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-The Project Gutenberg EBook of Historia de América desde sus tiempos más
-remotos hasta nuestros días, tomo II, by Juan Ortega Rubio
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
-other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of
-the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have
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-
-Title: Historia de América desde sus tiempos más remotos hasta nuestros días, tomo II
-
-Author: Juan Ortega Rubio
-
-Release Date: August 9, 2020 [EBook #62870]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE AMERICA, TOMO II ***
-
-
-
-
-Produced by Carlos Colón, Adrian Mastronardi The University
-of California, and the Online Distributed Proofreading
-Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from
-images generously made available by The Internet
-Archive/American Libraries.)
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- Nota del Transcriptor:
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-
- Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original.
-
- Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
-
- Páginas en blanco han sido eliminadas.
-
- Letras itálicas son denotadas con _líneas_.
-
- Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas)
- han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal.
-
- Ilustraciones han sido eliminadas.
-
- Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=.
-
-
-
-
- HISTORIA
-
- DE
-
- AMÉRICA
-
-
- DESDE SUS TIEMPOS MÁS REMOTOS
-
- HASTA NUESTROS DÍAS
-
- POR
-
- D. JUAN ORTEGA RUBIO
-
- CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL.
-
-
- TOMO II.
-
-
- MADRID
- LIBRERÍA DE LOS SUCESORES DE HERNANDO
- CALLE DEL ARENAL, NÚM. 11
- 1917
-
-
-
-
- TERCERA ÉPOCA
-
- CONQUISTAS
-
-
-
-
-CAPITULO I
-
- LA GROENLANDIA: SU SITUACIÓN.--LOS DINAMARQUESES EN
- GROENLANDIA.--EL CANADÁ: SUS LÍMITES.--LUCHA ENTRE IROQUESES
- Y HURONES.--AGRAMUNT, CORTEREAL Y CARTIER EN EL CANADÁ.--LA
- CIUDAD DE MONT-ROYAL.--ROBERVAL Y CARTIER.--EL COMERCIO DE
- TERRANOVA.--EL MARQUÉS DE LA ROCHE.--PEDRO DE MONTS.--CHAMPLAIN,
- POUTRINCOURT Y PONTGRAVÉ EN AQUELLAS TIERRAS.--POUTRINCOURT
- EN PORT-ROYAL.--CHAMPLAIN EN SAINTE CROIX.--LA MARQUESA DE
- GUERCHEVILLE Y LOS JESUÍTAS.--LOS PADRES BIARD Y MASSE EN
- AMÉRICA.--LUCHA ENTRE IROQUESES Y HURONES.--FUNDACIÓN DE
- QUEBEC.--LA COLONIZACIÓN.--EL FUERTE PLACE ROYALE.--LOS FRANCESES
- EN SAINT SAUVEUR.--LOS FILIBUSTEROS.--LOS MISIONEROS.--EL
- COMERCIO.--COMPAÑÍA DE NUEVA FRANCIA.--GUERRA ENTRE INGLATERRA
- Y FRANCIA.--LOS INGLESES EN QUEBEC.--EL CANADÁ EN PODER DE LOS
- INGLESES.--MUERTE DE CHAMPLAIN.--COLONIA DE SANTA MARÍA.--FIEREZA
- DE LOS IROQUESES.--FLORECIMIENTO DE QUEBEC.--LA SOCIEDAD DE NUESTRA
- SEÑORA DE MONTREAL: EL CAPITÁN MAISONNEUVE.--ODIO DE LOS IROQUESES
- A LOS JESUÍTAS.
-
-
-Daremos comienzo a la época que denominamos de conquistas por la del
-Canadá. Bien será advertir que las conquistas realizadas por los
-franceses y en particular por los anglo-sajones, difieren notablemente
-de las que los españoles llevaron a cabo en México, Perú y demás
-posesiones de la Corona de Castilla. Tanto los franceses como los
-anglo-sajones buscaron sólo una gran factoría donde ejercitar su
-comercio; los españoles se fijaron en las minas de oro y de plata, en
-las arenas auríferas de los ríos y en las pesquerías de madreperlas.
-Tampoco debemos olvidar que los franceses y anglo-sajones apenas
-hallaron oposición en los indígenas, y los españoles tuvieron que
-pelear con enemigos poderosos; aquéllos encontraron en su camino tribus
-débiles e ignorantes, y los últimos imperios fuertes y civilizados.
-
-De los países situados al Norte de la América Septentrional apenas
-citaremos los nombres del Archipiélago polar, de Alaska, de Groenlandia
-y de Terranova. Todos estos territorios carecen de historia y apenas
-conocemos su geografía. Escasas, confusas y aun contradictorias son
-las noticias que se tienen de los habitantes del Archipiélago (islas
-que se hallan en la dirección del Polo Norte y situadas casi todas
-en el círculo polar) y de Alaska (territorio que forma una península
-al Noroeste de la América del Norte y que pertenece a los Estados
-Unidos). Acerca de la Groenlandia (Tierra Verde), recordaremos[1] que
-es un país intermedio entre Europa y el Nuevo Mundo, y su distancia
-de la tierra europea de Islandia es poco mayor que la que hay al
-Archipiélago antes citado. No ignoramos que, después de los viajes de
-Colón, realizaron exploraciones navegantes ingleses hacia los mares
-comprendidos entre Groenlandia y el Archipiélago. Corría el siglo XVII
-cuando los marinos dinamarqueses reanudaron sus tentativas, deseosos de
-encontrar las minas de metales preciosos que Frobisher había anunciado.
-Los extranjeros Hudson y Baffin reconocieron gráficamente aquellos
-extensos pasajes del Norte, no debiéndose olvidar que mientras el
-primero siguió en 1607 la costa oriental hasta los 73° de latitud,
-el segundo bordeó la occidental, desde la punta del Sur hasta el
-Estrecho de Smith. Respecto a Terranova (_Hellu-land_ o _Mark-land_),
-depende directamente del gobierno inglés. Es la isla de Terranova la
-colonia más antigua de la Gran Bretaña, y su interior ha permanecido
-inexplorado hasta una época reciente. Aún es Terranova la _tierra de
-los bacalaos_. Consultada varias veces, y con empeño, para que formase
-parte integrante del _Dominión_ del Canadá, se ha negado a ello.
-
- [1] Véase tomo I, capítulo III de esta obra.
-
-Vamos a relatar los hechos más importantes del Canadá (_población_ o
-_cabaña_ en el idioma indígena). Dice Reclus que «el Canadá propiamente
-dicho, es decir, la parte del valle de San Lorenzo comprendida entre
-los Grandes Lagos y el estuario fluvial, es la región poblada y de la
-que se tienen mapas detallados»[2]. La frontera que separa el Canadá
-de los Estados Unidos es puramente convencional en gran parte de su
-trayecto[3]. No procede estudiar en este lugar las altas montañas y los
-profundos valles del Canadá, ni sus varias islas, ni sus muchos lagos.
-Llaman profundamente la atención los caudalosos ríos, interrumpidos
-por formidables obstáculos que el agua salva precipitándose desde gran
-altura y formando las renombradas cataratas del Niágara y del Otawa. En
-este país si es rica la fauna, también es rica la flora.
-
- [2] _Nueva Geografía Universal._--_América Boreal_, pág. 244.
-
- [3] Ibidem, pág. 243.
-
-Antes que los blancos llegasen al país y lo conquistaran, los indígenas
-se exterminaban entre sí. De ello pudieron convencerse los primeros
-misioneros que se establecieron en el Canadá. Iroqueses y hurones con
-implacable hostilidad se declararon guerra a muerte. Las matanzas
-entre los indígenas, a falta de historia escrita, se recuerdan en las
-canciones populares, como puede verse en los siguientes versos:
-
- Volando un negro cuervo a la ventura
- vino a posarse de mi hogar no lejos;
- le grité: «Comedor de carne humana,
- no busques en mi carne tu alimento.
- Huye de aquí; entre charcos y malezas
- encontrarás los iroqueses cuerpos;
- en sus malditos huesos y en su carne
- cébate bien, y deja en paz mi techo.»[4]
-
- [4] Ernest Gagnon, _Chansons populaires du Canadá_.
-
-
-Hállanse además otros indios, como los sioux, Vabanaki (pueblo de la
-Aurora), y los algonquines, raza poderosa, dividida en diferentes
-tribus. De todos los algonquines que habitan en la vertiente
-laurentina, los de la montaña casi se encuentran en su primitivo estado
-a causa de vivir en los bosques o lejos de las ciudades. Los hurones
-ocupaban las orillas orientales de la «mar dulce», y al Sudeste, vivían
-en las cuencas del _Erié_ y del _Ontario_. A mediados del siglo XVII,
-la población huronesa, al Oeste del lago _Simcoe_, llegó a su apogeo y
-tenía 32 aldeas. Indican ciertas señales que antes de la fecha citada
-poblaban comarca mucho más extensa. Desapareció toda aquella grandeza,
-destruída por los valientes iroqueses, hasta el punto que en los mapas
-franceses del siglo XVIII, en vez de los nombres de las aldeas, se
-lee «nación destruída.» Las tribus neutrales, gentes que intentaron
-mantener el equilibrio entre hurones e iroqueses, se hallaban
-establecidas en las costas septentrionales del lago Erié y del valle
-del Niágara.
-
-Más adelantados los iroqueses que los otros indígenas, construían
-cabañas con alguna perfección y cultivaban la tierra. Hallábase el
-centro principal de la raza iroquesa en el Sur del lago _Ontario_,
-y eran superiores a los otros salvajes, ya por su valor, ya por su
-astucia. En ellos se ha querido ver al indio por excelencia. Aunque
-los primeros europeos que lograron visitar el Canadá--según algunos
-cronistas--fueron los genoveses Cabot (padre e hijo), los españoles
-reivindican la prioridad de su descubrimiento para el catalán Agramunt
-o Agramonte, a quien siguieron los hermanos portugueses Gaspar y Miguel
-Cortereal. Ya en el año 1454, Joâo Var Cortereal, gobernador de la isla
-Terceira (una de las Azores en el Océano Atlántico) hubo de visitar la
-_terra do Bacalhao_ (Islandia o tal vez Terranova)[5]. De los viajes
-de los hermanos Gaspar y Miguel Cortereal, hijos de Juan, se tienen
-pocas y vagas noticias. Gaspar debió hacer en 1501 una expedición
-hasta la costa del Labrador; se retiró a causa de la insalubridad
-del clima, viniendo a parar a las rocas de Terranova. Encuéntrase la
-tierra descubierta por Cortereal en los mapas antiguos entre los 50 y
-53° de latitud Norte. Al año siguiente volvió Gaspar a continuar sus
-descubrimientos con tres buques, teniendo la dicha de tocar en las
-playas de la Nueva Escocia o en las de Nueva Inglaterra. Desde allí
-mandó dos buques con unos 50 indios. Uno de los buques llegó el 8 y
-el otro el 11 de octubre a Lisboa; pero ni de Cortereal ni del tercer
-buque volvió a tenerse noticia. Entonces Miguel, también con tres
-buques, fué en busca de su hermano y se aproximó asimismo a las costas
-del continente, al Noroeste, no volviendo tampoco. Con el objeto de
-averiguar lo que había sido de los Cortereal, el rey Manuel de Portugal
-envió dos buques; mas todo fué inútil, siendo de creer que murieron a
-manos de los indios o víctimas de la furia del mar.
-
- [5] Reclus, _Geografía Universal._--_América Boreal_, pág. 23.
-
-Francisco I de Francia, siguiendo la política de los españoles y
-portugueses, dispuso que continuasen las lejanas expediciones. Habiendo
-mandado algunas a los Estados Unidos, luego, a instancias de Felipe de
-Brion-Chabot, encargó a Jacobo Cartier, viejo e inteligente marino de
-Saint-Maló, que se hiciese a la vela (1535). Cartier llegó después de
-atravesar mares tempestuosos, a la costa del Labrador, dirigiéndose
-desde allí a la pequeña bahía que denominó San Lorenzo, nombre que
-luego hubo de aplicarse a todo el golfo y al caudaloso río que en ella
-desemboca. Llamóse luego Canadá al país adyacente. Donde hoy se levanta
-la ciudad de Quebec, sobre el río San Lorenzo, había grupo de chozas
-indias llamado _Stadaconé_, cuyo cacique tenía el nombre de Donacona.
-Tierra adentro estaba la capital _Hochelaga_ y que Cartier denominó
-_Mont-Royal_ (Montreal). Después de grandes penalidades, pudo regresar
-a Francia, partiendo de las playas americanas (16 julio 1536).
-
-Deseando un hijo de Picardía fundar una Nueva Francia en América,
-recibió del Rey los recursos necesarios para armar otra expedición.
-Llamábase Juan de la Roque, señor de Roberval, y obtuvo el nombramiento
-de virrey, nombrando él a su vez capitán general al intrépido Cartier.
-Salió Cartier en el año 1541, quedando convenido que Roberval le
-seguiría con otros buques. Cuando el virrey entró en el puerto de San
-Juan, capital de la isla de Terranova, llegó de regreso su capitán
-general. Disgustados ambos jefes, en tanto que Cartier abandonaba
-aquellos mares, Roberval tomaba rumbo al Norte, subía por el río San
-Lorenzo y echaba anclas junto al Cabo Rojo, donde hizo construir una
-fortaleza, molino harinero, horno de pan y almacenes para víveres. Se
-echó encima el crudo invierno y con él el hambre y las enfermedades.
-Nada más se sabe de la colonia.
-
-Barcas pescadoras francesas, españolas, portuguesas e inglesas, como
-también buques balleneros vizcaínos, visitaron las playas de Terranova,
-donde adquirieron pieles de oso y de castor o colmillos de foca,
-a cambio de cuchillos, abalorios, etc. Tan lucrativo resultó este
-comercio, que verdaderas flotas de barcas procedentes de Saint-Maló
-acudieron a Terranova, mientras otros especuladores europeos fueron en
-busca de los mismos artículos; también iban a la pesca del bacalao, de
-cuyo pez, además de la carne, aprovechaban el aceite que se extraía del
-hígado.
-
-Por último, constituyóse otra empresa de colonización. El marqués de
-la Roche, noble bretón, obtuvo de Enrique IV de Borbón (1589-1610) el
-privilegio de colonizar la Nueva Francia y el monopolio del comercio
-(1598). Debía posesionarse del Canadá y de otros países comarcanos,
-«que no hubieran sido poseídos por ningún príncipe cristiano.» Llegó
-a América, estuvo en Sable Island y recorrió otras tierras, volviendo
-a Francia y muriendo en la pobreza. Al fallecimiento de la Roche,
-Pontgravé, comerciante de Saint Maló, y Chauvin, oficial de marina
-emprendieron (1600) el lucrativo comercio de peletería, consiguiendo
-grandes utilidades. En el año 1603 se otorgó una patente a Pedro
-de Monts, caballero hugonote y gentil hombre de cámara del Rey,
-concediéndole la Acadia, esto es, el territorio comprendido desde lo
-que hoy se llama Filadelfia hasta más allá de Montreal o desde los 40
-hasta los 46 grados de latitud Norte. Obtuvo el monopolio del comercio
-de pieles. Anuláronse todas las concesiones análogas anteriores, lo
-cual disgustó mucho a los comerciantes de Saint-Maló, Ruán, Dieppe
-y la Rochela. Con el objeto de encontrar gente que fuese a tierras
-tan lejanas, se le autorizó para llevar, ya a los perseguidos por la
-justicia, ya a los encerrados en las cárceles. A bordo de sus buques
-iba el barón de Poutrincourt, oficial de la expedición, individuos de
-la nobleza, espadachines y ladrones. También le acompañaban sacerdotes
-católicos, pues Pedro de Monts se había obligado, sin embargo de sus
-ideas calvinistas, a consentir que los indígenas fuesen educados en
-la religión católica. El 7 de abril de 1604 zarpó para su destino la
-expedición.
-
-En el mismo año de 1603 comerciantes de Ruán organizaron una compañía
-y la compañía una expedición. El mando de ella se le confirió al
-caballero Samuel de Champlain[6].
-
- [6] Samuel de Champlain (1567-1635) nació en Brogage (Charenta
- inferior).
-
-En tanto que el barón de Poutrincourt recibía en calidad de feudo el
-puerto y comarca de Annapolis, que él llamó de _Port-Royal_, Champlain,
-habiendo explorado la bahía de Fundy, entró en un río en cuya
-desembocadura halló pequeña isla; al río le denominó de _Saint-John_:
-(San Juan) y a la isla _Sainte-Croix_ (Santa Cruz). En la isla y en
-pobres viviendas protegidas por un fuerte se instaló Champlain con 80
-hombres, siendo de notar que fué el único lugar habitado por la raza
-blanca desde las colonias españolas hasta el polo. Posteriormente
-Champlain, en compañía de Monts y de otros caballeros, salió de
-Sainte-Croix, y habiendo recorrido toda la costa del actual estado del
-Maine sin encontrar sitio a propósito para establecerse, regresó al
-punto de partida para marchar hacia Port-Royal, lugar--como antes se
-dijo--concedido a Poutrincourt, y donde definitivamente establecieron
-la colonia. En rigor, bien puede afirmarse que Port-Royal fué la
-primera colonia francesa establecida en el continente americano.
-
-[Ilustración: Samuel de Champlain.]
-
-Habiendo tenido noticia Monts de que en la corte de Francia se le
-quería quitar su privilegio, salió del Canadá y llegó a París, donde
-pudo convencerse de que no le habían engañado. Por entonces también
-Pontgravé abandonó las playas americanas para retirarse a Francia.
-
-Entretanto Poutrincourt, acompañado de Marcos Lescarbot (abogado, poeta
-e historiador de excelente relación de los primeros establecimientos
-franceses en América), salió en mayo de 1606 y a últimos de julio echó
-anclas en el Puerto de Port Royal. Aunque el privilegio concedido a
-Monts había sido anulado por las reclamaciones de los comerciantes y
-navieros de los puertos de Normandía, Bretaña y Gascuña, sin embargo,
-pudo lograr Poutrincourt que Enrique IV le confirmara en su posesión
-de Port Royal. Los jesuítas, con su celo catequista, encontraron en
-América nuevo y vasto campo de actividad. Asesinado Enrique IV y
-habiendo quedado gobernadora del reino su viuda María de Médicis, los
-hijos de Loyola contaron con apoyo en la corte. Declaróse protectora
-de ellos Antonieta de Pons, marquesa de Guercheville, dama de honor
-de la reina, la cual pudo conseguir que el joven Biencourt, hijo de
-Poutrincourt, se llevase a América a los dos jesuítas Biard y Masse.
-Inmediatamente que Biencourt llegó a América, Poutrincourt marchó a
-Francia en busca de recursos. Tuvo que aceptarlos de la citada marquesa
-de Guercheville, que también consiguió para Monts la confirmación
-de los derechos concedidos a éste sobre la Acadia. Del mismo modo
-Luis XIII dió a la marquesa todo el territorio desde el río San
-Lorenzo hasta la Florida. La citada dama, o mejor dicho, sus amigos
-los jesuítas, eran dueños nominales de la mayor parte de los futuros
-Estados Unidos y de las posesiones británicas en la América del Norte,
-quedando reducido el señorío del barón de Poutrincourt a una pequeña
-isla en aquel vasto imperio.
-
-Convenidos y en la mejor armonía Champlain y Pontgravé, en tanto que
-este último se ocupaba en el comercio con los indígenas para cubrir los
-gastos de la expedición, Champlain construyó varias casas de madera
-protegidas por una empalizada en la parte interior y por una zanja en
-el exterior (1608) que fueron el comienzo de la ciudad de Quebec y
-también de la colonización en el Canadá. La nueva población se levantó
-a orillas del San Lorenzo. Los iroqueses, que ocupaban las cuencas del
-Mohawh, Onondaga y Genesee, ríos que se hallan en el actual Estado de
-Nueva York, continuaron luchando con sus enemigos hurones. Victoriosos
-los primeros, los segundos pidieron auxilio o formaron alianza con
-Champlain. Salió Champlain a últimos de mayo de 1609, y subiendo por
-el río San Lorenzo y su afluente el Otawa, llegó al campamento de los
-hurones. Franceses y hurones pelearon juntos contra sus enemigos.
-Los iroqueses, que nunca habían visto guerreros europeos, quedaron
-asombrados, dándose a la fuga cuando vieron caer algunos de los suyos
-por las balas de los arcabuces franceses. Desde aquel momento iroqueses
-y franceses se declararon guerra a muerte, que duró mucho tiempo y
-ocasionó horribles crueldades.
-
-Champlain, por su cuenta y riesgo, sin recibir auxilio de la metrópoli,
-aunque había ido a París con dicho objeto, construyó a su vuelta en
-el sitio que al presente ocupa la ciudad de Montreal un fuerte que
-llamó _Place-Royale_. Comprendiendo que el gobierno francés ni se
-cuidaba de las colonias ni de los nuevos descubrimientos en América,
-se entendió con Monts y con sus competidores, ya para la conservación
-y engrandecimiento de las colonias, ya para hacer en común el comercio
-de pieles. Entraron en la nueva compañía los comerciantes de Ruán y
-de Saint Maló, no los de la Rochela, que eran hugonotes y prefirieron
-hacer ellos solos el comercio. El 12 de mayo de 1613 salió para la
-Nueva Francia un buque llevando a bordo a los padres jesuítas Quentin
-y Du Thet, y al llegar a Port-Royal recibió a los otros padres Biard
-y Masse, dirigiéndose todos a la costa de Maine, donde dieron fondo
-en una bahía de la isla _Mount-Desert_, cuyo país denominaron _Saint
-Sauveur_. Cuando los franceses acababan de establecerse en Saint
-Sauveur, el contrabandista Samuel Argall, con su buque de 14 cañones y
-con una tripulación de 60 hombres, cayó sobre los nuevos pobladores de
-Mount-Desert y después de corta lucha, en la que murió como un héroe el
-jesuíta Du Thet, se hizo dueño del campamento y llevó prisioneros a
-algunos a Virginia, cuyo gobernador Tomás Dale los trató como si fuesen
-filibusteros, y no contento con ello, dió pequeña escuadra a Samuel
-Argall, quien redujo a cenizas, no sólo el campamento de Mount-Desert,
-sino las colonias de Sainte Croix y Port-Royal. Así terminó la obra de
-la marquesa de Guercheville y de los hijos de la Compañía de Jesús.
-
-Creyendo Champlain que el único medio para lograr su objeto--pues poco
-podía esperar de la metrópoli--era echarse en brazos de la religión,
-acudió al prior del convento de recoletos franciscanos, situado cerca
-del pueblo natal del dicho Champlain, con el fin de fundar misiones en
-la Nueva Francia. Champlain, al ver que la orden carecía de recursos,
-marchó a París; allí pudo conseguir pequeña cantidad de dinero para
-comprar objetos sagrados y celebrar con esplendor el culto. Habiendo
-el Papa autorizado la misión y concedido el Rey varios privilegios,
-partió Champlain, acompañado de los frailes Dionisio Jamet, Juan
-Dolbeau, José Le Caron y Pacífico Duplessis, llegando a Quebec a fines
-de 1615. Después de encontrar sitio a propósito, Champlain hizo erigir
-un convento, en él se levantó un altar y los Padres dijeron misa, la
-primera que se celebró en el Canadá.
-
-Comenzaron en seguida los franceses y los indios amigos la guerra
-contra los iroqueses. Pasado algún tiempo, el P. Le Caron por un lado
-y Champlain con algunos compatriotas suyos y unos cuantos pieles
-rojas por otro, emprendieron un viaje de exploración al territorio
-amigo de los hurones. Champlain y los suyos visitaron el gran lago
-Hurón, pasando luego a la ciudad de Oluacha y a la capital Cahiagué,
-encontrando ya instalado en una ermita al misionero P. Le Caron.
-Siguieron adelante y pasaron el río Onondaga hasta penetrar en
-territorio de los iroqueses. Franceses y hurones pelearon algunos
-días, no logrando por cierto ventaja alguna, contra sus enemigos,
-retirándose Champlain a Quebec el 11 de junio de 1616. Prosperó poco
-la colonia, a pesar de los viajes anuales que hacía Champlain a París
-para arbitrar recursos. No pasaremos en silencio que los misioneros
-católicos, llevados de su celo religioso, penetraron en el país
-valiéndose de sus «mensajeros del bosque» y de los indios convertidos;
-pero también conviene no olvidar que al mismo tiempo que predicaban
-el Evangelio cuidaban de sus intereses materiales, acaparando en
-gran parte el comercio de aquellas comarcas[7]. «Aunque las Patentes
-reales iban dirigidas a una verdadera colonización, los individuos que
-tomaban parte en tales empresas--exceptuando quizás a Champlain--sólo
-se cuidaban del comercio de pieles. Decían aquellos aventureros que
-los colonizadores, en lugar de dar vida al comercio, lo mataban.
-No procuraban establecer hogares felices para pacíficos colonos, ni
-ponían los medios para formar una comunidad mediante leyes justas y
-cierto estado de responsabilidad por parte de sus gobernantes; sólo
-querían estaciones comerciales exclusivamente para ellos. La colonia
-de Champlain, si en sus comienzos se componía de unas 30 personas,
-en 1628 ya tenía 150, sucediendo lo mismo con las otras colonias de
-_Trois-Riviéres_, _Saint-Louis_ y _Tadoussac_.
-
- [7] Francis Parkman, _The Jesuits in North-América_.
-
-Corría el año 1627 cuando el cardenal Richelieu, ministro de Luis
-XIII, prestando oidos a las justas quejas de Samuel de Champlain sobre
-el estado miserable de la colonia, su porvenir y la poca confianza
-que debía esperarse de los esfuerzos meramente comerciales para el
-desarrollo del país, decidió encargarse de los intereses de dicha
-colonia. Su plan era crear poderosa compañía que actuase bajo su
-inmediata autoridad. De aquí data la existencia de la _Compañía de
-Nueva Francia_, más comúnmente conocida con el nombre de la «Compañía
-de los bien asociados.» Hacíase notar en el preámbulo del edicto el
-fracaso de las anteriores asociaciones comerciales, comprometiéndose
-los nuevos asociados a llevar desde el mismo año de 1628 de 200 a
-300 colonos, y en los quince años consecutivos un total no menor de
-4.000 personas entre hombres y mujeres. El edicto contenía, además,
-otras disposiciones útiles, como el mantenimiento del clero para las
-necesidades espirituales de los colonos e indígenas. Cumpliendo las
-condiciones dichas, la Compañía sería soberana, bajo la autoridad del
-rey de Francia, de todas las posesiones comprendidas entre la Florida
-y las regiones árticas, y desde Terranova hasta la parte de Occidente
-de que pudieran apoderarse[8]. De la Compañía formó parte Champlain,
-siendo pronto la primera figura, pues ninguno tuvo las cualidades de él.
-
- [8] También concedió el Gobierno a la Compañía el monopolio
- perpetuo del comercio de pieles, y por quince años el de todo
- otro comercio.
-
-Aconteció por entonces algo importante. Carlos I de Inglaterra
-declaró la guerra a Francia y dirigió contra ella dos expediciones:
-una se encaminó a La Rochelle, que tuvo desastroso fin, y otra a las
-posesiones francesas del Canadá, bajo el mando de David Kirke. A
-principios de 1628, Kirke, con su pequeña flota, consiguió apoderarse,
-en la desembocadura del río San Lorenzo, de 18 barcos franceses
-que transportaban nuevos colonos y también provisiones, géneros y
-pertrechos militares para los de Quebec. Tenemos como cosa cierta que
-si el capitán inglés se hubiera decidido a remontar el San Lorenzo con
-un par de navíos bien acondicionados, es muy probable que Quebec se
-hubiese rendido en el verano de 1628; pero Kirke no deseaba entablar
-lucha si podía evitarla, y calculando que la falta de provisiones
-reduciría a la corta guarnición en unos cuantos meses al último
-extremo, aplazó la acción militar hasta el siguiente año. Sucedieron
-las cosas como él esperaba, hasta el punto que cuando se presentó ante
-Quebec en julio de 1629, Champlain no tuvo más remedio que capitular.
-
-Durante unos tres años fueron dueños los ingleses de Quebec, bajo el
-mando de un hermano de Kirke, teniendo que regresar a Francia Champlain
-con la mayor parte de su gente. El 21 de julio de 1629 se izó la
-bandera inglesa en la casa de Champlain; pero como anteriormente se
-había firmado la paz entre Francia e Inglaterra, el Canadá fué devuelto
-a sus antiguos poseedores, haciéndose entrega formal del territorio
-en el verano de 1632. La compañía formada por Richelieu hizo poco
-de provecho, sin embargo de las sobresalientes dotes que adornaban
-a Champlain. Regresó el ilustre francés a Quebec en mayo de 1633,
-llevando consigo más de 100 colonos; pero falleció a la edad de sesenta
-y ocho años (25 diciembre 1635). Alzóse modesto sepulcro en Quebec a
-una de las glorias más legítimas que ha tenido Francia en América.
-
-Recordaremos algunos hechos acerca de las misiones de la Compañía de
-Jesús entre los hurones. El superior de los Padres se llamaba Le Jeune.
-No sería aventurado decir que la obra civilizadora de los jesuítas
-franceses fué más simpática que la de los católicos españoles y la de
-los protestantes ingleses. Ellos, con la bondad y el cariño, procuraron
-ganarse, aunque frecuentemente no lo consiguieron, las simpatías de
-los indígenas. Como tiempo adelante terrible epidemia diezmase las
-aldeas iroquesas, los salvajes llegaron a sospechar que los hijos de
-Loyola, a quienes consideraban dueños de la vida y de la muerte, habían
-introducido las epidemias para exterminar a los pueblos indígenas de
-América. Desde entonces fueron los jesuítas objeto de insultos y de
-persecuciones.
-
-La casa-residencia que fundaron los Padres hacia el año 1640, a
-orillas del río Wye, junto a su desembocadura en una bahía del gran
-lago Hurón, era también hospicio, hospital, depósito de mercancías
-y fortaleza. Designóse con el nombre de _Santa María_ la citada
-colonia. A ella acudían los hurones convertidos, buscando alivio á
-sus males, y en el año del hambre (1647) muchos infelices encontraban
-alimento en la colonia de Santa María. Pero los enemigos terribles
-de los misioneros y de los hurones eran los iroqueses. Cuadrillas de
-iroqueses, que aullaban como fieras, penetraban en los pueblos hurones
-o en las estaciones de los jesuítas, martirizando con los tormentos más
-horribles a los que caían bajo su poder. Llevaban doquiera el espanto
-y el terror. El pueblo hurón quedó exterminado en el año 1650, después
-de largas y sangrientas guerras con los iroqueses. Muchos misioneros,
-entre otros Isaac Joques y Juan de Brébvent, murieron mártires de su
-fe. La colonia de Santa María, que ya no tenía objeto, fué destruída
-por los mismos misioneros franceses, marchando a Francia algunos pocos
-y quedando en el país unos veinte individuos, que sucumbieron no mucho
-después.
-
-Mejor suerte tuvo la colonia de Quebec. Sucedió a Champlain en el
-gobierno el caballero de la Orden de San Juan, Carlos de Montmagny, el
-superior de los jesuítas y un síndico. Al mismo tiempo que se fundaba
-en Quebec el Instituto de segunda enseñanza y varias comunidades
-religiosas, se echaban los cimientos de la Sociedad de _Nuestra Señora
-de Montreal_, con un capital de 75.000 pesetas. Dicha Sociedad alcanzó
-de la _Compañía de la Nueva Francia_ la cesión de Montreal, «que venía
-a ser--como escribe el Dr. Ernesto Otón Hopp--la llave de los ríos
-San Lorenzo, con sus innumerables afluentes desde aquel punto, y el
-Ottava»[9]. El Rey confirmó la donación y concedió otros derechos a
-la Sociedad; pero le prohibió el comercio de pieles. Los seis socios
-contrataron 40 hombres armados y nombraron Jefe de la fuerza al noble
-y devoto Maisonneuve, los cuales desembarcaron el 17 de mayo de
-1642. El gobernador de Quebec, Montmagny, en nombre de la Compañía
-de la Nueva Francia, acudió para entregar al capitán Maisonneuve,
-representante de la Sociedad de Nuestra Señora de Montreal, el país
-conocido con este último nombre. De la dirección espiritual de la nueva
-colonia se encargó el P. Vimont, sucesor de Le Jeune. Comenzóse en
-seguida a construir un hospital, fundación piadosa que debía servir
-para curar franceses e indios enfermos, lo mismo a unos que a otros.
-Tranquilamente se desarrollaba la colonia, hasta que los iroqueses
-tuvieron de ello noticia. En acecho estaban aquellos salvajes, y cuando
-se presentaba ocasión, caían sobre algún padre jesuíta o sobre algún
-otro individuo de la colonia, y le mataban de una manera cruelísima.
-
- [9] _Los Estados Unidos de la América del Norte_, pág.
- 34.--_Historia Universal de Oncken_, tomo XII.
-
-
-
-
-CAPITULO II
-
- ESTADOS UNIDOS DE LA AMÉRICA DEL NORTE.--EXPEDICIÓN DE VÁZQUEZ
- DE AYLLÓN, GÓMEZ, NARVÁEZ Y SOTO A LA FLORIDA.--LUCHA ENTRE
- FRANCESES Y ESPAÑOLES.--VERRAZAIN EN LA CAROLINA DEL NORTE Y
- EN OTROS PAÍSES.--DRAKE EN CALIFORNIA.--VIZCAÍNO, CARDONA Y
- OTROS.--WALTER RALEIGH EN VIRGINIA: GUERRA ENTRE INDÍGENAS E
- INGLESES.--GOSNOLD EN NUEVA INGLATERRA, PRING EN LOS ESTADOS DEL
- MAINE Y MASSACHUSSETTS, Y WEYMOUTH EN LAS MISMAS COSTAS.--COLONIA
- FUNDADA POR NEWPORT.--JAMESTOWN.--COMPAÑÍA DE LONDRES.--GOBIERNO DE
- VIRGINIA.--LA ESCLAVITUD.--ESTADO DE LAS RESTANTES COLONIAS.--LOS
- HOLANDESES.--EXPEDICIONES DE HUDSON Y DE BLOCK.--COMPAÑÍA
- OCCIDENTAL.--NUEVA AMSTERDAM.--COMPAÑÍA SUECA.--FIN DEL DOMINIO
- HOLANDÉS.--COMPAÑÍA DE PLYMOUTH.--LOS PURITANOS EN NUEVA
- INGLATERRA.--COLONIAS DE MASSACHUSETTS, MARIANA, LACONIA, NUEVA
- ESCOCIA, SALEM, RODE-ISLAND, CONCORD Y CONNECTICUT.--LA CORONA
- Y LAS COLONIAS.--MARYLAND.--LAS CAROLINAS.--CONSTITUCIÓN DE
- LOCKE.--COLONIAS DE CABO FEAR Y DE CHARLESTOWN.--ESTADO INTERIOR DE
- LAS COLONIAS DE CHARLESTOWN Y DE LAS CAROLINAS.--PENSILVANIA: PENN
- EN AMÉRICA.--GEORGIA.--GUERRA ENTRE INGLESES Y ESPAÑOLES.--LUISIANA.
-
-
-Después de los descubrimientos de los Cabot en la América del
-Norte[10], y después del viaje de Ponce de León a la _Florida_[11],
-procede insistir en el estudio de este último país y en todas las
-expediciones y conquistas realizadas en la extensa comarca conocida
-hoy con el nombre de Estados Unidos. El primer asunto que trataremos
-será el viaje a la Florida de Vázquez de Ayllón, al que seguirán los de
-Gómez, Narváez y Soto.
-
- [10] Véase capítulo XXV del primer tomo.
-
- [11] Idem, capítulo XXVI
-
-El oidor Lucas Vázquez de Ayllón, vecino de Santo Domingo, y otros
-seis compañeros, partieron acompañados de algunos indios de Jeaga, a
-descubrir y apoderarse de nuevas tierras. Llegaron a un país pobre,
-donde los indígenas se alimentaban de pescado, ostiones asados y
-crudos, venados, corzos y otros animales. Mientras los hombres se
-dedicaban a matar dichos animales, las mujeres acarreaban leña y
-agua para cocerlos o asarlos en parrillas. Cogíanse perlecillas en
-algunas conchas, y si hallaron algún oro sería procedente de lejanas
-tierras[12]. Vieron el río de Santa Elena y dos pueblos: _Oritza_
-(llamado por ellos Chicora) y Guale (que nombraron Gualdape). No
-encontraron minas de ninguna clase; pero les dijeron que a unas sesenta
-leguas de distancia al Norte las hallarían de oro y cobre. Cerca de un
-río y de unas lagunas vieron algunos pueblos de indios, entre ellos
-_Otapali_ y _Olagotano_. El cacique en aquella tierra gozaba de tanta
-fama como Moctezuma en México. Vázquez de Ayllón, que desembarcó en la
-Florida (1522), murió el 1525.
-
- [12] Véase la descripción de la Florida en la _Colección de
- documentos inéditos del Archivo de Indias_, tomo V, págs.
- 532-546.--_Memoria de las cosas y costa y indios de la
- Florida_, etc. Colección de Muñoz, tomo LXXXIX.
-
-Gómez, buscando una comunicación marítima hacia la India, llegó hasta
-donde al presente se levanta Nueva York, según se muestra en mapas
-españoles antiguos y cuyo país se conoce con el nombre de _Tierra de
-Gómez_.
-
-Poco después, Pánfilo de Narváez, aquel capitán que por orden de
-Velázquez quiso arrebatar a Cortés la gloriosa empresa de México,
-habiendo recibido autorización de Carlos V para llevar a cabo la
-conquista de la Florida, reunió 300 hombres y desembarcó en el citado
-país, del cual tomó posesión en nombre del rey de España (1528). Anduvo
-vagando durante dos meses por entre selvas y pantanos, sosteniendo
-continuas luchas con los salvajes. Después de perder gran parte de sus
-tropas, se decidió a dar la vuelta a Cuba, pereciendo a causa de una
-tempestad él y los suyos, pues sólo cuatro pudieron llegar a tierra y
-unirse a sus compatriotas de la Nueva España, no sin sufrir grandes
-trabajos.
-
-No había pasado mucho tiempo cuando Fernando de Soto, noble militar
-que se distinguió en la conquista del Perú, fué nombrado por Carlos
-V gobernador de la Florida y de la isla de Cuba (1538). Desembarcó
-el 10 de junio de 1539 en la bahía del Espíritu Santo (hoy _Tampa
-Bay_), y dirigiéndose al interior del país, cuya marcha fué sumamente
-penosa, ya por lo escabroso del terreno, ya por la continuada guerra
-con los indígenas, llegó en los comienzos de noviembre a la bahía de
-Apallachee, marchando en seguida más al Norte, donde le habían dicho
-que abundaba el oro y la plata (marzo de 1540). Aguardábanle no pocas
-aventuras y muchos sufrimientos en las regiones occidentales de la
-Florida, teniendo la dicha de llegar al caudaloso Mississipí (1541).
-A causa de una fiebre maligna murió el 31 de mayo de 1542, siendo
-su cadáver arrojado en el citado río para que los indígenas no se
-percatasen de tamaña desgracia. Tras largas y penosas peregrinaciones
-regresaron con vida 311 individuos a los establecimientos españoles de
-México.
-
-Del mismo modo fué desgraciada una misión de Padres Dominicos (1547),
-los cuales sucumbieron, antes de convertir a los indios de la Florida.
-
-Durante el reinado de Carlos IX de Francia, una colonia de hugonotes,
-organizada por el almirante Coligny, pudo acercarse al sitio (1562)
-que actualmente ocupa San Agustín, una de las ciudades más antiguas de
-los Estados Unidos. La expedición estaba dirigida por Juan Ribault,
-marino de Dieppe; recorrieron los expedicionarios lo que actualmente
-se llama Florida, Georgia y Carolina, construyeron el _Fuerte Carlos_
-en la embocadura de un río, donde establecieron una guarnición,
-volviendo a Francia extenuados de hambre. Otra expedición de hugonotes
-que se organizó dos años después, mandada por Laudonnière, consiguió
-algunas ventajas. Habiendo recibido algunos auxilios los emigrantes
-hugonotes, se dedicaron a la piratería, apresando buques españoles.
-Pedro Menéndez de Avilés, marino arrojado y cruel, por orden de Felipe
-II, cayó de improviso (septiembre de 1565) sobre la colonia y fortaleza
-de los franceses hugonotes, los hizo prisioneros y los mandó ahorcar,
-poniendo en el pecho de las víctimas la siguiente inscripción: «No
-como franceses, sino como herejes.» Menéndez comenzó la colonización
-del país. Pronto se vengaron los franceses de las crueldades de
-Menéndez. Un caballero gascón, llamado Domingo de Gourgues, vendió
-sus bienes, equipó tres embarcaciones y se embarcó con 80 marineros y
-100 arcabuceros. Cayó sobre las viviendas de los españoles (1568) y
-cuéntase que a los prisioneros, en no corto número, los hizo ahorcar
-en los mismos árboles que antes lo fueran los franceses, y también,
-como entonces, a los prisioneros les hizo poner una inscripción que
-decía: «No como españoles, sino como asesinos». Gourgues dió la vuelta
-a Francia y los castellanos continuaron la colonización de la Florida.
-«De suerte--escribe el Dr. Ernesto Otón Hopp--que a los españoles
-pertenece la gloria de haber fundado en la Florida la primera colonia
-permanente, en la cual también había corrido la primera sangre de
-europeos vertida por el fanatismo religioso, llevado de Europa a
-América»[13].
-
- [13] _Los Estados Unidos de la América del Norte_, pág.
- 3.--_Historia Universal_, de Oncken, tomo XII.
-
-Francisco I, rey de Francia, a fines del año 1523, prestó todo su apoyo
-al marino florentino Juan de Verrazani para que procurase descubrir
-un camino al reino de Catay por el Oeste. Terrible tempestad puso en
-peligro a los valerosos marinos, quienes tuvieron que regresar. Volvió
-Verrazani a hacerse a la mar en enero de 1524, echando anclas algunos
-días después en una costa baja de la _Carolina del Norte_, cerca de la
-actual ciudad de Wilmington. Hombres blancos pisaban por primera vez
-aquella tierra. Dirigiéronse desde allí a la bahía de Nueva York, luego
-adonde hoy se halla Newport, y, por último, a Terranova, regresando
-a Dieppe, punto de partida. La parte que conocemos de la relación
-que de su viaje hizo el marino italiano a Francisco I indica el buen
-gusto de su autor, siendo notable por la claridad y delicadeza de sus
-descripciones.
-
-Después de las expediciones dispuestas por Hernán Cortés, que
-produjeron el descubrimiento de la _Baja California_, según carta del
-mismo conquistador de México (15 octubre 1524) al emperador Carlos V, y
-después de otras tentativas, que dieron por resultado el reconocimiento
-de las costas de la Baja y _Alta California_, el aventurero y pirata
-Francisco Drake (entre los años 1577 y 1580, y en el reinado de
-Isabel, la _buena Bess_) hubo de saquear las poblaciones españolas de
-la costa del Pacífico. Drake fué el primer europeo que desembarcó en
-California; pero el viaje que ofrece interés no escaso, es el del hábil
-y experimentado piloto español Sebastián Vizcaíno.
-
-En el reinado de Felipe III, siendo virrey de la Nueva España D. Gaspar
-de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, salió del puerto de Acapulco
-una escuadra al mando del almirante Toribio Gómez de Corbán, llevando a
-sus órdenes al navegante Sebastián Vizcaíno (5 de mayo de 1602)[14]; se
-presentó en el cabo Mendocino (20 de enero de 1603), tornó a Acapulco,
-donde entró el 21 de marzo de 1603. Reconoció Sebastián Vizcaíno la
-costa de la Baja y de la Alta California hasta los 42°, y visitó
-los puertos de San Diego, Monterrey, y tal vez el de San Francisco.
-Arrojado uno de sus buques a los 43° cerca del cabo Blanco, se vió una
-entrada o río muy caudaloso, que llamaron de Martín de Aguilar, nombre
-de un alférez que intentó reconocerlo y no pudo a causa de la fuerza de
-la corriente de dicho río. Vizcaíno, al desembarcar en la bahía de San
-Bernabé, publicó un bando imponiendo pena de la vida al que maltratase
-á los indios. Fray Antonio de la Ascensión, cosmógrafo de la expedición
-emprendida en 1602 por Vizcaíno, redactó una relación de ella que,
-según copia del original hecha en México a 12 de octubre de 1620, se
-encuentra entre los manuscritos de la _Biblioteca Nacional_, y cuyo
-título es como sigue:
-
- [14] Véase _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo VIII, págs.
- 537-574.
-
-«Relación breve en que se da noticia del descubrimiento que se hizo
-en la Nueva España en la mar del Sur desde el puerto de Acapulco hasta
-mas adelante del cabo Mendocino en que se da cuenta de las riqueças y
-buen temple y comodidades del Reyno de Californias y de como podrá Su
-Mag. a poca costa pacificarle y encorporarle en su Real Corona y hazer
-que en el se pedrique el Santo Ebangelio, por el padre fray Antonio de
-la Ascension, Religioso Carmelita descalço que se hallo en el y como
-cosmografo lo demarco.»
-
-Vizcaíno consideraba necesario dos navíos pequeños de a 200 toneladas,
-y «se han de proueer--dice--con abundancia assi de municiones y
-pertrechos de guerra, como de bastimentos, jarcias y belame..., en
-México se han de levantar hasta 200 soldados que sean buenos marineros
-juntamente, adbirtiendo que sean soldados biejos, curtidos y bien
-experimentados así en las armas como en el marinaje, porque todos con
-uniformidad y sin diferencia acudan a todo segun las ocassiones se
-ofrecieren... hombres de bien y de berguença porque en el viaje assi
-por la mar como en tierra aya paz union y hermandad entre todos» al
-mando de «uno o dos capitanes que sean buenos cristianos y temerosos
-de Dios y personas de meritos y que ayan con fidelidad en otras
-occassiones servido a su Magestad assi en guerras por tierra como
-Armadas por la mar.» Estima que el jefe debe ser persona de valor
-y prendas «y se aya de atras de estar esperimentada y cursada en
-semejantes cargos, para que sepa tratar a todos con amor y ymperio...
-temerosa de Dios, cuydadosa de su conciencia y celosa del seruicio de
-S. M. y de cosas de la conuersion de estas almas.»
-
-«A todos los que fueren de esta jornada se les ha de dar expressa orden
-y mandado que tengan grande obediencia y sujecion á los religiosos
-que fueren en su compaña, y que sin su orden, consejo y parecer no
-se haga guerra y otra molestia alguna a los indios ynfieles, aunque
-ellos den alguna occassion, porque asi las cosas se hagan en paz y con
-cristiandad y con amor y quietud, que es el modo que se ha de tener en
-la pacificacion de aquel reino y en la predicacion del santo Evangelio,
-fin y blanco a que se endereçan estos gastos y estas preuenciones,
-porque de no hazerse ansi sino lo contrario, sera malograrlo todo
-y perder el tpo y la hazienda en balde, como por la esperiencia se
-ha visto muchas veces en esta Nueva España en otras conquistas y
-pacificaciones de nuevas tierras en que Dios nro. Señor a sido mas
-ofendido que seruido.»
-
-Considera conveniente hacer dádivas a los indios, adquiriendo para
-ello «cantidad de cosillas de dijes de Flandes, como son quentas de
-vidrio de colores, granates falsos, cascaueles, espejuelos, cuchillos y
-tijeras baladíes y trompas de París y algunas cosas de vestidos, y de
-estas cosas se haga reparticion entre los religiosos y soldados, para
-que en los puertos que saltaren ó escojieren para hacer assiento en las
-tierras de los ynfieles las repartan de gracia con muestras de amor y
-voluntad en nombre de su Magestad con los yndios que vinieren á verles,
-para que con estas dadivas graciosas los yndios conserven amor y
-afficion a los cristianos y conozcan aun a su tierra a darles de lo que
-llevan y no a quitarles lo que tienen, y que entiendan aun a buscar el
-bien de sus almas. Este es un medio de grande ymportancia para que los
-yndios se aquieten sumamente y pacifiquen y obedezcan a los españoles
-sin contradiccion ni repugnança, y reciban con gusto a los que ban a
-predicarles el Sagrado Evangelio y los misterios de Ntra. Santa fe
-Catholica, de mas que los yndios de este paraje son reconocidos y
-agradecidos, y en recompensa y paga de lo que se les diere, acudiran
-con las cosas que ellos tubieren de estima en su tierra, como lo
-hicieron con nosotros con esta preuencion.»
-
-Opinaba que el sitio más adecuado para el primer pueblo, era la bahía
-de San Bernabé, donde debían hacerse casas «construídas de tal suerte,
-que las unas casas sean guarda y amparo de las otras», levantándose
-tambien iglesia y casa fuerte, que sirviera de castillo y atalaya para
-casos adversos, «en puerto fuerte, eminente y señoril», y si fuera
-posible con paso seguro a la mar «para reciuir socorro y enviarle
-a pedir por mar en caso que alguna necessidad se ofreciere, como
-comunmente lo han vsado los portugueses en los puestos que an hecho
-asiento en la India y les a sucedido muy bien el vsar de este ardid y
-advertencia.»
-
-Recomienda la necesidad de la vigilancia y de la prevención continua,
-«porque en tierra de yndios infieles, aunque se hayan dado por amigos
-y de paz, no ay que fiar mucho, antes se ha de uiuir con ellos y entre
-ellos con notable recato y bigilancia y adbertencia», y propone el
-establecimiento de un mercado o Casa de Contratación «para que allí
-acudan los yndios a rescatar lo que quisieren de los españoles, y para
-que ellos entre sí, unos con otros, traten y contraten, que con esto se
-facilitará mucho la comunicacion de ellos con los nuestros, de que se
-vienen a enjendrar el amor y la amistad.»
-
-Juzga que es conveniente para poblar la tierra y para el sustento,
-«llevar vacas, ovejas, carneros, cabras, yeguas y lechones... Estos
-animales se criaran y multiplicaran muy bien en esta tierra, por ser
-para ello acomodada y fertil, y tambien se podran hazer algunas lauores
-de trigo y de maiz y plantar biñas y huertas, para que se tenga el
-sustento de las puertas adentro, sin que sea necesario traerlo de
-acarreto y de fuera, ymponiendo y enseñando a los yndios para que ellos
-hagan lo mismo, que todo lo tomaran bien redundando en su probecho.»
-
-Proponía despertar el espíritu del salvaje enseñándole a cantar y a
-tañer los instrumentos músicos.
-
-Recomendaba con insistencia «que de los yndios se vayan escojiendo
-algunos de los mas aviles, entresacando entre los muchachos y niños
-los que parecieren mas dociles y ingeniosos y aviles, y estos se uayan
-doctrinando y al mismo tiempo que se fuera enseñando la doctrina
-cristiana y a leer en cartillas españolas para que juntamente con el
-leer aprendan la lengua española, y que aprendan a escriuir... porque
-_el buen fundamento tiene firme el edificio_.»
-
-Termina su relación Fray Antonio de la Ascensión condenando el sistema
-de las encomiendas. «Conviene que su Magestad haga estas pacificaciones
-a su costa, y que no las encomiende a nadie, y porque los soldados
-vayan con sujecion y obediencia a sus mayores, a los españoles que
-fueren enviados por su Magestad a esta jornada para la pacificacion
-y poblacion de este reino, se les a de advertir que no van a ganar
-tierras para si ni vasallos, sino para los Reyes de Castilla que los
-embian porque no conviene que su Magestad haga mercedes de pueblos ni
-de yndios que se fueren pacificando y convirtiendo a nuestra santa fe
-a ningun español por grandes servicios que aya hecho en estos reinos
-a S. M., porque su Magestad lo podra saber con buena conciencia, y
-sera la total ruyna y destruccion de todos los yndios, como sucedio en
-los principios que se conquistaron estos reynos de la Nueva España, y
-se vió sucedio en las yslas de barlouento y en tierra firme, como lo
-cuenta y trata muy por extenso el Sr. Obispo de Chiapa D. Fr. Bartolomé
-de las Casas.»
-
-Sucediéronse diferentes viajes que no carecen de importancia,
-hallándose, entre otros, el realizado por el capitán Nicolás de Cardona
-el 21 de marzo de 1615, cuyo original se conserva en la sección
-correspondiente de la Biblioteca Nacional, y cuyo largo título es como
-sigue:
-
-«Descripciones Geograficas e Hidrograficas de muchas tierras y mares
-del Norte y Sur en las Indias, en especial del descubrimiento del
-reino de la California, hecho con trabajo e industria por el capitan
-y cabo Nicolas de Cardona, con orden de nro. sor. Don Phelipe II de
-las Españas. Dirigidas al Excmo. Sr. D. Gaspar de Guzman, conde de
-Olivares, duque de San Lucar la Mayor, etc.» 24 de junio de 1632.
-Cardona consideraba a _California_ como la tierra más rica en minas de
-oro y plata de todas las Indias.
-
-El almirante D. Pedro Porter de Casanate ofreció el año de 1636,
-por servir a S. M., hacer viaje a la California para saber si era
-isla o tierra firme y descubrir lo occidental y septentrional de
-la Nueva España, fabricando a su costa navíos, conduciendo gente y
-llevando pertrechos, bastimentos y todo lo necesario. Dice Porter que
-«California, de buen temple, sana, fértil, con aguas, dispuesta para
-labores y sementeras, tiene ganados, frutos y yerbas saludables, muchas
-arboledas, frutos y flores de España, hasta higueras y rosas.» Hasta
-el 8 de agosto de 1640 no le concedió S. M. la autorización pedida;
-pero le detuvo todavía tres años «honrándome--dice Porter--con parecer
-que podía ser de algun util en sus armadas...» El Consejo de Indias
-dispuso que se aprestase a salir con toda celeridad, como lo verificó
-el 2 de agosto de 1643. Salió de Cartagena y llegó a Veracruz el 22
-de dicho mes. En México se presentó al virrey, buscó amigos y dinero,
-comenzando la construcción de buques. Con _Nuestra Señora del Pilar_ y
-_San Lorenzo_ navegó los años 1648 y 1649, descubriendo y demarcando
-las costas e islas del golfo de California.
-
-Reinando Carlos II se ofreció a conquistar la California el almirante
-D. Isidro Atondo y Antillón, mediante escritura de diciembre de 1678,
-que fué aprobada por Real Cédula de 29 de dicho mes de 1679. Salió la
-expedición del puerto de Chacala el 18 de marzo de 1683, llevando por
-cosmógrafo al Padre Francisco Eusebio Kunt o Kino, alemán, profesor de
-Ingolstad. Llegaron al puerto de la Paz y trataron de establecerse en
-el interior; pero los indios se aprestaron a la resistencia y tuvieron
-que dirigirse a Sinaloa. Volvieron otra vez y eligieron la bahía de San
-Bruno como punto de desembarco, y como tampoco pudieran sostenerse, se
-retiraron a últimos de 1685.
-
-En vista del poco éxito de los conquistadores, los misioneros tomaron
-la determinación de incorporarla a España mediante la civilización y
-el sentimiento religioso. En obra tan humanitaria ayudaron al Padre
-Kunt los misioneros Salvatierra, Tamaral y otros. El P. Juan María
-Salvatierra fué conocido después con el dictado de _Apóstol de la
-California_. Los jesuítas predicaron el Evangelio y consiguieron que
-los perezosos californios se dedicasen a la agricultura y a levantar
-diques o presas a las inundaciones ocasionadas por los torrentes.
-Cuando con más celo que prudencia combatieron la poligamia, estallaron
-crueles rebeliones en las misiones del Sur (1734), hasta tal punto
-que soldados y algunos frailes fueron muertos, experimentando notable
-retroceso la obra de las misiones.
-
-Si en el siglo XVI se consideró a California como península y en el
-XVII se creyó que era isla, en el año 1746 se probó que sólo estaba
-separada de la parte continental por el lecho de la corriente del río
-Colorado.
-
-Cuando más trabajaban los jesuítas en su obra civilizadora, les
-sorprendió la orden de expulsión de la colonia, dictada en 25 de junio
-de 1767 y hecha efectiva en 3 de febrero siguiente.
-
-Encargados los franciscanos de las misiones, el P. Fray Junípero Serra
-fué el continuador de Salvatierra. Si al primero se debe la conquista
-de la _Alta_ California, el segundo realizó la de la _Baja_. Monterrey,
-San Diego de Alcalá, San Antonio de Padua, San Gabriel y San Luis de
-Tolosa fueron las primeras misiones realizadas por los franciscanos
-en la Alta California. El 17 de septiembre de 1776 se inauguró la
-fortaleza o presidio de San Francisco, hoy capital del Estado. Los
-frailes tenían el gobierno espiritual y temporal de las misiones. «Sus
-armas eran un crucifijo colgado al cuello, el breviario bajo el brazo,
-una pintura de la Virgen y el Niño Dios por un lado y un condenado
-por el otro, y cuadrante y brújula para hacer observaciones»[15]. Los
-franciscanos, con patriotismo digno de alabanza, trabajaban por la
-extensión de los dominios españoles. Extendieron la cultura por todas
-partes. La ganadería y la agricultura adelantaron mucho. California
-bajo el poder español prosperó de modo extraordinario.
-
- [15] Torres Campos, _España en California_, Conferencia dada
- en el Ateneo de Madrid el 17 de mayo 1892, pág. 35.
-
-Sucediéronse después otras expediciones, ganando con ellas no poco la
-ciencia. Debemos también consignar que en la explotación del comercio
-fuimos más torpes que en obras de exploración y de atracción de
-indígenas.
-
-Después que los Estados Unidos arrebataron Tejas (1845) y California y
-Nuevo México (1848) a la república mejicana, ha cambiado completamente
-la manera de ser de los citados países. Por lo que a California se
-refiere, los mejicanos, primeros emigrantes en el país, fueron en gran
-parte expulsados, quedando en el interior algunos no muy queridos
-de los hijos de Norte América. Los indígenas han sido perseguidos y
-tratados sin compasión, siendo entre ellos proverbio corriente que
-todas sus desgracias provienen del blanco, del whisky, de la viruela,
-de la pólvora y de las balas. No puede negarse, sin embargo, que los
-americanos han operado extraordinaria revolución en el país formando
-un Estado poderosísimo. Ellos han hecho de pueblos pobres y pequeños
-ciudades ricas y populosas. Las artes, la industria, todo adelanta y
-progresa en aquella tierra maravillosa. Vías de comunicación cruzan
-todo el país. Se multiplican cada día las bibliotecas, las escuelas,
-todos los centros de cultura[16].
-
- [16] Ibidem, pág. 52.
-
-Consideremos ya el descubrimiento de _Virginia_. La Gran Bretaña,
-y en particular la reina Isabel, tenían puestos sus ojos en las
-expediciones a la América del Norte. Sir Humphrey Gilbert, natural del
-condado de Devon, hizo desde el 1576 al 1578 tres viajes. Autorizóle
-la citada Reina para descubrir y tomar posesión de todas las remotas
-tierras habitadas por bárbaros, confiriéndole poderes para apoderarse
-de dichos países. Habiendo muerto en el último viaje Gilbert, su
-hermano político, Sir Walter Raleigh, obtuvo de dicha Reina en el
-año 1581 la confirmación de los mismos privilegios concedidos a su
-pariente. Envió Raleigh (1584) una expedición compuesta de dos buques
-bien tripulados, a las órdenes de Armidas y Barlow, a las costas de
-la América del Norte. Volvieron los expedicionarios e hicieron exacta
-descripción de la hermosa tierra que acababan de descubrir. Raleigh
-dió al nuevo país el nombre de Virginia, perpetuando de este modo
-la fama de virgen de la reina Isabel, concediéndole ella a dicho
-Raleigh el título y dignidad de caballero. Otra expedición preparó
-el mismo Sir Walter en el año 1585, dando el cargo de comandante a
-Ricardo Grenville y el nombramiento de gobernador de la colonia a
-Ralph Lane. Volvióse Grenville, dejando en la colonia a Lane y a
-108 individuos. Los indígenas deseaban por momentos librarse de tan
-molestos huéspedes. Cayeron en el abatimiento los colonos, a pesar de
-los auxilios que desde las Antillas les llevó el famoso pirata Drake.
-Cada vez más desalentados los colonos, éstos, con Lane a la cabeza,
-abandonaron al fin su establecimiento en junio de 1586. No habían
-transcurrido dos semanas, cuando se presentó Grenville con abundantes
-provisiones, llamándole la atención que sus compatriotas hubiesen
-abandonado la colonia. Habiendo dejado 50 hombres según Smith, o 15
-según Bancroft, en la isla de Roanoke para guardar la nueva posesión,
-él se retiró de aquellas ingratas playas. El año siguiente, esto es,
-en 1587, volvió White con una flota cargada de provisiones; mas sólo
-encontró los huesos de aquellos infelices. Comenzó entonces guerra
-a muerte entre indígenas e ingleses. White cayó sobre los indios y
-mató a muchos, abandonando aquellas tierras, sin embargo de que los
-colonos, presintiendo su triste fin, le suplicaban que no les dejase
-allí. Cuando el año 1590 volvió White, únicamente encontró en la isla
-de Roanoke huellas de la colonia. Respecto a Raleigh, después de
-gastar en su empresa el capital que tenía, consistente en un millón de
-pesetas, fué acusado, quizá falsamente, de alta traición, muriendo en
-el cadalso. Era a la sazón rey Jacobo I, sucesor de Isabel.
-
-Ya en el siglo XVII, después de las expediciones de Bartolomé Gosnold
-a la Nueva Inglaterra (1602), de la de Martín Pring hacia las costas
-de los actuales Estados de Maine y de Massachusetts (1603), y de la
-de Jorge Weymouth, que visitó las mismas costas (1605), expediciones
-que no dieron resultado alguno satisfactorio, volvió a pensarse en
-proyectos de conquistas y de colonización. Reuniéronse para propagar
-las ideas de conquistas y de colonización el citado Gosnold, Wingfield,
-Hunt, Smith, Georges, Sir John Popham y el propagador más activo de
-estos proyectos, Ricardo Hackluit. Jacobo I, conociendo la importancia
-del asunto, dictó el 10 de abril de 1606 una Ordenanza, por la cual
-dividía en dos partes la extensión de costas y tierras: la primera,
-comprendida entre los grados 34 y 38 de latitud Norte; y la segunda,
-entre los grados 41 y 45 de la misma latitud, quedando entre los dos
-territorios un tercero a disposición de una y otra Sociedad; de modo
-que entre ambos siempre había de permanecer una zona neutral de 100
-millas inglesas (170 kilómetros). Una Sociedad o Compañía de Londres
-debía colonizar Virginia o el territorio comprendido entre los grados
-34 y 38; otra Sociedad o Compañía llamada de Plymouth se encargó de
-colonizar Nueva Inglaterra o el territorio comprendido entre los
-grados 41 y 45. El Rey, para el gobierno de las colonias, nombró dos
-consejos: el uno, residente en Inglaterra; y el otro, en las mismas
-colonias. En los comienzos del 1607--al cabo de 110 años transcurridos
-desde que Cabot descubrió la costa de la América del Norte--llegó
-el capitán Newport con tres buques y 105 emigrantes; desembarcó en
-la bahía de Chesapeake y fundó la ciudad de _Jamestown_, en honor
-de Jacobo I. La nueva tierra pareció a los emigrantes un paraíso. A
-excepción de unos cuantos trabajadores y comerciantes, el resto de
-los colonos se componía de señores que en su vida habían trabajado
-y de vagos que sólo se ocupaban en promover pendencias aumentando
-el mal a la llegada del verano, a causa de las fiebres malignas
-producidas por el agua corrompida de los pantanos y por las recientes
-roturaciones. Apenas abandonó el país el capitán Newport, sobrevino
-el abatimiento más grande en los colonos, y antes de llegar el otoño
-fallecieron muchos por la influencia del clima, entre ellos Gosnold. En
-el mando de la colonia le sucedió Smith, hombre dotado de excelentes
-cualidades. Enérgico, castigó a los indios rebeldes, a los cuales
-se atrajo luego con prudencia para que le proporcionasen víveres.
-Hizo a la aproximación del invierno una excursión por la bahía de
-Chesapeake, subió por los ríos Chickahominy, Pamunkey y Rappahannock,
-siendo hecho prisionero por una tribu india y logrando, no sin grandes
-trabajos, su libertad. Cuéntase--y cuento es seguramente--que la joven
-Pocahontas, hija de un cacique llamado Powhatan, se interpuso entre su
-padre y Smith cuando el primero iba con su maza a partir el cráneo al
-segundo. Encontró a su vuelta en situación poco lisonjera la colonia
-de Jamestown, aumentando el mal con la llegada de 120 individuos,
-gente que únicamente pensaba en el oro que podía encontrar en el país
-y no en el cultivo de las tierras. Smith emprendió un segundo viaje y
-recorrió los ríos de Potomac y Susquehana, encontrándose a su regreso
-con el nombramiento de presidente del Consejo colonial, nombramiento
-que le llevó Newport con 70 nuevos emigrantes. Decíale la Compañía
-de Londres que la colonia pagaría, por lo menos, los gastos de la
-última expedición; que enviase oro; que procurara encontrar el paso
-marítimo al Océano Pacífico; y, por último, que hiciera toda clase
-de sacrificios para hallar a los ingleses de la colonia de Raleigh,
-prisioneros tal vez de los indios. Contestó Smith que en lugar de
-los mil emigrantes que hasta entonces habían llegado, prefería
-treinta agricultores, carpinteros, albañiles, herreros, hortelanos y
-pescadores. Como presidente del Consejo colonial dispuso que todos
-habían de trabajar seis horas diarias, único modo de recibir víveres.
-
-En el año 1609 obtuvo la Compañía de Londres importantes reformas
-en su constitución. El Rey cedió a la Compañía muchos derechos que
-hasta entonces él se había reservado, como el nombramiento por los
-socios del Consejo y la facultad de hacer leyes y reglamentos para las
-colonias. En virtud de la nueva organización fué nombrado gobernador
-general de Virginia lord Delaware. Mientras que Delaware se disponía a
-marchar a la colonia, se dirigió a ella el capitán Newport, llevando
-a bordo a Sir Tomás Gates y Sir Jorge Somers, que debían encargarse
-del gobierno hasta la llegada de Delaware. La Compañía adquirió gran
-desarrollo, pues entraron a formar parte muchos propietarios rurales
-y comerciantes, como también altos empleados, entre ellos el poderoso
-Cecil.
-
-Embarcáronse unos 500 para Virginia, en tanto que Smith abandonaba la
-colonia y se dirigía a Inglaterra. Vióse entonces que Smith poseía
-cualidades relevantes como gobernador, por cuanto después de su
-marcha llegó la colonia a la decadencia más completa. Algo bueno hizo
-también Gates, conteniendo a los que deseaban incendiar las viviendas
-y volver a Inglaterra. Reinó otra vez la paz con la llegada de lord
-Delaware, que traía colonos y provisiones en abundancia; pero habiendo
-enfermado el gobernador hubo de regresar a Inglaterra, siendo entonces
-nombrado para sustituirle Sir Tomás Dale, quien se hizo cargo de la
-colonia en el año 1611. Dignas de alabanza fueron las primeras medidas
-tomadas por el nuevo gobernador; también contribuyó al bienestar la
-llegada de Gates con buen número de colonos y bastantes provisiones
-procedentes de Inglaterra. Bastará decir que en 1612 llegó a 700 el
-número de habitantes. Por entonces se dispuso ceder en propiedad
-cierta porción de tierra a cada colono, pues antes todos trabajaban
-para el común o para la compañía colonizadora. También en el dicho
-año se acordó que muchas atribuciones y autoridad del Consejo colonial
-residente en Inglaterra, pasasen a una asamblea que sería nombrada por
-los colonos de Virginia. Del mismo modo se ordenó trasladar mujeres
-jóvenes, de conocida honradez, a la colonia, único medio del aumento
-rápido de población y medida segura para que los nuevos matrimonios
-no abandonaran fácilmente aquellas tierras. A la sazón la famosa
-Pocahontas, que había sido robada por el capitán inglés Argall, se
-casó con un colono llamado Rolfe[17]. Con las plantaciones de tabaco
-comenzó la prosperidad del país y se mejoraron las condiciones sociales
-y políticas. Tras el corto y tiránico gobierno del capitán Argall fué
-nombrado, en 1619, Jorge Yeardley, en cuyo tiempo se reunió la primera
-Asamblea colonial, la cual con sus innovaciones y reformas hizo de
-Virginia un pueblo libre e independiente. La Compañía de Londres hubo
-de sancionar todo lo hecho por la Asamblea parlamentaria de Virginia.
-
- [17] Pocahontas y su marido pasaron a Inglaterra, donde fueron
- obsequiados, mereciendo aquélla la señalada distinción de ser
- recibida en la corte. Tuvo un hijo y ella murió el año 1617.
- Hónranse descender de Pocahontas distinguidas familias de
- Virginia.
-
-Nombrado Edvin Sandys tesorero de la Compañía de Londres, recibió
-la colonia extraordinario impulso, merced a los muchos emigrantes.
-A Sandys sucedió, no obstante la oposición del Rey, el conde de
-Southampton, el amigo de Shakspeare, y con su poderoso auxilio se
-dió a la colonia una carta constitucional bastante parecida a la
-inglesa. «Según esta constitución, la Asamblea general de Virginia
-debía componerse de los miembros vitalicios del Consejo de la colonia,
-nombrados por la Compañía de Londres, y de dos representantes de cada
-grupo de colonos o de cada lugar, y las órdenes de la Compañía sólo
-adquirían fuerza de ley después de ratificadas por la Asamblea general
-de Virginia, sobre cuyas resoluciones tenía, sin embargo, el gobernador
-el derecho de veto»[18].
-
- [18] Oton Hopp, _Los Estados Unidos de la América del Norte_,
- pág. 7.
-
-Al paso que tales concesiones contribuían al progreso de la colonia, es
-de lamentar que Jacobo I mandase deportar (1619) a Virginia unos 100
-penados, que allí hubieron de casarse y formar familias. Todavía es
-más censurable el siguiente hecho: en el año 1620 varios comerciantes
-holandeses comenzaron a importar negros de Africa que los colonos
-compraban para el cultivo de los campos. Este fué el origen de la
-esclavitud en el Norte de América[19].
-
- [19] Desde el citado año no cesó el comercio de carne humana.
- Si primeramente se limitó a la compra de negros, después
- se extendió a los blancos. Prisioneros de guerra, tanto
- escoceses como irlandeses, se vendieron durante la centuria
- XVII en Virginia. Diferenciábanse los esclavos negros de
- los blancos en que los primeros no recobraban su libertad
- mientras no fuesen manumitidos por sus amos y los segundos
- podían rescatarse de la esclavitud. La pronta introducción de
- la esclavitud en Virginia y en todos los Estados del Sur se
- debe a la necesidad de brazos para cultivar el tabaco en las
- grandes haciendas o latifundios, mientras en los Estados del
- Norte el clima obligaba al agricultor a dedicarse al cultivo
- de pequeñas propiedades a modo de alquerías.
-
-Si no prosperó el cultivo de la morera para la cría del gusano de seda,
-ni la vid, en cambio desde que se introdujo el cultivo del algodón
-(1621) fué adquiriendo cada año mayor incremento.
-
-El sistema de gran cultivo y de grandes haciendas se extendió a las dos
-Carolinas, a la Georgia y, por último, a todos los Estados del Sur.
-
-Cuando se hallaban más enconadas las luchas religiosas en Inglaterra
-y cuando era cada vez mayor el odio entre unas y otras sectas,
-los puritanos solicitaron de la compañía de Londres concesión de
-terrenos en Virginia, con el objeto de trasladarse allí y practicar
-tranquilamente su religión[20]. No se opuso a ello Jacobo I y en 1620
-se embarcaron para Virginia más de cien puritanos.
-
- [20] Allá por el año 1582 los puritanos se separaron de la
- Iglesia oficial (anglicana), formando una secta aparte, que no
- reconocía más autoridad eclesiástica que la Biblia e intentaba
- restablecer la sencillez primitiva del cristianismo. Fundaron
- comunidades en Escocia e Inglaterra, cuya organización era
- democrática; distinguiéronse por su severa moralidad y por la
- rectitud en todas sus acciones.
-
-Conviene no olvidar que algunos años antes (1607), el capitán Newport
-había desembarcado en Virginia, a orillas del río James, los primeros
-colonos ingleses. Reeligido (1623) el conde de Southampton tesorero
-de la compañía de Londres, Jacobo I, disgustado por la conducta
-política y por las escisiones interiores de la sociedad, como
-también por el citado nombramiento, dispuso--no sin largo y ruidoso
-proceso--encargarse del gobierno de la colonia (1624). Durante el
-gobierno de Carlos I (1625-1649), Virginia dependió directamente de la
-Corona, siendo de notar que al Rey sólo le preocupaba la explotación
-del monopolio del tabaco. Guardóse la mayor tolerancia con los
-puritanos; pero en el año 1643 se prohibió todo culto público y todo
-establecimiento de enseñanza no dirigido por la Iglesia anglicana
-ortodoxa. El número de los habitantes de la colonia llegó a veinte mil
-en 1648. El gobierno republicano (1649-1660) no hizo innovación alguna
-en la colonia, si bien se estipuló que los habitantes de Virginia
-gozarían de las mismas libertades que los ingleses en la madre patria.
-Reinando Carlos II (1660-1685) se creó (1662) un consejo de 32 miembros
-para la dirección de las colonias. Este consejo, que levantó vivas
-protestas en Nueva Inglaterra, fué respetado y querido por los colonos
-de Virginia. Aumentaba rápidamente la población, hasta el punto que en
-1665--según el gobernador Berkeley--llegó a cuarenta mil habitantes.
-Algunos perjuicios sufrió por entonces Virginia: bajó el precio del
-tabaco, porque al cultivo de dicha planta se dedicaron también y
-le hicieron competencia los colonos de la Carolina y de Maryland.
-Además, los holandeses, en guerra con Inglaterra, cayeron varias
-veces sobre la colonia y echaron a pique algunos buques mercantes, y
-un huracán devastó el país y destruyó numerosos edificios. Lo peor
-de todo fué la conducta del gobernador Berkeley, hombre codicioso e
-injusto. Si aparentemente tenía buenas relaciones con los indios (a
-quienes, por medio de sus amigos, compraba gran cantidad de pieles,
-en particular de castor), era, sin embargo, poco querido. Estalló,
-al fin, la guerra entre indígenas y colonos, cometiendo unos y otros
-las más horribles crueldades. Igualmente, la guerra civil trajo días
-de luto a la colonia. Un tal Bacon se puso en frente de Berkeley.
-La fortuna favoreció a los revoltosos, teniendo que huir Berkeley
-y siendo incendiada la población de Jamestown. Muerto por entonces
-Bacon, se disolvió su partido y pudo volver Berkeley a encargarse del
-gobierno. ¿Cuál fué la causa de esta guerra civil? Que Carlos II, para
-recompensar los servicios de los lores Arlington y Culpepper, les dió
-Virginia por treinta y un años, oponiéndose a ello, como era natural,
-los colonos. Al fin reinó la paz, mediante el pago de una suma anual,
-que se aumentó con un impuesto especial sobre el tabaco.
-
-Berkeley, en su segunda época de mando, trató con mano de hierro a los
-vencidos, hasta el punto que Carlos II--según cuentan--hubo de decir:
-«Este viejo loco ha quitado más vidas en aquel país despoblado que
-yo en Inglaterra por la muerte de mi padre». Reunida la asamblea de
-la colonia rogó al tirano que no derramara más sangre. Por su parte
-el gobierno de la metrópoli envió tres comisarios con quinientos
-individuos de tropa para restablecer la tranquilidad y hacer una
-información acerca de los sucesos. Tuvo Berkeley que marchar a
-Inglaterra con objeto de dar cuenta de su conducta. Murió al poco
-tiempo, sucediéndole sucesivamente Chicheley, Culpepper, Howard
-y Nicholson. «Las facultades del gobernador--dice Bancroft--eran
-extraordinarias, pues resumía a la vez los cargos de teniente general
-y almirante, tesorero, canciller, presidente de todos los tribunales
-del Consejo y hasta obispo, de modo que, la fuerza armada, las rentas,
-la interpretación de la ley y la administración de justicia, todo
-estaba sometido a su autoridad»[21]. Aunque las disposiciones de
-la madre patria, del Consejo y de la Asamblea general limitaban en
-cierto sentido los citados poderes, no debe olvidarse que las órdenes
-procedentes de Inglaterra eran secretas, y por lo que respecta a la
-Asamblea sus individuos se hallaban en una posición subalterna o
-inferior a la del gobernador.
-
- [21] _Historia de los Estados Unidos_, tom. IV, pág. 26.
-
-Las colonias de la América del Norte, durante el reinado de Carlos II,
-gozaron de algunas mercedes. Bien es verdad que el Rey debía mostrarse
-agradecido a las colonias, las cuales recibieron voluntariamente la
-monarquía restaurada, con la sola excepción de la de Massachusetts,
-que tardó un año en reconocer los hechos consumados. Uniéronse en una
-sola colonia los de Hartford y de Newhaven, recibiendo, como algunas
-otras, real patente, en la cual se otorgaban completas libertades, que
-hicieron de ella una especie de república independiente. En cambio, es
-censurable la exagerada liberalidad de Carlos II, que hubo de regalar
-territorios a sus favoritos. En virtud de esta liberalidad, Virginia
-fué cedida por treinta y un años; Nueva York la dió a su hermano el
-duque de York; Pensilvania a Penn; parte de Maine y de New-Hampshire,
-al duque de Monmouth; Nueva Escocia, a Tomás Temple, y el monopolio del
-comercio de los territorios aledaños de la bahía de Hudson al príncipe
-Ruperto.
-
-Poco a poco iba aumentando el número de habitantes en las colonias; el
-año 1875 contaba la de Plymouth 7.000; la de Connecticut, 14.000; la
-de Massachusetts, 22.000; las de Maine, New-Hampshire y Rhode-Island,
-4.000 cada una. Los productos de las colonias eran, especialmente,
-agrícolas; también pieles, pescado y maderas de construcción.
-
-Inmediatamente que subió al trono Jacobo II (1685-1688), decretó
-la agregación de _Nueva Jersey_ a la de Nueva York. El Rey nombró
-gobernador general de todas las colonias del Norte a Andros, quien
-habiendo llegado a Boston el 1686, lo primero que hizo fué establecer
-el culto de la iglesia anglicana, sin hacer caso de las protestas de
-los puritanos. Cuando se disponía a empresas mayores, la revolución
-en la metrópoli arrojó del trono a Jacobo II, sucediéndole María
-(1689-1695) y Guillermo III (1689-1702). Más que María y Guillermo, el
-verdadero soberano de Inglaterra fué el Parlamento. Lo mismo sucedió
-durante el reinado de Ana (1702-1714).
-
-La misma conducta que Inglaterra y Francia siguieron los holandeses
-y suecos. El inglés Enrique Hudson, al servicio de Holanda, intentó
-descubrir un paso para la India por el Norte de América. Auxiliado por
-el comercio holandés, pudo hacerse a la vela en abril de 1609 con el
-buque _Media Luna_. Tuvo que dirigirse al Oeste porque grandes masas de
-hielo le impidieron continuar hacia el Norte y llegó a la embocadura
-del Penobscot, en el estado actual de Maine, pasó al Cabo Cod, siguió
-su marcha hacia el Sur, y al tocar en la costa de Virginia volvió al
-Norte y entró en la bahía de Nueva York, subiendo por el río que lleva
-su nombre y reconociendo la citada bahía. Dice el Dr. Hopp que «de
-todas partes acudieron los indios, que jamás habían visto nave alguna
-europea, y creían ver gigantesca ave de blancas alas»[22]. De regreso a
-Holanda no logró apoyo de los comerciantes y marchó con pocos recursos
-a continuar las exploraciones, muriendo en la helada bahía ya dicha y
-que también lleva su nombre. De 1610 a 1614, organizaron los holandeses
-diferentes expediciones a aquella región, y con el objeto de comerciar
-con los indígenas construyeron viviendas en la playa de la isla de
-Manhattan y últimamente un fuerte (1614). El marino Adrián Block (cuyo
-nombre lleva pequeña isla en el puerto de Nueva York), exploró las
-costas de Long-Island, situadas delante de Nueva York. Block descubrió
-el río Connecticut, construyó (1615) el fuerte que llamó de Orange,
-donde hoy se halla la ciudad de Albany, y dícese que, perdido su buque,
-construyó otro, el primero que se hizo en aquellas playas.
-
- [22] Op., cit., pág. 14.
-
-Cuando con tanta fortuna comenzó a funcionar el Banco de Amsterdam
-(1609); cuando fué decapitado Barneveldt (1619) y encerrado en dura
-prisión Grocio, la Compañía holandesa de la India Occidental (casi tan
-poderosa como la de la India Oriental) autorizada en 1621, recibió el
-permiso de establecer fuertes y factorías en América. Así comenzó la
-ciudad de _Nueva Amsterdam_[23], cuya primera iglesia se construyó el
-1623. Tres años después el tercer gobernador o director general de
-la colonia, Pedro Minnewit (o Minuit) compró a los indios la isla de
-Manhattan, donde se halla la ciudad de Nueva York. Minnewit fomentó la
-agricultura y el comercio, siendo de advertir que en 1628 contaba 270
-habitantes la colonia y exportó pieles por valor de 124.500 pesetas, y
-tres años después llegó la exportación a 277.400, construyéndose en la
-misma fecha en el arsenal de la colonia un buque de 800 toneladas.
-
- [23] Nueva Amsterdam cambió el nombre por el de Nueva York, en
- el año 1664.
-
-En la Nueva Neerlandia--como los holandeses llamaban al país--, no
-progresó la agricultura como debiera, por la razón siguiente. La
-Compañía de la India Occidental daba extenso territorio al que fundaba
-una colonia de cincuenta habitantes, y como sólo hombres muy ricos
-podían establecer tales colonias, casi todo el país comprendido entre
-las actuales poblaciones de Nueva York y Albany, como también no
-pequeña parte del Estado llamado hoy de Nueva Jersey, pasó a manos de
-familias poderosas, pudiendo citarse entre otras las de Van Rensselaer,
-Pauw, Godyn y Bloemart. No huelga decir que el acaudalado propietario
-e historiador De Vries, extendió el dominio holandés por el territorio
-que forma al presente el estado de Delaware. Destituído del Gobierno de
-la colonia Pedro Minnewit, por la Compañía de las Indias Occidentales,
-marchó a Suecia, donde el holandés Usselinx había hecho propaganda en
-favor de una empresa colonizadora.
-
-Constituida la Compañía sueca del Sur (1626), cuando murió Gustavo
-Adolfo (1632), el canciller Oxenstiern se dedicó a la formación de
-la citada empresa. «La nueva colonia--decía el folleto _Argonáutica
-Gustaviana_, publicado en 1633 por Usselinx--estaba destinada a ser
-refugio para los perseguidos, lugar seguro para el honor de las mujeres
-e hijas de los expulsados de su país a causa de las guerras y del
-fanatismo religioso, y tierra bendita donde debían vivir tranquilos los
-hijos del pueblo y todos los heterodoxos.» La esclavitud debía quedar
-proscripta de la colonia, «porque el trabajo del hombre libre vale más
-que el del esclavo; además, que el esclavo no es consumidor, porque
-no conoce ni puede satisfacer las necesidades del hombre libre». En
-1636, Oxenstier aceptó las proposiciones que le hizo Minnewit--pues
-Usselinx se había retirado de los asuntos--marchando entonces el
-ilustre marino con cincuenta emigrantes. Compró terreno a los indios,
-construyó una fortaleza y estableció su colonia donde actualmente se
-levanta la ciudad de Wilmington, en la confluencia del río Cristiana
-con el Delaware. Protestó contra dicha ocupación Kieft, gobernador
-holandés de Nueva Amsterdam. Minnewit, lejos de hacer caso de la
-protesta, reemplazó los postes holandeses que señalaban los límites de
-su territorio, con otros que tenían escrito en una tabla: _Cristina,
-Reina de Suecia_. Inmensa fué la alegría en Suecia cuando, procedente
-de la colonia, llegó un cargamento de pieles. La Nueva Suecia, que se
-extendía desde la embocadura del Delaware hasta los saltos de Trentón,
-se desarrolló mucho, comenzando a decaer, ya por la muerte de Minnewit
-(1641), ya porque había pasado el apogeo político del reino de Suecia.
-Tanto decayó, que catorce años después la colonia sueca fué absorbida
-por Pedro Stuyvesant, gobernador holandés de Nueva Amsterdam[24].
-
- [24] El sucesor de Minnewit en Nueva Amsterdam fué Wonter von
- Tiviller, a éste sucedió Kieft (1637-1647), y después Pedro
- Stuyvesant (1647-1664).
-
-Durante el gobierno de Stuyvesant, los colonos de la Nueva Inglaterra
-se apoderaron de la cuenca del Connecticut y de una parte de la isla
-de Long-Island. En la colonia holandesa de _Nueva Amsterdam_ faltaba
-poderosa clase media que defendiera el territorio contra los invasores
-ingleses. Los grandes propietarios contribuyeron a la ruina de dicha
-colonia. Desde el año 1650 al 1660, llegaron varias expediciones de
-inmigrantes (hugonotes franceses, judíos, ingleses, etc.), las cuales
-iban borrando poco a poco el carácter nacional holandés. En 1660
-fué aumentando la inmigración inglesa, llegando el caso de que las
-autoridades tuvieron que publicar los edictos y demás disposiciones
-en inglés y holandés. Que el sistema colonial inglés era superior al
-holandés, se manifestaba considerando que en Boston y en todas las
-poblaciones de la Nueva Inglaterra apenas había mendigos y vagabundos,
-mientras estaban infestadas de unos y de otros Nueva Amsterdam y las
-aldeas inmediatas. También se debe tener en cuenta que el comercio de
-esclavos tenía mucho más incremento en Nueva Amsterdam que en otras
-partes. La decadencia de la colonia holandesa era cada día más grande.
-Nueva Amsterdam debía caer en manos de los ingleses. Ni el gobernador
-Stuyvesant, ni los habitantes de la ciudad, se hallaban dispuestos a
-derramar una gota de sangre por la Compañía holandesa de las Indias
-Occidentales. Cuando Inglaterra ocupó la ciudad, se cruzaron de brazos,
-lo mismo los holandeses de pura raza que los suecos y holandeses de
-Delaware y Nueva Jersey. Nueva Amsterdam se llamó Nueva York, el
-fuerte Orange recibió el nombre de Albany y la bandera inglesa ondeó
-en toda la costa, desde el Maine hasta Georgia. Desde 1664 hasta 1667,
-desempeñó el cargo de gobernador de la antigua colonia holandesa,
-Ricardo Nicolls, protegido del duque de York; desde 1667 hasta 1673,
-Francisco Lovelace. Si durante la guerra anglo-holandesa volvió a caer
-la capital de la colonia en poder de Holanda, sólo fué por quince
-meses; al cabo de ellos desapareció para siempre de la América del
-Norte el dominio holandés.
-
-La Compañía de Plymouth, organizada al mismo tiempo que la de Londres,
-no se dió prisa en sus proyectos de colonización. Después del
-establecimiento, en el año 1607, de una pequeña colonia en _Sagahadoc_
-(Kénébec), habiendo muerto Jorge Pophan, jefe de ella, volvieron á
-Europa los colonos, sin cuidarse ya la citada compañía de que se
-hallaba una tierra llamada Nueva Inglaterra. Luego, numeroso grupo de
-emigrantes puritanos desembarcaron (16 diciembre 1620) en ese sitio,
-donde fundaron _Nueva Plymouth_, como recuerdo de la hermosa ciudad
-inglesa del mismo nombre. Nombraron gobernador, por un año, a Juan
-Carver, y también, para si de ello había necesidad, un lugarteniente.
-La epidemia hizo terribles estragos en la colonia, falleciendo más de
-la mitad, incluso el mismo Carver, encargándose entonces del gobierno
-Guillermo Bradford y de la defensa militar Miles Standish. Poco después
-llegaron 35 colonos conducidos por Cushman. Durante el invierno de
-1621 a 1622 se dejó sentir el hambre de un modo considerable, pudiendo
-salvarse los colonos merced al auxilio de algunos indios pescadores de
-a orillas del Maine, los cuales les proporcionaron maíz, pescados y
-mariscos.
-
-En el citado año arribaron otros colonos de la metrópoli, que,
-expulsados luego, se retiraron a orillas del golfo de _Massachusetts_,
-formando una nueva colonia. La miseria les obligó después a
-dispersarse.
-
-Dos colonias, llamadas _Mariana_ y _Laconia_, fundadas la una por
-Gorges y la otra por Mason, arrastraron vida lánguida y quedaron
-reducidas a pesquerías.
-
-La _Nueva Escocia_, concedida al poeta cortesano Alexander (conde luego
-de Stirling) fué dividida en 150 partes con título de otras tantas
-baronías. Vendiéronse los títulos; pero los indios conservaron siempre
-el territorio. Entretanto los pobres, honrados y rígidos puritanos de
-la Nueva Inglaterra, vivían contentos con su suerte. Fué para ellos una
-contrariedad la presencia de un eclesiástico predicador de la Iglesia
-anglicana, que llegó el año 1624, y a quien expulsaron, como también
-a dos partidarios suyos. En _Nueva Plymouth_, mientras los colonos
-trabajaron por el común, no cesó la escasez, comenzando la prosperidad
-cuando se dió una parte de terreno a cada individuo. Si a los cuatro
-años de su fundación tenía 184 habitantes, ya en 1630 no bajaban de 300.
-
-En el mismo año fué reconocida como colonia, por el rey Carlos I, la
-de _Salem_, en la bahía de Massachusetts. Intransigente en asuntos
-religiosos, arrojó de su seno a los que se separaban poco o mucho de
-las doctrinas luteranas. La colonia de Salem entró pronto en relaciones
-con la de Nueva Plymouth y con los holandeses establecidos en las
-orillas del Hudson. Las noticias que se recibieron en Inglaterra
-fueron tan buenas, que nuevos emigrantes salieron de la metrópoli
-para la colonia. Reformas políticas y administrativas contribuyeron
-al engrandecimiento de la colonia de Salem, y el lazo que a todos los
-colonos unía era la religión, y no la libertad, como en la de Maryland.
-Los colonizadores de la Nueva Inglaterra habían abandonado a su patria
-llevando en el corazón odio eterno, lo mismo a la Iglesia anglicana
-que a la religión católica, como escribió el reverendo Jorge E. Ellis,
-predicador puritano. «Jamás--dijo--entró en la mente de nuestros
-mayores el hacer de su territorio, comprado con su dinero y garantido
-legalmente por patente real, un asilo para toda clase de religiones,
-sino que lo destinaron a ser una mansión de paz, de reposo y de
-costumbres puras para los que tienen los mismos sentimientos, la misma
-creencia y los mismos intereses.»
-
-Roger Williams fundó en 1635 una colonia que abarcaba el territorio que
-a la sazón constituye el Estado de _Rhode-Island_. Williams, predicador
-puritano, fué proscripto de Salem porque se atrevió a decir que el
-gobierno no tenía derecho a exigir que los ciudadanos asistiesen al
-culto en la iglesia.
-
-Es también de notar que en el mencionado año se fundó la colonia de
-_Concord_, en el actual Estado de New-Hampshire, y la de _Conneticut_
-en un lugar de la cuenca feraz del río del mismo nombre.
-
-No pasaremos adelante sin referir que Mistress Ana Hutchinson, mujer de
-uno de los individuos más respetables de la colonia, muy estimada por
-Enrique Vane, gobernador de Nueva Inglaterra, y respetada por numerosos
-colonos, fué perseguida por sus ideas religiosas, pues se atrevió «á
-censurar á algunos de los ministros del culto como heterodoxos, y hasta
-añadió ideas y opiniones propias, fundadas todas ellas en el sistema
-denominado _antinomiano_ por los teólogos, é impregnadas del más
-profundo entusiasmo religioso»[25]. Tan acaloradas y violentas fueron
-las discusiones religiosas, que llegaron a amenazar la existencia de
-la colonia. Condenadas las opiniones de la innovadora, se le impuso la
-pena de destierro, viéndose obligada a retirarse a Aquiday, en la isla
-de Rhodes, donde sufrió toda clase de privaciones y trabajos, habiendo
-provocado el gobernador Kieft, con sus crueldades, la terrible venganza
-de los indios, venganza que llegó al extremo de incendiar y matar a
-todos los blancos que encontraban. La casa de Mistress Hutchinson fué
-incendiada, pereciendo ella con toda su familia, o entre las llamas, o
-degollada por los salvajes.
-
- [25] Spencer, _Hist. de los Estados Unidos_, tomo I, pág. 75.
-
-En tanto que el rey Carlos I perseguía con encarnizamiento a los
-presbiterianos y puritanos que emigraban a millares de su país, llegó
-también en su fanatismo anglicano a querer imponer su voluntad a las
-colonias americanas; pero los colonos se aprestaron a la lucha y las
-cosas quedaron en el mismo estado. Por su parte, los puritanos de la
-Nueva Inglaterra, cada vez más intolerantes, persiguieron con crueldad
-a los cuákeros (que no querían ni iglesias ni clérigos); luego dejaron
-de perseguirles, restableciéndose la paz.
-
-Como los fanáticos anglicanos, y a la cabeza de ellos el arzobispo
-Laud, no cesaran de excitar a Carlos I contra la colonia de
-Massachusetts, presintiendo los colonos todos de la Nueva Inglaterra
-que pudiera llegar un día en que tuvieran que defenderse de las
-tiranías de la metrópoli, proyectaron formar una unión (1637), y cuyo
-proyecto se realizó el 1643, en cuyo año las colonias de Massachusetts,
-Plymouth, etcétera, formaron, con el nombre de _Colonias unidas de la
-Nueva Inglaterra_, «una liga sólida y perpetua, ofensiva y defensiva,
-de mutuo consejo y apoyo en todas las causas justas, lo mismo para la
-conservación y propagación de la verdad y de los derechos basados en
-el Evangelio, que para su prosperidad y seguridad.» Tan arraigada se
-hallaba la convicción de unirse, que en el año siguiente (1644) se
-proyectó general federación de todas las colonias inglesas de América.
-Hace notar muy acertadamente el historiador Bancroft, que la poderosa
-colonia de Massachusetts fué la primera que quiso realizar la primera
-liga, y la que después se manifestó más impaciente por sacudir el yugo
-británico.
-
-Comenzaron a prosperar las colonias, llegando en poco tiempo a un
-verdadero estado de esplendor. Exportaban trigo a las Antillas;
-pieles, maderas y pescado seco a Europa. Los habitantes de Nueva
-Inglaterra ordenaron (1647) que cada pueblo de cincuenta vecinos
-se hallaba obligado a tener un maestro de instrucción primaria, «a
-fin--dijeron--de que la instrucción de nuestros mayores no quede
-sepultada con sus restos mortales», añadiendo en la parte expositiva
-de ley que «la ignorancia es equivalente a la barbarie, y todo niño
-debe saber leer y escribir el idioma de sus padres.» Todo grupo de cien
-vecinos tenía también la obligación de mantener una escuela. Antes
-se había proyectado la fundación de una Universidad (1636), y dos
-años después, al morir Juan Harvard, rico colono, dejó su biblioteca
-y la mitad de su propiedad inmueble a la Universidad. Lo mismo la
-instrucción elemental que la superior recibieron frecuentemente
-cariñosas muestras de parte de los ciudadanos. La imprenta comenzó
-en el año 1639. Si pueriles son algunas ideas de los puritanos y si
-censurables son algunos hechos, no puede negarse la sencillez de
-costumbres y la bondad de aquella raza que se estableció en el Norte de
-América.
-
-Guillermo Clayborne obtuvo de Carlos I, en 1631, una patente para
-comerciar con los habitantes del golfo de Chesapeake, los cuales
-daban las pieles de animales a cambio de productos de la metrópoli.
-Poco después cedió el Rey a título de propiedad perpetua todo lo
-que actualmente es el Estado de _Maryland_, a Jorge Calvert (lord
-Baltimore). El territorio citado se llamaría Maryland (tierra de
-María), en honor de la mujer de Carlos I. Cuando Baltimore se disponía
-a pasar a sus nuevos dominios, le sorprendió la muerte (1632),
-sucediéndole su hijo Cecilio, que en 1633 marchó con 200 emigrantes.
-Fundó una colonia a orillas del río Saint-Mary, no sin tener oposición
-de Virginia, que reclamaba como suyo el territorio de Maryland.
-Prosperó rápidamente la nueva colonia, sin embargo de la guerra que
-tuvo que sostener con Clayborne y también de las disensiones entre los
-colonos y el propietario, siendo todavía más de extrañar, considerando
-su origen aristocrático-feudal, el engrandecimiento de Maryland, pues
-ya en 1660 contaba con 12.000 habitantes. El año 1663, por patente
-de Carlos II, se concedió el país que se extendía entre la Virginia
-de entonces y el río de San Mateo, en la Florida, a los personajes
-siguientes: el historiador y ministro gran canciller conde de
-Clarendon, Monk, duque de Albermale, lord Craven, lord Ashley Cooper
-(después conde de Shaftesburg), Juan Colleton, los dos Berkeley y
-Jorge Carteret. Es de advertir que ya en 1629 Carlos I había cedido
-el mismo territorio a Roberto Heath, si bien no se estableció en él
-ninguna colonia permanente. También advertiremos que cuando en 1663 la
-cedió Carlos II, había colonos en la Carolina procedentes de la vecina
-Virginia, de la Nueva Inglaterra y hasta de las Antillas inglesas, en
-particular de las Barbadas. Los que procedían de Virginia se fundieron
-posteriormente con los de Nueva Inglaterra y fundaron la colonia de
-la _Carolina del Norte_; los de las Barbadas, con los procedentes
-directamente de Inglaterra, la de la _Carolina del Sur_. En el citado
-año, Berkeley, uno de los concesionarios que allí funcionaba como
-gobernador, obtuvo autorización para nombrar dos subgobernadores: uno
-para las colonias del Nordeste, y otro para las del Sudeste, separadas
-por pantanos intransitables. El primer gobernador especial de la
-Carolina del Norte fué Guillermo Drummond, a quien sucedió Stephens.
-
-Para la colonia escribió (1670) el insigne filósofo Juan Locke una
-constitución feudal tan absurda e impracticable que, aun modificada
-varias veces, nunca pudo ponerse en práctica. Sólo por el nombre del
-autor daremos a conocer algunas de sus disposiciones: «El gobierno
-debía estar en manos de la aristocracia territorial, a cuya cabeza
-figuraban los ocho concesionarios primeros, de los cuales el de más
-edad tendría el título de palatino, que a su muerte pasaría al que le
-siguiera en edad. A este título iban afectas ciertas prerrogativas. Se
-mandaba dividir todo el territorio en condados, subdivididos cada uno
-en ocho señoríos, ocho baronías y veinticuatro colonias o municipios
-en una extensión de 12.000 acres (4.856 hectáreas). Los señoríos
-pertenecerían a los propietarios, las baronías a la nobleza y las
-colonias o municipios al común de colonos. Debían nombrarse de entre
-la nobleza cuatro condes, uno por cada condado; de entre los barones,
-dos por cada condado, y de entre los caciques otros dos. Al palatino
-correspondía nombrar cuatro condes y ocho caciques, siendo los demás
-nombrados por los otros siete concesionarios primitivos. Los títulos
-y los territorios eran declarados hereditarios e inenagenables. El
-poder judicial y el ejecutivo pertenecían a los propietarios, que
-con los altos funcionarios formaban el gran Consejo o Senado; todos
-los propietarios, nobles y comunes o sus representantes, formaban
-la Cámara de los Comunes, en la cual para tener voto bastaba ser
-propietario de cincuenta acres. Tocante a la parte religiosa se
-inclinaba esta constitución al sistema que se ha dado en llamar de
-intolerancia modificada». Todas las religiones estaban permitidas, con
-tal que tuviesen culto público y reconociesen la existencia de Dios
-y la santidad del juramento. Para que una comunidad religiosa fuera
-autorizada y protegida por la ley, debía contar de siete miembros por
-lo menos, y en ninguna reunión religiosa debía permitirse hablar contra
-el gobierno ni sobre su política. La esclavitud estaba permitida desde
-un principio y lo mismo la servidumbre. Los amos eran dueños absolutos
-de sus esclavos, y los siervos no podían abandonar la gleba sin permiso
-de su amo, y sus descendientes continuaban en la misma servidumbre
-hasta la última generación»[26].
-
- [26] Ernesto Oton Hopp, _Los Estados Unidos de la América del
- Norte_, págs. 16 y 17.
-
-Subleváronse los colonos en 1678 contra las autoridades, sublevación
-que hubo de coincidir con la de Virginia, capitaneada por Bacon.
-Sofocada la revolución, volvió diez años después a levantar la cabeza.
-Antes de pasar adelante recordaremos que el nombre de Carolina del
-Norte apareció por vez primera en un escrito correspondiente al año
-de 1691. Lento y difícil fué el desarrollo de la colonia, pues el
-suelo era arenoso, los habitantes indolentes y refractarios a todo
-gobierno. Casi toda la riqueza se reducía a caballos y cerdos, que en
-manadas corrían semi salvajes por las llanuras. Edenton, capital de la
-colonia, prosperó poco. Mr. Bancroft dice de la colonia Carolina del
-Norte, que «era el santuario de los fugitivos y desertores, donde cada
-uno hacía lo que quería, sin adorar a Dios ni al César.» Continuó la
-anarquía algún tiempo; pero desde que en 1729 cesó el gobierno nominal
-de los concesionarios del territorio, el cual pasó a ser propiedad de
-la Corona, adelantó bastante la colonia, como se prueba considerando
-que en 1755 contaba con más de 50.000 habitantes. Del mismo modo la
-industria adquirió no escasa importancia.
-
-Pronto llegó a una situación próspera la colonia fundada en el
-_Cabo Fear_, siendo de advertir--según la estadística de aquellos
-tiempos--que en el año de 1665 ya contaba con 800 habitantes.
-Procedente de las Barbadas, el primer gobernador, Juan Yeamans,
-introdujo en ella los usos y costumbres de aquellas islas. Los
-concesionarios de las Carolinas mandaron a su secretario, Sandford
-(1666) a fundar otras colonias en Carolina del Sur. Sandford encontró
-en mal estado la del Cabo Fear, la cual había decaído rápidamente, y
-propuso, a orillas del río Charles, la fundación de otra que recibió
-el nombre de _Charlestown_ (1670). Posteriormente llegaron nuevos
-inmigrantes a Charlestown, ya procedentes de las islas Lucayas, ya de
-Nueva York, y también directamente de Inglaterra.
-
-A causa de que tres galeras españolas procedentes de tierra americana y
-cuya capital era San Agustín, cayeron sobre Edisto, colonia escocesa,
-saqueándola y destruyéndola (1680), los demás colonos del país se
-dispusieron a tomar el desquite. Tuvieron que desistir porque así lo
-mandaron los ocho señores propietarios, y también para no exponerse a
-mayores males.
-
-No faltaba motivo a los españoles para estar disgustados con la colonia
-de Charlestown, madriguera de piratas y refugio de contrabandistas.
-Llegó el caso que hasta el mismo gobierno inglés propuso, en 1695,
-la agregación de la Carolina del Norte a la de Virginia, y la de la
-Carolina del Sur al gobierno de las islas Lucayas, «como único medio
-de acabar con las plagas de la piratería y del contrabando.» Turbóse
-el orden tiempo adelante por cuestiones religiosas en la Carolina del
-Sur. Luego se rompieron las hostilidades entre carolinos y españoles,
-llegando el gobernador inglés Moore a dirigir una expedición contra
-la ciudad de San Agustín, a la cual saqueó, retirándose después.
-Continuó la guerra, y Moore, siendo ya gobernador Johnson, realizó
-otra expedición (1702). Aunque en el año 1706, los españoles, deseosos
-de tomar venganza, armaron una escuadra que, en unión de la francesa,
-atacó a Charlestown, los habitantes de la ciudad se defendieron
-bizarramente y llevaron la mejor parte. La intolerancia religiosa fué
-motivo de serios disgustos y de grandes contrariedades en la colonia,
-pues el partido anglicano ortodoxo se declaró enemigo mortal de todas
-las sectas disidentes, teniendo que imponer su veto el gobierno de la
-metrópoli. Comenzó a florecer la colonia con el cultivo del arroz, que
-en 1691 prosperó y tomó gran incremento, siendo de sentir que al mismo
-tiempo aumentara de tal modo la esclavitud, que en el año 1708, de
-10.000 habitantes sólo 1.360 eran libres.
-
-En los primeros años del siglo XVIII estalló terrible insurrección de
-los indios contra los blancos en la Carolina del Sur. Apenas salía la
-Carolina del Norte de las devastaciones de los indígenas, comenzaba la
-misma calamidad en la del Sur. El día 15 de abril de 1715 se rompieron
-las hostilidades, y los indios llevaron por todas partes la desolación
-y la muerte. Los escritores de aquellos tiempos hacen subir las fuerzas
-insurrectas a seis o siete mil hombres. La Carolina del Norte, Virginia
-y Nueva York, prestaron los auxilios que pudieron buenamente. Esta
-guerra, que vino a durar un año, costó la vida a algunos centenares
-de habitantes, calculándose en 100.000 libras los daños y perjuicios
-ocasionados, sin contar una deuda que venía a importar la misma
-cantidad. Ensoberbeció a los blancos o propietarios el triunfo sobre
-los indios y colonos, y los abusos de aquéllos obligaron al pueblo a
-tomar sus medidas contra la conducta y opresión de los dueños de las
-tierras. También por entonces la fortuna había vuelto la espalda a los
-piratas, quienes huyeron de aquellas costas. Como es natural, habiendo
-aumentado la deuda pública por estas guerras, tuvo la colonia que
-emitir papel moneda por valor de unos dos millones de pesetas, lo cual
-originó una crisis monetaria. En la necesidad de arbitrar recursos,
-la asamblea legislativa de Charlestown (Carolina del Sur) tomó las
-siguientes medidas: votar un impuesto de entrada sobre los negros
-que el comercio introducía en la colonia, y otro impuesto sobre la
-importación de las mercancías inglesas. A esta última ley opusieron su
-veto los dueños de la Carolina, cuya conducta y otros actos dieron por
-resultado, en 1719, general descontento, llegando a decir los colonos
-que «los señores sólo querían tener derechos y no deberes, y que en los
-momentos de peligro no enviaban remedios ni auxilios.» Tantos fueron
-los odios de los colonos a los dueños del territorio, que poco después
-se encargó la Corona de la Carolina y nombró un gobernador. Ya no quedó
-otro recurso a los concesionarios que ceder sus derechos en favor de
-la Corona de Inglaterra mediante una indemnización de 437.500 pesetas.
-Depuesto el gobernador Johnson y elegido el coronel James Moore para
-que gobernase la colonia en nombre del Rey, se envió un agente a
-Inglaterra que abogase en favor de los colonos, dando esto origen a que
-se entablase un proceso legal para invalidar la Carta de la Carolina.
-Durante la instrucción del proceso, se encargó la Corona del gobierno
-de la Carolina del Sur. En calidad de gobernador real interino marchó
-a Carolina del Sur, Sir Francisco Nicholson, quien deseando ganar la
-voluntad del pueblo, eligió presidente del Consejo a Middleton, y
-presidente del Tribunal a Mr. Allen, los cuales se habían distinguido
-en el último movimiento contra los propietarios. Sancionó (1722) para
-salir de apuros económicos, una emisión de papel moneda, que ocasionó
-durante algunos años gran confusión en el país.
-
-Aunque en la Carolina del Norte los colonos no se habían rebelado
-contra los propietarios, pasado algún tiempo los últimos vendieron sus
-derechos a la Corona por unas 22.000 libras. Burrington fué repuesto
-en el gobierno de la Carolina del Norte, sucediéndole, en 1737,
-Guillermo Bull, presidente del Consejo. En la Carolina del Sur quedó
-Roberto Johnson encargado del gobierno. Poco a poco comenzaron ambas
-Carolinas a llamar la atención de los Estados europeos, acudiendo a
-ellas muchos emigrantes alentados por el bienestar que se gozaba. El
-mayor contingente salió de Irlanda. La colonia irlandesa se estableció
-en las riberas del Santee y constituyó una población que se llamó
-Williamburgh. Aumentó el poder de las Carolinas, llegando a acometer
-algunas empresas contra los españoles. Aumentó también la riqueza del
-país, dándose el caso de que muchos habitantes mandaban sus hijos a
-Inglaterra para que se educasen e instruyesen.
-
-Guillermo Penn, en el año 1681, adquirió, con otros once cuákeros,
-la parte oriental de _Nueva Jersey_, donde se hallaban establecidos
-puritanos[27]. Además, en el mismo año el gobierno de Carlos III le
-concedió, mediante el precio de 16.000 libras esterlinas (400.000
-pesetas), adelantadas por el padre de Penn al gobierno, una extensión
-de territorio a orillas del río Delaware. Influyeron a resultado tan
-favorable los personajes North, Halifax, Sunderland y otros amigos
-del padre de Penn. Dícese que el mismo Carlos II, al saber que el
-nuevo propietario quería dar al país que acababa de comprar el nombre
-de Silvania, tuvo empeño en llamarlo _Penn-Silvania_ (Pensilvania).
-Pasó Penn a América en 1682 a tomar posesión de su territorio, y en
-1683 fundó la ciudad de _Filadelfia_ (amor fraternal), que a los dos
-años contaba 600 casas, una escuela y una imprenta. En la asamblea
-convocada por Penn se sancionaron los 24 artículos de sencilla
-constitución, artículos que casi un siglo después (1776) sirvieron de
-base al proyecto de constitución de la gran República de los Estados
-Unidos del Norte. Tan rápidamente se desarrolló la Pensilvania, que en
-1688 contaba con unos 12.000 habitantes, y en 1755, con inclusión del
-Delaware, 220.000.
-
- [27] Nació Penn en Londres el 1644. Era hijo del almirante
- que conquistó para Inglaterra la isla de Jamaica y peleó en
- la guerra marítima contra Holanda. El duque de York (después
- Jacobo II) fué padrino del niño Guillermo en el acto del
- bautismo. A los quince años ingresó en la Universidad de
- Oxford, dándose a conocer por su severidad de costumbres y por
- su resistencia a cumplir ciertos actos religiosos. Convirtióse
- a la secta cuákera.
-
- El cuákero no quería iglesias, ni sacerdotes, ni culto
- exterior; huía de los litigios y detestaba la guerra; amaba la
- sencillez y practicaba la caridad.
-
- No pudo conseguir su padre, aunque lo intentó varias veces,
- que su hijo se presentara en la corte y frecuentara la alta
- sociedad.
-
- Dedicóse a propagar sus doctrinas religiosas, recorriendo
- ciudades y aldeas, pronunciando discursos y publicando
- folletos. A petición del obispo de Londres, por haber
- publicado el folleto intitulado _The sandy foundation shaken_
- (Los cimientos de arena conmovidos), fué encerrado en la
- Torre el año 1668; y durante los siete meses de su prisión
- escribió otro que llamó _No cross no crown_ (Sin la cruz no
- hay corona), que vió la luz el 1669.
-
- Reconciliáronse padre e hijo cuando el primero se convenció
- de las profundas convicciones del segundo. El padre, en su
- lecho de muerte (1670), hubo de decir: «Hijo mío, si tú y tus
- amigos continuais firmes viviendo y predicando conforme a
- vuestros sencillos principios, acabareis por hacer desaparecer
- para siempre toda clerecía.» Casóse el año 1672 con Julia
- Springett. Oprimidos y vejados los cuákeros, dirigieron sus
- miradas, como los puritanos, a la América del Norte. La
- secta hizo muchos prosélitos en varias colonias, merced a la
- propaganda de Fox, fundador de aquella doctrina religiosa, el
- cual recorrió desde Rhode-Island hasta la Carolina. Bastará
- decir que en 1677 los cuákeros redactaron una constitución
- para Nueva Jersey; el 1678 contaba la colonia 400 habitantes,
- y el 1681 se verificó la primera asamblea legislativa.
-
-_Georgia_ fué la última colonia inglesa establecida en la América del
-Norte. Jorge II autorizó en 1732 al general Oglethorpe para colonizar
-los territorios situados entre los ríos Savannah y Alatamaha durante
-veintiún años, al cabo de cuyo tiempo debían ser propiedad de la
-Corona de Inglaterra. Oglethorpe, hombre de carácter tan enérgico
-como humanitario, se propuso, ante la crueldad de las leyes penales
-inglesas, fundar una colonia que sirviese de refugio a los desgraciados
-delincuentes y también para poner coto a la esclavitud. Oglethorpe
-hizo grabar en el sello de la sociedad que formó el siguiente lema:
-_Non sibi, sed aliis_. A la colonia, en honor de Jorge II, dió el
-nombre de _Georgia Augusta_, y en ella eran admitidas todas las
-religiones cristianas, exceptuando solamente la católica. Llegó a
-Charlestown en los comienzos de 1733 con 120 emigrantes, fundando la
-primera población donde hoy se levanta Savannah, a orillas del río del
-mismo nombre. Trazóse el plano de la ciudad con calles anchas, largas
-y rectas; pero progresó muy lentamente. Llegaron en 1734 inmigrantes
-moravos, los cuales fundaron el pueblo de Ebenezer, dedicándose al
-cultivo de árboles frutales europeos; también se dedicaron al cultivo
-de la morera, que dió felices resultados, pues a los pocos años
-presentaron en el mercado 10.000 libras de seda. Oglethorpe marchó a
-Inglaterra, y a su vuelta, en 1736, trajo más inmigrantes. Guerra tenaz
-estalló entre ingleses y españoles. Quisieron los ingleses, mandados
-por Oglethorpe, apoderarse de San Agustín, en la Florida, cuya empresa
-fracasó; y a su vez, los españoles atacaron la Georgia, de donde fueron
-rechazados con bastantes pérdidas. Retiróse definitivamente Oglethorpe
-de la Georgia (1743), deseando pasar los últimos años de su vida, que
-fué larga, en Inglaterra. Cambió entonces completamente la manera de
-ser de la Georgia, y aquella tierra paradisiaca fué como otras de
-América. Los pequeños cultivos fueron reemplazados por los grandes, se
-arraigó la esclavitud y desapareció para siempre el bienestar y las
-virtudes. Oglethorpe vivió en Inglaterra el tiempo suficiente para ver
-la proclamación de la independencia de los Estados Unidos, acabando sus
-días el 1.º de julio de 1785, a la avanzada edad de noventa y siete
-años.
-
-Pondremos remate a este capítulo dando a conocer algunos hechos
-realizados por el viajero normando Cavelier de la Salle. Tan difíciles
-y tan peligrosas fueron sus expediciones, que algunas veces parecen
-legendarias. Personaje tan activo y emprendedor visitó con varia
-fortuna muchos lugares; mas hubo de encontrar, tal vez sin motivo
-alguno, grandes contrariedades de parte de los jesuítas. Aquel hombre
-inteligente y enérgico de carácter, después de tres viajes por las
-regiones situadas más allá de los lagos, donde le sucedieron aventuras
-sin cuento, pudo embarcarse en la primavera de 1682 en el _Père des
-Eaux_, y habiendo navegado cincuenta días, llegó al delta y reconoció
-los pasos que comunican con el golfo de México. Pasados dos años,
-volvió de Francia con una pequeña flota y en calidad de virrey de
-_Luisiana_; pero habiéndose conferido el mando de la escuadra a un
-enemigo personal suyo, éste, queriendo él sólo explorar las bocas del
-Mississipí, dejó a Cavelier casi sin víveres en la costa de Tejas.
-El insigne y desafortunado viajero, más fuerte ante la desgracia,
-emprendió la exploración por tierra. Cuando se hallaba más decidido a
-colonizar la fértil región que acababa de descubrir, el infame Duhaut
-le descargó con su mosquete un tiro en la cabeza, matándole en el
-acto. Esto sucedía el 19 de marzo de 1687. Dice Mr. Gayarré que fué
-asesinado donde ahora se levanta Washington, cuya fundación se debe a
-los compañeros de aquel infeliz, y que la bandera estrellada ondea allí
-donde el primer mártir de la civilización regó con su sangre la futura
-tierra de la libertad[28]. Tiempo adelante los Estados Unidos de Norte
-América compraron a Francia la Luisiana.
-
- [28] _Historia de la Luisiana_, vol. I, pág. 28.
-
-[Ilustración: HERNÁN CORTÉS.]
-
-
-
-
-CAPITULO III
-
- CONQUISTA DE MÉXICO.--HERNÁN CORTÉS.--CORTÉS Y VELÁZQUEZ EN
- SANTIAGO DE CUBA.--CORTÉS EN TRINIDAD, EN LA HABANA EN EL CABO
- DE SAN ANTONIO, EN LA ISLA DE COZUMEL Y EN LA DESEMBOCADURA
- DEL GRIJALBA.--LLEGA Á TABASCO: MARINA.--CORTÉS EN SAN JUAN
- DE ULÚA.--EMBAJADA DE MOCTEZUMA.--EL GOBERNADOR PILPATOE Y
- EL GENERAL TEUTILE.--OBSEQUIOS DE MOCTEZUMA Á CORTÉS Y DE
- CORTÉS Á MOCTEZUMA.--«VILLA RICA DE LA VERA CRUZ.»--CORTÉS EN
- ZEMPOALA Y EN QUIABISLÁN.--POLÍTICA DE CORTÉS.--NUEVA EMBAJADA
- DE MOCTEZUMA.--CORTÉS «QUEMA LAS NAVES», PASA Á ZOCOTHLÁN Y
- LLEGA Á TLASCALA.--GUERRA ENTRE ESPAÑOLES Y TLASCALTECAS: EL
- GENERAL XICOTENCAL.--PORTOCARRERO Y MONTEJO EN SEVILLA Y EN
- MEDELLÍN: ENEMIGA DE FONSECA Á CORTÉS.--CORTÉS EN CHOLULA
- Y EN MÉXICO: SU ENTREVISTA CON MOCTEZUMA.--DESCRIPCIÓN DE
- MÉXICO.--GUERRA ENTRE QUELPOPOCA Y ESCALANTE.--SUPLICIO DE
- QUELPOPOCA.--PRISIÓN DE MOCTEZUMA.--QUETLAVACA EMPERADOR.--«NOCHE
- TRISTE».--OTUMBA.--QUANHTÉMOC, EMPERADOR.--GUERRA ENTRE ESPAÑOLES Y
- MEJICANOS.
-
-
-Si Juan de Grijalba tuvo la dicha de pisar el primero tierra de
-México, la gloria de la conquista pertenece a Hernán Cortés, natural
-de Medellín (Badajoz), hijo de familia distinguida y aficionado a
-grandes y maravillosas empresas. Ganoso de gloria y de riquezas y en
-busca de ellas se embarcó camino de la Española llevando cartas para
-el gobernador Don Nicolás de Ovando. Estuvo a las órdenes de Don Diego
-Velázquez y se distinguió en la conquista de Cuba. Enemigos después los
-dos y reconciliados al poco tiempo, Velázquez, gobernador de la isla
-de Cuba, le nombró capitán general de la flota que se destinaba a la
-conquista de México. Cortés gastó su fortuna, que no era pequeña, en
-armar una flota, y, cuando pudo lanzarse a la mar, después de dar el
-último adiós a su mujer Doña Catalina Suárez, embarcó sus tropas y al
-amanecer del 18 de noviembre de 1518 salió del puerto de Santiago de
-Cuba con 6 carabelas y 300 soldados. Cuando Velázquez, que ya andaba
-receloso de la conducta del valeroso extremeño, corrió presuroso al
-muelle, encontró la armada dándose a la vela. Cortés, embarcado en
-una lancha, se aproximó al sitio donde estaba su jefe, quien le dijo:
-_«¡Pues cómo, compadre, así os vais?» Buena manera es esa de despediros
-de mí.--Señor, respondió Hernán Cortés, perdóneme Vuestra Merced, pues
-estas cosas y las semejantes, antes han de ser hechas que pensadas;
-vea, Vuestra Merced, qué me manda[29]._ Mientras Cortés volvía a
-sus buques y se lanzaba a la mar, Diego Velázquez, viendo tanto
-atrevimiento y resolución, no supo qué contestar.
-
- [29] Herrera, _Década_ II, libro III, capítulo XII.
-
-Dispuso Hernán Cortés que uno de sus barcos marchase a Jamáica a
-comprar víveres, ordenándole que se incorporase a la escuadra en
-el cabo de San Antonio. El tomó bastimentos en Macaca y fondeó en
-Trinidad. Allí, delante de su posada, mandó poner su estandarte y
-pregonar la jornada. En dicha villa de la Trinidad hubo de reclutar
-unos doscientos soldados procedentes de las expediciones de Córdova
-al Yucatán y de Grijalba a México, logrando también que se le
-uniesen algunos nobles caballeros, entre otros, Gonzalo de Sandoval,
-Pedro de Alvarado y Juan Velázquez de León, deudo del Gobernador.
-Sumadas las fuerzas que sacó de Santiago de Cuba a las reclutadas en
-Trinidad, componían: 110 marineros, 508 soldados, 32 ballesteros y 13
-arcabuceros. Como maestre de campo llevaba Cortés a Cristóbal de Olid.
-
-Desde Trinidad se dirigió Cortés a la Habana y desde la Habana salió
-en la noche del 10 de febrero de 1519 hacia el cabo de San Antonio. Lo
-mismo en Trinidad que en la Habana se recibieron órdenes de Velázquez
-por las cuales se destituía a Cortés del mando de la flota; pero ni
-las autoridades de las citadas poblaciones mostraron gran voluntad en
-ejecutarlas, ni el futuro conquistador de México estaba dispuesto a
-obedecerlas. En cabo San Antonio pasó revista á sus tropas, las arengó
-y se hizo a la vela para las costas de Yucatán el 18 de febrero.
-
-[Ilustración: MOCTEZUMA.]
-
-Detúvose en la isla de Cozumel, fondeó en la desembocadura del río
-Grijalba, e internándose en el país se apoderó de la ciudad de Tabasco.
-De ella salió para vencer en las llanuras de Ceutla a 30.000 indios.
-Desde Tabasco continuó su viaje, llevando ricos presentes, entre ellos
-el de una joven y agraciada india, a quien se dió el nombre de _Marina_
-en el bautismo. Marina, que comenzó siendo intérprete de Cortés, pasó
-luego a ser su confidente y secretaria, terminando por hacerse dueña
-del corazón del valeroso caudillo. Mujer tan singular, amó con toda su
-alma a Cortés y siempre guardó fidelidad a los españoles[30].
-
- [30] Marina era--según Bernal Díaz del Castillo--hija del
- cacique de Oluta, pasando luego a ser esclava del cacique de
- Tabasco, y después, ora por venta, ora por despojo, vino a
- parar al poder de Cortés. Su nombre era _Mallinalli Tenépal_ y
- vulgarmente la llamaban la _Malinche_.
-
-Siguiendo Cortés la costa llegó a la isla de los Sacrificios y a otros
-lugares ya descubiertos por Juan de Grijalba, y por último, a San
-Juan de Ulúa, donde vió acercarse dos canoas (piraguas) y en ellas
-algunos indios, los cuales le dijeron lo siguiente: «Que Pilpatoe
-y Teutile, gobernador el uno y capitán general el otro de aquella
-provincia, por el grande emperador Moctezuma, los enviaban a saber
-del capitán de aquella Armada, con qué intento había surgido en sus
-costas, y a ofrecerle el socorro y la asistencia de que necesitase para
-continuar su viaje.» Moctezuma era el segundo Emperador de este nombre
-y el undécimo de México. Hernán Cortés hubo de contestar lo que al
-tenor copiamos: «Que su venida era a tratar sin género de hostilidad
-materias muy importantes a su Príncipe y a toda su Monarquía, para cuyo
-efecto se vería con sus gobernadores y esperaba hallar en ellos la
-buena acogida que el año antes experimentaron los de su nación»[31].
-
- [31] Solís, _Conquista de la Nueva España_, lib. I, cap. XXI,
- págs. 71 y 72.
-
-Ordenó Cortés que desembarcase toda su gente y estableciera el
-campamento en la costa llamada Chalchiuhcuencan. Con la ayuda de muchos
-indios que mandó Teutile, se levantaron barracas que fueron de no poca
-utilidad en aquellos días calurosos. Los indios, con sus instrumentos
-de pedernal, cortaban las estacas y las fijaban en tierra; ramas de
-árboles y hojas de palmera colocaban entre las estacas, formando
-también con aquellas el techo. Las barracas mejores o las destinadas
-a los jefes fueron cubiertas por los indios, para defenderlas de los
-rayos solares, de mantas hechas con algodón. En la mejor de todas
-ordenó Cortés que se levantara un altar y sobre él se puso la imagen de
-la virgen María: a la entrada se colocó una cruz.
-
-Llegó el momento en que el gobernador Pilpatoe y el general Teutile,
-con numeroso acompañamiento, se presentaron al capitán español en
-nombre de Moctezuma. Antes de comenzar la conferencia, los llevó Cortés
-a la barraca que hacía veces de templo, donde todos oyeron misa, que
-celebró Fray Bartolomé de Olmedo. Después les invitó a un banquete;
-luego les dijo que estaba resuelto--pues así lo había ordenado su
-Rey--a no salir de aquel país sin ver antes al emperador Moctezuma.
-Y habiendo dispuesto remitir a Moctezuma un regalo (algunas cosas
-de vidrio, una camisa de Holanda, una gorra de terciopelo carmesí,
-adornada con una medalla en que estaba la imagen de San Jorge, y una
-silla labrada de taracea), despidió a los embajadores.
-
-En tanto que Teutile remitía a su Emperador la respuesta de Hernán
-Cortés, Pilpatoe, a poca distancia de los españoles, levantaba algunas
-barracas, formando con ellas un lugar para que residiesen allí los
-indios destinados a cuidar de las provisiones y necesidades de nuestro
-ejército. Aunque Cortés comprendió que la idea era muy diferente, no se
-mostró ni receloso ni desconfiado.
-
-Llegó la respuesta de Moctezuma a los siete días. Antes de dar cuenta
-de ella creyó Teutile mejor entregar el obsequio que había mandado su
-Emperador. Manifestó el ilustre extremeño su agradecimiento por el rico
-presente de Moctezuma, que consistía en finísimas telas de algodón,
-penachos de plumas de diferentes colores, dos láminas grandes, la una
-de oro, en la que se destacaba la imagen del Sol, y la otra de plata,
-en la que venía figurada la Luna; y por último, muchas joyas y piezas
-de oro con alguna pedrería. En seguida Teutile, en nombre de Moctezuma,
-le dijo que no se le concedía permiso para pasar a México. No se dió
-por vencido el general español y despidió a los indios con otro regalo
-para el Emperador, insistiendo con más energía en su propósito de
-visitar la corte. Mientras que esperaba la respuesta, envió dos bajeles
-a reconocer la costa.
-
-Moctezuma contestó a la última embajada mandando otros regalos y
-negándose decididamente a conceder la licencia pedida. Así lo dijo
-Teutile. El futuro conquistador de México insistió en su demanda, no
-sin indicar la bárbara idolatría en que estaba sumido el Imperio. Entre
-turbado y colérico replicó Teutile que, si Moctezuma hasta entonces
-le había tratado como huésped, en adelante lo trataría como enemigo;
-retirándose inmediatamente, seguido de Pilpatoe y de los demás que le
-acompañaban. En aquella misma noche los indios, que bajo las órdenes de
-Pilpatoe se habían establecido cerca de nuestro campamento, abandonaron
-sus viviendas y se retiraron tierra adentro.
-
-Hernán Cortés, después de atraerse a algunos descontentos partidarios
-de Velázquez y después de aceptar la amistad que le brindaba el
-cacique de Zempoala, se fijó en un hecho de suma importancia. Aquellas
-barracas donde habitaban, se convirtieron en una población a la que
-dieron el nombre de _Villa Rica de la Vera Cruz_. Se llamó _Villa
-Rica_, en memoria del oro que se encontró en aquella tierra, y _de la
-Vera Cruz_, porque a ella llegaron el viernes de la Cruz. Nombróse
-Ayuntamiento, única y legítima autoridad representante de la Corona en
-aquellos remotos países, y ante él renunció el mando que le diera Diego
-Velázquez, saliendo poco después elegido y nombrado Gobernador del
-ejército de México.
-
-Con la autoridad y poder que le daba este nombramiento, castigó con
-alguna severidad a varios sediciosos y turbadores de la quietud
-pública. Inmediatamente dispuso la marcha. En tanto que los bajeles se
-dirigían a la ensenada de Quiabislán, él siguió por tierra el camino
-de Zempoala, atravesó el río de este nombre, pasó por poblaciones
-abandonadas y luego por prados amenos, teniendo la suerte de encontrar
-a doce indios que venían en su busca, con un regalo de gallinas y pan
-de maíz que le mandaba el cacique; continuó su marcha y por fin llegó
-a Zempoala, población situada entre dos ríos y en campiña fértil.
-Las casas eran de piedra, cubiertas las paredes con cal blanca y
-brillante. Los españoles atravesaron calles y plazas llenas de gente,
-llegando a Palacio, en cuya puerta estaba el cacique, obeso y ridículo
-personaje, quien recibió a Cortés con señaladas muestras de cariño.
-Cuando el cacique hubo alojado convenientemente a sus huéspedes,
-se dispuso a visitar al jefe español haciéndole antes un regalo de
-alhajas de oro y otras cosas. Presentóse en unas andas, que traían
-sobre sus hombros jóvenes principales. La entrevista fué afectuosa y
-en ella el cacique reveló que tenía deseos de libertar su país de las
-violencias y tiranías de Moctezuma; a ello contestó Cortés que él no
-temía las fuerzas del Emperador y que su misión era ponerse al lado de
-la justicia y de la razón. Desde este momento los españoles pudieron
-contar con un poderoso aliado entre los indios.
-
-Salieron los nuestros para Quiabislán auxiliados en su camino por los
-fieles zempoalos. Era Quiabislán un lugarcillo situado sobre altos
-peñascos con calles estrechas y pendientes. El cacique y los vecinos
-se habían retirado bastante lejos, no fiándose de las intenciones
-de nuestra gente; mas pronto acudieron algunos, en seguida otros y
-últimamente el mismo cacique en compañía del de Zempoala. También el
-cacique de Quiabislán se puso al lado de los futuros conquistadores de
-México, deseoso de vengarse de Moctezuma. Durante estas conferencias
-pasaron por el mismo cuartel de los españoles seis ministros reales,
-quienes solo se ocupaban en cobrar los tributos de Moctezuma. Venían
-adornados de plumas y pendientes de oro, vestidos de fino algodón,
-seguidos de muchos criados que movían grandes abanicos para comunicar
-el aire o la sombra a sus señores. Los tales ministros, habiendo puesto
-su audiencia en la casa de la Villa, hicieron llamar a los caciques, a
-quienes reprendieron por haber admitido en sus pueblos gente forastera,
-enemiga de Moctezuma; además del servicio ordinario les pidieron como
-castigo de su delito, veinte indios para sacrificarlos a los dioses.
-Al tener noticia Cortés de estas cosas, llamó a los dos caciques y les
-dijo que no sólo habían de negarse a entregar indios destinados a los
-sacrificios, sino que les ordenaba mandasen gente a prender y encerrar
-a los ministros en las cárceles. Así se hizo. Pensó el jefe español
-que si le convenía tener contentos a los caciques, también debía
-atraerse a Moctezuma. Fijo en este día, y sin que los caciques pudieran
-sospecharlo, dejó en libertad a dos de los ministros e hizo llevar a su
-armada a los otros. Mientras los mencionados dos ministros se dirigían
-a dar cuenta del suceso a Moctezuma y mientras más de treinta caciques,
-que habitaban en las próximas montañas, se ponían bajo las órdenes
-del caudillo español, se trató de dar asiento fijo a la Villa Rica de
-la Vera Cruz, que hasta entonces se movía con el ejército. A media
-legua de Quiabislán y próxima al mar, en tierra fértil, _abundante
-de agua y copiosa de árboles_, como escribe Solís[32] comenzó a
-levantarse aquella población, que había de servir de apoyo para futuras
-operaciones y de puerto para la armada.
-
- [32] Op. cit., lib. II, cap. X, pág. 113.
-
-La llegada a México de los dos ministros y la relación hecha por ellos
-a Moctezuma de las bondades de nuestro caudillo, hicieron que se
-trocasen en la corte mejicana los vientos de guerra en aires de paz.
-Mandó el Emperador nueva embajada con su correspondiente regalo; pero
-el destinado por la fortuna a conquistar el imperio de los aztecas, sí
-se mostró cariñoso con los representantes de Moctezuma, a quienes dió
-algunas _bujerías castellanas_, no desistió de pasar a México.
-
-Con el objeto de poner paz entre el cacique de Zimpazingo y el de
-Zempoala, Cortés, al frente de 400 soldados, se dirigió a aquel pueblo,
-asentado en lo alto de una colina, entre grandes peñascos. Ajustada
-la paz entre ambos enemigos, pensó Cortés acabar de una vez con la
-idolatría de los zempoales. Más arrojado que prudente, en presencia
-del cacique y de los indios más principales, mandó que varios soldados
-subieran las gradas del templo, arrojando desde allí el ídolo principal
-y otros, no sin el asombro de los sacerdotes y el terror de la
-muchedumbre. En el sitio en que había estado colocado el citado ídolo,
-se levantó un altar y se colocó en él una imagen de la virgen María.
-
-A la sazón ocurrieron dos hechos que demandan nuestra atención.
-Consistía el primero en la llegada a Vera Cruz de un bajel, procedente
-de la isla de Cuba, a cargo del capitán Francisco de Saucedo, natural
-de Medina de Rioseco (Valladolid), a quien acompañaban el capitán Luis
-Marín y diez soldados; además, traía un caballo y una yegua. Fué el
-otro hallar el medio de precaverse contra la enemistad de Velázquez,
-a cuyo fin despachó a España un buque con diferentes regalos para
-el emperador Carlos V y una carta en la que pedía el nombramiento
-de capitán general. Castigó de un modo ejemplar a algunos soldados
-partidarios de Velázquez, y, por último, barrenó los bajeles, _quemó
-las naves_, para acabar de este modo las conjuraciones de los soldados.
-Ya no quedaba más camino que vencer ó morir. «Resolución dignamente
-ponderada por una de las mayores de esta conquista, y no sabemos
-si de su género se hallará mayor alguna en todo el campo de las
-historias»[33].
-
- [33] Solís, Ob. cit., lib. II. cap. XIII, pág. 127.
-
-Dispuso luego mandar un navío a la isla de Cuba, y en él podrían
-marcharse los que no quisieran acompañarle en la conquista de México.
-Dió licencia a todos los que la solicitaron, exclamando: «Porque yo
-determino de ganar de comer en esta tierra o morir en ella, échense
-todos los demás navíos al través, demás de los que se habían echado, e
-los que no quisieren seguir mi opinión, ahí queda ése en que se vayan.»
-Después--añade Andrés de Tapia--«que los otros fueron echados al
-través, echó también éste, e quedó certificado de quienes eran los que
-no querían su compañía»[34].
-
- [34] _Relación_, etc., _Colec. de doc. para la Hist. de
- México_, publicada por García Icazbalceta, tomo II, pág. 563.
-
-Después de dejar Hernán Cortés al capitán Juan de Escalante como
-gobernador de la guarnición (150 hombres y dos caballos) de Vera
-Cruz, y después de encargar a los caciques de las inmediaciones que
-respetasen al dicho gobernador, al frente de 500 infantes, 15 caballos
-y 16 piezas de artillería se preparó a penetrar en el corazón del
-imperio mejicano[35]. Acompañábanle, además, unos 400 indios de
-Zempoala y entre ellos algunos nobles de los más influyentes en aquella
-tierra. Todavía le detuvo algunas horas la presencia de un escribano
-que con sus correspondientes testigos acababa de llegar en un bajel;
-venía a notificarle que Francisco de Garay, gobernador de la isla de
-Jamaica, había tomado posesión de aquel país por la parte del río de
-Pánuco e intentaba hacer una población cerca de Nauthlán, intimándole
-y requiriéndole para que no se alargase por aquel paraje. No haciendo
-caso de requerimientos, ni de autos judiciales del tenaz y testarudo
-escribano, emprendió la marcha el 16 de agosto de 1519. Atravesó
-con gran trabajo la sierra y llegó al valle, donde se levantaba la
-ciudad de Zocothlán con sus numerosos y blancos edificios; el cacique
-se llamaba Olinteth y en sus visitas a Cortés procuró encarecer las
-grandezas de Moctezuma.
