro, y aun sus declaraciones fueron falseadas por el malvado -Felipillo. El nico cargo que poda tener importancia era si haba -alentado a los indios a la insurreccin, y Hernando de Soto prob, a su -vuelta de Guamachucho, que era falso. Fu sentenciado a ser quemado -vivo en la plaza de Caxamalca aquella misma noche. Levantronse en -aquel tribunal militar algunos hombres de conciencia protestando del -crimen que se quera cometer; sus razones no fueron atendidas. Rog, -llor, ofreci doble rescate del que haba pagado; todo fu en vano. Las -lgrimas del infeliz monarca no ablandaron el duro corazn de Pizarro -y Almagro. Desebase tener la aprobacin del Padre Valverde y el -necio fraile la firm sin vacilar.</p> - -<p>El 29 de agosto de 1533 sali Atahuallpa encadenado y a pie para -el lugar del suplicio, llevando a su lado al Padre Valverde, que le quera -convencer de las verdades de la religin catlica. No entenda el -infeliz Inca una palabra de aquellas teologas y misterios: pero cuando -vi el lugar del suplicio y contempl los haces de lea que haba de incendiar -su pira funeral, manifest gran decaimiento y angustia. Aprovechndose -de aquellos momentos de pena, el fraile Valverde levant -en alto la cruz, rog al Inca que la abrazase y se dejara bautizar, prometindole, -en cambio, que la terrible muerte de hoguera se conmutara -en la ms suave de garrote.</p> - -<p>Confirm Pizarro la afirmacin del religioso y el Inca se convirti -al catolicismo y fu bautizado con el nombre de Juan de Atahuallpa, -porque en aqul mismo da la Iglesia conmemora <i>La degollacin de San -Juan Bautista</i>. Antes de morir manifest su deseo de que sus restos -fuesen trasladados a Quito y conservados al lado de los de sus antecesores, -por lnea materna, y a Pizarro suplic que tuviese compasin de -sus hijos. Toda la noche permaneci el cuerpo del ltimo rey de los incas -en el sitio de la ejecucin. A la maana siguiente lo trasladaron a -la Iglesia de San Francisco, donde se celebraron solemnemente sus -exequias. Enton el oficio de difuntos el Padre Valverde. Penetraron de -repente en la iglesia, llorando a lgrima viva, gran nmero de indias, -esposas y hermanas del difunto, decididas a sacrificarse y acompaar -a su Rey al pas de los espritus. Les dijeron los espaoles que Atahuallpa -haba muerto en el seno del cristianismo, y que el Dios de los -cristianos aborreca tales sacrificios, y al intimarlas que abandonasen -el templo, muchas de ellas se suicidaron con la esperanza de acompa<span class="pagenum"><a name="Page_133" id="Page_133">[133]</a></span>ar -a su seor a las brillantes mansiones del Sol. Los restos de Atahuallpa -se depositaron en el cementerio del convento de San Francisco, -y luego, cuando los espaoles salieron de Caxamalca, los indios, deseosos -de cumplir la voluntad de su Rey, los trasladaron secretamente a -Quito y los arrojaron donde yacan los de sus antepasados.</p> - -<p>Cuando Hernando de Soto volvi de su expedicin y supo todo lo -ocurrido, manifest—y no dudamos de la sinceridad del insigne capitn—profunda -pena. Dijo a Pizarro que lo de la conspiracin de Atahuallpa -era una infame calumnia, y que lo procedente hubiera sido -trasladar al Inca a Castilla a las rdenes del Emperador. Mostrse—segn -dicen—pesaroso y aun arrepentido Pizarro, echando la culpa al -tesorero Riquelme, al dominico Valverde y a otros. Disculpronse los -acusados, quienes con toda claridad y firmeza dijeron que Pizarro y -slo Pizarro era el culpable. Es cierto que dicho jefe se manifest apenado -al cumplir la sentencia de muerte y luego se visti de luto; mas -todo ello fu una ridcula farsa.</p> - -<p>Las demostraciones que despus se vieron bien, manifiestan lo muy -injusta que fu... puesto que todos cuantos entendieron en ella tuvieron -despus muy desastrosas muertes<a name="FNanchor_136" id="FNanchor_136" href="#Footnote_136" class="fnanchor">[136]</a>. En efecto, ya veremos en el -curso de esta historia que los autores de tantas maldades acabaron mal. -De Felipillo diremos que, por orden de Almagro, fu ahorcado en la -expedicin a Chile, confesando entonces haber variado el sentido de las -declaraciones, haciendo que las favorables al Inca resultasen condenatorias.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_134" id="Page_134">[134]</a></span></p> - - - - -<h3 id="CAPITULO_VII">CAPITULO VII</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Conquista del Per (Continuacin).—Anarqua despus de la -muerte de Atahuallpa.—El inca Toparca.—Lucha en la -sierra de Vilcaconga.—Muerte de Toparca.—Soto, Almagro -y Pizarro en el valle de Xaquixaguana.—Muerte de -Challcuchima.—El inca Manco.—Los espaoles en el Cuzco -y botn que recogieron.—Coronacin de Manco.—El municipio -del Cuzco.—La religin.—Derrota de Quizquiz.—Pedro -de Alvarado en el Per.—Fundacin de Lima.—Pizarro -gobernador del Per y Almagro de Chile.—Pizarro -y el inca Manco.—Estado del Per en la segunda mitad del -ao 1535.—Evasin del inca Manco.—Sublevacin de los indios: -batalla en el ro Yucay.—Toma del Cuzco por los espaoles.—Sitio -del Cuzco por los indios.—Almagro en Chile.—Entrevista -de Almagro con Manco.—Almagro en el -Cuzco.—Cartas de la Emperatriz y del Emperador a Pizarro.—Guerra -entre Almagro y los Pizarros.—Accin de -Abancay.—Sentencia del P. Bobadilla.</span></p> - - -<p class="p2">Muerto Atahuallpa, se apoder del pas espantosa anarqua. Crey -Pizarro restablecer el orden nombrando Emperador al joven Toparca, -hermano de Atahuallpa. Pizarro y Almagro, acompaados del Inca y del -antiguo jefe Challcuchima, tomaron el camino que se extenda entre las -elevadas regiones de las cordilleras hasta el Cuzco, pasando por varias -poblaciones, siendo las principales Gruamachucho y Guanuco. Despus -de fatigosa marcha, dieron vista al rico valle de Xauxa, en cuya ciudad -hicieron alto por algunos das. No careca de fama un templo de Xauxa; -pero—como dice Prescott—el fuerte brazo del Padre Valverde y de -sus compatriotas derrib los dolos de su elevado puesto, poniendo en -su lugar las imgenes de la Virgen y del Nio<a name="FNanchor_137" id="FNanchor_137" href="#Footnote_137" class="fnanchor">[137]</a>.</p> - -<p>Dispuso Pizarro que se adelantara Soto con 60 caballos para reconocer -el pas y recomponer los puentes destrudos por el enemigo, cuyas -huellas eran ms frecuentes a medida que avanzaba. Pas cerca de -la ciudad de Bilcas y sostuvo en un desfiladero ligera escaramuza con -los indios, cruz el ro Abancay y las caudalosas aguas del Apurimac,<span class="pagenum"><a name="Page_135" id="Page_135">[135]</a></span> -y en los desfiladeros de la sierra de Vilcaconga pele con un cuerpo -considerable de indios, tal vez dirigidos por el valiente jefe Quizquiz, -que andaba en aquellos tiempos recorriendo las inmediaciones del Cuzco. -La noche interrumpi el combate, y gran fortuna fu para los espaoles -la llegada de Almagro con casi todo el resto de la caballera. Huyeron entonces -los indios y los dos jefes de nuestro ejrcito acordaron tomar seguras -posiciones y esperar a Pizarro. No se explicaban los nuestros -quin anduviera organizando la resistencia de los indgenas, recayendo -por fin las sospechas en el cautivo jefe Challcuchima. Pizarro acus a -dicho jefe de mantener correspondencia secreta con su confederado -Quizquiz, echndole en cara, como antes haba hecho con Atahuallpa, -su ingratitud con los espaoles, y amenazndole, si sus compaeros no -deponan las armas, con quemarle vivo. Bien ser decir que Challcuchima, -lo mismo que Atahuallpa, eran inocentes.</p> - -<p>Antes de salir Pizarro de Xauxa tuvo el sentimiento—as lo dicen -sesudos historiadores—de ver morir al inca Toparca, y si poco antes se -consider a Atahuallpa autor de la muerte de Huascar, a la sazn recayeron -sospechas de que Challcuchima haba sido el asesino del joven -monarca. Bien puede asegurarse que corra parejas la inocencia de los -dos acusados. En carta dirigida al Emperador Carlos V por el Ayuntamiento -de Xauxa, se dice que ni aun las tropas llegaron convencerse -del crimen de Challcuchima.</p> - -<p>March Pizarro a reunirse con Soto y Almagro. Los tres penetraron -en el valle de Xaquixaguana, a unas cinco leguas del Cuzco. Regaba -un ro aquel valle encantador, cubierto siempre de verde alfombra, -y cuya vegetacin era tan rica como lozana. En las laderas de los montes -prximos los nobles peruanos tenan casas de campo, en las cuales, -durante los calores del verano, salan tomar sus plazeres y solazos<a name="FNanchor_138" id="FNanchor_138" href="#Footnote_138" class="fnanchor">[138]</a>. -Detvose en aquel paraso Pizarro algunos das, no slo para -dar descanso y municionar las tropas, sino para formar causa a Challcuchima, -si causa puede llamarse—como escribe Prescott—un procedimiento -en que la sentencia se di la mano con la acusacin<a name="FNanchor_139" id="FNanchor_139" href="#Footnote_139" class="fnanchor">[139]</a>. Fu -condenado a ser quemado vivo, sentencia—dice Herrera—que pareci - algunos demasiado cruel, pero los que se rigen por razones de alta -poltica no atienden ninguna otra, y Prescott hace el siguiente comentario: -No sabemos por qu adoptaban los espaoles con preferencia -este mtodo cruel de ejecucin, no ser que fuese porque el indio -era infiel, y el fuego, desde muy antiguo, parece haber sido considerado -el elemento ms propsito para dar muerte los infieles, como<span class="pagenum"><a name="Page_136" id="Page_136">[136]</a></span> -tipo de la inextinguible llama que les esperaba en las regiones infernales.<a name="FNanchor_140" id="FNanchor_140" href="#Footnote_140" class="fnanchor">[140]</a> -El Padre Valverde acompa a Challcuchima al patbulo, deseoso -de conquistar un alma para el cielo. A las religiosas teoras de que el -bautismo le abrira las puertas del paraso, y si no reciba aquellas -aguas estaba condenado sin remedio, el indio slo respondi que no entenda -la religin de los blancos. Mientras las llamas lo consuman, -muri invocando el nombre de Pachacamac.</p> - -<p>En seguida de suceso tan trgico, se present a Pizarro, acompaado -de brillante squito, el prncipe Manco, hermano de Huascar. -Anunci que le perteneca la Corona y reclam la proteccin de los -espaoles. Pizarro se apresur a concederla en nombre del soberano de -Castilla.</p> - -<p>Todos continuaron su camino hacia Cuzco. El 15 de noviembre -de 1533, al frente de su ejrcito, penetr Pizarro en el Cuzco, ciudad -hermosa, residencia de la corte y de la nobleza principal. Los edificios -eran de piedra, y las calles largas y estrechas. Por el centro de la -poblacin pasaba un ro, o ms bien un canal y sobre l muchos puentes -para poner en comunicacin todos los barrios de aqulla. Entre los -edificios ms suntuosos sobresala el templo dedicado al Sol, la fortaleza -y los palacios de los incas. La soldadesca entr a saco en los -palacios, llegando hasta profanar los sepulcros. Luego se hizo de todo -el tesoro un fondo comn, exactamente lo mismo que en Caxamalca; -Pedro Sancho, notario real y secretario de Pizarro, dice que no pas -de quinientos ochenta mil doscientos pesos de oro y doscientos quince -mil marcos de plata<a name="FNanchor_141" id="FNanchor_141" href="#Footnote_141" class="fnanchor">[141]</a>. Hzose la divisin del botn del mismo modo -que la anterior. Al Rey se le remiti la parte que le corresponda. Despus -se ocup el jefe espaol en la coronacin de Manco, hijo legtimo -de Huayna Capac, heredero del citado hermano y monarca de la antigua -rama del Cuzco. Celebrronse todas las ceremonias de la coronacin. -El fraile Valverde dijo la misa y Pizarro di a Manco la diadema -del Per. Hicironse grandes fiestas con tal motivo.</p> - -<p>Inmediatamente quiso Pizarro organizar el gobierno municipal del -Cuzco a la manera de Castilla. Se nombraron dos alcaldes y ocho regidores; -entre los ltimos estaban Gonzalo y Juan, hermanos de Pizarro. -Todos juraron solemnemente su oficio el 24 de marzo de 1534. Muchos -espaoles comenzaron a establecerse en los palacios y edificios de los -incas con grandes ofertas de tierras y casas. Por lo que respecta al Padre -Valverde no descuid los intereses de la religin y los suyos propios. -Ya obispo del Cuzco se prepar a desempear las funciones de su<span class="pagenum"><a name="Page_137" id="Page_137">[137]</a></span> -ministerio. Eligise para la catedral un sitio en la plaza, y adosado a -ella un espacioso convento. El altar mayor de la iglesia se coloc en el -mismo lugar donde estuvo la imagen del Sol, y los frailes dominicos -vinieron a habitar los claustros del templo indio. De igual manera, en -la casa de las Vrgenes del Sol se estableci un convento de monjas catlicas. -En todas partes los antiguos templos se convirtieron en iglesias -y conventos cristianos. Los dominicos, los mercenarios y otros religiosos -se dieron prisa en la obra de la conversin, pudindose asegurar que -los ingleses, franceses y holandeses no miraron con el inters que los -frailes espaoles la salvacin de las almas de los indgenas.</p> - -<p>Durante la estancia en Cuzco de Pizarro, se reunieron algunas fuerzas -indias bajo las rdenes de Quizquiz, uno de los generales de Atahuallpa. -En su persecucin destac Pizarro a Almagro con una pequea -fuerza de caballera y numeroso cuerpo de indios mandados por el -inca Manco, quien en esta ocasin iba a pelear contra soldados de Quito -y contra Quizquiz, antiguos enemigos del rey Huascar. Quizquiz fu -derrotado cerca de Xauxa, retirndose a las elevadas montaas de -Quito, donde, como en otro tiempo, segn cuentan las crnicas cristianas, -nuestro Pelayo en las fragosidades de las sierras de Asturias, di -el grito de <i>Dios</i>, <i>patria</i> y <i>libertad</i>; pero el general espaol encontr patriotas -que le siguieron, mientras el general peruano slo hall miserables -que le mataron a sangre fra. As pereci el ltimo de los grandes -generales de Atahuallpa, o mejor dicho, el nico que hubiese podido -defender hasta el ltimo momento la independencia del Per.</p> - -<p>Otro asunto que demanda ms consideracin que las hostilidades -de los indios ocup por entonces al gobernador espaol. El asunto fu -la llegada a la costa de gran nmero de espaoles mandados por Pedro -de Alvarado, valeroso capitn que a las rdenes de Hernn Corts haba -adquirido fama inmortal en la guerra de Mxico. Sali Alvarado de -Mxico el 13 de noviembre de 1523 con el encargo que le di Corts de -conquistar la rica regin de Guatemala. Someti (como se dijo en el <a href="#CAPITULO_V">captulo V</a> -de este tomo) a los indgenas, fund ciudades, march a Espaa -(1527) y gan la confianza del Monarca, volviendo a Guatemala. -Excitado por las relaciones que le hacan de las conquistas de Francisco -Pizarro, levant un cuerpo de tropas y march al Per<a name="FNanchor_142" id="FNanchor_142" href="#Footnote_142" class="fnanchor">[142]</a>. Tena -noticia Alvarado de que las conquistas de Pizarro se haban limitado -al Per propiamente dicho, y que la parte del Norte, donde se hallaba -el reino de Quito, antigua residencia de Atahuallpa, estaba sin explotar, -pudindose adquirir, por tanto, muchas riquezas. La flota que<span class="pagenum"><a name="Page_138" id="Page_138">[138]</a></span> -tena destinada a las islas de la Especia tom la direccin de la Amrica -del Sur, desembarcando (marzo de 1534) en la baha de Caracas -con 500 soldados, de los cuales 230 eran de caballera, provistos todos -de armas y municiones.</p> - -<p>Sin tener en cuenta que invada un territorio concedido por la Corona -a Pizarro, march, a travs de las montaas, sobre Quito. Cruz el -ro Dable, penetr en las intrincadas malezas de la sierra y comenz a -franquear una y otra cordillera, en medio de nieves y ventiscas, con un -fro cada vez mayor. Aunque la infantera iba avanzando a fuerza de -trabajo, muchos de los soldados de caballera se quedaron helados sobre -sus caballos. Los indios que llevaba, acostumbrados al clido clima -de Guatemala, padecieron horriblemente y murieron muchos. Pareca -que el hambre y el fro iban a acabar con infantes y caballos. Como si -todo esto fuera poco, el aire se llen de espesas nubes de tierra y ceniza -que cegaban y hacan dificilsima la respiracin de los hombres; nubes -de tierra y ceniza procedentes de una erupcin del volcn Cotopax, -que se halla a 12 leguas al Sudoeste de Quito. Por fin lleg Alvarado, -despus de salir de Puertos Nevados, a las inmediaciones de Riobamba; -pero habiendo perdido una cuarta parte de su ejrcito, cerca de -2.000 indios auxiliares y considerable nmero de caballos. Tal fu el -desastroso paso de los Puertos Nevados. Emprendi despus su marcha -por la llanura, causndole no poco asombro ver impresas en el suelo -huellas de herradura. Era evidente que caballera espaola haba pasado -por all, siendo de pensar que otros le haban precedido en la conquista -de Quito.</p> - -<p>Merece el hecho clara explicacin. Cuando Pizarro sali de Caxamalca, -conociendo que el nico puerto para entrar en el pas era San -Miguel, dispuso nombrar a Sebastin Belalczar, persona en quien l -tena gran confianza por su inteligencia, valor y severidad, gobernador -de la colonia. Belalczar tom posesin de su gobierno, recibi noticias -de las riquezas de Quito, y por su propia voluntad y sin contar con el -permiso de Pizarro, a la cabeza de unos 140 soldados, entre infantes y -jinetes, auxiliado con un cuerpo considerable de indios, march por la -ancha cordillera de los Andes, por un camino ms corto y seguro que -el que despus llev Alvarado. En los llanos de Riobamba pele varias -veces con el general indio Ruminabi, triunfando al fin y penetrando en -la capital, que en honor de Francisco Pizarro, llam San Francisco de -Quito. Tuvo el sentimiento de no encontrar las riquezas que esperaba -y tom la vuelta de su colonia, noticioso de la aproximacin de Almagro.</p> - -<p>Sucedi lo que era de esperar. Cuando Almagro tuvo noticia en<span class="pagenum"><a name="Page_139" id="Page_139">[139]</a></span> -Cuzco de la expedicin de Belalczar, sospechando alguna traicin, -sali para San Miguel, donde le informaron de todo. Desde San Miguel, -sin darse punto de reposo, march al encuentro de Belalczar, con el -cual se reuni en Riobamba, no sin sostener antes sangrientas luchas con -los indgenas. Las explicaciones que mediaron entre los dos fueron afectuosas, -convencindose Almagro de que no haba traicin de parte del -gobernador de San Miguel. Reunidos Almagro y Belalczar, esperaron -la llegada de Alvarado. Al encontrarse frente a frente en las llanuras -de Riobamba, antes de lanzarse a la lucha, acordaron resolver el asunto -por medio de negociaciones. Si Almagro y Alvarado sostenan sus -respectivos derechos a la conquista del pas, vinieron por ltimo a un -acomodo, que consisti en que Pizarro pagara cien mil pesos de oro a -Alvarado, cediendo ste su flota, sus tropas y sus municiones y almacenes<a name="FNanchor_143" id="FNanchor_143" href="#Footnote_143" class="fnanchor">[143]</a>.</p> - -<p>Entretanto el gobernador, habiendo dejado encargado del gobierno -de Cuzco a su hermano Juan, llevando consigo a Manco, se dirigi a -Xauxa, donde el citado inca obsequi a Pizarro con una cacera al estilo -del pas. En Pachacamac celebraron cariosa conferencia Alvarado -y Pizarro, despidindose el primero para su gobierno de Guatemala<a name="FNanchor_144" id="FNanchor_144" href="#Footnote_144" class="fnanchor">[144]</a>.</p> - -<p>Nombrado Belalczar, poco tiempo despus, gobernador de Quito, y -deseoso de ensanchar los lmites de su nuevo gobierno, comenz sus -conquistas hacia el Norte.</p> - -<p>Por su parte, preocupaba Pizarro dnde haba de edificarse la futura -capital de aquel vasto imperio colonial. El Cuzco se hallaba lejos -de la costa, y el pequeo establecimiento de San Miguel estaba situado -muy al Norte. En el cabildo celebrado en Xauxa el 29 de noviembre de -1534, se trat de la necesidad de trasladar la poblacin a sitio ms conveniente. -Manifestaron su opinin algunos vecinos de Xauxa, acordndose -el nombramiento de comisionados que examinasen, en el valle del -cacique de Lima, dnde poda hacerse la fundacin. El comendador -Francisco Pizarro, adelantado y capitn general y gobernador en las -provincias de la Nueva Castilla, nombr a Ruy Daz, a Juan Tello y -a Alonso Martn para que eligiesen el asiento del dicho pueblo.</p> - -<p>Elegido el asiento, se dispuso la fundacin de la nueva ciudad -(1535), trasladndose luego a ella los pueblos de Xauxa y el de San -Galln. Pizarro puso la primera piedra de la iglesia edificada bajo la<span class="pagenum"><a name="Page_140" id="Page_140">[140]</a></span> -advocacin de Nuestra Seora de la Asuncin, nombr alcaldes y regidores -del Cabildo<a name="FNanchor_145" id="FNanchor_145" href="#Footnote_145" class="fnanchor">[145]</a>. Aunque no pudo ser ms acertada la eleccin -de sitio, el obispo Valverde, en carta escrita al Rey (20 marzo 1539) -le deca lo siguiente: la ciudad de Lima est mal situada; porque podiendo -estar junto la mar, adonde tuviera muy buen sitio y no oviera -trabajo en traer las mercaderas, est dos leguas buenas de la mar, y, -allende desto est situada sobre el ro que va muy tendido y hace muy -gran cascajal, y gente de caballo por aquella parte, no la puede defender.</p> - -<p>El sitio que se eligi para la fundacin de la ciudad fu el valle de -Rimac, por el que corra ancho ro, y cuyo clima era delicioso. Acordse -dicho sitio en la Epifana o Adoracin de los Reyes (6 enero -1535), y por ello se llam <i>Ciudad de los Reyes</i>; pronto se olvid el nombre -castellano, para ser reemplazado por el de Lima, que es una corrupcin -del nombre primitivo indio de Rimac. Las calles deban ser -muy anchas y perfectamente alineadas, cruzndose unas a otras en ngulos -rectos y bastante apartados, con la idea de dejar ancho espacio -para plazas pblicas y jardines. Se le di forma triangular, teniendo por -base el ro, cuyas aguas, llevadas por acueductos de piedra, deban -atravesar las principales calles y regar los jardines de las casas. La -plaza estara formada por la catedral, el palacio del virrey, la casa de -ayuntamiento y otros edificios pblicos. El soldado se convirti en -agricultor y la espada en instrumentos del albail, del herrero y del -carpintero. A ayudar a los espaoles acudieron indios de ms de 100 -millas a la redonda.</p> - -<p>A la sazn, Almagro el <i>Mariscal</i>, como le llamaban comunmente los -cronistas, por orden del gobernador Pizarro, haba marchado al Cuzco -para encargarse del mando de dicha capital y tambin para conquistar -los pases situados hacia el Sur y que formaban parte de Chile.</p> - -<p>Tambin por aquellos mismos tiempos llegaba Hernando Pizarro a -Sevilla (enero de 1534) con el quinto real<a name="FNanchor_146" id="FNanchor_146" href="#Footnote_146" class="fnanchor">[146]</a>. Caus no poca admiracin<span class="pagenum"><a name="Page_141" id="Page_141">[141]</a></span> -las barras de oro y plata, los vasos de diferentes figuras y los varios -objetos representando fuentes, animales y flores. Despus de corta estancia -de Pizarro en Sevilla, parti para Calatayud, donde se hallaba el -Emperador y donde estaban reunidas las Cortes aragonesas. Refiri -Hernando ante el Emperador las arriesgadas empresas de su hermano, -en particular la prisin del Inca y su magnfico rescate. Nada dijo de -la muerte de Atahuallpa, porque suceso tan trgico ocurri despus de -su partida del Per. Carlos V oy con satisfaccin el relato que se le -haca; pero vi con ms gusto el oro que vena a llenar el tesoro imperial, -agotado a causa de sus ambiciosos proyectos. Tanto fu su contento -que concedi todo lo que el afortunado aventurero le peda. Segn -las concesiones que hizo el Emperador, Francisco Pizarro deba ocupar -el pas que en el documento real se llam <i>Nueva Castilla</i> (Per), y Diego -de Almagro el designado con el nombre de <i>Nueva Toledo</i> (Chile). Sospchase -que no hubiera salido tan bien librado Almagro sin la ayuda -que le prestaron en la corte algunos agentes suyos. Hernando Pizarro -recibi del mismo modo importantes mercedes; se le di alojamiento -como individuo de la corte, se le hizo caballero de Santiago y se le -autoriz para armar una escuadra y tomar el mando de ella.</p> - -<p>Form la escuadra, se lanz a la mar y lleg, despus de luchar con -las tempestades y borrascas, al puerto de Nombre de Dios. Si muchos -murieron en el puerto por las enfermedades y el hambre, otros con el -citado Hernando Pizarro cruzaron el istmo de Panam y llegaron al -Per. Inmediatamente que supo Almagro las importantes concesiones -que le haba hecho la Corona, se hizo cargo del gobierno del Cuzco, que -sin reparo alguno le entregaron Juan y Gonzalo Pizarro. Pero el -Cuzco, caa en la jurisdiccin de Pizarro o en la de Almagro?</p> - -<p>Por lo pronto Pizarro, fundndose en que todava no se haban recibido -las credenciales, dispuso que sus hermanos volvieran a encargarse -del gobierno. Cay la noticia como una bomba. Entre Almagro y<span class="pagenum"><a name="Page_142" id="Page_142">[142]</a></span> -Pizarro renacieron los antiguos odios; entre los partidarios del uno y -del otro las disputas eran cada da ms acaloradas. Ya iban a llegar a -las manos cuando se present el Gobernador. Comprendiendo los dos que -no convena un rompimiento que poda traer graves consecuencias, hicieron -un contrato que se obligaron a cumplir con solemne juramento -pronunciado ante los Sacramentos, y concluy la ceremonia celebrando -la misa el Padre Bartolom de Segovia (12 junio 1535)<a name="FNanchor_147" id="FNanchor_147" href="#Footnote_147" class="fnanchor">[147]</a>.</p> - -<p>Arregladas sus diferencias, Pizarro volvi a la costa para continuar -fundando poblaciones, siendo la ms importante despues de Lima, -la que llam <i>Truxillo</i> en honor del pueblo de su nacimiento. Almagro, -entretanto, levant bandera para Chile, pudiendo reclutar mucha gente -atrada por la generosidad del viejo capitn.</p> - -<p>Ante Pizarro se presentaba dcil y sumiso el inca Manco; pero en el -fondo aqul despreciaba a ste, y a su vez el monarca peruano odiaba a -su rival. Motivos tena para ello el ltimo Emperador de la dinasta de -Manco Capac y Mama Ocllo. Vea su reino en poder de los espaoles, -menospreciada la aristocracia y siervo el pueblo de los conquistadores. -Los templos se haban convertido en cuadras para los caballos y los -palacios reales en cuarteles para los soldados. Una esposa favorita del -Inca haba sido seducida por los oficiales castellanos. Unas 6.000 mujeres -que vivan en casta reclusin, haban sido arrojadas de sus establecimientos -conventuales, siendo algunas presa de la licenciosa soldadesca -y otras vinieron a caer en la prostitucin. El seor perdone—escribe -el autor de la Conquista i Poblacion del Pir— quien fu la causa desto -i quien no la remedi pudiendo<a name="FNanchor_148" id="FNanchor_148" href="#Footnote_148" class="fnanchor">[148]</a>. Lleg a agotarse la paciencia del -joven Inca y decidi sublevarse, aconsejado del gran sacerdote Villac -Umu y de muchos nobles peruanos. Sali del Cuzco; mas espas que -vigilaban sus movimientos, dieron parte de su evasin a Juan Pizarro, -quien march inmediatamente a la cabeza de alguna fuerza de caballera, -teniendo la suerte de encontrarlo en espeso caaveral, cerca de la -ciudad, donde haba procurado ocultarse. Manco fu preso y encerrado -en una fortaleza del Cuzco bajo la vigilancia de numerosa guardia.</p> - -<p>Volvi por entonces a la Ciudad de los Reyes Hernando Pizarro, -trayendo, adems de la real concesin por la cual se sealaba el territorio -que corresponda a su hermano Francisco y a Diego de Almagro, -el nombramiento confiriendo a su citado hermano el ttulo de <i>Marqus</i><a name="FNanchor_149" id="FNanchor_149" href="#Footnote_149" class="fnanchor">[149]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_143" id="Page_143">[143]</a></span> -En tanto que el nuevo Marqus lograba que Almagro se dirigiese -a la conquista de Chile—no resolvindose por entonces el litigio de si -el Cuzco formaba parte del territorio del uno o del otro—, determin -que su hermano Hernando se encargara del gobierno de la citada ciudad. -Es de advertir que el hermano mayor de los Pizarros, aunque por -dems altivo y arrogante, tena ciertas simpatas por los indios, no -faltando quien dijese que sinti de todo corazn la muerte de Atahuallpa, -y aun aadan que la habra evitado si l por entonces se hallara -en Caxamalca. Consecuente con la generosa conducta que se haba -trazado, puso en libertad al astuto Inca. Con el pretexto Manco de -ir a traer algunos tesoros que—segn deca—estaban ocultos en las -asperezas de los Andes, enga a Hernando Pizarro, quien le dej marchar -en compaa de dos soldados espaoles. Como pasasen seis o siete -das y el fugitivo no pareciera, comprendi Hernando que haba sido -engaado, y entonces, sin prdida de tiempo, orden a su hermano Juan -que al frente de 60 caballos fuera en busca del prncipe. Se puso en -camino Juan Pizarro y not que los indios haban hudo de las cercanas -del Cuzco; mas al aproximarse a las montaas que rodean el valle -de Yucay, como a seis leguas de la ciudad, encontr a los dos espaoles -acompaantes del Inca, quienes le dijeron que todo el pas estaba sublevado -y al frente de la insurreccin se haba puesto Manco. Aadieron—y -esto no debe olvidarse para juzgar al prncipe—que les haba -tratado perfectamente y les haba concedido el permiso de volverse a -su campo. Lleg Juan Pizarro al ro Yucay, encontrando en la opuesta -orilla al ejrcito indio mandado por Manco. Bajo una nube de piedras y -de flechas atravesaron el ro los espaoles; ya en tierra, se encontraron -rodeados por los indios. La batalla fu encarnizada. Retirronse los indgenas -al aproximarse la noche. Es gente—dice Oviedo—muy belicosa - muy diestra; sus armas, picas ondas, porras alabardas de plata oro - cobre<a name="FNanchor_150" id="FNanchor_150" href="#Footnote_150" class="fnanchor">[150]</a>. A la maana siguiente, desde la cima de las montaas, les<span class="pagenum"><a name="Page_144" id="Page_144">[144]</a></span> -retaba el enemigo a continuar el combate. Hallndose Juan Pizarro en -situacin tan embarazosa, le sorprendi una orden de su hermano mandndole -volver al Cuzco, que estaba sitiado por el enemigo. Volvi a pasar -el Yucay, seguido del ejrcito de Manco, que celebraba su victoria -con gritos de triunfo y lleg al anochecer la vista de la capital, que -estaba rodeada de numerossimo ejrcito de indios. Llamle la atencin -que le dejasen la entrada libre hasta el Cuzco. Reunidos los refuerzos -de Hernando y de Juan Pizarro, sumaban unos 200 hombres entre infantes -y caballos, adems de 1.000 indios auxiliares.</p> - -<p>Comenz el sitio del Cuzco en los comienzos de febrero de 1536. Indios -y europeos pelearon valerosamente. Consiguieron los indios pegar -fuego a la ciudad, la cual en gran parte qued reducida a cenizas. Templos -y palacios, edificios pblicos y particulares quedaron consumidos -por las llamas. Salvronse, por fortuna, el templo del Sol y la inmediata -Casa de las Vrgenes. En el Cuzco y fuera del Cuzco se peleaba cada -vez con ms fiereza. Peleando como un bravo, recibi Juan Pizarro una -pedrada en la cabeza, cayendo al suelo, y de resultas de la herida falleci -a los quince das. De las los torres de la fortaleza haba cado una -en poder de los espaoles; pero la otra se hallaba defendida por un inca, -cuyo valor rayaba en la temeridad. Hernando Pizarro se puso a la cabeza -de los combatientes, decidido a vencer o morir en la demanda. El valiente -indio recorra las almenas llevando coraza y escudo espaoles, -armado de enorme maza guarnecida de puntas o clavos de cobre y matando -con ella lo mismo al que quera forzar el paso hasta lo interior -de la fortaleza, como al que le hablaba de rendicin, pues para l era -ms peligroso el indgena cobarde que el arrojado soldado de Pizarro. -Dispusieron los espaoles tomar la torre por asalto. Pusironse escalas -en los muros y comenzaron a subir nuestros soldados; pero conforme -iban subiendo caan heridos por el arma terrible del hroe. Entonces -se dispuso poner varias escalas en la torre y dar el asalto por diferentes -puntos a la vez. As se hizo. Y mand Hernando Pizarro a los espaoles -que suban, que no matasen a este indio, sino que se lo tomasen - vida, jurando de no matalle si lo hava bivo<a name="FNanchor_151" id="FNanchor_151" href="#Footnote_151" class="fnanchor">[151]</a>. Cuando el inca -se convenci que no poda resistir por ms tiempo, antes de caer prisionero, -se subi a una almena, arroj las armas, se tap la cabeza y -el rostro en su manto y se precipit desde una altura de ms de cien -estados, hacindose pedazos. Para qu quera la vida si su patria iba -a caer en poder de los tiranos?</p> - -<p>Todava los espaoles tenan que pelear. Llevaban sitiados cinco -meses. Cmo les dejaba abandonados Francisco Pizarro? No les dejaba<span class="pagenum"><a name="Page_145" id="Page_145">[145]</a></span> -abandonados; pero no poda hacer nada por ellos. Tuvo que vencer dos -ejrcitos de indios. Uno se present delante de Xauxa, y el otro ocup -el valle de Rimac y puso sitio Lima. Al mismo tiempo no dej de pensar -en el estado angustioso de la guarnicin del Cuzco, hasta el punto -que por cuatro veces mand destacamentos dirigidos por valientes oficiales -en socorro de la plaza, los cuales fueron deshechos en los intrincados -pasos de las cordilleras. Apenas pudo salvarse alguno para volver -a Lima y dar la noticia.</p> - -<p>Un suceso—y por cierto que nadie poda pensar en l—vino a salvar -a los espaoles. Lleg el mes de agosto. Crey el inca Manco que -se acercaba el da en que faltasen las provisiones a los suyos. Ante semejante -temor y habiendo llegado la estacin de la siembra, mand que -la mayor parte de sus fuerzas se retirasen a sus hogares, no volviendo -hasta que los trabajos del campo estuvieran terminados. El march a -Tambo, lugar fuerte, situado al Sur del valle de Yucay, con fuerzas considerables -para guardar su persona. E hizo perfectamente, porque Hernando -Pizarro intent al poco tiempo sorprender y coger prisionero al -Inca en los reales de Tambo. No sali bien la aventura a los nuestros, -que se vieron sorprendidos y rechazados, teniendo que retirarse, no sin -que el enemigo les picase la retaguardia.</p> - -<p>Del sitio que en el ao 1536 pusieron los indios al Cuzco, registraremos -el siguiente hecho: Los 18 espaoles de a pie y de a caballo que -la guarnecan, cmo pudieron por tres veces consecutivas apagar el -incendio iniciado por los indgenas y que amenazaba destruir la plaza? -Atribyese por todos a favor divino, especialmente a la proteccin de -la Santsima Virgen Mara, a la cual vieron con sus propios ojos, rodeada -de celestiales esplendores, lo mismo espaoles que indios. Este -potico episodio constituy el argumento de la comedia <i>La Aurora en -Capocavana</i>, de Caldern de la Barca. El Santuario de Nuestra Seora -de Capocavana se hizo famoso, no slo en el Per, sino en Madrid<a name="FNanchor_152" id="FNanchor_152" href="#Footnote_152" class="fnanchor">[152]</a> -y en toda Espaa.</p> - -<p>Despus de los aciertos de los Pizarros y Almagro, nos ocuparemos -de los descaminos de capitanes tan valerosos. En tanto que los citados -hermanos peleaban un da y otro da con el inca Manco y los indgenas, -el mariscal Almagro andaba ocupadsimo en su expedicin a Chile. El -fro, el hambre y aquella marcha por escabrosas cordilleras y profundos -barrancos, causaron gran desaliento a los expedicionarios. Pobre -era el reino vegetal y del reino animal slo se vea el condor, que se -cerna en el lmite de las nieves perpetuas, para caer luego sobre los<span class="pagenum"><a name="Page_146" id="Page_146">[146]</a></span> -cadveres de los que perecan por el hambre o por los rigores del clima. -Y sin embargo, por todas partes dejaban huellas de su crueldad; todo lo -llevaban a sangre y fuego. Bastar decir que Almagro estaba considerado -como uno de los ms humanos de los jefes, y sin embargo, porque -los indios dieron muerte a tres espaoles, l en desquite hizo quemar -vivos a treinta jefes indgenas.<a name="FNanchor_153" id="FNanchor_153" href="#Footnote_153" class="fnanchor">[153]</a></p> - -<p>Prescott, despus de decir que el europeo considera siempre como un -bruto al hombre semicivilizado y que la resistencia de ste a aqul se -castiga con la muerte, aade lo que a continuacin vamos a copiar, y -por cierto, con gran contentamiento nuestro: Tales crueldades no se -limitaban a los espaoles; dondequiera que se han puesto en contacto el -hombre civilizado y el salvaje, as en Oriente como en Occidente, la -historia de la conquista ha sido escrita muchas veces con sangre<a name="FNanchor_154" id="FNanchor_154" href="#Footnote_154" class="fnanchor">[154]</a>.</p> - -<p>Por fin lleg Almagro al verde valle de Coquimbo, como a unos 30 -grados de latitud Sur. Mientras que en aquellas abundantes llanuras -daba descanso a sus tropas, dispuso que un oficial con algunos soldados -se dirigiese hacia el Sur para explorar el pas; el mensajero volvi -con noticias poco satisfactorias. No le pareci bien la tierra por no ser -quajada de oro<a name="FNanchor_155" id="FNanchor_155" href="#Footnote_155" class="fnanchor">[155]</a>. A la sazn sirvile de contento la llegada del -resto de sus fuerzas a las rdenes de su teniente Rodrigo de Orgez, -natural de Oropesa, excelente soldado y de larga y brillante historia -militar. Tanto llamaron la atencin los servicios de Almagro en la corte, -que fu elevado a la categora de mariscal de la <i>Nueva Toledo</i>. Por -cierto, que tambin por entonces recibi Almagro el decreto—retenido -tanto tiempo por los Pizarros—en el cual se le sealaba su jurisdiccin -territorial. La creencia de que el Cuzco caa dentro de los lmites de su -gobierno, las noticias de que el oro no pareca por ninguna parte y el -cansancio que sentan despus de largo viaje por aquellas terribles asperezas, -decidieron a Almagro a marchar hacia el Norte. Adems, era -ya viejo y quera dedicarse a la educacin de su hijo natural Diego, -joven que prometa grandes esperanzas. Recordando las penalidades -que haba sufrido en el paso de los montes, emprendi el camino a lo -largo de la costa. Casi lleg a arrepentirse, pues no son para contar los -trabajos que sufri al cruzar el desierto de Atacama. Recorrer cerca -de cien leguas sin encontrar vegetacin alguna! Lleg a la ciudad de -Arequipa, distante del Cuzco unas 60 leguas. All supo que el inca<span class="pagenum"><a name="Page_147" id="Page_147">[147]</a></span> -Manco y todo el pas se haban sublevado contra los Pizarros. Recordando -su antigua amistad con el joven Inca, le envi una embajada solicitando -una entrevista. Gustoso accedi Manco y design el valle de -Yucay. Almagro, tomando la mitad de sus fuerzas, se present en el -punto sealado, dejando el resto de sus tropas en Urcos, a seis leguas -del Cuzco<a name="FNanchor_156" id="FNanchor_156" href="#Footnote_156" class="fnanchor">[156]</a>. Procede no pasar por alto que antes de celebrarse la conferencia -entre Almagro y el Inca, Hernando Pizarro, sorprendido por -la aparicin del nuevo cuerpo de tropas espaolas, sali del Cuzco y se -acerc a Urcos, donde se enter, con profundo disgusto, de las intenciones -de Almagro. Cuando los peruanos vieron unidos a los soldados de -Pizarro con los de Almagro en Urcos, sospecharon—y motivos tenan -para ser suspicaces—que estaban de acuerdo para apoderarse del Inca. -Tambin lo crey de buena fe Manco. Por esto cayeron los peruanos -repentinamente sobre los espaoles en el valle de Yucay; pero los veteranos -de Chile no se dejaron sorprender, y arremetieron con furia a sus -enemigos, quienes fueron rechazados, no sin ruda resistencia. En el -combate se vi en bastante peligro Orgez.</p> - -<p>Lleg el momento en que Almagro, con la divisin que tena en Urcos -se dirigiera al Cuzco. Exigi primero al ayuntamiento que se le -reconociese como Gobernador; present copia de las credenciales que -acababa de recibir de la corte. Las autoridades del Cuzco aplazaron la -respuesta hasta informarse de personas entendidas. Se hallaba el Cuzco -dentro del territorio de Almagro? Oviedo dice que s y esta era la -creencia general; no pocos tambin afirmaban lo contrario.</p> - -<p>Antes de pasar adelante, habremos de notar lo que preocupaba la -corte. La Emperatriz, desde Valladolid, y con fecha de 6 de noviembre -de 1536, se dirigi a Francisco Pizarro, gobernador y capitn general -de la provincia de la Nueva Castilla, llamada Per, y despus de manifestar -su disgusto por el levantamiento que los naturales del pas -haban hecho contra Hernando Pizarro<a name="FNanchor_157" id="FNanchor_157" href="#Footnote_157" class="fnanchor">[157]</a>, le rogaba que si el citado -Hernando no pudiese venir Espaa con el oro nuestro que all tenamos -y el servicio que procurastes que se nos hiciese... lo mandase a -la ciudad de Panam al obispo D. Fray Toms de Berlanga, o al nuestro -gobernador o juez de residencia e oficiales de aquella provincia -para que sea remitido a estos reinos<a name="FNanchor_158" id="FNanchor_158" href="#Footnote_158" class="fnanchor">[158]</a>. Al poco tiempo, esto es, el -1. de enero de 1537, el mismo Emperador escribi a Pizarro mandndole -que enviase el oro e plata con la ms brevedad que se pueda porque -las necesidades de ac lo requieren<a name="FNanchor_159" id="FNanchor_159" href="#Footnote_159" class="fnanchor">[159]</a>.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_148" id="Page_148">[148]</a></span></p> - -<h3 id="CAPITULO_VIII">CAPTULO VIII</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Conquista del Per (Continuacin) y de Bolivia (Alto Per).—Guerra -entre Almagro y los Pizarros: accin de Abancay.—Sentencia -del P. Bobadilla.—Guerra civil: batalla de Salinas.—Ejecucin -de Almagro.—Prisin de Hernando Pizarro.—Vaca -de Castro.—Expedicin de Gonzalo Pizarro -por el Amazonas.—Muerte de Francisco Pizarro.—Vaca de -Castro en Quito.—Segunda guerra civil.—Batalla de Chupas.—Ejecucin -del joven Almagro.—Poltica de Vaca de -Castro.—Disgusto general en el pas.—Conquista de Bolivia -(Alto Per).—Bolivia bajo la dominacin de Espaa.—Diego -de Almagro en Collasuyo.—Luchas de Gonzalo -Pizarro con los indios.—Fundacin de Chuquisaca.—Gonzalo -Pizarro desobedece al Emperador.—Fundacin de la -Paz.—Escudo de armas que Carlos V concedi a Christobal -Topa Inga.—Conquista del pas de los chiquitos por -los espaoles.—Los misioneros.</span></p> - - -<p class="p2">Procede tratar de la guerra entre los dos conquistadores del Per. -Entre los Pizarros y los Almagros el odio era mayor de da en da. A -tal punto llegaron las cosas, que el 8 de Abril de 1537, aprovechndose -Almagro de la obscuridad de la noche, entr en la plaza del Cuzco, se -apoder de la iglesia principal, estableci fuertes avanzadas para evitar -una sorpresa y despach a su fiel amigo y valiente Orgez a forzar -el alojamiento de Hernando Pizarro. Dueo Almagro del Cuzco, -hizo prisioneros a los Pizarros (Hernando y Gonzalo). Nombr gobernador -a Gabriel de Rojas y el ayuntamiento, convencido de la validez -de las pretensiones de Almagro, reconoci sus derechos a la posesin de -la ciudad. Conocimiento tena la Corona de la enemiga de los dos valerosos -capitanes, cuando, con fecha 31 de mayo de 1537, encomend al -Padre Fray Toms de Berlanga, obispo de Tierra Firme, llamada Castilla -del Oro, que mediase en el asunto, sealando los lmites de la gobernacin -lo mismo de Pizarro que de Almagro<a name="FNanchor_160" id="FNanchor_160" href="#Footnote_160" class="fnanchor">[160]</a>. No slo Pizarro y -Almagro, sino los parientes y amigos del uno y del otro se haban de<span class="pagenum"><a name="Page_149" id="Page_149">[149]</a></span>clarado -guerra mortal. Es tan cierto lo que decimos, que el primer acto -de Almagro en Cuzco, fu enviar un mensaje a Alonso de Alvarado, -que estaba acampado con unos 500 hombres de infantera y caballera -en Xauxa, exigindole obediencia; mas el mencionado capitn puso presos -a los emisarios y di aviso de todo lo que pasaba al gobernador de -Lima.</p> - -<p>Antes de salir Almagro contra Alvarado, oy los consejos de Orgez -que consistan en decirle que cortase la cabeza a los Pizarros y -le recordaba el proverbio espaol de que <i>el muerto no muerde</i>. No se -atrevi a ello el Mariscal, ya porque repugnase a su carcter medida tan -violenta, ya porque todava conservaba algn afecto su antiguo socio -Francisco Pizarro. Contentse con ponerles presos en uno de los edificios -pertenecientes a la casa del Sol, en tanto que l marchaba a castigar -a Alvarado. En las mrgenes del <i>ro de Albancay</i> se di la batalla -el 12 de julio de 1537. Si Orgez defendi admirablemente la bandera -de su jefe, Pedro de Lerma le hizo traicin, pasndose al campo enemigo. -Alvarado, no sabiendo de quin fiarse, hubo de rendirse con los que -le haban permanecido fieles. La victoria de Almagro no pudo ser mayor -a menos costa.</p> - -<p>Mientras que ocurran tales sucesos, Francisco Pizarro continuaba -en Lima, esperando refuerzos para marchar en auxilio del Cuzco. Entre -otros vino con 250 hombres el licenciado D. Gaspar de Espinosa, -aquel amigo del sacerdote Luque, cuyo dinero—no sabemos si era del -uno del otro—se emple en la conquista del Per. Haba dejado Espinosa -su residencia de Panam, para venir a reanimar las fuerzas -decadas de sus antiguos amigos. Tambin Hernn Corts, el conquistador -de Mxico, en la hora del peligro acuda a prestar su generoso -concurso su pariente y amigo. Al frente de 450 hombres, la mitad de -caballera, emprendi el gobernador de Lima su marcha hacia la capital -de los incas. A poco de salir de Lima supo la vuelta de Almagro, -la toma de Cuzco con la prisin de sus hermanos, la derrota y la entrega -de Alvarado. Volvi a Lima y la puso en estado de defensa. Entonces -fu cuando el cabildo de dicha ciudad (22 septiembre 1537), -presidido por Francisco Pizarro, acord lo que sigue: En este da los -dichos seores dixeron que por quanto el Adelantado D. Diego de Almagro -vino a la cibdad del Cuzco y est en ella por fuerza e aprendi -al capitn Hernando Pizarro e a Gonzalo Pizarro su hermano, e se hicyeron -en la dicha cibdad por las gentes del dicho Adelantado muchas -fuerzas e Robos e malos tratamyentos a los vezinos e as mysmo -Aino sobre el capitan Alonso de Alvarado e los desbarat y tom su -gente e agora tienen nueva que viene camyno desta cibdad, e porque<span class="pagenum"><a name="Page_150" id="Page_150">[150]</a></span> -convyene que de todo esto su magestad sea ynformado, que mandaban -quel procurador desta cibdad haga ynformazion de todo ello ante los -dichos seores alcaldes e que asy mysmo peda se escriba para que su -majestad sea de todo ynformado e asy dixeron que lo mandaban e -mandaron.<a name="FNanchor_161" id="FNanchor_161" href="#Footnote_161" class="fnanchor">[161]</a></p> - -<p>Francisco Pizarro, sin embargo de que se preparaba a la guerra, se -dispuso a entrar en negociaciones con su enemigo, y, al efecto, mand -una embajada al Cuzco, a cuya cabeza puso al licenciado Espinosa. Orgulloso -por dems se present Almagro, atrevindose a decir que no -slo aspiraba a la posesin del Cuzco, sino a la de la misma Lima como -parte de su jurisdiccin. No es de extraar que el Licenciado repitiese -entonces el siguiente proverbio castellano: <i>el vencido vencido y el vencedor -perdido</i>. Cuando todava se esperaba resolucin satisfactoria, dado -el carcter bondadoso de Espinosa, muri repentinamente este hombre -ilustre, digno por todos conceptos de figurar entre los mejores de aquellos -tiempos.</p> - -<p>Almagro, no pensando ya en negociaciones de ninguna clase, concibi -la idea de fundar una ciudad, a la que dara su propio nombre, en el -valle de Chincha. Antes, para no dejar expuesto el Cuzco a las molestias -del inca Manco, envi a Orgez a Tambo, retirndose entonces el -monarca indio a las montaas de los Andes. Parece cierto que Orgez, -antes de salir a campaa, volvi a insistir con Almagro para que mandase -dar muerte a los Pizarros. Vino a sacarle de la duda en que se hallaba -la opinin del mariscal Diego de Alvarado, hermano de aquel don -Pedro, tan famoso en la guerra de Mxico bajo las rdenes de Corts, y -tan poco afortunado despus en su expedicin a Quito. El tal Don Diego -de Alvarado gozaba de mucho ascendiente sobre su jefe. Parece ser—y -los cronistas estn conformes en este punto—que Don Diego visitaba -con frecuencia a Hernando Pizarro en su prisin, donde se entretenan -en el juego ms de lo justo. Sucedi que a Alvarado le persigui -de tal modo la fortuna, que hubo de perder la enorme suma de ochenta -mil castellanos de oro; pero cuando lleg el momento de pagar, Hernando -Pizarro se neg decididamente a recibir el dinero. Alvarado correspondi -a tanta generosidad oponindose con toda energa a los consejos de -Orgez, pues dijo a Almagro que si mandaba matar a Hernando Pizarro -se disgustara el ejrcito y lo mirara mal la corte. Cedi el Mariscal -a los consejos de Alvarado, terminando Orgez asunto tan enojoso -con estas palabras: Un Pizarro jams perdona una injuria, y la que stos -han recibido de Almagro es demasiado grave para que la perdonen.</p> - -<p>El Mariscal, despus de encargar que Gonzalo Pizarro y los dems<span class="pagenum"><a name="Page_151" id="Page_151">[151]</a></span> -presos fuesen guardados estrechamente, llevando consigo a Hernando, -baj la costa y se detuvo en el valle de Chincha, donde ech los cimientos -de nueva poblacin. Recibi, cuando estaba ocupado en estas cosas, -la noticia de que Gonzalo Pizarro, Alonso de Alvarado y otros presos, -haban sobornado a sus guardias, logrando fugarse y llegar al campo -del Marqus.</p> - -<p>Volvieron los tratos entre los ambiciosos rivales (Francisco Pizarro -y Diego de Almagro), acordando someter la disputa a Fray Francisco -de Bobadilla, religioso mercenario, residente en Lima y hombre que gozaba -de mucho prestigio por su amor a la justicia. Orgez expres que -no tena confianza en la imparcialidad del fraile. Ya encargado Bobadilla -de tan delicada misin, celebrse por los dos jefes (13 noviembre -1537) una conferencia en Mala. Refieren los cronistas que Almagro, -quitndose el sombrero, se adelant a saludar a Pizarro, quien, sin -contestarle apenas al saludo, le pregunt, con cierta altivez, porqu -haba invadido su ciudad del Cuzco y aprisionado a sus hermanos. Contest -el Mariscal en el mismo tono, convirtindose la discusin en reida -disputa. De pronto—habiendo entendido por las seas de uno de los -presentes, que se tramaba una traicin—sali de la estancia, mont a -caballo y se volvi a galope a sus cuarteles de Chincha<a name="FNanchor_162" id="FNanchor_162" href="#Footnote_162" class="fnanchor">[162]</a>. El Padre -Bobadilla, sin cuidarse del inesperado rompimiento de los jefes, di su -sentencia, diciendo que se mandase un buque, en el cual vayan dos pilotos, -de cada parte, un escribano de cada parte, una dos personas -que conozcan el dicho pueblo de Santiago y tomen fielmente la altura -de dicha poblacin. Manda que se entregue a Francisco Pizarro la ciudad -del Cuzco y se pongan en libertad los presos hechos en ella. Aada -que hubiera paz entre los dos. Estas eran las principales disposiciones -de la sentencia<a name="FNanchor_163" id="FNanchor_163" href="#Footnote_163" class="fnanchor">[163]</a>.</p> - -<p>La sentencia dada por el P. Provincial Francisco de Bobadilla, debi -agradar a Francisco Pizarro, disgustando, en cambio, a Diego de -Almagro. Decan generalmente y en pblico los partidarios del Mariscal -que el fraile estaba vendido al Gobernador; Espinall, tesorero de -Almagro, se atrevi a escribir que el fraile prob con este fallo que era -un verdadero demonio<a name="FNanchor_164" id="FNanchor_164" href="#Footnote_164" class="fnanchor">[164]</a> y Oviedo cita las palabras de un caballero, -las cuales eran que no se haba pronunciado sentencia tan injusta desde -los tiempos de Poncio Pilatos<a name="FNanchor_165" id="FNanchor_165" href="#Footnote_165" class="fnanchor">[165]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_152" id="Page_152">[152]</a></span> -Los soldados, obedientes a las indicaciones de Orgez, pidieron la -cabeza de Hernando Pizarro, y, como siempre, Alvarado sali a su defensa -y logr libertarle de la soldadesca. Comprendiendo Francisco Pizarro -que la vida de su hermano Hernando estaba en peligro, se decidi -a hacer toda clase de concesiones. Despus de algunos tratos, se di -otra sentencia, logrndose con ella calmar a los descontentos del partido -de Almagro: consista en que hasta la llegada de instrucciones definitivas -de Castilla continuara en poder de Almagro la ciudad del Cuzco -y su territorio, y que Hernando Pizarro recobrara su libertad con -la condicin de salir para Espaa y presentarse a S. M. o ante el Presidente -e oidores del Real Consejo en el trmino de seis meses<a name="FNanchor_166" id="FNanchor_166" href="#Footnote_166" class="fnanchor">[166]</a>, dejando -como fianza 50.000 pesos de oro<a name="FNanchor_167" id="FNanchor_167" href="#Footnote_167" class="fnanchor">[167]</a>. Refieren algunos historiadores -que cuando supo Orgez con exactitud los artculos del convenio -hizo lo siguiente: I tomando la barba con la mano izquierda, con la -derecha hizo seal de cortarse la cabeza diciendo: <i>Orgez, Orgez, por -el amistad de D. Diego de Almagro te han de cortar sta</i><a name="FNanchor_168" id="FNanchor_168" href="#Footnote_168" class="fnanchor">[168]</a>. En cambio, -Almagro estaba satisfecho. Visit en persona a Hernando Pizarro y le -anunci que se hallaba en libertad, luego le convid a comer, y, por -ltimo, Diego de Almagro, hijo del Mariscal, y otros oficiales le acompaaron -hasta el campo del Gobernador, que se haba trasladado a la -poblacin de Mala.</p> - -<p>Cuando Francisco Pizarro vi en su cuartel de Mala a su hermano -Hernando, olvid todos sus compromisos para recordar slo los agravios -recibidos de Almagro. Aunque intent Hernando—segn dicen—cumplir -sus promesas, tuvo que ceder a las rdenes del Gobernador, el -cual estaba decidido a vencer o morir en la contienda. Y poniendo manos -a la obra, avis al Mariscal para que abandonase el Cuzco inmediatamente -y se retirara a su territorio.</p> - -<p>Recibi Almagro la noticia cuando se hallaba aquejado de grave -enfermedad. Encarg a Orgez la direccin de los negocios; mas la -fortuna se iba a mostrar esquiva lo mismo al Mariscal que a su teniente. -Habiendo recobrado Almagro un poco la salud, pudo llegar a mediados -de abril de 1538 al Cuzco. Quiso, en vez de lanzarse a la guerra, -negociar la paz. Orgez hubo entonces de decirle: Es demasiado tarde; -habis dado libertad a Hernando Pizarro, y ya no os queda otro remedio -que pelear. Prevaleci la opinin de Orgez, quien, ponindose -al frente de las tropas, sali del Cuzco y tom posicin en las <i>Salinas</i>, -a menos de una legua de la capital. Tena unos 500 hombres, ms de la<span class="pagenum"><a name="Page_153" id="Page_153">[153]</a></span> -mitad de caballera. No se explica que eligiese un terreno escabroso -cuando su verdadera fuerza estaba en la caballera; observacin que le -hicieron sus oficiales y que l se neg a atender. Apareci Hernando -Pizarro a la cabeza de su ejrcito y sent sus reales cerca de su enemigo. -El 26 de abril—no el 6 como dice Garcilaso—de 1538, Hernando -Pizarro lanz a la pelea sus 700 hombres. Si su caballera era inferior -a la de Orgez, su infantera, en cambio, llevaba mejores armas. -La caballera la dividi en dos cuerpos: uno a las rdenes de Alonso -de Alvarado y otro a las suyas. La infantera tena por jefe a su hermano -Gonzalo, sostenido por Pedro de Valdivia, el futuro hroe de -Arauco. Despus de la misa y de una breve alocucin de Hernando -Pizarro, Gonzalo atraves un riachuelo que separaba ambos ejrcitos, -no sin que la artillera de Orgez causara algn desorden en las primeras -filas; mas Pedro de Valdivia, amenazando a unos y animando a -otros, consigui seguir adelante y apoderarse de pequea eminencia, -desde la cual caus grandes molestias a los alabarderos y a la caballera -de Orgez. Hernando, al mismo tiempo, al frente de sus escuadrones, -pas el ro y carg sobre la caballera de Orgez. El choque fu -terrible. Los unos al grito de <i>el Rey y Pizarro</i>, y los otros al de <i>el Rey -y Almagro</i>, pelearon como fieras. Sobre todos descollaba Orgez, cuyas -proezas—como dice Prescott—son dignas de un paladn de romance. -Recibi una herida de bala de arcabuz que, penetrando por la visera, -le hiri en la frente, privndole por un momento de sentido. Le -mataron el caballo, y habiendo vuelto en s, logr desembarazarse de -los estribos, no pudiendo escapar acosado por multitud de enemigos. -Entonces pregunt si entre los que le rodeaban haba algn caballero a -quien rendirse. Se present como tal un soldado llamado Fuentes, criado -de Pizarro, a quien Orgez le entreg la espada; pero el miserable -sac su daga y la hundi en el corazn de uno de los capitanes ms -insignes que han ido de Espaa al Nuevo Mundo. El desaliento cundi -en las filas de los almagristas, que huyeron a toda prisa al Cuzco.</p> - -<p>Almagro, que desde una altura inmediata miraba la batalla, pudo -montar en una mula y buscar asilo en la fortaleza. De all le sacaron, -y cargado de hierros, se le encerr en el mismo edificio en que haban -estado los Pizarros. Diego, el hijo de Almagro, fu separado de su padre, -y Hernando le mand al lado de su hermano el Gobernador. Formse -causa al Mariscal, que se termin el 8 de julio de 1538. Fu condenado -a muerte como traidor, debindosele cortar la cabeza en la -plaza pblica. Rog a Hernando que perdonase sus canas y no privase -de la poca vida que le quedaba a un hombre de quien nada tena -ya que temer. No hizo caso de las lgrimas de Almagro, terminando<span class="pagenum"><a name="Page_154" id="Page_154">[154]</a></span> -Hernando Pizarro con las siguientes palabras: I que pues tuvo tanta -gracia de Dios que le hizo christiano, ordenase su alma i temiese -Dios<a name="FNanchor_169" id="FNanchor_169" href="#Footnote_169" class="fnanchor">[169]</a>.</p> - -<p>Nombr Almagro sucesor—pues a ello estaba autorizado por real -concesin—a su hijo, y durante la menor edad de ste, design administrador -del territorio a Diego de Alvarado, persona en quien tena gran -confianza. De todas sus propiedades y posesiones en el Per, dej por -heredero al Emperador.</p> - -<p>Diego de Alvarado, el tesorero Espinall y otros que a la sazn -estaban en el Cuzco, se presentaron a Hernando Pizarro rogndole -que perdonase la vida a Almagro; y hasta el obispo Valverde lleg a -Lima a pedir gracia en favor del ilustre prisionero<a name="FNanchor_170" id="FNanchor_170" href="#Footnote_170" class="fnanchor">[170]</a>. Todo fu en -vano. No comprendan muchos cmo un hombre investido de autoridad -provisional se atreva a condenar a muerte—dado que el tribunal -que le conden era fiel ejecutor de las rdenes de Pizarro—al ms -bueno de los primeros conquistadores de Amrica. Adorbanle sus -soldados y le respetaban los mismos de Pizarro. Los indios declaraban -que entre los blancos no haban tenido mejor amigo que l, y eso que -una vez—como en anterior captulo hicimos notar—cometi un acto -cruel con los indgenas. El hroe de cien batallas sufri la pena de garrote -en su prisin y su cadver fu llevado a la plaza, donde, en cumplimiento -de la sentencia, se le separ la cabeza del cuerpo. Inmediatamente -los restos mortales fueron trasladados a la casa de Hernn -Ponce de Len, uno de los que haban sido amigos suyos, y al da siguiente -se condujeron a la iglesia de Nuestra Seora de la Merced. -Tena en la poca de su muerte unos setenta aos de edad.</p> - -<p>Qu hombres tan feroces! El marqus Francisco Pizarro, al mismo -tiempo que deca al joven Almagro que no tuviese ninguna pena, porque -no consentira que su padre fuese muerto<a name="FNanchor_171" id="FNanchor_171" href="#Footnote_171" class="fnanchor">[171]</a> y al mismo tiempo -que deca tambin al obispo Valverde que perdiese cuidado, que bolvera - tener el antigua amistad con l (Almagro)<a name="FNanchor_172" id="FNanchor_172" href="#Footnote_172" class="fnanchor">[172]</a>, cuando ocurran -tales cosas, un mensaje de Hernando, consultndole sobre lo que -deba hacerse con el preso, hubo de contestar que hiciese de manera -que el Adelantado no los pusiese en ms alborotos<a name="FNanchor_173" id="FNanchor_173" href="#Footnote_173" class="fnanchor">[173]</a>.</p> - -<p>Aunque algunos cronistas hayan indicado la inocencia de Fran<span class="pagenum"><a name="Page_155" id="Page_155">[155]</a></span>cisco -Pizarro, la historia le hace responsable en primer trmino de la -muerte de Almagro. De su interior satisfaccin di pruebas en seguida. -En este medio tiempo vino la dicha cibdad del Cuzco el governador -D. Francisco Pizarro, el qual entr con trompetas i chirimias vestido -con ropas de martas, que fu el luto con que entr<a name="FNanchor_174" id="FNanchor_174" href="#Footnote_174" class="fnanchor">[174]</a>. Asperamente -contest a Diego de Alvarado, cuando, en nombre del joven Almagro, -le pidi las provincias asignadas al Mariscal por la Corona. Al paso que -trataba con manifiesto desprecio a los partidarios de Almagro, a manos -llenas daba riquezas y reparta territorios a los que le haban ayudado -para conseguir el triunfo.</p> - -<p>Ya era tiempo de pensar cmo miraran en Castilla todas estas cosas. -Desde la ejecucin de Almagro haba pasado cerca de un ao. Diego -de Alvarado y otros amigos del Mariscal se agitaban en la corte sosteniendo -las reclamaciones del joven Almagro y pidiendo reparacin de -los agravios hechos al ajusticiado en Cuzco. Noticiosos los Pizarros de -tales hechos, embarcse Hernando para Espaa en el verano de 1539, -no sin aconsejar a su hermano que se guardase de los soldados de Almagro<a name="FNanchor_175" id="FNanchor_175" href="#Footnote_175" class="fnanchor">[175]</a>. -Mal hizo—como despus veremos—el Gobernador en no -atender aquellos prudentes consejos. Lleg Hernando a las playas espaolas, -marchando inmediatamente a Valladolid, donde entonces se hallaba -la corte. Aunque se encontr con Diego de Alvarado, ms decidido -cada da a vengarse de la muerte de su general, Hernando vena -cargado de riquezas, las cuales constituan el argumento ms poderoso -de su defensa. Ganoso el leal Alvarado de terminar pronto el asunto, -hubo de citar a singular combate a Hernando Pizarro; pero la muerte -repentina de aqul, <i>no sin sospecha de veneno</i>, segn la frase de Herrera, -di fin a la contienda. No cesaron las acusaciones contra Pizarro y -como resultado de ellas fu encarcelado en el castillo de Medina del -Campo (Valladolid), donde estuvo por espacio de veinte aos y donde -recibi las tristes noticias del fallecimiento de sus hermanos y de sus -amigos. Se le concedi la libertad cuando ya era viejo y achacoso, muriendo -a la edad de cien aos.</p> - -<p>Reinaba espantoso desorden en el Per. El Marqus, confiado en su -fortuna, se mostraba orgulloso y a veces imprudente. No respetaba los<span class="pagenum"><a name="Page_156" id="Page_156">[156]</a></span> -derechos del espaol, ni los del indio. La ley era su capricho. El gobierno -de Castilla, aunque no queriendo disgustarle, comprendi que era -preciso poner coto a tantas demasas. Con este objeto se eligi comisionado -regio al licenciado Vaca de Castro, magistrado de la Real Chancillera -de Valladolid, juez instrudo, ntegro y prudente, y hombre que -tena gran conocimiento del mundo. Dej su residencia de Valladolid y -se embarc en Sevilla (otoo de 1540), llegando a Amrica despus de -un viaje penoso y asaz largo.</p> - -<p>Entre tanto, cansado Pizarro de la lucha sostenida con el inca -Manco, que a la sazn resida entre el Cuzco y la costa, le envi un -mensaje invitndole a entrar en tratos; mas no fu posible que se entendieran -por las suspicacias de ambos.</p> - -<p>Se ocup—y esto enaltece el nombre del Gobernador—en echar los -cimientos de ciudades (<i>Guamanga</i>, <i>La Plata</i> y <i>Arequipa</i>); foment la industria, -especialmente la minera; y mand a Pedro de Valdivia a la -memorable expedicin de Chile, y a su hermano Gonzalo le seal el territorio -de Quito con rdenes de explorar las comarcas desconocidas del -Este, en las cuales—segn se deca—abundaba el rbol de la canela.</p> - -<p>En los comienzos del ao 1540 sali Gonzalo llevando 200 infantes, -150 caballos y 4.000 indios. Atraves la tierra de los incas, entr en el -territorio de Quixos, cruz la barrera de los Andes sufriendo terribles -fros, calor sofocante y fuertes aguaceros y estuvo en el pas de la canela. -Extenuados por el hambre y para saciar en parte su apetito, hubieron -de matar los muchos perros que destinados a cazar indios sacaron -de Quito. Tuvieron inmensa alegra al ver al Napo, uno de los grandes -ros tributarios del de las Amazonas, caminaron por sus mrgenes -hasta llegar a magnfica y soberbia catarata, cruzaron el ro por un -puente que ellos hicieron, vironse obligados a comer las correas y el -cuero de las sillas de los caballos, e hicieron un barco que Gonzalo confi -a Francisco de Orellana, caballero de Trujillo. Gonzalo resolvi hacer -alto en el sitio donde se hallaba, en tanto que Orellana sala con el bergantn -para proporcionar provisiones al ejrcito. Viendo Gonzalo que -pasaban semanas y semanas sin recibir noticias de Orellana, determin -pasar adelante. A los dos meses de viaje, despus de recorrer unas 200 -leguas, lleg al punto donde el Napo desemboca en el Amazonas, sin haber -encontrado a sus compaeros. Cuando les crea muertos, encontr -casi perdido y desnudo en medio de los bosques a Snchez de Vargas, -caballero de ilustre linaje. Dijo Snchez de Vargas que el barco, impelido -por la rpida corriente, haba recorrido en tres das lo que Gonzalo -y su gente haban tardado dos meses. No pudiendo Orellana volverse -atrs, teniendo que luchar contra la corriente y pensando que el via<span class="pagenum"><a name="Page_157" id="Page_157">[157]</a></span>je -por tierra tena no menos peligros, se decidi lanzar el barco al ro -de las Amazonas, bajar hasta su desembocadura, salir al grande Ocano, -pasar a las islas inmediatas y volver a Espaa, reclamando la gloria -del descubrimiento. Prometase en este viaje visitar los pueblos que—segn -los indios—se hallaban en las mrgenes del Amazonas. Aceptaron -la idea de Orellana sus compaeros, oponindose slo Snchez de -Vargas; oposicin que la castig el jefe, dejndole abandonado en aquellas -desoladas regiones.</p> - -<p>En tanto que Orellana realizaba una de las expediciones ms famosas, -si no la ms famosa, que registra la historia de los descubrimientos<a name="FNanchor_176" id="FNanchor_176" href="#Footnote_176" class="fnanchor">[176]</a>, -Gonzalo Pizarro, despus de recordar a los suyos la constancia -que haban manifestado al recorrer las 400 leguas desde Quito al punto -en que se hallaban, les dijo que no quedaba otro remedio que volver a -la citada capital. Los soldados mostraron gran confianza en su jefe y comenzaron -su marcha retrgrada hacia Quito. En los ltimos das de junio -de 1542, despus de un ao de horribles padecimientos, divisaron -con inmensa alegra las elevadas llanuras que se extienden a las inmediaciones -de la citada ciudad, pudiendo al fin abrazar a sus mujeres -e hijos, pues hombres humanos no se hallan haver tanto sufrido, ni padecido -tantas desventuras<a name="FNanchor_177" id="FNanchor_177" href="#Footnote_177" class="fnanchor">[177]</a>.</p> - -<p>Veamos lo que haba sucedido en el Per durante la ausencia de -Gonzalo Pizarro. Recordaremos que cuando Hernando Pizarro volvi a -Espaa, su hermano Francisco se dirigi a Lima, donde continu ocupndose -en hermosear su querida ciudad. Priv el Gobernador al joven -Almagro de sus indios y tierras; redujo a la miseria a los partidarios -del Mariscal, <i>a los de Chile</i>, como les continuaban llamando. Por dems -confiado el Marqus, no vi la nube que se cerna sobre su cabeza. -Cuando le hablaban de conjuraciones de sus enemigos, se contentaba -con decir: <i>Pobres diablos! Bastante desgracia tienen! No les molestaremos -ms!</i></p> - -<p>Estaba en un error el Marqus. Los enemigos eran hombres valientes -y decididos. Confiaban en que Vaca de Castro, nombrado—como sabemos—comisionado -regio, les hara justicia. Al saber que nada se saba -de su llegada, se decidieron a tomarse la justicia por su mano. Designaron -el domingo 26 de junio de 1541 para asesinar a Francisco Pizarro. -Eran los conjurados 18 o 20; deban reunirse en la casa de Almagro, -situada en la plaza mayor y cerca de la catedral. Cuando el -Gobernador saliese de oir misa, ellos abandonaran dicha casa y le -asesinaran, acudiendo los dems conjurados a auxiliar a los encarga<span class="pagenum"><a name="Page_158" id="Page_158">[158]</a></span>dos -inmediatamente de la ejecucin del hecho. Una bandera blanca, -desplegada desde alta ventana de la casa de Almagro, sera la seal -para que los segundos conjurados se presentasen en la plaza, que era el -sitio destinado para cometer el crimen. El jefe de los conjurados se llamaba -Juan de Herrada o Rada, que de soldado haba llegado a los ms -altos puestos del ejrcito, ciego partidario del Mariscal y a la sazn del -hijo. Uno de los conspiradores, sintiendo remordimientos de conciencia -por su participacin en el crimen, revel todo el plan a su confesor, -quien comunic la noticia a Picado, secretario de Pizarro, llegando inmediatamente -a oidos del Gobernador. La respuesta del Gobernador -fu: Ese clrigo, obispado quiere<a name="FNanchor_178" id="FNanchor_178" href="#Footnote_178" class="fnanchor">[178]</a>.</p> - -<p>Reunidos en el da sealado los conjurados en casa de Almagro, supieron -que el Marqus no haba salido a misa por estar enfermo. Creyendo -que la conjuracin estaba descubierta, resueltos a jugar el todo -por el todo, Rada, seguido de los dems, sali a la calle gritando: <i>Viva -el Rey! Muera el tirano!</i>, y, dirigindose al palacio del Marqus, en -ocasin que estaba comiendo, pas la primera puerta que estaba abierta -y entr en el primer patio, llegando a la segunda puerta. En tanto -que Pizarro y su hermano Alcntara se ponan las armaduras, aqul -mand a su oficial Francisco de Chaves que cerrase la segunda puerta, -encargo que no cumpli, intentando entrar en tratos con los revolucionarios. -Cortaron el debate los de Chile matando a Chaves y -arrojando el cuerpo por la escalera. Locos de furia penetraron en lo -interior gritando: <i>Dnde est el Marqus? Muera el tirano!</i> Si intent -Martnez de Alcntara, con otros pocos, cerrarles el paso, tuvieron -que ceder al mayor nmero. Cuando Alcntara cay mal herido al suelo, -Pizarro, con la capa al brazo y con la espada en la mano, se precipit -como furioso len sobre sus enemigos, repartiendo mandobles a derecha -y a izquierda y por de frente, no sin exclamar: <i>Cmo!, traidores, -habis venido matarme mi propia casa?</i> Los conjurados, a grandes -empujones, echaron sobre el Marqus a uno de sus compaeros, llamado -Narvez, diciendo: <i>Qu tardanza es sta? Acabemos con el tirano.</i> -Mientras Pizarro y los suyos heran a Narvez, los conjurados cayeron -sobre el valeroso Marqus, quien cay al suelo, pronunciando el -nombre de Jesucristo, y cado, Juan Rodrguez Borregn, con un alcarraz -lleno de agua, le di tan gran golpe en el rostro, que se le quebrant -con l, con que espir en edad de sesenta y tres aos<a name="FNanchor_179" id="FNanchor_179" href="#Footnote_179" class="fnanchor">[179]</a>. Tambin -murieron Francisco Martnez de Alcntara y los dos pajes, Escandn -y Vargas. Fuera sealado capitn—aade Herrera—si la<span class="pagenum"><a name="Page_159" id="Page_159">[159]</a></span> -postre no se perdiera con el ambicion, y escureciera sus hechos con la -muerte de su amigo y compaero Don Diego de Almagro, en que mostr -mucha ingratitud...<a name="FNanchor_180" id="FNanchor_180" href="#Footnote_180" class="fnanchor">[180]</a>.</p> - -<p>Inmediatamente los conjurados salieron corriendo a la calle, con las -armas en la mano y dando gritos de: <i>Ya es muerto el tirano. Las leyes -estn restablecidas. Viva el Rey nuestro Seor y su gobernador Almagro!</i> -Unos 300 se unieron a la bandera de Rada. El secretario Picado -se refugi en casa del tesorero Riquelme, y all fueron algunos de Chile. -Escribe Herrera que Riquelme deca: <i>No s adonde est el seor Picado</i>, -y con los ojos le mostraba y le hallaron debajo de la cama<a name="FNanchor_181" id="FNanchor_181" href="#Footnote_181" class="fnanchor">[181]</a>. -A saco fueron entradas las casas de Pizarro y de Picado. Reconoci el -ayuntamiento la autoridad de Almagro, el cual recorri las calles a -caballo, siendo proclamado gobernador y capitn general del Per. Los -restos de Pizarro se colocaron en un rincn de la Catedral; posteriormente -fueron trasladados bajo un monumento que se levant en sitio -preferente de dicha iglesia, y el 1607 se llevaron a la nueva Catedral -para que reposasen al lado de los de Mendoza, el muy digno virrey del -Per. Pizarro permaneci soltero. De una hija de Atahuallpa y nieta -del gran Huayna Capac tuvo una hija y un hijo. Despus de la muerte -del Marqus, su amiga cas con un caballero espaol, y el matrimonio -se traslad a Espaa. El hijo no lleg a la edad viril, y la hija cas con -su to Hernando, preso a la sazn en Medina. Reinando Felipe IV se -restableci el ttulo en favor de D. Juan Hernando Pizarro, pues en -atencin a los servicios de su antecesor fu creado <i>marqus de la Conquista</i>, -recibiendo tambin considerable pensin del gobierno. El conquistador -del Per no aprendi a leer ni a escribir. No era aficionado -al lujo, sobrio en la comida y bebida, laborioso, poco amigo de atesorar -riquezas; slo le dominaba el vicio del juego. Hombre de valor a toda -prueba, expona frecuentemente su vida. El peligro a que se expuso -Pizarro al hacer prisionero a Atahuallpa fu mayor que el de Hernn -Corts cuando se apoder de la persona de Moctezuma. Mostr su perfidia -con el tratamiento que di a Atahuallpa y luego a Manco, como -tambin con la conducta que sigui con Almagro. Ni el conquistador de -Mxico ni el del Per fueron hombres polticos; menos el ltimo que el -primero. Ms religioso Corts que Pizarro, aqul di a su expedicin el -carcter de cruzada.</p> - -<p>Para remedio de tantos males, en la primavera de 1541 desembarc -Vaca de Castro en el puerto de Buena Ventura, y por tierra—pues -hua de los peligros de la mar—se encamin a Popayn, donde recibi<span class="pagenum"><a name="Page_160" id="Page_160">[160]</a></span> -la noticia de la muerte de Pizarro, dirigindose inmediatamente a -Quito. (<a href="#Ae">Apndice E</a>). Recibile el segundo de Gonzalo Pizarro, porque -el jefe se hallaba en la expedicin al ro de las Amazonas. Belalczar, -el conquistador de Quito, se present y le ofreci su apoyo. Vaca de -Castro envi emisarios a las principales ciudades, exigiendo la obediencia -como legtimo representante de la Corona. Continu su marcha -hacia el Sur.</p> - -<p>A vuelta de todo en el Norte mostrse risuea la fortuna, aunque -por poco tiempo, con el joven Almagro. La prudente poltica de Rada—pues -Rada era el alma de todo—contribuy a que fuese mayor cada -da el partido de Almagro. Slo con Picado usaron de excesiva severidad -los conjurados, hasta el extremo que le pusieron a tormento para -que declarase el sitio donde Pizarro tena depositados sus tesoros, y -como nada pudiera decir, determinaron cortarle la cabeza en la plaza -de Lima. Intervino en favor de Picado el obispo del Cuzco, fray Vicente -de Valverde, segn l mismo asegura en carta desde Tumbez. Lleg su -turno al fantico prelado. Poco tiempo despus, a ltimos del ao 1541, -se le permiti embarcarse en Lima con el juez Velzquez y otros partidarios -de Pizarro, cayendo inmediatamente todos en poder de los -indios y asesinados en Puna sin que nadie derramase una lgrima por -ellos. Si el Padre Olmedo us algunas veces de su influencia en favor -de los indios de Mxico, el Padre Valverde no tuvo nunca una palabra -de consuelo para los indgenas del Per.</p> - -<p>En aquellas circunstancias tan crticas fu para Almagro inmensa -desgracia la muerte del anciano y leal Juan de Rada. No tenan la -prudencia de Rada los capitanes Cristbal de Sotelo ni Garca de Alvarado, -los cuales, adems, se odiaban mtuamente. Se di el caso que -Sotelo fu asesinado por Garca de Alvarado y Garca de Alvarado -por el mismo Almagro. Con dos enemigos poderosos se dispuso a luchar -Almagro: formaban el primero los restos del partido de Pizarro dirigidos -por Holgun y Alonso de Alvarado; era el otro el del comisionado -regio Vaca de Castro. Cuando se dispona a comenzar la campaa supo -que Holgun y Alonso de Alvarado se haban puesto bajo las rdenes -de Vaca de Castro. Confiaba, sin embargo, en la ayuda del inca Manco, -quien, si detestaba hasta la memoria de Pizarro, no deba olvidar su antigua -amistad con el Mariscal y recordara tambin que sangre peruana -corra por las venas de Almagro. Este joven capitn llen su tesoro del -metal que sac de las minas de La Plata. Fabric plvora, sirvindose -del azufre que en abundancia se hallaba en las inmediaciones del -Cuzco. Construy caones y otras armas de fuego, corazas y yelmos, -bajo la direccin de Pedro de Canda, el griego, uno de los primeros<span class="pagenum"><a name="Page_161" id="Page_161">[161]</a></span> -que llegaron al pas con Pizarro. Antes de lanzarse a la guerra envi -al comisionado regio Vaca de Castro (verano de 1542), una embajada -a Lima, manifestndole lo mucho que senta el tomar las armas contra -un representante de la Corona. Manifestbale, adems, que su nico -deseo era asegurar la posesin de la <i>Nueva Toledo</i>, que le corresponda -por herencia de su padre y despojado de ella por Pizarro, aadiendo que -nada tena que decir con respecto a <i>Nueva Castilla</i> como pas asignado -al Marqus. Propona, por ltimo, que Vaca de Castro y l permaneciesen -dentro de los lmites de su respectivo territorio hasta que la corte de -Espaa resolviese definitivamente la cuestin. No habiendo tenido respuesta -y perdidas las esperanzas de amistoso arreglo, Almagro reuni -sus tropas, y despus de protestar que el paso que sus compaeros -y l iban a dar no era acto de rebelin contra la Corona, sino que a ello -se vean obligados por la conducta del comisionado regio, volvi a repetir -que el territorio de Nueva Toledo fu cedido a su padre, y a la -muerte de su padre pas a l como heredero. Todas sus tropas ascenderan -a unos 500 hombres: tanto la caballera como la infantera estaban -perfectamente equipadas; pero la principal fuerza consista en la -artillera, compuesta de ocho piezas de grueso calibre y de ocho falconetes. -A la cabeza del valiente y disciplinado ejrcito sali Almagro -del Cuzco (mediados del verano de 1542) y dirigi su marcha hacia -la costa, esperando encontrar al enemigo.</p> - -<p>Entretanto, Vaca de Castro, despus de salir de Quito, entr en las -ciudades de San Miguel y de Trujillo en medio del regocijo popular y -luego se detuvo en Huaura, teniendo la satisfaccin de ver reconciliados -a Holgun y Alonso de Alvarado, antiguos partidarios de Pizarro. -De Huaura mand la mayor parte de sus fuerzas a Xauxa, mientras l -con un pequeo cuerpo se encaminaba a Lima. Animado con el recibimiento -entusistico que le hicieron y habiendo obtenido de los habitantes -ms ricos considerable emprstito, abandon el Cuzco, tom la -vuelta de Xauxa y pas revista a sus tropas, que ascendan a unos 700 -hombres. La caballera era ms numerosa, aunque no tan bien armada -como la de Almagro; la infantera, adems del nmero correspondiente -de alabardas, no careca de bastantes armas de fuego; la artillera estaba -reducida a tres o cuatro falconetes mal montados. En suma, si el -ejrcito real era inferior por su armamento al de Almagro, en cambio -aventajaba por su mayor nmero de plazas. Importa decir que hallndose -Gonzalo Pizarro de vuelta de su clebre expedicin a la tierra -de las <i>canelas</i>, escribi a Vaca de Castro, residente entonces en Xauxa, -ofreciendo sus servicios en la prxima lucha con Almagro. Contest el -comisionado regio que agradeca el ofrecimiento y que si por entonces<span class="pagenum"><a name="Page_162" id="Page_162">[162]</a></span> -no lo aceptaba, no dejara de utilizar sus servicios cuando la ocasin lo -exigiese. Sali Vaca de Castro de Xauxa y a marchas forzadas camin -30 leguas, apoderndose de la plaza fuerte de Guamanga; Almagro -permaneca en Bilcas, a 10 leguas de distancia. En Guamanga recibi -el comisionado regio otra embajada de Almagro, proponindole lo mismo -que en la primera, a la cual se sirvi contestar en tales trminos -que la avenencia se hizo de todo punto imposible. Bastar decir que -Vaca de Castro exiga que Almagro disolviese su ejrcito y le entregara -los que estaban inmediatamente complicados en el asesinato de -Pizarro.</p> - -<p>En las llanuras de <i>Chupas</i> se encontraron Vaca de Castro y Almagro -el 16 de septiembre de 1542. Faltaban unas dos horas para ponerse -el sol. En la duda de si comenzar o no la batalla, como insistiese por -la afirmativa Alonso de Alvarado, cuentan que el representante de la -Corona vino en ello exclamando: Quin tuviera el poder de Josu para -detener el curso del sol!<a name="FNanchor_182" id="FNanchor_182" href="#Footnote_182" class="fnanchor">[182]</a>.</p> - -<p>El orden de batalla del ejrcito leal fu el siguiente: En el centro se -coloc la infantera; en los flancos la caballera, cuya ala derecha la -mandaba Alonso de Alvarado, llevando el estandarte real, y del ala -izquierda se encarg a Holgun; tambin ocup el centro la artillera, -aunque sin darle mucha importancia. Vaca de Castro hubo de mandar -un cuerpo de reserva compuesto de 40 caballos, destinado a acudir a donde -la necesidad lo exigiese. La alocucin dirigida por Vaca de Castro -hizo tal efecto, que los soldados marcharon al combate como si fueran -a fiestas donde estuvieran convidados<a name="FNanchor_183" id="FNanchor_183" href="#Footnote_183" class="fnanchor">[183]</a>. Las tropas de Almagro estaban -de la manera que a continuacin diremos. En el centro se coloc -la artillera protegida por los alabarderos y arcabuceros; en los flancos -formaba la caballera. Almagro guiaba la izquierda. Comenz a jugar la -artillera de Almagro con bastante acierto, vindose obligado Vaca de -Castro, por consejo de Francisco de Carbajal—uno de los veteranos discpulos -de Gonzalo de Crdoba—a conducir las tropas por un camino -que rodeaba las colinas. Si en la marcha fu acometido su flanco izquierdo -por los batallones indios de Paullo, hermano del inca Manco, un -cuerpo de arcabuceros dirigi contra aqullos sus certeros tiros. Cuando -las tropas leales subieron a la cima de la eminencia, volvieron a encontrarse -en frente de la artillera de Almagro. Llam la atencin que sin -embargo de dirigir los caones a un punto que presentaba buen blanco, -la mayor parte de los tiros pasaban sobre las cabezas de los soldados de<span class="pagenum"><a name="Page_163" id="Page_163">[163]</a></span> -Vaca de Castro. No sabemos si esto fu traicin o torpeza. Slo se sabe -que mandaba la artillera Pedro de Canda, uno de los trece que se pusieron -al lado de Pizarro en la isla del Gallo y con el cual hizo toda la -conquista, separndose luego y tomando partido por Almagro. Tal vez, -deseando volver a sus primitivas banderas o para vengarse de los asesinos -de su antiguo jefe, entr en correspondencia con Vaca de Castro. -Parece ser que convencido Almagro de la traicin de Canda, le reconvino -por su conducta y le atraves con la espada, dejndole muerto en -el campo. Despus, lanzndose a uno de los caones y dndole nueva -direccin dispar con tanto acierto que ech por tierra a muchos soldados -de la caballera enemiga. Pens Carbajal oponer sus caones a los -del enemigo, variando pronto de opinin y decidindose a dar una carga -con la caballera. Almagro, en vez de esperar el ataque a la defensiva, -mand a su gente salir al encuentro. El choque fu terrible. Se -encontraron de suerte que casi todas las lanzas quebraron, quedando -muchos muertos y cados de ambas partes<a name="FNanchor_184" id="FNanchor_184" href="#Footnote_184" class="fnanchor">[184]</a>. Despus de la de Ravena—dice -otro escritor—no se ha visto entre tan poca gente ms -cruel batalla...<a name="FNanchor_185" id="FNanchor_185" href="#Footnote_185" class="fnanchor">[185]</a>. La caballera de Almagro pudo resistir la superioridad -del nmero de sus enemigos, si bien los del ejrcito real lograron -alguna ventaja, dirigiendo sus golpes a los caballos en vez de dirigirlos -a los hombres. La infantera de una y de otra parte sostena vivo -fuego de arcabuz, as en las filas respectivas como en las de caballera. -La artillera de Almagro, por ltimo, bien dirigida a la sazn, causaba -muchas bajas en las columnas de la infantera real que queran adelantarse. -Estas, no pudiendo ya sufrirlo, comenzaban a retroceder, cuando -Francisco de Carbajal, lanzndose a la cabeza de todos grit: -<i>Mengua y baldn para el que ceda! Yo soy un blanco doble mejor para el -enemigo que ninguno de vosotros.</i> Era, en efecto, hombre corpulento, y -arrojando de s el acerado yelmo y la coraza para no tener ventaja alguna -sobre sus soldados, se qued armado a la ligera con su coleto de -algodn. En seguida, blandiendo su partesana, se entr atrevidamente -por entre las columnas de fuego y humo que brotaban los caones, y seguido -entre una lluvia de balas por los ms salientes de sus tropas, se -lanz sobre los artilleros y se hizo dueo de las piezas<a name="FNanchor_186" id="FNanchor_186" href="#Footnote_186" class="fnanchor">[186]</a>. Las sombras -de la noche comenzaban a extenderse por el campo, y todava continuaba -la lucha, distinguindose los de Vaca de Castro por las divisas -rojas, y los de Almagro por las blancas, como tambin por los gritos -de <i>Vaca de Castro y el Rey! Almagro y el Rey!</i> Ambos ejrcitos invoca<span class="pagenum"><a name="Page_164" id="Page_164">[164]</a></span>ban -el auxilio del apostol Santiago. An no se haba declarado la victoria -por ninguno. No debe olvidarse que en los primeros momentos de -la batalla, Holgun, que mandaba el ala izquierda de los realistas, fu -atravesado de dos balas de arcabuz, y por lo que respecta a la derecha, -cuyo jefe era Alonso de Alvarado, iba perdiendo terreno ante las repetidas -cargas del valeroso Almagro. En este momento crtico, Vaca de -Castro, que desde una altura contemplaba el combate, se lanz al lugar -de ms peligro para socorrer a su valiente oficial. Aquellos soldados -de refresco decidieron la suerte de la batalla. El nimo que recobraron -los soldados de Alvarado lo perdieron los de Almagro. Retrocedieron -los de Almagro, y aunque el joven jefe hizo esfuerzos para contenerlos, -no pudo, huyendo a la desbandada a las nueve de la noche, infantera, -caballera y artillera. Muchos pudieron huir favorecidos por la obscuridad -de la noche, y algunos, arrancando los distintivos de sus enemigos -muertos, se los colocaron y se unieron a los vencedores.</p> - -<p>El nmero de muertos por ambas partes fueron, segn Garcilaso y -Uscategui, 500; segn Zrate, 300. Los de Vaca de Castro tuvieron ms -prdidas que los de Almagro. El nmero de heridos fu mucho mayor. -Almagro, seguido de unos pocos soldados, se retir al Cuzco. Luego sali -de la ciudad y fu hecho prisionero por Rodrigo de Salazar y otros -en el camino de Yucay.</p> - -<p>Nombr Vaca de Castro una comisin en Guamanga para juzgar a -los prisioneros, siendo condenados 40 a la pena de muerte y 30 a destierro. -Pas Vaca de Castro al Cuzco, en cuya ciudad se le presentaba -resolver acerca de la suerte de su prisionero Almagro. Un consejo de -guerra no tuvo compasin y le conden a muerte; fu ejecutado en la -plaza del Cuzco, en el mismo sitio donde su padre lo haba sido algunos -aos antes. Digno de mejor suerte era Almagro. Joven, valiente, generoso -y de mucho talento, si algunas veces di muestras de exagerada -severidad, no olvidemos que sangre india corra por sus venas y no olvidemos -las circunstancias de su situacin. Si la conspiracin puede -justificarse alguna vez—escribe Prescott—, es sin duda en un caso semejante, -en que, desesperado por los ultrajes hechos a l y a su padre, -no poda obtener reparacin del nico de quien tena derecho a reclamarla.<a name="FNanchor_187" id="FNanchor_187" href="#Footnote_187" class="fnanchor">[187]</a>.</p> - -<p>Cuando ocurran estos sucesos, supo Vaca de Castro que Gonzalo -Pizarro haba llegado a Lima y no se recataba de mostrar su descontento -por la poltica que se segua en el Per. El representante real envi -fuerzas considerables a Lima para guarnecer dicha capital, y orden -a Gonzalo Pizarro que se le presentase en el Cuzco. Obedeci el audaz<span class="pagenum"><a name="Page_165" id="Page_165">[165]</a></span> -caudillo, y poco despus se hallaba en presencia del vencedor de Chupas. -Vaca de Castro oy con gusto la relacin que le hizo Gonzalo de -su ltima expedicin, aconsejndole luego que se retirase a sus haciendas -a buscar el reposo. Aunque el consejo no fuese del agrado de Pizarro, -juzg prudente retirarse a La Plata, para ocuparse nicamente en -el trabajo de aquellas ricas minas.</p> - -<p>Tranquilo por este lado Vaca de Castro, se dedic a la organizacin -del ejrcito y di varias leyes para el mejor gobierno de la colonia, -entre ellas, una que tena por objeto la disminucin de los <i>repartimientos</i>. -Tvose noticia por entonces del famoso Cdigo publicado por -Carlos V en el ao 1543, y del cual hablaremos en su lugar respectivo. -En el dicho Cdigo se dieron leyes favorables a los indios con disgusto -de los colonos. Tambin se dispuso enviar un virrey al Per y con l -una Real Audiencia, establecindose el uno y la otra en Lima<a name="FNanchor_188" id="FNanchor_188" href="#Footnote_188" class="fnanchor">[188]</a>. Procur -Vaca de Castro calmar la agitacin del pas; pero sus consejos no -fueron odos, y los ms impacientes o revolucionarios se fijaron en Gonzalo -Pizarro, nico individuo que quedaba de aquella familia de conquistadores.</p> - -<p>El territorio de Bolivia o Alto Per form primitivamente parte -del imperio de los Incas. Bajo la dominacin espaola, desde el siglo <span class="smcap">xvi</span> -al <span class="smcap">xviii</span> dependi del virreinato del Per, siendo gobernado por la Audiencia -de Charcas, hasta que, habindose creado en el ao 1776 el virreinato -de Buenos Aires, fu agregado a este ltimo. Durante la guerra -de separacin, se declar en Repblica independiente, con el nombre -de Bolivia, que se di en honor de Bolvar.</p> - -<p>La primera expedicin a Bolivia la realiz Diego de Almagro, compaero -de Pizarro, cuya vanguardia iba a cargo de Juan de Saavedra. -Eligi Almagro la ruta de Collasuyo en su marcha hacia Chile y Saavedra -fund en Paria, a pocas millas de Oruro, la primera ciudad espaola -en territorio boliviano. La expedicin hizo alto en Tupiza, sigui hacia el -Sur, dejando sin explorar las minas de Charcas, continuando su viaje a -travs de los Andes. El desgraciado Almagro expres luego profundo -sentimiento por no haber permanecido en Charcas, en lugar de emprender -el camino de ms sufrimientos y privaciones que se registra en los -anales de la conquista.</p> - -<p>Tambin Hernando y Gonzalo Pizarro invadieron el pas. Luego, -Hernando volvi a Cuzco, y Gonzalo, despus de su atrevida expedicin -con Orellana, se fij en la conquista de Bolivia, consiguiendo su primera -victoria en el valle de Cachabamba, y la segunda sobre los indios -charcas. Pedro Antnez, por encargo de Francisco Pizarro, fund en el<span class="pagenum"><a name="Page_166" id="Page_166">[166]</a></span> -sitio de un pueblo indgena la ciudad de <i>Chuquisaca</i>, llamada tambin -<i>Charcas</i> y <i>La Plata</i>, que fu asiento de la Real Audiencia y Sede Arzobispal. -Dicha ciudad es conocida hoy con el nombre de <i>Sucre</i>, en honor -del hroe de la independencia. Gonzalo Pizarro se dirigi a sus posesiones -del Sur en el territorio de Charcas, con el objeto de explotar -all las minas de plata. Dej la productiva industria para ponerse a la -cabeza de una revolucin contra el virrey Blasco Nez de Vela, sin -tener en cuenta que la mencionada autoridad haba sido nombrada por -Carlos V para reformar los abusos del sistema de encomiendas. Las -guerras entre el virrey Blasco y Gonzalo Pizarro, entre dicho Gonzalo -Pizarro y el licenciado La Gasca, se tratarn en el <a href="#CAPITULO_XXIII">captulo XXIII</a>. En -este lugar slo recordaremos que, si poco antes Diego Centeno y Alonso -Santanda echaron los cimientos de la villa imperial de Potos, poblacin -que haba de ser tiempo adelante una de las ms famosas del -mundo, a la sazn La Gasca orden al capitn Alonso de Mendoza la -fundacin de una ciudad en el valle de Chuquiapu, conforme a la frase -del historiador Tcito: <i>Con mayor nmero de buenas costumbres que de -leyes</i>. Comenz su fundacin el 20 de octubre de 1545, y se le di el -nombre de <i>Nuestra Seora de la Paz</i>.</p> - -<p>En este mismo ao de 1545, el Emperador mostr su generosidad -con el heredero del imperio del Per. Imperio tan rico mereca ser pagado -con tan flamante Escudo. Armas: Informado S. M. de los buenos -servicios de D. Christbal Topa Inca, hijo de Guayna Capac, seor natural -que fu de las Provincias del Per, y deseando darle a conocer el -aprecio que le merecan sus lealtades; le concedi un Escudo dividido -en dos partes, y puesto en una de ellas una Aguila negra rampante en -Campo de Oro con dos palmas verdes a los lados, y debajo un tigre y -encima de l una borla colorada, como tena su hermano Atabalipa, y a -los lados del Tigre dos culebras coronadas de oro en campo azul, y -para orla <i>Ave Mara</i>, y entre letra y letra una Cruz dorada, y por timbre -un Yelmo cerrado, y por divisa una Aguila negra rampante con -tres colas, y dependencia de follages de azul y oro.<a name="FNanchor_189" id="FNanchor_189" href="#Footnote_189" class="fnanchor">[189]</a></p> - -<p>Cuando los espaoles llegaron Bolivia la raza <i>aimer</i>, la principal -del pas, estaba bastante decada, pues se hallaba supeditada a los -<i>quechuas</i> desde mucho tiempo antes. Aunque sus abuelos haban construdo -magnficos edificios en la pennsula de Tiahuanuco, ellos lo ignoraban -por completo. Como los conquistadores espaoles no les trataron -mejor que los quechuas, la raza aimer disminuy de un modo considerable -y hasta se temi su completo fin. Adems de los aimers y que<span class="pagenum"><a name="Page_167" id="Page_167">[167]</a></span>chuas -se hallaban los <i>chiquitos</i>, habitantes de las sierrecillas cristalinas -que corren por la divisoria de las aguas del Mamor y del Paraguay, -y los <i>mojos</i>, que vivan ms al norte en las campias, mucha parte del -ao anegadas, por donde corren el Machupa, el San Miguel, el Ro -Blanco y el Baurs, afluentes subafluentes del Guapar. Los nombres -de estas naciones son espaoles, lo que prueba que estuvieron en buenas -relaciones con los conquistadores.<a name="FNanchor_190" id="FNanchor_190" href="#Footnote_190" class="fnanchor">[190]</a> Los chiquitos y las tribus -vecinas recibieron la religin cristiana, merced al celo de la Compaa -de Jess. La gloriosa muerte del P. Arce y dems compaeros de religin, -la invasin de los Paulistas y de los mercaderes de esclavos y la -disolucin de la Compaa de Jess, son hechos importantes en esta -parte de Amrica. Sucedironse pronto acontecimientos luctuosos que -extinguieron en gran parte las aldeas de <i>chiquitos</i> y de los <i>mojos</i>.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_168" id="Page_168">[168]</a></span></p> - - - - -<h3 id="CAPITULO_IX">CAPITULO IX</h3></div> - - -<p class="i2"><span class="smcap">Conquista de Chile.—Estados en que se divida el pas.—Los -araucanos.—Noticias fabulosas de Chile.—Expedicin de -Almagro.—Comienzo de la conquista.—Almagro se retira -de Chile.—Valdivia: su vida y carcter.—Contina la conquista.—Fundacin -de Santiago.—Valdivia gobernador.—Luchas -de Valdivia con los espaoles y con los indios.—Organizacin -del pas.—Valdivia en el Per.—Carta de -Valdivia al Emperador.—Fundacin de poblaciones.—Sublevacin -de los araucanos: Caupolicn.—Guerra y muerte -de Valdivia.—Vida y costumbres de los chilenos.—El -gobernador Quiroga.—El Cabildo y la Audiencia.—Alderete.—Hurtado -de Mendoza.—Cuesta de Villagra.—Muerte -de Lautaro.—La poltica y la guerra.—Caupolicn: -batalla de Millarapu.—Ercilla.—Muerte de Caupolicn.—Sumisin -de Chile.</span></p> - - -<p class="p2">Dividase Chile en cuatro Estados o gobiernos principales: <i>Languen-mapu</i> -(comarca martima), <i>Lelbun-mapu</i> (de los llanos), <i>Mapirez-mapu</i> -(de las laderas) y <i>Pire-mapu</i> (de la montaa). Mandaban los <i>toqus</i> (jefes -superiores) y los <i>apoulmens</i> y <i>ulmens</i> (hombres ricos). Adems de -la lengua araucana o <i>chilli-sugu</i>, se hablaba en muchas tribus el <i>puelche</i>.</p> - -<p>Los primitivos pobladores fueron los araucanos o moluchos que se -subdividan en diferentes tribus. Descrbelos Ercilla en su <i>Araucana</i> al -tenor siguiente:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Son de gestos robustos, desbarbados,</div> -<div class="line">bien formados los cuerpos y crecidos,</div> -<div class="line">espaldas grandes, pechos levantados,</div> -<div class="line">recios miembros, de nervios bien fornidos,</div> -<div class="line">giles, desenvueltos, alentados,</div> -<div class="line">animosos, valientes, atrevidos,</div> -<div class="line">duros en el trabajo y sufridores</div> -<div class="line">de fros mortales, hambres y calores.</div> -</div></div></div> - -<p>Corran entre los indgenas del Per noticias fabulosas acerca de -Chile. Decase que en el pas de la Araucania exista un Rey que se -llamaba <i>Leuchengorma</i>, dueo de una isla dedicada al culto de los do<span class="pagenum"><a name="Page_169" id="Page_169">[169]</a></span>los -con un templo y 2.000 sacerdotes. Leuchengorma estaba siempre -en guerra con otro Rey vecino suyo, siendo de advertir que cada uno -de ellos tena un ejrcito de 200.000 hombres. Contaban tambin que -50 leguas ms adelante, haba, entre dos ros, una provincia habitada -nicamente por mujeres, las cuales slo admitan hombres durante un -perodo de tiempo determinado; luego se quedaban con las hijas y mandaban -los hijos con sus padres. La provincia o reino de las Amazonas, -que tena por reina a <i>Goboimilla</i> (que quera decir oro) era dependiente -y tributario del monarca citado Leuchengorma.</p> - -<p>Con semejantes leyendas se proponan los peruanos que los espaoles -abandonasen en todo o en parte el pas en que estaban asentados y -buscaran la riqueza de Chile, de aquella nueva tierra de promisin. -Francisco Pizarro, por otra parte, deseaba desembarazarse de la presencia -de su rival Diego de Almagro, y le animaba a realizar la expedicin. -Por ltimo, el mismo Almagro no necesitaba estmulos, dado su -carcter aventurero y no escaso de atrevimiento. En el momento que -supo, aunque no oficialmente (primavera de 1535), que se le haba concedido, -con el ttulo de <i>Nueva Toledo</i><a name="FNanchor_191" id="FNanchor_191" href="#Footnote_191" class="fnanchor">[191]</a>, una extensin de 200 leguas -al Sur del Per, comenz sus preparativos para la expedicin. Parece -ser que Pizarro y Almagro convinieron en que el ltimo ira "a descubrir -la costa y tierra de hacia el Estrecho de Magallanes, porque decan -los indios ser muy rica tierra el Chili, que por aquellas partes -estaba, y que si buena y rica tierra hallase, pediran la gobernacin -de ella para l, y si no que partiran la de Pizarro."</p> - -<p>Almagro organiz la expedicin en el Cuzco, logrando atraerse a -muchos. Pidi ayuda al emperador Manco Capac, quien generosamente -dispuso que le acompaasen su hermano Panllu Iupac y su to Villac -Umu (Villaoma), que era sumo sacerdote, con algunos nobles y muchos -indios honrados y de carga, hacindose subir a 15.000 el nmero de -auxiliares armados. Creemos que debe haber exageracin en esta cifra y -que el nmero debi ser bastante menor. Los primeros que marcharon -a Chile fueron los dos delegados peruanos con tres soldados de a caballo -y el consiguiente squito de indios armados y de carga. Posteriormente, -fu Juan de Saavedra con 100 espaoles y proporcionado acompaamiento -de indios. ltimamente, se puso en camino Almagro (3 julio -1535) a la cabeza de 430 hombres espaoles y todos los indios que an -quedaban en el Cuzco. Juan de Rada se qued reclutando ms gente. -Almagro encontr a Saavedra en las Charcas, y despus de un mes de -descanso, continuaron juntos hasta Tupiza, donde aguardaban Panllu<span class="pagenum"><a name="Page_170" id="Page_170">[170]</a></span> -Iupac y Villac Umu, debindose advertir que los tres soldados espaoles -siguieron adelante con menos prudencia que juicio. Dos meses permanecieron -en Tupiza, en cuyo tiempo entregaron rico presente de oro -adquirido en el camino para halagar las esperanzas de los espaoles; -pero en seguida desapareci Villac Umu y lo mismo hubiera hecho Panllu -Iupac, sin la estrecha vigilancia a que se le someti.</p> - -<p>Dos caminos se ofrecan a los expedicionarios para apoderarse de -Chile: los llanos y costa con 80 leguas de desierto de Atacama y la sierra -Nevada con 40 leguas de travesa por los Andes. Aunque los dos eran -malos, ofreca ms peligros el segundo; Almagro, sin embargo, hubo de -preferir el ltimo por ser ms corto. Salieron para Iujui, y, despus de -grandes trabajos, de hambres y de emboscadas de los naturales, llegaron -a Chicoana, 250 leguas del Cuzco. Al cabo de dos meses de descanso, se -dispusieron a emprender el paso de los Andes 200 jinetes y ms de 300 -infantes. Atravesaron aquel terreno escabroso y pendiente, lleno de precipicios, -cruzado por estrechos valles, caudalosos ros y ruidosos torrentes -escondidos entre maleza o escollos de peas, cubiertos de nieve los -escarpados picachos y speros barrancos, nieve que caa de da y de noche, -y que era indispensable quitar para no perder los senderos. Almagro -hubo de adelantarse con los veinte jinetes ms animosos y en tres -das lleg a Copiap, pudiendo mandar vveres y ropas a los infelices -que, desnudos y hambrientos, haban quedado atrs. Haban muerto el -30 por 100 de espaoles, y dos terceras partes de indios o murieron o -se desertaron.</p> - -<p>Hallndose los expedicionarios en Copiap, vino a incorporarse Rodrigo -de Orgez con algunos soldados. El cacique de Copiap, desposedo -de su cargo por un pariente suyo, andaba fugitivo, no teniendo -valor para volver a su pas. En semejante apuro, pidi auxilio a los espaoles, -ofrecindoles que si era repuesto, les hara dueos de su territorio. -En efecto, habiendo logrado el cacique lo que deseaba, los naturales -prestaron sumisin e hicieron voluntario donativo del tributo que -tenan prevenido para el Inca a los espaoles. Consista dicho tributo en -200.000 ducados y entregaron 300.000 ms por indicacin de Panllu.</p> - -<p>Andaban retrados los habitantes de los vecinos valles de Huasco y -Coquimbo, retraimiento que se explicaba porque all fueron asesinados -los tres espaoles que haban acompaado a Panllu y Villaoma hasta -Tupiza. Almagro, por medio de <i>Felipillo</i>, les notific el perdn.</p> - -<p>Pero es el caso que Felipillo, en quien los espaoles tenan tanta -confianza, era un traidor. Lejos de brindar a los indgenas la paz que -les ofreca Almagro, les indujo a sublevarse, como lo verificaron, ya -recogida la cosecha, la cual se llevaron consigo. Coincidi con esto la<span class="pagenum"><a name="Page_171" id="Page_171">[171]</a></span> -desaparicin de todos los indios de carga y de servicio o <i>yanaconas</i> que -estaban en el campo espaol. Adems de la resistencia pasiva, pasaron -los indgenas a vas de hecho, comenzando por la intentona de prender -fuego una noche al alojamiento de los espaoles.</p> - -<p>Aceptaron el reto los nuestros. Quemaron vivos a treinta principales -indgenas que cayeron en su poder, encontrndose entre ellos el cacique -usurpador de Copiap y los asesinos de los tres soldados espaoles -que acompaaron a Panllu Iupac y a Villac Umu. Sobrecogidos de terror -los indios, dejaron de conspirar por entonces; pero tan buenos propsitos -les dur poco tiempo. Al da siguiente de llegar los espaoles a -Chile, se ausentaron los indios en masa, hasta el punto de no encontrar -Almagro quien le diese explicacin del suceso. El mismo Felipillo, con -unos cuantos indios de armas que an quedaban, se march del campamento -espaol. Cogido luego prisionero, confes su delito, indicando -tambin que Manco estaba en abierta insurreccin en el Per. Tantos -crmenes cometidos por Felipillo le valieron la pena de ser descuartizado. -Suceda todo esto en los comienzos del ao 1536. Recibi Almagro -por entonces un refuerzo de 100 hombres, los cuales se hallaban mandados -por Rui Daz.</p> - -<p>Para caminar con pie firme y seguro, dispuso Almagro lo siguiente: -el <i>Santiago</i>, barco pequeo, que haba llegado a un puerto cerca de Chile -con armas y otras cosas necesarias, le orden que reconociese la costa; -envi a Gmez de Alvarado con 80 jinetes a explorar por el Sur, -y mand un destacamento al Oriente con objeto de averiguar lo que hubiese -al otro lado de los Andes. Volvi el buque con malas noticias acerca -de los criaderos de oro, aunque muy buenas sobre la fertilidad del -pas; Alvarado regres, no habiendo hallado minas ni nada digno de -contar, y el destacamento hubo de retroceder en cuanto experiment -las asperezas de la cordillera.</p> - -<p>En semejante estado las cosas, apareci Juan de Rada con otros 100 -hombres, trayendo las provisiones reales, y por ellas era nombrado Almagro -gobernador de Nueva Toledo, que era una extensin de 200 leguas -al Sur de los lmites de Nueva Castilla, adjudicada esta ltima a -Pizarro. Las noticias de la insurreccin del Per, la creencia de que el -Cuzco perteneca a Almagro y los pocos criaderos de oro que se presentaban -en Chile, influyeron para el inmediato regreso. Gmez, Diego de -Alvarado y Rodrigo Orgez, fueron los que con ms empeo inclinaron -a Almagro a abandonar el pas. Acerca de la ruta que deban seguir, los -pareceres fueron diferentes: los espaoles acordaron dar la vuelta por la -costa y los indios reprobaron semejante determinacin. Aunque se tomaron -muchas precauciones, no faltaron hambres y enfermedades, te<span class="pagenum"><a name="Page_172" id="Page_172">[172]</a></span>niendo -tambin que sostener no pocas luchas con los indios. No huelga -decir que Panllu continuaba, si bien a disgusto suyo, al lado de los espaoles. -Salieron de Arequipa a mediados de marzo de 1537 en direccin -al Cuzco, encontrndose enfrente de los parciales de Pizarro. Las -luchas que se originaron y la muerte de Almagro (8 agosto 1538), se -trataron con la suficiente extensin en la historia del Per; ahora slo -procede decir que se paraliz -por algn tiempo, -como era natural, la conquista -de Chile.</p> - -<div class="figcenter2em" id="VALDIVIA"> - <img src="images/p172.jpg" width="250" height="340" alt=""/> - <div class="caption"> - <p>Pedro de Valdivia.</p> - </div> -</div> - -<p>El destinado a continuar -dicha conquista, que -Almagro dej abandonada, -fu Pedro de Valdivia, -natural de Villanueva de -la Serena (Badajoz), tan -ambicioso de gloria como -entendido en las cosas de -milicia. El capitn Alonso -de Gngora Marmolejo, -uno de sus compaeros de -armas, hizo el siguiente -retrato de Valdivia. Era—dice—hombre -de buena -estatura, de rostro alegre, -la cabeza grande conforme -al cuerpo, que se haba -hecho gordo, espaldudo, -ancho de pecho, hombre -de buen entendimiento, aunque de palabras no bien limadas, liberal y -haca mercedes graciosamente. Despus que fu seor, reciba gran -contento en dar lo que tena; era generoso en todas sus cosas, amigo de -andar bien vestido y lustroso, y de los hombres que lo andaban, y de -comer y beber bien; afable y humano con todos; mas tena dos cosas -con que obscureca todas estas virtudes: que aborreca a los hombres -nobles, y de ordinario estaba amancebado con una mujer espaola, a lo -cual fu dado. Haba comenzado Pedro de Valdivia su carrera militar -en las guerras de Italia, y all hubo de mostrar varias veces su valor. -Cuando contaba unos treinta y seis aos de edad, como tantos otros espaoles -de aquellos tiempos, se traslad, ya corriendo el ao 1532, a -Amrica, con el propsito de trabajar por Dios, por el Rey y principal<span class="pagenum"><a name="Page_173" id="Page_173">[173]</a></span>mente -en beneficio de s mismo. Asisti el valeroso capitn al descubrimiento -de Venezuela y a la conquista del Per, distinguindose en la -batalla de las Salinas, donde ya era Maestre de Campo de las tropas de -Francisco Pizarro.</p> - -<p>Nombrado por Pizarro su teniente de gobernador y capitn general -de Chile, comenz Valdivia sus preparativos en el ao 1539. A la sazn -lleg al Cuzco Pedro Snchez de la Hoz, provisto de Real cdula, por -la cual se le autorizaba a hacer conquistas en el extremo Sur del Continente. -Trataron, como era natural, del asunto, y, no entendindose, -parti Valdivia y luego La Hoz, quienes se encontraron en Alacama. -Dcese—y nada tendra de particular que la leyenda hubiera sustitudo -a la historia—que La Hoz intent matar a Valdivia; mas no pudindolo -lograr, le cedi todos sus derechos a cambio del perdn, siguindole a -la conquista como uno de tantos.</p> - -<p>La expedicin de Valdivia sali a mediados del ao 1540 y se compona -de unos 150 soldados espaoles y un cuerpo de 10.000 indios -auxiliares, llevando sacerdotes, artesanos, mujeres, animales domsticos, -herramientas y todo lo necesario para colonizar el pas. Lleg -Valdivia a la orilla del ro Mapocho, en cuyo valle ech los cimientos -(25 febrero 1541) de la ciudad <i>Santiago de Extremadura</i>, que le recordaba -el nombre de su patria; tiempo adelante slo prevaleci el de Santiago, -capital hoy de Chile. No se explica cmo eligi, para levantar -la ciudad, las mrgenes del Mapocho a las del Maip, cuando el -primero es afluente del segundo y cuando desde la embocadura del ltimo -hasta Santiago hubiera podido, a poca costa, hacerse navegable. -En seguida se dot a la nueva poblacin de su correspondiente cabildo. -Supo Valdivia que en el Per el joven Almagro haba dado muerte a -Pizarro, y tambin le dijeron que el inca Manco aconsejaba a los indios -del Per, como igualmente a los de Chile que matasen a los espaoles.</p> - -<p>El cabildo o concejo de Santiago, que desde el principio trat de -extralimitarse en sus atribuciones, acord emancipar todo el pas de la -dependencia del Per, nombrando a Valdivia gobernador y capitn -general de Chile (1542) hasta que S. M. determinase otra cosa. Aparent -no querer el cargo y si lo acept fu con la protesta ante escribano -de que lo haca a la fuerza y por evitar mayores males. Los cronistas no -tienen inconveniente en afirmar que Valdivia se hizo nombrar a la fuerza -gobernador de la ciudad. De cualquier modo que sea, lo cierto es que -en seguida tuvo que luchar con espaoles rebeldes y con los indios. Sofoc -una conjuracin de los primeros, mandando ahorcar al jefe de ellos -llamado don Martn de Solier y a cuatro de los ms principales; y re<span class="pagenum"><a name="Page_174" id="Page_174">[174]</a></span>chaz -a los indgenas, que se atrevieron a atacar a la misma ciudad de -Santiago.</p> - -<p>Convencidos los indios de que no tenan elementos para luchar con -los espaoles, abandonaron el pas, llevndose lo que pudieron y destruyendo -completamente todo lo dems. Entonces tuvieron que ocuparse -nuestros compatriotas en la reedificacin de Santiago y sus fortificaciones, -en las labores agrcolas para procurarse el sustento y en los quehaceres -domsticos, no sin que de cuando en cuando tuvieran que tomar las -armas para rechazar las agresiones de los indios.</p> - -<p>Era preciso salir de situacin tan apurada. Para proveerse de socorros, -Monroy y Pedro de Miranda con cuatro soldados marcharon al -Per (enero de 1542). Los socorros llegaron veinte meses despus (septiembre -de 1543) en un buque que fonde en Valparaso, y a fines de -ao se present Monroy con 60 70 jinetes. Despus de varias tentativas -que no dieron resultado alguno, se pudo conseguir que algunos indios -bajasen de las montaas y se dedicaran a sembrar maz y algn -trigo. No debemos pasar en silencio, que Valdivia por entonces mand -a Pedro Bohn con diez espaoles al valle de Coquimbo, con el objeto -de fundar la ciudad de <i>La Serena</i> y que llam as recordando aquella -en que l haba nacido. Tambin debe registrarse que Valdivia dispuso -reconocer la costa hacia el Sur (en los barcos que poco antes vinieron -los auxilios y Monroy) a Jernimo de Alderete, asistido de Rodrigo de -Quiroga y del escribano Juan de Crdenas. Llegaron hasta muy cerca -del archipilago de Chilo, tomando a la vuelta posesin del continente -en varios puntos en nombre del rey de Espaa y de Valdivia, pasando -en toda esta operacin el mes de septiembre de 1544. Por cierto que -encontraron el pas frtil, agradable y abundante en minas, al contrario -de lo que pensaron poco antes los capitanes de Almagro. Dedicse -Valdivia con verdadero empeo a organizar la dominacin espaola, para -cuyo objeto crey necesario mandar a Monroy y al piloto Pastenes al -Per para reclutar gente y adquirir recursos. Al mismo tiempo orden -que Antonio de Ulloa marchase a Espaa a solicitar del Gobierno -la confirmacin del mando que antes le confiriera el cabildo de Santiago. -Monroy, Pastenes y Ulloa encontraron en el Per, como representantes -de la autoridad, al virrey Nez Vela y a la Audiencia, y a Gonzalo -Pizarro que se hallaba al frente de poderosa insurreccin. Monroy -falleci a su llegada; por lo que respecta a Pastenes y a Ulloa olvidaron -pronto las rdenes de Valdivia. Ulloa slo pens en suplantar a Valdivia, -tratando antes de inutilizar a Pastenes porque se opona a sus planes. -No debieron dar resultado las intrigas de Ulloa, por cuanto vemos que -cada uno por su lado volvieron a Chile a la cabeza de algunas fuerzas.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_175" id="Page_175">[175]</a></span></p> - -<p>En 1547 los araucanos destruyeron la ciudad de La Serena que -poco antes fund Valdivia. Reedificada posteriormente, se la denomin -tambin <i>Coquimbo</i>.</p> - -<p>No haba pasado mucho tiempo cuando Valdivia, habiendo anunciado -pblicamente que se diriga a Espaa, march (diciembre de 1547) -al Per. Del gobierno de Chile dej encargado a Francisco de Villagra. -Poco antes (13 junio 1547) hubo de desembarcar en Tumbez el sacerdote -D. Pedro de la Gasca, el cual, aunque slo llevaba el ttulo de presidente -de la Real Audiencia del Per, iba revestido de toda la autoridad -del Rey. Psose Valdivia al lado de la Gasca y fu uno de los que -dirigieron la famosa batalla de Saquixaguana (18 abril 1548).</p> - -<p>La Gasca, en nombre del Rey, instituy a Valdivia gobernador de -todo el pas comprendido desde los confines del Per hasta el grado 41, -con la anchura de 100 leguas, autorizndole para levantar tropas y dirigir -expediciones por mar y tierra. March el nuevo Gobernador al -frente de la gente que acababa de reclutar, hallndose entre los expedicionarios -algunos condenados por la justicia, los cuales cometieron -por el camino tales excesos, que Pedro de Hinojosa, general de las tropas -reales, con diez arcabuceros, recibi orden de hacer prisionero a -dicho jefe. Obedeci Valdivia y se volvi con Hinojosa, justificndose -muy cumplidamente de todos los cargos que se le hicieron. A causa de -grave enfermedad permaneci inactivo algn tiempo, saliendo luego de -Arica para Valparaso con 200 hombres.</p> - -<p>Durante la ausencia de Valdivia haban ocurrido sucesos de no escaso -inters en Chile. Aquel Pedro Snchez de la Hoz, que—como en -este mismo captulo se dijo—cedi sus derechos a la conquista del Sur -de Chile a cambio de la vida, urdi una conspiracin para matar Villagra -y apoderarse del gobierno. Descubierta la trama por una carta -que se intercept, y que iba dirigida a varios cmplices, La Hoz fu -degollado, y un tal Juan Romero, que llevaba la citada carta, mereci -la pena de horca.</p> - -<p>En sus relaciones con los indios tampoco poda vivir tranquilo el -valiente extremeo. En los comienzos del ao 1549 se sublevaron los -de Coquimbo y Copiap, matando 40 espaoles y otros tantos caballos; -tambin casi arruinaron la mencionada ciudad de La Serena. Villagra -sali castigarlos, tomando antes la precaucin de coger en rehenes a -varios caciques o indios importantes de Santiago.</p> - -<p>Cuando se andaban en todos estos sucesos, se present Valdivia. -Dispuso inmediatamente que Villagra marchara al Per para dar cuenta -a La Gasca del estado de las cosas y allegar recursos; orden igualmente -a Francisco de Aguirre la pacificacin de Coquimbo y la reedifi<span class="pagenum"><a name="Page_176" id="Page_176">[176]</a></span>cacin -de La Serena, lo cual se realiz en agosto del citado ao. En su -constante afn de organizar el pas, declar a Santiago capital de Chile, -estableci all un mercado para facilitar las transacciones de los indios, -hizo adoptar por moneda el oro sellado, castig con la amputacin -del miembro genital a los negros que violasen a las indias y di otras -leyes tambin severas contra los negros por delitos menos graves.</p> - -<p>A ltimos del ao 1549 sali Valdivia, con 200 hombres, a extender -la conquista por el Sur, siendo atacado, antes de llegar al Biobio, varias -veces por los valerosos promacaes, a quienes siempre tuvo la fortuna -de rechazar. Ech los cimientos de <i>La Concepcin</i> el 5 de marzo -de 1550, cerca del mar, cuya ciudad fu atacada—segn los cronistas—por -unos 40.000 araucanos, y que Alderete con 90 caballos la defendi, -consiguiendo derrotar con gran carnicera a sus enemigos. Contaban -los indios—y el cuento seguramente fu cosa de los espaoles—que les -haban vencido una mujer de Castilla y un viejo caballero en blanco -corcel, que se aparecieron en los aires. Como puede suponerse, la mujer -era la Virgen, a quien estaba dedicada la ciudad, y el caballero era -Santiago, patrn de Espaa. El sistema de Valdivia para que se sometiesen -los belicosos indios, lo dice el mismo en el siguiente documento:</p> - -<p>Carta de Pedro de Valdivia al Emperador acerca del descubrimiento, -conquista y poblacin de Chile (25 septiembre 1551)<a name="FNanchor_192" id="FNanchor_192" href="#Footnote_192" class="fnanchor">[192]</a>.</p> - -<p>Mataronse hasta mill quinientos dos mill indios, y alanceronse -otros muchos, y prendironse algunos, de los cuales mand cortar -hasta docientos las manos y narices, en rebelda, de que muchas veces -les haba enviado mensajeros y hcholes los requerimientos que V. M. -manda<a name="FNanchor_193" id="FNanchor_193" href="#Footnote_193" class="fnanchor">[193]</a>.</p> - -<p>En su deseo Valdivia de fundar poblaciones, ech los cimientos de -la Imperial, a orillas del Cautn (1551) y las de <i>Valdivia</i> y <i>Villa-Rica</i> -(1552). Trasladse en seguida Santiago, en cuyo punto recibi los refuerzos -que le trajeron, primero Villagra y luego Miguel de Avendao. -En tanto que haca fundar la ciudad de los <i>Confines</i> o de la frontera, en -el valle de Angel (ao de 1552) y en tanto que dispona se diese comienzo -a la de <i>Santa Marina de Gaeta</i>, en honor de su mujer, organizaba -las cuatro expediciones siguientes: una al mando de Francisco de -Aguirre, para Tucumn; dos dirigidas los Andes y mandadas por respectivos -capitanes; y la cuarta haba de ir por mar al Estrecho de Magallanes, -siendo su capitn Francisco de Ulloa. No fijndonos en la -expedicin a Tucumn, porque dicha regin no pertenece al verdadero -territorio de Chile, la segunda y tercera slo sirvieron para descubrir<span class="pagenum"><a name="Page_177" id="Page_177">[177]</a></span> -los respectivos pasos de la cordillera, y la cuarta regres desde la mitad -del Estrecho.</p> - -<p>Si por un momento reinaba la paz con los promacaes y con los araucanos, -ciertos sntomas indicaban prxima rebelin. Lleg el da del -levantamiento cuando vieron que los espaoles no eran seres sobrenaturales -y manifestaban las debilidades y pasiones de la humana naturaleza, -cuando se persuadieron que no eran invencibles ni inmortales -y cuando tuvieron un capitn de nimo fuerte y arrojado. El capitn, -gloria de su raza, se llamaba Caupolicn. Veamos cmo tuvo comienzo -aquella guerra, de la cual dice Ercilla en su <i>Araucana</i> lo siguiente:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Todo ha de ser batallas y asperezas,</div> -<div class="line">discordia, fuego, sangre, enemistades,</div> -<div class="line">odios, rencores, saas y bravezas,</div> -<div class="line">desatino, furor, temeridades,</div> -<div class="line">rabias, iras, venganzas y fierezas,</div> -<div class="line">muertes, destrozos, rias, crueldades,</div> -<div class="line">que al mismo Marte ya pondrn hasto,</div> -<div class="line">agotando un caudal mayor que el mio.</div> -</div></div></div> - -<p>El primer aviso de prxima rebelin lo di (diciembre de 1553), -Martn de Ariza, que con cinco soldados guarneca el fuerte de Tucapel, -erigido por los espaoles en territorio araucano. Penetraron en el -fuerte bastantes indios—segn costumbre—con cargas de forraje. En -seguida embistieron la pequea guarnicin, que hubo de defenderse y -arrojar a los insurrectos; pero acudiendo Caupolicn con el grueso de -sus fuerzas se trab sangrienta lucha. Quedaron heridos tres de los -nuestros y el capitn; de los araucanos murieron bastantes. Valindose -de la obscuridad de la noche, Ariza y los cinco soldados se retiraron al -fuerte de Puren, donde podan estar ms seguros, en tanto que los indgenas -quemaban y destruan la fortaleza.</p> - -<p>Conviene recordar que los araucanos haban cambiado de tctica -en sus combates, gracias Lautaro, hijo de un cacique y ex-paje muy -querido de Valdivia. Dcese que Lautaro, muy adicto la causa espaola, -al ver derrotados a los araucanos en una batalla y que huan delante -de la artillera de la metrpoli, se sinti avergonzado y corri -hacia sus compatriotas decidido conducirles la victoria.</p> - -<p>A vengar la derrota acaecida a los nuestros sali Valdivia de la -Concepcin con 50 soldados y unos tres mil indios auxiliares camino -de Tucapel. Los espaoles no hicieron caso de las palabras del yanacona -Agustinillo, que les aconsejaba no pasasen adelante y llegaron a las -ruinas del citado fuerte. Espaoles y araucanos pelearon con singular -coraje, venciendo al fin el nmero. De los espaoles y sus auxiliares<span class="pagenum"><a name="Page_178" id="Page_178">[178]</a></span> -slo se salvaron escondidos entre la maleza tres indios peruanos, quienes -llevaron la fatal noticia, uno a Diego Maldonado, gobernador de -Arauca, y los otros dos a Villagra, que estaba en la Concepcin. Ante -Caupolicn, Lautaro y otros jefes fueron conducidos Valdivia, su capelln -Pozo y el fiel Agustinillo; los tres sufrieron cruel martirio. El sitio -donde murieron ha conservado el nombre de <i>Cerro de Valdivia</i>. Desde -entonces Lautaro pas a ser jefe principal de los suyos y Villagra sucedi -a Valdivia. En lo tocante a las cualidades de Valdivia, es preciso -reconocer que en los cuatro aos de su mando di sealadas pruebas de -valiente militar y de inteligente gobernador, si bien convienen todos -en que era orgulloso, injusto y cruel.</p> - -<p>En tanto que los araucanos celebraban la muerte de Valdivia con -juegos y danzas, en el campo espaol todo fu incertidumbre y confusin. -El Cabildo de Santiago tom la determinacin de confiar el gobierno -del pas a Rodrigo de Quiroga, sin tener en cuenta que el valeroso -capitn haba designado a Jernimo de Alderete, a falta de Alderete a -Francisco de Aguirre, y en ltimo trmino a Francisco de Villagra. -Ausentes a la sazn Alderete y Aguirre, crey el Cabildo arreglar el -asunto disponiendo que Quiroga mandara en la capital y sus trminos, -y Villagra en el Sur. Ante la oposicin de Villagra, el Ayuntamiento -se constituy en autoridad suprema con el ttulo de Cabildo-Gobernador. -Vino a complicar ms el asunto la vuelta de Aguirre de Tucumn, -quien habiendo reclamado su derecho en La Serena, tambin fu proclamado -Gobernador. Era tal el desorden, que para remedio de los males -se someti la cuestin al dictamen de un consejo de letrados, cuyo fallo -sera irrevocable, siendo los nombrados D. Antonio de las Peas y -D. Juan Gutirrez de Altamirano (14 octubre 1554). Insista Villagra -en su mejor derecho y tambin Aguirre, resultando que el primero gobernaba -de hecho en el Sur y el segundo en el Norte. El 13 de mayo -de 1555 la Audiencia de Lima dispuso que las cosas volviesen al punto -en que estaban al tiempo de la muerte de Valdivia. A pesar de que en -ello estaban conformes los dos contendientes, los ayuntamientos de las -ciudades, reunidos en Santiago por medio de representantes, acordaron -(14 de agosto) pedir por Gobernador a Villagra, lo que no se cumpli, -pues prevaleciendo la opinin de los de Santiago, se pidi a Quiroga. -Pocos meses despus, esto es, en mayo de 1556, se supo que el Rey -hizo el nombramiento de Gobernador en favor de Jernimo de Alderete, -con arreglo a la disposicin testamentaria de Valdivia. Habiendo -muerto Alderete en el camino, el virrey del Per, marqus de Caete, -nombr Gobernador a su hijo D. Garca Hurtado de Mendoza, recibindose -la real aprobacin en el ao 1557.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_179" id="Page_179">[179]</a></span></p> - -<p>Volviendo al asunto de la guerra, despus de la muerte de Valdivia, -recordaremos que Villagra (febrero de 1554), llevando como maestre de -campo a Alonso de Reinoso, pas el Biobio con 180 hombres y seis -falconetes. Tomando por la marina, traspuso la cuesta de Marigueu, -que tom el nombre de <i>Cuesta de Villagra</i>, llegando al lmite entre -Andalican y la Araucania. Sobre ellos cargaron los araucanos, cada -vez ms conocedores del arte de la guerra, y se apoderaron de los pequeos -caones. Huyeron los nuestros hasta el Biobio, el que pasaron, -sirvindose de un barco que all estaba amarrado, y penetraron en la -Concepcin, cuyos habitantes hubieron de abandonar en masa la ciudad, -siguindoles Villagra con su gente hasta Santiago. Los indios se -entregaron al saqueo e incendio del citado pueblo y lo mismo intentaron -hacer despus en la Imperial (primeros das de abril de 1554). Los -indios se dispusieron a atacar tambin la ciudad de Valdivia. Continu -la guerra con varia fortuna, hasta que un indio, amigo de los espaoles, -dijo a Villagra que Lautaro haba establecido su campamento cerca de -Itaca. Sorprendido el valeroso Lautaro, all muri con todos los araucanos, -pues ninguno quiso rendirse (1557). Slo se salv Guacolda, la -mujer del hroe, que enamorada del citado y traidor indio, quiso a toda -costa la muerte de su marido.</p> - -<p>Comenz su gobierno D. Garca Hurtado de Mendoza llevando por -consejero al licenciado Santillana, oidor de la Chancillera de Lima, y -adems le acompaaban su hermano natural Felipe de Mendoza, el insigne -poeta D. Alvaro de Ercilla y Ziga, Juan Ramn, Hernn Prez, -Osorio, Cceres y</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Don Miguel y Don Pedro de Avendao,</div> -<div class="line">Escobar, Juan Zufr, Corts y Aranda,</div> -<div class="line">sin mirar el peligro y riesgo extrao,</div> -<div class="line">sustentan todo el peso de su banda.</div> -<div class="line">Tambin hacen efeto y mucho dao</div> -<div class="line">Losada, Pea, Crdoba y Miranda,</div> -<div class="line">Bernal, Lasarte, Castaeda, Ulloa,</div> -<div class="line">Martn Ruiz y Juan Lpez de Gamboa.</div> -</div></div></div> - -<p>Con los elementos que di a su hijo el virrey del Per se pudo formar -un ejrcito expedicionario de 250 hombres, que por mar fu a Chile -en cuatro embarcaciones, anclando (a mediados de 1557) en La Serena. -Lo primero que hizo el nuevo Gobernador fu enviar al Per los dos -competidores Villagra y Aguirre, pudiendo desde este momento desarrollar -su poltica.</p> - -<p>Mendoza destin 100 hombres a Tucumn al mando de D. Juan Prez -de Zurita, dispuso que la caballera se dirigiera al Sur por Santiago<span class="pagenum"><a name="Page_180" id="Page_180">[180]</a></span> -con orden de recoger en dicha ciudad la gente que pudiese, y l se hizo -a la vela con los 150 hombres que le quedaban hacia la Concepcin, -desembarcando en la isla de Quiriquina, situada en la baha de Talcahuana. -Recibi despus D. Garca un refuerzo de hombres y pertrechos, -acordando entonces construir junto a la costa un fuerte que se llam -de Penco. En seguida se present una embajada de araucanos prometiendo -la paz, si eran bien tratados, aunque el objeto de aqullos era -inspeccionar la fortaleza. Tan cierto es lo que decimos que inmediatamente -atacaron de improviso y con desesperacin a Penco, dirigidos -por Caupolicn. Llevaron tremendo castigo. Sin embargo, si desistieron -de atacar la fortaleza fu porque llegaron nuevas fuerzas de espaoles. -El 1. de noviembre de 1557, D. Garca, a la cabeza de 600 hombres, -penetr en territorio enemigo; parte de su fuerza entr por el ro Biobio, -cerca de la embocadura, y parte por el mar. La primera batalla en -que D. Garca luci sus dotes de general se llam de la Lagunilla, distinguindose -Alonso de Reinoso, Juan Ramn y Rodrigo de Quiroga; -entre los prisioneros se cogi al cacique Galvarino, a quien D. Garca -hizo cortar las manos y le di libertad. Conocise en esta batalla que -faltaba a los indios el consejo y la direccin de Lautaro, el ms ilustre -de sus capitanes.</p> - -<p>Lleg nuestro ejrcito al llano de Millarapu, donde Caupolicn tena -preparada nueva sorpresa. Mand decir el guerrero indio a D. Garca -que se lo haba de comer como se haba comido a Valdivia. El da -de San Andrs, santo del padre de Mendoza, se di otra gran batalla, -que dur ocho horas, muriendo—segn cuentan—4.000 araucanos y -800 fueron hechos prisioneros, de los cuales una docena de caciques -que eran—como escribe el mismo Mendoza—los que traan la tierra -desasosegada, merecieron ser ahorcados de los rboles. Despus de -esta victoria, D. Garca, con el grueso de su gente se volvi a Tucapel, -ocupndose de la repoblacin de Villa Rica y los Confines, y de la reedificacin -de Caete, en honor de su padre (comienzos del ao 1558), -y luego levant, en memoria de su abuelo, la plaza de <i>Santa Marina</i> -con la denominacin de Osorno. Por entonces Jernimo de Villegas -reedific la Concepcin. D. Garca march despus a descubrir el Sur, -llegando a la vista del archipilago de Chilo (del que tom posesin -bajo el nombre de Ancud), mereciendo carioso recibimiento de los naturales. -Como dato curioso habremos de notar que el poeta y soldado -D. Alonso de Ercilla, fu uno de los primeros espaoles que pasaron -en una lancha a la isla de Chilo y dej escrita en la corteza de un rbol -la fecha de aquel da, que era el ltimo de febrero de 1558. Envi -a Pedro del Castillo al otro lado de los Andes a fundar la ciudad de<span class="pagenum"><a name="Page_181" id="Page_181">[181]</a></span> -<i>Mendoza</i>, perpetuando de este modo su apellido. A ltimos de 1557, -mand una expedicin a reconocer las costas y lmites por el Sur. Su -poltica generosa y de atraccin no fu estimada por Caupolicn, quien -buscaba siempre ocasin para caer sobre los espaoles cuando stos se -hallaban ms confiados. Los soldados no deban dejar las armas de la -mano, pues como dice Ercilla hablando de s mismo:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line">...armado siempre y siempre su ordenanza,</div> -<div class="line">la pluma ora en la mano, ora la lanza.</div> -</div></div></div> - -<p>El caudillo Caupolicn, que vagaba oculto por el pas, fu delatado -por uno de los suyos y cogido por Pedro de Avendao. Juzgado y condenado -a muerte, la sufri siendo empalado y asaetado ante muchedumbre -de indios. Refiere la leyenda que Caupolicn fu hecho prisionero -con otros indios. Los espaoles no le reconocieron, ni los indgenas dieron -a conocer su nombre. Cuando los nuestros—y la novela ha sustitudo -a la historia—llevaban los presos a Caete, divisaron una india -que, con un guagua (nio de teta) en los brazos, corra a internarse en -un bosque vecino. Corrieron tras ella y la trajeron donde se hallaban -los dems indios. Aquella mujer fijse en uno, le llam por su nombre, -Caupolicn; le increp su cobarda por no haberse hecho matar antes -que rendirse, y furiosa arroj al nio, diciendo: <i>no quiero ser madre del -hijo de ese infame!</i> Llambase Fresia, mujer de Caupolicn.</p> - -<p>Todava intentaron los indgenas continuar la lucha, mas ya no era -posible. Entonces, por mediacin de Colocolo, se ajust la paz y Chile -se consider enteramente sometido.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_182" id="Page_182">[182]</a></span></p> - - - - -<h3 id="CAPITULO_X">CAPITULO X</h3></div> - - - -<p class="i2"><span class="smcap">Conquista de Venezuela y de las Guayanas.—Los indgenas.—El -banquero Welser: Alfinger, Sayler y Federmann.—Hohermuth -y Hutten.—El Dorado.—Fras y Carvajal en -Coro.—Concepcin de Tocuyo.—Crueldad de Carvajal.—Gobierno -de Prez de Tolosa: Encomiendas.—Villegas: los -bucaneros: Burburuata: Nueva Segovia.—El rey Miguel.—Insurreccin -de los jiraharas.—Gobierno de Villacinda.—Valencia -del Rey.—Garca de Paredes: Trujillo: los indios.—Los -gobernadores Ruiz y Collado: Fajardo.—Fundacin de -Rosario y Collado.—Venezuela en 1560.—Lope de Aguirre, -el Tirano.—Rodrguez.—Los gobernadores Bernldez y -Ponce de Len.—Losada y los indios: Fundacin de Caracas.—Nuestra -seora de Caravalleda.—Los gobernadores -Serpa y Mazariego.—Fundacin de Santiago y de San Juan.—Los -indgenas.—Los gobernadores Pimentel, Rojas y Osorio.—La -Guaira: Guanar.—Drake en Caracas.—El gobernador -Pia.—Versos de Castellanos.—Conquista de las -Guayanas.—Espaoles, ingleses, holandeses y franceses en -las Guayanas.</span></p> - -<p class="p2">Consideremos la provincia que se llam primeramente <i>Venezuela</i> y -despus <i>Caracas</i>, y que se extenda por el Norte desde un punto indeterminado -de la costa de Cuman hasta el Cabo de la Vela. Los <i>caracas</i>, -<i>arbacos</i>, <i>caribes</i> y otras tribus brbaras establecidas, ora en las fragosidades -de la sierra, ora en las costas, resistieron valerosamente las acometidas -de los primeros conquistadores de Espaa.</p> - -<p>Poco tiempo despus, la Audiencia de Santo Domingo, para impedir -que los indgenas de las islas vecinas cayesen sobre las costas venezolanas, -mand (1527) a Juan de Ampus, factor de la Real Hacienda, -con 60 hombres. Desembarc Ampus en la costa de Coriana, territorio -del cacique Manaure o Anaure, y fund en seguida una poblacin que -llam <i>Santa Ana de Coro</i>. El comportamiento de Ampus con los indios -fu generoso y dulce.</p> - -<p>Por entonces, el emperador Carlos V di <i>licencia y facultad</i> (27 marzo -1528) a los alemanes Enrique Ehinger (o Alfinger, segn la orto<span class="pagenum"><a name="Page_183" id="Page_183">[183]</a></span>grafa -tradicional) y Jernimo Sayler, para que por s, en su defecto -Ambrosio y Jorge Ehinger, hermanos de Enrique, pudiesen <i>descubrir -y conquistar y poblar</i> las tierras de la costa comprendida entre el -Cabo de la Vela (lmite de la gobernacin de Santa Marta) y Maracapana -con todas las yslas que estn en la dha. costa, eeptadas las que -estn encomendadas y tiene a su cargo el fator Joan de Ampus. El -23 de octubre del citado ao, Enrique Alfinger y Sayler delegaron todos -sus poderes en Ambrosio Alfinger, quien se encontraba ya en la Isla -Espaola como factor de los Welser<a name="FNanchor_194" id="FNanchor_194" href="#Footnote_194" class="fnanchor">[194]</a>, banqueros de Augsburgo. La -mencionada capitulacin estipulaba lo siguiente: que los alemanes, en -el plazo de dos aos, fundaran dos poblaciones, que cada una haba de -tener lo menos 300 hombres; llevaran 50 mineros alemanes para repartirlos -en Tierra Firme y en las islas; edificaran tres fortalezas. Se les -conceda el 4 por 100 de <i>todo el provecho de la conquista</i>, exencin de -los derechos de almojarifazgo para los mantenimientos llevados de Espaa, -a condicin de no venderlos; doce leguas cuadradas de tierra para -explotarlas por cuenta propia; derecho de introducir de las islas Espaola, -Cuba y San Juan, los caballos y cualquier otro ganado que quisieran; -exencin del impuesto sobre la sal; no pagar al Tesoro, durante -los cuatro primeros aos, ms que el dcimo del impuesto sobre el producto -de minas (gracia que se aument en 1531 a diez aos); sacar del -arsenal de Sevilla todo lo necesario para equiparse; autorizacin para -reducir a la esclavitud a los indios rebeldes, conformndose en esto a -las leyes y pagando el quinto al Rey. Se concedi adems, al que cumpliese -la obligacin, el cargo de Gobernador y Capitn general de las -tierras conquistadas para todos los das de su vida, con el sueldo -anual de 300.000 maravedises; a Alfinger y Sayler el ttulo hereditario -de Alguacil mayor de S. M., y el de Adelantado, tambin hereditario, -a uno de los dos, designado por ellos mismos. No pas mucho tiempo, -despus de hecha la capitulacin, sin que Alfinger y Sayler solicitasen -de Carlos V que sus derechos en la provincia de Venezuela pasaran a -Antonio y Bartolom Welser; lo que se acord en el ao 1531 por otra -capitulacin semejante a la anterior<a name="FNanchor_195" id="FNanchor_195" href="#Footnote_195" class="fnanchor">[195]</a>.</p> - -<p>Bartolom Welser, el <i>Rothschild del siglo</i> <span class="smcap">xvi</span>, como le llama el historiador -Scherr<a name="FNanchor_196" id="FNanchor_196" href="#Footnote_196" class="fnanchor">[196]</a>, tena entre sus principales deudores al emperador -Carlos V. El Csar empe o vendi Venezuela al citado banquero. Ambrosio -Dalfinger, natural de Ulma, agente de los Welser cerca de la<span class="pagenum"><a name="Page_184" id="Page_184">[184]</a></span> -corte de Madrid, dejando en representacin suya a sus compatriotas -Federmann y Bartolom Sayler, se izo a la vela en octubre de 1529 -con 780 hombres (alemanes, espaoles y portugueses) y 80 caballos, dirigindose -a Venezuela, de cuyo territorio, con objeto de colonizarlo, -tom posesin para la casa Welser. Entonces tuvo Ampus que retirarse -a su primera gobernacin de las islas de Oruba, Curazao y Bonaire.</p> - -<p>Dalfinger se dirigi explorar el lago de Coquibacoa, en cuyas riberas -fund un pueblo o ranchera de unos 60 espaoles, dndole el -nombre indgena de <i>Maracaibo</i>. Regres a los ocho meses a Coro, encontrndose -con Federmann y con Hans Seissenhoffer (llamado por los -espaoles Juan el alemn). A Federmann le entreg el gobierno, retirndose -l (junio de 1530) a Santo Domingo a curarse de una enfermedad.</p> - -<p>Federmann sali en el mes de septiembre del mencionado ao de -1530 con rumbo al Sur, acompandole unos cien blancos y otros tantos -indios. Habiendo descubierto la provincia de Varaquecemeto (Barquisimeto), -di la vuelta a Coro en marzo de 1531. Dalfinger, que por -entonces haba sido confirmado en su cargo de Gobernador, juzg que -Federmann no le era fiel, obligndole por ello a embarcarse para Espaa. -En seguida emprendi segunda expedicin hacia Maracaibo, llegando -hasta el territorio del Nuevo Reino de Granada. Recorri mucha -tierra y di en todas partes pruebas de su indomable valor. En una -gran batalla que tuvo con los indios, fu herido en la garganta, decidiendo -entonces volverse a Coro. Dalfinger en esta jornada destruy y -devast todo lo que hallaba a su paso. No tena nada que envidiar este -<i>Corts alemn</i> al famoso jefe espaol en valor y energa; pero le aventajaba -en dureza y crueldad<a name="FNanchor_197" id="FNanchor_197" href="#Footnote_197" class="fnanchor">[197]</a>. Segn nuestro cronista Herrera, valindose -de su maestre de campo Francisco del Castillo, ahorc, azot -y afrent a muchos hombres de bien<a name="FNanchor_198" id="FNanchor_198" href="#Footnote_198" class="fnanchor">[198]</a>. Llevaba dos aos en Coro, -cuando a consecuencia de las heridas que recibiera en su lucha contra -los indgenas, muri (1532).</p> - -<p>Cuando en Espaa se recibi la noticia de la muerte de Dalfinger, -se nombr a Federmann (julio de 1533); pero hallndose este ltimo y -sus protectores los Welser en litigio, se convino (diciembre de 1534) -en reemplazarle con Jorge Hohermuth (de Spira). Sin embargo de ello, -Federmann, ya porque no supiera oficialmente el nombramiento de -Hohermuth, ya porque se creyese autorizado por los Welser, emprendi -su viaje a Venezuela (comienzos de 1535), encontrndose en Coro -con el Gobernador. Ambos, considerando que la colonia slo exista de<span class="pagenum"><a name="Page_185" id="Page_185">[185]</a></span> -nombre, acordaron repartirse la gente y marchar cada uno por su lado -en busca de oro.</p> - -<p>Federmann, acompaado de Pedro de Limpias, se intern por Maracaibo, -Carora, Barquisimeto, los llanos hasta el Meta, traspasando -los Andes y llegando a la altiplanicie de Bogot. Encontrse all con -otras dos expediciones: la de Belalczar que llegaba de Quito, y la de -Gonzalo Jimnez de Quesada que vena de la costa de Santa Marta. -Despus de larga disputa sobre los mejores derechos de cada uno, acordaron -marchar a Espaa y defender sus pretensiones ante el Consejo -de Indias (1539). El Consejo fall en favor de Quesada.</p> - -<p>Entretanto el gobernador Hohermuth y Felipe de Hutten, con 361 -hombres y 80 caballos, salieron de Coro (mayo de 1535) en busca de -<i>El Dorado</i>, tomando el camino de Barquisimeto, Portuguesa y Barinas. -En enero del siguiente ao se hallaban por las orillas del Apure, en -abril por las del Arauca y en agosto por las del Mota. Intentaron subir -los Andes y no pudieron, regresando al cabo de tres aos a Coro, -bastante diezmados por cierto, pues slo eran 86 hombres y 24 caballos.</p> - -<p>Los empleados y colonos espaoles continuaban en Coro quejndose -amargamente de los alemanes porque les vendan a precios excesivos -los caballos, las armas, la sal, todo. Para averiguar el fundamento -de semejantes quejas, la Audiencia de Santo Domingo mand -(1536) como juez de residencia a un Dr. Navarro, quien suspendi de -su empleo y declar culpable a Hohermuth. No era Navarro el hombre -que necesitaba Coro en aquellas circunstancias, y a tal punto llegaron -sus abusos, que el Cabildo y los vecinos pidieron su destitucin. En -efecto, fu llamado por la Audiencia (1540) y habiendo muerto por entonces -Hohermuth, se encarg provisionalmente del gobierno el obispo -Rodrigo de Bastidas.</p> - -<p>Tiempo adelante, Felipe de Hutten se puso al frente del gobierno, -y soando como poco antes el gobernador Hohermuth con la leyenda -de <i>El Dorado</i>, march a descubrirlo (agosto de 1541) en compaa de -Pedro de Limpias, Bartolom Welser, Sebastin de Amescua, Martn -de Arteaga, el Padre Frutos y unos 150 soldados. En tanto que Hutten, -siguiendo el mismo camino que Federmann, recorra tierras y ms -tierras, importndole poco la enemiga de los hombres, los ataques de -las fieras y los bruscos cambios del clima, la Audiencia de Santo Domingo -nombraba juez de residencia al fiscal Juan de Fras, quien inmediatamente -que lleg a Coro (octubre de 1544) conden a los Welser a -perder el gobierno y a devolver al Tesoro 30.000 pesos oro.</p> - -<p>Coincidi tambin con estos hechos la presencia de Juan de Carva<span class="pagenum"><a name="Page_186" id="Page_186">[186]</a></span>jal -en Coro, nombrado—segn rezaban los papeles que present—gobernador -interino. Algunos llegaron a creer, quiz con razn, que los -citados papeles estaban falsificados. Juan de Carvajal, llevando de -teniente a Juan de Villegas, al frente de 200 hombres, tom nueva -direccin, deseoso de descubrir nuevos pases y adquirir riquezas. Carvajal -y Villegas, ayudados de Diego de Losada y de Diego Ruiz de -Vallejo, fundaron (7 diciembre 1545) la ciudad de <i>Nuestra Seora -de la Concepcin del Tocuyo</i>. Por cierto que como llegase a tocar por -all la ltima expedicin que se dirigi al fantstico El Dorado, Carvajal, -decidido a hacerse dueo del gobierno, hizo asesinar a Felipe de -Hutten, Bartolom Welser, Diego Romero y Gregorio de Placencia -(1546). Puede afirmarse que con la tragedia del Tocuyo termin de -hecho la dominacin de los Welser<a name="FNanchor_199" id="FNanchor_199" href="#Footnote_199" class="fnanchor">[199]</a>.</p> - -<p>No estar dems recordar aqu que en Venezuela, para dirigir los -asuntos polticos, hubo gobernadores y capitanes generales, nombrados -los primeros por cinco aos y los segundos por siete<a name="FNanchor_200" id="FNanchor_200" href="#Footnote_200" class="fnanchor">[200]</a>.</p> - -<p>Despus de la administracin de los banqueros alemanes Belzares, -Carlos V nombr gobernador de Venezuela al segoviano Juan Prez de -Tolosa, hombre instrudo, generoso y prudente. Lo primero que hizo -fu restablecer el orden y el imperio de la ley; se dedic en seguida a -hacer nuevo repartimiento de encomiendas, no sin manejarse con justicia -y desinters, y posteriormente dispuso expediciones militares. Dirigi -la primera Alonso Prez, hermano del Gobernador, saliendo del Tocuyo -en los primeros das de febrero de 1547, al frente de cien hombres. -Emple en ella dos aos y medio, perdi bastante gente y nada adelant -ni consigui de provecho. Otra expedicin realiz Juan de Villegas, -mandando ochenta hombres, que tambin sali del Tocuyo en septiembre -de 1547. Recorri dilatados pases y el 24 de diciembre del citado -ao tom posesin de la laguna de Tacarigua con las formalidades usadas -a la sazn. Lleg (Villegas)—dice el escribano Francisco de San -Juan— la ribera de la laguna y cogi agua della, y con una espada -cort ramas y se pase por la dicha ribera de la dicha laguna, y por -otras partes, y se mand poner y se puso junto la dicha laguna una -cruz de madera hincada en el suelo; lo cual todo dijo que haca hizo -en seal de posesin, la cual tom quieta y pacficamente, sin contradiccin -de persona alguna que yo el dicho escribano viese ni oyese; y de<span class="pagenum"><a name="Page_187" id="Page_187">[187]</a></span> -todo ello como pas el dicho seor teniente del gobernador lo pidi por -testimonio, siendo presentes por testigos lo susodicho el capitn Luis -de Narvez, Per Alvarez, teniente de veedor de S. M. en la dicha jornada, - Pablos Xurez, alguacil mayor, Juan Domnguez Antillano, y -Gonzalo de los Ros, y Sancho Briceo, y Juan de Escalante, y otros -muchos. Traslad Villegas su campamento a la costa y dispuso (24 febrero -1548) la fundacin de una ciudad que se llamara de <i>Nuestra Seora -de la Concepcin de Burburuata</i>.</p> - -<p>Por muerte de Prez de Tolosa se encarg interinamente de la gobernacin -de la provincia Juan de Villegas (comienzos de 1548). Deseando -que su gente adquiriese hbitos de tranquilidad y sosiego, determin -fundar ciudades y repartir la tierra por encomiendas. Para la -realizacin de lo primero, mand al veedor Pedro Alvarez a poblar la -Burburuata, quien di comienzo a su obra el 26 de mayo de 1549. Algunos -de los nuevos vecinos la abandonaron pronto, molestados por las -hostilidades de los <i>filibusteros</i> o <i>bucaneros</i>, piratas establecidos en las -pequeas Antillas y que se ocupaban en robar los navos que regresaban -de las Indias. Quitaban la vida a los espaoles que caan en sus -manos para vengar—decan—las ofensas cometidas por aqullos con -los indgenas tomndoles como esclavos. Dichos filibusteros, hez de -las sociedades europeas, de tal modo acosaron a los vecinos de Burburuata -que, estos ltimos, posteriormente, y siendo D. Pedro Ponce de -Len gobernador de la provincia, la abandonaron por completo. Tambin -Juan de Villegas, habiendo tenido la fortuna de encontrar rico -venero de mineral en las riberas del Buria, fund en el valle de Barquisimeto, -a mediados del ao 1552, la ciudad de <i>Nueva Segovia</i>, nombre -que despus se olvid. Los vecinos de dicha ciudad la trasladaron -al sitio que al presente tiene la de Barquisimeto.</p> - -<p>Uno de los negros que trabajaban en las minas, llamado Miguel, a -la cabeza de algunos de sus compatriotas, se declar en abierta rebelin, -cayendo sobre los mineros y matando a varios. Orgulloso con su -victoria, y apoyado tambin por algunos indios, se retir a la montaa, -donde form una poblacin cercada de empalizadas y trincheras. -Tom el ttulo de Rey y di el de Reina a una negra llamada Guiomar, -jur como sucesor a un hijo suyo pequeo, nombr obispo a otro negro -y estableci las dignidades y empleos de aquella reciente y ridcula -monarqua. Cuando se crey fuerte, sali con su ejrcito, e intent una -sorpresa contra Nueva Segovia, siendo derrotado y teniendo que retirarse -a su guarida. Los vecinos de Nueva Segovia y de Tocuyo cayeron -sobre el audaz reyezuelo, que muri peleando valerosamente y castigados -con el suplicio o esclavitud los restantes rebeldes.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_188" id="Page_188">[188]</a></span> -Movidos por el ejemplo de los negros esclavos, se levantaron en armas -los indios <i>jiraharas</i>, tribu belicosa que habitaba en las tierras de -Nirgua, prximas a las minas. Ni Villegas, ni Alonso Arias de Villacinda, -su sucesor en el gobierno el ao 1554, pudieron vencer a los -bravos jiraharas.</p> - -<p>Villacinda, con los vecinos que pudo conseguir de Coro, Tocuyo y -Segovia, y poniendo al frente de ellos a Alonso Daz Moreno, hizo que -en el ao 1555 se fundase una ciudad que se llam <i>Valencia del Rey</i> en -el valle de Tacarigua. Muri Villacinda el 1556, hallndose en Barquisimeto.</p> - -<p>Los alcaldes del Tocuyo se encargaron del gobierno de la ciudad y -dispusieron importante expedicin a la provincia de los <i>cuicas</i>, que se -hallaba al poniente de aquella capital. Encargse la empresa a Diego -Garca de Paredes, natural de Trujillo (Extremadura), quien, con 70 -infantes, 12 jinetes y muchos indios yanaconas, atraves el pas de los -cuicas, llegando a un villorrio de indgenas llamado Escuque, en las vertientes -del ro Motatan. All hizo levantar la ciudad de Trujillo, como -recuerdo del lugar de su nacimiento<a name="FNanchor_201" id="FNanchor_201" href="#Footnote_201" class="fnanchor">[201]</a>. Regres Garca de Paredes al -Tocuyo a dar cuenta de su encargo. Entretanto los espaoles de Trujillo, -sin temor a Dios ni a los naturales del pas, robaron bienes y abusaron -de las mujeres, respondiendo los indios a tamaos ultrajes matando -a cuantos espaoles encontraban desprevenidos y poniendo cerco -a dicha poblacin. Si acudi Garca de Paredes en auxilio de la nueva -ciudad y derrot a los indios, rehechos los ltimos al poco tiempo, -obligaron al extremeo a volverse al Tocuyo (1557).</p> - -<p>En el mismo ao que acabamos de citar, la Audiencia de Santo Domingo -nombr gobernador interino de Venezuela a Francisco Ruiz, que -continu la reedificacin de Trujillo, si bien cambiando el nombre por -el de <i>Miravel</i>.</p> - -<p>No carece de curiosidad la expedicin realizada por Francisco Fajardo, -natural de Margarita, hijo de un hidalgo espaol y de una india -guaiqueri, la cual descenda de Charaima, seor del valle de Maya. En -abril de 1555 sali Fajardo de Margarita en compaa de tres paisanos -suyos, descendientes de espaoles, y 20 indios que tenan el mismo origen -que su madre. Recorri, haciendo el oficio de mercader, dilatados -pases hasta que lleg al ro Chuspa, encontrando en todas partes amoroso -recibimiento, que aument cuando los indios supieron que por las -venas del comerciante corra sangre indiana. Volvi a Margarita para<span class="pagenum"><a name="Page_189" id="Page_189">[189]</a></span> -volver el ao 1557 en compaa de su madre y de 100 indios quaiqueries, -que eran vasallos de ella, y de seis espaoles y mestizos. En Piritu -hizo escala, donde se le reunieron cinco espaoles y 100 indgenas -ms, y, continuando su camino, desembarc un poco a sotavento del -puerto de Chuspa (hoy <i>Panecillo</i>). Cuando los caciques de la tierra y -los indgenas vieron a Fajardo acompaado de su madre, para obligarles -a que viviesen entre ellos, les ofrecieron graciosamente el valle del -Panecillo. Antes de decidirse Fajardo, volvi sobre sus pasos y se present -en Tocuyo para dar cuenta de todo a Gutirrez de la Pea (1557-1559), -gobernador en aquella poca de la provincia, mientras su gente -se ocupaba en el Panecillo de levantar casas donde poder alojarse. -Pea alab la resolucin de Fajardo y le di ttulo para que pudiese gobernar -toda la costa y levantara las poblaciones que juzgase necesarias -al progreso de la conquista. Despidironse Fajardo y Pea, marchando -el primero al Panecillo, donde edific una villa, que llam del -<i>Rosario</i>. A la paz sucedi pronto la guerra, teniendo Fajardo que abandonar -dicha villa y retirarse a Margarita, llegando en los ltimos das -del ao 1558. Perdi Fajardo a su madre en Rosario y se atrajo el odio -de los indios, porque, con falsas palabras, cit al cacique Paisana a una -entrevista en aquella poblacin, y all, pretextando avisos secretos, le -hizo ahorcar en su propia casa.</p> - -<p>Habiendo llegado a Venezuela Pablo Collado (1559), gobernador -propietario, encarg a Garca de Paredes que continuase la conquista -del territorio de los cuicas. Lo primero que hizo Garca de Paredes -fu sustituir su primer nombre (Trujillo) a la ciudad y la traslad a -otro sitio, pasando luego a un tercero, hasta que el 1570 se fij en un -valle formado por dos montes que se apoyaban en los Andes. Del mismo -modo el pueblo de Nirgua, fu pasando de un sitio otro. Tambin, -bajo el gobierno de Pablo Collado, el intrpido Fajardo, por tercera -vez, se dirigi a Costa-Firme, con 200 indios y 11 espaoles. Presentse -al cacique Guaimacuare, seor de Cernao y amigo suyo. Dejando -su gente al cuidado del cacique, di la vuelta a Valencia, pudiendo conseguir -de Collado la autorizacin para conquistar, poblar y gobernar. -Volvi en los primeros das del ao 1560, recorriendo dilatados pases -y fundando en el puerto de Caravalleda una villa, a la que di el nombre -de <i>Collado</i>, en obsequio del Gobernador. Lo que crey Fajardo que -iba a ser su felicidad fu su perdicin. Descubri veneros de oro en tierras -de los teques, cuyas muestras mand a Collado; mas el gobernador -espaol, revocando los poderes que antes le diera, le mand llevar -preso a Burburuata y le quit el nombramiento de teniente general -conquistador, para drselo Pedro Miranda. Despus puso en libertad<span class="pagenum"><a name="Page_190" id="Page_190">[190]</a></span> -a Fajardo, convencido de su lealtad y le nombr justicia mayor de -Collado.</p> - -<p>Por su parte Miranda, que tena buena cantidad de oro en polvo, se -embarc para Burburuata. Cuando el gobernador Collado vi el oro y -se enter de lo muy pobladas que estaban las tierras de Caracas, mand -al extremeo Juan Rodrguez Surez, con 35 hombres. Rodrguez, despus -de atravesar la loma de los arbacos, entr en la de los teques. -Pronto tuvo que combatir con Guaicaipuro, a quien venci completamente. -No temiendo ya al mencionado cacique, dej en las minas la -gente que crey necesaria, y con ella tres hijos suyos pequeos, y sali -a recorrer la provincia entrando por las tierras de los quiriquires y -de los mariches. Al regresar por el valle de San Francisco, se le present -un indio y le dijo: Seor, los que trabajaban en las minas son -muertos y con ellos tus hijos. En efecto, Guaicaipuro cay una noche -sobre los mineros, degollndolos a todos y tambin a los tres pequeuelos. -Poco despus Paramaconi, cacique de los taramainas, por sugestiones -de Guaicaipuro, penetr en el valle de San Francisco, donde Fajardo -se haba establecido, y all destruy un ato de ganado, dispersando -las reses, quemando las cabaas y matando los pastores. Noticioso -Juan Rodrguez del ataque de Paramaconi, volvi al socorro de los suyos -y en el mismo sitio donde haban estado las cabaas, levant una -villa, que llam, como el valle, de <i>San Francisco</i>.</p> - -<p>Aunque en el ao 1560 era deplorable el estado de las comarcas -venezolanas, hallndose decadas completamente la agricultura, el comercio -y la industria en general, como tambin abandonada la administracin -pblica, por orden de D. Antonio Hurtado de Mendoza, -marqus de Caete y virrey del Per, se dirigi poderosa expedicin -a conquistar rica provincia de los omaguas. Despus de varias revueltas -y muertes de los jefes de la expedicin, Lope de Aguirre, natural -de la villa de Oate (Guipzcoa), hombre aficionado a motines, feroz y -ms loco que cuerdo, march a Margarita. Su persona—dice Oviedo—a -la vista muy despreciable, por ser mal encarado, muy pequeo -de cuerpo, flaco de carnes, grande hablador, bullicioso y charlatn. -Vena desde el Per, habiendo dado muerte a su jefe Pedro Ursa. -Gonzalo de Ziga dice que acostumbraba mostrarse caballeroso con -las mujeres, tal vez por influencia de su hija que era—aade—mestiza, -que trujo del Pir, a la cual quera y tena en mucho: nunca jams -se hall hacer fuerza ni deshonra a ninguna, antes las tena muy recaudo -y siguras de ningun mal; y de sus honras tena el tirano una cosa -por extremo, que las que eran honradas mujeres las honraba mucho, -y a las malas las deshonraba y trataba muy mal. No respetaba ni le<span class="pagenum"><a name="Page_191" id="Page_191">[191]</a></span>yes -ni autoridades. Acostumbraba a decir que las tierras de Indias le -pertenecan lo mismo que al Rey. Con razn las crnicas de la conquista -le denominaban <i>el tirano</i>. Arrib a uno de los puertos de la isla Margarita, -y all cometi terribles crueldades, pues mat al gobernador -Villandrando, a un alcalde, a un regidor, al alguacil mayor, a dos seoras -principales y a otros espaoles. Pas con tres fustas que tena -prevenidas a Burburuata y la saque, puso cerco a Valencia, y temiendo -un choque con Gutirrez de la Pea y Garca de Paredes, se dirigi -a Barquisimeto, en la que entr el 22 de octubre de 1561, con las banderas -desplegadas y al estruendo de salvas de mosquetera. Segn su -costumbre saque la ciudad, y cuando vi que los suyos desertaban, -aumentando en cambio los soldados de Pea y Garca de Paredes, resolvi -volver a Burburuata para embarcarse all y llegar al Per. Abandonado -de todos los maraones, con la sola excepcin de Antn Llamoso, -cuando comprendi que su fin se acercaba, para que su hija no le -sobreviviese y la infamaran despus, le quit la vida a pualadas. Lleg -Garca de Paredes, siendo muerto el tirano a arcabuzazos el 27 de -octubre de 1561. Cuntase que el loco Lope de Aguirre hubo de escribir -a Felipe II una carta y en ella, entre otras cosas, le deca lo siguiente: -Por cierto tengo que van pocos reyes al cielo, porque creo -furades peores que Luzbel, segun tenis la ambicin, sed y hambre de -hartaros de sangre humana<a name="FNanchor_202" id="FNanchor_202" href="#Footnote_202" class="fnanchor">[202]</a>.</p> - -<p>Volvemos a continuar la historia del extremeo Juan Rodrguez, -que interrumpimos para tratar de otros asuntos. Cuando Juan Rodrguez, -con algunos de los suyos, se encamin a Valencia, dejando su gente -en San Francisco, despus de llegar al ro de San Pedro, al subir la -montaa de las Lagunetas, le sali al encuentro gran golpe de arbacos -capitaneados por Terepaima, al mismo tiempo que Guaicaipuro suba -tras l la cuesta. Rodrguez y los que le acompaaban pelearon como -buenos, cayendo al fin uno tras otro. Prest Rodrguez grandes servicios -al Nuevo Reino de Granada, habindose debido a sus esfuerzos la -conquista de los indios timotes y la fundacin de la ciudad de <i>Mrida -de los Caballeros</i> (1558), cuyo distrito perteneca por aquel tiempo al -virreinato de Santa Fe<a name="FNanchor_203" id="FNanchor_203" href="#Footnote_203" class="fnanchor">[203]</a>. Contra la dominacin espaola se levantaron -los indios con fortuna, hasta el punto que derrotaron completamente -(enero de 1562) las fuerzas que mand Collado y de las cuales di el -mando a Luis de Narvez. Slo tres espaoles pudieron escapar de la -muerte.</p> - -<p>La Audiencia de Santo Domingo, conocedora de aquellos hechos,<span class="pagenum"><a name="Page_192" id="Page_192">[192]</a></span> -envi al licenciado Bernldez para que se encargara del gobierno de -Venezuela y remitiese a su antecesor Collado preso a Espaa. Aconteca -todo esto en agosto de 1562. Bernldez, poco conocedor de los asuntos -polticos y de las cosas de la guerra, nada hizo de provecho. Don -Alonso de Manzanedo, nombrado en la corte sucesor del gobernador -Collado, lleg a Coro; pero habiendo fallecido a principios del ao 1564, -volvi la Audiencia a encargar a Bernldez del gobierno.</p> - -<p>Bien ser afirmar que por entonces se hallaba olvidada la conquista -del pas de los caracas, a causa de las tremendas desgracias sufridas por -los espaoles. Slo uno, descendiente de indios, estaba decidido a volver -a la lucha, aunque perdiese la vida. Era ste Fajardo. Desde que lleg a -Margarita slo pens en buscar recursos, los que encontr hallndose -dispuesto en los comienzos de dicho ao a emprender la campaa. Despach -sus soldados hacia el ro Bordones, a sotavento de Cuman, con -rdenes de que le esperasen. En el tiempo en que se dispona a incorporarse -con ellos, recibi un mensaje de Alonso Cobos, justicia mayor -de Cuman, quien le rogaba pasase a verle, a fin de que el odio que -hasta entonces se profesaban, se convirtiera en ntima amistad. Accedi -Fajardo, se present slo a Cobos, quien, con una maldad y fiereza -como no hay ejemplo, le hizo encerrar en una prisin y mand ahorcarle. -Si el pequeo ejrcito de Fajardo se disolvi cuando se vi sin jefe, -los margariteos se dispusieron a vengar a su compatriota. Capitaneados -por el justicia mayor de Margarita, atravesaron el canal, entraron -de noche en Cuman, cogieron preso a Cobos y le condujeron a Margarita. -Sustancise la causa, y por orden de la Audiencia de Santo Domingo -fu ahorcado aquel miserable.</p> - -<p>Decidise a la sazn el gobernador Bernldez a emprender la conquista -de los caracas<a name="FNanchor_204" id="FNanchor_204" href="#Footnote_204" class="fnanchor">[204]</a>. Al frente de unos cien hombres, acompaado -del mariscal y regidor perpetuo de todas las ciudades de Venezuela—pues -tales ttulos le haba dado la corte a Gutirrez de la Pea—, se -dispuso Bernldez a la guerra. Llegaron los expedicionarios al angosto -valle que forma el Tuy, volvindose desde all ante los muchos indios -que tenan enfrente. As concluy—escribe Baralt—la expedicin del -licenciado Bernldez, sin ningn fruto, sino es el nombre de <i>Valle del -Miedo</i> que impuso la opinin comn a la angostura del Tuy, en donde -lo tuvieron tan cerval los espaoles<a name="FNanchor_205" id="FNanchor_205" href="#Footnote_205" class="fnanchor">[205]</a>.</p> - -<p>En el ao 1565 lleg de Espaa el gobernador D. Pedro Ponce de -Len, con rdenes del Rey para conquistar pronto aquella tierra. Es de<span class="pagenum"><a name="Page_193" id="Page_193">[193]</a></span> -advertir que ya Bernldez se dispona a hacer segunda entrada al pas -de los caracas, llevando por cabo de ella al valeroso Diego de Losada. -Ponce de Len confirm el nombramiento en favor de Losada. En los -comienzos del ao 1567 sali Losada del Tacuyo a la cabeza de pequeo -ejrcito, compuesto de 150 soldados (20 de a caballo, 50 arcabuceros -y 80 rodeleros) y 800 personas de servicio, muchas de ellas indios, -con 200 bestias de carga y considerable nmero de carneros y -ganado de cerda. Dirigise por la ribera septentrional del lago, el ro -Aragua y el <i>Valle del Miedo</i>, encontrando al enemigo en la cuesta -de las Cocuizas. Comenzaron el ataque los indios; pero se retiraron -pronto en completo desorden. Al da siguiente volvieron los arbacos -con mayores bros a la lucha, y aunque pelearon con arrojo, fueron -derrotados en el mismo sitio que tiempo atrs haba sido muerto Narvez. -Posteriormente Guaicaipuro, que se gloriaba de haber vencido -a Fajardo, a Miranda, a Rodrguez Surez y a Narvez, fu vencido -en el valle de San Pedro (25 marzo 1567). Continu Losada su -camino y lleg al valle que Fajardo denomin de <i>Corts</i> y l le di el -nombre de <i>Valle de la Pascua</i>, porque all pas la de Resurreccin. Entrado -el mes de abril, se traslad al valle de los caracas, lleg al sitio -donde estuvo la villa de San Francisco e intent atraerse con halagos -a los indgenas. No fu posible, porque aquellas gentes queran guerra -y a la guerra se dispuso Losada. Para emprenderla con ventaja se decidi, -en la sierra que habitaban los indios <i>caracas</i> y en el mismo sitio -que Fajardo estableci la villa de San Francisco, levantar l una ciudad -que llam <i>Santiago de Len de Caracas</i>, a fin de perpetuar el nombre -del Patrn de Espaa, el del Gobernador y el indgena de los habitantes -del pas. Psose la primera piedra el 25 de julio, da de Santiago. -Los nombres Santiago de Len se olvidaron pronto, quedando -slo el de la tribu, esto es, Caracas, hoy capital del Estado. En poco -tiempo la nueva poblacin realiz grandes progresos, contribuyendo a -ello el abandono voluntario que en el ao 1568 hicieron de la Burburuata -sus vecinos, pasndose vivir, los unos a Valencia, y los otros, -los ms, a Caracas. Despus, conociendo Losada la necesidad de establecer -en la marina un pueblo que facilitase sus comunicaciones con -la metrpoli, baj a la costa, y en el mismo sitio donde estuvo el Collado -ech los cimientos de la ciudad de <i>Nuestra Seora de Caravalleda</i> -(18 septiembre 1568). En seguida dispuso, con objeto de premiar los -mritos de sus compaeros de armas, el repartimiento de las encomiendas; -mas los indios, cada vez ms rebeldes, no queran tratos de ninguna -clase con los espaoles. Concibi Losada un proyecto verdaderamente -extravagante. Dijo que el cacique Guaicaipuro era sbdito de<span class="pagenum"><a name="Page_194" id="Page_194">[194]</a></span> -Espaa y como tal l le sumariaba y condenaba a prisin por sus -muertes y rebeldas. Francisco Infante, alcalde de Caracas, se encarg -de reducir a prisin al cacique, y al frente de 80 soldados veteranos y -buenos guas, lleg al retiro de Guaicaipuro, quien se defendi con sublime -valor, cayendo al fin muerto y junto a l sus veintids flecheros. -Otros caciques pagaron tambin con la vida su amor a la libertad. Sucedi -todo esto en el ao 1569. El gobernador Ponce de Len separ -despus de su cargo a Losada, encargando de la continuacin de la -conquista a su hijo Francisco Ponce de Len. Diego de Losada—dice -Oviedo y Baos—fu natural del reino de Galicia, caballero muy -ilustre, hijo segundo del seor de Ronegro, de gallarda disposicin y -amable trato, muy reportado y medido en sus acciones, de una conversacin -muy amable y naturalmente cortesano. Como la mayor -parte de los conquistadores, Losada castig con mano de hierro a muchos -caciques y reparti entre sus compaeros las tierras conquistadas -a los infelices indios. Se retir al Tocuyo, donde muri—segn los cronistas—el -ao 1569.</p> - -<p>Tambin el 1569 muri en Barquisimeto Ponce de Len, dejando el -gobierno a los alcaldes ordinarios, los cuales hubieron de gozar de absoluta -autoridad en sus respectivos distritos. Del de Caracas se encarg -Garci-Gonzlez de Silva, que someti a los caciques Paramaconi, Conocoima -y Sorocaima.</p> - -<p>La Audiencia de Santo Domingo, habiendo muerto Ponce de Len, -nombr gobernador interino de la provincia de Venezuela a Juan de -Chaves. Bartolom Garca, que desempeaba el mando de la ciudad de -Santiago, fu desgraciado en su lucha con los indgenas sus vecinos.</p> - -<p>Al mismo tiempo (1569) sali de Espaa D. Diego Fernndez de -Serpa con el encargo de poblar y gobernar las tierras de Cuman, -Guayana y Caura, que haban de tomar el nombre de Gobernacin -de la Nueva Andaluca. Lleg a Tierra Firme el 13 de octubre con -280 hombres de guerra y pobladores, casados todos, establecindose en -<i>Nueva Crdoba</i><a name="FNanchor_206" id="FNanchor_206" href="#Footnote_206" class="fnanchor">[206]</a>. En tanto que Serpa se diriga a fundar en la ribera -del Never la ciudad de <i>Santiago de los Caballeros</i>, que l destinaba -para capital de las provincias de Pritu, Cumanagoto y Chacopata, -Pedro de Ayala y Francisco de Alava, tenientes del Gobernador, marcharon -a explorar, el primero las tierras de Cariaco y el segundo las -montaas del Sur, volviendo los dos, dando noticias de haber recorrido -dilatados campos plantados de maz, yuca y batatas, no sin advertir -que los indios llevaban en narices y orejas arcos de oro, las indias cin<span class="pagenum"><a name="Page_195" id="Page_195">[195]</a></span>tas -de perlas, una de estas cintas apreciada en ms de mil y quinientos -ducados. Por lo que a la expedicin de Serpa se refiere, habremos -de decir que un capitn llamado Juan de Salas, a quien el Gobernador -castigara por desobediente, pudo huir de la prisin, pasndose al campo -enemigo. Psose al frente de los cumanagotos y chacopatas, y cayendo -sobre sus compatriotas en una emboscada, resultaron muertos Serpa, -algunos jefes y buen nmero de soldados.</p> - -<p>D. Diego de Mazariego se present en Coro el mes de febrero de -1572 con el nombramiento en propiedad de Gobernador. Comprendiendo -que sus muchos aos le impedan tomar parte activa en los asuntos -gubernamentales y de guerra, hizo sus tenientes a Diego de Montes y -a Francisco Caldern. Montes di la comisin al capitn Juan de Salamanca -para que fundase una poblacin, la cual hubo de intitularse -<i>San Juan Bautista del Portillo de Carora</i> (19 junio 1572); Caldern -trat de oprimir a los mariches y di el encargo de ello a Pedro Alonso -Galeas, soldado antiguo y de natural fiero. Entre la gente estaba el -valeroso Garci-Gonzlez y el cacique Aricabacuto con algunos de sus -vasallos. Guiado Galeas por Aricabacuto sali al Tuy, que entonces divida -los trminos de los mariches y quiriquires. En el dicho ro se -present el cacique Tamanaco, que fu derrotado por Pedro Alonso, -y, hecho prisionero, muri despedazado por un perro (propiedad de -Garci-Gonzlez) de singular fiereza. De dicha manera se logr la reduccin -de los mariches. Para sujetar a los teques, sali de Caracas -el alcalde Gabriel de Avila (1573) que logr, sin oposicin alguna, -restablecer el antiguo real de Nuestra Seora. Luego, deseando los -espaoles asegurar la tranquila posesin de los veneros de las minas, -acordaron que Garci-Gonzlez, con el objeto de que no se repitiese -el triste caso de Juan Rodrguez en la montaa de las Lagunetas, sorprendiera -en su retiro a Conopoima, uno de los caciques de los teques. -No pudo sorprender Conopoima, si bien aquella tribu belicosa, por las -maas de los espaoles, decay tanto que, medio siglo despus, apenas -exista. Retirse luego a las riberas del Aragua y al antiguo valle de -la Pascua, donde an se conservan restos. Consiguieron los espaoles, -a los diez aos de lucha, sujetar las diferentes tribus de los caracas, -siendo las ltimas que lucharon por su independencia las de los quiriquires -y tumuzas.</p> - -<p>A fines del ao de 1577 lleg de Espaa D. Juan de Pimentel, enviado -por la corte para suceder en el gobierno a Mazariego. Fijse el -nuevo Gobernador en trasladar de Coro a Caracas el asiento permanente -del gobierno, quedando en aquella poblacin la catedral<a name="FNanchor_207" id="FNanchor_207" href="#Footnote_207" class="fnanchor">[207]</a>. Garci-Gonzlez,<span class="pagenum"><a name="Page_196" id="Page_196">[196]</a></span> -autorizado por Pimentel, pele sin descanso con los indgenas -y en el pas de Crecrepe fund un establecimiento que llam del -<i>Espritu Santo</i>. En una llanura que serva de asiento a la poblacin del -cacique Cayaurima, luch con los <i>cumanagotos</i>, <i>chacopatas</i>, <i>cores</i> y -<i>chaymas</i>, llevando los nuestros la peor parte. Garci-Gonzlez hubo de -abandonar el pueblo del <i>Espritu Santo</i> para fundarlo con el mismo -nombre entre los <i>quiriquires</i>; tampoco tuvo mejor xito, pues, como dice -Baralt, mala mano tena el extremeo para esto de levantar ciudades.</p> - -<p>D. Luis de Rojas, sucesor de Pimentel, lleg en octubre de 1583 y -se encarg del gobierno. Concedi Rojas a Sebastin Daz de Alfaro, -la empresa de fundar en 1584 una ciudad a orillas del Tuy, que denomin -<i>San Juan de la Paz</i>, y cuya existencia fu corta; y en el mismo -ao traz la planta de <i>San Sebastin de los Reyes</i>, poblacin que -an subsiste. Dispuso Rojas lejana expedicin al pas de los cumanagotos. -Ninguno para realizarla ms apropsito que Cristbal Cobos, -vecino de Caracas hijo de aquel miserable que di muerte a Fajardo. -Cobos desembarc en la costa de los cumanagotos, comenzando en seguida -a guerrear con los naturales. Prosigui su camino a la provincia de -Chacopata, donde asent su campo y donde trab reida refriega, teniendo -la fortuna de coger prisionero al cacique Cayaurima. En 1585, -a la boca del Neveri, estableci una ciudad que llam <i>San Cristbal de -los Cumanagotos</i>, en memoria de sus victorias sobre aquella tribu belicosa. -Durante el gobierno de Rojas el pas de los cumanagotos se -agreg a Cuman en perjuicio de Venezuela. Otro perjuicio fu que teniendo -las ciudades regidores armados, los cuales gozaban del derecho -de nombrar alcaldes, Rojas quit dicho privilegio a Caravalleda (1586), -nombrndolos l para el ao siguiente. Como los regidores rechazaran -la imposicin, Rojas los hizo llevar presos a Caracas.</p> - -<p>Sustituy a Rojas en el gobierno D. Diego Osorio, que lleg a Caracas -el ao 1587. Antes, en calidad de interino y nombrado por la -Audiencia de Santo Domingo, desempe el gobierno Rodrigo Nez -de Lobo. Procediendo al juicio de residencia, Rojas, odiado por todos, -lo mismo espaoles que naturales del pas, mereci ser reducido a prisin -y que sus bienes fuesen embargados. Respecto al suceso de Caravalleda, -los regidores recobraron la libertad; mas se negaron a repoblar -la ciudad. Osorio, comprendiendo de necesidad absoluta el tener un -puerto en la marina que sirviese de escala a las relaciones entre la metrpoli -y la colonia, fund el <i>puerto de la Guair</i> (1589).</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_197" id="Page_197">[197]</a></span></p> - -<p>Trabajo cost a Osorio poner orden y arreglo en los negocios pblicos. -La mala administracin de Rojas haba llevado el desconcierto y -el desbarajuste a todas partes. No se crey el Gobernador, para la realizacin -de ciertas reformas, con atribuciones, decidindose, como deseaba -el cabildo, mandar a la corte un individuo que solicitase dichos -poderes. Este individuo lo fu Simn Bolvar, quien se encarg de tan -difcil misin el ao 1589. El comisionado logr del Rey todo lo que deseaban -sus vasallos de Venezuela, agregando otras mercedes de ms -menos provecho para la provincia, entre ellas la suspensin del derecho -de alcabalas por diez aos, condicin de contribuir al Erario las -ciudades con una pequea cantidad, el permiso de introducir cien toneladas -de esclavos africanos sin pagar derechos reales, y la gracia de -nombrar todos los aos una persona que llevase por su cuenta un navo -de registro al puerto de la Guaira<a name="FNanchor_208" id="FNanchor_208" href="#Footnote_208" class="fnanchor">[208]</a>. Volvi Simn Bolvar a Caracas -a mediados del ao 1592. Osorio, considerando la mucha distancia -que haba desde las ciudades del Tocuyo y de Barquisimeto, guiando al -Sur hasta los lmites de su provincia con las del Nuevo Reino de Granada, -encarg a Fernndez de Len la fundacin de <i>Guanar</i> (1593), -a orillas del ro del mismo nombre, bajo la advocacin del <i>Espritu Santo</i>. -Crey Osorio que era conveniente obtener del Monarca la declaracin -de perpetuidad de los cabildos (1594), sin comprender, tal era el -atraso en que se hallaba entonces la ciencia poltica y administrativa, -que la forma electiva era la propia de la institucin municipal. Cuando -apenas convaleca la provincia del hambre ocasionada en 1594, el corsario -ingls Francisco Drake recal a media legua a barlovento de la -Guaira (comienzos de junio de 1595), se apoder de Caracas, donde permaneci -ocho das, al cabo de los cuales se retir ordenadamente a sus -bajeles. Al ao siguiente (1596) muri en Puerto Belo el citado Drake, -primero pirata y despus almirante de Inglaterra. Volvi Osorio a -Caracas el 1596 y, con sentimiento general de la provincia, abandon -el pas por haber sido promovido a la presidencia de la Audiencia de -Santo Domingo.</p> - -<p>Sucedile D. Gonzalo Pia Liduea, hombre bueno, que muri en -1600, dejando repartida la autoridad entre los cabildos de las ciudades.</p> - -<p>Ponemos fin a la conquista de Venezuela con una composicin potica, -en la cual el conquistador Castellanos (que escribi en verso las -crnicas de Cubagua, Venezuela, Cabo de la Vela y Nuevo Reino de -Granada), refiere cmo se libr cierta india de Maracaibo, en los comienzos -de dicha conquista, del amor de un portugus<a name="FNanchor_209" id="FNanchor_209" href="#Footnote_209" class="fnanchor">[209]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_198" id="Page_198">[198]</a></span></p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Era india bozal, mas bien dispuesta;</div> -<div class="line">y el portugus, que mucho la quera,</div> -<div class="line">con deseo de vella ms honesta</div> -<div class="line">vistile una camisa que tena:</div> -<div class="line">Hzola baptizar, y con gran fiesta</div> -<div class="line">debi celebrar bodas aquel da:</div> -<div class="line">que en entradas vergenza se descarga</div> -<div class="line">para poder correr a rienda larga.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Estaban en Zavana de buen trecho,</div> -<div class="line">y llegada la noche muy oscura,</div> -<div class="line">el portugus juntla con su pecho</div> -<div class="line">para poder tenella ms segura.</div> -<div class="line">Ambos dorman en pendiente lecho,</div> -<div class="line">segn uso de aquella coyuntura;</div> -<div class="line">fingi la india con intento vario</div> -<div class="line">ir a hacer negocio necesario.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Levantse del lusitano lado,</div> -<div class="line">y sentse no lejos dl, que estaba</div> -<div class="line">los ojos en la india con cuidado</div> -<div class="line">de ver si ms a lejos se mudaba:</div> -<div class="line">siendo de su mirar asegurado</div> -<div class="line">viendo que la camisa blanqueaba</div> -<div class="line">la india luego que la tierra pisa</div> -<div class="line">quitse prestamente la camisa.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Y al punto la colg de cierta rama,</div> -<div class="line">por cebo de la vana confianza;</div> -<div class="line">aprest luego ms veloz que gama</div> -<div class="line">con el traje que fu de su crianza:</div> -<div class="line">l pensaba lo blanco ser la dama;</div> -<div class="line">mas pareciendo mal tanta tardanza,</div> -<div class="line">le decia: Ven ya, nia Tereya,</div> -<div class="line"> os brazos do galan que te deseya...</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Viendo no responder, tom consejo</div> -<div class="line">de levantarse con ardiente bro,</div> -<div class="line">diciendo: Cuidas t, que naon te veyo?</div> -<div class="line">Vyote muito bein per o atavio.</div> -<div class="line">Echle mano, mas hall el pellejo</div> -<div class="line">de la querida carne ya vaco:</div> -<div class="line">tornse, pues, con sola la camisa,</div> -<div class="line">y ms lleno de lloro que de risa<a name="FNanchor_210" id="FNanchor_210" href="#Footnote_210" class="fnanchor">[210]</a>.</div> -</div></div></div> - -<p>Confinan las Guayanas al N. y E. con el Atlntico, al S. con el -Brasil y al O. con Venezuela. Su longitud est comprendida entre 59 -y 67 al O. y su latitud entre 1 y 8 al Norte. Parece ser que el pri<span class="pagenum"><a name="Page_199" id="Page_199">[199]</a></span>mero -que explor, en el ao 1499, las costas de las Guayanas, fu -Yez Pinzn. Establecidos los espaoles en Tierra Firme, realizaron -algunas expediciones en busca de oro al Orinoco, por cuya cuenca y -por la del ro Amazonas se extiende el inmenso territorio de las Guayanas. -Intent Diego de Ordax, en 1527, la conquista y colonizacin -del pas, recorriendo con dicho objeto, al frente de 800 hombres, gran -parte del ro de Paria. En el ao 1531 muri Ordax en la expedicin. -Nada de provecho consiguieron sus sucesores Jernimo Ortal, Padre -Ayala y Antonio de Berro, fundador de Santo Tom (1584), como -tampoco los alemanes Federmann y Spira que entraron por Venezuela. -Muchos aventureros, ya espaoles, ya extranjeros, atrados por -la leyenda de <i>El Dorado</i>, penetraron en las Guayanas. Entre los extranjeros -ninguno tan notable como Walter Raleigh, que se present -en 1595 a disputar a los espaoles el dominio del Orinoco, comenzando -por poner preso a Berro en San Jos de Orua (isla de Trinidad), y -despus le llev como gua a buscar, ora la fantstica ciudad de Manoa, -ora el fabuloso El Dorado. Walter Raleigh regres a Inglaterra y Berro -continu su gobierno hasta su muerte (1600). Su sucesor e hijo -Fernando Berro se dedic a la cra de ganado vacuno, siendo destitudo -el 1609 por Sancho de Alquiza, juez de residencia, y que gobern -siete aos, hasta la llegada de don Diego Palomeque de Acua. Apareci -por segunda vez, ya con ms recursos (enero de 1618) el citado -Raleigh, quien dispuso que su teniente Keymis se apoderase de Santo -Tom. Muri en el asalto el valeroso Palomeque y la poblacin fu -completamente destruda. Raleigh se atrajo la enemiga y el odio de la -gente del pas, de los espaoles y aun de los mismos ingleses. Cometi, -pues, tantos desmanes, abusos y tropelas en sus dos expediciones que, -habindose quejado el gobierno espaol al de Inglaterra, fu encerrado -en la Torre de Londres. Se le acus principalmente de haber incendiado -la ciudad espaola de Santo Toms y de haber sacrificado al gobernador -Palomeque. Conjurados contra l todos sus enemigos, fu condenado -a muerte y conducido al suplicio. El amigo ntimo de la poderosa -reina Isabel muri con el mismo valor y altivez con que haba vivido.</p> - -<p>Fernando de Berro, no bien logr ser repuesto en su antiguo cargo, -lleg al pas en mayo de 1619, dedicndose a reconstruir la ciudad en -los llamados hoy <i>Castillos de Guayana la Vieja</i>.</p> - -<p>Por lo que respecta a los holandeses, recordaremos que se establecieron -en 1556 en las riberas del ro Demerara; pero tiempo adelante -se apoderaron de algunas tierras vecinas (1581). Expulsados de ellas, -fundaron posteriormente la ciudad de <i>Stabrock</i> Georgetown y extendieron -su poder hasta el ro Esequibo.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_200" id="Page_200">[200]</a></span></p> - -<p>Los franceses, por su parte, en el ao 1604, no teniendo en cuenta -los derechos de los espaoles, se establecieron en Cayena.</p> - -<p>Ms temor que los franceses, inspiraban los holandeses. Estos, cuando -se form en 1621 la Compaa Holandesa de las Indias Occidentales, -atacaron, saquearon y quemaron dos veces—una en 1629 y otra en -1637—a Santo Toms. Las Guayanas, por mucho tiempo, sufrieron terribles -acometidas de sus enemigos.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_201" id="Page_201">[201]</a></span></p> - - - - -<h3 id="CAPITULO_XI">CAPITULO XI</h3></div> - - - -<p class="i2"><span class="smcap">Conquista de Colombia y de El Ecuador.—Conquista de Colombia.—Bastidas -en Santa Marta.—El Dorado.—Gobierno -de Heredia y de Fernndez de Lugo.—Conquista de Jimnez -de Quesada.—Alonso Luis de Lugo.—Creacin de una Audiencia.—Consideraciones -acerca de la conquista de Quesada.—Conquista -de El Ecuador.—El Ecuador a la llegada -de los espaoles: es conquistado por Belalczar.—Fundacin -de Santiago de Quito, de Guayaquil y de Cartago.—Belalczar -en Espaa: es nombrado gobernador de Popayn.—Belalczar -y Andagoya.—Sucesos del Per.—Fundacin -de Antioqua.—Belalczar en lucha con Heredia y -con los indios.—Ordenanzas de 1542.—Belalczar en Aaquito.—Insurreccin -de Robledo.—Belalczar en Xaquixaguana.</span></p> - - -<p class="p2">Vamos a estudiar la conquista de Colombia, cuyo pas estaba poblado -de los <i>chichas</i> o <i>muiscas</i>, tribu numerosa de indios semicivilizados. -Despus que Alonso de Ojeda (1499-1500) descubri las costas de Colombia, -Rodrigo de Bastidas fund la ciudad de Santa Marta (hoy en -Colombia). Algunos aventureros—dice Reclus—fundaron en 1525 la -ciudad de Santa Marta cerca de la desembocadura del ro Magdalena...<a name="FNanchor_211" id="FNanchor_211" href="#Footnote_211" class="fnanchor">[211]</a>. -Posteriormente expediciones espaolas avanzaron hasta el -interior del pas en busca de las cuantiosas riquezas que pregonaba la -leyenda. El nombre de la tierra de El Dorado parece que procede de -una curiosa costumbre de los caciques indios de la meseta. La ceremonia -de la eleccin de cierto cacique consista en embadurnar el cuerpo -del favorecido con una substancia grasa, que luego era cubierta de polvos -de oro. Esta operacin se efectuaba las orillas del lago sagrado -de Gustavita, donde luego tomaba un bao<a name="FNanchor_212" id="FNanchor_212" href="#Footnote_212" class="fnanchor">[212]</a>.</p> - -<p>Garca de Lerma (1528-1535) sucedi Bastidas en el gobierno de -Santa Marta. Por entonces, informada la Reina (mujer de Carlos I de -Espaa y V de Alemania) del excesivo precio de los comestibles en la -provincia de Tierra Firme, mand aquel Gobernador dispusiera que<span class="pagenum"><a name="Page_202" id="Page_202">[202]</a></span> -las Justicias de las ciudades y villas nombrasen su regidor para que -pusiera justo precio, as las cosas de dicho pas, como las que se llevasen -de otras partes<a name="FNanchor_213" id="FNanchor_213" href="#Footnote_213" class="fnanchor">[213]</a>. En tanto que Garca de Lerma mandaba algunas -expediciones al interior, teniendo la desgracia de que fuesen combatidas -por los indios, el portugus Jernimo de Melo, al frente de castellanos, -emprendi el reconocimiento del ro Magdalena, el cual naveg -en una extensin de 35 leguas (1532). A la sazn, la mayor parte -de los pobladores de Santa Marta abandonaban gustosos la citada ciudad -para dirigirse al Per, donde abundaban los metales preciosos.</p> - -<p>En el mismo ao que muri Garca de Lerma (1532), se present al -Emperador un militar que gozaba de gran prestigio, y cuyo nombre era -Pedro de Heredia, pidiendo al Monarca autorizacin para acometer la -conquista del pas que se extiende desde el Magdalena al Darin. Concedido -el permiso, sali de Cdiz a ltimos del dicho ao. Ni tardo ni -perezoso, inmediatamente que lleg a Colombia ech los cimientos de la -ciudad de <i>Cartagena</i>, que fu centro de las operaciones militares. Habiendo -dejado guarnecida la colonia, a la cabeza de sus tropas, sali a -campaa a la regin del Norte de Santa Mara, sometiendo unas tribus -por la fuerza y ganndose otras por el cario; volvi a Cartagena, no -slo cargado de riquezas, sino satisfecho por sus descubrimientos. Posteriormente -se dirigi Heredia (enero de 1534) a la regin del Sur, -y all, al recorrer gran parte del valle del ro Zen, sufri, lo mismo -que toda su gente, grandes padecimientos, que en cierto modo fueron -recompensados por el oro encontrado en las sepulturas de un cementerio. -El descubrimiento excit la codicia de los soldados espaoles, organizndose -nuevas expediciones. Fray Toms Moro, el primer obispo del -pas, comunic a la corte los excesos de los expedicionarios, siendo nombrado -comisionado regio para residenciar a Heredia, el licenciado Juan -de Badillo, miembro de la Audiencia de Santo Domingo, quien, despus -de apoderarse de los bienes del Gobernador, mostr su sed de riquezas -cogiendo prisioneros centenares de indios para venderlos como esclavos -en la Isla Espaola.</p> - -<p>Presentse en la corte Alonso Luis de Lugo, solicitando en nombre -de su padre Pedro Fernndez de Lugo, Adelantado de Canarias, gobernador -y justicia mayor de las islas de Tenerife y la Palma, conquistar -y poblar las tierras y provincias que se hallan por descubrir y -conquistar en la provincia de Santa Marta... El Rey accedi a la peticin, -encargando que se guardasen los lmites que seala, y aade: -Para ello llevareis de estos Nuestros Reynos de Castilla y de las islas -de Canarias 1.500 hombres de pie, escopeteros, arcabuceros, ba<span class="pagenum"><a name="Page_203" id="Page_203">[203]</a></span>llesteros, - rodilleros, y 200 hombres de a caballo, con caballos yeguas -de silla, que ans los de pie como los de caballo, irn bien armados -y aderezados de lo necesario...<a name="FNanchor_214" id="FNanchor_214" href="#Footnote_214" class="fnanchor">[214]</a>. Pedro Fernndez de Lugo -entr en Santa Marta mediados de diciembre del ao 1535. Acompaaba -al Gobernador, con el nombre de justicia mayor de la colonia, -un abogado llamado Gonzalo Jimnez de Quesada, que fu el verdadero -conquistador de aquellas regiones. Por orden de Fernndez de -Lugo sali (6 abril 1536) la expedicin de Santa Marta a las rdenes -de Jimnez de Quesada, natural de Granada, tan excelente general -como ilustre poltico. Los hechos principales de empresa tan notable -quedaron registrados en documentos de inestimable valor<a name="FNanchor_215" id="FNanchor_215" href="#Footnote_215" class="fnanchor">[215]</a>. Dirigise -Quesada por la orilla del ro Magdalena. Los calores tropicales, las -fiebres y el hambre aumentaban los padecimientos causados por la multitud -de insectos, por las acometidas de los tigres y por los combates -con los indgenas, particularmente con los <i>panches</i>, gente bestial y de -mucha salvaja. Las lluvias tropicales hicieron que se aumentasen las -aguas del ro, dilatndose en una grande extensin. Quesada no tuvo -ms remedio que asentar su campamento en un lugar llamado <i>Tora</i>, -mientras las naves seguan remontando el ro. Tantas y tan graves fueron -las enfermedades que se desarrollaron en el campamento, que a los -muertos no se les daba sepultura y se les arrojaba al ro. Cuntase que -los caimanes se cebaron de tal modo en la carne humana, que despus -de comerse a los muertos, atacaron a los vivos que se aproximaban al -Magdalena. Levantaron el campo, apartndose de las mrgenes del citado -ro. Aunque Quesada haba perdido muchos hombres, di aliento los -que vivan y pudo llegar a las inmediaciones de las mesetas centrales -de lo que es hoy Repblica de Colombia. Cuando los expedicionarios -vieron y admiraron los campos cultivados, se decidieron a aclamar jefe -a Quesada, desligndolo de toda dependencia de Fernndez de Lugo. -Continu Quesada sus descubrimientos, llegando, por fin, a la hermosa -llanura o sbana de Bogot, llamada por los naturales <i>Cundina marca</i>, -donde estaba la capital de los muiscas. En la misma poca el alemn -Federmann y el espaol Sebastin Belalczar (ya conocidos en captulos -anteriores), que andaban recorriendo aquellas tierras, llegaron a -disputar a Quesada la prioridad del descubrimiento, cediendo al fin los -dos primeros al ltimo todos sus derechos mediante cierta cantidad. Que<span class="pagenum"><a name="Page_204" id="Page_204">[204]</a></span>sada -lleg al pueblo de Muqueta, capital del territorio, que encontr -desierta y convirti luego en centro de sus futuras operaciones. Desde -all se dirigi a Tunja, cuyo zaque (Rey) gozaba fama de poseer grandes -riquezas, y se apoder de la citada poblacin el 20 de agosto de 1537. -El zaque cay prisionero y sus tesoros pasaron a manos de los castellanos. -Se hizo un montn de oro tan grande—dice Quesada—que -puestos los infantes en torno de l, no se vean los que estaban de frente, -y los de a caballo apenas se divisaban. Los castellanos deseaban -ms riquezas, y para lograrlas se apoderaron de Iraca; a pesar de la -resistencia de los indgenas, ocuparon el palacio del cacique y penetraron -en el templo. Despus de apoderarse de las riquezas que encerraba -el adoratorio, le pegaron fuego. Buscando todava ms oro, se hicieron -dueos de Bogot, muriendo el zipa en el asalto de un casero; tambin -fu derrotado el nuevo zipa, y para obligarle a confesar dnde tena -guardados sus tesoros, se le hizo morir en el tormento. Quesada, como -granadino que era, di al pas que acababa de conquistar el nombre de -<i>Nuevo Reino de Granada</i>, y a la capital de la colonia, cuyos cimientos -ech el 6 de agosto de 1538, la llam Santa Fe de Bogot<a name="FNanchor_216" id="FNanchor_216" href="#Footnote_216" class="fnanchor">[216]</a>.</p> - -<p>Jimnez de Quesada encarg a un hermano suyo, llamado Hernn, -el gobierno de la colonia, y l decidi marchar a Espaa con el objeto de -solicitar del Rey el ttulo de gobernador de aquellos pases. Aunque nadie—habiendo -fallecido Fernndez de Lugo en Santa Marta en enero -de 1536—poda alegar mejores ttulos que Jimnez de Quesada, la corte -prefiri para el cargo a Alonso Luis de Lugo, hijo del citado primer -gobernador.</p> - -<p>Poco despus Carlos V cre una Audiencia (17 julio 1549) que haba -de residir en Santa Fe de Bogot y cuyo tribunal hubo de cerrar -el perodo de la conquista. El primer presidente fu el Dr. Gutirrez -de Mercado.</p> - -<p>El resultado de las expediciones de Jimnez de Quesada fu el descubrimiento -de nuevas tierras y la conquista del <i>Nuevo Reino de Granada</i>, -que hoy constituye la mejor parte de la Repblica de Colombia. -El conquistador de Nueva Granada es uno de los hombres ms grandes<span class="pagenum"><a name="Page_205" id="Page_205">[205]</a></span> -de aquellos tiempos, mereciendo figurar al lado de Corts, Pizarro, Almagro, -Nez de Balboa, Valdivia y Orellana.</p> - -<p>En sus ltimos aos cay en desgracia de la corte. Muri el 16 de -febrero de 1579, tan pobre, que, segn los cronistas, deba ms de -60.000 pesos<a name="FNanchor_217" id="FNanchor_217" href="#Footnote_217" class="fnanchor">[217]</a>. Fu sepultado en el convento de Santo Domingo de -Mariquita. Dicho convento se hallaba emplazado frente a la casa en que -falleci el noble conquistador. El 1597 fueron trasladados sus restos a -Bogot, y al acercarse la celebracin de su tercer centenario se colocaron -en un sepulcro digno de la fama de varn tan insigne. En la acera -del Norte de la plazuela formada por las portadas de los cementerios -pblicos, se erigi un mausoleo de mrmol blanco; en l se pusieron las -inscripciones siguientes: al Sur, frente principal, <i>Jimnez de Quesada</i>; -al Oriente, <i>El Concejo municipal de Bogot</i>; al Occidente, <i>Al fundador -de Santa Fe de Bogot</i>, y al Norte, <i>Expecto resurrectionem mortuorum</i><a name="FNanchor_218" id="FNanchor_218" href="#Footnote_218" class="fnanchor">[218]</a>.</p> - -<p>Pasamos a relatar brevemente la conquista de El Ecuador. Las -tribus que ocuparon El Ecuador antes de ser conquistado por los -incas se llamaban <i>scyris</i> o <i>caras</i>, <i>puxahaes</i>, <i>caaris</i> y <i>quitos</i> o <i>quites</i>. -La capital de los caras fu Quito. Los incas, despus de vencer a las -tribus citadas y algunas otras—todas fetichistas, poligamas y antropfagas—se -establecieron en el pas hasta la llegada de los espaoles.</p> - -<p>La siguiente Real cdula prueba el estado de barbarie en que se -hallaban los indgenas de Quito a mediados del siglo <span class="smcap">xvi</span>.</p> - -<p>Caciques: Con noticia el Prncipe, que los de la provincia de Quito, -quando moran, mandaban matar indios de ambos sexos, para enterrarlos -con ellos; no obstante no persuadirse se continuara tan extravagante -abuso; Mand al Presidente y Audiencia de dicha provincia no -consintiese exceso de tal naturaleza, y lo castigase con todo rigor. Cdula -de 18 de Enero de 1552. Vid. tomo 11 de ellas, fol. 35 b. n. 55<a name="FNanchor_219" id="FNanchor_219" href="#Footnote_219" class="fnanchor">[219]</a>.</p> - -<p>Sebastin de Belalczar, gobernador en San Miguel, noticioso de -que Pedro de Alvarado se diriga a Quito en busca de riquezas, march a -dicho punto, a ltimos del ao 1533, al frente de 200 soldados. Belalczar -encontr un enemigo poderoso en Rumiahu, quien a la cabeza -de 20.000 indios, defendi el terreno palmo a palmo, haciendo hoyos en -la tierra, en los que clavaba agudas estacas para impedir el paso a los -caballos del capitn espaol. Poco despus lleg Diego de Almagro con -refuerzos y tambin Alvarado, el cual pretenda que se le adjudicara -el pas. Opusironse Belalczar y Almagro y, como testimonio de ha<span class="pagenum"><a name="Page_206" id="Page_206">[206]</a></span>ber -tomado posesin del reino, en los llanos de Riobamba fundaron el -pueblo de <i>Santiago de Quito</i> (15 agosto 1534), al presente capital de la -Repblica. Alvarado, mediante cierta suma de pesos de oro, se volvi -a Guatemala. Belalczar, con la gente que Almagro no se llev al Per, -continu sus conquistas. Mientras sus capitanes Pedro Aasco y Juan -de Ampudia se dirigan por el valle, donde luego se haba de fundar -<i>San Juan Porto</i>, l march a reunir gente, echando antes los cimientos -de <i>Guayaquil</i> (25 junio 1535). Luego, desde Popayn se dirigi Bogot, -y all puso paz entre Jimnez de Quesada y el alemn Federmann, -los cuales tenan ms ambicin que prudencia. Puestos de acuerdo -los tres capitanes, marcharon a Espaa, deseosos de tener gobiernos -propios.</p> - -<p>En tanto que tomaban el camino de la metrpoli, dispuso Pizarro -que su capitn Lorenzo de Aldama penetrase en la tierra que haba -descubierto y conquistado Belalczar. A su vez Aldama autoriz a Jorge -Robledo para que hiciera otras expediciones, y por cierto, que de -una de ellas form parte el cronista Pedro Cieza. Procede del mismo -modo recordar que, a ltimos de septiembre de 1540, se fund la ciudad -de <i>Cartago</i> (hoy de la Repblica de Costa Rica).</p> - -<p>Por entonces, Pascual de Andagoya obtuvo el nombramiento de -Adelantado y gobernador del ro de San Juan. Deseando luego extender -sus dominios, se hizo recibir por Gobernador en la ciudad de Cali, -en la tierra de Belalczar, siendo reconocido como tal por Jorge Robledo -y otros capitanes. Hasta tal punto lleg la imprudencia de Andagoya, -que se prepar a impedir por la fuerza la entrada de Belalczar, -dado que ste ltimo consiguiera la gobernacin de la citada tierra.</p> - -<p>Como sospechaba Andagoya, consigui Belalczar el nombramiento -(10 marzo 1540) de Gobernador de la provincia de Popayn, y poco -despus (diciembre de 1540), obtuvo el ttulo de Adelantado. La gobernacin -de Popayn, dada a Belalczar, limitaba al Norte con Castilla -del Oro y ro de San Juan, al Este con la provincia de Bogot o Nuevo -Reino de Granada, al Sur con la provincia de Quito y al Oeste con el -Ocano Pacfico. Conseguido el objeto de su venida a Espaa, volvi -para las Indias, desembarcando en Nombre de Dios a mediados de diciembre -de 1540. Andagoya, que se hallaba en Cali, quiso resistir a Belalczar -y fu hecho prisionero.</p> - -<p>Deseando Carlos V terminar de una vez con la anarqua del Per, -dispuso que el licenciado Cristbal Vaca de Castro se dirigiera a aquel -pas con los poderes necesarios. En efecto, march a las Indias y desembarc -en la gobernacin de Belalczar, donde tuvo noticias exactas -del estado del Per, y en particular—y esto fu lo que hubo de pre<span class="pagenum"><a name="Page_207" id="Page_207">[207]</a></span>ocuparle -ms—de la muerte del marqus Francisco Pizarro (26 junio -1541). Vaca de Castro, acompaado de Belalczar y otros capitanes, -lleg a Lima; pero, habiendo notado durante el viaje que el gobernador -de Popayn era partidario de los almagristas—pues haba contribudo -a la huda de Nez de Prado, ntimo amigo de Almagro—le hizo regresar -a su pas.</p> - -<p>Ya sabemos que Jorge Robledo hubo de reconocer como gobernador -(21 abril 1541) a Belalczar. Robledo fund la ciudad de <i>Antioqua</i>; -mas la fortuna le volvi la espalda, dirigindose entonces, hambriento -y maltrecho, con sus treinta compaeros, a San Sebastin de Urab. -All fu hecho prisionero por Pedro de Heredia, fundador de Cartagena, -quien sin miramientos de ninguna clase, le mand a Espaa. Inmediatamente -Heredia se apoder de Antioqua. Disgustado Belalczar -con la conducta de Heredia, orden al capitn Juan Cabrera que le redujese -a prisin y le mandara a Panam; pero luego, habiendo recobrado -la libertad Heredia, volvi a Antioqua, dejando en ella por su teniente -al capitn Gallegos, que a su vez fu preso por Madroero, capitn -de Belalczar.</p> - -<p>Por aquellos tiempos andaba el gobernador de Popayn en guerra -con los indios y la razn estaba de parte de los ltimos. Conviene saber -que en las ordenanzas de 1542, se dispona, entre otras cosas, que -los gobernadores y dems autoridades no tuviesen indios; pero Belalczar -mand que se cumpliesen aquellas leyes, si bien tuvo el cuidado -de poner antes en cabeza de sus hijos a los indgenas que eran de l -propiedad. Los procuradores de las ciudades, reunidos por el Gobernador, -mostraron su oposicin a las ordenanzas, pronunciando entonces -aqul las famosas frases de <i>Actese lo mandado; pero no se cumpla</i>. Hizo -suspender las ordenanzas y mand a Espaa un procurador que hiciera -presente al gobierno el estado de las cosas. Para implantar estas reformas, -el Emperador escogi a Blasco Nez Vela, primer virrey del -Per, que sali de Sanlcar el 3 de noviembre de 1543 con una flota de -52 buques. Lleg el virrey al Nuevo Mundo, y al frente de pequeo -ejrcito pele con Gonzalo Pizarro en Aaquito: all muri Nez Vela -y all fu hecho prisionero Belalczar y su hijo Francisco. Aunque desconocemos -los motivos, se halla probado que el gobernador de Popayn -entr en la prisin enemigo de Pizarro y sali amigo. Inmediatamente -que Belalczar recobr la libertad, se dirigi a su gobernacin y all -supo cmo Jorge Robledo, que nunca fu fiel amigo suyo, haba vuelto -de Espaa con el ttulo de mariscal de Antioqua. En seguida comenz -la guerra entre los dos, logrando el Adelantado sorprender al Mariscal -(5 octubre 1546) en la Loma del Pozo.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_208" id="Page_208">[208]</a></span> -Dcese que entre los papeles del Mariscal se hallaron unas cartas -que escribi y no mand a su destino, en las que acusaba a Belalczar -de traidor y pizarrista. Castigle el vencedor hacindole degollar inmediatamente. -Temeroso Belalczar de la venganza de los amigos de -Robledo, viva en continuo desasosiego y zozobra. En aquel tiempo, -para acabar con los disturbios del Per, vino de Espaa—como veremos -en el <a href="#CAPITULO_XXIII">captulo XXIII</a>—el presidente D. Pedro de La Gasca, quien, ayudado -por Belalczar, derrot a Gonzalo Pizarro en la memorable batalla -de Xaquixaguana. Razn tena Belalczar para temer a los partidarios -del citado Robledo, los cuales consiguieron que el licenciado Briceo -formase causa y condenara al valeroso gobernador de Popayn. -Cuando se encaminaba a Espaa con la idea de pedir—no sabemos si -gracia o justicia—, muri en Cartagena de Indias, a los sesenta aos -de edad. Sea de ello lo que fuere y censurables o no censurables algunos -hechos de Belalczar, l fu uno de los capitanes ms valerosos que -tomaron parte en la conquista de las Indias<a name="FNanchor_220" id="FNanchor_220" href="#Footnote_220" class="fnanchor">[220]</a>.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_209" id="Page_209">[209]</a></span></p> - - -<h3 id="CAPITULO_XII">CAPTULO XII</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Conquista de las provincias argentinas y del Brasil.—Conquista -de la Argentina.—Gaboto en las costas del Brasil -y en las mrgenes del Paran.—Fuerte de Sancti Spritus.—Mendoza -en el ro de la Plata.—Santa Mara de Buenos -Aires.—Oposicin de los querands.—Ayolas y Martnez -de Irala: fuerte de la Asuncin.—Muerte de Mendoza -y de Ayolas.—Gobierno de Irala.—Se piensa en la traslacin -de los habitantes de Buenos Aires las orillas del -Paraguay.—Gobernadores anteriores Garay: fundacin -de Buenos Aires; muerte de Garay.—La Patagonia.—El -Chaco.—Conquista del Paraguay y del Uruguay.—El gobernador -Arias de Saavedra.—Otros gobernadores.—Los -brasileos en el Uruguay.—Conquista del Brasil.—Primeras -colonias.—El Brasil durante el reinado de D. Manuel -El Afortunado.</span></p> - - -<p class="p2">Si en el viaje que en el ao 1508 hicieron Juan Daz de Sols y Vicente -Yez Pinzn no llegaron a las costas argentinas, en el realizado -por aquel navegante en 1516 ya conocieron los espaoles la desembocadura -del Ro de la Plata<a name="FNanchor_221" id="FNanchor_221" href="#Footnote_221" class="fnanchor">[221]</a>. Sebastin Gaboto se dirigi desde las -costas del Brasil al mencionado ro en el ao 1526<a name="FNanchor_222" id="FNanchor_222" href="#Footnote_222" class="fnanchor">[222]</a>. Uno de sus subalternos, -segn las crnicas de aquellos tiempos, se intern en el ro -Uruguay hasta el de San Salvador, en tanto que Gaboto remontaba el -Paran, en cuyas mrgenes fund una fortaleza con el nombre de -<i>Sancti Spritus</i>, donde dej una guarnicin. A causa de algunas muestras -de metal que haba recogido durante su viaje, di el nombre de -<i>Plata</i> al ro que hasta entonces haba sido llamado <i>Mar dulce</i>. Naveg -el ro Paraguay, dirigindose luego a Espaa. La guarnicin de Sancti -Spritus fu asesinada por los indios <i>timbus</i> y la fortaleza completamente -destruda. Algunos soldados que se hallaban fuera de dicho -fuerte pudieron trasladarse a la colonia portuguesa de San Vicente.</p> - -<p>El continuador de la obra de Sebastin Gaboto fu D. Pedro de -Mendoza, noble caballero espaol que haba logrado no poca fama en<span class="pagenum"><a name="Page_210" id="Page_210">[210]</a></span> -la guerra de Italia. Hallndose en Toledo, a 21 de mayo de 1534, el -Rey mand tomar el asiento y capitulacin siguiente: 1. Primeramente -os doy licenzia y facultad para que por Nos y en nuestro nombre -y de la Corona Real de Castilla podais entrar en el dicho Ro de -Sols que llaman de la Plata, hasta la mar del Sur, donde tengais doscientas -leguas de luengo de costa de gobernazion que comience desde -donde se acaba la gobernazion que tenemos encomendada al mariscal -don Diego de Almagro hasta el Estrecho de Magallanes, y conquistar -y poblar las tierras y provincias que oviese en las dichas tierras. -2. Item entendiendo ser cumplidero al servicio de Dios y nuestro, y -por honrar nuestra persona y por vos hazer merced, prometemos de -vos hazer nuestro gobernador y capitan general de las dichas tierras -y provincias y Pueblos del Ro de la Plata, y en las dichas dozientas -leguas de costa del mar del Sur que comienzan desde donde acaban los -lmites que como dicho es tenemos dado en gobernacion al dicho Mariscal -Don Diego de Almagro, por todos los das de nuestra vida con salario -de dos mill ducados de oro en cada un ao y dos mill de ayuda -de costas...<a name="FNanchor_223" id="FNanchor_223" href="#Footnote_223" class="fnanchor">[223]</a>.</p> - -<p>El Emperador di orden al conde D. Fernando de Andrada, asistente -de Sevilla; al conde de Gelves, alcaide de las Atarazanas, y a los -oficiales de la Casa de Contratacin para que la armada se dispusiera -a salir a la mayor brevedad. Tan rpido se hizo el apresto que Mendoza -sali de la barra de Sanlcar el 1. de septiembre de 1535 al -frente de una expedicin compuesta—segn Herrera—de 11 navos -con 800 hombres<a name="FNanchor_224" id="FNanchor_224" href="#Footnote_224" class="fnanchor">[224]</a>. Algunos cronistas dicen que la expedicin se compona -de 14 naves que llevaban a bordo 2.500 castellanos y 150 alemanes.</p> - -<p>Penetr Mendoza en el Ro de la Plata y cuntase que en el momento -de pisar la tierra, el capitn Sancho Garca exclam: <i>Qu buenos -aires se respiran en esta tierra!</i> En lucha los castellanos con los indios -(<i>bilelas</i>, <i>lules</i>, <i>agoyas</i>, <i>tobas</i>, <i>abipones</i>, <i>calchaques</i> y otros), fueron muertos -muchos de los primeros, entre ellos D. Diego de Mendoza y D. Pedro -de Benavides, hermano aqul y sobrino ste del jefe de la expedicin. -Pasado poco tiempo (2 febrero 1536), Mendoza ech los cimientos -de una poblacin a la que di el nombre de <i>Santa Mara de Buenos -Aires</i>. Los indios <i>querands</i>, rivales en fiereza a los charras, comenzaron -a hostilizar a los nuevos pobladores, negndoles los vveres y diezmando -a la guarnicin. Deseando Mendoza encontrar sitio ms hospitalario, -dispuso que Juan de Ayolas se dirigiese ms al Norte, siguiendo<span class="pagenum"><a name="Page_211" id="Page_211">[211]</a></span> -los pasos de Gaboto. As lo hizo el intrpido capitn, quien luego fund -una fortaleza, origen de la ciudad de la <i>Asuncin</i> (1536.)</p> - -<p>Mientras Mendoza, desalentado y enfermo, regresaba Espaa, en -cuya travesa hubo de morir, Ayolas, dejando a Martnez de Irala en -el fuerte de la Asuncin, se intern en los bosques del Chaco con 200 -soldados, llegando hasta la frontera del Per; pero a su vuelta fu sorprendido -por los salvajes y muerto con todos los suyos.</p> - -<p>Por muerte de Ayolas, se encarg interinamente del gobierno el capitn -Irala; mas habiendo llegado de Espaa Alonso de Cabrera, con -el nombramiento de Gobernador para el caso en que faltase el propietario, -tom dicho Cabrera las riendas del poder. Dispuso despoblar -Buenos Aires, trasladando sus habitantes a las orillas del Paraguay, -en cuyos sitios los indgenas eran menos belicosos.</p> - -<p>Conocedor el Rey de los sucesos ocurridos en la colonia, di el ttulo -de Adelantado a Alvar Nez Cabeza de Vaca, y cuyas capitulaciones -se hicieron, al tenor de las de D. Pedro de Mendoza, el 18 de marzo -de 1540. Alvar Nez sali de Sanlcar el 2 de noviembre de 1540 y -lleg a la Asuncin el 11 de marzo de 1542. Nombr maestre de campo -a Irala. Alvar Nez por un lado e Irala por otro, realizaron expediciones -que no dejaron de ser tiles. Una revolucin dirigida por el contador -Felipe Cceres acab con su gobierno. Los conjurados penetraron -(25 abril 1544) en la casa del Adelantado y lo redujeron a prisin. En -seguida confiaron el mando de la colonia a Martnez de Irala, al mismo -tiempo que mandaban a Espaa al Adelantado.</p> - -<p>Martnez de Irala puso orden en la colonia y pele valerosamente -con los indgenas. Emprendi una expedicin al Per y all solicit de -La Gasca la confirmacin del cargo que desempeaba. A su vuelta al -Paraguay tuvo que luchar con los parciales de Alvar Nez Cabeza -de Vaca, que se haban hecho dueos del poder. La corte confirm a -Irala en el gobierno del Paraguay, sorprendindole la muerte en 1557.</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Tan sabio era y astuto y cauteloso</div> -<div class="line">en su trato y vivienda nuestro Irala,</div> -<div class="line">que no tiene algun hombre del quexoso</div> -<div class="line">que a todos en amor parece yguala:<a name="FNanchor_225" id="FNanchor_225" href="#Footnote_225" class="fnanchor">[225]</a></div> -</div></div></div> - -<p>A Irala sucedi en el gobierno su yerno, el capitn Gonzalo de -Mendoza; y a su muerte (1558) los vecinos de la Asuncin, dieron sus -votos al capitn Francisco Ortiz de Vergara, casado con otra hija de -Irala<a name="FNanchor_226" id="FNanchor_226" href="#Footnote_226" class="fnanchor">[226]</a>. Despus de siete aos de gobierno, emprendi un viaje al<span class="pagenum"><a name="Page_212" id="Page_212">[212]</a></span> -Per para solicitar del virrey su nombramiento en propiedad; mas -Felipe Cceres, ya conocido por la sublevacin contra Alvar Nez, -se present la Audiencia de Lima acusando al Gobernador de haber -abandonado la provincia de su mando. La Audiencia se dej engaar y -destituyendo Ortiz de Vergara, nombr a Juan Ortiz de Zrate y -ste su vez di el cargo de teniente gobernador a Cceres. Desde el -ao 1569 comenz su gobierno interino Cceres, bien que a disgusto de -los colonos, los cuales le depusieron, poniendo en su lugar a Martn -Surez de Toledo.</p> - -<p>En las capitulaciones que hizo el Rey en Madrid a 10 de julio de -1569, con Juan Ortiz de Zrate se dice: Primeramente, os hacemos -merced de la gobernacin del Ro de la Plata, as de lo que al presente -est descubierto y poblado como de todo lo dems que de aqu adelante -descubriredes y poblredes, ans en las provincias del Paraguay -y Paran como en las dems provincias comarcanas, por vos y por -vuestros capitanes y tenientes que nombrredes y sealredes, ans por -la costa del mar del Norte como por la del Sur, con el distrito y demarcacion -que su Magestad el Emperador, mi seor, que haya gloria, la di -y concedi al gobernador D. Pedro de Mendoza, y despus del a Alvar -Nez Cabeza de Vaca, y a Domingo de Irala...<a name="FNanchor_227" id="FNanchor_227" href="#Footnote_227" class="fnanchor">[227]</a> Hace notar el historiador -Quesada, que desde la capitulacin celebrada en 21 de mayo -de 1534 hasta la otorgada con Ortiz de Zrate en 10 de julio de 1569, -el Rey fija y deslinda el territorio austral comprendido entre los mares -del Norte y del Sur (Atlntico y Pacfico), y por consiguiente, includos -en esos lmites, la Patagonia, el Estrecho de Magallanes y Tierra del -Fuego, como parte integrante de la gobernacin del Ro de la Plata<a name="FNanchor_228" id="FNanchor_228" href="#Footnote_228" class="fnanchor">[228]</a>.</p> - -<p>Casi tres aos pasaron desde que se firm el contrato hasta que la -expedicin pudo hacerse a la vela. Componase de unos 600 hombres -de guerra, 21 religiosos de San Francisco, algunos peritos en varios -oficios, muchos matrimonios de colonos, y por capelln el arcediano -Centenera, futuro autor del poema intitulado <i>Argentina</i>. Parti la expedicin -de Sanlcar el 17 de octubre de 1572. Experiment vientos -contrarios hasta llegar a la Lnea. Una de las naves, la ms pequea, -se desvi del resto de la flota, tocando en S. Vicente del Brasil. Mientras -tanto, Zrate sigui su camino y vi tierra el 21 de marzo de -1573; pero hasta el 3 de abril no lleg a la playa y puerto llamado de -<i>D. Rodrigo</i>. Desde all, caminando sin rumbo algunos das, pudo tocar -en la isla de <i>Santa Catalina</i>. Despus, en los comienzos de octubre del -mismo ao, tom rumbo hacia el Ro de la Plata. A mediados de noviem<span class="pagenum"><a name="Page_213" id="Page_213">[213]</a></span>bre -arrib Zrate (el tercer Adelantado del Ro de la Plata) a la isla -de San Gabriel, no sin haber sufrido tempestades y borrascas<a name="FNanchor_229" id="FNanchor_229" href="#Footnote_229" class="fnanchor">[229]</a>. Determin -en aquel mismo sitio echar los cimientos de una poblacin, con -cuyo objeto dispuso que se levantasen chozas o casas de paja. Cuando -los charras recibieron la visita de aquellas gentes, se dieron prisa a -obsequiarlas con vveres, naciendo, como era natural, corrientes de simpata -entre unos y otros. Entre los varios caudillos de los charras haba -uno, de nombre Sapicn, venerable anciano, a quien todos respetaban -y queran. Los espaoles comenzaron la guerra. Decan—y este -fu el pretexto,—que uno de sus marineros, en la primera canoa que -hubo a mano, se haba pasado al campo enemigo, negndose a entregarlo -los charras. Debe advertirse que los indgenas ignoraban el castigo -que merecan los desertores. Posible es que, adems, tuviesen el convencimiento -de que no eran desgraciados nufragos los que llegaban a sus -playas, sino conquistadores. Entonces renovaron las hostilidades, y los -espaoles, que contaban con elementos de represin en la ciudad de la -Asuncin, se dispusieron a la resistencia. Instalado Zrate en la naciente -poblacin, se le present el isleo Yamand, ofrecindose a llevar -hasta Santa F comunicaciones para Garay, anuncindole la llegada -del Adelantado.