-
- [35] No se olvide que Cortés con los pilotos y marineros de
- su destruída armada había aumentado su ejército en más de 100
- hombres.
-
-Pasados cinco días de descanso en Zocothlán continuó su camino. El
-cacique Olinteth le aconsejaba que fuese por la provincia de Cholula
-y los indios principales de Zempoala que iban con él insistían en que
-el camino mejor era el de la provincia de Tlascala. Aceptó Cortés la
-última opinión y penetró en la provincia de Tlascala, cuyos términos
-confinaban con los de Zocothlán. En el lugar de Zimpazingo[36] hizo
-alto para adquirir noticias exactas del país. Por entonces llegaron
-a presencia de Cortés algunos indios y presentándole cinco de los
-suyos, le dijeron: «Si eres dios de los que se alimentan de sangre e
-carne, cómete estos indios, e traerte hemos más: e si eres dios bueno,
-ves aquí encienso e plumas; e si eres hombre, ves aquí gallinas
-e pan e cerezas.» «Yo e mis compañeros--contestó Cortés--hombres
-somos como vosotros; e yo mucho deseo tengo de que no me mintáis,
-porque yo siempre os diré verdad, e de verdad os digo que deseo mucho
-que no seais locos ni peléis, porque no recibáis daño[37].» Como
-posteriormente se presentasen otros indios y confesaran, ante las
-recriminaciones del capitán español, que eran espías, se les hizo
-cortar las manos, volviendo de esta manera ante los suyos, los cuales
-no se atrevieron ya a poner obstáculos a la marcha de los españoles.
-Antes de seguir adelante, Hernán Cortés llamó a Teuche, indio que le
-había acompañado desde la costa, para conocer su opinión. «Señor--le
-dijo--, no te fatigues en pensar pasar adelante de aquí, porque yo,
-siendo mancebo, fuí a México, y soy experimentado en las guerras, e
-conozco de vos y de vuestros compañeros que sois hombres e no dioses, e
-que habéis hambre y sed y os cansáis como hombres; e hágote saber que
-pasado desta provincia hay tanta gente, que pelearán contigo cient mill
-hombres agora, y muertos o vencidos éstos vernán luego otros tantos, e
-así podrán remudarse o morir por mucho tiempo de cient mill en cient
-mill hombres, e tú e los tuyos, ya que seáis invencibles, moriréis de
-cansados de pelear, porque como te he dicho, conozco que sóis hombres,
-e yo no tengo más que decir de que miréis en esto que he dicho, e si
-determináredes de morir, yo iré con vos.»
-
- [36] Otros dicen Xacacingo.
-
- [37] _Relación de Andrés de Tapia_, Ibidem, páginas 569 y 570.
-
-
-Era a la sazón Tlascala ciudad populosa y floreciente, cabeza de la
-provincia de su nombre, enclavada en medio del imperio. La ciudad
-estaba asentada sobre cuatro eminencias, con estrechas calles de casas
-de un sólo piso; la fábrica de las casas era de piedra, y en vez de
-tejados tenían azoteas. Aunque el país era montuoso y quebrado, no
-carecía de cultivo ni de fertilidad en las llanuras y en las cañadas;
-abundaba el maíz y varias clases de frutas. La caza en los campos era
-mucha. Tierra toda ella montuosa y desigual, tenía varios pueblos
-en los sitios más elevados. Tuvieron reyes al principio, cuyo yugo
-sacudieron. Formaron entonces especie de República y la formaron del
-siguiente modo: dividieron sus pueblos en varios partidos o cabeceras,
-y cada partido o cabecera nombraba uno de sus magnates para que
-residiese en Tlascala. Estos magnates constituían un Senado, que era la
-autoridad suprema y a la cual todo el país prestaba obediencia.
-
-Una embajada, compuesta de cuatro indios zempoales, mandó Cortés
-a Tlascala. Cuando parecía que el Senado se iba a inclinar a la
-paz, uno de los senadores, general del ejército y joven valeroso,
-proclamó la guerra. Llamábase Xicotencal y era digno de pelear con
-los españoles. El 5 de septiembre de 1519 se hallaron los españoles
-enfrente de los tlascaltecas, Cortés enfrente de Xicotencal. Comenzó
-la batalla, y cuando se convencieron los indios del poco efecto que
-hacían las flechas y piedras arrojadas sobre los españoles, echaron
-mano de los chuzos y de las espadas. En cambio nuestra caballería,
-y artillería hacían grandes estragos en las apiñadas masas de los
-indios. Habiéndose separado de los suyos el soldado Pedro de Morón,
-_que iba en una yegua muy revuelta y de grande velocidad_, cayeron
-sobre él algunos tlascaltecas, quienes lograron matar al animal y
-cortarle la cabeza; Morón pudo escapar, merced al auxilio que recibió
-de otros soldados de caballería. Retiróse Xicotencal, dejando el campo
-en poder de los nuestros. Aunque vencido, se creía victorioso, pues
-consideraba como triunfo que uno de los suyos llevara la cabeza de la
-yegua sobre la punta de una lanza. Iba a continuar la guerra con más
-fuerza. Presentáronse unos después de otros y por diferentes sendas y
-rodeos los cuatro indios zempoales que en calidad de embajadores había
-mandado Cortés a Tlascala. Dijeron que cuando ya estaban destinados
-a morir en los altares de sus dioses, lograron escaparse de estrecha
-prisión. Xicotencal, no atendiendo otras proposiciones de paz que le
-hizo Cortés, hubo de presentarse a la cabeza de unos cincuenta mil
-hombres, decidido a vencer o morir en la contienda. Cuando parecía
-que llevaban la mejor parte los tlascaltecas, las rencillas y aun
-la enemiga de unos caciques a otros fueron causa de turbaciones y
-tumultos, viéndose obligado Xicotencal a ponerse en salvo, dejando
-a los españoles el campo y la victoria. No amedrentados los indios
-por las derrotas, aconsejados por sus magos, se decidieron a atacar
-de noche el campamento enemigo, pues a dicha hora lograrían que el
-Sol, como padre de los españoles, no comunicaría a sus hijos fuerza
-superior a la naturaleza humana. No encontró Xicotencal desprevenidos
-a los españoles; antes, por el contrario, los halló dispuestos a la
-lucha, que fué tenaz y sangrienta. Convencidos los tlascaltecas del
-valor de los nuestros, lo mismo el Senado que el pueblo clamaron por la
-terminación de la guerra; Xicotencal se negó decididamente a obedecer.
-Mandó espías al campamento español, quienes fueron descubiertos y
-castigados con bastante rigor. Entonces, separado del mando por el
-Senado, no tuvo más remedio que dejar las armas, retirándose a la
-ciudad, acompañado solamente de sus parientes y amigos.
-
-Ajustóse la paz entre el Senado y Cortés, no sin que tratase de
-impedirla Moctezuma, que temeroso de lo que podía sucederle, intentaba
-echar leña al fuego de las pasiones de tlascaltecas y españoles. Tal
-vez comprendiendo esto mismo Xicotencal, se presentó a Cortés al frente
-de una embajada y le dijo que si prolongó la guerra fué creyendo que
-los españoles eran amigos de Moctezuma, cuyo nombre aborrecía.
-
-Antes de narrar la larga y enconada lucha de los nuestros con
-Moctezuma, recordaremos un hecho que se relaciona con la política de
-España en sus posesiones ultramarinas. En el navío que desde las aguas
-de México mandó a España Hernán Cortés venían, como representantes
-del citado caudillo, los capitanes Alonso Hernández Portocarrero y
-Francisco de Montejo, quienes llegaron a Sevilla por octubre de 1519.
-Hallábase a la sazón en la ciudad andaluza el capellán Benito Martín,
-amigo y representante de Diego Velázquez; Martín se querelló ante
-los ministros de la Casa de la Contratación de Sevilla del futuro
-conquistador de México y de los que venían en su nombre. Mal vieron el
-asunto los citados capitanes cuando se encaminaron a Medellín con ánimo
-de visitar a Martín Cortés, padre del héroe.
-
-Portocarrero, Montejo y Martín Cortés, acompañados de Alaminos, piloto
-del barco que desde Veracruz había llegado a Sevilla, tuvieron la dicha
-de hablar al Emperador en Tordesillas (Valladolid), adonde estaba para
-despedirse de su madre y emprender en seguida, al mismo tiempo que se
-organizaba la guerra de las Comunidades, la jornada a Alemania y ceñir
-en sus sienes la corona del imperio.
-
-Camino de Alemania D. Carlos, ni el gobernador Adriano, ni el
-presidente del Consejo de Indias D. Juan Rodríguez de Fonseca,
-obispo de Burgos, se mostraron benévolos con los citados comisarios,
-los cuales más de dos años estuvieron en la corte «siguiendo los
-Tribunales, como pretendientes desvalidos.»
-
-Explícase la influencia poderosa de Diego Velázquez, del siguiente
-modo: «Este Diego Velázquez, teniendo la dicha gobernación (de la isla
-de Cuba) se hizo rico, e habiéndose muerto su mujer, procuró amistad
-con D. Juan de Fonseca, obispo de Burgos, que a la sazón era presidente
-en el Consejo de Indias, e sañaló a algunos de los del consejo del
-rey pueblos de indios en la dicha isla, para los aprovechar. El dicho
-obispo pretendía casalle con una parienta suya, e así estaba hablado e
-concertado, e desta manera el dicho Diego Velázquez se creia que en el
-consejo del rey tener mucho favor...»[38].
-
- [38] Andrés de Tapia. Ibidem, pág. 564.
-
-Prosiguiendo el hilo de la conquista de México, comenzaremos
-consignando que cuando Hernán Cortés se convenció que nada tenía que
-temer de los valerosos hijos de la provincia en que residía, mandó
-alzar el real y se dirigió a la ciudad de Tlascala; en ella hizo su
-entrada el 23 de septiembre de 1519. Aposentóse en un adoratorio o
-lugar donde había diferentes ídolos.
-
-Grande era el empeño de Cortés de acabar con la idolatría. Si los
-tlascaltecas se allanaron desde luego a ser vasallos de Carlos V,
-negáronse a abandonar sus dioses. Cuando se proponía derribar los
-ídolos, como en otro tiempo había hecho en Zempoala, el P. Fray
-Bartolomé de Olmedo, más prudente o menos fanático, hubo de decir que
-se compadecían mal la violencia y el Evangelio.
-
-A los veinte días de su permanencia en Tlascala, en cuyo tiempo hubo
-de despachar a los embajadores mejicanos, retenidos en su campamento
-para que se convencieran del poder de los españoles, tomó el camino
-de Cholula[39]. Antes dió permiso a Diego de Ordaz para que con dos
-soldados de su compañía y algunos indios principales se dirigiera a la
-cumbre de una sierra para observar de cerca el volcán de Popocatepec.
-
- [39] Chitrula escribe Tapia.
-
-Los tlascaltecas, como antes los zampoales, le rogaron que no penetrase
-en la provincia de Cholula. Por el contrario, nuevos embajadores de
-Moctezuma, le dieron a entender que ya tenía prevenido alojamiento en
-la citada ciudad. Cumplióse al pie de la letra el refrán que dice _Del
-enemigo el consejo_. Cortés, para que no se dijese que recelaba del
-Emperador, se dirigió a Cholula, _ciudad de tan hermosa vista, que la
-comparaban a nuestra Valladolid_, según Solís[40], y penetró en ella
-con gran regocijo de sus habitantes.
-
- [40] Ob. cit., lib. III, cap. VI, pág. 197.
-
-Mensajeros de Moctezuma anunciaban a los españoles que no debían seguir
-adelante porque no tendrían alimentos para comer; otras veces decían
-que no había caminos para llegar a México, añadiendo también que el
-Emperador soltaría gran número de leones, tigres y otras fieras que
-despedazarían y se comerían a los españoles. Como Cortés no hacía caso
-de tales amenazas, se prepararon los indios a realizar mayores empresas.
-
-Terrible conjuración, dispuesta según todas las señales por Moctezuma,
-fué descubierta y denunciada por Marina. Cortés, dejándose llevar de su
-natural fiero, mató, incendió y entró a saco en las casas principales.
-Murieron entre naturales y mejicanos--según Solís--más de 6.000
-hombres[41]. Antes de salir de Cholula, Cortés pudo escribir a Carlos
-V lo siguiente: «Después de este trance pasado, todos han sido y son
-muy ciertos vasallos de V. M. y muy obedientes a lo que yo en su real
-nombre les he requerido y dicho, y creo lo serán de aquí en adelante.»
-
- [41] Ibidem, lib. III, cap. VII, pág. 204. Parécenos excesivo
- el número.
-
-Todo dispuesto para emprender la marcha, llegaron nuevos embajadores
-de Moctezuma y se presentaron al caudillo español, a quien dieron las
-gracias--pues estos eran los deseos del Emperador--por haber castigado
-con severidad a los sediciosos de Cholula, ofreciéndole, como siempre,
-ricos presentes.
-
-Salió al fin nuestro ejército, y penetrando en la provincia de
-Guajocingo, después de atravesar la sierra, llegó a la llanura y se
-alojó en pequeño lugar de la provincia de Chalco, donde acudieron
-varios caciques y--según Solís--todos ellos se quejaron de las
-crueldades y tiranías de Moctezuma[42]. ¡Desgraciado Emperador que
-era aborrecido de todos los caciques que Cortés encontró en su
-camino! Continuó su marcha, llegando a una inmensa laguna en cuyas
-inmediaciones se veían espesas alamedas y artísticos jardines. Cuatro
-caballeros mejicanos llegaron al cuartel de los nuestros para notificar
-a Cortés que Cacumatzín, señor de Tezcuco y sobrino de Moctezuma,
-venía de parte de su tío a visitarle. En efecto, se presentó con otros
-nobles de su señorío y dió la bienvenida al jefe español. Después que
-tuvo la dicha de acompañar a los españoles á la capital de su Estado,
-se dirigió presuroso a dar cuenta al Emperador de su embajada. Entre
-tanto Hernán Cortés, siguiendo la calzada oriental de México, pasó
-la noche en un lugar situado sobre la misma calzada, que se llamaba
-Quitlabaca. «Registrábase desde allí--escribe Solís--mucha parte de la
-laguna, en cuyo espacio se descubrían varias poblaciones y calzadas que
-la interrumpían y la hermoseaban; torres y capiteles que, al parecer,
-andaban sobre las aguas; árboles y jardines fuera de su elemento, y una
-inmensidad de indios que, navegando en sus canoas procuraban acercarse
-á ver los españoles, siendo mayor la muchedumbre que se dejaba reparar
-en los terrados y azoteas más distantes»[43]. También--y nadie debe
-extrañarse de ello--el cacique de Quitlabaca manifestó a Cortés el poco
-afecto que tenía a Moctezuma y el deseo de sacudir el yugo intolerable
-del gobierno imperial.
-
- [42] Ob. cit., libro III, cap. IX, pág. 213.
-
- [43] Ob. cit., libro III. cap. IX, pág. 216.
-
-Al día siguiente, poco después de amanecer, se puso la gente en
-marcha sobre la misma calzada, llegando a la grande y hermosa ciudad
-de Iztacpalapa y siendo recibida por el cacique de dicha población,
-acompañado de los príncipes de Magicalzingo y Cuyoacán; los tres traían
-sus correspondientes regalos. El ejército, que a la sazón contaba con
-unos 450 españoles y 6.000 indios (tlascaltecas, zempoales, etc.), hizo
-su entrada en Iztacpalapa. Causó a los españoles no poca admiración el
-palacio y una extensa huerta con un gran estanque del cacique. Solís
-confiesa que en dicho lugar se alababa el gobierno de Moctezuma, tal
-vez--añade--porque los de aquella región eran parientes del cacique o
-porque estaban más cerca del tirano.
-
-Faltaban dos leguas para llegar a México. Emprendióse muy de mañana el
-viaje, y dejando a un lado la ciudad de Magicalzingo y en la ribera la
-de Cuyoacán, sin contar otras grandes poblaciones que se descubrían en
-la laguna, dió vista a la hermosísima ciudad de México.
-
-Numerosas comitivas salieron a recibirle, y en medio de la principal
-venía Moctezuma en unas andas de oro bruñido llevadas en hombros de
-señores del imperio; delante de él iban tres magistrados con varas de
-oro en las manos, que levantaban en alto para que todos se humillasen;
-detrás seguían el paso de las andas cuatro personajes, que le llevaban
-debajo de un palio, hecho de plumas verdes entretejidas y que formaban
-tela, con algunos adornos de plata. Arrojóse Cortés del caballo, al
-mismo tiempo que Moctezuma se apeó de sus andas. Frisaba Moctezuma
-en unos cuarenta años, de pequeña estatura, más delgado que robusto,
-aguileño el rostro y menos obscuro que el natural de aquellos indios,
-el cabello largo, los ojos vivos y el semblante magestuoso. Consistía
-su traje en un largo manto de finísima tela de algodón, sembrado de
-joyas de oro, perlas y piedras preciosas; su corona era de oro en forma
-de mitra y sus sandalias consistían en unas suelas de oro macizo, cuyas
-correas, tachonadas de lo mismo, ceñían el pie y abrazaban parte de la
-pierna.
-
-Cuando Cortés estuvo cerca de Moctezuma, se quitó una cadena de
-vidrio, compuesta vistosamente de varias piedras, que imitaban los
-diamantes y las esmeraldas y se la echó sobre los hombros al Emperador.
-Correspondió Moctezuma del mismo modo, pues hizo traer un collar de
-conchas carmesíes, engarzadas con tal arte, que de cada una de ellas
-pendían cuatro cangrejos de oro, imitados perfectamente del natural, y
-con sus manos se lo puso a Cortés en el cuello.
-
-Entró el ejército español en México el 8 de noviembre de 1519 y fué
-alojado en un grandioso palacio. En la primera visita que Moctezuma
-hizo al capitán español, le obsequió con diferentes piezas de oro,
-ropas de algodón y alguna cantidad de plumas. Devolvió al día siguiente
-Cortés la visita, llevando consigo a los capitanes Pedro de Alvarado,
-Gonzalo de Sandoval, Juan Velázquez de León y Diego de Ordaz, con
-unos pocos soldados, entre los cuales se encontraba Bernal Díaz del
-Castillo, _que ya trataba de observar para escribir_. Entrábase en el
-palacio de Moctezuma por treinta puertas que daban a diferentes calles.
-La fachada principal, hecha de jaspes negros, rojos y blancos, daba a
-espaciosa plaza; sobre la portada había un escudo con las armas de los
-Moctezumas. Pasados tres patios se llegaba al cuarto donde residía el
-Emperador. Los pavimentos se cubrían con esteras de diferentes labores;
-las paredes con telas de algodón y con plumas, y los techos estaban
-formados de madera de ciprés, cedro, etc. Moctezuma recibió a los
-jefes del ejército español con señaladas muestras de cariño. Empeño
-tuvieron Cortés y el P. Olmedo en traer al Emperador a la religión
-verdadera, contestando siempre el soberano indio que sus dioses eran
-buenos en aquella tierra como el de los cristianos era bueno en su
-país. En una visita que los españoles, estando presente Moctezuma,
-hicieron a un templo, Cortés se atrevió a decir que aquellos dioses
-eran imágenes del demonio; palabras imprudentes que disgustaron a los
-indios, muy especialmente a los sacerdotes. Por consejo del P. Olmedo y
-del licenciado Juan Díaz resolvió Cortés no hablar por entonces más de
-religión, logrando--y esto es una prueba de tolerancia y aun de bondad
-que no tenían los nuestros--que Moctezuma dispusiera que a su costa se
-levantase por sus alarifes una iglesia católica. El mismo Emperador con
-los príncipes y ministros asistió alguna vez a las funciones religiosas
-que celebraban los españoles.
-
-Llegados a este punto, bien será decir que la ciudad de México,
-llamada antiguamente _Tenuchtitlán_, se hallaba, cuando los españoles
-penetraron en ella, dividida en dos barrios: el uno tenía el nombre
-de _Tlatehullo_, habitado por gente popular o del pueblo; el otro,
-denominado _México_, residencia de la corte y de la nobleza. Población
-tan importante estaba situada en una llanura, rodeada de altísimas
-montañas, de las cuales bajaban ríos al valle, donde se formaban
-diferentes lagunas, y en lo más profundo los dos lagos mayores,
-divididos por un dique de piedra. Este pequeño mar vendría a tener
-30 leguas de circunferencia. El asiento de la ciudad estaba casi en
-el medio del lago más pequeño. El clima era benigno y saludable. La
-población se comunicaba con la tierra por sus calzadas o diques, y
-las calles estaban bien niveladas y eran espaciosas; por los lados
-o aceras pasaba la gente y por enmedio las canoas. Los Templos o
-Adoratorios se elevaban sobre los demás edificios, hallándose el mayor
-de aquéllos dedicado al Dios _Virtcilipuztli_ (Dios de la guerra). La
-plaza tenía cuatro puertas, una en cada uno de sus cuatro lienzos, y
-encima de ellas una estatua de piedra. En el centro de la plaza se
-levantaba especie de pirámide bastante gruesa y alta; en la parte
-superior se verificaban los sacrificios humanos. Además del palacio,
-tenía Moctezuma algunas casas de recreo, siendo las principales la de
-las Aves de rapiña, la de las Aves que se distinguían por la pluma o
-por el canto, la Fábrica de armas, el Depósito de armas y la Casa de la
-tristeza. Había diferentes tribunales: Tribunal de Hacienda, Tribunal
-de Justicia, Consejo de Guerra y Consejo de Estado; este último era el
-principal de todos.
-
-Pronto iba a comenzar la guerra entre Moctezuma y los españoles.
-Mientras que el Emperador se desvivía por obsequiar a Cortés; mientras
-que los nobles, a imitación de su Príncipe, deseaban mostrarse, más que
-obsequiosos, obedientes; y mientras que el pueblo doblaba las rodillas
-ante el español más humilde, llegaron dos soldados tlascaltecas con
-una carta de la Vera Cruz. Decíase en ella que el general mejicano
-Quelpopoca, con objeto de cobrar los impuestos para el emperador
-Moctezuma, había invadido las tierras de los indios confederados;
-Juan de Escalante, nuestro gobernador de Vera Cruz, se creyó en el
-deber de salir a la defensa de los indios rebeldes, castigando, por
-consiguiente, al citado General. Cerca de un lugar pequeño, que se
-llamó después Almería, diéronse vista los dos ejércitos. Los españoles
-compraron cara la victoria, porque Juan de Escalante quedó herido
-mortalmente, con otros siete soldados; de los últimos se llevaron los
-indios a Juan de Argüello, cuya cabeza fué paseada triunfalmente por
-los pueblos, llegándose a decir que se mandó como rico presente a
-Moctezuma.
-
-Sea de ello lo que quiera--pero creyendo siempre en el natural
-bondadoso de Moctezuma--decidióse el capitán español a tomar resolución
-tan enérgica como audaz, cual fué apoderarse del Emperador y llevarle
-a su campamento. Acompañado de Pedro de Alvarado, Gonzalo de Sandoval,
-Juan Velázquez de León, Francisco de Lugo y Alfonso Dávila, y seguido
-de treinta soldados de su satisfacción, llegó a palacio, conversó
-con Moctezuma, a quien engañó al fin--influyendo en ello el talento
-y discreción de Doña Marina--para que marchase al cuartel de los
-españoles. También se pudo lograr, sin gran esfuerzo, que Moctezuma
-impusiera pena de la vida a los que tomasen las armas para sacarle del
-poder de los españoles. Del mismo modo ordenó el Emperador la prisión
-de Quelpopoca.
-
-Moctezuma fué trasladado a la morada de Hernán Cortés. Cometió tan
-grande desacato el capitán español, pretextando--pretexto fútil por
-cierto--de que el Emperador había sido cómplice de Quelpopoca. Confióse
-la guarda del Emperador a Juan Velázquez de León. Posteriormente entró
-en México el general Quelpopoca con su hijo y otros, quienes para
-escapar de la muerte hubieron de confesar--según dijeron luego los
-españoles--que habían dado muerte a los dos castellanos por orden de
-Moctezuma. Llevados Quelpopoca y los suyos a una de las plazas de la
-ciudad, fueron arrojados a la hoguera.
-
-Llegó el turno a Moctezuma. Hernán Cortés mandó ponerle grillos.
-Cuando Moctezuma se vió en aquel estado, mostró grandísima tristeza:
-sus deudos y los señores del imperio, «estando--dice Herrera--como
-atónitos, lloraban»[44]. Creyendo Cortés que había conseguido lo
-que deseaba, sin temor alguno ni a propios ni a extraños, fingiendo
-una compasión y un amor que no sentía, dispuso quitar los grillos al
-Emperador mejicano, o (como escriben algunos cronistas) se puso de
-rodillas para quitárselos él mismo por sus manos. Acerca del juicio
-que tales hechos merecen al historiador, diremos con Solís: «Dejémonos
-cegar de su razón, ó no la traigamos al juicio de la Historia,
-contentándonos con referir el hecho como pasó, y que una vez ejecutado,
-fué de gran consecuencia para dar seguridad á los españoles de la Vera
-Cruz, y reprimir, por entonces, los principios de rumor, que andaban
-entre los nobles de la ciudad»[45].
-
- [44] _Década II_, lib. VIII, cap. IX.
-
- [45] Ob. cit., lib. III, cap XX, pág. 278.
-
-Prisionero Moctezuma; nombrado gobernador de Vera Cruz, por muerte
-de Juan de Escalante, el capitán Gonzalo de Sandoval; declarado el
-Emperador azteca feudatario del rey de España; dueños los españoles
-de los impuestos del imperio, y en manos de Cortés el absoluto poder,
-parecía haberse concluído la conquista. Sólo en asuntos religiosos
-estaban decididos a no ceder Moctezuma ni los suyos. Sin embargo,
-Cortés, con una tenacidad como no hay ejemplo, se dispuso a acabar
-con la idolatría de los mejicanos. Penetró en un Adoratorio, y al
-contemplar tantos ídolos, exclamó: «¡Oh Dios! ¿por qué consientes que
-tan grandemente el Diablo sea honrado en esta tierra?» Mandó llamar
-a los intérpretes, y ante ellos y ante otros muchos que acudieron,
-dijo lo siguiente: «Dios que hizo el cielo y la tierra os hizo á
-vosotros y á nosotros é á todos, é cría lo con que nos mantenemos, é
-si fuéremos buenos nos llevará al cielo, é si no, iremos al infierno,
-como más largamente os diré cuando más nos entendamos; é yo quiero que
-aquí donde teneis estos ídolos, esté la imagen de Dios y de su Madre
-bendita, é traed agua para lavar estas paredes, é quitaremos de aquí
-todo esto.» Ellos se reían; pero Cortés, dirigiéndose a los sacerdotes
-indios, añadió: «Mucho me holgaré yo de pelear por mi Dios contra
-vuestros dioses, que son nonada»; y tomando una barra de hierro que
-estaba allí, comenzó a dar golpes a un ídolo. Cuando Moctezuma tuvo
-noticia del hecho, le mandó un enviado para que no hiciese mal a los
-ídolos. Presentóse luego el Emperador y pidió los ídolos, con el objeto
-de llevarlos a otra parte. Accedió Cortés, si bien dispuso que se
-levantasen dos altares, colocando en uno la imagen de Nuestra Señora,
-y en otro la de San Cristóbal. Al poco tiempo llegaron algunos indios
-trayendo varias manadas de maíz verde y muy lacias, diciendo: «Pues que
-nos quitastes nuestros dioses, á quien rogábamos por agua, haced al
-vuestro que nos la dé, porque se pierde lo sembrado.» Ordenó Cortés que
-los cristianos pidiesen a su Dios que lloviese, y en efecto, con gran
-sorpresa de los indios, los campos se regaron completamente.
-
-Apartando por un momento la vista de los sucesos ocurridos en México,
-veamos lo que se trataba contra el valeroso Hernán Cortés. Enterado
-Velázquez de los tratos que traían en la corte Alonso Hernández
-Portocarrero y Francisco de Montejo, comisarios de Hernán Cortés,
-y habiendo recibido las cartas de su capellán Benito Martín, con
-nombramiento de Adelantado, no sólo de aquella Isla, sino de las
-tierras que se descubriesen y conquistasen por su inteligencia,
-reunió fuerte ejército (800 infantes, 80 caballos y 10 ó 12 piezas de
-artillería) mandado por el valisoletano Pámfilo de Narváez; diez y ocho
-navíos condujeron al ejército citado al puerto de San Juan de Ulúa. El
-clérigo Juan Ruiz de Guevara, con un escribano real y tres soldados, en
-nombre de Narváez, se dirigió a conferenciar con el gobernador Gonzalo
-de Sandoval. De la conferencia salió el rompimiento entre ambas partes,
-llegando al extremo Sandoval de reducir a prisión al sacerdote, a
-quien, en unión de sus tres compañeros, resolvió enviar a México para
-que Cortés tomase la determinación que creyera conveniente. En efecto,
-llegaron a México y Cortés salió á recibirlos con más que ordinario
-acompañamiento, les agasajó y les hizo algunos regalos, despachándolos
-a los cuatro días para que volviesen al lado de Narváez. Como esto
-pudiera no darle resultado y pensando siempre en hacer la paz con
-Narváez, mandó como mensajero a Fray Bartolomé de Olmedo, sacerdote que
-gozaba con justicia de mucho prestigio.
-
-Como era de esperar, Pámfilo de Narváez, que tenía su cuartel
-establecido en Zempoala, recibió primero al licenciado Guevara, el
-cual, como se inclinase a la paz, fué arrojado de su presencia con
-desabrimiento. Llegó su turno al P. Olmedo, quien nada pudo conseguir
-del duro corazón de Narváez.
-
-Cuando Cortés tuvo noticia de todo por el P. Olmedo, se decidió a
-vencer o morir. No le quedaba otro camino. Dejó en México hasta 80
-españoles a cargo de Pedro de Alvarado, y mandó un correo a Vera
-Cruz, ordenando a Gonzalo de Sandoval que saliese a recibirle a sitio
-determinado. Despidióse de Moctezuma. Ofrecióle el Emperador no
-desamparar a los españoles que quedaban con Alvarado, ni hacer mudanza
-en su habitación durante su ausencia. Ambas cosas cumplió fielmente el
-bueno e inocente Moctezuma. Cortés pasó por Cholula, llegó a Tlascala
-y recibió en Matalequita a Gonzalo de Sandoval con la gente de su
-cargo. Siempre deseando la paz, despachó segunda vez al P. Olmedo, que
-pronto hubo de avisarle del poco efecto que producían sus diligencias.
-Deseando hacer algo más por la razón, o ganar algún tiempo, determinó
-enviar al capitán Juan Velázquez de León, que tampoco pudo traer al
-buen camino a Narváez. Entonces, cuando se convenció que no había
-esperanza alguna de concordia, movió su ejército y asentó su cuartel
-a una legua de Zempoala y en las riberas del río Canoas, llamado
-también Chachalaca. Dividió su fuerza en tres pequeños escuadrones, uno
-al mando de Gonzalo de Sandoval con la orden de caer sobre Narváez;
-otro dirigido por Cristóbal de Olid para apoyar a Sandoval; y el
-tercero, bajo su propia autoridad, que acudiría donde su presencia
-fuera necesaria. Pasó el citado río y entró en Zempoala atacando
-valerosamente a su enemigo. Narváez fué vencido y hecho prisionero.
-Cuando Cortés visitó a Narváez (si damos crédito a Solís) el prisionero
-le dijo: «Tened en mucho, señor capitán, la dicha que habéis conseguido
-en hacerme vuestro prisionero.» «De todo, amigo--respondió el
-vencedor--se deben las gracias a Dios; pero sin género de vanidad os
-puedo asegurar que pongo esta victoria y vuestra prisión entre las
-cosas menores que se han obrado en esta tierra.»
-
-Sometidas las tropas de Narváez y habiendo recibido malas nuevas de
-México, al frente de 1.000 soldados de infantería y 100 de caballería,
-se encaminó a la corte con ánimo de salvar a Alvarado y castigar a los
-revoltosos mejicanos. Llegó a México, día de San Juan, siendo recibido
-por Moctezuma con afectos de copiosa alegría, «que tocó en exceso y
-se llevó tras sí la Magestad.» Correspondió Cortés con desabrimiento
-y aspereza a tales manifestaciones de cariño. Los motivos que tuvo
-el general español para mostrarse enojado con el emperador azteca,
-fueron los siguientes. Parece ser que Pedro de Alvarado, durante la
-ausencia de su jefe, creyó o aparentó creer en una conjuración de los
-mejicanos contra los españoles, y para castigarla, cuando se hallaban
-celebrando una fiesta en el Adoratorio principal, se puso al frente de
-cincuenta de los suyos y cayó sobre los indios, a quien atropelló con
-poca o ninguna resistencia, hiriendo y matando a los que no pudieron
-huir o tardaron más en arrojarse por las ventanas del templo. No huelga
-decir que los españoles despojaron de sus joyas a los heridos y a los
-muertos. El pueblo mejicano vió el estrago de los suyos y el despojo de
-las joyas, irritándose, al extremo de tomar las armas y lanzarse á la
-pelea.
-
-Presentóse Cortés durante la insurrección, que ya llevaba algunos
-días, y encargó a Diego de Ordaz el castigo de los rebeldes. Portóse
-muy bien Ordaz; pero los enemigos, cada vez más valerosos, pusieron en
-cuidado a Cortés, quien dividió sus fuerzas en tres escuadrones y peleó
-como un león, hasta que huyeron por entonces para volver a la carga al
-día siguiente. No atendidas las proposiciones de paz hechas por el
-capitán español, volvióse al combate con más furia. Aunque la victoria
-acompañaba siempre a los nuestros, no por eso dejaban de hacer mella
-las pérdidas sufridas. Fueron éstas las siguientes: 40 muertos, la
-mayor parte tlascaltecas; considerable número de heridos y maltratados,
-contándose entre ellos más de 50 españoles.
-
-Tampoco era tranquilizadora la conducta de Moctezuma. Dícese--y
-queremos ser parcos en el relato--que Cortés, cuando la lucha estaba
-más empeñada, rogó a Moctezuma que, adornado de las vestiduras reales,
-para atajar tanta sangre, aconsejara la paz a los suyos. Accedió el
-Emperador, subió al terrado, arengó a los sediciosos, no fué atendido,
-y una piedra lanzada por sus mismos súbditos--según cuentan nuestros
-historiadores--le dió en la sien y le derribó en tierra, sucumbiendo
-poco después. Era el 30 de junio de 1520. En sus últimos momentos,
-lo mismo Cortés que el P. Olmedo le rogaban que se volviese a Dios y
-asegurase la Eternidad recibiendo el Bautismo. «Sintió Cortés esta
-desgracia tan vivamente, que llegó a tocar su dolor en congoja y
-desconsuelo»[46]. Dice Herrera que Moctezuma se dirigió a sus vasallos
-mandándoles que no continuasen la batalla. Alguno de los suyos hubo de
-contestar al Emperador: _calla_, _bellaco_, _afeminado_, _nacido para
-tejer é hilar_; _esos perros te tienen preso_; _eres una gallina_.
-«Quiso la desgracia que le acertó una piedra en las sienes: bajó a su
-aposentó, echóse en la cama, y estuvo tan avergonzado y corrido, que
-aunque la herida no era mortal, por el sentimiento, y por no querer
-comer ni ser curado, en cuatro días se murió». Más adelante añade el
-mismo cronista: «Jamás consintió paño ni cosa sobre la herida: y si
-se los ponían, muy enojado se los quitaba, deseándose la muerte»[47].
-Dijeron algunos cronistas que la flecha o piedra que hirió gravemente
-a Moctezuma fué arrojada por su primo Cuauhtémoc o Guatimozín. Reinó
-diez y siete años. «No faltaron plumas, añade el historiador Solís,
-que atribuyesen a Cortés la muerte de Moctezuma, o lo intentasen
-por lo menos, afirmando que le hizo matar para desembarazarse de
-su persona»[48]. Considera Solís semejante afirmación como una
-calumnia[49].
-
- [46] Solís, ob. cit., lib. IV, cap. XV, pág. 367.
-
- [47] Herrera, _Década II_, lib. X, cap. X. Debió ser enterrado
- en el monte de Chapultepeque.
-
- [48] Ob. cit., lib. IV, cap. XV, pág. 369.
-
- [49] Dos hijos que le asistieron en sus últimos momentos
- fueron muertos por los mejicanos; dos o tres hijas se casaron
- con españoles y se convirtieron al catolicismo. El principal
- de los hijos se redujo también a la religión católica y tomó
- el nombre de Pedro en el bautismo. Era hijo de una de las
- reinas, natural de la provincia de Tula, la cual, a imitación
- de don Pedro, se bautizó y se llamó desde entonces doña María
- de Niagua Suchil.--Solís, Ob. cit., lib. IV, cap. XV, pág. 371.
-
-Fué elegido emperador Quetlavaca, rey de Iztapalapa y segundo elector
-del imperio[50]. Quetlavaca era digno sucesor de Moctezuma. Renovóse
-la guerra con verdadero furor en toda la ciudad, especialmente en el
-gran Adoratorio, ocupado por los mejicanos. Comprendiendo Hernán Cortés
-que su situación era muy difícil y cada vez más peligrosa, ordenó
-que inmediatamente se reuniesen sus capitanes y les consultó lo que
-en semejante apuro debía hacerse, decidiéndose, por último, salir de
-México aquella misma noche (1.º julio 1520). Formó su vanguardia con
-200 soldados españoles, buen número de tlascaltecas y 20 caballos, bajo
-el mando de Gonzalo de Sandoval, asistido por Acevedo, Ordaz y otros;
-el centro, parte de la artillería, los hijos de Moctezuma y varios
-prisioneros de importancia, con el tesoro real; y la retaguardia con
-el grueso de la fuerza y el resto de la artillería a las órdenes de
-Pedro de Alvarado, Vázquez de León y otros. Cortés se reservó unos 100
-soldados escogidos y los capitanes Alonso Dávila, Cristóbal de Olid y
-Bernardino Vázquez de Tapia.
-
- [50] Otros le llamaban Cuitlahuactzin.
-
-Molestados por menuda lluvia, los españoles abandonaron sus cuarteles
-y cruzaron la silenciosa ciudad. Llegaron a la calzada de Tlacopan, y
-habiendo encontrado a su entrada una cortadura, arrojaron sobre ella
-el único puente volante que habían tenido tiempo de construir. Tanto
-penetró el puente en las piedras, a causa del peso de la artillería
-y caballería, que ya fué imposible mudarlo a las demás cortaduras.
-Tampoco por el pronto hubieran pensado en ello, pues los españoles y
-tlascaltecas se vieron atacados por todas partes. La laguna estaba
-cubierta de millares de canoas, y desde ellas lanzaban los mejicanos
-espesas granizadas de flechas y dardos sobre sus enemigos. Una segunda
-cortadura vino a detener la marcha de la columna, que pasó al fin
-por un vado o a nado, según unos historiadores, o por una viga de
-bastante latitud, que dejaron de romper los indios, según otros. Una
-tercera y última cortadura, más larga que las anteriores, aunque menos
-profunda, también pudieron salvar, no sin sangrientos combates. Llegó
-el ejército a tierra con la primera luz del día e hizo alto en Tacuba.
-Murieron casi 200 españoles, más de 1.000 tlascaltecas, los prisioneros
-mejicanos que llevaban y 46 caballos. Dióse con razón el nombre de
-_Noche Triste_ a la citada de 1.º de julio de 1520.
-
-Encaminóse Cortés, primero, hacia el Norte, pasando por Cuantillón
-y Tepotzolán, y luego, dirigiéndose al Este, por entre la laguna de
-Tzonpango y el lago de Xaliotán, a Teotihuacán en los llanos de Apán,
-siempre por caminos ásperos y estériles, luchando con los habitantes
-del país; al séptimo día de marcha, encontró las montañas que dominan
-el valle de _Otumba_. Cuarenta mil guerreros--si damos crédito a las
-crónicas--esperaban a los españoles en el citado valle. Arremetió
-contra ellos Cortés, encontrando una resistencia como no podía
-esperar; pero no había más remedio que la victoria o la muerte. Estaba
-el general mejicano sobre ricas andas y con el estandarte real al lado.
-Nuestro caudillo, volviéndose a los suyos, ayudado de los capitanes
-Gonzalo de Sandoval, Pedro de Alvarado, Cristóbal de Olid y Alonso
-Dávila, se dirigió a ganar aquella insignia, que cayó bajo su poder,
-y muerto a sus pies, atravesado de un lanzazo, el citado jefe de los
-indios. Diéronse entonces a la fuga. Cortés se coronó de gloria en la
-batalla de Otumba (8 julio 1520). Al día siguiente entró en Tlascala
-con grande alegría de su ejército y más todavía de los tlascaltecas.
-Cuando se hallaron los heridos, entre ellos el mismo Cortés, en buena
-disposición, y cuando el ejército obtuvo refuerzos de Vera Cruz y del
-Senado de Tlascala, la provincia de Tepeaca debía sufrir severo castigo
-porque en ella fueron asesinados algunos soldados españoles.
-
-Habiendo muerto de viruela el emperador Cuitlahuactzin, fué elegido
-sucesor Cuauhtémoc, joven belicoso y de grandes arrestos[51]. La
-guerra iba a continuar con más fuerza. Envió el nuevo Emperador una
-embajada al Senado de Tlascala ofreciendo de su parte paz y alianza
-perpetua entre los dos pueblos, libertad de comercio y comunicación
-de intereses, con la sola condición de que tomase la República las
-armas contra los españoles. La respuesta fué negativa, a disgusto por
-cierto de Xicotencal el _Mozo_, quien, sin embargo de su enemiga a
-los españoles, hubo de callar, ya porque temió la indignación de sus
-compañeros, ya porque le detuvo el respeto a su padre.
-
- [51] Otros le llaman Guatimocin.
-
-No dejó de poner en cuidado a Cortés la actitud de algunos de sus
-soldados, procedentes del ejército de Narváez, los cuales deseaban
-retirarse a Vera Cruz, para solicitar desde allí recursos de Santo
-Domingo y Jamaica. Muchos deseaban aproximarse a la costa, tal vez con
-la idea de abandonar a México. Recordaban seguramente las granjerías
-que dejaron en la isla de Cuba.
-
-Aunque la situación de Hernán Cortés era poco halagüeña, decidido
-a llevar adelante su empresa, penetró en territorio tepaocano por
-Teompantzinco, Zacatepec y Guecholac. En Acatzinco atacó y venció al
-enemigo, logrando después derrotarle completamente, hasta el punto que
-los españoles pudieron entrar en Tepeaca. En seguida mandó expediciones
-contra algunos pueblos que se mantenían fuera de su obediencia, siendo
-los principales Tecamachalco, Cuauhtichán y Tepexic. Habiendo sometido
-toda la provincia, no pocos caciques de las cercanías llegaron al
-cuartel general de Cortés, establecido en Tepeaca, alistándose bajo sus
-banderas.
-
-No fuera aventurado el indicar que de todos sus cuidados, el mayor
-sin duda alguna, estaba en México. Cuauhtémoc ganó el corazón del
-pueblo mejicano y se dispuso con verdadero entusiasmo a luchar por
-la independencia y la libertad. El joven Emperador, pariente y
-yerno de Moctezuma, merecía ocupar el trono de sus antepasados. A
-los caciques de las fronteras les exhortó a la fidelidad y procuró
-atraérselos con ofertas y dádivas. Poniendo manos a la obra el
-Emperador, mandó un ejército a pelear con los españoles. Cortés lo
-destruyó en _Guacachula_, mas no convenía dormirse en los laureles,
-y comprendiéndolo así el general español, se decidió a emprender la
-vuelta a México, recordando, sin duda, la Noche Triste y la batalla de
-Otumba. Por entonces llegó un bajel a San Juan de Ulúa con 13 soldados
-españoles mandados por Pedro de Barba; traía también dos caballos,
-algunos bastimentos y municiones. Dicha fuerza, que por orden de Diego
-Velázquez venía a ponerse al servicio de Narváez--pues ignoraba el
-gobernador de Cuba los sucesos de México--pasó a aumentar el ejército
-de Cortés. Lo mismo sucedió con otro bajel que llegó a la costa con
-nuevo socorro, dirigido al citado Narváez; conducía ocho soldados a
-cargo del capitán Rodrigo Morejón de Lobera, una yegua y buena cantidad
-de armas y municiones.
-
-Ya decidido Cortés a reconquistar la ciudad de México, comprendió que
-necesitaba 12 o 13 bergantines que pudieran resistir a las canoas de
-los indios y transportar su ejército a la ciudad. Sabía por experiencia
-el mal resultado de los pontones levadizos. Se comenzó a cortar madera
-y ordenó que se trajesen de Vera Cruz la clavazón, jarcias y demás
-adherentes de los bajeles que él hizo echar a pique cuando formó la
-resolución de conquistar la citada ciudad.
-
-Nuevos e importantes auxilios recibió Cortés por entonces. Francisco de
-Garay, que intentaba introducirse en el corazón del imperio mejicano
-por la parte de Pánuco, tuvo que desistir de su empresa; luego la
-armada del mencionado Garay, después de andar perdida algunos días por
-el mar, llegó a la costa de Vera Cruz, donde la gente pasó al servicio
-de Cortés. Arribó primero un navío con 60 soldados, que mandaba el
-capitán Camargo; en seguida otro con más de 50, a cargo del capitán
-Miguel Díaz de Auz, y, por último, un tercero con más de 40 soldados y
-cuyo capitán se llamaba Ramírez. Habiendo aumentado el número de los
-españoles, pudo ya Cortés--dada la insistencia de los soldados que
-vinieron con Narváez, cada vez más deseosos de volver a Cuba--publicar
-en el Cuerpo de Guardia y en los alojamientos lo siguiente: _que todos
-los que se quisiesen retirar desde luego a sus casas, lo podrían
-ejecutar libremente y se les daría embarcación con todo lo necesario
-para el viaje_. No todos, aunque sí la mayor parte, usaron del permiso.
-
-[Ilustración:
-
- FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID
- QUAUHTEMOC.]
-
-En tanto que Cortés mandaba a España como comisarios a los capitanes
-Alonso de Mendoza y Diego de Ordáz para que diesen noticia al emperador
-Carlos del estado de la conquista, y llevando también una carta, en la
-cual se resumía lo más substancial de los despachos que remitió el año
-antecedente con Fernández Portocarrero y Montejo; en tanto que los dos
-ayuntamientos de la Vera Cruz y de Segura de la Frontera escribían sus
-correspondientes cartas, representando a Su Majestad lo que importaba
-mantener a Cortés al frente de aquel gobierno; en tanto que el valeroso
-hijo de Medellín fletaba un bajel para que los capitanes Alonso Dávila
-y Francisco Alvarez Chico pasasen a la isla de Santo Domingo y dijeran
-a los religiosos de San Jerónimo cuánto importaba enviar sacerdotes
-de probada virtud que ayudasen al P. Olmedo en la conversión de los
-indios; en tanto que los cuatro procuradores de Cortés (Portocarrero,
-Montejo, Ordáz y Mendoza), acompañados y dirigidos por Martín, padre
-de nuestro héroe, conseguían audiencia del Cardenal Gobernador
-Adriano--pues el Emperador estaba por entonces en Alemania--, en la
-que hubieron de representar los motivos que tenían para desconfiar de
-la justicia del Obispo de Burgos, presidente del Consejo de Indias,
-motivos que fueron atendidos, puesto que consiguieron su recusación;
-en tanto que el Emperador, de vuelta de Alemania, nombraba una Junta
-compuesta, entre otros, de Mercurino de Gatinara y del Dr. Lorenzo
-Galíndez de Carvajal, Comendador Mayor de Castilla, para que estudiase
-detenidamente el pleito que tenían el Gobernador de Cuba y el futuro
-conquistador de Nueva España, y que se decidió en favor del último; y
-en tanto o antes que éstas y otras cosas ocurrían, Cortés, en el mismo
-día que se celebraba la fiesta de los Inocentes del año 1520, se puso
-a la cabeza de su ejército, compuesto de unos 600 hombres, de ellos 80
-arcabuceros y ballesteros y 40 ginetes con 9 cañones y alguna pólvora;
-además llevaba numeroso ejército de aliados. Pernoctó nuestro héroe
-el primer día en Texmeliuán, el segundo en la sierra de Telapón, y
-el tercero descendió a la llanura. Continuó su camino, descubriendo
-a largo trecho el ejército enemigo, el cual hubo de retirarse poco a
-poco. No quiso seguir el alcance, porque le importaba ocupar lo antes
-posible la populosa ciudad de Tezcuco, lugar ventajoso para establecer
-allí plaza de armas y necesario para la realización de su empresa.
-Penetró en Tezcuco, destituyó del señorío al tirano Cacumazin y nombró
-en su lugar a Ixtlixoquedalte, quien, a ruegos de Fr. Bartolomé de
-Olmedo, se dejó bautizar, tomando el nombre de D. Hernando Cortés, en
-obsequio de su padrino.
-
-De Tezcuco pasó a Iztapalapán, populosa ciudad de 50.000 habitantes,
-situada en la misma calzada por donde hicieron su primera entrada los
-españoles. Cortés, llevando consigo a los capitanes Pedro de Alvarado y
-Cristóbal de Olid, se situó en parte de la ciudad edificada en tierra
-firme, teniendo que abandonarla a toda prisa, porque los enemigos,
-rompiendo las acequias, consiguieron inundar aquella parte de la
-población. Acamparon nuestras tropas en próxima y pequeña montaña,
-retirándose a Tezcuco, no sin ser molestadas por los mejicanos.
-
-Chalco, provincia situada en la extremidad oriental del lago de su
-nombre, se entregó a Gonzalo de Sandoval, y la provincia de Otumba, ya
-famosa en esta crónica, prestó vasallaje a Francisco de Lugo. Otras
-provincias pidieron, del mismo modo, protección a los españoles.
-
-Cuando Cortés vió llegar a Tezcuco el maderamen de los bergantines,
-tuvo momentos de verdadera alegría. En un grande astillero, que se
-formó cerca de los Canales, comenzó la tablazón, herraje y demás
-operaciones de la marinería. Sin embargo de la prisa que todos se
-daban, dijeron los maestros que se necesitaban más de veinte días
-para poder servirse de las embarcaciones. En este tiempo se propuso
-reconocer personalmente las poblaciones próximas, observando los sitios
-que debía ocupar para impedir los socorros de México y castigando a los
-rebeldes del pueblo de Yaltocán y de otras poblaciones.
-
-Llegó por este tiempo a Vera Cruz un navío (lo cual era señal casi
-evidente--según Solís--de que corría por cuenta del cielo esta
-conquista) dirigido a Hernán Cortés, y en él Julián de Aldrete, natural
-de Tordesillas (Valladolid) y algunos religiosos y soldados con un
-socorro considerable de armas y pertrechos. Pasó la gente a Tlascala y
-luego a Tezcuco.
-
-No cesaba la guerra entre españoles y mejicanos. El odio era mayor cada
-día. Cuauhtémoc, a diferencia de sus antepasados, se hallaba decidido
-a vengar cara su libertad y la de su pueblo. Verdad es que ya sabía de
-lo que eran capaces los españoles. El esforzado Gonzalo de Sandoval
-por un lado y el mismo Cortés por otro, pelearon valerosamente. Vióse
-este último en gran peligro al tomar la ciudad de Suchimilco (distante
-cuatro leguas de México), hasta el punto que cayó del caballo, y cuando
-iba a ser presa de los mejicanos, el soldado Cristóbal de Olea, natural
-de Medina del Campo, poniéndose a la cabeza de algunos tlascaltecas
-dió muerte por sus manos a los que oprimían al héroe, restituyéndole
-la libertad. Retiróse a Tezcuco, muy descontento de su jornada a
-Suchimilco, habiendo perdido nueve o diez españoles.
-
-Poco después le causó profunda pena la noticia de que un soldado
-español llamado Antonio de Villafaña se había puesto al frente de una
-conjuración. Dicha conjuración se disponía matar a Cortés y a los
-principales jefes, único medio de abandonar la conquista y retirarse
-a Cuba. Villafaña fué preso y colgado en una ventana de su mismo
-alojamiento.
-
-Otro embarazo, aunque de diferente género, se ofreció en seguida.
-Dícese que el general Xicotencal (a cuyo cargo--según Solís--estaban
-las primeras tropas que vinieron de Tlascala) se decidió a desamparar
-el ejército, sirviéndose de la noche para su retirada; y también se
-dice que Cortés mandó a su alcance dos o tres compañías de españoles,
-con suficiente número de indios fieles, llevando la orden de que le
-prendiesen o le matasen. Ejecutóse lo último y su cadáver apareció
-colgado de un árbol[52].
-
- [52] Ob. cit., lib. V, cap. XIX, págs. 510 y 511.
-
-En la mañana del 28 de abril de 1521 Hernán Cortés formó sus tropas
-y pasó revista a su ejército, compuesto de 818 infantes (118 entre
-arcabuceros y ballesteros), 87 soldados de caballería, 3 grandes
-cañones de hierro y 11 falconetes, con abundantes municiones. El P.
-Olmedo bendijo la flotilla y los bergantines resbalaron en el canal,
-descendiendo por sus aguas hasta entrar en el lago Tezcuco.
-
-
-
-
-CAPITULO IV
-
- CONQUISTA DE MÉXICO (CONTINUACIÓN).--CORTÉS, ALVARADO, OLID Y
- SANDOVAL CAEN SOBRE MÉXICO.--LUCHA ENTRE LAS PIRAGUAS MEJICANAS Y
- LOS BERGANTINES ESPAÑOLES.--DESASTRE DE LOS ESPAÑOLES.--VICTORIA
- DE CORTÉS.--CUAUHTÉMOC ES HECHO PRISIONERO.--CAÍDA DE
- MÉXICO.--REPARTICIÓN DEL BOTÍN.--SUPLICIO DEL REY DE TACUBA Y
- DE CUAUHTÉMOC.--CÉDULA DEL 26 DE JUNIO DE 1523.--DÚDASE DE LA
- FIDELIDAD DE CORTÉS.--MUERTE DE CATALINA SUÁREZ.--CORTÉS EN
- ESPAÑA.--SU ENTREVISTA CON EL EMPERADOR.--EL OBISPO ZUMÁRRAGA.--LA
- AUDIENCIA.--LEVANTAMIENTO DE LOS CHICHIMECAS.--CONQUISTA DE
- YUCATÁN.--CORTÉS EN MÉXICO.--RELACIONES ENTRE CORTÉS Y LA
- AUDIENCIA.--FUNDACIÓN DE QUERÉTARO Y DE OTRAS POBLACIONES.--LOS
- REYES Y LA COLONIA MEJICANA.
-
-
-Dividió Hernán Cortés el ejército en tres columnas: la primera bajo
-las órdenes de Pedro de Alvarado, la segunda la dirigiría Cristóbal de
-Olid, y al frente de la tercera puso a Gonzalo de Sandoval. Contaba
-la primera de 168 infantes, 30 caballos y unos 25.000 tlascaltecas;
-la segunda, de 168 infantes, 33 caballos y 25.000 tlascaltecas; y la
-tercera de 167 infantes, 24 caballos y 30.000 indios de todos los
-contingentes aliados. El se reservó para las primeras operaciones el
-mando de los bergantines. Determinó ocupar al mismo tiempo las tres
-calzadas de Tamba, Cojohuacán e Iztapalapán, operación que encomendó
-respectivamente a Alvarado, Olid y Sandoval. Cortés, con su flotilla,
-se dispuso a echar a pique el número considerable de canoas que
-aparecía por todas partes en la laguna. Memorable fué el triunfo que
-logró nuestra escuadra sobre la mejicana. Las canoas y piraguas que
-pudieron salvarse buscaron refugio en los canales de la capital. En
-todas partes se peleaba con la misma furia, mostrando su valor y
-pericia los citados jefes. Satisfecho Cortés de la parte que tomaron
-en la victoria los bergantines, envió cuatro a Alvarado, otros cuatro
-a Sandoval y él con los cinco restantes pasó a incorporarse con el
-maestre de campo Cristóbal de Olid. Mostrábase cada vez más risueña la
-fortuna en nuestro campo, llegando Alvarado, Sandoval, Olid y Cortés a
-arruinar los burgos o primeras casas de la ciudad.
-
-La guerra, sin embargo, se iba a recrudecer más. Comprendiendo
-los mejicanos que las canoas no podían resistir el empuje de los
-bergantines, construyeron piraguas, grandes y fuertes embarcaciones. Se
-repitieron los ataques en los días sucesivos. Nuestra artillería dió
-al través, tiempo adelante, con las piraguas; pero es de sentir que
-los nuestros cayesen en una emboscada que trajo fatales resultados.
-En algunas partes de la laguna se hallaban densos y elevados bosques
-de cañas, palustres o carrizales, en los cuales se escondieron varias
-piraguas. Llevaron del mismo modo cuatro canoas de bastimentos para
-que sirviesen de cebo a la emboscada, colocando debajo del agua
-gruesas estacas para que chocasen en ellas los bergantines. Dos de
-estos, mandados por Pedro Barba y Juan Portillo (de los cuatro que
-asistían a Gonzalo de Sandoval) vieron las canoas, se arrojaron con
-todo el ímpetu de los remos sobre ellas, quedando al poco tiempo en los
-carrizales, sin poder retroceder ni pasar adelante. Entablóse entre las
-piraguas y los bergantines lucha desesperada. En ella murió el capitán
-Juan Portillo y de resultas de las heridas, tres días después, Pedro
-Barba. No lejos del sitio de la desgracia se valieron los españoles
-de la misma estratagema y se vengaron con creces de la muerte de los
-nuestros, pues rompieron enteramente la escuadra enemiga.
-
-Convocó el Emperador azteca a sus ministros, a sus generales y a sus
-sacerdotes y a todos hizo presente el estado miserable de la ciudad,
-la gente de guerra que se perdía y el hambre de gran parte del pueblo.
-Inclinóse a la paz, como se inclinaron en seguida ministros y cabos;
-pero enérgicamente y con tesón se opusieron a ella los sacerdotes.
-También los españoles estaban cansados de lucha tan larga.
-
-Cuauhtémoc y Hernán Cortés se decidieron a terminar pronto y con
-toda energía la contienda. Alvarado y Sandoval unidos atacarían por
-la calzada de Tacuba, apoyados por los bergantines, hasta llegar
-al mercado de Tlatelolco que tenían a su frente; Cortés, desde sus
-cuarteles de Xoloc se propuso el mismo objetivo y dividió sus fuerzas
-en tres trozos: uno, a las órdenes de Alderete; otro, a las de Andrés
-Tapia y Jorge Alvarado (hermano de Pedro), y el tercero, a las suyas.
-Los pocos obstáculos que las tres columnas encontraron en el avance
-hizo sospechar al capitán español que Cuauhtémoc quería atraerlas al
-corazón de la ciudad. Si prudentemente se detuvo Cortés, Alderete
-cayó en el lazo. Su columna se entregó a la fuga perseguida por los
-guerreros aztecas y acobardada por los proyectiles que le arrojaban
-desde las azoteas. Cortés, lleno de terror, intentó detener al enemigo.
-Cayeron sobre él e hicieron no pocos esfuerzos para arrastrarle a las
-canoas. Cuando se puso fuera de combate, a causa de una herida en el
-muslo y parecía perdida toda salvación, Cristóbal de Olea se arrojó
-como un león a la pelea y también un jefe de Tlascala. Salvóse Cortés;
-pero Olea fué herido mortalmente. Quiñones, capitán de su guardia, y
-Guzmán, su paje, acudieron también a su auxilio. En el momento que el
-citado paje le ayudaba a montar en un caballo, fué cogido aquel infeliz
-y arrastrado a las canoas enemigas; Quiñones pudo retirarse con su
-jefe, el cual, ganando tierra firme en la plaza frente a la calle de
-Tacuba, reunió los restos de la columna de Alderete a la de Tapia y la
-suya, marchando, acosado por todas partes, al real de Xoloc. Mandóse
-a Andrés Tapia a la calzada de Tacuba para que Alvarado y Sandoval
-tuviesen noticia del desastre y ajustaran a él su manera de obrar.
-Verificóse la retirada.
-
-No puede negarse que Cuauhtémoc dió prueba de excelente Capitán. Grande
-fué el triunfo que consiguió sobre sus enemigos.
-
-Aunque en el campo español se echó la culpa de la desgracia a Alderete,
-Cortés, habiéndole preguntado Sandoval por las causas del desastre,
-contestó: «Es por mis pecados a lo que debo esta desgracia, Sandoval,
-hijo mío.» «Pasaron de 40 los españoles--escribe Solís--, que
-llevaron vivos para sacrificarlos a los Idolos; perdióse una pieza de
-artillería; murieron más de 1.000 tlascaltecas, y apenas hubo español
-que no saliese maltratado.»[53].
-
- [53] Ob. cit., lib. V, cap. XXII, pág. 530.
-
-Al poco tiempo volvió la fortuna a mostrarse risueña con Hernán Cortés.
-Vino por aquellos días a Vera Cruz un barco con municiones, ya escasas
-en el campo español. Curados de sus heridas capitanes y soldados, y
-reforzado el ejército con gruesos contingentes de aliados, resolvió
-Cortés tomar la ofensiva. Salieron Alvarado, Sandoval y Hernán Cortés,
-el primero por el camino de Tacuba, el segundo por el de Tapeaquilla
-y el tercero por el de Cojohuacán. Penetraron en la ciudad y ganaron
-en seguida las calles arruinadas, porque los enemigos las defendían
-flojamente. Los tres se dirigieron a la plaza de Tlatelolco, llegando
-el primero Alvarado, que se apoderó de un gran Adoratorio, donde estaba
-el dios de la guerra. El segundo que penetró en la plaza fué Cortés,
-con Olid a sus órdenes; el tercero y último fué Gonzalo de Sandoval. La
-lucha entre españoles y mejicanos no pudo ser más feroz ni sangrienta.
-Los indios huyeron desalentados a guardar la persona de su Rey, que se
-hallaba bastante comprometida.
-
-El 13 de agosto de 1521 condujo Cortés a su ejército contra la
-parte de la ciudad ocupada todavía por el enemigo. En apuro tan
-grande--dícese--que los mejicanos pidieron la paz para entretener a
-Cortés, escapándose entretanto Cuauhtémoc. Conoció el engaño el capitán
-español, quien dispuso que García Holguín con su bergantín, que era el
-más velero, diera caza a la piragua que iba delante y parecía superior
-a las demás. Dada por García Holguín la orden de acometerla, levantóse
-para rechazar el asalto un joven guerrero; pero al gritar los mejicanos
-que era el Emperador, dejó caer sus armas y dijo: «Yo soy Cuauhtémoc;
-conducidme a Malintzin (Cortés); soy su prisionero; pero que no se
-haga daño a mi mujer y a los míos.» Llevado a presencia de Cortés,
-manifestó «que había hecho cuanto había podido para defenderse a sí y a
-los suyos; y que si los dioses le habían sido contrarios, que no tenía
-la culpa, que su prisionero era, que hiciese su voluntad, y poniendo
-la mano en el puñal de Cortés, le dijo que le matase, que iría muy
-consolado adonde sus dioses estaban, especialmente habiendo muerto á
-manos de tal capitán»[54]. Rogóle Cortés que mandase a los suyos que
-se dieran a partido o que cesara tanto derramamiento de sangre. Así lo
-hizo y fué obedecido inmediatamente. «Y aquí acabó--añade Herrera--la
-guerra y el gran imperio mejicano.»
-
- [54] Herrera, _Década_ III, libro II, capítulo VII.
-
-Esa guerra--decimos nosotros--constituye una epopeya, en la cual
-brillaron dos héroes, dignos igualmente de las alabanzas de la
-historia: Cuauhtémoc, vencido, y Hernán Cortés, vencedor. Si tuviéramos
-que decidirnos por alguno, nuestras simpatías estarían por el mejicano.
-Y para que a nadie cause extrañeza nuestra manera de pensar, más
-adelante diremos, cuando de Santo Domingo se trate en el capítulo XX
-de este tomo, que, entre Napoleón el Grande y Toussaint Louverture,
-preferimos también al que muere defendiendo a su patria, que al tirano
-conquistador. Ante el tribunal de la historia, blancos y negros,
-españoles y americanos, son iguales.
-
-Refieren nuestros cronistas que el capitán español estuvo cariñoso
-con los deudos de Cuauhtémoc. Por espacio de muchos años, el 13 de
-agosto, día de San Hipólito, se hacían solemnes fiestas en México,
-como recuerdo de batalla tan señalada. En la procesión religiosa se
-llevaba el pendón de aquel ejército. El sitio de México había durado
-tres meses y medio. Los días siguientes a la rendición se invirtieron
-en limpiar la ciudad de montones de cadáveres, dejando Cortés la
-guarnición a Sandoval y a Pedro de Alvarado, en tanto que él se
-retiraba con los prisioneros a Cojohuacán. Poco después volvió Cortés
-a la ciudad. Celebróse la conquista de México con banquetes y gran
-recepción oficial, a la cual asistió Pánfilo de Narváez, hasta entonces
-preso en Vera Cruz y ya en completa libertad para que pudiese--como lo
-hizo--regresar a España. Murieron en el sitio y toma de México--según
-las estadísticas más exactas--unos 67.000 hombres; por el hambre y
-las enfermedades, 50.000. Los españoles tuvieron el 9 por 100 de su
-efectivo. Las pérdidas de los aliados llegaron a 30.000. Repartido el
-botín--unos 130.000 castellanos de oro--, las alegrías se convirtieron
-en tristezas. No correspondieron, ni con mucho, las riquezas a las
-esperanzas de capitanes y soldados. Pidieron los más descontentos a
-Cortés que les fueran entregados Cuauhtémoc y el rey de Tacuba para
-obligarles a declarar dónde habían escondido sus tesoros. Cedió Cortés,
-y puestos a tormento sobre unas parrillas, bajo las cuales había fuego,
-como el rey de Tacuba, mirando a Cuauhtémoc, lanzase un grito de dolor,
-exclamó el Emperador: _Y yo ¿estoy acaso en algún lecho de rosas?_
-Cortés mandó suspender el suplicio para encerrarlos en miserable
-prisión.
-
-Pasado algún tiempo llegó a Cojoacán la mujer de Hernán Cortés, D.ª
-Catalina Suárez de Marcayda. Aunque Cortés celebró la presencia de
-su esposa con regocijos y fiestas de cañas, no debió sentirse muy
-contento. A los pocos meses, en la casa de dicha población llamada del
-Conquistador, Hernán Cortés halló muerta a dicha D.ª Catalina, como se
-dirá con más detenimiento en este mismo capítulo.
-
-Sosegado el país al cabo de borrascas tan bravas, ocupóse el
-Conquistador en enviar expediciones a pueblos lejanos, no olvidándose
-de la organización de _Nueva España_[55]. Preocupábanle con alguna
-razón los continuos alzamientos de los naturales; pero lo que le puso
-en más cuidado fué la rebelión de Cristóbal de Olid, quien se dejó
-ganar por los partidarios de Velázquez. El conquistador de México
-en persona salió, llevando consigo a Cuauhtémoc y a los reyes de
-Acolhuacan y de Tlacopan, en persecución de Olid. Luego, cansado de
-vigilar a los reyes prisioneros, con pretexto de ser fautores de una
-conjuración, les hizo matar, colgándoles de los pies de una frondosa
-ceiba (25 de febrero de 1525), no sin que Cuauhtémoc, protestando de su
-inocencia, amenazase a Cortés con la justicia de Dios.
-
- [55] «La primera vez--escribe León Pinelo--que se nombra
- _Nueva España_ es en una cédula de 10 de octubre de 1522, en
- que se da licencia para pasar a ella a los que quisieren,
- porque antes se llamaba _Youcatán_, _Coloacán_ y _Uloa_.»
- Academia de la Historia.--_Indice general de los papeles del
- Consejo de Indias_, fol. 314.
-
-Aunque el ilustre historiador americano Guillermo Prescott afirme que
-la caída del imperio de los aztecas fué beneficiosa a la humanidad,
-dada la crueldad y el canibalismo en los citados indios, nosotros
-guardamos silencio y condenamos a todos los que en nombre del
-cristianismo y de la civilización cometieron hechos semejantes.
-
-No tardaron en someterse las provincias de aquel vasto imperio. Todas
-las tribus establecidas entre las grandes cordilleras occidentales
-del primitivo Anahuac (imperio de México) y el gran Océano Pacífico
-prestaron obediencia al rey de España. No les quedaba otro recurso.
-Cuando vieron caer uno tras otro, a sus hijos, a sus hermanos y a sus
-padres; cuando se encontraron sin Emperador y sin caciques; cuando
-contemplaron saqueadas sus poblaciones y sus campos, bajaron la cabeza
-y se entregaron, víctimas de su abatimiento, al vencedor.
-
-Habremos de recordar que algún tiempo antes encargó el rey de
-España--según Cédula de 26 de junio de 1523--, «que Don Hernando
-Cortés, virrey de México, procurase descubrir en la costa abajo de
-aquella tierra un Estrecho que había para pasar del mar del Norte al
-del Sur--pues convenía mucho al Real servicio saberlo--, poniendo
-toda diligencia en enviar personas que le trajesen larga y verdadera
-relación de lo que hallasen para dar cuenta a S. M., quien igualmente
-estaba informado que hacia la parte del Sur de aquella tierra había mar
-en que estaban depositados grandes secretos y cosas de que Dios era muy
-servido y estos reinos acrecentados, y esperaba practicase lo mismo a
-fin de saberlo con certeza»[56].
-
- [56] _Arch. hist.º nacional.--Ced. indico de Ayala_, letra D.
-
-Creemos conveniente trasladar aquí, sin embargo de su mucha extensión,
-la citada cédula. Tiene verdadero interés, porque en ella vemos con
-toda exactitud las ideas y sentimientos que animaban a nuestros
-monarcas. Dice así:
-
- _Valladolid 26 de Junio de 1523._
-
- El Rey. La orden que es mi merced y voluntad que vos Hernando
- Cortés, nuestro Capitan general y Gobernador de la Nueva España,
- tengais así en el tratamiento y conversion de los Naturales y
- moradores de la dicha tierra, que es debajo de vuestra governacion,
- como en lo que toca a nuestra Hacienda, y a la poblacion de la
- dicha tierra, y a su bien noblecimientos y pacificacion, de que
- dareis parte a los nuestros oficiales que en ella avemos proveído:
- es lo siguiente.
-
-
- 1.
-
- Primeramente sabed, que por lo que principalmente avemos holgado, y
- dado infinitas gracias a nuestro Señor de nos aver descubierto esa
- tierra, y provincias della, ha sido, y es, porque segun buestras
- relaciones y de las personas que de esas partes han venido, los
- Indios habitantes y naturales della, son más hábiles y capaces
- y razonables que los otros Indios naturales de la Tierrafirme e
- Isla Española y S. Juan, y de las otras que hasta aquí se han
- hallado y descubierto y poblado, por muchas cosas, experiencias
- y muestras que se han hallado y visto y conocido en ellas, y por
- estas causas hay en ellos más aparejo para conocer a nuestro Señor
- y ser instruídos y vivir en su santa Fe Católica como Christianos,
- para que se salven, que es nuestro principal deseo e intencion: y
- pues como veis todos somos obligados a les ayudar, y trabajar con
- ellos, a este propósito. Yo vos encargo y mando quanto puedo que
- tengais especial y principal cuidado de la conversion, y Doctrina
- de los Jecles e Indios de esas partes e Provincias que son debaxo
- de vuestra governacion, y que con todas vuestras fuerzas, supuestos
- todos otros intereses y provechos, trabajeis por vuestra parte
- quanto en el mundo os fuere posible, como los Indios naturales de
- esa Nueva España sean convertidos a nuestra Santa Fe Católica, e
- industriados en ella, para que vivan como Christianos y se salven;
- y porque como saveis a causa de ser los dichos Indios tan sujetos
- a sus Jecles y señores y tan amigos de seguirlos en todo, parece
- que sería el principal camino para esto comenzar a instruir a los
- dichos señores principales, y que tambien no sería muy provechoso
- que de golpe se hiciese mucha instancia a todos los dichos Indios
- a que fuesen Christianos y que recivieran dello desabrimiento: ved
- allá lo uno y lo otro, y juntamente con los Religiosos y personas
- de buena vida que en esas partes residen, entender en ello con
- mucho hervor, teniendo toda la templanza que convenga.
-
-
- 2.
-
- Asimismo por las dichas causas parece que los dichos Indios tienen
- maña y razon para vivir política y ordenadamente en sus Pueblos que
- ellos tienen, aveis de trabajar como lo hagan así y perseveren en
- ello poniéndolos en buenas costumbres y toda buena orden de vivir.
-
-
- 3.
-
- Asimismo porque por las relaciones e informaciones que de esa
- Tierra tenemos, parece que los naturales della tienen Idolos donde
- sacrifican criaturas humanas y comen carne humana, comiéndose
- unos a otros, y haciendo otras abominaciones contra nuestra santa
- Fe Católica y toda razon natural; y que ansímismo quando entre
- ellos hay guerras los que captivan y matan los toman y comen, de
- que nuestro Señor ha sido y es muy deservido, aveis de defender y
- notificar a todos los naturales de esa tierra que no lo hagan por
- ninguna vía, defendiéndoselo só graves penas, y para selo testar
- busqueis todas las buenas maneras que para ello pueda ayudar y
- aprovechar diciendo quanto contra toda razon dibina y humana, y
- quan grande abominacion es comer carne humana, que para que tengan
- carnes que comer y de que se sustentar, demás de los ganados que
- se han llevado a la dicha Tierra mandaremos contino llevar, porque
- multipliquen y ellos escusen la dicha abominacion: y ansímismo les
- amonestad que no tengan Idolos, ni mezquitas, ni Casas de ellos
- en ninguna manera; y despues que así selo hayais amonestado y
- notificado muchas veces, a los que contra ello fueren los castigad
- con graves penas públicas, teniendo en todo la templanza que vos
- pareciere que conviene.
-
-
- 4.
-
- Otrosí por quanto por la larga experiencia avemos visto que aver
- hecho repartimientos de Indios en la Isla Española, y en las otras
- Islas que hasta aquí están pobladas y averse encomendado y tenido
- los Christianos Españoles que la han ido a poblar, han venido
- en grandísima disiminucion por el mal tratamiento y demasiado
- trabajo que les han dado: lo qual allende del grandísimo daño y
- perdida que en la muerte y disminucion de los dichos Indios ha
- avido, y el gran deservicio que nuestro Señor dello ha recibido,
- ha sido causa y estorvo para que los dichos Indios no viniesen en
- conocimiento de nuestra Santa Fe Católica para que se salvasen:
- por lo qual, visto los dichos daños que del repartimiento de los
- dichos Indios se siguen, queriendo proveer y remediar lo susodicho,
- y en todo cumplir con lo que debemos principalmente al servicio
- de Dios Nuestro Señor, de quien tantos bienes y mercedes avemos
- recibido y recivimos cada día, y satisfacer a lo que por la Santa
- Sede Apostólica nos es mandado y encomendado por la Bula de la
- donacion y concesion, mandamos platicar sobre ellos a todos los
- del nuestro Consejo, juntamente con los Theologos, Religiosos y
- personas de muchas letras, y de buena y santa vida, que en nuestra
- Corte se hallaron y pareció que nos con buenas conciencias, pues
- Dios Nuestro Señor crió los dichos Indios libres y no sugetos, no
- podemos mandar los encomendar, ni hacer repartimiento de ellos
- a los Christianos, y así es nuestra voluntad que se cumpla: Por
- ende Yo vos mando que en esa dicha tierra no hagais, ni consintais
- hacer repartimientos, encomienda, ni deposito de los Indios della,
- sino que los dejeis vivir libremente, como nuestros Vasallos viven
- en estos nuestros Reynos de Castilla, y si quando esta llegare
- tuvieredes hecho algun repartimiento, o encomendado algunos Indios
- a algunos Christianos, luego que la recivieredes revocad qualquier
- repartimiento o encomienda de Indios que hayais hecho en esa tierra
- a los Christianos Españoles que a ella han ido e estuvieren,
- quitándolos dichos Indios de poder de qualquier persona o personas
- que los tengan repartidos o encomendados, y los dejeis en entera
- libertad, e para que vivan en ella, quitandolos e apartandolos de
- los vicios y abominaciones en que han vivido y están acostumbrados
- a vivir como dicho es: Y aveisles de dar a entender la merced
- que en esto les hacemos, y la voluntad que tenemos a que sean
- bien tratados y enseñados, para que con mejor voluntad vengan en
- conocimiento de nuestra Santa Fe Católica e nos sirvan e tengan
- con los Españoles que a la dicha tierra fueren, la amistad y
- contratacion que es razon.
-
-
- 5.
-
- Y porque es cosa justa y razonable que los dichos Indios naturales
- de la dicha tierra nos sirban, y den tributo en reconocimiento del
- señorío y servicio que como nuestros subditos y vasallos nos deben,
- e somos informados que ellos entre sí tenían costumbre de dar a
- sus Jecles y señores principales cierto tributo ordinario, Yo vos
- mando que luego que los dichos nuestros Oficiales llegaren todos
- juntos, vos informeis del tributo o servicio ordinario que daban a
- los dichos sus Jecles, e si hallaredes que es ansí que pagaban el
- dicho tributo, aveis de tener forma y manera, juntamente con los
- dichos nuestros Oficiales, y asentar con los dichos Indios, que
- nos den y paguen en cada un año otro tanto dinero y tributo como
- deban o pagaban hasta agora a los dichos sus Jecles y señores, y
- si hallaredes que no tenían costumbre de pagar el dicho quinto y
- tributos, asentareis con ellos que nos den y paguen reconocimiento
- del vasallage, que nos deben como á sus soberanos señores
- ordinariamente lo que vos pareciere que buenamente podrían cumplir
- y pagar, y ansimismo vos informeis demas de lo susodicho, en que
- otras cosas podemos ser servidos y tener renta en la dicha Tierra,
- asi como salinas, mineros, pastos, y otras cosas que oviere en la
- tierra.
-
-
- 6.
-
- Y porque una de las principales causas por donde los indios
- naturales de esa dicha tierra y Provincias della han de venir en
- conocimiento delo suso dicho, es tomando exemplo en los Christianos
- Españoles que á esa dicha tierra fueren, y con su conversacion y
- testo ha de ser tratando y rescatando y conversando los unos con
- los otros, aveis demandar y ordenar de nuestra parte. E nos por
- la presente mandamos y ordenamos que entre los dichos Indios y
- Españoles haya contratacion y comercio voluntario, á contentamiento
- de partes, trocando los unos con los otros las cosas que tuvieren;
- pero habeis de defender só buenas penas que ninguno só color de la
- dicha contratacion, tome de los dichos Indios cosa alguna contra
- su voluntad, ni por engaño, sino por limpia y libre contratación y
- rescate, porque demas de los dichos provechos, será esto causa que
- tomen amor con vosotros.
-
-
- 7.
-
- Y para que todo mejor se pueda hacer y encaminar, y con mas
- conformidad y amor, aveis de procurar por todas las maneras y
- vías que vieredes y pensaredes, que para ello pueden aprovechar
- de atraer con buenas obras y con buenos tratamientos a que los
- Caciques é Indios que en esas dichas tierras é Islas á ella
- comarcanas esten con los Christianos en todo amor y amistad y
- conformidad, y que por esta vía se haga todo lo que se oviere de
- hacer con ellos, así en el rescate y contratacion y comercio que
- con ellos ovieren de tener como en todo lo demás. Y para que mejor
- se haga, la principal cosa que aveis de procurar y no consentir que
- por vos, ni por otras personas algunas se les quebrante ninguna
- cosa que les fuere prometida, sino que antes que se les prometa
- se mire con mucho cuidado si se les puede guardar, y sino se les
- pudiere bien guardar, que no se les prometa en manera alguna; pero
- despues que así les fuere prometido, se les guarde y cumpla muy
- enteramente sin ninguna falta aquello que así se les prometiere, de
- manera que les pongais en mucha confianza de vuestra verdad.
-
-
- 8.
-
- Otrosí aveis de prohibir, escusar y no consentir, ni permitir que
- se les haga guerra, ni mal, ni daño alguno, ni se les tome cosa
- alguna de lo suyo, sin se lo pagar (como dicho es), porque de miedo
- no se alboroten, ni se lebanten, antes aveis de castigar á los que
- les hicieren mal tratamiento ó daño alguno sin buestro mandado,
- porque por esta vía estarán en más conversacion de los Christianos,
- que es el mejor camino para que ellos vengan en conocimiento
- de Nuestra Santa Fe Católica, que es nuestro principal deseo é
- intencion, é más se gana en convertir ciento de esta manera que
- cien mil por otra vía.
-
-
- 9.
-
- En caso que por esta vía no quisieren venir á nuestra obediencia, é
- se les obiese de hacer guerra, aveis de mirar que por ningun caso
- se les haga guerra, no siendo ellos los agresores, é no aviendo
- hecho ó provado á hacer mal ó daño á nuestra gente, y aunque ellos
- hayan cometido, antes de romper con ellos, les hagais de nuestra
- parte los requirimientos necesarios para que vengan á nuestra
- obediencia, una, é dos, é tres y más veces, quantas vieredes que
- sean necesarias, conforme á lo que se os havia ordenado é firmado
- de Francisco de los Cobos, mi secretario y de mi Consejo. E pues
- allá habrá con vos algunos Christianos que sabrán la lengua, con
- ellos les dareis primero á entender el bien que les verná de
- ponerse debaxo de nuestra obediencia, y el mal y daño y muertes
- de hombres que les verná de la guerra, especialmente, que los que
- se tomaren en ella vivos han de ser esclavos. Y para que de esto
- tengan entera noticia y que no puedan pretender ignorancia, les
- haced la dicha notificacion, porque para que puedan ser tomados
- como esclavos, é los Christianos los puedan tener con sana
- conciencia, está todo el fundamento en lo susodicho, aveis de estar
- sobre el aviso de una cosa que todos los Christianos porque los
- Indios se les encomienden, como lo han sido en las otras islas que
- hasta aquí se han poblado, ternan mucha gana que sean de guerra, y
- que no sean de paz, y que siempre han de hablar á este propósito; E
- porque no podais escusar de hablar con ella, es bien estar avisado
- desto para el crédito que en este se les debe dar, y para remediar
- que en ninguna manera se haga.
-
-
- 10.
-
- Y porque soy informado que una de las más principales cosas, y
- que más les ha alterado en la Isla Española, y que más les ha
- enemistado con los Christianos ha sido tomarles las mugeres é hijas
- é criadas que tienen en sus casas contra su voluntad, é usar de
- ellas como de sus mujeres, aveis de defender que no se haga en
- ninguna manera, ni por ninguna color que sea, por quantas vías
- é maneras pudieredes, mandándolo pregonar só graves penas las
- veces que os pareciere que sean necesarias, executando las penas
- en las personas que quebrantaren vuestros mandamientos con mucha
- diligencia, é ansí lo debeis mandar hacer en todas las otras cosas
- que os parecieren necesarias para el buen tratamiento de los Indios.
-
-
- 11.
-
- Item, juntamente con los dichos nuestros oficiales, pondreis
- nombre general á toda la dicha Tierra é Provincias della, é á
- las Ciudades, Villas y Lugares que se hallaren, y en la dicha
- tierra oviere, en las cosas concernientes al aumento de Nuestra
- Santa Fé Católica é á la conversion de los Indios. Una de las más
- principales cosas que aveis de mirar mucho es, en los asientos
- de los Lugares que allá se ovieren de hacer é asentar de nuevo.
- Lo primero es ver en quantos Lugares es menester que se hagan
- asientos en la costa de la mar para seguridad de la navegacion, y
- para la seguridad de la tierra; y los que han de ser para asegurar
- la navegacion sean en tales Puertos, que los Navíos que de acá de
- España fueren, se puedan aprovechar dellos en refrescar de agua, é
- de las otras cosas que fueren menester para su viaje. E si en el
- lugar que agora estan hechos, como en los que de nuevo se hicieren,
- se ha de mirar que sea en sitios sanos y no anegadizos, é de buenas
- aguas, y de buenos ayres, y cerca de montes, y de buenas tierras
- de labranzas, é donde se puedan aprovechar de la mar para cargar
- é descargar, sin que haya trabajo é costa de llevar por tierra
- las mercaderías que de acá fueren; é si por respetos de estar más
- cercanos á las Minas se oviere de meter la tierra adentro, débese
- mucho mirar que sea en parte que por alguna rivera se puedan llevar
- las cosas que de acá fueren desde la mar hasta la poblacion,
- porque no aviendo allá vestias, como no las hay, será grandísimo
- el trabajo para los hombres llevarlas (mercaderías) á cuestas, que
- ni los de acá, ni los Indios lo podrán sufrir. E de estas cosas
- susodichas, las que más pudieren tener, se deben procurar.
-
-
- 12.
-
- Vistas las cosas que para los asientos de los Lugares son
- necesarios y escogidos, y el sitio más provechoso, é que incurran
- más de las cosas que para el Pueblo son menester, aveis de repartir
- los solares del Lugar para hacer las Casas, y estos han de ser
- repartidos segun la calidad de las personas, y sean de comienzo
- dadas por orden, de manera que hechas las casas en los solares, el
- Pueblo parezca ordenado, así en el lugar que dejaren para la Plaza,
- como en el lugar que oviere de ser la Iglesia, como en la orden que
- tuvieren los tales Pueblos y calles de ellos; porque en los Lugares
- que de nuevo se hacen, dando la orden en el comienzo, sin ningun
- trabajo ni costa quedan ordenados, y los otros jamás se ordenan.
- Y en tanto que nos hicieremos merced de los oficios de Regimiento
- perpetuo, é otra cosa mandamos proveer, aveis de mandar que en cada
- Pueblo de la dicha nuestra gobernacion elijan entre sí para un
- año para cada uno de los dichos oficios, tres personas, y destas
- tres, vos con los dichos nuestros oficiales, tomareis una, la que
- más hábil ó mejor os pareciere que sea qual conviene; ansí mismo
- se han de repartir los heredamientos, segun la calidad y manera
- de las personas, y segun lo que ovieren servido, así los creced y
- mejorad en heredad, repartiéndolas por peonías ó caballerías, y el
- repartimiento ha de ser de manera que á todos quepa parte de lo
- bueno y de lo mediano y de lo menos bueno, segun la parte que á
- cada uno se le oviere de dar en su calidad.
-
-
- 13.
-
- E a las personas y vecinos que fueren recibidos por vecinos de los
- tales Pueblos, les deis sus vecindades de caballerías o peonías,
- segun la calidad de la persona de cada uno, residiéndola por cinco
- años le sea dada por servida la tal vecindad, para disponer della
- a su voluntad como es costumbre: al repartimiento de las quales
- dichas vecindades y caballerías que se ovieren de dar a los tales
- vecinos, mandamos que se halle presente el Procurador de la ciudad
- o villa donde se le oviere de dar y ser vecino.
-
-
- 14.
-
- Ansí mismo vos mando que señaleis a cada una de las Villas y
- Lugares que de nuevo se han poblado y poblaren en esa tierra, las
- tierras y solares que vos parezca que han menester, y se les podrán
- dar sin perjuicio de tercero para propios, y enviarme bien la
- relacion de lo que a cada uno ovieredes dado y señalado, para que
- Yo se lo mande confirmar.
-
-
- 15.
-
- Aveis de procurar con todo cuidado de tener fin en los Pueblos que
- hicieren en la tierra adentro, que los hagais en parte y asiento
- que os podais aprovechar dellos para poder hacerlo. Y porque desde
- acá no se puede dar regla particular para la manera que se ha de
- tener en hacerlo, sino la experiencia de las cosas que de allá
- sucedieren, os han de dar la abilantera e aviso de cómo y quándo se
- han de hacer, solamente se os puede decir esta generalmente; que
- procureis con mucha instancia y diligencia, y con toda brevedad
- que pudieredes certificaros dello, y certificado que es ansí
- verdad, todas las cosas que ordenaredes y hicieredes, las hagais y
- determineis con pensamiento que os han de servir e aprovechar para
- aquello, porque habrá mucho dello que agora sin ninguna cosa ni
- trabajo los podeis hacer, porque no costará más, sino determinar
- los que se hagan de la parte que sean provechosas, como se avian
- de hacer en otra parte que no lo fuesen, de donde si despues las
- oviesedes de mudar para este propósito, sería muy trabajosa costa,
- y algunas tan dificultosas que serían imposibles.
-
-
- 16.
-
- Y porque soy informado que en la costa abajo de esa tierra hay
- un trecho para poder pasar del mar del Norte a la mar del Sur, e
- porque a nuestro servicio conviene mucho saberlo, Yo os encargo
- y mando que luego con mucha diligencia procureis de saber si
- hay el dicho estrecho, y envieis personas que lo busquen, y os
- traigan larga y verdadera relacion de lo que en ello hallaren, y
- continuamente me escrivireis y enviareis larga relacion de lo que
- en ello se hallare, porque como veis esto es cosa muy importante a
- nuestro servicio.
-
-
- 17.
-
- Ansí mismo soy informado que hacia la parte Sur de esa tierra
- hay mar en que hay grandes secretos y cosas de que Dios Nuestro
- Señor será muy servido, y estos Reynos acrecentados, Yo vos
- mando y encargo que tengais cuidado de enviar personas cuerdas
- y de experiencia para que lo sepan y vean la manera dello, e os
- traigan la relacion larga y verdadera de lo que hallaren, lo
- qual así mismo me enviareis continuamente todas las veces que me
- escrivieredes.
-
-
- 18.
-
- De todas las otras cosas concernientes al servicio de Dios
- Nuestro Señor y ampliacion de su Santa Fe Católica, y bien y
- acrecentamiento y poblacion de esa tierra, y buen tratamiento de
- los habitantes y moradores della, vos encargo y mando que tengais
- siempre gran cuidado, lo qual de acá, no se os puede decir, ni
- especificar.
-
-
- 19.
-
- Las cosas de nuestra hacienda y el recaudo que en ella se ha de
- poner, se hará conforme a las Instrucciones que los dichos nuestros
- oficiales llevan, con los quales vos encargo y mando tengais mucha
- conformidad, y lo mismo hagais que haya entre ellos, porque de otra
- manera las cosas de nuestro servicio no podrán ir bien guiadas.
-
- Lo qual todo haced y cumplid con aquella diligencia, fidelidad y
- buen recaudo que al servicio de Nuestro Señor, e bien e poblacion
- de la dicha tierra convenga, e Yo de vos confío.--Yo el Rey.--Por
- mandado de S. M.--_Francisco de los Cobos_[57].
-
- [57] _Arch. hist. nac._, tomo XXXIV, núm. 237, págs. 267 v.ª á
- 274 v.ª.
-
-
-Posteriormente, una expedición al Sur de Tapeaca, dirigida por
-Alvarado, llegó hasta Guatemala, país que conquistó tan valeroso
-caudillo.
-
-Por lo que respecta a Cortés, cuando anticipándose a los Pizarros
-y a Valdivia se dirigía al Imperio de los Incas, hubo de volver a
-México, donde se fraguaban conspiraciones para sacudir el yugo de
-sus dominadores. Procede que recordemos en este lugar que desde
-Pamplona, el 22 de octubre de 1523, mandó S. M. a Cortés que informase
-acerca del repartimiento que hizo entre los conquistadores de México
-del oro y joyas, después de pagado el quinto que correspondía a la
-Corona[58]. Pasados dos años, el Rey desde Toledo decía (4 noviembre
-1525) al licenciado Luis Ponce de León en importante, larga y curiosa
-_Instrucción_, lo siguiente contra Hernán Cortés:
-
- [58] _Cedulario indico_, tomo I, pág. 178.
-
- «Primeramente, que no teme á Dios, ni tiene respeto á la obediencia
- y fidelidad que nos debe, y piensa hacer todo lo que quisiere, y
- que confía en los indios y en la mucha Artillería que tiene, y que
- para ello tiene conjuradas ciertas personas amigos allegados suyos
- para le servir y morir con él, en todo lo que quisiere hacer.
-
- Que sus muestras y apariencias son que está muy aparejado para
- desobedecer y ponerse en tiranía.
-
- Que ha usado é usa todas las ceremonias r.^s eceptto de corttinas.
-
- Que ha siempre estado mui puesto en desovedecer y no cumplir mis
- Provisiones, poniendo muchas cavilaciones y estorbos, y dando
- entendimientos y formas para lo hacer mas disimuladamente y que
- para ello tiene mucha cantidad de Artillería gruesa y de ttodas
- suerttes, y muchas municiones de escopettas, ballestas y lanzas.
-
- Que ha hecho fundir mucha suma de oro escondida y secrettamente sin
- pagar nuestro quintto.
-
- Que ha siempre llenado el dicho quintto de ttodo el oro demas de el
- que para nos se cobraba, diciendo pertenescerle, como á Capittan
- general, de lo qual diz que los conquistadores y Pobladores se
- agraviasen mucho y reclamasen del.
-
- Que ha siempre tenido formas y maneras para que no senos enviase el
- oro nuestro, que en la dicha tierra ttenemos y nos pertenesce.
-
- Que para este propositto siempre ha ttenido Navios que han de
- Castilla con mercadurias quando se querían volver hasta hacer sus
- cosas ha su placer, así para enviar dineros, como para ottras cosas
- que el querría hacer con probecho.
-
- Que nos tiene ttomados tres o quattro millones de oro que ha
- cobrado de ttoda la tierra, desfruttandola, pertteneciendo ttodo á
- Nos, que de quarentta Provincias que tiene la una sola le rentta
- cada día 50 castellanos, sin lo que se saca de las Minas y ottras
- que lo renttan mucho más, sin las Provincias de Michoacán, y sin
- más de 300 leguas que tiene desde alli hasta donde anda Albarado,
- y que en ttres ó quattro parttes tiene Tesoro encerrado, y que hay
- hombre que sabe la una cerca de la ciudad en que tiene un millon,
- é más el Tesoro que hubo de Motezuma, y que en las Provincias de
- Cacatula que es Puertto de la Mar del sur donde tiene echos los
- Navios para descubrir la especeria á enviado muchas cargas de oro,
- y que estos Navios, aun que ha echado siempre fama que son para
- descubrir el Estrecho, ha sido con ottra inttencion para irse por
- alli con los Thesoros que tiene á donde no se pudiese haver, lo
- qual diz que parece mui claro por las conjetturas y señales que se
- han visto por que ha mas de año y medio, ó dos, que tenia alli los
- Navios, y nunca los ha despachado haviendo echo muchas armadas por
- Mar y por Tierra.
-
- Que cierttas Provincias se señalaron por reparttimientto para Nos,
- los tornó á quittar y ttomó para si, y las tiene agora, ecetto
- Taxcaltile.
-
- Que de la Ciudad de Tezcuco estando encomendada á Nos, y
- por merced hubo 603 casttellanos, y de ottra Provincia 803
- casttellanos, y assi mismo se ha llebado el probecho de los ottros
- Lugares que nos han estado encomendados, sin darnos dello partte,
- cuentta, ni razon, y que de Taxcaltile obo 113 p.^s y questo saben
- Alonso de Prado y Bernardino Bazquez de Tapia, Contador y Fattor
- que fueron en la dicha tierra.
-
- Que el señorio que D. Fernando Corttes allá tiene es mui grande, y
- que tiene de vasallos Yndios que ha tomado para si, mas de millon
- y medio de anímas, y que de solo lo sugetto tiene de rentta mas de
- 200 quenttos agora si se le dexáse lo que tiene, sin que dello Nos
- ayamos cosa alguna.
-
- Que es fama mui nottoria enttre ttodos que tiene grandissimo
- thesoro, assi por el gran num.º que ha tenido é tiene de Yndios,
- como por los grandes é conttinuos servicios que cada dia le vienen
- de ttodas parttes.
-
- Y que en la salida que hizo en la Ciudad de Tenucotitán quando
- le desbarataron y echaron della, ttomó de nuestro oro 453 p.^s y
- que hizo ciertta Probanza falsa en que probaron que ottra ciertta
- cantidad de oro que les tomaron los Yndios era lo nuestro, por
- salbar lo suyo.
-
- Que ttomó de poder de Diego de Sotto á quien el hizo nuestro
- Tesorero anttes que nos probeyesemos nuestros offs. 603 castellanos
- so color que los queria para armadas.
-
- Esto es lo que en las dichas relaciones contra el dicho Hernando
- Corttes se ha dicho, asi vos con mucha prudencia, é sagacidad,
- é secretto como veis que la calidad del caso lo requiere, vos
- informad de la verdad dello mui partticularmente, y me hareis luego
- saver lo que en cada cosa dello hallaredes.
-
- Porque si por las Ynformaciones que hovieredes haredes que el
- dicho Hernando Corttés no nos ha tenido é tiene aquella fidelidad
- é ovediencia, que bueno y leal subditto y vasallo debe tener, que
- es lo principal que del queremos, nuestra voluntad es que salga de
- aquella tierra; llebais una cartta nuestra por donde le mandamos
- que luego venga; por ende caso que le halleis desleal como está
- dicho notificarle eis la dicha nuestra cartta, y hacerle eis
- cumplir no pareciendoos que dello podría suceder inconviniente ó
- desasosiego grande en la tierra, y en lo que ttoca á lo de los
- tesoros grandes que dicen que nos tiene tomados, y ttodas las
- ottras culpas que tocan á la Hacienda, enviarnos eis la relacion
- de todo lo que en ello hallaredes haviendolo primeramente bien
- averiguado, y entretanto procurareis por ttodas las vias é maneras
- que buenamente pudieredes de cobrar, é poner en recaudo, todo lo
- que á Nos perttenesciere, en caso que de presentte no lo podeis
- cobrar.
-
- Y porque podrá ser, que para egecucion y cumplimiento de lo
- susodicho fuese menester alguna fuerza, llebais Carttas nuestras
- para los oydores de la Audiencia Real que reside en la Isla
- Española, y nuestros offs. della é de las ottras Islas queriendole
- por vos pedido, vos den é hagan dar ttodo el favor que ovieredes
- menester á pie é á cavallo como se lo pidieredes, y assí mismo
- una Provision Patente nuestra de poder para lo egecuttar, usareis
- della en caso que vieredes que conviene, y es menester para ser
- vos recivido al dicho oficio, y no de ottra manera, y en caso que
- halleis para ello contrariedad con aquella templanza y cordura que
- de vos se fia.
-
- Y porque como arriva se os ha dicho Yo soy informado que el dicho
- Fernando Corttés tiene en encomienda, y para si señalado mui gran
- partte de la dicha Nueva España, y Nos tenemos mui poca y menos
- probechosa, y es razon que se conttentte con una buena partte y que
- no sea tan excesiba; Yo escribo al dicho Fernando Corttés que dege
- para Nos de la dicha tierra que al presente tiene señalada para
- sí, la partte que sea razon, por ende Yo vos mando que si despues
- de pasada la residencia vos pareciese que esto se puede hacer sin
- escandalo ni alteracion le deis mi Cartta que sobre ello llebais, y
- vos le ableis de mi parte lo mas dulcemente que convenga para que
- assi lo cumpla; pero estad sobre aviso que no se able en esto hasta
- que sean pasados los tres meses de la residencia.
-
- Y por que como arriva digo tambien soy informado que el dicho
- Fernando Corttés tiene echa mucha Artillería de hierro y como
- sabeis enviamos á Pedro de Salazar para que sea nuestro Alcayde
- y Tenedor de la Forttaleza de Tenustitán, México, y á Nuestro
- servicio conviene que ttoda la Artillería que el dicho Fernando
- Corttés tiene echa, se metta y recoja en la dicha Fortaleza
- luego como llegaredes os informad é sabed donde está cualquier
- Artillería, assí nuestra como del dicho Fernando Corttés, como de
- ottras cualesquier personas, y la hagais ttoda junttar, recoger y
- enttregar al Alcayde de ella por Inventario, el qual la tenga alli
- para las cosas de su servicio, y para que mexor lo podais hacer sin
- mostrar esta instruccion llebais Cartta particular nuestra para
- ello, ablad primero sobre ello al dicho Fernando Corttés, porque
- pudiendose hacer, mi voluntad es que se haga con su voluntad,
- y embiarme eis relacion de las Piezas que son, y mias y lo que
- costaron para que lo mandemos pagar á sus Dueños, dexando alguna
- partte della para la defensa de la Ciudad y de los Españoles que
- hai residencian.
-
- Anttes que se acordase de enviar á tomar Residencia al dicho
- Fernando Corttés, Yo le havia echo merced del Títtulo de Adelantado
- de la Nueva España y del Avitto de Santiago por la confianza que
- del he tenido y tengo que ha sido y es mui ciertto que fué servidor
- mío, y que ha servido con ttoda lealtad, y havía mandado dar las
- Provisiones de esto á un Asesor suio, despues como detterminé
- enviaros á vos para saver la verdad de ttodo las mandé tomar para
- que vos las llebaredes, y ansi las llevais, é vos mando que si por
- la dicha Informacion é Residencia que ttomaredes le allaredes,
- que ha sido y es fiel y ovediente á nuestro servicio, pasados los
- dichos tres meses de la dicha Residencia darle eis las dichas
- Provisiones diciendole mi volunttad para le honrrar y hazer merced.
- Y asimismo ottra cédula que llebais para que pasados los 90 días de
- la Residencia tenga el oficio é cargo de nuestro Capitan general
- como antes, y sino cumpliereis lo que arriva se vos dice del
- notificalle la cédula que convenga.
-
- Vos llebais algunas cédulas mias, en blanco los nombres, para lo
- que se ofreciere que convenga de Nuestro servicio usareis dellas á
- los tiempos é segun vieredes que más conviene sin hazer en ellas
- alteracion.
-
- Porque Yo quería saver de la nuestra que usan mis aff.^s sus
- oficios, hacedme saver particular y secretamente lo que hallaredes
- de cada uno, y tened cuidado que usen en sus oficios é aquellas
- cosas que les perttenecen sin que se entremettan en la gobernacion,
- y porque por una Informacion que me enviaron que vos llebais,
- parece que Alonso de Estrada, nuestro thesorero de la dicha tierra,
- ha comettido los delittos que vereis informar, oseis de ello, y
- si le hallaredes culpado, darle traslado, y proceded contra él,
- conforme á Justicia como hallaredes por dro., y ansimismo contra
- los ottros que allaredes culpanttes, en lo qual enttendereis
- con aquella prudencia y fidelidad que Yo de vos fío.--Yo el
- Rey.--Refrendado del Sr. Cobos.--Señalada del Gran Chanciller y
- Obispo de Osma, y Comendador Mayor de Castilla, y Dr. Carvajal[59].
-
- [59] Véase _Cedulario indico_, tomo VIII, núm. 190, págs.
- 129-131
-
-Un hecho hubo de desacreditar más a Cortés en la opinión pública. El 4
-de febrero de 1529 María de Marcayda y Juan Suárez, madre y hermano de
-Catalina Suárez, presentaron un escrito de querella y acusación contra
-D. Hernando Cortés, porque estando con su mujer, la citada Catalina,
-en una cámara donde dormían «le echó unas acallas á la garganta é le
-apretó hasta que la ahogó é murió naturalmente, é después de muerta,
-la abaxó é llamó á sus criados...»[60]. El presidente y oidores de la
-Audiencia y Chancillería Real, vista la querella y denuncia, mandaron
-que se notificase a la parte de D. Hernando Cortés. En el mismo día,
-considerando la avanzada edad de doña María Marcayda, dispusieron que
-hasta que se nombrase procurador pueda representar a dicha doña María
-su hijo Juan Suárez.
-
- [60] Murió en el año 1522.
-
-Hernán Cortés había tenido cuidado, antes de dirigirse a España, dar
-poder al licenciado Juan Altamirano, a Diego de Ocampo y a Pedro
-González, con fecha de 17 de enero de 1528, vecinos de la ciudad
-de Temistlan, para que le representasen en pleitos, demandas y
-acusaciones. Diego de Ocampo otorgó el poder que tenía de Hernán Cortés
-a favor de Pedro Muñoz Maldonado, procurador de causas, y de García de
-Llerena y de Francisco de Serrera.
-
-Verificadas otras diligencias, declararon los testigos Ana Rodríguez,
-Elvira Hernández, Antonia Hernández, Violante Rodríguez, Isidro Moreno,
-María de Vera y María Hernández. Todas las declaraciones concuerdan
-en lo principal, y por ellas algunos escritores han dicho que Hernán
-Cortés dió muerte a su mujer.
-
-Violante Rodríguez declaró haber encontrado muerta a Doña Catalina, la
-cual tenía unos cardenales en la garganta, y habiendo preguntado a D.
-Hernando la causa de dichos cardenales, hubo de contestar «que ella se
-había amortecido.» Añadió Violante «que quando este testigo vido los
-dichos cardenales, sospechó é creyó que dicho Don Hernando abía ahogado
-á la dicha doña Catalina, su muxer, é ansí lo dixo á María de Vera...»
-
-Isidro Moreno dijo «que estando cenando el dicho Don Hernando é la
-dicha Doña Catalina su muxer é los otros caballeros é dueñas que allí
-estaban... la dicha Doña Catalina dixo á Solís, un capitan de la
-Artillería, que á la sazon hera: «Vos, Solís, no queréis sino ocupar
-á mis indios, en otras cosas de lo que yo les mando, é no se face lo
-que yo quiero», é que á estas palabras, respondió el dicho Solís: «Yo,
-señora, no los ocupo, ay está su Merced que los manda é ocupa»; é que
-ella respondió: «yo os prometo que antes de muchos días, haré de manera
-que no tenga nadie que entender con lo mío», quel dicho Don Hernando
-respondió é dixo, «con lo vuestro, Señora, yo no quiero nada», é que
-esto que lo dixo como por pasatiempo, é que desto se riyeron las otras
-dueñas, é la dicha Doña Catalina se avergonzó ó se entró corrida...; é
-que después queste testigo bolvió del mensaxe donde le abian mandado
-ir, halló á la dicha Doña Catalina sacada fuera de la cama, donde
-murió, é que la vido amortaxada; é que después desto vino mucha xente.»
-
-María de Vera dixo «que le vido un cardenal en la garganta; é queste
-testigo preguntó á Ana Rodríguez, muxer de Juan Rodríguez, albañil,
-«que qué era aquello de la garganta», é quel dicho Don Hernando le
-respondió, «que él había asido á la dicha Doña Catalina de allí, para
-que tornase á su acuerdo».
-
-María Hernández declaró que en el año 1522 y en uno de los días del mes
-de octubre, fiesta de todos los Santos, le dijo su marido Francisco de
-Quevedo que Doña Catalina Suárez había ido a la iglesia aquel día más
-gentil mujer que otras veces, y que aquella noche, después de cenar con
-otros hombres y mujeres, Doña Catalina había danzado muy contenta, y
-que a las once Cristóbal Corral, capitán de la guarda de Don Hernando,
-le dijo que Doña Catalina era muerta. «Este testigo sospechó é tuvo
-por cierto quel dicho Don Hernando Cortés había muerto á la dicha Doña
-Catalina Suárez, su muxer, porque la dicha Doña Catalina tenía mucha
-conversacion é amistad con este testigo, porque se conoscian de _Cuba_;
-é contándole la dicha Doña Catalina muchas vezes á este testigo la mala
-vida que pasaba, secretamente, con el dicho Don Hernando Cortés, é como
-la echaba muchas vezes de la cama abaxo, de noche, é la facia otras
-cosas de mal tratamiento, le dixo á este testigo: «Ay, Señora, algun
-dia me habeis de hallar muerta». A la mañana, segund lo que pasó con el
-dicho Don Hernando, é que dello tenía temor, é tambien porque en esta
-Cibdad se dixo públicamente, que un Xoan Bono, maestre de una nao, vino
-á donde estaba el dicho Don Hernando, un día, viniendo de _Castilla_, é
-dixo al dicho Don Hernando: «Há, Capitán, si no fueras casado, casaras
-con sobrina del obispo de Burgos». E que diz que traya cartas del dicho
-Obispo, é que desta sospecha, este testigo é la dicha Gallarda (amiga
-y vecina suya) fueron á las casas del dicho Don Hernando, á la ora
-de las ocho, é hallaron á la dicha Doña Catalina Suárez amortaxada,
-y echada en una camilla en una sala; é questa testigo con la dicha
-sospecha, se llegó á ella, é le atentó los pies, que tenía de fuera,
-los quales aún no estaban elados, que parescía estar recien muerta; y
-este testigo dixo á la dicha Gallarda, que la atentase bien, porque les
-parescia que aun no estaba muerta, é queste testigo, en presencia de la
-dicha Gallarda é de otras muxeres que allí estaban, quitó el rrebozo
-de una toca que la dicha Doña Catalina Suárez tenía por el rostro, é
-la vido que tenía los oxos abiertos é tiesos, é salidos de fuera, como
-persona que estaba ahogada, é tenía los labios gruesos é negros, é
-tenía ansí mesmo dos espomaraxos en la boca, uno de cada lado, é una
-gota de sangre en la toca encima de la frente, é un rrasguño entre las
-cexas; todo lo qual paresció á este testigo é á la dicha Gallarda, que
-era señal de ser ahogada la dicha Doña Catalina, é no ser muerta de
-su muerte; é ansí se dixo públicamente quel dicho Don Hernando Cortés
-había muerto á la dicha Doña Catalina, su muxer, por casar con otra de
-más estado. Quel dicho Cristóbal Corral, Capitán de la guarda del dicho
-Don Hernando, dixo á este testigo, quel dicho Don Hernando se había
-ido á una huerta después de muerta la dicha Doña Catalina Suárez, su
-muxer, otro día con un sayo de terciopelo, é andándose paseando por la
-dicha huerta, dixo al dicho Corral: «Pues paréceos que casára agora,
-hombre, con quien quisiere»; é que por esto, este testigo sospechó é
-tiene sospecha, quel dicho Don Hernando Cortés mató á la dicha Doña
-Catalina Suárez, su muxer; é ansí se tiene por cierto en esta _Nueva
-España_»[61].
-
- [61] Documentos inéditos relativos al descubrimiento, etc.,
- tomo XXVI, págs. 298-351.
-
-Obligado Hernán Cortés a dejar a México, el teatro de sus glorias, ya
-porque en toda Nueva España se tenía por cierto que él había muerto a
-su mujer, ya para defenderse de las persecuciones de Velázquez y del
-obispo Fonseca--pues ellos habían contribuído a desacreditarle con el
-Rey--embarcó en Vera Cruz para España y desembarcó en el puerto de
-Palos (mayo de 1528), pasando al convento de la Rábida, donde hubo de
-recibir la visita de Francisco Pizarro, futuro conquistador del Perú.
-
-Desde Palos, el _cortesísimo_ Cortés, como le llama Cervantes[62],
-se dirigió a Toledo, donde se hallaba Carlos V, siendo recibido
-afectuosamente por el César. Entre otras muestras de aprecio, el
-Emperador le concedió--con fecha 6 de julio de 1529--el título
-de _Marqués del Valle de Guaxaca_[63]; pero de ningún modo quiso
-darle--como el conquistador de México deseaba--el gobierno y
-administración de la colonia. Embarcóse, sin embargo, para las Indias,
-en la primavera de 1530.
-
- [62] _Don Quijote de la Mancha_, parte 2.ª, cap. VIII.
-
- [63] _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo XII, págs. 381-383.
-
-[Ilustración: Fray Juan de Zumárraga, Arzobispo de México.]
-
-Para poner término a los males de México, que no eran pocos, influyó
-Carlos V para que fuese nombrado primer obispo de aquella ciudad (12
-diciembre 1527) Fray Juan de Zumárraga, de la orden de San Francisco,
-natural de Durango (Vizcaya) y guardián del convento del Abrojo
-(Valladolid)[64]. Con el mismo objeto, el Emperador, por cédula del 13
-de diciembre del mismo año, ordenó el establecimiento de una Audiencia,
-compuesta de un presidente (Nuño Beltrán de Guzmán) y de cuatro oidores
-(Diego Delgadillo, Juan Ortiz de Matienzo, Alonso de Parada y Francisco
-Maldonado). El obispo Zumárraga y oidores llegaron a Vera Cruz el 6
-de diciembre de 1528. Allí se les reunió Nuño Beltrán de Guzmán, a
-la sazón gobernador de Pánuco. Ni el prelado, que además de su cargo
-episcopal, ostentaba el nombramiento de _Protector general de los
-indios_, ni la Audiencia, pusieron orden en aquel mar de revueltas
-pasiones. Porque Zumárraga y los religiosos se declararon defensores de
-Hernán Cortés, Guzmán, Delgadillo y Matienzo--pues Parada y Maldonado
-murieron a poco de haber llegado--se pusieron al lado de los enemigos
-del conquistador de México. Entre los procesos que se formaron a
-Cortés, hubo dos que dieron no poco escándalo: por el primero se le
-acusaba de haber peleado con Narváez, y por el segundo se le quería
-hacer responsable de la muerte de su citada mujer Doña Catalina. No
-solamente los oidores de la Audiencia intentaron despojar de sus bienes
-a Cortés, sino que persiguieron con singular encono a Pedro de Alvarado
-(que por entonces regresó de España a México), sin embargo de que en
-el año 1528 había sido confirmado en la gobernación de Guatemala. Por
-motivos harto pueriles, dispuso la Audiencia que fuesen presos García
-de Llerena, apoderado de Cortés, y el clérigo Cristóbal de Angulo.
-Cuando ellos tuvieron noticia de la orden de prisión, ni tardos ni
-perezosos, buscaron asilo en San Francisco; pero la Audiencia, sin
-respeto alguno a lo sagrado del lugar, dispuso la extradición en la
-noche del 4 de marzo de 1530. Reclamaron los franciscanos y medió
-el obispo; mas todo fué en vano. A tal punto llegaron las cosas,
-que el mismo Delgadillo acometió a los religiosos, viéndose en no
-poco peligro el prelado. Inmediatamente la Audiencia hizo ahorcar a
-Angulo, disponiendo también que fuese azotado y se le cortara un pie
-a García de Llerena. Fray Juan de Zumárraga puso entonces la ciudad
-en entredicho, de la cual salió con todo el clero para Tezcuco (7 de
-marzo), volviendo a los pocos días.
-
- [64] Se ignora el año de su nacimiento; sólo puede afirmarse
- que nació antes de 1468.
-
-Cuando Nuño de Guzmán supo que las quejas del obispo Zumárraga habían
-llegado a oídos del Rey, como también las de varios particulares,
-y cuando le dijeron que Cortés había sido recibido cariñosamente
-en Toledo por Carlos V--según acabamos de decir en este mismo
-capítulo--entonces, para dar largas al asunto, a la cabeza de lucido
-ejército, salió de México (últimos de 1529) para emprender la conquista
-de los chichimecas. Audaz y valeroso se mostró Nuño de Guzmán, fundando
-tiempo adelante (1535) la ciudad de _Santiago de Compostela_ y dando el
-nombre a la tierra conquistada de _Castilla la Nueva_.
-
-Daráse cuenta en este lugar que, mediante capitulación celebrada con el
-emperador Carlos V, en Granada a 8 de diciembre de 1526, Don Francisco
-de Montejo, lugarteniente de Hernán Cortés y ascendiente de la Casa
-de Montellano, conquistó la península de Yucatán (1528) y otras
-tierras[65]. También por entonces Alonso Dávila fundó a Villa-Real.
-
- [65] Véase _Archivo de la Duquesa de Fernán Nuñez_, inventario
- del Ducado de Montellano, índice del Adelantamiento del
- Yucatán, legajo 438 y siguientes.
-
-Por lo que respecta a Hernán Cortés, desembarcó en Veracruz el 15 de
-julio de 1530, pasando a Tlaxcala y Tezcoco, en cuyas poblaciones
-obtuvo entusiástico recibimiento. Tampoco fueron cordiales las
-relaciones de Cortés con la segunda Audiencia. Componíase de los
-oidores Juan de Salmerón, Alonso de Maldonado, Vasco de Quiroga y
-Francisco Ceynos, bajo la presidencia de D. Sebastián Ramírez de
-Fuenleal, obispo de la Española. Los oidores llegaron a Veracruz en los
-comienzos del año 1531, y el Presidente el 23 de septiembre del citado
-año. Hemos dicho que no terminaron los disgustos entre la Audiencia y
-Cortés, añadiendo a la sazón que aquel Tribunal tampoco vivió en paz
-con el siempre descontentadizo obispo Zumárraga. Del mismo modo la
-Audiencia, que tenía el encargo de residenciar á Nuño de Guzmán, se
-cruzaba de brazos, teniendo el Rey que nombrar más adelante (1536) al
-licenciado Pérez de la Torre, gobernador de Nueva Galicia. Preso en la
-ciudad de México el año 1537, fué encerrado en las Atarazanas y luego
-trasladado á España, muriendo en Torrejón de Velasco (1544).
-
-Injustos seríamos si no dijésemos que la segunda Audiencia hizo
-mucho por la paz de México y procuró colonizar aquellas hermosas
-tierras. Fray Toribio de Benavente o Motolinía fundó en el valle de
-Cuitlaxtoapán (16 abril 1531) una población a la cual dió el nombre de
-_Puebla de los Angeles_[66].
-
- [66] «Noticioso el Rey (Carlos V) de haber formado (una
- población) los Españoles Christianos entre las provincias de
- Cholula y Tlaxcala, con el nombre de _Puebla de los Angeles_,
- y queriendo ennoblecerla, para animar a que otros fuessen
- a habitarla, mandó se intitulasse _Ciudad de los Angeles_,
- relevando a sus vecinos del derecho de Alcabala por término de
- 30 años. Céd. de 20 de marzo de 1532. Vid. tom. 8 de ellas,
- fol. 377 v.º, núm. 461»[66a].
-
- [66a] _Archivo histórico nacional._--_Cedulario índico de
- Ayala_, letra P, tomo II, núm. 13.
-
-Pasando a otro asunto haremos notar que el oidor Vasco de Quiroga, por
-orden de la Audiencia, marchó al reino de Michoacán, logrando con tino
-y prudencia atraerse a los levantiscos indios. También hizo una cosa
-buena y fué la fundación del hospital de Santa Fe de la Laguna. El
-oidor Vasco pudo volver a México satisfecho de su viaje.
-
-Por entonces se consolidó la fundación de _Querétaro_ (1531) en el
-sitio que hoy ocupa y--según cuentan piadosos devotos--se apareció el
-apóstol Santiago, como tantas veces se apareció en España; también
-en el cielo se vió una cruz, erigiéndose en memoria de milagro tan
-singular una cruz de piedra, que todavía se halla en el mismo lugar.
-
-Mucho interés despertó una expedición que hizo un hijo de Francisco
-Montejo, del mismo nombre que el padre. Penetró por Tabasco y
-Champotón, venciendo toda clase de dificultades y fundando, en 1541, a
-Campeche, y en 1542 a Mérida. (Apéndice A.)
-
-Las siguientes noticias no interesan a la historia de México, ni aun
-a la de América; pero se hallan en el _Cedulario Indico_ e indican
-las relaciones entre aquella colonia y la madre patria. El día 1.º de
-marzo de 1535, el Rey, que a la sazón se hallaba en Madrid, se dirigió
-al Presidente de la Audiencia de México, diciéndole que Barbarroja
-desde Túnez se disponía a hacer guerra a la cristiandad, especialmente
-a los reinos de España y que él (D. Carlos) había dispuesto una gran
-armada para dirigirse desde Barcelona a castigar al corsario[67].
-Posteriormente la Reina, según carta escrita en Madrid el 13 de agosto
-del mismo año, dijo al citado Presidente que el Emperador marchó a
-Barcelona, embarcándose para Africa. Dícele también que ha escrito a
-los prelados y religiosos de su diócesis para que hagan plegarias,
-sacrificios y otras oraciones a su Divina Majestad, a fin de que
-guarde, guíe y dé la victoria al Emperador[68]. Desde Madrid (27 de
-agosto de 1535) la Reina dió noticia detallada al mismo Presidente de
-la conquista de Túnez[69].
-
- [67] _Cedulario indico_, tom. IX, núm. 53, págs. 45 y 46.
-
- [68] Ibidem, núm. 75, págs. 59 y 59 v.ª
-
- [69] Ibidem, núm. 76, págs. 59 v.ª y 60.
-
-
-
-
-CAPITULO V
-
- CONQUISTA DE LA AMÉRICA CENTRAL.--PEDRO DE ALVARADO
- EN GUATEMALA: BATALLA DE OLIMTEPEQUE.--ALVARADO EN
- CUSCATLÁN.--ALMOLONGA.--GUATEMALA, SEGÚN HERRERA.--PEDRO DE
- ALVARADO EN ESPAÑA Y SU HERMANO JORGE EN GUATEMALA.--LAS CASAS
- EN EL PAÍS.--ALVARADO EN GUATEMALA.--EL SALVADOR: ENEMIGA DE
- LOS INDIOS A ALVARADO Y A MARTÍN ESTETE.--HONDURAS: EL CAPITÁN
- ALONSO ORTIZ.--ANARQUÍA.--EL OBISPO PEDRAZA.--CERECEDA, ALVARADO,
- MONTEJO Y ALVARADO (SEGUNDA VEZ).--PEDRAZA EN EL PAÍS.--ALONSO
- DE CÁCERES.--EL VEEDOR GARCÍA DE CELIS.--NICARAGUA: SU
- CONQUISTA.--TIRANÍA DE PEDRARIAS.--DOMINACIÓN DE CASTAÑEDA.--EL
- OBISPO OSORIO.--TIRANÍA DE CONTRERAS.--LAS CASAS.--COSTA RICA:
- ESPINOSA EN BURICA.--EL CACIQUE URRACA.--GUATEMALA: ALVARADO EN
- MÉXICO.--DON FRANCISCO DE LA CUEVA.--VOLCÁN DE AGUA.--GRANDES
- ANTILLAS: ISLA ESPAÑOLA (SANTO DOMINGO Y HAYTÍ).--CUBA, JAMAICA Y
- PUERTO RICO: COLONIZACIÓN.
-
-
-Pedro de Alvarado, natural de Badajoz (Extremadura) e hijo de D. Diego,
-comendador de Lobón, que en la conquista de México se había cubierto de
-gloria peleando bajo las órdenes de Hernán Cortés, pasó al frente de
-algunas fuerzas y se hizo dueño del territorio que hoy constituye la
-república de _Guatemala_. Refieren los cronistas que Cortés encomendó
-a Alvarado que conquistase el citado territorio, y procurara vivir en
-paz con los _toltecas_, a quienes traería a la religión cristiana.
-Emprendió su marcha el 13 de noviembre de 1523 con un ejército de 300
-soldados de infantería y 120 de caballería. Llevaba cuatro cañones
-pequeños que se cargaban con balas de piedra. Además, completaban sus
-fuerzas 20 tlaxcaltecas y 100 mejicanos. Venían con el ejército varios
-españoles de distinción y los clérigos Juan Godínez y Juan Díaz.
-
-Sometió a los habitantes de Tehuantepec y también a los de la populosa
-villa de Soconusco. De las tres monarquías establecidas en el país
-(la de _quiché_, la de los _cakchiqueles_ y la de los _tzutohiles_)
-la primera se aprestó a desesperada lucha. Alvarado penetró (febrero
-de 1524) en el territorio de Quiché, triunfó en varios encuentros,
-especialmente en Quetzaltenango y en los barrancos de Olimtepeque,
-haciendo tanto estrago en el último punto que--según Oviedo y Baños,
-cronista guatemalteco del siglo XVII--«la sangre de ellos (indios)
-corría a manera de un arroyo», denominándose desde entonces aquel
-paraje _xequiquel_ (barranco de la sangre). Terror pánico se apoderó de
-los habitantes de la capital del Quiché. El rey Oxib-Queh y su adjunto
-Beleheb-Tzy reunieron en consejo a los príncipes de la familia y a los
-grandes dignatarios del Estado para deliberar lo que debía hacerse en
-circunstancias tan críticas. Acordaron, mediante protestas de sumisión,
-llevar a Alvarado y a su ejército a Utatlán, y una vez encerrado en
-la ciudad pegar fuego a ésta y exterminar a los _teules_ (españoles).
-Cuando todo se hallaba dispuesto para la realización de semejante
-empresa, pasaron a Xelahuh los embajadores de los reyes de Quiché a
-ofrecer vasallaje a Alvarado. De Xelahuh marchó Alvarado a Utatlán,
-donde, después de atravesar ásperas serranías, entró acompañado de
-cortesanos y de guerreros. Noticioso el capitán español de la traición
-que le tenían preparada los indios, reunió a los principales jefes de
-su ejército y les informó de todo lo que se tramaba, acordándose salir
-inmediatamente de la ciudad, no dando a entender desconfianza alguna. A
-la vista de Utatlán estableció su campamento y allí, sin sospechar la
-suerte que les estaba reservada, fueron a visitarle los reyes Oxib-Queh
-y Beleheb-Tzy, a quienes recibió con mucho cariño. Cuando hubo tomado
-toda clase de precauciones, mandó que una partida de soldados cargase
-de cadenas a los reyes, a los príncipes y a los principales señores
-de la corte. Un Consejo de guerra les sentenció a ser quemados vivos,
-sentencia que se cumplió al pie de la letra[70].
-
- [70] En una carta de Alvarado a Cortés, se lee: _Determiné
- quemar a los señores_; y más abajo añade: para el bien y
- sosiego de esta tierra, _yo los quemé_ y mandé quemar la
- ciudad... _Colección de Barcia._
-
-Los quichés, al saber la muerte de sus monarcas, se lanzaron a la
-guerra con más desgracia que fortuna. Alvarado despachó entonces
-embajadores a la ciudad de Iximché, capital de los cakchiqueles, cuyos
-soberanos enviaron cuatro mil hombres, no sospechando que, al cooperar
-a la ruina de sus antiguos rivales, labraban también la suya. Utatlán
-fué destruido hasta los cimientos y sus habitantes castigados.
-
-Llegó el turno a Belché-Gat y Cahi-Imox, reyes de los cakchiqueles[71].
-Alvarado se dirigió a Iximché y se alojó en Tzupam, residencia o
-palacio de los mismos soberanos indígenas. Aunque el capitán español
-comenzó a sospechar de la fidelidad de sus aliados, se puso al lado de
-ellos en la guerra que los citados reyes tenían con Tepepul, señor de
-Atitlán o rey de los tzutohiles. A la cabeza Alvarado de 150 infantes,
-60 caballos y un cuerpo de indios mejicanos y tlaxcaltecas, con otro
-cuerpo de cakchiqueles dirigido por sus mismos reyes, marchó a la
-guerra. Costeó la laguna, venció a sus enemigos y entró en Atitlán,
-cuya ciudad se hallaba edificada sobre las inmediatas rocas del citado
-lago. El reino de los tzutohiles se entregó al vencedor. Recorrió
-Alvarado el país, llevando por todas partes la destrucción y la muerte.
-Ayudóle en la empresa su hermano Jorge de Alvarado.
-
- [71] Los cronistas españoles hacen un solo personaje de los
- dos príncipes cakchiqueles y le dan el nombre de Sinacan.
-
-En una de sus excursiones Pedro de Alvarado llegó a Atehuán, «la
-primera de las poblaciones sujetas al grande y poderoso señorío de
-Cuscatlán, que comprendía una gran parte de lo que hoy constituye la
-República del Salvador»[72]. En Atehuán se presentó a Alvarado una
-comisión de los señores del reino ofreciendo obediencia al soberano
-de Castilla. Pasó a la capital de Cuscatlán, y receloso también de
-aquellos habitantes, formó un proceso por el cual condenó a muerte
-de horca a los señores de aquella población y vendió a muchos como
-esclavos, para con el precio pagar la compra de once caballos que
-habían muerto en el combate, como también las armas y útiles de guerra
-perdidos[73]. «Y yo vide--dice el obispo Las Casas--al fijo del señor
-principal de aquella ciudad herrado.» No cabe duda alguna que los
-prisioneros hechos en Cuscatlán fueron herrados como esclavos[74].
-Animo valeroso y sobresalientes dotes militares mostró el capitán
-español en esta campaña; y «en ninguna parte, quizá--escribe ilustre
-historiador--se verificó la conquista con mayor brutalidad; en ninguna
-parte los indios fueron maltratados más inútilmente. El carácter
-violento de Alvarado y su codicia sin freno fueron la causa de todo el
-mal.»
-
- [72] Milla, _Historia de la América central_, tomo I, pág. 93.
-
- [73] Segunda carta de Alvarado a Cortés.--Colección de Barcia.
-
- [74] Proceso de residencia en el año 1529 contra Pedro de
- Alvarado. México, 1847.
-
-Emprendió la marcha de regreso, dejando para más adelante la conclusión
-de la conquista de Cuscatlán y la de otras grandes ciudades que estaban
-más al interior, y llegó el 21 de julio a Iximché, capital de los
-cakchiqueles, donde se detuvo, y en nombre del rey de España, echó
-los cimientos de la ciudad que llamó _Santiago de los Caballeros_ (25
-julio 1524)[75]. En seguida procedió a constituir el Ayuntamiento,
-nombrando a Diego de Rojas y Baltasar de Mendoza, alcaldes; a D.
-Pedro y Hernán Carrillo regidores, y todos juntos eligieron por
-escribano del cabildo a Alonso de Reguera. Ya el 12 de agosto del
-mismo año se recibieron como vecinos cien españoles. Posteriormente, y
-desconociendo los motivos que debió haber para ello, la ciudad--según
-varios y auténticos datos--se hubo de trasladar a otro lugar. También
-Pedro de Alvarado, en el año 1525, fundó el pueblo que se llamó _San
-Salvador_. Dos años después, esto es, el 22 de noviembre de 1527, Jorge
-de Alvarado--pues su hermano D. Pedro se hallaba en España--[76],
-defendiendo ante la corte su conducta como político y administrador,
-fundó nueva ciudad en _Almolonga_. Cuéntase que Jorge, rudo soldado,
-dijo al escribano: «Asentá, escribano, que yo por virtud de los poderes
-que tengo de los gobernadores de Su Majestad, con acuerdo y parecer
-de los alcaldes y regidores que están presentes, asiento y pueblo
-aquí en este sitio ciudad de Santiago, el cual dicho sitio es término
-de la provincia de Guatimala.» Dispuso Alvarado la traza de la nueva
-ciudad en dirección de Norte a Sur y de Este a Oeste. Colocó la plaza
-en el centro, y dando a ella dispuso la fábrica de la iglesia, bajo
-la advocación de _Santiago_, prometiendo festejarlo «con vísperas y
-su misa solemne, conforme a la tierra y al aparejo de ella, y más que
-la regocijaremos con toros _cuando los haya_, y con juegos de cañas y
-otros placeres.» Señaló además sitio para un hospital, para una capilla
-y adoratorio de Nuestra Señora de los Remedios, para cabildo, cárcel y
-propios de la ciudad. Luego, poco a poco, los vecinos de la primitiva
-población de Santiago se trasladaron a la nueva. Perfectamente situada,
-creció de un modo extraordinario el número de sus habitantes.
-
- [75] Remesal y otros cronistas antiguos, como también
- historiadores modernos, dicen, con error manifiesto, que la
- primera ciudad de Guatemala se fundó en Almolonga.
-
- [76] Llegó el citado año de 1527.
-
-Creemos de alguna utilidad trasladar aquí varios hechos relatados
-por el cronista Herrera. Después de decir que la guerra de Pedro
-de Alvarado en Guatemala terminó el 25 de abril de 1524, añade lo
-siguiente: «Es aquella provincia rica de mucha gente, muchos pueblos
-y grandes, y abundante de mantenimientos, y de un licor que parece
-aceite, y de tan buen azufre, que sin refinar hicieron los soldados
-excelente pólvora...»[77]. Añade el laborioso cronista que la
-ciudad de Guatemala era muy fuerte, las calles angostas y las casas
-espesas; tenía dos puertas a las cuales se llegaba, a una, subiendo
-30 escalones, y a la otra por una calzada...[78]. Alvarado fué bien
-recibido y hospedado en dicha población, recorriendo la tierra y
-sujetándola por la fuerza de las armas, no sin la eficaz ayuda de su
-hermano Jorge. Usaban los indios grandes flechas y lanzas de treinta
-palmos. Escribe el citado cronista que Guatemala, llamada por los
-indios _Guautemallac_, significa _árbol podrido_. Hace notar que la
-ciudad de Santiago se halla entre dos montes de fuego o volcanes, cerca
-de ella uno, y a dos leguas el otro. También dice que la tierra es
-sana, fértil, rica y de mucho pasto; produce gran cantidad de maíz,
-cacao, algodón, etc. Las mujeres son honradas y excelentes hilanderas;
-los hombres, muy gruesos, y diestros flecheros[79].
-
- [77] _Década_ III, lib. V, capítulo X.
-
- [78] Ibidem.
-
- [79] _Década_ III, lib. V, cap. XI.
-
-En tanto que Jorge de Alvarado se ocupaba en dar vida a la nueva
-población de Santiago y en tanto que los misioneros iban de una
-a otra parte predicando la religión cristiana y extendiendo la
-cultura, Pedro de Alvarado continuaba en la corte de España. Si en
-Guatemala encontró muchos censores de su conducta--y por ello hubo
-de dirigirse a España--en la corte se hallaba, entre otros enemigos,
-Gonzalo Mexía, quien le acusó de haber tomado gran cantidad de oro,
-plata, perlas y otros objetos valiosos, sin dar cantidad alguna a los
-demás conquistadores, y sin pagar el quinto que correspondía al Rey.
-Igualmente le hacía cargos de no haber dado cuenta de su residencia en
-los diferentes empleos o servicios que desempeñó. Alvarado, conocedor
-de tribunales y de empleados, procuró ganar la voluntad del comendador
-Francisco de los Cobos, secretario del Consejo de Indias y gran privado
-del Emperador. Consiguió semejante apoyo porque hubo de casarse con
-doña Francisca de la Cueva, sobrina del duque de Alburquerque, familia
-a la cual protegía Cobos. Se alzó el embargo de su haber, se le dió el
-título de _Don_, se le agració con la cruz de comendador de la Orden
-de Santiago y se le nombró por Real Despacho, librado en Burgos el 18
-de diciembre de 1527, gobernador y capitán general de Guatemala y sus
-provincias con 572.500 maravedises de salario. También debió recibir
-entonces el título de Adelantado, pues desde aquella época comenzó a
-usarlo. A mediados del año 1528 se embarcó para Vera Cruz.
-
-Entretanto, habían ocurrido sucesos de alguna importancia en la América
-Central. Sostenía Pedrarias que lo mismo Nicaragua que Honduras
-pertenecían al distrito de Castilla del Oro, y todo esto fué motivo de
-discordias y guerras.
-
-Arribó Pedro de Alvarado a Vera Cruz, acompañado de su mujer doña
-Francisca y de varios altos empleados, teniendo la desgracia de que
-muriese aquélla poco después de su llegada. En México tampoco encontró
-amigos capitán tan valeroso, viéndose obligado a delegar la dirección
-política de Guatemala en su hermano Jorge.
-
-Arreglados luego sus asuntos, en abril de 1530 salió de México y se
-puso al frente de su citado gobierno de Guatemala. Su idea constante
-era preparar una expedición que saliese por el Océano Pacífico en
-busca de las islas de la Especería, variando luego de opinión ante las
-noticias que tuvo de los brillantes resultados obtenidos en el Perú por
-los Pizarros. Entre las seguras riquezas que encontraría en el Perú y
-las poco seguras que ofrecían las islas de la Especería, se decidió por
-lo primero.
-
-En los últimos días del año 1533 o comienzos del 1534--como se dirá más
-extensamente en el capítulo VII--hizo una expedición al Perú. Durante
-su ausencia se encargó del gobierno y de la capitanía general de
-Guatemala, como cuatro años antes, su hermano Jorge. Llegó a Riobamba,
-retirándose desde allí después de celebrar un convenio con Almagro.
-
-Hacia fines del año 1535 volvió el Adelantado Don Pedro a Guatemala de
-regreso de su expedición, siendo recibido con públicas demostraciones
-de alegría, aunque no había motivo para tales regocijos. Por entonces,
-Bartolomé de Las Casas, el protector de los indios, acompañado de
-algunos religiosos dominicos, pasó de Nicaragua a Guatemala. Si
-Alvarado había pacificado a los indígenas por el terror, Las Casas
-se proponía atraérselos por el amor. Es el caso que en las tierras
-vecinas al golfo de Honduras, los españoles habían sido rechazados por
-los belicosos indios, hasta el punto que aquella región se le llamaba
-_tierra de guerra_. El _Apóstol de los indios_ hizo componer en lengua
-quiché sencillas canciones, las cuales aprendieron a cantar algunos
-indígenas sometidos. Aquellos indígenas, haciendo de mercaderes, se
-presentaron en la _tierra de guerra_, llamando pronto la atención por
-la variedad de objetos que vendían, por la novedad del canto y de
-la música. Ocasión tuvieron los nuevos discípulos de los dominicos
-para hablar a los salvajes de unos hombres que miraban en poco las
-riquezas y los placeres, pensando únicamente en predicar su religión y
-consolar a los desgraciados. De este modo Las Casas y sus misioneros
-lograron penetrar en el interior del país, atrayendo aquellas gentes al
-cristianismo y convirtiéndolas a la civilización. Con razón la _tierra
-de guerra_ fué llamada desde entonces _provincia de Vera-Paz_.
-
-Alvarado, para asuntos particulares, hizo un viaje a España. Durante
-su estancia en la metrópoli solicitó la mano de Doña Beatriz, hermana
-de su primera mujer. A su vuelta a Guatemala vivieron con una
-magnificencia y suntuosidad propias de reyes. «Las joyas que poseía la
-señora--escribe Remesal--eran tan numerosas y ricas, que no las tendría
-más y mejores un grande de España de muy distinguida casa.»
-
-Alvarado, a su gobierno de Guatemala, unió el de la provincia de
-Honduras, que hasta entonces había sido independiente. Contrariedad
-no pequeña fué para el Adelantado cuando supo, que, a los pocos días
-de haber salido de Guatemala para Honduras, llegó a aquella ciudad el
-visitador Maldonado, quien presentó los despachos y fué recibido al
-ejercicio de su cargo el 11 de mayo de 1536.
-
-Por lo que se refiere al territorio que al presente denominamos
-República del _Salvador_, según queda apuntado arriba, formaba en el
-siglo XVI el señorío de Cucatlán, cuya población más importante era
-Atehuán. Aunque Alvarado fué recibido con toda clase de respetos y
-consideraciones de parte de los _chontales_ y de los _pipiles_, tribus
-que gozaban del mayor prestigio, él, como también se indicó en este
-mismo capítulo, hizo herrar como esclavos a muchos indígenas, peleando
-luego con los que le hicieron resistencia. Si por lo riguroso de la
-estación se retiró a la capital de los cakchiqueles el 21 de julio de
-1523, volvió en el año 1525 y se hizo dueño de todo el país. Dícese que
-en el mencionado año de 1525 ya existía en aquel país una villa con
-el nombre de San Salvador, cuyo alcalde se llamaba Diego Holguín[80].
-Posteriormente, Martín Estete, por orden de Pedrarias, se dirigió
-con 110 infantes y 90 caballos hacia San Salvador. Estete fundó una
-población que denominó _Ciudad de los caballeros_; pero su carácter
-agrio y tiránico se atrajo la enemiga de sus soldados y el odio de los
-indios.
-
- [80] _Libro de Actas del Ayuntamiento de Guatemala_, sesión
- del 6 de mayo de MDXXV años. Juarros y otros escritores
- afirman que la fundación de San Salvador no se verificó hasta
- abril de 1528.
-
-Cuando en los comienzos del siglo XVI descubrieron los españoles
-las costas de _Honduras_[81], encontraron los siguientes pueblos:
-1.º los _chortises de Sesenti_, pertenecientes a la familia de los
-quichés, cachimeles y mayas. 2.º los _lencas_, que bajo los nombres
-de chontales, payas e hicaques o xicaques habitaron después en los
-distritos de Olancho, Comayagua, Choluteca y Tegucigalpa. 3.º los
-salvajes de la costa de Mosquitos.
-
- [81] El nombre del país se debe--según se dice--a las honduras
- o fondos que los primeros pobladores hallaron en sus costas.
- Cuando salieron a tierra llana, exclamaron: _¡Bendito sea
- Dios, que hemos salido de estas Honduras!_
-
-Ya sabemos que Cristóbal Colón, en su cuarto y último viaje, llegó a la
-isla de los Pinos (hoy de Guanaja) «primera tierra centroamericana que
-descubrieron los europeos en el siglo XVI» (30 julio 1502); tocó tierra
-firme donde a la sazón se halla el puerto de Trujillo, pasando tiempo
-adelante a las orillas del Río Tinto, y allí tomó posesión de aquella
-tierra, que llamó de Honduras. Continuó navegando a lo largo de la
-costa de los Mosquitos y de la actual República de Costa Rica, llegando
-hasta los confines de la provincia de Veragua.
-
-Realizáronse sucesos que no demandan atenta consideración, y sólo
-apuntaremos que allá por el año 1530 los indígenas de Honduras se
-hallaban contentos bajo el mando del capitán Alonso Ortiz porque «los
-trataba bien»[82]. Pasados dos años, el contador Andrés de Cereceda
-y el licenciado Vasco de Herrera dirigieron la administración de
-Honduras, si bien encontraron ruda oposición en los regidores de la
-ciudad, quienes hubieron de destituir al citado Vasco de Herrera.
-Motivo fué esto de serios disgustos entre Vasco y Diego Méndez, y que
-terminaron con el asesinato del primero. Apoderado Méndez del gobierno
-(1532), hizo jurar a todos fidelidad y mandó reducir a prisión a
-Cereceda. Tanta fué la tiranía de Méndez, que se conjuraron veinte
-hombres, _los mejores y más honrados_, según frase del historiador
-Herrera, para matarle[83]. Los veinte conjurados, partidarios de
-Cereceda, asaltaron la casa del Gobernador y le redujeron a prisión, no
-sin que de aquéllos hubiese cuatro heridos y de la parte de Méndez un
-muerto. Mediante un proceso, Méndez fué condenado a muerte, y otros,
-sin proceso alguno, sufrieron la misma pena. Cereceda, hombre cruel y
-vengativo, se atrajo el odio de los castellanos y de los indígenas.
-Parecía que Dios había abandonado a Honduras, por cuanto en este año
-de 1532 las enfermedades y el hambre ocasionaron muchas víctimas en el
-país.
-
- [82] Herrera, _Década IV_, lib. VII, cap. IV.
-
- [83] _Década V_, lib. I, cap. X.
-
-Acertado estuvo el Rey al presentar para el obispado de Honduras a D.
-Cristóbal de Pedraza. También pensó lo conveniente que sería establecer
-una Audiencia, considerando la mucha distancia que había a la de Santo
-Domingo (1534).
-
-En el año siguiente llegó a Honduras Cristóbal de la Cueva, mandado
-por Jorge de Alvarado. Mediaron varias pláticas entre D. Cristóbal y
-Cereceda, hasta que al fin vinieron a un acuerdo, que fué roto poco
-después (1535). Cereceda era cada día más cruel, y por ello Pedro de
-Alvarado, que residía en Santiago de los Caballeros (Guatemala), se
-decidió a socorrer a los de Honduras, coincidiendo este hecho con
-el nombramiento que hizo el Rey de gobernador de Honduras a favor
-de Francisco de Montejo. En tanto que Montejo se disponía a ir a
-Honduras, llegó Pedro de Alvarado (1536), quien recibió por renuncia
-de Cereceda la gobernación de dicha provincia. Cuando Alvarado comenzó
-a pacificar la tierra y en el Puerto de Caballos echó los cimientos
-de una población que llamó _San Juan_, y Juan de Chaves, uno de sus
-servidores, dió principio a una buena población, por medio de la
-cual pudieran comunicarse las provincias de Honduras y Guatemala,
-se presentó Francisco de Montejo. La población que hizo Chaves se
-llamó _Gracias a Dios_, y se cuenta que después de recorrer sierras y
-montañas, halló tierra buena, exclamando entonces su gente: _Gracias a
-Dios que habemos hallado tierra llana_. Aquella gente recordaba que el
-Almirante en su cuarto viaje dió al próximo cabo el nombre de _Gracias
-a Dios_.
-
-Respecto al gobierno de Montejo, lo primero que hizo fué quitar la
-representación a las personas nombradas por Alvarado, tomando él lo
-mejor para sí y lo demás lo dió a sus amigos (1536)[84]. Tuvo que
-sofocar un levantamiento de los indios, cuyo jefe, llamado Lempira,
-hombre prudente y valeroso, puso en gran aprieto a los castellanos,
-acabando al fin sus días por un tiro de arcabuz (1537). Con la muerte
-de Lempira entró la confusión entre los indios; unos se despeñaron por
-aquellas sierras próximas a la ciudad de Gracias a Dios, y otros se
-rindieron.
-
- [84] Véase Herrera, _Década VI_, lib. I, cap IX.
-
-Cuando creía Montejo que iba a gozar de paz y de tranquilidad, se
-presentó, procedente de Castilla, en Puerto de Caballos, el Adelantado
-Don Pedro de Alvarado. Venía con su mujer y mucha gente de guerra.
-«Traía--escribe Herrera--el obispado de aquella provincia de Honduras
-para el licenciado Cristóbal de Pedraza, protector de los indios»[85].
-En seguida se encargó de la gobernación de Honduras, no sin disgusto
-de Montejo, quien hubo de resignarse cuando vió la provisión real.
-Ajustóse la paz entre ambos gobernadores por mediación del dicho
-prelado. Montejo tuvo que pagar buena cantidad de ducados; pero recibió
-el gobierno de Chiapa, población que era de Guatemala. A su vez
-Alvarado dejó la gobernación de Honduras al capitán Alonso de Cáceres,
-«y desde entonces--según Herrera--hubo paz en Honduras, porque en
-muchos años siempre sucedían en aquella provincia robos, opresiones y
-tiranías, por los malos e injustos gobernadores»[86]. Inmediatamente
-salió para Guatemala Pedro de Alvarado (1539), donde los Padres Fr.
-Bartolomé de las Casas y Fr. Rodrigo de Andrade predicaban el Evangelio
-a los indios.
-
- [85] _Década VI_, lib. VII, cap. IV.
-
- [86] _Década VI_, lib. VII, cap. IV.
-
-Por algún tiempo tuvieron el mismo gobernador Honduras y Guatemala;
-luego, cuando D. Antonio de Mendoza, virrey de Nueva España, dispuso
-que las dos provincias recibiesen al licenciado Alonso Maldonado,
-los de Honduras no quisieron y nombraron al veedor Diego García de
-Celis (1542). Posteriormente, sublevados los negros del territorio de
-Honduras, no pudieron hacer frente a las fuerzas que contra ellos mandó
-la Audiencia, siendo pronto vencidos y castigados con rigor (1548).
-
-Habiendo tratado de las expediciones a _Nicaragua_ realizadas por
-Gil González Dávila y por Francisco Hernández de Córdoba[87],
-consideremos la conquista del país. Tomó parte en ella la Audiencia
-de Santo Domingo. Los oidores de dicha Audiencia, que sabían que
-Gil González era el descubridor de Nicaragua, no tomaban a bien que
-Pedrarias Dávila la ocupase, pareciéndoles más justo que continuara
-gobernándola, en nombre de aquel alto Tribunal, Francisco Hernández.
-Conociendo Pedrarias el caso, determinó ir a Nicaragua, ya para
-castigar á Hernández, ya para que no se metiese en el país Hernán
-Cortés. En efecto, al comenzar el año 1526, Pedrarias salió de Panamá
-para Nicaragua, llegó a la ciudad de León, puso preso á Francisco
-Hernández y le hizo cortar la cabeza. Después de dejar el mejor arreglo
-que pudo en Nicaragua, en cuya tierra se hallaban establecidos los
-_chapanecas_, se volvió a Panamá, en tanto que Diego López de Salcedo
-pasó desde Trujillos a Nicaragua o al _Nuevo Reino de León_, como él
-llamaba al país; también Pedro de los Ríos, gobernador de Castilla del
-Oro, se presentó en la misma provincia, de la cual le hizo salir el
-citado López de Salcedo, quien hubo de realizar reformas importantes
-lo mismo en el orden administrativo que en el religioso. Así las
-cosas, Pedrarias Dávila mandó detallada relación al Rey del estado
-de Nicaragua, no sin declarar las causas que tuvo para degollar a
-Francisco Hernández; también manifestó que Gil González Dávila era
-muerto. Como Pedrarias prometía sacar de la provincia grandes riquezas,
-se le envió el título de Gobernador, ordenando a Diego López de Salcedo
-y a Pedro de los Ríos que no se metiesen en las cosas de Nicaragua.
-Fué presentado por obispo de Nicaragua Diego Alvarez de Osorio; se
-dispuso que se hiciese un convento de frailes dominicos y allá se
-dirigió con la idea de convertir a los naturales Fray Bartolomé de Las
-Casas. Duro en su gobierno se manifestó Pedrarias. Puso preso a Diego
-López de Salcedo y disgustó a los indios. Tanta ojeriza habían cobrado
-los indios a sus dominadores, que hacía dos años que no dormían con
-sus mujeres para que éstas no diesen esclavos a dichos castellanos.
-No sólo odiaban á Pedrarias los indios; los castellanos se quejaban
-del mismo modo de su conducta. Hasta en las elecciones de alcaldes y
-regidores se notaba la arbitrariedad del Gobernador, el cual elegía
-aquellas autoridades entre sus criados y dependientes. Cuando le
-censuraban por ello, decía que tenía cédula del Rey para hacerlo. Como
-escribe Herrera, en Nicaragua no se vivía con justicia ni quietud[88].
-Murió Pedrarias en los últimos días de julio de 1531, en la ciudad
-de León «a tiempo que se le había concedido licencia de dos años
-para venir a Castilla, y que se le había hecho merced de la vara de
-alguacil mayor de Nicaragua para sus herederos, en la cual nombró a su
-hijo Arias Gonzalo y por alcalde de una de las fortalezas de aquella
-provincia...»[89].
-
- [87] Tomo I, cap. XXIX.
-
- [88] _Década VI_, lib. VII, cap. IV.
-
- [89] Herrera, _Década IV_, libro IX, capítulo XV.
-
-Desempeñó interinamente el cargo de Gobernador el licenciado Castañeda,
-hombre injusto, inmoral y altanero. Continuó el malestar en la
-provincia, que aumentó por las epidemias y el hambre, hasta el punto
-que lo mismo en dicha provincia, que en la de Honduras, se recordó
-por mucho tiempo el tristísimo año de 1532. Ausentóse del país el
-licenciado Castañeda, dejando en su lugar al obispo Garci Alvarez
-Osorio; pero el regimiento de la ciudad de León suplicó al Rey que el
-nombramiento de Gobernador se hiciese en persona que hubiera estado en
-las Indias, y proponía al capitán Francisco de Barrionuevo, gobernador
-de Castilla del Oro, o al licenciado de la Gama.
-
-En la corte se trató por el año 1534 de establecer Audiencias, no sólo
-en Honduras--como antes se dijo--, sino también en Nicaragua y en
-alguna otra provincia. Demás de esto, deseoso el Rey en dar paz a la
-mencionada provincia de Nicaragua, nombró como gobernador a Rodrigo
-de Contreras, que casó con Doña María de Peñalosa, hija de Pedrarias
-Dávila, la misma que estuvo prometida a Vasco Núñez de Balboa. Apenas
-tomó posesión de su destino, comenzó a entender en la residencia
-del licenciado Castañeda, quien, como viese mal el asunto, hubo de
-marcharse a Castilla, adonde la Audiencia le mandó prender y secuestrar
-los bienes. Por entonces se presentó en Nicaragua, procedente de
-México, el P. Las Casas, que no tardó en declararse enemigo del
-Gobernador y protector de los indios. A tal extremo llegaron las cosas,
-que habiendo intentado el obispo Alvarez Osorio poner paz entre el
-Gobernador y el fraile, sólo logró que se encendieran más las pasiones,
-teniendo Rodrigo de Contreras que acudir en queja al Rey, mientras el
-P. Las Casas marchó a Castilla decidido a favorecer a los indios en
-contra de la _demasiada libertad de los gobernadores y soltura de los
-soldados_[90]. Al obispo Alvarez Osorio, que murió por entonces, le
-sucedió Fray Antonio de Valdivieso. No hay palabras para reprobar la
-conducta de Rodrigo de Contreras. «Si á V. M.--dice atenta y razonada
-Exposición--hobiesemos de facer relacion de todo lo que en esta
-tierra ha subcedido de nueve años á esta parte, que ha que Rodrigo de
-Contreras ha gobernado, sería facer un proceso muy grande, é de cosas
-que dudamos V. M. pudiese creer»[91]. Por su ineptitud, torpeza o malas
-inclinaciones, su nombre fué aborrecido de los indígenas. Por mucho
-tiempo se recordó en el país la mala administración de dicho gobernante.
-
- [90] Herrera, _Década VI_, libro I, capítulo VIII.
-
- [91] _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo VII.
-
-Descubierta _Costa Rica_ por Cristóbal Colón en el año 1502[92],
-fué la primera de las provincias del antiguo reino de Guatemala que
-conquistaron los españoles. Dentro de la provincia llamada Castilla del
-Oro, provincia que se extendía desde el golfo de Urabá hasta el cabo
-de Gracias a Dios, se hallaba el territorio de Costa Rica. Bajo el
-punto de vista etnográfico, las razas primitivas de Costa Rica eran:
-los _chorotegas_ o _mangues_, que habitaban la región del Noroeste,
-hacia el golfo de Nicoya, que se corrían hacia el Salvador, Chiapas
-y Nicaragua; los _cotos_ o _bruncas_ debieron vivir al Sur y al
-Sudeste de la cordillera; y los _güetares_ al Oeste de Nicoya y de los
-chorotegas[93].
-
- [92] Véase capítulo XXIII del tomo I.
-
- [93] _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tomo XV, pág. 1.208.
-
-A Diego de Nicuesa, nombrado gobernador de Castilla del Oro (1508), le
-sucedió Pedrarias Dávila (1513), y poco después el licenciado Gaspar
-de Espinosa, alcalde mayor[94]. En busca de oro, allá por el año 1520,
-se dirigió Espinosa hacia _Burica_ (hoy Boruca) en la actual República
-de Costa Rica. Llamábase Urraca el cacique de Burica, hombre tan osado
-como valiente. Reñido fué el combate entre los castellanos de Espinosa
-y los indios de Urraca, y mal lo hubieran pasado los primeros sin el
-auxilio de Hernando de Soto, que, por orden de Francisco Pizarro, hacía
-a la sazón una correría por aquellas inmediaciones. Embarcóse Espinosa
-y siguió la costa, tocando tierra en seguida, no sin encontrar tenaz
-resistencia en otros indios, aunque la vista sólo de los caballos les
-aterraba, creyendo que eran monstruos marinos. Retiróse Espinosa a
-Panamá, llamado por Pedrarias, dejando en Burica al capitán Francisco
-Campañón con un destacamento.
-
- [94] A la sazón el ducado de Veragua quedó separado de
- Castilla del Oro.
-
-Cuando Urraca tuvo de ello noticia, cayó sobre Campañón, en tanto que
-el citado capitán enviaba dos mensajeros a Pizarro dándole cuenta de
-su apurada situación. En buen hora llegaron los refuerzos, porque ya
-se hallaba sitiado por el valeroso Urraca. Posteriormente el mismo
-Pedrarias con ciento cincuenta hombres y algunas piezas de artillería,
-se dirigió contra los indios, llevando por capitán de su guardia a
-Francisco Pizarro, tan famoso en la Historia del Nuevo Mundo. Urraca,
-con la ayuda del cacique Exqueguá, se dispuso a la pelea. Casi todo
-un día duró el combate, retirándose al fin los indios, que fueron
-perseguidos. Pedrarias, habiendo dejado al capitán Diego de Albitez
-por teniente suyo, regresó a Panamá (1520). Entre Albitez y Urraca
-no cesaron las hostilidades. Al año siguiente, Campañón, sucesor de
-Albitez, continuó la guerra contra Urraca; pero cansado el capitán
-español de luchar un día y otro día, le propuso honrosa paz. Fiado
-Urraca en la palabra de Campañón, se presentó en el pueblo y al momento
-fué reducido a prisión y cargado de cadenas. Evadióse de la prisión y
-sostuvo larga guerra, muriendo al fin con la pena de no haber podido
-arrojar a los invasores[95]. No dejó de ser Costa Rica campo abonado
-para las conquistas de los españoles. Cuando Pedro de Alvarado, allá
-por el año 1527, se defendía en España de los cargos que se le hacían,
-su hermano Jorge penetró hasta Costa Rica, sometiendo algunos pueblos
-de indígenas. Tiempo adelante, el año 1542, hizo Diego Gutiérrez un
-asiento o convenio con el Rey para conquistar y poblar la provincia de
-Cartago, desde la bahía de Cerebaro hasta el cabo Camarón, en el río
-Grande (el San Juan)[96]. (Apéndice B.)
-
- [95] Herrera, _Década II_, lib. IV, cap. IX.
-
- [96] Recuérdese que en el año 1534 Felipe Gutiérrez fué
- nombrado gobernador de Veragua, cuyos límites eran «desde
- donde se acaban los de la gobernación de Castilla del Oro,
- llamada Tierra Firme, y fueron señalados a Pedrarias Dávila
- y a Pedro de los Ríos, gobernadores que fueron de la dicha
- provincia, hasta el cabo de Gracias a Dios.» Un pleito
- contra la corona por D. Diego Colón, hijo del Almirante
- D. Cristóbal (comenzado en 1508 y terminado en 1537) se
- resolvió, adjudicándose a D. Luis Colón un territorio de 25
- leguas en cuadro desde el río Belén al Occidente y Sur. En
- nuestros días la República de Costa Rica intentó probar que
- el ducado de Veragua estuvo incluído durante la dominación
- española en dicho Estado, sosteniendo lo contrario la
- República de Colombia y decidiendo la cuestión en contra de
- las pretensiones de Costa Rica el Presidente de la República
- francesa.
-
-Terminaremos la conquista de la América Central, recordando los
-siguientes hechos. Tranquilo se hallaba Pedro de Alvarado en su
-gobierno de Guatemala, cuando la resolución de asuntos interiores le
-obligaron a trasladarse a México para consultar con el virrey Don
-Antonio de Mendoza. Sucedió á la sazón un levantamiento de chichimecas
-en el distrito de Guadalajara (Reino de la Nueva Galicia). Los
-indómitos chichimecas, por no pagar los tributos a sus señores, se
-subieron a las cumbres de las sierras y se dispusieron a pelear como
-bravos. Contra ellos fué Pedro de Alvarado, quien encontró allí la
-muerte (24 junio 1541)[97]. El virrey Mendoza, cediendo a los deseos
-de la viuda, Doña Beatriz, conocida desde la muerte de su marido con
-el nombre de _La Sin Ventura_[98], nombró gobernador interino de
-Guatemala a Don Francisco de la Cueva, hermano de la citada señora.
-Del gobierno de Honduras se encargó el tesorero Diego García de Celis.
-Terrible desgracia ocurrió en Guatemala bajo el gobierno de la Cueva.
-Cuentan las crónicas de aquellos tiempos que copiosa y abundante lluvia
-comenzó a caer sobre la ciudad y en sus inmediaciones desde el 8 de
-septiembre del año 1541. El día 10 bajó de la montaña, conocida desde
-aquella época con el nombre de _Volcán de agua_, terrible inundación,
-que destruyó gran parte de Santiago de Guatemala, encontrándose entre
-los ahogados Doña Beatriz de la Cueva, viuda del adelantado Don Pedro
-de Alvarado, una hija natural del dicho Don Pedro, llamada Ana, de edad
-de cinco años, y otras personas distinguidas. Los daños causados por la
-tormenta fueron muchos y muy importantes. Don Francisco de la Cueva,
-que hacía oficio de gobernador, y el obispo, se portaron perfectamente
-en aquel día tristísimo. Los supervivientes, aterrados por desgracia
-tan inmensa, se trasladaron una legua más al Norte, donde se encuentra
-el valle de Panchoy, fundando allí la tercera ciudad, capital del reino
-y hoy arruinada, y a la cual se la conoce con el nombre de la _Antigua_.
-
- [97] De esta campaña se tratará en el capítulo XV de este tomo.
-
- [98] Tanta fué su tristeza, que en adelante no quiso ser
- conocida sino con dicho nombre.
-
-Pasamos a relatar ciertos hechos referentes a la conquista de las
-Grandes Antillas. Dijimos en el primer tomo de esta obra que Cristóbal
-Colón, en su primer viaje, salió el 19 de noviembre de 1492 de Puerto
-Príncipe, camino de Babeque, Bohio y Haytí o Baytí. De Puerto Príncipe
-no se dirigió directamente a Babeque, pues se entretuvo hasta el 5 de
-diciembre en las costas de Cuba. Fondeó en la extremidad occidental
-de _Haytí_, isla a la que dió Colón el nombre de _Española_ el
-día 6 de dicho mes, comenzando el 7 a explorar sus costas. Tenía
-entonces la isla--según Colón--cerca de un millón de habitantes[99],
-y estaba habitada por los _cebuneyes_ al Oeste, y por los _aravacos_
-en el Centro y Este. Dividíase en cinco partes, gobernadas por sus
-respectivos caciques: Caonabo era señor de _Maraguana_, Bohechio de
-_Xaragua_, Garionez del país donde se fundó después _Concepción de la
-Vega_, Guanagari de la tierra que estaba a orillas del _Artibonito_, y
-Cayacoa del _Higuey_. Recordaremos que, habiendo fundado el Almirante
-la _Isabela_, primera ciudad europea del Nuevo Mundo, Bartolomé Colón
-echó los cimientos de Santo Domingo en el año 1498, sobre la costa
-del río Ozama. Dicen unos escritores que el hermano del Almirante dió
-el citado nombre a la ciudad en honor de su padre, llamado Domingo;
-según otros, por la devoción que tenía a Santo Domingo de Guzmán. En el
-correr de los tiempos el nombre de la capital Santo Domingo sustituyó
-al de Española, aplicándose después únicamente a la parte oriental de
-la isla. El P. Las Casas, cariñoso por demás con los indios, hace subir
-a 3.000.000 el número de víctimas que los conquistadores españoles
-hicieron en el país[100].
-
- [99] Reclus, _América Central_, pág. 688.
-
- [100] Ibidem.
-
-Descubierta la isla de _Cuba_ por Colón en su primer viaje, y poblada
-por los _siboneyes_, fué conquistada en el año 1511 por Diego
-Velázquez, gobernador de la Española. Velázquez, con 300 soldados y
-acompañado del sacerdote (no fraile a la sazón), Bartolomé de las
-Casas, conquistó la isla, no sin derrotar y quemar vivo al cacique
-Hatuey. Encargó luego la pacificación del Camagüey al capitán Narváez,
-cuyos soldados lo llevaron todo a sangre y fuego. Velázquez fundó las
-ciudades de _Baracoa_, _Sancti-Spíritus_, _Puerto Príncipe_, _Santiago
-de Cuba_ y la _Habana_. Murió en el año 1524.
-
-Al S. de Cuba se encuentra _Jamaica_, descubierta por Cristóbal Colón
-en su segundo viaje, el año 1494. El Almirante la llamó _Santiago_,
-nombre que se olvidó pronto. Es una de las grandes Antillas, y en ella
-se establecieron los españoles en 1509. Los indígenas, pertenecientes
-a la misma raza que los de las otras grandes Antillas, se sometieron
-fácilmente; pero a Esquivel, su primer Gobernador, hombre bueno y
-compasivo, sucedieron malos conquistadores, cuya obra se redujo a
-exterminar a los aborígenes. Una flota que envió Cromwell, se apoderó
-de la isla (1655), en la cual sólo se contaban 3.000 habitantes, la
-mitad españoles y la otra mitad negros.
-
-Consideremos la isla, que los indios llamaron _Borinquén_, Cristóbal
-Colón, _San Juan Bautista_[101], y los españoles, _Puerto Rico_[102].
-Se dijo en su lugar correspondiente, que Cristóbal Colón, en su segundo
-viaje, descubrió la isla de Puerto Rico. En el año 1508, Juan Ponce de
-León, que se hallaba en la Isla Española, solicitó de Nicolás Ovando
-permiso para ir a la de San Juan de Puerto Rico. Concedido el permiso,
-se dirigió a la citada isla y desembarcó en un sitio, cuyo señor, el
-más poderoso de aquella tierra, se llamaba Agueinabá. Los habitantes
-tenían color cobrizo, más obscuro que el común de los naturales de
-América. Afirman antiguos escritores que era una tierra muy poblada
-de gente, y cultivada con tanto esmero, que parecía una huerta. Ponce
-de León fué recibido perfectamente por el cacique Agueinabá, y por él
-supo que algunos ríos conservaban oro abundante en sus arenas. La isla
-tenía pocos llanos, aunque sí muchos valles y altas montañas, numerosos
-ríos y algunos puertos, el mejor de ellos el de Puerto Rico. Ovando,
-inmediatamente que llegó a España, manifestó al Rey el servicio que
-le había hecho Ponce de León con su expedición a la isla. El Monarca
-premió a Ponce de León, nombrándole gobernador de Puerto Rico (1510),
-_sin que el Almirante_, como dice Herrera, _le pudiese quitar_[103].
-
- [101] El 19 de noviembre de 1493 tomó el Almirante tierra en
- la ensenada de Mayagüez, y de la misma isla se hizo a la vela
- dicho Almirante el 22 de noviembre de aquel año.
-
- [102] Ya por la mucha riqueza de oro que se halló en ella, ya
- porque el puerto era bueno, cerrado y seguro de tormentas.
-
- [103] _Década I_, libro VII, capítulo XIII.
-
-El Gobernador envió presos a España a Juan Cerón y Miguel Díaz,
-hechuras del Almirante; fundó una población que llamó _Caparra_ y
-otras menos importantes, e hizo el repartimiento de los indios. Entre
-los castellanos e indios comenzó la guerra, teniendo la desgracia
-Cristóbal de Sotomayor y otros cuatro castellanos de morir a manos de
-sus enemigos. Juan Ponce, comprendiendo la gravedad del caso, nombró
-tres capitanes para castigar a los revoltosos; los capitanes eran:
-Diego de Salazar, Miguel de Toro y Luis de Añasco, los cuales, cada uno
-al frente de treinta hombres, triunfaron de los indios. Ponce puso en
-paz la isla de Puerto Rico, aunque los indígenas, en su desesperación,
-llamaron en su ayuda a los caribes de las islas cercanas.
-Posteriormente, disgustado Juan Ponce de León por la vuelta a la isla
-de Juan Cerón y Miguel Díaz, se dispuso a realizar descubrimientos de
-otras tierras. Al efecto, salió de la isla de San Juan en los primeros
-días de marzo de 1512, y pasando por la isla del Viejo, por Caycós
-(isleta de los Lucayos), por Amaguayo, por Maneguá, por Guanahani,
-llegó a la Florida[104]. Orgulloso con sus descubrimientos, pensando
-siempre que eran islas y no tierra firme, marchó a Castilla, esperando
-recibir mercedes de la corte. Tantas y tan grandes fueron las quejas
-que se dieron al Almirante acerca de Juan Cerón y Miguel Díaz, que,
-aconsejado de los Jueces de Apelación y de los Oficiales Reales, les
-quitó los Oficios y envió de gobernador al comendador Moscoso. Como
-tampoco se portara bien el citado Moscoso, pasó él a la isla, donde
-dejó por nuevo Gobernador, al tiempo de marcharse, a Cristóbal de
-Mendoza. Mendoza era persona discreta y contuvo las invasiones de los
-caribes, cada vez más atrevidos e insolentes.
-
- [104] Véase esta expedición en el tomo I, capítulo XXVI.
-
-Premió el Rey los servicios de Juan Ponce nombrándole Adelantado de
-la isla de Bimini y también de la Florida (considerada entonces como
-isla); además le ordenó que levantase una fortaleza en la isla de San
-Juan para la defensa de los caribes. Tanto miedo llegaron a inspirar
-dichas gentes, que se mandó armar tres navíos para correr las islas
-que eran guarida de los caribes, dándose el mando de la escuadrilla
-al citado Ponce (año de 1514). En los comienzos de mayo de 1515 se
-dirigió Ponce a la isla de Guadalupe, donde hizo desembarcar algunos
-hombres para recoger agua y leña, y algunas mujeres para que lavasen
-la ropa. Los salvajes, que estaban emboscados, mataron á los hombres
-y cautivaron las mujeres. Corrido por este suceso Ponce de León, se
-retiró con sus naves a San Juan de Puerto Rico, mientras el Gobierno
-dió licencia para que todos pudieran armarse contra los caribes y
-hacerles esclavos. Disgustado Ponce de León porque la fortuna no se
-había mostrado propicia ni en Guadalupe ni en la Florida, volvió a
-Cuba, acabando sus días en el año 1521. El Rey dió el Adelantamiento
-y las demás mercedes del padre al hijo, cuyo nombre era Luis. Como
-diremos al tratar del gobierno de Puerto Rico, la colonización se
-hizo con más lentitud que en la Española. «Los comienzos de la
-colonización--según Reclus--fueron muy difíciles: huracanes, una
-invasión de caribes y la destrucción de los primeros cultivos por las
-hormigas, hicieron abandonar la isla, que se repobló lentamente»[105].
-(Apéndice C).
-
- [105] _Geografía Universal, América Central, México_, etc.,
- pág. 732.
-
-
-
-
-CAPITULO VI
-
- CONQUISTA DEL PERÚ.--FRANCISCO PIZARRO: SU PATRIA.--PIZARRO
- EN EL NUEVO MUNDO: SUS PRIMEROS HECHOS.--EXPEDICIÓN DE
- ANDAGOYA.--SOCIEDAD DE PIZARRO, ALMAGRO Y LUQUE.--PRIMERA Y
- DESGRACIADA EXPEDICIÓN DE PIZARRO.--VUELTA A PANAMÁ.--SEGUNDA
- EXPEDICIÓN: DESCUBRIMIENTOS DE RUIZ.--PIZARRO EN EL IMPERIO
- Y ALMAGRO EN PANAMÁ.--PIZARRO Y ALMAGRO EN LA ISLA DEL
- GALLO.--ALMAGRO EN PANAMÁ Y PIZARRO EN LA ISLA DE GORGONA.--LOS
- ESPAÑOLES EN TUMBEZ.--PIZARRO SE EMBARCA PARA ESPAÑA.--PIZARRO
- Y HERNÁN CORTÉS EN TOLEDO.--CAPITULACIÓN.--PIZARRO EN TRUJILLO:
- SU FAMILIA.--PIZARRO VUELVE AL NUEVO MUNDO.--DESCONTENTO
- DE ALMAGRO.--TERCERA EXPEDICIÓN.--EL IMPERIO EN AQUELLA
- ÉPOCA.--HUAYNA CAPAC.--HUASCAR Y ATAHUALLPA.--GUERRA Y TRIUNFO
- DE ATAHUALLPA.--PIZARRO EN TUMBEZ: FUNDA A SAN MIGUEL.--PIZARRO
- Y HERNANDO SOTO EN EL INTERIOR DEL IMPERIO.--LOS ESPAÑOLES EN
- LOS ANDES.--EMBAJADAS DEL INCA.--EL INCA ATAHUALLPA.--ATREVIDO
- PLAN DE PIZARRO.--EL P. VALVERDE ANTE ATAHUALLPA.--ATAQUE DE LOS
- ESPAÑOLES.--PRISIÓN DEL INCA.--MUERTE DE HUASCAR.--MUERTE DE
- ATAHUALLPA.
-
-
-Francisco Pizarro nació por el año 1471 en Trujillo (Cáceres), y era
-hijo ilegítimo de Gonzalo, capitán de infantería[106] y de Francisca
-González, mujer de humilde condición. Un día--se ignora el motivo de
-ello--desapareció de su pueblo y se embarcó para el Nuevo Mundo. Debió
-ir a Santo Domingo, donde permaneció ignorado, hasta que a fines de
-1509, cuando contaba treinta años de edad, se alistó bajo las banderas
-de Alonso de Ojeda. Tiempo adelante tuvo Ojeda necesidad de ir a
-buscar recursos a la Española[107], y durante su ausencia, encargó del
-gobierno de San Sebastián, villa que acababa de fundar en Urabá, a
-Francisco Pizarro. Posteriormente, nuestro héroe se unió a Balboa, y
-con él iba cuando se descubrió el mar del Sur. Acompañó luego a Gaspar
-Morales, deudo de Pedrarias, en una expedición, cuyo resultado fué
-desastroso, y más lo hubiese sido sin los servicios de Pizarro. En
-esta ocasión, un cacique del archipiélago de las Perlas, le hubo de
-señalar la dirección en que se hallaba un país muy rico (Perú). Cuando
-Pedrarias se declaró enemigo mortal de Vasco Núñez de Balboa, Pizarro
-se puso al lado del primero, prefiriendo el poderoso al humilde.
-Cuéntase que al trasladarse el gobierno de la colonia de Darién,
-atravesando el istmo, a Panamá, Pizarro no se separó de Pedrarias.
-En Panamá combatió á los indios y también en Panamá se decidió a
-realizar en la región del Sur las hazañas que en el Norte llevó a cabo
-Cortés. Se asociaron a Pizarro para la realización de su proyecto,
-Diego de Almagro y el sacerdote Hernando de Luque; Almagro era natural
-del pueblo de su nombre, y Luque cura de Panamá (Apéndice D). Es de
-advertir, que además de los datos que Pizarro pudo por sí mismo hallar
-del Perú, los tenía seguros y recientes. En aquel tiempo, un caballero
-llamado Pascual de Andagoya, organizó una expedición en Panamá (1522),
-y, haciéndose a la vela hacia el Sur, llegó hasta las riberas del río
-de San Juan, donde adquirió importantes noticias acerca del imperio de
-los Incas. Andagoya, después de comerciar con los indígenas, volvió a
-Panamá por el mal estado de su salud[108].
-
- [106] Murió de Coronel en Navarra.
-
- [107] Véase tomo I, cap. XXVI.
-
- [108] Véase tomo I, cap. XXIX.
-
-[Ilustración:
-
-FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID.
-
-FRANCISCO PIZARRO.]
-
-Pizarro, Almagro y Luque compraron dos buques pequeños, de los
-cuales el mayor era uno de los construídos por Balboa para la misma
-expedición. En este buque y con 80 hombres de los 100 que se habían
-reclutado y cuatro caballos, salió Pizarro (mediados de Noviembre de
-1524); Almagro debía seguirle cuando estuviese aparejado el buque
-menor. Tocó Pizarro en el archipiélago de las Perlas, atravesó el
-golfo de San Miguel, se dirigió al puerto de las Piñas y entró en el
-río Birú, internándose unas dos leguas. Continuaron recorriendo la
-costa, encontrando sólo pantanos, bosques y peñascos. Casi agotadas las
-provisiones, el único alimento de cada hombre consistía en dos mazorcas
-de maíz. Renegaban de la hora que habían salido de Panamá. Hasta las
-mazorcas se iban concluyendo y el hambre comenzaba a dejarse sentir de
-una manera aterradora. Pizarro, en aquella situación, dispuso que parte
-de la tripulación, a las órdenes de Montenegro, marchara a las islas de
-las Perlas en busca de provisiones, mientras que la otra, hallándose
-él a la cabeza, se estableció en un lugar de la costa y entró en
-relaciones con los indígenas. Volvió Montenegro, trayendo carne, fruta
-y maíz; durante su viaje, Pizarro hizo construir algunas barracas y
-buscó raíces para alimentar a los suyos, raíces que muchas de ellas
-eran venenosas, ocasionando la muerte de 27. Inmediatamente que llegó
-Montenegro, abandonaron aquel sitio, al que denominaron _Puerto del
-Hambre_. Recorrieron algunos puntos de la costa, deteniéndose en
-un paraje que llamaron _Pueblo Quemado_, donde hubieron de sostener
-frecuentes luchas con indios feroces, en una de las cuales salió mal
-herido Pizarro. Reembarcáronse para Chicamá, punto inmediato a Panamá,
-pues deseaban enterarse del paradero de Almagro.
-
-No era censurable, aunque otra cosa pareciese, la conducta de Almagro.
-En el momento que pudo se lanzó a la mar, siguiendo el mismo derrotero
-que Pizarro; derrotero que trató de conocer por las señales puestas
-en montes y playas. Desembarcó en _Pueblo Quemado_, sitio donde, si
-Pizarro fué herido, él, luchando con los salvajes, perdió un ojo.
-Continuó recorriendo la costa y, cuando creyó que Pizarro y los que le
-acompañaban habrían muerto, tocó en la isla de las Perlas. Allí supo el
-paradero de ellos, tomando inmediatamente el rumbo de Chicamá. Cuando,
-reunidos en Chicamá, trataron de continuar la expedición, vieron que
-los barcos se hallaban en mal estado y los recursos eran muy escasos.
-Hubieron de convenir que Almagro marchase a Panamá y pidiera auxilio.
-En efecto, se presentó en Panamá; pero encontró ruda oposición de parte
-del gobernador Pedrarias, como tampoco logró despertar entusiasmo en
-la mayor parte de la gente; sólo Luque no perdió la fe en aquellos
-momentos tan críticos. Consiguió lo que quería, esto es, que el
-Gobernador levantara su prohibición para el embarque de los que lo
-solicitasen, aunque no sin conceder a dicha autoridad parte de las
-ganancias que se obtuvieran, como también que se nombrase un adjunto a
-Pizarro que, por indicación de Luque, fué designado el mismo Almagro, a
-quien se dió el título de _Capitán_. Tal nombramiento supo a vinagre a
-Pizarro, y fué el comienzo del odio que tiempo adelante se tuvieron.
-
-Reunidos en Panamá los tres socios (Pizarro, Almagro y Luque), hicieron
-las paces, jurando en nombre de Dios y por los Santos Evangelios
-ejecutar lo que prometían. Acordaron que se celebrase una misa para
-pedir a Dios la protección divina en la próxima expedición. El pacto
-que hicieron lo hubieron de sellar comulgando los tres con la misma
-hostia, siendo de notar que el celebrante fué el mismo Luque. Firmóse
-el contrato el 10 de marzo de 1526, y por él se comprometían al
-descubrimiento y conquista del Perú, debiendo Pizarro y Almagro tomar a
-su cargo la parte militar, mientras Luque se encargaría de suministrar
-los fondos necesarios[109]; los productos se repartirían por iguales
-partes.
-
- [109] Parece cosa probada que el encargado de suministrar los
- fondos era el licenciado Gaspar de Espinosa, residente a la
- sazón en Panamá, pues Luque sólo tenía la representación del
- mencionado Espinosa. Veáse Prescott, _Hist. del Perú_, tom. I,
- pág. 233.
-
-La segunda expedición fué más afortunada, contribuyendo seguramente
-a ello la inteligencia y habilidad del piloto Bartolomé Ruiz. Los
-asociados compraron dos buques y dos canoas, algunos caballos, armas
-y municiones. Salieron de Panamá y llegaron hasta el río San Juan.
-Mientras que Pizarro se situaba a las orillas del dicho río, Almagro
-volvía a Panamá en busca de nuevos socorros, y Bartolomé Ruiz pasaba
-adelante con una nave explorando la costa; y, por cierto, con alguna
-suerte, puesto que descubrió la isla del Gallo, la bahía de San Mateo,
-la tierra de Coaque, llegando hasta la punta de Pasaos, debajo del
-Ecuador. En alta mar alcanzó a ver una especie de carabela, o mejor
-dicho una balsa, en la cual iban algunos indios, tanto hombres como
-mujeres, procedentes de Tumbez, al parecer mercaderes, que llevaban
-muchos objetos de plata y oro, trabajados con bastante perfección. Lo
-que más le sorprendió fueron las camisetas de algodón y lana, tejidas
-con no poco primor y delicadeza. Traían además balanzas pequeñas para
-pesar los metales preciosos. Hicieron grandes ponderaciones del mucho
-oro y plata que se encontraba en su país, especialmente en Cuzco, la
-capital.
-
-Por su parte Pizarro emprendió su marcha al interior; pero, como dice
-Herrera, «todo era montañas, con árboles hasta el cielo»[110]. En las
-colínas cubiertas de bosques encontró olorosas flores matizadas de
-diferentes colores; pájaros, especialmente de la familia de los loros;
-monos; reptiles de todas clases; la boa rodeando el tronco de algún
-árbol y el caimán tomando el sol a orilla de los ríos. Muchos españoles
-fueron víctimas de los caimanes y de los salvajes, en particular de
-los últimos, que les acechaban y caían sobre ellos al menor descuido.
-Vino el hambre a aumentar las desgracias de la gente de Pizarro; en
-los bosques sólo hallaban patatas silvestres y cocos, y en la playa el
-fruto del mango.
-
- [110] _Historia general, Década III_, lib. VIII, cap. XIII.
-
-Almagro tuvo la suerte de encontrar en Panamá nuevo Gobernador.
-Llamábase D. Pedro de los Ríos, que dispensó a la empresa decidida
-protección, tanta que Almagro pudo volver pronto y reunirse con Pizarro
-llevando pequeño cuerpo de aventureros militares que acababan de llegar
-de la metrópoli.
-
-Después de algunos días en que Pizarro y Almagro fueron juguete de
-las olas, arribaron a un puerto seguro en la isla del Gallo, visitada
-antes por el piloto Ruiz. Pasaron luego a la bahía de San Mateo,
-observando--como dice el citado Ruiz--que los habitantes eran más
-civilizados que los de otras partes y que las tierras estaban mejor
-cultivadas. En la costa veían grandes árboles de ébano, de una especie
-de caoba y de otras maderas duras; también el sándalo y muchos árboles
-olorosos. En los repechos de las colinas crecía el maíz y se criaba la
-patata, y en las llanuras magníficos plantíos de cacao. Anclaron en
-el puerto de Tacamez, población de más de 1.000 casas, con calles y
-plazas, donde los hombres y las mujeres lucían adornos de oro y piedras
-preciosas. Allí se halla el río de las Esmeraldas, llamado así por
-las minas de esta piedra preciosa. No dejaron de observar el espíritu
-belicoso de los naturales del país, comprendiendo que necesitaban
-mayores refuerzos.
-
-Tan acalorada fué la discusión entre Almagro y Pizarro acerca de la
-marcha del primero a Panamá y de la estancia del segundo en aquellas
-tierras, que llegaron a injuriarse y echar mano a las espadas; mas
-el tesorero Ribera y el piloto Ruiz lograron apaciguarlos. Almagro
-marchó a Panamá y Pizarro se quedó en la pequeña isla del Gallo.
-Los aventureros que se quedaron con Pizarro comenzaron á manifestar
-su profundo disgusto. Estaban rendidos de luchar con los horribles
-temporales de los trópicos, con terrenos escabrosos, con salvajes y
-caribes, con el hambre y las enfermedades. Llegaban a decir que en
-aquellas tierras ni siquiera había «lugar sagrado para sepultura de sus
-cuerpos.» Tanto creció el disgusto, que algunos soldados escribieron a
-sus parientes y amigos, dándoles noticia del miserable estado en que se
-hallaban; pero Almagro, comprendiendo la gravedad de este paso, dispuso
-apoderarse de las cartas y que no llegasen a su destino. Noticiosos
-de ello algunos soldados, acordaron escribir una carta y exponer con
-vivos colores sus desastres. Colocaron dicha carta dentro de un ovillo
-de algodón, que debía recibir, como muestra de los productos del país,
-la mujer del gobernador de Panamá. Terminaba la carta con una cuarteta
-escrita por Sarabia, natural de Trujillo, y en ella se pintaba a los
-dos jefes como socios de una carnicería; uno se ocupaba en traer el
-ganado (Almagro) y otro en degollarlo (Pizarro). La copla decía así:
-
- Pues, señor Gobernador,
- mirelo bien por entero,
- que allá va el recogedor
- y aqui queda el carnicero.
-
-La carta, la vuelta de Almagro y la llegada del único buque que quedaba
-a Pizarro causaron profundo desaliento en Panamá. Exageróse por todas
-partes el contenido de la carta y mostrábanse tristes y abatidos los
-que habían venido con Almagro. El barco en aguas de Panamá, ¿necesitaba
-composición, como públicamente se decía, o era un pretexto para
-librarse Pizarro de gente levantisca y desobediente? Teniendo todo
-esto en cuenta, el gobernador D. Pedro de los Ríos se negó a escuchar
-las súplicas de Almagro y de Luque, y envió dos buques para recoger a
-los expedicionarios. Cuando llegaron los dos buques, la alegría de los
-compañeros de Pizarro fué general; mas él viendo que nada conseguía
-con sus súplicas y ruegos, tiró de la espada y haciendo una raya en el
-suelo de Oriente a Poniente, extendió el brazo hacia el Sur y dijo:
-_Camaradas y amigos: este es el camino de las penalidades, pero por él
-se va al Perú a ser ricos_; y señalando en otra dirección, añadió: _por
-allí vais al descanso, a Panamá, pero a ser pobres. Escoged._ Y pasó
-la raya. Sólo 13 le siguieron y se llamaban Bartolomé Ruiz, Pedro de
-Candía, Cristóbal de Peralta, Domingo de Soria Luce, Nicolás de Ribera,
-Francisco de Cuéllar, Alonso de Molina, Pedro Alcón, García de Jeréz,
-Antón de Carrión, Alonso Briceño, Martín de Paz y Juan de la Torre.
-«Estos fueron--escribe Montesinos--los trece de la fama; éstos los que
-cercados de los mayores trabajos que pudo el mundo ofrecer a hombres, y
-los que estando más para esperar la muerte que las riquezas que se les
-prometían, todo lo pospusieron a la honra, y siguieron a su capitán y
-caudillo para ejemplo de lealtad en lo futuro»[111]. Volvieron los dos
-buques a Panamá con los que se negaron a seguir hacia el Perú, y entre
-ellos el piloto Ruiz, que debía ayudar a Almagro y a Luque en aquellos
-momentos críticos.
-
- [111] _Anales_, M. S., año 1527.
-
-Pizarro determinó abandonar la isla del Gallo. Hizo construir una
-balsa y se retiró con sus doce compañeros a otra isla distante 5 o
-6 leguas de la costa, a la cual, recordando la mitología, dieron el
-nombre de Gorgona. Aunque tenían agua buena y abundante, y no les
-faltaba pesca ni caza, las exhalaciones maléficas de aquel suelo y la
-plaga de insectos venenosos abatieron el espíritu de aquellos héroes.
-Alentábanles sus sentimientos religiosos y en Dios pusieron toda
-su esperanza. Miraban al mar y por todas partes se veía la líquida
-llanura, excepto por el lado oriental, que quebraba la monotonía del
-horizonte prolongadísima línea de fuego. Era la reverberación del sol
-en las nevadas crestas de la cadena de los Andes.
-
-Pasados siete meses, un día vieron aparecer las velas de un buque en el
-horizonte. Era el piloto Ruiz, que en pequeño barco con provisiones,
-armas y pertrechos llegaba a la isla Gorgona. En dicho barco Pizarro y
-los suyos se apresuraron a embarcarse, abandonando aquella miserable
-tierra, no sin profunda pena, porque en ella dejaban dos enfermos al
-cuidado de algunos indios amigos. Pasaron cerca de la isla del Gallo,
-descubrieron la punta de Tacumez, penetraron en mares hasta entonces no
-surcados por quillas europeas, admiraron el Chimborazo y el Cotopaxi,
-fondeando en la isla de Santa Clara, que se halla a la entrada de la
-bahía de Tumbez.
-
-Al día siguiente continuaron la navegación, llegando, en fin, a
-Tumbez, hermosa ciudad con casas de piedra y cal, colocada en el
-centro de fértil campo. Acudieron a la playa los habitantes de Tumbez
-y contemplaron con tanta curiosidad como sorpresa a los extranjeros y
-al barco. Dieron cuenta de lo que veían al _curaca_ (gobernador) del
-distrito, quien sumamente generoso les mandó en muchas balsas plátanos,
-yucas, piñas, cocos, batatas, maíz y otros productos de la tierra,
-como también caza y pescado; además, algunas llamas (carnero peruano)
-vivas. Encontrábase a la sazón en Tumbez un noble indio (_orejón_), que
-fué a bordo con objeto de ver a los españoles[112]. Lo que importaba
-al jefe peruano era saber de dónde y con qué objeto habían venido a
-aquellas tierras. Contestóle Pizarro que habían venido para asegurar
-la _legítima supremacía_ de su Rey y para enseñar a los indios la
-verdadera religión. Guardó profundo silencio el peruano, aunque es de
-creer que no le convencieran las razones del capitán español. Comió
-el noble indio con Pizarro, y al despedirse, nuestro héroe regaló al
-peruano una hacha que le había llamado mucho la atención, pues el
-uso del hierro era desconocido lo mismo a los hijos del imperio de
-los incas que al de los aztecas. Al día siguiente Pizarro obsequió
-al curaca con cerdos y gallinas, animales que no eran indígenas del
-Nuevo Mundo. Los españoles que visitaron a Tumbez quedaron admirados
-de la grandeza de la ciudad, que era frontera del Norte del imperio y
-contigua a la reciente adquisición de Quito. Despidióse Pizarro de los
-naturales de Tumbez y prosiguió su rumbo hacia el Sur.
-
- [112] Ya sabemos que los españoles llamaban _orejones_ a los
- indios pertenecientes a la nobleza.
-
-Dobló el cabo Blanco y entró en el puerto de Paita, siendo recibido con
-el mismo espíritu de hospitalidad que en Tumbez. Recorrió la orilla de
-las llanuras arenosas de Sechuza, dobló la Punta de Aguja y siguió la
-costa en su dirección hacia el Este, «no perdiendo nunca de vista la
-cadena colosal de los Andes, que a medida que navegaban hacia el Sur
-casi siempre a la misma distancia de tierra, se iba presentando cumbre
-tras cumbre con sus estupendas crestas de hielo como un inmenso Océano
-que se hubiera detenido y helado de repente en medio de su tumultuosa
-carrera»[113].
-
- [113] Prescott, _Hist. del Perú_, tomo I, págs. 269 y 270.
-
-Por todas partes que pasaba Pizarro era recibido por los naturales
-con generosa hospitalidad. Ellos, los indígenas, llamaban a los
-españoles _hijos del Sol_ y les llamaban así por su blancura, por el
-brillo de sus armaduras y por los rayos que manejaban. Creían que
-los españoles eran dulces, cariñosos y buenos. «El corazón de hierro
-del soldado--como escribe Prescott--no había presentado aún su lado
-sombrío. Era demasiado pronto para hacerlo. Aún no había sonado la
-hora de la conquista»[114].
-
- [114] Ob. cit.
-
-No es extraño que los peruanos amasen a los españoles. Comenzaron
-muy bien. «Sin haber querido recibir el oro, plata y perlas que les
-ofrecieron, a fin de que conociesen no era codicia, sino deseo de su
-bien el que les había traído de tan lejanas tierras a las suyas»[115].
-Siguiendo Pizarro su derrotero al Sur, pasó no lejos del punto en que
-había de levantarse la ciudad de Trujillo y llegó al puerto de Santa.
-Convencido de la existencia de un gran imperio indio, volvió por el
-mismo camino. En un pueblo que los españoles llamaron Santa Cruz,
-aceptó el convite de rica peruana; en Tumbez dejó a Alonso de Molina
-y él se llevó el peruano _Felipillo_ y algún otro, y recogió en la
-isla de Gorgona a uno de los enfermos, pues el compañero había muerto,
-volviendo a anclar en el puerto de Panamá después de diez y ocho meses
-de ausencia[116].
-
- [115] Padre Naharro, _Relación sumaria_, M. S.
-
- [116] _Felipillo_ hizo importante papel en la historia de
- sucesos posteriores.
-
-Orgullosos podían estar los tres socios con el nuevo descubrimiento,
-aunque el gobernador Pedro de los Ríos, no convencido de la importancia
-o tal vez desanimado por su misma magnitud, se negó a prestar auxilio a
-la empresa. Entonces acordaron los tres socios acudir al Rey.
-
-Designóse para ello a Pizarro, por empeño de Almagro y contra la
-opinión de Luque. Quería el sacerdote que se diera el encargo al
-licenciado Corral, funcionario dignísimo y que iba a marchar a España
-por asuntos de público interés. Sostuvo Almagro con cierta energía que
-Pizarro debía ser el designado, pues nadie--según él--podía desempeñar
-tan bien la misión como la persona más interesada. Accedió Luque; mas
-conocedor del carácter de sus dos amigos y del corazón humano, exclamó:
-«Plegue á Dios que no os hurtéis uno á otro la bendición, como Jacob
-á Essaú.» Reunidos con alguna dificultad 1.500 pesos de oro, Pizarro,
-acompañado de Pedro de Candía, y llevando consigo algunos indígenas,
-dos o tres llamas, adornos y vasos de oro y plata, y varios tejidos de
-lana, se embarcó en el puerto llamado _Nombre de Dios_ en la primavera
-de 1528, llegando a Sevilla a principios del verano y trasladándose
-a Toledo, donde fué recibido con mucha bondad por el Emperador. El
-relato que hizo de su viaje causó la admiración de todos. No le inmutó
-ni la majestuosa presencia de Carlos V, ni la legendaria figura de
-Hernán Cortés, con quien se encontró en los salones regios, ni la
-brillante corte de Toledo. Cuando Hernán Cortés terminaba su carrera,
-Pizarro comenzaba la suya: el primero había conquistado el Norte y el
-segundo aspiraba a conquistar el Sur, los dos imperios más poderosos
-y ricos del Nuevo Mundo. Orillados algunos obstáculos, se firmó la
-capitulación entre el gobierno y Pizarro el 26 de julio de 1529. Por
-el citado documento se nombraba a Pizarro, por vida, gobernador y
-capitán general de 200 leguas de costa en la _Nueva Castilla_, nombre
-que se dió entonces al Perú (como el de Nueva España se había dado a
-México). Obtuvo, además, el título de Adelantado y de alguacil mayor de
-la tierra; dignidades ambas que se había comprometido a obtener para
-Almagro. Al citado Almagro se le nombró comandante de la fortaleza de
-Tumbez, y al Padre Luque, tiempo adelante, se premiarían sus servicios
-con el obispado de la citada población peruana: entretanto se le dió
-el título de _Protector general de los Indios de Nueva Castilla_[117].
-No se olvidó Pizarro de los compañeros que quedaban vivos de la isla
-del Gallo, recibiendo Bartolomé Ruiz el título de Piloto mayor de la
-Mar del Sur, y los restantes, unos fueron nombrados hijosdalgo y otros
-caballeros. Diéronse algunas disposiciones para estimular la emigración
-a aquel país. Se mandó a Pizarro que tuviese en su gobernación los
-religiosos eclesiásticos y oficiales reales que por su Majestad fuesen
-nombrados[118]. Entre otras disposiciones, no deja de ser curiosa la
-prohibición de que no hubiese Letrados ni Procuradores en la nueva
-colonia, considerándose que la presencia de ellos era perjudicial para
-el sosiego, paz y armonía de aquellos habitantes. Pizarro, a su vez,
-se comprometió a levantar en el término de seis meses una fuerza de
-250 hombres perfectamente equipados, pudiéndose sacar 100 de ellos de
-las colonias. También se obligaba a emprender la expedición a los seis
-meses de su vuelta a Panamá.
-
- [117] Véase Herrera, _Década IV._ lib. VI, capítulo V.
-
- [118] Ibidem.
-
-Para la compra de artillería y todos los pertrechos militares obtuvo
-del Gobierno algunos fondos, aunque no todos los que necesitaba.
-Consiguiólos con dificultad y tal vez le ayudara en este particular su
-amigo--y pariente según algunos--Hernán Cortés. No dejó de costarle
-del mismo modo gran trabajo la reclutación de gente. Con esta idea--ó
-más bien con el deseo de visitar el lugar de su nacimiento--salió
-de Toledo para Trujillo. Allí se le reunieron cuatro hermanos que
-tenía: el mayor, llamado Hernando, era legítimo; los otros tres eran
-ilegítimos (Gonzalo y Juan Pizarro, por parte de padre, y Francisco
-Martín de Alcántara, por parte de madre). Es de sentir que Hernando,
-tan feo de cuerpo como de alma, ya por ser el mayor de todos, ya por la
-circunstancia de ser legítimo, ejerciese poderosa influencia sobre los
-demás y aun sobre el mismo que enaltecía su apellido. «Todos--escribe
-Oviedo--eran pobres, y tan orgullosos como pobres, e tan sin hacienda
-como deseosos de alcanzarla.»[119] No encontró Pizarro en sus paisanos
-el apoyo que esperaba.
-
- [119] _Hist. de las Indias_, M. S., parte III, lib. VIII, cap.
- I.
-
-De cualquier modo que sea, se dió la expedición a la vela (enero de
-1530) y llegó felizmente a Nombre de Dios. Grande fué--como era de
-esperar--el disgusto de Almagro cuando supo que todos los cargos
-importantes se habían dado a Pizarro y a él uno de escaso valor, que
-no estaba en relación con sus servicios. Vino a agriar más la cuestión
-el orgulloso é insensato Hernando Pizarro. Sin embargo, los prudentes
-consejos de Luque y del licenciado Espinosa, influyeron de tal modo en
-el ánimo de los dos jefes, que se verificó aparente reconciliación, no
-sin ofrecer Pizarro ceder a Almagro el empleo de Adelantado y solicitar
-del Monarca que confirmara dicha cesión.
-
-¿Se quejaba con razón Almagro? El cronista militar Pedro Pizarro
-sostiene que su pariente pidió para Almagro el empleo de Adelantado, a
-lo cual no accedió el Gobierno, que no quería separar dicho cargo del
-de gobernador y capitán general. Enseñaba la experiencia que, empleos
-tan importantes, no debían confiarse a distintos individuos. Si tales
-razones, y otras que dió Pizarro, convencieron o no a su rival, nada
-importa.
-
-Lo cierto es que, con los refuerzos de España, con los de Panamá y con
-algunos de la provincia de Nicaragua (colonia que era una rama de la de
-Panamá), y después de bendecir el estandarte real y la bandera de los
-expedicionarios, de predicar un sermón Fr. Juan de Vargas, de celebrar
-una misa y de administrar la comunión a todos los soldados, Pizarro,
-al frente de 180 hombres y 27 caballos, salió de Panamá y emprendió
-su tercera y última expedición en los primeros días de enero de 1531.
-Almagro, como de costumbre, se quedó allí para reunir refuerzos. A
-los trece días de navegación, fondearon en el puerto de San Mateo,
-emprendiendo desde dicho puerto el viaje por tierra a lo largo de la
-costa, en tanto que los buques seguían su rumbo a cierta distancia.
-Después de muchas penalidades, llegaron a un pueblo de la provincia
-de Coaque, donde encontraron regular cantidad de plata, oro y piedras
-preciosas, llamando la atención entre éstas, hermosa esmeralda, del
-tamaño de un huevo de paloma, que tomó Pizarro. Con el oro y la plata
-adquiridos, se hizo un montón, del cual se dedujo la quinta parte para
-la Corona, distribuyéndose el resto en la proporción convenida entre
-los oficiales y soldados. Este fué el sistema que se observó durante la
-conquista. Mandó Pizarro a Panamá el valor de veinte mil castellanos de
-oro. Siguió su marcha por la costa; pero no acompañado de los buques,
-que habían vuelto a Panamá en busca de refuerzos. Encontróse Pizarro
-en situación muy triste. La arena de la playa, removida por el viento,
-cegaba a los soldados, al mismo tiempo que los rayos de sol abrasador
-casi les ahogaba de calor. Para mayor desgracia, se vieron acometidos
-de una enfermedad que consistía en grandes verrugas que se presentaban
-en el cuerpo, y al abrirlas con lanceta, echaban tal cantidad de
-sangre, que el enfermo moría de resultas. Por otra parte, desde que
-los españoles cometieron tantos excesos en Coaque, las cosas habían
-variado por completo. Ya no se les consideraba como seres superiores
-bajados del cielo, sino como ladrones y criminales. Antes se les
-ofrecía hospitalidad, y a la sazón se huía de ellos para guarecerse en
-las montañas próximas. El clima, las enfermedades y la enemiga de los
-naturales del país, abatieron el ánimo de los soldados, particularmente
-de los de Nicaragua, que habían dejado el paraíso de Mahoma, por una
-tierra miserable e ingrata[120].
-
- [120] Véase Pedro Pizarro, _Descub. y Conq._, M. S.
-
-Afortunadamente recibieron en Puerto Viejo un refuerzo de 30 hombres,
-mandados por Belalcázar. Algunos hubieran deseado establecerse en
-Puerto Viejo; mas Pizarro deseaba por momentos llegar a Tumbez, y
-con este objeto se trasladó a la isla de Puna, próxima á la citada
-población y en la embocadura del río de Guayaquil. Incorporóse a
-Pizarro otro refuerzo de 100 voluntarios y algunos caballos, que
-dirigía el capitán Hernando de Soto, descubridor tiempo adelante del
-río Mississipí.
-
-[Ilustración:
-
-FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID.
-
-HUASCAR.]
-
-Antes de narrar la conquista del imperio de los Incas por Pizarro,
-daremos a conocer, aunque muy sucintamente, la situación de dicho
-imperio en aquella época. Hacía como unos siete años que el inca
-Huayna Capac, hijo de Tupac Inca Yupanqui, había conquistado el reino
-de Quito. La capital del Perú era el Cuzco, población admirablemente
-situada, muy rica y asiento del gran templo del Sol. Huayna Capac, como
-los príncipes peruanos anteriores a él, tenía muchas concubinas que le
-dieron numerosa posteridad. El heredero de la Corona, hijo de su mujer
-legítima y hermana, se llamaba Huascar; seguía en el orden de sucesión
-Manco Capac, hijo de otra mujer prima del Monarca; y el tercero de los
-hijos, de nombre Atahuallpa, habido en una hija del último _Scyri_ de
-Quito, si no tenía derecho a la Corona, gozaba del cariño más profundo
-de su padre. Es de notar que habiendo vivido Huayna Capac sus últimos
-tiempos en Quito, tuvo a su lado a Atahuallpa, a quien crió y educó con
-verdadera solicitud. En la hora de su muerte Huayna Capac hizo llamar
-a los altos funcionarios de la Corona y declaró que su última voluntad
-era que el reino de Quito pasase a Atahuallpa y el del Perú a Huascar;
-luego encargó a sus dos hijos que viviesen en paz y amistad. Si en
-los últimos momentos de su vida, para tranquilidad de su conciencia,
-quiso dar al nieto lo que había robado al abuelo, también derogó las
-leyes fundamentales del imperio y arrojó la manzana de la discordia a
-los herederos de su autoridad. Debió ocurrir la muerte a fines de 1525,
-seis años largos antes de la llegada de Pizarro a Puna[121].
-
- [121] Robertson dice que murió en 1529, y otros que en 1523.
-
-Cuando Huayna Capac, poco antes de morir, tuvo noticia de la primera
-aparición de los españoles en el país, dijo a los magnates del
-imperio--según escribe Garcilaso de la Vega--las siguientes palabras:
-«Mucho ha que por revelación de nuestro padre el Sol tenemos, que
-pasados doce reyes de sus hijos, vendrá gente nueva y no conocida en
-estas partes, y ganará y sujetará a su Imperio todos nuestros reinos
-y otros muchos. Yo me sospecho que serán de los que sabemos que han
-andado por la costa de nuestro mar: será gente valerosa que en todo
-os hará ventaja. También sabemos que se cumple en mí el número de los
-doce Incas. Certifícoos que a los pocos años que yo me haya ido de
-vosotros, vendrá aquella gente nueva y cumplirá lo que nuestro padre el
-Sol nos ha dicho, y ganará nuestro Imperio y serán señores de él. Yo os
-mando que les obedezcais y sirvais como a hombres que en todo os harán
-ventaja: que su ley será mejor que la nuestra, y sus armas poderosas
-e invencibles más que las vuestras. Quedaos en paz, que yo me voy a
-descansar con mi padre el Sol que me llama.»
-
-Sólo unos cuatro o cinco años vivieron en paz Huascar y Atahuallpa. Era
-el primero hombre de carácter pacífico, bueno y generoso; y el segundo,
-por el contrario, se distinguía por su pasión por la guerra, por su
-perfidia y crueldad. Atabalipa--pues así llaman también otros cronistas
-a Atahuallpa--, con sus ejércitos dirigidos por sus valerosos generales
-Quzquiz y Challenchina, llevó la guerra hasta el corazón del imperio
-de su hermano. Comenzó triunfando en la falda del Chimborazo, tomó a
-Tumebamba, cuya ciudad, como otras del distrito de Cañaris, entró a
-sangre y fuego; se estableció en Caxamalca, cruzó el río _Apurimac_,
-acampando cerca de la capital del Perú. En la llanura de Quipaypan se
-iba a decidir el término de la lucha y que duró desde la mañana hasta
-la noche. La fortuna se declaró en favor de Atahuallpa, siendo hecho
-prisionero el inca Huascar. Dióse la batalla en la primavera de 1532.
-
-Atahuallpa recibió en Caxamalca la noticia de la victoria, y ordenó
-al punto que su hermano fuese trasladado a la fortaleza de Xauxa.
-Garcilaso de la Vega, que era de la raza Inca y sobrino por parte de
-madre de Huayna Capac, dice que Atahuallpa hizo reunir en el Cuzco
-a todos los nobles Incas esparcidos en el país, con el objeto de
-deliberar acerca de la división del Imperio entre él y su hermano.
-Cuando estaban reunidos les rodeó la soldadesca y los mató a todos. De
-esta manera fueron exterminados todos los individuos que podían alegar
-mejores títulos que Atahuallpa a la Corona, llegando en su locura a
-matar a sus hermanos de padre, esto es, a todos los que tenían en sus
-venas sangre inca. «A las mujeres, hermanas, tías, sobrinas, primas
-hermanas y madrastras de Atahuallpa, colgaban de los árboles y de
-muchas horcas muy altas que hicieron; a unas colgaron de los cabellos,
-a otras por debajo de los brazos y a otras de otras maneras feas, que
-por la honestidad se callan; dábanles sus hijuelos que los tuviesen en
-brazos; teníanlos hasta que se les caían y aporreaban»[122]. Contaron
-todas estas cosas a Garcilaso su misma madre y un tío suyo, hermano de
-su madre, llamado D. Fernando Huallpa Tupac Inca Yupanqui, que tuvieron
-la dicha de salvarse de la matanza general de la familia. Pero si
-realmente--como escribe con mucho acierto Prescott--trató Atahuallpa
-de exterminar la raza Inca, ¿cómo es que el mismo historiador confiesa
-que setenta años después de la supuesta matanza existían cerca de
-seiscientos descendientes de la raza pura por cuyas venas corría la
-sangre real?[123] ¿Por qué esta matanza, en lugar de ceñirse a las
-ramas legítimas del tronco real, que tenían más derechos a la Corona
-que el usurpador, se extendió a todos los que estuviesen enlazados
-con él, aun en el grado más remoto? ¿Por qué incluyó a las ancianas y
-a las doncellas y por qué se las sometió a tormentos tan refinados y
-supérfluos, cuando es evidente que unos seres tan poco poderosos nada
-podrían hacer que excitase los celos del tirano? ¿Por qué cuando se
-sacrificaron tantos a una vaga aprensión de riesgo futuro se dejó vivir
-a su rival Huascar y a su hermano menor Manco Capac, los dos hombres
-de quienes más tenía que temer el vencedor? ¿Por qué, en fin, ninguno
-de los que escribieron medio siglo antes que Garcilaso refieren suceso
-semejante?[124].
-
- [122] Garcilaso, _Com. Real_, parte I, lib. IX, cap. XXXVII.
-
- [123] Esto resulta de una petición en que se solicitaban
- ciertas inmunidades, remitida a España en 1603, y firmada
- por 567 indios de la raza real de los Incas (Ibid. parte
- III, lib. IX, cap. XI). Oviedo dice que Huayna Capac dejó
- cien hijos e hijas, y que la mayor parte de ellos vivían aún
- cuando él escribía, _Historia de las Indias_, M. S., parte
- III. lib. VIII, cap. IX. Del mismo modo haremos notar que por
- Real cédula de 9 de mayo de 1545, habiendo sido informado S.
- M. de los buenos servicios de D. Cristóbal Tupac Inca, hijo
- de Huayna Capac, señor natural que fué de las provincias del
- Perú, y deseando darle a conocer el aprecio que le merecían
- sus lealtades, le concedió un escudo dividido en dos partes,
- y puesto en una de ellas una águila negra rabipante en campo
- de oro con dos palmas verdes a los lados, y debajo un tigre,
- y encima de él una borla colorada como tenía su hermano
- Atabalipa, y a los lados del tigre dos culebras coronadas de
- oro en campo azul y por orla _Ave María_, y entre letra y
- letra una cruz dorada, y por timbre un yelmo cerrado y por
- divisa una águila negra rapante con tres colas, y dependencia
- de follajes de azul y oro. _Archivo histórico nacional.
- Cedulario indico de Ayala_, letra A, tomo II, documento 6.
-
- [124] En vano hemos buscado alguna confirmación de este cuento
- en Oviedo, Sarmiento, Xerez, Cieza de León, Zárate, Pedro
- Pizarro, Gomara, que todos vivían en aquella época y tenían
- a su disposición todos los medios posibles de averiguar la
- verdad: y todos, debemos añadir, estaban dispuestos a hacer
- severa justicia a las malas propensiones del monarca indio.
-
-No cabe duda que en la relación de Garcilaso la leyenda ha sustituído
-a la historia. La madre y un tío del historiador, de la raza Inca,
-y de menos de diez años de edad cuando se realizaron las supuestas
-crueldades de Atahuallpa, no son testigos a quienes podamos seguir sin
-recelo alguno. Bastará decir que Atahuallpa destronó al inca Huascar y
-fué enemigo mortal de la citada raza. Si cronistas españoles repitieron
-y aun exageraron lo dicho por Garcilaso, quisieron con ello justificar
-la conducta inhumana y cruel que siguió Pizarro con Atahuallpa.
-
-Continuando el hilo de la historia del vencedor de Quipaypan, haremos
-notar que ya pudo tomar la borla encarnada, diadema de los incas,
-olvidándose seguramente de que los extranjeros blancos iban a llegar
-pronto y a destruir el imperio, como en los últimos momentos de su vida
-había anunciado Huayna Capac.
-
-Pizarro había salido de la isla de Puna y desembarcado en Túmbez.
-Vió con sorpresa que aquella población, donde antes fuera agasajado
-con tanta solicitud, se hallaba desierta y casi destruída. Pudo, sin
-embargo, apoderarse de algunos fugitivos, entre los cuales se hallaba
-el curaca de Túmbez, quienes le dijeron que la ruina del pueblo era
-consecuencia de la guerra civil que destrozaba el imperio. Militaban en
-opuestos bandos las tribus feroces de Puna y los de Túmbez, logrando
-aquéllas la victoria y con la victoria terrible castigo de sus
-enemigos. Grande era el desaliento de los españoles, sin embargo de las
-brillantes pinturas que les hicieron los indios acerca de la riqueza
-del país y de la magnificencia de la Corte imperial. Creían que todo
-era leyenda.
-
-Comprendió Pizarro que no había que perder tiempo. A principios de
-mayo de 1532, habiendo dejado a los menos fuertes y a los enfermos en
-Túmbez, él se dirigió por el camino más llano hacia el interior, en
-tanto que Hernando de Soto marchó a explorar las faldas de la sierra.
-Ordenó, bajo severas penas, que a los indígenas _no les fuese hecha
-fuerza ni descortesía_. A unas 30 leguas al Sur de Túmbez encontró el
-rico valle de Tangarala, cuyas condiciones le parecieron buenas para
-el establecimiento de la colonia. Tan buenas le parecieron que, sin
-perder tiempo, dispuso que se trasladasen allí los que había dejado
-en Túmbez. En cuanto llegaron se comenzó a edificar la colonia de
-San Miguel, la cual se abandonó después por un sitio más sano en las
-márgenes del Piura. El nombre de _San Miguel de Piura_ recuerda la
-primera fundación colonial de los españoles en el imperio de los incas.
-Habiendo esperado en vano refuerzos, a los cinco meses de desembarcar
-en Túmbez, salió Pizarro (24 septiembre 1532) al frente de su pequeño
-ejército, dejando en San Miguel algunas fuerzas al mando del contador
-Antonio Navarro. Llevaba 100 infantes (entre ellos tres arcabuceros y
-unos 17 ballesteros) y 77 caballos; con hueste tan escasa penetró en el
-corazón del país y se dirigió al campamento de Atahuallpa. Atravesaba
-hermosas y bien cultivadas tierras; canales y acueductos cruzaban de
-una parte a otra, regando árboles frondosos y deliciosas huertas.
-Flores de diferentes clases despedían puros aromas, que saturaban
-la atmósfera. Por todas partes eran recibidos con contento por los
-sencillos habitantes. En todos los pueblos de alguna importancia se
-encontraba alguna fortaleza o posada real, residencia del Inca en sus
-viajes; también en ella había cómodo alojamiento para las tropas y
-almacenes para los víveres.
-
-Comprendiendo Pizarro que el desaliento comenzaba a cundir entre los
-suyos, tomó una resolución atrevida. Con el pretexto de pasar revista á
-su pequeño ejército, dijo a los soldados que si alguno no tenía valor
-para seguir adelante, podía volverse a S. Miguel, cuya guarnición
-era corta, ofreciéndoles desde luego la misma cantidad de tierras y
-vasallos que los repartidos a los nuevos colonos. Consiguió Pizarro lo
-que se había propuesto; sólo cuatro infantes y cinco de caballería se
-aprovecharon del permiso general.
-
-Volvió a emprender su marcha y se detuvo en un pueblo llamado Zaran,
-en tanto que Hernando de Soto se dirigió hacia Caxas en busca de
-noticias sobre el estado de las cosas. Volvió Soto a los ocho días de
-haber salido, acompañado de un embajador del Inca y de otros indios de
-inferior condición. Hízole el embajador por orden del Inca, un regalo
-de poca valía y le invitó, en nombre también de su amo, a pasar al
-campamento de Caxamalca. Pizarro del mismo modo obsequió al Inca con un
-gorro de paño encarnado, algunas bagatelas de vidrio y otros juguetes,
-mandándole a decir que deseaba llegar pronto a su presencia. Hernando
-de Soto, habiendo visitado a Caxas y a la ciudad vecina de Guancabamba,
-volvió á dar cuenta de su misión á Pizarro; díjole, entre otras cosas,
-que el Inca estaba acampado con poderoso ejército en Caxamalca y los
-muchos recursos con que contaba.
-
-Prosiguió su marcha, se detuvo en Motupe y llegó por fin al pie de los
-Andes. Reconoció un camino en dirección al sur que iba al Cuzco, y que
-muchos deseaban seguir; pero se opuso a ello Pizarro, importándole
-poco los grandes peligros, porque _la ayuda de Dios es mucho mayor_.
-Emprendióse la subida de los Andes, marchando a la cabeza Pizarro con
-60 infantes y 40 caballos; su hermano Hernando debía seguirle con
-la demás fuerza. Estrechas y muy pendientes sendas en los ásperos
-costados de los precipicios que formaban las altas montañas, peñascos
-que se levantaban en medio del camino, escalones hechos de la misma
-piedra y por los cuales tenía que subir el soldado, llevando los
-caballos por la brida, y allá, en la cumbre de una garganta, una
-fortaleza, hecha de piedra, donde un puñado de hombres hubieran podido
-disputar el paso a un ejército entero, y todavía más arriba otra
-fortaleza más fuerte que la anterior. En ella se alojó Pizarro para
-pasar la noche. Al día siguiente, sin esperar á su hermano que le
-seguía de cerca, emprendió su marcha por los intrincados desfiladeros
-de la sierra. El frío era horroroso y la vegetación pobre. En lugar de
-las diferentes clases de animales que antes habían visto, ahora sólo
-contemplaban la vicuña, que desde encumbrado pico parecía mofarse del
-cazador; y en lugar de los brillantes pájaros que eran la alegría de
-los espesos bosques de los trópicos, ahora únicamente miraban el condor
-«que cerniéndose en los aires--como dice Prescott--á una elevación
-inmensa, seguía con melancólicos gritos la marcha del ejército, como si
-el instinto le guiara por el sendero de la sangre y de la carnicería...»
-
-Llegaron, tras penosa marcha, a la cumbre de la cordillera. Desde
-allí se extiende árida y dilatada llanura, cubierta de _pajonal_,
-hierba amarilla, que vista desde abajo ciñendo la base de los picos
-cubiertos de nieve, e iluminada con los rayos de ardiente sol, parece
-pináculos de plata engarzados en oro. Detuvóse Pizarro para esperar
-la retaguardia. Estando reunidos los dos hermanos, llegó una embajada
-india trayendo un regalo de llamas al jefe español. Dijo el embajador
-que su señor deseaba verle cuanto antes, y que a la sazón se encontraba
-cerca de Caxamalca, en un sitio donde había manantiales de agua
-caliente. Con cierto orgullo hubo de hacer alarde del poder militar
-y de los recursos de Atahuallpa. Pizarro, por su parte, no negó las
-proezas militares de Atahuallpa, si bien dijo que el soberano español
-se hallaba tan por encima del Inca, como lo estaba el Inca del último
-de los curacas.
-
-Continuaron la marcha los españoles, empleando todavía dos días para
-atravesar aquellas elevadas cordilleras. Comenzó en seguida la bajada,
-que no dejó de ser dificultosa. Presentóse otro embajador del Inca con
-otro regalo de llamas y con las mismas promesas que el anterior.
-
-Al séptimo día de camino avistaron el valle de Caxamalca. Pizarro
-conocía por las noticias que iba recibiendo la falsa actitud del Inca;
-pero él había formado el plan que debía seguir y resuelto estaba a
-ello, tal vez siguiendo el ejemplo de Hernán Cortés y acaso por los
-consejos que el conquistador de México le diera en España. Sabía que la
-organización del Imperio era completamente autoritaria y que el Inca
-personifica la religión, la patria, el ejército y todos los elementos
-sociales; de modo que el éxito de la empresa consistía en apoderarse
-de Atahuallpa. Decidióse a realizar empresa tan temeraria. A su vez el
-Inca formó el propósito de apoderarse de los aventureros, haciéndolos
-caer en una celada que había dispuesto. Si eran superiores los soldados
-extranjeros a los suyos, la superioridad dependía exclusivamente de sus
-armas y de sus caballos; por lo demás, tenían las mismas flaquezas y
-las mismas pasiones. No recordaba Atahuallpa las tristes predicciones
-que al fallecer salieron de los labios de Huayna Capac sobre la
-destrucción del Imperio. Además, acababa de hacer prisionero a su
-hermano Huascar y dominaba en absoluto lo mismo en Quito que en el Perú.
-
-Era pintoresco el valle de Caxamalca; estaba cultivado con suma
-habilidad y la vegetación se manifestaba espléndida. Como a una
-legua de distancia se elevaban columnas de vapor, producidas por
-las aguas termales, en mucha estima a la sazón por el Inca. En el
-declive de las colinas se descubrían multitud de blancas tiendas de
-campaña, donde estaba acampado ejército numeroso. Dividió Pizarro
-en tres divisiones su ejército y penetró en Caxamalca, que se
-hallaba completamente desierta. En una ciudad de 10.000 habitantes
-sólo encontraron tres o cuatro mujeres que les miraron con ojos de
-compasión. Estaban construídas las casas con arcilla endurecida al sol
-y los techos eran de paja o madera; algunas se distinguían porque era
-de piedra su fábrica. Entraron en ella el 15 de noviembre de 1532.
-Impaciente Pizarro por averiguar las intenciones del Inca, mandó
-primero a Hernando de Soto con 15 jinetes al campamento imperial y
-en seguida a su hermano Hernando con 20 caballos más. Habían andado
-una legua escasa, cuando llegaron al campamento. Hallaron al Inca
-rodeado de sus nobles, de sus oficiales y de las mujeres de la casa
-real. Estaba sentado en un almohadón, a la manera de los musulmanes,
-distinguiéndose, no por su traje, que era más sencillo que el de sus
-cortesanos, sino por la borla encarnada que le caía sobre la frente.
-Hernando Pizarro y Hernando de Soto, con dos o tres de los que les
-acompañaban, se colocaron en frente del Inca, y el primero, en nombre
-de su hermano, le dió cuenta de su misión, invitándole a que visitase
-a los españoles en su residencia actual. Atahuallpa no contestó una
-palabra, ni aun hizo un gesto, aunque se lo tradujo todo el intérprete
-Felipillo; sólo uno de los nobles que le rodeaban, contestó: «está
-bien.» Insistió Hernando Pizarro en que él diese la respuesta. Entonces
-le miró sonriéndose, y le dijo que al día siguiente, con algunos de sus
-principales vasallos, pasaría a ver al capitán español. Refieren los
-cronistas españoles que Soto metió espuelas y dió rienda a su hermoso
-caballo, haciéndole luego caracolear alrededor del Inca, quien conservó
-su inmutable serenidad, añadiendo que algunos soldados, llenos de
-temor, huyeron a la desbandada. Hasta tal punto disgustó a Atahuallpa
-la cobardía de los fugitivos, que les hizo luego matar. Así lo cuentan
-nuestras historias. En seguida los criados del Inca ofrecieron algunas
-cosas de comer a los españoles, los cuales no las aceptaron, aunque sí
-bebieron un poco de _chicha_, servida en grandes vasos de oro por las
-bellezas del harén imperial.
-
-El regreso de los embajadores a Caxamalca produjo profundo desaliento
-en sus compañeros, cuando oyeron referir el esplendor de la corte, lo
-numeroso y disciplinado de su ejército y la civilización del país.
-Comprendieron entonces que había sido temeridad el penetrar en el
-corazón del imperio, sin poder avanzar ni retroceder. Estaban perdidos
-sin remedio, si Dios no les ayudaba en la empresa. En Dios puso toda
-su esperanza Francisco Pizarro. Confiad--les dijo--en el auxilio de
-la Providencia, y si cumplís exactamente mis instrucciones, estoy
-seguro de que triunfaremos. Convocó a sus oficiales para decirles que
-se proponía llevar allí al Inca y cogerle prisionero a presencia de
-todo su ejército. El proyecto sería desesperado; pero no quedaba otro
-camino. Todo estaba reducido a anticiparse a lo que Atahuallpa trataba
-de hacer con ellos. Pizarro quería hacer con el soberano del Perú lo
-que Cortés había hecho con el monarca de México. Pero la prisión del
-azteca tenía algo de voluntaria y la del Inca era violenta. Además, las
-fuerzas de Cortés eran mayores que las de Pizarro, y las de Moctezuma
-eran menores que las de Atahualpa. Ante tantos peligros como rodeaban
-a los españoles, no es de extrañar que los sacerdotes que iban en la
-expedición pasasen orando toda la noche.
-
-Amaneció el 16 de noviembre de 1532. Sonaron las trompetas al romper el
-alba. Pizarro colocó la caballería en la plaza, dividiendo aquélla en
-dos porciones, una a las órdenes de su hermano Hernando y otra a las
-de Soto. La infantería la situó en otro edificio de la misma plaza.
-Pedro de Candía, con unos cuantos soldados y dos falconetes se apostó
-en una fortaleza de piedra situada en la extremidad de la citada plaza.
-El tomó 20 hombres escogidos para acudir donde hubiese necesidad. Las
-tropas comieron abundantemente, las armas se afilaron y en los pretales
-de los caballos se pusieron muchas campanillas para que aumentasen
-con su ruido el espanto de los indios. Celebróse solemne misa por
-los eclesiásticos que iban en la expedición, los cuales aseguraron
-en nombre de Dios y de su Madre Santísima la victoria; luego todos,
-sacerdotes y soldados, cantaron el _Exurge, Domine, et judica causam
-tuam_.
-
-Ya entrado el día recibió Pizarro un mensaje de Atahuallpa anunciando
-su visita y diciendo también que llevaría a la gente armada
-como los españoles habían ido a su campamento. «De la manera que
-viniere--contestó el Gobernador al mensajero--lo recibiré como amigo
-y hermano»[125]. Cuando llegó el Inca como a un cuarto de legua de
-Caxamalca, determinó establecer allí el campamento, aplazando la visita
-para el día siguiente; determinación que hubo de contrariar mucho
-a Pizarro, hasta el extremo que rogó al Inca, por medio del mismo
-mensajero que trajo la noticia, que cambiase de propósito, pues deseaba
-cenar con él aquella noche. Accedió el Inca, lo cual prueba, dígase lo
-que quiera en contrario, que obraba de buena fe. Tampoco damos crédito
-á lo que dice Hernando Pizarro en carta dirigida a la Audiencia de
-Santo Domingo un año después de los sucesos, y es que acompañaban a
-Atahuallpa unos 5 o 6.000 indios, quienes llevaban escondidas porras
-pequeñas, hondas y bolsas con piedras. ¿Cómo podía concebir el Inca que
-en el centro de su imperio, rodeado de su corte y de algunas tropas,
-teniendo cerca numeroso ejército, hubiese un hombre tan temerario que
-se atreviera apoderarse de su persona?
-
- [125] _Carta de Hern. Pizarro_, M. S.
-
-Faltaba poco para ponerse el sol cuando la comitiva llegó al pueblo.
-Venían primero algunos centenares de criados destinados a limpiar el
-camino que debía recorrer el Inca y en cantar himnos de triunfo que
-en nuestros oídos--dice uno de los conquistadores--sonaban cual si
-fuesen canciones del infierno[126]. Venían después otras compañías de
-indios: unos vestidos con tela blanca y colorada; otros sólo de blanco
-con martillos o mazas de plata y cobre en las manos; últimamente los
-guardias del inmediato servicio de Atahuallpa con su rica librea azul
-y profusión de ornamentos de alegres colores, indicando su nobleza
-los largos pendientes que colgaban de sus orejas. El Inca venía sobre
-unas andas y el asiento que traía era un tablón de oro que pesó un
-quintal[127]; el palanquín estaba cubierto de chapas de oro y plata,
-y adornado con delicadas plumas de pájaros tropicales[128]; entre las
-alhajas que llevaba el monarca sobresalía un collar de esmeraldas y
-brillantes de tamaño extraordinario[129]. Llegó a la plaza, mandó
-hacer alto y no viendo a los españoles, preguntó: _¿dónde están los
-extranjeros?_ En aquel instante Fr. Vicente de Valverde, religioso
-dominico, capellán de Pizarro (después obispo de Cuzco), llevando en
-una mano un _Crucifijo_ y en la otra el _Breviario_, se acercó al
-Inca, le hizo una reverencia, le santiguó con la Cruz y le explicó
-algunos misterios de nuestra religión. Impasible estuvo Atahuallpa
-oyendo cosas que no entendía; pero cuando dijo Valverde que su
-reino estaba dado por el Papa al emperador Carlos V, de quien debía
-reconocerse tributario y vasallo, el rostro del Inca se demudó y sus
-ojos centellearon de ira, preguntando, entre otras cosas, con qué
-autoridad se le hablaba de aquella manera. Por toda respuesta el fraile
-le presentó el Breviario. Atahuallpa lo cogió, pasó algunas hojas
-y lo arrojó al suelo. El bueno del fraile se apresuró a cogerlo y
-corrió a referir al Gobernador el ultraje hecho al sagrado libro[130].
-Pizarro agitó entonces una bandera blanca, que era la señal convenida;
-sonó un tiro de la fortaleza y todos se lanzaron a la plaza gritando
-_¡Santiago y a ellos!_ La caballería y la infantería en columna cerrada
-cayeron sobre la muchedumbre de indios. Los gritos de los españoles,
-el estrépito de los caballos, el sonido de los cascabeles puestos en
-los pretales, el ruido de la artillería y arcabucería y el humo de la
-pólvora, daban verdadero carácter de terror a la escena. Los indios,
-cogidos de sorpresa, amontonados, oprimiéndose unos a otros, dejábanse
-matar. En torno del Inca la mortalidad era mayor. Los fieles nobles
-ofrecían sus pechos por escudo de su querido soberano. Cuentan--y de
-cuento puede calificarse el relato de los cronistas españoles--que los
-nobles indios, como antes se dijo de la tropa, llevaban armas ocultas
-bajo los vestidos. Parece ser que alguno de los nuestros intentó matar
-a Atahuallpa y que el Gobernador gritó entonces: _Nadie hiera al indio
-so pena de la vida_[131]. Aproximóse al Inca, que cayó al suelo,
-rodando con él la borla imperial. El sol desaparecía del horizonte.
-¿Creerían los indios que les abandonaba para siempre?
-
- [126] _Relación del primer descubrimiento_, M. S.
-
- [127] Naharro, _Relación sumaria_, M. S.
-
- [128] Xerez. _Conq. del Perú_, ap. Barcia, tomo III, pág. 198.
-
- [129] Pedro Pizarro, _Descub. y Conq._, M. S.
-
- [130] Pedro Pizarro y Xerez así lo dicen.
-
- [131] Pedro Pizarro. _Descub. y Conq._, M. S.
-
-Los españoles mataron--según un descendiente de los Incas--unos diez
-mil indios[132]. De los nuestros sólo hubo un herido, Francisco
-Pizarro; y lo fué involuntariamente (cuando se disponía a coger
-prisionero a Atahuallpa) por uno de sus soldados. En el rodar de
-los tiempos habría de repetirse el mismo hecho; aunque en sentido
-contrario. El 3 de julio de 1898 los españoles, además de perder toda
-su escuadra en aguas de Santiago de Cuba, tuvieron 350 muertos, 160
-heridos y 1.600 prisioneros. Los americanos sólo perdieron un hombre y
-dos heridos.
-
- [132] _Instruc. del Inca Titucussi._ M. S.--Herrera dice que
- murieron dos mil. _Década V._ lib. II. cap. XI.
-
-Cundió el terror por todo el imperio. Nadie se atrevió a protestar.
-A su vez los españoles se hicieron dueños de los inmensos rebaños de
-llamas que pastaban en las cercanías y destinados para el consumo de
-la corte[133]; saquearon la quinta de Atahuallpa, donde encontraron
-preciosas joyas y rica bajilla de oro y plata, y se apoderaron en
-Caxamalca de almacenes llenos de géneros de lana y de algodón.
-No se olvidó Pizarro de erigir una iglesia y en ella con toda
-solemnidad decían diariamente misa los padres dominicos. Comprendiendo
-Atahuallpa la sed de oro de los españoles y temeroso de que su hermano
-Huascar--prisionero en Andamarca a las órdenes de Pizarro--pudiera
-escapar de sus guardias y ponerse a la cabeza del imperio, dijo un
-día al Gobernador que él se obligaba, si se le concedía la libertad,
-a cubrir de oro todo el piso del aposento en que estaban. Como los
-presentes le oyeran con incrédula sonrisa, añadió que no sólo cubriría
-el suelo, sino que llenaría el cuarto hasta que el oro llegase a su
-altura, y levantándose sobre las puntas de los pies hizo una señal
-con la mano en la pared todo lo más alto que pudo. Accedió Pizarro a
-la oferta, y tirando una línea encarnada en la pared a la altura que
-el Inca había dicho, mandó a un escribano que tomase nota de todo.
-La habitación--según el secretario Xerez--tenía 17 pies de ancha
-por 22 de larga; la altura era de nueve pies. El metal no había de
-fundirse y transformarse en barras, sino en la forma de los artículos
-manufacturados. Convínose del mismo modo que se llenara de plata y de
-igual manera el aposento próximo que era más pequeño[134]. Despachó el
-Inca correos a Cuzco y a otras principales ciudades con orden de llevar
-a Caxamalca todos los ornamentos y utensilios de oro de los reales
-palacios, de los templos y demás edificios públicos. Entre tanto gozaba
-de alguna libertad dentro de su rigurosa prisión y debía hallarse
-agradecido a Pizarro, el cual, en compañía del fraile Valverde, cuidaba
-de que su alma no se perdiese, enseñándole las verdades de la religión
-cristiana.
-
- [133] «Se matan cada día 150». Xerez. _Conq. del Perú_. ap.
- Barcia. tom. III, pág. 202.
-
- [134] El oro de la suma total ascendió a 1.326.539 pesos o
- castellanos, y la plata a 51.610 marcos, suma que representaba
- por entonces en España tanto como en el día otra tres ó cuatro
- veces mayor.
-
-
-Refieren graves historiadores que pensó Pizarro reunir en Caxamalca
-a Huascar y a Atahuallpa con el objeto de examinar y decidir por él
-mismo quién tenía más derecho al cetro de los incas, medida que puso en
-cuidado al último de los pretendientes, quien mandó ahogar a su hermano
-en el río de Andamarca. No queremos manchar la memoria de Atahuallpa
-con semejante crimen; ni tampoco queremos divagar acerca de un suceso
-que se presta a censuras tan amargas.
-
-[Ilustración:
-
- FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID
-
- ATAHUALPA.]
-
-Iba a tocar el turno a Atahuallpa. Pizarro y los suyos tenían miedo
-al pobre prisionero. En la ciudad de Pachacamac, que era para los
-peruanos como la Meca para los musulmanes o Cholula para el pueblo de
-Anahuac, se levantaba un santuario de los más opulentos de la tierra;
-Xauxa tenía fama de población opulenta, y en el Cuzco había un templo
-dedicado al sol cuyas paredes se hallaban cubiertas de planchas de
-oro. La llegada de Almagro a Caxamalca (mediados de febrero de 1533)
-con gran refuerzo de tropas, influyó desgraciadamente en la suerte
-del Inca. Los soldados de Almagro reclamaban igual parte que los de
-Pizarro en el tesoro de Atahuallpa. Todos tenían prisa de recibir su
-parte. Ya había aumentado mucho dicho tesoro, si bien no llegaba a la
-señal que el Inca hizo en la pared. Determinóse hacer la distribución,
-siendo necesario antes reducirlo a barras de igual tamaño, peso y
-calidad. La suma total del oro fué de un millón trescientos veinte
-y seis mil quinientos treinta y nueve pesos de oro, que en el valor
-actual de la moneda equivaldría a cerca de tres millones y medio de
-libras esterlinas o poco menos de quince millones y medio de duros. La
-cantidad de plata se calculó en cincuenta y un mil seiscientos diez
-marcos. Hízose en paz la distribución, pues los soldados de Almagro
-desistieron de sus pretensiones y se contentaron con una pequeña
-cantidad que se estipuló. Por cierto que Pizarro, antes de hacer dicha
-distribución, _con todo temor de Dios_ invocó el auxilio divino para
-ejecutar aquel acto con toda justicia. ¡Hacer que Dios intervenga en
-las maldades de los hombres! Nada se dice en la repartición de Almagro,
-ni del licenciado Espinosa, a quien Luque antes de morir le había
-legado sus derechos.
-
-Presentóse a la sazón un problema que corría prisa resolver. ¿Qué
-convenía hacer con Atahuallpa? Entre los enemigos del Inca, el más
-encarnizado era Felipillo. Es verdad que Atahuallpa le correspondía con
-la misma moneda, pues había descubierto que dicho joven se hallaba en
-íntimas relaciones con una de las concubinas reales. Llegó a decir «que
-le era más doloroso todavía que su prisión, el ultraje que le había
-hecho una persona de tan baja esfera.» Felipillo y otros comenzaron
-a decir que Atahuallpa tramaba una sublevación contra los españoles.
-Pizarro lo creyó o aparentó creerlo. De nada valieron las protestas
-de inocencia del Inca. Hernando de Soto, entre otros, se declaró
-defensor del real prisionero; pero Pizarro dispuso que aquél marchase
-con un destacamento a Guamachucho. Entonces se formó un tribunal
-que presidieron Pizarro y Almagro; se nombró un fiscal y se dió al
-prisionero un defensor. Oviedo dice que el proceso estaba «mal ideado
-y peor escrito, inventado por un clérigo turbulento y sin principios,
-por un ignorante escribano sin conciencia y por otros de la misma
-estofa cómplices en esta infamia»[135]. Se le hicieron doce cargos, y
-los más importantes fueron: Que había usurpado la Corona y asesinado a
-su hermano Huascar.--Que había disipado las rentas públicas desde la
-conquista del país por los españoles para enriquecer a su familia y
-favoritos.--Que había cometido los crímenes de idolatría y adulterio
-viviendo públicamente casado con muchas mujeres.--Que había tratado de
-sublevar a sus vasallos contra los españoles. La Historia no registra
-un proceso más inicuo; testigos sin conciencia declararon lo que
-quisieron Pizarro y Almagro, y aun sus declaraciones fueron falseadas
-por el malvado Felipillo. El único cargo que podía tener importancia
-era si había alentado a los indios a la insurrección, y Hernando de
-Soto probó, a su vuelta de Guamachucho, que era falso. Fué sentenciado
-a ser quemado vivo en la plaza de Caxamalca aquella misma noche.
-Levantáronse en aquel tribunal militar algunos hombres de conciencia
-protestando del crimen que se quería cometer; sus razones no fueron
-atendidas. Rogó, lloró, ofreció doble rescate del que había pagado;
-todo fué en vano. Las lágrimas del infeliz monarca no ablandaron el
-duro corazón de Pizarro y Almagro. Deseábase tener la aprobación del
-Padre Valverde y el necio fraile la firmó sin vacilar.
-
- [135] _Historia de las Indias_, M. S., parte III, lib. VIII,
- cap. XXXII.
-
-El 29 de agosto de 1533 salió Atahuallpa encadenado y a pie para el
-lugar del suplicio, llevando a su lado al Padre Valverde, que le quería
-convencer de las verdades de la religión católica. No entendía el
-infeliz Inca una palabra de aquellas teologías y misterios: pero cuando
-vió el lugar del suplicio y contempló los haces de leña que había de
-incendiar su pira funeral, manifestó gran decaimiento y angustia.
-Aprovechándose de aquellos momentos de pena, el fraile Valverde levantó
-en alto la cruz, rogó al Inca que la abrazase y se dejara bautizar,
-prometiéndole, en cambio, que la terrible muerte de hoguera se
-conmutaría en la más suave de garrote.
-
-Confirmó Pizarro la afirmación del religioso y el Inca se convirtió al
-catolicismo y fué bautizado con el nombre de Juan de Atahuallpa, porque
-en aquél mismo día la Iglesia conmemora _La degollación de San Juan
-Bautista_. Antes de morir manifestó su deseo de que sus restos fuesen
-trasladados a Quito y conservados al lado de los de sus antecesores,
-por línea materna, y a Pizarro suplicó que tuviese compasión de sus
-hijos. Toda la noche permaneció el cuerpo del último rey de los incas
-en el sitio de la ejecución. A la mañana siguiente lo trasladaron a
-la Iglesia de San Francisco, donde se celebraron solemnemente sus
-exequias. Entonó el oficio de difuntos el Padre Valverde. Penetraron
-de repente en la iglesia, llorando a lágrima viva, gran número de
-indias, esposas y hermanas del difunto, decididas a sacrificarse y
-acompañar a su Rey al país de los espíritus. Les dijeron los españoles
-que Atahuallpa había muerto en el seno del cristianismo, y que el
-Dios de los cristianos aborrecía tales sacrificios, y al intimarlas
-que abandonasen el templo, muchas de ellas se suicidaron con la
-esperanza de acompañar a su señor a las brillantes mansiones del
-Sol. Los restos de Atahuallpa se depositaron en el cementerio del
-convento de San Francisco, y luego, cuando los españoles salieron de
-Caxamalca, los indios, deseosos de cumplir la voluntad de su Rey, los
-trasladaron secretamente a Quito y los arrojaron donde yacían los de
-sus antepasados.
-
-Cuando Hernando de Soto volvió de su expedición y supo todo lo
-ocurrido, manifestó--y no dudamos de la sinceridad del insigne
-capitán--profunda pena. Dijo a Pizarro que lo de la conspiración
-de Atahuallpa era una infame calumnia, y que lo procedente hubiera
-sido trasladar al Inca a Castilla a las órdenes del Emperador.
-Mostróse--según dicen--pesaroso y aun arrepentido Pizarro, echando
-la culpa al tesorero Riquelme, al dominico Valverde y a otros.
-Disculpáronse los acusados, quienes con toda claridad y firmeza dijeron
-que Pizarro y sólo Pizarro era el culpable. Es cierto que dicho jefe se
-manifestó apenado al cumplir la sentencia de muerte y luego se vistió
-de luto; mas todo ello fué una ridícula farsa.
-
-«Las demostraciones que después se vieron bien, manifiestan lo muy
-injusta que fué... puesto que todos cuantos entendieron en ella
-tuvieron después muy desastrosas muertes»[136]. En efecto, ya veremos
-en el curso de esta historia que los autores de tantas maldades
-acabaron mal. De Felipillo diremos que, por orden de Almagro, fué
-ahorcado en la expedición a Chile, confesando entonces haber variado
-el sentido de las declaraciones, haciendo que las favorables al Inca
-resultasen condenatorias.
-
- [136] Naharro, _Relación sumaria_, M. S.
-
-
-
-
-CAPITULO VII
-
- CONQUISTA DEL PERÚ (CONTINUACIÓN).--ANARQUÍA DESPUÉS DE LA
- MUERTE DE ATAHUALLPA.--EL INCA TOPARCA.--LUCHA EN LA SIERRA
- DE VILCACONGA.--MUERTE DE TOPARCA.--SOTO, ALMAGRO Y PIZARRO
- EN EL VALLE DE XAQUIXAGUANA.--MUERTE DE CHALLCUCHIMA.--EL
- INCA MANCO.--LOS ESPAÑOLES EN EL CUZCO Y BOTÍN QUE
- RECOGIERON.--CORONACIÓN DE MANCO.--EL MUNICIPIO DEL CUZCO.--LA
- RELIGIÓN.--DERROTA DE QUIZQUIZ.--PEDRO DE ALVARADO EN EL
- PERÚ.--FUNDACIÓN DE LIMA.--PIZARRO GOBERNADOR DEL PERÚ Y ALMAGRO
- DE CHILE.--PIZARRO Y EL INCA MANCO.--ESTADO DEL PERÚ EN LA
- SEGUNDA MITAD DEL AÑO 1535.--EVASIÓN DEL INCA MANCO.--SUBLEVACIÓN
- DE LOS INDIOS: BATALLA EN EL RÍO YUCAY.--TOMA DEL CUZCO POR
- LOS ESPAÑOLES.--SITIO DEL CUZCO POR LOS INDIOS.--ALMAGRO
- EN CHILE.--ENTREVISTA DE ALMAGRO CON MANCO.--ALMAGRO EN EL
- CUZCO.--CARTAS DE LA EMPERATRIZ Y DEL EMPERADOR A PIZARRO.--GUERRA
- ENTRE ALMAGRO Y LOS PIZARROS.--ACCIÓN DE ABANCAY.--SENTENCIA DEL P.
- BOBADILLA.
-
-
-Muerto Atahuallpa, se apoderó del país espantosa anarquía. Creyó
-Pizarro restablecer el orden nombrando Emperador al joven Toparca,
-hermano de Atahuallpa. Pizarro y Almagro, acompañados del Inca y del
-antiguo jefe Challcuchima, tomaron el camino que se extendía entre las
-elevadas regiones de las cordilleras hasta el Cuzco, pasando por varias
-poblaciones, siendo las principales Gruamachucho y Guanuco. Después de
-fatigosa marcha, dieron vista al rico valle de Xauxa, en cuya ciudad
-hicieron alto por algunos días. No carecía de fama un templo de Xauxa;
-pero--como dice Prescott--el fuerte brazo del Padre Valverde y de sus
-compatriotas derribó los ídolos de su elevado puesto, poniendo en su
-lugar las imágenes de la Virgen y del Niño[137].
-
- [137] Ob. cit., tom. I., pág. 461.
-
-Dispuso Pizarro que se adelantara Soto con 60 caballos para reconocer
-el país y recomponer los puentes destruídos por el enemigo, cuyas
-huellas eran más frecuentes a medida que avanzaba. Pasó cerca de la
-ciudad de Bilcas y sostuvo en un desfiladero ligera escaramuza con los
-indios, cruzó el río Abancay y las caudalosas aguas del Apurimac, y
-en los desfiladeros de la sierra de Vilcaconga peleó con un cuerpo
-considerable de indios, tal vez dirigidos por el valiente jefe
-Quizquiz, que andaba en aquellos tiempos recorriendo las inmediaciones
-del Cuzco. La noche interrumpió el combate, y gran fortuna fué para
-los españoles la llegada de Almagro con casi todo el resto de la
-caballería. Huyeron entonces los indios y los dos jefes de nuestro
-ejército acordaron tomar seguras posiciones y esperar a Pizarro. No
-se explicaban los nuestros quién anduviera organizando la resistencia
-de los indígenas, recayendo por fin las sospechas en el cautivo jefe
-Challcuchima. Pizarro acusó a dicho jefe de mantener correspondencia
-secreta con su confederado Quizquiz, echándole en cara, como antes
-había hecho con Atahuallpa, su ingratitud con los españoles, y
-amenazándole, si sus compañeros no deponían las armas, con quemarle
-vivo. Bien será decir que Challcuchima, lo mismo que Atahuallpa, eran
-inocentes.
-
-Antes de salir Pizarro de Xauxa tuvo el sentimiento--así lo dicen
-sesudos historiadores--de ver morir al inca Toparca, y si poco antes
-se consideró a Atahuallpa autor de la muerte de Huascar, a la sazón
-recayeron sospechas de que Challcuchima había sido el asesino del
-joven monarca. Bien puede asegurarse que corría parejas la inocencia
-de los dos acusados. En carta dirigida al Emperador Carlos V por el
-Ayuntamiento de Xauxa, se dice «que ni aun las tropas llegaron á
-convencerse del crimen de Challcuchima.»
-
-Marchó Pizarro a reunirse con Soto y Almagro. Los tres penetraron
-en el valle de Xaquixaguana, a unas cinco leguas del Cuzco. Regaba
-un río aquel valle encantador, cubierto siempre de verde alfombra,
-y cuya vegetación era tan rica como lozana. En las laderas de los
-montes próximos los nobles peruanos tenían casas de campo, en
-las cuales, durante los calores del verano, «salían á tomar sus
-plazeres y solazos»[138]. Detúvose en aquel paraíso Pizarro algunos
-días, no sólo para dar descanso y municionar las tropas, sino para
-formar causa a Challcuchima, «si causa puede llamarse--como escribe
-Prescott--un procedimiento en que la sentencia se dió la mano con la
-acusación»[139]. Fué condenado a ser quemado vivo, «sentencia--dice
-Herrera--que pareció á algunos demasiado cruel, pero los que se rigen
-por razones de alta política no atienden á ninguna otra», y Prescott
-hace el siguiente comentario: «No sabemos por qué adoptaban los
-españoles con preferencia este método cruel de ejecución, á no ser
-que fuese porque el indio era infiel, y el fuego, desde muy antiguo,
-parece haber sido considerado el elemento más á propósito para dar
-muerte á los infieles, como tipo de la inextinguible llama que les
-esperaba en las regiones infernales.»[140] El Padre Valverde acompañó a
-Challcuchima al patíbulo, deseoso de conquistar un alma para el cielo.
-A las religiosas teorías de que el bautismo le abriría las puertas
-del paraíso, y si no recibía aquellas aguas estaba condenado sin
-remedio, el indio sólo respondió «que no entendía la religión de los
-blancos.» Mientras las llamas lo consumían, murió invocando el nombre
-de Pachacamac.
-
- [138] Cieza de León, _Crónica_, cap. XCI.
-
- [139] _Historia del Perú_, tom. I, pág. 468.
-
- [140] Ob. cit., tom. I, págs. 468 y 469.
-
-En seguida de suceso tan trágico, se presentó a Pizarro, acompañado
-de brillante séquito, el príncipe Manco, hermano de Huascar. Anunció
-que le pertenecía la Corona y reclamó la protección de los españoles.
-Pizarro se apresuró a concederla en nombre del soberano de Castilla.
-
-Todos continuaron su camino hacia Cuzco. El 15 de noviembre de 1533,
-al frente de su ejército, penetró Pizarro en el Cuzco, ciudad hermosa,
-residencia de la corte y de la nobleza principal. Los edificios eran de
-piedra, y las calles largas y estrechas. Por el centro de la población
-pasaba un río, o más bien un canal y sobre él muchos puentes para poner
-en comunicación todos los barrios de aquélla. Entre los edificios más
-suntuosos sobresalía el templo dedicado al Sol, la fortaleza y los
-palacios de los incas. La soldadesca entró a saco en los palacios,
-llegando hasta profanar los sepulcros. Luego se hizo de todo el tesoro
-un fondo común, exactamente lo mismo que en Caxamalca; Pedro Sancho,
-notario real y secretario de Pizarro, dice que no pasó de quinientos
-ochenta mil doscientos pesos de oro y doscientos quince mil marcos
-de plata[141]. Hízose la división del botín del mismo modo que la
-anterior. Al Rey se le remitió la parte que le correspondía. Después
-se ocupó el jefe español en la coronación de Manco, hijo legítimo de
-Huayna Capac, heredero del citado hermano y monarca de la antigua rama
-del Cuzco. Celebráronse todas las ceremonias de la coronación. El
-fraile Valverde dijo la misa y Pizarro dió a Manco la diadema del Perú.
-Hiciéronse grandes fiestas con tal motivo.
-
- [141] Rel., ap. Ramusio, tom. III, fol. 409.
-
-Inmediatamente quiso Pizarro organizar el gobierno municipal del Cuzco
-a la manera de Castilla. Se nombraron dos alcaldes y ocho regidores;
-entre los últimos estaban Gonzalo y Juan, hermanos de Pizarro. Todos
-juraron solemnemente su oficio el 24 de marzo de 1534. Muchos españoles
-comenzaron a establecerse en los palacios y edificios de los incas
-con grandes ofertas de tierras y casas. Por lo que respecta al Padre
-Valverde no descuidó los intereses de la religión y los suyos propios.
-Ya obispo del Cuzco se preparó a desempeñar las funciones de su
-ministerio. Eligióse para la catedral un sitio en la plaza, y adosado a
-ella un espacioso convento. El altar mayor de la iglesia se colocó en
-el mismo lugar donde estuvo la imagen del Sol, y los frailes dominicos
-vinieron a habitar los claustros del templo indio. De igual manera, en
-la casa de las Vírgenes del Sol se estableció un convento de monjas
-católicas. En todas partes los antiguos templos se convirtieron en
-iglesias y conventos cristianos. Los dominicos, los mercenarios y otros
-religiosos se dieron prisa en la obra de la conversión, pudiéndose
-asegurar que los ingleses, franceses y holandeses no miraron con el
-interés que los frailes españoles la salvación de las almas de los
-indígenas.
-
-Durante la estancia en Cuzco de Pizarro, se reunieron algunas
-fuerzas indias bajo las órdenes de Quizquiz, uno de los generales de
-Atahuallpa. En su persecución destacó Pizarro a Almagro con una pequeña
-fuerza de caballería y numeroso cuerpo de indios mandados por el inca
-Manco, quien en esta ocasión iba a pelear contra soldados de Quito
-y contra Quizquiz, antiguos enemigos del rey Huascar. Quizquiz fué
-derrotado cerca de Xauxa, retirándose a las elevadas montañas de Quito,
-donde, como en otro tiempo, según cuentan las crónicas cristianas,
-nuestro Pelayo en las fragosidades de las sierras de Asturias, dió
-el grito de _Dios_, _patria_ y _libertad_; pero el general español
-encontró patriotas que le siguieron, mientras el general peruano sólo
-halló miserables que le mataron a sangre fría. Así pereció el último
-de los grandes generales de Atahuallpa, o mejor dicho, el único que
-hubiese podido defender hasta el último momento la independencia del
-Perú.
-
-Otro asunto que demanda más consideración que las hostilidades de los
-indios ocupó por entonces al gobernador español. El asunto fué la
-llegada a la costa de gran número de españoles mandados por Pedro de
-Alvarado, valeroso capitán que a las órdenes de Hernán Cortés había
-adquirido fama inmortal en la guerra de México. Salió Alvarado de
-México el 13 de noviembre de 1523 con el encargo que le dió Cortés de
-conquistar la rica región de Guatemala. Sometió (como se dijo en el
-capítulo V de este tomo) a los indígenas, fundó ciudades, marchó a
-España (1527) y ganó la confianza del Monarca, volviendo a Guatemala.
-Excitado por las relaciones que le hacían de las conquistas de
-Francisco Pizarro, levantó un cuerpo de tropas y marchó al Perú[142].
-Tenía noticia Alvarado de que las conquistas de Pizarro se habían
-limitado al Perú propiamente dicho, y que la parte del Norte, donde se
-hallaba el reino de Quito, antigua residencia de Atahuallpa, estaba sin
-explotar, pudiéndose adquirir, por tanto, muchas riquezas. La flota
-que tenía destinada a las islas de la Especia tomó la dirección de la
-América del Sur, desembarcando (marzo de 1534) en la bahía de Caracas
-con 500 soldados, de los cuales 230 eran de caballería, provistos todos
-de armas y municiones.
-
- [142] El número de tropas era de 500 hombres bien armados y le
- acompañaba el piloto Juan Fernández.
-
-Sin tener en cuenta que invadía un territorio concedido por la Corona
-a Pizarro, marchó, a través de las montañas, sobre Quito. Cruzó el río
-Dable, penetró en las intrincadas malezas de la sierra y comenzó a
-franquear una y otra cordillera, en medio de nieves y ventiscas, con
-un frío cada vez mayor. Aunque la infantería iba avanzando a fuerza de
-trabajo, muchos de los soldados de caballería se quedaron helados sobre
-sus caballos. Los indios que llevaba, acostumbrados al cálido clima de
-Guatemala, padecieron horriblemente y murieron muchos. Parecía que el
-hambre y el frío iban a acabar con infantes y caballos. Como si todo
-esto fuera poco, el aire se llenó de espesas nubes de tierra y ceniza
-que cegaban y hacían dificilísima la respiración de los hombres; nubes
-de tierra y ceniza procedentes de una erupción del volcán Cotopaxí,
-que se halla a 12 leguas al Sudoeste de Quito. Por fin llegó Alvarado,
-después de salir de Puertos Nevados, a las inmediaciones de Riobamba;
-pero habiendo perdido una cuarta parte de su ejército, cerca de 2.000
-indios auxiliares y considerable número de caballos. Tal fué el
-desastroso paso de los Puertos Nevados. Emprendió después su marcha por
-la llanura, causándole no poco asombro ver impresas en el suelo huellas
-de herradura. Era evidente que caballería española había pasado por
-allí, siendo de pensar que otros le habían precedido en la conquista de
-Quito.
-
-Merece el hecho clara explicación. Cuando Pizarro salió de Caxamalca,
-conociendo que el único puerto para entrar en el país era San Miguel,
-dispuso nombrar a Sebastián Belalcázar, persona en quien él tenía gran
-confianza por su inteligencia, valor y severidad, gobernador de la
-colonia. Belalcázar tomó posesión de su gobierno, recibió noticias de
-las riquezas de Quito, y por su propia voluntad y sin contar con el
-permiso de Pizarro, a la cabeza de unos 140 soldados, entre infantes
-y jinetes, auxiliado con un cuerpo considerable de indios, marchó por
-la ancha cordillera de los Andes, por un camino más corto y seguro que
-el que después llevó Alvarado. En los llanos de Riobamba peleó varias
-veces con el general indio Ruminabi, triunfando al fin y penetrando en
-la capital, que en honor de Francisco Pizarro, llamó San Francisco de
-Quito. Tuvo el sentimiento de no encontrar las riquezas que esperaba y
-tomó la vuelta de su colonia, noticioso de la aproximación de Almagro.
-
-Sucedió lo que era de esperar. Cuando Almagro tuvo noticia en Cuzco
-de la expedición de Belalcázar, sospechando alguna traición, salió
-para San Miguel, donde le informaron de todo. Desde San Miguel, sin
-darse punto de reposo, marchó al encuentro de Belalcázar, con el cual
-se reunió en Riobamba, no sin sostener antes sangrientas luchas con
-los indígenas. Las explicaciones que mediaron entre los dos fueron
-afectuosas, convenciéndose Almagro de que no había traición de parte
-del gobernador de San Miguel. Reunidos Almagro y Belalcázar, esperaron
-la llegada de Alvarado. Al encontrarse frente a frente en las llanuras
-de Riobamba, antes de lanzarse a la lucha, acordaron resolver el
-asunto por medio de negociaciones. Si Almagro y Alvarado sostenían
-sus respectivos derechos a la conquista del país, vinieron por último
-a un acomodo, que consistió en que Pizarro pagaría cien mil pesos de
-oro a Alvarado, cediendo éste su flota, sus tropas y sus municiones y
-almacenes[143].
-
- [143] Decía Alvarado que la suma recibida no alcanzaba a
- cubrir los gastos de la expedición, a la vez que Almagro
- aseguraba que los buques y el armamento se habían pagado tres
- veces más de lo que valían.
-
-Entretanto el gobernador, habiendo dejado encargado del gobierno de
-Cuzco a su hermano Juan, llevando consigo a Manco, se dirigió a Xauxa,
-donde el citado inca obsequió a Pizarro con una cacería al estilo del
-país. En Pachacamac celebraron cariñosa conferencia Alvarado y Pizarro,
-despidiéndose el primero para su gobierno de Guatemala[144].
-
- [144] Dispuso el Rey que Alvarado fuese sometido a juicio por
- la Audiencia de México, la cual dió la comisión al licenciado
- Alfonso de Maldonado; pero él se fugó a Honduras, fundó nuevas
- colonias y se embarcó para España. Habiendo justificado su
- conducta en la corte, volvió a Honduras, cuya provincia agregó
- a su gobierno.
-
-Nombrado Belalcázar, poco tiempo después, gobernador de Quito, y
-deseoso de ensanchar los límites de su nuevo gobierno, comenzó sus
-conquistas hacia el Norte.
-
-Por su parte, preocupaba á Pizarro dónde había de edificarse la futura
-capital de aquel vasto imperio colonial. El Cuzco se hallaba lejos de
-la costa, y el pequeño establecimiento de San Miguel estaba situado
-muy al Norte. En el cabildo celebrado en Xauxa el 29 de noviembre
-de 1534, se trató de la necesidad de trasladar la población a sitio
-más conveniente. Manifestaron su opinión algunos vecinos de Xauxa,
-acordándose el nombramiento de comisionados que examinasen, en el valle
-del cacique de Lima, dónde podía hacerse la fundación. El comendador
-Francisco Pizarro, adelantado y capitán general y gobernador en las
-provincias de la Nueva Castilla, nombró a Ruy Díaz, a Juan Tello y a
-Alonso Martín para que eligiesen el asiento del dicho pueblo.
-
-Elegido el asiento, se dispuso la fundación de la nueva ciudad
-(1535), trasladándose luego a ella los pueblos de Xauxa y el de San
-Gallán. Pizarro puso la primera piedra de la iglesia edificada bajo
-la advocación de Nuestra Señora de la Asunción, nombró alcaldes y
-regidores del Cabildo[145]. Aunque no pudo ser más acertada la elección
-de sitio, el obispo Valverde, en carta escrita al Rey (20 marzo 1539)
-le decía lo siguiente: «la ciudad de Lima está mal situada; porque
-podiendo estar junto á la mar, adonde tuviera muy buen sitio y no
-oviera trabajo en traer las mercaderías, está dos leguas buenas de la
-mar, y, allende desto está situada sobre el río que va muy tendido y
-hace muy gran cascajal, y gente de caballo por aquella parte, no la
-puede defender.»
-
- [145] Véase _Libro primero de Cabildos de Lima_, parte 1.ª,
- págs. 1-15. Año 1888.
-
-El sitio que se eligió para la fundación de la ciudad fué el valle
-de Rimac, por el que corría ancho río, y cuyo clima era delicioso.
-Acordóse dicho sitio en la Epifanía o Adoración de los Reyes (6 enero
-1535), y por ello se llamó _Ciudad de los Reyes_; pronto se olvidó el
-nombre castellano, para ser reemplazado por el de Lima, que es una
-corrupción del nombre primitivo indio de Rimac. Las calles debían
-ser muy anchas y perfectamente alineadas, cruzándose unas a otras en
-ángulos rectos y bastante apartados, con la idea de dejar ancho espacio
-para plazas públicas y jardines. Se le dió forma triangular, teniendo
-por base el río, cuyas aguas, llevadas por acueductos de piedra, debían
-atravesar las principales calles y regar los jardines de las casas. La
-plaza estaría formada por la catedral, el palacio del virrey, la casa
-de ayuntamiento y otros edificios públicos. El soldado se convirtió en
-agricultor y la espada en instrumentos del albañil, del herrero y del
-carpintero. A ayudar a los españoles acudieron indios de más de 100
-millas a la redonda.
-
-A la sazón, Almagro el _Mariscal_, como le llamaban comunmente los
-cronistas, por orden del gobernador Pizarro, había marchado al Cuzco
-para encargarse del mando de dicha capital y también para conquistar
-los países situados hacia el Sur y que formaban parte de Chile.
-
-También por aquellos mismos tiempos llegaba Hernando Pizarro a Sevilla
-(enero de 1534) con el quinto real[146]. Causó no poca admiración las
-barras de oro y plata, los vasos de diferentes figuras y los varios
-objetos representando fuentes, animales y flores. Después de corta
-estancia de Pizarro en Sevilla, partió para Calatayud, donde se hallaba
-el Emperador y donde estaban reunidas las Cortes aragonesas. Refirió
-Hernando ante el Emperador las arriesgadas empresas de su hermano, en
-particular la prisión del Inca y su magnífico rescate. Nada dijo de
-la muerte de Atahuallpa, porque suceso tan trágico ocurrió después de
-su partida del Perú. Carlos V oyó con satisfacción el relato que se
-le hacía; pero vió con más gusto el oro que venía a llenar el tesoro
-imperial, agotado a causa de sus ambiciosos proyectos. Tanto fué su
-contento que concedió todo lo que el afortunado aventurero le pedía.
-Según las concesiones que hizo el Emperador, Francisco Pizarro debía
-ocupar el país que en el documento real se llamó _Nueva Castilla_
-(Perú), y Diego de Almagro el designado con el nombre de _Nueva Toledo_
-(Chile). Sospéchase que no hubiera salido tan bien librado Almagro
-sin la ayuda que le prestaron en la corte algunos agentes suyos.
-Hernando Pizarro recibió del mismo modo importantes mercedes; se le
-dió alojamiento como individuo de la corte, se le hizo caballero de
-Santiago y se le autorizó para armar una escuadra y tomar el mando de
-ella.
-
- [146] Sacra Cesarea Catholica Real Magestad. Yo llegué á este
- puerto de Sanlúcar oy miercoles á catorce de henero, de la
- _Nueva Castilla_, ques la tierra que por mandado de Vuestra
- Magestad, fué á conquistar é governar Francisco Pizarro.
-
- Vengo á ynformar á Vuestra Magestad de lo que fasta agora se
- á fecho en su servycio en aquella tierra. Traygo para Vuestra
- Magestad de sus quintos cien mill castellanos y cinco mill
- marcos de plata: vienen en cántaros é ollas, é otras prendas
- que son de ver.
-
- Suplico á V. M. que sea servido de mandar que la Casa de
- Contratacion de Sevilla no ponga ympedimiento ninguno, porques
- cosa que fasta oy no se ha visto en _Indias_ otro semejante ni
- creo que lo hay en poder de ningun Príncipe.
-
- Nuestro Señor la vida é Real Estado de Vuestra Magestad por
- largos tiempos guarde é acreciente con muy mayores Reinos é
- Señoríos. Deste puerto de Sanlúcar, á catorce de henero de
- mill é quynientos é treinta é cuatro años. De Vuestra Sacra,
- Cesarea, Catholica Magestad. Humilde criado é servidor que
- los Reales pies é manos de Vuestra Magestad besa.--_Hernando
- Pizarro._
-
- EL REY.
-
- Nuestros Ofyciales de la Casa de la Contratacion de las
- Indias que rresyden en la Ciudad de Sevilla: por cartas de
- los del Nuestro Consejo de las Indias é de Hernando Pizarro,
- hermano de Francisco Pizarro, Gobernador de la Provincia del
- Perú, E seydo avisado como a llegado de la dicha Provyncia en
- salvamento, al puerto de Sanlúcar, é que trae para Nos cien
- mill castellanos é cinco mill marcos de plata en cántaros é
- ollas é otras piezas: é pues ya estara todo en esa Casa, como
- quiera que quisiera verlo todo, pero por dylacion que abrá en
- traerlo é ser tan largo el camino. Me a parescido que bastará,
- por aber algunas piezas ansí de oro como de plata, de las más
- estrañas, é que todo lo demás se faga moneda.
-
- Por ende Yo vos Encargo é Mando, que luego ansí el oro como
- la plata, fagais facer moneda, é como E dicho, queden algunas
- piezas de las mas estrañas é de poco peso, de las quales
- Me ymbiad particular rrelacion por donde se pueda entender
- bien de la manera que son é lo que cada una dellas pesa: é
- entregallas al dicho Pizarro para que las traiga: é las otras,
- como E dicho, proveereis que se fagan moneda.--De Calatayud
- á veinte e uno de henero de mill é quinientos é treinta é
- cuatro años.--_Yo el Rey._--Refrendada del Comendador mayor é
- señalada de Carvaxal, Xuarez, Beltran é Bernal. _Libro primero
- de Cabildos de Lima._ Parte Tercera, págs. 127 y 128.
-
-Formó la escuadra, se lanzó a la mar y llegó, después de luchar con
-las tempestades y borrascas, al puerto de Nombre de Dios. Si muchos
-murieron en el puerto por las enfermedades y el hambre, otros con el
-citado Hernando Pizarro cruzaron el istmo de Panamá y llegaron al
-Perú. Inmediatamente que supo Almagro las importantes concesiones que
-le había hecho la Corona, se hizo cargo del gobierno del Cuzco, que
-sin reparo alguno le entregaron Juan y Gonzalo Pizarro. Pero el Cuzco,
-¿caía en la jurisdicción de Pizarro o en la de Almagro?
-
-Por lo pronto Pizarro, fundándose en que todavía no se habían recibido
-las credenciales, dispuso que sus hermanos volvieran a encargarse del
-gobierno. Cayó la noticia como una bomba. Entre Almagro y Pizarro
-renacieron los antiguos odios; entre los partidarios del uno y del otro
-las disputas eran cada día más acaloradas. Ya iban a llegar a las manos
-cuando se presentó el Gobernador. Comprendiendo los dos que no convenía
-un rompimiento que podía traer graves consecuencias, hicieron un
-contrato que se obligaron a cumplir con solemne juramento pronunciado
-ante los Sacramentos, y concluyó la ceremonia celebrando la misa el
-Padre Bartolomé de Segovia (12 junio 1535)[147].
-
- [147] El original del contrato se halla en el _Archivo de
- Simancas_, y una copia de él en Prescott. Ob. cit., tomo II,
- págs. 465-469.
-
-Arregladas sus diferencias, Pizarro volvió a la costa para continuar
-fundando poblaciones, siendo la más importante despues de Lima, la
-que llamó _Truxillo_ en honor del pueblo de su nacimiento. Almagro,
-entretanto, levantó bandera para Chile, pudiendo reclutar mucha gente
-atraída por la generosidad del viejo capitán.
-
-Ante Pizarro se presentaba dócil y sumiso el inca Manco; pero en el
-fondo aquél despreciaba a éste, y a su vez el monarca peruano odiaba a
-su rival. Motivos tenía para ello el último Emperador de la dinastía
-de Manco Capac y Mama Ocllo. Veía su reino en poder de los españoles,
-menospreciada la aristocracia y siervo el pueblo de los conquistadores.
-Los templos se habían convertido en cuadras para los caballos y los
-palacios reales en cuarteles para los soldados. Una esposa favorita
-del Inca había sido seducida por los oficiales castellanos. Unas 6.000
-mujeres que vivían en casta reclusión, habían sido arrojadas de sus
-establecimientos conventuales, siendo algunas presa de la licenciosa
-soldadesca y otras vinieron a caer en la prostitución. «El señor
-perdone--escribe el autor de la Conquista i Poblacion del Pirú--á quien
-fué la causa desto i á quien no la remedió pudiendo»[148]. Llegó a
-agotarse la paciencia del joven Inca y decidió sublevarse, aconsejado
-del gran sacerdote Villac Umu y de muchos nobles peruanos. Salió del
-Cuzco; mas espías que vigilaban sus movimientos, dieron parte de su
-evasión a Juan Pizarro, quien marchó inmediatamente a la cabeza de
-alguna fuerza de caballería, teniendo la suerte de encontrarlo en
-espeso cañaveral, cerca de la ciudad, donde había procurado ocultarse.
-Manco fué preso y encerrado en una fortaleza del Cuzco bajo la
-vigilancia de numerosa guardia.
-
- [148] M. S.
-
-Volvió por entonces a la Ciudad de los Reyes Hernando Pizarro,
-trayendo, además de la real concesión por la cual se señalaba el
-territorio que correspondía a su hermano Francisco y a Diego de
-Almagro, el nombramiento confiriendo a su citado hermano el título de
-_Marqués_[149].
-
- [149] No de Marqués de los Atabillos (una provincia del Perú),
- ni de las Charcas, como dicen algunos historiadores. El título
- de Marqués concedido fué sin denominación, si bien, en una
- carta del Emperador, del 10 de octubre de 1537, se le ofrece
- nombrar de las tierras que eligiese en una de las provincias
- del Callao ó de los Atabillos. Uno de los párrafos de la dicha
- carta copiamos á continuación: «En lo que nos suplicais que
- teniendo respeto a lo que nos habeis servido vos, haga merced
- de alguna cantidad de tierras en la provincia del Callao o
- de los Atabillos, con título, acatando lo que Nos habeis
- servido y la fidelidad y limpieza con que habeis gobernado y
- gobernais esa tierra, y el celo que a las cosas de nuestro
- real servicio y real hacienda teneis de que estoy certificado,
- he habido por bien de vos hacer merced de veinte mil vasallos
- en esa provincia con título de Marqués. Y porque no se tiene
- relacion de la parte donde se os podrán señalar que a vos os
- estuviese bien, envío a mandar a Don Fray Vicente Valverde,
- obispo del Cuzco, y a nuestros oficiales de esa provincia que
- me informen de ello, como vereis por las cédulas que van con
- ésta. Solicitareis que con brevedad se haga, para que venida,
- Yo vos mande el título y la provision de la dicha merced, y
- entre tanto llamareis Marqués como yo os lo escribo, que por
- no saber el nombre que tendrá la tierra que se os dará, no se
- envía ahora el dicho título. _Libro Primero de Cabildos de
- Lima._ Segunda parte, pág. 161.
-
-En tanto que el nuevo Marqués lograba que Almagro se dirigiese a la
-conquista de Chile--no resolviéndose por entonces el litigio de si el
-Cuzco formaba parte del territorio del uno o del otro--, determinó que
-su hermano Hernando se encargara del gobierno de la citada ciudad. Es
-de advertir que el hermano mayor de los Pizarros, aunque por demás
-altivo y arrogante, tenía ciertas simpatías por los indios, no faltando
-quien dijese que sintió de todo corazón la muerte de Atahuallpa, y
-aun añadían que la habría evitado si él por entonces se hallara en
-Caxamalca. Consecuente con la generosa conducta que se había trazado,
-puso en libertad al astuto Inca. Con el pretexto Manco de ir a traer
-algunos tesoros que--según decía--estaban ocultos en las asperezas de
-los Andes, engañó a Hernando Pizarro, quien le dejó marchar en compañía
-de dos soldados españoles. Como pasasen seis o siete días y el fugitivo
-no pareciera, comprendió Hernando que había sido engañado, y entonces,
-sin pérdida de tiempo, ordenó a su hermano Juan que al frente de 60
-caballos fuera en busca del príncipe. Se puso en camino Juan Pizarro
-y notó que los indios habían huído de las cercanías del Cuzco; mas
-al aproximarse a las montañas que rodean el valle de Yucay, como a
-seis leguas de la ciudad, encontró a los dos españoles acompañantes
-del Inca, quienes le dijeron que todo el país estaba sublevado y al
-frente de la insurrección se había puesto Manco. Añadieron--y esto
-no debe olvidarse para juzgar al príncipe--que les había tratado
-perfectamente y les había concedido el permiso de volverse a su campo.