</p> - -<p>De Yamand dice Centenera:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Este malvado, perro, como artero</div> -<div class="line">A todos los ms indios comarcanos,</div> -<div class="line">Los trae su opinion al retortero,</div> -<div class="line">Y como son los Indios tan livianos,</div> -<div class="line">Y l pica su poquillo en hechicero,</div> -<div class="line">Donde l pone los pies ponen sus manos,</div> -<div class="line">De suerte que si quiere hacer guerra,</div> -<div class="line">Al punto le veris juntar la tierra<a name="FNanchor_230" id="FNanchor_230" href="#Footnote_230" class="fnanchor">[230]</a>.</div> -</div></div></div> - -<p>El astuto indgena, que se entenda con su cacique Sapicn, se propona -conocer la posicin ocupada por Garay. A su vez Zrate, cada -vez ms disgustado por la negativa de los charras a entregar el marinero -desertor, dispuso tomar el desquite. Mand que una partida de -su gente arrebatase a Aba-aihuba, sobrino de Yamand<a name="FNanchor_231" id="FNanchor_231" href="#Footnote_231" class="fnanchor">[231]</a>. As se -hizo<a name="FNanchor_232" id="FNanchor_232" href="#Footnote_232" class="fnanchor">[232]</a>. El efecto que en todos los indgenas caus el hecho fu grande. -Una comisin de charras pidi al Adelantado que dejara en liber<span class="pagenum"><a name="Page_214" id="Page_214">[214]</a></span>tad -a Aba-aihuba. Accedi a ello el jefe espaol; pero oblig a Yamand, -mediante ciertas promesas, que permaneciese en el campamento -cristiano. Cuando Yamand encontr ocasin propicia, se escap para -volver a su vida aventurera y belicosa<a name="FNanchor_233" id="FNanchor_233" href="#Footnote_233" class="fnanchor">[233]</a>.</p> - -<p>En seguida, reunidas las Asambleas de guerreros, acordaron romper -las hostilidades. Es de advertir que ya Yamand haba llegado -los reales de Garay, y ponindose al habla con Ter, caudillo de los -naturales de Santa Fe, hubo de invitarle de parte de Sapicn a alzarse -en armas contra los espaoles. Entre tanto que Ter pona en aprieto -a Garay, Sapicn atac en San Gabriel al Adelantado. Cay Sapicn -sobre los espaoles que se haban internado en busca de vveres, logrando -matar a 37 y coger un prisionero; otros dos debieron su salvacin -a la fuga. El capitn Pablo de Santiago y el sargento mayor Martn -Pinedo, por orden de Zrate, acudieron a castigar a los indgenas, -sosteniendo con ellos sangriento combate, en el que perecieron 100 soldados -y varios oficiales. Si entre los espaoles reinaba la tristeza, en -el campo contrario todo era alegra y contento. Acord Zrate retirarse -a la isla, de donde no debi salir con elementos tan pequeos. Sapicn, -sospechando las intenciones del enemigo, le vigilaba constantemente.</p> - -<p>Cuando se presentaba tan negro porvenir al Adelantado, cuando los -charras con sus insultos, gritos y amenazas, y aun con sus retos y -desafos se disponan a empresas ms grandes, vino ayuda poderosa a -los espaoles. Sucedi que el capitn Rui Daz Melgarejo arrib a San -Vicente (Brasil), y desde all se di a correr la tierra, fundando pueblos -donde mejor le pareca. Lleg a su noticia el apuro en que se encontraba -Zrate y vol a San Gabriel en su auxilio, unas veces por tierra -y otras embarcado. La alegra del Adelantado y de los suyos no -pudo ser mayor. Pensaban que la Providencia velaba por ellos, y con -auxilio tan grande se dispusieron, sin temor alguno, a arrostrar todos -los peligros. Ya tenan provisiones de boca y guerra; ya tenan un talento -militar que les guiase. Hubo junta de oficiales y en ella sostuvo -Melgarejo la necesidad de retirarse a la isla de Martn Garca, cuya -nueva retirada se hizo afortunadamente. Melgarejo llev a Zrate provisiones -de los bohos o chozas de las islas cercanas, y convenci el primero -al segundo de la necesidad—pues era conocida la traicin de Yamand—de -ir en busca de Garay, nico que les poda salvar en aquellas -crticas circunstancias. Garay, que haba conseguido derrotar al valiente -caudillo Ter, despus de muchos contratiempos pudo llegar a -las riberas del Salvador, realizando de este modo el pensamiento de<span class="pagenum"><a name="Page_215" id="Page_215">[215]</a></span> -Melgarejo. A su vez este ltimo, habiendo dejado en Martn Garca a -Zrate y los suyos, condujo a las mujeres y enfermos a las citadas riberas.</p> - -<p>Veamos lo que sucedi a Garay en los comienzos de su campaa -contra Sapicn. Se situ en sitio poco a propsito, si bien no estaba -lejos de un puerto donde haba guardia espaola. Al da siguiente de -su llegada, se present Sapicn al frente de unos 1.000 hombres. -Amigos!—dijo a los suyos Garay—no queda otro camino que morir o -vencer: esperemos, pues, con valor al enemigo. La lucha fu terrible. -Tabob y Aba-aihuba murieron como hroes, como tambin Sapicn, -Anagualpo, Yandinoca y Magalona. Retirronse con orden los indgenas -y no fueron perseguidos por los espaoles. Despus Garay se puso -en marcha para Martn Garca, y ambos, Zrate y Garay, se encaminaron -para San Salvador, donde hallaron varias barracas que merecieron -de parte del Adelantado el nombre de ciudad y se nombraron -las autoridades que deban regirla. Dispuso cambiar el nombre de San -Salvador por el de <i>Nueva Vizcaya</i>, cambio que disgust a los que no -eran vascos<a name="FNanchor_234" id="FNanchor_234" href="#Footnote_234" class="fnanchor">[234]</a>. Garay y Melgarejo, obedeciendo rdenes de Zrate, -marcharon en busca de bastimentos.</p> - -<p>Tanto fu el valor que mostraron los indios en esta campaa, que -don Francisco de Toledo, virrey del Per, tuvo que acudir en auxilio de -los nuestros. Haba terminado la guerra, aunque no el odio que los indgenas -tenan a los espaoles. Recordaremos que a los infelices cautivos -les trataron inhumanamente. Afirma Centenera que lleg la crueldad -hasta enterrar vivos a muchos<a name="FNanchor_235" id="FNanchor_235" href="#Footnote_235" class="fnanchor">[235]</a>. Del mismo modo Garay, Melgarejo -y Zrate hicieron sentir pesado yugo a los feroces indios. Muertos -sus jefes, sin esperanzas de auxilio, los charras se cruzaron de brazos, -esperando ocasin ms propicia.</p> - -<p>Procede ya ocuparnos en otros asuntos. En el interior algunos descontentos -no estaban conformes con el gobierno del Adelantado. El licenciado -Trejo, cura vicario de San Salvador, se puso al frente de una -conjuracin, que, descubierta por Zrate, cogi prisionero a dicho jefe -y le condujo a su residencia de a bordo. Convencido Zrate de que su -autoridad se hallaba en peligro, acord abandonar a San Salvador -(fines de diciembre de 1575), trasladarse a la Asuncin y entregar all -a Trejo a la jurisdiccin eclesistica. A su paso visit la ciudad de -Santa Fe, la cual encontr dotada de buen gobierno y en estado prspero, -felicitando por ello a su fundador Garay.</p> - -<p>Poco despus, Zrate, habiendo bebido cierto brebaje que le fu<span class="pagenum"><a name="Page_216" id="Page_216">[216]</a></span> -dado por un curandero para devolverle la salud, le ocasion la muerte.</p> - -<p>Poco querido por su codicia Ortiz de Zrate, ni lloraron su muerte -los indios ni los espaoles. Dej el gobierno a su hija Juana y mientras -ella no tomase posesin, a su sobrino Mendieta<a name="FNanchor_236" id="FNanchor_236" href="#Footnote_236" class="fnanchor">[236]</a>.</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Dexo en su testamento declarado</div> -<div class="line">que sea su legtimo heredero</div> -<div class="line">la hija que en las Charcas ha dexado,</div> -<div class="line">y aquel que fuere esposo y compaero</div> -<div class="line">suceda en el gobierno y el estado</div> -<div class="line">segun como lo tuvo l de primero:</div> -<div class="line">y mande y rija en tanto quella viene</div> -<div class="line">su sobrino Mendieta que all tiene.<a name="FNanchor_237" id="FNanchor_237" href="#Footnote_237" class="fnanchor">[237]</a>.</div> -</div></div></div> - -<p>Gobern algn tiempo Mendieta. Joven de veinte aos, manifest -ms imprudencia que sensatez en todos los asuntos. Juana Ortiz de Zrate -cas con el licenciado Juan de Torres de Vera y Aragn. Lo mismo -Torres de Vera que antes Ortiz de Zrate fundaron ciudades y villas -en la provincia del Ro de la Plata. Si Juan de Garay, en virtud de los -poderes conferidos por Torres de Vera, fund la ciudad de Santa Fe de -la <i>Vera Cruz</i> el 1573, en el mismo ao, D. Jernimo Luis de Cabrera, -de la gobernacin de Tucumn, ech los cimientos de la ciudad de <i>Crdoba</i>. -Encontrronse ambos pobladores, y despus de las salutaciones—segn -el P. Lozano—le requiri Cabrera jurdicamente para que -no fundase pueblo alguno, ni conquistase indios fuera de la gobernacin -del Paraguay, ni se entrometiera en la de Tucumn que llegaba hasta -aquella costa y sus islas<a name="FNanchor_238" id="FNanchor_238" href="#Footnote_238" class="fnanchor">[238]</a>.</p> - -<p>Cuando Juan de Garay, que ya se haba cubierto de gloria peleando -con el charra, asumi el mando de la colonia en el ao 1576, se dispuso -a mayores empresas. El 11 de junio de 1580 (sbado, da de San -Bernab), ante escribano y presentes justicias e regidores y mucha -gente, estando—dice el citado Garay—en este puerto de Santa Mara -de Buenos Aires, que es en la provincia del Ro de la Plata, intitulada -la <i>Nueva Vizcaya</i>, e fundo en el dicho asiento e puerto una ciudad, la -cual pueblo con los soldados y gente que al presente tengo, e e traido -para ello, la yglesia de la cual pongo su advocacion de la Santsima -Trinidad, la cual sea e ha de ser yglesia mayor e parroquial, contenida -y sealada en lata que tengo fecha de la dicha ciudad, y la dicha ciudad -mando se intitule la ciudad de la Trinidad... El capitn Juan de -Garay en seal de posesion, ech mano a su espadon y cort yerbas<span class="pagenum"><a name="Page_217" id="Page_217">[217]</a></span> -y tir cuchilladas...<a name="FNanchor_239" id="FNanchor_239" href="#Footnote_239" class="fnanchor">[239]</a>. Garay levant la nueva ciudad casi en el -mismo sitio que D. Pedro de Mendoza fund a Santa Mara de Buenos -Aires, y que fu despoblada por su sucesor. Se abrieron los primeros -fosos y empalizadas en el promontorio, cubierto de un bosque de espinos -y algarrobos, donde a la sazn se encuentra la Casa Rosada del -Gobierno nacional. Desmontado el bosque y comenzadas las edificaciones, -pronto se pusieron de manifiesto las muchas ventajas comerciales -y martimas del sitio elegido por Juan de Garay. Capitn tan ilustre -reparti solares a sus compaeros, seal sitio para la iglesia y -nombr cabildo. Estaba fundada la ciudad intitulada <i>Santsima Trinidad -del puerto de Buenos Aires</i>.</p> - -<p>Despus castig a los belicosos <i>querandes</i>, como en la opuesta orilla -del Ro de la Plata haba castigado a los charras. Pasados cuatro -aos (1584) sali a visitar sus provincias con direccin a la Asuncin, -y como Sols en el Uruguay, y como Ayolas en el mismo Paran, fu -inmolado con 40 de sus compaeros por un grupo de indios mauas. -Centenera escribe:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line">Garay fu de prudencia siempre falto,</div> -<div class="linec">........................................<a name="FNanchor_240" id="FNanchor_240" href="#Footnote_240" class="fnanchor">[240]</a></div> -</div></div></div> - -<p>Con el gobierno de Juan de Garay se puede dar fin a la conquista de -las provincias argentinas.</p> - -<p>Por lo que atae a la Patagonia, aqu slo diremos que se exploraron -primeramente las costas orientales y meridionales, desde el cabo de -San Antonio (al medioda del grande desage de la Plata) hasta el cabo -de la Victoria inclusive (en la extremidad ms occidental del Estrecho -de Magallanes.)</p> - -<p>Del Chaco no se tuvieron noticias exactas hasta ltimos del siglo -<span class="smcap">xviii</span>. Slo se saba que el pas era extenso, seco y arenoso, y que -los indgenas vivan en aquella dilatada tierra en estado de barbarie.</p> - -<p>Al estudiar el Paraguay y el Uruguay debemos no olvidar, que, -durante el perodo de la colonizacin, la historia de aquellos pases -es la misma que la de la tierra conocida hoy con el nombre de Repblica -Argentina. Ambos pases formaban parte de las provincias argentinas. -Recordaremos, sin embargo, que as como los <i>querands</i> poblaban -la Argentina, los <i>guarans</i> se hallaban en el Paraguay y los <i>charras</i> -en el Uruguay. Segn las crnicas, dichas razas eran salvajes. Aadiremos -a lo expuesto que habiendo fundado Sebastin Gaboto la fortaleza -que llam <i>Sancti Spritus</i>, su sucesor Pedro de Mendoza dispuso<span class="pagenum"><a name="Page_218" id="Page_218">[218]</a></span> -que Juan de Ayolas continuara en el Paraguay la obra comenzada por -dicho Gaboto. En efecto, Ayolas remont el ro Paran con tres bergantines -y sufri grandes trabajos a causa de los vientos y las lluvias. -Perdi un bergantn y quedaron mal parados los otros. Aunque parte -de la expedicin salt a tierra, unos y otros, lo mismo los de tierra que -los del ro, padecieron horriblemente por la falta extrema de comida, -que si Dios Nuestro Seor no los socorriera, vean claramente su -muerte...<a name="FNanchor_241" id="FNanchor_241" href="#Footnote_241" class="fnanchor">[241]</a>.</p> - -<p>Continu su camino, encontrando fro recibimiento de parte de algunos -indios y ruda oposicin de parte de otros. Viendo D. Pedro de -Mendoza que no volva Ayolas, envi en su seguimiento al capitn -Juan de Salazar de Espinosa. Ayolas, no sin pelear con los caciques -Lambare y Nanda en el valle de Guarnipitn, pudo gozar de alguna -tranquilidad. All mismo ech los cimientos de la capital. Fundla—<i>dice -la Descripcin universal de las Indias</i>—Juan de Salazar, capitn del -gobernador D. Pedro de Mendoza, por el ao de 36 o 37<a name="FNanchor_242" id="FNanchor_242" href="#Footnote_242" class="fnanchor">[242]</a>, con poder -de Juan de Ayolas, que qued en lugar de Mendoza, en el sitio y comarca -donde ahora est, que antiguamente se llamaba Alambar, del -nombre de un cacique principal de la comarca que comunmente se llama -ahora Paraguay, por el ro que pasa por ella, y llamla del nombre que -ahora tiene por haberse comenzado a fundar el da de la <i>Asuncin</i>. -Continu Ayolas remontando el Paraguay, fonde en la Candelaria y -al frente de unos 300 espaoles—pues como jefe de las embarcaciones -dej a Domingo Martnez de Irala—, emprendi (12 febrero 1537) un -viaje al Per por tierra, atravesando las provincias de Chiquitos y de -Santa Cruz de la Sierra, retrocediendo luego y siendo, por ltimo, asesinado -por los indios guanaes, como antes se dijo.</p> - -<p>Durante el siglo <span class="smcap">xvi</span> el Gobierno de la Asuncin ejerci jurisdiccin -en todo el Ro de la Plata.</p> - -<p>Alvar Nez Cabeza de Vaca era el nombre del nuevo Adelantado -que nombr Carlos I. Nuestro andaluz caballero gozaba de justa fama -desde que haba hecho una expedicin a la Florida. Sali de Sanlcar -y desembarc en la costa Sur del Brasil. Emprendi poco despus su -viaje por tierra con 300 hombres y 36 caballos, y siguiendo la corriente -del ro Iguaz, lleg hasta las orillas del Paran y en seguida a la -Asuncin, no perdiendo un solo hombre, sin embargo de lo rduo y peligroso -del camino. Nombr Alvar Nez maestre de campo al capitn -Irala, encargndole que buscase la comunicacin con el Per. El mismo -sali poco despus (septiembre de 1543) a la cabeza de 400 espaoles<span class="pagenum"><a name="Page_219" id="Page_219">[219]</a></span> -en busca de ricas minas, que no tuvo la dicha de encontrar. Reconoci -el alto Paraguay. Vise obligado a dar la vuelta a la Asuncin por la -resistencia de los naturales, la escasez de vveres y las fiebres reinantes -en aquellos lugares. Con una nobleza digna de encomio, Alvar Nez -se puso al lado de los indgenas y en contra de los conquistadores, -que, instigados por el contador Felipe Cceres, tramaron una conjuracin, -vindose obligado el valeroso Adelantado a rendir su espada a -D. Francisco de Mendoza. Alvar Nez fu mandado a Espaa, encargndose -del mando de la colonia D. Domingo Martnez de Irala.</p> - -<p>No se olvide que Irala march (1548) al Per, volviendo a la Asuncin, -donde reinaba la anarqua. Despus de poner paz, de ensanchar -sus conquistas, fundar nuevas poblaciones, dar ordenanzas administrativas -y ver cmo se realizaban sus deseos con la creacin del obispado -de la Asuncin, pas de esta vida a la otra. Tras el gobierno de Salazar -Espinosa y de otros menos importantes, vino, por renuncia de Torres -de Vera en 1591, Hernando Arias de Saavedra, nacido en la Asuncin. -Dur su administracin dos aos, siendo reemplazado por Zrate -y algunos ms, hasta que volvi (1601) dicho Arias de Saavedra, que, -entre otras cosas llevadas a cabo, realiz una expedicin al Chaco y -llam por primera vez a los hijos de Loyola para catequizar a los infieles. -Despus de otros gobernadores, volvi Arias de Saavedra por -tercera vez en 1615. Pasados cinco aos, las provincias que formaban -la capitana general de Buenos Aires se dividieron en dos gobiernos: -el del Paraguay y el citado de Buenos Aires (1620). Ambas provincias -formaran parte del virreinato del Per.</p> - -<p>Habremos de recordar que encargado del gobierno Juan de Garay -(1576), aunque con carcter provisional, si nada hizo de particular -en el Paraguay, luego dej honda huella en la Banda Argentina, siendo—como -sabemos—la ms notable la reedificacin de Buenos Aires, -ao 1580.</p> - -<p>De la Banda Oriental o tierra situada en la margen Oriental del -ro Uruguay (hoy Repblica del Uruguay)<a name="FNanchor_243" id="FNanchor_243" href="#Footnote_243" class="fnanchor">[243]</a>, slo diremos que, despus -de descubiertas las costas del Uruguay por Juan Daz de Sols -(1512), todava, sin embargo de la fertilidad del territorio, permaneci -un siglo abandonado de los espaoles. Los misioneros primero y -luego los espaoles de Buenos Aires dedicados al pastoreo, comenzaron -a establecerse en la Banda Oriental. Tiempo adelante los portugueses -(del Brasil) fueron poco a poco penetrando en dicho territorio, encontrndose -con la oposicin de los gobernadores espaoles de Buenos -Aires.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_220" id="Page_220">[220]</a></span> -Aunque los espaoles fueron los primeros descubridores del Brasil—como -ya hicimos notar en el tomo I de esta obra—, Portugal estableci -factoras en las costas del pas y lo consider como suyo, en -virtud, no de la Bula primera de Alejandro VI, sino de la segunda. -Por la primera, otorgada el 3 de mayo de 1493, confirmaba el Papa a -los reyes de Castilla en el derecho de posesin de las tierras ya descubiertas -y de las que se descubriesen en lo sucesivo; y por la segunda, -cuyo contenido es bastante extrao, el Pontfice, para evitar las cuestiones -que se pudieran suscitar entre espaoles y portugueses, traz -una lnea imaginaria de polo a polo, declarando pertenecer a los espaoles -todo lo que descubriesen al Occidente, y a los portugueses todo -lo que descubriesen al Medioda. Aadiremos a lo que acabamos de exponer -y a lo que expusimos en el primer tomo, lo siguiente: la primera -lnea de demarcacin no llegaba a la posicin del Brasil; pero llevada -la segunda a 370 leguas al Oeste de la isla ms occidental de Cabo -Verde, entraba ya en tierras americanas, en particular si se contaba en -leguas portuguesas, como tambin si se atenda a las cartas de los cosmgrafos -portugueses que colocaban el Brasil ms al Este de su verdadera -situacin. No cabe duda alguna que antes de terminar el primer -tercio del siglo <span class="smcap">xvi</span>, Portugal tena establecimientos—colonizacin dirigida -por Martn Alfonso de Souza—en Santa Cruz de Porto Seguro, -en Santa Catharina y en la isla de San Vicente. Los primeros colonos -del Brasil—escribe el historiador Oliveira Lima—fueron deportados que -el Gobierno portugus desembarcaba all por la fuerza, generalmente en -grupos de a dos, para aprender la lengua de la tierra y servir de intrpretes -a las futuras expediciones; aventureros que no retrocedan -ante la soledad moral; marinos sobrevivientes de naufragios, bastante -frecuentes en los escollos de la costa, de las embarcaciones enviadas -para efectuar reconocimientos o cargar; en fin, especuladores dispuestos -a ganar en todo y que se dejaban seducir por los atractivos de la -barbarie. El nmero de esos colonos aumentaba todos los aos, as -como tambin los que slo iban all como aves de paso.</p> - -<p>Ya sabemos que las primitivas tribus encontradas en el Brasil por -los portugueses fueron las de los tups y tapuyas. Podemos sentar—escribe -un historiador del Brasil—que la nica creencia fuerte y segura -que tenan los indios era la de la obligacin de vengarse de los -extraos que ofendan a cualquiera de su tribu. Este espritu de venganza, -llevado al exceso, era su verdadera fe.</p> - -<p>Adems de los mencionados aventureros fueron muchos buscando -el palo del Brasil, a los cuales acompaaron pronto algunos portugueses -perseguidos por los tribunales de justicia, y tambin no pocos israe<span class="pagenum"><a name="Page_221" id="Page_221">[221]</a></span>litas -de los que D. Manuel <i>el Afortunado</i> (1495-1521), aconsejado por -su mujer D. Isabel, persegua con encono. Del mismo modo, las armadas -de la India solan dejar algn colono en el Brasil. Ensanchse algo -ms el comercio, cuando no sabemos quin—pero tal vez un madeirense—plant -la caa de azcar. Fomentse con lucrativos productos la -cra de ganado lanar. Aunque algunas veces se opusieron los indgenas -(tapuyas, tups y otros) a los colonos, la dominacin del pas por los -portugueses se realiz con poco trabajo. Hasta el reinado de Juan III -(1521-1557) no se decidi Portugal a dedicarse por completo a la colonizacin -del Brasil. Resolvise a ello en vista de los numerosos navos -extranjeros, particularmente franceses, que frecuentaban la costa para -proveerse de madera tintrea. El Gobierno portugus, con poderosa -flota, envi a Martn Alfonso de Souza, quien fund el puerto de San -Vicente y tierra adentro la villa de Piratininga. Advertido Juan III de -nuevas tentativas de parte de los franceses, dividi el pas en 12 capitanas -hereditarias que seran dadas a personas que pudieran colonizarlas.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_223" id="Page_223">[223]</a></span></p> - - - - -<h2>CUARTA POCA<br /> -GOBIERNOS COLONIALES</h2></div> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_225" id="Page_225">[225]</a></span></p> - - - - -<h3 id="CAPITULO_XIII">CAPITULO XIII</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Los franceses e ingleses en el Nuevo Mundo.—Poltica de -Luis XIV en el Canad.—El vicario Laval.—Terremoto de -1663.—Compaa de las Indias Occidentales.—El intendente -Talon y el gobernador Frontenac.—Poltica de Guillermo -III.—Franceses e ingleses en el Canad.—Expedicin -de La Salle.—Guerra entre Francia e Inglaterra.—Primera -guerra intercolonial.—Frontenac en guerra con -los ingleses e iroqueses.—Los ingleses en el Canad.—Ultimos -aos de la administracin de Frontenac.—Paz.—Los -misioneros.—Segunda guerra intercolonial: toma de Port -Royal.—Compaa del Mississip.—La Luisiana.—Tercera -guerra intercolonial: Conquista de Louisbourg.—Colonizacin.—Cuarta -guerra intercolonial.—Los franceses en -guerra con los indios y con los ingleses mandados por -Washington: batalla de Monongahela.—Guerra en 1756, -1757 y 1758.—Quebec, Montreal y otras plazas en poder de -los ingleses.—Tratado de Pars.—El Canad, colonia de -Inglaterra.</span></p> - - -<p class="p2">Era diferente la poltica de los franceses en el Canad a la de los -ingleses en sus respectivas colonias. La colonia de la Nueva Francia -(Canad), tena por metrpoli una monarqua teocrtico-feudal, tan intolerante -en religin como enemiga de las libertades populares. En -nombre de la religin se impuso la tirana a los indios, lo mismo en las -colonias francesas que antes en las espaolas, sin comprender que el -verdadero espritu religioso no es cortesano, ni tiene nada que ver con -el Estado, ni con los Reyes. Las colonias de la Gran Bretaa (Estados -Unidos) encontraron en su metrpoli un gobierno liberal en poltica y -enemigo casi siempre de las persecuciones religiosas.</p> - -<p>En tanto que los franceses intervenan en las querellas interiores de -los indgenas, ponindose al lado de los unos o de los otros, los ingleses -apenas se cuidaban de los asuntos de los indgenas, excepto para castigarlos -si les molestaban con sus depredaciones. Si las colonias francesas -vivan todas en armona y respetaban las decisiones del gobierno -de Pars, las colonias inglesas, por el contrario, carecan entre s de<span class="pagenum"><a name="Page_226" id="Page_226">[226]</a></span> -todo lazo de unin, hasta el punto que estaban celosas unas de otras y -reciban framente las rdenes del gobierno de Londres.</p> - -<p>Al paso que los franceses del Canad, ocupados en el comercio de -pieles, adquiran carcter guerrero y estaban afanosos de aventuras, -las colonias de Nueva York, Massachusetts, New-Hampshire y otras -eran enemigas de la guerra y slo queran que las dejasen tranquilas -en sus industrias agrcolas. Las expediciones francesas se hicieron con -consentimiento y aun con ayuda de la Corona, a la cual se hallaban -sujetas, mientras las inglesas gozaron de completa libertad, no comprometiendo -nunca el nombre del Estado ni el de la metrpoli. El gobierno -de Francia, por ltimo, no impidi que fuesen al Canad aventureros -y viciosos, al paso que el gobierno de la Gran Bretaa tuvo empeo -en poblar sus colonias de gente laboriosa, inteligente y de puras -costumbres.</p> - -<p>Por estas razones y otras, no es de extraar que en las guerras que -sobrevinieron entre franceses e ingleses con los indios, los primeros -mostraran espritu ms intolerante que los segundos.</p> - -<p>Tambin haremos notar que, cuando estall el conflicto entre Francia -e Inglaterra, los indgenas, en general, se pusieron en contra de la -primera de aquellas naciones.</p> - -<p>Consideremos el Canad o Nueva Francia bajo el reinado de Luis -XIV. La poltica de Colbert, excelente ministro de Hacienda, influy -en el engrandecimiento interior y exterior de Francia. Tambin hubo -de fijarse muy especialmente en los asuntos de Amrica. Cuando Argenson -se hallaba al frente del gobierno del Canad, fu nombrado vicario -general apostlico Francisco J. de Laval Montmorency (1659). -Ambos eran personas distinguidas, inteligentes y piadosas. Sin embargo, -sobrevino formal rompimiento entre los dos, vindose obligado a -dimitir el Gobernador. Nombrado como sucesor el barn Dubois de -Avangour, tampoco tuvieron simpatas el nuevo gobernador y el vicario -general, hasta el punto que Dubois hubo de retirarse a Francia. Aunque -Laval, autorizado por el Rey, nombr a Mezy representante del poder -civil, pronto lo exoner de su cargo. El vicario general, que era decidido -campen de la cultura del pas, tena el apoyo de los jesutas, quienes -influyeron para que aqul fuese preconizado obispo de Quebec.</p> - -<p>Por entonces (mes de febrero de 1663), se produjo violento terremoto -en el Canad. Afortunadamente, no hubieron desgracias personales, -ni las prdidas materiales fueron muchas.</p> - -<p>En el citado ao de 1663, la famosa Compaa de Nueva Francia -se declar insolvente e hizo entrega al Rey de todos sus derechos. La -verdad es que sigui la misma conducta que las compaas anteriores,<span class="pagenum"><a name="Page_227" id="Page_227">[227]</a></span> -o lo que es lo mismo, consider el comercio como objeto principal y -casi exclusivo. Adems, aunque se haba comprometido a transportar -al Canad en 15 aos 4.000 colonos por lo menos, el censo de -1666 arroj apenas 3.500. Acept el Rey la entrega, y, siguiendo el -mismo ejemplo de Richelieu, dispuso el establecimiento de poderosa -compaa a la cual denomin <i>West India Company</i> (Compaa de las -Indias Occidentales). Crea que una Compaa mayor conseguira ventajas -no logradas por una menor. El inspirador de la idea y el consejero -del monarca fu Colbert. De la misma manera que el prestigio de Richelieu -no bast a salvar del fracaso la Compaa de Nueva Francia, -tampoco el talento de Colbert unido al del gran Rey pudieron sacar a -flote a la Compaa de las Indias Occidentales. Se propona con todo -empeo la Compaa del Oeste (24 mayo 1664), promover el comercio -entre Francia y la costa occidental del Africa, desde el Cabo Verde -hasta el de Buena Esperanza, con Amrica desde el ro de las Amazonas -hasta el Orinoco y las Antillas, y en el Norte desde la Florida -hasta la baha de Hudson. Concedisele a la Compaa del Oeste todos -los derechos de soberana y adems el del comercio exclusivo de pieles -por 40 aos. Si luego se quit a la sociedad el citado privilegio exclusivo -del comercio de pieles, se le dieron otros privilegios.</p> - -<p>Luis XIV, queriendo hacer del Canad otra Francia, comenz nombrando -gobernador al seor de Courcelles, intendente a Juan Talon y -jefe militar al teniente general marqus de Tracy. Nobles, colonos y -soldados se dirigieron al Nuevo Mundo; tambin mujeres jvenes para -que all se casaran y fundasen familias. Mandronse ganados de cra de -todas clases. Si en cierta ocasin el marqus de Tracy y Courcelles, a -la cabeza de buen nmero de soldados, salieron de Quebec para castigar -a los iroqueses, se contentaron con arrasarles varias chozas. Tracy -regres pronto a Francia. Courcelles y Talon quedaron en sus respectivos -puestos. Talon hizo construir buques, envi ingenieros que descubrieron -diferentes minas, alent a los industriales para que se dedicasen -a la fabricacin de paos, de curtidos, de calzado, de jabn, etctera. -Intent abrir un camino terrestre para que la Nueva Francia se -comunicara con la Nueva Escocia o Acadia, como tambin otros proyectos -de importancia. Al mismo tiempo Luis XIV se cuid de enviar -colonos, lo mismo hombres que mujeres, al Canad.</p> - -<p>El primer gobernador de Nueva Francia, digno de ocupar puesto -preeminente en la historia de aquellos pases, fu Luis de Buade, conde -de Frontenac. Obtuvo su nombramiento el ao 1671 y lleg al Canad -el 1672. El insigne intendente Juan Talon regres a Francia poco despus -de la llegada de Frontenac. Este, hijo de familia distinguida, fu<span class="pagenum"><a name="Page_228" id="Page_228">[228]</a></span> -comandante del regimiento de Normanda a la edad de veintitrs aos, -y mariscal (capitn general) tres aos despus. Era hombre de regular -ilustracin, elegante, de claro juicio y de carcter. Aunque acostumbrado -al fausto de los salones de Versalles y de Saint-Germain, se -aloj y vivi contento en la modesta morada de Quebec. Intent organizar -el Canad, bajo el punto de vista poltico, constituyendo los tres -brazos siguientes: nobleza, clero y pueblo. Formse el pueblo con los -comerciantes y dems ciudadanos con casa abierta. Crey el conde de -Frontenac completar su obra reuniendo el Parlamento (23 octubre 1672) -en Quebec con toda solemnidad. Por cierto que el Parlamento estableci -en Quebec una corporacin municipal, institucin que no fu del -agrado de Colbert, segn el ministro de Luis XIV manifest al mismo -Frontenac. Este, que era ante todo valeroso soldado, estableci buenas -relaciones con los iroqueses, si bien no pudo entenderse ni con el -obispo Laval ni con el intendente Duchesneau, sucesor de Talon. A tal -extremo llegaron las disputas entre el gobernador y el intendente, que -el gobierno central hubo de destituirles en 1682. Mr. de la Barre, que -gobern tres aos, y el marqus de Denonville, que ejerci cuatro el -cargo, nada hicieron de particular, sucedindoles nuevamente Frontenac -cuando contaba setenta aos. El mismo da de su salida de Francia -(5 agosto 1689) se verific en Lachine terrible matanza realizada -por los iroqueses.</p> - -<p>Respecto a la poltica de Inglaterra, Guillermo III de Orange -(1689-1702) seala un cambio—aunque no tan radical como poda esperarse—en -las relaciones de la metrpoli con las colonias. Cuando Jacobo -II tuvo que dejar la corona y se retir a Francia, el Parlamento -eligi al Prncipe de Orange. Al resolver de este modo, dice Mr. Brancroft, -los representantes del pueblo ingls, se arrogaban el derecho de -juzgar a sus reyes; al declarar el trono vacante, anulaban el principio -de legitimidad; al desechar una dinasta por haber profesado la fe romana, -no slo se tomaban el derecho de interpretar el primitivo contrato, -sino que introducan en l nuevas condiciones; al elegir un Rey, -convertanse en sus constituyentes, y el Parlamento de Inglaterra lleg -a ser la fuente de la soberana para el pueblo ingls.</p> - -<p>As como no existan las mejores relaciones entre Luis XIV y Guillermo -III, tampoco existan entre los franceses e ingleses del Canad. -Los colonos franceses se proponan monopolizar el comercio de peletera, -seguro medio de comunicacin con el Mississip, para arrojar despus -a los ingleses de las pesqueras de Terranova, en tanto que los -colonos ingleses intentaban tambin expulsar a sus enemigos del pas.</p> - -<p>Cuando se presenta prxima guerra entre Francia e Inglaterra,<span class="pagenum"><a name="Page_229" id="Page_229">[229]</a></span> -Luis XIV propuso a Guillermo III que se conservasen neutrales sus -respectivas colonias, proposicin que fu desechada por el rey de la -Gran Bretaa. No debe olvidarse que Luis XIV vi con malos ojos el -destronamiento de Jacobo II y el triunfo de Guillermo III de Orange.</p> - -<p>Al lado del preclaro nombre de Frontenac brilla el de Juan Talon, -el gran intendente del Canad. Talon encontr poderoso y decidido auxiliar -en Roberto Cavelier de La Salle, excelente discpulo de los jesutas -y a quien ya hubimos de citar en el <a href="#CAPITULO_II">captulo II</a> de este tomo. -Fund en el Canad la colonia de Lachine, que es a la sazn la ciudad -del mismo nombre. La Salle recorri el ro Oho y descubri probablemente -el Illinois, echando los cimientos de una ciudad que tom el nombre -del descubridor de dicho ro.</p> - -<p>Luis Joliet, discpulo tambin de los jesutas, despus de subir por -el ro San Lorenzo, pasar por el lago Ontario y luego por el Eri, lleg -por tierra hasta el Illinois, donde volvi a embarcarse, tal vez en el -mismo sitio que actualmente ocupa la ciudad de Joliet, llamada as en -honor del ilustre viajero.</p> - -<p>Fijndonos muy especialmente en La Salle, bien ser decir que por -entonces (1673) se ocupaba de varios proyectos en su posesin de Lachine, -siendo el principal la colonizacin y gobierno de la cuenca del -Mississip hasta las playas del golfo de Mxico. El proyecto fu aprobado -por el conde de Frontenac. Luego que el ilustre La Salle hizo -construir a orillas del lago Ontario una fortaleza que denomin Frontenac -y que fu el comienzo de la ciudad conocida hoy con el nombre -de Kingston, march a Francia, donde el Rey le concedi honores y extensos -territorios en la comarca del fuerte de Frontenac. Volvi a -Amrica, y en el trmino de dos aos haba fundado dos pequeas aldeas, -una de franceses y otra de iroqueses; haba hecho construir cuatro -buques; haba organizado una misin, etc., pudiendo regresar en el -otoo de 1677 a Francia. Apoyado por el ministro Colbert, Luis XIV -autoriz a La Salle para hacer toda clase de exploraciones, construir -fortalezas, extender el comercio de pieles de bfalo y organizar la administracin -pblica; pero todo a sus expensas y en el trmino de cinco -aos. Regres a Amrica, llevando en su compaa a un oficial italiano -llamado Enrique de Tonti, hombre emprendedor y de excelentes -cualidades. La Salle construy un fuerte, que era una barrera contra -los iroqueses, no lejos del Nigara (que une los lagos Ontario y Eri); -hizo construir un buque, el primero de vela que surc las aguas del -lago Eri, botado al agua el 1679 y que recibi el nombre de <i>Griffin</i>. -Dispuso La Salle que se embarcase en el <i>Griffin</i> rico cargamento de -pieles para ser trasladado de una de las islas a Quebec. Perdido el bu<span class="pagenum"><a name="Page_230" id="Page_230">[230]</a></span>que -y el cargamento, esta prdida fu el principio de las muchas desgracias -que desde entonces persiguieron a La Salle. En seguida otro -buque que le llevaba de Francia objetos y cosas necesarias, se perdi a -la entrada de San Lorenzo. Despus de construir el fuerte de Crevecœur -en el actual Estado de Illinois, se dirigi en busca de noticias del -<i>Griffin</i> a la fortaleza Frontenac y a Montreal, cuyo largo y peligroso -camino recorri a pie. Apresuradamente volvi de Montreal a Crevecœur -con el objeto de castigar una sedicin de su misma gente. Presos -los traidores, se embarc en canoas para hacer un viaje de exploracin -del Mississip, llegando el 6 de abril de 1682 a la desembocadura de dicho -ro. El 9 del mismo mes y ao tom posesin del territorio comprendido -entre la Florida y Mxico en nombre de Luis XIV, en cuyo honor -lo llam <i>Luisiana</i>. Apenas hubo regresado de este viaje, se dedic, ayudado -de su teniente Tonti, a fundar a orillas del Illinois, una colonia -franco-india, y algo ms abajo, en las riberas del Mississip, el fuerte -(hoy ciudad de San Luis) a cuyo amparo se establecieron muchas familias -indias. En el ao 1683 volvi a Francia para dar cuenta al Rey -de sus nuevos proyectos, recibiendo mayores auxilios. Con ellos se dirigi -por ltima vez a Amrica. Cuando se dispona a proseguir sus descubrimientos, -cuando haba dado paz y orden a los nuevos pases y cuando -vea con satisfaccin que reinaba en las pequeas colonias respeto a -la autoridad y amor a la justicia, se sublev su gente y fu asesinado. -La Salle fu descubridor, colonizador y excelente hombre de gobierno.</p> - -<p><i>Primera guerra intercolonial.</i>—Hacia mediados de octubre de 1689 -lleg al Canad o Nueva Francia el conde de Frontenac, reelegido Gobernador -de la colonia. Rotas las relaciones entre Francia e Inglaterra, -Frontenac consider deber suyo llevar la guerra a las colonias inglesas. -Deseaba adems vengarse de la mencionada matanza de Lachine -y de todos los daos y perjuicios que antes sufriera el Canad por los -ataques de los iroqueses, amigos de la Gran Bretaa. Tres fueron las -invasiones principales. Dirigi Frontenac la primera contra el pequeo -pueblo de Schenectady, situado sobre el Mohawh. A media noche, y en -el rigor del invierno, cuando dorman tranquilos y se crean seguros de -todo ataque, cayeron sobre ellos franceses e indios. Las casas fueron -saqueadas; hombres, mujeres y nios murieron bajo los golpes del -<i>tomahawk</i>. Acto continuo los salvajes pegaron fuego al pueblo, y los -pocos que pudieron salvarse, emprendieron la fuga medio desnudos, -a travs de los campos cubiertos de nieve, para refugiarse en Albania. -En las dos expediciones siguientes tambin llevaron consigo el espanto -y la muerte, logrando reanimar el espritu decaido de los canadienses, -convencer a los iroqueses que poco o nada podan esperar del apoyo de<span class="pagenum"><a name="Page_231" id="Page_231">[231]</a></span> -Inglaterra e inducir, por ltimo, a los indios abenakis, de la raza algonquina, -que estaban asentados en la cuenca del ro Kennebec, a renovar -sus ataques a los colonos fronterizos ingleses por el lado Norte -y Noroeste.</p> - -<p>Los franceses, sin embargo, no consiguieron atraerse el nimo de -los iroqueses. Se recordar a este propsito que de los tres enviados -por Frontenac en seal de amistad al campo de los salvajes, dos fueron -quemados, y el tercero, despus de ser brutalmente apaleado, lo entregaron -como prisionero a los ingleses.</p> - -<p>Los ingleses de los Estados Unidos, apoyados por los iroqueses, se -decidieron tambin a hacer expediciones al Canad. Bajo la jefatura de -Fitz John Winthrop, de Connecticut, se dirigieron a territorio canadiense. -Aquel jefe destac a uno de sus capitanes, quien penetr en dicho pas -e hizo unos pocos prisioneros y degoll unas cuantas cabezas de ganado. -Si la expedicin anterior contra Montreal no di resultado alguno, -tampoco otra, organizada por la colonia de Massachusetts, compuesta -de varios buques y mandada por Guillermo Phipps, marino de mucha -fortuna y gobernador de la citada colonia. Desembarc el 11 de mayo -de 1690 en el puerto de Port-Royal, plaza principal de Acadia (Nueva -Escocia) y se apoder de todo el territorio sin derramamiento de sangre; -pero le faltaron tropas y dinero para asegurar su conquista. Decidise -Phipps a realizar una expedicin contra Quebec, ya que la anterior -le haba salido perfectamente. El 9 de agosto la escuadra, compuesta -de unos 32 navos y ms de 2.000 hombres, se hizo a la vela, y -al cabo de algunas semanas, ech anclas un poco ms abajo de la citada -ciudad. Esta vez le sali mal la empresa<a name="FNanchor_244" id="FNanchor_244" href="#Footnote_244" class="fnanchor">[244]</a>. El conde de Frontenac -logr dispersar y destruir en gran parte la escuadra enemiga, teniendo -que volver Phipps al puerto de Boston en desastroso estado. Frontenac -comunic la noticia a Francia. Luis XIV, para conmemorar suceso tan -fausto, hizo acuar una medalla con la siguiente inscripcin: <i>Francia -in novo orbe victrix: Kebeca Liberata A. D. M. D. C. X. C.</i> Al mismo -tiempo se mand erigir una iglesia en la ciudad dedicada a <i>Nuestra Seora -de las Victorias</i>.</p> - -<p>Los ltimos aos de la segunda administracin de Frontenac fueron -notables, ora por la guerra de fronteras, ora por las negociaciones entre -indios amigos y enemigos de Francia. La paz de Ryswick, firmada -a ltimos del ao 1697, termin la guerra con los ingleses e iroqueses. -Muri Frontenac el 18 de noviembre de 1698<a name="FNanchor_245" id="FNanchor_245" href="#Footnote_245" class="fnanchor">[245]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_232" id="Page_232">[232]</a></span> -Si los misioneros jesutas, teniendo presente que el cristianismo no -vino a esclavizar a los hombres, sino a redimirles, penetraron en las -selvas desafiando la inclemencia de la naturaleza y la barbarie de los -indios para llevar a estos ltimos la verdad evanglica, tambin a veces -no cumplieron con su deber, pues considerndose dueos de aquel -territorio, vean con malos ojos a los frailes de las diferentes rdenes -religiosas, a los comerciantes, a los militares, a todos, en una palabra, -que no eran hijos de San Ignacio de Loyola.</p> - -<p>Pasamos a estudiar la <i>segunda guerra intercolonial</i>. En el ao 1702 -hicironse apresuradamente preparativos para renovar la lucha. El -marqus de Vandreuil, gobernador de la Nueva Francia, consigui la -neutralidad de los iroqueses. Envi, siguiendo el sistema del conde de -Frontenac, partidas de franceses e indios contra los colonos ingleses -fronterizos, bandas de asesinos que cometan las crueldades ms horrorosas. -La aldea de Deerfield fu entregada a las llamas (1704), despus -de matar a 50 de sus habitantes y coger prisioneros 100, a quienes condujeron -al Canad a travs de los bosques, cubiertos de nieve. Las mujeres -y los nios que no podan recorrer las 300 millas, eran muertos. La -aldea de Haverhill, tiempo adelante, sufri la misma suerte (1708); -cincuenta de sus habitantes perecieron bajo los golpes del hacha o abrasados -dentro de sus casas. Por entonces se elev a la reina Ana una -solicitud para que ordenara la conquista definitiva de todas las posesiones -francesas con el objeto de terminar de una vez la guerra. Accedi -la Reina, y en 1710 los ingleses, ayudados por fuerzas coloniales, comenzaron -guerra devastadora. Se apoderaron de Port Royal, cuya -fortaleza tom el nombre de Annapolis, en honor de la reina Ana. En -1711 una gran expedicin que se diriga contra Montreal hubo de zozobrar -en el ro Saint Lawrence. El tratado de Utrech (1713) puso fin a -la segunda guerra intercolonial. Los colonos obtuvieron considerables -ventajas, puesto que se les concedi completa posesin de la baha de -Hudson, el comercio de peletera y todo el territorio de Terranova, dejando -a los franceses determinados privilegios en las pesqueras, y el -territorio de Acadia que recibi el nombre de <i>Nova Scotia</i>.</p> - -<p>Entre la segunda y la tercera guerra ocurrieron sucesos de no escaso -inters. Fueron los principales la cuestin de lmites entre franceses -e ingleses y entre ingleses entre s.</p> - -<p>Conviene no olvidar que corra el 1712 cuando Luis XIV cedi a un -comerciante llamado Crozat el monopolio del comercio con la Luisiana; -pero habiendo renunciado poco despus el dicho comerciante el privilegio, -el gobierno de Francia lo cedi a una sociedad colectiva llamada -<i>Compaa del Mississip</i>, a cuya cabeza se puso el famoso hacendis<span class="pagenum"><a name="Page_233" id="Page_233">[233]</a></span>ta -Juan Law, quien pudo conseguir que fuesen algunos colonos (1717) -y fundaran la ciudad de <i>Nueva Orleans</i>, llamada as en honor del Regente -Duque de Orleans. A la gran quiebra de Law sucedi la cada -de la Luisiana. A una espantosa miseria sucedi el levantamiento de -los indios nachez, quienes degollaron a unos 200 franceses, libertndose -los habitantes de Nueva Orleans por la distancia que separaba -la ciudad del interior. Vengronse luego los franceses casi exterminando -el pueblo nachez. Vendieron ms de 400 prisioneros, que redujeron -a la esclavitud, entre ellos el cacique, en la isla de Hait. En -el ao 1732, habiendo renunciado la Compaa del Mississip a su privilegio, -la Luisiana pas a depender directamente de la Corona. Una -campaa contra los indios chcaras, hecha en 1736 por los franceses, fu -funesta a los ltimos, porque entre otros cayeron prisioneros Artaguette, -jefe de la expedicin, y un jesuta; los dos fueron quemados a -fuego lento. Tambin veng Francia la muerte de los suyos, porque -mand un ejrcito en 1739 que casi extermin a los chcaras.</p> - -<p>Corta fu la <i>tercera guerra intercolonial</i>. En tanto que arda la guerra -en Europa, Shirley, gobernador de Massachusets, se propuso, mediante -una flota compuesta de diez buques con 3.000 hombres, conquistar -la plaza francesa de Louisbourg, en la isla de Cabo Bretn, cuyo -gobernador era Duchambon. El 30 de abril de 1745 llegaron delante de -la plaza de Louisbourg, logrando apoderarse de ella el 17 de junio, -despus de corta y dbil resistencia. Aunque posteriormente numerosa -flota francesa con tropas veteranas mandadas por el duque d'Anville, -intent recuperar a Louisbourg, no lo pudo conseguir. Firmse la paz -de <i>Aix-la-Chapelle</i> (Aquisgrn), y por una de las clusulas del tratado, -se restitua a los franceses la citada plaza, hecho que caus profunda -indignacin en los habitantes de Nueva Inglaterra. Termin en octubre -de 1748 la lucha entre franceses e ingleses, sin que pudiera decirse—como -escribe Spencer—que estuviese completamente asegurada la -paz, pues slo en la cuestin de lmites germinaba la semilla de futuras -luchas, que nicamente podan terminar con el absoluto dominio del -partido ms fuerte. La conquista del Canad era el sueo dorado, tanto -del gobierno ingls como de las colonias del Norte, cuyos habitantes -deseaban verter su sangre y gastar sus riquezas para alcanzar la realizacin -de su deseo, excitado doblemente con el feliz xito de la toma -de Louisbourg<a name="FNanchor_246" id="FNanchor_246" href="#Footnote_246" class="fnanchor">[246]</a>.</p> - -<p>Continuaron adelantando, lo mismo las colonias francesas que las -inglesas, particularmente las ltimas. Franceses e ingleses, colonos -franceses y colonos ingleses nunca haban simpatizado y pronto deban<span class="pagenum"><a name="Page_234" id="Page_234">[234]</a></span> -comenzar la lucha final, resolvindose entonces la cuestin de predominio -entre los dos partidos beligerantes. Debe no olvidarse que si los ingleses -y los franceses se cuidaban de sus respectivos derechos, apenas -hacan caso de los correspondientes a los indgenas, que eran ms legtimos -y justos. En noviembre de 1749, cuando el infatigable Girt se -ocupaba por cuenta de la Compaa del Oho en medir las tierras que se -hallan al Sur de aquel ro hasta Kanawha, el viejo jefe Dalaware, al -observar lo que haca Girt, le dijo: <i>Los franceses reclaman todo el terreno -que hay a un lado del Oho, mientras los ingleses piden el que est al -otro; y en este caso, queris decirme qu quedar para nosotros los indios?</i> -Pobres salvajes! exclama Mr. Irving; entre sus <i>padres</i>, los franceses, y -sus <i>hermanos</i>, los ingleses, estaban en camino de verse completamente -despojados de su pas<a name="FNanchor_247" id="FNanchor_247" href="#Footnote_247" class="fnanchor">[247]</a>. Sin cuidarse para nada de los indgenas, lo -mismo franceses que ingleses reclamaban territorios y ms territorios, -como pas conquistado, fijndose slo en el derecho del ms fuerte. Seguros -ya los franceses en el Oeste—escribe con mucho acierto Mr. Parkman—trataron -despus de estacionarse en las corrientes del ro Oho, y -hacia el ao de 1748, el sagaz conde Galissoniere propuso traer diez mil -labradores de Francia y establecerlos en el valle de aquel magnifico ro -y en las orillas de los lagos. Pero mientras que en Quebec y en el castillo -de San Luis proyectaban los militares y hombres de Estado estas -empresas, Inglaterra continuaba silenciosamente su progreso por la -parte del Oriente. Ya las colonias britnicas iban extendindose a lo -largo del valle de Mohawk, subiendo por la falda oriental del Alleganies, -y los golpes del hacha, en medio de los bosques, y las negras espirales -del humo de las hogueras, eran los precursores de la futura colonizacin. -Mientras en uno de los lados del Alleganies se ocupaba -Celeron de Bienville en enterrar planchas de plomo con las armas de -Francia, los arados de los labradores de Virginia iban adelantando cada -vez ms, acercndose por lo tanto el momento de encontrarse ambas -potencias<a name="FNanchor_248" id="FNanchor_248" href="#Footnote_248" class="fnanchor">[248]</a>.</p> - -<p>La <i>cuarta y ltima guerra intercolonial</i> tiene suma importancia. En -el ao 1753, fuerzas francesas haban pasado el lago Eri, llegando hasta -los afluentes septentrionales del Oho. Dimwiddie, gobernador de -Virginia, mand a Jorge Washington, joven de veintin aos de edad, -que en compaa de Van Braam, soldado veterano que deba servirle -de intrprete, se presentase al jefe de la fuerza francesa para hacerle -saber que el territorio ocupado perteneca a la corona de Inglaterra<a name="FNanchor_249" id="FNanchor_249" href="#Footnote_249" class="fnanchor">[249]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_235" id="Page_235">[235]</a></span> -Sali Washington de Williamsburg el 30 de octubre de 1753 y, -despus de largo camino, lleg a presencia de M. de Saint Pierre, comandante -francs de un puesto que se hallaba a 15 millas del lago -Eri. Saint Pierre contest que el gobernador del Canad le haba -confiado la conservacin de aquel puesto, el cual no abandonara sin -una orden superior. Con la respuesta por escrito volvi el joven embajador, -llegando a Williamsburg el 16 de enero de 1754. Aade mster -Irving: La prudencia, sagacidad y energa de Washington se pusieron -a prueba ms de una vez durante aquella expedicin, que puede considerarse -como el principio de su afortunada carrera, puesto que desde -aquel momento Virginia deposit en l todas sus esperanzas. Al ao -siguiente se rompieron las hostilidades entre franceses e indios por una -parte, e ingleses por otra.</p> - -<p>Washington, habiendo muerto el coronel Fry, se puso al frente de -los ingleses y di pruebas de mucho valor y de no poca inteligencia, si -bien no fu satisfactorio el resultado de su primera campaa, a causa -de que las fuerzas de los franceses eran bastante ms considerables -que las suyas.</p> - -<p>Al mismo tiempo se reunieron en Albania (junio de 1754) varios -comits que enviaban las asambleas coloniales de Nueva York, Pennsylvania, -Maryland y Nueva Inglaterra, ya para renovar tratados de -amistad, ya para confederarse o no las colonias, en vista de las circunstancias. -Resolvise afirmativamente, siendo aprobado un proyecto -de unin, redactado por Franklin. En su virtud se acord formar un -Consejo compuesto de 48 individuos: 7 de Virginia, 7 de Massachusetts, -6 de Pennsylvania, 5 de Connecticut, 4 de Nueva York, 4 de Maryland, -4 de la Carolina del Norte y otros 4 de la Carolina del Sur, 3 de Nueva -Jersey, 2 de New Hampshire y 2 de Rhode-Island. El Consejo deba -de cuidarse de la defensa de las colonias y para ello suministrara -hombres y dinero, inspeccionara los ejrcitos y atendera al bien -general. Tendra el Consejo su Presidente nombrado por la Corona, el -cual poda aprobar o no los actos de aqul. Tal era el documento que -puede decirse sirvi de base para lo que haba de ser nuestra constitucin -federal<a name="FNanchor_250" id="FNanchor_250" href="#Footnote_250" class="fnanchor">[250]</a>. Veinte aos despus deca Franklin, refirindose al citado -documento, lo siguiente: Las Asambleas todas opinaron que en aquel -documento haba demasiada <i>prerrogativa</i>, y en Inglaterra fueron de -parecer que era excesivamente <i>democrtico</i>. Rotas las hostilidades -entre Francia e Inglaterra, comenz la guerra entre franceses e ingleses -en la Amrica del Norte. Braddock obtuvo el cargo de general en -jefe de todas las fuerzas inglesas en Amrica, llevando a sus rdenes<span class="pagenum"><a name="Page_236" id="Page_236">[236]</a></span> -como ayudante de campo a Washington. Aunque Braddock era bravo militar -que se haba distinguido en los campos de batalla, ignoraba el modo -de guerrear en el Nuevo Mundo. No atenda tampoco los consejos que le -daban personas inteligentes. Braddock, conversando con Franklin en -Fredericton, en cuya ciudad el futuro inventor del pararrayos desempeaba -el cargo de administrador de Correos, hubo de decir dicho general -acerca de su campaa lo siguiente: Despus de tomar el fuerte -Duquesne, pienso dirigirme a Nigara, y en concluyendo all, marchar -sobre Frontenac si el tiempo no lo impide, lo cual no es probable, porque -Duquesne no me detendr ms de tres o cuatro das, y entonces no veo -inconveniente en continuar mi marcha hacia Nigara. Habiendo reflexionado—dice -Franklin—cun larga era la lnea que tena que recorrer -el ejrcito, por un sendero muy estrecho que deban abrir los -soldados a travs de los bosques, y recordando la derrota que sufrieron -1.500 franceses al querer, en cierta ocasin, invadir el Illinois, conceb -algunas dudas y temores acerca del xito de la expedicin; sin embargo, -no me atrev a decir a Braddock ms que estas palabras:—Es indudable, -seor, que si llegis sin contratiempo a Duquesne con esas brillantes -tropas y tan bien provisto de artillera, no tardar en caer en vuestro -poder el fuerte, por ms que est muy bien fortificado y tenga numerosa -guarnicin; pero, en mi concepto, las emboscadas de los indios son grave -peligro que puede oponerse a vuestra marcha. Esos salvajes, por su rara -destreza y prctica del terreno, pueden interceptar la estrecha y prolongada -senda que ha de recorrer vuestro ejrcito y caer de repente -sobre el flanco de las tropas, cortando la columna como si fuera un hilo, -sin dar tiempo a que se concentren los soldados para socorrerse mtuamente. -Sonrise Braddock cuando hube emitido mi parecer, como -compadecindose de mi ignorancia, y repuso: Esos salvajes sern -ciertamente formidable enemigo para vuestra bisoa milicia americana, -mas tratndose de las disciplinadas y aguerridas tropas del Rey, no es -posible que nos inspiren temor alguno. Comprend que no poda discutir -con un militar sobre asuntos de su profesin—que naturalmente deba -saber ms que yo—, y no quise continuar hacindole observaciones.</p> - -<p>En esta ocasin, el filsofo estuvo, como en seguida veremos, ms -acertado que el militar. Al frente de 1.200 hombres y diez piezas de -artillera de montaa, sin cuidarse de las emboscadas de indios y franceses, -como le aconsejaron Washington y Franklin, se puso en marcha -Braddock. El 9 de julio de 1755, y antes de llegar al fuerte Duquesne, -al subir por una cuesta de altas hierbas y troncos, cayeron sobre las -tropas de Braddock, haciendo incesante fuego y dando terribles alaridos, -los feroces indios. La batalla, que se di cerca del ro Monongahela,<span class="pagenum"><a name="Page_237" id="Page_237">[237]</a></span> -tributario del Oho, fu sangrienta, quedando entre los muertos y heridos -ms de 700 soldados; oficiales unos 56. Las bajas de los indios y -franceses no pasaron de 60. Afortunadamente, pudo salir ileso del combate, -habiendo peleado como un hroe, Washington, a quien la Providencia -destinaba a prestar grandes servicios a la causa de la libertad. -El 13 de julio muri Braddock, cuyas ltimas palabras fueron: <i>Quin -lo hubiera credo!</i></p> - -<p>La derrota de los ingleses anim a los indios, quienes se arrojaron -sobre los colonos fronterizos y sus aldeas, cometiendo toda clase de -crueldades en la frontera de Virginia y de Pensilvania.</p> - -<p>Continu la guerra con igual encarnizamiento durante los aos de -1756, 1757 y 1758. En el 1759 determinaron los ingleses apoderarse -del Canad. El general Prideaux deba conquistar a Nigara, el general -Amherst a Crown-Point y Ticonderoga, y el general Wolfe a la capital -Quebec. El fuerte de Nigara fu tomado por Johnson, que se haba -encargado del mando por la muerte de Prideaux. Amherst comenz -con ventaja sus operaciones. Por lo que respecta a Wolfe se decidi a -asaltar a Quebec, defendida por Montcalm (31 de julio)<a name="FNanchor_251" id="FNanchor_251" href="#Footnote_251" class="fnanchor">[251]</a>.</p> - -<p>La fortuna no le acompa en sus comienzos; luego se mostr completamente -risuea. Efectuse el desembarco, saltando Wolfe en tierra -el primero, y al frente de los suyos consigui completa victoria, si bien -a costa de su vida. Marchando a la cabeza de sus granaderos fu herido -en la mueca, otro balazo le di en el costado, y el tercero le entr -por el pecho y le hizo caer. Un oficial que permaneci a su lado, exclam: -<i>Mirad cmo corren</i>.—<i>Quin corre?</i>—pregunt Wolfe.—<i>Los enemigos, -seor; todos huyen</i>,—contest el oficial.—<i>Entonces</i>—replic casi -moribundo—: <i>Diga usted al comandante Burton que baje por el ro Saint-Charles -con el regimiento de Webb para cortar al enemigo la retirada por -el puente. Alabado sea Dios, muero satisfecho!</i>—e inclinando la cabeza a -un lado, expir.</p> - -<p>En aquellos momentos tambin caa mortalmente herido el valeroso -general Montcalm, mientras se empeaba en reunir a sus desbandados -soldados. Conducido al campamento, que estaba a orillas del ro Saint-Charles, -le curaron los mdicos, quienes no se percataron de decir que -su muerte estaba cercana. <i>Cuntas horas me quedan de vida?</i>—pregunt.—<i>Pocas</i>, -le contestaron.—<i>Tanto mejor</i>, dijo, <i>as no presenciar la entrega -de Quebec</i>.</p> - -<p>Cuando los ingleses se disponan a dar el asalto, se levant en la -plaza la bandera de parlamento y Quebec fu perdida por los franceses -(18 septiembre 1759).</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_238" id="Page_238">[238]</a></span> -Al llegar la noticia a Inglaterra, la alegra fu inmensa. Las campanas -en todas las poblaciones se echaron a vuelo y en todas hubo salvas, -fuegos artificiales y otras muestras de jbilo; slo qued silenciosa -y triste la aldea donde habitaba la madre de Wolfe. De este modo honraban -los vecinos a la madre del hroe.</p> - -<p>Un pequeo poste, en las llanuras de Abraham, indica el sitio donde -cay Wolfe; y en la parte ms elevada de la ciudad, se levant tiempo -adelante artstica pirmide, grabndose en ella los nombres gloriosos -de Wolfe y de Montcalm. Ambos jefes, lo mismo el ingls que el francs, -deben escribirse con letras de oro en la historia universal.</p> - -<p>Quebec, Nigara, Frontenac y Crown-Point cayeron en poder de -los ingleses; slo faltaba por conquistar Montreal y su comarca. Fuerzas -inglesas se dirigieron contra Montreal. Cuando la guarnicin crey -que no poda resistir, el gobernador, marqus de Vandreuil, capitul -el 8 de septiembre de 1760, entregando solemnemente a la Corona de -Inglaterra <i>el Canad con todas sus dependencias</i>.</p> - -<p>As termin—dice Mr. Irving—la lucha entre Francia e Inglaterra, -que tanto tiempo se haban disputado el predominio, siendo de notar -que el primer tiro se dispar en el encuentro que tuvo Washington -con De Jumonville. Un diplomtico francs (el conde de Vergennes) se -consolaba de aquellas derrotas creyendo que la victoria sera fatal a la -misma Inglaterra, puesto que con ella perdera el dominio que siempre -tuvo sobre sus colonias, las cuales, no necesitando ya la proteccin de -la madre patria, <i>se proclamaran independientes</i>, tan pronto como sta -exigiese que aquellos le ayudaran a sobrellevar su pesada carga.<a name="FNanchor_252" id="FNanchor_252" href="#Footnote_252" class="fnanchor">[252]</a> -Este era tambin el parecer de Montcalm, persona tan entendida en la -materia y cuyas palabras copiamos a continuacin. Las colonias—dice—han -tenido la fortuna de llegar a una situacin floreciente, -puesto que son numerosas y ricas, conteniendo en su seno todo cuanto -puede exigirse para las necesidades de la vida. Inglaterra ha cometido -la torpeza de permitir que se establezcan all las artes, la industria y -el comercio, lo cual era romper la cadena de necesidades que obligaba -a las colonias a depender de la Gran Bretaa, y si no fuera por el temor -de que los franceses se presentasen a sus puertas, hace tiempo que -aqullas hubieran sacudido el yugo, proclamndose independientes y -formando cada provincia una repblica separada. De todos modos, los -colonos preferiran ms bien a sus paisanos que a los extraos, siguiendo, -sin embargo, la mxima de no obedecer ciegamente. Una vez conquistado -el Canad, y cuando todas las colonias formen un solo pueblo, -si la vieja Inglaterra llegara a perjudicar sus intereses, creeis, amigo<span class="pagenum"><a name="Page_239" id="Page_239">[239]</a></span> -mo, que los americanos lo consentiran? Y en el caso de una revolucin, -qu podran temer? En suma, los franceses se hallaban contentos con -su derrota, porque presentan que los vencedores a la sazn seran pronto -vencidos por los americanos. Las que haban ganado en la contienda -eran las colonias. Virginia, muy especialmente, estaba satisfecha por -haber tenido un hijo como Washington.</p> - -<p>Tiempo adelante y en virtud del <i>pacto de familia</i>, Francia y Espaa -unidas pelearon con Inglaterra y Portugal. Espaa tuvo la desgracia -de perder a la Habana en Cuba y a Manila en Filipinas. En los preliminares -de paz que se firmaron en Fontainebleau el 3 de noviembre -de 1762, Francia cedi a Inglaterra la Nueva Escocia, el Canad, con -el pas al Este del Mississip y el cabo Bretn, conservando slo el privilegio -de la pesca en el banco de Terranova; en las Indias Occidentales -ceda la Dominica, San Vicente y Tabago; en las costas de Africa el -ro Senegal. Respecto a Espaa, Inglaterra le devolva la Habana y -todo lo conquistado en la isla de Cuba; en cambio, Espaa ceda la Florida -y los territorios al Este y Sudeste del Mississip, abandonaba el -derecho de la pesca en Terranova y daba a los ingleses el de la corta -del palo de tinte en Honduras. Como compensacin de la prdida de la -Florida, logr Espaa de Francia, por arreglo particular, lo que le quedaba -de la Luisiana, que en verdad ms era para Carlos III una carga -y un cuidado que una indemnizacin o una recompensa. Manila se devolvi -tambin a Espaa y la colonia del Sacramento a Portugal, cuyo -reino haban de evacuar las tropas francesas y espaolas.<a name="FNanchor_253" id="FNanchor_253" href="#Footnote_253" class="fnanchor">[253]</a> El tratado -definitivo se firm en Pars el 10 de febrero de 1763.</p> - -<p>La fortuna acompaaba Inglaterra. Ella, al mismo tiempo que dilataba -sus posesiones en la India Oriental, extenda considerablemente -las fronteras de su imperio colonial en el Nuevo Mundo. Con razn pudo -decir ilustre historiador lo que sigue: Fu ste un gran momento para -Inglaterra. Dominadora de los mares, duea de islas numerosas en las -diversas partes del mundo, posea, adems, junto con los elementos esparcidos -en un inmenso imperio en la India Oriental, todas las costas -del Atlntico que se extienden desde el fondo del Canad hasta el golfo -de Mxico<a name="FNanchor_254" id="FNanchor_254" href="#Footnote_254" class="fnanchor">[254]</a>.</p> - -<p>Inmediatamente que los ingleses se hicieron dueos del pas, procuraron -dotarle de instituciones como a otras colonias suyas, reservndose -la Corona el derecho de nombrar tribunales de justicia para juzgar -las causas civiles y criminales conforme a la ley, a la equidad y -en cuanto fuera posible a las leyes inglesas.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_240" id="Page_240">[240]</a></span></p> - -<h3 id="CAPITULO_XIV">CAPITULO XIV</h3></div> - - -<p class="i2"><span class="smcap">Gobierno de los ingleses en los Estados Unidos del Norte -de Amrica.—Doctrina del historiador Gervinus.—La -Amrica germana y la Amrica latina: carcter de la una -y de la otra.—Estado general de las colonias inglesas -antes de su independencia.</span></p> - - -<p class="p2">El historiador alemn Jorge Godofredo Gervinus, cuya doctrina -trasladaremos aqu casi al pie de la letra, dice que en tiempo de Jacobo -I de Inglaterra y VI de Escocia (1603-1625), la democracia inglesa -hubo de dirigir sus miradas hacia la emigracin, para levantar sobre el -libre suelo de Amrica—al abrigo de los privilegios, de las costumbres -y de los abusos de poder inherentes a la monarqua y a la aristocracia—el -edificio de un nuevo Estado y de una nueva Iglesia, dndoles -all su forma natural ms pura. Cuando la nacin espaola—tales son -sus palabras—haba perdido su ascendiente en Europa a causa de sus -contnuas luchas con Alemania, los Pases Bajos e Inglaterra, una Amrica -septentrional germana vino a ponerse en frente de la Amrica latina -con el plausible intento de que no dominasen nicamente dicha Espaa -y la Iglesia catlica en el Nuevo Mundo. Nunca como entonces se -manifest de una manera ms decisiva el singular contraste de las civilizaciones -germnica y latina, como tambin de los caracteres de las -dos razas. Vivan la vida de la Edad Media, con su originaria barbarie -y su humillante organizacin humana, las extensas colonias espaolas y -portuguesas. El absoluto gobierno espaol con su estrecho espritu religioso, -se haba trasladado a Amrica, apareciendo a la postre, adems -de una nobleza feudal conquistadora, codiciosa y cruel, una completa -jerarqua clerical con toda su pompa exterior y su rudeza interior. -Hasta los indios y negros haban llegado a formar parte de aquella sociedad. -La verdadera cultura intelectual e industrial no exista en el -Nuevo Mundo de los espaoles.</p> - -<p>Por el contrario, las colonias del Norte se componan principalmente -de emigrantes de raza germnica que desde el siglo <span class="smcap">xvii</span> se haban -dado all cita: eran alemanes, holandeses, suecos e ingleses que -descendan de la antigua poblacin sajona. En religin eran protestantes -y hasta del matiz ms puro; muchos pertenecan al puritanismo o<span class="pagenum"><a name="Page_241" id="Page_241">[241]</a></span> -cuakerismo. En las citadas colonias del Norte no existan virreyes, ni -instituciones monrquicas; lejos de ello, el espritu republicano predominaba -entre los colonos, no solamente entre aquellos que haban emigrado -sin autorizacin real, sino entre los que llegaban con cartas de -franquicia y de los gobernadores. La jerarqua clerical no ejerci ninguna -influencia; la nobleza inglesa y el patriciado holands no hicieron -sino dbiles y cortas tentativas para transplantar all sus instituciones. -Nada exista en aquellas colonias de los tiempos medios. Mostrbase -en la vida de dichas sociedades el mundo moderno con toda -su actividad intelectual, con todo su ardor industrial y con la igualdad -de derechos para todos. Las diversas condiciones que se desarrollan -en la vida de los pueblos, como son la caza, el pastoreo, la agricultura -y la industria, se manifestaron simultnea y paralelamente -en las citadas colonias, sobre todo a partir de la independencia. Los -emigrantes tuvieron empeo en conservar su origen protestante y en -mantener la pureza de su raza; no se unieron con los indios, a quienes -consideraban seres inferiores. Justo es confesar, sin embargo, que tuvieron -al menos la honradez de comprar a los indgenas el suelo que -trataban de cultivar, en vez de hacerse conceder derechos de propiedad -por el Papa.</p> - -<p>En frente de la unidad espaola surgi la variedad sajona; en frente -de la Amrica del Sur, la Amrica del Norte. Los espaoles que, -despus de dejar su formidable imperio de Europa llegaron a Amrica, -encontraron en Mxico y en el Per vastos Estados indios y prncipes -poderosos; necesitaron, para mantenerse all, echar los cimientos -de un fuerte Estado. Los ingleses, al establecerse en el Norte, -a donde llegaron en varias expediciones y sin relacin unas con otras, -encontraron solamente pequeas tribus de indios, sin lazo comn, poco -numerosas y dbiles; pudieron conservar, por tanto, la plena libertad -de seguir sus inclinaciones germnicas, quedando separados en pequeas -sociedades polticas, diferentes en cuanto su forma. As es que en -Massachussets se form una teocracia al modelo de Gnova; en Maryland -un principado feudal, y en la Carolina un reino de ocho seores -con una gran aristocracia local. Se asemejaba Virginia a una provincia -inglesa con instituciones de la Iglesia anglicana; Rhode-Island y el -Connecticut fueron Estados puramente democrticos; Pensylvania mostr -ser una repblica cosmopolita de cukeros, que desde su origen sirvi -de asilo al mundo; y Nueva-Amsterdan (Nueva York) fu como una -ciudad holandesa con su constitucin municipal<a name="FNanchor_255" id="FNanchor_255" href="#Footnote_255" class="fnanchor">[255]</a>.</p> - -<p>Bajo el sistema poltico absoluto y reaccionario—aade Gervinus—,<span class="pagenum"><a name="Page_242" id="Page_242">[242]</a></span> -fundaron los espaoles sus establecimientos coloniales. Los emigrantes -buscaban oro, grandes ganancias, bienestar y goces. Nadie pensaba -en el trabajo. El suelo fertilsimo de los trpicos y aquella poderosa vegetacin -favorecan la indolencia natural de los colonos. El fanatismo -religioso impeda tambin todo desarrollo y desenvolvimiento de la inteligencia. -Cuando el inhumano monopolio de la trata de negros en las -colonias espaolas fu mal visto por la Iglesia Catlica, dicha trata se -cedi a manos extranjeras, y finalmente a los ingleses, mediante el tratado -de <i>asiento</i><a name="FNanchor_256" id="FNanchor_256" href="#Footnote_256" class="fnanchor">[256]</a>, los cuales sacaron inmensos beneficios por la extensin -de su comercio y de sus colonias<a name="FNanchor_257" id="FNanchor_257" href="#Footnote_257" class="fnanchor">[257]</a>.</p> - -<p>Si a veces la imparcialidad no ha sido norma de conducta del insigne -historiador alemn, tan poco amigo de los espaoles como decidido -campen de los germanos, no puede negarse que las colonias de la Nueva -Inglaterra, si dependan de la madre patria, gozaban de toda clase -de libertades, distinguindose tambin por su laboriosidad y moralidad. -Aquellas gentes profesaban—segn todas las noticias—una secta religiosa -sencilla, sincera y fraternal.</p> - -<p>Aunque en la historia de algunas colonias inglesas encontramos hechos -censurables, ora por lo que respecta al sentido religioso, ora al poltico -y social, se puede afirmar que el desenvolvimiento democrtico -fu siempre constante y progresivo. Los principios de libertad poltica -y religiosa se pusieron en prctica en todos los Estados, logrando sealado -triunfo sobre la Monarqua y sobre la teocracia. Y si de las -ideas pasamos a juzgar a los hombres, habremos de reconocer que los -ingleses tuvieron ms sentido prctico que los espaoles, caracterizndose -por su prudencia, bondad y virtud los puritanos y cukeros.</p> - -<p>El escritor Barros Arana, despus de estudiar el asunto dice: -Como ha podido verse, la colonizacin inglesa se diferenciaba radicalmente -de la colonizacin espaola. Al paso que sta, despus de sangrientas -agitaciones, se haba cimentado bajo el rgimen del absolutismo -imperante en la metrpoli, que embaraz el crecimiento, el progreso y -la cultura de los nuevos establecimientos, los colonos ingleses transportaron -a sus posesiones el espritu de libertad poltica e industrial -que haba de hacer la grandeza y la prosperidad de stas<a name="FNanchor_258" id="FNanchor_258" href="#Footnote_258" class="fnanchor">[258]</a>.</p> - -<p>Barros Arana, como antes Gervinus, no se distinguen por su amor a -la verdad cuando de asuntos de Espaa tratan. Ni la cultura, tolerancia -y progreso fueron siempre norma de Inglaterra, ni la ignorancia,<span class="pagenum"><a name="Page_243" id="Page_243">[243]</a></span> -tirana y fanatismo acompaaron siempre a los espaoles. Si censurables -son algunos hechos realizados por nuestros conquistadores del siglo -<span class="smcap">xvi</span>, no puede negarse la justicia, sabidura y humanidad de las -Leyes de Indias.</p> - -<p>En nuestras relaciones con Amrica hemos sufrido reveses de bastante -importancia y aun tremendas desgracias. Tantas riquezas encontradas -en las inmensas regiones descubiertas por nuestros antepasados—riquezas -que aumentaba con exageracin manifiesta la fantasa -popular—despertaron la codicia de extranjeros aventureros, los cuales, -ya con el asentimiento de sus respectivos soberanos, ya como corsarios, -apresaban nuestras naves y robaban las plantaciones de nuestras colonias. -Adems, las naciones de Europa, celosas del poder espaol, alentaron -las insurrecciones, que tiempo adelante se haban de verificar en -las colonias. Es de lamentar que mientras los Estados Unidos del Norte -de Amrica se ocupaban con constancia en la obra patritica de su cohesin, -los Estados de la Amrica latina, en particular los de raza espaola, -vivan en continuas luchas civiles y guerras unos con otros.</p> - -<p>Por su parte, los ingleses, que en el ao 1607 llegaron a Virginia, -los puritanos que en 1620 se asentaron en Plymouth y otros puritanos -que en 1628 ocuparon la baha de Massachusets, hubieron de realizar, -como predestinados por Dios, la formacin del pueblo ms grande y -poderoso del mundo. Los emigrantes ingleses que llegaban sin cesar, -levantaban su campamento donde poco antes se guareca el bfalo y -otros animales. Aquellos humildes ciudadanos, perseguidos por sus -ideas religiosas, fundaron aldeas y ciudades, echando los cimientos del -Estado con sus cdigos, asambleas, escuelas e imprentas.</p> - -<p>Los franceses establecidos en el Canad y los espaoles en toda la -Amrica Central y Meridional, tuvieron empeo en conservar la inmovilidad -de sus respectivos Estados, no separndose de su vieja iglesia, -ni de las dems instituciones, ni de sus usos y costumbres. Los conquistadores -franceses, como igualmente los descubridores, conquistadores y -colonizadores espaoles (Coln, Corts, Pizarro, Nez de Balboa, Ojeda, -Yez Pinzn y muchos ms) fueron representantes de la Corona, -descubran, conquistaban y colonizaban para sus monarcas respectivos; -los cuales tomaron el ttulo de <i>Reyes de Indias</i>.</p> - -<p>De los franceses no sera injusto decir que el espritu de la metrpoli -se identificaba frecuentemente con el de los naturales de los pueblos -conquistados. Los espaoles slo pensaron en que los indgenas se -convirtiesen al cristianismo. Hubiesen creado una situacin parecida a -la feudal, si a ello no se hubiera opuesto nuestra monarqua absoluta.</p> - -<p>Por lo que a los holandeses respecta, diremos que fu censurable el<span class="pagenum"><a name="Page_244" id="Page_244">[244]</a></span> -sistema de colonizacin. Recordaremos que en la isla de Java slo atendieron -al negocio y a la adquisicin de riquezas.</p> - -<p>Grande fu la transformacin realizada por las colonias inglesas -durante los siglos <span class="smcap">xvii</span> y <span class="smcap">xviii</span>. El colono del Norte abra caminos por -terrenos escabrosos, levantaba puentes y haca prosperar la agricultura -y toda clase de industrias. Adelant de un modo extraordinario la -industria agrcola, como era de esperar, dada la fertilidad de aquellas -tierras, baadas por caudalosos ros. El caf, te, tabaco, azcar, arroz, -ail y algodn constituyeron la riqueza ms poderosa del pas. Los productos -todos que se cultivaban en Europa fueron llevados a las colonias, -donde se plantaron y desarrollaron, dando pinges rendimientos. -All el colono era sobrio y trabajador. Las minas de hierro y cobre, -las pesqueras y las maderas de los montes adquirieron bastante importancia. -Comenzaron a desarrollarse las fbricas de lienzo, las cuales -posteriormente proporcionaron mayor bienestar a todas las clases sociales, -y el comercio lleg a un grado tal de prosperidad como no hay -ejemplo en ninguno de los Estados de Amrica. Importaciones y exportaciones -tuvieron cada vez ms aumento, siendo algo menor el valor de -las primeras que el de las segundas. Entre las exportaciones citaremos -las de pescado y maderas. Por lo que se refiere a la vida en las colonias -inglesas, no dej de tener ciertos atractivos: las diversiones pblicas, -en general, estaban reducidas a la caza y rias de gallos; las -clases acomodadas se permitan en sus casas jugar a las cartas. Comenz -a extenderse el lujo lo mismo en los vestidos que en los muebles -de las casas: las seoras vestan segn las modas de Londres y de Pars. -De igual modo las bellas artes fueron difundindose por todas partes. -En la construccin de obras pblicas se fijaron, no en la ostentacin, -sino en la utilidad. Durante la primera mitad del siglo <span class="smcap">xviii</span> se -fundaron varios colegios de enseanza.</p> - -<p>Cuando se hizo—escribe Pablo de Rousiers—el descubrimiento, y -durante los dos siglos que siguieron, podemos decir que Amrica estaba -toda en el Sur; era el tiempo de las grandes colonias espaolas y portuguesas, -de las famosas epopeyas de los conquistadores y de los galeones -cargados de oro. Se saba vagamente que algunas sectas puritanas -haban ido a buscar refugio en las costas de Nueva Inglaterra; pero su -existencia no se haba manifestado an por ningn acontecimiento famoso -y vivan ignoradas del mundo, mientras que los nombres de Corts -y de Pizarro, haban adquirido ya fama inmortal. La historia de -Amrica comienza, pues, en los paises tropicales: all fu donde se cre -el primer foco del desarrollo del Nuevo Mundo; despus se obscureci -gradualmente, y qued eclipsado al fin, por un segundo foco ms sep<span class="pagenum"><a name="Page_245" id="Page_245">[245]</a></span>tentrional -cuyo calor y claridad van en aumento diariamente. Este foco -se halla en los Estados Unidos...<a name="FNanchor_259" id="FNanchor_259" href="#Footnote_259" class="fnanchor">[259]</a></p> - -<p>Probado se halla que los ingleses, huyendo de las persecuciones religiosas -y de la intolerancia, organizaron sus municipios autnomos, -que constituyeron el comienzo de la gran civilizacin norteamericana. -Respetando la poblacin indgena, fundaron nueva patria con nuevos -territorios. Si las colonias vivieron mucho tiempo aisladas, conservando -sus usos, costumbres y prcticas religiosas, las comunicaciones comerciales -estrecharon lentamente las relaciones haciendo desaparecer las -diferencias y las antipatas de las diversas sectas. Los demcratas de -Maryland y los seores de alto rango de Virginia; los cuqueros de -Pensylvania, los protestantes de las Carolinas y los catlicos de todas -las colonias, ms positivistas que idealistas, buscaron la riqueza mediante -la industria y el comercio. En las provincias septentrionales cultivaban -principalmente el camo, el lino y el obln; en las provincias meridionales -el algodn y el arroz; en Maryland y en las colonias del -Sur, el tabaco; en Virginia el algodn, y en todas partes el maiz y el -trigo.</p> - -<p>No es de extraar, por consiguiente, que hombres tan emprendedores -y activos prosperaran tanto, hasta el punto que en el ao 1750, -Massachussets contaba con 200.000 habitantes, Virginia con 160.000, -Connecticut con 100.000, y Nueva York con otros 100.000. Maryland y -la Carolina del Sur daban evidentes seales de su poder y riquezas; -Norfolk y Baltimore adquiran el carcter de ciudades comerciales; Filadelfia -y Boston adelantaban rpidamente, y lo mismo podemos decir -de todas las dems colonias.</p> - -<p>En el correr de los tiempos, la torpe y egosta poltica de la metrpoli, -las arbitrariedades del poder ingls fueron la chispa que hizo estallar -formidable incendio. En aquella lucha de titanes, que comenz en -1775 y termin con la proclamacin de la independencia (4 julio 1776) -se destaca la figura gigantesca del diputado por Virginia, el cual -obscurece con el brillo de sus virtudes republicanas a todos los Csares -y grandes figuras de la historia romana.<a name="FNanchor_260" id="FNanchor_260" href="#Footnote_260" class="fnanchor">[260]</a> Sus conciudadanos, al pie -de las estatuas del hroe han escrito esta sencilla inscripcin: <i>Padre de -la Patria</i>. Era conocedor de las artes de gobierno, general sereno y valeroso -y uno de los hombres ms buenos de aquellos y de todos los tiempos. -Amaba a su patria con entusiasmo y por ella hubiera dado cien -veces la vida. Ni parientes, ni amigos influan en sus planes y decisiones; -cuando se convenca de que una cosa era justa o conveniente a la Re<span class="pagenum"><a name="Page_246" id="Page_246">[246]</a></span>pblica, -la realizaba con decisin y firmeza. La obra de Washington fu -completada, primero por Monroe y ltimamente por Lincoln.</p> - -<p>Al estallar la revolucin por la independencia, las colonias, en -cuanto a su administracin, podan dividirse en tres grupos: unas dependan -de la Corona; otras de los propietarios, ya fuesen compaas o -individuos, y las terceras de la madre patria. Dependan de la Corona -las provincias de New York, New Hampshire, New Jersey, Virginia, -las dos Carolinas y Georgia; en las colonias de la segunda clase, Maryland -perteneca a la familia de lord Baltimore, y Pensilvania y Delaware -a la familia de Penn; y pertenecan a la tercera clase, Connecticut, -Rhode-Island y Massachussets.</p> - -<p>Entre tanto que las colonias aumentaban rpidamente en poblacin -y se enriquecan con sus industrias, la madre patria se contentaba con -cobrar sus impuestos, bien que nunca tuvo la mala voluntad de oprimirlas. -Las colonias tenan la conviccin profunda de que las verdaderas -bases de la prosperidad y de la felicidad de los pueblos eran la aplicacin -al trabajo; procuraron con todo empeo desterrar la ociosidad y la -vagancia. La metrpoli, por su parte, miraba impasible la extraordinaria -prosperidad de aquellos lejanos pases sujetos a su dominio.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_247" id="Page_247">[247]</a></span></p> - - - - -<h3 id="CAPITULO_XV">CAPITULO XV</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Virreinato de Mxico: el virrey Mendoza y los indios.—Expedicin -de Corts.—Creacin del obispado de Michoacn.—Relaciones -de la Audiencia con Pizarro y Corts.—Insurreccin -de Jalisco y muerte de Pedro de Alvarado.—Poltica -del conde de Tendilla.—Las Nuevas Leyes.—Muerte -de Corts en Espaa y de Zumrraga en Mxico.—Ideas -religiosas del obispo.—Audiencia de Nueva Galicia.—El -virrey Velasco: su poltica.—Creacin de la Universidad.—El -arzobispo Montufar y los frailes.—El virrey y la Audiencia.—Gobierno -de la Audiencia: prisin de Cosijpii: -Martn Corts: Legazpi y el P. Urdaneta se dirigen a Filipinas.—Concilio -en Mxico.—El virrey marqus de Falces: -la Audiencia.—El virrey Enrquez de Almansa: epidemia -de fiebres tifoideas.—El virrey Surez de Mendoza: -la Audiencia.—El virrey Moya de Contreras: concilio -provincial.—El virrey marqus de Villa Manrique: los -corsarios.</span></p> - - -<p class="p2">El primer virrey de Mxico, nombrado por Carlos V, fu el caballeroso -magnate D. Antonio de Mendoza, conde de Tendilla, comendador -de Socullamos y caballero de la orden de Santiago, hermano del historiador -D. Diego Hurtado de Mendoza y descendiente del insigne poeta -D. Iigo Lpez de Mendoza, marqus de Santillana. Lleg a Mxico -el 1535. Uno de sus primeros actos fu dar libertad a los esclavos, y -prohibi, bajo duras penas, la antigua servidumbre de los indios; medida -tan digna de alabanza, como otras de justicia y caridad, granjendole -todas el nombre de <i>padre de los pobres</i>, como le llamaban los indgenas<a name="FNanchor_261" id="FNanchor_261" href="#Footnote_261" class="fnanchor">[261]</a>.</p> - -<p>Cuando Mendoza lleg a Mxico, Hernn Corts acababa de salir -(7 junio 1535) al frente de una expedicin hacia el Sur, llevando 113 -peones y 40 jinetes. Recorri las costas de Jalisco, volviendo en dos -naves que en su busca haba mandado el virrey. Acerca de otro orden de -cosas, el conde de Tendilla, en carta dirigida al Emperador el 10 de Di<span class="pagenum"><a name="Page_248" id="Page_248">[248]</a></span>ciembre -de 1537, dice que el 24 de septiembre del mismo ao tuvo aviso -de que los negros del pas tenan elegido un Rey, disponiendo tambin -matar a todos los espaoles y alzarse con la tierra, apoyados por -los indios. Aade que, descubierta la conjuracin, hizo descuartizar a -los ms comprometidos<a name="FNanchor_262" id="FNanchor_262" href="#Footnote_262" class="fnanchor">[262]</a>.</p> - -<p>Por entonces se cre el obispado de Michoacn, siendo nombrado el -oidor Vasco de Quiroga, quien hubo de dejar la toga por la mitra.</p> - -<p>Habindose fundado por Real orden un colegio para los indios en -Santiago Tlatelolco, el virrey, con verdadero inters, llev a cabo la -obra y confi la enseanza a los padres franciscanos. Del mismo modo -procur la propagacin del cristianismo con la ayuda de varios religiosos, -sealndose entre ellos Fr. Francisco de los Angeles, Fr. Martn -de Valencia y Fr. Pedro de Gante. No huelga registrar en este lugar -que siendo muy excesivos los derechos que los curas de Nueva Espaa -llevaban por las misas, matrimonios y entierros, dise Real Cdula -(16 abril 1538), mandando al virrey que los citados derechos no excediesen -del triplo de los que se pagaban en el arzobispado de Sevilla<a name="FNanchor_263" id="FNanchor_263" href="#Footnote_263" class="fnanchor">[263]</a>.</p> - -<p>Dos aos despus, por cdula de 30 de Abril de 1540, mand S. M. a -la Audiencia de Mxico que se enterase si el alcalde mayor de Veracruz -(a quien se le previno por el virrey de Nueva Espaa que no permitiese -a Hernando Pizarro pasar a la metrpoli—pues vena oculto -desde el Per—hasta practicar con l cierta diligencia conveniente -al real servicio), dej embarcar por dos mil castellanos que le di, la -mitad en oro y lo dems en una cdula, a su mayordomo para que los -pagase de la hacienda que el dicho Pizarro tena en el Per...<a name="FNanchor_264" id="FNanchor_264" href="#Footnote_264" class="fnanchor">[264]</a>. -Encargaba tambin el Rey a la Audiencia que hiciera justicia en el -asunto.</p> - -<p>Por la misma poca, habiendo prohibido el virrey de Mxico, bajo -graves penas, que el marqus del Valle (Hernn Corts) se dirigiese a -las islas del mar del Sur con los navos y gente que tena dispuestos—segn -formal capitulacin—el Rey, con fecha 10 de julio del ao 1540, -mand a la Audiencia de Mxico levantara al dicho marqus cualquier -embargo que le estuviese hecho por el expresado virrey, y le dejara -continuar libremente con sus navos, capitanes y gente al referido descubrimiento -conforme a las capitulaciones<a name="FNanchor_265" id="FNanchor_265" href="#Footnote_265" class="fnanchor">[265]</a>.</p> - -<p>Tuvo bastante importancia la insurreccin de los indios chichimecas<span class="pagenum"><a name="Page_249" id="Page_249">[249]</a></span> -de Jalisco<a name="FNanchor_266" id="FNanchor_266" href="#Footnote_266" class="fnanchor">[266]</a>. Fueron vencidos los espaoles, quienes tuvieron que encerrarse -en la ciudad de Guadalajara. Pidise socorro a Mxico, que tard -en llegar. En apuro tan grande se recibi la noticia de que D. Pedro -de Alvarado, Adelantado de Guatemala, acababa de llegar al puerto de -Navidad, el cual no slo mand auxilios a los espaoles vencidos, sino -que l en persona se dirigi con cien soldados a Guadalajara, ya casi en -estado de sitio. Presentse Alvarado en la ciudad el 12 de junio de 1541, -marchando inmediatamente contra los sublevados, a quienes llamaba -cuatro gatos encaramados en los riscos. Encontrbanse los indios en -el cerro de Toc, tras fuerte recinto amurallado con cercas de piedra. -Alvarado, a la cabeza de los suyos, intent abrir brecha; mas tuvo que -retroceder ante el nmero de los indios y el mpetu con que pelearon. -Cuando los indgenas comenzaban a retirarse, vi Alvarado que todava -continuaba huyendo el soldado Baltasar de Montoya, y dirigindose -a l le dijo: Sosegos, Montoya, que los indios parece nos han dejado. -Sordo Montoya a la amonestacin del Adelantado, continu espoleando -al rocn, que resbal en una de las vueltas de la cuesta y cay -dando tumbos sobre Alvarado, arrastrndole hasta el fondo de un barranco -(24 junio 1541). Gravemente herido fu trasladado a Guadalajara, -donde muri el 4 de julio. Tal fu la suerte del famoso conquistador -de Guatemala. Orgullosos los indios con su triunfo, pusieron sitio a -Guadalajara el 15 de septiembre de 1541; el Gobernador hizo una salida -afortunada, teniendo aqullos que levantar el cerco y huir a las -montaas. El virrey Mendoza, comprendiendo la importancia de la insurreccin, -mand dos veces fuerzas para sujetar a los rebeldes, decidindose -l a ir en persona. Sali de Mxico el 1. de octubre de dicho -ao, y lleg a Tolotln, comenzando desde all la lucha contra los enemigos. -Acosados los indios por la sed y el hambre, despus de sangrientos -combates y despus de oir los consejos de los Padres Segovia y Bolonia, -hubieron de entregar la fortaleza del Mixtn, sometindose 6.000, -y los dems, con su jefe Tenamaxtl, se retiraron a la sierra del Nayarit. -Acordse trasladar la ciudad de <i>Guadalajara</i> al valle de Atemaxac, -y Mendoza dej arreglado el emplazamiento (5 febrero 1542) que -es el mismo que conserva a la sazn. A la vuelta del virrey a Mxico, -y al pasar por el valle de Guayngareo, en Michoacn, ratific la orden—que -di el 23 de abril de 1541—para que se fundase la ciudad de -<i>Valladolid</i> (hoy Morelia). Tanto adelant la nueva poblacin, que en 19 -de septiembre de 1553 se le concedi escudo de armas y ttulo de -ciudad.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_250" id="Page_250">[250]</a></span> -Lleg a la ciudad de Mxico (8 marzo 1544) el visitador D. Francisco -Tello de Sandoval, inquisidor de Toledo. La comisin que traa -era influir para que se promulgasen las <i>Nuevas Leyes</i>, cdigo publicado -por Carlos V, y en el cual tuvo no poca participacin el Padre Las Casas. -Contra la promulgacin de dicho Cdigo se opusieron enrgicamente -los encomenderos. En tanto que Tello declaraba impracticables -las leyes y se volva a Espaa a dar cuenta de su misin, lograba Las -Casas que sus compaeros los obispos de Michoacn, Mxico, Tlaxcala, -Oaxaca y Guatemala, igualmente los prelados de las Ordenes religiosas, -aprobasen su <i>Formulario de Confesores</i>.</p> - -<p>A la sazn Hernn Corts, encontrndose poco atendido y aun pudisemos -decir que en completo desacuerdo con el virrey Mendoza, -abandon por segunda vez a Amrica y se embarc para Espaa en -compaa de su hijo Martn. En la corte espaola fu recibido con -cierto desdn, no encontrando apoyo alguno. Sumamente contrariado, -tom la determinacin de seguir a Carlos V a la conquista de Argel, -sufriendo mayores desengaos, pues all recibi inequvocas pruebas de -la poca estima en que se le tena. Cuando se dispona regresar a Mxico, -despus de escribir desde Valladolid (3 febrero 1544) su ltima -carta al Emperador, fu atacado de aguda disentera, muriendo el da 2 -de diciembre de 1547 en Castilleja de la Cuesta, sin que el Consejo de -las Indias hubiera resuelto ninguna de sus reclamaciones.</p> - -<p>Tambin algunos meses despus (3 junio 1548) falleci el ilustre -prelado Zumrraga. Haca algn tiempo que haba sido elevado el obispado -de Mxico a arzobispado, dndole por sufragneos los obispados -que existan entonces. Nombrado Zumrraga para tan elevado cargo, -falleci el da citado antes de vestir el sagrado palio. No cabe duda alguna -que el obispo de Mxico era hombre bueno, justo y caritativo. -Tal vez—como decamos en el primer tomo de esta obra al ocuparnos -de la lengua maya—su ferviente celo religioso le llevara a cometer algunos -errores disculpables—escribe el Dr. Len—todos ellos por el -modo de ser social de su tiempo y las necesidades del ejercicio de su -ministerio<a name="FNanchor_267" id="FNanchor_267" href="#Footnote_267" class="fnanchor">[267]</a>. Sobre asuntos religiosos dej algunos escritos el obispo. -Hase dicho que <i>Los Catecismos</i> de fray Juan Zumrraga eran un extracto -de la <i>Suma de Doctrina Cristiana</i> del Dr. Constantino Ponce de -la Fuente, sabio magistral de Sevilla y elocuentsimo orador sagrado. -El Dr. Constantino fu procesado por sus creencias luteranas, y habiendo -fallecido en las crceles de la Inquisicin, sus huesos se quemaron -en auto de fe el 22 de diciembre de 1560; pero no se olvide que -Zumrraga haba muerto unos diez aos antes de que se sospechara de<span class="pagenum"><a name="Page_251" id="Page_251">[251]</a></span> -la ortodoxia del Dr. Constantino, hasta el punto que dice que <i>con examen</i> -y <i>aprobacin</i> hizo imprimir los dos tratados que forman la <i>Doctrina</i> -de 1546, en los cuales <i>se hallar sana doctrina, con algunos documentos -saludables para comn provecho</i>; y en el primer colofn la califica otra -vez de <i>doctrina catlica</i><a name="FNanchor_268" id="FNanchor_268" href="#Footnote_268" class="fnanchor">[268]</a>. De modo que el prelado crea reimprimir -un libro catlico; lo cual no es extrao, porque las pocas proposiciones -de sabor luterano que tiene la <i>Suma</i> estn muy veladas y cuesta trabajo -dar con ellas. La santa vida, las buenas obras, la tranquila -muerte del venerable Prelado; la ltima amistad que tuvo con personas -eminentes: reyes, gobernadores, jueces, prelados, religiosos, clrigos; -el duelo pblico que su muerte produjo; los elogios que se le tributaron: -todo excluye la idea de que, por palabra por escrito, diera -lugar la menor sospecha contra su ortodoxia<a name="FNanchor_269" id="FNanchor_269" href="#Footnote_269" class="fnanchor">[269]</a>.</p> - -<p>En el mismo ao de 1548 (13 de febrero) se cre la Audiencia de la -Nueva Galicia, con residencia en Compostela, erigindose tambin la -sede episcopal de la misma. Tambin algunos meses despus, desde Valladolid -(24 de junio) se concedi a la ciudad de Mxico el ttulo de <i>muy -noble y muy leal ciudad</i><a name="FNanchor_270" id="FNanchor_270" href="#Footnote_270" class="fnanchor">[270]</a>.</p> - -<p>Los ltimos aos del gobierno de Mendoza fueron turbados por una -conjuracin de espaoles y dos insurrecciones de indios en la provincia -de Oaxaca; todas se sofocaron y castigados sus autores. Terminaremos -el virreinato de Mendoza, uno de los mejores de Mxico, con la siguiente -noticia que no carece de inters y que prueba la fidelidad de la -provincia de Tlaxcala. Atendido el constante zelo que en la conquista -de Mxico manifestaron los de la provincia de Tlascala, les concedi -S. M. el privilegio de que en ningun tiempo pudiessen ser enagenados -de su Real Corona, ni sujetos encomendados persona alguna<a name="FNanchor_271" id="FNanchor_271" href="#Footnote_271" class="fnanchor">[271]</a>. -(<a href="#Af">Apndice F.</a>) Ces Mendoza como virrey de Mxico el ao 1550, pasando -con el mismo cargo al Per, donde los desrdenes eran cada vez -mayores.</p> - -<p>Nombrado don Luis de Velasco virrey de Mxico, hizo su entrada -pblica el 25 de noviembre de 1550. Ya por una cdula de 16 de abril -de dicho ao, Carlos V mandaba poner remedio a las diferencias que -haba entre religiosos de distintas rdenes; favorecer la propagacin -de la fe catlica; defender a los indios de vejaciones; proteger el cultivo<span class="pagenum"><a name="Page_252" id="Page_252">[252]</a></span> -de la seda, de la caa de azcar y del lino; abrir caminos y levantar -puentes. Al poco tiempo y hallndose en Madrid, con fecha 14 de diciembre -de 1551, el Prncipe, en nombre del Emperador, dispuso que -se edificase la iglesia catedral de Oaxaca<a name="FNanchor_272" id="FNanchor_272" href="#Footnote_272" class="fnanchor">[272]</a>.</p> - -<p>Timbre de gloria ser siempre para el virrey don Luis de Velasco -la inauguracin (enero de 1553) de la Universidad de Mxico<a name="FNanchor_273" id="FNanchor_273" href="#Footnote_273" class="fnanchor">[273]</a>. Mereci -ser nombrado Rector el oidor Rodrguez de Quesada, citndose -entre los profesores Cervantes de Salazar, de Retrica; Fr. Diego de -Pea, de Teologa (luego obispo de Quito); Dr. Melgarejo, de Cnones; -Dr. Fras de Albornoz (discpulo del jurisconsulto Diego de Covarrubias), -de Instituta, y Fr. Alonso de la Veracruz, de Sagrada Escritura.</p> - -<p>Entre otros hechos que enaltecen el nombre de Velasco, no inferior -al del ilustre Mendoza, conde de Tendilla, recordaremos los siguientes: -Di libertad a 160.000 que como esclavos trabajaban en las minas, no -sin oposicin ruda de los egostas encomenderos. Estableci la Santa -Hermandad a semejanza de la que exista en Espaa, logrando, despus -de castigar con la prisin y la muerte a muchos salteadores, el -restablecimiento de la seguridad personal. Con el objeto de asegurar -las comunicaciones con la villa de Zacatecas, famosa por sus minas, y -evitar las depredaciones de los chichimecas que recorran aquella -tierra, hizo erigir dos colonias militares: San Felipe y San Miguel<a name="FNanchor_274" id="FNanchor_274" href="#Footnote_274" class="fnanchor">[274]</a>.</p> - -<p>Habiendo sabido por Vzquez Coronado que ms all de Zacatecas -haba un pas muy rico, dispuso una expedicin (1554), a cargo de -Francisco de Ibarra; Ibarra fund los pueblos de <i>Nombre de Dios</i>, -<i>Chalchihuites</i> y <i>Nieves</i>. La provincia se denomin <i>Nueva Vizcaya</i> y su -capital fu tiempo adelante <i>Durango</i>.</p> - -<p>Durante el virreinato de Velasco ocup la silla arzobispal de Mxico, -por fallecimiento de Fr. Juan de Zumrraga, Fr. Alonso de Montufar, -dominico, natural de Loja y hombre de clara inteligencia. En un -concilio que en 1555 reuni en la capital se establecieron reglas de disciplina. -Es de lamentar la poca armona que hubo entre el arzobispo y -los frailes. Cuando Montufar quera con empeo que las parroquias fuesen -servidas por clrigos regulares, una Real Cdula dada a 30 de marzo -de 1557 decidi el pleito en favor de los religiosos.</p> - -<p>Obedeciendo Velasco rdenes de Felipe II, mand una expedicin (11 -junio 1559) dirigida por Don Tristn de Luna y Arellano para la con<span class="pagenum"><a name="Page_253" id="Page_253">[253]</a></span>quista -de la Florida; pero la armada que sali de Vera Cruz tuvo fatal -resultado.</p> - -<p>Para terminar, diremos que el Rey, por intrigas de los encomenderos, -favoreci a la Audiencia en desprestigio de Velasco. Quejse el virrey, -y entonces Felipe II, para arreglar el asunto, y tambin para saber -la verdad de todo, mand al licenciado Jernimo Valderrama con -el cargo de visitador. Valderrama se puso al lado de la Audiencia y de -los encomenderos. Los indgenas, cargados de mayores gabelas, se contentaron -con designar al visitador con el nombre del <i>azote de los indios</i>. -Agobiado, ms por los disgustos que por la edad, muri Don Luis -de Velasco en la ciudad de Mxico el 31 de junio de 1564, siendo sepultado -en la iglesia de Santo Domingo. El cabildo eclesistico de dicha -capital escribi a Felipe II lo que a continuacin copiamos: Ha dado -en general toda esta Nueva Espaa muy gran pena su muerte, porque -con la larga experiencia que tena, gobernaba con tanta rectitud y -prudencia, sin hacer agravio ninguno, que todos le tenamos en lugar -de padre. Muri el postrer da de julio, muy pobre y con muchas deudas, -porque siempre se entendi de tener por fin principal hacer justicia -con toda limpieza, sin pretender adquirir cosa alguna, mas de servir - Dios y V. M., sustentando el reino en suma paz y quietud. En -el gobierno de este insigne virrey y de su antecesor Mendoza, que entre -ambos duraron treinta y un aos, se arregl toda la administracin -poltica, civil y religiosa de la Nueva Espaa<a name="FNanchor_275" id="FNanchor_275" href="#Footnote_275" class="fnanchor">[275]</a>.</p> - -<p>Gobern interinamente la Real Audiencia de Mxico, compuesta a -la sazn de los oidores Ceinos, Villalobos y Orozco, los cuales mostraron -poco tino en aquellas circunstancias. Ocurri por entonces un hecho -que llam la atencin pblica, y fu que Cosijpii, rey que haba -sido de Tehuantepec, convertido al catolicismo y bautizado con el nombre -de Juan Corts Cosijpii, al mismo tiempo que levantaba templos -al Dios de la verdad, ofreca en su palacio sacrificios a las falsas deidades. -Sorprendido una noche por Fray Bernardo de Santa Mara, -cuando vestido de blanca tnica y con la mitra en la cabeza haca las -ceremonias gentlicas, fu reducido a prisin, con gran disgusto de sus -compatriotas. Tambin durante el gobierno de la Audiencia aconteci un -suceso singular. Es el caso que Don Martn Corts, hijo del conquistador -de Mxico y de Doa Juana de Ziga<a name="FNanchor_276" id="FNanchor_276" href="#Footnote_276" class="fnanchor">[276]</a>, poseedor del palacio de -Moctezuma y de muchas villas, rico y fastuoso, se atrajo la enemiga de -los oidores de la Audiencia. Vino a agriar ms los nimos el siguiente -hecho: Con motivo de solemnizar el bautizo de dos hijos gemelos que<span class="pagenum"><a name="Page_254" id="Page_254">[254]</a></span> -nacieron a Martn Corts, se celebr un banquete en que abundaron los -brindis indiscretos y hasta imprudentes. Alarmada la Audiencia, cit -al marqus del Valle y a varios de sus amigos, entre ellos a los hermanos -Alonso y Gil Gonzlez de Avila. Presentronse en la sala de los -acuerdos el 16 de julio de 1566. Como el oidor Ceinos intimase a don -Martn orden de prisin por traidor a su Rey, el hijo del conquistador -de Mxico ech mano a la espada y dijo: Yo no soy traidor al Rey, ni -los ha habido en mi linaje. Numerosa guardia le redujo a prisin y -tambin a otros muchos. Formse un proceso, siendo condenado D. Martn -Corts a perpetuo destierro y decapitados los hermanos Gonzlez de -Avila. Tal ejecucin caus general disgusto, llegndose a temer, con -algn motivo, un levantamiento contra la Audiencia.</p> - -<p>Cinco meses despus de la muerte del virrey Velasco, sali la flota -(21 noviembre 1564), como haba ordenado Felipe II, del puerto de Natividad -(Nueva Espaa) con el objeto de sujetar a la Corona las islas -Filipinas, ya descubiertas haca veinte aos. Mandaban la flota Miguel -Lpez de Legazpi y el P. Fr. Andrs de Urdaneta. Dieron vista a las -Filipinas el 13 de febrero de 1565 y en abril del mismo ao entablaron -relaciones con los indios de Ceb, que, si al principio estuvieron recelosos, -concluyeron por hacerse amigos de los espaoles, y fueron, puede -decirse, la base de la conquista del archipilago. Una vez declarados -sbditos de Espaa los de Ceb, Legazpi despach (junio de 1565) al -P. Urdaneta para que informase al Rey del xito de la conquista. Continu -Legazpi en su empresa, llegando, por fin, a Manila, cuya poblacin -la erigi (19 mayo 1571) en capital del archipilago.</p> - -<p>En el ao 1565 se reuni un segundo concilio provincial en Mxico, -ms importante, sin duda, que el convocado diez aos antes<a name="FNanchor_277" id="FNanchor_277" href="#Footnote_277" class="fnanchor">[277]</a>. Dispuso -el concilio que rigiesen las constituciones del Tridentino, dictndose -adems otras disposiciones referentes a la vida de los eclesisticos y a -la administracin de Sacramentos. Los PP. del Concilio, con elevado -espritu religioso, dirigieron al Rey una serie de peticiones en favor de -los indios.</p> - -<p>El nuevo virrey D. Gastn de Peralta, tercer marqus de Falces, -lleg el 17 de septiembre de 1566. Encontrse con el proceso de don -Martn Corts, marqus del Valle, asunto que le proporcion serios disgustos. -Condenado a muerte por los oidores Luis Corts, hermano de -D. Martn, el virrey cas la sentencia, conmutndola en servir al Rey -por espacio de diez aos en Orn. Tanto mortific a la Audiencia la determinacin -del virrey que, en un momento de ira y sin documento al<span class="pagenum"><a name="Page_255" id="Page_255">[255]</a></span>guno -que lo pruebe, escribi al monarca dicindole que el marqus de -Falces era un traidor, pues al frente de 30.000 combatientes se dispona -a declararse independiente. El suspicaz Felipe II, creyendo que en -la denuncia poda haber algo de verdad, envi como jueces visitadores -y con amplias facultades a los licenciados Jaraba, Alonso Muoz y -Luis Carrillo. El licenciado Jaraba muri durante la navegacin, llegando -a Mxico los otros dos en los comienzos de octubre de 1567. Muoz -era hombre cruel y de malas inclinaciones; Carrillo era tan dbil -que careca en absoluto de carcter y fu un juguete en manos de Muoz. -Ellos, sin consideraciones de ninguna clase, destituyeron al virrey -marqus de Falces y le sometieron a un proceso. Con mucha rapidez -sustanciaron las causas y con mucha rapidez comenzaron las ejecuciones. -Sufrieron la pena de muerte, como cmplices del marqus del Valle, -Gmez de la Victoria, Cristbal de Oate, Pedro y Baltasar de -Quesada. Tal indignacin produjo la conducta de Muoz, alma de todo -aquello, que Felipe II mand que inmediatamente regresara a Espaa. -Cuando se present en la corte, el Rey le dijo: Te mand a las Indias -a gobernar, y no a destruir, y le volvi la espalda, causando esto tal -efecto al visitador que—segn cuentan—muri aquella misma noche. -En cambio, el Rey acogi cariosamente a Falces.</p> - -<p>Tom posesin del virreinato D. Martn Enriquez de Almansa (5 -noviembre 1568). Bajo su virreinato se descubri el Nuevo Mxico, y -para asegurar las comunicaciones con Zacatecas se fundaron colonias -militares, pues no eran bastantes las dos que estableci el virrey don -Luis de Velasco. Celebrse en 1571 el quincuagsimo aniversario de la -conquista, confundindose en las fiestas los mejicanos y tlaxcaltecas -con los espaoles, lo cual pareca mostrar el acabamiento de los odios -entre vencidos y vencedores. Al lado de noticia tan grata pondremos -otras desagradables; stas son: 1., que en el citado ao de 1571 se hubo -de establecer el Santo Oficio en Nueva Espaa, siendo el primer Inquisidor -general D. Pedro Moya de Contreras; 2., que terrible epidemia—tal -vez fiebres tifoideas—caus innumerables vctimas en los aos 1576 -y 1577. Dvila Padilla en su <i>Historia de los dominicanos</i> dice que murieron -ms de dos millones de habitantes.</p> - -<p>Surez de Mendoza y Figueroa (D. Lorenzo), conde de la Corua, -se encarg del virreinato en el ao 1580 y muri el 19 de junio de -1583. Fray Jernimo de Mendieta, desde Traxcalla y con fecha del 16 -de septiembre de 1580, dirigi al virrey Surez de Mendoza una carta -en la que le deca: es muy necesario tomar el fin y pretensin del Gobierno -muy al contrario del que en estos tiempos se ha tenido, no pretendiendo -el oro ni la plata ni el inters temporal de principal intento,<span class="pagenum"><a name="Page_256" id="Page_256">[256]</a></span> -sino la cristiandad y la conservacin y aumento de estos naturales, -siendo de notar la insaciable codicia de nuestros espaoles, que donde -quiera que entramos, somos como la sanguijuela, que chupamos la sangre -y la vida de aquellos a quien nos allegamos; mayormente de estos -pobres indios, como de su parte no tienen ninguna resistencia<a name="FNanchor_278" id="FNanchor_278" href="#Footnote_278" class="fnanchor">[278]</a>.</p> - -<p>La Audiencia, que despus del virreinato del conde de la Corua, -gobern interinamente un ao largo, nada hizo que fuese digno de especial -mencin.</p> - -<p>Ocup el gobierno D. Pedro Moya de Contreras desde septiembre -de 1584 y asumi en su persona los cargos de arzobispo de Mxico y -de visitador y virrey de Nueva Espaa. Su amor a la justicia fu tan -grande que destituy a algunos oidores de moralidad dudosa e hizo -ahorcar a varios oficiales reales. Convoc el tercer concilio provincial, -al que asistieron los obispos de Guatemala, Michoacn, Tlaxcala, Yucatn, -Nueva Galicia y Oaxaca, proclamndose que el primer deber de -los prelados era defender con todo el afecto del alma y paternales entraas -a los indios recien convertidos a la fe, mirando por sus bienes -espirituales y corporales.</p> - -<p>D. Alvaro Manrique de Ziga, marqus de Villa Manrique, reemplaz -a Moya de Contreras e hizo su entrada solemne en Mxico el 18 -de octubre de 1585. Nada hizo de notable en los cuatro aos largos que -estuvo al frente del gobierno. Los corsarios Drake y Cavendish cometieron -algunas depredaciones en las costas del virreinato, teniendo la -fortuna el primero de apresar el galen <i>Santa Ana</i>, que vena de las islas -Filipinas con rico cargamento. Por ello fu tratado el virrey de -poco activo y aun de descuidado. Del mismo modo fu censurado duramente -por el siguiente hecho. Es el caso que Nez de Villavicencio, -oidor de la Audiencia de Nueva Galicia, contrajo matrimonio, contra lo -dispuesto en una Real cdula de 10 de febrero de 1575, con una rica -mujer de Guadalajara. Destituylo el virrey; pero la Audiencia protest. -A tal punto lleg la enemiga entre ambas autoridades, que Felipe -II, para cortar de raiz el mal, separ del virreinato a Villa Manrique.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_257" id="Page_257">[257]</a></span></p> - - -<h3 id="CAPITULO_XVI">CAPITULO XVI</h3></div> - - -<p class="i2"><span class="smcap">Virreinato de Mxico (Continuacin): Los virreyes Velasco -y conde de Monterrey.—Conquista de Nuevo Mxico.—El -marqus de Montes Claros: acueducto desde Chapultepec -a Mxico.—El virrey Velasco (2. vez).—Importantes expediciones.—Gobierno -del arzobispo de Mxico y del marqus -de Guadalczar.—Enemiga entre el marqus de Gelves -y el arzobispo.—El marqus de Cerralbo: inundacin -de la ciudad.—Otros virreyes.—El obispo Palafox.—Los -piratas.—Virreinato de Ortega Montas, obispo de Michoacn.—El -virrey conde de Moctezuma.—El virrey -Ortega Montas, arzobispo de Mxico.</span></p> - -<p class="p2">Lleg a Mxico D. Luis de Velasco, segundo de este nombre, el 25 -de enero de 1590<a name="FNanchor_279" id="FNanchor_279" href="#Footnote_279" class="fnanchor">[279]</a>. Procur el virrey ensanchar las fronteras de Nueva -Espaa y favoreci las expediciones al Nuevo Mxico, donde Antonio -Espejo hall regiones dilatadas y en las cuales vivan los <i>paraguantes</i>, -<i>tobosos</i>, <i>jmanos</i>, <i>maguas</i>, <i>quires</i>, <i>pmanes</i>, <i>tiguas</i>, <i>ames</i> y otros indios<a name="FNanchor_280" id="FNanchor_280" href="#Footnote_280" class="fnanchor">[280]</a>. -A reconocer estos pases mand el virrey a Gaspar Castao de -Sosa con un pequeo ejrcito. Sali el 27 de julio de 1590 de Almadn -y lleg hasta Chihuahua con poca resistencia de los naturales.</p> - -<p>Logr celebrar un tratado con los feroces <i>chichimecas</i>, quienes se -comprometieron a no hostilizar ni a los espaoles ni a sus dependientes; -si bien no pudo conseguir que los indios de los bosques o errantes se -estableciesen en poblaciones, en particular los <i>otoms</i> se resistieron en -absoluto.</p> - -<p>Durante el virreinato de Velasco recay sentencia en el proceso de -Luis de Carvajal, conquistador de Nuevo Len. Entre la gente que llev -Carvajal para poblar aquella tierra se encontraban varios judaizantes -espaoles que l no denunci; siendo condenado por los inquisidores -Bonilla y Santos Garca (febrero de 1590) a destierro de las Indias -por seis aos. Poco despus se dispuso (15 junio 1592) desde Martn -Muoz, que hubiese consulado en la ciudad de Mxico<a name="FNanchor_281" id="FNanchor_281" href="#Footnote_281" class="fnanchor">[281]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_258" id="Page_258">[258]</a></span> -D. Gaspar de Ziga y Acevedo, conde de Monterrey, tom posesin -del virreinato de Mxico el 5 de noviembre de 1595, en sustitucin de -D. Luis de Velasco, quien pas con el mismo cargo al Per. Tuvo empeo -Monterrey en continuar todo lo que haba establecido sabiamente -Velasco. Aconsejado por muchos propietarios de haciendas, dispuso la -traslacin de los indios a lugares poblados; medida beneficiosa para -aqullos, quienes vean ocasin propicia de ensanchar sus propiedades -con las tierras abandonadas por los indgenas. A muchos indios que -protestaron de la orden del virrey, se les quemaron las casas y sembrados, -y a otros se les condujo atados a los pueblos designados de antemano.</p> - -<p>Ms digna de mencin y de ms utilidad fu la conquista pacfica de -Nuevo Mxico, realizada por Juan de Oate (30 abril 1598); sometironse -fcilmente los caciques de los <i>pecos</i>, <i>taos</i>, <i>apaches</i>, <i>cheros</i> y <i>emenes</i>. -En la exploracin de la costa de California, se di—en recuerdo del virrey—el -nombre de Monterrey a la baha, y el mismo nombre tom -tambin la capital del nuevo <i>reino de Len</i>, llamada primeramente <i>Nueva -Extremadura</i>.</p> - -<p>En los primeros das del ao de 1599 se recibi en Mxico la noticia -del fallecimiento de Felipe II en el ao anterior y de la proclamacin -de Felipe III. Huelga decir que se celebr la primera noticia con -solemnes honras fnebres y la segunda con alegres fiestas.</p> - -<p>Autorizado el conde de Monterrey por una cdula de Felipe III -(1602) para conquistar la pennsula de California, encomend la expedicin -a Sebastin Vizcano y a Toribio Gmez de Corbn, los cuales -salieron de Acapulco el 5 de mayo, y aunque hubieron de regresar -desde el cabo Mendocino por haberse propagado el escorbuto en la tripulacin, -algo se adelant, pues Fr. Antonio de la Ascensin, que iba -en aquel viaje, pudo dar noticia exacta de las tierras recorridas, como -ya se dijo en el <a href="#CAPITULO_II">captulo II</a> de este tomo.</p> - -<p>En el corto virreinato de D. Juan de Mendoza y Lema, marqus de -Montes Claros, (se encarg el 27 de octubre de 1603) comenz la construccin -del acueducto (1606) que va desde Chapultepec a Mxico, monumento -que se conserva y honra la memoria del insigne gobernante. -Antiguamente los reyes aztecas hicieron caeras subterrneas, que -despus Hernn Corts repar para conducir las mencionadas aguas. -Otro proyecto igualmente beneficioso para la ciudad de Mxico, cual -fu el desage de las lagunas, se desisti de realizarlo, ante las dificultades -que hubo de presentar el fiscal Espinosa.</p> - -<p>En el citado ao de 1606 Montes Claros fu trasladado al virreinato -del Per, volviendo a Mxico D. Luis de Velasco, que ms tenaz que<span class="pagenum"><a name="Page_259" id="Page_259">[259]</a></span> -el virrey anterior, realiz el desage de las lagunas<a name="FNanchor_282" id="FNanchor_282" href="#Footnote_282" class="fnanchor">[282]</a>. Debise el proyecto, -que consista en abrir un tnel debajo del cerro Nochistongo, al -ingeniero Enrico Martn. Comenzaron las obras el 28 de septiembre de -1607 y terminaron el 7 de mayo de 1608, siendo su coste de 73.611 -pesos. Por Real Cdula de 27 de septiembre de 1608 se declar lo procedente -acerca de las controversias entre el virrey y el arzobispo de Mxico<a name="FNanchor_283" id="FNanchor_283" href="#Footnote_283" class="fnanchor">[283]</a>. -Premi el Rey los servicios de Velasco hacindole merced del -ttulo de marqus de Salinas.</p> - -<p>Noticioso el virrey de que los negros que trabajaban en las haciendas -de Tierra Caliente se haban sublevado, huyendo en masa a las selvas -de los alrededores de Orizaba, donde nombraron caudillo o reyezuelo -a Yanga, y general o jefe de armas a un negro de Angola, llamado -Francisco de la Matosa, mand contra los revoltosos al capitn Pedro -Gonzlez de Herrera, quien los derrot en el primer encuentro. Los -vencidos prometieron vivir pacficamente en lo sucesivo, y con ellos -form Herrera el pueblo de <i>San Lorenzo de los Negros</i>.</p> - -<p>El deseo cada vez mayor de hallar minas de oro y plata hizo que -Velasco mandara una expedicin, a cuyo frente puso a Sebastin Vizcano -y con el carcter de embajador a Fr. Pedro Bautista, a las islas -llamadas ricas. Llegaron al Japn, donde fueron muy bien recibidos; -mas habiendo sospechado el Emperador el intento de los expedicionarios, -les retir su apoyo, vindose entonces sin recursos y faltos de vveres. -Tuvieron la fortuna de encontrar ayuda en Mazamoney, rey de -Ox, quien les proporcion un navo y les di algunas provisiones. Despus -de sufrir muchas y terribles tormentas, desembarcaron en Zacatula -(20 enero 1614) sin provecho alguno y con la contrariedad de -no estar ya en el gobierno D. Luis Velasco, que haba marchado a Espaa -el 10 de junio de 1611. Algn tiempo antes hubo de dirigirse el capitn -Hurdaide contra los indios <i>gaquis</i>, enemigos tenaces de la religin -catlica. Mandados los indios por el cacique Lautaro, derrotaron a -Hurdaide; pero, sin embargo de la victoria, solicitaron la paz, que se -ajust el 25 de abril del ao 1610.</p> - -<p>Para dar fin al gobierno de Velasco, recordaremos que desde Madrid, -Felipe III se dirigi (30 marzo 1611) al virrey, presidente y oidores -de la Audiencia de Mxico, dndoles noticias de una obra intitulada -<i>Anales</i>, que haba dejado escrita al tiempo de morir Csar Baronio, -cardenal de la Santa Iglesia de Roma. Publicada a la sazn, se hubo -de notar que Baronio cometa muchos errores al tratar de las regalas -de los reyes de Sicilia, sus antecesores (de Felipe III); por lo cual<span class="pagenum"><a name="Page_260" id="Page_260">[260]</a></span> -prohiba dicho tomo undcimo y mandaba que se recogiesen los ejemplares -que tuvieran los particulares<a name="FNanchor_284" id="FNanchor_284" href="#Footnote_284" class="fnanchor">[284]</a>.</p> - -<p>Sucedi a Velasco en el virreinato de Mxico el Ilmo. Sr. Fr. Garca -Guerra, arzobispo de dicho Mxico, el 19 de junio de 1611, hasta el -22 de febrero del ao siguiente, en que falleci.</p> - -<p>Tom la Audiencia el mando, que desempe dando muestras de -verdadero rigor. Porque se deca que los negros tramaban una conspiracin, -la Audiencia hizo poner presos a 29 hombres y cuatro mujeres, -los conden a la horca y dispuso que las cabezas de los ajusticiados se -colocasen en escarpias en la plaza principal.</p> - -<p>El 28 de octubre de 1612 comenz su virreinato D. Diego Fernndez -de Crdoba, marqus de Guadalczar. Para ampliar las obras de -desage de las lagunas concedi Felipe III 110.000 pesos, que se sacaran -de un impuesto sobre el vino, aceptndose el proyecto que present -el ingeniero Enrico Martn, mejor tal vez que el trazado por el ingeniero -holands Boot. Consideremos los hechos que se realizaron en -tiempo del virrey Fernndez de Crdoba. Don Gaspar de Alvear, gobernador -de Nueva Vizcaya, someti a los indios <i>tepehuanes</i>, los cuales -se insurreccionaron y dieron muerte a varios religiosos; se afirm -nuestro dominio en el pas de Nayarit<a name="FNanchor_285" id="FNanchor_285" href="#Footnote_285" class="fnanchor">[285]</a>, pas que recibi luego el -nombre de <i>Nuevo reino de Toledo</i><a name="FNanchor_286" id="FNanchor_286" href="#Footnote_286" class="fnanchor">[286]</a>; se fundaron las ciudades de <i>Lerma</i> -y <i>Crdoba</i>, y en el ao 1615 Toms de Cardona acometi la explotacin -de la pennsula de <i>California</i>, de cuyo pas tom posesin en -nombre del monarca espaol.</p> - -<p>Trasladado el marqus de Guadalczar al virreinato del Per (1621), -le substituy D. Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel, marqus de -Gelves y conde de Pliego. Entre el virrey y el arzobispo D. Juan Prez -de la Serna hubo serios altercados, con no poco desprestigio de -ambas autoridades. Queriendo el prelado restablecer la disciplina eclesistica, -excomulg por adltero a D. Carlos de Arellano, alcalde mayor -de Xochimilco; prohibi, entre otras imgenes ridculas, la de Jesucristo -caballero en un cordero corriendo, con una veletilla de nios -en una mano y un pjaro atado de una cuerda en la otra; conden la -venta de pulque a los indios, bebida nociva y causa de embriaguez; y, -por ltimo, ciertas devociones que se celebraban de noche durante la -cuaresma y que servan de pretexto para ciertas liviandades. Aunque -las disposiciones del prelado eran justas, se opuso a ellas la Audiencia, -a cuyo lado estuvo el virrey. Llam ms la atencin el siguiente hecho:<span class="pagenum"><a name="Page_261" id="Page_261">[261]</a></span> -Melchor Prez de Varaiz, alcalde mayor de Metepec, encausado por -cohecho, se refugi como lugar seguro en el convento de Santo Domingo. -El arzobispo exigi conocer del proceso, y no siendo atendido, excomulg -a los jueces. Colocse el virrey al lado de la justicia; pero el -prelado puso en entredicho la ciudad; los clrigos salieron por las calles -llevando una cruz cubierta de negro velo, se cerraron los templos y dejaron -de tocar las campanas. El marqus de Gelves se apoder del -arzobispo y lo sac a la fuerza de Mxico. Entonces los habitantes de -la ciudad se pusieron al lado del prelado, y ardiendo en deseos de venganza -a los gritos de <i>Viva Cristo! Viva su Iglesia! Muera el hereje! -Muera el excomulgado!</i> cayeron (15 de febrero) sobre el palacio del -virrey y lo incendiaron. El virrey logr salir disfrazado y acogerse al -convento de San Francisco.</p> - -<p>Enterado Felipe IV de tales sucesos, nombr virrey a D. Rodrigo -Pacheco y Osorio, marqus de Cerralbo, que lleg a Mxico el 3 de noviembre -de 1624; vena acompaado de D. Martn Carrillo, inquisidor -de Valladolid, encargado por el monarca de poner en claro las causas -del tumulto anterior. Cuando Carrillo estudi el asunto hubo de decir: -l., que el clero era el alma del motn; 2., que la mayor parte de la poblacin -tom parte, y 3., que tom parte por el odio que el pueblo tena -a los espaoles. Entonces se reprendi y se depuso al arzobispo, nombrndose -en su lugar a D. Francisco de Manso y Ziga; se depusieron -a dos oidores, se conden al fraile Salazar y a otros jefes del motn a -trabajos forzados, sufriendo cuatro de los ltimos la pena de muerte.</p> - -<p>Como en este tiempo Espaa se hallaba en guerra con Holanda, Cerralbo -defendi la colonia de las asechanzas de buques holandeses.</p> - -<p>Inundacin tan terrible ocurri en Mxico en el ao 1629 que, habindose -obstrudo un tnel, se desbord el lago y se aneg toda la ciudad, -muriendo ahogadas o entre las ruinas de las casas muchas personas. -Sometido a un proceso el ingeniero Enrico Martn, autor de las -obras, fu condenado a ejecutar por su cuenta las reparaciones necesarias. -Cerralbo, con fecha 25 de mayo de 1629, deca al Rey, entre -otras cosas: Supuesta esta relacin, suplico a V. M. me d licencia -para que diga que, despus de Hernn Corts, ninguno ha servido a -V. M. en muchos aos de las Indias tanto como yo en cinco...<a name="FNanchor_287" id="FNanchor_287" href="#Footnote_287" class="fnanchor">[287]</a></p> - -<p>Tanta deba ser la necesidad que de dinero tena Felipe IV que, desde -Madrid (28 mayo 1632), orden a Cerralbo que vendiese algunas -hidalguas para sacar gran cantidad de dinero, que ayudara a suplir -los gastos de mi Hacienda...<a name="FNanchor_288" id="FNanchor_288" href="#Footnote_288" class="fnanchor">[288]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_262" id="Page_262">[262]</a></span> -Ces el gobierno de D. Rodrigo Pacheco el 16 de septiembre de -1635, en cuya fecha lleg D. Lope Dez de Armendriz, marqus de -Cadreita, a sucederle. Bajo el virreinato de Cadreita, piratas holandeses, -capitaneados por el famoso <i>Pie de palo</i>, desolaron las costas de -Nueva Espaa y llegaron a saquear el puerto de Campeche. Ya en este -tiempo—y la noticia es interesante—, como se temiese una sublevacin -de criollos y mestizos en favor de la independencia de Mxico, orden -Felipe IV—creyendo de este modo atajar el mal—que la colonia -enviase procuradores a las Cortes.</p> - -<p>El 28 de agosto de 1640 llegaron juntos a Mxico el nuevo virrey -D. Diego Lpez Pacheco Cabrera, duque de Escalona y D. Juan de Palafox, -obispo de la Puebla. Necesitando Felipe IV mucho dinero para -las guerras en que andaba envuelto, di el encargo de que se lo proporcionara -a Lpez Pacheco, el cual exigi de los mineros fuertes sumas, -vendi oficios pblicos y hasta demand contribuciones por adelantado. -Semejante poltica disgust mucho al prelado. Andaba por entonces Palafox -harto disgustado con las rdenes religiosas, pues intentaba sustituir -a los frailes que regan las parroquias con sacerdotes seculares. El -virrey no supo mantenerse en el terreno de la imparcialidad y prest -su apoyo a los frailes. Tales desavenencias obligaron a Felipe IV a -destituir al duque de Escalona, nombrando virrey al obispo Palafox.</p> - -<p>En tanto que Escalona lograba sincerarse en Madrid, los jesutas -declaraban guerra a muerte a Palafox. Sostena el prelado que los jesutas -no deban ejercer el ministerio sacerdotal sin su licencia, y los -hijos de Loyola a su vez afirmaban que ellos gozaban de ciertos privilegios -que les emancipaban de la jurisdiccin ordinaria. Nombrados varios -jueces para entender del negocio, fallaron en favor de los jesutas. -El prelado entonces excomulg a los jueces y los jueces a Palafox. Por -fortuna, se restableci luego la concordia con honrosa transaccin.</p> - -<p>Djose por entonces, con ms o menos fundamento, que iba a estallar -una revolucin encaminada a la independencia de Mxico, mediante -los manejos de un irlands llamado Guilln de Lampart (o de Lombardo). -Se propona falsificar Reales Cdulas nombrndose virrey y -alzndose luego contra Felipe IV; pero se descubri el complot<a name="FNanchor_289" id="FNanchor_289" href="#Footnote_289" class="fnanchor">[289]</a>.</p> - -<p>Encargse del virreinato D. Garca Sarmiento de Sotomayor Enrquez -de Luna, segundo conde de Salvatierra, el 13 de noviembre de -1642, cesando el 13 de mayo de 1648, por haber sido trasladado al -Per. Las crnicas nada dicen digno de contarse de su gobierno; slo -refieren que era asaz devoto y que coste la parte principal del tabernculo -de Nuestra Seora de Guadalupe.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_263" id="Page_263">[263]</a></span> -No carecen de inters dos noticias referentes al venerable Don Juan -de Palafox y Mendoza, obispo de la Puebla de los Angeles. Desde Madrid—con -fecha 6 de febrero de 1648—el Rey dice a Palafox que venga -a Espaa y ocupar la primera iglesia que vacase. De su misma -Real mano escribi despus S. M. los renglones siguientes: Estoy cierto -que executareis lo que os ordeno, con la puntualidad con que me obedeceis -en todo por combenir assi mi servicio, y siempre tendr memoria -de vuestra persona para honrraros y favoreceros.—Yo el Rey<a name="FNanchor_290" id="FNanchor_290" href="#Footnote_290" class="fnanchor">[290]</a>. -Tambin haremos notar que en los altercados que los jesutas tuvieron -con el citado obispo de la Puebla de los Angeles, el virrey Salvatierra -se puso al lado de aqullos, no dejando de llamar la atencin lo que el -insigne Palafox escribi al Papa, en su carta del 8 de enero de 1649. -Tales son sus palabras: Los jesutas compraron, por una gran suma de -dinero, el favor del conde de Salvatierra nuestro virrey; el cual, aparte -de esto, me tena un odio mortal<a name="FNanchor_291" id="FNanchor_291" href="#Footnote_291" class="fnanchor">[291]</a>.</p> - -<p>Por haber sido trasladado Don Garca al virreinato del Per, obtuvo -igual dignidad en Mxico Don Marcos de Torres y Rueda, obispo de -Yucatn (1648), quien falleci al poco tiempo.</p> - -<p>Reemplazle Don Luis Enrquez de Guzmn, conde de Alba de Liste -(1650), en cuyo tiempo se sublevaron los indios <i>taraumares</i> de Chihuahua, -acaudillados por sus caciques, siendo sometidos por Don Diego -Fajardo, gobernador de Nueva Vizcaya<a name="FNanchor_292" id="FNanchor_292" href="#Footnote_292" class="fnanchor">[292]</a>.</p> - -<p>Bajo el virreinato de Don Francisco Fernndez de la Cueva, duque -de Alburquerque, una escuadra inglesa, que mandaba Cromwell, se apoder -de Jamaica, pesar del auxilio que la isla hubo de recibir de nuestro -virrey.</p> - -<p>Cuando Felipe IV se hallaba ocupado en la campaa contra Flandes, -tan funesta para las armas y para el nombre espaol; cuando perdamos -las plazas de Quesnoy, la de Catelet y la de Landrecy, y cuando -el Rey echaba la culpa de su desgracia a los herejes flamencos, crey -realizar una obra grata a Dios escribiendo desde Madrid (19 mayo -1655) al virrey Alburquerque, encargndole que concediese todo su -apoyo y favor a la Santa Inquisicin, a la cual elogia con entusiasmo -excesivo<a name="FNanchor_293" id="FNanchor_293" href="#Footnote_293" class="fnanchor">[293]</a>.</p> - -<p>Aunque las dos noticias que a continuacin vamos a registrar iban -dirigidas a todos los Estados de Amrica, las pondremos en este lugar,<span class="pagenum"><a name="Page_264" id="Page_264">[264]</a></span> -teniendo en cuenta la mayor importancia que a la sazn tena Mxico. -Felipe IV, por Real Cdula dada en Madrid a 8 de noviembre de 1648, -pidi a los virreyes, presidentes, audiencias y gobernadores de las Indias -ciertas noticias para poder acabar la obra (1. y 2. tomo) intitulada -<i>Teatro Eclesistico</i>, y cuyo autor era el maestro Gil Gonzlez Dvila<a name="FNanchor_294" id="FNanchor_294" href="#Footnote_294" class="fnanchor">[294]</a>. -La otra noticia es que el mismo Felipe IV, desde Madrid, y -con fecha 4 de junio de 1657, despus de decir que teniendo en cuenta -los continuos milagros y beneficios (como abundancia de frutos) que -continuamente haca el glorioso San Isidro, era su voluntad que se fundase -una capilla donde descansaran las cenizas de dicho Santo, y para -cuya obra mandaba a los virreyes, presidentes, audiencias y dems gobernadores, -y rogaba a los arzobispos y obispos pidiesen limosna en las -Indias Occidentales<a name="FNanchor_295" id="FNanchor_295" href="#Footnote_295" class="fnanchor">[295]</a>.</p> - -<p>Uno de los peores virreyes que ha tenido Mxico fu D. Juan de -Leyva y de la Cerda (16 septiembre 1660 a 29 junio 1664). Consinti -que su mujer vendiese los destinos pblicos y mir impasible la conducta -liviana de la dicha virreina. No corrigi los escndalos de su -hijo D. Pedro, antes, por el contrario, los alent con su manera de -obrar. Bastar decir que se declar enemigo de D. Diego Osorio de Escobar, -arzobispo de Mxico, porque ste—como era su deber—conden -el desafo entre el hijo del virrey y el conde de Santiago. La importante -sublevacin de los indios de Tehuantepec tuvo su origen en los -excesos que cometa el alcalde mayor D. Juan Arellano, y que termin -por la mediacin de D. Alonso de Cuevas Dvalos, obispo de Oaxaca. -Espaoles e indgenas odiaban el gobierno del virrey. Su carcter -altanero y las pretensiones cada da mayores de su familia le acarrearon -la enemiga del citado arzobispo Osorio de Escobar. Sabedor el Rey -de tales hechos, confiri al prelado el gobierno de Mxico, y aunque el -conde de Baos detuvo hasta seis cdulas reales, por fin fu arrojado -del poder por un movimiento popular.</p> - -<p>Tres meses ocup el virreinato el arzobispo de Mxico, Osorio de -Escobar. Al ser sustitudo en aquel importante cargo, tambin hubo de -renunciar la mitra, la que recay en D. Alonso de Cuevas Dvalos, -obispo de Oaxaca. Osorio volvi a su obispado de Puebla.</p> - -<p>D. Antonio Sebastin de Toledo, marqus de Mancera, hizo su entrada -pblica en la capital el 15 de octubre de 1664. A la sazn, los -corsarios ingleses—y el principal de ellos Juan Morgan—infestaban -los mares, no pudiendo resistirles la dbil escuadra espaola que haba -en el golfo de Mxico. A tales desdichas hay que aadir la completa<span class="pagenum"><a name="Page_265" id="Page_265">[265]</a></span> -decadencia de la agricultura, industria y comercio. La tristeza que -caus la noticia de la muerte de Felipe IV y que lleg a Mxico en los -comienzos del ao 1666, se convirti en alegra cuando se jur a Carlos -II. Precaria lleg a ser la situacin del marqus de Mancera, ya -por las necesidades de la colonia, ya por las continuas cantidades que -tena que mandar a D. Mariana de Austria, reina gobernadora. Registraremos -tres hechos principales durante el gobierno del marqus de -Mancera: la erupcin del Popocatepell acaecida el ao 1665, la celebracin -de un auto de fe y la caridad que manifest por los pobres, que -sufrieron mucho por las prdidas de las cosechas en el ao 1673. Disgustado -por las exigencias continuas de la corte, renunci el virreinato, -saliendo para Espaa el 2 de abril de 1674, no sin sentimiento del -pueblo mejicano.</p> - -<p>Cinco das, desde el 8 de diciembre de 1673 hasta el 13, desempe -el gobierno D. Pedro Nuo Coln de Portugal, duque de Veragua.</p> - -<p>Nombrado virrey fray Payo Enrquez de Ribera, arzobispo de -Mxico, bajo su enrgica direccin mejoraron algo las cosas. Procur -defender las costas y libr contra los corsarios verdadero combate naval -en la laguna de Trminos. Tanto el desage del valle como la construccin -de la catedral de Mxico adelantaron notablemente. Tambin -adelant mucho la colonizacin de Nuevo Mxico y de California. Digna -de todo encomio fu la ereccin, establecimiento y constitucin (29 -marzo 1678) del Colegio Seminario de Nuestra Seora de la Concepcin -de la ciudad de Chiapa<a name="FNanchor_296" id="FNanchor_296" href="#Footnote_296" class="fnanchor">[296]</a>. Refieren los cronistas que puso en -cuidado al virrey la insurreccin de los indios <i>taos</i>, <i>picuris</i> y <i>tehecas</i> -(1680), la cual no pudo sofocar don Antonio de Otermn, gobernador de -Santa Fe. Tambin en el citado ao los piratas ingleses saquearon a -Campeche. No terminaremos la resea del virreinato sin decir que en -el ao 1675 se acu por primera vez moneda de oro en la Casa de -Moneda de Mxico, y que en el 25 de noviembre del mismo ao entr -Carlos II a gobernar el reino de Espaa.</p> - -<p>Comenz su virreinato D. Antonio de la Cerda y Aragn, conde de -Paredes, el 30 de noviembre de 1680. Slo hechos tristes registra la -historia de Mxico en este perodo. El ao 1681 estall formidable levantamiento -en la ciudad de Antequera, a causa del cobro de las alcabalas; -las costas de Yucatn se vieron asaltadas por los piratas; Veracruz -fu saqueada (1683) por los corsarios franceses, y Campeche sufri -la misma suerte (1685). La expedicin de D. Isidro de Otondo para<span class="pagenum"><a name="Page_266" id="Page_266">[266]</a></span> -la conquista de California, y en la cual iban los clebres jesutas Kino -y Salvatierra, no dieron resultado alguno. Hemos de consignar un suceso -que llam mucho la atencin por entonces. Lleg a Mxico D. Antonio -de Benavides, marqus de San Vicente, con el carcter—segn se -dijo—de visitador del reino. Al llegar a Puebla, fu reducido a prisin -por orden de la Audiencia y llevado a la ciudad de Mxico. Se le form -proceso, y despus de un ao de prisin se le conden a muerte el 10 -de julio de 1684 y fu ahorcado el 14. Cortronle la cabeza y las manos; -aqulla y una mano se mand a Puebla, y la otra mano se clav -en la horca. Era agente de los piratas, como afirman unos, un impostor, -como dicen otros?</p> - -<p>Dur el virreinato de D. Melchor Portocarrero Laso de la Vega, -conde de la Monclova, desde el 16 de noviembre de 1686 al 20 de noviembre -de 1688. En este mismo ao march al Per con el mismo cargo. -Procur la reconquista del Nuevo Mxico y de la California; tuvo -que sofocar la sublevacin de los indios de Sonora, y de los <i>conchos</i> y -<i>tarahumares</i> de Chihuahua. Para beneficio de la ciudad de Mxico construy -una caera y prosigui la obra del desage. Ech en Coahuila -los cimientos de una ciudad que en su honor se llam <i>Monclova</i>.</p> - -<p>Figura entre los buenos virreyes D. Gaspar de la Cerda Sandoval -y Mendoza, conde de Galve, que se hizo cargo del gobierno el 29 de noviembre -de 1688. Orden, ya a D. Pedro Girn, ya a D. Diego Vargas -Zapata, la reconquista de Nuevo Mxico: la guerra dur desde el 1690 -hasta el 1696, y nuestras tropas sufrieron grandes trabajos.</p> - -<p>Lleg a noticia del virrey que los franceses acababan de fundar -una colonia al Norte del golfo de Mxico, y para oponerse a ello, envi -con las tropas que pudo reunir al gobernador de Coahuila. Lleg el gobernador -a la laguna de San Bernardo, donde slo encontr ruinas de -un fortn y bajo ellas los cadveres de los franceses, capitaneados por -La Salle. Los mismos indios <i>carancahuases</i> que haban muerto a los franceses, -salieron al encuentro de los espaoles llamndoles <i>texia</i> (amigos), -recibiendo desde entonces el nombre de Texas. Comenzse por el P. Damin -Mazanet a predicar el Evangelio y se di principio a la fundacin -de <i>San Antonio de Bjar</i>, <i>Jess Mara</i> y otras poblaciones.</p> - -<p>Temiendo el conde de Galve que pudieran un da los franceses invadir -la Florida, ech los cimientos de la villa de <i>Panzacola</i>. A la sazn -frecuentes agitaciones llevaron el desasosiego a los espritus: los indios -de Chihuahua y Sonora asesinaron a varios religiosos y quemaron -algunas iglesias; los <i>pimas</i> de California se sublevaron y fueron castigados -por el capitn Antonio Sols, en tanto que los jesutas PP. Kino, -Ugarte y Salvatierra continuaban las misiones con bastante fruto.<span class="pagenum"><a name="Page_267" id="Page_267">[267]</a></span> -Tambin hacan los jesutas observaciones geogrficas y estudiaron detenidamente -la Baja California.</p> - -<p>Comenz el virreinato de don Juan de Ortega y Montas, obispo -de Michoacn, el 27 de febrero de 1696, y dur hasta el 2 de febrero -de 1697. Apenas se hubo encargado del gobierno, cuando los estudiantes -se amotinaron en la plaza Mayor y quemaron la picota. El 6 de -octubre de 1696 lleg la noticia de la muerte de la reina Doa Mariana -de Austria, celebrndose por su alma suntuosas honras en la catedral -de Mxico el 24 de noviembre. Uno de los ltimos hechos del virrey -fu conceder permiso a los jesutas para emprender la reduccin de la -California.</p> - -<p>Don Jos Sarmiento Valladares, conde de Moctezuma, casado con -una cuarta nieta del emperador mejicano del mismo nombre, gobern -la colonia desde el 2 de febrero de 1697 hasta el 4 de noviembre de 1701. -Procur asegurar el orden en la colonia, pues eran frecuentes los motines -o tumultos, dictando tambin severas disposiciones contra los -bandidos, muchos de los cuales fueron ajusticiados. Continuaron los -jesutas, entre otros el P. Kino, sus misiones en California. Conviene -advertir que, segn Cdula real de 11 de diciembre de 1697, haba -inters de parte de la Corte de Espaa—a causa de las noticias de los -anteriores virreyes, condes de la Monclova y de Galve—en la realizacin -de la obra para el desage de la laguna de Huehuetoca<a name="FNanchor_297" id="FNanchor_297" href="#Footnote_297" class="fnanchor">[297]</a>. En -tiempo de Moctezuma se recibi la noticia de la muerte de Carlos II -(1701), y la eleccin de Felipe V, quien fu jurado el da 4 de abril.</p> - -<p>Ocup por segunda vez el virreinato D. Juan de Ortega Montas, -arzobispo de Mxico, tomando posesin el 4 de noviembre de 1701. -Puso el virrey en estado de defensa los puertos de Veracruz y Tampico, -amenazados por las armadas inglesa y holandesa; pero lo que los -citados enemigos no lograron en aguas de Amrica, pudieron conseguir -en las costas de Espaa, donde echaron a pique la flota que vena de -Nueva Espaa en septiembre de 1702 y se apoderaron de muchas riquezas, -ocasionando a nuestra nacin prdidas que—segn se dijo—ascendan -a cincuenta millones de pesos.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_268" id="Page_268">[268]</a></span></p> - - -<h3 id="CAPITULO_XVII">CAPITULO XVII</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Virreinato de Mxico (Continuacin).—El virrey duque de -Alburquerque: su poltica interior; lucha con los corsarios -y con los ingleses.—El duque de Linares: su amor a -la justicia.—El marqus de Valero: expedicin a Campeche -y Yucatn: su poltica con los caciques.—Gobierno del -marqus de Casafuerte.—Desgracias durante el mando -del arzobispo Vizarrn.—Los virreyes duque de la Conquista, -conde de Fuenclara y conde de Revillagigedo.—Dbil -gobierno del Marqus de las Amarillas.—El marqus -de Cruillas: el almirante ingls Pocock se apodera -de la Habana.—Mala administracin del virrey Montserrat.—Virreinato -de Croix: expulsin de los jesutas.—Sntomas -revolucionarios en el pas.—Virreinatos de Bucareli, -Mayorga, Glvez (D. Matas y D. Bernardo) y Flores.—Excelente -gobierno del conde de Revillagigedo.—El -marqus de Branciforte, Berenguer de Marquina e Iturrigaray.—ltimos -virreyes.</span></p> - -<p class="p2">El virrey D. Francisco Fernndez de la Cueva, duque de Alburquerque, -lleg a Veracruz el 6 de octubre de 1702. Prepar la armada -de Barlovento y con ella logr ahuyentar a los corsarios del golfo de -Mxico; hizo confiscar los bienes de los portugueses, ingleses y holandeses -residentes en la colonia; logr que los ingleses levantasen el cerco -de San Agustn y se retiraran de las costas de la Florida.</p> - -<p>En la poltica interior impuso impuestos a los eclesisticos (el diezmo -sobre los bienes) y consigui la reversin a la Corona de las rentas -enajenadas. No olvid la pacificacin de ambas Californias, procurando -tambin que se continuara arrojando en aquellas tierras la semilla del -Evangelio, como lo venan haciendo el P. Salvatierra y otros religiosos. -No deja de llamar la atencin una cdula, en la cual se dice que -habiendo llegado a noticia de Felipe V que en las Indias se hallaban -muchos delatores y testigos falsos, mand al virrey, audiencias y dems -justicias de Nueva Espaa, ejecutasen con la ms rigurosa exactitud -las leyes vigentes contra los mencionados delatores y testigos falsos. -La cdula tiene la fecha del 6 de septiembre de 1705<a name="FNanchor_298" id="FNanchor_298" href="#Footnote_298" class="fnanchor">[298]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_269" id="Page_269">[269]</a></span> -Al duque de Alburquerque sucedi en el virreinato D. Fernando de -Alencastre Norea y Silva, duque de Linares y marqus de Valdefuentes; -tom posesin del virreinato el 15 de enero de 1711. Hombre -recto y justo, procur corregir los males de aquella sociedad. Estaba -corrompida la administracin de justicia y relajada la disciplina eclesistica. -Intent la pacificacin del Nayarit, sirvindose de la santidad -de fray Antonio de Jess Margil; en 1711 un terremoto derrib muchos -edificios de Mxico, y en 1714 hubo gran escasez de vveres, trayendo -el hambre como inseparable compaera la peste. En su honor se -di el nombre de <i>San Felipe de Linares</i> a una colonia fundada en Nuevo -Len. Durante su virreinato se celebr la paz de Utrech, y por el -tratado llamado de <i>asiento</i> entre Espaa e Inglaterra, su Majestad catlica -concedi al rey de la Gran Bretaa el monopolio de introducir -esclavos negros en Mxico y en las dems colonias espaolas de Amrica<a name="FNanchor_299" id="FNanchor_299" href="#Footnote_299" class="fnanchor">[299]</a>.</p> - -<p>Don Baltasar de Ziga, duque de Arin y marqus de Valero, desembarc -en Veracruz (julio de 1716) e hizo su entrada pblica en Mxico -(16 de agosto del mismo ao). Sucesos de alguna importancia ocurrieron -durante el virreinato del duque de Arin, lo mismo en el orden -interior que en el exterior. Por lo que al orden interior respecta, comenzaremos -dando exacta noticia—segn documentos de la poca—de -la sedicin y tumulto que promovieron, en la noche del 3 de mayo de -1717, las monjas de Santa Clara de la ciudad de Mxico, contra el comisario -general de San Francisco. Tan grande fu el escndalo, que el -virrey Valero tuvo que mandar guardias. En el da siguiente desobedecieron -al provisor del arzobispado y al virrey. El arzobispo, en el mes -de agosto del mismo ao, de vuelta de su visita pastoral, quiso—y tampoco -lo consigui—llevar la paz al convento. A tal punto llegaron las -cosas, que el Rey hubo de mandar, hasta que la Santa Sede dispusiera -lo ms acertado, que el convento pasase a la jurisdiccin ordinaria<a name="FNanchor_300" id="FNanchor_300" href="#Footnote_300" class="fnanchor">[300]</a>.</p> - -<p>Por lo que atae a poltica exterior, el virrey Valero mand una -expedicin bajo las rdenes de D. Alonso Felipe de Andrade a las costas -de Campeche y Yucatn, con el objeto de arrojar a los ingleses que -se haban establecido en aquellos lugares. Logr Valero lo que se propuso, -mostrando en esta ocasin no poco tino. Acert a llegar por entonces -(1717) el cacique Tixjanaque, de la Florida, y recibi el bautismo; -otros caciques siguieron el ejemplo de Tixjanaque. Tambin logr -el virrey que la levantisca provincia de Nayarit, en Nueva Galicia, -fuera castigada, sometindose por completo. Por ltimo, las erupciones<span class="pagenum"><a name="Page_270" id="Page_270">[270]</a></span> -del Popocatepetl amedrentaron a los que vivan cerca del volcn, y los -vecinos de Mxico vieron con sentimiento el incendio del hermoso teatro -de la ciudad, suceso que acaeci despus de la representacin del -drama <i>Ruina e incendio de Jerusaln</i>, y cuando se iba a poner en escena -otro intitulado <i>Aqu fu Troya</i>.</p> - -<p>El 15 de octubre de 1722, D. Juan de Acua, Marqus de Casafuerte, -natural de Lima, tom posesin del gobierno. Se someti el Nayarit, -que volvi una vez ms a sublevarse; y se expuls a los ingleses del -territorio que ellos denominaban de Walix o Belice, cuya operacin -se encomend al valeroso jefe D. Antonio de Figueroa. Durante los once -aos de gobierno del marqus de Casafuerte se atrajo las simpatas de -los mejicanos, los cuales lloraron su muerte, acaecida el 16 de marzo -de 1734. Antes de terminar los hechos correspondientes a este virreinato, -diremos que en el ao 1722 comenz en Mxico la publicacin de -un peridico que se llam primero <i>Gaceta de Mxico</i>, y desde el nmero -4 se le aadi <i>y Florilogio Historial</i>, etc., dirigido por D. Juan Ignacio -Mara de Castorena, chantre de la catedral de Mxico y despus -obispo de Yucatn. Publicse el peridico desde enero del ao citado -hasta junio, volviendo a aparecer en 1728 por el presbtero D. Juan -Francisco Sahagn de Arvalo Ladrn de Guevara y que dur desde -el mes de enero de aquel ao hasta fines de noviembre de 1739; fu sustitudo -por otro peridico del mismo autor, que se llam <i>Mercurio de -Mxico</i>, y que dej de publicarse en septiembre de 1742. Construy el -marqus de Casafuerte la Casa de la Moneda, la de la Aduana y realiz -otras muchas obras.</p> - -<p>Tom posesin del virreinato (16 mayo 1734) el Ilmo. D. Juan Antonio -de Vizarrn y Eguiarreta, arzobispo de Mxico. En su tiempo, -terrible epidemia que se llam <i>matlazahuat</i> se ceb en los indios, de los -cuales murieron ms de la mitad. Declarada la guerra entre Espaa e -Inglaterra, las flotas britnicas ocasionaron frecuentes alarmas en las -ciudades del litoral y los indios de California se levantaron contra los -misioneros jesutas.</p> - -<p>Despus de los cortos gobiernos de D. Pedro de Castro y Figueroa, -duque de la Conquista y marqus de Gracia Real (se encarg del mando -el 17 de agosto de 1740 y falleci el 22 de agosto de 1741) y de la -Audiencia, cuyo presidente era D. Pedro Malo de Villavicencio, tom -las riendas del virreinato (3 noviembre 1742) D. Pedro Cebrin y -Agustn, conde de Fuenclara. Fu verdadera desgracia que el galen -<i>Nuestra Seora de Covadonga</i>, que sali de Acapulco con rumbo a Manila, -cayese (20 junio 1743) en poder del almirante Anson, llevndose -300 prisioneros de todas clases y ms de dos millones y medio de pesos.<span class="pagenum"><a name="Page_271" id="Page_271">[271]</a></span> -En cambio, nos es grato referir que el coronel D. Jos de Escandn -emprendi el ao 1744 la conquista de <i>Sierra Gorda</i>, fundando las colonias -de <i>Nuevo Santander</i>, en Tamaulipas. Dos asuntos le ocuparon -despus preferentemente: embellecer la ciudad de Mxico y mandar dinero -a Espaa, cuyo gobierno se hallaba bastante necesitado.</p> - -<p>Ms importante es la historia de D. Francisco de Gemes y Horcasitas, -conde de Revillagigedo (9 julio 1746). En su tiempo, D. Manuel -Salcedo, gobernador de Yucatn, pele con ventaja para desalojar a los -ingleses del territorio de Belice. Uno de los mayores empeos del virrey -fu el arreglo de la Real Hacienda, consiguiendo, en gran parte, -su propsito, pesar de los obstculos que le puso aquel alto tribunal, -siempre rehacio a ciertas reformas. Revillagigedo rebaj las tarifas de -aduanas, persigui con empeo y constancia el contrabando y di otras -prudentes y beneficiosas disposiciones. Encontrse a veces en grandes -apuros, ya por la caresta y hambre que se presentaba en algunas provincias, -ya por no poder atender las exigencias de dinero que le haca -la corte de Fernando VI. En este sentido es curiosa la siguiente comunicacin -escrita en Aranjuez el 21 de mayo de 1748. Dice as: Hallndose -la vajilla de que se sirve el Rey falta de muchas piezas muy precisas, -y queriendo se complete enteramente de stas y de las dems que -son asimismo indispensables: Me ha mandado S. M. prevenir a V. E. -embie de su real cuenta en las primeras ocasiones que se presenten, -como sesenta mil onzas de plata de la que se llama Copeya o virgen, -buscando la de ms superior calidad, y al propio intento tambin dos -mil onzas de oro del de mejores quilates que se hallase; lo que participo -a V. E. para que en esta diligencia se dedique a desempear con la -posible brevedad este encargo.—Dios guarde a V. E. muchos aos.—El -marqus de la Ensenada.—Seores virreyes de Nueva Espaa Horcasitas -y del Per Manso<a name="FNanchor_301" id="FNanchor_301" href="#Footnote_301" class="fnanchor">[301]</a>.</p> - -<p>Importa a nuestro objeto recordar que D. Jos de Escandn continu -trabajando en la pacificacin de Tamaulipas, vasto pas habitado -por los <i>apaches</i>, <i>comanches</i> y otros indios brbaros.</p> - -<p>Don Agustn de Ahumada y Villaln, marqus de las Amarillas, comenz -su virreinato el 10 de noviembre de 1755, y lo desempe hasta -el 5 de febrero de 1760, en que falleci. No pudo extinguir el bandolerismo, -ni proteger la colonia contra las invasiones de los indios comanches. -Durante su virreinato ocurri la formacin del volcn de <i>Xorullo</i>, -en medio de frtil planicie de Michoacn (1758).</p> - -<p>Al gobierno de la Audiencia, presidida a la sazn por D. Francisco -Antonio de Chavarra, y al virreinato de D. Francisco Cajigal de la<span class="pagenum"><a name="Page_272" id="Page_272">[272]</a></span> -Vega, que tom posesin el 28 de abril de 1760 y lo renunci el 6 de -octubre del mismo ao, sucedi D. Joaqun de Montserrat, marqus -de Cruillas. La Real Cdula de su nombramiento se di en el Buen Retiro -el 10 de marzo de 1760<a name="FNanchor_302" id="FNanchor_302" href="#Footnote_302" class="fnanchor">[302]</a>, y tom posesin el 6 de octubre del -mismo ao. Al siguiente se verific el juramento de Carlos III, sucesor -de su hermano Fernando VI en el trono de Espaa. El virrey sofoc -en 1761 un levantamiento de los <i>yucatecas</i>, dirigido por Jacinto -Canek, que pag con la vida su amor a la libertad. Cuando el almirante -ingls Pocock se apoder de la Habana (13 agosto 1762), el marqus -de Cruillas repar los fuertes de Veracruz, e hizo que D. Juan de Villalba -organizase un ejrcito colonial, el primero de este gnero que se -conoci en Nueva Espaa. Mostr el marqus de Cruillas mucho inters—inters -que le hicieron tener los frailes de su virreinato—en que -el Rey recomendase a Su Santidad la pronta beatificacin de Fray Antonio -Margil de Jess, religioso misionero observante de San Francisco<a name="FNanchor_303" id="FNanchor_303" href="#Footnote_303" class="fnanchor">[303]</a>.</p> - -<p>No estando conforme el gobierno de Madrid con la administracin -del virrey Montserrat—pues se deca que haba malversado dos millones -de pesos—mand de visitador a D. Jos de Glvez, hombre de carcter -y justo, quien destituy a varios oficiales reales y al mismo marqus -de Cruillas.</p> - -<p>D. Carlos Francisco de Croix, marqus de Croix, natural de Lille, -recibi en Otumba el gobierno a 23 de agosto de 1766. Graves asuntos -preocuparon al virrey. Fu uno de ellos, y el ms importante sin duda, -la expulsin de los jesutas que se verific en Mxico el 25 de junio -de 1767<a name="FNanchor_304" id="FNanchor_304" href="#Footnote_304" class="fnanchor">[304]</a>. En la maana misma que se ejecut la providencia contra -los hijos de Loyola, public un bando el virrey, prohibiendo toda conversacin, -murmuracin comentario sobre el asunto, terminando con -decir... de una vez para lo venidero deben saber los vasallos del gran -Monarca que ocupa el trono de Espaa que nacieron para callar y obedecer, -y no para discurrir ni opinar en los altos asuntos del Gobierno. -Como los indios y el pueblo en general no entendiesen este lenguaje, -se alzaron en armas e hicieron volver a su residencia a los Padres; pero -el virrey, con poderosas fuerzas, logr restablecer el orden y castig -con mano de hierro a los sublevados, sufriendo muchos la pena capital. -Conducidos los jesutas a Veracruz, all fueron embarcados con rumbo -a Gnova. Nuestra imparcialidad nos obliga a confesar que los jesutas -eran muy queridos en San Luis de Potos, Guanajuato, San Luis de<span class="pagenum"><a name="Page_273" id="Page_273">[273]</a></span> -la Paz, Valladolid, Uruapam y Ptzcuaro, y aun pudiramos decir que -en todo el virreinato.</p> - -<p>Tampoco pasaremos en silencio que por R. D. dado en El Pardo a -17 de marzo de 1768, se cre en el Hospital de Indios de Mxico una -ctedra de <i>Anatoma prctica</i><a name="FNanchor_305" id="FNanchor_305" href="#Footnote_305" class="fnanchor">[305]</a>.</p> - -<p>Preocuple al virrey el desorden que exista en el pas, como tambin -el lastimoso estado de la colonia del Nuevo Sacramento (1767)<a name="FNanchor_306" id="FNanchor_306" href="#Footnote_306" class="fnanchor">[306]</a>.</p> - -<p>Lo ms grave era que en Mxico se agitaba cada vez con ms fuerza -la idea de independencia, hasta el punto que hubo necesidad de llevar -tropas espaolas, las cuales llegaron a Veracruz el 18 de junio -de 1768.</p> - -<p>De otros asuntos bien ser decir que no carecieron de inters las -dos expediciones que por los aos de 1768 se hicieron a California, cuyo -pas fu conquistado y pacificado. Son del mismo modo curiosas las noticias -dadas por el coronel D. Domingo Elizondo al marqus de Croix, -acerca de la expedicin de Sonora y que el mencionado virrey comunic -a Espaa: el documento se halla fechado en junio de 1770<a name="FNanchor_307" id="FNanchor_307" href="#Footnote_307" class="fnanchor">[307]</a>.</p> - -<p>Durante el virreinato de Croix, ocup el arzobispado de Mxico don -Antonio de Lorenzana y Butrn, insigne varn que estableci (1767) la -<i>Casa cuna</i>, public las <i>Cartas de Hernn Corts</i>, los <i>Concilios</i> y celebr -(1771) el <i>cuarto Concilio provincial</i>.</p> - -<p>Se encarg del gobierno el 22 de septiembre de 1771 y lo conserv -hasta el 9 de abril de 1779, don Fray Antonio Mara de Bucareli y -Ursa, bailo de la orden de San Juan. En el interior hizo prosperar el -comercio y mejor el estado de la Hacienda, y en el exterior estableci -presidio en la regin del Norte, para contener las invasiones de los -<i>apaches</i> y <i>comanches</i>. En su tiempo se fund el peridico semanal de -Medicina por el Dr. Jos Ignacio Bartolache, con el ttulo de <i>Mercurio -Volante</i>. Se abri un Hospicio, se fund el Montepo, se estableci un -Manicomio, se cre el Tribunal de Minera, se edific la fortaleza de -Acapulco y se hicieron otras obras de utilidad y recreo.</p> - -<p>Despus la Audiencia, cuyo regente era Don Francisco Rom y Rosell, -estuvo unos cuatro meses al frente del virreinato.</p> - -<p>Don Martn de Mayorga se hizo cargo del gobierno el 29 de agosto -de 1779. Cuando los Estados Unidos de Amrica haban proclamado su -independencia y marchaban victoriosos en su lucha con Inglaterra, Espaa, -no sin vacilar mucho, se uni con Francia (junio de 1779) para<span class="pagenum"><a name="Page_274" id="Page_274">[274]</a></span> -tomar parte en la guerra contra la Gran Bretaa. Psose a la cabeza -de nuestras tropas Don Martn de Mayorga, logrando algunas ventajas -sobre las armas britnicas. No solamente la guerra, sino otra plaga -peor llev el luto a muchas familias de Nueva Espaa. Numerosas fueron -las vctimas que hizo, en el citado ao de 1779, la epidemia de viruelas -en todo el pas<a name="FNanchor_308" id="FNanchor_308" href="#Footnote_308" class="fnanchor">[308]</a>.</p> - -<p>Ocup el virreinato de Mxico, despus de un perodo de guerras y -de epidemias bastante largo, Don Matas de Glvez, en abril de 1783. -Es de advertir que en dicho ao Espaa, con sentimiento de Carlos III, -tuvo que ceder a Inglaterra el territorio de Walix o Belice.</p> - -<p>Despus, la Audiencia, representada por su regente Don Vicente -Herreras, se encarg por corto tiempo del gobierno.</p> - -<p>Don Bernardo de Glvez, conde de Glvez, hijo del anterior virrey, -tom posesin del gobierno el 17 de junio de 1785. Su bellsimo carcter -y su inagotable caridad le granjearon muchas simpatas, y son timbre -de gloria sus campaas contra los ingleses en Luisiana.</p> - -<p>Otra vez la Audiencia, cuyo regente era a la sazn don Eusebio -Beleo, se hizo cargo del poder. Por entonces se dispuso la divisin -de Nueva Espaa en intendencias, que fueron las siguientes: <i>Veracruz</i>, -<i>Puebla</i>, <i>Oaxaca</i>, <i>Valladolid de Michoacn</i>, <i>Guanajuato</i>, <i>Zacatecas</i>, <i>Mrida -de Yucatn</i> y la de <i>Sonora</i> y <i>Sinaloa</i>.</p> - -<p>Interinamente fu nombrado virrey el ilustrsimo Don Alonso Nez -de Haro y Peralta, arzobispo de Mxico, cargo que desempe desde -el 8 de Mayo de 1787 al 16 de agosto del mismo ao.</p> - -<p>Desde el 17 de agosto de 1787 al 17 de octubre de 1789 estuvo al -frente del virreinato Don Manuel Antonio Flores, que tuvo la dicha de -recibir la expedicin botnica dirigida por Don Martn Ses y Don Jos -Lacarta, organizada por Don Casimiro Gmez Ortega, director del Jardn -Botnico de Madrid. Cre Flores tres regimientos, a los que llam -<i>Nueva Espaa</i>, <i>Mxico</i> y <i>Puebla</i>.</p> - -<p>Tambin desde el 17 de octubre de 1789 hasta el 12 de julio de -1794 ocup el virreinato el caballeroso y excelente don Juan Vicente -de Gemes Pacheco de Padilla, segundo conde de Revillagigedo. A los -siete das de encargarse del mando, o sea en la noche del 23 de octubre, -aparecieron asesinados en su casa el comerciante don Joaqun Dongo, -un cuado suyo, cuatro dependientes, el cochero y cuatro criadas, -faltando de las cajas grandes cantidades de dinero y muchas alhajas. -Descubiertos los criminales, que eran tres extranjeros, fueron ahorcados -en la plaza pblica. Organiz la polica, hermose la capital, y al<span class="pagenum"><a name="Page_275" id="Page_275">[275]</a></span> -nivelar la plaza (17 diciembre 1790) se encontr la piedra Tonalamatl -o <i>Calendario mejicano</i>.</p> - -<p>Una expedicin que mand al Norte del mar Pacfico (1791) para -descubrir un estrecho que uniese las bahas de Hudson y Baffin, slo -di por resultado la exploracin del litoral hasta la isla de Vancouvert. -Arregl la administracin de justicia, protegi la instruccin pblica, -foment la industria y la minera y abri nuevas vas de comunicacin. -Como materiales para la historia de Mxico, hizo copiar los manuscritos -que existan en los conventos o en poder de particulares.</p> - -<p>Procede registrar el siguiente hecho: el arzobispo de Mxico remiti -al Conde de Floridablanca (27 enero 1792) un informe que se le -haba pedido acerca de la conducta moral y poltica y modo de obrar -del virrey<a name="FNanchor_309" id="FNanchor_309" href="#Footnote_309" class="fnanchor">[309]</a>. Posteriormente el mencionado virrey, conde de Revillagigedo, -escribi algunas cartas al conde de Aranda acerca de emisarios -propagandistas de la independencia<a name="FNanchor_310" id="FNanchor_310" href="#Footnote_310" class="fnanchor">[310]</a>.</p> - -<p>Durante el virreinato de D. Miguel de la Grua Talamanca y Branciforte, -marqus de Branciforte, casado con D. Mara Antonia Godoy, -hermana del prncipe de la Paz, continu la propaganda revolucionaria. -Con fecha 26 de Septiembre de 1795, el virrey escribi al duque -de Alcudia, remitiendo al mismo tiempo copia de un libelo introducido -en aquel virreinato y daba cuenta de las providencias que haba tomado -para que se recogiesen el mencionado papel y otros de igual naturaleza<a name="FNanchor_311" id="FNanchor_311" href="#Footnote_311" class="fnanchor">[311]</a>. -Las sediciones interiores ocuparon mucho tiempo al virrey -e igualmente la propaganda revolucionaria de los franceses. Al prncipe -de la Paz di cuenta (26 noviembre 1796) del expediente que hubo -de formar para recoger estampas que representaban el suplicio del rey -de Francia y su real familia<a name="FNanchor_312" id="FNanchor_312" href="#Footnote_312" class="fnanchor">[312]</a>. No es de extraar, pues, que la ciudad -de Mxico escribiese una carta al citado Godoy relatando los hechos -de lealtad, mritos y servicios del marqus de Branciforte<a name="FNanchor_313" id="FNanchor_313" href="#Footnote_313" class="fnanchor">[313]</a>.</p> - -<p>Una de las primeras ocupaciones del virrey D. Miguel Jos de -Azanza, fu el descubrimiento de una conspiracin que tena por objeto -la independencia de Mxico. Autores y cmplices cayeron en poder de -las autoridades<a name="FNanchor_314" id="FNanchor_314" href="#Footnote_314" class="fnanchor">[314]</a>. Descubrise en el ao 1799 y se denomin la conspiracin -de los <i>machetes</i>. El jefe de ella se llamaba D. Pedro Portilla, -hombre valeroso, enrgico y activo.</p> - -<p>Despus del virreinato de don Flix Berenguer de Marquina (1800<span class="pagenum"><a name="Page_276" id="Page_276">[276]</a></span> -a 1803), quien logr que fracasara la conspiracin del indio Mariano -en Tepic, encaminada al restablecimiento de la monarqua azteca, ocup -cargo tan importante don Jos de Iturrigaray (1803 a 1808). Debi -comenzar bien, por cuanto el ayuntamiento de la ciudad de Mxico -escribi a S. M. informando de la felicidad que gozaba el reino con el -gobierno de Iturrigaray y pidiendo que continuase en l<a name="FNanchor_315" id="FNanchor_315" href="#Footnote_315" class="fnanchor">[315]</a>. Lo mismo -pidieron los gobernadores de indios de las parcialidades de San Juan y -Santiago contiguas a la ciudad de Mxico<a name="FNanchor_316" id="FNanchor_316" href="#Footnote_316" class="fnanchor">[316]</a>. Sin embargo, se halla -probado que Iturrigaray era codicioso y avaro, como tambin es indudable -que remiti a Espaa grandes cantidades, nico modo de tener -contentos a los cortesanos y favoritos de Carlos IV y de Mara Luisa.</p> - -<p>Bajo su gobierno y con anterioridad al ao 1805, los Honorables -Juez James Workman y Coronel Lewis Kerr idearon un proyecto para -la conquista de las Provincias Espaolas en Amrica. Dicho proyecto -cont aos despus muchos partidarios, siendo algunos de ellos personas -distinguidas. Formaron una junta secreta, denominada <i>Asociacin -Americana</i>; su objeto y planes se extendan a la conquista de Nueva -Espaa, o ms bien a su emancipacion de toda dependencia y sujecion -a Dueos Europeos, erigindola en un Govierno independiente, -aliado de los Estados Unidos, y bajo su proteccion (sic), deviendo ser -el primer paso que haban de dar la toma de Baton Rouge y tremolar -all el antiguo Estandarte Mejicano, proponindose librar a los -territorios vecinos del yugo opresibo de los tiranos de Espaa... y -libertar a Mxico de un yugo que aborrece... La Asociacin Americana -contaba realizar otras dos expediciones con los auxilios de los -Estados Unidos y de Mxico: la una por el rumbo de Bexar, y la otra -desembarcando en Panuco. Procesados los conspiradores principales, -por haber intentado una expedicin ilegal, se excusaron diciendo que -slo trataban de prepararse para el caso de que Espaa se declarara -enemiga de los Estados Unidos. Dise la sentencia el 6 de mayo de -1807 por la sala de la ciudad de Nueva Orleans<a name="FNanchor_317" id="FNanchor_317" href="#Footnote_317" class="fnanchor">[317]</a>, absolviendo a los -acusados, sin embargo de que uno de ellos vomit las ms injuriosas -exprecciones (sic) contra Espaa y su gobierno en Amrica, alegando -justos motibos—en el concepto suyo—para desear y tratar de la independencia -de ella. Aldese en dicha causa a Aaron Burr, vicepresidente -de la Repblica de los Estados Unidos, que tambin trat de invadir a -Nueva Espaa, y al famoso General venezolano D. Francisco Miranda, -ya rebelado contra la Monarqua Espaola<a name="FNanchor_318" id="FNanchor_318" href="#Footnote_318" class="fnanchor">[318]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_277" id="Page_277">[277]</a></span> -Acerca de la codicia y despotismo de Iturrigaray recordaremos que -en enero de 1808 un sobrino del conde de Campomanes—retirado en el -pueblo de San Juan Bautista Giguipilco, a 22 leguas de Mxico—, dirigi -sobre el particular verdica representacin a Fernando VII<a name="FNanchor_319" id="FNanchor_319" href="#Footnote_319" class="fnanchor">[319]</a>.</p> - -<p>Las noticias que daremos a continuacin, las tomamos de la Relacin -o Historia de los primeros movimientos de la insurreccin de Nueva -Espaa y prisin de su virrey D. Jos de Iturrigaray, escrita por -el capitn del Escuadrn Provincial de Mxico D. Jos Manuel de Salaverra -y presentada al actual virrey de ella el Excmo. Sr. D. Flix -Mara Calleja (12 de agosto de 1816). Comienza diciendo que desde la -llegada del virrey a Mxico, se not que venda todos los empleos, as -civiles como militares. D. Rafael Ortega, secretario particular del virrey, -imitando la inmoral conducta de su General, venda su influjo a -favor de los injustos solicitantes, y una criada de la virreyna haca lo -mismo con el favor de su seora<a name="FNanchor_320" id="FNanchor_320" href="#Footnote_320" class="fnanchor">[320]</a>. El 8 de junio del ao 1808, hallndose -Iturrigaray en San Agustn de las Cuevas, tuvo noticia de los -sucesos de Aranjuez y de la subida al trono de Fernando VII. Hzose -sospechoso de antipatriota, porque tanto l como su familia acostumbraban -a decir que Fernando VII jams sera rey de Espaa y que Napolen -lo sacrificara a su propia seguridad. Eran los consejeros del virrey, -Fray Melchor Talamantes, religioso mercenario, que aspiraba a una -mitra, y otro clrigo, que deseaba el patriarcado de la nacin espaola. -Los togados Villa-Urrutia, Villa-Fae y Fagoaga pretendan los -primeros cargos del imperio. El marqus de Rayas, los abogados Verdad -y Azcrate, el coronel Obregn y otros formaban tambin parte de -la camarilla del virrey. Los capitulares de la ciudad, gente ambiciosa -y perdida, convinieron, despus de muchas juntas, reconocer al virrey -como soberano independiente con el nombre de Jos I, no sin pensar -que ms adelante lo sacrificaran su venganza<a name="FNanchor_321" id="FNanchor_321" href="#Footnote_321" class="fnanchor">[321]</a>. Habiendo llegado -a Mxico la noticia de que la nacin espaola se haba sublevado contra -los franceses, el virrey, aunque tal vez a disgusto de sus amigos y -de l mismo, se decidi a celebrar la coronacin de Fernando VII, ceremonia -que se verific a mediados de agosto. Contando Salaverra (autor -de esta Relacin) con el apoyo del rico propietario Yermo, se decidi -a deponer al virrey. Ayudado por otros—pues Iturrigaray tena muchos -enemigos—el 15 de septiembre de 1808 fu preso con toda su familia, -siendo nombrado sucesor interino, conforme a la Real orden de -30 de octubre de 1806, D. Pedro Garibay, mariscal de Campo. El<span class="pagenum"><a name="Page_278" id="Page_278">[278]</a></span> -acuerdo estuvo acertado al nombrar a Garibay. Iturrigaray fu llevado -a Veracruz, llegando en la noche del 28 del citado mes. Con fecha -16 de septiembre se public en Mxico una proclama dando la noticia -de la deposicin del virrey. En el mismo da se hizo inventario de las -alhajas encontradas en la habitacin de Iturrigaray, que por cierto no -eran pocas ni de escaso valor, en particular las perlas y brillantes. En -un cajoncito que tena un letrero que deca <i>Dulce de Quertaro</i>, se encontraron -7.383 onzas de oro. En la persecucin de que fu objeto don -Jos de Iturrigaray, debi influir la circunstancia de que el virrey era -hechura del prncipe de la Paz. Lo que puede s asegurarse es que fu -absuelto del delito de infidencia y que algunos de sus parciales, como el -licenciado Juan Francisco Azcrate, quedaron—segn decreto del virrey -Venegas, del 27 de septiembre de 1811—en la buena opinin y fama -que se tena de su honor y circunstancias antes de los sucesos de 1808.</p> - -<p>Gobern D. Pedro Garibay diez meses. En su tiempo el licenciado -D. Julin de Castillejos hizo circular annima proclama, y en ella invitaba -a los habitantes del pas a proclamar la independencia de Nueva -Espaa, para conservarla a nuestro Augusto y amado Fernando -Sptimo, y para mantener pura e ilesa nuestra fe. En las actuales -circunstancias—deca—la soberana reside en los pueblos. Terminaba -con las siguientes palabras: No se oiga de vuestros labios (se refera -a los habitantes de Nueva Espaa) ms voz que la de independencia. -As seremos verdaderos defensores de nuestra Santa Religin y fieles -vasallos del amado y deseado Fernando Sptimo, y no esclavos del tirano -de la Europa. Castillejos—como poco antes otros que haban proclamado -lo mismo—fu procesado y preso. No le vali decir que la proclama -era inocente y que no tenda a una independencia absoluta, -infiel y rebelde, sino a una hipottica y condicional, supuesta la desgracia -de que el tirano Napolen subyugase a la Espaa, pues el juez -consider que estaba vastamente combencido del atrocisimo Crmen -pblico de sedicin y discordia, con las orribles miras de independencia -y rebilion contra nuestro Augusto Soberano, y lo sentenci a ser -conducido a Espaa bajo partida de registro, a disposicin de la Suprema -Junta Central. No se pidi la pena de muerte para tan atroz y escandaloso -delinquente, porque no convena aplicarla en las apuradas -circunstancias del da. Indultado el licenciado Castillejos en virtud -del decreto de las Cortes Generales y Extraordinarias de 30 de noviembre -de 1810 pudo regresar a Nueva Espaa; pero, apenas hubo -pisado la tierra patria, fu de nuevo reducido a prisin, por ciertas expresiones -imprudentes que dijo y que ofendieron mucho la extremada -susceptibilidad del virrey Venegas.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_279" id="Page_279">[279]</a></span> -Tambin en los comienzos del ao 1809 merecieron ser encausados -Fr. Miguel Zugasti y el Marqus de San Juan de Rayas, ambos por -haber censurado la prisin del virrey Iturrigaray, la que calificaron de -injusta, aadiendo el ltimo que fu un atentado de una canalla de -hombres.</p> - -<p>Garibay restableci la tranquilidad en Nueva Espaa; pero su avanzada -edad no era muy a propsito para los graves cuidados del virreinato.</p> - -<p>Era necesario y aun urgente el nombramiento de un virrey de opinin, -de probidad y de carcter y que si fuese casado deje a todos sus -hijos en Espaa en rehenes de su fidelidad, conforme a una antigua y -sabia ley de Indias. D. Juan Jabat, comisionado de la Junta de Sevilla, -propuso la extincin total del ayuntamiento de Mxico por haber -provocado con escndalo la independencia del pas. Deba ser sustitudo -por 12 vocales de los sujetos de ms acreditada probidad de Mxico, -la mitad europeos y la otra mitad criollos, los cuales se renovaran cada -seis aos<a name="FNanchor_322" id="FNanchor_322" href="#Footnote_322" class="fnanchor">[322]</a>. La necesidad de un virrey de grandes prestigios determin -el nombramiento que hizo la Central (8 febrero 1808) a favor del -secretario de guerra D. Antonio Cornel, quien renunci el cargo fundndose -en que era falta de patriotismo salir de Espaa en aquellas -circunstancias. Admitisele la renuncia y continu desempeando la Secretara -de Guerra<a name="FNanchor_323" id="FNanchor_323" href="#Footnote_323" class="fnanchor">[323]</a>. El 16 de febrero la Junta Central acord que -desempease tan elevado puesto D. Francisco Javier de Lizana y -Beaumont, arzobispo de Mxico, siendo celebrado su nombramiento con -bastante entusiasmo<a name="FNanchor_324" id="FNanchor_324" href="#Footnote_324" class="fnanchor">[324]</a>. El mismo virrey, en carta del 19 de agosto de -1809, dice a D. Francisco de Saavedra que tom posesin de sus empleos -de virrey y gobernador el 19 de julio prximo pasado, despus -de haber reiterado el juramento de obediencia a la Suprema Junta Gubernativa<a name="FNanchor_325" id="FNanchor_325" href="#Footnote_325" class="fnanchor">[325]</a>. -Fiel a la persona de Fernando VII, trabaj sin descanso -por la causa de la legalidad.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_280" id="Page_280">[280]</a></span></p> - - -<h3 id="CAPITULO_XVIII">CAPITULO XVIII</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Capitana general de Guatemala.—La Audiencia: Alonso -Maldonado.—El Cabildo y las Nuevas Leyes.—El P. Las -Casas.—Lpez Cerrato.—El obispo Valdivieso es asesinado.—Revolucin -de los Contreras.—Administracin de -Cerrato.—Revueltas en Nicaragua.—El Dr. Rodrguez -de Quesada.—Ramrez de Quiones.—Administracin de -Nez de Landecho.—Fallecimiento del obispo Marroqun.—Traslacin -de la Audiencia a Panam.—El obispo -Villalpando.—Fallecimiento del P. Las Casas.—Restablecimiento -de la Audiencia.—El Dr. Gonzlez, el Dr. Villalobos -y Garca de Valverde.—Minas en Honduras.—Repartimiento -de indios.—El oidor Abaunza.—Los presidentes -Malln, Sand y Castilla.—Los piratas.—Estadstica -para la cobranza de la alcabala.—Artes.—El Puerto de -Santo Toms.—Los holandeses.—El presidente Peraza.—Alcabalas.—Orden -pblico en Costa Rica.—Los presidentes -Acua y Quiones: proteccin a los indgenas.—Uso del -papel sellado.—El presidente Avendao.—El oidor Lara.—Inundaciones.—Estado -de Honduras y de Nicaragua.—Los -presidentes Altamirano y Mencos.—Terremoto.—Estado -de Costa Rica.—La imprenta en Guatemala.—Corsarios en -Nicaragua.—El presidente Alvarez.—La nueva catedral.—Enemiga -de la Audiencia a Alvarez.—El obispo presidente.—Los -corsarios.</span></p> - -<p class="p2">La provincia de Guatemala fu constituda en Capitana general el -ao 1542, y dicho gobierno dur hasta los comienzos de la centuria -XIX. La mencionada Capitana general tuvo pronto Audiencia, -alto tribunal que se inaugur en la antigua ciudad de <i>Gracias a Dios</i>, -el da 16 de mayo de 1544. Hallbase por entonces dividido en 13 provincias -el distrito de la Real Audiencia, las cuales eran: Chiapas, Soconusco, -Vera-Paz, Izalcos, Salvador, San Miguel, Honduras, Chuluteca, -Nicaragua, Taguzgalpa y Costa Rica. Componan la Audiencia, -como presidente el licenciado Alonso Maldonado, y como oidores los -licenciados Diego de Herrera, Pedro Ramrez de Quiones y Juan Ro<span class="pagenum"><a name="Page_281" id="Page_281">[281]</a></span>gel. -Dicen los cronistas contemporneos que dicho presidente, sucesor -de D. Francisco de la Cueva, nada hizo digno de especial mencin. -Lleg Alonso Maldonado a Guatemala en los primeros das del mes de -mayo de 1542. Si protest el cabildo contra las Ordenanzas de Barcelona -o <i>Nuevas Leyes</i>, tan beneficiosas para los indios y de las cuales ya -hemos dado noticia y nos ocuparemos con alguna extensin en el <a href="#CAPITULO_XXXIII">captulo XXXIII</a> -de este tomo, voces autorizadas salieron a su defensa. -Entre sus defensores ms decididos—como varias veces tambin se ha -indicado—estaban los dominicos, y a la cabeza de ellos el P. Las Casas. -Fray Bartolom, el licenciado Marroqun, obispo de Guatemala, y -Fray Antonio Valdivieso, electo de Nicaragua, se pusieron de acuerdo -para dirigirse a Gracias a Dios, y exponer ante la Audiencia sus -inclinaciones en favor de los indios. Reunidos los tres prelados comenzaron -con toda actividad sus trabajos. Sus memoriales fueron recibidos -con desagrado por aquel alto tribunal, especialmente el del obispo -de Chiapa. Los jueces, desde los estrados, insultaron al peticionario, -distinguindose entre todos por su enemiga al P. Las Casas, el licenciado -Alonso Maldonado. En carta fecha en Gracias (9 noviembre 1545), -el P. Las Casas dice al prncipe D. Felipe que al presidente Maldonado -y a los oidores Ramrez y Rogel les amonest y amenaz con excomulgarlos -en su obispado; por este motivo dicho presidente djome -palabras muy injuriosas en gran menosprecio y abatimiento e injuria -e contumelia de mi dignidad, no menos que si fuera l el Gran Turco, -etctera. Si la razn estaba de parte del obispo de Chiapa, habremos -de reconocer que, no slo los seglares, sino algunos individuos del clero, -censuraban el exagerado celo del P. Las Casas.</p> - -<p>Recordaremos—y con esta noticia se dar fin a los sucesos acaecidos -durante la presidencia de Alonso Maldonado—que cuando ste quiso -agregar a su gobernacin la provincia de Honduras, los colonos se -negaron a ello y consiguieron su independencia.</p> - -<p>Al licenciado Alonso Maldonado sucedi el licenciado Alonso Lpez -Cerrato (1548-1554)<a name="FNanchor_326" id="FNanchor_326" href="#Footnote_326" class="fnanchor">[326]</a>. Lpez Cerrato se mostr decidido a favorecer -a los indios, conforme le haba encargado el gobierno de la metrpoli. -Declar libres la mayor parte de los de la provincia de Guatemala; pero -tuvo el sentimiento de que durante su gobierno se despoblara Nueva -Sevilla.</p> - -<p>En el ao 1548 ocurrieron en Nicaragua sucesos de mal carcter. -D. Rodrigo de Contreras, gobernador que haba sido de la provincia, sufri -gran contrariedad cuando la Audiencia, en virtud de una de las -clusulas de las Ordenanzas de Barcelona, se hizo cargo de dicha go<span class="pagenum"><a name="Page_282" id="Page_282">[282]</a></span>bernacin. -Los disgustos de Contreras por haber perdido su gobierno de -Nicaragua, y por otras causas, los vino a pagar el obispo de la dicesis, -D. Fray Antonio de Valdivieso. El 26 de febrero de 1549, en la antigua -ciudad de Len, que llaman hoy el Viejo, Hernando y Pedro, hijos -de D. Rodrigo, se pusieron al frente de formidable insurreccin. -Hernando, asaz malvado, a la cabeza de algunos conjurados, penetr en -la casa del obispo y le asesin con su daga, hallndose presente Doa -Catalina Alvarez Calvento, madre de dicho prelado. Hernando, aadiendo -el robo al asesinato, hizo descerrajar dos cofres del obispo, tomando -el oro y la plata que encontr a mano; y sus partidarios asaltaron -las casas de los vecinos ms acomodados, a quienes exigieron armas -y caballos. Hernando de Contreras remiti a su hermano Pedro, -que se hallaba en Granada, el pual con el cual haba asesinado a Fray -Antonio de Valdivieso. El alma de la descabellada empresa era un tal -Juan Bermejo, gran amigo de los Contreras. Los conjurados, dirigidos -por dichos hermanos, por Juan Bermejo y por otros, recorrieron la tierra, -cometieron toda clase de desacatos y no hicieron caso de La Gasca, -encargado por Carlos V de la pacificacin del Per. Los de Panam, -tomando la voz del Rey, y dirigidos por Arias de Acevedo, se prepararon -a combatir a los rebeldes. Las fuerzas de los insurrectos fueron -completamente desbaratadas y en el espacio de medio cuarto de hora—dice -Herrera—no qued rebelde, que no fuese muerto o preso<a name="FNanchor_327" id="FNanchor_327" href="#Footnote_327" class="fnanchor">[327]</a>. -Ms adelante aade el citado cronista: de los hermanos Contreras se -dijeron muchas cosas; pero la verdad es, que de ellos jams se pudo entender -ni saber cosa cierta, y as es la opinin, que los debieron de matar -los indios o los negros<a name="FNanchor_328" id="FNanchor_328" href="#Footnote_328" class="fnanchor">[328]</a>.</p> - -<p>Por entonces, el presidente Lpez Cerrato, considerando que Gracias -no era el punto ms a propsito para la residencia de las supremas -autoridades, solicit de la metrpoli la traslacin de la Audiencia a -Guatemala, lo cual se realiz al poco tiempo (1549). Las reformas de -Lpez Cerrato dieron origen a protestas de los encomenderos y de algunas -otras personas de respeto y consideracin. El veterano soldado -e historiador Bernal Dez del Castillo, desde Guatemala, con fecha 22 -de febrero de 1522, dirigi extenso memorial a Carlos V, censurando -con acritud al presidente de la Audiencia. Del mismo modo el cabildo -de Guatemala mand enrgica exposicin al Emperador y, entre otras -cosas, le deca que Lpez Cerrato ni es para ser juez, ni para ello tiene -parte; porque le falta ciencia, paciencia y conciencia. Contra tales -acusaciones, tenemos el testimonio de los cronistas, que alaban la con<span class="pagenum"><a name="Page_283" id="Page_283">[283]</a></span>ducta -del presidente. El descontentadizo Las Casas, tan severo con los -gobernadores de las Indias, excepta de la general censura a D. Antonio -de Mendoza, virrey de Nueva Espaa, D. Sebastin Ramrez, presidente -de aquella Audiencia y a Lpez de Cerrato, que lo era de la de -Guatemala. Cansado de luchar dicho presidente con tantas dificultades, -pidi permiso para dejar su cargo y volver a Espaa. Habiendo comisionado -el Rey al Dr. Rodrguez de Quesada, a fin de que tomase residencia -a Lpez de Cerrato, antes de terminar el juicio, falleci el digno -magistrado.</p> - -<p>Siendo gobernador de Nicaragua el licenciado Juan de Caballn, -que resida en la ciudad de Len, tuvo aviso de que llegaban rebeldes -dirigidos por Juan Gaitn y un tal Tarragona, su maese de campo. Venan -los rebeldes de la provincia de Guatemala y Honduras y a ejemplo -del Per, que estaba en contnuas revueltas, ellos se levantaron en -armas con la mira de no pagar las muchas deudas que tenan. Hallbanse -camino de Len los conjurados y entre Gaitn y Tarragona se -entabl la siguiente disputa. Tirbala de adivino Tarragona, quien dijo: -<i>que unos huesos y cabezas de vacas y toros que en el camino hallaron, era -seal prodigiosa, y que tema, que si iban a la ciudad, moriran todos -ahorcados</i>. De opinin contraria fu Gaitn, quien sostuvo que <i>aquella -seal denotaba la carnicera que haban de hacer en los de la ciudad y -el espanto que haban de poner en todas las Indias</i>. Las fuerzas del licenciado -Caballn desbarataron a los revoltosos, teniendo la desgracia -de caer prisioneros Gaitn y Tarragona. Algunos sufrieron la pena -de muerte, entre ellos Gaitn y Tarragona; muchos fueron desterrados.</p> - -<p>El Dr. Rodrguez de Quesada (1554-1558), tuvo que intervenir en -las luchas que sostenan los frailes con el obispo. Castig a los indios -de Lacandn, los cuales haban muerto al padre Vico y a otros misioneros. -La industria recibi algn impulso en la provincia de Guatemala -(compuesta entonces de la actual repblica de dicho nombre y de la -del Salvador, con Chiapa y Soconusco), la seguridad personal mejor -bastante y las costumbres pblicas progresaron del mismo modo. El 25 -de mayo de 1557, el ayuntamiento de Guatemala alz pendones por -Felipe II, celebrndose despus esplndidas fiestas.</p> - -<p>Encargse Pedro Ramrez de Quiones del gobierno por fallecimiento -de Rodrguez de Quesada (28 noviembre 1558). Conocedor el gobierno -de la metrpoli de que los lacandones seguan robando y matando a -los habitantes de los pueblos cristianos, dispuso que el presidente Ramrez -y la Audiencia hiciesen guerra a aqullos, pudiendo reducirlos -a la esclavitud. De este modo se derog una de las disposiciones ms<span class="pagenum"><a name="Page_284" id="Page_284">[284]</a></span> -importantes de las Ordenanzas de Barcelona. La expedicin se dirigi, -no slo contra los indios de Lacandn, sino contra los de Puchutla; unos -y otros sufrieron tremendo castigo.</p> - -<p>El licenciado Juan Nez de Landecho (1559-1570) no sigui el -camino de sus antecesores. Su amistad con unos cuantos, poco escrupulosos -en asuntos de la hacienda pblica, le desacreditaron ante la opinin -general. Era uno de aquellos Antonio Rosales, regidor perptuo y -tal vez el autor de una exposicin dirigida al Rey, en la que no escaseaban -los elogios al nuevo presidente y se peda para l la gobernacin -de Guatemala. Se quera que el gobierno, tanto poltico como militar, -estuviese en una sola mano y no en los cuatro o cinco sujetos que -componan la Audiencia. Accedi el Rey y en cdula de 16 de septiembre -de 1560 deca: Avemos acordado que vos tengais la gobernacion y -proveais los repartimientos que se ovieren de encomendar y los otros -oficios que se oviesen de proveer, ansi como lo ha hecho hasta aqu toda -esa Audiencia; por ende, por la presente vos damos facultad y poder -para que vos solo tengais la gobernacion, ans como la tiene nuestro -visorrey de la Nueva Espaa. Segua el ayuntamiento con su tarea -de escribir cartas en alabanza del gobernador, y como entendiese dicho -cabildo que algunos no participaban de sus ideas respecto Landecho, -se dirigi de nuevo al monarca, con fecha 26 de enero de 1562, protestando -contra cualquier informe en contrario y repitiendo los elogios -anteriores. Un ao despus, esto es, en enero de 1563, volvi el cabildo -a escribir al Rey, y ya ni siquiera mencionaba a Landecho. Este silencio -significaba que los indivduos del ayuntamiento iban conociendo las -maas del gobernador.</p> - -<p>Da de luto fu para Guatemala el 18 de abril de 1563. En ese da -falleci D. Francisco Marroqun, virtuoso y primer prelado de Guatemala. -Gobern treinta y tres aos la dicesis.</p> - -<p>Lleg al fin a odos del Rey la mala administracin de Landecho. -El licenciado Francisco Briseo fu nombrado (30 mayo 1563) por real -cdula para que se presentara en Guatemala y abriese juicio de residencia -al inmoral gobernador. Hasta el 2 de agosto de 1564 no lleg -Briseo a Guatemala, abriendo en seguida el juicio de residencia contra -el presidente e individuos de la Audiencia. Viendo Landecho que -las cosas tomaban para l mal aspecto, sali de la ciudad disfrazado y -huy en un barquichuelo, no sabindose ms de su persona. Es de creer -que naufragase, dada la dbil embarcacin en que se lanz a la mar. -Los oidores fueron severamente castigados y por real cdula que se -public en Guatemala el 19 de noviembre de 1564 la Audiencia se traslad -a Panam. A dicha Audiencia quedaron sujetas las provincias de<span class="pagenum"><a name="Page_285" id="Page_285">[285]</a></span> -Nicaragua y Honduras, y a la de Mxico las de Guatemala, Chiapa, -Soconusco y Vera Paz.</p> - -<p>Continu Briseo con el mando de Guatemala. Por entonces vino a -ocupar la silla episcopal D. Bernardino de Villalpando, obispo que haba -sido de Santiago de Cuba. Se present en Guatemala (1565) rodeado -de numeroso acompaamiento de clrigos, seglares y no pocas mujeres -con sus correspondientes criadas. Gustbale recibir obsequios, y si con -los obsequiantes se mostraba carioso, con los dems era desabrido y -descorts. Una de sus primeras determinaciones fu quitar los curatos a -los frailes y encomendarlos a clrigos regulares. Hasta tal punto llegaron -las demasas de Villalpando, que Felipe II dirigi una cdula al -gobernador Briseo, y en ella se hacan cargos de no poca gravedad al -prelado, pues, entre otras cosas, deca: y que as mismo tiene en su casa -ciertas mujeres que no son sus hermanas ni primas, y que la una de -ellas es de edad de diez y ocho aos y poco honesta, por cuya intercesion -y de un sobrino suyo del dicho obispo, con ddivas y presentes -han de negociar con l los que quisieren conseguir algo...</p> - -<p>Perjuicios sin cuento haban acaecido con la traslacin de la Audiencia -a Panam. Entre los ms decididos a que volviese a Guatemala -se hallaban los dominicos, quienes recomendaron el asunto al antiguo -obispo de Chiapa. Sin embargo de que el P. Las Casas contaba ms de -noventa aos, hizo un viaje a Madrid, logrando atraerse el nimo del -Rey y de los consejeros. Luego, cuando se dispona a salir de la corte, -rpida enfermedad le condujo al sepulcro (fines de julio de 1566). Fray -Bartolom, aunque amigo de la verdad, era crdulo, hasta el punto de -escribir, no una historia, sino una epopeya. Su simpata hacia la raza -indgena y su antipata hacia los conquistadores espaoles, le hicieron, -sin que l se diese cuenta de ello, parcial y algunas veces injusto. Con -todo eso, el P. Las Casas fu la primera figura, la ms piadosa y buena, -entre todos, ya descubridores o conquistadores, ya gobernantes o -colonos, que pasaron a las Indias.</p> - -<p>Volviendo a reanudar el hilo de nuestra historia, comenzaremos diciendo -que se restableci la Audiencia en Guatemala a mediados del -ao 1568, nombrando el Rey como presidente al doctor Antonio Gonzlez, -que desempe el cargo hasta comienzos de 1573. El 5 de enero -de 1570 llegaron a la ciudad el presidente, los oidores y el fiscal, abrindose -la Audiencia el 3 de marzo. Como frecuentemente suceda, no fueron -cordiales las relaciones entre el presidente y el cabildo.</p> - -<p>Hizo el Dr. D. Pedro de Villalobos su entrada pblica el 26 de -enero de 1573. Dispuso en seguida la reparacin de caminos y construccin -de puentes en los ros que dificultaban el trfico entre las provin<span class="pagenum"><a name="Page_286" id="Page_286">[286]</a></span>cias -del reino. A la sazn, la escasez de trigo y los temblores de tierra -alarmaron a los habitantes del pas, si bien renaci la tranquilidad a -causa de la abundancia de carne y de frutas. En tiempo de Villalobos -se estableci la alcabala interior y se dieron algunas disposiciones que -no favorecan a los indios.</p> - -<p>El licenciado Garca de Valverde se encarg del mando en noviembre -de 1578. En enero de 1579 el corsario ingls Guillermo Parker, despus -de haber asaltado y robado la Isla Espaola, se present en las -costas de Honduras, tomando y saqueando la ciudad de Trujillo. A los -tres meses de la invasin de Parker por el Norte, Francisco Drake, ayudado -por la reina Isabel de Inglaterra, amenaz por el Sur el gobierno -de Guatemala. La expedicin que organiz Valverde para ir en persecucin -del valeroso Drake, le di justa fama y no poco renombre.</p> - -<p>En esta poca se descubrieron en Honduras las minas de plata llamadas -de Guarcorn y las de los cerros de San Marcos, Agaltera, Tegucigalpa -y Apazapo; eran tan ricas, que daban, generalmente, a razn -de seis a diez y ms onzas por quintal.</p> - -<p>Recordaremos que si se concedieron repartimientos de indios para -los trabajos ms urgentes de la agricultura, se prohibi la elaboracin -del ail, porque se deca que este trabajo era muy daoso al indgena. -Esta era la opinin de la Audiencia, aunque el ayuntamiento hubo de -afirmar lo contrario. La agricultura adelant mucho, merced a las reformas -del cabildo de Guatemala, compuesto—como dice Milla—de -los principales y ms ricos vecinos, a quienes abonaba el prestigio de -la descendencia de conquistadores y primeros pobladores del pas<a name="FNanchor_329" id="FNanchor_329" href="#Footnote_329" class="fnanchor">[329]</a>. -Real cdula (27 mayo 1582) supone, segn informes dados al monarca, -que haba desaparecido ms de la tercera parte de la poblacin indgena, -atribuyndose esto a los malos tratamientos de los encomenderos. -Debieron informar al Rey algunos clrigos y frailes, <i>fuente sospechosa, -tratndose de esta material</i><a name="FNanchor_330" id="FNanchor_330" href="#Footnote_330" class="fnanchor">[330]</a>.</p> - -<p>Ruda oposicin encontr el licenciado Garca de Valverde en Alvaro -Gmez de Abaunza, oidor de la Audiencia. En largo memorial dirigido -al Rey, deca el oidor que el presidente slo se ocupaba en fabricar -iglesias y conventos, en concurrir a congregaciones y cofradas, -con abandono de los deberes de su cargo. Trabajaba como un pen en -dichas obras y era tanta su intimidad con los frailes, que frecuentemente -asista al coro con ellos.</p> - -<p>El 21 de julio de 1589 fu promovido Pedro Malln de Rueda a la -presidencia de la Real Audiencia de Guatemala. Malln fu un hombre<span class="pagenum"><a name="Page_287" id="Page_287">[287]</a></span> -estrafalario y tirano. Se malquist con el obispo, que era a la sazn -Fray Gmez Fernndez de Crdova, y abofete a Fray Francisco Salcedo, -guardin del convento de San Francisco. Bajo el gobierno de Malln—segn -se cree—comenz el comercio con la China y algo hizo el -presidente para aumentar la riqueza del pas. March a Espaa, no -loco, como dicen Fuentes, Vzquez y Juarros, sino en su sano juicio, -segn carta del cabildo al Rey fechada el 16 de febrero de 1595.</p> - -<p>En agosto de 1594 se encarg de la presidencia de Guatemala el -Doctor Francisco de Sand, enemigo decidido del ayuntamiento. Habiendo -sido promovido el Dr. Sand a la presidencia del Nuevo Reino -de Granada, sali de Guatemala el 6 de noviembre de 1596, quedando -el gobierno en manos del licenciado Alvaro Gmez de Abaunza, oidor -decano.</p> - -<p>Aunque el Doctor Alonso Criado de Castilla fu nombrado presidente -de la Audiencia de Guatemala en 1596, no tom posesin del cargo -hasta el 19 de septiembre de 1598. A la muerte de Felipe II se celebraron -en Guatemala solemnes honras fnebres, y en seguida se alzaron -pendones por el nuevo rey Felipe III. En el mismo ao muri el -caritativo obispo Fernndez de Crdova, despus de haber gobernado la -dicesis veinticuatro aos. No hubo paz ni armona entre el presidente -y el cabildo. Si es cierto que el cabildo promova algunos proyectos de -inters pblico, tambin es cierto que olvidaba a veces los derechos de -la Corona.</p> - -<p>Por el ao 1600 apareci delante de Puerto-Caballos una escuadra -de piratas, cuyo capitn, sucesor de Parker, se llamaba Sherly. Hicieron -el desembarco; pero atacados por los espaoles, despus de perder -47 hombres, se reembarcaron a toda prisa. Aade el mismo cronista -Fuentes que en el ao 1603 y en el puerto citado, el capitn Juan de -Monasterio, al frente de dos naves, pele con una escuadra de piratas -mandada por los capitanes <i>Pi de palo</i> y Diego el <i>Mulato</i>, criollo de la -Habana. Monasterio luch como un hroe, siendo al fin hecho prisionero. -Antes que Fuentes, refiri el hecho el cronista Remesal, que vino -a Guatemala el 1613, esto es, diez aos antes que ocurri el suceso<a name="FNanchor_331" id="FNanchor_331" href="#Footnote_331" class="fnanchor">[331]</a>.</p> - -<p>Sumamente curiosa es la estadstica que se form en el ao 1604 -para la cobranza de la alcabala. Vemosla:</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_288" id="Page_288">[288]</a></span></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="vecinos"> -<tr> -<td class="tdc" colspan="2">VECINOS</td> -<td class="tdc"> Tostones<br />que<br />pagaban.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">76</td> -<td class="tdl">encomenderos</td> -<td class="tdrb">599</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">108</td> -<td class="tdl">mercaderes</td> -<td class="tdrb">2.346</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">13</td> -<td class="tdl">tratantes</td> -<td class="tdrb">25</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">13</td> -<td class="tdl">pulperos</td> -<td class="tdrb">62</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">22</td> -<td class="tdl">dueos de obrajes (de ail)</td> -<td class="tdrb">254</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">10</td> -<td class="tdl">dueos de trapiches</td> -<td class="tdrb">132</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">11</td> -<td class="tdl">cereros y confiteros</td> -<td class="tdrb">74</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">7</td> -<td class="tdl">herreros</td> -<td class="tdrb">15</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">10</td> -<td class="tdl">viudad de trato</td> -<td class="tdrb">43</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">7</td> -<td class="tdl">molineros</td> -<td class="tdrb">39</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">8</td> -<td class="tdl">caleros y tejeros</td> -<td class="tdrb">31</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">82</td> -<td class="tdl">labradores</td> -<td class="tdrb">509</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">33</td> -<td class="tdl">criaderos de Ganado</td> -<td class="tdrb">226</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">76</td> -<td class="tdl">oficiales de diferentes oficios</td> -<td class="tdrb">145</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">76</td> -<td class="tdl">oficiales de diferentes oficios</td> -<td class="tdrbb">145</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrb smcap" colspan="2">Total </td> -<td class="tdrbb">4.500</td> -</tr> - -</table> - - -<p>En el mismo ao de 1604 las profesiones de artes liberales y mecnicas -se dividan en la ciudad de la manera siguiente:</p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="artes"> -<tr><td class="tdl">Plateros</td><td class="tdrb">4</td></tr> -<tr><td class="tdl">Orificos</td><td class="tdrb">2</td></tr> -<tr><td class="tdl">Escultores</td><td class="tdrb">5</td></tr> -<tr><td class="tdl">Pintores</td><td class="tdrb">3</td></tr> -<tr><td class="tdl">Sombrereros</td><td class="tdrb">4</td></tr> -<tr><td class="tdl">Barberos</td><td class="tdrb">8</td></tr> -<tr><td class="tdl">Espadero</td><td class="tdrb">1</td></tr> -<tr><td class="tdl">Talabarteros</td><td class="tdrb">5</td></tr> -<tr><td class="tdl">Polvorista</td><td class="tdrb">1</td></tr> -<tr><td class="tdl">Carpintero</td><td class="tdrb">1</td></tr> -<tr><td class="tdl">Batioja</td><td class="tdrb">1</td></tr> -<tr><td class="tdl">Zapateros</td><td class="tdrb">18</td></tr> -<tr><td class="tdl">Calcetero</td><td class="tdrb">1</td></tr> -<tr><td class="tdl">Violero</td><td class="tdrb">1</td></tr> -<tr><td class="tdl">Guanteros</td><td class="tdrb">2</td></tr> -<tr><td class="tdl">Cereros</td><td class="tdrb">8</td></tr> -<tr><td class="tdl">Sastres</td><td class="tdrb">8</td></tr> -<tr><td class="tdl">Cantero</td><td class="tdrb">1</td></tr> -<tr><td class="tdl">Herreros</td><td class="tdrb">3</td></tr> -<tr><td class="tdl">Sedero</td><td class="tdrb">1</td></tr> -<tr><td class="tdl">Comidero</td><td class="tdrb">1</td></tr> -<tr><td class="tdl">Albail</td><td class="tdrb">1</td></tr> -<tr><td class="tdl">Confiteros</td><td class="tdrb">2</td></tr> -<tr><td class="tdl">Herradores</td><td class="tdrbb">4</td></tr> - -<tr> -<td class="tdrb smcap">Total </td> -<td class="tdrbb">87</td> -</tr> - -</table> - - -<p>Como aconteca frecuentemente, entre el cabildo y la Audiencia -las relaciones eran tirantes.</p> - -<p>Formbanse ilusiones con motivo del reciente descubrimiento del -puerto de Santo Toms. En el ao 1607 renaci en el nimo de los in<span class="pagenum"><a name="Page_289" id="Page_289">[289]</a></span>dividuos -del cabildo una idea ms patritica que realizable, y en ella -ya se haba pensado algunos aos antes. Consista esta idea en obtener -una resolucin del Rey para que el comercio de Espaa con el Per y -dems reinos situados en las costas del Pacfico no se hiciese por Nombre -de Dios y Panam, sino por la va de Santo Toms al golfo de Fonseca. -La idea, pues, de establecer la comunicacin interocenica a travs de -lo que al presente se llama Centro-Amrica, es muy antigua, casi contempornea -a la conquista. Por cierto que la provincia de Nicaragua no -vi con gusto el pensamiento, creyendo que sera la ruina de su comercio, -y propuso a su vez que se hiciera el trnsito por el ro San Juan.</p> - -<p>Procede recordar que en el citado ao lleg al mencionado puerto de -Santo Toms una escuadra holandesa, que capitaneaba el conde Mauricio -de Nassau<a name="FNanchor_332" id="FNanchor_332" href="#Footnote_332" class="fnanchor">[332]</a>, la cual se apoder de los efectos que haba en dicho -puerto e incendi la poblacin.</p> - -<p>Tambin en el mismo ao de 1607 se verific la supresin del obispado -de Vera Paz, creado en 1559. Se reincorpor la dicesis al obispado -de Guatemala<a name="FNanchor_333" id="FNanchor_333" href="#Footnote_333" class="fnanchor">[333]</a>.</p> - -<p>Don Antonio Peraza de Ayala, conde de la Gomera, vino hacerse -cargo en el ao 1611 de la presidencia de la Audiencia, de la gobernacin -y de la capitana general. Hizo algunas mejoras en la capital y -dict algunas disposiciones que le grangearon simpatas. Sin embargo, -fu bastante exigente en la cobranza de las alcabalas, y por ello tuvo -disgustos con el cabildo.</p> - -<p>Dimos noticia de los productos de la alcabala en el ao 1604; veamos -los que di en los aos siguientes:</p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="tostones"> -<tr><td class="tdc">Aos.</td><td class="tdc">Tostones.</td></tr> -<tr><td class="tdl">1605</td><td class="tdrb">4.422</td></tr> -<tr><td class="tdl">1606</td><td class="tdrb">2.463</td></tr> -<tr><td class="tdl">1607</td><td class="tdrb">1.975</td></tr> -<tr><td class="tdl">1608</td><td class="tdrb">1.914</td></tr> -<tr><td class="tdl">1609</td><td class="tdrb">1.935</td></tr> -<tr><td class="tdl">1610</td><td class="tdrb">1.548</td></tr> -<tr><td class="tdl">1611</td><td class="tdrb">1.394</td></tr> -<tr><td class="tdl">1612</td><td class="tdrb">1.262</td></tr> -<tr><td class="tdl">1613</td><td class="tdrb">5.195</td></tr> -<tr><td class="tdl">1614</td><td class="tdrb">7.180</td></tr> -<tr><td class="tdl">1615</td><td class="tdrb">9.588</td></tr> -<tr><td class="tdl">1616</td><td class="tdrb">11.655</td></tr> -<tr><td class="tdl">1617</td><td class="tdrb">9.012</td></tr> -<tr><td class="tdl">1618</td><td class="tdrb">10.311</td></tr> -<tr><td class="tdl">1619</td><td class="tdrb">10.452</td></tr> -<tr><td class="tdl">1620</td><td class="tdrb">12.471</td></tr> -</table> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_290" id="Page_290">[290]</a></span> -En el ao 1621 se celebraron honras fnebres por el fallecimiento -de Felipe III, y en seguida grandes festejos por la proclamacin de Felipe -IV.</p> - -<p>Puso en cuidado a las autoridades de Guatemala (1622) las alteraciones -de Costa Rica, y de cuya provincia era entonces gobernador don -Alonso de Guzmn.</p> - -<p>Los productos de la alcabala desde el ao 1621 1626, fueron los -que copiamos a continuacin:</p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="tostones2"> -<tr><td class="tdc">Aos.</td><td class="tdc">Tostones.</td></tr> -<tr><td class="tdl">1621</td><td class="tdrb">13.072</td></tr> -<tr><td class="tdl">1622</td><td class="tdrb">17.089</td></tr> -<tr><td class="tdl">1623</td><td class="tdrb">11.541</td></tr> -<tr><td class="tdl">1624</td><td class="tdrb">16.043</td></tr> -<tr><td class="tdl">1625</td><td class="tdrb">11.223</td></tr> -<tr><td class="tdl">1626</td><td class="tdrb">17.223</td></tr> -</table> - -<p>A mediados del ao 1627 vino a tomar posesin de la presidencia, -en sustitucin del conde de la Gomera, Don Diego de Acua, comendador -de Hornos en la Orden de Alcntara. El recibimiento que hizo el -cabildo a Acua fu sumamente expresivo. Durante su gobierno los impuestos -establecidos por la metrpoli pesaban de un modo considerable -sobre los pacficos habitantes de Guatemala. El Dr. Acua termin el -tiempo de su presidencia en enero de 1634.</p> - -<p>Sucedile Don Alvaro de Quiones y Osorio, y el cabildo celebr -con suntuosos festejos su posesin. El nuevo gobernador quiso proteger -la poblacin indgena, harto diezmada en las provincias de Honduras, -Nicaragua y El Salvador. Unas cincuenta familias espaolas, que se dedicaban -a la fabricacin del ail en aquella comarca, fundaron nueva -poblacin, a la que dieron el nombre de <i>San Vicente de Lorenzana</i> -(1635). El Rey premi servicios tan sealados concediendo a Quiones -Osorio el ttulo de marqus de Lorenzana. Tres aos despus (28 diciembre -1638), por Cdula, se orden el uso del papel sellado para todos -los dominios de Indias y, aunque el cabildo, en razn de la pobreza -del pas, suplic al Rey la suspensin de aquella providencia, la reclamacin -no fu atendida. Se establecieron cuatro sellos: el pliego del -sello primero vala 24 reales, el del segundo 6, el medio pliego del tercero -un real y el del cuarto un cuartillo.</p> - -<p>D. Diego de Avendao sustituy en la presidencia al marqus de -Lorenzana (1642). Guatemala celebr con fiestas su toma de posesin. -Como aconteca con frecuencia, no marchaban bien las relaciones entre -el cabildo y el presidente, ocasionando todo esto malestar general. Adems, -el comercio se hallaba casi arruinado y a ello contribua la plaga<span class="pagenum"><a name="Page_291" id="Page_291">[291]</a></span> -de corsarios que infestaba nuestras costas. Por ltimo, como la situacin -de la metrpoli era cada vez ms apurada, los impuestos seguan -aumentando.</p> - -<p>Por fallecimiento del probo y justiciero presidente Avendao -(2 agosto 1649) tom el mando el oidor ms antiguo, D. Antonio de -Lara Mogrovejo. Feliz fu la expedicin que en 1650 se hizo para arrojar -a los ingleses de las islas de Roatn y Utila, de las cuales se haban -apoderado haca ocho aos. En el de 1652 terribles inundaciones -ocasionaron perjuicios de consideracin y los piratas continuaban cometiendo -toda clase de depredaciones. Respecto a Honduras, jurisdiccin -de Choluteca, el beneficio de las minas era considerable y en Nicaragua -se viva con cierta abundancia.</p> - -<p>D. Fernando de Altamirano y Velasco, conde de Santiago Calimaya -(1654-1657), se puso al lado de la poderosa familia de los Mazariegos -en los bandos que dividan a Guatemala. Lo mismo bajo el gobierno -de Altamirano que en el de su antecesor se sinti profundo malestar -a causa de haberse introducido mucha moneda de baja ley fabricada en -el Per. Falleci el conde de Calimaya y recay el gobierno en la Audiencia.</p> - -<p>Durante el ao 1658 fu nombrado gobernador D. Martn Carlos de -Mencos, que lleg con el obispo electo D. Fr. Payo Enrquez de Ribera. -Entr el presidente el 5 de enero de 1659. Da triste registr la ciudad -de San Salvador el 30 de septiembre de dicho ao; violento terremoto -redujo a escombros la iglesia parroquial y amenaz con destruir la poblacin. -Se crey que el terremoto era debido al volcn en cuya falda -est edificada dicha ciudad. Mientras que el gobernador D. Martn Carlos -de Mencos se ocupaba en arreglar la cuestin de la moneda, en Costa -Rica el gobernador D. Rodrigo de Arias Maldonado, hijo de D. Andrs, -determin la reconquista de Talamanca, cuyos habitantes vivan casi -independientes. Despus de dejar el gobierno el citado Arias Maldonado, -los indgenas volvieron a su vida errante y salvaje, teniendo que ir, -tiempo adelante, los misioneros para traerlos a la vida de la civilizacin. -No deja de tener curiosidad la noticia de que en el ao 1663 y -bajo la gobernacin de Mencos se hizo uso por primera vez de una imprenta, -que trajo tres aos antes Jos Pineda Ibarra. La primera obra -que se imprimi—aunque algunos cronistas sealan otras—fu un tratado -teolgico de 728 pginas en columnas de letra clara y uniforme, -bien cortado, encuadernado y asentado como en Europa<a name="FNanchor_334" id="FNanchor_334" href="#Footnote_334" class="fnanchor">[334]</a>. El general -Mencos, primer presidente militar que tuvo Guatemala, comprendiendo -el peligro que corran las posesiones espaolas, siempre amena<span class="pagenum"><a name="Page_292" id="Page_292">[292]</a></span>zadas -de los corsarios ingleses, se ocup en la defensa de las costas. -Razones tena para ello, porque el 29 de junio de 1665, una partida de -ciento veinte, mandados por Eduardo David, subieron por el ro San -Juan y atravesaron el lago de Nicaragua, cayendo sobre la ciudad de -Granada<a name="FNanchor_335" id="FNanchor_335" href="#Footnote_335" class="fnanchor">[335]</a>. La ocuparon sin resistencia, apoderndose de todo lo que -encontraron a mano, y se llevaron prisioneros a algunos de sus habitantes.</p> - -<p>Escarmentados los vecinos de Granada, y en particular su ayuntamiento, -solicitaron recursos de Guatemala para fortificar la poblacin -y ponerla a salvo de los ataques de los filibusteros. Comenz las -obras el gobernador Salinas con los fondos que pudo reunir y con los -que luego se le remitieron. Sin embargo, Nicaragua sigui amenazada -por los corsarios, y no slo Nicaragua, sino tambin Costa Rica. El -general Mencos, contra la opinin de tenaz oposicin de la Junta de -Guerra de Guatemala, se decidi a marchar a Granada, sin embargo -de sus setenta aos y de sus achaques. Lo mismo el concejo que la -Audiencia intentaron hacer desistir al presidente de su proyecto; todo -hubiese sido en vano, si por entonces no se recibiera la noticia de que -estaba nombrado nuevo presidente por el gobierno de la metrpoli.</p> - -<p>El nuevo presidente se llamaba D. Sebastin lvarez Alfonso Rosica -de Caldas, caballero de la orden de Santiago, seor de la casa de -Caldas y regidor perpetuo de la ciudad de Len. Lleg a mediados de -enero de 1667, siendo recibido con sealadas muestras de alegra por -el cabildo y la Audiencia, bien que pronto comenzaron las rencillas y -los disgustos entre aquellas corporaciones y la nueva autoridad. En -tanto que en Nicaragua el gobernador Salinas se ocupaba en la construccin -de un fuerte, al que di el nombre de <i>castillo de Austria</i>, el -presidente lvarez hubo de nombrar gobernador interino de Nicaragua -a D. Francisco de Valds. Pronto se declararon guerra a muerte Valds -y Salinas, ponindose lvarez al lado del primero y la Audiencia de -parte del segundo. lvarez, lo mismo que antes Mencos, resolvi marchar -a Nicaragua, y tambin como antes, el cabildo y la Audiencia le -requeran para que desistiera del viaje. Fu a Nicaragua, tom algunas -medidas y volvi sin haber conseguido nada de provecho. Deseaban reedificar -la catedral el obispo D. Juan de Santo Mathia, el cabildo y -aun el pblico; slo el presidente tena empeo en levantar una nueva. -Triunf al fin el testarudo D. Sebastin, quien logr que Guatemala -tuviese una de las catedrales ms hermosas de la Amrica espaola. -Entre la Audiencia y lvarez existan en un principio rencillas que<span class="pagenum"><a name="Page_293" id="Page_293">[293]</a></span> -terminaron en odios, vindose obligado el Rey a nombrar presidente -de la Audiencia, visitador y juez de residencia a D. Juan de Santo -Mathia, obispo de la dicesis. Antes de que terminara el juicio, muri -D. Sebastin. En el ao 1670 volvieron los corsarios a entrar por el ro -San Juan y llegaron a Granada, cuyos habitantes—como dice Ximnez—<i>vivan -tan descuidados, que ni un viga tenan</i>. Cometieron muchos -ultrajes, lo mismo en los templos que en las casas de los particulares. -Es de creer—aunque los cronistas no lo dicen—que el jefe de la expedicin -fu el ingls Juan Morgan.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_294" id="Page_294">[294]</a></span></p> - -<h3 id="CAPITULO_XIX">CAPITULO XIX</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Capitana general de Guatemala (Continuacin).—El presidente -Escobedo: los piratas: Albemale y los misioneros.—El -presidente Sierra.—Una limosna al rey de Espaa.—Recopilacin -de Indias.—Los presidentes Alava y Enriquez -de Guzmn: reformas.—Nicaragua, Costa Rica, Honduras y -El Salvador.—El presidente Barrios en Guatemala.—Expedicin -al Petn y Lecandn.—El presidente Snchez de -Berrospe.—Gobierno de la Audiencia, de Ceballos y de Coso.—Costa -Rica y Nicaragua.—El presidente Rodrguez -de Rivas: terremoto de 1717.—Nicaragua, Costa Rica, Honduras -y El Salvador.—Guatemala: gobiernos de Echevers -y de Rivera Villaln.—Rivera Santa Cruz.—El arzobispado.—Los -presidentes Araujo y Vzquez Prego.—Reformas.—Gobierno -de Velarde.—El presidente Arcos.—Los misioneros.—Los -presidentes Fernndez de Heredia y Salazar: -expulsin de los jesutas.—El presidente Mayorga: terremoto -de 1773.—Traslacin de la capital al valle de La -Virgen.—Amrica Central.—El presidente Glvez: reconquista -de Omoa y de Roatn: colonia espaola en Trujillo: -expedicin a Ro Tinto.—El presidente Estacherra.</span></p> - -<p class="p2">Nombrado (29 octubre 1671) presidente, gobernador y capitn general -D. Fernando Francisco de Escobedo, general de artillera, Gran -Cruz de la orden de San Juan y bailo de Lora, lleg a Guatemala en -febrero de 1672, y como de costumbre, tuvo recibimiento entusistico. -Emprendi en seguida la construccin de un fuerte en el ro San Juan -de Nicaragua, que se llam de la <i>Concepcin</i>, y cuyo nombre dej poco -despus por el del ro, esto es, <i>San Juan</i>. El 6 de noviembre de 1674, -porque cumpla trece aos Carlos II, se celebraron solemnes fiestas -reales (corridas de toros, carreras, sortija, estafermo, luminarias, etc.). -Mayores y ms suntuosos fueron los festejos que se hicieron cuando el -Rey tom en sus manos las riendas del gobierno.</p> - -<p>Tiempo haca que se hallaban amenazados por los piratas los establecimientos -espaoles de aquella parte de las Indias, hasta que por la -metrpoli hubo de ser nombrado gobernador de Jamaica el duque de<span class="pagenum"><a name="Page_295" id="Page_295">[295]</a></span> -Albemale, con encargo de exterminar a los corsarios, lo que realiz—segn -refiere Alcedo—ahorcando a cuantos pudo haber a las manos. -Por otra parte, los misioneros llevaron la civilizacin a las islas de la -Amrica Central, y con este motivo ya no tuvieron segura morada los -aventureros y piratas.</p> - -<p>Entre el obispo D. Juan de Ortega Montas por un lado, Escobedo -y los oidores Roldn y Novoa por otro, se declar tenaz contienda, -acordando el gobierno de la metrpoli que el licenciado D. Lope de -Sierra Osorio se encargara del poder de Guatemala y abriese el juicio -de residencia (1678). Muy bien se lo tenan merecido todos—dice Ximnez—y -aun mayores castigos, por las iniquidades que haban ejecutado<a name="FNanchor_336" id="FNanchor_336" href="#Footnote_336" class="fnanchor">[336]</a>.