-Llegó Juan Pizarro al río Yucay, encontrando en la opuesta orilla al
-ejército indio mandado por Manco. Bajo una nube de piedras y de flechas
-atravesaron el río los españoles; ya en tierra, se encontraron rodeados
-por los indios. La batalla fué encarnizada. Retiráronse los indígenas
-al aproximarse la noche. «Es gente--dice Oviedo--muy belicosa é muy
-diestra; sus armas, picas é ondas, porras é alabardas de plata é oro
-é cobre»[150]. A la mañana siguiente, desde la cima de las montañas,
-les retaba el enemigo a continuar el combate. Hallándose Juan Pizarro
-en situación tan embarazosa, le sorprendió una orden de su hermano
-mandándole volver al Cuzco, que estaba sitiado por el enemigo. Volvió
-a pasar el Yucay, seguido del ejército de Manco, que celebraba su
-victoria con gritos de triunfo y llegó al anochecer á la vista de la
-capital, que estaba rodeada de numerosísimo ejército de indios. Llamóle
-la atención que le dejasen la entrada libre hasta el Cuzco. Reunidos
-los refuerzos de Hernando y de Juan Pizarro, sumaban unos 200 hombres
-entre infantes y caballos, además de 1.000 indios auxiliares.
-
- [150] _Historia de las Indias_, parte III, lib. VIII, cap.
- XVII, M. S.
-
-Comenzó el sitio del Cuzco en los comienzos de febrero de 1536. Indios
-y europeos pelearon valerosamente. Consiguieron los indios pegar fuego
-a la ciudad, la cual en gran parte quedó reducida a cenizas. Templos y
-palacios, edificios públicos y particulares quedaron consumidos por las
-llamas. Salváronse, por fortuna, el templo del Sol y la inmediata Casa
-de las Vírgenes. En el Cuzco y fuera del Cuzco se peleaba cada vez con
-más fiereza. Peleando como un bravo, recibió Juan Pizarro una pedrada
-en la cabeza, cayendo al suelo, y de resultas de la herida falleció
-a los quince días. De las los torres de la fortaleza había caído una
-en poder de los españoles; pero la otra se hallaba defendida por un
-inca, cuyo valor rayaba en la temeridad. Hernando Pizarro se puso a la
-cabeza de los combatientes, decidido a vencer o morir en la demanda. El
-valiente indio recorría las almenas llevando coraza y escudo españoles,
-armado de enorme maza guarnecida de puntas o clavos de cobre y matando
-con ella lo mismo al que quería forzar el paso hasta lo interior de
-la fortaleza, como al que le hablaba de rendición, pues para él era
-más peligroso el indígena cobarde que el arrojado soldado de Pizarro.
-Dispusieron los españoles tomar la torre por asalto. Pusiéronse escalas
-en los muros y comenzaron a subir nuestros soldados; pero conforme
-iban subiendo caían heridos por el arma terrible del héroe. Entonces
-se dispuso poner varias escalas en la torre y dar el asalto por
-diferentes puntos a la vez. Así se hizo. «Y mandó Hernando Pizarro a
-los españoles que subían, que no matasen a este indio, sino que se lo
-tomasen á vida, jurando de no matalle si lo havía bivo»[151]. Cuando el
-inca se convenció que no podía resistir por más tiempo, antes de caer
-prisionero, se subió a una almena, arrojó las armas, se tapó la cabeza
-y el rostro en su manto y se precipitó desde una altura de más de cien
-estados, haciéndose pedazos. ¿Para qué quería la vida si su patria iba
-a caer en poder de los tiranos?
-
- [151] Pedro Pizarro, _Descub. y Conq._, M. S.
-
-Todavía los españoles tenían que pelear. Llevaban sitiados cinco
-meses. ¿Cómo les dejaba abandonados Francisco Pizarro? No les dejaba
-abandonados; pero no podía hacer nada por ellos. Tuvo que vencer dos
-ejércitos de indios. Uno se presentó delante de Xauxa, y el otro ocupó
-el valle de Rimac y puso sitio á Lima. Al mismo tiempo no dejó de
-pensar en el estado angustioso de la guarnición del Cuzco, hasta el
-punto que por cuatro veces mandó destacamentos dirigidos por valientes
-oficiales en socorro de la plaza, los cuales fueron deshechos en los
-intrincados pasos de las cordilleras. Apenas pudo salvarse alguno para
-volver a Lima y dar la noticia.
-
-Un suceso--y por cierto que nadie podía pensar en él--vino a salvar
-a los españoles. Llegó el mes de agosto. Creyó el inca Manco que se
-acercaba el día en que faltasen las provisiones a los suyos. Ante
-semejante temor y habiendo llegado la estación de la siembra, mandó
-que la mayor parte de sus fuerzas se retirasen a sus hogares, no
-volviendo hasta que los trabajos del campo estuvieran terminados. El
-marchó a Tambo, lugar fuerte, situado al Sur del valle de Yucay, con
-fuerzas considerables para guardar su persona. E hizo perfectamente,
-porque Hernando Pizarro intentó al poco tiempo sorprender y coger
-prisionero al Inca en los reales de Tambo. No salió bien la aventura
-a los nuestros, que se vieron sorprendidos y rechazados, teniendo que
-retirarse, no sin que el enemigo les picase la retaguardia.
-
-Del sitio que en el año 1536 pusieron los indios al Cuzco,
-registraremos el siguiente hecho: Los 18 españoles de a pie y de a
-caballo que la guarnecían, ¿cómo pudieron por tres veces consecutivas
-apagar el incendio iniciado por los indígenas y que amenazaba destruir
-la plaza? Atribúyese por todos a favor divino, especialmente a la
-protección de la Santísima Virgen María, a la cual vieron con sus
-propios ojos, rodeada de celestiales esplendores, lo mismo españoles
-que indios. Este poético episodio constituyó el argumento de la comedia
-_La Aurora en Capocavana_, de Calderón de la Barca. El Santuario de
-Nuestra Señora de Capocavana se hizo famoso, no sólo en el Perú, sino
-en Madrid[152] y en toda España.
-
- [152] En la parroquia de San Ginés y en el derruido templo de
- San Antonio del Prado, se erigieron altares á la citada Virgen
- de Capocavana.
-
-Después de los aciertos de los Pizarros y Almagro, nos ocuparemos de
-los descaminos de capitanes tan valerosos. En tanto que los citados
-hermanos peleaban un día y otro día con el inca Manco y los indígenas,
-el mariscal Almagro andaba ocupadísimo en su expedición a Chile. El
-frío, el hambre y aquella marcha por escabrosas cordilleras y profundos
-barrancos, causaron gran desaliento a los expedicionarios. Pobre era
-el reino vegetal y del reino animal sólo se veía el condor, que se
-cernía en el límite de las nieves perpetuas, para caer luego sobre
-los cadáveres de los que perecían por el hambre o por los rigores del
-clima. Y sin embargo, por todas partes dejaban huellas de su crueldad;
-todo lo llevaban a sangre y fuego. Bastará decir que Almagro estaba
-considerado como uno de los más humanos de los jefes, y sin embargo,
-porque los indios dieron muerte a tres españoles, él en desquite hizo
-quemar vivos a treinta jefes indígenas.[153]
-
- [153] _Conquista i Pob. del Perú_, M. S. Oviedo, que disculpa
- las crueldades con la excusa de la necesidad, dice que _fué
- necesario este castigo_, añadiendo que después de realizado se
- podía mandar un mensajero de un extremo a otro del país sin
- temor de que le maltratasen. _Hist. de las Indias_, parte III,
- lib. IX, cap. IV. M. S.
-
-Prescott, después de decir que el europeo considera siempre como un
-bruto al hombre semicivilizado y que la resistencia de éste a aquél se
-castiga con la muerte, añade lo que a continuación vamos a copiar, y
-por cierto, con gran contentamiento nuestro: «Tales crueldades no se
-limitaban a los españoles; dondequiera que se han puesto en contacto el
-hombre civilizado y el salvaje, así en Oriente como en Occidente, la
-historia de la conquista ha sido escrita muchas veces con sangre»[154].
-
- [154] _Historia de Méjico_, tomo II, pág. 78.
-
-Por fin llegó Almagro al verde valle de Coquimbo, como a unos 30 grados
-de latitud Sur. Mientras que en aquellas abundantes llanuras daba
-descanso a sus tropas, dispuso que un oficial con algunos soldados se
-dirigiese hacia el Sur para explorar el país; el mensajero volvió con
-noticias poco satisfactorias. «No le pareció bien la tierra por no
-ser quajada de oro»[155]. A la sazón sirvióle de contento la llegada
-del resto de sus fuerzas a las órdenes de su teniente Rodrigo de
-Orgóñez, natural de Oropesa, excelente soldado y de larga y brillante
-historia militar. Tanto llamaron la atención los servicios de Almagro
-en la corte, que fué elevado a la categoría de mariscal de la _Nueva
-Toledo_. Por cierto, que también por entonces recibió Almagro el
-decreto--retenido tanto tiempo por los Pizarros--en el cual se le
-señalaba su jurisdicción territorial. La creencia de que el Cuzco caía
-dentro de los límites de su gobierno, las noticias de que el oro no
-parecía por ninguna parte y el cansancio que sentían después de largo
-viaje por aquellas terribles asperezas, decidieron a Almagro a marchar
-hacia el Norte. Además, era ya viejo y quería dedicarse a la educación
-de su hijo natural Diego, joven que prometía grandes esperanzas.
-Recordando las penalidades que había sufrido en el paso de los montes,
-emprendió el camino a lo largo de la costa. Casi llegó a arrepentirse,
-pues no son para contar los trabajos que sufrió al cruzar el desierto
-de Atacama. ¡Recorrer cerca de cien leguas sin encontrar vegetación
-alguna! Llegó a la ciudad de Arequipa, distante del Cuzco unas 60
-leguas. Allí supo que el inca Manco y todo el país se habían sublevado
-contra los Pizarros. Recordando su antigua amistad con el joven Inca,
-le envió una embajada solicitando una entrevista. Gustoso accedió Manco
-y designó el valle de Yucay. Almagro, tomando la mitad de sus fuerzas,
-se presentó en el punto señalado, dejando el resto de sus tropas en
-Urcos, a seis leguas del Cuzco[156]. Procede no pasar por alto que
-antes de celebrarse la conferencia entre Almagro y el Inca, Hernando
-Pizarro, sorprendido por la aparición del nuevo cuerpo de tropas
-españolas, salió del Cuzco y se acercó a Urcos, donde se enteró, con
-profundo disgusto, de las intenciones de Almagro. Cuando los peruanos
-vieron unidos a los soldados de Pizarro con los de Almagro en Urcos,
-sospecharon--y motivos tenían para ser suspicaces--que estaban de
-acuerdo para apoderarse del Inca. También lo creyó de buena fe Manco.
-Por esto cayeron los peruanos repentinamente sobre los españoles en el
-valle de Yucay; pero los veteranos de Chile no se dejaron sorprender,
-y arremetieron con furia a sus enemigos, quienes fueron rechazados, no
-sin ruda resistencia. En el combate se vió en bastante peligro Orgóñez.
-
- [155] _Conq. i poblacion del Pirú._ M. S.
-
- [156] El total de las fuerzas de Almagro ascendía a unos 500
- hombres.
-
-Llegó el momento en que Almagro, con la división que tenía en Urcos
-se dirigiera al Cuzco. Exigió primero al ayuntamiento que se le
-reconociese como Gobernador; presentó copia de las credenciales que
-acababa de recibir de la corte. Las autoridades del Cuzco aplazaron la
-respuesta hasta informarse de personas entendidas. ¿Se hallaba el Cuzco
-dentro del territorio de Almagro? Oviedo dice que sí y esta era la
-creencia general; no pocos también afirmaban lo contrario.
-
-Antes de pasar adelante, habremos de notar lo que preocupaba á la
-corte. La Emperatriz, desde Valladolid, y con fecha de 6 de noviembre
-de 1536, se dirigió a Francisco Pizarro, gobernador y capitán general
-de la provincia de la Nueva Castilla, llamada Perú, y después de
-manifestar su disgusto por el levantamiento que los naturales del
-país habían hecho contra Hernando Pizarro[157], le rogaba que si el
-citado Hernando no pudiese venir á España «con el oro nuestro que
-allá teníamos y el servicio que procurastes que se nos hiciese»... lo
-mandase a la ciudad de Panamá «al obispo D. Fray Tomás de Berlanga,
-o al nuestro gobernador o juez de residencia e oficiales de aquella
-provincia» para que sea remitido a estos reinos[158]. Al poco tiempo,
-esto es, el 1.º de enero de 1537, el mismo Emperador escribió a Pizarro
-mandándole que enviase «el oro e plata con la más brevedad que se pueda
-porque las necesidades de acá lo requieren»[159].
-
- [157] Se refiere a la sublevación del inca Manco.
-
- [158] _Libro I de Cabildos de Lima_, parte tercera, págs. 217
- y 218.
-
- [159] Ibidem, pág. 219.
-
-
-
-
-CAPÍTULO VIII
-
- CONQUISTA DEL PERÚ (CONTINUACIÓN) Y DE BOLIVIA (ALTO PERÚ).--GUERRA
- ENTRE ALMAGRO Y LOS PIZARROS: ACCIÓN DE ABANCAY.--SENTENCIA DEL
- P. BOBADILLA.--GUERRA CIVIL: BATALLA DE SALINAS.--EJECUCIÓN DE
- ALMAGRO.--PRISIÓN DE HERNANDO PIZARRO.--VACA DE CASTRO.--EXPEDICIÓN
- DE GONZALO PIZARRO POR EL AMAZONAS.--MUERTE DE FRANCISCO
- PIZARRO.--VACA DE CASTRO EN QUITO.--SEGUNDA GUERRA CIVIL.--BATALLA
- DE CHUPAS.--EJECUCIÓN DEL JOVEN ALMAGRO.--POLÍTICA DE VACA DE
- CASTRO.--DISGUSTO GENERAL EN EL PAÍS.--CONQUISTA DE BOLIVIA (ALTO
- PERÚ).--BOLIVIA BAJO LA DOMINACIÓN DE ESPAÑA.--DIEGO DE ALMAGRO EN
- COLLASUYO.--LUCHAS DE GONZALO PIZARRO CON LOS INDIOS.--FUNDACIÓN DE
- CHUQUISACA.--GONZALO PIZARRO DESOBEDECE AL EMPERADOR.--FUNDACIÓN DE
- LA PAZ.--ESCUDO DE ARMAS QUE CARLOS V CONCEDIÓ A CHRISTOBAL TOPA
- INGA.--CONQUISTA DEL PAÍS DE LOS CHIQUITOS POR LOS ESPAÑOLES.--LOS
- MISIONEROS.
-
-
-Procede tratar de la guerra entre los dos conquistadores del Perú.
-Entre los Pizarros y los Almagros el odio era mayor de día en día. A
-tal punto llegaron las cosas, que el 8 de Abril de 1537, aprovechándose
-Almagro de la obscuridad de la noche, entró en la plaza del Cuzco, se
-apoderó de la iglesia principal, estableció fuertes avanzadas para
-evitar una sorpresa y despachó a su fiel amigo y valiente Orgóñez a
-forzar el alojamiento de Hernando Pizarro. Dueño Almagro del Cuzco,
-hizo prisioneros a los Pizarros (Hernando y Gonzalo). Nombró gobernador
-a Gabriel de Rojas y el ayuntamiento, convencido de la validez de las
-pretensiones de Almagro, reconoció sus derechos a la posesión de la
-ciudad. Conocimiento tenía la Corona de la enemiga de los dos valerosos
-capitanes, cuando, con fecha 31 de mayo de 1537, encomendó al Padre
-Fray Tomás de Berlanga, obispo de Tierra Firme, llamada Castilla del
-Oro, que mediase en el asunto, señalando los límites de la gobernación
-lo mismo de Pizarro que de Almagro[160]. No sólo Pizarro y Almagro,
-sino los parientes y amigos del uno y del otro se habían declarado
-guerra mortal. Es tan cierto lo que decimos, que el primer acto de
-Almagro en Cuzco, fué enviar un mensaje a Alonso de Alvarado, que
-estaba acampado con unos 500 hombres de infantería y caballería en
-Xauxa, exigiéndole obediencia; mas el mencionado capitán puso presos a
-los emisarios y dió aviso de todo lo que pasaba al gobernador de Lima.
-
- [160] Véase Comisión conferida al obispo D. F. Tomás de
- Berlanga para demarcar las gobernaciones de Pizarro y Almagro.
- _Libro primero de Cabildos de Lima._ Parte 3.ª, págs. 167 y
- 168.--1888.
-
-Antes de salir Almagro contra Alvarado, oyó los consejos de Orgóñez
-que consistían en decirle que cortase la cabeza a los Pizarros y le
-recordaba el proverbio español de que _el muerto no muerde_. No se
-atrevió a ello el Mariscal, ya porque repugnase a su carácter medida
-tan violenta, ya porque todavía conservaba algún afecto á su antiguo
-socio Francisco Pizarro. Contentóse con ponerles presos en uno de los
-edificios pertenecientes a la casa del Sol, en tanto que él marchaba a
-castigar a Alvarado. En las márgenes del _río de Albancay_ se dió la
-batalla el 12 de julio de 1537. Si Orgóñez defendió admirablemente la
-bandera de su jefe, Pedro de Lerma le hizo traición, pasándose al campo
-enemigo. Alvarado, no sabiendo de quién fiarse, hubo de rendirse con
-los que le habían permanecido fieles. La victoria de Almagro no pudo
-ser mayor a menos costa.
-
-Mientras que ocurrían tales sucesos, Francisco Pizarro continuaba en
-Lima, esperando refuerzos para marchar en auxilio del Cuzco. Entre
-otros vino con 250 hombres el licenciado D. Gaspar de Espinosa, aquel
-amigo del sacerdote Luque, cuyo dinero--no sabemos si era del uno ó
-del otro--se empleó en la conquista del Perú. Había dejado Espinosa su
-residencia de Panamá, para venir a reanimar las fuerzas decaídas de sus
-antiguos amigos. También Hernán Cortés, el conquistador de México, en
-la hora del peligro acudía a prestar su generoso concurso á su pariente
-y amigo. Al frente de 450 hombres, la mitad de caballería, emprendió
-el gobernador de Lima su marcha hacia la capital de los incas. A poco
-de salir de Lima supo la vuelta de Almagro, la toma de Cuzco con la
-prisión de sus hermanos, la derrota y la entrega de Alvarado. Volvió
-a Lima y la puso en estado de defensa. Entonces fué cuando el cabildo
-de dicha ciudad (22 septiembre 1537), presidido por Francisco Pizarro,
-acordó lo que sigue: «En este día los dichos señores dixeron que por
-quanto el Adelantado D. Diego de Almagro vino a la cibdad del Cuzco
-y está en ella por fuerza e aprendió al capitán Hernando Pizarro e a
-Gonzalo Pizarro su hermano, e se hicyeron en la dicha cibdad por las
-gentes del dicho Adelantado muchas fuerzas e Robos e malos tratamyentos
-a los vezinos e así mysmo Aino sobre el capitan Alonso de Alvarado e
-los desbarató y tomó su gente e agora tienen nueva que viene camyno
-desta cibdad, e porque convyene que de todo esto su magestad sea
-ynformado, que mandaban quel procurador desta cibdad haga ynformazion
-de todo ello ante los dichos señores alcaldes e que asy mysmo pedía se
-escriba para que su majestad sea de todo ynformado e asy dixeron que lo
-mandaban e mandaron.»[161]
-
- [161] _Libro Primero de Cabildos de Lima._ Parte primera,
- págs. 152 y 153. 1888.
-
-Francisco Pizarro, sin embargo de que se preparaba a la guerra, se
-dispuso a entrar en negociaciones con su enemigo, y, al efecto, mandó
-una embajada al Cuzco, a cuya cabeza puso al licenciado Espinosa.
-Orgulloso por demás se presentó Almagro, atreviéndose a decir que no
-sólo aspiraba a la posesión del Cuzco, sino a la de la misma Lima como
-parte de su jurisdicción. No es de extrañar que el Licenciado repitiese
-entonces el siguiente proverbio castellano: _el vencido vencido y el
-vencedor perdido_. Cuando todavía se esperaba resolución satisfactoria,
-dado el carácter bondadoso de Espinosa, murió repentinamente este
-hombre ilustre, digno por todos conceptos de figurar entre los mejores
-de aquellos tiempos.
-
-Almagro, no pensando ya en negociaciones de ninguna clase, concibió
-la idea de fundar una ciudad, a la que daría su propio nombre, en
-el valle de Chincha. Antes, para no dejar expuesto el Cuzco a las
-molestias del inca Manco, envió a Orgóñez a Tambo, retirándose entonces
-el monarca indio a las montañas de los Andes. Parece cierto que
-Orgóñez, antes de salir a campaña, volvió a insistir con Almagro para
-que mandase dar muerte a los Pizarros. Vino a sacarle de la duda en
-que se hallaba la opinión del mariscal Diego de Alvarado, hermano de
-aquel don Pedro, tan famoso en la guerra de México bajo las órdenes
-de Cortés, y tan poco afortunado después en su expedición a Quito. El
-tal Don Diego de Alvarado gozaba de mucho ascendiente sobre su jefe.
-Parece ser--y los cronistas están conformes en este punto--que Don
-Diego visitaba con frecuencia a Hernando Pizarro en su prisión, donde
-se entretenían en el juego más de lo justo. Sucedió que a Alvarado le
-persiguió de tal modo la fortuna, que hubo de perder la enorme suma
-de ochenta mil castellanos de oro; pero cuando llegó el momento de
-pagar, Hernando Pizarro se negó decididamente a recibir el dinero.
-Alvarado correspondió a tanta generosidad oponiéndose con toda energía
-a los consejos de Orgóñez, pues dijo a Almagro que si mandaba matar a
-Hernando Pizarro se disgustaría el ejército y lo miraría mal la corte.
-Cedió el Mariscal a los consejos de Alvarado, terminando Orgóñez asunto
-tan enojoso con estas palabras: «Un Pizarro jamás perdona una injuria,
-y la que éstos han recibido de Almagro es demasiado grave para que la
-perdonen.»
-
-El Mariscal, después de encargar que Gonzalo Pizarro y los demás
-presos fuesen guardados estrechamente, llevando consigo a Hernando,
-bajó la costa y se detuvo en el valle de Chincha, donde echó los
-cimientos de nueva población. Recibió, cuando estaba ocupado en estas
-cosas, la noticia de que Gonzalo Pizarro, Alonso de Alvarado y otros
-presos, habían sobornado a sus guardias, logrando fugarse y llegar al
-campo del Marqués.
-
-Volvieron los tratos entre los ambiciosos rivales (Francisco Pizarro
-y Diego de Almagro), acordando someter la disputa a Fray Francisco de
-Bobadilla, religioso mercenario, residente en Lima y hombre que gozaba
-de mucho prestigio por su amor a la justicia. Orgóñez expresó que no
-tenía confianza en la imparcialidad del fraile. Ya encargado Bobadilla
-de tan delicada misión, celebróse por los dos jefes (13 noviembre
-1537) una conferencia en Mala. Refieren los cronistas que Almagro,
-quitándose el sombrero, se adelantó a saludar a Pizarro, quien, sin
-contestarle apenas al saludo, le preguntó, con cierta altivez, porqué
-había invadido su ciudad del Cuzco y aprisionado a sus hermanos.
-Contestó el Mariscal en el mismo tono, convirtiéndose la discusión en
-reñida disputa. De pronto--habiendo entendido por las señas de uno de
-los presentes, que se tramaba una traición--salió de la estancia, montó
-a caballo y se volvió a galope a sus cuarteles de Chincha[162]. El
-Padre Bobadilla, sin cuidarse del inesperado rompimiento de los jefes,
-dió su sentencia, diciendo que se mandase un buque, «en el cual vayan
-dos pilotos, de cada parte, é un escribano de cada parte, é una ó dos
-personas que conozcan el dicho pueblo de Santiago» y tomen fielmente la
-altura de dicha población. Manda que se entregue a Francisco Pizarro
-la ciudad del Cuzco y se pongan en libertad los presos hechos en ella.
-Añadía que hubiera paz entre los dos. Estas eran las principales
-disposiciones de la sentencia[163].
-
- [162] Pedro Pizarro y otros escritores creen que Gonzalo
- Pizarro, con fuerzas considerables, quiso apoderarse del
- Mariscal, y no realizó su proyecto porque se opuso a ello el
- Gobernador. _Descubrimiento e Conquista_, M. S.
-
- [163] _Libro primero de Cabildos de Lima._ Parte tercera.
- Págs. 174-178.--1888.
-
-La sentencia dada por el P. Provincial Francisco de Bobadilla, debió
-agradar a Francisco Pizarro, disgustando, en cambio, a Diego de
-Almagro. Decían generalmente y en público los partidarios del Mariscal
-que el fraile estaba vendido al Gobernador; Espinall, tesorero de
-Almagro, se atrevió a escribir que el fraile probó con este fallo
-que era un verdadero demonio[164] y Oviedo cita las palabras de un
-caballero, las cuales eran que «no se había pronunciado sentencia tan
-injusta desde los tiempos de Poncio Pilatos»[165].
-
- [164] _Carta al Emperador_, M. S.
-
- [165] _Hist. de las Indias_, parte III, libro VIII, cap. XXI,
- M. S.
-
-Los soldados, obedientes a las indicaciones de Orgóñez, pidieron la
-cabeza de Hernando Pizarro, y, como siempre, Alvarado salió a su
-defensa y logró libertarle de la soldadesca. Comprendiendo Francisco
-Pizarro que la vida de su hermano Hernando estaba en peligro, se
-decidió a hacer toda clase de concesiones. Después de algunos tratos,
-se dió otra sentencia, lográndose con ella calmar a los descontentos
-del partido de Almagro: consistía en que hasta la llegada de
-instrucciones definitivas de Castilla continuaría en poder de Almagro
-la ciudad del Cuzco y su territorio, y que Hernando Pizarro recobraría
-su libertad con la condición de salir para España y presentarse a
-S. M. o ante el Presidente e oidores del Real Consejo en el término
-de seis meses[166], dejando como fianza 50.000 pesos de oro[167].
-Refieren algunos historiadores que cuando supo Orgóñez con exactitud
-los artículos del convenio hizo lo siguiente: «I tomando la barba con
-la mano izquierda, con la derecha hizo señal de cortarse la cabeza
-diciendo: _Orgóñez, Orgóñez, por el amistad de D. Diego de Almagro
-te han de cortar ésta_»[168]. En cambio, Almagro estaba satisfecho.
-Visitó en persona a Hernando Pizarro y le anunció que se hallaba en
-libertad, luego le convidó a comer, y, por último, Diego de Almagro,
-hijo del Mariscal, y otros oficiales le acompañaron hasta el campo del
-Gobernador, que se había trasladado a la población de Mala.
-
- [166] No seis semanas, como escribe Prescott. _Descubrimiento
- y conquista del Perú_, tomo II, página 94.
-
- [167] _Libro primero de Cabildos de Lima._ Parte tercera, pág.
- 183.--1888.
-
- [168] Herrera, _Hist. General_, Dec. VI, lib. III, cap. IX.
-
-Cuando Francisco Pizarro vió en su cuartel de Mala a su hermano
-Hernando, olvidó todos sus compromisos para recordar sólo los agravios
-recibidos de Almagro. Aunque intentó Hernando--según dicen--cumplir sus
-promesas, tuvo que ceder a las órdenes del Gobernador, el cual estaba
-decidido a vencer o morir en la contienda. Y poniendo manos a la obra,
-avisó al Mariscal para que abandonase el Cuzco inmediatamente y se
-retirara a su territorio.
-
-Recibió Almagro la noticia cuando se hallaba aquejado de grave
-enfermedad. Encargó a Orgóñez la dirección de los negocios; mas
-la fortuna se iba a mostrar esquiva lo mismo al Mariscal que a su
-teniente. Habiendo recobrado Almagro un poco la salud, pudo llegar
-a mediados de abril de 1538 al Cuzco. Quiso, en vez de lanzarse a
-la guerra, negociar la paz. Orgóñez hubo entonces de decirle: «Es
-demasiado tarde; habéis dado libertad a Hernando Pizarro, y ya no os
-queda otro remedio que pelear.» Prevaleció la opinión de Orgóñez,
-quien, poniéndose al frente de las tropas, salió del Cuzco y tomó
-posición en las _Salinas_, a menos de una legua de la capital. Tenía
-unos 500 hombres, más de la mitad de caballería. No se explica que
-eligiese un terreno escabroso cuando su verdadera fuerza estaba en
-la caballería; observación que le hicieron sus oficiales y que él se
-negó a atender. Apareció Hernando Pizarro a la cabeza de su ejército
-y sentó sus reales cerca de su enemigo. El 26 de abril--no el 6 como
-dice Garcilaso--de 1538, Hernando Pizarro lanzó a la pelea sus 700
-hombres. Si su caballería era inferior a la de Orgóñez, su infantería,
-en cambio, llevaba mejores armas. La caballería la dividió en dos
-cuerpos: uno a las órdenes de Alonso de Alvarado y otro a las suyas.
-La infantería tenía por jefe a su hermano Gonzalo, sostenido por Pedro
-de Valdivia, el futuro héroe de Arauco. Después de la misa y de una
-breve alocución de Hernando Pizarro, Gonzalo atravesó un riachuelo que
-separaba ambos ejércitos, no sin que la artillería de Orgóñez causara
-algún desorden en las primeras filas; mas Pedro de Valdivia, amenazando
-a unos y animando a otros, consiguió seguir adelante y apoderarse
-de pequeña eminencia, desde la cual causó grandes molestias a los
-alabarderos y a la caballería de Orgóñez. Hernando, al mismo tiempo,
-al frente de sus escuadrones, pasó el río y cargó sobre la caballería
-de Orgóñez. El choque fué terrible. Los unos al grito de _el Rey y
-Pizarro_, y los otros al de _el Rey y Almagro_, pelearon como fieras.
-Sobre todos descollaba Orgóñez, cuyas proezas--como dice Prescott--son
-dignas de un paladín de romance. Recibió una herida de bala de arcabuz
-que, penetrando por la visera, le hirió en la frente, privándole por
-un momento de sentido. Le mataron el caballo, y habiendo vuelto en sí,
-logró desembarazarse de los estribos, no pudiendo escapar acosado por
-multitud de enemigos. Entonces preguntó si entre los que le rodeaban
-había algún caballero a quien rendirse. Se presentó como tal un soldado
-llamado Fuentes, criado de Pizarro, a quien Orgóñez le entregó la
-espada; pero el miserable sacó su daga y la hundió en el corazón de uno
-de los capitanes más insignes que han ido de España al Nuevo Mundo. El
-desaliento cundió en las filas de los almagristas, que huyeron a toda
-prisa al Cuzco.
-
-Almagro, que desde una altura inmediata miraba la batalla, pudo montar
-en una mula y buscar asilo en la fortaleza. De allí le sacaron, y
-cargado de hierros, se le encerró en el mismo edificio en que habían
-estado los Pizarros. Diego, el hijo de Almagro, fué separado de su
-padre, y Hernando le mandó al lado de su hermano el Gobernador. Formóse
-causa al Mariscal, que se terminó el 8 de julio de 1538. Fué condenado
-a muerte como traidor, debiéndosele cortar la cabeza en la plaza
-pública. Rogó a Hernando «que perdonase sus canas y no privase de la
-poca vida que le quedaba a un hombre de quien nada tenía ya que temer.»
-No hizo caso de las lágrimas de Almagro, terminando Hernando Pizarro
-con las siguientes palabras: «I que pues tuvo tanta gracia de Dios que
-le hizo christiano, ordenase su alma i temiese á Dios»[169].
-
- [169] Herrera, ob. cit., _Década VI_, lib. V, cap. I.
-
-Nombró Almagro sucesor--pues a ello estaba autorizado por real
-concesión--a su hijo, y durante la menor edad de éste, designó
-administrador del territorio a Diego de Alvarado, persona en quien
-tenía gran confianza. De todas sus propiedades y posesiones en el Perú,
-dejó por heredero al Emperador.
-
-Diego de Alvarado, el tesorero Espinall y otros que a la sazón estaban
-en el Cuzco, se presentaron a Hernando Pizarro rogándole que perdonase
-la vida a Almagro; y hasta el obispo Valverde llegó a Lima a pedir
-gracia en favor del ilustre prisionero[170]. Todo fué en vano. No
-comprendían muchos cómo un hombre investido de autoridad provisional se
-atrevía a condenar a muerte--dado que el tribunal que le condenó era
-fiel ejecutor de las órdenes de Pizarro--al más bueno de los primeros
-conquistadores de América. Adorábanle sus soldados y le respetaban
-los mismos de Pizarro. Los indios declaraban que entre los blancos no
-habían tenido mejor amigo que él, y eso que una vez--como en anterior
-capítulo hicimos notar--cometió un acto cruel con los indígenas. El
-héroe de cien batallas sufrió la pena de garrote en su prisión y su
-cadáver fué llevado a la plaza, donde, en cumplimiento de la sentencia,
-se le separó la cabeza del cuerpo. Inmediatamente los restos mortales
-fueron trasladados a la casa de Hernán Ponce de León, uno de los que
-habían sido amigos suyos, y al día siguiente se condujeron a la iglesia
-de Nuestra Señora de la Merced. Tenía en la época de su muerte unos
-setenta años de edad.
-
- [170] Fray Vicente de Valverde, nombrado obispo del Cuzco,
- presentó las bulas y reales cédulas referentes a su episcopado
- al Cabildo de Lima, presidido por Francisco Pizarro, el 2
- de abril de 1538. También presentó «una provisión del señor
- arzobispo de Sevilla en que le comete que sea inquisidor
- destas partes». _Libro primero de Cabildos de Lima_, parte
- primera, p. 181, 1888.
-
-¡Qué hombres tan feroces! El marqués Francisco Pizarro, al mismo tiempo
-que decía al joven Almagro «que no tuviese ninguna pena, porque no
-consentiría que su padre fuese muerto»[171] y al mismo tiempo que decía
-también al obispo Valverde que «perdiese cuidado, que bolvería á tener
-el antigua amistad con él (Almagro)»[172], cuando ocurrían tales cosas,
-á un mensaje de Hernando, consultándole sobre lo que debía hacerse con
-el preso, hubo de contestar «que hiciese de manera que el Adelantado no
-los pusiese en más alborotos»[173].
-
- [171] Herrera, _Historia general, Década VI_, lib. VI, cap.
- III.
-
- [172] Ibidem, cap. IX.
-
- [173] Ibidem, cap. VII.
-
-Aunque algunos cronistas hayan indicado la inocencia de Francisco
-Pizarro, la historia le hace responsable en primer término de la muerte
-de Almagro. De su interior satisfacción dió pruebas en seguida. «En
-este medio tiempo vino á la dicha cibdad del Cuzco el governador D.
-Francisco Pizarro, el qual entró con trompetas i chirimias vestido
-con ropas de martas, que fué el luto con que entró»[174]. Asperamente
-contestó a Diego de Alvarado, cuando, en nombre del joven Almagro, le
-pidió las provincias asignadas al Mariscal por la Corona. Al paso que
-trataba con manifiesto desprecio a los partidarios de Almagro, a manos
-llenas daba riquezas y repartía territorios a los que le habían ayudado
-para conseguir el triunfo.
-
- [174] _Carta de Espinall_, M. S.
-
-Ya era tiempo de pensar cómo mirarían en Castilla todas estas cosas.
-Desde la ejecución de Almagro había pasado cerca de un año. Diego
-de Alvarado y otros amigos del Mariscal se agitaban en la corte
-sosteniendo las reclamaciones del joven Almagro y pidiendo reparación
-de los agravios hechos al ajusticiado en Cuzco. Noticiosos los Pizarros
-de tales hechos, embarcóse Hernando para España en el verano de
-1539, no sin aconsejar a su hermano que se guardase de los soldados
-de Almagro[175]. Mal hizo--como después veremos--el Gobernador en
-no atender aquellos prudentes consejos. Llegó Hernando a las playas
-españolas, marchando inmediatamente a Valladolid, donde entonces
-se hallaba la corte. Aunque se encontró con Diego de Alvarado, más
-decidido cada día a vengarse de la muerte de su general, Hernando venía
-cargado de riquezas, las cuales constituían el argumento más poderoso
-de su defensa. Ganoso el leal Alvarado de terminar pronto el asunto,
-hubo de citar a singular combate a Hernando Pizarro; pero la muerte
-repentina de aquél, _no sin sospecha de veneno_, según la frase de
-Herrera, dió fin a la contienda. No cesaron las acusaciones contra
-Pizarro y como resultado de ellas fué encarcelado en el castillo de
-Medina del Campo (Valladolid), donde estuvo por espacio de veinte años
-y donde recibió las tristes noticias del fallecimiento de sus hermanos
-y de sus amigos. Se le concedió la libertad cuando ya era viejo y
-achacoso, muriendo a la edad de cien años.
-
- [175] A la sazón, «noticioso el Rey (Carlos I) de la grande
- escasez de ella (leña) que havia en las Provincias del Perú,
- especialmente en los llanos, y que si no se acudiesse,
- vendría á ser inhabitable aquella tierra Mandó al Gobernador
- dispusiesse que los que tuviessen Indios encomendados,
- plantassen dentro de breve término, y en los Lugares mas
- convenientes, Arboles, y saaces, segun la calidad de la tierra
- y los Indios que cada uno tuviesse, procurando sobre todo que
- estos no fuessen en ello maltratados.» Ced. de 22 de noviembre
- de 1539.--Vid. tomo 9 de ellas, folio 140 b.º, núm. 257[175a].
-
- [175a] Archivo histórico nacional.--_Cedulario indico de
- Ayala_, letra L, núm. 10.
-
-Reinaba espantoso desorden en el Perú. El Marqués, confiado en su
-fortuna, se mostraba orgulloso y a veces imprudente. No respetaba los
-derechos del español, ni los del indio. La ley era su capricho. El
-gobierno de Castilla, aunque no queriendo disgustarle, comprendió que
-era preciso poner coto a tantas demasías. Con este objeto se eligió
-comisionado regio al licenciado Vaca de Castro, magistrado de la Real
-Chancillería de Valladolid, juez instruído, íntegro y prudente, y
-hombre que tenía gran conocimiento del mundo. Dejó su residencia de
-Valladolid y se embarcó en Sevilla (otoño de 1540), llegando a América
-después de un viaje penoso y asaz largo.
-
-Entre tanto, cansado Pizarro de la lucha sostenida con el inca Manco,
-que a la sazón residía entre el Cuzco y la costa, le envió un mensaje
-invitándole a entrar en tratos; mas no fué posible que se entendieran
-por las suspicacias de ambos.
-
-Se ocupó--y esto enaltece el nombre del Gobernador--en echar los
-cimientos de ciudades (_Guamanga_, _La Plata_ y _Arequipa_); fomentó
-la industria, especialmente la minera; y mandó a Pedro de Valdivia a
-la memorable expedición de Chile, y a su hermano Gonzalo le señaló el
-territorio de Quito con órdenes de explorar las comarcas desconocidas
-del Este, en las cuales--según se decía--abundaba el árbol de la canela.
-
-En los comienzos del año 1540 salió Gonzalo llevando 200 infantes,
-150 caballos y 4.000 indios. Atravesó la tierra de los incas, entró
-en el territorio de Quixos, cruzó la barrera de los Andes sufriendo
-terribles fríos, calor sofocante y fuertes aguaceros y estuvo en el
-país de la canela. Extenuados por el hambre y para saciar en parte su
-apetito, hubieron de matar los muchos perros que destinados a cazar
-indios sacaron de Quito. Tuvieron inmensa alegría al ver al Napo, uno
-de los grandes ríos tributarios del de las Amazonas, caminaron por sus
-márgenes hasta llegar a magnífica y soberbia catarata, cruzaron el
-río por un puente que ellos hicieron, viéronse obligados a comer las
-correas y el cuero de las sillas de los caballos, e hicieron un barco
-que Gonzalo confió a Francisco de Orellana, caballero de Trujillo.
-Gonzalo resolvió hacer alto en el sitio donde se hallaba, en tanto
-que Orellana salía con el bergantín para proporcionar provisiones al
-ejército. Viendo Gonzalo que pasaban semanas y semanas sin recibir
-noticias de Orellana, determinó pasar adelante. A los dos meses de
-viaje, después de recorrer unas 200 leguas, llegó al punto donde el
-Napo desemboca en el Amazonas, sin haber encontrado a sus compañeros.
-Cuando les creía muertos, encontró casi perdido y desnudo en medio de
-los bosques a Sánchez de Vargas, caballero de ilustre linaje. Dijo
-Sánchez de Vargas que el barco, impelido por la rápida corriente,
-había recorrido en tres días lo que Gonzalo y su gente habían tardado
-dos meses. No pudiendo Orellana volverse atrás, teniendo que luchar
-contra la corriente y pensando que el viaje por tierra tenía no menos
-peligros, se decidió lanzar el barco al río de las Amazonas, bajar
-hasta su desembocadura, salir al grande Océano, pasar a las islas
-inmediatas y volver a España, reclamando la gloria del descubrimiento.
-Prometíase en este viaje visitar los pueblos que--según los indios--se
-hallaban en las márgenes del Amazonas. Aceptaron la idea de Orellana
-sus compañeros, oponiéndose sólo Sánchez de Vargas; oposición que la
-castigó el jefe, dejándole abandonado en aquellas desoladas regiones.
-
-En tanto que Orellana realizaba una de las expediciones más famosas, si
-no la más famosa, que registra la historia de los descubrimientos[176],
-Gonzalo Pizarro, después de recordar a los suyos la constancia que
-habían manifestado al recorrer las 400 leguas desde Quito al punto
-en que se hallaban, les dijo que no quedaba otro remedio que volver
-a la citada capital. Los soldados mostraron gran confianza en su
-jefe y comenzaron su marcha retrógrada hacia Quito. En los últimos
-días de junio de 1542, después de un año de horribles padecimientos,
-divisaron con inmensa alegría las elevadas llanuras que se extienden
-a las inmediaciones de la citada ciudad, pudiendo al fin abrazar a
-sus mujeres e hijos, «pues hombres humanos no se hallan haver tanto
-sufrido, ni padecido tantas desventuras»[177].
-
- [176] De ella se trató en el tomo I, capítulo XXIX de esta
- obra.
-
- [177] Herrera, _Hist. general, Década VII_, libro III, cap.
- XIV.
-
-Veamos lo que había sucedido en el Perú durante la ausencia de Gonzalo
-Pizarro. Recordaremos que cuando Hernando Pizarro volvió a España,
-su hermano Francisco se dirigió a Lima, donde continuó ocupándose en
-hermosear su querida ciudad. Privó el Gobernador al joven Almagro
-de sus indios y tierras; redujo a la miseria a los partidarios del
-Mariscal, _a los de Chile_, como les continuaban llamando. Por demás
-confiado el Marqués, no vió la nube que se cernía sobre su cabeza.
-Cuando le hablaban de conjuraciones de sus enemigos, se contentaba
-con decir: _¡Pobres diablos! ¡Bastante desgracia tienen! No les
-molestaremos más!_
-
-Estaba en un error el Marqués. Los enemigos eran hombres valientes
-y decididos. Confiaban en que Vaca de Castro, nombrado--como
-sabemos--comisionado regio, les haría justicia. Al saber que nada se
-sabía de su llegada, se decidieron a tomarse la justicia por su mano.
-Designaron el domingo 26 de junio de 1541 para asesinar a Francisco
-Pizarro. Eran los conjurados 18 o 20; debían reunirse en la casa de
-Almagro, situada en la plaza mayor y cerca de la catedral. Cuando
-el Gobernador saliese de oir misa, ellos abandonarían dicha casa
-y le asesinarían, acudiendo los demás conjurados a auxiliar a los
-encargados inmediatamente de la ejecución del hecho. Una bandera
-blanca, desplegada desde alta ventana de la casa de Almagro, sería la
-señal para que los segundos conjurados se presentasen en la plaza,
-que era el sitio destinado para cometer el crimen. El jefe de los
-conjurados se llamaba Juan de Herrada o Rada, que de soldado había
-llegado a los más altos puestos del ejército, ciego partidario del
-Mariscal y a la sazón del hijo. Uno de los conspiradores, sintiendo
-remordimientos de conciencia por su participación en el crimen, reveló
-todo el plan a su confesor, quien comunicó la noticia a Picado,
-secretario de Pizarro, llegando inmediatamente a oidos del Gobernador.
-La respuesta del Gobernador fué: «Ese clérigo, obispado quiere»[178].
-
- [178] Pedro Pizarro, _Descub. y Conq._, M. S.
-
-Reunidos en el día señalado los conjurados en casa de Almagro, supieron
-que el Marqués no había salido a misa por estar enfermo. Creyendo que
-la conjuración estaba descubierta, resueltos a jugar el todo por el
-todo, Rada, seguido de los demás, salió a la calle gritando: _¡Viva el
-Rey! ¡Muera el tirano!_, y, dirigiéndose al palacio del Marqués, en
-ocasión que estaba comiendo, pasó la primera puerta que estaba abierta
-y entró en el primer patio, llegando a la segunda puerta. En tanto que
-Pizarro y su hermano Alcántara se ponían las armaduras, aquél mandó a
-su oficial Francisco de Chaves que cerrase la segunda puerta, encargo
-que no cumplió, intentando entrar en tratos con los revolucionarios.
-Cortaron el debate los de Chile matando a Chaves y arrojando el cuerpo
-por la escalera. Locos de furia penetraron en lo interior gritando:
-_¿Dónde está el Marqués? ¡Muera el tirano!_ Si intentó Martínez de
-Alcántara, con otros pocos, cerrarles el paso, tuvieron que ceder al
-mayor número. Cuando Alcántara cayó mal herido al suelo, Pizarro, con
-la capa al brazo y con la espada en la mano, se precipitó como furioso
-león sobre sus enemigos, repartiendo mandobles a derecha y a izquierda
-y por de frente, no sin exclamar: _¡Cómo!, traidores, ¿habéis venido
-á matarme á mi propia casa?_ Los conjurados, a grandes empujones,
-echaron sobre el Marqués a uno de sus compañeros, llamado Narváez,
-diciendo: _¿Qué tardanza es ésta? Acabemos con el tirano._ Mientras
-Pizarro y los suyos herían a Narváez, los conjurados cayeron sobre
-el valeroso Marqués, quien cayó al suelo, pronunciando el nombre de
-Jesucristo, «y caído, Juan Rodríguez Borregán, con un alcarraz lleno de
-agua, le dió tan gran golpe en el rostro, que se le quebrantó con él,
-con que espiró en edad de sesenta y tres años»[179]. También murieron
-Francisco Martínez de Alcántara y los dos pajes, Escandón y Vargas.
-«Fuera señalado capitán--añade Herrera--si á la postre no se perdiera
-con el ambicion, y escureciera sus hechos con la muerte de su amigo y
-compañero Don Diego de Almagro, en que mostró mucha ingratitud...»[180].
-
- [179] Herrera, _Década VI_, lib. X, cap. VI.
-
- [180] Ob. cit.
-
-Inmediatamente los conjurados salieron corriendo a la calle, con las
-armas en la mano y dando gritos de: _Ya es muerto el tirano. Las
-leyes están restablecidas. ¡Viva el Rey nuestro Señor y su gobernador
-Almagro!_ Unos 300 se unieron a la bandera de Rada. El secretario
-Picado se refugió en casa del tesorero Riquelme, y allí fueron algunos
-de Chile. Escribe Herrera que Riquelme decía: «_No sé adonde está el
-señor Picado_, y con los ojos le mostraba y le hallaron debajo de la
-cama»[181]. A saco fueron entradas las casas de Pizarro y de Picado.
-Reconoció el ayuntamiento la autoridad de Almagro, el cual recorrió las
-calles a caballo, siendo proclamado gobernador y capitán general del
-Perú. Los restos de Pizarro se colocaron en un rincón de la Catedral;
-posteriormente fueron trasladados bajo un monumento que se levantó en
-sitio preferente de dicha iglesia, y el 1607 se llevaron a la nueva
-Catedral para que reposasen al lado de los de Mendoza, el muy digno
-virrey del Perú. Pizarro permaneció soltero. De una hija de Atahuallpa
-y nieta del gran Huayna Capac tuvo una hija y un hijo. Después de
-la muerte del Marqués, su amiga casó con un caballero español, y el
-matrimonio se trasladó a España. El hijo no llegó a la edad viril, y
-la hija casó con su tío Hernando, preso a la sazón en Medina. Reinando
-Felipe IV se restableció el título en favor de D. Juan Hernando
-Pizarro, pues en atención a los servicios de su antecesor fué creado
-_marqués de la Conquista_, recibiendo también considerable pensión del
-gobierno. El conquistador del Perú no aprendió a leer ni a escribir. No
-era aficionado al lujo, sobrio en la comida y bebida, laborioso, poco
-amigo de atesorar riquezas; sólo le dominaba el vicio del juego. Hombre
-de valor a toda prueba, exponía frecuentemente su vida. El peligro a
-que se expuso Pizarro al hacer prisionero a Atahuallpa fué mayor que el
-de Hernán Cortés cuando se apoderó de la persona de Moctezuma. Mostró
-su perfidia con el tratamiento que dió a Atahuallpa y luego a Manco,
-como también con la conducta que siguió con Almagro. Ni el conquistador
-de México ni el del Perú fueron hombres políticos; menos el último que
-el primero. Más religioso Cortés que Pizarro, aquél dió a su expedición
-el carácter de cruzada.
-
- [181] Ibidem., _Déc. VI_, lib. X. cap. VII.
-
-Para remedio de tantos males, en la primavera de 1541 desembarcó Vaca
-de Castro en el puerto de Buena Ventura, y por tierra--pues huía de los
-peligros de la mar--se encaminó a Popayán, donde recibió la noticia de
-la muerte de Pizarro, dirigiéndose inmediatamente a Quito. (Apéndice
-E). Recibióle el segundo de Gonzalo Pizarro, porque el jefe se hallaba
-en la expedición al río de las Amazonas. Belalcázar, el conquistador
-de Quito, se presentó y le ofreció su apoyo. Vaca de Castro envió
-emisarios a las principales ciudades, exigiendo la obediencia como
-legítimo representante de la Corona. Continuó su marcha hacia el Sur.
-
-A vuelta de todo en el Norte mostróse risueña la fortuna, aunque por
-poco tiempo, con el joven Almagro. La prudente política de Rada--pues
-Rada era el alma de todo--contribuyó a que fuese mayor cada día el
-partido de Almagro. Sólo con Picado usaron de excesiva severidad los
-conjurados, hasta el extremo que le pusieron a tormento para que
-declarase el sitio donde Pizarro tenía depositados sus tesoros, y como
-nada pudiera decir, determinaron cortarle la cabeza en la plaza de
-Lima. Intervino en favor de Picado el obispo del Cuzco, fray Vicente de
-Valverde, según él mismo asegura en carta desde Tumbez. Llegó su turno
-al fanático prelado. Poco tiempo después, a últimos del año 1541, se le
-permitió embarcarse en Lima con el juez Velázquez y otros partidarios
-de Pizarro, cayendo inmediatamente todos en poder de los indios y
-asesinados en Puna sin que nadie derramase una lágrima por ellos. Si el
-Padre Olmedo usó algunas veces de su influencia en favor de los indios
-de México, el Padre Valverde no tuvo nunca una palabra de consuelo para
-los indígenas del Perú.
-
-En aquellas circunstancias tan críticas fué para Almagro inmensa
-desgracia la muerte del anciano y leal Juan de Rada. No tenían la
-prudencia de Rada los capitanes Cristóbal de Sotelo ni García de
-Alvarado, los cuales, además, se odiaban mútuamente. Se dió el caso que
-Sotelo fué asesinado por García de Alvarado y García de Alvarado por el
-mismo Almagro. Con dos enemigos poderosos se dispuso a luchar Almagro:
-formaban el primero los restos del partido de Pizarro dirigidos por
-Holguín y Alonso de Alvarado; era el otro el del comisionado regio Vaca
-de Castro. Cuando se disponía a comenzar la campaña supo que Holguín y
-Alonso de Alvarado se habían puesto bajo las órdenes de Vaca de Castro.
-Confiaba, sin embargo, en la ayuda del inca Manco, quien, si detestaba
-hasta la memoria de Pizarro, no debía olvidar su antigua amistad con
-el Mariscal y recordaría también que sangre peruana corría por las
-venas de Almagro. Este joven capitán llenó su tesoro del metal que
-sacó de las minas de La Plata. Fabricó pólvora, sirviéndose del azufre
-que en abundancia se hallaba en las inmediaciones del Cuzco. Construyó
-cañones y otras armas de fuego, corazas y yelmos, bajo la dirección de
-Pedro de Candía, el griego, uno de los primeros que llegaron al país
-con Pizarro. Antes de lanzarse a la guerra envió al comisionado regio
-Vaca de Castro (verano de 1542), una embajada a Lima, manifestándole
-lo mucho que sentía el tomar las armas contra un representante de la
-Corona. Manifestábale, además, que su único deseo era asegurar la
-posesión de la _Nueva Toledo_, que le correspondía por herencia de su
-padre y despojado de ella por Pizarro, añadiendo que nada tenía que
-decir con respecto a _Nueva Castilla_ como país asignado al Marqués.
-Proponía, por último, que Vaca de Castro y él permaneciesen dentro de
-los límites de su respectivo territorio hasta que la corte de España
-resolviese definitivamente la cuestión. No habiendo tenido respuesta
-y perdidas las esperanzas de amistoso arreglo, Almagro reunió sus
-tropas, y después de protestar que el paso que sus compañeros y él
-iban a dar no era acto de rebelión contra la Corona, sino que a ello
-se veían obligados por la conducta del comisionado regio, volvió a
-repetir que el territorio de Nueva Toledo fué cedido a su padre, y
-a la muerte de su padre pasó a él como heredero. Todas sus tropas
-ascenderían a unos 500 hombres: tanto la caballería como la infantería
-estaban perfectamente equipadas; pero la principal fuerza consistía en
-la artillería, compuesta de ocho piezas de grueso calibre y de ocho
-falconetes. A la cabeza del valiente y disciplinado ejército salió
-Almagro del Cuzco (mediados del verano de 1542) y dirigió su marcha
-hacia la costa, esperando encontrar al enemigo.
-
-Entretanto, Vaca de Castro, después de salir de Quito, entró en
-las ciudades de San Miguel y de Trujillo en medio del regocijo
-popular y luego se detuvo en Huaura, teniendo la satisfacción de ver
-reconciliados a Holguín y Alonso de Alvarado, antiguos partidarios
-de Pizarro. De Huaura mandó la mayor parte de sus fuerzas a Xauxa,
-mientras él con un pequeño cuerpo se encaminaba a Lima. Animado con el
-recibimiento entusiástico que le hicieron y habiendo obtenido de los
-habitantes más ricos considerable empréstito, abandonó el Cuzco, tomó
-la vuelta de Xauxa y pasó revista a sus tropas, que ascendían a unos
-700 hombres. La caballería era más numerosa, aunque no tan bien armada
-como la de Almagro; la infantería, además del número correspondiente
-de alabardas, no carecía de bastantes armas de fuego; la artillería
-estaba reducida a tres o cuatro falconetes mal montados. En suma, si el
-ejército real era inferior por su armamento al de Almagro, en cambio
-aventajaba por su mayor número de plazas. Importa decir que hallándose
-Gonzalo Pizarro de vuelta de su célebre expedición a la tierra de las
-_canelas_, escribió a Vaca de Castro, residente entonces en Xauxa,
-ofreciendo sus servicios en la próxima lucha con Almagro. Contestó el
-comisionado regio que agradecía el ofrecimiento y que si por entonces
-no lo aceptaba, no dejaría de utilizar sus servicios cuando la ocasión
-lo exigiese. Salió Vaca de Castro de Xauxa y a marchas forzadas caminó
-30 leguas, apoderándose de la plaza fuerte de Guamanga; Almagro
-permanecía en Bilcas, a 10 leguas de distancia. En Guamanga recibió el
-comisionado regio otra embajada de Almagro, proponiéndole lo mismo que
-en la primera, a la cual se sirvió contestar en tales términos que la
-avenencia se hizo de todo punto imposible. Bastará decir que Vaca de
-Castro exigía que Almagro disolviese su ejército y le entregara los que
-estaban inmediatamente complicados en el asesinato de Pizarro.
-
-En las llanuras de _Chupas_ se encontraron Vaca de Castro y Almagro
-el 16 de septiembre de 1542. Faltaban unas dos horas para ponerse el
-sol. En la duda de si comenzar o no la batalla, como insistiese por
-la afirmativa Alonso de Alvarado, cuentan que el representante de la
-Corona vino en ello exclamando: «¡Quién tuviera el poder de Josué para
-detener el curso del sol!»[182].
-
- [182] Zárate, _Conq. del Perú_, lib. IV, cap. XVIII.
-
-El orden de batalla del ejército leal fué el siguiente: En el centro se
-colocó la infantería; en los flancos la caballería, cuya ala derecha
-la mandaba Alonso de Alvarado, llevando el estandarte real, y del ala
-izquierda se encargó a Holguín; también ocupó el centro la artillería,
-aunque sin darle mucha importancia. Vaca de Castro hubo de mandar
-un cuerpo de reserva compuesto de 40 caballos, destinado a acudir a
-donde la necesidad lo exigiese. La alocución dirigida por Vaca de
-Castro hizo tal efecto, que los soldados marcharon al combate «como
-si fueran a fiestas donde estuvieran convidados»[183]. Las tropas de
-Almagro estaban de la manera que a continuación diremos. En el centro
-se colocó la artillería protegida por los alabarderos y arcabuceros;
-en los flancos formaba la caballería. Almagro guiaba la izquierda.
-Comenzó a jugar la artillería de Almagro con bastante acierto, viéndose
-obligado Vaca de Castro, por consejo de Francisco de Carbajal--uno de
-los veteranos discípulos de Gonzalo de Córdoba--a conducir las tropas
-por un camino que rodeaba las colinas. Si en la marcha fué acometido su
-flanco izquierdo por los batallones indios de Paullo, hermano del inca
-Manco, un cuerpo de arcabuceros dirigió contra aquéllos sus certeros
-tiros. Cuando las tropas leales subieron a la cima de la eminencia,
-volvieron a encontrarse en frente de la artillería de Almagro. Llamó
-la atención que sin embargo de dirigir los cañones a un punto que
-presentaba buen blanco, la mayor parte de los tiros pasaban sobre las
-cabezas de los soldados de Vaca de Castro. No sabemos si esto fué
-traición o torpeza. Sólo se sabe que mandaba la artillería Pedro de
-Candía, uno de los trece que se pusieron al lado de Pizarro en la isla
-del Gallo y con el cual hizo toda la conquista, separándose luego y
-tomando partido por Almagro. Tal vez, deseando volver a sus primitivas
-banderas o para vengarse de los asesinos de su antiguo jefe, entró en
-correspondencia con Vaca de Castro. Parece ser que convencido Almagro
-de la traición de Candía, le reconvino por su conducta y le atravesó
-con la espada, dejándole muerto en el campo. Después, lanzándose a uno
-de los cañones y dándole nueva dirección disparó con tanto acierto
-que echó por tierra a muchos soldados de la caballería enemiga. Pensó
-Carbajal oponer sus cañones a los del enemigo, variando pronto de
-opinión y decidiéndose a dar una carga con la caballería. Almagro, en
-vez de esperar el ataque a la defensiva, mandó a su gente salir al
-encuentro. El choque fué terrible. «Se encontraron de suerte que casi
-todas las lanzas quebraron, quedando muchos muertos y caídos de ambas
-partes»[184]. «Después de la de Ravena--dice otro escritor--no se ha
-visto entre tan poca gente más cruel batalla...»[185]. La caballería
-de Almagro pudo resistir la superioridad del número de sus enemigos,
-si bien los del ejército real lograron alguna ventaja, dirigiendo
-sus golpes a los caballos en vez de dirigirlos a los hombres. La
-infantería de una y de otra parte sostenía vivo fuego de arcabuz, así
-en las filas respectivas como en las de caballería. La artillería de
-Almagro, por último, bien dirigida a la sazón, causaba muchas bajas en
-las columnas de la infantería real que querían adelantarse. «Estas,
-no pudiendo ya sufrirlo, comenzaban a retroceder, cuando Francisco de
-Carbajal, lanzándose a la cabeza de todos gritó: _¡Mengua y baldón
-para el que ceda! Yo soy un blanco doble mejor para el enemigo que
-ninguno de vosotros._ Era, en efecto, hombre corpulento, y arrojando
-de sí el acerado yelmo y la coraza para no tener ventaja alguna sobre
-sus soldados, se quedó armado a la ligera con su coleto de algodón. En
-seguida, blandiendo su partesana, se entró atrevidamente por entre las
-columnas de fuego y humo que brotaban los cañones, y seguido entre una
-lluvia de balas por los más salientes de sus tropas, se lanzó sobre
-los artilleros y se hizo dueño de las piezas»[186]. Las sombras de la
-noche comenzaban a extenderse por el campo, y todavía continuaba la
-lucha, distinguiéndose los de Vaca de Castro por las divisas rojas, y
-los de Almagro por las blancas, como también por los gritos de _¡Vaca
-de Castro y el Rey! ¡Almagro y el Rey!_ Ambos ejércitos invocaban el
-auxilio del apostol Santiago. Aún no se había declarado la victoria por
-ninguno. No debe olvidarse que en los primeros momentos de la batalla,
-Holguín, que mandaba el ala izquierda de los realistas, fué atravesado
-de dos balas de arcabuz, y por lo que respecta a la derecha, cuyo
-jefe era Alonso de Alvarado, iba perdiendo terreno ante las repetidas
-cargas del valeroso Almagro. En este momento crítico, Vaca de Castro,
-que desde una altura contemplaba el combate, se lanzó al lugar de más
-peligro para socorrer a su valiente oficial. Aquellos soldados de
-refresco decidieron la suerte de la batalla. El ánimo que recobraron
-los soldados de Alvarado lo perdieron los de Almagro. Retrocedieron los
-de Almagro, y aunque el joven jefe hizo esfuerzos para contenerlos,
-no pudo, huyendo a la desbandada a las nueve de la noche, infantería,
-caballería y artillería. Muchos pudieron huir favorecidos por la
-obscuridad de la noche, y algunos, arrancando los distintivos de sus
-enemigos muertos, se los colocaron y se unieron a los vencedores.
-
- [183] _Palabras del capitán Francisco de Carbajal acerca de
- la información que en favor de Vaca de Castro se hizo en el
- Cuzco_, el año 1543. M. S.
-
- [184] Zárate, _Conquista del Perú_, lib. IV, cap. I.
-
- [185] _Carta del cabildo de Arequipa al Emperador_, M. S.
-
- [186] Prescott, ob. cit., tomo II, págs. 202 y 203.
-
-El número de muertos por ambas partes fueron, según Garcilaso y
-Uscategui, 500; según Zárate, 300. Los de Vaca de Castro tuvieron más
-pérdidas que los de Almagro. El número de heridos fué mucho mayor.
-Almagro, seguido de unos pocos soldados, se retiró al Cuzco. Luego
-salió de la ciudad y fué hecho prisionero por Rodrigo de Salazar y
-otros en el camino de Yucay.
-
-Nombró Vaca de Castro una comisión en Guamanga para juzgar a los
-prisioneros, siendo condenados 40 a la pena de muerte y 30 a destierro.
-Pasó Vaca de Castro al Cuzco, en cuya ciudad se le presentaba resolver
-acerca de la suerte de su prisionero Almagro. Un consejo de guerra no
-tuvo compasión y le condenó a muerte; fué ejecutado en la plaza del
-Cuzco, en el mismo sitio donde su padre lo había sido algunos años
-antes. Digno de mejor suerte era Almagro. Joven, valiente, generoso y
-de mucho talento, si algunas veces dió muestras de exagerada severidad,
-no olvidemos que sangre india corría por sus venas y no olvidemos las
-circunstancias de su situación. «Si la conspiración puede justificarse
-alguna vez--escribe Prescott--, es sin duda en un caso semejante, en
-que, desesperado por los ultrajes hechos a él y a su padre, no podía
-obtener reparación del único de quien tenía derecho a reclamarla.»[187].
-
- [187] Ob. cit., tomo II, pág. 209.
-
-Cuando ocurrían estos sucesos, supo Vaca de Castro que Gonzalo Pizarro
-había llegado a Lima y no se recataba de mostrar su descontento por la
-política que se seguía en el Perú. El representante real envió fuerzas
-considerables a Lima para guarnecer dicha capital, y ordenó a Gonzalo
-Pizarro que se le presentase en el Cuzco. Obedeció el audaz caudillo,
-y poco después se hallaba en presencia del vencedor de Chupas. Vaca
-de Castro oyó con gusto la relación que le hizo Gonzalo de su última
-expedición, aconsejándole luego que se retirase a sus haciendas a
-buscar el reposo. Aunque el consejo no fuese del agrado de Pizarro,
-juzgó prudente retirarse a La Plata, para ocuparse únicamente en el
-trabajo de aquellas ricas minas.
-
-Tranquilo por este lado Vaca de Castro, se dedicó a la organización del
-ejército y dió varias leyes para el mejor gobierno de la colonia, entre
-ellas, una que tenía por objeto la disminución de los _repartimientos_.
-Túvose noticia por entonces del famoso Código publicado por Carlos
-V en el año 1543, y del cual hablaremos en su lugar respectivo. En
-el dicho Código se dieron leyes favorables a los indios con disgusto
-de los colonos. También se dispuso enviar un virrey al Perú y con él
-una Real Audiencia, estableciéndose el uno y la otra en Lima[188].
-Procuró Vaca de Castro calmar la agitación del país; pero sus consejos
-no fueron oídos, y los más impacientes o revolucionarios se fijaron
-en Gonzalo Pizarro, único individuo que quedaba de aquella familia de
-conquistadores.
-
- [188] Suprimióse en cambio la Audiencia de Panamá.
-
-El territorio de Bolivia o Alto Perú formó primitivamente parte del
-imperio de los Incas. Bajo la dominación española, desde el siglo XVI
-al XVIII dependió del virreinato del Perú, siendo gobernado por la
-Audiencia de Charcas, hasta que, habiéndose creado en el año 1776 el
-virreinato de Buenos Aires, fué agregado a este último. Durante la
-guerra de separación, se declaró en República independiente, con el
-nombre de Bolivia, que se dió en honor de Bolívar.
-
-La primera expedición a Bolivia la realizó Diego de Almagro, compañero
-de Pizarro, cuya vanguardia iba a cargo de Juan de Saavedra. Eligió
-Almagro la ruta de Collasuyo en su marcha hacia Chile y Saavedra fundó
-en Paria, a pocas millas de Oruro, la primera ciudad española en
-territorio boliviano. La expedición hizo alto en Tupiza, siguió hacia
-el Sur, dejando sin explorar las minas de Charcas, continuando su viaje
-a través de los Andes. El desgraciado Almagro expresó luego profundo
-sentimiento por no haber permanecido en Charcas, en lugar de emprender
-el camino de más sufrimientos y privaciones que se registra en los
-anales de la conquista.
-
-También Hernando y Gonzalo Pizarro invadieron el país. Luego, Hernando
-volvió a Cuzco, y Gonzalo, después de su atrevida expedición con
-Orellana, se fijó en la conquista de Bolivia, consiguiendo su primera
-victoria en el valle de Cachabamba, y la segunda sobre los indios
-charcas. Pedro Antúnez, por encargo de Francisco Pizarro, fundó en el
-sitio de un pueblo indígena la ciudad de _Chuquisaca_, llamada también
-_Charcas_ y _La Plata_, que fué asiento de la Real Audiencia y Sede
-Arzobispal. Dicha ciudad es conocida hoy con el nombre de _Sucre_,
-en honor del héroe de la independencia. Gonzalo Pizarro se dirigió
-a sus posesiones del Sur en el territorio de Charcas, con el objeto
-de explotar allí las minas de plata. Dejó la productiva industria
-para ponerse a la cabeza de una revolución contra el virrey Blasco
-Núñez de Vela, sin tener en cuenta que la mencionada autoridad había
-sido nombrada por Carlos V para reformar los abusos del sistema de
-encomiendas. Las guerras entre el virrey Blasco y Gonzalo Pizarro,
-entre dicho Gonzalo Pizarro y el licenciado La Gasca, se tratarán en
-el capítulo XXIII. En este lugar sólo recordaremos que, si poco antes
-Diego Centeno y Alonso Santandía echaron los cimientos de la villa
-imperial de Potosí, población que había de ser tiempo adelante una
-de las más famosas del mundo, a la sazón La Gasca ordenó al capitán
-Alonso de Mendoza la fundación de una ciudad en el valle de Chuquiapu,
-conforme a la frase del historiador Tácito: _Con mayor número de buenas
-costumbres que de leyes_. Comenzó su fundación el 20 de octubre de
-1545, y se le dió el nombre de _Nuestra Señora de la Paz_.
-
-En este mismo año de 1545, el Emperador mostró su generosidad con el
-heredero del imperio del Perú. Imperio tan rico merecía ser pagado con
-tan flamante Escudo. «Armas: Informado S. M. de los buenos servicios
-de D. Christóbal Topa Inca, hijo de Guayna Capac, señor natural que
-fué de las Provincias del Perú, y deseando darle a conocer el aprecio
-que le merecían sus lealtades; le concedió un Escudo dividido en dos
-partes, y puesto en una de ellas una Aguila negra rampante en Campo de
-Oro con dos palmas verdes a los lados, y debajo un tigre y encima de
-él una borla colorada, como tenía su hermano Atabalipa, y a los lados
-del Tigre dos culebras coronadas de oro en campo azul, y para orla
-_Ave María_, y entre letra y letra una Cruz dorada, y por timbre un
-Yelmo cerrado, y por divisa una Aguila negra rampante con tres colas, y
-dependencia de follages de azul y oro.»[189]
-
- [189] Biblioteca particular de S. M. el Rey de España. _Cédula
- de 9 de mayo de 1545._ Vid. tomo V de ellas, fol. 72 n.º 67.
-
-Cuando los españoles llegaron á Bolivia la raza _aimerá_, la principal
-del país, estaba bastante decaída, pues se hallaba supeditada a
-los _quechuas_ desde mucho tiempo antes. Aunque sus abuelos habían
-construído magníficos edificios en la península de Tiahuanuco, ellos
-lo ignoraban por completo. Como los conquistadores españoles no les
-trataron mejor que los quechuas, la raza aimerá disminuyó de un modo
-considerable y hasta se temió su completo fin. Además de los aimerás y
-quechuas se hallaban los _chiquitos_, habitantes de las sierrecillas
-cristalinas que corren por la divisoria de las aguas del Mamoré y del
-Paraguay, y los _mojos_, que vivían más al norte en las campiñas, mucha
-parte del año anegadas, por donde corren el Machupa, el San Miguel,
-el Río Blanco y el Baurés, afluentes ó subafluentes del Guaparé. Los
-nombres de estas naciones son españoles, lo que prueba que estuvieron
-en buenas relaciones con los conquistadores.[190] Los chiquitos y las
-tribus vecinas recibieron la religión cristiana, merced al celo de la
-Compañía de Jesús. La gloriosa muerte del P. Arce y demás compañeros de
-religión, la invasión de los Paulistas y de los mercaderes de esclavos
-y la disolución de la Compañía de Jesús, son hechos importantes en esta
-parte de América. Sucediéronse pronto acontecimientos luctuosos que
-extinguieron en gran parte las aldeas de _chiquitos_ y de los _mojos_.
-
- [190] _Geografía unversal. América del Sur_, pág. 597 y 598.
-
-
-
-
-CAPITULO IX
-
- CONQUISTA DE CHILE.--ESTADOS EN QUE SE DIVIDÍA EL PAÍS.--LOS
- ARAUCANOS.--NOTICIAS FABULOSAS DE CHILE.--EXPEDICIÓN DE
- ALMAGRO.--COMIENZO DE LA CONQUISTA.--ALMAGRO SE RETIRA
- DE CHILE.--VALDIVIA: SU VIDA Y CARÁCTER.--CONTINÚA LA
- CONQUISTA.--FUNDACIÓN DE SANTIAGO.--VALDIVIA GOBERNADOR.--LUCHAS
- DE VALDIVIA CON LOS ESPAÑOLES Y CON LOS INDIOS.--ORGANIZACIÓN
- DEL PAÍS.--VALDIVIA EN EL PERÚ.--CARTA DE VALDIVIA AL
- EMPERADOR.--FUNDACIÓN DE POBLACIONES.--SUBLEVACIÓN DE LOS
- ARAUCANOS: CAUPOLICÁN.--GUERRA Y MUERTE DE VALDIVIA.--VIDA
- Y COSTUMBRES DE LOS CHILENOS.--EL GOBERNADOR QUIROGA.--EL
- CABILDO Y LA AUDIENCIA.--ALDERETE.--HURTADO DE MENDOZA.--CUESTA
- DE VILLAGRA.--MUERTE DE LAUTARO.--LA POLÍTICA Y LA
- GUERRA.--CAUPOLICÁN: BATALLA DE MILLARAPUÉ.--ERCILLA.--MUERTE DE
- CAUPOLICÁN.--SUMISIÓN DE CHILE.
-
-
-Dividíase Chile en cuatro Estados o gobiernos principales:
-_Languen-mapu_ (comarca marítima), _Lelbun-mapu_ (de los llanos),
-_Mapirez-mapu_ (de las laderas) y _Pire-mapu_ (de la montaña). Mandaban
-los _toquís_ (jefes superiores) y los _apoulmens_ y _ulmens_ (hombres
-ricos). Además de la lengua araucana o _chilli-sugu_, se hablaba en
-muchas tribus el _puelche_.
-
-Los primitivos pobladores fueron los araucanos o moluchos que se
-subdividían en diferentes tribus. Descríbelos Ercilla en su _Araucana_
-al tenor siguiente:
-
- «Son de gestos robustos, desbarbados,
- bien formados los cuerpos y crecidos,
- espaldas grandes, pechos levantados,
- recios miembros, de nervios bien fornidos,
- ágiles, desenvueltos, alentados,
- animosos, valientes, atrevidos,
- duros en el trabajo y sufridores
- de fríos mortales, hambres y calores.»
-
-Corrían entre los indígenas del Perú noticias fabulosas acerca de
-Chile. Decíase que en el país de la Araucania existía un Rey que se
-llamaba _Leuchengorma_, dueño de una isla dedicada al culto de los
-ídolos con un templo y 2.000 sacerdotes. Leuchengorma estaba siempre
-en guerra con otro Rey vecino suyo, siendo de advertir que cada uno
-de ellos tenía un ejército de 200.000 hombres. Contaban también que
-50 leguas más adelante, había, entre dos ríos, una provincia habitada
-únicamente por mujeres, las cuales sólo admitían hombres durante
-un período de tiempo determinado; luego se quedaban con las hijas
-y mandaban los hijos con sus padres. La provincia o reino de las
-Amazonas, que tenía por reina a _Goboimilla_ (que quería decir oro) era
-dependiente y tributario del monarca citado Leuchengorma.
-
-Con semejantes leyendas se proponían los peruanos que los españoles
-abandonasen en todo o en parte el país en que estaban asentados y
-buscaran la riqueza de Chile, de aquella nueva tierra de promisión.
-Francisco Pizarro, por otra parte, deseaba desembarazarse de la
-presencia de su rival Diego de Almagro, y le animaba a realizar la
-expedición. Por último, el mismo Almagro no necesitaba estímulos, dado
-su carácter aventurero y no escaso de atrevimiento. En el momento que
-supo, aunque no oficialmente (primavera de 1535), que se le había
-concedido, con el título de _Nueva Toledo_[191], una extensión de 200
-leguas al Sur del Perú, comenzó sus preparativos para la expedición.
-Parece ser que Pizarro y Almagro convinieron en que el último iría "a
-descubrir la costa y tierra de hacia el Estrecho de Magallanes, porque
-decían los indios ser muy rica tierra el Chili, que por aquellas partes
-estaba, y que si buena y rica tierra hallase, pedirían la gobernación
-de ella para él, y si no que partirían la de Pizarro."
-
- [191] No ha prevalecido la denominación de _Nueva Toledo_, ni
- la de _Nueva Extremadura_ que se dió a Chile, como tampoco la
- de _Nueva España_ a México y la de _Nueva Castilla_ al Perú.
-
-Almagro organizó la expedición en el Cuzco, logrando atraerse a muchos.
-Pidió ayuda al emperador Manco Capac, quien generosamente dispuso que
-le acompañasen su hermano Panllu Iupac y su tío Villac Umu (Villaoma),
-que era sumo sacerdote, con algunos nobles y muchos «indios honrados y
-de carga,» haciéndose subir a 15.000 el número de auxiliares armados.
-Creemos que debe haber exageración en esta cifra y que el número debió
-ser bastante menor. Los primeros que marcharon a Chile fueron los dos
-delegados peruanos con tres soldados de a caballo y el consiguiente
-séquito de indios armados y de carga. Posteriormente, fué Juan de
-Saavedra con 100 españoles y proporcionado acompañamiento de indios.
-Últimamente, se puso en camino Almagro (3 julio 1535) a la cabeza de
-430 hombres españoles y todos los indios que aún quedaban en el Cuzco.
-Juan de Rada se quedó reclutando más gente. Almagro encontró a Saavedra
-en las Charcas, y después de un mes de descanso, continuaron juntos
-hasta Tupiza, donde aguardaban Panllu Iupac y Villac Umu, debiéndose
-advertir que los tres soldados españoles siguieron adelante con menos
-prudencia que juicio. Dos meses permanecieron en Tupiza, en cuyo tiempo
-entregaron rico presente de oro adquirido en el camino para halagar las
-esperanzas de los españoles; pero en seguida desapareció Villac Umu y
-lo mismo hubiera hecho Panllu Iupac, sin la estrecha vigilancia a que
-se le sometió.
-
-Dos caminos se ofrecían a los expedicionarios para apoderarse de Chile:
-los llanos y costa con 80 leguas de desierto de Atacama y la sierra
-Nevada con 40 leguas de travesía por los Andes. Aunque los dos eran
-malos, ofrecía más peligros el segundo; Almagro, sin embargo, hubo de
-preferir el último por ser más corto. Salieron para Iujui, y, después
-de grandes trabajos, de hambres y de emboscadas de los naturales,
-llegaron a Chicoana, 250 leguas del Cuzco. Al cabo de dos meses de
-descanso, se dispusieron a emprender el paso de los Andes 200 jinetes y
-más de 300 infantes. Atravesaron aquel terreno escabroso y pendiente,
-lleno de precipicios, cruzado por estrechos valles, caudalosos ríos
-y ruidosos torrentes escondidos entre maleza o escollos de peñas,
-cubiertos de nieve los escarpados picachos y ásperos barrancos, nieve
-que caía de día y de noche, y que era indispensable quitar para no
-perder los senderos. Almagro hubo de adelantarse con los veinte jinetes
-más animosos y en tres días llegó a Copiapó, pudiendo mandar víveres
-y ropas a los infelices que, desnudos y hambrientos, habían quedado
-atrás. Habían muerto el 30 por 100 de españoles, y dos terceras partes
-de indios o murieron o se desertaron.
-
-Hallándose los expedicionarios en Copiapó, vino a incorporarse Rodrigo
-de Orgóñez con algunos soldados. El cacique de Copiapó, desposeído de
-su cargo por un pariente suyo, andaba fugitivo, no teniendo valor para
-volver a su país. En semejante apuro, pidió auxilio a los españoles,
-ofreciéndoles que si era repuesto, les haría dueños de su territorio.
-En efecto, habiendo logrado el cacique lo que deseaba, los naturales
-prestaron sumisión e hicieron voluntario donativo del tributo que
-tenían prevenido para el Inca a los españoles. Consistía dicho tributo
-en 200.000 ducados y entregaron 300.000 más por indicación de Panllu.
-
-Andaban retraídos los habitantes de los vecinos valles de Huasco y
-Coquimbo, retraimiento que se explicaba porque allí fueron asesinados
-los tres españoles que habían acompañado a Panllu y Villaoma hasta
-Tupiza. Almagro, por medio de _Felipillo_, les notificó el perdón.
-
-Pero es el caso que Felipillo, en quien los españoles tenían tanta
-confianza, era un traidor. Lejos de brindar a los indígenas la paz que
-les ofrecía Almagro, les indujo a sublevarse, como lo verificaron,
-ya recogida la cosecha, la cual se llevaron consigo. Coincidió con
-esto la desaparición de todos los indios de carga y de servicio o
-_yanaconas_ que estaban en el campo español. Además de la resistencia
-pasiva, pasaron los indígenas a vías de hecho, comenzando por la
-intentona de prender fuego una noche al alojamiento de los españoles.
-
-Aceptaron el reto los nuestros. Quemaron vivos a treinta principales
-indígenas que cayeron en su poder, encontrándose entre ellos el cacique
-usurpador de Copiapó y los asesinos de los tres soldados españoles que
-acompañaron a Panllu Iupac y a Villac Umu. Sobrecogidos de terror los
-indios, dejaron de conspirar por entonces; pero tan buenos propósitos
-les duró poco tiempo. Al día siguiente de llegar los españoles a Chile,
-se ausentaron los indios en masa, hasta el punto de no encontrar
-Almagro quien le diese explicación del suceso. El mismo Felipillo, con
-unos cuantos indios de armas que aún quedaban, se marchó del campamento
-español. Cogido luego prisionero, confesó su delito, indicando también
-que Manco estaba en abierta insurrección en el Perú. Tantos crímenes
-cometidos por Felipillo le valieron la pena de ser descuartizado.
-Sucedía todo esto en los comienzos del año 1536. Recibió Almagro por
-entonces un refuerzo de 100 hombres, los cuales se hallaban mandados
-por Rui Díaz.
-
-Para caminar con pie firme y seguro, dispuso Almagro lo siguiente: el
-_Santiago_, barco pequeño, que había llegado a un puerto cerca de Chile
-con armas y otras cosas necesarias, le ordenó que reconociese la costa;
-envió a Gómez de Alvarado con 80 jinetes a explorar por el Sur, y mandó
-un destacamento al Oriente con objeto de averiguar lo que hubiese al
-otro lado de los Andes. Volvió el buque con malas noticias acerca de
-los criaderos de oro, aunque muy buenas sobre la fertilidad del país;
-Alvarado regresó, no habiendo hallado minas ni nada digno de contar, y
-el destacamento hubo de retroceder en cuanto experimentó las asperezas
-de la cordillera.
-
-En semejante estado las cosas, apareció Juan de Rada con otros 100
-hombres, trayendo las provisiones reales, y por ellas era nombrado
-Almagro gobernador de Nueva Toledo, que era una extensión de 200
-leguas al Sur de los límites de Nueva Castilla, adjudicada esta última
-a Pizarro. Las noticias de la insurrección del Perú, la creencia de
-que el Cuzco pertenecía a Almagro y los pocos criaderos de oro que se
-presentaban en Chile, influyeron para el inmediato regreso. Gómez,
-Diego de Alvarado y Rodrigo Orgóñez, fueron los que con más empeño
-inclinaron a Almagro a abandonar el país. Acerca de la ruta que debían
-seguir, los pareceres fueron diferentes: los españoles acordaron dar la
-vuelta por la costa y los indios reprobaron semejante determinación.
-Aunque se tomaron muchas precauciones, no faltaron hambres y
-enfermedades, teniendo también que sostener no pocas luchas con los
-indios. No huelga decir que Panllu continuaba, si bien a disgusto suyo,
-al lado de los españoles. Salieron de Arequipa a mediados de marzo de
-1537 en dirección al Cuzco, encontrándose enfrente de los parciales de
-Pizarro. Las luchas que se originaron y la muerte de Almagro (8 agosto
-1538), se trataron con la suficiente extensión en la historia del Perú;
-ahora sólo procede decir que se paralizó por algún tiempo, como era
-natural, la conquista de Chile.
-
-[Ilustración: Pedro de Valdivia.]
-
-El destinado a continuar dicha conquista, que Almagro dejó abandonada,
-fué Pedro de Valdivia, natural de Villanueva de la Serena (Badajoz),
-tan ambicioso de gloria como entendido en las cosas de milicia. El
-capitán Alonso de Góngora Marmolejo, uno de sus compañeros de armas,
-hizo el siguiente retrato de Valdivia. «Era--dice--hombre de buena
-estatura, de rostro alegre, la cabeza grande conforme al cuerpo,
-que se había hecho gordo, espaldudo, ancho de pecho, hombre de buen
-entendimiento, aunque de palabras no bien limadas, liberal y hacía
-mercedes graciosamente. Después que fué señor, recibía gran contento
-en dar lo que tenía; era generoso en todas sus cosas, amigo de andar
-bien vestido y lustroso, y de los hombres que lo andaban, y de comer
-y beber bien; afable y humano con todos; mas tenía dos cosas con que
-obscurecía todas estas virtudes: que aborrecía a los hombres nobles, y
-de ordinario estaba amancebado con una mujer española, a lo cual fué
-dado.» Había comenzado Pedro de Valdivia su carrera militar en las
-guerras de Italia, y allí hubo de mostrar varias veces su valor. Cuando
-contaba unos treinta y seis años de edad, como tantos otros españoles
-de aquellos tiempos, se trasladó, ya corriendo el año 1532, a América,
-con el propósito de trabajar por Dios, por el Rey y principalmente en
-beneficio de sí mismo. Asistió el valeroso capitán al descubrimiento de
-Venezuela y a la conquista del Perú, distinguiéndose en la batalla de
-las Salinas, donde ya era Maestre de Campo de las tropas de Francisco
-Pizarro.
-
-Nombrado por Pizarro su teniente de gobernador y capitán general de
-Chile, comenzó Valdivia sus preparativos en el año 1539. A la sazón
-llegó al Cuzco Pedro Sánchez de la Hoz, provisto de Real cédula,
-por la cual se le autorizaba a hacer conquistas en el extremo Sur
-del Continente. Trataron, como era natural, del asunto, y, no
-entendiéndose, partió Valdivia y luego La Hoz, quienes se encontraron
-en Alacama. Dícese--y nada tendría de particular que la leyenda hubiera
-sustituído a la historia--que La Hoz intentó matar a Valdivia; mas no
-pudiéndolo lograr, le cedió todos sus derechos a cambio del perdón,
-siguiéndole a la conquista como uno de tantos.
-
-La expedición de Valdivia salió a mediados del año 1540 y se componía
-de unos 150 soldados españoles y un cuerpo de 10.000 indios auxiliares,
-llevando sacerdotes, artesanos, mujeres, animales domésticos,
-herramientas y todo lo necesario para colonizar el país. Llegó Valdivia
-a la orilla del río Mapocho, en cuyo valle echó los cimientos (25
-febrero 1541) de la ciudad _Santiago de Extremadura_, que le recordaba
-el nombre de su patria; tiempo adelante sólo prevaleció el de Santiago,
-capital hoy de Chile. No se explica cómo eligió, para levantar la
-ciudad, las márgenes del Mapocho a las del Maipó, cuando el primero
-es afluente del segundo y cuando desde la embocadura del último hasta
-Santiago hubiera podido, a poca costa, hacerse navegable. En seguida se
-dotó a la nueva población de su correspondiente cabildo. Supo Valdivia
-que en el Perú el joven Almagro había dado muerte a Pizarro, y también
-le dijeron que el inca Manco aconsejaba a los indios del Perú, como
-igualmente a los de Chile que matasen a los españoles.
-
-El cabildo o concejo de Santiago, que desde el principio trató de
-extralimitarse en sus atribuciones, acordó emancipar todo el país de
-la dependencia del Perú, nombrando a Valdivia gobernador y capitán
-general de Chile (1542) hasta que S. M. determinase otra cosa. Aparentó
-no querer el cargo y si lo aceptó fué con la protesta ante escribano
-de que lo hacía a la fuerza y por evitar mayores males. Los cronistas
-no tienen inconveniente en afirmar que Valdivia se hizo nombrar a la
-fuerza gobernador de la ciudad. De cualquier modo que sea, lo cierto es
-que en seguida tuvo que luchar con españoles rebeldes y con los indios.
-Sofocó una conjuración de los primeros, mandando ahorcar al jefe de
-ellos llamado don Martín de Solier y a cuatro de los más principales; y
-rechazó a los indígenas, que se atrevieron a atacar a la misma ciudad
-de Santiago.
-
-Convencidos los indios de que no tenían elementos para luchar con
-los españoles, abandonaron el país, llevándose lo que pudieron y
-destruyendo completamente todo lo demás. Entonces tuvieron que
-ocuparse nuestros compatriotas en la reedificación de Santiago y sus
-fortificaciones, en las labores agrícolas para procurarse el sustento y
-en los quehaceres domésticos, no sin que de cuando en cuando tuvieran
-que tomar las armas para rechazar las agresiones de los indios.
-
-Era preciso salir de situación tan apurada. Para proveerse de socorros,
-Monroy y Pedro de Miranda con cuatro soldados marcharon al Perú (enero
-de 1542). Los socorros llegaron veinte meses después (septiembre
-de 1543) en un buque que fondeó en Valparaíso, y a fines de año se
-presentó Monroy con 60 ó 70 jinetes. Después de varias tentativas
-que no dieron resultado alguno, se pudo conseguir que algunos indios
-bajasen de las montañas y se dedicaran a sembrar maíz y algún trigo.
-No debemos pasar en silencio, que Valdivia por entonces mandó a Pedro
-Bohón con diez españoles al valle de Coquimbo, con el objeto de fundar
-la ciudad de _La Serena_ y que llamó así recordando aquella en que él
-había nacido. También debe registrarse que Valdivia dispuso reconocer
-la costa hacia el Sur (en los barcos que poco antes vinieron los
-auxilios y Monroy) a Jerónimo de Alderete, asistido de Rodrigo de
-Quiroga y del escribano Juan de Cárdenas. Llegaron hasta muy cerca del
-archipiélago de Chiloé, tomando a la vuelta posesión del continente
-en varios puntos en nombre del rey de España y de Valdivia, pasando
-en toda esta operación el mes de septiembre de 1544. Por cierto
-que encontraron el país fértil, agradable y abundante en minas, al
-contrario de lo que pensaron poco antes los capitanes de Almagro.
-Dedicóse Valdivia con verdadero empeño a organizar la dominación
-española, para cuyo objeto creyó necesario mandar a Monroy y al piloto
-Pastenes al Perú para reclutar gente y adquirir recursos. Al mismo
-tiempo ordenó que Antonio de Ulloa marchase a España a solicitar del
-Gobierno la confirmación del mando que antes le confiriera el cabildo
-de Santiago. Monroy, Pastenes y Ulloa encontraron en el Perú, como
-representantes de la autoridad, al virrey Núñez Vela y a la Audiencia,
-y a Gonzalo Pizarro que se hallaba al frente de poderosa insurrección.
-Monroy falleció a su llegada; por lo que respecta a Pastenes y a Ulloa
-olvidaron pronto las órdenes de Valdivia. Ulloa sólo pensó en suplantar
-a Valdivia, tratando antes de inutilizar a Pastenes porque se oponía a
-sus planes. No debieron dar resultado las intrigas de Ulloa, por cuanto
-vemos que cada uno por su lado volvieron a Chile a la cabeza de algunas
-fuerzas.
-
-En 1547 los araucanos destruyeron la ciudad de La Serena que poco antes
-fundó Valdivia. Reedificada posteriormente, se la denominó también
-_Coquimbo_.
-
-No había pasado mucho tiempo cuando Valdivia, habiendo anunciado
-públicamente que se dirigía a España, marchó (diciembre de 1547) al
-Perú. Del gobierno de Chile dejó encargado a Francisco de Villagra.
-Poco antes (13 junio 1547) hubo de desembarcar en Tumbez el sacerdote
-D. Pedro de la Gasca, el cual, aunque sólo llevaba el título de
-presidente de la Real Audiencia del Perú, iba revestido de toda la
-autoridad del Rey. Púsose Valdivia al lado de la Gasca y fué uno de los
-que dirigieron la famosa batalla de Saquixaguana (18 abril 1548).
-
-La Gasca, en nombre del Rey, instituyó a Valdivia gobernador de todo
-el país comprendido desde los confines del Perú hasta el grado 41, con
-la anchura de 100 leguas, autorizándole para levantar tropas y dirigir
-expediciones por mar y tierra. Marchó el nuevo Gobernador al frente de
-la gente que acababa de reclutar, hallándose entre los expedicionarios
-algunos condenados por la justicia, los cuales cometieron por el
-camino tales excesos, que Pedro de Hinojosa, general de las tropas
-reales, con diez arcabuceros, recibió orden de hacer prisionero a dicho
-jefe. Obedeció Valdivia y se volvió con Hinojosa, justificándose muy
-cumplidamente de todos los cargos que se le hicieron. A causa de grave
-enfermedad permaneció inactivo algún tiempo, saliendo luego de Arica
-para Valparaíso con 200 hombres.
-
-Durante la ausencia de Valdivia habían ocurrido sucesos de no escaso
-interés en Chile. Aquel Pedro Sánchez de la Hoz, que--como en este
-mismo capítulo se dijo--cedió sus derechos a la conquista del Sur
-de Chile a cambio de la vida, urdió una conspiración para matar á
-Villagra y apoderarse del gobierno. Descubierta la trama por una carta
-que se interceptó, y que iba dirigida a varios cómplices, La Hoz fué
-degollado, y un tal Juan Romero, que llevaba la citada carta, mereció
-la pena de horca.
-
-En sus relaciones con los indios tampoco podía vivir tranquilo el
-valiente extremeño. En los comienzos del año 1549 se sublevaron los
-de Coquimbo y Copiapó, matando 40 españoles y otros tantos caballos;
-también casi arruinaron la mencionada ciudad de La Serena. Villagra
-salió á castigarlos, tomando antes la precaución de coger en rehenes a
-varios caciques o indios importantes de Santiago.
-
-Cuando se andaban en todos estos sucesos, se presentó Valdivia. Dispuso
-inmediatamente que Villagra marchara al Perú para dar cuenta a La
-Gasca del estado de las cosas y allegar recursos; ordenó igualmente a
-Francisco de Aguirre la pacificación de Coquimbo y la reedificación
-de La Serena, lo cual se realizó en agosto del citado año. En su
-constante afán de organizar el país, declaró a Santiago capital de
-Chile, estableció allí un mercado para facilitar las transacciones de
-los indios, hizo adoptar por moneda el oro sellado, castigó con la
-amputación del miembro genital a los negros que violasen a las indias
-y dió otras leyes también severas contra los negros por delitos menos
-graves.
-
-A últimos del año 1549 salió Valdivia, con 200 hombres, a extender la
-conquista por el Sur, siendo atacado, antes de llegar al Biobio, varias
-veces por los valerosos promacaes, a quienes siempre tuvo la fortuna
-de rechazar. Echó los cimientos de _La Concepción_ el 5 de marzo de
-1550, cerca del mar, cuya ciudad fué atacada--según los cronistas--por
-unos 40.000 araucanos, y que Alderete con 90 caballos la defendió,
-consiguiendo derrotar con gran carnicería a sus enemigos. Contaban los
-indios--y el cuento seguramente fué cosa de los españoles--que les
-habían vencido una mujer de Castilla y un viejo caballero en blanco
-corcel, que se aparecieron en los aires. Como puede suponerse, la
-mujer era la Virgen, a quien estaba dedicada la ciudad, y el caballero
-era Santiago, patrón de España. El sistema de Valdivia para que se
-sometiesen los belicosos indios, lo dice el mismo en el siguiente
-documento:
-
-Carta de Pedro de Valdivia al Emperador acerca del descubrimiento,
-conquista y población de Chile (25 septiembre 1551)[192].
-
- [192] _Colec. de doc. inéd. relativos al descubrimiento_, etc.
- Tomo IV, págs. 5-69.
-
-«Mataronse hasta mill é quinientos ó dos mill indios, y alanceáronse
-otros muchos, y prendiéronse algunos, de los cuales mandé cortar
-hasta docientos las manos y narices, en rebeldía, de que muchas veces
-les había enviado mensajeros y hécholes los requerimientos que V. M.
-manda»[193].
-
- [193] Ibidem, pág. 53.
-
-En su deseo Valdivia de fundar poblaciones, echó los cimientos de
-la Imperial, a orillas del Cautín (1551) y las de _Valdivia_ y
-_Villa-Rica_ (1552). Trasladóse en seguida á Santiago, en cuyo punto
-recibió los refuerzos que le trajeron, primero Villagra y luego Miguel
-de Avendaño. En tanto que hacía fundar la ciudad de los _Confines_
-o de la frontera, en el valle de Angel (año de 1552) y en tanto que
-disponía se diese comienzo a la de _Santa Marina de Gaeta_, en honor
-de su mujer, organizaba las cuatro expediciones siguientes: una al
-mando de Francisco de Aguirre, para Tucumán; dos dirigidas á los Andes
-y mandadas por respectivos capitanes; y la cuarta había de ir por mar
-al Estrecho de Magallanes, siendo su capitán Francisco de Ulloa. No
-fijándonos en la expedición a Tucumán, porque dicha región no pertenece
-al verdadero territorio de Chile, la segunda y tercera sólo sirvieron
-para descubrir los respectivos pasos de la cordillera, y la cuarta
-regresó desde la mitad del Estrecho.
-
-Si por un momento reinaba la paz con los promacaes y con los
-araucanos, ciertos síntomas indicaban próxima rebelión. Llegó el
-día del levantamiento cuando vieron que los españoles no eran seres
-sobrenaturales y manifestaban las debilidades y pasiones de la
-humana naturaleza, cuando se persuadieron que no eran invencibles ni
-inmortales y cuando tuvieron un capitán de ánimo fuerte y arrojado. El
-capitán, gloria de su raza, se llamaba Caupolicán. Veamos cómo tuvo
-comienzo aquella guerra, de la cual dice Ercilla en su _Araucana_ lo
-siguiente:
-
- Todo ha de ser batallas y asperezas,
- discordia, fuego, sangre, enemistades,
- odios, rencores, sañas y bravezas,
- desatino, furor, temeridades,
- rabias, iras, venganzas y fierezas,
- muertes, destrozos, riñas, crueldades,
- que al mismo Marte ya pondrán hastío,
- agotando un caudal mayor que el mio.
-
-El primer aviso de próxima rebelión lo dió (diciembre de 1553), Martín
-de Ariza, que con cinco soldados guarnecía el fuerte de Tucapel,
-erigido por los españoles en territorio araucano. Penetraron en el
-fuerte bastantes indios--según costumbre--con cargas de forraje. En
-seguida embistieron á la pequeña guarnición, que hubo de defenderse y
-arrojar a los insurrectos; pero acudiendo Caupolicán con el grueso de
-sus fuerzas se trabó sangrienta lucha. Quedaron heridos tres de los
-nuestros y el capitán; de los araucanos murieron bastantes. Valiéndose
-de la obscuridad de la noche, Ariza y los cinco soldados se retiraron
-al fuerte de Puren, donde podían estar más seguros, en tanto que los
-indígenas quemaban y destruían la fortaleza.
-
-Conviene recordar que los araucanos habían cambiado de táctica en sus
-combates, gracias á Lautaro, hijo de un cacique y ex-paje muy querido
-de Valdivia. Dícese que Lautaro, muy adicto á la causa española, al ver
-derrotados a los araucanos en una batalla y que huían delante de la
-artillería de la metrópoli, se sintió avergonzado y corrió hacia sus
-compatriotas decidido á conducirles á la victoria.
-
-A vengar la derrota acaecida a los nuestros salió Valdivia de la
-Concepción con 50 soldados y unos tres mil indios auxiliares camino de
-Tucapel. Los españoles no hicieron caso de las palabras del yanacona
-Agustinillo, que les aconsejaba no pasasen adelante y llegaron a las
-ruinas del citado fuerte. Españoles y araucanos pelearon con singular
-coraje, venciendo al fin el número. De los españoles y sus auxiliares
-sólo se salvaron escondidos entre la maleza tres indios peruanos,
-quienes llevaron la fatal noticia, uno a Diego Maldonado, gobernador
-de Arauca, y los otros dos a Villagra, que estaba en la Concepción.
-Ante Caupolicán, Lautaro y otros jefes fueron conducidos Valdivia,
-su capellán Pozo y el fiel Agustinillo; los tres sufrieron cruel
-martirio. El sitio donde murieron ha conservado el nombre de _Cerro
-de Valdivia_. Desde entonces Lautaro pasó a ser jefe principal de los
-suyos y Villagra sucedió a Valdivia. En lo tocante a las cualidades de
-Valdivia, es preciso reconocer que en los cuatro años de su mando dió
-señaladas pruebas de valiente militar y de inteligente gobernador, si
-bien convienen todos en que era orgulloso, injusto y cruel.
-
-En tanto que los araucanos celebraban la muerte de Valdivia con juegos
-y danzas, en el campo español todo fué incertidumbre y confusión.
-El Cabildo de Santiago tomó la determinación de confiar el gobierno
-del país a Rodrigo de Quiroga, sin tener en cuenta que el valeroso
-capitán había designado a Jerónimo de Alderete, a falta de Alderete
-a Francisco de Aguirre, y en último término a Francisco de Villagra.
-Ausentes a la sazón Alderete y Aguirre, creyó el Cabildo arreglar el
-asunto disponiendo que Quiroga mandaría en la capital y sus términos, y
-Villagra en el Sur. Ante la oposición de Villagra, el Ayuntamiento se
-constituyó en autoridad suprema con el título de Cabildo-Gobernador.
-Vino a complicar más el asunto la vuelta de Aguirre de Tucumán, quien
-habiendo reclamado su derecho en La Serena, también fué proclamado
-Gobernador. Era tal el desorden, que para remedio de los males se
-sometió la cuestión al dictamen de un consejo de letrados, cuyo fallo
-sería irrevocable, siendo los nombrados D. Antonio de las Peñas y D.
-Juan Gutiérrez de Altamirano (14 octubre 1554). Insistía Villagra en su
-mejor derecho y también Aguirre, resultando que el primero gobernaba
-de hecho en el Sur y el segundo en el Norte. El 13 de mayo de 1555
-la Audiencia de Lima dispuso que las cosas volviesen al punto en que
-estaban al tiempo de la muerte de Valdivia. A pesar de que en ello
-estaban conformes los dos contendientes, los ayuntamientos de las
-ciudades, reunidos en Santiago por medio de representantes, acordaron
-(14 de agosto) pedir por Gobernador a Villagra, lo que no se cumplió,
-pues prevaleciendo la opinión de los de Santiago, se pidió a Quiroga.
-Pocos meses después, esto es, en mayo de 1556, se supo que el Rey hizo
-el nombramiento de Gobernador en favor de Jerónimo de Alderete, con
-arreglo a la disposición testamentaria de Valdivia. Habiendo muerto
-Alderete en el camino, el virrey del Perú, marqués de Cañete, nombró
-Gobernador a su hijo D. García Hurtado de Mendoza, recibiéndose la real
-aprobación en el año 1557.
-
-Volviendo al asunto de la guerra, después de la muerte de Valdivia,
-recordaremos que Villagra (febrero de 1554), llevando como maestre
-de campo a Alonso de Reinoso, pasó el Biobio con 180 hombres y seis
-falconetes. Tomando por la marina, traspuso la cuesta de Marigueñu,
-que tomó el nombre de _Cuesta de Villagra_, llegando al límite entre
-Andalican y la Araucania. Sobre ellos cargaron los araucanos, cada
-vez más conocedores del arte de la guerra, y se apoderaron de los
-pequeños cañones. Huyeron los nuestros hasta el Biobio, el que pasaron,
-sirviéndose de un barco que allí estaba amarrado, y penetraron en la
-Concepción, cuyos habitantes hubieron de abandonar en masa la ciudad,
-siguiéndoles Villagra con su gente hasta Santiago. Los indios se
-entregaron al saqueo e incendio del citado pueblo y lo mismo intentaron
-hacer después en la Imperial (primeros días de abril de 1554).
-Los indios se dispusieron a atacar también la ciudad de Valdivia.
-Continuó la guerra con varia fortuna, hasta que un indio, amigo de los
-españoles, dijo a Villagra que Lautaro había establecido su campamento
-cerca de Itaca. Sorprendido el valeroso Lautaro, allí murió con todos
-los araucanos, pues ninguno quiso rendirse (1557). Sólo se salvó
-Guacolda, la mujer del héroe, que enamorada del citado y traidor indio,
-quiso a toda costa la muerte de su marido.
-
-Comenzó su gobierno D. García Hurtado de Mendoza llevando por consejero
-al licenciado Santillana, oidor de la Chancillería de Lima, y además le
-acompañaban su hermano natural Felipe de Mendoza, el insigne poeta D.
-Alvaro de Ercilla y Zúñiga, Juan Ramón, Hernán Pérez, Osorio, Cáceres y
-
- Don Miguel y Don Pedro de Avendaño,
- Escobar, Juan Zufré, Cortés y Aranda,
- sin mirar el peligro y riesgo extraño,
- sustentan todo el peso de su banda.
- También hacen efeto y mucho daño
- Losada, Peña, Córdoba y Miranda,
- Bernal, Lasarte, Castañeda, Ulloa,
- Martín Ruiz y Juan López de Gamboa.
-
-Con los elementos que dió a su hijo el virrey del Perú se pudo formar
-un ejército expedicionario de 250 hombres, que por mar fué a Chile
-en cuatro embarcaciones, anclando (a mediados de 1557) en La Serena.
-Lo primero que hizo el nuevo Gobernador fué enviar al Perú á los
-dos competidores Villagra y Aguirre, pudiendo desde este momento
-desarrollar su política.
-
-Mendoza destinó 100 hombres a Tucumán al mando de D. Juan Pérez de
-Zurita, dispuso que la caballería se dirigiera al Sur por Santiago
-con orden de recoger en dicha ciudad la gente que pudiese, y él
-se hizo a la vela con los 150 hombres que le quedaban hacia la
-Concepción, desembarcando en la isla de Quiriquina, situada en la
-bahía de Talcahuana. Recibió después D. García un refuerzo de hombres
-y pertrechos, acordando entonces construir junto a la costa un fuerte
-que se llamó de Penco. En seguida se presentó una embajada de araucanos
-prometiendo la paz, si eran bien tratados, aunque el objeto de
-aquéllos era inspeccionar la fortaleza. Tan cierto es lo que decimos
-que inmediatamente atacaron de improviso y con desesperación a Penco,
-dirigidos por Caupolicán. Llevaron tremendo castigo. Sin embargo, si
-desistieron de atacar la fortaleza fué porque llegaron nuevas fuerzas
-de españoles. El 1.º de noviembre de 1557, D. García, a la cabeza de
-600 hombres, penetró en territorio enemigo; parte de su fuerza entró
-por el río Biobio, cerca de la embocadura, y parte por el mar. La
-primera batalla en que D. García lució sus dotes de general se llamó de
-la Lagunilla, distinguiéndose Alonso de Reinoso, Juan Ramón y Rodrigo
-de Quiroga; entre los prisioneros se cogió al cacique Galvarino, a
-quien D. García hizo cortar las manos y le dió libertad. Conocióse en
-esta batalla que faltaba a los indios el consejo y la dirección de
-Lautaro, el más ilustre de sus capitanes.
-
-Llegó nuestro ejército al llano de Millarapué, donde Caupolicán tenía
-preparada nueva sorpresa. Mandó decir el guerrero indio a D. García
-que «se lo había de comer como se había comido a Valdivia.» El día
-de San Andrés, santo del padre de Mendoza, se dió otra gran batalla,
-que duró ocho horas, muriendo--según cuentan--4.000 araucanos y 800
-fueron hechos prisioneros, de los cuales una docena de caciques
-«que eran--como escribe el mismo Mendoza--los que traían la tierra
-desasosegada,» merecieron ser ahorcados de los árboles. Después de esta
-victoria, D. García, con el grueso de su gente se volvió a Tucapel,
-ocupándose de la repoblación de Villa Rica y los Confines, y de la
-reedificación de Cañete, en honor de su padre (comienzos del año 1558),
-y luego levantó, en memoria de su abuelo, la plaza de _Santa Marina_
-con la denominación de Osorno. Por entonces Jerónimo de Villegas
-reedificó la Concepción. D. García marchó después a descubrir el Sur,
-llegando a la vista del archipiélago de Chiloé (del que tomó posesión
-bajo el nombre de Ancud), mereciendo cariñoso recibimiento de los
-naturales. Como dato curioso habremos de notar que el poeta y soldado
-D. Alonso de Ercilla, fué uno de los primeros españoles que pasaron en
-una lancha a la isla de Chiloé y dejó escrita en la corteza de un árbol
-la fecha de aquel día, que era el último de febrero de 1558. Envió a
-Pedro del Castillo al otro lado de los Andes a fundar la ciudad de
-_Mendoza_, perpetuando de este modo su apellido. A últimos de 1557,
-mandó una expedición a reconocer las costas y límites por el Sur. Su
-política generosa y de atracción no fué estimada por Caupolicán, quien
-buscaba siempre ocasión para caer sobre los españoles cuando éstos se
-hallaban más confiados. Los soldados no debían dejar las armas de la
-mano, pues como dice Ercilla hablando de sí mismo:
-
- ...armado siempre y siempre su ordenanza,
- la pluma ora en la mano, ora la lanza.
-
-El caudillo Caupolicán, que vagaba oculto por el país, fué delatado por
-uno de los suyos y cogido por Pedro de Avendaño. Juzgado y condenado
-a muerte, la sufrió siendo empalado y asaetado ante muchedumbre de
-indios. Refiere la leyenda que Caupolicán fué hecho prisionero con
-otros indios. Los españoles no le reconocieron, ni los indígenas dieron
-a conocer su nombre. Cuando los nuestros--y la novela ha sustituído a
-la historia--llevaban los presos a Cañete, divisaron una india que,
-con un guagua (niño de teta) en los brazos, corría a internarse en un
-bosque vecino. Corrieron tras ella y la trajeron donde se hallaban los
-demás indios. Aquella mujer fijóse en uno, le llamó por su nombre,
-Caupolicán; le increpó su cobardía por no haberse hecho matar antes que
-rendirse, y furiosa arrojó al niño, diciendo: _¡no quiero ser madre del
-hijo de ese infame!_ Llamábase Fresia, mujer de Caupolicán.
-
-Todavía intentaron los indígenas continuar la lucha, mas ya no era
-posible. Entonces, por mediación de Colocolo, se ajustó la paz y Chile
-se consideró enteramente sometido.
-
-
-
-
-CAPITULO X
-
- CONQUISTA DE VENEZUELA Y DE LAS GUAYANAS.--LOS INDÍGENAS.--EL
- BANQUERO WELSER: ALFINGER, SAYLER Y FEDERMANN.--HOHERMUTH Y
- HUTTEN.--EL DORADO.--FRÍAS Y CARVAJAL EN CORO.--CONCEPCIÓN DE
- TOCUYO.--CRUELDAD DE CARVAJAL.--GOBIERNO DE PÉREZ DE TOLOSA:
- ENCOMIENDAS.--VILLEGAS: LOS BUCANEROS: BURBURUATA: NUEVA
- SEGOVIA.--EL REY MIGUEL.--INSURRECCIÓN DE LOS JIRAHARAS.--GOBIERNO
- DE VILLACINDA.--VALENCIA DEL REY.--GARCÍA DE PAREDES: TRUJILLO:
- LOS INDIOS.--LOS GOBERNADORES RUIZ Y COLLADO: FAJARDO.--FUNDACIÓN
- DE ROSARIO Y COLLADO.--VENEZUELA EN 1560.--LOPE DE AGUIRRE,
- EL TIRANO.--RODRÍGUEZ.--LOS GOBERNADORES BERNÁLDEZ Y PONCE DE
- LEÓN.--LOSADA Y LOS INDIOS: FUNDACIÓN DE CARACAS.--NUESTRA SEÑORA
- DE CARAVALLEDA.--LOS GOBERNADORES SERPA Y MAZARIEGO.--FUNDACIÓN DE
- SANTIAGO Y DE SAN JUAN.--LOS INDÍGENAS.--LOS GOBERNADORES PIMENTEL,
- ROJAS Y OSORIO.--LA GUAIRA: GUANARÉ.--DRAKE EN CARACAS.--EL
- GOBERNADOR PIÑA.--VERSOS DE CASTELLANOS.--CONQUISTA DE LAS
- GUAYANAS.--ESPAÑOLES, INGLESES, HOLANDESES Y FRANCESES EN LAS
- GUAYANAS.
-
-
-Consideremos la provincia que se llamó primeramente _Venezuela_ y
-después _Caracas_, y que se extendía por el Norte desde un punto
-indeterminado de la costa de Cumaná hasta el Cabo de la Vela. Los
-_caracas_, _arbacos_, _caribes_ y otras tribus bárbaras establecidas,
-ora en las fragosidades de la sierra, ora en las costas, resistieron
-valerosamente las acometidas de los primeros conquistadores de España.
-
-Poco tiempo después, la Audiencia de Santo Domingo, para impedir
-que los indígenas de las islas vecinas cayesen sobre las costas
-venezolanas, mandó (1527) a Juan de Ampués, factor de la Real Hacienda,
-con 60 hombres. Desembarcó Ampués en la costa de Coriana, territorio
-del cacique Manaure o Anaure, y fundó en seguida una población que
-llamó _Santa Ana de Coro_. El comportamiento de Ampués con los indios
-fué generoso y dulce.
-
-Por entonces, el emperador Carlos V dió _licencia y facultad_ (27
-marzo 1528) a los alemanes Enrique Ehinger (o Alfinger, según la
-ortografía tradicional) y Jerónimo Sayler, para que por sí, ó en
-su defecto Ambrosio y Jorge Ehinger, hermanos de Enrique, pudiesen
-_descubrir y conquistar y poblar_ las tierras de la costa comprendida
-entre el Cabo de la Vela (límite de la gobernación de Santa Marta) y
-Maracapana «con todas las yslas que están en la dha. costa, eçeptadas
-las que están encomendadas y tiene a su cargo el fator Joan de
-Ampués.» El 23 de octubre del citado año, Enrique Alfinger y Sayler
-delegaron todos sus poderes en Ambrosio Alfinger, quien se encontraba
-ya en la Isla Española como factor de los Welser[194], banqueros de
-Augsburgo. La mencionada capitulación estipulaba lo siguiente: que
-los alemanes, en el plazo de dos años, fundarían dos poblaciones, que
-cada una había de tener lo menos 300 hombres; llevarían 50 mineros
-alemanes para repartirlos en Tierra Firme y en las islas; edificarían
-tres fortalezas. Se les concedía el 4 por 100 de _todo el provecho
-de la conquista_, exención de los derechos de almojarifazgo para los
-mantenimientos llevados de España, a condición de no venderlos; doce
-leguas cuadradas de tierra para explotarlas por cuenta propia; derecho
-de introducir de las islas Española, Cuba y San Juan, los caballos y
-cualquier otro ganado que quisieran; exención del impuesto sobre la
-sal; no pagar al Tesoro, durante los cuatro primeros años, más que el
-décimo del impuesto sobre el producto de minas (gracia que se aumentó
-en 1531 a diez años); sacar del arsenal de Sevilla todo lo necesario
-para equiparse; autorización para reducir a la esclavitud a los indios
-rebeldes, conformándose en esto a las leyes y pagando el quinto al
-Rey. Se concedió además, al que cumpliese la obligación, el cargo de
-Gobernador y Capitán general de las tierras conquistadas «para todos
-los días de su vida,» con el sueldo anual de 300.000 maravedises; a
-Alfinger y Sayler el título hereditario de Alguacil mayor de S. M., y
-el de Adelantado, también hereditario, a uno de los dos, designado por
-ellos mismos. No pasó mucho tiempo, después de hecha la capitulación,
-sin que Alfinger y Sayler solicitasen de Carlos V que sus derechos
-en la provincia de Venezuela pasaran a Antonio y Bartolomé Welser;
-lo que se acordó en el año 1531 por otra capitulación semejante a la
-anterior[195].
-
- [194] Belzar, escriben otros.
-
- [195] _Archivo general de Indias_ en Sevilla. Est. 1, caj.
- 1, leg. 1/27, ramo 12: _Descubrimientos, descripciones y
- poblaciones tocantes al nuevo reino de Granada_, años de 1526
- a 1591.--Gil Fortoul. _Historia Constitucional de Venezuela_,
- tomo I, págs. 4 y 5.
-
-Bartolomé Welser, el _Rothschild del siglo_ XVI, como le llama el
-historiador Scherr[196], tenía entre sus principales deudores al
-emperador Carlos V. El César empeñó o vendió Venezuela al citado
-banquero. Ambrosio Dalfinger, natural de Ulma, agente de los Welser
-cerca de la corte de Madrid, dejando en representación suya a sus
-compatriotas Federmann y Bartolomé Sayler, se izo a la vela en octubre
-de 1529 con 780 hombres (alemanes, españoles y portugueses) y 80
-caballos, dirigiéndose a Venezuela, de cuyo territorio, con objeto de
-colonizarlo, tomó posesión para la casa Welser. Entonces tuvo Ampués
-que retirarse a su primera gobernación de las islas de Oruba, Curazao y
-Bonaire.
-
- [196] _Germania_, pág. 210.
-
-Dalfinger se dirigió á explorar el lago de Coquibacoa, en cuyas riberas
-fundó un pueblo o ranchería de unos 60 españoles, dándole el nombre
-indígena de _Maracaibo_. Regresó a los ocho meses a Coro, encontrándose
-con Federmann y con Hans Seissenhoffer (llamado por los españoles Juan
-el alemán). A Federmann le entregó el gobierno, retirándose él (junio
-de 1530) a Santo Domingo a curarse de una enfermedad.
-
-Federmann salió en el mes de septiembre del mencionado año de 1530 con
-rumbo al Sur, acompañándole unos cien blancos y otros tantos indios.
-Habiendo descubierto la provincia de Varaquecemeto (Barquisimeto),
-dió la vuelta a Coro en marzo de 1531. Dalfinger, que por entonces
-había sido confirmado en su cargo de Gobernador, juzgó que Federmann
-no le era fiel, obligándole por ello a embarcarse para España. En
-seguida emprendió segunda expedición hacia Maracaibo, llegando hasta
-el territorio del Nuevo Reino de Granada. Recorrió mucha tierra y dió
-en todas partes pruebas de su indomable valor. En una gran batalla que
-tuvo con los indios, fué herido en la garganta, decidiendo entonces
-volverse a Coro. Dalfinger en esta jornada destruyó y devastó todo
-lo que hallaba a su paso. «No tenía nada que envidiar este _Cortés
-alemán_ al famoso jefe español en valor y energía; pero le aventajaba
-en dureza y crueldad»[197]. Según nuestro cronista Herrera, valiéndose
-de su maestre de campo Francisco del Castillo, ahorcó, azotó y afrentó
-a muchos hombres de bien[198]. Llevaba dos años en Coro, cuando a
-consecuencia de las heridas que recibiera en su lucha contra los
-indígenas, murió (1532).
-
- [197] Scherr, _Germania_, pág. 210.
-
- [198] _Década V_, lib. II. cap. II.
-
-Cuando en España se recibió la noticia de la muerte de Dalfinger,
-se nombró a Federmann (julio de 1533); pero hallándose este último
-y sus protectores los Welser en litigio, se convino (diciembre de
-1534) en reemplazarle con Jorge Hohermuth (de Spira). Sin embargo de
-ello, Federmann, ya porque no supiera oficialmente el nombramiento de
-Hohermuth, ya porque se creyese autorizado por los Welser, emprendió
-su viaje a Venezuela (comienzos de 1535), encontrándose en Coro con el
-Gobernador. Ambos, considerando que la colonia sólo existía de nombre,
-acordaron repartirse la gente y marchar cada uno por su lado en busca
-de oro.
-
-Federmann, acompañado de Pedro de Limpias, se internó por Maracaibo,
-Carora, Barquisimeto, los llanos hasta el Meta, traspasando los Andes
-y llegando a la altiplanicie de Bogotá. Encontróse allí con otras dos
-expediciones: la de Belalcázar que llegaba de Quito, y la de Gonzalo
-Jiménez de Quesada que venía de la costa de Santa Marta. Después de
-larga disputa sobre los mejores derechos de cada uno, acordaron marchar
-a España y defender sus pretensiones ante el Consejo de Indias (1539).
-El Consejo falló en favor de Quesada.
-
-Entretanto el gobernador Hohermuth y Felipe de Hutten, con 361 hombres
-y 80 caballos, salieron de Coro (mayo de 1535) en busca de _El Dorado_,
-tomando el camino de Barquisimeto, Portuguesa y Barinas. En enero del
-siguiente año se hallaban por las orillas del Apure, en abril por las
-del Arauca y en agosto por las del Mota. Intentaron subir los Andes y
-no pudieron, regresando al cabo de tres años a Coro, bastante diezmados
-por cierto, pues sólo eran 86 hombres y 24 caballos.
-
-Los empleados y colonos españoles continuaban en Coro quejándose
-amargamente de los alemanes porque les vendían a precios excesivos los
-caballos, las armas, la sal, todo. Para averiguar el fundamento de
-semejantes quejas, la Audiencia de Santo Domingo mandó (1536) como juez
-de residencia a un Dr. Navarro, quien suspendió de su empleo y declaró
-culpable a Hohermuth. No era Navarro el hombre que necesitaba Coro en
-aquellas circunstancias, y a tal punto llegaron sus abusos, que el
-Cabildo y los vecinos pidieron su destitución. En efecto, fué llamado
-por la Audiencia (1540) y habiendo muerto por entonces Hohermuth, se
-encargó provisionalmente del gobierno el obispo Rodrigo de Bastidas.
-
-Tiempo adelante, Felipe de Hutten se puso al frente del gobierno, y
-soñando como poco antes el gobernador Hohermuth con la leyenda de _El
-Dorado_, marchó a descubrirlo (agosto de 1541) en compañía de Pedro de
-Limpias, Bartolomé Welser, Sebastián de Amescua, Martín de Arteaga,
-el Padre Frutos y unos 150 soldados. En tanto que Hutten, siguiendo
-el mismo camino que Federmann, recorría tierras y más tierras,
-importándole poco la enemiga de los hombres, los ataques de las fieras
-y los bruscos cambios del clima, la Audiencia de Santo Domingo nombraba
-juez de residencia al fiscal Juan de Frías, quien inmediatamente
-que llegó a Coro (octubre de 1544) condenó a los Welser a perder el
-gobierno y a devolver al Tesoro 30.000 pesos oro.
-
-Coincidió también con estos hechos la presencia de Juan de Carvajal
-en Coro, nombrado--según rezaban los papeles que presentó--gobernador
-interino. Algunos llegaron a creer, quizá con razón, que los citados
-papeles estaban falsificados. Juan de Carvajal, llevando de teniente
-a Juan de Villegas, al frente de 200 hombres, tomó nueva dirección,
-deseoso de descubrir nuevos países y adquirir riquezas. Carvajal y
-Villegas, ayudados de Diego de Losada y de Diego Ruiz de Vallejo,
-fundaron (7 diciembre 1545) la ciudad de _Nuestra Señora de la
-Concepción del Tocuyo_. Por cierto que como llegase a tocar por allí
-la última expedición que se dirigió al fantástico El Dorado, Carvajal,
-decidido a hacerse dueño del gobierno, hizo asesinar a Felipe de
-Hutten, Bartolomé Welser, Diego Romero y Gregorio de Placencia (1546).
-Puede afirmarse que con la tragedia del Tocuyo terminó de hecho la
-dominación de los Welser[199].
-
- [199] Durante nueve años no cesaron los Welser de solicitar
- de la corte la renovación de sus privilegios, decidiéndose al
- fin el 13 de abril de 1556, que no tenían derecho a nombrar
- Gobernador, puesto que dejaron de cumplir algunas cláusulas de
- la capitulación.
-
-No estará demás recordar aquí que en Venezuela, para dirigir los
-asuntos políticos, hubo gobernadores y capitanes generales, nombrados
-los primeros por cinco años y los segundos por siete[200].
-
- [200] En las provincias de Cumaná, Margarita, Guayana,
- Maracaibo y Mérida sólo hubo gobernadores; en la de Caracas
- el Gobernador adquirió el título de capitán general,
- extendiéndose su autoridad a todo el territorio venezolano
- desde 1777.
-
-Después de la administración de los banqueros alemanes Belzares,
-Carlos V nombró gobernador de Venezuela al segoviano Juan Pérez de
-Tolosa, hombre instruído, generoso y prudente. Lo primero que hizo fué
-restablecer el orden y el imperio de la ley; se dedicó en seguida a
-hacer nuevo repartimiento de encomiendas, no sin manejarse con justicia
-y desinterés, y posteriormente dispuso expediciones militares. Dirigió
-la primera Alonso Pérez, hermano del Gobernador, saliendo del Tocuyo
-en los primeros días de febrero de 1547, al frente de cien hombres.
-Empleó en ella dos años y medio, perdió bastante gente y nada adelantó
-ni consiguió de provecho. Otra expedición realizó Juan de Villegas,
-mandando ochenta hombres, que también salió del Tocuyo en septiembre
-de 1547. Recorrió dilatados países y el 24 de diciembre del citado año
-tomó posesión de la laguna de Tacarigua con las formalidades usadas a
-la sazón. «Llegó (Villegas)--dice el escribano Francisco de San Juan--á
-la ribera de la laguna y cogió agua della, y con una espada cortó ramas
-y se paseó por la dicha ribera de la dicha laguna, y por otras partes,
-y se mandó poner y se puso junto á la dicha laguna una cruz de madera
-hincada en el suelo; lo cual todo dijo que hacía é hizo en señal de
-posesión, la cual tomó quieta y pacíficamente, sin contradicción de
-persona alguna que yo el dicho escribano viese ni oyese; y de todo
-ello como pasó el dicho señor teniente del gobernador lo pidió por
-testimonio, siendo presentes por testigos á lo susodicho el capitán
-Luis de Narváez, é Per Alvarez, teniente de veedor de S. M. en la dicha
-jornada, é Pablos Xuárez, alguacil mayor, é Juan Domínguez Antillano,
-y Gonzalo de los Ríos, y Sancho Briceño, y Juan de Escalante, y otros
-muchos.» Trasladó Villegas su campamento a la costa y dispuso (24
-febrero 1548) la fundación de una ciudad que se llamaría de _Nuestra
-Señora de la Concepción de Burburuata_.
-
-Por muerte de Pérez de Tolosa se encargó interinamente de la
-gobernación de la provincia Juan de Villegas (comienzos de 1548).
-Deseando que su gente adquiriese hábitos de tranquilidad y sosiego,
-determinó fundar ciudades y repartir la tierra por encomiendas. Para
-la realización de lo primero, mandó al veedor Pedro Alvarez a poblar
-la Burburuata, quien dió comienzo a su obra el 26 de mayo de 1549.
-Algunos de los nuevos vecinos la abandonaron pronto, molestados por las
-hostilidades de los _filibusteros_ o _bucaneros_, piratas establecidos
-en las pequeñas Antillas y que se ocupaban en robar los navíos que
-regresaban de las Indias. Quitaban la vida a los españoles que caían en
-sus manos para vengar--decían--las ofensas cometidas por aquéllos con
-los indígenas tomándoles como esclavos. Dichos filibusteros, hez de las
-sociedades europeas, de tal modo acosaron a los vecinos de Burburuata
-que, estos últimos, posteriormente, y siendo D. Pedro Ponce de León
-gobernador de la provincia, la abandonaron por completo. También Juan
-de Villegas, habiendo tenido la fortuna de encontrar rico venero de
-mineral en las riberas del Buria, fundó en el valle de Barquisimeto, a
-mediados del año 1552, la ciudad de _Nueva Segovia_, nombre que después
-se olvidó. Los vecinos de dicha ciudad la trasladaron al sitio que al
-presente tiene la de Barquisimeto.
-
-Uno de los negros que trabajaban en las minas, llamado Miguel, a la
-cabeza de algunos de sus compatriotas, se declaró en abierta rebelión,
-cayendo sobre los mineros y matando a varios. Orgulloso con su
-victoria, y apoyado también por algunos indios, se retiró a la montaña,
-donde formó una población cercada de empalizadas y trincheras. Tomó el
-título de Rey y dió el de Reina a una negra llamada Guiomar, juró como
-sucesor a un hijo suyo pequeño, nombró obispo a otro negro y estableció
-las dignidades y empleos de aquella reciente y ridícula monarquía.
-Cuando se creyó fuerte, salió con su ejército, e intentó una sorpresa
-contra Nueva Segovia, siendo derrotado y teniendo que retirarse a su
-guarida. Los vecinos de Nueva Segovia y de Tocuyo cayeron sobre el
-audaz reyezuelo, que murió peleando valerosamente y castigados con el
-suplicio o esclavitud los restantes rebeldes.
-
-Movidos por el ejemplo de los negros esclavos, se levantaron en armas
-los indios _jiraharas_, tribu belicosa que habitaba en las tierras
-de Nirgua, próximas a las minas. Ni Villegas, ni Alonso Arias de
-Villacinda, su sucesor en el gobierno el año 1554, pudieron vencer a
-los bravos jiraharas.
-
-Villacinda, con los vecinos que pudo conseguir de Coro, Tocuyo y
-Segovia, y poniendo al frente de ellos a Alonso Díaz Moreno, hizo que
-en el año 1555 se fundase una ciudad que se llamó _Valencia del Rey_
-en el valle de Tacarigua. Murió Villacinda el 1556, hallándose en
-Barquisimeto.
-
-Los alcaldes del Tocuyo se encargaron del gobierno de la ciudad y
-dispusieron importante expedición a la provincia de los _cuicas_, que
-se hallaba al poniente de aquella capital. Encargóse la empresa a
-Diego García de Paredes, natural de Trujillo (Extremadura), quien, con
-70 infantes, 12 jinetes y muchos indios yanaconas, atravesó el país
-de los cuicas, llegando a un villorrio de indígenas llamado Escuque,
-en las vertientes del río Motatan. Allí hizo levantar la ciudad de
-Trujillo, como recuerdo del lugar de su nacimiento[201]. Regresó
-García de Paredes al Tocuyo a dar cuenta de su encargo. Entretanto los
-españoles de Trujillo, sin temor a Dios ni a los naturales del país,
-robaron bienes y abusaron de las mujeres, respondiendo los indios a
-tamaños ultrajes matando a cuantos españoles encontraban desprevenidos
-y poniendo cerco a dicha población. Si acudió García de Paredes en
-auxilio de la nueva ciudad y derrotó a los indios, rehechos los últimos
-al poco tiempo, obligaron al extremeño a volverse al Tocuyo (1557).
-
- [201] Tres veces cambiaron de sitio sus vecinos,
- estableciéndose por fin (1570) donde a la sazón se levanta la
- ciudad. Nadie ignora que las primeras casas que se construían
- entonces eran de maderas atadas con bejucos; después, si el
- sitio parecía seguro, los habitantes levantaban casas de tapia
- y las cubrían con teja.
-
-En el mismo año que acabamos de citar, la Audiencia de Santo Domingo
-nombró gobernador interino de Venezuela a Francisco Ruiz, que continuó
-la reedificación de Trujillo, si bien cambiando el nombre por el de
-_Miravel_.
-
-No carece de curiosidad la expedición realizada por Francisco Fajardo,
-natural de Margarita, hijo de un hidalgo español y de una india
-guaiqueri, la cual descendía de Charaima, señor del valle de Maya.
-En abril de 1555 salió Fajardo de Margarita en compañía de tres
-paisanos suyos, descendientes de españoles, y 20 indios que tenían el
-mismo origen que su madre. Recorrió, haciendo el oficio de mercader,
-dilatados países hasta que llegó al río Chuspa, encontrando en todas
-partes amoroso recibimiento, que aumentó cuando los indios supieron que
-por las venas del comerciante corría sangre indiana. Volvió a Margarita
-para volver el año 1557 en compañía de su madre y de 100 indios
-quaiqueries, que eran vasallos de ella, y de seis españoles y mestizos.
-En Piritu hizo escala, donde se le reunieron cinco españoles y 100
-indígenas más, y, continuando su camino, desembarcó un poco a sotavento
-del puerto de Chuspa (hoy _Panecillo_). Cuando los caciques de la
-tierra y los indígenas vieron a Fajardo acompañado de su madre, para
-obligarles a que viviesen entre ellos, les ofrecieron graciosamente
-el valle del Panecillo. Antes de decidirse Fajardo, volvió sobre sus
-pasos y se presentó en Tocuyo para dar cuenta de todo a Gutiérrez de la
-Peña (1557-1559), gobernador en aquella época de la provincia, mientras
-su gente se ocupaba en el Panecillo de levantar casas donde poder
-alojarse. Peña alabó la resolución de Fajardo y le dió título para que
-pudiese gobernar toda la costa y levantara las poblaciones que juzgase
-necesarias al progreso de la conquista. Despidiéronse Fajardo y Peña,
-marchando el primero al Panecillo, donde edificó una villa, que llamó
-del _Rosario_. A la paz sucedió pronto la guerra, teniendo Fajardo que
-abandonar dicha villa y retirarse a Margarita, llegando en los últimos
-días del año 1558. Perdió Fajardo a su madre en Rosario y se atrajo
-el odio de los indios, porque, con falsas palabras, citó al cacique
-Paisana a una entrevista en aquella población, y allí, pretextando
-avisos secretos, le hizo ahorcar en su propia casa.
-
-Habiendo llegado a Venezuela Pablo Collado (1559), gobernador
-propietario, encargó a García de Paredes que continuase la conquista
-del territorio de los cuicas. Lo primero que hizo García de Paredes
-fué sustituir su primer nombre (Trujillo) a la ciudad y la trasladó a
-otro sitio, pasando luego a un tercero, hasta que el 1570 se fijó en un
-valle formado por dos montes que se apoyaban en los Andes. Del mismo
-modo el pueblo de Nirgua, fué pasando de un sitio á otro. También, bajo
-el gobierno de Pablo Collado, el intrépido Fajardo, por tercera vez,
-se dirigió a Costa-Firme, con 200 indios y 11 españoles. Presentóse al
-cacique Guaimacuare, señor de Cernao y amigo suyo. Dejando su gente al
-cuidado del cacique, dió la vuelta a Valencia, pudiendo conseguir de
-Collado la autorización para conquistar, poblar y gobernar. Volvió en
-los primeros días del año 1560, recorriendo dilatados países y fundando
-en el puerto de Caravalleda una villa, a la que dió el nombre de
-_Collado_, en obsequio del Gobernador. Lo que creyó Fajardo que iba a
-ser su felicidad fué su perdición. Descubrió veneros de oro en tierras
-de los teques, cuyas muestras mandó a Collado; mas el gobernador
-español, revocando los poderes que antes le diera, le mandó llevar
-preso a Burburuata y le quitó el nombramiento de teniente general
-conquistador, para dárselo á Pedro Miranda. Después puso en libertad a
-Fajardo, convencido de su lealtad y le nombró justicia mayor de Collado.
-
-Por su parte Miranda, que tenía buena cantidad de oro en polvo, se
-embarcó para Burburuata. Cuando el gobernador Collado vió el oro y se
-enteró de lo muy pobladas que estaban las tierras de Caracas, mandó al
-extremeño Juan Rodríguez Suárez, con 35 hombres. Rodríguez, después de
-atravesar la loma de los arbacos, entró en la de los teques. Pronto
-tuvo que combatir con Guaicaipuro, a quien venció completamente. No
-temiendo ya al mencionado cacique, dejó en las minas la gente que creyó
-necesaria, y con ella tres hijos suyos pequeños, y salió a recorrer
-la provincia entrando por las tierras de los quiriquires y de los
-mariches. Al regresar por el valle de San Francisco, se le presentó un
-indio y le dijo: «Señor, los que trabajaban en las minas son muertos
-y con ellos tus hijos.» En efecto, Guaicaipuro cayó una noche sobre
-los mineros, degollándolos a todos y también a los tres pequeñuelos.
-Poco después Paramaconi, cacique de los taramainas, por sugestiones de
-Guaicaipuro, penetró en el valle de San Francisco, donde Fajardo se
-había establecido, y allí destruyó un ato de ganado, dispersando las
-reses, quemando las cabañas y matando á los pastores. Noticioso Juan
-Rodríguez del ataque de Paramaconi, volvió al socorro de los suyos y en
-el mismo sitio donde habían estado las cabañas, levantó una villa, que
-llamó, como el valle, de _San Francisco_.
-
-Aunque en el año 1560 era deplorable el estado de las comarcas
-venezolanas, hallándose decaídas completamente la agricultura, el
-comercio y la industria en general, como también abandonada la
-administración pública, por orden de D. Antonio Hurtado de Mendoza,
-marqués de Cañete y virrey del Perú, se dirigió poderosa expedición a
-conquistar rica provincia de los omaguas. Después de varias revueltas y
-muertes de los jefes de la expedición, Lope de Aguirre, natural de la
-villa de Oñate (Guipúzcoa), hombre aficionado a motines, feroz y más
-loco que cuerdo, marchó a Margarita. «Su persona--dice Oviedo--a la
-vista muy despreciable, por ser mal encarado, muy pequeño de cuerpo,
-flaco de carnes, grande hablador, bullicioso y charlatán.» Venía desde
-el Perú, habiendo dado muerte a su jefe Pedro Ursúa. Gonzalo de Zúñiga
-dice que acostumbraba mostrarse caballeroso con las mujeres, tal vez
-por influencia de su hija «que era--añade--mestiza, que trujo del Pirú,
-a la cual quería y tenía en mucho: nunca jamás se halló hacer fuerza ni
-deshonra a ninguna, antes las tenía muy á recaudo y siguras de ningun
-mal; y de sus honras tenía el tirano una cosa por extremo, que las que
-eran honradas mujeres las honraba mucho, y a las malas las deshonraba y
-trataba muy mal.» No respetaba ni leyes ni autoridades. Acostumbraba a
-decir que las tierras de Indias le pertenecían lo mismo que al Rey. Con
-razón las crónicas de la conquista le denominaban _el tirano_. Arribó
-a uno de los puertos de la isla Margarita, y allí cometió terribles
-crueldades, pues mató al gobernador Villandrando, a un alcalde, a
-un regidor, al alguacil mayor, a dos señoras principales y a otros
-españoles. Pasó con tres fustas que tenía prevenidas a Burburuata y la
-saqueó, puso cerco a Valencia, y temiendo un choque con Gutiérrez de la
-Peña y García de Paredes, se dirigió a Barquisimeto, en la que entró el
-22 de octubre de 1561, con las banderas desplegadas y al estruendo de
-salvas de mosquetería. Según su costumbre saqueó la ciudad, y cuando
-vió que los suyos desertaban, aumentando en cambio los soldados de
-Peña y García de Paredes, resolvió volver a Burburuata para embarcarse
-allí y llegar al Perú. Abandonado de todos los marañones, con la sola
-excepción de Antón Llamoso, cuando comprendió que su fin se acercaba,
-para que su hija no le sobreviviese y la infamaran después, le quitó
-la vida a puñaladas. Llegó García de Paredes, siendo muerto el tirano
-a arcabuzazos el 27 de octubre de 1561. Cuéntase que el loco Lope de
-Aguirre hubo de escribir a Felipe II una carta y en ella, entre otras
-cosas, le decía lo siguiente: «Por cierto tengo que van pocos reyes
-al cielo, porque creo fuérades peores que Luzbel, segun tenéis la
-ambición, sed y hambre de hartaros de sangre humana»[202].
-
- [202] Oviedo y Baños, _Historia de Venezuela_, tomo I, pág.
- 325.
-
-Volvemos a continuar la historia del extremeño Juan Rodríguez, que
-interrumpimos para tratar de otros asuntos. Cuando Juan Rodríguez,
-con algunos de los suyos, se encaminó a Valencia, dejando su gente
-en San Francisco, después de llegar al río de San Pedro, al subir
-la montaña de las Lagunetas, le salió al encuentro gran golpe de
-arbacos capitaneados por Terepaima, al mismo tiempo que Guaicaipuro
-subía tras él la cuesta. Rodríguez y los que le acompañaban pelearon
-como buenos, cayendo al fin uno tras otro. «Prestó Rodríguez grandes
-servicios al Nuevo Reino de Granada, habiéndose debido a sus esfuerzos
-la conquista de los indios timotes y la fundación de la ciudad de
-_Mérida de los Caballeros_ (1558), cuyo distrito pertenecía por aquel
-tiempo al virreinato de Santa Fe»[203]. Contra la dominación española
-se levantaron los indios con fortuna, hasta el punto que derrotaron
-completamente (enero de 1562) las fuerzas que mandó Collado y de las
-cuales dió el mando a Luis de Narváez. Sólo tres españoles pudieron
-escapar de la muerte.
-
-La Audiencia de Santo Domingo, conocedora de aquellos hechos, envió al
-licenciado Bernáldez para que se encargara del gobierno de Venezuela y
-remitiese a su antecesor Collado preso a España. Acontecía todo esto en
-agosto de 1562. Bernáldez, poco conocedor de los asuntos políticos y de
-las cosas de la guerra, nada hizo de provecho. Don Alonso de Manzanedo,
-nombrado en la corte sucesor del gobernador Collado, llegó a Coro; pero
-habiendo fallecido a principios del año 1564, volvió la Audiencia a
-encargar a Bernáldez del gobierno.
-
- [203] Baralt, _Resumen de la Hist. de Venezuela_, Hist.
- Antigua, págs. 203 y 204.
-
-Bien será afirmar que por entonces se hallaba olvidada la conquista
-del país de los caracas, a causa de las tremendas desgracias sufridas
-por los españoles. Sólo uno, descendiente de indios, estaba decidido
-a volver a la lucha, aunque perdiese la vida. Era éste Fajardo. Desde
-que llegó a Margarita sólo pensó en buscar recursos, los que encontró
-hallándose dispuesto en los comienzos de dicho año a emprender la
-campaña. Despachó sus soldados hacia el río Bordones, a sotavento
-de Cumaná, con órdenes de que le esperasen. En el tiempo en que se
-disponía a incorporarse con ellos, recibió un mensaje de Alonso Cobos,
-justicia mayor de Cumaná, quien le rogaba pasase a verle, a fin de que
-el odio que hasta entonces se profesaban, se convirtiera en íntima
-amistad. Accedió Fajardo, se presentó sólo a Cobos, quien, con una
-maldad y fiereza como no hay ejemplo, le hizo encerrar en una prisión
-y mandó ahorcarle. Si el pequeño ejército de Fajardo se disolvió
-cuando se vió sin jefe, los margariteños se dispusieron a vengar a
-su compatriota. Capitaneados por el justicia mayor de Margarita,
-atravesaron el canal, entraron de noche en Cumaná, cogieron preso a
-Cobos y le condujeron a Margarita. Sustancióse la causa, y por orden de
-la Audiencia de Santo Domingo fué ahorcado aquel miserable.
-
-Decidióse a la sazón el gobernador Bernáldez a emprender la conquista
-de los caracas[204]. Al frente de unos cien hombres, acompañado del
-mariscal y regidor perpetuo de todas las ciudades de Venezuela--pues
-tales títulos le había dado la corte a Gutiérrez de la Peña--, se
-dispuso Bernáldez a la guerra. Llegaron los expedicionarios al angosto
-valle que forma el Tuy, volviéndose desde allí ante los muchos indios
-que tenían enfrente. «Así concluyó--escribe Baralt--la expedición del
-licenciado Bernáldez, sin ningún fruto, sino es el nombre de _Valle del
-Miedo_ que impuso la opinión común a la angostura del Tuy, en donde lo
-tuvieron tan cerval los españoles»[205].
-
- [204] Bernáldez fué gobernador interino desde 1562 a 1563;
- Alonso Manzanedo desde 1563 a 1564, y Bernáldez (segunda vez)
- desde 1564 a 1565.
-
- [205] Ibidem, p. 208.
-
-En el año 1565 llegó de España el gobernador D. Pedro Ponce de León,
-con órdenes del Rey para conquistar pronto aquella tierra. Es de
-advertir que ya Bernáldez se disponía a hacer segunda entrada al país
-de los caracas, llevando por cabo de ella al valeroso Diego de Losada.
-Ponce de León confirmó el nombramiento en favor de Losada. En los
-comienzos del año 1567 salió Losada del Tacuyo a la cabeza de pequeño
-ejército, compuesto de 150 soldados (20 de a caballo, 50 arcabuceros
-y 80 rodeleros) y 800 personas de servicio, muchas de ellas indios,
-con 200 bestias de carga y considerable número de carneros y ganado
-de cerda. Dirigióse por la ribera septentrional del lago, el río
-Aragua y el _Valle del Miedo_, encontrando al enemigo en la cuesta
-de las Cocuizas. Comenzaron el ataque los indios; pero se retiraron
-pronto en completo desorden. Al día siguiente volvieron los arbacos
-con mayores bríos a la lucha, y aunque pelearon con arrojo, fueron
-derrotados en el mismo sitio que tiempo atrás había sido muerto
-Narváez. Posteriormente Guaicaipuro, que se gloriaba de haber vencido
-a Fajardo, a Miranda, a Rodríguez Suárez y a Narváez, fué vencido
-en el valle de San Pedro (25 marzo 1567). Continuó Losada su camino
-y llegó al valle que Fajardo denominó de _Cortés_ y él le dió el
-nombre de _Valle de la Pascua_, porque allí pasó la de Resurrección.
-Entrado el mes de abril, se trasladó al valle de los caracas, llegó
-al sitio donde estuvo la villa de San Francisco e intentó atraerse
-con halagos a los indígenas. No fué posible, porque aquellas gentes
-querían guerra y a la guerra se dispuso Losada. Para emprenderla con
-ventaja se decidió, en la sierra que habitaban los indios _caracas_ y
-en el mismo sitio que Fajardo estableció la villa de San Francisco,
-levantar él una ciudad que llamó _Santiago de León de Caracas_, a fin
-de perpetuar el nombre del Patrón de España, el del Gobernador y el
-indígena de los habitantes del país. Púsose la primera piedra el 25
-de julio, día de Santiago. Los nombres Santiago de León se olvidaron
-pronto, quedando sólo el de la tribu, esto es, Caracas, hoy capital del
-Estado. En poco tiempo la nueva población realizó grandes progresos,
-contribuyendo a ello el abandono voluntario que en el año 1568 hicieron
-de la Burburuata sus vecinos, pasándose á vivir, los unos a Valencia, y
-los otros, los más, a Caracas. Después, conociendo Losada la necesidad
-de establecer en la marina un pueblo que facilitase sus comunicaciones
-con la metrópoli, bajó a la costa, y en el mismo sitio donde estuvo
-el Collado echó los cimientos de la ciudad de _Nuestra Señora de
-Caravalleda_ (18 septiembre 1568). En seguida dispuso, con objeto de
-premiar los méritos de sus compañeros de armas, el repartimiento de
-las encomiendas; mas los indios, cada vez más rebeldes, no querían
-tratos de ninguna clase con los españoles. Concibió Losada un proyecto
-verdaderamente extravagante. Dijo que el cacique Guaicaipuro era
-súbdito de España y como tal él le sumariaba y condenaba a prisión
-por sus muertes y rebeldías. Francisco Infante, alcalde de Caracas, se
-encargó de reducir a prisión al cacique, y al frente de 80 soldados
-veteranos y buenos guías, llegó al retiro de Guaicaipuro, quien se
-defendió con sublime valor, cayendo al fin muerto y junto a él sus
-veintidós flecheros. Otros caciques pagaron también con la vida su
-amor a la libertad. Sucedió todo esto en el año 1569. El gobernador
-Ponce de León separó después de su cargo a Losada, encargando de la
-continuación de la conquista a su hijo Francisco Ponce de León. Diego
-de Losada--dice Oviedo y Baños--«fué natural del reino de Galicia,
-caballero muy ilustre, hijo segundo del señor de Ríonegro, de gallarda
-disposición y amable trato, muy reportado y medido en sus acciones, de
-una conversación muy amable y naturalmente cortesano.» Como la mayor
-parte de los conquistadores, Losada castigó con mano de hierro a muchos
-caciques y repartió entre sus compañeros las tierras conquistadas a
-los infelices indios. Se retiró al Tocuyo, donde murió--según los
-cronistas--el año 1569.
-
-También el 1569 murió en Barquisimeto Ponce de León, dejando el
-gobierno a los alcaldes ordinarios, los cuales hubieron de gozar de
-absoluta autoridad en sus respectivos distritos. Del de Caracas se
-encargó Garci-González de Silva, que sometió a los caciques Paramaconi,
-Conocoima y Sorocaima.
-
-La Audiencia de Santo Domingo, habiendo muerto Ponce de León, nombró
-gobernador interino de la provincia de Venezuela a Juan de Chaves.
-Bartolomé García, que desempeñaba el mando de la ciudad de Santiago,
-fué desgraciado en su lucha con los indígenas sus vecinos.
-
-Al mismo tiempo (1569) salió de España D. Diego Fernández de Serpa
-con el encargo de poblar y gobernar las tierras de «Cumaná, Guayana
-y Caura», que habían de tomar el nombre de «Gobernación de la Nueva
-Andalucía.» Llegó a Tierra Firme el 13 de octubre con 280 hombres
-de guerra y pobladores, casados todos, estableciéndose en _Nueva
-Córdoba_[206]. En tanto que Serpa se dirigía a fundar en la ribera del
-Neverí la ciudad de _Santiago de los Caballeros_, que él destinaba para
-capital de las provincias de Píritu, Cumanagoto y Chacopata, Pedro
-de Ayala y Francisco de Alava, tenientes del Gobernador, marcharon a
-explorar, el primero las tierras de Cariaco y el segundo las montañas
-del Sur, volviendo los dos, dando noticias de haber recorrido dilatados
-campos plantados de maíz, yuca y batatas, no sin advertir que los
-indios llevaban en narices y orejas arcos de oro, las indias cintas
-de perlas, una de estas cintas apreciada en «más de mil y quinientos
-ducados.» Por lo que a la expedición de Serpa se refiere, habremos
-de decir que un capitán llamado Juan de Salas, a quien el Gobernador
-castigara por desobediente, pudo huir de la prisión, pasándose al campo
-enemigo. Púsose al frente de los cumanagotos y chacopatas, y cayendo
-sobre sus compatriotas en una emboscada, resultaron muertos Serpa,
-algunos jefes y buen número de soldados.
-
- [206] En el año 1585 cambió el nombre de _Nueva Córdoba_ por
- el de _Santa Inés de Cumaná_.
-
-D. Diego de Mazariego se presentó en Coro el mes de febrero de
-1572 con el nombramiento en propiedad de Gobernador. Comprendiendo
-que sus muchos años le impedían tomar parte activa en los asuntos
-gubernamentales y de guerra, hizo sus tenientes a Diego de Montes
-y a Francisco Calderón. Montes dió la comisión al capitán Juan de
-Salamanca para que fundase una población, la cual hubo de intitularse
-_San Juan Bautista del Portillo de Carora_ (19 junio 1572); Calderón
-trató de oprimir a los mariches y dió el encargo de ello a Pedro Alonso
-Galeas, soldado antiguo y de natural fiero. Entre la gente estaba el
-valeroso Garci-González y el cacique Aricabacuto con algunos de sus
-vasallos. Guiado Galeas por Aricabacuto salió al Tuy, que entonces
-dividía los términos de los mariches y quiriquires. En el dicho río
-se presentó el cacique Tamanaco, que fué derrotado por Pedro Alonso,
-y, hecho prisionero, murió despedazado por un perro (propiedad de
-Garci-González) de singular fiereza. De dicha manera se logró la
-reducción de los mariches. Para sujetar a los teques, salió de Caracas
-el alcalde Gabriel de Avila (1573) que logró, sin oposición alguna,
-restablecer el antiguo real de Nuestra Señora. Luego, deseando los
-españoles asegurar la tranquila posesión de los veneros de las minas,
-acordaron que Garci-González, con el objeto de que no se repitiese
-el triste caso de Juan Rodríguez en la montaña de las Lagunetas,
-sorprendiera en su retiro a Conopoima, uno de los caciques de los
-teques. No pudo sorprender á Conopoima, si bien aquella tribu belicosa,
-por las mañas de los españoles, decayó tanto que, medio siglo después,
-apenas existía. Retiróse luego a las riberas del Aragua y al antiguo
-valle de la Pascua, donde aún se conservan restos. Consiguieron los
-españoles, a los diez años de lucha, sujetar las diferentes tribus de
-los caracas, siendo las últimas que lucharon por su independencia las
-de los quiriquires y tumuzas.
-
-A fines del año de 1577 llegó de España D. Juan de Pimentel, enviado
-por la corte para suceder en el gobierno a Mazariego. Fijóse el nuevo
-Gobernador en trasladar de Coro a Caracas el asiento permanente
-del gobierno, quedando en aquella población la catedral[207].
-Garci-González, autorizado por Pimentel, peleó sin descanso con
-los indígenas y en el país de Crecrepe fundó un establecimiento que
-llamó del _Espíritu Santo_. En una llanura que servía de asiento a
-la población del cacique Cayaurima, luchó con los _cumanagotos_,
-_chacopatas_, _cores_ y _chaymas_, llevando los nuestros la peor parte.
-Garci-González hubo de abandonar el pueblo del _Espíritu Santo_ para
-fundarlo con el mismo nombre entre los _quiriquires_; tampoco tuvo
-mejor éxito, pues, como dice Baralt, «mala mano tenía el extremeño para
-esto de levantar ciudades.»
-
- [207] En el año 1613 el obispo Fray Juan de Bohorques
- marchó a la Ciudad de Caracas, quedando en Coro el cabildo
- eclesiástico, que también se trasladó en 1636 por orden del
- obispo D. Juan López Agurto de la Mata.
-
-D. Luis de Rojas, sucesor de Pimentel, llegó en octubre de 1583 y se
-encargó del gobierno. Concedió Rojas a Sebastián Díaz de Alfaro, la
-empresa de fundar en 1584 una ciudad a orillas del Tuy, que denominó
-_San Juan de la Paz_, y cuya existencia fué corta; y en el mismo año
-trazó la planta de _San Sebastián de los Reyes_, población que aún
-subsiste. Dispuso Rojas lejana expedición al país de los cumanagotos.
-Ninguno para realizarla más apropósito que Cristóbal Cobos, vecino
-de Caracas é hijo de aquel miserable que dió muerte a Fajardo. Cobos
-desembarcó en la costa de los cumanagotos, comenzando en seguida
-a guerrear con los naturales. Prosiguió su camino a la provincia
-de Chacopata, donde asentó su campo y donde trabó reñida refriega,
-teniendo la fortuna de coger prisionero al cacique Cayaurima. En 1585,
-a la boca del Neveri, estableció una ciudad que llamó _San Cristóbal
-de los Cumanagotos_, en memoria de sus victorias sobre aquella tribu
-belicosa. Durante el gobierno de Rojas el país de los cumanagotos se
-agregó a Cumaná en perjuicio de Venezuela. Otro perjuicio fué que
-teniendo las ciudades regidores armados, los cuales gozaban del derecho
-de nombrar alcaldes, Rojas quitó dicho privilegio a Caravalleda (1586),
-nombrándolos él para el año siguiente. Como los regidores rechazaran la
-imposición, Rojas los hizo llevar presos a Caracas.
-
-Sustituyó a Rojas en el gobierno D. Diego Osorio, que llegó a Caracas
-el año 1587. Antes, en calidad de interino y nombrado por la Audiencia
-de Santo Domingo, desempeñó el gobierno Rodrigo Núñez de Lobo.
-Procediendo al juicio de residencia, Rojas, odiado por todos, lo mismo
-españoles que naturales del país, mereció ser reducido a prisión y que
-sus bienes fuesen embargados. Respecto al suceso de Caravalleda, los
-regidores recobraron la libertad; mas se negaron a repoblar la ciudad.
-Osorio, comprendiendo de necesidad absoluta el tener un puerto en la
-marina que sirviese de escala a las relaciones entre la metrópoli y la
-colonia, fundó el _puerto de la Guairá_ (1589).
-
-Trabajo costó a Osorio poner orden y arreglo en los negocios públicos.
-La mala administración de Rojas había llevado el desconcierto y el
-desbarajuste a todas partes. No se creyó el Gobernador, para la
-realización de ciertas reformas, con atribuciones, decidiéndose, como
-deseaba el cabildo, mandar a la corte un individuo que solicitase
-dichos poderes. Este individuo lo fué Simón Bolívar, quien se encargó
-de tan difícil misión el año 1589. El comisionado logró del Rey todo
-lo que deseaban sus vasallos de Venezuela, «agregando otras mercedes
-de más ó menos provecho para la provincia, entre ellas la suspensión
-del derecho de alcabalas por diez años, á condición de contribuir al
-Erario las ciudades con una pequeña cantidad, el permiso de introducir
-cien toneladas de esclavos africanos sin pagar derechos reales, y la
-gracia de nombrar todos los años una persona que llevase por su cuenta
-un navío de registro al puerto de la Guaira»[208]. Volvió Simón Bolívar
-a Caracas a mediados del año 1592. Osorio, considerando la mucha
-distancia que había desde las ciudades del Tocuyo y de Barquisimeto,
-guiando al Sur hasta los límites de su provincia con las del Nuevo
-Reino de Granada, encargó a Fernández de León la fundación de _Guanaré_
-(1593), a orillas del río del mismo nombre, bajo la advocación del
-_Espíritu Santo_. Creyó Osorio que era conveniente obtener del Monarca
-la declaración de perpetuidad de los cabildos (1594), sin comprender,
-tal era el atraso en que se hallaba entonces la ciencia política y
-administrativa, que la forma electiva era la propia de la institución
-municipal. Cuando apenas convalecía la provincia del hambre ocasionada
-en 1594, el corsario inglés Francisco Drake recaló a media legua a
-barlovento de la Guaira (comienzos de junio de 1595), se apoderó de
-Caracas, donde permaneció ocho días, al cabo de los cuales se retiró
-ordenadamente a sus bajeles. Al año siguiente (1596) murió en Puerto
-Belo el citado Drake, primero pirata y después almirante de Inglaterra.
-Volvió Osorio a Caracas el 1596 y, con sentimiento general de la
-provincia, abandonó el país por haber sido promovido a la presidencia
-de la Audiencia de Santo Domingo.
-
- [208] Baralt, ob. cit., pág. 256.
-
-Sucedióle D. Gonzalo Piña Lidueña, hombre bueno, que murió en 1600,
-dejando repartida la autoridad entre los cabildos de las ciudades.
-
-Ponemos fin a la conquista de Venezuela con una composición poética, en
-la cual el conquistador Castellanos (que escribió en verso las crónicas
-de Cubagua, Venezuela, Cabo de la Vela y Nuevo Reino de Granada),
-refiere cómo se libró cierta india de Maracaibo, en los comienzos de
-dicha conquista, del amor de un portugués[209].
-
- [209] Además de las poblaciones ya citadas, se fundaron otras
- que habían de tener mucha importancia, ora por el número de
- sus habitantes, ora como centros mercantiles. _San Cristóbal_
- por Juan de Maldonado (1561); _Nueva Zamora_ o _Maracaibo_ por
- Alonso Pacheco (1571): el _Espíritu Santo de la grita_ por
- Francisco de Cázares (1576); _Altamira de Cázares_ por Andrés
- Varela (1577); _Victoria_ por Francisco Loreto (1595), etc.
-
- Era india bozal, mas bien dispuesta;
- y el portugués, que mucho la quería,
- con deseo de vella más honesta
- vistióle una camisa que tenía:
- Hízola baptizar, y con gran fiesta
- debió celebrar bodas aquel día:
- que en entradas vergüenza se descarga
- para poder correr a rienda larga.
-
- Estaban en Zavana de buen trecho,
- y llegada la noche muy oscura,
- el portugués juntóla con su pecho
- para poder tenella más segura.
- Ambos dormían en pendiente lecho,
- según uso de aquella coyuntura;
- fingió la india con intento vario
- ir a hacer negocio necesario.
-
- Levantóse del lusitano lado,
- y sentóse no lejos dél, que estaba
- los ojos en la india con cuidado
- de ver si más a lejos se mudaba:
- siendo de su mirar asegurado
- viendo que la camisa blanqueaba
- la india luego que la tierra pisa
- quitóse prestamente la camisa.
-
- Y al punto la colgó de cierta rama,
- por cebo de la vana confianza;
- aprestó luego más veloz que gama
- con el traje que fué de su crianza:
- él pensaba lo blanco ser la dama;
- mas pareciendo mal tanta tardanza,
- le decia: «Ven ya, niña Tereya,
- á os brazos do galan que te deseya»...
-
- Viendo no responder, tomó consejo
- de levantarse con ardiente brío,
- diciendo: «¿Cuidas tú, que naon te veyo?
- Véyote muito bein per o atavio.»
- Echóle mano, mas halló el pellejo
- de la querida carne ya vacío:
- tornóse, pues, con sola la camisa,
- y más lleno de lloro que de risa[210].
-
- [210] Castellanos, _Elegías_, 2.ª parte, Introducción.
-
-Confinan las Guayanas al N. y E. con el Atlántico, al S. con el Brasil
-y al O. con Venezuela. Su longitud está comprendida entre 59° y 67°
-al O. y su latitud entre 1° y 8° al Norte. Parece ser que el primero
-que exploró, en el año 1499, las costas de las Guayanas, fué Yáñez
-Pinzón. Establecidos los españoles en Tierra Firme, realizaron algunas
-expediciones en busca de oro al Orinoco, por cuya cuenca y por la
-del río Amazonas se extiende el inmenso territorio de las Guayanas.
-Intentó Diego de Ordax, en 1527, la conquista y colonización del país,
-recorriendo con dicho objeto, al frente de 800 hombres, gran parte
-del río de Paria. En el año 1531 murió Ordax en la expedición. Nada
-de provecho consiguieron sus sucesores Jerónimo Ortal, Padre Ayala
-y Antonio de Berrío, fundador de Santo Tomé (1584), como tampoco
-los alemanes Federmann y Spira que entraron por Venezuela. Muchos
-aventureros, ya españoles, ya extranjeros, atraídos por la leyenda de
-_El Dorado_, penetraron en las Guayanas. Entre los extranjeros ninguno
-tan notable como Walter Raleigh, que se presentó en 1595 a disputar
-a los españoles el dominio del Orinoco, comenzando por poner preso a
-Berrío en San José de Oruña (isla de Trinidad), y después le llevó
-como guía a buscar, ora la fantástica ciudad de Manoa, ora el fabuloso
-El Dorado. Walter Raleigh regresó a Inglaterra y Berrío continuó su
-gobierno hasta su muerte (1600). Su sucesor e hijo Fernando Berrío se
-dedicó a la cría de ganado vacuno, siendo destituído el 1609 por Sancho
-de Alquiza, juez de residencia, y que gobernó siete años, hasta la
-llegada de don Diego Palomeque de Acuña. Apareció por segunda vez, ya
-con más recursos (enero de 1618) el citado Raleigh, quien dispuso que
-su teniente Keymis se apoderase de Santo Tomé. Murió en el asalto el
-valeroso Palomeque y la población fué completamente destruída. Raleigh
-se atrajo la enemiga y el odio de la gente del país, de los españoles
-y aun de los mismos ingleses. Cometió, pues, tantos desmanes, abusos y
-tropelías en sus dos expediciones que, habiéndose quejado el gobierno
-español al de Inglaterra, fué encerrado en la Torre de Londres. Se le
-acusó principalmente de haber incendiado la ciudad española de Santo
-Tomás y de haber sacrificado al gobernador Palomeque. Conjurados contra
-él todos sus enemigos, fué condenado a muerte y conducido al suplicio.
-El amigo íntimo de la poderosa reina Isabel murió con el mismo valor y
-altivez con que había vivido.
-
-Fernando de Berrío, no bien logró ser repuesto en su antiguo cargo,
-llegó al país en mayo de 1619, dedicándose a reconstruir la ciudad en
-los llamados hoy _Castillos de Guayana la Vieja_.
-
-Por lo que respecta a los holandeses, recordaremos que se establecieron
-en 1556 en las riberas del río Demerara; pero tiempo adelante se
-apoderaron de algunas tierras vecinas (1581). Expulsados de ellas,
-fundaron posteriormente la ciudad de _Stabrock_ ó Georgetown y
-extendieron su poder hasta el río Esequibo.
-
-Los franceses, por su parte, en el año 1604, no teniendo en cuenta los
-derechos de los españoles, se establecieron en Cayena.
-
-Más temor que los franceses, inspiraban los holandeses. Estos, cuando
-se formó en 1621 la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales,
-atacaron, saquearon y quemaron dos veces--una en 1629 y otra en 1637--a
-Santo Tomás. Las Guayanas, por mucho tiempo, sufrieron terribles
-acometidas de sus enemigos.
-
-
-
-
-CAPITULO XI
-
- CONQUISTA DE COLOMBIA Y DE EL ECUADOR.--CONQUISTA DE
- COLOMBIA.--BASTIDAS EN SANTA MARTA.--EL DORADO.--GOBIERNO
- DE HEREDIA Y DE FERNÁNDEZ DE LUGO.--CONQUISTA DE JIMÉNEZ
- DE QUESADA.--ALONSO LUIS DE LUGO.--CREACIÓN DE UNA
- AUDIENCIA.--CONSIDERACIONES ACERCA DE LA CONQUISTA DE
- QUESADA.--CONQUISTA DE EL ECUADOR.--EL ECUADOR A LA LLEGADA DE LOS
- ESPAÑOLES: ES CONQUISTADO POR BELALCÁZAR.--FUNDACIÓN DE SANTIAGO
- DE QUITO, DE GUAYAQUIL Y DE CARTAGO.--BELALCÁZAR EN ESPAÑA: ES
- NOMBRADO GOBERNADOR DE POPAYÁN.--BELALCÁZAR Y ANDAGOYA.--SUCESOS
- DEL PERÚ.--FUNDACIÓN DE ANTIOQUÍA.--BELALCÁZAR EN LUCHA CON
- HEREDIA Y CON LOS INDIOS.--ORDENANZAS DE 1542.--BELALCÁZAR EN
- AÑAQUITO.--INSURRECCIÓN DE ROBLEDO.--BELALCÁZAR EN XAQUIXAGUANA.
-
-
-Vamos a estudiar la conquista de Colombia, cuyo país estaba
-poblado de los _chichas_ o _muiscas_, tribu numerosa de indios
-semicivilizados. Después que Alonso de Ojeda (1499-1500) descubrió
-las costas de Colombia, Rodrigo de Bastidas fundó la ciudad de Santa
-Marta (hoy en Colombia). «Algunos aventureros--dice Reclus--fundaron
-en 1525 la ciudad de Santa Marta cerca de la desembocadura del río
-Magdalena...»[211]. Posteriormente expediciones españolas avanzaron
-hasta el interior del país en busca de las cuantiosas riquezas que
-pregonaba la leyenda. «El nombre de la tierra de El Dorado parece que
-procede de una curiosa costumbre de los caciques indios de la meseta.
-La ceremonia de la elección de cierto cacique consistía en embadurnar
-el cuerpo del favorecido con una substancia grasa, que luego era
-cubierta de polvos de oro. Esta operación se efectuaba á las orillas
-del lago sagrado de Gustavita, donde luego tomaba un baño»[212].
-
- [211] _Nueva Geografía Universal, América del Sur_, pág. 199.
-
- [212] _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tom. XIV, pág. 156.
-
-García de Lerma (1528-1535) sucedió á Bastidas en el gobierno de
-Santa Marta. Por entonces, informada la Reina (mujer de Carlos I de
-España y V de Alemania) del excesivo precio de los comestibles en la
-provincia de Tierra Firme, mandó á aquel Gobernador dispusiera que
-las Justicias de las ciudades y villas nombrasen su regidor para que
-pusiera justo precio, así á las cosas de dicho país, como á las que se
-llevasen de otras partes[213]. En tanto que García de Lerma mandaba
-algunas expediciones al interior, teniendo la desgracia de que fuesen
-combatidas por los indios, el portugués Jerónimo de Melo, al frente de
-castellanos, emprendió el reconocimiento del río Magdalena, el cual
-navegó en una extensión de 35 leguas (1532). A la sazón, la mayor parte
-de los pobladores de Santa Marta abandonaban gustosos la citada ciudad
-para dirigirse al Perú, donde abundaban los metales preciosos.
-
- [213] _Cédula de 24 de abril de 1533._--Vid. tom. 9 de ellas,
- fol. 47 v.º, núm. 59.
-
-En el mismo año que murió García de Lerma (1532), se presentó al
-Emperador un militar que gozaba de gran prestigio, y cuyo nombre era
-Pedro de Heredia, pidiendo al Monarca autorización para acometer la
-conquista del país que se extiende desde el Magdalena al Darién.
-Concedido el permiso, salió de Cádiz a últimos del dicho año. Ni tardo
-ni perezoso, inmediatamente que llegó a Colombia echó los cimientos de
-la ciudad de _Cartagena_, que fué centro de las operaciones militares.
-Habiendo dejado guarnecida la colonia, a la cabeza de sus tropas, salió
-a campaña a la región del Norte de Santa María, sometiendo unas tribus
-por la fuerza y ganándose otras por el cariño; volvió a Cartagena, no
-sólo cargado de riquezas, sino satisfecho por sus descubrimientos.
-Posteriormente se dirigió Heredia (enero de 1534) a la región del Sur,
-y allí, al recorrer gran parte del valle del río Zenú, sufrió, lo mismo
-que toda su gente, grandes padecimientos, que en cierto modo fueron
-recompensados por el oro encontrado en las sepulturas de un cementerio.
-El descubrimiento excitó la codicia de los soldados españoles,
-organizándose nuevas expediciones. Fray Tomás Moro, el primer obispo
-del país, comunicó a la corte los excesos de los expedicionarios,
-siendo nombrado comisionado regio para residenciar a Heredia, el
-licenciado Juan de Badillo, miembro de la Audiencia de Santo Domingo,
-quien, después de apoderarse de los bienes del Gobernador, mostró
-su sed de riquezas cogiendo prisioneros centenares de indios para
-venderlos como esclavos en la Isla Española.
-
-Presentóse en la corte Alonso Luis de Lugo, solicitando en nombre de
-su padre Pedro Fernández de Lugo, Adelantado de Canarias, gobernador
-y justicia mayor de las islas de Tenerife y la Palma, «conquistar
-y poblar las tierras y provincias que se hallan por descubrir y
-conquistar en la provincia de Santa Marta...» El Rey accedió a la
-petición, encargando que se guardasen los límites que señala, y añade:
-«Para ello llevareis de estos Nuestros Reynos de Castilla y de las
-islas de Canarias 1.500 hombres de pie, escopeteros, é arcabuceros, é
-ballesteros, é rodilleros, y 200 hombres de a caballo, con caballos é
-yeguas de silla, é que ansí los de pie como los de á caballo, irán bien
-armados y aderezados de lo necesario...»[214]. Pedro Fernández de Lugo
-entró en Santa Marta á mediados de diciembre del año 1535. Acompañaba
-al Gobernador, con el nombre de justicia mayor de la colonia, un
-abogado llamado Gonzalo Jiménez de Quesada, que fué el verdadero
-conquistador de aquellas regiones. Por orden de Fernández de Lugo salió
-(6 abril 1536) la expedición de Santa Marta a las órdenes de Jiménez
-de Quesada, natural de Granada, tan excelente general como ilustre
-político. Los hechos principales de empresa tan notable quedaron
-registrados en documentos de inestimable valor[215]. Dirigióse Quesada
-por la orilla del río Magdalena. Los calores tropicales, las fiebres
-y el hambre aumentaban los padecimientos causados por la multitud de
-insectos, por las acometidas de los tigres y por los combates con los
-indígenas, particularmente con los _panches_, «gente bestial y de mucha
-salvajía.» Las lluvias tropicales hicieron que se aumentasen las aguas
-del río, dilatándose en una grande extensión. Quesada no tuvo más
-remedio que asentar su campamento en un lugar llamado _Tora_, mientras
-las naves seguían remontando el río. Tantas y tan graves fueron las
-enfermedades que se desarrollaron en el campamento, que a los muertos
-no se les daba sepultura y se les arrojaba al río. Cuéntase que los
-caimanes se cebaron de tal modo en la carne humana, que después de
-comerse a los muertos, atacaron a los vivos que se aproximaban al
-Magdalena. Levantaron el campo, apartándose de las márgenes del citado
-río. Aunque Quesada había perdido muchos hombres, dió aliento á los
-que vivían y pudo llegar a las inmediaciones de las mesetas centrales
-de lo que es hoy República de Colombia. Cuando los expedicionarios
-vieron y admiraron los campos cultivados, se decidieron a aclamar
-jefe a Quesada, desligándolo de toda dependencia de Fernández de
-Lugo. Continuó Quesada sus descubrimientos, llegando, por fin, a la
-hermosa llanura o sábana de Bogotá, llamada por los naturales _Cundina
-marca_, donde estaba la capital de los muiscas. En la misma época
-el alemán Federmann y el español Sebastián Belalcázar (ya conocidos
-en capítulos anteriores), que andaban recorriendo aquellas tierras,
-llegaron a disputar a Quesada la prioridad del descubrimiento, cediendo
-al fin los dos primeros al último todos sus derechos mediante cierta
-cantidad. Quesada llegó al pueblo de Muqueta, capital del territorio,
-que encontró desierta y convirtió luego en centro de sus futuras
-operaciones. Desde allí se dirigió a Tunja, cuyo zaque (Rey) gozaba
-fama de poseer grandes riquezas, y se apoderó de la citada población el
-20 de agosto de 1537. El zaque cayó prisionero y sus tesoros pasaron a
-manos de los castellanos. «Se hizo un montón de oro tan grande--dice
-Quesada--que puestos los infantes en torno de él, no se veían los
-que estaban de frente, y los de a caballo apenas se divisaban.» Los
-castellanos deseaban más riquezas, y para lograrlas se apoderaron de
-Iraca; a pesar de la resistencia de los indígenas, ocuparon el palacio
-del cacique y penetraron en el templo. Después de apoderarse de las
-riquezas que encerraba el adoratorio, le pegaron fuego. Buscando
-todavía más oro, se hicieron dueños de Bogotá, muriendo el zipa en
-el asalto de un caserío; también fué derrotado el nuevo zipa, y para
-obligarle a confesar dónde tenía guardados sus tesoros, se le hizo
-morir en el tormento. Quesada, como granadino que era, dió al país que
-acababa de conquistar el nombre de _Nuevo Reino de Granada_, y a la
-capital de la colonia, cuyos cimientos echó el 6 de agosto de 1538, la
-llamó Santa Fe de Bogotá[216].
-
- [214] _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo XXII, págs. 406-433.
-
- [215] Entre ellos el más importante es la relación escrita
- por el mismo conquistador, cuyo original se ha perdido; pero
- que copió en gran parte el cronista Fernández de Oviedo.
- Quesada--dice Oviedo--, no solamente de palabra, sino por
- escrito, «me mostró un gran cuaderno de sus subçesos, y lo
- tuve muchos dias en mi poder, y hallé en él muchas cosas de
- las que tengo aqui dichas en los capítulos preçedentes, y de
- otras que aqui se pondrán.»
-
- [216] Provincia que se llama Nuevo Reino de Granada[216a]
- y actualmente Estados Unidos de Colombia. El primero que
- descubrió el Nuevo Reino de Granada fué el licenciado Jiménez
- de Quesada. Llamóse primeramente _Bogotá_, porque así se
- llamaba el rey o señor principal; después se le dió el nombre
- del _Valle de los Alcázares_; y, por último, el de _Nuevo
- Reino de Granada_, porque su descubridor era de Granada. La
- ciudad más principal del país es Santa Fe, donde se hallan la
- Chancillería y el Arzobispado. Abunda el oro, las esmeraldas
- finas y de gran tamaño, el algodón, etc. El rey Bogotá tenía
- gran majestad y era muy querido de los suyos; el número de sus
- mujeres llegaba á cuatrocientas. Son idólatras, pacíficos más
- que guerreros, y castigan mucho los pecados públicos.
-
- [216a] _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo V, págs. 529 y
- 530.
-
-
-Jiménez de Quesada encargó a un hermano suyo, llamado Hernán, el
-gobierno de la colonia, y él decidió marchar a España con el objeto de
-solicitar del Rey el título de gobernador de aquellos países. Aunque
-nadie--habiendo fallecido Fernández de Lugo en Santa Marta en enero de
-1536--podía alegar mejores títulos que Jiménez de Quesada, la corte
-prefirió para el cargo a Alonso Luis de Lugo, hijo del citado primer
-gobernador.
-
-Poco después Carlos V creó una Audiencia (17 julio 1549) que había de
-residir en Santa Fe de Bogotá y cuyo tribunal hubo de cerrar el período
-de la conquista. El primer presidente fué el Dr. Gutiérrez de Mercado.
-
-El resultado de las expediciones de Jiménez de Quesada fué el
-descubrimiento de nuevas tierras y la conquista del _Nuevo Reino
-de Granada_, que hoy constituye la mejor parte de la República de
-Colombia. El conquistador de Nueva Granada es uno de los hombres más
-grandes de aquellos tiempos, mereciendo figurar al lado de Cortés,
-Pizarro, Almagro, Núñez de Balboa, Valdivia y Orellana.
-
-En sus últimos años cayó en desgracia de la corte. Murió el 16 de
-febrero de 1579, tan pobre, que, según los cronistas, debía más de
-60.000 pesos[217]. Fué sepultado en el convento de Santo Domingo de
-Mariquita. Dicho convento se hallaba emplazado frente a la casa en
-que falleció el noble conquistador. El 1597 fueron trasladados sus
-restos a Bogotá, y al acercarse la celebración de su tercer centenario
-se colocaron en un sepulcro digno de la fama de varón tan insigne.
-En la acera del Norte de la plazuela formada por las portadas de los
-cementerios públicos, se erigió un mausoleo de mármol blanco; en él
-se pusieron las inscripciones siguientes: al Sur, frente principal,
-_Jiménez de Quesada_; al Oriente, _El Concejo municipal de Bogotá_; al
-Occidente, _Al fundador de Santa Fe de Bogotá_, y al Norte, _Expecto
-resurrectionem mortuorum_[218].
-
- [217] Otros dicen que murió rico; pero cubierto de lepra.
- _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tomo XIV, pág. 158.
-
- [218] _Espero la resurrección de los muertos._ El mismo
- Quesada dispuso que la citada inscripción se colocase como
- epitafio en su sepulcro.
-
-Pasamos a relatar brevemente la conquista de El Ecuador. Las tribus que
-ocuparon El Ecuador antes de ser conquistado por los incas se llamaban
-_scyris_ o _caras_, _puxahaes_, _cañaris_ y _quitos_ o _quitúes_.
-La capital de los caras fué Quito. Los incas, después de vencer a
-las tribus citadas y algunas otras--todas fetichistas, poligamas y
-antropófagas--se establecieron en el país hasta la llegada de los
-españoles.
-
-La siguiente Real cédula prueba el estado de barbarie en que se
-hallaban los indígenas de Quito a mediados del siglo XVI.
-
-«Caciques: Con noticia el Príncipe, que los de la provincia de Quito,
-quando morían, mandaban matar indios de ambos sexos, para enterrarlos
-con ellos; no obstante no persuadirse se continuaría tan extravagante
-abuso; Mandó al Presidente y Audiencia de dicha provincia no
-consintiese exceso de tal naturaleza, y lo castigase con todo rigor.»
-Cédula de 18 de Enero de 1552. Vid. tomo 11 de ellas, fol. 35 b. n.º
-55[219].
-
- [219] _Biblioteca particular de S. M. el Rey de España._
-
-Sebastián de Belalcázar, gobernador en San Miguel, noticioso de que
-Pedro de Alvarado se dirigía a Quito en busca de riquezas, marchó
-a dicho punto, a últimos del año 1533, al frente de 200 soldados.
-Belalcázar encontró un enemigo poderoso en Rumiñahuí, quien a la cabeza
-de 20.000 indios, defendió el terreno palmo a palmo, haciendo hoyos en
-la tierra, en los que clavaba agudas estacas para impedir el paso a los
-caballos del capitán español. Poco después llegó Diego de Almagro con
-refuerzos y también Alvarado, el cual pretendía que se le adjudicara
-el país. Opusiéronse Belalcázar y Almagro y, como testimonio de haber
-tomado posesión del reino, en los llanos de Riobamba fundaron el pueblo
-de _Santiago de Quito_ (15 agosto 1534), al presente capital de la
-República. Alvarado, mediante cierta suma de pesos de oro, se volvió a
-Guatemala. Belalcázar, con la gente que Almagro no se llevó al Perú,
-continuó sus conquistas. Mientras sus capitanes Pedro Añasco y Juan de
-Ampudia se dirigían por el valle, donde luego se había de fundar _San
-Juan Porto_, él marchó a reunir gente, echando antes los cimientos de
-_Guayaquil_ (25 junio 1535). Luego, desde Popayán se dirigió á Bogotá,
-y allí puso paz entre Jiménez de Quesada y el alemán Federmann, los
-cuales tenían más ambición que prudencia. Puestos de acuerdo los tres
-capitanes, marcharon a España, deseosos de tener gobiernos propios.
-
-En tanto que tomaban el camino de la metrópoli, dispuso Pizarro que su
-capitán Lorenzo de Aldama penetrase en la tierra que había descubierto
-y conquistado Belalcázar. A su vez Aldama autorizó a Jorge Robledo para
-que hiciera otras expediciones, y por cierto, que de una de ellas formó
-parte el cronista Pedro Cieza. Procede del mismo modo recordar que, a
-últimos de septiembre de 1540, se fundó la ciudad de _Cartago_ (hoy de
-la República de Costa Rica).
-
-Por entonces, Pascual de Andagoya obtuvo el nombramiento de Adelantado
-y gobernador del río de San Juan. Deseando luego extender sus dominios,
-se hizo recibir por Gobernador en la ciudad de Cali, en la tierra
-de Belalcázar, siendo reconocido como tal por Jorge Robledo y otros
-capitanes. Hasta tal punto llegó la imprudencia de Andagoya, que se
-preparó a impedir por la fuerza la entrada de Belalcázar, dado que éste
-último consiguiera la gobernación de la citada tierra.
-
-Como sospechaba Andagoya, consiguió Belalcázar el nombramiento (10
-marzo 1540) de Gobernador de la provincia de Popayán, y poco después
-(diciembre de 1540), obtuvo el título de Adelantado. La gobernación
-de Popayán, dada a Belalcázar, limitaba al Norte con Castilla del Oro
-y río de San Juan, al Este con la provincia de Bogotá o Nuevo Reino
-de Granada, al Sur con la provincia de Quito y al Oeste con el Océano
-Pacífico. Conseguido el objeto de su venida a España, volvió para las
-Indias, desembarcando en Nombre de Dios a mediados de diciembre de
-1540. Andagoya, que se hallaba en Cali, quiso resistir a Belalcázar y
-fué hecho prisionero.
-
-Deseando Carlos V terminar de una vez con la anarquía del Perú, dispuso
-que el licenciado Cristóbal Vaca de Castro se dirigiera a aquel país
-con los poderes necesarios. En efecto, marchó a las Indias y desembarcó
-en la gobernación de Belalcázar, donde tuvo noticias exactas del estado
-del Perú, y en particular--y esto fué lo que hubo de preocuparle
-más--de la muerte del marqués Francisco Pizarro (26 junio 1541). Vaca
-de Castro, acompañado de Belalcázar y otros capitanes, llegó a Lima;
-pero, habiendo notado durante el viaje que el gobernador de Popayán era
-partidario de los almagristas--pues había contribuído a la huída de
-Núñez de Prado, íntimo amigo de Almagro--le hizo regresar a su país.
-
-Ya sabemos que Jorge Robledo hubo de reconocer como gobernador (21
-abril 1541) a Belalcázar. Robledo fundó la ciudad de _Antioquía_; mas
-la fortuna le volvió la espalda, dirigiéndose entonces, hambriento y
-maltrecho, con sus treinta compañeros, a San Sebastián de Urabá. Allí
-fué hecho prisionero por Pedro de Heredia, fundador de Cartagena, quien
-sin miramientos de ninguna clase, le mandó a España. Inmediatamente
-Heredia se apoderó de Antioquía. Disgustado Belalcázar con la conducta
-de Heredia, ordenó al capitán Juan Cabrera que le redujese a prisión
-y le mandara a Panamá; pero luego, habiendo recobrado la libertad
-Heredia, volvió a Antioquía, dejando en ella por su teniente al capitán
-Gallegos, que a su vez fué preso por Madroñero, capitán de Belalcázar.
-
-Por aquellos tiempos andaba el gobernador de Popayán en guerra con
-los indios y la razón estaba de parte de los últimos. Conviene saber
-que en las ordenanzas de 1542, se disponía, entre otras cosas,
-que los gobernadores y demás autoridades no tuviesen indios; pero
-Belalcázar mandó que se cumpliesen aquellas leyes, si bien tuvo el
-cuidado de poner antes en cabeza de sus hijos a los indígenas que
-eran de él propiedad. Los procuradores de las ciudades, reunidos por
-el Gobernador, mostraron su oposición a las ordenanzas, pronunciando
-entonces aquél las famosas frases de _Acátese lo mandado; pero no se
-cumpla_. Hizo suspender las ordenanzas y mandó a España un procurador
-que hiciera presente al gobierno el estado de las cosas. Para implantar
-estas reformas, el Emperador escogió a Blasco Núñez Vela, primer virrey
-del Perú, que salió de Sanlúcar el 3 de noviembre de 1543 con una flota
-de 52 buques. Llegó el virrey al Nuevo Mundo, y al frente de pequeño
-ejército peleó con Gonzalo Pizarro en Añaquito: allí murió Núñez Vela
-y allí fué hecho prisionero Belalcázar y su hijo Francisco. Aunque
-desconocemos los motivos, se halla probado que el gobernador de Popayán
-entró en la prisión enemigo de Pizarro y salió amigo. Inmediatamente
-que Belalcázar recobró la libertad, se dirigió a su gobernación y allí
-supo cómo Jorge Robledo, que nunca fué fiel amigo suyo, había vuelto de
-España con el título de mariscal de Antioquía. En seguida comenzó la
-guerra entre los dos, logrando el Adelantado sorprender al Mariscal (5
-octubre 1546) en la Loma del Pozo.
-
-Dícese que entre los papeles del Mariscal se hallaron unas cartas que
-escribió y no mandó a su destino, en las que acusaba a Belalcázar
-de traidor y pizarrista. Castigóle el vencedor haciéndole degollar
-inmediatamente. Temeroso Belalcázar de la venganza de los amigos de
-Robledo, vivía en continuo desasosiego y zozobra. En aquel tiempo, para
-acabar con los disturbios del Perú, vino de España--como veremos en
-el capítulo XXIII--el presidente D. Pedro de La Gasca, quien, ayudado
-por Belalcázar, derrotó a Gonzalo Pizarro en la memorable batalla de
-Xaquixaguana. Razón tenía Belalcázar para temer a los partidarios del
-citado Robledo, los cuales consiguieron que el licenciado Briceño
-formase causa y condenara al valeroso gobernador de Popayán. Cuando
-se encaminaba a España con la idea de pedir--no sabemos si gracia o
-justicia--, murió en Cartagena de Indias, a los sesenta años de edad.
-Sea de ello lo que fuere y censurables o no censurables algunos hechos
-de Belalcázar, él fué uno de los capitanes más valerosos que tomaron
-parte en la conquista de las Indias[220].
-
- [220] Además de las obras impresas que hemos consultado
- para escribir la conquista de El Ecuador, citaremos los
- manuscritos siguientes: Varios documentos del Archivo de
- Indias, y entre los más importantes, tenemos la información
- hecha en Sevilla en el año 1550, por Cebrián de Calitati,
- en representación y nombre del Adelantado D. Sebastián de
- Benalcázar, cuya signatura es: 52-6-2/12. Información hecha
- desde 1505 a 1573, por el hijo del Adelantado D. Sebastián de
- Benalcázar, signatura 1-5-24/8. Varias cartas de Benalcázar
- a S. M. sobre que el Adelantado Andagoya impedía entrar en
- su gobernación. Una carta de Francisco Hernandez, teniente
- general de Benalcázar, al capitán Luis de Guevara sobre la
- muerte de Robledo, fechada en Anzerma a 26 de noviembre 1546,
- signatura 22-3/8-R. 3. Declaración de Pedro Santos sobre el
- mismo asunto. Varias informaciones, cartas y R. C.[220a].
-
- [220a] Unos cronistas le llaman Belalcázar, otros
- Benalcázar y algunos Velalcázar.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XII
-
- CONQUISTA DE LAS PROVINCIAS ARGENTINAS Y DEL BRASIL.--CONQUISTA
- DE LA ARGENTINA.--GABOTO EN LAS COSTAS DEL BRASIL Y EN LAS
- MÁRGENES DEL PARANÁ.--FUERTE DE SANCTI SPÍRITUS.--MENDOZA EN
- EL RÍO DE LA PLATA.--SANTA MARÍA DE BUENOS AIRES.--OPOSICIÓN
- DE LOS QUERANDÍS.--AYOLAS Y MARTÍNEZ DE IRALA: FUERTE DE LA
- ASUNCIÓN.--MUERTE DE MENDOZA Y DE AYOLAS.--GOBIERNO DE IRALA.--SE
- PIENSA EN LA TRASLACIÓN DE LOS HABITANTES DE BUENOS AIRES Á
- LAS ORILLAS DEL PARAGUAY.--GOBERNADORES ANTERIORES Á GARAY:
- FUNDACIÓN DE BUENOS AIRES; MUERTE DE GARAY.--LA PATAGONIA.--EL
- CHACO.--CONQUISTA DEL PARAGUAY Y DEL URUGUAY.--EL GOBERNADOR
- ARIAS DE SAAVEDRA.--OTROS GOBERNADORES.--LOS BRASILEÑOS EN EL
- URUGUAY.--CONQUISTA DEL BRASIL.--PRIMERAS COLONIAS.--EL BRASIL
- DURANTE EL REINADO DE D. MANUEL «EL AFORTUNADO.»
-
-
-Si en el viaje que en el año 1508 hicieron Juan Díaz de Solís y Vicente
-Yáñez Pinzón no llegaron a las costas argentinas, en el realizado por
-aquel navegante en 1516 ya conocieron los españoles la desembocadura
-del Río de la Plata[221]. Sebastián Gaboto se dirigió desde las
-costas del Brasil al mencionado río en el año 1526[222]. Uno de sus
-subalternos, según las crónicas de aquellos tiempos, se internó en el
-río Uruguay hasta el de San Salvador, en tanto que Gaboto remontaba el
-Paraná, en cuyas márgenes fundó una fortaleza con el nombre de _Sancti
-Spíritus_, donde dejó una guarnición. A causa de algunas muestras de
-metal que había recogido durante su viaje, dió el nombre de _Plata_ al
-río que hasta entonces había sido llamado _Mar dulce_. Navegó el río
-Paraguay, dirigiéndose luego a España. La guarnición de Sancti Spíritus
-fué asesinada por los indios _timbus_ y la fortaleza completamente
-destruída. Algunos soldados que se hallaban fuera de dicho fuerte
-pudieron trasladarse a la colonia portuguesa de San Vicente.
-
-El continuador de la obra de Sebastián Gaboto fué D. Pedro de Mendoza,
-noble caballero español que había logrado no poca fama en la guerra
-de Italia. Hallándose en Toledo, a 21 de mayo de 1534, el Rey mandó
-tomar el asiento y capitulación siguiente: «1.º Primeramente os doy
-licenzia y facultad para que por Nos y en nuestro nombre y de la Corona
-Real de Castilla podais entrar en el dicho Río de Solís que llaman de
-la Plata, hasta la mar del Sur, donde tengais doscientas leguas de
-luengo de costa de gobernazion que comience desde donde se acaba la
-gobernazion que tenemos encomendada al mariscal don Diego de Almagro
-hasta el Estrecho de Magallanes, y conquistar y poblar las tierras y
-provincias que oviese en las dichas tierras. 2.º Item entendiendo ser
-cumplidero al servicio de Dios y nuestro, y por honrar nuestra persona
-y por vos hazer merced, prometemos de vos hazer nuestro gobernador y
-capitan general de las dichas tierras y provincias y Pueblos del Río de
-la Plata, y en las dichas dozientas leguas de costa del mar del Sur que
-comienzan desde donde acaban los límites que como dicho es tenemos dado
-en gobernacion al dicho Mariscal Don Diego de Almagro, por todos los
-días de nuestra vida con salario de dos mill ducados de oro en cada un
-año y dos mill de ayuda de costas...»[223].
-
- [221] Véase el capítulo XXVIII del primer tomo.
-
- [222] Véase el capitulo XXV de dicho tomo.
-
- [223] Quesada, _La Patagonia y las tierras australes del
- Continente americano_, págs. 55 y 56.
-
-El Emperador dió orden al conde D. Fernando de Andrada, asistente
-de Sevilla; al conde de Gelves, alcaide de las Atarazanas, y a los
-oficiales de la Casa de Contratación para que la armada se dispusiera
-a salir a la mayor brevedad. Tan rápido se hizo el apresto que Mendoza
-salió de la barra de Sanlúcar el 1.º de septiembre de 1535 al frente
-de una expedición compuesta--según Herrera--de 11 navíos con 800
-hombres[224]. Algunos cronistas dicen que la expedición se componía de
-14 naves que llevaban a bordo 2.500 castellanos y 150 alemanes.
-
- [224] _Década V_, lib. IX, cap. X.
-
-Penetró Mendoza en el Río de la Plata y cuéntase que en el momento de
-pisar la tierra, el capitán Sancho García exclamó: _¡Qué buenos aires
-se respiran en esta tierra!_ En lucha los castellanos con los indios
-(_bilelas_, _lules_, _agoyas_, _tobas_, _abipones_, _calchaquíes_ y
-otros), fueron muertos muchos de los primeros, entre ellos D. Diego de
-Mendoza y D. Pedro de Benavides, hermano aquél y sobrino éste del jefe
-de la expedición. Pasado poco tiempo (2 febrero 1536), Mendoza echó
-los cimientos de una población a la que dió el nombre de _Santa María
-de Buenos Aires_. Los indios _querandís_, rivales en fiereza a los
-charrúas, comenzaron a hostilizar a los nuevos pobladores, negándoles
-los víveres y diezmando a la guarnición. Deseando Mendoza encontrar
-sitio más hospitalario, dispuso que Juan de Ayolas se dirigiese más
-al Norte, siguiendo los pasos de Gaboto. Así lo hizo el intrépido
-capitán, quien luego fundó una fortaleza, origen de la ciudad de la
-_Asunción_ (1536.)
-
-Mientras Mendoza, desalentado y enfermo, regresaba á España, en cuya
-travesía hubo de morir, Ayolas, dejando a Martínez de Irala en el
-fuerte de la Asunción, se internó en los bosques del Chaco con 200
-soldados, llegando hasta la frontera del Perú; pero a su vuelta fué
-sorprendido por los salvajes y muerto con todos los suyos.
-
-Por muerte de Ayolas, se encargó interinamente del gobierno el capitán
-Irala; mas habiendo llegado de España Alonso de Cabrera, con el
-nombramiento de Gobernador para el caso en que faltase el propietario,
-tomó dicho Cabrera las riendas del poder. Dispuso despoblar Buenos
-Aires, trasladando sus habitantes a las orillas del Paraguay, en cuyos
-sitios los indígenas eran menos belicosos.
-
-Conocedor el Rey de los sucesos ocurridos en la colonia, dió el título
-de Adelantado a Alvar Núñez Cabeza de Vaca, y cuyas capitulaciones se
-hicieron, al tenor de las de D. Pedro de Mendoza, el 18 de marzo de
-1540. Alvar Núñez salió de Sanlúcar el 2 de noviembre de 1540 y llegó
-a la Asunción el 11 de marzo de 1542. Nombró maestre de campo a Irala.
-Alvar Núñez por un lado e Irala por otro, realizaron expediciones que
-no dejaron de ser útiles. Una revolución dirigida por el contador
-Felipe Cáceres acabó con su gobierno. Los conjurados penetraron (25
-abril 1544) en la casa del Adelantado y lo redujeron a prisión. En
-seguida confiaron el mando de la colonia a Martínez de Irala, al mismo
-tiempo que mandaban a España al Adelantado.
-
-Martínez de Irala puso orden en la colonia y peleó valerosamente con
-los indígenas. Emprendió una expedición al Perú y allí solicitó de
-La Gasca la confirmación del cargo que desempeñaba. A su vuelta al
-Paraguay tuvo que luchar con los parciales de Alvar Núñez Cabeza de
-Vaca, que se habían hecho dueños del poder. La corte confirmó a Irala
-en el gobierno del Paraguay, sorprendiéndole la muerte en 1557.
-
- «Tan sabio era y astuto y cauteloso
- en su trato y vivienda nuestro Irala,
- que no tiene algun hombre del quexoso
- que a todos en amor parece yguala:»[225]
-
- [225] Centenera, _Argentina y Conquista del Río de la Plata_,
- canto VI, pág. 53.
-
-A Irala sucedió en el gobierno su yerno, el capitán Gonzalo de Mendoza;
-y a su muerte (1558) los vecinos de la Asunción, dieron sus votos al
-capitán Francisco Ortiz de Vergara, casado con otra hija de Irala[226].
-Después de siete años de gobierno, emprendió un viaje al Perú para
-solicitar del virrey su nombramiento en propiedad; mas Felipe Cáceres,
-ya conocido por la sublevación contra Alvar Núñez, se presentó á
-la Audiencia de Lima acusando al Gobernador de haber abandonado la
-provincia de su mando. La Audiencia se dejó engañar y destituyendo á
-Ortiz de Vergara, nombró a Juan Ortiz de Zárate y éste á su vez dió
-el cargo de teniente gobernador a Cáceres. Desde el año 1569 comenzó
-su gobierno interino Cáceres, bien que a disgusto de los colonos, los
-cuales le depusieron, poniendo en su lugar a Martín Suárez de Toledo.
-
- [226] Ibidem, pág. 460.
-
-En las capitulaciones que hizo el Rey en Madrid a 10 de julio de 1569,
-con Juan Ortiz de Zárate se dice: «Primeramente, os hacemos merced de
-la gobernación del Río de la Plata, así de lo que al presente está
-descubierto y poblado como de todo lo demás que de aquí adelante
-descubriéredes y pobláredes, ansí en las provincias del Paraguay y
-Paraná como en las demás provincias comarcanas, por vos y por vuestros
-capitanes y tenientes que nombráredes y señaláredes, ansí por la costa
-del mar del Norte como por la del Sur, con el distrito y demarcacion
-que su Magestad el Emperador, mi señor, que haya gloria, la dió y
-concedió al gobernador D. Pedro de Mendoza, y después del a Alvar Núñez
-Cabeza de Vaca, y a Domingo de Irala...»[227] Hace notar el historiador
-Quesada, que desde la capitulación celebrada en 21 de mayo de 1534
-hasta la otorgada con Ortiz de Zárate en 10 de julio de 1569, el Rey
-fija y deslinda el territorio austral comprendido entre los mares del
-Norte y del Sur (Atlántico y Pacífico), y por consiguiente, incluídos
-en esos límites, la Patagonia, el Estrecho de Magallanes y Tierra del
-Fuego, como parte integrante de la gobernación del Río de la Plata[228].
-
- [227] Quesada, ob. cit. págs. 66 y 67.
-
- [228] Ibidem.
-
-Casi tres años pasaron desde que se firmó el contrato hasta que la
-expedición pudo hacerse a la vela. Componíase de unos 600 hombres de
-guerra, 21 religiosos de San Francisco, algunos peritos en varios
-oficios, muchos matrimonios de colonos, y por capellán el arcediano
-Centenera, futuro autor del poema intitulado _Argentina_. Partió la
-expedición de Sanlúcar el 17 de octubre de 1572. Experimentó vientos
-contrarios hasta llegar a la Línea. Una de las naves, la más pequeña,
-se desvió del resto de la flota, tocando en S. Vicente del Brasil.
-Mientras tanto, Zárate siguió su camino y vió tierra el 21 de marzo de
-1573; pero hasta el 3 de abril no llegó a la playa y puerto llamado
-de _D. Rodrigo_. Desde allí, caminando sin rumbo algunos días, pudo
-tocar en la isla de _Santa Catalina_. Después, en los comienzos de
-octubre del mismo año, tomó rumbo hacia el Río de la Plata. A mediados
-de noviembre arribó Zárate (el tercer Adelantado del Río de la
-Plata) a la isla de San Gabriel, no sin haber sufrido tempestades y
-borrascas[229]. Determinó en aquel mismo sitio echar los cimientos
-de una población, con cuyo objeto dispuso que se levantasen chozas o
-casas de paja. Cuando los charrúas recibieron la visita de aquellas
-gentes, se dieron prisa a obsequiarlas con víveres, naciendo, como era
-natural, corrientes de simpatía entre unos y otros. Entre los varios
-caudillos de los charrúas había uno, de nombre Sapicán, venerable
-anciano, a quien todos respetaban y querían. Los españoles comenzaron
-la guerra. Decían--y este fué el pretexto,--que uno de sus marineros,
-en la primera canoa que hubo a mano, se había pasado al campo enemigo,
-negándose a entregarlo los charrúas. Debe advertirse que los indígenas
-ignoraban el castigo que merecían los desertores. Posible es que,
-además, tuviesen el convencimiento de que no eran desgraciados
-náufragos los que llegaban a sus playas, sino conquistadores. Entonces
-renovaron las hostilidades, y los españoles, que contaban con elementos
-de represión en la ciudad de la Asunción, se dispusieron a la
-resistencia. Instalado Zárate en la naciente población, se le presentó
-el isleño Yamandú, ofreciéndose a llevar hasta Santa Fé comunicaciones
-para Garay, anunciándole la llegada del Adelantado.
-
- [229] Por entonces Juan de Garay hizo construir la ciudad de
- _Santa Fe de la Vera Cruz_ (15 Noviembre 1573.)
-
-De Yamandú dice Centenera:
-
- «Este malvado, perro, como artero
- A todos los más indios comarcanos,
- Los trae á su opinion al retortero,
- Y como son los Indios tan livianos,
- Y él pica su poquillo en hechicero,
- Donde él pone los pies ponen sus manos,
- De suerte que si quiere hacer guerra,
- Al punto le veréis juntar la tierra»[230].
-
- [230] _Argentina y Conquista del Río de la Plata_, canto II,
- pág. 11 v.ª
-
-El astuto indígena, que se entendía con su cacique Sapicán, se proponía
-conocer la posición ocupada por Garay. A su vez Zárate, cada vez más
-disgustado por la negativa de los charrúas a entregar el marinero
-desertor, dispuso tomar el desquite. Mandó que una partida de su gente
-arrebatase a Aba-aihuba, sobrino de Yamandú[231]. Así se hizo[232].
-El efecto que en todos los indígenas causó el hecho fué grande. Una
-comisión de charrúas pidió al Adelantado que dejara en libertad a
-Aba-aihuba. Accedió a ello el jefe español; pero obligó a Yamandú,
-mediante ciertas promesas, que permaneciese en el campamento cristiano.
-Cuando Yamandú encontró ocasión propicia, se escapó para volver a su
-vida aventurera y belicosa[233].
-
- [231] Otros dicen que era sobrino de Sapicán.
-
- [232] Añaden algunos cronistas que el Adelantado ordenó a los
- suyos que se apoderasen del primer charrúa que saliera al
- paso, tocándole a Aba-aihuba.
-
- [233] Centenera, _Argentina_, canto XVIII--Bauzá, ob. cit.,
- tomo I, pág. 322.
-
-En seguida, reunidas las Asambleas de guerreros, acordaron romper las
-hostilidades. Es de advertir que ya Yamandú había llegado á los reales
-de Garay, y poniéndose al habla con Terú, caudillo de los naturales
-de Santa Fe, hubo de invitarle de parte de Sapicán a alzarse en armas
-contra los españoles. Entre tanto que Terú ponía en aprieto a Garay,
-Sapicán atacó en San Gabriel al Adelantado. Cayó Sapicán sobre los
-españoles que se habían internado en busca de víveres, logrando matar
-a 37 y coger un prisionero; otros dos debieron su salvación a la fuga.
-El capitán Pablo de Santiago y el sargento mayor Martín Pinedo, por
-orden de Zárate, acudieron a castigar a los indígenas, sosteniendo con
-ellos sangriento combate, en el que perecieron 100 soldados y varios
-oficiales. Si entre los españoles reinaba la tristeza, en el campo
-contrario todo era alegría y contento. Acordó Zárate retirarse a la
-isla, de donde no debió salir con elementos tan pequeños. Sapicán,
-sospechando las intenciones del enemigo, le vigilaba constantemente.
-
-Cuando se presentaba tan negro porvenir al Adelantado, cuando los
-charrúas con sus insultos, gritos y amenazas, y aun con sus retos y
-desafíos se disponían a empresas más grandes, vino ayuda poderosa a
-los españoles. Sucedió que el capitán Rui Díaz Melgarejo arribó a San
-Vicente (Brasil), y desde allí se dió a correr la tierra, fundando
-pueblos donde mejor le parecía. Llegó a su noticia el apuro en que se
-encontraba Zárate y voló a San Gabriel en su auxilio, unas veces por
-tierra y otras embarcado. La alegría del Adelantado y de los suyos
-no pudo ser mayor. Pensaban que la Providencia velaba por ellos, y
-con auxilio tan grande se dispusieron, sin temor alguno, a arrostrar
-todos los peligros. Ya tenían provisiones de boca y guerra; ya tenían
-un talento militar que les guiase. Hubo junta de oficiales y en ella
-sostuvo Melgarejo la necesidad de retirarse a la isla de Martín García,
-cuya nueva retirada se hizo afortunadamente. Melgarejo llevó a Zárate
-provisiones de los bohíos o chozas de las islas cercanas, y convenció
-el primero al segundo de la necesidad--pues era conocida la traición
-de Yamandú--de ir en busca de Garay, único que les podía salvar en
-aquellas críticas circunstancias. Garay, que había conseguido derrotar
-al valiente caudillo Terú, después de muchos contratiempos pudo llegar
-a las riberas del Salvador, realizando de este modo el pensamiento
-de Melgarejo. A su vez este último, habiendo dejado en Martín García
-a Zárate y los suyos, condujo a las mujeres y enfermos a las citadas
-riberas.
-
-Veamos lo que sucedió a Garay en los comienzos de su campaña contra
-Sapicán. Se situó en sitio poco a propósito, si bien no estaba lejos de
-un puerto donde había guardia española. Al día siguiente de su llegada,
-se presentó Sapicán al frente de unos 1.000 hombres. «¡Amigos!--dijo a
-los suyos Garay--no queda otro camino que morir o vencer: esperemos,
-pues, con valor al enemigo.» La lucha fué terrible. Tabobá y Aba-aihuba
-murieron como héroes, como también Sapicán, Anagualpo, Yandinoca y
-Magalona. Retiráronse con orden los indígenas y no fueron perseguidos
-por los españoles. Después Garay se puso en marcha para Martín García,
-y ambos, Zárate y Garay, se encaminaron para San Salvador, donde
-hallaron varias barracas que merecieron de parte del Adelantado el
-nombre de ciudad y se nombraron las autoridades que debían regirla.
-Dispuso cambiar el nombre de San Salvador por el de _Nueva Vizcaya_,
-cambio que disgustó a los que no eran vascos[234]. Garay y Melgarejo,
-obedeciendo órdenes de Zárate, marcharon en busca de bastimentos.
-
- [234] La Nueva Vizcaya se hallaba comprendida entre el río
- Paraná y el mar.
-
-Tanto fué el valor que mostraron los indios en esta campaña, que don
-Francisco de Toledo, virrey del Perú, tuvo que acudir en auxilio de
-los nuestros. Había terminado la guerra, aunque no el odio que los
-indígenas tenían a los españoles. Recordaremos que a los infelices
-cautivos les trataron inhumanamente. Afirma Centenera que llegó la
-crueldad hasta enterrar vivos a muchos[235]. Del mismo modo Garay,
-Melgarejo y Zárate hicieron sentir pesado yugo a los feroces indios.
-Muertos sus jefes, sin esperanzas de auxilio, los charrúas se cruzaron
-de brazos, esperando ocasión más propicia.
-
- [235] _Argentina_, canto XV.--Bauzá, ob. cit., tom. I, pág.
- 317.
-
-Procede ya ocuparnos en otros asuntos. En el interior algunos
-descontentos no estaban conformes con el gobierno del Adelantado. El
-licenciado Trejo, cura vicario de San Salvador, se puso al frente de
-una conjuración, que, descubierta por Zárate, cogió prisionero a dicho
-jefe y le condujo a su residencia de a bordo. Convencido Zárate de que
-su autoridad se hallaba en peligro, acordó abandonar a San Salvador
-(fines de diciembre de 1575), trasladarse a la Asunción y entregar allí
-a Trejo a la jurisdicción eclesiástica. A su paso visitó la ciudad
-de Santa Fe, la cual encontró dotada de buen gobierno y en estado
-próspero, felicitando por ello a su fundador Garay.
-
-Poco después, Zárate, habiendo bebido cierto brebaje que le fué dado
-por un curandero para devolverle la salud, le ocasionó la muerte.
-
-Poco querido por su codicia Ortiz de Zárate, ni lloraron su muerte los
-indios ni los españoles. Dejó el gobierno a su hija Juana y mientras
-ella no tomase posesión, a su sobrino Mendieta[236].
-
- [236] Por concesión real tenía derecho Ortiz de Zárate a
- nombrar sucesor.
-
- «Dexo en su testamento declarado
- que sea su legítimo heredero
- la hija que en las Charcas ha dexado,
- y aquel que fuere esposo y compañero
- suceda en el gobierno y el estado
- segun como lo tuvo él de primero:
- y mande y rija en tanto quella viene
- su sobrino Mendieta que allí tiene.»[237].
-
- [237] Centenera, Ob. cit., canto XVII, pág. 145.
-
-Gobernó algún tiempo Mendieta. Joven de veinte años, manifestó más
-imprudencia que sensatez en todos los asuntos. Juana Ortiz de Zárate
-casó con el licenciado Juan de Torres de Vera y Aragón. Lo mismo
-Torres de Vera que antes Ortiz de Zárate fundaron ciudades y villas
-en la provincia del Río de la Plata. Si Juan de Garay, en virtud de
-los poderes conferidos por Torres de Vera, fundó la ciudad de Santa
-Fe de la _Vera Cruz_ el 1573, en el mismo año, D. Jerónimo Luis de
-Cabrera, de la gobernación de Tucumán, echó los cimientos de la ciudad
-de _Córdoba_. Encontráronse ambos pobladores, «y después de las
-salutaciones--según el P. Lozano--le requirió Cabrera jurídicamente
-para que no fundase pueblo alguno, ni conquistase indios fuera de la
-gobernación del Paraguay, ni se entrometiera en la de Tucumán que
-llegaba hasta aquella costa y sus islas»[238].
-
- [238] _Hist. de la conquista del Paraguay, Río de la Plata y
- Tucumán_, tomo III, pág. 125.
-
-Cuando Juan de Garay, que ya se había cubierto de gloria peleando
-con el charrúa, asumió el mando de la colonia en el año 1576, se
-dispuso a mayores empresas. El 11 de junio de 1580 (sábado, día de San
-Bernabé), ante escribano y presentes justicias e regidores y mucha
-gente, estando--dice el citado Garay--en este puerto de Santa María de
-Buenos Aires, que es en la provincia del Río de la Plata, intitulada la
-_Nueva Vizcaya_, e fundo en el dicho asiento e puerto una ciudad, la
-cual pueblo con los soldados y gente que al presente tengo, e e traido
-para ello, la yglesia de la cual pongo su advocacion de la Santísima
-Trinidad, la cual sea e ha de ser yglesia mayor e parroquial, contenida
-y señalada en lata que tengo fecha de la dicha ciudad, y la dicha
-ciudad mando se intitule la ciudad de la Trinidad... El capitán Juan
-de Garay «en señal de posesion, echó mano a su espadon y cortó yerbas
-y tiró cuchilladas...»[239]. Garay levantó la nueva ciudad casi en
-el mismo sitio que D. Pedro de Mendoza fundó a Santa María de Buenos
-Aires, y que fué despoblada por su sucesor. Se abrieron los primeros
-fosos y empalizadas en el promontorio, cubierto de un bosque de espinos
-y algarrobos, donde a la sazón se encuentra la Casa Rosada del Gobierno
-nacional. Desmontado el bosque y comenzadas las edificaciones, pronto
-se pusieron de manifiesto las muchas ventajas comerciales y marítimas
-del sitio elegido por Juan de Garay. Capitán tan ilustre repartió
-solares a sus compañeros, señaló sitio para la iglesia y nombró
-cabildo. Estaba fundada la ciudad intitulada _Santísima Trinidad del
-puerto de Buenos Aires_.
-
- [239] Quesada, Ob. cit., págs. 541-550.
-
-Después castigó a los belicosos _querandíes_, como en la opuesta
-orilla del Río de la Plata había castigado a los charrúas. Pasados
-cuatro años (1584) salió a visitar sus provincias con dirección a la
-Asunción, y como Solís en el Uruguay, y como Ayolas en el mismo Paraná,
-fué inmolado con 40 de sus compañeros por un grupo de indios mañuaés.
-Centenera escribe:
-
- «Garay fué de prudencia siempre falto,»
- .................................[240]
-
- [240] Ob. cit., canto XXIV, pág. 200 v.ª
-
-Con el gobierno de Juan de Garay se puede dar fin a la conquista de las
-provincias argentinas.
-
-Por lo que atañe a la Patagonia, aquí sólo diremos que se exploraron
-primeramente las costas orientales y meridionales, desde el cabo de San
-Antonio (al mediodía del grande desagüe de la Plata) hasta el cabo de
-la Victoria inclusive (en la extremidad más occidental del Estrecho de
-Magallanes.)
-
-Del Chaco no se tuvieron noticias exactas hasta últimos del siglo
-XVIII. Sólo se sabía que el país era extenso, seco y arenoso, y que los
-indígenas vivían en aquella dilatada tierra en estado de barbarie.
-
-Al estudiar el Paraguay y el Uruguay debemos no olvidar, que, durante
-el período de la colonización, la historia de aquellos países es la
-misma que la de la tierra conocida hoy con el nombre de República
-Argentina. Ambos países formaban parte de las provincias argentinas.
-Recordaremos, sin embargo, que así como los _querandís_ poblaban la
-Argentina, los _guaranís_ se hallaban en el Paraguay y los _charrúas_
-en el Uruguay. Según las crónicas, dichas razas eran salvajes.
-Añadiremos a lo expuesto que habiendo fundado Sebastián Gaboto la
-fortaleza que llamó _Sancti Spíritus_, su sucesor Pedro de Mendoza
-dispuso que Juan de Ayolas continuara en el Paraguay la obra comenzada
-por dicho Gaboto. En efecto, Ayolas remontó el río Paraná con tres
-bergantines y sufrió grandes trabajos a causa de los vientos y las
-lluvias. Perdió un bergantín y quedaron mal parados los otros. Aunque
-parte de la expedición saltó a tierra, unos y otros, lo mismo los
-de tierra que los del río, padecieron horriblemente «por la falta
-extrema de comida, que si Dios Nuestro Señor no los socorriera, veían
-claramente su muerte...»[241].
-
- [241] Herrera, _Década V_, lib. X, cap. XV.
-
-Continuó su camino, encontrando frío recibimiento de parte de algunos
-indios y ruda oposición de parte de otros. Viendo D. Pedro de Mendoza
-que no volvía Ayolas, envió en su seguimiento al capitán Juan de
-Salazar de Espinosa. Ayolas, no sin pelear con los caciques Lambare y
-Nandúa en el valle de Guarnipitán, pudo gozar de alguna tranquilidad.
-Allí mismo echó los cimientos de la capital. «Fundóla--_dice la
-Descripción universal de las Indias_--Juan de Salazar, capitán del
-gobernador D. Pedro de Mendoza, por el año de 36 o 37[242], con poder
-de Juan de Ayolas, que quedó en lugar de Mendoza, en el sitio y comarca
-donde ahora está, que antiguamente se llamaba Alambaré, del nombre
-de un cacique principal de la comarca que comunmente se llama ahora
-Paraguay, por el río que pasa por ella, y llamóla del nombre que ahora
-tiene por haberse comenzado a fundar el día de la _Asunción_.» Continuó
-Ayolas remontando el Paraguay, fondeó en la Candelaria y al frente de
-unos 300 españoles--pues como jefe de las embarcaciones dejó a Domingo
-Martínez de Irala--, emprendió (12 febrero 1537) un viaje al Perú por
-tierra, atravesando las provincias de Chiquitos y de Santa Cruz de la
-Sierra, retrocediendo luego y siendo, por último, asesinado por los
-indios guanaes, como antes se dijo.
-
- [242] El 15 de agosto de 1536.
-
-Durante el siglo XVI el Gobierno de la Asunción ejerció jurisdicción en
-todo el Río de la Plata.
-
-Alvar Núñez Cabeza de Vaca era el nombre del nuevo Adelantado que
-nombró Carlos I. Nuestro andaluz caballero gozaba de justa fama
-desde que había hecho una expedición a la Florida. Salió de Sanlúcar
-y desembarcó en la costa Sur del Brasil. Emprendió poco después
-su viaje por tierra con 300 hombres y 36 caballos, y siguiendo la
-corriente del río Iguazú, llegó hasta las orillas del Paraná y en
-seguida a la Asunción, no perdiendo un solo hombre, sin embargo de lo
-árduo y peligroso del camino. Nombró Alvar Núñez maestre de campo al
-capitán Irala, encargándole que buscase la comunicación con el Perú.
-El mismo salió poco después (septiembre de 1543) a la cabeza de 400
-españoles en busca de ricas minas, que no tuvo la dicha de encontrar.
-Reconoció el alto Paraguay. Vióse obligado a dar la vuelta a la
-Asunción por la resistencia de los naturales, la escasez de víveres y
-las fiebres reinantes en aquellos lugares. Con una nobleza digna de
-encomio, Alvar Núñez se puso al lado de los indígenas y en contra de
-los conquistadores, que, instigados por el contador Felipe Cáceres,
-tramaron una conjuración, viéndose obligado el valeroso Adelantado a
-rendir su espada a D. Francisco de Mendoza. Alvar Núñez fué mandado a
-España, encargándose del mando de la colonia D. Domingo Martínez de
-Irala.
-
-No se olvide que Irala marchó (1548) al Perú, volviendo a la Asunción,
-donde reinaba la anarquía. Después de poner paz, de ensanchar sus
-conquistas, fundar nuevas poblaciones, dar ordenanzas administrativas
-y ver cómo se realizaban sus deseos con la creación del obispado de
-la Asunción, pasó de esta vida a la otra. Tras el gobierno de Salazar
-Espinosa y de otros menos importantes, vino, por renuncia de Torres de
-Vera en 1591, Hernando Arias de Saavedra, nacido en la Asunción. Duró
-su administración dos años, siendo reemplazado por Zárate y algunos
-más, hasta que volvió (1601) dicho Arias de Saavedra, que, entre otras
-cosas llevadas a cabo, realizó una expedición al Chaco y llamó por
-primera vez a los hijos de Loyola para catequizar a los infieles.
-Después de otros gobernadores, volvió Arias de Saavedra por tercera vez
-en 1615. Pasados cinco años, las provincias que formaban la capitanía
-general de Buenos Aires se dividieron en dos gobiernos: el del Paraguay
-y el citado de Buenos Aires (1620). Ambas provincias formarían parte
-del virreinato del Perú.
-
-Habremos de recordar que encargado del gobierno Juan de Garay (1576),
-aunque con carácter provisional, si nada hizo de particular en el
-Paraguay, luego dejó honda huella en la Banda Argentina, siendo--como
-sabemos--la más notable la reedificación de Buenos Aires, año 1580.
-
-De la Banda Oriental o tierra situada en la margen Oriental del río
-Uruguay (hoy República del Uruguay)[243], sólo diremos que, después
-de descubiertas las costas del Uruguay por Juan Díaz de Solís (1512),
-todavía, sin embargo de la fertilidad del territorio, permaneció un
-siglo abandonado de los españoles. Los misioneros primero y luego
-los españoles de Buenos Aires dedicados al pastoreo, comenzaron a
-establecerse en la Banda Oriental. Tiempo adelante los portugueses
-(del Brasil) fueron poco a poco penetrando en dicho territorio,
-encontrándose con la oposición de los gobernadores españoles de Buenos
-Aires.
-
- [243] La tierra del otro lado del río se la denominó Banda
- Argentina.
-
-Aunque los españoles fueron los primeros descubridores del Brasil--como
-ya hicimos notar en el tomo I de esta obra--, Portugal estableció
-factorías en las costas del país y lo consideró como suyo, en virtud,
-no de la Bula primera de Alejandro VI, sino de la segunda. Por la
-primera, otorgada el 3 de mayo de 1493, confirmaba el Papa a los reyes
-de Castilla en el derecho de posesión de las tierras ya descubiertas
-y de las que se descubriesen en lo sucesivo; y por la segunda, cuyo
-contenido es bastante extraño, el Pontífice, para evitar las cuestiones
-que se pudieran suscitar entre españoles y portugueses, trazó una
-línea imaginaria de polo a polo, declarando pertenecer a los españoles
-todo lo que descubriesen al Occidente, y a los portugueses todo lo que
-descubriesen al Mediodía. Añadiremos a lo que acabamos de exponer y
-a lo que expusimos en el primer tomo, lo siguiente: la primera línea
-de demarcación no llegaba a la posición del Brasil; pero llevada la
-segunda a 370 leguas al Oeste de la isla más occidental de Cabo Verde,
-entraba ya en tierras americanas, en particular si se contaba en leguas
-portuguesas, como también si se atendía a las cartas de los cosmógrafos
-portugueses que colocaban el Brasil más al Este de su verdadera
-situación. No cabe duda alguna que antes de terminar el primer tercio
-del siglo XVI, Portugal tenía establecimientos--colonización dirigida
-por Martín Alfonso de Souza--en Santa Cruz de Porto Seguro, en Santa
-Catharina y en la isla de San Vicente. «Los primeros colonos del
-Brasil--escribe el historiador Oliveira Lima--fueron deportados que
-el Gobierno portugués desembarcaba allí por la fuerza, generalmente
-en grupos de a dos, para aprender la lengua de la tierra y servir de
-intérpretes a las futuras expediciones; aventureros que no retrocedían
-ante la soledad moral; marinos sobrevivientes de naufragios, bastante
-frecuentes en los escollos de la costa, de las embarcaciones enviadas
-para efectuar reconocimientos o cargar; en fin, especuladores
-dispuestos a ganar en todo y que se dejaban seducir por los atractivos
-de la barbarie. El número de esos colonos aumentaba todos los años, así
-como también los que sólo iban allá como aves de paso.»
-
-Ya sabemos que las primitivas tribus encontradas en el Brasil por los
-portugueses fueron las de los tupís y tapuyas. «Podemos sentar--escribe
-un historiador del Brasil--que la única creencia fuerte y segura que
-tenían los indios era la de la obligación de vengarse de los extraños
-que ofendían a cualquiera de su tribu. Este espíritu de venganza,
-llevado al exceso, era su verdadera fe.»
-
-Además de los mencionados aventureros fueron muchos buscando el palo
-del Brasil, a los cuales acompañaron pronto algunos portugueses
-perseguidos por los tribunales de justicia, y también no pocos
-israelitas de los que D. Manuel _el Afortunado_ (1495-1521),
-aconsejado por su mujer D.ª Isabel, perseguía con encono. Del mismo
-modo, las armadas de la India solían dejar algún colono en el Brasil.
-Ensanchóse algo más el comercio, cuando no sabemos quién--pero tal
-vez un madeirense--plantó la caña de azúcar. Fomentóse con lucrativos
-productos la cría de ganado lanar. Aunque algunas veces se opusieron
-los indígenas (tapuyas, tupís y otros) a los colonos, la dominación
-del país por los portugueses se realizó con poco trabajo. Hasta el
-reinado de Juan III (1521-1557) no se decidió Portugal a dedicarse
-por completo a la colonización del Brasil. Resolvióse a ello en vista
-de los numerosos navíos extranjeros, particularmente franceses, que
-frecuentaban la costa para proveerse de madera tintórea. El Gobierno
-portugués, con poderosa flota, envió a Martín Alfonso de Souza,
-quien fundó el puerto de San Vicente y tierra adentro la villa de
-Piratininga. Advertido Juan III de nuevas tentativas de parte de los
-franceses, dividió el país en 12 capitanías hereditarias que serían
-dadas a personas que pudieran colonizarlas.
-
-
-
-
-CUARTA ÉPOCA
-
-GOBIERNOS COLONIALES
-
-
-
-
-CAPITULO XIII
-
- LOS FRANCESES E INGLESES EN EL NUEVO MUNDO.--POLÍTICA DE LUIS XIV
- EN EL CANADÁ.--EL VICARIO LAVAL.--TERREMOTO DE 1663.--COMPAÑÍA
- DE LAS INDIAS OCCIDENTALES.--EL INTENDENTE TALON Y EL GOBERNADOR
- FRONTENAC.--POLÍTICA DE GUILLERMO III.--FRANCESES E INGLESES
- EN EL CANADÁ.--EXPEDICIÓN DE LA SALLE.--GUERRA ENTRE FRANCIA E
- INGLATERRA.--PRIMERA GUERRA INTERCOLONIAL.--FRONTENAC EN GUERRA CON
- LOS INGLESES E IROQUESES.--LOS INGLESES EN EL CANADÁ.--ULTIMOS AÑOS
- DE LA ADMINISTRACIÓN DE FRONTENAC.--PAZ.--LOS MISIONEROS.--SEGUNDA
- GUERRA INTERCOLONIAL: TOMA DE PORT ROYAL.--COMPAÑÍA DEL
- MISSISSIPÍ.--LA LUISIANA.--TERCERA GUERRA INTERCOLONIAL: CONQUISTA
- DE LOUISBOURG.--COLONIZACIÓN.--CUARTA GUERRA INTERCOLONIAL.--LOS
- FRANCESES EN GUERRA CON LOS INDIOS Y CON LOS INGLESES MANDADOS
- POR WASHINGTON: BATALLA DE MONONGAHELA.--GUERRA EN 1756, 1757
- Y 1758.--QUEBEC, MONTREAL Y OTRAS PLAZAS EN PODER DE LOS
- INGLESES.--TRATADO DE PARÍS.--EL CANADÁ, COLONIA DE INGLATERRA.
-
-
-Era diferente la política de los franceses en el Canadá a la de los
-ingleses en sus respectivas colonias. La colonia de la Nueva Francia
-(Canadá), tenía por metrópoli una monarquía teocrático-feudal, tan
-intolerante en religión como enemiga de las libertades populares. En
-nombre de la religión se impuso la tiranía a los indios, lo mismo en
-las colonias francesas que antes en las españolas, sin comprender que
-el verdadero espíritu religioso no es cortesano, ni tiene nada que
-ver con el Estado, ni con los Reyes. Las colonias de la Gran Bretaña
-(Estados Unidos) encontraron en su metrópoli un gobierno liberal en
-política y enemigo casi siempre de las persecuciones religiosas.
-
-En tanto que los franceses intervenían en las querellas interiores
-de los indígenas, poniéndose al lado de los unos o de los otros, los
-ingleses apenas se cuidaban de los asuntos de los indígenas, excepto
-para castigarlos si les molestaban con sus depredaciones. Si las
-colonias francesas vivían todas en armonía y respetaban las decisiones
-del gobierno de París, las colonias inglesas, por el contrario,
-carecían entre sí de todo lazo de unión, hasta el punto que estaban
-celosas unas de otras y recibían fríamente las órdenes del gobierno de
-Londres.
-
-Al paso que los franceses del Canadá, ocupados en el comercio de
-pieles, adquirían carácter guerrero y estaban afanosos de aventuras,
-las colonias de Nueva York, Massachusetts, New-Hampshire y otras eran
-enemigas de la guerra y sólo querían que las dejasen tranquilas en
-sus industrias agrícolas. Las expediciones francesas se hicieron con
-consentimiento y aun con ayuda de la Corona, a la cual se hallaban
-sujetas, mientras las inglesas gozaron de completa libertad, no
-comprometiendo nunca el nombre del Estado ni el de la metrópoli. El
-gobierno de Francia, por último, no impidió que fuesen al Canadá
-aventureros y viciosos, al paso que el gobierno de la Gran Bretaña tuvo
-empeño en poblar sus colonias de gente laboriosa, inteligente y de
-puras costumbres.
-
-Por estas razones y otras, no es de extrañar que en las guerras que
-sobrevinieron entre franceses e ingleses con los indios, los primeros
-mostraran espíritu más intolerante que los segundos.
-
-También haremos notar que, cuando estalló el conflicto entre Francia
-e Inglaterra, los indígenas, en general, se pusieron en contra de la
-primera de aquellas naciones.
-
-Consideremos el Canadá o Nueva Francia bajo el reinado de Luis XIV.
-La política de Colbert, excelente ministro de Hacienda, influyó en
-el engrandecimiento interior y exterior de Francia. También hubo de
-fijarse muy especialmente en los asuntos de América. Cuando Argenson
-se hallaba al frente del gobierno del Canadá, fué nombrado vicario
-general apostólico Francisco J. de Laval Montmorency (1659). Ambos eran
-personas distinguidas, inteligentes y piadosas. Sin embargo, sobrevino
-formal rompimiento entre los dos, viéndose obligado a dimitir el
-Gobernador. Nombrado como sucesor el barón Dubois de Avangour, tampoco
-tuvieron simpatías el nuevo gobernador y el vicario general, hasta el
-punto que Dubois hubo de retirarse a Francia. Aunque Laval, autorizado
-por el Rey, nombró a Mezy representante del poder civil, pronto lo
-exoneró de su cargo. El vicario general, que era decidido campeón de la
-cultura del país, tenía el apoyo de los jesuítas, quienes influyeron
-para que aquél fuese preconizado obispo de Quebec.
-
-Por entonces (mes de febrero de 1663), se produjo violento terremoto en
-el Canadá. Afortunadamente, no hubieron desgracias personales, ni las
-pérdidas materiales fueron muchas.
-
-En el citado año de 1663, la famosa Compañía de Nueva Francia se
-declaró insolvente e hizo entrega al Rey de todos sus derechos. La
-verdad es que siguió la misma conducta que las compañías anteriores,
-o lo que es lo mismo, consideró el comercio como objeto principal y
-casi exclusivo. Además, aunque se había comprometido a transportar al
-Canadá en 15 años 4.000 colonos por lo menos, el censo de 1666 arrojó
-apenas 3.500. Aceptó el Rey la entrega, y, siguiendo el mismo ejemplo
-de Richelieu, dispuso el establecimiento de poderosa compañía a la cual
-denominó _West India Company_ (Compañía de las Indias Occidentales).
-Creía que una Compañía mayor conseguiría ventajas no logradas por
-una menor. El inspirador de la idea y el consejero del monarca fué
-Colbert. De la misma manera que el prestigio de Richelieu no bastó a
-salvar del fracaso la Compañía de Nueva Francia, tampoco el talento
-de Colbert unido al del gran Rey pudieron sacar a flote a la Compañía
-de las Indias Occidentales. Se proponía con todo empeño la Compañía
-del Oeste (24 mayo 1664), promover el comercio entre Francia y la
-costa occidental del Africa, desde el Cabo Verde hasta el de Buena
-Esperanza, con América desde el río de las Amazonas hasta el Orinoco y
-las Antillas, y en el Norte desde la Florida hasta la bahía de Hudson.
-Concediósele a la Compañía del Oeste todos los derechos de soberanía
-y además el del comercio exclusivo de pieles por 40 años. Si luego se
-quitó a la sociedad el citado privilegio exclusivo del comercio de
-pieles, se le dieron otros privilegios.
-
-Luis XIV, queriendo hacer del Canadá otra Francia, comenzó nombrando
-gobernador al señor de Courcelles, intendente a Juan Talon y jefe
-militar al teniente general marqués de Tracy. Nobles, colonos y
-soldados se dirigieron al Nuevo Mundo; también mujeres jóvenes para
-que allí se casaran y fundasen familias. Mandáronse ganados de cría de
-todas clases. Si en cierta ocasión el marqués de Tracy y Courcelles,
-a la cabeza de buen número de soldados, salieron de Quebec para
-castigar a los iroqueses, se contentaron con arrasarles varias chozas.
-Tracy regresó pronto a Francia. Courcelles y Talon quedaron en sus
-respectivos puestos. Talon hizo construir buques, envió ingenieros
-que descubrieron diferentes minas, alentó a los industriales para que
-se dedicasen a la fabricación de paños, de curtidos, de calzado, de
-jabón, etcétera. Intentó abrir un camino terrestre para que la Nueva
-Francia se comunicara con la Nueva Escocia o Acadia, como también otros
-proyectos de importancia. Al mismo tiempo Luis XIV se cuidó de enviar
-colonos, lo mismo hombres que mujeres, al Canadá.
-
-El primer gobernador de Nueva Francia, digno de ocupar puesto
-preeminente en la historia de aquellos países, fué Luis de Buade,
-conde de Frontenac. Obtuvo su nombramiento el año 1671 y llegó al
-Canadá el 1672. El insigne intendente Juan Talon regresó a Francia poco
-después de la llegada de Frontenac. Este, hijo de familia distinguida,
-fué comandante del regimiento de Normandía a la edad de veintitrés
-años, y mariscal (capitán general) tres años después. Era hombre de
-regular ilustración, elegante, de claro juicio y de carácter. Aunque
-acostumbrado al fausto de los salones de Versalles y de Saint-Germain,
-se alojó y vivió contento en la modesta morada de Quebec. Intentó
-organizar el Canadá, bajo el punto de vista político, constituyendo los
-tres brazos siguientes: nobleza, clero y pueblo. Formóse el pueblo con
-los comerciantes y demás ciudadanos con casa abierta. Creyó el conde
-de Frontenac completar su obra reuniendo el Parlamento (23 octubre
-1672) en Quebec con toda solemnidad. Por cierto que el Parlamento
-estableció en Quebec una corporación municipal, institución que no fué
-del agrado de Colbert, según el ministro de Luis XIV manifestó al mismo
-Frontenac. Este, que era ante todo valeroso soldado, estableció buenas
-relaciones con los iroqueses, si bien no pudo entenderse ni con el
-obispo Laval ni con el intendente Duchesneau, sucesor de Talon. A tal
-extremo llegaron las disputas entre el gobernador y el intendente, que
-el gobierno central hubo de destituirles en 1682. Mr. de la Barre, que
-gobernó tres años, y el marqués de Denonville, que ejerció cuatro el
-cargo, nada hicieron de particular, sucediéndoles nuevamente Frontenac
-cuando contaba setenta años. El mismo día de su salida de Francia (5
-agosto 1689) se verificó en Lachine terrible matanza realizada por los
-iroqueses.
-
-Respecto a la política de Inglaterra, Guillermo III de Orange
-(1689-1702) señala un cambio--aunque no tan radical como podía
-esperarse--en las relaciones de la metrópoli con las colonias. Cuando
-Jacobo II tuvo que dejar la corona y se retiró a Francia, el Parlamento
-eligió al Príncipe de Orange. «Al resolver de este modo, dice Mr.
-Brancroft, los representantes del pueblo inglés, se arrogaban el
-derecho de juzgar a sus reyes; al declarar el trono vacante, anulaban
-el principio de legitimidad; al desechar una dinastía por haber
-profesado la fe romana, no sólo se tomaban el derecho de interpretar el
-primitivo contrato, sino que introducían en él nuevas condiciones; al
-elegir un Rey, convertíanse en sus constituyentes, y el Parlamento de
-Inglaterra llegó a ser la fuente de la soberanía para el pueblo inglés.»
-
-Así como no existían las mejores relaciones entre Luis XIV y Guillermo
-III, tampoco existían entre los franceses e ingleses del Canadá. Los
-colonos franceses se proponían monopolizar el comercio de peletería,
-seguro medio de comunicación con el Mississipí, para arrojar después a
-los ingleses de las pesquerías de Terranova, en tanto que los colonos
-ingleses intentaban también expulsar a sus enemigos del país.
-
-Cuando se presentía próxima guerra entre Francia e Inglaterra,
-Luis XIV propuso a Guillermo III que se conservasen neutrales sus
-respectivas colonias, proposición que fué desechada por el rey de la
-Gran Bretaña. No debe olvidarse que Luis XIV vió con malos ojos el
-destronamiento de Jacobo II y el triunfo de Guillermo III de Orange.
-
-Al lado del preclaro nombre de Frontenac brilla el de Juan Talon, el
-gran intendente del Canadá. Talon encontró poderoso y decidido auxiliar
-en Roberto Cavelier de La Salle, excelente discípulo de los jesuítas y
-a quien ya hubimos de citar en el capítulo II de este tomo. Fundó en
-el Canadá la colonia de Lachine, que es a la sazón la ciudad del mismo
-nombre. La Salle recorrió el río Ohío y descubrió probablemente el
-Illinois, echando los cimientos de una ciudad que tomó el nombre del
-descubridor de dicho río.
-
-Luis Joliet, discípulo también de los jesuítas, después de subir por el
-río San Lorenzo, pasar por el lago Ontario y luego por el Erié, llegó
-por tierra hasta el Illinois, donde volvió a embarcarse, tal vez en el
-mismo sitio que actualmente ocupa la ciudad de Joliet, llamada así en
-honor del ilustre viajero.
-
-Fijándonos muy especialmente en La Salle, bien será decir que por
-entonces (1673) se ocupaba de varios proyectos en su posesión de
-Lachine, siendo el principal la colonización y gobierno de la cuenca
-del Mississipí hasta las playas del golfo de México. El proyecto fué
-aprobado por el conde de Frontenac. Luego que el ilustre La Salle
-hizo construir a orillas del lago Ontario una fortaleza que denominó
-Frontenac y que fué el comienzo de la ciudad conocida hoy con el
-nombre de Kingston, marchó a Francia, donde el Rey le concedió honores
-y extensos territorios en la comarca del fuerte de Frontenac. Volvió
-a América, y en el término de dos años había fundado dos pequeñas
-aldeas, una de franceses y otra de iroqueses; había hecho construir
-cuatro buques; había organizado una misión, etc., pudiendo regresar en
-el otoño de 1677 a Francia. Apoyado por el ministro Colbert, Luis XIV
-autorizó a La Salle para hacer toda clase de exploraciones, construir
-fortalezas, extender el comercio de pieles de búfalo y organizar la
-administración pública; pero todo a sus expensas y en el término de
-cinco años. Regresó a América, llevando en su compañía a un oficial
-italiano llamado Enrique de Tonti, hombre emprendedor y de excelentes
-cualidades. La Salle construyó un fuerte, que era una barrera contra
-los iroqueses, no lejos del Niágara (que une los lagos Ontario y Erié);
-hizo construir un buque, el primero de vela que surcó las aguas del
-lago Erié, botado al agua el 1679 y que recibió el nombre de _Griffin_.
-Dispuso La Salle que se embarcase en el _Griffin_ rico cargamento de
-pieles para ser trasladado de una de las islas a Quebec. Perdido el
-buque y el cargamento, esta pérdida fué el principio de las muchas
-desgracias que desde entonces persiguieron a La Salle. En seguida otro
-buque que le llevaba de Francia objetos y cosas necesarias, se perdió a
-la entrada de San Lorenzo. Después de construir el fuerte de Crevecœur
-en el actual Estado de Illinois, se dirigió en busca de noticias del
-_Griffin_ a la fortaleza Frontenac y a Montreal, cuyo largo y peligroso
-camino recorrió a pie. Apresuradamente volvió de Montreal a Crevecœur
-con el objeto de castigar una sedición de su misma gente. Presos los
-traidores, se embarcó en canoas para hacer un viaje de exploración del
-Mississipí, llegando el 6 de abril de 1682 a la desembocadura de dicho
-río. El 9 del mismo mes y año tomó posesión del territorio comprendido
-entre la Florida y México en nombre de Luis XIV, en cuyo honor lo llamó
-_Luisiana_. Apenas hubo regresado de este viaje, se dedicó, ayudado
-de su teniente Tonti, a fundar a orillas del Illinois, una colonia
-franco-india, y algo más abajo, en las riberas del Mississipí, el
-fuerte (hoy ciudad de San Luis) a cuyo amparo se establecieron muchas
-familias indias. En el año 1683 volvió a Francia para dar cuenta al
-Rey de sus nuevos proyectos, recibiendo mayores auxilios. Con ellos
-se dirigió por última vez a América. Cuando se disponía a proseguir
-sus descubrimientos, cuando había dado paz y orden a los nuevos países
-y cuando veía con satisfacción que reinaba en las pequeñas colonias
-respeto a la autoridad y amor a la justicia, se sublevó su gente y fué
-asesinado. La Salle fué descubridor, colonizador y excelente hombre de
-gobierno.
-
-_Primera guerra intercolonial._--Hacia mediados de octubre de 1689
-llegó al Canadá o Nueva Francia el conde de Frontenac, reelegido
-Gobernador de la colonia. Rotas las relaciones entre Francia e
-Inglaterra, Frontenac consideró deber suyo llevar la guerra a las
-colonias inglesas. Deseaba además vengarse de la mencionada matanza
-de Lachine y de todos los daños y perjuicios que antes sufriera el
-Canadá por los ataques de los iroqueses, amigos de la Gran Bretaña.
-Tres fueron las invasiones principales. Dirigió Frontenac la primera
-contra el pequeño pueblo de Schenectady, situado sobre el Mohawh. A
-media noche, y en el rigor del invierno, cuando dormían tranquilos y se
-creían seguros de todo ataque, cayeron sobre ellos franceses e indios.
-Las casas fueron saqueadas; hombres, mujeres y niños murieron bajo los
-golpes del _tomahawk_. Acto continuo los salvajes pegaron fuego al
-pueblo, y los pocos que pudieron salvarse, emprendieron la fuga medio
-desnudos, a través de los campos cubiertos de nieve, para refugiarse en
-Albania. En las dos expediciones siguientes también llevaron consigo
-el espanto y la muerte, logrando reanimar el espíritu decaido de los
-canadienses, convencer a los iroqueses que poco o nada podían esperar
-del apoyo de Inglaterra e inducir, por último, a los indios abenakis,
-de la raza algonquina, que estaban asentados en la cuenca del río
-Kennebec, a renovar sus ataques a los colonos fronterizos ingleses por
-el lado Norte y Noroeste.
-
-Los franceses, sin embargo, no consiguieron atraerse el ánimo de los
-iroqueses. Se recordará a este propósito que de los tres enviados por
-Frontenac en señal de amistad al campo de los salvajes, dos fueron
-quemados, y el tercero, después de ser brutalmente apaleado, lo
-entregaron como prisionero a los ingleses.
-
-Los ingleses de los Estados Unidos, apoyados por los iroqueses, se
-decidieron también a hacer expediciones al Canadá. Bajo la jefatura
-de Fitz John Winthrop, de Connecticut, se dirigieron a territorio
-canadiense. Aquel jefe destacó a uno de sus capitanes, quien penetró en
-dicho país e hizo unos pocos prisioneros y degolló unas cuantas cabezas
-de ganado. Si la expedición anterior contra Montreal no dió resultado
-alguno, tampoco otra, organizada por la colonia de Massachusetts,
-compuesta de varios buques y mandada por Guillermo Phipps, marino de
-mucha fortuna y gobernador de la citada colonia. Desembarcó el 11 de
-mayo de 1690 en el puerto de Port-Royal, plaza principal de Acadia
-(Nueva Escocia) y se apoderó de todo el territorio sin derramamiento de
-sangre; pero le faltaron tropas y dinero para asegurar su conquista.
-Decidióse Phipps a realizar una expedición contra Quebec, ya que la
-anterior le había salido perfectamente. El 9 de agosto la escuadra,
-compuesta de unos 32 navíos y más de 2.000 hombres, se hizo a la
-vela, y al cabo de algunas semanas, echó anclas un poco más abajo de
-la citada ciudad. Esta vez le salió mal la empresa[244]. El conde
-de Frontenac logró dispersar y destruir en gran parte la escuadra
-enemiga, teniendo que volver Phipps al puerto de Boston en desastroso
-estado. Frontenac comunicó la noticia a Francia. Luis XIV, para
-conmemorar suceso tan fausto, hizo acuñar una medalla con la siguiente
-inscripción: _Francia in novo orbe victrix: Kebeca Liberata A. D. M.
-D. C. X. C._ Al mismo tiempo se mandó erigir una iglesia en la ciudad
-dedicada a _Nuestra Señora de las Victorias_.
-
- [244] El obispo Laval llegó a decir que si la flota, detenida
- por contrarios vientos al remontar el San Lorenzo, hubiera
- realizado el viaje una semana antes, hubiera caído Quebec en
- poder de los enemigos.
-
-Los últimos años de la segunda administración de Frontenac fueron
-notables, ora por la guerra de fronteras, ora por las negociaciones
-entre indios amigos y enemigos de Francia. La paz de Ryswick, firmada a
-últimos del año 1697, terminó la guerra con los ingleses e iroqueses.
-Murió Frontenac el 18 de noviembre de 1698[245].
-
- [245] Véase _The Canadá Year Book_, 1913.
-
-Si los misioneros jesuítas, teniendo presente que el cristianismo no
-vino a esclavizar a los hombres, sino a redimirles, penetraron en las
-selvas desafiando la inclemencia de la naturaleza y la barbarie de
-los indios para llevar a estos últimos la verdad evangélica, también
-a veces no cumplieron con su deber, pues considerándose dueños de
-aquel territorio, veían con malos ojos a los frailes de las diferentes
-órdenes religiosas, a los comerciantes, a los militares, a todos, en
-una palabra, que no eran hijos de San Ignacio de Loyola.
-
-Pasamos a estudiar la _segunda guerra intercolonial_. En el año 1702
-hiciéronse apresuradamente preparativos para renovar la lucha. El
-marqués de Vandreuil, gobernador de la Nueva Francia, consiguió la
-neutralidad de los iroqueses. Envió, siguiendo el sistema del conde de
-Frontenac, partidas de franceses e indios contra los colonos ingleses
-fronterizos, bandas de asesinos que cometían las crueldades más
-horrorosas. La aldea de Deerfield fué entregada a las llamas (1704),
-después de matar a 50 de sus habitantes y coger prisioneros 100, a
-quienes condujeron al Canadá a través de los bosques, cubiertos de
-nieve. Las mujeres y los niños que no podían recorrer las 300 millas,
-eran muertos. La aldea de Haverhill, tiempo adelante, sufrió la misma
-suerte (1708); cincuenta de sus habitantes perecieron bajo los golpes
-del hacha o abrasados dentro de sus casas. Por entonces se elevó a la
-reina Ana una solicitud para que ordenara la conquista definitiva de
-todas las posesiones francesas con el objeto de terminar de una vez la
-guerra. Accedió la Reina, y en 1710 los ingleses, ayudados por fuerzas
-coloniales, comenzaron guerra devastadora. Se apoderaron de Port Royal,
-cuya fortaleza tomó el nombre de Annapolis, en honor de la reina Ana.
-En 1711 una gran expedición que se dirigía contra Montreal hubo de
-zozobrar en el río Saint Lawrence. El tratado de Utrech (1713) puso fin
-a la segunda guerra intercolonial. Los colonos obtuvieron considerables
-ventajas, puesto que se les concedió completa posesión de la bahía de
-Hudson, el comercio de peletería y todo el territorio de Terranova,
-dejando a los franceses determinados privilegios en las pesquerías, y
-el territorio de Acadia que recibió el nombre de _Nova Scotia_.
-
-Entre la segunda y la tercera guerra ocurrieron sucesos de no escaso
-interés. Fueron los principales la cuestión de límites entre franceses
-e ingleses y entre ingleses entre sí.
-
-Conviene no olvidar que corría el 1712 cuando Luis XIV cedió a un
-comerciante llamado Crozat el monopolio del comercio con la Luisiana;
-pero habiendo renunciado poco después el dicho comerciante el
-privilegio, el gobierno de Francia lo cedió a una sociedad colectiva
-llamada _Compañía del Mississipí_, a cuya cabeza se puso el famoso
-hacendista Juan Law, quien pudo conseguir que fuesen algunos colonos
-(1717) y fundaran la ciudad de _Nueva Orleans_, llamada así en honor
-del Regente Duque de Orleans. A la gran quiebra de Law sucedió la
-caída de la Luisiana. A una espantosa miseria sucedió el levantamiento
-de los indios nachez, quienes degollaron a unos 200 franceses,
-libertándose los habitantes de Nueva Orleans por la distancia que
-separaba la ciudad del interior. Vengáronse luego los franceses casi
-exterminando el pueblo nachez. Vendieron más de 400 prisioneros, que
-redujeron a la esclavitud, entre ellos el cacique, en la isla de Haití.
-En el año 1732, habiendo renunciado la Compañía del Mississipí a su
-privilegio, la Luisiana pasó a depender directamente de la Corona. Una
-campaña contra los indios chícaras, hecha en 1736 por los franceses,
-fué funesta a los últimos, porque entre otros cayeron prisioneros
-Artaguette, jefe de la expedición, y un jesuíta; los dos fueron
-quemados a fuego lento. También vengó Francia la muerte de los suyos,
-porque mandó un ejército en 1739 que casi exterminó a los chícaras.
-
-Corta fué la _tercera guerra intercolonial_. En tanto que ardía la
-guerra en Europa, Shirley, gobernador de Massachusets, se propuso,
-mediante una flota compuesta de diez buques con 3.000 hombres,
-conquistar la plaza francesa de Louisbourg, en la isla de Cabo Bretón,
-cuyo gobernador era Duchambon. El 30 de abril de 1745 llegaron delante
-de la plaza de Louisbourg, logrando apoderarse de ella el 17 de junio,
-después de corta y débil resistencia. Aunque posteriormente numerosa
-flota francesa con tropas veteranas mandadas por el duque d'Anville,
-intentó recuperar a Louisbourg, no lo pudo conseguir. Firmóse la paz
-de _Aix-la-Chapelle_ (Aquisgrán), y por una de las cláusulas del
-tratado, se restituía a los franceses la citada plaza, hecho que causó
-profunda indignación en los habitantes de Nueva Inglaterra. Terminó en
-octubre de 1748 la lucha entre franceses e ingleses, sin que pudiera
-decirse--como escribe Spencer--que estuviese completamente asegurada
-la paz, pues sólo en la cuestión de límites germinaba la semilla
-de futuras luchas, que únicamente podían terminar con el absoluto
-dominio del partido más fuerte. La conquista del Canadá era el sueño
-dorado, tanto del gobierno inglés como de las colonias del Norte,
-cuyos habitantes deseaban verter su sangre y gastar sus riquezas para
-alcanzar la realización de su deseo, excitado doblemente con el feliz
-éxito de la toma de Louisbourg[246].
-
- [246] _Historia de los Estados Unidos_, tomo I, pág. 180.
-
-Continuaron adelantando, lo mismo las colonias francesas que las
-inglesas, particularmente las últimas. Franceses e ingleses, colonos
-franceses y colonos ingleses nunca habían simpatizado y pronto
-debían comenzar la lucha final, resolviéndose entonces la cuestión
-de predominio entre los dos partidos beligerantes. Debe no olvidarse
-que si los ingleses y los franceses se cuidaban de sus respectivos
-derechos, apenas hacían caso de los correspondientes a los indígenas,
-que eran más legítimos y justos. «En noviembre de 1749, cuando el
-infatigable Girt se ocupaba por cuenta de la Compañía del Ohío en medir
-las tierras que se hallan al Sur de aquel río hasta Kanawha, el viejo
-jefe Dalaware, al observar lo que hacía Girt, le dijo: _Los franceses
-reclaman todo el terreno que hay a un lado del Ohío, mientras los
-ingleses piden el que está al otro; y en este caso, ¿queréis decirme
-qué quedará para nosotros los indios?_ ¡Pobres salvajes! exclama
-Mr. Irving; entre sus _padres_, los franceses, y sus _hermanos_,
-los ingleses, estaban en camino de verse completamente despojados
-de su país»[247]. Sin cuidarse para nada de los indígenas, lo mismo
-franceses que ingleses reclamaban territorios y más territorios,
-como país conquistado, fijándose sólo en el derecho del más fuerte.
-«Seguros ya los franceses en el Oeste--escribe con mucho acierto Mr.
-Parkman--trataron después de estacionarse en las corrientes del río
-Ohío, y hacia el año de 1748, el sagaz conde Galissoniere propuso
-traer diez mil labradores de Francia y establecerlos en el valle de
-aquel magnifico río y en las orillas de los lagos. Pero mientras que
-en Quebec y en el castillo de San Luis proyectaban los militares y
-hombres de Estado estas empresas, Inglaterra continuaba silenciosamente
-su progreso por la parte del Oriente. Ya las colonias británicas iban
-extendiéndose a lo largo del valle de Mohawk, subiendo por la falda
-oriental del Alleganies, y los golpes del hacha, en medio de los
-bosques, y las negras espirales del humo de las hogueras, eran los
-precursores de la futura colonización. Mientras en uno de los lados
-del Alleganies se ocupaba Celeron de Bienville en enterrar planchas
-de plomo con las armas de Francia, los arados de los labradores de
-Virginia iban adelantando cada vez más, acercándose por lo tanto el
-momento de encontrarse ambas potencias»[248].
-
- [247] Spencer, ob. cit., tomo I, págs. 222 y 223, nota.
-
- [248] _Hist. de la conspiración de Pontiac_, pág. 56.
-
-La _cuarta y última guerra intercolonial_ tiene suma importancia. En
-el año 1753, fuerzas francesas habían pasado el lago Erié, llegando
-hasta los afluentes septentrionales del Ohío. Dimwiddie, gobernador de
-Virginia, mandó a Jorge Washington, joven de veintiún años de edad,
-que en compañía de Van Braam, soldado veterano que debía servirle
-de intérprete, se presentase al jefe de la fuerza francesa para
-hacerle saber que el territorio ocupado pertenecía a la corona de
-Inglaterra[249].
-
- [249] Jorge Washington nació el 22 de febrero de 1722 en el
- Potomac, condado de Westmoreland (Virginia).
-
-Salió Washington de Williamsburg el 30 de octubre de 1753 y, después
-de largo camino, llegó a presencia de M. de Saint Pierre, comandante
-francés de un puesto que se hallaba a 15 millas del lago Erié. Saint
-Pierre contestó que el gobernador del Canadá le había confiado la
-conservación de aquel puesto, el cual no abandonaría sin una orden
-superior. Con la respuesta por escrito volvió el joven embajador,
-llegando a Williamsburg el 16 de enero de 1754. Añade míster Irving:
-«La prudencia, sagacidad y energía de Washington se pusieron a prueba
-más de una vez durante aquella expedición, que puede considerarse como
-el principio de su afortunada carrera, puesto que desde aquel momento
-Virginia depositó en él todas sus esperanzas.» Al año siguiente se
-rompieron las hostilidades entre franceses e indios por una parte, e
-ingleses por otra.
-
-Washington, habiendo muerto el coronel Fry, se puso al frente de los
-ingleses y dió pruebas de mucho valor y de no poca inteligencia, si
-bien no fué satisfactorio el resultado de su primera campaña, a causa
-de que las fuerzas de los franceses eran bastante más considerables que
-las suyas.
-
-Al mismo tiempo se reunieron en Albania (junio de 1754) varios comités
-que enviaban las asambleas coloniales de Nueva York, Pennsylvania,
-Maryland y Nueva Inglaterra, ya para renovar tratados de amistad, ya
-para confederarse o no las colonias, en vista de las circunstancias.
-Resolvióse afirmativamente, siendo aprobado un proyecto de unión,
-redactado por Franklin. En su virtud se acordó formar un Consejo
-compuesto de 48 individuos: 7 de Virginia, 7 de Massachusetts, 6 de
-Pennsylvania, 5 de Connecticut, 4 de Nueva York, 4 de Maryland, 4 de la
-Carolina del Norte y otros 4 de la Carolina del Sur, 3 de Nueva Jersey,
-2 de New Hampshire y 2 de Rhode-Island. El Consejo debía de cuidarse de
-la defensa de las colonias y para ello suministraría hombres y dinero,
-inspeccionaría los ejércitos y atendería al bien general. Tendría el
-Consejo su Presidente nombrado por la Corona, el cual podía aprobar o
-no los actos de aquél. «Tal era el documento que puede decirse sirvió
-de base para lo que había de ser nuestra constitución federal»[250].
-Veinte años después decía Franklin, refiriéndose al citado documento,
-lo siguiente: «Las Asambleas todas opinaron que en aquel documento
-había demasiada _prerrogativa_, y en Inglaterra fueron de parecer
-que era excesivamente _democrático_.» Rotas las hostilidades entre
-Francia e Inglaterra, comenzó la guerra entre franceses e ingleses en
-la América del Norte. Braddock obtuvo el cargo de general en jefe de
-todas las fuerzas inglesas en América, llevando a sus órdenes como
-ayudante de campo a Washington. Aunque Braddock era bravo militar
-que se había distinguido en los campos de batalla, ignoraba el modo
-de guerrear en el Nuevo Mundo. No atendía tampoco los consejos que
-le daban personas inteligentes. Braddock, conversando con Franklin
-en Fredericton, en cuya ciudad el futuro inventor del pararrayos
-desempeñaba el cargo de administrador de Correos, hubo de decir dicho
-general acerca de su campaña lo siguiente: «Después de tomar el fuerte
-Duquesne, pienso dirigirme a Niágara, y en concluyendo allí, marcharé
-sobre Frontenac si el tiempo no lo impide, lo cual no es probable,
-porque Duquesne no me detendrá más de tres o cuatro días, y entonces
-no veo inconveniente en continuar mi marcha hacia Niágara.» «Habiendo
-reflexionado--dice Franklin--cuán larga era la línea que tenía que
-recorrer el ejército, por un sendero muy estrecho que debían abrir los
-soldados a través de los bosques, y recordando la derrota que sufrieron
-1.500 franceses al querer, en cierta ocasión, invadir el Illinois,
-concebí algunas dudas y temores acerca del éxito de la expedición; sin
-embargo, no me atreví a decir a Braddock más que estas palabras:--«Es
-indudable, señor, que si llegáis sin contratiempo a Duquesne con esas
-brillantes tropas y tan bien provisto de artillería, no tardará en
-caer en vuestro poder el fuerte, por más que esté muy bien fortificado
-y tenga numerosa guarnición; pero, en mi concepto, las emboscadas de
-los indios son grave peligro que puede oponerse a vuestra marcha.
-Esos salvajes, por su rara destreza y práctica del terreno, pueden
-interceptar la estrecha y prolongada senda que ha de recorrer vuestro
-ejército y caer de repente sobre el flanco de las tropas, cortando la
-columna como si fuera un hilo, sin dar tiempo a que se concentren los
-soldados para socorrerse mútuamente.» Sonrióse Braddock cuando hube
-emitido mi parecer, como compadeciéndose de mi ignorancia, y repuso:
-«Esos salvajes serán ciertamente formidable enemigo para vuestra bisoña
-milicia americana, mas tratándose de las disciplinadas y aguerridas
-tropas del Rey, no es posible que nos inspiren temor alguno.» Comprendí
-que no podía discutir con un militar sobre asuntos de su profesión--que
-naturalmente debía saber más que yo--, y no quise continuar haciéndole
-observaciones.»
-
- [250] _Historia de los Estados Unidos_, por Hildreth, vol. II,
- pág. 443.
-
-En esta ocasión, el filósofo estuvo, como en seguida veremos, más
-acertado que el militar. Al frente de 1.200 hombres y diez piezas de
-artillería de montaña, sin cuidarse de las emboscadas de indios y
-franceses, como le aconsejaron Washington y Franklin, se puso en marcha
-Braddock. El 9 de julio de 1755, y antes de llegar al fuerte Duquesne,
-al subir por una cuesta de altas hierbas y troncos, cayeron sobre
-las tropas de Braddock, haciendo incesante fuego y dando terribles
-alaridos, los feroces indios. La batalla, que se dió cerca del río
-Monongahela, tributario del Ohío, fué sangrienta, quedando entre los
-muertos y heridos más de 700 soldados; oficiales unos 56. Las bajas de
-los indios y franceses no pasaron de 60. Afortunadamente, pudo salir
-ileso del combate, habiendo peleado como un héroe, Washington, a quien
-la Providencia destinaba a prestar grandes servicios a la causa de la
-libertad. El 13 de julio murió Braddock, cuyas últimas palabras fueron:
-_¡Quién lo hubiera creído!_
-
-La derrota de los ingleses animó a los indios, quienes se arrojaron
-sobre los colonos fronterizos y sus aldeas, cometiendo toda clase de
-crueldades en la frontera de Virginia y de Pensilvania.
-
-Continuó la guerra con igual encarnizamiento durante los años de 1756,
-1757 y 1758. En el 1759 determinaron los ingleses apoderarse del
-Canadá. El general Prideaux debía conquistar a Niágara, el general
-Amherst a Crown-Point y Ticonderoga, y el general Wolfe a la capital
-Quebec. El fuerte de Niágara fué tomado por Johnson, que se había
-encargado del mando por la muerte de Prideaux. Amherst comenzó con
-ventaja sus operaciones. Por lo que respecta a Wolfe se decidió a
-asaltar a Quebec, defendida por Montcalm (31 de julio)[251].
-
- [251] _Gibraltar_ de América, se ha llamado a Quebec.
-
-La fortuna no le acompañó en sus comienzos; luego se mostró
-completamente risueña. Efectuóse el desembarco, saltando Wolfe en
-tierra el primero, y al frente de los suyos consiguió completa
-victoria, si bien a costa de su vida. Marchando a la cabeza de sus
-granaderos fué herido en la muñeca, otro balazo le dió en el costado,
-y el tercero le entró por el pecho y le hizo caer. Un oficial
-que permaneció a su lado, exclamó: _Mirad cómo corren_.--_¿Quién
-corre?_--preguntó Wolfe.--_Los enemigos, señor; todos huyen_,--contestó
-el oficial.--_Entonces_--replicó casi moribundo--: _Diga usted al
-comandante Burton que baje por el río Saint-Charles con el regimiento
-de Webb para cortar al enemigo la retirada por el puente. ¡Alabado sea
-Dios, muero satisfecho!_--e inclinando la cabeza a un lado, expiró.
-
-En aquellos momentos también caía mortalmente herido el valeroso
-general Montcalm, mientras se empeñaba en reunir a sus desbandados
-soldados. Conducido al campamento, que estaba a orillas del río
-Saint-Charles, le curaron los médicos, quienes no se percataron de
-decir que su muerte estaba cercana. _¿Cuántas horas me quedan de
-vida?_--preguntó.--_Pocas_, le contestaron.--_Tanto mejor_, dijo, _así
-no presenciaré la entrega de Quebec_.
-
-Cuando los ingleses se disponían a dar el asalto, se levantó en la
-plaza la bandera de parlamento y Quebec fué perdida por los franceses
-(18 septiembre 1759).
-
-Al llegar la noticia a Inglaterra, la alegría fué inmensa. Las campanas
-en todas las poblaciones se echaron a vuelo y en todas hubo salvas,
-fuegos artificiales y otras muestras de júbilo; sólo quedó silenciosa y
-triste la aldea donde habitaba la madre de Wolfe. De este modo honraban
-los vecinos a la madre del héroe.
-
-Un pequeño poste, en las llanuras de Abraham, indica el sitio donde
-cayó Wolfe; y en la parte más elevada de la ciudad, se levantó tiempo
-adelante artística pirámide, grabándose en ella los nombres gloriosos
-de Wolfe y de Montcalm. Ambos jefes, lo mismo el inglés que el francés,
-deben escribirse con letras de oro en la historia universal.
-
-Quebec, Niágara, Frontenac y Crown-Point cayeron en poder de los
-ingleses; sólo faltaba por conquistar Montreal y su comarca. Fuerzas
-inglesas se dirigieron contra Montreal. Cuando la guarnición creyó
-que no podía resistir, el gobernador, marqués de Vandreuil, capituló
-el 8 de septiembre de 1760, entregando solemnemente a la Corona de
-Inglaterra _el Canadá con todas sus dependencias_.
-
-«Así terminó--dice Mr. Irving--la lucha entre Francia e Inglaterra,
-que tanto tiempo se habían disputado el predominio, siendo de notar
-que el primer tiro se disparó en el encuentro que tuvo Washington
-con De Jumonville. Un diplomático francés (el conde de Vergennes) se
-consolaba de aquellas derrotas creyendo que la victoria sería fatal
-a la misma Inglaterra, puesto que con ella perdería el dominio que
-siempre tuvo sobre sus colonias, las cuales, no necesitando ya la
-protección de la madre patria, _se proclamarían independientes_, tan
-pronto como ésta exigiese que aquellos le ayudaran a sobrellevar su
-pesada carga.»[252] Este era también el parecer de Montcalm, persona
-tan entendida en la materia y cuyas palabras copiamos a continuación.
-«Las colonias--dice--han tenido la fortuna de llegar a una situación
-floreciente, puesto que son numerosas y ricas, conteniendo en su seno
-todo cuanto puede exigirse para las necesidades de la vida. Inglaterra
-ha cometido la torpeza de permitir que se establezcan allí las artes,
-la industria y el comercio, lo cual era romper la cadena de necesidades
-que obligaba a las colonias a depender de la Gran Bretaña, y si no
-fuera por el temor de que los franceses se presentasen a sus puertas,
-hace tiempo que aquéllas hubieran sacudido el yugo, proclamándose
-independientes y formando cada provincia una república separada. De
-todos modos, los colonos preferirían más bien a sus paisanos que a los
-extraños, siguiendo, sin embargo, la máxima de no obedecer ciegamente.
-Una vez conquistado el Canadá, y cuando todas las colonias formen un
-solo pueblo, si la vieja Inglaterra llegara a perjudicar sus intereses,
-¿creeis, amigo mío, que los americanos lo consentirían? Y en el caso
-de una revolución, ¿qué podrían temer?» En suma, los franceses se
-hallaban contentos con su derrota, porque presentían que los vencedores
-a la sazón serían pronto vencidos por los americanos. Las que habían
-ganado en la contienda eran las colonias. Virginia, muy especialmente,
-estaba satisfecha por haber tenido un hijo como Washington.
-
- [252] _Vida de Washington_, vol. I, pág. 308.
-
-Tiempo adelante y en virtud del _pacto de familia_, Francia y España
-unidas pelearon con Inglaterra y Portugal. España tuvo la desgracia de
-perder a la Habana en Cuba y a Manila en Filipinas. En los preliminares
-de paz que se firmaron en Fontainebleau el 3 de noviembre de 1762,
-«Francia cedió a Inglaterra la Nueva Escocia, el Canadá, con el país al
-Este del Mississipí y el cabo Bretón, conservando sólo el privilegio
-de la pesca en el banco de Terranova; en las Indias Occidentales cedía
-la Dominica, San Vicente y Tabago; en las costas de Africa el río
-Senegal. Respecto a España, Inglaterra le devolvía la Habana y todo lo
-conquistado en la isla de Cuba; en cambio, España cedía la Florida y
-los territorios al Este y Sudeste del Mississipí, abandonaba el derecho
-de la pesca en Terranova y daba a los ingleses el de la corta del palo
-de tinte en Honduras. Como compensación de la pérdida de la Florida,
-logró España de Francia, por arreglo particular, lo que le quedaba
-de la Luisiana, que en verdad más era para Carlos III una carga y un
-cuidado que una indemnización o una recompensa. Manila se devolvió
-también a España y la colonia del Sacramento a Portugal, cuyo reino
-habían de evacuar las tropas francesas y españolas».[253] El tratado
-definitivo se firmó en París el 10 de febrero de 1763.
-
- [253] Lafuente. _Historia de España_, tomo XX, págs. 74 y 75.
-
-La fortuna acompañaba á Inglaterra. Ella, al mismo tiempo que dilataba
-sus posesiones en la India Oriental, extendía considerablemente las
-fronteras de su imperio colonial en el Nuevo Mundo. Con razón pudo
-decir ilustre historiador lo que sigue: «Fué éste un gran momento para
-Inglaterra. Dominadora de los mares, dueña de islas numerosas en las
-diversas partes del mundo, poseía, además, junto con los elementos
-esparcidos en un inmenso imperio en la India Oriental, todas las costas
-del Atlántico que se extienden desde el fondo del Canadá hasta el golfo
-de México»[254].
-
- [254] Véase Barros Arana, _Historia de América_, pág. 287.
-
-Inmediatamente que los ingleses se hicieron dueños del país, procuraron
-dotarle de instituciones como a otras colonias suyas, reservándose
-la Corona el derecho de nombrar tribunales de justicia para juzgar
-las causas civiles y criminales «conforme a la ley, a la equidad y en
-cuanto fuera posible a las leyes inglesas.»
-
-
-
-
-CAPITULO XIV
-
- GOBIERNO DE LOS INGLESES EN LOS ESTADOS UNIDOS DEL NORTE DE
- AMÉRICA.--DOCTRINA DEL HISTORIADOR GERVINUS.--LA AMÉRICA GERMANA Y
- LA AMÉRICA LATINA: CARÁCTER DE LA UNA Y DE LA OTRA.--ESTADO GENERAL
- DE LAS COLONIAS INGLESAS ANTES DE SU INDEPENDENCIA.
-
-
-El historiador alemán Jorge Godofredo Gervinus, cuya doctrina
-trasladaremos aquí casi al pie de la letra, dice que en tiempo de
-Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia (1603-1625), la democracia
-inglesa hubo de dirigir sus miradas hacia la emigración, para levantar
-sobre el libre suelo de América--al abrigo de los privilegios, de
-las costumbres y de los abusos de poder inherentes a la monarquía
-y a la aristocracia--el edificio de un nuevo Estado y de una nueva
-Iglesia, dándoles allí su forma natural más pura. Cuando la nación
-española--tales son sus palabras--había perdido su ascendiente en
-Europa a causa de sus contínuas luchas con Alemania, los Países Bajos e
-Inglaterra, una América septentrional germana vino a ponerse en frente
-de la América latina con el plausible intento de que no dominasen
-únicamente dicha España y la Iglesia católica en el Nuevo Mundo. Nunca
-como entonces se manifestó de una manera más decisiva el singular
-contraste de las civilizaciones germánica y latina, como también de
-los caracteres de las dos razas. Vivían la vida de la Edad Media,
-con su originaria barbarie y su humillante organización humana, las
-extensas colonias españolas y portuguesas. El absoluto gobierno español
-con su estrecho espíritu religioso, se había trasladado a América,
-apareciendo a la postre, además de una nobleza feudal conquistadora,
-codiciosa y cruel, una completa jerarquía clerical con toda su pompa
-exterior y su rudeza interior. Hasta los indios y negros habían llegado
-a formar parte de aquella sociedad. La verdadera cultura intelectual e
-industrial no existía en el Nuevo Mundo de los españoles.
-
-Por el contrario, las colonias del Norte se componían principalmente
-de emigrantes de raza germánica que desde el siglo XVII se habían dado
-allí cita: eran alemanes, holandeses, suecos e ingleses que descendían
-de la antigua población sajona. En religión eran protestantes y hasta
-del matiz más puro; muchos pertenecían al puritanismo o cuakerismo. En
-las citadas colonias del Norte no existían virreyes, ni instituciones
-monárquicas; lejos de ello, el espíritu republicano predominaba
-entre los colonos, no solamente entre aquellos que habían emigrado
-sin autorización real, sino entre los que llegaban con cartas de
-franquicia y de los gobernadores. La jerarquía clerical no ejerció
-ninguna influencia; la nobleza inglesa y el patriciado holandés no
-hicieron sino débiles y cortas tentativas para transplantar allí sus
-instituciones. Nada existía en aquellas colonias de los tiempos medios.
-Mostrábase en la vida de dichas sociedades el mundo moderno con toda su
-actividad intelectual, con todo su ardor industrial y con la igualdad
-de derechos para todos. Las diversas condiciones que se desarrollan en
-la vida de los pueblos, como son la caza, el pastoreo, la agricultura y
-la industria, se manifestaron simultánea y paralelamente en las citadas
-colonias, sobre todo a partir de la independencia. Los emigrantes
-tuvieron empeño en conservar su origen protestante y en mantener la
-pureza de su raza; no se unieron con los indios, a quienes consideraban
-seres inferiores. Justo es confesar, sin embargo, que tuvieron al
-menos la honradez de comprar a los indígenas el suelo que trataban de
-cultivar, en vez de hacerse conceder derechos de propiedad por el Papa.