</p> - -<p>Obedeciendo rdenes de la metrpoli, Sierra Osorio convoc una junta -con el nico objeto de pedir en nombre del Rey algn donativo, pues -tanta era la penuria de la corte. Expusieron algunos de los concurrentes -la suma miseria a que estaba reducido el reino, acordando servir al monarca -con veinte mil pesos, siempre que se les concediese permiso para -comerciar con el Per. Recordaremos que en el ao 1680 se public la -famosa <i>Recopilacin de Indias</i>, en la cual se hallan las cdulas, cartas, -provisiones, ordenanzas, instrucciones, autos y otros despachos expedidos -para el buen gobierno de las colonias, desde el reinado de Carlos I -hasta el de Carlos II, en un lapso de tiempo de cerca de ciento sesenta -aos. Tambin en 1680 se termin el edificio de la catedral, cuyas obras -comenzaron en el de 1669. Suntuosas fueron tambin las fiestas que se -celebraron con motivo del matrimonio de Carlos II con Mara Luisa -de Orleans.</p> - -<p>Nombrse presidente y gobernador interino, con encargo de continuar -el juicio de residencia de Escobedo, al licenciado D. Miguel de Augusto -y Alava, caballero de la orden de Alcntara (1681). Nada digno -de contar ocurri en Guatemala desde el ao 1681 hasta el 1683, en -que vino a hacerse cargo de la presidencia D. Enrique Enrquez de -Guzmn, caballero tambin de la orden de Alcntara, individuo del -Consejo de guerra y de la Junta de Indias y armadas. El nuevo presidente -mejor el estado de los hospitales de la ciudad y protegi las tentativas -hechas por los misioneros dominicanos para continuar las reducciones -de indios infieles. Entre el gobernador de Soconusco y el Sr. Nez -de la Vega, obispo de Chiapa, ocurrieron serias desavenencias, en -las cuales hubo de intervenir y, por cierto, con verdadero espritu de -justicia, el presidente Enrquez y luego el Consejo de Indias. El Rey -aprob las providencias del presidente de Guatemala, terminando la fa<span class="pagenum"><a name="Page_296" id="Page_296">[296]</a></span>mosa -cuestin. Habiendo fallecido por entonces D. Alvaro de Losada, -gobernador de Nicaragua, vino a reemplazarle el maestre de campo don -Gabriel Rodrguez Bravo de Hoyos. Sobrevinieron en seguida graves -disturbios, contribuyendo a ello la torpeza de Rodrguez, a quien sucedi -(1693) D. Pedro Jernimo de Colmenares. Habremos de recordar -que la provincia de Costa Rica, a fines del siglo <span class="smcap">xvii</span>, estaba en completa -decadencia, no sin que para ello influyesen las frecuentes correras -de los corsarios. Dichas correras obligaron a los habitantes a retirarse -al interior, abandonando los cultivos de los puntos prximos a la -costa. Por lo que respecta a la provincia de Honduras, all se reunieron -en 1689 muchos piratas, dirigindose algunos a Trujillo, donde cometieron -toda clase de atrocidades. La provincia de El Salvador, a ltimos -del siglo <span class="smcap">xvii</span>, hasta bien entrado el siglo <span class="smcap">xix</span>, estuvo gobernada por -un alcalde mayor, dependiente del gobierno central de Guatemala. En -el citado ao de 1694 era alcalde mayor de El Salvador y San Miguel, -D. Jos de Calvo y Lara, sucesor de D. Jos Hurtado de Arias.</p> - -<p>Continuando la historia de Guatemala, procede que digamos que el -general Enrquez de Guzmn dimiti el mando el 1687, viniendo a reemplazarle -en enero de 1688 el general D. Jacinto de Barrios Leal, caballero -de la orden de Calatrava. Cuntase que al desembarcar en la costa -del Norte fu robado por las piratas. Si en la primera poca de su gobierno -mostr cierta moderacin y prudencia, pronto hubo de romper -con la Audiencia, y la causa tuvo origen—segn refiere Fuentes y Guzmn -en la <i>Recordacin Florida</i>—en una <i>centella amorosa, que a un tiempo -mismo arda en el corazn del Presidente y naca en el del oidor Valenzuela</i>. -Habiendo llegado a conocimiento del gobierno de la metrpoli lo -que ocurra, se nombr juez pesquisidor al licenciado D. Fernando Lpez -Ursino y Orbaneja. Lleg Orbaneja el 25 de enero de 1691 y se encarg -en seguida del gobierno, el cual tuvo hasta diciembre de 1694, -pues el Consejo de Indias no encontr nada censurable en Barrios Leal. -Inmediatamente que volvi al poder, slo pens en vengarse de sus enemigos, -y para l eran sus enemigos todos los que se pusieron de parte -del oidor Valenzuela. En seguida pens en la conquista del Petn y Lecandn. -Entre las personas importantes que consult para la realizacin -del plan—y por cierto que no fu atendido—se encuentra el famoso -cronista Ximnez, que form parte de la expedicin. Poco consigui -Barrios Leal en su difcil empresa, y a su vuelta falleci el 12 de noviembre -de 1695.</p> - -<p>El 25 de marzo de 1696 hizo su entrada en Guatemala D. Gabriel -Snchez de Berrospe, nombrado gobernador, capitn general y presidente -de la Audiencia. Berrospe, no slo conquist y fortific el Petn,<span class="pagenum"><a name="Page_297" id="Page_297">[297]</a></span> -sino acab de someter la provincia de Lecandn. Del gobierno de Costa -Rica se encarg en 1698 D. Francisco Serrano de Reyna. A la sazn, -como antes y despus, frailes recoletos, procedentes de Guatemala y -de Nicaragua, se dirigieron a las montaas de Costa Rica, logrando -atraerse a los indgenas mediante la predicacin y el convencimiento.</p> - -<p>Rotas las relaciones entre el gobernador Snchez de Berrospe y el -obispo Navas, como tambin entre aqul y el oidor Amzquita, el gobierno -de la metrpoli tuvo el mal acierto de nombrar visitador a don -Francisco Gmez de Madriz, que lleg a Guatemala en los ltimos das -del ao 1699. Madriz era un hombre inmoral: quera enriquecerse en -poco tiempo y para ello no reparaba en los medios ms censurables. -Tambin di algunos escndalos, pues requera de amores a no pocas -mujeres casadas. A tal punto lleg su desvergenza, que los vecinos de -Guatemala obligaron a Snchez de Berrospe a encargarse del poder, -no obstante su falta de salud; pero Madriz, arrostrando las iras populares, -le confin al pueblo de Patulul. Tampoco hizo caso de la Audiencia, -entablndose formal y reida lucha entre aqulla y el citado pesquisidor. -Sucesos censurables se originaron en Guatemala, logrando al -fin la Audiencia que el insolente juez abandonase la ciudad. En los ltimos -das de marzo de 1701 se recibi en Guatemala la noticia del fallecimiento -de Carlos II (1. noviembre 1700) y la sucesin al trono de -Felipe V de Borbn.</p> - -<p>Habiendo renunciado el gobierno Snchez de Berrospe (1701), emprendi -su regreso a la pennsula en los comienzos de 1702, quedando -la Audiencia con el poder, hasta que lleg en mayo de dicho ao don -Alonso de Ceballos y Villagutierre, de la orden de Alcntara, clrigo -ilustrado y hombre tolerante. Al poco tiempo muri el virtuoso obispo -Las Navas (2 noviembre 1702) y un ao despus el gobernador Ceballos -(27 octubre 1703). Sucedile el oidor Duardo.</p> - -<p>Don Toribio de Coso y Campa, caballero de la orden de Calatrava, -tom posesin de la autoridad suprema el 2 de septiembre de 1706. El -nuevo gobernador, aunque estaba dominado por el lucro y slo pensaba -en adquirir dinero para volver a su pas, era hombre bondadoso. -Preocupbale el estado de Costa Rica y de Nicaragua, provincias expuestas -siempre a los ataques de los zambos mosquitos. De la primera -era gobernador Serrano de Reina, empleo que ejerci unos seis aos -y que mereci ser condenado por la Audiencia de Guatemala. Le reemplaz, -como gobernador interino, D. Diego de Herrera Campuzano -(1704) y en propiedad obtuvo luego el cargo D. Lorenzo Antonio de -Granda y Balbn (1707), en cuyo tiempo se sublevaron los indios de -Talamanca (1709). Granda y Balbn no pertenece al nmero de los bue<span class="pagenum"><a name="Page_298" id="Page_298">[298]</a></span>nos -gobernadores de Costa Rica. A su muerte (1712), volvi al pas -Herrera Campuzano, si bien el capitn general de Guatemala nombr -interinamente gobernador a D. Jos Antonio Lacayo y Briones. Otras -insurrecciones en el pas fueron sofocadas y castigados sus autores. -Acerca de Nicaragua es de sentir el mal gobierno de D. Miguel de Camargo, -quien comenz a ejercer sus funciones el ao 1705. Para catequizar -a los aborgenes, envi frailes a que predicaran el cristianismo, y -como dijesen los misioneros que los indios se valan de ciertas hechiceras, -el gobernador por ello castig a muchos inocentes indgenas y ajustici -a algunos. El bondadoso obispo de la dicesis, Fray Diego Morcillo, -reprob los hechos de Camargo y prohibi las misiones, y en su afn -de poner correctivo a tantos abusos, hizo dos viajes a la ciudad de Guatemala, -para que Coso y Campa y la Audiencia pusiesen remedio a -tantos males. Temiendo ser castigado, Camargo se fug de Nicaragua, -sucedindole en el cargo D. Sebastin de Arancibia. Tiempo adelante -el obispo Morcillo obtuvo el arzobispado de Lima y el virreinato del -Per. A Morcillo sucedi Fray Benito Garret (1711), hombre orgulloso -y pedante, que humill al gobernador Arancibia y menospreci a la -Audiencia, cuyo alto tribunal le expuls de la dicesis (1716).</p> - -<p>Continuando la relacin de los sucesos de Guatemala, justo ser recordar -los buenos deseos del gobernador Coso en favor del pas. No pocos -disgustos le ocasion el obispo Alvarez de la Vega y Toledo, trasladado -en 1713 de Chiapa a Guatemala. Aplausos merece por haber sofocado -una sublevacin de los indios zendales, mostrndose el Rey tan -agradecido que le prorrog por dos aos ms el tiempo de su gobierno -y le confiri el ttulo de marqus de Torre Campo.</p> - -<p>Sucedi al marqus de Torre Campo en el cargo de gobernador de -Guatemala, D. Francisco Rodrguez de Rivas, maestre de campo de los -reales ejrcitos (4 octubre 1716). Terrible terremoto ocurri el 29 de -septiembre de 1717. Antes lo haban anunciado ciertas seales: el volcn -denominado de <i>Fuego</i> empez a lanzar llamaradas en la noche del -27 de agosto, y poco despus se sinti subterrneo ruido y trepidacin -del suelo. En los das siguientes continu el volcn arrojando fuego y -continuaron los temblores de tierra. Al mismo tiempo se sucedan las -funciones religiosas, promovidas por el clero y por las autoridades. El -capitn general Rodrguez de Rivas, se port como deba en aquellos -das tristsimos. Pocas fueron las desgracias personales; algunos templos -y muchas casas particulares vinieron al suelo. Opuesta conducta que el -gobernador sigui el obispo Alvarez de la Vega, que continuaba anunciando -males mayores. En todo esto obraba el prelado, ya por el odio -que al gobernador tena, ya porque pensaba que de este modo podra<span class="pagenum"><a name="Page_299" id="Page_299">[299]</a></span> -elevar la iglesia de Guatemala a metropolitana. Celebrronse varias -juntas para acordar si convena la traslacin de tribunales a sitio ms -seguro. Opinaba el gobernador que no era conveniente y lo contrario -el obispo; los oidores, los individuos del cabildo, los religiosos y los habitantes -en general, tampoco se hallaban conformes unos con otros. Intervino -en el asunto el virrey de Mxico, haciendo responsable al capitn -general del quebranto que sufriese la Real Hacienda, por no haber permitido -que pasasen a otro punto las cajas reales y los tribunales. Vino -el Rey a terminar el asunto, ponindose al lado del gobernador Rodrguez. -Tiempo era ya de que las autoridades y vecinos se ocupasen en reparar -los daos causados en la ciudad, lo que se consigui en los aos -1718 y 1719. En tanto que Guatemala se repona de sus quebrantos, -Nicaragua, Costa Rica y Honduras, vivan en el citado ao de 1719 en -contnuo desasosiego, temerosas de los ataques de los corsarios. Tambin -aguijoneados los gobernadores por el ansia del lucro, cometan toda clase -de desaciertos. No les iban en zaga los alcaldes mayores. Por lo que -se refiere a la provincia de El Salvador, apenas tena que temer de los -piratas, siendo de igual modo digno de notarse la mayor moralidad en la -administracin pblica. La cultura, el bienestar y la riqueza eran mayores -en dicha provincia que en Nicaragua, Honduras y Costa Rica. -En esta ltima ejerca el cargo de gobernador desde mayo de 1713 don -Jos Antonio Lacayo de Briones, funcionario ms cumplidor de su deber -que Grande y Balbn, su antecesor. A la liberalidad de Lacayo se -debi la fbrica del convento de frailes franciscanos, que se construy -en Esparza. Sucedi a Lacayo (diciembre de 1716), D. Pedro Ruiz de -Bustamante, el cual obtuvo la doble investidura de gobernador y capitn -general de la provincia; pero el Rey (febrero de 1718) nombr a -D. Diego de la Haya Fernndez, que tom posesin a fines de noviembre. -Con una actividad digna de alabanza se dedic por completo a sacar al -pas de la miseria en que se hallaba, animndole en su obra el capitn -general de Guatemala. El gobernador la Haya, defendi su territorio -de los corsarios ingleses (1720) y entabl relaciones de amistad con el -jefe de los mosquitos. Das tristes fueron para la ciudad de Cartago -desde el 16 de febrero de 1723, en que el volcn Iraz comenz a arrojar -materias encendidas al mismo tiempo que se sentan ruidos subterrneos. -Ahora, como siempre, el gobernador la Haya cumpli con su -deber. En Nicaragua, separado del gobierno en 1721 Arancibia, le sucedi -(1722) D. Antonio de Poveda y Rivadeneira, que a su vez tambin -fu separado a fines de 1724, sustituyndole D. Toms Marcos Duque de -Estrada. Torpe en su mando Duque de Estrada, no pudo impedir que -una sublevacin popular le arrojase del poder. El capitn general de<span class="pagenum"><a name="Page_300" id="Page_300">[300]</a></span> -Guatemala mand sofocar el levantamiento a Lacayo de Briones, el -mismo que antes tuvo el mando de Costa Rica. Apaciguados los nimos, -el citado capitn general llam a Guatemala al Duque de Estrada y -nombr jefe de la provincia al ya citado Poveda (enero de 1727), muerto -en la noche del 7 de julio a manos de unos asesinos.</p> - -<p>Guatemala iba a tener nuevo gobernador, capitn general y presidente -de la Audiencia. A Rodrguez de Rivas sucedi D. Pedro Antonio -de Echevers y Subiza, caballero de la Orden de Calatrava y seor -de la Llave Dorada, quien tom posesin el 2 de diciembre de 1724, celebrndose -en su obsequio toda clase de festejos. El residenciado Rodrguez -de Rivas result culpable por varios hechos, siendo los principales -el haber recibido dinero en cambio de ttulos de corregidores, alcaldes -mayores, etc. Echevers, que comenz su gobierno atrayndose las -simpatas de sus subordinados, pronto vari de conducta y se hizo odioso -a todos. Trataba con poca consideracin a los oidores, a los abogados y -a los individuos del concejo. Con la Audiencia tuvo enconada disputa. -A los nueve aos de ejercer el gobierno, le sucedi el brigadier D. Pedro -de Rivera y Villaln. Trajo Rivera y Villaln los cargos de presidente -de la Audiencia, capitn general y gobernador (22 diciembre -1729). Poco despus se le concedi el grado de mariscal de campo (16 -septiembre 1730). Hzose simptico desde los primeros actos de su gobierno. -En julio de 1726 vino a Guatemala D. Manuel de Castilla, de -paso a Honduras, de donde haba sido nombrado gobernador en sustitucin -de Gutirrez de Argelles. Para sustituir a Poveda Rivadeneira en -Nicaragua fu nombrado el sargento mayor D. Pedro Martnez de Ugarrio -(27 julio 1727), y a ste sucedi (mediados de 1728) Duque de -Estrada (segunda vez). Alterse el orden pblico en el ao 1730, tal -vez por debilidad de Duque de Estrada. Bartolom Gonzlez Fitoria -hizo su entrada solemne en Len el 13 de julio de 1730, siendo obsequiado -con corridas de toros y representaciones dramticas. Reconocemos -que se port mejor en el gobierno que Duque de Estrada, aunque -su administracin no se seal por sucesos notables. Vino a sucederle, -ltimos de 1735, el capitn D. Antonio Ortiz, y en el mismo ao muri -en Len Fray Dionisio de Villavicencio, obispo de la dicesis. De Costa -Rica diremos que el capitn D. Baltasar Francisco de Valderrama -sucedi a D. Diego de la Haya (mayo de 1727). Valderrama se atrajo -el odio del clero y fu sustitudo en la gobernacin (abril 1736) por el -teniente coronel D. Antonio Vzquez de Cuadra, que muri a fines de -junio del mismo ao. Sucedile interinamente el sargento mayor don -Francisco Carrandi y Menn, que realiz una expedicin contra los -indios mosquitos sin resultado alguno. Debi Carrandi ser relevado del<span class="pagenum"><a name="Page_301" id="Page_301">[301]</a></span> -mando por el capitn general de Guatemala (1739), reemplazndole -D. Francisco de Olaechea. Separado del mando este ltimo, fu nombrado -el capitn de infantera D. Juan Gemmir y Lleonart (1740), quien -tuvo grandes desavenencias con el cabildo eclesistico por causa de la -posesin del obispo Pardo de Figueroa.</p> - -<p>Acerca del capitn general de Guatemala D. Pedro de Rivera y Villaln, -importa referir que se dirigi al Rey en solicitud de varias reformas -administrativas, acordando Felipe V desestimar lo que se le -propona, y mand que los alcaldes siguiesen administrando justicia y -los oficiales reales continuaran recaudando los tributos. Posteriormente, -convencido el monarca de que el gobernador estaba en lo cierto, -mand (24 marzo 1741) que pusiera en prctica las proposiciones que -antes hiciera, autorizndole tambin a emprender guerra exterminadora -contra los indios zambos mosquitos, que continuamente hostilizaban -las costas de Comayagua y Costa Rica<a name="FNanchor_337" id="FNanchor_337" href="#Footnote_337" class="fnanchor">[337]</a>. Si en instruccin pblica -realiz saludables reformas, fueron mayores las referentes a la hacienda. -No es de extraar, dada la moralidad de la administracin pblica, -que los individuos del ayuntamiento dijesen (18 julio 1741) que nunca -haba estado mejor el Erario pblico, ni en lo que respecta a las recaudaciones, -ni en lo concerniente a los gastos; que el capitn general -Rivera y Villaln, sin embargos y violencias, y slo con su diligencia -y tino, supo patrocinar los derechos del fisco y el aumento de los caudales, -satisfaciendo con integridad los sueldos corrientes y las deudas -atrasadas, como tambin remitiendo remesas de dinero al monarca sin -necesidad de acudir prstamos del vecindario.</p> - -<p>D. Toms de Rivera y Santa Cruz sucedi a Rivera Villaln. Tom -posesin el 16 de octubre de 1742. Era Santa Cruz natural de Lima y -se atrajo pronto las simpatas de la Audiencia, del cabildo y del pueblo -en general. Desde fines del ao 1741 gobernaba en Honduras el capitn -de infantera D. Toms Hermenegildo de Arana, sucesor de D. Francisco -de Parga. Arana se ocup con actividad asombrosa a dar vida a la -industria de Honduras. Como juez pesquisidor se present en Honduras -el oidor D. Fernando Alvarez de Castro, hombre que comenz mostrando -mala voluntad al citado gobernador. Desterrado Arana a Esguipulas, -Alvarez de Castro se hizo dueo del poder. En aquel tiempo D. Jos -Lacayo de Briones, gobernador de Nicaragua, vindose amenazado de -los ingleses, le pidi auxilio, contestando Alvarez de Castro que no poda -en aquellas circunstancias. El, por su parte, persigui en Honduras -a los indios que traficaban con los ingleses de la costa, en tanto que el -juez pesquisidor intent en vano castigar a los defraudadores del Era<span class="pagenum"><a name="Page_302" id="Page_302">[302]</a></span>rio -pblico. Falleci poco despus y su muerte no fu sentida, por su -carcter demasiado enrgico. Cuando el capitn general de Guatemala -tuvo noticia del fallecimiento, nombr gobernador provisional al -maestre de Campo D. Luis Machado. Terminados entonces los conflictos -entre la autoridad civil y la eclesistica, el capitn Arana y los -suyos pudieron volver a sus casas, y todo qued en paz, turbada en mal -hora por el carcter desptico de Alvarez de Castro. Sin detenernos en -otros sucesos, hay que registrar una cdula del 23 de agosto de 1745, -dada en San Ildefonso, y por la cual fu nombrado el brigadier don -Alonso Fernndez de Heredia gobernador de Nicaragua y comandante -general de dicha provincia, de la de Costa Rica, de las jurisdicciones del -Realejo, Subtiaba, Nicoya, Sbaco y dems territorios y costas comprendidas -desde el cabo de Gracias a Dios hasta el ro Chagres; en la -inteligencia de que, por muerte del brigadier, o por cualquier causa que -retardara su llegada, deba reemplazarle en sus funciones el coronel don -Juan de Vera, y otro tanto se dispona respecto de este ltimo, para -que le sustituyese el dicho brigadier en cualquiera de los eventos indicados.<a name="FNanchor_338" id="FNanchor_338" href="#Footnote_338" class="fnanchor">[338]</a> -En diciembre de 1746 comenz gobernar Fernndez de -Heredia. El Salvador iba progresando poco a poco. El alcalde mayor -de la provincia no tena que temer a piratas y corsarios. La vida de El -Salvador se deslizaba ms tranquila que la de Honduras, Nicaragua y -Costa Rica. El 24 de marzo de 1744, D. Isidro Daz de Vivar tom posesin -de la alcalda mayor de El Salvador.</p> - -<p>En Guatemala, donde continuaba de capitn general Rivera y Santa -Cruz, se celebr con toda clase de festejos la ereccin de su iglesia -sufragnea en metropolitana, siendo a la sazn obispo Fray Pardo de -Figueroa (1744). Dos aos despus se celebraron con toda suntuosidad -exequias fnebres en Guatemala por el fallecimiento de Felipe V (9 julio -1746), cambindose luego la tristeza en alegra por la elevacin al -trono de Fernando VI.</p> - -<p>El 19 de septiembre de 1747 se nombr capitn general, gobernador -y presidente de la Audiencia de Guatemala a D. Jos de Araujo y -Ro, tomando posesin el 23 de septiembre de 1748. Rivera y Santa -Cruz, en sus ltimos tiempos, haba tenido la desgracia de caer en desagrado -de la Audiencia. Veamos, pues, la poltica seguida por el nuevo -gobernador. Procur llevar la paz a Honduras y Nicaragua, a Costa -Rica y a El Salvador. Vivi en buena armona con la Audiencia y con -el cabildo. Cort toda clase de abusos y favoreci todo le que pudo a -los aborgenes.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_303" id="Page_303">[303]</a></span> -Sucedile, por Decreto expedido en Aranjuez (25 abril 1751), el mariscal -de campo D. Jos Vzquez Prego. En la Habana prest el correspondiente -juramento (10 noviembre 1751), ante el gobernador y capitn -general de la isla de Cuba, llegando a Guatemala y tomando posesin -de su cargo el 17 de enero de 1752. Persigui la fabricacin -y la venta del aguardiente de caa, como lo ordenaba Fernando VI -en cdula del 6 de Agosto de 1747. En 1753, el llamado Valle se dividi -en dos alcaldas mayores: la de Santa Ana de Chimaltenango y la -de Amatitn y Sacatepquez. Ocupse Vzquez Prego en la fbrica de -obras pblicas, especialmente fortalezas para contener las invasiones -de los filibusteros. A su fallecimiento (24 junio 1753) se encarg de la -capitana general el letrado Juan de Velarde, el cual, en los diecisiete -meses que la desempe mantuvo el imperio de la ley.</p> - -<p>Don Alonso Arcos y Moreno, mariscal de campo, fu nombrado el -29 de enero de 1754, y tom posesin el 17 de octubre del mismo ao. -No se explican los motivos para los largos y desordenados festejos que -se celebraron. Todos tenan empeo en obsequiar al Sr. Arcos, y solamente -dos religiosos protestaron desde el plpito de ciertos escndalos. -Escandalosos eran en verdad los bailes que se verificaron en diferentes -sitios y aun en ciertos monasterios. Mostr actividad en el despacho -de los asuntos, si bien cumple referir que era mayor su empeo -en asuntos de su propio provecho, citndose como prueba de ello la introduccin -de 270 fardos, rotulados como equipaje de dicho funcionario -y que eran artculos de comercio (1754). Otras irregularidades cometidas -por el capitn general le enagenaron las simpatas de sus gobernados. -No habremos de olvidar los trabajos de los misioneros en -Costa Rica, Honduras, Nicaragua y El Salvador, para traer al camino -de la verdad a los indios que an permanecan infieles. Recibise en -Guatemala la noticia del fallecimiento de Fernando VI, celebrndose -sus funerales algunos meses despus (16 y 17 de julio de 1760). A su -sabor se despacharon algunos poetas, pudiendo servir de ejemplo la -siguiente octava:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Fuentes puras los ojos de Fernando</div> -<div class="line">Dos Castalias de llanto estn vertiendo,</div> -<div class="line">Y mientras l va su agua derramando</div> -<div class="line">Toda Aganipe se la va bebiendo.</div> -<div class="line">Las musas, que esto ven, examinando</div> -<div class="line">La noble causa que lo est afligiendo,</div> -<div class="line">Dndose al sentimiento por despojos,</div> -<div class="line">Se van a pique ahogadas en sus ojos.</div> -</div></div></div> - -<p>Celebr Guatemala con singular alegra la subida al trono de Carlos -III. Muri el gobernador Arcos y Moreno el 27 de octubre 1760,<span class="pagenum"><a name="Page_304" id="Page_304">[304]</a></span> -no figurando su nombre entre los mejores gobernadores de Guatemala.</p> - -<p>El gobernador interino Velarde dej el cargo en junio de 1761, a la -llegada del Sr. D. Alonso Fernndez de Heredia, brigadier de los reales -ejrcitos y ascendido a mariscal de campo al venir a Guatemala. -Antes de resear los hechos de Fernndez de Heredia conviene decir -que Velarde en los dos perodos que tuvo el gobierno di sealadas -muestras de rectitud y honradez. Era Fernndez de Heredia hombre -arrebatado, vanidoso y poco amigo de la justicia. Se llev mal con la -Audiencia e intervino torpemente en los asuntos de Honduras, Nicaragua -y Costa Rica. La provincia de El Salvador continuaba su vida -tranquila, no interviniendo en su administracin las supremas autoridades -de la colonia. Tal vez sea merecedor de mayores censuras el -municipio de la ciudad de Guatemala, cuyas cuentas no se ajustaban a -la exactitud y legalidad.</p> - -<p>Sucedi a Heredia el capitn de navo D. Joaqun Aguirre y Oquendo; -pero, cuando se diriga a tomar posesin del cargo muri en Zacapa -(9 abril 1764). El brigadier D. Pedro de Salazar tom posesin el 3 -de diciembre de 1765 y era opinin general que a los desmayos y tristezas -pasadas sucederan das felices para Guatemala. Salazar mostr -ser laborioso funcionario. Termin el castillo que en Omoa se mand -construir para contener las invasiones de los corsarios e hizo otros reparos -en obras importantes. Reformas realiz dignas de alabanzas, -bien que siempre tuvo a su lado la Audiencia y el ayuntamiento. A -fines de junio de 1767 lleg a Guatemala la famosa pragmtica por la -cual Carlos III arrojaba de los dominios espaoles a los hijos de Loyola. -Aunque Salazar estimaba a los jesutas, cumpli lo que se le mandaba, -no sin que en Guatemala, Nicaragua, San Salvador, Honduras y -Costa Rica la opinin general se mostrara favorable a los discpulos de -San Ignacio. Para activar la fbrica del castillo de San Fernando en -Omoa, all march Salazar y all contrajo grave dolencia que le llev -al sepulcro en Guatemala (20 mayo 1771). Encomendse la residencia -al oidor D. Antonio de Arredondo (14 diciembre 1775).</p> - -<p>Vino a suceder Salazar el brigadier D. Martn de Mayorga, cuyo -nombramiento se comunic a la Audiencia (1772) y entr en la ciudad -de Guatemala el 12 de junio de 1773. Con verdadero rigor castig Mayorga -a la gente maleante y a los infractores de las leyes. Por entonces -anunciaba la voz pblica que de un momento a otro se abrira la -tierra para tragar a los habitantes de la ciudad, aadiendo otras como -profecas igualmente aterradoras. Espantosos sacudimientos de la tierra -se verificaron en mayo y junio de 1773, los cuales fueron especie -de presagio de la catstrofe del 29 de julio. Este da—dice el Padre<span class="pagenum"><a name="Page_305" id="Page_305">[305]</a></span> -Cadena—, digno de notarse con negros clculos y el ms funesto para -Guatemala por haber sido el de su lamentable catstrofe, a las tres y -cuarenta minutos de la tarde tembl la tierra. Todos imploraban el -auxilio divino. Los padres desatendan a sus hijos y los maridos a sus -mujeres. Los ruidos subterrneos eran seguidos de temblores, cayendo -tambin fuertes lluvias acompaadas de truenos y rayos. Undironse -muchos edificios, ocasionando varias muertes. La luz del da 30 permiti -contemplar en toda su desgracia los efectos de los fenmenos ssmicos. -Murieron ciento veintitrs personas, sin contar las fenecidas en -los lugares inmediatos y las que slo fueron heridas o golpeadas. El -gobernador general, el arzobispo Sr. Corts y Larraz, los oidores, los -alcaldes, todos cumplieron con su deber en aquel da tristsimo. En -los das 4 y 5 de agosto, bajo la presidencia del gobernador, se celebr -junta general de las personas principales de la ciudad para acordar -la traslacin de la metrpoli guatemalteca. Se acord marcharse -cuanto antes al pueblo de la Ermita, lo que verificaron el gobernador -general, los oidores, los oficiales reales y los empleados subalternos -de las secretaras; tambin se llevaron las arcas destinadas a las -rentas de aduana, tabaco y correos. Despus, entre los vecinos, surgi -enconada discordia, dividindose en dos bandos: uno que quera la -traslacin, y otro que optaba por el mantenimiento de la capital en -el mismo sitio y crea que con los materiales existentes era fcil la -reedificacin, aadiendo que en toda la provincia no haba sitio alguno -al abrigo de tamaa calamidad. Triste era, en verdad, trasladar la ciudad -que en 1542 se fund en el delicioso y pintoresco valle de Panchoy. -Terrible terremoto acaecido el 13 de diciembre, que acab de -arruinar muchos edificios de la desgraciada poblacin, disip las esperanzas -de los que crean posible la restauracin. Todava insisti el -arzobispo y algunos ms; pero el asunto estaba resuelto. Dnde se levantara -la nueva capital? Despus de muchos proyectos, se acord establecerla -en el valle llamado de la Virgen, como consta en la cdula -expedida por Carlos III en el palacio de San Ildefonso (21 julio 1775), -y que lleg a manos del capitn general el 1. de diciembre del citado -ao. En todos estos asuntos, tan delicados y complejos, mostr su imprudencia -el brigadier Mayorga. Por entonces era gobernador de El -Salvador el insigne D. Francisco Antonio de Aldama; de Nicaragua, -D. Manuel de Quiroga, sucesor de D. Domingo Cabello, y de Costa -Rica, D. Juan Fernndez de Bobadilla, recayendo despus el mando en -D. Jos Peri. Honduras tuvo por gobernador a D. Francisco de Aybar, -y luego a D. Juan Nepomuceno de Quesada, natural de la Habana.</p> - -<p>El coronel D. Matas de Glvez, que estaba en Guatemala desde ju<span class="pagenum"><a name="Page_306" id="Page_306">[306]</a></span>lio -de 1778, como segundo comandante del pas e inspector de las tropas -veteranas y de milicias, fu nombrado gobernador, capitn general -y presidente de la Audiencia (15 enero 1779). El 4 de abril tom posesin. -Alarmante noticia lleg a Guatemala en los ltimos das de octubre -del ao siguiente: los ingleses se haban hecho dueos del fuerte de -San Fernando de Omoa, defendido por corta guarnicin. All fu Glvez -a pelear con los ingleses. Glvez, ya ascendido a brigadier, era un -excelente gobernador. Preocupbale que el gobierno ingls, en guerra -con el espaol, deseaba aduearse el territorio de los Mosquitos, el -ro y castillo de San Juan, la ciudad de Granada y el golfo de Papagayos. -De la tierra de los Mosquitos sacaba Inglaterra mucha cantidad -de caoba y de otras maderas finas, zarzaparrilla, palo de tinta, algodn, -cacao, vainilla, ail, azcar, etc. Justo ser recordar la expedicin -que contra Nicaragua mand el gobierno ingls (1780). Al frente -de una de las fragatas se hallaba Horacio Nelson, que apenas contaba -veintitrs aos de edad y ya era capitn de navo. El joven marino -pudo salvar el banco de arena formado a la entrada del San Juan, -subi por el ro hasta la isla del Mico, donde despus llegaron, transportadas -en lanchas, las dems tropas extranjeras. Al siguiente da -(9 abril) arribaron a la isleta Bartola, cuyos defensores se portaron -bizarramente; pero volviendo a la carga, el capitn Nelson se apoder -de ella. Acerca del castillo de Omoa, ya hemos indicado que cay -en poder de los enemigos, bien porque estaban mandados por Polson y -Nelson, y bien porque ellos eran dos mil y nosotros doscientos cincuenta, -guatemaltecos en su mayor parte. No todo les sali bien a los -ingleses en Nicaragua. Las enfermedades les diezmaron, y nuestro gobernador, -aprovechndose del desaliento de ellos, recuper el castillo -(enero de 1781). Poco importa si—como dice algn cronista—el castillo -no fu conquistado personalmente por Glvez, sino por el ejrcito que -l mand. Terminada la guerra de Nicaragua en los comienzos de 1781, -Glvez volvi a Guatemala, dedicndose con actividad a reformar la -administracin pblica. Fijse tambin en las provincias de Honduras, -Costa Rica y El Salvador. En seguida emprendi la reconquista de -Roatn: el 14 de marzo de 1782 zarp de Trujillo la escuadrilla, conduciendo -cien hombres del batalln de infantera y unos quinientos milicianos. -Los ingleses no pudieron resistir el ataque de nuestras fuerzas, -presentndose el 17 de dicho mes los comisionados del gobernador -ingls al general Glvez, ofrecindole la rendicin de la isleta, como -as se efectu. La noticia del triunfo obtenido en Roatn se comunic, -mediante una goleta despachada expresamente a Espaa, al gobierno -de Madrid (21 de marzo). La agradable impresin que produjo en Gl<span class="pagenum"><a name="Page_307" id="Page_307">[307]</a></span>vez -la situacin de Trujillo, a su regreso de Roatn, le movi a decir -al Rey (17 abril 1782) que aquel puerto era el principal en el litoral -del Norte y que las tierras de la costa eran muy frtiles. Vinieron, en -efecto, ms de trescientas personas de ambos sexos procedentes de Asturias -y Galicia, y otras trescientas, poco ms o menos, de las islas -Canarias. Sin embargo de los buenos deseos de Quesada, gobernador a -la sazn de Honduras, el clima malsano y ardiente del litoral ech por -tierra los planes del general Glvez. En el mismo ao de 1782, de vuelta -de Roatn, se detuvo Glvez en Trujillo, saliendo luego al frente de -la expedicin, para Riotinto. La fortaleza de Quepriva fu tomada el -30 de marzo de 1782 y la de Lacriba el 2 de abril. Regres Glvez a -Trujillo, muy satisfecho por sus campaas de Roatn y de Riotinto, y -lleg a Guatemala, donde meses despus recibi graves noticias de -aquel ltimo punto. Una escuadra inglesa atac el 22 de agosto del citado -ao a Quepriva y a La Criba; las tropas de desembarco, apoyadas -de buen nmero de negros, saltaron a tierra y pasaron a cuchillo la -guarnicin de Quepriva y no hicieron lo mismo con la de La Criba porque -hubo de capitular. Glvez, que por la campaa de Nicaragua se le -haba conferido el ascenso a mariscal de campo, y por los servicios realizados -en Roatn y Riotinto el de teniente general, cuando se dispona -recuperar las fortalezas perdidas y reedificar a Trujillo, dej el -gobierno de Guatemala (10 marzo 1783) y pas con el cargo de virrey -a Nueva Espaa.</p> - -<p>El 5 de abril hizo su entrada en Guatemala, despus de corto gobierno -de la Real Audiencia, el brigadier D. Jos de Estachera. Dedicse -Estachera a adelantar la fbrica de los edificios pblicos, figurando -en primer trmino la catedral y en segundo la construccin de -una fuente monumental en la plaza mayor de dicha poblacin. Firmada -la paz entre Espaa Inglaterra (septiembre de 1783), pudo dedicarse -con mayor tranquilidad a sus edificaciones el capitn general. -En el ao 1786 celebraron ambas potencias un tratado complementario -y en l se estipul que la Gran Bretaa reconoca la soberana espaola -en el territorio de Mosquitos, y como consecuencia de tal reconocimiento -desocupara—como lo hizo—los varios establecimientos que -en esa faja de tierra posea.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_308" id="Page_308">[308]</a></span></p> - - -<h3 id="CAPITULO_XX">CAPTULO XX</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Gobierno de la isla de Santo Domingo.—Relaciones de la Isla -Espaola con la metrpoli.—Relaciones de las autoridades -de la isla entre s.—Los corsarios en la isla.—Los -franceses en Santo Domingo.—El Cdigo Negro.—Santo -Domingo y la revolucin francesa de 1789.—La anarqua en -la colonia.—Guerra de exterminio entre blancos y negros.—Los -ingleses en Santo Domingo.—Toussaint Louverture: -su carcter y cualidades.—Bonaparte y Toussaint -Louverture.—Lucha entre franceses y dominicanos.</span></p> - -<p class="p2">Por Real Cdula expedida en 9 de agosto de 1508 fu nombrado -Diego Coln gobernador de las colonias, llegando (10 julio 1509), a la -ciudad de Santo Domingo en compaa de Doa Mara de Toledo, su -mujer, de su hermano Fernando y de sus tos Bartolom y Diego.</p> - -<p>No es cierto—como dice Harrisse—que, muerto Cristbal Coln, -el Rey no quisiese dar a Diego, hijo del dicho Cristbal, posesin del -almirantazgo. Fernando el <i>Catlico</i> no se opuso a reconocerle como Almirante, -ni se neg a nombrarle gobernador de las Indias por nombramiento -real, ni ofreci resistencia a entregarle los derechos que como -Almirante le correspondan; lo que no quera era reconocerle virrey y -gobernador por derecho propio.</p> - -<p>Muchos e importantes fueron los pleitos sostenidos por Diego Coln -contra la Corona. El 5 de mayo de 1511 el Consejo Real declar que, -al Almirante y sus sucesores perteneca, con el ttulo de virrey, y por -fuero de heredad para siempre jams, la gobernacin y administracin -de justicia, as de la Isla Espaola como de las otras islas que el Almirante, -su padre, descubri, y de aquellas islas que por industria del dicho -su padre se descubrieron; que la administracin de justicia civil y -criminal se ejercera por el virrey o por sus tenientes y oficiales de justicia, -en nombre del Rey; que el virrey se hallaba sujeto a juicio de residencia -cuando los reyes lo dispusieran; que a stos corresponda el -repartimiento de los indios, y que el virrey deba de disfrutar el quinto -de las granjeras concedidas para extraer oro de las minas, y el dcimo -de todo lo que en las islas se hallare, trocare, etc., exceptuando el de los<span class="pagenum"><a name="Page_309" id="Page_309">[309]</a></span> -diezmos eclesisticos y el de las penas de cmara<a name="FNanchor_339" id="FNanchor_339" href="#Footnote_339" class="fnanchor">[339]</a>. Hzose ejecutiva -la citada declaracin por Real Cdula dada en Sevilla el 17 de junio de -1512. Por la sentencia se muestra que el Consejo atenda ms al Rey -que a D. Diego, no siendo, por tanto, de extraar, que el hijo del descubridor -del Nuevo Mundo prosiguiese los pleitos con ms insistencia.</p> - -<p>Debemos fijarnos en otro asunto, cual fu el gobierno de Diego Coln -en la Espaola. Desde el principio pocas fueron las simpatas que tuvo el -nuevo gobernador entre los vecinos de la isla. Solicitaron que se crease -una Audiencia compuesta de tres jueces de apelacin, cuyo objeto lo -dice el Rey en su consulta al <i>Consejo de Indias</i>, del 24 de septiembre de -1512. Sabis—dice—que causa de injusticias hechas por las justicias -del Almirante y el difcil remedio dellas en tanta distancia, embie los -jueces de apelacin<a name="FNanchor_340" id="FNanchor_340" href="#Footnote_340" class="fnanchor">[340]</a>. La Audiencia de Santo Domingo se haba -creado el 5 de octubre de 1511<a name="FNanchor_341" id="FNanchor_341" href="#Footnote_341" class="fnanchor">[341]</a>. Sin embargo de las cartas del Rey -al Almirante dndole consejos e instrucciones acerca de las cosas de -gobierno, D. Diego no haca caso alguno. Lo mismo se desentenda de -la sentencia dada en Sevilla, que de los consejos y rdenes que le daba -D. Fernando. Causa fu todo esto de que se formasen dos partidos en -la isla: el del Rey y el del Almirante, siendo preciso confesar que el -primero era mucho mayor que el segundo. Tantas y tan graves fueron -las quejas, que la Corona dispuso que se le tomase juicio de residencia, -y orden que regresara a Castilla. Lleg a Cdiz D. Diego el 9 de abril -de 1515, y esta fu la primera vez que vino a Castilla desde su ida a -la Espaola en 1509<a name="FNanchor_342" id="FNanchor_342" href="#Footnote_342" class="fnanchor">[342]</a>. A tal punto lleg la impopularidad de D. Diego -en la citada isla, que los vecinos enviaron a Espaa un comisionado -con el siguiente memorial, que a nombre de todos dirigi Juan Carrillo -Meja a la reina Juana: Digo que dicha isla—tales fueron sus -palabras—est llena de pasiones a causa del Almirante y sus justicias, -que es perdida si no se remedia. El Almirante es seor absoluto, y atemoriza -a cuantos se le oponen y sostienen la jurisdiccin real. No cumple -los mandamientos de V. A., y si alguno lo requiere lo maltrata. -Quando la isla me despach con estas splicas, no haba sino un navo -para Castilla. La isla est llena de ms escndalo que cuando se alz -en tiempo de su padre, y si el Almirante all volviere, no dejara de -haber mucho dao en matar y ahorcar hombres, como hizo su padre, -pues hai ahora ms disposicion. Mande V. A. ver la residencia y que el -fiscal se entere de mi negociacion y sentir muchas cosas encubiertas -del Almirante y la necesidad de no enagenar de la Corona la goberna<span class="pagenum"><a name="Page_310" id="Page_310">[310]</a></span>cion -perpetua que no puede enagenarse, lo cual se ver si se litiga en -el Consejo, como lo pido. Acuerdese V. A. que ya el Rey Catlico embi -a su padre a Bobadilla, luego di la gobernacion a Ovando e el Rey -D. Felipe tuvo provedo a D. Hernando de Velasco porque no convena -tener el Almirante en aquellas partes ni averlo embiado<a name="FNanchor_343" id="FNanchor_343" href="#Footnote_343" class="fnanchor">[343]</a>. En 28 -de enero de 1516 deca el obispo de Avila: Guardese mucho de tomar -el perverso consejo que dan muchos que converna el Almirante por gobernador -solo, sin que haya otros jueces superiores. Antes es toda necesidad -que haya quien ponga lmite a las cosas del Almirante, no le -deje encender sus furias o alas, no venga algun dao irremediable <i>quod -Deus avertat</i> (alude a que pudiera declararse independiente). Con fecha -16 de febrero de 1516, repeta las siguientes palabras el tesorero Pasamonte -a S. A. De ninguna manera conviene que vuelva el Almirante.</p> - -<p>Deseaba por momentos D. Diego la resolucin del litigio, pudiendo -conseguir que en 14 de enero de 1517 dispusiera Carlos I, desde Malinas, -que fuese visto sin dilacin; pero el 18 de abril del mismo ao ordenaba -desde Bruselas quedara en suspenso la tramitacin hasta su -llegada a Espaa, porque haba sido informado que muchos de los -dichos pleitos son con nuestra Corona real e sobre cosas tocantes a -nuestra preheminencia e seoro e son de calidad <i>que para se sentenciar -se deben consultar con nuestra Corona real</i><a name="FNanchor_344" id="FNanchor_344" href="#Footnote_344" class="fnanchor">[344]</a>.</p> - -<p>Vironse en la Corua los pleitos, dictndose Real Provisin el 17 -de mayo de 1520. En la de la Corua se confirma la de Sevilla, limitando -el virreinato a las islas descubiertas por el almirante D. Cristbal, -cercenando las facultades que hasta la sazn haban tenido los -Colones, lo mismo para cubrir todos los cargos como lo concerniente a -la administracin de justicia en lo civil y criminal, y muy especialmente -confirmando a la Corona la facultad de nombrar, cuando lo estimara -oportuno, jueces especiales para investigar los actos de los virreyes -y proceder—si necesario fuera—contra ellos.</p> - -<p>Rudo fu el golpe que recibi D. Diego con la citada Real Provisin, -hasta el punto que formul ante notario enrgica protesta en Sevilla -el 28 de agosto del mismo ao de 1520. Un mes dos despus se -embarc para la Espaola, donde, haciendo caso omiso de la sentencia -de la Corua, continu usando de las facultades que l se atribua, promoviendo -continuos conflictos con la Audiencia y los oficiales reales, -dando lugar a que el Emperador le suspendiera en 22 de marzo de 1523 -en el ejercicio del gobierno y le mandara regresar a Espaa<a name="FNanchor_345" id="FNanchor_345" href="#Footnote_345" class="fnanchor">[345]</a>.<span class="pagenum"><a name="Page_311" id="Page_311">[311]</a></span> -D. Diego se embarc para Espaa inmediatamente que recibi la orden, -llegando a Cdiz el 5 de noviembre de dicho ao<a name="FNanchor_346" id="FNanchor_346" href="#Footnote_346" class="fnanchor">[346]</a> y formulando en -seguida un memorial de protesta por haberle suspendido en el ejercicio -de los cargos que de derecho—segn deca—le correspondan, y pidiendo -que se le levantara la suspensin y se le desagraviase.</p> - -<p>Por muerte del Almirante en Montalbn, yendo para Toledo el 23 -de febrero de 1526<a name="FNanchor_347" id="FNanchor_347" href="#Footnote_347" class="fnanchor">[347]</a>, su mujer D. Mara de Toledo, como tutora de -su hijo D. Luis, continu los litigios, consiguiendo en 1527, segn sentencia -dada en Valladolid el 25 de junio, que se anulasen las de Sevilla -y Corua<a name="FNanchor_348" id="FNanchor_348" href="#Footnote_348" class="fnanchor">[348]</a>. Tras largos trmites, se dieron las sentencias de 27 de -agosto de 1534 en Dueas, y de 18 de Agosto del ao siguiente en Madrid<a name="FNanchor_349" id="FNanchor_349" href="#Footnote_349" class="fnanchor">[349]</a>; -por ellas, si bien se daba mayor extensin al virreinato, se limitaban -mucho las facultades de los gobernadores, afirmndose ms y -ms el poder real. Apelaron de estas sentencias lo mismo la representacin -de D. Luis Coln que el fiscal. Cuando D. Mara de Toledo se -hallaba ms decidida a continuar los pleitos, el fiscal Villalobos, en escrito -fechado en Madrid a 9 de agosto de 1535, manifest que las islas -e indias del mar Oceano no se descubrieron por la industria de Cristbal -Coln, sino por otros que tenan el crdito y medios de que l careca, -los cuales siguieron la navegacin en los momentos que el dicho -Coln iba sin tino y se quera volver.</p> - -<p>Convencida D. Mara que comenzaba nuevo y enojoso perodo -en los pleitos, cuyo fin y resultado no se vea prximo, acord, como -tambin el fiscal, someter el litigio a la resolucin arbitral de Fray -Garca de Loaisa, obispo de Sigenza y Cardenal de Santa Susana. -Pidi la virreina lo que crea justo. El prelado dict la sentencia arbitral -el 7 de junio de 1536 y la diferencia ms importante entre aquella -y lo pedido era que no se accedi a que los Colones continuasen gobernando -la Espaola. De modo que las capitulaciones firmadas el 17 de -abril de 1492 entre Cristbal Coln y los Reyes Catlicos vinieron -quedar reducidas por la sentencia que acabamos de citar al almirantazgo, -la propiedad de la isla Jamaica, 25 leguas en Veragua, unos cuantos -oficios y algunas tierras en la Espaola; adems una renta anual -para D. Mara de Toledo y sus hijos.</p> - -<p>Si adquiri gran importancia la colonia espaola de Santo Domingo -en los primeros tiempos de la conquista, decay aqulla cuando los espaoles -descubrieron otros pases ms ricos o ms abundantes en minas. -Todas las miradas se dirigieron a Mxico y al Per, en cuyas tie<span class="pagenum"><a name="Page_312" id="Page_312">[312]</a></span>rras -se hallaba el vellocino de oro. Acerca de las relaciones de la Isla -Espaola con la de Puerto Rico, habremos de recordar que desde Madrid -(11 enero 1598) dijo el Rey al presidente y oidores de la Audiencia -que no se entremetan en las cosas de la guerra tocantes al gobierno -de la isla de Puerto Rico, salvo cuando fuese algn pleito o -pleitos en grado de apelacin...<a name="FNanchor_350" id="FNanchor_350" href="#Footnote_350" class="fnanchor">[350]</a>. Entre las autoridades de la isla -hubo de cuando en cuando rozamientos y disgustos. El Rey, desde Valladolid -(2 de abril de 1604), se dirigi a fray Agustn de Avila, -arzobispo de Santo Domingo de la Isla Espaola, censurndole su conducta -con la Audiencia<a name="FNanchor_351" id="FNanchor_351" href="#Footnote_351" class="fnanchor">[351]</a>. Por lo que a sus relaciones exteriores respecta, -varias veces—en los siglos <span class="smcap">xvi</span> y <span class="smcap">xvii</span>—sufri diferentes ataques -de los corsarios. Con harta frecuencia excursiones de filibusteros -ingleses, franceses y holandeses cayeron sobre ella como sobre otras -colonias, obligando al gobierno de la metrpoli a enviar poderosas escuadras -para combatirlas. Drake en el ao de 1586 se apoder de -Santo Domingo, no abandonando la ciudad hasta que recibi crecido -rescate. Nuevas expediciones de piratas ingleses y franceses devastaron -sus costas (1625); estos ltimos llegaron a tomar la parte de -occidente y se apoderaron de la isla de la Tortuga, de donde fueron -arrojados por D. Juan Francisco de Montemayor en el ao de 1654. -Despus de varias tentativas de los franceses para penetrar en la isla, -el marino Bertrn d'Ogern logr establecerse en Santo Domingo -(1664), regin oeste de la isla, no siendo reconocida la dominacin -francesa hasta la paz de Riswick, firmada por Luis XIV por un lado, y -por Espaa, Inglaterra y Holanda por otro (20 septiembre 1697). Desde -entonces qued dividida en dos partes desiguales, ocupando los franceses -una tercera parte en el Occidente. Sera injusticia no reconocer -que la industria hizo grandes progresos desde que los franceses penetraron -en la colonia. Los espaoles, por su parte, procuraron seguir -las huellas de los franceses. Aunque se acostumbra a decir que la esclavitud -no era ms suave y blanda en las colonias francesas e inglesas -que en las espaolas, y aunque un escritor de comienzos del siglo -pasado aade que si los ingleses dan mejor de comer a sus negros, los -franceses les dan mejores vestidos<a name="FNanchor_352" id="FNanchor_352" href="#Footnote_352" class="fnanchor">[352]</a>, siempre ser una pgina de -gloria en la historia de Luis XIV la publicacin en favor de los negros -de un edicto conocido con el nombre de <i>Cdigo Negro</i>.</p> - -<p>Desde Madrid y con fecha 14 de junio de 1713, Felipe V hubo de -manifestar al presidente y oidores de la Audiencia de Santo Domingo,<span class="pagenum"><a name="Page_313" id="Page_313">[313]</a></span> -que saba, por conducto del cabildo secular de Santiago de los Caballeros, -que los franceses desde su colonia de la isla se extendan o penetraban -en la parte espaola. Se quejaba del silencio de dicho presidente -y aada que haba acudido en queja al rey de Francia<a name="FNanchor_353" id="FNanchor_353" href="#Footnote_353" class="fnanchor">[353]</a>. Como -los franceses poco a poco se fuesen internando ms en la isla, se acord -trazar nueva lnea divisoria, la cual hubo de realizarse el ao 1776 por -el gobernador de la parte espaola D. Jos Solano y bajo el reinado de -Carlos III.</p> - -<p>Cambios radicales sufrieron las posesiones francesas, y, por consiguiente, -la isla de Santo Domingo, con la gloriosa revolucin de 1789. -Pidise a voz en grito la supresin de los abusos ms graves. Mr. de -Chilleau, gobernador entonces de Santo Domingo y hombre bondadoso -por carcter inclinaciones, intent resistir las tendencias revolucionarias, -ms violentas que ordenadas, de los populares, teniendo al fin que -ceder. Los colonos, tras largas deliberaciones, eligieron 18 diputados -que les representasen en la Asamblea nacional; pero slo seis obtuvieron -el derecho de desempear cargo tan elevado.</p> - -<p>Recordaremos que antes de esta poca se haban suscitado en Francia -y en Inglaterra vivas discusiones sobre la condicin de los esclavos. -Una sociedad se form en Londres con el nico objeto de exigir al -gobierno la prohibicin de importar negros en los dominios de la Gran -Bretaa. Del mismo modo otra sociedad se constituy en Pars con el -ttulo de <i>Amigos de los Negros</i>. Entretanto, la Asamblea nacional -en su declaracin de los <i>Derechos del hombre</i> (20 agosto 1789) haba -consignado el siguiente principio: Todos los hombres nacen y mueren -libres e iguales en derechos. Como era natural, los hombres de color y -los esclavos pensaron que era llegado el momento de su redencin, -mientras que los propietarios se prepararon a defender sus intereses. -Los mulatos, no respetando los acuerdos de las asambleas establecidas -en las tres provincias, una de ellas en la ciudad de Cabo Francs, se -lanzaron a la insurreccin, en tanto que los colonos, fuertes por sus riquezas, -lograron el triunfo sobre los revoltosos. Por cierto, que las -asambleas provinciales mostraron debilidad suma despus de la victoria, -decretando inmediatamente la libertad de los jefes del motn que -se hallaban en las crceles de Jacmel y de Artibonito. La Asamblea -nacional, sin saber el camino que deba seguir, temiendo que los colonos -proclamasen la independencia de Santo Domingo y no confiando -en la prudencia y sensatez de la gente de color, decret que las colonias -no se regiran por la constitucin que ella haba promulgado para -la metrpoli, disponiendo tambin que no se hiciera innovacin alguna<span class="pagenum"><a name="Page_314" id="Page_314">[314]</a></span> -ni directa ni indirectamente en el sistema bajo el cual se haban gobernado -hasta entonces dichas colonias, y, por ltimo, autorizaba a los -habitantes a exponer libremente sus sentimientos, ya en lo referente a -un plan de legislacin interior, ya en asuntos comerciales. Aunque la -citada ley caus hondo disgusto a los negros y sus protectores de -Francia, reconocemos de buen grado que la Asamblea slo se preocupaba -de la conservacin de la colonia.</p> - -<p>Para tratar de administracin interior se reuni una asamblea colonial -el 16 de abril de 1790 en la ciudad de San Marcos. Grande fu -el nmero de representantes, no distinguindose por el acierto ni a -veces por la prudencia. Es verdad que el gobernador Mr. Peynier daba -ejemplo de su carencia absoluta de condiciones para obrar en circunstancias -tan difciles. En cambio, el coronel Manduit era hombre de claro -entendimiento y tan conocedor de la poltica general como de la particular -de la colonia. El 28 de marzo termin sus trabajos. Comenzaba -la Constitucin con un largo y difuso prembulo, siguiendo el articulado -en la forma siguiente:</p> - - -<p class="i2 p2">Art. I. El poder legislativo en lo que concierne al rgimen interior -de Santo Domingo, reside en la asamblea de sus representantes, -establecidos en la asamblea general de la parte francesa de dicha Isla.</p> - -<p class="i2">II. Ningn acto del cuerpo legislativo en lo perteneciente al gobierno -interior, podr ser tenido por ley definitiva, siempre que no sea -ejercido por los representantes de la parte francesa de Santo Domingo, -libre y legalmente elegidos.</p> - -<p class="i2">III. Todo acto legislativo hecho por la asamblea general en el caso -de necesidad urgente, en cuanto al rgimen interior, ser considerado -como ley provisional; y en este caso se notificar el decreto al gobernador, -quien en el trmino de diez das siguientes a la notificacin lo -har promulgar y cuidar de su ejecucin.</p> - -<p class="i2">IV. Esta urgencia se decidir por un decreto separado, que no podr -ser dado sino a mayora de dos terceras partes de votos.</p> - -<p class="i2">V. Si el gobernador general remitiese a la asamblea algunas observaciones -sobre si conviene o no publicar algn decreto, se proceder a -examinarlas; y tanto el decreto como las observaciones sern entregadas -a la discusin en tres sesiones distintas. Los votos se darn por -<i>si</i> o <i>no</i>; y el proceso verbal de la deliberacin ser firmado por todos -los miembros presentes, sealando el nmero de votos as en favor de -una opinin como de otra.</p> - -<p class="i2">VI. Debiendo ser la ley el resultado del consentimiento de aquellos -a quienes se impone, la parte francesa de Santo Domingo propondr -sus planes en cuanto las relaciones comerciales y otras comunes, y<span class="pagenum"><a name="Page_315" id="Page_315">[315]</a></span> -los decretos que sobre esta materia diese la asamblea nacional, no sern -ejecutados en la colonia, hasta que haya prestado su consentimiento la -Asamblea general de sus representantes.</p> - -<p class="i2">VII. No sern comprendidos en la clase de relaciones comunes de -Santo Domingo con la Francia, los objetos de subsistencia que la necesidad -obligare a introducir; y en cuanto a los decretos que se expidan -sobre este asunto, se observarn todas las formalidades prescritas en -los artculos 3. y 5.</p> - -<p class="i2">VIII. Todo acto legislativo dispuesto por la asamblea general y -ejecutado provisionalmente en el caso de necesidad urgente, ser remitido -a la sancin del gobierno francs.</p> - -<p class="i2">IX. Cada legislatura de la asamblea se har de dos en dos aos, -y la reeleccin de los miembros de cada legislatura ser por todos -votos.</p> - -<p class="i2">X. La asamblea general decreta que los artculos anteriores como -que hacen parte de la constitucin de la parte francesa de Santo Domingo, -sern remitidos sin detencin a Francia para presentarlos a la -aceptacin de la asamblea nacional: sern adems enviados a todas -las parroquias o distritos de la parte francesa de Santo Domingo.</p> - -<p class="p2">No creemos que la Asamblea de San Marcos pensara erigir la colonia -en estado independiente, aunque muchos le atribuyeron esta intencin. -Llegse a decir que la colonia estaba vendida a los ingleses, y que -los miembros de la Asamblea haban recibido y partido entre s cuarenta -millones como premio de la constitucin que se les haba dictado. Aumentaba -la alarma de da en da. Muchos se dirigieron al gobernador -pidindole la disolucin de la Asamblea. Sucedi por entonces que el -navo de lnea <i>Leopardo</i>, y cuyo comandante era Mr. de la Galissoniere, -haba fondeado en la rada de Puerto Prncipe. Galissoniere quiso -obsequiar con un banquete a Peynier y Manduit, invitando tambin a -otros amigos de dichos jefes; pero los marineros se pusieron enfrente de -su comandante, el cual tuvo que abandonar el barco. La Asamblea manifest -por escrito su agradecimiento a la tripulacin, no sin aadir que -el navo permaneciese en la rada hasta recibir rdenes ulteriores. Hasta -tal punto quisieron los marineros mostrar su obediencia a la Asamblea, -que fijaron el decreto en el palo mayor del buque. Con tales sucesos, -coincidi el hecho de que los partidarios de la Asamblea se apoderasen -de un almacn de plvora en Leogano. Convencido el gobernador -Peynier de que la Asamblea marchaba resueltamente a la independencia -de la colonia, decret la disolucin de aquel cuerpo, acusando a -sus miembros del delito de traicin. Poniendo manos a la obra, orden -al coronel Manduit que, al frente de cien soldados se dirigiera al pue<span class="pagenum"><a name="Page_316" id="Page_316">[316]</a></span>blo -de San Marcos y disolviese la Asamblea. En efecto, Manduit lleg -a San Marcos y no pudo realizar sus designios porque los diputados estaban -defendidos por 400 guardias nacionales. Llegaron a las manos, -habiendo por parte de la Asamblea dos hombres muertos, y en ambos -bandos muchos con graves y leves heridas. Logr Manduit apoderarse -de la bandera nacional, si bien tuvo que retirarse sin haber conseguido -la disolucin de aquel alto tribunal.</p> - -<p>Mientras dispona la Asamblea que el pueblo tomase las armas y -viniera al socorro de sus representantes, y el navo <i>Leopardo</i> para dar -aliento a los patriotas, anclaba delante de San Marcos, el partido del -gobernador se reforzaba con tropas procedentes de la provincia del -Oeste y con el auxilio que le enviaba la Asamblea provincial del Norte. -Cuando se crea que la cuestin se iba a resolver en los campos de batalla, -desbandronse los diputados, y slo 85 de ellos tomaron la determinacin -de embarcarse a bordo del <i>Leopardo</i> para Francia (8 agosto -1790). Semejante resolucin se miraba por todos como noble sacrificio, -digno de eterna admiracin. Peynier y Manduit, no confiando en la fidelidad -de los soldados franceses, se atrevieron a solicitar del gobernador -de la Habana un refuerzo de tropas espaolas.</p> - -<p>Y pasamos a referir la vida y hechos del joven Santiago Ogs. Era -Ogs natural de Santo Domingo e hijo de una mulata, propietaria de un -planto de caf en la provincia del Norte, a diez leguas de Cabo Francs. -Su posicin desahogada le permiti mandar a su hijo a Pars para -que recibiese instruccin superior a los de su clase y condiciones. Form -parte de la sociedad filantrpica de <i>Amigos de los Negros</i>, la cual -reconoca como jefes al abate Gregoire, Lafayette, Brissot y Robespierre. -All estudi los <i>derechos del hombre</i> y se empap en la doctrina popular -cuyos principios eran <i>libertad</i>, <i>igualdad</i> y <i>fraternidad</i>, al mismo -tiempo que recordaba la miserable condicin a que estaba sujeta la raza -de color en Amrica. Lleno de ilusiones, y ms ambicioso que prudente, -se embarc para los Estados Unidos (julio de 1790), a donde lleg el 12 -de octubre. Inmediatamente se dirigi al sitio donde un hermano suyo -haba reunido algunas armas y municiones. Los dos hermanos procuraron -lanzar a la revolucin a los mulatos, ganando a unos con promesas -y a otros con ddivas. Apenas pudieron reunir 200 hombres y, con -fuerzas tan escasas, se crey el antiguo revolucionario de Pars que -poda exigir al gobernador el cumplimiento de los artculos del <i>Cdigo -Negro</i>, y la igualdad de derechos de todos los habitantes dominicanos, -amenazando, en caso contrario, con las armas. Situse en el distrito -llamado <i>Ro Grande</i>, a cinco leguas de Cabo Francs, y habiendo -nombrado por sus tenientes a dos hermanos suyos y a un tal Marcos<span class="pagenum"><a name="Page_317" id="Page_317">[317]</a></span> -Chevannes, se dispuso a la lucha, no sin cometer antes algunos excesos -y crueldades que le enagenaron las simpatas, no solamente de los -blancos, sino la de algunos mulatos. Atacados los insurgentes por un -cuerpo de tropas regulares y el regimiento de Cabo, apenas hicieron -formal resistencia, quedando en el campo considerable nmero de mulatos -muertos, unos sesenta prisioneros, salvndose el resto en los bosques. -Ogs, uno de sus hermanos, y Chevannes, se refugiaron en territorio -espaol. Sin embargo de la tentativa desgraciada de Ogs, los mulatos -tomaron las armas en todos los distritos, agrupndose en el cuartel -de la Artibonita, en Petit-Goave, en Jeremas y en los Cayes, siendo -el ncleo principal el que se reuni cerca de la villa de Verette. A su -vez los blancos reconcentraron sus fuerzas en los contornos de la citada -villa, viniendo tambin a su socorro el coronel Manduit, con 200 soldados -del regimiento de Puerto Prncipe. No llegaron a las manos por la -intervencin amistosa de Mr. Manduit, quien gozaba de mucho prestigio -entre los mismos mulatos.</p> - -<p>Mr. Branchelande fu nombrado gobernador (noviembre de 1790), -por renuncia de Mr. Peynier, el cual parti para Francia. Branchelande -inaugur su mando pidiendo al gobernador espaol entregase la -persona de Ogs y sus cmplices. Accedi con cierta debilidad la autoridad -de Espaa (ltimos das de diciembre) y Ogs con sus compaeros -fueron encerrados en la prisin de Cabo Francs. Formse la correspondiente -causa, pronuncindose sentencia (comienzos de marzo de 1791). -El castigo no pudo ser ms cruel y brbaro. A Ogs y a Chevannes se les -romperan los brazos y piernas, muriendo luego en la rueda; a un hermano -de Ogs y a otros 19 se les conden a horca.</p> - -<p>El 13 de septiembre de 1790 los miembros de la Asamblea colonial -desembarcaron en Brest, dirigindose en seguida a Pars. Antes haban -llegado a la capital de Francia algunos diputados de la Asamblea provincial -del Norte, quienes, unidos con los agentes de Peynier y Manduit, -se atrajeron el nimo de Mr. Barnave, presidente de las colonias. La -causa, pues, de los miembros de la Asamblea colonial estaba juzgada de -antemano, o lo que es lo mismo, estaba perdida para ellos. En el informe -que present Barnave a la Asamblea nacional (11 de octubre), se censuraba -en los trminos ms agrios la conducta de la Asamblea colonial -desde su instalacin en San Marcos, pidiendo, por ltimo, la anulacin -de todos los decretos que salieron de ella y disolvindola, no sin aprobar -los hechos realizados por la Asamblea provincial del Norte, por el coronel -Manduit y por el regimiento de Puerto Prncipe. Golpe tan rudo -caus gran sorpresa en los habitantes de Santo Domingo, hasta el punto -que los partidarios de los diputados declararon que no respetaban el<span class="pagenum"><a name="Page_318" id="Page_318">[318]</a></span> -acuerdo de la Asamblea nacional. A tal extremo llegaron las pasiones -que hasta las mismas tropas que manifestaban amor y obediencia a Manduit, -vindose odiadas de la colonia, se convirtieron, en sediciosas y crueles, -pues se atrevieron a asesinar a su citado coronel.</p> - -<p>Hemos de recordar a este propsito que el coronel Manduit, en la -accin del 29 de julio (1790), despus de apoderarse de una bandera -nacional, la llev en triunfo; hecho que nunca le perdonaron las guardias -nacionales, quienes se disponan a vengarse en la primera ocasin. -De la enemiga de las guardias se hicieron solidarios los soldados del -mismo regimiento de Manduit. Comprendindolo as el coronel, reuni -a los suyos, les areng enrgicamente y les dijo que por amor a la paz -iba a devolver la bandera a las guardias. En medio de inmenso gento -cumpli lo que haba ofrecido. Como si tanta humillacin no fuera bastante, -un soldado grit lo siguiente: <i>es preciso que l pida de rodillas -perdn a las guardias nacionales</i>. Todo el regimiento aplaudi la proposicin. -Entonces Manduit se dirigi contra los rebeldes, les ech en cara -su mal proceder y present su pecho desnudo a la punta de las bayonetas. -Aquellos miserables cayeron sobre el coronel, cuyo cuerpo atravesaron -una y cien veces. Ni uno slo se levant a defenderle. Despus -arrastraron el cadver, mostrando los soldados franceses que eran ms -crueles que los salvajes de Amrica. Como era de justicia, castigse la -rebelin, siendo los soldados desarmados y llevados prisioneros a -Francia.</p> - -<p>Reinaba la anarqua en la colonia. Si en Pars clamaban en favor -de los mulatos los revolucionarios Barnave, Brissot, Robespierre y -Condorcet, en Santo Domingo numerosas turbas iban de una parte a -otra cometiendo toda clase de crmenes. No respetaban ni el sexo, ni la -edad, ni la clase de personas. Mataban, incendiaban y entraban a saco -en las poblaciones. Las hermosas llanuras de la colonia se convirtieron -en campo de desolacin. Los mulatos dejaron de ser hombres para convertirse -en fieras. Abusaban brutalmente de las mujeres a presencia de -sus padres o de sus maridos.</p> - -<p>El gobernador Blanchelande tuvo que cruzarse de brazos. De nada -sirvi el decreto de la Asamblea nacional (15 mayo 1791), por el cual -declaraba que todos los negros o mulatos residentes en las colonias -tenan los mismos derechos que los ciudadanos franceses, pudiendo, por -lo tanto, votar en las elecciones, y aun tener asiento en la Asamblea -colonial. En tanto que los blancos estaban decididos a no respetar la -mencionada declaracin, los negros y mulatos se disponan a los mayores -crmenes. Presintiendo el abate Gregoire lo que se preparaba por -unos y por otros, public—con fecha 8 de junio de 1791—su famosa<span class="pagenum"><a name="Page_319" id="Page_319">[319]</a></span> -carta circular a las gentes de color de la Isla de Santo Domingo<a name="FNanchor_354" id="FNanchor_354" href="#Footnote_354" class="fnanchor">[354]</a>.</p> - -<p>Comenzaba del siguiente modo: Amigos: vosotros rais hombres, -ya sois ciudadanos y reintegrados en la plenitud de vuestros derechos; -vosotros participaris en adelante de la soberana del pueblo. El decreto -que la Asamblea nacional acaba de dar acerca de vosotros sobre este -objeto, no es una gracia, es una justicia. Ms adelante aade: Ciudadanos: -elevad vuestras frentes humilladas; a la dignidad de hombres -procurad reunir el valor, la fiereza de un pueblo libre. El 15 de mayo, -da en que vosotros habis reconquistado vuestros derechos, debe ser -por siempre memorable para vosotros y para vuestros hijos: esta poca -despertar peridicamente una vez en el ao los sentimientos de la -gratitud hacia el Ser Supremo, y entonces podrn vuestros acentos herir -la bveda de los cielos, a los cuales levantaris vuestras manos reconocidas. -Termina del siguiente modo: Sepultad—dice a los mulatos—en -un profundo olvido todos los resentimientos del odio; gustad -los placeres deliciosos de hacer el bien a vuestros opresores, y suprimid -hasta los mpetus demasiado conocidos de una alegra que recordando -sus yerros, aguzar contra ellos la punta del arrepentimiento. Religiosamente -sumisos a las leyes, inspirad el amor de ellas a vuestros hijos; -y que una educacin cuidadosa desenvuelva sus facultades morales -prepare a la generacin que os suceder ciudadanos virtuosos, hombres -pblicos y defensores de la patria. Cmo se movern sus corazones -cuando conducindolos sobre vuestras riberas, dirigiris sus miradas -hacia Francia, dicindoles: por aquellos parajes de all est la patria -vuestra madre; de all es de donde nos ha venido la libertad, la justicia -y la felicidad; all estn nuestros conciudadanos, nuestros hermanos y -nuestros amigos; nosotros les hemos jurado eterna amistad. Herederos -de nuestros sentimientos y afecciones, procurad que vuestros corazones -y vuestros labios repitan nuestros juramentos! Vivid, pues, para amarlos, -y si aun fuese necesario, morir por defenderlos!</p> - -<p>Ni los colonos, ni las gentes de color hicieron caso de los prudentes -consejos del abate Gregoire y comenz guerra de exterminio, sin cuartel. -Los colonos, los fabricantes, prevean la prxima ruina de sus negociaciones, -la prdida de sus capitales; la gente de color tom otra -vez las armas con nuevo furor, renovando las matanzas sin perdonar -mujeres, ancianos ni nios. Pareca que todos estaban atacados de la -ms furiosa locura. Bastar decir que la noche del 22 de agosto mataron -a todos los blancos que pudieron encontrar en los alrededores de -Cabo Francs, desquitndose poco tiempo despus el oficial francs<span class="pagenum"><a name="Page_320" id="Page_320">[320]</a></span> -Touzard, quien al frente de las milicias y de las tropas de la ciudad, -march contra un cuerpo de cuatro mil negros, causndoles grandes -prdidas, si bien tuvo que retirarse ante el nmero cada vez mayor de -los rebeldes. Es de advertir que si los mulatos nunca haban sido amigos -sinceros de los negros, en esta ocasin unos y otros depusieron sus -antiguos odios para unirse en amistad ntima contra los blancos. La -ciudad de Puerto San Luis fu tomada y saqueada; la de Puerto Prncipe -sufri horroroso saqueo. En la historia de ningn pueblo se registran -hechos tan execrables.</p> - -<p>Terminaron sucesos tan tristes en los ltimos das del ao 1791. -La Asamblea nacional, deseando llevar la tranquilidad a los espritus -y dar paz a la colonia, encomend tan ardua misin a los tres delegados -siguientes: Mirbeck, Romme y Saint-Leger. Desde que llegaron -a la ciudad de Cabo Francs, todas las miradas se fijaron en ellos, -aunque debemos confesar que slo Romme era hombre de buenas costumbres, -pues Mirbeck y Saint-Leger eran disolutos y codiciosos. Los -comisarios hicieron publicar la nueva constitucin francesa y revocaron -el decreto de 15 de mayo. Blancos, mulatos y negros se pusieron luego -enfrente de los comisarios, quienes hubieron de regresar a Europa.</p> - -<p>No se adelantaba un paso para constituir tranquilamente la colonia. -Organizse una expedicin de ocho mil hombres, que por el pronto algo -contuvo la rebelda de los bandos insurgentes. Con fecha 4 de abril -de 1792 se declar que los mulatos y los negros deban gozar inmediatamente -de todos los derechos polticos. Para la ejecucin del citado -decreto de la Asamblea nacional se nombraron a los jacobinos Ailhaud, -Santhonax y Polverel. Llegaron a Santo Domingo a mediados de septiembre. -El gobernador Mr. Blanchelande fu llamado a Francia, siendo -nombrado en su lugar Mr. Desparves. Inmediatamente que desembarcaron -(13 septiembre 1792) los citados comisionados, comenzaron a -entenderse con los hombres de color. Mientras que en Pars el tribunal -revolucionario condenaba a muerte al antiguo gobernador Blanchelande, -los comisarios suprimieron la Asamblea nacional, crearon en su lugar -una comisin compuesta de doce miembros, seis blancos y seis de -color, colocndose, por ltimo, decididamente al lado de los mulatos y -negros. Los colonos que se atrevieron a oponerse a los planes de los -comisarios, tuvieron a la fuerza que rendirse (12 abril 1793) y fueron -mandados a Francia como rebeldes.</p> - -<p>En lucha el gobernador Desparves y los comisarios, aqul fu depuesto, -sucedindole Mr. Galbaud, que lleg a Cabo Francs el 7 de mayo. -Tampoco pudieron entenderse Mr. Galbaud y los comisarios; pero -el gobernador, hombre de carcter y enrgico, les intim la orden de re<span class="pagenum"><a name="Page_321" id="Page_321">[321]</a></span>gresar -a Europa. A su vez, los comisarios mandaron al gobernador que -se embarcara para Francia y nombraron para sustituirle a Mr. Delasalle, -que tena el mando de Puerto-Prncipe.</p> - -<p>Un hermano del gobernador depuesto, joven valeroso, se puso al -frente de sus parciales, resuelto a vencer a los tres representantes del -gobierno republicano o a morir en la demanda. Tambin los colonos, en -su odio a los comisarios, intentaron—segn de pblico se dijo—el restablecimiento -de la Monarqua, o mejor dicho, oponerse a los planes del -gobierno de Francia. En efecto, el 20 de junio unos mil doscientos -hombres penetraron en la ciudad de Cabo Francs y acometieron la -casa del gobierno, residencia de los comisarios, siendo rechazados no -sin sangriento combate. Los comisarios, deseando vengarse de sus enemigos, -se echaron en brazos de los mulatos y negros. Las gentes de color, -bajo las rdenes de un tal Macaya, penetraron el 21 del citado -mes en la ciudad de Cabo y degollaron a todos los blancos que cayeron -en sus manos, lo mismo a hombres que a mujeres, a viejos que a nios. -Despus incendiaron la poblacin, reduciendo a cenizas gran parte. En -otras provincias se realizaron horrores semejantes.</p> - -<p>Ante tales hechos, ms de diez mil personas buscaron refugio en los -Estados Unidos, en Jamaica y en Inglaterra. Estos ltimos, con la esperanza -de recuperar sus propiedades, pidieron buques y tropas al gobierno -ingls para conquistar a Santo Domingo, ofreciendo que todos los -blancos correran a ponerse bajo el pabelln britnico. La proposicin -fu del agrado de los ingleses, y de ello dieron pruebas, ordenando al -general Williamson, gobernador de la isla de Jamaica, que se apoderara -de Santo Domingo. Contestaron los comisarios franceses a la orden -del gobierno ingls proclamando la abolicin de la esclavitud invitando -a todos los negros a reunirse bajo sus banderas. Si no se reunieron -a los comisarios—y en ello obraron con cordura—se retiraron a los -bosques, donde formaron numeroso ejrcito. Poniendo manos a la obra, -el general Williamson se dispuso—seguramente engaado por las promesas -exageradas de los colonos—a someter la isla de Santo Domingo. -La primera divisin, compuesta de 677 soldados a las rdenes del teniente -coronel Whiteloke (el mismo que en el ao 1807 dirigi una expedicin -contra Buenos Aires), parti de Puerto Real en la Jamaica y -desembarc en el puerto de Jeremas (septiembre de 1793), de cuya -ciudad se hizo dueo. La escuadra, mandada por el comodoro Ford, -zarp para el puerto de San Nicols, del cual se apoder. Continu -mandando refuerzos el general Williamson, llegando en una de estas -expediciones el brigadier general Whyte, a quien sucedi luego el brigadier -general Horneck.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_322" id="Page_322">[322]</a></span> -Los comisarios de la Repblica volvieron a Francia, confiados en -que la gente de color, por el inters de defender su libertad, sostendran -la guerra contra los invasores.</p> - -<p>Cuando la isla era presa de la guerra, del hambre, de la peste y de -toda clase de calamidades; cuando se sucedan sangrientos combates, -crueles asesinatos y horrorosos incendios; cuando se odiaban a muerte -blancos y mulatos, colonos y negros, ingleses y franceses; cuando 1.200 -familias, nacidas en la opulencia, se hallaban en la miseria y reducidas -a vivir de la caridad pblica; cuando ms de diez mil rebeldes haban -muerto a manos del verdugo, en el potro o en la rueda, apareci un -hombre dotado de poderosa inteligencia y de valor extraordinario, digno -por todos conceptos de fama universal. Llambase Toussaint Louverture. -Esclavo poco antes de uno de los -colonos, las tropas de la isla proclamaron -jefe al ms ilustre representante de la raza -negra. Al frente de los hombres de color y -ayudado de los franceses, Toussaint Louverture -pele contra los ingleses aliados -de los colonos. No esperaban las tropas -britnicas enemigo tan formidable. Los -hombres de color eran dignos de medir sus -armas con las mejores tropas inglesas, hasta -el punto que en tres aos de guerra no -lograron ventaja alguna los soldados de la -metrpoli.</p> - -<div class="figcenter2em" id="LOUVERTURE"> - <img src="images/p322.jpg" width="250" height="373" alt=""/> - <div class="caption"> - <p>Toussaint Louverture.</p> - </div> -</div> - -<p>Verificse en el ao de 1795 un acontecimiento -de capital inters. En el tratado -de Basilea (22 de julio del citado ao) celebrado -por Carlos IV y la Repblica francesa, siendo plenipotenciario -del primero D. Domingo de Iriarte y de la segunda Mr. Francisco Barthelemy, -en cambio de la restitucin por parte de Francia de todas las -conquistas que haba hecho en territorio espaol, su Majestad catlica -por s y sus sucesores, cede y abandona en toda propiedad la Repblica -francesa toda la parte espaola de la isla de Santo Domingo en -las Antillas<a name="FNanchor_355" id="FNanchor_355" href="#Footnote_355" class="fnanchor">[355]</a>.</p> - -<p>El gobierno francs, que haba dispensado a Toussaint Louverture -algunos auxilios, acab por confiarle el mando en jefe de todas las -fuerzas de la isla, con el ttulo de general de la Repblica. Mereca el -jefe negro distincin tan sealada. Si los dos partidos fueron alternativamente -vencidos y vencedores, la fortuna se puso al fin al lado de<span class="pagenum"><a name="Page_323" id="Page_323">[323]</a></span> -mulatos y negros, los cuales, adems de la superioridad numrica, tenan, -entre otras ventajas, las que les daba el clima y el completo -conocimiento del pas. Por lo que respecta a la disciplina militar, la -gente de color adquiri muy pronto el conocimiento de la tctica europea. -El resultado definitivo de lucha tan larga y sangrienta fu que -en 1798 las tropas britnicas no tuvieron ms remedio que abandonar -la isla, llevndose consigo a los colonos franceses que haban querido -seguir la suerte de los ingleses. Celebrse el tratado el 9 de mayo -de 1798, siendo firmado por Toussaint Louverture, jefe del ejrcito republicano, -y por Maitland, brigadier general de los ejrcitos de la Gran -Bretaa. Adquiri Toussaint Louverture desde entonces poder ilimitado -en la isla de Santo Domingo. Sus acertadas disposiciones dieron paz y -orden a la isla. Restituy sus propiedades a muchos de los antiguos -colonos, protegi la agricultura y di sabias medidas en favor de la -industria y del comercio. Recorri el territorio sometido a su dominacin, -cortando todos los abusos. Construy edificios pblicos y puso -orden en la administracin. Abri las iglesias y restableci el culto -catlico como la religin del Estado. No hizo distincin alguna entre -blancos, mulatos y negros; declar terminantemente que la esclavitud -no sera restablecida. Tuvo mucho cuidado en tener un ejrcito organizado -de unos sesenta mil hombres.</p> - -<p>No dej de inspirar recelos en las colonias espaolas la conducta -del gobernador de Santo Domingo, segn puede verse por la exposicin -de Guevara, dirigida desde Caracas el 13 de julio de 1801<a name="FNanchor_356" id="FNanchor_356" href="#Footnote_356" class="fnanchor">[356]</a>. Toussaint, -dueo de Santo Domingo a ltimos del ao 1801, era recibido en -todos los pueblos de la isla en medio de aclamaciones entusisticas. -Los espaoles residentes en la isla no tuvieron motivo alguno de queja, -pues en todo manifest tanta justicia como prudencia el ilustre gobernante -que con tanta rapidez haba logrado elevarse a la cumbre del -poder.</p> - -<p>Pero el que haba gobernado la isla hasta el citado ao de 1801 -como representante del gobierno francs, deseaba ser algo ms. Era -natural que pensara en la independencia de su pas y con profundo -talento a ello dirigi sus miras. Convoc una Asamblea, a la cual present -un proyecto de constitucin, que fu sancionado y promulgado el -l. de julio de 1801<a name="FNanchor_357" id="FNanchor_357" href="#Footnote_357" class="fnanchor">[357]</a>. Declarbase en la constitucin que la isla de -Santo Domingo formaba parte de la Repblica francesa, si bien estara -sometida a leyes especiales, confindose su administracin a un gober<span class="pagenum"><a name="Page_324" id="Page_324">[324]</a></span>nador -vitalicio con la facultad de designar su sucesor. Nombrado gobernador -de la isla, reconoci inmediatamente la soberana de Francia, -solicitando que la metrpoli aprobase la constitucin que se haba dado -en Santo Domingo. Sin embargo, no pocos espritus suspicaces afirmaban -que, a pesar de las protestas del jefe negro, la isla se haba erigido -en estado independiente.</p> - -<p>Es de lamentar que si antes de la citada Asamblea el general mulato -Rigaud se opuso con las armas a los patriticos planes de Toussaint -Louverture, despus, cuando Bonaparte, primer cnsul de la Repblica -francesa, se dispona a caer sobre Santo Domingo, la insurreccin -del sanguinario Flavila y en seguida la del general Moiss, sobrino de -Louverture, pusieran en gran peligro, no slo el orden, sino la vida y -prosperidad de la isla.</p> - -<p>En el mes de octubre de 1801, el primer cnsul dispuso que el ejrcito -del Rhin, de cuyas ideas republicanas recelaba, se embarcase en -poderosa escuadra para castigar a los dominicanos, deseosos de su independencia. -Al general Leclerc, marido de una de las hermanas de -Bonaparte, se le confi el mando de la expedicin. Lleg a Cabo Francs -el 2 de febrero de 1802. Encontrbase Toussaint Louverture en -el interior de la isla; pero su segundo en el mando, el negro Enrique -Cristbal se neg a rendirse, huyendo precipitadamente despus -de incendiar la ciudad por varios puntos. En los siguientes trminos, -y con fecha 17 de febrero de 1802, public Leclerc una proclama desde -su cuartel general de Cabo.</p> - -<p>Acabo de llegar aqu, en nombre del Gobierno francs, a traeros la -paz y la felicidad; tema encontrar obstculos de parte de los jefes de -la colonia, por sus miras ambiciosas, y veo que no me he engaado. Estos -jefes que anunciaban su amor a Francia en todos sus escritos, nunca -pensaban ser franceses; hablaban de Francia, porque no crean llegase -el momento de combatirla. A la sazn han sido descubiertas sus prfidas -intenciones. El general Santos (Toussaint Louverture) me haba -mandado sus hijos con una carta, dicindome que deseaba, sobre todo, -la felicidad de la colonia y estara siempre bajo mis rdenes. En efecto, -le mand venir a mi presencia, ofrecindole que sera mi Teniente general; -pero, queriendo ganar tiempo, me respondi con frases ambiguas. -Me encarga mi gobierno que ponga los medios para que reinen aqu la -prosperidad y la abundancia. Si yo me dejase guiar por manejos astutos -y prfidos, la colonia sera teatro de larga guerra civil. Desde ahora -entro en campaa para dar a conocer a ese rebelde la fuerza del gobierno -francs; rebelde que ante los ojos de los buenos franceses habitantes -en Santo Domingo, ser considerado como un malvado e insensa<span class="pagenum"><a name="Page_325" id="Page_325">[325]</a></span>to. -Los habitantes de la isla gozarn de libertad, y respetadas sus personas -y propiedades. As, pues, ordeno lo siguiente:</p> - - -<p class="p2 i2">Articulo I. El general Santos Louverture y el general Cristbal -quedan fuera de la ley; y se previene a todos los ciudadanos que les -persigan, les vayan al alcance y les traten como rebeldes a la repblica -francesa.</p> - -<p class="i2">II. Desde el da en que la armada francesa ocupe un cuartel, todo -oficial, ya civil o ya militar, que obedeciere rdenes que no sean dadas -por los generales de la repblica francesa, que yo mando en jefe, ser -tratado como rebelde.</p> - -<p class="i2">III. Los agricultores que por ignorancia o engaados por las prfidas -insinuaciones de los generales rebeldes, hubiesen tomado las armas, -sern tratados como nios, hacindoles volver al cultivo, siempre que -no hayan contribudo a excitar la sublevacin.</p> - -<p class="i2">IV. Los soldados de las medias brigadas que abandonasen el ejrcito -de Louverture, formarn parte de la armada francesa.</p> - -<p class="i2">V. El general Agustn Clervaux, que manda en el departamento de -Cibao, y ha reconocido el gobierno francs y la autoridad del Capitn -general, se mantendr conservando su grado y comandancia.</p> - -<p class="i2">VI. El General Jefe de Estado Mayor har imprimir y publicar la -presente proclama.—<i>Leclerc.</i></p> - -<p class="p2">Si los franceses hicieron prodigios de valor, los negros se batieron -desesperadamente. Las divisiones y los diferentes cuerpos de tropas -franceses, tuvieron que vencer grandes dificultades a causa de las ventajas -que proporcionaba a los rebeldes el conocimiento del terreno. -Cuando las tropas de Louverture eran rechazadas en alguna accin, se -retiraban a los bosques, donde encontraban seguro asilo. No hay sitio -alguno en los Alpes—escribe un historiador de aquellos tiempos—que -pueda compararse con la aspereza de las simas y bosques de la isla de -Santo Domingo<a name="FNanchor_358" id="FNanchor_358" href="#Footnote_358" class="fnanchor">[358]</a>.</p> - -<p>Despus de luchar algn tiempo con la misma tenacidad y fiereza, -se consideraron vencidos los insurgentes. Los jefes negros Maurepas, -Cristbal y Dessalines se sometieron a Leclerc. El mismo Santos Louverture, -al verse abandonado de los suyos, rindi sus armas (1. mayo -1802), declarando que se someta a la autoridad del gobierno francs.</p> - -<p>Dcese que la obediencia de Louverture no era sincera. Aguardaba -que la poca de los calores, y con ella la fiebre amarilla, viniera a debilitar -a los vencedores. En efecto, la terrible enfermedad comenz haciendo -muchas bajas en el ejrcito francs, al mismo tiempo que se notaban -agitaciones entre los negros. Contse que habiendo sorprendido<span class="pagenum"><a name="Page_326" id="Page_326">[326]</a></span> -Leclerc algunas cartas, en las cuales Toussaint Louverture instigaba a -los suyos a un levantamiento general, dispuso el general francs celebrar -una conferencia con el antiguo dictador con la excusa de pedirle -consejo sobre los medios que crea procedentes para que volviesen los -negros escapados de los cultivos, como tambin sobre la eleccin de los -puntos ms a propsito para restablecer la salud del ejrcito. No sospechando -Toussaint la celada que se le tenda, acudi a la cita rodeado -de algunos soldados negros. Apenas lleg, fu acometido, desarmado y -conducido prisionero a un navo de guerra (10 de junio) que parta para -Brest. Parece ser que dijo las siguientes palabras: Al derribarme, no -han derribado ms que el tronco del rbol de la libertad de los negros; -pero quedan las races, que volvern a brotar, porque son profundas y -numerosas.</p> - -<p>Inmediatamente que lleg a Francia, se le meti en un coche cerrado -y se le condujo a la fortaleza de Joux. Despus de diez meses de -cautiverio, una maana (27 abril 1803) fu encontrado muerto, sentado -cerca del fuego, con la cabeza inclinada y con las manos apoyadas sobre -sus rodillas. Contaba sesenta aos. Muri envenenado? Creemos -que no. Acostumbrado al clima de las Antillas y a una vida activa, -acab con su existencia el invierno crudo de los Alpes y la reducida -estancia de un calabozo. Pero, qu es la obscura agona de un pobre -negro para los narradores enternecidos del martirio exagerado de Santa -Elena? Es cierto—aade el historiador francs Lanfrey—que la justiciera -posteridad dir que uno de esos dos hombres fu el redentor de -su raza, y que el otro fu el azote de la suya.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_327" id="Page_327">[327]</a></span></p> - -<h3 id="CAPITULO_XXI">CAPITULO XXI</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Gobierno de Cuba.—Primeros gobernadores.—Los corsarios.—Soto.—Dvila -y Chaves.—Prez de Angulo y Jacques Sores.—Mazariegos, -Menndez, Montalvo y Carreo.—El capitn -general Lujn.—Los corsarios.—Tejada y el ingeniero -Antonelli.—Drake en Amrica.—Valds: los corsarios: -divisin de la isla por Felipe III.—Ruiz de Pereda en -la Habana y Villaverde en Santiago.—Alquizar, Venegas, -Cabrera y Bitrin de Biamonte.—Los Hermanos de la Costa.—La -isla en la segunda mitad del siglo xvii y comienzos -del xviii.—Crdoba, Bentez de Lugo, marqus de Casa -Torres y Raja: estanco del tabaco.—Guazo y los vegueros.—Guerra -entre Espaa Inglaterra.—Caida de la Habana.—Los -generales conde de Ricla y Bucarely.—Expulsin de -los jesuitas.—El marqus de la Torre: poblacin de la -isla.—Resea del Gobierno.—Los restos de Coln en la -Habana.—Humboldt en Cuba.—Comienzo de la guerra de -la Independencia.—Los revolucionarios.</span></p> - -<p class="p2">Manuel de Rojas, a la muerte de Velzquez, desempe el gobierno -interinamente hasta el 1525. Vino de Espaa con el nombramiento de -teniente gobernador, Gonzalo de Guzmn (abril de 1526), en cuyo -tiempo algunas partidas de indios quemaron pueblos y cometieron toda -clase de desmanes. El cacique Guam, de Baracoa, pag en la hoguera -su enemiga a los espaoles. Por el ao 1538, entre abril y mayo, entr -en el puerto de Santiago un corsario francs y atac a un buque cargado -de mercancas y mandado por Diego Prez, natural de Sevilla. Cuntase -que cuatro das estuvieron peleando, a estilo caballeresco, retirndose -una noche y con cierto sigilo el extranjero.</p> - -<p>Adems del gobierno de Cuba se concedi a Hernando de Soto, antiguo -teniente general de Pizarro, el nombramiento de Adelantado de la -Florida. Lleg a Santiago el 7 de junio de 1538, donde tuvo noticia que -un pirata francs haba saqueado incendiado parte de la Habana, -reembarcndose antes de que las autoridades pudieran organizar la defensa. -Soto, para comenzar las fortificaciones de la Habana, pidi dinero -al Emperador (julio de 1538). En seguida (ltimos de agosto) se tras<span class="pagenum"><a name="Page_328" id="Page_328">[328]</a></span>lad -a la Habana, y habiendo dejado el gobierno de la isla a su mujer -D. Isabel de Bobadilla, Soto a mediados de mayo de 1539, con 900 hombres -y 350 caballos, march a la Florida, y all, despus de dos aos de -privaciones y de contnuos combates con los salvajes (privaciones y -combates tal vez ms desastrosos que los sufridos en las anteriores expediciones -de Ponce de Len y Pnfilo de Narvez) muri de fiebre -siendo sepultado en medio del Mississip, ro que l haba descubierto.</p> - -<p>Juanes Dvila sucedi a Soto el 1544 y repar el castillo de La -Fuerza. Antonio de Chaves (1546) comenz las obras para traer a la -Habana las aguas del ro Almendares y en su tiempo se estableci el -primer <i>ingenio</i>, cerca de Santiago, habindose traido la caa de la <i>Isla -Espaola</i>. Dvila y Chaves dictaron algunas disposiciones encaminadas -a hacer cumplir las nuevas <i>Ordenanzas de Indias</i>, suprimiendo las encomiendas; -pero tan buenos propsitos se estrellaron contra la influencia -de los interesados.</p> - -<p>Bajo el gobierno de D. Gonzlo Prez de Angulo (1550-1556) el -corsario francs Jacques Sores cay sobre Santiago de Cuba (mediados -de 1554), saqueando las casas y quemando algunos edificios; hecho que -repiti al ao siguiente en la Habana, de cuya ciudad se apoder como -tambin del castillo de La Fuerza, no sin que se resistiese y peleara -con bravura Juan de Lobera, acompaado de cuatro arcabuceros y 12 -vecinos. Prez de Angulo, que haba abandonado la plaza desde los primeros -momentos, envi a un fraile para que entablase negociaciones -con el corsario; pero l, entre tanto, a la cabeza de unos 300 hombres, -penetr muy de madrugada en la poblacin, sorprendiendo a los franceses -y causndoles algunas bajas. Indignado Sores con la conducta del -gobernador, hizo degollar a 31 prisioneros que tena en La Fuerza, -puso en precipitada fuga a los de Angulo y como despedida volvi a -saquear e incendiar a la Habana.</p> - -<p>Uno de los primeros cuidados del gobernador Diego de Mazariegos -(1556-1565) fu fijar su residencia en la <i>Villa de la Habana</i>, por ser -el lugar de reunin de las naves de todas las Indias y la llave de ellas. -Coincidi el comienzo del gobierno de Mazariegos con la proclamacin -en la isla de Felipe II como Rey de Espaa. Bajo el gobierno de Mazariegos -intent D. Tristn de Luna la conquista de la Florida, con -cuyo objeto sali de Veracruz en 1559. Si l se volvi a los dos aos sin -haber conseguido nada, por el contrario, los franceses, ms afortunados, -consiguieron establecerse. Eran estos franceses hugonotes enviados -por Coligny. No pudiendo Felipe II tolerar lo que l llamaba usurpacin -de su territorio—y que no haba tal usurpacin porque Espaa jams -logr conquistarlo—y mucho menos permitir la propagacin del<span class="pagenum"><a name="Page_329" id="Page_329">[329]</a></span> -protestantismo en Amrica, dispuso que D. Pedro Menndez de Avils -(con el ttulo de <i>Adelantado</i>), ya famoso por haber limpiado de corsarios -y piratas los mares, mandando (1556-1564) la <i>Armada de la guarda -de la carrera de Indias</i>, dispuso, decimos, que el citado Menndez -acabase de una vez con los herejes que infestaban el hermoso pas de la -Florida. En efecto, el Adelantado di buena cuenta de ellos, pues pas -a cuchillo, segn refieren las crnicas, a unos 700 (1565). Fund a San -Agustn y continu la conquista de la Florida.</p> - -<p>En oposicin Menndez con el gobernador Garca Osorio, consigui -el nombramiento de gobernador de Cuba, cargo que ejerci mediante -sus lugartenientes hasta 1573, en que tuvo que volver a Espaa para -encargarse de grandes aprestos navales.</p> - -<p>Al poco tiempo de encargarse del gobierno D. Gabriel Montalvo -(1574-1577) reaparecieron los corsarios en nuestras costas, pues Felipe -II slo pensaba en la organizacin de la <i>Armada Invencible</i>. Los corsarios -exigieron rescate a las villas de Trinidad, Baracoa y San Juan -de los Remedios.</p> - -<p>Rechaz D. Francisco Carreo (1577-1580) a dos corsarios franceses -que intentaron saquear a Bayamo, atendi a la defensa de la capital, -perfeccion las obras de la Zanja y mand excelentes maderas para -la construccin de El Escorial<a name="FNanchor_359" id="FNanchor_359" href="#Footnote_359" class="fnanchor">[359]</a>.</p> - -<p>Durante el gobierno de D. Gabriel de Lujn, el primero que llev -el ttulo de capitn general, sucedieron hechos importantes. El corsario -francs Richard apres, cerca del cabo de San Antn, una fragata de -un tal Casanova. Despus cay Richard en una emboscada en el lugar -que a la sazn se encuentra Manzanillo, y llevado a Bayamo, fu ahorcado -con varios de sus compaeros. Un hijo de Richard, que consigui -escapar con una de las embarcaciones, pidi ayuda a otros corsarios, -arrojndose todos sobre Santiago, en cuya ciudad, para vengarse del -suceso de Bayamo, quemaron dos templos y muchas casas. Lujn, comprendiendo -que la ruptura de relaciones entre Espaa e Inglaterra -traera fatales consecuencias para nuestras colonias, activ la terminacin -del castillo de <i>La Fuerza</i> y mand hacer otras obras defensivas en -la Habana. Envi armas y pertrechos a diferentes poblaciones de la -isla y organiz las primeras milicias de color. Se present por entonces -el terrible corsario ingls Drake, el mismo que en el ao 1585 organiz -una armada de 20 naves con 2.300 hombres para saquear las poblaciones -situadas en las costas americanas; tom por asalto a Santo -Domingo, que abandon mediante la entrega de 7.000 libras; lleg a la<span class="pagenum"><a name="Page_330" id="Page_330">[330]</a></span> -Habana, que no se atrevi a atacar, pues se hallaba prevenida la -guarnicin, y sigui al puerto de Matanzas.</p> - -<p>La expedicin de Drake hizo comprender a Felipe II la necesidad -de fortificar lo antes posible los puertos de las Indias, a cuyo objeto -hubo de mandar a los ingenieros Juan de Tejada, maestre de campo, y -a Juan Bautista Antonelli. El 1587 estuvieron en la Habana, donde sealaron -los emplazamientos de los castillos del Morro y La Punta, y -ordenaron el acopio de materiales. Comenzaron las obras en marzo -de 1589, tomando entonces posesin del gobierno el capitn general -Juan de Tejada. Tejada y Antonelli pudieron artillar, antes de tres -aos, las dos fortificaciones destinadas a guardar la entrada del puerto. -La Habana, residencia de los gobernadores y estacin de las flotas, -comenz a la sazn a ser de hecho capital de la isla, aunque de derecho -lo era Santiago de Cuba. Adems, a peticin del cabildo, Felipe II (20 -diciembre 1592) concedi a la Habana el ttulo de <i>ciudad</i>, tomando por -escudo de armas tres castillos y una llave en campo azul<a name="FNanchor_360" id="FNanchor_360" href="#Footnote_360" class="fnanchor">[360]</a>.</p> - -<p>Despus de la destruccin de la <i>Armada Invencible</i> (1588), en que -Drake jug papel tan importante, el famoso corsario organiz una escuadra, -dirigindose a Puerto Rico, donde fu rechazado, y luego Ro -Hacha, Nombre de Dios y Santa Mara, cuyas poblaciones saque y -quem. Apercibise a la defensa de la Habana D. Juan Maldonado Barnuevo, -gobernador de la isla, al mismo tiempo que Felipe II mandaba -una escuadra a las rdenes de D. Bernardino Delgadillo de Avellaneda, -no siendo nada de esto necesario, porque el pirata muri de enfermedad -cuando se diriga a Portobelo.</p> - -<p>Justa fama mereci por sus victorias sobre los corsarios el gobernador -de Cuba D. Pedro de Valds (20 junio 1602), sobrino del dicho -Adelantado Menndez de Avils. Antes de llegar a Cuba, ya haba -echado a pique tres barcos holandeses en la costa de Santo Domingo. -A tal punto llegaron los atrevimientos de los corsarios que, hallndose -en su visita pastoral Fray Juan de las Cabezas Altamirano, obispo de -Cuba, fu preso con dos que le acompaaban, en una hacienda prxima -a Bayamo, por el protestante francs Gilberto Girn. Conducidos al -barco de los corsarios, que estaba anclado en lugar que al presente se -encuentra Manzanillo, permanecieron all ochenta das, al cabo de los -cuales se present Gregorio Ramos y otros bayameses a rescatarlos. -Observando Ramos que los corsarios estaban desprevenidos, cay sobre -ellos y les mat a machetazos. Durante el gobierno de Valds, se dispuso -por Felipe III la divisin de la isla en dos jurisdicciones: Habana -y Santiago de Cuba. Ambas en lo gubernativo dependan de la Corte,<span class="pagenum"><a name="Page_331" id="Page_331">[331]</a></span> -en lo judicial de la Audiencia de Santo Domingo, y en lo militar Santiago -reconoca la autoridad del capitn general de la Habana.</p> - -<p>Cuando Valds dej el gobierno de Cuba (1607), vinieron a reemplazarle, -en la Habana D. Gaspar Ruiz de Pereda, y en Santiago D. Juan -de Villaverde. Desde Madrid (6 noviembre 1607) dijo Felipe III al gobernador -y capitn general de Cuba, que habindose visto en mi Junta -de Guerra de las Indias la planta del Castillo del Morro de la dicha -ciudad (Habana) y lo que D. Alonso de Sotomayor del mi Consejo de -Guerra, y D. Pedro de Valds, vuestro antecesor, me han informado -de aquella fuerza y de las fbricas de ella, han parecido que es mucha -la altura que por la traza que di el ingeniero Juan Bautista Antonelli -est designada en los baluartes que llaman de Austria, y Texada y la -Cortina que est entre ellos; y as os mando que en lugar de los 12 pies -que a el dicho Antonelli pareci convenir crecerlos sobre el cordn, -crezcais tan solamente ocho pies...<a name="FNanchor_361" id="FNanchor_361" href="#Footnote_361" class="fnanchor">[361]</a> Tiempo adelante, desde Madrid -(20 diciembre 1608) dijo el Rey al gobernador y capitn general de -Cuba lo siguiente: He holgado de entender que quedase ya acabada -la muralla del Fuerte de la Punta...<a name="FNanchor_362" id="FNanchor_362" href="#Footnote_362" class="fnanchor">[362]</a></p> - -<p>Posteriormente tambin desde Madrid (11 febrero 1609), en un escrito -del Rey a Ruiz de Pereda, aqul censur la conducta del anterior -gobernador D. Pedro de Valds<a name="FNanchor_363" id="FNanchor_363" href="#Footnote_363" class="fnanchor">[363]</a>. Enemigos Ruiz de Pereda y el -obispo D. Alonso Enrquez de Armendariz, el primero fu excomulgado -por el segundo. En tiempo del gobernador Sancho de Alquizar ocurri -la crecida e inundacin del Cauto (septiembre de 1616), ocasionando -la formacin de una <i>barra</i>, que obstruy la boca del ro, hasta entonces -navegable. En una hacienda de Alquizar se form despus un pueblo -que lleva dicho nombre.</p> - -<p>D. Francisco de Venegas, por muerte de Alquizar, vino de capitn -general (1620), en cuyo tiempo se verific la proclamacin de Felipe IV -(16 julio 1621); tambin por entonces ocurri en la Habana horroroso -incendio y se perdi la flota del marqus de Cadereita.</p> - -<p>Durante el gobierno de D. Lorenzo Cabrera, capitn general de -Cuba, se hicieron importantes obras de fortificacin en la Habana. En -las aguas de las Antillas apareci una escuadra holandesa bajo las rdenes -de Pitt Hein (junio de 1628), la cual logr apoderarse de casi todos -los caudales de las flotas de Honduras y Veracruz mandadas por -D. Alvaro de la Cerda y por D. Juan de Benavides. En el ao siguiente -de 1629 otra escuadra holandesa, que diriga Cornelio Jols, bloque<span class="pagenum"><a name="Page_332" id="Page_332">[332]</a></span> -las costas de Cuba; pero no pudiendo atacar a la Habana, defendida por -Cabrera, se volvi a Holanda.</p> - -<p>En tiempo de D. Juan Bitrin de Biamonte, los holandeses intentaron -apresar las flotas antes de reunirse en la Habana. Adquirieron por -aquellos tiempos no poca celebridad los <i>Hermanos de la Costa</i>, asociacin -de hombres valerosos, especialmente franceses e ingleses. Dividanse -en <i>piratas</i> o demonios de los mares y <i>bucaneros</i>, ayudados por -los <i>filibusteros</i> y <i>habitantes</i> de los campos. Los piratas llegaban de improviso -a las poblaciones de la costa, las que saqueaban e incendiaban; -y los bucaneros cazaban o robaban reses de las haciendas, para secar -los cueros y ahumar las carnes, que vendan despus a los filibusteros -o contrabandistas, o cambiaban por viandas o tabaco a los habitantes -o cultivadores de los campos. Los Hermanos de la Costa se establecieron -desde 1623 a 1625 en la isla de San Cristbal, una de las pequeas -Antillas, siendo expulsados de all por poderosa escuadra dirigida -por D. Fadrique de Toledo (1630). Volvieron a San Cristbal, -Martinica, San Martn y a la parte N. O. de Santo Domingo, donde se -les unieron algunos holandeses. Arrojados de la ltima isla, pasaron -a la inmediata de Tortuga, en la que se hicieron fuertes y consideraron -como metrpoli o centro de la asociacin.</p> - -<p>En ocasin que los piratas se hallaban ausentes, D. Carlos Ibarra, -que vena de Espaa con una flota, desembarc en la Tortuga y arras -los caseros y plantaciones, pasando a cuchillo los habitantes. De vuelta -de Cartagena a Espaa, el mismo Ibarra se encontr en alta mar -con el holands Cornelio Jols (a quien los espaoles llamaban <i>Pie de -Palo</i>), y despus de fiera pelea en que ambos fueron heridos, se retir -el pirata, en tanto que el general espaol buscaba refugio en el puerto -de Cabaas. Gobernaba en aquellos tiempos la isla de Cuba D. Francisco -Riao y Gamboa.</p> - -<p>Cada vez, sin embargo, ms poderosos los piratas de la Tortuga, -dirigidos por Levasseur, fortificaron la isla y se pusieron bajo la proteccin -de Francia, que les di por gobernador a Timolen de Fontenay. -Entre los hechos que causaron ms escndalo a la sazn, fu el -saqueo que realizaron los piratas de la Tortuga en San Juan de los Remedios, -de cuyo lugar se llevaron mujeres, esclavos y hasta las alhajas -de la iglesia (1652). En 1654 las autoridades de Santo Domingo expulsaron -a los bucaneros que haban vuelto a establecerse en sus costas y -a los piratas de la Tortuga, y en 1655 los ingleses se apoderaron de la -Jamica. El ao 1662 fu desastroso para la isla de Cuba, pues una -expedicin de ingleses de Jamica desembarc por Aguadores y, despus -de batir al gobernador D. Pedro de Morales en Las Lagunas,<span class="pagenum"><a name="Page_333" id="Page_333">[333]</a></span> -vol el castillo del Morro o San Pedro de la Roca y entr en Santiago, -donde permaneci un mes. Obligados los ingleses por el hambre, se reembarcaron, -no sin incendiar los edificios pblicos y llevarse los caones -del Morro y las campanas de las iglesias. Del mismo modo, piratas -franceses, mandados por Pedro Legrand, cuando los vecinos de -Sancti Spritus celebraban la Pascua de Navidad del ao 1665, cayeron -sobre la plaza, que saquearon e incendiaron.</p> - -<p>Pero entre todos los piratas ninguno ms famoso que Francisco -Nau, el <i>Olons</i>, (llamado as porque era natural de Arenas de Olone, en -Francia). A su llegada de Francia estuvo primero en Hait y luego en -la Tortuga. Con grandes apuros logr hacerse dueo de un barco. El -Olons era el terror de las colonias espaolas. Cuando se le crea -muerto en Campeche, apareci (ltimos de 1667) con dos barcos en los -cayos de San Juan de los Remedios. Noticioso de ello el gobernador -Dvila, mand una galeota de diez caones con 90 hombres, dndoles -el encargo de que ahorcasen a todos los piratas, menos al capitn, a -quien conduciran preso a la Habana; pero sucedi todo lo contrario: -el Olons tom la embarcacin espaola y pas a cuchillo los tripulantes. -Lo mismo hizo el valiente pirata en la costa de Puerto Prncipe -con una escuadrilla que desde Santo Domingo haba venido en su persecucin. -Repiti sus depredaciones en Bataban, Santo Domingo, Maracaibo, -Puerto Cabello y Guatemala, acabando su vida a manos de -los indios de Nicaragua<a name="FNanchor_364" id="FNanchor_364" href="#Footnote_364" class="fnanchor">[364]</a>. El pirata ingls Enrique Morgan desembarc -en la baha de Santa Mara con la idea de atacar la villa interior -de Puerto Prncipe (1668). Sabedores sus habitantes de la presencia de -Morgan, mientras unos huyeron a sus haciendas prximas, otros, con el -alcalde a su cabeza, marcharon a pelear con los piratas. Muerto el alcalde -con muchos de los suyos, Morgan penetr en la ciudad, la que -abandon cuando le entregaron 50.000 pesos y 500 reses saladas. Ms -cruel fu todava Morgan en Portobelo, Maracaibo y Panam, consiguiendo -inmensas riquezas, con las cuales se retir a Jamaica, donde -desempe tres veces el cargo de gobernador. Diego Grillo, pirata cubano, -tom al abordaje un barco mercante que iba de la Habana a -Campeche, y venci cerca del puerto, que a la sazn se llama de Nuevitas -(1673) a un navo y dos fragatas que le perseguan. No lograron su -objeto los piratas franceses Mr. de Franquenay y Mr. de Grammont, -el primero atacando a Santiago de Cuba (1678) y el segundo a Puerto -Prncipe (1679)<a name="FNanchor_365" id="FNanchor_365" href="#Footnote_365" class="fnanchor">[365]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_334" id="Page_334">[334]</a></span> -Por aquella poca (junio 1680) era gobernador y capitn general de -Cuba D. Francisco Rodrguez de Ledesma y en octubre del mismo ao -desempeaba cargo tan importante D. Jos Fernndez de Crdoba<a name="FNanchor_366" id="FNanchor_366" href="#Footnote_366" class="fnanchor">[366]</a>. -El ltimo de la serie de los grandes piratas, fu el holands Lorenzo -Graff (llamado por nosotros <i>Lorencillo</i>). Graff saque a Veracruz -(1683), incendi a Campeche (1685), apres varios barcos en las costas -de Cuba y tom parte en el doble saqueo de Cartagena (1697)<a name="FNanchor_367" id="FNanchor_367" href="#Footnote_367" class="fnanchor">[367]</a>. Convencidas -las principales naciones colonizadoras de Amrica que era -conveniente acabar con la piratera, se aliaron para ello Inglaterra, -Holanda y Espaa, cuyas naciones destruyeron los principales establecimientos, -y, ltimamente, lord Nerville acab con ellos (1697).</p> - -<p>Pocos aos antes se verific, por orden del gobernador D. Severino -de Manzaneda (1690), la traslacin de la villa de San Juan de los Remedios -al centro del hato de Santa Clara. Tambin el mismo gobernador -traz (10 octubre 1693) las primeras calles y plazas de la ciudad -de <i>San Carlos de Matanzas</i>.</p> - -<p>Alguna vida iban adquirir las colonias espaolas en los primeros -aos del siglo <span class="smcap">xviii</span>. Por una parte la destruccin de la piratera, y por -otra las nuevas ideas de la dinasta de Borbn contribuyeron algo al -desarrollo material y moral. En tiempo de D. Diego de Crdova Laso -de la Vega, capitn general de la isla desde el 1695 a 1702, fu proclamado -Felipe V rey de Espaa. Si durante la guerra de sucesin tenamos -por enemigas en Amrica las escuadras inglesas y holandesas, en -cambio nos protegan las francesas, con cuyo auxilio pudimos conservar -nuestras posesiones hispano-americanas y conducir a Espaa el oro y -la plata de dichas colonias. Sin embargo, estuvo en continua alarma la -villa de Trinidad, mereciendo por su comportamiento el ttulo y honores -de ciudad, y en 1702, Carlos Gant, corsario ingls de Jamica, al frente -de 300 hombres, tom y saque la villa de Casilda. El gobernador don -Pedro Bentez de Lugo orden que se armasen dos compaas de milicias -y algunos barcos en corso para rechazar anlogas agresiones.</p> - -<p>Por muerte de Bentez de Lugo (1702) se encargaron interinamente -del gobierno de la isla los cubanos Chirino y Chacn, el primero de los -asuntos polticos y el segundo de los militares. La escuadra aliada<span class="pagenum"><a name="Page_335" id="Page_335">[335]</a></span> -anglo-holandesa intent que Chirino y Chacn proclamasen al archiduque -Carlos, negndose a ello los bravos defensores de la plaza. Si la -paz de Utrech (1713) llev la tranquilidad a la colonia, en cambio, la -piratera no se haba extinguido completamente y el marqus de Casa -Torres, capitn general de Cuba (1708-1716), tena disgustadsimos a -los cultivadores y comerciantes de tabaco.</p> - -<p>La planta del tabaco, originaria de la Amrica tropical, llevada del -Brasil a Portugal, de Virginia a Inglaterra y de Cuba a Espaa, comenz -a usarse en el siglo <span class="smcap">xvi</span> y se generaliz su uso durante el <span class="smcap">xvii</span>. -Conocida la bondad del tabaco cubano sobre todos los dems, su cultivo -fu cada vez mayor, de modo que en los primeros aos del siglo <span class="smcap">xviii</span> -haba muchas vegas en los alrededores de la Habana, en Trinidad, -Sancti Spritu, Remedios, Bayamo, Holgun, El Caney y en otros puntos, -sobresaliendo por su calidad el de Vuelta Abajo. Comprendiendo -el gobierno de Felipe V que el tabaco poda proporcionar buenas ganancias -a la Real Hacienda, dispuso que, por cuenta del Estado, se comprase -en Cuba y se vendiese en Europa la mayor cantidad posible, encargando -de la compra al capitn general D. Laureano de Torres, quien cumpli -su encargo con tanta solicitud, que en 1708 hubo de mandar a Espaa -tres millones de libras, bien que no sin protestas de cultivadores y comerciantes.</p> - -<p>El brigadier D. Vicente Raja (1716-1719)<a name="FNanchor_368" id="FNanchor_368" href="#Footnote_368" class="fnanchor">[368]</a>, sucesor del marqus -de Casa Torres, trajo el encargo de establecer el <i>estanco del tabaco</i> o la -compra de todo el tabaco que produjese el pas, para elaborarlo en una -fbrica establecida en Sevilla por el gobierno. Aument, como era natural, -el disgusto de los cultivadores y comerciantes, vindose obligado -el gobernador a consultar a la Corte, cuya respuesta fu un Real decreto -creando en la Habana una Factora general para la compra del tabaco, -con sucursales en Santiago, Bayamo, Trinidad y Remedios. A tal punto -lleg la ira de los vegueros, que se amotinaron en la Habana, y mal lo -hubiera pasado el brigadier Raja, si no se hubiese ocultado en La Fuerza, -embarcndose despus para Espaa.</p> - -<p>Lleg el 1719 el gobernador D. Gregorio Guazo Caldern, y, despus -de establecer la factora, procedi contra los sediciosos. Luego, como -retardase la factora la compra de algunas partidas de tabaco, volvieron -los disgustos de los vegueros y sus preparativos de insurreccin, -que hubieron de calmar el conde de Casa Bayona y el obispo, los cuales -haban obtenido (1720) del Rey, que los propietarios, una vez cubiertos -los pedidos del gobierno, pudiesen vender el tabaco sobrante a las otras<span class="pagenum"><a name="Page_336" id="Page_336">[336]</a></span> -colonias y a los particulares de la metrpoli. Tres aos despus (1723), -con motivo de haberse hecho algunas compras a precios inferiores a los -de tarifa, se declararon en completa insurreccin los vegueros de Santiago -de las Vegas, teniendo el gobernador Guazo que echar mano a la -fuerza, causndoles un muerto y 12 prisioneros. Los prisioneros fueron -colgados de los rboles en Jess del Monte.</p> - -<p>Rotas nuevamente las relaciones entre Espaa e Inglaterra y comenzadas -las hostilidades en enero de 1727, el almirante Hossier amenaz -a la Habana, que no fu atacada merced a los preparativos de -defensa del gobernador Martnez de la Vega y merced a la oportuna llegada -de la escuadra espaola. Posteriormente, declarada la guerra martima -entre las dos naciones rivales, la escuadra de Vernon atac y -tom a Portobelo (22 noviembre 1739), cuya noticia llen de jbilo a -Inglaterra, aunque bien ser decir que el almirante ingls slo cogi -en aquella plaza tres pequeos barcos y tres mil pesos en dinero. Tiempo -adelante Vernon intent apoderarse de Cartagena, que defendi bizarramente -D. Sebastin de Eslava, virrey de Nueva Granada, teniendo -el almirante ingls que abandonar la empresa y retirarse a la Jamaica. -Buscando Vernon alguna manera de reparar el desastre sufrido -en Cartagena, ayudado de un cuerpo de mil negros que sac de Jamaica, -concibi la idea de apoderarse de Cuba. No pudo lograr su objeto, vindose -obligado a retirarse y regresar a Inglaterra con unas pocas naves -y algunas tropas desfallecidas (1741).</p> - -<p>Tanto era el encono de Felipe V contra los ingleses, que por Real -decreto, dado en El Pardo (abril 1743) impona—segn dice a los gobernadores -de Cuba y Puerto Rico—pena de muerte a todos los que comerciasen -con los hijos de la Gran Bretaa, la sazn sus enemigos<a name="FNanchor_369" id="FNanchor_369" href="#Footnote_369" class="fnanchor">[369]</a>. -Corresponden tambin al reinado de Felipe V las dos noticias siguientes: -es la primera que furioso huracn destruy (19 octubre 1730), gran -parte de la ciudad de San Carlos de Matanzas<a name="FNanchor_370" id="FNanchor_370" href="#Footnote_370" class="fnanchor">[370]</a>, y la segunda autorizaba -(Real cdula del 15 de diciembre de 1735, dada en el Buen Retiro) -al conde de Casa Bayona para que fundase una ciudad con el nombre -de <i>Santa Mara del Rosario</i><a name="FNanchor_371" id="FNanchor_371" href="#Footnote_371" class="fnanchor">[371]</a>.</p> - -<p>Fernando VI, en los comienzos de su reinado, se dirigi desde el -Buen Retiro (27 septiembre 1746) al Rector de la Real Universidad de -San Jernimo de la Habana, dicindole que mantuviese con el gobernador -Juan Francisco Gemes y Horcasitas, la buena correspondencia y -armona que tanto importaba al bien pblico y comn, y al particular<span class="pagenum"><a name="Page_337" id="Page_337">[337]</a></span> -de los indivduos de dicha Universidad<a name="FNanchor_372" id="FNanchor_372" href="#Footnote_372" class="fnanchor">[372]</a>. Un ao despus se di gran -combate delante de la Habana (12 octubre 1747) entre la escuadra inglesa -mandada por Knowles, y la espaola que diriga Reggio. Unas -seis horas estuvieron peleando con singular arrojo y tenacidad; pero -la victoria qued indecisa. A los pocos das lleg la noticia de haberse -firmado los preliminares de la paz de Aquisgrn (1748).</p> - -<p>Dirigiendo—antes de continuar la resea histrica de Cuba desde -mediados del siglo <span class="smcap">xviii</span>—una mirada retrospectiva acerca del comercio, -conviene saber que la <i>Compaa Guipuzcoana</i>, constituda en 1668—y -de la cual hablaremos al estudiar Nueva Granada y Caracas—protegi -mucho el trfico. Del mismo modo en el citado lugar registraremos -los asientos celebrados con la <i>Compaa Real de la Guinea Francesa</i> -y con la <i>Compaa Inglesa del Mar del Sur</i>. El asiento que aqu debemos -mencionar fu el que obtuvo D. Antonio Tallapiedra, comerciante -de Cdiz, de acuerdo con el capitn general de la Habana D. Juan -Francisco Gemes, y por el cual dicho industrial tena el derecho exclusivo -de suministrar cada ao tres millones de libras de tabaco a la -fbrica de Sevilla (1734 a 1739). Por ltimo, la <i>Real Compaa de Comercio -de la Habana</i>, formada de comerciantes y hacendados, por iniciativa -de D. Martn Arstegui y por influencia del citado gobernador -Gemes, obtuvo el asiento exclusivo del tabaco (1739) y adems el privilegio -de exportar a Espaa azcares y melazas, maderas y cueros, y -de importar harinas, lozas, etctera. Obligse la Compaa a construir -barcos para la marina mercante y de guerra, sostener diez embarcaciones -armadas para perseguir el contrabando, abastecer los buques de -guerra que fondeasen en la Habana y hacer el trfico entre la Habana -y Cdiz. Gozaban del fuero de marina los empleados y dependientes de -la citada Compaa<a name="FNanchor_373" id="FNanchor_373" href="#Footnote_373" class="fnanchor">[373]</a>.</p> - -<p>Por lo que respecta a Beneficencia, no pasaremos en silencio que don -Gernimo de Valds, obispo de la Habana, hizo fundar en dicha poblacin -una casa para Cuna de nios expsitos, y por ello se le dieron las -gracias el 15 de abril del ao 1713<a name="FNanchor_374" id="FNanchor_374" href="#Footnote_374" class="fnanchor">[374]</a>.</p> - -<p>Tcanos referir uno de los acontecimientos tristes de la historia de -Espaa. Como consecuencia del famoso Pacto de Familia celebrado entre -Carlos III de Espaa y Luis XV de Francia (15 agosto 1761) comenz -la guerra entre Inglaterra y Espaa, entre Jorge III y Carlos -III (comienzos del ao 1762). No ocultndose a Carlos III que la -isla de Cuba iba a ser uno de los objetos preferentes de la codicia bri<span class="pagenum"><a name="Page_338" id="Page_338">[338]</a></span>tnica, -envi en el ao 1761 como gobernador a D. Juan de Prado Portocarrero, -Mariscal de Campo. Acostumbraba a decir el pedante Prado -las siguientes palabras: <i>No tendr yo la fortuna de que los ingleses vengan</i>. -En sus comunicaciones al Monarca afirmaba que los ingleses no -atacaran la isla, y si la atacasen, seran escarmentados. El que tales -cosas deca, cuando el 6 de junio de 1762 vi al almirante Pocock al -frente de poderosa escuadra, aturdido y confuso no saba qu camino -tomar. Entre tanto los ingleses desembarcaron el da 7 por la parte del -Este, entre los ros Nao y Cojimar, casi sin resistencia alguna, y el 11 -se hicieron dueos de la Cabaa. Poco despus ocuparon el castillejo -llamado de la Chorrera, que abandonaron los espaoles; pero la ciudad, -en comunicacin con el resto de la isla, reciba subsistencias de Puerto -Prncipe, Trinidad y otras ciudades. Como la escuadra espaola nada -poda hacer por su inferioridad a la inglesa, su artillera fu destinada -a los fuertes, y los jefes y capitanes de navo pasaron a ser comandantes -y gobernadores de los dichos fuertes. Entre los comandantes o gobernadores -se hallaba D. Luis Velasco, a quien se le encarg la defensa -del Morro. Coloc Velasco a envidiable altura el honor de Espaa. -Aunque por mar y por tierra vomitaban bombas y balas rasas 200 bocas -de bronce sobre el Morro, el hroe impvido acribillaba las naves -enemigas que cruzaban frente al castillo y se defenda de las bateras -que los ingleses tenan colocadas en tierra. Ya llevaba treinta y ocho -das de cerco. No era posible resistir ms tiempo. Dieron el asalto los -ingleses. Por ambas partes se peleaba con singular coraje. El segundo -comandante Gonzlez—escribe el historiador ingls William Coxe—muri -en la brecha, y el valiente Velasco, despus de luchar denodadamente -contra fuerzas superiores, mientras pudo reunir algunos soldados a la -sombra de la bandera espaola, recibi herida mortal en medio de los -vencedores, que admiraron su valor<a name="FNanchor_375" id="FNanchor_375" href="#Footnote_375" class="fnanchor">[375]</a>. Entre los que ms lamentaron -la desgracia del valeroso Velasco se hallaba el general ingls conde de -Albemarle. Muertos los bizarros y nunca bastante alabados Velasco y -marqus Gonzlez, la plaza no tena ms remedio que capitular. La junta -de autoridades, compuesta del capitn general Prado, del teniente -general Conde de Superunda, del teniente rey D. Dionisio Soler, del -general de Marina Marqus del Real Transporte, del Mariscal de Campo -D. Diego Tabares, del comisario D. Lorenzo Montalvo y de los capitanes -de Navo, acept la capitulacin, quedando firmada el 13 de -agosto de 1762.</p> - -<p>Del gobierno de la Habana se encarg lord Albemarle (14 agosto -1762), retirndose el almirante Pocock con la mayor parte de su es<span class="pagenum"><a name="Page_339" id="Page_339">[339]</a></span>cuadra. -Albemarle tom el ttulo de capitn general: nombr gobernador -a D. Sebastin Pealver y Angulo, y juez civil a D. Pedro Calvo -de la Puerta. Continu la administracin en la misma forma que -antes; pero se permiti el libre comercio. Retirse Albemarle en enero -de 1763, dejando al frente del gobierno, de la parte inglesa de la isla, -a su hermano Guillermo Keppel, y de la parte espaola ejerci el cargo -D. Lorenzo Madariaga, gobernador de Santiago de Cuba. Por la paz -de Pars (10 febrero 1763) Espaa recobr la isla de Cuba, cediendo en -cambio la Florida. Francia cedi el Canad y otros pases a Inglaterra. -Como compensacin de la Florida, Francia di la Luisiana a Espaa, -que ms que recompensa fu una carga.</p> - -<p>El general D. Ambrosio Funes Villalpando, conde de Ricla, y el -segundo cabo D. Alejandro O'Reilly, llegaron a la Habana el 6 de julio -de 1763, encargndose del mando con gran contento de espaoles y cubanos. -Procedise a la construccin de La Cabaa y a la reparacin del -castillo del Morro y del Arsenal. Tambin volvi a ponerse en vigor, -con disgusto de los naturales del pas, el estanco del tabaco. Reorganizse -la administracin en sus diferentes ramos, y muy especialmente -el servicio de correos terrestres y martimos. El comercio adquiri mayor -desarrollo, haciendo cesar, en alguna parte, el rgimen del monopolio. -Siendo el conde de Ricla gobernador de Cuba, por Real decreto -de Carlos III, dado en Madrid el 3 de julio de 1765, se hizo constar el -bizarro comportamiento de D. Jos Antonio Gmez defendiendo de los -enemigos la plaza de Guanabacoa<a name="FNanchor_376" id="FNanchor_376" href="#Footnote_376" class="fnanchor">[376]</a>.</p> - -<p>D. Antonio Mara Bucarely (1766-1771) di impulso a las obras -de La Cabaa, termin las del Morro y Atars, comenzando las del -Prncipe. Bucarely fu el encargado de cumplir el decreto de Carlos III -acerca de la expulsin de los jesutas (1767). Otros asuntos ocuparon -tambin la atencin del gobernador, y fueron: 1., los terremotos que -en 1766 destruyeron gran parte de las poblaciones de Bayamo y de -Santiago de Cuba; 2., el huracn llamado de Santa Teresa, que el 15 -de agosto de 1768 caus grandes prdidas en la jurisdiccin de la Habana; -3., cumplimiento de la Real Cdula que con fecha 7 de junio -de 1770 expidi el Rey dando las instrucciones convenientes a una -Junta, ya establecida y compuesta, adems del gobernador, del factor, -contador y tesorero, para fomentar la siembra, cultivo y beneficio del -tabaco<a name="FNanchor_377" id="FNanchor_377" href="#Footnote_377" class="fnanchor">[377]</a>; 4., ayuda que tuvo que prestar Bucarely al general O'Reilly, -encargado de someter a la soberana de Espaa la Luisiana. Des<span class="pagenum"><a name="Page_340" id="Page_340">[340]</a></span>pus -de tantos asuntos como tuvo que resolver Bucarely, pas a encargarse -del virreinato de Mxico.</p> - -<p>El gobernador D. Felipe Fonsdeviela (1771-1777), marqus de la -Torre, atendi al embellecimiento de la capital y de otras poblaciones. -En la Habana emprendi la fbrica de la Casa del Ayuntamiento, la -construccin de la Alameda de Paula, del Nuevo Prado y de otras -obras; fuera de la Habana se realizaron no pocas construcciones en Matanzas, -Santiago, Trinidad, Sancti Spritus, Puerto Prncipe, Remedios -y Villaclara. Como si esto fuera poco, ech los cimientos de <i>Nueva Filipina</i>, -del nombre del gobernador, y que luego se denomin <i>Pinar del -Ro</i>, del sitio de su fundacin. Al ao siguiente (1773) se fund el pueblo -de <i>Jaruco</i>; y el 1775, a orillas del Mayabeque, la villa de <i>San Julin -de los Gines</i>. Dbese al marqus de la Torre el primer Censo de -poblacin de la isla de Cuba, que se termin en 1774: result la poblacin -total de 172.620 habitantes (96.440 blancos, 31.847 libres de color -y 44.333 esclavos). El Arsenal, cuyo jefe era D. Juan Bautista Bonet, -de la misma graduacin que el marqus de la Torre, recobr su antigua -importancia, y de l salieron slidas construcciones navales, entre ellas -el navo <i>Santsima Trinidad</i>, de 112 caones. Por ltimo, en tiempo del -citado gobernador, se fund el <i>Seminario de San Carlos</i> en el primitivo -Colegio de los Jesutas, se export libremente el algodn y se disminuyeron -los derechos de exportacin sobre los azcares, aguardiente, etctera.</p> - -<p>Refieren los historiadores que D. Diego Jos Navarro (1777-1781), -aprovechndose de la guerra entre Inglaterra y sus colonias del Norte -de Amrica, apoy al coronel D. Bernardo de Glvez, gobernador de la -Luisiana, para que invadiese la Florida y se apoderara de las plazas de -Mobila (1780) y de Panzacola (1781), volviendo de este modo poder -de Espaa aquella colonia, que, como sabemos, fu cedida Inglaterra -en cambio de la Habana. En tiempo de Navarro se puso en vigor la <i>Ordenanza -para el libre comercio con las colonias</i>.</p> - -<p>El cubano D. Jos Manuel de Cagigal sucedi a Navarro desde 1781 -a 1783. Despus gobernaron la isla D. Luis Unzaga, el conde de Glvez -y otros. Los inmediatos sucesores de Glvez tuvieron el carcter -de interinos.</p> - -<p>El teniente general D. Luis de las Casas se hizo cargo del Gobierno -y Capitana general de Cuba el 9 de julio de 1790, presentando su -dimisin y entregando el mando el 6 de diciembre de 1796. Le ayudaron -en su obra regeneradora D. Juan Bautista Vaillant, gobernador de -Santiago de Cuba; D. Jos Pablo Valiente, intendente de Hacienda, y -los ilustres cubanos Dr. Ramay, D. Francisco de Arango y otros. Pro<span class="pagenum"><a name="Page_341" id="Page_341">[341]</a></span>gres -la instruccin pblica, las artes y la industria, se mejoraron muchas -poblaciones y se crearon establecimientos benficos. Con motivo -del desbordamiento de los ros, ocurrieron grandes inundaciones en la -parte occidental de la isla, en particular en las cercanas de la Habana -y Pinar del Ro. Casas socorri generosamente a los campesinos ms -perjudicados e hizo reconstruir los puentes arrasados por las aguas. -Vi la luz, merced al apoyo de Casas, la primera publicacin literaria -y econmica, que se intitul el <i>Papel Peridico</i>, y en el cual colaboraron -el mismo capitn general, el presbtero Caballero, el Dr. Romay -y el poeta Sequeira. Fundronse en Santiago de Cuba y en la Habana -Reales Sociedades Econmicas de Amigos del Pas, Casa de Beneficencia -y Real Consulado. Como consecuencia de la insurreccin de Hait -(1791) y de la cesin que Espaa haba hecho del resto de la isla a -Francia, en virtud del tratado de Basilea (1795), vinieron Cuba muchos -inmigrantes franceses y espaoles, los cuales, con sus conocimientos -y laboriosidad, enriquecieron su nueva patria. Como era natural, los -restos de Cristbal Coln, que descansaban en la iglesia catedral de -Santo Domingo, se trajeron a Cuba en el navo <i>San Lorenzo</i> y se depositaron -en la catedral de la Habana (15 enero 1796), para ser trasladados -en 1898 a nuestra ciudad de Sevilla, en cuya catedral descansan.</p> - -<p>Encargse del gobierno D. Juan Bassecourt, conde de Santa Clara -(1796-1799), cuando Carlos IV celebraba alianza ofensiva y defensiva -con el Directorio francs. Tuvo Espaa que pelear con Inglaterra, y -si en Cuba pudo resistir los ataques de sus enemigos, el resultado de la -enconada lucha fu la prdida de la isla de Trinidad, de una parte de -la escuadra y la casi ruina de su comercio.</p> - -<p>Sucedi al conde de Santa Clara, D. Salvador de Muro y Salazar, -marqus de Someruelos (1799-1812). D. Sebastin de Kindeln ocup el -gobierno de Santiago de Cuba y D. Luis Viguri la Intendencia de Hacienda. -Habiendo terminado la dominacin de Espaa en Santo Domingo, -se dispuso que la Audiencia se trasladase a Puerto Prncipe, comenzando -a funcionar el 30 de junio de 1800. Justo ser consignar que en -los primeros das del siglo <span class="smcap">xix</span> lleg a Cuba el nunca bastante alabado -barn de Humboldt, quien public el <i>Ensayo poltico sobre la isla de Cuba</i> -(1826), hermosa sntesis de la geologa, clima, poblacin, industria y -rentas pblicas de la gran Antilla. Dicha fu tambin para Cuba la venida -(24 febrero 1802) del obispo de la Habana, el ilustre Daz de Espada, -sucesor de Tres Palacios. Daz de Espada embelleci la catedral; -prest eficaz auxilio a la Casa de Beneficencia, a los Hospitales y al -Manicomio; contribuy con una suma bastante considerable a la fundacin -del primitivo cementerio de la Habana, aboliendo la costumbre de<span class="pagenum"><a name="Page_342" id="Page_342">[342]</a></span> -enterrar en las iglesias. Hombre el obispo de tanta cultura como de espritu -liberal, fund muchas escuelas en las ciudades y en los pueblos. -Fu Director de la Sociedad de Amigos del Pas, reform el Seminario -de San Carlos y el Asilo de San Francisco de Sales. Si, como antes hemos -indicado, la Audiencia de Santo Domingo se traslad a Cuba, del -mismo modo el arzobispado de aquella Antilla, con todos sus ttulos, -facultades y prerrogativas, pas, por Breve pontificio de 16 de julio de -1804, a Santiago de Cuba, quedando como sufragneos suyos los obispados -de la Habana y Puerto Rico. Tambin por entonces el insigne -mdico Dr. Romay di a conocer y aplic la vacuna como preservativo -de la viruela, debindose de notar que cuando Carlos IV comision al -Dr. Balmis para difundir el citado preservativo, ya haba sido aplicado -ventajosamente.</p> - -<p>Adems de los emigrados de Santo Domingo y de Hait, que acudan -a Cuba donde se les brindaba con feraces tierras (1802), llegaron, -despus del fracaso de la expedicin mandada por Bonaparte para recuperar -aquellas colonias, unos 30.000 franceses, quienes se establecieron -en Santiago de Cuba, Baracoa, Guantnamo y en otros puntos, -consiguiendo hacer de terrenos incultos haciendas productivas. El tabaco, -el algodn y todos los productos aumentaron considerablemente; -pero ninguno como el caf, hasta el punto que, si en 1804 se elev la -exportacin a 12.500 quintales, en 1833 lleg a 642.000.</p> - -<p>Los graves acontecimientos ocurridos en Espaa con motivo de la -invasin de los franceses y despus por la guerra de la Independencia, -repercutieron, como era natural, en las Indias. Es de lamentar que el -fanatismo patritico de muchos llegase al extremo de asaltar las casas -de pacficos y laboriosos franceses, siendo unos asesinados y otros expulsados -del territorio. Aunque se intent la formacin de una Junta -como las de Sevilla y otras provincias de Espaa y Amrica, la idea -fu combatida en peridicos y folletos. Por su parte la Junta Central -de Espaa encarg (18 febrero 1809) al gobernador de Cuba, procurase -cultivar las relaciones—pues era conveniente—con el negro Enrique -Cristbal, presidente y generalsimo de Hait<a name="FNanchor_378" id="FNanchor_378" href="#Footnote_378" class="fnanchor">[378]</a>.</p> - -<p>A la sazn lleg a la Habana el joven mejicano Manuel Rodrguez -Alemn con pliegos para las autoridades y otras personas invitndolas -a declararse por Jos Bonaparte; aqul pag cara su imprudencia, pues -fu preso como espa y ahorcado el 30 de julio de 1810. Pasados dos -aos se descubri la conspiracin que tramaba Jos Antonio Aponte, -deseoso de la emancipacin de su raza; Aponte mereci la pena de horca -con 8 de sus cmplices.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_343" id="Page_343">[343]</a></span> -En sus ltimos aos de gobierno reconoci el marqus de Someruelos -la <i>Junta Suprema Central y gubernativa de Espaa y de las Indias</i> -establecida en Aranjuez y dirigi las elecciones de los primeros -diputados a Cortes por Cuba (1810), los cuales fueron Juregui y O'Gabn, -sucediendo al ltimo Arango y Pareo.</p> - -<p>Tuvo la satisfaccin D. Juan Ruiz de Apodaca de que en su tiempo -se jurase en la Habana (21 julio 1812) la Constitucin de Cdiz. En -dicho Cdigo poltico se concedan iguales derechos a espaoles y americanos. -Posteriormente, habiendo vuelto a Espaa Fernando VII y con -l el gobierno absoluto, Cuba pas pacficamente de uno otro rgimen. -Los cubanos tuvieron que agradecer al <i>Deseado</i> que, por decreto de 10 -de febrero de 1818, se concediese a los puertos de la isla el libre comercio -con todos los mercados extranjeros.</p> - -<p>El excelente poltico y general D. Jos Cienfuegos lleg a Cuba -(1816) acompaado del superintendente de Hacienda D. Alejandro Ramrez, -ya conocido ventajosamente en Guatemala y Puerto Rico. Ramrez -odiaba la esclavitud, combati el contrabando, lleg a duplicar -(1820) las rentas pblicas, y apoy los planes del antes citado Arango, -no slo en la concesin del libre comercio, sino en el desestanco del tabaco -y otras reformas. Tom parte activa en la fundacin de <i>Cienfuegos</i><a name="FNanchor_379" id="FNanchor_379" href="#Footnote_379" class="fnanchor">[379]</a> -y tambin influy en el progreso de las colonias de Nuevitas, -Guantnamo y El Marcial. Como Director de la Sociedad Patritica, -estableci la seccin de educacin primaria, la Academia de Dibujo y -Pintura, que se denomin de San Alejandro, en honor del fundador; el -Jardn Botnico, las ctedras de Anatoma y Botnica, y proyect la -de Qumica.</p> - -<p>Un hecho importantsimo que honra a Inglaterra se verific por -entonces y fu el convenio celebrado con Espaa el 1817, el cual consista -en el compromiso de nuestra nacin de impedir el trfico de esclavos -africanos, a partir del 30 de mayo de 1820; pero sin embargo -de las protestas y reclamaciones de Inglaterra, la nacin espaola continu -haciendo expediciones ms o menos clandestinas.</p> - -<p>Bajo el dbil gobierno del general D. Manuel Cagigal se jur en la -Habana, bien a pesar suyo, la constitucin de Cdiz, que en Espaa, -Riego, Quiroga y otros haban proclamado en las Cabezas de San Juan -(1. enero 1820).</p> - -<p>D. Nicols Mahy sucedi en marzo de 1821 a Cagigal. En su tiempo -las logias masnicas y las sociedades secretas (<i>La Cadena</i>, <i>Los Soles</i>, -<i>Los Comuneros</i> y <i>Los Carbonarios</i>) tuvieron verdadera influencia.<span class="pagenum"><a name="Page_344" id="Page_344">[344]</a></span> -Formaban las dos primeras cubanos partidarios de la independencia, la -tercera espaoles adictos al gobierno y la cuarta estaba constituda -por hombres conciliadores. El general Mahy se opuso tenazmente a que -se implantase la ley de Aranceles, contuvo el lenguaje violento de la -prensa, reorganiz las milicias y mantuvo la disciplina militar.</p> - -<p>Encargse del poder el brigadier D. Sebastin Kindeln, por muerte -de Mahy, en julio de 1822. En las elecciones para diputados a Cortes -(legislatura de 1823) salieron triunfantes el sacerdote y filsofo Flix -Varela, D. Leonardo Santos Surez y D. Toms Gener.</p> - -<p>A ponerse al frente del gobierno de Cuba vino a la isla (2 mayo -1823) el general D. Francisco Dionisio Vives. Si en Espaa reinaba la -anarqua, en Cuba se entusiasmaban con los hechos realizados por Bolvar -y los dems generales revolucionarios. Vives se apoder de los -documentos de la sociedad secreta <i>Soles y Rayos de Bolvar</i> (que aspiraba -a establecer la Repblica de <i>Cubanacn</i>), reduciendo a prisin al habanero -Lemus, jefe de la conspiracin, y a los ms comprometidos, entre -ellos Peoli, Junco, Silveira, el Dr. Hernndez y los poetas Heredia y -Teurbe. El 3 de mayo de 1823 se mand Real orden reservada a los -jefes polticos de Cuba y Puerto Rico, encargndoles cierta vigilancia -para si llegase all D. Jos Mariano Mndez, diputado a Cortes que fu -por Sonsonate, el cual haba circulado un manifiesto o proclama, impreso -en la pennsula, con el intento de separar las islas de Cuba y Puerto -Rico de la dominacin espaola<a name="FNanchor_380" id="FNanchor_380" href="#Footnote_380" class="fnanchor">[380]</a>. De los presos citados anteriormente, -el gobernador Vives se content con desterrar a unos y con imponer -multas pecuniarias a otros. Restablecido en Espaa el gobierno absoluto -por Fernando VII, Vives sigui el ejemplo de su Rey (diciembre -de 1823). Con ms encono que antes volvieron las conspiraciones, teniendo -Fernando VII que conferir a los capitanes generales de Cuba, -con fecha 28 de mayo de 1825, las facultades extraordinarias de los -gobernadores de plazas sitiadas. No se amedrentaron por ello los revolucionarios, -quienes comisionaron a Iznaga, Bentancourt (<i>El Lugareo</i>) -y otros para que se marchasen a Venezuela y pidiesen apoyo al -libertador Bolvar. La entrevista no lleg a verificarse por entonces; -pero Iznaga, en su segundo viaje, verificado el ao 1827, logr sus deseos.</p> - -<p>Es de advertir que antes de la entrevista que, despus de todo, no -di resultado alguno, los emigrados cubanos constituyeron una Junta -en Mxico, que tena por objeto trabajar por la independencia de Cuba -y Puerto Rico (1825). Un ao despus se reuni en Panam una Asamblea -general de las naciones hispano-americanas para tratar, entre<span class="pagenum"><a name="Page_345" id="Page_345">[345]</a></span> -otras cosas, de la emancipacin de las citadas islas; mas, ya por el -poco entusiasmo con que acogi la idea Bolvar, ya por la oposicin de -los Estados Unidos, pensando tal vez que Cuba, siguiendo el ejemplo de -las repblicas hispano-americanas, decretara la libertad de los esclavos, -cuyo hecho poda ocasionar perturbaciones en los Estados del Sur -de la gran Repblica, lo cierto es que nada se hizo. Los separatistas no -cejaban en su empeo: Francisco de Agero y el pardo Andrs Manuel -Snchez fueron sorprendidos en un ingenio de Camagey y condenados, -como espas de los enemigos de Espaa, a la pena de horca, en Puerto -Prncipe, el 16 de marzo de 1826. Agero y Snchez fueron los primeros -mrtires de la independencia de Cuba. Desde Mxico, los revolucionarios -cubanos, expatriados en aquella Repblica, no dejaban de avivar -el fuego sagrado de la independencia. Esta vez las logias masnicas de -la <i>Legin del guila Negra</i>, se entendan desde Mxico con los patriotas -de Cuba para conseguir la independencia. Descubierta la conspiracin -(1830) y presos los principales, se les conden a muerte por la -Comisin Militar, teniendo la dicha de ser indultados con motivo del -nacimiento de Isabel II; slo sufrieron destierros y multas.</p> - -<p>Durante el gobierno de Vives se dividi la isla en tres departamentos -militares: <i>Occidental</i>, <i>Central</i> y <i>Oriental</i>; se form nuevo censo de -poblacin<a name="FNanchor_381" id="FNanchor_381" href="#Footnote_381" class="fnanchor">[381]</a> y se hizo el mapa de Cuba (1827). En su poltica progresiva -le ayud D. Claudio Martnez de Pinillos (despus conde -de Villanueva), superintendente general de Hacienda, quien aument -las rentas pblicas, ayud a la construccin del acueducto de la Habana, -habilit algunos puertos para el comercio extranjero e influy para la -introduccin de las mquinas de vapor en los ingenios. Tambin se -deben al gobierno de Vives, y por iniciativa de Pinillos, la fundacin -de <i>Crdenas</i> (8 marzo 1827), el establecimiento de un presidio en la -Isla de Pinos y la fundacin de <i>Nueva Gerona</i> (1830). Entre otras obras -de utilidad pblica citaremos el puente de Marianao, la Casa de dementes -de San Dionisio y el Templete, inaugurado en 1828, en la plaza de -Armas, de la Habana<a name="FNanchor_382" id="FNanchor_382" href="#Footnote_382" class="fnanchor">[382]</a>.</p> - -<p>Las letras y las ciencias, como ms adelante mostraremos, progresaron -mucho en la primera mitad del siglo <span class="smcap">xix</span>, figurando la cabeza -de todos el insigne filsofo D. Flix Varela. Continuaron su obra Saco, -Luz y Caballero y otros.</p> - -<p>Hemos de lamentar lo extendido que se hallaba el vicio del juego. El -pas estaba lleno de vagos, de ladrones y de asesinos, siendo peligroso,<span class="pagenum"><a name="Page_346" id="Page_346">[346]</a></span> -aun en la misma capital de la isla, salir de noche a la calle. Parece ser -que como uno dijese a Vives que no haba seguridad alguna de noche, -contest: Pues que hagan lo que yo, que me quedo de noche en casa y -no salgo a la calle.</p> - -<p>D. Mariano Ricafort sucedi en 1833 a Vives, y en su tiempo un -barco procedente de los Estados Unidos, llev el clera a la isla. En -cambio, daremos la grata noticia de que el conde de Villanueva, superintendente -de Hacienda, pudo conseguir, como presidente de la Junta -de Fomento, que se construyera el ferrocarril de la Habana a Gines, -mucho antes de que en la metrpoli se estableciese ese medio de comunicacin. -Cuando en Espaa, muerto Fernando VII, comenz la terrible -guerra civil, y cuando el gobierno de Madrid proclam en Cuba el <i>Estatuto -Real</i>, vino el general Tacn a suceder a Ricafort (1. julio 1834).</p> - -<p>El general Tacn, decidido absolutista, no implant en Cuba las libertades -concedidas a la nacin espaola. Espritu suspicaz crey ver en -todas partes la tea revolucionaria para lograr la independencia de la -Antilla. De opuestas ideas que el general Tacn era el gobernador de -Santiago de Cuba D. Manuel Lorenzo. Jurada en Madrid la Constitucin, -a consecuencia del motn de la Granja (1835), Lorenzo la hizo jurar en -Santiago de Cuba. Irritse por ello Tacn, hasta el punto de mandar -una expedicin contra Santiago, vindose obligado Lorenzo a embarcarse -para Espaa. Tambin pudo conseguir Tacn que las Cortes espaolas -de 1837, no admitiesen como Diputados a los elegidos por Cuba, -los cuales eran Saco, Acebedo, Montalvo y de Arnas, fundndose en -que las islas de Cuba y de Puerto Rico se regan por leyes especiales. -Sabiendo el gobernador de Cuba que Saco y Narciso Lpez conspiraban -en Espaa para alcanzar la independencia de la isla, hizo prender a -varios cubanos pensando que estaban en relaciones con aquellos, quienes -no lograron su libertad hasta que, relevado Tacn, la decret su -sucesor el general Ezpeleta (1838). No seramos justos si guardsemos -silencio acerca de las buenas cualidades de Tacn: era honrado e ntegro; -persigui a los jugadores, vagos y ladrones; restableci la seguridad -personal, disciplin el ejrcito, reorganiz la polica, estableci los -cuerpos de serenos y bomberos, y realiz obras de utilidad y ornato -(los Mercados, la Pescadera, el Gran Teatro, la Alameda de Isabel II, -y otras).</p> - -<p>El teniente general D. Joaqun de Ezpeleta comenz su gobierno -el ao 1838, sucedindole D. Flix Girn, prncipe de Anglona. Despus -ocup cargo tan importante el general D. Jernimo de Valds. Entre -Valds y el cnsul ingls David Turnbull, las relaciones fueron tan -poco amistosas, que el primero consigui del gobierno de la Gran<span class="pagenum"><a name="Page_347" id="Page_347">[347]</a></span> -Bretaa la separacin del segundo, tal vez con alguna razn. Y decimos -con alguna razn, porque Turnbull era ms amigo de los separatistas -que de los espaoles. Volvi Turnbull a la isla con un -pasaporte de un cnsul espaol; pero Valds le hizo prender y le embarc -en un buque britnico (1842). Tanto disgust a la <i>Sociedad -Patritica</i> que uno de sus indivduos fuese tratado de aquel modo, que -D. Jos de la Luz y Caballero, presidente de aquella Sociedad, protest -enrgicamente, logrando con el apoyo del sabio naturalista Poey -y otros, que el nombre de Turnbull no se borrase de la lista de los -socios y entre ellos permaneci hasta que el nuevo capitn general -D. Leopoldo O'Donnell dispuso su eliminacin porque era un enemigo -declarado del pas.</p> - -<p>O'Donnell renov la poltica tirnica y brbara de Tacn. Descubrise—segn -todas las seales—vasta conspiracin en Matanzas, -<i>conspiracin de la escalera</i>, porque los presos, atados a una escalera, -declaraban a fuerza de ltigo. Vctimas de la conspiracin fueron el -poeta Gabriel de la Concepcin Valds (<i>Plcido</i>), Santiago Pimienta y -otros, los cuales sufrieron la pena de muerte (28 junio 1844) en Matanzas, -en el paseo de Santa Cristina, frente al hospital de Santa -Isabel.</p> - -<p>D. Federico Roncali (1848-1850) tuvo que combatir fuerte insurreccin. -Al frente de los revolucionarios se puso el general Narciso Lpez, -natural de Venezuela. Desde muy joven se haba distinguido en el ejrcito -espaol, ora peleando en el Sur Amrica, ora en la pennsula, defendiendo -los derechos de Isabel II. Ya General, vino a Cuba a las rdenes -de O'Donnell, desempeando varios cargos gubernativos, entre -ellos el de teniente gobernador de Trinidad, que le quit el mencionado -O'Donnell (1843), no findose de su amor a Espaa. En el primer ao -del gobierno de Roncali, Narciso Lpez se puso a la cabeza de la conspiracin, -que, descubierta, tuvo que refugiarse en los Estados Unidos, -donde, con la ayuda de Snchez Iznaga, Villaverde y otros emigrados, -trabaj por la independencia de la Isla. Tom parte desde entonces en -todas las expediciones de los separatistas e intervino en la poltica seguida -por las Sociedades organizadas en Cuba y por el <i>Consejo Cubano</i> -establecido en New-York. Los revolucionarios se dividieron en dos partidos: -uno quera la independencia de Cuba y otro su anexin los Estados -Unidos. En aquel tiempo el gobierno de los Estados Unidos ofreci -100 millones de pesos a Espaa por la Isla de Cuba. Decidido Narciso -Lpez a jugar el todo por el todo, a la cabeza de unos 600 hombres -bien armados, sali de New Orleans y se dirigi a Cuba en el vapor -<i>Creole</i> y dos barcos de vela. El 19 de mayo de 1850 desembarc<span class="pagenum"><a name="Page_348" id="Page_348">[348]</a></span> -en Crdenas, ondeando por primera vez en la <i>Perla de las Antillas</i> la -bandera de la estrella solitaria. Aunque consigui que la guarnicin se -le rindiese, causle profunda pena la actitud pasiva de los cubanos, tan -pasiva que slo se le uni el portorriqueo Felipe Gotay. En la lucha -que sostuvo en las calles de Crdenas con los lanceros que acudieron -de Lagunillas, mandados por el teniente D. Jos Mara Morales, muri -de los nuestros el sargento Carrasco, a quien la patria, agradecida, algn -tiempo despus hizo levantar un monumento en <i>La Cabaa</i>.</p> - -<p>Vino de gobernador y capitn general D. Jos Gutirrez de la Concha -(mes de noviembre del ao 1850), decidido a castigar con mano de -hierro a los enemigos del gobierno de la metrpoli. Porque la ciudad de -Puerto Prncipe solicit que no se suprimiera su Audiencia, Concha destituy -al Ayuntamiento, prohibiendo que en lo sucesivo hiciesen uso -esas Corporaciones del derecho de peticin. Nombr comandante general -del Departamento central a D. Jos Lemery, el cual, conociendo los -planes revolucionarios de la <i>Sociedad Libertadora</i>, constituda en el Camagey -a ltimos de 1849, hizo poner presos a los hermanos Betancourt, -Recio, Arango, Cisneros y a otros, mandndoles a la Habana (4 -mayo 1851). No fu preso Joaqun de Agero, porque logr huir a tiempo, -ocultndose en las lomas situadas entre Nuevitas y Las Tunas, y -acampando despus en la Piedra de Juan Snchez. Agero, joven de -nobles sentimientos, acrrimo antiesclavista, proclam la independencia -de Cuba, en unin de otros patriotas, en la hacienda de San Francisco -del Jucaral, partido de Cascorro. Defendise en la hacienda de -San Carlos, teniendo el sentimiento de ver morir a algunos de los suyos. -Huy Agero a Punta de Ganado, y all cay en poder de los -realistas (22 de julio) con otros cinco compaeros. Concha mand fusilar -(12 agosto 1851) en la sbana del Arroyo Mndez a Agero, a Betancourt -(Toms), a Zayas y a Benavides. Al mismo tiempo estall en -Trinidad otro movimiento revolucionario (24 julio 1851) dirigido por -Isidoro Armenteros, teniente coronel graduado de milicias de caballera, -y ayudado por Ars y Hernndez Echerri. Los tres fueron fusilados -en el campo conocido con el nombre de <i>Mano del Negro</i>, en las -afueras de Trinidad (18 de agosto del citado ao). El 12 de agosto, el -mismo da en que fu fusilado Agero, desembarc en Playitas Narciso -Lpez, bordo del <i>Pampero</i>. Vena de New Orleans con unos 500 hombres, -y entre los ms conocidos se hallaban el general hngaro Pragray, -el coronel Crittenden (hijo de un senador americano) y los cubanos -Arnao, Zayas y Oberto. Creyendo Narciso Lpez que en Puerto Prncipe -y Trinidad era formidable la insurreccin, lleg a Vuelta Abajo y -dividi sus fuerzas, dejando en <i>El Morrillo</i> parte de ellas, bajo el man<span class="pagenum"><a name="Page_349" id="Page_349">[349]</a></span>do -de Crittenden, en tanto que l se encaminaba a <i>Las Pozas</i>. En Las -Pozas tuvo un encuentro Narciso Lpez con el general Enna, muriendo -el hngaro Pragray y el cubano Oberto, y en los palmares del <i>Cafetal -de Fras</i> fu herido mortalmente Enna, vindose obligado Narciso Lpez -a dispersar sus fuerzas. Crittenden y los 50 expedicionarios que -estaban en El Morrillo intentaron huir, siendo sorprendidos y llevados -a la capital, donde, en las faldas del Castillo de Atars, fueron fusilados -(16 de agosto). Preso tambin Narciso Lpez en los Pinos del Rangel, -fu conducido a la Habana, sufriendo la pena de muerte en el campo -de La Punta (1. septiembre 1851).</p> - -<p>Bajo el gobierno del general D. Valentn Caedo, sucesor de Concha, -se public clandestinamente el peridico <i>La Voz del Pueblo Cubano</i>, -redactado por Bellido e impreso por Facciolo. Tal publicacin, y el -descubrimiento de una caja de armas destinadas a los revolucionarios -de Vuelta Abajo, pusieron de manifiesto los planes de aqullos en la jurisdiccin -de Pinar del Ro. Bellido pudo huir a los Estados Unidos y -Facciolo fu ejecutado en La Punta (28 septiembre 1852). Otros fueron -condenados a presidio.</p> - -<p>Don Juan de la Pezuela sucedi a Caedo en diciembre de 1853. Un -gobernador tolerante y caballeroso diriga la poltica y la administracin -de Cuba. Concedi indulto a todos los que haban tomado parte en -las conspiraciones y levantamientos separatistas; persigui el trfico -de esclavos, no haciendo caso de los ruegos primero, y de las amenazas -despus, de los negreros.</p> - -<p>Vino el general Concha (21 septiembre 1854) a encargarse del poder, -con verdadera satisfaccin de los negreros. Al frente de poderosa -conspiracin se puso el cataln D. Ramn Pint, presidente del Liceo -de la Habana y presidente tambin de la <i>Junta Revolucionaria</i>. Descubierta -la conspiracin, Concha dispuso la prisin de los principales jefes, -siendo Pint condenado a muerte, que sufri el 22 de marzo de 1855 en -el campo de La Punta; Cadalso y Pinelo a la pena inmediata. El 31 del -mismo mes y ao tuvo la desgracia de ser hecho prisionero en Baracoa, -a bordo de americana goleta, que conduca armas y pertrechos para -promover una revolucin, Francisco Estrampes, el cual corri la misma -suerte que Pint.</p> - -<p>Don Francisco Serrano y Domnguez, duque de la Torre, ocup el -cargo de gobernador y capitn general de Cuba. En su tiempo muri -(22 junio 1862) el sabio maestro D. Jos de la Luz y Caballero, rodeado -de sus discpulos y admiradores. El capitn general, deseando halagar -a los cubanos, presidi los funerales y manifest las consideraciones -que le merecan las virtudes del insigne hijo de la Habana. Contri<span class="pagenum"><a name="Page_350" id="Page_350">[350]</a></span>buy -a cerrar por algn tiempo el perodo de las conspiraciones la fundacin -del diario cubano <i>El Siglo</i>, dirigido primeramente por D. Jos -Quintn Suzarte, y despus por el conde de Pozos Dulces, antiguo revolucionario -y uno de los individuos de la Junta Cubana de Nueva -York. Adquirieron la propiedad del peridico Morales Lemus, Aldama -y otros. Acerca de las ideas polticas de <i>El Siglo</i>, el conde de Pozos -Rubios declar (24 marzo 1865) en notable artculo que slo deseaba -obtener para Cuba todos los derechos de una provincia espaola. Semejante -poltica fu luego difundida en la Pennsula por el general Serrano, -por el peridico <i>La Amrica</i> y por muchos liberales. Los defensores -de dicha poltica constituyeron el partido reformista.</p> - -<p>El capitn general D. Domingo Dulce fu digno continuador de la -poltica del duque de la Torre. Mostr su poder el partido reformista -cuando, en virtud del Real decreto (noviembre de 1865) convocando la -Junta de informacin respecto a reformas en Cuba y Puerto Rico, fueron -elegidos el conde de Pozos Dulces, Saco, Morales Lemus y otras -notables personalidades del citado partido. Las conferencias se inauguraron -en Madrid, bajo la presidencia de D. Alejandro Olivn, el 30 -de octubre de 1866 y terminaron el 27 de abril de 1867. Discutironse -asuntos sociales, polticos y econmicos, llamando tambin la atencin -la abolicin de la esclavitud. Dice el Dr. Morales—y sentimos no estar -conformes con su opinin—que si los informes presentados por las diversas -Comisiones hubiesen sido atendidos por Espaa, no hubiera estallado, -quizs, la guerra separatista de 1868<a name="FNanchor_383" id="FNanchor_383" href="#Footnote_383" class="fnanchor">[383]</a>. Con reformas o sin -reformas, poco antes o poco despus, se habra realizado la independencia -de Cuba.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_351" id="Page_351">[351]</a></span></p> - - -<h3 id="CAPITULO_XXII">CAPITULO XXII</h3></div> - - -<p class="i2"><span class="smcap">Gobierno de Jamaica.—Poltica de la Gran Bretaa.—La esclavitud.—Gobierno -de Puerto Rico.—El Rey Catlico y -D. Diego Coln.—Felipe II y el obispo de Puerto Rico.—Los -ingleses intentan apoderarse de la isla.—Los dinamarqueses -en los Cayos de San Juan.—El ingls Harvey.—Generosidad -de Carlos III con el Duque de Crilln.—Rgimen -poltico de Puerto Rico.—Isla de la Mona.—Isla de -Vieques.—Islas Vrgenes: gobierno de los ingleses y de -los norteamericanos.—Islas Lucayas: Guanahani: la capital -Nassau: gobierno de las Lucayas.—Islas Bermudas: Hamilton.—Islas -Menores: Islas inglesas, francesas y holandesas: -gobierno en dichas islas.</span></p> - -<p class="p2">De la isla de Jamaica, situada en el mar de las Antillas, tenemos -escasas noticias. Antes procede recordar que Carlos II de Inglaterra -fu arrojado del trono y la Cmara hubo de publicar un decreto que -deca: La experiencia ha probado y esta Cmara declara que el oficio -de Rey en este pas es intil, oneroso y peligroso para la libertad, la -seguridad y el bien del pueblo; queda, de consiguiente, abolido. Cromwell -constituy la Repblica y se atrajo en el interior el entusiasmo del -pueblo, y en el exterior las simpatas de Europa. Tirantes por entonces -las relaciones entre Luis XIV y Felipe IV, el Protector se decidi -al fin en favor de Francia, pensando sin duda que Espaa tena vastas -y ricas posesiones en las Indias. A fines de diciembre del ao 1654 -Cromwell dispuso que la escuadra de Penn y de Venables, con sus tropas -de desembarco, saliese de Portsmouth con rumbo a la Amrica espaola. -Felipe IV y su primer ministro, D. Luis de Haro, desconocan -los propsitos del Protector, hasta el punto que alarmados por las vagas -noticias que les llegaban, se quejaron a Cardeas, nuestro embajador -en Londres, no slo de su silencio acerca de la expedicin de Penn -y de Venables, sino tambin de la incoherencia de sus noticias respecto -de los asuntos de Inglaterra y de su escasa influencia cerca de un gobierno -que Espaa haba sido la primera en reconocer y apoyar. Defendise -Cardeas de tales reconvenciones, y refirindose a la escuadra -deca: El objeto acerca de las Indias es el nico que no he podido pe<span class="pagenum"><a name="Page_352" id="Page_352">[352]</a></span>netrar, -porque el Protector lo ha tenido cuidadosamente oculto, sobre -todo a las personas por quienes yo poda prometerme saber el plan... -As, pues, respecto del particular no he podido recoger sino vagas conjeturas, -y he comunicado a Vuestra Magestad todas las que se forman -acerca de esta expedicin en toda su diversidad...<a name="FNanchor_384" id="FNanchor_384" href="#Footnote_384" class="fnanchor">[384]</a>. El rey de Espaa -se decidi entonces a enviar a Londres otro embajador ms, el -marqus de Leyde, para que, ponindose de acuerdo con Cardeas, y -no manifestando recelos a propsito de la escuadra de Penn y de Venables, -insistiesen con el Protector en la conclusin de un tratado de paz -entre Espaa e Inglaterra contra Francia. Cromwell no hizo caso de -las proposiciones de Cardeas y del marqus de Leyde. Estaba decidido -a aliarse con Francia.</p> - -<p>En los primeros das de julio de 1655 slo se saba en Londres que -la escuadra haba llegado a la Barbada, partiendo en seguida de dicha -isla. Dice nuestro historiador Lafuente que el designio de Cromwell era -apoderarse de Mxico, lo cual hubiera realizado si los espaoles no hubiesen -acudido oportunamente a su defensa<a name="FNanchor_385" id="FNanchor_385" href="#Footnote_385" class="fnanchor">[385]</a>. Lo que se propona el -Protector era que la escuadra se apoderase de Santo Domingo. A mediados -de julio recibi carta el Protector dndole detalles de los hechos -realizados por el almirante Penn y el general Venables. Entonces supo -que el 14 de abril la escuadra se hall enfrente de la costa Sud-Oeste -de Santo Domingo, desembarcando poco despus la tropa. El 18 del -mismo mes, los espaoles, ocultos en los barrancos y en los bosques, -hicieron fuego sobre los ingleses, quienes obligaron a replegarse sobre -el punto de desembarque ms prximo para pedir a la escuadra vveres -y refuerzos. Pasados pocos das, el 25 se pusieron en marcha hacia -Santo Domingo; pero cayeron en una emboscada, donde murieron -muchos, retirndose fugitivos los dems. Penn echaba la culpa de todo -a Venables y los marinos a los soldados; a su vez Venables y los soldados -se defendan de tales cargos. No habiendo medio de intentar un -tercer ataque contra Santo Domingo, convinieron todos en que era preciso -hacer algo antes de volver a Inglaterra y presentarse al Protector.</p> - -<p>El 3 de mayo, ya reembarcadas las tropas en la escuadra, se alejaron -de Santo Domingo, y el 9 se presentaron delante de Jamica, -isla menos importante que Santo Domingo, aunque dilatada y frtil. -La fortuna les fu esta vez propicia, pues el 10 se verific el desembarco -y sin oposicin alguna cay la isla en poder de los ingleses, en -tanto que los espaoles se retiraron a las montaas. Parte del ejrcito<span class="pagenum"><a name="Page_353" id="Page_353">[353]</a></span> -vencedor se estableci de guarnicin en la isla; doce buques de la escuadra, -a las rdenes del vicealmirante Goodson, formaron una estacin -en la costa; y a fines de junio, uno antes y otro despus, Penn y -Venables regresaron a Inglaterra, llegando, el primero, el 31 de agosto, -y el segundo, el 9 de septiembre<a name="FNanchor_386" id="FNanchor_386" href="#Footnote_386" class="fnanchor">[386]</a>.</p> - -<p>La poblacin blanca de Jamaica, que en 1655 contaba con unos -1.500 hombres, aument mucho al poco tiempo, porque a ella acudieron -gentes de las Antillas: ingleses, escoceses, irlandeses y no pocos -mercaderes israelitas. De la isla hicieron los ingleses un depsito -para el comercio de contrabando con Mxico y el Per, y fu un gran -mercado, desde el cual los esclavos importados de Africa se distribuan -por las dems Antillas y por la Tierra Firme. Calclase que en los -aos de 1680 a 1786 desembarcaron en Jamaica 610.000 esclavos. -A causa del trato dursimo que reciban de los ingleses, se sublevaron -y buscaron refugio en las montaas, vindose obligados aqullos a concederles -algunos derechos en el ao 1739. Nuevamente se rebelaron -en 1795, y los <i>humanitarios</i> ingleses les persiguieron como a fieras, valindose -de perros que llevaron de Cuba.</p> - -<p>Tiempo adelante hubo de realizarse un suceso de extraordinaria importancia -en la poltica de la Gran Bretaa, y fu la abolicin de la -esclavitud. Si durante el reinado de Guillermo IV (1830-1837) acordaron -las Cmaras la abolicin parcial y progresiva de la esclavitud, elevada -al trono la reina Victoria, cuya coronacin se verific el 28 de junio -de 1838, dichas Cmaras proclamaron el 1. de agosto de aquel ao -la emancipacin inmediata y general. Inglaterra, una vez abolida la -esclavitud en sus colonias, tuvo mercantil inters de que las dems naciones -siguiesen su ejemplo. Si muchas reformas realizadas en la edad -contempornea son timbre de gloria de los gobiernos de Inglaterra, -ninguna puede compararse con la abolicin de la esclavitud de los negros, -reclamada por la opinin pblica ms humanitaria o menos -egoista.</p> - -<p>De Jamaica no sera aventurado decir que en ella se verific cambio -radical desde la abolicin de la esclavitud en el ao 1838. Desde la -emancipacin de los esclavos—escribe Reclus—ha disminudo en una -cuarta parte la poblacin blanca, mientras que ha doblado el nmero -de negros<a name="FNanchor_387" id="FNanchor_387" href="#Footnote_387" class="fnanchor">[387]</a>. En el ao 1890 los blancos apenas llegaban a 15.000 y -los negros pasaban de 600.000. Al presente tiene 832.000.</p> - -<p>El rgimen poltico de la citada Antilla mayor consiste en un gobernador -nombrado por la Corona y en un Consejo legislativo com<span class="pagenum"><a name="Page_354" id="Page_354">[354]</a></span>puesto -de 16 individuos: cinco nombrados por el Rey y nueve elegidos -por el pueblo. Los electores, en cada una de las parroquias, nombran -consejeros encargados en la administracin de los asuntos locales. Hasta -el ao 1869 fu la capital <i>Spanish-town</i> (ciudad espaola) que fund -Diego Coln en 1525 con el nombre de Santiago de la Vega; pero al -presente es el puerto de <i>Kingston</i>, donde residen las autoridades militares -y navales. Casi todo el movimiento de las transacciones de Jamaica -con la Gran Bretaa, el Canad, los Estados Unidos y otros pases -se efecta por intermedio del citado puerto.</p> - -<p>Pasando a estudiar el gobierno de Puerto Rico, recordaremos que -su conquistador, Juan Ponce de Len, recibi sealadas muestras de cario -de Fernando el <i>Catlico</i>. Si en 14 de agosto de 1509 le premiaba -con el Gobierno <i>interino</i> de la isla<a name="FNanchor_388" id="FNanchor_388" href="#Footnote_388" class="fnanchor">[388]</a>, el 28 de febrero de 1510 le deca -lo siguiente: Vi vuestra letra de 18 de setiembre de 1509. Me tengo -por servido de vos en lo hecho: continuad en acrecentar la poblacin -de San Juan, que yo escribo la Espaola para que os provean -de lo necesario. Dos das despus D. Fernando y D. Juana, hallndose -en Madrid, le nombraban gobernador en <i>propiedad</i><a name="FNanchor_389" id="FNanchor_389" href="#Footnote_389" class="fnanchor">[389]</a>. Como el -almirante D. Diego Coln se crea con derecho a la propiedad de Puerto -Rico, y Ponce de Len, apoyado por el Rey, no prestaba obediencia al -primero, vino el rompimiento entre el gobernador de Santo Domingo y -el de Puerto Rico. Fu depuesto, adems, Ponce de Len porque era -amigo de aquel Roldn que declar cruda guerra al almirante D. Cristbal? -Tendra presente D. Diego que dicho Roldn era tambin protegido -de Ovando, enemigo este ltimo del descubridor de las Indias? -Conviene, por ltimo, no olvidar que Ponce de Len ech los cimientos -de <i>Caparra</i> (primeros meses del ao 1509); que reparti a los indios -encomiendas, originando tal medida sublevacin general, la cual fu -combatida valerosamente por los espaoles; que se reedific a dos leguas -de Gunica la villa de <i>Sotomayor</i> y se fund la de <i>San Germn</i>, -y que Julio II concedi la ereccin de un obispado en Puerto Rico y -cuyo primer prelado se llamaba Alonso Manso, cannigo de Salamanca.</p> - -<p>Ante la insistencia de don Diego Coln, quien se crea con derecho -a proveer el gobierno, puesto que la isla haba sido descubierta por su -padre, cedi el Rey, siendo depuesto Ponce de Len, no por demrito -suyo, sino por ser de justicia. El Almirante, al deponer a Ponce, haba -nombrado a Juan Cern, como alcalde mayor; a Miguel Daz, como alguacil -mayor, y al bachiller Diego Morales, como teniente de alcalde -mayor.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_355" id="Page_355">[355]</a></span> -Continu el Rey honrando la isla, a la cual di tambin escudo de -armas, que consista en un cordero plateado en campo verde echado sobre -un libro de color rojo, atravesada una banda con una Cruz, en cuyo -extremo est la banderita que ponen a San Juan por divisa, todo orlado -de castillos, leones y banderas con una F y una I, coronadas por divisa -con el yugo y flechas del Rey Catlico<a name="FNanchor_390" id="FNanchor_390" href="#Footnote_390" class="fnanchor">[390]</a>. En el ao 1512 lleg -a su obispado el Sr. Manso, cuya silla fu la primera que se estableci -en Amrica.</p> - -<p>En los comienzos del siglo <span class="smcap">xvi</span> los gobernadores de Puerto Rico tuvieron -que pelear un da y otro da con los caribes de las islas vecinas -que desembarcaban en aqulla.</p> - -<p>Por los aos de 1511 y 1512 el licenciado Sancho Velzquez slo -se ocup en tomar residencia a Juan Ponce de Len, as del gobierno -de San Juan, que haba ejercido, como de la administracin de las granjeras -del Rey, que tuvo a su cuidado. La carta que desde Burgos, con -fecha 23 de febrero de 1512, escribi el Rey a Ponce, deca lo siguiente: -Tngoos en servicio lo que habeis trabajado en la pacificacin, y lo -de haber herrado con un F en la frente a los indios tomados en guerra, -hacindoles esclavos, vendindolos al que ms di y separando el -quinto para nos: tambin el haber hecho casas de paja para fundicin, -contratacin y lo de la sal. Maravillado estoy de la poca gente y poco -oro de nuestras minas; el Fiscal os tomar residencia y cuentas, para -que esteis desocupado para la nueva empresa de Bimin, que ya otro -me haba propuesto; pero prefiero a vos por vuestros servicios que deseo -recompensar, y porque creo hareis lo que cumple a nuestro servicio -mejor que en la granjera nuestra de San Juan, en que habeis servido -con alguna negligencia<a name="FNanchor_391" id="FNanchor_391" href="#Footnote_391" class="fnanchor">[391]</a>.</p> - -<p>No estando contento el almirante don Diego con la administracin -de Cern y Daz, nombr en lugar de ellos al comendador Moscoso, al -cual sucedi don Cristbal de Mendoza. Por su parte el Monarca, con -fecha 23 de enero de 1513, mand hacer nuevo repartimiento en San -Juan a Miguel de Pasamonte, tesorero de Santo Domingo. Comisin -tan importante deleg Pasamonte en el licenciado Sancho Velzquez, -todo lo cual aprob la Corona en 19 de octubre de 1514. Tantas quejas -produjo el nuevo repartimiento contra Velzquez como el anterior contra -Cern y Daz.</p> - -<p>Nombrado por los reyes Juan Ponce de Len regidor de Puerto -Rico por toda su vida, lleg a la isla el 15 de octubre de 1515. Despus -de varios sucesos de ms o menos importancia, el almirante Co<span class="pagenum"><a name="Page_356" id="Page_356">[356]</a></span>ln -nombr gobernador a Pedro Moreno, vecino de Caparra, sucedindole -D. Francisco Manuel de Olando. Los frecuentes recursos y -mudanzas de gobernadores que motivaron estas guerras civiles, causaron -muchas desgracias que fueron selladas con otras mayores: los arroyos -de sangre derramada por toda la isla desde fines del ao de 1510, -el espritu de venganza, de ambicin y otras pasiones haban echado -tan profundas races, que quiso Dios castigarlas por varios modos<a name="FNanchor_392" id="FNanchor_392" href="#Footnote_392" class="fnanchor">[392]</a>. -Dice que a una plaga de hormigas sucedi una epidemia de viruelas, -acompaando a la ltima otra de bubas. A estas fatalidades haba que -aadir los ataques de los caribes a las costas de Puerto Rico y tambin -los de los filibusteros ingleses y franceses.</p> - -<p>Recordaremos en este lugar que Juan Ponce de Len, que viva retirado -en su casa desde su regreso de la corte, cuando supo las hazaas -que por entonces realizaba Hernn Corts, sali (1521) con dos navos -bien tripulados, llegando a la Florida, en cuyo pas encontr una resistencia -que no esperaba. Derrotado por los floridianos, se retir a Cuba, -donde muri. El siguiente epitafio, como escribe Washington Irving, -hace justicia a sus cualidades de guerrero:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1"><i>Mole sub hac fortis requiescunt ossa Leonis,</i></div> -<div class="line"><i>qui vicit factis nomina magna suis.</i></div> -</div></div></div> - -<p>El licenciado Juan de Castellanos lo tradujo al romance del siguiente -modo:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Aqueste lugar estrecho</div> -<div class="line">es sepulcro del varn</div> -<div class="line">que en el nombre fu Len</div> -<div class="line">y mucho ms en el hecho.</div> -</div></div></div> - -<p>Se cree que sus cenizas fueron trasladadas por sus descendientes a -Puerto Rico.</p> - -<p>Verificse la traslacin del pueblo de Caparra, fundado por Juan -Ponce de Len, a una isleta prxima. En una comunicacin que lleva la -fecha de 9 de noviembre de 1511 dice el Rey a Cern y Daz: Juan -Ponce dice que fund el pueblo de Caparra en lo ms provechoso de esa -isla, y se teme que lo queris mudar. No haris tal sin nuestro especial -mandado, y si hubiese justa causa para lo mudar, informaris antes. -En una informacin que se hizo en la ciudad de Puerto Rico, antes villa -de Caparra, en 13 de julio de 1519, se acord que convendra trasladarla -a la isleta que est junto al puerto, porque el sitio de la citada -poblacin se hallaba en una hondonada sombra y malsana. Despus de<span class="pagenum"><a name="Page_357" id="Page_357">[357]</a></span> -varias negociaciones e informes, escribi (16 noviembre 1520) Baltasar -de Castro al Emperador, entre otros particulares, el siguiente: Los -oficiales de San Juan escribimos cmo la ciudad de Puerto Rico se mudaba -a una isleta que est en el puerto donde surgen los navos, muy -buen asiento, creemos que por lo saludable y a propsito para la contratacin, -se poblar mucho ms que estaba. Aquella isla es la puerta -de la navegacin de estotras y convendr que en la ciudad que nuevamente -se edifica, mande V. M. hacer fortaleza y una Casa de Contratacin -y fundicin de piedra, pues la que haba de paja se ha quemado -algunas veces<a name="FNanchor_393" id="FNanchor_393" href="#Footnote_393" class="fnanchor">[393]</a>.</p> - -<p>Por orden de D. Diego Coln fund D. Juan Enrquez el pueblo de -<i>Daguao</i>, nombre que tom del ro que lo riega; pero los caribes de las -islas contiguas cayeron una noche sobre la dicha poblacin y la arruinaron -completamente. La decadencia de la isla era cada vez mayor, a -causa de las continuas invasiones de los caribes. Adems, dos terribles -huracanes desolaron el pas en 1530. Los desgraciados habitantes vean -destrudas sus casas, arruinadas sus haciendas, perdidos sus ganados y -llenas de agua sus minas por las crecientes de los ros. Todo era desolacin -y miseria. Posteriormente (18 noviembre 1536) escribi Alonso -de la Fuente, lo que a continuacin transcribimos: Gran merced ha -sido la de sacar esta gobernacin de la mano del Almirante, pues era -ordinariamente Justicia Mayor un vecino que no la ejerca sino con -pasin, ni miraba por la isla. Todos los ms eran criados, dependientes -o afectos al Almirante, lo que me haca mal estmago, viendo los daos. -Venga gobernador, no vecino, sino de fuera<a name="FNanchor_394" id="FNanchor_394" href="#Footnote_394" class="fnanchor">[394]</a>.</p> - -<p>Desde mediados del ao 1537 hasta el 1544 existi el sistema electivo, -comenzando en el ltimo ao la Corona a nombrar gobernadores. -Por entonces se publicaron las <i>Nuevas Leyes</i>, de cuyo Cdigo varias veces -nos hemos ocupado en esta obra. Si por muerte del obispo Manso -(27 septiembre 1539), fu nombrado Rodrigo de Bastidas, conforme al -nuevo sistema, la Corona nombr gobernador por un ao a Gernimo -Lebrn, vecino de Santo Domingo. Habiendo muerto a los quince das -de su llegada, le sucedi en 1545, por nombramiento de la Audiencia -de la Espaola, el licenciado Iigo Lpez Cervantes de Loaysa, oidor -de la misma. Deca el 6 de julio de 1545, lo que sigue: Por servir a -V. M. vine a esta isla con mujer e hijos y hallla en increibles pasiones. -Despus volvieron temporalmente a gobernar los alcaldes, segn -se desprende de las siguientes palabras del obispo Bastidas, quien deca -al Emperador en Marzo de 1549: Gracias por haber cesado en proveer<span class="pagenum"><a name="Page_358" id="Page_358">[358]</a></span> -gobernador para esta isla, pues bastan los alcaldes ordinarios, segn es -poca la poblacin. Basta la visita cada tres aos de un oidor de la Espaola, -que tome residencia a los que deben darla. Pronto hubo de cesar -el anterior sistema, por cuanto en mayo o junio de 1550 era gobernador -el Dr. D. Luis Vallejo, quien prolong su mando por cinco aos.</p> - -<p>Tanta fu la pobreza de Puerto Rico a causa de las incursiones y -guerras de sus enemigos, que Felipe II, desde Madrid y con fecha 28 -de abril de 1566, concedi a sus vecinos que no pagasen por las cosas -que exportaran alcabala ni almirantazgo<a name="FNanchor_395" id="FNanchor_395" href="#Footnote_395" class="fnanchor">[395]</a>.</p> - -<p>Trasladaremos aqu, no por la importancia que tiene, sino porque -indica el carcter de Felipe II, lo que dijo, desde Badajoz (26 mayo -1580) al obispo de Puerto Rico: Nos somos informados—dice—que -teneis por vuestro Provisor e Vicario general en ese obispado a Fray -Francisco, de vuestra orden, y sabiendo vos que esto no es de las cosas -que se deben remitir, no fuera razn que lo ovieredes hecho, ni que se -entendiera que excedeis de lo que es justo, pues vuestro oficio es propio -de dar exemplo, y porque el mal que de esto resulta no pase adelante, -os ruego y encargo que luego removais del dicho cargo al dicho -Fr. Francisco, proveyndole en persona que no sea Fraile, el qual lo -deba exercer conforme a lo que dispone el Derecho Cannico.—Yo el -Rey.—Por mandado de S. M., Antonio de Eraso<a name="FNanchor_396" id="FNanchor_396" href="#Footnote_396" class="fnanchor">[396]</a>. Si Felipe II hubo -de censurar la conducta del obispo de Puerto Rico, Felipe III, desde -Ventosilla (24 abril 1605) se dirigi al prelado de dicha isla dicindole -que mandase a Espaa a los religiosos que andaban sueltos dando escndalo -y mal ejemplo<a name="FNanchor_397" id="FNanchor_397" href="#Footnote_397" class="fnanchor">[397]</a>. Desde el mismo punto y con la misma fecha -mand idntica cdula al gobernador y capitn general<a name="FNanchor_398" id="FNanchor_398" href="#Footnote_398" class="fnanchor">[398]</a>.</p> - -<p>Por lo que la guerra respecta, los ingleses intentaron apoderarse -de Puerto Rico. Francisco Drake, en el ao 1595, se present con poderosa -flota en el puerto de la ciudad de San Juan, donde quem varias -embarcaciones, saqueando luego la poblacin. A los dos aos, esto es, -en 1597, el conde Jorge Cumberland se apoder de la isla con nimo -de establecerse en ella; pero terrible epidemia que se ceb en sus tropas, -le oblig a retirarse, no sin muchos despojos y setenta piezas de artillera<a name="FNanchor_399" id="FNanchor_399" href="#Footnote_399" class="fnanchor">[399]</a>. -Los espaoles, a fin de no sufrir tales incursiones, levantaron -el fuerte del Morro para su defensa; defensa importantsima, segn pudo -verse en el ao 1625, cuando el general holands Boduino Enrico desembarc -en San Juan, pues si lleg a sitiar el castillo, no pudo tomarlo,<span class="pagenum"><a name="Page_359" id="Page_359">[359]</a></span> -teniendo que levantar el bloqueo. Continuaron las acometidas de los -ingleses a Puerto Rico, sealndose especialmente la de 1702, en la -cual se defendi con arrojo el capitn Correa.</p> - -<p>Habremos de recordar que los dinamarqueses comenzaron a poblar -los cayos de San Juan, contiguos a la Isla de Santo Toms, ya ocupada -por ellos y donde haban construdo un fuerte de cal y canto con nueve -piezas montadas, 25 soldados de guarnicin y nueve familias. Pensando -el virrey de Nueva Granada que la concurrencia de ms pobladores -pudiera causar perjuicios a Espaa, expuso sus temores al Rey. Orden -Felipe V al virrey—cdula de 5 de junio de 1720—que mandase a -Puerto Rico dos tres fragatas guardacostas o piraguas armadas, para -que unidas con las balandras de corso del capitn D. Miguel Enrquez, -desalojasen de los mencionados cayos a los dinamarqueses. Aada que -le informara acerca de los medios ms prontos y seguros para ejecutar -lo mismo en la de Santo Toms, como tambin si la empresa podra emprenderla -la armada de barlovento auxiliada de las milicias y balandras -de Puerto Rico, para lo cual pidiese las noticias conducentes a este -gobernador<a name="FNanchor_400" id="FNanchor_400" href="#Footnote_400" class="fnanchor">[400]</a>.</p> - -<p>Si los ingleses, a mediados del siglo <span class="smcap">xviii</span>, desembarcaron cerca de -Ponce, tuvieron pronto que retirarse. A fines de la centuria el almirante -Harvey, al frente de fuerte escuadra y 10.000 hombres de desembarco, -se present en San Juan, donde se encontr con la defensa del -gobernador Castro. Despus de reidos combates, Harvey levant el -campo.</p> - -<p>Conviene no olvidar que tambin Carlos III, hallndose en San Lorenzo -(14 octubre 1779) hubo de declarar que haba concedido al duque -de Crilln, con ciertas condiciones, cuatro leguas cuadradas de tierra -en la isla de Puerto Rico<a name="FNanchor_401" id="FNanchor_401" href="#Footnote_401" class="fnanchor">[401]</a>.</p> - -<p>Si desde Aranjuez, con fecha 5 de junio de 1768, se orden al gobernador -de Puerto Rico, que para cortar disputas, los asuntos civiles, -si se apelasen, lo haban de ser a la Audiencia de Santo Domingo<a name="FNanchor_402" id="FNanchor_402" href="#Footnote_402" class="fnanchor">[402]</a>, -en el siglo <span class="smcap">xix</span> fueron modelo los tribunales de justicia de la isla. Despus, -en el ao 1898, pas del poder de Espaa al de los Estados -Unidos.</p> - -<p>Por lo que a la isla de la Mona se refiere, la cual se halla entre las -de Santo Domingo y Puerto Rico, el Rey, con fecha 16 de junio de 1511, -agreg su administracin al gobierno de San Juan, revocando dicha -orden el 11 de julio del mismo ao, cuando supo que el almirante D. Die<span class="pagenum"><a name="Page_360" id="Page_360">[360]</a></span>go -se la haba dado por repartimiento a su to el Adelantado. El 19 de -octubre de 1514, volvi el Rey a tomar para s la isla y en 1520 mand -el Emperador entregar los indios y la hacienda que tena en la Mona -a Francisco Barrionuevo. Gonzalo Fernndez de Oviedo, en carta escrita -a SS. MM. (31 mayo 1537) deca lo siguiente: Han de mandar -VV. MM. que en la isla de la Mona, que est entre aquesta isla la de -Sant Joan, se haga otra fortaleza porque est en el paso, all no hay -sino un estanciero pocos indios, hay buena agua de comer, puesto -donde reposadamente pueden estar seguros los salteadores armados, - atender las naos que de aqu salen para Espaa. E de Sant -Joan de esotras islas de necesidad pasan por cerca de aquella isla -sera muy necesaria cosa mejor grangera que la que V. M. all ha -tenido tiene, con esa misma se podra sostener<a name="FNanchor_403" id="FNanchor_403" href="#Footnote_403" class="fnanchor">[403]</a>. Visit la isla -el obispo Bastidas (ao de 1548). Trece aos despus el licenciado -Echagoain dijo a Felipe II que en la Mona no haba ningn espaol y -slo unos 50 indios. Produca buenas batatas, excelentes melones y casab. -Son indios entendidos y en lo espiritual estn a cargo del obispo -de Puerto Rico<a name="FNanchor_404" id="FNanchor_404" href="#Footnote_404" class="fnanchor">[404]</a>. Posteriormente qued abandonada la isla, aunque -sirvi siempre de refugio a corsarios y piratas.</p> - -<p>En los tiempos pasados algunas naciones disputaron a Espaa la isla -de Viegues. Conquistada por los ingleses, una expedicin espaola procedente -de Puerto Rico bati aqullos hacia el 1647, y poco despus otra -expedicin expuls tambin a los franceses. Durante los siglos <span class="smcap">xviii</span> y -<span class="smcap">xix</span> estuvo la isla bajo el poder de Espaa. Est Viegues al este de -Puerto Rico, entre los 18 4' y 18 10' latitud Norte, y entre los meridianos -58 57' y 59 16' al occidente del meridiano de Cdiz: su figura es -larga y estrecha, y dista 3 leguas de Puerto Rico y 6 de Santo Toms. -Su mayor extensin de este a oeste es de 6 y media leguas y su mayor -anchura 1 cuarto de legua. Las tierras de Viegues son como las de -Puerto Rico, arenosas en la costa y de superior calidad en las llanuras -del interior. Aunque lentamente, la isla va desarrollando sus riquezas, -y segn el ltimo censo tena una poblacin de 2.979 almas, distribudas -en los barrios de Pueblo, Ferre, Florida, Puerto Real, Llave, Punta -Arenas, Mosquitos y Mulas. Los productos de sus riquezas ascendieron -en 1863 a $226.328, segn declaracin de los propietarios, en la -forma siguiente: los de la riqueza <i>urbana</i> $14.346, los de la <i>agrcola</i> -$130.596, los de la <i>pecuaria</i> $7.056, los de la <i>mercantil</i> $43.220 y los -de la <i>industrial</i> $31.110<a name="FNanchor_405" id="FNanchor_405" href="#Footnote_405" class="fnanchor">[405]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_361" id="Page_361">[361]</a></span> -Aunque Viegues fu dependencia poltica de Puerto Rico, durante -la dominacin espaola de la Gran Antilla, formaba parte del grupo -de las Vrgenes<a name="FNanchor_406" id="FNanchor_406" href="#Footnote_406" class="fnanchor">[406]</a>.</p> - -<p>Las islas Vrgenes son, unas de la Gran Bretaa (Trtola, Virgen -Gorda, etc.), y otras de Dinamarca (Santa Cruz, Santo Toms y San -Juan)<a name="FNanchor_407" id="FNanchor_407" href="#Footnote_407" class="fnanchor">[407]</a>; tanto aqullas como stas gozan de ciertas libertades. Las -metrpolis no abusan del poder. La mayor de las Vrgenes inglesas es -la Trtola; ella y todas las dems dependen directamente del gobierno -britnico. En las dinamarquesas el gobernador tiene su residencia -oficial seis meses del ao en Santo Toms y otros seis meses en Santa -Cruz.</p> - -<p>Extindense las islas Lucayas o de Bahama del Noroeste al Sudeste, -de los mares de la Florida a los de Santo Domingo, en un espacio -de ms de 1.300 kilmetros<a name="FNanchor_408" id="FNanchor_408" href="#Footnote_408" class="fnanchor">[408]</a>. Entre ellas est Guanahani (San Salvador), -la primera que descubri Coln. Tiempo adelante los ingleses -se fijaron en la isla de <i>New Providence</i>, que por s sola contiene cerca -del tercio de la poblacin del archipilago. Encuntrase en la costa -septentrional de la isla la capital <i>Nassau</i>, llamada tambin New Providence, -antiguamente guarida de filibusteros. De su pequeo puerto se -expiden frutos y mariscos. Confa la Corona de la Gran Bretaa el -gobierno de las Lucayas a un gobernador, asistido de un Consejo ejecutivo -y de otro Consejo legislativo, compuesto uno y otro de nueve -individuos: la Asamblea representativa se compone de 29 diputados.</p> - -<p>El pequeo archipilago de las Bermudas, descubierto en los comienzos -del siglo <span class="smcap">xvi</span>, lleva todava el nombre del navegante espaol -Bermdez, el primero que lo encontr. Unos cien aos despus lleg a -l el ingls Somer, designndose desde entonces las islas con el nombre -de <i>Somer's islands</i>, si bien a la sazn han vuelto a llamarse <i>Bermudas</i> -y <i>Bermuda-islands</i>. Encuntranse a unos mil kilmetros del cabo Hatteras, -el punto ms cercano del continente americano. Los ingleses -tienen establecido el gobierno en <i>Hamilton</i>, que se compone de un gobernador, -Consejo legislativo de nueve individuos nombrados por la -Corona y Cmara de representantes formada de 36 individuos elegidos -por el voto popular.</p> - -<p>Al hacer la resea de las Antillas menores, comenzaremos diciendo -que en ellas, lo mismo que en las islas de Jamaica y de Santo Do<span class="pagenum"><a name="Page_362" id="Page_362">[362]</a></span>mingo, -pertenecientes al grupo de las Antillas mayores, la raza de color -es ms numerosa que la blanca. Entindese por pequeas Antillas -las islas que se extienden de Norte a Sur, comenzando por el islote -del <i>Sombrero</i>, para terminar en <i>Granada</i> y en las <i>Barbadas</i>. Las dos -islas mayores, <i>Guadalupe</i> y <i>Martinica</i>, con otras menos importantes, -son colonias francesas; <i>Saint-Barthelemy</i> (San Bartolom) es un municipio -de la Guadalupe. Entre las Antillas britnicas se encuentra la -<i>Dominica</i>, que est entre las dos islas francesas mayores. Tambin pertenecen -a Inglaterra la <i>Barbada</i> y <i>San Cristbal</i>, descubierta la ltima -por Coln el 1493, y a la cual el gran navegante asoci su nombre. -La isla de <i>Montserrat</i>, llamada as por el Almirante en honor del santuario -de Catalua, forma parte del imperio britnico; su capital <i>Plymouth</i>, -situada al Oeste de la isla, se distingue por la dulzura de su -clima y la belleza de los paisajes de los alrededores. La isla <i>Antigua</i>, -nombre que le di Coln recordando Santa Mara la Antigua (iglesia -que levant en Valladolid el ilustre D. Pedro Ansrez y su mujer -D. Elo), es poblacin importante. Casi todo el comercio se hace por el -puerto de Saint-John, situado en la costa septentrional. Es <i>Saint-John</i> -capital de todas las Antillas llamadas islas de Sotavento. Denominan -los ingleses <i>islas de Sotavento</i> a las Antillas menores septentrionales, -incluso las Vrgenes y la Dominica, e <i>islas de Barlovento</i> a las Antillas -menores meridionales desde la Martinica hasta la Trinidad. Es de advertir -que tales denominaciones slo tienen valor administrativo bajo -el punto de vista colonial ingls; pero carecen de todo sentido geogrfico. -Hllanse las de Barlovento prximas a la costa de Venezuela, y la -<i>Trinidad</i>, que es la mayor y est situada en el golfo de Paria y bocas -del Orinoco pertenece a Inglaterra. La isla inglesa <i>Dominica</i> separa -a las dos francesas <i>Guadalupe</i> y <i>Martinica</i>. Aqulla, por su posicin -central entre las dos francesas, es el punto estratgico por excelencia -de las Antillas menores<a name="FNanchor_409" id="FNanchor_409" href="#Footnote_409" class="fnanchor">[409]</a>.</p> - -<p>En suma, las Antillas menores se dividen en <i>inglesas</i> (3.550 kilmetros -cuadrados), <i>francesas</i> (2.777) y <i>holandesas</i> (81). En Saint-John, -puerto de la isla Antigua y capital de las Antillas menores meridionales -(islas de Barlovento), reside un gobernador, un presidente, varias -Corporaciones administrativas, consejos ejecutivos y consejos legislativos, -nombrados los primeros por la Corona y los segundos en -una mitad por censatarios.</p> - -<p>La <i>Guadalupe</i> y las islas que de ella dependen se dividen administrativamente -en tres circunscripciones, once cantones y 34 municipios. -Un consejo general elige de su seno una comisin colonial de cuatro<span class="pagenum"><a name="Page_363" id="Page_363">[363]</a></span> -individuos por lo menos y de siete a lo sumo, que estudia los intereses -de la colonia con el gobernador, asistido de un consejo privado. Los -municipios se constituyen a imitacin de los franceses. La isla elige -un senador y un diputado que la representan en el Parlamento de -Francia.</p> - -<p>Son colonias holandesas las dos islas <i>Saba</i> y <i>San Eustaquio</i>, las -ms septentrionales de la cadena interior o volcnica de las Antillas -menores; la isla de <i>San Martn</i> se divide en dos partes: la del Sur es -de Holanda y la del Norte es de Francia. Suave y blando es el gobierno -que los holandeses tienen establecido en las citadas islas, las cuales -forman parte del gobierno de Curaao, isla de la costa de Venezuela.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_364" id="Page_364">[364]</a></span></p> - - -<h3 id="CAPITULO_XXIII">CAPITULO XXIII</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Virreinato del Per: Blasco Nez Vela: su carcter: su entrada -en Lima: su poltica.—Oposicin de Gonzalo Pizarro.—Muerte -del inca Manco.—Crtica situacin del virrey.—Gobierno -de Gonzalo Pizarro.—Marcha de Vaca de Castro -a Espaa.—Blasco Nez en Tumbez, en Quito, en San Miguel -y en otros puntos.—Batalla de Aaquito.—Don Pedro -de la Gasca en el Per: su acertada poltica: batalla -de Xaquixaguana.</span></p> - -<p class="p2">Blasco Nez Vela, caballero de Avila y nombrado virrey del Per -por Carlos V, sali de Sanlcar el 3 de noviembre de 1543 acompaado -de los cuatro jueces de la Audiencia y de numeroso squito<a name="FNanchor_410" id="FNanchor_410" href="#Footnote_410" class="fnanchor">[410]</a>. -Por qu Carlos V no confiri empleo de tanta importancia a Vaca de -Castro, el vencedor de Chupas y uno de los polticos ms competentes -e ntegros que el gobierno de Espaa haba mandado a las Indias? No -acertamos a explicarlo. El sucesor de Vaca de Castro, algo entrado en -aos y asaz devoto, no era el hombre que necesitaba el Per en aquella -poca revolucionaria. Desembarc Nez Vela a mediados de enero de -1544 en Nombre de Dios. Cruz despus el istmo de Panam. Desde que -pis tierra americana se puso en oposicin con la Audiencia, pues estaba -decidido a que se cumpliese lo dispuesto en el Cdigo de leyes de -1542. Como los jueces le suplicasen que no tomara medidas polticas sin -tener conocimiento exacto del pas y de las necesidades de la colonia, -hubo de contestar que haba venido, no para interpretar las leyes ni -discutir su conveniencia, sino para ejecutarlas, y que las ejecutara a -la letra, cualesquiera que fuesen las consecuencias<a name="FNanchor_411" id="FNanchor_411" href="#Footnote_411" class="fnanchor">[411]</a>.</p> - -<p>Blasco Nez, dejando la Audiencia en Panam, continu su camino, -y costeando las orillas del Pacfico desembarc en Tmbez (4 de -marzo). Di libertad a muchos esclavos indios, a instancia de sus caciques. -Continu por tierra su viaje en direccin al Sur e hizo que su -equipaje fuese llevado por mulas, y donde tuvo necesidad de valerse de -los indios, dispuso que se les pagase bien. Indicaba todo esto que el virrey -se hallaba decidido a cumplir al pie de la letra las Ordenanzas.<span class="pagenum"><a name="Page_365" id="Page_365">[365]</a></span> -Aumentaba el disgusto en el Cuzco y en Lima, siendo apenas escuchado -Vaca de Castro, que aconsejaba la templanza.</p> - -<p>Las miradas se dirigieron entonces a Gonzalo Pizarro. Sacronle de -su retiro y le llevaron al Cuzco, cuyos habitantes hubieron de saludarle -con el ttulo de <i>Procurador general del Per</i>, ttulo que fu confirmado -por el ayuntamiento de la ciudad, el cual le invit a presidir una diputacin -que ira a Lima a pedir al virrey la suspensin de las Ordenanzas. -Los partidarios de Pizarro tambin solicitaban para su dolo el ttulo -de capitn general y el permiso para organizar una fuerza armada. -Aunque anduvo rehacio el ayuntamiento citado para conceder lo que -no estaba dentro de sus atribuciones, cedi al fin. Pizarro lo acept por -ver que en ello haca servicio a Dios i a S. M. i gran bien a esta tierra -i generalmente a todas las Indias<a name="FNanchor_412" id="FNanchor_412" href="#Footnote_412" class="fnanchor">[412]</a>.</p> - -<p>Mientras tanto, Blasco Nez continuaba su viaje a Lima. Entr en -la ciudad el 17 de mayo de 1544 bajo un palio de pao carmes, cuyas -varas estaban guarnecidas de plata, y acompaado por el regimiento y -justicia y oficiales del Rey. A la entrada de Lima haba un arco triunfal -con las armas de Espaa y las de la misma ciudad. Un caballero, -con una maza en la mano, emblema de autoridad, cabalgaba delante del -virrey, quien, despus de pronunciar el juramento de costumbre en la -sala del consejo, se dirigi a la catedral, en cuya puerta le esperaban -los clrigos con la cruz alzada. Dentro de la iglesia se cant el <i>Te Deum -laudamus</i>, retirndose en seguida Blasco Nez a su palacio.</p> - -<p>Anunci poco despus que si no tena facultad para suspender la -ejecucin de las Ordenanzas, prometa unir sus ruegos a los colonos en -un memorial dirigido a Carlos V, solicitando la revocacin de un cdigo -que no era conveniente a los intereses del pas ni a la Corona<a name="FNanchor_413" id="FNanchor_413" href="#Footnote_413" class="fnanchor">[413]</a>. Opina -Prescott que debi suspender la ejecucin, como por entonces, y en -caso anlogo, hizo Mendoza, virrey de Mxico. Pero Blasco Nez—aade -el ilustre historiador—no tena la prudencia de Mendoza. Sentimos -no participar en este punto de la opinin de Prescott. Si es verdad, -como l dice, que Mendoza salv a Mxico de una revolucin, en -el imperio de los aztecas no haba un Gonzalo Pizarro. Blasco Nez -envi un mensaje a Pizarro dndole noticias de las facultades extraordinarias -de que estaba investido, en virtud de las cuales le mandaba -que disolviese sus fuerzas; pero no slo se hizo el sordo a los consejos, -sino que al frente de un ejrcito de 400 hombres, se aprest a la lucha. -Es de notar que por entonces Francisco de Carbajal, el veterano que -tan bizarramente se port en la batalla de Chupas, resolvi abandonar<span class="pagenum"><a name="Page_366" id="Page_366">[366]</a></span> -las Indias y volver a Espaa. Spolo Pizarro y le ofreci un mando en -su ejrcito; proposicin que en los primeros momentos rehus Carbajal, -diciendo que sus ochenta aos ya le daban derecho a descansar, accediendo -al fin a los ruegos de su amigo. Qu cara pag su debilidad o -ambicin!</p> - -<p>Seanos lcito dar cuenta en este lugar de un hecho que tiene marcado -relieve en la historia del Per: la muerte del inca Manco, ltimo -representante de gloriosa dinasta. Aunque haba sido colocado en el -trono por Pizarro, cuando tuvo que optar entre su protector y su patria, -se lanz con toda su alma a defender la libertad de sus compatriotas -y las antiguas instituciones de su pas. Derrotado por su adversario, -se retir a las asperezas de sus montaas, prefiriendo salvaje independencia -a la ignominia de vivir esclavo en aquella hermosa tierra -donde reinaron sus antepasados. Convienen los cronistas en que despus -de la derrota de Almagro en los llanos de Chupas (16 septiembre -1542), algunos de los suyos, entre ellos los capitanes Diego Mndez, -Francisco Barba, Gmez Prez, Cornejo y Monroy, para no caer en poder -de los vencedores, se refugiaron en el campo indio, al lado del -inca Manco. Aaden aquellos escritores que habiendo levantado bandera -en favor del virrey Blasco Nez los citados capitanes, el inca -mand matarles. Entonces los castellanos pelearon con los indios, y -Gmez Prez—dice Herrera—cerr con el inca y le mat a pualadas<a name="FNanchor_414" id="FNanchor_414" href="#Footnote_414" class="fnanchor">[414]</a>.</p> - -<p>Despus de la muerte del inca Manco, los reyes de Espaa mostraron -alguna compasin por los descendientes de la antigua y legtima dinasta. -Concedi S. M. (legitimacin) a varios hijos que Don Christoval -Baca Tupa Inga, hijo de Guayna Capac, Seor natural que fu del reino -del Per, havia tenido, siendo soltero, de indias del mismo estado, para -que pudiessen heredarle como legtimos, con tal que no fuessen perjudicados, -y alzndoles toda infamia o defecto que por razon del nacimiento -pudiesse oponerseles, y habilitndolos para obtener qualquier oficio Rl. -o Concegil.—Ced. de 1. de abril de 1544.—Vid. tom. 5 de ellas, fol. 73 -nm. 68<a name="FNanchor_415" id="FNanchor_415" href="#Footnote_415" class="fnanchor">[415]</a>.</p> - -<p>Si Gonzalo Pizarro no se hallaba tan dispuesto a la rebelin como -antes y tal vez pensara a la sazn entrar en negociaciones con el gobierno, -los consejos de Carbajal, quien nunca retrocedi una vez comenzada -la contienda, le convencieron de que era necesario seguir adelante.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_367" id="Page_367">[367]</a></span> -No dejaba de ser crtica la situacin del virrey. Crea que le hacan -traicin todos los que le rodeaban. Sospechando—y es de creer que sin -fundamento—de Vaca de Castro, dispuso que fuese conducido a un -buque anclado en el puerto. Inmediatamente hizo prender a otros -muchos caballeros. Por segunda vez envi una embajada que presida -el obispo del Cuzco, a Gonzalo Pizarro, hacindole algunas ventajosas -proposiciones, embajada que tuvo la misma suerte que la anterior.</p> - -<p>Cuando se andaba en tales tratos llegaron los jueces de la Audiencia -de Lima, los cuales, sin consideracin de ninguna clase, desaprobaron -todos los actos de aquella superior autoridad, atrevindose a visitar -la crcel y poner en libertad a los caballeros que poco antes haba -hecho prender Blasco Nez. Es de advertir que entre los jueces de la -Audiencia se distingua uno llamado Cepeda, hombre tan ambicioso -como astuto, tan intrigante como conocedor de la ciencia del derecho. -Declar Cepeda guerra a muerte al virrey, a quien desacredit completamente -entre el pueblo.</p> - -<p>Y con esto llegamos a narrar un hecho que vino a ser causa de la -perdicin del virrey. Cierto caballero de Lima, que se apellidaba Surez -de Carbajal, antiguo empleado pblico durante el mando de los gobernadores, -cay en desgracia del virrey por sospechas de haber infludo -sobre algunos de sus parientes para que tomasen partido entre los -descontentos. Blasco Nez le hizo llamar a su palacio a hora avanzada -de la noche y le acus de traicin en los trminos ms duros, -contestando tambin enrgicamente Carbajal al negar el cargo. Luego -el dicho virrei ech mano una daga, i arremeti con l, i le di una -pualada, i grandes voces mand que le matasen<a name="FNanchor_416" id="FNanchor_416" href="#Footnote_416" class="fnanchor">[416]</a>. Sobre el desgraciado -Carbajal cayeron los dependientes del virrey y le mataron. -Sospechando Blasco Nez las consecuencias de su criminal accin, -dispuso que el cadver fuese trasladado por secreta escalera a la Catedral -y enterrado en una sepultura. El secreto divulgse en seguida, y, -quieras que no quieras, se abri la sepultura, mostrndose entonces -con toda claridad el crimen. Desde aquel momento Blasco Nez estaba -perdido sin remedio, porque Carbajal era querido de todos, como -tambin saban todos que el infeliz haba empleado toda su influencia -en favor de la causa del virrey.</p> - -<p>Abandonado Blasco Nez de sus amigos, malquistado con la Audiencia -y aborrecido de todos, pens abandonar a Lima y retirarse a -Truxillo, a unas 80 leguas de distancia. Proponase con esto ganar -tiempo, ya que no tena valor para marchar al encuentro de Gonzalo -Pizarro, ni para defenderse en Lima. Seguramente que el virrey no<span class="pagenum"><a name="Page_368" id="Page_368">[368]</a></span> -esperaba la fuerte oposicin que los jueces hicieron a su proyecto, tan -fuerte que apelaron al patriotismo de los habitantes, quienes en sentido -revolucionario y a los gritos de <i>Libertad! Libertad! Viva el Rey! Viva -la Audiencia!</i> se dirigieron al palacio, y, aunque el virrey di orden a -la guardia y a sus criados que hiciesen fuego, la muchedumbre penetr -hasta las mismas habitaciones de Blasco Nez, que fu preso y encerrado -en estrecha prisin. E hzose (la revolucin) sin que muriese -un hombre, ni fuese herido, como obra que Dios la guiaba para bien -desta tierra<a name="FNanchor_417" id="FNanchor_417" href="#Footnote_417" class="fnanchor">[417]</a>. La Audiencia depuso al virrey, que fu mandado a -una isla inmediata y desde la cual se dirigi luego a Panam. Suspendironse -en seguida las odiadas Ordenanzas.</p> - -<p>Gonzalo Pizarro se encontraba ya en Xauxa, a unas 90 millas de -Lima. Los jueces u oidores de la Audiencia, que ya haban gustado de -las dulzuras del poder, le mandaron un mensaje, dndole noticia de la -revolucin y de la suspensin de las Ordenanzas, no sin invitarle tambin -a que mostrase su obediencia, disolviendo su ejrcito y retirndose -a gozar tranquilo de sus haciendas. Si Pizarro hubiera abrigado algn -temor, el veterano Francisco de Carbajal le hubiese animado, como -seguramente le anim a la lucha. Por esta razn, el encargado del mensaje -volvi con la siguiente respuesta: Que la voluntad del pueblo era -que Gonzalo Pizarro se encargase del gobierno del pas, y que si la autoridad -no le daba desde luego la investidura de gobernador, entregara -la ciudad al saqueo<a name="FNanchor_418" id="FNanchor_418" href="#Footnote_418" class="fnanchor">[418]</a>. En apuro tan grande, acudieron los oidores -a pedir consejo a Vaca de Castro, que todava se hallaba detenido -a bordo de uno de los buques; mas el ex-gobernador guard un silencio -discreto en situacin tan difcil. Razn tenan los jueces para mostrarse -aturdidos, pues el viejo Carbajal lleg de noche a la ciudad, redujo a -prisin a algunos caballeros de Cuzco, que haban abandonado tiempo -atrs las filas de Pizarro, e hizo ahorcar de las ramas de un rbol a -tres de aquellos. Cuando los oidores vieron cmo castigaba Pizarro, le -enviaron un mensaje invitndole a entrar en la ciudad, y declarando -que la seguridad del pas y la justicia exigan que fuese nombrado gobernador. -Entr Pizarro en Lima el 28 de octubre de 1544. Componase -su ejrcito de 1.200 espaoles y de algunos miles de indios que marchaban -a vanguardia conduciendo la artillera. A los indios seguan los -alabarderos y arcabuceros, formando un cuerpo de infantera, y, por ltimo, -la caballera, a cuya cabeza marchaba el mismo Pizarro. Habiendo -prestado el juramento de costumbre ante la Audiencia, fu proclamado -gobernador y capitn general del Per, hasta que el Rey dijese<span class="pagenum"><a name="Page_369" id="Page_369">[369]</a></span> -su voluntad. Alojse en el palacio donde fu asesinado su hermano -Francisco y celebrronse toda clase de fiestas (corridas de toros y torneos) -que duraron algunos das. Castig a muchos, y entre los que estuvieron -prximos a ser ahorcados, se hallaba el cronista Pedro Pizarro, -honrado y pundonoroso militar, que fu ms fiel a su Rey que a su -pariente<a name="FNanchor_419" id="FNanchor_419" href="#Footnote_419" class="fnanchor">[419]</a>.</p> - -<p>Comenz su gobierno Gonzalo Pizarro desterrando y confiscando -los bienes de sus enemigos. Hizo suyo el ayuntamiento de Lima y absorbi -las facultades de la Real Audiencia. El oidor Alvarez fu nombrado -para acompaar al virrey a Castilla, Cepeda vino a ser un instrumento -en manos de Gonzalo, el juez Zrate padeca mortal enfermedad<a name="FNanchor_420" id="FNanchor_420" href="#Footnote_420" class="fnanchor">[420]</a>, -y Tejada deba marchar a Castilla con una relacin de los -ltimos sucesos para justificar el gobernador su conducta ante los ojos -de Carlos V. Organiz perfectamente su ejrcito, mand a sus tenientes -a encargarse del gobierno de las principales ciudades, y con respecto a -la marina, hizo construir galeras en Arequipa.</p> - -<p>De pronto, el buque en que Vaca de Castro estaba preso, que era el -mismo donde el oidor Tejada se dispona a marchar a Espaa, desapareci -del puerto, lleg a Panam, cruz el istmo e hizo rumbo a la madre -patria. Inmediatamente que lleg Vaca de Castro, pues estaba acusado, -entre otras cosas, de haberse apropiado los caudales pblicos, fu -preso y conducido a la fortaleza de Arvalo (Avila), mejorando despus -de prisin, y siendo al fin absuelto por los tribunales de Castilla. -Volvi a ocupar su puesto en el Consejo y goz fama de honrado ntegro.</p> - -<p>Si no agrad a Pizarro la retirada de Vaca de Castro, le disgust -mucho ms la presentacin de Blasco Nez en Tumbez. Cuando el -buque que estaba destinado a conducir a Espaa al virrey se separ -de la costa, el oidor Alvarez, recordando seguramente el poco aprecio -que Pizarro haba hecho de la Audiencia, se present a Blasco -Nez y le anunci que se hallaba en libertad, pudiendo tomar el camino -que quisiese. A Tumbez lleg a mediados de octubre de 1544. Al -saltar en tierra public un manifiesto denunciando a Pizarro como -traidor al Rey, y exhortando a todos para que le ayudasen a sostener -la autoridad real. Acudieron muchos, aunque no los que necesitaba -si quera luchar con uno de los capitanes de Pizarro que a la sazn -lleg a la costa. Entonces Blasco Nez abandon su posicin de -Tumbez y cruzando un pas montuoso y lleno de nieve, se dirigi a -Quito. All recibi la grata nueva de que Belalczar, comandante de<span class="pagenum"><a name="Page_370" id="Page_370">[370]</a></span> -Popayn, le ayudara con todas sus fuerzas en la prxima campaa. -Comprendiendo que Quito no era sitio favorable para la reunin de sus -partidarios, hizo rpida contramarcha hacia la costa y se situ en la -ciudad de San Miguel, reuniendo cerca de 500 hombres entre caballera -e infantera, mal provistos de armas y municiones. Pizarro, entretanto, -dej a Lima, lleg a Truxillo y tom la vuelta de San Miguel, deseoso -de terminar la contienda. Se present en San Miguel, cuando Blasco -Nez, no contando con fuerzas suficientes para reir una batalla, se -retir donde pudiese recibir el auxilio de Belalczar. Detrs del virrey -march Pizarro, quien dispuso que se adelantara Carbajal. Por cierto -que en una escaramuza, a causa de un descuido de Carbajal, llev el virrey -la mejor parte. Sin embargo, el veterano jefe continu de da y de -noche a los alcances del enemigo. El deseo de Blasco Nez era llegar a -Pastos, jurisdiccin de Belalczar, caminando por terrenos pantanosos, -donde ni hombres ni caballos encontraban alimento. Adems, el virrey -desconfiaba de los suyos, hasta el punto que hizo dar muerte a algunos de -sus oficiales. Sali a tierra firme, y pasando por Tomebamha, volvi a penetrar -en Quito y <i>limpiando de sus zapatos el polvo</i>—como escribe Prescott—continu -su camino hacia Pastos. Iba Pizarro picando la retaguardia -al virrey, a quien estuvo a punto de alcanzar en Pastos, y continu al -alcance algunas leguas, hasta que, no queriendo atacar con desventaja al -virrey y a Belalczar unidos, y tambin no contando con Carbajal (el -cual haba tenido que marchar con algunas fuerzas a La Plata, donde -Diego Centeno, hacindole traicin, levant bandera por la Corona), dispuso -la retirada y lleg a Quito con el objeto de reanimar el espritu de -sus desmayadas tropas. Blasco Nez logr entrar en Popayn, capital -de la provincia, pudiendo descansar sus tropas de las fatigas de una -marcha de ms de 200 leguas. Reunidas las tropas del virrey y las de -Belalczar llegaban a sumar 400 hombres. Sali en los primeros das -de enero de 1546 Blasco Nez de Popayn, acompaado de Belalczar, -camino de Quito. Cuando lo supo Pizarro, se retir de dicha capital -y tom fuerte posicin a tres leguas ms al Norte, en un terreno elevado -que dominaba un ro, cuyas aguas tena que atravesar el enemigo. -Lleg Blasco Nez poco despus y al considerar el sitio que ocupaba -Pizarro, valindose de la obscuridad de la noche levant el campo, y -dando gran rodeo penetr en Quito. Cuntase que al ver la ciudad desierta -y que Pizarro era el dolo de todos, el infeliz virrey levant las -manos al cielo, exclamando: <i>As abandonas, Seor, a tus servidores!</i> -Belalczar, comprendiendo que era temeridad dar la batalla en aquellas -circunstancias, aconsej a Blasco Nez que entrase en negociaciones -con el enemigo.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_371" id="Page_371">[371]</a></span> -Se neg terminantemente a ello, y despus de arengar a sus tropas, -sali de Quito (18 de enero del citado ao de 1546) y present batalla a -Pizarro. Pruebas de valor dieron ambos ejrcitos, siendo al fin derrotado -el virrey Blasco Nez. Entre otros muertos, merecen especial mencin -Cabrera, el teniente de Belalczar, y cay mortalmente herido el oidor -Alvarez. Belalczar, cubierto de heridas, fu hecho prisionero. Blasco -Nez se di a conocer por su bizarra; pero un golpe de hacha que le -di un soldado en la cabeza le derrib del caballo, estando ya gravemente -herido. En aquella situacin, el licenciado Carbajal, hermano de aquel -que el virrey asesin en el palacio de Lima—y que por esta causa se -puso al lado de Pizarro—se dirigi a dicho Blasco Nez, le ech en -cara el asesinato, y cuando se dispona a darle el golpe mortal con su -propia mano, se present Pizarro y mand a un negro que traa que -le cortase la cabeza, i en todo esto no se conoci flaqueza en el visorrey, -ni habl palabra, ni hizo ms movimiento que alzar los ojos al -cielo, dando muestra de mucha christiandad<a name="FNanchor_421" id="FNanchor_421" href="#Footnote_421" class="fnanchor">[421]</a>.</p> - -<p>Tal fu la batalla de <i>Aaquito</i>. Belalczar, que cur de sus heridas, -obtuvo perdn y fu restablecido en su gobierno. Blasco Nez, -primer virrey del Per, aunque era hombre vano, desconfiado y antiptico, -tena dos buenas cualidades: lealtad con su Rey y constancia -en la desgracia.</p> - -<p>Lleg Pizarro a la cima del poder. Hizo su entrada en Lima, llevando -las riendas de su caballo dos capitanes a pie, y cabalgando a su -lado el arzobispo de Lima y los obispos del Cuzco, Quito y Bogot. -Echronse las campanas al vuelo, las calles estaban llenas de ramaje -y las casas colgadas de tapices; dironle los ttulos de Libertador y -Protector del pueblo. Para que todo fuese dicha, recibi entonces la -noticia de que Carbajal, su fiel teniente, haba sofocado la insurreccin -dirigida por Centeno, cuyos restos andaban dispersos y el jefe haba -encontrado refugio en una cueva de la montaa. Comenz Pizarro a -desplegar una ostentacin verdaderamente regia. Se le aconsej por -muchos, entre otros por Carbajal, que se proclamara Rey, y se le dijo -que se casase con la Coya, princesa india, representante de los Incas, -para que as las dos razas pudieran vivir tranquilas bajo un cetro comn<a name="FNanchor_422" id="FNanchor_422" href="#Footnote_422" class="fnanchor">[422]</a>. -Para desgracia suya—como despus veremos—la roca Tarpeya -no estaba lejos del Capitolio.</p> - -<p>La nueva de tales sucesos lleg a Espaa en el verano de 1545. A -la sazn Carlos I se hallaba en Alemania, ocupado en sosegar las turbulencias -del imperio, y su hijo Felipe, gobernador del reino, resida en<span class="pagenum"><a name="Page_372" id="Page_372">[372]</a></span> -Valladolid con la corte. Como en semejantes casos acontece, se puso en -cuestin por el Consejo, presidido por Felipe, y del cual formaba parte -el duque de Alba, el modo de restablecer el orden en las colonias. Ventilse -la forma del remedio de tan grave caso, en que hubo dos opiniones: -la una, de enviar un gran soldado con fuerza de gente a la demostracin -de este castigo; la otra, que se llevase el negocio por prudentes -y suaves medios, por la imposibilidad y falta de dinero para llevar -gente, caballos, armas, municiones y abastecimientos, y para sustentarlos -en Tierra Firme y pasarlos al Per<a name="FNanchor_423" id="FNanchor_423" href="#Footnote_423" class="fnanchor">[423]</a>. De la primera opinin -debieron ser, lo mismo el Prncipe que haba de reinar con el nombre de -Felipe II, que el futuro y severo gobernador de los Pases Bajos. El -Emperador, desde Colonia, se decidi por la ltima opinin, y nombr a -D. Pedro de la Gasca para pacificar aquel inmenso territorio. A la carta -de Carlos V, del 6 de agosto de 1545, contest La Gasca, entre otras -cosas, lo siguiente:</p> - - -<p class="p2 i3">S. C. C. M.</p> - - -<p class="i2">Recib la carta de V. M. en que me manda vaya a entender en las -cosas del Per, y aunque es jornada peligrosa para la salud y vida, -mas como viendo que los hombres desde que nacemos estamos condenados -a la muerte y obligados al trabajo, y cun particular obligacin -tenemos a esto los vasallos de V. M., viendo la determinacin que todas -las veces que de ello hay necesidad, V. M., por lo que nosotros conviene, -no rehusa de poner todo riesgo y trabajo su persona, siendo lo -que es, importando su conservacin tanto al bien universal de la Repblica -Cristiana. Y en otra clusula aade: Conozco mis pocas fuerzas -y corta industria, que ninguna experiencia tengo de las cosas de -las Indias; y conforme esto, si me faltare la vida salud en el camino - medios en los negocios, sera intil para servir Dios y V. M. en -ellos, y no se conseguira el fin de la pacificacin de aquella tierra. Mas -considerando la determinacin con que V. M. me lo manda, me pareci -que sin rplica ni excusa le deba obedecer, considerando que con hacer -lo que en m suele, tratando los negocios con fe, verdad y limpieza que -debo a Dios y mi prncipe, habr cumplido. En Madrid 14 de noviembre -de 1545. De vuestra S. C. C. M. humilde vasallo indigno criado -que sus Reales manos besa, El lic. Gasca Gil Fernndez Dvila<a name="FNanchor_424" id="FNanchor_424" href="#Footnote_424" class="fnanchor">[424]</a>. -Presentse La Gasca ante el Consejo de Valladolid y pidi ir al Per -como representante del soberano y revestido de toda la real autori<span class="pagenum"><a name="Page_373" id="Page_373">[373]</a></span>dad<a name="FNanchor_425" id="FNanchor_425" href="#Footnote_425" class="fnanchor">[425]</a>. -No quiero—dijo—sueldo ni recompensa de ninguna especie; -con mis hbitos y mi breviario espero llevar cabo la empresa que se -me confa<a name="FNanchor_426" id="FNanchor_426" href="#Footnote_426" class="fnanchor">[426]</a>.</p> - - -<div class="figcenter2em" id="GASCA"> - <img src="images/p373.jpg" width="300" height="405" alt=""/> - <div class="caption"> - <p>El Licenciado <i>D. Pedro de la Gasca</i>, segn retrato -existente en Valladolid.