-
-En frente de la unidad española surgió la variedad sajona; en frente de
-la América del Sur, la América del Norte. Los españoles que, después de
-dejar su formidable imperio de Europa llegaron a América, encontraron
-en México y en el Perú vastos Estados indios y príncipes poderosos;
-necesitaron, para mantenerse allí, echar los cimientos de un fuerte
-Estado. Los ingleses, al establecerse en el Norte, a donde llegaron
-en varias expediciones y sin relación unas con otras, encontraron
-solamente pequeñas tribus de indios, sin lazo común, poco numerosas y
-débiles; pudieron conservar, por tanto, la plena libertad de seguir sus
-inclinaciones germánicas, quedando separados en pequeñas sociedades
-políticas, diferentes en cuanto su forma. Así es que en Massachussets
-se formó una teocracia al modelo de Génova; en Maryland un principado
-feudal, y en la Carolina un reino de ocho señores con una gran
-aristocracia local. Se asemejaba Virginia a una provincia inglesa con
-instituciones de la Iglesia anglicana; Rhode-Island y el Connecticut
-fueron Estados puramente democráticos; Pensylvania mostró ser una
-república cosmopolita de cuákeros, que desde su origen sirvió de asilo
-al mundo; y Nueva-Amsterdan (Nueva York) fué como una ciudad holandesa
-con su constitución municipal[255].
-
- [255] _Introduction a L'Histoire du XIX^e siècle_, págs. 90 y
- siguientes.
-
-Bajo el sistema político absoluto y reaccionario--añade Gervinus--,
-fundaron los españoles sus establecimientos coloniales. Los emigrantes
-buscaban oro, grandes ganancias, bienestar y goces. Nadie pensaba en
-el trabajo. El suelo fertilísimo de los trópicos y aquella poderosa
-vegetación favorecían la indolencia natural de los colonos. El
-fanatismo religioso impedía también todo desarrollo y desenvolvimiento
-de la inteligencia. «Cuando el inhumano monopolio de la trata de negros
-en las colonias españolas fué mal visto por la Iglesia Católica, dicha
-trata se cedió a manos extranjeras, y finalmente a los ingleses,
-mediante el tratado de _asiento_[256], los cuales sacaron inmensos
-beneficios por la extensión de su comercio y de sus colonias»[257].
-
- [256] El tratado de _asiento_ entre las dos Majestades
- Católica y Británica, que consistía en encargarse la Compañía
- de Inglaterra de la introducción de los esclavos negros en la
- América española, constaba de 42 artículos y se firmó el 12 de
- marzo de 1713.
-
- [257] _Introduction a L'Historie du XIX^e siécle_, pág. 121.
-
-Si a veces la imparcialidad no ha sido norma de conducta del insigne
-historiador alemán, tan poco amigo de los españoles como decidido
-campeón de los germanos, no puede negarse que las colonias de la Nueva
-Inglaterra, si dependían de la madre patria, gozaban de toda clase de
-libertades, distinguiéndose también por su laboriosidad y moralidad.
-Aquellas gentes profesaban--según todas las noticias--una secta
-religiosa sencilla, sincera y fraternal.
-
-Aunque en la historia de algunas colonias inglesas encontramos hechos
-censurables, ora por lo que respecta al sentido religioso, ora al
-político y social, se puede afirmar que el desenvolvimiento democrático
-fué siempre constante y progresivo. Los principios de libertad
-política y religiosa se pusieron en práctica en todos los Estados,
-logrando señalado triunfo sobre la Monarquía y sobre la teocracia. Y
-si de las ideas pasamos a juzgar a los hombres, habremos de reconocer
-que los ingleses tuvieron más sentido práctico que los españoles,
-caracterizándose por su prudencia, bondad y virtud los puritanos y
-cuákeros.
-
-El escritor Barros Arana, después de estudiar el asunto dice: «Como
-ha podido verse, la colonización inglesa se diferenciaba radicalmente
-de la colonización española. Al paso que ésta, después de sangrientas
-agitaciones, se había cimentado bajo el régimen del absolutismo
-imperante en la metrópoli, que embarazó el crecimiento, el progreso
-y la cultura de los nuevos establecimientos, los colonos ingleses
-transportaron a sus posesiones el espíritu de libertad política
-e industrial que había de hacer la grandeza y la prosperidad de
-éstas»[258].
-
- [258] _Hist. de América_, pág. 239.
-
-Barros Arana, como antes Gervinus, no se distinguen por su amor a la
-verdad cuando de asuntos de España tratan. Ni la cultura, tolerancia y
-progreso fueron siempre norma de Inglaterra, ni la ignorancia, tiranía
-y fanatismo acompañaron siempre a los españoles. Si censurables son
-algunos hechos realizados por nuestros conquistadores del siglo XVI, no
-puede negarse la justicia, sabiduría y humanidad de las Leyes de Indias.
-
-En nuestras relaciones con América hemos sufrido reveses de
-bastante importancia y aun tremendas desgracias. Tantas riquezas
-encontradas en las inmensas regiones descubiertas por nuestros
-antepasados--riquezas que aumentaba con exageración manifiesta la
-fantasía popular--despertaron la codicia de extranjeros aventureros,
-los cuales, ya con el asentimiento de sus respectivos soberanos, ya
-como corsarios, apresaban nuestras naves y robaban las plantaciones
-de nuestras colonias. Además, las naciones de Europa, celosas del
-poder español, alentaron las insurrecciones, que tiempo adelante se
-habían de verificar en las colonias. Es de lamentar que mientras los
-Estados Unidos del Norte de América se ocupaban con constancia en la
-obra patriótica de su cohesión, los Estados de la América latina, en
-particular los de raza española, vivían en continuas luchas civiles y
-guerras unos con otros.
-
-Por su parte, los ingleses, que en el año 1607 llegaron a Virginia, los
-puritanos que en 1620 se asentaron en Plymouth y otros puritanos que
-en 1628 ocuparon la bahía de Massachusets, hubieron de realizar, como
-predestinados por Dios, la formación del pueblo más grande y poderoso
-del mundo. Los emigrantes ingleses que llegaban sin cesar, levantaban
-su campamento donde poco antes se guarecía el búfalo y otros animales.
-Aquellos humildes ciudadanos, perseguidos por sus ideas religiosas,
-fundaron aldeas y ciudades, echando los cimientos del Estado con sus
-códigos, asambleas, escuelas e imprentas.
-
-Los franceses establecidos en el Canadá y los españoles en toda
-la América Central y Meridional, tuvieron empeño en conservar la
-inmovilidad de sus respectivos Estados, no separándose de su vieja
-iglesia, ni de las demás instituciones, ni de sus usos y costumbres.
-Los conquistadores franceses, como igualmente los descubridores,
-conquistadores y colonizadores españoles (Colón, Cortés, Pizarro, Núñez
-de Balboa, Ojeda, Yáñez Pinzón y muchos más) fueron representantes de
-la Corona, descubrían, conquistaban y colonizaban para sus monarcas
-respectivos; los cuales tomaron el título de _Reyes de Indias_.
-
-De los franceses no sería injusto decir que el espíritu de la metrópoli
-se identificaba frecuentemente con el de los naturales de los pueblos
-conquistados. Los españoles sólo pensaron en que los indígenas se
-convirtiesen al cristianismo. Hubiesen creado una situación parecida a
-la feudal, si a ello no se hubiera opuesto nuestra monarquía absoluta.
-
-Por lo que a los holandeses respecta, diremos que fué censurable el
-sistema de colonización. Recordaremos que en la isla de Java sólo
-atendieron al negocio y a la adquisición de riquezas.
-
-Grande fué la transformación realizada por las colonias inglesas
-durante los siglos XVII y XVIII. El colono del Norte abría caminos por
-terrenos escabrosos, levantaba puentes y hacía prosperar la agricultura
-y toda clase de industrias. Adelantó de un modo extraordinario la
-industria agrícola, como era de esperar, dada la fertilidad de aquellas
-tierras, bañadas por caudalosos ríos. El café, te, tabaco, azúcar,
-arroz, añil y algodón constituyeron la riqueza más poderosa del país.
-Los productos todos que se cultivaban en Europa fueron llevados a
-las colonias, donde se plantaron y desarrollaron, dando pingües
-rendimientos. Allí el colono era sobrio y trabajador. Las minas de
-hierro y cobre, las pesquerías y las maderas de los montes adquirieron
-bastante importancia. Comenzaron a desarrollarse las fábricas de
-lienzo, las cuales posteriormente proporcionaron mayor bienestar a
-todas las clases sociales, y el comercio llegó a un grado tal de
-prosperidad como no hay ejemplo en ninguno de los Estados de América.
-Importaciones y exportaciones tuvieron cada vez más aumento, siendo
-algo menor el valor de las primeras que el de las segundas. Entre
-las exportaciones citaremos las de pescado y maderas. Por lo que se
-refiere a la vida en las colonias inglesas, no dejó de tener ciertos
-atractivos: las diversiones públicas, en general, estaban reducidas a
-la caza y riñas de gallos; las clases acomodadas se permitían en sus
-casas jugar a las cartas. Comenzó a extenderse el lujo lo mismo en los
-vestidos que en los muebles de las casas: las señoras vestían según
-las modas de Londres y de París. De igual modo las bellas artes fueron
-difundiéndose por todas partes. En la construcción de obras públicas se
-fijaron, no en la ostentación, sino en la utilidad. Durante la primera
-mitad del siglo XVIII se fundaron varios colegios de enseñanza.
-
-«Cuando se hizo--escribe Pablo de Rousiers--el descubrimiento, y
-durante los dos siglos que siguieron, podemos decir que América estaba
-toda en el Sur; era el tiempo de las grandes colonias españolas
-y portuguesas, de las famosas epopeyas de los conquistadores y
-de los galeones cargados de oro. Se sabía vagamente que algunas
-sectas puritanas habían ido a buscar refugio en las costas de Nueva
-Inglaterra; pero su existencia no se había manifestado aún por ningún
-acontecimiento famoso y vivían ignoradas del mundo, mientras que los
-nombres de Cortés y de Pizarro, habían adquirido ya fama inmortal. La
-historia de América comienza, pues, en los paises tropicales: allí fué
-donde se creó el primer foco del desarrollo del Nuevo Mundo; después se
-obscureció gradualmente, y quedó eclipsado al fin, por un segundo foco
-más septentrional cuyo calor y claridad van en aumento diariamente.
-Este foco se halla en los Estados Unidos...»[259]
-
- [259] _La vida en la América del Norte_, tomo I, pág. 7.
-
-Probado se halla que los ingleses, huyendo de las persecuciones
-religiosas y de la intolerancia, organizaron sus municipios
-autónomos, que constituyeron el comienzo de la gran civilización
-norteamericana. Respetando la población indígena, fundaron nueva
-patria con nuevos territorios. Si las colonias vivieron mucho tiempo
-aisladas, conservando sus usos, costumbres y prácticas religiosas,
-las comunicaciones comerciales estrecharon lentamente las relaciones
-haciendo desaparecer las diferencias y las antipatías de las diversas
-sectas. Los demócratas de Maryland y los señores de alto rango de
-Virginia; los cuáqueros de Pensylvania, los protestantes de las
-Carolinas y los católicos de todas las colonias, más positivistas que
-idealistas, buscaron la riqueza mediante la industria y el comercio.
-En las provincias septentrionales cultivaban principalmente el cáñamo,
-el lino y el oblón; en las provincias meridionales el algodón y el
-arroz; en Maryland y en las colonias del Sur, el tabaco; en Virginia el
-algodón, y en todas partes el maiz y el trigo.
-
-No es de extrañar, por consiguiente, que hombres tan emprendedores
-y activos prosperaran tanto, hasta el punto que en el año 1750,
-Massachussets contaba con 200.000 habitantes, Virginia con 160.000,
-Connecticut con 100.000, y Nueva York con otros 100.000. Maryland y
-la Carolina del Sur daban evidentes señales de su poder y riquezas;
-Norfolk y Baltimore adquirían el carácter de ciudades comerciales;
-Filadelfia y Boston adelantaban rápidamente, y lo mismo podemos decir
-de todas las demás colonias.
-
-En el correr de los tiempos, la torpe y egoísta política de la
-metrópoli, las arbitrariedades del poder inglés fueron la chispa que
-hizo estallar formidable incendio. En aquella lucha de titanes, que
-comenzó en 1775 y terminó con la proclamación de la independencia (4
-julio 1776) se destaca la figura gigantesca del diputado por Virginia,
-el cual «obscurece con el brillo de sus virtudes republicanas a
-todos los Césares y grandes figuras de la historia romana.»[260] Sus
-conciudadanos, al pie de las estatuas del héroe han escrito esta
-sencilla inscripción: _Padre de la Patria_. Era conocedor de las artes
-de gobierno, general sereno y valeroso y uno de los hombres más buenos
-de aquellos y de todos los tiempos. Amaba a su patria con entusiasmo
-y por ella hubiera dado cien veces la vida. Ni parientes, ni amigos
-influían en sus planes y decisiones; cuando se convencía de que una
-cosa era justa o conveniente a la República, la realizaba con decisión
-y firmeza. La obra de Washington fué completada, primero por Monroe y
-últimamente por Lincoln.
-
- [260] Introducción a la _Historia de los Estados Unidos_, de
- Spencer, pág. IV.
-
-Al estallar la revolución por la independencia, las colonias, en
-cuanto a su administración, podían dividirse en tres grupos: unas
-dependían de la Corona; otras de los propietarios, ya fuesen compañías
-o individuos, y las terceras de la madre patria. Dependían de la Corona
-las provincias de New York, New Hampshire, New Jersey, Virginia, las
-dos Carolinas y Georgia; en las colonias de la segunda clase, Maryland
-pertenecía a la familia de lord Baltimore, y Pensilvania y Delaware
-a la familia de Penn; y pertenecían a la tercera clase, Connecticut,
-Rhode-Island y Massachussets.
-
-Entre tanto que las colonias aumentaban rápidamente en población y
-se enriquecían con sus industrias, la madre patria se contentaba
-con cobrar sus impuestos, bien que nunca tuvo la mala voluntad de
-oprimirlas. Las colonias tenían la convicción profunda de que las
-verdaderas bases de la prosperidad y de la felicidad de los pueblos
-eran la aplicación al trabajo; procuraron con todo empeño desterrar la
-ociosidad y la vagancia. La metrópoli, por su parte, miraba impasible
-la extraordinaria prosperidad de aquellos lejanos países sujetos a su
-dominio.
-
-
-
-
-CAPITULO XV
-
- VIRREINATO DE MÉXICO: EL VIRREY MENDOZA Y LOS INDIOS.--EXPEDICIÓN
- DE CORTÉS.--CREACIÓN DEL OBISPADO DE MICHOACÁN.--RELACIONES DE
- LA AUDIENCIA CON PIZARRO Y CORTÉS.--INSURRECCIÓN DE JALISCO Y
- MUERTE DE PEDRO DE ALVARADO.--POLÍTICA DEL CONDE DE TENDILLA.--LAS
- «NUEVAS LEYES.»--MUERTE DE CORTÉS EN ESPAÑA Y DE ZUMÁRRAGA
- EN MÉXICO.--IDEAS RELIGIOSAS DEL OBISPO.--AUDIENCIA DE NUEVA
- GALICIA.--EL VIRREY VELASCO: SU POLÍTICA.--CREACIÓN DE LA
- UNIVERSIDAD.--EL ARZOBISPO MONTUFAR Y LOS FRAILES.--EL VIRREY Y LA
- AUDIENCIA.--GOBIERNO DE LA AUDIENCIA: PRISIÓN DE COSIJÓPII: MARTÍN
- CORTÉS: LEGAZPI Y EL P. URDANETA SE DIRIGEN A FILIPINAS.--CONCILIO
- EN MÉXICO.--EL VIRREY MARQUÉS DE FALCES: LA AUDIENCIA.--EL VIRREY
- ENRÍQUEZ DE ALMANSA: EPIDEMIA DE FIEBRES TIFOIDEAS.--EL VIRREY
- SUÁREZ DE MENDOZA: LA AUDIENCIA.--EL VIRREY MOYA DE CONTRERAS:
- CONCILIO PROVINCIAL.--EL VIRREY MARQUÉS DE VILLA MANRIQUE: LOS
- CORSARIOS.
-
-
-El primer virrey de México, nombrado por Carlos V, fué el caballeroso
-magnate D. Antonio de Mendoza, conde de Tendilla, comendador de
-Socuéllamos y caballero de la orden de Santiago, hermano del
-historiador D. Diego Hurtado de Mendoza y descendiente del insigne
-poeta D. Iñigo López de Mendoza, marqués de Santillana. Llegó a México
-el 1535. Uno de sus primeros actos fué dar libertad a los esclavos,
-y prohibió, bajo duras penas, la antigua servidumbre de los indios;
-medida tan digna de alabanza, como otras de justicia y caridad,
-granjeándole todas el nombre de _padre de los pobres_, como le llamaban
-los indígenas[261].
-
- [261] Mereció que así le llamasen por su comportamiento con
- los indios durante la terrible peste del año 1545.
-
-Cuando Mendoza llegó a México, Hernán Cortés acababa de salir (7 junio
-1535) al frente de una expedición hacia el Sur, llevando 113 peones y
-40 jinetes. Recorrió las costas de Jalisco, volviendo en dos naves que
-en su busca había mandado el virrey. Acerca de otro orden de cosas, el
-conde de Tendilla, en carta dirigida al Emperador el 10 de Diciembre
-de 1537, dice que el 24 de septiembre del mismo año tuvo aviso de que
-los negros del país tenían elegido un Rey, disponiendo también matar a
-todos los españoles y alzarse con la tierra, apoyados por los indios.
-Añade que, descubierta la conjuración, hizo descuartizar a los más
-comprometidos[262].
-
- [262] _Colec. de doc. inéd. relativos al descubrimiento,
- conquista y colonización de América y Oceanía._ Tomo II, pág.
- 198.
-
-Por entonces se creó el obispado de Michoacán, siendo nombrado el oidor
-Vasco de Quiroga, quien hubo de dejar la toga por la mitra.
-
-Habiéndose fundado por Real orden un colegio para los indios en
-Santiago Tlatelolco, el virrey, con verdadero interés, llevó a cabo
-la obra y confió la enseñanza a los padres franciscanos. Del mismo
-modo procuró la propagación del cristianismo con la ayuda de varios
-religiosos, señalándose entre ellos Fr. Francisco de los Angeles, Fr.
-Martín de Valencia y Fr. Pedro de Gante. No huelga registrar en este
-lugar que siendo muy excesivos los derechos que los curas de Nueva
-España llevaban por las misas, matrimonios y entierros, dióse Real
-Cédula (16 abril 1538), mandando al virrey que los citados derechos
-no excediesen del triplo de los que se pagaban en el arzobispado de
-Sevilla[263].
-
- [263] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico de
- Ayala_, letra D.
-
-Dos años después, por cédula de 30 de Abril de 1540, mandó S. M. a la
-Audiencia de México que se enterase si el alcalde mayor de Veracruz (a
-quien se le previno por el virrey de Nueva España que no permitiese
-a Hernando Pizarro pasar a la metrópoli--pues venía oculto desde el
-Perú--«hasta practicar con él cierta diligencia conveniente al real
-servicio), dejó embarcar por dos mil castellanos que le dió, la mitad
-en oro y lo demás en una cédula, a su mayordomo para que los pagase de
-la hacienda que el dicho Pizarro tenía en el Perú...»[264]. Encargaba
-también el Rey a la Audiencia que hiciera justicia en el asunto.
-
- [264] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico de
- Ayala_, letra A, tomo I, expediente 22.
-
-Por la misma época, habiendo prohibido el virrey de México, bajo
-graves penas, que el marqués del Valle (Hernán Cortés) se dirigiese
-a las islas del mar del Sur con los navíos y gente que tenía
-dispuestos--según formal capitulación--el Rey, con fecha 10 de julio
-del año 1540, mandó a la Audiencia de México levantara al dicho marqués
-cualquier embargo que le estuviese hecho por el expresado virrey, y
-le dejara continuar libremente con sus navíos, capitanes y gente al
-referido descubrimiento conforme a las capitulaciones[265].
-
- [265] _Archivo hist. nac.--Ced. índico de Ayala_, letra D.
-
-Tuvo bastante importancia la insurrección de los indios chichimecas
-de Jalisco[266]. Fueron vencidos los españoles, quienes tuvieron que
-encerrarse en la ciudad de Guadalajara. Pidióse socorro a México, que
-tardó en llegar. En apuro tan grande se recibió la noticia de que D.
-Pedro de Alvarado, Adelantado de Guatemala, acababa de llegar al puerto
-de Navidad, el cual no sólo mandó auxilios a los españoles vencidos,
-sino que él en persona se dirigió con cien soldados a Guadalajara,
-ya casi en estado de sitio. Presentóse Alvarado en la ciudad el 12
-de junio de 1541, marchando inmediatamente contra los sublevados, a
-quienes llamaba «cuatro gatos encaramados en los riscos.» Encontrábanse
-los indios en el cerro de Toc, tras fuerte recinto amurallado con
-cercas de piedra. Alvarado, a la cabeza de los suyos, intentó abrir
-brecha; mas tuvo que retroceder ante el número de los indios y el
-ímpetu con que pelearon. Cuando los indígenas comenzaban a retirarse,
-vió Alvarado que todavía continuaba huyendo el soldado Baltasar de
-Montoya, y dirigiéndose a él le dijo: «Sosegáos, Montoya, que los
-indios parece nos han dejado.» Sordo Montoya a la amonestación del
-Adelantado, continuó espoleando al rocín, que resbaló en una de las
-vueltas de la cuesta y cayó dando tumbos sobre Alvarado, arrastrándole
-hasta el fondo de un barranco (24 junio 1541). Gravemente herido fué
-trasladado a Guadalajara, donde murió el 4 de julio. Tal fué la suerte
-del famoso conquistador de Guatemala. Orgullosos los indios con su
-triunfo, pusieron sitio a Guadalajara el 15 de septiembre de 1541; el
-Gobernador hizo una salida afortunada, teniendo aquéllos que levantar
-el cerco y huir a las montañas. El virrey Mendoza, comprendiendo la
-importancia de la insurrección, mandó dos veces fuerzas para sujetar a
-los rebeldes, decidiéndose él a ir en persona. Salió de México el 1.º
-de octubre de dicho año, y llegó a Tolotlán, comenzando desde allí la
-lucha contra los enemigos. Acosados los indios por la sed y el hambre,
-después de sangrientos combates y después de oir los consejos de los
-Padres Segovia y Bolonia, hubieron de entregar la fortaleza del Mixtón,
-sometiéndose 6.000, y los demás, con su jefe Tenamaxtl, se retiraron a
-la sierra del Nayarit. Acordóse trasladar la ciudad de _Guadalajara_ al
-valle de Atemaxac, y Mendoza dejó arreglado el emplazamiento (5 febrero
-1542) que es el mismo que conserva a la sazón. A la vuelta del virrey a
-México, y al pasar por el valle de Guayángareo, en Michoacán, ratificó
-la orden--que dió el 23 de abril de 1541--para que se fundase la ciudad
-de _Valladolid_ (hoy Morelia). Tanto adelantó la nueva población, que
-en 19 de septiembre de 1553 se le concedió escudo de armas y título de
-ciudad.
-
- [266] Chichimeca, palabra de la lengua mejicana, se compone
- de _chichi_, perro, y de _mecalt_, soga: esto es, perro de
- trailla.
-
-Llegó a la ciudad de México (8 marzo 1544) el visitador D. Francisco
-Tello de Sandoval, inquisidor de Toledo. La comisión que traía era
-influir para que se promulgasen las _Nuevas Leyes_, código publicado
-por Carlos V, y en el cual tuvo no poca participación el Padre
-Las Casas. Contra la promulgación de dicho Código se opusieron
-enérgicamente los encomenderos. En tanto que Tello declaraba
-impracticables las leyes y se volvía a España a dar cuenta de su
-misión, lograba Las Casas que sus compañeros los obispos de Michoacán,
-México, Tlaxcala, Oaxaca y Guatemala, é igualmente los prelados de las
-Ordenes religiosas, aprobasen su _Formulario de Confesores_.
-
-A la sazón Hernán Cortés, encontrándose poco atendido y aun pudiésemos
-decir que en completo desacuerdo con el virrey Mendoza, abandonó por
-segunda vez a América y se embarcó para España en compañía de su
-hijo Martín. En la corte española fué recibido con cierto desdén, no
-encontrando apoyo alguno. Sumamente contrariado, tomó la determinación
-de seguir a Carlos V a la conquista de Argel, sufriendo mayores
-desengaños, pues allí recibió inequívocas pruebas de la poca estima
-en que se le tenía. Cuando se disponía regresar a México, después
-de escribir desde Valladolid (3 febrero 1544) su última carta al
-Emperador, fué atacado de aguda disentería, muriendo el día 2 de
-diciembre de 1547 en Castilleja de la Cuesta, sin que el Consejo de las
-Indias hubiera resuelto ninguna de sus reclamaciones.
-
-También algunos meses después (3 junio 1548) falleció el ilustre
-prelado Zumárraga. Hacía algún tiempo que había sido elevado el
-obispado de México a arzobispado, dándole por sufragáneos los obispados
-que existían entonces. Nombrado Zumárraga para tan elevado cargo,
-falleció el día citado antes de vestir el sagrado palio. No cabe duda
-alguna que el obispo de México era hombre bueno, justo y caritativo.
-Tal vez--como decíamos en el primer tomo de esta obra al ocuparnos
-de la lengua maya--su ferviente celo religioso le llevara a cometer
-algunos errores «disculpables--escribe el Dr. León--todos ellos por el
-modo de ser social de su tiempo y las necesidades del ejercicio de su
-ministerio»[267]. Sobre asuntos religiosos dejó algunos escritos el
-obispo. Hase dicho que _Los Catecismos_ de fray Juan Zumárraga eran
-un extracto de la _Suma de Doctrina Cristiana_ del Dr. Constantino
-Ponce de la Fuente, sabio magistral de Sevilla y elocuentísimo orador
-sagrado. El Dr. Constantino fué procesado por sus creencias luteranas,
-y habiendo fallecido en las cárceles de la Inquisición, sus huesos se
-quemaron en auto de fe el 22 de diciembre de 1560; pero no se olvide
-que Zumárraga había muerto unos diez años antes de que se sospechara
-de la ortodoxia del Dr. Constantino, hasta el punto que dice que
-_con examen_ y _aprobación_ hizo imprimir los dos tratados que forman
-la _Doctrina_ de 1546, en los cuales _se hallará sana doctrina, con
-algunos documentos saludables para común provecho_; y en el primer
-colofón la califica otra vez de _doctrina católica_[268]. De modo que
-el prelado creía reimprimir un libro católico; lo cual no es extraño,
-porque las pocas proposiciones de sabor luterano que tiene la _Suma_
-están muy veladas y cuesta trabajo dar con ellas. «La santa vida, las
-buenas obras, la tranquila muerte del venerable Prelado; la última
-amistad que tuvo con personas eminentes: reyes, gobernadores, jueces,
-prelados, religiosos, clérigos; el duelo público que su muerte produjo;
-los elogios que se le tributaron: todo excluye la idea de que, por
-palabra ó por escrito, diera lugar á la menor sospecha contra su
-ortodoxia»[269].
-
- [267] _Hist. de México_, pág. 304.
-
- [268] García Icazbalceta, _Nueva Colección de documentos para
- la Historia de México_, tomo II, pág. 298.
-
- [269] Adiciones y enmiendas a la obra intitulada _Don Fray
- Juan de Zumárraga_, primer obispo y arzobispo de México.
- _Estudio biográfico y bibliográfico_, por Joaquín García
- Icazbalceta. México, 1881.
-
-En el mismo año de 1548 (13 de febrero) se creó la Audiencia de la
-Nueva Galicia, con residencia en Compostela, erigiéndose también la
-sede episcopal de la misma. También algunos meses después, desde
-Valladolid (24 de junio) se concedió a la ciudad de México el título de
-_muy noble y muy leal ciudad_[270].
-
- [270] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo I,
- pág. 192.
-
-Los últimos años del gobierno de Mendoza fueron turbados por una
-conjuración de españoles y dos insurrecciones de indios en la provincia
-de Oaxaca; todas se sofocaron y castigados sus autores. Terminaremos el
-virreinato de Mendoza, uno de los mejores de México, con la siguiente
-noticia que no carece de interés y que prueba la fidelidad de la
-provincia de Tlaxcala. «Atendido el constante zelo que en la conquista
-de México manifestaron los de la provincia de Tlascala, les concedió
-S. M. el privilegio de que en ningun tiempo pudiessen ser enagenados
-de su Real Corona, ni sujetos ó encomendados á persona alguna»[271].
-(Apéndice F.) Cesó Mendoza como virrey de México el año 1550, pasando
-con el mismo cargo al Perú, donde los desórdenes eran cada vez mayores.
-
- [271] _Ced. de 23 de marzo de 1547._--Vid. tomo 9 de ellas,
- fol. 177 6.º núm. 299. _Arch. hist.º nacional.--Cedulario
- índico de Ayala_, letra I, núm. 9.
-
-Nombrado don Luis de Velasco virrey de México, hizo su entrada pública
-el 25 de noviembre de 1550. Ya por una cédula de 16 de abril de dicho
-año, Carlos V mandaba poner remedio a las diferencias que había entre
-religiosos de distintas órdenes; favorecer la propagación de la fe
-católica; defender a los indios de vejaciones; proteger el cultivo
-de la seda, de la caña de azúcar y del lino; abrir caminos y levantar
-puentes. Al poco tiempo y hallándose en Madrid, con fecha 14 de
-diciembre de 1551, el Príncipe, en nombre del Emperador, dispuso que se
-edificase la iglesia catedral de Oaxaca[272].
-
- [272] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo
- XI, núm. 40, págs. 27 v.ª y 28.
-
-Timbre de gloria será siempre para el virrey don Luis de Velasco la
-inauguración (enero de 1553) de la Universidad de México[273]. Mereció
-ser nombrado Rector el oidor Rodríguez de Quesada, citándose entre los
-profesores Cervantes de Salazar, de Retórica; Fr. Diego de Peña, de
-Teología (luego obispo de Quito); Dr. Melgarejo, de Cánones; Dr. Frías
-de Albornoz (discípulo del jurisconsulto Diego de Covarrubias), de
-Instituta, y Fr. Alonso de la Veracruz, de Sagrada Escritura.
-
- [273] Desde Toro y con fecha 21 de septiembre de 1551, el
- Príncipe, en nombre del Emperador, concedió la fundación de
- dicha Universidad, con todos los privilegios, franquezas,
- libertades y exenciones que tenía la de Salamanca.--_Ced.
- índico_, tomo XXXIV, núm. 149, págs. 166 v.ª y 167.
-
-Entre otros hechos que enaltecen el nombre de Velasco, no inferior al
-del ilustre Mendoza, conde de Tendilla, recordaremos los siguientes:
-Dió libertad a 160.000 que como esclavos trabajaban en las minas,
-no sin oposición ruda de los egoístas encomenderos. Estableció la
-Santa Hermandad a semejanza de la que existía en España, logrando,
-después de castigar con la prisión y la muerte a muchos salteadores,
-el restablecimiento de la seguridad personal. Con el objeto de
-asegurar las comunicaciones con la villa de Zacatecas, famosa por sus
-minas, y evitar las depredaciones de los chichimecas que recorrían
-aquella tierra, hizo erigir dos colonias militares: San Felipe y San
-Miguel[274].
-
- [274] La citada villa fué fundada en el año 1548 por Cristóbal
- de Oñate, Diego de Ibarra y Baltasar Temiño.
-
-Habiendo sabido por Vázquez Coronado que más allá de Zacatecas había un
-país muy rico, dispuso una expedición (1554), a cargo de Francisco de
-Ibarra; Ibarra fundó los pueblos de _Nombre de Dios_, _Chalchihuites_
-y _Nieves_. La provincia se denominó _Nueva Vizcaya_ y su capital fué
-tiempo adelante _Durango_.
-
-Durante el virreinato de Velasco ocupó la silla arzobispal de México,
-por fallecimiento de Fr. Juan de Zumárraga, Fr. Alonso de Montufar,
-dominico, natural de Loja y hombre de clara inteligencia. En un
-concilio que en 1555 reunió en la capital se establecieron reglas de
-disciplina. Es de lamentar la poca armonía que hubo entre el arzobispo
-y los frailes. Cuando Montufar quería con empeño que las parroquias
-fuesen servidas por clérigos regulares, una Real Cédula dada a 30 de
-marzo de 1557 decidió el pleito en favor de los religiosos.
-
-Obedeciendo Velasco órdenes de Felipe II, mandó una expedición (11
-junio 1559) dirigida por Don Tristán de Luna y Arellano para la
-conquista de la Florida; pero la armada que salió de Vera Cruz tuvo
-fatal resultado.
-
-Para terminar, diremos que el Rey, por intrigas de los encomenderos,
-favoreció a la Audiencia en desprestigio de Velasco. Quejóse el
-virrey, y entonces Felipe II, para arreglar el asunto, y también para
-saber la verdad de todo, mandó al licenciado Jerónimo Valderrama con
-el cargo de visitador. Valderrama se puso al lado de la Audiencia y
-de los encomenderos. Los indígenas, cargados de mayores gabelas, se
-contentaron con designar al visitador con el nombre del _azote de los
-indios_. Agobiado, más por los disgustos que por la edad, murió Don
-Luis de Velasco en la ciudad de México el 31 de junio de 1564, siendo
-sepultado en la iglesia de Santo Domingo. El cabildo eclesiástico de
-dicha capital escribió a Felipe II lo que a continuación copiamos:
-«Ha dado en general á toda esta Nueva España muy gran pena su muerte,
-porque con la larga experiencia que tenía, gobernaba con tanta rectitud
-y prudencia, sin hacer agravio á ninguno, que todos le teníamos en
-lugar de padre. Murió el postrer día de julio, muy pobre y con muchas
-deudas, porque siempre se entendió de tener por fin principal hacer
-justicia con toda limpieza, sin pretender adquirir cosa alguna,
-mas de servir á Dios y á V. M., sustentando el reino en suma paz y
-quietud.» En el gobierno de este insigne virrey y de su antecesor
-Mendoza, que entre ambos duraron treinta y un años, se arregló toda la
-administración política, civil y religiosa de la Nueva España[275].
-
- [275] _Documentos para la historia de Bolívar_, ordenados por
- José F. Blanco, tomo II, pág. 605.
-
-Gobernó interinamente la Real Audiencia de México, compuesta a la sazón
-de los oidores Ceinos, Villalobos y Orozco, los cuales mostraron poco
-tino en aquellas circunstancias. Ocurrió por entonces un hecho que
-llamó la atención pública, y fué que Cosijópii, rey que había sido
-de Tehuantepec, convertido al catolicismo y bautizado con el nombre
-de Juan Cortés Cosijópii, al mismo tiempo que levantaba templos al
-Dios de la verdad, ofrecía en su palacio sacrificios a las falsas
-deidades. Sorprendido una noche por Fray Bernardo de Santa María,
-cuando vestido de blanca túnica y con la mitra en la cabeza hacía
-las ceremonias gentílicas, fué reducido a prisión, con gran disgusto
-de sus compatriotas. También durante el gobierno de la Audiencia
-aconteció un suceso singular. Es el caso que Don Martín Cortés, hijo
-del conquistador de México y de Doña Juana de Zúñiga[276], poseedor del
-palacio de Moctezuma y de muchas villas, rico y fastuoso, se atrajo la
-enemiga de los oidores de la Audiencia. Vino a agriar más los ánimos
-el siguiente hecho: Con motivo de solemnizar el bautizo de dos hijos
-gemelos que nacieron a Martín Cortés, se celebró un banquete en que
-abundaron los brindis indiscretos y hasta imprudentes. Alarmada la
-Audiencia, citó al marqués del Valle y a varios de sus amigos, entre
-ellos a los hermanos Alonso y Gil González de Avila. Presentáronse en
-la sala de los acuerdos el 16 de julio de 1566. Como el oidor Ceinos
-intimase a don Martín orden de prisión por traidor a su Rey, el hijo
-del conquistador de México echó mano a la espada y dijo: «Yo no soy
-traidor al Rey, ni los ha habido en mi linaje.» Numerosa guardia le
-redujo a prisión y también a otros muchos. Formóse un proceso, siendo
-condenado D. Martín Cortés a perpetuo destierro y decapitados los
-hermanos González de Avila. Tal ejecución causó general disgusto,
-llegándose a temer, con algún motivo, un levantamiento contra la
-Audiencia.
-
- [276] Hernán Cortés tuvo otro hijo, llamado también Martín,
- con la india Doña Marina.
-
-Cinco meses después de la muerte del virrey Velasco, salió la flota
-(21 noviembre 1564), como había ordenado Felipe II, del puerto de
-Natividad (Nueva España) con el objeto de sujetar a la Corona las
-islas Filipinas, ya descubiertas hacía veinte años. Mandaban la flota
-Miguel López de Legazpi y el P. Fr. Andrés de Urdaneta. Dieron vista
-a las Filipinas el 13 de febrero de 1565 y en abril del mismo año
-entablaron relaciones con los indios de Cebú, que, si al principio
-estuvieron recelosos, concluyeron por hacerse amigos de los españoles,
-y fueron, puede decirse, la base de la conquista del archipiélago. Una
-vez declarados súbditos de España los de Cebú, Legazpi despachó (junio
-de 1565) al P. Urdaneta para que informase al Rey del éxito de la
-conquista. Continuó Legazpi en su empresa, llegando, por fin, a Manila,
-cuya población la erigió (19 mayo 1571) en capital del archipiélago.
-
-En el año 1565 se reunió un segundo concilio provincial en México, más
-importante, sin duda, que el convocado diez años antes[277]. Dispuso
-el concilio que rigiesen las constituciones del Tridentino, dictándose
-además otras disposiciones referentes a la vida de los eclesiásticos y
-a la administración de Sacramentos. Los PP. del Concilio, con elevado
-espíritu religioso, dirigieron al Rey una serie de peticiones en favor
-de los indios.
-
- [277] Asistieron el arzobispo de México y los obispos de
- Chapas, Tlaxcala, Yucatán, Nueva Galicia y Oaxaca. Por muerte
- de Quiroga, obispo de Michoacán, asistió un procurador.
-
-El nuevo virrey D. Gastón de Peralta, tercer marqués de Falces, llegó
-el 17 de septiembre de 1566. Encontróse con el proceso de don Martín
-Cortés, marqués del Valle, asunto que le proporcionó serios disgustos.
-Condenado a muerte por los oidores Luis Cortés, hermano de D. Martín,
-el virrey casó la sentencia, conmutándola en servir al Rey por espacio
-de diez años en Orán. Tanto mortificó a la Audiencia la determinación
-del virrey que, en un momento de ira y sin documento alguno que
-lo pruebe, escribió al monarca diciéndole que el marqués de Falces
-era un traidor, pues al frente de 30.000 combatientes se disponía a
-declararse independiente. El suspicaz Felipe II, creyendo que en la
-denuncia podía haber algo de verdad, envió como jueces visitadores y
-con amplias facultades a los licenciados Jaraba, Alonso Muñoz y Luis
-Carrillo. El licenciado Jaraba murió durante la navegación, llegando
-a México los otros dos en los comienzos de octubre de 1567. Muñoz era
-hombre cruel y de malas inclinaciones; Carrillo era tan débil que
-carecía en absoluto de carácter y fué un juguete en manos de Muñoz.
-Ellos, sin consideraciones de ninguna clase, destituyeron al virrey
-marqués de Falces y le sometieron a un proceso. Con mucha rapidez
-sustanciaron las causas y con mucha rapidez comenzaron las ejecuciones.
-Sufrieron la pena de muerte, como cómplices del marqués del Valle,
-Gómez de la Victoria, Cristóbal de Oñate, Pedro y Baltasar de Quesada.
-Tal indignación produjo la conducta de Muñoz, alma de todo aquello,
-que Felipe II mandó que inmediatamente regresara a España. Cuando
-se presentó en la corte, el Rey le dijo: «Te mandé a las Indias a
-gobernar, y no a destruir», y le volvió la espalda, causando esto tal
-efecto al visitador que--según cuentan--murió aquella misma noche. En
-cambio, el Rey acogió cariñosamente a Falces.
-
-Tomó posesión del virreinato D. Martín Enriquez de Almansa (5 noviembre
-1568). Bajo su virreinato se descubrió el Nuevo México, y para asegurar
-las comunicaciones con Zacatecas se fundaron colonias militares, pues
-no eran bastantes las dos que estableció el virrey don Luis de Velasco.
-Celebróse en 1571 el quincuagésimo aniversario de la conquista,
-confundiéndose en las fiestas los mejicanos y tlaxcaltecas con los
-españoles, lo cual parecía mostrar el acabamiento de los odios entre
-vencidos y vencedores. Al lado de noticia tan grata pondremos otras
-desagradables; éstas son: 1.ª, que en el citado año de 1571 se hubo de
-establecer el Santo Oficio en Nueva España, siendo el primer Inquisidor
-general D. Pedro Moya de Contreras; 2.ª, que terrible epidemia--tal vez
-fiebres tifoideas--causó innumerables víctimas en los años 1576 y 1577.
-Dávila Padilla en su _Historia de los dominicanos_ dice que murieron
-más de dos millones de habitantes.
-
-Suárez de Mendoza y Figueroa (D. Lorenzo), conde de la Coruña, se
-encargó del virreinato en el año 1580 y murió el 19 de junio de 1583.
-Fray Jerónimo de Mendieta, desde Traxcalla y con fecha del 16 de
-septiembre de 1580, dirigió al virrey Suárez de Mendoza una carta en la
-que le decía: «es muy necesario tomar el fin y pretensión del Gobierno
-muy al contrario del que en estos tiempos se ha tenido, no pretendiendo
-el oro ni la plata ni el interés temporal de principal intento, sino
-la cristiandad y la conservación y aumento de estos naturales», siendo
-de notar «la insaciable codicia de nuestros españoles, que donde quiera
-que entramos, somos como la sanguijuela, que chupamos la sangre y la
-vida de aquellos a quien nos allegamos; mayormente de estos pobres
-indios, como de su parte no tienen ninguna resistencia»[278].
-
- [278] Joaquín García Icazbalceta, _Nueva colección de
- documentos para la Historia de México_, tomo IV, págs. 229 y
- 230.--México, 1892.
-
-La Audiencia, que después del virreinato del conde de la Coruña,
-gobernó interinamente un año largo, nada hizo que fuese digno de
-especial mención.
-
-Ocupó el gobierno D. Pedro Moya de Contreras desde septiembre de 1584 y
-asumió en su persona los cargos de arzobispo de México y de visitador
-y virrey de Nueva España. Su amor a la justicia fué tan grande que
-destituyó a algunos oidores de moralidad dudosa e hizo ahorcar a
-varios oficiales reales. Convocó el tercer concilio provincial,
-al que asistieron los obispos de Guatemala, Michoacán, Tlaxcala,
-Yucatán, Nueva Galicia y Oaxaca, proclamándose que el primer deber de
-los prelados era «defender con todo el afecto del alma y paternales
-entrañas a los indios recien convertidos a la fe, mirando por sus
-bienes espirituales y corporales.»
-
-D. Alvaro Manrique de Zúñiga, marqués de Villa Manrique, reemplazó a
-Moya de Contreras e hizo su entrada solemne en México el 18 de octubre
-de 1585. Nada hizo de notable en los cuatro años largos que estuvo
-al frente del gobierno. Los corsarios Drake y Cavendish cometieron
-algunas depredaciones en las costas del virreinato, teniendo la fortuna
-el primero de apresar el galeón _Santa Ana_, que venía de las islas
-Filipinas con rico cargamento. Por ello fué tratado el virrey de poco
-activo y aun de descuidado. Del mismo modo fué censurado duramente por
-el siguiente hecho. Es el caso que Núñez de Villavicencio, oidor de la
-Audiencia de Nueva Galicia, contrajo matrimonio, contra lo dispuesto
-en una Real cédula de 10 de febrero de 1575, con una rica mujer de
-Guadalajara. Destituyólo el virrey; pero la Audiencia protestó. A tal
-punto llegó la enemiga entre ambas autoridades, que Felipe II, para
-cortar de raiz el mal, separó del virreinato a Villa Manrique.
-
-
-
-
-CAPITULO XVI
-
- VIRREINATO DE MÉXICO (CONTINUACIÓN): LOS VIRREYES VELASCO Y
- CONDE DE MONTERREY.--CONQUISTA DE NUEVO MÉXICO.--EL MARQUÉS DE
- MONTES CLAROS: ACUEDUCTO DESDE CHAPULTEPEC A MÉXICO.--EL VIRREY
- VELASCO (2.ª VEZ).--IMPORTANTES EXPEDICIONES.--GOBIERNO DEL
- ARZOBISPO DE MÉXICO Y DEL MARQUÉS DE GUADALCÁZAR.--ENEMIGA ENTRE
- EL MARQUÉS DE GELVES Y EL ARZOBISPO.--EL MARQUÉS DE CERRALBO:
- INUNDACIÓN DE LA CIUDAD.--OTROS VIRREYES.--EL OBISPO PALAFOX.--LOS
- PIRATAS.--VIRREINATO DE ORTEGA MONTAÑÉS, OBISPO DE MICHOACÁN.--EL
- VIRREY CONDE DE MOCTEZUMA.--EL VIRREY ORTEGA MONTAÑÉS, ARZOBISPO DE
- MÉXICO.
-
-
-Llegó a México D. Luis de Velasco, segundo de este nombre, el 25 de
-enero de 1590[279]. Procuró el virrey ensanchar las fronteras de
-Nueva España y favoreció las expediciones al Nuevo México, donde
-Antonio Espejo halló regiones dilatadas y en las cuales vivían los
-_paraguantes_, _tobosos_, _júmanos_, _maguas_, _quires_, _púmanes_,
-_tiguas_, _ames_ y otros indios[280]. A reconocer estos países mandó el
-virrey a Gaspar Castaño de Sosa con un pequeño ejército. Salió el 27 de
-julio de 1590 de Almadén y llegó hasta Chihuahua con poca resistencia
-de los naturales.
-
- [279] Era hijo de Carrión de los Condes (provincia de
- Palencia).
-
- [280] _Colec. de documentos referentes al descubrimiento,
- conquista y organización de las colonias españolas en
- América_, tomo XV, págs. 101 y siguientes.
-
-Logró celebrar un tratado con los feroces _chichimecas_, quienes
-se comprometieron a no hostilizar ni a los españoles ni a sus
-dependientes; si bien no pudo conseguir que los indios de los bosques o
-errantes se estableciesen en poblaciones, en particular los _otomés_ se
-resistieron en absoluto.
-
-Durante el virreinato de Velasco recayó sentencia en el proceso de
-Luis de Carvajal, conquistador de Nuevo León. Entre la gente que llevó
-Carvajal para poblar aquella tierra se encontraban varios judaizantes
-españoles que él no denunció; siendo condenado por los inquisidores
-Bonilla y Santos García (febrero de 1590) a destierro de las Indias por
-seis años. Poco después se dispuso (15 junio 1592) desde Martín Muñoz,
-que hubiese consulado en la ciudad de México[281].
-
- [281] _Arch. histórico nac.--Cedulario índico_, tomo I, pág.
- 195 v.º
-
-D. Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, tomó posesión del
-virreinato de México el 5 de noviembre de 1595, en sustitución de D.
-Luis de Velasco, quien pasó con el mismo cargo al Perú. Tuvo empeño
-Monterrey en continuar todo lo que había establecido sabiamente
-Velasco. Aconsejado por muchos propietarios de haciendas, dispuso la
-traslación de los indios a lugares poblados; medida beneficiosa para
-aquéllos, quienes veían ocasión propicia de ensanchar sus propiedades
-con las tierras abandonadas por los indígenas. A muchos indios que
-protestaron de la orden del virrey, se les quemaron las casas y
-sembrados, y a otros se les condujo atados a los pueblos designados de
-antemano.
-
-Más digna de mención y de más utilidad fué la conquista pacífica de
-Nuevo México, realizada por Juan de Oñate (30 abril 1598); sometiéronse
-fácilmente los caciques de los _pecos_, _taos_, _apaches_, _cheros_
-y _emenes_. En la exploración de la costa de California, se dió--en
-recuerdo del virrey--el nombre de Monterrey a la bahía, y el mismo
-nombre tomó también la capital del nuevo _reino de León_, llamada
-primeramente _Nueva Extremadura_.
-
-En los primeros días del año de 1599 se recibió en México la noticia
-del fallecimiento de Felipe II en el año anterior y de la proclamación
-de Felipe III. Huelga decir que se celebró la primera noticia con
-solemnes honras fúnebres y la segunda con alegres fiestas.
-
-Autorizado el conde de Monterrey por una cédula de Felipe III (1602)
-para conquistar la península de California, encomendó la expedición a
-Sebastián Vizcaíno y a Toribio Gómez de Corbán, los cuales salieron
-de Acapulco el 5 de mayo, y aunque hubieron de regresar desde el cabo
-Mendocino por haberse propagado el escorbuto en la tripulación, algo
-se adelantó, pues Fr. Antonio de la Ascensión, que iba en aquel viaje,
-pudo dar noticia exacta de las tierras recorridas, como ya se dijo en
-el capítulo II de este tomo.
-
-En el corto virreinato de D. Juan de Mendoza y Lema, marqués de Montes
-Claros, (se encargó el 27 de octubre de 1603) comenzó la construcción
-del acueducto (1606) que va desde Chapultepec a México, monumento que
-se conserva y honra la memoria del insigne gobernante. Antiguamente los
-reyes aztecas hicieron cañerías subterráneas, que después Hernán Cortés
-reparó para conducir las mencionadas aguas. Otro proyecto igualmente
-beneficioso para la ciudad de México, cual fué el desagüe de las
-lagunas, se desistió de realizarlo, ante las dificultades que hubo de
-presentar el fiscal Espinosa.
-
-En el citado año de 1606 Montes Claros fué trasladado al virreinato
-del Perú, volviendo a México D. Luis de Velasco, que más tenaz que el
-virrey anterior, realizó el desagüe de las lagunas[282]. Debióse el
-proyecto, que consistía en abrir un túnel debajo del cerro Nochistongo,
-al ingeniero Enrico Martín. Comenzaron las obras el 28 de septiembre
-de 1607 y terminaron el 7 de mayo de 1608, siendo su coste de 73.611
-pesos. Por Real Cédula de 27 de septiembre de 1608 se declaró lo
-procedente acerca de las controversias entre el virrey y el arzobispo
-de México[283]. Premió el Rey los servicios de Velasco haciéndole
-merced del título de marqués de Salinas.
-
- [282] Velasco tomó posesión de su cargo el 2 de julio de 1607.
-
- [283] _Arch. histórico nacional.--Cedulario índico de Ayala_,
- letra D, expediente 36.
-
-Noticioso el virrey de que los negros que trabajaban en las haciendas
-de Tierra Caliente se habían sublevado, huyendo en masa a las selvas
-de los alrededores de Orizaba, donde nombraron caudillo o reyezuelo
-a Yanga, y general o jefe de armas a un negro de Angola, llamado
-Francisco de la Matosa, mandó contra los revoltosos al capitán Pedro
-González de Herrera, quien los derrotó en el primer encuentro. Los
-vencidos prometieron vivir pacíficamente en lo sucesivo, y con ellos
-formó Herrera el pueblo de _San Lorenzo de los Negros_.
-
-El deseo cada vez mayor de hallar minas de oro y plata hizo que Velasco
-mandara una expedición, a cuyo frente puso a Sebastián Vizcaíno y con
-el carácter de embajador a Fr. Pedro Bautista, a las islas llamadas
-ricas. Llegaron al Japón, donde fueron muy bien recibidos; mas habiendo
-sospechado el Emperador el intento de los expedicionarios, les retiró
-su apoyo, viéndose entonces sin recursos y faltos de víveres. Tuvieron
-la fortuna de encontrar ayuda en Mazamoney, rey de Ox, quien les
-proporcionó un navío y les dió algunas provisiones. Después de sufrir
-muchas y terribles tormentas, desembarcaron en Zacatula (20 enero 1614)
-sin provecho alguno y con la contrariedad de no estar ya en el gobierno
-D. Luis Velasco, que había marchado a España el 10 de junio de 1611.
-Algún tiempo antes hubo de dirigirse el capitán Hurdaide contra los
-indios _gaquis_, enemigos tenaces de la religión católica. Mandados los
-indios por el cacique Lautaro, derrotaron a Hurdaide; pero, sin embargo
-de la victoria, solicitaron la paz, que se ajustó el 25 de abril del
-año 1610.
-
-Para dar fin al gobierno de Velasco, recordaremos que desde Madrid,
-Felipe III se dirigió (30 marzo 1611) al virrey, presidente y oidores
-de la Audiencia de México, dándoles noticias de una obra intitulada
-_Anales_, que había dejado escrita al tiempo de morir César Baronio,
-cardenal de la Santa Iglesia de Roma. Publicada a la sazón, se hubo de
-notar que Baronio cometía muchos errores al tratar de las regalías de
-los reyes de Sicilia, sus antecesores (de Felipe III); por lo cual
-prohibía dicho tomo undécimo y mandaba que se recogiesen los ejemplares
-que tuvieran los particulares[284].
-
- [284] _Cedulario índico_, tomo XXXI, num. 264, págs. 264-266
- v.ª
-
-Sucedió a Velasco en el virreinato de México el Ilmo. Sr. Fr. García
-Guerra, arzobispo de dicho México, el 19 de junio de 1611, hasta el 22
-de febrero del año siguiente, en que falleció.
-
-Tomó la Audiencia el mando, que desempeñó dando muestras de verdadero
-rigor. Porque se decía que los negros tramaban una conspiración, la
-Audiencia hizo poner presos a 29 hombres y cuatro mujeres, los condenó
-a la horca y dispuso que las cabezas de los ajusticiados se colocasen
-en escarpias en la plaza principal.
-
-El 28 de octubre de 1612 comenzó su virreinato D. Diego Fernández de
-Córdoba, marqués de Guadalcázar. Para ampliar las obras de desagüe
-de las lagunas concedió Felipe III 110.000 pesos, que se sacarían de
-un impuesto sobre el vino, aceptándose el proyecto que presentó el
-ingeniero Enrico Martín, mejor tal vez que el trazado por el ingeniero
-holandés Boot. Consideremos los hechos que se realizaron en tiempo
-del virrey Fernández de Córdoba. Don Gaspar de Alvear, gobernador
-de Nueva Vizcaya, sometió a los indios _tepehuanes_, los cuales se
-insurreccionaron y dieron muerte a varios religiosos; se afirmó nuestro
-dominio en el país de Nayarit[285], país que recibió luego el nombre
-de _Nuevo reino de Toledo_[286]; se fundaron las ciudades de _Lerma_ y
-_Córdoba_, y en el año 1615 Tomás de Cardona acometió la explotación de
-la península de _California_, de cuyo país tomó posesión en nombre del
-monarca español.
-
- [285] Nayarit fué un cacique de aquella tierra.
-
- [286] Conservó poco tiempo dicha denominación.
-
-Trasladado el marqués de Guadalcázar al virreinato del Perú (1621),
-le substituyó D. Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel, marqués de
-Gelves y conde de Pliego. Entre el virrey y el arzobispo D. Juan
-Pérez de la Serna hubo serios altercados, con no poco desprestigio
-de ambas autoridades. Queriendo el prelado restablecer la disciplina
-eclesiástica, excomulgó por adúltero a D. Carlos de Arellano, alcalde
-mayor de Xochimilco; prohibió, entre otras imágenes ridículas, la de
-Jesucristo «caballero en un cordero corriendo, con una veletilla de
-niños en una mano y un pájaro atado de una cuerda en la otra;» condenó
-la venta de pulque a los indios, bebida nociva y causa de embriaguez;
-y, por último, ciertas devociones que se celebraban de noche durante la
-cuaresma y que servían de pretexto para ciertas liviandades. Aunque las
-disposiciones del prelado eran justas, se opuso a ellas la Audiencia,
-a cuyo lado estuvo el virrey. Llamó más la atención el siguiente
-hecho: Melchor Pérez de Varaiz, alcalde mayor de Metepec, encausado
-por cohecho, se refugió como lugar seguro en el convento de Santo
-Domingo. El arzobispo exigió conocer del proceso, y no siendo atendido,
-excomulgó a los jueces. Colocóse el virrey al lado de la justicia;
-pero el prelado puso en entredicho la ciudad; los clérigos salieron
-por las calles llevando una cruz cubierta de negro velo, se cerraron
-los templos y dejaron de tocar las campanas. El marqués de Gelves se
-apoderó del arzobispo y lo sacó a la fuerza de México. Entonces los
-habitantes de la ciudad se pusieron al lado del prelado, y ardiendo en
-deseos de venganza a los gritos de _¡Viva Cristo! ¡Viva su Iglesia!
-¡Muera el hereje! ¡Muera el excomulgado!_ cayeron (15 de febrero)
-sobre el palacio del virrey y lo incendiaron. El virrey logró salir
-disfrazado y acogerse al convento de San Francisco.
-
-Enterado Felipe IV de tales sucesos, nombró virrey a D. Rodrigo Pacheco
-y Osorio, marqués de Cerralbo, que llegó a México el 3 de noviembre de
-1624; venía acompañado de D. Martín Carrillo, inquisidor de Valladolid,
-encargado por el monarca de poner en claro las causas del tumulto
-anterior. Cuando Carrillo estudió el asunto hubo de decir: l.º, que el
-clero era el alma del motín; 2.º, que la mayor parte de la población
-tomó parte, y 3.º, que tomó parte por el odio que el pueblo tenía a los
-españoles. Entonces se reprendió y se depuso al arzobispo, nombrándose
-en su lugar a D. Francisco de Manso y Zúñiga; se depusieron a dos
-oidores, se condenó al fraile Salazar y a otros jefes del motín a
-trabajos forzados, sufriendo cuatro de los últimos la pena de muerte.
-
-Como en este tiempo España se hallaba en guerra con Holanda, Cerralbo
-defendió la colonia de las asechanzas de buques holandeses.
-
-Inundación tan terrible ocurrió en México en el año 1629 que,
-habiéndose obstruído un túnel, se desbordó el lago y se anegó toda
-la ciudad, muriendo ahogadas o entre las ruinas de las casas muchas
-personas. Sometido a un proceso el ingeniero Enrico Martín, autor de
-las obras, fué condenado a ejecutar por su cuenta las reparaciones
-necesarias. Cerralbo, con fecha 25 de mayo de 1629, decía al Rey, entre
-otras cosas: «Supuesta esta relación, suplico a V. M. me dé licencia
-para que diga que, después de Hernán Cortés, ninguno ha servido a V. M.
-en muchos años de las Indias tanto como yo en cinco...»[287]
-
- [287] _Boletín de la Real Academia de la Historia_ de
- Diciembre de 1916, pág. 588.
-
-Tanta debía ser la necesidad que de dinero tenía Felipe IV que,
-desde Madrid (28 mayo 1632), ordenó a Cerralbo que «vendiese algunas
-hidalguías para sacar gran cantidad de dinero, que ayudaría a suplir
-los gastos de mi Hacienda...»[288].
-
- [288] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XXIV, núm.
- 253, págs. 285 v.ª y 286.
-
-Cesó el gobierno de D. Rodrigo Pacheco el 16 de septiembre de 1635,
-en cuya fecha llegó D. Lope Díez de Armendáriz, marqués de Cadreita,
-a sucederle. Bajo el virreinato de Cadreita, piratas holandeses,
-capitaneados por el famoso _Pie de palo_, desolaron las costas de
-Nueva España y llegaron a saquear el puerto de Campeche. Ya en este
-tiempo--y la noticia es interesante--, como se temiese una sublevación
-de criollos y mestizos en favor de la independencia de México, ordenó
-Felipe IV--creyendo de este modo atajar el mal--que la colonia enviase
-procuradores a las Cortes.
-
-El 28 de agosto de 1640 llegaron juntos a México el nuevo virrey
-D. Diego López Pacheco Cabrera, duque de Escalona y D. Juan de
-Palafox, obispo de la Puebla. Necesitando Felipe IV mucho dinero
-para las guerras en que andaba envuelto, dió el encargo de que se lo
-proporcionara a López Pacheco, el cual exigió de los mineros fuertes
-sumas, vendió oficios públicos y hasta demandó contribuciones por
-adelantado. Semejante política disgustó mucho al prelado. Andaba
-por entonces Palafox harto disgustado con las órdenes religiosas,
-pues intentaba sustituir a los frailes que regían las parroquias con
-sacerdotes seculares. El virrey no supo mantenerse en el terreno de
-la imparcialidad y prestó su apoyo a los frailes. Tales desavenencias
-obligaron a Felipe IV a destituir al duque de Escalona, nombrando
-virrey al obispo Palafox.
-
-En tanto que Escalona lograba sincerarse en Madrid, los jesuítas
-declaraban guerra a muerte a Palafox. Sostenía el prelado que los
-jesuítas no debían ejercer el ministerio sacerdotal sin su licencia,
-y los hijos de Loyola a su vez afirmaban que ellos gozaban de ciertos
-privilegios que les emancipaban de la jurisdicción ordinaria. Nombrados
-varios jueces para entender del negocio, fallaron en favor de los
-jesuítas. El prelado entonces excomulgó a los jueces y los jueces a
-Palafox. Por fortuna, se restableció luego la concordia con honrosa
-transacción.
-
-Díjose por entonces, con más o menos fundamento, que iba a estallar
-una revolución encaminada a la independencia de México, mediante los
-manejos de un irlandés llamado Guillén de Lampart (o de Lombardo). Se
-proponía falsificar Reales Cédulas nombrándose virrey y alzándose luego
-contra Felipe IV; pero se descubrió el complot[289].
-
- [289] Algunos años después Lampart fué quemado vivo.
-
-Encargóse del virreinato D. García Sarmiento de Sotomayor Enríquez de
-Luna, segundo conde de Salvatierra, el 13 de noviembre de 1642, cesando
-el 13 de mayo de 1648, por haber sido trasladado al Perú. Las crónicas
-nada dicen digno de contarse de su gobierno; sólo refieren que era
-asaz devoto y que costeó la parte principal del tabernáculo de Nuestra
-Señora de Guadalupe.
-
-No carecen de interés dos noticias referentes al venerable Don Juan
-de Palafox y Mendoza, obispo de la Puebla de los Angeles. Desde
-Madrid--con fecha 6 de febrero de 1648--el Rey dice a Palafox que venga
-a España y ocupará la primera iglesia que vacase. De su misma Real mano
-escribió después S. M. los renglones siguientes: «Estoy cierto que
-executareis lo que os ordeno, con la puntualidad con que me obedeceis
-en todo por combenir assi á mi servicio, y siempre tendré memoria de
-vuestra persona para honrraros y favoreceros.--Yo el Rey»[290]. También
-haremos notar que en los altercados que los jesuítas tuvieron con el
-citado obispo de la Puebla de los Angeles, el virrey Salvatierra se
-puso al lado de aquéllos, no dejando de llamar la atención lo que el
-insigne Palafox escribió al Papa, en su carta del 8 de enero de 1649.
-Tales son sus palabras: «Los jesuítas compraron, por una gran suma de
-dinero, el favor del conde de Salvatierra nuestro virrey; el cual,
-aparte de esto, me tenía un odio mortal»[291].
-
- [290] _Cedulario índico_, tomo IV, núm. 21, págs. 20 v.ª y 21.
-
- [291] _Memorias de los virreyes del Perú marqués de Mancera y
- conde de Salvatierra_, publicadas por José Toribio Polo, págs.
- 19 y 20.--Lima, 1899.
-
-Por haber sido trasladado Don García al virreinato del Perú, obtuvo
-igual dignidad en México Don Marcos de Torres y Rueda, obispo de
-Yucatán (1648), quien falleció al poco tiempo.
-
-Reemplazóle Don Luis Enríquez de Guzmán, conde de Alba de Liste (1650),
-en cuyo tiempo se sublevaron los indios _taraumares_ de Chihuahua,
-acaudillados por sus caciques, siendo sometidos por Don Diego Fajardo,
-gobernador de Nueva Vizcaya[292].
-
- [292] Como un hecho curioso habremos de citar que en el año
- 1650 murió en Cuitlaxtla Doña Catalina Erauso, _la Monja
- Alférez_, la cual huyó de un convento de San Sebastián, se
- vistió de hombre e hizo como soldado grandes hazañas en Chile
- y en el Perú.
-
-Bajo el virreinato de Don Francisco Fernández de la Cueva, duque de
-Alburquerque, una escuadra inglesa, que mandaba Cromwell, se apoderó
-de Jamaica, á pesar del auxilio que la isla hubo de recibir de nuestro
-virrey.
-
-Cuando Felipe IV se hallaba ocupado en la campaña contra Flandes, tan
-funesta para las armas y para el nombre español; cuando perdíamos las
-plazas de Quesnoy, la de Catelet y la de Landrecy, y cuando el Rey
-echaba la culpa de su desgracia a los herejes flamencos, creyó realizar
-una obra grata a Dios escribiendo desde Madrid (19 mayo 1655) al virrey
-Alburquerque, encargándole que concediese todo su apoyo y favor a la
-Santa Inquisición, a la cual elogia con entusiasmo excesivo[293].
-
- [293] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico_, tomo XVI,
- núm. 293 v.º
-
-Aunque las dos noticias que a continuación vamos a registrar iban
-dirigidas a todos los Estados de América, las pondremos en este lugar,
-teniendo en cuenta la mayor importancia que a la sazón tenía México.
-Felipe IV, por Real Cédula dada en Madrid a 8 de noviembre de 1648,
-pidió a los virreyes, presidentes, audiencias y gobernadores de las
-Indias ciertas noticias para poder acabar la obra (1.º y 2.º tomo)
-intitulada _Teatro Eclesiástico_, y cuyo autor era el maestro Gil
-González Dávila[294]. La otra noticia es que el mismo Felipe IV, desde
-Madrid, y con fecha 4 de junio de 1657, después de decir que teniendo
-en cuenta los continuos milagros y beneficios (como abundancia de
-frutos) que continuamente hacía el glorioso San Isidro, era su voluntad
-que se fundase una capilla donde descansaran las cenizas de dicho
-Santo, y para cuya obra mandaba a los virreyes, presidentes, audiencias
-y demás gobernadores, y rogaba a los arzobispos y obispos pidiesen
-limosna en las Indias Occidentales[295].
-
- [294] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico_, tomo XXXI,
- núm. 70, pág. 69 v.ª a la 71 v.ª
-
- [295] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico_, tomo XXV,
- núm. 9, págs. 17 v.ª y 18.
-
-Uno de los peores virreyes que ha tenido México fué D. Juan de Leyva
-y de la Cerda (16 septiembre 1660 a 29 junio 1664). Consintió que su
-mujer vendiese los destinos públicos y miró impasible la conducta
-liviana de la dicha virreina. No corrigió los escándalos de su hijo
-D. Pedro, antes, por el contrario, los alentó con su manera de obrar.
-Bastará decir que se declaró enemigo de D. Diego Osorio de Escobar,
-arzobispo de México, porque éste--como era su deber--condenó el
-desafío entre el hijo del virrey y el conde de Santiago. La importante
-sublevación de los indios de Tehuantepec tuvo su origen en los excesos
-que cometía el alcalde mayor D. Juan Arellano, y que terminó por la
-mediación de D. Alonso de Cuevas Dávalos, obispo de Oaxaca. Españoles
-e indígenas odiaban el gobierno del virrey. Su carácter altanero y las
-pretensiones cada día mayores de su familia le acarrearon la enemiga
-del citado arzobispo Osorio de Escobar. Sabedor el Rey de tales hechos,
-confirió al prelado el gobierno de México, y aunque el conde de Baños
-detuvo hasta seis cédulas reales, por fin fué arrojado del poder por un
-movimiento popular.
-
-Tres meses ocupó el virreinato el arzobispo de México, Osorio de
-Escobar. Al ser sustituído en aquel importante cargo, también hubo
-de renunciar la mitra, la que recayó en D. Alonso de Cuevas Dávalos,
-obispo de Oaxaca. Osorio volvió a su obispado de Puebla.
-
-D. Antonio Sebastián de Toledo, marqués de Mancera, hizo su entrada
-pública en la capital el 15 de octubre de 1664. A la sazón, los
-corsarios ingleses--y el principal de ellos Juan Morgan--infestaban los
-mares, no pudiendo resistirles la débil escuadra española que había
-en el golfo de México. A tales desdichas hay que añadir la completa
-decadencia de la agricultura, industria y comercio. La tristeza que
-causó la noticia de la muerte de Felipe IV y que llegó a México en
-los comienzos del año 1666, se convirtió en alegría cuando se juró a
-Carlos II. Precaria llegó a ser la situación del marqués de Mancera,
-ya por las necesidades de la colonia, ya por las continuas cantidades
-que tenía que mandar a D.ª Mariana de Austria, reina gobernadora.
-Registraremos tres hechos principales durante el gobierno del marqués
-de Mancera: la erupción del Popocatepell acaecida el año 1665, la
-celebración de un auto de fe y la caridad que manifestó por los
-pobres, que sufrieron mucho por las pérdidas de las cosechas en el año
-1673. Disgustado por las exigencias continuas de la corte, renunció
-el virreinato, saliendo para España el 2 de abril de 1674, no sin
-sentimiento del pueblo mejicano.
-
-Cinco días, desde el 8 de diciembre de 1673 hasta el 13, desempeñó el
-gobierno D. Pedro Nuño Colón de Portugal, duque de Veragua.
-
-Nombrado virrey fray Payo Enríquez de Ribera, arzobispo de México,
-bajo su enérgica dirección mejoraron algo las cosas. Procuró defender
-las costas y libró contra los corsarios verdadero combate naval en la
-laguna de Términos. Tanto el desagüe del valle como la construcción de
-la catedral de México adelantaron notablemente. También adelantó mucho
-la colonización de Nuevo México y de California. Digna de todo encomio
-fué la erección, establecimiento y constitución (29 marzo 1678) del
-Colegio Seminario de Nuestra Señora de la Concepción de la ciudad de
-Chiapa[296]. Refieren los cronistas que puso en cuidado al virrey la
-insurrección de los indios _taos_, _picuriés_ y _tehecas_ (1680), la
-cual no pudo sofocar don Antonio de Otermín, gobernador de Santa Fe.
-También en el citado año los piratas ingleses saquearon a Campeche. No
-terminaremos la reseña del virreinato sin decir que en el año 1675 se
-acuñó por primera vez moneda de oro en la Casa de Moneda de México, y
-que en el 25 de noviembre del mismo año entró Carlos II a gobernar el
-reino de España.
-
- [296] En el citado año llegó a México, de paso para su
- destierro de Filipinas, D. Fernando de Valenzuela, famoso
- privado de D.ª Mariana de Austria, madre de Carlos II. _Arch.
- hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XXVI, pág. 346 v.ª
-
-Comenzó su virreinato D. Antonio de la Cerda y Aragón, conde de
-Paredes, el 30 de noviembre de 1680. Sólo hechos tristes registra la
-historia de México en este período. El año 1681 estalló formidable
-levantamiento en la ciudad de Antequera, a causa del cobro de las
-alcabalas; las costas de Yucatán se vieron asaltadas por los piratas;
-Veracruz fué saqueada (1683) por los corsarios franceses, y Campeche
-sufrió la misma suerte (1685). La expedición de D. Isidro de Otondo
-para la conquista de California, y en la cual iban los célebres
-jesuítas Kino y Salvatierra, no dieron resultado alguno. Hemos de
-consignar un suceso que llamó mucho la atención por entonces. Llegó
-a México D. Antonio de Benavides, marqués de San Vicente, con el
-carácter--según se dijo--de visitador del reino. Al llegar a Puebla,
-fué reducido a prisión por orden de la Audiencia y llevado a la
-ciudad de México. Se le formó proceso, y después de un año de prisión
-se le condenó a muerte el 10 de julio de 1684 y fué ahorcado el 14.
-Cortáronle la cabeza y las manos; aquélla y una mano se mandó a Puebla,
-y la otra mano se clavó en la horca. ¿Era agente de los piratas, como
-afirman unos, ó un impostor, como dicen otros?
-
-Duró el virreinato de D. Melchor Portocarrero Laso de la Vega, conde
-de la Monclova, desde el 16 de noviembre de 1686 al 20 de noviembre de
-1688. En este mismo año marchó al Perú con el mismo cargo. Procuró la
-reconquista del Nuevo México y de la California; tuvo que sofocar la
-sublevación de los indios de Sonora, y de los _conchos_ y _tarahumares_
-de Chihuahua. Para beneficio de la ciudad de México construyó una
-cañería y prosiguió la obra del desagüe. Echó en Coahuila los cimientos
-de una ciudad que en su honor se llamó _Monclova_.
-
-Figura entre los buenos virreyes D. Gaspar de la Cerda Sandoval y
-Mendoza, conde de Galve, que se hizo cargo del gobierno el 29 de
-noviembre de 1688. Ordenó, ya a D. Pedro Girón, ya a D. Diego Vargas
-Zapata, la reconquista de Nuevo México: la guerra duró desde el 1690
-hasta el 1696, y nuestras tropas sufrieron grandes trabajos.
-
-Llegó a noticia del virrey que los franceses acababan de fundar una
-colonia al Norte del golfo de México, y para oponerse a ello, envió
-con las tropas que pudo reunir al gobernador de Coahuila. Llegó el
-gobernador a la laguna de San Bernardo, donde sólo encontró ruinas de
-un fortín y bajo ellas los cadáveres de los franceses, capitaneados por
-La Salle. Los mismos indios _carancahuases_ que habían muerto a los
-franceses, salieron al encuentro de los españoles llamándoles _texia_
-(amigos), recibiendo desde entonces el nombre de Texas. Comenzóse por
-el P. Damián Mazanet a predicar el Evangelio y se dió principio a la
-fundación de _San Antonio de Béjar_, _Jesús María_ y otras poblaciones.
-
-Temiendo el conde de Galve que pudieran un día los franceses invadir
-la Florida, echó los cimientos de la villa de _Panzacola_. A la sazón
-frecuentes agitaciones llevaron el desasosiego a los espíritus: los
-indios de Chihuahua y Sonora asesinaron a varios religiosos y quemaron
-algunas iglesias; los _pimas_ de California se sublevaron y fueron
-castigados por el capitán Antonio Solís, en tanto que los jesuítas
-PP. Kino, Ugarte y Salvatierra continuaban las misiones con bastante
-fruto. También hacían los jesuítas observaciones geográficas y
-estudiaron detenidamente la Baja California.
-
-Comenzó el virreinato de don Juan de Ortega y Montañés, obispo de
-Michoacán, el 27 de febrero de 1696, y duró hasta el 2 de febrero de
-1697. Apenas se hubo encargado del gobierno, cuando los estudiantes se
-amotinaron en la plaza Mayor y quemaron la picota. El 6 de octubre de
-1696 llegó la noticia de la muerte de la reina Doña Mariana de Austria,
-celebrándose por su alma suntuosas honras en la catedral de México el
-24 de noviembre. Uno de los últimos hechos del virrey fué conceder
-permiso a los jesuítas para emprender la reducción de la California.
-
-Don José Sarmiento Valladares, conde de Moctezuma, casado con una
-cuarta nieta del emperador mejicano del mismo nombre, gobernó la
-colonia desde el 2 de febrero de 1697 hasta el 4 de noviembre de
-1701. Procuró asegurar el orden en la colonia, pues eran frecuentes
-los motines o tumultos, dictando también severas disposiciones contra
-los bandidos, muchos de los cuales fueron ajusticiados. Continuaron
-los jesuítas, entre otros el P. Kino, sus misiones en California.
-Conviene advertir que, según Cédula real de 11 de diciembre de 1697,
-había interés de parte de la Corte de España--a causa de las noticias
-de los anteriores virreyes, condes de la Monclova y de Galve--en la
-realización de la obra para el desagüe de la laguna de Huehuetoca[297].
-En tiempo de Moctezuma se recibió la noticia de la muerte de Carlos II
-(1701), y la elección de Felipe V, quien fué jurado el día 4 de abril.
-
- [297] _Cedulario índico de Ayala_, letra D, expediente número
- 15.
-
-Ocupó por segunda vez el virreinato D. Juan de Ortega Montañés,
-arzobispo de México, tomando posesión el 4 de noviembre de 1701. Puso
-el virrey en estado de defensa los puertos de Veracruz y Tampico,
-amenazados por las armadas inglesa y holandesa; pero lo que los citados
-enemigos no lograron en aguas de América, pudieron conseguir en las
-costas de España, donde echaron a pique la flota que venía de Nueva
-España en septiembre de 1702 y se apoderaron de muchas riquezas,
-ocasionando a nuestra nación pérdidas que--según se dijo--ascendían a
-cincuenta millones de pesos.
-
-
-
-
-CAPITULO XVII
-
- VIRREINATO DE MÉXICO (CONTINUACIÓN).--EL VIRREY DUQUE DE
- ALBURQUERQUE: SU POLÍTICA INTERIOR; LUCHA CON LOS CORSARIOS Y CON
- LOS INGLESES.--EL DUQUE DE LINARES: SU AMOR A LA JUSTICIA.--EL
- MARQUÉS DE VALERO: EXPEDICIÓN A CAMPECHE Y YUCATÁN: SU POLÍTICA
- CON LOS CACIQUES.--GOBIERNO DEL MARQUÉS DE CASAFUERTE.--DESGRACIAS
- DURANTE EL MANDO DEL ARZOBISPO VIZARRÓN.--LOS VIRREYES DUQUE DE
- LA CONQUISTA, CONDE DE FUENCLARA Y CONDE DE REVILLAGIGEDO.--DÉBIL
- GOBIERNO DEL MARQUÉS DE LAS AMARILLAS.--EL MARQUÉS DE CRUILLAS:
- EL ALMIRANTE INGLÉS POCOCK SE APODERA DE LA HABANA.--MALA
- ADMINISTRACIÓN DEL VIRREY MONTSERRAT.--VIRREINATO DE CROIX:
- EXPULSIÓN DE LOS JESUÍTAS.--SÍNTOMAS REVOLUCIONARIOS EN EL
- PAÍS.--VIRREINATOS DE BUCARELI, MAYORGA, GÁLVEZ (D. MATÍAS
- Y D. BERNARDO) Y FLORES.--EXCELENTE GOBIERNO DEL CONDE DE
- REVILLAGIGEDO.--EL MARQUÉS DE BRANCIFORTE, BERENGUER DE MARQUINA E
- ITURRIGARAY.--ÚLTIMOS VIRREYES.
-
-
-El virrey D. Francisco Fernández de la Cueva, duque de Alburquerque,
-llegó a Veracruz el 6 de octubre de 1702. Preparó la armada de
-Barlovento y con ella logró ahuyentar a los corsarios del golfo de
-México; hizo confiscar los bienes de los portugueses, ingleses y
-holandeses residentes en la colonia; logró que los ingleses levantasen
-el cerco de San Agustín y se retiraran de las costas de la Florida.
-
-En la política interior impuso impuestos a los eclesiásticos (el
-diezmo sobre los bienes) y consiguió la reversión a la Corona de las
-rentas enajenadas. No olvidó la pacificación de ambas Californias,
-procurando también que se continuara arrojando en aquellas tierras
-la semilla del Evangelio, como lo venían haciendo el P. Salvatierra
-y otros religiosos. No deja de llamar la atención una cédula, en la
-cual se dice que habiendo llegado a noticia de Felipe V que en las
-Indias se hallaban muchos delatores y testigos falsos, mandó al virrey,
-audiencias y demás justicias de Nueva España, ejecutasen con la más
-rigurosa exactitud las leyes vigentes contra los mencionados delatores
-y testigos falsos. La cédula tiene la fecha del 6 de septiembre de
-1705[298].
-
- [298] _Arch. histórico nacional, Cedulario índico de Ayala_,
- letra D.
-
-Al duque de Alburquerque sucedió en el virreinato D. Fernando de
-Alencastre Noreña y Silva, duque de Linares y marqués de Valdefuentes;
-tomó posesión del virreinato el 15 de enero de 1711. Hombre recto
-y justo, procuró corregir los males de aquella sociedad. Estaba
-corrompida la administración de justicia y relajada la disciplina
-eclesiástica. Intentó la pacificación del Nayarit, sirviéndose de la
-santidad de fray Antonio de Jesús Margil; en 1711 un terremoto derribó
-muchos edificios de México, y en 1714 hubo gran escasez de víveres,
-trayendo el hambre como inseparable compañera la peste. En su honor
-se dió el nombre de _San Felipe de Linares_ a una colonia fundada
-en Nuevo León. Durante su virreinato se celebró la paz de Utrech, y
-por el tratado llamado de _asiento_ entre España e Inglaterra, su
-Majestad católica concedió al rey de la Gran Bretaña el monopolio de
-introducir esclavos negros en México y en las demás colonias españolas
-de América[299].
-
- [299] Véase Cap. XIV de este tomo.
-
-Don Baltasar de Zúñiga, duque de Arión y marqués de Valero, desembarcó
-en Veracruz (julio de 1716) e hizo su entrada pública en México (16 de
-agosto del mismo año). Sucesos de alguna importancia ocurrieron durante
-el virreinato del duque de Arión, lo mismo en el orden interior que
-en el exterior. Por lo que al orden interior respecta, comenzaremos
-dando exacta noticia--según documentos de la época--de la sedición y
-tumulto que promovieron, en la noche del 3 de mayo de 1717, las monjas
-de Santa Clara de la ciudad de México, contra el comisario general de
-San Francisco. Tan grande fué el escándalo, que el virrey Valero tuvo
-que mandar guardias. En el día siguiente desobedecieron al provisor
-del arzobispado y al virrey. El arzobispo, en el mes de agosto del
-mismo año, de vuelta de su visita pastoral, quiso--y tampoco lo
-consiguió--llevar la paz al convento. A tal punto llegaron las cosas,
-que el Rey hubo de mandar, hasta que la Santa Sede dispusiera lo más
-acertado, que el convento pasase a la jurisdicción ordinaria[300].
-
- [300] _Cedulario índico_, tomo III, núm. 53, págs. 101 v.ª 108.
-
-Por lo que atañe a política exterior, el virrey Valero mandó una
-expedición bajo las órdenes de D. Alonso Felipe de Andrade a las costas
-de Campeche y Yucatán, con el objeto de arrojar a los ingleses que se
-habían establecido en aquellos lugares. Logró Valero lo que se propuso,
-mostrando en esta ocasión no poco tino. Acertó a llegar por entonces
-(1717) el cacique Tixjanaque, de la Florida, y recibió el bautismo;
-otros caciques siguieron el ejemplo de Tixjanaque. También logró el
-virrey que la levantisca provincia de Nayarit, en Nueva Galicia, fuera
-castigada, sometiéndose por completo. Por último, las erupciones del
-Popocatepetl amedrentaron a los que vivían cerca del volcán, y los
-vecinos de México vieron con sentimiento el incendio del hermoso teatro
-de la ciudad, suceso que acaeció después de la representación del drama
-_Ruina e incendio de Jerusalén_, y cuando se iba a poner en escena otro
-intitulado _Aquí fué Troya_.
-
-El 15 de octubre de 1722, D. Juan de Acuña, Marqués de Casafuerte,
-natural de Lima, tomó posesión del gobierno. Se sometió el Nayarit,
-que volvió una vez más a sublevarse; y se expulsó a los ingleses del
-territorio que ellos denominaban de Walix o Belice, cuya operación se
-encomendó al valeroso jefe D. Antonio de Figueroa. Durante los once
-años de gobierno del marqués de Casafuerte se atrajo las simpatías
-de los mejicanos, los cuales lloraron su muerte, acaecida el 16 de
-marzo de 1734. Antes de terminar los hechos correspondientes a este
-virreinato, diremos que en el año 1722 comenzó en México la publicación
-de un periódico que se llamó primero _Gaceta de México_, y desde el
-número 4 se le añadió _y Florilogio Historial_, etc., dirigido por D.
-Juan Ignacio María de Castorena, chantre de la catedral de México y
-después obispo de Yucatán. Publicóse el periódico desde enero del año
-citado hasta junio, volviendo a aparecer en 1728 por el presbítero D.
-Juan Francisco Sahagún de Arévalo Ladrón de Guevara y que duró desde
-el mes de enero de aquel año hasta fines de noviembre de 1739; fué
-sustituído por otro periódico del mismo autor, que se llamó _Mercurio
-de México_, y que dejó de publicarse en septiembre de 1742. Construyó
-el marqués de Casafuerte la Casa de la Moneda, la de la Aduana y
-realizó otras muchas obras.
-
-Tomó posesión del virreinato (16 mayo 1734) el Ilmo. D. Juan Antonio
-de Vizarrón y Eguiarreta, arzobispo de México. En su tiempo, terrible
-epidemia que se llamó _matlazahuat_ se cebó en los indios, de los
-cuales murieron más de la mitad. Declarada la guerra entre España e
-Inglaterra, las flotas británicas ocasionaron frecuentes alarmas en las
-ciudades del litoral y los indios de California se levantaron contra
-los misioneros jesuítas.
-
-Después de los cortos gobiernos de D. Pedro de Castro y Figueroa, duque
-de la Conquista y marqués de Gracia Real (se encargó del mando el 17 de
-agosto de 1740 y falleció el 22 de agosto de 1741) y de la Audiencia,
-cuyo presidente era D. Pedro Malo de Villavicencio, tomó las riendas
-del virreinato (3 noviembre 1742) D. Pedro Cebrián y Agustín, conde
-de Fuenclara. Fué verdadera desgracia que el galeón _Nuestra Señora
-de Covadonga_, que salió de Acapulco con rumbo a Manila, cayese (20
-junio 1743) en poder del almirante Anson, llevándose 300 prisioneros
-de todas clases y más de dos millones y medio de pesos. En cambio,
-nos es grato referir que el coronel D. José de Escandón emprendió el
-año 1744 la conquista de _Sierra Gorda_, fundando las colonias de
-_Nuevo Santander_, en Tamaulipas. Dos asuntos le ocuparon después
-preferentemente: embellecer la ciudad de México y mandar dinero a
-España, cuyo gobierno se hallaba bastante necesitado.
-
-Más importante es la historia de D. Francisco de Güemes y Horcasitas,
-conde de Revillagigedo (9 julio 1746). En su tiempo, D. Manuel
-Salcedo, gobernador de Yucatán, peleó con ventaja para desalojar a
-los ingleses del territorio de Belice. Uno de los mayores empeños
-del virrey fué el arreglo de la Real Hacienda, consiguiendo, en gran
-parte, su propósito, á pesar de los obstáculos que le puso aquel alto
-tribunal, siempre rehacio a ciertas reformas. Revillagigedo rebajó las
-tarifas de aduanas, persiguió con empeño y constancia el contrabando y
-dió otras prudentes y beneficiosas disposiciones. Encontróse a veces
-en grandes apuros, ya por la carestía y hambre que se presentaba en
-algunas provincias, ya por no poder atender las exigencias de dinero
-que le hacía la corte de Fernando VI. En este sentido es curiosa la
-siguiente comunicación escrita en Aranjuez el 21 de mayo de 1748. Dice
-así: «Hallándose la vajilla de que se sirve el Rey falta de muchas
-piezas muy precisas, y queriendo se complete enteramente de éstas y
-de las demás que son asimismo indispensables: Me ha mandado S. M.
-prevenir a V. E. embie de su real cuenta en las primeras ocasiones que
-se presenten, como sesenta mil onzas de plata de la que se llama Copeya
-o virgen, buscando la de más superior calidad, y al propio intento
-también dos mil onzas de oro del de mejores quilates que se hallase;
-lo que participo a V. E. para que en esta diligencia se dedique a
-desempeñar con la posible brevedad este encargo.--Dios guarde a V. E.
-muchos años.--El marqués de la Ensenada.--Señores virreyes de Nueva
-España Horcasitas y del Perú Manso»[301].
-
- [301] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo
- IX, núm. 684, pág. 683.
-
-Importa a nuestro objeto recordar que D. José de Escandón continuó
-trabajando en la pacificación de Tamaulipas, vasto país habitado por
-los _apaches_, _comanches_ y otros indios bárbaros.
-
-Don Agustín de Ahumada y Villalón, marqués de las Amarillas, comenzó
-su virreinato el 10 de noviembre de 1755, y lo desempeñó hasta el 5 de
-febrero de 1760, en que falleció. No pudo extinguir el bandolerismo,
-ni proteger la colonia contra las invasiones de los indios comanches.
-Durante su virreinato ocurrió la formación del volcán de _Xorullo_, en
-medio de fértil planicie de Michoacán (1758).
-
-Al gobierno de la Audiencia, presidida a la sazón por D. Francisco
-Antonio de Chavarría, y al virreinato de D. Francisco Cajigal de la
-Vega, que tomó posesión el 28 de abril de 1760 y lo renunció el 6 de
-octubre del mismo año, sucedió D. Joaquín de Montserrat, marqués de
-Cruillas. La Real Cédula de su nombramiento se dió en el Buen Retiro
-el 10 de marzo de 1760[302], y tomó posesión el 6 de octubre del mismo
-año. Al siguiente se verificó el juramento de Carlos III, sucesor de su
-hermano Fernando VI en el trono de España. El virrey sofocó en 1761 un
-levantamiento de los _yucatecas_, dirigido por Jacinto Canek, que pagó
-con la vida su amor a la libertad. Cuando el almirante inglés Pocock se
-apoderó de la Habana (13 agosto 1762), el marqués de Cruillas reparó
-los fuertes de Veracruz, e hizo que D. Juan de Villalba organizase un
-ejército colonial, el primero de este género que se conoció en Nueva
-España. Mostró el marqués de Cruillas mucho interés--interés que le
-hicieron tener los frailes de su virreinato--en que el Rey recomendase
-a Su Santidad la pronta beatificación de Fray Antonio Margil de Jesús,
-religioso misionero observante de San Francisco[303].
-
- [302] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo X,
- núm. 131, pág. 70 v.ª
-
- [303] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo
- XV, núm. 205, pág. 166.
-
-No estando conforme el gobierno de Madrid con la administración del
-virrey Montserrat--pues se decía que había malversado dos millones de
-pesos--mandó de visitador a D. José de Gálvez, hombre de carácter y
-justo, quien destituyó a varios oficiales reales y al mismo marqués de
-Cruillas.
-
-D. Carlos Francisco de Croix, marqués de Croix, natural de Lille,
-recibió en Otumba el gobierno a 23 de agosto de 1766. Graves asuntos
-preocuparon al virrey. Fué uno de ellos, y el más importante sin duda,
-la expulsión de los jesuítas que se verificó en México el 25 de junio
-de 1767[304]. En la mañana misma que se ejecutó la providencia contra
-los hijos de Loyola, publicó un bando el virrey, prohibiendo toda
-conversación, murmuración ó comentario sobre el asunto, terminando con
-decir... «de una vez para lo venidero deben saber los vasallos del
-gran Monarca que ocupa el trono de España que nacieron para callar
-y obedecer, y no para discurrir ni opinar en los altos asuntos del
-Gobierno.» Como los indios y el pueblo en general no entendiesen este
-lenguaje, se alzaron en armas e hicieron volver a su residencia a los
-Padres; pero el virrey, con poderosas fuerzas, logró restablecer el
-orden y castigó con mano de hierro a los sublevados, sufriendo muchos
-la pena capital. Conducidos los jesuítas a Veracruz, allí fueron
-embarcados con rumbo a Génova. Nuestra imparcialidad nos obliga a
-confesar que los jesuítas eran muy queridos en San Luis de Potosí,
-Guanajuato, San Luis de la Paz, Valladolid, Uruapam y Pátzcuaro, y aun
-pudiéramos decir que en todo el virreinato.
-
- [304] Ya sabemos que el decreto se firmó por Carlos III en El
- Pardo el 27 de febrero del citado año y se ejecutó el 1.º de
- abril.
-
-Tampoco pasaremos en silencio que por R. D. dado en El Pardo a 17 de
-marzo de 1768, se creó en el Hospital de Indios de México una cátedra
-de _Anatomía práctica_[305].
-
- [305] _Cedulario índico_, tom. XVI, núm. 6, pág. 7.
-
-Preocupóle al virrey el desorden que existía en el país, como también
-el lastimoso estado de la colonia del Nuevo Sacramento (1767)[306].
-
- [306] _Archivo histórico de Alcalá de Henares.--Expedientes
- del correo marítimo de México(1765-1773)._
-
-Lo más grave era que en México se agitaba cada vez con más fuerza la
-idea de independencia, hasta el punto que hubo necesidad de llevar
-tropas españolas, las cuales llegaron a Veracruz el 18 de junio de 1768.
-
-De otros asuntos bien será decir que no carecieron de interés las dos
-expediciones que por los años de 1768 se hicieron a California, cuyo
-país fué conquistado y pacificado. Son del mismo modo curiosas las
-noticias dadas por el coronel D. Domingo Elizondo al marqués de Croix,
-acerca de la expedición de Sonora y que el mencionado virrey comunicó a
-España: el documento se halla fechado en junio de 1770[307].
-
- [307] Ibidem.
-
-Durante el virreinato de Croix, ocupó el arzobispado de México don
-Antonio de Lorenzana y Butrón, insigne varón que estableció (1767) la
-_Casa cuna_, publicó las _Cartas de Hernán Cortés_, los _Concilios_ y
-celebró (1771) el _cuarto Concilio provincial_.
-
-Se encargó del gobierno el 22 de septiembre de 1771 y lo conservó
-hasta el 9 de abril de 1779, don Fray Antonio María de Bucareli y
-Ursúa, bailío de la orden de San Juan. En el interior hizo prosperar el
-comercio y mejoró el estado de la Hacienda, y en el exterior estableció
-presidio en la región del Norte, para contener las invasiones de los
-_apaches_ y _comanches_. En su tiempo se fundó el periódico semanal de
-Medicina por el Dr. José Ignacio Bartolache, con el título de _Mercurio
-Volante_. Se abrió un Hospicio, se fundó el Montepío, se estableció un
-Manicomio, se creó el Tribunal de Minería, se edificó la fortaleza de
-Acapulco y se hicieron otras obras de utilidad y recreo.
-
-Después la Audiencia, cuyo regente era Don Francisco Romá y Rosell,
-estuvo unos cuatro meses al frente del virreinato.
-
-Don Martín de Mayorga se hizo cargo del gobierno el 29 de agosto
-de 1779. Cuando los Estados Unidos de América habían proclamado su
-independencia y marchaban victoriosos en su lucha con Inglaterra,
-España, no sin vacilar mucho, se unió con Francia (junio de 1779) para
-tomar parte en la guerra contra la Gran Bretaña. Púsose a la cabeza de
-nuestras tropas Don Martín de Mayorga, logrando algunas ventajas sobre
-las armas británicas. No solamente la guerra, sino otra plaga peor
-llevó el luto a muchas familias de Nueva España. Numerosas fueron las
-víctimas que hizo, en el citado año de 1779, la epidemia de viruelas en
-todo el país[308].
-
- [308] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo
- XXXIX, núms. 36 y 37, págs. 69 v.ª a 73 v.ª
-
-Ocupó el virreinato de México, después de un período de guerras y de
-epidemias bastante largo, Don Matías de Gálvez, en abril de 1783. Es de
-advertir que en dicho año España, con sentimiento de Carlos III, tuvo
-que ceder a Inglaterra el territorio de Walix o Belice.
-
-Después, la Audiencia, representada por su regente Don Vicente
-Herreras, se encargó por corto tiempo del gobierno.
-
-Don Bernardo de Gálvez, conde de Gálvez, hijo del anterior virrey, tomó
-posesión del gobierno el 17 de junio de 1785. Su bellísimo carácter y
-su inagotable caridad le granjearon muchas simpatías, y son timbre de
-gloria sus campañas contra los ingleses en Luisiana.
-
-Otra vez la Audiencia, cuyo regente era a la sazón don Eusebio Beleño,
-se hizo cargo del poder. Por entonces se dispuso la división de
-Nueva España en intendencias, que fueron las siguientes: _Veracruz_,
-_Puebla_, _Oaxaca_, _Valladolid de Michoacán_, _Guanajuato_,
-_Zacatecas_, _Mérida de Yucatán_ y la de _Sonora_ y _Sinaloa_.
-
-Interinamente fué nombrado virrey el ilustrísimo Don Alonso Núñez de
-Haro y Peralta, arzobispo de México, cargo que desempeñó desde el 8 de
-Mayo de 1787 al 16 de agosto del mismo año.
-
-Desde el 17 de agosto de 1787 al 17 de octubre de 1789 estuvo al frente
-del virreinato Don Manuel Antonio Flores, que tuvo la dicha de recibir
-la expedición botánica dirigida por Don Martín Sesé y Don José Lacarta,
-organizada por Don Casimiro Gómez Ortega, director del Jardín Botánico
-de Madrid. Creó Flores tres regimientos, a los que llamó _Nueva
-España_, _México_ y _Puebla_.
-
-También desde el 17 de octubre de 1789 hasta el 12 de julio de 1794
-ocupó el virreinato el caballeroso y excelente don Juan Vicente de
-Güemes Pacheco de Padilla, segundo conde de Revillagigedo. A los siete
-días de encargarse del mando, o sea en la noche del 23 de octubre,
-aparecieron asesinados en su casa el comerciante don Joaquín Dongo,
-un cuñado suyo, cuatro dependientes, el cochero y cuatro criadas,
-faltando de las cajas grandes cantidades de dinero y muchas alhajas.
-Descubiertos los criminales, que eran tres extranjeros, fueron
-ahorcados en la plaza pública. Organizó la policía, hermoseó la
-capital, y al nivelar la plaza (17 diciembre 1790) se encontró la
-piedra Tonalamatl o _Calendario mejicano_.
-
-Una expedición que mandó al Norte del mar Pacífico (1791) para
-descubrir un estrecho que uniese las bahías de Hudson y Baffin,
-sólo dió por resultado la exploración del litoral hasta la isla
-de Vancouvert. Arregló la administración de justicia, protegió la
-instrucción pública, fomentó la industria y la minería y abrió nuevas
-vías de comunicación. Como materiales para la historia de México, hizo
-copiar los manuscritos que existían en los conventos o en poder de
-particulares.
-
-Procede registrar el siguiente hecho: el arzobispo de México remitió
-al Conde de Floridablanca (27 enero 1792) un informe que se le
-había pedido acerca de la conducta moral y política y modo de obrar
-del virrey[309]. Posteriormente el mencionado virrey, conde de
-Revillagigedo, escribió algunas cartas al conde de Aranda acerca de
-emisarios propagandistas de la independencia[310].
-
- [309] _Archivo de Indias.--Estado.--México._--Legajo 22 (7).
-
- [310] Ibidem.--Leg. 2 (19).
-
-Durante el virreinato de D. Miguel de la Grua Talamanca y Branciforte,
-marqués de Branciforte, casado con D.ª María Antonia Godoy, hermana
-del príncipe de la Paz, continuó la propaganda revolucionaria. Con
-fecha 26 de Septiembre de 1795, el virrey escribió al duque de Alcudia,
-remitiendo al mismo tiempo copia de un libelo introducido en aquel
-virreinato y daba cuenta de las providencias que había tomado para que
-se recogiesen el mencionado papel y otros de igual naturaleza[311].
-Las sediciones interiores ocuparon mucho tiempo al virrey e igualmente
-la propaganda revolucionaria de los franceses. Al príncipe de la Paz
-dió cuenta (26 noviembre 1796) del expediente que hubo de formar para
-recoger estampas que representaban el suplicio del rey de Francia y su
-real familia[312]. No es de extrañar, pues, que la ciudad de México
-escribiese una carta al citado Godoy relatando los hechos de lealtad,
-méritos y servicios del marqués de Branciforte[313].
-
- [311] Ibidem.--Leg. 4 (42).
-
- [312] Ibidem.--Leg. 6 (81).
-
- [313] Ibidem.--Leg. 17 (11).
-
-Una de las primeras ocupaciones del virrey D. Miguel José de Azanza,
-fué el descubrimiento de una conspiración que tenía por objeto la
-independencia de México. Autores y cómplices cayeron en poder de
-las autoridades[314]. Descubrióse en el año 1799 y se denominó la
-conspiración de los _machetes_. El jefe de ella se llamaba D. Pedro
-Portilla, hombre valeroso, enérgico y activo.
-
- [314] Ibidem.--Leg. 9 (62).
-
-Después del virreinato de don Félix Berenguer de Marquina (1800 a
-1803), quien logró que fracasara la conspiración del indio Mariano en
-Tepic, encaminada al restablecimiento de la monarquía azteca, ocupó
-cargo tan importante don José de Iturrigaray (1803 a 1808). Debió
-comenzar bien, por cuanto el ayuntamiento de la ciudad de México
-escribió a S. M. informando de la felicidad que gozaba el reino con
-el gobierno de Iturrigaray y pidiendo que continuase en él[315]. Lo
-mismo pidieron los gobernadores de indios de las parcialidades de San
-Juan y Santiago contiguas a la ciudad de México[316]. Sin embargo, se
-halla probado que Iturrigaray era codicioso y avaro, como también es
-indudable que remitió a España grandes cantidades, único modo de tener
-contentos a los cortesanos y favoritos de Carlos IV y de María Luisa.
-
- [315] _Arch. de Indias._--Estante 89.--Cajón 1.--Legajo 18.
- (3).
-
- [316] Ibidem.--Legajo 18. (2).
-
-Bajo su gobierno y con anterioridad al año 1805, los Honorables Juez
-James Workman y Coronel Lewis Kerr idearon un proyecto «para la
-conquista de las Provincias Españolas» en América. Dicho proyecto contó
-años después muchos partidarios, siendo algunos de ellos «personas
-distinguidas.» Formaron una junta secreta, denominada _Asociación
-Americana_; su objeto y planes se extendían a la conquista de Nueva
-España, o más bien «a su emancipacion de toda dependencia y sujecion a
-Dueños Europeos, erigiéndola en un Govierno independiente, aliado de
-los Estados Unidos, y bajo su proteccion (sic)», deviendo ser el primer
-paso que habían de dar la toma de Baton Rouge y tremolar allí «el
-antiguo Estandarte Mejicano», proponiéndose «librar a los territorios
-vecinos del yugo opresibo de los tiranos de España... y libertar a
-México de un yugo que aborrece...» La Asociación Americana contaba
-realizar otras dos expediciones con los auxilios de los Estados Unidos
-y de México: la una por el rumbo de Bexar, y la otra desembarcando en
-Panuco. Procesados los conspiradores principales, por haber intentado
-«una expedición ilegal», se excusaron diciendo que sólo trataban de
-prepararse para el caso de que España «se declarara enemiga» de los
-Estados Unidos. Dióse la sentencia el 6 de mayo de 1807 por la sala
-de la ciudad de Nueva Orleans[317], absolviendo a los acusados, sin
-embargo de que uno de ellos vomitó las más injuriosas exprecciones
-(sic) contra España y su gobierno en América, alegando justos
-motibos--en el concepto suyo--para desear y tratar de la independencia
-de ella. Alúdese en dicha causa a Aaron Burr, vicepresidente de la
-República de los Estados Unidos, que también trató de invadir a Nueva
-España, y al famoso General venezolano D. Francisco Miranda, ya
-rebelado contra la Monarquía Española[318].
-
- [317] Población hoy de los Estados Unidos, en la desembocadura
- del Mississipí.
-
- [318] _Documentos históricos mejicanos_, etc., tomo I, págs.
- 1-100.--México, 1910.
-
-Acerca de la codicia y despotismo de Iturrigaray recordaremos que en
-enero de 1808 un sobrino del conde de Campomanes--retirado en el pueblo
-de San Juan Bautista Giguipilco, a 22 leguas de México--, dirigió sobre
-el particular verídica representación a Fernando VII[319].
-
- [319] _Arch. Hist. Nac.--Estado._--Leg. 57.--E. núm. 46.
-
-Las noticias que daremos a continuación, las tomamos de la Relación
-o Historia de los primeros movimientos de la insurrección de Nueva
-España y prisión de su virrey D. José de Iturrigaray, escrita por el
-capitán del Escuadrón Provincial de México D. José Manuel de Salaverría
-y presentada al actual virrey de ella el Excmo. Sr. D. Félix María
-Calleja (12 de agosto de 1816). Comienza diciendo que desde la llegada
-del virrey a México, se notó que vendía todos los empleos, así civiles
-como militares. D. Rafael Ortega, secretario particular del virrey,
-imitando la inmoral conducta de su General, vendía su influjo a favor
-de los injustos solicitantes, y una criada de la virreyna hacía lo
-mismo con el favor de su señora[320]. El 8 de junio del año 1808,
-hallándose Iturrigaray en San Agustín de las Cuevas, tuvo noticia
-de los sucesos de Aranjuez y de la subida al trono de Fernando VII.
-Hízose sospechoso de antipatriota, porque tanto él como su familia
-acostumbraban a decir que Fernando VII jamás sería rey de España y que
-Napoleón lo sacrificaría a su propia seguridad. Eran los consejeros del
-virrey, Fray Melchor Talamantes, religioso mercenario, que aspiraba
-a una mitra, y otro clérigo, que deseaba el patriarcado de la nación
-española. Los togados Villa-Urrutia, Villa-Fañe y Fagoaga pretendían
-los primeros cargos del imperio. El marqués de Rayas, los abogados
-Verdad y Azcárate, el coronel Obregón y otros formaban también parte de
-la camarilla del virrey. Los capitulares de la ciudad, gente ambiciosa
-y perdida, convinieron, después de muchas juntas, reconocer al virrey
-como soberano independiente con el nombre de José I, no sin pensar que
-más adelante lo sacrificarían á su venganza[321]. Habiendo llegado a
-México la noticia de que la nación española se había sublevado contra
-los franceses, el virrey, aunque tal vez a disgusto de sus amigos y
-de él mismo, se decidió a celebrar la coronación de Fernando VII,
-ceremonia que se verificó a mediados de agosto. Contando Salaverría
-(autor de esta Relación) con el apoyo del rico propietario Yermo, se
-decidió a deponer al virrey. Ayudado por otros--pues Iturrigaray tenía
-muchos enemigos--el 15 de septiembre de 1808 fué preso con toda su
-familia, siendo nombrado sucesor interino, conforme a la Real orden
-de 30 de octubre de 1806, D. Pedro Garibay, mariscal de Campo. El
-acuerdo estuvo acertado al nombrar a Garibay. Iturrigaray fué llevado
-a Veracruz, llegando en la noche del 28 del citado mes. Con fecha 16
-de septiembre se publicó en México una proclama dando la noticia de
-la deposición del virrey. En el mismo día se hizo inventario de las
-alhajas encontradas en la habitación de Iturrigaray, que por cierto no
-eran pocas ni de escaso valor, en particular las perlas y brillantes.
-En un cajoncito que tenía un letrero que decía _Dulce de Querétaro_, se
-encontraron 7.383 onzas de oro. En la persecución de que fué objeto don
-José de Iturrigaray, debió influir la circunstancia de que el virrey
-era hechura del príncipe de la Paz. Lo que puede sí asegurarse es que
-fué absuelto del delito de infidencia y que algunos de sus parciales,
-como el licenciado Juan Francisco Azcárate, «quedaron--según decreto
-del virrey Venegas, del 27 de septiembre de 1811--en la buena opinión y
-fama que se tenía de su honor y circunstancias antes de los sucesos de
-1808.»
-
- [320] _Documentos históricos mejicanos_, tomo II. México, 1910.
-
- [321] Ibidem, pág. 306.
-
-Gobernó D. Pedro Garibay diez meses. En su tiempo el licenciado D.
-Julián de Castillejos hizo circular anónima proclama, y en ella
-invitaba a los habitantes del país a «proclamar la independencia de
-Nueva España, para conservarla a nuestro Augusto y amado Fernando
-Séptimo, y para mantener pura e ilesa nuestra fe.» «En las actuales
-circunstancias--decía--la soberanía reside en los pueblos.» Terminaba
-con las siguientes palabras: «No se oiga de vuestros labios (se refería
-a los habitantes de Nueva España) más voz que la de independencia.
-Así seremos verdaderos defensores de nuestra Santa Religión y fieles
-vasallos del amado y deseado Fernando Séptimo, y no esclavos del
-tirano de la Europa.» Castillejos--como poco antes otros que habían
-proclamado lo mismo--fué procesado y preso. No le valió decir que
-la proclama era «inocente» y que no tendía a «una independencia
-absoluta, infiel y rebelde», sino a una «hipotética y condicional,
-supuesta la desgracia de que el tirano Napoleón subyugase a la
-España», pues el juez consideró que estaba «vastamente combencido del
-atrocisimo Crímen público de sedición y discordia, con las orribles
-miras de independencia y rebilion contra nuestro Augusto Soberano»,
-y lo sentenció a ser conducido a España bajo partida de registro,
-a disposición de la Suprema Junta Central. No se pidió la pena de
-muerte para «tan atroz y escandaloso delinquente», porque no convenía
-aplicarla «en las apuradas circunstancias del día.» Indultado el
-licenciado Castillejos «en virtud del decreto de las Cortes Generales
-y Extraordinarias de 30 de noviembre de 1810» pudo regresar a Nueva
-España; pero, apenas hubo pisado la tierra patria, fué de nuevo
-reducido a prisión, por ciertas expresiones imprudentes que dijo y que
-ofendieron mucho la extremada susceptibilidad del virrey Venegas.
-
-También en los comienzos del año 1809 merecieron ser encausados Fr.
-Miguel Zugasti y el Marqués de San Juan de Rayas, ambos por haber
-censurado la prisión del virrey Iturrigaray, la que calificaron de
-injusta, añadiendo el último que fué un atentado de «una canalla de
-hombres.»
-
-Garibay restableció la tranquilidad en Nueva España; pero su avanzada
-edad no era muy a propósito para los graves cuidados del virreinato.
-
-Era necesario y aun urgente el nombramiento de un virrey «de opinión,
-de probidad y de carácter y que si fuese casado deje a todos sus
-hijos en España en rehenes de su fidelidad, conforme a una antigua
-y sabia ley de Indias.» D. Juan Jabat, comisionado de la Junta de
-Sevilla, propuso la extinción total del ayuntamiento de México «por
-haber provocado con escándalo la independencia del país.» Debía ser
-sustituído por 12 vocales de los sujetos de más acreditada probidad
-de México, la mitad europeos y la otra mitad criollos, los cuales
-se renovarían cada seis años[322]. La necesidad de un virrey de
-grandes prestigios determinó el nombramiento que hizo la Central (8
-febrero 1808) a favor del secretario de guerra D. Antonio Cornel,
-quien renunció el cargo fundándose en que era falta de patriotismo
-salir de España en aquellas circunstancias. Admitiósele la renuncia y
-continuó desempeñando la Secretaría de Guerra[323]. El 16 de febrero la
-Junta Central acordó que desempeñase tan elevado puesto D. Francisco
-Javier de Lizana y Beaumont, arzobispo de México, siendo celebrado su
-nombramiento con bastante entusiasmo[324]. El mismo virrey, en carta
-del 19 de agosto de 1809, dice a D. Francisco de Saavedra que tomó
-posesión de sus empleos de virrey y gobernador el 19 de julio próximo
-pasado, después de haber reiterado el juramento de obediencia a la
-Suprema Junta Gubernativa[325]. Fiel a la persona de Fernando VII,
-trabajó sin descanso por la causa de la legalidad.
-
- [322] _Observaciones que presenta a S. M. la Junta Central,
- el capitán de Navío D. Juan Jabat, de regreso de su Comisión
- a las Islas y a la América Septentrional._--Sevilla 27 de
- diciembre de 1808.--_Arch. Hist. Nac._--Estado.--Leg. 58-6,
- núm. 98.
-
- [323] _Arch. Hist. Nac._--Estado.--Leg. 54, F. núm. 100.
-
- [324] Ibid. Leg. 57.--E. núm. 76.
-
- [325] _Arch. de Indias._--Estante 89, cajón 1, legajo 19 (19).
-
-
-
-
-CAPITULO XVIII
-
- CAPITANÍA GENERAL DE GUATEMALA.--LA AUDIENCIA: ALONSO
- MALDONADO.--EL CABILDO Y LAS NUEVAS LEYES.--EL P. LAS CASAS.--LÓPEZ
- CERRATO.--EL OBISPO VALDIVIESO ES ASESINADO.--REVOLUCIÓN DE LOS
- CONTRERAS.--ADMINISTRACIÓN DE CERRATO.--REVUELTAS EN NICARAGUA.--EL
- DR. RODRÍGUEZ DE QUESADA.--RAMÍREZ DE QUIÑONES.--ADMINISTRACIÓN DE
- NÚÑEZ DE LANDECHO.--FALLECIMIENTO DEL OBISPO MARROQUÍN.--TRASLACIÓN
- DE LA AUDIENCIA A PANAMÁ.--EL OBISPO VILLALPANDO.--FALLECIMIENTO
- DEL P. LAS CASAS.--RESTABLECIMIENTO DE LA AUDIENCIA.--EL DR.
- GONZÁLEZ, EL DR. VILLALOBOS Y GARCÍA DE VALVERDE.--MINAS EN
- HONDURAS.--REPARTIMIENTO DE INDIOS.--EL OIDOR ABAUNZA.--LOS
- PRESIDENTES MALLÉN, SANDÉ Y CASTILLA.--LOS PIRATAS.--ESTADÍSTICA
- PARA LA COBRANZA DE LA ALCABALA.--ARTES.--EL PUERTO DE SANTO
- TOMÁS.--LOS HOLANDESES.--EL PRESIDENTE PERAZA.--ALCABALAS.--ORDEN
- PÚBLICO EN COSTA RICA.--LOS PRESIDENTES ACUÑA Y QUIÑONES:
- PROTECCIÓN A LOS INDÍGENAS.--USO DEL PAPEL SELLADO.--EL
- PRESIDENTE AVENDAÑO.--EL OIDOR LARA.--INUNDACIONES.--ESTADO
- DE HONDURAS Y DE NICARAGUA.--LOS PRESIDENTES ALTAMIRANO Y
- MENCOS.--TERREMOTO.--ESTADO DE COSTA RICA.--LA IMPRENTA EN
- GUATEMALA.--CORSARIOS EN NICARAGUA.--EL PRESIDENTE ALVAREZ.--LA
- NUEVA CATEDRAL.--ENEMIGA DE LA AUDIENCIA A ALVAREZ.--EL OBISPO
- PRESIDENTE.--LOS CORSARIOS.
-
-
-La provincia de Guatemala fué constituída en Capitanía general el año
-1542, y dicho gobierno duró hasta los comienzos de la centuria XIX. La
-mencionada Capitanía general tuvo pronto Audiencia, alto tribunal que
-se inauguró en la antigua ciudad de _Gracias a Dios_, el día 16 de mayo
-de 1544. Hallábase por entonces dividido en 13 provincias el distrito
-de la Real Audiencia, las cuales eran: Chiapas, Soconusco, Vera-Paz,
-Izalcos, Salvador, San Miguel, Honduras, Chuluteca, Nicaragua,
-Taguzgalpa y Costa Rica. Componían la Audiencia, como presidente el
-licenciado Alonso Maldonado, y como oidores los licenciados Diego de
-Herrera, Pedro Ramírez de Quiñones y Juan Rogel. Dicen los cronistas
-contemporáneos que dicho presidente, sucesor de D. Francisco de la
-Cueva, nada hizo digno de especial mención. Llegó Alonso Maldonado a
-Guatemala en los primeros días del mes de mayo de 1542. Si protestó
-el cabildo contra las Ordenanzas de Barcelona o _Nuevas Leyes_, tan
-beneficiosas para los indios y de las cuales ya hemos dado noticia
-y nos ocuparemos con alguna extensión en el capítulo XXXIII de este
-tomo, voces autorizadas salieron a su defensa. Entre sus defensores
-más decididos--como varias veces también se ha indicado--estaban los
-dominicos, y a la cabeza de ellos el P. Las Casas. Fray Bartolomé, el
-licenciado Marroquín, obispo de Guatemala, y Fray Antonio Valdivieso,
-electo de Nicaragua, se pusieron de acuerdo para dirigirse a Gracias
-a Dios, y exponer ante la Audiencia sus inclinaciones en favor de los
-indios. Reunidos los tres prelados comenzaron con toda actividad sus
-trabajos. Sus memoriales fueron recibidos con desagrado por aquel alto
-tribunal, especialmente el del obispo de Chiapa. Los jueces, desde
-los estrados, insultaron al peticionario, distinguiéndose entre todos
-por su enemiga al P. Las Casas, el licenciado Alonso Maldonado. En
-carta fecha en Gracias (9 noviembre 1545), el P. Las Casas dice al
-príncipe D. Felipe que al presidente Maldonado y a los oidores Ramírez
-y Rogel les amonestó y amenazó con excomulgarlos en su obispado; por
-este motivo dicho presidente «díjome palabras muy injuriosas en gran
-menosprecio y abatimiento e injuria e contumelia de mi dignidad, no
-menos que si fuera él el Gran Turco, etcétera.» Si la razón estaba de
-parte del obispo de Chiapa, habremos de reconocer que, no sólo los
-seglares, sino algunos individuos del clero, censuraban el exagerado
-celo del P. Las Casas.
-
-Recordaremos--y con esta noticia se dará fin a los sucesos acaecidos
-durante la presidencia de Alonso Maldonado--que cuando éste quiso
-agregar a su gobernación la provincia de Honduras, los colonos se
-negaron a ello y consiguieron su independencia.
-
-Al licenciado Alonso Maldonado sucedió el licenciado Alonso López
-Cerrato (1548-1554)[326]. López Cerrato se mostró decidido a favorecer
-a los indios, conforme le había encargado el gobierno de la metrópoli.
-Declaró libres la mayor parte de los de la provincia de Guatemala; pero
-tuvo el sentimiento de que durante su gobierno se despoblara Nueva
-Sevilla.
-
- [326] Fué nombrado el 21 de mayo de 1547, y no tomó posesión
- hasta el año siguiente.
-
-En el año 1548 ocurrieron en Nicaragua sucesos de mal carácter. D.
-Rodrigo de Contreras, gobernador que había sido de la provincia,
-sufrió gran contrariedad cuando la Audiencia, en virtud de una de
-las cláusulas de las Ordenanzas de Barcelona, se hizo cargo de dicha
-gobernación. Los disgustos de Contreras por haber perdido su gobierno
-de Nicaragua, y por otras causas, los vino a pagar el obispo de la
-diócesis, D. Fray Antonio de Valdivieso. El 26 de febrero de 1549, en
-la antigua ciudad de León, que llaman hoy el Viejo, Hernando y Pedro,
-hijos de D. Rodrigo, se pusieron al frente de formidable insurrección.
-Hernando, asaz malvado, a la cabeza de algunos conjurados, penetró en
-la casa del obispo y le asesinó con su daga, hallándose presente Doña
-Catalina Alvarez Calvento, madre de dicho prelado. Hernando, añadiendo
-el robo al asesinato, hizo descerrajar dos cofres del obispo, tomando
-el oro y la plata que encontró a mano; y sus partidarios asaltaron
-las casas de los vecinos más acomodados, a quienes exigieron armas
-y caballos. Hernando de Contreras remitió a su hermano Pedro, que
-se hallaba en Granada, el puñal con el cual había asesinado a Fray
-Antonio de Valdivieso. El alma de la descabellada empresa era un tal
-Juan Bermejo, gran amigo de los Contreras. Los conjurados, dirigidos
-por dichos hermanos, por Juan Bermejo y por otros, recorrieron la
-tierra, cometieron toda clase de desacatos y no hicieron caso de La
-Gasca, encargado por Carlos V de la pacificación del Perú. Los de
-Panamá, tomando la voz del Rey, y dirigidos por Arias de Acevedo, se
-prepararon a combatir a los rebeldes. Las fuerzas de los insurrectos
-fueron completamente desbaratadas «y en el espacio de medio cuarto
-de hora--dice Herrera--no quedó rebelde, que no fuese muerto o
-preso»[327]. Más adelante añade el citado cronista: «de los hermanos
-Contreras se dijeron muchas cosas; pero la verdad es, que de ellos
-jamás se pudo entender ni saber cosa cierta, y así es la opinión, que
-los debieron de matar los indios o los negros»[328].
-
- [327] _Década VIII_, lib. VI, cap. VII.
-
- [328] Ibidem.
-
-Por entonces, el presidente López Cerrato, considerando que Gracias
-no era el punto más a propósito para la residencia de las supremas
-autoridades, solicitó de la metrópoli la traslación de la Audiencia
-a Guatemala, lo cual se realizó al poco tiempo (1549). Las reformas
-de López Cerrato dieron origen a protestas de los encomenderos y de
-algunas otras personas de respeto y consideración. El veterano soldado
-e historiador Bernal Díez del Castillo, desde Guatemala, con fecha 22
-de febrero de 1522, dirigió extenso memorial a Carlos V, censurando
-con acritud al presidente de la Audiencia. Del mismo modo el cabildo
-de Guatemala mandó enérgica exposición al Emperador y, entre otras
-cosas, le decía que López Cerrato «ni es para ser juez, ni para ello
-tiene parte; porque le falta ciencia, paciencia y conciencia.» Contra
-tales acusaciones, tenemos el testimonio de los cronistas, que alaban
-la conducta del presidente. El descontentadizo Las Casas, tan severo
-con los gobernadores de las Indias, exceptúa de la general censura a
-D. Antonio de Mendoza, virrey de Nueva España, á D. Sebastián Ramírez,
-presidente de aquella Audiencia y a López de Cerrato, que lo era
-de la de Guatemala. Cansado de luchar dicho presidente con tantas
-dificultades, pidió permiso para dejar su cargo y volver a España.
-Habiendo comisionado el Rey al Dr. Rodríguez de Quesada, a fin de que
-tomase residencia a López de Cerrato, antes de terminar el juicio,
-falleció el digno magistrado.
-
-Siendo gobernador de Nicaragua el licenciado Juan de Caballón, que
-residía en la ciudad de León, tuvo aviso de que llegaban rebeldes
-dirigidos por Juan Gaitán y un tal Tarragona, su maese de campo. Venían
-los rebeldes de la provincia de Guatemala y Honduras y a ejemplo del
-Perú, que estaba en contínuas revueltas, ellos se levantaron en armas
-con la mira de no pagar las muchas deudas que tenían. Hallábanse
-camino de León los conjurados y entre Gaitán y Tarragona se entabló
-la siguiente disputa. Tirábala de adivino Tarragona, quien dijo: _que
-unos huesos y cabezas de vacas y toros que en el camino hallaron, era
-señal prodigiosa, y que temía, que si iban a la ciudad, morirían todos
-ahorcados_. De opinión contraria fué Gaitán, quien sostuvo que _aquella
-señal denotaba la carnicería que habían de hacer en los de la ciudad
-y el espanto que habían de poner en todas las Indias_. Las fuerzas
-del licenciado Caballón desbarataron a los revoltosos, teniendo la
-desgracia de caer prisioneros Gaitán y Tarragona. Algunos sufrieron
-la pena de muerte, entre ellos Gaitán y Tarragona; muchos fueron
-desterrados.
-
-El Dr. Rodríguez de Quesada (1554-1558), tuvo que intervenir en las
-luchas que sostenían los frailes con el obispo. Castigó a los indios de
-Lacandón, los cuales habían muerto al padre Vico y a otros misioneros.
-La industria recibió algún impulso en la provincia de Guatemala
-(compuesta entonces de la actual república de dicho nombre y de la
-del Salvador, con Chiapa y Soconusco), la seguridad personal mejoró
-bastante y las costumbres públicas progresaron del mismo modo. El 25 de
-mayo de 1557, el ayuntamiento de Guatemala alzó pendones por Felipe II,
-celebrándose después espléndidas fiestas.
-
-Encargóse Pedro Ramírez de Quiñones del gobierno por fallecimiento
-de Rodríguez de Quesada (28 noviembre 1558). Conocedor el gobierno
-de la metrópoli de que los lacandones seguían robando y matando a
-los habitantes de los pueblos cristianos, dispuso que el presidente
-Ramírez y la Audiencia hiciesen guerra a aquéllos, pudiendo reducirlos
-a la esclavitud. De este modo se derogó una de las disposiciones más
-importantes de las Ordenanzas de Barcelona. La expedición se dirigió,
-no sólo contra los indios de Lacandón, sino contra los de Puchutla;
-unos y otros sufrieron tremendo castigo.
-
-El licenciado Juan Núñez de Landecho (1559-1570) no siguió el camino
-de sus antecesores. Su amistad con unos cuantos, poco escrupulosos
-en asuntos de la hacienda pública, le desacreditaron ante la opinión
-general. Era uno de aquellos Antonio Rosales, regidor perpétuo y tal
-vez el autor de una exposición dirigida al Rey, en la que no escaseaban
-los elogios al nuevo presidente y se pedía para él la gobernación de
-Guatemala. Se quería que el gobierno, tanto político como militar,
-estuviese en una sola mano y no en los cuatro o cinco sujetos que
-componían la Audiencia. Accedió el Rey y en cédula de 16 de septiembre
-de 1560 decía: «Avemos acordado que vos tengais la gobernacion y
-proveais los repartimientos que se ovieren de encomendar y los otros
-oficios que se oviesen de proveer, ansi como lo ha hecho hasta aquí
-toda esa Audiencia; por ende, por la presente vos damos facultad y
-poder para que vos solo tengais la gobernacion, ansí como la tiene
-nuestro visorrey de la Nueva España.» Seguía el ayuntamiento con su
-tarea de escribir cartas en alabanza del gobernador, y como entendiese
-dicho cabildo que algunos no participaban de sus ideas respecto á
-Landecho, se dirigió de nuevo al monarca, con fecha 26 de enero de
-1562, protestando contra cualquier informe en contrario y repitiendo
-los elogios anteriores. Un año después, esto es, en enero de 1563,
-volvió el cabildo a escribir al Rey, y ya ni siquiera mencionaba a
-Landecho. Este silencio significaba que los indivíduos del ayuntamiento
-iban conociendo las mañas del gobernador.
-
-Día de luto fué para Guatemala el 18 de abril de 1563. En ese día
-falleció D. Francisco Marroquín, virtuoso y primer prelado de
-Guatemala. Gobernó treinta y tres años la diócesis.
-
-Llegó al fin a oídos del Rey la mala administración de Landecho.
-El licenciado Francisco Briseño fué nombrado (30 mayo 1563) por
-real cédula para que se presentara en Guatemala y abriese juicio de
-residencia al inmoral gobernador. Hasta el 2 de agosto de 1564 no llegó
-Briseño a Guatemala, abriendo en seguida el juicio de residencia contra
-el presidente e individuos de la Audiencia. Viendo Landecho que las
-cosas tomaban para él mal aspecto, salió de la ciudad disfrazado y huyó
-en un barquichuelo, no sabiéndose más de su persona. Es de creer que
-naufragase, dada la débil embarcación en que se lanzó a la mar. Los
-oidores fueron severamente castigados y por real cédula que se publicó
-en Guatemala el 19 de noviembre de 1564 la Audiencia se trasladó a
-Panamá. A dicha Audiencia quedaron sujetas las provincias de Nicaragua
-y Honduras, y a la de México las de Guatemala, Chiapa, Soconusco y Vera
-Paz.
-
-Continuó Briseño con el mando de Guatemala. Por entonces vino a ocupar
-la silla episcopal D. Bernardino de Villalpando, obispo que había
-sido de Santiago de Cuba. Se presentó en Guatemala (1565) rodeado de
-numeroso acompañamiento de clérigos, seglares y no pocas mujeres con
-sus correspondientes criadas. Gustábale recibir obsequios, y si con
-los obsequiantes se mostraba cariñoso, con los demás era desabrido y
-descortés. Una de sus primeras determinaciones fué quitar los curatos
-a los frailes y encomendarlos a clérigos regulares. Hasta tal punto
-llegaron las demasías de Villalpando, que Felipe II dirigió una cédula
-al gobernador Briseño, y en ella se hacían cargos de no poca gravedad
-al prelado, pues, entre otras cosas, decía: «y que así mismo tiene
-en su casa ciertas mujeres que no son sus hermanas ni primas, y que
-la una de ellas es de edad de diez y ocho años y poco honesta, por
-cuya intercesion y de un sobrino suyo del dicho obispo, con dádivas y
-presentes han de negociar con él los que quisieren conseguir algo...»
-
-Perjuicios sin cuento habían acaecido con la traslación de la Audiencia
-a Panamá. Entre los más decididos a que volviese a Guatemala se
-hallaban los dominicos, quienes recomendaron el asunto al antiguo
-obispo de Chiapa. Sin embargo de que el P. Las Casas contaba más de
-noventa años, hizo un viaje a Madrid, logrando atraerse el ánimo del
-Rey y de los consejeros. Luego, cuando se disponía a salir de la corte,
-rápida enfermedad le condujo al sepulcro (fines de julio de 1566).
-Fray Bartolomé, aunque amigo de la verdad, era crédulo, hasta el punto
-de escribir, no una historia, sino una epopeya. Su simpatía hacia la
-raza indígena y su antipatía hacia los conquistadores españoles, le
-hicieron, sin que él se diese cuenta de ello, parcial y algunas veces
-injusto. Con todo eso, el P. Las Casas fué la primera figura, la más
-piadosa y buena, entre todos, ya descubridores o conquistadores, ya
-gobernantes o colonos, que pasaron a las Indias.
-
-Volviendo a reanudar el hilo de nuestra historia, comenzaremos diciendo
-que se restableció la Audiencia en Guatemala a mediados del año 1568,
-nombrando el Rey como presidente al doctor Antonio González, que
-desempeñó el cargo hasta comienzos de 1573. El 5 de enero de 1570
-llegaron a la ciudad el presidente, los oidores y el fiscal, abriéndose
-la Audiencia el 3 de marzo. Como frecuentemente sucedía, no fueron
-cordiales las relaciones entre el presidente y el cabildo.
-
-Hizo el Dr. D. Pedro de Villalobos su entrada pública el 26 de enero
-de 1573. Dispuso en seguida la reparación de caminos y construcción de
-puentes en los ríos que dificultaban el tráfico entre las provincias
-del reino. A la sazón, la escasez de trigo y los temblores de tierra
-alarmaron a los habitantes del país, si bien renació la tranquilidad a
-causa de la abundancia de carne y de frutas. En tiempo de Villalobos se
-estableció la alcabala interior y se dieron algunas disposiciones que
-no favorecían a los indios.
-
-El licenciado García de Valverde se encargó del mando en noviembre de
-1578. En enero de 1579 el corsario inglés Guillermo Parker, después de
-haber asaltado y robado la Isla Española, se presentó en las costas
-de Honduras, tomando y saqueando la ciudad de Trujillo. A los tres
-meses de la invasión de Parker por el Norte, Francisco Drake, ayudado
-por la reina Isabel de Inglaterra, amenazó por el Sur el gobierno de
-Guatemala. La expedición que organizó Valverde para ir en persecución
-del valeroso Drake, le dió justa fama y no poco renombre.
-
-En esta época se descubrieron en Honduras las minas de plata llamadas
-de Guarcorán y las de los cerros de San Marcos, Agaltera, Tegucigalpa
-y Apazapo; eran tan ricas, que daban, generalmente, a razón de seis a
-diez y más onzas por quintal.
-
-Recordaremos que si se concedieron repartimientos de indios para los
-trabajos más urgentes de la agricultura, se prohibió la elaboración
-del añil, porque se decía que este trabajo era muy dañoso al indígena.
-Esta era la opinión de la Audiencia, aunque el ayuntamiento hubo de
-afirmar lo contrario. La agricultura adelantó mucho, merced a las
-reformas del cabildo de Guatemala, «compuesto--como dice Milla--de los
-principales y más ricos vecinos, a quienes abonaba el prestigio de la
-descendencia de conquistadores y primeros pobladores del país»[329].
-Real cédula (27 mayo 1582) supone, según informes dados al monarca, que
-había desaparecido más de la tercera parte de la población indígena,
-atribuyéndose esto a los malos tratamientos de los encomenderos.
-Debieron informar al Rey algunos clérigos y frailes, _fuente
-sospechosa, tratándose de esta material_[330].
-
- [329] Ob. cit., tomo II, pág. 181.
-
- [330] Ibidem, pág. 185.
-
-Ruda oposición encontró el licenciado García de Valverde en Alvaro
-Gómez de Abaunza, oidor de la Audiencia. En largo memorial dirigido
-al Rey, decía el oidor que el presidente sólo se ocupaba en fabricar
-iglesias y conventos, en concurrir a congregaciones y cofradías, con
-abandono de los deberes de su cargo. Trabajaba como un peón en dichas
-obras y era tanta su intimidad con los frailes, que frecuentemente
-asistía al coro con ellos.
-
-El 21 de julio de 1589 fué promovido Pedro Mallén de Rueda a la
-presidencia de la Real Audiencia de Guatemala. Mallén fué un hombre
-estrafalario y tirano. Se malquistó con el obispo, que era a la
-sazón Fray Gómez Fernández de Córdova, y abofeteó a Fray Francisco
-Salcedo, guardián del convento de San Francisco. Bajo el gobierno de
-Mallén--según se cree--comenzó el comercio con la China y algo hizo el
-presidente para aumentar la riqueza del país. Marchó a España, no loco,
-como dicen Fuentes, Vázquez y Juarros, sino en su sano juicio, según
-carta del cabildo al Rey fechada el 16 de febrero de 1595.
-
-En agosto de 1594 se encargó de la presidencia de Guatemala el Doctor
-Francisco de Sandé, enemigo decidido del ayuntamiento. Habiendo sido
-promovido el Dr. Sandé a la presidencia del Nuevo Reino de Granada,
-salió de Guatemala el 6 de noviembre de 1596, quedando el gobierno en
-manos del licenciado Alvaro Gómez de Abaunza, oidor decano.
-
-Aunque el Doctor Alonso Criado de Castilla fué nombrado presidente de
-la Audiencia de Guatemala en 1596, no tomó posesión del cargo hasta el
-19 de septiembre de 1598. A la muerte de Felipe II se celebraron en
-Guatemala solemnes honras fúnebres, y en seguida se alzaron pendones
-por el nuevo rey Felipe III. En el mismo año murió el caritativo
-obispo Fernández de Córdova, después de haber gobernado la diócesis
-veinticuatro años. No hubo paz ni armonía entre el presidente y el
-cabildo. Si es cierto que el cabildo promovía algunos proyectos de
-interés público, también es cierto que olvidaba a veces los derechos de
-la Corona.
-
-Por el año 1600 apareció delante de Puerto-Caballos una escuadra de
-piratas, cuyo capitán, sucesor de Parker, se llamaba Sherly. Hicieron
-el desembarco; pero atacados por los españoles, después de perder
-47 hombres, se reembarcaron a toda prisa. Añade el mismo cronista
-Fuentes que en el año 1603 y en el puerto citado, el capitán Juan de
-Monasterio, al frente de dos naves, peleó con una escuadra de piratas
-mandada por los capitanes _Pié de palo_ y Diego el _Mulato_, criollo
-de la Habana. Monasterio luchó como un héroe, siendo al fin hecho
-prisionero. Antes que Fuentes, refirió el hecho el cronista Remesal,
-que vino a Guatemala el 1613, esto es, diez años antes que ocurrió el
-suceso[331].
-
- [331] _Crónica de Guatemala_, lib. XI, cap. XX.
-
-Sumamente curiosa es la estadística que se formó en el año 1604 para la
-cobranza de la alcabala. Veámosla:
-
- Tostones
- que
- VECINOS pagaban.
- ----------------------------------- --------
- 76 encomenderos 599
- 108 mercaderes 2.346
- 13 tratantes 25
- 13 pulperos 62
- 22 dueños de obrajes (de añil) 254
- 10 dueños de trapiches 132
- 11 cereros y confiteros 74
- 7 herreros 15
- 10 viudad de trato 43
- 7 molineros 39
- 8 caleros y tejeros 31
- 82 labradores 509
- 33 criaderos de Ganado 226
- 76 oficiales de diferentes oficios 145
- -------
- TOTAL 4.500
- -------
-
-En el mismo año de 1604 las profesiones de artes liberales y mecánicas
-se dividían en la ciudad de la manera siguiente:
-
- Plateros 4
- Orificos 2
- Escultores 5
- Pintores 3
- Sombrereros 4
- Barberos 8
- Espadero 1
- Talabarteros 5
- Polvorista 1
- Carpintero 1
- Batioja 1
- Zapateros 18
- Calcetero 1
- Violero 1
- Guanteros 2
- Cereros 8
- Sastres 8
- Cantero 1
- Herreros 3
- Sedero 1
- Comidero 1
- Albañil 1
- Confiteros 2
- Herradores 4
- ----
- TOTAL 87
- ----
-
-Como acontecía frecuentemente, entre el cabildo y la Audiencia las
-relaciones eran tirantes.