</p> - </div> -</div> - -<p>Parece ser que los individuos -del Consejo no se creyeron -autorizados para -conceder los extensos -poderes que solicitaba -La Gasca; pero el Emperador, -a una carta -del antiguo colegial de -San Bartolom de Salamanca, -contest (16 -febrero 1546) confirindole -absoluta autoridad. -Sera La Gasca -nombrado presidente -de la Real Audiencia, -se le autorizaba para -hacer nuevos repartimientos -y confirmar los -ya hechos, declarar la -guerra y levantar tropas, -nombrar y separar -todos los empleados. -Poda ejercer la regia -prerrogativa de perdonar -los delitos y conceder amnista a todos los complicados en la rebe<span class="pagenum"><a name="Page_374" id="Page_374">[374]</a></span>lin, -y se le ordenaba que revocase las odiadas Ordenanzas. En compaa -del valiente capitn Alonso de Alvarado, se embarc en Sanlcar -(26 mayo 1546), llegando a las Indias (3 julio) despus de prspero viaje. -Desde el puerto de Santa Mara, donde supo que el virrey Blasco Nez -haba muerto en la batalla de Aaquito y que Gonzalo Pizarro gobernaba -absolutamente el pas, se dirigi a <i>Nombre de Dios</i>, siendo recibido -por Hernn Mexa, uno de los capitanes ms fieles a Pizarro, con -los honores debidos a su alta dignidad. Presentse despus en Panam, -en cuyas aguas se hallaba la escuadra, mereciendo tambin favorable -acogida del gobernador Hinojosa. Comprendiendo entonces Gonzalo -Pizarro que el enviado de Carlos V, <i>con toda su reputacin de santo, era -el hombre ms maoso que haba en toda Espaa ms sabio</i><a name="FNanchor_427" id="FNanchor_427" href="#Footnote_427" class="fnanchor">[427]</a> determin -enviar un mensaje al Emperador, ya para justificar su conducta, -ya para solicitar la confirmacin de su autoridad.</p> - -<p>Presida la comisin Lorenzo de Aldana, quien, antes de embarcarse -para Espaa, deba entregar una carta a La Gasca, firmada por 70 -de los principales vecinos de Lima y con fecha del 14 de octubre de -1546, en la cual se le manifestaba que volviese a la metrpoli, porque -su presencia servira nicamente para renovar los pasados disturbios; -pero cuando Aldana se convenci de las atribuciones que traa el -presidente, abandon la causa de Pizarro, y lo mismo hizo poco despus -Hinojosa, poniendo la escuadra a las rdenes de La Gasca.</p> - -<p>El presidente se decidi a obrar. Levant emprstitos sobre el crdito -del gobierno, recibi los fondos que le adelantaron los vecinos ricos -de Panam, reuni gente y almacen provisiones. Hizo repartir proclamas -y manifiestos; y ltimamente, mand copias de sus poderes a Gonzalo -Pizarro y le anunci que todava era tiempo de volver a la obediencia -del Rey. No sabiendo Pizarro qu camino tomar, consult el caso -con el veterano Carbajal y el abogado Cepeda, los cuales estuvieron en -desacuerdo, pues al paso que Carbajal opin que deba aceptarse la Real -gracia, el pedante Cepeda aconsej la lucha y aun lleg a decir que el -viejo soldado obraba por las sugestiones del miedo.</p> - -<p>Noticioso Pizarro de la defeccin de Hinojosa y Aldana, de la entrega -de la escuadra y de la toma de Cuzco por Centeno—aquel jefe -realista que escondido un ao en una cueva cerca de Arequipa, se presentaba -a la sazn con deseos de venganza—Pizarro, repetimos, se decidi -por la opinin de Cepeda y se dispuso a desesperada lucha. Dej -Cepeda su profesin de oidor por la de militar y se puso al frente de -las tropas, bien que el alma de la empresa era Carbajal. No pudiendo -Cepeda olvidar su profesin de abogado, form ridculo proceso contra<span class="pagenum"><a name="Page_375" id="Page_375">[375]</a></span> -La Gasca, Hinojosa y Aldana. Refiere el historiador Fernndez que -Carbajal pregunt: Qu objeto tiene vuestro proceso?—Evitar dilaciones, -contest Cepeda, y si fuesen hechos prisioneros, que se les ejecute -inmediatamente.—Yo crea—aadi el veterano—que ese proceso tena -virtud para matarlos como con un rayo. Si alguno de ellos cae en mis -manos, no necesitar de la sentencia y firmas para hacerlos morir<a name="FNanchor_428" id="FNanchor_428" href="#Footnote_428" class="fnanchor">[428]</a>.</p> - -<p>Aldana con la escuadra sali de Panam (mediados de febrero de -1547) dirigindose a Lima. Por su parte Pizarro abandon la ciudad y -estableci su campamento a una legua de Lima y dos de la costa; mas -antes Cepeda reuni a los vecinos de la ciudad y les hizo prestar juramento -de mantenerse fieles a Gonzalo. Cunto tiempo—pregunt -Carbajal a su compaero—pensis que durarn esos juramentos? Luego -que hayamos salido de aqu, se los llevar el primer viento que sople de -la costa. En efecto, inmediatamente que Aldana ech el ancla en el -puerto, los habitantes de Lima volvieron sus ojos al nuevo astro.</p> - -<p>Cuando vi Gonzalo que por el Norte le amenazaba La Gasca y por -el Sur Centeno, se decidi pasar a Chile, llegando al lago de Titicaca, -en tanto que el presidente sala de Panam, arribaba a Tmbez, se detena -en Trujillo y entraba en el valle de Xauxa.</p> - -<p>Pizarro y Centeno se encontraron (26 octubre 1547) en las llanuras -de <i>Huarina</i>, al Sudoeste del lago. Carbajal y Cepeda pelearon como -bravos, en particular el primero, que consigui sealada victoria.</p> - -<p>No arredr este contratiempo a La Gasca. Sali de Xauxa (22 diciembre -1547), y entr en la provincia de Andaguaylas, donde se le -uni Centeno, como tambin Belalczar, conquistador de Quito, y Valdivia, -conquistador de Chile. Hallbanse, adems, a su lado los obispos -de Cuzco, Quito y Lima, la nueva Audiencia y muchos clrigos seculares -y regulares. La Gasca, con poderoso ejrcito y llevando como capitanes -a Hinojosa, Alvarado y Valdivia, atraves las elevadas crestas -de los Andes, cubiertas de nieve y hielos, camin entre rocas y precipicios, -barrancos y laderas, ech un puente sobre el ro Apurimac y se -dirigi al valle de <i>Xaquixaguana</i>. Si gloria merece Anbal atravesando -el pequeo San Bernardo, y Napolen el gran San Bernardo, digno de -no menor fama es La Gasca atravesando los Andes. En Xaquixaguana -se encontraron Pizarro y La Gasca (9 abril 1548). Refieren los historiadores -que cuando Carbajal vi las disposiciones de las tropas reales, -hubo de decir: Valdivia est en la tierra y rige el campo, o el diablo<a name="FNanchor_429" id="FNanchor_429" href="#Footnote_429" class="fnanchor">[429]</a>. -No saba el esforzado veterano que, en efecto, Valdivia se hallaba -en el campamento real. Cepeda y Garcilaso de la Vega, padre<span class="pagenum"><a name="Page_376" id="Page_376">[376]</a></span> -del historiador, hicieron traicin a su causa, pasndose al enemigo. Una -columna de arcabuceros y un escuadrn de caballera siguieron el ejemplo. -Gonzalo Pizarro, Carbajal, Juan de Acosta y algunos ms intentaron -la resistencia, aunque todo fu en vano. Gonzalo pregunt a Juan -de Acosta: <i>Qu haremos, hermano Juan?</i> Acosta respondi: <i>Seor, arremetamos -y muramos como los antiguos romanos</i>. Pizarro contest: <i>Mejor -es morir como cristianos</i>. Pizarro recordaba seguramente la rota de los -Comuneros de Castilla y las palabras de Juan de Padilla. Gonzalo fu -hecho prisionero, como tambin Carbajal. Cuntase que Carbajal fu -insultado por la soldadesca realista. Diego Centeno se declar su defensor. -<i>Quin es vuestra merced</i>—le pregunt Carbajal—<i>que tanta merced -me hace?</i> Centeno respondi: <i>Qu, no conoce vuestra merced a Diego -Centeno?</i> Carbajal dijo entonces: <i>Por Dios, seor, que como siempre v a -vuestra merced de espaldas<a name="FNanchor_430" id="FNanchor_430" href="#Footnote_430" class="fnanchor">[430]</a>, agora, tenindole de cara no le conoca</i><a name="FNanchor_431" id="FNanchor_431" href="#Footnote_431" class="fnanchor">[431]</a>. -Como en Villalar, el triunfo fu de la causa de la legalidad. Pizarro, -Carbajal, Acosta y otros caballeros pagaron con la vida su deslealtad, -como antes Padilla, Bravo y Maldonado. Muchos sufrieron el destierro -y las propiedades de todos fueron confiscadas.</p> - -<p>Retirado La Gasca al valle de Guaynarima recompens sus partidarios. -March en seguida Lima, mereciendo ser aclamado por el -pueblo que le llamaba <i>Padre, Restaurador y Pacificador del Per</i>. No -vi el mundo—dice Ruiz de Vergara—semejante transformacin; en -breve tiempo desde pastor de almas pas a ejercer oficio de virrey, y -el bculo fu bastn militar con que gobern ejrcitos que aseguraron -a su Prncipe y a su patria las mayores riquezas que han logrado los -hombres en otras monarquas. Las victorias fueron ms dignas de gloria -cuanto ms fuertes fueron los vencidos<a name="FNanchor_432" id="FNanchor_432" href="#Footnote_432" class="fnanchor">[432]</a> (<a href="#Ag">Apndice G.</a>)</p> - -<p>Terminada la guerra, comenz La Gasca su misin de juez y de gobernador. -Como presidente de la Audiencia y rodeado de magistrados -tan entendidos como justos, despach muchos negocios que estaban -atrasados durante las pasadas revueltas, en particular importantes -pleitos sobre la propiedad. Introdujo excelentes reformas en el gobierno -municipal de las ciudades. Mand a expediciones lejanas a algunos caballeros -ms amigos de motines que del orden pblico. Comprendiendo -la triste situacin de los infelices indios, plante sistema de impuestos -ms equitativo y beneficioso que el establecido por los antiguos soberanos. -Dict leyes humanitarias y rechaz frecuentemente las protestas -de los colonos. Don Pedro de La Gasca, por sus rectas intenciones<span class="pagenum"><a name="Page_377" id="Page_377">[377]</a></span> -y por sus altas miras polticas, debe figurar entre los grandes hombres -de Espaa en aquel siglo.</p> - -<p>Pacificado el Per, La Gasca se embarc para Espaa en Nombre -de Dios, llegando a Sevilla (octubre de 1550) con rico tesoro. Desde -Sevilla despach a Flandes, donde a la sazn estaba el Emperador, al -capitn Lope Martn, con aviso de lo que haba pasado en Tierra Firme -y de su llegada en salvo con el tesoro: nueva que del Rey fu bien -recibida, por hallarse muy necesitado de dinero para las guerras extranjeras -que trataba<a name="FNanchor_433" id="FNanchor_433" href="#Footnote_433" class="fnanchor">[433]</a>. Dice Ruiz de Vergara que aadi que l -vena con el breviario y 46.000 ducados de deuda, por lo cual suplicaba -al Csar que mandase pagar a sus acreedores. Mand el Emperador -que del tesoro que traa, los tomase en buena hora<a name="FNanchor_434" id="FNanchor_434" href="#Footnote_434" class="fnanchor">[434]</a>.</p> - -<p>La Gasca no fu un genio; pero s un carcter.<a name="FNanchor_435" id="FNanchor_435" href="#Footnote_435" class="fnanchor">[435]</a> Hay hombres—escribe<span class="pagenum"><a name="Page_378" id="Page_378">[378]</a></span> -Prescott—cuyo carcter es tan a propsito para las crisis particulares -en que se presentan, que parecen especialmente designados -por la Providencia para dominarlas. Tales fueron Washington en los -Estados Unidos, y La Gasca en el Per. Podemos concebir que haya -hombres de cualidades ms altas a lo menos en la parte intelectual; -pero la maravillosa conformidad de su carcter con las exigencias de su -situacin, la perfecta habilidad con que supieron elegir los medios ms -conducentes para conseguir el fin que se proponan, son las que constituyen -el secreto de sus triunfos. Ellas hicieron a La Gasca sofocar gloriosamente -la revolucin, y a Washington, an ms gloriosamente llevarla -a cabo<a name="FNanchor_436" id="FNanchor_436" href="#Footnote_436" class="fnanchor">[436]</a>.</p> - -<p>Si nos agrada que el escritor americano coloque a nuestro La Gasca al -lado de Washington, la imparcialidad nos obliga a decir que el espaol, -aunque prestigioso gobernante, se halla muy por debajo del hijo ilustre -de Virginia.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_379" id="Page_379">[379]</a></span></p> - - -<h3 id="CAPITULO_XXIV">CAPITULO XXIV</h3></div> - - -<p class="i2"><span class="smcap">Virreinato del Per (Continuacin).—El virrey Mendoza.—Gobierno -de la Audiencia.—El marqus de Caete: insurreccin -de Sairi Tupac.—Expediciones.—El conde de Nieva -y Garca de Castro.—El virrey Toledo: suplicio de Sairi -Tupac.—Los chirinamos.—Los jesutas.—Cdula de Felipe -II.—Enrquez y el conde de Villar Don Pardo.—El -marqus de Caete: los piratas.—Santo Toribio.—Las encomiendas.—Cdula -de Felipe III.—El marqus de Montesclaros: -creacin de catedrales.—El prncipe de Esquilache, -el conde de Chinchn y el marqus de Mancera.—Los virreyes -conde de Salvatierra, conde de Alba de Liste y -conde de Santisteban.—El conde de Lemos y otros virreyes -nombrados por Carlos II.—Terremoto de 1678.—Virreinato -de Castell dos Rus: terremoto de 1707: autos de fe.—Virreinato -del obispo de Quito.—El prncipe de Santo Bono -y otros virreyes.—Comisin cientfica en el Per.—Sublevacin -de los indios.—Cdula de 1736.—El conde de Superunda: -terremoto de 1746.—El virrey Amat: expulsin de -los jesutas.—Los virreyes Guirior y Juregui.—El indio -Condorcanqui.—Los virreyes Croix, Gil de Taboada, -O'Higgins y Avils.—Bolivia bajo el virreinato del Per -y despus del de Buenos Aires.</span></p> - -<p class="p2">D. Antonio de Mendoza, propuesto a Carlos V por La Gasca para -el cargo de virrey del Per, lleg a Lima (mes de septiembre de 1551). -Mostrse en el Per tan prudente y bondadoso como antes en Mxico. -Encarg a su hijo D. Francisco que recorriese el Per con el objeto de -conocer las necesidades pblicas y dispuso que Juan de Betanzos escribiera -la historia del Per desde su descubrimiento.</p> - -<p>Ynformado el Rey de haverse alzado Mango Yuga Yupangui por -los malos tratamientos que resciva de los Espaoles, y que por su muerte -lo andaba tambien su hijo Inga, con muchos caciques e indios, malogrndose -el fruto de su redencion; y habiendo noticia de que quera -christianarse y venir al servicio y obediencia de S. M., le avis aversele -concedido (el indulto) y perdonado todos sus delitos, encargndole<span class="pagenum"><a name="Page_380" id="Page_380">[380]</a></span> -se presentase al virrey D. Antonio de Mendoza, con sus caciques y secuaces, -que estaba prevenido le honrrasse e hiciesse restituir las casas -y chacaras que poseha su padre al tiempo que se alz.—Cd. de 9 de -marzo de 1552.—Vid. doc. 11 de ellas, fol. 406, nm. 60<a name="FNanchor_437" id="FNanchor_437" href="#Footnote_437" class="fnanchor">[437]</a>.</p> - -<p>Si el licenciado La Gasca, deseando premiar a los que haban permanecido -fieles a la causa del Rey, hubo de conceder 150 encomiendas, -ni la Audiencia, ni Mendoza, aunque se hallaban autorizados a ello, concedieron -ninguna. El tributo que pagaban los indios sujetos a las encomiendas -iba todo a parar a manos de los encomenderos, hasta que por -Real Cdula de 1550, se les impuso la obligacin de pagar el quinto a -la Corona, disposicin que comenz a practicarse durante el gobierno -de la Audiencia.</p> - -<p>Muri Mendoza en julio de 1552, volviendo la Audiencia a encargarse -del gobierno. La suspensin del servicio personal de los indios, -ordenada por la Audiencia, produjo varios desrdenes, siendo el principal -jefe de los descontentos Hernndez Girn, el cual se di tan buena -maa que se hizo dueo del Cuzco y se aproxim a Lima. Hernndez -Girn logr vencer al ejrcito real en Chuquinga, y cuando se dispona -a empresas mayores, le abandonaron los suyos. Hecho prisionero -en Atunjanja, muri decapitado en la capital el 7 de diciembre de 1554; -su cabeza se coloc en el rollo de la plaza, al lado de las de Gonzalo -Pizarro y Carbajal.</p> - -<p>Don Andrs Hurtado de Mendoza, segundo marqus de Caete, recibi -el gobierno que le entreg la Audiencia en julio de 1557; pero su -nombramiento fu hecho el 10 de marzo de 1555. Concedi algunas encomiendas -a los que ms se distinguieron en servicio del Rey, y a los -descontentos que se crean con derecho a ellas, los mand a Espaa, si -bien tampoco consiguieron nada de Felipe II. Procur el marqus de -Caete la sumisin de Chile, mandando contra los <i>araucanos</i> a su hijo -Don Garca.</p> - -<p>Un hecho de verdadera importancia se registra en el gobierno del -citado virrey, y fu que tuvo la fortuna de acabar con la insurreccin -de Sairi Tupac, heredero de Inca Manco, el cual se puso a la cabeza de -los indios quichuas. Para vencer dicha insurreccion se vali del influjo -de la coya D. Beatriz, ta de Sairi y de Juan de Betanzos, emparentado -con la dinasta de los Incas. Entr Sairi en la ciudad de los Reyes -como solan entrar los antiguos monarcas, llevado en una litera. -Por la renuncia de sus derechos se le dieron 20.000 ducados de renta -en las encomiendas de Sacsahuana y Jucay, el ttulo de Adelantado y -otras mercedes. Dcese que en el acto de concederle estas gracias, co<span class="pagenum"><a name="Page_381" id="Page_381">[381]</a></span>giendo -una hebra del fleco de terciopelo de la mesa, exclam: <i>Todo este -pao y su guarnicin eran mos, y ahora me dan este pelito para mi sustento -y el de mi casa</i>. Tiempo adelante se convirti a la religin cristiana, -recibiendo el nombre de Diego.</p> - -<p>Dedicse el marqus de Caete a mejorar el estado del pas, fundando -en la regin de los <i>caaris</i> la ciudad de <i>Cuenca</i>, reprimiendo las -demasas de los negros, enviando tres buques a explorar el Estrecho de -Magallanes, y encomendando a Pedro de Ursa el descubrimiento de -los <i>omaguas</i>, habitantes—segn se deca—de tierras abundantes de oro; -esta expedicin, a causa de las crueldades de Lope de Aguirre, tuvo -mal resultado.</p> - -<p>Don Diego de Acevedo y Ziga, conde de Nieva, se hizo cargo del -gobierno el 31 de abril de 1561. Concedi algunas encomiendas. Se declar -que correspondan a la Corona las encomiendas de Lope de Mendieta, -de D. Alonso de Montemayor y de D. Francisco de Mendoza. El -conde de Nieva fund el pueblo de <i>Arnedo</i>, en el valle de Chancay, y -el de <i>Ica</i>, en un paraje que era guarida de ladrones. Segn algunos -escritores, fu asesinado por un marido ultrajado en su honra y cuando -de noche suba por una escalera a un balcn de la casa del citado marido.</p> - -<p>Encargse D. Lope Garca de Castro del mando el 21 de septiembre -de 1564, y lo desempe hasta el 26 de noviembre de 1569. Gobern -el Per con el ttulo de presidente de la Audiencia, conferido por -Felipe II. Estableci la casa de la moneda, intent colonizar las islas -de Chilve y confi a Alvaro de Mendaa una expedicin que di por -resultado el descubrimiento de las islas de Salomn, en la Oceana. No -concedi ninguna encomienda.</p> - -<p>De la prudente y sabia administracin de D. Francisco de Toledo -quedan muchos e importantes recuerdos, si bien su gobierno se halla -afeado con la nota de crueldad. La visita general que hizo por el virreinato -y que emprendi el 23 de octubre de 1570, fu beneficiosa -a los indios, porque el virrey logr corregir algunos abusos de los -encomenderos y fund muchos pueblos de indgenas, a los cuales concedi -el derecho de juntarse en cabildos para tratar de los asuntos que -creyesen necesario.</p> - -<p>Consideremos otro asunto de no escaso inters. Gozaba de independencia -la ciudad de Vilcabamba y en ella haban tomado la borla -imperial, despus de Sairi-Tupac, Titu-Cusi y Tupac-Amaru. Queriendo -el virrey acabar con aquel ridculo imperio, entr en negociaciones con -Tupac-Amaru, que no dieron resultado favorable. Lo que no pudo conseguir -por medio del consejo, lo conseguir por la fuerza. Encargse<span class="pagenum"><a name="Page_382" id="Page_382">[382]</a></span> -de ello D. Martn de Loyola que, al frente de 200 soldados, penetr en -el pas, donde encontr cortados los caminos y rotos los puentes. Sin -embargo, pudo llegar de improviso a Cochabamba y habindose apoderado -del Inca, le hizo llevar prisionero al Cuzco, donde fu condenado -a muerte. Cuando marchaba al cadalso, como oyese que gritaba el -pregonero: <i>A este hombre matan por tirano y traidor su Magestad</i>, replic: -<i>No digas eso, pues sabes que no es verdad; yo no he hecho traicin, -ni pensado hacerla, como todo el mundo sabe. D que me matan porque el -virrey lo quiere y no por mis delitos.</i> En el momento de entrar en la -plaza, sitio destinado a la ejecucin, aparecieron muchas coyas e hijas -de caciques clamando tristemente: <i>Inca, por qu te van matar? Qu -traiciones has hecho para merecer tal muerte? Pide quien te la da, que -nos mande matar todas, pues somos todas tuyas por la sangre y por la -condicin, y ms dichosas seremos en tu compaa que quedando siervas -de los que te matan.</i> Tupac-Amaru recibi con resignacin la muerte; -pero la opinin pblica acus de cruel al virrey, y hasta el mismo -Felipe II, tiempo adelante, le hech en cara semejante hecho, dicindole: -Idos vuestra casa, que yo no os mand al Per para matar -reyes. Deseoso de quitar a los indios toda idea de insurreccin, puso -el virrey en el Cuzco fuerte guarnicin de espaoles y llev a Lima las -momias de los Incas, a cuya presencia se arrodillaba la muchedumbre -en los caminos.</p> - -<p>Intent conquistar el pas de los <i>chiriguanos</i>, en el cual entr y tuvo -que retroceder escarmentado. Enemigo de los jesutas, desde Los Reyes, -con fecha 7 de octubre de 1578, mand a Martn Garca de Loyola, -corregidor del Potos, que cerrase las puertas de la casa que all -tenan los Padres y les embargara los bienes temporales de que eran -dueos. En virtud de la orden del virrey fueron arrojados de dicha -casa los PP. Jos de Acosta, Baena, Medina y los HH. Santiago, Toms -y Domingo<a name="FNanchor_438" id="FNanchor_438" href="#Footnote_438" class="fnanchor">[438]</a>. No escatimaremos nuestros aplausos a la gestin -administrativa de D. Francisco de Toledo. Mejor el estado de la Hacienda -y public sabias ordenanzas.</p> - -<p>Antes de terminar la resea de este virreinato, hagamos un descanso -para registrar dos hechos realizados por Felipe II, digno de censura -uno y digno de alabanza otro. Refirese el primero a que por Cdula -de 25 de enero de 1569 estableci la Inquisicin en el Per. Vid. tom. 33 -del Ced., fol. 357 v., nm. 289<a name="FNanchor_439" id="FNanchor_439" href="#Footnote_439" class="fnanchor">[439]</a>. Consiste el segundo en que desde -Badajoz (23 septiembre 1580) mand a decir al presidente de la Audiencia -de los Charcas que en la Universidad, fundada por el mismo Rey,<span class="pagenum"><a name="Page_383" id="Page_383">[383]</a></span> -se estudiase la lengua general de los indios para que los sacerdotes -que les han de administrar los Santos Sacramentos y ensear la doctrina -tuviesen el medio principal para poder hacer bien sus oficios<a name="FNanchor_440" id="FNanchor_440" href="#Footnote_440" class="fnanchor">[440]</a>.</p> - -<p>El 23 de septiembre de 1581 entreg D. Francisco de Toledo el -mando a su sucesor, embarcndose para Espaa, dejando hecha la tasacin -de tributos que haba practicado en la visita general, en la cual -se encontr haber en las 19 provincias de las Audiencias de Lima, Quito -y Charcas 695 encomiendas con 325.899 indios, cuyos tributos anuales -importaban un milln quinientos seis mil doscientos noventa pesos de -oro, de los que trescientos un mil doscientos cincuenta y ocho pesos -correspondan al Rey por el derecho de quintos, quedando de renta -para los encomenderos un milln doscientos cinco mil treinta y dos pesos...<a name="FNanchor_441" id="FNanchor_441" href="#Footnote_441" class="fnanchor">[441]</a>.</p> - -<p>Al breve gobierno de D. Martn Enrquez sucedi el virreinato de -D. Fernando de Torres y Portugal, conde de Villar Don Pardo. Protegi -a los indios y tuvo la desgracia de que en su tiempo el ingls Drake -devastase las costas del Per.</p> - -<p>D. Garca Hurtado de Mendoza, marqus de Caete, defendi el -Per de los ataques de Hawkins y otros piratas ingleses. Introdujo la -contribucin de alcabalas, que fu causa de muchos tumultos. A la sazn -floreci en el Per Santo Toribio Mogrovejo, arzobispo de los Reyes -(Lima), quien reuni un concilio en el ao 1591 y cuyas actas remiti -a Felipe II<a name="FNanchor_442" id="FNanchor_442" href="#Footnote_442" class="fnanchor">[442]</a>.</p> - -<p>Por lo que a las encomiendas respecta muchas y repetidas cdulas -se expidieron desde el reinado de Felipe II para que las encomiendas se -convirtieran en pueblos; se dispuso que los encomenderos residiesen en -sus encomiendas; que no se dieran dos de ellas a una misma persona si -no poda formar un solo pueblo, en cuyo caso por la aceptacin de la -ltima se tena por renunciada la primera, leyes que slo tuvieron cumplimiento -en parte, pues en Espaa se proveyeron muchas a favor de -personas que ni estaban ni haban estado nunca en el Per<a name="FNanchor_443" id="FNanchor_443" href="#Footnote_443" class="fnanchor">[443]</a>.</p> - -<p>Merece, por ltimo, no pocas alabanzas la Real Cdula que, con fecha -29 de diciembre de 1593, se dirigi a los presidentes y oidores de -las Audiencias de Lima y de las Charcas, mandndoles que castigasen -con mayor rigor a los espaoles que injuriasen a los indios<a name="FNanchor_444" id="FNanchor_444" href="#Footnote_444" class="fnanchor">[444]</a>.</p> - -<p>Poco tiempo despus Felipe III, desde la ciudad de Valladolid (13 -noviembre 1604) se diriga al presidente de la Audiencia de los Char<span class="pagenum"><a name="Page_384" id="Page_384">[384]</a></span>cos, -dicindole que entendiendo el mucho distrito que tiene el Obispado -de esa provincia, y lo mal que se puede visitar y administrar el -pasto espiritual por un Prelado solo acuerda erigir otras dos, una en -la ciudad de La Paz de la provincia de Chuquiago, y la otra en la ciudad -de la Barranca de la provincia de Santa Cruz de la Sierra, habiendo -presentado a su Santidad las personas que han parecido ms -convenientes para ello...<a name="FNanchor_445" id="FNanchor_445" href="#Footnote_445" class="fnanchor">[445]</a>.</p> - -<p>Pas del virreinato de Mxico (1607) al del Per D. Juan de Mendoza -y Luna, marqus de Montesclaros. Entre otras medidas de buen -gobierno, estableci el Tribunal del Consulado, suprimi el Rey por -consejo suyo el servicio personal de los indios e hizo construir un gran -puente en Lima para comunicar con el arrabal de San Lzaro.</p> - -<p>Por aquellos tiempos, Felipe III, desde Madrid con fecha 13 de diciembre -de 1608, escribi a su embajador en Roma, hacindole presente -que el arzobispado de la ciudad de los Reyes y el obispado de la -ciudad de Cuzco tenan muy grandes distritos, por lo cual haba acordado -que del arzobispado de la ciudad de los Reyes se saque una iglesia -catedral que tenga su asiento en la ciudad de Trujillo de las dichas -provincias del Per, y que del obispado del Cuzco se saquen otras dos -iglesias catedrales, la una que tenga su asiento en la ciudad de Arequipa -y la otra en la ciudad de Guamanga de las dichas provincias<a name="FNanchor_446" id="FNanchor_446" href="#Footnote_446" class="fnanchor">[446]</a>. -Encargaba el Rey al embajador que rogase a Su Santidad la creacin -de las nuevas iglesias. El mismo monarca, desde San Lorenzo (20 agosto -1611) dijo al marqus de Montesclaros que habiendo vacado el arzobispado -de la ciudad de los Reyes por fallecimiento de D. Toribio Alfonso -de Mogrovejo, haba dispuesto, contando con Su Santidad, la creacin -de una iglesia catedral en Trujillo<a name="FNanchor_447" id="FNanchor_447" href="#Footnote_447" class="fnanchor">[447]</a>.</p> - -<p>D. Francisco de Borja y Aragn, Prncipe de Esquilache (1615-1621), -realiz obras importantes, entre ellas la fortificacin del puerto -del <i>Callao</i> y la fundacin de la ciudad de <i>San Francisco de Borja</i>. Cre -el Real Convictorio de San Bernardo para la educacin de los hijos de -los conquistadores, y el Colegio de San Francisco de Ass para los hijos -de indios nobles. Bajo su mando fueron rechazados los piratas que -asolaban aquellas costas, y Jacobo le Maine descubri el Estrecho que -lleva su nombre y que exploraron luego los hermanos Nodales. Dicen -algunos escritores que fund una Academia literaria en su palacio. Reunanse -all los ingenios ms distinguidos de Lima y con ellos discuta -el virrey sobre materias cientficas y literarias. De su inspiracin po<span class="pagenum"><a name="Page_385" id="Page_385">[385]</a></span>tica -di sealadas pruebas el prncipe de Esquilache. Parece que el nimo -descansa cuando en el rido campo de la historia se hallan gobernadores -como D. Francisco de Borja. Tuvieron en su tiempo demasiada -influencia los hijos de San Ignacio de Loyola? Es posible.</p> - -<p>Poco tenemos que decir del virrey D. Diego Fernndez de Crdoba, -marqus de Guadalczar. Defendi la colonia de las agresiones del pirata -Clerck, el cual, llegando al Pacfico por el Cabo de Hornos, puso -sitio al Callao. Bajo su gobierno se publicaron las <i>Nuevas Leyes de la -Recopilacin de Indias</i>.</p> - -<p>D. Jernimo Fernndez de Cabrera y Bobadilla, conde de Chinchn, -comenz su virreinato el 14 de enero de 1629, cesando el 18 de -diciembre de 1639, en cuyo tiempo un terremoto destruy la mayor -parte de Lima. Desde la ciudad de los Reyes se dirigi el virrey a Su -Majestad dndole cuenta del fallecimiento (5 febrero 1630) de Fray -Francisco de Sotomayor, en la villa de Potos, antes de tomar posesin -del arzobispado de los Charcas; adems el conde de Chinchn propona -personas para suceder a Fray Francisco.</p> - -<p>En situacin tan pobre se hallaba la monarqua (primeros aos de -Felipe IV) que por Real Cdula del 27 de mayo de 1631, fechada en -Madrid, se autoriz al virrey para que pusiese en venta todos los -oficios de Alcaldes provinciales de la Hermandad, y los de Alguaciles -y que se rematen en las personas que ms por ello dieren...<a name="FNanchor_448" id="FNanchor_448" href="#Footnote_448" class="fnanchor">[448]</a>. -Tambin con la misma fecha mand el Rey al conde de Chinchn -que vendiese algunas hidalguas, porque era muy malo el estado de la -Hacienda<a name="FNanchor_449" id="FNanchor_449" href="#Footnote_449" class="fnanchor">[449]</a>. Por ltimo, en igual fecha orden Felipe IV al virrey -que vendiese la pimienta por cuenta de la Real Hacienda<a name="FNanchor_450" id="FNanchor_450" href="#Footnote_450" class="fnanchor">[450]</a>. Sin embargo -de la penuria en que se hallaba el Estado, todava tena gusto -para pedir al citado virrey los animales fieros que hubiese en todo el -distrito de su gobierno, como leones, tigres, osos y otras clases<a name="FNanchor_451" id="FNanchor_451" href="#Footnote_451" class="fnanchor">[451]</a>.</p> - -<p>No pasaremos adelante sin hacer notar que por reales cdulas de -1618 y 1625 se declar que slo el Consejo de Indias poda conceder -encomiendas, revocndose as el poder que para ello tenan los virreyes. -Posteriormente, o sea el 11 de febrero de 1637, por Real Cdula se autoriz -a los virreyes para que continuasen concedindolas<a name="FNanchor_452" id="FNanchor_452" href="#Footnote_452" class="fnanchor">[452]</a>.</p> - -<p>Del mismo modo debi su nombramiento a Felipe IV el virrey don -Pedro de Toledo y Leiva, marqus de Mancera. Lleg al Callao el 22<span class="pagenum"><a name="Page_386" id="Page_386">[386]</a></span> -de noviembre de 1639 y salt a tierra el 23. Entr en Lima con toda -la pompa acostumbrada, recibiendo el poder de manos del conde de Chinchn -(18 diciembre 1639). Fortific el Callao, cuyas obras comenzaron -en 1640 y tuvieron trmino en 1647; hizo levantar un fuerte en Arica, -otro en Pun y un tercero en Guayaquil; tambin fortific la plaza de -Valdivia. Con verdadero empeo procur defender el virreinato de las -incursiones de los piratas, aument los ingresos de la Real Hacienda y -mantuvo la paz pblica y el prestigio de su autoridad.</p> - -<p>Si de los indios se trata, reform la tasa excesiva de los tributos e -hizo una estadstica de aquellos indgenas. En la <i>Memoria</i> o <i>Relacin</i> -que public acerca del gobierno se hallan las siguientes palabras: -Tienen por enemigos estos pobres indios la cudicia de sus corregidores, -de sus curas y de sus caciques, todos atentos enriquecer de su -sudor: era menester el celo y autoridad de un virrey para cada uno; en -fee de la distancia se trampea la ubediencia, y ni hay fuerza ni perseverancia -para proponer segunda vez la quexa<a name="FNanchor_453" id="FNanchor_453" href="#Footnote_453" class="fnanchor">[453]</a>. Para reprimir la -embriaguez de los naturales, dict una provisin prohibiendo venderles -vino, la cual slo era una especie de copia de otras rdenes y provisiones -publicadas sobre el mismo asunto; pero que no las hacan cumplir -los corregidores, sus tenientes, caciques y curas prrocos. Teniendo necesidad -de barcos, mand construir en Guayaquil dos galeones: <i>La Capitana -Real</i> y <i>La Almiranta</i>. A causa de los apuros del monarca, pudo -remitirle un donativo de 500.000 $.</p> - -<p>Tanto inters inspiraba al Rey el estado de los trabajos de la mina -de cinabrio de Huancavelica, que el virrey dispuso visitarla en persona, -saliendo de Lima a mediados de julio de 1643, dejando encomendado -el gobierno durante su ausencia a D. Andrs de Villela, decano de -la Audiencia. Por ltimo, el marqus de Mancera organiz el servicio -de correos (<i>chasques</i>), y en su tiempo, conforme a la Real Pragmtica -de 28 de diciembre de 1638, se introdujo en el Per, ao de 1641, el -uso del papel sellado, siendo de cuatro clases: el del sello 1., que vala -seis reales; el del 2., tres; el del 3. dos, y el del 4., uno. Termin el -marqus de Mancera su virreinato (20 septiembre 1648), sucedindole -el conde de Salvatierra. La memoria que dej escrita dicho marqus, -fu entregada a su sucesor el 28 de octubre de 1648, segn lo indican -Len Pinelo, y Cerdn, oidor de la Audiencia<a name="FNanchor_454" id="FNanchor_454" href="#Footnote_454" class="fnanchor">[454]</a>.</p> - -<p>Tambin fueron nombrados virreyes por Felipe IV, Don Garca -Sarmiento de Sotomayor Enrquez de Luna, segundo conde de Salvatierra; -D. Luis Enrquez de Guzmn, conde de Alba de Liste; y don<span class="pagenum"><a name="Page_387" id="Page_387">[387]</a></span> -Diego de Benavides y de la Cueva, conde de Santisteban. Lleg al -Callao el conde de Salvatierra (28 agosto 1648) y se hizo cargo del -gobierno el 25 de septiembre. Antes fu virrey de Nueva Espaa, y en -el Per, como en Mxico, se mostr demasiado amigo de los jesuitas. -A los hijos de Loyola di el encargo de convertir al catolicismo a -los indios de la provincia de Mainas, y a otros religiosos les orden -que hiciesen lo mismo con los indios parataguas, motilones, etc. En la -contienda que tuvieron los jesuitas con Fr. Bernardino de Crdenas, -obispo del Paraguay, se puso el virrey al lado de aquellos. Cumpliendo -una orden del Rey, l y los Tribunales del virreinato prestaron juramento, -en manos del arzobispo Villagmez, de defender la creencia de -la Inmaculada Concepcin de la Virgen Mara. Sumamente religioso, -mostr especialmente su devocin a Nuestra Seora de la Soledad, al -apstol San Pedro y a San Francisco de Ass. No pasaremos en silencio -un hecho que enaltece la memoria del piadoso conde de Salvatierra -y fu la multitud de clulas publicadas con el objeto de aliviar la suerte -de los indios, a quienes todos <i>procuraban esquilmar</i>.</p> - -<p>El 24 de febrero de 1655, entreg el virreinato al conde de Alba -de Liste, virrey antes de Nueva Espaa. Alba de Liste gobern con -bastante tino y prudencia.</p> - -<p>El conde de Santisteban tuvo que apaciguar algunas sublevaciones -interiores. Felipe IV, desde Madrid (6 marzo 1662) orden al citado -virrey, que, habiendo el Papa Alejandro VII declarado el santo misterio -de la Inmaculada Concepcin de la Virgen, dispusiera l que en la -ciudad de los Reyes se hiciesen solemnes fiestas religiosas<a name="FNanchor_455" id="FNanchor_455" href="#Footnote_455" class="fnanchor">[455]</a>. Algunos -meses despus (7 octubre 1662) quejse el Rey acerca del estado -en que se hallaba el gobierno del Per, lo mismo en lo poltico que en -lo judicial y administrativo<a name="FNanchor_456" id="FNanchor_456" href="#Footnote_456" class="fnanchor">[456]</a>.</p> - -<p>Durante la menor edad de Carlos II, la reina gobernadora (desde -Madrid el 14 de mayo de 1668), habiendo hecho saber que Su Santidad -haba ordenado despachar el Breve de la beatificacin de la Madre -Rosa de Santa Mara, que naci y muri en la ciudad de Lima, mand -que se celebraran fiestas en dicha poblacin y en toda la dicesis<a name="FNanchor_457" id="FNanchor_457" href="#Footnote_457" class="fnanchor">[457]</a>.</p> - -<p>Debieron su nombramiento a Carlos II los virreyes D. Pedro Fernndez -de Castro y Andrade, conde de Lemos; D. Baltasar de la Cueva -Henrrquez y Saavedra, conde de Castellar; D. Melchor de Lin y -Cisneros, arzobispo de Lima; D. Melchor de Navarra y Rocafull, duque<span class="pagenum"><a name="Page_388" id="Page_388">[388]</a></span> -de la Palata, y D. Melchor Portocarrero Laso de la Vega, conde de la -Monclova.</p> - -<p>El conde de Lemus fund las casas de las Recogidas de Lima, con -el nombre de las Amparadas de la Pursima Concepcin de Nuestra -Seora, y castig duramente a los revoltosos de Puno.</p> - -<p>El conde de Castellar lleg a Lima el 15 de agosto de 1674 y fu -exonerado el 7 de julio de 1678. Se le acus de favorecer el contrabando, -aunque el duque de la Palata afirma que era en todo diligentsimo, -y en las materias de Hacienda Real, con singular aplicacin...<a name="FNanchor_458" id="FNanchor_458" href="#Footnote_458" class="fnanchor">[458]</a> En -esta poca, el Rey, desde Madrid (29 marzo 1678) se dirigi al virrey, -presidente y oidores de la Audiencia, a los arzobispos y obispos de las -iglesias del Per, pidiendo un donativo voluntario, pues con ocasin -de la guerra, estaba muy pobre la Real Hacienda<a name="FNanchor_459" id="FNanchor_459" href="#Footnote_459" class="fnanchor">[459]</a>.</p> - -<p>Mand el virrey misioneros jesuitas y franciscanos a los confines de -Cajamarquilla, Tarma, Guanuco, Carabaya y otras partes, atrayendo -muchos indios a la religin catlica. Me dediqu inmediatamente al expediente -de los negocios, asistiendo continuamente a los Acuerdos, Real -Audiencia, Sala del Crimen y Tribunal de Cuentas, a la vista y determinacin -de diferentes pleitos graves de Hacienda Real y entre partes, -consiguiendo tuviesen fin, despus de muchos aos que estaban pendientes, -etc.<a name="FNanchor_460" id="FNanchor_460" href="#Footnote_460" class="fnanchor">[460]</a>.</p> - -<p>El suceso de ms importancia que ocurri durante el gobierno del -conde de Castellar, fu el terremoto o temblor de tierra acaecido el 17 -de junio de 1678 en la ciudad de Lima, en el Callao y en algunas leguas -en contorno de dichas poblaciones. Hundironse muchos edificios y -termin catstrofe tan grande—segn el vulgo—por los ruegos de -Santa Rosa, patrona de Lima, cuyo cuerpo y reliquias se llevaron en -procesin solemne, desde el convento de Santo Domingo a la Capilla de -Nuestra Seora de la Soledad de San Francisco. Mand el virrey celebrar -un novenario, y confiesa con tristeza que slo pudo asistir el primer -da por haber llegado aquella noche la noticia de mi exoneracin<a name="FNanchor_461" id="FNanchor_461" href="#Footnote_461" class="fnanchor">[461]</a>. -Justa o no justa su exoneracin, no puede negarse que con -toda diligencia procur aumentar los rendimientos de las minas y, por -consiguiente, la mayor recaudacin de la Real Hacienda. Por ltimo, -en su tiempo fueron castigados los indios <i>uros</i> y <i>uruitos</i>, los cuales se -haban retirado y hecho fuertes en los totorales y cinagas del desage -de la laguna de Chucuito. El virrey quiso reducirles por medios suaves, -y como esto no fu posible, se di el encargo de que los desaloja<span class="pagenum"><a name="Page_389" id="Page_389">[389]</a></span>sen, -al corregidor de Chucuito y al corregidor de Pacajes, cuyas autoridades -cumplieron su cometido, aunque con ms rigor del que deban.</p> - -<p>Convienen los cronistas en que D. Melchor de Lin y Cisneros, arzobispo -de Lima, que gobern desde 1678 al 1681, asista frecuentemente -a los Acuerdos de la Real Audiencia y en particular en las causas -y pleitos que las partes lo piden, porque tengan este consuelo; pues -aunque es de creer que los ministros obrarn con justificacin, influye -mucho hallarse el presidente en el Tribunal<a name="FNanchor_462" id="FNanchor_462" href="#Footnote_462" class="fnanchor">[462]</a>. Ocupse detenidamente -en arreglar los asuntos de la Real Hacienda y, especialmente, los de -las minas, que andaban algo desordenados y castig enrgicamente a -los corsarios que infestaban aquellos mares, logrando que en un combate -fuese muerto el capitn Juan Guarlen. Gloriosa victoria se consigui -(7 agosto 1680) por el gobernador de Buenos Aires, peleando contra los -portugueses del Brasil, mandados por el general D. Manuel Lobo, pues -stos se atrevieron a penetrar en los trminos de la Corona de Castilla. -Lobo fu hecho prisionero, y entre sus papeles se encontr importante -instruccin original del prncipe regente de Portugal.</p> - -<p>Acerca del duque de la Palata, que tom posesin el 7 de noviembre -de 1681, haremos notar que comenz su gobierno mandando dar -muerte a Carlos Clerque y a los compaeros del famoso corsario. Cuando -en el ao 1683 lleg al Per la noticia de que los piratas haban -entrado y saqueado a Veracruz (Nueva Espaa), se pens rodear de -murallas la hermosa ciudad de los Reyes, obra que se llev a feliz trmino -mediante las acertadas disposiciones del Cabildo, Justicia y Regimiento -de dicha capital. En la representacin que el conde de la Palata -hizo al Rey con fecha 18 de mayo de 1688 dice, entre otras cosas, -lo que sigue: que la Real Hacienda est muy empeada...; y ms adelante -aade: Las calamidades de este Reyno son tan grandes y se -pueden temer tan repetidas, que obligan prevenir los remedios<a name="FNanchor_463" id="FNanchor_463" href="#Footnote_463" class="fnanchor">[463]</a>. -Advierte el virrey que las Audiencias subordinadas al gobierno del -Per son cuatro: la de <i>Panam</i>, la del <i>Reino de Chile</i>, la de <i>Quito</i> y la -de <i>las Charcas</i>, y que las dos ltimas se hallan ms subordinadas y -atentas que las dos primeras aunque alguna vez se propassan...<a name="FNanchor_464" id="FNanchor_464" href="#Footnote_464" class="fnanchor">[464]</a>. -No deja de tener cierta curiosidad la relacin hecha por el virrey -acerca de la ruina de la ciudad de Lima (desde el 20 de octubre hasta -el 2 de diciembre de 1687) con la repeticin de temblores de tierra<a name="FNanchor_465" id="FNanchor_465" href="#Footnote_465" class="fnanchor">[465]</a>; -pero lo que ms preocup al conde de la Palata fu la entrada de los -piratas en el mar del Sur por el ao de 1684 y siguientes. Cuando las<span class="pagenum"><a name="Page_390" id="Page_390">[390]</a></span> -sacudidas violentas de los terremotos arruinaban comarcas en la Amrica -Meridional y pareca que los elementos se encargaban de destruir -lo que perdonaban los filibusteros, la madre de Carlos II se ocupaba -de cosas asaz importantes. Desde su palacio del Buen Retiro, con fecha -5 de abril del ao 1687, pidi a Su Santidad rtulo y <i>remisoriales</i> -para que se hiciesen informaciones de las virtudes del P. Francisco del -Castillo, de la Compaa de Jess; fallecido en Lima, su patria, con el -objeto de proceder en seguida a su beatificacin<a name="FNanchor_466" id="FNanchor_466" href="#Footnote_466" class="fnanchor">[466]</a>.</p> - -<p>Despus de gobernar ocho aos el Per el duque de la Palata, vino -a ocupar cargo tan elevado el conde de la Monclova. El ltimo virrey, -nombrado por Carlos II, se ocup principalmente en defender la colonia -contra los ingleses durante la guerra de sucesin espaola. Citaremos, -aunque de escaso valor, otra clase de hechos. Carlos II, desde Madrid -y con fecha 18 de septiembre de 1696, deca al virrey del Per que -haba resuelto trasladar, contando con la aprobacin de Su Santidad, -la iglesia Catedral de San Lorenzo de la Barranca a la villa de Mizque<a name="FNanchor_467" id="FNanchor_467" href="#Footnote_467" class="fnanchor">[467]</a>. -A la citada villa, con la misma fecha, la hizo merced del ttulo -de <i>Ciudad</i><a name="FNanchor_468" id="FNanchor_468" href="#Footnote_468" class="fnanchor">[468]</a>. Al mes siguiente y por Real decreto dado en Madrid (15 -octubre 1696) hizo presente al virrey del Per que haba dado cuenta -al Papa de la traslacin de la iglesia catedral que se hallaba en Santiago -del Estero a la ciudad de Crdova en la misma provincia<a name="FNanchor_469" id="FNanchor_469" href="#Footnote_469" class="fnanchor">[469]</a>. -Pero sobre todo, daremos cuenta de lo que pareca interesar ms a -Carlos II. Por Real Cdula del 24 de julio de 1698, dirigida al virrey -del Per, se mandaba que se remitiesen a Espaa 40 o 50 <i>alectos</i> (pjaros -de volatera para la Real Casa), en inteligencia—deca la Cdula—que -sera de su Real desagrado cualquier omisin que tuviese en -este encargo<a name="FNanchor_470" id="FNanchor_470" href="#Footnote_470" class="fnanchor">[470]</a>.</p> - -<p>Poco despus de la muerte de Carlos II, cuya aficin a los pjaros -era tan manifiesta, Felipe V, con fecha 17 de abril de 1703, se dirigi -a los arzobispos y obispos del Per, dicindoles que aliados ingleses y -holandeses preparaban sus navos y 15.000 hombres para conquistar a -Amrica; pero que l no poda acudir a la defensa por la pobreza del -Real Erario. En este caso les rogaba le concediesen un subsidio para -defender dichos dominios de los enemigos de la religin<a name="FNanchor_471" id="FNanchor_471" href="#Footnote_471" class="fnanchor">[471]</a>. El mismo -Rey, en Real Cdula, dada en Madrid (26 enero 1706), deca que el -conde de la Monclova, virrey del Per, le haba notificado, en carta<span class="pagenum"><a name="Page_391" id="Page_391">[391]</a></span> -del 8 de octubre de 1704, cmo por el mar del Sur entraron dos bajeles -ingleses con patentes de corso de la reina de Inglaterra, y en su seguimiento -tres navos franceses, al mando del conde de Tolosa, almirante -de Francia<a name="FNanchor_472" id="FNanchor_472" href="#Footnote_472" class="fnanchor">[472]</a>.</p> - -<p>Felipe V de Borbn nombr en el ao 1705 virrey del Per a don -Manuel de Oms y Senmenat, marqus de Castells Dos Rus, hombre de -energa, hbil cortesano y cultivador de las bellas letras. Fiel al nuevo -Rey, levant emprstitos y sin reparo alguno ech mano a obras pas -y a cajas de censos, reuniendo milln y medio de pesos, para mandarlos -a Felipe V, que bien los necesitaba para los gastos de la guerra de -sucesin. Castells Dos Rus castig a los corsarios ingleses Roglos y -Dampierre, quienes, con dos buques, saqueaban las costas del Per, -llegando a exigir del puerto de Guayaquil crecido rescate. Un terrible -terremoto, en 1707, destruy el pueblo de Capi y ocasion otras desgracias -en las provincias del Cuzco, siendo digno de contar que la granja -de San Lorenzo fu lanzada de una a otra banda del Apurimac con -casas y gente. El fanatismo catlico vi en el terremoto un castigo -divino por las secretas idolatras de los indios. Adems, como si el -castigo de Dios fuese poco, los hombres dispusieron autos de fe contra -supersticiosos indios. Aunque de dudosa moralidad el virrey—pues -segn de pblico se deca, especulaba en todos los ramos de la administracin -e iba a la parte en los contrabandos—continu desempeando -su importante cargo hasta que muri en 1710.</p> - -<p>Dicen los cronistas que don Diego Ladrn de Guevara, obispo de -Quito, natural de Cifuentes (Guadalajara), fu excelente virrey. Amplironse -los estudios universitarios, se prohibi la elaboracin de -aguardiente de caa por el abuso que hacan de ella los indios, castig -sin consideracin alguna a un hijo natural del conde de Cartago por el -robo de un copn y el sacrilegio cometido con las sagradas formas, y -reprimi las insolencias de los negros cimarrones que desde los montes -de Huachipa hacan frecuentes correras. Fu reemplazado en el ao -1716, y no consinti que se le dispensase del juicio de residencia.</p> - -<p>Nombrados tambin por Felipe V fueron D. Nicols Caracciolo, -prncipe de Santo Bono y Fr. Diego Morcillo, arzobispo de Lima. Durante -el gobierno de Caracciolo se agreg la provincia de Quito al virreinato -de Santa Fe, creado en el ao 1717. Protegi el virrey las -misiones de Chanchamayo, descollando entre los religiosos Fray Francisco -de Santa Fe. Aunque no pudo acabar con el mal, hizo mucho para -reprimir el contrabando que hacan los corsarios, especialmente los -holandeses. Por entonces, como llegase a odos del gobierno de la me<span class="pagenum"><a name="Page_392" id="Page_392">[392]</a></span>trpoli -los excesivos gastos que haca el cabildo de Lima al recibir los -virreyes a su llegada de Espaa, vino Real cdula (1718) fijando en -doce mil pesos el gasto obligatorio para la ciudad, si bien particulares -o corporaciones podan, por cuenta propia, agasajar al representante -del monarca. El cabildo, pues, deba ajustarse al siguiente presupuesto:</p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="pesos"> - -<tr><td class="tdl"> </td><td class="tdc">Pesos.</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Cama para el virrey, con colgadura de damasco, sbanas y -almohadas guarnecidas de encajes y sobre cama de medio tis.</td><td class="tdrb">1.400</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Dos vasos de plata para uso ordinario</td><td class="tdrb">180</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Escribana de plata</td><td class="tdrb">170</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Carruaje</td><td class="tdrb">3.000</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Tiro de caballos con herrajes y arneses</td><td class="tdrb">1.725</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Msica, iluminacin y limpieza de araas</td><td class="tdrb">360</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Las dos comidas del da en que entra el virrey y el -siguiente, y refrescos para ambas noches</td><td class="tdrb">3.700</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Para manteles, marcar y devolver la plata labrada, que se -busca prestada para estas funciones, y para pagar prdidas y daos</td><td class="tdrb">850</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Propinas a la guardia, porteros de la Audiencia y criados de librea</td><td class="tdrb">88</td></tr> -<tr><td class="tdl">Para fuegos artificiales y gastos menudos o imprevistos, no designados</td><td class="tdrbb">527</td></tr> - -<tr><td class="tdl"> </td><td class="tdrbb">12.000</td></tr> - -</table> - -<p>Fray Diego Morcillo, arzobispo de Lima, desempe el cargo de -virrey desde el 1720 al 1724. Tuvo la satisfaccin de que en su tiempo -se verificase la canonizacin de Santo Toribio de Mogrovejo. Por lo dems, -slo disgustos tuvo en su gobierno. Nada pudo hacer contra el corsario -ingls Chiperton, que amenazaba las costas del Pacfico; ni contra -la Gran Bretaa, que abusando de un tratado hecho con Felipe V, -introduca mercancas en el Per, ocasionando la ruina del comercio -espaol; ni contra el Paraguay, donde ocurran desrdenes originados -por el gobernador Antequera; ni contra los araucanos de Chile, que invadan -las poblaciones fronterizas.</p> - -<p>Con aplauso de gran parte del clero y con gran contento del Rey y -de la corte, ocup el virreinato D. Jos Armendariz, marqus de Castel-Fuerte. -Comenz su gobierno el 1724 y termin el 1736. Hombre -de severas costumbres, quiso, con exageracin manifiesta, restablecer -la disciplina eclesistica en el Per, ocasionndole su manera de obrar<span class="pagenum"><a name="Page_393" id="Page_393">[393]</a></span> -varios conflictos, entre ellos el del mismo obispo de Guamanga. A la -sazn recibi Real cdula (13 febrero 1727) ordenndole que llamase -secretamente a los prelados de las rdenes y les dijese que el Rey tena -noticia de los muchos sacerdotes regulares y seculares que con escndalo -mantenan familias enteras de mujeres e hijos, tolerndolo los -prelados, por las utilidades que de ello perciban en visita. Dispona -el Rey que el prelado—si resultase delincuente en descuido tan culpable—se -mandara a Espaa, encargando tambin que los ministros reales -castigasen con todo rigor a las mujeres prostitutas<a name="FNanchor_473" id="FNanchor_473" href="#Footnote_473" class="fnanchor">[473]</a>.</p> - -<p>Decidido protector de la Inquisicin, tuvo el singular placer de que -en el ao 1731, en la iglesia de Santo Domingo, se verificase un auto de -fe, en el cual salieron varios sentenciados como hechiceros y por otros -delitos. Asisti el virrey al auto citado haciendo con esta solemnidad -una nueva concordia de Magestad y Religin...<a name="FNanchor_474" id="FNanchor_474" href="#Footnote_474" class="fnanchor">[474]</a>. En su afn de propagar -la religin catlica, ayud con todas sus fuerzas las misiones del -reino de Chile y la de Chiloe, dirigidas por los PP. Jesutas; las de las -provincias de Tarma, Jauja y ciudad de Guanuco, en que est comprendida -la principal del Cerro de la Sal, realizadas por los PP. Franciscanos, -hroes de Dios como les llama el virrey. Dict algunas disposiciones -encaminadas a proteger y ayudar al Hospital de Santa Ana, -fundado por la ardiente piedad de Santo Toribio, arzobispo de Lima, y -entregado despus a la proteccin de nuestros monarcas. Sin embargo -de su ferviente catolicismo, hubo de decir que era conveniente resistir -el aumento de Religiones y conventos de ambos sexos en esta ciudad -(Lima), cuyo nmero ha crecido ms de lo que peda el de los vecinos -que contiene, siendo todos 34, los 19 de religiosos y 15 de monjas, -fuera de algunos beaterios y casas de recogimiento y colegios de mujeres<a name="FNanchor_475" id="FNanchor_475" href="#Footnote_475" class="fnanchor">[475]</a>.</p> - -<p>Cuid del fomento de las minas, publicando con tal objeto acertadas -ordenanzas; en particular se fij en las minas de azogue de Guancavlica -y de la plata del Potos. Tambin fueron objeto de su atencin -las casas de moneda de Lima y Potos. La defensa del reino fu asunto -que preocup al marqus de Castel-Fuerte, mereciendo no pocas alabanzas -por las obras que dispuso lo mismo en el Callao que en Lima.</p> - -<p>Tuvo capital importancia la alteracin del orden en el Paraguay. -Habiendo nombrado la Real Audiencia de la Plata, para la averiguacin -de ciertos hechos, a D. Jos de Antequera, de la orden de Alcntara -y promotor fiscal de aquella misma Audiencia, lleg a la Asun<span class="pagenum"><a name="Page_394" id="Page_394">[394]</a></span>cin, -y despus de poner preso al gobernador, asumi este cargo. Don -Diego de los Reyes, que este era el nombre del gobernador, logr escapar -de la prisin, en tanto que el virrey Morcillo (1723) ordenaba que -Antequera cesase en el gobierno de dicha provincia del Paraguay y en -su comisin, sin embargo de cualesquiera despachos contrarios de la -Real Audiencia de la Plata, y saliese de aquella jurisdiccin dentro de -veinte das, y dentro de cinco meses volviera a la ciudad de la Plata, -dando cuenta de haberlo ejecutado bajo la pena de 8.000 pesos. No obedeciendo -la orden ni Antequera ni tampoco el cabildo de la Asuncin, -los cuales pensaban del mismo modo, se dispuso que D. Baltasar Garca -Ros, teniente de R. E. I. de Buenos Aires, acudiese con las armas -reales a castigar la rebelin. Dise la batalla entre Antequera y Garca -Ros el 24 de agosto de 1724, consiguiendo la victoria el primero. Poco -despus, el virrey marqus de Castel-Fuerte despach a D. Bruno de -Zavala, gobernador de Buenos Aires, para que pasase desde luego a pacificar -la provincia del Paraguay. Huy entonces Antequera a la Plata, -donde fu preso por el presidente de la Real Audiencia. Antequera y -D. Juan de Mena (otro de los jefes sediciosos) fueron mandados a Lima, -a cuya ciudad llegaron por abril del ao 1726. Tiempo adelante, se -les conden a muerte, que sufrieron el 8 de julio de 1731. Gran disgusto -ocasion a los religiosos franciscanos la muerte de Antequera, -hasta el punto que fueron causa de un alboroto. La conducta del virrey -mereci la aprobacin del monarca. Tambin dispuso que fuese separado -de su cargo el comisario general de la orden de San Francisco, -protector decidido de Antequera.</p> - -<p>Nombrado posteriormente gobernador propietario del Paraguay don -Manuel de Ruilova, volvi a tener fuerza la rebelin. Ruilova muri de -un tiro de trabuco, teniendo el marqus de Castel-Fuerte que enviar por -segunda vez a D. Bruno de Zavala para poner orden en el Paraguay.</p> - -<p>En la Memoria que el marqus de Castel-Fuerte dej a su sucesor -el marqus de Villagarca, pudo decirle lo siguiente: Con todo esto -dejo a V. E. descubierta mayor numeracin de Indios, aumentados los -tributos, fomentadas las minas, corrientes ambos minerajes, bien administrados -los Reales derechos, pagados los salarios, remitidos los situados, -pacificadas las provincias, seguro el mar, construdos los navos -del Rey y otro nuevamente fabricado, reedificada la muralla del principal -puerto, la capital por la mayor parte, no slo moderada, sino tambin -devota.<a name="FNanchor_476" id="FNanchor_476" href="#Footnote_476" class="fnanchor">[476]</a>. Tambin en la citada Memoria hubo de decir que la -extincin de las encomiendas era el origen de la decadencia de la nobleza -del pas, pues mientras se han ido incorporando con justicia al real<span class="pagenum"><a name="Page_395" id="Page_395">[395]</a></span> -patrimonio, la citada nobleza, como cuerpo a quien se quita el alimento, -ha sentido, primero la debilidad y despus el fallecimiento. Fueron o -no fueron convenientes las encomiendas? Ya sabemos que el Padre Las -Casas, dejndose llevar de su entusiasmo por los indios, dijo que ni a -los diablos en los infiernos se les hubiera ocurrido inventar las encomiendas. -De igual manera los jesutas las combatieron, hasta el punto -que no llegaron a establecerse en Chile por la influencia de los hijos de -Loyola. Por el contrario, el Dr. Juan de Solrzano, en la <i>Poltica indiana</i>, -y D. Antonio de Len Pinedo, en el tratado de <i>Confirmaciones -reales</i>, intentan justificar la creacin de las encomiendas.</p> - -<p>Grato nos es referir que durante el virreinato de D. Juan Antonio -de Mendoza, marqus de Villagarca, hicieron un viaje cientfico al Per -los sabios espaoles D. Jorge Juan y D. Antonio Ulloa, con los franceses -La Condamine, Godin y Jussieu. Declarada la guerra entre Felipe -V e Inglaterra, una escuadra britnica al mando del almirante Anson -recorri el Pacfico, entrando en la villa de Paita, donde recogi -rico botn. Todava fu ms funesta la sublevacin de los indios de -Chanchamayo, quienes dieron muerte varios misioneros, encerrndose -luego en sus inaccesibles bosques, donde, ayudados o protegidos de los -chunchos, se resistieron a las armas espaolas. Si en el ao 1687 doa -Mariana de Austria solicit del Papa la beatificacin del P. Francisco -del Castillo, natural de Lima, a la sazn el rey Felipe, desde San Ildefonso -(22 agosto 1741) escribi al cardenal Aguaviva para que ste, a -su vez, rogase al Papa la pronta beatificacin del P. Francisco<a name="FNanchor_477" id="FNanchor_477" href="#Footnote_477" class="fnanchor">[477]</a>. -Pasados algunos aos, por cdula dada en el Palacio del Buen Retiro -el 4 de diciembre de 1762, se hicieron trabajos para la beatificacin de -la venerable Mara Ana de Jess y Paredes<a name="FNanchor_478" id="FNanchor_478" href="#Footnote_478" class="fnanchor">[478]</a>. Mediante Real cdula, -dada en el Palacio del Buen Retiro el 20 de diciembre de 1736, se -mand al marqus de Villagarca remitiese dos millones de pesos que -haba correspondido al Per y Tierra Firme para la edificacin de un -real palacio en Madrid, pues el que exista se hubo de incendiar en el -ao 1734<a name="FNanchor_479" id="FNanchor_479" href="#Footnote_479" class="fnanchor">[479]</a>.</p> - -<p>Al marqus de Villagarca, virrey del Per desde el ao 1736 al -1745<a name="FNanchor_480" id="FNanchor_480" href="#Footnote_480" class="fnanchor">[480]</a>, le sucedi D. Jos Manso de Velasco, conde de Superunda, que -gobern desde el 9 de julio de 1745 hasta 31 del mismo mes en el de -1756. El distrito del virreinato del Per comprenda las dicesis de los -arzobispados de Lima y la Plata y obispados del Cuzco, Arequipa, Tru<span class="pagenum"><a name="Page_396" id="Page_396">[396]</a></span>jillo, -Paz, Huamanga, Santa Cruz de la Sierra, Tucumn, Buenos Aires, -Paraguay, Santiago y Concepcin de Chile. El virrey alent a los -misioneros jesutas y franciscanos, y reedific los hospitales, arruinados -por el terremoto de 1746. La Hacienda, que se hallaba en lamentable -estado cuando el conde de Superunda se hizo cargo del virreinato, -mejor bastante, gracias a las disposiciones acertadas de dicho virrey. -La justicia se compraba a cualquier precio y en su perfeccionamiento -se fij mucho el conde de Superunda. Encontrse dicha autoridad con -la herencia de la enemiga de los indios chunchos y con las flotas de Inglaterra -que amenazaban nuestros puertos. Creyendo Ensenada—segn -comunic el 12 de enero de 1745 al virrey—que una escuadra inglesa -compuesta de cuatro navos de guerra al cargo del comandante -Barnet se diriga al mar del Sur, encarg a Superunda que tomase las -providencias necesarias para combatirla. Del mismo modo, el marqus -de la Ensenada—con fecha 28 de agosto de 1746—mand Real orden, -y en ella anunciaba que del puerto de Pormouth haba salido una flota -inglesa compuesta de 17 navos de guerra bajo el mando del almirante -Lecotok, con mucha tropa de desembarco, y que recelaba que iba dirigida -contra alguna de nuestras posesiones de Amrica<a name="FNanchor_481" id="FNanchor_481" href="#Footnote_481" class="fnanchor">[481]</a>.</p> - -<p>Importante conspiracin de los indios se verific en el ao 1750. -Del virrey son las palabras que copiamos a continuacin: La primera -noticia adquirida—dice—en el secreto inviolable de la confesin, me -la comunic el 21 de junio con misteriosa reserva un Religioso, a fin de -que resguardase mi persona...<a name="FNanchor_482" id="FNanchor_482" href="#Footnote_482" class="fnanchor">[482]</a>. Confiado el asunto al Dr. D. Pedro -Jos Bravo y Castilla, oidor de esta Real Audiencia de Lima, se descubri -la conspiracin, siendo ajusticiados seis en el da 22 de julio. Los -que se sublevaron en Huarochiri merecieron severo castigo por parte -del marqus de Monterrico, pues siete sufrieron la ltima pena y otros -fueron desterrados a la isla de Juan Fernndez y al presidio de Ceuta. -Premi el Rey al oidor Bravo, concedindole honores del Supremo Consejo -de las Indias, y al marqus de Monterrico lo promovi al grado de -brigadier.</p> - -<p>Un hecho verdaderamente aterrador registra la historia del Per en -el ao de 1746. El 28 de octubre un terremoto casi destruy a Lima y -el puerto del Callao. Bastar decir que de la primera quedaron en pie -25 casas de 12.204 que tena, y del segundo, que fu cubierto por las -olas, se salvaron 100 habitantes de 5.000 de que constaba la poblacin. -Los buques se estrellaron en la playa y algunos cerros se hundieron con -estrpito. No es de extraar que los habitantes de Lima, para aplacar<span class="pagenum"><a name="Page_397" id="Page_397">[397]</a></span> -la clera divina, hiciesen pblica penitencia y saliesen recorriendo la -arruinada ciudad descalzos y con sogas al cuello.</p> - -<p>Don Manuel Amat y Juniet, que haba ascendido del gobierno -de Chile al virreinato del Per, se ocup mucho tiempo en los asuntos -siguientes: gobierno eclesistico, gobierno de Regulares, monasterios -de Religiosas, de las misiones, de los hospitales y de la Inquisicin. -Cierro—dice—el ttulo relativo a puntos eclesisticos con el de la -expatriacin de los jesutas, mandada hacer por S. M. de todos estos -sus Reales dominios, que ha sido uno de los sucesos ms rduos que -sobrevinieron a mi gobierno, cuyas resultas han dejado bastante materia -a mi aplicacin y desvelo<a name="FNanchor_483" id="FNanchor_483" href="#Footnote_483" class="fnanchor">[483]</a>. El 20 de agosto de 1767, a cosa de -las diez de la maana, lleg un oficial procedente de Buenos Aires y -entreg al virrey un paquete, en el cual se hallaba el Real decreto y -dos instrucciones relativas al modo que deba hacerse la expulsin. El -Real decreto estaba firmado en El Pardo el 27 de febrero de 1767, y -las instrucciones las firmaba el conde de Aranda en Madrid el 1. de -marzo del mismo ao. Vena en el mismo pliego una carta escrita de la -Real mano, que deca as: Por asunto de grave importancia, y en que -se interesa mi servicio y la seguridad de mis Reinos, os mando obedecer -y practicar lo que en mi nombre os comunica el conde de Aranda, -Presidente de mi Consejo Real, y con l slo os corresponderis en lo -relativo a l.</p> - -<p>Vuestro celo, amor y fidelidad me aseguran el ms exacto cumplimiento -y del acierto de su ejecucin.</p> - -<p>El Pardo, a 1. de marzo de 1767.—Yo el Rey.</p> - -<p>Hallbanse tambin en el paquete citado otra carta del marqus de -Grimaldi y una tercera del conde de Aranda.</p> - -<p>Obedeciendo el virrey las rdenes de Carlos III, hizo expulsar a los -jesutas, en nmero de 431.</p> - -<p>Pasando a otro orden de cosas, haremos notar que el virrey Amat -tom sus medidas contra los ingleses, hasta el punto que apenas hicieron -dao en nuestras costas. Intent ocupar, si bien no pudo lograrlo, las -islas de Otahiti, pues se propona que los ingleses no fundaran colonias -en ellas. Tambin dieron mal resultado otras dos expediciones contra -los brasileos, que se haban apoderado de Santa Rosa. Desde Madrid -(4 diciembre 1771) aprob el Rey que el virrey del Per hubiese mandado -que los alcaldes del crimen rondaran de noche para impedir los -frecuentes delitos que se cometan, etc.<a name="FNanchor_484" id="FNanchor_484" href="#Footnote_484" class="fnanchor">[484]</a>.</p> - -<p>Don Manuel Guirior (1776-1780) ampli y reform los estudios<span class="pagenum"><a name="Page_398" id="Page_398">[398]</a></span> -universitarios; pero especialmente puso sus ojos en la propagacin de -la religin y en realizar piadosas obras. En armona siempre con los -obispos y sacerdotes, procur llenar el vaco que haban dejado en el -culto y en la enseanza los jesutas al ser expulsados, procur restablecer -las misiones del Chanchamayo y favoreci los hospitales y casas de -expsitos. En la ltima guerra que tuvo Espaa con Inglaterra, en el -reinado de Carlos III, como consecuencia del Pacto de Familia (1779), -el virrey Guirior remiti grandes cantidades de dinero.</p> - -<p>D. Agustn Juregui (1780-1784) tuvo que sofocar la terrible revolucin -de un descendiente de los Incas. Reducidos muchos indios a la -condicin de siervos, ora yanaconas, ora de comunidad, despojados de sus -tierras y aun de sus mujeres e hijos, ideaban planes de venganza. Dicho -descendiente de los Incas, de nombre Jos Gabriel Condorcanqui, cacique -de Tungasuca (provincia de Tinta), considerando el estado general -del pas y resentido adems porque no le haban reconocido sus derechos -como sucesor de Tupac-Amaru, vena preparando haca tiempo -una sublevacin, que hizo estallar a ltimos del ao 1780. Con una -crueldad sin ejemplo hizo prisionero y ahorc al corregidor de Tinta, -y puso fuego a la iglesia de Sangarara, donde murieron abrasados 600 -voluntarios que marchaban contra l.</p> - - -<p class="p2 center smcap">Decreto de coronacin del Inca.</p> - -<p class="i2"><i>Don Jos I, por la gracia de Dios, Inca, Rey del Per, Santa Fe, Quito, -Chile, Buenos Aires y Continente, de los Mares del Sur, Duque de la -Superlativa, Seor de los Csares y Amazonas, con Dominios en el Gran -Paititi, Comisionario y Distribuidor de la Piedad Divina por el Erario -sin par.</i></p> - -<p class="i2 p2">Por cuanto es acordado por mi Consejo, en junta prolija por repetidas -ocasiones, ya secretas, ya pblicas, que los Reyes de Castilla me -han tenido usurpada la Corona y dominio de mis gentes cerca de tres -siglos: pensionndome los vasallos con sus insoportables gabelas, Tributos, -Lanzas, Sisas, Aduanas, Alcabalas, Catastros, Diezmos—Virreyes, -Audiencias, Corregidores y dems Ministros—todos iguales en la -tirana: vendiendo la Justicia en almoneda con los Escribanos de esa -fe— quien ms puja— quien ms d: entrando en esto los Empleos -Eclesisticos, sin temor de Dios:—estropeando como bestias los naturales -de este Reyno:—quitando las vidas solos aquellos que no supieron -robar:—todo digno del ms severo reparo:—Por eso, y porque -los justos clamores con generalidad han llegado al Cielo:</p> - -<p class="i2"><i>En el nombre de Dios Todo Poderoso ordenamos y mandamos</i>:—que<span class="pagenum"><a name="Page_399" id="Page_399">[399]</a></span> -ninguna de las pensiones dichas se paguen, ni se obedezca en cosa alguna - los Ministros Europeos, intrusos y de mala fe; y slo se deber -todo respeto al Sacerdocio, pagndoles el Dinero, Diezmos y Primicias, -como que se le d Dios: y el Tributo y Quinto su Rey y Seor natural: -y esto con la moderacin que se har saber con las dems Leyes -de observar y guardar; y para el ms pronto remedio de todo lo -susoespresado.</p> - -<p class="i2">Mando se reitere y publique la Jura hecha de mi Real Corona en -todas las Ciudades, Villas y Lugares de mis Dominios, dndonos parte -con toda brevedad de todos los vasallos prontos y fieles para el premio -igual, y de los que se rebelaren para las penas que les competa.—Que -es fecho en este mi Real Asiento de Tungasuca, Cabeza de estos Reynos.—<i>Don -Jos I</i>—Por mandado del Rey Inca mi Seor, Francisco -Cisneros, Secretario<a name="FNanchor_485" id="FNanchor_485" href="#Footnote_485" class="fnanchor">[485]</a>.</p> - -<p class="p2">Tom el nombre de Tupac-Amaru. Cada vez ms cruel, animaba a -los indios para que se ensaaran con los espaoles, y en San Pedro de -Bellavista fueron degollados 1.000 habitantes, y en Caracoto se hartaron -de degollar aquellas fieras. Lleg un momento en que Tupac-Amaru -quiso reprimir crueldades tan terribles y no pudo. Declarronse -enemigos de la religin cristiana y cometieron grandes sacrilegios. Entonces -fu excomulgado Tupac-Amaru por el obispo de Cuzco, y los curas -al frente de sus feligreses peleaban contra los sublevados, tomando -la guerra carcter religioso. Intentaron los indios apoderarse del Cuzco; -mas se convencieron de que la empresa era superior a sus fuerzas. -Las tropas que llegaron de Lima y Guamanga acabaron con el poder -de Tupac-Amaru, el cual fu hecho prisionero y condenado a morir -descuartizado. En la sentencia, dada en el Cuzco a 15 de mayo de 1781, -se lee: Considerando pues todo esto, y las libertades con que convid -este vil insurgente los Indios, y dems castas para que se le -uniesen, hasta ofrecer los esclavos la de su esclavitud; y reflexionando -juntamente el infeliz y miserable estado en que quedan estas Provincias -que alter, y con dificultad subsanarn se restablecern en -muchos aos de los perjuicios causados en ellas por el referido Josef -Gabriel Tupac Amaru, con las detestables mximas esparcidas y adoptadas -en los de su nacin, y socios confesados tan horrendo fin, y -mirando tambin los remedios que exige de pronto la quietud de estos -territorios, el castigo de los culpables, la justa subordinacin Dios, al -Rey y los ministros; debo condenar y condeno Josef Gabriel Tupac -Amaru, que sea sacado la Plaza Principal y Pblica de esta<span class="pagenum"><a name="Page_400" id="Page_400">[400]</a></span> -ciudad, arrastrado hasta el lugar del suplicio, donde presencie la ejecucin -de las sentencias que se dieren su mujer Micaela Bastidas, y - algunos de los otros principales capitanes y auxiliadores de su incua -y perversa intencin proyecto, los cuales han de morir en el propio -da; y concluidas estas sentencias, se les cortar por el verdugo la lengua, -y despus amarrado atado por cada uno de los brazos y pies con -cuerdas fuertes, y de modo que cada una de estas puedan atar prender -con facilidad otras que pendan de las sinchas de cuatro caballos, -para que puesto en este modo, de suerte que cada uno tire de un lado, -mirando otras cuatro esquinas puntas de la plaza, marchen, partan -y arranquen una vez los caballos, de forma que quede dividido su -cuerpo en otras tantas partes; llevndose ste luego que sea hora al -serro altura llamada de Piccho, adonde tuvo el atrevimiento de venir - intimidar, citar y pedir que se le rindiese esta Ciudad, para que all -se queme en una hoguera que estar preparada, echando sus cenizas al -aire; y en cuyo lugar se pondr una lpida de punta que exprese sus -principales delitos y muerte, para solo memoria y escarmiento de su -exsecrable accin. Su cabeza se remitir al pueblo de Tinta, para que -estando tres das en la horca, se ponga despus en un palo la entrada -ms pblica de l; uno de los brazos al de Tungasuca, en donde fu cacique, -para lo mismo; y el otro para que se ponga y execute lo propio -en la capital de la provincia Carabaya; embindose igualmente para -que se observe la referida demostracin, una pierna al pueblo de Libitaca, -en la de Chumbibilca; y la restante al de Santa Rosa, en la de -Lampa, con testimonio y orden los respectivos corregidores justicias -territoriales, para que publiquen esta sentencia con la mayor solemnidad, -por bando, luego que llegue sus manos, y en otro igual da -todos los aos subsiguientes, de que darn aviso instrudo los superiores -gobiernos quienes reconozcan dichos territorios: que las casas -de ste sean arrasadas batidas, y saladas vista de todos los vecinos -del pueblo pueblos, donde las tuviere y existan: que se confisquen -todos sus bienes, cuyo fin se da la correspondiente comisin los jueces -provinciales: que todos los individuos de su familia que hasta ahora -no han venido, ni vinieren al poder de nuestras armas, y de la justicia -que suspira por ellos para castigarlos con iguales rigurosas y afrentosas -penas, queden infames inhbiles para adquirir, poseer y obtener -de cualquier modo herencia alguna subsecin, si en algn tiempo quisieren - hubiesen quienes pretendan derecho ellas...<a name="FNanchor_486" id="FNanchor_486" href="#Footnote_486" class="fnanchor">[486]</a>. Y basta -ya de narrar tantas crueldades. Los espaoles mostraron la misma<span class="pagenum"><a name="Page_401" id="Page_401">[401]</a></span> -fiereza que antes los indios, pues no de otro modo acabaron la rebelin.</p> - -<p>D. Teodoro de Croix fu virrey del Per desde el 4 de abril de 1784 -hasta el 25 de marzo de 1790 y debi su nombramiento a Carlos III. -Dividi el pas en las siguientes intendencias: Lima, Trujillo, Arequipa, -Tarma, Huancavlica, Huamanga y el Cuzco. Las intendencias se subdividan -en partidos y al frente de ellos se nombr un subdelegado; -crese una Audiencia en el Cuzco y se proyect la ereccin de obispados -en Puno y Huanuco, que se realiz tiempo adelante; atendise los -legtimos intereses de los indios y se coloniz el valle de Vctor a fin de -contener las invasiones de los chunchos.</p> - -<p>Eran frecuentes los robos en el pas, llegando los ladrones en su insolencia -a salir al camino (cuando el reverendo obispo de la Concepcin -haca su visita pastoral a Baldivia) apoderndose de su equipaje y con -l de rico pontifical (28 noviembre 1788). El prelado tuvo que retroceder -a Arauco, y desde all a la Concepcin.</p> - -<p>Poco antes fu objeto de todas las conversaciones el siguiente hecho, -realizado por un impostor que logr burlar la atenta circunspeccin -de los Superiores Gobiernos y Reales Audiencias. Tal ha sido en el -tiempo de mi Gobierno—como escribe el mismo virrey en la Memoria -que dej a su sucesor—Manuel Antonio Figueroa, natural de Galicia, -quien suponindose sobrino del Excelentsimo Seor Cardenal Patriarca -de las Indias y Gobernador del Consejo de Castilla, D. Manuel Ventura -de Figueroa, apoyaba sobre este distinguido parentesco las correspondencias -ms recomendables de la corte de Espaa, los aprecios -y confianza del Rey y sus extraordinarias gracias en los empleos del -mayor honor que lo destinaba en este reyno<a name="FNanchor_487" id="FNanchor_487" href="#Footnote_487" class="fnanchor">[487]</a>. Descubierta la superchera, -Manuel Antonio Figueroa fu condenado a diez aos de presidio -en Africa, y su cooperante, Fray Jos de Azero, se mand a Espaa -bajo partida de registro y a disposicin de S. M.</p> - -<p>Fijse mucho D. Teodoro de Croix en la polica urbana y muy especialmente -en la limpieza de las ciudades, en el arreglo de las calles y -en la direccin de las aguas que las regaban. Del mismo modo son dignas -de alabanzas las disposiciones que di acerca de los asuntos de Guerra, -Marina y Hacienda. Prosper la industria, aument el comercio y en el -ao 1788 importaron las rentas 4.664.895 pesos.</p> - -<p>D. Francisco Gil de Taboada y Lemos (1790-1796) gobern el Per -durante el reinado de Carlos IV en Espaa. Sin embargo de las desmembraciones -sufridas por la creacin de los virreinatos de Santa Fe y -de Buenos Aires, contaba el del Per ms de 1.300.000 habitantes y -unas 33.500 leguas cuadradas. Lima tena 52.627 habitantes, segn el<span class="pagenum"><a name="Page_402" id="Page_402">[402]</a></span> -censo del ao 1796. En los 19 conventos de religiosos haba 1.100, y en -los de monjas 572; adems se contaban 84 beatas. Los hospitales eran -10, y si en unos las rentas eran pinges, en otros se necesitaba el real -auxilio. La Universidad de San Marcos se hallaba en estado floreciente, -como tambin la Audiencia, el Cabildo y el Tribunal del Santo Oficio. -La polica fu muy atendida durante el virreinato de Gil Taboada. -Adelant el comercio y la industria en general, especialmente la minera. -Protector incansable de la cultura, estableci un anfiteatro de Medicina -y una Escuela de Marina, coste la edicin que Unanue hizo de -su excelente libro intitulado <i>Gua eclesistica, poltica y militar</i>, y autoriz -la fundacin de los peridicos llamados la <i>Gaceta de Lima</i> y el <i>Mercurio -Peruano</i>. Mostr su amor a la religin catlica procurando la conversin -de los indios montaraces; y en su tiempo, el P. Girval, con el fin -de propagar el Evangelio entre los panos, sipivos, campas y piros, remont -el Veayali y visit las pampas del Sacramento.</p> - -<p>Alabanzas merece el virrey D. Ambrosio O'Higgins. Encargse del -gobierno el 5 de julio de 1796. Era irlands de nacimiento e hijo de -pobres labradores.</p> - -<p>Habindose dado a conocer por su valor combatiendo una invasin -araucana, el Rey le confiri sucesivamente los grados de capitn de -dragones, teniente coronel, coronel, brigadier y el 1785 le ascendi a -mariscal de campo, y luego le nombr presidente de la Audiencia, gobernador -y capitn general del reino de Chile. La fortaleza del Barn -(Valparaso) y otras obras importantes hacen inmortal su nombre en -Chile<a name="FNanchor_488" id="FNanchor_488" href="#Footnote_488" class="fnanchor">[488]</a>. Habiendo reconquistado la ciudad de Osorno del poder de los -araucanos, el Rey le agraci con el ttulo de marqus de Osorno, le ascendi -a teniente general y le nombr virrey del Per.</p> - -<p>Bajo el gobierno de O'Higgins se empedraron las calles y se construyeron -las torres de la catedral de Lima; se hizo un camino desde el -Callao a Lima. Tambin se incorpor al Per la intendencia de Puno, -que haba estado sujeta al virreinato de Buenos Aires, y fu separado -Chile de la jurisdiccin del virreinato del Per. Para la guerra que -Espaa sostena con otras naciones O'Higgins envi siete millones de -pesos, los cuales se gastaron, ms que en sostener ejrcitos, en aumentar -el lujo de los cortesanos y los placeres de Carlos IV y Mara Luisa. -Con fecha 26 de julio de 1800 escribi el marqus de Osorno a Urquijo -manifestando el estado de quietud de aquellas provincias y aada -que no por ello dejaba de vigilar a los revolucionarios<a name="FNanchor_489" id="FNanchor_489" href="#Footnote_489" class="fnanchor">[489]</a>.</p> - -<p>Desde 1801 a 1806 gobern el Per D. Gabriel Avils. Autorizado<span class="pagenum"><a name="Page_403" id="Page_403">[403]</a></span> -por Real orden, cre el obispado de Mainas entre los ros Huallaga, -Ucayali, Napo y Putumayo. Si el clero aplaudi la creacin de dicho -obispado, protest en cambio y suscit protestas a la desamortizacin -eclesistica, sin embargo de recibir los intereses del capital en que fueron -enagenados los bienes. No careci de importancia una conjuracin -que abort en el Cuzco (1805), promovida por D. Gabriel de Aguilar, -que intentaba renovar el imperio de los Incas. A la sazn las minas -producan al Estado grandes cantidades, pues se acuaban anualmente -5.000.000 de pesos fuertes.</p> - -<p>En los siglos <span class="smcap">xvi</span>, <span class="smcap">xvii</span> y <span class="smcap">xviii</span>, lo que hoy constituye la Repblica -de Bolivia form parte del virreinato del Per. El virreinato estaba -dividido en dos Audiencias Reales: la de Lima, que comprenda el territorio -conocido con el nombre de <i>Nueva Castilla</i>; y la de Charcas, que -comprenda el <i>Nuevo Toledo</i>. En Charcas o Chuquisaca resida la Sede -Episcopal, y en ella se estableci la Universidad de San Francisco Javier, -famosa en toda la Amrica espaola. A la citada Audiencia de -Charcas se hallaban sujetos los gobiernos de Tucumn, Paraguay y -Buenos Aires; tambin las misiones de chiquitos y mojos. Dividise el -territorio de dicha Audiencia en cuatro provincias: Chuquisaca, La Paz, -Potos y Santa Cruz, gobernadas por Intendentes nombrados por el -Rey; los partidos en que se subdividan, por subdelegados nombrados -por el virrey a propuesta de los intendentes, y los Concejos, compuestos -de regidores y presididos por el gobernador o jefe poltico, ejercan -las mismas funciones de los actuales municipios.</p> - -<p>Cuando se cre el virreinato de Buenos Aires en 1776, a l obedecan -los habitantes del territorio de las actuales Repblicas de Bolivia, -Paraguay, Uruguay y Argentina.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_404" id="Page_404">[404]</a></span></p> - - -<h3 id="CAPITULO_XXV">CAPITULO XXV</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Gobierno de Chile, de Venezuela y de Guayana.—Hurtado de -Mendoza en Chile: organizacin del pas.—Francisco de -Villagra: guerra con Antiguen.—Pedro de Villagra: guerra; -reformas.—Quiroga: la Audiencia.—Los gobernadores -Gamboa y Saravia.—El inspector Caldern.—Supresin de -la Audiencia.—Quiroga</span> (2. <span class="smcap">VEZ</span>).—<span class="smcap">Gamboa</span> (2. <span class="smcap">VEZ</span>).—<span class="smcap">Sotomayor -y la guerra.—Garca de Loyola: Hawkins.—Paillamachu.—Vizcarro -y Quiones.—Garca Ramn y los piratas.—Rivera -y Garca Ramn</span> (2. <span class="smcap">VEZ</span>): <span class="smcap">Huenecura.—Merlo -de la Fuente: Aillavilla.—Jaraquemada: paz.—Rivera</span> (2. -<span class="smcap">VEZ</span>).—<span class="smcap">Otros gobernadores.—Fernndez de Crdoba y Laso -de la Vega.—La guerra.—Terremoto de 1647.—Otros gobernadores.—Expulsin -de los jesutas.—O'Higgins.—La -revolucin.—Gobierno de Venezuela.—Cdula de Felipe -III.—Los corsarios franceses e ingleses.—Venezuela a -mediados del siglo xviii.—Creacin de la Audiencia de Caracas.—Consulado -de Comercio.—Obispo de Coro.—Traslacin -de la catedral de Coro a Caracas.—Carcter del gobierno -de Caracas.—Los revolucionarios.—Gobernacin de -Guayana.</span></p> - -<p class="p2">Don Garca Hurtado de Mendoza se dedic a la organizacin de -Chile y por eso fij su residencia en la Concepcin, pues el Centro y -Norte no requeran tan exquisito cuidado. Probo y generoso, gast gran -parte de su patrimonio en las reformas que llev a feliz trmino. Cuando -dej el mando reparti toda su hacienda a los hospitales, iglesias y -amigos, embarcndose para el Per (febrero de 1561) con motivo del -fallecimiento de su padre. Nombr para sustituirle a Rodrigo de Quiroga. -Uno de sus ltimos hechos fu poner la primera piedra de la catedral -de Santiago, por cuya poblacin tuvo que pasar para embarcarse<a name="FNanchor_490" id="FNanchor_490" href="#Footnote_490" class="fnanchor">[490]</a>. -Al lado de hombres feroces, lo mismo entre los indios que en<span class="pagenum"><a name="Page_405" id="Page_405">[405]</a></span>tre -los espaoles, se destaca la noble figura de D. Garca Hurtado de -Mendoza.</p> - -<p>Don Francisco de Villagra, sucesor de Hurtado de Mendoza, pele -con Antiguen y dems jefes <i>araucanos</i>. Si en las huertas de Lumaco -la fortuna se mostr esquiva con Antiguen, en Mariguena le fu favorable, -pues all hizo gran mortandad de espaoles, encontrndose entre -ellos el mismo hijo de Villagra que los capitaneaba. Antiguen se dirigi -a Caete, donde entr sin resistencia. Abatido Villagra con tantas -desgracias, sucumbi de tristeza (1563).</p> - -<p>Pedro de Villagra, hijo primognito de Francisco, se encarg del -mando y venci a los araucanos, muriendo Antiguen en una de las batallas -sobre las orillas de Biobio. En su tiempo el papa Po IV erigi -en obispados las ciudades de la <i>Concepcin</i> e <i>Imperial</i>. Tambin durante -su gobierno descubri el grupo de las islas de Juan Fernndez un castellano -de dicho nombre que pasaba del Per a Valdivia. No sabemos -el por qu, la Audiencia de Lima hizo arrestar al hijo de Villagra y -dispuso que fuese conducido al Per.</p> - -<p>Bajo el gobierno de D. Rodrigo de Quiroga se estableci (13 agosto -1567) por Felipe II la Real Audiencia en Chile, cuya primera -residencia fu La Concepcin, y en 1574 se traslad a Santiago. Lo -primero que hizo la Real Audiencia fu revocar el nombramiento de -D. Rodrigo de Quiroga y nombrar a Ruiz de Gamboa, al cual reemplaz -al ao siguiente con Melchor Bravo de Saravia, vencedor en varios -encuentros de los araucanos, aunque no pudo destruir completamente -al cacique Paillantar. Vino por entonces (1575) de la metrpoli, -con plenos poderes, un inspector llamado Caldern, que suprimi -la Audiencia y restableci a D. Rodrigo de Quiroga en sus funciones -de gobernador. La fortuna favoreci ms a Quiroga que a Bravo -de Saravia. Cinco aos conserv el mando, logrando vencer al mestizo -Alonso Daz, a quien los araucanos llamaban Paeancu. Muri Quiroga -el 1580, despus de haber fundado una ciudad en las orillas del -ro Chillan. Ruiz de Gamboa, segunda vez gobernador, ejerci el mando -desde 1580 al 1583, no cesando de pelear con los araucanos y los -pehuencos, tribu la ltima menos civilizada y tan belicosa como la -primera.</p> - -<p>Dicen los antiguos cronistas que don Alonso de Sotomayor, marqus -de Villa Hermosa, mereci ser nombrado gobernador el 1583. Venci a -los rebeldes Cayancura, Nangoniel y Quintuguenu (1590), consiguiendo -abatir la fiera enemiga de los araucanos, durante los nueve aos de -su administracin, si bien en el 1592 cay en una emboscada que le -haba preparado el toqui Paillaeco.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_406" id="Page_406">[406]</a></span> -Sucedi a Sotomayor Don Martn Garca Onez de Loyola, pariente -de S. Ignacio e introductor de la Compaa de Jess en Chile, el 1593. -Fund Don Martn una ciudad junto al Biobio, y la di por nombre -<i>Coya</i>, en honor de su mujer Clara Beatriz Coya, hija del Inca Sairi-Tupac. -En 1594 lleg a las costas de Chile el ingls Hawkins, mandado -por la reina Isabel, el cual, a imitacin de Francisco Drake, saque -los pueblos de la costa y se apoder de cinco navos, dirigindose despus -a los puertos del Per. Enfrente de Loyola se present Paillamachu, -general de los araucanos, que, a la cabeza de los suyos cay -sobre el campamento del gobernador espaol, cuyos soldados estaban -dormidos. Todos fueron asesinados, salvndose slo algunas mujeres -que se llevaron los indios.</p> - -<p>El general Don Pedro de Viscarra lleg con un cuerpo de tropas y -atac a los araucanos, reemplazndole, al cabo de seis meses Don Francisco -de Quiones, a quien el virrey del Per le encarg levantar el -decado espritu espaol en Chile. En octubre de 1599 se di sangrienta -batalla en las llanuras de Imperial, atribuyndose espaoles -y araucanos la victoria. Poco despus, Paillamachu se apoder de la -ciudad de Valdivia (14 noviembre 1599), pas a cuchillo sus habitantes -y entreg la poblacin a las llamas, quedando reducida a un montn -de escombros.</p> - -<p>Don Garca Ramn sucedi a Quiones. Mientras que Chile era -teatro de una guerra de exterminio, continuaban las hostilidades entre -Espaa por una parte, e Inglaterra y Holanda por otra. El almirante -holands, Olivier Van Noort, lleg en el ao 1600 a las costas de Chile, -donde apres naves espaolas cargadas con ricas mercancas. Siguieron -los piratas infestando las costas del Per y de Chile e hicieron lugar -de descanso las islas de Juan Fernndez, en las cuales encontraban -cabras monteses, focas y manantiales de agua excelente.</p> - -<p>En vano don Alonso de Rivera (1600 a 1604) intent levantar el -espritu de los espaoles en Chile; ellos emigraban poco a poco al Per -o a Espaa, pues los araucanos haban quemado y saqueado varias ciudades, -entre otras, Concepcin, Valdivia, Osorno, Villa-Rica y la Imperial.</p> - -<p>Por segunda vez D. Garca Ramn ocup el gobierno de Chile, siendo -batido y desbaratado por el toqui Huenecura, jefe a la sazn de los -araucanos. Felipe III, en 1608, decret que el efectivo del ejrcito de -observacin en las fronteras de la Araucania se mantuviese bajo un -pie de 2.000 hombres; que el virreinato del Per contribuyera al sostenimiento -de este cuerpo con una suma de 292.279 duros; y que se estableciese -la Real Audiencia de Santiago, cuya ciudad, distando enton<span class="pagenum"><a name="Page_407" id="Page_407">[407]</a></span>ces -del teatro de la guerra, haba ya adquirido la importancia correspondiente -a su rango de capital<a name="FNanchor_491" id="FNanchor_491" href="#Footnote_491" class="fnanchor">[491]</a>.</p> - -<p>Por fallecimiento de D. Garca Ramn (10 agosto 1610), le sucedi -D. Luis Merlo de la Fuente, que pele con Aillavilla, uno de los mejores -capitanes araucanos. Reemplazle D. Juan Jaraquemada, bajo cuya -administracin se hizo la paz que tanto deseaba el Rey<a name="FNanchor_492" id="FNanchor_492" href="#Footnote_492" class="fnanchor">[492]</a>, sealndose -como lmite entre las posesiones de los espaoles y las de los araucanos -el ro Biobio, con otras condiciones propuestas por los rebeldes. -No fu duradera la paz. Era preciso estar siempre el arma al brazo con -aquellas indmitas gentes.</p> - -<p>Durante el gobierno de Alonso de Rivera, que haba sido repuesto -en el poder pasados algunos aos, el almirante holands Joris Spilbergen -desembarc (1615) en las costas de Chile, llevndose ganados, -trigo, cebada y otras provisiones. Rivera introdujo en Chile a los Hospitalarios -de San Juan de Dios.</p> - -<p>Por muerte de Rivera en 1617, lleg a ocupar el gobierno Hernando -Talaverano, y diez meses despus Lpez de Ulloa, vencido varias -veces por el indgena Lientur. Habiendo fallecido Ulloa el 20 de noviembre -de 1620, le sucedieron sucesivamente D. Cristbal de la -Cerda Sotomayor, D. Pedro Sorez de Ulloa y Lerma y D. Francisco -de Alava y Noruena. Ulloa y Alava, adems de la guerra con los indios, -tuvieron que vigilar los movimientos de escuadra holandesa, mandada -por Jaime el <i>Ermitao</i>, que caus grandes perjuicios al gobierno -espaol. D. Luis Fernndez de Crdoba, sobrino del virrey del Per, -conserv la autoridad hasta 1630. Fu el primero que permiti a los -criollos, descendientes de espaoles, ejercer cargos pblicos. Con el toqui -Putapichn continu la guerra.</p> - -<p>Don Francisco Laso de la Vega no ces un momento de luchar con -sus valerosos enemigos. Hasta el ao 1640 los sucesos belicosos no ofrecen -inters alguno, porque se hallan reducidos a una serie de sitios, sorpresas, -emboscadas y asesinatos, en los cuales la fortuna, unas veces se -pona al lado de los espaoles y otras de los araucanos.</p> - -<p>Terrible terremoto destruy la ciudad de Santiago (diez y media de -la noche del 13 de mayo de 1647). A muchos—escribe un testigo del -suceso—cogi ya dormidos, los cuales fueron a despertar a la otra vida, -y a otros, que al susto despertaron, al querer salir, les cerraba la puerta -ms la turbacin que la llave, o por no dar con ella, quedaban sepultados -de las paredes o ahogados del polvo. Refiere luego que, por gracia -de Dios, algunos conventos quedaron en pie, aadiendo: No fu as<span class="pagenum"><a name="Page_408" id="Page_408">[408]</a></span> -en otras casas, que no merecieron esta singular proteccin que estos -santos conventos, porque cayendo las paredes hacia adentro, a unos -mataban y a otros quebraban las piernas y a otros los brazos, y con la -obscuridad de la noche, el espanto del temblor, el asombro del repentino -ruido de terribles ruinas, la ceguedad del polvo y la confusin del -inopinado suceso, los unos atropellaban a los otros y perecan muchos -atropellados, encontrando la muerte donde huan presurosos a buscar -la vida. Era lamentable espectculo ver tantos cuerpos muertos, tantos -destrozados, tantos que debajo de las ruinas daban lamentables voces, -y a los que escapaban, andar ciegamente tropezando, y con gemidos del -alma, pidiendo a voces misericordia y llorando la madre al hijo, la esposa -al marido y el padre a la familia. Murieron—segn clculos -aproximados—ms de mil. Sucedi al terremoto fuerte lluvia y despus -terrible epidemia. El gobernador Mugica, que se hallaba en Concepcin -al tiempo de ocurrir la catstrofe, se traslad a Santiago, solicit -recursos del virrey del Per y logr que por el trmino de seis aos -se eximiera de impuestos a la ciudad arruinada. Digno de toda alabanza -fu el obispo fray Gaspar de Villarroel, agustino, varn de singular -piedad, que en aquellos das tristsimos, prest toda clase de auxilios a -los pobres. Poco tiempo despus comenz la reconstruccin de la ciudad.</p> - -<p>Al prudente gobernador Martn de Mugica sucedi D. Francisco -Lpez de Ziga, marqus de Baides, que concluy un tratado de paz -con Lincopichn, en virtud del cual se sealaba el ro Biobio lmite divisorio -entre los araucanos y los espaoles, reconociendo a los primeros -su independencia, y ellos, por su parte, la soberana del rey de -Espaa, permitiendo a los misioneros el libre ejercicio de su ministerio -y obligndose tambin a oponerse al desembarco de sbditos de -aquellas naciones europeas que a la sazn estaban en guerra con Espaa.</p> - -<p>Refieren los historiadores que don Antonio de Acua y Cabrera -(1650-1656) estuvo dominado por dos oficiales, cuados suyos, de apellido -Salazar. Celebr Acua un armisticio con los indios en Boroa y mand -una expedicin contra los <i>cuncos</i>, que fu completamente destruda -(1655). El pueblo de la Concepcin se sublev a los gritos de <i>Viva el -Rey! Muera el mal gobierno!</i> vindose obligado el virrey de Lima a destituir -al dbil gobernador.</p> - -<p>Sucedironse otros gobernadores; pero adquiri fama por sus desaciertos -D. Francisco de Meneses (1664-1668), conocido por sus subalternos -con el apodo de <i>Barrabs</i>. Convirti en granjera todos los destinos -civiles y militares, castig severamente a los araucanos y cometi -toda clase de tropelas. Sostuvo ruidosas polmicas con fray Diego<span class="pagenum"><a name="Page_409" id="Page_409">[409]</a></span> -de Humanzoro, obispo de Santiago, siendo al fin depuesto por el virrey -del Per.</p> - -<p>Por el contrario, D. Juan Henrquez (1670-1682) vivi siempre en -cordiales relaciones con el prelado y con los hijos de Loyola. Realiz -algunas obras de utilidad pblica. Fortific a Valparaso y La Concepcin -y form en Santiago pequeo parque militar. Dict algunas ordenanzas -de polica y de comercio. Sus buenas obras fueron afeadas por -la venalidad, norma de todas sus acciones. En sus relaciones exteriores -haremos notar que en el ao 1680 el pirata Bartolom Sharp se apoder -de la ciudad de Coquimbo y la entreg al saqueo. Por su enemiga a -la Real Audiencia, tribunal fiscalizador de los gobernadores, se originaron -no pocos conflictos. Despus de doce aos de gobierno, fu relevado -del mando.</p> - -<p>Los gobernadores que inmediatamente le sucedieron, como D. Toms -Marn de Poveda, slo pensaron en la guerra con los araucanos.</p> - -<p>Tiempo adelante, D. Juan Andrs Ustriz (1709-1717), segn de -pblico se dijo, hubo de comprar el gobierno de Chile por la suma de -24.000 pesos. Como era de esperar, Ustriz no se distingui por su probidad -administrativa. Habindose probado la inmoralidad que reinaba -en todos los ramos de la administracin, fu destitudo por el virrey del -Per y condenado a pagar 54.000 pesos de multa. D. Gabriel Cano de -Aponte (1717-1733) hizo la paz con los naturales del pas, siendo -aqulla ratificada en Negrete, ciudad situada entre los ros Duqueco y -Culabi, afluentes del Biobio. Dicha paz, como otras anteriores que se -llevaron a cabo, no di resultado alguno. Sucedi a Cano D. Manuel -Salamanca, sobrino del virrey del Per; esta eleccin no fu confirmada -por el Rey, que nombr a D. Jos Antonio Manso de Velasco -(1737-1745). Pocos gobernadores tan buenos como Manso de Velasco -ha tenido Chile. En una conferencia que tuvo con los indgenas y a la -que asistieron unos 400 caciques y 6.000 ciudadanos, se adoptaron -acuerdos pacficos de mucha importancia. Receloso el virrey del carcter -voluble de los indgenas y teniendo poca confianza en las promesas -de paz, organiz fuerte ejrcito, recorri el pas, fund varias -poblaciones (<i>San Felipe</i>, <i>Los Angeles</i>, <i>Rancagua</i>, <i>Melipilla</i>, <i>San Fernando</i> -y <i>Copiap</i> y otras) y construy el canal de Maipo. Tambin durante -su gobierno se fund la Universidad de Santiago y la Casa de Moneda. -D. Domingo Ortz de Rozas sigui las huellas de su predecesor, -fund varias poblaciones y mand una colonia a la isla desierta de -Juan Fernndez. Regres a Espaa el gobernador Ortz de Rozas -el ao 1754. De D. Manuel Amat y Juniet (1755-1761) slo diremos -que fund la poblacin de <i>Santa Brbara</i> cerca del nacimiento de Bio<span class="pagenum"><a name="Page_410" id="Page_410">[410]</a></span>bio, -foment los trabajos de las minas y reuni, como otros varios -gobernadores, una asamblea en Santiago, y como siempre, los indios -prometieron vivir sumisos. Porque los presos de la crcel de Santiago -intentaron evadirse, Amat se puso al frente de la tropa que deba -contenerlos, lo cual logr, haciendo castigar a once de ellos con la pena -de horca. A l se debe la creacin del primer Cuerpo de polica, que -acuartel detrs de su palacio y pag con fondos del Erario real: le di -el nombre de <i>Dragones de la Reina</i> (1758).</p> - -<p>El gobernador y presidente D. Antonio Guill y Gonzaga (1762-1768) -repobl la ciudad de Angot<a name="FNanchor_493" id="FNanchor_493" href="#Footnote_493" class="fnanchor">[493]</a>, hizo conducir a Santiago aguas -potables y mand construir mesones en los caminos de la cordillera. En -los comienzos de agosto de 1767 recibi un pliego cerrado con una -carta del Rey y otros papeles. Se le mandaba arrojar de Chile los -jesutas. Aunque con profundo sentimiento—pues los hijos de Loyola -eran sus amigos y consejeros—expuls en la maana del 26 de agosto -del ao citado a los jesutas de Chile, en nmero de 300, figurando -entre ellos el P. Manuel Lacunza, profundo telogo, y el nunca bastante -alabado P. Juan Ignacio Molina (historiador y naturalista). Los -araucanos, bajo el pretexto de que Gonzaga les quera obligar a residir -en poblaciones, se declararon en completa insurreccin, durando la guerra -diez y siete aos. Muri Gonzaga en 1768, sucedindole D. Francisco -Javier de Morales (<a href="#Ah">Apndice H</a>).</p> - -<p>Por tercera vez fu nombrado gobernador por la Real Audiencia -D. Mateo de Toro Zambrano, que con el carcter de interino haba desempeado -dos veces el cargo, antes de la eleccin de Gonzaga y despus -de su muerte, reemplazndole casi inmediatamente D. Agustn de -Juregui. Es de justicia consignar que Juregui restableci en Santiago -el colegio fundado por D. Martn de Poveda para que se educasen -los hijos de los caciques, hizo un censo de poblacin y organiz -las milicias. D. Ambrosio de Benavides (1780-1787) foment las obras -pblicas, traslad Chillan el colegio de indgenas de Santiago y celebr -el parlamento de Lonquiemo, que presidi el coronel O'Higgins -(1786), en el cual se hizo un concierto confirmando los anteriores, -con la condicin de que los fieros y tenaces araucanos nombraran un -representante que haba de residir en la capital de Chile y cuya nica -misin sera velar por los intereses de sus conciudadanos y por el cumplimiento -de los tratados. Refieren autorizados cronistas que por entonces -los franceses Antonio Gramusset y A. Berney trataron de proclamar -la independencia de Chile; pero descubierta la conjuracin, los -citados jefes fueron enviados a Espaa. Lugar preferente entre los<span class="pagenum"><a name="Page_411" id="Page_411">[411]</a></span> -gobernadores y capitanes generales de Chile ocupa D. Ambrosio O'Higgins, -a quien ya dimos a conocer en el captulo anterior. Suprimi las -encomiendas y el servicio personal de los indios; repobl la ciudad de -Osorno y fund las poblaciones de <i>Combarbal</i>, <i>Santa Rosa de los Andes</i>, -<i>Illapel</i> y <i>Vallenar</i>; mejor los caminos y foment el cultivo del azcar, -del algodn y del tabaco; y dispuso que los cadveres fuesen enterrados -en los cementerios y no en las iglesias.</p> - -<p>El brigadier D. Luis Muoz de Guzmn (1802-1808) celebr con los -indios un parlamento en Negrete, termin varios edificios pblicos -(Casa de Moneda, la Aduana y el Consulado) e hizo diferentes exploraciones -por varios sitios de los Andes para hallar caminos para el -Ro de la Plata. Muri repentinamente (11 de febrero). En virtud de -Real disposicin del ao 1806, el militar de mayor graduacin tomara -el mando, ya por muerte o ya por ausencia del propietario. En una -junta que celebraron en Concepcin los jefes militares, fu proclamado -capitn general D. Francisco Garca Carrasco, brigadier de ingenieros.</p> - -<p>Consideremos el gobierno de Garca Carrasco. Rodese de favoritos, -los cuales hubieron de contribuir a las graves disensiones que tuvo -el capitn general con la Universidad, el Cabildo eclesistico, el ayuntamiento -y el tribunal de minera. Vino a echar lea al fuego de las -discordias la noticia de que Espaa haba sido invadida por los franceses -y que el rey de Espaa no era Fernando VII, sino Jos Bonaparte. -Los hombres de ideas ms avanzadas de la colonia, casi dirigidos -por el cabildo de Santiago, se dispusieron a la revolucin, divulgando -la noticia de que Espaa estaba sometida a un gobierno extranjero. -El capitn general prepar un golpe de Estado, creyendo de este -modo poner trmino a la agitacin: en la tarde del 25 de mayo de 1810, -fueron reducidos a prisin el doctor Don Bernardo Vera, el procurador -de la ciudad Don Juan Antonio Ovalle y Don Antonio Rojas, siendo -conducidos aquella misma noche a Valparaiso. Uno de los oidores de -la Audiencia march a Valparaiso a instruirles proceso por el delito -de conspiracin. Medida tan violenta enardeci ms los nimos, llegando -el citado cabildo a pedir la libertad de los presos; mas Carrasco, -lejos de acceder, dispuso que los tres reos fuesen trasladados a Lima. -Cuando en la maana del 11 de julio se supo que los presos haban -sido embarcados en Valparaiso para Lima, el pueblo se present en la -plaza en actitud amenazadora, en tanto que el cabildo y la Audiencia -se reunan separadamente, buscando remedio a tantos males. Creyeron -encontrar el remedio aconsejando a Carrasco que los presos volviesen -a Santiago, que los empleados que hubiesen tenido ms participacin en<span class="pagenum"><a name="Page_412" id="Page_412">[412]</a></span> -el golpe de Estado fuesen separados, y, por ltimo, que no se tomara -medida alguna sin oir a la autorizada opinin de Don Jos de Santiago -Concha, oidor decano de la Audiencia. Todo esto era muy poco, porque -la revolucin marchaba muy a prisa, disponiendo entonces la Audiencia -que Carrasco renunciase el mando. Una reunin de jefes militares -y de los empleados ms importantes acept la renuncia del capitn general, -nombrando en su lugar a Don Mateo de Toro Zambrano, conde -de la Conquista (16 julio 1810).</p> - -<p>La dependencia en que estuvo Chile del virreinato del Per dist -mucho de ser favorable a ninguna de ambas regiones. Esa dependencia -era causa de que se olvidasen los intereses locales, de que no se contase -con fuerzas suficientes para la defensa de la Capitana General y de que -jams se viese el fin de la guerra con los araucanos. Mucho despus de -Ercilla y de Pedro de Oa, para quien Arauco ya estaba <i>domada</i>, los -colonos no podan gozar de paz ni seguridad con aquel enemigo interior, -y en la costa asomaban los corsarios ingleses, para quienes apoderarse -de los tesoros de Amrica era siempre fcil empresa<a name="FNanchor_494" id="FNanchor_494" href="#Footnote_494" class="fnanchor">[494]</a>.</p> - -<p>Pasando del estudio de la historia de Chile a la de Venezuela, con -verdadera satisfaccin habremos de referir que Felipe III, desde -Martn Muoz (27 septiembre 1608) se dirigi al gobernador y capitn -general de Venezuela, dicindole la conducta que haba de observar -con los indios y censurando a los encomenderos y al obispo<a name="FNanchor_495" id="FNanchor_495" href="#Footnote_495" class="fnanchor">[495]</a>. -Por su parte, los indgenas permanecieron tranquilos gozando de larga -paz; a lo cual contribua—como dice Baralt—el ser pobre y no excitar -la codicia de los enemigos de Espaa, cuyos ojos y manos no se movan -con fuerza sino tras las ricas flotas del Per y de Mxico<a name="FNanchor_496" id="FNanchor_496" href="#Footnote_496" class="fnanchor">[496]</a>.</p> - -<p>Recordaremos que Juan de Urpn termin la conquista de Cuman -(1634), fundando en 1637 la Nueva Barcelona.</p> - -<p>Aunque Venezuela vivi en paz durante el siglo <span class="smcap">xvii</span>, a veces fu -atacada por los franceses. Intentaron nuestros enemigos apoderarse de -Cuman en los aos 1654 y 1657, siendo rechazados; mas en 1679 saquearon -la ciudad de Caracas, retirndose con un gran botn a sus bajeles. -En el siglo <span class="smcap">xviii</span> Venezuela sufri los ataques de los ingleses, -quienes intentaron un asalto a la Guaira y a Puerto Cabello por los -aos 1739 y 1745, siendo rechazados de ambas partes, del mismo modo -que lo fueron en Angostura el ao 1740.</p> - -<p>A mediados de la centuria, esto es, el 12 de febrero de 1742, se resolvi -relevar y eximir al gobierno y capitana general de la provincia<span class="pagenum"><a name="Page_413" id="Page_413">[413]</a></span> -de Venezuela de toda dependencia del virreinato del Nuevo reino de Granada. -Tambin se dispuso que los gobernadores de la provincia de Venezuela -reasumiesen las facultades concedidas anteriormente, lo mismo en -lo tocante a gobierno, guerra y hacienda como al ejercicio del Real Patronato, -y que nombrasen los tenientes justicia-mayores de las ciudades, -villas y lugares donde ellos lo tuviesen por conveniente, sin necesidad -de que los nombrados necesitasen acudir para su confirmacin a la Audiencia -de Santo Domingo, que segua siendo la del distrito de Venezuela, -segn cdulas de 7 de noviembre de 1738 y 3 de Mayo de 1741. Por -ltimo, en 8 de septiembre de 1777 acord el Rey separar del Nuevo -Reino de Granada las provincias de Cuman, Guayana, Maracaibo -islas de Trinidad y Margarita, agregndolas en lo gubernativo y militar -a la capitana general de Venezuela, del mismo modo que lo estaban -ya, en cuanto a los asuntos de hacienda, a la nueva Intendencia -erigida en Caracas<a name="FNanchor_497" id="FNanchor_497" href="#Footnote_497" class="fnanchor">[497]</a>. Dispuso, por lo que respecta a lo jurdico, que -las citadas provincias se separasen de la Audiencia de Santa Fe y se -agregasen a la primitiva de Santo Domingo. Nueve aos despus, esto -es, el 13 de junio de 1786, se cre la Audiencia de Caracas. Resolvanse -por entonces de igual manera los asuntos mercantiles y civiles, hasta -que para los primeros se estableci el Consulado de Comercio, por -real cdula de 3 de junio de 1793, para la ms breve y fcil administracin -de justicia en los pleitos mercantiles, y la proteccin y fomento -del comercio en todos los ramos<a name="FNanchor_498" id="FNanchor_498" href="#Footnote_498" class="fnanchor">[498]</a>.</p> - -<p>Conviene no olvidar que por una bula de Clemente VII se erigi -el primer obispado de Venezuela en Cero (21 julio 1531), siendo -nombrado obispo D. Rodrigo de las Bastidas (4 junio 1522) y la iglesia -de Coro qued erigida en Catedral (24 junio 1533). Tambin el 1531 el -mismo papa Clemente mand erigir la iglesia de Santa Marta en Catedral, -expidiendo las respectivas bulas a favor de Fray Toms Ortiz<a name="FNanchor_499" id="FNanchor_499" href="#Footnote_499" class="fnanchor">[499]</a>. -Luego, por Real Cdula de 20 de junio de 1637 la Catedral de Coro se -traslad a Caracas<a name="FNanchor_500" id="FNanchor_500" href="#Footnote_500" class="fnanchor">[500]</a>. Al obispado de Puerto Rico se agregaron las -provincias de Margarita y Cuman en 1588, la ciudad de Santo Thom -de Guayana en el ao de 1624 y toda la provincia de Guayana en -1625. Si el obispado de Mrida se cre en 1777, y el de Guayana en -1790, cuando la Catedral de Caracas se erigi en metropolitana en 1803, -aquellas iglesias fueron sufragneas de dicho arzobispado<a name="FNanchor_501" id="FNanchor_501" href="#Footnote_501" class="fnanchor">[501]</a>.</p> - -<p>Venezuela—Gil Fortoul—fu ms infeliz que otras colonias.<span class="pagenum"><a name="Page_414" id="Page_414">[414]</a></span> -Regiones de Amrica muy ricas y pobladas, como Mxico y el Per, -tuvieron en ocasiones mejor fortuna bajo la direccin de algunos virreyes -eminentes; mas en Venezuela, pobre y casi desierta, apenas hubo -gobernadores que se distinguiesen en la turba de funcionarios o indolentes -o incapaces...<a name="FNanchor_502" id="FNanchor_502" href="#Footnote_502" class="fnanchor">[502]</a>.</p> - -<p>En los ltimos aos de la centuria dcimo octava las ideas revolucionarias -iban poco a poco penetrando en el pas, no bastando el cuidado -que tenan para que as no sucediese las autoridades. Aunque vigilaban -mucho, no pudieron impedir la entrada de toda clase de peridicos -y libros extranjeros, especialmente si trataban de asuntos filosficos -y polticos. D. Pedro Carbonell, capitn general de Venezuela, -desde Caracas, con fecha de 1. de noviembre de 1794, dirigi una -circular a los prelados y gobernadores de provincia, manifestndoles -que por oficio del virrey de Santa Fe del 6 de septiembre ltimo, tena -noticia de haber aparecido en dicho Reino un papel impreso intitulado -<i>Los derechos del hombre</i> y en el cual se hallaban doctrinas contra -la Religin y la Monarqua. Los especiales encargos de S. M. y nuestro -honor y fidelidad nos obligan estrechsimamente a impedir se propaguen -tan detestables mximas, y por lo mismo no me detengo en encarecer -a V. S. el gran servicio que har a Dios y al Rey poniendo todos -sus desvelos en averiguar y descubrir, si por desgracia se ha introducido -el tal papel u otro de su especie en el distrito de su mando, -valindose de todos los medios que dictan la prudencia y sagacidad<a name="FNanchor_503" id="FNanchor_503" href="#Footnote_503" class="fnanchor">[503]</a>.</p> - -<p>Al ao siguiente y con fecha 12 de junio el mismo presidente Carbonell -escribi una carta a D. Eugenio Llaguno, dndole noticia de que en -Coro se haban amotinado los negros esclavos y algunos libres, deseosos -unos y otros de formar gobierno republicano<a name="FNanchor_504" id="FNanchor_504" href="#Footnote_504" class="fnanchor">[504]</a>. Luego (26 agosto -1795) volvi Carbonell a escribir a Llaguno, insertando la carta que -con igual fecha diriga al ministro de la Guerra, en la cual comunicaba -nuevas noticias de los sucesos de Coro, justicia que se hizo en muchos -de los sublevados, captura del caudillo zambo Leonardo, y providencias -tomadas por el Real Acuerdo<a name="FNanchor_505" id="FNanchor_505" href="#Footnote_505" class="fnanchor">[505]</a>.</p> - -<p>Por entonces Juan Bautista Picornell, Manuel Corts Campomanes, -Sebastin Andrs y Jos Lax—que en los comienzos de febrero de 1796 -tramaron una conspiracin en Madrid que se llam de San Blas y que -tena por objeto destruir la monarqua y establecer una repblica a se<span class="pagenum"><a name="Page_415" id="Page_415">[415]</a></span>mejanza -de la francesa, por lo cual fueron desterrados a Amrica—intentaron -evadirse de la crcel de La Guaira y hacer la revolucin en -las colonias. Tambin por la misma poca lleg a Santa Fe el revolucionario -Antonio Nario, que, con ayuda de Pedro Fermn de Vargas, se -disponan a la insurreccin. Los primeros, esto es, Picornell, Lax, Andrs -y Corts lograron evadirse de la crcel de La Guaira, segn la -comunicacin del capitn general Carbonell de 19 de julio de 1797 al -Prncipe de la Paz. A su vez, Nario desde Santa Fe y con fecha 30 de -julio del mismo ao, se dirigi al virrey para que interpusiera su mediacin -y piadosos oficios para mover e inclinar ms la piedad del Monarca -a mi favor.</p> - -<p>Por lo que respecta a las publicaciones revolucionarias, es de importancia -referir que la Audiencia de Caracas declar (11 diciembre 1797) -que los que recibiesen tales libros o papeles y no los entregaren inmediatamente -a las justicias, los que tuviesen noticias de ellos y no lo comunicaren -a las mismas justicias, los que los pasaren a otras manos, o -de cualquiera forma divulgaren sus doctrinas, o no impidieren su extensin, -cuanto est de su parte, incurrirn en las penas de azotes, -presidio y en la de muerte, segn las circunstancias del caso. A pesar -del sistema poltico espaol reaccionario, a pesar del aislamiento en -que vivan los Estados americanos y a pesar de las tendencias contrarias -al progreso, las ideas revolucionarias, primero de los Estados Unidos -y despus de Francia, penetraron en Venezuela y en todas las colonias, -dando al traste con el dominio espaol algunos aos despus.</p> - -<p>El descubrimiento y colonizacin de La Guayana, las frecuentes -incursiones de los piratas y las conquistas de los holandeses, ya se -dieron a conocer en el <a href="#CAPITULO_X">captulo X</a> de este tomo. Aadiremos ahora que -el terreno, pantanoso e inculto en su mayor parte, regado por el Orinoco, -Surinn y otros, tiene clima clido y malsano. Durante los siglos -<span class="smcap">xvii</span> y <span class="smcap">xviii</span> fueron Las Guayanas campo de lucha entre holandeses, -franceses, espaoles y brasileos<a name="FNanchor_506" id="FNanchor_506" href="#Footnote_506" class="fnanchor">[506]</a>. La ltima nacin colonizadora -en La Guayana fu Inglaterra, la cual despoj a Holanda de parte -de su territorio y despus sigui igual conducta con Venezuela, y seguramente -sus usurpaciones hubiesen sido mayores, si la Repblica de<span class="pagenum"><a name="Page_416" id="Page_416">[416]</a></span> -los Estados Unidos no hubiera intervenido, para que, mediante sentencia -arbitral, se decidiesen las cuestiones suscitadas entre Inglaterra y -Venezuela. Con fecha 25 de mayo de 1812, D. Jos de Chastre, gobernador -interino de La Guayana, en carta dirigida al Rey, se quejaba del -gobernador de Puerto Rico que no le haba socorrido, por cuya causa -estuvo en peligro de caer en manos de los insurgentes. Deca tambin -que los ingleses fomentaban bajo cuerda la insurreccin; peda la segregacin -de aquella provincia de las de Caracas y Santa Fe, y por -ltimo, quera que se declarasen reos de lesa nacin a los jefes nacionales -que no auxiliasen a los fieles espaoles que luchasen por la integridad -de la Monarqua espaola<a name="FNanchor_507" id="FNanchor_507" href="#Footnote_507" class="fnanchor">[507]</a>. Posteriormente, Simn Bolvar -comunic (17 agosto 1817) desde Baja Guayana, que Las Guayanas -haban sido tomadas por tropas republicanas<a name="FNanchor_508" id="FNanchor_508" href="#Footnote_508" class="fnanchor">[508]</a>. Al presente las tres -Guayanas, colonias europeas, son: la inglesa al O., cuya extensin es -de 305.000 h. y tiene como capital a Georgetown; la holandesa en el -centro, con 90.000 h. y su capital Paramaribo o Nueva Amsterdam, y -la francesa al E. con 40.000 h. y su capital Cayena, lugar de relegacin -para los condenados a trabajos forzados. La antigua Guayana espaola, -al O., en los confines de Venezuela y de La Guayana holandesa, -es a la sazn de Venezuela, y La Guayana portuguesa, al S., en la -cuenca superior de Oyapok, pertenece al Brasil.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_417" id="Page_417">[417]</a></span></p> - -<h3 id="CAPITULO_XXVI">CAPITULO XXVI</h3></div> - - -<p class="i2"><span class="smcap">Gobierno de Nueva Granada, de Panam y de El Ecuador.—Gobernadores -que en Colombia sucedieron a Jimnez de -Quesada.—La Audiencia.—El Arzobispado.—El presidente -Venero de Leiva.—Otros presidentes.—Fundacin y extensin -del virreinato.—El virrey Eslava.—Vernon en Cartagena -de Indias: Lezo.—Poltica de Eslava.—Principales -virreyes.—Intervencin de Nueva Granada en Venezuela.—Guerra -de la Independencia.—Gobierno de Panam.—Origen, -situacin, ttulo de ciudad y blasn herldico.—Obispado -y Audiencia.—Panam bajo la dependencia de Guatemala -y despus del Per.—La Audiencia.—El ao 1644.—Nueva -ciudad.—El fuego grande.—Panam bajo el virreinato -de Santa F.—Universidad de San Javier.—Los jesutas.—El -gobernador Prez.—Gobierno de Quito.—La Audiencia: -el presidente Santilln y sus sucesores.—El Ecuador -en los siglos XVI y XVII.—Guayaquil en poder de los -corsarios.—Sntomas revolucionarios.</span></p> - -<p class="p2">Consideremos los gobernadores que sucedieron en Nueva Granada -al valeroso Gonzalo Jimnez de Quesada<a name="FNanchor_509" id="FNanchor_509" href="#Footnote_509" class="fnanchor">[509]</a>. El primero fu Hernn -Prez de Quesada, al cual sucedi Luis Alonso de Lugo (1542), Lope -Montalvo de Lugo (1544), Pedro de Ursa (1545), Miguel Diaz de Almendriz -(1544) y Juan de Montalvo (1551). De Almendriz se cuenta -que contribuy a la fundacin de la Audiencia con la esperanza de -conseguir la presidencia; pero destitudo de su cargo tuvo que retirarse -a la Espaola. Dej en Santa Marta su pequea fortuna, que le arrebat -un falso amigo. Volvi a Bogot con el juez encargado de residenciarle -y fu condenado al pago de costas, que no pudo satisfacer. De -Bogot march a Cartagena y de Cartagena a Espaa, donde se hizo -sacerdote y muri de cannigo de Sigenza.</p> - -<p>Desde que se estableci la Audiencia hasta la creacin del virreina<span class="pagenum"><a name="Page_418" id="Page_418">[418]</a></span>to, -los presidentes de aqulla tuvieron el supremo poder<a name="FNanchor_510" id="FNanchor_510" href="#Footnote_510" class="fnanchor">[510]</a>. El primer -presidente—como se dijo en el <a href="#CAPITULO_XI">captulo XI</a> de este tomo—fu el doctor -Gutirrez de Mercado, quien, segn cuentan, muri de resultas de un -veneno que le dieron en Momps. Francisco Briceo, despus de fundar -las ciudades de <i>La Plata</i> y <i>Almaguer</i>, ocup su importante puesto en la -Audiencia, siendo residenciado el 1558 y enviado a Espaa.</p> - -<p>Encargado por la Audiencia el capitn Orza de sujetar a los muzos, -consigui su objeto; en seguida march al Norte contra los chitareros -y en el valle del Espritu Santo fund la ciudad de <i>Pamplona</i> -(1554), donde encontr muchas pepitas de oro, y, cuando se dispona a -emprender una expedicin en busca de nuevas riquezas, la Audiencia -le desautoriz y tuvo que retirarse a Santa Marta<a name="FNanchor_511" id="FNanchor_511" href="#Footnote_511" class="fnanchor">[511]</a>.</p> - -<p>Antes de continuar la relacin de los hechos ms importantes de -los presidentes, haremos notar que Su Santidad Po IV erigi el obispado -del Nuevo Reino de Granada en arzobispado, siendo presentado -para tan elevado cargo D. Fr. Juan de los Barrios, como por Real Cdula -de 30 de enero de 1568 el Rey lo notific a los obispos de Lima y -de Santo Domingo<a name="FNanchor_512" id="FNanchor_512" href="#Footnote_512" class="fnanchor">[512]</a>.</p> - -<p>Andrs Daz Venero de Leiva (1564-1574) inaugur su presidencia -mejorando la suerte de los indios<a name="FNanchor_513" id="FNanchor_513" href="#Footnote_513" class="fnanchor">[513]</a>. Fund escuelas para los indgenas, -a quienes oblig a que viviesen en poblaciones fijas, hizo construir -templos y crceles y foment la industria. Inaugur los estudios filosficos -en el claustro de Santo Domingo, di impulso a las misiones e -hizo el padrn del territorio (1570). Recordaremos—y es su mayor -timbre de gloria—que l fu el primero que mand patatas a Espaa. -En 1578 tom posesin de la presidencia de la Audiencia Real de -Santa Fe D. Lope Daz de Armendariz, que fu destitudo en 1580 por -el visitador Juan Bautista Monzn, muriendo en la crcel (1584). Qued -de gobernador el oidor decano D. Guilln Chaparro, en cuya poca -el pirata ingls Drake entr a saco en las ciudades de Ro Hacha, Santa -Marta y Cartagena.</p> - -<p>Lleg (1589) el nuevo presidente Antonio Gonzlez con orden de -promulgar otra vez las reales cdulas en favor de los indios y mand -hacer algunas obras importantes. Durante la administracin de Gonzlez -no cesaron en sus depredaciones los piratas ingleses. Tambin re<span class="pagenum"><a name="Page_419" id="Page_419">[419]</a></span>edific -a Ibagu, destruda por los pijaos, que anteriormente haban -arruinado La Plata. Segn cdula Real del 15 de Enero de 1591, dada -en Madrid, Felipe II, habindose quejado los vecinos y moradores de -Santa Marta de la conducta del obispo de la provincia, encarg al presidente -y oidores de la Audiencia de Santa Fe que pidieran y estudiaran -el proceso que se form a causa de las quejas de los dichos vecinos -contra el obispo<a name="FNanchor_514" id="FNanchor_514" href="#Footnote_514" class="fnanchor">[514]</a>.</p> - -<p>Despus de D. Antonio Gonzlez ocup (1597) D. Francisco de -Sande, a quien el pueblo designaba por sus crueldades con el nombre -de <i>Doctor Sangre</i>; fortific a Portobelo y pele con la valerosa tribu de -los pijaos<a name="FNanchor_515" id="FNanchor_515" href="#Footnote_515" class="fnanchor">[515]</a>. Encargse del gobierno, en 1605, D. Juan de Borja, nieto -del duque de Ganda, quien venci completamente a los pijaos y cuyo -jefe Calarc muri en el combate. Borja mereci el dictado de <i>Padre de -la Patria</i> por haber mejorado la suerte de los indios, por haber fundado -las misiones de los Llanos y por haber asegurado la navegacin del -Magdalena y la comunicacin con el Sur por el camino de Guanacas. -Gobernador tan excelente falleci repentinamente en 1628. Dos aos -permaneci sin gobernador la colonia, ocupando luego cargo tan importante -D. Sancho de Girn, marqus de Sofraga (1630-1637), quien fu -aborrecido lo mismo por el clero que por el pueblo, siendo depuesto y -multado en 80.000 pesos.</p> - -<p>D. Martn de Saavedra y Guzmn, barn de Prado (1637-1645), desempe -el gobierno con honradez y tuvo algunas diferencias con el -arzobispo Fray Cristbal de Torres; y D. Juan Fernndez de Crdoba, -marqus de Miranda de Asta (1645-1654) hizo fundar la ciudad de <i>Cravo</i> -en Casanare, siendo reemplazado con sentimiento general por don -Dionisio Prez de Manrique. Pudo Manrique rechazar las acometidas -de los piratas Cordello y Gauzn, sucedindole en el ao 1666 D. Diego -del Corro y Carrascal, y ltimamente, D. Melchor Lin, obispo de -Popayn. Los ltimos gobernadores tuvieron que luchar con el famoso -pirata Morgn, terror de las costas colombianas.</p> - -<p>Promovido Lin al obispado de Charcas en el ao 1674, el gobierno -de la colonia cay en manos de los oidores, hasta que en 1678 lleg<span class="pagenum"><a name="Page_420" id="Page_420">[420]</a></span> -el nuevo presidente, gobernador y capitn general D. Francisco del -Castillo y Concha, en cuya poca se originaron grandes luchas entre la -autoridad civil y los conventos, pues—como deca Castillo—en Nueva -Granada haba <i>mucha iglesia y poco rey</i>. El arzobispo don Antonio Sanz -Lozano, por dems exigente, excomulg Castillo. Don Gil de Cabrera -y Dvalos (1687-1703) tuvo la desgracia de que en su tiempo los piratas -Pointis y Ducaze se apoderasen de Cartagena (1697) y de que a causa -de conmociones volcnicas se sintieran grandes ruidos subterrneos. -D. Diego Crdoba Laso de la Vega (1703-1711) fu buen presidente. -Desde 1711 1713 gobernaron los oidores, viniendo a ocupar el cargo -de presidente en el citado ao de 1713 D. Francisco Meneses de Bravo, -a quien redujeron a prisin los oidores y le mandaron a Espaa. Volvi -absuelto de los cargos que le imputaron, siendo envenenado, tal vez por -los mismos oidores.</p> - -<p>A D. Nicols Infante de Venegas (1715-1717) sucedi D. Francisco -Rincn, arzobispo de Santa Fe y presidente interino. En tiempo de don -Antonio Pedrosa y Guerrero (1718-1724) se acord elevar a virreinato -la presidencia de Nueva Granada. El 29 de Abril de 1517 se decret -poner virrey en la entonces Audiencia de Santa Fe de Bogot. Algunos -historiadores consideran a Pedrosa como el primer virrey de Nueva -Granada o de Santa Fe. Sucedile don Jorge de Villalonga, conde -de la Cueva (31 noviembre 1719), quien, no teniendo recursos para sostener -tan alta dignidad, abandon el pas, volviendo todo a permanecer -como antes de 1517.</p> - -<p>D. Antonio Manso Maldonado, gobernador del Nuevo Reino de Granada -y presidente de la Audiencia de Santa Fe, tom posesin el 17 de -mayo de 1724. En la Relacin que hizo de su mando, firmada en Santa -Fe el 20 de julio de 1727, comienza reseando la riqueza de las muchas -minas del pas y explica luego cmo se compadece tanta riqueza y -abundancia en la tierra donde casi todos sus habitadores y vecinos son -mendigos<a name="FNanchor_516" id="FNanchor_516" href="#Footnote_516" class="fnanchor">[516]</a>. Varias son las causas de esto. Cada vez, dice, es menor -el nmero de los indios, los cuales huyen del rudo y peligroso trabajo de -las minas. Para obviar este inconveniente propona el gobernador Manso -que se sustituyesen los indios por negros, pues los ltimos siendo gente -ms trabajadora y fuerte, y como verdaderos esclavos, no tienen el -riesgo de irse, daran ms utilidad en un ao 100 de ellos que 500 naturales -del pas<a name="FNanchor_517" id="FNanchor_517" href="#Footnote_517" class="fnanchor">[517]</a>. Con el acabamiento de los indios, la agricultura, -aade, tambin sufre grandes perjuicios, porque ellos siembran, siegan y<span class="pagenum"><a name="Page_421" id="Page_421">[421]</a></span> -guardan los ganados. Es otra de las causas de pobreza lo escasa que anda -la moneda usual, lo cual podra corregirse fcilmente mandando al tesorero -de la Casa de Moneda que fabricase mayor cantidad. Por ltimo, -sera convenientsimo que el presidente de la Audiencia tuviese alguna -ms mano para contener a los oidores, o que los que hubiesen de venir -a estas partes, donde la distancia les hace ms animosos, fuesen -hombres provectos y que hubiesen pasado el trienio en otra Audiencia, - se eligiesen de los abogados ms expertos que hubiese en la monarqua, -porque si vienen acabados de dejar el colegio, ni las letras son las -que bastan para la prctica, ni la edad les concilia la madurez<a name="FNanchor_518" id="FNanchor_518" href="#Footnote_518" class="fnanchor">[518]</a>.</p> - -<p>Por lo que respecta a las causas particulares de la decadencia del -reino, es una de ellas la poca instruccin del estado eclesistico. Si las -vacantes de las prebendas se diesen por oposicin, los sacerdotes se dedicaran -a los estudios y frecuentaran los actos literarios. Acerca del -estado secular, el premio mayor a que puede aspirar un indio es ser nombrado -individuo de un Corregimiento por dos aos, y aun para ello necesita -dar fianza crecida. Por esta razn sucede con frecuencia que nadie -quiere tales cargos. Una de las causas que seala Manso Maldonado -como de las ms universales, consiste en la excesiva piedad de los -fieles que con sus limosnas han enriquecido a los monasterios, con las -obras pas que fundan en sus iglesias y con las capellanas que dotan -para que las sirvan los religiosos. Apenas—escribe—se contar casa o -hacienda que no sea tributaria de eclesistico, pues la que no lo es a -algn convento lo es a un clrigo secular, por tener all fundada su capellana<a name="FNanchor_519" id="FNanchor_519" href="#Footnote_519" class="fnanchor">[519]</a>. -Con otras observaciones de menor inters termina su informe -Manso Maldonado.</p> - -<p>Felipe V, mediante Real Cdula dada el 20 de agosto de 1739, estableci -definitivamente el virreinato con el nombre de Nuevo Reino de -Granada. Haca constar que en el 29 de abril del ao 1717 se cre el virreinato -de Santa Fe de Bogot del Nuevo Reino de Granada, suprimindolo -el 1723 y dejando las cosas en el estado que antes estaban. -Aada que lo volva a crear, nombrando virrey a D. Sebastin de Eslaba<a name="FNanchor_520" id="FNanchor_520" href="#Footnote_520" class="fnanchor">[520]</a>. -Comprenda el virreinato las provincias siguientes enumeradas -en la Real Cdula: la de Portobello, Veragua y el Darin, las del Choco, -reino de Quito, Popayn, Cuman, y la de Guayaquil, provincias -de Cartagena, Santa Marta, Ro de la Hacha, Maracaibo, Caracas, -Antioqua, Guayana y Ro Orinoco, y las islas de la Trinidad y Margarita, -con todas las ciudades, villas y lugares, puertos, bahas, surgi<span class="pagenum"><a name="Page_422" id="Page_422">[422]</a></span>deros, -caletas y dems pertenecientes a ellas, en uno y otro mar y Tierra -Firme. Formaban, pues, el virreinato el Nuevo Reino de Granada -y la Presidencia de Quito, quedando independiente la Capitana general -de Venezuela o Costa Firme. Los presidentes de la Audiencia de -Quito gozaban de independencia como tales presidentes, hallndose en -lo dems sujetos a la autoridad de los virreyes<a name="FNanchor_521" id="FNanchor_521" href="#Footnote_521" class="fnanchor">[521]</a>.</p> - -<p>Tan apurado de dinero se hallaba Felipe V a causa de la guerra de -sucesin, que, desde Madrid (19 octubre 1706), se dirigi a don Francisco -Dvila Bravo de Laguna, gobernador y capitn general de la provincia -de Tierra Firme, llamada tambin <i>Castilla del Oro</i>, para que le -remitiesen a Espaa todos los caudales que tuviese en aquellos pases<a name="FNanchor_522" id="FNanchor_522" href="#Footnote_522" class="fnanchor">[522]</a>. -De la provincia de Tierra Firme, a la sazn formando parte del -virreinato de Nueva Granada, recordaremos los siguientes hechos. -Felipe IV, desde Madrid, con fecha 22 de septiembre de 1657, deca a -D. Fernando de la Riva Agero, gobernador y capitn general de la -provincia de Tierra Firme, que D. Pedro Carrillo de Guzmn, su antecesor -en el gobierno, le haba dado cuenta—segn cartas del 13 y 21 de -julio de 1656—de que a 9 de marzo del mismo ao, los enemigos (ingleses -y holandeses) se atrevieron a invadir el Puerto de la Boca del ro -de Chagre, aadiendo luego que Gaspar de los Reyes, capitn de la -compaa de los negros de la ciudad de Portobelo, consigui hacer a los -enemigos 7 prisioneros, arrojndoles tambin a ellos a la mar<a name="FNanchor_523" id="FNanchor_523" href="#Footnote_523" class="fnanchor">[523]</a>. Posteriormente, -Carlos II, desde Aranjuez (17 mayo 1678), hubo de decir -al gobernador y capitn general de la provincia de Tierra Firme, lo -que a continuacin copiamos: Por ser necesario para el mayor adorno -de mi Palacio y Casas Reales que haya en ellos Pjaros que llaman -Cardenales, Zinzontes, Gorriones, Mariposas, Chambergos, Turpianes y -otros qualesquiera Pjaros de canto de esas Provincias: He parecido -encargaros los hagis buscar y remitir a estos Reinos con todo cuidado, -etc.<a name="FNanchor_524" id="FNanchor_524" href="#Footnote_524" class="fnanchor">[524]</a>.</p> - -<p>Citaremos los hechos principales de los virreyes de Nueva Granada. -Su primer virrey, el general Don Sebastin de Eslava, nombrado el -20 de agosto de 1739, lleg a Cartagena de Indias a mediados de abril -de 1740. En su nombre ya haba tomado posesin el presidente don<span class="pagenum"><a name="Page_423" id="Page_423">[423]</a></span> -Francisco Gonzlez Manrique. Entre otros ataques de los ingleses a -nuestras plazas—que fueron muchos y frecuentes—recordaremos que -el vicealmirante Vernon, despus de ser rechazado en el puerto de Guaira, -se dirigi a Portovelo, en cuya ciudad estaba el 2 de diciembre de -1740, se apoder de los castillos de la plaza (Todofierro, San Jernimo -y La Gloria). No encontrando en Portovelo las riquezas que esperaba, -habindose hecho dueo de algunos caones y clavado los dems, se -dirigi a Jamaica, ya pensando donde haba de dirigir sus miras<a name="FNanchor_525" id="FNanchor_525" href="#Footnote_525" class="fnanchor">[525]</a>. -Apenas hubo llegado a Jamaica, recibi el refuerzo de otra flota que -mandaba el vicealmirante Chaloner-Ogle.</p> - -<p>A la cabeza de ambas escuadras se present por tercera vez Vernon -delante de Cartagena de Indias el 15 de marzo de 1741<a name="FNanchor_526" id="FNanchor_526" href="#Footnote_526" class="fnanchor">[526]</a>. Las fuerzas -que a la sazn se hallaban en Cartagena consistan en los batallones -de Espaa, Aragn, compaas de marina y una compaa de artillera -del pie fijo de la plaza, que componan 1.100 hombres; adems 600 milicianos -y 600 indios del monte; por ltimo, los navos que bajo el mando -de Don Blas de Lezo estaban defendiendo el acceso a la baha, cuya -guarnicin consista en 400 hombres y 600 marineros. La escuadra inglesa -no bajaba de 170 naves con 9.000 hombres de desembarco. El 20 -de marzo comenzaron el fuego los ingleses contra los fuertes <i>Santiago</i> -y <i>San Felipe</i> y el castillo de <i>Bocachica</i>. Logr Vernon desembarcar -gran parte de su gente con una batera de 16 caones, la cual se dispuso -a atacar la citada fortaleza. Los fuegos combinados de la batera -y de los navos causaron sensibles bajas a los defensores del castillo -mandados por Desnaux. El marino Lezo y el virrey Eslava ayudaron -en su empresa a Desnaux, quien con algunos de los suyos, despus de -pelear valerosamente, hubo de retirarse al sitio donde estaba el virrey, -siendo todos transportados en lanchas y canoas a la capital<a name="FNanchor_527" id="FNanchor_527" href="#Footnote_527" class="fnanchor">[527]</a>.</p> - -<p>Quiso Lezo echar a pique sus cuatro navos antes que cayesen en -poder del enemigo; pero no tuvo tiempo para ello, dada la rpida acometida -de Vernon. Los ingleses desde el 8 de abril pudieron introducir -en la baha bombardas y fragatas, comenzando el 13 a hacer fuego sobre -la plaza y aproximndose a ella poco a poco. El 15 verificaron el desembarco -por diferentes sitios, y encaminndose hacia la plaza protegidos -por el fuego de los barcos, se hicieron dueos del cerro de la Popa. -Aunque el 20 de abril, entre dos y tres de la maana, los ingleses intentaron -un asalto general, la resistencia heroica de los espaoles no -pudo ser mayor. Los enemigos se retiraron a sus embarcaciones en la<span class="pagenum"><a name="Page_424" id="Page_424">[424]</a></span> -noche del 27, marchando Vernon con los suyos a Jamaica, no sin grandes -prdidas. Poco despus Espaa hubo de llorar la prdida de uno de -los hroes de la jornada: Lezo, a causa de las heridas recibidas durante -el sitio, falleci en Cartagena de Indias el 7 de septiembre de 1741.</p> - -<p>Comprendiendo Eslava el peligro en que se hallaban nuestras colonias, -procur, con actividad extraordinaria, que se fortificasen las plazas -ms expuestas a los ataques de los corsarios o no corsarios de Inglaterra. -Tambin mostr ferviente celo religioso, edificando iglesias y -desterrando la idolatra del pas, foment las misiones y construy hospitales. -Consigui aumentar la hacienda pblica y disminuir los impuestos. -Protegi mucho la agricultura y arregl puentes y caminos. -Protegi el comercio lcito y persigui el ilcito. Por lo que toca al -tratamiento, doctrina y reduccin de indios, no omiti la menor diligencia. -Observador celoso de las ideas y prcticas religiosas, no por -eso consinti que se vulnerasen las regalas del Real Patronato. En -cuanto a la Administracin de justicia habremos de decir que pocos -virreyes la atendieron como l. Por Reales Cdulas de 30 de marzo y -22 de abril (1749), el Rey hubo de ceder a las instancias de Eslava, -relevndole de sus empleos, nombrando sucesor en ellos y confirindole -la capitana general de Andaluca.</p> - -<p>Jos Alonso Pizarro (1749) hizo algunas obras pblicas y estanc -las bebidas alcohlicas.</p> - -<p>Jos de Sols Folch de Cardona (1753) fund la Casa de la Moneda, -mejor la administracin pblica y abri caminos<a name="FNanchor_528" id="FNanchor_528" href="#Footnote_528" class="fnanchor">[528]</a>. Desempe el -virreinato con la <i>exactitud, desinters, vigilancia y celo</i> que correspondan, -como declara la sentencia absolutoria, dada por los seores del -Consejo de Indias, a 29 de agosto de 1764, de los cargos y condenaciones -que se le haban hecho por el comisionado. Luego reparti sus bienes -a los pobres y se retir al convento de San Francisco de Santa Fe de -Bogot, donde fu recibido de fraile lego en 28 de febrero de 1761, profesando -en 29 de marzo de 1762. Posteriormente fu guardin, falleciendo -el 17 de abril de 1770, con general sentimiento de cuantos le -conocan<a name="FNanchor_529" id="FNanchor_529" href="#Footnote_529" class="fnanchor">[529]</a>.</p> - -<p>Pedro Messa de la Cerda, marqus de la Vega de Armijo (1761), en -los casi doce aos que estuvo al frente del virreinato realiz hechos de -no escasa importancia, lo mismo por lo que respecta a asuntos religiosos -y estado eclesistico que a los de Hacienda, Administracin de justicia -y Guerra. Expuls a los jesutas obedeciendo rdenes del gobierno<span class="pagenum"><a name="Page_425" id="Page_425">[425]</a></span> -espaol. Habindose determinado erigir en la capital Universidad pblica -y estudios generales, se opusieron a ello los frailes del convento -de Santo Domingo, quienes tenan facultad de dar grados. Les apoyaba -el Reverendo Arzobispo, que como del mismo orden antepone su beneficio -particular al comn y universal del Reino<a name="FNanchor_530" id="FNanchor_530" href="#Footnote_530" class="fnanchor">[530]</a>.</p> - -<p>Manuel de Guirior (1773) intent corregir algunos abusos del clero; -dict medidas para aumentar el comercio; dispuso un plan y mtodo de -estudios universitarios, continuando el pensamiento de su antecesor; -fund en Bogot una Biblioteca pblica con los libros de la extinguida -Compaa de Jess y tambin cre una Casa de Expsitos.</p> - -<p>Manuel Antonio Flores (1776), hombre de clara inteligencia y de -carcter dbil, vi que las provincias de Maracaibo, Caracas, Cuman -y Guayana fueron separadas del Nuevo Reino de Granada para formar -la capitana general de Venezuela (1777); tambin en su tiempo estall -(1781) la insurreccin de los <i>comuneros</i>. A causa de nuevos impuestos, -aumentaron los rebeldes, transigiendo con ellos la Audiencia; pero -habiendo acudido fuerzas leales, se domin y castig con alguna severidad -a los comuneros.</p> - -<p>Nada hizo de particular Don Juan de Torrezal Daz Pimienta -(1782); y Don Antonio Caballero y Gngora, arzobispo de Santa Fe -de Bogot, desempe el virreinato seis aos y medio. Ocupronle mucho -tiempo las reformas que introdujo en el estado eclesistico y ms -todava las reducciones de varias clases de indios. Afirma que los indios -mosquitos son enemigos implacables del nombre espaol, y que -por ello deba verificarse la remisin de misioneros para que reconociesen -los citados indgenas nuestra soberana. Fijse tambin el virrey -en los Tribunales de justicia. Captulo importante es el intitulado -<i>de la poblacin y polica</i>. Manifiesta el virrey lo difcil que era hacer -un padrn general, dado el nmero considerable de rancheras -ocultas; mas en el ao pasado—dice—de 1770 tena el distrito de la -Audiencia de Santa Fe 507.209 habitantes. Posteriormente—aade—se -empe nuestro antecesor Don Manuel Flores reunir todos los padrones -particulares para la formacin de uno general, no logrando su -objeto. Entonces dispuse que de todos los padrones particulares que -haba en la Secretara, se formara uno general..., resultando que en el -ao 78 haba en todo el Reino 1.279.440 habitantes, de los cuales -747.641 pertenecan al distrito de la Audiencia de Santa Fe, cuyo nmero, -comparado con el del ao 70, ofrece el aumento de 240.432 habitantes; -y aunque despus sobrevino la epidemia de viruelas, es notable -el aumento en los diez aos que han corrido desde entonces, si puede<span class="pagenum"><a name="Page_426" id="Page_426">[426]</a></span> -servir de regla el padrn de la provincia de Antioqua, formado con -exactitud el ao prximo pasado por el Oidor Visitador Don Juan Antonio -Mon, en que manifiesta existir en dicha provincia 56.052 habitantes, -en lugar de 46.466 que haba en el ao de 78, con que resultan -de aumento 9.586, que viene a ser muy cerca de una quinta parte, y -no habiendo razn particular para contar con menor aumento en las -otras provincias, debemos suponerlas con el mismo. Sin embargo, sujetndonos -a una sexta parte solamente, puede decirse que en el decenio -de 78 a 88 se ha aumentado la poblacin con 213.240, que agregados -a 1.279.440, nos da de actual poblacin 1.492.680<a name="FNanchor_531" id="FNanchor_531" href="#Footnote_531" class="fnanchor">[531]</a>. Refiere en seguida -los medios para combatir la epidemia de las viruelas y la de la -lepra lazarina (<i>elephanthiam</i>). Por lo que a instruccin pblica atae, -despus de consignar que en Santa Fe se haba fundado un colegio -para nias, existiendo ya dos para nios intitulados de Nuestra Seora -del Rosario y de San Bartolom. A este ltimo se hallaba incorporado -el Seminario. Por falta de fondos no se cre la Universidad, contentndose -el virrey-arzobispo con la fundacin de una ctedra de Matemticas -en el Colegio del Rosario. Suyas son las siguientes palabras: -Todo el objeto del plan (de estudios) se dirige a substituir las tiles -ciencias exactas en lugar de las meramente especulativas, en que hasta -ahora lastimosamente se ha perdido el tiempo; porque un Reino -lleno de preciossimas producciones que utilizar, de montes que allanar, -de caminos que abrir, de pantanos y minas que desecar, de aguas -que dirigir, de metales que depurar, ciertamente necesita ms de sujetos -que sepan conocer y observar la naturaleza y manejar el clculo, el -comps y la regla, que de quienes entiendan y discutan el ente de -razn, la primera materia y la forma substancial. Bajo este pie propuse -a la Corte la ereccin de Universidad pblica en Santa Fe...<a name="FNanchor_532" id="FNanchor_532" href="#Footnote_532" class="fnanchor">[532]</a>.</p> - -<p>Dispuso el virrey-arzobispo que una expedicin compuesta de un -director—cuyo nombramiento recay en el presbtero D. Celestino -Mutis—, un segundo y un delineador, recorriese gran parte del reino -estudiando las producciones de la naturaleza. El Rey honr a Mutis -con el ttulo de <i>Botnico y Astrnomo de Su Majestad</i>, y al viaje con el -de <i>Expedicin Botnica de la Amrica Meridional</i>. De gran utilidad fueron -los trabajos realizados en las Ciencias naturales por Mutis y por -D. Pedro de Vargas, ayudados por D. Casimiro Gmez Ortega, catedrtico -de Botnica en Madrid. No descuid el virrey Caballero los -asuntos de Hacienda, Guerra y Marina, mostrando en todos tanta competencia -como buena fe.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_427" id="Page_427">[427]</a></span> -Despus de D. Francisco Gil de Lemos (1789), que desempe el -cargo slo siete meses por haber sido promovido al virreinato del Per, -en cuyo tiempo procur disminuir las atenciones del gobierno y las de -la Real Hacienda, ocup el virreinato D. Jos de Ezpeleta (1789-1797), -quien no descuid en los ocho aos que dirigi los negocios del virreinato, -los cuales eran muchos y difciles. En su tiempo se sintieron los -primeros importantes sntomas de revolucin. El 19 de septiembre de -1794 escribi al Rey acompandole carta reservada que con igual fecha -dirigi al duque de la Alcudia, y en ella refera lo ocurrido en -aquella capital con motivo de haberse encontrado pasquines sediciosos -fijados en los parajes pblicos, como tambin el efecto causado por la -noticia de la impresin y publicacin de un papel intitulado <i>Los derechos -del hombre</i><a name="FNanchor_533" id="FNanchor_533" href="#Footnote_533" class="fnanchor">[533]</a>. Diremos, para terminar, que durante este virreinato -se fund el primer peridico y el primer teatro en Bogot.</p> - -<p>Don Pedro Mendinueta y Muzquiz (1797-1803) gobern siete aos -con el mismo acierto que su antecesor Ezpeleta. Fijse en las reformas -de polica y en obras de beneficencia, en la limpieza y composicin de -las calles, en todo lo que se relacionase con la salud pblica. La instruccin -pblica fu atendida por el ilustre virrey Mendinueta. La industria -minera, el comercio y la agricultura merecieron detenido estudio, -siendo tambin objeto de atencin profunda los Consulados, las -Audiencias y los Tribunales y oficinas de la Real Hacienda. No olvid -el virrey ni el ejrcito, ni las milicias, ni la marina; su inteligencia y -actividad se manifest en todo. Hizo el censo del virreinato, llegando a -dos millones el nmero de habitantes.</p> - -<p>Don Antonio Amar (1803), fu el ltimo de los verdaderos virreyes, -pues D. Benito Prez y D. Francisco Montalvo vinieron en los -das de la independencia y apenas lograron prolongar la agona del -virreinato, y respecto a Don Juan de Smano, si tuvo la satisfaccin -de sentarse en el silln de sus predecesores, tambin vi extinguirse en -sus manos las ltimas pavesas del virreinato. En general—aunque otra -cosa digan algunos escritores—los virreyes de Nueva Granada fueron -hombres rectos y buenos. Si castigaron a veces con ms rigor que prudencia, -clpese, no a ellos, sino a las leyes espaolas.</p> - -<p>En la relacin que D. Francisco Montalvo, virrey de Nueva Granada, -dej a D. Juan de Smano, consigna que su antecesor D. Benito -Prez no le entreg el pliego de instruccin acostumbrado, aadiendo -que el citado Prez falleci lleno de disgustos en Panam, cuando -l llegaba a Santa Marta. El istmo era—dice Montalvo—el nico -punto verdaderamente libre de enemigos. Santa Marta, el teatro de<span class="pagenum"><a name="Page_428" id="Page_428">[428]</a></span> -la guerra, estaba reducida a la ciudad y pueblo de San Juan de la -Cinaga y a la pequea provincia del Hacha, ambas amenazadas de -prxima invasin. Esto fu lo que recib por todo el territorio del -Nuevo Reino de Granada...<a name="FNanchor_534" id="FNanchor_534" href="#Footnote_534" class="fnanchor">[534]</a>. Aade que el aspecto de las Amricas -era tristsimo y deplorable para las armas del Rey, y que se perdieron -las provincias de Venezuela por la poca energa de los jefes -realistas que mandaban las divisiones en Ccuta y Barinas, influyendo -tambin en mucha parte las desavenencias entre la Audiencia y el -capitn general Monteverde<a name="FNanchor_535" id="FNanchor_535" href="#Footnote_535" class="fnanchor">[535]</a>. Embarcse Montalvo en la Habana -el 28 de abril de 1813, llegando a Santa Marta el 1. de junio siguiente. -El 13 de agosto fu rechazada la expedicin francesa que mandaba -Pedro Labatut cuando intent sorprender el Morro, y en los das 14 y -15 del mismo mes hall vigorosa resistencia en la Cinaga, retirndose -escarmentado. A fines de diciembre recibi la Real orden del 23 de julio, -nombrndole Capitn General en comisin de Venezuela, con retencin -del virreinato que tena en propiedad, y poniendo a sus rdenes -a D. Manuel Cajigal, mariscal de Campo, para que le destinase a -una u otra parte, segn lo tuviese por conveniente. Grave fu la situacin -del virrey en los comienzos del ao 1814. Nada ms duro en los -peligros—escribe el virrey—que carecer de los medios de defenderse -y arrostrarlos. Yo prefiero en el da cualquiera otra suerte, la ms -amarga, a la de volverme a ver en la situacin en que estuve en Santa -Marta durante tres aos, expuesto a perder hasta lo ms sensible para -un militar, la reputacin<a name="FNanchor_536" id="FNanchor_536" href="#Footnote_536" class="fnanchor">[536]</a>. Sucedanse los combates lo mismo en la -tierra que en el mar, unos adversos y otros favorables, mas siempre -luchando. Tanta gravedad adquirieron los sucesos de Venezuela, que -el virrey Montalvo destin a su segundo, a D. Manuel de Cajigal, para -que se pusiese al frente de la Capitana general de Venezuela, ya que -la idea de la Regencia era manifiestamente que no lo fuese ms Monteverde<a name="FNanchor_537" id="FNanchor_537" href="#Footnote_537" class="fnanchor">[537]</a>. -Aade que Boves logr completo triunfo en la batalla de -La Puerta, y del mismo modo Aymerich consigui laureles peleando y -cogiendo prisionero a D. Antonio Nario.</p> - -<p>Quiso Montalvo atraerse con dulces palabras a los revolucionarios -de Cartagena, a quienes mand una carta. El gobierno de dicha ciudad -me dijo en contestacin que por la gravedad de su contenido la remita -al Congreso, que era quien poda resolver acerca de ello<a name="FNanchor_538" id="FNanchor_538" href="#Footnote_538" class="fnanchor">[538]</a>. Despus -contest el Congreso lo que era de esperar, esto es, que deseaban<span class="pagenum"><a name="Page_429" id="Page_429">[429]</a></span> -cada da con ms entusiasmo la independencia. Relata luego el virrey -los hechos de Bolvar, fijndose especialmente en su conquista de Santa -Fe (12 diciembre 1814). Pronto iba a recibir Montalvo importantes auxilios, -porque el Rey, con fecha 25 de noviembre de 1814, le haba comunicado -que mandaba una expedicin compuesta de 10.000 hombres al mando -del mariscal de campo Don Pablo Morillo. El primer objeto de esta -expedicin—deca la Real orden reservada—es mantener la tranquilidad -en la capitana general de Venezuela, tomar a Cartagena de Indias -y auxiliar poderosamente a la pacificacin del Nuevo Reino de Granada<a name="FNanchor_539" id="FNanchor_539" href="#Footnote_539" class="fnanchor">[539]</a>. -Montalvo pudo ayudar a Morillo en la conquista de la ciudad -de Cartagena (6 diciembre 1815). Trabaj sin descanso en la pacificacin -interior del virreinato, y con fecha 21 de junio de 1817 previno -a los gobernadores que procurasen con todo cuidado contener las animosidades, -manifestando a sus sbditos, en ocasiones oportunas, que -todos son espaoles, vasallos de un mismo monarca, a cuyos ojos son -iguales los que se portan con la fidelidad debida a su Rey, sean espaoles -europeos o espaoles americanos<a name="FNanchor_540" id="FNanchor_540" href="#Footnote_540" class="fnanchor">[540]</a>. Termin Montalvo su -<i>Relacin de mando</i> el 30 de enero de 1810, y con esta fecha la hubo de -mandar al nuevo virrey D. Juan de Smano.</p> - -<p>Acerca del origen del nombre <i>Panam</i>, segn la opinin de muchos -autores, significa en lengua nueva, la ms extendida entre los indgenas -en aquellos tiempos, <i>sitio abundante en peces</i>; lo cual se conforma con lo -que escriba (1516) Pedro Arias de Avila al rey Fernando y a su hija -la princesa Doa Juana. Deca as: Vuestras Altezas sabrn que Panam -es una pesquera en la costa del mar del Sur y por pescadores -dicen los indios <i>panam</i>. Pedro de Arias Dvila, gobernador de Castilla -del Oro, y el licenciado Gaspar de Espinosa, fundaron a Panam -(15 agosto 1519). Poco despus Pedrarias orden al capitn Diego de -Albites que poblara a Nombre de Dios. Mereci Panam (15 septiembre -1521) el ttulo de ciudad y el honor de un blasn herldico que -consista en un escudo en campo de oro, partido verticalmente, con un -yugo y un haz de flechas en la mitad derecha, y en dos carabelas navegando -y una estrella en la parte superior en la mitad izquierda. Por -orla castillos y leones. Por lo que toca a la sede de Larin, despus de -la muerte, a fines de 1519, del obispo Quevedo, el nuevamente elegido -Fr. Vicente Pedraza trajo las instrucciones de trasladar el gobierno -eclesistico a Panam. Tampoco debemos pasar en silencio que la Audiencia -de Panam, la tercera que se fund en Amrica, fu instituda -por Real cdula de 26 de febrero de 1538 por el emperador Carlos V,<span class="pagenum"><a name="Page_430" id="Page_430">[430]</a></span> -abarcando su jurisdiccin, no slo el reino de Tierra Firme, compuesto -de las dos provincias de Castilla del Oro y Veraguas, sino tambin -desde el Estrecho de Magallanes hasta el golfo de Fonseca (provincias -del Ro de la Plata, Chile, Per y Nicaragua). Creada en 1543 la Audiencia -de los confines de Guatemala, se orden suprimir la de Panam.</p> - -<p>El gobierno de Panam pas de la autoridad de Guatemala, a la -dependencia del virreinato del Per despus de la victoria que D. Pedro -de La Gasca consigui sobre Pizarro en la batalla de Xaquixaguana -(1548).</p> - -<p>Restablecida la Audiencia de Panam por Real Cdula de 1563, se -dispuso la extincin de la de Guatemala. Panam tuvo que sufrir rudos -ataques de los corsarios ingleses; pero la desgracia mayor de la -ciudad fu el terrible incendio del 21 de febrero de 1644 que destruy -83 casas, el Seminario y la casa episcopal. Posteriormente el pirata -Morgan tom e incendi a Panam (1671). Nombrado presidente y capitn -general de Tierra Firme D. Antonio Fernndez de Crdoba y -Mendoza, lleg a ltimos de 1671 con la comisin de trasladar la ciudad -de Panam a sitio mejor, verificndose (21 enero 1673) el acto de -fundacin en la pequea pennsula inmediata al cerro y puerto de -Ancn. Poco despus se hicieron importantes fortificaciones para defender -la plaza. A pesar de todo, los piratas no dejaron tiempo adelante -en paz a los gobernadores de la ciudad. Creyndose que las -cosas marcharan mejor, la Corona destituy al gobernador Hurtado y -suprimi la Audiencia, agregando el territorio de su jurisdiccin a la -autoridad del virrey y de la Audiencia del Per (1718). Como fuesen -mayores las dificultades para el buen gobierno, a causa de la distancia -entre la colonia y las autoridades del Per, por Real Cdula de 21 de -julio de 1722 se restableci la Audiencia, cuyo presidente tena adems -el cargo de comandante general de Tierra Firme.</p> - -<p>El 2 de febrero de 1737 ocurri formidable incendio—que se llam -el <i>Fuego Grande</i>—en la nueva ciudad de Panam. Se quemaron dos terceras -partes de la poblacin, salvndose casi nicamente el arrabal de -Santa Ana, y por ello se repiti el siguiente estribillo:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Da de la Candelaria</div> -<div class="line">vsperas de San Bls,</div> -<div class="line">a las muchachas de adentro</div> -<div class="line">se les quem la ciudad.</div> -</div></div></div> - -<p>En el ao 1739 se realiz cambio radical, pues con fecha 20 de -agosto se expidi Real Cdula restableciendo el virreinato de Santa Fe, -incluyendo en l los territorios de Nueva Granada, Venezuela, Quito y<span class="pagenum"><a name="Page_431" id="Page_431">[431]</a></span> -las provincias de Panam y Veraguas. La provincia de Panam, qued, -sin embargo, con su gobernador y Audiencia, aunque subordinados -al virreinato.</p> - -<p>Por Real Cdula del 3 de junio de 1749 se fund la Universidad de -San Javier, en Panam, establecindose en el edificio de la Compaa -de Jess; y tambin por Real Cdula de 20 de junio de 1751 se suprimi -definitivamente la Audiencia, acordndose que el gobierno de dicha ciudad -dependiese del virrey de Nueva Granada, el obispado fuera sufragneo -del arzobispado de Lima y los tribunales de justicia estuvieran -bajo la Audiencia de Santa Fe.</p> - -<p>Establecida la Compaa de Jess en Panam, se dirigi, a mediados -del siglo <span class="smcap">xvi</span>, al Per. El superior de los Padres se llamaba Baltasar -de Pias, y con aquel carcter march al Per. Algunos de sus -religiosos permanecieron en Panam para establecer la comunidad en -Tierra Firme. All edificaron slido y magnfico edificio, terminado en -1751, en el que establecieron la Universidad de San Javier. Habindose -dispuesto la expulsin de los jesutas de todos los dominios espaoles, -lo fueron de Panam en la madrugada del 2 de agosto de 1767, encargndose -del edificio el gobernador Cabrejo. El 28 de agosto, con una -fuerte escolta, fueron los hijos de San Ignacio conducidos a Portobelo, -all embarcados para Cartagena, de donde salieron para Europa en -compaa de otros expulsados tambin de Nueva Granada.</p> - -<p>Los gobernadores que sucedieron a Cabrejo cumplieron con su deber; -pero, en los comienzos del siglo <span class="smcap">xix</span>, el brigadier D. Benito Prez, -virrey de Nueva Granada, resolvi establecer su autoridad en Panam, -dado el estado de rebelda de Santa Fe. El mismo da en que tom -posesin del cargo (21 marzo 1812), qued establecido el Tribunal de -la Real Audiencia.</p> - -<p>Consideremos el gobierno o presidencia de Quito (vulgarmente -Reino de Quito) y actualmente denominado Repblica del Ecuador<a name="FNanchor_541" id="FNanchor_541" href="#Footnote_541" class="fnanchor">[541]</a>. -Constituyse en el ao 1564, en cuyo tiempo se estableci la Real -Audiencia, que comprenda extenso territorio. La ciudad de Santiago -de Quito fu fundada el 15 de agosto de 1534, y la Audiencia se cre -por Real Cdula dada en Guadalajara el 25 de agosto de 1563, siendo -su primer presidente Hernando de Santilln, a quien sucedi D. Lope -Dez Aux de Armendriz y a ste otros presidentes. Nada de particular -ofrece la historia del Ecuador durante la centuria dcimasexta, ni -aun en las dos siguientes, reducida a disensiones interiores y exteriormente -a las tentativas que los piratas hicieron en las costas. Recurdese -que a fines de 1621 y en 1709 los filibusteros recorran las costas,<span class="pagenum"><a name="Page_432" id="Page_432">[432]</a></span> -saqueando a Guayaquil y otros puertos. Aunque en los comienzos del -siglo <span class="smcap">xvii</span> se fortific a Guayaquil para defenderlo de los corsarios, -cay al fin en poder de ellos el ao 1687. No pasaremos en silencio el -motn popular acaecido en Quito en 1592, que fu enrgica protesta -contra la Real Cdula de Felipe II estableciendo el impuesto de alcabalas. -Ni el presidente Barros, ni los oidores de la Audiencia, ni los -jesutas, ni otros religiosos de diferentes Ordenes, pudieron contener el -movimiento. Los revoltosos proclamaron rey de Quito a un ciudadano -llamado Carrera, quien no acept la Corona, siendo por ello azotado -pblicamente. El virrey Mendoza dispuso que Arana con 300 hombres -marchase a Quito para castigar a los revoltosos, lo que consigui con -poco trabajo. Carrera mereci el nombramiento de alfrez real, hereditario -para su familia, y los jesutas disfrutaron desde entonces algunas -rentas por su patriotismo. Que el virrey Mendoza y otros virreyes interviniesen -en los asuntos de Quito se explica porque este pas en lo -poltico y militar estaba sujeto al virrey del Per, y en lo eclesistico -al metropolitano de Lima.</p> - -<p>Tiempo adelante el Ecuador, siguiendo el ejemplo de otras colonias -americanas, manifest sus deseos de independencia, que proclam -en Quito el 10 de agosto de 1809.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_433" id="Page_433">[433]</a></span></p> - -<h3 id="CAPITULO_XXVII">CAPITULO XXVII</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Gobierno del Ro de la Plata o de Buenos Aires.—D. Pedro -de Mendoza hasta Arias de Saavedra (4. vez).—Saavedra -derrotado por los uruguayos.—Introduccin de negros—Funciones -religiosas.—Enemiga del cabildo a los abogados.—Gobierno -de Gngora.—La Universidad en Buenos Aires.—El -oidor Prez de Salazar.—El gobernador Cspedes.—La -Audiencia.—Gobierno de Dvila.—El gobernador La Cueva -es excomulgado.—Canonizacin de San Fernando.—Desgracias -en el pas.—Gobierno de Abendao, de Mxica, de -Cabrera, de Laxis, de Ruiz de Baigorri, de Mercado y de -Martnez Salazar.—La Audiencia.—Gobierno de Garro, -Herrera y Prado.—La colonia del Sacramento.—El gobernador -Zabala: sus hechos ms notables.—Cambio de posesiones -entre Portugal y Espaa.—Conducta de los jesutas.—Los -gobernadores Salcedo, Ortiz de Rosas y Andonaegui—El -gobernador Ceballos.—Virreinato de Buenos -Aires.—Los virreyes Ceballos, Ortiz, marqus de Loreto y -otros.—Los virreyes Malo de Portugal, Avils y del Pino.—Derrota -de nuestra flota.—Los ingleses toman a Buenos -Aires.—Liniers.—Gobierno de Tucumn.</span></p> - -<p class="p2">Conviene no olvidar que despus de la fundacin de Buenos Aires -por D. Pedro de Mendoza en la orilla derecha del Ro de la Plata (2 -febrero 1536) y de su gobierno; despus de Juan de Ayolas, fundador -de la Asuncin, muerto por los salvajes, y despus de otros gobernadores, -fu nombrado Juan de Garay, quien ech los cimientos de <i>Buenos -Aires</i> (11 junio 1580), pues la que fundara Mendoza haba sido despoblada. -Habremos de recordar tambin que si en el ltimo cuarto del -siglo <span class="smcap">xvi</span> se sucedieron en el Plata siete gobernadores espaoles que -nada hicieron para conquistar el Uruguay, en los albores del <span class="smcap">xvii</span> apareci -Arias de Saavedra, que comenz a gobernar en agosto de 1600; -pero la Cdula confirindole el mando en propiedad es del 18 de septiembre -de 1601. Antes se haba distinguido como protector de los indios -pacficos y fu severo con los enemigos de Espaa. Como hijo de la -Asuncin (hoy capital del Paraguay) amaba a su tierra, y como gober<span class="pagenum"><a name="Page_434" id="Page_434">[434]</a></span>nante -espaol era fiel a la metrpoli. A la cabeza de unos 500 soldados -parti de la Asuncin hacia las tierras uruguayas. Los indios se prepararon -a la lucha y se dirigieron a encontrar al enemigo, decididos a -no consentir la entrada en territorio patrio. Siguieron su camino los -espaoles, importndoles poco los preparativos de los indgenas. Hallronse -en frente unos de otros. Murieron—segn relacin de los historiadores—los -500 soldados, pudiendo slo escapar Saavedra para ser -portador de la derrota. En un cuarto de siglo los indgenas uruguayos -se haban preparado para resarcirse de las desgracias que les haban -ocasionado Zrate y Garay. El gobernador, con ruda franqueza, escribi -a la corte declarando su impotencia para dominar el Uruguay, y -aconsejando que las armas espirituales, la predicacin y las dulzuras de -la fe haran efecto en la condicin spera de aquellos indios. Examin -el Consejo de Indias la indicacin de Saavedra, y Felipe III, en 5 de -julio de 1608, aprob la conquista pacfica.</p> - -<p>Consta oficialmente que unos dos aos antes, siendo gobernador y -capitn general y justicia mayor de las provincias del Ro de la Plata -el Sr. Hernandarias de Saavedra, solicit el cabildo de Buenos Aires -al Rey se sirviera darle licenia para meter trescientos negros para -el sustento desta tierra...<a name="FNanchor_542" id="FNanchor_542" href="#Footnote_542" class="fnanchor">[542]</a>.</p> - -<p>Pasados algunos das, habiendo fallecido el conde de Monterrey, -virrey del Per, la Audiencia de la Plata asumi el gobierno<a name="FNanchor_543" id="FNanchor_543" href="#Footnote_543" class="fnanchor">[543]</a>.</p> - -<p>El cabildo de Buenos Aires, en agradecimiento a las <i>once mil vrgenes</i>, -por cuya intercesin Dios haba librado de la plaga de la langosta -a la ciudad y sus trminos, acord que desde el da de San Lucas -(18 octubre 1607) hasta el de las once mil vrgenes (21 del mismo -mes y ao), se hiciesen procesiones solemnes con la asistencia de todos -los conventos<a name="FNanchor_544" id="FNanchor_544" href="#Footnote_544" class="fnanchor">[544]</a>.</p> - -<p>Asunto de capital inters debi ser la introduccin de negros en -Buenos Aires, por cuanto algn tiempo despus el cabildo comision al -padre Juan Romero, Rector del Colegio de Jesutas, que march a Espaa -para que insistiera con el Rey sobre dicho asunto<a name="FNanchor_545" id="FNanchor_545" href="#Footnote_545" class="fnanchor">[545]</a> y sobre -otros. Tiempo adelante, esto es, el 21 de julio de 1610, volvi el cabildo - suplicar a Su Majestad que permitiese importar negros para -emplearlos en los trabajos agrcolas, por cuanto era grande la escasez -de indios<a name="FNanchor_546" id="FNanchor_546" href="#Footnote_546" class="fnanchor">[546]</a>. Acordse en la sesin del 7 de febrero de 1611 que se<span class="pagenum"><a name="Page_435" id="Page_435">[435]</a></span> -fundase un Hospital y una Ermita dedicados a San Martn, patrn de -la ciudad, en el lugar elegido por Juan de Garay, fundador de Buenos -Aires<a name="FNanchor_547" id="FNanchor_547" href="#Footnote_547" class="fnanchor">[547]</a>. Al mes siguiente, mejor pensado el asunto, se dispuso que se -hicieran dichos edificios en el camino que va al Riachuelo desta ciudad, -donde est ms cerca del comercio, etc.<a name="FNanchor_548" id="FNanchor_548" href="#Footnote_548" class="fnanchor">[548]</a>.</p> - -<p>Escribi D. Diego Martn Negrn al Rey (30 junio 1610), hacindole -saber que en aquellas provincias haba a la sazn 300.000 naturales -y 12.000 reducidos a la fe, y que habiendo consultado con los religiosos -ms graves del pas acerca de la persona ms apta para desempear -el cargo de <i>protector general de los indios</i>, contestaron que se -confiriese dicho ttulo a su antecesor Hernando Arias de Saavedra, -quien lo acept de muy buena gana. Posteriormente, en la sesin celebrada -por el cabildo el 21 de diciembre de 1611, se trat de asunto -asaz importante. Haca veinte aos largos que para acabar con las -hormigas y ratones, tan abundantes en la ciudad, se echaron suertes -con el objeto de elegir un Santo que fuese abogado contra aquella plaga, -prometiendo celebrar la fiesta de aquel hijo de Dios. Pero qu -Santo era ste? Unas personas decan que cupo la suerte a San Bonifacio -y San Sabino, otras que a San Saturnino. En esta duda, y como -la plaga iba siempre en aumento, se acord por el cabildo echar de -nuevo suertes. En efecto, se metieron varias cdulas o papeletas en un -sombrero, conteniendo una el nombre de San Saturnino, otra los de -San Bonifacio y San Sabino, doce con los respectivos de los doce Apstoles, -y algunas ms con otros Santos. Un nio, que se llam para el -caso, extrajo una de las cdulas, donde estaban los nombres de San Simn -y San Judas, acordndose entonces que fuese voto a Dios Nuestro -Seor de guardar la fiesta del dicho da todos los aos desde el que -viene, que ser la primera, y de hacer decir en la Iglesia Mayor una -misa cantada con su proesion, la qual se pague la limosna de los propios -de cabildo de limosna que para ello se sacare<a name="FNanchor_549" id="FNanchor_549" href="#Footnote_549" class="fnanchor">[549]</a>. Acabaron -los Santos Simn y Judas con las hormigas y ratones? Las actas del -cabildo de Buenos Aires guardan silencio sobre el particular.</p> - -<p>Por carta del Rey fechada en San Ildefonso el 15 de octubre de -1611, y por otra del virrey D. Juan de Mendoza, marqus de Montesclaros, -tuvo noticia el cabildo del fallecimiento de la Reina D. Margarita, -mujer de Felipe III, el 3 del citado mes, celebrndose con este -motivo honras en la Iglesia mayor<a name="FNanchor_550" id="FNanchor_550" href="#Footnote_550" class="fnanchor">[550]</a>.</p> - -<p>No habremos de pasar en silencio un hecho que prueba la ignoran<span class="pagenum"><a name="Page_436" id="Page_436">[436]</a></span>cia -de aquellos tiempos. Corri la noticia de que pensaban venir a Buenos -Aires y ejercer su profesin de abogados D. Diego Fernndez de -Andrada, vecino de Santiago del Estero; Jos de Fuensalida, morador -en Crdoba, y Gabriel Snchez de Ojeda, residente ltimamente en -Chile. Reunido el cabildo el 22 de octubre de 1613, el regidor Miguel -del Corro, teniendo en cuenta que donde haba abogados no faltaban -pleitos, trampas y maraas, propuso, porque as convena al bien comn, -que no se admitiesen ni recibiesen en la ciudad. La proposicin -de Miguel del Corro fu aceptada por el cabildo, dndose aviso -a los dichos tres letrados, donde quiera que se les alcanzase, que no -vengan a esta ciudad sin orden de S. M., seor virrey o Real Audiencia<a name="FNanchor_551" id="FNanchor_551" href="#Footnote_551" class="fnanchor">[551]</a>.</p> - -<p>Por entonces (25 marzo 1614), el arzobispo de la Plata se quej al -Rey de la conducta del presidente de la Real Audiencia, quien se entrometa -a querer gobernar espiritual y temporal so color de buen celo, -alabando como se merece su persona en lo dems...<a name="FNanchor_552" id="FNanchor_552" href="#Footnote_552" class="fnanchor">[552]</a>.</p> - -<p>Desde el Real sitio de San Lorenzo (7 septiembre 1614), fu nombrado -por cuarta vez gobernador de Buenos Aires D. Hernando Arias -de Saavedra. Era digno de ocupar cargo tan elevado y se atrajo generales -simpatas, aunque—como despus veremos—tuvo tambin enemigos -que le persiguieron con saa. En esta poca de su mando, como en -las anteriores, pudo contener a los indios fronterizos que, sin respeto -alguno, penetraban en el gobierno de Buenos Aires. Acordse en el -cabildo celebrado el 10 de junio de 1615, escribir al virrey del Per -dndole noticia de haber tomado posesin del gobierno de las provincias -de la Plata Hernando Arias de Saavedra<a name="FNanchor_553" id="FNanchor_553" href="#Footnote_553" class="fnanchor">[553]</a>. Desde que Negrn -dej el gobierno hasta el nombramiento de Hernandarias, carecen de -inters los hechos que se sucedieron.</p> - -<p>Veinte das despus de la citada comunicacin al virrey del Per, -volvi a tratarse del asunto de la esclavitud, asunto que tena preocupados -al cabildo y al pueblo de Buenos Aires. Se acord escribir al -Rey y al Real Consejo de las Indias para que se les conceda algunas -lienias de esclavos para sustentar nuestras haciendas de labranas -y estanias porque de otra suerte ser la total destruin deste puerto -y ciudad<a name="FNanchor_554" id="FNanchor_554" href="#Footnote_554" class="fnanchor">[554]</a>.</p> - -<p>Temeroso el gobernador Hernando Arias de un ataque al puerto -por la escuadra holandesa, dispuso que se tomasen algunas medidas<span class="pagenum"><a name="Page_437" id="Page_437">[437]</a></span> -para la defensa, despachndose tambin una chalupa a la isla de Maldonado -y puertos a tomar lengua de lo que oviere<a name="FNanchor_555" id="FNanchor_555" href="#Footnote_555" class="fnanchor">[555]</a>.</p> - -<p>Preocup de igual modo al cabildo que la peste que a la sazn diezmaba -al Per se propagase a las provincias de la Plata. En su virtud, -y, para librarse de ella, se tom el acuerdo de hacer dos procesiones, -una a Santo Domingo y otra a San Francisco<a name="FNanchor_556" id="FNanchor_556" href="#Footnote_556" class="fnanchor">[556]</a>. Ya en el camino de -las procesiones, no haba de faltar la que en el da de San Simn y San -Judas se mand hacer a los patronos de la plaga de ratones y de hormigas, -como tambin, adems de las funciones religiosas, se acord -correr toros y jugar caas en el da de San Martn, patrn de la ciudad<a name="FNanchor_557" id="FNanchor_557" href="#Footnote_557" class="fnanchor">[557]</a>.</p> - -<p>Las alteraciones y levantamientos de los indios, los cuales llegaron -al extremo de hacer cautivos a varios espaoles, obligaron al gobernador -Arias a salir de Buenos Aires con algunas fuerzas para dirigirse -hacia el Norte de la provincia<a name="FNanchor_558" id="FNanchor_558" href="#Footnote_558" class="fnanchor">[558]</a>. Volvi el gobernador despus -de castigar a los revoltosos, renunciando luego el cargo (8 julio -1617)<a name="FNanchor_559" id="FNanchor_559" href="#Footnote_559" class="fnanchor">[559]</a>.</p> - -<p>Noticia importante lleg de Madrid. El Rey, con fecha 16 de diciembre -de 1617, dispuso dividir en dos el gobierno del Ro de la Plata: -el del <i>Ro de la Plata</i> (Buenos Aires), y el de <i>Guayra</i> <i>Paraguay</i> -(Asuncin)<a name="FNanchor_560" id="FNanchor_560" href="#Footnote_560" class="fnanchor">[560]</a>. Del primero nombr gobernador a D. Diego de Gngora, -caballero del hbito de Santiago<a name="FNanchor_561" id="FNanchor_561" href="#Footnote_561" class="fnanchor">[561]</a>, y del segundo Don Manuel -Fras.</p> - -<p>Dos das despus de tomar posesin del cargo, el cabildo di la noticia -al virrey y Real Audiencia del Per<a name="FNanchor_562" id="FNanchor_562" href="#Footnote_562" class="fnanchor">[562]</a>. Poca benevolencia manifest -el cabildo con el ex-gobernador Arias de Saavedra, por cuanto al -tener noticia que se dispona marchar a la ciudad de Santa Fe, se trat -de exigirle fianza por el tiempo de su residencia, no sin afirmar que -haba hecho agravios y daos a la ciudad<a name="FNanchor_563" id="FNanchor_563" href="#Footnote_563" class="fnanchor">[563]</a>. Hasta tal punto lleg la -enemiga al ex-gobernador, que el cabildo escribi al Rey, al Consejo -Real de las Indias, al virrey Prncipe de Esquilache y a la Real Audiencia -de la Plata, para que lo antes posible se mandase la persona -encargada de tomar la residencia a D. Hernando Arias<a name="FNanchor_564" id="FNanchor_564" href="#Footnote_564" class="fnanchor">[564]</a>. En el mismo -cabildo se dispuso rogar al Rey que procurase la pronta llegada de<span class="pagenum"><a name="Page_438" id="Page_438">[438]</a></span> -un obispo para la provincia de Buenos Aires, siendo tiempo adelante -nombrado D. Pedro Carranza. Cada vez era mayor el enojo entre el -cabildo y Hernando Arias, indicndolo as lo acordado en la sesin del -1. de julio de 1620<a name="FNanchor_565" id="FNanchor_565" href="#Footnote_565" class="fnanchor">[565]</a>.</p> - -<p>En el cabildo del 9 de marzo de 1621, el gobernador D. Diego de -Gngora di la grata noticia de que el Rey haba despachado cdula y -carta al obispo Carranza, hacindole saber que Su Santidad haba beatificado - <i>San Isidro</i> de Madrid, con cuyo motivo se dispuso que se celebrasen -procesiones y otras fiestas en seal de regocijo<a name="FNanchor_566" id="FNanchor_566" href="#Footnote_566" class="fnanchor">[566]</a>.</p> - -<p>Conviene no olvidar que con fecha 4 de mayo de 1621 Fray Pedro -de Carranza, obispo del Ro de la Plata, escribi al Rey dndole cuenta -de su llegada al puerto de Buenos Aires (9 de enero), del estado indecente -en que hall el edificio de la Catedral, de la poca paz que reinaba -en el pas, de la rectitud del gobernador Gngora y de la necesidad -de poner Audiencia, no sin olvidar la conveniencia de que los gobernadores -fuesen personas de experiencia y temerosos de Dios<a name="FNanchor_567" id="FNanchor_567" href="#Footnote_567" class="fnanchor">[567]</a>.</p> - -<p>Suceso interesante registraremos en este lugar: el papa Gregorio -XV, con fecha 8 de agosto de 1621, di un Breve fundando la Universidad -y Academia de la ciudad de la Plata en el Colegio de la Compaa -de Jess, noticia que se recibi con mucha alegra en todo el pas -argentino, y que—como era de esperar—contribuy mucho a la mayor -cultura de aquella parte de Amrica. La alegra del mes de marzo se -convirti en tristeza en el mes de junio. La peste tena afligida a la -ciudad; pero se hall un medio para evitarla, cual era, como otras veces, -tomar por intercesor y abogado a algn santo. Este santo deba ser -San Roque<a name="FNanchor_568" id="FNanchor_568" href="#Footnote_568" class="fnanchor">[568]</a>. Tratse de hacer una ermita; pero como la cofrada de -los bienaventurados San Sebastin y San Fabin tena acordado construir -otra para los citados ltimos santos, dispusieron los de San Roque -pedir que la imagen de este santo se colocase en la ermita de aqullos, -si bien las cofradas deban ser dos, una de San Sebastin y San Fabin, -y otra de San Roque<a name="FNanchor_569" id="FNanchor_569" href="#Footnote_569" class="fnanchor">[569]</a>. A tal punto lleg a amedrentar la peste -a la poblacin de Buenos Aires, que el cabildo, recordando que en los -dos ltimos meses haban fallecido ms de 1.000 personas, requiri al -gobernador para que no abandonase a Buenos Aires con la excusa de -hacer una visita a las provincias; mas, si a pesar de ello quisiere salir -a la dicha bisita, este cabildo lo contradise una y dos y tres besses y -protesta que, si en este puerto sucediere algn dao, sea por quenta,<span class="pagenum"><a name="Page_439" id="Page_439">[439]</a></span> -costa y riesgo de su merced...<a name="FNanchor_570" id="FNanchor_570" href="#Footnote_570" class="fnanchor">[570]</a>. Aproximbase el 16 de agosto, da -de San Roque, y en el cabildo del 9 de agosto de 1621, se tom el -acuerdo de hacer en aquel da prossesion y fiesta con bisperas y misa -cantada y sermon en la Iglesia Catedral<a name="FNanchor_571" id="FNanchor_571" href="#Footnote_571" class="fnanchor">[571]</a>. Tratse en el cabildo -del 15 de septiembre de 1621, del recibimiento que deba hacerse al -obispo Fray Pedro de Carranza<a name="FNanchor_572" id="FNanchor_572" href="#Footnote_572" class="fnanchor">[572]</a>, y en el del 15 de noviembre de -dicho ao se acord, ya que en aquella fecha nada se hizo por estar -la tierra enferma, celebrar fiestas de toros y caas<a name="FNanchor_573" id="FNanchor_573" href="#Footnote_573" class="fnanchor">[573]</a>.</p> - -<p>Recibise la noticia de la muerte de Felipe III en Buenos Aires (comienzos -de febrero de 1622)<a name="FNanchor_574" id="FNanchor_574" href="#Footnote_574" class="fnanchor">[574]</a>, celebrndose con tal motivo suntuosas -exequias, como tambin juegos de caas, corridas de toros y luminarias -con ocasin de la jura de Felipe IV. A los pocos das se dirigi el Rey -al cabildo, dicindole que todos los enemigos de la Corona de Espaa -estaban armados contra ella en Italia, Flandes y Alemania, mientras -los corsarios holandeses, turcos y de otras naciones, con gran nmero -de bajeles, realizaban muchos y continuos robos en las costas de estos -reinos y carrera de las Indias, y asimismo como por estar mi patrimonio -Real tan exausto y consumido que por nengun caso se puede sacar -del sustancia conque acudir a el remedio de tan grandes y peligrosos -daos, a sido forzoso valerme de mis buenos y leales basallos, pidindoles -un donativo y emprstito tan cuantioso como lo requiere la nesesidad -y ocasin presente...<a name="FNanchor_575" id="FNanchor_575" href="#Footnote_575" class="fnanchor">[575]</a>.</p> - -<p>Lleg a ltimos de 1623 D. Alonso Prez de Salazar, oidor de la -Audiencia de la Plata, con el propsito de tomar la residencia a los gobernadores -D. Diego Marn Negrn y D. Hernn Arias de Saavedra<a name="FNanchor_576" id="FNanchor_576" href="#Footnote_576" class="fnanchor">[576]</a>.</p> - -<p>Despus de sucesos poco importantes, ocup el gobierno (septiembre -de 1624)<a name="FNanchor_577" id="FNanchor_577" href="#Footnote_577" class="fnanchor">[577]</a>, D. Francisco de Cspedes, natural de Sevilla. En su -tiempo se realizaron grandes y necesarias fortificaciones en el puerto -de la ciudad de Buenos Aires. Luego (12 febrero 1625) recibi Cspedes -carta del Adelantado del Ro de la Plata, gobernador de la provincia -de Tucumn, ofrecindose y ponindose gustoso a sus rdenes<a name="FNanchor_578" id="FNanchor_578" href="#Footnote_578" class="fnanchor">[578]</a>;<span class="pagenum"><a name="Page_440" id="Page_440">[440]</a></span> -tambin tuvo aviso de que una escuadra holandesa, compuesta de 40 -velas, se hallaba sobre Pernambuco, aviso que tambin se comunic al -virrey de Chile a fin de que estuviesen preparados a la defensa<a name="FNanchor_579" id="FNanchor_579" href="#Footnote_579" class="fnanchor">[579]</a>. -No fueron cordiales las relaciones entre el gobernador Cspedes y la -Audiencia de la ciudad de la Plata, dndose el caso de que D. Diego -Martnez de Prado, juez comisario de dicha Audiencia, se present en -Buenos Aires, disponiendo que el gobernador saliese de la ciudad hasta -averiguar si eran verdaderas o falsas las denuncias<a name="FNanchor_580" id="FNanchor_580" href="#Footnote_580" class="fnanchor">[580]</a>. Cspedes, durante -su ausencia, nombr como su teniente y justicia mayor a Pedro -Gutirrez, diciendo entonces el citado seor juez, que si Cspedes no -poda usar de los oficios de gobernador y capitn general, menos podra -nombrar teniente<a name="FNanchor_581" id="FNanchor_581" href="#Footnote_581" class="fnanchor">[581]</a>. El cabildo tampoco se puso al lado de Cspedes. -La Audiencia de la ciudad de la Plata nombr a Diego Martnez de -Prado para conoser de los essesos y delitos que se an cometido contra -la Real hacienda por el Sr. D. Francisco de Cspedes, gobernador, y -sus ijos y contra otras personas de esta ciudad...<a name="FNanchor_582" id="FNanchor_582" href="#Footnote_582" class="fnanchor">[582]</a>. Es de advertir -que ya (13 enero 1628) Martnez de Prado haba dado orden de poner -en prisin a Cspedes<a name="FNanchor_583" id="FNanchor_583" href="#Footnote_583" class="fnanchor">[583]</a>, y pocos das despus, en el cabildo de 21 de -febrero del citado ao se ley una carta de Hernn Arias de Saavedra, -anunciando que la Real Audiencia le haba nombrado para continuar las -comisiones de que estaba encargado Martnez de Prado<a name="FNanchor_584" id="FNanchor_584" href="#Footnote_584" class="fnanchor">[584]</a>. Inmediatamente -public Arias de Saavedra que fuese repuesto en su cargo Francisco -de Cspedes, siendo de creer que en la visita de aqul a Buenos -Aires nada encontr censurable en la conducta del gobernador. As -debi ser, por cuanto en el cabildo del 24 de octubre de 1629, el procurador -general de la ciudad, D. Diego Ruiz de Ocaa, hizo notar que -Cspedes consigui pacificar las provincias del Uruguay y dems convecinas, -como tambin los despoblados que hay hasta Crdova, Tucumn -y Santa Fe. Del mismo modo en las cosas tocantes al servicio de S. M. -y buen cobro de su hacienda Real he procedido con el celo, cuidado y -diligencia de fiel y legal ministro, sealndose por las acertadas disposiciones -que di para la defensa de la tierra y ofensa del enemigo. -Por todo ello se acord pedir al Rey la continuacin de Cspedes en su -importante cargo<a name="FNanchor_585" id="FNanchor_585" href="#Footnote_585" class="fnanchor">[585]</a>. Sin embargo, las opiniones acerca de la conducta -del mencionado gobernador no estaban conformes, pues, desde Buenos -Aires (8 octubre 1630), escribieron al Rey una carta los Padres Fray<span class="pagenum"><a name="Page_441" id="Page_441">[441]</a></span> -Francisco Barreto, Fray Luis de Herrera, Fray Gabriel Arias y Fray -Toms de Solorines—carta ratificada por Gabriel de Peralta, gobernador, -provisor y vicario general del obispado del Ro de la Plata—en -la cual afirmaban que persegua al obispo, prelado, religiosos y seglares -que le decan verdades y volvan por el aumento de la Real hacienda, -que tena destruda dicha Real hacienda, que tanto l como sus dos -hijos se haban hecho ricos y poderosos, y que puso preso y quiso quitar -la vida al capitn Juan de Vergara, regidor perpetuo<a name="FNanchor_586" id="FNanchor_586" href="#Footnote_586" class="fnanchor">[586]</a>.</p> - -<p>Pasado algn tiempo, queriendo dicha autoridad dar muestras de -consideracin y cario al seor obispo de Paraguay, quien por entonces -visitaba a Buenos Aires, dispuso que a su costa se hiciesen fiestas -de toros y juegos de caas<a name="FNanchor_587" id="FNanchor_587" href="#Footnote_587" class="fnanchor">[587]</a>.</p> - -<p>El gobernador Cspedes, al tener noticia de que los holandeses, -enemigos de Espaa, se haban apoderado de la ciudad y puerto de la -baha en la costa del Brasil, orden que se fortificase la ciudad y puerto -de Buenos Aires<a name="FNanchor_588" id="FNanchor_588" href="#Footnote_588" class="fnanchor">[588]</a>. Con razn, en carta que por entonces escribi -al Rey, le hubo de decir que no le cogeran de improviso los 40 navos -holandeses que se disponan a subir tierra adentro por algunos ros<a name="FNanchor_589" id="FNanchor_589" href="#Footnote_589" class="fnanchor">[589]</a>.</p> - -<p>Fijse Cspedes en atraerse con medios pacficos a los uruguayos. -Estableci comercio con ellos, mand misiones franciscanas y jesuticas -y consigui que los charras cediesen en su hostilidad a los espaoles. -Ms feliz fu todava con los chans, pues abandonaron sus guaridas -del ro Negro, bajando a tierra firme, donde comenzaron la edificacin -del pueblo de Santo Domingo de Soriano (1624). Del Uruguay -se sac carbn y lea, y ganados (vacas y caballos). A la cra de ganados -se dedicaron aquellas tierras, como si no fuesen tambin a propsito -para la agricultura. Segn Bauz, los campos uruguayos no -merecieron del conquistador y del vecindario de Buenos Aires otro -destino que el de ser dedicados a la cra de animales<a name="FNanchor_590" id="FNanchor_590" href="#Footnote_590" class="fnanchor">[590]</a>. Tuvo el sentimiento -de que bajo su gobernacin, los indios del Chaco, arrostrando -el poder espaol, destruyeron completamente la Reduccin de la Concepcin -del Bermejo.</p> - -<p>Comenz el gobierno de D. Pedro Esteban Dvila. Aunque fu nombrado -el 11 de octubre de 1629, tard ms de dos aos en tomar pose<span class="pagenum"><a name="Page_442" id="Page_442">[442]</a></span>sin<a name="FNanchor_591" id="FNanchor_591" href="#Footnote_591" class="fnanchor">[591]</a>. -Su primera idea, que fu salir al frente de algunas fuerzas para -castigar a los indios del Chaco, ms imprudentes cada da y ms amenazadores, -encontr oposicin de parte del cabildo, el cual hizo presente -al gobernador los perjuicios que podan seguirse quedando esta ciudad -y provincias sin cabeza ni quien gobierne las armas...<a name="FNanchor_592" id="FNanchor_592" href="#Footnote_592" class="fnanchor">[592]</a>. No slo -preocuparon al gobernador las rebeliones de los indios, sino los enemigos -de Espaa, ya apoderados de Pernambuco en la costa de Brasil<a name="FNanchor_593" id="FNanchor_593" href="#Footnote_593" class="fnanchor">[593]</a>. -Que D. Pedro Esteban Dvila no desisti de su viaje, era buena prueba -la peticin que el cabildo le hizo, de que suspendiese la marcha a las -Reducciones del Uruguay, en razn del levantamiento de indios y de la -amenaza de los holandeses que se hallaban en las costas brasileas<a name="FNanchor_594" id="FNanchor_594" href="#Footnote_594" class="fnanchor">[594]</a>. -Volvi el cabildo a rogarle que no abandonase la ciudad<a name="FNanchor_595" id="FNanchor_595" href="#Footnote_595" class="fnanchor">[595]</a>. Un ao -despus, cuando el gobernador estaba decidido a salir de Buenos Aires -a la pacificacin y allanamiento de los indios alados y reedificacin -de la ciudad del ro Bermejo..., insisti el cabildo para que suspendiese -el viaje por la causa y razones ya dichas<a name="FNanchor_596" id="FNanchor_596" href="#Footnote_596" class="fnanchor">[596]</a>. March, sin embargo, -volviendo pronto despus de castigar a los indios.</p> - -<p>Importa recordar que en el cabildo del 29 de noviembre de 1637 -se present D. Mendo de la Cueva y Benavides con el nombramiento -de gobernador, capitn general y justicia mayor de las provincias del -Ro de la Plata, nombramiento que tena la fecha del 24 de diciembre -de 1636. Apenas el gobernador La Cueva haba tomado posesin del -cargo, cuando ocurri un suceso que tuvo grande resonancia en Buenos -Aires y en general en toda Amrica. Es el caso que Fray Cristbal -de Aresti, obispo de Buenos Aires, se atrevi, por motivos ftiles -y sin importancia, excomulgar al gobernador (24 diciembre 1637). Si -poco antes (15 abril 1636) el Rey encarg a D. Luis Jernimo Fernndez -de Cabrera, conde de Chinchn y virrey del Per, tomase residencia -a D. Pedro Esteban Dvila, gobernador que haba sido de Buenos -Aires<a name="FNanchor_597" id="FNanchor_597" href="#Footnote_597" class="fnanchor">[597]</a>, lo que preocupaba a todos era el asunto de la excomunin -que en un momento de mal humor lanzara el obispo Aresti sobre el -gobernador. El cabildo, en nombre de la ciudad, pidi al prelado que -levantara la excomunin<a name="FNanchor_598" id="FNanchor_598" href="#Footnote_598" class="fnanchor">[598]</a>, insistiendo en su peticin pocos das despus<a name="FNanchor_599" id="FNanchor_599" href="#Footnote_599" class="fnanchor">[599]</a>. -No cedi el prelado, sino antes, por el contrario, se dispuso a<span class="pagenum"><a name="Page_443" id="Page_443">[443]</a></span> -marchar a la ciudad de la Plata, no queriendo oir las splicas de los individuos -del cabildo<a name="FNanchor_600" id="FNanchor_600" href="#Footnote_600" class="fnanchor">[600]</a>. As lo hizo. El cabildo se dirigi entonces al -provisor del obispado con el mismo ruego<a name="FNanchor_601" id="FNanchor_601" href="#Footnote_601" class="fnanchor">[601]</a>. A tal punto llegaron las -cosas que vino a poner paz D. Juan de Palacios, visitador de la Real -Audiencia de la Plata<a name="FNanchor_602" id="FNanchor_602" href="#Footnote_602" class="fnanchor">[602]</a>.</p> - -<p>Exiga la importancia del asunto, que tanto el Rey como el virrey -escribiesen al gobernador, el primero en carta fechada en Madrid a 14 -de agosto de 1634, y el segundo en carta escrita en Lima el 1. de septiembre -de 1638. Dcese en ellas que Su Majestad trata con Su Santidad -de que se canonice el seor rrey D. Fernando, y que ay ya echas -ynformasiones, y para conseguirle a sus espensas es menester muchos -ducados, y su patrimonio est mui gastado y assi encarga a los cabildos -seculares eclesisticos y seglares hagan que sus sbditos acudan -con lo que ms pudieren para esta santa obra<a name="FNanchor_603" id="FNanchor_603" href="#Footnote_603" class="fnanchor">[603]</a>. Dispsose el gobernador -a emprender la marcha a Calchaqui para reducir a los indios rebeldes, -y como siempre, el cabildo manifest que no convena saliese de -la ciudad, atendiendo a que los holandeses andaban con deseos de venir -a Buenos Aires<a name="FNanchor_604" id="FNanchor_604" href="#Footnote_604" class="fnanchor">[604]</a>.</p> - -<p>Reunise el cabildo (8 noviembre 1640) para dar lectura al nombramiento -de gobernador y capitn general de las provincias del Ro de la -Plata, hecho a favor de D. Francisco de Abendao y Baldivia<a name="FNanchor_605" id="FNanchor_605" href="#Footnote_605" class="fnanchor">[605]</a>. Jur -y tom posesin del cargo; pero en el cabildo del 13 de diciembre del -citado ao se present Cdula y provisin del Rey, fecha en Madrid el -13 de enero de 1640, haciendo merced a D. Ventura de Mxica del cargo -y oficios de gobernador, capitn general y justicia mayor de las provincias -del Ro de la Plata<a name="FNanchor_606" id="FNanchor_606" href="#Footnote_606" class="fnanchor">[606]</a>. Tiene cierta curiosidad la ordenanza -por la cual se mand a don Mendo de la Cueva se abstuviese de hablar -mal de los vecinos con pena de 1.000 pesos para la Real cmara por mitad -y gastos de las casas del cabildo<a name="FNanchor_607" id="FNanchor_607" href="#Footnote_607" class="fnanchor">[607]</a>. A los seis meses siguientes, -habiendo fallecido don Ventura de Mxica, el presidente de la Audiencia -de las Charcas, nombr a don F. Andrs de Sandobal<a name="FNanchor_608" id="FNanchor_608" href="#Footnote_608" class="fnanchor">[608]</a>. Al poco -tiempo el marqus de Mancera, virrey del Per, hizo el nombramiento -de nuevo gobernador y capitn general en favor de don Jernimo Luis -de Cabrera<a name="FNanchor_609" id="FNanchor_609" href="#Footnote_609" class="fnanchor">[609]</a>. Tratse en el cabildo de 23 de julio de 1642, del reme<span class="pagenum"><a name="Page_444" id="Page_444">[444]</a></span>dio -para combatir la peste de enfermedades contagiosas que causaban -tantas muertes, acordndose hacer rogativas con su procesin nueve -das seguidos<a name="FNanchor_610" id="FNanchor_610" href="#Footnote_610" class="fnanchor">[610]</a>. Desde el ao 1642 al 1645, pocos hechos importantes -se sucedieron en Buenos Aires. Digno de alabanza fu el gobierno de -Cabrera, mereciendo tambin iguales aplausos el almirante don Luis de -Aresti, teniente general de gobernador y justicia mayor. Por entonces, -la separacin de Portugal de la Corona de Espaa, trajo como -consecuencia alguna intranquilidad en Buenos Aires.</p> - -<p>Refieren los escritores coetneos que Don Jacinto de Laris (1646-1652), -visit las Reducciones que los jesutas haban fundado al Sur del -Panam y se acarre muchos adversarios, porque intent privar a los -eclesisticos del derecho de adquirir bienes races.</p> - -<p>Aaden tambin que don Pedro Ruiz de Baigorri (1653-1660), tuvo -que permitir el comercio con los holandeses, pues no poda recibir apoyo -de Espaa, que a la sazn estaba en guerra con la Gran Bretaa. Acerca -de otro orden de cosas consta que Buenos Aires, a mediados del siglo -XVII, tena unas 400 casas y se hallaba defendida por un fortn -con 150 soldados y 10 caones de hierro.</p> - -<p>De Don Alonso Mercado y Villacorta (1660-1663), slo refieren las -crnicas que hizo trasladar la ciudad de Santa Fe al sitio en que la -fund Garay.</p> - -<p>Ms importancia tiene don Jos Martnez Salazar. Bajo su gobierno -se estableci la Audiencia en Buenos Aires, hizo un censo de la poblacin, -fund la Reduccin de los Quilmes, reforz las milicias coloniales -con indios de las misiones y defendi a Santa Fe de los indios del -Chaco.</p> - -<p>Como en tiempo de don Jos Garro (1678-1682), los portugueses, -sin derecho alguno, fundasen la Colonia del Sacramento frente a Buenos -Aires, mand el gobernador contra ellos al Maestre de Campo don -Antonio Vera Mjica, con 260 espaoles y 3.000 indios procedentes de -las Reducciones administradas por los jesutas. La colonia fu tomada -por asalto; pero al hacerse la paz entre las dos naciones, se devolvi -a Portugal.</p> - -<p>Si de D. Jos Herrera y Sotomayor, sucesor de Garro, poco dicen -las crnicas, de D. Manuel del Prado y Maldonado, que comenz su -gobierno en 1700, se refiere que fortific la ciudad temiendo el ataque -de una armada dinamarquesa que recorra aquellos mares.</p> - -<p>Ilustr su nombre D. Alonso Juan de Valds Incln, sitiando y apoderndose -de la Colonia del Sacramento, con un ejrcito de indios gua<span class="pagenum"><a name="Page_445" id="Page_445">[445]</a></span>ranes, -devolvindose tambin a Portugal despus de la paz de Utrech -(1713.)</p> - -<p>El verdadero fundador de la nacin uruguaya fu D. Bruno Mauricio -de Zabala, gobernador del Ro de la Plata, quien destruy los establecimientos -fundados en la banda oriental por el corsario Moreau y -arroj a los portugueses que se haban fortificado en la pennsula de -Montevideo<a name="FNanchor_611" id="FNanchor_611" href="#Footnote_611" class="fnanchor">[611]</a>. Zabala levant un fuerte en la citada pennsula y dej -una guarnicin. Felipe V, por cdula dada el 16 de Abril de 1725, decret -la colonizacin del Uruguay, y el ao siguiente, a 20 de enero, -comenz la edificacin de <i>Montevideo</i>. Sin que su talla sea gigantesca, -es D. Bruno Mauricio de Zabala de estatura elevada, cuerpo bien -proporcionado, arrogante sin presuncin y con una presencia magestuosa -de prncipe. Slo s que le falta la mitad del brazo derecho, -que perdiera en una de las muchas batallas en que se ha encontrado -en Europa luchando contra los enemigos de su patria o de su Rey. Tal -falta, sin embargo, no ocasiona deformidad en l, sino que ms pronto -y ms fcilmente predispone a su favor, desde que es un testimonio -autntico de su valor. Y por no andar manco suple dicho defecto con -otro medio brazo y mano de plata, que por lo regular lleva en cabestrillo<a name="FNanchor_612" id="FNanchor_612" href="#Footnote_612" class="fnanchor">[612]</a>. -Dicen las crnicas que el primer habitante de Montevideo se -llam Jorge Brogus, que tena all una casa pequea desde el ao 1724, -viniendo despus familias de Canarias, de Buenos Aires y de otras partes. -Promovido Zabala a la presidencia de Chile, tuvo, antes de ponerse -en marcha para su nuevo destino, que sofocar una insurreccin en -el Paraguay. Despus se embarc para Buenos Aires (enero de 1736), -y lleg cerca de Santa Fe, donde una enfermedad le condujo al sepulcro. -Se sabe que fu enterrado a orillas del ro Paran, aunque se desconoce -el lugar cierto. Falleci el 31 de enero de 1736, a los cincuenta -y tres aos de edad. Fu el teniente general D. Bruno Mauricio de -Zabala, fundador de Montevideo, pacificador del Paraguay, defensor -de los territorios del Plata contra la agresin portuguesa, protector de -los indgenas en cuanto a usar con ellos ms del comedimiento que del -rigor; prudente, justo y esforzado. Su sola personalidad conducida al -escenario histrico basta para lavar muchas manchas de la dominacin -espaola<a name="FNanchor_613" id="FNanchor_613" href="#Footnote_613" class="fnanchor">[613]</a>.</p> - -<p>Vino a sucederle D. Miguel de Salcedo, mediano general y poltico. -Aflojronse en seguida todos los resortes de la administracin. No reinaba -la paz ni en el interior ni en el exterior. Los indgenas por un<span class="pagenum"><a name="Page_446" id="Page_446">[446]</a></span> -lado y los brasileos por otro tenan en continuo aprieto a la colonia. -Montevideo tuvo que luchar con los minuanes, los cuales, si vencedores -en un principio, se sometieron por ltimo. Montevideo, y en general -todo el Uruguay, se vean continuamente molestados por los brasileos, -dueos de la colonia del Sacramento. Para acabar de una vez -con semejante estado de cosas, las Cortes de Madrid y de Lisboa celebraron -un tratado (13 enero 1750), en virtud del cual Portugal cedera -a los espaoles la colonia del Sacramento en cambio de siete Reducciones -fundadas por los jesutas en el alto Uruguay y de otras ventajas. -Conviene advertir que separado Portugal de Espaa, aquella nacin se -ech en brazos de Inglaterra. Esta ltima nacin convenci a Portugal -de que el cambio era conveniente para evitar cuestiones y disturbios, -cuando en realidad era porque as podan ellos extender ms fcilmente -su comercio por aquellas regiones. Fernando VI consult el -asunto con el gobernador de Montevideo, quien inform a gusto del rey -de Portugal y de su hermana la reina de Espaa, segn las instrucciones -mandadas al efecto por el ministro Carvajal; pero el gobernador -de Buenos Aires hizo ver que la permuta propuesta era sumamente -perjudicial al decoro y a los intereses de Espaa. Conformes con el gobernador -de Buenos Aires, los jesutas del Paraguay representaron -al rey de Espaa la inconveniencia de semejante trueque y cuya exposicin -entreg a Fernando VI el procurador general de la Compaa -en Madrid. Surgieron luego no pocas dificultades. Cuando los comisionados -se reunieron en el Brasil para hacer la demarcacin de las posesiones -que iban a cambiarse, los habitantes de las siete colonias espaolas -(los <i>guaranes</i>) se negaron a estar bajo el dominio portugus y -se reunieron en nmero de 15.000 en la colonia central de San Nicols, -obligando a los comisionados a retirarse. Creemos inexactas las siguientes -palabras de D. Blas Garay: Los jesutas vieron en peligro sus intereses -con este pacto, que desmembraba el territorio en que se haban -formado un reino casi totalmente independiente, y excitaron a los guaranes -a resistirlo con las armas en la mano<a name="FNanchor_614" id="FNanchor_614" href="#Footnote_614" class="fnanchor">[614]</a>. Es cierto que no pocos -partidarios de los jesutas lamentaron la debilidad de sus compaeros, -porque no se opusieron enrgicamente a los planes de las Cortes -de Espaa y Portugal. Sea de ello lo que quiera, concluyse el tratado, -si bien se suspendi al poco tiempo, a causa de la protesta formal -y solemne del rey Carlos de Npoles. Sucedi entonces que el marqus -de la Ensenada, a cuyas espaldas se haba hecho la permuta, acudi reservadamente -a Carlos de Npoles, presunto heredero de la corona de -Castilla, dndole noticia de todo. En seguida el monarca napolitano di<span class="pagenum"><a name="Page_447" id="Page_447">[447]</a></span>rigi -a su hermano Fernando protesta formal y solemne contra el referido -convenio, quedando en suspenso, no sin gran contrariedad del Rey, -de la reina D. Brbara<a name="FNanchor_615" id="FNanchor_615" href="#Footnote_615" class="fnanchor">[615]</a>, de los consejeros y del embajador de Inglaterra. -Crese con fundamento que la enemiga de Fernando VI a Ensenada -tuvo su origen en el hecho citado.</p> - -<p>A Salcedo sucedi Ortz de Rosas y ltimamente D. Jos Andonaegui. -Bajo el gobierno de Andonaegui el P. Quiroga explor la costa -patagnica y los PP. Cardiel y Falkner fundaron la Reduccin del Pilar -en la falda de la sierra del Vulcn. El marqus de la Ensenada—en -oficio dado en Aranjuez el 8 de mayo de 1747—deca a Andonaegui: -En la expedicin de los patagones se promete S. M. un feliz progreso, -por cuanto el catholico zelo de los PP. Jesutas, nada omitir de -cuanto considere a propsito para conseguirlo; y aprobando S. M. que -V. S. les haya auxiliado y protegido, manda que V. S. lo contine en la -forma que le est prevenido, y por todos los dems medios que fuesen -convenientes a conseguir los frutos de tan santo intento<a name="FNanchor_616" id="FNanchor_616" href="#Footnote_616" class="fnanchor">[616]</a>.</p> - -<p>De las Reducciones de los jesutas daremos noticia en los captulos -siguientes y especialmente en el XXXIII. Aqu slo diremos que los -primeros jesutas llegaron a Salta el 1586 y establecieron su principal -Colegio en Crdoba, de donde salan misioneros para todo el territorio -argentino. Los Padres Montoya y Cataldino marcharon al Paraguay, -establecindose en la Asuncin el 1610, y a los siete aos de tentativas -poco felices, fundaron sus primeras Reducciones.</p> - -<p>Comenz D. Pedro Ceballos sealando los lmites de Buenos Aires -con el Brasil. Roto el tratado de 1750 y habindose dado principio a -las hostilidades con Portugal, el gobernador se apoder de la Colonia -del Sacramento, obligando al jefe de ella a rendirla con cerca de 2.500 -soldados que la guarnecan y 118 caones (29 octubre 1762). Acordse -la devolucin en el tratado de Pars de 1763.</p> - -<p>A causa de la importancia que haban adquirido las provincias del -Ro de la Plata, se pens en la creacin del virreinato de Buenos Aires. -Ya, con fecha de 8 de octubre de 1773, pidi el Rey que se le informase -sobre la utilidad de crear el virreinato del Ro de la Plata y la Audiencia -que deba complementarlo. El virrey del Per (22 enero 1775) y el -gobernador de Buenos Aires (26 julio 1776) dieron informes favorables. -Cuando se trataban tales asuntos, rompieron los portugueses las hostilidades, -decidindose entonces a aprestar fuerte expedicin militar. En -su virtud, con fecha 27 de julio de 1776 fu dirigido un oficio a D. Pe<span class="pagenum"><a name="Page_448" id="Page_448">[448]</a></span>dro -Ceballos, en el que se le deca: que por el Ministerio de la Guerra -se le comunicaba que el Rey haba confiado a su celo y experiencia el -mando de esta expedicin militar, para hacer la guerra a los portugueses -y hostilizarlos en el Ro de la Plata. Aada, tambin, que S. M. -le condecoraba adems para esta empresa con el superior mando del -Ro de la Plata y de todos los territorios que comprende la Audiencia -de Charcas y adems los de las ciudades de Mendoza y San Juan del -Pico, de la jurisdiccin de Chile, concedindole el carcter de virrey, -gobernador, capitn general y superior presidente de la Real Audiencia, -con todas las facultades y funciones que a este empleo corresponden, -con 15.000 pesos de ayuda de costas por una vez y el sueldo de -40.000 pesos anuales desde el da en que se hiciese a la vela de Cdiz -hasta su regreso<a name="FNanchor_617" id="FNanchor_617" href="#Footnote_617" class="fnanchor">[617]</a>. Se le reservaba, concluda la expedicin, el -cargo de gobernador de Madrid que a la sazn tena.</p> - -<p>Carlos III, por Real Cdula del 8 de agosto de 1776, cre el virreinato -de Buenos Aires con dicha provincia, y adems con las del Paraguay -y Tucumn, la presidencia de Charcas, el territorio de Cuyo y -la costa patagnica. El 13 de noviembre de 1776 zarp de Cdiz la poderosa -escuadra, compuesta de 6 navos, 9 fragatas, 2 bombardas, 2 paquebotes, -1 bergantn y 96 barcos mercantes, y mandada por el general -marqus de Casa Tilly. Esta escuadra conduca a Ceballos y a su -ejrcito, el cual se compona de 4 brigadas de infantera: la primera, -a las rdenes del brigadier marqus de Casa Cagigal; la segunda, a las -del brigadier D. Juan Manuel de Cagigal; la tercera, a las del brigadier -D. Domingo de Salazar, y la cuarta a las del coronel D. Guillermo -Waughn. Entre los comandantes de batalln de la primera brigada -estaba D. Antonio Olaguer Feli, futuro gobernador de Montevideo. -Todava el 7 de febrero de 1777 se hallaba la expedicin por la isla de -Ascensin o Trinidad, teniendo la fortuna de encontrar tres barcos portugueses -de comercio, a los cuales apres, y por ellos supo la situacin -y las intenciones de la escuadra enemiga. Inmediatamente Ceballos di -sus rdenes, y el 18 de febrero encontr la escuadra portuguesa, que -se compona de 4 navos de lnea, 4 fragatas regulares y 3 navos mercantes; -pero, aunque lo intent Casa Tilly, no pudo darle alcance. Fonde -Ceballos el da 20 a la vista de la ensenada de Santa Catalina. El -22 se procedi al desembarque, que se verific sin hostilidad, acampando -el 23 en la playa de San Francisco de Paula; el 24 se traslad -al campo de Casas Viejas, cerca del castillo de Punta Grosa. Abandonado -el castillo por el gobernador, cundi la desmoralizacin y Ce<span class="pagenum"><a name="Page_449" id="Page_449">[449]</a></span>ballos -se apoder el 25 de Santa Catalina, dejando como gobernador -de la plaza al brigadier Waughn. Ceballos desembarc el 20 de abril -en Montevideo y comenz a tomar providencias para apoderarse de la -plaza Colonia. Desde Montevideo, en una lancha del comercio, fu conducido -hasta la misma Colonia, desembarcando en un sitio denominado -<i>El Molino</i>. Durante esta guerra de 1777, respondiendo a una necesidad -estratgica, se fund la villa del <i>Rosario</i>, conocida tambin -con la denominacin de la <i>Colla</i>. Ceballos se prepar a caer sobre -Colonia, defendida por D. Francisco Jos de Rocha, que mandaba 1.000 -soldados de infantera y 200 artilleros. Rocha pidi capitulacin el 1. -de junio, rindindose la plaza el da 3 y siendo ocupada por los espaoles -el 4. Ceballos hizo su entrada triunfal el 5, asistiendo a un <i>Te Deum</i>. -Se apoder de caones y de muchos pertrechos de guerra. Inmediatamente -dispuso la demolicin de la muralla y baluartes, y despus de -los edificios pblicos y de las mejores casas de la poblacin, ordenando -en seguida que la abandonasen los habitantes en breve plazo. As se -destruy en pocos das—exclama Bauz—la obra que la paciencia, laboriosidad -y celo guerrero de los portugueses haba construdo en noventa -aos de afanes, dotando al Uruguay de una de las poblaciones -ms hermosas y ricas de la jurisdiccin platense<a name="FNanchor_618" id="FNanchor_618" href="#Footnote_618" class="fnanchor">[618]</a>. Desde Colonia se -dirigi, por la va de Montevideo, a Maldonado, recibiendo all el correo -de Espaa, con el nombramiento de capitn general, y con la noticia de -que las Cortes de Madrid y Lisboa haban firmado la paz por el tratado -de San Ildefonso (1. octubre 1777), tan perjudicial a Espaa. Nuestra -diplomacia, torpe en esta ocasin, ceda a Portugal las provincias -de Santa Catalina y Ro Grande, considerndose como un gran triunfo -haber podido conseguir que Portugal cediera a Espaa las islas de Annobn -y Fernando Poo. Terminada la guerra, importa decir que se fundaron -<i>Guadalupe</i>, <i>Pando</i> y <i>Santa Luca</i>, ensanchndose de un modo notable -Montevideo. Una modesta capilla de paja, hecha por Santos, vecino -de esta ltima ciudad (1755), di origen a la poblacin de Guadalupe; -una explotacin de corambre, establecida por Pando, vecino de Buenos -Aires, di nombre a un arroyo, en cuyos alrededores se levant la ciudad -de su nombre; una antigua ranchera, albergue despus de familias -que se disponan a pasar a Patagonia (1781) origin la poblacin de -Santa Luca, tambin llamada de San Juan Bautista. Montevideo tuvo -la fortuna de tener a D. Francisco Antonio Maciel, el <i>padre de los pobres</i>, -que a su iniciativa se debieron los socorros que prodigaron las cofradas -de San Jos y Caridad a los nufragos y desvalidos, y a l tambin -se debi la fundacin del hospital. Fu de lamentar la ligereza o<span class="pagenum"><a name="Page_450" id="Page_450">[450]</a></span> -imprudencia del gobernador Pino en el siguiente hecho. Segn ley y -costumbre, el 1. de enero de 1782 se eligi el personal que deba componer -el cabildo, resultando nombrados con los principales cargos don -Juan Antonio de Haedo y D. Domingo Bauz. Por motivos harto pueriles -se rompieron las amistosas relaciones entre las autoridades populares -y el gobernador. Como a la sazn se hallase de paso en Montevideo -D. Juan Jos de Vertiz, nombrado recientemente virrey, resolvi -el asunto mandando que compareciesen los alcaldes a su presencia. Despus -de groseros insultos, Vertiz les desterr, a Haedo a la isla de Gorriti -en Maldonado y a Bauz a la isla de Ratas en el puerto de Montevideo. -En queja acudi, en nombre de Haedo y en el suyo, D. Domingo -Bauz, acordando el Consejo de Indias que ambos alcaldes fuesen -reintegrados en sus honores e imponiendo una multa al gobernador. -Apartando la vista de hechos tan pequeos e insignificantes, importa -registrar las Fundaciones de San Jos y de las Minas, la primera en -1782 y la segunda en 1784, conocida a la sazn con el nombre de -<i>Lavalleja</i>, y pobladas principalmente con familias asturianas y gallegas.</p> - -<p>En negocios de poltica internacional, Carlos III reconoci la independencia -de los Estados Unidos de Amrica y firm la paz con Inglaterra -(3 septiembre 1783) y por ella se le devolva Menorca, dndole -posesin plena de las provincias de la Florida. Demarcse nuevamente -la frontera con el Brasil, cuya operacin tuvo comienzo el 24 de febrero -de 1784.</p> - -<p>Procede tambin advertir que el Rey haba creado en el virreinato -dos autoridades superiores: una el virrey en lo gubernativo, poltico y -militar; y otra, el intendente general de ejrcito y Real Hacienda. -He resuelto con muy fundados informes y maduro examen—deca el -Monarca—establecer en el nuevo virreinato de Buenos Aires y distrito -que le est asignado, intendentes de ejrcito y provincia para que, dotados -de autoridad y sueldos competentes, gobiernen aquellos pueblos -y habitantes en paz y justicia... A fin de que mi real voluntad tenga -su pronto y debido efecto, mando se divida por ahora en ocho intendencias -el distrito de aquel virreinato, y que en lo sucesivo se entienda por -una sola provincia el territorio o demarcacin de cada intendencia con -el nombre de la ciudad o villa que hubiese de ser su capital... Las citadas -ordenanzas, firmadas por el Rey en San Lorenzo a 28 de enero -de 1782, estn refrendadas por don Jos de Glvez<a name="FNanchor_619" id="FNanchor_619" href="#Footnote_619" class="fnanchor">[619]</a>. Realizronse -otras reformas acerca del servicio de correos, de la industria de salazones, -etc.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_451" id="Page_451">[451]</a></span> -Sucedi a Ceballos Don Juan Jos Vertiz (1778-1784), el cual cre -un hospital de mendigos, una casa de correccin para mujeres, casa de -expsitos y un tribunal del protomedicato. Estableci el alumbrado pblico -y orden un censo de la poblacin, por el cual Buenos Aires tena -24.754 habitantes. Construy en diferentes localidades fortines para -contener a los indios de las Pampas y mand hacer exploraciones en el -Chaco, en Patagonia y en ro Negro hasta los Andes. En el ao 1779, -hizo conducir a las poblaciones de San Julin (Patagonia) 22 personas, -100 arados, algunos vveres, maderas, etc.<a name="FNanchor_620" id="FNanchor_620" href="#Footnote_620" class="fnanchor">[620]</a>. Por ltimo, ayud al virrey -del Per en la guerra civil promovida por un sucesor de Tupac-Amaru. -Fatigado con quince aos de gobierno don Juan Jos Vertiz, -hubo de solicitar su relevo, que le fu concedido en trminos laudatorios<a name="FNanchor_621" id="FNanchor_621" href="#Footnote_621" class="fnanchor">[621]</a>. -Vertiz era natural de Mxico y a su origen americano—segn -Vrien—se debe sin duda el progreso que imprimi su gobierno a estas -regiones<a name="FNanchor_622" id="FNanchor_622" href="#Footnote_622" class="fnanchor">[622]</a>.</p> - -<p>D. Nicols del Campo, marqus de Loreto (1784-1792), fu hombre -ntegro y severo. Serios disgustos ocasionados por cosas insignificantes -tuvo con el obispo Azamor, y mayores fueron los que le proporcion -la quiebra del administrador de la Aduana de Buenos Aires, -pues en ella estaban complicados otros altos funcionarios. Durante -este virreinato, fray Antonio Lapa hizo dos viajes en los aos 1776 y -1781 al Chaco, acerca de los cuales escribi unos <i>Diarios</i> que se publicaron—en -el ao 1902—en la <i>Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos</i>, -de Madrid. Despus de tomar posesin del virreinato, se dirigi el 19 de -marzo de 1784 a D. Jos de Glvez, dndole cuenta de la tranquilidad -que haba en la villa de Oruro luego que fueron presos D. Juan de Dios -Rodrguez, D. Jacinto Rodrguez de Herrera, D. Clemente Menacho, -D. Diego Flores, D. Nicols Iriarte y Jos Azurduy, autores de la sublevacin -del 1. de febrero de 1781, habiendo fallecido D. Manuel -Herrera y D. Jos Portilla<a name="FNanchor_623" id="FNanchor_623" href="#Footnote_623" class="fnanchor">[623]</a>.</p> - -<p>Sucedi al marqus de Loreto en el cargo de virrey D. Nicols de -Arredondo (1792-1795). Hizo introducir muchos esclavos negros. Establecise -en el ao 1794, por solicitud del cabildo, en Buenos Aires el -Tribunal del Consulado, cuyo primer secretario fu Manuel Belgrano, -tan clebre despus en la guerra de la Independencia.</p> - -<p>En el corto gobierno de D. Pedro Melo de Portugal (1795-1796) se -arm una flotilla de caoneros en Montevideo para rechazar los ata<span class="pagenum"><a name="Page_452" id="Page_452">[452]</a></span>ques -de los sbditos de la Gran Bretaa, cuya nacin se hallaba entonces -en guerra con nuestra nacin.</p> - -<p>Ocup interinamente el virreinato el gobernador de la plaza de Montevideo -D. Antonio Olaguer Felu (1797-1799), quien nada hizo digno -de mencin. Por el contrario, D. Gabriel Avils y del Fierro, marqus -de Avils (1799-1801) en el ao y medio que estuvo al frente del virreinato -hubo de realizar, con aplausos generales, algunas mejoras de -polica municipal, y encomend a D. Flix de Azara la fundacin de -los pueblos de <i>San Gabriel</i> y <i>San Flix</i>, nombres que recordaban los -del virrey y fundador.</p> - -<p>Bajo el gobierno del virrey D. Joaqun del Pino y Rozas (1801-1804) -los portugueses invadieron los pueblos de misiones al Oriente -del Uruguay, quedando desde entonces en poder de aqullos. Al mismo -tiempo se hicieron los primeros ensayos periodsticos (<i>El telgrafo mercantil</i>, -etc., y el <i>Semanario de Agricultura, Industria y Comercio</i>). El -mdico cataln D. Antonio Fabre abri una ctedra de Anatoma, que -fu muy frecuentada por los jvenes, y D. Cosme Argerich, mdico cataln -tambin, cre una escuela en la que se formaron jvenes de mucha -aplicacin y talento.</p> - -<p>Ocup el virreinato D. Rafael de Sobremonte. Habremos de registrar -un suceso triste. Bustamante, gobernador que haba sido de Montevideo, -se di a la vela para Espaa al frente de las fragatas <i>Medea</i>, -<i>Fama</i>, <i>Mercedes</i> y <i>Clara</i><a name="FNanchor_624" id="FNanchor_624" href="#Footnote_624" class="fnanchor">[624]</a>, conduciendo las dos primeras caudales de -aquella ciudad por valor de 1.564.542 pesos, y las otras dinero y efectos -de Lima.