-
-Formábanse ilusiones con motivo del reciente descubrimiento del puerto
-de Santo Tomás. En el año 1607 renació en el ánimo de los individuos
-del cabildo una idea más patriótica que realizable, y en ella ya se
-había pensado algunos años antes. Consistía esta idea en obtener una
-resolución del Rey para que el comercio de España con el Perú y demás
-reinos situados en las costas del Pacífico no se hiciese por Nombre
-de Dios y Panamá, sino por la vía de Santo Tomás al golfo de Fonseca.
-La idea, pues, de establecer la comunicación interoceánica a través
-de lo que al presente se llama Centro-América, es muy antigua, casi
-contemporánea a la conquista. Por cierto que la provincia de Nicaragua
-no vió con gusto el pensamiento, creyendo que sería la ruina de su
-comercio, y propuso a su vez que se hiciera el tránsito por el río San
-Juan.
-
-Procede recordar que en el citado año llegó al mencionado puerto de
-Santo Tomás una escuadra holandesa, que capitaneaba el conde Mauricio
-de Nassau[332], la cual se apoderó de los efectos que había en dicho
-puerto e incendió la población.
-
- [332] Hijo de Guillermo el _Taciturno_.
-
-También en el mismo año de 1607 se verificó la supresión del obispado
-de Vera Paz, creado en 1559. Se reincorporó la diócesis al obispado de
-Guatemala[333].
-
- [333] En 1611 la Audiencia sentenció ruidoso pleito entre don
- Juan Guerra y Ayala, gobernador de la provincia de Honduras, y
- D. Fray Gaspar de Andrade, obispo de aquella diócesis.
-
-Don Antonio Peraza de Ayala, conde de la Gomera, vino á hacerse cargo
-en el año 1611 de la presidencia de la Audiencia, de la gobernación y
-de la capitanía general. Hizo algunas mejoras en la capital y dictó
-algunas disposiciones que le grangearon simpatías. Sin embargo, fué
-bastante exigente en la cobranza de las alcabalas, y por ello tuvo
-disgustos con el cabildo.
-
-Dimos noticia de los productos de la alcabala en el año 1604; veamos
-los que dió en los años siguientes:
-
- Años. Tostones.
- ----- ---------
- 1605 4.422
- 1606 2.463
- 1607 1.975
- 1608 1.914
- 1609 1.935
- 1610 1.548
- 1611 1.394
- 1612 1.262
- 1613 5.195
- 1614 7.180
- 1615 9.588
- 1616 11.655
- 1617 9.012
- 1618 10.311
- 1619 10.452
- 1620 12.471
-
-En el año 1621 se celebraron honras fúnebres por el fallecimiento de
-Felipe III, y en seguida grandes festejos por la proclamación de Felipe
-IV.
-
-Puso en cuidado a las autoridades de Guatemala (1622) las alteraciones
-de Costa Rica, y de cuya provincia era entonces gobernador don Alonso
-de Guzmán.
-
-Los productos de la alcabala desde el año 1621 á 1626, fueron los que
-copiamos a continuación:
-
- Años. Tostones.
- ----- ---------
- 1621 13.072
- 1622 17.089
- 1623 11.541
- 1624 16.043
- 1625 11.223
- 1626 17.223
-
-A mediados del año 1627 vino a tomar posesión de la presidencia, en
-sustitución del conde de la Gomera, Don Diego de Acuña, comendador de
-Hornos en la Orden de Alcántara. El recibimiento que hizo el cabildo
-a Acuña fué sumamente expresivo. Durante su gobierno los impuestos
-establecidos por la metrópoli pesaban de un modo considerable sobre los
-pacíficos habitantes de Guatemala. El Dr. Acuña terminó el tiempo de su
-presidencia en enero de 1634.
-
-Sucedióle Don Alvaro de Quiñones y Osorio, y el cabildo celebró con
-suntuosos festejos su posesión. El nuevo gobernador quiso proteger
-la población indígena, harto diezmada en las provincias de Honduras,
-Nicaragua y El Salvador. Unas cincuenta familias españolas, que se
-dedicaban a la fabricación del añil en aquella comarca, fundaron nueva
-población, a la que dieron el nombre de _San Vicente de Lorenzana_
-(1635). El Rey premió servicios tan señalados concediendo a Quiñones
-Osorio el título de marqués de Lorenzana. Tres años después (28
-diciembre 1638), por Cédula, se ordenó el uso del papel sellado para
-todos los dominios de Indias y, aunque el cabildo, en razón de la
-pobreza del país, suplicó al Rey la suspensión de aquella providencia,
-la reclamación no fué atendida. Se establecieron cuatro sellos: el
-pliego del sello primero valía 24 reales, el del segundo 6, el medio
-pliego del tercero un real y el del cuarto un cuartillo.
-
-D. Diego de Avendaño sustituyó en la presidencia al marqués de
-Lorenzana (1642). Guatemala celebró con fiestas su toma de posesión.
-Como acontecía con frecuencia, no marchaban bien las relaciones entre
-el cabildo y el presidente, ocasionando todo esto malestar general.
-Además, el comercio se hallaba casi arruinado y a ello contribuía la
-plaga de corsarios que infestaba nuestras costas. Por último, como
-la situación de la metrópoli era cada vez más apurada, los impuestos
-seguían aumentando.
-
-Por fallecimiento del probo y justiciero presidente Avendaño (2 agosto
-1649) tomó el mando el oidor más antiguo, D. Antonio de Lara Mogrovejo.
-Feliz fué la expedición que en 1650 se hizo para arrojar a los ingleses
-de las islas de Roatán y Utila, de las cuales se habían apoderado hacía
-ocho años. En el de 1652 terribles inundaciones ocasionaron perjuicios
-de consideración y los piratas continuaban cometiendo toda clase de
-depredaciones. Respecto a Honduras, jurisdicción de Choluteca, el
-beneficio de las minas era considerable y en Nicaragua se vivía con
-cierta abundancia.
-
-D. Fernando de Altamirano y Velasco, conde de Santiago Calimaya
-(1654-1657), se puso al lado de la poderosa familia de los Mazariegos
-en los bandos que dividían a Guatemala. Lo mismo bajo el gobierno de
-Altamirano que en el de su antecesor se sintió profundo malestar a
-causa de haberse introducido mucha moneda de baja ley fabricada en
-el Perú. Falleció el conde de Calimaya y recayó el gobierno en la
-Audiencia.
-
-Durante el año 1658 fué nombrado gobernador D. Martín Carlos de Mencos,
-que llegó con el obispo electo D. Fr. Payo Enríquez de Ribera. Entró el
-presidente el 5 de enero de 1659. Día triste registró la ciudad de San
-Salvador el 30 de septiembre de dicho año; violento terremoto redujo a
-escombros la iglesia parroquial y amenazó con destruir la población.
-Se creyó que el terremoto era debido al volcán en cuya falda está
-edificada dicha ciudad. Mientras que el gobernador D. Martín Carlos
-de Mencos se ocupaba en arreglar la cuestión de la moneda, en Costa
-Rica el gobernador D. Rodrigo de Arias Maldonado, hijo de D. Andrés,
-determinó la reconquista de Talamanca, cuyos habitantes vivían casi
-independientes. Después de dejar el gobierno el citado Arias Maldonado,
-los indígenas volvieron a su vida errante y salvaje, teniendo que
-ir, tiempo adelante, los misioneros para traerlos a la vida de la
-civilización. No deja de tener curiosidad la noticia de que en el año
-1663 y bajo la gobernación de Mencos se hizo uso por primera vez de una
-imprenta, que trajo tres años antes José Pineda Ibarra. La primera obra
-que se imprimió--aunque algunos cronistas señalan otras--fué un tratado
-teológico de 728 páginas «en columnas de letra clara y uniforme, bien
-cortado, encuadernado y asentado como en Europa»[334]. El general
-Mencos, primer presidente militar que tuvo Guatemala, comprendiendo
-el peligro que corrían las posesiones españolas, siempre amenazadas
-de los corsarios ingleses, se ocupó en la defensa de las costas.
-Razones tenía para ello, porque el 29 de junio de 1665, una partida
-de ciento veinte, mandados por Eduardo David, subieron por el río San
-Juan y atravesaron el lago de Nicaragua, cayendo sobre la ciudad de
-Granada[335]. La ocuparon sin resistencia, apoderándose de todo lo
-que encontraron a mano, y se llevaron prisioneros a algunos de sus
-habitantes.
-
- [334] García Peláez, _Mem._ cap. 85.--México tuvo imprenta el
- 1622 y Lima el 1633.
-
- [335] Fundóla Francisco de Córdova, cerca de un pueblo de
- indios llamado Salteba o Jalteba, que hoy es arrabal de dicha
- población.
-
-Escarmentados los vecinos de Granada, y en particular su ayuntamiento,
-solicitaron recursos de Guatemala para fortificar la población y
-ponerla a salvo de los ataques de los filibusteros. Comenzó las obras
-el gobernador Salinas con los fondos que pudo reunir y con los que
-luego se le remitieron. Sin embargo, Nicaragua siguió amenazada por los
-corsarios, y no sólo Nicaragua, sino también Costa Rica. El general
-Mencos, contra la opinión de tenaz oposición de la Junta de Guerra de
-Guatemala, se decidió a marchar a Granada, sin embargo de sus setenta
-años y de sus achaques. Lo mismo el concejo que la Audiencia intentaron
-hacer desistir al presidente de su proyecto; todo hubiese sido en vano,
-si por entonces no se recibiera la noticia de que estaba nombrado nuevo
-presidente por el gobierno de la metrópoli.
-
-El nuevo presidente se llamaba D. Sebastián Álvarez Alfonso Rosica
-de Caldas, caballero de la orden de Santiago, señor de la casa de
-Caldas y regidor perpetuo de la ciudad de León. Llegó a mediados de
-enero de 1667, siendo recibido con señaladas muestras de alegría por
-el cabildo y la Audiencia, bien que pronto comenzaron las rencillas
-y los disgustos entre aquellas corporaciones y la nueva autoridad.
-En tanto que en Nicaragua el gobernador Salinas se ocupaba en la
-construcción de un fuerte, al que dió el nombre de _castillo de
-Austria_, el presidente Álvarez hubo de nombrar gobernador interino
-de Nicaragua a D. Francisco de Valdés. Pronto se declararon guerra a
-muerte Valdés y Salinas, poniéndose Álvarez al lado del primero y la
-Audiencia de parte del segundo. Álvarez, lo mismo que antes Mencos,
-resolvió marchar a Nicaragua, y también como antes, el cabildo y la
-Audiencia le requerían para que desistiera del viaje. Fué a Nicaragua,
-tomó algunas medidas y volvió sin haber conseguido nada de provecho.
-Deseaban reedificar la catedral el obispo D. Juan de Santo Mathia, el
-cabildo y aun el público; sólo el presidente tenía empeño en levantar
-una nueva. Triunfó al fin el testarudo D. Sebastián, quien logró que
-Guatemala tuviese una de las catedrales más hermosas de la América
-española. Entre la Audiencia y Álvarez existían en un principio
-rencillas que terminaron en odios, viéndose obligado el Rey a nombrar
-presidente de la Audiencia, visitador y juez de residencia a D. Juan de
-Santo Mathia, obispo de la diócesis. Antes de que terminara el juicio,
-murió D. Sebastián. En el año 1670 volvieron los corsarios a entrar
-por el río San Juan y llegaron a Granada, cuyos habitantes--como dice
-Ximénez--_vivían tan descuidados, que ni un vigía tenían_. Cometieron
-muchos ultrajes, lo mismo en los templos que en las casas de los
-particulares. Es de creer--aunque los cronistas no lo dicen--que el
-jefe de la expedición fué el inglés Juan Morgan.
-
-
-
-
-CAPITULO XIX
-
- CAPITANÍA GENERAL DE GUATEMALA (CONTINUACIÓN).--EL PRESIDENTE
- ESCOBEDO: LOS PIRATAS: ALBEMALE Y LOS MISIONEROS.--EL
- PRESIDENTE SIERRA.--UNA LIMOSNA AL REY DE ESPAÑA.--RECOPILACIÓN
- DE INDIAS.--LOS PRESIDENTES ALAVA Y ENRIQUEZ DE GUZMÁN:
- REFORMAS.--NICARAGUA, COSTA RICA, HONDURAS Y EL SALVADOR.--EL
- PRESIDENTE BARRIOS EN GUATEMALA.--EXPEDICIÓN AL PETÉN Y
- LECANDÓN.--EL PRESIDENTE SÁNCHEZ DE BERROSPE.--GOBIERNO DE LA
- AUDIENCIA, DE CEBALLOS Y DE COSÍO.--COSTA RICA Y NICARAGUA.--EL
- PRESIDENTE RODRÍGUEZ DE RIVAS: TERREMOTO DE 1717.--NICARAGUA, COSTA
- RICA, HONDURAS Y EL SALVADOR.--GUATEMALA: GOBIERNOS DE ECHEVERS
- Y DE RIVERA VILLALÓN.--RIVERA SANTA CRUZ.--EL ARZOBISPADO.--LOS
- PRESIDENTES ARAUJO Y VÁZQUEZ PREGO.--REFORMAS.--GOBIERNO DE
- VELARDE.--EL PRESIDENTE ARCOS.--LOS MISIONEROS.--LOS PRESIDENTES
- FERNÁNDEZ DE HEREDIA Y SALAZAR: EXPULSIÓN DE LOS JESUÍTAS.--EL
- PRESIDENTE MAYORGA: TERREMOTO DE 1773.--TRASLACIÓN DE LA CAPITAL
- AL VALLE DE LA VIRGEN.--AMÉRICA CENTRAL.--EL PRESIDENTE GÁLVEZ:
- RECONQUISTA DE OMOA Y DE ROATÁN: COLONIA ESPAÑOLA EN TRUJILLO:
- EXPEDICIÓN A RÍO TINTO.--EL PRESIDENTE ESTACHERRÍA.
-
-
-Nombrado (29 octubre 1671) presidente, gobernador y capitán general D.
-Fernando Francisco de Escobedo, general de artillería, Gran Cruz de la
-orden de San Juan y bailío de Lora, llegó a Guatemala en febrero de
-1672, y como de costumbre, tuvo recibimiento entusiástico. Emprendió en
-seguida la construcción de un fuerte en el río San Juan de Nicaragua,
-que se llamó de la _Concepción_, y cuyo nombre dejó poco después por el
-del río, esto es, _San Juan_. El 6 de noviembre de 1674, porque cumplía
-trece años Carlos II, se celebraron solemnes fiestas reales (corridas
-de toros, carreras, sortija, estafermo, luminarias, etc.). Mayores y
-más suntuosos fueron los festejos que se hicieron cuando el Rey tomó en
-sus manos las riendas del gobierno.
-
-Tiempo hacía que se hallaban amenazados por los piratas los
-establecimientos españoles de aquella parte de las Indias, hasta
-que por la metrópoli hubo de ser nombrado gobernador de Jamaica el
-duque de Albemale, con encargo de exterminar a los corsarios, lo que
-realizó--según refiere Alcedo--ahorcando a cuantos pudo haber a las
-manos. Por otra parte, los misioneros llevaron la civilización a las
-islas de la América Central, y con este motivo ya no tuvieron segura
-morada los aventureros y piratas.
-
-Entre el obispo D. Juan de Ortega Montañés por un lado, Escobedo y los
-oidores Roldán y Novoa por otro, se declaró tenaz contienda, acordando
-el gobierno de la metrópoli que el licenciado D. Lope de Sierra Osorio
-se encargara del poder de Guatemala y abriese el juicio de residencia
-(1678). «Muy bien se lo tenían merecido todos--dice Ximénez--y aun
-mayores castigos, por las iniquidades que habían ejecutado»[336].
-
- [336] _Hist. de Chiap. y Guat._, libro V, cap. 35.
-
-Obedeciendo órdenes de la metrópoli, Sierra Osorio convocó una junta
-con el único objeto de pedir en nombre del Rey algún donativo,
-pues tanta era la penuria de la corte. Expusieron algunos de los
-concurrentes la suma miseria a que estaba reducido el reino, acordando
-servir al monarca con veinte mil pesos, siempre que se les concediese
-permiso para comerciar con el Perú. Recordaremos que en el año 1680 se
-publicó la famosa _Recopilación de Indias_, en la cual se hallan las
-cédulas, cartas, provisiones, ordenanzas, instrucciones, autos y otros
-despachos expedidos para el buen gobierno de las colonias, desde el
-reinado de Carlos I hasta el de Carlos II, en un lapso de tiempo de
-cerca de ciento sesenta años. También en 1680 se terminó el edificio
-de la catedral, cuyas obras comenzaron en el de 1669. Suntuosas fueron
-también las fiestas que se celebraron con motivo del matrimonio de
-Carlos II con María Luisa de Orleans.
-
-Nombróse presidente y gobernador interino, con encargo de continuar el
-juicio de residencia de Escobedo, al licenciado D. Miguel de Augusto
-y Alava, caballero de la orden de Alcántara (1681). Nada digno de
-contar ocurrió en Guatemala desde el año 1681 hasta el 1683, en que
-vino a hacerse cargo de la presidencia D. Enrique Enríquez de Guzmán,
-caballero también de la orden de Alcántara, individuo del Consejo de
-guerra y de la Junta de Indias y armadas. El nuevo presidente mejoró
-el estado de los hospitales de la ciudad y protegió las tentativas
-hechas por los misioneros dominicanos para continuar las reducciones
-de indios infieles. Entre el gobernador de Soconusco y el Sr. Núñez
-de la Vega, obispo de Chiapa, ocurrieron serias desavenencias, en las
-cuales hubo de intervenir y, por cierto, con verdadero espíritu de
-justicia, el presidente Enríquez y luego el Consejo de Indias. El Rey
-aprobó las providencias del presidente de Guatemala, terminando la
-famosa cuestión. Habiendo fallecido por entonces D. Alvaro de Losada,
-gobernador de Nicaragua, vino a reemplazarle el maestre de campo don
-Gabriel Rodríguez Bravo de Hoyos. Sobrevinieron en seguida graves
-disturbios, contribuyendo a ello la torpeza de Rodríguez, a quien
-sucedió (1693) D. Pedro Jerónimo de Colmenares. Habremos de recordar
-que la provincia de Costa Rica, a fines del siglo XVII, estaba en
-completa decadencia, no sin que para ello influyesen las frecuentes
-correrías de los corsarios. Dichas correrías obligaron a los habitantes
-a retirarse al interior, abandonando los cultivos de los puntos
-próximos a la costa. Por lo que respecta a la provincia de Honduras,
-allí se reunieron en 1689 muchos piratas, dirigiéndose algunos a
-Trujillo, donde cometieron toda clase de atrocidades. La provincia de
-El Salvador, a últimos del siglo XVII, hasta bien entrado el siglo XIX,
-estuvo gobernada por un alcalde mayor, dependiente del gobierno central
-de Guatemala. En el citado año de 1694 era alcalde mayor de El Salvador
-y San Miguel, D. José de Calvo y Lara, sucesor de D. José Hurtado de
-Arias.
-
-Continuando la historia de Guatemala, procede que digamos que el
-general Enríquez de Guzmán dimitió el mando el 1687, viniendo a
-reemplazarle en enero de 1688 el general D. Jacinto de Barrios Leal,
-caballero de la orden de Calatrava. Cuéntase que al desembarcar en la
-costa del Norte fué robado por las piratas. Si en la primera época
-de su gobierno mostró cierta moderación y prudencia, pronto hubo de
-romper con la Audiencia, y la causa tuvo origen--según refiere Fuentes
-y Guzmán en la _Recordación Florida_--en una _centella amorosa, que a
-un tiempo mismo ardía en el corazón del Presidente y nacía en el del
-oidor Valenzuela_. Habiendo llegado a conocimiento del gobierno de la
-metrópoli lo que ocurría, se nombró juez pesquisidor al licenciado D.
-Fernando López Ursino y Orbaneja. Llegó Orbaneja el 25 de enero de 1691
-y se encargó en seguida del gobierno, el cual tuvo hasta diciembre de
-1694, pues el Consejo de Indias no encontró nada censurable en Barrios
-Leal. Inmediatamente que volvió al poder, sólo pensó en vengarse de
-sus enemigos, y para él eran sus enemigos todos los que se pusieron
-de parte del oidor Valenzuela. En seguida pensó en la conquista del
-Petén y Lecandón. Entre las personas importantes que consultó para la
-realización del plan--y por cierto que no fué atendido--se encuentra
-el famoso cronista Ximénez, que formó parte de la expedición. Poco
-consiguió Barrios Leal en su difícil empresa, y a su vuelta falleció el
-12 de noviembre de 1695.
-
-El 25 de marzo de 1696 hizo su entrada en Guatemala D. Gabriel Sánchez
-de Berrospe, nombrado gobernador, capitán general y presidente de la
-Audiencia. Berrospe, no sólo conquistó y fortificó el Petén, sino
-acabó de someter la provincia de Lecandón. Del gobierno de Costa
-Rica se encargó en 1698 D. Francisco Serrano de Reyna. A la sazón,
-como antes y después, frailes recoletos, procedentes de Guatemala y
-de Nicaragua, se dirigieron a las montañas de Costa Rica, logrando
-atraerse a los indígenas mediante la predicación y el convencimiento.
-
-Rotas las relaciones entre el gobernador Sánchez de Berrospe y el
-obispo Navas, como también entre aquél y el oidor Amézquita, el
-gobierno de la metrópoli tuvo el mal acierto de nombrar visitador a
-don Francisco Gómez de Madriz, que llegó a Guatemala en los últimos
-días del año 1699. Madriz era un hombre inmoral: quería enriquecerse
-en poco tiempo y para ello no reparaba en los medios más censurables.
-También dió algunos escándalos, pues requería de amores a no pocas
-mujeres casadas. A tal punto llegó su desvergüenza, que los vecinos
-de Guatemala obligaron a Sánchez de Berrospe a encargarse del poder,
-no obstante su falta de salud; pero Madriz, arrostrando las iras
-populares, le confinó al pueblo de Patulul. Tampoco hizo caso de la
-Audiencia, entablándose formal y reñida lucha entre aquélla y el citado
-pesquisidor. Sucesos censurables se originaron en Guatemala, logrando
-al fin la Audiencia que el insolente juez abandonase la ciudad. En los
-últimos días de marzo de 1701 se recibió en Guatemala la noticia del
-fallecimiento de Carlos II (1.º noviembre 1700) y la sucesión al trono
-de Felipe V de Borbón.
-
-Habiendo renunciado el gobierno Sánchez de Berrospe (1701), emprendió
-su regreso a la península en los comienzos de 1702, quedando la
-Audiencia con el poder, hasta que llegó en mayo de dicho año don
-Alonso de Ceballos y Villagutierre, de la orden de Alcántara, clérigo
-ilustrado y hombre tolerante. Al poco tiempo murió el virtuoso obispo
-Las Navas (2 noviembre 1702) y un año después el gobernador Ceballos
-(27 octubre 1703). Sucedióle el oidor Duardo.
-
-Don Toribio de Cosío y Campa, caballero de la orden de Calatrava,
-tomó posesión de la autoridad suprema el 2 de septiembre de 1706. El
-nuevo gobernador, aunque estaba dominado por el lucro y sólo pensaba
-en adquirir dinero para volver a su país, era hombre bondadoso.
-Preocupábale el estado de Costa Rica y de Nicaragua, provincias
-expuestas siempre a los ataques de los zambos mosquitos. De la primera
-era gobernador Serrano de Reina, empleo que ejerció unos seis años y
-que mereció ser condenado por la Audiencia de Guatemala. Le reemplazó,
-como gobernador interino, D. Diego de Herrera Campuzano (1704) y en
-propiedad obtuvo luego el cargo D. Lorenzo Antonio de Granda y Balbín
-(1707), en cuyo tiempo se sublevaron los indios de Talamanca (1709).
-Granda y Balbín no pertenece al número de los buenos gobernadores de
-Costa Rica. A su muerte (1712), volvió al país Herrera Campuzano, si
-bien el capitán general de Guatemala nombró interinamente gobernador
-a D. José Antonio Lacayo y Briones. Otras insurrecciones en el país
-fueron sofocadas y castigados sus autores. Acerca de Nicaragua es de
-sentir el mal gobierno de D. Miguel de Camargo, quien comenzó a ejercer
-sus funciones el año 1705. Para catequizar a los aborígenes, envió
-frailes a que predicaran el cristianismo, y como dijesen los misioneros
-que los indios se valían de ciertas hechicerías, el gobernador por
-ello castigó a muchos inocentes indígenas y ajustició a algunos. El
-bondadoso obispo de la diócesis, Fray Diego Morcillo, reprobó los
-hechos de Camargo y prohibió las misiones, y en su afán de poner
-correctivo a tantos abusos, hizo dos viajes a la ciudad de Guatemala,
-para que Cosío y Campa y la Audiencia pusiesen remedio a tantos males.
-Temiendo ser castigado, Camargo se fugó de Nicaragua, sucediéndole en
-el cargo D. Sebastián de Arancibia. Tiempo adelante el obispo Morcillo
-obtuvo el arzobispado de Lima y el virreinato del Perú. A Morcillo
-sucedió Fray Benito Garret (1711), hombre orgulloso y pedante, que
-humilló al gobernador Arancibia y menospreció a la Audiencia, cuyo alto
-tribunal le expulsó de la diócesis (1716).
-
-Continuando la relación de los sucesos de Guatemala, justo será
-recordar los buenos deseos del gobernador Cosío en favor del país. No
-pocos disgustos le ocasionó el obispo Alvarez de la Vega y Toledo,
-trasladado en 1713 de Chiapa a Guatemala. Aplausos merece por haber
-sofocado una sublevación de los indios zendales, mostrándose el Rey tan
-agradecido que le prorrogó por dos años más el tiempo de su gobierno y
-le confirió el título de marqués de Torre Campo.
-
-Sucedió al marqués de Torre Campo en el cargo de gobernador de
-Guatemala, D. Francisco Rodríguez de Rivas, maestre de campo de los
-reales ejércitos (4 octubre 1716). Terrible terremoto ocurrió el 29
-de septiembre de 1717. Antes lo habían anunciado ciertas señales: el
-volcán denominado de _Fuego_ empezó a lanzar llamaradas en la noche del
-27 de agosto, y poco después se sintió subterráneo ruido y trepidación
-del suelo. En los días siguientes continuó el volcán arrojando fuego y
-continuaron los temblores de tierra. Al mismo tiempo se sucedían las
-funciones religiosas, promovidas por el clero y por las autoridades.
-El capitán general Rodríguez de Rivas, se portó como debía en aquellos
-días tristísimos. Pocas fueron las desgracias personales; algunos
-templos y muchas casas particulares vinieron al suelo. Opuesta conducta
-que el gobernador siguió el obispo Alvarez de la Vega, que continuaba
-anunciando males mayores. En todo esto obraba el prelado, ya por el
-odio que al gobernador tenía, ya porque pensaba que de este modo
-podría elevar la iglesia de Guatemala a metropolitana. Celebráronse
-varias juntas para acordar si convenía la traslación de tribunales
-a sitio más seguro. Opinaba el gobernador que no era conveniente y
-lo contrario el obispo; los oidores, los individuos del cabildo, los
-religiosos y los habitantes en general, tampoco se hallaban conformes
-unos con otros. Intervino en el asunto el virrey de México, haciendo
-responsable al capitán general del quebranto que sufriese la Real
-Hacienda, por no haber permitido que pasasen a otro punto las cajas
-reales y los tribunales. Vino el Rey a terminar el asunto, poniéndose
-al lado del gobernador Rodríguez. Tiempo era ya de que las autoridades
-y vecinos se ocupasen en reparar los daños causados en la ciudad, lo
-que se consiguió en los años 1718 y 1719. En tanto que Guatemala se
-reponía de sus quebrantos, Nicaragua, Costa Rica y Honduras, vivían
-en el citado año de 1719 en contínuo desasosiego, temerosas de los
-ataques de los corsarios. También aguijoneados los gobernadores por
-el ansia del lucro, cometían toda clase de desaciertos. No les iban
-en zaga los alcaldes mayores. Por lo que se refiere a la provincia de
-El Salvador, apenas tenía que temer de los piratas, siendo de igual
-modo digno de notarse la mayor moralidad en la administración pública.
-La cultura, el bienestar y la riqueza eran mayores en dicha provincia
-que en Nicaragua, Honduras y Costa Rica. En esta última ejercía el
-cargo de gobernador desde mayo de 1713 don José Antonio Lacayo de
-Briones, funcionario más cumplidor de su deber que Grande y Balbín, su
-antecesor. A la liberalidad de Lacayo se debió la fábrica del convento
-de frailes franciscanos, que se construyó en Esparza. Sucedió a Lacayo
-(diciembre de 1716), D. Pedro Ruiz de Bustamante, el cual obtuvo la
-doble investidura de gobernador y capitán general de la provincia; pero
-el Rey (febrero de 1718) nombró a D. Diego de la Haya Fernández, que
-tomó posesión a fines de noviembre. Con una actividad digna de alabanza
-se dedicó por completo a sacar al país de la miseria en que se hallaba,
-animándole en su obra el capitán general de Guatemala. El gobernador la
-Haya, defendió su territorio de los corsarios ingleses (1720) y entabló
-relaciones de amistad con el jefe de los mosquitos. Días tristes fueron
-para la ciudad de Cartago desde el 16 de febrero de 1723, en que el
-volcán Irazú comenzó a arrojar materias encendidas al mismo tiempo que
-se sentían ruidos subterráneos. Ahora, como siempre, el gobernador
-la Haya cumplió con su deber. En Nicaragua, separado del gobierno en
-1721 Arancibia, le sucedió (1722) D. Antonio de Poveda y Rivadeneira,
-que a su vez también fué separado a fines de 1724, sustituyéndole D.
-Tomás Marcos Duque de Estrada. Torpe en su mando Duque de Estrada, no
-pudo impedir que una sublevación popular le arrojase del poder. El
-capitán general de Guatemala mandó sofocar el levantamiento a Lacayo
-de Briones, el mismo que antes tuvo el mando de Costa Rica. Apaciguados
-los ánimos, el citado capitán general llamó a Guatemala al Duque de
-Estrada y nombró jefe de la provincia al ya citado Poveda (enero de
-1727), muerto en la noche del 7 de julio a manos de unos asesinos.
-
-Guatemala iba a tener nuevo gobernador, capitán general y presidente de
-la Audiencia. A Rodríguez de Rivas sucedió D. Pedro Antonio de Echevers
-y Subiza, caballero de la Orden de Calatrava y señor de la Llave
-Dorada, quien tomó posesión el 2 de diciembre de 1724, celebrándose en
-su obsequio toda clase de festejos. El residenciado Rodríguez de Rivas
-resultó culpable por varios hechos, siendo los principales el haber
-recibido dinero en cambio de títulos de corregidores, alcaldes mayores,
-etc. Echevers, que comenzó su gobierno atrayéndose las simpatías de
-sus subordinados, pronto varió de conducta y se hizo odioso a todos.
-Trataba con poca consideración a los oidores, a los abogados y a los
-individuos del concejo. Con la Audiencia tuvo enconada disputa. A los
-nueve años de ejercer el gobierno, le sucedió el brigadier D. Pedro de
-Rivera y Villalón. Trajo Rivera y Villalón los cargos de presidente de
-la Audiencia, capitán general y gobernador (22 diciembre 1729). Poco
-después se le concedió el grado de mariscal de campo (16 septiembre
-1730). Hízose simpático desde los primeros actos de su gobierno.
-En julio de 1726 vino a Guatemala D. Manuel de Castilla, de paso a
-Honduras, de donde había sido nombrado gobernador en sustitución
-de Gutiérrez de Argüelles. Para sustituir a Poveda Rivadeneira en
-Nicaragua fué nombrado el sargento mayor D. Pedro Martínez de Ugarrio
-(27 julio 1727), y a éste sucedió (mediados de 1728) Duque de Estrada
-(segunda vez). Alteróse el orden público en el año 1730, tal vez por
-debilidad de Duque de Estrada. Bartolomé González Fitoria hizo su
-entrada solemne en León el 13 de julio de 1730, siendo obsequiado
-con corridas de toros y representaciones dramáticas. Reconocemos
-que se portó mejor en el gobierno que Duque de Estrada, aunque su
-administración no se señaló por sucesos notables. Vino a sucederle,
-últimos de 1735, el capitán D. Antonio Ortiz, y en el mismo año murió
-en León Fray Dionisio de Villavicencio, obispo de la diócesis. De Costa
-Rica diremos que el capitán D. Baltasar Francisco de Valderrama sucedió
-a D. Diego de la Haya (mayo de 1727). Valderrama se atrajo el odio del
-clero y fué sustituído en la gobernación (abril 1736) por el teniente
-coronel D. Antonio Vázquez de Cuadra, que murió a fines de junio del
-mismo año. Sucedióle interinamente el sargento mayor don Francisco
-Carrandi y Menán, que realizó una expedición contra los indios
-mosquitos sin resultado alguno. Debió Carrandi ser relevado del mando
-por el capitán general de Guatemala (1739), reemplazándole D. Francisco
-de Olaechea. Separado del mando este último, fué nombrado el capitán
-de infantería D. Juan Gemmir y Lleonart (1740), quien tuvo grandes
-desavenencias con el cabildo eclesiástico por causa de la posesión del
-obispo Pardo de Figueroa.
-
-Acerca del capitán general de Guatemala D. Pedro de Rivera y Villalón,
-importa referir que se dirigió al Rey en solicitud de varias reformas
-administrativas, acordando Felipe V desestimar lo que se le proponía,
-y mandó que los alcaldes siguiesen administrando justicia y los
-oficiales reales continuaran recaudando los tributos. Posteriormente,
-convencido el monarca de que el gobernador estaba en lo cierto, mandó
-(24 marzo 1741) que pusiera en práctica las proposiciones que antes
-hiciera, autorizándole también a emprender guerra exterminadora contra
-los indios zambos mosquitos, que continuamente hostilizaban las costas
-de Comayagua y Costa Rica[337]. Si en instrucción pública realizó
-saludables reformas, fueron mayores las referentes a la hacienda. No
-es de extrañar, dada la moralidad de la administración pública, que
-los individuos del ayuntamiento dijesen (18 julio 1741) que nunca
-había estado mejor el Erario público, ni en lo que respecta a las
-recaudaciones, ni en lo concerniente a los gastos; que el capitán
-general Rivera y Villalón, sin embargos y violencias, y sólo con su
-diligencia y tino, supo patrocinar los derechos del fisco y el aumento
-de los caudales, satisfaciendo con integridad los sueldos corrientes
-y las deudas atrasadas, como también remitiendo remesas de dinero al
-monarca sin necesidad de acudir á préstamos del vecindario.
-
- [337] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XI, núm. 166,
- págs. 151 v.ª y 152.
-
-D. Tomás de Rivera y Santa Cruz sucedió a Rivera Villalón. Tomó
-posesión el 16 de octubre de 1742. Era Santa Cruz natural de Lima y se
-atrajo pronto las simpatías de la Audiencia, del cabildo y del pueblo
-en general. Desde fines del año 1741 gobernaba en Honduras el capitán
-de infantería D. Tomás Hermenegildo de Arana, sucesor de D. Francisco
-de Parga. Arana se ocupó con actividad asombrosa a dar vida a la
-industria de Honduras. Como juez pesquisidor se presentó en Honduras
-el oidor D. Fernando Alvarez de Castro, hombre que comenzó mostrando
-mala voluntad al citado gobernador. Desterrado Arana a Esguipulas,
-Alvarez de Castro se hizo dueño del poder. En aquel tiempo D. José
-Lacayo de Briones, gobernador de Nicaragua, viéndose amenazado de los
-ingleses, le pidió auxilio, contestando Alvarez de Castro que no podía
-en aquellas circunstancias. El, por su parte, persiguió en Honduras a
-los indios que traficaban con los ingleses de la costa, en tanto que
-el juez pesquisidor intentó en vano castigar a los defraudadores del
-Erario público. Falleció poco después y su muerte no fué sentida, por
-su carácter demasiado enérgico. Cuando el capitán general de Guatemala
-tuvo noticia del fallecimiento, nombró gobernador provisional al
-maestre de Campo D. Luis Machado. Terminados entonces los conflictos
-entre la autoridad civil y la eclesiástica, el capitán Arana y los
-suyos pudieron volver a sus casas, y todo quedó en paz, turbada en mal
-hora por el carácter despótico de Alvarez de Castro. Sin detenernos
-en otros sucesos, hay que registrar una cédula del 23 de agosto de
-1745, dada en San Ildefonso, y por la cual fué nombrado el brigadier
-don Alonso Fernández de Heredia gobernador de Nicaragua y comandante
-general de dicha provincia, de la de Costa Rica, de las jurisdicciones
-del Realejo, Subtiaba, Nicoya, Sébaco y demás territorios y costas
-comprendidas desde el cabo de Gracias a Dios hasta el río Chagres;
-en la inteligencia de que, por muerte del brigadier, o por cualquier
-causa que retardara su llegada, debía reemplazarle en sus funciones el
-coronel don Juan de Vera, y otro tanto se disponía respecto de este
-último, para que le sustituyese el dicho brigadier en cualquiera de
-los eventos indicados.[338] En diciembre de 1746 comenzó á gobernar
-Fernández de Heredia. El Salvador iba progresando poco a poco. El
-alcalde mayor de la provincia no tenía que temer a piratas y corsarios.
-La vida de El Salvador se deslizaba más tranquila que la de Honduras,
-Nicaragua y Costa Rica. El 24 de marzo de 1744, D. Isidro Díaz de Vivar
-tomó posesión de la alcaldía mayor de El Salvador.
-
- [338] _Archivo Colonial de Guatemala, Copias de títulos y
- reales cédulas desde 1743 á 1748_, folio 202.--_Cedulario
- índico_, tomo IX, núm. 3, págs. 6 v.ª, 7 y 8.
-
-En Guatemala, donde continuaba de capitán general Rivera y Santa
-Cruz, se celebró con toda clase de festejos la erección de su iglesia
-sufragánea en metropolitana, siendo a la sazón obispo Fray Pardo de
-Figueroa (1744). Dos años después se celebraron con toda suntuosidad
-exequias fúnebres en Guatemala por el fallecimiento de Felipe V (9
-julio 1746), cambiándose luego la tristeza en alegría por la elevación
-al trono de Fernando VI.
-
-El 19 de septiembre de 1747 se nombró capitán general, gobernador y
-presidente de la Audiencia de Guatemala a D. José de Araujo y Río,
-tomando posesión el 23 de septiembre de 1748. Rivera y Santa Cruz, en
-sus últimos tiempos, había tenido la desgracia de caer en desagrado
-de la Audiencia. Veamos, pues, la política seguida por el nuevo
-gobernador. Procuró llevar la paz a Honduras y Nicaragua, a Costa Rica
-y a El Salvador. Vivió en buena armonía con la Audiencia y con el
-cabildo. Cortó toda clase de abusos y favoreció todo le que pudo a los
-aborígenes.
-
-Sucedióle, por Decreto expedido en Aranjuez (25 abril 1751), el
-mariscal de campo D. José Vázquez Prego. En la Habana prestó el
-correspondiente juramento (10 noviembre 1751), ante el gobernador y
-capitán general de la isla de Cuba, llegando a Guatemala y tomando
-posesión de su cargo el 17 de enero de 1752. Persiguió la fabricación
-y la venta del aguardiente de caña, como lo ordenaba Fernando VI en
-cédula del 6 de Agosto de 1747. En 1753, el llamado Valle se dividió
-en dos alcaldías mayores: la de Santa Ana de Chimaltenango y la de
-Amatitán y Sacatepéquez. Ocupóse Vázquez Prego en la fábrica de obras
-públicas, especialmente fortalezas para contener las invasiones de
-los filibusteros. A su fallecimiento (24 junio 1753) se encargó de
-la capitanía general el letrado Juan de Velarde, el cual, en los
-diecisiete meses que la desempeñó mantuvo el imperio de la ley.
-
-Don Alonso Arcos y Moreno, mariscal de campo, fué nombrado el 29 de
-enero de 1754, y tomó posesión el 17 de octubre del mismo año. No se
-explican los motivos para los largos y desordenados festejos que se
-celebraron. Todos tenían empeño en obsequiar al Sr. Arcos, y solamente
-dos religiosos protestaron desde el púlpito de ciertos escándalos.
-Escandalosos eran en verdad los bailes que se verificaron en diferentes
-sitios y aun en ciertos monasterios. Mostró actividad en el despacho de
-los asuntos, si bien cumple referir que era mayor su empeño en asuntos
-de su propio provecho, citándose como prueba de ello la introducción
-de 270 fardos, rotulados como equipaje de dicho funcionario y que
-eran artículos de comercio (1754). Otras irregularidades cometidas
-por el capitán general le enagenaron las simpatías de sus gobernados.
-No habremos de olvidar los trabajos de los misioneros en Costa Rica,
-Honduras, Nicaragua y El Salvador, para traer al camino de la verdad
-a los indios que aún permanecían infieles. Recibióse en Guatemala la
-noticia del fallecimiento de Fernando VI, celebrándose sus funerales
-algunos meses después (16 y 17 de julio de 1760). A su sabor se
-despacharon algunos poetas, pudiendo servir de ejemplo la siguiente
-octava:
-
- Fuentes puras los ojos de Fernando
- Dos Castalias de llanto están vertiendo,
- Y mientras él va su agua derramando
- Toda Aganipe se la va bebiendo.
- Las musas, que esto ven, examinando
- La noble causa que lo está afligiendo,
- Dándose al sentimiento por despojos,
- Se van a pique ahogadas en sus ojos.
-
-Celebró Guatemala con singular alegría la subida al trono de Carlos
-III. Murió el gobernador Arcos y Moreno el 27 de octubre 1760, no
-figurando su nombre entre los mejores gobernadores de Guatemala.
-
-El gobernador interino Velarde dejó el cargo en junio de 1761, a la
-llegada del Sr. D. Alonso Fernández de Heredia, brigadier de los
-reales ejércitos y ascendido a mariscal de campo al venir a Guatemala.
-Antes de reseñar los hechos de Fernández de Heredia conviene decir que
-Velarde en los dos períodos que tuvo el gobierno dió señaladas muestras
-de rectitud y honradez. Era Fernández de Heredia hombre arrebatado,
-vanidoso y poco amigo de la justicia. Se llevó mal con la Audiencia
-e intervino torpemente en los asuntos de Honduras, Nicaragua y Costa
-Rica. La provincia de El Salvador continuaba su vida tranquila, no
-interviniendo en su administración las supremas autoridades de la
-colonia. Tal vez sea merecedor de mayores censuras el municipio de la
-ciudad de Guatemala, cuyas cuentas no se ajustaban a la exactitud y
-legalidad.
-
-Sucedió a Heredia el capitán de navío D. Joaquín Aguirre y Oquendo;
-pero, cuando se dirigía a tomar posesión del cargo murió en Zacapa (9
-abril 1764). El brigadier D. Pedro de Salazar tomó posesión el 3 de
-diciembre de 1765 y era opinión general que a los desmayos y tristezas
-pasadas sucederían días felices para Guatemala. Salazar mostró ser
-laborioso funcionario. Terminó el castillo que en Omoa se mandó
-construir para contener las invasiones de los corsarios e hizo otros
-reparos en obras importantes. Reformas realizó dignas de alabanzas,
-bien que siempre tuvo a su lado la Audiencia y el ayuntamiento. A fines
-de junio de 1767 llegó a Guatemala la famosa pragmática por la cual
-Carlos III arrojaba de los dominios españoles a los hijos de Loyola.
-Aunque Salazar estimaba a los jesuítas, cumplió lo que se le mandaba,
-no sin que en Guatemala, Nicaragua, San Salvador, Honduras y Costa
-Rica la opinión general se mostrara favorable a los discípulos de
-San Ignacio. Para activar la fábrica del castillo de San Fernando en
-Omoa, allá marchó Salazar y allá contrajo grave dolencia que le llevó
-al sepulcro en Guatemala (20 mayo 1771). Encomendóse la residencia al
-oidor D. Antonio de Arredondo (14 diciembre 1775).
-
-Vino a suceder á Salazar el brigadier D. Martín de Mayorga, cuyo
-nombramiento se comunicó a la Audiencia (1772) y entró en la ciudad de
-Guatemala el 12 de junio de 1773. Con verdadero rigor castigó Mayorga
-a la gente maleante y a los infractores de las leyes. Por entonces
-anunciaba la voz pública que de un momento a otro se abriría la tierra
-para tragar a los habitantes de la ciudad, añadiendo otras como
-profecías igualmente aterradoras. Espantosos sacudimientos de la tierra
-se verificaron en mayo y junio de 1773, los cuales fueron especie de
-presagio de la catástrofe del 29 de julio. «Este día--dice el Padre
-Cadena--, digno de notarse con negros cálculos y el más funesto para
-Guatemala por haber sido el de su lamentable catástrofe, a las tres y
-cuarenta minutos de la tarde tembló la tierra.» Todos imploraban el
-auxilio divino. Los padres desatendían a sus hijos y los maridos a sus
-mujeres. Los ruidos subterráneos eran seguidos de temblores, cayendo
-también fuertes lluvias acompañadas de truenos y rayos. Undiéronse
-muchos edificios, ocasionando varias muertes. La luz del día 30
-permitió contemplar en toda su desgracia los efectos de los fenómenos
-sísmicos. Murieron ciento veintitrés personas, sin contar las fenecidas
-en los lugares inmediatos y las que sólo fueron heridas o golpeadas. El
-gobernador general, el arzobispo Sr. Cortés y Larraz, los oidores, los
-alcaldes, todos cumplieron con su deber en aquel día tristísimo. En los
-días 4 y 5 de agosto, bajo la presidencia del gobernador, se celebró
-junta general de las personas principales de la ciudad para acordar la
-traslación de la metrópoli guatemalteca. Se acordó marcharse cuanto
-antes al pueblo de la Ermita, lo que verificaron el gobernador general,
-los oidores, los oficiales reales y los empleados subalternos de las
-secretarías; también se llevaron las arcas destinadas a las rentas de
-aduana, tabaco y correos. Después, entre los vecinos, surgió enconada
-discordia, dividiéndose en dos bandos: uno que quería la traslación, y
-otro que optaba por el mantenimiento de la capital en el mismo sitio
-y creía que con los materiales existentes era fácil la reedificación,
-añadiendo que en toda la provincia no había sitio alguno al abrigo de
-tamaña calamidad. Triste era, en verdad, trasladar la ciudad que en
-1542 se fundó en el delicioso y pintoresco valle de Panchoy. Terrible
-terremoto acaecido el 13 de diciembre, que acabó de arruinar muchos
-edificios de la desgraciada población, disipó las esperanzas de los
-que creían posible la restauración. Todavía insistió el arzobispo y
-algunos más; pero el asunto estaba resuelto. ¿Dónde se levantaría la
-nueva capital? Después de muchos proyectos, se acordó establecerla en
-el valle llamado de la Virgen, como consta en la cédula expedida por
-Carlos III en el palacio de San Ildefonso (21 julio 1775), y que llegó
-a manos del capitán general el 1.º de diciembre del citado año. En
-todos estos asuntos, tan delicados y complejos, mostró su imprudencia
-el brigadier Mayorga. Por entonces era gobernador de El Salvador el
-insigne D. Francisco Antonio de Aldama; de Nicaragua, D. Manuel de
-Quiroga, sucesor de D. Domingo Cabello, y de Costa Rica, D. Juan
-Fernández de Bobadilla, recayendo después el mando en D. José Perié.
-Honduras tuvo por gobernador a D. Francisco de Aybar, y luego a D. Juan
-Nepomuceno de Quesada, natural de la Habana.
-
-El coronel D. Matías de Gálvez, que estaba en Guatemala desde julio
-de 1778, como segundo comandante del país e inspector de las tropas
-veteranas y de milicias, fué nombrado gobernador, capitán general
-y presidente de la Audiencia (15 enero 1779). El 4 de abril tomó
-posesión. Alarmante noticia llegó a Guatemala en los últimos días
-de octubre del año siguiente: los ingleses se habían hecho dueños
-del fuerte de San Fernando de Omoa, defendido por corta guarnición.
-Allá fué Gálvez a pelear con los ingleses. Gálvez, ya ascendido a
-brigadier, era un excelente gobernador. Preocupábale que el gobierno
-inglés, en guerra con el español, deseaba adueñarse el territorio de
-los Mosquitos, el río y castillo de San Juan, la ciudad de Granada y
-el golfo de Papagayos. De la tierra de los Mosquitos sacaba Inglaterra
-mucha cantidad de caoba y de otras maderas finas, zarzaparrilla, palo
-de tinta, algodón, cacao, vainilla, añil, azúcar, etc. Justo será
-recordar la expedición que contra Nicaragua mandó el gobierno inglés
-(1780). Al frente de una de las fragatas se hallaba Horacio Nelson,
-que apenas contaba veintitrés años de edad y ya era capitán de navío.
-El joven marino pudo salvar el banco de arena formado a la entrada
-del San Juan, subió por el río hasta la isla del Mico, donde después
-llegaron, transportadas en lanchas, las demás tropas extranjeras. Al
-siguiente día (9 abril) arribaron a la isleta Bartola, cuyos defensores
-se portaron bizarramente; pero volviendo a la carga, el capitán Nelson
-se apoderó de ella. Acerca del castillo de Omoa, ya hemos indicado
-que cayó en poder de los enemigos, bien porque estaban mandados por
-Polson y Nelson, y bien porque ellos eran dos mil y nosotros doscientos
-cincuenta, guatemaltecos en su mayor parte. No todo les salió bien
-a los ingleses en Nicaragua. Las enfermedades les diezmaron, y
-nuestro gobernador, aprovechándose del desaliento de ellos, recuperó
-el castillo (enero de 1781). Poco importa si--como dice algún
-cronista--el castillo no fué conquistado personalmente por Gálvez,
-sino por el ejército que él mandó. Terminada la guerra de Nicaragua
-en los comienzos de 1781, Gálvez volvió a Guatemala, dedicándose con
-actividad a reformar la administración pública. Fijóse también en las
-provincias de Honduras, Costa Rica y El Salvador. En seguida emprendió
-la reconquista de Roatán: el 14 de marzo de 1782 zarpó de Trujillo la
-escuadrilla, conduciendo cien hombres del batallón de infantería y unos
-quinientos milicianos. Los ingleses no pudieron resistir el ataque de
-nuestras fuerzas, presentándose el 17 de dicho mes los comisionados
-del gobernador inglés al general Gálvez, ofreciéndole la rendición
-de la isleta, como así se efectuó. La noticia del triunfo obtenido
-en Roatán se comunicó, mediante una goleta despachada expresamente a
-España, al gobierno de Madrid (21 de marzo). La agradable impresión
-que produjo en Gálvez la situación de Trujillo, a su regreso de
-Roatán, le movió a decir al Rey (17 abril 1782) que aquel puerto era el
-principal en el litoral del Norte y que las tierras de la costa eran
-muy fértiles. Vinieron, en efecto, más de trescientas personas de ambos
-sexos procedentes de Asturias y Galicia, y otras trescientas, poco más
-o menos, de las islas Canarias. Sin embargo de los buenos deseos de
-Quesada, gobernador a la sazón de Honduras, el clima malsano y ardiente
-del litoral echó por tierra los planes del general Gálvez. En el
-mismo año de 1782, de vuelta de Roatán, se detuvo Gálvez en Trujillo,
-saliendo luego al frente de la expedición, para Riotinto. La fortaleza
-de Quepriva fué tomada el 30 de marzo de 1782 y la de Lacriba el 2 de
-abril. Regresó Gálvez a Trujillo, muy satisfecho por sus campañas de
-Roatán y de Riotinto, y llegó a Guatemala, donde meses después recibió
-graves noticias de aquel último punto. Una escuadra inglesa atacó el
-22 de agosto del citado año a Quepriva y a La Criba; las tropas de
-desembarco, apoyadas de buen número de negros, saltaron a tierra y
-pasaron a cuchillo la guarnición de Quepriva y no hicieron lo mismo con
-la de La Criba porque hubo de capitular. Gálvez, que por la campaña de
-Nicaragua se le había conferido el ascenso a mariscal de campo, y por
-los servicios realizados en Roatán y Riotinto el de teniente general,
-cuando se disponía recuperar las fortalezas perdidas y reedificar a
-Trujillo, dejó el gobierno de Guatemala (10 marzo 1783) y pasó con el
-cargo de virrey a Nueva España.
-
-El 5 de abril hizo su entrada en Guatemala, después de corto gobierno
-de la Real Audiencia, el brigadier D. José de Estachería. Dedicóse
-Estachería a adelantar la fábrica de los edificios públicos, figurando
-en primer término la catedral y en segundo la construcción de una
-fuente monumental en la plaza mayor de dicha población. Firmada la
-paz entre España é Inglaterra (septiembre de 1783), pudo dedicarse
-con mayor tranquilidad a sus edificaciones el capitán general. En el
-año 1786 celebraron ambas potencias un tratado complementario y en él
-se estipuló que la Gran Bretaña reconocía la soberanía española en el
-territorio de Mosquitos, y como consecuencia de tal reconocimiento
-desocuparía--como lo hizo--los varios establecimientos que en esa faja
-de tierra poseía.
-
-
-
-
-CAPÍTULO XX
-
- GOBIERNO DE LA ISLA DE SANTO DOMINGO.--RELACIONES DE LA ISLA
- ESPAÑOLA CON LA METRÓPOLI.--RELACIONES DE LAS AUTORIDADES DE LA
- ISLA ENTRE SÍ.--LOS CORSARIOS EN LA ISLA.--LOS FRANCESES EN SANTO
- DOMINGO.--EL CÓDIGO NEGRO.--SANTO DOMINGO Y LA REVOLUCIÓN FRANCESA
- DE 1789.--LA ANARQUÍA EN LA COLONIA.--GUERRA DE EXTERMINIO ENTRE
- BLANCOS Y NEGROS.--LOS INGLESES EN SANTO DOMINGO.--TOUSSAINT
- LOUVERTURE: SU CARÁCTER Y CUALIDADES.--BONAPARTE Y TOUSSAINT
- LOUVERTURE.--LUCHA ENTRE FRANCESES Y DOMINICANOS.
-
-
-Por Real Cédula expedida en 9 de agosto de 1508 fué nombrado Diego
-Colón gobernador de las colonias, llegando (10 julio 1509), a la ciudad
-de Santo Domingo en compañía de Doña María de Toledo, su mujer, de su
-hermano Fernando y de sus tíos Bartolomé y Diego.
-
-No es cierto--como dice Harrisse--que, muerto Cristóbal Colón, el
-Rey no quisiese dar a Diego, hijo del dicho Cristóbal, posesión
-del almirantazgo. Fernando el _Católico_ no se opuso a reconocerle
-como Almirante, ni se negó a nombrarle gobernador de las Indias por
-nombramiento real, ni ofreció resistencia a entregarle los derechos
-que como Almirante le correspondían; lo que no quería era reconocerle
-virrey y gobernador por derecho propio.
-
-Muchos e importantes fueron los pleitos sostenidos por Diego Colón
-contra la Corona. El 5 de mayo de 1511 el Consejo Real declaró que, al
-Almirante y sus sucesores pertenecía, con el título de virrey, y por
-fuero de heredad para siempre jamás, la gobernación y administración
-de justicia, así de la Isla Española como de las otras islas que el
-Almirante, su padre, descubrió, y de aquellas islas que por industria
-del dicho su padre se descubrieron; que la administración de justicia
-civil y criminal se ejercería por el virrey o por sus tenientes y
-oficiales de justicia, en nombre del Rey; que el virrey se hallaba
-sujeto a juicio de residencia cuando los reyes lo dispusieran; que a
-éstos correspondía el repartimiento de los indios, y que el virrey
-debía de disfrutar el quinto de las granjerías concedidas para extraer
-oro de las minas, y el décimo de todo lo que en las islas se hallare,
-trocare, etc., exceptuando el de los diezmos eclesiásticos y el de
-las penas de cámara[339]. Hízose ejecutiva la citada declaración por
-Real Cédula dada en Sevilla el 17 de junio de 1512. Por la sentencia se
-muestra que el Consejo atendía más al Rey que a D. Diego, no siendo,
-por tanto, de extrañar, que el hijo del descubridor del Nuevo Mundo
-prosiguiese los pleitos con más insistencia.
-
- [339] _Pleitos de Colón_, tom. I, doc. núm. 12.
-
-Debemos fijarnos en otro asunto, cual fué el gobierno de Diego Colón
-en la Española. Desde el principio pocas fueron las simpatías que tuvo
-el nuevo gobernador entre los vecinos de la isla. Solicitaron que
-se crease una Audiencia compuesta de tres jueces de apelación, cuyo
-objeto lo dice el Rey en su consulta al _Consejo de Indias_, del 24 de
-septiembre de 1512. «Sabéis--dice--que á causa de injusticias hechas
-por las justicias del Almirante y el difícil remedio dellas en tanta
-distancia, embie los jueces de apelación»[340]. La Audiencia de Santo
-Domingo se había creado el 5 de octubre de 1511[341]. Sin embargo
-de las cartas del Rey al Almirante dándole consejos e instrucciones
-acerca de las cosas de gobierno, D. Diego no hacía caso alguno. Lo
-mismo se desentendía de la sentencia dada en Sevilla, que de los
-consejos y órdenes que le daba D. Fernando. Causa fué todo esto de que
-se formasen dos partidos en la isla: el del Rey y el del Almirante,
-siendo preciso confesar que el primero era mucho mayor que el segundo.
-Tantas y tan graves fueron las quejas, que la Corona dispuso que se le
-tomase juicio de residencia, y ordenó que regresara a Castilla. Llegó
-a Cádiz D. Diego el 9 de abril de 1515, y esta fué la primera vez que
-vino a Castilla desde su ida a la Española en 1509[342]. A tal punto
-llegó la impopularidad de D. Diego en la citada isla, que los vecinos
-enviaron a España un comisionado con el siguiente memorial, que a
-nombre de todos dirigió Juan Carrillo Mejía a la reina Juana: «Digo
-que dicha isla--tales fueron sus palabras--está llena de pasiones a
-causa del Almirante y sus justicias, que es perdida si no se remedia.
-El Almirante es señor absoluto, y atemoriza a cuantos se le oponen
-y sostienen la jurisdicción real. No cumple los mandamientos de V.
-A., y si alguno lo requiere lo maltrata. Quando la isla me despachó
-con estas súplicas, no había sino un navío para Castilla. La isla
-está llena de más escándalo que cuando se alzó en tiempo de su padre,
-y si el Almirante allá volviere, no dejaría de haber mucho daño en
-matar y ahorcar hombres, como hizo su padre, pues hai ahora más
-disposicion. Mande V. A. ver la residencia y que el fiscal se entere
-de mi negociacion y sentirá muchas cosas encubiertas del Almirante y
-la necesidad de no enagenar de la Corona la gobernacion perpetua que
-no puede enagenarse, lo cual se verá si se litiga en el Consejo, como
-lo pido. Acuerdese V. A. que ya el Rey Católico embió a su padre a
-Bobadilla, luego dió la gobernacion a Ovando e el Rey D. Felipe tuvo
-proveído a D. Hernando de Velasco porque no convenía tener el Almirante
-en aquellas partes ni averlo embiado»[343]. En 28 de enero de 1516
-decía el obispo de Avila: «Guardese mucho de tomar el perverso consejo
-que dan muchos que converna el Almirante por gobernador solo, sin que
-haya otros jueces superiores. Antes es toda necesidad que haya quien
-ponga límite a las cosas del Almirante, no le deje encender sus furias
-o alas, no venga algun daño irremediable _quod Deus avertat_» (alude
-a que pudiera declararse independiente). Con fecha 16 de febrero de
-1516, repetía las siguientes palabras el tesorero Pasamonte a S. A. «De
-ninguna manera conviene que vuelva el Almirante.»
-
- [340] Academia de la Historia.--_Colección Muñoz_, tomo XC,
- fol. 110.
-
- [341] _Colec. de doc. inéd. para la historia de España_, tomo
- II, pág. 285.
-
- [342] Academia de la Historia.--_Colec. Muñoz_, tomo LXXV,
- fol. 343.
-
- [343] Academia de la Historia.--_Colec. Muñoz_, tomo LXXV,
- fol. 69.
-
-Deseaba por momentos D. Diego la resolución del litigio, pudiendo
-conseguir que en 14 de enero de 1517 dispusiera Carlos I, desde
-Malinas, que fuese visto sin dilación; pero el 18 de abril del mismo
-año ordenaba desde Bruselas quedara en suspenso la tramitación hasta su
-llegada a España, «porque había sido informado que muchos de los dichos
-pleitos son con nuestra Corona real e sobre cosas tocantes a nuestra
-preheminencia e señorío e son de calidad _que para se sentenciar se
-deben consultar con nuestra Corona real_»[344].
-
- [344] _Pleitos de Colón_, tomo II, núms. 135 y 136.
-
-Viéronse en la Coruña los pleitos, dictándose Real Provisión el 17 de
-mayo de 1520. En la de la Coruña se confirma la de Sevilla, limitando
-el virreinato a las islas descubiertas por el almirante D. Cristóbal,
-cercenando las facultades que hasta la sazón habían tenido los Colones,
-lo mismo para cubrir todos los cargos como lo concerniente a la
-administración de justicia en lo civil y criminal, y muy especialmente
-confirmando a la Corona la facultad de nombrar, cuando lo estimara
-oportuno, jueces especiales para investigar los actos de los virreyes y
-proceder--si necesario fuera--contra ellos.
-
-Rudo fué el golpe que recibió D. Diego con la citada Real Provisión,
-hasta el punto que formuló ante notario enérgica protesta en Sevilla
-el 28 de agosto del mismo año de 1520. Un mes ó dos después se
-embarcó para la Española, donde, haciendo caso omiso de la sentencia
-de la Coruña, continuó usando de las facultades que él se atribuía,
-promoviendo continuos conflictos con la Audiencia y los oficiales
-reales, dando lugar a que el Emperador le suspendiera en 22 de marzo de
-1523 en el ejercicio del gobierno y le mandara regresar a España[345].
-D. Diego se embarcó para España inmediatamente que recibió la orden,
-llegando a Cádiz el 5 de noviembre de dicho año[346] y formulando en
-seguida un memorial de protesta por haberle suspendido en el ejercicio
-de los cargos que de derecho--según decía--le correspondían, y pidiendo
-que se le levantara la suspensión y se le desagraviase.
-
- [345] _Bibliografía colombina_, sec. I, pág. 96.
-
- [346] _Colec. de doc. inéd. de Indias_, 1.ª serie, tomo XI,
- pág. 153.
-
-Por muerte del Almirante en Montalbán, yendo para Toledo el 23 de
-febrero de 1526[347], su mujer D.ª María de Toledo, como tutora de
-su hijo D. Luis, continuó los litigios, consiguiendo en 1527, según
-sentencia dada en Valladolid el 25 de junio, que se anulasen las de
-Sevilla y Coruña[348]. Tras largos trámites, se dieron las sentencias
-de 27 de agosto de 1534 en Dueñas, y de 18 de Agosto del año siguiente
-en Madrid[349]; por ellas, si bien se daba mayor extensión al
-virreinato, se limitaban mucho las facultades de los gobernadores,
-afirmándose más y más el poder real. Apelaron de estas sentencias lo
-mismo la representación de D. Luis Colón que el fiscal. Cuando D.ª
-María de Toledo se hallaba más decidida a continuar los pleitos, el
-fiscal Villalobos, en escrito fechado en Madrid a 9 de agosto de 1535,
-manifestó que las islas e indias del mar Oceano no se descubrieron por
-la industria de Cristóbal Colón, sino por otros que tenían el crédito
-y medios de que él carecía, los cuales siguieron la navegación en los
-momentos que el dicho Colón iba sin tino y se quería volver.
-
- [347] Oviedo, _Hist. general de las Indias_, lib. IV, cap. VI,
- tomo I.
-
- [348] _Pleitos de Colón_, tomo II, núms. 213, 215 y 216.
-
- [349] _Bibliografía Colombina_, sec. I, págs. 143 y 148.
-
-Convencida D.ª María que comenzaba nuevo y enojoso período en los
-pleitos, cuyo fin y resultado no se veía próximo, acordó, como también
-el fiscal, someter el litigio a la resolución arbitral de Fray García
-de Loaisa, obispo de Sigüenza y Cardenal de Santa Susana. Pidió la
-virreina lo que creía justo. El prelado dictó la sentencia arbitral el
-7 de junio de 1536 y la diferencia más importante entre aquella y lo
-pedido era que no se accedió a que los Colones continuasen gobernando
-la Española. De modo que las capitulaciones firmadas el 17 de abril
-de 1492 entre Cristóbal Colón y los Reyes Católicos vinieron á quedar
-reducidas por la sentencia que acabamos de citar al almirantazgo,
-la propiedad de la isla Jamaica, 25 leguas en Veragua, unos cuantos
-oficios y algunas tierras en la Española; además una renta anual para
-D.ª María de Toledo y sus hijos.
-
-Si adquirió gran importancia la colonia española de Santo Domingo
-en los primeros tiempos de la conquista, decayó aquélla cuando los
-españoles descubrieron otros países más ricos o más abundantes en
-minas. Todas las miradas se dirigieron a México y al Perú, en cuyas
-tierras se hallaba el vellocino de oro. Acerca de las relaciones
-de la Isla Española con la de Puerto Rico, habremos de recordar que
-desde Madrid (11 enero 1598) dijo el Rey al presidente y oidores de la
-Audiencia que «no se entremetan en las cosas de la guerra tocantes al
-gobierno de la isla de Puerto Rico, salvo cuando fuese algún pleito
-o pleitos en grado de apelación...»[350]. Entre las autoridades de
-la isla hubo de cuando en cuando rozamientos y disgustos. El Rey,
-desde Valladolid (2 de abril de 1604), se dirigió a fray Agustín de
-Avila, arzobispo de Santo Domingo de la Isla Española, censurándole
-su conducta con la Audiencia[351]. Por lo que a sus relaciones
-exteriores respecta, varias veces--en los siglos XVI y XVII--sufrió
-diferentes ataques de los corsarios. Con harta frecuencia excursiones
-de filibusteros ingleses, franceses y holandeses cayeron sobre ella
-como sobre otras colonias, obligando al gobierno de la metrópoli
-a enviar poderosas escuadras para combatirlas. Drake en el año de
-1586 se apoderó de Santo Domingo, no abandonando la ciudad hasta que
-recibió crecido rescate. Nuevas expediciones de piratas ingleses y
-franceses devastaron sus costas (1625); estos últimos llegaron a tomar
-la parte de occidente y se apoderaron de la isla de la Tortuga, de
-donde fueron arrojados por D. Juan Francisco de Montemayor en el año
-de 1654. Después de varias tentativas de los franceses para penetrar
-en la isla, el marino Bertrán d'Ogerón logró establecerse en Santo
-Domingo (1664), región oeste de la isla, no siendo reconocida la
-dominación francesa hasta la paz de Riswick, firmada por Luis XIV por
-un lado, y por España, Inglaterra y Holanda por otro (20 septiembre
-1697). Desde entonces quedó dividida en dos partes desiguales, ocupando
-los franceses una tercera parte en el Occidente. Sería injusticia
-no reconocer que la industria hizo grandes progresos desde que los
-franceses penetraron en la colonia. Los españoles, por su parte,
-procuraron seguir las huellas de los franceses. Aunque se acostumbra
-a decir que la esclavitud no era más suave y blanda en las colonias
-francesas e inglesas que en las españolas, y aunque un escritor de
-comienzos del siglo pasado añade que «si los ingleses dan mejor de
-comer a sus negros, los franceses les dan mejores vestidos»[352],
-siempre será una página de gloria en la historia de Luis XIV la
-publicación en favor de los negros de un edicto conocido con el nombre
-de _Código Negro_.
-
- [350] _Ced. índico_, tomo XLI, núm. 180, págs. 238 y 238 v.ª
-
- [351] Ibidem, tomo XLI, núm. 171, págs. 231 v.ª a 232 v.ª
-
- [352] _Historia de Santo Domingo_, por D. V. A. E. P., pág. 29.
-
-Desde Madrid y con fecha 14 de junio de 1713, Felipe V hubo de
-manifestar al presidente y oidores de la Audiencia de Santo Domingo,
-que sabía, por conducto del cabildo secular de Santiago de los
-Caballeros, que los franceses desde su colonia de la isla se extendían
-o penetraban en la parte española. Se quejaba del silencio de dicho
-presidente y añadía que había acudido en queja al rey de Francia[353].
-Como los franceses poco a poco se fuesen internando más en la isla, se
-acordó trazar nueva línea divisoria, la cual hubo de realizarse el año
-1776 por el gobernador de la parte española D. José Solano y bajo el
-reinado de Carlos III.
-
- [353] _Ced. índico_, tomo XX, núm. 5, págs. 4 v.ª a 6.
-
-Cambios radicales sufrieron las posesiones francesas, y, por
-consiguiente, la isla de Santo Domingo, con la gloriosa revolución de
-1789. Pidióse a voz en grito la supresión de los abusos más graves.
-Mr. de Chilleau, gobernador entonces de Santo Domingo y hombre
-bondadoso por carácter é inclinaciones, intentó resistir las tendencias
-revolucionarias, más violentas que ordenadas, de los populares,
-teniendo al fin que ceder. Los colonos, tras largas deliberaciones,
-eligieron 18 diputados que les representasen en la Asamblea nacional;
-pero sólo seis obtuvieron el derecho de desempeñar cargo tan elevado.
-
-Recordaremos que antes de esta época se habían suscitado en Francia y
-en Inglaterra vivas discusiones sobre la condición de los esclavos.
-Una sociedad se formó en Londres con el único objeto de exigir al
-gobierno la prohibición de importar negros en los dominios de la Gran
-Bretaña. Del mismo modo otra sociedad se constituyó en París con el
-título de _Amigos de los Negros_. Entretanto, la Asamblea nacional en
-su declaración de los _Derechos del hombre_ (20 agosto 1789) había
-consignado el siguiente principio: «Todos los hombres nacen y mueren
-libres e iguales en derechos.» Como era natural, los hombres de color
-y los esclavos pensaron que era llegado el momento de su redención,
-mientras que los propietarios se prepararon a defender sus intereses.
-Los mulatos, no respetando los acuerdos de las asambleas establecidas
-en las tres provincias, una de ellas en la ciudad de Cabo Francés,
-se lanzaron a la insurrección, en tanto que los colonos, fuertes por
-sus riquezas, lograron el triunfo sobre los revoltosos. Por cierto,
-que las asambleas provinciales mostraron debilidad suma después de
-la victoria, decretando inmediatamente la libertad de los jefes del
-motín que se hallaban en las cárceles de Jacmel y de Artibonito. La
-Asamblea nacional, sin saber el camino que debía seguir, temiendo
-que los colonos proclamasen la independencia de Santo Domingo y no
-confiando en la prudencia y sensatez de la gente de color, decretó
-que las colonias no se regirían por la constitución que ella había
-promulgado para la metrópoli, disponiendo también que no se hiciera
-innovación alguna ni directa ni indirectamente en el sistema bajo el
-cual se habían gobernado hasta entonces dichas colonias, y, por último,
-autorizaba a los habitantes a exponer libremente sus sentimientos,
-ya en lo referente a un plan de legislación interior, ya en asuntos
-comerciales. Aunque la citada ley causó hondo disgusto a los negros y á
-sus protectores de Francia, reconocemos de buen grado que la Asamblea
-sólo se preocupaba de la conservación de la colonia.
-
-Para tratar de administración interior se reunió una asamblea
-colonial el 16 de abril de 1790 en la ciudad de San Marcos. Grande
-fué el número de representantes, no distinguiéndose por el acierto
-ni a veces por la prudencia. Es verdad que el gobernador Mr. Peynier
-daba ejemplo de su carencia absoluta de condiciones para obrar en
-circunstancias tan difíciles. En cambio, el coronel Manduit era hombre
-de claro entendimiento y tan conocedor de la política general como
-de la particular de la colonia. El 28 de marzo terminó sus trabajos.
-Comenzaba la Constitución con un largo y difuso preámbulo, siguiendo el
-articulado en la forma siguiente:
-
- «Art. I. El poder legislativo en lo que concierne al régimen
- interior de Santo Domingo, reside en la asamblea de sus
- representantes, establecidos en la asamblea general de la parte
- francesa de dicha Isla.
-
- II. Ningún acto del cuerpo legislativo en lo perteneciente al
- gobierno interior, podrá ser tenido por ley definitiva, siempre
- que no sea ejercido por los representantes de la parte francesa de
- Santo Domingo, libre y legalmente elegidos.
-
- III. Todo acto legislativo hecho por la asamblea general en el
- caso de necesidad urgente, en cuanto al régimen interior, será
- considerado como ley provisional; y en este caso se notificará el
- decreto al gobernador, quien en el término de diez días siguientes
- a la notificación lo hará promulgar y cuidará de su ejecución.
-
- IV. Esta urgencia se decidirá por un decreto separado, que no podrá
- ser dado sino a mayoría de dos terceras partes de votos.
-
- V. Si el gobernador general remitiese a la asamblea algunas
- observaciones sobre si conviene o no publicar algún decreto, se
- procederá a examinarlas; y tanto el decreto como las observaciones
- serán entregadas a la discusión en tres sesiones distintas.
- Los votos se darán por _si_ o _no_; y el proceso verbal de la
- deliberación será firmado por todos los miembros presentes,
- señalando el número de votos así en favor de una opinión como de
- otra.
-
- VI. Debiendo ser la ley el resultado del consentimiento de aquellos
- a quienes se impone, la parte francesa de Santo Domingo propondrá
- sus planes en cuanto á las relaciones comerciales y otras comunes,
- y los decretos que sobre esta materia diese la asamblea nacional,
- no serán ejecutados en la colonia, hasta que haya prestado su
- consentimiento la Asamblea general de sus representantes.
-
- VII. No serán comprendidos en la clase de relaciones comunes de
- Santo Domingo con la Francia, los objetos de subsistencia que la
- necesidad obligare a introducir; y en cuanto a los decretos que se
- expidan sobre este asunto, se observarán todas las formalidades
- prescritas en los artículos 3.º y 5.º
-
- VIII. Todo acto legislativo dispuesto por la asamblea general y
- ejecutado provisionalmente en el caso de necesidad urgente, será
- remitido a la sanción del gobierno francés.
-
- IX. Cada legislatura de la asamblea se hará de dos en dos años, y
- la reelección de los miembros de cada legislatura será por todos
- votos.
-
- X. La asamblea general decreta que los artículos anteriores como
- que hacen parte de la constitución de la parte francesa de Santo
- Domingo, serán remitidos sin detención a Francia para presentarlos
- a la aceptación de la asamblea nacional: serán además enviados a
- todas las parroquias o distritos de la parte francesa de Santo
- Domingo.»
-
-No creemos que la Asamblea de San Marcos pensara erigir la colonia en
-estado independiente, aunque muchos le atribuyeron esta intención.
-Llegóse a decir que la colonia estaba vendida a los ingleses, y
-que los miembros de la Asamblea habían recibido y partido entre sí
-cuarenta millones como premio de la constitución que se les había
-dictado. Aumentaba la alarma de día en día. Muchos se dirigieron
-al gobernador pidiéndole la disolución de la Asamblea. Sucedió por
-entonces que el navío de línea _Leopardo_, y cuyo comandante era Mr.
-de la Galissoniere, había fondeado en la rada de Puerto Príncipe.
-Galissoniere quiso obsequiar con un banquete a Peynier y Manduit,
-invitando también a otros amigos de dichos jefes; pero los marineros
-se pusieron enfrente de su comandante, el cual tuvo que abandonar
-el barco. La Asamblea manifestó por escrito su agradecimiento a la
-tripulación, no sin añadir que el navío permaneciese en la rada hasta
-recibir órdenes ulteriores. Hasta tal punto quisieron los marineros
-mostrar su obediencia a la Asamblea, que fijaron el decreto en el palo
-mayor del buque. Con tales sucesos, coincidió el hecho de que los
-partidarios de la Asamblea se apoderasen de un almacén de pólvora en
-Leogano. Convencido el gobernador Peynier de que la Asamblea marchaba
-resueltamente a la independencia de la colonia, decretó la disolución
-de aquel cuerpo, acusando a sus miembros del delito de traición.
-Poniendo manos a la obra, ordenó al coronel Manduit que, al frente de
-cien soldados se dirigiera al pueblo de San Marcos y disolviese la
-Asamblea. En efecto, Manduit llegó a San Marcos y no pudo realizar sus
-designios porque los diputados estaban defendidos por 400 guardias
-nacionales. Llegaron a las manos, habiendo por parte de la Asamblea dos
-hombres muertos, y en ambos bandos muchos con graves y leves heridas.
-Logró Manduit apoderarse de la bandera nacional, si bien tuvo que
-retirarse sin haber conseguido la disolución de aquel alto tribunal.
-
-Mientras disponía la Asamblea que el pueblo tomase las armas y viniera
-al socorro de sus representantes, y el navío _Leopardo_ para dar
-aliento a los patriotas, anclaba delante de San Marcos, el partido
-del gobernador se reforzaba con tropas procedentes de la provincia
-del Oeste y con el auxilio que le enviaba la Asamblea provincial del
-Norte. Cuando se creía que la cuestión se iba a resolver en los campos
-de batalla, desbandáronse los diputados, y sólo 85 de ellos tomaron
-la determinación de embarcarse a bordo del _Leopardo_ para Francia
-(8 agosto 1790). Semejante resolución se miraba por todos como noble
-sacrificio, digno de eterna admiración. Peynier y Manduit, no confiando
-en la fidelidad de los soldados franceses, se atrevieron a solicitar
-del gobernador de la Habana un refuerzo de tropas españolas.
-
-Y pasamos a referir la vida y hechos del joven Santiago Ogés. Era
-Ogés natural de Santo Domingo e hijo de una mulata, propietaria
-de un plantío de café en la provincia del Norte, a diez leguas de
-Cabo Francés. Su posición desahogada le permitió mandar a su hijo a
-París para que recibiese instrucción superior a los de su clase y
-condiciones. Formó parte de la sociedad filantrópica de _Amigos de los
-Negros_, la cual reconocía como jefes al abate Gregoire, Lafayette,
-Brissot y Robespierre. Allí estudió los _derechos del hombre_ y se
-empapó en la doctrina popular cuyos principios eran _libertad_,
-_igualdad_ y _fraternidad_, al mismo tiempo que recordaba la miserable
-condición a que estaba sujeta la raza de color en América. Lleno de
-ilusiones, y más ambicioso que prudente, se embarcó para los Estados
-Unidos (julio de 1790), a donde llegó el 12 de octubre. Inmediatamente
-se dirigió al sitio donde un hermano suyo había reunido algunas armas
-y municiones. Los dos hermanos procuraron lanzar a la revolución a los
-mulatos, ganando a unos con promesas y a otros con dádivas. Apenas
-pudieron reunir 200 hombres y, con fuerzas tan escasas, se creyó el
-antiguo revolucionario de París que podía exigir al gobernador el
-cumplimiento de los artículos del _Código Negro_, y la igualdad de
-derechos de todos los habitantes dominicanos, amenazando, en caso
-contrario, con las armas. Situóse en el distrito llamado _Río Grande_,
-a cinco leguas de Cabo Francés, y habiendo nombrado por sus tenientes a
-dos hermanos suyos y a un tal Marcos Chevannes, se dispuso a la lucha,
-no sin cometer antes algunos excesos y crueldades que le enagenaron
-las simpatías, no solamente de los blancos, sino la de algunos
-mulatos. Atacados los insurgentes por un cuerpo de tropas regulares y
-el regimiento de Cabo, apenas hicieron formal resistencia, quedando
-en el campo considerable número de mulatos muertos, unos sesenta
-prisioneros, salvándose el resto en los bosques. Ogés, uno de sus
-hermanos, y Chevannes, se refugiaron en territorio español. Sin embargo
-de la tentativa desgraciada de Ogés, los mulatos tomaron las armas en
-todos los distritos, agrupándose en el cuartel de la Artibonita, en
-Petit-Goave, en Jeremías y en los Cayes, siendo el núcleo principal
-el que se reunió cerca de la villa de Verette. A su vez los blancos
-reconcentraron sus fuerzas en los contornos de la citada villa,
-viniendo también a su socorro el coronel Manduit, con 200 soldados
-del regimiento de Puerto Príncipe. No llegaron a las manos por la
-intervención amistosa de Mr. Manduit, quien gozaba de mucho prestigio
-entre los mismos mulatos.
-
-Mr. Branchelande fué nombrado gobernador (noviembre de 1790), por
-renuncia de Mr. Peynier, el cual partió para Francia. Branchelande
-inauguró su mando pidiendo al gobernador español entregase la persona
-de Ogés y sus cómplices. Accedió con cierta debilidad la autoridad de
-España (últimos días de diciembre) y Ogés con sus compañeros fueron
-encerrados en la prisión de Cabo Francés. Formóse la correspondiente
-causa, pronunciándose sentencia (comienzos de marzo de 1791). El
-castigo no pudo ser más cruel y bárbaro. A Ogés y a Chevannes se les
-romperían los brazos y piernas, muriendo luego en la rueda; a un
-hermano de Ogés y a otros 19 se les condenó a horca.
-
-El 13 de septiembre de 1790 los miembros de la Asamblea colonial
-desembarcaron en Brest, dirigiéndose en seguida a París. Antes habían
-llegado a la capital de Francia algunos diputados de la Asamblea
-provincial del Norte, quienes, unidos con los agentes de Peynier y
-Manduit, se atrajeron el ánimo de Mr. Barnave, presidente de las
-colonias. La causa, pues, de los miembros de la Asamblea colonial
-estaba juzgada de antemano, o lo que es lo mismo, estaba perdida para
-ellos. En el informe que presentó Barnave a la Asamblea nacional (11
-de octubre), se censuraba en los términos más agrios la conducta de
-la Asamblea colonial desde su instalación en San Marcos, pidiendo,
-por último, la anulación de todos los decretos que salieron de ella y
-disolviéndola, no sin aprobar los hechos realizados por la Asamblea
-provincial del Norte, por el coronel Manduit y por el regimiento de
-Puerto Príncipe. Golpe tan rudo causó gran sorpresa en los habitantes
-de Santo Domingo, hasta el punto que los partidarios de los diputados
-declararon que no respetaban el acuerdo de la Asamblea nacional. A
-tal extremo llegaron las pasiones que hasta las mismas tropas que
-manifestaban amor y obediencia a Manduit, viéndose odiadas de la
-colonia, se convirtieron, en sediciosas y crueles, pues se atrevieron a
-asesinar a su citado coronel.
-
-Hemos de recordar a este propósito que el coronel Manduit, en la acción
-del 29 de julio (1790), después de apoderarse de una bandera nacional,
-la llevó en triunfo; hecho que nunca le perdonaron las guardias
-nacionales, quienes se disponían a vengarse en la primera ocasión. De
-la enemiga de las guardias se hicieron solidarios los soldados del
-mismo regimiento de Manduit. Comprendiéndolo así el coronel, reunió a
-los suyos, les arengó enérgicamente y les dijo que por amor a la paz
-iba a devolver la bandera a las guardias. En medio de inmenso gentío
-cumplió lo que había ofrecido. Como si tanta humillación no fuera
-bastante, un soldado gritó lo siguiente: _es preciso que él pida de
-rodillas perdón a las guardias nacionales_. Todo el regimiento aplaudió
-la proposición. Entonces Manduit se dirigió contra los rebeldes, les
-echó en cara su mal proceder y presentó su pecho desnudo a la punta
-de las bayonetas. Aquellos miserables cayeron sobre el coronel,
-cuyo cuerpo atravesaron una y cien veces. Ni uno sólo se levantó a
-defenderle. Después arrastraron el cadáver, mostrando los soldados
-franceses que eran más crueles que los salvajes de América. Como era
-de justicia, castigóse la rebelión, siendo los soldados desarmados y
-llevados prisioneros a Francia.
-
-Reinaba la anarquía en la colonia. Si en París clamaban en favor
-de los mulatos los revolucionarios Barnave, Brissot, Robespierre y
-Condorcet, en Santo Domingo numerosas turbas iban de una parte a otra
-cometiendo toda clase de crímenes. No respetaban ni el sexo, ni la
-edad, ni la clase de personas. Mataban, incendiaban y entraban a saco
-en las poblaciones. Las hermosas llanuras de la colonia se convirtieron
-en campo de desolación. Los mulatos dejaron de ser hombres para
-convertirse en fieras. Abusaban brutalmente de las mujeres a presencia
-de sus padres o de sus maridos.
-
-El gobernador Blanchelande tuvo que cruzarse de brazos. De nada
-sirvió el decreto de la Asamblea nacional (15 mayo 1791), por el cual
-declaraba que todos los negros o mulatos residentes en las colonias
-tenían los mismos derechos que los ciudadanos franceses, pudiendo, por
-lo tanto, votar en las elecciones, y aun tener asiento en la Asamblea
-colonial. En tanto que los blancos estaban decididos a no respetar la
-mencionada declaración, los negros y mulatos se disponían a los mayores
-crímenes. Presintiendo el abate Gregoire lo que se preparaba por unos
-y por otros, publicó--con fecha 8 de junio de 1791--su famosa carta
-circular a las gentes de color de la Isla de Santo Domingo[354].
-
- [354] _Archivo de Alcalá de Henares._--Expediente relativo
- a la influencia de la revolución francesa en Ultramar y
- especialmente en Santo Domingo (1791).
-
-Comenzaba del siguiente modo: «Amigos: vosotros érais hombres, ya sois
-ciudadanos y reintegrados en la plenitud de vuestros derechos; vosotros
-participaréis en adelante de la soberanía del pueblo. El decreto que la
-Asamblea nacional acaba de dar acerca de vosotros sobre este objeto,
-no es una gracia, es una justicia.» Más adelante añade: «Ciudadanos:
-elevad vuestras frentes humilladas; a la dignidad de hombres procurad
-reunir el valor, la fiereza de un pueblo libre. El 15 de mayo, día
-en que vosotros habéis reconquistado vuestros derechos, debe ser por
-siempre memorable para vosotros y para vuestros hijos: esta época
-despertará periódicamente una vez en el año los sentimientos de la
-gratitud hacia el Ser Supremo, y entonces podrán vuestros acentos
-herir la bóveda de los cielos, a los cuales levantaréis vuestras
-manos reconocidas.» Termina del siguiente modo: «Sepultad--dice a
-los mulatos--en un profundo olvido todos los resentimientos del
-odio; gustad los placeres deliciosos de hacer el bien a vuestros
-opresores, y suprimid hasta los ímpetus demasiado conocidos de una
-alegría que recordando sus yerros, aguzará contra ellos la punta del
-arrepentimiento. Religiosamente sumisos a las leyes, inspirad el amor
-de ellas a vuestros hijos; y que una educación cuidadosa desenvuelva
-sus facultades morales prepare a la generación que os sucederá
-ciudadanos virtuosos, hombres públicos y defensores de la patria. ¡Cómo
-se moverán sus corazones cuando conduciéndolos sobre vuestras riberas,
-dirigiréis sus miradas hacia Francia, diciéndoles: por aquellos parajes
-de allí está la patria vuestra madre; de allí es de donde nos ha
-venido la libertad, la justicia y la felicidad; allí están nuestros
-conciudadanos, nuestros hermanos y nuestros amigos; nosotros les hemos
-jurado eterna amistad. Herederos de nuestros sentimientos y afecciones,
-procurad que vuestros corazones y vuestros labios repitan nuestros
-juramentos! ¡Vivid, pues, para amarlos, y si aun fuese necesario, morir
-por defenderlos!»
-
-Ni los colonos, ni las gentes de color hicieron caso de los prudentes
-consejos del abate Gregoire y comenzó guerra de exterminio, sin
-cuartel. Los colonos, los fabricantes, preveían la próxima ruina de
-sus negociaciones, la pérdida de sus capitales; la gente de color tomó
-otra vez las armas con nuevo furor, renovando las matanzas sin perdonar
-mujeres, ancianos ni niños. Parecía que todos estaban atacados de la
-más furiosa locura. Bastará decir que la noche del 22 de agosto mataron
-a todos los blancos que pudieron encontrar en los alrededores de Cabo
-Francés, desquitándose poco tiempo después el oficial francés Touzard,
-quien al frente de las milicias y de las tropas de la ciudad, marchó
-contra un cuerpo de cuatro mil negros, causándoles grandes pérdidas, si
-bien tuvo que retirarse ante el número cada vez mayor de los rebeldes.
-Es de advertir que si los mulatos nunca habían sido amigos sinceros
-de los negros, en esta ocasión unos y otros depusieron sus antiguos
-odios para unirse en amistad íntima contra los blancos. La ciudad de
-Puerto San Luis fué tomada y saqueada; la de Puerto Príncipe sufrió
-horroroso saqueo. En la historia de ningún pueblo se registran hechos
-tan execrables.
-
-Terminaron sucesos tan tristes en los últimos días del año 1791. La
-Asamblea nacional, deseando llevar la tranquilidad a los espíritus y
-dar paz a la colonia, encomendó tan ardua misión a los tres delegados
-siguientes: Mirbeck, Romme y Saint-Leger. Desde que llegaron a la
-ciudad de Cabo Francés, todas las miradas se fijaron en ellos, aunque
-debemos confesar que sólo Romme era hombre de buenas costumbres, pues
-Mirbeck y Saint-Leger eran disolutos y codiciosos. Los comisarios
-hicieron publicar la nueva constitución francesa y revocaron el decreto
-de 15 de mayo. Blancos, mulatos y negros se pusieron luego enfrente de
-los comisarios, quienes hubieron de regresar a Europa.
-
-No se adelantaba un paso para constituir tranquilamente la colonia.
-Organizóse una expedición de ocho mil hombres, que por el pronto
-algo contuvo la rebeldía de los bandos insurgentes. Con fecha 4 de
-abril de 1792 se declaró que los mulatos y los negros debían gozar
-inmediatamente de todos los derechos políticos. Para la ejecución
-del citado decreto de la Asamblea nacional se nombraron a los
-jacobinos Ailhaud, Santhonax y Polverel. Llegaron a Santo Domingo a
-mediados de septiembre. El gobernador Mr. Blanchelande fué llamado a
-Francia, siendo nombrado en su lugar Mr. Desparves. Inmediatamente
-que desembarcaron (13 septiembre 1792) los citados comisionados,
-comenzaron a entenderse con los hombres de color. Mientras que en París
-el tribunal revolucionario condenaba a muerte al antiguo gobernador
-Blanchelande, los comisarios suprimieron la Asamblea nacional, crearon
-en su lugar una comisión compuesta de doce miembros, seis blancos y
-seis de color, colocándose, por último, decididamente al lado de los
-mulatos y negros. Los colonos que se atrevieron a oponerse a los planes
-de los comisarios, tuvieron a la fuerza que rendirse (12 abril 1793) y
-fueron mandados a Francia como rebeldes.
-
-En lucha el gobernador Desparves y los comisarios, aquél fué depuesto,
-sucediéndole Mr. Galbaud, que llegó a Cabo Francés el 7 de mayo.
-Tampoco pudieron entenderse Mr. Galbaud y los comisarios; pero el
-gobernador, hombre de carácter y enérgico, les intimó la orden de
-regresar a Europa. A su vez, los comisarios mandaron al gobernador que
-se embarcara para Francia y nombraron para sustituirle a Mr. Delasalle,
-que tenía el mando de Puerto-Príncipe.
-
-Un hermano del gobernador depuesto, joven valeroso, se puso al frente
-de sus parciales, resuelto a vencer a los tres representantes del
-gobierno republicano o a morir en la demanda. También los colonos, en
-su odio a los comisarios, intentaron--según de público se dijo--el
-restablecimiento de la Monarquía, o mejor dicho, oponerse a los planes
-del gobierno de Francia. En efecto, el 20 de junio unos mil doscientos
-hombres penetraron en la ciudad de Cabo Francés y acometieron la casa
-del gobierno, residencia de los comisarios, siendo rechazados no sin
-sangriento combate. Los comisarios, deseando vengarse de sus enemigos,
-se echaron en brazos de los mulatos y negros. Las gentes de color,
-bajo las órdenes de un tal Macaya, penetraron el 21 del citado mes en
-la ciudad de Cabo y degollaron a todos los blancos que cayeron en sus
-manos, lo mismo a hombres que a mujeres, a viejos que a niños. Después
-incendiaron la población, reduciendo a cenizas gran parte. En otras
-provincias se realizaron horrores semejantes.
-
-Ante tales hechos, más de diez mil personas buscaron refugio en los
-Estados Unidos, en Jamaica y en Inglaterra. Estos últimos, con la
-esperanza de recuperar sus propiedades, pidieron buques y tropas
-al gobierno inglés para conquistar a Santo Domingo, ofreciendo que
-todos los blancos correrían a ponerse bajo el pabellón británico. La
-proposición fué del agrado de los ingleses, y de ello dieron pruebas,
-ordenando al general Williamson, gobernador de la isla de Jamaica, que
-se apoderara de Santo Domingo. Contestaron los comisarios franceses a
-la orden del gobierno inglés proclamando la abolición de la esclavitud
-é invitando a todos los negros a reunirse bajo sus banderas. Si no se
-reunieron a los comisarios--y en ello obraron con cordura--se retiraron
-a los bosques, donde formaron numeroso ejército. Poniendo manos a
-la obra, el general Williamson se dispuso--seguramente engañado por
-las promesas exageradas de los colonos--a someter la isla de Santo
-Domingo. La primera división, compuesta de 677 soldados a las órdenes
-del teniente coronel Whiteloke (el mismo que en el año 1807 dirigió una
-expedición contra Buenos Aires), partió de Puerto Real en la Jamaica
-y desembarcó en el puerto de Jeremías (septiembre de 1793), de cuya
-ciudad se hizo dueño. La escuadra, mandada por el comodoro Ford, zarpó
-para el puerto de San Nicolás, del cual se apoderó. Continuó mandando
-refuerzos el general Williamson, llegando en una de estas expediciones
-el brigadier general Whyte, a quien sucedió luego el brigadier general
-Horneck.
-
-Los comisarios de la República volvieron a Francia, confiados en que la
-gente de color, por el interés de defender su libertad, sostendrían la
-guerra contra los invasores.
-
-Cuando la isla era presa de la guerra, del hambre, de la peste y de
-toda clase de calamidades; cuando se sucedían sangrientos combates,
-crueles asesinatos y horrorosos incendios; cuando se odiaban a muerte
-blancos y mulatos, colonos y negros, ingleses y franceses; cuando
-1.200 familias, nacidas en la opulencia, se hallaban en la miseria
-y reducidas a vivir de la caridad pública; cuando más de diez mil
-rebeldes habían muerto a manos del verdugo, en el potro o en la
-rueda, apareció un hombre dotado de poderosa inteligencia y de valor
-extraordinario, digno por todos conceptos de fama universal. Llamábase
-Toussaint Louverture. Esclavo poco antes de uno de los colonos, las
-tropas de la isla proclamaron jefe al más ilustre representante de
-la raza negra. Al frente de los hombres de color y ayudado de los
-franceses, Toussaint Louverture peleó contra los ingleses aliados de
-los colonos. No esperaban las tropas británicas enemigo tan formidable.
-Los hombres de color eran dignos de medir sus armas con las mejores
-tropas inglesas, hasta el punto que en tres años de guerra no lograron
-ventaja alguna los soldados de la metrópoli.
-
-[Ilustración: Toussaint Louverture.]
-
-Verificóse en el año de 1795 un acontecimiento de capital interés.
-En el tratado de Basilea (22 de julio del citado año) celebrado por
-Carlos IV y la República francesa, siendo plenipotenciario del primero
-D. Domingo de Iriarte y de la segunda Mr. Francisco Barthelemy, en
-cambio de la restitución por parte de Francia de todas las conquistas
-que había hecho en territorio español, su Majestad católica «por sí
-y sus sucesores, cede y abandona en toda propiedad á la República
-francesa toda la parte española de la isla de Santo Domingo en las
-Antillas»[355].
-
- [355] Articulo IX del Tratado de Paz de Basilea.
-
-El gobierno francés, que había dispensado a Toussaint Louverture
-algunos auxilios, acabó por confiarle el mando en jefe de todas las
-fuerzas de la isla, con el título de general de la República. Merecía
-el jefe negro distinción tan señalada. Si los dos partidos fueron
-alternativamente vencidos y vencedores, la fortuna se puso al fin
-al lado de mulatos y negros, los cuales, además de la superioridad
-numérica, tenían, entre otras ventajas, las que les daba el clima y el
-completo conocimiento del país. Por lo que respecta a la disciplina
-militar, la gente de color adquirió muy pronto el conocimiento de
-la táctica europea. El resultado definitivo de lucha tan larga y
-sangrienta fué que en 1798 las tropas británicas no tuvieron más
-remedio que abandonar la isla, llevándose consigo a los colonos
-franceses que habían querido seguir la suerte de los ingleses.
-Celebróse el tratado el 9 de mayo de 1798, siendo firmado por Toussaint
-Louverture, jefe del ejército republicano, y por Maitland, brigadier
-general de los ejércitos de la Gran Bretaña. Adquirió Toussaint
-Louverture desde entonces poder ilimitado en la isla de Santo Domingo.
-Sus acertadas disposiciones dieron paz y orden a la isla. Restituyó sus
-propiedades a muchos de los antiguos colonos, protegió la agricultura
-y dió sabias medidas en favor de la industria y del comercio. Recorrió
-el territorio sometido a su dominación, cortando todos los abusos.
-Construyó edificios públicos y puso orden en la administración. Abrió
-las iglesias y restableció el culto católico como la religión del
-Estado. No hizo distinción alguna entre blancos, mulatos y negros;
-declaró terminantemente que la esclavitud no sería restablecida. Tuvo
-mucho cuidado en tener un ejército organizado de unos sesenta mil
-hombres.
-
-No dejó de inspirar recelos en las colonias españolas la conducta del
-gobernador de Santo Domingo, según puede verse por la exposición de
-Guevara, dirigida desde Caracas el 13 de julio de 1801[356]. Toussaint,
-dueño de Santo Domingo a últimos del año 1801, era recibido en todos
-los pueblos de la isla en medio de aclamaciones entusiásticas. Los
-españoles residentes en la isla no tuvieron motivo alguno de queja,
-pues en todo manifestó tanta justicia como prudencia el ilustre
-gobernante que con tanta rapidez había logrado elevarse a la cumbre del
-poder.
-
- [356] _Archivo de Indias.--América.--Estado.--Audiencia de
- Caracas._--Leg. número 4.--1801 a 1803.
-
-Pero el que había gobernado la isla hasta el citado año de 1801 como
-representante del gobierno francés, deseaba ser algo más. Era natural
-que pensara en la independencia de su país y con profundo talento a
-ello dirigió sus miras. Convocó una Asamblea, a la cual presentó un
-proyecto de constitución, que fué sancionado y promulgado el l.º de
-julio de 1801[357]. Declarábase en la constitución que la isla de
-Santo Domingo formaba parte de la República francesa, si bien estaría
-sometida a leyes especiales, confiándose su administración a un
-gobernador vitalicio con la facultad de designar su sucesor. Nombrado
-gobernador de la isla, reconoció inmediatamente la soberanía de
-Francia, solicitando que la metrópoli aprobase la constitución que se
-había dado en Santo Domingo. Sin embargo, no pocos espíritus suspicaces
-afirmaban que, a pesar de las protestas del jefe negro, la isla se
-había erigido en estado independiente.
-
- [357] Redactaron dicho proyecto una junta de diez diputados,
- siete de ellos blancos y tres mulatos.
-
-Es de lamentar que si antes de la citada Asamblea el general mulato
-Rigaud se opuso con las armas a los patrióticos planes de Toussaint
-Louverture, después, cuando Bonaparte, primer cónsul de la República
-francesa, se disponía a caer sobre Santo Domingo, la insurrección del
-sanguinario Flavila y en seguida la del general Moisés, sobrino de
-Louverture, pusieran en gran peligro, no sólo el orden, sino la vida y
-prosperidad de la isla.
-
-En el mes de octubre de 1801, el primer cónsul dispuso que el ejército
-del Rhin, de cuyas ideas republicanas recelaba, se embarcase en
-poderosa escuadra para castigar a los dominicanos, deseosos de su
-independencia. Al general Leclerc, marido de una de las hermanas
-de Bonaparte, se le confió el mando de la expedición. Llegó a Cabo
-Francés el 2 de febrero de 1802. Encontrábase Toussaint Louverture en
-el interior de la isla; pero su segundo en el mando, el negro Enrique
-Cristóbal se negó a rendirse, huyendo precipitadamente después de
-incendiar la ciudad por varios puntos. En los siguientes términos, y
-con fecha 17 de febrero de 1802, publicó Leclerc una proclama desde su
-cuartel general de Cabo.
-
-«Acabo de llegar aquí, en nombre del Gobierno francés, a traeros la
-paz y la felicidad; temía encontrar obstáculos de parte de los jefes
-de la colonia, por sus miras ambiciosas, y veo que no me he engañado.
-Estos jefes que anunciaban su amor a Francia en todos sus escritos,
-nunca pensaban ser franceses; hablaban de Francia, porque no creían
-llegase el momento de combatirla. A la sazón han sido descubiertas
-sus pérfidas intenciones. El general Santos (Toussaint Louverture) me
-había mandado sus hijos con una carta, diciéndome que deseaba, sobre
-todo, la felicidad de la colonia y estaría siempre bajo mis órdenes.
-En efecto, le mandé venir a mi presencia, ofreciéndole que sería mi
-Teniente general; pero, queriendo ganar tiempo, me respondió con frases
-ambiguas. Me encarga mi gobierno que ponga los medios para que reinen
-aquí la prosperidad y la abundancia. Si yo me dejase guiar por manejos
-astutos y pérfidos, la colonia sería teatro de larga guerra civil.
-Desde ahora entro en campaña para dar a conocer a ese rebelde la fuerza
-del gobierno francés; rebelde que ante los ojos de los buenos franceses
-habitantes en Santo Domingo, será considerado como un malvado e
-insensato. Los habitantes de la isla gozarán de libertad, y respetadas
-sus personas y propiedades. Así, pues, ordeno lo siguiente:
-
- Articulo I. El general Santos Louverture y el general Cristóbal
- quedan fuera de la ley; y se previene a todos los ciudadanos que
- les persigan, les vayan al alcance y les traten como rebeldes a la
- república francesa.
-
- II. Desde el día en que la armada francesa ocupe un cuartel, todo
- oficial, ya civil o ya militar, que obedeciere órdenes que no sean
- dadas por los generales de la república francesa, que yo mando en
- jefe, será tratado como rebelde.
-
- III. Los agricultores que por ignorancia o engañados por las
- pérfidas insinuaciones de los generales rebeldes, hubiesen tomado
- las armas, serán tratados como niños, haciéndoles volver al
- cultivo, siempre que no hayan contribuído a excitar la sublevación.
-
- IV. Los soldados de las medias brigadas que abandonasen el ejército
- de Louverture, formarán parte de la armada francesa.
-
- V. El general Agustín Clervaux, que manda en el departamento de
- Cibao, y ha reconocido el gobierno francés y la autoridad del
- Capitán general, se mantendrá conservando su grado y comandancia.
-
- VI. El General Jefe de Estado Mayor hará imprimir y publicar la
- presente proclama.--_Leclerc._»
-
-Si los franceses hicieron prodigios de valor, los negros se batieron
-desesperadamente. Las divisiones y los diferentes cuerpos de tropas
-franceses, tuvieron que vencer grandes dificultades a causa de las
-ventajas que proporcionaba a los rebeldes el conocimiento del terreno.
-Cuando las tropas de Louverture eran rechazadas en alguna acción, se
-retiraban a los bosques, donde encontraban seguro asilo. «No hay sitio
-alguno en los Alpes--escribe un historiador de aquellos tiempos--que
-pueda compararse con la aspereza de las simas y bosques de la isla de
-Santo Domingo»[358].
-
- [358] _Hist. de la isla de Santo Domingo_, por D. V. A. E. P.,
- pág. 252.
-
-Después de luchar algún tiempo con la misma tenacidad y fiereza, se
-consideraron vencidos los insurgentes. Los jefes negros Maurepas,
-Cristóbal y Dessalines se sometieron a Leclerc. El mismo Santos
-Louverture, al verse abandonado de los suyos, rindió sus armas (1.º
-mayo 1802), declarando que se sometía a la autoridad del gobierno
-francés.
-
-Dícese que la obediencia de Louverture no era sincera. Aguardaba que
-la época de los calores, y con ella la fiebre amarilla, viniera a
-debilitar a los vencedores. En efecto, la terrible enfermedad comenzó
-haciendo muchas bajas en el ejército francés, al mismo tiempo que se
-notaban agitaciones entre los negros. Contóse que habiendo sorprendido
-Leclerc algunas cartas, en las cuales Toussaint Louverture instigaba
-a los suyos a un levantamiento general, dispuso el general francés
-celebrar una conferencia con el antiguo dictador con la excusa de
-pedirle consejo sobre los medios que creía procedentes para que
-volviesen los negros escapados de los cultivos, como también sobre
-la elección de los puntos más a propósito para restablecer la salud
-del ejército. No sospechando Toussaint la celada que se le tendía,
-acudió a la cita rodeado de algunos soldados negros. Apenas llegó, fué
-acometido, desarmado y conducido prisionero a un navío de guerra (10
-de junio) que partía para Brest. Parece ser que dijo las siguientes
-palabras: «Al derribarme, no han derribado más que el tronco del árbol
-de la libertad de los negros; pero quedan las raíces, que volverán a
-brotar, porque son profundas y numerosas.»
-
-Inmediatamente que llegó a Francia, se le metió en un coche cerrado
-y se le condujo a la fortaleza de Joux. Después de diez meses de
-cautiverio, una mañana (27 abril 1803) fué encontrado muerto, sentado
-cerca del fuego, con la cabeza inclinada y con las manos apoyadas sobre
-sus rodillas. Contaba sesenta años. ¿Murió envenenado? Creemos que no.
-Acostumbrado al clima de las Antillas y a una vida activa, acabó con
-su existencia el invierno crudo de los Alpes y la reducida estancia de
-un calabozo. «Pero, ¿qué es la obscura agonía de un pobre negro para
-los narradores enternecidos del martirio exagerado de Santa Elena?
-Es cierto--añade el historiador francés Lanfrey--que la justiciera
-posteridad dirá que uno de esos dos hombres fué el redentor de su raza,
-y que el otro fué el azote de la suya.»
-
-
-
-
-CAPITULO XXI
-
- GOBIERNO DE CUBA.--PRIMEROS GOBERNADORES.--LOS
- CORSARIOS.--SOTO.--DÁVILA Y CHAVES.--PÉREZ DE ANGULO Y
- JACQUES SORES.--MAZARIEGOS, MENÉNDEZ, MONTALVO Y CARREÑO.--EL
- CAPITÁN GENERAL LUJÁN.--LOS CORSARIOS.--TEJADA Y EL INGENIERO
- ANTONELLI.--DRAKE EN AMÉRICA.--VALDÉS: LOS CORSARIOS: DIVISIÓN
- DE LA ISLA POR FELIPE III.--RUIZ DE PEREDA EN LA HABANA Y
- VILLAVERDE EN SANTIAGO.--ALQUIZAR, VENEGAS, CABRERA Y BITRIÁN
- DE BIAMONTE.--LOS HERMANOS DE LA COSTA.--LA ISLA EN LA SEGUNDA
- MITAD DEL SIGLO XVII Y COMIENZOS DEL XVIII.--CÓRDOBA, BENÍTEZ DE
- LUGO, MARQUÉS DE CASA TORRES Y RAJA: ESTANCO DEL TABACO.--GUAZO
- Y LOS VEGUEROS.--GUERRA ENTRE ESPAÑA É INGLATERRA.--CAIDA DE LA
- HABANA.--LOS GENERALES CONDE DE RICLA Y BUCARELY.--EXPULSIÓN DE LOS
- JESUITAS.--EL MARQUÉS DE LA TORRE: POBLACIÓN DE LA ISLA.--RESEÑA
- DEL GOBIERNO.--LOS RESTOS DE COLÓN EN LA HABANA.--HUMBOLDT
- EN CUBA.--COMIENZO DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA.--LOS
- REVOLUCIONARIOS.
-
-
-Manuel de Rojas, a la muerte de Velázquez, desempeñó el gobierno
-interinamente hasta el 1525. Vino de España con el nombramiento de
-teniente gobernador, Gonzalo de Guzmán (abril de 1526), en cuyo tiempo
-algunas partidas de indios quemaron pueblos y cometieron toda clase de
-desmanes. El cacique Guamá, de Baracoa, pagó en la hoguera su enemiga
-a los españoles. Por el año 1538, entre abril y mayo, entró en el
-puerto de Santiago un corsario francés y atacó a un buque cargado de
-mercancías y mandado por Diego Pérez, natural de Sevilla. Cuéntase que
-cuatro días estuvieron peleando, a estilo caballeresco, retirándose una
-noche y con cierto sigilo el extranjero.
-
-Además del gobierno de Cuba se concedió a Hernando de Soto, antiguo
-teniente general de Pizarro, el nombramiento de Adelantado de la
-Florida. Llegó a Santiago el 7 de junio de 1538, donde tuvo noticia
-que un pirata francés había saqueado é incendiado parte de la Habana,
-reembarcándose antes de que las autoridades pudieran organizar la
-defensa. Soto, para comenzar las fortificaciones de la Habana, pidió
-dinero al Emperador (julio de 1538). En seguida (últimos de agosto)
-se trasladó a la Habana, y habiendo dejado el gobierno de la isla a
-su mujer D.ª Isabel de Bobadilla, Soto a mediados de mayo de 1539,
-con 900 hombres y 350 caballos, marchó a la Florida, y allí, después
-de dos años de privaciones y de contínuos combates con los salvajes
-(privaciones y combates tal vez más desastrosos que los sufridos en las
-anteriores expediciones de Ponce de León y Pánfilo de Narváez) murió
-de fiebre siendo sepultado en medio del Mississipí, río que él había
-descubierto.
-
-Juanes Dávila sucedió a Soto el 1544 y reparó el castillo de La Fuerza.
-Antonio de Chaves (1546) comenzó las obras para traer a la Habana
-las aguas del río Almendares y en su tiempo se estableció el primer
-_ingenio_, cerca de Santiago, habiéndose traido la caña de la _Isla
-Española_. Dávila y Chaves dictaron algunas disposiciones encaminadas
-a hacer cumplir las nuevas _Ordenanzas de Indias_, suprimiendo las
-encomiendas; pero tan buenos propósitos se estrellaron contra la
-influencia de los interesados.
-
-Bajo el gobierno de D. Gonzálo Pérez de Angulo (1550-1556) el corsario
-francés Jacques Sores cayó sobre Santiago de Cuba (mediados de 1554),
-saqueando las casas y quemando algunos edificios; hecho que repitió al
-año siguiente en la Habana, de cuya ciudad se apoderó como también del
-castillo de La Fuerza, no sin que se resistiese y peleara con bravura
-Juan de Lobera, acompañado de cuatro arcabuceros y 12 vecinos. Pérez
-de Angulo, que había abandonado la plaza desde los primeros momentos,
-envió a un fraile para que entablase negociaciones con el corsario;
-pero él, entre tanto, a la cabeza de unos 300 hombres, penetró muy de
-madrugada en la población, sorprendiendo a los franceses y causándoles
-algunas bajas. Indignado Sores con la conducta del gobernador, hizo
-degollar a 31 prisioneros que tenía en La Fuerza, puso en precipitada
-fuga a los de Angulo y como despedida volvió a saquear e incendiar a la
-Habana.
-
-Uno de los primeros cuidados del gobernador Diego de Mazariegos
-(1556-1565) fué fijar su residencia en la _Villa de la Habana_, «por
-ser el lugar de reunión de las naves de todas las Indias y la llave
-de ellas.» Coincidió el comienzo del gobierno de Mazariegos con la
-proclamación en la isla de Felipe II como Rey de España. Bajo el
-gobierno de Mazariegos intentó D. Tristán de Luna la conquista de la
-Florida, con cuyo objeto salió de Veracruz en 1559. Si él se volvió
-a los dos años sin haber conseguido nada, por el contrario, los
-franceses, más afortunados, consiguieron establecerse. Eran estos
-franceses hugonotes enviados por Coligny. No pudiendo Felipe II
-tolerar lo que él llamaba usurpación de su territorio--y que no había
-tal usurpación porque España jamás logró conquistarlo--y mucho menos
-permitir la propagación del protestantismo en América, dispuso que D.
-Pedro Menéndez de Avilés (con el título de _Adelantado_), ya famoso por
-haber limpiado de corsarios y piratas los mares, mandando (1556-1564)
-la _Armada de la guarda de la carrera de Indias_, dispuso, decimos, que
-el citado Menéndez acabase de una vez con los herejes que infestaban el
-hermoso país de la Florida. En efecto, el Adelantado dió buena cuenta
-de ellos, pues pasó a cuchillo, según refieren las crónicas, a unos 700
-(1565). Fundó a San Agustín y continuó la conquista de la Florida.
-
-En oposición Menéndez con el gobernador García Osorio, consiguió
-el nombramiento de gobernador de Cuba, cargo que ejerció mediante
-sus lugartenientes hasta 1573, en que tuvo que volver a España para
-encargarse de grandes aprestos navales.
-
-Al poco tiempo de encargarse del gobierno D. Gabriel Montalvo
-(1574-1577) reaparecieron los corsarios en nuestras costas, pues Felipe
-II sólo pensaba en la organización de la _Armada Invencible_. Los
-corsarios exigieron rescate a las villas de Trinidad, Baracoa y San
-Juan de los Remedios.
-
-Rechazó D. Francisco Carreño (1577-1580) a dos corsarios franceses
-que intentaron saquear a Bayamo, atendió a la defensa de la capital,
-perfeccionó las obras de la Zanja y mandó excelentes maderas para la
-construcción de El Escorial[359].
-
- [359] A Carreño sucedió interinamente D. Gaspar de Torres.
-
-Durante el gobierno de D. Gabriel de Luján, el primero que llevó el
-título de capitán general, sucedieron hechos importantes. El corsario
-francés Richard apresó, cerca del cabo de San Antón, una fragata de un
-tal Casanova. Después cayó Richard en una emboscada en el lugar que a
-la sazón se encuentra Manzanillo, y llevado a Bayamo, fué ahorcado con
-varios de sus compañeros. Un hijo de Richard, que consiguió escapar con
-una de las embarcaciones, pidió ayuda a otros corsarios, arrojándose
-todos sobre Santiago, en cuya ciudad, para vengarse del suceso de
-Bayamo, quemaron dos templos y muchas casas. Luján, comprendiendo que
-la ruptura de relaciones entre España e Inglaterra traería fatales
-consecuencias para nuestras colonias, activó la terminación del
-castillo de _La Fuerza_ y mandó hacer otras obras defensivas en la
-Habana. Envió armas y pertrechos a diferentes poblaciones de la isla y
-organizó las primeras milicias de color. Se presentó por entonces el
-terrible corsario inglés Drake, el mismo que en el año 1585 organizó
-una armada de 20 naves con 2.300 hombres para saquear las poblaciones
-situadas en las costas americanas; tomó por asalto a Santo Domingo,
-que abandonó mediante la entrega de 7.000 libras; llegó a la Habana,
-que no se atrevió a atacar, pues se hallaba prevenida la guarnición, y
-siguió al puerto de Matanzas.
-
-La expedición de Drake hizo comprender a Felipe II la necesidad de
-fortificar lo antes posible los puertos de las Indias, a cuyo objeto
-hubo de mandar a los ingenieros Juan de Tejada, maestre de campo, y
-a Juan Bautista Antonelli. El 1587 estuvieron en la Habana, donde
-señalaron los emplazamientos de los castillos del Morro y La Punta, y
-ordenaron el acopio de materiales. Comenzaron las obras en marzo de
-1589, tomando entonces posesión del gobierno el capitán general Juan
-de Tejada. Tejada y Antonelli pudieron artillar, antes de tres años,
-las dos fortificaciones destinadas a guardar la entrada del puerto.
-La Habana, residencia de los gobernadores y estación de las flotas,
-comenzó a la sazón a ser de hecho capital de la isla, aunque de derecho
-lo era Santiago de Cuba. Además, a petición del cabildo, Felipe II (20
-diciembre 1592) concedió a la Habana el título de _ciudad_, tomando por
-escudo de armas tres castillos y una llave en campo azul[360].
-
- [360] Doña Mariana de Austria, madre de Carlos II, confirmó la
- citada concesión.
-
-Después de la destrucción de la _Armada Invencible_ (1588), en que
-Drake jugó papel tan importante, el famoso corsario organizó una
-escuadra, dirigiéndose a Puerto Rico, donde fué rechazado, y luego
-á Río Hacha, Nombre de Dios y Santa María, cuyas poblaciones saqueó
-y quemó. Apercibióse a la defensa de la Habana D. Juan Maldonado
-Barnuevo, gobernador de la isla, al mismo tiempo que Felipe II mandaba
-una escuadra a las órdenes de D. Bernardino Delgadillo de Avellaneda,
-no siendo nada de esto necesario, porque el pirata murió de enfermedad
-cuando se dirigía a Portobelo.
-
-Justa fama mereció por sus victorias sobre los corsarios el gobernador
-de Cuba D. Pedro de Valdés (20 junio 1602), sobrino del dicho
-Adelantado Menéndez de Avilés. Antes de llegar a Cuba, ya había echado
-a pique tres barcos holandeses en la costa de Santo Domingo. A tal
-punto llegaron los atrevimientos de los corsarios que, hallándose en su
-visita pastoral Fray Juan de las Cabezas Altamirano, obispo de Cuba,
-fué preso con dos que le acompañaban, en una hacienda próxima a Bayamo,
-por el protestante francés Gilberto Girón. Conducidos al barco de los
-corsarios, que estaba anclado en lugar que al presente se encuentra
-Manzanillo, permanecieron allí ochenta días, al cabo de los cuales se
-presentó Gregorio Ramos y otros bayameses a rescatarlos. Observando
-Ramos que los corsarios estaban desprevenidos, cayó sobre ellos y les
-mató a machetazos. Durante el gobierno de Valdés, se dispuso por Felipe
-III la división de la isla en dos jurisdicciones: Habana y Santiago de
-Cuba. Ambas en lo gubernativo dependían de la Corte, en lo judicial de
-la Audiencia de Santo Domingo, y en lo militar Santiago reconocía la
-autoridad del capitán general de la Habana.
-
-Cuando Valdés dejó el gobierno de Cuba (1607), vinieron a reemplazarle,
-en la Habana D. Gaspar Ruiz de Pereda, y en Santiago D. Juan de
-Villaverde. Desde Madrid (6 noviembre 1607) dijo Felipe III al
-gobernador y capitán general de Cuba, que «habiéndose visto en mi Junta
-de Guerra de las Indias la planta del Castillo del Morro de la dicha
-ciudad (Habana) y lo que D. Alonso de Sotomayor del mi Consejo de
-Guerra, y D. Pedro de Valdés, vuestro antecesor, me han informado de
-aquella fuerza y de las fábricas de ella, han parecido que es mucha la
-altura que por la traza que dió el ingeniero Juan Bautista Antonelli
-está designada en los baluartes que llaman de Austria, y Texada y la
-Cortina que está entre ellos; y así os mando que en lugar de los 12
-pies que a el dicho Antonelli pareció convenir crecerlos sobre el
-cordón, crezcais tan solamente ocho pies...»[361] Tiempo adelante,
-desde Madrid (20 diciembre 1608) dijo el Rey al gobernador y capitán
-general de Cuba lo siguiente: «He holgado de entender que quedase ya
-acabada la muralla del Fuerte de la Punta...»[362]
-
- [361] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico_, tomo XLII,
- núm. 20, págs. 28-30
-
- [362] Ibidem, núm. 41, págs. 62-64 v.ª
-
-Posteriormente también desde Madrid (11 febrero 1609), en un escrito
-del Rey a Ruiz de Pereda, aquél censuró la conducta del anterior
-gobernador D. Pedro de Valdés[363]. Enemigos Ruiz de Pereda y el obispo
-D. Alonso Enríquez de Armendariz, el primero fué excomulgado por el
-segundo. En tiempo del gobernador Sancho de Alquizar ocurrió la crecida
-e inundación del Cauto (septiembre de 1616), ocasionando la formación
-de una _barra_, que obstruyó la boca del río, hasta entonces navegable.
-En una hacienda de Alquizar se formó después un pueblo que lleva dicho
-nombre.
-
- [363] Ibidem, núm. 52, pág. 73.
-
-D. Francisco de Venegas, por muerte de Alquizar, vino de capitán
-general (1620), en cuyo tiempo se verificó la proclamación de Felipe IV
-(16 julio 1621); también por entonces ocurrió en la Habana horroroso
-incendio y se perdió la flota del marqués de Cadereita.
-
-Durante el gobierno de D. Lorenzo Cabrera, capitán general de Cuba, se
-hicieron importantes obras de fortificación en la Habana. En las aguas
-de las Antillas apareció una escuadra holandesa bajo las órdenes de
-Pitt Hein (junio de 1628), la cual logró apoderarse de casi todos los
-caudales de las flotas de Honduras y Veracruz mandadas por D. Alvaro de
-la Cerda y por D. Juan de Benavides. En el año siguiente de 1629 otra
-escuadra holandesa, que dirigía Cornelio Jols, bloqueó las costas de
-Cuba; pero no pudiendo atacar a la Habana, defendida por Cabrera, se
-volvió a Holanda.
-
-En tiempo de D. Juan Bitrián de Biamonte, los holandeses intentaron
-apresar las flotas antes de reunirse en la Habana. Adquirieron por
-aquellos tiempos no poca celebridad los _Hermanos de la Costa_,
-asociación de hombres valerosos, especialmente franceses e ingleses.
-Dividíanse en _piratas_ o demonios de los mares y _bucaneros_,
-ayudados por los _filibusteros_ y _habitantes_ de los campos. Los
-piratas llegaban de improviso a las poblaciones de la costa, las que
-saqueaban e incendiaban; y los bucaneros cazaban o robaban reses de
-las haciendas, para secar los cueros y ahumar las carnes, que vendían
-después a los filibusteros o contrabandistas, o cambiaban por viandas
-o tabaco a los habitantes o cultivadores de los campos. Los Hermanos
-de la Costa se establecieron desde 1623 a 1625 en la isla de San
-Cristóbal, una de las pequeñas Antillas, siendo expulsados de allí por
-poderosa escuadra dirigida por D. Fadrique de Toledo (1630). Volvieron
-a San Cristóbal, Martinica, San Martín y a la parte N. O. de Santo
-Domingo, donde se les unieron algunos holandeses. Arrojados de la
-última isla, pasaron a la inmediata de Tortuga, en la que se hicieron
-fuertes y consideraron como metrópoli o centro de la asociación.
-
-En ocasión que los piratas se hallaban ausentes, D. Carlos Ibarra, que
-venía de España con una flota, desembarcó en la Tortuga y arrasó los
-caseríos y plantaciones, pasando a cuchillo los habitantes. De vuelta
-de Cartagena a España, el mismo Ibarra se encontró en alta mar con el
-holandés Cornelio Jols (a quien los españoles llamaban _Pie de Palo_),
-y después de fiera pelea en que ambos fueron heridos, se retiró el
-pirata, en tanto que el general español buscaba refugio en el puerto
-de Cabañas. Gobernaba en aquellos tiempos la isla de Cuba D. Francisco
-Riaño y Gamboa.
-
-Cada vez, sin embargo, más poderosos los piratas de la Tortuga,
-dirigidos por Levasseur, fortificaron la isla y se pusieron bajo
-la protección de Francia, que les dió por gobernador a Timoleón de
-Fontenay. Entre los hechos que causaron más escándalo a la sazón,
-fué el saqueo que realizaron los piratas de la Tortuga en San Juan
-de los Remedios, de cuyo lugar se llevaron mujeres, esclavos y hasta
-las alhajas de la iglesia (1652). En 1654 las autoridades de Santo
-Domingo expulsaron a los bucaneros que habían vuelto a establecerse
-en sus costas y a los piratas de la Tortuga, y en 1655 los ingleses
-se apoderaron de la Jamáica. El año 1662 fué desastroso para la isla
-de Cuba, pues una expedición de ingleses de Jamáica desembarcó por
-Aguadores y, después de batir al gobernador D. Pedro de Morales en Las
-Lagunas, voló el castillo del Morro o San Pedro de la Roca y entró
-en Santiago, donde permaneció un mes. Obligados los ingleses por el
-hambre, se reembarcaron, no sin incendiar los edificios públicos y
-llevarse los cañones del Morro y las campanas de las iglesias. Del
-mismo modo, piratas franceses, mandados por Pedro Legrand, cuando los
-vecinos de Sancti Spíritus celebraban la Pascua de Navidad del año
-1665, cayeron sobre la plaza, que saquearon e incendiaron.
-
-Pero entre todos los piratas ninguno más famoso que Francisco Nau,
-el _Olonés_, (llamado así porque era natural de Arenas de Olone, en
-Francia). A su llegada de Francia estuvo primero en Haití y luego en
-la Tortuga. Con grandes apuros logró hacerse dueño de un barco. El
-Olonés era el terror de las colonias españolas. Cuando se le creía
-muerto en Campeche, apareció (últimos de 1667) con dos barcos en los
-cayos de San Juan de los Remedios. Noticioso de ello el gobernador
-Dávila, mandó una galeota de diez cañones con 90 hombres, dándoles
-el encargo de que ahorcasen a todos los piratas, menos al capitán, a
-quien conducirían preso a la Habana; pero sucedió todo lo contrario: el
-Olonés tomó la embarcación española y pasó a cuchillo los tripulantes.
-Lo mismo hizo el valiente pirata en la costa de Puerto Príncipe con una
-escuadrilla que desde Santo Domingo había venido en su persecución.
-Repitió sus depredaciones en Batabanó, Santo Domingo, Maracaibo,
-Puerto Cabello y Guatemala, acabando su vida a manos de los indios
-de Nicaragua[364]. El pirata inglés Enrique Morgan desembarcó en la
-bahía de Santa María con la idea de atacar la villa interior de Puerto
-Príncipe (1668). Sabedores sus habitantes de la presencia de Morgan,
-mientras unos huyeron a sus haciendas próximas, otros, con el alcalde
-a su cabeza, marcharon a pelear con los piratas. Muerto el alcalde
-con muchos de los suyos, Morgan penetró en la ciudad, la que abandonó
-cuando le entregaron 50.000 pesos y 500 reses saladas. Más cruel fué
-todavía Morgan en Portobelo, Maracaibo y Panamá, consiguiendo inmensas
-riquezas, con las cuales se retiró a Jamaica, donde desempeñó tres
-veces el cargo de gobernador. Diego Grillo, pirata cubano, tomó al
-abordaje un barco mercante que iba de la Habana a Campeche, y venció
-cerca del puerto, que a la sazón se llama de Nuevitas (1673) a un navío
-y dos fragatas que le perseguían. No lograron su objeto los piratas
-franceses Mr. de Franquenay y Mr. de Grammont, el primero atacando a
-Santiago de Cuba (1678) y el segundo a Puerto Príncipe (1679)[365].
-
- [364] Véase Dr. Vidal Morales, _Nociones de Historia de Cuba_,
- pág. 84.
-
- [365] Por entonces andaba ocupado Carlos II en otras cosas.
- Desde Aranjuez el Rey, con fecha 6 de mayo de 1678, se dirigió
- al gobernador y capitán general de la Habana, diciéndole que
- «de los pájaros que hay en esa isla me envieis el número que
- os pareciere de los nombrados Turpianes o Tigres, Chambergos,
- Mariposas, Cardenales, Cinzontes, Gorriones y de otros
- cualesquier pajaritos de canto, entregándolos al general o
- almirante de la flota de Nueva España, para que los traiga á
- estos Reynos, como se lo ordeno por despacho de la fecha de
- este, y de los que me remitieredes me dareis cuenta. Yo el
- Rey.--Por mandado del Rey nuestro Señor. Don José de la Veitia
- Linage. _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XXV, pág.
- 113 v.ª
-
-Por aquella época (junio 1680) era gobernador y capitán general de
-Cuba D. Francisco Rodríguez de Ledesma y en octubre del mismo año
-desempeñaba cargo tan importante D. José Fernández de Córdoba[366].
-El último de la serie de los grandes piratas, fué el holandés Lorenzo
-Graff (llamado por nosotros _Lorencillo_). Graff saqueó a Veracruz
-(1683), incendió a Campeche (1685), apresó varios barcos en las costas
-de Cuba y tomó parte en el doble saqueo de Cartagena (1697)[367].
-Convencidas las principales naciones colonizadoras de América que era
-conveniente acabar con la piratería, se aliaron para ello Inglaterra,
-Holanda y España, cuyas naciones destruyeron los principales
-establecimientos, y, últimamente, lord Nerville acabó con ellos (1697).
-
- [366] _Cedulario índico_, tomo XXV, pág. 181.
-
- [367] Obispo de la Habana fué, hasta el año 1682, el Dr. D.
- Juan García de Palacios, quien «para evitar los pecados que
- se ocasionaban de concurrir hombres y mujeres juntos a las
- Estaciones y Procesiones de Jueves Santo en la noche, dispuso
- que las Iglesias se cerraran a las oraciones del jueves, y se
- abrieran el viernes al amanecer...» _Ced. índ._, tomo XXV,
- págs. 169 y 169 v.ª
-
-Pocos años antes se verificó, por orden del gobernador D. Severino de
-Manzaneda (1690), la traslación de la villa de San Juan de los Remedios
-al centro del hato de Santa Clara. También el mismo gobernador trazó
-(10 octubre 1693) las primeras calles y plazas de la ciudad de _San
-Carlos de Matanzas_.
-
-Alguna vida iban adquirir las colonias españolas en los primeros años
-del siglo XVIII. Por una parte la destrucción de la piratería, y por
-otra las nuevas ideas de la dinastía de Borbón contribuyeron algo al
-desarrollo material y moral. En tiempo de D. Diego de Córdova Laso
-de la Vega, capitán general de la isla desde el 1695 a 1702, fué
-proclamado Felipe V rey de España. Si durante la guerra de sucesión
-teníamos por enemigas en América las escuadras inglesas y holandesas,
-en cambio nos protegían las francesas, con cuyo auxilio pudimos
-conservar nuestras posesiones hispano-americanas y conducir a España
-el oro y la plata de dichas colonias. Sin embargo, estuvo en continua
-alarma la villa de Trinidad, mereciendo por su comportamiento el
-título y honores de ciudad, y en 1702, Carlos Gant, corsario inglés de
-Jamáica, al frente de 300 hombres, tomó y saqueó la villa de Casilda.
-El gobernador don Pedro Benítez de Lugo ordenó que se armasen dos
-compañías de milicias y algunos barcos en corso para rechazar análogas
-agresiones.
-
-Por muerte de Benítez de Lugo (1702) se encargaron interinamente del
-gobierno de la isla los cubanos Chirino y Chacón, el primero de los
-asuntos políticos y el segundo de los militares. La escuadra aliada
-anglo-holandesa intentó que Chirino y Chacón proclamasen al archiduque
-Carlos, negándose a ello los bravos defensores de la plaza. Si la paz
-de Utrech (1713) llevó la tranquilidad a la colonia, en cambio, la
-piratería no se había extinguido completamente y el marqués de Casa
-Torres, capitán general de Cuba (1708-1716), tenía disgustadísimos a
-los cultivadores y comerciantes de tabaco.
-
-La planta del tabaco, originaria de la América tropical, llevada
-del Brasil a Portugal, de Virginia a Inglaterra y de Cuba a España,
-comenzó a usarse en el siglo XVI y se generalizó su uso durante el
-XVII. Conocida la bondad del tabaco cubano sobre todos los demás, su
-cultivo fué cada vez mayor, de modo que en los primeros años del siglo
-XVIII había muchas vegas en los alrededores de la Habana, en Trinidad,
-Sancti Spíritu, Remedios, Bayamo, Holguín, El Caney y en otros puntos,
-sobresaliendo por su calidad el de Vuelta Abajo. Comprendiendo el
-gobierno de Felipe V que el tabaco podía proporcionar buenas ganancias
-a la Real Hacienda, dispuso que, por cuenta del Estado, se comprase
-en Cuba y se vendiese en Europa la mayor cantidad posible, encargando
-de la compra al capitán general D. Laureano de Torres, quien cumplió
-su encargo con tanta solicitud, que en 1708 hubo de mandar a España
-tres millones de libras, bien que no sin protestas de cultivadores y
-comerciantes.
-
-El brigadier D. Vicente Raja (1716-1719)[368], sucesor del marqués de
-Casa Torres, trajo el encargo de establecer el _estanco del tabaco_
-o la compra de todo el tabaco que produjese el país, para elaborarlo
-en una fábrica establecida en Sevilla por el gobierno. Aumentó, como
-era natural, el disgusto de los cultivadores y comerciantes, viéndose
-obligado el gobernador a consultar a la Corte, cuya respuesta fué un
-Real decreto creando en la Habana una Factoría general para la compra
-del tabaco, con sucursales en Santiago, Bayamo, Trinidad y Remedios. A
-tal punto llegó la ira de los vegueros, que se amotinaron en la Habana,
-y mal lo hubiera pasado el brigadier Raja, si no se hubiese ocultado en
-La Fuerza, embarcándose después para España.
-
- [368] Fué nombrado con fecha 19 de diciembre de
- 1715.--_Cedulario índico_, tomo XXVII, núm. 25, páginas 35 y
- 36.
-
-Llegó el 1719 el gobernador D. Gregorio Guazo Calderón, y, después
-de establecer la factoría, procedió contra los sediciosos. Luego,
-como retardase la factoría la compra de algunas partidas de tabaco,
-volvieron los disgustos de los vegueros y sus preparativos de
-insurrección, que hubieron de calmar el conde de Casa Bayona y
-el obispo, los cuales habían obtenido (1720) del Rey, que los
-propietarios, una vez cubiertos los pedidos del gobierno, pudiesen
-vender el tabaco sobrante a las otras colonias y a los particulares
-de la metrópoli. Tres años después (1723), con motivo de haberse hecho
-algunas compras a precios inferiores a los de tarifa, se declararon en
-completa insurrección los vegueros de Santiago de las Vegas, teniendo
-el gobernador Guazo que echar mano a la fuerza, causándoles un muerto y
-12 prisioneros. Los prisioneros fueron colgados de los árboles en Jesús
-del Monte.
-
-Rotas nuevamente las relaciones entre España e Inglaterra y comenzadas
-las hostilidades en enero de 1727, el almirante Hossier amenazó a
-la Habana, que no fué atacada merced a los preparativos de defensa
-del gobernador Martínez de la Vega y merced a la oportuna llegada de
-la escuadra española. Posteriormente, declarada la guerra marítima
-entre las dos naciones rivales, la escuadra de Vernon atacó y tomó
-a Portobelo (22 noviembre 1739), cuya noticia llenó de júbilo a
-Inglaterra, aunque bien será decir que el almirante inglés sólo cogió
-en aquella plaza tres pequeños barcos y tres mil pesos en dinero.
-Tiempo adelante Vernon intentó apoderarse de Cartagena, que defendió
-bizarramente D. Sebastián de Eslava, virrey de Nueva Granada, teniendo
-el almirante inglés que abandonar la empresa y retirarse a la Jamaica.
-Buscando Vernon alguna manera de reparar el desastre sufrido en
-Cartagena, ayudado de un cuerpo de mil negros que sacó de Jamaica,
-concibió la idea de apoderarse de Cuba. No pudo lograr su objeto,
-viéndose obligado a retirarse y regresar a Inglaterra con unas pocas
-naves y algunas tropas desfallecidas (1741).