</p> - -<p>A la sazn, Francisco Miranda, natural de Caracas, procuraba -atraerse a varios polticos ingleses para que le ayudasen en sus planes -revolucionarios contra Espaa. Lleg, en efecto, a adquirir en Londres -alguna influencia, y el mismo gobierno ingls daba odos a sus proyectos, -los cuales se referan a una expedicin contra los establecimientos -espaoles de la Amrica del Sur. Coincida este proyecto con otro que -tena el Gabinete de Londres, y era dar un golpe de mano, sin previa -declaracin de guerra, a las flotas espaolas que venan de Amrica. -Cuando navegaba el comodoro Moore por las alturas del Cabo de Santa -Mara con cuatro fragatas, Bustamante se present con sus barcos. -Era el 5 de octubre de 1804. Rompise el fuego por ambas partes; pero, -despus de corto combate, vol la fragata <i>Mercedes</i>, salvndose 46 -hombres de los 280 que tena a su bordo. Rindironse en seguida los tres -barcos, no sin perder cien individuos entre muertos y heridos. Los -ingleses se hicieron dueos de la escuadra espaola y de sus caudales.<span class="pagenum"><a name="Page_453" id="Page_453">[453]</a></span> -Ocurri desgracia tan grande a 25 leguas de Cdiz. Los barcos fueron -conducidos a Plymouth. Tiempo adelante se consum la completa destruccin -de nuestra marina en aguas de Trafalgar (21 octubre 1805).</p> - -<p>Desde entonces el gobierno de Madrid, abandonando toda vacilacin, -se ali con Napolen Bonaparte. Aprovechndose Miranda del -rompimiento de relaciones entre Espaa e Inglaterra, se dirigi al ministro -Pitt para interesarle en sus planes. No habiendo sido atendido, -Miranda intent ganarse a los Estados Unidos, donde adquiri algunos -recursos. Pudo al fin hacer rumbo a las costas de Ocumare, y desbaratado, -se vi en peligro de caer prisionero de los espaoles. Por lo que -respecta a Sir Home Popham, comodoro, diputado y confidente del jefe -del Gabinete, se encarg del mando de una escuadra que deba conducir -5.000 hombres a las rdenes de Sir David Baird, con el objeto de -emprender la conquista de la colonia del Cabo de Buena Esperanza -(Africa del Sur), perteneciente a los holandeses. Popham y Baird partieron -en el otoo de 1805, llegaron al Cabo en los comienzos de 1806 -y se apoderaron fcilmente de la colonia. Despus Popham, espritu -emprendedor y aventurero, comenz a recordar los ofrecimientos de -Miranda, decidindose a marchar a Amrica y emprender la conquista -de todo el Ro de la Plata. Intent—como era natural—atraerse a -Baird; pero cedi al fin el jefe superior del Cabo, no sin manifestar que -la colonia quedara desamparada llevndose el comodoro las fuerzas -que pretenda sacar y que necesitaba para sus empeos. En cambio, el -brigadier Beresford, segundo jefe de la colonia, se prest gustoso a seguir -a Popham, pensando que la Gran Bretaa ganara en aquella empresa -lucro y gloria. Popham pudo conseguir que Baird pusiera a disposicin -de Beresford el regimiento 71 de <i>higlanders</i>, un destacamento de -artilleros y algunos dragones desmontados, y l, con las fragatas <i>Diadema</i>, -<i>Raisonable</i> y <i>Diomedes</i>, las corbetas <i>Leda</i>, <i>Narcisus</i> y <i>Encounter</i> -y cinco transportes, se di a la vela para Santa Elena a ltimos de -abril de 1806, en cuya isla recibi el socorro de 150 infantes y 100 -artilleros con dos obuses. Las fuerzas de Beresford, unidas a las de -Santa Elena, hacan 1.600 hombres de desembarco, a los cuales podan -unirse, en caso de peligro, 800 de la escuadra. En los primeros das de -mayo sali Popham de Santa Elena y se dirigi al Plata.</p> - -<p>El virrey, marqus de Sobremonte, que estaba muy confiado en que -las posesiones del Ro de la Plata nada tenan que temer de los ingleses, -cuando menos lo esperaba, se present Popham delante de Buenos Aires -(25 junio 1806). Despus de dbil resistencia, el 27 entr el enemigo -en Buenos Aires y tom posesin de la fortaleza. Huy cobardemente -el virrey, teniendo la Audiencia y el cabildo que capitular.<span class="pagenum"><a name="Page_454" id="Page_454">[454]</a></span> -Buenos Aires prest juramento de obediencia al rey de Inglaterra, y -el cabildo qued encargado del gobierno civil. Los planes de Miranda -se haban cumplido.</p> - -<p>No gozaban los ingleses de simpata en Buenos Aires. Mirbanse -con desconfianza conquistadores y conquistados. Entre los ltimos se -tram vasta conjuracin dirigida por D. Martn de Alzaga, rico espaol, -D. Felipe Sentenach, ingeniero, y otros. Reunironse los conjurados en -Perdriel, y all fu a atacarles (1. de agosto) Beresford, al frente de -una columna de 450 hombres y seis piezas de artillera. Los conjurados -sufrieron una derrota, sin embargo de que la caballera estaba mandada -por el valeroso jefe Juan Martn de Puigrredn. Murieron tres -soldados y cuatro heridos del ejrcito de Beresford. Cayeron en poder -de los enemigos cinco prisioneros, la artillera y papeles importantes.</p> - -<p>Montevideo se prepar a luchar con los ingleses. El gobernador Ruiz -Huidobro, que era hombre de ms valor que el marqus de Sobremonte, -no slo estaba dispuesto a defender a Montevideo, sino crease con -fuerzas para intentar la ofensiva. El pueblo le animaba para que emprendiese -la reconquista. Empujado por la opinin reuni el cabildo el -5 de julio, y pocos das despus una junta de guerra; ambas corporaciones -se manifestaron decididas a la reconquista. El cabildo, invistindose -de atribuciones que no le pertenecan, declaraba el 18 de julio -lo siguiente: Que en virtud de haberse retirado el virrey al interior -del pas, de hallarse suspenso el Tribunal de la Real Audiencia y juramentado -el cabildo de Buenos Aires, era y deba respetarse en todas las -circunstancias al gobernador D. Pascual Ruiz Huidobro como jefe supremo -del continente, pudiendo obrar y proceder con la plenitud de esta autoridad, -para salvar la ciudad amenazada y desalojar la capital del virreinato. -El virrey, marqus de Sobremonte, que desde Buenos Aires -haba tomado camino de Crdoba, apareci a la sazn con una circular -a todas las provincias, pidindoles contingentes para el ejrcito que preparaba -con destino a la reconquista de Buenos Aires y dndoles aviso -de que se hallaba al frente de 1.500 hombres de milicias, esperando -adems otros 2.000. El gobernador de Montevideo recibi el citado documento -junto con un oficio del 18 de julio, en que el virrey le ordenaba -desprenderse de la tropa veterana y artillera de campaa, remitindosela -inmediatamente. Ruiz Huidobro, cuya situacin era sumamente -delicada, contest respecto a la circular que haba tenido por -conveniente suspender su publicacin, por hallarse autorizado por el -cabildo de Montevideo para la reconquista; y en cuanto a la tropa pedida -no poda envirsela, pues deba marchar en la expedicin. El -virrey mostr una vez ms su debilidad aprobando la expedicin, aa<span class="pagenum"><a name="Page_455" id="Page_455">[455]</a></span>diendo -que si en la demora no hubiese peligro, esperase Ruiz Huidobro -los refuerzos que l deba llevarle; pero que si temiese perder la -oportunidad del ataque y se conceptuase con bastante seguridad, procediese -en consecuencia<a name="FNanchor_625" id="FNanchor_625" href="#Footnote_625" class="fnanchor">[625]</a>. El elemento militar y el marino, los ciudadanos -ricos y pobres, todos ayudaron al gobernador de Montevideo -en su obra patritica. El comercio di sealadas pruebas de una generosidad -digna de alabanza. Entre los nombres de los donantes y prestamistas—prestamistas -que dieron su dinero sin inters ni plazo para -su reembolso—se hallaban D. Francisco Antonio Maciel, <i>padre de los -pobres</i>, D. Manuel Diago, D. Faustino Garca y D. Miguel Antonio Vilardeb.</p> - -<p>Por entonces lleg una carta de D. Santiago Liniers, capitn de navo -y jefe que haba sido de la ensenada de Barragn, ofrecindose a -reconquistar la capital, si le daban 500 hombres de tropas escogidas. -La Junta de guerra oy a Liniers, quien repiti lo que antes haba dicho; -pero aqulla continu prestando todo su apoyo al gobernador de -Montevideo. Nuevamente se reuni la Junta y esta vez con asistencia -tambin de Liniers, tomndose el acuerdo de que ste, llevando como -segundo al capitn de fragata D. Juan Gutirrez de la Concha, se dirigiese -a libertar a Buenos Aires, en tanto que Ruiz Huidobro permanecera -en Montevideo para defender la ciudad. El 22 de julio de 1806 recibi -Liniers la orden de marcha, y en ella se le deca lo siguiente: -Quedo muy satisfecho que los conocimientos militares de V. S., su celo -por la religin, por el mejor servicio del Rey, y su amor a la patria, le -proporcionarn la indecible satisfaccin de libertar aquel pueblo de la -opresin en que se encuentra afligido, y volverlo a la suave dominacin -de nuestro amado soberano, libertando por ese medio a todo el virreinato, -expuesto a caer en igual desgracia, si subsistiendo el enemigo en -la capital, recibe refuerzos como es de esperar. El 23 desfilaron las -tropas por el Portn de San Pedro (hoy calle de 25 de Mayo). A los -cuatro das siguientes, aprovechando la obscuridad de la noche, sali la -escuadrilla compuesta de cinco zumacas y 17 lanchas caoneras, fondeando -en Colonia el da 28. Entre tanto Liniers haba llegado el 23 a -Canalones, el 26 vade el Santa Luca, el 27 lleg a Rosario y el 28 a -Colonia, encontrndose con la flotilla que ya estaba all. Al poco tiempo -lleg a Colonia Puigrredn manifestando que no esperasen socorro -alguno de Buenos Aires, a causa del desastre ya citado de Perdriel. Liniers -respondi: No importa; nosotros bastamos para vencer a los ingleses, -palabras que produjeron el mayor entusiasmo entre los circunstantes -y que se repitieron despus entre los soldados. El da 3 de<span class="pagenum"><a name="Page_456" id="Page_456">[456]</a></span> -agosto las tropas se embarcaron en la escuadrilla, el 4 fondeaba el -convoy dentro del puerto de las Conchas, y poco despus desembarc la -tropa y la artillera. Dirigise Liniers al general ingls, y en el oficio -se hallan las siguientes palabras: La justa estimacin debida al valor -de V. E., la generosidad de la nacin espaola y el horror que inspira -a la humanidad la destruccin de hombres, meros instrumentos de los -que con justicia o sin ella emprenden la guerra, me estimulan a dirigir -a V. E. este oficio, para que impuesto del peligro y sin recursos que se -encuentra, me avise en el preciso trmino de quince minutos, si se halla -dispuesto al partido desesperado de librar sus tropas a una total destruccin, -o al de entregarse a la discrecin de un enemigo generoso. Beresford -contest: que se defendera hasta el caso que lo indicase la prudencia<a name="FNanchor_626" id="FNanchor_626" href="#Footnote_626" class="fnanchor">[626]</a>. -Comenz Liniers el ataque ocupando la plaza del Retiro, no sin -batir al mismo Beresford, quien perdi unos 30 hombres, entre ellos al -capitn de su artillera. El da 11 Liniers, preocupado porque Popham -se hallaba all haciendo contnuas seales a la plaza, fingi un ataque -a la escuadra enemiga. En seguida se decidi a atacar a Buenos Aires -por tierra y por mar al mismo tiempo. El da 12, despus de oir la opinin -de Concha y de otros, Liniers se decidi a ordenar el avance inmediato -de todo su ejrcito. Por todas partes se oan las palabras de -<i>Avancen! Avancen!</i> y con entusiasmo loco se dirigan todos al sitio de -mayor peligro. Las seis divisiones en que dividi el ejrcito, penetraron -cada una de ellas por las calles de la Merced, Catedral (hoy San Martn), -Torres, Cabildo, Santo Domingo y San Francisco, las cuales conducan -a la Plaza Mayor. Llegaron a dicha plaza. Beresford, rodeado -de los suyos, bajo el arco grande de la Recoba, diriga las operaciones. -Entonces D. Benito Chain, con las fuerzas de infantera que mandaba, -se lanz derecho al arco grande de la Recoba, mientras se retiraba el -jefe ingls, que ya haba perdido a su secretario Kennet, al teniente -Michan y cinco oficiales gravemente heridos. Beresford entr en la fortaleza -y considerndose vencido, mand enarbolar la bandera de parlamento. -Rindise el general ingls a discrecin, izndose en seguida la -bandera de Espaa en la fortaleza. Beresford se present a Liniers, -quien, en vez de tomar la espada que le ofreca el vencido, le abri los -brazos y le felicit por su valerosa defensa. Veintids das dur aquella -gloriosa campaa militar: el 23 de julio de 1806 salieron las tropas espaolas -de Montevideo y el 12 de agosto rindieron sus armas los ingleses. -Inmensa fu la alegra de Buenos Aires y muy especialmente la -del cabildo. Tambin se hallaba satisfecho Ruiz Huidobro; y el virrey<span class="pagenum"><a name="Page_457" id="Page_457">[457]</a></span> -Sobremonte, desde Acevedo, felicitaba al cabildo por la parte que la -corporacin popular tuvo en la reconquista.</p> - -<p>Poco tiempo dur la cordialidad entre vencedores y vencidos. Liniers, -con una ligereza censurable, despus de la rendicin, puso su firma en el -texto ingls de una capitulacin antidatada, por la cual conceda el libre -regreso a Inglaterra de Beresford y sus tropas. Arrepentido Liniers, -al suscribir la versin espaola del documento, puso las palabras -<i>en cuanto puedo</i>, antes de su firma. Provoc el asunto contestaciones -escritas entre Liniers y Beresford, decidindose al fin que pasase el -asunto al gobernador de Montevideo. Liniers, por enfermedad cierta o -fingida, dej el mando a Gutirrez de la Concha el 29 de agosto. Adems -de la apelacin indicada, lleg otra a Ruiz Huidobro de parte de -Popham, el cual se quejaba de la conducta de Concha, pues—segn el -comodoro—el sucesor de Liniers, no respetando los pactos, haba intimado -a los transportes ingleses fondeados en las valizas de Buenos -Aires el inmediato abandono de ellas. Ruiz Huidobro se puso al lado -de los suyos y no de la justicia.</p> - -<p>Otro asunto vino a echar lea al fuego de las discordias. Ruiz Huidobro -y el cabildo de Montevideo, reclamaron, con fecha 22 de agosto, -las trofeos arrebatados a los ingleses en la jornada del 12; pero Liniers -y el cabildo de Buenos Aires, apoyados por la Real Audiencia y por la -opinin de varios jefes y vecinos, acordaron por toda respuesta guardar -silencio. Declar el cabildo que era una temeridad pretender arrogarse -la gloria de una accin que ni aun hubieran intentado los de Montevideo, -a no contar con la gente y auxilios que estaban dispuestos en -Buenos Aires. Resolvi cuestin tan enojosa el rey de Espaa, expidiendo -una Cdula, declarando que atentas las circunstancias concurrentes -en el Cabildo y Ayuntamiento de la ciudad de San Felipe y -Santiago de Montevideo, y la constancia y amor acreditados al Real -servicio de la reconquista de Buenos Aires, vena en concederle ttulo -de <i>Muy fiel y reconquistadora</i>; facultad para que usase de la distincin -de maceros; y que al escudo de sus armas pudiese aadir las banderas -inglesas, que apres en dicha reconquista, con una corona de olivo sobre -el Cerro, atravesada con otra de las Reales armas, palma y espada<a name="FNanchor_627" id="FNanchor_627" href="#Footnote_627" class="fnanchor">[627]</a>.</p> - -<p>Vencido y prisionero el ejrcito de Beresford, no respetada la capitulacin, -como pregonaban en todos los tonos los vencidos, era natural -que Inglaterra hiciese un esfuerzo, no slo por su inters comercial, -sino para restablecer el crdito de sus armas.</p> - -<p>Antes de narrar la segunda guerra del Uruguay contra los ingleses,<span class="pagenum"><a name="Page_458" id="Page_458">[458]</a></span> -recordaremos que en Buenos Aires ocurran sucesos importantes. Liniers -era proclamado por las corporaciones civiles y por el pueblo jefe del -ejrcito. Quiso oponerse el marqus de Sobremonte, cediendo al fin ante -la voluntad general. No solamente aprob el nombramiento militar de -Liniers, sino deleg en la Audiencia el mando poltico. De esta manera—escribe -Bauz—la ruina del rgimen colonial, cuyas bases haba -socavado el cabildo de Montevideo con su declaracin de 18 de julio, -quedaba consumada de propio consentimiento, en la persona del que con -razn apellidan sus compatriotas <i>el ltimo de los virreyes</i><a name="FNanchor_628" id="FNanchor_628" href="#Footnote_628" class="fnanchor">[628]</a>.</p> - -<p>Comprendiendo el marqus de Sobremonte que nada tena que hacer -en Buenos Aires, dispuso marchar a Montevideo, seguido de algunas -fuerzas que le eran fieles. Lleg en los primeros das de octubre, -cuando ya Ruiz Huidobro se haba preparado convenientemente a la -defensa. Grande contrariedad fu la presencia del virrey en aquellos -momentos. Cuando hizo su primera salida por las calles, seguanle grupos -gritando <i>Abajo los traidores!</i>, y cuando inspeccion los trabajos de -la ciudadela, los muchachos, en tono burlesco, exclamaban: <i>Avanza! -Avanza!</i> Sordo a todos los clamores populares, anunci a Ruiz Huidobro -que se encargaba de la defensa de la plaza. Huidobro, el cabildo y -la poblacin toda recibieron con gran disgusto la noticia; pero Popham -amenazaba a la ciudad y era preciso ocuparse en asunto de transcendencia -tanta. Comenz el fuego el 28 de octubre entre los ingleses y las bateras -de la ciudad, y, despus de tres horas de combate, aquellos abandonaron -el puerto y se dirigieron para Maldonado con el grueso de sus -tropas y escuadra, dejando slo algunos barcos que sostuvieran el bloqueo. -El 29 lleg Popham a Maldonado, cuya escasa guarnicin no pudo -resistir el ataque de los enemigos, teniendo del mismo modo que capitular -el da 30 la isla de Gorriti. Maldonado fu presa del ms horroroso -saqueo; no se respetaron las mujeres ni los lugares sagrados. Los archivos -pblicos fueron destrozados, destinndose buena cantidad de papel -para hacer cartuchos. Hasta el hospital sufri el saqueo. Nombrado -gobernador el teniente coronel Vassal, del regimiento 38, renaci la -tranquilidad, que era el nuevo jefe hombre de tanto valor como prudencia. -Conducta tan caballerosa se atrajo las simpatas de todos, siendo -de sentir que en un cartel, pegado en los sitios pblicos, afirmase que -las creencias religiosas no seran nunca motivo de disidencias entre catlicos -y protestantes, puesto que en ambas religiones slo existan diferencias -de detalle. Los curas de Maldonado y de San Carlos arrancaron -por su propia mano los carteles. El escndalo no pudo ser mayor, -imponindose al cabo la prudencia.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_459" id="Page_459">[459]</a></span> -El 5 de enero de 1807, Sir Samuel Auchmuty, con sus soldados, -arrib a Maldonado, y a Popham sucedi el almirante Sterling. Los -nuevos jefes sealaron a Montevideo como punto objetivo de sus primeras -operaciones. Si el cabildo de dicha ciudad envi dos comisionados -a Buenos Aires a pedir auxilios, aqullos nada adelantaron. El 14 de -enero de 1807 se present delante de Montevideo Sir Samuel Auchmuty -con 5.700 soldados veteranos, y cuya armada se compona de ms de -cien velas, entre navos, fragatas, transportes y buques menores. La -guarnicin y el vecindario se dispusieron valerosamente a la lucha. El -15 el general ingls intim la rendicin de la plaza, contestando Sobremonte -que todos los vasallos del rey de Espaa estaban decididos a defender -a Montevideo hasta perder su ltimo aliento. El 16 se movi -Auchmuty con rumbo al Buceo, donde se hallaba Sobremonte, quien no -pudo oponerse al desembarco. El 17 continuaron los ingleses su desembarco -y el 18 el virrey orden que sus avanzadas rompieran ligero fuego. -El 19 Auchmuty, marchando en columnas paralelas, avanzaba con -todas sus fuerzas, retirndose Sobremonte, quien hubo de mandar aviso -a Ruiz Huidobro de que su ejrcito se haba desbandado a los primeros -tiros. El ejrcito, el cabildo y el pueblo todo clamaban para que -Ruiz Huidobro se pusiese al frente de la guarnicin. En efecto, el da -20 rompa su marcha contra los ingleses una divisin de 2.362 hombres, -a las rdenes del brigadier D. Bernardo Lecocq, y como segundo -jefe iba el teniente coronel D. Francisco Javier de Viana, demostrando -el aspecto de las tropas, segn Ruiz Huidobro un denuedo, una confianza, -un valor, capaz de causar envidia y lisonjear el mejor xito de -la empresa. Los ingleses lucharon con acierto y bravura, hallndose -admirablemente dirigidos por Auchmuty. Ruiz Huidobro, que desempe -su papel y nada ms, insisti en pedir tropas y toda clase de auxilios -al cabildo y a la Audiencia de Buenos Aires, consiguiendo que esta -vez oyese el cabildo la voz de la razn, acordando aprestar un contingente -de 2.000 hombres, que al mando de Liniers pasaran a Montevideo. -La vanguardia de Liniers zarp el 24 de Buenos Aires y estaba -mandada por el brigadier Arce. En tanto que Arce penetraba en Montevideo, -Liniers, a la cabeza de 3.000 hombres, haba fondeado el 30 de -enero en la playa de San Francisco, al Norte de Colonia, anunciando -desde all al cabildo que en el trmino de cuatro das se hallara en -Montevideo. El 1. de febrero rompi la marcha Liniers; pero el 3 dieron -el asalto los ingleses por el costado del portn de San Juan. Aunque -resistieron valerosamente los espaoles, Ruiz Huidobro tuvo que -pedir parlamento, y a las ocho de la maana se iz la bandera inglesa -en el baluarte principal de la ciudad. Cuando estas noticias llegaron a<span class="pagenum"><a name="Page_460" id="Page_460">[460]</a></span> -oidos de Liniers, se retir con sus tropas a Buenos Aires. Vencedores -y vencidos tuvieron prdidas sensibles. Durante tres das, los ingleses -hacan prisioneros a todos los individuos que encontraban por las calles, -fuese hombre o nio, conducindolos a bordo de sus barcos para -despus trasladarlos a Inglaterra. Si Liniers falt a la capitulacin que -hizo con Beresford, justo era—cumplindose as la pena del Talin—que -Auchmuty hiciera lo mismo con Ruiz Huidobro. Entre los prisioneros -que deban ser conducidos a Inglaterra se hallaba el teniente -Rondeau, que tiempo adelante gan gloria inmortal en los campos de -batalla. Auchmuty, norteamericano de origen, aunque enemigo de la -causa de la independencia de su pas, us moderadamente de la victoria.</p> - -<p>Por aquellos tiempos se public un peridico, el primero que viera la -luz en el pas, con el nombre de <i>La Estrella del Sur</i>, cuyo objeto principal -era explicar la conveniencia de sacudir el yugo espaol. Comparaba -la grandeza de Inglaterra con la decadencia de Espaa y el sistema liberal -de la administracin inglesa en sus colonias con el sistema reaccionario -de la espaola en las suyas. Demostraba cmo pueblos que profesaban -distintas religiones, lengua y costumbres, vivan tranquilos y -felices bajo la dominacin de la Gran Bretaa, siendo de notar que aun -los mismos ingleses estaban divididos en catlicos y protestantes, lo -cual no impeda que todos fuesen felices bajo las mismas leyes civiles. -Llense el Uruguay de mercaderas inglesas y en la comparacin entre -aqullas y las espaolas, la ventaja era de las primeras. Adems de la -publicacin periodstica y del comercio, no olvid Auchmuty la conquista, -y con este objeto ocup a Canalones, San Jos y Colonia.</p> - -<p>Considerando el citado jefe que pronto iba a llegar el general Whitelocke, -quien echara mano de todas las fuerzas disponibles para apoderarse -de Buenos Aires, organiz una milicia, la cual hara todos los -servicios que antes las tropas regulares.</p> - -<p>Sin embargo de la excelente poltica de Auchmuty, se sentan sntomas -de resistencia en todo el pas contra los ingleses, bien que los -alentaba desde Buenos Aires el gobernador Liniers. Descubrise la -conspiracin, en la que entraban muchos vecinos de Montevideo. Presos -los reos y condenados a muerte, fueron perdonados generosamente -por Auchmuty.</p> - -<p>Vino de Espaa con el cargo de comandante general D. Francisco -Javier Elo, y aunque su primer pensamiento fu apoderarse de Colonia, -su torpeza hizo que se malograse una empresa que se crea segura. Al -mismo tiempo llegaba a Montevideo el general Whitelocke (10 mayo -1807) y el 11 se hizo reconocer jefe de todas las fuerzas britnicas. El<span class="pagenum"><a name="Page_461" id="Page_461">[461]</a></span> -28 de junio desembarc Whitelocke en la ensenada de Barragn, distante -de Buenos Aires ms de 60 kilmetros. Pensaba el general ingls que -el general Liniers sera como el pusilnime y necio Sobremonte. No era -as, y la conquista realizada fcilmente por Beresford, era a la sazn -sumamente difcil. El 2 de julio se dej ver Whitelocke por las avanzadas -de la ciudad de Buenos Aires, y el 3 intim la rendicin del enemigo. -El 5 derrotaron completamente los nuestros a los ingleses y el 6 acept -dicho general las proposiciones de paz dictadas por Liniers. Se embarcaron -el 17 de julio las tropas inglesas. Segn lo dispuesto en las proposiciones -de paz, el 7 de septiembre, dos meses despus de firmada la -capitulacin, haban de evacuar los ingleses todos los puntos que dominaban -en el Uruguay y, por consiguiente, Montevideo. Para sustituir a -Ruiz Huidobro, prisionero en Inglaterra, nombr Liniers gobernador -interino a Elo.</p> - -<p>Si a primera vista parece que Espaa sali vencedora e Inglaterra -derrotada, no fu as. Los ingleses arrojaron en ambas mrgenes del -Plata el espritu de independencia, la libertad de comercio y la tolerancia -religiosa. Ensearon los ingleses una verdad de importancia -inmensa, cual fu que los habitantes de aquellos pases eran aptos, -como los espaoles, para todos los cargos pblicos. La Corte confirm -el nombramiento de Elo como gobernador de Montevideo, y Liniers -hubo de llegar por la defensa de Buenos Aires a la cima de la gloria. -Sin embargo, el malestar era general. La semilla que los ingleses haban -arrojado al suelo producir sus frutos. La independencia de los -pases del Ro de la Plata estaba prxima.</p> - -<p>Acerca de la toma de Buenos Aires por los ingleses, trasladaremos -aqu las palabras del eminente historiador Gervinus: Popham se apoder -de la ciudad de Buenos Aires por sorpresa el 27 de julio de 1806. -La indignacin que desde luego provoc en el seno del Gabinete ingls -este acto arbitrario de Popham, fu sofocada por el gozo que produjeron -los informes entusisticos del almirante, que extraviaron a todo el -comercio, engaando tambin al gobierno, y arrastrndole a aceptar -estas veleidades de conquista. Los miembros reflexivos del Gabinete se -vieron muy embarazados al saber el xito obtenido en el Ro de la -Plata<a name="FNanchor_629" id="FNanchor_629" href="#Footnote_629" class="fnanchor">[629]</a>. La empresa de Popham no pudo ser ms torpe. Se atrajo el -odio de Espaa, no influy para disminuir el poder de Napolen y recarg -con gastos enormes el presupuesto de Inglaterra. Como fin de la -jornada, un aventurero arroj con un puado de gente a los ingleses -conquistadores de Buenos Aires.</p> - -<p>No deban andar bien las cosas polticas en Buenos Aires, cuando<span class="pagenum"><a name="Page_462" id="Page_462">[462]</a></span> -el obispo de la citada poblacin hubo de escribir (29 mayo 1807) al -prncipe de la Paz manifestndole la necesidad de un virrey con tropas -veteranas para defenderse de una segunda invasin inglesa que amenazaba<a name="FNanchor_630" id="FNanchor_630" href="#Footnote_630" class="fnanchor">[630]</a>. -Luego, cambiaron de tal modo las cosas, que se acord (7 julio -1807) un tratado definitivo entre el general en jefe de las tropas britnicas -y el general en jefe de las espaolas<a name="FNanchor_631" id="FNanchor_631" href="#Footnote_631" class="fnanchor">[631]</a>. El virrey interino -Liniers escribi a Godoy, dicindole que no aspiraba al mando del virreinato, -deseando nicamente se le concediera el empleo de inspector -general de los ramos de ingenieros, artillera, infantera, caballera y -marina, en toda la Amrica del Sur<a name="FNanchor_632" id="FNanchor_632" href="#Footnote_632" class="fnanchor">[632]</a>. Aplausos mereci la poltica de -Liniers en Buenos Aires al comienzo de su mando. Su gobernacin fu -justa y su fidelidad por Fernando VII pareca cierta, aunque algunos -sospechaban de sus inclinaciones a Francia.</p> - -<p>Acerca de la gobernacin de Tucumn no debemos olvidar que fu -creada por el conde de Nieva, virrey del Per, y confirmada por Real -cdula (1563) que la declar independiente de Chile. Entre los gobernadores -ms notables citaremos a D. Juan Ramrez de Velasco (1586-1593), -fundador de Juju de Rioja, en el pas de los diaguitas, y de Madrid, -en la confluencia de los ros Salado y de las Piedras. Su sucesor -D. Hernando de Zrate puso en defensa la ciudad de Buenos Aires—que -a la sazn no formaba gobierno independiente—contra el pirata -ingls Hawkins; tambin pele con los indgenas. En los comienzos del -siglo <span class="smcap">xvii</span> D. Alonso de Ribera fund un pueblo al que di su nombre -e hizo uno que llam <i>Talavera de Madrid</i>, de los dos que se denominaban -Madrid y Esteco. Floreci por entonces en Santiago del Estero su obispo -Fray Fernando Trejo, fundador de un Seminario Conciliar en Crdoba. -Durante los gobiernos de D. Nicols de Arredondo (1789-1795), -prosigui los trabajos, encomendados a D. Flix de Azara, D. Diego de -Alvear y otros hombres eminentes, para sealar los lmites con las posesiones -de Portugal, quedando sin realizar la demarcacin entre los -ros Uruguay y Guaz por falta de conformidad.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_463" id="Page_463">[463]</a></span></p> - -<h3 id="CAPITULO_XXVIII">CAPITULO XXVIII</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Gobierno del Paraguay y del Uruguay.—Cdula de Felipe -III.—Gobierno de Fras.—Gobernadores ms importantes.—Reducciones -de los jesutas.—Depredaciones de los -indios.—Decadencia del gobierno.—Reyes Balmaceda.—Revoluciones, -guerra con los indios y expulsin de los jesutas.—Fundacin -de poblaciones.—Gobierno del Uruguay.—Espaoles -y portugueses en el pas.—Consecuencias -de la permuta de la Colonia del Sacramento por otras -colonias.—Viana, gobernador de Montevideo y oposicin de -los jesutas.—Los indgenas.—Campaa de Ceballos, jefe -del gobierno de la Plata, contra los portugueses: tratado -de 1763.—Gobierno de la Rosa y expulsin de los jesutas.—El -gaucho.—Expedicin de Sampayo.—El cabildo.—Gobiernos -de Viana y del Pino, de Tejada y de Olaguer Feli: reformas.—Bustamante -y Ruiz Huidobro.—El cabildo.—Los -charras.—Calamidades en el pas.</span></p> - -<p class="p2">Ya se dijo en su lugar respectivo que comprendiendo Felipe II que -el gobierno del Paraguay era demasiado extenso para ser regido por un -slo jefe, mediante una Cdula del 16 de diciembre de 1617 cre dos -gobiernos: el del Ro de la Plata (Buenos Aires, Santa Fe, San Juan de -Vera y Concepcin del Bermejo), y el del Guair o Paraguay (Asuncin, -Ciudad Real, Villa Rica y Jerez).</p> - -<p>Continu de gobernador en el Paraguay el ya citado Manuel Fras -(1620-1626), quien empeado en no vivir en compaa de su mujer doa -Leonor Martel de Guzmn, hija de Ruiz Daz de Melgarejo, se atrajo -las censuras de Torres, obispo de la Asuncin; pero la Audiencia de -Charcas fall el pleito en favor del gobernador, que falleci en Salta -cuando iba a ocupar de nuevo el mando. Sucedile Diego de Rego (1626-1631), -que nada hizo digno de contarse. Ejemplo de malos gobernantes -fu Luis Cspedes Garca Xaria, acusado tal vez con motivo de andar -en tratos con los indios brasileos (<i>tupes y mamelucos</i>), para reducir -a la esclavitud a <i>guaranes</i> y venderlos en la provincia de Ro Janeiro. -La Audiencia de Charcas le puso preso (1631) y le conden a pagar la -multa de 12.000 pesos, quedando destitudo. A Martn Ledesma Valde<span class="pagenum"><a name="Page_464" id="Page_464">[464]</a></span>rrama -sucedi Pedro de Lugo y Navarro, que comenz a gobernar el -ao 1636: en guerra con los mamelucos y tupes, abandon sus tropas, -las cuales alcanzaron sin embargo una gran victoria. Llamado a Espaa, -muri en el viaje. Gregorio de Henestrosa, natural de Chile, que -se encarg del gobierno el ao 1641, y de quien se cuenta que se vi -obligado a expulsar del Paraguay al obispo Fray Bernardino de Crdenas, -enemigo declarado de los jesutas. Luego, el dicho prelado consigui, -no slo volver a la Asuncin, sino ser nombrado gobernador, haciendo -entonces cerrar el Colegio de la Compaa y expulsar de la ciudad -a los hijos de Loyola. Destitudo el prelado por la Audiencia de -Charcas y despus de los breves gobiernos de Diego de Escobar Osorio -y de Sebastin de Len y Zrate, en cuyo tiempo volvieron los jesutas, -fu nombrado Andrs Garavito de Len (1650), natural de Lima, -sabio legista, que venci con auxilio de los guaranes a los mamelucos y -<i>guaicures</i>. Cristbal de Garay y Saavedra (1653-1656), nieto del -famoso Juan de Garay, fu nombrado gobernador.</p> - -<p>En su lugar respectivo haremos detenida relacin de las Reducciones -de los jesutas en el Per, Buenos Aires, Uruguay, Brasil y en particular -en el Paraguay. El gobernador Juan Blazquez Valverde (1656-1659), -fu defensor de los hijos de Loyola. Respecto a las depredaciones -de algunas tribus no tuvo energa para contenerlas. Por el contrario, -Alonso Sarmiento de Sotomayor y Figueroa (1659-1663), puso -una barrera a las invasiones de los indios enemigos. Como se levantasen -las tribus del Norte del Paraguay, sufrieron severo castigo y los -jefes fueron ajusticiados. Tambin contuvo a los guaranes y payagues, -que continuaban sus depredaciones. Juan Diez de Andino (1663-1671), -sigui la guerra con algunas tribus, y don Felipe Rego Corbaln -no pudo contener las invasiones de los mamelucos ni las tropelas -de los guaicures en Atir. Gobern el cabildo juntamente con el licenciado -Diego Ibez de Fara (1676-1684), despus Antonio de Vera -Mgica y en seguida Alonso Fernndez Marcial, no ocurriendo hechos -dignos de especial mencin. En tiempo de Francisco de Monforte (1691) -se comenz a construir la catedral de la Asuncin, cuya obra se termin -a los tres aos, esto es, el 1693. Tan odioso se hizo don Sebastin -Felix de Mendiola (1691-1696), que los paraguayos le redujeron a prisin -y le mandaron con grillos a Buenos Aires. Apenas hay noticias de -Juan Rodrguez Cota (1696-1702), Antonio de Escobar y Gutirrez -(1702-1706), Baltasar Garca Ros (1706-1707) y Manuel de Robles Lorenzana -(1707-1713); pero de Juan Gregorio Bazn de Pedraza (1713-1717), -debemos decir que di comienzo a dos poblaciones: una en el valle -de Guarmipitn y otra en Curuguati; la primera para contener a los<span class="pagenum"><a name="Page_465" id="Page_465">[465]</a></span> -guaicures y la segunda a los mamelucos. A Antonio Victoria sucedi -Diego de los Reyes Balmaceda (1721-1725). En la historia del Paraguay -se seala por su importancia el gobierno de Balmaceda, pues aquel -pas fu teatro del primer acto de independencia. Acusado Balmaceda de -varios delitos, la Audiencia de Charcas nombr juez pesquisidor a Jos -de Antequera, natural de Lima. De las pesquisas hechas result culpable -el gobernador, siendo nombrado el mismo Antequera por el virrey -de Lima para reemplazarle; pero Diego de los Reyes, que contaba con -el poderoso apoyo de los jesutas, logr que el citado virrey le devolviese -el gobierno. Ni Antequera ni el cabildo obedecieron la orden. -Balmaceda se refugi en el territorio de Corrientes, donde gozaba de -las simpatas de los indios de las misiones. Vise obligado el virrey del -Per a enviar tropas contra Antequera, quien tuvo que huir. A Balmaceda -sucedi en 1725 Martn de Barna. En su tiempo, Fernando -Momp, de acuerdo con Antequera, pretendi insurreccionar el pas, -intitulndose presidente de la provincia del Paraguay. Al gobierno de -Ignacio de Soroeta (1730) sucedi la Junta gubernativa presidida por -Jos Luis Barreiro, despus Manuel de Garay, luego Antonio Ruiz de -Orellano, en seguida Cristbal Domnguez de Obelar, y ltimamente -Isidoro Mirones y Benavente. Nombrado por la corte de Espaa Manuel -Agustn de Ruiloba (1733), fu muerto en Guayaibit en un combate -contra los comuneros. Juan Caballero de Aosco (1733) nada hizo -de particular y le sucedi en el citado ao el obispo Fray Juan de -Arregui, quien pronto se arrepinti de haber aceptado y se retir a -Buenos Aires, dejando el gobierno a Cristbal Domnguez de Obelar -(segunda vez). Ante el desorden que reinaba en el Estado, Bruno Mauricio -de Zabala, se encarg de restablecer la paz en el Paraguay y al -frente de 6.000 indios atac a los rebeldes y les venci, pasando por -las armas a los jefes y entrando en la Asuncin (junio de 1735). As -termin la <i>revolucin de los comuneros</i>. Martn Jos de Echaurri (1735-1741) -restableci la tranquilidad en el pas; Rafael de la Moneda (1741-1747) -fund al norte la villa de <i>Emboscada</i> con 6.000 negros y mulatos -libres y someti a los payaguaes obligndoles a establecerse cerca -de la Asuncin; Marcos Jos de Larrazabal (1747-1750) derrot a los -abipones; Jaime Sanjust (1750-1761) foment el cultivo del tabaco y -Jos Martnez Fontes (1761-1762) hizo la paz con los abipones y con -ellos fund en el Chaco la Reduccin del Timb. A Fulgencio Yegros y -Ledesma (1762-1766), le sucedi Carlos Morphi (1766-1772), bajo cuyo -gobierno fueron expulsados los hijos de Loyola, pasando las misiones -a cargo de los frailes dominicos, franciscanos y mercenarios. Desde -entonces las misiones fueron decayendo, si bien por otro lado se aumen<span class="pagenum"><a name="Page_466" id="Page_466">[466]</a></span>t -la industria, pues bajo el gobierno de Morphi se fundaron los pueblos -de <i>Carimbatay</i>, <i>Ibicu</i>, <i>Piray</i>, <i>Caraya</i> y <i>Caacup</i>, aumentando -tambin el nmero de habitantes de la capital.</p> - -<p>Consignaremos de igual manera que durante el gobierno de Agustn -Fernndez de Pinedo (1772-1778) se fundaron otras poblaciones y -se cre el virreinato de Ro de la Plata, del cual fu el Paraguay una -de sus intendencias. El primer gobernador de la intendencia se llamaba -Pedro Melo de Portugal (1778-1785) y en su tiempo se echaron los cimientos -de <i>Humait</i>, <i>Curupaity</i>, <i>Arroyos y Esteros</i>, <i>Ibitim</i> y otros, con -las importantes villas del <i>Pilar</i>, del <i>Rosario</i> y de <i>San Pedro</i>. Recordaremos -que en 1783 se fund el Colegio Real y Seminario de San Carlos, -aumentando de un modo considerable la industria. Aument el ganado -vacuno, lanar y caballar, se plantaron muchos rboles, se explotaron -los prados, se cultiv el algodn y adquiri importancia la fabricacin -de la miel. Abrironse caminos y los montes dieron maderas de -construccin en abundancia.</p> - -<p>Joaqun Als y Br (1785-1796) continu el impulso dado por su -antecesor a la colonia y se opuso al avance de los portugueses. Lzaro -de Rivera y Espinosa de los Monteros (1796-1806) decret un censo de -poblacin, resultando que en el primer ao de su gobierno haba en el -pas 97.480 habitantes. Declarse (1803)—lo cual ser siempre un -timbre de gloria—la igualdad de derechos entre los indios y los -criollos.</p> - -<p>Durante el siglo <span class="smcap">xvi</span> y parte del <span class="smcap">xvii</span> los espaoles apenas hicieron -caso de los indgenas del Uruguay. En lucha los chanaes con los charras, -aqullos solicitaron la ayuda de D. Diego de Gngora, gobernador -de Buenos Aires, quien se limit a enviarles algunos misioneros -(1622). Tres aos despus el gobernador D. Francisco de Cspedes -mand al Padre Bernardo de Guzmn y a otros dos franciscanos, para -que fundasen varias Reducciones. Conocido entonces por los espaoles -de Buenos Aires la frtil tierra y el benigno clima del Uruguay, -comenzaron a criar ganados, sacando tambin de all maderas de construccin -y para combustibles. Cada vez ms encariados los espaoles -con la Banda Oriental, cuando vieron a los portugueses avanzar hacia -el Ro de la Plata, se decidieron a ocuparla de una manera definitiva, -pues hasta ltimos del siglo <span class="smcap">xvii</span> haba sido habitada nicamente por -indgenas. El Uruguay fu la manzana de la discordia arrojada a espaoles -y portugueses. D. Manuel Lobo, gobernador del Brasil, al frente -de algunas tropas con su correspondiente artillera, se present (1679) -en la costa Oriental, fundando una poblacin, frente a la isla de San Gabriel, -que llam <i>Colonia del Sacramento</i>. Protest de ello D. Jos Garro,<span class="pagenum"><a name="Page_467" id="Page_467">[467]</a></span> -gobernador de Buenos Aires, e intent arreglar el asunto mediante negociaciones -pacficas; pero todo fu en vano y no hubo ms remedio -que echar mano a las armas. Mand Garro a Vera Mjica, maestre de -campo, con 300 espaoles y 3.000 guaranes, para que desalojara a los -brasileos de la Colonia del Sacramento. Despus de tenaz lucha fueron -arrojados los brasileos, comenzando las reclamaciones diplomticas -entre las cortes de Espaa y Portugal, cuyo resultado fu que Carlos -II devolvi la Colonia, aunque en calidad de depsito. Muchos perjuicios -caus a Espaa la citada devolucin, por cuanto dicha Colonia se -constituy en foco de contrabando. Pasado algn tiempo, Portugal se -declar en contra de Felipe V de Borbn, lo cual fu motivo para que -el general Garca Ros marchase de Buenos Aires al frente de 13 compaas -y 4.000 guaranes para apoderarse de la codiciada posesin. -El territorio que tanta sangre haba costado conquistarle, se perdi a -los diez aos, pues fu devuelto a Portugal, segn una clusula del -tratado de Utrech celebrado el 1715.</p> - -<p>Ya sabemos que despus de Zabala y de Salcedo, gobernadores de -Buenos Aires, aument la importancia de la Colonia del Sacramento.</p> - -<p>Aunque don Jos Joaqun de Viana recibi su ttulo (22 diciembre -1749) crendole gobernador de Montevideo y coronel de los ejrcitos -reales, hasta el 14 de marzo de 1751 no tom posesin de su destino. En -seguida comenz el sargento mayor D. Manuel Domnguez, al frente de -220 hombres, la campaa contra los charras, consiguiendo derrotarles -completamente.</p> - -<p>Pero lo ms interesante por entonces y en cuyo asunto se hallaban -fijas las miradas, era el tratado de lmites concludo con los portugueses. -Conviene recordar lo que se dijo en el <a href="#CAPITULO_XXVII">captulo XXVII</a> acerca del -cambio de las siete misiones espaolas con la portuguesa Colonia del -Sacramento. Para llevar a feliz trmino el dicho tratado de lmites, -lleg al puerto de Montevideo la comisin nombrada por el gobierno -espaol (27 enero 1752), y de la cual formaba parte el marqus de Valdelirios. -Tena inters en resolver pronto y bien el asunto, porque l -haba nacido en Huamanga (Per), era miembro del Consejo de Indias -y gozaba fama de hbil y enrgico. Despus de varias consultas y -pareceres, habiendo ledo la exposicin del obispo de Tucumn, del gobernador -del Paraguay Sant Just, del provincial de los jesutas Padre -Barreda y de los Padres Altamirano y Crdova, se decidi a hacer la -nueva designacin de lmites, entregando las misiones a los portugueses -y recibiendo en cambio la colonia. Pesaba en el nimo del marqus -de Valdelirios la opinin de D. Jos de Andonaegui, gobernador de -Buenos Aires. Todos los jesutas, como un solo hombre, combatieron las<span class="pagenum"><a name="Page_468" id="Page_468">[468]</a></span> -medidas tomadas por Valdelirios. Sin embargo, despus de tres meses -de conferencias se eligieron los sitios adonde haban de trasladarse las -Reducciones. A la Reduccin de <i>San Luis</i> se le seal un sitio entre la -laguna Iber y el ro Santa Luca; a la de <i>San Lorenzo</i> una isla grande -en el Paran; a la de <i>San Miguel</i> terrenos al Sudeste sobre el ro -Negro; a la de <i>San Juan</i> un trozo de tierra insalubre que lindaba con -el pantano de Neembuc; la de <i>San Angel</i> terrenos al Norte de la Reduccin -de Corpus; a la de <i>San Francisco de Borja</i> terrenos sobre el -Sur del Queguay en jurisdiccin de los charras, y a la de <i>San Nicols</i> -tierras sobre una curva del Paran entre Itapua y Trinidad. El Padre -Altamirano recibi el encargo de dar prisa para que la traslacin se verificase -cuanto antes, entregando al mismo tiempo a los jesutas, para -obviar dificultades, la cantidad de 28.000 pesos<a name="FNanchor_633" id="FNanchor_633" href="#Footnote_633" class="fnanchor">[633]</a>. Era evidente que -los nuevos terrenos designados a los indgenas eran inferiores a los que -habitaban primeramente, as que se quejaban con razn guarans y -jesutas. Valdelirios, considerando ya terminado el objeto principal de -su cometido, march a avistarse con el comisario portugus, que era Gomes -Freire de Andrade, despus conde de Bobadela. Se puso en marcha, -camino de Maldonado, y en las inmediaciones del Cerro de Navarro -se abrieron las conferencias, que terminaron con la mayor alegra. -Hubo bailes y serenatas. Sin embargo, mientras se verificaba el arreglo -de la demarcacin y el Padre Altamirano intentaba convencer a los -pueblos de la conveniencia de transmigrarse, se alzaron en rebelin las -Reducciones de San Luis y de San Nicols, siguiendo despus las otras, -excepcin slo de la de San Lorenzo, cuyos habitantes ocuparon la isla -que se les di sobre el Paran, edificando una iglesia y otros edificios -pblicos.</p> - -<p>Daba prisa Gomes Freire para que pronto se arreglase el asunto, -instaba Valdelirios al Padre Altamirano, y el Padre Altamirano no dejaba -en paz a los curas doctrineros; pero todo en vano. Tanta oposicin -encontr el citado Padre, y tantas calumnias se levantaron contra l, -que perseguido y fugitivo march a Buenos Aires.</p> - -<p>Decidido a todo Valdelirios pidi a la Iglesia que lanzase sus rayos -sobre la cabeza de los contumaces, y as lo hizo el obispo de Buenos -Aires, privndose—escribe Bauz—a sus moradores hasta de los sacramentos -del bautismo y extremauncin, que es discutible si tena facultad -de negarles aquel prelado<a name="FNanchor_634" id="FNanchor_634" href="#Footnote_634" class="fnanchor">[634]</a>. Decan los espaoles que el Rey -tena derecho a disponer de sus territorios, y los indgenas contesta<span class="pagenum"><a name="Page_469" id="Page_469">[469]</a></span>ban -que era una iniquidad entregarles a los portugueses, hallndose -decididos a no consentirlo. La impresin que caus en los portugueses -la resistencia la expres perfectamente el bardo de esta triste epopeya, -cuando dijo:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Quem poda esperar que uns indios rudes</div> -<div class="line">sem disciplina, sem valor, sem armas,</div> -<div class="line">se atravessassen no caminho aos nossos,</div> -<div class="line">e que lhes disputassem o terreno!<a name="FNanchor_635" id="FNanchor_635" href="#Footnote_635" class="fnanchor">[635]</a>.</div> -</div></div></div> - -<p>En una conferencia celebrada en Buenos Aires, a la que asistieron -Andonaegui, Valdelirios y dems comisarios con el Padre Altamirano, -se acord, a instancia del religioso, que se hiciera salir de los pueblos -a los curas doctrineros, a los cuales, dado el cario que les profesaban, -seguiran los indgenas. No pudo realizarse el acuerdo anterior porque -los indios no dejaron salir a los curas.</p> - -<p>Acordse apelar a las armas. No quedaba otro camino. Andonaegui -reuni sus fuerzas, y con el auxilio de Gomes Freire se dispuso a combatir -a los desobedientes indgenas. Pelearon en <i>Daymn</i>, perdiendo -los indgenas 230 hombres y 72 prisioneros, hallndose entre los ltimos -el cacique Rafael, que—segn Andonaegui—era grandsimo pcaro -y uno de los movedores de los pueblos. Cartas de Valdelirios, tan -poco prudentes como oficiosas, dirigidas a Andonaegui, obligaron a dicho -general a emprender la retirada. Tambin el general portugus Gomes -Freire, despus de combatir sin descanso un da y otro da, pidi -un armisticio, que se firm el 18 de Noviembre de 1754, y cuyas clusulas -fueron las siguientes: 1. Que ni una ni otra parte se haran -dao hasta tanto que se diese la ltima y definitiva sentencia por los -reyes de Espaa y Portugal, acerca de las quejas dadas y perdn de -los indios, o hasta tanto que el ejrcito espaol no volviese otra vez a -campaa. 2. Que ambas partes se volveran a sus tierras, y que ni una -ni otra nacin pasara el ro Grande. 3. Que los indios seran cautivos -si pasasen el ro yendo a las tierras de los portugueses, y mtuamente -los portugueses lo seran de los indios si ellos intentaren pasar - sus tierras<a name="FNanchor_636" id="FNanchor_636" href="#Footnote_636" class="fnanchor">[636]</a>. Valdelirios y los suyos lamentaban aquel pacto, al -paso que los jesutas, llenos de alegra, se crean invencibles. Enemigos -y amigos del tratado fueron sorprendidos por la noticia de la muerte -del ministro Carvajal, principal autor del presente estado de cosas. Si -los primeros crean que Dios castigaba con la muerte al incrdulo Carvajal, -los segundos presentan grandes calamidades por el triunfo de<span class="pagenum"><a name="Page_470" id="Page_470">[470]</a></span> -los hijos de Loyola. Andonaegui considerbase vencido, no por el poder -de los indgenas, sino por los rigores de la estacin y la escasez de vveres. -Por su parte, Fernando VI hubo de declarar que crea a los jesutas -autores de la insurreccin de los indgenas y lleg a despedir a -su confesor, que era jesuta.</p> - -<p>Iba otra vez a comenzar la guerra, encargndose de dirigirla el gobernador -de Buenos Aires, Andonaegui, llevando por segundo jefe a -Viana, gobernador de Montevideo. Vino a entorpecer los comienzos de -la guerra una cuestin enojosa entre Viana y el cabildo. Habiendo -nombrado Viana como teniente general suyo a D. Pedro Len de Romero -y Soto, se opuso a ello el cabildo en tanto que el agraciado no -prestase las fianzas correspondientes, ni presentara la aprobacin de la -Real Audiencia del distrito. Molestado Viana por la oposicin, hubo de -dirigirse al cabildo en forma destemplada e injusta en un oficio, llegando -a reducir a prisin al alguacil mayor. Arregladas al fin las cosas, comenz -la campaa dirigida por Andonaegui, Viana y Gomes Freire. -El 6 de febrero se presentaron los indios deseosos de reir con sus enemigos. -Atacles Viana, logrando una victoria: entre los mulatos, estaba -el cacique Sepee, general en jefe de los sublevados. A Sepee sucedi -Nicols anguir, hombre tan bueno como rudo. Los espaoles, enemigos -de los jesutas, propalaron la especie calumniosa de que se intitul -<i>Nicols I, rey del Paraguay y emperador de los mamelucos</i>. Ni Rey, ni -Emperador pretendi nunca ser el antiguo y rudo pastor; cuya nica -habilidad—segn refieren los cronistas—fu tocar el violn. Atacaron -espaoles y portugueses a los indios (10 febrero 1756) que ocupaban la -cima del cerro <i>Kaibat</i>, armados de flechas y de hondas. Las prdidas de -los aliados fueron cuatro muertos y 40 heridos, incluyendo dentro de los -ltimos a Andonaegui entre los espaoles y al coronel Osorio entre los -portugueses. Los indgenas tuvieron 1.511 muertos y 154 prisioneros, -perteneciendo casi todos a las Reducciones del Uruguay. Continu su -camino el ejrcito aliado, y cuntase que al llegar Viana a San Miguel, -de cuya poblacin no tena idea alguna, hubo de exclamar en voz alta: -Y ste es uno de los pueblos que nos mandan entregar a los portugueses? -Loca debe estar la gente de Madrid para deshacerse de una poblacin -que no tiene rival en ninguna de las del Paraguay. Se entregaron -los indgenas de San Miguel, despus los de San Juan, y en seguida los -de San Lorenzo. Por cierto que Henis, uno de los Padres que fueron presos -en la ltima poblacin, hubo de decir a Viana: Al Rey no le han -costado nada estos pueblos; somos nosotros quienes los hemos conquistado -con el Santo Cristo en la mano. S. M. no puede entregarlos a los portugueses, -y si yo estuviera en la corte, le informara de modo que tal<span class="pagenum"><a name="Page_471" id="Page_471">[471]</a></span> -entrega no haba de verificarse<a name="FNanchor_637" id="FNanchor_637" href="#Footnote_637" class="fnanchor">[637]</a>. Si indgenas y jesutas transigan -con los espaoles, odiaban a muerte a Gomes Freire y a los portugueses. -Comenz la marcha de los emigrantes. Dejaban hermosos pueblos por -tierras insalubres y mortferas. No hubo compasin para los pobres indios. -Hallndose Viana en el paraje denominado el <i>Salto</i>, donde haba -de esperar a Valdelirios, ech los cimientos de una ciudad que tom el -nombre de dicho paraje (noviembre de 1756). Lleg a Buenos Aires don -Pedro de Ceballos, que vena de Espaa a sustituir a Andonaegui, e inmediatamente -se dirigi a San Francisco de Borja, donde recibi a muchos -caciques y pueblo; Valdelirios pas a San Nicols; Viana se puso -al frente de su gobierno de Montevideo, y Andonaegui se prepar a -marchar a Espaa. Aunque ofreca Gomes Freire que todo se hallara -arreglado en el siguiente ao, el estado de las cortes de Portugal y Espaa -fu causa del aplazamiento de la cuestin de lmites. En Portugal -se hallaba arruinado el Tesoro pblico, contribuyendo a ello los gastos -de la expedicin de misiones, y tambin el terremoto que destruy gran -parte de Lisboa. En Espaa todo se hallaba paralizado por la muerte -de la reina Brbara y la enfermedad de Fernando VI. En el ao 1759 -march Gomes Freire a Janeiro, dejando por apoderado suyo a don -Custodio de Sa y Fara. Tiempo adelante y despus de siete aos de -tratos, disgustos y guerras, los negociadores rompieron toda clase de -compromisos, y las cosas volvieron a su primitivo estado.</p> - -<p>Es cierto que los jesutas se opusieron al tratado de Madrid; pero -tambin es cierto que la entrega de las misiones uruguayas, si perjudicaba -a los jesutas, no perjudicaba menos a los indgenas y a la monarqua -espaola. As lo crea D. Carlos, rey de las Dos Sicilias, y luego -rey de Espaa con el nombre de Carlos III, debindose advertir que el -citado monarca era enemigo de la Compaa de Jess. Si provocaron -los jesutas el alzamiento de unas cuantas misiones, como afirman algunos, -por qu no las sublevaron todas, en cuyo caso hubieran puesto -en un verdadero conflicto a Espaa y Portugal juntos?</p> - -<p>El marqus de Valdelirios, terminada la guerra, se dedic a restaar -las heridas del pas. Levant fortalezas para prevenir las invasiones -de los indios bravos; fund la ciudad de <i>Maldonado</i>; aument y embelleci -a Montevideo. Al subir al trono Carlos III, uno de sus primeros -hechos fu obtener de Portugal la anulacin del tratado de Madrid, -lo cual se consigui mediante un convenio firmado en El Pardo (12 febrero -1761) entre los plenipotenciarios de ambas Coronas. Cuando los -portugueses tuvieron noticia del ajuste, ni tardos ni perezosos, ocuparon -terrenos en las fronteras del Uruguay, llevndose al interior del<span class="pagenum"><a name="Page_472" id="Page_472">[472]</a></span> -Brasil muchas familias indgenas pertenecientes a las Reducciones uruguayas, -algo as como con visos de esclavitud. Tambin Ceballos, correspondiendo -a la actividad de los portugueses, se dirigi a Gomes -Freire, pidindole, ya la devolucin de los terrenos detentados, ya el -libre regreso a sus hogares de las familias que se haban llevado. Sordo -se hizo Gomes Freire lo mismo a la primera comunicacin que a -otras posteriores, llegando a tal punto su deseo de molestar a Espaa -que, entrado el ao 1762 hizo levantar una fortaleza que denomin de -Santa Teresa, en territorio de Maldonado, sin disputa alguna perteneciente -a nuestra nacin. La cuestin iba a decidirse por las armas y a -la guerra se prepar Ceballos. Ya Espaa, en virtud del <i>Pacto de familia</i>, -haba roto sus relaciones con Inglaterra y casi tambin con Portugal, -dada la alianza y amistad entre estas ltimas naciones. Ceballos -recibi rdenes terminantes del gobierno espaol para que reivindicase -los terrenos usurpados por el Brasil e inmediatamente hizo levantar -una batera de 7 caones enfrente de la enemiga ciudad de Colonia. -A la carta que dirigi Fonseca, oficial que mandaba la guarnicin de -Colonia, a Ceballos preguntndole qu se propona con los trabajos de -fortificacin que estaba haciendo, respondi el general espaol que -cada uno en su casa poda hacer lo que le pareciese. Despus de una -segunda reconvencin de Fonseca, que no obtuvo respuesta, comenz el -fuego en la noche del 5 de octubre y que sigui en los das sucesivos, -hasta que el 2 de noviembre salan los portugueses con los honores de -la guerra y entraba Ceballos en Colonia. En tanto que se obtena victoria -tan gloriosa, una divisin portuguesa de 500 hombres amenazaba -desde el Chuy a Maldonado y una escuadra anglo-portuguesa, compuesta -de 11 naves, bajo las rdenes de M. Macnamara, bombardeaba las -costas del Ro de la Plata y se presentaba de improviso frente a Colonia -(6 enero 1763). Ceballos, enfermo como estaba, se lanz a la pelea, -y, entusiasmando a los soldados, logr que una bala de la plaza incendiase -el navo <i>Lord Clive</i>, que montaba Macnamara, muriendo la mayor -parte de la tripulacin y el mismo almirante. Dcese que cuando Gomes -Freire supo la muerte de Macnamara y que se haba perdido en las Indias -occidentales el navo que llevaba el nombre glorioso del gran conquistador -ingls en las orientales, muri de pena. Por su parte Ceballos -dirigi un oficio a Viana, que terminaba del siguiente modo: Hemos -palpado nuevamente la especial proteccin con que Dios milita por -nosotros, y por lo mismo debemos dar a su Divina Majestad las gracias, -a cuyo efecto dispondr V. S. se cante el <i>Te Deum</i> en la iglesia matriz -de esa plaza, con la solemnidad y concurrencia que en semejantes casos<span class="pagenum"><a name="Page_473" id="Page_473">[473]</a></span> -se acostumbra<a name="FNanchor_638" id="FNanchor_638" href="#Footnote_638" class="fnanchor">[638]</a>. Ceballos sali de Colonia el 19 de marzo (1763) -al frente de 300 dragones, camino de Maldonado, cuyo trayecto de 80 -leguas recorri en diez das. Organiz las fuerzas y el 8 de abril sali -de la plaza, y a los siete das de marcha, lleg al arroyo de Castillosgrandes, -donde descans un da, franqueando el penoso albardn de tres -leguas, a cuyo extremo se halla el fuerte de Santa Teresa, guarnecido -por 1.500 hombres y 13 caones, al mando del coronel D. Luis Toms -Osorio. El 18 por la maana comenz el ataque y al llegar la noche -desertaron del fuerte 1.200 portugueses, teniendo que rendirse Osorio -el 19 con 25 oficiales y 280 dragones.</p> - -<p>Ocupado Santa Teresa, dispuso el general que tres cuerpos de ejrcito -persiguiesen a los fugitivos, los cuales se desbandaron en todas direcciones, -cayendo muchos prisioneros y entregndose el fuerte de San -Miguel y el pueblo de Ro Grande. Recogironse caones, morteros, -bombas, balas y mucha cantidad de plvora en Santa Teresa, San Miguel -y Ro Grande. Vino a aadir una pgina de buen poltico a su historia -militar la fundacin que con el nombre de <i>San Carlos</i> (en honor -del Soberano reinante), hizo Ceballos en el sitio que llamaban Maldonado -chico (1762). Cuando la fortuna no se separaba de Ceballos, vino -a cortar la carrera de sus glorias el tratado de Pars (10 febrero 1763), -en que Inglaterra, Francia y Hannover ponan fin a la guerra conocida -con el nombre de los <i>Siete aos</i>. Francia di a Espaa la Luisiana -como indemnizacin de las Floridas, cedidas por nuestra nacin a Inglaterra -en cambio de Cuba y Filipinas. Los portugueses recobraban -la Colonia, que se les entreg el 24 de diciembre del mismo ao, quedando -los espaoles en posesin de Ro Grande y de todos los fuertes -conquistados, haciendo valer por ello el tratado de Tordesillas. -Como dice muy bien Bauz, mostraron habilidad los portugueses e -ineptitud los espaoles, cuando aqullos, fuera como fuese la suerte -de las armas, consiguieron conservar siempre la Colonia del Sacramento<a name="FNanchor_639" id="FNanchor_639" href="#Footnote_639" class="fnanchor">[639]</a>.</p> - -<p>El coronel graduado, teniente coronel del regimiento de Galicia, don -Agustn de la Rosa Queipo de Llano, lleg a Montevideo (abril de 1764) -y tom posesin del mando el 8 del mismo mes. Una de las primeras -medidas fu contener las demasas de los fugados de los presidios del -Brasil y de otros puntos de Amrica. A los presidiarios se unan otras -gentes maleantes, y todos formaban una especie de poblacin militar -con sus correspondientes jefes. Si tales gentes estaban acostumbradas -al robo y saqueo, no esquivaban el encuentro de la tropa regular. Vino<span class="pagenum"><a name="Page_474" id="Page_474">[474]</a></span> -tambin a aumentar el malestar la imposicin de tributos de que estaba -dispensada la ciudad por el acta de su fundacin. Negse el Rey a lo -solicitado por el cabildo, y desde entonces qued vigente el impuesto -del derecho de alcabala.</p> - -<p>Mientras esto pasaba en el interior, nuevas complicaciones surgan -por lo que a Uruguay respecta entre los gobiernos de Madrid y Lisboa. -En el tratado que puso fin a la guerra, se dispuso que Espaa devolviese -a Colonia, reservndose Ro Grande de San Pedro y las islas de -Martn Garca y Dos Hermanas, que eran exclusivamente suyas. Sin -embargo, el ministro portugus cerca del gobierno de Madrid, requiri -(6 enero 1765), no slo la entrega de Colonia, sino las que acabamos de -citar como propiamente espaolas, con otros territorios y puertos de -que los portugueses haban sido desalojados durante la guerra. El marqus -de Grimaldi, en nombre del gobierno, se neg a satisfacer las demandas -de Portugal. Si la corte de Lisboa no hizo hincapi en sus pretensiones, -el virrey del Brasil no tuvo reparo en engaar con buenas -palabras a D. Francisco Bucarelli, sucesor de Ceballos en el gobierno -del Ro de la Plata. El 29 de mayo, el coronel Jos Marcelino de Figueredo, -segundo de Jos Custodio de Sa y Fara, se present a la -cabeza de 800 hombres embarcados en varios buques ante la villa de -Ro Grande de San Pedro para tomarla por sorpresa. Los nuestros rompieron -el fuego sobre la flotilla, que tuvo que retirarse fuertemente -castigada. El gabinete de Lisboa, solicitado por el de Espaa, y tal -vez a disgusto, no tuvo ms remedio que condenar a sus oficiales de -Amrica. A pesar de ello, siguieron los portugueses dueos de los territorios -y puntos que acababan de usurpar, porque otro asunto de ms -monta preocupaban a Carlos III y a su gobierno. El asunto a que nos -referimos era la expulsin de los jesutas de todos los dominios espaoles. -Ya haban sido expulsados de Portugal por el marqus de Pombal, -ministro de Jos I, y de Francia por el duque de Choiseul, ministro de -Luis XV. Los de Espaa siguieron la misma suerte (abril de 1767) y los -de Montevideo (julio de 1767); el nmero total de los expulsados en las -provincias del Ro de la Plata fu de 397 individuos, incluyendo a los -misioneros de los moxos y chiquitos. Faltaramos a la verdad si no dijsemos -que los indgenas ganaron poco o nada al cambiar de gobierno y -muchos de aqullos pasaron, no queriendo sufrir la tirana y codicia de -las nuevas autoridades, a poblar las campias de Montevideo y Maldonado, -hasta entonces casi yermas, y que pronto se convirtieron en terrenos -agrcolas. En el correr de los tiempos unironse los indios civilizados -de las Reducciones con los salvajes, y las mujeres de unos y de -otros con los espaoles y portugueses, importando poco que tanto los<span class="pagenum"><a name="Page_475" id="Page_475">[475]</a></span> -espaoles como los portugueses procedieran de las crceles de Espaa -y del Brasil.</p> - -<p>De elementos tan diversos naci el <i>gaucho</i>. El gaucho vena a ser—escribe -Bauz—el resultado de todas las fusiones, y como el primer eslabn -de la nueva y definitiva raza que haba de ocupar el suelo. Todo -indica, desde el da de su presentacin en la escena social, que por su -carcter, costumbres y afecciones, se crea verdaderamente dueo de la -tierra. Sin embargo, los primeros gauchos no eran todos uruguayos: se -les llamaba indistintamente gauchos o <i>guaderios</i>, y muchos de entre -ellos componan el nmero de los portugueses y espaoles fugados de -presidio, y refugiados en el Uruguay, merced a la tolerancia de los habitantes -de los campos. El nombre de gaucho era sinnimo, en sus primeros -tiempos, al de holgazn o malhechor; despus se hizo extensivo a los -que vagaban sin quehaceres fijos provistos de una mala guitarra, entonando -coplas ajenas o propias, y a los que sobresalan en las pendencias -y en la galantera rstica de los desiertos. Lo numeroso de las familias -permita que no todos los varones se dedicasen al trabajo, rudimentario -de suyo en aquellos tiempos, y de ah que estimulados por la -facilidad de alimentacin y la simpata inspirada por las hazaas personales, -muchos se sintiesen inclinados a la vida andariega, particularmente -los que se crean de sobra en su casa<a name="FNanchor_640" id="FNanchor_640" href="#Footnote_640" class="fnanchor">[640]</a>.</p> - -<p>Cunda el malestar en Montevideo. El gobernador La Rosa careca -de dotes polticas. Ms astutos los portugueses y el virrey Azambuya, -al mismo tiempo que despojaban a Espaa de sus territorios en el Ro -de la Plata, extendan su comercio por todas partes. Como si todo esto -fuera poco, comenzaron a propagar el abandono de Espaa por lo que a -la religin respecta, afirmando que era un caso de conciencia no consentir -que se perdiese la fe de los indios de las misiones. Llegaba a tal -punto el descaro de nuestros vecinos que censuraban acremente al rey -de Espaa por haber expulsado a los jesutas, cuando el gobierno de -Portugal haba sido el primero que di la seal de la persecucin de la -Compaa.</p> - -<p>Poniendo manos a la obra, cuando corra el ao 1770 parti de San -Pablo militar expedicin bajo las rdenes del teniente coronel Alonso -Botello de Sampayo, con nimo de reducir nuevamente los indios a la fe -catlica. Aunque no se haban separado de dicha fe, Sampayo comenz -su cruzada destacando al capitn Silveyra Peixoto, quien penetr por -la va del Paran a tomar posesin de las tierras de los infieles y proceder -luego a su conversin. D. Francisco de Zavala, gobernador de las -misiones, no pensaba lo mismo que Sampayo. Psose sobre las armas,<span class="pagenum"><a name="Page_476" id="Page_476">[476]</a></span> -sorprendi a Silveyra y a los suyos, mandndoles presos a Buenos Aires -como infractores de los pactos y perturbadores de la paz. Tom entonces -extraa determinacin Sampayo, cual fu retirarse de aquellos lugares, -no como soldado vencido, sino como misionero que se ve desdeado -por los mismos a quienes iba a hacer el bien. La ridcula expedicin -de Sampayo anunciaba para el porvenir grandes males entre espaoles -y portugueses. As lo comprendi el prudente gobernador de Buenos -Aires y as lo comprendi tambin el violento gobernador La Rosa.</p> - -<p>Era La Rosa uno de esos hombres que si careca de cualidades de -gobernante, haba sabido granjearse la estimacin de poderosos personajes -de la corte. En poco tiempo haba llegado a obtener el empleo de -brigadier. En cambio, el cabildo de Montevideo no le quera por su carcter -arbitrario y por su codicia. Con la misma moneda pagaba La -Rosa al cabildo. Con motivo de unas elecciones (1771) de nuevo cabildo, -se rompi la aparente armona entre ambas autoridades, llegando -el gobernador a reducir a prisin lo mismo al alcalde de primero y segundo -voto que al alguacil mayor. En queja se dirigi el cabildo al -gobernador de Buenos Aires, D. Juan Jos de Vertiz, quien se puso en -absoluto al lado de la autoridad popular, segn lo indicaba el siguiente -oficio: Conviniendo al Real servicio el que el brigadier D. Agustn de -La Rosa, gobernador de esa plaza, pase a esta ciudad, he ordenado -ocupe interinamente este empleo el mariscal de campo D. Jos Joaqun -de Viana, quien tiene acreditadas su conducta, integridad y dems circunstancias -que le hacen recomendable<a name="FNanchor_641" id="FNanchor_641" href="#Footnote_641" class="fnanchor">[641]</a>. Continu el cabildo el -proceso contra La Rosa; pero, contra lo que se esperaba, se le castig -solamente con la prdida del empleo de gobernador. Era creencia general -que sus poderosos amigos en la corte haban infludo para que el -asunto se resolviese de aquel modo.</p> - -<p>Mientras que La Rosa se marchaba Espaa, Viana, gobernador -interino, procuraba adquirir recursos, ayudndole en su empresa el -cabildo. Con fecha 16 de febrero de 1771 hizo el gobernador presente -al cabildo la necesidad de socorrer al Rey con algunos recursos, dndose -el caso de que, por indicacin de Viana, nombrase la autoridad -popular a D. Jos Mas y D. Bruno Muoz para que fueran de casa en -casa y de tienda en tienda a recoger los donativos voluntarios. Tambin -Viana y el cabildo estuvieron conformes en la necesidad de castigar -los homicidios y robos, cada da ms numerosos en la campia. Otras -reformas se llevaron a cabo por ambas autoridades con el beneplcito -de Vertiz, gobernador de Buenos Aires. Tambin por entonces familias -indgenas echaron los cimientos de la actual ciudad de <i>Pay-Sand</i>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_477" id="Page_477">[477]</a></span> -Por enfermedad de Viana se encarg del gobierno (10 febrero 1773) -el teniente coronel D. Joaqun del Pino, ingeniero jefe de estas provincias. -Inaugur del Pino su gobierno (1773) dando pruebas de energa, -lo mismo en los asuntos interiores que en sus relaciones exteriores. -Con la ayuda de Vertiz, gobernador de Buenos Aires, logr -purgar de malhechores y de toda clase de enemigos al pas. Vertiz y -Pino, contando con el apoyo del gobierno de Madrid, pensaron fortificar -a Montevideo y Maldonado. Ciertas disposiciones dadas por Pino -fueron recibidas perfectamente por la opinin pblica. Bien mereca -que, por Real Cdula dada en El Pardo a 7 de mayo de 1776, se le -nombrase gobernador propietario. Haca poco ms de un mes que los -portugueses, valindose de engaos y malas artes, consiguieron conquistar -por segunda vez Ro Grande. Bajo el gobierno de Pino, Uruguay -comenz a tener vida ms exuberante. Maldonado aument su vecindario -en poco tiempo y fu declarada ciudad (1786). Se ampliaron -los lmites jurisdiccionales del gobierno de Montevideo, hasta entonces -inseguros e inciertos. Por entonces lleg (1789) al puerto de Montevideo -la expedicin que mandaba el brigadier don Alejandro Malespina, -acompaado de varios sabios, en las corbetas <i>Descubierta</i> y <i>Atrevida</i>. -Tiempo adelante, Pino march a Buenos Aires, donde deba encargarse -del virreinato.</p> - -<p>El coronel D. Miguel de Tejada se encarg interinamente del gobierno -de Montevideo, no ocurriendo nada que sea digno de contar.</p> - -<p>El 2 de agosto de 1790 tom posesin del gobierno el brigadier don -Antonio Olaguer Felu. Permiti el comercio de esclavos; di ms vida -a Montevideo y a Soriano, pueblo ste el ms antiguo del Uruguay; se -fund la ciudad de <i>Mercedes</i>, cuna de la independencia nacional, y adquiri -importancia y esplendor Maldonado, cuyo puerto visitaron las primeras -embarcaciones de la Compaa Martima en 1790. Por asunto balad -se disgust con el cabildo, pues con razn al gobernador se le conoca -con el dictado de <i>el Ceremonioso</i>, si bien preciso es confesar que -la desmoralizacin cunda en la corporacin popular. Gobernador y -cabildo no se entendan y la lucha entre ellos era cada vez ms enconada. -Ante el virrey de Buenos Aires D. Pedro Melo de Portugal, -hombre prudente y amigo de la justicia, acudieron gobernador y cabildo. -Melo, en oficio de 20 de abril de 1795, reprob la conducta de -Olaguer, aprobando por completo la conducta del cabildo.</p> - -<p>El brigadier D. Jos de Bustamante y Guerra se encarg del gobierno -de Montevideo el 11 de febrero de 1797. Como jefe de la marina—pues -era brigadier de la Real Armada—conoca las ventajas que -podan sacarse del puerto de Montevideo. Entre el cabildo de Montevi<span class="pagenum"><a name="Page_478" id="Page_478">[478]</a></span>deo -y el consulado de Buenos Aires, se origin lucha tenaz acerca de -asuntos comerciales. El consulado era contrario a la autorizacin Real -de 1795, en la cual se ampliaban las facultades de comerciar a los pueblos -del Ro de la Plata, autorizndoles a exportar frutos y toda clase -de producciones del pas a las colonias extranjeras. El cabildo tom la -determinacin de remitir al Rey una solicitud rebatiendo las ideas del -citado consulado. Sublevronse por entonces los <i>charras</i> del Norte. -Vivan la vida primitiva y se ignora la causa de su rebelin, que se verific -penetrando en poblaciones y vaqueras, cometiendo toda clase de -atrocidades. Quisieron oponerse los <i>guarins</i>; mas fueron derrotados con -grandes prdidas. Vise obligado el teniente coronel D. Francisco Rodrigo, -comandante de Japey, a salir a campaa, pudiendo, despus de -larga persecucin, derrotarles completamente. Aprovechronse los portugueses -de los disturbios interiores para infringir el tratado de lmites, -asunto que preocup por algn tiempo a las autoridades del Uruguay -y al gobierno de Madrid. Mayor contrariedad vino en el ltimo ao del -siglo <span class="smcap">xviii</span> a perturbar el bienestar pblico. Es el caso que, una gran -sequa paraliz la vida de la agricultura. Se perdieron completamente -las cosechas, y esto sigui mortal enfermedad de los ganados. El hambre -se sinti en muchas poblaciones, y con ella vino la peste. Por el -cabildo de Montevideo y por el pueblo todo se invoc el auxilio divino -para que la lluvia fertilizase los campos y despejara de miasmas la atmsfera. -Dios oy a los que le pedan de corazn su amparo y copiosas -lluvias pusieron fin a tantas calamidades. Comenz el siglo <span class="smcap">xix</span> y con -l trascendentales sucesos. Ya sabemos que sobre la margen septentrional -del Plata se levantaba Montevideo, al Este se hallaba con ttulo -de ciudad el casero de Maldonado, y al Oeste varias ruinas daban -idea exacta de la existencia de Colonia. Hacia el Norte, desde el -Daymn hasta las misiones, slo se hallaba el fuerte denominado el -Salto. Eran aldeas ribereas <i>Paysand</i>, <i>Mercedes</i> y <i>Soriano</i>; y en el -interior se encontraban <i>Guadalupe</i>, <i>Santa Luca</i>, <i>San Jos</i> y <i>Minas</i>. En -el resto del pas se levantaban por algunos sitios fortines militares o -santuarios. Calculbase la poblacin fija en unos 40.000 habitantes, de -los que 15.000 pertenecan a Montevideo. La cultura era escasa y casi -nula, exceptuando la futura capital del Uruguay, donde las artes, en -particular la msica, tena no pocos cultivadores en el bello sexo. El -trato con las familias de los altos empleados que venan de Espaa, introdujo -cierto gusto en el vestir y cierto arreglo en las casas. Algunos -padres ricos mandaban a sus hijos a los colegios superiores del virreinato -y tambin a los centros de cultura de las ciudades espaolas. Comprendiendo -el gobierno de Madrid que Montevideo era la llave de la navega<span class="pagenum"><a name="Page_479" id="Page_479">[479]</a></span>cin -del Plata, dispuso la creacin de un faro, el primero que se estableci -en el sitio denominado el <i>Cerro</i>. El gobernador Bustamante, aunque a -veces no guardaba las consideraciones debidas al cabildo, procuraba el -progreso de la ciudad, as que con el apoyo de la citada corporacin -hizo continuar la fbrica de la iglesia matriz, reedific la casa del dicho -cabildo, construy puentes y alcantarillas y arregl los caminos pblicos. -Se dot a la ciudad de buenas aguas, se hizo un lavadero pblico y -se realizaron otras reformas de inters general. Bustamante presinti -brillante porvenir, si desapareca la indiferencia y el abandono, del -mayor y cuasi nico puerto del Ro de la Plata. No slo en la ciudad -de Montevideo se notaba cierta prosperidad, sino en todo el pas, pues -entonces (1800) se echaron los cimientos de la villa de <i>Rocha</i>, futura capital -del departamento de su nombre. En Mercedes y en Soriano se desvivan -las autoridades para realizar mejoras. En tanto que del Pino, virrey -de Buenos Aires, andaba en tratos o en guerra con los charras, -con las misiones o con los portugueses, algunos vecinos de Montevideo, -aconsejados por Bustamante, haban construdo en 1802 el primer muelle. -Aument el comercio de una manera considerable. Cuando la prosperidad -pareca reinar en el Uruguay y muy especialmente en Montevideo, -la poblacin de color de la citada ciudad se propuso provocar un -levantamiento (1803), que comenz, ya huyendo bastantes esclavos de -la ciudad y ya tambin asesinando algunos a sus amos. El cabildo decret -medidas enrgicas y castig con rigor a los esclavos fugitivos que -pudo coger prisioneros. Terminaremos el gobierno de Bustamante, recordando -que en su tiempo andaba tan atrasada la medicina en el pas, -que los curanderos gozaban de general prestigio, lo mismo en los campos -que en las ciudades. El Protomedicato de Buenos Aires tom mano -en el asunto, disponiendo que los curanderos slo pudieran ejercer su -industria en la campia y eso bajo ciertas condiciones.</p> - -<p>Sucedi a Bustamante en el gobierno de Montevideo D. Pascual -Ruiz Huidobro, brigadier de la Real Armada, nombrado el 14 de julio -de 1803; tom posesin en los primeros das de 1804. Continu la obra -de su antecesor, construyendo edificios pblicos, limpiando las calles de -la ciudad y arreglando los caminos pblicos. Comenzaron las obras de -la nueva Casa Capitular y se consagr la iglesia matriz que acababa -de edificarse, se hizo un lazareto y se levant una alhndiga. La desgracia -de Bustamante en su lucha con la flota inglesa y la participacin -que el gobernador Ruiz Huidobro tuvo en la reconquista de la ciudad -de Buenos Aires en el ao 1806, son hechos que ya se trataron en -el <a href="#CAPITULO_XXVII">captulo XXVII</a> de este tomo.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_480" id="Page_480">[480]</a></span></p> - - -<h3 id="CAPITULO_XXIX">CAPITULO XXIX</h3></div> - - -<p class="i2"><span class="smcap">El Brasil durante el reinado de Juan III.—Los Corsarios.—Las -capitanas.—El general Thom de Souza.—Los franceses -en el Brasil.—El gobernador Duarte de Costa.—Men -de S en guerra con los franceses y con los indgenas.—Divisin -del Brasil en dos gobiernos.—El gobernador general -Telles Barreto.—El gobernador Souza y los corsarios.—Otros -gobernadores.—Lucha entre portugueses y -franceses.—Los jesutas.—Los holandeses.—Compaa de -las Indias Orientales.—Guerras.—Portugal se separa de -Espaa.—Poltica de los jesutas.—Los holandeses arrojados -del Brasil.—La Repblica de Palmares.—El Brasil -bajo el dominio de Portugal.</span></p> - -<p class="p2">Durante el reinado de Juan III (1521-1557) fu nombrado capitn -mayor del Brasil el famoso Cristbal Jaques, quien arrib la baha -de Todos los Santos, as llamada por el da en que fu descubierta. En -la baha encontr fondeados unos buques franceses, y sin averiguar el -porqu estaban all, cay sobre ellos y los ech a pique, sin que lograra -salvarse ninguno de los tripulantes. As lo relatan algunos cronistas. -No sirvi de escarmiento un hecho tan cruel. Los corsarios no abandonaban -aquellas costas, donde encontraban siempre indgenas para engaar -o europeos para robar. Por esto Juan III dividi el Brasil en capitanas, -con el objeto de que no quedase sin defensa parte alguna de la -costa. El primero que fu favorecido con una capitana fu el historiador -Juan de Barros, a quien se di la de Maranho. Hubo, adems, -otras ocho capitanas, y los nombres de ellas y los de sus capitanes ponemos -a continuacin.</p> - -<p class="p2 i2">La de Pernambuco se di a Coelho d'Alburquerque.</p> - -<p class="i2">La de los Ilheos, a Jorge de Figueiredo Correa.</p> - -<p class="i2">La de Porto Seguro, a Pedro de Campos Tourinho.</p> - -<p class="i2">La de Espritu Santo, a Vasco Fernndez Coutinho.</p> - -<p class="i2">La de Santo Thom—en la que se inclua a Ro de Janeiro—, a Pedro -de Goes da Silva.</p> - -<p class="i2">La de San Vicente, a Martn Alfonso de Souza.</p> - -<p class="i2"><span class="pagenum"><a name="Page_481" id="Page_481">[481]</a></span> -La de Santo Amaro, a Pero Lpez de Souza, hermano del anterior.</p> - -<p class="i2">La de San Salvador de Baha se reserv la Corona, y posteriormente -la cedi a Francisco Pereira Coutinho.</p> - -<p class="p2">Los citados capitanes mayores o capitanes generales tenan poderes -soberanos, menos el de acuar moneda. El derecho de acuar moneda -perteneca a la Corona, la cual tambin perciba la <i>vintena</i>, o sea el 5 -por 100 sobre el palo brasil, y el <i>quinto</i> sobre los metales y piedras -preciosas. Cada capitn mayor tomaba posesin, o consideraba haberla -tomado, de cierto nmero de leguas de costa, avanzando luego tierra -adentro lo que poda. Aunque los impuestos que se establecieron fueron -muy moderados y las industrias todas gozaron de absoluta libertad, la -colonizacin, que pudiramos llamar feudal—pues seores feudales eran -los capitanes mayores—, vino en decadencia, ya por la oposicin de los -indgenas, ya por los ataques de los piratas europeos, contribuyendo a -ello tambin el clima caluroso, lo extenso del territorio y la mucha frondosidad -de la vegetacin.</p> - -<p>La Corona se encarg entonces de la colonizacin y el rey Juan III -nombr en 1538 gobernador general a Thom de Souza, que se instal en -Baha<a name="FNanchor_642" id="FNanchor_642" href="#Footnote_642" class="fnanchor">[642]</a>. Prohibi que sin licencia especial comunicaran entre s los -colonos de las diversas capitanas; que nadie desembarcara y comerciara -donde no hubiera aduana; reglament el cultivo y fabricacin del -azcar; expidi licencias para la construccin de buques, y di vigoroso -impulso a la colonizacin de Baha<a name="FNanchor_643" id="FNanchor_643" href="#Footnote_643" class="fnanchor">[643]</a>. Tan duros son siempre -los cimientos de una nacin, tan inconmovibles y persistentes, que todava -se traslucen en la reciente Repblica brasilea estos rasgos primitivos -de su fbrica. An hoy, las tendencias federales reflejan aquella -primera separacin en capitanas casi aisladas unas de otras<a name="FNanchor_644" id="FNanchor_644" href="#Footnote_644" class="fnanchor">[644]</a>.</p> - -<p>Consideremos la primera invasin de que fu objeto el Brasil por -los europeos. La riqueza del Brasil, su privilegiada situacin y lo dilatado -de sus costas, influyeron para que los franceses mantuvieran cordiales -relaciones y comerciasen con los indios. El indgena odiaba al -portugus y amaba al francs, porque el primero le reduca a la servidumbre -hacindole trabajar en las plantaciones, y el segundo comerciaba -con l, comprndole palo brasil y vendindole objetos necesarios -o curiosos. Durante el reinado de Enrique II de Francia (1547-1559) -el almirante Coligny intent fundar en el Brasil una colonia que sirviera -de refugio a los hugonotes franceses, encargando de la empresa<span class="pagenum"><a name="Page_482" id="Page_482">[482]</a></span> -a Durand de Villegagnon, caballero de Malta y hombre de experiencia. -Establecise en una de las islas de la baha de Ro Janeiro, desde cuyo -punto escribi a Coligny, pidindole refuerzos de hombres y municiones. -Fortificse en la isla y se atrajo a los indgenas con cario, mientras -que trataba a los suyos con extremada severidad. Los indgenas -le aman—escriba Men de S al gobierno de Lisboa—y los franceses -le temen. Ya porque Villegagnon abjur el calvinismo y se hizo catlico, -ya porque los refuerzos que llegaron (marzo de 1557) le parecieron -insuficientes, o ya tambin por otras causas, el representante de -Coligny se embarc para Francia. Era un peligro—como se crea -en Portugal—el establecimiento de los franceses en la colonia del -Brasil.</p> - -<p>El segundo gobernador del Brasil fu Duarte de Costa (1553-1557), -en cuya poca estallaron conflictos entre el poder civil y el eclesistico. -Los franceses—aunque Nicols Durn de Villegagnon abandon el -Brasil—continuaron en la baha de Ro Janeiro. Por entonces una misin -asent sus reales en las cercanas del Tiet, origen luego de la actual -ciudad de San Pablo. Men de S (1558-1572) hizo que terminasen -las desavenencias entre el poder civil y el religioso, y se dedic a -pelear contra los franceses, a quienes venci completamente (1567), no -sin mostrar un rigor rayano a la crueldad. Todos los castigos eran -justos—segn Men de S—para acabar con aquellos herejes invasores. -Por su parte los franceses hubieron de resistirse con bravura. Un centenar -de ellos, con grandes trabajos y no pocos peligros, consigui -mediante sus canoas ganar la costa, volviendo poco tiempo despus con -sus amigos los <i>tupinambs</i>, los <i>tamoyos</i> y otros; reedificaron la fortaleza -y con nuevos auxilios que recibieron de Francia levantaron otras en -la costa. Men de S escribi a Lisboa diciendo: Si Villegagnon vuelve -con los refuerzos anunciados, sern los franceses ms temibles que nunca. -Que se me enven nuevas tropas para la total expulsin de los enemigos. -Por un perodo crtico iba a pasar la colonia portuguesa. Los -<i>aimors</i>, tribu de tapuyas, invadieron las capitanas de los Ilheos y Porto -Seguro, llevndolo todo a sangre y destruyndolo completamente. -Tambin los <i>tamoyos</i>, no menos feroces, alentados por los franceses, se -hicieron dueos del terreno entre Ro de Janeiro y San Vicente. Mand -Men de S a su hijo con algunas tropas, las cuales fueron derrotadas -por los tamoyos y el joven jefe de ellas muerto. Al lado de los portugueses -se pusieron los Padres Nbrega y Anchieta, y por la mediacin -de dichos misioneros se hizo la paz. A poco lleg con algunas tropas -Eustaquio de S, sobrino del gobernador, quien se di buena maa para -arrasar todas las fortalezas de los franceses. Men de S, protector de<span class="pagenum"><a name="Page_483" id="Page_483">[483]</a></span>cidido -de los misioneros, les ayud con todas sus fuerzas para que se -atrajesen a los indgenas al seno del cristianismo.</p> - -<p>A la muerte de Men de S, la metrpoli dividi el Brasil en dos -gobiernos: el de <i>Baha</i> y el de <i>Ro Janeiro</i>. El primero, o el del Norte, -fu confiado a Luis de Brito y Almeida; el segundo, o el del Sur, se -encarg a Antonio Salema. En el ao 1577 se confi el mando general - Luis de Brito, quien renunci luego en Lorenzo da Veiga. Grandes -disgustos ocasion al gobernador da Veiga el contrabando de palo tintoreo -que los franceses hacan en el Norte. A su muerte fu confiado -interinamente el gobierno al obispo de Baha, al oidor general Cosme -Rangel y al consejo municipal.</p> - -<p>En 1583 lleg el gobernador general, llamado Manuel Telles Barreto, -el cual incorpor a la colonia algunos territorios (1586) y consigui -que los benedictinos, carmelitas y capuchinos fundasen conventos -en diferentes lugares. Otra junta que se encarg del poder a la muerte -de Telles, realiz hechos importantes, pues pacific la regin de Sergipe - hizo de ella nueva capitana, fund a <i>Cochoeina</i> y construy algunos -fuertes.</p> - -<p>El gobernador Francisco de Souza tuvo la fortuna de conquistar -Ro Grande del Norte y fund a Natal, si bien no pudo impedir que el -pirata ingls Cavendish saqueara a Santos y otros puertos, como tampoco -que los corsarios Venner y Lancster penetrasen en Pernambuco -y robasen considerable botn.</p> - -<p>Nada de particular hicieron los gobernadores Diego Botelho (1602-1607) -y Diego Meneses Sigueira (1607-1608).</p> - -<p>Vencidos los franceses en el medioda, se dedicaron a piratear en -el Norte. Por todas partes se encontraban los portugueses con sus mortales -enemigos. Un tal Devaux fund una colonia en la isla de Maranho, -situada al Sur del Amazonas, declarndose de ella protectora -Mara de Mdicis, encargada de la regencia durante la menor edad de -Luis XIII (1610-1643)<a name="FNanchor_645" id="FNanchor_645" href="#Footnote_645" class="fnanchor">[645]</a>. Los tupinambs se pusieron al lado de los -franceses, repitindose el suceso de Ro de Janeiro. Por fin los portugueses -consiguieron la expulsin de sus enemigos (1614), y el gobernador -portugus, que logr triunfos tan sealados, se llamaba Gaspar de -Souza.</p> - -<p>Entretanto, el otro gobernador—pues ya se ha dicho que el Brasil -estaba dividido en dos gobiernos—, llamado Francisco Caldera Castello-Branco, -fund el fuerte de Preseque, origen de la villa de <i>Belem</i> -(Par).</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_484" id="Page_484">[484]</a></span> -Consideremos la estancia de las Comunidades religiosas en el Brasil, -y en particular la Compaa de Jess. Con Thom de Souza llegaron -los hijos de San Ignacio de Loyola al Brasil. Ellos, algo apartados -del pensamiento y conducta del fundador, tomaron a su cargo la educacin -de Portugal y luego la de los indgenas del Brasil. Ancho campo -se les presentaba a los jesutas, pues la colonia haba prosperado -mucho en poco tiempo. Por el ao 1550 la caa de azcar cubra el -suelo de las provincias de la costa, se levantaron fbricas y se di mucha -importancia al comercio con la metrpoli. Los colonos, necesitando -hombres para cultivar sus ingenios, iban en busca de los indios a las -selvas del interior, donde los cazaban; pero ellos, acostumbrados a la -vida salvaje, no se avenan al trabajo agrcola. Si el portugus reduca -a dura esclavitud al indio, ste, en cambio, cuando se le presentaba -ocasin, coga al portugus, lo mataba y se lo coma. Los <i>tupis</i> o -<i>guarans</i>, raza belicosa y fuerte, que haba vencido y arrojado de la -comarca a los tapuyas, se prepar, a la llegada de Souza, a luchar contra -los colonos. En efecto, Souza lleg al Brasil y el levantamiento de -los indios fu general. Los Padres jesutas Nbrega y Azpilcueta, el -primero de nacin portuguesa y el segundo espaol, dieron comienzo -en las cercanas de Baha a <i>aldear</i> indgenas, esto es, a reducir a los -indios para que viviesen en poblaciones. Los hijos de San Ignacio siguieron -en el Brasil la misma conducta que en el Per, en la Argentina, -en el Paraguay y en el Uruguay. Los citados Padres fundaron en -Baha dos Seminarios, el Padre Leonardo Nunes march a Espritu -Santo, el Padre Alonso Braz fu a San Vicente y otros misioneros se -encaminaron a diferentes puntos, predicando siempre el Evangelio y -atrayendo a los salvajes a la vida de la civilizacin. A veces eran caritativos -y a veces enrgicos. No slo con blandura—deca uno de los -Padres—sino tambin por la fuerza se somete al indio. El Padre Nbrega -convenci a los tupinambs de que slo deban tener una mujer; -mas nada pudo contra la antropofagia. El Padre Anchieta fu el ms -querido de todos los misioneros. La conducta observada por los Padres -hizo sospechar, lo mismo a los escritores brasileos que a los portugueses, -que la Compaa intentaba formar una sociedad conforme a las doctrinas -y planes jesuticos. Tal vez no anduviesen muy descaminados, -segn lo que casi por entonces hacan los jesutas en el Paraguay; pero -el plan, si lo hubo, fracas.</p> - -<p>Los portugueses (<i>paulistas</i>) y los mestizos (<i>mamelucos</i>) declararon -en las provincias meridionales guerra a muerte a la Compaa; en la -parte septentrional, donde haba menos ingenios y, por consiguiente,<span class="pagenum"><a name="Page_485" id="Page_485">[485]</a></span> -menos esclavos, las razas se fundieron mejor y la enemiga a los jesutas -no comenz sino bastante tiempo despus.</p> - -<p>Recordaremos que desde el ao 1580 en que, reinando Felipe II, la -espada del duque de Alba conquist a Portugal, los Pases Bajos fijaron -sus ojos en el Brasil, donde podan causar grandes perjuicios a Espaa<a name="FNanchor_646" id="FNanchor_646" href="#Footnote_646" class="fnanchor">[646]</a>. -A semejanza de la Compaa inglesa, reglamentada por la -reina Isabel el 31 de diciembre de 1600, los Estados generales de Holanda, -en 20 de marzo de 1602, dieron la autorizacin para negociar -nicamente por el Cabo de Buena Esperanza y el Estrecho de Magallanes, - invitaron a los comerciantes, que hacan dicho trfico, a incorporarse -a la nueva Compaa. El capital primitivo fu de 18 millones -de florines. La compaa nombraba los empleados de sus colonias, declaraba -la guerra y haca paces y alianzas, construa fortalezas y factoras, -tena ejrcitos y armadas, etc. La Compaa holandesa se propuso -monopolizar el comercio de los productos de la India Oriental, en -particular el de la especiera (cinamomo, jengibre, pimienta, nuez moscada, -mostaza, y sobre todo, el clavo). El comercio, monopolizado por los -portugueses durante un siglo, pas a los holandeses. La Compaa, -usando toda clase de armas, arrebat a los espaoles y por consiguiente -a los portugueses y brasileos—pues Portugal formaba a la sazn -parte de la monarqua espaola—el comercio de Europa. En 1602, hallndose -en la rada de Java una flota portuguesa, fu echada a pique -por los holandeses. Heemskerk, despus de invernar en la Nueva Zembla, -captur—en el citado ao—a los portugueses una escuadra mercante, -repartiendo entre sus compaeros el botn de 1.000.000 de florines. -En el ao 1605, llevaban grandes ventajas los holandeses sobre -portugueses y espaoles, llamando la atencin muy especialmente la -victoria conseguida por Heemskerk en la baha de Gibraltar (1607). -Heemskerk al frente de 26 buques destruy la flota espaola, compuesta -de 21 y dirigida por don Juan Alvarez Dvila. Pasados algunos aos, -decidise la Compaa a conquistar el Brasil, y al efecto, el 4 de mayo -de 1624 poderosa escuadra con ms de 3.500 hombres y 500 caones se -apoder de Baha casi sin resistencia, siendo saqueada la ciudad. Mandaba -la escuadra Jacobo Willekens. Prisionero de los holandeses el -gobernador espaol, los brasileos, fieles en esta ocasin a la metrpoli, -nombraron en reemplazo de aqul al obispo don Marcos Teixeira, quien, -sin embargo de su avanzada edad y de su carcter sacerdotal, hizo -guerra tenaz a los enemigos encerrados en la ciudad. Sucedi al prelado -en el gobierno del pas Matas de Alburquerque. Una escuadra, mandada<span class="pagenum"><a name="Page_486" id="Page_486">[486]</a></span> -de Espaa por el conde duque de Olivares y bajo las rdenes de don -Fadrique de Toledo, lleg a Baha el 29 de marzo de 1625. Los holandeses, -despus de algunos combates, se rindieron el 30 de abril. La -Compaa de Indias, cada vez ms deseosa de explotar su comercio, -realiz nueva invasin. El almirante Loncz, con una flota compuesta de -38 buques con 3.400 marineros y 3.500 soldados, se present delante -de Olinda, villa situada a seis kilmetros de Pernambuco. Olinda cay -en poder de los enemigos (16 de febrero) y a los pocos das Pernambuco. -Ciudad tan importante no pudo ser recobrada por Matas de Alburquerque, -sin embargo de los auxilios que le prestaron, por un lado la -escuadra del almirante Oquendo, y por otro el negro Daz, el indio Camaro -y el brasileo de raza portuguesa Vidal de Negreiros. Convencido -Alburquerque de no poder reconquistar a Pernambuco, se mantuvo a -la defensiva, dndose por contento con tener a los holandeses encerrados -en la ciudad. Tal vez hubiera sido fatal el resultado para los enemigos, -si no hubiesen encontrado un poderoso auxiliar en el negro Calabar, -hombre valeroso, astuto y enemigo mortal de los portugueses. -Era conocedor del pas y de la guerra que convena hacer. Con su ayuda -extendieron su dominio los holandeses desde Ro Grande do Norte -hasta Porto Calvo, reduciendo a Alburquerque a penosa defensiva. La -retirada de Alburquerque desde su campamento de Bom Jess, que hubo -de abandonar despus de la prdida del fuerte del cabo de San Agustin, -fu desastrosa, sin embargo de la ayuda que le prest Camaro. -Perseguido incesantemente por Calabar, sufri prdidas considerables, -llegando en su orgullo a querer coger prisioneros a sus enemigos; pero -el sorprendido fu l, que mereci la pena de horca, despus de rapidsimo -proceso. De este modo termin la campaa de los aos 1634 a 1636. -Espaa pudo al fin mandar algunas tropas bajo el mando de don Felipe -de Rojas, duque de Lerma, militar pretencioso y desconocedor de aquella -clase de guerra. Empese en dar una batalla formal contra los holandeses -en contra de la opinin de Alburquerque, Camaro y Das, -cuyo resultado fu quedar derrotado y muerto en Porto Calvo; Camaro -pudo salvar con sus indios los restos del ejrcito. El gobierno espaol, -que iba de torpeza en torpeza, llam al veterano Matas de Alburquerque -a Espaa, recompensando sus servicios encerrndole en un castillo, -del cual sali para tomar parte en la guerra de Portugal y vencer -al marqus de Torrecusa cerca de Montijo (junio de 1644).</p> - -<p>Con el nombramiento de gobernador de Pernambuco sali de Holanda -para el Brasil Juan Mauricio, conde de Nassau Siegen, de la -casa de Orange, valeroso y excelente general, hbil poltico y honrado -administrador. Retirronse los generales portugueses—pues Portugal<span class="pagenum"><a name="Page_487" id="Page_487">[487]</a></span> -se hallaba en guerra con Espaa—hacia el sur de San Francisco, dejndole -en completa posesin de las provincias de Ro Grande do Norte, -Parahyba, Pernambuco y Alagoas. Hubiera deseado Mauricio organizar -el pas; pero Holanda quera dinero y le mand que se apoderara -de Baha y la saquease. Obedeci el ilustre general y march con poderosa -armada a la conquista de la capital del Brasil, salindole mal la -empresa, pues los portugueses se defendieron con bravura y a la Compaa -de las Indias Occidentales cost 3.000 hombres. Mauricio pudo -despus desplegar sus talentos polticos y administrativos: di al culto -catlico las mayores libertades, emple en cargos importantes a muchos -portugueses, favoreci el cultivo de los ingenios, la explotacin -del palo brasil, etc. Todo esto importaba poco a la Compaa holandesa, -que slo pensaba en el saqueo de ricas ciudades para que los dividendos -fuesen mayores.</p> - -<p>Portugal y por consiguiente el Brasil iban a separarse de Espaa. -Tenemos que confesar con sentimiento que los jesutas, si antes, lo -mismo en el nuevo que en el viejo mundo, haban sido amigos de Espaa, -a la sazn, all en las Indias y aqu en Europa manifestaban censurable -desvo a nuestra poltica. Ellos, olvidndose de la proteccin que -siempre les dispensamos, se pusieron algunas veces al lado de Francia -y en contra de Espaa, y constantemente trabajaron para que Portugal -consiguiera su independencia. Pusironse al lado de aquella revolucin -que comenz el 1. de diciembre de 1640 y que coloc en el trono -lusitano al duque de Braganza con el nombre de Juan IV. Pagles -Juan IV (1640-1656) y Alfonso VI (1656-1683) concediendo toda clase -de privilegios a los del Brasil, si bien el ltimo monarca y en sus ltimos -aos se mostr con ellos bastante receloso. Antes haremos notar -que el P. Antonio Vieira, defensor decidido de la dinasta de Braganza, -con el objeto de salvar a los indgenas de la tirana de los colonos, fund -la <i>Junta de Proteccin</i>, organiz el sistema de los aldeamientos y -traz el modo de colonizar tierras regadas por el Amazonas. No recibieron -bien tales reformas la gente del Sur, ya enemiga de las misiones, -pues se halla probado que en el ao 1679, de 100.000 conversos que -los misioneros tenan aldeados, apenas les quedaban 12.000. Cuando -los religiosos perdieron las esperanzas en el Sur, pusieron sus ojos en -el Norte, donde, si en un principio tuvieron ventajas, pronto se sublevaron -contra ellos los colonos, obligndoles a embarcarse para Europa. -Volvieron posteriormente; pero ya slo desempearon papel secundario -en la vida del Brasil. Despus de los reinados de Pedro I (1683-1706) y -de Juan V (1706-1750) vino el de Jos I (1750-1777) en cuyo tiempo el -marqus de Pombal acab (1757) con las ltimas esperanzas de la Com<span class="pagenum"><a name="Page_488" id="Page_488">[488]</a></span>paa, -arrojndola de aquella tierra que los misioneros contribuyeron a -conservar para Portugal. Dbanla—dice el Sr. Reparaz—por sus -grandes servicios parecida recompensa a la que ella diera a Espaa -por los an mayores que a sta deba.<a name="FNanchor_647" id="FNanchor_647" href="#Footnote_647" class="fnanchor">[647]</a> La Compaa holandesa—escribe -el Sr. Oliveira Martins—era un Estado constitudo pirticamente. -Sean cuales fueren los errores y los vicios del Imperio portugus—digmoslo -en honor nuestro—ms vale la nobleza, aunque brbara, -de los conquistadores del Oriente, que la mezquina codicia de los -mercaderes de Holanda. Acsennos de haber establecido en Amrica un -feudalismo; declrense los vicios de nuestra administracin colonial; el -hecho es que <i>cre</i> naciones, que hizo germinar y nacer las simientes de -nuevas patrias ultramarinas, mientras que las Compaas holandesas -jams crearon cosa alguna, a no ser un hbil sistema de robar el trabajo -indgena, despus de terminado el perodo de productivas pirateras. -Saquear y <i>atesorar</i>: tal fu el fin de esos institutos, nacidos exclusivamente -del espritu mercantil; y si lo estrecho de la ambicin facilitaba -la empresa y aumentaba la ganancia, el hecho es que, careciendo de -todo pensamiento religioso, poltico o civilizador, esas empresas nada -suponen en la historia de las manifestaciones nobles del genio humano -y en la historia de la civilizacin.</p> - -<p>Registraremos en la historia del Brasil el hecho siguiente. All por -el ao 1650, unos 40 negros procedentes de Guinea, despus de robar a -sus amos algunas armas, huyeron a las selvas, establecindose en el sitio -que aos antes ocupara cierto <i>quilombo</i> (aldea de libertos), destrudo -por los holandeses. De todas partes acudieron esclavos y tambin hombres -libres que huan de la tirana de los blancos<a name="FNanchor_648" id="FNanchor_648" href="#Footnote_648" class="fnanchor">[648]</a>. Cuando fueron -muchos, se internaron ms en el pas y fundaron a Palmares. Poco despus -se dirigieron a las haciendas ms prximas y robaron negras, mulatas -y blancas. Si en un principio vivieron del merodeo, pronto se dedicaron -a la agricultura y al comercio con los plantadores vecinos. Tenan -sus leyes y, segn el historiador Rocha Pitta, formaron una Repblica -rstica muito bem ordenada seu modo. El gobierno era electivo, -y el jefe, llamado <i>Zombe</i>, conservaba el poder durante su vida; a -su muerte deba elegirse el sucesor entre los ms bravos. Unos magistrados -entendan en las cosas de la guerra y otros en los asuntos de la -paz. La ley castigaba con pena de muerte el homicidio, el adulterio y -el robo. El negro que se presentaba en Palmares despus de haber conquistado -su libertad, quedaba libre; el que siendo esclavo era hecho pri<span class="pagenum"><a name="Page_489" id="Page_489">[489]</a></span>sionero -en los ingenios, continuaba en la esclavitud. El que habiendo -conseguido la libertad en Palmares volva a casa de sus antiguos amos, -sufra la ltima pena; el que, esclavo en Palmares hua, era castigado -con menos severidad. La Repblica de los negros contaba, los -cincuenta aos de fundarse, con varias poblaciones importantes. La -capital se hallaba defendida por grandes troncos de rboles, y se entraba -en ella por tres puertas. Calculbase en 20.000 el nmero de -sus habitantes, y en 10.000 el de los combatientes de todos los <i>quilombos</i>.</p> - -<p>Caetano de Mello, gobernador de Pernambuco, dispuso en el ao -1696 la destruccin de Palmares. Las primeras tropas que mand fueron -derrotadas, decidindose entonces a que un ejrcito de 7.000 hombres, -mandados por Bernardo Vieira, y con fuerte artillera, se apoderase -de la poblacin. Las murallas de madera fueron batidas y rotas -por los caones; abiertas tres brechas, por ellas se arrojaron otras tantas -columnas. Los hroes de Palmares defendieron el terreno palmo a -palmo. Cuando el <i>Zombe</i> vi la causa perdida, seguido de los principales -jefes, se arroj desde lo alto de un pen que haba dentro del recinto -y cay hecho pedazos a los pies del vencedor. Los vencidos -fueron exterminados, las casas destrudas y los plantos arrasados. -As acab Palmares, permaneciendo desde entonces sometidos los esclavos.</p> - -<p>Pasando a otro orden de cosas, conviene no olvidar que en tiempo de -Pedro I de Portugal se descubrieron nuevas minas en el Brasil, que, con -sus productos, adems de remediarse aquella corte en sus necesidades -interiores, pudo tomar parte en la desastrosa guerra de sucesin espaola. -Ayud a Inglaterra, de cuya nacin fu una factora. Juan V, el -<i>Fidelsimo</i>, amigo en demasa del fausto, contribuy con sus enormes -gastos a empobrecer el reino, que marchaba poco a poco a su decadencia. -Gast el Rey muchos millones en la fundacin de Academias, en el -suntuoso convento de Mafra, en la concesin del ttulo de Patriarca -para el arzobispo de Lisboa, etc. En su poca, el Brasil mand a Portugal -los siguientes tesoros: 130 millones de cruzados en monedas de -plata, 100.000 monedas de oro, 315 marcos de plata por acuar, 24.500 -marcos de oro, 700 arrobas de oro en polvo y 392 octavos de diamantes, -que valan 40 millones de cruzados. Adems, el quinto real sobre -las minas y el monopolio del palo brasil. Durante el reinado de Jos I -(1750-1777) el marqus de Pombal expuls a los jesutas, y con doa -Mara I (1777-1816) vino la reaccin contra el gran ministro. Cuando -los franceses y espaoles se hicieron dueos de Portugal, la corte huy, -quedando aquella nacin como colonia y el Brasil ascendi a metrpoli.<span class="pagenum"><a name="Page_490" id="Page_490">[490]</a></span> -Juan VI (1816-1826), estableci su corte en el Brasil; pero cuando quiso -regresar a lo que llamaba <i>o seu canap da Europa</i>, el Brasil no quiso -volver a ser colonia y proclam emperador a D. Pedro de Braganza, -hijo del citado Juan VI<a name="FNanchor_649" id="FNanchor_649" href="#Footnote_649" class="fnanchor">[649]</a>.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_491" id="Page_491">[491]</a></span></p> - - -<h3 id="CAPITULO_XXX">CAPITULO XXX</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Administracin colonial.—Residencias y visitas: su poca importancia.—Repartimiento -de cosas y de indios.—Encomiendas.—Reducciones.—Origen -de la esclavitud.—El -asiento.—Abolicin del comercio negrero.—Abolicin de -la esclavitud.—Los extranjeros en las colonias.—Aislamiento -de las colonias.</span></p> - -<p class="p2">Sostienen no pocos cronistas que las residencias tomadas a los virreyes, -gobernadores, presidentes de las Audiencias, oidores y otros -ministros de las Indias, fueron freno y castigo de malos ministros, premio -y alabanza de los malos. No slo cuidaron los reyes de las residencias -a dichos ministros cuando ellos salan de sus oficios o eran promovidos -a otros, sino que tambin, durante el tiempo de su ejercicio, si -haba quejas o dudas de su proceder dispusieron que se mandasen -jueces que los visitaran. Los autores consideraron las visitas como -asunto ms grave y estrecho que el de las residencias. Porque por la -mucha mano y poder de los que han de ser visitados, y estar y durar -como todava estn y duran en sus oficios, y que as podran tomar venganza -de los que contra ellos se quejasen o depusiesen, es del todo cerrado -y secreto, y por sola la informacin sumaria, sin citar para ella -ni dar copia de los testigos, ni de sus deposiciones, se da por concluso. -Y sin que el visitador pronuncie sentencia sobre los cargos que de la -visita resulten, cerrada y sellada la enva al Supremo Consejo para que -en l se vea y determine. Y con sola una sentencia queda fenecido, sin -remedio ni recurso de apelacin o suplicacin<a name="FNanchor_650" id="FNanchor_650" href="#Footnote_650" class="fnanchor">[650]</a>. Del mismo modo los -clrigos constitudos en Orden sacro, sin embargo de todos sus fueros -y privilegios, aceptando cargos y oficios seculares, se hallaban sujetos -a las residencias y visitas, pudiendo ser castigados por los excesos que -cometieren. Recomienda Solrzano que las visitas sean cortas o que se -hagan en poco tiempo, que los visitadores sean personas de conocida -prudencia y suficiencia, y que no vayan prevenidos en contra de los -que han de visitar o residenciar<a name="FNanchor_651" id="FNanchor_651" href="#Footnote_651" class="fnanchor">[651]</a>.</p> - -<p>Ni residencias ni visitas tenan mucho valor. Refirindose al Per<span class="pagenum"><a name="Page_492" id="Page_492">[492]</a></span> -trasladaremos a este lugar lo que escriben Jorge Juan y Antonio -Ulloa: Las residencias de los corregidores—tales son las palabras de -los sabios escritores—se proveen, unas por el Consejo de Indias, y -otras por los virreyes; stos slo tienen arbitrio para nombrar jueces -quando los corregidores tienen concludo su gobierno, y en Espaa no -se ha provedo su residencia en algn sujeto que la vaya a tomar; mas -aun siendo en esta forma, es preciso que el juez nombrado por el Consejo -se presente ante el virrey con sus despachos para que se le d el -<i>Cmplase</i>. Luego que el corregidor tiene noticia del juez que le ha de -residenciar, se vale de sus amigos en Lima para que le cortejen en su -nombre y que le instruyan en lo necesario, a fin de que quando salga -de aquella ciudad vaya ya convenido y que no haya en qu detenerse. -Aqu es necesario advertir que adems del salario regular que se le -considera al juez a costa del residenciado por espacio de tres meses, no -obstante que la residencia no dura ms de quarenta das, est arreglado -el valor de cada residencia proporcionado al del corregimiento, o -ms propiamente, el indulto que da el corregidor a su juez para que le -absuelva de todos los cargos que pudieran aparecer contra l. Esto est -tan establecido y pblico que todos saben all que la residencia de tal -corregimiento vale tanto, y la del otro, tanto, y as de todas; pero esto -no obstante, si el corregidor ha agraviado a los vecinos espaoles de -su jurisdiccin y hay rezelo de que stos le puedan hacer algunas acusaciones -graves, en tal caso se levanta el precio por costo extraordinario; -pero de qualquier modo el ajuste se hace y a poco ms costo sale -libre el corregidor.</p> - -<p>Quando el juez de la residencia llega al lugar principal del corregimiento, -la publica y hace fixar los carteles, corre las dems diligencias -tomando informacin de los amigos y familiares del corregidor de -que ha gobernado bien, que no ha hecho agravio a nadie, que ha tratado -bien a los indios y, en fin, todo aquello que puede contribuir a su -bien. Mas para que no se haga extraa tanta rectitud y bondad, buscan -tres o quatro sugetos que depongan de l levemente, esto se justifica -con el examen de los testigos que se llaman para su comprobacin, -y concludo que obr mal, se le multa en cosas tan leves como el delito. -En estas diligencias se hace un legajo de auto bien abultado, y se -va pasando el tiempo hasta que terminado se cierra la residencia, se -presenta en la Audiencia, queda aprobada, y el corregidor tan justificado -como lo estaba antes de empezar su gobierno, y el juez que lo residenci -ganancioso con lo que le ha valido aquel negocio. Estos ajustes -se hacen con tanto descaro, y los precios de las residencias estn -tan entablados, que en la de Valdivia suceda, que como este parage<span class="pagenum"><a name="Page_493" id="Page_493">[493]</a></span> -est tan retirado del comercio de aquellos reynos, es regular que los -gobernadores que entran sean jueces de residencia de los que acaban, -y como el valor de la residencia pasase sucesivamente de uno a otro, -tenan los gobernadores quatro talegas de mil pesos debaxo del catre -donde dorman, a cuya cantidad no tocaban nunca porque no se les -ofreca ocasin que les precisase a ello, y como luego que llegaba el sucesor, -le ceda el que acababa aquella habitacin para mayor obsequio, -al tiempo de acompaarle a dentro le sealaba los quatro mil pesos, y -asegurndole que deban estar cabales, porque l no haba abierto las -talegas, le deca que en aquella cantidad le haba dado la residencia -su antecesor, y que l se la daba en lo mismo. Este mtodo se practic -hasta despus que pasamos a aquellos reynos segn decan los del pays; -pero no sabemos si contina todava; y si los quatro talegos estn intactos -o no, despus de haber pasado baxo la posesin de tantos dueos, -es cuestin de poca sustancia, siempre que pase por la misma cantidad.</p> - -<p>Si al tiempo que el juez est tomando la residencia ocurren algunos -indios a deponer contra los corregidores algunas de las tiranas e injusticias -que les ha hecho; o los desimpresionan de ello dicindoles que -no se metan en pleitos, que traern malas consequencias contra ellos, -porque el corregidor les tiene justificado lo contrario, o ya dndoles el -corregidor una pequea cantidad de dinero (del mismo modo que se -engaara a un nio ofendido) consiguen que desista de la queja; pero -si los indios no consienten en recibir cosa alguna, mas insisten en pedir -justicia, los reprehende el juez severamente dndoles a entender -que se les hace demasiada equidad en no castigarles los delitos que el -corregidor ha justificado contra ellos, y hacindose mediadores los -mismos jueces, los persuaden, despus de haber sufrido tantas tiranas, -a que les deben estar obligados por no haberlos castigado en la ocasin -con la severidad que merecan sus delitos; de suerte que lo mismo es -para los indios, que sus corregidores sean residenciados o no<a name="FNanchor_652" id="FNanchor_652" href="#Footnote_652" class="fnanchor">[652]</a>.</p> - -<p>Dada la autoridad de los sabios Jorge Juan y Antonio Ulloa, no extraarn -nuestros lectores que hayamos copiado relacin tan larga. -Adems, lo que ocurra en el Per con los corregidores, suceda en las -dems colonias con los virreyes, gobernadores, presidentes de las Audiencias -y dems ministros. Que algunas veces residentes y residenciados -cumplan con su deber, no lo dudamos; pero lo general era lo que refieren -con toda clase de detalles los ilustres marinos espaoles.</p> - -<p>Los repartimientos, tal como se hacan, eran grande iniquidad. Los -corregidores deban llevar lo que fuere ms propio de cada corregimien<span class="pagenum"><a name="Page_494" id="Page_494">[494]</a></span>to -(mulas, telas, frutos), y repartirlo entre los indios, si bien ponan el -precio que les pareca y que la calidad sea mala les importaba poco. -En lugar de mulas buenas entregaban animales que <i>no son ms que el -pellejo</i>, las telas de lo peor y los frutos pasados o podridos. La tirana -de los repartimientos no est reducida a los precios enormes a que obligan -a comprar a los indios, pues es aun mucho mayor con respecto a las -especies que les reparten, las quales, por la mayor parte, son gneros -de ningn servicio o utilidad para ellos<a name="FNanchor_653" id="FNanchor_653" href="#Footnote_653" class="fnanchor">[653]</a>. A veces se reparten artculos -que los indios no consumen, como sucede con el vino, aguardiente, -aceite y aceitunas. El indio sale con la recua a su viaje, y como -stos son tan largos y penosos en aquellos payses, sucede, frequentemente -que se les fatigan las mulas en el camino, y se muere alguna; y -como se hallan obligados a continuar el viaje, y sin dinero para fletar -otra de su cuenta, se ve precisado el amo a vender una mula por un precio -muy baxo, y suplir la falta de la mula muerta y de la vendida. As, -pues, quando llega el amo a su destino, se halla con dos mulas menos, sin -haber desquitado su importe, ms adeudado que antes, y sin dinero para -mantenerse<a name="FNanchor_654" id="FNanchor_654" href="#Footnote_654" class="fnanchor">[654]</a>.</p> - -<p>Otro sentido tiene la palabra repartimiento: se refiere no slo a las -cosas, sino a los individuos. Por varias cdulas se orden y mand que -se hiciesen repartimientos de indios para labrar los campos, para hacer -obras de lana y algodn y para beneficiar las minas de oro, plata y -azogue. Entendemos por <i>obrajes</i>, las fbricas en donde se texen los paos, -bayetas, sargas y otras telas de lana, conocidas en todo el Per -con la voz de ropa de la tierra<a name="FNanchor_655" id="FNanchor_655" href="#Footnote_655" class="fnanchor">[655]</a>. El trabajo de los obrajes comienza -desde que aclara el da hasta que la obscuridad de la noche no permite -trabajar. La orden de ir a los obrajes causa ms temor en los indios, -que todos los castigos rigorosos que ha inventado la impiedad contra -ellos<a name="FNanchor_656" id="FNanchor_656" href="#Footnote_656" class="fnanchor">[656]</a>. Por lo que atae a la palabra <i>mita</i>, daremos la definicin del -editor de <i>Noticias secretas de Amrica</i>. Despus de censurar la definicin -dada por el <i>Diccionario de la Academia Espaola</i>, l da la siguiente: -Conscripcin anual por la que un crecido nmero de hombres nacidos y -reputados por libres, son arrastrados de sus pueblos y del seno de sus -familias, a distancias de ms de cien leguas, para forzarlos al trabajo -nocivo de las minas, al de las fbricas y otros ejercicios violentos, de los -cuales apenas sobreviva una dcima parte para volver a sus casas<a name="FNanchor_657" id="FNanchor_657" href="#Footnote_657" class="fnanchor">[657]</a>. -(<a href="#Ai">Apndice I.</a>)</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_495" id="Page_495">[495]</a></span> -Si Coln, a la vuelta de su primera expedicin, trajo como esclavos -algunos indgenas; si en el ao 1495 mand desde Nuevo Mundo varios -indios para que se vendiesen como esclavos en los mercados de Andaluca, -puede a nadie extraar que D. Francisco de Bobadilla, comendador -de Calatrava, enviado a Santo Domingo para fiscalizar la conducta -administrativa del Almirante, hiciera a los colonos espaoles repartimientos -de indios (1498), los cuales haban de sujetarse a las labores -del campo y a los penosos trabajos de las minas? Y D. Nicols de -Ovando, comendador de Alcntara, sucesor de Bobadilla en el cargo -de comisario regio, continu tambin los repartimientos de indios; medida -que sancion Fernando el <i>Catlico</i>, regente a la sazn de Castilla, -con fecha 30 de abril de 1508. En la <i>Instruccin</i> dada a Diego Coln, -hijo del Almirante, en el ao 1509, a vuelta de la recomendacin de -que se trate bien a los indios, se encarga que se les reduzca a vivir en -poblaciones y que se respete el repartimiento hecho por Ovando. El -Rey, pues, aceptaba los hechos; y los indios, por tanto, quedaban convertidos -en siervos. El 14 de agosto de 1509 se autoriz al citado -don Diego para un nuevo repartimiento. Lo mismo que en la Espaola, -en la isla de San Juan se hicieron varios repartimientos, y lo -mismo tiempo despus se hizo en todas nuestras colonias de las Indias.</p> - -<p>Con el objeto de cultivar aquel feracsimo suelo y hacer de los indios -labradores que diesen vida y prosperidad a la industria, con la -cual haban de enriquecerse descubridores y pobladores, se crearon las -<i>Encomiendas</i>. Luego que se haya hecho la pacificacin... dice la -ley 1., tt. VIII, lib. VI, el adelantado, gobernador o pacificador..., reparta -los indios entre los pobladores, para que uno se encargue de los -que fueren de su repartimiento y los defienda y ampare, proveyendo ministro -que les ensee la doctrina cristiana y administre los Sacramentos, -guardando nuestro patronazgo, y ensee a vivir en polica, haciendo -lo dems que estn obligados los encomenderos en sus repartimientos, -segn se dispone en las leyes de este libro.</p> - -<p>Veamos lo que sobre asunto tan importante dice Solrzano en su -<i>Poltica Indiana</i>, lib. III, captulo I: Luego que por D. Cristbal Coln -se comenzaron a poblar las primeras islas que en estas Indias se -descubrieron, como estuviesen entonces tan llenas de indios, y los espaoles -que las descubrieron y poblaron necesitasen de su servicio y trabajo, -as para sus casas como para la busca y saca del oro y plata, labor -de los campos, guarda de los ganados y otros ministerios, pidieron -a D. Cristbal les repartiese algunos, para que acudiesen a ellos, y l -lo hizo, porque le pareci por entonces conveniente e inexcusable.<span class="pagenum"><a name="Page_496" id="Page_496">[496]</a></span> -Aade Solrzano que lo mismo hicieron Nicols de Ovando y otros gobernadores. -Y porque respeto de lo referido—escribe tambin el citado -historiador—les daban los indios por tiempo limitado y mientras -otra cosa no dispusiese el Rey, y les encargaban su instruccin y enseanza -en la religin y buenas costumbres, encomendndoles mucho sus -personas y buen tratamiento, comenzaron estas reparticiones llamarse -<i>encomiendas</i>, y los que reciban los indios en esta forma <i>encomenderos</i> -o <i>comendatarios</i>, del verbo latino <i>commendo</i>, que unas veces significa -recibir alguna cosa en guarda y depsito, y otras recibirla en -amparo y proteccin, y como debajo de su fe y clientela, segn parece -por muchos textos y autores que de esto tratan. Y esta ltima significacin -juzga el Padre Jos de Acosta que es la que ms cuadra al nombre -e intento de nuestras encomiendas, y que de ella pende su etimologa -o derivacin, diciendo que as los llamaron encomenderos por el cuidado -y providencia que deban tener de los indios que se pusieron debajo -de su fe y amparo. Hace notar Solrzano, siguiendo la opinin del -obispo de Chiapa, que los encomenderos, atendiendo ms a su provecho -y ganancia que a la salud espiritual y temporal de los indios, les hacan -trabajar de un modo excesivo, y aun los fatigaban ms que a las bestias. -Tiempo adelante, los reyes no slo procuraron corregir los abusos -de los encomenderos, sino que los cortaron de raz.</p> - -<p>Es evidente que el sistema de las encomiendas aprovechaba al Rey -y a sus sbditos espaoles. Era aquello el feudalismo medioeval, aunque -ms ventajoso para el soberano. Por lo que respecta a los indgenas, -si pareca a primera vista que el servicio personal haba sido abolido, -quedando slo el tributo del dinero, en realidad no haba sido as. -Si la ley prohiba el servicio personal, la prctica lo autorizaba. El -indio, dgase lo que se quiera en contrario, se hallaba sometido a un -amo que tena sobre l poder desptico y arbitrario derivado de la costumbre, -ya que no de la ley. Si el Rey haba limitado el gravamen de -los indios al pago de un tributo, accedi luego a que trabajasen personalmente -en las faenas agrcolas, en la crianza de ganados y en la explotacin -de las minas. Trasladaremos aqu las palabras del distinguido -escritor peruano don Enrique Torres Salamando, acerca de las encomiendas: -Quejas inauditas—dice—, acusaciones innumerables se lanzan -hoy contra el establecimiento de las encomiendas; pero es necesario, -para juzgar desapasionadamente las instituciones, remontarse a -la poca en que tuvieron origen, examinar con detenimiento si fu posible -por otros medios satisfacer el propsito que se anhelaba conseguir. -Estamos persuadidos—aade—de que si hoy estuviera en vigor la legislacin -que debi regirlas y se cumpliera con estrictez, nuestros ind<span class="pagenum"><a name="Page_497" id="Page_497">[497]</a></span>genas -no habran llegado al estado de abatimiento y degradacin en -que se encuentran<a name="FNanchor_658" id="FNanchor_658" href="#Footnote_658" class="fnanchor">[658]</a>.</p> - -<p>A todo esto nos creemos obligados a hacer algunas observaciones. -Es obvio que aventureros y conquistadores, ms codiciosos los primeros -que los segundos, se fijaron principalmente en el descubrimiento de minas -de oro y plata, las cuales se hallaban en tierras elevadas y montuosas. -Los conquistadores obligaron a los indios a dejar sus viviendas -de las llanuras y a establecerse en las cercanas de las minas, encontrando -all las causas de su muerte: eran stas la insalubridad del terreno -y el excesivo trabajo. Tambin haba que agregar las enfermedades -que diezmaban a los indios, siendo la principal la viruela. No de -otra manera se explica la rpida despoblacin que sufrieron algunas -comarcas de las Indias. Los reyes y los gobiernos no siempre pudieron, -ya por la distancia, ya por otros motivos, poner coto a las demasas -de conquistadores y aventureros, resultando por ello la despoblacin -cada vez ms grande.</p> - -<p>Por el Concilio Limense II, p. 2, c. 80, pg. 57, se dispuso lo siguiente: -Que la muchedumbre de indios que est esparcida por diversos -ranchos, se reduzcan a pueblos copiosos y concertados, como lo tiene -mandado Su Majestad Catlica. Es evidente que los reyes y prncipes -pueden mandar, obligar y forzar a sus vasallos, que viven esparcidos -en los montes y campos, a reducirse en poblaciones<a name="FNanchor_659" id="FNanchor_659" href="#Footnote_659" class="fnanchor">[659]</a>. Era natural -que los conquistadores y colonizadores, despus de arrostrar -tantas fatigas y penalidades, quisiesen ganancia pronta y considerable, -lo cual no poda conseguirse sin la explotacin de los pobres indgenas. -Tampoco tenemos inconveniente en admitir que el gobierno de -la metrpoli llevaba su bondad al extremo de no querer nada que pareciese -carga o vejacin de los indios. En este dilema recurri el gobierno - un trmino medio, creyendo que conciliaba los intereses de los -conquistadores y de los conquistados, de los civilizadores y de los civilizados, -sin que por ello perdiese la soberana de la Corona. Veamos -en trminos breves y sencillos el fundamento de plan tan ingenioso y -a la vez tan seguro. Para que los indios no viviesen divididos y separados -por aquellas extensas sierras y por aquellos elevados montes, privados -de todo beneficio espiritual y temporal, sin socorro de los ministros -reales, se dispuso que fuesen reducidos a pueblos. Poniendo manos -a la obra, las viviendas de los salvajes se convirtieron pronto en aldeas. -La reduccin y poblacin haba de realizarse con tanta suavidad -y blandura, que sin causar inconvenientes, diese motivo a los que no se<span class="pagenum"><a name="Page_498" id="Page_498">[498]</a></span> -pudiesen poblar luego, que viendo el buen tratamiento y amparo de los -ya reducidos, acudiesen a ofrecerse de su voluntad<a name="FNanchor_660" id="FNanchor_660" href="#Footnote_660" class="fnanchor">[660]</a>. Para la formacin -de los mencionados pueblos, deban elegirse lugares que tuviesen -comodidad de agua, tierras y montes, entradas y salidas, y labranzas, -y un egido de una legua de largo, donde los indios pudiesen tener sus -ganados, sin que se revolviesen con otros espaoles<a name="FNanchor_661" id="FNanchor_661" href="#Footnote_661" class="fnanchor">[661]</a>. Reservaban -los reyes para la Corona muchas de las reducciones, en particular -las de las cabeceras y puertos de mar; <i>encomendaban</i> o concedan las -restantes a los individuos que les eran ms gratos.</p> - -<p>A su vez, los agraciados en las encomiendas o encomenderos, como -correspondiendo a la gracia real, quedaban sujetos a las siguientes obligaciones:</p> - -<p class="p2 i2">1. Defender las personas y haciendas de los indios que tuvieran a -su cargo, procurando que no recibiesen agravio alguno<a name="FNanchor_662" id="FNanchor_662" href="#Footnote_662" class="fnanchor">[662]</a>.</p> - -<p class="i2">2. Edificar en las reducciones iglesias, proveyndolas de todos los -ornamentos necesarios, y sostener sacerdotes para que enseasen a los -indios la doctrina cristiana y administrasen los Santos Sacramentos<a name="FNanchor_663" id="FNanchor_663" href="#Footnote_663" class="fnanchor">[663]</a>.</p> - -<p class="i2">3. Tener armas y caballos para defender la tierra en caso de guerra, -y hacer en determinados tiempos sus correspondientes alardes con -el objeto de hallarse siempre dispuestos, debiendo salir a campaa a su -propia costa, si se les mandare<a name="FNanchor_664" id="FNanchor_664" href="#Footnote_664" class="fnanchor">[664]</a>.</p> - -<p class="i2">4. Tener casas pobladas en las ciudades cabezas de sus encomiendas<a name="FNanchor_665" id="FNanchor_665" href="#Footnote_665" class="fnanchor">[665]</a>.</p> - -<p class="i2">5. No podan ausentarse de la provincia y slo para asunto preciso -poda el gobernador otorgarles cuatro meses de licencia; pero obligndoles -a dejar escudero que hiciera sus veces. Si era para ir a Espaa -y traer sus mujeres, se les concedan dos aos<a name="FNanchor_666" id="FNanchor_666" href="#Footnote_666" class="fnanchor">[666]</a>.</p> - -<p class="p2">Procurbase—y esto no deja de ser importante—que el encomendero -no sacase de la encomienda una renta mayor de 2.000 pesos. A veces -el residuo del tributo se distribua en pensiones que no podan exceder -de 2.000 pesos, y a los que las reciban se les llamaba <i>pensionistas</i><a name="FNanchor_667" id="FNanchor_667" href="#Footnote_667" class="fnanchor">[667]</a>. -En general, los reyes hacan merced de las encomiendas por dos -vidas; la del agraciado y la de su sucesor. Despus, la encomienda volva - la Corona, para que el Rey dispusiera de ella a su voluntad. Aun<span class="pagenum"><a name="Page_499" id="Page_499">[499]</a></span>que -los encomenderos trabajaron con empeo para que las encomiendas -fuesen dadas a perpetuidad, nada pudieron conseguir. Lo mismo las encomiendas -que las pensiones eran concedidas por los virreyes, presidentes -y gobernadores de las Indias; mas las provisiones de ellas deban -ser sometidas, dentro de cierto trmino, a la confirmacin real, resultando—como -dice un comentador—que Su Majestad era el que verdaderamente -las otorgaba<a name="FNanchor_668" id="FNanchor_668" href="#Footnote_668" class="fnanchor">[668]</a>.</p> - -<p>Los abusos que se cometan con la excusa de los repartimientos, encomiendas -y reducciones promovieron la indignacin de los dominicos, -a cuya cabeza se puso—como tantas veces hemos dicho en esta obra—Fray -Bartolom de las Casas. Gran parte de su vida sacerdotal pas el -obispo de Chiapa declamando contra tales injusticias. Desde que en el -ao 1515 se embarc para Espaa con la idea de llevar sus quejas a -Fernando el <i>Catlico</i>, no ces en su obra humanitaria. Como D. Fernando -se encontrase por entonces enfermo de cuerpo y hondamente preocupado -con los asuntos polticos, hubo de delegar el asunto de las Indias -a su secretario Conchillos, el cual, as como Fonseca, obispo de Burgos, -eran opuestos al derecho de los indgenas. A la muerte de D. Fernando -insisti Las Casas cerca de los regentes Cisneros y Adriano, logrando -que el citado cardenal hiciese algo en favor de los indios. Al lado de -Las Casas se pusieron Cisneros, Juan Lpez de Vivero, vulgarmente conocido -con el nombre de su pueblo, <i>Palacios Rubios</i> (Salamanca) y algunos -otros. Luego, a ruegos de Las Casas, se publicaron por Carlos V—como -ya se ha dicho y repetimos ms adelante—famosas Ordenanzas; -pero los delegados que fueron a implantar las Nuevas Leyes se pusieron -al lado de los colonos, fracasando de este modo las gestiones del -incansable protector de los indios.</p> - -<p>Terminaremos asunto de inters tan capital, con las siguientes observaciones: -repartimientos, encomiendas y reducciones no merecen -nuestras alabanzas. Reconocemos que, si buena fe gui a los fundadores, -los resultados no correspondieron a lo que aqullos deseaban; pero -las censuras de muchos escritores anglo-sajones son ms severas que -justas. No negaremos que la organizacin civil y poltica de las colonias -espaolas era distinta de la organizacin civil y poltica de las -colonias inglesas; no negaremos que el catolicismo all y el protestantismo -ac, influyeron en la manera de ser, en las costumbres de unas y -de otras colonias.</p> - -<p>Ante la crtica apasionada de muchos escritores a nuestro sistema -de repartimientos, encomiendas y reducciones, conviene recordar que -frecuentemente los indios tuvieron protectores y no tiranos, y cuando<span class="pagenum"><a name="Page_500" id="Page_500">[500]</a></span> -terminaron aqullas, el indgena pudo contar con una libertad cuasi -completa. Si en Norte-Amrica no hubo repartimientos, encomiendas -y reducciones, en cambio, los indgenas, sujetos al yugo de los conquistadores -ingleses, no lograron entonces bienes de ninguna clase; y la -sazn se mueren de hambre en los incultos desiertos del Arkansas. Adems, -si con la organizacin y poltica de las colonias espaolas, el indio -tuvo un amo, en los Estados Unidos, sin dicho sistema de organizacin, -tuvo muchos amos, hallndose expuesto siempre a los desmanes de grosera -e indisciplinada soldadesca.</p> - -<p>Somos de opinin que, despus de la independencia, despus que se -rompieron los vnculos que unan las colonias a la metrpoli, se manifestaron -los caracteres diferenciales de una y de otra raza, distinguindose -entonces el positivismo anglo-sajn y el idealismo latino. Por eso, -mientras los primeros buscaban el bienestar por el orden, el trabajo y -la formalidad, los segundos, impacientes, desconfiados y revolucionarios -corran por terrenos ignorados, con la fogosidad y el atolondramiento -de la juventud.</p> - -<p>En suma, puede asegurarse: 1. Que el conquistador o colonizador -espaol tuvo menos ventajas con su poltica que el conquistador o colonizador -anglo-sajn; 2. Que el indgena, si fu encadenado por el primero, -sufri la dura y tirnica ley del segundo. Encontr el pobre indio -en todas partes la tirana, lo mismo en la Amrica Meridional que -en la Septentrional, lo mismo o quiz menos bajo la raza espaola que -bajo el poder de la raza anglo-sajona. Reptese en todos los tonos que -el espaol, no compadecindose del indio, le oblig a extraer el oro y la -plata de las minas; pero, no hicieron lo mismo entonces, despus y -siempre los ingleses? Adquirieron la independencia las colonias, no por -los celos de los criollos contra los europeos, no por el mal trato de la -metrpoli, no por las nuevas ideas polticas de los principales jefes del -movimiento, sino porque as deba ser, porque deban salir de la tutela -donde haban estado tanto tiempo.</p> - -<p>La esclavitud no ech profundas races en las Indias. El esclavo no -fu considerado como una bestia de carga, ni se le maltrataba, ni se le -atormentaba. Se le manumita con harta frecuencia, sucediendo no pocas -veces que rechazaba la libertad concedida por los dueos. Raramente -se rebel contra sus amos. Consideremos el origen de la esclavitud. -Los conquistadores y colonos se encontraron con la necesidad -de cultivar la tierra y extraer el mineral de las minas. La raza indgena -era poco a propsito para lo uno y para lo otro, naciendo entonces la -idea de llevar al Nuevo Mundo esclavos negros, gente, en general, robusta -y fuerte. El emperador Carlos V, por vez primera, autoriz en<span class="pagenum"><a name="Page_501" id="Page_501">[501]</a></span> -el ao 1517 a un flamenco para que introdujese esclavos africanos en -Amrica. A las mil maravillas cumpli su cometido el compatriota del -Csar, pues—cuentan—que cinco aos despus de la concesin del privilegio, -los negros de Santo Domingo eran ms numerosos que los blancos. -No huelga decir que, segn algunos cronistas, ya en 1505 se haban -introducido 17 negros en la Isla Espaola para trabajar las minas, y en -1510, pasaron de 100<a name="FNanchor_669" id="FNanchor_669" href="#Footnote_669" class="fnanchor">[669]</a>.</p> - -<p>En mayor o menor nmero y con ms frecuencia o menos frecuencia, -continuaron concedindose los privilegios de introduccin o <i>asiento</i>, -hasta que al fin qued prohibido el trfico negrero en el Congreso de -Viena (1. noviembre 1814 al 9 julio 1815). En l se acord la abolicin -del comercio de negros; mas la ejecucin de semejante medida -deba ser lenta, por cuanto se dej a Inglaterra, Rusia, Austria, Prusia, -Francia, Espaa, Portugal y Suecia la designacin de la poca en -que cada una de dichas naciones quisiera realizarla. Las potencias -ms interesadas en abolir la trata de negros eran Francia, Espaa y -Portugal<a name="FNanchor_670" id="FNanchor_670" href="#Footnote_670" class="fnanchor">[670]</a>. El comercio de esclavos se aument considerablemente -despus de prohibido, lo cual hizo que, tiempo adelante, la Gran Bretaa, -Austria, Francia y Rusia pusiesen en prctica lo que el Congreso -de Viena haba propuesto, firmando (20 diciembre 1841) un tratado -para impedir el inhumano trfico.</p> - -<p>El remedio ms radical para acabar con el trfico de negros era la -abolicin de la esclavitud. El gobierno ingls proclam en 1831 la libertad -inmediata de todos los esclavos de la Corona, contestando a los -clamores de los colonos con la abolicin de la esclavitud en las colonias -occidentales para el 1. de agosto de 1834. Roberto Peel, que no haba -sido partidario de la citada abolicin, la llam la ms feliz reforma de -que el mundo social puede ofrecer ejemplo. Tambin, poco a poco, los -gobiernos espaoles realizaron reforma tan transcendental.</p> - -<p>Pocos <i>extranjeros</i> vivan en nuestras colonias. No slo eran mal mirados -por los monarcas espaoles, sino que hasta el siglo <span class="smcap">xviii</span> se les -prohiba establecerse en las posesiones de la India. Cuando lo hacan, -se mandaba que sin excusa alguna y en el menor tiempo posible, saliesen -con sus familias de las citadas provincias. No es extrao, pues, que -fuesen muy pocos los extranjeros que se arriesgasen a vivir en las colonias, -dndose el caso que Humboldt, durante los cinco aos que viaj -por el virreinato de Mxico, <i>slo encontr un alemn</i>. Segn el censo -de 1809, en Chile apenas haba 80 extranjeros. Todos, lo mismo en la -metrpoli que en Amrica, queran el aislamiento de las colonias.<span class="pagenum"><a name="Page_502" id="Page_502">[502]</a></span> -Teman los reyes que los extranjeros haban de propagar en aquellos -pases el espritu revolucionario, y por esta razn aislaron sus colonias -del resto del mundo. No puede negarse que sacrificaron el progreso intelectual -al fanatismo poltico y religioso. No andaban del todo separados -de la verdad, segn tendremos lugar de ver ms adelante.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_503" id="Page_503">[503]</a></span></p> - -<h3 id="CAPITULO_XXXI">CAPITULO XXXI</h3></div> - - -<p class="i2"><span class="smcap">Organizacin colonial: virreinatos.—Gobernadores generales.—Las -Intendencias.—Los gobiernos del Brasil.—Las -Audiencias: nombres de las Audiencias.—Atribuciones de -los virreyes, gobernadores generales, intendentes, Audiencias -y presidentes.—Regentes de las Audiencias.—Consulados -y cabildos en las colonias de Espaa.—Alcaldes -ordinarios y corregidores.—Tribunales de minera y de -cuentas.—Gobierno poltico y elementos de que constaba.</span></p> - -<p class="p2">Los <i>Virreyes</i>, <i>Proreges</i> <i>Vice Reges</i> eran vicarios o representantes -del Rey. Al establecerse los primeros virreinatos, la autoridad de los -virreyes era casi ilimitada, hasta el punto que el Rey declar que en -todos los casos y negocios que se ofrecieren, hagan lo que les pareciere -y vieren que conviene, y provean todo aquello que Nos podramos hacer -y proveer, de cualquiera calidad y condicin que sea, en las provincias -de su cargo, si por nuestra persona se gobernasen, en lo que no tuvieren -especial prohibicin. Es cierto, pues, que por la Cdula dada el -ao 1528 los virreyes y las dems altas autoridades en cada regin, se -hallaban autorizados para suspender el cumplimiento de aquellas rdenes, -si por cumplirlas se introduciese escndalo conocido o dao irreparable. -Mucho tiempo despus, en una Real Cdula dada en el palacio -de El Escorial a 19 de julio de 1614, se deca lo siguiente: Que a -los virreyes se les debe guardar y guarde la misma obediencia y respeto -que al Rey, sin poner en esto dificultad, ni contradiccin, ni interpretacin -alguna. Y con apercibimiento que a los que a esto contravinieren, -incurrirn en las penas puestas por derecho a los que no obedecen -los mandamientos reales, y las dems que all de nuevo pone y refiere. -Atribuciones tan amplias no excluan que de cuando en cuando se -mandasen <i>Instrucciones Reales</i>, que determinaban la conducta que deban -seguir. Del mismo modo que a los oidores y a otros funcionarios, se sujetaba -a los virreyes a juicio de residencia y les estaba prohibido todo -gnero de contrato y granjera. Frecuentemente las Audiencias, con -ms o menos razn, suscitaron cuestiones de competencia a los virreyes, -resultando de ello graves conflictos, pues en ciertos casos y<span class="pagenum"><a name="Page_504" id="Page_504">[504]</a></span> -en ciertos asuntos tenan atribuciones superiores a dichos virreyes. -(<a href="#Aj">Apndice J.</a>)</p> - -<p>El gobernador general, nombrado por la Corona, conoca de todos -los asuntos de administracin y polica, hasta el punto que nombraba -para las plazas vacantes en los diversos empleos pblicos, dispona de -las tierras de la Corona, etc.</p> - -<p>Es de advertir que tanto el virrey como el presidente gobernador -eran casi siempre funcionarios peninsulares, muy rara vez americanos. -Apenas se encuentra alguno natural del reino o provincia que se le encargaba -gobernar. Dice uno de los historiadores nacionales contemporneos -de la independencia que, entre los 160 virreyes que hubo en -Amrica, slo cuatro fueron americanos, y entre ms de 600 presidentes -slo 14<a name="FNanchor_671" id="FNanchor_671" href="#Footnote_671" class="fnanchor">[671]</a>. Entre los gobernadores de Chile, desde D. Pedro de -Valdivia hasta D. Francisco Garca Carrasco, nicamente se registra -el nombre de un chileno, y esto interinamente y por poco tiempo.</p> - -<p>El virrey representaba al monarca, y la Audiencia la Justicia y -a la ley; era, adems, la Audiencia el Consejo consultivo del virrey o -del presidente gobernador.</p> - -<p>El cabildo era representante del respectivo pueblo o vecindario, y -atenda a los intereses locales. Los individuos de las citadas corporaciones -eran nombrados por el gobierno peninsular. Si en los primeros -tiempos deban ser elegidos los regidores, despus fueron nombrados -por merced del Rey, y a veces tales cargos se adjudicaban al mejor -postor. Los alcaldes que, entre otras atribuciones, tenan la de administrar -justicia en primera instancia, formaban parte de los cabildos y -eran elegidos por los individuos de estas corporaciones.</p> - -<p>Consideremos ahora los virreinatos y capitanas generales existentes -en la Amrica espaola al iniciarse la guerra de la independencia. -Los virreinatos eran cuatro: el de <i>Mxico</i> o <i>Nueva Espaa</i><a name="FNanchor_672" id="FNanchor_672" href="#Footnote_672" class="fnanchor">[672]</a>; el -del <i>Per</i> o <i>Nueva Castilla</i><a name="FNanchor_673" id="FNanchor_673" href="#Footnote_673" class="fnanchor">[673]</a>; el de <i>Santa F de Bogot</i> o <i>Nueva Granada</i>, -que databa de 1717<a name="FNanchor_674" id="FNanchor_674" href="#Footnote_674" class="fnanchor">[674]</a>, y el de <i>Buenos Aires</i>, de 1776-78. Los -dos virreinatos ltimos fueron formados a expensas de los dos primeros. -(<a href="#Al">Apndice L.</a>)</p> - -<p>Las capitanas generales eran las de la <i>Espaola</i>, <i>Guatemala</i>, <i>Chile</i> -y <i>Venezuela</i>.</p> - -<p>Segn la ordenanza de 1803, las Intendencias o provincias eran las<span class="pagenum"><a name="Page_505" id="Page_505">[505]</a></span> -siguientes: El virreinato de Mxico comprenda las intendencias de -<i>Puebla de los Angeles</i>, <i>Nueva Veracruz</i>, <i>Mrida de Yucatn</i>, <i>Antequera -de Oaxaca</i>, <i>Valladolid de Mechoacn</i>, <i>Santa Fe de Guanajuato</i>, <i>San Luis -de Potos</i>, <i>Guadalajara</i>, <i>Zacatecas</i>, <i>Durango</i> y <i>Sonora</i>.</p> - -<p>El virreinato del Per, las intendencias de <i>Farnia</i>, <i>Trujillo</i>, <i>Cuzco</i>, -<i>Gusmanga</i>, <i>Huancavalica</i>, <i>Arequipa</i>, <i>Chiloe</i> y <i>Puno</i>.</p> - -<p>El virreinato de Santa Fe de Bogot o Nueva Granada, las intendencias -de <i>Quito</i>, <i>Popayn</i>, <i>Cuenca</i>, <i>Cartagena</i> y <i>Panam</i>.</p> - -<p>El virreinato de Buenos Aires, las intendencias de <i>Paraguay</i>, <i>Crdoba</i>, -<i>Tucumn</i>, <i>Salta</i>, <i>Cochabambo</i>, <i>Paz</i>, <i>Plata</i> y <i>Potos</i>.</p> - -<p>La capitana general de la Espaola, los gobiernos de <i>Cuba</i>, de -<i>Puerto Rico</i> y de las posesiones de la <i>Florida</i> y de la <i>Luisiana</i>.</p> - -<p>La capitana general de Guatemala, las intendencias del <i>Salvador</i>, -<i>Comayagua</i>, <i>Nicaragua</i>, <i>Chiapa</i> y <i>Guatemala</i>.</p> - -<p>La capitana general de Chile, las intendencias de <i>Santiago</i> y <i>Concepcin</i>.</p> - -<p>La capitana general de Venezuela, las intendencias de <i>Caracas</i>, -<i>Maracaibo</i>, <i>Barinas</i>, <i>Cuman</i> y <i>Guayana</i>.</p> - -<p>Las <i>Intendencias</i>, establecidas en Espaa desde el ao 1718, se intent -crearlas en Mxico en 1768—de acuerdo con el visitador D. Jos -Glvez—por el virrey marqus de Croix. Tambin desech el proyecto -el virrey Bucareli; pero lo acept D. Bernardo Glvez, conde de Glvez, -en 1786, publicndose entonces la clebre <i>Instruccin de Intendentes</i><a name="FNanchor_675" id="FNanchor_675" href="#Footnote_675" class="fnanchor">[675]</a>. -Algunas observaciones debemos hacer a la citada Ordenanza. En -la Introduccin de la <i>Instruccin de Intendentes</i> dice el rey Carlos III que -movido de paternal amor a sus vasallos y deseoso de poner en buen orden, -felicidad y defensa los dilatados dominios de las dos Amricas, ha -resuelto, con muy fundados informes y maduro examen, establecer en el -reino de Nueva Espaa intendentes de ejrcito y provincia, para que dotados -de autoridad y sueldos competentes, gobiernen aquellos pueblos y -habitantes en la parte que se les confa. La Instruccin consta de 306 -artculos, divididos en cinco grupos: en el primero se establecen <i>bases</i>, -y en los siguientes las causas de <i>justicia</i>, <i>polica</i>, <i>hacienda</i> y <i>guerra</i>. Por -el art. 1. se divida el reino de Mxico en doce intendencias, las cuales -tomaran el nombre de la poblacin que se erigiese en capital. Por el -2., se confirmaba la autoridad que al virrey conferan las leyes de Indias, -pero dejando al cuidado de los intendentes todo lo relativo a la -Real Hacienda. Por los dems artculos se deslindaban con toda claridad -las facultades de los intendentes respecto a los virreyes, en parti<span class="pagenum"><a name="Page_506" id="Page_506">[506]</a></span>cular -en lo referente a la agricultura, industria, abastecimiento, sanidad -y beneficencia de los pueblos.</p> - -<p>Comprendanse las <i>bases</i> desde los artculos 1. al 14: en los doce -primeros se trataba de la creacin de intendentes y de sus facultades, -de las atribuciones de la junta, y las de los gobernadores y jueces subdelegados; -en los dos ltimos de las elecciones de alcaldes indios.</p> - -<p>A la <i>causa de justicia</i> pertenecan los artculos desde el 15 al 56 y -en ellos se trataba de los asesores y asuntos de justicia, de los propios, -arbitrios y bienes de la comunidad, y de los escribanos y notarios, -multas y penas de Cmara y los informes reservados al gobierno supremo.</p> - -<p>A la <i>causa de polica</i> desde el 57 al 74, en los cuales se trata, ya -de varios preceptos de polica y buen gobierno, ya de los psitos, alhndigas -y moneda.</p> - -<p>A la <i>causa de hacienda</i> desde el 75 al 249: estudiase la jurisdiccin -privativa de hacienda y las facultades econmicas de sus ministros, -del tabaco, causas de fraudes, tierras realengas, confiscaciones, presas, -naufragios y mostrencos, del fuero de hacienda, montepo, escribanos -de hacienda y registros, de los ministros generales y principales de -hacienda, del libro de la razn general, de la administracin, arriendo -de rentas y repartimientos de contribuciones, del tributo de indios y -las alcabalas, de varias rentas, como el pulque, plvora, naipes, minas -y azogues, papel sellado, lanzas y medias annatas, salinas, pulperas y -oficios vendibles y renunciables, de la Bula de Cruzada, diezmos, vacantes -mayores y menores, media annata y mesada eclesistica, subasta -de rentas menores, dotacin de prrocos y espolios de prelados, y -de la traslacin de caudales, arcas y tanteos mensuales, facultades del -superintendente general y sus delegados, y otros asuntos interiores.</p> - -<p>A la <i>causa de la guerra</i>, desde el 250 al 306: se ocupan de los ajustes -y marchas, revistas de tropas, hospitales, almacenes de artillera, -prerrogativas, honores y sueldos de los intendentes.</p> - -<p>La citada Ordenanza se di primero a Mxico, hacindose luego -extensiva a Lima, Buenos Aires, Chile, Guatemala, y, por ltimo, a la -isla de Cuba en 7 de noviembre del ao 1791. La <i>Instruccin de Intendentes</i> -sigui hasta el 1803 en que la modific Carlos IV.</p> - -<p>Se propusieron principalmente las <i>Intendencias</i>, centralizar la administracin -y aumentar los ingresos de la Corona; pero causaron grave -dao a los municipios. Los intendentes arrebataron a los cabildos toda -libertad administrativa, anulando a los antiguos corregidores y apropindose -el conocimiento de los asuntos de agricultura, comercio, minera, -caminos y ornato pblico.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_507" id="Page_507">[507]</a></span> -Las Capitanas (Gobiernos) del Brasil eran las siguientes: <i>Tamarac</i>, -<i>Pernambuco</i>, <i>Todos los Santos</i>, <i>Isleos</i>, <i>Puerto Seguro</i>, <i>Espritu Santo</i>, -<i>Ro de Janeiro</i> y <i>San Vicente</i>. En la Capitana o Gobernacin de Todos -los Santos, resida el gobernador, el auditor general de toda la costa y -el obispo.</p> - -<p>Las Audiencias se crearon por el orden que despus diremos; pero -antes se trasladar aqu la siguiente ley del Rey Felipe IV:</p> - -<p class="p2 i2">Por quanto en lo que hasta aora se ha descubierto de nuestros Reynos -y Seoros de las Indias, estn fundadas doze Audiencias y Chancilleras -Reales, con los lmites que se expresan en las leyes siguientes, -para que nuestros vasallos tengan quien los rija y gobierne en paz y en -justicia, y sus distritos se han dividido en Gobiernos, Corregimientos y -Alcaldas mayores, cuya provision se haze segun nuestras leyes y rdenes, -y estn subordinados a las Reales Audiencias, y todos a nuestro -Supremo Consejo de las Indias, que representa nuestra Real persona. -Establecemos y mandamos, que por aora, y mientras no ordenaremos -otra cosa, se conserven las dichas doze Audiencias, y en el distrito de -cada una los Gobiernos, Corregimientos y Alcaldas mayores, que al -presente hay, y en ello no se haga novedad, sin expressa orden nuestra, -o del dicho nuestro Consejo<a name="FNanchor_676" id="FNanchor_676" href="#Footnote_676" class="fnanchor">[676]</a>.</p> - -<p class="i2">I. El emperador Carlos V, con fecha 14 de septiembre de 1526, -fund la <i>Audiencia de Santo Domingo</i>, que comprenda las Islas de Barlovento -y de la costa de Tierra Firme, y en ellas las gobernaciones de -Venezuela, Nueva Andaluca, el Ro de la Hacha y provincias del Dorado<a name="FNanchor_677" id="FNanchor_677" href="#Footnote_677" class="fnanchor">[677]</a>.</p> - -<p class="i2">II. La de <i>Mxico Nueva Espaa</i> que cre Carlos V el 9 de noviembre -y 13 de diciembre de 1527, comprenda las provincias llamadas de -Nueva Espaa, con las de Yucatn, Cozumel y Tabasco; y por la costa -de la mar del Norte y Seno Mexicano hasta el Cabo de la Florida; y -por la mar del Sur, desde donde acaban los trminos de la Audiencia -de Guatemala hasta donde comienzan los de la Galicia<a name="FNanchor_678" id="FNanchor_678" href="#Footnote_678" class="fnanchor">[678]</a>.</p> - -<p class="i2">III. La de <i>Panam</i>, que fund Carlos V el 30 de febrero de 1535 y -2 de marzo de 1537, y cuya jurisdiccin llegaba a la provincia de Castilla -del Oro hasta Portobelo y su tierra, la ciudad de Natn y su tierra, -la gobernacin de Veragua; y por el mar del Sur, azia el Per, hasta -el Puerto de la Buenaventura, exclusive, y desde Portobelo, azia -Cartagena hasta el ro del Darin, exclusive, con el golfo de Urab y -Tierra Firme, partiendo trminos por el Levante y Medioda con las<span class="pagenum"><a name="Page_508" id="Page_508">[508]</a></span> -Audiencias del Nuevo Reyno de Granada y San Francisco del Quito; -por el Poniente con la de Santiago de Guatemala, y por el Septentrin -y Medioda con los dos mares, de Norte y Sur<a name="FNanchor_679" id="FNanchor_679" href="#Footnote_679" class="fnanchor">[679]</a>.</p> - -<p class="i2">IV. La de la <i>Ciudad de los Reyes</i> o de <i>Lima</i> (Per), fundada por -Carlos V el 20 de noviembre de 1542, cuyo distrito era la costa que hay -desde dicha ciudad hasta el reyno de Chile exclusive, y por la tierra -adentro a San Miguel de Piura, Caxamarca, Chachapoyas, Moyobamba -y los Motilones, inclusive, y hasta el Callao exclusive, por los trminos -que se sealan a la Real Audiencia de la Plata y la ciudad del -Cuzco con los suyos, inclusive, partiendo trminos por el Septentrin -con la Real Audiencia de Quito; por el Medioda con la de la Plata; por -el Poniente con la mar del Sur, y por el Levante con provincias no -descubiertas<a name="FNanchor_680" id="FNanchor_680" href="#Footnote_680" class="fnanchor">[680]</a>.</p> - -<p class="i2">V. La de los <i>Confines de Guatemala y Nicaragua</i>, creada por Real -Cdula de Carlos V el 13 de septiembre de 1543, y que tuvo a su cargo -la gobernacin de las dichas provincias y sus adherentes, esto es, -Guatemala, Nicaragua, Chiapa, Higueras, Cabo de Honduras, la Vera-Paz -y Soconusco, con las islas de la costa<a name="FNanchor_681" id="FNanchor_681" href="#Footnote_681" class="fnanchor">[681]</a>.</p> - -<p class="i2">VI. La de <i>Guadalajara o Nueva Galicia</i>, creada por Real Cdula de -Carlos V el 13 de febrero de 1548: se estableci primero en Compostela, -trasladndose luego a Guadalajara, porque era sitio ms agradable, -ms sano, ms frtil y abundante...<a name="FNanchor_682" id="FNanchor_682" href="#Footnote_682" class="fnanchor">[682]</a>. Tena por distrito las provincias -de la Nueva Galicia, Culiacn, Copala, Colima y Zacatula con -los pueblos de Avalos<a name="FNanchor_683" id="FNanchor_683" href="#Footnote_683" class="fnanchor">[683]</a>.</p> - -<p class="i2">VII. La del <i>Nuevo Reino de Granada</i> o de <i>Santa Fe de Bogot</i>, -fundada por el Emperador el 17 de julio de 1549, tena por distrito las -provincias del Nuevo Reino y las de Santa Marta, Ro de San Juan y -la de Popayn, excepto los lugares de ella, sealados a la Audiencia de -Quito, y de la Guayana o Dorado tenga lo que no fuere de la Audiencia -de la Espaola y toda la provincia de Cartagena, partiendo trminos...<a name="FNanchor_684" id="FNanchor_684" href="#Footnote_684" class="fnanchor">[684]</a>.</p> - -<p class="i2">VIII. La de las <i>Charcas</i> o de la <i>Plata</i>, creada por Felipe II el 4 de -septiembre de 1559, que comprenda la provincia de las Charcas y todo -el Callao, con las Provincias de Sangabana, Carabaya, Juries y Dieguitas, -Moyos y Chunchos y Santa Cruz de la Sierra<a name="FNanchor_685" id="FNanchor_685" href="#Footnote_685" class="fnanchor">[685]</a>.</p> - -<p class="i2"><span class="pagenum"><a name="Page_509" id="Page_509">[509]</a></span> -IX. La de <i>San Francisco de Quito</i>, en el Per, que erigi Felipe II -por Real Cdula del 29 de noviembre de 1563: comprenda su distrito -la provincia de Quito, y por la costa azia la parte de la ciudad de los -Reyes, hasta el puerto de Payta exclusive, y por la tierra adentro -hasta Piura, Caxamarca, Chachapoyas, Moyobamba y Motilones exclusive, -azia esta parte los pueblos de Jan, Valladolid, Loja, Zamora, -Cuenca, la Zarza y Guayaquil, con todos los dems pueblos que estuvieren -en sus comarcas y se poblaren, y azia la parte de los pueblos de -la Canela y Quijos, con los dems que se descubrieren; y por la costa -azia el Panam, hasta el puerto de Buenaventura, inclusive; y la tierra -adentro a Pasto, Popayn, Cali, Buga, Chapanchica y Guachicona...<a name="FNanchor_686" id="FNanchor_686" href="#Footnote_686" class="fnanchor">[686]</a>.</p> - -<p class="i2">X. La de <i>Manila</i>, en la isla de Luzn, Cabeza de las Filipinas<a name="FNanchor_687" id="FNanchor_687" href="#Footnote_687" class="fnanchor">[687]</a>.</p> - -<p class="i2">XI. La de <i>Santiago de Chile</i>, fundada por Felipe III por Real Cdula -del 17 de febrero de 1609 y por Felipe IV en la Recopilacin de Leyes -de los Reynos de Indias, comprende su distrito todo el reino de -Chile<a name="FNanchor_688" id="FNanchor_688" href="#Footnote_688" class="fnanchor">[688]</a>. En el reinado de Felipe V de Borbn y en el ao de 1710 haba -Audiencia en la provincia de Chile<a name="FNanchor_689" id="FNanchor_689" href="#Footnote_689" class="fnanchor">[689]</a>.</p> - -<p class="i2">XII. La de la <i>Trinidad, Puerto de Buenos Ayres</i>, fu fundada por -Felipe IV el 2 de noviembre de 1661: tena por distrito las ciudades, -villas y lugares de las provincias del Ro de la Plata, Paraguay y Tucumn, -que hasta entonces haban pertenecido a la Audiencia de los -Charcas<a name="FNanchor_690" id="FNanchor_690" href="#Footnote_690" class="fnanchor">[690]</a>.</p> - -<p class="i2">XIII. La de <i>Caracas</i>, creada por Carlos III (13 junio 1786) comprenda -la parte espaola de Santo Domingo, Cuba y Puerto Rico.</p> - -<p class="i2">XIV. La del <i>Cuzco</i>, que fund Carlos III (Real orden de 26 de febrero -de 1787) comprenda slo su extensa provincia.</p> - -<p class="p2">Por lo que respecta a la Audiencia de <i>Panam</i>, encontramos las noticias -siguientes: Felipe II, desde Aranjuez (19 mayo 1568) hubo de -mandar que, si la Audiencia y Chancillera Real de la ciudad de Santiago -de la provincia de Guatemala se haba trasladado a Panam de la -provincia de Tierra Firme, a la sazn dispona que volviese a dicha -ciudad de Santiago<a name="FNanchor_691" id="FNanchor_691" href="#Footnote_691" class="fnanchor">[691]</a>. No debi de volver, por cuanto el mismo Rey -desde Madrid (6 febrero de 1571) se dirigi al Presidente y Oidores -de la Audiencia de la ciudad de Panam de la provincia de Tierra<span class="pagenum"><a name="Page_510" id="Page_510">[510]</a></span> -Firme, para decirles que obedeciesen en todo al virrey del Per<a name="FNanchor_692" id="FNanchor_692" href="#Footnote_692" class="fnanchor">[692]</a>.</p> - -<p>Que haba Audiencia en Panam en el ao 1645 tambin lo prueba el -documento siguiente:</p> - -<p>Administracin de justicia: Hecho presente al Obispo de la ciudad -de Panam, la falta que haba de ella en aquella Audiencia, porque siendo -solos dos Oidores, el uno estaba ausente y el otro enfermo, amigo del -Presidente, por cuya razn haca ste lo que quera, muy distante de la -fidelidad con que deba ejercer un cargo: Resolvi S. M. mirase por sus -obejas conforme a su obligacin, y si tuviese que dar alguna queja contra -los ministros de dicha Audiencia, no lo hiciese a bulto y con palabras -equvocas.<a name="FNanchor_693" id="FNanchor_693" href="#Footnote_693" class="fnanchor">[693]</a> Consta del mismo modo que, reinando Carlos II, y en -31 de diciembre de 1686, exista Audiencia en la ciudad de Panam, -provincia de Tierra Firme<a name="FNanchor_694" id="FNanchor_694" href="#Footnote_694" class="fnanchor">[694]</a>. En el reinado de Felipe V y en el ao -1710 haba Real Audiencia en Panam de la provincia de Tierra Firme<a name="FNanchor_695" id="FNanchor_695" href="#Footnote_695" class="fnanchor">[695]</a>. -Ms adelante, ao 1734 y en el mismo reinado, continuaba la -Audiencia en Panam<a name="FNanchor_696" id="FNanchor_696" href="#Footnote_696" class="fnanchor">[696]</a>.</p> - -<p>De modo que dentro de los virreinatos se hallaban las Capitanas -generales, de carcter militar; las Intendencias, de carcter administrativo, -y las Audiencias, de carcter judicial. Los virreyes, como regla -general, eran presidentes de la Audiencia, que estaba en la capital del -virreinato, y tenan poder sobre los capitanes generales y aun intendentes -de la provincia donde se hallaba dicho virreinato.</p> - -<p>Por lo que respecta a las Audiencias, daremos algunas ms noticias. -Eran tribunales—como deca Solrzano—donde se guardaba la justicia, -donde los pobres hallaban defensa de los agravios y opresiones de -los poderosos, y donde a cada uno se le daba lo que era suyo con derecho -y verdad<a name="FNanchor_697" id="FNanchor_697" href="#Footnote_697" class="fnanchor">[697]</a>. Mediante Real Cdula dada en la ciudad de Buitrago -a 19 de mayo del ao 1603 se dispuso que los virreyes y gobernadores, -por ningn caso, se mezclen ni entrometan en los negocios concernientes -a administracin de justicia, porque stos estn sometidos a las -Audiencias, y no las deben poner en ellos estorvo, ni impedimento alguno<a name="FNanchor_698" id="FNanchor_698" href="#Footnote_698" class="fnanchor">[698]</a>.</p> - -<p>En las provincias ms importantes se establecieron Audiencias. -Todava, como se fueron poblando y ennobleciendo tanto, pareci conveniente, -que por lo menos en las principales de ellas, que son las del<span class="pagenum"><a name="Page_511" id="Page_511">[511]</a></span> -Per y las de la Nueva Espaa, se pusiesen gobernadores de mayor porte -con ttulo de <i>Virreyes</i>, que juntamente hicieren oficio de presidentes de las -Audiencias que en ellas residen, y privativamente tuviesen a su cargo el -gobierno de aquellos dilatados reinos y de todas las facciones militares -que en ellos se ofreciesen, como sus capitanes generales, y en conclusin, -pudieren hacer e hiciesen, y cuidar y cuidasen de todo aquello que -la misma persona real hiciera y cuidara, si se hallara presente, y entendiesen -convenir para la conversin y amparo de los indios, dilatacin -del Santo Evangelio, administracin poltica y su paz, tranquilidad -y aumento en lo espiritual y temporal<a name="FNanchor_699" id="FNanchor_699" href="#Footnote_699" class="fnanchor">[699]</a>.</p> - -<p>De las sentencias dadas por las Audiencias y slo en los asuntos -civiles, se poda apelar ante el Consejo de Indias y cuando la cantidad -en litigio consista en ms de 6.000 pesos. Si los asuntos de gobierno y -polica se haban hecho contenciosos, sobre la opinin del virrey o capitn -general, estaba la Audiencia, que fallaba en apelacin. En determinados -asuntos los virreyes y capitanes generales tenan la obligacin -de consultarlas. Ellas ejercan adems un derecho de vigilancia -sobre los otros tribunales y sobre los empleados civiles. El virrey, el -capitn general o el presidente tena derecho a presidir la Real Audiencia -y a asistir a sus sesiones; pero careca de voto deliberativo y -consultivo.</p> - -<p>El Rey, queriendo sustraer a los oidores de toda influencia que pudiera -perjudicar la administracin de justicia, les prohibi ser padrinos, -asistir a las bodas o a entierros, casarse sin permiso en el lugar -de su residencia, dar o tomar dinero a prstamo, y hasta poseer propiedades. -No deja de llamar la atencin—sin embargo de la importancia -y delicado del cargo—algunas de las prohibiciones a que estaban -sujetos los virreyes, presidentes, gobernadores y oidores. Les estaba -vedado negociar en cualquier forma que fuese, dar o tomar dinero a -usura, y sembrar trigo o maiz. Prohibaseles poseer casas, huertas, -chacras o estancias. No haban de recibir ddivas, ni tener estrechas -amistades con eclesisticos o seglares. No podan ser padrinos de matrimonio -o de bautizo, ni asistir a casamientos o entierros, ni ellos ni -sus hijos podan casarse en sus distritos sin licencia especial del Rey. -En suma, deban vivir completamente aislados en la sociedad que estaban -encargados de gobernar, y se les prohiba tener con sus subordinados -otras relaciones que las oficiales<a name="FNanchor_700" id="FNanchor_700" href="#Footnote_700" class="fnanchor">[700]</a>.</p> - -<p>Sin embargo, virreyes, gobernadores, generales, intendentes, Audiencias -y presidentes, aunque tenan grandes atribuciones, se halla<span class="pagenum"><a name="Page_512" id="Page_512">[512]</a></span>ban -sujetos al poder real. Con harta frecuencia el Rey se diriga dichas -autoridades ordenndoles lo que deban hacer, pudiendo servir de -ejemplo la siguiente cdula:</p> - -<p>Tributos: Haviendo entendido el Rey por cartas y relaciones venidas -de Amrica el gran nmero de indios que havan fallecido en el -ao de 1545, ass de los incorporados la Real corona como de los encomendados -a particulares, y que los pocos que havan quedado no podan -pagar los establecimientos por la tasa: Mand a la Audiencia de -aquel reino providenciase que slo se les exigiese lo que buenamente -pudiesen pagar sin fatiga ni vejacin. Cdula de 10 de abril de 1546, -vid., tomo 10 de ellas, folio 298 v. nm. 503<a name="FNanchor_701" id="FNanchor_701" href="#Footnote_701" class="fnanchor">[701]</a>.</p> - -<p>Los <i>Regentes de las Audiencias</i> se crearon por Real cdula de 6 de -abril del ao 1776. En los 78 artculos de la <i>Instruccin</i> se establecen -las ceremonias con que deben ser recibidos los regentes, los honores y -distinciones que se les deben, sus relaciones con los virreyes y otras -autoridades y sus facultades en el rgimen interior de las Audiencias.</p> - -<p>Adems de las instituciones que acabamos de sealar, existan otras -dos que tuvieron relacin directa e inmediata con la vida ntima del -pas, como tambin importancia extraordinaria, ya en el desenvolvimiento -colonial, ya decisiva influencia en el movimiento revolucionario -y emancipador de la Amrica espaola. Estas dos instituciones fueron -los Consulados y los Cabildos.</p> - -<p>Los Consulados—Tribunales generalmente constitudos por peninsulares -nombrados cada dos aos por los comerciantes de importantes -plazas mercantiles—tenan atribuciones judiciales en los asuntos de -comercio y se ocupaban tambin del fomento de toda clase de industrias -arbitrando fondos, haciendo caminos, reparando puertos, abriendo escuelas, -construyendo aduanas y recabando del legislador mejoras y leyes -sobre materia mercantil<a name="FNanchor_702" id="FNanchor_702" href="#Footnote_702" class="fnanchor">[702]</a>. A ejemplo del consulado de Sevilla -se fundaron el de Mxico y el del Per. Las ordenanzas del de Mxico -se aprobaron en Valladolid a 9 de junio de 1603 y a 4 de julio de 1604, -y en Ventosilla a 20 de octubre del mismo ao. Las ordenanzas del de -Lima se aprobaron por cdula dada en Madrid el 11 de enero de 1614; -se aprob y confirm dicha ereccin el 16 de abril de 1618<a name="FNanchor_703" id="FNanchor_703" href="#Footnote_703" class="fnanchor">[703]</a>.</p> - -<p>La administracin local de las ciudades estaba a cargo de los cabildos. -A veces, aunque los decretos reales limitaban bastante las facultades -de los cabildos, ellos, deseando ensanchar continuamente su -accin, dictaban ordenanzas, se ocupaban de asuntos de polica, impo<span class="pagenum"><a name="Page_513" id="Page_513">[513]</a></span>nan -contribuciones y levantaban tropas para la defensa del distrito. -Con harta frecuencia y en muchas partes, usurpaban atribuciones de -otras autoridades o tribunales. En los primeros tiempos tenan el derecho -de nombrar gobernadores provisionales o interinos. Dos regidores, -designados como alcaldes, eran los jueces de primera instancia. -Poco a poco, a causa de la poltica absorbente de los reyes de Espaa, -fueron despojados los cabildos de muchas de sus atribuciones, perdiendo, -por tanto, importancia los cargos de regidores. Por esta razn -eran poco estimados por los espaoles, aprovechndose de ello los -criollos en su afn de distinguirse y figurar entre los suyos. A veces, -y en algunas colonias, el oficio de alcalde era aceptado a la fuerza, -como sucedi en Buenos Aires con Hernando de Montalvo, el cual llev -a tal extremo su obstinacin, que el cabildo dispuso que est preso en -las casas de su morada y que sea ejecutada la pena hasta tanto que -aete el dicho oficio; ante semejante disposicin, Montalvo dijo que -por redimir las vejaciones y fueras y respuestas y molestias que el -dicho cabildo le haze, que acetaba y aceto el dicho oficio de alcalde y -lo firmo<a name="FNanchor_704" id="FNanchor_704" href="#Footnote_704" class="fnanchor">[704]</a>.</p> - -<p>Acerca de otro orden de cosas y por lo que respecta al cargo de -regidores, es de lamentar que en algunas colonias, como suceda en -Chile, se comprasen dichos cargos y llegaran a ser vitalicios; pero de -todos modos, los cabildos fueron siempre respetados y queridos, teniendo -la gloria—que gloria es, aunque no lo crean as los historiadores espaoles—de -haber sido los iniciadores y sostenedores del movimiento -revolucionario en favor de la independencia. Mandbase a los virreyes, -presidentes y oidores que no se introduzcan en la libre eleccin de -oficios que toca a los capitulares, ni entren con ellos en cabildo<a name="FNanchor_705" id="FNanchor_705" href="#Footnote_705" class="fnanchor">[705]</a>; -pero esta disposicin era letra muerta. Dichas autoridades, con gran -contentamiento de los monarcas, intervenan en las elecciones y se encargaban -de ahogar ciertas tentativas democrticas. Ellas impusieron -<i>alcaldes ordinarios</i>, ya directamente y sin rebozo alguno, ya aprovechndose -del derecho concedido por las leyes para confirmar o anular -las elecciones de los cabildos. Sin embargo, creemos que no carecan -de importancia poltica, aunque otra cosa diga moderno historiador de -Amrica. Fueron tan slo un plido reflejo de los antiguos <i>Concejos -Castellanos</i> anteriores al siglo <span class="smcap">xvi</span>, una simple rueda de la mquina -administrativa, que, como dejamos dicho, construy cuidadosamente el -absolutismo<a name="FNanchor_706" id="FNanchor_706" href="#Footnote_706" class="fnanchor">[706]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_514" id="Page_514">[514]</a></span> -Estos alcaldes ordinarios eran dos en cada pueblo y para dicho -cargo no podan ser elegidos los oficiales reales<a name="FNanchor_707" id="FNanchor_707" href="#Footnote_707" class="fnanchor">[707]</a>, ni los deudores a la -Hacienda<a name="FNanchor_708" id="FNanchor_708" href="#Footnote_708" class="fnanchor">[708]</a>, ni los que fueren vecinos del pueblo<a name="FNanchor_709" id="FNanchor_709" href="#Footnote_709" class="fnanchor">[709]</a>, ni los que ya lo -hubiesen sido hasta pasados dos aos<a name="FNanchor_710" id="FNanchor_710" href="#Footnote_710" class="fnanchor">[710]</a>.</p> - -<p>Donde hubiese corregidores, autoridad creada por los Reyes Catlicos -y de nombramiento real<a name="FNanchor_711" id="FNanchor_711" href="#Footnote_711" class="fnanchor">[711]</a> eran necesarios los alcaldes ordinarios? -En un captulo de carta del ao de 1575, se responde a consulta -de don Francisco de Toledo, virrey del Per, lo siguiente: y proveeris, -que donde hubiere corregidores asalariados, no haya alcaldes ordinarios. -Conviene advertir que a los llamados <i>corregidores</i> en el Per, -en Mxico se les daba el nombre de <i>alcaldes mayores</i>, y en Cartagena, -Buenos Aires, Paraguay, Venezuela, Habana, etc., reciban el ttulo de -<i>gobernadores</i><a name="FNanchor_712" id="FNanchor_712" href="#Footnote_712" class="fnanchor">[712]</a>.</p> - -<p>En asuntos de cierta gravedad, el cabildo convocaba a los notables -de la poblacin, resultando una especie de junta de asociados y que reciba -el nombre de <i>cabildo abierto</i>.</p> - -<p>Para comunicarse con los poderes de la metrpoli, acostumbraron -los virreinatos de las Indias mandar a la corte procuradores o personeros -para negociar all cosas que convienen al pro de toda la tierra e -de los vecinos e pobladores de ella.</p> - -<p>Existan de igual manera tribunales de minera y de cuentas. Los -primeros, no slo fijaban reglas para la explotacin y laboreo de las -minas, sino fundaron escuelas especiales para el cultivo de las ciencias -matemticas. Los segundos, o de cuentas, inspeccionaban las de todos -los que manejaban caudales pblicos.</p> - -<p>El gobierno poltico constaba, generalmente, de un gobernador y un -teniente, dos alcaldes ordinarios de primero y segundo voto, dos de la -Santa Hermandad, un alcalde provincial, diferentes capitanes, un alguacil -y fiscales, elegidos entre los mismos indgenas.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_515" id="Page_515">[515]</a></span></p> - - - - -<h3 id="CAPITULO_XXXII">CAPITULO XXXII</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Casa de la Contratacin de Sevilla.—Las Ordenanzas.—Nuevas -Ordenanzas.—Jueces de la Contratacin.—Importancia -de la Casa de la Contratacin.—Prosperidad de Sevilla.—Creacin -de una Casa de la Contratacin en la Corua.—Decadencia -de la de Sevilla.—Comercio de Espaa -en las Indias.—Expediciones sueltas.—Flotas y galeones.—Armada -real.—El contrabando.—Los navos de aviso.</span></p> - -<p class="p2">Las primeras <i>Ordenanzas</i> para el establecimiento y gobierno de la -Casa de la Contratacin de las Indias<a name="FNanchor_713" id="FNanchor_713" href="#Footnote_713" class="fnanchor">[713]</a>, fueron aprobadas en Alcal -de Henares el 20 de enero de 1503, por ante Juan Lpez de Lazarraga, -secretario de los reyes<a name="FNanchor_714" id="FNanchor_714" href="#Footnote_714" class="fnanchor">[714]</a>. Fundse dicha Casa para <i>recoger y tener en -ella</i>, todo el tiempo necesario, mercaderas, mantenimientos y otros -aparejos con el objeto de proveer todas las cosas necesarias para la -contratacin de las Indias, y para <i>enviar all</i> lo que conviniera; y para -<i>rescibir todas las mercaderas</i> e otras cosas que de all se enviaren a estos -reinos, a fin de que all se <i>vendiese</i> dello todo lo que se hobiere de -vender o <i>se enviare a vender e contratar a otras partes</i> donde fuere necesario<a name="FNanchor_715" id="FNanchor_715" href="#Footnote_715" class="fnanchor">[715]</a>.</p> - -<p>Segn el cronista Antonio de Herrera, el Rey tuvo sus ojos fijos en -la Casa de la Contratacin de Sevilla, y con frecuencia di pruebas de -la estima en que la tena. Iban creciendo—dice—los negocios de las -Indias, y pareciendo al Rey que el buen gobierno de ellos dependa de -la Casa de la Contratacin de Sevilla, determin de autorizarla: y as -mand al Almirante, que de todo lo que le escribiese diera parte a los -oficiales de aquella Casa, y que con ellos tuviese buena correspondencia. -Y a los oficiales mand que de todas las provisiones que diesen para -las Indias tomasen la razn y que practicasen con las personas que tenan -noticias de tierras descubiertas, sobre lo que convena proveer<span class="pagenum"><a name="Page_516" id="Page_516">[516]</a></span> -para saber el secreto de ellas<a name="FNanchor_716" id="FNanchor_716" href="#Footnote_716" class="fnanchor">[716]</a>. Aade Herrera que el Rey encarg -que se guardase su jurisdiccin a los oficiales de la Casa de la Contratacin, -esto es, que ninguna persona, ni justicia, se pueda entrometer -en cosa que a los negocios de las Indias corresponda. El poderoso Tribunal -de la Casa de la Contratacin constaba de un presidente, un -contador, un tesorero, un factor, tres jueces letrados, un fiscal, un relator, -etc. Los oficiales tesorero y factor llevaran lo que entonces se -llamaba el <i>cargo</i> y <i>data</i>, y hoy se denomina <i>contabilidad</i>. Se valieron -de toda clase de medios para que nunca pudiera haber fraude ni engao. -Encargse a dichos oficiales tesorero y factor exacta y completa -informacin de las mercaderas que pudieran ser provechosas, recomendndoles -tambin cuidado y habilidad para no ser engaados en -las cosas que se pidiesen fiadas o debieran comprarse a plazos. Deban -buscar capitanes y escribanos que fuesen personas de confianza; concertaran -los fletes; daran por escrito las instrucciones para la navegacin; -se enteraran de todas las cosas de all; llevaran cuenta y la -daran de todo el oro que se importase, cuidando que se acuara dicho -oro en la Casa de la Moneda de Sevilla; pediran noticias de todo lo que -se necesitara en la Mar pequea o Cabo de Aguer, y en las islas Canarias; -tomaran nota de lo que debera hacerse, lo mismo en la tierra que -descubri Bastida que en las islas donde se hallaban las perlas y en las -tierras que descubriese Coln, averiguando las mercaderas existentes -en ellas. Por ltimo, declararon los reyes que las mercaderas que se -sacasen o se trajesen a dicha Casa seran francas de almojarifazgo y de -todos los otros derechos, as de entrada como de salida, y por una vez -del impuesto de alcabala<a name="FNanchor_717" id="FNanchor_717" href="#Footnote_717" class="fnanchor">[717]</a>.</p> - -<p>La Casa de la Contratacin se estableci en el Alcazar viejo, que -antiguamente llamaban el cuarto de los almirantes—segn Real cdula -de 5 de junio de 1503—y no en las Atarazanas. La declaracin de -puerto franco por un lado, y las importantes operaciones que se le confiaron, -por otro, hicieron de Sevilla el centro del comercio de Espaa, -as como de su Casa de la Contratacin, establecimiento de compras, -ventas, depsitos, almacenes de abastecimiento y contratacin, que le -permita concertar con Juan de la Cosa, entre otros, su expedicin al -Urub, para ir a descubrir las tierras e islas de las perlas, no visitadas -an por Coln ni por el rey de Portugal<a name="FNanchor_718" id="FNanchor_718" href="#Footnote_718" class="fnanchor">[718]</a>.</p> - -<p>No pas mucho tiempo sin que los mismos oficiales, que eran a la -sazn Matienzo, Pinelo y Juan Lpez de Recalde expusiesen a la reina<span class="pagenum"><a name="Page_517" id="Page_517">[517]</a></span> -doa Juana que la experiencia aconsejaba, no slo conservar sino aumentar -el trato con las Indias, siendo indispensable tomar alguna medida -acerca de los cambios, pues sin ellos los maestres de los navos no -podran realizar sus viajes. Doa Juana, despus de afirmar que la malicia -en los hombres no cesaba, dispuso que los que pidiesen dinero a -cambio, deban probar antes la propiedad de la nave o la autorizacin -para obligarla, bajo la pena de perder el buque y 100 ducados de oro -aplicables al fisco<a name="FNanchor_719" id="FNanchor_719" href="#Footnote_719" class="fnanchor">[719]</a>.</p> - -<p>Si hasta entonces la Casa de la Contratacin slo se ocup en asuntos -comerciales de carcter prctico, pronto se convirti en un centro -cientfico para promover los progresos de la marina y de la navegacin. -Fernando el <i>Catlico</i> llam a la corte a Juan Daz de Sols, Vicente -Yez Pinzn, Juan de la Cosa y Amrico Vespucio, y, despus de -oirles, mand que los tres primeros, como hombres prcticos, se embarcasen -para descubrir hacia el Sur por la costa del Brasil adelante, nombrando -al cuarto piloto mayor de la Casa de la Contratacin con 50.000 -maraveds de salario<a name="FNanchor_720" id="FNanchor_720" href="#Footnote_720" class="fnanchor">[720]</a>.</p> - -<p>El dicho piloto mayor tuvo, entre otros cargos, el de examinador de -todos los pilotos de la carrera de las Indias y el de censor del catedrtico -de Cosmografa y del cosmgrafo encargado de fabricar los instrumentos -nuticos. Las oposiciones se hacan en la Casa de la Contratacin, -adquiriendo por ello el citado establecimiento, concepto de centro -cientfico.</p> - -<p>Hallndose el Rey en Monzn, con fecha 15 de junio de 1510, di -nuevas Ordenanzas, aadiendo a las facultades de la Casa de la Contratacin, -otras de carcter puramente judicial, como tambin le concedi -el derecho de intervenir las comunicaciones del Almirante, construir -una casa de armas y otros asuntos de menos importancia. Como surgiesen -dudas sobre ciertos casos, en virtud de reclamacin de los oficiales -(que eran a la sazn, adems de los citados Matienzo y Recalde, el comendador -Ochoa de Isasaga) se declar en 1511, cundo y en qu forma -deban reunirse los mencionados oficiales, los cuales, adems de los -asuntos de hacienda y de justicia, resolveran si las mujeres, los hijos -de los reconciliados y de cristianos viejos podan pasar a las Indias. Encargles, -por ltimo, guardasen secreto y fidelidad en todas las cosas -referentes a la navegacin, no escribiendo particularmente al Rey ni a -otras personas<a name="FNanchor_721" id="FNanchor_721" href="#Footnote_721" class="fnanchor">[721]</a>.</p> - -<p>En el ao siguiente, esto es, el 20 de marzo de 1512, la reina doa<span class="pagenum"><a name="Page_518" id="Page_518">[518]</a></span> -Juana, desde Burgos, determin que los debates y diferencias que pudiera -haber entre los mercaderes, comerciantes, maestres y marineros -que iban a las Indias fuesen resueltos por los <i>jueces de la Contratacin</i>, -breve y sumariamente, sin forma de juicio, en cuyas prescripciones -pudieran fcilmente distinguirse los primeros grmenes de los tribunales -espaoles<a name="FNanchor_722" id="FNanchor_722" href="#Footnote_722" class="fnanchor">[722]</a>. Por tanto, las atribuciones mercantiles, administrativas -y de intervencin, que fueron la base de la Casa de la Contratacin -se extendieron a lo judicial, abarcando desde entonces todos los asuntos -que se relacionaban con las Indias. A sus certificaciones deba -darse toda fe y crdito, y el 17 de octubre de 1511, estando en las -gradas de la iglesia de Nuestra Seora de Sevilla, junto a la pila de -hierro, los oficiales de la casa pregonaron, por voz de Francisco Ramos, -para que cada da se ennoblecieran ms las dichas Indias, que pudieran -llevarse libremente mantenimientos y mercaderas a las islas -<i>Espaola</i> y <i>San Juan</i>, que entonces se poblaba, llevando las armas que -quisieren, quitando la imposicin del castellano que pagaban anualmente -por cada cabeza de indio que se les daba por repartimiento, y -sirvindose libremente de los que cogiesen en otras partes, sistema vergonzoso -de cautividad que contribuy con las encomiendas y los rigores -de los encomenderos a crear antagonismos profundos entre dos razas -que estaban destinadas a fundirse y a ser hermanas, como pregonaban -las misiones y enseaba el Evangelio<a name="FNanchor_723" id="FNanchor_723" href="#Footnote_723" class="fnanchor">[723]</a>. Tantas atribuciones -lleg a tener la Casa de la Contratacin, que, habiendo tenido noticia -de que los corsarios amenazaban las costas de Cuba, pudo, con slo sus -esfuerzos, fletar dos carabelas para guardar dichas costas<a name="FNanchor_724" id="FNanchor_724" href="#Footnote_724" class="fnanchor">[724]</a>. Fijndose -el monarca, ya en las continuas pirateras, ya en el olvido que -se tena la revisin de las cartas de marear y otras cosas propias de -la marinera, dirigi (1515) severas censuras a los oficiales de dicha -Casa de la Contratacin.</p> - -<p>Sevilla—deca Moneada—es el puerto principal de Espaa: all -van todas las mercaderas principales de Flandes, Francia, Inglaterra -e Italia... Sevilla es la capital de todos los comerciantes del mundo. -Poco ha la Andaluca estaba situada en las extremidades de la tierra; -pero con el descubrimiento de las Indias ha llegado a estar en el -centro.</p> - -<p>Sevilla, a causa de la Casa de la Contratacin, era el foco del movi<span class="pagenum"><a name="Page_519" id="Page_519">[519]</a></span>miento -mercantil de Espaa y el emporio del comercio. Abastecida la -nacin, lo restante se mandaba a las Indias. En las Cortes reunidas en -Santiago y la Corua (1520), los procuradores suplicaron a Carlos I -que los oficiales de la Casa de la Contratacin fuesen naturales de estos -reinos y no se mudasen de Sevilla en ningn tiempo: contest Carlos I -que ni haba innovado ni entenda innovar en ello cosa alguna.<a name="FNanchor_726" id="FNanchor_726" href="#Footnote_726" class="fnanchor">[726]</a>.</p> - -<p>A los dos aos escasos, se present al Emperador una solicitud, y en -ella se enumeraban las ventajas que resultaran de establecer en la Corua -una Casa de la Contratacin para el comercio de las especias. Decase -que la cantidad mayor de especiera se gastaba en Flandes y muy -poca en Levante. Al mismo tiempo hacanse notar los inconvenientes -que ofreca el ro de Sevilla y su barra, sealndose las ventajas que -presentaba la Corua para el embarque y desembarco de las naves que -hacan la carrera de las Indias<a name="FNanchor_727" id="FNanchor_727" href="#Footnote_727" class="fnanchor">[727]</a>. Tales razones influyeron en el nimo -de Carlos V, que en 22 de diciembre de 1522 concedi lo que le peda -la Corua; concesin—como puede suponerse—muy perjudicial -para la Casa de la Contratacin de Sevilla.</p> - -<p>Sin embargo, la organizacin y atribuciones de la de Sevilla form -parte de la famosa Recopilacin de las leyes de Indias y servan de -base al libro de D. Joseph de Veitia y Linage, intitulado: <i>Norte de la -contratacin de las Indias Occidentales</i>.</p> - -<p>Por Real Cdula de 1529 se permiti la salida de naves registradas -de los puertos de la Corua, Bayona de Galicia, Avils, Laredo, Bilbao, -San Sebastin, Mlaga y Cartagena, a condicin de que la vuelta -se hiciese hacia Sevilla, bajo la pena de la vida y perdimiento de bienes; -condicin tan onerosa y dura, que el comercio no hizo uso de ella<a name="FNanchor_728" id="FNanchor_728" href="#Footnote_728" class="fnanchor">[728]</a>. -Tiempo adelante (1550) se suscit acalorada polmica entre gaditanos -y sevillanos acerca de cul de los dos puertos tena ms ventajas como -punto de partida para la carrera de las Indias. Diez aos despus, esto -es, en 1560, los comerciantes prefirieron el puerto de Cdiz, ora para -evitar los peligros de la barra de Sanlcar, ora porque el fondeadero -era mejor para los bajeles de ms porte. Aunque era conveniente que -los tribunales de Contratacin y del Consulado se mudasen a la plaza -donde acudan los comerciantes, todava tard el gobierno ms de siglo -y medio para decretarlo, pues hasta el 1717 no acab la prosperidad de -Sevilla<a name="FNanchor_729" id="FNanchor_729" href="#Footnote_729" class="fnanchor">[729]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_520" id="Page_520">[520]</a></span> -Fu, pues, la Casa de la Contratacin—escribe Danvila—un poderoso -auxiliar del poder central, con una organizacin sencilla, honrada -e inteligente, y con bien pocas leyes; pero con mucho deseo contribuy -al fomento de los nuevos intereses que Espaa iba creando en las -apartadas regiones de las Indias<a name="FNanchor_730" id="FNanchor_730" href="#Footnote_730" class="fnanchor">[730]</a>. No comprendemos—dice D. Mario -Mndez Bejarano en su <i>Historia Literaria</i>—que se pueda historiar -la cultura espaola, sin hablar, antes que de nuestras intiles Universidades, -de aquella singular institucin creada por Cdula de 14 de -enero de 1503, y que con el impropio nombre de <i>Casa de la Contratacin</i><a name="FNanchor_731" id="FNanchor_731" href="#Footnote_731" class="fnanchor">[731]</a>, -participaba de Tribunal, de Escuela, de Centro Mercantil y de -Ministerio de Indias.</p> - -<p>El docto personal de la Casa organizaba y diriga expediciones, hizo -los primeros mapas del nuevo continente<a name="FNanchor_732" id="FNanchor_732" href="#Footnote_732" class="fnanchor">[732]</a>, mapamundis, el islario general -del mundo, el clebre <i>Libro de las longitudes</i>, realiz importantes -trabajos para determinar los lmites entre los dominios de Espaa y -de Portugal en Amrica, invent las cartas esfricas, y al calor de tan -vitales enseanzas, Andrs de Morales estudi las corrientes del Atlntico, -siendo, como dice el Sr. Fernndez Duro, el fundador de la teora -de las corrientes pelsgicas, y Felipe Guilln invent el primer aparato -destinado a medir las variaciones de la aguja imantada (Humboldt).</p> - -<p>La enseanza se daba por pilotos mayores y catedrticos de Cosmografa, -y los exmenes se verificaban con extraordinaria solemnidad.<a name="FNanchor_733" id="FNanchor_733" href="#Footnote_733" class="fnanchor">[733]</a>.</p> - -<p>Si en los primeros aos del descubrimiento no hallaron los espaoles -el <i>Vellocino de oro</i> que esperaban, andando el tiempo, encontraron -metales preciosos, esmeraldas y perlas, abundante ganado en -aquellas vrgenes praderas, grandes cantidades de trigo, cebada, centeno, -arroz y maz, como igualmente moreras y toda clase de rboles -frutales, en aquellos extensos campos y en aquellas ricas huertas. Gran -desarrollo alcanzaron las industrias fabriles y mecnicas, no llegando - mayor prosperidad por las trabas que les puso la metrpoli, creyendo -favorecer con ello mezquinos intereses espaoles. Todava la torpeza -fu ms grande cuando se dispuso—y de ello nos hemos ocupado al tratar -de la Casa de la Contratacin—que los espaoles, para comerciar -con las Indias, haban de sujetarse a la inspeccin en el puerto de Sevilla, -lo mismo a la ida que a la vuelta. Si a la Corua y a otros puertos -se les habilit para comerciar con las Indias (1529), luego se dero<span class="pagenum"><a name="Page_521" id="Page_521">[521]</a></span>g -dicha disposicin (1591), volviendo a quedar las cosas en su primitivo -estado.</p> - -<p>Tampoco estuvieron acertados nuestros monarcas al prohibir a los -extranjeros el comercio con las colonias espaolas. Permitise nicamente -a los extranjeros residentes en Espaa, a condicin de servirse -de agentes espaoles, lo cual trajo consigo que poco a poco el comercio -de otras naciones penetrase en nuestras colonias. Ocurra que fabricantes -de allende los Pirineos remitan sus productos a Espaa, donde sus -compatriotas, por mediacin de agentes espaoles, los exportaban a las -Indias. Es de notar que gran nmero de productos, como tabaco, plvora, -azogue, etc., estuvieron estancados o fueron monopolizados por el -Estado, prohibindose su venta por los particulares.</p> - -<p>Si en los primeros aos del siglo <span class="smcap">xvi</span> se haca el comercio colonial -en <i>expediciones sueltas</i> que mandaba comerciante o armador, luego, a -causa de los muchos contrabandistas y corsarios que recorran los mares, -se formaron <i>flotas</i> o conjunto de embarcaciones comerciales destinadas -a conducir efectos de Espaa a las Indias y desde las Indias a -Espaa. Dos expediciones salan anualmente de Cdiz, una para Tierra -Firme (la <i>flota</i>) y otra para Nueva Espaa (<i>galeones</i>). A veces la <i>Armada -Real</i> haca escolta a las citadas expediciones y castigaba a los -enemigos o piratas que intentaban robar las mercancas. Tanto la flota -que iba a Tierra Firme como la que se diriga a Nueva Espaa, derrotaban -a Santo Domingo y luego a otras partes; pero el punto principal -de parada era Porto Bello, emporio del comercio sud-americano entonces.</p> - -<p>La prohibicin a los extranjeros de comerciar con nuestras colonias, -trajo consigo, adems de otras causas, el <i>contrabando</i>. Ingleses, holandeses, -franceses y otros, introducan gneros en los puertos del Nuevo -Mundo, burlando las disposiciones de las leyes. Los comerciantes -americanos, contando con la complicidad de las autoridades, reciban -los citados gneros, obteniendo pinges ganancias. De modo que con el -contrabando ganaban vendedores y compradores, extranjeros y americanos. -Desde mediados del siglo <span class="smcap">xvii</span> aument el contrabando de una -manera alarmante. Hasta los concesionarios de los <i>galeones</i> y las <i>flotas</i>, -protegidos por venales gobernadores, no tenan reparo alguno en dedicarse -al contrabando. Favoreci mucho a tales gentes que las pequeas -Antillas fuesen colonias de ingleses, franceses, etc., porque dichas posesiones -extranjeras constituyeron centros donde los contrabandistas -podan a sus anchas ejercer su lucrativa ocupacin.</p> - -<p>Adems de las flotas y galeones, se autoriz a los <i>navos de aviso</i> -(as llamados porque tenan encargo de avisar a los virreyes de Mxico<span class="pagenum"><a name="Page_522" id="Page_522">[522]</a></span> -y el Per la feliz arribada a Sevilla de la flota y galeones), para cargar -mercancas, eludiendo de este modo legales disposiciones. Tambin -se eludan, enviando desde las islas Canarias o de otros puntos expediciones -sueltas que desembarcaban sus cargamentos en Indias, ya ocultamente, -ya pretextando <i>arribadas forzosas por averas o falta de vveres</i><a name="FNanchor_734" id="FNanchor_734" href="#Footnote_734" class="fnanchor">[734]</a>.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_523" id="Page_523">[523]</a></span></p> - - -<h3 id="CAPITULO_XXXIII">CAPITULO XXXIII</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Leyes de Indias.—Las Nuevas Leyes.—Las Nuevas Leyes -en las Indias.—Primera Recopilacin.—Reimpresin de la -Recopilacin.—Anlisis de los nueve libros.—Otras leyes.—Deseos -de asimilar las provincias ultramarinas a la -pennsula.—Real y Supremo Consejo de Indias: su historia.—Luchas -religiosas en las Indias: los Padres Las Casas -y Motolina.—Los frailes protectores de los indios.—Los -jesutas en el Paraguay.—El Patronato Eclesistico.—La Inquisicin.</span></p> - -<p class="p2">La conducta de muchos caudillos castellanos con los indgenas, obligaron -a que algunos sacerdotes y seglares pidiesen al Rey pronto y -eficaz remedio. Telogos, jurisconsultos y polticos se pusieron al lado -de los indios. A cortar de raz los abusos se prepar Carlos V cuando -en 1541 volvi de Alemania a sus dominios espaoles. Entre todos los -que denunciaron al Emperador las tropelas cometidas por los colonos -se distinguieron Loaysa, confesor del monarca y ex general de los dominicos, -y el P. Las Casas. En el ao 1542 se reuni una Junta en la -ciudad de Valladolid, compuesta principalmente de eminentes jurisconsultos -y sabios telogos, con el objeto de formar un cdigo de Nuevas -Leyes para el arreglo de las colonias. Las Casas se present a la Junta -y si sus argumentos hallaron ruda oposicin en muchos, prevalecieron -al fin, redactndose un cdigo que lejos de limitarse a satisfacer las -necesidades de la poblacin india, haca tambin particular referencia -a la poblacin europea y a los trastornos que haban alterado el pas, -y era aplicable generalmente a todas las colonias de Amrica<a name="FNanchor_735" id="FNanchor_735" href="#Footnote_735" class="fnanchor">[735]</a>. Recibi -el cdigo la sancin del Emperador en el mismo ao<a name="FNanchor_736" id="FNanchor_736" href="#Footnote_736" class="fnanchor">[736]</a> y fu publicado -en Madrid (noviembre de 1543).</p> - -<p>Comenzaban las <i>Nuevas Leyes y Ordenanzas de Indias</i> con ciertas -disposiciones reglamentarias para el mejor gobierno y rgimen del Consejo -de Indias.</p> - -<p>Creaban una Audiencia y un virreinato en los reinos del Per, y -otra Audiencia, que se denomin de los Confines, la cual tendra su<span class="pagenum"><a name="Page_524" id="Page_524">[524]</a></span> -cargo los asuntos de las provincias de Guatemala y Nicaragua. Tratbase -tambin de la Audiencia de Santo Domingo. Ocupbanse las Nuevas -Leyes del rgimen interior y de las atribuciones de las citadas Audiencias<a name="FNanchor_737" id="FNanchor_737" href="#Footnote_737" class="fnanchor">[737]</a>.</p> - -<p>Por lo que respecta al buen tratamiento y libertad de los indios, disponan:</p> - -<p class="i2 p2">Que los gobernadores, y en general todos los castellanos tratasen -bien a los indios, remediasen los daos que se les hubieran hecho y procuraran -que los pleitos entre los indios o con ellos se terminasen lo -antes posible.</p> - -<p class="i2">Que por ningn motivo se redujese a la esclavitud ningn indio.</p> - -<p class="i2">Que los indios reducidos a la esclavitud contra las provisiones reales -fuesen puestos en libertad, oidas las partes breve y sumariamente.</p> - -<p class="i2">Que no se obligara a los indios a llevar carga excesiva, de modo que -pudiese peligrar su vida y salud. Tampoco se les poda obligar a llevar -carga contra su voluntad y siempre mediante la correspondiente remuneracin.</p> - -<p class="i2">Que, contra su voluntad, no se hiciera a los indios que pescasen -perlas porque estimamos—decan las Ordenanzas—en mucho ms, -como es razn, la conservacin de sus vidas, que el inters que nos puede -venir de las perlas.</p> - -<p class="i2">Que los virreyes, gobernadores, prelados, hospitales y todas las -personas favorecidas con oficios, no tuviesen indios encomendados.</p> - -<p class="i2">Que las personas que posean indios, sin ttulo para ello, tenindolo, -se les haba dado muchos, se ordenaba: a los primeros, que les -dieran libertad, y a los segundos, que se quedasen con un nmero determinado.</p> - -<p class="i2">Que las Audiencias averiguasen si los encomenderos trataban bien -a sus indios, pues si les daban malos tratos, se les privara de ellos y -se incorporaran a la corona real.</p> - -<p class="i2">Que en lo sucesivo ningn virrey, gobernador, Audiencia, ni otra -persona cualquiera, pudiese dar a los indios encomienda, ya por va de -venta, ya por donacin, ora por herencia, ora por otro ttulo. Aun en el -caso de que muriese la persona que tena indios encomendados, deberan -las Audiencias adquirir ciertos datos si se quera que los herederos del -muerto obtuviesen determinadas gracias del Rey.</p> - -<p class="i2">Que las Audiencias desplegasen el mayor celo y cuidado en favor de -los indios que hubieran recobrado la libertad en virtud de las disposiciones -anteriores.</p> - -<p class="p2">Las citadas leyes y otras del mismo carcter, transformaron com<span class="pagenum"><a name="Page_525" id="Page_525">[525]</a></span>pletamente -el estado actual de los indios. Prescott lleg a decir que -ellas, tocando a las ms delicadas relaciones de la sociedad, destruan -los fundamentos de la propiedad y de una plumada convertan en libre -una nacin de esclavos<a name="FNanchor_738" id="FNanchor_738" href="#Footnote_738" class="fnanchor">[738]</a>. Benalczar, por el contrario, escribi a -Carlos V (20 diciembre 1544), dicindole que despojando a los dueos -de sus esclavos se reduca inevitablemente el pas a la miseria<a name="FNanchor_739" id="FNanchor_739" href="#Footnote_739" class="fnanchor">[739]</a>.</p> - -<p>Pocos das despus de la publicacin de las Nuevas Leyes, el Padre -Las Casas public un folleto intitulado <i>Brevsima relacin de la destruccin -de las Indias Occidentales</i>, en el cual—como escribe Milla—trazaba -un cuadro que sera verdaderamente aterrador, si su misma exageracin -no hiciera desconfiar de la veracidad de muchos de los hechos referidos<a name="FNanchor_740" id="FNanchor_740" href="#Footnote_740" class="fnanchor">[740]</a>.</p> - -<p>En muchas poblaciones de las Indias juntronse los hombres en las -plazas y calles, y al oir la lectura de los artculos del Cdigo, prorrumpan -en gritos y silbidos. Es ste—decan—el fruto de todos nuestros -trabajos? Para esto hemos derramado nuestra sangre? Ahora que -estamos intiles a causa de tantas fatigas, nos dejan al fin de la campaa -tan pobres como estbamos al principio! Es este el modo que tiene -el gobierno de recompensarnos por haberle conquistado un imperio? -Lo que tenemos, lo hemos ganado con nuestras espadas, y con las mismas -sabremos defenderlo. La ira de los colonos no reconoci lmites.</p> - -<p>Sea de ello lo que quiera, y prescindiendo de que las quejas de los -colonos fuesen ms o menos justas, lo cierto es que ser memorable -siempre el ao 1542, pues en l logr Fray Bartolom proclamar ante -el trono la frmula de su fe religiosa y poltica. Hubo de probar no -deberse dar los indios a los espaoles en encomienda, ni en feudo, ni en -vasallaje, ni de otra manera alguna. Sin embargo, algunos escritores -censuran al Padre Las Casas por la publicacin de la <i>Brevsima relacin -de la destruccin de las Indias Occidentales</i>, hasta el punto que -Quintana escribe: El error ms grande que cometi Casas en su carrera -poltica y literaria, es la composicin y publicacin de ese tratado<a name="FNanchor_741" id="FNanchor_741" href="#Footnote_741" class="fnanchor">[741]</a>. -Es cierto que, tanto la obra citada, como las <i>Nuevas Leyes</i>, venan -a proteger decididamente a los indios, vejados por los colonos, -siendo, por tanto, perjudiciales a los ltimos.</p> - -<p>Tambin tuvo amigos y protectores el Padre Las Casas. En el ao -1543 fu elevado al obispado de Cuzco, que renunci luego, siendo nombrado -del de Chiapa, y del cual hubo de ser consagrado en Sevilla el -domingo de Pascua de 1544: el 10 de julio del mismo ao sali de San<span class="pagenum"><a name="Page_526" id="Page_526">[526]</a></span>lcar -con sus misioneros, llegando el 9 de septiembre al Nuevo Mundo.</p> - -<p>All, lo mismo que en la metrpoli, se odiaba al Padre Las Casas. -El Padre Motolina le hubo de imputar que haba ido a Espaa a negociar -el obispado; pero la verdad es que l insisti una y cien veces -para que le librasen de carga tan pesada. Tal vez el que en ello tuvo -ms empeo fuera el mismo monarca, creyendo recompensar con ello -los merecimientos del agraciado. Inmediatamente que lleg a Santo Domingo, -declarronle guerra a muerte sus enemigos, especialmente los -oidores de la Audiencia, que resistieron obedecer las provisiones que -llevaba el nuevo obispo acerca de dar libertad a todos los que a la sazn -eran esclavos en los trminos de su jurisdiccin. Por su cuenta flet -un buque y se embarc con sus frailes el 14 de diciembre del ao 1544, -con direccin a Yucatn, despus a Tabasco y, por ltimo, a Chiapa. -El 1. de febrero de 1545 lleg a Ciudad Real, y si en los primeros -das le obsequiaron a porfa los principales vecinos, con la esperanza -de ganar su voluntad, cuando se convencieron que el obispo exiga inflexible -el cumplimiento de las <i>Nuevas Leyes</i>, la adhesin se convirti -en odio. Al paso que los indios acudan en tropel a recibir y vitorear al -prelado, los espaoles se declararon sus enemigos, encontrando tambin -la resistencia de las autoridades, que lejos de hacer cumplir las leyes, -favorecan a los rebeldes.</p> - -<p>Colonos y autoridades le llamaban soberbio. Unos y otras le acusaban -de que con su intransigencia y orgullo perturbaba el orden y la -tranquilidad en aquellos pases. La oposicin, lejos de disminuir, arreciaba -de da en da. Los ms sensatos, aunque consideraban la nueva -legislacin de humanitaria, la tildaban tambin de peligrosa, ya porque -quitaba de raz antiguos abusos, ya porque no respetaba los bienes -mal adquiridos. No era bastante la persuasiva elocuencia, ni la valerosa -entereza del Padre Las Casas para atraer al buen camino a -aquellos hombres egostas. Sus enemigos—escribe Coroleu—le llamaban -el Antecristo, cantaban coplas injuriosas al pie de sus ventanas y -trataban por mil medios de intimidarle<a name="FNanchor_742" id="FNanchor_742" href="#Footnote_742" class="fnanchor">[742]</a>. Cuando el obispo de Chiapa -se convenci que no poda contar con el apoyo y auxilio de las autoridades -civiles, apel al poder de la conciencia. Priv a todos los confesores -de sus licencias, dejndolas nicamente al den y a un cannigo; -y eso dndole un memorial de casos, cuya absolucin reservaba -para s. No tuvo ya lmites la oposicin al prelado, sealndose en -primer trmino el den, quien, si retena la absolucin en los casos reservados -y los mandaba al obispo, lo haca entregando al penitente -una cdula con el siguiente escrito: El portador desta tiene alguno de<span class="pagenum"><a name="Page_527" id="Page_527">[527]</a></span> -los casos reservados por V. S., aunque yo no los hallo reservados en el -derecho ni en autor alguno<a name="FNanchor_743" id="FNanchor_743" href="#Footnote_743" class="fnanchor">[743]</a>. Los vecinos principales, con el clero -a la cabeza, se presentaron a fray Bartolom para que mitigara su rigor, -y como no hiciese caso de ruegos y splicas, lo requirieron por -ante escribano y testigos diese licencia a los confesores para que los -absolviesen, protestando, si no lo quera hacer, de quejarse y querellarse -dl al arzobispo de Mxico, al Papa, al Rey y al Consejo, como -de hombre alborotador de la tierra, inquietador de los cristianos y -su enemigo, y favorecedor y amparador de unos perros indios<a name="FNanchor_744" id="FNanchor_744" href="#Footnote_744" class="fnanchor">[744]</a>. -El den, sin respeto alguno al prelado, comenz a absolver a los que -tenan indios esclavos, a los que los compraban y vendan. Cuando se -convenci fray Bartolom que nada consegua con sus ruegos del irascible -den, mand prenderlo; pero la multitud se puso al lado del desobediente -cannigo, el cual pudo huir y refugiarse en Guatemala, bien -que el prelado le priv de sus licencias y le excomulg. A tal extremo -lleg el odio hacia fray Bartolom, que se escribieron coplas desvergonzadas -y satricas contra el obispo, que se hacan aprender de memoria -a los nios para que se las dijesen pasando por su calle. Cada -vez ms firme el obispo en su conducta y cada vez ms decididos sus -enemigos, las cosas llegaron al ltimo extremo. Los vecinos suspendieron -las limosnas, nico recurso de subsistencia de los religiosos; pero -fray Bartolom mand limosneros a los pueblos inmediatos. Nada consigui, -porque los alcaldes arrebataron la limosna, y para que no se dijese -que se aprovechaban de ella quebraron los huevos, echaron el -pan a los perros y la fruta a los puercos...<a name="FNanchor_745" id="FNanchor_745" href="#Footnote_745" class="fnanchor">[745]</a>. El obispo, que no poda -vivir sino luchando, se dirigi a la Audiencia llamada <i>de los Confines</i> -para exigir el cumplimiento de las <i>Nuevas Leyes</i>. Resida la Audiencia -en la ciudad de Gracias a Dios, y all deban reunirse los obispos -de Guatemala y Nicaragua. Iba a comenzar la lucha entre fray -Bartolom de Las Casas y fray Toribio Motolina. Como Las Casas -opinaba la Orden de Santo Domingo en Amrica, y como Motolina los -franciscanos. Marroqun, obispo de Guatemala, y la Audiencia de Gracias -a Dios se declararon enemigos de fray Bartolom y protectores -de fray Toribio. A ltimos de 1545 se hallaban en Gracias a Dios los -prelados de Guatemala, Nicaragua y Chiapa, con el motivo de consagrar -un obispo. Terminado el asunto de la consagracin, los prelados, -en especial el de Chiapa, pidieron a la Audiencia que aliviase la miserable -condicin de los indios. Dise el caso—como ya se dijo en el ca<span class="pagenum"><a name="Page_528" id="Page_528">[528]</a></span>ptulo -XVIII de este tomo—que habiendo entrado en la sala de acuerdos -el venerable prelado, el presidente y oidores desde los estrados daban -gritos y decan: <i>Echad de ah ese loco</i>. Y como pidiere que desagraviasen -su Iglesia y sacasen sus ovejas de la tirana en que estaban, el -presidente le respondi: Sois un bellaco, mal hombre, mal fraile, mal -obispo, desvergonzado, y merecais ser castigado. A tales insultos slo -dijo: Yo lo merezco muy bien todo eso que V. S. dice, seor Licenciado -Alonso Maldonado. El Padre Las Casas haba recomendado a -Alonso Maldonado para que fuese nombrado presidente de la mencionada -Audiencia.</p> - -<p>Continuando la historia de nuestro Derecho en las Indias, no puede -negarse que a ltimos del siglo <span class="smcap">xviii</span> sufrieron reforma de gran trascendencia -las leyes mercantiles. Si hasta entonces las naciones de Europa -crean lo ms conveniente hacer el comercio exclusivo en sus colonias, -a fines del citado siglo nacieron y comenzaron a tener fuerza las -ideas del libre comercio. Por el decreto de 22 de noviembre de 1792 se -concedi exencin de todo derecho por diez aos al algodn, caf y ail -que se cosechaba en la isla de Cuba, permitiendo que se exportaran -durante este plazo a cualquiera puerto de Europa, y pudindose completar -el cargamento, en caso necesario, con aguardiente de caa. Por -la interesante Real Cdula de 4 de abril de 1794 se cre en la Habana -el <i>Consulado de agricultura y comercio</i>, como tambin la <i>Junta econmica -y de gobierno</i>, dando adems a dicha isla las <i>Ordenanzas de Bilbao</i>, todo -lo cual llev a Cuba verdadero germen de prosperidad, que produjo extraordinario -desarrollo de los intereses mercantiles.</p> - -<p>La completa <i>Recopilacin de las Leyes de Indias</i>, impresa en cuatro -tomos, se mand hacer por Carlos II. Dichas leyes fueron publicadas por -los reyes anteriores, comenzando por los Catlicos Don Fernando y -Doa Isabel. Por la ley de 18 de mayo de 1680 se mand guardar y -cumplir dicha Recopilacin, que debi comenzarse a imprimir el 1681: -la Real Cdula tiene la fecha de 1. de noviembre del mencionado ao, -como puede verse a continuacin.</p> - - -<p class="center p2"><i>El Rey.</i></p> - -<p class="i2">Por quanto habiendo sido informado de la grande falta que haca -para el gobierno de mis Reynos y Seoros de las Indias Occidentales, -Islas y Tierrafirme del Mar Ocano la Recopilacin de leyes, que por -mandado de los Seores Reyes mis gloriosos progenitores se haba comenzado -y continuado hasta este tiempo, en que por la gracia de Dios -se ha acabado: y habindoseme consultado y suplicado por el Consejo -de Indias les diese la autoridad, fuerza y virtud, quanta necesitan las<span class="pagenum"><a name="Page_529" id="Page_529">[529]</a></span> -Leyes para ser publicadas, cumplidas y executadas como conviene: -Y porque asimismo es conveniente que toda esta materia corra y tenga -la ltima perfeccin por el Tribunal que le di principio; por la presente, -ordeno y doy licencia y facultad para que por cuenta y disposicin -de mi Consejo de las Indias qualquier impresor de estos Reynos pueda -imprimir el Libro de la dicha Recopilacin de Leyes, incorporando en -l las Cdulas, Provisiones, Acuerdos y Despachos que convengan y -sean necesarios para el gobierno y administracin de justicia, guerra y -hacienda, y todas las dems materias que tocan y son de la jurisdiccin -y cuidado del dicho Consejo de Indias y convenientes para el despacho -de los negocios. Y mando que ningn impresor, ni otra qualquier persona -pueda imprimir ni vender la dicha Recopilacin sin particular licencia -de los del dicho mi Consejo, al qual se la doy y concedo para que sin limitacin -de tiempo pueda hacer las impresiones que le pareciere y tuviere -por necesarias, y tenga a su cuidado el avo, distribucin y recaudacin -de los Libros que se repartieren y beneficiaren en estos Reynos -y los de las Indias: y el Impresor personas que sin dicha licencia -imprimiesen vendieren la dicha Recopilacin, caygan incurran en -pena de quinientos ducados, y los Libros perdidos por la primera vez: -y por la segunda, las mismas penas y destierro de estos Reynos, y de -las Indias, donde se contraviniere lo ordenado y mandado por esta mi -Cdula. Fecha en San Lorenzo primero de Noviembre de mil y seiscientos -y ochenta y un aos.</p> - -<p class="right"><i>Yo el Rey.</i></p> - -<p class="i3">Por mandado del Rey nuestro Seor.<br /> -<i>Don Francisco Fernndez de Madrigal.</i></p> - - -<p class="p2">Durante el reinado de Carlos IV se hizo la impresin (la cuarta) de -las Leyes de Indias, en tres tomos, ao 1791. Por Real decreto de 16 -de Enero de 1840, Isabel II autoriz don Ignacio Boix para que reimprimiese -la Recopilacin, quien as lo hizo en 1841, aadiendo al final -un ndice cronolgico de un gran nmero de Reales cdulas, rdenes y -decretos referentes a las Indias, expedidos desde el ao 1588 al 1819, -que amplan, explican y reforman las leyes de la Recopilacin. Tambin -por Real decreto de 8 de Abril de 1889, el Rey, y en su nombre la -Reina Regente del Reino, autoriz a D. Mariano Ramiro y Agudo para -que publicase la legislacin ultramarina, el cual comenz su trabajo en -el citado ao, terminndose la obra en el ao siguiente, o sea en el 1890. -El 13, ltimo de los tomos, contiene el <i>Libro noveno</i> de las Leyes de -Indias, un Apndice a dicho libro, un Eplogo, el Indice general alfabtico -de la Recopilacin de las Leyes de Indias y Reales disposiciones<span class="pagenum"><a name="Page_530" id="Page_530">[530]</a></span> -y autos acordados ms importantes posteriores a las mencionadas -leyes.</p> - -<p>La Recopilacin de Leyes de las Indias se halla dividida en nueve -libros, y los libros en ttulos y leyes.</p> - -<p>El primer libro contiene 24 ttulos que tratan de asuntos religiosos, -como de la Santa Fe Catlica, iglesias, catedrales y parroquiales, monasterios -y hospicios, hospitales y cofradas, inmunidad de las iglesias -y monasterios, patronato real, prelados y visitadores eclesisticos, concilios -provinciales y sinodales, bulas y breves apostlicos, jueces eclesisticos -y conservadores, dignidades y prebendados de las iglesias metropolitanas -y catedrales, clrigos, curas y doctrineros, religiosos y -religiosos doctrineros, diezmos, mesada eclesistica, sepulturas, tribunales -de la Inquisicin, Santa Cruzada, de los questores y limosnas. -Tambin es objeto del libro primero las Universidades y estudios generales -y particulares, colegios y seminarios, y los libros que se imprimen -y pasan a las Indias.</p> - -<p>El segundo libro comprende 34 ttulos, que se ocupan de las leyes, -provisiones, cdulas y Ordenanzas Reales, Consejo Real, y Junta de -Guerra de Indias, personal, dependencias y atribuciones del Consejo, -Audiencias y Cancilleras, personal de ellas, juzgado de bienes de difuntos -y visitadores generales y particulares.</p> - -<p>El tercer libro abraza 16 ttulos, que se refieren al dominio y jurisdiccin -Real de las Indias, provisin de oficios, gratificaciones y -mercedes, virreyes y presidentes gobernadores, ramo de guerra, corsarios, -piratas, precedencias, ceremonias y cortesas, correos e indios -chasquis.</p> - -<p>El cuarto libro consta de 26 ttulos, en los cuales se habla de los -descubrimientos martimos y terrestres, pacificaciones, poblaciones, -descubridores y pacificadores y pobladores, poblacin de las ciudades -y villas y pueblos, ciudades y villas, cabildos y consejos, oficios concejiles, -procuradores generales y particulares de las ciudades, venta y -repartimiento de tierras y solares y aguas, propios y psitos, alhndigas, -sisas y derramas y contribuciones, obras pblicas, caminos pblicos, -posadas, ventas, mesones, trminos, pastos, montes, aguas, arboledas -y planto de vias, comercio, mantenimiento y frutos de las Indias, -descubrimiento y labor de las minas, mineros y azogueros, alcaldes -mayores y escribanos de minas, ensayo, fundicin y marca del oro y -plata, casas de moneda, valor del oro y plata, moneda y su comercio, -pesquera, envo de perlas y piedras de estimacin y obrajes.</p> - -<p>El quinto libro, que tiene 15 ttulos, se circunscribe a tratar de los -trminos y divisin y agregacin de las gobernaciones, gobernadores,<span class="pagenum"><a name="Page_531" id="Page_531">[531]</a></span> -todo el personal de administracin, competencias, pleitos y sentencias, -recusaciones, apelaciones y suplicaciones, entregas y exenciones y residencias.</p> - -<p>El libro sexto habla en sus 19 ttulos de los indios y de su libertad, -reducciones y pueblos de indios, cajas de censos y bienes de -comunidad, tributos y tasas de los indios, protectores de indios, caciques, -repartimientos y encomiendas y pensiones de indios, encomenderos, -buen tratamiento de los indios, sucesin de encomiendas y entretenimientos -y ayudas de costa, servicio personal, servicio en chacras y -vias, etc., servicio en coca y air, servicio en minas, indios de Chile, -de Tucumn, Paraguay y Ro de la Plata, sagleyes y confirmaciones -de encomiendas, pensiones, rentas y situaciones.</p> - -<p>El sptimo libro, en sus ocho ttulos, trata de los pesquisidores y -jueces de comisin, juegos y jugadores, casados y desposados en Espaa -e Indias que estn separados de sus mujeres y esposas, vagabundos -y gitanos, mulatos, negros, berberiscos e hijos de indios, crceles y -carceleros, visitas de crcel, delitos, penas y su aplicacin.</p> - -<p>El libro octavo tiene 30 ttulos relativos a las Contaduras de Cuentas, -tribunales de Hacienda, escribanos de minas, cajas reales, libros -reales, administracin de la Real Hacienda, tributos de indios, quintos -reales, administracin de minas, tesoros, alcabalas, aduanas, almojarifazgos, -avaluaciones y afueros generales y particulares, descaminos y -extravos y commisos, derechos de esclavos, media annata, venta de -oficios, renunciacin y confirmaciones de oficios, estancos, novenos y -vacantes de obispados, almonedas, salarios y entretenimientos, situaciones, -libranzas, cuentas y envo de la Real Hacienda.</p> - -<p>El noveno y ltimo libro se refiere en sus 46 ttulos a la Real Audiencia -y Casa de la Contratacin de Sevilla, del personal de dicha -Casa de la Contratacin, del personal de las flotas y armadas de la carrera -de Indias, apresto y formacin de dichas flotas y armadas, navos -de aviso que se despachan a las Indias y de ellas a Espaa, navos -arribados o derrotados o perdidos, aseguradores, riesgos y seguros de la -carrera de Indias, jueces oficiales de Registros de las Islas de Canaria, -comercio y navegacin de las Islas de Canaria, navegacin y comercio -de las Islas de Barlovento y provincias adyacentes, puertos, Armadas -del mar del Sur, navegacin y comercio de las Islas Filipinas, China, -Nueva Espaa y Per, y, por ltimo, consulados de Lima y Mxico.</p> - -<p>En el Cdigo de Indias se hallan pocas leyes de los Reyes Catlicos, -pues cuando dos siglos despus se public la <i>Recopilacin</i>, ya se hallaban -reformadas muchas de las dictadas por aqullos. Adems de las -indicadas, encontramos otras de Don Fernando y Doa Isabel y de<span class="pagenum"><a name="Page_532" id="Page_532">[532]</a></span> -Doa Juana con su padre el Regente<a name="FNanchor_746" id="FNanchor_746" href="#Footnote_746" class="fnanchor">[746]</a>, a saber: Formando el arancel -de los diezmos y primicias que mediante concesiones apostlicas pertenecan -a la Corona en todas las Indias, islas y Tierra firme del Ocano.=Ordenando -que los tenientes del gran Canciller no llevasen derechos a -los que no los deban pagar.=Disponiendo el orden que debera guardarse -en el repartimiento de las presas.=Declarando que fuesen de -aprovechamiento comn los montes de frutas silvestres.=Mandando que -nadie pudiera comprar brasil que no fuera de las Indias Occidentales. -Los vecinos y moradores de las Indias podran pescar perlas satisfaciendo -el quinto; pero las muy buenas se reservaran a la Corona, satisfaciendo -su importe a los pescadores.=Los escribanos pblicos en las Indias -y sus islas seran nombrados por el Rey.=Los pleitos con los indios -o entre ellos se tramitaran y resolveran sumariamente; pero si los -asuntos fuesen graves o sobre cacicazgos se substanciaran y resolveran -como los dems.=Se prohiba que los indios tuviesen armas y que -nadie se las vendiese.=Del oro, plata y metales que se extrajesen de -las minas cobrara el Tesoro el quinto.=El Consulado de Sevilla conocera -de las causas de factores que hubiesen pasado a las Indias con -mercancas agenas.=Prohibiendo, por ltimo, que nadie pudiera registrar -como suyas siendo agenas, oro, plata, perlas y otras cosas; ni lo -que fuere suyo otra persona.</p> - -<p>La <i>Recopilacin compendiada de las Leyes de Indias</i>, publicada en -Madrid, ao 1846, por los Doctores D. Joaqun Aguirre y D. Juan Manuel -Montalbn, forma un volumen de 447 pginas.</p> - -<p>En el Prlogo dicen los autores: La Recopilacin compendiada de -las Leyes de Indias que ahora se ofrece al pblico, es un extracto fiel y -conciso de la coleccin publicada en 1841. Destinada esta obra especialmente -a los dominios de Ultramar, no por eso deja de ser interesante -en la Pennsula, en que se ventilan y deciden con frecuencia negocios -judiciales y administrativos de aquellos pases, cuya legislacin, -por otra parte, tanto importa conocer. El deseo, pues, de generalizar el -conocimiento de unas leyes que por largo tiempo han regido las dilata<span class="pagenum"><a name="Page_533" id="Page_533">[533]</a></span>das -regiones, parte integrante un da de la nacin espaola, y que rigen -actualmente los preciosos restos que nos han quedado de nuestra -antigua dominacin, ha sido la causa principal que se ha tenido en cuenta -para emprender este trabajo. Aaden que se han compendiado dichas -Leyes sin privarlas de cosa substancial, que los tratados que ya -no tienen aplicacin han sido extractados mucho ms ligeramente, y que -se han insertado a la letra, despus de sus correspondientes ttulos, algunas -disposiciones importantsimas recientemente publicadas.</p> - -<p>Las notas puestas a algunas leyes por los Sres. Aguirre y Montalbn -tienen verdadero inters y son de utilidad no escasa para el que -quiera conocer perfectamente la famosa <i>Recopilacin</i>.</p> - -<p>Del Sr. Antequera son las siguientes palabras: Basta la exposicin -que hemos hecho de la <i>Recopilacin de Indias</i>, para que pueda apreciarse -el mrito de este Cdigo, digno ciertamente de la consideracin -con que se le ha mirado y se le sigue mirando en nuestros das, por el -buen espritu que le anima, por el acierto con que en l se di forma a -la organizacin poltica, administrativa y judicial de las Amricas espaolas, -y por las tiles y sensatas disposiciones que contiene, encaminadas -al bienestar moral y material de aquellos pases; todo esto con -los que hoy nos parecen defectos, atendidas las diferencias de ideas y -de costumbres, y que entonces no lo eran, y con las ventajas reales y -positivas que no ofrecen nuestros actuales Cdigos, hijos del espritu escptico -que domina a los que se erigen en rbitros de los destinos de -los pueblos<a name="FNanchor_747" id="FNanchor_747" href="#Footnote_747" class="fnanchor">[747]</a>.</p> - -<p>Convienen todos, lo mismo espaoles que extranjeros, que la legislacin -dada por Espaa a sus colonias del Nuevo Mundo es glorioso -monumento, cuyas disposiciones se hallan basadas en el ms amplio -espritu de justicia. Se ha dicho que las Leyes de Indias constituan -uno de nuestros mejores Cdigos, aadiendo nosotros que las consideramos -como el primero. Habremos cometido muchos errores y grandes -torpezas en Amrica; pero nadie podr quitarnos la gloria de haber -publicado el Cdigo inmortal de las Leyes de Indias, llevando el espritu -progresivo de nuestro derecho allende los mares.</p> - -<p>Si a la sazn no podemos considerar las Leyes de Indias como norma -legislativa actual, no deja de tener inters su estudio con relacin -a su poca, a su fin y a los resultados de su aplicacin cuando regan -en aquellos dilatados pases americanos. Han desaparecido completamente, -como precepto obligatorio, pues los nuevos Estados, para satisfacer -sus necesidades, no han tenido ni deban tener en cuenta el espritu -de nuestra compilacin. Sin embargo, no han perdido totalmente—segn<span class="pagenum"><a name="Page_534" id="Page_534">[534]</a></span> -D. Miguel de la Guardia—su importancia ni su utilidad para -el legislador, para el juez, para el letrado y para todo el que de legislacin -se ocupe. Efectivamente, la obra legislativa es para todos los -pases un trabajo de continuada y sucesiva elaboracin, en la cual nada -es improvisado ni viene de repente, sin antecedentes y sin relacin alguna -respecto de lo anterior. Las leyes antiguas van abriendo camino -a las nuevas; pero con ellas se enlazan, las aplican, las aclaran y completan, -y cuando tienen en su seno la altsima sabidura que en algunas -de Indias se nota, son como la raz cientfica, de donde mana savia -y se nutren las que con posterioridad han sido dictadas<a name="FNanchor_748" id="FNanchor_748" href="#Footnote_748" class="fnanchor">[748]</a>. Aade -que as como en Espaa, no obstante haberse formulado un Cdigo civil -completo, hay necesidad de consultar y conocer, para explicarlo en -muchas ocasiones, del Cdigo de las Partidas, del mismo modo en -Ultramar no dejar de ser indispensable frecuentemente el conocimiento -de las Leyes de Indias, para la misma inteligencia y aplicacin -de las vigentes.</p> - -<p>Como monumento histrico de nuestra legislacin, sin negar que se -encuentran defectos de importancia en las famosas leyes, sera grande -injusticia no reconocer la sabidura, la elevacin de miras y el alto sentido -legislativo en que se inspiraron sus autores.</p> - -<p>No hemos de negar que al colonizar a Amrica supeditamos todo inters -al de la religin, como se muestra considerando que las primeras -disposiciones que se dieron iban encaminadas a la propagacin del catolicismo -y a la organizacin de todo lo relativo al culto. Creamos que -estbamos predestinados por Dios a llevar la idea catlica a Ultramar, -a establecer all el culto y a velar, mediante el Tribunal de la Inquisicin, -por la pureza del dogma. Por las citadas razones, las Leyes de -Indias, cuyas disposiciones sabias y humanitarias nadie pondr en -duda, olvidaron el desarrollo de materiales intereses, pues apenas tuvieron -cuidado por el fomento de la industria y de la agricultura, pusieron -trabas a la libertad de navegacin y de trfico, y reglamentaron con -espritu demasiado estrecho el pase a tierras americanas de los nacionales. -Al considerar el oro como capital y casi nica riqueza, desconociendo -de que toda mercanca se adquiere por otra, y que la moneda es una -de ellas, hizo que nuestros reyes, conquistadores, comerciantes y aventureros, -slo buscasen el oro, no estimando las industrias. De modo que, -bajo el punto de vista econmico, las Leyes de Indias produjeron, o por -lo menos, contribuyeron en gran parte a la pobreza y aun a la ruina -del poderoso imperio de los Reyes Catlicos.</p> - -<p>Ilustres comentaristas han estudiado la Recopilacin de Leyes de<span class="pagenum"><a name="Page_535" id="Page_535">[535]</a></span> -los Reinos de Indias, hallando en ellas un tesoro de doctrina. Lo mismo -por el fondo que por la forma, lo mismo por el orden y plan de exposicin -que por el espritu de las leyes, la obra merece toda clase de alabanzas. -No encontramos ningn Cdigo extranjero superior al nuestro. -Si censuras hemos dirigido a nuestros monarcas acerca de otro orden -de cosas, si hemos credo que a veces se separaban del camino de la justicia, -afirmamos que se han coronado de gloria con la redaccin y publicacin -de las Leyes de Indias. Algo, aunque poco, tienen de malo; -algo, aunque poco, tienen de incomprensible. Acerca de lo ltimo, recordamos -que llama nuestra atencin que la ley I, tt. XX, lib. VIII, que -versa de la venta de oficios en las Indias, se halla expedida el ao 1522, -por Doa Juana sola, y no en unin de su hijo D. Carlos.</p> - -<p>Vamos a manifestar por nuestra parte el generoso, y pudiramos -decir patriarcal espritu de nuestros reyes al dictar las nunca bastante -alabadas Leyes de Indias. Los deseos de asimilar en su rgimen las -provincias ultramarinas al de la Pennsula, lo manifestaron Carlos I, -Felipe II y otros reyes. En las Ordenanzas de Audiencias de 1530, deca -el Emperador: Ordenamos y mandamos que en todos los casos, negocios -y pleytos en que no estuviere decidido, ni declarado que se debe -proveer por las leyes de esta Recopilacin, o por Cdulas, Provisiones -u Ordenanzas dadas y no revocadas para las Indias, y las que por -nuestra orden se despacharen, se guarden las leyes de nuestro Reyno -de Castilla, conforme a la de Toro, assi en quanto a la substancia, resolucin -y decisin de los casos, negocios y pleytos, como a la forma -y orden de substanciar<a name="FNanchor_749" id="FNanchor_749" href="#Footnote_749" class="fnanchor">[749]</a>.</p> - -<p>En el ao 1541 Carlos V hubo de insistir respecto a los asuntos civiles, -aadiendo tambin los criminales, puesto que dijo: Mandamos a las -Audiencias que en el conocimiento de los negocios y pleytos civiles y -<i>criminales</i> guarden las leyes de estos nuestros Reynos de Castilla...<a name="FNanchor_750" id="FNanchor_750" href="#Footnote_750" class="fnanchor">[750]</a>.</p> - -<p>Felipe II manifest el mismo pensamiento en la Ordenanza 14 del -Consejo: Porque siendo de una Corona los Reynos de Castilla y de las -Indias, las leyes y orden de gobierno de los unos y de los otros deben ser -las ms semejantes y conformes, que ser pueda. Los de nuestro Consejo -en las leyes y establecimientos, que para aquellos Estados ordenaren, -procuren reducir la forma y manera de el gobierno de ellos al estilo y -orden con que son regidos y gobernados los Reynos de Castilla y de -Len, en quanto hubiere lugar, y permitiere la diversidad y diferencia -de las tierras y naciones<a name="FNanchor_751" id="FNanchor_751" href="#Footnote_751" class="fnanchor">[751]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_536" id="Page_536">[536]</a></span></p> - -<p>Al Emperador se deben las tres disposiciones que copiamos a continuacin: -Eran de aprovechamiento comn los montes, aguas y trminos -de los pueblos respectivos<a name="FNanchor_752" id="FNanchor_752" href="#Footnote_752" class="fnanchor">[752]</a>. Las tierras sembradas, despus de alzado -el pan, servan de pasto comn<a name="FNanchor_753" id="FNanchor_753" href="#Footnote_753" class="fnanchor">[753]</a>. Eran tambin comunes los montes -y pastos de las tierras que hubiesen sido dadas en seoro<a name="FNanchor_754" id="FNanchor_754" href="#Footnote_754" class="fnanchor">[754]</a>.</p> - -<p>Ya doa Juana la Loca haba manifestado iguales ideas, puesto que -di su aprobacin a lo siguiente: Nuestra voluntad es de hazer, e por -la presente hazemos los montes de fruta silvestre, comunes y que cada -uno la pueda coger y llevar las plantas para poner en sus heredades y -estancias, y aprovecharse de ellos, como de cosa comn<a name="FNanchor_755" id="FNanchor_755" href="#Footnote_755" class="fnanchor">[755]</a>.</p> - -<p>Prueba todo lo dicho que los espaoles no se reservaron el monopolio -de las riquezas americanas. Igual conducta observ Felipe II que -su padre Carlos V, y su abuela doa Juana. Del fundador del Escorial, -ao 1559, es lo que sigue: Es nuestra voluntad que los indios -puedan libremente cortar madera de los montes para su aprovechamiento. -Y mandamos que no se les imponga impedimento...<a name="FNanchor_756" id="FNanchor_756" href="#Footnote_756" class="fnanchor">[756]</a>.</p> - -<p>Mencin especial debemos hacer de una ordenanza de Carlos I, -dada en el ao 1526, en la cual dispona que todas las personas de cualquier -estado, condicin, preeminencia dignidad, tanto espaoles como -indios, pudiesen sacar oro, plata, azogue y otros metales, como tambin -labrarlos libremente, sin ningn gnero de impedimento...<a name="FNanchor_757" id="FNanchor_757" href="#Footnote_757" class="fnanchor">[757]</a>. El mismo -Rey, en el ao 1551, orden que a los indios no se les pusiera impedimento -para descubrir, tener y ocupar minas de oro, plata u otros -metales, conforme las ordenanzas de cada Provincia...<a name="FNanchor_758" id="FNanchor_758" href="#Footnote_758" class="fnanchor">[758]</a>.</p> - -<p>Felipe II mand, en el ao 1559, que se guardasen las mismas consideraciones -con los indios que se guardaban con los espaoles.</p> - -<p>Mirando el bien de los indios dispuso Carlos V, en 1530, que los -corregidores y justicias hiciesen que aqullos no fueran holgazanes ni -vagabundos, y que trabajasen en sus haciendas o labranzas, y oficios, -en los das de trabajo...<a name="FNanchor_759" id="FNanchor_759" href="#Footnote_759" class="fnanchor">[759]</a>. El mismo Emperador, considerando la pobreza -de los indios, hubo de disponer que no pagasen derechos de ninguna -clase en sus pleytos y causas, ya fuesen actores, ya reos. Las Comunidades -y Caciques slo pagaran la mitad de lo dispuesto por el -arancel de los Reynos de Castilla...<a name="FNanchor_760" id="FNanchor_760" href="#Footnote_760" class="fnanchor">[760]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_537" id="Page_537">[537]</a></span> -De Felipe II es la disposicin por la cual los indios no estaban obligados -a pagar dzimas en las ejecuciones, y en los dems derechos se -deba proceder con mucha moderacin...<a name="FNanchor_761" id="FNanchor_761" href="#Footnote_761" class="fnanchor">[761]</a>.</p> - -<p>Del emperador Carlos V, dada el ao 1521, es la orden siguiente: -El trato, rescate y conversacin de los indios con espaoles, los -unirn en amistad y comercio voluntario, siendo a contento de las partes, -con que los indios no sean inducidos, atemorizados, ni apremiados, -y se proceda con buena fee, libre y general para unos y otros...<a name="FNanchor_762" id="FNanchor_762" href="#Footnote_762" class="fnanchor">[762]</a>.</p> - -<p>De la tolerancia y aun benignidad del gobierno espaol con los derechos -y costumbres de los indios, son buena prueba las leyes siguientes: -Los principales y caciques de las quatro Cabeceras de Tlaxcala -nos suplicaron por merced que se les guardasen sus antiguas costumbres -para conservacin de aquella Provincia, Ciudad y Repblica, conforme -a las Ordenanzas dadas por el gobierno de la Nueva Espaa el -ao de 1545, confirmadas por provisin real. Y porque son muy justas -y convenientes y hasta la fecha han estado en observancia y mediante -ellas son bien gobernados, y la ciudad se halla quieta y pacfica, de -nuevo las aprobamos y confirmamos, y mandamos que se cumplan, -guarden y ejecuten y no se consienta que en todo su contenido se contravenga -en ninguna forma<a name="FNanchor_763" id="FNanchor_763" href="#Footnote_763" class="fnanchor">[763]</a>.</p> - -<p>Prubase por nuestras Leyes de Indias que fueron exageradas las -acres censuras del Padre Las Casas y de Ercilla a la administracin -espaola en sus relaciones con los indgenas. Mandaron nuestros reyes -que ningn Adelantado, Gobernador, Capitn, Alcaide, ni otra -persona, de qualquier estado, dignidad, oficio, o calidad que sea, en -tiempo y ocasin de paz o guerra, aunque justa y mandada hacer por -Nos, o por quien nuestro poder hubiere, sea ossado de cautivar indios -naturales de nuestras Indias, Islas y Tierra Firme del mar Oceano... -Si alguno fuese hallado, que cautiv o tiene por esclavo algn indio, -incurra en perdimiento de todos sus bienes, aplicados a nuestra Cmara -y Fisco, y el indio o indios sean luego bueltos y restitudos a sus -propias tierras y naturalezas, con entera y natural libertad, a costa de -los que assi los cautivaren o tuvieren por esclavos. Y ordenamos a -nuestras Justicias que tengan especial cuidado de lo inquirir y castigar -con todo rigor, segn esta ley, pena de privacin de sus oficios, y -cien mil maraveds para nuestra Cmara al que lo contrario hiziere y -negligente fuere en su cumplimiento<a name="FNanchor_764" id="FNanchor_764" href="#Footnote_764" class="fnanchor">[764]</a>.</p> - -<p>Ordenaron tambin que fuesen castigados severa y exemplarmen<span class="pagenum"><a name="Page_538" id="Page_538">[538]</a></span>te -los encomenderos que vendiesen sus indios, pues llegaron disponer -que el indgena recobrase su libertad natural y el encomendero quedase -privado de la encomienda y de poder conseguir otra<a name="FNanchor_765" id="FNanchor_765" href="#Footnote_765" class="fnanchor">[765]</a>. Como los portugueses -de la villa de San Pablo (Brasil), que dista diez jornadas de las -ltimas Reducciones de indios de la provincia del Paraguay, entrasen -y cautivaran indgenas para despus venderlos en el mencionado Brasil, -nuestros reyes ordenaron a sus gobernadores del Ro de la Plata y del -Paraguay, que procurasen aprehender y castigar a los delinquentes<a name="FNanchor_766" id="FNanchor_766" href="#Footnote_766" class="fnanchor">[766]</a>. -Mostraron su buena fe y espritu generoso nuestros monarcas ordenando -que los indios fuesen reducidos con mucha templanza y moderacin -a poblaciones<a name="FNanchor_767" id="FNanchor_767" href="#Footnote_767" class="fnanchor">[767]</a>, aadiendo que a los indios reducidos no se -quiten las tierras y granjeras que tuvieren en los sitios que dejaren<a name="FNanchor_768" id="FNanchor_768" href="#Footnote_768" class="fnanchor">[768]</a>. -Recomendaron que a los indios que trabajaban en las minas se -les impusiera justo tributo, y este se cobre con toda suavidad<a name="FNanchor_769" id="FNanchor_769" href="#Footnote_769" class="fnanchor">[769]</a>. -Como regla general, a los caciques y a sus hijos mayores se les eximi -de pagar tributo<a name="FNanchor_770" id="FNanchor_770" href="#Footnote_770" class="fnanchor">[770]</a>. Tanto inters mostraron nuestros reyes por los -indios que, informados de su pobreza con motivo de terrible peste, mandaron -a los visitadores y comisarios que slo exigiesen lo que buenamente -pueden pagar de tributo y servicio, sin gravmen...<a name="FNanchor_771" id="FNanchor_771" href="#Footnote_771" class="fnanchor">[771]</a>. Sabedores -de ciertos abusos de los encomenderos de la Nueva Espaa, mandaron -que nuestras Audiencias pongan el remedio que ms convenga, -y hagan de forma que los indios no sean agraviados y gozen de sus haciendas -libremente, sin estorvo en sus granjeras y aprovechamientos, -como personas libres y vasallos nuestros<a name="FNanchor_772" id="FNanchor_772" href="#Footnote_772" class="fnanchor">[772]</a>. En su deseo siempre cada -vez mayor de proteger por todos los medios posibles a los indgenas, -acordaron restablecer el nombramiento de Protectores y Defensores de -los indios<a name="FNanchor_773" id="FNanchor_773" href="#Footnote_773" class="fnanchor">[773]</a>. La experiencia haba demostrado la conveniencia y aun -necesidad de dichos Protectores y Defensores. Algunos naturales de -las Indias eran en tiempo de su infidelidad caciques y seores de pueblos, -y porque despus de su conversin es justo que conserven sus derechos -y el haber venido a nuestra obediencia no los haga de peor condicin, -mandamos que si estos caciques o sus descendientes pretendieran -suceder en aquel gnero de seoro, se les conceda y haga justicia<a name="FNanchor_774" id="FNanchor_774" href="#Footnote_774" class="fnanchor">[774]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_539" id="Page_539">[539]</a></span> -El propsito de igualar a espaoles e indios se manifiesta tambin -en la ley que copiamos: Es nuestra voluntad que los indios e indias -tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, -as con indios como con naturales de estos nuestros reinos o espaoles -nacidos en las Indias, y que en esto no se les ponga impedimento, mandamos -que ninguna orden nuestra que se hubiere dado, o por Nos fuere -dada, pueda impedir ni impida el matrimonio entre indios e indias con -espaoles o espaolas, y que todos tengan entera libertad de casarse -con quien quisieren<a name="FNanchor_775" id="FNanchor_775" href="#Footnote_775" class="fnanchor">[775]</a>.</p> - -<p>Era libre para los naturales del pas la pesca de las perlas<a name="FNanchor_776" id="FNanchor_776" href="#Footnote_776" class="fnanchor">[776]</a>. Entre -los encomenderos y los indios, nuestros monarcas se pusieron al -lado de los ltimos, exigiendo a aqullos juramento judicial ante el -gobernador, y con fe de escribano de que tratarn bien a sus indios y -conforme a lo que est dispuesto y ordenado<a name="FNanchor_777" id="FNanchor_777" href="#Footnote_777" class="fnanchor">[777]</a>.</p> - -<p>Muchas son las leyes dadas por nuestros monarcas mandando que -los virreyes y Audiencias se informen si son mal tratados los indios, y -en caso afirmativo ordenan que se castigue a los culpados. No teniendo -Felipe II confianza en las citadas autoridades, hubo de encargar a los -arzobispos y obispos que en todas las ocasiones de flotas y armadas -nos enven relacin muy particular del tratamiento que se hace a -los indios en sus distritos, si van en aumento o disminucin, si reciben -molestias o vejaciones, y en qu cosas, si les falta doctrina, y adnde, -si gozan de libertad o son oprimidos, si tienen protectores y qu personas -lo son, si los ayudan y defienden, haziendo bien y diligentemente -sus oficios o con descuido y negligencia, si reciben algo de los indios, -qu instrucciones tienen, cmo las guardan, lo que convendr proveer -para su mejor enseanza y conservacin, y lo que ms les ocurriese -acerca de esto, dirigido a nuestro fiscal del Consejo de Indias, a cuyo -cargo est su proteccin, para que pida lo que toca a su obligacin, y -Nos proveamos lo conveniente al descargo de nuestra conciencia y cargo -de los que fueren omissos<a name="FNanchor_778" id="FNanchor_778" href="#Footnote_778" class="fnanchor">[778]</a>.</p> - -<p>Qu ms? El mismo Rey dispuso que los delitos contra indios sean -castigados con mayor rigor que contra espaoles<a name="FNanchor_779" id="FNanchor_779" href="#Footnote_779" class="fnanchor">[779]</a>. Tan previsoras -fueron nuestras leyes de Indias que ellas dispusieron que a los indgenas -no se les poda obligar a llevar a cuestas carga alguna hasta que -tuvieren diez y ocho aos cumplidos<a name="FNanchor_780" id="FNanchor_780" href="#Footnote_780" class="fnanchor">[780]</a>; disponiendo, adems, que la<span class="pagenum"><a name="Page_540" id="Page_540">[540]</a></span> -carga de los indios no haba de pasar de dos arrobas<a name="FNanchor_781" id="FNanchor_781" href="#Footnote_781" class="fnanchor">[781]</a>. La ley ltima -del libro VI no deja de tener cierta curiosidad. Segn ella, ninguna india -que tenga su hijo vivo pueda salir a criar hijo de espaol, especialmente -de su encomendero, pena de perdimiento de la encomienda y 500 -pesos, en que condenamos al juez que lo mandare, y permitimos que -habindosele muerto a la india su criatura pueda criar la del espaol<a name="FNanchor_782" id="FNanchor_782" href="#Footnote_782" class="fnanchor">[782]</a>.</p> - -<p>En el ao 1568 Felipe II orden que los virreyes, presidentes y gobernadores -no consintiesen que los vagabundos espaoles viviesen entre -los indios...<a name="FNanchor_783" id="FNanchor_783" href="#Footnote_783" class="fnanchor">[783]</a>, disponiendo tambin que se les obligase a trabajar; -a los incorregibles e inobedientes se les desterrara a Chile, a Filipinas -o a otras partes<a name="FNanchor_784" id="FNanchor_784" href="#Footnote_784" class="fnanchor">[784]</a>. Del mismo modo a los gitanos, sus mujeres, hijos -y criados se les echara de las Indias<a name="FNanchor_785" id="FNanchor_785" href="#Footnote_785" class="fnanchor">[785]</a>. Las Justicias de las Indias -procederan contra las mestizas adlteras, del mismo modo que las leyes -de Castilla disponan contra las mujeres espaolas<a name="FNanchor_786" id="FNanchor_786" href="#Footnote_786" class="fnanchor">[786]</a>. Aun para -la cobranza de los tributos, asunto que tanto importaba a la Real Hacienda, -Felipe II, en el ao 1581, hubo de disponer que se cobrasen -con el menor dao de los indios<a name="FNanchor_787" id="FNanchor_787" href="#Footnote_787" class="fnanchor">[787]</a>.</p> - -<p>Terminaremos esta resea de las Leyes de Indias, recordando, si -de los Consulados de Mxico y Lima se trata, que la sabia Recopilacin -dispone que se guarden las leyes y ordenanzas de los Consulados de -Burgos y Sevilla<a name="FNanchor_788" id="FNanchor_788" href="#Footnote_788" class="fnanchor">[788]</a>.</p> - -<p>Despus de la edicin de las <i>Leyes de Indias</i>, se han publicado dos -obras de reconocido mrito, por D. Jos Mara Zamora y Coronado y -por D. Joaqun Rodrguez San Pedro, intituladas: la primera, <i>Diccionario -de la Legislacin ultramarina</i>, y la segunda, <i>Tratado de Legislacin -ultramarina concordada y anotada</i>. Por ltimo, se han publicado algunas -disposiciones, ya cuando las Indias eran colonias, ya cuando eran -provincias<a name="FNanchor_789" id="FNanchor_789" href="#Footnote_789" class="fnanchor">[789]</a>.</p> - -<p>Pasamos a estudiar el Real y Supremo Consejo de Indias. Ni en el -ao 1511, ni en el 1514, ni en el 1518—como dice el cronista Herrera—haba -Consejo de Indias<a name="FNanchor_790" id="FNanchor_790" href="#Footnote_790" class="fnanchor">[790]</a>. El emperador Carlos V dispuso la -creacin de un Consejo que despachase los asuntos de Indias, y al<span class="pagenum"><a name="Page_541" id="Page_541">[541]</a></span> -efecto, el 4 de agosto de 1524 nombr por presidente a Fr. Garca de -Loaysa, general de la Orden de Santo Domingo, su confesor, obispo de -Osma; y a primero del mismo mes se dieron los ttulos de consejeros -al obispo de Canarias y al Doctor Gonzalo Maldonado, porque ya -trataban de estos negocios el Doctor Beltrn; y era del mismo Consejo -el Proto-Notario Pedro Mrtir de Anglera, abad de Jamaica, -y el licenciado Galndez de Carvajal y fiscal el licenciado Prado: y -la primera cosa que entonces se trat fu sobre la libertad de los indios<a name="FNanchor_791" id="FNanchor_791" href="#Footnote_791" class="fnanchor">[791]</a>.</p> - -<p>Consideremos los antecedentes de dicho Consejo. Creada la Casa de -la Contratacin de Sevilla, los asuntos de ella eran consultados por los -Reyes Catlicos con D. Juan Rodrguez de Fonseca (hermano de Antonio -de Fonseca, seor de Coca), den de Sevilla y despus arzobispo de -Rosano y obispo de Burgos. Tambin entendan en las cosas de las Indias—aunque -sin cargo determinado—D. Fernando de la Vega, seor -de Grajal y Comendador Mayor de Castilla; el gran canciller Mercurino -Gattinara; Mr. de Lassao (de la Cmara del Emperador); el licenciado -Francisco de Vargas, tesorero general de Castilla, y otros grandes -letrados; pero no tuvo personas ciertas, sino que se nombraban los -que mandaba el rey o sus gobernadores<a name="FNanchor_792" id="FNanchor_792" href="#Footnote_792" class="fnanchor">[792]</a>.</p> - -<p>Es cierto que desde el ao 1511 se celebraban consejos para los -asuntos ms importantes de las Indias, y en este dato se apoy el historiador -ingls William Robertson en su <i>Historia de Amrica</i> para afirmar -que Fernando V estableci en dicho ao el Consejo de Indias; pero -Herrera en sus <i>Dcadas</i> dice que cuando Vasco Nez de Balboa (1514) -quiso anunciar al Rey el descubrimiento del mar del Sur, fu recibido -por Fonseca (que ya era obispo de Burgos) y el comendador Lpez de -Conchillos, en quienes se resuma todo el Consejo y gobernacin de las -Indias, porque a la sazn no haba an Consejo especial de ellas. Cuando -Fonseca crea que por lo complicado o difcil del asunto deba consultar, -echaba mano de los doctores Zapata y Palacios Rubios y de los -licenciados Santiago y Sola. Sin embargo de que Bernal Daz del Castillo -escribe que al hacerse ciertos repartos de indios (1520) entre los -soldados de Hernn Corts, amenazaron los ltimos con acudir en queja -al Rey y a los de su Real Consejo de Indias[-1]; sin embargo de que -D. Pascual Gayangos dice que ha tenido a la vista una Revisin original -del Consejo de Indias de 15 de febrero de 1521<a name="FNanchor_793" id="FNanchor_793" href="#Footnote_793" class="fnanchor">[793]</a>, repetimos que -tuvo comienzo en el mes de agosto de 1524.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_542" id="Page_542">[542]</a></span> -El Real y Supremo Consejo de Indias tena a su cargo mayor nmero -de asuntos que el de Castilla, esto es, Iglesias, Estado, Guerra, -Justicia, Cmara, Hacienda, Gobernacin y Armada. Eran tan complejos -y tantos los negocios que deba resolver el Tribunal, que hallndose -enfermo Carlos V de cuartanas en Valladolid, entr (26 octubre 1524) -el comendador Francisco de los Cobos, secretario de S. M. y de su Consejo, -en la Cmara de dicho Consejo, que se tena en el monasterio de -San Pablo, y estando presentes el obispo de Osma, los doctores Beltrn -y Maldonado y el protonotario Pedro Mrtir de Anglera, se hizo constar -que el Rey ordenaba, para que los asuntos no sufriesen interrupcin, -que durante dicha enfermedad se despachasen todas las cosas de -justicia por cartas firmadas por el presidente y consejeros, selladas -con el sello real, como se haca con el Consejo de Castilla. Era, adems, -el Consejo de Indias tribunal de apelacin de todos los fallos que -pronunciaba la Casa de la Contratacin de Sevilla, de modo que ambas -formaban la organizacin judicial y administrativa de todos los asuntos -que se referan al Nuevo Mundo. Carlos V atendi con verdadera -solicitud todo lo referente al Consejo de Indias, como puede verse en el -Cdigo las <i>Nuevas Leyes</i>. Otra Real Provisin dirigi (4 junio 1543) -Carlos V al Consejo de Indias, y en ella se manifestaba la misma solicitud -en favor de los indgenas.</p> - -<p>El prncipe D. Felipe, gobernador del reino, al partir para Alemania, -dej (12 julio 1554) a su hermana la princesa doa Juana el gobierno -de las Indias, cuyos asuntos le recomendaba, bien que tambin -haca presente al Consejo que tuviese especial cuidado para que a la -mayor brevedad se trajera todo el oro, plata, perlas y otras cosas que -all hubiera de S. M.<a name="FNanchor_794" id="FNanchor_794" href="#Footnote_794" class="fnanchor">[794]</a>.</p> - -<p>Desde que Felipe II, por la abdicacin de su padre, ci la corona -de Espaa, manifest gran inters por los asuntos del Nuevo Mundo. -En 1574 declar que el patronazgo de las Indias perteneca al Rey y -a su Real Corona, patronazgo que nunca podra salir en todo ni en -parte de la mencionada Real Corona. Como a pesar de varias disposiciones -en favor de los indios, volvieron aquellos infelices a la tirana -de los encomenderos, Felipe II hubo de encargar a las justicias eclesisticas -y seculares que remediasen las vejaciones que padecan los -indios, favorecindoles, amparndoles y defendindoles contra cualquier -agravio, y castigando rigurosamente a los encomenderos transgresores. -Sin embargo, el mismo Rey, que mostraba tanta humanidad con los indgenas, -conceda licencias para vender esclavos, como tambin para in<span class="pagenum"><a name="Page_543" id="Page_543">[543]</a></span>troducir -cada ao en las Indias 4.250 esclavos negros, siendo todava -ms censurable el haber dispuesto en 1569 que los tribunales del Santo -Oficio se estableciesen en las Indias.</p> - -<p>Intentse que la Real Hacienda de las Indias formara parte de la -de Castilla; pero en 1562 se expidi Real Cdula anulando esta forma -de administracin y reintegrando al Consejo de Indias en sus antiguas -atribuciones. La reforma ms transcendental fu la <i>Recopilacin de las -leyes de Indias</i>, decretada en el ao 1570, y de las que slo se imprimi -y public el ttulo del Consejo y sus ordenanzas; se mandaron guardar -y ejecutar por Real Cdula de 24 de septiembre de 1571. En 1596, esto -es, dos aos antes de morir Felipe II, mand el Rey que se recopilasen -todas las disposiciones dictadas en diferentes tiempos, formndose con -ellas cuatro tomos impresos. Con el mismo objeto en tiempo de Felipe -III se nombr (1608) una comisin para recopilar las leyes de Indias, -que nada hizo de provecho. Ya en el reinado de Felipe IV se public -un libro intitulado <i>Sumario de la Recopilacin general de las leyes</i> -(1628); pero la obra no termin hasta el ao 1680 en que por ley de 18 -de mayo se dispuso guardar y cumplir, no acabando de imprimirse, -como antes se dijo, hasta 1681, segn Cdula de Carlos II (1. de noviembre -del citado ao). En esta obra que, segn Fabi, es uno de los -monumentos ms gloriosos de la historia nacional<a name="FNanchor_795" id="FNanchor_795" href="#Footnote_795" class="fnanchor">[795]</a> se han reunido -todas las disposiciones dictadas en los reinados de Felipe II, Felipe III, -Felipe IV y Carlos II<a name="FNanchor_796" id="FNanchor_796" href="#Footnote_796" class="fnanchor">[796]</a>.</p> - -<p>A la dinasta austriaca sucedi la de Borbn. Felipe V extingui -(3 marzo 1703) la Cmara de Indias, resumiendo todas sus atribuciones -en el Consejo, del cual fu nombrado presidente el duque de Uceda, -que vino de la embajada de Espaa en Roma a sustituir al de Medinaceli<a name="FNanchor_797" id="FNanchor_797" href="#Footnote_797" class="fnanchor">[797]</a>. -Durante el reinado de Felipe V sufri varias e importantes reformas -el Consejo de Indias.</p> - -<p>Sumamente beneficiosa fu la poltica de Fernando VI y de Carlos -III en los negocios de Amrica. Lucas Alamn, moderno historiador -mejicano, ha escrito lo siguiente: el gobierno de Amrica haba participado -del desmayo y del desorden de que adoleci toda la monarqua -en los reinados de los dos ltimos prncipes de la dinasta austriaca; -comenz a mejorar bajo Felipe V, el primero de los monarcas de la -Casa de Borbn; adelant mucho en el reinado de Fernando VI, bajo el -memorable mando del marqus de la Ensenada, y lleg al colmo de la -perfeccin en el de Carlos III<a name="FNanchor_798" id="FNanchor_798" href="#Footnote_798" class="fnanchor">[798]</a>. Los nombres de Fernando VI y de<span class="pagenum"><a name="Page_544" id="Page_544">[544]</a></span> -Carlos III, se hallan escritos con letras de oro en la historia de la -Amrica espaola.</p> - -<p>En el reinado de Carlos IV se public Real decreto refundiendo los -ramos de cada departamento del Despacho universal de Espaa Indias -en una sola secretara (25 abril 1790); tambin por otro Real decreto -se suprimi la Audiencia y Casa de la Contratacin de Cdiz, -creando en su lugar un juez de Arribadas (18 junio 1790). Bajo la dominacin -de Jos Bonaparte se suprimi el Consejo de Indias (decreto de -18 de agosto de 1809); pero un mes despus se restableci en Cdiz, -segn una cdula dirigida a las autoridades de Amrica (21 septiembre -1810). Las cortes de Cdiz (17 abril 1812) publicaron un decreto, mediante -el cual se organiz el Tribunal Supremo de Justicia, mandando -pasar a l los negocios de que estuviesen conociendo los extinguidos -Consejos de Castilla, de Indias y de Hacienda. Fernando VII restableci -el Consejo de Indias (Real decreto de 2 de julio de 1814) y dispuso -que continuara con las mismas atribuciones que tena en primero de -mayo de 1808. Del mismo modo fu restablecida la Cmara de Indias -con iguales atribuciones que en tiempos pasados. El 9 de marzo de -1820, restablecida la constitucin de Cdiz, se cerr nuevamente el -Consejo de Indias. La Regencia del Reino (29 mayo 1823), convoc a -los ministros que haban sido del mismo, para que entrasen de nuevo -en el ejercicio de sus funciones, exceptuando los que haban servido al -gobierno constitucional; en lo mismo insisti otra orden de 2 de junio -siguiente. Acordse el restablecimiento completo y definitivo (1. octubre -1823) y se fij nueva organizacin por Real decreto (28 noviembre -1828). En la menor edad de Isabel II, se suprimi por tercera vez los -Consejos de Castilla y de Indias (Real decreto de 24 de marzo de 1834), -instituyndose en Madrid un Tribunal Supremo de Espaa e Indias, -con tres salas, una de las cuales conocera de todos los asuntos de Ultramar. -Se suprimi otra vez el Consejo de Indias en 1836, y por un -decreto de las Cortes (8 mayo 1837), se dispuso que el Tribunal Supremo -de Justicia siguiese conociendo de todos los asuntos de que haba -entendido el Consejo de Indias, con arreglo a la Recopilacin de leyes -ultramarinas. Se suprimi la Sala de Indias del Tribunal Supremo -(25 agosto 1854); se restableci poco despus, y por Real decreto (26 -marzo 1858), se aumentaron en ella dos plazas de ministros. Desde entonces -los negocios de Indias se repartan entre el Tribunal Supremo, -el de Cuentas, el de lo Contencioso-administrativo y el Ministerio de -Ultramar<a name="FNanchor_799" id="FNanchor_799" href="#Footnote_799" class="fnanchor">[799]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_545" id="Page_545">[545]</a></span> -Procede ya considerar con algn detenimiento el estado poco carioso -de las relaciones—como antes se indic—entre Fray Toribio de -Benavente y Fray Bartolom de las Casas, el primero representante -de la Orden franciscana y el segundo de la dominicana. Los dos fueron -el alma de las luchas religiosas en Amrica a mediados del siglo -<span class="smcap">xvi</span><a name="FNanchor_800" id="FNanchor_800" href="#Footnote_800" class="fnanchor">[800]</a>. Fray Toribio, con otros compaeros de su Orden, fu recibido -con viva satisfaccin por Hernn Corts. Oy Fray Toribio repetir a -los indios la palabra Motolina, y como le dijesen que significaba <i>pobreza</i>, -determin no llamarse ya Fray Toribio de Benavente, sino Fray -Toribio de Motolina. Por entonces era superior de la Orden franciscana -en Mxico Fray Martn de Valencia, y poco despus fu nombrado -guardin Fray Toribio.</p> - -<p>Noticioso el Emperador del mal trato que los conquistadores daban -a sus nuevos vasallos, cre el cargo de <i>Protector de Indios</i>, que encomend, -por cdula de 24 de enero de 1528, a Fray Juan de Zumrraga -y a Fray Julin Garcs, nombrados respectivamente obispos de Mxico -y de Tlascala. Con poco gusto recibi el gobierno colonial esa especie -de protectorado eclesistico, y desde el principio mostr decidida -oposicin. Fray Vicente de Santa Mara, en carta escrita en el citado -ao al obispo de Osma, afirmaba que el prelado Zumrraga haba mandado -a los franciscanos que predicasen contra la Audiencia, excedindose -los predicadores hasta llamar a los oidores ladrones y bandidos. -Aada que tambin orden a los visitadores que se abstuvieran de proceder, -bajo pena de excomunin. En mi presencia, deca el autor de la -carta, han tratado de tirano al presidente de la Audiencia, aconsejando -a los indios que no le obedecieran cuando les mandase trabajar en -las obras pblicas. Entre los gobernantes y conquistadores por un -lado, y los pueblos esquilmados por otro, se entabl rudo combate, ponindose -en el campo de los ltimos los frailes. El predicador Fray -Alonso de Herrera se atrevi en un sermn a decir <i>Audiencia del Demonio -y de Satans</i>; y Fray Toribio, que deca la misa mayor, hizo despus -sencilla pltica confirmando cuanto haba dicho el orador sagrado. -Fray Toribio se denominaba <i>Visitador, Defensor, Protector y Juez -de los indios en las provincias de Huexotzinco, Tlascala y Huacachula</i>. -Aconsejaban los frailes que los indios no pagasen los tributos impuestos -por la Audiencia, sino los que ellos fijaban. Djose, aunque sin fundamento -alguno, que intentaron tramar una conspiracin para alzarse -con el gobierno de la colonia y arrojar a conquistadores y gobernantes, -bien que reconociendo la soberana del rey de Espaa. Lleg a darse<span class="pagenum"><a name="Page_546" id="Page_546">[546]</a></span> -como cosa cierta que formaban el plan revolucionario los Padres Motolina, -Ximnez y Fuensalida.</p> - -<p>Despus de reir Fray Toribio cruda batalla con la Audiencia de -Mxico, pas a Guatemala (1528-1530) e ignoramos dnde estuvo desde -mediados de 1530 hasta enero de 1533, en que le hallamos en Tehuantepec. -Desde el 1536 residi en el convento de Tlaxcala, permaneciendo -en l seis aos. En 1539 conoci <i>personalmente</i> al P. Las Casas, aunque -es de creer que ya en 1528 se encontraron en el territorio de Guatemala.</p> - -<p>Conviene no olvidar que a raz de la fundacin de las religiones franciscana -y dominicana comenz la rivalidad entre ellas, ms que por el -espritu de cuerpo, por las diferencias radicales que las separan; tambin -por la oposicin de caracteres entre el italiano Francisco de Ass -y el espaol Domingo de Guzmn. La lucha entre las dos rdenes -mendicantes durante los siglos <span class="smcap">xiii</span>, <span class="smcap">xiv</span> y <span class="smcap">xv</span>, se repiti en el <span class="smcap">xvi</span> en -Amrica, figurando el P. Motolina a la cabeza de los franciscanos y -el P. Las Casas al frente de los dominicos. Uno y otro estaban conformes -en que las hordas de aventureros espaoles que venan a buscar -fortuna, sorprendieron la buena fe de los monarcas para establecer el -sistema de <i>Repartimientos</i> y <i>Encomiendas</i>, reduciendo a los indios a -dura esclavitud; pero se diferenciaban en el modo de ver las cosas. Fray -Bartolom de las Casas, enarbolando la Cruz como nica bandera civilizadora, -conden el empleo de la fuerza y suyas son las siguientes -palabras: sobre todas las leyes que fueron, y son y sern, nunca otra -ovo ni avr que as requiera la libertad, como la ley evanglica de -Jesucristo, porque ella es ley de suma libertad. Conforme con este -principio, los repartimientos, las encomiendas y otros medios anlogos -empleados para aumentar el trabajo de los indios, eran injustos, ilegtimos -y pecaminosos. Todos los dominicos se lanzaron por la senda -que abri el Padre Las Casas. Refirindose Las Casas a lo que se llamaban -conquistas de Hernn Corts en Mxico, hubo de decir que eran -invasiones violentas de crueles tiranos, condenadas no slo por la ley -de Dios, sino por todas las leyes humanas, como lo son, y muy peores -que las que hace el Turco para destruir la Iglesia cristiana. Llamaba -tiranos, crueles y feroces a Corts, Alvarado y Olid. En otro de sus -escritos aada Fray Bartolom que por Real orden se prohibi a Corts -dar encomiendas y hacer reparticiones; pero Corts no cumpli -nada por lo mucho que a l le iba en ello. No crea Fray Toribio Motolina -que mereca tales censuras el conquistador de Mxico. Para -Motolina el gran conquistador ansiaba emplear la vida y la hacienda -por ampliar y aumentar la fe de Jesucristo y morir por la conversin<span class="pagenum"><a name="Page_547" id="Page_547">[547]</a></span> -de estos gentiles, se confesaba con muchas lgrimas, comulgando -devotamente y poniendo su nimo y hacienda en manos de su confesor, -y ayudado de Aguilar y Marina, que le servan de intrpretes, predicaba -a los indios y les daba a entender quin era Dios, y quin eran -los dolos, y as destrua los dolos y cuanta idolatra poda. Pensando -Fray Toribio en Corts y en Las Casas, deca que su hroe era -hijo de salvacin, y que tena mayor corona que otros que lo menosprecian. -Los franciscanos siguieron al pie de la letra las doctrinas y -enseanzas del Padre Motolina. Debieron ocurrir semejantes sucesos -por los aos de 1528 y 1529, poca en que Fray Toribio estuvo en -Guatemala.</p> - -<p>Por su parte Fray Bartolom, noticioso de que el gobernador de Nicaragua, -all por el ao 1534, quera aumentar su poder promoviendo -nuevos hallazgos de tierras, se opuso a ello, atrevindose a decir en los -sermones, en las confesiones y en otras partes, que los soldados no -iban con sana conciencia a entender en tal descubrimiento. Formle -proceso el gobernador (1536), del cual se libr por mediacin del obispo. -En seguida abandon el convento de Nicaragua y se retir con sus -frailes a Guatemala, permaneciendo all hasta el ao 1538. Pas a Mxico, -donde le encontramos el ao 1539, gozando de gran favor en el gobierno -del virrey Mendoza.</p> - -<p>Un asunto de capital inters influy para que fuese mayor el desvo -que separ durante su vida a los Padres Motolina y de Las Casas. -Refiere el primero lo que a continuacin copiamos: Un indio haba venido -de tres o cuatro jornadas se baptizar, y haba demandado el -baptismo muchas veces... y yo—aade nuestro historiador—con otros -frailes rogamos mucho al de Las Casas que baptizase aquel indio, porque -vena de lejos; y despus de muchos ruegos demand muchas condiciones -de aparejos para el bautismo, <i>como si l slo supiera ms que -todos</i>, etc. El resultado fu que Fray Bartolom no quiso bautizar al -indio, fundndose en recientes prohibiciones del papa Paulo y de la -<i>Junta Eclesistica</i>. Por su parte, Fray Toribio escribe lo que sigue: -En muchas partes—y aluda a las prevenciones de la <i>Junta Eclesistica</i>—no -se bautizaban sino nios y enfermos; pero esto dur tres -cuatro meses, hasta que en un monasterio que se llama Quecholac, los -frailes se determinaron de bautizar cuantos viniesen, <i>no obstante lo -mandado por los obispos</i>. El mismo P. Motolina confiesa que en cinco -das (que estuvo en aquel monasterio) <i>otro sacerdote y yo bautizamos por -cuenta catorce mil y doscientos y tantos</i>...</p> - -<p>Fray Bartolom de Las Casas se dirigi a Espaa para obtener de -la Corona ciertas disposiciones que aligerasen el pesado yugo a que es<span class="pagenum"><a name="Page_548" id="Page_548">[548]</a></span>taban -sometidos los indios. Dominado por la misma idea, obtuvo—segn -Herrera—la orden en cuya virtud se dispuso la fundacin de la -Universidad de Mxico<a name="FNanchor_801" id="FNanchor_801" href="#Footnote_801" class="fnanchor">[801]</a>.</p> - -<p>Entretanto, el P. Motolina se hallaba en Tlascala (1539), en Telmacn -(1540), en Antequera (hoy Oajaca) (1541) y luego en Guatemala, -siempre ocupado en su santo ministerio y ya con el cargo de custodio.</p> - -<p>No deba estar quejoso el Padre Las Casas del recibimiento que -le hizo el monarca espaol. Ya tena preparado su viaje de vuelta a -Guatemala, cuando el presidente del Consejo de Indias le mand suspenderlo -por ser necesarias sus luces y su asistencia en el despacho -de ciertos negocios graves que pendan entonces en el Consejo. El ms -grave deba ser la formacin de las Ordenanzas antes citadas con el -nombre de las <i>Nuevas Leyes</i>.</p> - -<p>Poco despus el Padre Las Casas march a su obispado y tambin -por entonces (fines de octubre de 1545) el Padre Motolina abandonaba -Guatemala para dirigirse a Mxico. En tanto que este ltimo Padre se -atraa las simpatas de todos, aqul reciba por doquier insultos, hasta -el extremo que nunca le nombraban por su nombre, sino decan ese diablo -que os ha venido por obispo<a name="FNanchor_802" id="FNanchor_802" href="#Footnote_802" class="fnanchor">[802]</a>. El mismo Juan de Perera, maestrescuela -de la catedral de Chiapa, le llamaba traidor, enemigo de la -patria y mal hombre. Fray Bartolom se encamin a Ciudad Real a -pie, enfermo y a los 71 aos cumplidos, acompaado de su inseparable -y bondadoso Fray Vicente. Le recibieron mal y varias veces estuvo en -peligro su vida. Entonces se decidi a renunciar el obispado. Sali de -Ciudad Real en los comienzos de la Cuaresma de 1546, habiendo permanecido -un ao en aquella poblacin. Pas a Mxico, despidindose -antes de su grey, a la cual no volvi a ver, y acompaado de tres religiosos -de su orden y del maestrescuela Juan de Perera, que tiempo -atrs le haba llenado de ultrajes. Tampoco en aquella ciudad obtuvo -de los oidores de la Audiencia el respeto y consideraciones que l mereca.</p> - -<p>Reunidos los prelados, doctores y otras distinguidas personas para -la celebracin de una Junta eclesistica, manifestse en los debates -que la doctrina del Padre Las Casas obtena solemne sancin. Sin -embargo, por lo que a la esclavitud respecta, no conformes el prelado -y el virrey D. Antonio de Mendoza, tuvieron algunos disgustos. Fray -Bartolom, antes de renunciar el gobierno de su iglesia, nombr vicario -general al citado cannigo Juan de Perera (5 noviembre 1546) y<span class="pagenum"><a name="Page_549" id="Page_549">[549]</a></span> -con fecha del da siguiente se public, tiempo adelante, el <i>Confesonario, -Formulario de confesores o Instrucciones para los confesores</i>. Aunque se -dispuso que se mantuviere secreto el contenido del <i>Confesonario</i>, los -ms de los seglares—dice Remesal—tenan sus traslados, y como eran -tan rigurosas sus reglas pareciles que si por ellas eran juzgados a -ninguno se le poda dar la absolucin. No puede negarse que las reglas -eran muy severas, en particular la 1. y la 5., llegando a ser causa -de alboroto y de protesta general.</p> - -<p>Como paladn de los ms descontentos se manifest el Padre Motolina, -quien escribi una carta a Carlos V dicindole, entre otras cosas: -Por amor de Dios, ruego a V. M. que mande ver y mirar a los letrados, -as de vuestros Consejos como a los de las Universidades, si los conquistadores, -encomenderos y mercaderes desta Nueva Espaa estn en -estado de recibir el sacramento de la penitencia y los otros sacramentos, -<i>sin hacer instrumento pblico por escritura y dar sancin juratoria</i>, porque -afirma el de Las Casas que sin estas y otras diligencias no pueden -ser absueltos, y a los confesores <i>pone tantos escrpulos, que no falta -sino ponellos en el infierno</i>, y as es menester esto se consulte con el -Sumo Pontfice. Fijbase tambin en la administracin del bautismo -para deducir que no era posible seguir al pie de la letra los preceptos -del Padre Las Casas. En la carta del Padre Motolina se vea al misioro -que tema aventurar la salvacin del alma, nico fin de todos sus sacrificios -y desvelos; pero no sera aventurado afirmar que tambin se notaba -la enemiga del franciscano al dominico. Si los tributos de los indios -son y han sido, deca, mal llevados, injusta y tirnicamente (como afirma -el de Las Casas), <i>buena estaba la conciencia de V. M., pues tiene y lleva -V. M. la mitad o ms de todas las provincias</i>..., de manera, que la principal -injuria o injurias hace a V. M. y condena a los letrados de vuestros -Consejos, llamndolos muchas veces injustos y tiranos: y tambin -injuria y condena a todos los letrados que hay y ha habido en toda esta -Nueva Espaa, as eclesisticos como seculares, y a los presidentes y -Audiencias de V. M., etc. Todo lo que el P. Motolina haca valer en 2 -de enero de 1555, era exacta repeticin de lo que se dijo en principios -de 1547. Al lado del P. Motolina se pusieron dos hombres eminentes: -el Dr. Juan Gins de Seplveda, cronista y capelln del Emperador, y -el Dr. Bartolom Fras Albornoz, discpulo de D. Diego Covarrubias, -y profesor de Derecho civil de la Universidad de Mxico.</p> - -<p>Sin arredrarse, Fray Bartolom sali a la palestra, hizo examinar -de nuevo su <i>Confesonario</i>, que fu aprobado por los maestros Cano, Miranda, -Galindo, Sotomayor y Fray Francisco de San Pablo, logrando, -vencer al Dr. Seplveda; mas en Amrica no le favoreci la fortuna.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_550" id="Page_550">[550]</a></span> -El P. Motolina haba sido nombrado provincial de los franciscanos -(1548) y su influencia era cada da mayor. El Emperador mand a la -Audiencia de Mxico que recogiese todas las copias que circulaban -del <i>Confesonario</i>, hasta que el Consejo, encargado de la revisin, pronunciase -la sentencia. Ordense adems a Fray Bartolom que diera, -dentro de corto plazo, explicaciones ante dicho Consejo, sobre ciertos -puntos del <i>Confesonario</i>. El P. Motolina busc todos los manuscritos o -copias del citado libro, y las entreg al virrey D. Antonio de Mendoza, -quien las quem porque en ellas se contenan—segn aquel Padre—dichos -y sentencias falsas e escandalosas... Di Las Casas explicaciones -que se le pedan en <i>Treinta proposiciones</i> en forma de <i>tsis</i>, resumiendo -en ellas toda su doctrina teolgica, cannica y poltica. Explic -que el soberano imperio y universal principado y seoro de los reyes -de Castilla en las Indias, no era incompatible al que tenan los seores -naturales de ellas; dijo que los reyes de Castilla estaban obligados -a propagar el cristianismo, pero amorosa, dulce y caritativamente; -afirm que lo hecho por los espaoles en Amrica era injusto, inicuo, -tirnico y digno de todo fuego infernal, y, por consiguiente, nulo, -invlido y sin algn valor y momento de derecho. Y como fuera todo -nulo e invlido de derecho, por tanto, <i>no pudieron llevarles</i> (a los indios) -<i>un slo maraved de tributos justamente</i>, y, por consiguiente, <i>eran -obligados a restitucin de todo ello</i>. Denomin a las encomiendas y repartimientos, -como en otro lugar ya se dijo, pestilencia inventada por -el diablo para destruir todo aquel Orbe (Amrica), consumir y matar -aquellas gentes dl<a name="FNanchor_803" id="FNanchor_803" href="#Footnote_803" class="fnanchor">[803]</a>.</p> - -<p>Tambin el Dr. Seplveda no ceda en sus ataques a fray Bartolom. -ste, en la forma acostumbrada, ret a aqul a un combate literario, -ante una congregacin de letrados, telogos y juristas, presidida por -el Consejo Real de Indias, donde se disputara si contra la gente de -aquellos reinos (Amrica) se poda lcitamente y salva justicia, sin haber -cometido nuevas culpas, ms de las en infidelidad cometidas, mover -guerras que llaman conquistas. Compareci el Dr. Seplveda e -improvis elocuente discurso, al cual contest fray Bartolom con un -largo escrito que dur cinco sesiones. Admirablemente se defendi Las -Casas de los ataques de Seplveda y de rechazo atac al Padre Motolina, -defensor de la misma doctrina que haba expuesto el cronista y -capelln del Emperador. No reprob el Consejo las explicaciones dadas<span class="pagenum"><a name="Page_551" id="Page_551">[551]</a></span> -por el obispo, quien se retir despus con su compaero fray Rodrigo -de Ladrada al convento de San Gregorio, de Valladolid.</p> - -<p>Al mismo tiempo en Amrica arda el fuego de la discordia, llegando -a toda clase de extremos ambos partidos, el del Padre Motolina y -el del antiguo obispo de Chiapa. El Dr. Seplveda y fray Bartolom -de Las Casas, a disgusto de la Corona y del Consejo Real de Indias, -publicaron, el primero su <i>Apologa</i> (1550) y el segundo sus <i>Opsculos</i> -(1552), sealndose entre ellos el <i>Confesonario</i>. La impresin que la -ltima publicacin hizo en el nimo del Padre Motolina se manifiesta -por la carta ya citada y dirigida al Emperador con fecha 2 de enero -de 1555.</p> - -<p>Nuestra imparcialidad nos obliga a decir que por lo que respecta a -la conversin de los indios al cristianismo, si influy la palabra del -Apstol, fu la espada del conquistador la que derrib los dolos de los -altares. La sumisin al rey de Espaa y la conversin al Cristianismo -iban siempre unidas, las cuales se lograban, no por el convencimiento, -sino por la fuerza. Crean los infelices americanos que el bautismo les -pona a cubierto de persecuciones, de castigos y aun de la muerte, y -por ello, ignorando el significado de aquel acto—puesto que los misioneros -apenas tenan alguna idea de las lenguas indgenas—, se presentaban -en masa a recibir el agua bendita. Es evidente, pues, que el miedo -y no otra cosa impulsaba a los indgenas a desear y pedir el bautismo. -Veamos lo que dice el Padre Motolina del carcter de los indios: -Son—tales son sus palabras—pacientes, sufridos sobremanera, mansos -como ovejas; nunca me acuerdo haber visto guardar injuria; no saben -sino servir y trabajar. Sin rencillas ni enemistades pasan su tiempo -y vida, y salen a buscar el mantenimiento a la vida humana necesario, -y no ms<a name="FNanchor_804" id="FNanchor_804" href="#Footnote_804" class="fnanchor">[804]</a>. Si los misioneros daban el bautismo a los indios -sin exigir requisito alguno, los conquistadores sostenan que les bastaba -ligera idea de la religin cristiana: as Jernimo Lpez deca en -una carta al Emperador que el indio no tiene necesidad sino de saber -el <i>Pater noster</i> y el Ave Mara, Credo, Salve y Mandamientos, y no -ms, y esto simplemente, sin aclaraciones, ni glosas, ni exposiciones de -doctores, ni saber ni distinguir la Trinidad, Padre e Hijo y Espritu -Santo, ni los atributos de cada uno, pues no tenan fe para lo creer<a name="FNanchor_805" id="FNanchor_805" href="#Footnote_805" class="fnanchor">[805]</a>. -Pero qu ms? No slo—como ya sabemos—encomenderos y conquistadores -llegaron a sostener que los indios eran irracionales, sino tambin -jurisconsultos y telogos defendieron la misma proposicin, ya -para justificar las conquistas de las Indias, ya para disculpar la tira<span class="pagenum"><a name="Page_552" id="Page_552">[552]</a></span>na -de encomenderos y conquistadores, mereciendo aplausos sinceros -por la energa con que afirmaron la racionalidad de los indgenas los -Padres dominicos y franciscanos. Cuando los citados religiosos llegaron -a conocer el lenguaje de los naturales del pas, se dedicaron a la -predicacin, fundando iglesias y conventos, y al mismo tiempo derribando -adoratorios y destruyendo los dolos. No slo las Ordenes religiosas -citadas, sino despus los mercenarios y jesutas prestaron inmensos -servicios a la civilizacin y cultura del pas. Ellos ensearon a -los indgenas algunas artes y varios oficios. De tal modo se extendieron -las Ordenes religiosas en el Nuevo Mundo, que, limitndonos a -Nueva Espaa o Mxico, contaban con ms de 400 conventos, perteneciendo -200 a la religin franciscana, 90 a los dominicos y 70 a los -agustinos, sin sumar con estas fundaciones otros tantos partidos de -clrigos.</p> - -<p>Entre los prelados don Juan de Zumrraga y don Sebastin Ramrez -Fuenleal, el primero de Nueva Espaa y el segundo de Santo Domingo, -fundaron iglesias, hospitales y otras obras benficas. Las reuniones de -los obispos verificadas en 1537 y 1546, tan importantes en la historia -de Mxico, como los tres concilios de 1555, 1565 y 1585, fueron beneficiosos -para la disciplina de la Iglesia. Para mediados del siglo <span class="smcap">xvi</span>—escribe -el marqus de Lema—la jerarqua eclesistica se hallaba establecida -sobre la base de tres sedes metropolitanas: la de Santo Domingo, -en la Isla Espaola, creada en tiempos del obispo Fuenmayor, que -contaba como sufragneas las dicesis de la Concepcin o de la Vega, -Cuba, San Juan de Puerto Rico y Santa Marta; el arzobispado de Mxico, -establecido un ao antes de la muerte de Zumrraga, del que dependan -los obispados de Puebla de los Angeles, Jalisco, Mechoacn, -Guaxaca, Guatemala, Chiapa, Honduras y Nicaragua; y la sede metropolitana -de Lima o los Reyes, cuyas sufragneas eran las de Cuzco, -Quito y la inmensa provincia de los Charcas, el actual pas de La Plata<a name="FNanchor_806" id="FNanchor_806" href="#Footnote_806" class="fnanchor">[806]</a>. -(<a href="#Am">Apndice M.</a>)</p> - -<p>Comprendiendo los reyes que era necesario el establecimiento definitivo -de la jerarqua episcopal en Amrica, se dirigieron al Papa, quien -concedi a los Reyes Catlicos el seoro de las Indias y la posesin -de los diezmos que all se percibiesen. Despus que Alejandro VI hizo -tal concesin, Julio II estableci (15 noviembre 1504) la sede arzobispal -de <i>Yaguata</i> o <i>Santo Domingo</i> y las sufragneas de <i>Magna</i> y <i>Rayna</i>. El -28 de julio de 1508, el Papa, por la bula <i>Universalis Eclesi</i>, concedi a -los monarcas espaoles el patronato sobre todos los beneficios que exis<span class="pagenum"><a name="Page_553" id="Page_553">[553]</a></span>tiesen -en Amrica, y el 9 de abril de 1810 extendi el diezmo al oro, -plata y piedras preciosas, excludos de la concesin de los diezmos, ya -citados, por Alejandro VI. Despus de largas negociaciones, el Papa, -en 1511, otorg al Rey todo lo que peda, y en su virtud se establecieron -tres sillas episcopales, sufragneas de la metropolitana de Sevilla, -que eran: una en la Concepcin de la Vega, otra en Santo Domingo, y -la tercera en San Juan de Puerto Rico. En las citadas bulas descansa -el edificio del patronato real de las Indias.</p> - -<p>Los religiosos franciscanos llegaron los primeros al Nuevo Mundo; -despus fueron los dominicos y agustinos; tiempo adelante los mercenarios; -y en el ltimo tercio del siglo <span class="smcap">xvi</span> los jesutas. Entre los muchos -frailes que se distinguieron por su celo apostlico, mencionaremos, -adems de los Padres Las Casas y Motolina, al venerable fray Martn -de Valencia, a fray Domingo de Betanzos, a fray Toms Berlanga, a -Vasco Quiroga y a fray Bernardino de Sahagn; y entre los prelados, -gloria de la Iglesia catlica en el Nuevo Mundo, debe recordarse a Zumrraga, -arzobispo de Mxico, a Marroqun, obispo de Guatemala, y a -Valdivieso, obispo de Nicaragua.</p> - -<p>Algo censurable hallamos en las costumbres de varios conventos -(<a href="#An">Apndice N</a>), como tambin no fueron siempre algunos frailes buenos -y cariosos con los indgenas (<a href="#Ao">Apndice O</a>).</p> - -<p>Otro asunto no menos interesante y que ya se ha tratado en captulos -anteriores, se presenta ante nuestra vista: nos referimos a las -misiones jesuticas del Paraguay. Aunque lograron importancia no escasa -las Reducciones de los jesutas en Buenos Aires, Brasil, Uruguay, -Per y en otros puntos, donde la Compaa fij principalmente sus miradas -fu en el Paraguay. Las misiones del Paraguay, fundadas en los -comienzos del siglo <span class="smcap">xvii</span> por la Compaa de Jess y sostenidas durante -siglo y medio, son merecedoras de toda alabanza, o son, por el contrario, -dignas de acre censura? Desde que Felipe III, por cdula de -1608, resolvi que se procediese a la sumisin de los indios, convirtindoles -al cristianismo, de cuya misin se encargaron los jesutas,—pues -los dominicos, franciscanos, capuchinos y otras rdenes quedaron reducidas -a segundo lugar—fundaron Reducciones en todo el Paraguay. En -medio de aquellos bosques y en medio de aquellas tierras—dicen los -defensores de los jesutas—regadas por ros inmensos, se vea al hijo -de Loyola, sin temor a las fieras ni a los venenosos reptiles, ni a las -aves de rapia, ora para buscar al indio y convertirle, ora para sufrir -de l el martirio. El jesuta, con su ancho sombrero y negros hbitos, -con su crucifijo y el breviario, recorra los bosques, atravesaba los -pantanos, bajaba a los valles o se encaramaba a las escarpadas rocas y<span class="pagenum"><a name="Page_554" id="Page_554">[554]</a></span> -penetraba en las obscuras cuevas, no temiendo ser presa de las garras -del tigre, ni de las mordeduras de la serpiente, ni lo que era an peor, -de la glotonera del caribe y antropfago. Si esto suceda, el misionero -espiraba cantando un himno al Seor. Cuando los jesutas encontraban -a los salvajes, aqullos no tenan ms remedio que alimentarse lo -mismo que los ltimos, esto es, carne de caza cruda, ranas y otras cosas -repugnantes; tenan que dormir en ftidas cabaas, cazar, pescar y -cultivar la tierra como los salvajes, nico modo de atraerse a estos ltimos. -Atraerse a los salvajes! La historia de los jesutas registra 300 -mrtires durante el siglo <span class="smcap">xvii</span>.</p> - -<p>Haca tiempo que dominaba a los jesutas un pensamiento: civilizar -un pas del Nuevo Mundo slo por el cristianismo y no mediante la -fuerza; por la cruz y no por la espada. Comenzaron pidiendo a los reyes -que fuesen declarados libres todos aquellos indios que se atrajesen -los Padres, lo cual fu concedido, no sin disgusto y oposicin de los colonos. -Fijronse los jesutas en los estpidos y supersticiosos <i>guaranos</i>, -habitantes de la provincia de Guairo, quienes defensores acrrimos de -su terruo, sostuvieron largas y enconadas luchas con los espaoles y -portugueses. A los guaranos acudieron los misioneros ofrecindoles proteccin -contra los citados usurpadores. Aceptado el ofrecimiento, pudieron -anunciar los misioneros a su superior que doscientos mil indios -estaban decididos a recibir el bautismo. Caus admiracin en la corte -espaola que aquellos salvajes, tan belicosos con las armas reales, se -postraran ante los humildes hijos de San Ignacio.</p> - -<p>Empresa comenzada con tan buenos auspicios alent a los jesutas, -quienes procuraron apartar los indios de los espaoles, creyendo ms -fcil amansar al salvaje que moralizar al europeo. Persistiendo en la -misma idea, solicitaron del obispo y del gobernador que se les concediese -reunir a los indios cristianos en determinados lugares, independientes -en absoluto de las ciudades coloniales prximas, edificar iglesias y -no consentir, bajo ningn pretexto, que a los nefitos se les pudiera emplear -en servicio de los espaoles. De este modo se lograba que no se -reuniese a los indios en encomiendas, consiguiendo, en cambio, los Padres -italianos Cataldini y Maseti fundar la primera parroquia o <i>Reduccin</i> -de doscientas familias de guaranos en Loreto, a orillas del Parapaneme, -afluente del Paran. De la citada Reduccin escribe el P. Diego -de Torres lo que sigue:</p> - -<p>La Reduccin de... Nuestra Seora de Loreto... va creciendo mucho -en gente y fuera de otros muchos que se han venido ella, un pueblo -entero nos enbio pedir canoas para unirse con nosotros como lo hicieron -tan de raiz que ni un solo indio quedo en el pueblo para guarda de<span class="pagenum"><a name="Page_555" id="Page_555">[555]</a></span> -sus vastimentos y sementeras; y otro cacique principal prometi hacer -lo mesmo dexando por prendas de su amor y su palabra un sobrino que -tena para que le enseasen y baptizasen mientras vena l y toda su -gente. Ni creen menos en cristiandad y policia... Estan ansi nios como -nias muy expertos en la doctrina y cathecismo y los nios van leiendo -y escribiendo, aiudan Missa y cantan ya en ella, acuden cada dia - la doctrina, rean su rossario, cantan la letania de Nuestra Seora de -Loreto en la iglesia y ressan todos en sus casas por la maana y por la -tarde y convidan sus padres y todos los de su casa que ressen con -ellos y como lo hacen en voz alta, no parecen sino choros eclesiasticos -bien consertados y con la diligencia y continuacion de los hijos saben -ya sus padres las oras y por esto llaman graciosamente los nios sus -padres mis discpulos. Apenas se toca por la maanita la campana de la -oracin quando al momento comienssan por todas las casas ressar con -la puntualidad que si tubieran regla de ello, ni les a parecido los Padres -hasta agora sealarles fiscales, ansi por no ser necessario porque -en lo esencial sirven de esso los nios de la escuela que avisan de los -enfermos que ay, de los infieles, y de las criaturas recien nacidas para -baptizarlas, como por no ser pesados a estos indios tan en los principios.<a name="FNanchor_807" id="FNanchor_807" href="#Footnote_807" class="fnanchor">[807]</a> -Desde el ao 1593 a mediados del siglo diez y ocho se fundaron -33 parroquias o Reducciones, entre los guaranos, chiquitos y moxos, -los cuales recibieron una constitucin que no tena ejemplo en la historia. -La Iglesia era el centro de la Reduccin. Los nombres de las citadas -33 parroquias, eran: <i>A orillas del Paran</i>: San Ignacio Guaz, Santa -Mara de Fe, Santa Rosa de Lima, Santiago, Santos Cosme y Damin, -Corpus, Jess, Itapu, Candelaria, Santa Ana, Loreto, San -Ignacio Min y Trinidad.—<i>A orillas del Uruguay</i>: San Jos, San Carlos, -Apstoles, Concepcin, Santa Mara Mayor, San Francisco Javier, -Santos Mrtires, San Nicols, San Luis, San Lorenzo, San Miguel, San -Juan Bautista, San Angel, Santo Toms, San Francisco Borgia, Santa -Cruz y Yapey. <i>A orillas del Paraguay</i>: Beln. <i>En las selvas de Tarum</i>: -San Joaqun y San Estanislao. Luego, cuando Espaa coloc todos los -pueblos arrebatados a las misiones bajo el mando de un gobernador, la -capital del gobierno fu San Luis Gonzaga.</p> - -<p>Las casas de las Reducciones eran de piedra y tenan un solo piso; -estaban colocadas alrededor de la plaza pblica, donde tambin se hallaban -la iglesia, la casa de los jesutas, el arsenal, el granero y el hospicio -para los forasteros. La gobernacin de cada pueblo se confera a -un sacerdote y las funciones espirituales estaban desempeadas por un -teniente. Sacerdote y teniente dependan de un superior, a quien el<span class="pagenum"><a name="Page_556" id="Page_556">[556]</a></span> -Papa daba amplias facultades, aun para confirmar. El mismo gobernador -nombrado por el Rey, careca de autoridad ante el superior de la -misin. La ley era la voluntad del sacerdote, dependiendo completamente -de l los colonos.</p> - -<p>Los nios reciban la educacin en dos escuelas: en una aprendan -a leer y escribir, y en la otra la msica y el canto. Los misioneros -estudiaban la inclinacin de los nios y en su virtud los dedicaban a la -agricultura, a las artes de adorno o tiles, y tambin si alguno mostraba -inteligencia, le instruan en las ciencias y en la religin, sacando -de ellos magistrados y sacerdotes.</p> - -<p>Al rayar el alba la campana de la iglesia anunciaba la hora de levantarse. -Todos se dirigan al templo a dar gracias a Dios y despus -marchaban al trabajo; por la tarde la misma campana los reuna otra -vez en la iglesia, encaminndose, lo mismo que por la maana, a sus -calabozos.</p> - -<p>Adems de que a cada familia estaba asignada una porcin de tierra -para sus necesidades, tenan que cultivar la <i>posesin de Dios</i>, de -cuyo producto sacaban para el culto, para pagar el escudo de oro que -cada familia deba dar al rey de Espaa, para remediar la escasez o -las malas cosechas, para los gastos de la guerra, o mantener viudas, -hurfanos y enfermos. Cogase la cosecha en comn en los almacenes a -disposicin del sacerdote, evitando de este modo la avaricia y todas las -malas pasiones. En das determinados los misioneros distribuan lo necesario -para la vida a los jefes de familia; los das que no eran de ayuno -se reparta la carne en la carnecera. Estaba prohibido explotar las -minas, prohibicin que era una protesta contra los males causados por -dicha industria en otras partes. Salan los indios a sus faenas agrcolas -a son de msica, precedidos de la efigie del santo protector, que se colocaba -en una especie de cabaa.</p> - -<p>Las iglesias estaban bien cuidadas y los clices y dems objetos -necesarios para el culto eran de oro y plata, adornados a veces con -piedras preciosas. Las fiestas eran frecuentes y brillantes, no faltando -en ellas los fuegos artificiales.</p> - -<p>Para prevenir el libertinaje procuraban los misioneros que los indigenas -se casasen jvenes.</p> - -<p>El vestido de las mujeres consista en una camisola blanca, estrecha -por la cintura, suelto el cabello y los brazos y piernas desnudos. Los -hombres adoptaron el traje que usaban en Castilla.</p> - -<p>Una asamblea general de ciudadanos elega, siempre por influencia -del misionero, un cacique para la guerra, un corregidor para la administracin -de justicia, regidores y alcaldes para que cuidasen del buen<span class="pagenum"><a name="Page_557" id="Page_557">[557]</a></span> -gobierno de las obras pblicas. Haba adems otras autoridades nombradas -del mismo modo.</p> - -<p>Los delitos, que cometa de tarde en tarde el indgena, se castigaban, -la primera vez con una secreta reconvencin; la segunda con penitencia -pblica a la puerta de la iglesia; la tercera con azotes. Dcese -que no hubo ni uno que los mereciese. Al perezoso se le recargaba con -ms trabajo.</p> - -<p>Para la defensa de la <i>Reduccin</i> organizaron una milicia urbana de -infantera y caballera, cuyo nico destino era rechazar los ataques de -los enemigos. Pocas veces tuvieron que echar mano de las armas, pues -los enemigos se contentaban con vveres. Los mamelucos (mestizos) que -confinaban con las Reducciones, robaban a los nefitos y los vendan -como esclavos. Si algunos gobernadores del Paraguay, del Uruguay y de -la Plata no respetaron, con alguna frecuencia, a los misioneros, tambin -estos ltimos, de cuando en cuando, abusaron de su poder. Recordaremos -a este propsito que desde la Asuncin, con fecha 29 de mayo de -1629, D. Luis de Cspedes Xeria, gobernador del Paraguay, escribi -al Rey, dicindole la poca atencin que con l haban tenido los Padres, -vindose obligado a quitarles la jurisdiccin real. Se quejaba tambin -de los trminos en que se hallaban redactadas las cartas que de los misioneros -haba recibido<a name="FNanchor_808" id="FNanchor_808" href="#Footnote_808" class="fnanchor">[808]</a>.</p> - -<p>Sobre la Compaa de Jess y su poltica en el Paraguay, se han dirigido -graves censuras. Se ha dicho que los Padres se dejaban besar las -tnicas, que admitan a los salvajes al sacramento del Bautismo y aun -al de la Eucarista. Djose que el Paraguay era un pas sumamente rico, -y que los jesutas sacaban de l anualmente tres millones de cruzados. -Era opinin general que ocultaban ricas minas en lugares ocupados -por ellos. Se hallaba probado que ejercan el comercio y que traficaban -mucho, no negando que a veces supeditaban las glorias del cielo -a los intereses de la tierra.</p> - -<p>Dbase como cosa cierta que ellos y slo ellos haban sido los causantes -de la rebelin contra el tratado de Fernando VI con Portugal, -respecto al cambio de las siete colonias espaolas, por la portuguesa del -Sacramento. Decase en todos los tonos que los hijos de Loyola tenan -decidido empeo en depender lo menos posible de Espaa. El aislamiento -en que los jesutas pusieron las Reducciones y sus belicosos preparativos, -hicieron sospechar que aspiraban a formar un imperio independiente -de la madre patria. Acerca de este asunto, no se detuvo la imaginacin -de muchas gentes. Llegse a decir que estaban decididos a separarse -de Espaa, ya eligiendo un Rey, ya proclamando la Repblica.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_558" id="Page_558">[558]</a></span> -Tantas vulgaridades se dijeron, que reyes y pueblos se declararon -enemigos mortales de los hijos de San Ignacio.</p> - -<p>No negaremos que bien pudiera preguntarse: aquellos indios convertidos -obedecan al Rey o a los misioneros? Trabajaban en servicio del -pueblo o para enriquecer a los jesutas? Del mismo modo se presta a censuras -que aislasen sus Reducciones privndolas de la civilizacin europea, -como tambin lamentamos su egosmo al querer prolongar ms de -lo debido la infancia de los indgenas. Nosotros—como varias veces hemos -escrito—creemos que los gobiernos patriarcales son convenientes -para civilizar a los pueblos, as como afirmamos que son perjudiciales -cuando dichos pueblos tienen conciencia de su destino.</p> - -<p>Si todo esto es cierto, tambin lo es que ellos fundaron colegios en -Mxico, Per, Chile y en otros puntos; ellos penetraron en los salvajes -territorios de Sonora y California, en los espesos bosques de Tucumn, -en las mrgenes de los ros Mamor y Magdalena, y hasta en las montaas -donde tienen su origen el Amazonas y el Pilcomayo. No olvidemos -que ellos regaron con su sangre los establecimientos de los franceses -en el Canad, los de los portugueses en el Brasil y los de los espaoles -en todas las Indias.</p> - -<p>Acerca de la obra jesutica en el Brasil, merece atencin profunda -la realizada por el Padre Anchieta, ya citado en el <a href="#CAPITULO_XXIX">captulo XXIX</a>. -Hablaba dicho Padre varias lenguas de los tapuyas y de los tups; compuso -la primera gramtica guaran. El escritor brasileo Pereira da -Silva escribe de l lo siguiente: Inmensa fu la fama que consigui -por sus trabajos. No slo le veneraban y le respetaban los portugueses -y los mamelucos (mestizos de portugueses e indias), sino que tambin -los salvajes dejaban sus ranchos y selvas y corran al templo. Cuntos -prodigios, a que las crnicas de la poca llaman milagros, ejecut -Jos d'Anchieta ante los atnitos salvajes! Cuntas veces, yendo a -buscarlos en sus escondidos asilos, penetrando en sus enmaraados bosques, -cruzando profundos ros, subiendo inaccesibles sierras y hablando -con los mosacs (jefes de las tribus), consigui con su elocuencia -convertirlos a la religin catlica y a la vida civilizada! Las memorias -contemporneas declaran los servicios que prest, atrayendo en Piratininga -innumerables salvajes y fundando en los alrededores diferentes -aldeas de indios conversos, que fiaron su porvenir a la sociedad civil y -religiosa y al gobierno de los Padres de la Compaa. Un escritor portugus -le llama el ms santo, el ms til y el mejor de los misioneros. -Los colonos y los indios le denominaban el Francisco Javier de Occidente. -En particular, para los indgenas el Padre Anchieta era, ms -que un misionero, un dolo; ms que un sacerdote, un santo. Tambin<span class="pagenum"><a name="Page_559" id="Page_559">[559]</a></span> -otros Padres jesutas siguieron las huellas del Padre Anchieta. Este -virtuoso misionero falleci en Beritigh (junio de 1597), siendo gobernador -Francisco de Souza.</p> - -<p>Obliga la imparcialidad a decir que los colonos consideraban como -bestias a los indios, y los misioneros como hombres. Por esta razn se -despoblaban las ciudades y las misiones crecan. Cmo salvar al indgena—pues -los campos necesitaban cultivarse—de las garras de los -agricultores? Los jesutas, siguiendo el ejemplo de los dominicos—como -en otros captulos se dijo—discurrieron la trata de negros, obteniendo -privilegio para sacar de la costa de Africa y llevar al Brasil tres buques -cargados de esclavos cada ao. La Compaa salvaba a sus nefitos; -pero sacrificaba otra raza, no menos merecedora de los consuelos -del Cristianismo.</p> - -<p>Sera injusticia negar que ellos, con admirable paciencia y grandes -trabajos, educaron y organizaron pueblos de indios, consiguiendo moldear, -como si fuera de cera, el espritu de los indgenas. Teniendo siempre -presente el fin religioso, cambiaban entre s sus productos, compraban -lo necesario y cultivaban la tierra para todos. Cuidaban mucho la -ganadera y estudiaron algo la fauna y la flora. Usaron el chocolate y -la quina. No olvidaron otras industrias. Descubrieron nuevas tierras. -Fijronse tambin en las disciplinas del espritu, y en sus imprentas -imprimieron diccionarios y trabajos filolgicos, geogrficos, histricos, -etctera.</p> - -<p>Conviene tener presente las palabras del historiador norteamericano -Dawson: Es imposible—dice—no admirar el valor, sagacidad y piedad -de los jesutas. Marchaban slos a las tribus de indios salvajes, vivan -entre ellos, aprendan sus lenguas, les predicaban, cautivaban sus -imaginaciones con la pompa de las ceremonias religiosas, los bautizaban -y los excitaban a abandonar el canibalismo y la poligamia. Infatigables -y sin miedo, se internaban en sitios en los cuales nunca haba penetrado -hombre blanco.</p> - -<p>Al ser expulsados los jesutas del Paraguay, cay hasta el abismo -la Arcadia Guarantica, pues faltaba la religin que sostena la vida de -aquella sociedad. En los comienzos del siglo <span class="smcap">xix</span>, los treinta pueblos -que haban formado el gobierno teocrtico, eran montones de ruinas. -La obra de dos siglos desapareci en pocos aos, quedando nicamente -grato recuerdo, si no en la memoria de los hombres, en las pginas de la -historia.</p> - -<p>Por lo que se refiere al Patronato real eclesistico, en Cdula dada -en el Escorial a 1. de junio de 1574, se dice: Como sabeis, el derecho -de Patronato Eclesistico Nos pertenece en todo el estado de las In<span class="pagenum"><a name="Page_560" id="Page_560">[560]</a></span>dias, -as por haberse descubierto y adquirido aquel nuevo Orbe, y edificado -y dotado en l las Iglesias y Monasterios nuestra costa, y de -los Reyes Catlicos nuestros antecesores, como por habernos concedido -por Bulas de los Sumos Pontfices, concedidas de su <i>propio</i> motu<a name="FNanchor_809" id="FNanchor_809" href="#Footnote_809" class="fnanchor">[809]</a>. -Esto mismo se repite en otra Cdula de 1591, segn copiamos a continuacin: -Por cuanto pertenecindome, como me pertenece, por derecho -y Bula Apostlica, como Rey de Castilla y Len, el Patronato -de todas las Iglesias de las Indias Occidentales, y la presentacin -de las dignidades, Canongas, Beneficios, Oficios, y otras cualesquier -prebendas Eclesisticas de ellas, etc.<a name="FNanchor_810" id="FNanchor_810" href="#Footnote_810" class="fnanchor">[810]</a>. Slo los reyes de Castilla y -Len tenan el derecho de edificar Iglesias y Monasterios en las Indias, -y de presentar Arzobispos, Obispos, Prebendados y Beneficiados idneos -para todas ellas. La presentacin de los Prelados se llevara a -Roma para que fuesen confirmados por el Papa dentro del ao de su -vacante, y la de los otros beneficios inferiores se presentara ante los -ordinarios dentro de diez das<a name="FNanchor_811" id="FNanchor_811" href="#Footnote_811" class="fnanchor">[811]</a>.</p> - -<p>Cuando, a mediados del siglo <span class="smcap">xvii</span>, escribi Solrzano su libro titulado -<i>Poltica Indiana</i>, haba en las Indias cinco iglesias metropolitanas -y 28 sufragneas. La arzobispal de la <i>Espaola</i> o <i>Santo Domingo</i> tena -por sufragneas la de <i>Cuba</i>, <i>Puerto Rico</i>, <i>Caracas</i> o <i>Venezuela</i> y la <i>Abada -de Jamaica</i>. La arzobispal de <i>Santa Fe de Bogot</i> tena por sufragneas -la de <i>Cartagena</i>, <i>Santa Marta</i> y <i>Popayn</i>. La arzobispal de <i>Mxico</i> -tena por sufragneas la de <i>Tlaxcala</i> o <i>Puebla de los Angeles</i>, la de -<i>Guaxaca</i> o <i>Antequera</i>, la de <i>Mechoacn</i>, <i>Yucatn</i>, <i>Guatemala</i>, <i>Chiapa</i>, -<i>Nueva Galicia</i> o <i>Guadalajara</i>, <i>Nueva Vizcaya</i>, <i>Honduras</i> o <i>San Salvador</i>. -La arzobispal de <i>Lima</i> o de los <i>Reyes</i> tena por sufragneas la -de <i>Panam</i>, <i>Quito</i>, <i>Trujillo</i>, <i>Guamanga</i> y <i>Arequipa</i>; adems otras dos -que caen en la provincia o reino de Chile, llamadas <i>Santiago</i> y <i>la Concepcin</i>. -La arzobispal de la <i>Plata</i> o <i>las Charcas</i> tena por sufragneas -la de la <i>Paz</i>, <i>Tucumn</i>, <i>Santa Cruz de la Sierra</i> o la <i>Barranca</i>, <i>Ro de -la Plata</i> o <i>Buenos Aires</i> y <i>Paraguay</i><a name="FNanchor_812" id="FNanchor_812" href="#Footnote_812" class="fnanchor">[812]</a>.</p> - -<p>Diferentes cambios y mudanzas sufri la divisin eclesistica. Hubo -un tiempo en que haba arzobispados en <i>Mxico</i>, <i>Bogot</i>, <i>Santiago de -Cuba</i> (antes de Santo Domingo), <i>Lima</i>, <i>Charcas</i>, <i>Guatemala</i> y <i>Caracas</i>. -Bajo el arzobispado de <i>Mxico</i> se hallaban los obispados de <i>Puebla de -los Angeles</i>, <i>Oajaca</i>, <i>Mechoacn</i>, <i>Guadalajara</i>, <i>Yucatn</i>, <i>Durango</i>, <i>Nuevo-Len</i> -y <i>Sonora</i>; bajo el de <i>Bogot</i> los de <i>Popayn</i>, <i>Cartagena</i>, <i>Santa -Marta</i> y <i>Maracaibo</i>; bajo el de Santiago de Cuba el de la <i>Habana</i> y<span class="pagenum"><a name="Page_561" id="Page_561">[561]</a></span> -<i>Puerto Rico</i>; bajo el de <i>Lima</i> los de <i>Cuzco</i>, <i>Arequipa</i>, <i>Trujillo</i>, <i>Guamanga</i> -y <i>Mainas</i>, adems de los de <i>Quito</i> y <i>Cuenca</i> correspondientes a la -Presidencia de Quito, el de <i>Panam</i> de Nueva Granada, y los de <i>Santiago</i> -y la <i>Concepcin</i> correspondientes a la Capitana general de Chile; -bajo el de <i>Charcas</i> los de la <i>Paz</i>, <i>Santa Cruz de la Sierra</i>, <i>Paraguay</i>, -<i>Tucumn</i>, <i>Buenos Aires</i> y <i>Salta</i>; bajo el de <i>Guatemala</i> los de <i>Comaycua</i>, -<i>Nicaragua</i> y <i>Chiapa</i>; y bajo el de <i>Caracas</i> el de <i>Guayana</i>.</p> - -<p>Pasando a otro asunto haremos notar que en todas las Iglesias catedrales -haba dignidades (<i>Den</i>, <i>Arcediano</i>, <i>Chantre</i>, <i>Maestrescuela</i> y -<i>Tesorero</i>), diez cannigos, seis racioneros y seis medio racioneros, dos -curas para la parroquia de la Iglesia, seis capellanes y seis aclitos; -tambin existan los oficios de <i>organista</i>, <i>pertiguero</i>, <i>mayordomo</i>, <i>cancelario</i> -y <i>perrero</i><a name="FNanchor_813" id="FNanchor_813" href="#Footnote_813" class="fnanchor">[813]</a>.</p> - -<p>Los arzobispos y obispos estaban en la obligacin de defender a los -indios que injustamente fuesen vejados por negligencia, ausencia notoria -injusticia de los jueces seglares<a name="FNanchor_814" id="FNanchor_814" href="#Footnote_814" class="fnanchor">[814]</a>.</p> - -<p>El poder de la Corona en asuntos religiosos no poda ser mayor, tal -vez a veces fu ms de lo conveniente. Habremos de recordar que las -Bulas Pontificias no podan pasar a Amrica sin el <i>exequatur</i> del Consejo -de Indias. Las iglesias, monasterios y hospitales haban de erigirse -con acuerdo de las Ordenanzas Reales. Los eclesisticos no podan -pasar a las colonias sin obtener antes el permiso del Rey. De modo, -que la Iglesia catlica en Amrica dependa, lo mismo en lo referente -a las personas que a los cargos o dignidades, de los monarcas sus patronos. -El Patronato Eclesistico, pues, fu poderoso y eficaz agente -para mantener bajo el dominio de los reyes espaoles los dilatados y -distantes territorios de las Indias.</p> - -<p>Por lo que respecta al clero colonial se hallaba organizado como el -de la pennsula, difiriendo slo por el medio en que se mova. Los <i>curas</i> -desempeaban el trabajo parroquial en las ciudades espaolas, los <i>doctrineros</i> -(sacerdotes) enseaban la doctrina y administraban los sacramentos -en las aldeas de los indios, y los <i>misioneros</i> predicaban el evangelio -en tierras salvajes. El clero secular dependa de los obispos de -sus respectivas dicesis, los cuales se reunan en <i>Concilios</i> provinciales -para dar unidad al culto y disciplina eclesistica. Muchos obispos fueron -varones de grandes virtudes; no pocos clrigos espaoles y criollos -cumplieron con su deber, como tambin los misioneros, teniendo que lamentar -y censurar la conducta mundana de los que se separaban de la -doctrina de la Iglesia. Sentimos tener que decir que no era corto el n<span class="pagenum"><a name="Page_562" id="Page_562">[562]</a></span>mero -de clrigos sensuales, codiciosos, regalones y perturbadores de la -paz de los pueblos. No respetaban ni hacan caso de los jueces seglares, -llegando su atrevimiento a no respetar tampoco la autoridad de los -prelados<a name="FNanchor_815" id="FNanchor_815" href="#Footnote_815" class="fnanchor">[815]</a>.</p> - -<p>Podan dividirse los curatos en dos clases: unos estaban administrados -por clrigos, y otros por religiosos regulares. Los curatos de -clrigos se provean por oposicin; los de los regulares mediante terna -para que eligiese el vice-patrono. Unos y otros procuraban enriquecerse; -pero ms los ltimos, lo cual provena de la poca seguridad que tenan -en desempearlo mucho tiempo. Debemos hacer una excepcin: la Compaa -de Jess cumpla mejor con su instituto y los Padres eran ms -celosos, prudentes, justos y morales.</p> - -<p>Respecto al establecimiento del Tribunal de la Inquisicin, ya sabemos -el celo y cuidado que pusieron los Reyes Catlicos D. Fernando y -D. Isabel, celo y cuidado que continuaron sus sucesores. Desde que se -descubrieron y poblaron las Indias Occidentales se encarg a sus primeros -obispos por el cardenal de Toledo e inquisidor general que procediese -en sus respectivos distritos en las causas de la Fe, no slo como -pastores de sus ovejas, sino tambin por la delegada de inquisidores -apostlicos que l les daba y comunicaba. Se dispuso del mismo modo -que los gobernadores y justicias seglares no se entrometiesen en hacer -oficios de inquisidores, ni los dichos prelados conociesen, por va de -inquisicin, de cosas que no fuesen graves, y que para ello los gobernadores -y ministros les diesen todo favor<a name="FNanchor_816" id="FNanchor_816" href="#Footnote_816" class="fnanchor">[816]</a>. Tiempo adelante pareci -conveniente y aun necesario que se pusiesen tribunales de la <i>Inquisicin</i> -o del <i>Santo Oficio</i>, a imitacin de los establecidos en Espaa. -Crese por Real cdula de 25 de enero de 1569, para mantener en las -colonias la pureza de la fe y evitar la comunicacin de los espaoles -con los herejes y los sospechosos de hereja, cuyas doctrinas <i>deba castigar -y extirpar, evitando que se propagaran y esparcieran</i> en el Nuevo -Mundo. Erigironse dos tribunales: uno en la ciudad de Lima o de los -Reyes, cabeza o corte de las provincias del Per, que comenz a funcionar -en 1570; y otro en <i>Mxico</i>, metrpoli de las provincias de la Nueva -Espaa, que comenz a funcionar en dicha capital en 1571.</p> - -<p>Para la creacin de los tribunales de Lima y Mxico se hallan dos -Provisiones Reales de Felipe II, dadas en Madrid a 16 de agosto de -1570, y en ellas se refieren los motivos que obligaron a erigirlos. Muchos -fueron los privilegios y prerrogativas de que gozaron en todos -tiempos los inquisidores.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_563" id="Page_563">[563]</a></span> -Despus, comprendiendo que tan alto ministerio no se poda ejercer -convenientemente por la distancia de las provincias, se erigi otro -tribunal en <i>Cartagena</i> (Nueva Granada), cuya ereccin se hizo reinando -Felipe III y siendo inquisidor general D. Bernardo de Rojas, arzobispo -de Toledo, el ao de 1610. Las Reales cdulas se despacharon en -Valladolid a 8 de marzo del citado ao, y tuvo jurisdiccin en el virreinato -de Santa Fe y en las capitanas generales de Venezuela, Cuba -y Puerto Rico. Pocas veces se aplic la muerte en la hoguera, lo cual -viene a indicar que sus procedimientos all no fueron tan crueles como -en Espaa. En los Autos de fe celebrados en Lima desde el ao 1573 -al 1736, slo se quemaron 30 procesados, pues los restantes fueron condenados -a azotes, reclusin, galeras o destierro. Casi lo mismo que en -Lima sucedi en Mxico. Las principales vctimas de la inquisicin fueron -los protestantes extranjeros, los judos y judaizantes espaoles -portugueses, los denunciados como brujos o magos, los blasfemos y los -bgamos. Fu poderoso auxiliar el Santo Oficio de la poltica de aislamiento -seguida por nuestros reyes en sus posesiones de Indias. Teman -los extranjeros con razn caer en manos del Santo Oficio. Extrem sus -rigores en la prohibicin de libros, considerando a algunos herticos y -a otros revolucionarios, desde el punto de vista poltico. Todava tenan -ms odio a los que en el siglo <span class="smcap">xviii</span> exponan doctrinas sensualistas -o ideas enciclopedistas; en una palabra, a los que de algn modo se -separaban, en poltica, del absolutismo, y en religin, del escolasticismo. -Nada consigui la inquisicin, pues ni pudo contener los extravos -ni las inmoralidades de la masa inculta, como tampoco logr contener -la propagacin de la heterodoxia protestante y del enciclopedismo filosfico. -No tuvo el Santo Oficio jurisdiccin sobre el indio. Gozaban los -indgenas de los privilegios concedidos por el derecho eclesistico a los -miserables y rsticos por su simplicidad, menor malicia e imperfecto -conocimiento.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_564" id="Page_564">[564]</a></span></p> - -<h3 id="CAPITULO_XXXIV">CAPITULO XXXIV</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Cultura del Canad antes de pasar al dominio de Inglaterra -y cultura de los Estados Unidos antes de su independencia.—La -Universidad.—Madame de la Peltrie y madame -Guyard: convento de las ursulinas.—Instituto de segunda -enseanza y escuelas.—M. Bourgeoys: congregacin de Notre -Dame.—Comunidades religiosas.—Seminario de Laval.—Libros -de descubrimientos e historias.—Cantos populares.—Instruccin -primaria.—Escuelas catlicas y protestantes.—Relaciones -entre las colonias de los Estados Unidos y la -metrpoli.—Las primeras letras.—Colegio de Newton.—Primera -prensa de imprimir.—Escuela e imprenta en Filadelfia.—Cultura -en las Carolinas.—Universidad de Virginia.—Colegios.—Primera -escuela de medicina.—La Gaceta -de Georgia.—Progreso en todas las colonias.—Las bellas -artes en el Canad y en los Estados Unidos.—La industria -en el Canad y en los Estados Unidos.—Minas de Nova -Scotia.—Riqueza forestal.—Prosperidad del comercio en -los Estados Unidos.—Los americanos enfrente de los ingleses.</span></p> - -<p class="p2">Cuando el Canad pas al poder de Inglaterra, ya haban adquirido -all grandes adelantos las ciencias, las letras y la instruccin pblica. -Era natural que as sucediese, dada la continua comunicacin del Canad -con Francia. El 1635 se fund en Quebec una especie de Universidad, -anterior en un ao a la de Harvard. Corra el 1639, y llegaron -de Francia dos seoras de clase distinguida, con el objeto de dedicarse -a la enseanza y a obras de caridad. Llambanse Madame de la Peltrie -y Madame Guyard, ms bien conocida la ltima con el nombre de -Madre de la Encarnacin. De ellas ha quedado un monumento digno de -toda alabanza, como es el convento de las Ursulinas de Quebec, donde -se han educado generaciones de nias, en particular franco-canadienses. -El 1640 se estableci un Instituto de segunda enseanza y una escuela -para los hijos de los hurones.</p> - -<p>En 1641, M. de Maisonneuve condujo a Montreal hombres decididos -y deseosos de fundar all una colonia completamente cristiana. Ape<span class="pagenum"><a name="Page_565" id="Page_565">[565]</a></span>nas -haban pasado doce aos, cuando la hermana Margarita Bourgeoys -estableci en Montreal la Congregacin de <i>Notre Dame</i>, para la educacin -de nias, que tuvo fama universal. Por entonces, Jernimo de la -Danversire, asentista de contribuciones en la ciudad y territorio de -La Fleche (Anjou) y Juan Olier, clrigo de Pars, acordaron fundar en -Montreal las comunidades religiosas siguientes: una de sacerdotes seculares, -que se ocupara en la direccin de los colonos y en la conversin -de los indgenas; otra de monjas para cuidar los enfermos; y la -tercera, para ensear la doctrina cristiana a los nios de europeos e indios. -Sobre todos los establecimientos de enseanza, figura en primera -lnea el Seminario fundado en Quebec por el obispo Laval, y que siglo -y medio despus se transform en la gran Universidad conocida hasta -nuestros das con el nombre de <i>Laval</i>.</p> - -<p>Los primeros libros escritos por exploradores y misioneros catlicos -tratan de descubrimientos, tradiciones e historia. Champlain, fundador -de la ciudad de Quebec, escribi, entre otras obras, curiosa historia -de su primer viaje. Lascarbot, que tanta y tan importante parte -tuvo en la colonizacin de Acadia (Nueva Escocia), public una interesante -y completa historia de Nueva Francia, y despus una coleccin -de poemas con el ttulo de <i>Les muses de la Nouvelle France</i>. El jesuta -P. Charlevoix, entre famosa plyade de escritores, ocupa el primer lugar -por su <i>Histoire et description gnrale de la Nouvelle France</i>. De este -perodo han quedado multitud de cantos populares de origen bretn o -normando, los cuales, poco a poco, tomaron el carcter propio del pas -en que se hallaban trasplantados. Algunos de dichos cantos tienen no -poca delicadeza y dulzura<a name="FNanchor_817" id="FNanchor_817" href="#Footnote_817" class="fnanchor">[817]</a>.</p> - -<p>La instruccin pblica se extendi por todo el pas, lo mismo en las -grandes que en las pequeas poblaciones, lo mismo en las ciudades que -en los campos. La instruccin primaria era y es obligatoria en todas las -provincias canadienses, ya catlicas, ya protestantes. El Consejo que -preside la organizacin de las escuelas catlicas se compone de los obispos -de la provincia, vocales por derecho propio, y cierto nmero de seglares -nombrados por el gobierno. Las escuelas de segunda enseanza -son en su mayor parte colegios y <i>conventos</i>, donde dan la instruccin -casi siempre individuos del clero y hermanas de la caridad. La Universidad -principal y ms antigua del Canad es catlica, y su Facultad -ms concurrida es la de Teologa. Los protestantes, a su vez, tienen el -derecho de organizar sus escuelas confesionales. Dirige y paga esta en<span class="pagenum"><a name="Page_566" id="Page_566">[566]</a></span>seanza -una comisin protestante nombrada por el gobierno; pero la -minora religiosa de cada municipio, si no se halla satisfecha de la administracin -escolar, tiene derecho a elegir sndicos especiales para la -gestin de sus intereses. Las escuelas de segunda enseanza y las Universidades -protestantes estn dirigidas por el gobierno. Los inspectores -de las escuelas catlicas son catlicos, y los de las protestantes son -protestantes. Aunque la subvencin del gobierno es algo mayor para -la enseanza protestante que para la catlica, la igualdad de derechos -es la misma entre ambas confesiones, siendo tambin la misma entre las -dos lenguas. A veces se originan serios conflictos, clamando los unos -contra el poco caso que hacen los maestros del idioma dominante en la -provincia, y reivindicando los otros el derecho de dar la enseanza como -les conviene. La opinin que parece prevalecer poco a poco en el <i>Ontario</i> -es dar un carcter puramente laico a las escuelas y hacer obligatorio -el estudio de la lengua inglesa, conforme al precedente que suministra -la provincia de <i>Manitoba</i>, donde sostenan igual lucha las escuelas -protestantes inglesas y las escuelas catlicas francesas<a name="FNanchor_818" id="FNanchor_818" href="#Footnote_818" class="fnanchor">[818]</a>.</p> - -<p>En suma, si la cultura en el Canad es inferior a la de los Estados -Unidos, quiz sea superior a la de las Repblicas del Sur y del Centro -de Amrica. All viven en cordiales relaciones ingleses y franceses, protestantes -y catlicos. El catolicismo se halla muy extendido en la provincia -de Quebec, especialmente en la capital citada y en Montreal. -Considerablemente aumenta la cultura cientfica y literaria, siendo -focos de luz las Universidades de Otawa y de Montreal.</p> - -<p>Pasando a otro asunto, conviene no olvidar que conforme se iban -extendiendo los ingleses por el territorio de lo que despus se llam -Repblica de los Estados Unidos, la civilizacin y la cultura adquiran -mayor desarrollo. Las relaciones entre las colonias y la metrpoli fueron -cada da mayores, progresando al mismo tiempo la instruccin pblica, -las ciencias y las letras. Muchos de los fundadores de Nueva Inglaterra -eran hombres de bastante ilustracin, adquirida en las Universidades -de la Gran Bretaa y que deseaban extender en aquellas lejanas -tierras. Ellos abrieron escuelas gratutas o de primeras letras o de -gramtica.Establecieron—escribe el historiador Spencer—una especie -de colegio prctico en Newton, arrabal de Boston, que fu dotado -por Mr. John Harvard, cuando ocurri su fallecimiento en 1638, con su -librera y la mitad de su hacienda, dndose a este colegio el nombre de -su generoso bienhechor, y a la localidad que ocupaba, el de Cambridge, -en conmemoracin de la famosa Universidad de Inglaterra. Por concesiones -y donaciones anuales de varios individuos, el nuevo colegio se<span class="pagenum"><a name="Page_567" id="Page_567">[567]</a></span> -vi habilitado para echar los cimientos de su futura preponderancia. -En Cambridge fu donde, hacia el ao 1640, se sent la primera prensa -para imprimir que se conoci en Amrica<a name="FNanchor_819" id="FNanchor_819" href="#Footnote_819" class="fnanchor">[819]</a>.</p> - -<p>En los primeros aos de la segunda mitad del siglo <span class="smcap">xvii</span> la poblacin -de Maryland aument en riqueza, podero y cultura.</p> - -<p>El cuquero Guillermo Penn fund el Estado de Pensylvania. Lleg -a Amrica el ao 1682, y el 1683 ech los cimientos de la ciudad del -amor fraternal, <i>Filadelfia</i>, que, si por lo pronto se compuso de cuatro -chozas, a los dos aos contaba con 600 casas. Ninguna otra colonia se -desarroll tan rpida y vigorosamente. En el ao 1687 comenz a funcionar -en Filadelfia una prensa de imprenta, y en 1689 una escuela -pblica.</p> - -<p>En los ltimos aos del siglo <span class="smcap">xvii</span> fueron notables los adelantos -realizados por las Carolinas, lo mismo por su cultura que bajo el punto -de vista material.</p> - -<p>La capitalidad de Virginia pas, en el ao 1696, a <i>Williamsburg</i>, -cuyo nombre tom del rey Guillermo III de Orange. Tan poca importancia -tuvo Williamsburg como Jamestown, la capital primera. Tampoco -di esplendor a la segunda capital el <i>Colegio de Guillermo y Mara</i> -o Universidad, fundado a instancia del reverendo Santiago Blair, -natural de Escocia, e inaugurado en el ao 1700. En el Colegio se enseaba -la Filosofa, Teologa, idiomas, artes, etc., y se compona de un -director y seis profesores. De dicho Colegio o Universidad deca un estudiante -treinta aos despus lo siguiente: Aqu tenemos una Universidad -sin claustro y sin estatutos, una Biblioteca sin libros y un rector -sin sueldo. No es de extraar, pues, que los colonos ricos enviasen -sus hijos al extranjero para hacer all sus estudios; pero durante las -guerras intercoloniales progresaron mucho las colonias, siendo extraordinario -este progreso luego que se firm la paz entre Francia e Inglaterra -(noviembre de 1762).</p> - -<p>Hace recordar Spencer en su <i>Historia de los Estados Unidos</i> que el -colegio de Rhode-Island, conocido ahora con el nombre de Universidad -de Brown, se estableci primero en Warren el ao 1764, trasladndose -a Providencia el 1770. Tanto el colegio de Rutger como el de Darmouth, -creados, aqul el 1770, y el segundo el 1771, llegaron a organizar -nueve colegios ms, dirigidos tres por los <i>episcopales</i>, otros tres por los -<i>congregacionistas</i>, y los restantes por los <i>presbiterianos</i>, <i>holandeses reformados</i> -y <i>baptistas</i><a name="FNanchor_820" id="FNanchor_820" href="#Footnote_820" class="fnanchor">[820]</a>.</p> - -<p>La aficin a las ciencias y a las letras creci rpidamente. Los co<span class="pagenum"><a name="Page_568" id="Page_568">[568]</a></span>legios -se llenaron de estudiantes. Luego, por las iniciativas de Morgan -y Shippen, ambos naturales de Pensylvania, se estableci una escuela -de Medicina, primera institucin de esta clase en Amrica. El doctor -Francis en el aniversario que se verific en febrero de 1856, dice que -Nueva York es la ciudad que primero organiz una facultad completa -de Medicina durante nuestras relaciones coloniales con la Gran Bretaa. -El colegio del Rey fu el primer instituto de Amrica que en el -ao 1767 confiri el grado de doctor en Medicina<a name="FNanchor_821" id="FNanchor_821" href="#Footnote_821" class="fnanchor">[821]</a>. De igual modo el -estudio de las leyes adquiri verdadera y singular importancia.</p> - -<p>En la colonia de Georgia se public, ao 1763, el primer diario, que -se intitul <i>Gaceta de Georgia</i>.</p> - -<p>En suma, las trece colonias cultivaron con asiduidad y constancia -todos los ramos del saber. New-Hampshire, Massachusetts-Bay, Rhode-Island, -Connecticut, Delaware, Nueva-York, Nueva Jersey, Pennsylvania, -Carolina del Norte, Maryland, Virginia, Carolina del Sur y -Georgia, unas ms y otras menos, dieron paso de gigante en el camino -del progreso, pudiendo decir en la <i>Declaracin de la Independencia</i> las -siguientes palabras: Las colonias unidas son y tienen derecho a ser -Estados libres e independientes, sin sujecin alguna a la Corona de la -Gran Bretaa, debiendo, en su consecuencia, romperse los lazos polticos -que con ella nos unan.</p> - -<p>Si las bellas artes apenas se cultivaron por los primeros habitantes -del Canad y de los Estados Unidos, tiempo adelante los franceses e -ingleses algo hicieron en sus respectivos pases; pero el americano, entregado -antes como ahora a constantes preocupaciones de orden material -y a una vida sumamente agitada, no tuvo el espritu libre para -dedicarse al cultivo de la belleza. En general, las bellas artes se comprendan -poco en el Canad y en los Estados Unidos, a causa tambin -de que la educacin primera no la preparaba ni diriga hacia las delicadezas -y refinamientos del arte. Fijbase en la prosperidad material, -que haba aumentado mucho, y no echaba de menos los placeres del -alma. Las siguientes palabras de Spencer, historiador de los Estados -Unidos, son bastante significativas. Dice: Hasta las bellas artes tuvieron -(segunda mitad del siglo <span class="smcap">xviii</span>) sus partidarios: West y Copley, -nacidos en el mismo ao, comenzaron a despuntar como retratistas; -pronto buscaron ambos en Londres ms ancho campo a sus aspiraciones<a name="FNanchor_822" id="FNanchor_822" href="#Footnote_822" class="fnanchor">[822]</a>.</p> - -<p>Acerca de la industria del Canad haremos notar que las pieles y -la pesca constituyeron la riqueza del pas. Tambin citaremos los mi<span class="pagenum"><a name="Page_569" id="Page_569">[569]</a></span>nerales, -y las minas de oro de <i>Nova Scotia</i> se explotaron con grandes -resultados. Del mismo modo afirmamos que tal vez no haya ningn pas -en Amrica que tenga mayor riqueza forestal. La industria comercial -estaba adelantada: exportaba ganado, muchas y excelentes maderas, -lanas, minerales, etc., e importaba tejidos, frutas, vinos y toda clase de -bebidas. Otras industrias se encontraban igualmente adelantadas.</p> - -<p>Fijndonos en los Estados Unidos, trasladaremos a este lugar la -autorizada opinin del general francs Montcalm y la del viajero sueco -Pedro Kalm. Deca el primero en una de sus comunicaciones al gobierno -de su nacin: Todas las colonias inglesas se hallan en estado floreciente; -son populosas, ricas y tienen para satisfacer todas las necesidades -de la vida. La Inglaterra ha estado muy torpe en permitir que se -introduzcan las artes, la industria y el comercio en las colonias, porque -as les ha permitido desembarazarse de las cadenas que las ligaban a la -madre patria y hacerse independientes de ella. Tiempo hace que habran -sacudido tambin el yugo poltico y habran cada una formado una pequea -repblica independiente, si el temor a los franceses no las hubiera -detenido. Una vez amos en su pas, preferiran sus compatriotas a -los extraos; pero entretanto siguen el principio de obedecer lo menos -posible. Aguarde usted a que hayan conquistado el Canad y a que los -canadienses y los colonos ingleses se hayan fundido en un slo pueblo, -y ver cmo los americanos dejan de obedecer en el momento en que -crean que la Inglaterra daa sus intereses. Y si se sublevan, qu podrn -hacer? El viajero sueco Kalm, que se hallaba en Nueva York doce -aos antes de la ltima guerra intercolonial, escribi lo que sigue en la -interesante relacin de su viaje: Las colonias inglesas en esta parte -del mundo se han aumentado tanto en poblacin y riqueza, que quieren -rivalizar con la Inglaterra europea; mas para sostener el podero y el -comercio de la metrpoli, sta les ha prohibido establecer criaderos de -oro y plata bajo la condicin de remitir estos metales inmediatamente a -Inglaterra. A excepcin de algunas plazas sealadas, no pueden hacer -comercio en ninguna otra parte con otros pases fuera de Inglaterra, y -a los extranjeros no les es permitido comerciar con estas colonias. Adems -de stas, existen todava muchas otras limitaciones y prohibiciones. -Todo esto ha hecho que las colonias sientan cada vez menos afecto a su -madre patria, y esta frialdad se aumenta con el establecimiento en ellas -de muchos extranjeros, holandeses, alemanes y franceses, que ningn -apego tienen a Inglaterra. A todo esto se agrega aquellas personas que -descontentas siempre, desean a cada paso variacin; la prosperidad y la -mucha libertad producen la soberbia. No solamente hijos de Amrica, sino -emigrantes ingleses me han dicho sin rebozo que es muy fcil que las co<span class="pagenum"><a name="Page_570" id="Page_570">[570]</a></span>lonias -inglesas de la Amrica del Norte formen de aqu a treinta o cincuenta -aos un Estado completamente independiente de Inglaterra<a name="FNanchor_823" id="FNanchor_823" href="#Footnote_823" class="fnanchor">[823]</a>. -Exactos son los relatos de Montcalm y de Kalm. Ni el Canad, ni los -Estados del Norte Amrica han permanecido estacionarios. El ilustre -historiador Hildreth denomina esta poca la edad de oro de la Virginia, -el Maryland y de las dos Carolinas, considerando la extraordinaria riqueza -de los citados pases<a name="FNanchor_824" id="FNanchor_824" href="#Footnote_824" class="fnanchor">[824]</a>. Las dos Floridas por entonces se hallaban -en la opulencia y tenan mucha industria. No era superior en muchas -cosas la industria de la metrpoli a la de las colonias.</p> - -<p>De aquellas dilatadas y lejanas tierras se haba desterrado la ociosidad -y la vagancia, manantiales de vicios y de crmenes, promovindose, -en cambio, apoyo al trabajo y a la aplicacin, fuentes de moralidad -y de virtud. All no campeaban los charlatanes, los estafadores, -los truhanes, ni vagos, escoria de la sociedad y mortificacin de los -hombres de bien. Muchas fueron las reformas dictadas en pr de la industria -y de los oficios ms necesitados de proteccin. En beneficio de -las clases productoras se dieron disposiciones que supieron aprovechar -aquellos hombres laboriosos. Si la estadstica de poblacin de un pas -no es signo demasiado falible de prosperidad o de decadencia, si no es -un dato demasiado incierto del bueno o mal rgimen poltico y econmico -de un pueblo, si hemos de seguir en este punto la doctrina de distinguidos -economistas, no tenemos ms remedio que confesar el excelente -estado de las colonias, considerando el aumento que en poco tiempo alcanz -la poblacin de los Estados Unidos antes de su independencia.</p> - -<p>Entretanto que la Corona y el Parlamento se dorman en sus laureles, -las colonias aumentaban rpidamente en poblacin, en riqueza -y en preponderancia; y en vez de ser unas cuantas obscuras comarcas -que se ocupaban slo de sus asuntos particulares, contando apenas con -elementos de existencia, base formando un pueblo cuya agricultura, -comercio, carcter emprendedor y posicin respecto a otros Estados, le -haca acreedor a desempear un puesto de importancia. La madre patria -no se hallaba en estado de gobernar bien a las colonias, ni tuvo -tampoco la mala voluntad de oprimirlas demasiado, limitndose nicamente -a molestarlas sin impedir su progreso<a name="FNanchor_825" id="FNanchor_825" href="#Footnote_825" class="fnanchor">[825]</a>.</p> - -<p>Tanta fu la prosperidad a que llegaron las colonias; tanto fu el -progreso de su industria y de sus artes que, confiadas en su poder, se -atrevieron a arrostrar las iras de Inglaterra. All slo haba hombres -agrcolas e industriales.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_571" id="Page_571">[571]</a></span> -No vaya a creerse que todos los colonos queran la resistencia armada -contra la metrpoli, pues haba algunos indecisos y tambin realistas. -La mayora, sin embargo, deseaba romper las trabas que unan -a los colonos con la Gran Bretaa, o, lo que es lo mismo, aspiraban a -la independencia. Debise principalmente la fuerza de la revolucin a -que los patriotas estaban preparados, como si hubiesen presentido que -haba de llegar el da de pelear con los ingleses. La razn, adems, estaba -de parte de los americanos, quienes llevaban en su bandera la libertad -de su comercio y la oposicin al poder arbitrario del Rey.</p> - -<p>Al reunirse el Parlamento de Inglaterra en el ao 1765, se someti -a su aprobacin el famoso <i>bill</i>, por el cual se decretaba el impuesto del -sello. Semejante contribucin, como era de esperar, caus profundo malestar -en las colonias; pero el <i>bill</i> se aprob, sancionndose el 22 de -marzo por la Corona. Franklin, que se hallaba en Londres, escribi a -su amigo Thompson la misma noche en que fu aprobado, lo siguiente: -El sol de la libertad se ha puesto; los americanos tendrn que encender -en adelante las lmparas de su industria y de su economa. Poco -despus contest Thompson: Lo que nosotros encenderemos no sern -lmparas, sino antorchas; estad tranquilo sobre este punto. La guerra -de la independencia iba a comenzar pronto.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_572" id="Page_572">[572]</a></span></p> - - -<h3 id="CAPITULO_XXXV">CAPITULO XXXV</h3></div> - - -<p class="i2"><span class="smcap">Cultura de las colonias espaolas antes de la independencia: -Mxico: imprenta; acuacin de la moneda.—Siglo xvii: -Sor Juana de la Cruz.—Poetas y prosistas del siglo xviii.—Per: -Garcilaso de la Vega, "Comentarios Reales."—Lima -en el siglo xvi: La Universidad de San Marcos.—Valle y -Caviedes.—Siglo xviii: Olavide; su vida y sus obras.—Peralta, -Alonso de la Cueva y Llano Zapata.—El periodismo.—Cuba -y Puerto Rico.—Guatemala: Matanza, Osena, -Paz Salgado y Bergao.—La instruccin publica.—La Universidad.—La -Gaceta.—El Coliseo.—El Consulado.—La -Sociedad Econmica.—La imprenta.—Costa-Rica.—El -Ecuador, Venezuela, Bolivia, Buenos Aires, Chile, Paraguay -y Uruguay.—Las bellas artes: Catedral de Mxico.—El -escultor Robles.—El P. Carlos.—Chill y otros.—El -pintor Cifuentes y otros.—Las bellas artes en Lima y en -la Amrica Central.—El pintor Santiago en El Ecuador.—El -escultor Lagarda.—Las bellas artes en Nueva -Granada.—La industria en Mxico, Per y Bolivia, Santo -Domingo, Cuba, Amrica Central, Chile, Nueva Granada, -Ecuador, Venezuela, Buenos Aires, Paraguay, Uruguay y -Brasil.</span></p> - -<p class="p2">La vida intelectual de los pueblos hispano-americanos durante la -poca colonial permanece casi olvidada, no slo por los hijos del pas, -sino tambin por los mismos espaoles. Comenzaremos estudio tan interesante -por la cultura literaria en Mxico, no sin hacer antes notar -que con la ayuda del obispo Zumrraga logr el virrey Mendoza traer -la imprenta el 1536, publicndose en el mismo ao la <i>Escuela Mstica</i>, -de San Juan Clmaco, traduccin que hizo el Padre dominico Juan de -la Magdalena. Registraremos tambin el hecho de que por entonces -comenz la acuacin de la moneda. De la literatura mejicana en el siglo -<span class="smcap">xvii</span>, colocaremos en primer trmino a la monja y poetisa Sor Juana -Ins de la Cruz. Naci en San Miguel de Nepantla, alquera a doce -leguas de Mxico, y fu bautizada en la cercana villa de Ameca-Ameca<a name="FNanchor_826" id="FNanchor_826" href="#Footnote_826" class="fnanchor">[826]</a>. -Su padre se llamaba Manuel de Asbaje y su madre Isabel Ra<span class="pagenum"><a name="Page_573" id="Page_573">[573]</a></span>mrez -de Cantillana. Tan bella de rostro como de espritu, se hizo simptica -a todos en la corte del virrey marqus de Mancera, pues fu -dama de la virreina doa Leonor de Carreto. Por los consejos del Padre -jesuta Antonio Nez se encerr en un convento de la orden de -San Jernimo y profes el 24 de febrero de 1669. Falleci el 17 de -abril del ao 1695. Mujer de una cultura extraordinaria, vivi en la atmsfera -de literatura gongorina y pedante, librndose, no del mal gusto -de la poca, pero s de exageraciones ridculas y antiestticas. En -tiempos mejores y con otra educacin, Sor Juana Ins de la Cruz ocupara -sealado lugar entre las mejores poetisas.</p> - -<p>El <i>siglo de oro</i> de la cultura cientfica y literaria en Mxico fu el -<span class="smcap">xviii</span>. En la citada centuria se cre la Universidad y otros establecimientos -de enseanza, la imprenta adquiri gran desarrollo y las ciencias -y las letras se cultivaron por esclarecidos ingenios en la capital y -en las ciudades ms importantes de la colonia. Fama tuvo de literato -don Diego Jos de Abad, jesuta y excelente latinista. En la poesa -pica se distingui D. Francisco Ruiz de Len, autor de los poemas -<i>La Tebaida Indiana y La Hernandiada</i>, sobresaliendo en el gnero lrico -los Padres don Jos Manuel Sartorio y Fray Manuel de Navarrete. -Nacieron por aquella poca en la Nueva Espaa dos historiadores -dignos de fama: los jesutas veracruzanos don Francisco Javier Clavigero, -autor de la <i>Historia Antigua de Mxico</i> y de la <i>Historia de la -Baja California</i>, y don Francisco Javier de Alegre, que escribi la -<i>Historia de la Compaa de Jess en la Nueva Espaa</i>.</p> - -<p>Antes de estudiar la historia literaria del Per, publicaremos la siguiente -Real Cdula. Por ella veremos el mucho cuidado que tenan -nuestros monarcas de que no sufriese detrimento alguno la religin catlica.</p> - -<p>Libros: Informado el Prncipe, que de llevar al Per los favulosos, -como los de Amads y otros, se segua, que los indios que saban leer -se daban ellos, olvidando los de buena y sana doctrina, y persuadidos -de que las Historias vanas haban sido compuestas vanamente, y -pasado como tales lo serian tambin las de Sagrada Escritura y Santos -Doctores, tenindolos por de una misma authoridad; mand S. M. al -virrey no consintiesse su venta, ni que los espaoles los tuviessen en -sus casas, ni los leyesen los indios. Ced. de sep. de 1513. Vid. Tom. 9 -de ellas, fol. 286, b, n. 481<a name="FNanchor_827" id="FNanchor_827" href="#Footnote_827" class="fnanchor">[827]</a>.</p> - -<p>El primero de los escritores peruanos fu Garcilaso de la Vega. -Era hijo natural del capitn Garcilaso de la Vega y de la <i>usta</i> Doa<span class="pagenum"><a name="Page_574" id="Page_574">[574]</a></span> -Isabel Chimpu Ocllo, sobrina de Huayna Cpac y nieta de Tpac -Yupanqui. Naci en el Cuzco el 12 de abril de 1539 y vivi en una poca -de guerras civiles. Conoci a Gonzalo Pizarro, a Francisco Carvajal, -al presidente La Gasca, a Francisco Hernndez Girn y a otros. -Residiendo—dice—mi madre en el Cozco, su patria, venan a visitarla -casi cada semana los pocos parientes y parientas que de las crueldades -y tiranas de Atahualpa escaparon; en las cuales visitas siempre -sus ms ordinarias plticas eran tratar del origen de sus reyes, de la -magestad dellos, de la grandeza de su imperio, de sus conquistas y hazaas, -del gobierno que en paz y en guerra tenan, de las leyes que -tan en provecho y en favor de sus vasallos ordenaban. En suma, no -dejaban cosa de las prsperas que entre ellos hubiesen acaecido que no -la trujesen a cuenta. De las grandezas y prosperidades pasadas, venan -a las cosas presentes: lloraban sus reyes muertos, enajenado su imperio -y acabada su repblica. Estas y otras semejantes plticas tenan -los incas y pallas en sus visitas, y con la memoria del bien perdido, -siempre acababan su conversacin en lgrimas y llanto, diciendo: <i>trocsenos -el reinar en vasallaje</i>. En estas plticas yo, como muchacho, entraba -y sala muchas veces donde ellos estaban, y me holgaba de las -oir, como huelgan los tales de oir fbulas<a name="FNanchor_828" id="FNanchor_828" href="#Footnote_828" class="fnanchor">[828]</a>.</p> - -<p>Manifiesta Garcilaso en su historia profundo amor a los incas y en -general a toda la raza india. No es extrao que el historiador se convierta -en defensor, y en defensor apasionado.</p> - -<p>Habiendo fallecido su padre de muerte natural, Garcilaso se traslad -a Espaa en el ao 1560. Entr en el ejrcito y sirvi a las rdenes -de Don Juan de Austria y de Don Alfonso Fernndez de Crdova, -marqus de Pliego, obteniendo el grado de capitn, <i>inmrito de -sueldo</i>. Dice que escap de la guerra tan desvalijado y adeudado, que -no le fu posible volver a la corte, sino acogerse a los rincones de la -soledad y pobreza. Solicit del Rey la recompensa debida por los servicios -de su padre y la restitucin patrimonial de los bienes de su madre, -no obteniendo ni la una ni la otra, a causa del mal recuerdo que -se conservaba del conquistador Garcilaso, el cual sigui las banderas -rebeldes de Gonzalo Pizarro. Se estableci en la ciudad de Crdoba, se -orden de clrigo y escribi algunas obras, siendo la principal la que -lleva el ttulo de <i>Comentarios Reales</i>. Muri en Crdoba el 22 de Abril -de 1616.</p> - -<p>Si acabamos de indicar que Garcilaso es ms bien panegirista que -historiador, aadiendo ahora que le consideramos bastante parcial y -algo inexacto; sin embargo, no creemos justas las siguientes palabras<span class="pagenum"><a name="Page_575" id="Page_575">[575]</a></span> -de Menndez Pelayo: Los <i>Comentarios Reales</i> no son texto histrico; -son una novela utpica, como la de Toms Moro, como la <i>Ciudad del -Sol</i>, de Campanella, como la <i>Ocana</i>, de Harrington; el sueo de un -imperio patriarcal y regido con riendas de seda, de un siglo de oro gobernado -por una especie de teocracia filosfica<a name="FNanchor_829" id="FNanchor_829" href="#Footnote_829" class="fnanchor">[829]</a>. No estamos conformes—repetimos—con -el juicio de Menndez Pelayo; pero aceptamos -sin reparo alguno el de Pi y Margall. En esta historia de los incas—escribe—sigo -principalmente a Garcilaso de la Vega. Se disminuye -hoy la autoridad que se le concedi en otros das; pero injustamente. -No dispuso de mayores medios para descubrir la verdad ninguno de -sus contemporneos; tampoco ninguno de los que despus escribieron. -Se han descubierto, acaso, nuevas fuentes para esta historia? Garcilaso -era Inca y haba recogido de labios de sus mismos padres la tradicin -quichua, conoca la lengua del pas y haba tenido ocasin de consultar -a los quipucamayos; nadie pudo recoger mejor lo poco o mucho que de -los incas se supiese. Es de temer que le hiciesen parcial el espritu de -nacin y el de familia; pero la parcialidad suele estar ms en la apreciacin -que en la averiguacin de los hechos<a name="FNanchor_830" id="FNanchor_830" href="#Footnote_830" class="fnanchor">[830]</a>.</p> - -<p>Es cierto que desconoce la existencia de una civilizacin anterior a -la de los incas, civilizacin preincsica que tuvo mucha importancia; no -hace mencin de los vestigios ms antiguos de civilizacin que se han -encontrado en los valles de la costa, desde Nazca hasta Trujillo; opina -erradamente que en los primeros reinados de los incas no hubo revueltas -ni revoluciones; no era Pachacmac la divinidad suprema, sino Viracocha, -ni la religin era desta, sino fetichista<a name="FNanchor_831" id="FNanchor_831" href="#Footnote_831" class="fnanchor">[831]</a>; ni tampoco era -cierto que bajo los incas no se celebrasen sacrificios humanos, pues se -halla probado que inmolaban hombres a los dioses. Nada ms tenemos -que decir de la primera parte de los <i>Comentarios Reales</i>.</p> - -<p>La segunda parte, que trata de la conquista del Per y de las guerras -entre los conquistadores, no tiene tanto valor histrico como la -primera. Si en ella repite y veces aclara y ampla las narraciones de -Gmera y Zrate, nunca llega las ricas y hermosas crnicas de -Cieza.</p> - -<p>El apogeo de Lima fu el siglo <span class="smcap">xvii</span>. Bajo la dinasta austriaca y -de Felipe V, Lima, con sus numerosos frailes, blancos y pardos, calzados -y sin calzar, con sus famosos virreyes rodeados de pretendientes,<span class="pagenum"><a name="Page_576" id="Page_576">[576]</a></span> -y con sus letrados y retricos, manifestaba no poco brillo y esplendidez. -Al lado de los conventos (agustinos, franciscanos, dominicos y -mercenarios) y colegio de jesutas, se hallaba el palacio del virrey, la -Audiencia, el Cabildo y la Real y Pontificia Universidad de San Marcos. -Naci la Universidad al amparo del convento de Santo Domingo -y, cuando aqulla hubo de secularizarse veinte aos despus, conserv -su carcter eminentemente religioso y aun teolgico. Pero a la vez -que institucin eminentemente religiosa, baluarte de la Teologa, palestra -del Escolasticismo, foco de los estudios de Derecho cannico y Derecho -romano en toda la Amrica del Sur, la Universidad, por la frecuencia -de sus certmenes poticos, recibimientos y fiestas, vena a ser -como la Academia literaria oficial de la corte de los virreyes<a name="FNanchor_832" id="FNanchor_832" href="#Footnote_832" class="fnanchor">[832]</a>. Catedrticos -no pocos y doctores numerosos se dedicaban con ms pedantera -que ciencia y con ms retrica que elocuencia, a conquistar la -benevolencia del virrey, de los oidores, de los altos empleados y hasta -de los particulares distinguidos. Por eso los recibimientos tan fastuosos -a virreyes, a oidores y a prelados. Los homenajes rendidos al representante -del Rey, cuando, despus de algn tiempo de la toma de -posesin, visitaba la Universidad, excedan a toda ponderacin. Bastar -decir que el ilustre don Pedro de Peralta Barnuevo, varn justamente -alabado por sus muchas y excelentes obras, escribi lo siguiente: -Es el prncipe una deidad visible, con quien no tiene otro oficio la -lengua sino el del himno o el del ruego<a name="FNanchor_833" id="FNanchor_833" href="#Footnote_833" class="fnanchor">[833]</a>.</p> - -<p>Registraremos los nombres de algunos vates peruanos. A fines del -siglo <span class="smcap">xvii</span> se distingui el poeta festivo Juan del Valle y Caviedes, por -apodo El poeta de la ribera, que escribi dos libros titulados: <i>Diente -del Parnaso</i> y <i>Poesas varias</i>. Muri el 1692, antes de cumplir los cuarenta -aos. El romance a la bella Anarda comienza as:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Purgando estaba sus culpas</div> -<div class="line">Anarda en el hospital;</div> -<div class="line">que estos pecados en vida</div> -<div class="line">y en muerte se han de purgar...</div> -</div></div></div> - -<p>Caviedes conoca perfectamente a Quevedo, segn puede verse en -muchas de sus composiciones. Trasladaremos aqu unos cuantos versos -de la composicin que dirigi a Machuca, por su nombramiento de mdico -de la Inquisicin:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Ya los Autos de la fe,</div> -<div class="line">se han acabado sin duda,</div> -<div class="line">porque de la Inquisicin,</div> -<div class="line">mdico han hecho a Machuca.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Relajados en estatua<span class="pagenum"><a name="Page_577" id="Page_577">[577]</a></span></div> -<div class="line">saldrn judos y brujas,</div> -<div class="line">no en persona, que estarn</div> -<div class="line">ya relajados con purgas.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Tan hechiceras como antes</div> -<div class="line">sern las tristes lechuzas,</div> -<div class="line">porque en manos del Doctor</div> -<div class="line">han de volar con unturas...</div> -</div></div></div> - -<p>En el palacio del marqus de Castell-dos-Rus, virrey del Per, se -reunan all por los aos de 1709 y 1710 los principales ingenios del -pas, entre otros, el presbtero Miguel Senz Cascante, el marqus de -Brenes, Pedro Jos Bermdez de la Torre, Juan Manuel de Rojas y -Solrzano, Jernimo de Monforte, el marqus del Villar del Tajo y el -conde de la Granja. Las poesas que han llegado a nosotros, tanto del -virrey como de sus cariosos amigos, son conceptuosas y de mal gusto. -El siguiente soneto es del conde de la Granja:</p> - - -<p class="p2 center smcap">A la muerte del marqus de Castell-dos-Rus,<br /> -virrey del Per:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Canto, bien que no s si canto o lloro,</div> -<div class="line">aun en sombras, la muerte esclarecida</div> -<div class="line">de un hroe que di vida con su vida</div> -<div class="line">a ciencias y artes, y al castalio coro.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Varn de un siglo en que volvi el de oro</div> -<div class="line">pues gobern con rienda tan medida,</div> -<div class="line">que en la razn a la justicia unida</div> -<div class="line">cifr del mando el principal decoro.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Discreto fu sin presuncin de sabio;</div> -<div class="line">supo hermanar con su saber su suerte,</div> -<div class="line">supo lo que en mortal junto no cupo.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Igual al de Demstenes su labio;</div> -<div class="line">qu no supo l?... l supo hasta en la muerte</div> -<div class="line">lo ms que hay que saber, pues morir supo.</div> -</div></div></div> - -<p>Natural de Lima, donde naci el ao 1725, es Pablo de Olavide, -doctor en Cnones de la Universidad de San Marcos, oidor de aquella -Real Audiencia y auditor general de Guerra del virreinato del Per. -Intervino en las obras de reparacin que tuvieron lugar con motivo -del terremoto de 1746, y por sus manos pasaron grandes cantidades; -pero como algunos dudasen de su integridad, se le mand venir a Madrid -a rendir cuentas. Cas en Espaa con una viuda rica, y desde entonces -sus casas de Madrid y de Legans fueron el centro del buen gusto -y de la sociedad ms distinguida. Haca Olavide frecuentes viajes a -Pars y se aficion a las doctrinas de los enciclopedistas. Protegile -mucho el conde de Aranda y por su influencia fu nombrado director -del Hospicio de San Fernando. Alternaba sus obligaciones del destino<span class="pagenum"><a name="Page_578" id="Page_578">[578]</a></span> -con el cultivo de las bellas letras, a las cuales era inclinado, llegando -a traducir algunas tragedias y comedias francesas.</p> - -<p>Asistente de Sevilla e Intendente de los cuatro reinos de Andaluca, -cargos que ya tena en 1767, realiz la reforma de aquella Universidad, -no sin respirar odio a los estudios teolgicos y filosficos cuestiones -frvolas e intiles, pues o son superiores a los ingenios de los -hombres, o incapaces de traer utilidad, aun cuando fuese posible demostrarlas... -Protegi las letras y ms la Economa Poltica, y tuvo -la dicha de guiar los primeros pasos de Jovellanos. De la tertulia de -Olavide sali, entre otras obras, la comedia que el inmortal asturiano -intitul <i>El delincuente honrado</i>.</p> - -<p>Para remediar la despoblacin de Espaa y abrir al cultivo tierras -eriales y baldas, present un proyecto el arbitrista prusiano D. Juan -Gaspar Thurriegel, comprometindose a traer, en ocho meses, 6.000 -alemanes y flamencos catlicos, y la concesin—escribe Menndez -Pelayo—se firm el 2 de abril de 1767, el mismo da que la pragmtica -de expulsin de los jesutas<a name="FNanchor_834" id="FNanchor_834" href="#Footnote_834" class="fnanchor">[834]</a>.</p> - -<p>Olavide fu nombrado Superintendente de la colonia, y en poco -tiempo fund hasta trece poblaciones, algunas de las cuales subsisten -para eterna gloria de su nombre. Entre los mismos colonos comenzaron -las murmuraciones contra Olavide, llegando el suizo D. Jos Antonio -Yauch a quejarse en un <i>Memorial</i> (14 marzo 1769) de la falta de pasto -espiritual que se notaba en las colonias, a la vez que de malversaciones -y tambin de malos tratamientos a los nuevos pobladores. El -obispo de Jan confirm algunas de dichas acusaciones y los visitadores -(Valiente, Vall y marqus de la Corona) tampoco defendieron a -Olavide. Cuando los nimos se hallaban predispuestos contra el colonizador, -vinieron frailes capuchinos de Suiza, trayendo como superior a -Fr. Romualdo de Friburgo, quien hizo causa comn con los enemigos -del citado Olavide. Si l se quejaba de que los capuchinos le alborotaban -la colonia, ellos repetan en todos los tonos de que el colonizador -con su irreligin perverta a los colonos. Fr. Romualdo, ya decidido a -todo, delat (septiembre de 1775) a Olavide por hereje, ateo y materialista, -o a lo menos naturalista y negador de lo sobrenatural, de la -revelacin, de la Providencia y de los milagros, de la eficacia de la -oracin y buenas obras; asduo lector de Voltaire y de Rousseau, con -quienes tena constante correspondencia; poseedor de imgenes y figuras -desnudas; no observante de los ayunos; profanador de los das festivos, -y, por ltimo, hombre de malas costumbres. Aada que era de<span class="pagenum"><a name="Page_579" id="Page_579">[579]</a></span>fensor -del movimiento de la tierra y que censuraba el toque de campanas -en das de nublado.</p> - -<p>El Santo Oficio, aprovechndose de la cada y ausencia de Aranda, -solicit licencia del Rey para procesar a Olavide. Vise en un apuro -el colonizador y en carta que escribi a Roda pidindole consejo, no -tiene inconveniente en declararse catlico, por cuya religin derramara -la ltima gota de mi sangre... La carta tiene fecha del 7 de -febrero de 1776. Aunque Roda que era tan poco religioso como Olavide, -le recomend al inquisidor general, a la sazn D. Felipe Beltrn, -antiguo obispo de Salamanca, fu condenado el famoso colonizador, -cuyo <i>autillo</i> se celebr el 24 de noviembre de 1778. Se le declar hereje -y en su virtud se le desterraba a cuarenta leguas de la corte y sitios -reales, no pudiendo volver a Amrica, ni a las colonias de Sierra Morena, -ni a Sevilla; se le reclua en un convento por ocho aos para que -aprendiera la doctrina cristiana y ayunase todos los viernes, se le degradaba -y exoneraba de todos sus cargos; y se le confiscaban sus -bienes e inhabilitaban sus descendientes hasta la quinta generacin<a name="FNanchor_835" id="FNanchor_835" href="#Footnote_835" class="fnanchor">[835]</a>.</p> - -<p>Encerrado en el monasterio de Sahagn, si abatido en un principio, -recobr pronto el nimo ante sentencia tan absurda y brbara. Dedicse -a cultivar la poesa, aficin de sus primeros aos, escribiendo -entonces sentidos versos, los cuales vienen a ser una parfrasis del -<i>Miserere</i>, que luego incluy en su traduccin de los <i>Salmos de David</i>.</p> - -<p>Deca as:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Seor, misericordia; a tus pies llega</div> -<div class="line">el mayor pecador, mas ya contrito,</div> -<div class="line">que a tu infinita paternal clemencia</div> -<div class="line">pide humilde perdn de sus delitos.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">A mis odos les dars entonces</div> -<div class="line">con tu perdn consuelo y regocijo,</div> -<div class="line">y mis huesos exnimes y yertos</div> -<div class="line">sern ya de tu cuerpo miembros vivos.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Porque si t quisieras otra ofrenda,</div> -<div class="line">ninguna te negara el amor mo;</div> -<div class="line">pero no quieres t ms holocausto</div> -<div class="line">que un puro amor y un nimo sumiso.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Seor, pues amas y deseas tanto</div> -<div class="line">a tu siervo salvar, dispn benigno</div> -<div class="line">que en la inmortal Jerusaln del alma</div> -<div class="line">se labre de tu amor el edificio.</div> -</div></div></div> - -<p>Logr fugarse a Francia, donde vivi con el supuesto ttulo de -<i>Conde del Pilo</i>. Recibironle con palmas los enciclopedistas, especial<span class="pagenum"><a name="Page_580" id="Page_580">[580]</a></span>mente -Diderot y Marmontel. Habiendo pedido Floridablanca la extradicin -de Olavide en 1781, march a Ginebra, volviendo a Francia, -y decretndole la Convencin cvica corona y el ttulo de ciudadano -adoptivo de la Repblica. Durante el gobierno del Terror fu preso, -y habindose arrepentido de sus ideas, escribi <i>El Evangelio en triunfo -o Historia de un Filsofo desengaado</i>, libro mediano o de mrito escaso. -Fu la retractacin sincera de un incrdulo? Desde su publicacin en -Valencia (1798) se provoc en todas partes reaccin favorable a -Olavide, y en aquel mismo ao se le abrieron las puertas de la patria, -confirindole Carlos IV una pensin anual de 90.000 reales. Muri en -Baeza el ao 1804. Adems de <i>El Evangelio en triunfo</i>, public una -versin de los <i>Salmos</i>, todos los cnticos desde los dos de Moiss al de -Simen y varios himnos de la iglesia. Cant en medianos versos <i>El fin -del hombre</i>, <i>La inmortalidad del alma</i>, <i>La Providencia</i>, <i>La Penitencia</i> -y otros asuntos, coleccionados luego con el ttulo de <i>Poemas Christianos</i>.</p> - -<p>No negaremos que en la citada Universidad de Lima, si dominaba -la ciencia de relumbrn y erudicin hueca e indigesta, haba algunos -ingenios, sobresaliendo entre todos el doctor D. Pedro de Peralta, profesor -de Prima de Matemticas desde el 1709. Naci Peralta en Lima -(26 noviembre 1663), en cuya Universidad estudi, ejerciendo luego la -abogaca ante la Real Audiencia; falleci el 30 de abril de 1743. Conoca -siete idiomas: griego, latn, ingls, italiano, francs, portugus -y quechua. Escribi muchos versos, siendo sus maestros favoritos -Gngora y Quevedo.</p> - -<p>Pero sus obras ms notables son la <i>Historia de Espaa vindicada</i> -(1730) y el poema pico <i>Lima Fundada</i> (1732). Por lo que respecta -a la <i>Historia de Espaa vindicada</i> libro—segn Menndez Pelayo—de -ms aparato que substancia y del cual puede prescindir sin gran -trabajo el estudioso investigador de las cosas de la Espaa Antigua<a name="FNanchor_836" id="FNanchor_836" href="#Footnote_836" class="fnanchor">[836]</a>, -hemos de disentir del ilustre crtico. Hllase muy bien hecha la descripcin -de Espaa y sus productos (Lib. I, captulos I, II y III); sostuvo -que la primitiva lengua general de la pennsula fu el vascongado -o uskaro (Lib. I, captulos VI y IX)<a name="FNanchor_837" id="FNanchor_837" href="#Footnote_837" class="fnanchor">[837]</a>; determin con fijeza los lmites -de la Cantabria (comarca de Santander); refut admirablemente las -falsificaciones y mentiras de los falsos cronicones; defendi la venida a -Espaa de Santiago y la traslacin del cuerpo del Santo desde Jerusalm -a Galicia (Lib. III, captulos I, II, III, IV y VIII); trat perfectamente -la poca romana y no tan bien la visigoda (Lib. V). No negare<span class="pagenum"><a name="Page_581" id="Page_581">[581]</a></span>mos -que es crdulo algunas veces y acerca de su estilo puede ser calificado -de afectado y conceptista.</p> - -<p>Naci el licenciado Alonso de la Cueva en la ciudad de Lima el 4 -de julio de 1684 y muri el ao 1754. Estudi en el Colegio de San Martn -y fu licenciado en Derecho. Ordense de clrigo en Panam el ao -1709, mereciendo ser nombrado despus provisor y vicario de aquel -obispado. Escribi <i>Apuntes para la historia eclesistica del Per</i> (Lima, -1873) en seis tomos, y algunos otros trabajos. Poco antes de morir entr -en la Compaa de Jess.</p> - -<p>Don Jos Eusebio de Llano Zapata naci en Lima, all por los aos -de 1721 o de 1722; estudi latinidad y los principios de las ciencias sagradas -y profanas en los estudios particulares de los jesutas de Lima. -Conoca perfectamente varios idiomas extranjeros y era enemigo decidido -de la enseanza oficial, especialmente de la escolstica. Dedicse, -siendo todava muy joven, a la enseanza particular, dando lecciones -de Latinidad, Retrica y Griego. Fu el primero que en el Per ense -pblicamente la lengua griega. Public muchos libros de diferentes materias, -retirndose Cdiz (Espaa), donde fij su residencia.</p> - -<p>Antes de terminar los breves apuntes referentes al Per, recordaremos -que, bajo la direccin de D. Jaime Bausate, comenz publicarse, -en 1. de octubre de 1790, el <i>Diario erudito y comercial de Lima</i>, -peridico que slo vivi dos aos y en el cual vieron la luz importantes -artculos de fondo y curiosas noticias. Con ms elementos se verific -la publicacin del <i>Mercurio Peruano</i> el 1. de enero de 1791, bajo los -auspicios de la Sociedad de Amigos del Pas. El director, D. Jacinto -Calero y Moreyra, hizo un peridico que consigui muchas suscripciones -y fu muy estimado por todas las clases de la sociedad. Leyse -mucho en toda Amrica y tambin en Europa. El virrey Gil de Taboada -recomendaba un sucesor la lectura de los once tomos que en -1796 formaban ya la coleccin del <i>Mercurio Peruano</i>, pues le deca: -Leer V. E. con gusto y utilidad del Gobierno de su alto mando, por -los conocimientos que contienen, captulos y estados relativos al comercio -recproco interior y exterior del Per. Muchas reflexiones y -clculos sobre minas, valles, descripciones sobre sus montaas y varios -partidos de la parte conquistada, su navegacin, su geografa, su agricultura, -su historia civil y eclesistica, y quanto contiene de notable -este pas fecundo y poco conocido, sin olvidar el actual estado triste de -esta capital y medios que se proponen para fomentarla, dando destino -a la gente vaga que la ocupa por necesidad y por faltarle materia a su -til entretenimiento. Sin embargo, el peridico muri antes de terminar -Gil de Taboada el perodo de su mando, lo cual indica que la socie<span class="pagenum"><a name="Page_582" id="Page_582">[582]</a></span>dad -peruana de aquellos tiempos no deba de ser muy dada a la lectura.</p> - -<p>Si antes del ao 1793, el doctor don Cosme Bueno, catedrtico de -Matemticas, di a luz una <i>Gua</i>, de poca extensin y con pocas noticias, -el virrey, deseoso de proteger el comercio, encarg <i>al genio fecundo -y laborioso</i> del doctor don Hiplito Unanue, la redaccin de otra -<i>Gua</i> ms extensa y con mayor nmero de datos. Contena la mencionada -<i>Gua</i> ordenado catlogo de todas las ciudades, villas y aldeas del -Per, las diferentes castas y nmero de sus moradores, los productos del -reino animal, vegetal y mineral, el comercio del virreinato con los dems -Estados de Amrica y con el antiguo mundo. Enumeraba los tribunales -de justicia y de la Real Hacienda, daba cuenta de los presupuestos -de ingresos y gastos del pas, del estado de las fuerzas militares -terrestres y martimas, de las Universidades y colegios, etc. En los -aos sucesivos encarg el virrey la publicacin de dicha <i>Gua</i> la Casa -de Hurfanos.</p> - -<p>Tambin en el mismo ao de 1793, se public el primer nmero de -la <i>Gaceta de Lima</i>, cuya publicacin tuvo por principal objeto que los -peruanos tuviesen conocimiento de los horrores de la revolucin francesa.</p> - -<p>Para terminar, diremos que se estableci la <i>Academia Nutica</i> en -Lima, se subvencion la publicacin de la <i>Flora Americana</i>, se dieron -disposiciones encaminadas a la higiene y seguridad pblicas, como tambin -a la reforma de las costumbres, no olvidando la ereccin de obras -de pblica utilidad; todo lo cual enumera con gran entusiasmo el cabildo -municipal de Lima, en un informe fechado el 2 de enero de 1796. -Muchas fueron—y por cierto con beneficiosos resultados—las expediciones -que por entonces se hicieron y a las cuales di proteccin y -aliento el virrey Gil de Taboada.</p> - -<p>Tambin citaremos el peridico intitulado <i>Diario Erudito, Econmico -y Comercial de Lima</i>.</p> - -<div class="figcenter2em" id="VARELA"> - <img src="images/p582.jpg" width="500" height="776" alt=""/> - <div class="caption"> - <p><span class="smcap">Padre Varela.</span></p> - </div> -</div> - -<p>Habremos de recordar, por lo que a la cultura de Cuba respecta, -que la instruccin pblica realiz grandes progresos desde los ltimos -aos de la centuria <span class="smcap">xvi</span>. Francisco Paradas dej un legado (1571) para -el sostenimiento de clases de latinidad en Bayamo; Juan F. Carballo -fund la Escuela de Beln, la cual durante muchos aos fu la nica -enseanza primaria en la Habana; el obispo Juan de las Cabezas cre -el Seminario en Santiago de Cuba (1607); el obispo Evelino de Compostela -estableci el colegio eclesistico en la Habana (1689), y adems -el colegio de nios y el asilo de nias de San Francisco de Sales; -el filntropo Conyedo se consagr a la enseanza en Villaclara (1712)<span class="pagenum"><a name="Page_583" id="Page_583">[583]</a></span> -y fund una escuela en San Juan de los Remedios. A peticin del -ayuntamiento de la Habana (1688) se cre la Universidad (1728), encargndose -de la enseanza los frailes dominicos. Siete aos antes el -mismo Felipe V, haba concedido la fundacin de un colegio a la Compaa -de Jess<a name="FNanchor_838" id="FNanchor_838" href="#Footnote_838" class="fnanchor">[838]</a>.</p> - -<p>En los ltimos aos del siglo <span class="smcap">xviii</span> y en la primera mitad del <span class="smcap">xix</span>, -las letras y las ciencias dieron un paso de gigante en la isla de Cuba. -Naci entonces la <i>Academia Cubana de Literatura</i> y adquiri fama universal -el peridico intitulado <i>Revista Bimestre Cubana</i>; en l escribieron -Flix Varela, Jos de la Luz y Caballero, Jos Antonio Saco, Domingo -del Monte y otros. El eminente filsofo D. Flix Varela enviaba sus escritos -desde el destierro. De l dijo D. Jos de la Luz y Caballero lo -que copiamos continuacin: Mientras se piense en Cuba, se pensar -con respeto y veneracin en el primero que nos ense pensar. Saco, -ilustre catedrtico de Filosofa en el colegio seminario de San Carlos, -sucesor de su sabio maestro Padre Varela, recibi la orden del Capitn -general Tacn de salir de la Habana (1834), porque la juventud segua -con mucho calor sus ideas. D. Jos de la Luz y Caballero, sucesor -de Varela y de Saco en la ctedra de Filosofa de San Carlos, merece -tambin sealado lugar entre los pensadores cubanos. Muri el -22 de junio de 1862, rodeado de sus discpulos y admiradores, en su colegio -de El Salvador. El capitn general Serrano, deseando halagar -los cubanos, presidi el entierro.</p> - -<p>No careci de importancia el progreso moral y material de la isla -de Puerto Rico en la centuria <span class="smcap">xviii</span>, progreso moral y material que -aument considerablemente en el siglo <span class="smcap">xix</span>. Buena prueba de ello es el -aumento de poblacin: en 1775 se contaban 79.000 habitantes, y en -1887, 806.708.</p> - -<p>No poca fama tuvieron algunos poetas en Guatemala. El primero -de ellos es Juan de Mestanza. Miguel de Cervantes dice de l en su -<i>Viaje al Parnaso</i>:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Lleg Juan de Mestanza cifra y suma</div> -<div class="line">de tanta condicin doctrina y gala,</div> -<div class="line">que no hay muerte ni edad que la consuma.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Apolo lo arranc de Guatemala</div> -<div class="line">y le trajo en su ayuda para ofensa</div> -<div class="line">de la canalla en todo extremo mala.</div> -</div></div></div> - -<p>De Baltasar de Orena, que vivi en Guatemala por el ao de 1591, -dijo Cervantes en su <i>Galatea</i> lo siguiente:</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_584" id="Page_584">[584]</a></span></p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Toda la suavidad que en dulce</div> -<div class="line">vena se puede ver, veris en uno slo,</div> -<div class="line">que al son sabroso de su musa enfrena</div> -<div class="line">la furia al mar, el curso al dios Eolo:</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">El nombre de ste es Baltasar de Orena,</div> -<div class="line">cuya fama al uno y otro polo</div> -<div class="line">corre ligera, y del oriente ocaso,</div> -<div class="line">por honra verdadera del Parnaso.</div> -</div></div></div> - -<p>Letrado en la Audiencia de Guatemala fu D. Antonio Paz y Salgado, -y de l es el soneto que copiamos:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Mas quisiera que un toro me embistiera,</div> -<div class="line">que una mula cerril me derribara,</div> -<div class="line">que un trueno me aturdiera y me espantara</div> -<div class="line">y que una calentura me venciera.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">De cornadas ningn caso hiciera,</div> -<div class="line">ni cada, ni patada me matara,</div> -<div class="line">relmpago ni rayo me asombrara,</div> -<div class="line">ni aun con la fiebre ardiente me muriera;</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Nada fuera capaz de que mi bro</div> -<div class="line">se opusiera; ni aun el mal postrero</div> -<div class="line">de la muerte temiera en desafo;</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Impvido estuviera, y siempre entero</div> -<div class="line">el valor se portara como el mo,</div> -<div class="line">y slo me asustara un majadero.</div> -</div></div></div> - -<p>Del inspirado vate D. Simn Bergao y Villegas es la fbula intitulada -<i>El poeta y el loro</i>.</p> - -<p>As comienza:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Un indio obsequioso</div> -<div class="line">que me visitaba,</div> -<div class="line">me trajo un lorito</div> -<div class="line">por cosa muy rara.</div> -</div></div></div> - -<p>Termina de este modo:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Y cuntos doctores</div> -<div class="line">tambin con sus fajas,</div> -<div class="line">lo son de memoria</div> -</div></div></div> - -<p>Con motivo de haber apresado los ingleses cuatro navos espaoles, -pues estaban en guerra ambas naciones, public el 23 de septiembre -de 1805 una oda, de la cual copiamos la siguiente estrofa:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Y t, espaol valiente,</div> -<div class="line">hijo de Palas y de Marte fiero,</div> -<div class="line">lleva, lleva el terror, lleva el espanto</div> -<div class="line">al solio del ingls. El refulgente</div> -<div class="line">y el cortador acero</div> -<div class="line">vibre al momento sobre su cabeza.</div> -<div class="line">Tiemble al mirarte; tiemble: oprima en tanto</div> -<div class="line">su orgullosa cerviz tu ilustre planta;</div> -<div class="line">y pase con fiereza</div> -<div class="line">tu acero vengador por su garganta.</div> -</div></div></div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_585" id="Page_585">[585]</a></span> -En el ao 1678 se fund en la ciudad de Guatemala una Universidad -y por Real Cdula de 6 de junio de 1680 se dispuso que se escribiesen -los estatutos: en la Universidad se enseaban especialmente -las ciencias teolgicas y la literatura. Un hecho que no pas inadvertido -se seal en noviembre de 1729, y fu el comienzo de la publicacin -de la <i>Gazeta de Goatemala</i>, rgano oficial del gobierno. Vea -mensualmente la luz pblica.</p> - -<p>En honor de Corts y Larraz debemos registrar la siguiente noticia: -desde su obispado de Tortosa, al cual fu promovido despus de -renunciar la silla arzobispal de Guatemala, no olvidaba su antigua -dicesis, pues a ella destin ms de sesenta mil pesos, con el objeto de -que se fundase un colegio para la instruccin de la juventud.</p> - -<p>Dedicse el arzobispo D. Cayetano Francos y Monroy (n. en Villavicencio -de los Caballeros del Reino de Len) a la fbrica de la nueva -ciudad. El 7 de octubre de 1779 hizo su entrada pblica en Guatemala, -mereciendo por sus virtudes, por su generosidad y por su amor a -los pobres agradecimiento eterno de Guatemala. Entre sus fundaciones -citaremos las dos escuelas para nios pobres de San Jos de Calasanz -y de San Casiano, que dot con 40.000 pesos.</p> - -<p>En el ao 1793 se fund un Coliseo; en el de 1794 tuvo comienzo -un Consulado y en 1795 una Sociedad Econmica que abri el 1797 -una Escuela de Dibujo, y en el ao siguiente de 1798 otra de Matemticas. -Del mismo modo se estableci una imprenta; en ella hubo de -publicarse un peridico para propagar los conocimientos tiles, siendo -tiempo adelante prohibidas las reuniones en dicha sociedad y la publicacin -del peridico.</p> - -<p>De Costa Rica no debemos pasar en silencio el nombre de D. Jos -Mara Zamora y Coronado (n. en Cartago el ao 1785), famoso jurisconsulto -y hombre de conocimientos generales. En todos los ramos del -saber se distinguieron ilustres literatos y hombres de ciencia, lo mismo -en Costa Rica que en los dems Estados de la Amrica Central.</p> - -<p>La vida en el Ecuador desde los primeros das del gobierno de los -espaoles hasta su independencia, fu casi siempre pacfica y progresiva. -En 1589 se abri el primer curso de filosofa. La enseanza para -los hijos de espaoles se introdujo en el Ecuador por la Compaa de -Jess. En el siglo <span class="smcap">xvi</span> se fundaron el colegio de Quito, el Seminario de -San Luis y la Universidad de San Fulgencio. Ya entrado el siglo <span class="smcap">xvii</span>, -los hijos de Loyola establecieron la Universidad definitiva de San Gregorio -Magno con los ttulos de Real y Pontificia. Figura como el primer -poeta del Ecuador el espaol Lorenzo de Cepeda, hermano de Santa -Teresa de Jess. En 1550 era regidor del cabildo de Quito y vivi<span class="pagenum"><a name="Page_586" id="Page_586">[586]</a></span> -en la colonia ms de treinta y cuatro aos. Escribi <i>Vida y virtudes de -Doa Juana de Fuentes, natural de Trujillo en el Per</i> (su mujer), y algunas -devotas poesas. Por el ao 1630 floreci en Quito la poetisa Jernima -de Velasco, mujer de Luis Ladrn de Guevara, y de ella dice -Lope de Vega:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Dichoso quien hurt tan linda joya</div> -<div class="line">sin el peligro de perderse Troya!</div> -<div class="line">Pero disela el cielo, aunque recelo</div> -<div class="line">que puede la virtud robar el cielo.</div> -</div></div></div> - -<p>En el <i>Ramillete de varias flores poticas recogidas y cultivadas en -los primeros abriles de sus aos</i>, publicado en Madrid el 1675, por -el ecuatoriano Jacinto de Evia, se hallan las poesas de dicho Evia, de -la poetisa Jernima y del jesuta Antonio Bastidas, maestro de Retrica -en Guayaquil. Completan el <i>Ramillete</i>, entre otros trabajos en prosa, -la novela <i>El sueo de Celio</i>. Poetas, gramticos cultivadores de la -lengua quichua, filsofos escolsticos, historiadores, naturalistas, etctera, -adquirieron fama en los siglos <span class="smcap">xvi</span>, <span class="smcap">xvii</span> y <span class="smcap">xviii</span>. A la cabeza -de todos los escritores se halla el obispo Gaspar de Villarroel, -autor del <i>Gobierno Eclesistico</i>, que public en 1656, no inferior -a la <i>Poltica Indiana</i> de Solrzano. El Padre jesuta Ramn -Viesca fu inspirado poeta y el Padre Juan de Velasco mostr en su -<i>Historia del reino de Quito</i> sobresalientes cualidades, entre otras, laboriosidad -y veracidad. Expulsada la Compaa del Ecuador, decay la -cultura literaria. Decaida se hallaba cuando visitaron el pas los sabios -franceses Godin, Bouguer, La Condamine y Jussieu, como tambin los -espaoles Jorge Juan, Antonio de Ulloa y Mutis. Ms adelantada estaba -en los comienzos del siglo <span class="smcap">xix</span>, cuando llegaron a Quito los insignes -Humboldt y Boupland. Mostr vastos conocimientos y no poca aficin -a las nuevas y revolucionarias ideas, all por el ao 1779, el doctor -Francisco Eugenio de Santa Cruz y Espejo, autor del famoso libro -<i>Nuevo Luciano Despertador de ingenios</i>. Fund el peridico <i>Primicias -de la cultura de Quito</i>. Estuvo en la crcel y tom parte en el movimiento -revolucionario de 1809. Jos Meja, representante de Quito y -Jos Joaqun de Olmedo, representante de Guayaquil, en las Cortes de -Cdiz, deben figurar entre los primeros; Meja fu orador muy elocuente, -y Olmedo, del cual nos ocuparemos en el ltimo tomo de esta obra, -no es inferior al gran Quintana. Justo y merecido renombre adquirieron -Pedro Vicente Maldonado (n. en Riobamba el 1709), el presbtero Juan -de Velasco (n. en Riobamba el 1727) y el conde de Casa Gijn. El primero -es autor del famoso <i>Mapa del reino de Quito</i> y ayud en sus trabajos -a los acadmicos franceses y espaoles encargados de medir el arco del<span class="pagenum"><a name="Page_587" id="Page_587">[587]</a></span> -meridiano. El segundo escribi una obra en tres tomos, <i>Historia Natural</i>, -<i>Historia Antigua</i> e <i>Historia Moderna</i>. El tercero se dedic a estudios -de agricultura y con este objeto vino a Europa, recorriendo Espaa, -Francia y Suiza y volviendo al Ecuador para implantar all radicales -reformas. Escribi unas <i>Memorias</i>, en las que se hallan conocimientos -agrcolas muy tiles. Veamos lo que dice Luis Cordero, literato y ex-presidente -de la Repblica: Aunque el sol de la libertad brillase sobre -la cumbre del Pichincha, reflejando en la limpia espada del que luego -haba de ser gran mariscal de Ayacucho, ha tenido ya la antigua presidencia -de Quito (hoy Repblica del Ecuador) no pocos hombres ilustres, -formados en los clebres Colegios y Universidades de la afamada -capital. Telogos y canonistas, como Villarroel y Peafiel; historiadores, -como Velasco; gegrafos, como Maldonado y Alcedo; oradores parlamentarios, -como Meja; publicistas, como Espejo; poetas, en fin, como -Viescas y Orosco; suficiente lustre le daban para no ser relegada al -ltimo lugar entre las colonias espaolas de Amrica, y tener, por el -contrario, cierto derecho de primaca para lanzar el grito de emancipacin -en agosto de 1809<a name="FNanchor_839" id="FNanchor_839" href="#Footnote_839" class="fnanchor">[839]</a>.</p> - -<p>Escasa—y en ello convienen todos los cronistas—era la instruccin -pblica, lo mismo la elemental que la superior, en Venezuela. No negaremos, -sin embargo, que en algunas poblaciones se notaban verdaderos -deseos de saber. Ya en los ltimos aos de la centuria dcimosexta -hubo de crearse una escuela primaria, un preceptorado de Gramtica -Castellana y un Seminario. La Universidad se cre el 22 de diciembre -de 1721, y se instal el 12 de agosto de 1725. La <i>Real y Pontificia</i> -Universidad de Caracas fu el foco de las ideas ms absolutas y reaccionarias, -aun entrado ya el siglo <span class="smcap">xix</span>. No huelga decir que poco antes -de comenzar la revolucin por la independencia, la <i>Gaceta</i> de Caracas -public un trabajo del catedrtico D. Juan Nepomuceno Quintana, -aprobado por unanimidad en claustro pleno, en el que se lee, entre -otras cosas peregrinas, lo que a continuacin copiamos: La autoridad -de los Reyes es derivada del cielo: las personas de los Reyes, aun siendo -tiranos, son inviolables, y aunque su voluntad no ha de confundirse -siempre con la del mismo Dios, debe siempre respetrseles y obedecrseles: -la Inquisicin es un tribunal legtimo y necesario: no queda otro -recurso contra la corrupcin general, que la intolerancia poltico-religiosa. -El vejamen discurso festivo y satrico pronunciado por el doctor -ms moderno de la Facultad en el acto de conceder el grado a un -doctorando, animaba un poco aquellas aulas, ms propias de viejo convento -que de moderna Universidad. Trasladaremos aqu el comienzo y<span class="pagenum"><a name="Page_588" id="Page_588">[588]</a></span> -el fin del vejamen que el 8 de diciembre de 1801 pronunci el Doctor -D. Jos Antonio Montenegro en el acto de recibir el grado de Doctor -D. Salvador Delgado:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">No s si es caballo mulo</div> -<div class="line">si es una yegua potranca,</div> -<div class="line"> quien echar va la zanca</div> -<div class="line">hoy mi numen cachirulo;</div> -<div class="line">pero yo no me atribulo,</div> -<div class="line">ni me da ningn cuidado</div> -<div class="line">el corcovo, que ensebado</div> -<div class="line">traigo un ramoso ramal</div> -<div class="line">y har ver a este animal</div> -<div class="line">que aqu se <i>jila Delgado</i>.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Pero, musa, para el trote</div> -<div class="line">en que Pegaso te trae,</div> -<div class="line">mira que si n, se cae</div> -<div class="line">de la silla el monigote.</div> -<div class="line">Conque adis, seor padrote,</div> -<div class="line">quien lo dijo ya se fu,</div> -<div class="line">y pues bajar no podr</div> -<div class="line">sin la venia de esta audiencia,</div> -<div class="line">alma parens, tu licencia</div> -<div class="line">pido para echarme pie<a name="FNanchor_840" id="FNanchor_840" href="#Footnote_840" class="fnanchor">[840]</a>.</div> -</div></div></div> - -<p>La poesa hall culto en casa de los hermanos Luis y Francisco Javier -de Ustriz, distinguindose, entre otros, Andrs Bello, poeta virgiliano -y autor de <i>Silvas Americanas</i><a name="FNanchor_841" id="FNanchor_841" href="#Footnote_841" class="fnanchor">[841]</a>, y Vicente Salias, que escribi -el poema <i>La Medicomaquia</i>. No pasaremos en silencio el nombre de la -poetisa Mara Josefa Paz del Castillo (en el claustro, Sor Mara Josefa -de los Angeles), que sola imitar en sus poesas a Santa Teresa de Jess, -como lo indica el siguiente ejemplo:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Es mi gloria mi esperanza,</div> -<div class="line">es mi vida mi tormento,</div> -<div class="line">pues muero de lo que vivo</div> -<div class="line">y vivo de lo que espero.</div> -</div></div></div> - -<p>Desde que en el ao de 1623 se fund la Universidad de San Francisco -Javier en Chuquisaca, goz fama la citada ciudad de centro de -cultura, hasta el punto que mereci el ttulo de <i>Atenas americana</i>. El -Padre Antonio de Calancha fu uno de los cronistas ms notables de su -siglo (1584-1654), mereciendo tambin especial mencin el padre Jernimo -de Acebedo y D. Gaspar Escalona y Agero.</p> - -<p>Dignos de renombre son en la historia de Bolivia Fray Bernardino -de Crdenas, obispo de Santa Cruz y La Paz; el cannigo Alonso Cervera -y Zrate, y Fray Miguel de Aguirre, muy estimado en la corte -de Felipe IV y en Roma. Si de bolivianos ilustres se trata, no debemos<span class="pagenum"><a name="Page_589" id="Page_589">[589]</a></span> -omitir el nombre de Rodrigo de Orozco, marqus de Mortara, que mand -el ejrcito espaol en el Roselln combatiendo con los franceses y -fu virrey en las guerras de Catalua. Otros hombres notables han tenido -por cuna a Bolivia<a name="FNanchor_842" id="FNanchor_842" href="#Footnote_842" class="fnanchor">[842]</a>.</p> - -<p>En Buenos Aires—segn la excelente obra de D. Flix de Azara, -terminada en el ao 1806—las nicas poblaciones que podan llamarse -propiamente espaolas eran Buenos Aires, Montevideo, Maldonado, -Santa Fe, Corrientes y Asuncin del Paraguay<a name="FNanchor_843" id="FNanchor_843" href="#Footnote_843" class="fnanchor">[843]</a>. Las dems podan -llamarse caseros, a los cuales serva de lazo de unin la iglesia parroquial. -La enseanza en Buenos Aires y en la Asuncin se reduca, en -los comienzos del siglo <span class="smcap">xix</span>, a la Gramtica Latina, a la Teologa y a -los Cnones; tambin a las escuelas de Nutica y Dibujo establecidas -por el Consulado. En Crdoba se estudiaba la Teologa, y el colegio de -Montserrat era centro importante de enseanza. La Universidad de -Charcas (1623) era la principal del virreinato, pues en ella estaba establecida -la enseanza jurdica y literaria, y de ella salieron muchos -hombres que se distinguieron durante la guerra de la Independencia<a name="FNanchor_844" id="FNanchor_844" href="#Footnote_844" class="fnanchor">[844]</a>.</p> - -<p>Pasamos a tratar de la cultura en Chile. Datan de los ltimos aos -del siglo <span class="smcap">xvi</span> los primeros establecimientos de instruccin primaria. -Fueron fundados por los frailes y las monjas en sus respectivos conventos. -Comenzaron en la misma poca los <i>Seminarios conciliares</i>, creados -por los obispos respectivos, uno en Imperial y otro en Santiago. El -primero de los poetas nacidos en Chile (naci en Angol y se educ en -Lima) se llamaba Pedro de Oa, autor del poema pico <i>Arauco domado</i>. -Como antes D. Alonso de Ercilla haba escrito <i>La Araucana</i>, en cuyo -poema no figura con el relieve que debiera el gobernador D. Garca -Hurtado de Mendoza, cuando tiempo adelante ocup el virreinato del -Per personaje tan ilustre, estimul a algunos escritores, entre ellos a -Oa, para que escribiesen los sucesos realizados en Chile, de cuya conquista -l se crea valeroso capitn. El autor de <i>Arauco domado</i> slo se -propuso ensalzar las hazaas de D. Garca, a quien consider como un -semidios. Los dos colegios que adquirieron ttulos de <i>Universidades Pontificias</i> -porque, segn especial concesin del Pontfice, podan conferir -grado de doctores en teologa, tuvieron relativa fama durante el siglo -<span class="smcap">xvii</span>. Uno de los colegios estaba dirigido por los dominicos, y el -otro, el ms notable, por los jesutas. En el siglo <span class="smcap">xviii</span> Felipe V cre -(1738) la Universidad que en honor del monarca se llam de <i>San Felipe</i>. -Inaugurse solemnemente en 1756, siendo su primer Rector don<span class="pagenum"><a name="Page_590" id="Page_590">[590]</a></span> -Toms de Aza Iturgoyen. Las clases no comenzaron hasta 1758, dos -aos despus de su inauguracin y veinte de su fundacin. Ms que -los Seminarios conciliares, ms que las Universidades pontificias y -ms que la Universidad de San Felipe, lo que haca falta eran escuelas -de primera enseanza, donde las clases pobres pudieran educarse. -La enseanza elemental era tan rutinaria y deficiente, que Carlos -III, en 11 de julio de 1771, dict un reglamento en el cual deca: -Y para que se consiga el fin propuesto, lo que contribuye mucho la -eleccin de los libros en que los nios empiezan leer, que habiendo -sido hasta aqu de fbulas fras, historias mal formadas devociones -indiscretas, sin lenguaje puro ni mximas slidas, con las que se deprava -el gusto de los nios y se acostumbran locuciones impropias, -credulidades nocivas y muchos vicios transcendentales toda la -vida... Se enseaba el latn de una manera rutinaria y los autores -clsicos estaban proscritos de las aulas, adoptndose en ellas como modelos, -libros religiosos, que, si en el fondo eran verdaderos, el latn de -ellos ms tena de brbaro que de otra cosa. Mejor se hallaba la enseanza -en los conventos de monjas. All se instrua a las nias y se les -daba lecciones de labores domsticas. Las bibliotecas tenan libros de -teologa, moral y jurisprudencia; muy pocos o ninguno de historia, de -matemticas y de ciencias fsicas, qumicas y naturales. Libros extranjeros -no podan importarse, pues as se hallaba dispuesto por el suspicaz -gobierno. Chile, por su situacin, se encontraba en condiciones ms desfavorables -que otras colonias de Amrica. Merced al ilustre chileno -D. Manuel de Salas (naci en Santiago el ao 1757) se cre la <i>Academia -de San Luis</i>, equivalente a las Escuelas de Comercio de hoy, que empez -a funcionar en los ltimos aos del siglo <span class="smcap">xviii</span>. En la Academia se -enseaban la Aritmtica, la Geometra y el Dibujo. El historiador chileno -Barros Arana, que se ha dedicado a reunir datos acerca de la cultura -cientfica, literaria y artstica del pas en el siglo <span class="smcap">xviii</span>, cita algunos -nombres dignos de todo encomio. Entre otros, menciona el del -maestre de campo D. Pedro Crdoba de Figueroa, autor de una <i>Historia -de Chile</i>, en la que se hallan documentos de algn valor, encontrados -en el archivo municipal de Santiago.</p> - -<p>Bien ser citar al P. Miguel de Olivares, autor de una <i>Breve noticia -de la provincia de la Compaa de Jess de Chile</i>. Brill en la misma poca -el jesuta D. Juan Ignacio Molina, quien expulsado del pas en 1767, -se refugi en Italia, muriendo en la ciudad de Bolonia a los 89 aos. La -ciudad de Santiago de Chile le erigi por suscripcin popular una estatua<a name="FNanchor_845" id="FNanchor_845" href="#Footnote_845" class="fnanchor">[845]</a>. -D. Vicente Carvallo, ilustrado militar, escribi <i>Descripcin his<span class="pagenum"><a name="Page_591" id="Page_591">[591]</a></span>trico-geogrfica -del reino de Chile</i>, y el P. jesuta Andrs Febrs, hijo de -Manresa (Catalua), di a luz el ao 1765 en Lima, un <i>Arte de la lengua -general del reino de Chile</i>. Apenas registramos obras de amena literatura -y esto es natural, si nos fijamos en el nivel intelectual de los moradores -de la colonia. No slo la supersticiosa ignorancia caracterizaba a los -criollos, sino algo tambin a los espaoles. Terminaremos la lista de los -escritores de Chile con el nombre de Fray Sebastin Daz, hijo del pas -y reputado como sabio por sus contemporneos. Perteneca a la orden -dominicana y fu profesor en la Universidad de San Felipe. Intitul su -obra principal <i>Noticia general de las cosas del mundo</i> y se imprimi en -Lima. En ella trata, principalmente, de los ngeles y de su naturaleza, -afirmando que el nmero de aqullos es el de 6.666. Ocpase en seguida -de los duendes, de las distintas clases de milagros, de las estrellas, -del aire y de los tres cielos que los supone poblados de espritus invisibles.</p> - -<p>Atrasada estuvo por algn tiempo la cultura en el Paraguay. Los -progresos que se hicieron, no muchos por cierto, se debieron principalmente - la Compaa de Jess. A los hijos de Loyola deben los paraguayos -no poco reconocimiento.</p> - -<p>Todava ms atrasado que el Paraguay ha estado por mucho tiempo -el Uruguay, no comenzando su progreso hasta bien entrado el siglo -<span class="smcap">xix</span>. Por lo dems, slo en Montevideo hubo de notarse cierta cultura.</p> - -<p>Como resumen de todo lo expuesto diremos que algunos virreyes hicieron -abrir escuelas y pusieron gran cuidado de que en ellas recibiesen -enseanza los indgenas. Tambin los religiosos establecieron muchas -escuelas en los conventos. Del mismo modo no pocos municipios -fundaron escuelas. Conviene advertir que los americanos se contentaban -con aprender a leer y a escribir; muy pocos estudiaban la carrera -del sacerdocio o la abogaca; slo en los ltimos aos del dominio espaol -se ense la medicina en algunas capitales de las colonias. Los Seminarios -que establecieron los prelados y los colegios fundados por los -gobiernos o por las Sociedades Econmicas de Amigos del Pas, tenan -escasa importancia. De la enseanza de las Universidades dicen los cronistas -que eran estudios rutinarios de lengua latina, noticias de filosofa -aristotlica, sin plan ni mtodo, nociones desordenadas incompletas -de Derecho Romano y Cannico, pedantes disquisiciones de Teologa -moral y dogmtica: a esto y nada ms que a esto estaba reducida -la ciencia. Tampoco tuvieron positivo valor las enseanzas de Fsica, -Qumica, Mecnica, Matemticas, etc., que en los ltimos tiempos del -dominio espaol se establecieron en algunas poblaciones americanas.<span class="pagenum"><a name="Page_592" id="Page_592">[592]</a></span> -De algo sirvi el <i>Observatorio Astronmico</i> fundado en Santa Fe de Bogot -y el <i>Jardn Botnico</i> establecido en Mxico. En general, bien -puede afirmarse que en Mxico, Lima y Santa Fe, las ciencias se cultivaron -por algunos laboriosos maestros.</p> - -<p>La literatura colonial estaba reducida a los sermones que se predicaban -en el plpito, a los romances destinados a celebrar los milagros -de algn santo y a las composiciones poticas que los doctores de las -Universidades dedicaban a los virreyes o capitanes generales. Algunas -veces tambin se ocupaban en describir un auto de fe o una corrida de -toros. Entre otras obras—escribe Barros Arana—escritas en Amrica -son notables tres, ms que por su mrito literario, por el trabajo de paciencia -que su composicin haba impuesto a sus autores. Un religioso -mejicano llamado fray Juan Valencia, compuso en el siglo <span class="smcap">xvii</span>, trescientos -cincuenta dsticos en honor de Santa Teresa, que pueden leerse -del mismo modo de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. Un -jesuta peruano, el Padre Rodrigo de Valds, compuso un poema en el -siglo <span class="smcap">xvii</span>, que contiene dos mil doscientos ochenta y ocho octoslabos -que pueden leerse en latn o en castellano, segn se quiera, porque en -ambos idiomas el sentido es uno mismo. Un escritor mejicano, Francisco -Javier Alegre, tradujo en exmetros latinos la <i>Iliada</i> de Homero<a name="FNanchor_846" id="FNanchor_846" href="#Footnote_846" class="fnanchor">[846]</a>.</p> - -<p>Los conquistadores espaoles importaron a las Indias, con su lengua, -con sus ciencias, con sus leyes y con sus hbitos y costumbres, las -bellas artes de la metrpoli. All fueron arquitectos, escultores, pintores -y msicos; all se hicieron algunas obras artsticas. La <i>arquitectura</i> -de las colonias hispano-americanas seala verdadera decadencia del -arte, aunque no faltan algunos buenos monumentos, en su mayor parte -correspondientes al estilo neoclsico, como puede servir de ejemplo la catedral -de Mxico, cuya primera piedra puso, en el ao 1573, el arzobispo -Moya y Contreras. La catedral anterior era pequea para las necesidades -del culto, y por ello el citado prelado tuvo empeo en la fbrica -de templo ms suntuoso. En el siglo <span class="smcap">xvii</span> se extendi la escuela de -Churriguera, a la que pertenecen muchas iglesias de las ciudades americanas.</p> - -<p>Acerca de la <i>escultura</i>, si las primeras estatuas de vrgenes y santos -fueron llevadas de Espaa, luego florecieron artistas en las mismas -Indias. Diego de Robles, natural de Quito, mostr su inspiracin artstica -en un <i>San Juan Bautista</i> que hizo para la iglesia de San Francisco -de aquella ciudad, y el Padre Carlos, religioso de la Compaa, hizo, -imitando el estilo de Miguel Angel, la <i>Negacin de San Pedro</i> y la <i>Oracin -del Huerto</i>. Hasta los mestizos e indios se distinguieron en el arte<span class="pagenum"><a name="Page_593" id="Page_593">[593]</a></span> -escultrico: las obras de Manuel Chill<a name="FNanchor_847" id="FNanchor_847" href="#Footnote_847" class="fnanchor">[847]</a> se admiran todava en la catedral -de Quito, y el limeo Baltasar Gaviln adquiri fama con la estatua -ecuestre de Felipe V. Juan Toms, indio del Cuzco, hizo varias -imgenes, y entre ellas fu muy estimada una <i>Virgen de la Almudena</i>. -Dos escultores del pueblo de Juli, cerca del lago Titicaca, indgenas, y -llamados Juan Huaicn y Marcos Rengifo, construyeron hermoso altar -en la iglesia de Moquegua.</p> - -<p>La <i>pintura</i> tuvo como primer maestro a Rodrigo de Cifuentes, que -acompa a Hernn Corts y lleg a Mxico el ao 1523, dejando, -como muestra de su inspiracin, los retratos del conquistador mejicano -y de D. Marina, algunos cuadros para los franciscanos de Tehuantepec, -y se dice que es obra suya uno muy estimado por los inteligentes -y que representa el <i>Bautismo de Maxiscatzin</i>. Son discpulos notables de -Cifuentes: Andrs de Concha, citado por Bernardo de Balbuena en la -<i>Grandeza Mejicana</i>, y Baltasar de Echave, el <i>Viejo</i>; tambin sobresalieron -en el arte pictrico los indios Marcos de Aquino, el <i>Crespillo</i> y otros.</p> - -<p>Al Per, despus de la conquista, acudieron muchos artistas italianos -y espaoles, atrados por la esplendidez que desplegaban obispos y -religiosos en la construccin de sus iglesias, contndose entre aqullos -Anglico Medoro, Mateo Prez de Alesio, Leonardo Jaramillo y Andrs -Ruiz de Sarabia. Medoro se estableci en Quito, donde contrajo -matrimonio con D. Luisa Pimentel y fu el primero que traslad al -lienzo la imagen de <i>Santa Rosa de Lima</i>, y de Alesio, dice Palomino en -su <i>Museo Pictrico</i>, que se distingua como dibujante y tallador, aadiendo -que, despus de ejercer su profesin en Sevilla y en otras poblaciones -de Andaluca, se traslad a Lima, en cuya catedral dej varias -pinturas. Fray Francisco Bejarano—segn escribe el padre Calancha -en su <i>Cornica moralizada de la provincia del Per</i>, del Orden -de San Agustn—hizo para la iglesia de su convento de Lima doce -grandes cuadros sobre la vida de la Virgen; fu el primer grabador que -hubo en aquella ciudad. Del hermano Hernando de la Cruz, notable -pintor y maestro de muchos jvenes, se cuenta que en el siglo se llamaba -D. Fernando de Ribera, ingresando en la Compaa, arrepentido -por haber dado muerte en desafo a un amigo suyo; falleci en el -ao 1647.</p> - -<p>Haremos expresa mencin de la <i>Academia de Nobles Artes</i> de Mxico. -No puede negarse que contribuy a perfeccionar el gusto esttico -en todo el pas. Muestra de ello son los muchos edificios que se han erigido -en la capital, en Guanajato, en Quertaro y en otras partes, revelndose -en todos perfeccin y belleza. Citaremos la hermosa estatua<span class="pagenum"><a name="Page_594" id="Page_594">[594]</a></span> -ecuestre de Carlos IV, que lleg a fundir el escultor mejicano Tolsa; -y no escatimaremos alabanzas a los muchos jvenes que estudiaban en -dicha Academia el dibujo de paisaje y de figura. Centenares de jvenes -se reunan all; unos dibujaban modelos de yeso o del natural; otros -copiaban diseos de muebles. Llama la atencin el barn de Humboldt -en su <i>Ensayo Poltico</i>, libro II, acerca del siguiente hecho: En esta -reunin—cosa muy notable por cierto en un pas donde tan arraigadas -estn las preocupaciones de la nobleza contra las castas—se hallan -confundidas las clases y las razas; all se ve al indio y al mestizo sentados -junto al blanco, y al hijo del pobre alternando con los vstagos -de la ms encopetada aristocracia. Consuela en verdad el observar que, -en todas las zonas, el cultivo de las ciencias y las artes establece una -cierta igualdad entre los hombres, hacindoles olvidar, siquiera por algn -tiempo, esas miserables pasiones que tantas trabas ponen a la felicidad -social.</p> - -<p>Consideremos las bellas artes en la Amrica Central. Lo mismo en -Guatemala que en los dems pueblos de la Amrica Central, hallamos -construcciones notables. A D. Francisco Marroqun, primer obispo de -Guatemala<a name="FNanchor_848" id="FNanchor_848" href="#Footnote_848" class="fnanchor">[848]</a>, se debe la construccin de la catedral de Guatemala la -antigua, el Palacio episcopal, la casa de los oidores, el Hospital de Caballeros -y otros establecimientos. Muri varn tan bueno el 18 de abril -de 1563. Fu protector incansable de la instruccin pblica. Procede -recordar que el general Vzquez Prego se dirigi a Omoa (1753), y di -comienzo a la fbrica del fuerte de San Fernando. Aunque apenas comenzada -la obra muri el general, su nombre vivir siempre unido al -del castillo que se eleva arrogante en el litoral del Norte de Honduras. -Del mismo modo algunas iglesias no dejaron de llamar la atencin. -Cultivse tambin la escultura, pintura y msica, si bien con poco gusto -y casi sin arte. A ltimos del siglo <span class="smcap">xviii</span>, y por lo que a Guatemala -se refiere, en 1797 se verific la apertura de la Escuela de Dibujo, y -desde entonces adelantaron las bellas artes, aunque no tanto como era -de esperar.</p> - -<p>En los dems Estados de las Indias se manifestaron tambin las bellas -artes, en particular en obras religiosas. Hubo, si no pocos, regulares -artistas; buenos, en nmero escaso, y sobresalientes geniales, -ninguno. La msica fu cultivada en algunos Estados, pudindose citar -algunos artistas de bastante inspiracin.</p> - -<p>En el Ecuador florecieron artistas de no escaso mrito. Samaniego, -natural de Quito, fu admirado por la entonacin de su colorido y por -la frescura de sus toques. Tambin se distingui como miniaturista. Tal<span class="pagenum"><a name="Page_595" id="Page_595">[595]</a></span> -vez a la cabeza de todos los pintores que hubo en la Amrica espaola, -se halle Miguel de Santiago. Las obras del reputado artista fueron admiradas -en Roma, quedando algunas muy notables en los claustros bajos -del convento de San Agustn de Quito. La fama de su escuela, ha -sido sostenida, escribe el historiador Ceballos, por los Gorivar (sobrino -del maestro), Morales, Velas y Oviedos. Sucedi tras stos una poca -de gongorismo artstico, introducido por los muy hbiles, pero de extraviado -gusto, Albn y Astudillo; mas en breve volvi imperar aquella -a esfuerzos del clebre Rodrguez, que la restaur, y de cuyos trabajos, -unidos a los de Samaniego, puede formarse concepto por los lienzos -que decoran las paredes de la catedral. Los llamados el Pincelillo, el -Apeles y el Morlaco la sostuvieron con la misma nombrada que Rodrguez. -El pintor Santiago no deja de tener algunos rasgos de semejanza -con Murillo, por lo correcto de su dibujo, buen colorido y expresin -admirable. Isabel de Santiago, hija del inspirado artista, manej -el pincel con suma habilidad.</p> - -<p>Entre los estatuarios, se encuentran en primera lnea, Bernardo -Lagarda y Jacinto Lpez, en particular el primero, tal vez no inferior -a los mejores de Europa.</p> - -<p>Hbil maquinista de relojes fu Custodio Padilla, segn puede verse -por algunos de aqullos que se admiran en Ibarra, su ciudad natal. -Zangurima<a name="FNanchor_849" id="FNanchor_849" href="#Footnote_849" class="fnanchor">[849]</a>, hijo de Cuenca, figura entre los mejores artistas, y dej -ilustre prole que honr a su patria.</p> - -<p>Apenas se cultivaba el arte de la msica en Venezuela y menos el -de la pintura.</p> - -<p>En Nueva Granada se distinguieron, entre otros, Antonio Acero de -la Cruz (mediados del siglo <span class="smcap">xvii</span>) y Gregorio Vzquez Ceballos, que naci -en Santa Fe el 9 de mayo de 1638 y falleci en 1711. Fu discpulo -del artista sevillano Baltasar Figueroa, en cuyo taller estuvo mucho -tiempo. Cuntase que encargado Figueroa de pintar un cuadro de San -Roque para la iglesia de Santa Brbara, hall no pocas dificultades al -hacer los ojos del santo. Disgustado por su torpeza en aquella ocasin, -dej los pinceles y se march a dar un paseo. Vzquez entonces se atrevi -a poner mano a la obra, que hizo pronto y con toda perfeccin. -Cuando Figueroa regres a su taller, lejos de aplaudir al aventajado -discpulo le dijo lo siguiente: Puesto que tanto sabis, no os hacen falta -mis lecciones. Idos a otra parte a poner tienda. Encontr apoyo en un -comerciante espaol, quien le facilit todos los elementos necesarios -para la continuacin de sus trabajos. Pintor de una fecundidad admirable, -hasta el punto que dicen de l que haba pintado ms cuadros que<span class="pagenum"><a name="Page_596" id="Page_596">[596]</a></span> -das haba vivido, con la particularidad que muchos de ellos eran de -grandes dimensiones. No hay iglesia en el pas, rica o pobre, que no -tenga algn cuadro del famoso artista. Logr reputacin general en el -desnudo y en la pintura de ngeles. Encantan sus grupos de ngeles y -todas sus obras religiosas respiran puro misticismo. El barn de Humboldt -y otros crticos reconocen el mrito extraordinario de aquel artista -que no sali de las Indias. Medoro y Carmargo trataron de imitar -al insigne maestro.</p> - -<p>La <i>industria</i> en los diferentes Estados de la Amrica espaola, no -constitua verdadera fuente de riqueza. La poca aficin de los colonizadores -al trabajo manual, la facilidad de encomendar las citadas labores -a los indios y a los negros, y la importancia que tuvieron en aquellos -paises la minera, la ganadera y la agricultura, contribuyeron al -atraso de las industrias manufactureras.</p> - -<p>Prejuicios grandes ocasion el sistema general de monopolio que -caracteriz la poltica comercial de Espaa con sus posesiones coloniales. -Slo los espaoles podan ejercer el comercio con las colonias del -Nuevo Mundo, y aun aqullos tenan que sujetarse a ciertas trabas. -Tan absurdo lleg a ser el sistema monopolizador, que se prohibi el -comercio directo entre Espaa y Filipinas, entre Filipinas y las regiones -americanas, con excepcin de Mxico, entre Amrica y Canarias, -entre Mxico y Per, entre Buenos Aires y la metrpoli, (pues la regin -del Plata se hallaba supeditada al Per y el comercio de la primera -lo haca la flota del segundo), y en general, entre las diferentes colonias -del Nuevo Mundo. En el ao 1505, se permiti a los extranjeros -residentes en Espaa, comerciar con las Indias, aunque con ciertas condiciones, -como se dijo en el <a href="#CAPITULO_XXXII">captulo XXXII</a> de este tomo. De igual manera -que Sevilla y Cdiz fueron los nicos puertos habilitados en la -metrpoli (aparte los de Canarias, a los que se autoriz en 1508, para -comerciar con el Nuevo Mundo), en las Indias fueron: Veracruz, en la -costa mejicana, y despus Jalapa; Acapulco en la costa del Pacfico, y -Panam, a donde se llevaban los tesoros del Per para reembarcarlos -luego en Porto Bello y conducirlos a Espaa.</p> - -<p>En la primera mitad del siglo <span class="smcap">xvi</span>, el virrey Mendoza tuvo cuidado -de fomentar la cra del ganado caballar y la cra del gusano de seda. -El ilustre cronista Bernal Daz del Castillo, en su <i>Conquista de Nueva -Espaa</i>, se expresa de este modo: Y pasemos adelante y digamos cmo -todos los ms indios naturales de estas tierras, han deprendido muy -bien todos los oficios que hay en Castilla entre nosotros, y tienen sus -tiendas de los oficios y obreros, y ganan de comer a ello, y los plateros -de oro y plata as de martillo como de vaciadero, son muy extremados<span class="pagenum"><a name="Page_597" id="Page_597">[597]</a></span> -oficiales y as mismo lapidarios y pintores, y los entalladores hacen -tan primas obras con sus sutiles alegres, especialmente entallan esmeriles -y dentro de ellos pigmados todos los Pasos de la Santa Pasin de -nuestro Redentor Jesucristo, que si no los hubiere visto no pudiere -creer que los indios lo hacan. Y muchos hijos de principales saben leer -y escribir y componen libros de canto llano, y hay oficiales de tejer seda, -raso y tafetn, aunque sean veinticuatrenos, hasta fresas y saal y -mantas y fraesadas; y son cardadores y perailes y tejedores, segn y -de la manera que se hace en Sevilla y en Cuenca, y otros sombrereros -y jaboneros... Algunos de ellos son cirujanos y herbolarios... y han -plantado sus tierras y heredades de todos los rboles y frutos que -hemos traido de Espaa.</p> - -<p>Algunas poblaciones de Mxico se distinguieron por sus industrias. -Los tejidos de la Puebla se exportaban a varias partes, hasta el -punto que disminuy la importacin de los fabricados en Espaa. En -la citada poblacin se fabricaba perfectamente, entre otras cosas, el -vidrio.</p> - -<p>Por lo que a la agricultura respecta, trasladaremos aqu lo que dice -el P. Acosta en su <i>Historia natural y moral de las Indias</i>: Mejor han -sido pagadas las Indias en lo que toca a plantas que en otras mercaderas, -porque las que han venido a Espaa son pocas y danse mal; las -que han pasado de Espaa son muchas y danse bien... En conclusin, -cuasi cuanto bueno hay que se produce en Espaa, hay all y en partes -aventajado y en otra no tal: trigo, cebada, hortaliza, verdura y legumbres -de todas suertes, como son lechugas, berzas, rbanos, cebollas, -perejil, nabos, zanahorias, berenjenas, escarolas, acelgas, espinacas, -garbanzos, habas, lentejas... porque han sido cuidadosos los que -han ido, en llevar semillas de todo y a todo ha respondido bien la tierra... -La granjera del vino no es pequea; pero no sale de su provincia. -Aade luego que la industria de la seda, que no exista en tiempo -de los indios, a la sazn tiene importancia. De Espaa se llevaron moreras -a Mxico, donde se cultivaron perfectamente. Tambin en Mxico, -en el Per y en otras partes fu una riqueza la caa de azcar. De -igual modo el olivo se cultiv con esmero en los citados virreinatos.</p> - -<p>El fraile Toms Gage, viajero del siglo <span class="smcap">xvii</span>, habla del estado floreciente -de las poblaciones que vi en Mxico, y de hacendados que vivan -exclusivamente de sus haciendas y cuya riqueza llegaba a 20.000, -30.000 y aun 40.000 ducados. En los comienzos del siglo <span class="smcap">xviii</span> la agricultura, -la minera y el comercio sufrieron verdadero retroceso; la primera -por los malos aos, las dos ltimas por los ataques de los piratas. -Tanto las citadas industrias como la ganadera se resintieron cada vez<span class="pagenum"><a name="Page_598" id="Page_598">[598]</a></span> -ms a causa de las muchas contribuciones y gabelas. No se olvide, por -ltimo, para explicar la decadencia de la agricultura, que las mejores -haciendas estaban en manos de las comunidades religiosas. Sin embargo, -no careca de alguna importancia el algodn, el maz, el maguey y -otros artculos.</p> - -<p>La cochinilla, insecto que se cra en Mxico y en toda la Amrica -central, en las hojas de algunas plantas, se cultiv para el tinte de las -telas.</p> - -<p>Por lo que toca a la minera, desde que en 1546 se comenzaron a -explotar las ricas minas de Zacatecas, no se ha interrumpido dicha industria.</p> - -<p>El comercio en Mxico mejor poco. Algunas industrias estaban muy -adelantadas. Cultivaban el maguey, el maz, los pltanos, el algodn, -varias plantas medicinales y el cacao, tejan admirablemente el algodn -y le tean con vistosos colores. Regaban por medio de canales y -tenan hermosos jardines. Sus trabajos de joyera—dice Barros Arana—aventajaban -en mucho las obras de los joyeros espaoles del tiempo -de la conquista<a name="FNanchor_850" id="FNanchor_850" href="#Footnote_850" class="fnanchor">[850]</a>. Recogan el oro de los ros; la plata, el cobre y -el plomo lo extraan de las entraas de la tierra. Se haca el comercio, -ya mediante cambios, ya considerando como moneda tubos de plumas -de ave llenos de polvo de oro, saquillos de cacao que contenan cierto -nmero de granos y pedazos de estao en forma de T. En los mercados -haba hileras de plateros y de pintores, tiendas de telas y de toda clase -de vasijas de barro. Un tribunal de comercio decida las diferencias -de los comerciantes.</p> - -<p>En suma, la industria tuvo sus perodos de adelanto y de decadencia. -La agrcola fu en algunas partes bastante estimada, la comercial -estaba reducida a estrechos lmites y la fabril se desconoca completamente. -Haremos notar, por ltimo, que todo el dinero era poco -para satisfacer las exigencias del poder real, y de aqu provenan impuestos -y gabelas que arruinaban las industrias y el comercio. El ilustre -Humboldt en su <i>Ensayo poltico sobre la Nueva Espaa</i>, dice lo siguiente: -Estudiando la historia de la conquista, admrase la extraordinaria -actividad con que extendieron los espaoles del siglo <span class="smcap">xvi</span> el -cultivo de los vegetales europeos en la loma de las cordilleras de uno -a otro extremo del continente. Los eclesisticos, y en particular los -frailes misioneros, han contribudo a estos rpidos progresos de la industria. -Las huertas de los conventos y de los curas han sido otros -tantos criaderos de donde han salido los vegetales tiles modernamente -connaturalizados. Los mismos conquistadores, a los cuales no debemos<span class="pagenum"><a name="Page_599" id="Page_599">[599]</a></span> -considerar sin excepcin como guerreros brbaros, en su vejez se dedicaban -a la vida campestre. Aquellos hombres sencillos, rodeados de -indios cuya lengua no posean, cultivaban con preferencia, como para -consolarse de su soledad, las plantas que les recordaban el suelo de -Extremadura y de ambas Castillas. La poca en que por primera vez -maduraba una fruta de Europa, sealbase como una fiesta de familia. -No hay medio de leer sin conmoverse lo que dice el inca Garcilaso a -propsito del modo de vivir de aquellos primeros colonos. Con una sencillez -enternecedora refiere que su padre, el valeroso Andrs de la -Vega, reuni un da a todos sus antiguos camaradas para partir con -ellos tres esprragos. Eran los primeros que se haban criado en la meseta -de Cuzco<a name="FNanchor_851" id="FNanchor_851" href="#Footnote_851" class="fnanchor">[851]</a>.</p> - -<p>Sabemos por lo que a la industria del Per se refiere, que tenan -fama los tejidos y ciertos objetos de alfarera y determinados cultivos -(maguey, etc.). No ignoramos que los indios del Per eran diestros cazadores -y pescadores. Aunque la industria en el Per, como en todas -las colonias espaolas, estaba gravada con onerosos impuestos, careciendo -de toda proteccin de parte de la metrpoli, no dej de tener -importancia en algunas poblaciones. Citaremos entre otras a Quito, -donde se establecieron varios telares y cuyos tejidos eran muy estimados, -no slo en las Indias sino tambin en la metrpoli. Cobos, historiador -del siglo <span class="smcap">xvii</span>, dice que en el territorio peruano hay grandes pagos -de vias, y algunas tan cuantiosas que dan de 15.000 a 20.000 -arrobas de mosto, y del vino que se coge en el corregimiento de Ica, -que es en la dicesis de Lima, salen cada ao cargados dello ms de -cien navos para otras provincias, as del reino como fuera de l. En -el Per se extendi especialmente el cultivo del olivo y fu la regin -donde primero se comenz a extraer el aceite. Coganse en algunos olivares -del valle de Lima, ya entrado el siglo <span class="smcap">xvii</span>, de 2.000 a 3.000 -arrobas.</p> - -<p>En Bolivia, cuya agricultura marchaba por el mismo camino que la -del Per, se descubri casualmente, ao 1545, el rico mineral de plata -del Potos. La industria agrcola, ganadera y minera, fu desarrollndose -poco a poco.</p> - -<p>La industria se hallaba adelantada en la Isla Espaola o Santo -Domingo. Era natural que as fuese, dadas las relaciones con que la -mencionada isla estuvo siempre con la metrpoli. En ella comenzaron -los ingenios de azcar, extendindose en seguida por Cuba y tambin -por todo el continente. De la isla de Santo Domingo—dice el P. Acos<span class="pagenum"><a name="Page_600" id="Page_600">[600]</a></span>ta—se -trajeron en la flota que vino, 898 cajas y cajones de azcar, que -siendo de las que yo vi cargar en Puerto Rico, sern a mi parecer de -ocho arrobas. Para aumentar esta produccin, publicse Real provisin -(13 enero 1529), concediendo a los ingenios el privilegio de no ser -embargados por deudas.</p> - -<p>La industria agrcola se hallaba ms atrasada en Cuba que en Santo -Domingo. Si el cultivo del tabaco proporcionaba cada vez ms utilidades -a los labradores, dando origen a poblaciones como Santiago de -las Vegas y Santa Mara del Rosario (1733); si comenzaba a cultivarse -la caa de azcar y si la ganadera era muy importante, no puede negarse -que el progreso agrcola no estaba en relacin con la bondad del -terruo ni con el clima de Cuba. Tampoco tena importancia el comercio -cubano, pues consista en exportar cueros, tabaco y los dems productos -del pas. Contribua a ello seguramente la poca poblacin que -haba en la isla. Recordaremos que Felipe V, desde Madrid (16 julio -1712) se diriga al concejo de la Villa de Sancti Spritus dicindole -que el obispo Fr. Jernimo de Valds, le haba representado la falta de -poblacin de la dicha isla y la conveniencia de poblar ms el centro de -ella, como tambin las ventajas de trasladar la iglesia de la ciudad de -Cuba a Sancti Spritus, centro de la isla, etc.<a name="FNanchor_852" id="FNanchor_852" href="#Footnote_852" class="fnanchor">[852]</a>.</p> - -<p>La industria en la Amrica Central antes de la conquista estaba -adelantada. En Guatemala se hallaba casi en el mismo estado que en -Mxico y en Per. Del mismo modo los indios de San Salvador mostraron -su inteligencia en diferentes ramos de la industria. En Honduras, -Nicaragua y Costa Rica los agricultores no desconocieron el cultivo de -algunas y determinadas plantas. Mediante canales, como en los citados -imperios, daban a sus tierras gran fertilidad. De la misma manera no -desconocieron las riquezas del reino mineral. Recogan el oro en las -arenas de los ros y buscaban otros metales en las entraas de la tierra. -Ejercieron el comercio y en las principales ciudades haba ferias -con bastante frecuencia. Alfareros y tejedores diestros los hubo en -Guatemala y en los dems pueblos.</p> - -<p>En Guatemala, pas lleno de montaas que se ensanchan hacia la -cumbre con muchos ros y lagos, con volcanes (Cerro <i>Quemado</i>, volcn -de <i>Fuego</i> y montaa de <i>Agua</i>) se encontraban los cultivos de los pases -templados y clidos. All se produca el maz, los pltanos, los cereales, -el algodn y las legumbres. La cochinilla fu uno de los principales -productos; pero tiempo adelante se reemplazar, cuando se descubrieron -los colores de la hulla, con el caf, cacao y ail. Las maderas finas -fueron siempre artculo muy productivo. Durante la dominacin espa<span class="pagenum"><a name="Page_601" id="Page_601">[601]</a></span>ola, -el cacao del occidente de Guatemala se reservaba para la corte de -Madrid. Es de advertir que cuando se proclam Guatemala independiente, -eran casi nulos sus productos para la exportacin.</p> - -<p>Honduras es comarca muy montaosa, con ros caudalosos, clima -variado y abundantes aguas. El terreno es sumamente frtil y produce -en los llanos tabaco, cacao, caf, caa, ail, etc., y en los montes, donde -abunda el pino, la vainilla, copaiba, ipecacuana, etc. Sin embargo, -no es pas agrcola: sus producciones se consumen all mismo. El tabaco -de Copn y de Santa Rosa es muy estimado desde hace tiempo. -La madera de caoba tuvo siempre fama. En el subsuelo se encuentran -minas de hierro, oro, plata, cobre, etc.</p> - -<p>Nicaragua est atravesada por una doble cordillera, cuyas cimas -tienen gran altura. Desde dicha altura se escalonan mesetas cada vez -mayores hasta llegar a una llanura baja. Entre las dos cadenas existe -larga depresin, donde se hallan los lagos de Managua y Nicaragua. -Abundan los volcanes y entre los ros el principal es el de San Juan. -El clima es clido y el suelo muy productivo. Dase en el terreno el pltano, -caa de azcar, caf, cacao y ail; algodn, vainilla y caucho; -trigo y maz, maderas preciosas.</p> - -<p>Salvador es slo una zona estrecha, de forma cuadriltera, que sigue -la costa del Pacfico. Pocas regiones—dice Reclus—hay en el -mundo que puedan compararse al Salvador por la riqueza de la vegetacin -espontnea y lo productivo de los cultivos<a name="FNanchor_853" id="FNanchor_853" href="#Footnote_853" class="fnanchor">[853]</a>. Cerca de la capital -se encuentra el volcn de su nombre. Sus productos son los mismos -que los de la flora guatemalteca. El famoso blsamo del Salvador se -llam en otro tiempo del Per, porque en la poca del rgimen colonial -se transportaba primeramente al Callao para mandarlo desde all a -Espaa. Es rico el Salvador en plantas medicinales y en gomas.</p> - -<p>Costa Rica, la comarca ms meridional de la Amrica Central, es -pas montuoso, atravesado por central cordillera, en la que estriban -por cada lado altos montes. Se hallan muchos volcanes y en las serranas -nacen varios ros. El subsuelo es rico en oro, plata, cobre, plomo, -mercurio, azufre y antracita; el suelo produce alguna cantidad de excelente -caf y pltanos. Tambin produce caa de azcar, tabaco, ans -y zarzaparrilla, maz, trigo, cebada, arroz y patatas. En madera se encuentran -la caoba, haya, granadillo, roble negro y otras. Sin embargo, -el pas es pobre, y no sabemos porqu recibi la denominacin de Costa -Rica. En los comienzos del siglo <span class="smcap">xix</span>, la industria agrcola tuvo mucha -importancia merced a las medidas que tom el gobernador de la provincia -D. Toms de Acosta, sumamente popular y extraordinariamen<span class="pagenum"><a name="Page_602" id="Page_602">[602]</a></span>te -querido por sus sentimientos y bondades, por el inters que mostr -en el fomento de la agricultura, por la fbrica de obras pblicas y por -la construccin de caminos, puentes y acequias. Falleci en abril de -1821, y todava recuerdan con cario su nombre los costarriqueos, y -los historiadores del pas piden que se levante un monumento que recuerde -sus preclaras virtudes. Si antes adelantaron poco las industrias -se debi a la codicia de los extranjeros, pues no debe olvidarse que los -ingleses de Jamaica hacan frecuentes incursiones por las costas del -Norte, en las cuales desembarcaban, ora con la mscara de amigos, ora -como piratas, ayudados a veces por los indios mosquitos, para saquear -las granjas de los espaoles y para devastar las aldeas de los indgenas.</p> - -<p>Si en Chile, a la llegada de los espaoles, cosechaban los aborgenes -las papas, el maz y el poroto, luego cultivaron el trigo y la vid. La -ganadera, desde los comienzos de la colonia, adquiri bastante desarrollo: -los cerdos, los ganados cabro y lanar, los caballos y las gallinas, -abundaban mucho. La minera se redujo a los lavaderos de Marga-Marga -y de Quailacoya. La nica industria fabril que se deriv de los -productos agrcolas fu la <i>harina</i>, para cuyo objeto se establecieron -poco a poco molinos. Las industrias manuales aumentaron pronto, especialmente -los hornos de cocer pan, las fbricas de tejas e hilanderas. -Del mismo modo se extendieron por todo el pas los oficios manuales -de carpinteros, herreros, zapateros, sastres y plateros. El comercio, -sujeto—como ya se dijo en este mismo captulo—a muchas trabas, -adelant muy poco. Tiempo adelante, esto es, en los ltimos aos del -siglo <span class="smcap">xvi</span>, se estim ms la industria, en particular la agrcola y minera. -El camo se cultiv con esmero, e igualmente los rboles frutales -y las hortalizas. Las aves de corral merecieron especial cuidado. -Las industrias de tejidos y curtidos existan en las ciudades y pueblos. -Nada adelant el movimiento mercantil, pues apenas merece citarse el -comercio de importacin y exportacin. La vida social estaba reducida -a estrechos lmites, no haba teatros ni circos, las corridas de toros -se verificaban de tarde en tarde, y las rias de gallos eran casi siempre -privadas. Slo cuando un Rey suba al trono o naca un prncipe o -contraa matrimonio un miembro de la familia real, entonces se celebraban -corridas de toros, juegos de caa y sortija, funciones de iglesia -y otras. La destruccin de la ciudad de Santiago por el terremoto de -1647, la larga guerra de Arauco y la inmoralidad administrativa contribuyeron -a que el pas no saliese antes de su atona.</p> - -<p>Desde 1700 se manifest el adelanto en todos los ramos de la industria. -La agricultura y ganadera adquirieron aumentos de considera<span class="pagenum"><a name="Page_603" id="Page_603">[603]</a></span>cin. -Si el oro y la plata daban rendimientos escasos, en cambio la extraccin -del cobre constituy excelente negocio. Se multiplicaron las -herreras e hilanderas, como tambin las carpinteras, joyeras, etctera. -Tom mayor vuelo el comercio y se abrieron muchos caminos. -Acerca del carcter de la vida, lo mismo familiar que pblica, desarroll -extremada aficin al lujo. Bien es verdad que contrastaba con la -devocin religiosa de las mujeres y de los hombres, con los ejercicios -espirituales, procesiones y misas. Introdjose la costumbre de colocar -imgenes o bustos de santos encima de las puertas de las casas. Religiosas -y religiosos pasaban casi todo el da en las iglesias. Abrieron -nuevos conventos de monjas y de frailes. No importaba nada de esto -para que la inmoralidad fuera en aumento, para que el vicio fuera mayor -y para que se celebrasen frecuentemente alegres fiestas. Aumentaron -los jugadores y borrachos; fueron frecuentes, lo mismo en hombres -que en mujeres, los asesinatos por medio del pual o el veneno.</p> - -<p>Si en el ltimo tercio del siglo <span class="smcap">xviii</span> adquiri la industria en Chile -desarrollo considerable, aument en el <span class="smcap">xix</span> la produccin de la agricultura, -siendo sus principales productos el trigo, cebada, maz, frejol, -lenteja, papa y arbeja, los rboles frutales, el olivo y la vid, el camo, -etc. La ganadera bastaba para el consumo ordinario y permita, -adems, la exportacin. La pesquera, la explotacin de maderas y la -minera fueron en aumento. Adquiri desarrollo la industria fabril y -manufacturera.</p> - -<p>De la Capitana general de Chile pasamos al virreinato de Nueva -Granada o Colombia. Estimse en Colombia la minera. De la agricultura -se har notar que el arroz introducido en Nueva Granada desde -el ao 1512, se propag bastante, dndose con mucha abundancia en -los terrenos bajos y hmedos. All se cosechaban los cereales, frjoles, -habas y uvas; all crecan varias clases de frutales.</p> - -<p>Del Ecuador recordaremos que en Quito comenz la industria fabril, -establecindose pequeas fbricas de tejidos. En el mencionado -Quito, el P. Jos Rixi, natural de Gante, sembr el primer trigo europeo -cerca del convento de San Francisco. Cuntase que los frailes recordaron -por mucho tiempo el hecho, y aun en los comienzos del siglo -<span class="smcap">xix</span> enseaban con cierto orgullo la maceta, en la cual fueron llevadas -desde Espaa las semillas.</p> - -<p>Los valerosos conquistadores de Venezuela y sus descendientes, ya -terminadas las guerras, slo se cuidaban de que los indios y negros esclavos -trabajasen en las minas, en la agricultura y en la pesquera de -perlas. Las industrias estaban limitadas a los tejidos de lana del Tocuyo, -a los cordobanes de Carora, a las hamacas de Margarita y a la al<span class="pagenum"><a name="Page_604" id="Page_604">[604]</a></span>farera -indgena. Acerca de las artes e industria se hallan noticias muy -curiosas en la Breve descripcin y relacin cierta de la muy leal ciudad -de Nuestra Seora de la Concepcin de Tocuyo de la provincia de -Venezuela, etc. Escribila D. Juan de Salas, Subinspector de milicias -y juez visitador de dicha ciudad el 30 de julio de 1766, para entregarla -al Sr. D. Jos Solano, Gobernador y Capitn general de esta provincial<a name="FNanchor_854" id="FNanchor_854" href="#Footnote_854" class="fnanchor">[854]</a>. -Los caminos eran muy malos. Las comunicaciones se reducan a -algunos barcos procedentes de la Isla Espaola y de tarde en tarde llegaba -alguno de la metrpoli. Lo mismo en Venezuela que en los dems -pases de las Indias los impuestos eran enormes, siendo los principales -los quintos reales, la alcabala, el almojarifazgo y la media annata. Consista -el primero en cobrar el quinto para el Rey del metal que se sacase -de las minas y de las perlas que se sacasen de las pescaderas; el segundo -era en un derecho de 2 por 100 en dinero de todo lo que se compraba y -venda; el tercero estaba reducido a un impuesto de entrada y salida -sobre las mercaderas, as de Espaa como de las Indias, y el cuarto -consista en la mitad de la renta del primer ao de todos los oficios y -cargos no eclesisticos.</p> - -<p>Antes de referir los hechos de la Compaa Guipuzcoana de Caracas, -daremos noticia de los asientos o contratos que celebr Espaa, -los cuales tienen carcter general. Dos asientos se celebraron en aquellos -tiempos para el comercio de esclavos africanos: el primero, con la -<i>Compaa Real de la Guinea Francesa</i>, durante la guerra de sucesin -espaola (1701-1712), y el segundo, con la <i>Compaa Inglesa del Mar -del Sur</i>, por treinta aos, que comenzaron a contarse en el mismo que -se firm la paz de Utrech (1713) y termin el 1743<a name="FNanchor_855" id="FNanchor_855" href="#Footnote_855" class="fnanchor">[855]</a>. En virtud de los -mencionados asientos, se concedi a la Compaa Francesa el derecho -de introducir en las colonias espaolas americanas 48.000 esclavos en -once aos, y a la Compaa Inglesa 144.000 en treinta aos, debiendo -pagar al rey de Espaa 33-1/3 pesos por cada esclavo. Con la Compaa -Inglesa se hubo de rescindir el contrato, a causa de la nueva guerra -entre ambas naciones, teniendo Espaa que indemnizar a la citada Compaa -con 100.000 libras esterlinas<a name="FNanchor_856" id="FNanchor_856" href="#Footnote_856" class="fnanchor">[856]</a>.</p> - -<p>No huelga decir en este lugar que durante todo el siglo <span class="smcap">xvi</span>, la provincia -de Venezuela no produjo ganancia alguna en su comercio. Ocupados -los venezolanos en descubrir minas, apenas hacan caso de la -agricultura. Tiempo adelante, cuando los holandeses se apoderaron de -la isla de Curaao (1634), donde establecieron considerable depsito de<span class="pagenum"><a name="Page_605" id="Page_605">[605]</a></span> -mercancas, se atrajeron las miradas de sus vecinos los venezolanos, los -cuales pensaron entonces dedicarse muy especialmente al cultivo del -cacao, que, con los cueros, hicieron objeto principal de su comercio. Los -holandeses, pues, entregaban sus mercancas en cambio del cacao y de -los cueros de los venezolanos.</p> - -<p>Quiso entonces el comercio espaol competir con el de Holanda; pero -no fu posible, pues el sistema de la Espaa para con sus colonias era -tan extrao, que ninguna expedicin mercantil poda hacerse a la Amrica -sin licencia del Rey, la que no se franqueaba sin trabajo ni sin -gastos, y slo con la condicin de pagar derechos muy crecidos y de -hacer de Sevilla el puerto de la salida y del retorno. Unas mercancas, -ya caras por la mano de obra espaola, o por los beneficios de una segunda -mano, si eran extranjeras, recargadas por otra parte con condiciones -tan onerosas, no podan prometer utilidades sino a la locura y -a la ignorancia, en un pas donde los mismos efectos llegaban por medio -del comercio holands sin derechos, sin trabas, y directamente de -las manufacturas europeas<a name="FNanchor_857" id="FNanchor_857" href="#Footnote_857" class="fnanchor">[857]</a>. Desde el citado ao de 1634 fu poco -activo el comercio de Espaa con su colonia, y mayor, por el contrario, -el de Holanda con aquellas posesiones americanas. En los primeros -aos del siglo <span class="smcap">xviii</span> las producciones de cacao en la provincia de Venezuela, -eran, por trmino medio, de 65.000 fanegas cada ao, exportndose -nicamente, en el mismo tiempo, unas 31.400 para Espaa y para -otras posesiones de nuestra nacin. Entonces, con objeto de cortar de -raz el comercio con los holandeses, el gobierno espaol persigui el -contrabando y arruin a muchas familias; pero nada pudo conseguir, y -casi puede afirmarse que el mal fu en aumento.</p> - -<p>Las cosas iban variar por completo, pues la Corona celebr un -contrato (25 septiembre 1728) con la <i>Compaa Guipuzcoana de Caracas</i>, -la cual haba formado tiempo atrs una escuadra mercante y de -corso, bajo la advocacin de San Ignacio de Loyola. La <i>Compaa</i> se -comprometi a reprimir a su costa el contrabando que los extranjeros -hacan con las provincias de Caracas, con tal de que se les permitiese -abastecerlas y extraer sus frutos a la metrpoli. No puede negarse -que las condiciones fueron beneficiosas a la Compaa, si bien se la -oblig a que abasteciera, no slo la provincia de Venezuela, sino tambin -Cuman, la Margarita y la Trinidad. Por Real decreto dado en el -Palacio del Buen Retiro (20 junio 1738), se ve el gran inters de Felipe -V por la Compaa; y esto no es de extraar, porque El y la Reina -tienen en ella 200 acciones, consignando despus que desea facili<span class="pagenum"><a name="Page_606" id="Page_606">[606]</a></span>tar -a la Compaa todo el fomento y alivios de que necesite para continuar -la conservacin de su comercio y asegurar el aumento de l, etctera.<a name="FNanchor_858" id="FNanchor_858" href="#Footnote_858" class="fnanchor">[858]</a> -Tuvo su residencia en San Sebastin (Guipzcoa), hasta -que el marqus de la Ensenada comunic a los Directores de la Compaa, -que desde el 24 de mayo de 1750, la residencia de la direccin -estara en Madrid<a name="FNanchor_859" id="FNanchor_859" href="#Footnote_859" class="fnanchor">[859]</a>. Con fecha 13 de junio de 1750, el marqus de -Matallana dirigi un informe al marqus de la Ensenada acerca de la -rebelin ocurrida en Caracas con motivo o con pretexto de los abusos -de la Compaa de Guipzcoa, siendo de opinin que se empleasen medios -suaves<a name="FNanchor_860" id="FNanchor_860" href="#Footnote_860" class="fnanchor">[860]</a>. No solamente Caracas, sino toda la provincia de Venezuela -se hallaba por entonces en constante inquietud y recelosa, -contribuyendo al malestar la conducta de la Compaa, no sin que hagamos -observar respecto a otro orden de cosas los beneficios que hizo -al pas. Mientras dur la Compaa—escribe el Sr. de Pons—la provincia -de Venezuela vi salir de la nada los pueblos de Parraguire, -Guatire, Calabozo, San Juan Bautista del Pao, Montalbn, Ospero, la -sbana de Ocumare, todos los sitios desde Macarao hasta el ro de Tuy, -Volcano, San Pedro, las Lagunetas, las Mostazas y el Frayle<a name="FNanchor_861" id="FNanchor_861" href="#Footnote_861" class="fnanchor">[861]</a>. -Aade ms adelante que en el ao 1763, se embarcaron de cacao.</p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="fanegas"> - -<tr><td class="tdl"> </td><td class="tdc">Fanegas.</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Para Espaa</td><td class="tdrb">50.319</td></tr> -<tr><td class="tdl">Para Veracruz</td><td class="tdrb">16.864</td></tr> -<tr><td class="tdl">Para Canarias</td><td class="tdrb">11.160</td></tr> -<tr><td class="tdl">Para Santo Domingo, Puerto Rico y Cuba</td><td class="tdrb">2.316</td></tr> -<tr><td class="tdl">El consumo total fu de</td><td class="tdrbb">30.000</td></tr> - -<tr><td class="tdrb"><i>Total</i> </td><td class="tdrbb">110.659<a name="FNanchor_862" id="FNanchor_862" href="#Footnote_862" class="fnanchor">[862]</a></td></tr> -</table> - -<p>La Compaa influy para que prosperase el cultivo del cacao, algodn -y de otros gneros, como tambin la industria de los cueros; pero -el comercio que de aquellos gneros hicieron los habitantes de Venezuela -con los contrabandistas holandeses, lo hacan a la sazn con los -factores guipuzcoanos. La Compaa hizo construir en los puertos soberbios -edificios, ya para alojar a sus factores, ya para colocar sus almacenes. -Del mismo modo ella hizo los muelles de la Goayna y Puerto -Cabello.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_607" id="Page_607">[607]</a></span> -Contribuy no poco, en los ltimos aos del reinado de Carlos III, -a la decadencia de la Compaa Guipuzcoana de Caracas y del comercio -en general, la guerra entre Inglaterra y Espaa, guerra que fu -consecuencia del Pacto de Familia. Al salir del puerto de Goayna nuestros -barcos—como sucedi en el ao 1780—eran apresados por los corsarios -ingleses<a name="FNanchor_863" id="FNanchor_863" href="#Footnote_863" class="fnanchor">[863]</a>. Por ltimo, la Corona comenz a cercenar el monopolio -de que gozaba la Compaa, hasta el punto que qued, en 1781, -equiparada las compaas particulares, y cuatro aos despus, esto es, -en 1785, se refundi en la Compaa Real de Filipinas (<a href="#Ap">Apndice P</a>).</p> - -<p>Desde ltimos del siglo <span class="smcap">xviii</span> aumentaron los cultivos en el pas. -Todos tienen noticia que en Venezuela, la provincia ms poblada era -la de Caracas, y de ella la parte ms cultivada los valles de Aragua, -que tienen unas 30 leguas cuadradas de superficie. Sus producciones -principales eran el cacao, caf y ail de Caracas, el tabaco de Barinas, -los cueros y tasajos de los Llanos y las perlas de la isla Margarita. El -algodn, planta indgena, se cultivaba en los citados valles de Aragua, -en Maracaibo y en el golfo de Cariaco. La caa de azcar, cuyo principal -cultivo estaba en el mismo valle de Aragua y en el de Tuy, no -logr mucha importancia. Por ltimo, para el consumo de sus habitantes -haba, adems, el pltano, el maz, la yuca, el olivo, la via, las -hortalizas y los cereales; la miel era sumamente rica y las plantas medicinales -abundaban mucho.</p> - -<p>Por lo que al reino animal respecta, gozaba fama de excelente el -ganado lanar y cabro, siendo tambin bueno el vacuno, mular y caballar. -No debemos olvidar que si los gobernadores de Venezuela, sucesores -de Urpn, nada hicieron de particular durante dos tercios del -siglo <span class="smcap">xvii</span> y el primero del <span class="smcap">xviii</span>, desde 1732 a 1763 fomentaron la cra -de ganados y la agricultura D. Carlos y D. Vicente de Sucre, D. Gregorio -Espinosa de los Monteros, D. Diego Tabares Ahumada, D. Mateo -Gual y Pueyo, D. Nicols de Castro y D. Jos Diguja.</p> - -<p>En las regiones del Plata, la principal riqueza del pas consisti en -la cra de ganados, y en las llanuras no colonizadas del Centro y del -Oeste, abundaban de un modo extraordinario la ganadera salvaje, que -era cazada por el argentino. Por cierto que entre ganaderos y labradores -las quejas fueron frecuentes. El procurador del Cabildo de Buenos -Aires pidi, en el ao 1677, que pe ponga remedio en el exceso de que -en muchas chcaras... hay muchos ganados que hacen dao a las sementeras -y que por esta causa muchos pobres no quieren sembrar. -Posteriormente, y a medida que avanzaba la colonizacin, la abundancia -de tierras cultivables desvaneci el malestar entre labradores y ga<span class="pagenum"><a name="Page_608" id="Page_608">[608]</a></span>naderos. -No haba fbricas. Los oficios se encontraban en lamentable -estado, ejercindolos los indios, negros y alguno que otro espaol, porque -no poda dedicarse ms elevadas tareas.</p> - -<p>Nuestra juventud debe ser educada en la vida industrial, y para -ello ser instruida en las artes y ciencias auxiliares de la industria.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>La industria es el nico medio de encaminar la juventud al orden. -Cuando Inglaterra ha visto arder la Europa en la guerra civil, no ha -entregado su juventud al misticismo para salvarse; ha levantado un -templo la industria y le ha rendido un culto que ha obligado los -demagogos avergonzarse de su locura.</p> - -<p>La industria es el calmante por excelencia. Ella conduce por el -bienestar y por la riqueza al orden, por el orden la libertad; ejemplos -de ello la Inglaterra y los Estados Unidos. La instruccin en -Amrica debe encaminar sus propsitos la industria.</p> - -<p>La industria es el gran medio de moralizacin.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>La Inglaterra y los Estados Unidos han llegado la moralidad religiosa -por la industria; y la Espaa no ha podido llegar la industria -y la libertad por la simple devocin. La Espaa no ha pecado nunca -por impa; pero no le ha bastado eso para escapar de la pobreza, de la -corrupcin y del despotismo<a name="FNanchor_864" id="FNanchor_864" href="#Footnote_864" class="fnanchor">[864]</a>.</p> - -<p>Durante el esplendor de las misiones en el Paraguay se desarroll -grandemente la industria. El historiador Robertson, aunque protestante -y enemigo de los espaoles, dice lo siguiente: Hallaron los habitantes -de estas tierras casi en el mismo estado en que se hallan los -hombres cuando empiezan reunirse en sociedad: carecan de todo -oficio; procurbanse una precaria subsistencia con el producto de su -caza pesca, y apenas conocan los primeros rudimentos de subordinacin -y de poltica. Los jesutas tomaron su cargo la instruccin y civilizacin -de aquellos salvajes. Les ensearon cultivar la tierra, -criar animales domsticos y construir edificios. Les hicieron reunirse -en aldeas, instruyronlos en las artes y fabricacin, hicironles probar -los atractivos del trato y las ventajas que proporcionan la seguridad y -el buen orden. Estos pueblos se convirtieron de esta suerte en vasallos -de sus bienhechores, quienes les gobernaron con el amor y cuidado que -un padre sus hijos. Respetados, amados y casi idolatrados, unos -cuantos jesutas imperaban sobre millares de indios<a name="FNanchor_865" id="FNanchor_865" href="#Footnote_865" class="fnanchor">[865]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_609" id="Page_609">[609]</a></span> -Consista la riqueza del Brasil en esmeraldas halladas en el ro -Doce y entre los peascos de la Serra do Mar, en minas de oro y de -diamantes, en el palo brasil, en el cultivo de la caa de azcar, etc.</p> - -<p>En suma: por el estudio que acabamos de hacer respecto la cultura -literaria, artstica industrial de nuestras colonias, bien puede afirmarse -que la dominacin espaola no era tan egosta y tirnica como -han dicho y repiten todava no pocos escritores. Ms pudo y debi hacerse; -pero no es exacto que la metrpoli slo pensaba en el oro y la -plata que, abundantes, sacaba de las minas.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_611" id="Page_611">[611]</a></span></p> - -<h2>APNDICES</h2></div> - - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_613" id="Page_613">[613]</a></span></p> - - - - - -<h3 id="Aa">A</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Breve y sumaria relacin de los seores, y maneras y diferencias que -haba de ellos en la Nueva Espaa, y de la forma que han tenido -y tienen en los tributos</span>: por el doctor Alonso de Zorita (sin fecha)<a name="FNanchor_866" id="FNanchor_866" href="#Footnote_866" class="fnanchor">[866]</a>.</p> - - -<p class="p2">Entre estos naturales—dice—haba y hay, donde no los han deshecho, tres -seores supremos en cada provincia, y en algunas cuatro, como en Tlaxcala y -en Tepeaca; y cada uno de estos seores tena su seoro y jurisdiccin conocida -y apartada de los otros. Haba otros seores inferiores <i>caciques</i>. En -Mxico y en su provincia haba tres seores principales: el de Mxico, el de -Tezcuco y el de Tlacopan Tacuba. En asuntos de guerra los seores de Tezcuco -y Tacuba obedecan al de Mxico; pero en lo dems eran iguales. Aunque -en la sucesin de dichos seoros supremos eran diferentes los usos y -costumbres, la ms comn era por sangre y lnea recta, de padres hijos. No -sucedan las hijas, sino el hijo mayor, habido en la mujer ms principal de -todas las que tuviera el seor, debindose notar que se consideraba principal -si era una de las seoras de Mxico. Si el hijo mayor, por enfermedad o por -otra causa, no poda gobernar, el padre sealaba otro. Si slo tena hijas y alguna -de ellas tena hijos, el seor nombraba un nieto. Los nietos de los hijos -eran preferidos los de las nietas, debiendo siempre entenderse que la madre -del heredero fuera mujer principal. Si el seor no tena hijos nietos, era -elegido por eleccin uno de sus hermanos; y si tampoco tena hermanos, recaa -la eleccin en un seor principal. Cuando faltaba sucesor al seor de Mxico, -el elegido por los seores principales era confirmado por los seores supremos -de Tezcuco y Tacuba; cuando faltaba sucesor los seores supremos de Tezcuco - Tacuba, los seores principales elegan su correspondiente sucesor, -que era confirmado por el de Mxico. En algunas partes, en Mxico, por -ejemplo, sucedan los hermanos aunque hubiese hijos; mas, acabados los hermanos, -tornaba la sucesin por el orden dicho los hijos del seor. Moctezuma -sucedi dos hermanos suyos que reinaron antes que l. Para la sucesin -y para la eleccin se tena en cuenta el valor y, en general, las buenas -cualidades del elegido.</p> - -<p>El elegido era llevado al templo, lo suban por las gradas cogido del brazo -dos indios principales y lo cubran con dos mantas de algodn, una azul -y otra negra, en las cuales estaban pintados muchas cabezas y huesos de muertos, -para que se acordase que se haba de morir como los dems. ltimamente, -el ministro le diriga la siguiente pltica: Seor mo; mirad cmo os han honrado -vuestros vasallos, y pues ya sois seor confirmado, habis de tener mucho -cuidado de ellos, y mirarlos como hijos; y mirad que no sean agravia<span class="pagenum"><a name="Page_614" id="Page_614">[614]</a></span>dos, -ni los menores maltratados de los mayores. Ya veis cmo los seores de -vuestra tierra, vuestros vasallos todos, estn aqu con sus gentes, cuyo padre y -madre sois vos, y como tal los habis de amparar y defender y tener en justicia, -porque los ojos de todos estn puestos en vos, y vos sois el que los habis -de regir y dar orden. Habis de tener gran cuidado de las cosas de la -guerra, y habis de velar y procurar de castigar los delincuentes, as seores -como los dems, y corregir y enmendar los inobedientes. Habis de tener muy -especial cuidado del servicio de Dios y de su templo, el que no haya falta de -todo lo necesario para los sacrificios, porque de esta manera todas vuestras cosas -tendrn buen suceso y Dios tendr cuidado de vos.</p> - -<p>Acabada la pltica, el seor otorgaba todo aquello y daba las gracias. Todava -se celebraban otras fiestas antes que el seor supremo comenzaba desempear -su cargo.</p> - -<p>La segunda clase de seores se denominaban <i>tec-tecutcin</i> y eran nombrados -por los seores supremos, slo de por vida, en premio de sus hazaas en la -guerra en servicio de la repblica. Dbales el seor supremo sueldo y -racin.</p> - -<p>La tercera clase de seores tenan el nombre de <i>calpulles</i> (tribu entre los -israelitas), y la cuarta de <i>pipiltzin</i>, principales (los que en Castilla llamamos <i>caballeros</i>).</p> - -<p>Acerca de la administracin de justicia en Mxico, en Tezcuco y en Tacuba -haba jueces a manera de Audiencia que aplicaban rectamente las leyes. Perciban -el salario que les asignaba el seor. Dicen los religiosos, antiguos en -aquella tierra, que despus que los naturales estn en la sujecin de los espaoles, -y se perdi la buena manera de gobierno que entre ellos haba, comenz -a no haber orden ni concierto y se perdi la justicia y polica y execucin -de ella, que entre ellos haba, y se han frecuentado mucho los pleitos y los -divorcios, y anda todo confuso.<a name="FNanchor_867" id="FNanchor_867" href="#Footnote_867" class="fnanchor">[867]</a> Riendo un espaol con un indio, como -el primero le llamase ladrn, embustero y otras palabras injuriosas, contest el -segundo: de vosotros he aprendido todas esas cosas.</p> - -<p>Dichos jueces se colocaban al amanecer en sus estrados de esteras, donde -permanecan hasta dos horas antes de ponerse el sol; oan los pleitos y daban -las sentencias. Las apelaciones iban ante otros doce jueces, los cuales -sentenciaban con parecer del seor. Lo ms que duraba el pleito era ochenta -das. No hacan distincin los jueces entre ricos y pobres, grandes y pequeos: -y porque un juez favoreci en un pleito a un principal contra un plebeyo, -y la relacin que hizo al seor de Tezcuco no fu verdadera, lo mand -ahorcar y que se tornase a ver el pleito, y as se hizo, y se sentenci por el plebeyo.<a name="FNanchor_868" id="FNanchor_868" href="#Footnote_868" class="fnanchor">[868]</a></p> - -<p>En las provincias y pueblos haba jueces ordinarios, que tenan jurisdiccin -limitada para sentenciar pleitos de poca calidad y para prender a los delincuentes. -Cada cuatro meses (el mes era de veinte das) acudan a una junta -ante el seor—junta que duraba de diez a doce das—donde se terminaban los<span class="pagenum"><a name="Page_615" id="Page_615">[615]</a></span> -pleitos importantes y los asuntos criminales, como tambin se trataban y resolvan -otros asuntos de la repblica, adquiriendo dichas juntas el carcter de -cortes.</p> - -<p>Existan crceles pblicas para los delincuentes.</p> - -<p>Celebrbanse los matrimonios conforme disponan sus leyes. Los solteros -podan tener mancebas: un soltero se diriga al padre de una joven y la peda -slo para haber hijos. Cuando tenan el primer hijo, los padres de la joven -requeran al mancebo para que la tomase por mujer o la dejara libre.</p> - -<p>Las casas de los seores eran grandes y tenan jardines y huertas.</p> - -<p>Ricos y pobres, grandes y pequeos criaban, educaban y enseaban con -todo esmero a sus hijos. Dignos son de encomio los consejos que daban los -padres a sus hijos.</p> - -<p>En carta que Hernn Corts escribi al Emperador le deca que Tlaxcala -era ms grande, fuerte y de tan buenos edificios como Granada; que se hallaba -abastecida de pan, aves, caza, pescado y legumbres; que haba joyeras de -oro y de plata, de piedras preciosas, de loza, etc.; que abundaban las tiendas -de vestidos y calzado. Por lo que respeta a Mxico tambin son de Corts las -siguientes palabras: Tiene esta ciudad muchas plazas, donde hay continuo -mercado, y trato de comprar y vender. Tiene otra plaza, dos veces ms grande -que la de la ciudad de Salamanca, toda cercada de portales, donde hay continuamente -ms de sesenta almas comprando y vendiendo, donde hay todo gnero -de mercaduras que en toda la tierra se hallan, as de mantenimiento -como de vitualla, joyas de oro y de plata, de plomo, de latn, de cobre, de estao, -de piedras, de huesos, de conchas, de caracoles y de plumas. Vndese -sal y piedras labradas y por labrar, adobes, ladrillos, madera labrada y sin labrar, -de diversas maneras. Hay calle de caza, donde venden todos los linajes -de aves que hay en la tierra: gallinas, perdices, codornices y abantos, garcetes, -trtolas, palomas, pajaritos en cauelas, papagayos, buharros, guilas, alcones, -gavilanes, cerncalos y de algunas aves de rapia; venden los cueros con su pluma -y cabeza y pico y uas; venden conejos, liebres, venados y perros pequeos, -que cran para comer, castrados. Hay calle de herbolarios, donde hay todas -las races y hierbas medicinales que en la tierra se hallan, y casas como de boticarios, -donde se venden las medicinas hechas, as potables como ungentos -y emplastos. Hay casas donde dan de comer. Hay hombres, como los que se -llaman en Castilla ganapanes, para traer cargas. Hay mucha lea, carbn, braseros -de barro, y esteras de muchas maneras para camas y otras ms delgadas -para asiento, para esterar salas y recmaras. Y todas las maneras de verduras -que se hallan, especialmente cebollas, ajos, puerros, mastuerzo, berros, borrajas, -acederas, tagarninas, cardos. Hay frutas de muchas maneras, como ciruelas, -cerezas, que son semejantes a las de Espaa. Venden miel de abejas y cera, -y miel de caas de maiz, que son tan melosas y dulces como las de azcar, y -miel de unas plantas que en las islas llaman magey, que es muy mejor que -arrope; y de estas plantas hacen azcar y vino y lo venden. Muchas maneras -de hilado de algodn, de todos colores, en sus madejitas, que parecen propiamente -a las del Alcaicera de Granada en las sedas, aunque este otro con mu<span class="pagenum"><a name="Page_616" id="Page_616">[616]</a></span>cha -ms cantidad. Venden colores para pintores cuantos se pueden hallar en -Espaa, y de tan excelentes matices, cuanto pueden ser. Venden cueros de venado, -y son con pelos y sin ellos, muy blancos y teidos de diversos colores. -Venden mucha loza, en gran manera buena: tinajas grandes y pequeas, jarros, -ollas y otras infinitas maneras de vasijas, todas de singular barro y las -ms vidriadas y pintadas. Venden mucho maz en grano y en pan, que hace -mucha ventaja, as en grandor como en sabor a lo de las islas y Tierra Firme. -Venden pasteles de aves y empanadas de pescado. Venden mucho pescado, -fresco y salado, crudo y guisado. Venden huevos de gallina y de nsares, y -de todas las otras aves que he dicho en gran cantidad; venden tortillas de huevos -hechas. Finalmente, que en estos mercados se venden todas cuantas cosas -se hallan en la tierra, que son tantas y de tantas calidades, que, por la prolixidad -y por me ocurrir a la memoria y por no saber los nombres, no las -digo<a name="FNanchor_869" id="FNanchor_869" href="#Footnote_869" class="fnanchor">[869]</a>.</p> - -<p>Aade que en dicha plaza se halla una buena casa, especie de Audiencia, -donde diez o doce jueces <i>libran todos los casos y cosas que en el mercado -acaecen</i>.</p> - -<p>Levntanse muchos templos en la ciudad, donde adoran a sus dolos; residen -continuamente en ellos los religiosos, todos vestidos de negro; nunca cortan -ni peinan el cabello. Los templos tienen sus torres; en el principal se halla -una que es ms alta que la de la iglesia mayor de Sevilla.</p> - -<p>Pagaban tributos en Mxico los <i>tec-calli</i>, que eran gentes dependientes de -los seores llamados <i>tec-tecutcin</i>; los <i>calpulles</i> o <i>chinancalli</i>, que eran labradores -de tierras propias; los mercaderes, y los <i>tlalmaites</i> o <i>mayeges</i>, labradores -que cultivaban tierras ajenas. No pagaban tributos los <i>teutles</i> ni los <i>pilles</i>, servidores -del seor supremo, ni las viudas, ni los hijos solteros, ni los mendicantes, -ni los impedidos para trabajar, ni los que se ocupaban en el culto de los -dolos. Pagaban los labradores los tributos en maz, frgoles, algodn, etc.; los -mercaderes en lo que trataban (joyas, ropas, plumas, etc.). Se ignora lo que -valdran los tributos, pero puede asegurarse que era poco.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_617" id="Page_617">[617]</a></span></p> - -<h3 id="Ab">B</h3></div> - - -<p class="i2"><span class="smcap">Costa Rica desde mediados del siglo xvi hasta comienzos del xix<a name="FNanchor_870" id="FNanchor_870" href="#Footnote_870" class="fnanchor">[870]</a>.</span></p> - -<p class="p2">Acerca de Costa Rica diremos que despus que Felipe Gutirrez muri en -una expedicin contra los indios, el licenciado Juan Cavalln afirm en Costa -Rica la dominacin espaola. Nombrado Cavalln gobernador en el ao 1561, -se asoci para la conquista con Juan de Estrada Rvago, clrigo de Guatemala. -En tanto que Estrada atravesaba el lago de Nicaragua con dos bergantines y -cerca de 300 hombres, bajaba por el desaguadero, y siguiendo la costa del -Atlntico, fundaba la villa del <i>Castillo de Austria</i>, el licenciado Cavalln sala -de Granada con direccin Nicoya, con 90 espaoles, echaba los cimientos -de la villa de los Reyes en el valle de Landecho y apresaba los caciques Coyoche -y Quizarco. Sucedile, en el ao 1562, Juan Vzquez Coronado, que -sostuvo no pocas luchas con los indios, y atraves la sierra, llegando la provincia -de Ara, que se le someti. Luego descubri minas de oro junto los -ros Changuinola y Tilorio, sujetando las provincias de Muo, Tariaca, Buca, -Auyaque y Pococi. Llegaron la sazn Costa Rica Fray Lorenzo de Bienvenida -y algunos religiosos ms destinados la conversin de los indios. No -carece de importancia la <i>Provanza hecha en virtud de Real Cdula, sobre si es -cierto que Juan Vzquez de Coronado entr y pobl la provincia de Costa Rica -y Nueva Cartago.—Fechada en Santiago de Guatemala 18 de agosto, ao -de 1564.</i></p> - -<p>Tanto renombre alcanz el citado Vzquez de Coronado, que algunos -cronistas llegan llamarle descubridor de Costa Rica. Lo cierto es que el Rey -le nombr gobernador de la tierra por los das de su vida, segn Real Carta -dada en Aranjuez el 8 de abril de 1565<a name="FNanchor_871" id="FNanchor_871" href="#Footnote_871" class="fnanchor">[871]</a>. Como Vzquez de Coronado haba -dicho en sus informaciones que, segn sus clculos, haba 4.000 indios -desde Quepo hasta Turucaca, con 1.600 hombres de guerra slo en Coto, -20.000 indios en el interior de Costa Rica, y unos 40.000 en las costas del -Atlntico, Juan Dvila, compaero de Vzquez en sus viajes, censur tales -exageraciones en carta dirigida al Rey el ao 1566. Afirmaba Dvila que haba -en Garabito hasta 500 indios, y los indios de Garabito, con los tices y botos, -eran 500 600. En toda la provincia que llaman de Costa Rica habr en -toda ella 5.000 indios, y aguas vertientes la mar del Norte, en todo lo que -Juan Vzquez anduvo, no hay pasados de 2.000. En aquel tiempo cada casa - palenque tena su cacique. Una parentela de padres hijos y nietos llamaban -un pueblo y tambin provincia, segn son los parientes pocos mu<span class="pagenum"><a name="Page_618" id="Page_618">[618]</a></span>chos<a name="FNanchor_872" id="FNanchor_872" href="#Footnote_872" class="fnanchor">[872]</a>. -Continu la colonizacin y fund la ciudad del <i>Nombre de Jess</i> el -gobernador Perafn de Rivera, retirndose pronto del pas porque no encontr -las riquezas que buscaba. El repartimiento que hizo Perafn en enero -de 1569 se hallaba fundado en los anteriores clculos, bastante exagerados, -acerca del nmero de indios. Dice que la poblacin de Costa Rica era de -17.479. En el ao 1573 una peste general hizo grandes estragos en el pas. -Por entonces (1575) comenzaron los frailes franciscanos reunir los indios -en los pueblos de Barba, Pacaca, Aserr, Curridabat, Cot, Quircot, Tobosi, -Ujarrs, Tucurrique y Turrialba.</p> - -<p>El gobernador Diego de Artieda, sucesor de Perafn, ech los cimientos -de una poblacin, la que di su nombre; con fecha 1. de abril de 1581 hubo -de informar que los franciscanos haban bautizado desde 1577 1581 cerca -de 7.000 indios, nmero que creemos bastante exagerado.</p> - -<p>Dos aos despus, esto es, en 1583, Artieda form el siguiente cuadro estadstico -de los siguientes pueblos del interior:</p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="indios"> -<tr><td class="tdcc">En</td><td class="tdl">Garabito</td><td class="tdr">500</td><td class="tdcc">indios.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Aserr</td><td class="tdr">250</td><td class="tdcc">"</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Cot</td><td class="tdr">80</td><td class="tdcc">"</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ujarrs</td><td class="tdr">200</td><td class="tdcc">"</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pacaca</td><td class="tdr">80</td><td class="tdcc">"</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Chomes</td><td class="tdr">16</td><td class="tdcc">"</td></tr> -</table> - -<p>El gobernador Juan de Ocn y Trillo, mand fundar (1605), la ciudad de -<i>Santiago de Talamanca</i> y castig a los indios <i>quequexques</i> y <i>moyaguas</i>. Juan -de Mendoza y Medrano orden hacer una informacin (1615) acerca de Costa -Rica y de su antigua capital Cartago, resultando que haba bastante pobreza, -y a ella debi contribuir la peste que ocasion muchas vctimas en el valle -de Reventazn, en Tuis, Atirro, Tucurrique, Cach, Oros, Turrialba y -Ujarrs.</p> - -<p>Entre otros gobernadores citaremos los siguientes: Alonso del Castillo y -Guzmn (1618-1622), quien sac 400 indios de Talamanca, muriendo una -tercera parte a la llegada a Cartago y los dems fueron repartidos entre las -familias espaolas. En el ao 1620 manifest Diego de Mercado que los indios -<i>votos</i> eran unos 1.000. El gobernador Juan de Echaz (1624-1628), fu muy -querido de los naturales de Costa Rica. En su tiempo una Real cdula (1626) -fij el nmero de espaoles en 200, y se contaron (1627) indios tributarios los -siguientes:</p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="tributos"> -<tr><td class="tdcc">En</td><td class="tdl">Parragua (siquirres)</td><td class="tdr">22</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Oros</td><td class="tdr">7</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Atirro</td><td class="tdr">10</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pacaca</td><td class="tdr">70 80</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Quepo</td><td class="tdr">100</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Tucurrique</td><td class="tdr">16 18</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Chomes</td><td class="tdr">3</td></tr> -</table> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_619" id="Page_619">[619]</a></span> -Garca Ramiro Coraje sac (1628) algunos indios votos; Hernando de Sibaja -trajo de los votos (1638) 56 indios <i>getares</i> huidos de las encomiendas -de Aserr, Barba y Garabito; el capitn Gernimo de Retes encontr (1640) -unos 190 indios votos cerca de la confluencia del ro San Carlos con el San -Juan, hallndose entre ellos 60 varones; Diego de Ziga sac despus 90 indios -votos que se establecieren en Atirro.</p> - -<p>Celidn de Morales calcul, en el ao 1644, la poblacin espaola de -Costa Rica en 200 hombres y los indios tributarios del interior en menos de -1.000; Juan Fernndez de Salinas (1650-1655) calcul en 1651 unos 800 indios -tributarios en el interior y no pudo remediar la pobreza cada vez mayor -del pas; Andrs de Arbieta, gobernador de Nicaragua, inform (1655) al Rey -que haba nicamente 620 indios tributarios en Costa Rica, y de ellos 100 de -la Real Corona, aadiendo que existan pueblos de 30, de 6 y hasta 3 indios. -Andrs Arias Maldonado y Velasco en Talamanca sac (1659) algunos -indios <i>ateos</i> del ro Caen, afluente del Estrella, y el hijo del citado gobernador -llamado Rodrigo Arias de Maldonado, entr en Talamanca el 1662 y 1663, -sometiendo al cacique Cabsi con 1.200 indios. Desde entonces huyeron muchos -indios de Talamanca al otro lado de la cordillera, los cuales fijaron su -residencia en las llanuras que a la sazn llamamos del General. Lpez de la -Flor (1663-1673) no pudo contener las invasiones de los corsarios de Jamaica, y -Juan Francisco Senz Vzquez declar (1676) en una carta al Rey que en Caratgo -haba 600 indivduos entre espaoles, mestizos y mulatos, y en Esparza 100; -tambin haca notar que existan 22 pueblos de indios con slo 500 personas.</p> - -<p>Entre otros sucesos, haremos notar que los piratas ingleses en 1685 saquearon -Esparza, repitieron el mismo hecho en 1686 e invadieron Nicoya en -1687, cometiendo todo gnero de desmanes. Por lo que respecta al nmero -de habitantes, se contaron (1689) unos 297 y ocho familias de espaoles en -Bagaces, y en 1697 existan en el interior de Costa Rica 224 familias de indios. -Segn los libros parroquiales y otros documentos, la poblacin de Costa -Rica el 1. de enero de 1700, lleg a tener entre espaoles, indios, mestizos, -negros, mulatos y zambos, 19.293 habitantes. Diezmaron la poblacin las -guerras civiles entre las tribus, la venta de indios como esclavos, las enfermedades -y las pestes. Entre las enfermedades eran las principales las del pecho -y las viruelas, causando muchas muertes la peste de 1614, la de 1654 y -otras.</p> - -<p>El Ilmo. Sr. Jos Antonio de la Huerta Caso, en virtud de Real orden del -10 de noviembre de 1776, mand hacer un censo, basado en los padrones -parroquiales. El bachiller D. Domingo Juarros, en su <i>Compendio de la Historia -de Guatemala</i>, publicado en el ao 1809, dice lo siguiente: La ciudad -de Cartago, su anexo Pueblo Nuevo, uno y otro 8.825 feligreses. Villa Nueva -de San Jos, 8.316. Su anexo Escaz... Villa de Ujarrs, 714. Villa Vieja, -6.657. Su anexo Atajuela o Villa Hermosa, 3.890. La ciudad de Esparza... -Sus anexos Bagaces y las Caas... Barba, 988. La doctrina de Cot, 215. Quircot, -130. Tobosi, 122. Curridabat, 260, y Aserr, 390. Oros, Atirro y Tucurri<span class="pagenum"><a name="Page_620" id="Page_620">[620]</a></span>que... -Boruca... San Francisco de Trraba y Guadalupe... Nicoya... Su -anexo Guanacoste, 886<a name="FNanchor_873" id="FNanchor_873" href="#Footnote_873" class="fnanchor">[873]</a>.</p> - -<p>El gobernador D. Toms Acosta comunic a las Cortes el 19 de abril de -1809 que Costa Rica tena 50 a 60.000 habitantes. D. Juan de Dios Ayala, sucesor -de Acosta, manifest a la Audiencia de Guatemala con fecha 5 de marzo -de 1813, que no siendo posible elegir un Diputado Cortes porque la provincia -no llegaba a 60.000 habitantes, propuso que se uniese a parte de la de -<i>Nicaragua</i>. El mismo Ayala, en su informe del 13 de noviembre de 1818, -afirm que la poblacin era de 50 a 60.000 almas. Despus (29 enero 1875) -se dispuso que los pueblos de Nicoya y Santa Cruz deban considerarse -agregados interinamente a Costa Rica.</p> - -<p>La Madre Patria, la hidalga y herica Espaa<a name="FNanchor_874" id="FNanchor_874" href="#Footnote_874" class="fnanchor">[874]</a>, aunque tarde, tom -acertadas medidas para el bien y progreso de los pases americanos. Costa -Rica, la olvidada y <i>pauprrima</i> Provincia, como grficamente la llamaban los -distinguidos y benemritos gobernadores espaoles D. Toms de Acosta y -D. Juan de Dios de Ayala, recabaron auxilios, apoyo y mejoras para sta que -tuvieron como su verdadera patria, gobernndola seria y morigeradamente, -debi a estos dos hombres benficos, a principios de este siglo, gran suma -de tranquilidad y bienestar. Ambos murieron en Cartago, colmados de bendiciones -y llorados por el buen pueblo costarricense, que tuvo en ellos, ms -que gobernantes, padres y protectores. El primero, ciego y retirado del servicio -con el honorfico grado de brigadier de los Reales Ejrcitos, vivi hasta -cerca de los das de nuestra Independencia; y el segundo falleci poco tiempo -antes, o sea a principios del ao 1819. Mentores y moderadores de estos -pueblos, no hay que extraar que tanto contribuyesen a mantenerlos tranquilos -en medio de las borrascas de poca tan agitada<a name="FNanchor_875" id="FNanchor_875" href="#Footnote_875" class="fnanchor">[875]</a>.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_621" id="Page_621">[621]</a></span></p> - - -<h3 id="Ac">C</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Descripcin de la isla de Puerto Rico hecha el 1. de enero de 1582, -conforme a una Instruccin y Memoria de S. M.<a name="FNanchor_876" id="FNanchor_876" href="#Footnote_876" class="fnanchor">[876]</a>.</span></p> - - -<p class="p2">1. Puerto Rico es la mejor poblacin de la isla. Los indios llamaban a la -isla Bosiguen y los espaoles la denominaron Puerto Rico, a causa de la riqueza -del pas segn unos, y segn otros porque el puerto era muy bueno.</p> - -<p>2. El descubridor y conquistador de la isla fu Juan Ponce de Len, natural -de San Terbs del Campo.</p> - -<p>3. El clima es muy bueno.</p> - -<p>4. La superficie de la isla es muy spera y montuosa, habiendo muchos -ros y arroyos. Carece de pastos para los ganados, abundando en cambio los -rboles llamados Guayabo, que dan una fruta como manzanas, alimento de -las vacas, puercos y aves.</p> - -<p>5. Cuando se gan la isla haba unos 1.000 indios y 500 indias; pero a la -sazn eran muy pocos.</p> - -<p>6. La altura y elevacin del pueblo de Puerto Rico se conoce por el eclipse -que estudi Juan Ponce de Len por mandado de Juan de Cspedes, gobernador -de la isla.</p> - -<p>7. La villa denominada Nueva Salamanca o San Germn el Nuevo, fu -fundada por el gobernador Francisco de Sols con los restos de la poblacin -Guadanylla, que estaba al Sur de la isla, quemada por indios caribes y robada -por los franceses. Tambin Salamanca ha sido robada por los franceses.</p> - -<p>8. Nada.</p> - -<p>9. La ciudad de Puerto Rico, cabeza de la isla, la fund Juan Ponce de -Len en el ao 21 y de su nombre la llam San Juan. Despoblada la poblacin -llamada Parra, a causa de las malas aguas, se traslad a tierra ms saludable -y distante legua y media; la nueva poblacin fu San Juan.</p> - -<p>10. El sitio de la ciudad de Puerto Rico es llano, levantndose en el sitio -ms elevado un convento de frailes dominicos.</p> - -<p>11., 12. y 13. Nada.</p> - -<p>14. Los indios de Puerto Rico, gente mansa, peleaban, los de la costa de la -mar con flechas y arcos, y los de tierra adentro con palos a modo de bastones; -teman a los indios de la parte de Levante que eran caribes o antropfagos.</p> - -<p>15. En cada valle haba un cacique, y bajo sus rdenes estaban otros capitanes -(dibaynos); los espaoles sacaron a los indios de sus respectivos pueblos -para llevarlos a las minas, siendo ello la causa del acabamiento de la -raza.</p> - -<p>16. En la isla no hay pueblo alguno de indios; los espaoles tienen la ciu<span class="pagenum"><a name="Page_622" id="Page_622">[622]</a></span>dad -de San Juan de Puerto Rico y la villa de la Nueva Salamanca; esta poblacin -est en una sierra y el agua se halla lejos.</p> - -<p>17. Las enfermedades ms peligrosas en la isla son los pasmos, y se curan -bebiendo el zumo de la yerba que llaman tabaco o aplicando fuego a la nuca o -abajo de los riones.</p> - -<p>18. A la parte Sueste de la ciudad de San Juan hay una sierra que llaman -de Loquillo, distante 10 leguas, cuyo nombre dieron los espaoles porque en -ella se cobij un cacique que por espacio de algn tiempo tuvo en jaque a los -cristianos; otra parte de la sierra se denominaba de Furudi, que quiere decir -cosa llena de nublados, y hay una tercera que tena el nombre de Espritu -Santo.</p> - -<p>19. A una media legua de San Juan se encuentra el ro Bayamn, por el cual -suben barcos para el servicio de la ciudad, y en sus riberas hay haciendas de -conucos, donde se hace el cazabe, que es el pan de esta tierra, y maz, y donde -se cran muchos pltanos. Otro ro que se llama Toa est legua y media distante -de la ciudad de San Juan y nace a 14 leguas en la sierra de Guabate; en -la ribera del ro se halla un rbol llamado leyba en lengua de indios, que en -su tronco quiso un carpintero, de nombre Pantalen, hacer una capilla y en -ella un altar donde se dijera misa. Otro ro que dicen Cebuco, al Oeste de la -isla, es pequeo; en sus riberas se cra mucho ganado vacuno y porcuno. Considrase -el ro Guayanes casi tan grande como el Toa, y en sus riberas hubo -muchas haciendas; tambin mencionaremos los ros Arrecibo, Camuy, Guataca, -Culibrina, Guaurabo, Guaynabo, Guadianylla, Triaboa, Xacagua, Cuamo, -Albeyno, Guayama, Unabo, Guayamy, Jumacao, Pedagua, Fajardo, Ro Grande -y otros.</p> - -<p>20 y 21. Nada.</p> - -<p>22. Entre los rboles silvestres se halla el <i>maga</i>, de cuya madera hacan -mesas, camas y otras obras de carpintera; del <i>capa</i>, rbol parecido a la encina, -se servan para hacer navos, casas, etc.; del <i>ucar</i> fabricaban prensas, cureas -etctera, y del <i>an</i> coman la fruta. Considerbanse como medicinales los -rboles <i>guayacn</i> y <i>palo-sano</i>.</p> - -<p>23. En la isla se cran granados, higueras, parras, naranjos, cidras, toronjas -limoneros y limeras, etc.</p> - -<p>24. Nada.</p> - -<p>25. Las semillas de coles, lechugas, rbanos, nabos, etc., procedentes de Espaa, -fructifican en la isla.</p> - -<p>26. En Puerto Rico abundan los vegetales medicinales: las hojas del arbolito -que se llama higuillo pintado tiene la propiedad de curar las heridas, como -tambin sucede lo mismo con el rbol del blsamo y con el denominado Santa -Mara; del manzanillo se cuenta que los que se echan a su sombra se levantan -hinchados, y de la yerba conocida con el nombre de quivey se dice que es venenosa, -muriendo en seguida el animal que la come.</p> - -<p>27. Abundan los puercos montesinos, procedentes de los que se trajeron de -Espaa, y tambin las gallinas de Guinea, que trajo el ao 49 Diego Lorenzo, -cannigo de Cabo Verde.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_623" id="Page_623">[623]</a></span></p> - -<p>28. En toda la isla se encuentran nacimientos de oro, de plata y de otros -metales, que no se explotan, a causa de acabarse los indios y de encarecerse los -negros.</p> - -<p>29. Nada.</p> - -<p>30. Las salinas principales se hallan en Cabo Rojo y en Guanica.</p> - -<p>31. Muchas de las casas de la ciudad de Puerto Rico son de tapiera (mezcla -de barro colorado arenisco, cal y tosca de piedra) y ladrillo, cubiertas de teja y -algunas con azotea; no pocas casas se hacen con maderos clavados en el suelo y -con tablas de palmera, cubiertas con teja.</p> - -<p>32. Sobre la mar, puerto y barra de la ciudad de Puerto Rico est la fortaleza -con una plataforma en donde se colocan doce piezas de artillera. A la entrada -del puerto, en un fuerte que llaman el Morro, hay colocadas seis piezas -medianas de bronce. El puerto sera fuerte e inexpugnable, si se colocasen dos -pedreros y dos culebrinas gruesas, pues la fortaleza tiene buenos aposentos, -salas, dos algibes de agua, etc.</p> - -<p>33. Los tratos, contrataciones y grangeras de que viven los espaoles de -la Isla consiste en fbricas de cueros de los ganados vacunos, en ingenios de -azcar que hay once en la Isla, en cazabe, algo de maz y jengibre. En los -once ingenios se hacen anualmente quince mil arrobas de azcar, y no se hace -ms por el escaso nmero que hay de negros.</p> - -<p>34. El obispado reside en la ciudad de Puerto Rico y su metropolitano es -el arzobispado de la Isla Espaola.</p> - -<p>35. En la ciudad de Puerto Rico hay Iglesia Catedral que a la vez es parroquial -y tiene las siguientes dignidades: Den, Chantre, cuatro cannigos, -dos racioneros, un cura y varios capellanes; en la ciudad de la Nueva Salamanca -existe Iglesia parroquial.</p> - -<p>36. Tambin hay en Puerto Rico un convento de frailes dominicos; la -Capilla Mayor fu fundada por Garca Troche, alcalde y contador de S. M. en -la Isla, padre de Juan Ponce de Len; otra Capilla la fund Juan Guilarte de -Salazar y doa Luisa de Vargas, su cuada.</p> - -<p>37. Existe en la ciudad de Puerto Rico un hospital de la Concepcin de -Nuestra Seora, fundado por Pedro de Herrera el ao 24; tiene de renta unos -3.000 pesos. Existe otro hospital que llaman de San Ildefonso, fundado por -D. Alonso Manzo, primer obispo de la Isla, Inquisidor general de las Indias y -electo arzobispo de Granada.</p> - -<p>38. La banda del Norte de la Isla no tiene puerto para las naves, pues la -costa es brava, con muchos bajos y arrecifes; la banda del Sur tiene muchos -y buenos puertos.</p> - -<p>39. Nada.</p> - -<p>40. Las mareas en la Isla son pequeas; las mayores se verifican en las -conjunciones y oposiciones de la luna, cuando la luna sale o se pone; la de la -noche es mayor que la del da.</p> - -<p>41. En la costa del Norte de la Isla, viniendo de la cabeza de ella hacia el -Oeste, se encuentra la punta de Cangrejos; luego, corriendo de Norte Sur hasta -el Cabo Rojo est la baya de San Germn, donde antiguamente estuvo e<span class="pagenum"><a name="Page_624" id="Page_624">[624]</a></span> -pueblo as llamado, y despus se hallan muy grandes bajos. Desde el puerto -de Vargas al de San Germn, por entre arrecifes y la tierra de la Isla, pueden -ir navos pequeos, habiendo tambin otras ensenadas que llaman puerto -Trances y puerto de Pinar. Desde el Cabo Rojo, por la banda del Sur de la -Isla, yendo al Este, est el puerto de Guanica, el mayor que hay en todas las -Indias; antiguamente estuvo all el primer pueblo, que se despobl, porque los -indios se alzaron y mataron a D. Cristbal Sotomayor (hijo de la condesa de -la Mina y secretario del Rey Catlico) que era teniente de Juan Ponce de Len, -el Adelantado; no se torn a reedificar por los muchos mosquitos que haba -en el pas. Dos leguas por la costa hacia el Este se halla el puerto de Guadanilla, -donde estuvo el pueblo as llamado y que quemaron los caribes; y cinco -leguas ms arriba el puerto de Mosquitas, al abrigo de la Isla de Antas. -Tom dicho nombre la isla de unos animalejos parecidos a conejos que se -llaman antas, y tienen la cola como ratn, aunque ms corta. Ms adelante -y a unas dos leguas y media hacia Este se encuentra el puerto de Cuamo, -en el cual se han hallado gran cantidad de ostras de perlas, si bien -ninguna viva ni perlas. Siguiendo la dicha costa se toca con el puerto de -Aleey, puerto bueno, pero no cerrado; luego aparecen muchas isletas, llamadas -las <i>bocas de los infiernos</i>, donde se ven puertos sumamente abrigados. -Aparece despus el gran puerto de Guamany, en seguida bayas y surgidores -buenos, inmediatamente el puerto de Guayama y dos leguas y media -ms adelante el puerto de Maunabo. Otras dos leguas y media ms adelante -est el puerto de Jubucoa y desde dicho puerto a la cabeza de San Juan -habr cuatro leguas.</p> - -<p>Frmalo el Bachiller Santa Clara.</p> - -<p>Tiempo adelante aprob S. M. el bando publicado por el gobernador de -Puerto Rico, imponiendo pena de la vida a los que extrajesen ganado vacuno y -de cerda para las colonias extranjeras (16 de enero de 1777).<a name="FNanchor_877" id="FNanchor_877" href="#Footnote_877" class="fnanchor">[877]</a></p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_625" id="Page_625">[625]</a></span></p> - - - - -<h3 id="Ad">D</h3></div> - -<blockquote> - -<p class="i2"><span class="smcap">Escritura de compaa entre Pizarro, Almagro y Luque<a name="FNanchor_878" id="FNanchor_878" href="#Footnote_878" class="fnanchor">[878]</a>.</span></p> - - -<p class="p2">En el nombre de la Santsima Trinidad, Padre, Hijo y Espritu Santo, tres -personas distintas y un solo Dios verdadero; y de la Santsima Virgen Nuestra -Seora, hacemos esta compaa.</p> - -<p>Sepan cuantos esta carta de Compaa vieren, como yo Don Fernando de -Luque, clrigo presbtero, vicario de la Santa Iglesia de Panam, de la una -parte, y de la otra el capitn Francisco Pizarro y Diego de Almagro, vecinos -que somos en esta ciudad de Panam, decimos: que somos concertados y convencidos, -de hacer y formar compaa, la cual sea firme y valedera para siempre -jams en esta manera: Que por cuanto nos los dicho capitn Francisco -Pizarro y Diego de Almagro tenemos licencia del seor gobernador Pedro -Arias de Avila para descubrir y conquistar las tierras y provincias de los reinos -llamados del Per, que est, por noticia que hay, pasado el golfo y travesa -del mar de la otra parte y porque para hacer la dicha conquista y jornada -y navos y gente y bastimento y otras cosas que son necesarias, no lo podemos -hacer por no tener dinero y posibilidad tanta cuanta es menester; y vos el dicho -Don Fernando de Luque nos los dais porque esta compaa la hagamos -por iguales partes: somos contentos y convenidos de que todos tres hermanablemente, -sin que haya de haber ventaja ninguna ms el uno que el otro, ni -el otro que el otro, de todo lo que se descubriere, ganare y conquistare, y poblar -en los dichos reinos y provincias del Per:</p> - -<p>Y por cuanto nos el dicho Don Fernando de Luque nos disteis y poneis -de puesto por vuestra parte en esta dicha compaa para gastos de la armada y -gente que se hace para la dicha jornada y conquista del dicho reino del Per, -veinte mill pesos en barras de oro y de cuatrocientos y cincuenta maraveds -el peso, los cuales los recibimos luego en las dichas barras de oro que pasaron -de vuestro poder al nuestro en presencia del escribano de esta carta, que lo -vali y mont; y yo Hernando del Castillo doy fe que los vide pasar los veinte -mil pesos en las dichas barras de oro y lo recibieron en mi presencia los dicho -capitn Francisco Pizarro y Diego de Almagro y se dieron por contentos y -pagados de ello. Y nos los dichos capitn Francisco Pizarro y Diego de Almagro -ponemos de nuestra parte en esta dicha compaa la merced que tenemos -del dicho seor gobernador y que la dicha conquista y reino que descubriremos -de la tierra del dicho Per, que en nombre de S. M. nos ha hecho, y las -dems mercedes que nos hiciere y acrescentare S. M. y los de su Consejo de -las Indias de aqu adelante para que de todo goceis y hayais vuestra tercera -parte, sin que en cosa alguna hayamos de tener ms parte alguno de<span class="pagenum"><a name="Page_626" id="Page_626">[626]</a></span> -nos, el uno que el otro, sino que hayamos de todo ello partes iguales. Y ms -ponemos en esta dicha compaa nuestras personas y el haber de hacer la dicha -conquista y descubrimiento con asistir con ellas en la guerra todo el -tiempo que se tardare en conquistar, y ganar y poblar el dicho reino del Per, -sin que por ello hayamos de llevar ninguna ventaja de lo que vos el dicho -Fernando de Luque llevaredes, que ha de ser por iguales partes todos tres, -as de los aprovechamientos que con nuestras personas tuvieremos y ventajas -de las partes que nos cupieren en la guerra y en los despojos y ganancias y -suertes que en la dicha tierra del Per hubieremos y gozaremos, y nos cupiere -por cualquier va forma que sea as m el dicho Francisco Pizarro como - m Diego de Almagro, habeis de haber de todo ello y es vuestro, y os lo -daremos bien y fielmente, sin defraudaros en cosa alguna de ello, la tercera -parte, porque desde ahora en lo que Dios Nuestro Seor nos diere, decimos -y confesamos que es vuestro y de vuestros herederos y sucesores, de quien -en esta dicha compaa sucediere y lo hubiere de haber, en vuestro nombre -se lo daremos y le daremos cuenta de todo ello vos y vuestros sucesores, -quieta y pacificamente, sin llevar ms parte cada uno de nos que vos el dicho -Don Fernando de Luque, y quien vuestro poder hubiere y le perteneciere; y -as de cualquier dictado y estado de seoro perpetuo, por tiempo sealado -que S. M. nos hiciere merced en el dicho reino del Per, as m el dicho capitan -Francisco Pizarro, m Diego de Almagro, cualquiera de nos, sea -vuestro el tercio de toda la renta y estados y vasallos que cada uno de nos -se nos diere hiciere merced en cualquiera manera forma que sea en el dicho -reino del Per, por va de estado, renta, repartimiento de indios, situaciones, -vasallos, seais seor y goceis de la tercera parte de ello como nosotros -mismos, sin adicion ni condicion ninguna, y si la hubiere y alegaremos, yo el -dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro, y en nuestros nombres -nuestros herederos, que no seamos oidos en juicio ni fuera de l, y nos damos -por condenados en todo y por todo como en esta escritura se contiene para -lo pagar y que haya efecto; y yo el dicho Don Fernando de Luque hago la -dicha compaa en la forma y manera que de suso est declarado, y doy los -veinte mil pesos de buen oro para el dicho descubrimiento y conquista del -dicho reino del Per, prdida ganancia, como Dios Nuestro Seor sea -servido, y de lo sucedido en dicho descubrimiento de la dicha gobernacion y -tierra, he yo de gozar y haber la tercera parte, y la otra tercera para el capitan -Francisco Pizarro, y la otra tercera para Diego de Almagro, sin que el uno -lleve ms que el otro as de estado de seor como de repartimiento de indios -perpetuos, como de tierras y solares, y heredades, como de tesoros y escondijos -encubiertos, como de cualquier riqueza aprovechamiento de oro, plata, -perlas, esmeraldas, diamantes y rubes y de cualquier estado y condicion que -sea, que los dichos capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro hayais y -tengais en el dicho reino del Per me habeis de dar la tercera parte. Y nos -el dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro decimos que aceptamos -la dicha compaa y la hacemos con el dicho Don Fernando de Luque -de la forma y manera que lo pide l y lo declara para que todos por iguales<span class="pagenum"><a name="Page_627" id="Page_627">[627]</a></span> -partes hayamos en todo y por todo, as de estados perpetuos que S. M. nos -hiciese mercedes en vasallos indios en otras cualesquiera rentas, goce el -derecho Don Fernando de Luque, y haga la dicha tercia parte de todo ello -enteramente y goce de ello como cosa suya desde el dia que su Magestad nos -hiciese cualesquiera mercedes como dicho es. Y para mayor verdad y seguridad -de esta escritura de compaa y de todo lo en ella contenido, y que os -acudiremos y pagaremos nos los dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de -Almagro vos el dicho D. Fernando de Luque con la tercia parte de todo lo -que se hubiere y descubriere, y nosotros hubieremos por cualquier va y forma -que sea; para mayor fuerza de que lo cumpliremos como en esta escritura -se contiene, juramos Dios Nuestro Seor y los Santos Evangelios donde -ms largamente son escritos y estn en este libro Misal, donde pusieron sus -manos el dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro, hicieron la -seal de la cruz en semejanza de esta + con sus dedos de la mano en presencia -de mi el presente escribano, y dijeron que guardarn y cumplirn esta -dicha compaa y escritura en todo y por todo, como en ella se contiene, sopena -de infames y malos cristianos, y caer en caso de menos valer, y que Dios -se lo demande mal y caramente; y dijeron el dicho capitan Francisco Pizarro -y Diego de Almagro, amn; y as lo juramos y le daremos el tercio de todo lo -que descubrieremos y conquistaremos y poblaremos en el dicho reino y tierra -del Per; y que goce de ello como nuestras personas en todo aquello en -que fuere nuestro y tuvieremos parte como dicho es en esta dicha escriptura, y -nos obligamos de acudir con ello vos el dicho Don Fernando de Luque y -quien en vuestro nombre le perteneciere y hubiere de haber, y les daremos -cuenta con pago de todo ello cada y cuando que se nos pidiere, hecho el dicho -descubrimiento y conquista y poblacion del dicho reino y tierra del Per; y -prometemos que en la dicha conquista y descubrimiento nos ocuparemos y trabajaremos -con nuestras personas sin ocuparnos en otra cosa hasta que se conquiste -la tierra y se ganare; y si no lo hicieremos, seamos castigados por todo -rigor de justicia por infames y perjuros; seamos obligados volver vos el -dicho Don Fernando de Luque los dichos veinte mil pesos de oro que de vos -recibimos. Y para lo cumplir y pagar y haber por firme todo lo en esta escriptura -contenido, cada uno por lo que le toca renunciaron todas y cualesquier -leyes y ordenamientos y pramaticas y otras cualesquier constituciones, ordenanzas -que estn fechas en su favor, y cualesquiera de ellos para que aunque -las pidan y aleguen, que no les valga. Y valga esta escriptura dicha, y todo lo en -ella contenido, y traiga aparejada y lista la debida ejecucin as en sus personas -y bienes habidos y por haber, segun dicho es y dieron poder cumplido cualesquier -justicia y jueces de S. M. para que por todo rigor y ms breve remedio -de derecho les compelen y apremien lo as cumplir y pagar, como si lo que -dicho es fuese sentencia definitiva de juez competente pasada en cosa juzgada; -y renunciaron cualesquier leyes y derechos que en su favor hablan, especialmente -la ley que dice: Que general renunciacion de leyes no vale. Que es fecha -en la ciudad de Panam diez das del mes de marzo, ao del nacimiento -de Nuestro Salvador Jesucristo de mil quinientos veinte y seis aos: testigos<span class="pagenum"><a name="Page_628" id="Page_628">[628]</a></span> -que fueron presentes lo que dicho es, Joan de Pans, y Alvaro del Quiro, y -Joan de Vallejo, vecinos de la ciudad de Panam, y firm el dicho Don Fernando -de Luque y porque no saben firmar el dicho capitan Francisco Pizarro y -Diego de Almagro, firmaron por ellos en el registro de esta carta Joan de -Pans y Alvaro del Quiro, los cuales otorgantes yo el presente escribano -doy fe que conozco.—Don Fernando de Luque.—A su ruego de Francisco -Pizarro, Joan de Pans.—A su ruego de Diego de Almagro, Alvaro -del Quiro.—E yo Hernando del Castillo, escribano de S. M. y escribano -pblico y del nmero de esta ciudad de Panam, presente fu al otorgamiento -de esta carta y la fice escribir en estas cuatro fojas con esta, y por -ende fice aqu este mi signo tal en testimonio de verdad.—Hernando del -Castillo, escribano pblico.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_629" id="Page_629">[629]</a></span></p> - - - - -<h3 id="Ae">E</h3></div> - - -<p class="i2"><span class="smcap">Carta del licenciado Cristbal Vaca de Castro al emperador Don -Carlos, participndole el asesinato del marqus Don Francisco -Pizarro y la rebelin de Don Diego de Almagro, el Mozo.</span>—Quito, -15 de noviembre de 1541<a name="FNanchor_879" id="FNanchor_879" href="#Footnote_879" class="fnanchor">[879]</a>.</p> - - -<p class="i3 p2">Sacra Cesarea Catholica Magestad:</p> - -<p>Por otras he escrito V. M. como fu Dios servido que en el galeon en -que venia de Panam, no pudiese tomar la tierra del Per por la via de -Puerto Viejo, y arrib un puerto de Andagoya, que se dice la Buena -Ventura, desde donde se viene esta tierra por la governaion de Popayn; -y cmo en Cali estove tres meses la muerte, y de all, durante la -enfermedad, puse en paz los governadores Venalcaar y Andagoya, que -estavan para se matar; y luego que enbi al puerto que he dicho, enbi -una caravela Lima y puertos del Per que supiesen cmo avia llegado -all; y desde Cali hize mensagero por tierra hasta aqu, Quito, para que -desde aqu se enbiasen las cartas Lima, asy se hizo.</p> - -<p>Antes que llegase esta iudad, supe cmo los de Chile y parte de don -Diego de Almagro habian muerto al marqus D. Francisco Pizarro, y luego -lo escreb V. M. por la via del puerto do arrib; despus ac, heme -detenido algunos dias en escrevir V. M., por poder escrevir algunas cosas -determinadas y muestra de tiempo.</p> - -<p>Segun he sabido por cartas de personas que estaban en compaa y conformidad -de aquella gente y de algunos que aqu han venido, y por otras -vias, el matar al Marqus estava acordado entre ellos dias ha, y ans a -mucho tiempo que ellos conpran armas y an allegado s la gente que -han podido, aunque esperavan que viniese juez y si no quitase la governaion -luego al Marqus le degollase, matar los dos; y as tenian acordado -de lo hazer conmigo. Despues que supieron por cartas que les escrivieron -de corte y se lo public el Marqus y su secretario que yo no traya -poderes para hazer lo que ellos querian y me tuvieron por muerto, executaron -su propsito en la muerte del Marqus y en alarse con la tierra, que -es lo que se deseavan y as lo parese por las cossas delitos que despues -han hecho, de que dar aqu cuenta V. M.</p> - -<p>Un Juan de Errada, que hera como curador de Don Diego, hijo del adelantado -Almagro, con otros diez que fueron con l, salieron de la casa de -Don Diego, aviendo poco que el Marqus avia venido de misa, y no estavan -con l sino su hermano Franisco Martn y un Francisco de Chaves, y fueron -dando bozes por la calle mueran traidores, sacadas las espadas y armadas -dos vallestas y un arcabuz; y entrando en la casa del Marqus, topa<span class="pagenum"><a name="Page_630" id="Page_630">[630]</a></span>ron -en la escalera con Francisco de Chaves, que se yva su casa, y all le -mataron, y dos criados suyos; y entre tanto el Marqus se visti unas coraas; -y dos pajes que defendian la camara do estava, los mataron, y despues -al Marqus con un pasador que le dieron por los pechos, y al Francisco -Martn tanbien; y el Marqus se defendi valientemente y mat uno de los -contrarios; y entre tanto que esto pasava, el Don Diego con algunos de acavallo -por las calles, que no saliese nadie de sus casas ympedir aquel hecho; -y luego hizieron resebir por governador al Don Diego; y los que en el -cabildo contradixeron, que fu el lienciado Benito de Caravajal y Diego de -Aguero, los prendieron y quisieron degollar; y hecharon al Marqus y su -hermano en la Plaa cabe la picota, como dos hombres comunes y mal hechores, -y alli estovieron hasta la tarde, que un Barbaran los hech en una sepoltura -entrambos. Saquearon las casas de Francisco Martn y de Francisco -de Chaves y de Antonio Picado; tomaron las naos que estavan en el puerto -y les quitaron las velas y timones; tomaron todos los de la iudad los cavallos - armas; no les dan lugar que hombre ninguno salga fuera; tienen guardas -en los caminos; degollaron publicamente un Horiguela, dos tres das -despues que lleg Lima de Panam, dizen que porque los llam traydores -y por alborotador; dzese que han hecho lo mismo de Picado; tienen -voluntad y ponenlo por obra de hazer lo mismo con los amigos y parte -del Marqus. Y sabiendo mi venida, no han enbiado ni escrito, antes enbiaron - un Garia de Alvarado los pueblos de la costa, Truxillo y Piura, -con iento y inquenta hombres, en un galeon grande, que era del Marqus, -para me prender, y sino hiziera lo que ellos querian, matarme; y all tom las -armas y cavallos los vezinos, muchos el oro plata todos los dineros -que all hallaron de difuntos, que algunos, Mauelas y otros, avian allegado; -y en el camino prendieron un Cabrera con otros veynte inco que venian -para m, al Cabrera un Bozmediano y un Villegas degollaron en San -Miguel publicamente, y tambien diz que por alborotadores, que por tales tienen - todos los que quieren servir V. M. Dzese que un Caeres un Cardenas, -que llevaban en el galeon presos avian degollado en Truxillo; prendieron - un lienciado Leon, que venia agora de Espaa, en San Miguel, que hazia lo -que all tocava en servicio de V. M., y muy bien.</p> - -<p>Dicen que han enbiado V. M., y publican que para que los perdone y -haga meredes; y esta ni es fidelidad ni voluntad de obedeser, syno dar manera -de dilain en el obedeser las provisiones que yo trayo de V. M., entre -el yr y venir, y rehazerse en este tiempo para su proposito, si pudiesen. Esto -es lo que, de su parte de estos, se hecho hasta agora.</p> - -<p>Lo que de mi parte se hecho es, que luego que supe, aunque por ynierta -nueva, en Popayn, la muerte del Marqus, escrev al governador Venalcaar -que no se fuese de Cali hasta ver otra mia; escriviome que l la tenia -por ierta y por esto queria venir Quito comigo: as lo hizo, puesto que me -a detenido aqu algunos dias esperndole.</p> - -<p>Despues que supe la certinidad de la muerte del Marqus, escrev luego -y enbi mensageros los capitanes que estavan en entradas desta parte de<span class="pagenum"><a name="Page_631" id="Page_631">[631]</a></span> -Lima, Alonso de Alvarado que estava en los Chachapoyas, a un capitan -Juan Prez, que estava ay erca, a un Verdugo, que a dereado ierta fortaleza -cabe Caxamalca y est dentro con quarenta hombres, con yntenion de -defenderse de los de Chile, sy viniesen; y al capitan Vergara, que estava en -los Bracamoros. Y todos han holgado mucho con saber mi venida, y anme -respondido que estavan todos aparejados para se juntar comigo en el camino, - do yo les escriviere, y con mucha afiion de servir a V. M. Al capitan Alonso -de Alvarado enbi Don Diego de Almagro requerir que se juntase con l; - mandandoselo como governador, l les respondi que fuesen para traydores, -que el avia de servir V. M.; y as me a escripto que, aunque viniesen -todos contra l, tenia aparejo para se defender; y lo mismo me escribi el -cabildo de la Frontera, un lugar que se a poblado en los Chachapoyas.</p> - -<p>Screvi luego asimismo al cabildo del Cuzco y personas particulares, y enbi -el traslado autntico por dos escribanos de la provision de governador -que V. M. fu servido de darme y el testimonio de cmo aqu fuy resebido -por ella, y poder para la presentar y requerir. Escrev un capitan Per Alvarez -Holgun, que estava con iento inquenta hombres en la tierra del Cuzco, -que yva una entrada; y despues escrev Lima y enbi el mismo despacho -por quatro vias, con cartas para el cabildo y para otras personas que solan -ser de su parte, y agora les son contrarios, como es Gomez de Alvarado y -otras personas de calidad. Escrev al Don Diego y enbi dos personas la iudad -por espas, para que me escrivan lo que pasa venga uno; presto me vern -de todos respuestas; y escrev los pueblos de la costa y personas particulares -della, y estaran todas de seruicio de V. M.</p> - -<p>Y la gente que deste recaudo y provision se podrn juntar comigo, son el -governador Venalcaar, que traido quarenta hombres, y a enbiado por otros -iento; alcanarme an en el camino, segun l dize. Muestra mucha voluntad -de servir V. M. De los capitanes Alonso de Alvarado y Juan Perez y Verdugo, -dozientos; del capitan Vergara, iento; de esta iudad, con la copia de gente -que ha venido se juntar comigo y servir V. M., saldrn ms de dozientos; -de los pueblos de la costa, con algunos pueblos de los de la sierra gente -que se an ydo all al tiempo que vino la costa Garca de Alvarado, iento y -inquenta onbres y tengo por ierto que aercandome hzia Lima, en Truxillo - Caxamalca se me vern copia de gentes; por que, lo que entiendo, hasta -las piedras se queran levantar contra esta gente, y lo que me han escripto, -personas de credito, mucha de la gente que est con el don Diego, sabido que -voy y llevo poder de governador, tienen voluntad de se venir para mi, y as lo -dicen publicamente al don Diego; y para esto se dar en Lima de mi parte la -manera que conviniere. Todas andan haziendo ynformaiones que no fueron -en la muerte del Marqus.</p> - -<p>Dems desto, espero alguna gente de Panam y Nicaragua, adonde enbi -personas de recaudo por armas y cavallos, porque supe que en los que se avian -de juntar conmigo avia falta de estas cosas, y provey que traxesen dos navos -con la gente que estoviese aparejada, para seorear la costa y que no se vayan -estos ni hagan los daos que hazen. Escrev a los oydores al governador de<span class="pagenum"><a name="Page_632" id="Page_632">[632]</a></span> -Nicaragua Guatimala Mexico que, si por all fuesen personas de ac, les -prendiesen secrestasen sus bienes lo que llevasen, hasta hazerlo saber -V. M., se me escriviese.</p> - -<p>A Gonalo Piarro, que es entrado la Canela con dozientos hombres -bien aderezados, enbi llamar con quarenta hombres bien armados, y no pudieron -yr ms de treynta quarenta leguas, por estar toda la tierra de guerra, y -supieron cmo Gonalo de Piarro est ya tan adentro y tan lejos de aqu, que, -si no enbiase tantos como l llevaua y con tan buen recaudo, no podra aprovechar -de alcanarles, ni pasar adelante, porque la tierra est toda de guerra y -los ros grandes y el camino lexos; y porque todavia fuera poner en aventura la -gente que esto enbiase, y la tardana que podran hazer, quise ms conservar -esto aqu, por la necesidad que al presente se muestra, y as enbi que se viniesen -los quarenta hombres, que no podan pasar adelante.</p> - -<p>En el Cuzco resibieron don Diego por Gobernador, y algunos vezinos -se salieron, y subedido, que despues que llegaron mis cartas y despachos, -que se meti dentro Pero Alvarez Holgun, con la gente que tena y un capitan -de arcabuzeros Pedro de Castro un capitan Diego de Rojas, con la gente que -tenia, un Gomez de Tordoya otros, toda la gente de los Charcas Arequipa, -que qued despoblada; y enbiaron llamar Pero Anzures, que estava -en ierta entrada erca, un Don Alonso de Montemayor, que yva con ien -honbres de parte de don Diego al Cuzco, y le prendieron, y alguna gente de -la que con l yva, se fu al Cuzco de su voluntad. A se sabido esto por cartas de -Lima, que an venido a Truxillo San Miguel porque por parte de don -Diego se enbi llamar Gara de Alvarado, que estava en la costa, como -he dicho, con gente, diziendole lo que pasaba en el Cuzco, que fuese luego, -porque el don Diego, con toda su compaa queria yr sobre l, diziendo que -estava alado, como si fuera por el turco, estando en servicio de V. M.; y -as se parti el Gara de Alvarado con toda su gente para Lima. Dizen que -ay en el Cuzco quinientos hombres y muy bien armados y mill negros y -con sesenta pieas de artilleria; porque, dems de la que all avia, se llev -toda la que traxo Arequipa una nao gruesa bien armada, de las del obispo de -Plasenia, que pas el Estrecho y qued all en Arequipa; y ms una pipa de -plvora que traya; dems de traer consigo un Candia, que hace cada da muniion. -El don Diego y sus prinipales no pueden sacar la gente de Lima, que -dizen que no quieren yr ni pelear contra christianos: esto me escrivi agora -un Aguilera, de Guamachuco, que vino all poco ha de Lima, y otras personas, -por cosa ierta.</p> - -<p>Y lo que ac parese y se puede colegir de todo, es, aunque el fin de la guerra -es dudoso, que estos no se pueden sustentar, porque, si van al Cuzco, puedoles -tomar las espaldas la tierra, sy vienen esta parte, los del Cuzco hazen -lo mismo; si estan quedos, juntamonos los unos y los otros y somos dos tantos; -y aunque tomasen el Cuzco, que no se sabe cmo, segund son muchos aperebidos -los de dentro, ay muchas causas para que sea tan reido el negocio, -que los de Chile an de perder mucha parte de su gente, y aunque sea poca, no -queda para sostener ni hazer rostro, y los que quedaren del Cuzco se an de<span class="pagenum"><a name="Page_633" id="Page_633">[633]</a></span> -juntar comigo, porque saben que, de los que tomaren, no an de dexar ninguno.</p> - -<p>Esto es, en caso que, los de don Diego no se viniesen para m algunos, que -creo que sern muchos. Y como yo tenga de mi parte razon y justiia, quien -Nuestro Seor Dios siempre corresponde, y la boz de V. M., tengo confiana -que har justicia destos, tan exemplar como latroidad de sus delitos lo requieren, -sin rompimiento ni batalla, que esta se de escusar de mi parte lo que -pudiere.</p> - -<p>Tengo en mi compaa capitanes y personas cuerdas, sin las que se me -an de juntar, y esperimentados, que se an hallado en la tierra cosas en ella -acaeidas y en otras conquistas, servidores de V. M.; y ans, todo lo de a se -tratar con la buena diligenia y buen consejo que ser pudiere, para dar - V. M. la cuenta que soy obligado.</p> - -<p>Aunque yo tena gran pena del trastorno de mi jornada, parese, segund -muestran los negoios, guiada por Dios; porque executar esta gente la desverguena -que tenian conertada, la tierra se perdia, y en venir por este puerto -de Quito, se podido hazer y proveer lo que conviene, sin estorvo, que -ninguna parte llegara que lo pudiera hazer.</p> - -<p>En las cosas que se an de hazer ac se entender, dando lugar el tiempo. -Aqu se comenado tomar quenta los ofiiales que agora ay, y todo anda -mal parado, porque, desde que se gan la tierra, no se tomado cuenta y son -muertos los oficiales syn tener fianas. A los principios no hubo libros de -cuentas, syno papeles; dizen que no avia papel en la tierra, sacarse en limpio -lo posible y enbiar V. M. la relain de la cuenta y cobrana; y estando pacfica -esta tierra, que ser presto, plaziendo Dios, queda aparejada para se -poblar y hordenar lo de la hazienda, de manera que V. M. lleve ms que hasta -aqu; y tambien lo que toca la justiia y chistiandad y reformacion de la tierra, -que hasta agora est hecho poco; deve aver sido la causa, las alteraiones que -ha avido.</p> - -<p>A lo que he entendido desta provincia y Tierra Firme, me parese que estaria -mejor el Audienia en esta que en Panam, porque casi todos los pleitos -de all son de esta tierra, y de Panam y Nicaragua vienen aqu dos vees en -el ao con su mercaduria, y podrian enbiar sus causas; y Cartagena, tan bien -le est yr Santo Domingo como Panam, que con vendoval, es tan poco yr -all, como al Nombre de Dios, y muy pocas causas vienen de all Panam, -porque muchos de los que van pleitos Panam se mueren de la enfermedad -que all ay, y si el pleito es largo no pueden all asistir por la careza de -la tierra y en esta provincia haria mucho provecho el Audiencia. V. M. provea -lo que ms fuere servido que ser lo mejor.</p> - -<p>Dizcese tambien ac, que all se trabta de la entrada donde se tiene por -ierto que ay lamina de esmeraldas. Sepa V. M. que ay ac quien la tome y -lo haga bien su costa syn partidos, sino que pueble la tierra y se reparta, y la -mina quede por de V. M.; y para que se vea quan bien la busca, que ponga yo -un vehedor dos. En semejantes cosas y otras que de ac se podrn pedir y -escrevir V. M. se detenga hasta escrevirme, porque de todo podr enbiar desde -ac ierta relaion y lo que mi paresiere, sy V. M. mandare.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_634" id="Page_634">[634]</a></span></p> - -<p>Llegado aqu con esta carta, vino mi un mensagero de don Diego de -Almagro y truxo solas dos cartas; una suya y otra del lienciado Rodrigo Nio, -que agora vino de Espaa luego fu ser regente de don Diego. Lo que la -carta de don Diego, en efecto, dezia es, contar las causas que huvo para la -muerte del Marqus, y no concluye en que yo vaya ni obedeser, sino que -mirado por mi lo uno y lo otro, haga lo que fuere serviio de Dios y de V. M. -Quando este mensagero de all parti, no heran llegados los mios, segund l -dize. Escribeme el Rodrigo Nio, entre otros desvarios, que no vaya yo all -hasta que venga respuesta de V. M., porque vea la voluntad que estos tienen, -yo respond todo lo que convenia, y en esto no ay ms que dezir. De Truxillio -y de otras partes me an escripto el don Diego y sus secazes enbian mi - Francisco de Barrionuevo y un Oate. Dios lo guie todo su serviio y -al de V. M., y como convenga al bien desta tierra.</p> - -<p>Los yndios de la ysla de la Puna mataron un epeda que los tenia cargo; -dizenme que su culpa. Luego se porn en ello remedio, y, para lo uno y lo -otro partir de aqu en fin deste mes, plaziendo Dios. El qual guarde y prospere -la vida ymperial estado de V. M. Desta iudad de Quito quince de -noviembre deste ao de 1541 aos.</p> - -<p>De algunas cosas, que por ac conviene se dn provisiones y cartas, se -dar all noticia V. M. y Consejo. Suplica V. M. las mande despachar.</p> - -<p>Agora me an escrito que pas una caravela por Paita, que venia de Lima, -y que venia en ella el obispo del Cuzco y un dotor Velazquez, casado con -una su hermana; fu teniente general del Marqus. Dizenme que viene -huyendo para m: no s lo ierto.</p> - -<p>De Vuestra Cesarea Catholica Magestad, humill criado y servidor que sus -Reales pies y manos beso.—El lienciado Vaca de Castro.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_635" id="Page_635">[635]</a></span></p> - - - - -<h3 id="Af">F</h3></div> - - - -<p class="i2"><span class="smcap">Carta del virrey D. Antonio de Mendoza al emperador D. Carlos, -contestando a un mandato de S. M. relativo al repartimiento de -los servicios personales en la Nueva Espaa<a name="FNanchor_880" id="FNanchor_880" href="#Footnote_880" class="fnanchor">[880]</a>.</span></p> - -<p class="p2 i3">Guastepeque, 10 de junio de 1549.</p> - -<p>Reibi la carta de V. M. hecha en Agusta XI de hebrero, y por ella me -manda V. M. me d priesa en hazer el repartimiento. Las condiiones y particularidades -que V. M. manda que se miren en este negoio son muchas y -requerido tienpo para entendellas y para que aya razon de todo. Negoios de -calidad que se an ofresido, y aver andado con poca salud, ynpedido algo -este negoio, porque avr un ao que, estando para yr visitar la provinia de -Guaxaca, que es lo que me falta de ver en toda esta Nueva Espaa que sea de -calidad, me empe una enfermedad que me convino salir de Mxico y venir - tierra caliente, y en ella me apret de arte que no se pens que escapara. Yo -boy convalesiendo y con mejora, aunque todava estoy en la cama y me -quedan algunas reliquias de la enfermedad, y con todo esto tengo al cabo y casi -hecho el repartimiento; mas a venido una edula de los gobernadores en que -por ella mandan que no se den serviios personales de yndios para hechar -las minas, ni para sus casas, ni otros serviios y obras, y que los tales serviios -personales se quiten de las tasaiones y se buelvan tasar y comuten en otra -cossa: ser mucho estorvo y dilaion para lo que V. M. me tiene mandado, -porque ser nesesario bolver hazer de nuevo lo que tena hecho, y es dar -una buelta toda la tierra, y muy gran baja las minas de plata, las quales -andan al presente ms prsperas que hasta aqui, y cada da se descubren en -toda la tierra. En esta Nueva Espaa, loado Nuestro Seor, ay salud, as en los -espaoles como en los naturales, y toda quietud y sosiego. Nuestro Seor, la -Sacra Catholica esarea persona de V. M. guarde y ensale con acresentamiento -de mayores reynos y seoros, commo sus criados deseamos. De Guastepeque -10 de junio de 1549 aos.</p> - -<p>Sacra Catholica esarea Magestad, muy humil criado de Vuestra Sacra -Catholica Magestad, que sus Reales pies y manos besa,</p> - -<p class="smcap right">D. Antonio de Mendoa.</p> - - -<p class="p2"><i>Sobre.</i>—A la Sacra Catholica esarea Magestad del ynvitsimo Emperador -Rey d'Espaa nuestro Seor<a name="FNanchor_881" id="FNanchor_881" href="#Footnote_881" class="fnanchor">[881]</a>.</p> - -<p class="i2 p2"><span class="pagenum"><a name="Page_636" id="Page_636">[636]</a></span> -<span class="smcap">Carta del padre provincial Fray Alonso de la Veracruz al prncipe -Maximiliano, suplicando suceda en el gobierno de la Nueva Espaa -al virrey D. Antonio de Mendoza, su hijo D. Francisco.</span>—Nueva Espaa, -1. de octubre de 1549.</p> - -<p class="i3 p2">Muy alto y muy poderoso Seor:</p> - -<p>El Spiritu Sancto sea en el alma de V. A. El oficio que al presente tengo, -aunque indigno, de la orden de Sancto Augustin en esta Nueva Spaa, me -fuera screvir V. A, sobre lo que veo ser necesario en estas partes, para el -seruicio de Dios y de S. M., que como vemos que en el cuerpo natural los -miembros de la cabeza se les comunica su ser, vivir y hobrar, no menos en un -cuerpo mstico de republica, del bien de la cabeza los miembros redunda.</p> - -<p>Esta Nueva Spaa, altssimo Seor, ha tenido y tiene al presente su felicidad -y prosperidad en estar subjecta un tan catholico Monarca y ser ac gobernada -por D. Antonio de Mendoa; y como naturalmente las cosas deseen -su conservacion, esta republica, callando, da bozes temiendo su <i>interitu</i>, viendo -que su governador y cabeza est ya cargado, pesado y ms para descansar -que para trabajar. Por tanto pide ser socorrida y ser si V. A. provea en -estas partes, gobierne y sea visorey D. Francisco de Mendoa, hijo de D. Antonio -de Mendoa, el qual tiene tanto ser y valor y intilligencia de los negocios -y cosas de la tierra, que me pareze es un traslado de su padre, el qual don -Francisco, siete annos no entiende en otra cosa sino en ver y en los negocios -de la governacion studiar; y de verdad, poderoso Seor, que entiendo, -si no me engao, que si tal padre otro que su hijo sucediesse, se dara con -todo al traves; porque tengo entendido que vendra algun rey que no conociesse - Joseph, como all en el Exodo se dize, y fatigara al pueblo de Israel, -que a esta natural gente no la entendera ni amara, y de ay sucedera lo que -todos los religiosos tememos; y pues Nuestro Seor provey V. A. por gobernador -en essa vieja Spaa, en esta Nueva sea puesto quien la sustente y -augmente en lo spiritual y tenporal, pues D. Francisco de Mendoa ni le falta -saber, ni edad, ni las dems qualidades que en tales personas an de concurrir. -Nuestro Seor V. A. prospere y estado acresciente su servicio. De esta Nueva -Spaa, primero de octubre de 1549.</p> - -<p>Capelln de V. A.,</p> - -<p class="right"><span class="smcap">Fray Alonso de la Vera Cruz</span>,<br /> -Provinial.</p> - -<p class="p2"><i>Sobre.</i>—(Al) muy alto y poderoso Seor Prncipe Maximiliano.</p></blockquote> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_637" id="Page_637">[637]</a></span></p> - - -<h3 id="Ag">G</h3></div> - - -<p class="i2"><span class="smcap">Carta del licenciado Pedro de la Gasca los prncipes de Hungra -y Bohemia, Maximiliano y Mara, gobernadores de Espaa, dndoles -cuenta del estado de los asuntos en el Per.</span> Puerto de la ciudad -de Los Reyes, 6 de diciembre de 1549<a name="FNanchor_882" id="FNanchor_882" href="#Footnote_882" class="fnanchor">[882]</a>.</p> - - -<p class="p2 i3">Muy altos y muy poderosos seores:</p> - -<p>La carta de Vuestras Altezas de XXII de hebrero deste ao, resceb XIII -de noviembre proximo passado y muy gran favor en mostrarse Vuestras Altezas -servidos de lo que ac se ha hecho en la pacificacion desta tierra, en la -qual solo de my parte ha havido la fee que de buen vasallo de S. M. en my -hay, porque todo lo demas ha hecho Dios que con my particular mano gua y -favoresce las cosas de S. M.; y para que todo se atribuyese su divina bondad -de quien todo bien viene, quisso escoger instrumento tan inutil como yo, -quien nada se puede atribuyr.</p> - -<p>Del estado que al presente las cosas ac tienen, hago relacion los del -Consejo de las Yndias, para que ellos, tiempo, y con menos pesadumbre -fastidio, le dn Vuestras Altezas y por esso no torn yo en esta ms de qu -hazerla sino que, loores Dios, estas provincias estn en mucha paz sossiego, -y en el estado que conviene para el servicio de Dios y de S. M.; y los -que en ellas viven, ansy espaoles como naturales, los quales, con el buen -tractamiento que se les haze y con ver que se les guarda justicia y que son defendidos -de los robos y desventuras passadas, se van cada da reformando y -afficionando nuestra Santa Fee Catholica, y ansy, muchos caciques, que son -los principales seores dellos, se han tornado christianos. Plegue Nuestro -Seor de lo llevar adelante, y que conserve y augmente las muy altas y muy -poderosas personas y estado de Vuestras Altezas por muchos y bienaventurados -aos su santo servicio, como los vassallos de S. M. deseamos y hemos -menester.</p> - -<p>Del puerto de la ciudad de Los Reyes, VI de diciembre de 1549.</p> - -<p>De Vuestras Altezas humilde siervo que sus reales manos besa.</p> - -<p class="right">El licenciado<br /> -<span class="smcap">Gasca</span>.</p> - -<p class="p2"><i>Sobre.</i> A los muy altos y muy poderosos seores (Prncipe) y Princesa, -gobernadores de (Espaa).</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_638" id="Page_638">[638]</a></span></p> - - - - -<h3 id="Ah">H</h3></div> - - -<p>El P. Jesuta Juan Ignacio Molina naci en Talca (Chile) en 1740 y muri -en Bolonia (Italia) en 1829. Dedicse al estudio de las lenguas clsicas y tambin -al de algunas modernas, sigui los principios filosficos de Newton y de -Euler, desempe el cargo de bibliotecario del Colegio de los jesutas de Santiago -y abandon a Chile despus de la supresin de la compaa en las colonias -espaolas. Pas a Italia en 1767, establecindose al poco tiempo en -Bolonia, donde se dedic a la enseanza. Sus obras, llenas de noticias verdaderas -e interesantes, se intitulan: <i>Compendio di storia geografica naturale e civile -del Regno del Chili</i> (Bologne, 1776); <i>Saggio sulla storia naturale del -Chili</i> (Bologne, 1782), y <i>Saggio della storia civili del Chili</i> (Bologne, 1787). -Se tradujeron al ingls, al francs y al espaol<a name="FNanchor_883" id="FNanchor_883" href="#Footnote_883" class="fnanchor">[883]</a>.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_639" id="Page_639">[639]</a></span></p> - - - - -<h3 id="Ai">I</h3></div> - - -<p>Jorge Juan, de nobiliaria ascendencia levantina, naci en Novelda, villa -perteneciente entonces al reino de Valencia y hoy la provincia de Alicante, -el 5 de enero de 1713. Sus padres, D. Bernardo Juan y Canicia y D. Violante -Santacilia Soler de Cornella residan de ordinario en Alicante; pero D. Violante -fu a pasar la temporada de embarazo a una finca rstica en las inmediaciones -de Novelda, donde di a luz al que luego haba de merecer de su -siglo el dictado de <i>Sabio Espaol</i>.</p> - -<p>Hurfano de padre a los tres aos, qued bajo la tutela de unos tos suyos, -quienes le dieron excelente educacin en Zaragoza. All estudi la <i>Gramtica -Latina</i>.</p> - -<p>Como era costumbre en aquella poca que los vstagos de familias nobles -de las naciones catlicas ingresasen en alguna orden militar, Jorge Juan, a -los doce aos, fu llevado a Malta, en cuya ciudad recibi el hbito de dicha -orden, una de las ms antiguas y distinguidas. Esto le oblig a permanecer -soltero durante su vida, lo cual llevaba consigo el voto que hacan los que en -dicha orden ingresaban.</p> - -<p>En Malta—segn dicen los cronistas—desempe el cargo de paje del -Gran Maestre. Apenas hubo cumplido diez y seis aos, esto es, en 1729, se -dirigi a Espaa, decidido a servir en la marina real. Expidisele la carta orden -para su ingreso en la Compaa de Reales Guardias Marinas de Cdiz. -Durante los seis meses en que no hubo vacante, asisti a la Academia, y all -estudi Aritmtica, Geometra Elemental, Trigonometra, Esfera, Globos y Navegacin. -Al comenzar el 1730 logr plaza y sali a campaa contra los moros -argelinos; despus pas a Npoles en la escuadra que condujo al infante don -Carlos para ocupar aquel trono, concurriendo, por ltimo, a la expedicin contra -Orn.</p> - -<p>En este lapso de tiempo, o sea, desde 1730 hasta 1734, continu sus estudios -de Matemticas elementales y superiores, alternndolos con las campaas martimas -que slo se verificaban durante el verano. Dise a conocer en esos estudios -como joven de clarsima inteligencia y de mucha aplicacin.</p> - -<p>Pronto se vi que estaban en lo cierto los que haban formado de Jorge -Juan idea tan elevada. Deseando la Academia de Ciencias de Pars resolver de -un modo definitivo el hasta entonces dudoso problema de la figura y dimensiones -de nuestro planeta, form con tal objeto dos comisiones de eminentes -matemticos y acadmicos para medir el grado de meridiano terrestre en las -inmediaciones del Polo y del Ecuador, a fin de que, comparando las medidas -resultantes, se dedujese la forma exacta de la Tierra. Los sitios que se eligieron -para efectuar dichas operaciones fueron la Laponia del Norte y la Amrica -Ecuatorial. Suecia quiso que su famoso astrnomo Celsio acompaase a la co<span class="pagenum"><a name="Page_640" id="Page_640">[640]</a></span>misin -francesa encargada de operar all, y Espaa solicit que los Guardias -Marinas de Cdiz Jorge Juan y Antonio Ulloa fuesen tambin con la comisin -destinada a trabajar en territorio espaol<a name="FNanchor_884" id="FNanchor_884" href="#Footnote_884" class="fnanchor">[884]</a>. Contaba a la sazn Jorge Juan -veintin aos y Antonio Ulloa diez y nueve. Para suplir esa falta de edad y -para darles mayor representacin y carcter, fu preciso conferirles el empleo -de teniente de navo, saltando por encima de alfrez de fragata, alfrez de navo -y teniente de fragata, es decir, dndoles cuatro ascensos de una vez. Resolucin -semejante revela bien a las claras el concepto que por su saber merecan -aquellos jvenes marinos, as como el atraso de los dems elementos de -la sociedad espaola.</p> - -<p>Los acadmicos franceses designados para hacer sus estudios en la Amrica -Ecuatorial eligieron como lugar ms a propsito el territorio de Quito, que se -halla bajo la lnea equinoccial.</p> - -<p>A bordo del navo <i>Conquistador</i> y de la fragata <i>Incendio</i>, salieron de Cdiz -el 28 de mayo de 1735 Jorge Juan y Antonio Ulloa, y con ellos fu tambin -el nuevo virrey del Per, en cuyo distrito haban de verificarse los trabajos -cientficos. El da 9 de julio fondearon en Cartagena de Indias, donde esperaron -cinco meses la llegada de la comisin francesa. Mientras tanto, se dedicaron -a estudiar el pas en todos sus aspectos. Para conocer el mrito de los -trabajos realizados por ambos, bastar leer la siguientes obras: <i>Disertacin -histrica y geographica sobre el meridiano de demarcacin entre los dominios -de Espaa y Portugal, y los parajes por donde passa en la Amrica Meridional, -conforme a los tratados y derechos de cada Estado</i>. Madrid, MDCCXLIX.—<i>Noticias -secretas de Amrica sobre el estado naval, militar y poltico de los -reynos del Per y provincias de Quito, costa de Nueva Granada y Chile.</i> -Londres, 1826. <i>Relacin histrica del viaje la Amrica Meridional hecho de -orden de S. Magestad para medir algunos grados de meridiano terrestre, y -venir por ellos en conocimiento de la verdadera figura y magnitud de la -tierra, con otras varias observaciones astronmicas y phisicas.</i> Madrid, 1743. -Las mencionadas obras se tradujeron a muchos idiomas extranjeros.</p> - -<p>Habiendo terminado sus trabajos la comisin francesa el 1745, diez aos -despus de haber salido de Espaa nuestros jvenes marinos, los dos marcharon -por tercera vez a Lima, ya para despedirse del virrey, ya para buscar embarcacin -y regresar a la Pennsula. Decidieron hacer el viaje por el Cabo de -Hornos y no por la va tan trillada del istmo de Panam. Fueron tan cautos, -que determinaron hacer el viaje en buques diferentes, pues as evitaban el riesgo -de que yendo en uno mismo, si se perdiese, desapareceran documentos de -trabajos cientficos tan interesantes.</p> - -<p>Jorge Juan hizo el viaje de regreso en una fragata francesa. Lo mismo -hizo Antonio Ulloa, quien fu apresado por los ingleses el 13 de agosto de -1745 a la vista de la isla de Terranova y conducido a Inglaterra. Como era de -esperar, no se le trat como prisionero de guerra, antes al contrario, se le<span class="pagenum"><a name="Page_641" id="Page_641">[641]</a></span> -hizo carioso recibimiento y mereci toda clase de consideraciones en la -Real Sociedad de Londres, que presidi el inmortal Newton.</p> - -<p>Por su parte Jorge Juan lleg felizmente a Brest (31 octubre 1745) y -se dirigi a Pars, mereciendo el alto honor de que le nombrasen <i>Socio -de la Real Academia de Ciencias</i>. All supo que la expedicin enviada a Laponia -no haba dado resultado alguno, tal vez por lo helado y rgido de -aquel clima. Poco importaba este contratiempo. Comparando la medida del -grado de meridiano en el Ecuador con la obtenida en la medicin del meridiano -de Pars, result que la Tierra era una esferoide achatada hacia los polos.</p> - -<p>Jorge Juan lleg a Madrid a principios del ao 1746, cuando todava no se -conocan bien sus trabajos. Adems, despus de once aos de ausencia, hall -cambiada completamente la corte. A Felipe V le haba sucedido Fernando VI y -al ministro que le diera la comisin, el marqus de la Ensenada, excelente ministro -de Marina y hombre de superiores dotes; pero—sin que conozcamos los -motivos—poco dispuesto a favorecer la publicacin de los estudios del <i>Sabio -Espaol</i>.</p> - -<p>Tentado estuvo Jorge Juan para dejar a Espaa y volverse al servicio de -Malta. Hizo la casualidad que se enterase de ello el Teniente general D. Jos -Pizarro, con quien trab amistad Jorge Juan en Chile. Pizarro procur disuadirle -de resolucin tan extrema y habl a Ensenada, logrando obtener los recursos -suficientes para la publicacin de aquellas obras, recibidas con gran -aplauso en toda Europa.</p> - -<p>La Marina de Guerra espaola necesitaba adelantos y mejoras que las extranjeras -posean. Con el encargo de estudiar los mtodos de construccin y -tomar cuanto pudiera ser de utilidad para nuestra marina, Jorge Juan, despus -que hubo ascendido a Capitn de Fragata, sali para Inglaterra en noviembre -de 1748. Los constructores ingleses encontraron en el marino espaol, no aprovechado -discpulo, sino excelente maestro.</p> - -<p>A su vuelta a Espaa fu ascendido a Capitn de Navo y nombrado Director -de los Arsenales. Entonces proyect y dirigi las obras de los del Ferrol -y Cartagena, que an hoy son admirados por su solidez y perfeccin, -pudiendo ser considerado Jorge Juan como el fundador de aquellos establecimientos -de construccin naval. En ellos emprendi las nuevas construcciones -y de ellos sali aquella poderosa armada, que pocos aos despus haba de -surcar los mares en el reinado de Carlos III.</p> - -<p>Obedeciendo rdenes del gobierno recorri la Pennsula de un extremo -a otro, visitando todos los puertos y establecimientos martimos, levantando -planos para ejecucin de obras (las que muchas, por desgracia, no se realizaron), -y siendo por todos consultado acerca de obras hidrulicas, laboreo de -minas y proyectos de canales y riegos.</p> - -<p>Se le di la comisin de estudiar la liga y afinacin de monedas y cuanto -con su fabricacin se relaciona. Sus trabajos fueron el fundamento de la instalacin -de la fbrica de la moneda de Madrid con arreglo a los ltimos adelantos: -Jorge Juan puede ser considerado como el fundador de la Casa de la -Moneda que hoy existe en la Corte. Por esta razn, cuando se edific el ba<span class="pagenum"><a name="Page_642" id="Page_642">[642]</a></span>rrio -de Salamanca, se di el nombre de <i>Jorge Juan</i> a la calle que, partiendo -del paseo de Recoletos, con ella confina la fachada del medioda de la Casa de -la Moneda.</p> - -<p>Habiendo sido nombrado el 1751 Capitn de Guardias Marinas con residencia -en Cdiz, entonces public el <i>Compendio de Navegacin</i>, en cuya obra -se halla todo cuanto haba adelantado dicha ciencia hasta su tiempo. Aprovech -su estancia en Cdiz para establecer el <i>Observatorio de San Fernando</i>, -nico que durante mucho tiempo existi en Espaa.</p> - -<p>En Cdiz, y en su propia casa, di habitacin a los fundadores de una -<i>Asamblea amistosa literaria</i>, que fu como ensayo para la Academia de Ciencias -que se trataba de fundar en Madrid. All ley algunas memorias, de las -cuales una le sirvi de base para la gran obra que deba inmortalizar su nombre, -<i>El examen martimo</i>, publicada el 1771, dos aos antes de su muerte. El -Instituto Real de Francia hubo de decir que era el tratado ms profundo y -ms completo que se haba escrito sobre la materia.</p> - -<p>Nuestro querido discpulo D. Toms Abad Amors (curso de 1913 a 1914) -escribe lo que a continuacin copiamos: Esa obra nunca bastante encomiada, -que constituye el honor ms preciado de la cultura de nuestra patria y de nuestra -Marina militar, marca el perodo ms culminante de la labor cientfica de -Jorge Juan, pues en ella cre una rama importantsima de la Ciencia de la -mecnica. Hasta entonces la construccin de los buques y su manejo haba -sido un arte deducido de la prctica y perfeccionado por ella; pero nuestro -sabio les di carcter cientfico, estableciendo por primera vez las bases tericas -de la Arquitectura naval y de la Mecnica de los buques, con frmulas tan -exactas y precisas que son al presente el fundamento de estas nuevas ciencias -y el origen del progreso que desde aquellos tiempos ha tenido la construccin -de los buques. Resulta, por tanto, <i>El examen martimo</i>, una produccin -verdaderamente genial que caus completa revolucin en la ciencia naval, coloc -a nuestro Jorge Juan a la altura de los hombres de ciencia ms eminentes -de Europa y consolid el epteto de <i>Sabio Espaol</i> con que vena siendo -conocido.</p> - -<p>En 1766 ascendi a Jefe de Escuadra y se le concedi el tratamiento de -<i>Excelencia</i>.</p> - -<p>El Rey le nombr Embajador extraordinario en la Corte del Sultn de Marruecos, -para donde sali el 15 de febrero de 1767 en compaa de Sidi-Amed-el-Gacel, -que haba venido a Espaa con igual carcter por orden del soberano -marroqu. Seis meses permaneci en Marruecos desempeando con tino y prudencia -su cometido.</p> - -<p>A su vuelta, deseando Fernando VI mejorar la educacin de la nobleza, le -confi la direccin del <i>Real Seminario de Nobles</i>, de la que tom posesin el -24 de Mayo de 1770.</p> - -<p>Una vida de tanta actividad mental y fsica cay prematuramente en postracin -profunda. Haca ya algunos aos que vena padeciendo de clicos biliosos -que frecuentemente interrumpan sus tareas cientficas y le ponan en<span class="pagenum"><a name="Page_643" id="Page_643">[643]</a></span> -trance de muerte. El 23 de junio de 1773, a los 60 aos de edad, como herido -por un rayo, muri por una parlisis cerebral.</p> - -<p>Espaa entera llor la muerte del insigne hijo de Novelda. Sus funerales -en la parroquia de San Martn fueron suntuosos. Depositado su cadver en -una de las bvedas de dicho templo, se traslad despus a la Capilla de Nuestra -Seora de Valbanera, que fu destruda durante la invasin francesa de -1808. El gobierno de Jos Bonaparte proyect erigir en San Isidro un panten -donde reposasen los restos de espaoles ilustres. En espera de que el panten -llegara a terminarse, los de Jorge Juan se trasladaron desde su antiguo mausoleo -a la Casa Municipal. Al erigirse, ao 1845, en la ciudad de San Carlos, -provincia de Cdiz, el panten de Marinos ilustres, all fueron llevados los -restos del esclarecido sabio, gloria de la Armada Espaola y de su patria.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_644" id="Page_644">[644]</a></span></p> - - - - -<h3 id="Aj">J</h3></div> - - -<p class="i2"><span class="smcap">Carta de Fray Francisco de Bustamante y de otros religiosos de -la orden de San Francisco al emperador Don Carlos, exponiendo -la necesidad de adoptar disposiciones para evitar competencias -entre el virrey y la Audiencia de la Nueva Espaa.</span></p> - - -<p class="i3 p2">Mxico, 20 de octubre de 1552.</p> - -<p>Sacra, Catholica, esarea, Real Magestad. Por cartas de V. M. nos ha sido -mandado que, de lo que se ofreciere tocante vuestro Real servicio y conciencia -y al buen gobierno destas dos repblicas espaola indiana, demos relacin. -Ayuntados en nuestra Congregacion capitular, confiriendo sobre lo dicho, -pareci hazer saber V. M. como al presente ay gran confusion en esta -tierra, asi entre indios y espaoles, como entre el Vyrrey y la Audiencia. Porque -l, como governador, quiere prover lo que le parece que ms conviene -la utilidad y buen gobierno de la tierra, y la Audiencia, por va de appellacion, -desaze lo que vuestro Visorrey manda y provee; de donde se sigue que los -negocios no tienen buena expedicion, y los que tocan los yndios se haze -pleyto ordinario dellos, y como no se saben defender, redunda en dao dellos. -Lo otro, que la persona del visorrey, que representa la vuestra, pierde gran -parte de la auctoridad; lo qual parece causar gran detrimento en los yndios, - causa de tener ellos grande acatamiento y repecto al que representa la -persona de V. M., y este pierde, viendo que la Audiencia desaze lo que el -visorrey ha proveydo. Por lo qual, supplicamos V. M. mande declarar -qu se estiende la Autoridad y poder de vuestro visorrey, y si proveyendo -l como governador, ha lugar la appellacion, de lo que l proveyere, para -vuestra Real Audiencia; porque ac parece en esto aver los ynconvenientes ya -dichos y otros, como quiera que hasta aqui no emos sentido ni conocido de -vuestro visorrey sino que tiene muy gran deseo y voluntad de favorecer y defender - estos pobres naturales, y cumplir lo que V. M. le tiene encargado y -mandado. Cuya Real Persona y felicissimo estado Nuestro Seor prospere y -acreciente en su santo servicio, con augmento de su Santa Fee Catholica. De -Mexico, XX de Octubre de 1552.</p> - -<p>De V. M. menores siervos que sus Reales Imperiales manos besan.</p> - -<p class="i2"><span class="smcap">Fray Francisco de Bustamante</span>,<br /> -Comisario general.</p> - -<p class="right"><span class="smcap">Fray Juan de Sant Francisco</span>,<br /> -Minister provincialis.</p> - -<p class="i2"><span class="smcap">Fray Diego de Olarte</span>,<br /> -Guardian de Mxico.</p> - -<p class="i2 smcap">Fray Juan de Gaona.<br /> -Fray Antonio de ibdad Rodrigo.<br /> -Fray Toribio Motolina.<br /> -Fray Juan de Ribas.<br /> -Fray Juan Focher.<br /> -Fray Bernardino de Sahagun.</p> - - -<p class="p2"><i>Sobre.</i>—A la Sacra Catholica Magestad del ynvictissimo Emperador Rey -nuestro Seor. En su Real Consejo de Indias<a name="FNanchor_885" id="FNanchor_885" href="#Footnote_885" class="fnanchor">[885]</a>.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_645" id="Page_645">[645]</a></span></p> - - -<h3 id="Al">L</h3></div> - -<p class="center p2"><i>Virreyes de Mxico.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="virreyes" class="t01"> - - -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Antonio de Mendoza (1535-1550).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis de Velasco (1550-1564).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gastn de Peralta (1566-1568).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn Enrquez de Almansa (1568-1580).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lorenzo Surez de Mendoza (1580-1583).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Moya de Contreras (1584-1585).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alvaro Manrique de Ziga (1585-1590).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis de Velasco (1590-1595).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gaspar de Ziga y Acevedo (1595-1603).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Mendoza y Luna (1603-1607).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis de Velasco (1607-1611).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Garca Guerra (1611-1612).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Fernndez de Crdoba (1612-1621).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Carrillo de Mendoza Pimentel (1621-1624).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rodrigo Pacheco Osorio (1624-1635).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lope Dez de Armendriz (1635-1640).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Lpez Pacheco Cabrera (1640-1642).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Palafox y Mendoza (1642).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Garca Sarmiento de Sotomayor (1642-1648).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Marcos de Torres Rueda (1648-1649).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis Enrquez de Guzmn (1650-1653).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Fernndez de la Cueva (1653-1660).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Leyva y de la Cerda (1660-1664).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Osorio de Escobar y Llamas (1664).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Sebastin de Toledo (1664-1674).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Nuo Coln de Portugal (1674).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Payo Enrquez de Ribera (1674-1680).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Toms Antonio de la Cerda y Aragn (1680-1686).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Melchor Portocarrero Laso de la Vega (1687-1688).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gaspar de la Cerda Silva y Mendoza (1688-1696)</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Ortega Montas (1696-1697).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Sarmiento Valladares (1697-1701).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Ortega Montas (1701-1702).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Fernndez de la Cueva Enrquez (1702-1711).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de Alencastre Noroa y Silva (1711-1716).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Baltasar de Ziga (1716-1722).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Acua (1722-1734).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Antonio de Vizarrn (1734-1740).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Castro y Figueroa (1740-1742)</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Cebrin y Agustn (1742-1746).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco de Gemes Horcasitas (1746-1755).<span class="pagenum"><a name="Page_646" id="Page_646">[646]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Agustn de Ahumada y Villaln (1755-1760).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Cagigal de la Vega (1760).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Joaqun de Monserrat (1760-1766).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Carlos Francisco de Croix (1766-1771).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Mara de Bucareli y Ursa (1771-1779).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn de Mayorga (1779-1783).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Matas de Glvez (1783-1784).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bernardo de Glvez (1785-1786).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Nez de Haro y Peralta (1787).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Antonio Flores (1787-1789).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Vicente de Gemes (1789-1794).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de la Grua Talamanca (1794-1798).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Jos de Azanza (1798-1800).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Flix Berenguer de Marquina (1800-1803).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos de Iturrigaray (1803-1808).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Garibay (1808-1809).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Javier Lizana y Beaumont (1809-1810).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Javier Venegas (1810-1813).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Flix Mara Calleja del Rey (1813-1816).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Ruiz de Apodaca (1816-1821).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan O'Donoj (1821).</td></tr> -</table> - - -<p class="center"><i>Virreyes y Capitanes Generales que hubo en el Per hasta la penltima dcada -del siglo XVIII.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="virreyes2" class="t01"> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Francisco Pizarro (1529-1541).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Cristbal Vaca de Castro (1541-1544).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Blasco Nez Vela, primero que llev el ttulo de virrey (1544-1546).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de La Gasca (1546-1550).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio de Mendoza (1551-1552).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Andrs Hurtado de Mendoza (1555-1561).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Lpez de Ziga y Velasco (1561-1564).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lope Garca de Castro (1566-1569).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco de Toledo (1569-1581).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn Henrquez (1581-1583).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de Torres y Portugal (1584-1589).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Garca Hurtado de Mendoza (1590-1596).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis de Velasco (1596-1604).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gaspar de Ziga y Acebedo (1604-1606.)</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Mendoza y Luna (1607-1615).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco de Borja y Aragn (1615-1621).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Fernndez de Crdoba (1622-1629).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jernimo Fernndez de Cabrera Bobadilla y Mendoza (1629-1639).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Toledo y Leiva (1639-1648).<span class="pagenum"><a name="Page_647" id="Page_647">[647]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Garca Sarmiento de Sotomayor (1648-1655).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis Henrquez de Guzmn (1655-1661).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego de Benavides y de la Cueva (1661-1666).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Fernndez de Castro y Andrade (1667-1672).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Baltasar de la Cueva Henrquez y Saavedra (1674-1678).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Melchor de Lin y Cisneros (1678-1681).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Melchor de Navarra y Rocafull (1681-1689).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Melchor Portocarrero Laso de la Vega (1689-1706).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Ons de Santa Pau Olim de Semanat y de Lanuza (1706-1710).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Ladrn de Guevara (1710-1716).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Diego Morcillo Rubio de Aun (1716).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Carmine Nicols Caracciolo (1716-1720).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Diego Morcillo Rubio de Aun (1720-1724).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos de Armendariz (1724-1736).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Jos de Mendoza Camacho y Sotomayor (1736-1745).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Manso de Velasco (1745-1761).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de Amat Juniet Planella Aimesic y Santa Pau (1761-1775).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de Guirior (1775-1780).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Agustn de Juregui (1780-1784).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Teodoro de Croix (1784-1790)<a name="FNanchor_886" id="FNanchor_886" href="#Footnote_886" class="fnanchor">[886]</a>.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray D. Francisco Gil y Lemos (1790-1796).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ambrosio de O'Higgins (1796-1801).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gabriel de Avils (1801-1806).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Fernando de Abascal (1806-1816).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Joaqun de Pezuela y Snchez (1816-1821).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos de la Serna Hinojosa (1821-1824).</td></tr> -</table> - - -<p class="center"><i>Presidentes que hubo en Quito desde la conquista hasta fines del ao 1811.</i></p> - - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="presidentes" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Fernando Santilln (1564-1571).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lope Daz Armendriz (1571-1575).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Garca de Valverde (1575-1578).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Narvez (1578-1581).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Martnez de Landecho (1582-1587).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Barros de Santilln (1587).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Esteban Maran (interino).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel de Ibarra (1600).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Fernndez de Recalde (1609-1615).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Murga (1616-1636).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Prez de Salazar (1637-1641).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Lizarazu (1644-1645).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn Arriola (1648-1655).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Vzquez de Velasco (1655-1661).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Fernndez de Heredia (1663-1665).<span class="pagenum"><a name="Page_648" id="Page_648">[648]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego del Corro (1670-1672).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Pea Montenegro (1672-1678).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Munive (1678-1691).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Mateo de la Mata Ponce de Len (1691).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Lpez Dicastillo (1703).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Sarsaya (1707).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Santiago de Larrain (1715).</td></tr> - -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Por Real Cdula (1717) se suprimieron las Audiencias de Quito y de Panam, -dejando slo la de Santa Fe. Establecise el Virreinato de Santa Fe. Restablecida -en 1722 la Audiencia de Quito, se nombr presidente al citado Larrain.</td></tr> - -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Dionisio de Alcedo y Herrera (1729-1736).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos de Araujo y Ro (1736-1743).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Rubio de Arvalo (1743-1745).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando Snchez de Orellana (1745).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Po Montufar y Frajo (1753).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Rubio de Arvalo, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio de Zelaya y Vergara (1766-1767).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Dibuja (1767-1778).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Garca de Len y Pizarro (1778-1784).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Jos Villaluenga y Martil (1784-1790).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Antonio Mon y Velarde (1790-1791).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis Muoz de Guzmn (1791-1798).</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Barn de Carandolet (1798 1807).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Antonio Nieto (1807-1808).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de Uries (1808-1811)<a name="FNanchor_887" id="FNanchor_887" href="#Footnote_887" class="fnanchor">[887]</a>.</td></tr> -</table> - - -<p class="center"><i>Gobernadores de la isla de Puerto Rico hasta mediados del siglo XIX.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="governadores" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Cristbal de Sotomayor.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Cern, desde 1509.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Ponce de Len, hasta 1512.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Cern, hasta 1514.</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">El Comendador Moscoso, parte del ao 1514.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Cristbal de Mendoza, hasta 1516.</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">El licenciado Velzquez, hasta 1520.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Moreno.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Manuel de Olando.</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">El licenciado Antonio de la Gama, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Cspedes, hasta 1581.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Melndez Valds, en 1583.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Xuarez, en 1593.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Mercado, en 1599.<span class="pagenum"><a name="Page_649" id="Page_649">[649]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sancho Ochoa de Castro, en 1602.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gabriel de Rojas, en 1603.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Felipe Beaumont y Navarro, en 1614.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Vargas, en 1620.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Haro, en 1625.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Enrique Henrquez, en 1630.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Iigo de la Mota, en 1635.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de la Riva-Agero, en 1645.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Agustn de Silva, en 1656.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Prez de Guzmn, en 1661.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gernimo de Velasco, en 1664.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gaspar de Arteaga, en 1670.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Robladillo, en 1674, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Baltasar Figueroa, en 1674, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Campo, en 1675.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Robles, en 1678.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gaspar de Andino, en 1683.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gaspar de Arredondo, desde 1690 hasta 1695.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Toms Franco, hasta 1698.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Robles, hasta 1699, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gaspar de Arredondo, en 1699.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gabriel Gutirrez de Rivas, desde 1700 hasta 1702.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Villarn, hasta 1703, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Snchez, en 1703, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Arroyo, hasta 1705.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Morla, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Granados, hasta 1720.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Mendizbal, hasta 1724.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Matas Abada, hasta 1731.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Domingo Nanclares, hasta 1743.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Colomo, en 1743.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Agustn Pareja, hasta 1751.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Matas Bravo, hasta 1755.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Mateo de Guazo.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Felipe Ramrez.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Marcos Vergara, en 1766.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Tentor, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel de Muesas, hasta 1775.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Dufresne, hasta 1783.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Dabn, hasta 1789.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Vitriz, hasta 1792.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Torralba, hasta 1795.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ramn de Castro, hasta 1804.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Toribio de Montes, hasta 1809.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Salvador Melndez, hasta 1820.<span class="pagenum"><a name="Page_650" id="Page_650">[650]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Vasco y Pascual, en 1820.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gonzalo Arstegui, hasta 1822.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Navarro, en 1822, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel de la Torre, hasta 1837.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Moreda, hasta 1837.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Lpez Baos, hasta 1840.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Santiago Mndez Vigo, hasta 1844.</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Conde de Mirasol, hasta 1847.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Prim, hasta 1848.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de la Pezuela, hasta 1851.</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Marqus de Espaa, hasta 1852, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de Zorzagaray, hasta 1855.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Andrs Garca Camba, en 1855.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Lemery, hasta 1857.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando Cotoner, hasta 1860.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rafael Echage, hasta 1862.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rafael Izquierdo, en 1862, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Flix Mara de Messina, hasta 1865.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Mara Marchesi, en 1866<a name="FNanchor_888" id="FNanchor_888" href="#Footnote_888" class="fnanchor">[888]</a>.</td></tr> -</table> - - -<p class="center"><i>Gobernadores y Capitanes generales que tuvo la provincia de Caracas o Venezuela -hasta el ao 1810.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="governadores2" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Ambrosio de Alfinger (1528-1531).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Alemn (1531-1533).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Spira (1533-1540).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Villegas (1540).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rodrigo de Bastidas (1540-1542).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Boica.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Enrique Remboltt.</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Licenciado Fras (1546).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Prez de Tolosa (1546-1548).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Villegas, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Licenciado Villasinda (1554-1556).</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Gutirrez de la Pea (1557-1559).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pablo Collado (1559-1562).</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Licenciado Bernldez, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Manzanedo (1563-1564).</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Licenciado Bernldez (1564-1565).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Ponce de Len (1565-1569).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Chaves (1569-1572).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Mazariego (1572-1576).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Pimentel (1576-1582).<span class="pagenum"><a name="Page_651" id="Page_651">[651]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis de Rojas (1582-1587).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego de Osorio (1587-1597).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gonzalo de Pia Liduea (1597-1600).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Arias Vaca (1600-1601).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sancho de Alquiza (1601-1610).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn de Robles (1610-1616).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco de la Hoz Berrio (1616-1622).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Nez Melin (1622-1632).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ruiz Fernndez de Fuenmayor (1632-1638).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Marcos Gelder de Calatayud (1639-1644).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Len Villarroel (1644-1649).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn de Robles (1649-1654).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Porras Toledo (1660).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fliz Gonzlez de Len (1664).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de Villegas (1666).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Dvila Orejn (1673).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco de Alverro (1677).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Melo Maldonado (1682).</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Marqus del Casal (1688).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Berrotern (1693).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Nicols de Ponte (1699).</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Marqus del Valle de Santiago (1705).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de Rojas (1706).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Alvarez de Abreu (1716).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Portales (1724).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lope Carrillo (1729).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sebastin Garca de la Torre (1730-1733).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn Lardizbal (1733-1737).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gabriel de Zuloaga (1737-1742).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis de Castellanos (1742-1749).</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Fr. Julin de Arriaga y Ribera Bailio (1749-1752).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Felipe Ricardos (1752-1760).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Felipe Ramrez de Estenor (1760-1763).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Solano (1763-1771).</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Marqus de la Torre (1771-1772).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Carlos de Agero (1772-1777).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis Unzaca y Amezaga (1777-1783).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Gonzlez, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Guillelmi (1783-1790).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Carbonell (1790-1799).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de Guevara Vasconcellos (1799-1807).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Casas (1807-1809).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Vicente Emparn (1809-1810)<a name="FNanchor_889" id="FNanchor_889" href="#Footnote_889" class="fnanchor">[889]</a>.</td></tr> -</table> - -<p class="center"><span class="pagenum"><a name="Page_652" id="Page_652">[652]</a></span> -<i>Presidentes y virreyes que tuvo el Nuevo Reino de Granada -desde la conquista hasta fines del siglo <span class="smcap">xviii</span>.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="presidentes2" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Alonso Luis de Lugo.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Dez de Armendariz fu juez de residencia desde 1545 hasta 1549, en cuyo ao se cre la Audiencia y desempe el cargo de presidente.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Montao (1551-1552).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Andrs Daz Venero de Leyva (1564-1575).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Briceo (1575-1577).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lope Daz de Armendariz (1578-1588).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Gonzlez (1590-1597).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Sande (1597-1602).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Nuo Nez de Villavicencio (1605-1606).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Borja (1606-1610).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sancho Girn (1610-1637).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn de Saavedra y Guzmn (1637-1645).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Fernndez de Crdova y Cohalla (1645-1652).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Dionisio Prez Manrique (1654-1661).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Egues Beaumont (1662-1667).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco del Castillo Concha (1669-1680).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sebastian de Velasco (1685-1686).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gil Cabrera Dvalos (1686-1703).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Crdoba Laso de la Vega (1708-1711).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Meneses de Sarabia (1712-1715).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Francisco Cosido y Otero, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Nicols de las Infantas y Benegas, no tom posesin.</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Fray Francisco del Rincn, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio de la Pedrosa (1717-1721).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jorge de Villalonga, primer virrey (1723-1724).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Manso Maldonado, presidente (1725-1731).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rafael Eslaba (1733-1737).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Gonzlez Manrrique (1738).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Gonzlez Manrrique (1739-1740).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sebastin de Eslaba, segundo virrey (1740-1749).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Alonso Pizarro (1749-1753).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Sols Folch de Cardona (1753-1761).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Mesa de la Cerda (1761-1772).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de Quirior (1772-1776).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de Flores (1776-1782).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Torrezal Daz Pimienta (1782).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Caballero y Gngora (1782-1789).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Gil de Lemus (1789).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos de Ezpeleta Galdeano de Castillo y Prado (1789-1797).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Mendinueta Muzquiz (1797-1803)<a name="FNanchor_890" id="FNanchor_890" href="#Footnote_890" class="fnanchor">[890]</a>.</td></tr> -</table> - -<p class="center"><span class="pagenum"><a name="Page_653" id="Page_653">[653]</a></span> -<i>Gobernadores de la provincia del Paraguay desde 1620 hasta 1785.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="presidentes2" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Manuel de Fras (1620-1630).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis de Cspedes (1630-1636).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn de Ledesma (1636-1639).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Lago Navarro (1639-1642).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gregorio de Hinestrosa (1643-1648).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego de Escobar Osorio (1649).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Bernardino de Crdenas (1649).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Andrs Garavito de Len (1649-1651).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Vzquez de Valverde (1651-1665).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Felipe Rege Corbuln (1679).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Daz de Andino (1679-1685).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio de Vera Moxica, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Baltasar Garca Ros (1705).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Gregorio Bazn de Pedrosa.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego de los Reyes Balmaseda (1717-1721).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos de Antequera y Castro (1721-1725).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn de Barna.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bartolom de Aldunate.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ignacio de Soroeta (1730).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ignacio Mirones Benavente (electo).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Agustn de Ruiloba (1733).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de Arregui, interino.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bruno Mauricio de Zavala (1735).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn Jos de Echaure (1736-1755).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rafael de la Moneda.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Marcos Larrazabal.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Melo de Portugal (1777-1785).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Joaqun de Als (1785)<a name="FNanchor_891" id="FNanchor_891" href="#Footnote_891" class="fnanchor">[891]</a>.</td></tr> -</table> - - -<p class="center"><i>Gobernadores y virreyes que hubo en Buenos Aires desde 1535 hasta 1784.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="gobernadores3" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Pedro de Mendoza (1535-1537).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Ayolas (1538-1539).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alvar Nez Cabeza de Vaca (1540-1545).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Domingo Martnez de Irala (1545-1558).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gonzalo de Mendoza (1558-1565).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Ortiz de Zrate (1565-1581).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Mendieta (1581-1596).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Hernando Arias de Saavedra (1598-1609).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Martn Negrn (1609-1615).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de Arias (1616-1620).<span class="pagenum"><a name="Page_654" id="Page_654">[654]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego de Gngora (1620-1625). El gobierno se dividi en dos: el de Buenos Aires y el del Paraguay.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis de Cspedes (1626-1635).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Esteban de Avila (1635-1644).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jacinto de Laris (1644-1652).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Baigorri (1652-1663).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Mercado de Villacorta (1663-1664).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Martnez de Salazar (1665-1668).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos de Garro (1669-1680).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Andrs de Robles (1680-1703).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Alfonso de Valds Incln (1703-1710).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de Velasco (1710-1715).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bruno Mauricio de Zavala (1716-1734).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel de Salcedo (1735-1738).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Domingo Ortiz de Rozas (1738-1746).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Andonaegui (1746-1756).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Ceballos (1756).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Bucareli Ursa (1756-1770).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Jos de Vestiz, primer virrey (1770-1784).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Nicols del Campo (1784)<a name="FNanchor_892" id="FNanchor_892" href="#Footnote_892" class="fnanchor">[892]</a>.</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Despus de la fundacin de la ciudad de Buenos Aires por el nunca -bastante alabado Juan de Garay, gobernaron aquella poblacin los siguientes:</td></tr> - -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rodrigo Ortiz de Zrate, como delegado del citado Garay y cuyo nombramiento -fu confirmado a la muerte del fundador de la ciudad (1583).</td></tr> - -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Torres y Navarrete, como lugarteniente del gobernador del -Paraguay.</td></tr> - -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alvaro de Vera y Aragn, nombrado -del mismo modo que el anterior.</td></tr> - -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Hernando Arias de Saavedra, desde -1591 1594 (1. vez).</td></tr> - -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de Zrate, nombrado por el marqus de Caete, virrey de -Lima.</td></tr> - -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Ramrez de Velasco.</td></tr> - -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Hernando Arias de Saavedra, que -gobern hasta 1598 (2. vez).</td></tr> - -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Rodrguez Valds y de la Banda, -nombrado por el Rey (1598-1602).</td></tr> - -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">El general Franois de Beaumont -y Navarra.</td></tr> - -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">El capitn Francisco de Barrasa, -nombrado por el Rey en 1602.</td></tr> - -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Hernando Arias de Saavedra (3. vez) -y ces en 1609.</td></tr> - -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Don Diego Marn Negrn fu nombrado por el Rey (Valladolid 16 de -agosto de 1608) y tom posesin el 22 de diciembre de 1609; muri el 26 de -julio de 1613.</td></tr> - -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Don Mateo Leal de Ayala, Justicia mayor, desempe interinamente el -cargo.</td></tr> - -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl"><span class="pagenum"><a name="Page_655" id="Page_655">[655]</a></span> -Don Franes de Beaumont y Nabarro fu nombrado, en nombre del Rey, -por el Marqus de Montesclaros, virrey de Lima el 8 de junio de 1614.</td></tr> - -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Don Hernando Arias de Saavedra fu nombrado por el Rey por Cdula -real, dada en San Lorenzo el 7 de septiembre de 1614 (4. vez).</td></tr> -</table> - - - -<p class="smcap p4 center">Indias Espaolas del Norte.</p> - - -<p class="center p2"><i>Virreinato de Mxico de la Nueva Espaa.</i></p> - -<p><i>Distrito de la Audiencia de Santo Domingo</i> o de la Isla Espaola. Inclyense -en dicha Audiencia la Isla Espaola, Cuba, San Juan, Jamaica, las Lucayas, -las Canbales, Venezuela, Guayana Nueva Andaluca y la Florida. En -Santo Domingo, capital de la isla Espaola, reside la Audiencia, la Casa de -Moneda, el Arzobispado<a name="FNanchor_893" id="FNanchor_893" href="#Footnote_893" class="fnanchor">[893]</a>, tres conventos de frailes (franciscanos, dominicos -y mercenarios) y uno de monjas.</p> - -<p>Las poblaciones ms importantes de la Isla Espaola son las siguientes: -Igney, Leybo, Cotuy, Asrca, Yaguana, Concepcin de la Vega, Santiago de los -Caballeros, Puerto de la Plata, Montexpi y Dios de la Vega.</p> - -<p>De la isla de Cuba o Fernandina son los pueblos principales Santiago, -Baracoa, Bayamo, Puerto Prncipe, Sancti Espritus, Habana y otros.</p> - -<p>A la isla de Jamaica o de Santiago pertenecen Sevilla, Melilla, Oristan y -otras.</p> - -<p>Corresponden a la isla de San Juan de Puerto Rico la ciudad de San Juan, -Guadianilla o San Germn el Nuevo y otras poblaciones.</p> - -<p>Entre las islas Lucayas merecen especial mencin Abacoa, Cigateo, Curates, -Guanima, Guanami y otras.</p> - -<p>Entre las Canbales se encuentran la de Santa Cruz, Isaba, las Vrgenes y -muchas ms.</p> - -<p>En Venezuela se hallan la ciudad de Loro o Venezuela, Nuestra Seora de -Carvalleda, Santiago de Len, Nueva Valencia, Nueva Xerez, Nueva Segovia, -Trujillo o Nuestra Seora de la Paz, etc.</p> - -<p>En la Guayana y la Florida hay algunos poblados de indios y pocos fuertes -de espaoles<a name="FNanchor_894" id="FNanchor_894" href="#Footnote_894" class="fnanchor">[894]</a>.</p> - - -<p class="p2 center"><i>Distrito de la Audiencia de Mxico.</i></p> - -<p>En Mxico o Nueva Espaa se fund la segunda Audiencia y hay arzobispado. -Se incluyen trece provincias o comarcas principales, que son las siguientes: -Mxico, Cateothalpa, Meztitlan, Xilotepec, Panuco, Matacingo, Cultepec, -Tezcuco, Chalco, Suchimilco, Valuit, Coyxca y Acapulco.</p> - -<p>Entrase a la ciudad de Mxico, que antiguamente se llam Tenustitan, por<span class="pagenum"><a name="Page_656" id="Page_656">[656]</a></span> -tres calzadas de a media legua de largo; en ella hay 3.000 vecinos de espaoles -y unas 30.000 casas de indios. En Mxico—como se ha dicho—reside el -virrey y la Audiencia; adems Casa de moneda, Inquisicin, tres conventos de -frailes (San Francisco, Santo Domingo y San Agustn), la Compaa de Jess, -tres conventos de monjas y Universidad; el Arzobispado tiene por sufragneos -los Obispados de Taxcala, Guaxaca, Mechoacan, Nueva Galizia, Chiapa, Yucatn -y Guatemala.</p> - -<p>En la provincia de Panuco se halla la villa de Santistevan del Puerto o Panuco, -la de Santiago de los Valles y la de San Luis de Tampico.</p> - -<p>En la ciudad de Taxcala o Texcallan estuvo el Obispado desde el ao 26 -hasta el 50, que se traslad a Puebla de los Angeles. Hllanse adems varias -poblaciones importantes, como Chilula, Vera Cruz y el puerto de San Juan de -Ula.</p> - -<p>Entre las poblaciones de la provincia de Guaxaca eligise Antequera para -residencia del Obispo. Adems de Antequera, llamada tambin Guaxaca, se -encuentran las villas de San Ildefonso de los Capotecos, Santiago de Nexapa, -Espritu Santo y otras.</p> - -<p>Reside la catedral de la provincia de Mechoacan en Pazcuaro o Mechoacan -y antes, hasta el ao de 44, estuvo en Guayangues; entre otras poblaciones -citaremos las villas de San Miguel, de San Felipe y de Colima.</p> - -<p>La provincia de Yucatn que, cuando se descubri, fu tenida por isla y la -llamaron Nuestra Seora de los Remedios, y la provincia de Tabasco, forman -un Obispado, hallndose la catedral en la ciudad de Mrida; adems citaremos -las villas de Vallid, San Francisco de Campeche y de Salamanca.</p> - - -<p class="p2 center"><i>Distrito de la Audiencia de Guadalaxara.</i></p> - -<p>En el distrito de la Audiencia de Nueva Galicia o de Xalisco se comprenden -las provincias de Guadalaxara, Xalisco, Zacatecas, Chiametla, Culiacan, -Camena, Vizcaya, Cinaloa y Quinia.</p> - -<p>En Guadalaxara est la Audiencia y la catedral, las cuales estuvieron hasta -el ao 60 en la ciudad de Compostela. Hllase en dicha provincia de Guadalaxara -la villa de Santa Mara de los Lagos.</p> - -<p>En la provincia de Xalisco se encuentra la ciudad de Compostela y la villa -de la Purificacin.</p> - -<p>Entre los pueblos de la provincia de los zacatecas deben mencionarse las -villas de Xerez de la Frontera, de Llerena, del Nombre de Dios y de Durango.</p> - -<p>En la provincia de Chiametla est el pueblo de San Sebastin, en la de Culiacan -la villa de San Miguel y en la de Cinaloa el pueblo de San Juan.</p> - - -<p class="p2 center"><i>Distrito de la Audiencia de Guatemala.</i></p> - -<p>En el distrito de la Audiencia de Guatemala, antes llamada de los Confines -por hallarse en los de Nicaragua y Guatemala, se hallan las provincias si<span class="pagenum"><a name="Page_657" id="Page_657">[657]</a></span>guientes: -Guatemala, Soconusco, Chiapa, Verapaz, Honduras, Nicaragua y -Costa Rica.</p> - -<p>Hllase en la provincia de Guatemala la ciudad de Santiago, residencia de -la Audiencia, de la catedral y Casa de fundicin. Tambin citaremos la ciudad -de San Salvador y la villa de la Trinidad.</p> - -<p>En la provincia de Soconusco hay un pueblo que se llama Guevetlan, residencia -del gobernador.</p> - -<p>En la provincia de Chiapa—cuyo nombre lo toma del pueblo ms importante -de los indios—se encuentra Ciudad Real, residencia del obispo; y en -la de Verapaz no hay pueblo alguno de espaoles.</p> - -<p>En la provincia de Honduras est la ciudad de Vallid, en lengua de indios -Comayagua, donde reside la catedral y el gobierno; adems se halla la -ciudad de Gracias a Dios y las villas de San Pedro, San Juan, la ciudad de -Truxillo y la villa de San Xorxe.</p> - -<p>Se encuentra en la provincia de Nicaragua la ciudad de Len de Nicaragua, -donde residen el gobernador y el obispo; tambin la ciudad de Granada -y las poblaciones de Nueva Segovia, Nueva Jan y Realexo.</p> - -<p>Pueblos son de la provincia de Costa Rica la villa de Aranjuez y la ciudad -de Cartago.</p> - - -<p class="p4 center smcap">Indias Espaolas del Medioda.</p> - - -<p class="p2 center"><i>Distrito de la Audiencia de Panam.</i></p> - -<p>Llamse primero Castilla del Oro, despus Tierra Firme, y, por ltimo, -Distrito de la Audiencia de Panam. Al distrito de dicha Audiencia corresponden -los gobiernos de Panam y de Veragua. En Panam reside la Audiencia, -el gobierno, la catedral y tres conventos (franciscanos, dominicos y mercenarios). -Es muy importante en el gobierno de Panam la ciudad del Nombre -de Dios y en el de Veragua las ciudades de la Concepcin, de Santa Fe y de -Carlos.</p> - - -<p class="p2 center"><i>Distrito de la Audiencia de Santa Fe o del Nuevo Reino de Granada.</i></p> - -<p>En la ciudad de Santa Fe de Bogot, llamada as por la provincia en que -se halla, reside la Audiencia; la catedral metropolitana, cuyos sufragneos son -Popayn, Cartaxena y Santa Marta; casa de fundicin y dos conventos (uno -de franciscanos y otro de dominicos). En el trmino de dicha provincia se encuentra -la villa de San Miguel y la ciudad de Jocayma.</p> - -<p>En la provincia de los Moriscos y Colinas, llamada tambin Canapeis, se -encuentran dos pueblos: la ciudad de la Trinidad y la villa de la Palma.</p> - -<p>En la provincia de Tunxa est la ciudad del mismo nombre, la de Pamplona, -la de Mrida, la de Vlez, la de Ibaque, la de la Victoria, la de Nuestra -Seora de los Remedios y la de San Juan de los Llanos.</p> - -<p>En la provincia de Santa Marta se halla la ciudad del mismo nombre, resi<span class="pagenum"><a name="Page_658" id="Page_658">[658]</a></span>dencia -del gobernador y del obispo; tambin la ciudad de los Reyes y otros -pueblos.</p> - -<p>En la provincia de Cartaxena se encuentra la ciudad del mismo nombre, -donde reside el gobernador, la catedral y dos conventos de frailes (franciscanos -y dominicos); entre otros pueblos citaremos Mara y Santa Cruz de -Mopox.</p> - -<p>Las provincias del Dorado o Nuevo Extremadura pertenecen tambin al -distrito del Nuevo Reino de Granada.</p> - -<p>Las provincias del Per se dividieron en dos gobiernos: Francisco Pizarro -gobern la Nueva Castilla, esto es, desde Quito hasta el Cuzco; Almagro, la -Nueva Toledo, esto es, desde Chinchas hacia el Estrecho. Estos gobiernos duraron -hasta que se fund la Audiencia de los Reyes y se nombr virrey -del Per.</p> - - -<p class="p2 center"><i>Distrito de la Audiencia de Quito.</i></p> - -<p>En la ciudad de San Francisco de Quito existe la Audiencia para las cosas -de justicia y el virrey para las del gobierno, catedral y tres conventos (de franciscanos, -dominicos y mercenarios). En la jurisdiccin de la citada provincia -de Quito est la ciudad de Bamba, por otro nombre de Cuenca, como tambin -la ciudad de Loxa, llamada por otros de la Zarza.</p> - -<p>Citaremos adems las poblaciones de Zamora, de San Miguel de Piura, de -Puerto Viejo, etc.</p> - -<p>En la provincia de Popayn se halla la ciudad del mismo nombre, donde -reside un teniente gobernador, catedral y convento de la Merced. Tiene mucha -importancia la ciudad de Cal, donde est el gobernador, casa de fundicin -y monasterio de San Francisco; no carecen tampoco de importancia Guadalaxara -de Buga, San Sebastin de la Plata y otras ciudades.</p> - -<p>De la provincia de los Quixos y Canela son las ciudades de Baeza (donde -reside el gobernador nombrado por el virrey del Per), Archidona y Avila.</p> - -<p>De la provincia de los Pacamoros son las ciudades de Vallid, de Loyola -Cumbinama y de Santiago de las Montaas.</p> - - -<p class="p4 center smcap">Virreinato Del Per.</p> - - -<p class="p2 center"><i>Distrito de la Audiencia de los Reyes.</i></p> - -<p>El distrito de la Audiencia de los Reyes, que es lo que propiamente se denomina -Per, tiene como capital la ciudad de los Reyes de Lima, residencia -del virrey y de la Audiencia, del Tribunal de la Inquisicin, de la metrpoli arzobispal -(cuyos sufragneos son los obispados de Chile, Charcal, Cuzco, Quito, -Panam, Nicaragua y Ro de la Plata), de cinco conventos de frailes y de dos de -monjas, de la Compaa de Jess, etc. Entre otras poblaciones citaremos las -villas de Arnedo y de Parrilla Santa, las ciudades de Truxillo, de San Juan -de la Frontera de los Chachapoyas, la de Len de Guanuco, la de Guamau<span class="pagenum"><a name="Page_659" id="Page_659">[659]</a></span>ga - San Juan de la Victoria, la del Cuzco (residencia del obispo y de varios -conventos) y la de Arequipa.</p> - - -<p class="p2 center"><i>Distrito de la Audiencia de los Charcas.</i></p> - -<p>El gobierno de la Audiencia de los Charcas, como el de las Audiencias de -Quito y de los Reyes, est cargo del virrey del Per; en la Audiencia de los -Charcas se hallan dos gobiernos y dos obispados, el de Charcas y el de Tucumn. -En la provincia de los Charcas se encuentra la ciudad de la Plata, residencia -de la catedral y de cuatro conventos (franciscanos, dominicos, agustinos -y mercenarios) y de la Audiencia. En su jurisdiccin est la ciudad de -Nuestra Seora de la Paz, de Chucuito, de Oropesa y de Potos. En la provincia -de Tucumn se halla la ciudad de Santiago del Estero, antes del Barco, y -en ella est la catedral y el gobierno; adems se encuentran las ciudades de -San Miguel de Tucumn y de Santa Mara de Talavera.</p> - -<p>En la provincia de Chile hay once pueblos de espaoles con un gobernador -bajo las rdenes del virrey y Audiencia del Per. La ciudad de Santiago, -en otro tiempo la primera poblacin de Chile, es residencia de la catedral y -de tres conventos (franciscanos, dominicos y mercenarios); tambin la ciudad -de la Serena y otras poblaciones.</p> - -<p>Merecen especial mencin las siete poblaciones siguientes: la ciudad de la -Concepcin, residencia del gobernador y de tres conventos (franciscanos, dominicos -y mercenarios); la ciudad de los Confines o de Villanueva de los Infantes, -con dos conventos (de franciscanos y dominicos); la ciudad Imperial, -residencia de la catedral y de dos conventos (franciscanos y mercenarios); la -ciudad de Villarrica, con dos conventos (franciscanos y mercenarios); la ciudad -de Valdivia, con tres conventos (franciscanos, dominicos y mercenarios); -la ciudad de Osorno, con dos conventos de frailes (franciscanos y dominicos) -y otro de monjas; y la ciudad de Castro, con un convento de franciscanos.</p> - -<p>Llmanse provincias o tierras del Estrecho de Magallanes las que hay desde -la costa de Chile hasta dicho Estrecho; las cuales, aunque habitadas por -indios, no se han pacificado ni constituyen poblacin.</p> - -<p>Las provincias del Ro de la Plata constituyen un gobierno subordinado -al virrey del Per y tienen un obispado. En la ciudad de la Asuncin, fundada -junto al ro Paraguay, reside el gobernador y el obispo (sufragneo del -Arzobispado de los Reyes). Buenos Aires es un pueblo que antiguamente se -despobl cerca de donde ahora se ha vuelto a poblar; hllase en la provincia -que llaman los Morocotes y en la ribera derecha del Ro de la Plata.</p> - -<p>Las provincias y tierra del Brasil se hallan divididas en nueve gobiernos -que llaman Capitanas, y en ellas 17 pueblos de portugueses situados en la -costa.</p> - -<p class="p4 center smcap"><span class="pagenum"><a name="Page_660" id="Page_660">[660]</a></span> -Sueldos anuales de Los Ministros principales y subalternos -de todas las Audiencias de Amrica desde 1. de julio de 1776.</p> - - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos1"> -<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Mxico.</i></td></tr> -<tr><td class="tdl">El Virrey, Presidente, Gobernador y Capitn General, sesenta mil pesos. -</td><td class="tdrb">60.000</td></tr> -<tr><td class="tdl">El Regente, nueve mil pesos.</td><td class="tdrb">9.000</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Diez Oidores, cinco Alcaldes del crimen y dos Fiscales, a -cuatro mil y quinientos pesos cada uno.</td><td class="tdrb">76.500</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Cuatro Relatores de lo civil y dos del crimen, a -setecientos pesos cada uno.</td><td class="tdrb">4.200</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, a ochocientos -pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">1.600</td></tr> - -<tr><td class="tdrb" colspan="2">150.300</td></tr> -</table> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos2"> -<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Guadalajara.</i></td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Regente con las facultades y funciones de la Presidencia, -seis mil y seiscientos pesos.</td><td class="tdrb">6.600</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, a tres -mil y trescientos pesos cada uno.</td><td class="tdrb">23.100</td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Alguacil mayor, dos mil setecientos y cincuenta -pesos.</td><td class="tdrb">2.750</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Dos Relatores y dos agentes fiscales de lo civil y criminal, -a quinientos pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">2.000</td></tr> - -<tr><td class="tdrb" colspan="2">34.450</td></tr> -</table> - - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos3"> -<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Guatemala.</i></td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Presidente Gobernador y Capitn general, diez -mil pesos.</td><td class="tdrb">10.000</td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Regente, seis mil y seiscientos -pesos.</td><td class="tdrb">6.600</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, tres -mil y trescientos pesos cada uno.</td><td class="tdrb">23.100</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, - quinientos pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">2.000</td></tr> - -<tr><td class="tdrb" colspan="2">41.700</td></tr> -</table> - - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos4"> -<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Santo Domingo.</i></td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Presidente Gobernador y Capitn general de la Isla -Espaola, ocho mil pesos.</td><td class="tdrb">8.000</td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Regente, seis mil y seiscientos -pesos.</td><td class="tdrb">6.600</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, tres -mil y trescientos pesos cada uno.</td><td class="tdrb">23.100</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, - quinientos pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">2.000</td></tr> - -<tr><td class="tdrb" colspan="2">39.700</td></tr> -</table> - - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos5"> -<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Lima.</i><span class="pagenum"><a name="Page_661" id="Page_661">[661]</a></span></td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Virrey, Presidente Gobernador y Capitn general, sesenta -mil y quinientos pesos.</td><td class="tdrb">60.500</td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Regente, nueve mil setecientos veinte -pesos.</td><td class="tdrb">9.700</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Diez Oidores, cinco Alcaldes del crimen y dos Fiscales de lo -civil y criminal, cinco mil pesos cada uno.</td><td class="tdrb">85.000</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Dos agentes Fiscales y cinco Relatores de lo civil y criminal - mil y ochenta pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">7.560</td></tr> - -<tr><td class="tdrb" colspan="2">163.060</td></tr> -</table> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos6"> -<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Charcas.</i></td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Presidente, diez mil pesos.</td><td class="tdrb">10.000</td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Regente, nueve mil setecientos y veinte pesos.</td><td class="tdrb">9.720</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, quatro -mil ochocientos sesenta pesos cada uno.</td><td class="tdrb">34.020</td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Alguacil mayor, tres mil doscientos quarenta -pesos.</td><td class="tdrb">3.240</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, - ochocientos pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">3.200</td></tr> - -<tr><td class="tdrb" colspan="2">60.180</td></tr> -</table> - - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos7"> -<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Chile.</i></td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Presidente Gobernador y Capitn general de aquel Reino, -diez mil pesos.</td><td class="tdrb">10.000</td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Regente, nueve mil setecientos veinte -pesos.</td><td class="tdrb">9.720</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, -quatro mil ochocientos sesenta pesos cada uno.</td><td class="tdrb">34.020</td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Alguacil mayor, quatro mil ochocientos sesenta -pesos.</td><td class="tdrb">4.860</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, -ochocientos pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">3.200</td></tr> - -<tr><td class="tdrb" colspan="2">61.800</td></tr> -</table> - - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos8"> -<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Santa Fee.</i></td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Virrey, Presidente Gobernador y Capitn general, quarenta -mil pesos.</td><td class="tdrb">40.000</td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Regente, seis mil y seiscientos pesos.</td><td class="tdrb">6.600</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, tres -mil y trescientos pesos cada uno.</td><td class="tdrb">23.100</td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Alguacil mayor, dos mil pesos.</td><td class="tdrb">2.000</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, - quinientos pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">2.000</td></tr> - -<tr><td class="tdrb" colspan="2">73.700</td></tr> -</table> - - - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos8"> -<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Quito.</i><span class="pagenum"><a name="Page_662" id="Page_662">[662]</a></span></td></tr> - -<tr><td class="tdl">El Regente con la presidencia unida su empleo, seis mil y -seiscientos pesos.</td><td class="tdrb">6.600</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, tres -mil y trescientos pesos cada uno.</td><td class="tdrb">23.100</td></tr> - -<tr><td class="tdl">Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal - quinientos pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">2.000</td></tr> - -<tr><td class="tdrb" colspan="2">31.700</td></tr> -</table> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_663" id="Page_663">[663]</a></span></p> - -<h3 id="Am">M</h3></div> - - - -<p class="center"><i>Arzobispos de Mxico desde la conquista hasta 1811.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="arzobispos" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Fray Juan de Zumrraga (1527-1548).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Alonso de Montufar (1551-1569).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Moya y Contreras (1573-1591).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Fernndez de Bonilla (1592).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Garca de Santa Mara Mendoza (1600-1606).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Garca Guerra (1607-1612).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Prez de la Serna (1613-1626)</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Manso y Ziga (1629-1637).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Verdugo (1639).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Feliciano de la Vega (1639-1640).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Palafox y Mendoza (1642-1643).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Maosca (1643-1653).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Marcelo Lpez de Azcona (1653 1654).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Mateo Saga de Bugueiro (1655-1662).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Osorio Escobar y Llamas (1663-1664).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso de Cuevas y Dvalos (1664-1665).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Marcos Martnez de Prado (1666-1667).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Payo Enrquez de Rivera (1668-1681).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Fernndez de Santa Cruz (1681).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Aguiar y Seijas (1682-1698).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Ortega Montaez (1700-1708).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Jos Lanciego y Eguiluz (1713-1728).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Jos de Endaya y Haro (1728).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Antonio Lardizabal Elorza (1729).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Antonio de Vizarrn Eguiarreta (1730-1747).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Rubio Salinas (1749-1765).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Antonio Lorenzana (1766-1771).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alfonso Nez de Haro Peralta (1771-1800).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Javier de Lizana Beaumont (1802-1811)<a name="FNanchor_895" id="FNanchor_895" href="#Footnote_895" class="fnanchor">[895]</a>.</td></tr> -</table> - - -<p class="p2 center"><i>Obispos de Yucatn desde la conquista hasta fines del siglo <span class="smcap">xviii</span>.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="arzobispos2" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Fr. Juan de San Francisco.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de la Puerta (1552).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco de Toral (1562-1571).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Diego de Landa (1572-1579).<span class="pagenum"><a name="Page_664" id="Page_664">[664]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Gregorio Montalvo (1580-1587).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Izquierdo (1587-1602).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Vzquez Mercado (1603-1608).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Gonzalo de Salazar (1608-1636).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Alonso de Ocn (1638-1642).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Andrs Fernndez de Ipenza (1643).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Marcos de Torres y Rueda (1646-1649).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Domingo de Villa-Escusa Ramrez de Arellano (1651-1652)</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lorenzo de Orta.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Luis de Cifuentes y Sotomayor (1657-1676).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Escalante Turcios y Mendoza (1676-1681).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Cano Sandoval (1689-1695).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Antonio de Arriaga y Agero (1696-1698).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro de los Reyes Ros de la Madrid (1700-1714).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Gmez de Parada (1715-1728).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Ignacio de Castorena y Ursa (1729-1733).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Pablo Matos Coronado (1734-1741).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Mateo de Zamora y Penagos (1741-1744).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco de San Buenaventura Tejada Dez de Velasco (1746-1751).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Jos de Eguiara y Eguren (1751).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Ignacio Padilla y Estrada (1752-1760).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Antonio Alcalde (1761-1773).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Peredo.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Manuel de Vargas Rivera (1774).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Caballero y Gngora.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Luis de Pia y Mazo (1777)<a name="FNanchor_896" id="FNanchor_896" href="#Footnote_896" class="fnanchor">[896]</a>.</td></tr> -</table> - - -<p class="center p2"><i>Arzobispos que hubo en Lima hasta la penltima dcada del siglo <span class="smcap">xviii</span>.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="arzobispos3" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Diego Gmez de la Madrid, presentado para Obispo de Lima en 1538.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Jernimo de Loaiza, promovido para Obispo de Lima en 1540 y para Arzobispo de dicha poblacin en 1545 hasta 1575.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">San Toribio Alfonso Mogrovejo (1578-1606).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bartolom Lobo Guerrero (1609-1622).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gonzalo de Ocampo (1623-1626).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando Arias de Ugarte (1630-1638).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Fernando de Vera (1638).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Villagmez (1640-1671).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de Almoguera (1674-1676).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Melchor de Lin y Cisneros (1678-1708).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco de Levanto.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio de Zuloaga (1714-1722).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Diego Morcillo Rubio de Aun (1724-1730).<span class="pagenum"><a name="Page_665" id="Page_665">[665]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Antonio de Escandn (1732-1739).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Antonio Gutirrez de Ceballos (1742-1745).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Agustn Rodrguez Delgado (1746).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Antonio Barroeta y Angel (1748-1758).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego del Corro (1759-1761).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Antonio de Parada (1762-1779).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Domingo Gonzlez de la Reguera (1781)<a name="FNanchor_897" id="FNanchor_897" href="#Footnote_897" class="fnanchor">[897]</a>.</td></tr> -</table> - - -<p class="p4 center smcap">Obispos y Arzobispos de Guatemala.—Obispos desde 1534 hasta 1743. -Arzobispos desde 1743 hasta 1844.</p> - - -<p class="p2 center"><i>Obispos.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Francisco Marroqun.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bernardino Villalpando.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gmez Fernndez de Crdova.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Ramrez de Arellano.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Cabezas Altamirano.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Zapata y Sandoval.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Agustn Ugarte y Sarabia.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bartolom Gmez Soltero.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Payo Henrquez de Ribera.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Santo Mata Saenz Maozca y Murillo.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Ortega y Montaez.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Andrs de las Navas y Quevedo.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Mauro de Larreategui y Coln.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Bautista Alvarez de Toledo.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Nicols Carlos Gmez de Cervantes.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Gmez de Parada.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro Pardo de Figueroa.</td></tr> -</table> - - -<p class="p2 center"><i>Arzobispos.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="arzobispos4" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Fr. Pedro Pardo de Figueroa.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Jos Figueredo y Victoria.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Corts y Larraz.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Cayetano Francos y Monrroy<a name="FNanchor_898" id="FNanchor_898" href="#Footnote_898" class="fnanchor">[898]</a>.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Flix de Villegas.</td></tr> -<tr><td class="tdcc"> </td><td class="tdl">Sr. Pealver y Crdenas.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rafael de la Vara.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Ramn Casaus y Torres (1811-1829).<span class="pagenum"><a name="Page_666" id="Page_666">[666]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Garca Pelaez (desde 1844)<a name="FNanchor_899" id="FNanchor_899" href="#Footnote_899" class="fnanchor">[899]</a>.</td></tr> -</table> - - - -<p class="center p2"><i>Obispos de Honduras desde el ao 1539 al 1810.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos2" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Cristbal de Pedraza.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Jernimo de Corella.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Alonso de la Cerda.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Gaspar de Andrada.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Alonso Galdo.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Luis de Caizares.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Merlo de la Fuente.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Alonso de Vargas.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn de Espinosa.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Prez.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Fernando de Guadalupe Lpez Portillo.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco Molina.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Rodrguez de Rivas.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Isidoro Rodrguez.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio de Macarulla.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Jos Palencia.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Antonio de San Miguel.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Fernando de Cadianos.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Vicente Navas.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Julin Rodrguez<a name="FNanchor_900" id="FNanchor_900" href="#Footnote_900" class="fnanchor">[900]</a>.</td></tr> -</table> - - -<p class="p2 center"><i>Obispos que tuvo Quito desde el primero hasta la penltima dcada -del siglo <span class="smcap">xviii</span>.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos3" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Garci Daz Arias (1545-1562).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de la Pea (1563-1588).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Antonio de S. Miguel y Solier (1590-1591).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Luis Lpez de Sols (1593-1600).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Salvador de Ribera (1607-1612).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando Arias de Ugarte (1613-1616).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Alonso de Santillana (1618-1620).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco de Sotomayor (1623-1628).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Oviedo.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Agustn de Ugarte y Sarabia (1646-1650).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso de la Pea Montenegro (1652-1688).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sancho de Andrade y Figueroa (1688-1702).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Ladrn de Guevara (1702-1710).<span class="pagenum"><a name="Page_667" id="Page_667">[667]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis Francisco Romero (1722-1726).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Gmez de Fras (1726-1729).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Escandn (1732).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Andrs de Paredes Polanco y Armendriz (1734).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Nieto Polo del Aguila (1749-1759).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Ponce y Carrasco (1762-1776).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Blas Sobrino y Minayo (1776).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Prez Calama (1788)<a name="FNanchor_901" id="FNanchor_901" href="#Footnote_901" class="fnanchor">[901]</a>.</td></tr> -</table> - - -<p class="center p2"><i>Obispos que tuvo Panam desde la fundacin de su Sede Episcopal -hasta 1901.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos4" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Fr. Vicente Pedraza (15 Septiembre 1521).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Martn de Bjar, sustituto del anterior.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Toms de Berlanga (1533).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pablo Torres (obispo en 1550).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de Vaca (obispo en 1563).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco Abrego (1569-1574).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Manuel de Mercado Aldrete (1577-1580).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Maestro Bartolom Ledesma (1580-1587).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Bartolom Martnez Menacho (1588-1593).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Caldern (1599-1608).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Agustn de Carvajal (1608-1611).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sancho Pardo de Figueroa (tom posesin en 1663).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio de Len, obispo desde 1671.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lucas Fernndez de Piedrahita, desde 1676.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Ladrn de Guevara (1689-1698).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de Argelles.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Manuel de Mimbela, obispo desde 1714.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Jos de Llamas y Rivas, obispo desde 1716.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Pedro Morcillo Rubio y Aun, obispo en 1741.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Castaeda.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco J. de Luna Victoria, obispo desde el 15 de agosto de 1751.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Moreno y Ollo, nombrado obispo en 1763, y tom posesin el 20 de enero de 1764.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Joaqun Gonzlez de Acua, obispo en 1796.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Higinio Durn y Martel, electo en Madrid el 9 de enero de 1817, y tom posesin en agosto del mismo ao, falleciendo en 1823.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Vzquez Gallo, no acept el obispado en 1828.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Jos Cabarcas, nombrado en 1835.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco del Rosario Manfredo y Balletas (1847-1850).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Eduardo Vzquez, obispo desde 1856.<span class="pagenum"><a name="Page_668" id="Page_668">[668]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ignacio Antonio Parra, obispo desde 1871.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Telesforo Pal, obispo desde 1875.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Alejandro Peralta, sucesor de Pal, tom posesin el 29 de enero de 1887.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Javier Junquito, tom posesin en agosto de 1901.</td></tr> -</table> - - - -<p class="p2 center"><i>Nmero de obispos en Guatemala, San Salvador, Honduras, Nicaragua -y Costa Rica.</i></p> - -<p>Guatemala, desde que gobern la dicesis D. Francisco Marroqun hasta -D. Bernardo Piol, ha tenido 17 obispos y 10 arzobispos.</p> - -<p>San Salvador, desde la formacin de la dicesis y el gobierno de ella por -D. Jorge Viteri, hasta hoy, han existido tres obispos.</p> - -<p>Honduras, desde que en el ao 1539 comenz a gobernar la dicesis don -Cristbal de Pedraza, hasta 1878, en que la diriga Fray Juan de Jess Cepeda, -se cuentan 24 obispos.</p> - -<p>Nicaragua, desde el ao 1532, en que gobern la dicesis D. Diego Alvarez -Osorio, hasta hoy, que la rige D. Manuel Ulloa, se cuentan 36 obispos.</p> - -<p>Costa Rica, desde la formacin de la dicesis y el gobierno de ella por -D. Anselmo Llorente, hasta el presente, ha habido dos obispos.</p> - - -<p class="p2 center"><i>Catlogo de los Obispos de la dicesis de Puerto Rico hasta mediados -del siglo <span class="smcap">xix</span>.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos5" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Alonso Manso, muri el 27 de noviembre de 1538.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Manuel de Mercado.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rodrigo de Bastidas, obispo primero de Venezuela, y desde 1542 de Puerto Rico.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Diego de Salamanca.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Nicols de Ramos.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Caldern.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Martn Vzquez. Comenz su obispado por los aos 1600 y muri en 1609.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Alonso Monroy. No lleg a tomar posesin.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco Cabrera (1610-1613).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro Solier (1615-1617).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bernardo de Balbuena (1623-1627)<a name="FNanchor_902" id="FNanchor_902" href="#Footnote_902" class="fnanchor">[902]</a>.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Lpez Agurto de la Mata.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Alonso de Sols. Muri el 19 de abril 1641.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Damin Lpez de Haro. Entr en Puerto Rico el 1644.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando Lobo del Castillo (1650-1651).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Naranjo (1652-1655).<span class="pagenum"><a name="Page_669" id="Page_669">[669]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Arnaldo de Isasi (1659-1661).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Molinero. Electo en 1663.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Benito de Rivas (1664-1668).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Bartolom Garca de Escauela. Tom posesin por poder en 25 de abril de 1671, y fu promovido al obispado de Durango en 1675.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Marcos Arista de Sobremonte (1679-1681).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco Padilla. Tom posesin en 23 de junio de 1684, pasando al obispado de Santa Cruz de la Sierra el 1695.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Bartolom Garca, electo.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Jernimo Valds, electo.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Urbano Lpez, electo.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro de la Concepcin Urtiaga y Salazar, tom posesin el 19 de mayo de 1706.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Raimundo Caballero, electo.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Fernando Valdivia y Mendoza (1719-1725).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sebastin Lorenzo Pizarro (1728-1736).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Prez Lozano (1738-1741).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Bejar. Tom posesin en 1745.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Martnez, electo.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Julin de Antolino. Entr en Puerto Rico el 18 de diciembre de 1749.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Martnez de Oneca (1756-1760).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Mariano Mart, obispo desde 1762, pasando luego a Caracas.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Manuel Gimnez Prez, electo en 1770 y tom posesin en 1772.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Felipe Jos de Trespalacios, electo en 1784, tom posesin en 1785 y pas aCuba en 1789, muriendo obispo de la Habana en 1800.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco de la Cuerda (1790-1795).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Bautista de Zengotita y Bengoa, electo en 1795, tom posesin en 1796 y muri en 1802.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Alejo de Arizmendi y de la Torre (1803-1814).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Mariano Rodrguez de Olmedo y Valle (1817-1820); luego arzobispo de Cuba.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Gutirrez de Cos (1826-1833).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco de la Puente. Pas a la pennsula y fu trasladado la silla deSegovia.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gil Esteve y Toms (1849-1853).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pablo Benigno Carrin (1858)<a name="FNanchor_903" id="FNanchor_903" href="#Footnote_903" class="fnanchor">[903]</a>.</td></tr> -</table> - - -<p class="p2 center"><i>Arzobispos que tuvo Santa Fe de Bogot desde el primero hasta fines del ao -de 1809.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="arzobispos5" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Fr. Martn de Calatayud, (obispo).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de los Barrios, (obispo).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis Zapata de Crdenas, primer arzobispo (1573-1590).<span class="pagenum"><a name="Page_670" id="Page_670">[670]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Lpez de Ayala (1591).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bartolom Martnez Menacho (1593-1594).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Andrs Caro.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bartolom Lobo Guerrero (1599-1608).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Castro.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Ordez Flores (1613-1625).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Julin de Cortazar (1627-1630).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bernardino de Almansa (1630-1633).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Cristbal de Torres (1635-1654).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego del Castillo y Artiga (1655).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de Arquinao (1661).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Sanz Lozano.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Ignacio de Urbina.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Coso y Otero (1703).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco del Rincn (1716).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Claudio Alvarez de Quiones (1724).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Galavis (1737).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Fermn de Guevara (1740-1744).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Azua Iturgoyen Peruano (1745-1753).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Javier de Arauz (1754-1764).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de Sosa y Betancourt (1764).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Antonio de la Riva Mazo (1766).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Lucas Jos Ramrez Galn (1770).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Agustn Manuel Camacho y Rojas (1771-1774).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Agustn de Alvarado y Castillo (1775-1778).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Caballero y Gngora (1778-1791).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Baltasar Jaime Martnez y Campan (1791-1797).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Fernando de Portillo y Torres (1798-1804).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Bautista Sacristn (1804-1810)<a name="FNanchor_904" id="FNanchor_904" href="#Footnote_904" class="fnanchor">[904]</a>.</td></tr> -</table> - - -<p class="p2 center"><i>Obispos y Arzobispos de Caracas y Venezuela desde su comienzo -hasta fines del ao 1816.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos6" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Rodrigo Bastidas (1531-1542).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Jernimo Ballesteros (1543-1558).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bartolom (se ignora el apellido).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro de Agreda (1561-1583).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Martnez Manzanillo (1583-1591).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro Martn Palomino (1595-1596).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Domingo de Salinas (1597-1600).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro Martn Palomino (1601).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro de Oa (1601-1604).<span class="pagenum"><a name="Page_671" id="Page_671">[671]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Antonio de Alcega (1604-1610).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de Bohorques (1610-1618).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Gonzalo de Angulo (1619-1633).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Lpez Aburto de la Mata (1635-1637).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Mauro de Tovar (1639-1661).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Alonso Briceo (1661-1668).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Antonio Gonzlez de Acua (1670-1682).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego de Baos Sotomayor (1682-1706).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco del Rincn (1712-1717).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Jos de Escalona y Calatayud (1717-1729).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Flix Valverde (1731-1740).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Garca Abadiano (1742-1747).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Jimnez Bretn (no tom posesin).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Machado y Luna (1749-1752).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Julin de Antolino (1752-1755).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Argelles (1756).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Antonio Dez Madroero (1756-1769).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Mariano Mart (1769-1792).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Antonio de la Vrgen Mara Viana (1792-1799).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco de Ibarra (1800-1806).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Narciso Coll y Prat (1807-1816)<a name="FNanchor_905" id="FNanchor_905" href="#Footnote_905" class="fnanchor">[905]</a></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ramn Ignacio Mndez (1828-1836).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ignacio Fernndez Pea (m. el 1849).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Antonio Prez de Velasco.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Silvestre de Guevara y Lira<a name="FNanchor_906" id="FNanchor_906" href="#Footnote_906" class="fnanchor">[906]</a>.</td></tr> -</table> - - -<p class="center p2"><i>Obispos del Paraguay desde 1547 hasta 1779.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos7" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Fr. Juan de los Barrios y Toledo (1547-1550).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Toms de la Torre (1552-1555).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Fermn Gonzlez (1559).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan del Campo (1575).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Alonso Guerra (1575).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de Almaraz (1591-1592).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Toms Vzquez del Cao (1596).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Baltasar de Covarrubias (1601).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Martn Ignacio de Loyola (1601-1607).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Reginaldo de Lizrraga (1607).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lorenzo de Grado (1607-1608).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Toms de Torres (1619-1625).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Agustn de Vega (1625).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Cristbal de Aresti (1626-1635).<span class="pagenum"><a name="Page_672" id="Page_672">[672]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco de la Serna (1635-1640).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Bernardino de Crdenas (1640-1647).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Gabriel de Guillistegui (1666-1571).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de Balczar (1672).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Faustino de las Casas (1672-1683).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Sebastin de Pastrana.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Durana (electo) y</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos de Palos (coadjutor) (1724-1738).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Jos Cayetano Palavicini (1739-1748).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando Prez de Oblitas (1748-1756).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de la Torre (1756-1763).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Lpez de Espinosa (1763-1772).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Jos Priego (1772-1779).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Luis de Velasco (1779)<a name="FNanchor_907" id="FNanchor_907" href="#Footnote_907" class="fnanchor">[907]</a>.</td></tr> -</table> - - -<p class="p2 center"><i>Obispos que hubo en Buenos Aires desde 1627 hasta 1785.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos8" class="t01"> -<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Fr. Pedro Carranza (1627-1632).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Cristbal de Aresti (1635-1640).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Cristbal de la Mancha y Velasco (1641-1658).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio de Azcona Imberto (1660-1681).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Bautista Sicardo (1704-1708).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro Fajardo (1708-1730).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Arregui (1731-1734).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Jos de Peralta (1740-1746).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Cayetano Pacheco de Crdenas (1748).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Cayetano Marceliano Agramont (1747-1758).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Antonio Basurto Herrera (1758-1762).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de la Torre (1763-1778).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Sebastin Malbar (1779-1784).</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Azamor (1785)<a name="FNanchor_908" id="FNanchor_908" href="#Footnote_908" class="fnanchor">[908]</a>.</td></tr> -</table> - - -<p class="p2 center"><i>Arzobispados y Obispados que haba en Amrica en 1 de enero -de 1775.</i></p> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos9" class="t01"> -<tr> <td class="tdl" colspan="2">Arzobispado de Mxico.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">Obispados de</td><td class="tdl">Puebla de los Angeles.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Oaxaca.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Mechoacn.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Guadalajara.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Durango.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Cuba.<span class="pagenum"><a name="Page_673" id="Page_673">[673]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Caracas.</td></tr> -<tr> <td class="tdl" colspan="2">Arzobispado de Lima.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">Obispados de</td><td class="tdl">Cuzco.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Arequipa.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Trujillo.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Guamanga.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Chile.</td></tr> -<tr> <td class="tdl" colspan="2">Arzobispado de Charcas.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">Obispados de</td><td class="tdl">La Paz.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Santa Fe.</td></tr> -<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Quito<a name="FNanchor_909" id="FNanchor_909" href="#Footnote_909" class="fnanchor">[909]</a>.</td></tr> -</table> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_674" id="Page_674">[674]</a></span></p> - - - - -<h3 id="An">N</h3></div> - - -<p class="i3">Madrid 9 septiembre de 1660.</p> - -<p>El Rey Benerables y devotos Padres Provinciales de las Ordenes de Santo -Domingo, San Francisco, San Agustn, la Merced, Carmelitas Descalzos y -Compaa de Jess de mis Indias Occidentales. Por diferentes cartas y testimonios -que algunos Ministros mios han remitido mi Consejo Real de las Indias -se han reconocido los graves daos y inconvenientes que se siguen de tener -aviertas las Puertas de las Iglesias de algunos de los Conventos de vuestras -ordenes oras extraordinarias de la noche, y hacerse en ellos y en los -Monasterios de Religiosos, Comedias y otras representaciones contra la reverencia -que se debe lugares tan sagrados, siguindose dello algunas ofensas -de Dios, nuestro Seor, y mal ejemplo y escndalo los fieles, y ms particularmente - los naturales desas Provincias recien convertidos nuestra fee, y -para que en lo de adelante se eviten eficazmente los daos que se pueden seguir -de que se continue semejante abuso y perjudicial introduccion: Habindose -visto y considerado por los del dicho mi Consejo mui atentamente, he resuelto -dar la presente:</p> - -<p>Por la qual os encargo mucho, que de aqu en adelante con ningun pretexto -permitais se tengan aviertas las Iglesias de vuestros conventos despues de -puesto el Sol, y que de ninguna manera por ningun caso, ni para efecto alguno -que sea, por lo que os tocare y perteneciere deis licencia ni consintais -que en ninguno de los conventos de religiosos y religiosas de vuestra Jurisdiccion -se hagan ni representen Comedias as en las Iglesias como fuera de -ellas, y que executeis esta orden precisamente dando para ello todas las que -tubieredes por necesarias para que cesen los inconvenientes que desto se pueden -seguir, y todos se conserven en la union y conformidad que tanto conviene -establecer en las religiones, como lo fio de vuestro celo y amor al servicio -de Dios y mio, y del recibo deeste despacho y su puntual observancia me avisareis=Yo -el Rey=Por mandado del Rey nuestro Seor, Don Juan de Subica<a name="FNanchor_910" id="FNanchor_910" href="#Footnote_910" class="fnanchor">[910]</a>.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_675" id="Page_675">[675]</a></span></p> - - - - -<h3 id="Ao">O</h3></div> - -<p class="i2"><span class="smcap">Carta de los indios gobernadores de varias provincias de Yucatn -al Rey Don Felipe II, quejndose de los tormentos, muertes y robos -que con ellos haban cometido los religiosos de la Orden de -San Francisco.</span> Yucatn, 12 de abril de 1567.</p> - - - -<p class="p2 i3">Sacra Catholica Magestad:</p> - -<p>Despues que nos vino el bien, que fu conoser Dios Nuestro Seor por -solo verdadero Dios, dexando nuestra ceguedad ydolatrias, y V. M. por -seor temporal, antes que abriesemos bien los ojos al conocimiento de lo uno -y de lo otro, nos vino una persecucin, la mayor que se puede ymaginar, y -fu, en el ao de sesenta y dos, por parte de los religiosos de Sant Francisco, -que aviamos traydo para que nos doctrinassen, que, en lugar de lo hazer, nos -comenaron atormentar, colgandonos de las manos y aotandonos cruelmente, -y colgandonos pesas de piedras los pies, y atormentando muchos -de nosotros en burros, echandonos mucha cantidad de agua en el cuerpo, de -los quales tormentos murieron y mancaron muchos de nosotros.</p> - -<p>Estando en esta tribulaion y trabaxos, confiando de la justiia de V. M. -que nos oyera y guardara justiia, vino el doctor Diego Quixada, que la sazon -era, ayudar los atormentadores, diziendo que eramos ydolatras y sacrificadores -de hombres y otras cosas agenas de toda verdad, que en nuestra -ynfidelidad no las cometimos. Y como nos veyamos mancos, de los crueles -tormentos, y muchos muertos en ellos y dellos, y robados de nuestras haziendas, -y ms, que veyamos desenterrar los huesos de los muertos baptizados, -aviendo muerto como christianos, estabamos para desesperarnos. Y no contentos -con esto, los religiosos y justiia de V. M. hizieron un auto solenne de -ynquisiion en Mani, pueblo de V. M., en que sacaron muchas estatuas, y desenterraron -muchos muertos, y quemaron all pblicamente, y condenaron -muchos esclavos para servir los espaoles por ocho y diez aos, y echaron -sant benitos. Y lo uno y lo otro nos pusieron gran admiraion y espanto, porque -no sabiamos qu cosa era, por ser recien baptizados y no predicados; y -porque bolviamos por nuestros vasallos, diziendo que los oyessen y les guardassen -justiia, nos prendieron y aprisionaron y llevaron en cadenas, como -esclavos, al monesterio de Merida, adonde murieron muchos de los nuestros, -y all nos dezian que nos avian de quemar, sin saber nosotros por qu.</p> - -<p>Y a esta razon lleg el obispo, que V. M. nos embi, el qual, aunque nos -sac de la carel y nos libr de la muerte y quitado los sant benitos, no nos a -desgraviado en las ynfamias y testimonios que nos levantaron, diziendo que -somos ydolatras, sacrificadores de hombres que aviamos muerto muchos yn<span class="pagenum"><a name="Page_676" id="Page_676">[676]</a></span>dios; -por que, al fin, es del hbito de Sant Franisco y haze por ellos: a nos -consolado de palabra, diciendo que V. M. har justiia.</p> - -<p>Vino un receptor de Mexico ynquirir esto, y pensamos que lo hiciera la -Audienia, y no a hecho nada.</p> - -<p>Vino despues Don Luys de espedes, governador, y en lugar de nos desagraviar, -nos a augmentado tribulaciones, llevandonos nuestras hijas y mugeres - servir los espaoles, contra su voluntad y la nuestra, que lo sentimos -tanto, que vienen dezir la gente simple que en nuestra ynfidelidad no eramos -tan vexados ni acosados, por que nuestros antepasados no quitavan nadie sus -hijos, ni los maridos sus mugeres, para servir dellos como lo haze agora la -justiia de V. M., aun para servir los negros y mulatos.</p> - -<p>Y con todas nuestras afliciones y trabaxos, amamos los padres y les damos -lo necessario, y les hemos hecho muchos monesterios y proveydo de hornamentos -y campanas, todo nuestra costa y de nuestros vasallos y naturales, -aunque, en pago de estos servicios, nos traen tan avasallados, cosa que nunca -lo padescimos en nuestra gentilidad. Y obedescemos la justiia de V. M. esperando -que nos embiar remedio para todo.</p> - -<p>Una cosa nos desmayado mucho y nos a alborotado, que son cartas que -Fray Diego de Landa, principal autor de todos estos males y trabaxos, escrive, -diziendo que V. M. ha aprobado las muertes, robos, tormentos y esclavonias y -otras crueldades que hicieron en nosotros: de lo qual, estamos admirados que -tal cosa se diga de tan catholico y recto Rey, como es V. M. Si es que all ha -dicho que nosotros sacrificamos hombres despues de baptizados, es muy gran -testimonio y maldad ynventada por ellos para dorar sus crueldades.</p> - -<p>Y si ydolos se hallaron o hallamos nosotros, los sacamos de las sepulturas -de nuestros antepasados, para dar los religiosos, porque nos los mandavan -traer, diziendo que haviamos dicho en los tormentos que los teniamos; y toda -la tierra sabe cmo los yvamos buscar veynte, treynta y cient leguas, adonde -entendiamos que los tenian nuestros antepasados y nosotros haviamos dexado -quando nos baptizamos, y con sana conienia, no nos podan castigar por -ellos como nos castigaron.</p> - -<p>Y si V. M. se quiere ynformar desto, embie persona tal que lo averigue, y -verse nuestra ynocenia y la gran crueldad de los padres, y si el obispo no -viniera, todos fueramos acabados. Y porque, aunque queremos bien Fray -Diego de Landa y los demas padres que nos atormentaron, solamente de -oyrlos nombrar, se nos revuelven las entraas. Por tanto, V. M. nos embie otros -ministros que nos doctrinen y prediquen la ley de Dios, porque deseamos mucho -nuestra salvaion.</p> - -<p>Los religiosos del seor Sant Franisco, desta provinia, an escripto ciertas -cartas V. M. y al general de su orden, en abono de Fray Diego de Landa, y de -otros, sus compaeros, que fueron los que atormentaron, mataron y escandalizaron -y dieron ciertas cartas escriptas en la lengua de Castilla ciertos yndios sus -familiares, para que las firmassen, y asi las firmaron y enbiaron V. M. Entienda -V. M. no ser nuestras: los que somos seores de esta tierra, que no avemos de -escribir mentiras, ni falsedades, ni contradiiones. Hagan all penitencia Fray<span class="pagenum"><a name="Page_677" id="Page_677">[677]</a></span> -Diego de Landa y sus compaeros, del mal que hizieron en nosotros, que hasta -la quarta generaion se acordarn nuestros descendientes de la gran persecucion -que por ellos nos vino.</p> - -<p>Nuestro Seor guarde V. M. largos tiempos para su sancto serviio y nuestro -bien y amparo.—De Yucatn, doze de abril, 1567 aos.</p> - -<p>Humildes vasallos de V. M., que sus reales manos y pies besamos.</p> - -<p class="center"><span class="smcap">D. Francisco de Montejoxio</span>,<br /> -Gobernador de la provincia de Mani.</p> - -<p class="center"><span class="smcap">Juan Pacab</span>,<br /> -Gobernador de Mona.</p> - -<p class="center"><span class="smcap">Jorge Xin</span>,<br /> -Gobernador de Panaborer.</p> - -<p class="center"><span class="smcap">Francisco Pacab</span>,<br /> -Gobernador Texul.</p> - -<p class="p2"><i>Sobre.</i>—A la Sacra Catholica Magestad el Rey (Don) Phelipe nuestro Seor. -En su Real Consejo de Indias<a name="FNanchor_911" id="FNanchor_911" href="#Footnote_911" class="fnanchor">[911]</a>.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_678" id="Page_678">[678]</a></span></p> - - -<h3 id="Ap">P</h3></div> - - -<p>En tiempo de Carlos III se estableci la poderosa Compaa de Filipinas, -que slo debido a la impericia de sus gestores tuvo lamentable fin en 1830, esto -es, poco antes de la muerte de Fernando VII.</p> - -<p>Crese dicha Compaa de Filipinas, a costa de grandes trabajos y de -vencer contrariedades, en particular de parte de Holanda, interesada en impedir -la navegacin directa de Espaa por el Cabo de Buena Esperanza a las Indias -Orientales y nuestro trfico con ellas. Floridablanca escribi una Memoria -combatiendo las ideas y las pretensiones de los holandeses. Foronda y otros hicieron -lo mismo. El Rey, los prncipes e infantes, corporaciones y capitalistas -particulares, se interesaron en ella, adquiriendo acciones. El Banco comprometi -en sus operaciones ms de veinte millones de reales.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_679" id="Page_679">[679]</a></span></p> - -<div class="footnotes"><h2>FOOTNOTES:</h2></div> -<div class="footnote"> -<p><a name="Footnote_1" id="Footnote_1" href="#FNanchor_1"><span class="label">[1]</span></a> Vase tomo I, captulo III de esta obra.</p> - -<p><a name="Footnote_2" id="Footnote_2" href="#FNanchor_2"><span class="label">[2]</span></a> <i>Nueva Geografa Universal.</i>—<i>Amrica Boreal</i>, pg. 244.</p> - -<p><a name="Footnote_3" id="Footnote_3" href="#FNanchor_3"><span class="label">[3]</span></a> Ibidem, pg. 243.</p> - -<p><a name="Footnote_4" id="Footnote_4" href="#FNanchor_4"><span class="label">[4]</span></a> Ernest Gagnon, <i>Chansons populaires du Canad</i>.</p> - -<p><a name="Footnote_5" id="Footnote_5" href="#FNanchor_5"><span class="label">[5]</span></a> Reclus, <i>Geografa Universal.</i>—<i>Amrica Boreal</i>, pg. 23.</p> - -<p><a name="Footnote_6" id="Footnote_6" href="#FNanchor_6"><span class="label">[6]</span></a> Samuel de Champlain (1567-1635) naci en Brogage (Charenta inferior).</p> - -<p><a name="Footnote_7" id="Footnote_7" href="#FNanchor_7"><span class="label">[7]</span></a> Francis Parkman, <i>The Jesuits in North-Amrica</i>.</p> - -<p><a name="Footnote_8" id="Footnote_8" href="#FNanchor_8"><span class="label">[8]</span></a> Tambin concedi el Gobierno a la Compaa el monopolio perpetuo del comercio de -pieles, y por quince aos el de todo otro comercio.</p> - -<p><a name="Footnote_9" id="Footnote_9" href="#FNanchor_9"><span class="label">[9]</span></a> <i>Los Estados Unidos de la Amrica del Norte</i>, pg. 34.—<i>Historia Universal de Oncken</i>, -tomo XII.</p> - -<p><a name="Footnote_10" id="Footnote_10" href="#FNanchor_10"><span class="label">[10]</span></a> Vase captulo XXV del primer tomo.</p> - -<p><a name="Footnote_11" id="Footnote_11" href="#FNanchor_11"><span class="label">[11]</span></a> Idem, captulo XXVI</p> - -<p><a name="Footnote_12" id="Footnote_12" href="#FNanchor_12"><span class="label">[12]</span></a> Vase la descripcin de la Florida en la <i>Coleccin de documentos inditos del Archivo de -Indias</i>, tomo V, pgs. 532-546.—<i>Memoria de las cosas y costa y indios de la Florida</i>, etc. Coleccin -de Muoz, tomo LXXXIX.</p> - -<p><a name="Footnote_13" id="Footnote_13" href="#FNanchor_13"><span class="label">[13]</span></a> <i>Los Estados Unidos de la Amrica del Norte</i>, pg. 3.—<i>Historia Universal</i>, de Oncken, -tomo XII.</p> - -<p><a name="Footnote_14" id="Footnote_14" href="#FNanchor_14"><span class="label">[14]</span></a> Vase <i>Colec. de doc. ind.</i>, etc., tomo VIII, pgs. 537-574.</p> - -<p><a name="Footnote_15" id="Footnote_15" href="#FNanchor_15"><span class="label">[15]</span></a> Torres Campos, <i>Espaa en California</i>, Conferencia dada en el Ateneo de Madrid el 17 de -mayo 1892, pg. 35.</p> - -<p><a name="Footnote_16" id="Footnote_16" href="#FNanchor_16"><span class="label">[16]</span></a> Ibidem, pg. 52.</p> - -<p><a name="Footnote_17" id="Footnote_17" href="#FNanchor_17"><span class="label">[17]</span></a> Pocahontas y su marido pasaron a Inglaterra, donde fueron obsequiados, mereciendo aqulla -la sealada distincin de ser recibida en la corte. Tuvo un hijo y ella muri el ao 1617. Hnranse -descender de Pocahontas distinguidas familias de Virginia.</p> - -<p><a name="Footnote_18" id="Footnote_18" href="#FNanchor_18"><span class="label">[18]</span></a> Oton Hopp, <i>Los Estados Unidos de la Amrica del Norte</i>, pg. 7.</p> - -<p><a name="Footnote_19" id="Footnote_19" href="#FNanchor_19"><span class="label">[19]</span></a> Desde el citado ao no ces el comercio de carne humana. Si primeramente se limit a la -compra de negros, despus se extendi a los blancos. Prisioneros de guerra, tanto escoceses como -irlandeses, se vendieron durante la centuria <span class="smcap">xvii</span> en Virginia. Diferencibanse los esclavos negros -de los blancos en que los primeros no recobraban su libertad mientras no fuesen manumitidos por -sus amos y los segundos podan rescatarse de la esclavitud. La pronta introduccin de la esclavitud -en Virginia y en todos los Estados del Sur se debe a la necesidad de brazos para cultivar -el tabaco en las grandes haciendas o latifundios, mientras en los Estados del Norte el clima obligaba -al agricultor a dedicarse al cultivo de pequeas propiedades a modo de alqueras.</p> - -<p><a name="Footnote_20" id="Footnote_20" href="#FNanchor_20"><span class="label">[20]</span></a> All por el ao 1582 los puritanos se separaron de la Iglesia oficial (anglicana), formando -una secta aparte, que no reconoca ms autoridad eclesistica que la Biblia e intentaba restablecer -la sencillez primitiva del cristianismo. Fundaron comunidades en Escocia e Inglaterra, cuya -organizacin era democrtica; distinguironse por su severa moralidad y por la rectitud en todas -sus acciones.</p> - -<p><a name="Footnote_21" id="Footnote_21" href="#FNanchor_21"><span class="label">[21]</span></a> <i>Historia de los Estados Unidos</i>, tom. IV, pg. 26.</p> - -<p><a name="Footnote_22" id="Footnote_22" href="#FNanchor_22"><span class="label">[22]</span></a> Op., cit., pg. 14.</p> - -<p><a name="Footnote_23" id="Footnote_23" href="#FNanchor_23"><span class="label">[23]</span></a> Nueva Amsterdam cambi el nombre por el de Nueva York, en el ao 1664.</p> - -<p><a name="Footnote_24" id="Footnote_24" href="#FNanchor_24"><span class="label">[24]</span></a> El sucesor de Minnewit en Nueva Amsterdam fu Wonter von Tiviller, a ste sucedi Kieft -(1637-1647), y despus Pedro Stuyvesant (1647-1664).</p> - -<p><a name="Footnote_25" id="Footnote_25" href="#FNanchor_25"><span class="label">[25]</span></a> Spencer, <i>Hist. de los Estados Unidos</i>, tomo I, pg. 75.</p> - -<p><a name="Footnote_26" id="Footnote_26" href="#FNanchor_26"><span class="label">[26]</span></a> Ernesto Oton Hopp, <i>Los Estados Unidos de la Amrica del Norte</i>, -pgs. 16 y 17.</p> - -<p><a name="Footnote_27" id="Footnote_27" href="#FNanchor_27"><span class="label">[27]</span></a> Naci Penn en Londres el 1644. Era hijo del almirante que conquist para Inglaterra la -isla de Jamaica y pele en la guerra martima contra Holanda. El duque de York (despus Jacobo -II) fu padrino del nio Guillermo en el acto del bautismo. A los quince aos ingres en la -Universidad de Oxford, dndose a conocer por su severidad de costumbres y por su resistencia a -cumplir ciertos actos religiosos. Convirtise a la secta cukera.</p> - -<p>El cukero no quera iglesias, ni sacerdotes, ni culto exterior; hua de los litigios y detestaba -la guerra; amaba la sencillez y practicaba la caridad.</p> - -<p>No pudo conseguir su padre, aunque lo intent varias veces, que su hijo se presentara en la -corte y frecuentara la alta sociedad.</p> - -<p>Dedicse a propagar sus doctrinas religiosas, recorriendo ciudades y aldeas, pronunciando -discursos y publicando folletos. A peticin del obispo de Londres, por haber publicado el folleto -intitulado <i>The sandy foundation shaken</i> (Los cimientos de arena conmovidos), fu encerrado en -la Torre el ao 1668; y durante los siete meses de su prisin escribi otro que llam <i>No cross no -crown</i> (Sin la cruz no hay corona), que vi la luz el 1669.</p> - -<p>Reconcilironse padre e hijo cuando el primero se convenci de las profundas convicciones -del segundo. El padre, en su lecho de muerte (1670), hubo de decir: Hijo mo, si t y tus amigos -continuais firmes viviendo y predicando conforme a vuestros sencillos principios, acabareis por -hacer desaparecer para siempre toda clereca. Casse el ao 1672 con Julia Springett. Oprimidos -y vejados los cukeros, dirigieron sus miradas, como los puritanos, a la Amrica del Norte. La -secta hizo muchos proslitos en varias colonias, merced a la propaganda de Fox, fundador de -aquella doctrina religiosa, el cual recorri desde Rhode-Island hasta la Carolina. Bastar decir -que en 1677 los cukeros redactaron una constitucin para Nueva Jersey; el 1678 contaba la colonia -400 habitantes, y el 1681 se verific la primera asamblea legislativa.</p> - -<p><a name="Footnote_28" id="Footnote_28" href="#FNanchor_28"><span class="label">[28]</span></a> <i>Historia de la Luisiana</i>, vol. I, pg. 28.</p> - -<p><a name="Footnote_29" id="Footnote_29" href="#FNanchor_29"><span class="label">[29]</span></a> Herrera, <i>Dcada</i> II, libro III, captulo XII.</p> - -<p><a name="Footnote_30" id="Footnote_30" href="#FNanchor_30"><span class="label">[30]</span></a> Marina era—segn Bernal Daz del Castillo—hija del cacique de Oluta, pasando luego a ser -esclava del cacique de Tabasco, y despus, ora por venta, ora por despojo, vino a parar al poder -de Corts. Su nombre era <i>Mallinalli Tenpal</i> y vulgarmente la -llamaban la <i>Malinche</i>.</p> - -<p><a name="Footnote_31" id="Footnote_31" href="#FNanchor_31"><span class="label">[31]</span></a> Sols, <i>Conquista de la Nueva Espaa</i>, lib. I, cap. XXI, pgs. -71 y 72.</p> - -<p><a name="Footnote_32" id="Footnote_32" href="#FNanchor_32"><span class="label">[32]</span></a> Op. cit., lib. II, cap. X, pg. 113.</p> - -<p><a name="Footnote_33" id="Footnote_33" href="#FNanchor_33"><span class="label">[33]</span></a> Sols, Ob. cit., lib. II. cap. XIII, pg. 127.</p> - -<p><a name="Footnote_34" id="Footnote_34" href="#FNanchor_34"><span class="label">[34]</span></a> <i>Relacin</i>, etc., <i>Colec. de doc. para la Hist. de Mxico</i>, publicada por Garca Icazbalceta, -tomo II, pg. 563.</p> - -<p><a name="Footnote_35" id="Footnote_35" href="#FNanchor_35"><span class="label">[35]</span></a> No se olvide que Corts con los pilotos y marineros de su destruda armada haba aumentado -su ejrcito en ms de 100 hombres.</p> - -<p><a name="Footnote_36" id="Footnote_36" href="#FNanchor_36"><span class="label">[36]</span></a> Otros dicen Xacacingo.</p> - -<p><a name="Footnote_37" id="Footnote_37" href="#FNanchor_37"><span class="label">[37]</span></a> <i>Relacin de Andrs de Tapia</i>, Ibidem, pginas 569 y 570.</p> - -<p><a name="Footnote_38" id="Footnote_38" href="#FNanchor_38"><span class="label">[38]</span></a> Andrs de Tapia. Ibidem, pg. 564.</p> - -<p><a name="Footnote_39" id="Footnote_39" href="#FNanchor_39"><span class="label">[39]</span></a> Chitrula escribe Tapia.</p> - -<p><a name="Footnote_40" id="Footnote_40" href="#FNanchor_40"><span class="label">[40]</span></a> Ob. cit., lib. III, cap. VI, pg. 197.</p> - -<p><a name="Footnote_41" id="Footnote_41" href="#FNanchor_41"><span class="label">[41]</span></a> Ibidem, lib. III, cap. VII, pg. 204. Parcenos excesivo el nmero.</p> - -<p><a name="Footnote_42" id="Footnote_42" href="#FNanchor_42"><span class="label">[42]</span></a> Ob. cit., libro III, cap. IX, pg. 213.</p> - -<p><a name="Footnote_43" id="Footnote_43" href="#FNanchor_43"><span class="label">[43]</span></a> Ob. cit., libro III. cap. IX, pg. 216.</p> - -<p><a name="Footnote_44" id="Footnote_44" href="#FNanchor_44"><span class="label">[44]</span></a> <i>Dcada II</i>, lib. VIII, cap. IX.</p> - -<p><a name="Footnote_45" id="Footnote_45" href="#FNanchor_45"><span class="label">[45]</span></a> Ob. cit., lib. III, cap XX, pg. 278.</p> - -<p><a name="Footnote_46" id="Footnote_46" href="#FNanchor_46"><span class="label">[46]</span></a> Sols, ob. cit., lib. IV, cap. XV, pg. 367.</p> - -<p><a name="Footnote_47" id="Footnote_47" href="#FNanchor_47"><span class="label">[47]</span></a> Herrera, <i>Dcada II</i>, lib. X, cap. X. Debi ser enterrado en el monte de Chapultepeque.</p> - -<p><a name="Footnote_48" id="Footnote_48" href="#FNanchor_48"><span class="label">[48]</span></a> Ob. cit., lib. IV, cap. XV, pg. 369.</p> - -<p><a name="Footnote_49" id="Footnote_49" href="#FNanchor_49"><span class="label">[49]</span></a> Dos hijos que le asistieron en sus ltimos momentos fueron muertos por los mejicanos; dos -o tres hijas se casaron con espaoles y se convirtieron al catolicismo. El principal de los hijos se -redujo tambin a la religin catlica y tom el nombre de Pedro en el bautismo. Era hijo de una -de las reinas, natural de la provincia de Tula, la cual, a imitacin de don Pedro, se bautiz y se -llam desde entonces doa Mara de Niagua Suchil.—Sols, Ob. cit., -lib. IV, cap. XV, pg. 371.</p> - -<p><a name="Footnote_50" id="Footnote_50" href="#FNanchor_50"><span class="label">[50]</span></a> Otros le llamaban Cuitlahuactzin.</p> - -<p><a name="Footnote_51" id="Footnote_51" href="#FNanchor_51"><span class="label">[51]</span></a> Otros le llaman Guatimocin.</p> - -<p><a name="Footnote_52" id="Footnote_52" href="#FNanchor_52"><span class="label">[52]</span></a> Ob. cit., lib. V, cap. XIX, pgs. 510 y 511.</p> - -<p><a name="Footnote_53" id="Footnote_53" href="#FNanchor_53"><span class="label">[53]</span></a> Ob. cit., lib. V, cap. XXII, pg. 530.</p> - -<p><a name="Footnote_54" id="Footnote_54" href="#FNanchor_54"><span class="label">[54]</span></a> Herrera, <i>Dcada</i> III, libro II, captulo VII.</p> - -<p><a name="Footnote_55" id="Footnote_55" href="#FNanchor_55"><span class="label">[55]</span></a> La primera vez—escribe Len Pinelo—que se nombra <i>Nueva Espaa</i> es en una cdula de -10 de octubre de 1522, en que se da licencia para pasar a ella a los que quisieren, porque antes se -llamaba <i>Youcatn</i>, <i>Coloacn</i> y <i>Uloa</i>. Academia de la Historia.—<i>Indice general de los papeles del -Consejo de Indias</i>, fol. 314.</p> - -<p><a name="Footnote_56" id="Footnote_56" href="#FNanchor_56"><span class="label">[56]</span></a> <i>Arch. hist. nacional.—Ced. indico de Ayala</i>, letra D.</p> - -<p><a name="Footnote_57" id="Footnote_57" href="#FNanchor_57"><span class="label">[57]</span></a> <i>Arch. hist. nac.</i>, tomo XXXIV, nm. 237, pgs. 267 v. -274 v..</p> - -<p><a name="Footnote_58" id="Footnote_58" href="#FNanchor_58"><span class="label">[58]</span></a> <i>Cedulario indico</i>, tomo I, pg. 178.</p> - -<p><a name="Footnote_59" id="Footnote_59" href="#FNanchor_59"><span class="label">[59]</span></a> Vase <i>Cedulario indico</i>, tomo VIII, nm. 190, pgs. 129-131</p> - -<p><a name="Footnote_60" id="Footnote_60" href="#FNanchor_60"><span class="label">[60]</span></a> Muri en el ao 1522.</p> - -<p><a name="Footnote_61" id="Footnote_61" href="#FNanchor_61"><span class="label">[61]</span></a> Documentos inditos relativos al descubrimiento, etc., tomo XXVI, -pgs. 298-351.</p> - -<p><a name="Footnote_62" id="Footnote_62" href="#FNanchor_62"><span class="label">[62]</span></a> <i>Don Quijote de la Mancha</i>, parte 2., cap. VIII.</p> - -<p><a name="Footnote_63" id="Footnote_63" href="#FNanchor_63"><span class="label">[63]</span></a> <i>Colec. de doc. ind.</i>, etc., tomo XII, pgs. 381-383.</p> - -<p><a name="Footnote_64" id="Footnote_64" href="#FNanchor_64"><span class="label">[64]</span></a> Se ignora el ao de su nacimiento; slo puede afirmarse que naci antes -de 1468.</p> - -<p><a name="Footnote_65" id="Footnote_65" href="#FNanchor_65"><span class="label">[65]</span></a> Vase <i>Archivo de la Duquesa de Fernn Nuez</i>, inventario del Ducado de Montellano, ndice -del Adelantamiento del Yucatn, legajo 438 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_66" id="Footnote_66" href="#FNanchor_66"><span class="label">[66]</span></a> Noticioso el Rey (Carlos V) de haber formado (una poblacin) los Espaoles Christianos entre -las provincias de Cholula y Tlaxcala, con el nombre de <i>Puebla de los Angeles</i>, y queriendo ennoblecerla, -para animar a que otros fuessen a habitarla, mand se intitulasse <i>Ciudad de los Angeles</i>, -relevando a sus vecinos del derecho de Alcabala por trmino de 30 aos. Cd. de 20 de marzo -de 1532. Vid. tom. 8 de ellas, fol. 377 v., nm. 461<a name="FNanchor_66a" id="FNanchor_66a" href="#Footnote_66a" class="fnanchor">[66a]</a>.</p> - - -<p><a name="Footnote_66a" id="Footnote_66a" href="#FNanchor_66a"><span class="label">[66a]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.</i>—<i>Cedulario ndico de -Ayala</i>, letra P, tomo II, nm. 13.</p> - -<p><a name="Footnote_67" id="Footnote_67" href="#FNanchor_67"><span class="label">[67]</span></a> <i>Cedulario indico</i>, tom. IX, nm. 53, pgs. 45 y 46.</p> - -<p><a name="Footnote_68" id="Footnote_68" href="#FNanchor_68"><span class="label">[68]</span></a> Ibidem, nm. 75, pgs. 59 y 59 v.</p> - -<p><a name="Footnote_69" id="Footnote_69" href="#FNanchor_69"><span class="label">[69]</span></a> Ibidem, nm. 76, pgs. 59 v. y 60.</p> - -<p><a name="Footnote_70" id="Footnote_70" href="#FNanchor_70"><span class="label">[70]</span></a> En una carta de Alvarado a Corts, se lee: <i>Determin quemar a los seores</i>; y ms abajo -aade: para el bien y sosiego de esta tierra, <i>yo los quem</i> y mand quemar la ciudad... <i>Coleccin -de Barcia.</i></p> - -<p><a name="Footnote_71" id="Footnote_71" href="#FNanchor_71"><span class="label">[71]</span></a> Los cronistas espaoles hacen un solo personaje de los dos prncipes cakchiqueles y le -dan el nombre de Sinacan.</p> - -<p><a name="Footnote_72" id="Footnote_72" href="#FNanchor_72"><span class="label">[72]</span></a> Milla, <i>Historia de la Amrica central</i>, tomo I, pg. 93.</p> - -<p><a name="Footnote_73" id="Footnote_73" href="#FNanchor_73"><span class="label">[73]</span></a> Segunda carta de Alvarado a Corts.—Coleccin de Barcia.</p> - -<p><a name="Footnote_74" id="Footnote_74" href="#FNanchor_74"><span class="label">[74]</span></a> Proceso de residencia en el ao 1529 contra Pedro de Alvarado. -Mxico, 1847.</p> - -<p><a name="Footnote_75" id="Footnote_75" href="#FNanchor_75"><span class="label">[75]</span></a> Remesal y otros cronistas antiguos, como tambin historiadores modernos, dicen, con -error manifiesto, que la primera ciudad de Guatemala se fund en Almolonga.</p> - -<p><a name="Footnote_76" id="Footnote_76" href="#FNanchor_76"><span class="label">[76]</span></a> Lleg el citado ao de 1527.</p> - -<p><a name="Footnote_77" id="Footnote_77" href="#FNanchor_77"><span class="label">[77]</span></a> <i>Dcada</i> III, lib. V, captulo X.</p> - -<p><a name="Footnote_78" id="Footnote_78" href="#FNanchor_78"><span class="label">[78]</span></a> Ibidem.</p> - -<p><a name="Footnote_79" id="Footnote_79" href="#FNanchor_79"><span class="label">[79]</span></a> <i>Dcada</i> III, lib. V, cap. XI.</p> - -<p><a name="Footnote_80" id="Footnote_80" href="#FNanchor_80"><span class="label">[80]</span></a> <i>Libro de Actas del Ayuntamiento de Guatemala</i>, sesin del 6 de mayo de MDXXV aos. -Juarros y otros escritores afirman que la fundacin de San Salvador no se verific hasta abril -de 1528.</p> - -<p><a name="Footnote_81" id="Footnote_81" href="#FNanchor_81"><span class="label">[81]</span></a> El nombre del pas se debe—segn se dice—a las honduras o fondos que los primeros pobladores -hallaron en sus costas. Cuando salieron a tierra llana, exclamaron: <i>Bendito sea Dios, -que hemos salido de estas Honduras!</i></p> - -<p><a name="Footnote_82" id="Footnote_82" href="#FNanchor_82"><span class="label">[82]</span></a> Herrera, <i>Dcada IV</i>, lib. VII, cap. IV.</p> - -<p><a name="Footnote_83" id="Footnote_83" href="#FNanchor_83"><span class="label">[83]</span></a> <i>Dcada V</i>, lib. I, cap. X.</p> - -<p><a name="Footnote_84" id="Footnote_84" href="#FNanchor_84"><span class="label">[84]</span></a> Vase Herrera, <i>Dcada VI</i>, lib. I, cap IX.</p> - -<p><a name="Footnote_85" id="Footnote_85" href="#FNanchor_85"><span class="label">[85]</span></a> <i>Dcada VI</i>, lib. VII, cap. IV.</p> - -<p><a name="Footnote_86" id="Footnote_86" href="#FNanchor_86"><span class="label">[86]</span></a> <i>Dcada VI</i>, lib. VII, cap. IV.</p> - -<p><a name="Footnote_87" id="Footnote_87" href="#FNanchor_87"><span class="label">[87]</span></a> Tomo I, cap. XXIX.</p> - -<p><a name="Footnote_88" id="Footnote_88" href="#FNanchor_88"><span class="label">[88]</span></a> <i>Dcada VI</i>, lib. VII, cap. IV.</p> - -<p><a name="Footnote_89" id="Footnote_89" href="#FNanchor_89"><span class="label">[89]</span></a> Herrera, <i>Dcada IV</i>, libro IX, captulo XV.</p> - -<p><a name="Footnote_90" id="Footnote_90" href="#FNanchor_90"><span class="label">[90]</span></a> Herrera, <i>Dcada VI</i>, libro I, captulo VIII.</p> - -<p><a name="Footnote_91" id="Footnote_91" href="#FNanchor_91"><span class="label">[91]</span></a> <i>Colec. de doc. ind.</i>, etc., tomo VII.</p> - -<p><a name="Footnote_92" id="Footnote_92" href="#FNanchor_92"><span class="label">[92]</span></a> Vase captulo XXIII del tomo I.</p> - -<p><a name="Footnote_93" id="Footnote_93" href="#FNanchor_93"><span class="label">[93]</span></a> <i>Enciclopedia Universal Ilustrada</i>, tomo XV, pg. 1.208.</p> - -<p><a name="Footnote_94" id="Footnote_94" href="#FNanchor_94"><span class="label">[94]</span></a> A la sazn el ducado de Veragua qued separado de Castilla del Oro.</p> - -<p><a name="Footnote_95" id="Footnote_95" href="#FNanchor_95"><span class="label">[95]</span></a> Herrera, <i>Dcada II</i>, lib. IV, cap. IX.</p> - -<p><a name="Footnote_96" id="Footnote_96" href="#FNanchor_96"><span class="label">[96]</span></a> Recurdese que en el ao 1534 Felipe Gutirrez fu nombrado gobernador de Veragua, cuyos -lmites eran desde donde se acaban los de la gobernacin de Castilla del Oro, llamada Tierra -Firme, y fueron sealados a Pedrarias Dvila y a Pedro de los Ros, gobernadores que fueron de -la dicha provincia, hasta el cabo de Gracias a Dios. Un pleito contra la corona por D. Diego -Coln, hijo del Almirante D. Cristbal (comenzado en 1508 y terminado en 1537) se resolvi, adjudicndose -a D. Luis Coln un territorio de 25 leguas en cuadro desde el ro Beln al Occidente y -Sur. En nuestros das la Repblica de Costa Rica intent probar que el ducado de Veragua estuvo -includo durante la dominacin espaola en dicho Estado, sosteniendo lo contrario la Repblica -de Colombia y decidiendo la cuestin en contra de las pretensiones de Costa Rica el Presidente -de la Repblica francesa.</p> - -<p><a name="Footnote_97" id="Footnote_97" href="#FNanchor_97"><span class="label">[97]</span></a> De esta campaa se tratar en el captulo XV de este tomo.</p> - -<p><a name="Footnote_98" id="Footnote_98" href="#FNanchor_98"><span class="label">[98]</span></a> Tanta fu su tristeza, que en adelante no quiso ser conocida sino con -dicho nombre.</p> - -<p><a name="Footnote_99" id="Footnote_99" href="#FNanchor_99"><span class="label">[99]</span></a> Reclus, <i>Amrica Central</i>, pg. 688.</p> - -<p><a name="Footnote_100" id="Footnote_100" href="#FNanchor_100"><span class="label">[100]</span></a> Ibidem.</p> - -<p><a name="Footnote_101" id="Footnote_101" href="#FNanchor_101"><span class="label">[101]</span></a> El 19 de noviembre de 1493 tom el Almirante tierra en la ensenada de Mayagez, y de la -misma isla se hizo a la vela dicho Almirante el 22 de noviembre de aquel ao.</p> - -<p><a name="Footnote_102" id="Footnote_102" href="#FNanchor_102"><span class="label">[102]</span></a> Ya por la mucha riqueza de oro que se hall en ella, ya porque el puerto era bueno, cerrado -y seguro de tormentas.</p> - -<p><a name="Footnote_103" id="Footnote_103" href="#FNanchor_103"><span class="label">[103]</span></a> <i>Dcada I</i>, libro VII, captulo XIII.</p> - -<p><a name="Footnote_104" id="Footnote_104" href="#FNanchor_104"><span class="label">[104]</span></a> Vase esta expedicin en el tomo I, captulo XXVI.</p> - -<p><a name="Footnote_105" id="Footnote_105" href="#FNanchor_105"><span class="label">[105]</span></a> <i>Geografa Universal, Amrica Central, Mxico</i>, etc., pg. 732.</p> - -<p><a name="Footnote_106" id="Footnote_106" href="#FNanchor_106"><span class="label">[106]</span></a> Muri de Coronel en Navarra.</p> - -<p><a name="Footnote_107" id="Footnote_107" href="#FNanchor_107"><span class="label">[107]</span></a> Vase tomo I, cap. XXVI.</p> - -<p><a name="Footnote_108" id="Footnote_108" href="#FNanchor_108"><span class="label">[108]</span></a> Vase tomo I, cap. XXIX.</p> - -<p><a name="Footnote_109" id="Footnote_109" href="#FNanchor_109"><span class="label">[109]</span></a> Parece cosa probada que el encargado de suministrar los fondos era el licenciado Gaspar de -Espinosa, residente a la sazn en Panam, pues Luque slo tena la representacin del mencionado -Espinosa. Vese Prescott, <i>Hist. del Per</i>, tom. I, pg. 233.</p> - -<p><a name="Footnote_110" id="Footnote_110" href="#FNanchor_110"><span class="label">[110]</span></a> <i>Historia general, Dcada III</i>, lib. VIII, cap. XIII.</p> - -<p><a name="Footnote_111" id="Footnote_111" href="#FNanchor_111"><span class="label">[111]</span></a> <i>Anales</i>, M. S., ao 1527.</p> - -<p><a name="Footnote_112" id="Footnote_112" href="#FNanchor_112"><span class="label">[112]</span></a> Ya sabemos que los espaoles llamaban <i>orejones</i> a los -indios pertenecientes a la nobleza.</p> - -<p><a name="Footnote_113" id="Footnote_113" href="#FNanchor_113"><span class="label">[113]</span></a> Prescott, <i>Hist. del Per</i>, tomo I, pgs. 269 y 270.</p> - -<p><a name="Footnote_114" id="Footnote_114" href="#FNanchor_114"><span class="label">[114]</span></a> Ob. cit.</p> - -<p><a name="Footnote_115" id="Footnote_115" href="#FNanchor_115"><span class="label">[115]</span></a> Padre Naharro, <i>Relacin sumaria</i>, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_116" id="Footnote_116" href="#FNanchor_116"><span class="label">[116]</span></a> <i>Felipillo</i> hizo importante papel en la historia de sucesos -posteriores.</p> - -<p><a name="Footnote_117" id="Footnote_117" href="#FNanchor_117"><span class="label">[117]</span></a> Vase Herrera, <i>Dcada IV.</i> lib. VI, captulo V.</p> - -<p><a name="Footnote_118" id="Footnote_118" href="#FNanchor_118"><span class="label">[118]</span></a> Ibidem.</p> - -<p><a name="Footnote_119" id="Footnote_119" href="#FNanchor_119"><span class="label">[119]</span></a> <i>Hist. de las Indias</i>, M. S., parte III, lib. VIII, cap. I.</p> - -<p><a name="Footnote_120" id="Footnote_120" href="#FNanchor_120"><span class="label">[120]</span></a> Vase Pedro Pizarro, <i>Descub. y Conq.</i>, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_121" id="Footnote_121" href="#FNanchor_121"><span class="label">[121]</span></a> Robertson dice que muri en 1529, y otros que en 1523.</p> - -<p><a name="Footnote_122" id="Footnote_122" href="#FNanchor_122"><span class="label">[122]</span></a> Garcilaso, <i>Com. Real</i>, parte I, lib. IX, cap. XXXVII.</p> - -<p><a name="Footnote_123" id="Footnote_123" href="#FNanchor_123"><span class="label">[123]</span></a> Esto resulta de una peticin en que se solicitaban ciertas inmunidades, remitida a Espaa -en 1603, y firmada por 567 indios de la raza real de los Incas (Ibid. parte III, lib. IX, cap. XI). -Oviedo dice que Huayna Capac dej cien hijos e hijas, y que la mayor parte de ellos vivan an -cuando l escriba, <i>Historia de las Indias</i>, M. S., parte III. lib. VIII, cap. IX. Del mismo modo -haremos notar que por Real cdula de 9 de mayo de 1545, habiendo sido informado S. M. de los -buenos servicios de D. Cristbal Tupac Inca, hijo de Huayna Capac, seor natural que fu de las -provincias del Per, y deseando darle a conocer el aprecio que le merecan sus lealtades, le concedi -un escudo dividido en dos partes, y puesto en una de ellas una guila negra rabipante en -campo de oro con dos palmas verdes a los lados, y debajo un tigre, y encima de l una borla colorada -como tena su hermano Atabalipa, y a los lados del tigre dos culebras coronadas de oro en -campo azul y por orla <i>Ave Mara</i>, y entre letra y letra una cruz dorada, y por timbre un yelmo -cerrado y por divisa una guila negra rapante con tres colas, y dependencia de follajes de azul y -oro. <i>Archivo histrico nacional. Cedulario indico de Ayala</i>, letra A, tomo II, documento 6.</p> - -<p><a name="Footnote_124" id="Footnote_124" href="#FNanchor_124"><span class="label">[124]</span></a> En vano hemos buscado alguna confirmacin de este cuento en Oviedo, Sarmiento, Xerez, -Cieza de Len, Zrate, Pedro Pizarro, Gomara, que todos vivan en aquella poca y tenan a su -disposicin todos los medios posibles de averiguar la verdad: y todos, debemos aadir, estaban -dispuestos a hacer severa justicia a las malas propensiones del -monarca indio.</p> - -<p><a name="Footnote_125" id="Footnote_125" href="#FNanchor_125"><span class="label">[125]</span></a> <i>Carta de Hern. Pizarro</i>, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_126" id="Footnote_126" href="#FNanchor_126"><span class="label">[126]</span></a> <i>Relacin del primer descubrimiento</i>, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_127" id="Footnote_127" href="#FNanchor_127"><span class="label">[127]</span></a> Naharro, <i>Relacin sumaria</i>, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_128" id="Footnote_128" href="#FNanchor_128"><span class="label">[128]</span></a> Xerez. <i>Conq. del Per</i>, ap. Barcia, tomo III, pg. 198.</p> - -<p><a name="Footnote_129" id="Footnote_129" href="#FNanchor_129"><span class="label">[129]</span></a> Pedro Pizarro, <i>Descub. y Conq.</i>, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_130" id="Footnote_130" href="#FNanchor_130"><span class="label">[130]</span></a> Pedro Pizarro y Xerez as lo dicen.</p> - -<p><a name="Footnote_131" id="Footnote_131" href="#FNanchor_131"><span class="label">[131]</span></a> Pedro Pizarro. <i>Descub. y Conq.</i>, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_132" id="Footnote_132" href="#FNanchor_132"><span class="label">[132]</span></a> <i>Instruc. del Inca Titucussi.</i> M. S.—Herrera dice que murieron dos mil. <i>Dcada V.</i> lib. II. -cap. XI.</p> - -<p><a name="Footnote_133" id="Footnote_133" href="#FNanchor_133"><span class="label">[133]</span></a> Se matan cada da 150. Xerez. <i>Conq. del Per</i>. ap. Barcia. tom. III, pg. 202.</p> - -<p><a name="Footnote_134" id="Footnote_134" href="#FNanchor_134"><span class="label">[134]</span></a> El oro de la suma total ascendi a 1.326.539 pesos o castellanos, y la plata a 51.610 marcos, -suma que representaba por entonces en Espaa tanto como en el da otra tres cuatro veces -mayor.</p> - -<p><a name="Footnote_135" id="Footnote_135" href="#FNanchor_135"><span class="label">[135]</span></a> <i>Historia de las Indias</i>, M. S., parte III, lib. VIII, -cap. XXXII.</p> - -<p><a name="Footnote_136" id="Footnote_136" href="#FNanchor_136"><span class="label">[136]</span></a> Naharro, <i>Relacin sumaria</i>, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_137" id="Footnote_137" href="#FNanchor_137"><span class="label">[137]</span></a> Ob. cit., tom. I., pg. 461.</p> - -<p><a name="Footnote_138" id="Footnote_138" href="#FNanchor_138"><span class="label">[138]</span></a> Cieza de Len, <i>Crnica</i>, cap. XCI.</p> - -<p><a name="Footnote_139" id="Footnote_139" href="#FNanchor_139"><span class="label">[139]</span></a> <i>Historia del Per</i>, tom. I, pg. 468.</p> - -<p><a name="Footnote_140" id="Footnote_140" href="#FNanchor_140"><span class="label">[140]</span></a> Ob. cit., tom. I, pgs. 468 y 469.</p> - -<p><a name="Footnote_141" id="Footnote_141" href="#FNanchor_141"><span class="label">[141]</span></a> Rel., ap. Ramusio, tom. III, fol. 409.</p> - -<p><a name="Footnote_142" id="Footnote_142" href="#FNanchor_142"><span class="label">[142]</span></a> El nmero de tropas era de 500 hombres bien armados y le acompaaba el piloto Juan -Fernndez.</p> - -<p><a name="Footnote_143" id="Footnote_143" href="#FNanchor_143"><span class="label">[143]</span></a> Deca Alvarado que la suma recibida no alcanzaba a cubrir los gastos de la expedicin, a la -vez que Almagro aseguraba que los buques y el armamento se haban pagado tres veces ms de -lo que valan.</p> - -<p><a name="Footnote_144" id="Footnote_144" href="#FNanchor_144"><span class="label">[144]</span></a> Dispuso el Rey que Alvarado fuese sometido a juicio por la Audiencia de Mxico, la cual -di la comisin al licenciado Alfonso de Maldonado; pero l se fug a Honduras, fund nuevas -colonias y se embarc para Espaa. Habiendo justificado su conducta en la corte, volvi a Honduras, -cuya provincia agreg a su gobierno.</p> - -<p><a name="Footnote_145" id="Footnote_145" href="#FNanchor_145"><span class="label">[145]</span></a> Vase <i>Libro primero de Cabildos de Lima</i>, parte 1., pgs. -1-15. Ao 1888.</p> - -<p><a name="Footnote_146" id="Footnote_146" href="#FNanchor_146"><span class="label">[146]</span></a> Sacra Cesarea Catholica Real Magestad. Yo llegu este puerto de Sanlcar oy miercoles - catorce de henero, de la <i>Nueva Castilla</i>, ques la tierra que por mandado de Vuestra Magestad, -fu conquistar governar Francisco Pizarro.</p> - -<p>Vengo ynformar Vuestra Magestad de lo que fasta agora se fecho en su servycio en aquella -tierra. Traygo para Vuestra Magestad de sus quintos cien mill castellanos y cinco mill marcos -de plata: vienen en cntaros ollas, otras prendas que son de ver.</p> - -<p>Suplico V. M. que sea servido de mandar que la Casa de Contratacion de Sevilla no ponga -ympedimiento ninguno, porques cosa que fasta oy no se ha visto en <i>Indias</i> otro semejante ni creo -que lo hay en poder de ningun Prncipe.</p> - -<p>Nuestro Seor la vida Real Estado de Vuestra Magestad por largos tiempos guarde acreciente -con muy mayores Reinos Seoros. Deste puerto de Sanlcar, catorce de henero de mill - quynientos treinta cuatro aos. De Vuestra Sacra, Cesarea, Catholica Magestad. Humilde -criado servidor que los Reales pies manos de Vuestra Magestad besa.—<i>Hernando Pizarro.</i></p> - -<p class="p2 smcap center">El Rey.</p> - -<p>Nuestros Ofyciales de la Casa de la Contratacion de las Indias que rresyden en la Ciudad de -Sevilla: por cartas de los del Nuestro Consejo de las Indias de Hernando Pizarro, hermano de -Francisco Pizarro, Gobernador de la Provincia del Per, E seydo avisado como a llegado de la -dicha Provyncia en salvamento, al puerto de Sanlcar, que trae para Nos cien mill castellanos - cinco mill marcos de plata en cntaros ollas otras piezas: pues ya estara todo en esa Casa, -como quiera que quisiera verlo todo, pero por dylacion que abr en traerlo ser tan largo el -camino. Me a parescido que bastar, por aber algunas piezas ans de oro como de plata, de las -ms estraas, que todo lo dems se faga moneda.</p> - -<p>Por ende Yo vos Encargo Mando, que luego ans el oro como la plata, fagais facer moneda, - como E dicho, queden algunas piezas de las mas estraas de poco peso, de las quales Me -ymbiad particular rrelacion por donde se pueda entender bien de la manera que son lo que cada -una dellas pesa: entregallas al dicho Pizarro para que las traiga: las otras, como E dicho, -proveereis que se fagan moneda.—De Calatayud veinte e uno de henero de mill quinientos -treinta cuatro aos.—<i>Yo el Rey.</i>—Refrendada del Comendador mayor sealada de Carvaxal, -Xuarez, Beltran Bernal. <i>Libro primero de Cabildos de Lima.</i> Parte Tercera, -pgs. 127 y 128.</p> - -<p><a name="Footnote_147" id="Footnote_147" href="#FNanchor_147"><span class="label">[147]</span></a> El original del contrato se halla en el <i>Archivo de Simancas</i>, y una copia de l en Prescott. -Ob. cit., tomo II, pgs. 465-469.</p> - -<p><a name="Footnote_148" id="Footnote_148" href="#FNanchor_148"><span class="label">[148]</span></a> M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_149" id="Footnote_149" href="#FNanchor_149"><span class="label">[149]</span></a> No de Marqus de los Atabillos (una provincia del Per), ni de las Charcas, como dicen -algunos historiadores. El ttulo de Marqus concedido fu sin denominacin, si bien, en una carta -del Emperador, del 10 de octubre de 1537, se le ofrece nombrar de las tierras que eligiese en una -de las provincias del Callao de los Atabillos. Uno de los prrafos de la dicha carta copiamos -continuacin: En lo que nos suplicais que teniendo respeto a lo que nos habeis servido vos, -haga merced de alguna cantidad de tierras en la provincia del Callao o de los Atabillos, con -ttulo, acatando lo que Nos habeis servido y la fidelidad y limpieza con que habeis gobernado y -gobernais esa tierra, y el celo que a las cosas de nuestro real servicio y real hacienda teneis de -que estoy certificado, he habido por bien de vos hacer merced de veinte mil vasallos en esa provincia -con ttulo de Marqus. Y porque no se tiene relacion de la parte donde se os podrn sealar -que a vos os estuviese bien, envo a mandar a Don Fray Vicente Valverde, obispo del Cuzco, -y a nuestros oficiales de esa provincia que me informen de ello, como vereis por las cdulas que -van con sta. Solicitareis que con brevedad se haga, para que venida, Yo vos mande el ttulo y la -provision de la dicha merced, y entre tanto llamareis Marqus como yo os lo escribo, que por no -saber el nombre que tendr la tierra que se os dar, no se enva ahora el dicho ttulo. <i>Libro Primero -de Cabildos de Lima.</i> Segunda parte, pg. 161.</p> - -<p><a name="Footnote_150" id="Footnote_150" href="#FNanchor_150"><span class="label">[150]</span></a> <i>Historia de las Indias</i>, parte III, lib. VIII, cap. XVII, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_151" id="Footnote_151" href="#FNanchor_151"><span class="label">[151]</span></a> Pedro Pizarro, <i>Descub. y Conq.</i>, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_152" id="Footnote_152" href="#FNanchor_152"><span class="label">[152]</span></a> En la parroquia de San Gins y en el derruido templo de San Antonio del Prado, se erigieron -altares la citada Virgen de Capocavana.</p> - -<p><a name="Footnote_153" id="Footnote_153" href="#FNanchor_153"><span class="label">[153]</span></a> <i>Conquista i Pob. del Per</i>, M. S. Oviedo, que disculpa las crueldades con la excusa de la -necesidad, dice que <i>fu necesario este castigo</i>, aadiendo que despus de realizado se poda mandar -un mensajero de un extremo a otro del pas sin temor de que le maltratasen. <i>Hist. de las -Indias</i>, parte III, lib. IX, cap. IV. M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_154" id="Footnote_154" href="#FNanchor_154"><span class="label">[154]</span></a> <i>Historia de Mjico</i>, tomo II, pg. 78.</p> - -<p><a name="Footnote_155" id="Footnote_155" href="#FNanchor_155"><span class="label">[155]</span></a> <i>Conq. i poblacion del Pir.</i> M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_156" id="Footnote_156" href="#FNanchor_156"><span class="label">[156]</span></a> El total de las fuerzas de Almagro ascenda a unos 500 hombres.</p> - -<p><a name="Footnote_157" id="Footnote_157" href="#FNanchor_157"><span class="label">[157]</span></a> Se refiere a la sublevacin del inca Manco.</p> - -<p><a name="Footnote_158" id="Footnote_158" href="#FNanchor_158"><span class="label">[158]</span></a> <i>Libro I de Cabildos de Lima</i>, parte tercera, pgs. 217 y 218.</p> - -<p><a name="Footnote_159" id="Footnote_159" href="#FNanchor_159"><span class="label">[159]</span></a> Ibidem, pg. 219.</p> - -<p><a name="Footnote_160" id="Footnote_160" href="#FNanchor_160"><span class="label">[160]</span></a> Vase Comisin conferida al obispo D. F. Toms de Berlanga para demarcar las gobernaciones -de Pizarro y Almagro. <i>Libro primero de Cabildos de Lima.</i> -Parte 3., pgs. 167 y 168.—1888.</p> - -<p><a name="Footnote_161" id="Footnote_161" href="#FNanchor_161"><span class="label">[161]</span></a> <i>Libro Primero de Cabildos de Lima.</i> Parte primera, -pgs. 152 y 153. 1888.</p> - -<p><a name="Footnote_162" id="Footnote_162" href="#FNanchor_162"><span class="label">[162]</span></a> Pedro Pizarro y otros escritores creen que Gonzalo Pizarro, con fuerzas considerables, quiso -apoderarse del Mariscal, y no realiz su proyecto porque se opuso a ello el Gobernador. <i>Descubrimiento -e Conquista</i>, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_163" id="Footnote_163" href="#FNanchor_163"><span class="label">[163]</span></a> <i>Libro primero de Cabildos de Lima.</i> Parte tercera. -Pgs. 174-178.—1888.</p> - -<p><a name="Footnote_164" id="Footnote_164" href="#FNanchor_164"><span class="label">[164]</span></a> <i>Carta al Emperador</i>, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_165" id="Footnote_165" href="#FNanchor_165"><span class="label">[165]</span></a> <i>Hist. de las Indias</i>, parte III, libro VIII, cap. XXI, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_166" id="Footnote_166" href="#FNanchor_166"><span class="label">[166]</span></a> No seis semanas, como escribe Prescott. <i>Descubrimiento y conquista del Per</i>, tomo II, pgina -94.</p> - -<p><a name="Footnote_167" id="Footnote_167" href="#FNanchor_167"><span class="label">[167]</span></a> <i>Libro primero de Cabildos de Lima.</i> Parte tercera, pg. 183.—1888.</p> - -<p><a name="Footnote_168" id="Footnote_168" href="#FNanchor_168"><span class="label">[168]</span></a> Herrera, <i>Hist. General</i>, Dec. VI, lib. III, cap. IX.</p> - -<p><a name="Footnote_169" id="Footnote_169" href="#FNanchor_169"><span class="label">[169]</span></a> Herrera, ob. cit., <i>Dcada VI</i>, lib. V, cap. I.</p> - -<p><a name="Footnote_170" id="Footnote_170" href="#FNanchor_170"><span class="label">[170]</span></a> Fray Vicente de Valverde, nombrado obispo del Cuzco, present las bulas y reales cdulas -referentes a su episcopado al Cabildo de Lima, presidido por Francisco Pizarro, el 2 de abril -de 1538. Tambin present una provisin del seor arzobispo de Sevilla en que le comete que sea -inquisidor destas partes. <i>Libro primero de Cabildos de Lima</i>, -parte primera, p. 181, 1888.</p> - -<p><a name="Footnote_171" id="Footnote_171" href="#FNanchor_171"><span class="label">[171]</span></a> Herrera, <i>Historia general, Dcada VI</i>, lib. VI, cap. III.</p> - -<p><a name="Footnote_172" id="Footnote_172" href="#FNanchor_172"><span class="label">[172]</span></a> Ibidem, cap. IX.</p> - -<p><a name="Footnote_173" id="Footnote_173" href="#FNanchor_173"><span class="label">[173]</span></a> Ibidem, cap. VII.</p> - -<p><a name="Footnote_174" id="Footnote_174" href="#FNanchor_174"><span class="label">[174]</span></a> <i>Carta de Espinall</i>, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_175" id="Footnote_175" href="#FNanchor_175"><span class="label">[175]</span></a> A la sazn, noticioso el Rey (Carlos I) de la grande escasez de ella (lea) que havia en las -Provincias del Per, especialmente en los llanos, y que si no se acudiesse, vendra ser inhabitable -aquella tierra Mand al Gobernador dispusiesse que los que tuviessen Indios encomendados, -plantassen dentro de breve trmino, y en los Lugares mas convenientes, Arboles, y saaces, -segun la calidad de la tierra y los Indios que cada uno tuviesse, procurando sobre todo que estos -no fuessen en ello maltratados. Ced. de 22 de noviembre de 1539.—Vid. tomo 9 de ellas, folio -140 b., nm. 257<a name="FNanchor_175a" id="FNanchor_175a" href="#Footnote_175a" class="fnanchor">[175a]</a>.</p> - -<p><a name="Footnote_175a" id="Footnote_175a" href="#FNanchor_175a"><span class="label">[175a]</span></a> Archivo histrico nacional.—<i>Cedulario indico de Ayala</i>, -letra L, nm. 10.</p> - -<p><a name="Footnote_176" id="Footnote_176" href="#FNanchor_176"><span class="label">[176]</span></a> De ella se trat en el tomo I, captulo XXIX de esta obra.</p> - -<p><a name="Footnote_177" id="Footnote_177" href="#FNanchor_177"><span class="label">[177]</span></a> Herrera, <i>Hist. general, Dcada VII</i>, libro III, cap. XIV.</p> - -<p><a name="Footnote_178" id="Footnote_178" href="#FNanchor_178"><span class="label">[178]</span></a> Pedro Pizarro, <i>Descub. y Conq.</i>, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_179" id="Footnote_179" href="#FNanchor_179"><span class="label">[179]</span></a> Herrera, <i>Dcada VI</i>, lib. X, cap. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_180" id="Footnote_180" href="#FNanchor_180"><span class="label">[180]</span></a> Ob. cit.</p> - -<p><a name="Footnote_181" id="Footnote_181" href="#FNanchor_181"><span class="label">[181]</span></a> Ibidem., <i>Dc. VI</i>, lib. X. cap. VII.</p> - -<p><a name="Footnote_182" id="Footnote_182" href="#FNanchor_182"><span class="label">[182]</span></a> Zrate, <i>Conq. del Per</i>, lib. IV, cap. XVIII.</p> - -<p><a name="Footnote_183" id="Footnote_183" href="#FNanchor_183"><span class="label">[183]</span></a> <i>Palabras del capitn Francisco de Carbajal acerca de la informacin que en favor de Vaca -de Castro se hizo en el Cuzco</i>, el ao 1543. M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_184" id="Footnote_184" href="#FNanchor_184"><span class="label">[184]</span></a> Zrate, <i>Conquista del Per</i>, lib. IV, cap. I.</p> - -<p><a name="Footnote_185" id="Footnote_185" href="#FNanchor_185"><span class="label">[185]</span></a> <i>Carta del cabildo de Arequipa al Emperador</i>, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_186" id="Footnote_186" href="#FNanchor_186"><span class="label">[186]</span></a> Prescott, ob. cit., tomo II, pgs. 202 y 203.</p> - -<p><a name="Footnote_187" id="Footnote_187" href="#FNanchor_187"><span class="label">[187]</span></a> Ob. cit., tomo II, pg. 209.</p> - -<p><a name="Footnote_188" id="Footnote_188" href="#FNanchor_188"><span class="label">[188]</span></a> Suprimise en cambio la Audiencia de Panam.</p> - -<p><a name="Footnote_189" id="Footnote_189" href="#FNanchor_189"><span class="label">[189]</span></a> Biblioteca particular de S. M. el Rey de Espaa. <i>Cdula de 9 de mayo de 1545.</i> Vid. tomo V -de ellas, fol. 72 n. 67.</p> - -<p><a name="Footnote_190" id="Footnote_190" href="#FNanchor_190"><span class="label">[190]</span></a> <i>Geografa unversal. Amrica del Sur</i>, pg. 597 y 598.</p> - -<p><a name="Footnote_191" id="Footnote_191" href="#FNanchor_191"><span class="label">[191]</span></a> No ha prevalecido la denominacin de <i>Nueva Toledo</i>, ni la de <i>Nueva Extremadura</i> que se -di a Chile, como tampoco la de <i>Nueva Espaa</i> a Mxico y -la de <i>Nueva Castilla</i> al Per.</p> - -<p><a name="Footnote_192" id="Footnote_192" href="#FNanchor_192"><span class="label">[192]</span></a> <i>Colec. de doc. ind. relativos al descubrimiento</i>, etc. -Tomo IV, pgs. 5-69.</p> - -<p><a name="Footnote_193" id="Footnote_193" href="#FNanchor_193"><span class="label">[193]</span></a> Ibidem, pg. 53.</p> - -<p><a name="Footnote_194" id="Footnote_194" href="#FNanchor_194"><span class="label">[194]</span></a> Belzar, escriben otros.</p> - -<p><a name="Footnote_195" id="Footnote_195" href="#FNanchor_195"><span class="label">[195]</span></a> <i>Archivo general de Indias</i> en Sevilla. Est. 1, caj. 1, leg. 1/27, ramo 12: <i>Descubrimientos, -descripciones y poblaciones tocantes al nuevo reino de Granada</i>, aos de 1526 a 1591.—Gil Fortoul. -<i>Historia Constitucional de Venezuela</i>, tomo I, pgs. 4 y 5.</p> - -<p><a name="Footnote_196" id="Footnote_196" href="#FNanchor_196"><span class="label">[196]</span></a> <i>Germania</i>, pg. 210.</p> - -<p><a name="Footnote_197" id="Footnote_197" href="#FNanchor_197"><span class="label">[197]</span></a> Scherr, <i>Germania</i>, pg. 210.</p> - -<p><a name="Footnote_198" id="Footnote_198" href="#FNanchor_198"><span class="label">[198]</span></a> <i>Dcada V</i>, lib. II. cap. II.</p> - -<p><a name="Footnote_199" id="Footnote_199" href="#FNanchor_199"><span class="label">[199]</span></a> Durante nueve aos no cesaron los Welser de solicitar de la corte la renovacin de sus privilegios, -decidindose al fin el 13 de abril de 1556, que no tenan derecho a nombrar Gobernador, -puesto que dejaron de cumplir algunas clusulas de la capitulacin.</p> - -<p><a name="Footnote_200" id="Footnote_200" href="#FNanchor_200"><span class="label">[200]</span></a> En las provincias de Cuman, Margarita, Guayana, Maracaibo y Mrida slo hubo gobernadores; -en la de Caracas el Gobernador adquiri el ttulo de capitn general, extendindose su -autoridad a todo el territorio venezolano desde 1777.</p> - -<p><a name="Footnote_201" id="Footnote_201" href="#FNanchor_201"><span class="label">[201]</span></a> Tres veces cambiaron de sitio sus vecinos, establecindose por fin (1570) donde a la sazn -se levanta la ciudad. Nadie ignora que las primeras casas que se construan entonces eran de maderas -atadas con bejucos; despus, si el sitio pareca seguro, los habitantes levantaban casas de -tapia y las cubran con teja.</p> - -<p><a name="Footnote_202" id="Footnote_202" href="#FNanchor_202"><span class="label">[202]</span></a> Oviedo y Baos, <i>Historia de Venezuela</i>, tomo I, pg. 325.</p> - -<p><a name="Footnote_203" id="Footnote_203" href="#FNanchor_203"><span class="label">[203]</span></a> Baralt, <i>Resumen de la Hist. de Venezuela</i>, Hist. Antigua, -pgs. 203 y 204.</p> - -<p><a name="Footnote_204" id="Footnote_204" href="#FNanchor_204"><span class="label">[204]</span></a> Bernldez fu gobernador interino desde 1562 a 1563; Alonso Manzanedo desde 1563 a 1564, -y Bernldez (segunda vez) desde 1564 a 1565.</p> - -<p><a name="Footnote_205" id="Footnote_205" href="#FNanchor_205"><span class="label">[205]</span></a> Ibidem, p. 208.</p> - -<p><a name="Footnote_206" id="Footnote_206" href="#FNanchor_206"><span class="label">[206]</span></a> En el ao 1585 cambi el nombre de <i>Nueva Crdoba</i> por el -de <i>Santa Ins de Cuman</i>.</p> - -<p><a name="Footnote_207" id="Footnote_207" href="#FNanchor_207"><span class="label">[207]</span></a> En el ao 1613 el obispo Fray Juan de Bohorques march a la Ciudad de Caracas, quedando -en Coro el cabildo eclesistico, que tambin se traslad en 1636 por orden del obispo D. Juan -Lpez Agurto de la Mata.</p> - -<p><a name="Footnote_208" id="Footnote_208" href="#FNanchor_208"><span class="label">[208]</span></a> Baralt, ob. cit., pg. 256.</p> - -<p><a name="Footnote_209" id="Footnote_209" href="#FNanchor_209"><span class="label">[209]</span></a> Adems de las poblaciones ya citadas, se fundaron otras que haban de tener mucha importancia, -ora por el nmero de sus habitantes, ora como centros mercantiles. <i>San Cristbal</i> por -Juan de Maldonado (1561); <i>Nueva Zamora</i> o <i>Maracaibo</i> por Alonso Pacheco (1571): el <i>Espritu -Santo de la grita</i> por Francisco de Czares (1576); <i>Altamira de Czares</i> por Andrs Varela (1577); -<i>Victoria</i> por Francisco Loreto (1595), etc.</p> - -<p><a name="Footnote_210" id="Footnote_210" href="#FNanchor_210"><span class="label">[210]</span></a> Castellanos, <i>Elegas</i>, 2. parte, Introduccin.</p> - -<p><a name="Footnote_211" id="Footnote_211" href="#FNanchor_211"><span class="label">[211]</span></a> <i>Nueva Geografa Universal, Amrica del Sur</i>, pg. 199.</p> - -<p><a name="Footnote_212" id="Footnote_212" href="#FNanchor_212"><span class="label">[212]</span></a> <i>Enciclopedia Universal Ilustrada</i>, tom. XIV, pg. 156.</p> - -<p><a name="Footnote_213" id="Footnote_213" href="#FNanchor_213"><span class="label">[213]</span></a> <i>Cdula de 24 de abril de 1533.</i>—Vid. tom. 9 de ellas, -fol. 47 v., nm. 59.</p> - -<p><a name="Footnote_214" id="Footnote_214" href="#FNanchor_214"><span class="label">[214]</span></a> <i>Colec. de doc. ind.</i>, etc., tomo XXII, pgs. 406-433.</p> - -<p><a name="Footnote_215" id="Footnote_215" href="#FNanchor_215"><span class="label">[215]</span></a> Entre ellos el ms importante es la relacin escrita por el mismo conquistador, cuyo original -se ha perdido; pero que copi en gran parte el cronista Fernndez de Oviedo. Quesada—dice -Oviedo—, no solamente de palabra, sino por escrito, me mostr un gran cuaderno de sus -subesos, y lo tuve muchos dias en mi poder, y hall en l muchas cosas de las que tengo aqui dichas -en los captulos preedentes, y de otras que aqui se pondrn.</p> - -<p><a name="Footnote_216" id="Footnote_216" href="#FNanchor_216"><span class="label">[216]</span></a> Provincia que se llama Nuevo Reino de Granada<a name="FNanchor_216a" id="FNanchor_216a" href="#Footnote_216a" class="fnanchor">[216a]</a> y actualmente Estados Unidos de Colombia. -El primero que descubri el Nuevo Reino de Granada fu el licenciado Jimnez de Quesada. -Llamse primeramente <i>Bogot</i>, porque as se llamaba el rey o seor principal; despus se -le di el nombre del <i>Valle de los Alczares</i>; y, por ltimo, el de <i>Nuevo Reino de Granada</i>, porque -su descubridor era de Granada. La ciudad ms principal del pas es Santa Fe, donde se -hallan la Chancillera y el Arzobispado. Abunda el oro, las esmeraldas finas y de gran tamao, -el algodn, etc. El rey Bogot tena gran majestad y era muy querido de los suyos; el nmero de -sus mujeres llegaba cuatrocientas. Son idlatras, pacficos ms que guerreros, y castigan mucho -los pecados pblicos.</p> - -<p><a name="Footnote_216a" id="Footnote_216a" href="#FNanchor_216a"><span class="label">[216a]</span></a> <i>Colec. de doc. ind.</i>, etc., tomo V, pgs. 529 y 530.</p> - -<p><a name="Footnote_217" id="Footnote_217" href="#FNanchor_217"><span class="label">[217]</span></a> Otros dicen que muri rico; pero cubierto de lepra. <i>Enciclopedia Universal Ilustrada</i>, -tomo XIV, pg. 158.</p> - -<p><a name="Footnote_218" id="Footnote_218" href="#FNanchor_218"><span class="label">[218]</span></a> <i>Espero la resurreccin de los muertos.</i> El mismo Quesada dispuso que la citada inscripcin -se colocase como epitafio en su sepulcro.</p> - -<p><a name="Footnote_219" id="Footnote_219" href="#FNanchor_219"><span class="label">[219]</span></a> <i>Biblioteca particular de S. M. el Rey de Espaa.</i></p> - -<p><a name="Footnote_220" id="Footnote_220" href="#FNanchor_220"><span class="label">[220]</span></a> Adems de las obras impresas que hemos consultado para escribir la conquista de El Ecuador, -citaremos los manuscritos siguientes: Varios documentos del Archivo de Indias, y entre los -ms importantes, tenemos la informacin hecha en Sevilla en el ao 1550, por Cebrin de Calitati, -en representacin y nombre del Adelantado D. Sebastin de Benalczar, cuya signatura es: -52-6-2/12. Informacin hecha desde 1505 a 1573, por el hijo del Adelantado D. Sebastin de Benalczar, -signatura 1-5-24/8. Varias cartas de Benalczar a S. M. sobre que el Adelantado Andagoya -impeda entrar en su gobernacin. Una carta de Francisco Hernandez, teniente general de Benalczar, -al capitn Luis de Guevara sobre la muerte de Robledo, fechada en Anzerma a 26 de noviembre -1546, signatura 22-3/8-R. 3. Declaracin de Pedro Santos sobre el mismo asunto. Varias -informaciones, cartas y R. C.<a name="FNanchor_220a" id="FNanchor_220a" href="#Footnote_220a" class="fnanchor">[220a]</a>.</p> - -<p><a name="Footnote_220a" id="Footnote_220a" href="#FNanchor_220a"><span class="label">[220a]</span></a> Unos cronistas le llaman Belalczar, otros Benalczar y algunos -Velalczar.</p> - -<p><a name="Footnote_221" id="Footnote_221" href="#FNanchor_221"><span class="label">[221]</span></a> Vase el captulo XXVIII del primer tomo.</p> - -<p><a name="Footnote_222" id="Footnote_222" href="#FNanchor_222"><span class="label">[222]</span></a> Vase el capitulo XXV de dicho tomo.</p> - -<p><a name="Footnote_223" id="Footnote_223" href="#FNanchor_223"><span class="label">[223]</span></a> Quesada, <i>La Patagonia y las tierras australes del Continente -americano</i>, pgs. 55 y 56.</p> - -<p><a name="Footnote_224" id="Footnote_224" href="#FNanchor_224"><span class="label">[224]</span></a> <i>Dcada V</i>, lib. IX, cap. X.</p> - -<p><a name="Footnote_225" id="Footnote_225" href="#FNanchor_225"><span class="label">[225]</span></a> Centenera, <i>Argentina y Conquista del Ro de la Plata</i>, -canto VI, pg. 53.</p> - -<p><a name="Footnote_226" id="Footnote_226" href="#FNanchor_226"><span class="label">[226]</span></a> Ibidem, pg. 460.</p> - -<p><a name="Footnote_227" id="Footnote_227" href="#FNanchor_227"><span class="label">[227]</span></a> Quesada, ob. cit. pgs. 66 y 67.</p> - -<p><a name="Footnote_228" id="Footnote_228" href="#FNanchor_228"><span class="label">[228]</span></a> Ibidem.</p> - -<p><a name="Footnote_229" id="Footnote_229" href="#FNanchor_229"><span class="label">[229]</span></a> Por entonces Juan de Garay hizo construir la ciudad de <i>Santa Fe de la Vera Cruz</i> (15 Noviembre -1573.)</p> - -<p><a name="Footnote_230" id="Footnote_230" href="#FNanchor_230"><span class="label">[230]</span></a> <i>Argentina y Conquista del Ro de la Plata</i>, canto II, -pg. 11 v.</p> - -<p><a name="Footnote_231" id="Footnote_231" href="#FNanchor_231"><span class="label">[231]</span></a> Otros dicen que era sobrino de Sapicn.</p> - -<p><a name="Footnote_232" id="Footnote_232" href="#FNanchor_232"><span class="label">[232]</span></a> Aaden algunos cronistas que el Adelantado orden a los suyos que se apoderasen del primer -charra que saliera al paso, tocndole a Aba-aihuba.</p> - -<p><a name="Footnote_233" id="Footnote_233" href="#FNanchor_233"><span class="label">[233]</span></a> Centenera, <i>Argentina</i>, canto XVIII—Bauz, ob. cit., -tomo I, pg. 322.</p> - -<p><a name="Footnote_234" id="Footnote_234" href="#FNanchor_234"><span class="label">[234]</span></a> La Nueva Vizcaya se hallaba comprendida entre el ro Paran y el mar.</p> - -<p><a name="Footnote_235" id="Footnote_235" href="#FNanchor_235"><span class="label">[235]</span></a> <i>Argentina</i>, canto XV.—Bauz, ob. cit., tom. I, pg. 317.</p> - -<p><a name="Footnote_236" id="Footnote_236" href="#FNanchor_236"><span class="label">[236]</span></a> Por concesin real tena derecho Ortiz de Zrate a nombrar sucesor.</p> - -<p><a name="Footnote_237" id="Footnote_237" href="#FNanchor_237"><span class="label">[237]</span></a> Centenera, Ob. cit., canto XVII, pg. 145.</p> - -<p><a name="Footnote_238" id="Footnote_238" href="#FNanchor_238"><span class="label">[238]</span></a> <i>Hist. de la conquista del Paraguay, Ro de la Plata y Tucumn</i>, -tomo III, pg. 125.</p> - -<p><a name="Footnote_239" id="Footnote_239" href="#FNanchor_239"><span class="label">[239]</span></a> Quesada, Ob. cit., pgs. 541-550.</p> - -<p><a name="Footnote_240" id="Footnote_240" href="#FNanchor_240"><span class="label">[240]</span></a> Ob. cit., canto XXIV, pg. 200 v.</p> - -<p><a name="Footnote_241" id="Footnote_241" href="#FNanchor_241"><span class="label">[241]</span></a> Herrera, <i>Dcada V</i>, lib. X, cap. XV.</p> - -<p><a name="Footnote_242" id="Footnote_242" href="#FNanchor_242"><span class="label">[242]</span></a> El 15 de agosto de 1536.</p> - -<p><a name="Footnote_243" id="Footnote_243" href="#FNanchor_243"><span class="label">[243]</span></a> La tierra del otro lado del ro se la denomin Banda Argentina.</p> - -<p><a name="Footnote_244" id="Footnote_244" href="#FNanchor_244"><span class="label">[244]</span></a> El obispo Laval lleg a decir que si la flota, detenida por contrarios vientos al remontar el -San Lorenzo, hubiera realizado el viaje una semana antes, hubiera cado Quebec en poder de los -enemigos.</p> - -<p><a name="Footnote_245" id="Footnote_245" href="#FNanchor_245"><span class="label">[245]</span></a> Vase <i>The Canad Year Book</i>, 1913.</p> - -<p><a name="Footnote_246" id="Footnote_246" href="#FNanchor_246"><span class="label">[246]</span></a> <i>Historia de los Estados Unidos</i>, tomo I, pg. 180.</p> - -<p><a name="Footnote_247" id="Footnote_247" href="#FNanchor_247"><span class="label">[247]</span></a> Spencer, ob. cit., tomo I, pgs. 222 y 223, nota.</p> - -<p><a name="Footnote_248" id="Footnote_248" href="#FNanchor_248"><span class="label">[248]</span></a> <i>Hist. de la conspiracin de Pontiac</i>, pg. 56.</p> - -<p><a name="Footnote_249" id="Footnote_249" href="#FNanchor_249"><span class="label">[249]</span></a> Jorge Washington naci el 22 de febrero de 1722 en el Potomac, condado de Westmoreland -(Virginia).</p> - -<p><a name="Footnote_250" id="Footnote_250" href="#FNanchor_250"><span class="label">[250]</span></a> <i>Historia de los Estados Unidos</i>, por Hildreth, vol. II, -pg. 443.</p> - -<p><a name="Footnote_251" id="Footnote_251" href="#FNanchor_251"><span class="label">[251]</span></a> <i>Gibraltar</i> de Amrica, se ha llamado a Quebec.</p> - -<p><a name="Footnote_252" id="Footnote_252" href="#FNanchor_252"><span class="label">[252]</span></a> <i>Vida de Washington</i>, vol. I, pg. 308.</p> - -<p><a name="Footnote_253" id="Footnote_253" href="#FNanchor_253"><span class="label">[253]</span></a> Lafuente. <i>Historia de Espaa</i>, tomo XX, pgs. 74 y 75.</p> - -<p><a name="Footnote_254" id="Footnote_254" href="#FNanchor_254"><span class="label">[254]</span></a> Vase Barros Arana, <i>Historia de Amrica</i>, pg. 287.</p> - -<p><a name="Footnote_255" id="Footnote_255" href="#FNanchor_255"><span class="label">[255]</span></a> <i>Introduction a L'Histoire du XIX^e sicle</i>, pgs. 90 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_256" id="Footnote_256" href="#FNanchor_256"><span class="label">[256]</span></a> El tratado de <i>asiento</i> entre las dos Majestades Catlica y Britnica, que consista en encargarse -la Compaa de Inglaterra de la introduccin de los esclavos negros en la Amrica espaola, -constaba de 42 artculos y se firm el 12 de marzo de 1713.</p> - -<p><a name="Footnote_257" id="Footnote_257" href="#FNanchor_257"><span class="label">[257]</span></a> <i>Introduction a L'Historie du XIX<sup>e</sup> sicle</i>, pg. 121.</p> - -<p><a name="Footnote_258" id="Footnote_258" href="#FNanchor_258"><span class="label">[258]</span></a> <i>Hist. de Amrica</i>, pg. 239.</p> - -<p><a name="Footnote_259" id="Footnote_259" href="#FNanchor_259"><span class="label">[259]</span></a> <i>La vida en la Amrica del Norte</i>, tomo I, pg. 7.</p> - -<p><a name="Footnote_260" id="Footnote_260" href="#FNanchor_260"><span class="label">[260]</span></a> Introduccin a la <i>Historia de los Estados Unidos</i>, -de Spencer, pg. IV.</p> - -<p><a name="Footnote_261" id="Footnote_261" href="#FNanchor_261"><span class="label">[261]</span></a> Mereci que as le llamasen por su comportamiento con los indios durante la terrible peste -del ao 1545.</p> - -<p><a name="Footnote_262" id="Footnote_262" href="#FNanchor_262"><span class="label">[262]</span></a> <i>Colec. de doc. ind. relativos al descubrimiento, conquista y colonizacin de Amrica y -Oceana.</i> Tomo II, pg. 198.</p> - -<p><a name="Footnote_263" id="Footnote_263" href="#FNanchor_263"><span class="label">[263]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.—Cedulario ndico de Ayala</i>, -letra D.</p> - -<p><a name="Footnote_264" id="Footnote_264" href="#FNanchor_264"><span class="label">[264]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.—Cedulario ndico de Ayala</i>, -letra A, tomo I, expediente 22.</p> - -<p><a name="Footnote_265" id="Footnote_265" href="#FNanchor_265"><span class="label">[265]</span></a> <i>Archivo hist. nac.—Ced. ndico de Ayala</i>, letra D.</p> - -<p><a name="Footnote_266" id="Footnote_266" href="#FNanchor_266"><span class="label">[266]</span></a> Chichimeca, palabra de la lengua mejicana, se compone de <i>chichi</i>, perro, y de <i>mecalt</i>, soga: -esto es, perro de trailla.</p> - -<p><a name="Footnote_267" id="Footnote_267" href="#FNanchor_267"><span class="label">[267]</span></a> <i>Hist. de Mxico</i>, pg. 304.</p> - -<p><a name="Footnote_268" id="Footnote_268" href="#FNanchor_268"><span class="label">[268]</span></a> Garca Icazbalceta, <i>Nueva Coleccin de documentos para la Historia de Mxico</i>, tomo II, -pg. 298.</p> - -<p><a name="Footnote_269" id="Footnote_269" href="#FNanchor_269"><span class="label">[269]</span></a> Adiciones y enmiendas a la obra intitulada <i>Don Fray Juan de Zumrraga</i>, primer obispo -y arzobispo de Mxico. <i>Estudio biogrfico y bibliogrfico</i>, por Joaqun Garca Icazbalceta. Mxico, -1881.</p> - -<p><a name="Footnote_270" id="Footnote_270" href="#FNanchor_270"><span class="label">[270]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.—Cedulario ndico</i>, -tomo I, pg. 192.</p> - -<p><a name="Footnote_271" id="Footnote_271" href="#FNanchor_271"><span class="label">[271]</span></a> <i>Ced. de 23 de marzo de 1547.</i>—Vid. tomo 9 de ellas, fol. 177 6. nm. 299. <i>Arch. hist. nacional.—Cedulario -ndico de Ayala</i>, letra I, nm. 9.</p> - -<p><a name="Footnote_272" id="Footnote_272" href="#FNanchor_272"><span class="label">[272]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.—Cedulario ndico</i>, -tomo XI, nm. 40, pgs. 27 v. y 28.</p> - -<p><a name="Footnote_273" id="Footnote_273" href="#FNanchor_273"><span class="label">[273]</span></a> Desde Toro y con fecha 21 de septiembre de 1551, el Prncipe, en nombre del Emperador, -concedi la fundacin de dicha Universidad, con todos los privilegios, franquezas, libertades y -exenciones que tena la de Salamanca.—<i>Ced. ndico</i>, -tomo XXXIV, nm. 149, pgs. 166 v. y 167.</p> - -<p><a name="Footnote_274" id="Footnote_274" href="#FNanchor_274"><span class="label">[274]</span></a> La citada villa fu fundada en el ao 1548 por Cristbal de Oate, Diego de Ibarra y Baltasar -Temio.</p> - -<p><a name="Footnote_275" id="Footnote_275" href="#FNanchor_275"><span class="label">[275]</span></a> <i>Documentos para la historia de Bolvar</i>, ordenados por -Jos F. Blanco, tomo II, pg. 605.</p> - -<p><a name="Footnote_276" id="Footnote_276" href="#FNanchor_276"><span class="label">[276]</span></a> Hernn Corts tuvo otro hijo, llamado tambin Martn, -con la india Doa Marina.</p> - -<p><a name="Footnote_277" id="Footnote_277" href="#FNanchor_277"><span class="label">[277]</span></a> Asistieron el arzobispo de Mxico y los obispos de Chapas, Tlaxcala, Yucatn, Nueva Galicia -y Oaxaca. Por muerte de Quiroga, obispo de Michoacn, asisti un procurador.</p> - -<p><a name="Footnote_278" id="Footnote_278" href="#FNanchor_278"><span class="label">[278]</span></a> Joaqun Garca Icazbalceta, <i>Nueva coleccin de documentos para la Historia de Mxico</i>, -tomo IV, pgs. 229 y 230.—Mxico, 1892.</p> - -<p><a name="Footnote_279" id="Footnote_279" href="#FNanchor_279"><span class="label">[279]</span></a> Era hijo de Carrin de los Condes (provincia de Palencia).</p> - -<p><a name="Footnote_280" id="Footnote_280" href="#FNanchor_280"><span class="label">[280]</span></a> <i>Colec. de documentos referentes al descubrimiento, conquista y organizacin de las colonias -espaolas en Amrica</i>, tomo XV, pgs. 101 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_281" id="Footnote_281" href="#FNanchor_281"><span class="label">[281]</span></a> <i>Arch. histrico nac.—Cedulario ndico</i>, -tomo I, pg. 195 v.</p> - -<p><a name="Footnote_282" id="Footnote_282" href="#FNanchor_282"><span class="label">[282]</span></a> Velasco tom posesin de su cargo el 2 de julio de 1607.</p> - -<p><a name="Footnote_283" id="Footnote_283" href="#FNanchor_283"><span class="label">[283]</span></a> <i>Arch. histrico nacional.—Cedulario ndico de Ayala</i>, -letra D, expediente 36.</p> - -<p><a name="Footnote_284" id="Footnote_284" href="#FNanchor_284"><span class="label">[284]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXXI, num. 264, pgs. 264-266 v.</p> - -<p><a name="Footnote_285" id="Footnote_285" href="#FNanchor_285"><span class="label">[285]</span></a> Nayarit fu un cacique de aquella tierra.</p> - -<p><a name="Footnote_286" id="Footnote_286" href="#FNanchor_286"><span class="label">[286]</span></a> Conserv poco tiempo dicha denominacin.</p> - -<p><a name="Footnote_287" id="Footnote_287" href="#FNanchor_287"><span class="label">[287]</span></a> <i>Boletn de la Real Academia de la Historia</i> de Diciembre -de 1916, pg. 588.</p> - -<p><a name="Footnote_288" id="Footnote_288" href="#FNanchor_288"><span class="label">[288]</span></a> <i>Arch. hist. nac.—Cedulario ndico</i>, tomo XXIV, nm. -253, pgs. 285 v. y 286.</p> - -<p><a name="Footnote_289" id="Footnote_289" href="#FNanchor_289"><span class="label">[289]</span></a> Algunos aos despus Lampart fu quemado vivo.</p> - -<p><a name="Footnote_290" id="Footnote_290" href="#FNanchor_290"><span class="label">[290]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo IV, nm. 21, pgs. 20 v. y 21.</p> - -<p><a name="Footnote_291" id="Footnote_291" href="#FNanchor_291"><span class="label">[291]</span></a> <i>Memorias de los virreyes del Per marqus de Mancera y conde de Salvatierra</i>, publicadas -por Jos Toribio Polo, pgs. 19 y 20.—Lima, 1899.</p> - -<p><a name="Footnote_292" id="Footnote_292" href="#FNanchor_292"><span class="label">[292]</span></a> Como un hecho curioso habremos de citar que en el ao 1650 muri en Cuitlaxtla Doa Catalina -Erauso, <i>la Monja Alfrez</i>, la cual huy de un convento de San Sebastin, se visti de hombre -e hizo como soldado grandes hazaas en Chile y en el Per.</p> - -<p><a name="Footnote_293" id="Footnote_293" href="#FNanchor_293"><span class="label">[293]</span></a> <i>Arch. hist. nacional.—Cedulario ndico</i>, -tomo XVI, nm. 293 v.</p> - -<p><a name="Footnote_294" id="Footnote_294" href="#FNanchor_294"><span class="label">[294]</span></a> <i>Arch. hist. nacional.—Cedulario ndico</i>, tomo XXXI, nm. 70, pg. 69 v. a la 71 v.</p> - -<p><a name="Footnote_295" id="Footnote_295" href="#FNanchor_295"><span class="label">[295]</span></a> <i>Arch. hist. nacional.—Cedulario ndico</i>, -tomo XXV, nm. 9, pgs. 17 v. y 18.</p> - -<p><a name="Footnote_296" id="Footnote_296" href="#FNanchor_296"><span class="label">[296]</span></a> En el citado ao lleg a Mxico, de paso para su destierro de Filipinas, D. Fernando de -Valenzuela, famoso privado de D. Mariana de Austria, madre de Carlos II. <i>Arch. hist. nac.—Cedulario -ndico</i>, tomo XXVI, pg. 346 v.</p> - -<p><a name="Footnote_297" id="Footnote_297" href="#FNanchor_297"><span class="label">[297]</span></a> <i>Cedulario ndico de Ayala</i>, letra D, expediente nmero 15.</p> - -<p><a name="Footnote_298" id="Footnote_298" href="#FNanchor_298"><span class="label">[298]</span></a> <i>Arch. histrico nacional, Cedulario ndico de Ayala</i>, letra D.</p> - -<p><a name="Footnote_299" id="Footnote_299" href="#FNanchor_299"><span class="label">[299]</span></a> Vase Cap. XIV de este tomo.</p> - -<p><a name="Footnote_300" id="Footnote_300" href="#FNanchor_300"><span class="label">[300]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo III, nm. 53, pgs. 101 v. 108.</p> - -<p><a name="Footnote_301" id="Footnote_301" href="#FNanchor_301"><span class="label">[301]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.—Cedulario ndico</i>, tomo IX, -nm. 684, pg. 683.</p> - -<p><a name="Footnote_302" id="Footnote_302" href="#FNanchor_302"><span class="label">[302]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.—Cedulario ndico</i>, tomo X, nm. 131, pg. 70 v.</p> - -<p><a name="Footnote_303" id="Footnote_303" href="#FNanchor_303"><span class="label">[303]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.—Cedulario ndico</i>, -tomo XV, nm. 205, pg. 166.</p> - -<p><a name="Footnote_304" id="Footnote_304" href="#FNanchor_304"><span class="label">[304]</span></a> Ya sabemos que el decreto se firm por Carlos III en El Pardo el 27 de febrero del citado -ao y se ejecut el 1. de abril.</p> - -<p><a name="Footnote_305" id="Footnote_305" href="#FNanchor_305"><span class="label">[305]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tom. XVI, nm. 6, pg. 7.</p> - -<p><a name="Footnote_306" id="Footnote_306" href="#FNanchor_306"><span class="label">[306]</span></a> <i>Archivo histrico de Alcal de Henares.—Expedientes del -correo martimo de Mxico(1765-1773).</i></p> - -<p><a name="Footnote_307" id="Footnote_307" href="#FNanchor_307"><span class="label">[307]</span></a> Ibidem.</p> - -<p><a name="Footnote_308" id="Footnote_308" href="#FNanchor_308"><span class="label">[308]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.—Cedulario ndico</i>, tomo XXXIX, nms. 36 y 37, pgs. 69 v. a -73 v.</p> - -<p><a name="Footnote_309" id="Footnote_309" href="#FNanchor_309"><span class="label">[309]</span></a> <i>Archivo de Indias.—Estado.—Mxico.</i>—Legajo 22 (7).</p> - -<p><a name="Footnote_310" id="Footnote_310" href="#FNanchor_310"><span class="label">[310]</span></a> Ibidem.—Leg. 2 (19).</p> - -<p><a name="Footnote_311" id="Footnote_311" href="#FNanchor_311"><span class="label">[311]</span></a> Ibidem.—Leg. 4 (42).</p> - -<p><a name="Footnote_312" id="Footnote_312" href="#FNanchor_312"><span class="label">[312]</span></a> Ibidem.—Leg. 6 (81).</p> - -<p><a name="Footnote_313" id="Footnote_313" href="#FNanchor_313"><span class="label">[313]</span></a> Ibidem.—Leg. 17 (11).</p> - -<p><a name="Footnote_314" id="Footnote_314" href="#FNanchor_314"><span class="label">[314]</span></a> Ibidem.—Leg. 9 (62).</p> - -<p><a name="Footnote_315" id="Footnote_315" href="#FNanchor_315"><span class="label">[315]</span></a> <i>Arch. de Indias.</i>—Estante 89.—Cajn 1.—Legajo 18. (3).</p> - -<p><a name="Footnote_316" id="Footnote_316" href="#FNanchor_316"><span class="label">[316]</span></a> Ibidem.—Legajo 18. (2).</p> - -<p><a name="Footnote_317" id="Footnote_317" href="#FNanchor_317"><span class="label">[317]</span></a> Poblacin hoy de los Estados Unidos, en la desembocadura del Mississip.</p> - -<p><a name="Footnote_318" id="Footnote_318" href="#FNanchor_318"><span class="label">[318]</span></a> <i>Documentos histricos mejicanos</i>, etc., tomo I, -pgs. 1-100.—Mxico, 1910.</p> - -<p><a name="Footnote_319" id="Footnote_319" href="#FNanchor_319"><span class="label">[319]</span></a> <i>Arch. Hist. Nac.—Estado.</i>—Leg. 57.—E. nm. 46.</p> - -<p><a name="Footnote_320" id="Footnote_320" href="#FNanchor_320"><span class="label">[320]</span></a> <i>Documentos histricos mejicanos</i>, tomo II. Mxico, 1910.</p> - -<p><a name="Footnote_321" id="Footnote_321" href="#FNanchor_321"><span class="label">[321]</span></a> Ibidem, pg. 306.</p> - -<p><a name="Footnote_322" id="Footnote_322" href="#FNanchor_322"><span class="label">[322]</span></a> <i>Observaciones que presenta a S. M. la Junta Central, el capitn de Navo D. Juan Jabat, -de regreso de su Comisin a las Islas y a la Amrica Septentrional.</i>—Sevilla 27 de diciembre de -1808.—<i>Arch. Hist. Nac.</i>—Estado.—Leg. 58-6, nm. 98.</p> - -<p><a name="Footnote_323" id="Footnote_323" href="#FNanchor_323"><span class="label">[323]</span></a> <i>Arch. Hist. Nac.</i>—Estado.—Leg. 54, F. nm. 100.</p> - -<p><a name="Footnote_324" id="Footnote_324" href="#FNanchor_324"><span class="label">[324]</span></a> Ibid. Leg. 57.—E. nm. 76.</p> - -<p><a name="Footnote_325" id="Footnote_325" href="#FNanchor_325"><span class="label">[325]</span></a> <i>Arch. de Indias.</i>—Estante 89, cajn 1, legajo 19 (19).</p> - -<p><a name="Footnote_326" id="Footnote_326" href="#FNanchor_326"><span class="label">[326]</span></a> Fu nombrado el 21 de mayo de 1547, y no tom posesin hasta el -ao siguiente.</p> - -<p><a name="Footnote_327" id="Footnote_327" href="#FNanchor_327"><span class="label">[327]</span></a> <i>Dcada VIII</i>, lib. VI, cap. VII.</p> - -<p><a name="Footnote_328" id="Footnote_328" href="#FNanchor_328"><span class="label">[328]</span></a> Ibidem.</p> - -<p><a name="Footnote_329" id="Footnote_329" href="#FNanchor_329"><span class="label">[329]</span></a> Ob. cit., tomo II, pg. 181.</p> - -<p><a name="Footnote_330" id="Footnote_330" href="#FNanchor_330"><span class="label">[330]</span></a> Ibidem, pg. 185.</p> - -<p><a name="Footnote_331" id="Footnote_331" href="#FNanchor_331"><span class="label">[331]</span></a> <i>Crnica de Guatemala</i>, lib. XI, cap. XX.</p> - -<p><a name="Footnote_332" id="Footnote_332" href="#FNanchor_332"><span class="label">[332]</span></a> Hijo de Guillermo el <i>Taciturno</i>.</p> - -<p><a name="Footnote_333" id="Footnote_333" href="#FNanchor_333"><span class="label">[333]</span></a> En 1611 la Audiencia sentenci ruidoso pleito entre don Juan Guerra y Ayala, gobernador -de la provincia de Honduras, y D. Fray Gaspar de Andrade, obispo de aquella -dicesis.</p> - -<p><a name="Footnote_334" id="Footnote_334" href="#FNanchor_334"><span class="label">[334]</span></a> Garca Pelez, <i>Mem.</i> cap. 85.—Mxico tuvo imprenta el 1622 y Lima el 1633.</p> - -<p><a name="Footnote_335" id="Footnote_335" href="#FNanchor_335"><span class="label">[335]</span></a> Fundla Francisco de Crdova, cerca de un pueblo de indios llamado Salteba o Jalteba, -que hoy es arrabal de dicha poblacin.</p> - -<p><a name="Footnote_336" id="Footnote_336" href="#FNanchor_336"><span class="label">[336]</span></a> <i>Hist. de Chiap. y Guat.</i>, libro V, cap. 35.</p> - -<p><a name="Footnote_337" id="Footnote_337" href="#FNanchor_337"><span class="label">[337]</span></a> <i>Arch. hist. nac.—Cedulario ndico</i>, tomo XI, -nm. 166, pgs. 151 v. y 152.</p> - -<p><a name="Footnote_338" id="Footnote_338" href="#FNanchor_338"><span class="label">[338]</span></a> <i>Archivo Colonial de Guatemala, Copias de ttulos y reales cdulas desde 1743 1748</i>, folio -202.—<i>Cedulario ndico</i>, tomo IX, nm. 3, pgs. 6 v., 7 y 8.</p> - -<p><a name="Footnote_339" id="Footnote_339" href="#FNanchor_339"><span class="label">[339]</span></a> <i>Pleitos de Coln</i>, tom. I, doc. nm. 12.</p> - -<p><a name="Footnote_340" id="Footnote_340" href="#FNanchor_340"><span class="label">[340]</span></a> Academia de la Historia.—<i>Coleccin Muoz</i>, tomo XC, fol. 110.</p> - -<p><a name="Footnote_341" id="Footnote_341" href="#FNanchor_341"><span class="label">[341]</span></a> <i>Colec. de doc. ind. para la historia de Espaa</i>, tomo II, pg. 285.</p> - -<p><a name="Footnote_342" id="Footnote_342" href="#FNanchor_342"><span class="label">[342]</span></a> Academia de la Historia.—<i>Colec. Muoz</i>, tomo LXXV, fol. 343.</p> - -<p><a name="Footnote_343" id="Footnote_343" href="#FNanchor_343"><span class="label">[343]</span></a> Academia de la Historia.—<i>Colec. Muoz</i>, tomo LXXV, fol. 69.</p> - -<p><a name="Footnote_344" id="Footnote_344" href="#FNanchor_344"><span class="label">[344]</span></a> <i>Pleitos de Coln</i>, tomo II, nms. 135 y 136.</p> - -<p><a name="Footnote_345" id="Footnote_345" href="#FNanchor_345"><span class="label">[345]</span></a> <i>Bibliografa colombina</i>, sec. I, pg. 96.</p> - -<p><a name="Footnote_346" id="Footnote_346" href="#FNanchor_346"><span class="label">[346]</span></a> <i>Colec. de doc. ind. de Indias</i>, 1. serie, tomo XI, pg. 153.</p> - -<p><a name="Footnote_347" id="Footnote_347" href="#FNanchor_347"><span class="label">[347]</span></a> Oviedo, <i>Hist. general de las Indias</i>, lib. IV, cap. VI, tomo I.</p> - -<p><a name="Footnote_348" id="Footnote_348" href="#FNanchor_348"><span class="label">[348]</span></a> <i>Pleitos de Coln</i>, tomo II, nms. 213, 215 y 216.</p> - -<p><a name="Footnote_349" id="Footnote_349" href="#FNanchor_349"><span class="label">[349]</span></a> <i>Bibliografa Colombina</i>, sec. I, pgs. 143 y 148.</p> - -<p><a name="Footnote_350" id="Footnote_350" href="#FNanchor_350"><span class="label">[350]</span></a> <i>Ced. ndico</i>, tomo XLI, nm. 180, pgs. 238 y 238 v.</p> - -<p><a name="Footnote_351" id="Footnote_351" href="#FNanchor_351"><span class="label">[351]</span></a> Ibidem, tomo XLI, nm. 171, pgs. 231 v. a 232 v.</p> - -<p><a name="Footnote_352" id="Footnote_352" href="#FNanchor_352"><span class="label">[352]</span></a> <i>Historia de Santo Domingo</i>, por D. V. A. E. P., pg. 29.</p> - -<p><a name="Footnote_353" id="Footnote_353" href="#FNanchor_353"><span class="label">[353]</span></a> <i>Ced. ndico</i>, tomo XX, nm. 5, pgs. 4 v. a 6.</p> - -<p><a name="Footnote_354" id="Footnote_354" href="#FNanchor_354"><span class="label">[354]</span></a> <i>Archivo de Alcal de Henares.</i>—Expediente relativo a la influencia de la revolucin francesa -en Ultramar y especialmente en Santo Domingo (1791).</p> - -<p><a name="Footnote_355" id="Footnote_355" href="#FNanchor_355"><span class="label">[355]</span></a> Articulo IX del Tratado de Paz de Basilea.</p> - -<p><a name="Footnote_356" id="Footnote_356" href="#FNanchor_356"><span class="label">[356]</span></a> <i>Archivo de Indias.—Amrica.—Estado.—Audiencia de Caracas.</i>—Leg. nmero 4.—1801 -a 1803.</p> - -<p><a name="Footnote_357" id="Footnote_357" href="#FNanchor_357"><span class="label">[357]</span></a> Redactaron dicho proyecto una junta de diez diputados, siete de ellos -blancos y tres mulatos.</p> - -<p><a name="Footnote_358" id="Footnote_358" href="#FNanchor_358"><span class="label">[358]</span></a> <i>Hist. de la isla de Santo Domingo</i>, por D. V. A. E. P., pg. 252.</p> - -<p><a name="Footnote_359" id="Footnote_359" href="#FNanchor_359"><span class="label">[359]</span></a> A Carreo sucedi interinamente D. Gaspar de Torres.</p> - -<p><a name="Footnote_360" id="Footnote_360" href="#FNanchor_360"><span class="label">[360]</span></a> Doa Mariana de Austria, madre de Carlos II, confirm la -citada concesin.</p> - -<p><a name="Footnote_361" id="Footnote_361" href="#FNanchor_361"><span class="label">[361]</span></a> <i>Arch. hist. nacional.—Cedulario ndico</i>, tomo XLII, nm. 20, pgs. 28-30</p> - -<p><a name="Footnote_362" id="Footnote_362" href="#FNanchor_362"><span class="label">[362]</span></a> Ibidem, nm. 41, pgs. 62-64 v.</p> - -<p><a name="Footnote_363" id="Footnote_363" href="#FNanchor_363"><span class="label">[363]</span></a> Ibidem, nm. 52, pg. 73.</p> - -<p><a name="Footnote_364" id="Footnote_364" href="#FNanchor_364"><span class="label">[364]</span></a> Vase Dr. Vidal Morales, <i>Nociones de Historia de Cuba</i>, pg. 84.</p> - -<p><a name="Footnote_365" id="Footnote_365" href="#FNanchor_365"><span class="label">[365]</span></a> Por entonces andaba ocupado Carlos II en otras cosas. Desde Aranjuez el Rey, con fecha 6 de -mayo de 1678, se dirigi al gobernador y capitn general de la Habana, dicindole que de los pjaros -que hay en esa isla me envieis el nmero que os pareciere de los nombrados Turpianes o Tigres, -Chambergos, Mariposas, Cardenales, Cinzontes, Gorriones y de otros cualesquier pajaritos de -canto, entregndolos al general o almirante de la flota de Nueva Espaa, para que los traiga -estos Reynos, como se lo ordeno por despacho de la fecha de este, y de los que me remitieredes -me dareis cuenta. Yo el Rey.—Por mandado del Rey nuestro Seor. Don Jos de la Veitia Linage. -<i>Arch. hist. nac.—Cedulario ndico</i>, tomo XXV, pg. 113 v.</p> - -<p><a name="Footnote_366" id="Footnote_366" href="#FNanchor_366"><span class="label">[366]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXV, pg. 181.</p> - -<p><a name="Footnote_367" id="Footnote_367" href="#FNanchor_367"><span class="label">[367]</span></a> Obispo de la Habana fu, hasta el ao 1682, el Dr. D. Juan Garca de Palacios, quien para -evitar los pecados que se ocasionaban de concurrir hombres y mujeres juntos a las Estaciones y -Procesiones de Jueves Santo en la noche, dispuso que las Iglesias se cerraran a las oraciones del -jueves, y se abrieran el viernes al amanecer... <i>Ced. nd.</i>, -tomo XXV, pgs. 169 y 169 v.</p> - -<p><a name="Footnote_368" id="Footnote_368" href="#FNanchor_368"><span class="label">[368]</span></a> Fu nombrado con fecha 19 de diciembre de 1715.—<i>Cedulario ndico</i>, tomo XXVII, nm. 25, -pginas 35 y 36.</p> - -<p><a name="Footnote_369" id="Footnote_369" href="#FNanchor_369"><span class="label">[369]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXVII, nm. 26, pgs. 36 v. y 37.</p> - -<p><a name="Footnote_370" id="Footnote_370" href="#FNanchor_370"><span class="label">[370]</span></a> Ibidem, tomo XXXI, nm. 16, pg. 11 v. y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_371" id="Footnote_371" href="#FNanchor_371"><span class="label">[371]</span></a> Ibidem, tomo XXXI, nm. 19, pgs. 18-19 v.</p> - -<p><a name="Footnote_372" id="Footnote_372" href="#FNanchor_372"><span class="label">[372]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXIX, nm. 126, pgs. 316 v. a 320 v.</p> - -<p><a name="Footnote_373" id="Footnote_373" href="#FNanchor_373"><span class="label">[373]</span></a> Ibidem pg. 97.</p> - -<p><a name="Footnote_374" id="Footnote_374" href="#FNanchor_374"><span class="label">[374]</span></a> <i>Arch. hist. nac.—Cedulario ndico</i>, tomo XXII, nm. 218, -pgs. 218 y 219.</p> - -<p><a name="Footnote_375" id="Footnote_375" href="#FNanchor_375"><span class="label">[375]</span></a> <i>Espaa bajo el reinado de los Borbones</i>, cap. 61.</p> - -<p><a name="Footnote_376" id="Footnote_376" href="#FNanchor_376"><span class="label">[376]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.—Cedulario ndico</i>, -tomo XXIV, nm. 1., pgs. 1 a 3.</p> - -<p><a name="Footnote_377" id="Footnote_377" href="#FNanchor_377"><span class="label">[377]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXX, nm. 1., pgs. 1 y 2.</p> - -<p><a name="Footnote_378" id="Footnote_378" href="#FNanchor_378"><span class="label">[378]</span></a> <i>Arch. de Indias.—Estado.—Santo Domingo</i>,—Leg. -12. (84).</p> - -<p><a name="Footnote_379" id="Footnote_379" href="#FNanchor_379"><span class="label">[379]</span></a> El fundador fu el coronel Luis de Clouet, rico emigrado de Luisiana (1819.) Clouet con 40 -familias estableci la colonia Fernandina de Jagua, que di origen a la -ciudad de Cienfuegos.</p> - -<p><a name="Footnote_380" id="Footnote_380" href="#FNanchor_380"><span class="label">[380]</span></a> <i>Arch. de Indias.</i>—Estante, 100.—Cajn, -6.—Leg. 16 (53).</p> - -<p><a name="Footnote_381" id="Footnote_381" href="#FNanchor_381"><span class="label">[381]</span></a> Di un total de 704.487 habitantes: 311.051 blancos, 106.494 de color, libres, y 286.942 esclavos.</p> - -<p><a name="Footnote_382" id="Footnote_382" href="#FNanchor_382"><span class="label">[382]</span></a> Colocse junto al obelisco que D. Francisco Cagigal erigi en 1754 para consagrar aquel -sitio, donde, segn la tradicin, se dijo la primera misa bajo una ceiba, -ao 1519.</p> - -<p><a name="Footnote_383" id="Footnote_383" href="#FNanchor_383"><span class="label">[383]</span></a> Ob. cit., pg. 179.</p> - -<p><a name="Footnote_384" id="Footnote_384" href="#FNanchor_384"><span class="label">[384]</span></a> Vase Guizot, <i>Hist. de la Repblica de Inglaterra y de Cromwell</i>, -pg. 332.</p> - -<p><a name="Footnote_385" id="Footnote_385" href="#FNanchor_385"><span class="label">[385]</span></a> Vase <i>Hist. general de Espaa</i>, tomo XVI, p. 421.</p> - -<p><a name="Footnote_386" id="Footnote_386" href="#FNanchor_386"><span class="label">[386]</span></a> Guizot, ob. cit., p. 346.</p> - -<p><a name="Footnote_387" id="Footnote_387" href="#FNanchor_387"><span class="label">[387]</span></a> <i>Nueva Geografa Universal.—Amrica Central</i>, tomo II, -pg. 663.</p> - -<p><a name="Footnote_388" id="Footnote_388" href="#FNanchor_388"><span class="label">[388]</span></a> Vase Abbad Lasierra, <i>His. de Puerto Rico</i>, pg. 32.</p> - -<p><a name="Footnote_389" id="Footnote_389" href="#FNanchor_389"><span class="label">[389]</span></a> Ibidem, pg. 33.</p> - -<p><a name="Footnote_390" id="Footnote_390" href="#FNanchor_390"><span class="label">[390]</span></a> Abbad y Lasierra, <i>Hist. de Puerto Rico</i>, pg. 72.</p> - -<p><a name="Footnote_391" id="Footnote_391" href="#FNanchor_391"><span class="label">[391]</span></a> Ibidem, pg. 86.</p> - -<p><a name="Footnote_392" id="Footnote_392" href="#FNanchor_392"><span class="label">[392]</span></a> Abbad y Lasierra, <i>Hist. de Puerto Rico</i>, pg. 90.</p> - -<p><a name="Footnote_393" id="Footnote_393" href="#FNanchor_393"><span class="label">[393]</span></a> Ob. cit., pg. 103.</p> - -<p><a name="Footnote_394" id="Footnote_394" href="#FNanchor_394"><span class="label">[394]</span></a> Ibidem, pgs. 127 y 128.</p> - -<p><a name="Footnote_395" id="Footnote_395" href="#FNanchor_395"><span class="label">[395]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXXIV, nm. 299, pgs. 337 y 338.</p> - -<p><a name="Footnote_396" id="Footnote_396" href="#FNanchor_396"><span class="label">[396]</span></a> Ibidem, tomo XXVIII, nm. 56, pgs. 143 y 143, v.</p> - -<p><a name="Footnote_397" id="Footnote_397" href="#FNanchor_397"><span class="label">[397]</span></a> Ibidem, tomo XLI, nm. 197, pgs. 252 y 252 v.</p> - -<p><a name="Footnote_398" id="Footnote_398" href="#FNanchor_398"><span class="label">[398]</span></a> Ibidem, nm. 199, pg. 253 v.</p> - -<p><a name="Footnote_399" id="Footnote_399" href="#FNanchor_399"><span class="label">[399]</span></a> Ibidem, pg. 154.</p> - -<p><a name="Footnote_400" id="Footnote_400" href="#FNanchor_400"><span class="label">[400]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.—Cedulario ndico de Ayala</i>, -letra D.</p> - -<p><a name="Footnote_401" id="Footnote_401" href="#FNanchor_401"><span class="label">[401]</span></a> Ibidem, tomo XXXV, nm. 142, pgs. 146 v. a 151.</p> - -<p><a name="Footnote_402" id="Footnote_402" href="#FNanchor_402"><span class="label">[402]</span></a> Ibidem, tomo XVII, nm. 23, pgs. 15 y 16.</p> - -<p><a name="Footnote_403" id="Footnote_403" href="#FNanchor_403"><span class="label">[403]</span></a> Abbad y Lasierra, <i>Hist. de Puerto Rico</i>, pgs. 143 y 144.</p> - -<p><a name="Footnote_404" id="Footnote_404" href="#FNanchor_404"><span class="label">[404]</span></a> Ibidem, pg. 144.</p> - -<p><a name="Footnote_405" id="Footnote_405" href="#FNanchor_405"><span class="label">[405]</span></a> Ibidem, pg. 230.</p> - -<p><a name="Footnote_406" id="Footnote_406" href="#FNanchor_406"><span class="label">[406]</span></a> Reclus, <i>Amrica Central</i>, pg. 742.</p> - -<p><a name="Footnote_407" id="Footnote_407" href="#FNanchor_407"><span class="label">[407]</span></a> El gobierno de los Estados Unidos ha votado la cantidad necesaria para la compra de las -tres ltimas islas, y si en Dinamarca los elementos populares opusieron alguna dificultad, parece -ser que un plebiscito y despus el Parlamento han mostrado ltimamente su conformidad con la -venta.</p> - -<p><a name="Footnote_408" id="Footnote_408" href="#FNanchor_408"><span class="label">[408]</span></a> Reclus, <i>Amrica Central</i>, pg. 751.</p> - -<p><a name="Footnote_409" id="Footnote_409" href="#FNanchor_409"><span class="label">[409]</span></a> Reclus, ob. cit., pgs. 780 y 781.</p> - -<p><a name="Footnote_410" id="Footnote_410" href="#FNanchor_410"><span class="label">[410]</span></a> Fu nombrado el 1. de marzo de 1543.</p> - -<p><a name="Footnote_411" id="Footnote_411" href="#FNanchor_411"><span class="label">[411]</span></a> Fernndez, <i>Hist. del Per</i>, parte I, lib. I, cap. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_412" id="Footnote_412" href="#FNanchor_412"><span class="label">[412]</span></a> <i>Carta de Gonzalo Pizarro a Valdivia</i>, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_413" id="Footnote_413" href="#FNanchor_413"><span class="label">[413]</span></a> Zrate, <i>Conq. del Per</i>, lib. V, cap. V.</p> - -<p><a name="Footnote_414" id="Footnote_414" href="#FNanchor_414"><span class="label">[414]</span></a> <i>Dcada VII</i>, lib. VIII, cap. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_415" id="Footnote_415" href="#FNanchor_415"><span class="label">[415]</span></a> <i>Arch. hist. nacional.—Cedulario ndico</i> de Ayala, letra L, nm. 8. En el ao 1545—como se -dijo en el captulo VIII de este tomo—se concedi escudo de armas -a dicho Inca, ya muerto.</p> - -<p><a name="Footnote_416" id="Footnote_416" href="#FNanchor_416"><span class="label">[416]</span></a> Zrate, M. S. existente en el Archivo de Simancas.</p> - -<p><a name="Footnote_417" id="Footnote_417" href="#FNanchor_417"><span class="label">[417]</span></a> <i>Carta de Gonzalo Pizarro a Valdivia</i>, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_418" id="Footnote_418" href="#FNanchor_418"><span class="label">[418]</span></a> Zrate, <i>Conquista del Per</i>, lib. V, cap. XIII.</p> - -<p><a name="Footnote_419" id="Footnote_419" href="#FNanchor_419"><span class="label">[419]</span></a> Vase <i>Prescott</i>, Ob. cit., tom. II, pg. 250.</p> - -<p><a name="Footnote_420" id="Footnote_420" href="#FNanchor_420"><span class="label">[420]</span></a> No debe confundirse el juez Zrate con el historiador Zrate.</p> - -<p><a name="Footnote_421" id="Footnote_421" href="#FNanchor_421"><span class="label">[421]</span></a> Herrera, Ob. cit., <i>Dc. VIII</i>, lib. I, pg. III.</p> - -<p><a name="Footnote_422" id="Footnote_422" href="#FNanchor_422"><span class="label">[422]</span></a> Prescott, Ob. cit., tom. II, pg. 279.</p> - -<p><a name="Footnote_423" id="Footnote_423" href="#FNanchor_423"><span class="label">[423]</span></a> M. S. de Caravantes.</p> - -<p><a name="Footnote_424" id="Footnote_424" href="#FNanchor_424"><span class="label">[424]</span></a> <i>Tesoro Eclesistico</i>, tom. I, Iglesia de Sigenza pg. 192.</p> - -<p><a name="Footnote_425" id="Footnote_425" href="#FNanchor_425"><span class="label">[425]</span></a> Naci en Navarregadilla, lugar anejo, en lo antiguo, del Barco de Avila y hoy de Santa -Mara de los Caballeros. Fsicamente considerado, era feo y de mal gesto, de aspecto vulgar, y su -pequeo cuerpo se hallaba sostenido por largas y delgadas piernas. Afirman sus bigrafos—tal -vez sin fundamento alguno—que descenda de la familia de Casca, uno de los conjurados y -asesinos de Julio Csar. Pasando a Espaa—dice una manuscrita historia de D. Pedro Gasca—vinieron -a tierra de Avila y qued del nombre dellos el lugar y familia de Casca, mudndose por -la afinidad de la pronunciacin que hay entre las dos letras consonantes <i>c</i> y <i>g</i> el nombre de Casca -en Gasca. Estudi en el Colegio Mayor de Alcal de Henares; mostr en dicha ciudad su enemiga - los Comuneros; pas a estudiar derecho civil y cannico a Salamanca, en cuya Universidad -se distingui por su habilidad en las disputas eclesisticas. Fu rector de la Universidad en el -curso de 1528 al 29, segn consta en los libros y legajos del archivo de la famosa escuela. Tom -los hbitos en San Bartolom (18 octubre 1531), desempeando en dicho colegio dos veces el rectorado. -Mereci que el cardenal D. Juan Tavera, arzobispo de Toledo, le confiriese importantes y -delicados cargos. Nombrado del Consejo de la General Inquisicin, pas a Valencia en el ao -1540. El Emperador le encarg la visita de la justicia del reino de Valencia y de todos los oficiales -del patrimonio real, desempeando su comisin con prudencia y tacto. En el ao 1542, habiendo -Barbarroja amenazado las costas de Valencia y las islas Baleares, D. Fernando de Aragn, por -consejo de La Gasca, puso en seguridad aquellas posesiones.</p> - -<p><a name="Footnote_426" id="Footnote_426" href="#FNanchor_426"><span class="label">[426]</span></a> Fernndez, <i>Hist. del Per</i>, parte I, lib. II, cap. XVI.</p> - -<p><a name="Footnote_427" id="Footnote_427" href="#FNanchor_427"><span class="label">[427]</span></a> Carta de Pizarro a Valdivia, M. S.</p> - -<p><a name="Footnote_428" id="Footnote_428" href="#FNanchor_428"><span class="label">[428]</span></a> Ob. citada, cap. LV.</p> - -<p><a name="Footnote_429" id="Footnote_429" href="#FNanchor_429"><span class="label">[429]</span></a> Ibidem, cap. LXXXIX.</p> - -<p><a name="Footnote_430" id="Footnote_430" href="#FNanchor_430"><span class="label">[430]</span></a> Se refiere a la fuga de Charcas y a la derrota de Huarina.</p> - -<p><a name="Footnote_431" id="Footnote_431" href="#FNanchor_431"><span class="label">[431]</span></a> Fernndez, ob. cit., cap. XC.</p> - -<p><a name="Footnote_432" id="Footnote_432" href="#FNanchor_432"><span class="label">[432]</span></a> Ibidem, pg. 325.</p> - -<p><a name="Footnote_433" id="Footnote_433" href="#FNanchor_433"><span class="label">[433]</span></a> Herrera, <i>Dcada VIII</i>, libro VI, cap. VII.</p> - -<p><a name="Footnote_434" id="Footnote_434" href="#FNanchor_434"><span class="label">[434]</span></a> Ibidem, pg. 325.</p> - -<p><a name="Footnote_435" id="Footnote_435" href="#FNanchor_435"><span class="label">[435]</span></a> Recompens sus servicios Carlos V presentndole en -el ao 1551 para la silla episcopal de Palencia. Como -Valladolid era poblacin de su obispado, en el auto de -fe celebrado en dicha ciudad (21 mayo 1559) contra D. -Agustn Cazalla y otros, La Gasca hizo la degradacin de -los sacerdotes herejes<a name="FNanchor_435a" id="FNanchor_435a" href="#Footnote_435a" class="fnanchor">[435a]</a>. Fu uno de los jueces que -votaron la prisin de Fr. Bartolom de Carranza, arzobispo -de Toledo. Durante el tiempo que estuvo La Gasca al frente -de la iglesia palentina se hicieron obras de importancia en -la catedral, como lo indican las armas de aquel Prelado, -las cuales se ven en las bvedas primera y segunda de -la nave central, en la verja del coro, en la sala donde -administraba justicia y en una ventana colocada en el -lienzo exterior de la iglesia, prxima a la puerta de <i>Los -novios</i>.</p> - -<p>Habiendo sido promovido a la iglesia de Sigenza, tom -posesin de su silla el 11 de agosto de 1561. Asisti a un -Concilio provincial celebrado en Toledo; pas a Alcal de -Henares en 1565, y con el obispo de Cuenca y el de Segovia, -D. Diego de Covarrubias, tom parte en el informe sobre la -canonizacin de Fr. Diego de Alcal; por ltimo, en 1566, -segn las disposiciones del Concilio Tridentino, celebr -Snodo en Sigenza, acabando sus das en dicha ciudad el 10 -de noviembre de 1567<a name="FNanchor_435b" id="FNanchor_435b" href="#Footnote_435b" class="fnanchor">[435b]</a>.</p> - -<p>Fu enterrado en la iglesia de Santa Mara -Magdalena (Valladolid), que l hizo construir, y su -sepulcro, obra del escultor Esteban Jordn, tiene mucho -mrito. La esttua yacente, que representa al Prelado, -colocada en el crucero del templo, es primorosa, y a sus -pies hay una tarjeta con el siguiente letrero:</p> - -<p class="center"><i>Accepit regnum decores et diadema pecici de manu Domini.</i></p> - -<p>En el lado de la Epstola se halla una capilla, donde -se admira el escudo herldico de La Gasca. Dicho escudo -est dividido en dos cuarteles por una diagonal: en el -de la izquierda se ven castillos y leones, y en el de la -derecha trece roeles. Lese la inscripcin que copiamos a -continuacin:</p> - -<p class="center"><i>Cesari restitutis Peru regnis tiranorum spolia.</i></p> - -<p>En la cornisa que corre alrededor del templo se lee esta -inscripcin:</p> - -<p>Illustrissimus, ac Reverendissimus D. D. Petrus Gasca, -qui primo Sant Generalis Inquisitionis et consilio. -Post Palentinus deinde seguntinus Antistes. Peru Regna -Novi-orbis Regiam invictissimi. Caroli quinti Imperatoris -Hispaniarumque regis, vicem gesturus adivit unde tyranis, -rebellibusque primo congressu superatis, Provinciisque -illis Regis Imperio subactis, vesilla hec novellaque -troplica arripuit. Quo circa decies centena millia supra -trecentem millia ducatorum census cesaris militibus una -die ipse solus auri contemplor erogavit. Quibus feliciter -gestis, cupiens pro tantis beneficiis divinitus in eum -collatis, vota solveret hanc sacsam edem ad laudem, et -gloriam Omnipotentis Dei et honorem Beat Mara Magdalena -a fundamentis erexit, ed munificentissime dotavit eamque -sibi nomine Mausolei vindicavit. Obiit Sigunti anno a -Nativitate Domini 1567, quarto idus Novembris tatis sua -74.</p> - -<p>En su testimonio, que se guarda en el Archivo de la -iglesia de la Magdalena, dice el fundador que la edificaba -por satisfacer en algo las faltas que haba tenido en -celebrar, las cuales eran debidas a las ocupaciones que -le di el emperador Carlos V en Valencia cuando le mand -visitar los tribunales de dicho reino, as de Justicia -como de Hacienda, y en la defensa del mismo reino e islas -Baleares, pues Barbarroja, ao de 1542, con la armada del -Turco y del rey de Francia, se dispuso a atacar nuestras -costas y citadas islas. Dice tambin que la ida al Per y -reduccin de aquellos reinos al real servicio y el castigo -de los tiranos, le ocup ms de ocho aos, en cuyo tiempo -no se atrevi a decir misa, si bien deba hacerse notar -por Su Santidad, a instancia y pedimento de S. M. F. le -envi un Breve copiossimo para que pudiese entender en -todos los negocios de cualquiera calidad que fuesen, as -civiles como criminales, de guerra y paz, no cayendo en -otra irregularidad. Aade que, del mismo modo, le movi a -hacer esta obra pa el que la parroquia de la Magdalena, -aunque era la ms antigua estaba casi derruda y era la -ms pobre, y porque en ella tena la casa su hermano D. -Diego de la Gasca, a quien nombraba patrono. Dot en 400 -ducados la capilla mayor de la citada iglesia e instituy -doce capellanas y una adems con el nombre de mayor, un -organista, un sacristn y cuatro mozos de coro. Adems de -varias misas que encarg a dichos sacerdotes, dispuso, que, -habiendo sido el <i>oficio muzrabe</i> antiguamente de mucha -devocin y uso en Espaa, en tiempos de tanta persecucin -de infieles, l, siguiendo el ejemplo del reverendsimo -Sr. Cardenal D. Francisco Jimnez, arzobispo de Toledo, de -buena memoria,—quien fund una misa, segn aquel ritual, -en la iglesia metropolitana de Toledo,—ordenaba y mandaba -que se dijese en dos viernes de cada mes una misa y el -dicho oficio en su capilla de la Magdalena por los trece -capellanes en turno y como se dice en la del Sr. Cardenal.</p> - -<p>En la parte exterior de la iglesia se destacan diferentes -escudos con las armas de La Gasca, llamando la atencin -uno tan grande como poco artstico, que adorna la fachada -principal. Edific una casa para los sacerdotes, la cual -est situada frente a la fachada principal de aquel -templo<a name="FNanchor_435c" id="FNanchor_435c" href="#Footnote_435c" class="fnanchor">[435c]</a>.</p> - -<p>De los muchos y ricos objetos que se guardaban en la -Magdalena, slo existe a la sazn, un cliz de plata, de -estilo gtico florido, regalado por el fundador<a name="FNanchor_435d" id="FNanchor_435d" href="#Footnote_435d" class="fnanchor">[435d]</a>.</p> - -<p><a name="Footnote_435a" id="Footnote_435a" href="#FNanchor_435a"><span class="label">[435a]</span></a> Ob cit., pgs. 259 y 325.</p> - -<p><a name="Footnote_435b" id="Footnote_435b" href="#FNanchor_435b"><span class="label">[435b]</span></a> Prescott dice, erradamente, que muri en -Valladolid. Ob. cit., pg. 397.</p> - -<p><a name="Footnote_435c" id="Footnote_435c" href="#FNanchor_435c"><span class="label">[435c]</span></a> En la calle de Coln, sealada al presente con el -nmero 13.</p> - -<p><a name="Footnote_435d" id="Footnote_435d" href="#FNanchor_435d"><span class="label">[435d]</span></a> El hermoso y artstico retrato de D. Pedro de La -Gasca, que se hallaba en la sacrista, se lo llev el -general Concha, patrono de la iglesia, all por el ao -1860.</p> - -<p><a name="Footnote_436" id="Footnote_436" href="#FNanchor_436"><span class="label">[436]</span></a> <i>Hist. del Per</i>, tom. II, pg. 401.</p> - -<p><a name="Footnote_437" id="Footnote_437" href="#FNanchor_437"><span class="label">[437]</span></a> Archivo histrico nacional, <i>Cedulario ndico de Ayala</i>, -letra I, nm. 11.</p> - -<p><a name="Footnote_438" id="Footnote_438" href="#FNanchor_438"><span class="label">[438]</span></a> Vase <i>Hist. de la Compaa de Jess</i>, etc., por el P. -Pastells, tomo I, pgs. 14-18.</p> - -<p><a name="Footnote_439" id="Footnote_439" href="#FNanchor_439"><span class="label">[439]</span></a> Arch. hist. nac., <i>Cedulario nd. de Ayala</i>, letra I, nm. 16.</p> - -<p><a name="Footnote_440" id="Footnote_440" href="#FNanchor_440"><span class="label">[440]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXXIV, nm. 293, pgs. 329-331.</p> - -<p><a name="Footnote_441" id="Footnote_441" href="#FNanchor_441"><span class="label">[441]</span></a> <i>Libro Primero de Cabildos de Lima</i>, segunda parte, pg. 113.</p> - -<p><a name="Footnote_442" id="Footnote_442" href="#FNanchor_442"><span class="label">[442]</span></a> <i>Colec. de doc. ind. para la Historia de Espaa</i>, -tomo V, pgs. 185-189.</p> - -<p><a name="Footnote_443" id="Footnote_443" href="#FNanchor_443"><span class="label">[443]</span></a> <i>Lib. Prim. de Cabildos de Lima</i>, segunda parte, pgs. -116 y 117.</p> - -<p><a name="Footnote_444" id="Footnote_444" href="#FNanchor_444"><span class="label">[444]</span></a> <i>Cedulario ndico de Ayala</i>, letra D.</p> - -<p><a name="Footnote_445" id="Footnote_445" href="#FNanchor_445"><span class="label">[445]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XVII, nm. 182, pgs. 145 v. a 147.</p> - -<p><a name="Footnote_446" id="Footnote_446" href="#FNanchor_446"><span class="label">[446]</span></a> Ibidem, tomo XVII, nm. 185, pgs. 149 v. a 151.</p> - -<p><a name="Footnote_447" id="Footnote_447" href="#FNanchor_447"><span class="label">[447]</span></a> Ibidem, tomo XVIII, nm. 186, pg. 151 a 153 v.</p> - -<p><a name="Footnote_448" id="Footnote_448" href="#FNanchor_448"><span class="label">[448]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXV, pgs. 323, 321 y 324 v.</p> - -<p><a name="Footnote_449" id="Footnote_449" href="#FNanchor_449"><span class="label">[449]</span></a> Ibidem, tomo XXXVII, nm. 114, pgs. 138 v. y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_450" id="Footnote_450" href="#FNanchor_450"><span class="label">[450]</span></a> Ibidem, nm. 115, pgs. 139 v. y 140.</p> - -<p><a name="Footnote_451" id="Footnote_451" href="#FNanchor_451"><span class="label">[451]</span></a> Ibidem, nm. 120, pgs. 143 v. y 144.</p> - -<p><a name="Footnote_452" id="Footnote_452" href="#FNanchor_452"><span class="label">[452]</span></a> Por cdula de 24 octubre 1668 se ampli la concesin a los gobernadores propietarios y a -los nombrados por los virreyes con el carcter de interinos.</p> - -<p><a name="Footnote_453" id="Footnote_453" href="#FNanchor_453"><span class="label">[453]</span></a> Nm. 15.</p> - -<p><a name="Footnote_454" id="Footnote_454" href="#FNanchor_454"><span class="label">[454]</span></a> <i>Boletn de la Real Academia de la Historia</i>, tomo XVIII, -pgs. 253-258.—Madrid, 1891.</p> - -<p><a name="Footnote_455" id="Footnote_455" href="#FNanchor_455"><span class="label">[455]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXXVII, nm. 293, pgs. 363 y 363 v.</p> - -<p><a name="Footnote_456" id="Footnote_456" href="#FNanchor_456"><span class="label">[456]</span></a> Ibidem, tomo XXXVIII, nm. 9, pgs. 11 v. y 12.</p> - -<p><a name="Footnote_457" id="Footnote_457" href="#FNanchor_457"><span class="label">[457]</span></a> Ibidem, nm. 195, pgs. 223 v. a 229 v.</p> - -<p><a name="Footnote_458" id="Footnote_458" href="#FNanchor_458"><span class="label">[458]</span></a> <i>Memorias de los virreyes</i> etc. Tomo II, pg. 134.—Lima, 1859.</p> - -<p><a name="Footnote_459" id="Footnote_459" href="#FNanchor_459"><span class="label">[459]</span></a> <i>Ced. ndico</i>, tomo XXXIX, nm. 20, pgs 31 y 32.</p> - -<p><a name="Footnote_460" id="Footnote_460" href="#FNanchor_460"><span class="label">[460]</span></a> <i>Memorias de los virreyes que han gobernado el Per</i> etc., -tom. I, pgs. 163 y 164.</p> - -<p><a name="Footnote_461" id="Footnote_461" href="#FNanchor_461"><span class="label">[461]</span></a> Ibidem, pg. 195.</p> - -<p><a name="Footnote_462" id="Footnote_462" href="#FNanchor_462"><span class="label">[462]</span></a> <i>Memoria de los virreyes</i> etc., tomo I, pg. 287.—Lima, -1859.</p> - -<p><a name="Footnote_463" id="Footnote_463" href="#FNanchor_463"><span class="label">[463]</span></a> Ibidem, etc., tomo II, pgs. 5-10.—Lima, 1859.</p> - -<p><a name="Footnote_464" id="Footnote_464" href="#FNanchor_464"><span class="label">[464]</span></a> Ibidem, etc., tomo II, pgs. 77 y 78.</p> - -<p><a name="Footnote_465" id="Footnote_465" href="#FNanchor_465"><span class="label">[465]</span></a> Ibidem, pgs. 113-120.</p> - -<p><a name="Footnote_466" id="Footnote_466" href="#FNanchor_466"><span class="label">[466]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo VII. nm. 287, fol. 210, v.</p> - -<p><a name="Footnote_467" id="Footnote_467" href="#FNanchor_467"><span class="label">[467]</span></a> Ibidem, tomo XVIII, nm. 206, pg. 152 v. y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_468" id="Footnote_468" href="#FNanchor_468"><span class="label">[468]</span></a> Ibidem, nm 207, pgs. 154 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_469" id="Footnote_469" href="#FNanchor_469"><span class="label">[469]</span></a> Ibidem, nm. 209, pgs. 155 v. y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_470" id="Footnote_470" href="#FNanchor_470"><span class="label">[470]</span></a> Ibidem, letra A, tomo I, documento 25.</p> - -<p><a name="Footnote_471" id="Footnote_471" href="#FNanchor_471"><span class="label">[471]</span></a> Ibidem, tomo 38, fol. 291 v., nm. 239.</p> - -<p><a name="Footnote_472" id="Footnote_472" href="#FNanchor_472"><span class="label">[472]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXXVIII, nm. 246, pgs. 297 v. a 299.</p> - -<p><a name="Footnote_473" id="Footnote_473" href="#FNanchor_473"><span class="label">[473]</span></a> <i>Arch. hist. nac.—Cedulario ndico de Ayala</i>, letra A, -tomo I, documento 36.</p> - -<p><a name="Footnote_474" id="Footnote_474" href="#FNanchor_474"><span class="label">[474]</span></a> <i>Memorias de los virreyes</i>, etc., tomo III, pg 119.</p> - -<p><a name="Footnote_475" id="Footnote_475" href="#FNanchor_475"><span class="label">[475]</span></a> Ibidem, pg. 137.</p> - -<p><a name="Footnote_476" id="Footnote_476" href="#FNanchor_476"><span class="label">[476]</span></a> <i>Memorias de los virreyes</i>, etc., tomo III, pgs. 61 y 62.</p> - -<p><a name="Footnote_477" id="Footnote_477" href="#FNanchor_477"><span class="label">[477]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo VII, nm. 288, fols. 210 v. y 211.</p> - -<p><a name="Footnote_478" id="Footnote_478" href="#FNanchor_478"><span class="label">[478]</span></a> Ibidem, tomo VIII, nm. 120, fols. 78 y 79.</p> - -<p><a name="Footnote_479" id="Footnote_479" href="#FNanchor_479"><span class="label">[479]</span></a> Ibidem, tomo XI, nm. 185, pgs. 193 y 194.</p> - -<p><a name="Footnote_480" id="Footnote_480" href="#FNanchor_480"><span class="label">[480]</span></a> Termin el virreinato de Mendoza a mediados de 1745. Muri luego en alta mar, no lejos de -Patagonia, el 15 de diciembre del citado ao.</p> - -<p><a name="Footnote_481" id="Footnote_481" href="#FNanchor_481"><span class="label">[481]</span></a> Vase <i>Memorias de los virreyes</i>, etc., tom. IV, pgs. 263-267</p> - -<p><a name="Footnote_482" id="Footnote_482" href="#FNanchor_482"><span class="label">[482]</span></a> Ibidem, tom. IV, pg. 95.</p> - -<p><a name="Footnote_483" id="Footnote_483" href="#FNanchor_483"><span class="label">[483]</span></a> Ob. cit., pg. 493.</p> - -<p><a name="Footnote_484" id="Footnote_484" href="#FNanchor_484"><span class="label">[484]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXXVIII, nm. 184, pgs. 211 v. y 212.</p> - -<p><a name="Footnote_485" id="Footnote_485" href="#FNanchor_485"><span class="label">[485]</span></a> <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, ordenados, con adiciones y notas por Jos F. -Blanco, tomo I, pgs. 146 y 147.</p> - -<p><a name="Footnote_486" id="Footnote_486" href="#FNanchor_486"><span class="label">[486]</span></a> <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, ordenados etc., por Jos F. Blanco, tomo I, pginas -157 y 158.</p> - -<p><a name="Footnote_487" id="Footnote_487" href="#FNanchor_487"><span class="label">[487]</span></a> Pg. 111.</p> - -<p><a name="Footnote_488" id="Footnote_488" href="#FNanchor_488"><span class="label">[488]</span></a> Vase el captulo XXV.</p> - -<p><a name="Footnote_489" id="Footnote_489" href="#FNanchor_489"><span class="label">[489]</span></a> Ibidem.—Estado.—Per.—Leg. 2. (16).</p> - -<p><a name="Footnote_490" id="Footnote_490" href="#FNanchor_490"><span class="label">[490]</span></a> Estuvo en la campaa de Portugal, y con fecha del 30 de julio de 1588, Felipe II le nombr -virrey del Per, cargo que desempe con su acostumbrada honradez, regresando a Espaa el -1595, ya marqus de Caete, por muerte de su hermano mayor; muri en Madrid el 15 de octubre -de 1609.</p> - -<p><a name="Footnote_491" id="Footnote_491" href="#FNanchor_491"><span class="label">[491]</span></a> Csar Fmin, <i>Historia de Chile</i>, pg. 42.—Barcelona, 1839.</p> - -<p><a name="Footnote_492" id="Footnote_492" href="#FNanchor_492"><span class="label">[492]</span></a> Aconsejaba la paz el P. Luis de Valdivia.</p> - -<p><a name="Footnote_493" id="Footnote_493" href="#FNanchor_493"><span class="label">[493]</span></a> Fundada por Pedro de Valdivia.</p> - -<p><a name="Footnote_494" id="Footnote_494" href="#FNanchor_494"><span class="label">[494]</span></a> Balbn de Unquera, Revista intitulada <i>Cultura hispano-americana</i>, nm. 8, enero y febrero -de 1813, pg. 28.</p> - -<p><a name="Footnote_495" id="Footnote_495" href="#FNanchor_495"><span class="label">[495]</span></a> <i>Arch. hist. nac.—Cedulario ndico</i>, tomo XLII, nm. 32, pgs. 56 y 56 v.</p> - -<p><a name="Footnote_496" id="Footnote_496" href="#FNanchor_496"><span class="label">[496]</span></a> Ibidem, pg. 268.</p> - -<p><a name="Footnote_497" id="Footnote_497" href="#FNanchor_497"><span class="label">[497]</span></a> Gil Fortoul, <i>Hist. Constitucional de Venezuela</i>, tomo I, pgs. 63 y 64.</p> - -<p><a name="Footnote_498" id="Footnote_498" href="#FNanchor_498"><span class="label">[498]</span></a> Archivo de Indias en Sevilla.</p> - -<p><a name="Footnote_499" id="Footnote_499" href="#FNanchor_499"><span class="label">[499]</span></a> Vase Guzmn Blanco, <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, tomo I, pgs. 37 y 38.</p> - -<p><a name="Footnote_500" id="Footnote_500" href="#FNanchor_500"><span class="label">[500]</span></a> Ibidem, pg. 44.</p> - -<p><a name="Footnote_501" id="Footnote_501" href="#FNanchor_501"><span class="label">[501]</span></a> Gil Fortoul, Ob. cit., tomo I, pg. 66.</p> - -<p><a name="Footnote_502" id="Footnote_502" href="#FNanchor_502"><span class="label">[502]</span></a> Oc. cit., pg. 25.</p> - -<p><a name="Footnote_503" id="Footnote_503" href="#FNanchor_503"><span class="label">[503]</span></a> Vase <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, ordenados por Jos F. Blanco, tomo I, pgina -257.</p> - -<p><a name="Footnote_504" id="Footnote_504" href="#FNanchor_504"><span class="label">[504]</span></a> Arch. de Indias.—Estante 131.—Cajn I, Leg. 7. (16).</p> - -<p><a name="Footnote_505" id="Footnote_505" href="#FNanchor_505"><span class="label">[505]</span></a> Arch. de Indias.—Estante 131.—Cajn I.—Legajo 7. (4).</p> - -<p><a name="Footnote_506" id="Footnote_506" href="#FNanchor_506"><span class="label">[506]</span></a> La gobernacin de Guayana, que se separ de la de Cuman en 1762, se puso bajo la inmediata -subordinacin del virrey de Santa Fe de Bogot. Su primer gobernador, segn el nuevo -rgimen, fu D. Joaqun Moreno de Mendoza, que lleg en 1762 y que en seguida traslad la -capital a donde hoy se encuentra, recibiendo el nombre de Angostura. Los sucesores de Mendoza, -gobernadores de poderosas iniciativas, fueron D. Manuel Centurin, D. Felipe de Inciarte y don -Miguel Marmin (1766-1791).</p> - -<p>La Guayana, en guerra continua con los holandeses, logr al fin (segunda mitad del siglo <span class="smcap">xviii</span>) -rechazar a sus enemigos, tierra adentro al Esequibo, dejndoles slo el establecimiento que, en -las cercanas del Orinoco, fundaron sobre el Moroco: pero los espaoles, mal aconsejados y peor -gobernados, no supieron aprovecharse del triunfo.</p> - -<p><a name="Footnote_507" id="Footnote_507" href="#FNanchor_507"><span class="label">[507]</span></a> Arch. de Indias.—Estante 131.—Cajn 2.—Leg. 17. (4.)</p> - -<p><a name="Footnote_508" id="Footnote_508" href="#FNanchor_508"><span class="label">[508]</span></a> <i>Documentos para la historia de la vida poltica de Bolvar</i>, etc., -tomo VI, pg. 8.</p> - -<p><a name="Footnote_509" id="Footnote_509" href="#FNanchor_509"><span class="label">[509]</span></a> Habremos de repetir en este lugar que desde 1819 hasta 1831 se llam <i>Repblica de Colombia</i>, -desde 1831 hasta 1848 <i>Repblica de Nueva Granada</i>, desde 1848 hasta 1863 <i>Confederacin -Granadina</i> y desde 1863 hasta 1886 <i>Estados Unidos de Colombia</i>. Desde 1886 se denomina <i>Repblica -de Colombia</i>.</p> - -<p><a name="Footnote_510" id="Footnote_510" href="#FNanchor_510"><span class="label">[510]</span></a> Carlos V cre la Audiencia de Santa Fe por decreto de 17 de julio -de 1549.</p> - -<p><a name="Footnote_511" id="Footnote_511" href="#FNanchor_511"><span class="label">[511]</span></a> Por entonces el capitn Jorge Robledo ech los cimientos de las ciudades de <i>Cartago</i> -y de <i>Antioqua</i>, Aldana fund las de <i>Villaviciosa</i> y <i>San Juan de Pasto</i> (Valle de Yacuanquer), el -capitn Pedro de Aasco la villa de <i>Tinan</i>, el capitn Martn Galiano la ciudad de <i>Velez</i>, Gonzalo -Surez Rondn la de <i>Tunja</i>, y otros fundaron a <i>Ro Hacha</i> y -algunas ms.</p> - -<p><a name="Footnote_512" id="Footnote_512" href="#FNanchor_512"><span class="label">[512]</span></a> <i>Archivo historico nacional.—Cedulario ndico de Ayala</i>, -letra A, tomo II, documento 12.</p> - -<p><a name="Footnote_513" id="Footnote_513" href="#FNanchor_513"><span class="label">[513]</span></a> Serrano y Sanz en su <i>Compendio de Historia de Amrica</i>, pg. 197, considera como primer -presidente a Venero de Leiva.</p> - -<p><a name="Footnote_514" id="Footnote_514" href="#FNanchor_514"><span class="label">[514]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXXVIII, nm. 178, pgs. 208 v. y 209.</p> - -<p><a name="Footnote_515" id="Footnote_515" href="#FNanchor_515"><span class="label">[515]</span></a> A ltimos del siglo <span class="smcap">xvi</span>—segn la <i>Descripcin universal de las Indias</i>, manuscrito publicado -por la <i>Sociedad Geogrfica de Madrid</i>—los territorios de la actual Colombia formaban la -Audiencia de Panam, con las provincias de Panam, Nombre de Dios, Natn, La Concepcin, La -Trinidad, Santa Fe y Carlos: la Audiencia del Nuevo Reino de Granada, con las gobernaciones de -Santa Marta y Cartagena, buena parte de la de Popayn, las provincias del Nuevo Reino (Bogot, -Musos, Colimas y Tunja) y las poblaciones siguientes (Santa Fe de Bogot, San Miguel Tocayena, -San Sebastin de la Plata, La Trinidad, La Palma, Tunja, Pamplona, San Cristbal, Mrida, -Vlez, Mariquita San Sebastin del Oro, Ibagu, La Victoria, Nuestra Seora de los Remedios, -Santa Marta, Tenerife, Tamalameque villa de las Palmas, Ciudad de los Reyes, del Valle -de Upan, La Ramada, Cartagena, Santiago de Tol, Mara y Santa Cruz de Mompox.)</p> - -<p><a name="Footnote_516" id="Footnote_516" href="#FNanchor_516"><span class="label">[516]</span></a> <i>Relaciones de mando</i>, publicadas por los Sres. Posada e Ibez, pg. 5.—Bogot, Imprenta -Nacional, 1910.</p> - -<p><a name="Footnote_517" id="Footnote_517" href="#FNanchor_517"><span class="label">[517]</span></a> Ibidem, pg. 8.</p> - -<p><a name="Footnote_518" id="Footnote_518" href="#FNanchor_518"><span class="label">[518]</span></a> Ob. cit., pg. 10.</p> - -<p><a name="Footnote_519" id="Footnote_519" href="#FNanchor_519"><span class="label">[519]</span></a> Ibidem, pg. 13.</p> - -<p><a name="Footnote_520" id="Footnote_520" href="#FNanchor_520"><span class="label">[520]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.—Cedulario ndico</i>, tomo XI, nm. 179, pg. 157 v. y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_521" id="Footnote_521" href="#FNanchor_521"><span class="label">[521]</span></a> En Real Cdula dada en el palacio del Nuevo Retiro el 12 de febrero de 1742 se dice que la -provincia de Venezuela fu agregada al virreinato del Nuevo Reino de Granada, declarndose -por entonces su independencia.—<i>Archivo histrico nacional.—Cedulario ndico</i>, tomo XII, nmero -28, pgs. 32 v. y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_522" id="Footnote_522" href="#FNanchor_522"><span class="label">[522]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XL, nm. 203, pgs. 203 v. a 204 v.</p> - -<p><a name="Footnote_523" id="Footnote_523" href="#FNanchor_523"><span class="label">[523]</span></a> Ibidem, tomo XIX, nm. 98, pgs. 70 y 71.</p> - -<p><a name="Footnote_524" id="Footnote_524" href="#FNanchor_524"><span class="label">[524]</span></a> Ibidem, tomo XIX, nm. 155, pgs. 123 y 123 v. Debi ser Carlos II aficionado a los pjaros, -pues tambin al gobernador de Cuba, en el ao 1678, y al virrey del Per, en el ao 1698, les -hizo el mismo encargo.</p> - -<p><a name="Footnote_525" id="Footnote_525" href="#FNanchor_525"><span class="label">[525]</span></a> <i>Arch. hist. nac.—Cedulario ndico</i>, nm. 248, pgs. 255 -y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_526" id="Footnote_526" href="#FNanchor_526"><span class="label">[526]</span></a> La primera vez fu el 13 de marzo de 1740 y la segunda el 3 de mayo del mismo ao.</p> - -<p><a name="Footnote_527" id="Footnote_527" href="#FNanchor_527"><span class="label">[527]</span></a> El castillo de San Luis de Bocachica se hallaba distante de la capital del virreinato unos -14 kilmetros.</p> - -<p><a name="Footnote_528" id="Footnote_528" href="#FNanchor_528"><span class="label">[528]</span></a> Era hijo del marqus de Castel Novo, y naci el 4 de febrero de 1716.</p> - -<p><a name="Footnote_529" id="Footnote_529" href="#FNanchor_529"><span class="label">[529]</span></a> Vase Arch. de la Excma. Sra. Duquesa de Montellano.—<i>Servicios y Honores</i>, de la Casa -de Sols, ducado de Montellano, leg. 615.</p> - -<p><a name="Footnote_530" id="Footnote_530" href="#FNanchor_530"><span class="label">[530]</span></a> Ob. cit., pg. 119.</p> - -<p><a name="Footnote_531" id="Footnote_531" href="#FNanchor_531"><span class="label">[531]</span></a> Ob. cit., pg. 242.</p> - -<p><a name="Footnote_532" id="Footnote_532" href="#FNanchor_532"><span class="label">[532]</span></a> <i>Relaciones de mando</i> etc., pg. 252.</p> - -<p><a name="Footnote_533" id="Footnote_533" href="#FNanchor_533"><span class="label">[533]</span></a> <i>Archivo de Indias.</i>—Estado.—Santa Fe.—Legajo -4 (131).</p> - -<p><a name="Footnote_534" id="Footnote_534" href="#FNanchor_534"><span class="label">[534]</span></a> <i>Relaciones de mando</i> etc., pg. 590.—Bogot (Colombia).—Imprenta Nacional, 1910.</p> - -<p><a name="Footnote_535" id="Footnote_535" href="#FNanchor_535"><span class="label">[535]</span></a> Ibidem, pgs. 590 y 591.</p> - -<p><a name="Footnote_536" id="Footnote_536" href="#FNanchor_536"><span class="label">[536]</span></a> Ibidem, pg. 600.</p> - -<p><a name="Footnote_537" id="Footnote_537" href="#FNanchor_537"><span class="label">[537]</span></a> Ibidem, pg. 614.</p> - -<p><a name="Footnote_538" id="Footnote_538" href="#FNanchor_538"><span class="label">[538]</span></a> Ibidem, pg. 619.</p> - -<p><a name="Footnote_539" id="Footnote_539" href="#FNanchor_539"><span class="label">[539]</span></a> Ob. cit., pg. 724.</p> - -<p><a name="Footnote_540" id="Footnote_540" href="#FNanchor_540"><span class="label">[540]</span></a> Ibidem, pg. 723.</p> - -<p><a name="Footnote_541" id="Footnote_541" href="#FNanchor_541"><span class="label">[541]</span></a> Quito fu erigida en obispado en 1545, y su primer prelado se llamaba -Garci Daz.</p> - -<p><a name="Footnote_542" id="Footnote_542" href="#FNanchor_542"><span class="label">[542]</span></a> <i>Actas del cabildo de Buenos Aires.</i>—Sesin del 13 de marzo de 1606.—Tomo I, pg. 190.—Buenos -Aires. 1907.</p> - -<p><a name="Footnote_543" id="Footnote_543" href="#FNanchor_543"><span class="label">[543]</span></a> Ibidem, pgs. 216-218.</p> - -<p><a name="Footnote_544" id="Footnote_544" href="#FNanchor_544"><span class="label">[544]</span></a> Ibidem, pgs. 422 y 423.</p> - -<p><a name="Footnote_545" id="Footnote_545" href="#FNanchor_545"><span class="label">[545]</span></a> Ibidem, tomo II, pgs. 58-61.</p> - -<p><a name="Footnote_546" id="Footnote_546" href="#FNanchor_546"><span class="label">[546]</span></a> Ibidem, pgs. 265-267.</p> - -<p><a name="Footnote_547" id="Footnote_547" href="#FNanchor_547"><span class="label">[547]</span></a> Ob. cit., pgs. 326-328.</p> - -<p><a name="Footnote_548" id="Footnote_548" href="#FNanchor_548"><span class="label">[548]</span></a> Ibidem, pgs. 342-345.</p> - -<p><a name="Footnote_549" id="Footnote_549" href="#FNanchor_549"><span class="label">[549]</span></a> Ibidem, pgs. 406 y 407.</p> - -<p><a name="Footnote_550" id="Footnote_550" href="#FNanchor_550"><span class="label">[550]</span></a> Ibidem, pgs. 455-457.</p> - -<p><a name="Footnote_551" id="Footnote_551" href="#FNanchor_551"><span class="label">[551]</span></a> Ob. cit., pgs. 469-472.</p> - -<p><a name="Footnote_552" id="Footnote_552" href="#FNanchor_552"><span class="label">[552]</span></a> Pastells, <i>Historia de la Compaa de Jess de la provincia del Paraguay</i>, etc., tomo I, pgina -256.</p> - -<p><a name="Footnote_553" id="Footnote_553" href="#FNanchor_553"><span class="label">[553]</span></a> <i>Actas del cabildo de Buenos Aires</i>, tomo III, pg. 217.</p> - -<p><a name="Footnote_554" id="Footnote_554" href="#FNanchor_554"><span class="label">[554]</span></a> <i>Cabildo del 30 de Junio de 1615</i>, pg. 237.</p> - -<p><a name="Footnote_555" id="Footnote_555" href="#FNanchor_555"><span class="label">[555]</span></a> <i>Cabildo del 30 de agosto de 1615</i>, pg. 271.</p> - -<p><a name="Footnote_556" id="Footnote_556" href="#FNanchor_556"><span class="label">[556]</span></a> <i>Cabildo del 22 de septiembre de 1615</i>, pg. 275.</p> - -<p><a name="Footnote_557" id="Footnote_557" href="#FNanchor_557"><span class="label">[557]</span></a> <i>Cabildo del 12 de octubre de 1615</i>, pg. 277.</p> - -<p><a name="Footnote_558" id="Footnote_558" href="#FNanchor_558"><span class="label">[558]</span></a> <i>Cabildo del 31 de julio de 1617</i>, pgs. 458 y 459.</p> - -<p><a name="Footnote_559" id="Footnote_559" href="#FNanchor_559"><span class="label">[559]</span></a> Pastells, <i>Hist. de la Compaa de Jess en el Paraguay</i>, etc., -tomo I pg. 275.</p> - -<p><a name="Footnote_560" id="Footnote_560" href="#FNanchor_560"><span class="label">[560]</span></a> La provincia de Tucumn gozaba de completa independencia.</p> - -<p><a name="Footnote_561" id="Footnote_561" href="#FNanchor_561"><span class="label">[561]</span></a> <i>Actas del Cabildo de Buenos Aires</i>, tomo III, pgs. 88-95.</p> - -<p><a name="Footnote_562" id="Footnote_562" href="#FNanchor_562"><span class="label">[562]</span></a> <i>Cabildo del 19 de noviembre de 1618</i>, pgs. 99-102.</p> - -<p><a name="Footnote_563" id="Footnote_563" href="#FNanchor_563"><span class="label">[563]</span></a> <i>Cabildo del 14 de enero de 1619</i>, tomo IV, pgs. 139-141.</p> - -<p><a name="Footnote_564" id="Footnote_564" href="#FNanchor_564"><span class="label">[564]</span></a> <i>Cabildo del 27 de enero de 1620</i>, tomo IV, pgs. 353 y 354.</p> - -<p><a name="Footnote_565" id="Footnote_565" href="#FNanchor_565"><span class="label">[565]</span></a> <i>Actas del Cabildo</i>, tomo IV, pgs. 401-404.</p> - -<p><a name="Footnote_566" id="Footnote_566" href="#FNanchor_566"><span class="label">[566]</span></a> <i>Actas del Cabildo</i>, tomo V, pgs. 52 y 53.</p> - -<p><a name="Footnote_567" id="Footnote_567" href="#FNanchor_567"><span class="label">[567]</span></a> Pastells, <i>Hist. de la Compaa de Jess en el Paraguay</i>, -etc., tomo I, pg. 329.</p> - -<p><a name="Footnote_568" id="Footnote_568" href="#FNanchor_568"><span class="label">[568]</span></a> <i>Cabildo del 14 de junio de 1621</i>, tomo V, pgs. 79 y 80.</p> - -<p><a name="Footnote_569" id="Footnote_569" href="#FNanchor_569"><span class="label">[569]</span></a> <i>Cabildo del 21 de junio de 1621</i>, tomo V, pgs. 81 y 82.</p> - -<p><a name="Footnote_570" id="Footnote_570" href="#FNanchor_570"><span class="label">[570]</span></a> <i>Acuerdo del 20 de julio de 1621</i>, tomo V, pgs. 85-87.</p> - -<p><a name="Footnote_571" id="Footnote_571" href="#FNanchor_571"><span class="label">[571]</span></a> <i>Actas</i>, etc., tomo V, pgs. 90 y 91.</p> - -<p><a name="Footnote_572" id="Footnote_572" href="#FNanchor_572"><span class="label">[572]</span></a> Pg. 125.</p> - -<p><a name="Footnote_573" id="Footnote_573" href="#FNanchor_573"><span class="label">[573]</span></a> Pg. 138.</p> - -<p><a name="Footnote_574" id="Footnote_574" href="#FNanchor_574"><span class="label">[574]</span></a> Pgs. 182 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_575" id="Footnote_575" href="#FNanchor_575"><span class="label">[575]</span></a> <i>Cabildo del 7 de octubre de 1622</i>, tomo V, pgs. 250-256. D. Diego de Gngora falleci en -Buenos Aires el 21 de mayo de 1623.</p> - -<p><a name="Footnote_576" id="Footnote_576" href="#FNanchor_576"><span class="label">[576]</span></a> Saavedra escribi con fecha 3 de enero de 1625, desde Buenos Aires a su amigo D. Antonio -de la Cueva, notificndole haber sido declarado libre por sus propios mulos, saliendo su honor -con la aprobacin que siempre tuvo y no teniendo que restituir a la hacienda un maraved. El -juez di sentencia en su favor en todas las demandas.</p> - -<p><a name="Footnote_577" id="Footnote_577" href="#FNanchor_577"><span class="label">[577]</span></a> Fu nombrado en Madrid el 16 de abril de 1623.</p> - -<p><a name="Footnote_578" id="Footnote_578" href="#FNanchor_578"><span class="label">[578]</span></a> <i>Actas</i>, etc., tomo VI, pgs. 159 y 160.</p> - -<p><a name="Footnote_579" id="Footnote_579" href="#FNanchor_579"><span class="label">[579]</span></a> <i>Cabildo del 8 de octubre de 1627</i>, tomo VI, pgs. 335-337.</p> - -<p><a name="Footnote_580" id="Footnote_580" href="#FNanchor_580"><span class="label">[580]</span></a> <i>Cabildo del 15 de enero de 1628</i>, tomo VI, pgs. 351 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_581" id="Footnote_581" href="#FNanchor_581"><span class="label">[581]</span></a> Ibidem, pgs. 361 y 362.</p> - -<p><a name="Footnote_582" id="Footnote_582" href="#FNanchor_582"><span class="label">[582]</span></a> Ibidem, pg. 392.</p> - -<p><a name="Footnote_583" id="Footnote_583" href="#FNanchor_583"><span class="label">[583]</span></a> Ibidem, pg. 401.</p> - -<p><a name="Footnote_584" id="Footnote_584" href="#FNanchor_584"><span class="label">[584]</span></a> Ibidem, pg. 426.</p> - -<p><a name="Footnote_585" id="Footnote_585" href="#FNanchor_585"><span class="label">[585]</span></a> <i>Actas</i>, etc., tomo VII, pgs. 88-91.</p> - -<p><a name="Footnote_586" id="Footnote_586" href="#FNanchor_586"><span class="label">[586]</span></a> Conviene recordar que en el Cabildo celebrado en Buenos Aires el 5 de octubre de 1630 se -present por Juan Gutirrez de Humanes una proposicin contra Juan de Vergara, proposicin -que apoyaron D. Francisco de Cspedes, D. Enrique Enrquez, D. Diego Ruiz de Ocaa, Juan Barragn -y otros[586a].</p> - -<p>[586a] <i>Revista general del Archivo general de Buenos Aires</i> por Trelles, -pgs. 196-199.</p> - -<p><a name="Footnote_587" id="Footnote_587" href="#FNanchor_587"><span class="label">[587]</span></a> <i>Cabildo del 27 de enero de 1631</i>, tomo VII, pgs. 187 y 188.</p> - -<p><a name="Footnote_588" id="Footnote_588" href="#FNanchor_588"><span class="label">[588]</span></a> <i>Cabildo del 30 de julio de 1631</i>, tomo VII, pgs. 215 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_589" id="Footnote_589" href="#FNanchor_589"><span class="label">[589]</span></a> Pastells, <i>Hist. de la Compaa de Jess en el Paraguay</i>, -etc., tomo I, pgs. 439 y 440.</p> - -<p><a name="Footnote_590" id="Footnote_590" href="#FNanchor_590"><span class="label">[590]</span></a> Ob. cit., tomo I, p. 339.</p> - -<p><a name="Footnote_591" id="Footnote_591" href="#FNanchor_591"><span class="label">[591]</span></a> <i>Cabildo del 26 de diciembre de 1631</i>, tomo VII, p. 289 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_592" id="Footnote_592" href="#FNanchor_592"><span class="label">[592]</span></a> Ibidem, p. 376 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_593" id="Footnote_593" href="#FNanchor_593"><span class="label">[593]</span></a> Ibidem, p. 381 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_594" id="Footnote_594" href="#FNanchor_594"><span class="label">[594]</span></a> <i>Sesin del 28 de mayo de 1635</i>, tomo VII, p. 469 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_595" id="Footnote_595" href="#FNanchor_595"><span class="label">[595]</span></a> <i>Cabildo del 24 de julio de 1635</i>, tomo VII, p. 473 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_596" id="Footnote_596" href="#FNanchor_596"><span class="label">[596]</span></a> <i>Cabildo del 3 de abril de 1636</i>, tomo VIII, p. 33 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_597" id="Footnote_597" href="#FNanchor_597"><span class="label">[597]</span></a> Ibidem, tomo VIII, pgs. 274 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_598" id="Footnote_598" href="#FNanchor_598"><span class="label">[598]</span></a> Ibidem, tomo VIII, pg. 286.</p> - -<p><a name="Footnote_599" id="Footnote_599" href="#FNanchor_599"><span class="label">[599]</span></a> Ibidem, tomo VIII, pg. 305.</p> - -<p><a name="Footnote_600" id="Footnote_600" href="#FNanchor_600"><span class="label">[600]</span></a> Ob. cit., tomo VIII. pg. 310.</p> - -<p><a name="Footnote_601" id="Footnote_601" href="#FNanchor_601"><span class="label">[601]</span></a> Ibidem, tomo VIII, pgs. 350 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_602" id="Footnote_602" href="#FNanchor_602"><span class="label">[602]</span></a> Ibidem, tomo VIII, pg. 370.</p> - -<p><a name="Footnote_603" id="Footnote_603" href="#FNanchor_603"><span class="label">[603]</span></a> Ibidem, tomo VIII, pg. 374.</p> - -<p><a name="Footnote_604" id="Footnote_604" href="#FNanchor_604"><span class="label">[604]</span></a> Ibidem, tomo VIII, pg. 421.</p> - -<p><a name="Footnote_605" id="Footnote_605" href="#FNanchor_605"><span class="label">[605]</span></a> Tomo IX, pgs. 71 y 72.</p> - -<p><a name="Footnote_606" id="Footnote_606" href="#FNanchor_606"><span class="label">[606]</span></a> Tomo IX, pg. 92.</p> - -<p><a name="Footnote_607" id="Footnote_607" href="#FNanchor_607"><span class="label">[607]</span></a> <i>Cabildo del 21 de enero de 1641.</i>—Tomo IX, pgs. 121-126.</p> - -<p><a name="Footnote_608" id="Footnote_608" href="#FNanchor_608"><span class="label">[608]</span></a> <i>Cabildo del 17 de julio 1641.</i>—Tomo IX, pgs. 160 y 161.</p> - -<p><a name="Footnote_609" id="Footnote_609" href="#FNanchor_609"><span class="label">[609]</span></a> <i>Cabildo del 29 de octubre de 1641.</i>—Tomo IX, pgs. 183 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_610" id="Footnote_610" href="#FNanchor_610"><span class="label">[610]</span></a> Pg. 290.</p> - -<p><a name="Footnote_611" id="Footnote_611" href="#FNanchor_611"><span class="label">[611]</span></a> Zabala vino a gobernar Buenos Aires (1717-1734) cuando ya se haba distinguido en las -campaas de Flandes.</p> - -<p><a name="Footnote_612" id="Footnote_612" href="#FNanchor_612"><span class="label">[612]</span></a> Carta del Padre Cayetano Cattaneo fechada en Buenos Aires en 1. de mayo de 1720.</p> - -<p><a name="Footnote_613" id="Footnote_613" href="#FNanchor_613"><span class="label">[613]</span></a> Francisco Bauz, <i>Historia de la dominacin espaola en el -Uruguay</i>, tomo II, pg. 27.</p> - -<p><a name="Footnote_614" id="Footnote_614" href="#FNanchor_614"><span class="label">[614]</span></a> <i>Compendio de la Historia del Paraguay</i>, pg. 140.</p> - -<p><a name="Footnote_615" id="Footnote_615" href="#FNanchor_615"><span class="label">[615]</span></a> Ya sabemos que era hija de Juan V de Portugal. Tambin se dijo por entonces que el -P. Rbago, confesor de Fernando VI, haba dirigido diferentes cartas a los jesutas del Paraguay -animndoles a la resistencia.</p> - -<p><a name="Footnote_616" id="Footnote_616" href="#FNanchor_616"><span class="label">[616]</span></a> Vase Quesada, <i>La Patagonia</i> etc., pg. 573.</p> - -<p><a name="Footnote_617" id="Footnote_617" href="#FNanchor_617"><span class="label">[617]</span></a> Vicente G. Quesada, <i>La Patagonia y las tierras australes del continente americano</i>, capitulo -IV.—Bauz, ob. cit., tom. II, pg. 232.</p> - -<p><a name="Footnote_618" id="Footnote_618" href="#FNanchor_618"><span class="label">[618]</span></a> Ob. cit., tomo II, pgs. 242 y 243.</p> - -<p><a name="Footnote_619" id="Footnote_619" href="#FNanchor_619"><span class="label">[619]</span></a> Quesada, <i>La Patagonia y las Tierras australes del continente -americano</i>, pgs. 349 y 350.</p> - -<p><a name="Footnote_620" id="Footnote_620" href="#FNanchor_620"><span class="label">[620]</span></a> Ob. cit., pgs. 589 y 590.</p> - -<p><a name="Footnote_621" id="Footnote_621" href="#FNanchor_621"><span class="label">[621]</span></a> Haba sido gobernador y capitn general de Buenos Aires, como se dijo ms arriba.</p> - -<p><a name="Footnote_622" id="Footnote_622" href="#FNanchor_622"><span class="label">[622]</span></a> <i>Geografa Argentina</i>, pg. 23.</p> - -<p><a name="Footnote_623" id="Footnote_623" href="#FNanchor_623"><span class="label">[623]</span></a> <i>Archivo de Indias.</i>—Estado.—Charcas.—Legajo 2 (29).—Vase tambin legajo 2 (2) y legajo -2 (21).</p> - -<p><a name="Footnote_624" id="Footnote_624" href="#FNanchor_624"><span class="label">[624]</span></a> <i>Flora</i>, segn otros.</p> - -<p><a name="Footnote_625" id="Footnote_625" href="#FNanchor_625"><span class="label">[625]</span></a> La Sota, <i>Hist. del territorio Oriental</i>, IV, IX.—Bauz, -ob. cit., tomo II, pg. 399.</p> - -<p><a name="Footnote_626" id="Footnote_626" href="#FNanchor_626"><span class="label">[626]</span></a> Vase Bauz, ob. cit., tomo II, pg. 423.</p> - -<p><a name="Footnote_627" id="Footnote_627" href="#FNanchor_627"><span class="label">[627]</span></a> Vase Bauz, ob. y tom. citados, pg. 443.</p> - -<p><a name="Footnote_628" id="Footnote_628" href="#FNanchor_628"><span class="label">[628]</span></a> Ob. cit., pg. 445.</p> - -<p><a name="Footnote_629" id="Footnote_629" href="#FNanchor_629"><span class="label">[629]</span></a> <i>Hist. du XIX^e Sicle</i>, vol. VI. pg. 77.</p> - -<p><a name="Footnote_630" id="Footnote_630" href="#FNanchor_630"><span class="label">[630]</span></a> Arch. de Indias.—Estante 124.—Cajn II, Leg. 4. (3).</p> - -<p><a name="Footnote_631" id="Footnote_631" href="#FNanchor_631"><span class="label">[631]</span></a> Ibidem.—Estante 122.—Cajn VI.—Leg. 25. (19).</p> - -<p><a name="Footnote_632" id="Footnote_632" href="#FNanchor_632"><span class="label">[632]</span></a> Ibidem.—Estante 125.—Cajn III.—Leg. 20. (4.)</p> - -<p><a name="Footnote_633" id="Footnote_633" href="#FNanchor_633"><span class="label">[633]</span></a> Diario de Andonaegui sobre la evacuacin de los siete pueblos guarans de las Misiones situadas -al Oriente del Uruguay (M. S).</p> - -<p><a name="Footnote_634" id="Footnote_634" href="#FNanchor_634"><span class="label">[634]</span></a> Ob. cit., tomo II. pgs. 97 y 98.</p> - -<p><a name="Footnote_635" id="Footnote_635" href="#FNanchor_635"><span class="label">[635]</span></a> Basilio da Gama, <i>O Uruguay</i>, canto I.</p> - -<p><a name="Footnote_636" id="Footnote_636" href="#FNanchor_636"><span class="label">[636]</span></a> <i>Diario de Henis</i>, pr. 60.—Bauz, ob. cit., tomo II, -pgs. 111 y 112.</p> - -<p><a name="Footnote_637" id="Footnote_637" href="#FNanchor_637"><span class="label">[637]</span></a> Relacin de los servicios de Viana (M. S).—Bauz, ob. cit., -tomo II, pg. 136.</p> - -<p><a name="Footnote_638" id="Footnote_638" href="#FNanchor_638"><span class="label">[638]</span></a> Vase Bauz, ob. cit. tomo II, pg. 166.</p> - -<p><a name="Footnote_639" id="Footnote_639" href="#FNanchor_639"><span class="label">[639]</span></a> Vase <i>Hist. de la dominacin espaola en el Uruguay</i>, -tomo II, pg. 169.</p> - -<p><a name="Footnote_640" id="Footnote_640" href="#FNanchor_640"><span class="label">[640]</span></a> <i>Lazarillo de ciegos caminantes.</i>—Bauz, Ob. cit., -tomo II, pgs. 193 y 194.</p> - -<p><a name="Footnote_641" id="Footnote_641" href="#FNanchor_641"><span class="label">[641]</span></a> L. C. de Montevideo.—Bauz, ob. cit., tomo II, p. 205.</p> - -<p><a name="Footnote_642" id="Footnote_642" href="#FNanchor_642"><span class="label">[642]</span></a> Hasta el 1549 no comenz su gobierno.</p> - -<p><a name="Footnote_643" id="Footnote_643" href="#FNanchor_643"><span class="label">[643]</span></a> En el ao 1552 se nombr el primer obispo de Baha.</p> - -<p><a name="Footnote_644" id="Footnote_644" href="#FNanchor_644"><span class="label">[644]</span></a> <i>El Brasil</i>, Conferencia de D. Gonzalo Reparaz leda en el Ateneo de Madrid el 21 de mayo -de 1892. Pg. 15.</p> - -<p><a name="Footnote_645" id="Footnote_645" href="#FNanchor_645"><span class="label">[645]</span></a> A Enrique II sucedi Francisco II (1559-1560), despus Carlos IX (1561-1574), en seguida Enrique -III (1574-1589) y ltimamente Enrique IV de Borbn (1589-1610).</p> - -<p><a name="Footnote_646" id="Footnote_646" href="#FNanchor_646"><span class="label">[646]</span></a> Antes de la invasin holandesa haba en Pernambuco y Baha ingenios cuyos productos no -bajaban de 40.000 toneladas de azcar.</p> - -<p><a name="Footnote_647" id="Footnote_647" href="#FNanchor_647"><span class="label">[647]</span></a> Discurso citado, pg. 21.</p> - -<p><a name="Footnote_648" id="Footnote_648" href="#FNanchor_648"><span class="label">[648]</span></a> En tres siglos de trfico de esclavos, no bajaron de seis a ocho millones de negros los que -se llevaron al Brasil.</p> - -<p><a name="Footnote_649" id="Footnote_649" href="#FNanchor_649"><span class="label">[649]</span></a> Juan VI estuvo casado con la espaola Carlota Joaquina.</p> - -<p><a name="Footnote_650" id="Footnote_650" href="#FNanchor_650"><span class="label">[650]</span></a> Solrzano, ob. cit., lib. V, cap. X.</p> - -<p><a name="Footnote_651" id="Footnote_651" href="#FNanchor_651"><span class="label">[651]</span></a> Ibidem.</p> - -<p><a name="Footnote_652" id="Footnote_652" href="#FNanchor_652"><span class="label">[652]</span></a> <i>Noticias secretas de Amrica</i>, obra citada, pgs. 255, 256 y 257.</p> - -<p><a name="Footnote_653" id="Footnote_653" href="#FNanchor_653"><span class="label">[653]</span></a> <i>Noticias secretas de Amrica</i>, pgs. 247 y 248.</p> - -<p><a name="Footnote_654" id="Footnote_654" href="#FNanchor_654"><span class="label">[654]</span></a> Ibidem, pgs. 243 y 244.</p> - -<p><a name="Footnote_655" id="Footnote_655" href="#FNanchor_655"><span class="label">[655]</span></a> Ibidem, pg. 275.</p> - -<p><a name="Footnote_656" id="Footnote_656" href="#FNanchor_656"><span class="label">[656]</span></a> Ibidem, pg. 278.</p> - -<p><a name="Footnote_657" id="Footnote_657" href="#FNanchor_657"><span class="label">[657]</span></a> Ibidem, pgs. 280, nota.</p> - -<p><a name="Footnote_658" id="Footnote_658" href="#FNanchor_658"><span class="label">[658]</span></a> <i>Libro primero de Cabildos de Lima.</i>—Apndices.</p> - -<p><a name="Footnote_659" id="Footnote_659" href="#FNanchor_659"><span class="label">[659]</span></a> Vase Solrzano, <i>Poltica Indiana</i>, lib. II, cap. XXIV.</p> - -<p><a name="Footnote_660" id="Footnote_660" href="#FNanchor_660"><span class="label">[660]</span></a> <i>Recopilacin de Indias</i>, lib. VI, ttulo III, ley 1.</p> - -<p><a name="Footnote_661" id="Footnote_661" href="#FNanchor_661"><span class="label">[661]</span></a> Ibidem, ley 8.</p> - -<p><a name="Footnote_662" id="Footnote_662" href="#FNanchor_662"><span class="label">[662]</span></a> Ibidem, lib. VI, tt. IX, ley 1.</p> - -<p><a name="Footnote_663" id="Footnote_663" href="#FNanchor_663"><span class="label">[663]</span></a> Ibidem, lib. VI, tt. VIII, ley 1. y tt. IX, leyes 1. y 3.</p> - -<p><a name="Footnote_664" id="Footnote_664" href="#FNanchor_664"><span class="label">[664]</span></a> Ibidem, lib. VI, tt. IX, ley 4.</p> - -<p><a name="Footnote_665" id="Footnote_665" href="#FNanchor_665"><span class="label">[665]</span></a> Ibidem, lib. VI, tt. IX, leyes 9. y 10.</p> - -<p><a name="Footnote_666" id="Footnote_666" href="#FNanchor_666"><span class="label">[666]</span></a> Ibidem, lib. VI, tt. IX, leyes 25, 26, 27 y 28.</p> - -<p><a name="Footnote_667" id="Footnote_667" href="#FNanchor_667"><span class="label">[667]</span></a> Ibidem, lib. VII, tt. VIII, leyes 28, 29, 30 y 31.</p> - -<p><a name="Footnote_668" id="Footnote_668" href="#FNanchor_668"><span class="label">[668]</span></a> <i>Recop. de Indias</i>, lib. VI, tt. XIX.</p> - -<p><a name="Footnote_669" id="Footnote_669" href="#FNanchor_669"><span class="label">[669]</span></a> Ramn La Sagra, <i>Historia fsica, poltica y natural de -Cuba</i>.—Apndice 89.</p> - -<p><a name="Footnote_670" id="Footnote_670" href="#FNanchor_670"><span class="label">[670]</span></a> Vase Heeren, <i>Systme politique des Etats de L'Europe</i>, tom. III, pg. 263.</p> - -<p><a name="Footnote_671" id="Footnote_671" href="#FNanchor_671"><span class="label">[671]</span></a> Guzmn, <i>El Chileno instrudo en la Historia topogrfica, civil y poltica de su pas</i>, leccin -69.</p> - -<p><a name="Footnote_672" id="Footnote_672" href="#FNanchor_672"><span class="label">[672]</span></a> Don Antonio de Mendoza, primer virrey de Mxico, fu nombrado por Carlos V, a 17 de -abril de 1535, entrando a gobernar en el mismo ao.</p> - -<p><a name="Footnote_673" id="Footnote_673" href="#FNanchor_673"><span class="label">[673]</span></a> Blasco Nez de Vela sali de Sanlcar el 3 de noviembre de 1543, y entr en Lima el 17 de -mayo de 1544.</p> - -<p><a name="Footnote_674" id="Footnote_674" href="#FNanchor_674"><span class="label">[674]</span></a> Suprimido en 1723 y restablecido en 1739-40.</p> - -<p><a name="Footnote_675" id="Footnote_675" href="#FNanchor_675"><span class="label">[675]</span></a> El virrey, conde de Glvez, era hijo del anterior virrey, -D. Matas Glvez.</p> - -<p><a name="Footnote_676" id="Footnote_676" href="#FNanchor_676"><span class="label">[676]</span></a> Ley I, tt. XV, lib. II de la <i>Recopilacin de leyes de los Reinos -de las Indias</i>.</p> - -<p><a name="Footnote_677" id="Footnote_677" href="#FNanchor_677"><span class="label">[677]</span></a> Ley II, tt. XV, lib. II.</p> - -<p><a name="Footnote_678" id="Footnote_678" href="#FNanchor_678"><span class="label">[678]</span></a> Ley III, tt. XV, lib. II.</p> - -<p><a name="Footnote_679" id="Footnote_679" href="#FNanchor_679"><span class="label">[679]</span></a> Ley IV, tt. XV, lib. II. Danvila no cita esta Audiencia en la <i>Historia general de Espaa</i>. -Reinado de Carlos III, tomo V., pgs. 151-158.</p> - -<p><a name="Footnote_680" id="Footnote_680" href="#FNanchor_680"><span class="label">[680]</span></a> Ley V, tt. XVI, lib. II.</p> - -<p><a name="Footnote_681" id="Footnote_681" href="#FNanchor_681"><span class="label">[681]</span></a> Ley VI, tt. XV, lib. II.</p> - -<p><a name="Footnote_682" id="Footnote_682" href="#FNanchor_682"><span class="label">[682]</span></a> Herrera. <i>Dcada VIII</i>, lib. IV, captulo XII.</p> - -<p><a name="Footnote_683" id="Footnote_683" href="#FNanchor_683"><span class="label">[683]</span></a> Ley VII, tt. XV, lib. II.</p> - -<p><a name="Footnote_684" id="Footnote_684" href="#FNanchor_684"><span class="label">[684]</span></a> Ley VIII, tt. XV, lib. II.</p> - -<p><a name="Footnote_685" id="Footnote_685" href="#FNanchor_685"><span class="label">[685]</span></a> Ley IX, tt. XV, lib II.</p> - -<p><a name="Footnote_686" id="Footnote_686" href="#FNanchor_686"><span class="label">[686]</span></a> Ley X, tt. XV, lib. II.</p> - -<p><a name="Footnote_687" id="Footnote_687" href="#FNanchor_687"><span class="label">[687]</span></a> Ley XI, tt. XV, lib. II.</p> - -<p><a name="Footnote_688" id="Footnote_688" href="#FNanchor_688"><span class="label">[688]</span></a> Ley XII, tit. V, lib. II.</p> - -<p><a name="Footnote_689" id="Footnote_689" href="#FNanchor_689"><span class="label">[689]</span></a> Vase <i>Arch. Hist. Nacional.—Cedulario ndico</i>, -tomo XL, nm. 174, pgs. 173 v. y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_690" id="Footnote_690" href="#FNanchor_690"><span class="label">[690]</span></a> Ley XIV, tit. XV, lib. II.—Extinguise la citada Audiencia; pero se restableci al crearse -el Nuevo virreinato de Buenos Ayres por Real cdula de Carlos III (7 julio 1788).</p> - -<p><a name="Footnote_691" id="Footnote_691" href="#FNanchor_691"><span class="label">[691]</span></a> <i>Arch. hist. nacional.</i>—<i>Cedulario ndico</i>, tom. XXXVI, n. 33, pg. 40 v. a 42 v.</p> - -<p><a name="Footnote_692" id="Footnote_692" href="#FNanchor_692"><span class="label">[692]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXXVIII, n. 123, pgs. 156 y 156 v.</p> - -<p><a name="Footnote_693" id="Footnote_693" href="#FNanchor_693"><span class="label">[693]</span></a> <i>Biblioteca particular de S. M. el Rey de Espaa, Cdula de 15 de agosto de 1645</i>, tomo -44, fol. 209, n. 225.</p> - -<p><a name="Footnote_694" id="Footnote_694" href="#FNanchor_694"><span class="label">[694]</span></a> <i>Arch. histrico nacional, Cedulario ndico</i>, tomo XXXVI, n. 321, pg. 345 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_695" id="Footnote_695" href="#FNanchor_695"><span class="label">[695]</span></a> Ibidem, tomo XL, n. 180, pg. 181 v. y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_696" id="Footnote_696" href="#FNanchor_696"><span class="label">[696]</span></a> Ibidem, tomo XIII, n. 138, pg. 128 v. y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_697" id="Footnote_697" href="#FNanchor_697"><span class="label">[697]</span></a> <i>Poltica Indiana</i>, lib. V, cap. III.</p> - -<p><a name="Footnote_698" id="Footnote_698" href="#FNanchor_698"><span class="label">[698]</span></a> Ibidem.</p> - -<p><a name="Footnote_699" id="Footnote_699" href="#FNanchor_699"><span class="label">[699]</span></a> Solrzano, Ob. cit., lib. V, cap. XII.</p> - -<p><a name="Footnote_700" id="Footnote_700" href="#FNanchor_700"><span class="label">[700]</span></a> <i>Recopilacin de Indias</i>, lib. II, tt. XVI, ley 48 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_701" id="Footnote_701" href="#FNanchor_701"><span class="label">[701]</span></a> Biblioteca particular de S. M. el Rey de Espaa.</p> - -<p><a name="Footnote_702" id="Footnote_702" href="#FNanchor_702"><span class="label">[702]</span></a> Tambin los consulados se denominaron <i>Universidades de Mercaderes</i>.</p> - -<p><a name="Footnote_703" id="Footnote_703" href="#FNanchor_703"><span class="label">[703]</span></a> Solrzano, ob. cit., libro VI, cap. XIV.</p> - -<p><a name="Footnote_704" id="Footnote_704" href="#FNanchor_704"><span class="label">[704]</span></a> <i>Actas del Cabildo de Buenos Aires</i>, sesin del 2 de octubre del ao 1589, tomo I, pg. 49.—Buenos -Aires, 1907.</p> - -<p><a name="Footnote_705" id="Footnote_705" href="#FNanchor_705"><span class="label">[705]</span></a> Ley 2., tt. III, lib. V.</p> - -<p><a name="Footnote_706" id="Footnote_706" href="#FNanchor_706"><span class="label">[706]</span></a> Navarro Lamarca, <i>Historia de Amrica</i>, tomo II, pgs. 339 y 340.</p> - -<p><a name="Footnote_707" id="Footnote_707" href="#FNanchor_707"><span class="label">[707]</span></a> Ley 6., tt. III, lib. V.</p> - -<p><a name="Footnote_708" id="Footnote_708" href="#FNanchor_708"><span class="label">[708]</span></a> Ley 7., d.</p> - -<p><a name="Footnote_709" id="Footnote_709" href="#FNanchor_709"><span class="label">[709]</span></a> Ley 8., d.</p> - -<p><a name="Footnote_710" id="Footnote_710" href="#FNanchor_710"><span class="label">[710]</span></a> Ley 9., d.</p> - -<p><a name="Footnote_711" id="Footnote_711" href="#FNanchor_711"><span class="label">[711]</span></a> Cuando vacaban por muerte, privacin dejacin legtima, los provean interinamente -los virreyes y presidentes.</p> - -<p><a name="Footnote_712" id="Footnote_712" href="#FNanchor_712"><span class="label">[712]</span></a> Solrzano, Ob. cit., lib. V, cap. 2.</p> - -<p><a name="Footnote_713" id="Footnote_713" href="#FNanchor_713"><span class="label">[713]</span></a> En unas partes se llamaban <i>Lonjas de Comercio</i> y en otras <i>Colegios</i>.</p> - -<p><a name="Footnote_714" id="Footnote_714" href="#FNanchor_714"><span class="label">[714]</span></a> Antes que la Casa de la Contratacin sevillana se fundaron la de Barcelona, iniciada en 1380 -y habilitada en 1401; la de Perpin, en 1412; la de Valencia, en 1482; y la de Burgos, en 1492; despus -de la de Sevilla, la de Bilbao, en 1511; la de la Corua, en 1522; la de Zaragoza, en 1551; la de -Madrid, en 1632; y la de San Sebastin, en 1682.</p> - -<p><a name="Footnote_715" id="Footnote_715" href="#FNanchor_715"><span class="label">[715]</span></a> Vase <i>Archivo de Indias</i>.—E. 139.—C. 1.—<i>Colec. de doc. ind.</i> etc., tomo XXXI, pgs. 132-155.—Danvila, -<i>Conferencia leda en el Ateneo de Madrid en 1892</i>.</p> - -<p><a name="Footnote_716" id="Footnote_716" href="#FNanchor_716"><span class="label">[716]</span></a> <i>Dcada</i> I, lib. VIII, cap. IX.</p> - -<p><a name="Footnote_717" id="Footnote_717" href="#FNanchor_717"><span class="label">[717]</span></a> Danvila, pgs. 18 y 19.</p> - -<p><a name="Footnote_718" id="Footnote_718" href="#FNanchor_718"><span class="label">[718]</span></a> Archivo de Indias, <i>Libros Generalsimos</i>, tomo I, -pg. 124.—Citado por Leguina.</p> - -<p><a name="Footnote_719" id="Footnote_719" href="#FNanchor_719"><span class="label">[719]</span></a> Archivo de Indias: <i>Papeles de Contratacin</i>; 29 -de noviembre de 1507.</p> - -<p><a name="Footnote_720" id="Footnote_720" href="#FNanchor_720"><span class="label">[720]</span></a> Real cdula dada en Burgos a 22 de marzo de 1508.</p> - -<p><a name="Footnote_721" id="Footnote_721" href="#FNanchor_721"><span class="label">[721]</span></a> Danvila, Ibidem, pgs. 20 y 21.</p> - -<p><a name="Footnote_722" id="Footnote_722" href="#FNanchor_722"><span class="label">[722]</span></a> Declaracin real de 23 de septiembre de 1511: <i>Colec. de doc. ind.</i> publicados por la Real -Academia de la Historia, tomo I de Cuba, pg. 75.</p> - -<p><a name="Footnote_723" id="Footnote_723" href="#FNanchor_723"><span class="label">[723]</span></a> Danvila, <i>La Casa de la Contratacin de Sevilla y el Consejo Supremo de Indias</i>.—Conferencia -citada, pg. 22.</p> - -<p><a name="Footnote_724" id="Footnote_724" href="#FNanchor_724"><span class="label">[724]</span></a> Real Cdula de 21 de abril de 1513 publicada en la <i>Col. de doc. ind.</i> antes citada, tomo I de -Cuba, pg. 3.</p> - -<p><a name="Footnote_726" id="Footnote_726" href="#FNanchor_726"><span class="label">[726]</span></a> Cortes de Len y Castilla, publicadas por la Real Academia de la Historia, tomo IV, pgina -322.</p> - -<p><a name="Footnote_727" id="Footnote_727" href="#FNanchor_727"><span class="label">[727]</span></a> Arch. de Indias en Sevilla, leg. 1. <i>Papeles del Maluco</i> de 1519 a 1547.—Danvila, ob. cit., -pgina 23.</p> - -<p><a name="Footnote_728" id="Footnote_728" href="#FNanchor_728"><span class="label">[728]</span></a> Campomanes, <i>Educacin popular</i>, prrafo 19.—Jovellanos, <i>Consulta sobre el fomento de la -marina mercante</i>.</p> - -<p><a name="Footnote_729" id="Footnote_729" href="#FNanchor_729"><span class="label">[729]</span></a> Danvila, ob. cit., pgs. 23 y 24.</p> - -<p><a name="Footnote_730" id="Footnote_730" href="#FNanchor_730"><span class="label">[730]</span></a> Discurso citado, pg. 24.</p> - -<p><a name="Footnote_731" id="Footnote_731" href="#FNanchor_731"><span class="label">[731]</span></a> Se refiere a la de Sevilla.</p> - -<p><a name="Footnote_732" id="Footnote_732" href="#FNanchor_732"><span class="label">[732]</span></a> Son sevillanas las dos cartas geogrficas conocidas por de Salviati y de Castiglione, as -como la annima de la Biblioteca Real de Turn.</p> - -<p><a name="Footnote_733" id="Footnote_733" href="#FNanchor_733"><span class="label">[733]</span></a> Pginas 504 y 505.</p> - -<p><a name="Footnote_734" id="Footnote_734" href="#FNanchor_734"><span class="label">[734]</span></a> Navarro Lamarca, <i>Historia general de Amrica</i>, tom. II, pg. 399.</p> - -<p><a name="Footnote_735" id="Footnote_735" href="#FNanchor_735"><span class="label">[735]</span></a> Prescott, Ob. cit., tomo II, pgs. 219 y 220.</p> - -<p><a name="Footnote_736" id="Footnote_736" href="#FNanchor_736"><span class="label">[736]</span></a> Hallndose en Catalua el 20 de noviembre de 1542.</p> - -<p><a name="Footnote_737" id="Footnote_737" href="#FNanchor_737"><span class="label">[737]</span></a> Suprimase la Audiencia de Panam.</p> - -<p><a name="Footnote_738" id="Footnote_738" href="#FNanchor_738"><span class="label">[738]</span></a> <i>Historia del descubrimiento y conquista del Per</i>, tomo II, lib. IV, cap. VII, pg. 223.</p> - -<p><a name="Footnote_739" id="Footnote_739" href="#FNanchor_739"><span class="label">[739]</span></a> Ob. cit., pg. 294, nota.</p> - -<p><a name="Footnote_740" id="Footnote_740" href="#FNanchor_740"><span class="label">[740]</span></a> <i>Hist. de la Amrica Central</i>, tomo II, pg. 11.</p> - -<p><a name="Footnote_741" id="Footnote_741" href="#FNanchor_741"><span class="label">[741]</span></a> <i>Vidas</i>, etc., pg. 369.</p> - -<p><a name="Footnote_742" id="Footnote_742" href="#FNanchor_742"><span class="label">[742]</span></a> Amrica, <i>Hist. de su colonizacin</i>, etc., tomo I, pg. 51.—Barcelona, 1894.</p> - -<p><a name="Footnote_743" id="Footnote_743" href="#FNanchor_743"><span class="label">[743]</span></a> Remesal, lib. VI, cap. 2.</p> - -<p><a name="Footnote_744" id="Footnote_744" href="#FNanchor_744"><span class="label">[744]</span></a> Ibidem.</p> - -<p><a name="Footnote_745" id="Footnote_745" href="#FNanchor_745"><span class="label">[745]</span></a> Ibidem, lib. VI, cap. 3</p> - -<p><a name="Footnote_746" id="Footnote_746" href="#FNanchor_746"><span class="label">[746]</span></a> Lib. I, tt. 15, ley 2.<br /> -Lib. II, tt. 20, ley 6.<br /> -Lib. III, tt. 13, ley 4.<br /> -Lib. IV, tt. 17, ley 8.<br /> -Lib. IV, tt. 18, ley 3.<br /> -Lib. IV, tt. 22, ley 29.<br /> -Lib. V, tt. 7., ley 2.<br /> -Lib. V, tt. 10, ley 10.<br /> -Lib. VII, tt. 1. ley 31.<br /> -Lib. VIII, tt. 10, ley 1.<br /> -Lib. IX, tt. 6., ley 23.<br /> -Lib. IX, tt. 33, ley 34.</p> - -<p><a name="Footnote_747" id="Footnote_747" href="#FNanchor_747"><span class="label">[747]</span></a> <i>Hist. de la Legislacin Espaola</i>, pgs. 516 y 517.</p> - -<p><a name="Footnote_748" id="Footnote_748" href="#FNanchor_748"><span class="label">[748]</span></a> <i>Las Leyes de Indias</i>, tomo XIII, pg. 29.—Madrid, 1890.</p> - -<p><a name="Footnote_749" id="Footnote_749" href="#FNanchor_749"><span class="label">[749]</span></a> Ley II, tt. I, lib. II.</p> - -<p><a name="Footnote_750" id="Footnote_750" href="#FNanchor_750"><span class="label">[750]</span></a> Ley LXVI, tt. XV, lib. II.</p> - -<p><a name="Footnote_751" id="Footnote_751" href="#FNanchor_751"><span class="label">[751]</span></a> Ley XIII, tt. II, lib. II.</p> - -<p><a name="Footnote_752" id="Footnote_752" href="#FNanchor_752"><span class="label">[752]</span></a> Ley V, tt. XVII, lib. IV.</p> - -<p><a name="Footnote_753" id="Footnote_753" href="#FNanchor_753"><span class="label">[753]</span></a> Ley VI, tt. XVII, lib. IV.</p> - -<p><a name="Footnote_754" id="Footnote_754" href="#FNanchor_754"><span class="label">[754]</span></a> Ley VII, tt. XVII, lib. IV.</p> - -<p><a name="Footnote_755" id="Footnote_755" href="#FNanchor_755"><span class="label">[755]</span></a> Ley VIII, tt. XVII, lib. IV.</p> - -<p><a name="Footnote_756" id="Footnote_756" href="#FNanchor_756"><span class="label">[756]</span></a> Ley XXIV, tt. XVII, lib. IV.</p> - -<p><a name="Footnote_757" id="Footnote_757" href="#FNanchor_757"><span class="label">[757]</span></a> Ley I, tt. XIX, lib. IV.</p> - -<p><a name="Footnote_758" id="Footnote_758" href="#FNanchor_758"><span class="label">[758]</span></a> Ley XIV, tt. XIX, lib. IV.</p> - -<p><a name="Footnote_759" id="Footnote_759" href="#FNanchor_759"><span class="label">[759]</span></a> Ley XXIII, tt. II, lib. V.</p> - -<p><a name="Footnote_760" id="Footnote_760" href="#FNanchor_760"><span class="label">[760]</span></a> Ley XXV, tt. VIII, lib. V.</p> - -<p><a name="Footnote_761" id="Footnote_761" href="#FNanchor_761"><span class="label">[761]</span></a> Ley XV, tt. XIV, lib. V.</p> - -<p><a name="Footnote_762" id="Footnote_762" href="#FNanchor_762"><span class="label">[762]</span></a> Ley XXIV, tt. I, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_763" id="Footnote_763" href="#FNanchor_763"><span class="label">[763]</span></a> Ley XL, tt. I, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_764" id="Footnote_764" href="#FNanchor_764"><span class="label">[764]</span></a> Ley I, tt. II, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_765" id="Footnote_765" href="#FNanchor_765"><span class="label">[765]</span></a> Ley II, tt. II, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_766" id="Footnote_766" href="#FNanchor_766"><span class="label">[766]</span></a> Ley VI, tt. II, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_767" id="Footnote_767" href="#FNanchor_767"><span class="label">[767]</span></a> Ley I, tt. III, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_768" id="Footnote_768" href="#FNanchor_768"><span class="label">[768]</span></a> Ley IX, tt. III, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_769" id="Footnote_769" href="#FNanchor_769"><span class="label">[769]</span></a> Ley XIV. tt. V, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_770" id="Footnote_770" href="#FNanchor_770"><span class="label">[770]</span></a> Ley XVIII, tt. V, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_771" id="Footnote_771" href="#FNanchor_771"><span class="label">[771]</span></a> Ley XXXV, tt. V, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_772" id="Footnote_772" href="#FNanchor_772"><span class="label">[772]</span></a> Ley XXXIX, tt. V, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_773" id="Footnote_773" href="#FNanchor_773"><span class="label">[773]</span></a> Ley I, tt. VI, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_774" id="Footnote_774" href="#FNanchor_774"><span class="label">[774]</span></a> Ley I, tt. VII, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_775" id="Footnote_775" href="#FNanchor_775"><span class="label">[775]</span></a> Ley II, tt I, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_776" id="Footnote_776" href="#FNanchor_776"><span class="label">[776]</span></a> Leyes XXIX y XXX, tt. XXII, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_777" id="Footnote_777" href="#FNanchor_777"><span class="label">[777]</span></a> Ley XXXVII, tt. IX, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_778" id="Footnote_778" href="#FNanchor_778"><span class="label">[778]</span></a> Ley VII, tt. X, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_779" id="Footnote_779" href="#FNanchor_779"><span class="label">[779]</span></a> Ley XXI, tt. X, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_780" id="Footnote_780" href="#FNanchor_780"><span class="label">[780]</span></a> Ley XIV, tt. XII, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_781" id="Footnote_781" href="#FNanchor_781"><span class="label">[781]</span></a> Ley XV, tt. XII, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_782" id="Footnote_782" href="#FNanchor_782"><span class="label">[782]</span></a> Ley XIII, tt. XVII, lib. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_783" id="Footnote_783" href="#FNanchor_783"><span class="label">[783]</span></a> Ley I, tt. IV, lib. VII.</p> - -<p><a name="Footnote_784" id="Footnote_784" href="#FNanchor_784"><span class="label">[784]</span></a> Ley II, tt. IV, lib. VII.</p> - -<p><a name="Footnote_785" id="Footnote_785" href="#FNanchor_785"><span class="label">[785]</span></a> Ley V, tt. IV, lib. VII.</p> - -<p><a name="Footnote_786" id="Footnote_786" href="#FNanchor_786"><span class="label">[786]</span></a> Ley IV, tt. VII, lib. VII.</p> - -<p><a name="Footnote_787" id="Footnote_787" href="#FNanchor_787"><span class="label">[787]</span></a> Ley XVI, tt. IX, lib. VIII.</p> - -<p><a name="Footnote_788" id="Footnote_788" href="#FNanchor_788"><span class="label">[788]</span></a> Ley LXXV, tt. XLVI, lib. IX.</p> - -<p><a name="Footnote_789" id="Footnote_789" href="#FNanchor_789"><span class="label">[789]</span></a> Vase Marichalar y Manrique, <i>Historia de la Legislacin</i>, -etc., tomo IX, pgs. 399-418.</p> - -<p><a name="Footnote_790" id="Footnote_790" href="#FNanchor_790"><span class="label">[790]</span></a> <i>Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y Tierra Firme del mar Ocano</i>, -tomo VIII. Tabla general de las cosas notables, etc.</p> - -<p><a name="Footnote_791" id="Footnote_791" href="#FNanchor_791"><span class="label">[791]</span></a> <i>Dcada</i> III, lib. VI, captulo XIV.</p> - -<p><a name="Footnote_792" id="Footnote_792" href="#FNanchor_792"><span class="label">[792]</span></a> Herrera, <i>Dcada</i> III, lib. VI, cap. XIV.</p> - -<p><a name="Footnote_793" id="Footnote_793" href="#FNanchor_793"><span class="label">[793]</span></a> <i>Notas a las cartas y Relaciones de Hernn Corts.</i> Introduccin, -pg. XVII.</p> - -<p><a name="Footnote_794" id="Footnote_794" href="#FNanchor_794"><span class="label">[794]</span></a> Danvila, ob. cit., pgs. 28-32.</p> - -<p><a name="Footnote_795" id="Footnote_795" href="#FNanchor_795"><span class="label">[795]</span></a> <i>Ensayo histrico sobre la legislacin de los Estados espaoles de Ultramar</i>, pg. 6.</p> - -<p><a name="Footnote_796" id="Footnote_796" href="#FNanchor_796"><span class="label">[796]</span></a> Danvila, ob. cit., pgs. 33 y 34.</p> - -<p><a name="Footnote_797" id="Footnote_797" href="#FNanchor_797"><span class="label">[797]</span></a> Se haba creado en el ao 1600.</p> - -<p><a name="Footnote_798" id="Footnote_798" href="#FNanchor_798"><span class="label">[798]</span></a> <i>Hist. de Mxico</i>, vol. I, cap. II.</p> - -<p><a name="Footnote_799" id="Footnote_799" href="#FNanchor_799"><span class="label">[799]</span></a> Danvila, ob. cit., pgs. 37-46.</p> - -<p><a name="Footnote_800" id="Footnote_800" href="#FNanchor_800"><span class="label">[800]</span></a> Naci Fray Toribio en Benavente (provincia hoy de Zamora), y se embarc en Sanlcar de -Barrameda el 23 de enero de 1524, llegando el 13 de mayo a San Juan de Ula.</p> - -<p><a name="Footnote_801" id="Footnote_801" href="#FNanchor_801"><span class="label">[801]</span></a> <i>Dc.</i> VI, lib. 7, cap. VI.</p> - -<p><a name="Footnote_802" id="Footnote_802" href="#FNanchor_802"><span class="label">[802]</span></a> Remesal, lib. VII, cap. XVI.</p> - -<p><a name="Footnote_803" id="Footnote_803" href="#FNanchor_803"><span class="label">[803]</span></a> Vase la <i>Vida y escritos de Fray Toribio de Benavente o Motolina</i>, por D. Jos Fernando -Ramrez, en la <i>Colec. de doc. para la Hist. de Mxico</i>, publicada por Garca Icazbalceta, tomo I, -pgs. CIV y CV.</p> - -<p><a name="Footnote_804" id="Footnote_804" href="#FNanchor_804"><span class="label">[804]</span></a> <i>Historia de los indios</i>, trat. I, cap. XIV.</p> - -<p><a name="Footnote_805" id="Footnote_805" href="#FNanchor_805"><span class="label">[805]</span></a> Vase Documentos publicados por Garca Icazbalceta, tomo I. pg. 148.</p> - -<p><a name="Footnote_806" id="Footnote_806" href="#FNanchor_806"><span class="label">[806]</span></a> Vase <i>La Iglesia en la Amrica Espaola</i>. Conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid -por el marqus de Lema el 3 de mayo de 1892, pg. 41.</p> - -<p><a name="Footnote_807" id="Footnote_807" href="#FNanchor_807"><span class="label">[807]</span></a> Pastells, <i>Hist. de la Comp. de Jess en el Paraguay</i>, -tomo I, pg. 162.</p> - -<p><a name="Footnote_808" id="Footnote_808" href="#FNanchor_808"><span class="label">[808]</span></a> Pastells, <i>Hist. de la Compaa de Jess en el Paraguay</i>, etc., -tomo I, pgs. 431 y 432.</p> - -<p><a name="Footnote_809" id="Footnote_809" href="#FNanchor_809"><span class="label">[809]</span></a> Solrzano, <i>Poltica Indiana</i>, lib. IV, cap. I.</p> - -<p><a name="Footnote_810" id="Footnote_810" href="#FNanchor_810"><span class="label">[810]</span></a> Ibidem.</p> - -<p><a name="Footnote_811" id="Footnote_811" href="#FNanchor_811"><span class="label">[811]</span></a> Vase Solrzano, ob., lib. y cap. citados.</p> - -<p><a name="Footnote_812" id="Footnote_812" href="#FNanchor_812"><span class="label">[812]</span></a> Lib. IV, cap. IV.</p> - -<p><a name="Footnote_813" id="Footnote_813" href="#FNanchor_813"><span class="label">[813]</span></a> Ob. cit.</p> - -<p><a name="Footnote_814" id="Footnote_814" href="#FNanchor_814"><span class="label">[814]</span></a> Ibidem, lib. IV, cap. VII.</p> - -<p><a name="Footnote_815" id="Footnote_815" href="#FNanchor_815"><span class="label">[815]</span></a> Vase <i>Noticias secretas de Amrica</i>, por Jorge Juan y don -Antonio Ulloa, pg. 447.</p> - -<p><a name="Footnote_816" id="Footnote_816" href="#FNanchor_816"><span class="label">[816]</span></a> Herrera, <i>Dcada</i> I, lib. VI, cap. XX.</p> - -<p><a name="Footnote_817" id="Footnote_817" href="#FNanchor_817"><span class="label">[817]</span></a> En el ao 1865 Ernesto Gagnon public una coleccin de estas canciones con su correspondiente -msica, siendo las ms conocidas las siguientes: <i>L'Alouette</i>, <i>Parderrier' chez mon pre</i>, -<i>Isabeu s'y promne</i> y <i>A la claire fontaine</i>.</p> - -<p><a name="Footnote_818" id="Footnote_818" href="#FNanchor_818"><span class="label">[818]</span></a> Reclus, <i>Amrica Boreal</i>, pgs. 649 y 650.</p> - -<p><a name="Footnote_819" id="Footnote_819" href="#FNanchor_819"><span class="label">[819]</span></a> <i>Historia de los Estados Unidos</i>, tomo I. pgs. 112 y 113.</p> - -<p><a name="Footnote_820" id="Footnote_820" href="#FNanchor_820"><span class="label">[820]</span></a> Vase tomo I, pg. 297.</p> - -<p><a name="Footnote_821" id="Footnote_821" href="#FNanchor_821"><span class="label">[821]</span></a> Vase el interesante informe de Mr. Francis.</p> - -<p><a name="Footnote_822" id="Footnote_822" href="#FNanchor_822"><span class="label">[822]</span></a> Tomo I, pg. 251.</p> - -<p><a name="Footnote_823" id="Footnote_823" href="#FNanchor_823"><span class="label">[823]</span></a> Vase Oncken, <i>Hist. Universal</i>, tomo XII, pg. 53.</p> - -<p><a name="Footnote_824" id="Footnote_824" href="#FNanchor_824"><span class="label">[824]</span></a> <i>History of the United States of Amrica</i> (Nueva York), 1849-1862.</p> - -<p><a name="Footnote_825" id="Footnote_825" href="#FNanchor_825"><span class="label">[825]</span></a> Spencer, <i>Hist. de los Estados Unidos</i>, tomo I, pg. 254.</p> - -<p><a name="Footnote_826" id="Footnote_826" href="#FNanchor_826"><span class="label">[826]</span></a> Algunos escritores dicen que era peruana y otros guipuzcoana.</p> - -<p><a name="Footnote_827" id="Footnote_827" href="#FNanchor_827"><span class="label">[827]</span></a> Arch. Hist. Nac.—<i>Cedulario ndico de Ayala</i> o <i>Dic. de Gobierno y Legislacin de Indias</i>, -letra L. n. 18.</p> - -<p><a name="Footnote_828" id="Footnote_828" href="#FNanchor_828"><span class="label">[828]</span></a> <i>Comentarios Reales</i>, 1. parte, lib. I, cap. XV.</p> - -<p><a name="Footnote_829" id="Footnote_829" href="#FNanchor_829"><span class="label">[829]</span></a> <i>Antologa de poetas hispano-americanos</i>, tomo III, pg. CLXIII.</p> - -<p><a name="Footnote_830" id="Footnote_830" href="#FNanchor_830"><span class="label">[830]</span></a> <i>Historia general de Amrica</i>, tom. I, volumen I. pg. 329.</p> - -<p><a name="Footnote_831" id="Footnote_831" href="#FNanchor_831"><span class="label">[831]</span></a> Los primeros invasores que ocuparon la costa adoraron a <i>Con</i>, los segundos inmigrantes -que subyugaron a los anteriores a Pachacmac. Viracocha era el dios de la primera civilizacin -quechua, y el Sol o Inti era el dios particular de la tribu de los incas. Tambin adoraban a la -luna, a las estrellas, a los monarcas difuntos, etc.</p> - -<p><a name="Footnote_832" id="Footnote_832" href="#FNanchor_832"><span class="label">[832]</span></a> Jos de la Riva Agero, <i>La Historia en el Per</i>.—Lima, 1910.</p> - -<p><a name="Footnote_833" id="Footnote_833" href="#FNanchor_833"><span class="label">[833]</span></a> <i>El templo de la fama vindicado</i>, fol. 15 v.—Lima, 1720.</p> - -<p><a name="Footnote_834" id="Footnote_834" href="#FNanchor_834"><span class="label">[834]</span></a> Ob. cit., tomo II, pg. 226.</p> - -<p><a name="Footnote_835" id="Footnote_835" href="#FNanchor_835"><span class="label">[835]</span></a> Vase Menndez Pelayo, ob. cit., tomo II, pgs. 228 y 229.</p> - -<p><a name="Footnote_836" id="Footnote_836" href="#FNanchor_836"><span class="label">[836]</span></a> <i>Hist. de la poesa Hispano-Americana</i>, tomo II, pg. 210.</p> - -<p><a name="Footnote_837" id="Footnote_837" href="#FNanchor_837"><span class="label">[837]</span></a> El origen del vascuence—segn nuestra modesta opinin—es el antiguo turco mezclado -con el persa (pero sin rabe), y mezclado tambin y unificado con el gtico.</p> - -<p><a name="Footnote_838" id="Footnote_838" href="#FNanchor_838"><span class="label">[838]</span></a> <i>Arch. hist. nac.—Cedulario ndico</i>, tomo XXXIV. -n. 109. pgs. 124 y 124 v.</p> - -<p><a name="Footnote_839" id="Footnote_839" href="#FNanchor_839"><span class="label">[839]</span></a> <i>Enciclopedia Universal Ilustrada</i>, tomo XVIII, pg. 2.969.</p> - -<p><a name="Footnote_840" id="Footnote_840" href="#FNanchor_840"><span class="label">[840]</span></a> Vanse <i>Bosquejos histrico-literarios</i>, del Dr. Angel Mara Alamo.</p> - -<p><a name="Footnote_841" id="Footnote_841" href="#FNanchor_841"><span class="label">[841]</span></a> De este inspiradsimo poeta trataremos con ms extensin en el -cap. XXXIV del tomo III.</p> - -<p><a name="Footnote_842" id="Footnote_842" href="#FNanchor_842"><span class="label">[842]</span></a> <i>Enciclopedia Universal Ilustrada</i>, tomo VIII, pg. 1.451.</p> - -<p><a name="Footnote_843" id="Footnote_843" href="#FNanchor_843"><span class="label">[843]</span></a> A la sazn Montevideo y Maldonado pertenecen al Uruguay; Santa Fe y Corrientes a la Repblica -Argentina.</p> - -<p><a name="Footnote_844" id="Footnote_844" href="#FNanchor_844"><span class="label">[844]</span></a> No se olvide que en el siglo <span class="smcap">xviii</span> -se form un virreinato llamado del Ro de la Plata.</p> - -<p><a name="Footnote_845" id="Footnote_845" href="#FNanchor_845"><span class="label">[845]</span></a> Vase apndice II.</p> - -<p><a name="Footnote_846" id="Footnote_846" href="#FNanchor_846"><span class="label">[846]</span></a> <i>Compendio elemental de Hist. de Amrica</i>, pgs. 277 y 278.</p> - -<p><a name="Footnote_847" id="Footnote_847" href="#FNanchor_847"><span class="label">[847]</span></a> Se le llam <i>Caspicara</i> porque tena la cara muy delgada.</p> - -<p><a name="Footnote_848" id="Footnote_848" href="#FNanchor_848"><span class="label">[848]</span></a> Dependiente del Arzobispado de Mxico.</p> - -<p><a name="Footnote_849" id="Footnote_849" href="#FNanchor_849"><span class="label">[849]</span></a> Conocido por su apodo <i>Iluqui</i> (Zurdo).</p> - -<p><a name="Footnote_850" id="Footnote_850" href="#FNanchor_850"><span class="label">[850]</span></a> <i>Hist. de Amrica</i>, pg. 12.</p> - -<p><a name="Footnote_851" id="Footnote_851" href="#FNanchor_851"><span class="label">[851]</span></a> Libro IV, capitulo IX.</p> - -<p><a name="Footnote_852" id="Footnote_852" href="#FNanchor_852"><span class="label">[852]</span></a> <i>Arch. Hist. Nacional.—Cedulario ndico</i>, -tomo XX, nm. 311, pgs. 356 v. y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_853" id="Footnote_853" href="#FNanchor_853"><span class="label">[853]</span></a> <i>Amrica Central</i>, pg. 393. Tr.</p> - -<p><a name="Footnote_854" id="Footnote_854" href="#FNanchor_854"><span class="label">[854]</span></a> <i>Archivo general de navegacin y pesca martima.—Virreinato de Santa Fe</i>, tomo III, b. 4., -documento 21.</p> - -<p><a name="Footnote_855" id="Footnote_855" href="#FNanchor_855"><span class="label">[855]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XVII, nm. 200, pgs. 165 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_856" id="Footnote_856" href="#FNanchor_856"><span class="label">[856]</span></a> Vase Dr. Vidal Morales, <i>Hist. de Cuba</i>, pgs. 96 y 97.</p> - -<p><a name="Footnote_857" id="Footnote_857" href="#FNanchor_857"><span class="label">[857]</span></a> Dr. Francisco de Pons, <i>Cultivo y comercio de las provincias de Caracas</i>, etc.—Manuscrito -de la Biblioteca Nacional de Madrid, nm. 3.334.</p> - -<p><a name="Footnote_858" id="Footnote_858" href="#FNanchor_858"><span class="label">[858]</span></a> <i>Arch. histrico nacional, Cedulario ndico</i>, tomo XXII, n. 21, pgs. 25-28.</p> - -<p><a name="Footnote_859" id="Footnote_859" href="#FNanchor_859"><span class="label">[859]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXII, nms. 35 y 36, pg. 38.</p> - -<p><a name="Footnote_860" id="Footnote_860" href="#FNanchor_860"><span class="label">[860]</span></a> <i>Archivo de Indias.—Estado.—Caracas.</i>—Legajo 13. (5).</p> - -<p><a name="Footnote_861" id="Footnote_861" href="#FNanchor_861"><span class="label">[861]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXII, nms. 35 y 36, pg. 128.</p> - -<p><a name="Footnote_862" id="Footnote_862" href="#FNanchor_862"><span class="label">[862]</span></a> Ibidem, pg. 149.</p> - -<p><a name="Footnote_863" id="Footnote_863" href="#FNanchor_863"><span class="label">[863]</span></a> <i>Archivo Histrico Nacional.—Cedulario ndico</i>, tomo -XXXVIII, nm. 192. pgs. 220 y 220 v.</p> - -<p><a name="Footnote_864" id="Footnote_864" href="#FNanchor_864"><span class="label">[864]</span></a> Alberdi, <i>Organizacin poltica y econmica de la Confederacin Argentina</i>, pgs. 34 y 35. -Besauton, 1856.</p> - -<p><a name="Footnote_865" id="Footnote_865" href="#FNanchor_865"><span class="label">[865]</span></a> <i>Historia del Emperador Carlos V</i>, tomo III, lib. VI, pgs. -178 y 179. Tr.</p> - -<p><a name="Footnote_866" id="Footnote_866" href="#FNanchor_866"><span class="label">[866]</span></a> <i>Colec. de doc. inditos relativos Amrica y Oceana</i>, -tomo II, pgs. 1 126.</p> - -<p><a name="Footnote_867" id="Footnote_867" href="#FNanchor_867"><span class="label">[867]</span></a> Pgina 45.</p> - -<p><a name="Footnote_868" id="Footnote_868" href="#FNanchor_868"><span class="label">[868]</span></a> Pgina 47.</p> - -<p><a name="Footnote_869" id="Footnote_869" href="#FNanchor_869"><span class="label">[869]</span></a> Pgs. 68-70.</p> - -<p><a name="Footnote_870" id="Footnote_870" href="#FNanchor_870"><span class="label">[870]</span></a> <i>Col. de doc. inditos</i>, etc., tomo XI.</p> - -<p><a name="Footnote_871" id="Footnote_871" href="#FNanchor_871"><span class="label">[871]</span></a> Pgs. 124-128.</p> - -<p><a name="Footnote_872" id="Footnote_872" href="#FNanchor_872"><span class="label">[872]</span></a> <i>Revista de Costa Rica en el siglo XIX.</i> Tipografa Nacional, San Jos de Costa Rica, MCMII pginas -14 y 15.</p> - -<p><a name="Footnote_873" id="Footnote_873" href="#FNanchor_873"><span class="label">[873]</span></a> Ob. cit., pgs. 15 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_874" id="Footnote_874" href="#FNanchor_874"><span class="label">[874]</span></a> Ibidem, pg. 55.</p> - -<p><a name="Footnote_875" id="Footnote_875" href="#FNanchor_875"><span class="label">[875]</span></a> Ibidem, pg. 56.</p> - -<p><a name="Footnote_876" id="Footnote_876" href="#FNanchor_876"><span class="label">[876]</span></a> <i>Colec. de documentos inditos relativos al descubrimiento</i>, etc., -tomo XXI, pgs. 240 y 285.</p> - -<p><a name="Footnote_877" id="Footnote_877" href="#FNanchor_877"><span class="label">[877]</span></a> <i>Arch. hist. nacional.—Cedulario ndico de Ayala</i>, letra B, -Documento 3.</p> - -<p><a name="Footnote_878" id="Footnote_878" href="#FNanchor_878"><span class="label">[878]</span></a> <i>Libro primero de Cabildos de Lima</i>, Parte tercera, pgs. -131-134-1888.</p> - -<p><a name="Footnote_879" id="Footnote_879" href="#FNanchor_879"><span class="label">[879]</span></a> <i>Cartas de Indias</i>, pgs. 465-473.—Madrid, 1877.</p> - -<p><a name="Footnote_880" id="Footnote_880" href="#FNanchor_880"><span class="label">[880]</span></a> <i>Cartas de Indias</i>, pgs. 88 y 89.—Madrid, 1877.</p> - -<p><a name="Footnote_881" id="Footnote_881" href="#FNanchor_881"><span class="label">[881]</span></a> Ibidem, pgs. 258 y 259.—Madrid, 1877.</p> - -<p><a name="Footnote_882" id="Footnote_882" href="#FNanchor_882"><span class="label">[882]</span></a> <i>Cartas de Indias</i>, pgs. 559 y 560. Madrid, 1877.</p> - -<p><a name="Footnote_883" id="Footnote_883" href="#FNanchor_883"><span class="label">[883]</span></a> Sommervogel, S. J.—<i>Bibliothque de la Compagne de Jess</i>, -tomo V. columnas 1.165 y 1.166.</p> - -<p><a name="Footnote_884" id="Footnote_884" href="#FNanchor_884"><span class="label">[884]</span></a> Los nombrados fueron Jorge Juan y Juan Garca del Postigo; pero como el ltimo se hallaba navegando -y se retrasara su vuelta, se dispuso que le sucediera el tambin guardia marina -Antonio Ulloa.</p> - -<p><a name="Footnote_885" id="Footnote_885" href="#FNanchor_885"><span class="label">[885]</span></a> <i>Cartas de Indias</i>, pgs. 131 y 132.—Madrid, 1877.</p> - -<p><a name="Footnote_886" id="Footnote_886" href="#FNanchor_886"><span class="label">[886]</span></a> <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, ordenados, etc., por Jos Flix Blanco, tomo I, pginas -474-481.</p> - -<p><a name="Footnote_887" id="Footnote_887" href="#FNanchor_887"><span class="label">[887]</span></a> <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, ordenados por Jos F. Blanco, tomo I, pgs. 483-485.—Tambin -tomo I, pg. 339.</p> - -<p><a name="Footnote_888" id="Footnote_888" href="#FNanchor_888"><span class="label">[888]</span></a> Vase Fray Iigo Abbad y Lasierra, <i>Hist. geogrfica, civil y natural de Puerto Rico</i>, pgs. 502-504.—Puerto -Rico, 1866.</p> - -<p><a name="Footnote_889" id="Footnote_889" href="#FNanchor_889"><span class="label">[889]</span></a> <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, tomo I. pgs. 494-498. -Tambin tomo II, pg. 338.</p> - -<p><a name="Footnote_890" id="Footnote_890" href="#FNanchor_890"><span class="label">[890]</span></a> <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, ordenados por Jos F. -Blanco, tomo I, pgs. 487-490.</p> - -<p><a name="Footnote_891" id="Footnote_891" href="#FNanchor_891"><span class="label">[891]</span></a> <i>Doc. para la hist. de Bolvar</i>, tom. II, pgs. 450-453.</p> - -<p><a name="Footnote_892" id="Footnote_892" href="#FNanchor_892"><span class="label">[892]</span></a> <i>Doc. para la hist. de Bolvar</i>, ordenados por Jos P. Blanco, -tom. II, pgs. 445-448.</p> - -<p><a name="Footnote_893" id="Footnote_893" href="#FNanchor_893"><span class="label">[893]</span></a> Tiene por sufragneos el Obispado de Concepcin de la Vega (a 20 leguas de Santo Domingo), el -de Cuba, el de San Juan y el de Venezuela; tambin la abada de Jamaica.</p> - -<p><a name="Footnote_894" id="Footnote_894" href="#FNanchor_894"><span class="label">[894]</span></a> <i>Colec. de Doc. ind. relativos a Amrica</i>, tomo XV, pgs. 418-528.</p> - -<p><a name="Footnote_895" id="Footnote_895" href="#FNanchor_895"><span class="label">[895]</span></a> <i>Documentos para la Hist. de Bolvar</i>, ordenados por Jos F. -Blanco, tomo II, pgs. 598 y 599.</p> - -<p><a name="Footnote_896" id="Footnote_896" href="#FNanchor_896"><span class="label">[896]</span></a> <i>Documentos para la Hist. de Bolvar</i>, ordenados por Jos F. Blanco, -tomo II, pgs. 599-604.</p> - -<p><a name="Footnote_897" id="Footnote_897" href="#FNanchor_897"><span class="label">[897]</span></a> <i>Documentos para la Hist. de Bolvar</i>, ordenados por Jos F. -Blanco, tomo I, pgs. 481-483.</p> - -<p><a name="Footnote_898" id="Footnote_898" href="#FNanchor_898"><span class="label">[898]</span></a> Primer Arzobispo que residi en Nueva Guatemala.</p> - -<p><a name="Footnote_899" id="Footnote_899" href="#FNanchor_899"><span class="label">[899]</span></a> Vase Montufar, <i>Resea histrica de Centro-Amrica</i>, tomo IV, -pgs. 428-431.</p> - -<p><a name="Footnote_900" id="Footnote_900" href="#FNanchor_900"><span class="label">[900]</span></a> Vase Montufar, <i>Resea histrica de Centro-Amrica</i>, -tomo IV, pg. 217.</p> - -<p><a name="Footnote_901" id="Footnote_901" href="#FNanchor_901"><span class="label">[901]</span></a> <i>Documentos para la Hist. de Bolvar</i>, ordenados por Jos F. -Blanco, tomo I, pgs. 485-487.</p> - -<p><a name="Footnote_902" id="Footnote_902" href="#FNanchor_902"><span class="label">[902]</span></a> El obispo Balbuena es autor de la <i>Grandeza Mexicana</i>, del <i>Bernardo</i> y del <i>Siglo de Oro</i>.</p> - -<p><a name="Footnote_903" id="Footnote_903" href="#FNanchor_903"><span class="label">[903]</span></a> Vase Abad y Lassierra, Ob. cit., pgs. 498-502.</p> - -<p><a name="Footnote_904" id="Footnote_904" href="#FNanchor_904"><span class="label">[904]</span></a> <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, ordenados por Jos F. Blanco, tomo I, pgs. 490-493.—Tambin -tomo II, pg. 337 y 338.</p> - -<p><a name="Footnote_905" id="Footnote_905" href="#FNanchor_905"><span class="label">[905]</span></a> <i>Doc. para la hist. de Bolvar</i>, ordenados por Jos F Blanco, tomo I, pgs. 498-502.—Tambin -tomo I, pg. 338.</p> - -<p><a name="Footnote_906" id="Footnote_906" href="#FNanchor_906"><span class="label">[906]</span></a> Ibidem, tomo III, pgs. 594-599.</p> - -<p><a name="Footnote_907" id="Footnote_907" href="#FNanchor_907"><span class="label">[907]</span></a> <i>Doc. para la hist. de Bolvar</i>, tom. II, pgs. 448-450.</p> - -<p><a name="Footnote_908" id="Footnote_908" href="#FNanchor_908"><span class="label">[908]</span></a> <i>Documentos para la Hist. de Bolvar</i> por D. Jos F. Blanco, -tomo II, pgs. 444 y 445.</p> - -<p><a name="Footnote_909" id="Footnote_909" href="#FNanchor_909"><span class="label">[909]</span></a> <i>Ced. ndico</i>, tomo XXXII, nm. 312, pgs. 312 y siguientes.</p> - -<p><a name="Footnote_910" id="Footnote_910" href="#FNanchor_910"><span class="label">[910]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.—Cedulario ndico</i>, tomo XXV, -pgs. 56 v. y 57.</p> - -<p><a name="Footnote_911" id="Footnote_911" href="#FNanchor_911"><span class="label">[911]</span></a> <i>Cartas de Indias</i>, pgs. 407-410.—Madrid, 1877.</p> -</div></div> - - -<div class="chapter"> -<h2><a name="INDICE" id="INDICE">INDICE</a></h2></div> - - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="indice"> -<tr><td class="tdl"> </td><td class="tdrb">Pginas.</td></tr> - -<tr><td class="tdcc"><a href="#CAPITULO_I">CAPTULO I</a></td></tr> - -<tr><td class="tdl">La Groenlandia: su situacin.—Los dinamarqueses en -Groenlandia.—El Canad: sus lmites.—Lucha entre -iroqueses y hurones.—Agramunt, Cortereal y Cartier en el -Canad.—La ciudad de Mont-Royal.—Roberval y Cartier.—El -comercio de Terranova.—El marqus de la Roche.—Pedro -de Monts.—Champlain, Poutrincourt y Pontgrav en -aquellas tierras.—Poutrincourt en Port Royal.—Champlain -en Sainte Croix.—La marquesa de Guercheville y los -jesutas.—Los Padres Biard y Masse en Amrica.—Lucha -entre iroqueses y hurones.—Fundacin de Quebec.—La -colonizacin.—El fuerte Place Royale.—Los franceses en -Saint Sauveur.—Los filibusteros.—Los misioneros.—El -comercio.—Compaa de Nueva Francia.—Guerra entre -Inglaterra y Francia.—Los ingleses en Quebec.—El Canad -en poder de los ingleses.—Muerte de Champlain.—Colonia de -Santa Mara.—Fiereza de los iroqueses.—Florecimiento de -Quebec.—La sociedad de Nuestra Seora de Montreal: el capitn -Maisonnauve.—Odio de los iroqueses los jesutas. -</td><td class="tdrb">5</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_II">CAPTULO II</a></td></tr> - - -<tr><td class="tdl">Estados Unidos de la Amrica del Norte.—Expedicin de Vzquez -de Aylln, Gmez, Narvez y Soto a la Florida.—Lucha entre -franceses y espaoles.—Verrazain en la Carolina del Norte y -en otros pases.—Drake en California.—Vizcano, Cardona y -otros.—Walter Raleigh en Virginia: Guerra entre indgenas - ingleses.—Gosnold en Nueva Inglaterra, Pring en los -Estados del Maine y Massachussetts y Weymouth en las mismas -costas.—Colonia fundada por Newport.—Jamestown.—Compaa de -Londres.—Gobierno de Virginia.—La esclavitud.—Estado de las -restantes colonias.—Los holandeses.—Expediciones de Hudson -y de Block.—Compaa occidental.—Nueva Amsterdam.—Compaa -sueca.—Fin del dominio holands.—Compaa de Plymouth.—Los -puritanos en Nueva Inglaterra.—Colonias de Massachussets, -Mariana, Laconia, Nueva Escocia, Salem, Rode-Island, Concord -y Connecticut.—La Corona y las colonias.—Maryland.—Las -Carolinas.—Constitucin de Locke.—Colonias de Cabo -Fear y de Charlestown.—Estado interior de las colonias -de Charlestown y de las Carolinas.—Pensilvania: -Penn en Amrica.—Georgia.—Guerra entre ingleses y -espaoles.—Luisiana. -</td><td class="tdrb">16</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_III">CAPTULO III</a></td></tr> - -<tr><td class="tdl">Conquista de Mxico.—Hernn Corts.—Corts y Velzquez en -Santiago de Cuba.—Corts en Trinidad, en la Habana, en el -cabo de <span class="pagenum"><a name="Page_680" id="Page_680">[680]</a></span>San Antonio, en la isla de Cozumel y en la -desembocadura del Grijalba.—Llega Tabasco: Marina.—Corts -en San Juan de Ula.—Embajada de Moctezuma.—El gobernador -Pilpatoe y el general Teutile.—Obsequios de Moctezuma -Corts y de Corts Moctezuma.—Villa Rica de la Vera -Cruz.—Corts en Zempoala y en Quiabisln.—Poltica de -Corts.—Nueva embajada de Moctezuma.—Corts quema las -naves, pasa Zocothln y llega a Tlascala.—Guerra entre -espaoles y tlascaltecas: el general Xicotencal.—Portocarrero -y Montejo en Sevilla y en Medelln: enemiga de Fonseca -a Corts.—Corts en Cholula y en Mxico: su entrevista -con Moctezuma.—Descripcin de Mxico.—Guerra entre -Quelpopoca y Escalante.—Suplicio de Quelpopoca.—Prisin -de Moctezuma.—Quetlavaca emperador.—Noche -Triste.—Otumba.—Guanhtmoc emperador.—Guerra entre -espaoles y mejicanos.</td><td class="tdrb">45</td></tr> - - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_IV">CAPTULO IV</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Conquista de Mxico (Continuacin).—Corts, Alvarado, -Olid y Sandoval caen sobre Mxico.—Lucha entre las -piraguas mejicanas y los bergantines espaoles.—Desastre -de los espaoles.—Victoria de Corts.—Cuauhtmoc es -hecho prisionero.—Cada de Mxico.—Reparticin del -botn.—Suplicio del rey de Tacuba y de Cuauhtmoc.—Cdula -del 26 de junio de 1523.—Ddase de la fidelidad -de Corts.—Muerte de Catalina Surez.—Corts en -Espaa.—Su entrevista con el Emperador.—Vuelve a -Mxico.—Conquista de Yucatn.—El obispo Zumrraga.—La -Audiencia.—Levantamiento de los chichimecas.—Relaciones -entre Corts y la Audiencia.—Fundacin de Quertaro y de -otras poblaciones.—Los reyes y la colonia mejicana.</td><td class="tdrb">70</td></tr> - - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_V">CAPTULO V</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Conquista de la Amrica Central.—Pedro de Alvarado -en Guatemala: batalla de Olimtepeque.—Alvarado en -Cuscatln.—Almolonga.—Guatemala, segn Herrera.—Pedro de -Alvarado en Espaa y su hermano Jorge en Guatemala.—Las -Casas en el pas.—Alvarado en Guatemala.—El Salvador: -enemiga de los indios a Alvarado y a Martn -Estete.—Honduras: el capitn Alonso Ortiz.—Anarqua.—El -obispo Pedraza.—Cereceda, Alvarado, Montejo y Alvarado -(segunda vez); Pedraza en el pas.—Alonso de Cceres.—El -veedor Garca de Celis.—Nicaragua: su conquista.—Tirana -de Pedrarias.—Dominacin de Castaeda.—El obispo -Osorio.—Tirana de Contreras.—Las Casas.—Costa Rica: -Espinosa en Burica.—El cacique Urraca.—Guatemala: Alvarado -en Mxico.—Francisco de la Cueva.—Volcn de agua.—Grandes -Antillas: Isla Espaola (Santo Domingo y Hait).—Cuba, -Jamica y Puerto Rico.—Colonizacin.</td><td class="tdrb">94</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_VI">CAPTULO VI</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Conquista del Per.—Francisco Pizarro: su patria.—Pizarro -en el Nuevo Mundo: sus primeros hechos.—Expedicin de -Andagoya.—Sociedad de Pizarro, Almagro y Luque.—Primera y -desgraciada expedicin de Pizarro.—Vuelta a Panam.—Segunda -expedicin: descubrimientos <span class="pagenum"><a name="Page_681" id="Page_681">[681]</a></span> de Ruiz.—Pizarro en el -Imperio y Almagro en Panam.—Pizarro y Almagro en la -isla del Gallo.—Almagro en Panam y Pizarro en la -isla de Gorgona.—Los espaoles en Tumbez.—Pizarro -se embarca para Espaa.—Pizarro y Hernn Corts -en Toledo.—Capitulacin.—Pizarro en Trujillo: su -familia.—Pizarro vuelve al Nuevo Mundo.—Descontento -de Almagro.—Tercera expedicin.—El imperio en aquella -poca.—Huayna Capac.—Huascar y Atahuallpa. Guerra y -triunfo de Atahuallpa.—Pizarro en Tumbez: funda a San -Miguel.—Pizarro y Hernando Soto en el interior del -Imperio.—Los espaoles en los Andes.—Embajadas del Inca.—El -Inca Atahuallpa.—Atrevido plan de Pizarro.—El P. Valverde -ante Atahuallpa.—Ataque de los espaoles.—Prisin del -Inca.—Muerte de Huascar.—Muerte de Atahuallpa. -</td><td class="tdrb">110</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_VII">CAPTULO VII</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Conquista del Per (Continuacin).—Anarqua despus -de la muerte de Atahuallpa.—El Inca Toparca.—Lucha -en la sierra de Vilcaconga.—Muerte de Toparca.—Soto, -Almagro y Pizarro en el valle de Xaquixaguana.—Muerte de -Challcuchima.—El Inca Manco.—Los espaoles en el Cuzco y -botn que recogieron.—Coronacin de Manco.—El municipio -del Cuzco.—La religin.—Derrota de Quizquiz.—Pedro de -Alvarado en el Per.—Fundacin de Lima.—Pizarro gobernador -del Per y Almagro de Chile.—Pizarro y el Inca Manco.—Estado -del Per en la segunda mitad del ao 1535.—Evasin del -Inca Manco.—Sublevacin de los indios: batalla en el ro -Yucay.—Toma del Cuzco por los espaoles.—Sitio del Cuzco -por los indios.—Almagro en Chile.—Entrevista de Almagro con -Manco.—Almagro en el Cuzco.—Cartas de la Emperatriz y del -Emperador a Pizarro.</td><td class="tdrb">134</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_VIII">CAPTULO VIII</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Conquista del Per (Continuacin) y de Bolivia (Alto -Per).—Guerra entre Almagro y los Pizarros: accin de -Abancay.—Sentencia del P. Bobadilla.—Guerra civil: batalla -de Salinas.—Ejecucin de Almagro.—Prisin de Hernando -Pizarro.—Vaca de Castro.—Expedicin de Gonzalo Pizarro -por el Amazonas.—Muerte de Francisco Pizarro.—Vaca -de Castro en Quito.—Segunda guerra civil.—Batalla de -Chupas.—Ejecucin del joven Almagro.—Poltica de Vaca de -Castro.—Disgusto general en el pas.—Conquista de Bolivia -(Alto Per).—Bolivia bajo la dominacin de Espaa.—Diego -de Almagro en Collasuyo.—Luchas de Gonzalo Pizarro con los -indios.—Fundacin de Chuquisaca.—Gonzalo Pizarro desobedece -al Emperador.—Fundacin de la Paz.—Escudo de armas que -Carlos V concedi a Christobal Topa Inga.—Conquista del pas -de los chiquitos por los espaoles.—Los misioneros.</td><td class="tdrb">148</td></tr> - - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_IX">CAPTULO IX</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Conquista de Chile.—Estados en que se divida el pas.—Los -araucanos.—Noticias fabulosas de Chile.—Expedicin de -Almagro.—Comienzo de la conquista.—Almagro se retira de -Chile.—Valdivia: su <span class="pagenum"><a name="Page_682" id="Page_682">[682]</a></span> vida y carcter.—Contina -la conquista.—Fundacin de Santiago.—Valdivia -gobernador.—Luchas de Valdivia con los espaoles y -con los indios.—Organizacin del pas.—Valdivia en -el Per.—Carta de Valdivia al Emperador.—Fundacin -de poblaciones.—Sublevacin de los araucanos: -Caupolicn.—Guerra y muerte de Valdivia.—Vida y costumbres -de los chilenos.—El gobernador Quiroga.—El Cabildo y -la Audiencia.—Alderete.—Hurtado de Mendoza.—Cuesta -de Villagra.—Muerte de Lautaro.—La poltica y la -guerra.—Caupolicn: batalla de Millarapu.—Ercilla.—Muerte -de Caupolicn.—Sumisin de Chile.</td><td class="tdrb">168</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_X">CAPTULO X</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Conquista de Venezuela y de las Guayanas.—Los indgenas.—El -banquero Welser: Alfinger, Sayler y Federmann.—Hohermuth y -Hutten.—El Dorado.—Frias y Carvajal en Coro.—Concepcin -de Tocuyo.—Crueldad de Carvajal.—Gobierno de Prez de -Tolosa: encomiendas.—Villegas: los bucaneros: Burburuata: -Nueva Segovia.—El rey Miguel.—Insurreccin de los -jiraharas.—Gobierno de Villacinda.—Valencia del Rey.—Garca -de Paredes: Trujillo: los indios.—Los gobernadores Ruiz y -Collado: Fajardo.—Fundacin de Rosario y Collado.—Venezuela -en 1560.—Lope de Aguirre, el Tirano.—Rodrguez.—Los -gobernadores Bernldez y Ponce de Len.—Losada y los indios: -fundacin de Caracas.—Nuestra Seora de Caravalleda.—Los -gobernadores Serpa y Mazariego.—Fundacin de Santiago y -de San Juan.—Los indgenas.—Los gobernadores Pimentel, -Rojas y Osorio.—La Guaira: Guanar.—Drake en Caracas. El -gobernador Pia.—Versos de Castellanos.—Conquista de las -Guayanas.—Espaoles, ingleses, holandeses y franceses en las -Guayanas.</td><td class="tdrb">182</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XI">CAPTULO XI</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Conquista de Colombia y de El Ecuador.—Conquista de -Colombia.—Bastidas en Santa Marta.—El Dorado.—Gobierno -de Heredia y de Fernndez de Lugo.—Conquista de Jimnez -de Quesada.—Alonso Luis de Lugo.—Creacin de una -Audiencia.—Consideraciones acerca de la conquista de -Quesada.—Conquista de El Ecuador.—El Ecuador a la llegada -de los espaoles: es conquistado por Belalczar.—Fundacin -de Santiago de Quito, de Guayaquil y de Cartago.—Belalczar -en Espaa: es nombrado gobernador de Popayn.—Belalczar -y Andagoya.—Sucesos del Per.—Fundacin de -Antioqua.—Belalczar en lucha con Heredia y con los indios. -Ordenanzas de 1542.—Belalczar en Aaquito.—Insurreccin de -Robledo.—Belalczar en Xaquixaguana.</td><td class="tdrb">201</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XII">CAPTULO XII</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Conquista de las provincias Argentinas y del -Brasil.—Conquista de la Argentina.—Gaboto en las costas -del Brasil y en las mrgenes del Paran.—Fuerte de Sancti -Spritus.—Mendoza en el Ro de la Plata. Santa Mara de -Buenos Aires.—Oposicin de los querands.—Ayolas y Martnez -de Irala: fuerte de la Asuncin.—Muerte de Mendoza y de <span class="pagenum"><a name="Page_683" id="Page_683">[683]</a></span> -Ayolas.—Gobierno de Irala.—Se piensa en la traslacin -de los habitantes de Buenos Aires las orillas del -Paraguay.—Gobernadores anteriores Garay: fundacin -de Buenos Aires; muerte de Garay.—La Patagonia.—El -Chaco.—Conquista del Paraguay y del Uruguay.—El gobernador -Arias de Saavedra.—Otros gobernadores.—Los brasileos en el -Uruguay.—Conquista del Brasil.—Primeras colonias.—El Brasil -durante el reinado de D. Manuel El Afortunado.</td><td class="tdrb">209</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XIII">CAPTULO XIII</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Los franceses ingleses en el Nuevo Mundo.—Poltica de -Luis XIV en el Canad.—El vicario Laval.—Terremoto de -1663.—Compaa de las Indias Occidentales.—El intendente -Talon y el Gobernador Frontenac.—Poltica de Guillermo -III.—Franceses ingleses en el Canad.—Expedicin de La -Salle.—Guerra entre Francia Inglaterra.—Primera guerra -intercolonial.—Frontenac en guerra con los ingleses -iroqueses.—Los ingleses en el Canad.—ltimos aos de la -administracin de Frontenac.—Paz.—Los misioneros.—Segunda -guerra intercolonial: Toma de Port Royal.—Compaa del -Mississip.—La Luisiana. Tercera guerra intercolonial: -conquista de Louisbourg.—Colonizacin.—Cuarta guerra -intercolonial.—Los franceses en guerra con los indios -y con los ingleses mandados por Washington: Batalla de -Monongahela.—Guerra en 1756, 1757 y 1758.—Quebec, Montreal y -otras plazas en poder de los ingleses. Tratado de Pars.—El -Canad, colonia de Inglaterra.</td><td class="tdrb">225</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XIV">CAPTULO XIV</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Gobierno de los ingleses en los Estados Unidos del Norte de -Amrica.—Doctrina del historiador Gervinus.—La Amrica -germana y la Amrica latina: carcter de la una y de la -otra.—Estado general de las colonias inglesas antes de su -independencia.</td><td class="tdrb">240</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XV">CAPTULO XV</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Virreinato de Mxico: el virrey Mendoza y los -indios.—Expedicin de Corts.—Creacin del obispado -de Michoacn.—Relaciones de la Audiencia con Pizarro y -Corts.—Insurreccin de Jalisco y muerte de Pedro de -Alvarado.—Poltica del conde de Tendilla.—Las Nuevas -Leyes.—Muerte de Corts en Espaa y de Zumrraga en -Mxico.—Ideas religiosas del obispo.—Audiencia de Nueva -Galicia.—El virrey Velasco: su poltica.—Creacin de la -Universidad.—El arzobispo Montufar y los frailes.—El -virrey y la Audiencia.—Gobierno de la Audiencia: prisin -de Cosijpii: Martn Corts.—Legazpi y el P. Urdaneta -se dirigen Filipinas.—Concilio en Mxico.—El virrey -marqus de Falces: la Audiencia.—El virrey Enrquez de -Almansa: epidemia de fiebres tifoideas.—El virrey Surez -de Mendoza: la Audiencia.—El virrey Moya de Contreras: -concilio provincial.—El virrey marqus de Villa Manrique: los -corsarios.</td><td class="tdrb">247</td></tr> - - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XVI">CAPTULO XVI</a><span class="pagenum"><a name="Page_684" id="Page_684">[684]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdl">Virreinato de Mxico (Continuacin).—Los virreyes Velasco y -conde de Monterrey.—Conquista de Nuevo Mxico.—El marqus -de Montes Claros: acueducto desde Chapultepec a Mxico.—El -virrey Velasco (2. vez).—Importantes expediciones.—Gobierno -del arzobispo de Mxico y del marqus de Guadalczar.—Enemiga -entre el marqus de Gelves y el arzobispo.—El marqus de -Cerralbo: inundacin de la ciudad.—Otros virreyes.—El obispo -Palafox.—Los piratas.—Virreinato de Ortega Montas, obispo -de Michoacn.—El virrey conde de Moctezuma.—El virrey Ortega -Montas, arzobispo de Mxico.</td><td class="tdrb">257</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XVII">CAPTULO XVII</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Virreinato de Mxico (Continuacin).—El virrey duque de -Alburquerque: su poltica interior; lucha con los corsarios -y con los ingleses.—El duque de Linares: su amor la -justicia.—El marqus de Valero: expedicin Campeche -y Yucatn: su poltica con los caciques.—Gobierno del -marqus de Casafuerte.—Desgracias durante el mando del -arzobispo Vizarrn.—Los virreyes duque de la Conquista, -conde de Fuenclara y conde de Revillagigedo.—Dbil gobierno -del marqus de las Amarillas.—El marqus de Cruillas: el -almirante ingls Pocock se apodera de la Habana.—Mala -administracin del virrey Montserrat.—Virreinato de Croix: -expulsin de los jesutas.—Sntomas revolucionarios en el -pas.—Virreinatos de Bucareli, Mayorga, Glvez (don Matas -y D. Bernardo) y Flores.—Excelente gobierno del conde de -Revillagigedo.—El marqus de Branciforte, Berenguer de -Marquina e Iturrigaray.—Ultimos Virreyes.</td><td class="tdrb">268</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XVIII">CAPTULO XVIII</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Capitana general de Guatemala.—La Audiencia: Alonso -Maldonado.—El Cabildo y las Nuevas Leyes.—El P. -Las Casas.—Lpez Cerrato.—El obispo Valdivieso es -asesinado.—Revolucin de los Contreras.—Administracin -de Cerrato.—Revueltas en Nicaragua.—El Dr. Rodrguez de -Quesada.—Ramrez de Quiones.—Administracin de Nez de -Landecho.—Fallecimiento del obispo Marroqun.—Traslacin de -la Audiencia a Panam.—El obispo Villalpando.—Fallecimiento -del P. Las Casas.—Restablecimiento de la Audiencia.—El -Dr. Gonzlez, el doctor Villalobos y Garca de -Valverde.—Minas en Honduras.—Repartimiento de -indios.—El oidor Abaunza.—Los presidentes Malln, Sand -y Castilla.—Los piratas.—Estadstica para la cobranza -de la alcabala.—Artes.—El puerto de Santo Toms.—Los -holandeses.—El presidente Peraza.—Alcabalas.—Orden -pblico en Costa Rica.—Los presidentes Acua y Quiones: -proteccin a los indgenas.—Uso del papel sellado.—El -presidente Avendao.—El oidor Lara.—Inundaciones.—Estado -de Honduras y de Nicaragua.—Los presidentes Altamirano y -Mencos.—Terremoto.—Estado de Costa Rica.—La imprenta -en Guatemala.—Corsarios en Nicaragua.—El presidente -Alvarez.—La nueva catedral.—Enemiga de la Audiencia a -Alvarez.—El obispo presidente.—Los corsarios. -</td><td class="tdrb">280</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XIX">CAPTULO XIX</a><span class="pagenum"><a name="Page_685" id="Page_685">[685]</a></span></td></tr> -<tr><td class="tdl">Capitana general de Guatemala (Continuacin).—El -presidente Escobedo: los piratas; Albemale y los -misioneros.—El presidente Sierra.—Una limosna al Rey -de Espaa.—Recopilacin de Indias.—Los presidentes -Alava y Enriquez de Guzmn: reformas.—Nicaragua, Costa -Rica, Honduras y El Salvador.—El presidente Barrios en -Guatemala.—Expedicin al Petn y Lecandn.—El presidente -Snchez de Berrospe.—Gobierno de la Audiencia, de Ceballos y -de Coso.—Costa Rica y Nicaragua.—El presidente Rodrguez -de Rivas: terremoto de 1717.—Nicaragua, Costa Rica, Honduras -y El Salvador.—Guatemala: gobiernos de Echevers y de -Rivera Villaln.—Rivera Santa Cruz.—El Arzobispado.—Los -presidentes Araujo y Vzquez Prego.—Reformas.—Gobierno -de Velarde.—El presidente Arcos.—Los misioneros.—Los -presidentes Fernndez de Heredia y Salazar: expulsin -de los jesutas.—El presidente Mayorga: terremoto -de 1773.—Traslacin de la capital al valle de la -Virgen.—Amrica Central.—El presidente Glvez: reconquista -de Omoa y de Roatn: colonia espaola en Trujillo: expedicin -a Ro Tinto.—El presidente Estacherra.</td><td class="tdrb">294</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XX">CAPTULO XX</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Gobierno de la isla de Santo Domingo.—Relaciones de la Isla -Espaola con la metrpoli.—Relaciones de las autoridades -de la isla entre s.—Los corsarios en la isla.—Los -franceses en Santo Domingo.—El Cdigo Negro.—Santo Domingo -y la revolucin francesa de 1789.—La anarqua en la -colonia.—Guerra de exterminio entre blancos y negros.—Los -ingleses en Santo Domingo.—Toussaint Louverture: su carcter -y cualidades.—Bonaparte y Toussaint Louverture.—Lucha entre -franceses y dominicanos.</td><td class="tdrb">308</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXI">CAPTULO XXI</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Gobierno de Cuba.—Primeros gobernadores.—Los corsarios -Soto, Dvila y Chaves.—Prez de Angulo y Jacques -Sores.—Mazariegos, Menndez, Montalvo y Carreo.—El capitn -general Lujn.—Los corsarios.—Tejada y el ingeniero -Antonelli.—Drake en Amrica.—Valds: los corsarios; -divisin de la isla por Felipe III.—Ruiz de Pereda en la -Habana y Villaverde en Santiago.—Alquizar, Venegas, Cabrera -y Bitrin de Biamonte.—Los Hermanos de la Costa.—La isla -en la segunda mitad del siglo <span class="smcap">xvii</span> y comienzos -del <span class="smcap">xviii</span>.-Crdoba, Bentez de Lugo, marqus -de Casa Torres y Raja: estanco del tabaco.—Guazo y los -vegueros.—Guerra entre Espaa e Inglaterra.—Cada de la -Habana.—Los generales conde de Ricla y Bucarely.—Expulsin -de los jesutas.—El marqus de la Torre: poblacin de la -isla.—Resea del gobierno.—Los restos de Coln en la -Habana.—Humboldt en Cuba.—Comienzo de la guerra de la -Independencia.—Los revolucionarios.</td><td class="tdrb">327</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXII">CAPTULO XXII</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Gobierno de Jamaica.—Poltica de la Gran Bretaa.—La -esclavitud. Gobierno de Puerto Rico.—El Rey Catlico y D. -Diego Coln.—Felipe II y <span class="pagenum"><a name="Page_686" id="Page_686">[686]</a></span> el obispo de Puerto Rico.—Los -ingleses intentan apoderarse de la isla.—Los dinamarqueses -en los Cayos de San Juan.—El ingls Harvey.—Generosidad -de Carlos III con el duque de Crilln.—Rgimen poltico de -Puerto Rico.—Islas de la Mona y de Vieques.—Islas Vrgenes: -gobierno de los ingleses y de los norteamericanos.—Islas -Lucayas: Guanahani: la capital Nassau; gobierno de las -Lucayas.—Islas Bermudas: Hamilton.—Islas menores: inglesas, -francesas y holandesas; gobierno de dichas islas.</td><td class="tdrb">351</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXIII">CAPTULO XXIII</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Virreinato del Per: Blasco Nez Vela: su carcter: -su entrada en Lima: su poltica.—Oposicin de Gonzalo -Pizarro.—Muerte del inca Manco.—Critica situacin del -virrey.—Gobierno de Gonzalo Pizarro. Marcha de Vaca de Castro -a Espaa.—Blasco Nez en Tumbez, en Quito, en San Miguel y -en otros puntos.—Batalla de Aaquito.—Don Pedro de la Gasca -en el Per: su acertada poltica: batalla de Xaquixaguana. -</td><td class="tdrb">364</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXIV">CAPTULO XXIV</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Virreinato del Per (Continuacin).—El virrey -Mendoza.—Gobierno de la Audiencia.—El marqus de Caete: -insurreccin de Sairi Tupac. Expediciones.—El conde de Nieva -y Garca de Castro.—El virrey Toledo: suplicio de Sairi -Tupac.—Los chirinamos.—Los jesutas.—Cdula de Felipe -II.—Enrquez y el conde de Villar Don Pardo.—El marqus de -Caete: los piratas.—Santo Toribio.—Las encomiendas.—Cdula -de Felipe III.—El marqus de Montesclaros: creacin de -catedrales.—El prncipe de Esquilache, el conde de Chinchn -y el marqus de Mancera.—Los virreyes conde de Salvatierra, -conde de Alba de Liste y conde de Santisteban.—El conde de -Lemos y otros virreyes nombrados por Carlos II.—Terremoto -de 1678.—Virreinato de Castell dos Rus: terremoto de 1707: -autos de fe.—Virreinato del obispo de Quito.—El prncipe -de Santo Bono y otros virreyes.—Comisin cientfica en el -Per. Sublevacin de los indios.—Cdula de 1736.—El conde -de Superunda: terremoto de 1746.—El virrey Amat: expulsin -de los jesutas.—Los virreyes Guirior y Juregui.—El indio -Condorcangui.—Los virreyes Croix, Gil de Taboada, O'Higgins y -Avils.—Bolivia bajo el virreinato del Per y despus del de -Buenos Aires.</td><td class="tdrb">379</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXV">CAPTULO XXV</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Gobierno de Chile, de Venezuela y de Guayana.—Hurtado -de Mendoza en Chile: organizacin del pas.—Francisco -de Villagra: guerra con Antiguen.—Pedro de Villagra: -guerra; reformas.—Quiroga: la Audiencia.—Los gobernadores -Gamboa y Saravia.—El inspector Caldern.—Supresin de la -Audiencia.—Quiroga (2. vez).—Gamboa (2. vez).—Sotomayor y -la guerra.—Garca de Loyola: Hawkins.—Paillamachu.—Vizcarro -y Quiones.—Garca Ramn y los piratas.—Rivera y -Garca Ramn (2. vez): Huenecura.—Merlo de la Fuente: -Aillavilla.—Jaraquemada: paz.—Rivera (2. vez).—Otros -gobernadores.—Fernndez de Crdoba y Laso de la Vega.—La -guerra.—Terremoto de 1647.—Otros <span class="pagenum"><a name="Page_687" id="Page_687">[687]</a></span> gobernadores.—Expulsin -de los jesutas.—O'Higgins.—La revolucin.—Gobierno -de Venezuela.—Cdula de Felipe III.—Los corsarios -franceses e ingleses.—Venezuela a mediados del -siglo <span class="smcap">xviii</span>.—Creacin de la Audiencia de -Caracas.—Consulado de Comercio.—Obispo de Coro.—Traslacin -de la catedral de Coro a Caracas.—Carcter del gobierno de -Caracas.—Los revolucionarios.—Gobernacin de Guayana. -</td><td class="tdrb">404</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXVI">CAPTULO XXVI</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Gobierno de Nueva Granada, de Panam y de El -Ecuador.—Gobernadores que en Colombia sucedieron a -Jimnez de Quesada.—La Audiencia.—El Arzobispado.—El -presidente Venero de Leiva.—Otros presidentes.—Fundacin -y extensin del virreinato.—El virrey Eslava.—Vernon en -Cartagena de Indias: Lezo.—Poltica de Eslava.—Principales -virreyes.—Intervencin de Nueva Granada en Venezuela.—Guerra -de la Independencia.—Gobierno de Panam.—Origen, -situacin, ttulo de ciudad y blasn herldico.—Obispado -y Audiencia.—Panam bajo la dependencia de Guatemala y -despus del Per.—La Audiencia.—El ao 1644.—Nueva -ciudad.—El Fuego Grande.—Panam bajo el virreinato de -Santa Fe.—Universidad de San Javier.—Los jesutas.—El -gobernador Prez.—Gobierno de Quito.—La Audiencia: el -presidente Santilln y sus sucesores.—El Ecuador en los -siglos <span class="smcap">xvi</span> y <span class="smcap">xvii</span>.—Guayaquil en poder de -los corsarios.—Sntomas revolucionarios.</td><td class="tdrb">417</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXVII">CAPTULO XXVII</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Gobierno del Ro de la Plata o de Buenos Aires.—D. -Pedro de Mendoza hasta Arias de Saavedra (cuarta -vez).—Saavedra derrotado por los uruguayos.—Introduccin -de negros.—Funciones religiosas—Enemiga del cabildo a -los abogados.—Gobierno de Gngora.—La Universidad en -Buenos Aires.—El oidor Prez de Salazar.—El gobernador -Cspedes.—La Audiencia.—Gobierno de Dvila.—El -gobernador La Cueva es excomulgado.—Canonizacin de San -Fernando.—Desgracias en el pas.—Gobierno de Abendao, -de Mxica, de Cabrera, de Laxis, de Ruiz de Baigorri, de -Mercado y de Martnez Salazar.—La Audiencia.—Gobierno de -Garro, Herrera y Prado.—La colonia del Sacramento.—El -gobernador Zavala: sus hechos ms notables.—Cambio de -posesiones entre Portugal y Espaa.—Conducta de los -jesutas.—Los gobernadores Salcedo, Ortiz de Rozas y -Andonaegui.—El gobernador Ceballos.—Virreinato de Buenos -Aires.—Los virreyes Ceballos, Ortiz, marqus de Loreto -y otros.—Los virreyes Malo de Portugal, Avils y del -Pino.—Derrota de nuestra flota.—Los ingleses toman a Buenos -Aires.—Liniers.—Gobierno de Tucumn.</td><td class="tdrb">433</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXVIII">CAPTULO XXVIII</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Gobierno del Paraguay y del Uruguay.—Cdula de -Felipe III.—Gobierno de Fras.—Gobernadores ms -importantes.—Reducciones de los jesutas.—Depredaciones -de los indios.—Decadencia del gobierno.—Reyes -Balmaceda.—Revoluciones, guerra con los indios y expulsin -de los jesutas.—Fundacin de poblaciones.—Gobierno del -Uruguay.—Espaoles <span class="pagenum"><a name="Page_688" id="Page_688">[688]</a></span> y portugueses en el pas.—Consecuencias -de la permuta de la Colonia del Sacramento por otras -colonias.—Viana, gobernador de Montevideo y oposicin de -los jesutas.—Los indgenas.—Campaa de Ceballos, jefe del -gobierno de la Plata, contra los portugueses: tratado de -1763.—Gobierno de la Rosa y expulsin de los jesutas.—El -gaucho.—Expedicin de Sampayo.—El cabildo.—Gobiernos -de Viana y del Pino, de Tejada y de Olaguer Feli: -reformas.—Bustamante y Ruiz Huidobro.—El cabildo.—Los -charras.—Calamidades en el pas.</td><td class="tdrb">463</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXIX">CAPTULO XXIX</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">El Brasil durante el reinado de Juan III.—Los corsarios.—Las -Capitanas.—El general Thom de Souza.—Los franceses en -el Brasil.—El gobernador Duarte de Costa.—Men de S en -guerra con los franceses y con los indgenas.—Divisin -del Brasil en dos gobiernos.—El gobernador general Telles -Barreto.—El gobernador Souza y los corsarios.—Otros -gobernadores.—Lucha entre portugueses y franceses.—Los -jesutas.—Los holandeses.—Compaa de las Indias -Orientales.—Guerras.—Portugal se separa de Espaa.—Poltica -de los jesutas.—Los holandeses arrojados del Brasil.—La -Repblica de Palmares.—El Brasil bajo el dominio de Portugal. -</td><td class="tdrb">480</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXX">CAPTULO XXX</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Administracin colonial.—Residencias y visitas: -Su poca importancia.—Repartimiento de cosas y de -indios.—Encomiendas.—Reducciones.—Origen de la -esclavitud.—El asiento.—Abolicin del comercio -negrero.—Abolicin de la esclavitud.—Los extranjeros en las -colonias. Aislamiento de las colonias.</td><td class="tdrb">491</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXXI">CAPTULO XXXI</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Organizacin colonial: virreinatos.—Gobernadores -generales.—Las Intendencias.—Los gobiernos del Brasil.—Las -Audiencias: nombres de las Audiencias.—Atribuciones de los -virreyes, gobernadores generales, intendentes, Audiencias -y presidentes.—Regentes de las Audiencias.—Consulados y -cabildos en las colonias de Espaa.—Alcaldes ordinarios y -corregidores.—Tribunales de minera y de cuentas.—Gobierno -poltico y elementos de que constaba.</td><td class="tdrb">503</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXXII">CAPTULO XXXII</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Casa de la Contratacin de Sevilla.—Las Ordenanzas.—Nuevas -Ordenanzas.—Jueces de la Contratacin.—Importancia de la -Casa de la Contratacin.—Prosperidad de Sevilla.—Creacin de -una Casa de la Contratacin en la Corua.—Decadencia de la -de Sevilla.—Comercio de Espaa en las Indias.—Expediciones -sueltas.—Flotas y galeones.—Armada real.—El -contrabando.—Los navos de aviso.</td><td class="tdrb">515</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXXIII">CAPTULO XXXIII</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Leyes de Indias.—Las <i>Nuevas Leyes</i>.—Las Nuevas Leyes -en las Indias.—Primera Recopilacin.—Reimpresin de la -Recopilacin.—Anlisis <span class="pagenum"><a name="Page_689" id="Page_689">[689]</a></span> de los nueve libros.—Otras -leyes.—Deseos de asimilar las provincias ultramarinas -a la pennsula.—Real y Supremo Consejo de Indias: su -historia.—Luchas religiosas en las Indias: los Padres -Las Casas y Motolina.—Los frailes protectores de los -indios.—Los jesutas en el Paraguay.—El Patronato -Eclesistico.—La Inquisicin.</td><td class="tdrb">523</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXXIV">CAPTULO XXXIV</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Cultura del Canad antes de pasar al dominio de -Inglaterra y cultura de los Estados Unidos antes de su -independencia.—La Universidad.—Mad. de la Peltrie y Mad. -Guyard: convento de las Ursulinas.—Instituto de segunda -enseanza y escuelas.—M. Bourgeoys: congregacin de Notre -Dame.—Comunidades religiosas.—Seminario de Laval.—Libros de -descubrimientos e historias.—Cantos populares.—Instruccin -primaria.—Escuelas catlicas y protestantes.—Relaciones -entre las colonias de los Estados Unidos y la metrpoli.—Las -primeras letras.—Colegio de Newton.—Primera prensa de -imprimir.—Escuela e imprenta en Filadelfia.—Cultura en las -Carolinas.—Universidad de Virginia.—Colegios.—Primera -escuela de Medicina.—La <i>Gaceta de Georgia</i>.—Progreso -en todas las colonias.—Las bellas artes en el Canad y -en los Estados Unidos.—La industria en el Canad y en -los Estados Unidos.—Minas de <i>Nova Scotia</i>.—Riqueza -forestal.—Prosperidad del comercio en los Estados -Unidos.—Los americanos enfrente de los ingleses. -</td><td class="tdrb">564</td></tr> - -<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXXV">CAPTULO XXXV</a></td></tr> -<tr><td class="tdl">Cultura de las colonias espaolas antes de la independencia: -Mxico: imprenta; acuacin de la moneda.—Siglo -<span class="smcap">xvii</span>: Sor Juana de la Cruz.—Poetas y prosistas -del siglo <span class="smcap">xviii</span>.—Per: Garcilaso de la Vega: -Comentarios Reales.—Lima en el siglo <span class="smcap">xvi</span>: -La Universidad de San Marcos.—Valle y Caviedes.—Siglo -<span class="smcap">xviii</span>: Olavide; su vida y sus obras.—Peralta, -Alonso de la Cueva y Llano Zapata.—El periodismo—Cuba -y Puerto Rico.—Guatemala: Matanza, Osena, Paz Salgado y -Bergao.—La instruccin pblica.—La Universidad.—La -<i>Gaceta</i>.—El Coliseo.—El Consulado.—La Sociedad -Econmica.—La imprenta.—Costa Rica. El Ecuador, Venezuela, -Bolivia, Buenos Aires, Chile, Paraguay y Uruguay.—Las -bellas artes: Catedral de Mxico.—El escultor Robles. El P. -Carlos.—Chill y otros.—El pintor Cifuentes y otros.—Las -bellas artes en Lima y en la Amrica Central.—El pintor -Santiago en El Ecuador.—El escultor Lagarda.—Las bellas -artes en Nueva Granada.—La industria en Mxico, Per y -Bolivia, Santo Domingo, Cuba, Amrica Central, Chile, Nueva -Granada, Ecuador, Venezuela, Buenos Aires, Paraguay, Uruguay -y Brasil.</td><td class="tdrb">572</td></tr> -</table> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_690" id="Page_690">[690]</a></span></p> - - - - -<h2>NDICE DE APNDICES</h2></div> - - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="apendices"> -<tr><td class="tdl"> </td> -<td class="tdcc">Pginas<br />en que<br />se cita.</td> -<td class="tdcc">Pginas<br />del<br />apndice.</td></tr> - -<tr><td class="tdl">A</td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_93">93</a></td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_613">613</a></td></tr> - -<tr><td class="tdl">B</td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_106">106</a></td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_617">617</a></td></tr> - -<tr><td class="tdl">C</td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_109">109</a></td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_621">621</a></td></tr> - -<tr><td class="tdl">D</td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_111">111</a></td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_625">625</a></td></tr> - -<tr><td class="tdl">E</td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_160">160</a></td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_629">629</a></td></tr> - -<tr><td class="tdl">F</td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_251">251</a></td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_635">635</a></td></tr> - -<tr><td class="tdl">G</td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_376">376</a></td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_637">637</a></td></tr> - -<tr><td class="tdl">H</td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_410">410</a></td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_638">638</a></td></tr> - -<tr><td class="tdl">I</td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_494">494</a></td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_639">639</a></td></tr> - -<tr><td class="tdl">J</td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_504">504</a></td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_644">644</a></td></tr> - -<tr><td class="tdl">L</td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_504">504</a></td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_645">645</a></td></tr> - - -<tr><td class="tdl">M</td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_552">552</a></td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_663">663</a></td></tr> - -<tr><td class="tdl">N</td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_553">553</a></td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_674">674</a></td></tr> - -<tr><td class="tdl">O</td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_553">553</a></td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_675">675</a></td></tr> - -<tr><td class="tdl">P</td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_607">607</a></td> -<td class="tdrb"><a href="#Page_678">678</a></td></tr> -</table> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_691" id="Page_691">[691]</a></span></p> - - - - -<h2 id="PAUTA">PAUTA<br /> - -<span class="medium">PARA LA COLOCACIN DE LAS LMINAS DE ESTE TOMO.</span></h2></div> - - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="laminas"> -<tr><td class="tdl"> </td><td class="tdrb">Pginas.</td></tr> - -<tr><td class="tdl"><a href="#CORTES"><i>Hernn Corts</i></a></td><td class="tdrb">45</td></tr> -<tr><td class="tdl"><a href="#MOCTEZUMA"><i>Moctezuma</i></a></td><td class="tdrb">47</td></tr> -<tr><td class="tdl"><a href="#QUAUHTEMOC"><i>Quauhtemoc</i></a></td><td class="tdrb">66</td></tr> -<tr><td class="tdl"><a href="#PIZARRO"><i>Francisco Pizarro</i></a></td><td class="tdrb">111</td></tr> -<tr><td class="tdl"><a href="#HUASCAR"><i>Huascar</i></a></td><td class="tdrb">121</td></tr> -<tr><td class="tdl"><a href="#ATAHUALPA"><i>Atahualpa</i></a></td><td class="tdrb">131</td></tr> -<tr><td class="tdl"><a href="#VARELA"><i>Padre Varela</i></a></td><td class="tdrb">583</td></tr> -</table> - - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_692" id="Page_692">[692]</a></span></p> - - - - -<h2>GRABADOS<br /> - -<span class="medium">INCLUDOS EN LAS PGINAS DE ESTE TOMO.</span></h2></div> - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="grabados"> -<tr><td class="tdl"> </td><td class="tdrb">Pginas.</td></tr> - -<tr><td class="tdl"><a href="#CHAMPLAIN"><i>Samuel de Champlain</i></a></td><td class="tdrb">10</td></tr> - -<tr><td class="tdl"><a href="#JUAN"><i>Fray Juan de Zumrraga, arzobispo de Mxico</i></a></td> -<td class="tdrb">90</td></tr> - -<tr><td class="tdl"><a href="#VALDIVIA"><i>Pedro de Valdivia</i></a></td> -<td class="tdrb">172</td></tr> - -<tr><td class="tdl"><a href="#LOUVERTURE"><i>Toussaint Louverture</i></a></td> -<td class="tdrb">322</td></tr> - -<tr><td class="tdl"><a href="#GASCA"><i>Don Pedro de La Gasca</i></a></td> -<td class="tdrb">373</td></tr> - -</table> - - - - - - - - - -<pre> - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Historia de Amrica desde sus tiempos -ms remotos hasta nuestros das, tomo II, by Juan Ortega Rubio - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE AMERICA, TOMO II *** - -***** This file should be named 62870-h.htm or 62870-h.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/6/2/8/7/62870/ - -Produced by Carlos Coln, Adrian Mastronardi The University -of California, and the Online Distributed Proofreading -Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from -images generously made available by The Internet -Archive/American Libraries.) - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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Redistribution is subject to the -trademark license, especially commercial redistribution. - -START: FULL LICENSE - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg-tm License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project -Gutenberg-tm electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. 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INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any -Defect you cause. - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at -www.gutenberg.org - - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the -mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its -volunteers and employees are scattered throughout numerous -locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt -Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to -date contact information can be found at the Foundation's web site and -official page at www.gutenberg.org/contact - -For additional contact information: - - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To SEND -DONATIONS or determine the status of compliance for any particular -state visit www.gutenberg.org/donate - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. To -donate, please visit: www.gutenberg.org/donate - -Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works. - -Professor Michael S. Hart was the originator of the Project -Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of -volunteer support. - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. - -Most people start at our Web site which has the main PG search -facility: www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - - - -</pre> - -</body> -</html> diff --git a/old/62870-h/images/cover.jpg b/old/62870-h/images/cover.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 7198845..0000000 --- a/old/62870-h/images/cover.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/62870-h/images/p010.jpg b/old/62870-h/images/p010.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 94f91bb..0000000 --- a/old/62870-h/images/p010.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/62870-h/images/p044.jpg b/old/62870-h/images/p044.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 96a4509..0000000 --- a/old/62870-h/images/p044.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/62870-h/images/p046.jpg b/old/62870-h/images/p046.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 98f1c7a..0000000 --- a/old/62870-h/images/p046.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/62870-h/images/p066.jpg b/old/62870-h/images/p066.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 6b1175a..0000000 --- a/old/62870-h/images/p066.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/62870-h/images/p090.jpg b/old/62870-h/images/p090.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 05a1b3a..0000000 --- a/old/62870-h/images/p090.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/62870-h/images/p110.jpg b/old/62870-h/images/p110.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 2e0b4c2..0000000 --- a/old/62870-h/images/p110.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/62870-h/images/p120.jpg b/old/62870-h/images/p120.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index f830a73..0000000 --- a/old/62870-h/images/p120.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/62870-h/images/p130.jpg b/old/62870-h/images/p130.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 5053b12..0000000 --- a/old/62870-h/images/p130.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/62870-h/images/p172.jpg b/old/62870-h/images/p172.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index b15bb21..0000000 --- a/old/62870-h/images/p172.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/62870-h/images/p322.jpg b/old/62870-h/images/p322.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 687cf78..0000000 --- a/old/62870-h/images/p322.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/62870-h/images/p373.jpg b/old/62870-h/images/p373.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index d5317c2..0000000 --- a/old/62870-h/images/p373.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/62870-h/images/p582.jpg b/old/62870-h/images/p582.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 62cd635..0000000 --- a/old/62870-h/images/p582.jpg +++ /dev/null |