-
-Tanto era el encono de Felipe V contra los ingleses, que por Real
-decreto, dado en El Pardo (abril 1743) imponía--según dice a los
-gobernadores de Cuba y Puerto Rico--pena de muerte a todos los
-que comerciasen con los hijos de la Gran Bretaña, á la sazón sus
-enemigos[369]. Corresponden también al reinado de Felipe V las dos
-noticias siguientes: es la primera que furioso huracán destruyó (19
-octubre 1730), gran parte de la ciudad de San Carlos de Matanzas[370],
-y la segunda autorizaba (Real cédula del 15 de diciembre de 1735, dada
-en el Buen Retiro) al conde de Casa Bayona para que fundase una ciudad
-con el nombre de _Santa María del Rosario_[371].
-
- [369] _Cedulario índico_, tomo XXVII, núm. 26, págs. 36 v.ª y
- 37.
-
- [370] Ibidem, tomo XXXI, núm. 16, pág. 11 v.ª y siguientes.
-
- [371] Ibidem, tomo XXXI, núm. 19, págs. 18-19 v.ª
-
-Fernando VI, en los comienzos de su reinado, se dirigió desde el Buen
-Retiro (27 septiembre 1746) al Rector de la Real Universidad de San
-Jerónimo de la Habana, diciéndole que mantuviese con el gobernador
-Juan Francisco Güemes y Horcasitas, la buena correspondencia y armonía
-que tanto importaba al bien público y común, y al particular de los
-indivíduos de dicha Universidad[372]. Un año después se dió gran
-combate delante de la Habana (12 octubre 1747) entre la escuadra
-inglesa mandada por Knowles, y la española que dirigía Reggio. Unas
-seis horas estuvieron peleando con singular arrojo y tenacidad; pero la
-victoria quedó indecisa. A los pocos días llegó la noticia de haberse
-firmado los preliminares de la paz de Aquisgrán (1748).
-
- [372] _Cedulario índico_, tomo XXIX, núm. 126, págs. 316 v.ª a
- 320 v.ª
-
-Dirigiendo--antes de continuar la reseña histórica de Cuba desde
-mediados del siglo XVIII--una mirada retrospectiva acerca del comercio,
-conviene saber que la _Compañía Guipuzcoana_, constituída en 1668--y
-de la cual hablaremos al estudiar Nueva Granada y Caracas--protegió
-mucho el tráfico. Del mismo modo en el citado lugar registraremos los
-asientos celebrados con la _Compañía Real de la Guinea Francesa_ y con
-la _Compañía Inglesa del Mar del Sur_. El asiento que aquí debemos
-mencionar fué el que obtuvo D. Antonio Tallapiedra, comerciante de
-Cádiz, de acuerdo con el capitán general de la Habana D. Juan Francisco
-Güemes, y por el cual dicho industrial tenía el derecho exclusivo de
-suministrar cada año tres millones de libras de tabaco a la fábrica
-de Sevilla (1734 a 1739). Por último, la _Real Compañía de Comercio
-de la Habana_, formada de comerciantes y hacendados, por iniciativa
-de D. Martín Aróstegui y por influencia del citado gobernador Güemes,
-obtuvo el asiento exclusivo del tabaco (1739) y además el privilegio de
-exportar a España azúcares y melazas, maderas y cueros, y de importar
-harinas, lozas, etcétera. Obligóse la Compañía a construir barcos para
-la marina mercante y de guerra, sostener diez embarcaciones armadas
-para perseguir el contrabando, abastecer los buques de guerra que
-fondeasen en la Habana y hacer el tráfico entre la Habana y Cádiz.
-Gozaban del fuero de marina los empleados y dependientes de la citada
-Compañía[373].
-
- [373] Ibidem pág. 97.
-
-Por lo que respecta a Beneficencia, no pasaremos en silencio que don
-Gerónimo de Valdés, obispo de la Habana, hizo fundar en dicha población
-una casa para Cuna de niños expósitos, y por ello se le dieron las
-gracias el 15 de abril del año 1713[374].
-
- [374] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XXII, núm.
- 218, págs. 218 y 219.
-
-Tócanos referir uno de los acontecimientos tristes de la historia de
-España. Como consecuencia del famoso Pacto de Familia celebrado entre
-Carlos III de España y Luis XV de Francia (15 agosto 1761) comenzó
-la guerra entre Inglaterra y España, entre Jorge III y Carlos III
-(comienzos del año 1762). No ocultándose a Carlos III que la isla de
-Cuba iba a ser uno de los objetos preferentes de la codicia británica,
-envió en el año 1761 como gobernador a D. Juan de Prado Portocarrero,
-Mariscal de Campo. Acostumbraba a decir el pedante Prado las siguientes
-palabras: _No tendré yo la fortuna de que los ingleses vengan_. En
-sus comunicaciones al Monarca afirmaba que los ingleses no atacarían
-la isla, y si la atacasen, serían escarmentados. El que tales cosas
-decía, cuando el 6 de junio de 1762 vió al almirante Pocock al frente
-de poderosa escuadra, aturdido y confuso no sabía qué camino tomar.
-Entre tanto los ingleses desembarcaron el día 7 por la parte del Este,
-entre los ríos Nao y Cojimar, casi sin resistencia alguna, y el 11
-se hicieron dueños de la Cabaña. Poco después ocuparon el castillejo
-llamado de la Chorrera, que abandonaron los españoles; pero la ciudad,
-en comunicación con el resto de la isla, recibía subsistencias de
-Puerto Príncipe, Trinidad y otras ciudades. Como la escuadra española
-nada podía hacer por su inferioridad a la inglesa, su artillería fué
-destinada a los fuertes, y los jefes y capitanes de navío pasaron a ser
-comandantes y gobernadores de los dichos fuertes. Entre los comandantes
-o gobernadores se hallaba D. Luis Velasco, a quien se le encargó la
-defensa del Morro. Colocó Velasco a envidiable altura el honor de
-España. Aunque por mar y por tierra vomitaban bombas y balas rasas 200
-bocas de bronce sobre el Morro, el héroe impávido acribillaba las naves
-enemigas que cruzaban frente al castillo y se defendía de las baterías
-que los ingleses tenían colocadas en tierra. Ya llevaba treinta y ocho
-días de cerco. No era posible resistir más tiempo. Dieron el asalto los
-ingleses. Por ambas partes se peleaba con singular coraje. «El segundo
-comandante González--escribe el historiador inglés William Coxe--murió
-en la brecha, y el valiente Velasco, después de luchar denodadamente
-contra fuerzas superiores, mientras pudo reunir algunos soldados a la
-sombra de la bandera española, recibió herida mortal en medio de los
-vencedores, que admiraron su valor»[375]. Entre los que más lamentaron
-la desgracia del valeroso Velasco se hallaba el general inglés conde
-de Albemarle. Muertos los bizarros y nunca bastante alabados Velasco
-y marqués González, la plaza no tenía más remedio que capitular. La
-junta de autoridades, compuesta del capitán general Prado, del teniente
-general Conde de Superunda, del teniente rey D. Dionisio Soler, del
-general de Marina Marqués del Real Transporte, del Mariscal de Campo D.
-Diego Tabares, del comisario D. Lorenzo Montalvo y de los capitanes de
-Navío, aceptó la capitulación, quedando firmada el 13 de agosto de 1762.
-
- [375] _España bajo el reinado de los Borbones_, cap. 61.
-
-Del gobierno de la Habana se encargó lord Albemarle (14 agosto 1762),
-retirándose el almirante Pocock con la mayor parte de su escuadra.
-Albemarle tomó el título de capitán general: nombró gobernador a D.
-Sebastián Peñalver y Angulo, y juez civil a D. Pedro Calvo de la
-Puerta. Continuó la administración en la misma forma que antes; pero
-se permitió el libre comercio. Retiróse Albemarle en enero de 1763,
-dejando al frente del gobierno, de la parte inglesa de la isla, a su
-hermano Guillermo Keppel, y de la parte española ejerció el cargo D.
-Lorenzo Madariaga, gobernador de Santiago de Cuba. Por la paz de París
-(10 febrero 1763) España recobró la isla de Cuba, cediendo en cambio
-la Florida. Francia cedió el Canadá y otros países a Inglaterra. Como
-compensación de la Florida, Francia dió la Luisiana a España, que más
-que recompensa fué una carga.
-
-El general D. Ambrosio Funes Villalpando, conde de Ricla, y el segundo
-cabo D. Alejandro O'Reilly, llegaron a la Habana el 6 de julio
-de 1763, encargándose del mando con gran contento de españoles y
-cubanos. Procedióse a la construcción de La Cabaña y a la reparación
-del castillo del Morro y del Arsenal. También volvió a ponerse
-en vigor, con disgusto de los naturales del país, el estanco del
-tabaco. Reorganizóse la administración en sus diferentes ramos, y
-muy especialmente el servicio de correos terrestres y marítimos. El
-comercio adquirió mayor desarrollo, haciendo cesar, en alguna parte,
-el régimen del monopolio. Siendo el conde de Ricla gobernador de Cuba,
-por Real decreto de Carlos III, dado en Madrid el 3 de julio de 1765,
-se hizo constar el bizarro comportamiento de D. José Antonio Gómez
-defendiendo de los enemigos la plaza de Guanabacoa[376].
-
- [376] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo
- XXIV, núm. 1.º, págs. 1 a 3.
-
-D. Antonio María Bucarely (1766-1771) dió impulso a las obras de La
-Cabaña, terminó las del Morro y Atarés, comenzando las del Príncipe.
-Bucarely fué el encargado de cumplir el decreto de Carlos III acerca
-de la expulsión de los jesuítas (1767). Otros asuntos ocuparon también
-la atención del gobernador, y fueron: 1.º, los terremotos que en 1766
-destruyeron gran parte de las poblaciones de Bayamo y de Santiago de
-Cuba; 2.º, el huracán llamado de Santa Teresa, que el 15 de agosto
-de 1768 causó grandes pérdidas en la jurisdicción de la Habana; 3.º,
-cumplimiento de la Real Cédula que con fecha 7 de junio de 1770 expidió
-el Rey dando las instrucciones convenientes a una Junta, ya establecida
-y compuesta, además del gobernador, del factor, contador y tesorero,
-para fomentar la siembra, cultivo y beneficio del tabaco[377]; 4.º,
-ayuda que tuvo que prestar Bucarely al general O'Reilly, encargado
-de someter a la soberanía de España la Luisiana. Después de tantos
-asuntos como tuvo que resolver Bucarely, pasó a encargarse del
-virreinato de México.
-
- [377] _Cedulario índico_, tomo XXX, núm. 1.º, págs. 1 y 2.
-
-El gobernador D. Felipe Fonsdeviela (1771-1777), marqués de la Torre,
-atendió al embellecimiento de la capital y de otras poblaciones.
-En la Habana emprendió la fábrica de la Casa del Ayuntamiento, la
-construcción de la Alameda de Paula, del Nuevo Prado y de otras obras;
-fuera de la Habana se realizaron no pocas construcciones en Matanzas,
-Santiago, Trinidad, Sancti Spíritus, Puerto Príncipe, Remedios y
-Villaclara. Como si esto fuera poco, echó los cimientos de _Nueva
-Filipina_, del nombre del gobernador, y que luego se denominó _Pinar
-del Río_, del sitio de su fundación. Al año siguiente (1773) se fundó
-el pueblo de _Jaruco_; y el 1775, a orillas del Mayabeque, la villa de
-_San Julián de los Güines_. Débese al marqués de la Torre el primer
-Censo de población de la isla de Cuba, que se terminó en 1774: resultó
-la población total de 172.620 habitantes (96.440 blancos, 31.847
-libres de color y 44.333 esclavos). El Arsenal, cuyo jefe era D. Juan
-Bautista Bonet, de la misma graduación que el marqués de la Torre,
-recobró su antigua importancia, y de él salieron sólidas construcciones
-navales, entre ellas el navío _Santísima Trinidad_, de 112 cañones. Por
-último, en tiempo del citado gobernador, se fundó el _Seminario de San
-Carlos_ en el primitivo Colegio de los Jesuítas, se exportó libremente
-el algodón y se disminuyeron los derechos de exportación sobre los
-azúcares, aguardiente, etcétera.
-
-Refieren los historiadores que D. Diego José Navarro (1777-1781),
-aprovechándose de la guerra entre Inglaterra y sus colonias del Norte
-de América, apoyó al coronel D. Bernardo de Gálvez, gobernador de la
-Luisiana, para que invadiese la Florida y se apoderara de las plazas
-de Mobila (1780) y de Panzacola (1781), volviendo de este modo á poder
-de España aquella colonia, que, como sabemos, fué cedida á Inglaterra
-en cambio de la Habana. En tiempo de Navarro se puso en vigor la
-_Ordenanza para el libre comercio con las colonias_.
-
-El cubano D. José Manuel de Cagigal sucedió a Navarro desde 1781 a
-1783. Después gobernaron la isla D. Luis Unzaga, el conde de Gálvez
-y otros. Los inmediatos sucesores de Gálvez tuvieron el carácter de
-interinos.
-
-El teniente general D. Luis de las Casas se hizo cargo del Gobierno
-y Capitanía general de Cuba el 9 de julio de 1790, presentando su
-dimisión y entregando el mando el 6 de diciembre de 1796. Le ayudaron
-en su obra regeneradora D. Juan Bautista Vaillant, gobernador de
-Santiago de Cuba; D. José Pablo Valiente, intendente de Hacienda, y los
-ilustres cubanos Dr. Ramay, D. Francisco de Arango y otros. Progresó
-la instrucción pública, las artes y la industria, se mejoraron muchas
-poblaciones y se crearon establecimientos benéficos. Con motivo del
-desbordamiento de los ríos, ocurrieron grandes inundaciones en la
-parte occidental de la isla, en particular en las cercanías de la
-Habana y Pinar del Río. Casas socorrió generosamente a los campesinos
-más perjudicados e hizo reconstruir los puentes arrasados por las
-aguas. Vió la luz, merced al apoyo de Casas, la primera publicación
-literaria y económica, que se intituló el _Papel Periódico_, y en el
-cual colaboraron el mismo capitán general, el presbítero Caballero,
-el Dr. Romay y el poeta Sequeira. Fundáronse en Santiago de Cuba y en
-la Habana Reales Sociedades Económicas de Amigos del País, Casa de
-Beneficencia y Real Consulado. Como consecuencia de la insurrección
-de Haití (1791) y de la cesión que España había hecho del resto de
-la isla a Francia, en virtud del tratado de Basilea (1795), vinieron
-á Cuba muchos inmigrantes franceses y españoles, los cuales, con sus
-conocimientos y laboriosidad, enriquecieron su nueva patria. Como era
-natural, los restos de Cristóbal Colón, que descansaban en la iglesia
-catedral de Santo Domingo, se trajeron a Cuba en el navío _San Lorenzo_
-y se depositaron en la catedral de la Habana (15 enero 1796), para
-ser trasladados en 1898 a nuestra ciudad de Sevilla, en cuya catedral
-descansan.
-
-Encargóse del gobierno D. Juan Bassecourt, conde de Santa Clara
-(1796-1799), cuando Carlos IV celebraba alianza ofensiva y defensiva
-con el Directorio francés. Tuvo España que pelear con Inglaterra, y si
-en Cuba pudo resistir los ataques de sus enemigos, el resultado de la
-enconada lucha fué la pérdida de la isla de Trinidad, de una parte de
-la escuadra y la casi ruina de su comercio.
-
-Sucedió al conde de Santa Clara, D. Salvador de Muro y Salazar, marqués
-de Someruelos (1799-1812). D. Sebastián de Kindelán ocupó el gobierno
-de Santiago de Cuba y D. Luis Viguri la Intendencia de Hacienda.
-Habiendo terminado la dominación de España en Santo Domingo, se
-dispuso que la Audiencia se trasladase a Puerto Príncipe, comenzando
-a funcionar el 30 de junio de 1800. Justo será consignar que en los
-primeros días del siglo XIX llegó a Cuba el nunca bastante alabado
-barón de Humboldt, quien publicó el _Ensayo político sobre la isla
-de Cuba_ (1826), hermosa síntesis de la geología, clima, población,
-industria y rentas públicas de la gran Antilla. Dicha fué también para
-Cuba la venida (24 febrero 1802) del obispo de la Habana, el ilustre
-Díaz de Espada, sucesor de Tres Palacios. Díaz de Espada embelleció
-la catedral; prestó eficaz auxilio a la Casa de Beneficencia, a
-los Hospitales y al Manicomio; contribuyó con una suma bastante
-considerable a la fundación del primitivo cementerio de la Habana,
-aboliendo la costumbre de enterrar en las iglesias. Hombre el obispo
-de tanta cultura como de espíritu liberal, fundó muchas escuelas en las
-ciudades y en los pueblos. Fué Director de la Sociedad de Amigos del
-País, reformó el Seminario de San Carlos y el Asilo de San Francisco
-de Sales. Si, como antes hemos indicado, la Audiencia de Santo Domingo
-se trasladó a Cuba, del mismo modo el arzobispado de aquella Antilla,
-con todos sus títulos, facultades y prerrogativas, pasó, por Breve
-pontificio de 16 de julio de 1804, a Santiago de Cuba, quedando como
-sufragáneos suyos los obispados de la Habana y Puerto Rico. También por
-entonces el insigne médico Dr. Romay dió a conocer y aplicó la vacuna
-como preservativo de la viruela, debiéndose de notar que cuando Carlos
-IV comisionó al Dr. Balmis para difundir el citado preservativo, ya
-había sido aplicado ventajosamente.
-
-Además de los emigrados de Santo Domingo y de Haití, que acudían a Cuba
-donde se les brindaba con feraces tierras (1802), llegaron, después del
-fracaso de la expedición mandada por Bonaparte para recuperar aquellas
-colonias, unos 30.000 franceses, quienes se establecieron en Santiago
-de Cuba, Baracoa, Guantánamo y en otros puntos, consiguiendo hacer
-de terrenos incultos haciendas productivas. El tabaco, el algodón y
-todos los productos aumentaron considerablemente; pero ninguno como el
-café, hasta el punto que, si en 1804 se elevó la exportación a 12.500
-quintales, en 1833 llegó a 642.000.
-
-Los graves acontecimientos ocurridos en España con motivo de la
-invasión de los franceses y después por la guerra de la Independencia,
-repercutieron, como era natural, en las Indias. Es de lamentar que el
-fanatismo patriótico de muchos llegase al extremo de asaltar las casas
-de pacíficos y laboriosos franceses, siendo unos asesinados y otros
-expulsados del territorio. Aunque se intentó la formación de una Junta
-como las de Sevilla y otras provincias de España y América, la idea
-fué combatida en periódicos y folletos. Por su parte la Junta Central
-de España encargó (18 febrero 1809) al gobernador de Cuba, procurase
-cultivar las relaciones--pues era conveniente--con el negro Enrique
-Cristóbal, presidente y generalísimo de Haití[378].
-
- [378] _Arch. de Indias.--Estado.--Santo Domingo_,--Leg.º 12.
- (84).
-
-A la sazón llegó a la Habana el joven mejicano Manuel Rodríguez Alemán
-con pliegos para las autoridades y otras personas invitándolas a
-declararse por José Bonaparte; aquél pagó cara su imprudencia, pues fué
-preso como espía y ahorcado el 30 de julio de 1810. Pasados dos años se
-descubrió la conspiración que tramaba José Antonio Aponte, deseoso de
-la emancipación de su raza; Aponte mereció la pena de horca con 8 de
-sus cómplices.
-
-En sus últimos años de gobierno reconoció el marqués de Someruelos
-la _Junta Suprema Central y gubernativa de España y de las Indias_
-establecida en Aranjuez y dirigió las elecciones de los primeros
-diputados a Cortes por Cuba (1810), los cuales fueron Jáuregui y
-O'Gabán, sucediendo al último Arango y Pareño.
-
-Tuvo la satisfacción D. Juan Ruiz de Apodaca de que en su tiempo se
-jurase en la Habana (21 julio 1812) la Constitución de Cádiz. En dicho
-Código político se concedían iguales derechos a españoles y americanos.
-Posteriormente, habiendo vuelto a España Fernando VII y con él el
-gobierno absoluto, Cuba pasó pacíficamente de uno á otro régimen. Los
-cubanos tuvieron que agradecer al _Deseado_ que, por decreto de 10
-de febrero de 1818, se concediese a los puertos de la isla el libre
-comercio con todos los mercados extranjeros.
-
-El excelente político y general D. José Cienfuegos llegó a Cuba (1816)
-acompañado del superintendente de Hacienda D. Alejandro Ramírez, ya
-conocido ventajosamente en Guatemala y Puerto Rico. Ramírez odiaba la
-esclavitud, combatió el contrabando, llegó a duplicar (1820) las rentas
-públicas, y apoyó los planes del antes citado Arango, no sólo en la
-concesión del libre comercio, sino en el desestanco del tabaco y otras
-reformas. Tomó parte activa en la fundación de _Cienfuegos_[379] y
-también influyó en el progreso de las colonias de Nuevitas, Guantánamo
-y El Marcial. Como Director de la Sociedad Patriótica, estableció la
-sección de educación primaria, la Academia de Dibujo y Pintura, que se
-denominó de San Alejandro, en honor del fundador; el Jardín Botánico,
-las cátedras de Anatomía y Botánica, y proyectó la de Química.
-
- [379] El fundador fué el coronel Luis de Clouet, rico emigrado
- de Luisiana (1819.) Clouet con 40 familias estableció la
- colonia Fernandina de Jagua, que dió origen a la ciudad de
- Cienfuegos.
-
-Un hecho importantísimo que honra a Inglaterra se verificó por entonces
-y fué el convenio celebrado con España el 1817, el cual consistía en
-el compromiso de nuestra nación de impedir el tráfico de esclavos
-africanos, a partir del 30 de mayo de 1820; pero sin embargo de las
-protestas y reclamaciones de Inglaterra, la nación española continuó
-haciendo expediciones más o menos clandestinas.
-
-Bajo el débil gobierno del general D. Manuel Cagigal se juró en la
-Habana, bien a pesar suyo, la constitución de Cádiz, que en España,
-Riego, Quiroga y otros habían proclamado en las Cabezas de San Juan
-(1.º enero 1820).
-
-D. Nicolás Mahy sucedió en marzo de 1821 a Cagigal. En su tiempo las
-logias masónicas y las sociedades secretas (_La Cadena_, _Los Soles_,
-_Los Comuneros_ y _Los Carbonarios_) tuvieron verdadera influencia.
-Formaban las dos primeras cubanos partidarios de la independencia, la
-tercera españoles adictos al gobierno y la cuarta estaba constituída
-por hombres conciliadores. El general Mahy se opuso tenazmente a que
-se implantase la ley de Aranceles, contuvo el lenguaje violento de la
-prensa, reorganizó las milicias y mantuvo la disciplina militar.
-
-Encargóse del poder el brigadier D. Sebastián Kindelán, por muerte
-de Mahy, en julio de 1822. En las elecciones para diputados a Cortes
-(legislatura de 1823) salieron triunfantes el sacerdote y filósofo
-Félix Varela, D. Leonardo Santos Suárez y D. Tomás Gener.
-
-A ponerse al frente del gobierno de Cuba vino a la isla (2 mayo
-1823) el general D. Francisco Dionisio Vives. Si en España reinaba
-la anarquía, en Cuba se entusiasmaban con los hechos realizados por
-Bolívar y los demás generales revolucionarios. Vives se apoderó de
-los documentos de la sociedad secreta _Soles y Rayos de Bolívar_
-(que aspiraba a establecer la República de _Cubanacán_), reduciendo
-a prisión al habanero Lemus, jefe de la conspiración, y a los más
-comprometidos, entre ellos Peoli, Junco, Silveira, el Dr. Hernández y
-los poetas Heredia y Teurbe. El 3 de mayo de 1823 se mandó Real orden
-reservada a los jefes políticos de Cuba y Puerto Rico, encargándoles
-cierta vigilancia para si llegase allí D. José Mariano Méndez, diputado
-a Cortes que fué por Sonsonate, el cual había circulado un manifiesto
-o proclama, impreso en la península, con el intento de separar las
-islas de Cuba y Puerto Rico de la dominación española[380]. De los
-presos citados anteriormente, el gobernador Vives se contentó con
-desterrar a unos y con imponer multas pecuniarias a otros. Restablecido
-en España el gobierno absoluto por Fernando VII, Vives siguió el
-ejemplo de su Rey (diciembre de 1823). Con más encono que antes
-volvieron las conspiraciones, teniendo Fernando VII que conferir a
-los capitanes generales de Cuba, con fecha 28 de mayo de 1825, las
-facultades extraordinarias de los gobernadores de plazas sitiadas. No
-se amedrentaron por ello los revolucionarios, quienes comisionaron a
-Iznaga, Bentancourt (_El Lugareño_) y otros para que se marchasen a
-Venezuela y pidiesen apoyo al libertador Bolívar. La entrevista no
-llegó a verificarse por entonces; pero Iznaga, en su segundo viaje,
-verificado el año 1827, logró sus deseos.
-
- [380] _Arch. de Indias._--Estante, 100.--Cajón, 6.--Leg.º 16
- (53).
-
-Es de advertir que antes de la entrevista que, después de todo, no
-dió resultado alguno, los emigrados cubanos constituyeron una Junta
-en México, que tenía por objeto trabajar por la independencia de Cuba
-y Puerto Rico (1825). Un año después se reunió en Panamá una Asamblea
-general de las naciones hispano-americanas para tratar, entre otras
-cosas, de la emancipación de las citadas islas; mas, ya por el poco
-entusiasmo con que acogió la idea Bolívar, ya por la oposición de los
-Estados Unidos, pensando tal vez que Cuba, siguiendo el ejemplo de las
-repúblicas hispano-americanas, decretaría la libertad de los esclavos,
-cuyo hecho podía ocasionar perturbaciones en los Estados del Sur de
-la gran República, lo cierto es que nada se hizo. Los separatistas no
-cejaban en su empeño: Francisco de Agüero y el pardo Andrés Manuel
-Sánchez fueron sorprendidos en un ingenio de Camagüey y condenados,
-como espías de los enemigos de España, a la pena de horca, en Puerto
-Príncipe, el 16 de marzo de 1826. Agüero y Sánchez fueron los primeros
-mártires de la independencia de Cuba. Desde México, los revolucionarios
-cubanos, expatriados en aquella República, no dejaban de avivar el
-fuego sagrado de la independencia. Esta vez las logias masónicas de la
-_Legión del Águila Negra_, se entendían desde México con los patriotas
-de Cuba para conseguir la independencia. Descubierta la conspiración
-(1830) y presos los principales, se les condenó a muerte por la
-Comisión Militar, teniendo la dicha de ser indultados con motivo del
-nacimiento de Isabel II; sólo sufrieron destierros y multas.
-
-Durante el gobierno de Vives se dividió la isla en tres departamentos
-militares: _Occidental_, _Central_ y _Oriental_; se formó nuevo censo
-de población[381] y se hizo el mapa de Cuba (1827). En su política
-progresiva le ayudó D. Claudio Martínez de Pinillos (después conde de
-Villanueva), superintendente general de Hacienda, quien aumentó las
-rentas públicas, ayudó a la construcción del acueducto de la Habana,
-habilitó algunos puertos para el comercio extranjero e influyó para la
-introducción de las máquinas de vapor en los ingenios. También se deben
-al gobierno de Vives, y por iniciativa de Pinillos, la fundación de
-_Cárdenas_ (8 marzo 1827), el establecimiento de un presidio en la Isla
-de Pinos y la fundación de _Nueva Gerona_ (1830). Entre otras obras de
-utilidad pública citaremos el puente de Marianao, la Casa de dementes
-de San Dionisio y el Templete, inaugurado en 1828, en la plaza de
-Armas, de la Habana[382].
-
- [381] Dió un total de 704.487 habitantes: 311.051 blancos,
- 106.494 de color, libres, y 286.942 esclavos.
-
- [382] Colocóse junto al obelisco que D. Francisco Cagigal
- erigió en 1754 para consagrar aquel sitio, donde, según la
- tradición, se dijo la primera misa bajo una ceiba, año 1519.
-
-Las letras y las ciencias, como más adelante mostraremos, progresaron
-mucho en la primera mitad del siglo XIX, figurando á la cabeza de todos
-el insigne filósofo D. Félix Varela. Continuaron su obra Saco, Luz y
-Caballero y otros.
-
-Hemos de lamentar lo extendido que se hallaba el vicio del juego.
-El país estaba lleno de vagos, de ladrones y de asesinos, siendo
-peligroso, aun en la misma capital de la isla, salir de noche a la
-calle. Parece ser que como uno dijese a Vives que no había seguridad
-alguna de noche, contestó: «Pues que hagan lo que yo, que me quedo de
-noche en casa y no salgo a la calle.»
-
-D. Mariano Ricafort sucedió en 1833 a Vives, y en su tiempo un barco
-procedente de los Estados Unidos, llevó el cólera a la isla. En cambio,
-daremos la grata noticia de que el conde de Villanueva, superintendente
-de Hacienda, pudo conseguir, como presidente de la Junta de Fomento,
-que se construyera el ferrocarril de la Habana a Güines, mucho antes de
-que en la metrópoli se estableciese ese medio de comunicación. Cuando
-en España, muerto Fernando VII, comenzó la terrible guerra civil, y
-cuando el gobierno de Madrid proclamó en Cuba el _Estatuto Real_, vino
-el general Tacón a suceder a Ricafort (1.º julio 1834).
-
-El general Tacón, decidido absolutista, no implantó en Cuba las
-libertades concedidas a la nación española. Espíritu suspicaz creyó ver
-en todas partes la tea revolucionaria para lograr la independencia de
-la Antilla. De opuestas ideas que el general Tacón era el gobernador de
-Santiago de Cuba D. Manuel Lorenzo. Jurada en Madrid la Constitución,
-a consecuencia del motín de la Granja (1835), Lorenzo la hizo jurar en
-Santiago de Cuba. Irritóse por ello Tacón, hasta el punto de mandar una
-expedición contra Santiago, viéndose obligado Lorenzo a embarcarse para
-España. También pudo conseguir Tacón que las Cortes españolas de 1837,
-no admitiesen como Diputados a los elegidos por Cuba, los cuales eran
-Saco, Acebedo, Montalvo y de Arnas, fundándose en que las islas de Cuba
-y de Puerto Rico se regían por leyes especiales. Sabiendo el gobernador
-de Cuba que Saco y Narciso López conspiraban en España para alcanzar la
-independencia de la isla, hizo prender a varios cubanos pensando que
-estaban en relaciones con aquellos, quienes no lograron su libertad
-hasta que, relevado Tacón, la decretó su sucesor el general Ezpeleta
-(1838). No seríamos justos si guardásemos silencio acerca de las buenas
-cualidades de Tacón: era honrado e íntegro; persiguió a los jugadores,
-vagos y ladrones; restableció la seguridad personal, disciplinó el
-ejército, reorganizó la policía, estableció los cuerpos de serenos
-y bomberos, y realizó obras de utilidad y ornato (los Mercados, la
-Pescadería, el Gran Teatro, la Alameda de Isabel II, y otras).
-
-El teniente general D. Joaquín de Ezpeleta comenzó su gobierno el año
-1838, sucediéndole D. Félix Girón, príncipe de Anglona. Después ocupó
-cargo tan importante el general D. Jerónimo de Valdés. Entre Valdés
-y el cónsul inglés David Turnbull, las relaciones fueron tan poco
-amistosas, que el primero consiguió del gobierno de la Gran Bretaña
-la separación del segundo, tal vez con alguna razón. Y decimos con
-alguna razón, porque Turnbull era más amigo de los separatistas que
-de los españoles. Volvió Turnbull a la isla con un pasaporte de un
-cónsul español; pero Valdés le hizo prender y le embarcó en un buque
-británico (1842). Tanto disgustó a la _Sociedad Patriótica_ que uno
-de sus indivíduos fuese tratado de aquel modo, que D. José de la Luz
-y Caballero, presidente de aquella Sociedad, protestó enérgicamente,
-logrando con el apoyo del sabio naturalista Poey y otros, que el nombre
-de Turnbull no se borrase de la lista de los socios y entre ellos
-permaneció hasta que el nuevo capitán general D. Leopoldo O'Donnell
-dispuso su eliminación «porque era un enemigo declarado del país.»
-
-O'Donnell renovó la política tiránica y bárbara de Tacón.
-Descubrióse--según todas las señales--vasta conspiración en Matanzas,
-_conspiración de la escalera_, porque los presos, atados a una
-escalera, declaraban a fuerza de látigo. Víctimas de la conspiración
-fueron el poeta Gabriel de la Concepción Valdés (_Plácido_), Santiago
-Pimienta y otros, los cuales sufrieron la pena de muerte (28 junio
-1844) en Matanzas, en el paseo de Santa Cristina, frente al hospital de
-Santa Isabel.
-
-D. Federico Roncali (1848-1850) tuvo que combatir fuerte insurrección.
-Al frente de los revolucionarios se puso el general Narciso López,
-natural de Venezuela. Desde muy joven se había distinguido en el
-ejército español, ora peleando en el Sur América, ora en la península,
-defendiendo los derechos de Isabel II. Ya General, vino a Cuba a las
-órdenes de O'Donnell, desempeñando varios cargos gubernativos, entre
-ellos el de teniente gobernador de Trinidad, que le quitó el mencionado
-O'Donnell (1843), no fiándose de su amor a España. En el primer año
-del gobierno de Roncali, Narciso López se puso a la cabeza de la
-conspiración, que, descubierta, tuvo que refugiarse en los Estados
-Unidos, donde, con la ayuda de Sánchez Iznaga, Villaverde y otros
-emigrados, trabajó por la independencia de la Isla. Tomó parte desde
-entonces en todas las expediciones de los separatistas e intervino
-en la política seguida por las Sociedades organizadas en Cuba y por
-el _Consejo Cubano_ establecido en New-York. Los revolucionarios se
-dividieron en dos partidos: uno quería la independencia de Cuba y otro
-su anexión á los Estados Unidos. En aquel tiempo el gobierno de los
-Estados Unidos ofreció 100 millones de pesos a España por la Isla de
-Cuba. Decidido Narciso López a jugar el todo por el todo, a la cabeza
-de unos 600 hombres bien armados, salió de New Orleans y se dirigió a
-Cuba en el vapor _Creole_ y dos barcos de vela. El 19 de mayo de 1850
-desembarcó en Cárdenas, ondeando por primera vez en la _Perla de las
-Antillas_ la bandera de la estrella solitaria. Aunque consiguió que la
-guarnición se le rindiese, causóle profunda pena la actitud pasiva de
-los cubanos, tan pasiva que sólo se le unió el portorriqueño Felipe
-Gotay. En la lucha que sostuvo en las calles de Cárdenas con los
-lanceros que acudieron de Lagunillas, mandados por el teniente D. José
-María Morales, murió de los nuestros el sargento Carrasco, a quien la
-patria, agradecida, algún tiempo después hizo levantar un monumento en
-_La Cabaña_.
-
-Vino de gobernador y capitán general D. José Gutiérrez de la Concha
-(mes de noviembre del año 1850), decidido a castigar con mano de
-hierro a los enemigos del gobierno de la metrópoli. Porque la ciudad
-de Puerto Príncipe solicitó que no se suprimiera su Audiencia, Concha
-destituyó al Ayuntamiento, prohibiendo que en lo sucesivo hiciesen
-uso esas Corporaciones del derecho de petición. Nombró comandante
-general del Departamento central a D. José Lemery, el cual, conociendo
-los planes revolucionarios de la _Sociedad Libertadora_, constituída
-en el Camagüey a últimos de 1849, hizo poner presos a los hermanos
-Betancourt, Recio, Arango, Cisneros y a otros, mandándoles a la Habana
-(4 mayo 1851). No fué preso Joaquín de Agüero, porque logró huir a
-tiempo, ocultándose en las lomas situadas entre Nuevitas y Las Tunas,
-y acampando después en la Piedra de Juan Sánchez. Agüero, joven de
-nobles sentimientos, acérrimo antiesclavista, proclamó la independencia
-de Cuba, en unión de otros patriotas, en la hacienda de San Francisco
-del Jucaral, partido de Cascorro. Defendióse en la hacienda de San
-Carlos, teniendo el sentimiento de ver morir a algunos de los suyos.
-Huyó Agüero a Punta de Ganado, y allí cayó en poder de los realistas
-(22 de julio) con otros cinco compañeros. Concha mandó fusilar (12
-agosto 1851) en la sábana del Arroyo Méndez a Agüero, a Betancourt
-(Tomás), a Zayas y a Benavides. Al mismo tiempo estalló en Trinidad
-otro movimiento revolucionario (24 julio 1851) dirigido por Isidoro
-Armenteros, teniente coronel graduado de milicias de caballería, y
-ayudado por Arús y Hernández Echerri. Los tres fueron fusilados en el
-campo conocido con el nombre de _Mano del Negro_, en las afueras de
-Trinidad (18 de agosto del citado año). El 12 de agosto, el mismo día
-en que fué fusilado Agüero, desembarcó en Playitas Narciso López, á
-bordo del _Pampero_. Venía de New Orleans con unos 500 hombres, y entre
-los más conocidos se hallaban el general húngaro Pragray, el coronel
-Crittenden (hijo de un senador americano) y los cubanos Arnao, Zayas
-y Oberto. Creyendo Narciso López que en Puerto Príncipe y Trinidad
-era formidable la insurrección, llegó a Vuelta Abajo y dividió sus
-fuerzas, dejando en _El Morrillo_ parte de ellas, bajo el mando de
-Crittenden, en tanto que él se encaminaba a _Las Pozas_. En Las Pozas
-tuvo un encuentro Narciso López con el general Enna, muriendo el
-húngaro Pragray y el cubano Oberto, y en los palmares del _Cafetal de
-Frías_ fué herido mortalmente Enna, viéndose obligado Narciso López a
-dispersar sus fuerzas. Crittenden y los 50 expedicionarios que estaban
-en El Morrillo intentaron huir, siendo sorprendidos y llevados a la
-capital, donde, en las faldas del Castillo de Atarés, fueron fusilados
-(16 de agosto). Preso también Narciso López en los Pinos del Rangel,
-fué conducido a la Habana, sufriendo la pena de muerte en el campo de
-La Punta (1.º septiembre 1851).
-
-Bajo el gobierno del general D. Valentín Cañedo, sucesor de Concha,
-se publicó clandestinamente el periódico _La Voz del Pueblo Cubano_,
-redactado por Bellido e impreso por Facciolo. Tal publicación, y el
-descubrimiento de una caja de armas destinadas a los revolucionarios
-de Vuelta Abajo, pusieron de manifiesto los planes de aquéllos en la
-jurisdicción de Pinar del Río. Bellido pudo huir a los Estados Unidos y
-Facciolo fué ejecutado en La Punta (28 septiembre 1852). Otros fueron
-condenados a presidio.
-
-Don Juan de la Pezuela sucedió a Cañedo en diciembre de 1853.
-Un gobernador tolerante y caballeroso dirigía la política y la
-administración de Cuba. Concedió indulto a todos los que habían tomado
-parte en las conspiraciones y levantamientos separatistas; persiguió el
-tráfico de esclavos, no haciendo caso de los ruegos primero, y de las
-amenazas después, de los negreros.
-
-Vino el general Concha (21 septiembre 1854) a encargarse del poder,
-con verdadera satisfacción de los negreros. Al frente de poderosa
-conspiración se puso el catalán D. Ramón Pintó, presidente del Liceo
-de la Habana y presidente también de la _Junta Revolucionaria_.
-Descubierta la conspiración, Concha dispuso la prisión de los
-principales jefes, siendo Pintó condenado a muerte, que sufrió el 22
-de marzo de 1855 en el campo de La Punta; Cadalso y Pinelo a la pena
-inmediata. El 31 del mismo mes y año tuvo la desgracia de ser hecho
-prisionero en Baracoa, a bordo de americana goleta, que conducía armas
-y pertrechos para promover una revolución, Francisco Estrampes, el cual
-corrió la misma suerte que Pintó.
-
-Don Francisco Serrano y Domínguez, duque de la Torre, ocupó el cargo
-de gobernador y capitán general de Cuba. En su tiempo murió (22 junio
-1862) el sabio maestro D. José de la Luz y Caballero, rodeado de sus
-discípulos y admiradores. El capitán general, deseando halagar a los
-cubanos, presidió los funerales y manifestó las consideraciones que
-le merecían las virtudes del insigne hijo de la Habana. Contribuyó a
-cerrar por algún tiempo el período de las conspiraciones la fundación
-del diario cubano _El Siglo_, dirigido primeramente por D. José Quintín
-Suzarte, y después por el conde de Pozos Dulces, antiguo revolucionario
-y uno de los individuos de la Junta Cubana de Nueva York. Adquirieron
-la propiedad del periódico Morales Lemus, Aldama y otros. Acerca de
-las ideas políticas de _El Siglo_, el conde de Pozos Rubios declaró
-(24 marzo 1865) en notable artículo que sólo deseaba obtener para
-Cuba todos los derechos de una provincia española. Semejante política
-fué luego difundida en la Península por el general Serrano, por el
-periódico _La América_ y por muchos liberales. Los defensores de dicha
-política constituyeron el partido reformista.
-
-El capitán general D. Domingo Dulce fué digno continuador de la
-política del duque de la Torre. Mostró su poder el partido reformista
-cuando, en virtud del Real decreto (noviembre de 1865) convocando la
-Junta de información respecto a reformas en Cuba y Puerto Rico, fueron
-elegidos el conde de Pozos Dulces, Saco, Morales Lemus y otras notables
-personalidades del citado partido. Las conferencias se inauguraron en
-Madrid, bajo la presidencia de D. Alejandro Oliván, el 30 de octubre
-de 1866 y terminaron el 27 de abril de 1867. Discutiéronse asuntos
-sociales, políticos y económicos, llamando también la atención la
-abolición de la esclavitud. Dice el Dr. Morales--y sentimos no estar
-conformes con su opinión--que si los informes presentados por las
-diversas Comisiones hubiesen sido atendidos por España, no hubiera
-estallado, quizás, la guerra separatista de 1868[383]. Con reformas
-o sin reformas, poco antes o poco después, se habría realizado la
-independencia de Cuba.
-
- [383] Ob. cit., pág. 179.
-
-
-
-
-CAPITULO XXII
-
- GOBIERNO DE JAMAICA.--POLÍTICA DE LA GRAN BRETAÑA.--LA
- ESCLAVITUD.--GOBIERNO DE PUERTO RICO.--EL REY CATÓLICO Y D. DIEGO
- COLÓN.--FELIPE II Y EL OBISPO DE PUERTO RICO.--LOS INGLESES
- INTENTAN APODERARSE DE LA ISLA.--LOS DINAMARQUESES EN LOS CAYOS
- DE SAN JUAN.--EL INGLÉS HARVEY.--GENEROSIDAD DE CARLOS III CON EL
- DUQUE DE CRILLÓN.--RÉGIMEN POLÍTICO DE PUERTO RICO.--ISLA DE LA
- MONA.--ISLA DE VIEQUES.--ISLAS VÍRGENES: GOBIERNO DE LOS INGLESES
- Y DE LOS NORTEAMERICANOS.--ISLAS LUCAYAS: GUANAHANI: LA CAPITAL
- NASSAU: GOBIERNO DE LAS LUCAYAS.--ISLAS BERMUDAS: HAMILTON.--ISLAS
- MENORES: ISLAS INGLESAS, FRANCESAS Y HOLANDESAS: GOBIERNO EN DICHAS
- ISLAS.
-
-
-De la isla de Jamaica, situada en el mar de las Antillas, tenemos
-escasas noticias. Antes procede recordar que Carlos II de Inglaterra
-fué arrojado del trono y la Cámara hubo de publicar un decreto que
-decía: «La experiencia ha probado y esta Cámara declara que el
-oficio de Rey en este país es inútil, oneroso y peligroso para la
-libertad, la seguridad y el bien del pueblo; queda, de consiguiente,
-abolido.» Cromwell constituyó la República y se atrajo en el interior
-el entusiasmo del pueblo, y en el exterior las simpatías de Europa.
-Tirantes por entonces las relaciones entre Luis XIV y Felipe IV, el
-Protector se decidió al fin en favor de Francia, pensando sin duda
-que España tenía vastas y ricas posesiones en las Indias. A fines de
-diciembre del año 1654 Cromwell dispuso que la escuadra de Penn y de
-Venables, con sus tropas de desembarco, saliese de Portsmouth con
-rumbo a la América española. Felipe IV y su primer ministro, D. Luis
-de Haro, desconocían los propósitos del Protector, hasta el punto
-que alarmados por las vagas noticias que les llegaban, se quejaron a
-Cardeñas, nuestro embajador en Londres, no sólo de su silencio acerca
-de la expedición de Penn y de Venables, sino también de la incoherencia
-de sus noticias respecto de los asuntos de Inglaterra y de su escasa
-influencia cerca de un gobierno que España había sido la primera en
-reconocer y apoyar. Defendióse Cardeñas de tales reconvenciones, y
-refiriéndose a la escuadra decía: «El objeto acerca de las Indias es
-el único que no he podido penetrar, porque el Protector lo ha tenido
-cuidadosamente oculto, sobre todo a las personas por quienes yo podía
-prometerme saber el plan... Así, pues, respecto del particular no
-he podido recoger sino vagas conjeturas, y he comunicado a Vuestra
-Magestad todas las que se forman acerca de esta expedición en toda su
-diversidad...»[384]. El rey de España se decidió entonces a enviar a
-Londres otro embajador más, el marqués de Leyde, para que, poniéndose
-de acuerdo con Cardeñas, y no manifestando recelos a propósito de
-la escuadra de Penn y de Venables, insistiesen con el Protector en
-la conclusión de un tratado de paz entre España e Inglaterra contra
-Francia. Cromwell no hizo caso de las proposiciones de Cardeñas y del
-marqués de Leyde. Estaba decidido a aliarse con Francia.
-
- [384] Véase Guizot, _Hist. de la República de Inglaterra y de
- Cromwell_, pág. 332.
-
-En los primeros días de julio de 1655 sólo se sabía en Londres que la
-escuadra había llegado a la Barbada, partiendo en seguida de dicha
-isla. Dice nuestro historiador Lafuente que el designio de Cromwell era
-apoderarse de México, lo cual hubiera realizado si los españoles no
-hubiesen acudido oportunamente a su defensa[385]. Lo que se proponía el
-Protector era que la escuadra se apoderase de Santo Domingo. A mediados
-de julio recibió carta el Protector dándole detalles de los hechos
-realizados por el almirante Penn y el general Venables. Entonces supo
-que el 14 de abril la escuadra se halló enfrente de la costa Sud-Oeste
-de Santo Domingo, desembarcando poco después la tropa. El 18 del
-mismo mes, los españoles, ocultos en los barrancos y en los bosques,
-hicieron fuego sobre los ingleses, á quienes obligaron a replegarse
-sobre el punto de desembarque más próximo para pedir a la escuadra
-víveres y refuerzos. Pasados pocos días, el 25 se pusieron en marcha
-hacia Santo Domingo; pero cayeron en una emboscada, donde murieron
-muchos, retirándose fugitivos los demás. Penn echaba la culpa de todo a
-Venables y los marinos a los soldados; a su vez Venables y los soldados
-se defendían de tales cargos. No habiendo medio de intentar un tercer
-ataque contra Santo Domingo, convinieron todos en que era preciso hacer
-algo antes de volver a Inglaterra y presentarse al Protector.
-
- [385] Véase _Hist. general de España_, tomo XVI, p. 421.
-
-El 3 de mayo, ya reembarcadas las tropas en la escuadra, se alejaron
-de Santo Domingo, y el 9 se presentaron delante de Jamáica, isla menos
-importante que Santo Domingo, aunque dilatada y fértil. La fortuna
-les fué esta vez propicia, pues el 10 se verificó el desembarco y sin
-oposición alguna cayó la isla en poder de los ingleses, en tanto que
-los españoles se retiraron a las montañas. Parte del ejército vencedor
-se estableció de guarnición en la isla; doce buques de la escuadra,
-a las órdenes del vicealmirante Goodson, formaron una estación en la
-costa; y a fines de junio, uno antes y otro después, Penn y Venables
-regresaron a Inglaterra, llegando, el primero, el 31 de agosto, y el
-segundo, el 9 de septiembre[386].
-
- [386] Guizot, ob. cit., p. 346.
-
-La población blanca de Jamaica, que en 1655 contaba con unos 1.500
-hombres, aumentó mucho al poco tiempo, porque a ella acudieron gentes
-de las Antillas: ingleses, escoceses, irlandeses y no pocos mercaderes
-israelitas. De la isla hicieron los ingleses un depósito para el
-comercio de contrabando con México y el Perú, y fué un gran mercado,
-desde el cual los esclavos importados de Africa se distribuían por
-las demás Antillas y por la Tierra Firme. Calcúlase que en los años
-de 1680 a 1786 desembarcaron en Jamaica 610.000 esclavos. A causa del
-trato durísimo que recibían de los ingleses, se sublevaron y buscaron
-refugio en las montañas, viéndose obligados aquéllos a concederles
-algunos derechos en el año 1739. Nuevamente se rebelaron en 1795, y los
-_humanitarios_ ingleses les persiguieron como a fieras, valiéndose de
-perros que llevaron de Cuba.
-
-Tiempo adelante hubo de realizarse un suceso de extraordinaria
-importancia en la política de la Gran Bretaña, y fué la abolición de la
-esclavitud. Si durante el reinado de Guillermo IV (1830-1837) acordaron
-las Cámaras la abolición parcial y progresiva de la esclavitud,
-elevada al trono la reina Victoria, cuya coronación se verificó el
-28 de junio de 1838, dichas Cámaras proclamaron el 1.º de agosto de
-aquel año la emancipación inmediata y general. Inglaterra, una vez
-abolida la esclavitud en sus colonias, tuvo mercantil interés de que
-las demás naciones siguiesen su ejemplo. Si muchas reformas realizadas
-en la edad contemporánea son timbre de gloria de los gobiernos de
-Inglaterra, ninguna puede compararse con la abolición de la esclavitud
-de los negros, reclamada por la opinión pública más humanitaria o menos
-egoista.
-
-De Jamaica no sería aventurado decir que en ella se verificó cambio
-radical desde la abolición de la esclavitud en el año 1838. «Desde la
-emancipación de los esclavos--escribe Reclus--ha disminuído en una
-cuarta parte la población blanca, mientras que ha doblado el número de
-negros»[387]. En el año 1890 los blancos apenas llegaban a 15.000 y los
-negros pasaban de 600.000. Al presente tiene 832.000.
-
- [387] _Nueva Geografía Universal.--América Central_, tomo II,
- pág. 663.
-
-El régimen político de la citada Antilla mayor consiste en un
-gobernador nombrado por la Corona y en un Consejo legislativo
-compuesto de 16 individuos: cinco nombrados por el Rey y nueve
-elegidos por el pueblo. Los electores, en cada una de las parroquias,
-nombran consejeros encargados en la administración de los asuntos
-locales. Hasta el año 1869 fué la capital _Spanish-town_ (ciudad
-española) que fundó Diego Colón en 1525 con el nombre de Santiago de
-la Vega; pero al presente es el puerto de _Kingston_, donde residen
-las autoridades militares y navales. Casi todo el movimiento de las
-transacciones de Jamaica con la Gran Bretaña, el Canadá, los Estados
-Unidos y otros países se efectúa por intermedio del citado puerto.
-
-Pasando a estudiar el gobierno de Puerto Rico, recordaremos que su
-conquistador, Juan Ponce de León, recibió señaladas muestras de cariño
-de Fernando el _Católico_. Si en 14 de agosto de 1509 le premiaba
-con el Gobierno _interino_ de la isla[388], el 28 de febrero de 1510
-le decía lo siguiente: «Vi vuestra letra de 18 de setiembre de 1509.
-Me tengo por servido de vos en lo hecho: continuad en acrecentar
-la población de San Juan, que yo escribo á la Española para que os
-provean de lo necesario.» Dos días después D. Fernando y D.ª Juana,
-hallándose en Madrid, le nombraban gobernador en _propiedad_[389].
-Como el almirante D. Diego Colón se creía con derecho a la propiedad
-de Puerto Rico, y Ponce de León, apoyado por el Rey, no prestaba
-obediencia al primero, vino el rompimiento entre el gobernador de
-Santo Domingo y el de Puerto Rico. ¿Fué depuesto, además, Ponce de
-León porque era amigo de aquel Roldán que declaró cruda guerra al
-almirante D. Cristóbal? ¿Tendría presente D. Diego que dicho Roldán
-era también protegido de Ovando, enemigo este último del descubridor
-de las Indias? Conviene, por último, no olvidar que Ponce de León
-echó los cimientos de _Caparra_ (primeros meses del año 1509); que
-repartió a los indios encomiendas, originando tal medida sublevación
-general, la cual fué combatida valerosamente por los españoles; que se
-reedificó a dos leguas de Guánica la villa de _Sotomayor_ y se fundó la
-de _San Germán_, y que Julio II concedió la erección de un obispado en
-Puerto Rico y cuyo primer prelado se llamaba Alonso Manso, canónigo de
-Salamanca.
-
- [388] Véase Abbad Lasierra, _His. de Puerto Rico_, pág. 32.
-
- [389] Ibidem, pág. 33.
-
-Ante la insistencia de don Diego Colón, quien se creía con derecho a
-proveer el gobierno, puesto que la isla había sido descubierta por su
-padre, cedió el Rey, siendo depuesto Ponce de León, no por demérito
-suyo, sino por ser de justicia. El Almirante, al deponer a Ponce, había
-nombrado a Juan Cerón, como alcalde mayor; a Miguel Díaz, como alguacil
-mayor, y al bachiller Diego Morales, como teniente de alcalde mayor.
-
-Continuó el Rey honrando la isla, a la cual dió también escudo de
-armas, que consistía en un cordero plateado en campo verde echado sobre
-un libro de color rojo, atravesada una banda con una Cruz, en cuyo
-extremo está la banderita que ponen a San Juan por divisa, todo orlado
-de castillos, leones y banderas con una F y una I, coronadas por divisa
-con el yugo y flechas del Rey Católico[390]. En el año 1512 llegó a su
-obispado el Sr. Manso, cuya silla fué la primera que se estableció en
-América.
-
- [390] Abbad y Lasierra, _Hist. de Puerto Rico_, pág. 72.
-
-En los comienzos del siglo XVI los gobernadores de Puerto Rico tuvieron
-que pelear un día y otro día con los caribes de las islas vecinas que
-desembarcaban en aquélla.
-
-Por los años de 1511 y 1512 el licenciado Sancho Velázquez sólo se
-ocupó en tomar residencia a Juan Ponce de León, así del gobierno de San
-Juan, que había ejercido, como de la administración de las granjerías
-del Rey, que tuvo a su cuidado. La carta que desde Burgos, con fecha
-23 de febrero de 1512, escribió el Rey a Ponce, decía lo siguiente:
-«Téngoos en servicio lo que habeis trabajado en la pacificación, y lo
-de haber herrado con un F en la frente a los indios tomados en guerra,
-haciéndoles esclavos, vendiéndolos al que más dió y separando el
-quinto para nos: también el haber hecho casas de paja para fundición,
-contratación y lo de la sal. Maravillado estoy de la poca gente y poco
-oro de nuestras minas; el Fiscal os tomará residencia y cuentas, para
-que esteis desocupado para la nueva empresa de Biminí, que ya otro me
-había propuesto; pero prefiero a vos por vuestros servicios que deseo
-recompensar, y porque creo hareis lo que cumple a nuestro servicio
-mejor que en la granjería nuestra de San Juan, en que habeis servido
-con alguna negligencia»[391].
-
- [391] Ibidem, pág. 86.
-
-No estando contento el almirante don Diego con la administración de
-Cerón y Díaz, nombró en lugar de ellos al comendador Moscoso, al cual
-sucedió don Cristóbal de Mendoza. Por su parte el Monarca, con fecha
-23 de enero de 1513, mandó hacer nuevo repartimiento en San Juan a
-Miguel de Pasamonte, tesorero de Santo Domingo. Comisión tan importante
-delegó Pasamonte en el licenciado Sancho Velázquez, todo lo cual aprobó
-la Corona en 19 de octubre de 1514. Tantas quejas produjo el nuevo
-repartimiento contra Velázquez como el anterior contra Cerón y Díaz.
-
-Nombrado por los reyes Juan Ponce de León regidor de Puerto Rico por
-toda su vida, llegó a la isla el 15 de octubre de 1515. Después de
-varios sucesos de más o menos importancia, el almirante Colón nombró
-gobernador a Pedro Moreno, vecino de Caparra, sucediéndole D. Francisco
-Manuel de Olando. «Los frecuentes recursos y mudanzas de gobernadores
-que motivaron estas guerras civiles, causaron muchas desgracias que
-fueron selladas con otras mayores: los arroyos de sangre derramada por
-toda la isla desde fines del año de 1510, el espíritu de venganza,
-de ambición y otras pasiones habían echado tan profundas raíces, que
-quiso Dios castigarlas por varios modos»[392]. Dice que a una plaga
-de hormigas sucedió una epidemia de viruelas, acompañando a la última
-otra de bubas. A estas fatalidades había que añadir los ataques de los
-caribes a las costas de Puerto Rico y también los de los filibusteros
-ingleses y franceses.
-
- [392] Abbad y Lasierra, _Hist. de Puerto Rico_, pág. 90.
-
-Recordaremos en este lugar que Juan Ponce de León, que vivía retirado
-en su casa desde su regreso de la corte, cuando supo las hazañas que
-por entonces realizaba Hernán Cortés, salió (1521) con dos navíos
-bien tripulados, llegando a la Florida, en cuyo país encontró una
-resistencia que no esperaba. Derrotado por los floridianos, se retiró
-a Cuba, donde murió. El siguiente epitafio, como escribe Washington
-Irving, hace justicia a sus cualidades de guerrero:
-
- _Mole sub hac fortis requiescunt ossa Leonis,_
- _qui vicit factis nomina magna suis._
-
-El licenciado Juan de Castellanos lo tradujo al romance del siguiente
-modo:
-
- Aqueste lugar estrecho
- es sepulcro del varón
- que en el nombre fué León
- y mucho más en el hecho.
-
-Se cree que sus cenizas fueron trasladadas por sus descendientes a
-Puerto Rico.
-
-Verificóse la traslación del pueblo de Caparra, fundado por Juan Ponce
-de León, a una isleta próxima. En una comunicación que lleva la fecha
-de 9 de noviembre de 1511 dice el Rey a Cerón y Díaz: «Juan Ponce dice
-que fundó el pueblo de Caparra en lo más provechoso de esa isla, y se
-teme que lo queréis mudar. No haréis tal sin nuestro especial mandado,
-y si hubiese justa causa para lo mudar, informaréis antes.» En una
-información que se hizo en la ciudad de Puerto Rico, antes villa de
-Caparra, en 13 de julio de 1519, se acordó que convendría trasladarla
-a la isleta que está junto al puerto, porque el sitio de la citada
-población se hallaba en una hondonada sombría y malsana. Después de
-varias negociaciones e informes, escribió (16 noviembre 1520) Baltasar
-de Castro al Emperador, entre otros particulares, el siguiente: «Los
-oficiales de San Juan escribimos cómo la ciudad de Puerto Rico se
-mudaba a una isleta que está en el puerto donde surgen los navíos,
-muy buen asiento, creemos que por lo saludable y a propósito para
-la contratación, se poblará mucho más que estaba. Aquella isla es
-la puerta de la navegación de estotras y convendrá que en la ciudad
-que nuevamente se edifica, mande V. M. hacer fortaleza y una Casa de
-Contratación y fundición de piedra, pues la que había de paja se ha
-quemado algunas veces»[393].
-
- [393] Ob. cit., pág. 103.
-
-Por orden de D. Diego Colón fundó D. Juan Enríquez el pueblo de
-_Daguao_, nombre que tomó del río que lo riega; pero los caribes de
-las islas contiguas cayeron una noche sobre la dicha población y
-la arruinaron completamente. La decadencia de la isla era cada vez
-mayor, a causa de las continuas invasiones de los caribes. Además,
-dos terribles huracanes desolaron el país en 1530. Los desgraciados
-habitantes veían destruídas sus casas, arruinadas sus haciendas,
-perdidos sus ganados y llenas de agua sus minas por las crecientes
-de los ríos. Todo era desolación y miseria. Posteriormente (18
-noviembre 1536) escribió Alonso de la Fuente, lo que a continuación
-transcribimos: «Gran merced ha sido la de sacar esta gobernación de la
-mano del Almirante, pues era ordinariamente Justicia Mayor un vecino
-que no la ejercía sino con pasión, ni miraba por la isla. Todos los
-más eran criados, dependientes o afectos al Almirante, lo que me hacía
-mal estómago, viendo los daños. Venga gobernador, no vecino, sino de
-fuera»[394].
-
- [394] Ibidem, págs. 127 y 128.
-
-Desde mediados del año 1537 hasta el 1544 existió el sistema electivo,
-comenzando en el último año la Corona a nombrar gobernadores. Por
-entonces se publicaron las _Nuevas Leyes_, de cuyo Código varias veces
-nos hemos ocupado en esta obra. Si por muerte del obispo Manso (27
-septiembre 1539), fué nombrado Rodrigo de Bastidas, conforme al nuevo
-sistema, la Corona nombró gobernador por un año a Gerónimo Lebrón,
-vecino de Santo Domingo. Habiendo muerto a los quince días de su
-llegada, le sucedió en 1545, por nombramiento de la Audiencia de la
-Española, el licenciado Iñigo López Cervantes de Loaysa, oidor de la
-misma. Decía el 6 de julio de 1545, lo que sigue: «Por servir a V. M.
-vine a esta isla con mujer e hijos y halléla en increibles pasiones.»
-Después volvieron temporalmente a gobernar los alcaldes, según se
-desprende de las siguientes palabras del obispo Bastidas, quien decía
-al Emperador en Marzo de 1549: «Gracias por haber cesado en proveer
-gobernador para esta isla, pues bastan los alcaldes ordinarios, según
-es poca la población. Basta la visita cada tres años de un oidor de
-la Española, que tome residencia a los que deben darla. Pronto hubo
-de cesar el anterior sistema, por cuanto en mayo o junio de 1550 era
-gobernador el Dr. D. Luis Vallejo, quien prolongó su mando por cinco
-años.
-
-Tanta fué la pobreza de Puerto Rico a causa de las incursiones y
-guerras de sus enemigos, que Felipe II, desde Madrid y con fecha 28 de
-abril de 1566, concedió a sus vecinos que no pagasen por las cosas que
-exportaran alcabala ni almirantazgo[395].
-
- [395] _Cedulario índico_, tomo XXXIV, núm. 299, págs. 337 y
- 338.
-
-Trasladaremos aquí, no por la importancia que tiene, sino porque indica
-el carácter de Felipe II, lo que dijo, desde Badajoz (26 mayo 1580)
-al obispo de Puerto Rico: «Nos somos informados--dice--que teneis por
-vuestro Provisor e Vicario general en ese obispado a Fray Francisco, de
-vuestra orden, y sabiendo vos que esto no es de las cosas que se deben
-remitir, no fuera razón que lo ovieredes hecho, ni que se entendiera
-que excedeis de lo que es justo, pues vuestro oficio es propio de dar
-exemplo, y porque el mal que de esto resulta no pase adelante, os ruego
-y encargo que luego removais del dicho cargo al dicho Fr. Francisco,
-proveyéndole en persona que no sea Fraile, el qual lo deba exercer
-conforme a lo que dispone el Derecho Canónico.--Yo el Rey.--Por mandado
-de S. M., Antonio de Eraso»[396]. Si Felipe II hubo de censurar la
-conducta del obispo de Puerto Rico, Felipe III, desde Ventosilla (24
-abril 1605) se dirigió al prelado de dicha isla diciéndole que mandase
-a España a los religiosos que andaban sueltos dando escándalo y mal
-ejemplo[397]. Desde el mismo punto y con la misma fecha mandó idéntica
-cédula al gobernador y capitán general[398].
-
- [396] Ibidem, tomo XXVIII, núm. 56, págs. 143 y 143, v.ª
-
- [397] Ibidem, tomo XLI, núm. 197, págs. 252 y 252 v.ª
-
- [398] Ibidem, núm. 199, pág. 253 v.ª
-
-Por lo que á la guerra respecta, los ingleses intentaron apoderarse de
-Puerto Rico. Francisco Drake, en el año 1595, se presentó con poderosa
-flota en el puerto de la ciudad de San Juan, donde quemó varias
-embarcaciones, saqueando luego la población. A los dos años, esto es,
-en 1597, el conde Jorge Cumberland se apoderó de la isla con ánimo de
-establecerse en ella; pero terrible epidemia que se cebó en sus tropas,
-le obligó a retirarse, no sin muchos despojos y setenta piezas de
-artillería[399]. Los españoles, a fin de no sufrir tales incursiones,
-levantaron el fuerte del Morro para su defensa; defensa importantísima,
-según pudo verse en el año 1625, cuando el general holandés Boduino
-Enrico desembarcó en San Juan, pues si llegó a sitiar el castillo,
-no pudo tomarlo, teniendo que levantar el bloqueo. Continuaron las
-acometidas de los ingleses a Puerto Rico, señalándose especialmente la
-de 1702, en la cual se defendió con arrojo el capitán Correa.
-
- [399] Ibidem, pág. 154.
-
-Habremos de recordar que los dinamarqueses comenzaron a poblar los
-cayos de San Juan, contiguos a la Isla de Santo Tomás, ya ocupada por
-ellos y donde habían construído un fuerte de cal y canto con nueve
-piezas montadas, 25 soldados de guarnición y nueve familias. Pensando
-el virrey de Nueva Granada que la concurrencia de más pobladores
-pudiera causar perjuicios a España, expuso sus temores al Rey. Ordenó
-Felipe V al virrey--cédula de 5 de junio de 1720--que mandase a Puerto
-Rico dos ó tres fragatas guardacostas o piraguas armadas, para que
-unidas con las balandras de corso del capitán D. Miguel Enríquez,
-desalojasen de los mencionados cayos a los dinamarqueses. Añadía
-que le informara acerca de los medios más prontos y seguros para
-ejecutar lo mismo en la de Santo Tomás, como también si la empresa
-podría emprenderla la armada de barlovento auxiliada de las milicias y
-balandras de Puerto Rico, para lo cual pidiese las noticias conducentes
-a este gobernador[400].
-
- [400] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico de
- Ayala_, letra D.
-
-Si los ingleses, a mediados del siglo XVIII, desembarcaron cerca
-de Ponce, tuvieron pronto que retirarse. A fines de la centuria el
-almirante Harvey, al frente de fuerte escuadra y 10.000 hombres de
-desembarco, se presentó en San Juan, donde se encontró con la defensa
-del gobernador Castro. Después de reñidos combates, Harvey levantó el
-campo.
-
-Conviene no olvidar que también Carlos III, hallándose en San Lorenzo
-(14 octubre 1779) hubo de declarar que había concedido al duque de
-Crillón, con ciertas condiciones, cuatro leguas cuadradas de tierra en
-la isla de Puerto Rico[401].
-
- [401] Ibidem, tomo XXXV, núm. 142, págs. 146 v.ª a 151.
-
-Si desde Aranjuez, con fecha 5 de junio de 1768, se ordenó al
-gobernador de Puerto Rico, que para cortar disputas, los asuntos
-civiles, si se apelasen, lo habían de ser a la Audiencia de Santo
-Domingo[402], en el siglo XIX fueron modelo los tribunales de justicia
-de la isla. Después, en el año 1898, pasó del poder de España al de los
-Estados Unidos.
-
- [402] Ibidem, tomo XVII, núm. 23, págs. 15 y 16.
-
-Por lo que a la isla de la Mona se refiere, la cual se halla entre
-las de Santo Domingo y Puerto Rico, el Rey, con fecha 16 de junio de
-1511, agregó su administración al gobierno de San Juan, revocando dicha
-orden el 11 de julio del mismo año, cuando supo que el almirante D.
-Diego se la había dado por repartimiento a su tío el Adelantado. El
-19 de octubre de 1514, volvió el Rey a tomar para sí la isla y en 1520
-mandó el Emperador entregar los indios y la hacienda que tenía en la
-Mona a Francisco Barrionuevo. Gonzalo Fernández de Oviedo, en carta
-escrita a SS. MM. (31 mayo 1537) decía lo siguiente: «Han de mandar
-VV. MM. que en la isla de la Mona, que está entre aquesta isla é la de
-Sant Joan, se haga otra fortaleza porque está en el paso, é allí no
-hay sino un estanciero é pocos indios, é hay buena agua é de comer,
-é puesto donde reposadamente pueden estar seguros los salteadores é
-armados, é atender á las naos que de aquí salen para España. E de Sant
-Joan é de esotras islas de necesidad pasan por cerca de aquella isla
-é sería muy necesaria cosa é mejor grangería que la que V. M. allí ha
-tenido é tiene, é con esa misma se podría sostener»[403]. Visitó la
-isla el obispo Bastidas (año de 1548). Trece años después el licenciado
-Echagoain dijo a Felipe II que en la Mona no había ningún español y
-sólo unos 50 indios. Producía buenas batatas, excelentes melones y
-casabí. Son indios entendidos y en lo espiritual están a cargo del
-obispo de Puerto Rico[404]. Posteriormente quedó abandonada la isla,
-aunque sirvió siempre de refugio a corsarios y piratas.
-
- [403] Abbad y Lasierra, _Hist. de Puerto Rico_, págs. 143 y
- 144.
-
- [404] Ibidem, pág. 144.
-
-En los tiempos pasados algunas naciones disputaron a España la isla
-de Viegues. Conquistada por los ingleses, una expedición española
-procedente de Puerto Rico batió aquéllos hacia el 1647, y poco después
-otra expedición expulsó también a los franceses. Durante los siglos
-XVIII y XIX estuvo la isla bajo el poder de España. «Está Viegues al
-este de Puerto Rico, entre los 18° 4' y 18° 10' latitud Norte, y entre
-los meridianos 58° 57' y 59° 16' al occidente del meridiano de Cádiz:
-su figura es larga y estrecha, y dista 3 leguas de Puerto Rico y 6 de
-Santo Tomás. Su mayor extensión de este a oeste es de 6 y media leguas
-y su mayor anchura 1 cuarto de legua. Las tierras de Viegues son como
-las de Puerto Rico, arenosas en la costa y de superior calidad en las
-llanuras del interior. Aunque lentamente, la isla va desarrollando sus
-riquezas, y según el último censo tenía una población de 2.979 almas,
-distribuídas en los barrios de Pueblo, Ferre, Florida, Puerto Real,
-Llave, Punta Arenas, Mosquitos y Mulas. Los productos de sus riquezas
-ascendieron en 1863 a $226.328, según declaración de los propietarios,
-en la forma siguiente: los de la riqueza _urbana_ $14.346, los de la
-_agrícola_ $130.596, los de la _pecuaria_ $7.056, los de la _mercantil_
-$43.220 y los de la _industrial_ $31.110»[405].
-
- [405] Ibidem, pág. 230.
-
-Aunque Viegues fué dependencia política de Puerto Rico, durante la
-dominación española de la Gran Antilla, formaba parte del grupo de las
-Vírgenes[406].
-
- [406] Reclus, _América Central_, pág. 742.
-
-Las islas Vírgenes son, unas de la Gran Bretaña (Tórtola, Virgen Gorda,
-etc.), y otras de Dinamarca (Santa Cruz, Santo Tomás y San Juan)[407];
-tanto aquéllas como éstas gozan de ciertas libertades. Las metrópolis
-no abusan del poder. La mayor de las Vírgenes inglesas es la Tórtola;
-ella y todas las demás dependen directamente del gobierno británico. En
-las dinamarquesas el gobernador tiene su residencia oficial seis meses
-del año en Santo Tomás y otros seis meses en Santa Cruz.
-
- [407] El gobierno de los Estados Unidos ha votado la cantidad
- necesaria para la compra de las tres últimas islas, y si en
- Dinamarca los elementos populares opusieron alguna dificultad,
- parece ser que un plebiscito y después el Parlamento han
- mostrado últimamente su conformidad con la venta.
-
-Extiéndense las islas Lucayas o de Bahama del Noroeste al Sudeste, de
-los mares de la Florida a los de Santo Domingo, en un espacio de más de
-1.300 kilómetros[408]. Entre ellas está Guanahani (San Salvador), la
-primera que descubrió Colón. Tiempo adelante los ingleses se fijaron en
-la isla de _New Providence_, que por sí sola contiene cerca del tercio
-de la población del archipiélago. Encuéntrase en la costa septentrional
-de la isla la capital _Nassau_, llamada también New Providence,
-antiguamente guarida de filibusteros. De su pequeño puerto se expiden
-frutos y mariscos. Confía la Corona de la Gran Bretaña el gobierno de
-las Lucayas a un gobernador, asistido de un Consejo ejecutivo y de
-otro Consejo legislativo, compuesto uno y otro de nueve individuos: la
-Asamblea representativa se compone de 29 diputados.
-
- [408] Reclus, _América Central_, pág. 751.
-
-El pequeño archipiélago de las Bermudas, descubierto en los comienzos
-del siglo XVI, lleva todavía el nombre del navegante español Bermúdez,
-el primero que lo encontró. Unos cien años después llegó a él el
-inglés Somer, designándose desde entonces las islas con el nombre de
-_Somer's islands_, si bien a la sazón han vuelto a llamarse _Bermudas_
-y _Bermuda-islands_. Encuéntranse a unos mil kilómetros del cabo
-Hatteras, el punto más cercano del continente americano. Los ingleses
-tienen establecido el gobierno en _Hamilton_, que se compone de un
-gobernador, Consejo legislativo de nueve individuos nombrados por la
-Corona y Cámara de representantes formada de 36 individuos elegidos por
-el voto popular.
-
-Al hacer la reseña de las Antillas menores, comenzaremos diciendo que
-en ellas, lo mismo que en las islas de Jamaica y de Santo Domingo,
-pertenecientes al grupo de las Antillas mayores, la raza de color
-es más numerosa que la blanca. Entiéndese por pequeñas Antillas las
-islas que se extienden de Norte a Sur, comenzando por el islote del
-_Sombrero_, para terminar en _Granada_ y en las _Barbadas_. Las dos
-islas mayores, _Guadalupe_ y _Martinica_, con otras menos importantes,
-son colonias francesas; _Saint-Barthelemy_ (San Bartolomé) es un
-municipio de la Guadalupe. Entre las Antillas británicas se encuentra
-la _Dominica_, que está entre las dos islas francesas mayores. También
-pertenecen a Inglaterra la _Barbada_ y _San Cristóbal_, descubierta
-la última por Colón el 1493, y a la cual el gran navegante asoció
-su nombre. La isla de _Montserrat_, llamada así por el Almirante en
-honor del santuario de Cataluña, forma parte del imperio británico; su
-capital _Plymouth_, situada al Oeste de la isla, se distingue por la
-dulzura de su clima y la belleza de los paisajes de los alrededores.
-La isla _Antigua_, nombre que le dió Colón recordando Santa María la
-Antigua (iglesia que levantó en Valladolid el ilustre D. Pedro Ansúrez
-y su mujer D.ª Elo), es población importante. Casi todo el comercio se
-hace por el puerto de Saint-John, situado en la costa septentrional.
-Es _Saint-John_ capital de todas las Antillas llamadas islas de
-Sotavento. Denominan los ingleses _islas de Sotavento_ a las Antillas
-menores septentrionales, incluso las Vírgenes y la Dominica, e _islas
-de Barlovento_ a las Antillas menores meridionales desde la Martinica
-hasta la Trinidad. Es de advertir que tales denominaciones sólo
-tienen valor administrativo bajo el punto de vista colonial inglés;
-pero carecen de todo sentido geográfico. Hállanse las de Barlovento
-próximas a la costa de Venezuela, y la _Trinidad_, que es la mayor
-y está situada en el golfo de Paria y bocas del Orinoco pertenece a
-Inglaterra. La isla inglesa _Dominica_ separa a las dos francesas
-_Guadalupe_ y _Martinica_. Aquélla, por su posición central entre las
-dos francesas, es el punto estratégico por excelencia de las Antillas
-menores[409].
-
- [409] Reclus, ob. cit., págs. 780 y 781.
-
-En suma, las Antillas menores se dividen en _inglesas_ (3.550
-kilómetros cuadrados), _francesas_ (2.777) y _holandesas_ (81). En
-Saint-John, puerto de la isla Antigua y capital de las Antillas
-menores meridionales (islas de Barlovento), reside un gobernador, un
-presidente, varias Corporaciones administrativas, consejos ejecutivos
-y consejos legislativos, nombrados los primeros por la Corona y los
-segundos en una mitad por censatarios.
-
-La _Guadalupe_ y las islas que de ella dependen se dividen
-administrativamente en tres circunscripciones, once cantones y 34
-municipios. Un consejo general elige de su seno una comisión colonial
-de cuatro individuos por lo menos y de siete a lo sumo, que estudia
-los intereses de la colonia con el gobernador, asistido de un consejo
-privado. Los municipios se constituyen a imitación de los franceses. La
-isla elige un senador y un diputado que la representan en el Parlamento
-de Francia.
-
-Son colonias holandesas las dos islas _Saba_ y _San Eustaquio_, las
-más septentrionales de la cadena interior o volcánica de las Antillas
-menores; la isla de _San Martín_ se divide en dos partes: la del Sur es
-de Holanda y la del Norte es de Francia. Suave y blando es el gobierno
-que los holandeses tienen establecido en las citadas islas, las cuales
-forman parte del gobierno de Curaçao, isla de la costa de Venezuela.
-
-
-
-
-CAPITULO XXIII
-
- VIRREINATO DEL PERÚ: BLASCO NÚÑEZ VELA: SU CARÁCTER: SU ENTRADA
- EN LIMA: SU POLÍTICA.--OPOSICIÓN DE GONZALO PIZARRO.--MUERTE DEL
- INCA MANCO.--CRÍTICA SITUACIÓN DEL VIRREY.--GOBIERNO DE GONZALO
- PIZARRO.--MARCHA DE VACA DE CASTRO A ESPAÑA.--BLASCO NÚÑEZ EN
- TUMBEZ, EN QUITO, EN SAN MIGUEL Y EN OTROS PUNTOS.--BATALLA DE
- AÑAQUITO.--DON PEDRO DE LA GASCA EN EL PERÚ: SU ACERTADA POLÍTICA:
- BATALLA DE XAQUIXAGUANA.
-
-
-Blasco Núñez Vela, caballero de Avila y nombrado virrey del Perú por
-Carlos V, salió de Sanlúcar el 3 de noviembre de 1543 acompañado de
-los cuatro jueces de la Audiencia y de numeroso séquito[410]. ¿Por qué
-Carlos V no confirió empleo de tanta importancia a Vaca de Castro, el
-vencedor de Chupas y uno de los políticos más competentes e íntegros
-que el gobierno de España había mandado a las Indias? No acertamos
-a explicarlo. El sucesor de Vaca de Castro, algo entrado en años y
-asaz devoto, no era el hombre que necesitaba el Perú en aquella época
-revolucionaria. Desembarcó Núñez Vela a mediados de enero de 1544 en
-Nombre de Dios. Cruzó después el istmo de Panamá. Desde que pisó tierra
-americana se puso en oposición con la Audiencia, pues estaba decidido
-a que se cumpliese lo dispuesto en el Código de leyes de 1542. Como
-los jueces le suplicasen que no tomara medidas políticas sin tener
-conocimiento exacto del país y de las necesidades de la colonia, hubo
-de contestar que «había venido, no para interpretar las leyes ni
-discutir su conveniencia, sino para ejecutarlas, y que las ejecutaría a
-la letra, cualesquiera que fuesen las consecuencias»[411].
-
- [410] Fué nombrado el 1.º de marzo de 1543.
-
- [411] Fernández, _Hist. del Perú_, parte I, lib. I, cap. VI.
-
-Blasco Núñez, dejando la Audiencia en Panamá, continuó su camino, y
-costeando las orillas del Pacífico desembarcó en Túmbez (4 de marzo).
-Dió libertad a muchos esclavos indios, a instancia de sus caciques.
-Continuó por tierra su viaje en dirección al Sur e hizo que su
-equipaje fuese llevado por mulas, y donde tuvo necesidad de valerse
-de los indios, dispuso que se les pagase bien. Indicaba todo esto
-que el virrey se hallaba decidido a cumplir al pie de la letra las
-Ordenanzas. Aumentaba el disgusto en el Cuzco y en Lima, siendo apenas
-escuchado Vaca de Castro, que aconsejaba la templanza.
-
-Las miradas se dirigieron entonces a Gonzalo Pizarro. Sacáronle
-de su retiro y le llevaron al Cuzco, cuyos habitantes hubieron de
-saludarle con el título de _Procurador general del Perú_, título que
-fué confirmado por el ayuntamiento de la ciudad, el cual le invitó a
-presidir una diputación que iría a Lima a pedir al virrey la suspensión
-de las Ordenanzas. Los partidarios de Pizarro también solicitaban para
-su ídolo el título de capitán general y el permiso para organizar
-una fuerza armada. Aunque anduvo rehacio el ayuntamiento citado para
-conceder lo que no estaba dentro de sus atribuciones, cedió al fin.
-Pizarro lo aceptó «por ver que en ello hacía servicio a Dios i a S. M.
-i gran bien a esta tierra i generalmente a todas las Indias»[412].
-
- [412] _Carta de Gonzalo Pizarro a Valdivia_, M. S.
-
-Mientras tanto, Blasco Núñez continuaba su viaje a Lima. Entró en la
-ciudad el 17 de mayo de 1544 bajo un palio de paño carmesí, cuyas varas
-estaban guarnecidas de plata, y acompañado por el regimiento y justicia
-y oficiales del Rey. A la entrada de Lima había un arco triunfal con
-las armas de España y las de la misma ciudad. Un caballero, con una
-maza en la mano, emblema de autoridad, cabalgaba delante del virrey,
-quien, después de pronunciar el juramento de costumbre en la sala del
-consejo, se dirigió a la catedral, en cuya puerta le esperaban los
-clérigos con la cruz alzada. Dentro de la iglesia se cantó el _Te Deum
-laudamus_, retirándose en seguida Blasco Núñez a su palacio.
-
-Anunció poco después que si no tenía facultad para suspender la
-ejecución de las Ordenanzas, prometía unir sus ruegos a los colonos en
-un memorial dirigido a Carlos V, solicitando la revocación de un código
-que no era conveniente a los intereses del país ni a la Corona[413].
-Opina Prescott que debió suspender la ejecución, como por entonces,
-y en caso análogo, hizo Mendoza, virrey de México. «Pero Blasco
-Núñez--añade el ilustre historiador--no tenía la prudencia de Mendoza.»
-Sentimos no participar en este punto de la opinión de Prescott. Si es
-verdad, como él dice, que Mendoza salvó a México de una revolución,
-en el imperio de los aztecas no había un Gonzalo Pizarro. Blasco
-Núñez envió un mensaje a Pizarro dándole noticias de las facultades
-extraordinarias de que estaba investido, en virtud de las cuales le
-mandaba que disolviese sus fuerzas; pero no sólo se hizo el sordo a
-los consejos, sino que al frente de un ejército de 400 hombres, se
-aprestó a la lucha. Es de notar que por entonces Francisco de Carbajal,
-el veterano que tan bizarramente se portó en la batalla de Chupas,
-resolvió abandonar las Indias y volver a España. Súpolo Pizarro y
-le ofreció un mando en su ejército; proposición que en los primeros
-momentos rehusó Carbajal, diciendo que sus ochenta años ya le daban
-derecho a descansar, accediendo al fin a los ruegos de su amigo. ¡Qué
-cara pagó su debilidad o ambición!
-
- [413] Zárate, _Conq. del Perú_, lib. V, cap. V.
-
-Seanos lícito dar cuenta en este lugar de un hecho que tiene marcado
-relieve en la historia del Perú: la muerte del inca Manco, último
-representante de gloriosa dinastía. Aunque había sido colocado en
-el trono por Pizarro, cuando tuvo que optar entre su protector y
-su patria, se lanzó con toda su alma a defender la libertad de sus
-compatriotas y las antiguas instituciones de su país. Derrotado por
-su adversario, se retiró a las asperezas de sus montañas, prefiriendo
-salvaje independencia a la ignominia de vivir esclavo en aquella
-hermosa tierra donde reinaron sus antepasados. Convienen los cronistas
-en que después de la derrota de Almagro en los llanos de Chupas (16
-septiembre 1542), algunos de los suyos, entre ellos los capitanes Diego
-Méndez, Francisco Barba, Gómez Pérez, Cornejo y Monroy, para no caer en
-poder de los vencedores, se refugiaron en el campo indio, al lado del
-inca Manco. Añaden aquellos escritores que habiendo levantado bandera
-en favor del virrey Blasco Núñez los citados capitanes, el inca mandó
-matarles. Entonces los castellanos pelearon con los indios, «y Gómez
-Pérez--dice Herrera--cerró con el inca y le mató a puñaladas»[414].
-
- [414] _Década VII_, lib. VIII, cap. VI.
-
-Después de la muerte del inca Manco, los reyes de España mostraron
-alguna compasión por los descendientes de la antigua y legítima
-dinastía. «Concedió S. M. (legitimación) a varios hijos que Don
-Christoval Baca Tupa Inga, hijo de Guayna Capac, Señor natural que fué
-del reino del Perú, havia tenido, siendo soltero, de indias del mismo
-estado, para que pudiessen heredarle como legítimos, con tal que no
-fuessen perjudicados, y alzándoles toda infamia o defecto que por razon
-del nacimiento pudiesse oponerseles, y habilitándolos para obtener
-qualquier oficio Rl. o Concegil.--Ced. de 1.º de abril de 1544.--Vid.
-tom. 5 de ellas, fol. 73 núm. 68»[415].
-
- [415] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico_ de Ayala,
- letra L, núm. 8. En el año 1545--como se dijo en el capítulo
- VIII de este tomo--se concedió escudo de armas a dicho Inca,
- ya muerto.
-
-Si Gonzalo Pizarro no se hallaba tan dispuesto a la rebelión como antes
-y tal vez pensara a la sazón entrar en negociaciones con el gobierno,
-los consejos de Carbajal, quien nunca retrocedió una vez comenzada la
-contienda, le convencieron de que era necesario seguir adelante.
-
-No dejaba de ser crítica la situación del virrey. Creía que le hacían
-traición todos los que le rodeaban. Sospechando--y es de creer que
-sin fundamento--de Vaca de Castro, dispuso que fuese conducido a
-un buque anclado en el puerto. Inmediatamente hizo prender a otros
-muchos caballeros. Por segunda vez envió una embajada que presidía el
-obispo del Cuzco, a Gonzalo Pizarro, haciéndole algunas ventajosas
-proposiciones, embajada que tuvo la misma suerte que la anterior.
-
-Cuando se andaba en tales tratos llegaron los jueces de la Audiencia
-de Lima, los cuales, sin consideración de ninguna clase, desaprobaron
-todos los actos de aquella superior autoridad, atreviéndose a visitar
-la cárcel y poner en libertad a los caballeros que poco antes había
-hecho prender Blasco Núñez. Es de advertir que entre los jueces de
-la Audiencia se distinguía uno llamado Cepeda, hombre tan ambicioso
-como astuto, tan intrigante como conocedor de la ciencia del derecho.
-Declaró Cepeda guerra a muerte al virrey, a quien desacreditó
-completamente entre el pueblo.
-
-Y con esto llegamos a narrar un hecho que vino a ser causa de la
-perdición del virrey. Cierto caballero de Lima, que se apellidaba
-Suárez de Carbajal, antiguo empleado público durante el mando de los
-gobernadores, cayó en desgracia del virrey por sospechas de haber
-influído sobre algunos de sus parientes para que tomasen partido entre
-los descontentos. Blasco Núñez le hizo llamar a su palacio a hora
-avanzada de la noche y le acusó de traición en los términos más duros,
-contestando también enérgicamente Carbajal al negar el cargo. «Luego
-el dicho virrei echó mano á una daga, i arremetió con él, i le dió
-una puñalada, i á grandes voces mandó que le matasen»[416]. Sobre el
-desgraciado Carbajal cayeron los dependientes del virrey y le mataron.
-Sospechando Blasco Núñez las consecuencias de su criminal acción,
-dispuso que el cadáver fuese trasladado por secreta escalera a la
-Catedral y enterrado en una sepultura. El secreto divulgóse en seguida,
-y, quieras que no quieras, se abrió la sepultura, mostrándose entonces
-con toda claridad el crimen. Desde aquel momento Blasco Núñez estaba
-perdido sin remedio, porque Carbajal era querido de todos, como también
-sabían todos que el infeliz había empleado toda su influencia en favor
-de la causa del virrey.
-
- [416] Zárate, M. S. existente en el Archivo de Simancas.
-
-Abandonado Blasco Núñez de sus amigos, malquistado con la Audiencia y
-aborrecido de todos, pensó abandonar a Lima y retirarse a Truxillo,
-a unas 80 leguas de distancia. Proponíase con esto ganar tiempo, ya
-que no tenía valor para marchar al encuentro de Gonzalo Pizarro, ni
-para defenderse en Lima. Seguramente que el virrey no esperaba la
-fuerte oposición que los jueces hicieron a su proyecto, tan fuerte
-que apelaron al patriotismo de los habitantes, quienes en sentido
-revolucionario y a los gritos de _¡Libertad! ¡Libertad! ¡Viva el Rey!
-¡Viva la Audiencia!_ se dirigieron al palacio, y, aunque el virrey dió
-orden a la guardia y a sus criados que hiciesen fuego, la muchedumbre
-penetró hasta las mismas habitaciones de Blasco Núñez, que fué preso
-y encerrado en estrecha prisión. «E hízose (la revolución) sin que
-muriese un hombre, ni fuese herido, como obra que Dios la guiaba
-para bien desta tierra»[417]. La Audiencia depuso al virrey, que fué
-mandado a una isla inmediata y desde la cual se dirigió luego a Panamá.
-Suspendiéronse en seguida las odiadas Ordenanzas.
-
- [417] _Carta de Gonzalo Pizarro a Valdivia_, M. S.
-
-Gonzalo Pizarro se encontraba ya en Xauxa, a unas 90 millas de Lima.
-Los jueces u oidores de la Audiencia, que ya habían gustado de las
-dulzuras del poder, le mandaron un mensaje, dándole noticia de la
-revolución y de la suspensión de las Ordenanzas, no sin invitarle
-también a que mostrase su obediencia, disolviendo su ejército y
-retirándose a gozar tranquilo de sus haciendas. Si Pizarro hubiera
-abrigado algún temor, el veterano Francisco de Carbajal le hubiese
-animado, como seguramente le animó a la lucha. Por esta razón,
-el encargado del mensaje volvió con la siguiente respuesta: «Que
-la voluntad del pueblo era que Gonzalo Pizarro se encargase del
-gobierno del país, y que si la autoridad no le daba desde luego la
-investidura de gobernador, entregaría la ciudad al saqueo»[418].
-En apuro tan grande, acudieron los oidores a pedir consejo a Vaca
-de Castro, que todavía se hallaba detenido a bordo de uno de los
-buques; mas el ex-gobernador guardó un silencio discreto en situación
-tan difícil. Razón tenían los jueces para mostrarse aturdidos, pues
-el viejo Carbajal llegó de noche a la ciudad, redujo a prisión a
-algunos caballeros de Cuzco, que habían abandonado tiempo atrás las
-filas de Pizarro, e hizo ahorcar de las ramas de un árbol a tres
-de aquellos. Cuando los oidores vieron cómo castigaba Pizarro, le
-enviaron un mensaje invitándole a entrar en la ciudad, y declarando
-que la seguridad del país y la justicia exigían que fuese nombrado
-gobernador. Entró Pizarro en Lima el 28 de octubre de 1544. Componíase
-su ejército de 1.200 españoles y de algunos miles de indios que
-marchaban a vanguardia conduciendo la artillería. A los indios seguían
-los alabarderos y arcabuceros, formando un cuerpo de infantería, y,
-por último, la caballería, a cuya cabeza marchaba el mismo Pizarro.
-Habiendo prestado el juramento de costumbre ante la Audiencia, fué
-proclamado gobernador y capitán general del Perú, hasta que el Rey
-dijese su voluntad. Alojóse en el palacio donde fué asesinado su
-hermano Francisco y celebráronse toda clase de fiestas (corridas de
-toros y torneos) que duraron algunos días. Castigó a muchos, y entre
-los que estuvieron próximos a ser ahorcados, se hallaba el cronista
-Pedro Pizarro, honrado y pundonoroso militar, que fué más fiel a su Rey
-que a su pariente[419].
-
- [418] Zárate, _Conquista del Perú_, lib. V, cap. XIII.
-
- [419] Véase _Prescott_, Ob. cit., tom. II, pág. 250.
-
-Comenzó su gobierno Gonzalo Pizarro desterrando y confiscando los
-bienes de sus enemigos. Hizo suyo el ayuntamiento de Lima y absorbió
-las facultades de la Real Audiencia. El oidor Alvarez fué nombrado
-para acompañar al virrey a Castilla, Cepeda vino a ser un instrumento
-en manos de Gonzalo, el juez Zárate padecía mortal enfermedad[420], y
-Tejada debía marchar a Castilla con una relación de los últimos sucesos
-para justificar el gobernador su conducta ante los ojos de Carlos V.
-Organizó perfectamente su ejército, mandó a sus tenientes a encargarse
-del gobierno de las principales ciudades, y con respecto a la marina,
-hizo construir galeras en Arequipa.
-
- [420] No debe confundirse el juez Zárate con el historiador
- Zárate.
-
-De pronto, el buque en que Vaca de Castro estaba preso, que era el
-mismo donde el oidor Tejada se disponía a marchar a España, desapareció
-del puerto, llegó a Panamá, cruzó el istmo e hizo rumbo a la madre
-patria. Inmediatamente que llegó Vaca de Castro, pues estaba acusado,
-entre otras cosas, de haberse apropiado los caudales públicos, fué
-preso y conducido a la fortaleza de Arévalo (Avila), mejorando después
-de prisión, y siendo al fin absuelto por los tribunales de Castilla.
-Volvió a ocupar su puesto en el Consejo y gozó fama de honrado é
-íntegro.
-
-Si no agradó a Pizarro la retirada de Vaca de Castro, le disgustó mucho
-más la presentación de Blasco Núñez en Tumbez. Cuando el buque que
-estaba destinado a conducir a España al virrey se separó de la costa,
-el oidor Alvarez, recordando seguramente el poco aprecio que Pizarro
-había hecho de la Audiencia, se presentó a Blasco Núñez y le anunció
-que se hallaba en libertad, pudiendo tomar el camino que quisiese. A
-Tumbez llegó a mediados de octubre de 1544. Al saltar en tierra publicó
-un manifiesto denunciando a Pizarro como traidor al Rey, y exhortando
-a todos para que le ayudasen a sostener la autoridad real. Acudieron
-muchos, aunque no los que necesitaba si quería luchar con uno de los
-capitanes de Pizarro que a la sazón llegó a la costa. Entonces Blasco
-Núñez abandonó su posición de Tumbez y cruzando un país montuoso y
-lleno de nieve, se dirigió a Quito. Allí recibió la grata nueva de que
-Belalcázar, comandante de Popayán, le ayudaría con todas sus fuerzas
-en la próxima campaña. Comprendiendo que Quito no era sitio favorable
-para la reunión de sus partidarios, hizo rápida contramarcha hacia
-la costa y se situó en la ciudad de San Miguel, reuniendo cerca de
-500 hombres entre caballería e infantería, mal provistos de armas y
-municiones. Pizarro, entretanto, dejó a Lima, llegó a Truxillo y tomó
-la vuelta de San Miguel, deseoso de terminar la contienda. Se presentó
-en San Miguel, cuando Blasco Núñez, no contando con fuerzas suficientes
-para reñir una batalla, se retiró donde pudiese recibir el auxilio de
-Belalcázar. Detrás del virrey marchó Pizarro, quien dispuso que se
-adelantara Carbajal. Por cierto que en una escaramuza, a causa de un
-descuido de Carbajal, llevó el virrey la mejor parte. Sin embargo, el
-veterano jefe continuó de día y de noche a los alcances del enemigo. El
-deseo de Blasco Núñez era llegar a Pastos, jurisdicción de Belalcázar,
-caminando por terrenos pantanosos, donde ni hombres ni caballos
-encontraban alimento. Además, el virrey desconfiaba de los suyos,
-hasta el punto que hizo dar muerte a algunos de sus oficiales. Salió
-a tierra firme, y pasando por Tomebamha, volvió a penetrar en Quito y
-_limpiando de sus zapatos el polvo_--como escribe Prescott--continuó
-su camino hacia Pastos. Iba Pizarro picando la retaguardia al virrey,
-a quien estuvo a punto de alcanzar en Pastos, y continuó al alcance
-algunas leguas, hasta que, no queriendo atacar con desventaja al virrey
-y a Belalcázar unidos, y también no contando con Carbajal (el cual
-había tenido que marchar con algunas fuerzas a La Plata, donde Diego
-Centeno, haciéndole traición, levantó bandera por la Corona), dispuso
-la retirada y llegó a Quito con el objeto de reanimar el espíritu de
-sus desmayadas tropas. Blasco Núñez logró entrar en Popayán, capital
-de la provincia, pudiendo descansar sus tropas de las fatigas de una
-marcha de más de 200 leguas. Reunidas las tropas del virrey y las de
-Belalcázar llegaban a sumar 400 hombres. Salió en los primeros días
-de enero de 1546 Blasco Núñez de Popayán, acompañado de Belalcázar,
-camino de Quito. Cuando lo supo Pizarro, se retiró de dicha capital y
-tomó fuerte posición a tres leguas más al Norte, en un terreno elevado
-que dominaba un río, cuyas aguas tenía que atravesar el enemigo. Llegó
-Blasco Núñez poco después y al considerar el sitio que ocupaba Pizarro,
-valiéndose de la obscuridad de la noche levantó el campo, y dando
-gran rodeo penetró en Quito. Cuéntase que al ver la ciudad desierta
-y que Pizarro era el ídolo de todos, el infeliz virrey levantó las
-manos al cielo, exclamando: _¡Así abandonas, Señor, a tus servidores!_
-Belalcázar, comprendiendo que era temeridad dar la batalla en aquellas
-circunstancias, aconsejó a Blasco Núñez que entrase en negociaciones
-con el enemigo.
-
-Se negó terminantemente a ello, y después de arengar a sus tropas,
-salió de Quito (18 de enero del citado año de 1546) y presentó
-batalla a Pizarro. Pruebas de valor dieron ambos ejércitos, siendo
-al fin derrotado el virrey Blasco Núñez. Entre otros muertos,
-merecen especial mención Cabrera, el teniente de Belalcázar, y cayó
-mortalmente herido el oidor Alvarez. Belalcázar, cubierto de heridas,
-fué hecho prisionero. Blasco Núñez se dió a conocer por su bizarría;
-pero un golpe de hacha que le dió un soldado en la cabeza le derribó
-del caballo, estando ya gravemente herido. En aquella situación, el
-licenciado Carbajal, hermano de aquel que el virrey asesinó en el
-palacio de Lima--y que por esta causa se puso al lado de Pizarro--se
-dirigió a dicho Blasco Núñez, le echó en cara el asesinato, y cuando
-se disponía a darle el golpe mortal con su propia mano, se presentó
-Pizarro y «mandó a un negro que traía que le cortase la cabeza, i en
-todo esto no se conoció flaqueza en el visorrey, ni habló palabra, ni
-hizo más movimiento que alzar los ojos al cielo, dando muestra de mucha
-christiandad»[421].
-
- [421] Herrera, Ob. cit., _Déc. VIII_, lib. I, pág. III.
-
-Tal fué la batalla de _Añaquito_. Belalcázar, que curó de sus heridas,
-obtuvo perdón y fué restablecido en su gobierno. Blasco Núñez, primer
-virrey del Perú, aunque era hombre vano, desconfiado y antipático,
-tenía dos buenas cualidades: lealtad con su Rey y constancia en la
-desgracia.
-
-Llegó Pizarro a la cima del poder. Hizo su entrada en Lima, llevando
-las riendas de su caballo dos capitanes a pie, y cabalgando a su lado
-el arzobispo de Lima y los obispos del Cuzco, Quito y Bogotá. Echáronse
-las campanas al vuelo, las calles estaban llenas de ramaje y las casas
-colgadas de tapices; diéronle los títulos de «Libertador y Protector
-del pueblo.» Para que todo fuese dicha, recibió entonces la noticia de
-que Carbajal, su fiel teniente, había sofocado la insurrección dirigida
-por Centeno, cuyos restos andaban dispersos y el jefe había encontrado
-refugio en una cueva de la montaña. Comenzó Pizarro a desplegar una
-ostentación verdaderamente regia. Se le aconsejó por muchos, entre
-otros por Carbajal, que se proclamara Rey, y se le dijo «que se casase
-con la Coya, princesa india, representante de los Incas, para que así
-las dos razas pudieran vivir tranquilas bajo un cetro común»[422]. Para
-desgracia suya--como después veremos--la roca Tarpeya no estaba lejos
-del Capitolio.
-
- [422] Prescott, Ob. cit., tom. II, pág. 279.
-
-La nueva de tales sucesos llegó a España en el verano de 1545. A
-la sazón Carlos I se hallaba en Alemania, ocupado en sosegar las
-turbulencias del imperio, y su hijo Felipe, gobernador del reino,
-residía en Valladolid con la corte. Como en semejantes casos acontece,
-se puso en cuestión por el Consejo, presidido por Felipe, y del cual
-formaba parte el duque de Alba, el modo de restablecer el orden en
-las colonias. «Ventilóse la forma del remedio de tan grave caso, en
-que hubo dos opiniones: la una, de enviar un gran soldado con fuerza
-de gente a la demostración de este castigo; la otra, que se llevase
-el negocio por prudentes y suaves medios, por la imposibilidad y
-falta de dinero para llevar gente, caballos, armas, municiones y
-abastecimientos, y para sustentarlos en Tierra Firme y pasarlos al
-Perú»[423]. De la primera opinión debieron ser, lo mismo el Príncipe
-que había de reinar con el nombre de Felipe II, que el futuro y severo
-gobernador de los Países Bajos. El Emperador, desde Colonia, se decidió
-por la última opinión, y nombró a D. Pedro de la Gasca para pacificar
-aquel inmenso territorio. A la carta de Carlos V, del 6 de agosto de
-1545, contestó La Gasca, entre otras cosas, lo siguiente:
-
- [423] M. S. de Caravantes.
-
-
- «S. C. C. M.
-
- Recibí la carta de V. M. en que me manda vaya a entender en las
- cosas del Perú, y aunque es jornada peligrosa para la salud y
- vida, mas como viendo que los hombres desde que nacemos estamos
- condenados a la muerte y obligados al trabajo, y cuán particular
- obligación tenemos a esto los vasallos de V. M., viendo la
- determinación que todas las veces que de ello hay necesidad, V. M.,
- por lo que á nosotros conviene, no rehusa de poner á todo riesgo y
- trabajo su persona, siendo lo que es, é importando su conservación
- tanto al bien universal de la República Cristiana.» Y en otra
- cláusula añade: «Conozco mis pocas fuerzas y corta industria, que
- ninguna experiencia tengo de las cosas de las Indias; y conforme
- á esto, si me faltare la vida ó salud en el camino ó medios en
- los negocios, sería inútil para servir á Dios y á V. M. en ellos,
- y no se conseguiría el fin de la pacificación de aquella tierra.
- Mas considerando la determinación con que V. M. me lo manda, me
- pareció que sin réplica ni excusa le debía obedecer, considerando
- que con hacer lo que en mí suele, tratando los negocios con fe,
- verdad y limpieza que debo a Dios y á mi príncipe, habré cumplido.
- En Madrid 14 de noviembre de 1545. De vuestra S. C. C. M. humilde
- vasallo é indigno criado que sus Reales manos besa, El lic. Gasca
- Gil Fernández Dávila»[424]. Presentóse La Gasca ante el Consejo de
- Valladolid y pidió ir al Perú como representante del soberano y
- revestido de toda la real autoridad[425]. «No quiero--dijo--sueldo
- ni recompensa de ninguna especie; con mis hábitos y mi breviario
- espero llevar á cabo la empresa que se me confía»[426].
-
- [424] _Tesoro Eclesiástico_, tom. I, Iglesia de Sigüenza pág.
- 192.
-
- [425] Nació en Navarregadilla, lugar anejo, en lo antiguo,
- del Barco de Avila y hoy de Santa María de los Caballeros.
- Físicamente considerado, era feo y de mal gesto, de
- aspecto vulgar, y su pequeño cuerpo se hallaba sostenido
- por largas y delgadas piernas. Afirman sus biógrafos--tal
- vez sin fundamento alguno--que descendía de la familia de
- Casca, uno de los conjurados y asesinos de Julio César.
- «Pasando a España--dice una manuscrita historia de D. Pedro
- Gasca--vinieron a tierra de Avila y quedó del nombre dellos
- el lugar y familia de Casca, mudándose por la afinidad de la
- pronunciación que hay entre las dos letras consonantes _c_
- y _g_ el nombre de Casca en Gasca.» Estudió en el Colegio
- Mayor de Alcalá de Henares; mostró en dicha ciudad su enemiga
- á los Comuneros; pasó a estudiar derecho civil y canónico a
- Salamanca, en cuya Universidad se distinguió por su habilidad
- en las disputas eclesiásticas. Fué rector de la Universidad en
- el curso de 1528 al 29, según consta en los libros y legajos
- del archivo de la famosa escuela. Tomó los hábitos en San
- Bartolomé (18 octubre 1531), desempeñando en dicho colegio dos
- veces el rectorado. Mereció que el cardenal D. Juan Tavera,
- arzobispo de Toledo, le confiriese importantes y delicados
- cargos. Nombrado del Consejo de la General Inquisición, pasó
- a Valencia en el año 1540. El Emperador le encargó la visita
- de la justicia del reino de Valencia y de todos los oficiales
- del patrimonio real, desempeñando su comisión con prudencia
- y tacto. En el año 1542, habiendo Barbarroja amenazado las
- costas de Valencia y las islas Baleares, D. Fernando de
- Aragón, por consejo de La Gasca, puso en seguridad aquellas
- posesiones.
-
- [426] Fernández, _Hist. del Perú_, parte I, lib. II, cap. XVI.
-
-[Ilustración: El Licenciado _D. Pedro de la Gasca_, según retrato
-existente en Valladolid.]
-
-Parece ser que los individuos del Consejo no se creyeron autorizados
-para conceder los extensos poderes que solicitaba La Gasca; pero
-el Emperador, a una carta del antiguo colegial de San Bartolomé
-de Salamanca, contestó (16 febrero 1546) confiriéndole absoluta
-autoridad. Sería La Gasca nombrado presidente de la Real Audiencia,
-se le autorizaba para hacer nuevos repartimientos y confirmar los ya
-hechos, declarar la guerra y levantar tropas, nombrar y separar todos
-los empleados. Podía ejercer la regia prerrogativa de perdonar los
-delitos y conceder amnistía a todos los complicados en la rebelión,
-y se le ordenaba que revocase las odiadas Ordenanzas. En compañía del
-valiente capitán Alonso de Alvarado, se embarcó en Sanlúcar (26 mayo
-1546), llegando a las Indias (3 julio) después de próspero viaje.
-Desde el puerto de Santa María, donde supo que el virrey Blasco Núñez
-había muerto en la batalla de Añaquito y que Gonzalo Pizarro gobernaba
-absolutamente el país, se dirigió a _Nombre de Dios_, siendo recibido
-por Hernán Mexía, uno de los capitanes más fieles a Pizarro, con los
-honores debidos a su alta dignidad. Presentóse después en Panamá,
-en cuyas aguas se hallaba la escuadra, mereciendo también favorable
-acogida del gobernador Hinojosa. Comprendiendo entonces Gonzalo Pizarro
-que el enviado de Carlos V, _con toda su reputación de santo, era el
-hombre más mañoso que había en toda España é más sabio_[427] determinó
-enviar un mensaje al Emperador, ya para justificar su conducta, ya para
-solicitar la confirmación de su autoridad.
-
- [427] Carta de Pizarro a Valdivia, M. S.
-
-Presidía la comisión Lorenzo de Aldana, quien, antes de embarcarse
-para España, debía entregar una carta a La Gasca, firmada por 70 de
-los principales vecinos de Lima y con fecha del 14 de octubre de 1546,
-en la cual se le manifestaba que volviese a la metrópoli, porque su
-presencia serviría únicamente para renovar los pasados disturbios; pero
-cuando Aldana se convenció de las atribuciones que traía el presidente,
-abandonó la causa de Pizarro, y lo mismo hizo poco después Hinojosa,
-poniendo la escuadra a las órdenes de La Gasca.
-
-El presidente se decidió a obrar. Levantó empréstitos sobre el crédito
-del gobierno, recibió los fondos que le adelantaron los vecinos ricos
-de Panamá, reunió gente y almacenó provisiones. Hizo repartir proclamas
-y manifiestos; y últimamente, mandó copias de sus poderes a Gonzalo
-Pizarro y le anunció que todavía era tiempo de volver a la obediencia
-del Rey. No sabiendo Pizarro qué camino tomar, consultó el caso con
-el veterano Carbajal y el abogado Cepeda, los cuales estuvieron en
-desacuerdo, pues al paso que Carbajal opinó que debía aceptarse la Real
-gracia, el pedante Cepeda aconsejó la lucha y aun llegó a decir que el
-viejo soldado obraba por las sugestiones del miedo.
-
-Noticioso Pizarro de la defección de Hinojosa y Aldana, de la entrega
-de la escuadra y de la toma de Cuzco por Centeno--aquel jefe realista
-que escondido un año en una cueva cerca de Arequipa, se presentaba a
-la sazón con deseos de venganza--Pizarro, repetimos, se decidió por
-la opinión de Cepeda y se dispuso a desesperada lucha. Dejó Cepeda
-su profesión de oidor por la de militar y se puso al frente de las
-tropas, bien que el alma de la empresa era Carbajal. No pudiendo Cepeda
-olvidar su profesión de abogado, formó ridículo proceso contra La
-Gasca, Hinojosa y Aldana. Refiere el historiador Fernández que Carbajal
-preguntó: «¿Qué objeto tiene vuestro proceso?--Evitar dilaciones,
-contestó Cepeda, y si fuesen hechos prisioneros, que se les ejecute
-inmediatamente.--Yo creía--añadió el veterano--que ese proceso tenía
-virtud para matarlos como con un rayo. Si alguno de ellos cae en mis
-manos, no necesitaré de la sentencia y firmas para hacerlos morir»[428].
-
- [428] Ob. citada, cap. LV.
-
-Aldana con la escuadra salió de Panamá (mediados de febrero de 1547)
-dirigiéndose a Lima. Por su parte Pizarro abandonó la ciudad y
-estableció su campamento a una legua de Lima y dos de la costa; mas
-antes Cepeda reunió a los vecinos de la ciudad y les hizo prestar
-juramento de mantenerse fieles a Gonzalo. «¿Cuánto tiempo--preguntó
-Carbajal a su compañero--pensáis que durarán esos juramentos? Luego
-que hayamos salido de aquí, se los llevará el primer viento que sople
-de la costa.» En efecto, inmediatamente que Aldana echó el ancla en el
-puerto, los habitantes de Lima volvieron sus ojos al nuevo astro.
-
-Cuando vió Gonzalo que por el Norte le amenazaba La Gasca y por el Sur
-Centeno, se decidió pasar a Chile, llegando al lago de Titicaca, en
-tanto que el presidente salía de Panamá, arribaba a Túmbez, se detenía
-en Trujillo y entraba en el valle de Xauxa.
-
-Pizarro y Centeno se encontraron (26 octubre 1547) en las llanuras
-de _Huarina_, al Sudoeste del lago. Carbajal y Cepeda pelearon como
-bravos, en particular el primero, que consiguió señalada victoria.
-
-No arredró este contratiempo a La Gasca. Salió de Xauxa (22 diciembre
-1547), y entró en la provincia de Andaguaylas, donde se le unió
-Centeno, como también Belalcázar, conquistador de Quito, y Valdivia,
-conquistador de Chile. Hallábanse, además, a su lado los obispos de
-Cuzco, Quito y Lima, la nueva Audiencia y muchos clérigos seculares y
-regulares. La Gasca, con poderoso ejército y llevando como capitanes
-a Hinojosa, Alvarado y Valdivia, atravesó las elevadas crestas de los
-Andes, cubiertas de nieve y hielos, caminó entre rocas y precipicios,
-barrancos y laderas, echó un puente sobre el río Apurimac y se dirigió
-al valle de _Xaquixaguana_. Si gloria merece Aníbal atravesando el
-pequeño San Bernardo, y Napoleón el gran San Bernardo, digno de
-no menor fama es La Gasca atravesando los Andes. En Xaquixaguana
-se encontraron Pizarro y La Gasca (9 abril 1548). Refieren los
-historiadores que cuando Carbajal vió las disposiciones de las tropas
-reales, hubo de decir: «Valdivia está en la tierra y rige el campo,
-o el diablo»[429]. No sabía el esforzado veterano que, en efecto,
-Valdivia se hallaba en el campamento real. Cepeda y Garcilaso de la
-Vega, padre del historiador, hicieron traición a su causa, pasándose
-al enemigo. Una columna de arcabuceros y un escuadrón de caballería
-siguieron el ejemplo. Gonzalo Pizarro, Carbajal, Juan de Acosta y
-algunos más intentaron la resistencia, aunque todo fué en vano. Gonzalo
-preguntó a Juan de Acosta: _¿Qué haremos, hermano Juan?_ Acosta
-respondió: _Señor, arremetamos y muramos como los antiguos romanos_.
-Pizarro contestó: _Mejor es morir como cristianos_. Pizarro recordaba
-seguramente la rota de los Comuneros de Castilla y las palabras de
-Juan de Padilla. Gonzalo fué hecho prisionero, como también Carbajal.
-Cuéntase que Carbajal fué insultado por la soldadesca realista. Diego
-Centeno se declaró su defensor. _¿Quién es vuestra merced_--le preguntó
-Carbajal--_que tanta merced me hace?_ Centeno respondió: _Qué, ¿no
-conoce vuestra merced a Diego Centeno?_ Carbajal dijo entonces: _Por
-Dios, señor, que como siempre ví a vuestra merced de espaldas[430],
-agora, teniéndole de cara no le conocía_[431]. Como en Villalar, el
-triunfo fué de la causa de la legalidad. Pizarro, Carbajal, Acosta y
-otros caballeros pagaron con la vida su deslealtad, como antes Padilla,
-Bravo y Maldonado. Muchos sufrieron el destierro y las propiedades de
-todos fueron confiscadas.
-
- [429] Ibidem, cap. LXXXIX.
-
- [430] Se refiere a la fuga de Charcas y a la derrota de
- Huarina.
-
- [431] Fernández, ob. cit., cap. XC.
-
-Retirado La Gasca al valle de Guaynarima recompensó á sus partidarios.
-Marchó en seguida á Lima, mereciendo ser aclamado por el pueblo que
-le llamaba _Padre, Restaurador y Pacificador del Perú_. «No vió el
-mundo--dice Ruiz de Vergara--semejante transformación; en breve tiempo
-desde pastor de almas pasó a ejercer oficio de virrey, y el báculo fué
-bastón militar con que gobernó ejércitos que aseguraron a su Príncipe
-y a su patria las mayores riquezas que han logrado los hombres en
-otras monarquías. Las victorias fueron más dignas de gloria cuanto más
-fuertes fueron los vencidos»[432] (Apéndice G.)
-
- [432] Ibidem, pág. 325.
-
-Terminada la guerra, comenzó La Gasca su misión de juez y de
-gobernador. Como presidente de la Audiencia y rodeado de magistrados
-tan entendidos como justos, despachó muchos negocios que estaban
-atrasados durante las pasadas revueltas, en particular importantes
-pleitos sobre la propiedad. Introdujo excelentes reformas en el
-gobierno municipal de las ciudades. Mandó a expediciones lejanas
-a algunos caballeros más amigos de motines que del orden público.
-Comprendiendo la triste situación de los infelices indios, planteó
-sistema de impuestos más equitativo y beneficioso que el establecido
-por los antiguos soberanos. Dictó leyes humanitarias y rechazó
-frecuentemente las protestas de los colonos. Don Pedro de La Gasca, por
-sus rectas intenciones y por sus altas miras políticas, debe figurar
-entre los grandes hombres de España en aquel siglo.
-
-Pacificado el Perú, La Gasca se embarcó para España en Nombre de Dios,
-llegando a Sevilla (octubre de 1550) con rico tesoro. Desde Sevilla
-despachó a Flandes, donde a la sazón estaba el Emperador, al capitán
-Lope Martín, «con aviso de lo que había pasado en Tierra Firme y de su
-llegada en salvo con el tesoro: nueva que del Rey fué bien recibida,
-por hallarse muy necesitado de dinero para las guerras extranjeras que
-trataba»[433]. Dice Ruiz de Vergara que añadió que él venía con el
-breviario y 46.000 ducados de deuda, por lo cual suplicaba al César que
-mandase pagar a sus acreedores. Mandó el Emperador que del tesoro que
-traía, los tomase en buena hora[434].
-
- [433] Herrera, _Década VIII_, libro VI, cap. VII.
-
- [434] Ibidem, pág. 325.
-
-La Gasca no fué un genio; pero sí un carácter.[435] «Hay
-hombres--escribe Prescott--cuyo carácter es tan a propósito para las
-crisis particulares en que se presentan, que parecen especialmente
-designados por la Providencia para dominarlas. Tales fueron Washington
-en los Estados Unidos, y La Gasca en el Perú. Podemos concebir que haya
-hombres de cualidades más altas a lo menos en la parte intelectual;
-pero la maravillosa conformidad de su carácter con las exigencias
-de su situación, la perfecta habilidad con que supieron elegir los
-medios más conducentes para conseguir el fin que se proponían, son
-las que constituyen el secreto de sus triunfos. Ellas hicieron a La
-Gasca sofocar gloriosamente la revolución, y a Washington, aún más
-gloriosamente llevarla a cabo»[436].
-
- [435] Recompensó sus servicios Carlos V presentándole en el
- año 1551 para la silla episcopal de Palencia. Como Valladolid
- era población de su obispado, en el auto de fe celebrado en
- dicha ciudad (21 mayo 1559) contra D. Agustín Cazalla y otros,
- La Gasca hizo la degradación de los sacerdotes herejes[395a].
- Fué uno de los jueces que votaron la prisión de Fr. Bartolomé
- de Carranza, arzobispo de Toledo. Durante el tiempo que estuvo
- La Gasca al frente de la iglesia palentina se hicieron obras
- de importancia en la catedral, como lo indican las armas de
- aquel Prelado, las cuales se ven en las bóvedas primera y
- segunda de la nave central, en la verja del coro, en la sala
- donde administraba justicia y en una ventana colocada en el
- lienzo exterior de la iglesia, próxima a la puerta de _Los
- novios_.
-
- [395a] Ob cit., págs. 259 y 325.
-
- Habiendo sido promovido a la iglesia de Sigüenza, tomó
- posesión de su silla el 11 de agosto de 1561. Asistió a un
- Concilio provincial celebrado en Toledo; pasó a Alcalá de
- Henares en 1565, y con el obispo de Cuenca y el de Segovia,
- D. Diego de Covarrubias, tomó parte en el informe sobre la
- canonización de Fr. Diego de Alcalá; por último, en 1566,
- según las disposiciones del Concilio Tridentino, celebró
- Sínodo en Sigüenza, acabando sus días en dicha ciudad el 10 de
- noviembre de 1567[395b].
-
- [395b] Prescott dice, erradamente, que murió en Valladolid.
- Ob. cit., pág. 397.
-
- Fué enterrado en la iglesia de Santa María Magdalena
- (Valladolid), que él hizo construir, y su sepulcro, obra
- del escultor Esteban Jordán, tiene mucho mérito. La estátua
- yacente, que representa al Prelado, colocada en el crucero
- del templo, es primorosa, y a sus pies hay una tarjeta con el
- siguiente letrero:
-
- _Accepit regnum decores et diadema pecici de manu Domini._
-
- En el lado de la Epístola se halla una capilla, donde se
- admira el escudo heráldico de La Gasca. Dicho escudo está
- dividido en dos cuarteles por una diagonal: en el de la
- izquierda se ven castillos y leones, y en el de la derecha
- trece roeles. Léese la inscripción que copiamos a continuación:
-
- _Cesari restitutis Peru regnis tiranorum spolia._
-
- En la cornisa que corre alrededor del templo se lee esta
- inscripción:
-
- Illustrissimus, ac Reverendissimus D. D. Petrus Gasca,
- qui primo Santæ Generalis Inquisitionis et consilio. Post
- Palentinus deinde seguntinus Antistes. Peru Regna Novi-orbis
- Regiam invictissimi. Caroli quinti Imperatoris Hispaniarumque
- regis, vicem gesturus adivit unde tyranis, rebellibusque
- primo congressu superatis, Provinciisque illis Regis Imperio
- subactis, vesilla hec novellaque troplica arripuit. Quo circa
- decies centena millia supra trecentem millia ducatorum census
- cesaris militibus una die ipse solus auri contemplor erogavit.
- Quibus feliciter gestis, cupiens pro tantis beneficiis
- divinitus in eum collatis, vota solveret hanc sacsam edem ad
- laudem, et gloriam Omnipotentis Dei et honorem Beatæ María
- Magdalena a fundamentis erexit, ed munificentissime dotavit
- eamque sibi nomine Mausolei vindicavit. Obiit Siguntiæ anno a
- Nativitate Domini 1567, quarto idus Novembris ætatis sua 74.
-
- En su testimonio, que se guarda en el Archivo de la iglesia de
- la Magdalena, dice el fundador que la edificaba por satisfacer
- en algo las faltas que había tenido en celebrar, las cuales
- eran debidas a las ocupaciones que le dió el emperador Carlos
- V en Valencia cuando le mandó visitar los tribunales de dicho
- reino, así de Justicia como de Hacienda, y en la defensa del
- mismo reino e islas Baleares, pues Barbarroja, año de 1542,
- con la armada del Turco y del rey de Francia, se dispuso a
- atacar nuestras costas y citadas islas. Dice también que la
- ida al Perú y reducción de aquellos reinos al real servicio
- y el castigo de los tiranos, le ocupó más de ocho años, en
- cuyo tiempo no se atrevió a decir misa, si bien debía hacerse
- notar por Su Santidad, a instancia y pedimento de S. M. F.
- le envió un Breve copiosísimo para que pudiese entender en
- todos los negocios de cualquiera calidad que fuesen, así
- civiles como criminales, de guerra y paz, no cayendo en otra
- irregularidad. Añade que, del mismo modo, le movió a hacer
- esta obra pía el que la parroquia de la Magdalena, aunque era
- la más antigua estaba casi derruída y era la más pobre, y
- porque en ella tenía la casa su hermano D. Diego de la Gasca,
- a quien nombraba patrono. Dotó en 400 ducados la capilla mayor
- de la citada iglesia e instituyó doce capellanías y una además
- con el nombre de mayor, un organista, un sacristán y cuatro
- mozos de coro. Además de varias misas que encargó a dichos
- sacerdotes, dispuso, que, habiendo sido el _oficio muzárabe_
- antiguamente de mucha devoción y uso en España, en tiempos de
- tanta persecución de infieles, él, siguiendo el ejemplo del
- reverendísimo Sr. Cardenal D. Francisco Jiménez, arzobispo de
- Toledo, de buena memoria,--quien fundó una misa, según aquel
- ritual, en la iglesia metropolitana de Toledo,--ordenaba y
- mandaba que se dijese en dos viernes de cada mes una misa y
- el dicho oficio en su capilla de la Magdalena por los trece
- capellanes en turno y como se dice en la del Sr. Cardenal.
-
- En la parte exterior de la iglesia se destacan diferentes
- escudos con las armas de La Gasca, llamando la atención
- uno tan grande como poco artístico, que adorna la fachada
- principal. Edificó una casa para los sacerdotes, la cual está
- situada frente a la fachada principal de aquel templo[395c].
-
- [395c] En la calle de Colón, señalada al presente con el
- número 13.
-
- De los muchos y ricos objetos que se guardaban en la
- Magdalena, sólo existe a la sazón, un cáliz de plata, de
- estilo gótico florido, regalado por el fundador[395d].
-
- [395d] El hermoso y artístico retrato de D. Pedro de La
- Gasca, que se hallaba en la sacristía, se lo llevó el
- general Concha, patrono de la iglesia, allá por el año 1860.
-
- [436] _Hist. del Perú_, tom. II, pág. 401.
-
-Si nos agrada que el escritor americano coloque a nuestro La Gasca al
-lado de Washington, la imparcialidad nos obliga a decir que el español,
-aunque prestigioso gobernante, se halla muy por debajo del hijo ilustre
-de Virginia.
-
-
-
-
-CAPITULO XXIV
-
- VIRREINATO DEL PERÚ (CONTINUACIÓN).--EL VIRREY MENDOZA.--GOBIERNO
- DE LA AUDIENCIA.--EL MARQUÉS DE CAÑETE: INSURRECCIÓN DE SAIRI
- TUPAC.--EXPEDICIONES.--EL CONDE DE NIEVA Y GARCÍA DE CASTRO.--EL
- VIRREY TOLEDO: SUPLICIO DE SAIRI TUPAC.--LOS CHIRINAMOS.--LOS
- JESUÍTAS.--CÉDULA DE FELIPE II.--ENRÍQUEZ Y EL CONDE DE VILLAR DON
- PARDO.--EL MARQUÉS DE CAÑETE: LOS PIRATAS.--SANTO TORIBIO.--LAS
- ENCOMIENDAS.--CÉDULA DE FELIPE III.--EL MARQUÉS DE MONTESCLAROS:
- CREACIÓN DE CATEDRALES.--EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, EL CONDE
- DE CHINCHÓN Y EL MARQUÉS DE MANCERA.--LOS VIRREYES CONDE DE
- SALVATIERRA, CONDE DE ALBA DE LISTE Y CONDE DE SANTISTEBAN.--EL
- CONDE DE LEMOS Y OTROS VIRREYES NOMBRADOS POR CARLOS II.--TERREMOTO
- DE 1678.--VIRREINATO DE CASTELL DOS RÍUS: TERREMOTO DE 1707: AUTOS
- DE FE.--VIRREINATO DEL OBISPO DE QUITO.--EL PRÍNCIPE DE SANTO BONO
- Y OTROS VIRREYES.--COMISIÓN CIENTÍFICA EN EL PERÚ.--SUBLEVACIÓN DE
- LOS INDIOS.--CÉDULA DE 1736.--EL CONDE DE SUPERUNDA: TERREMOTO DE
- 1746.--EL VIRREY AMAT: EXPULSIÓN DE LOS JESUÍTAS.--LOS VIRREYES
- GUIRIOR Y JÁUREGUI.--EL INDIO CONDORCANQUI.--LOS VIRREYES CROIX,
- GIL DE TABOADA, O'HIGGINS Y AVILÉS.--BOLIVIA BAJO EL VIRREINATO DEL
- PERÚ Y DESPUÉS DEL DE BUENOS AIRES.
-
-
-D. Antonio de Mendoza, propuesto a Carlos V por La Gasca para el cargo
-de virrey del Perú, llegó a Lima (mes de septiembre de 1551). Mostróse
-en el Perú tan prudente y bondadoso como antes en México. Encargó a
-su hijo D. Francisco que recorriese el Perú con el objeto de conocer
-las necesidades públicas y dispuso que Juan de Betanzos escribiera la
-historia del Perú desde su descubrimiento.
-
-«Ynformado el Rey de haverse alzado Mango Yuga Yupangui por los
-malos tratamientos que rescivía de los Españoles, y que por su
-muerte lo andaba tambien su hijo Inga, con muchos caciques e indios,
-malográndose el fruto de su redencion; y habiendo noticia de que
-quería christianarse y venir al servicio y obediencia de S. M., le
-avisó aversele concedido (el indulto) y perdonado todos sus delitos,
-encargándole se presentase al virrey D. Antonio de Mendoza, con sus
-caciques y secuaces, que estaba prevenido le honrrasse e hiciesse
-restituir las casas y chacaras que posehía su padre al tiempo que se
-alzó.--Céd. de 9 de marzo de 1552.--Vid. doc. 11 de ellas, fol. 406,
-núm. 60»[437].
-
- [437] Archivo histórico nacional, _Cedulario índico de Ayala_,
- letra I, núm. 11.
-
-Si el licenciado La Gasca, deseando premiar a los que habían
-permanecido fieles a la causa del Rey, hubo de conceder 150
-encomiendas, ni la Audiencia, ni Mendoza, aunque se hallaban
-autorizados a ello, concedieron ninguna. El tributo que pagaban los
-indios sujetos a las encomiendas iba todo a parar a manos de los
-encomenderos, hasta que por Real Cédula de 1550, se les impuso la
-obligación de pagar el quinto a la Corona, disposición que comenzó a
-practicarse durante el gobierno de la Audiencia.
-
-Murió Mendoza en julio de 1552, volviendo la Audiencia a encargarse del
-gobierno. La suspensión del servicio personal de los indios, ordenada
-por la Audiencia, produjo varios desórdenes, siendo el principal jefe
-de los descontentos Hernández Girón, el cual se dió tan buena maña que
-se hizo dueño del Cuzco y se aproximó a Lima. Hernández Girón logró
-vencer al ejército real en Chuquinga, y cuando se disponía a empresas
-mayores, le abandonaron los suyos. Hecho prisionero en Atunjanja, murió
-decapitado en la capital el 7 de diciembre de 1554; su cabeza se colocó
-en el rollo de la plaza, al lado de las de Gonzalo Pizarro y Carbajal.
-
-Don Andrés Hurtado de Mendoza, segundo marqués de Cañete, recibió
-el gobierno que le entregó la Audiencia en julio de 1557; pero su
-nombramiento fué hecho el 10 de marzo de 1555. Concedió algunas
-encomiendas a los que más se distinguieron en servicio del Rey, y a los
-descontentos que se creían con derecho a ellas, los mandó a España,
-si bien tampoco consiguieron nada de Felipe II. Procuró el marqués de
-Cañete la sumisión de Chile, mandando contra los _araucanos_ a su hijo
-Don García.
-
-Un hecho de verdadera importancia se registra en el gobierno del citado
-virrey, y fué que tuvo la fortuna de acabar con la insurrección de
-Sairi Tupac, heredero de Inca Manco, el cual se puso a la cabeza de los
-indios quichuas. Para vencer dicha insurreccion se valió del influjo de
-la coya D.ª Beatriz, tía de Sairi y de Juan de Betanzos, emparentado
-con la dinastía de los Incas. Entró Sairi en la ciudad de los Reyes
-como solían entrar los antiguos monarcas, llevado en una litera. Por
-la renuncia de sus derechos se le dieron 20.000 ducados de renta en
-las encomiendas de Sacsahuana y Jucay, el título de Adelantado y otras
-mercedes. Dícese que en el acto de concederle estas gracias, cogiendo
-una hebra del fleco de terciopelo de la mesa, exclamó: _Todo este paño
-y su guarnición eran míos, y ahora me dan este pelito para mi sustento
-y el de mi casa_. Tiempo adelante se convirtió a la religión cristiana,
-recibiendo el nombre de Diego.
-
-Dedicóse el marqués de Cañete a mejorar el estado del país, fundando
-en la región de los _cañaris_ la ciudad de _Cuenca_, reprimiendo las
-demasías de los negros, enviando tres buques a explorar el Estrecho de
-Magallanes, y encomendando a Pedro de Ursúa el descubrimiento de los
-_omaguas_, habitantes--según se decía--de tierras abundantes de oro;
-esta expedición, a causa de las crueldades de Lope de Aguirre, tuvo mal
-resultado.
-
-Don Diego de Acevedo y Zúñiga, conde de Nieva, se hizo cargo del
-gobierno el 31 de abril de 1561. Concedió algunas encomiendas. Se
-declaró que correspondían a la Corona las encomiendas de Lope de
-Mendieta, de D. Alonso de Montemayor y de D. Francisco de Mendoza. El
-conde de Nieva fundó el pueblo de _Arnedo_, en el valle de Chancay, y
-el de _Ica_, en un paraje que era guarida de ladrones. Según algunos
-escritores, fué asesinado por un marido ultrajado en su honra y cuando
-de noche subía por una escalera a un balcón de la casa del citado
-marido.
-
-Encargóse D. Lope García de Castro del mando el 21 de septiembre de
-1564, y lo desempeñó hasta el 26 de noviembre de 1569. Gobernó el Perú
-con el título de presidente de la Audiencia, conferido por Felipe II.
-Estableció la casa de la moneda, intentó colonizar las islas de Chilve
-y confió a Alvaro de Mendaña una expedición que dió por resultado el
-descubrimiento de las islas de Salomón, en la Oceanía. No concedió
-ninguna encomienda.
-
-De la prudente y sabia administración de D. Francisco de Toledo quedan
-muchos e importantes recuerdos, si bien su gobierno se halla afeado con
-la nota de crueldad. La visita general que hizo por el virreinato y
-que emprendió el 23 de octubre de 1570, fué beneficiosa a los indios,
-porque el virrey logró corregir algunos abusos de los encomenderos y
-fundó muchos pueblos de indígenas, a los cuales concedió el derecho de
-juntarse en cabildos para tratar de los asuntos que creyesen necesario.
-
-Consideremos otro asunto de no escaso interés. Gozaba de independencia
-la ciudad de Vilcabamba y en ella habían tomado la borla imperial,
-después de Sairi-Tupac, Titu-Cusi y Tupac-Amaru. Queriendo el
-virrey acabar con aquel ridículo imperio, entró en negociaciones
-con Tupac-Amaru, que no dieron resultado favorable. Lo que no pudo
-conseguir por medio del consejo, lo conseguirá por la fuerza.
-Encargóse de ello D. Martín de Loyola que, al frente de 200 soldados,
-penetró en el país, donde encontró cortados los caminos y rotos
-los puentes. Sin embargo, pudo llegar de improviso a Cochabamba y
-habiéndose apoderado del Inca, le hizo llevar prisionero al Cuzco,
-donde fué condenado a muerte. Cuando marchaba al cadalso, como oyese
-que gritaba el pregonero: _A este hombre matan por tirano y traidor
-á su Magestad_, replicó: _No digas eso, pues sabes que no es verdad;
-yo no he hecho traición, ni pensado hacerla, como todo el mundo sabe.
-Dí que me matan porque el virrey lo quiere y no por mis delitos._ En
-el momento de entrar en la plaza, sitio destinado a la ejecución,
-aparecieron muchas coyas e hijas de caciques clamando tristemente:
-_Inca, ¿por qué te van á matar? ¿Qué traiciones has hecho para merecer
-tal muerte? Pide á quien te la da, que nos mande matar á todas, pues
-somos todas tuyas por la sangre y por la condición, y más dichosas
-seremos en tu compañía que quedando siervas de los que te matan._
-Tupac-Amaru recibió con resignación la muerte; pero la opinión pública
-acusó de cruel al virrey, y hasta el mismo Felipe II, tiempo adelante,
-le hechó en cara semejante hecho, diciéndole: «Idos á vuestra casa,
-que yo no os mandé al Perú para matar reyes.» Deseoso de quitar a los
-indios toda idea de insurrección, puso el virrey en el Cuzco fuerte
-guarnición de españoles y llevó a Lima las momias de los Incas, a cuya
-presencia se arrodillaba la muchedumbre en los caminos.
-
-Intentó conquistar el país de los _chiriguanos_, en el cual entró
-y tuvo que retroceder escarmentado. Enemigo de los jesuítas, desde
-Los Reyes, con fecha 7 de octubre de 1578, mandó a Martín García de
-Loyola, corregidor del Potosí, que cerrase las puertas de la casa que
-allí tenían los Padres y les embargara los bienes temporales de que
-eran dueños. En virtud de la orden del virrey fueron arrojados de
-dicha casa los PP. José de Acosta, Baena, Medina y los HH. Santiago,
-Tomás y Domingo[438]. No escatimaremos nuestros aplausos a la gestión
-administrativa de D. Francisco de Toledo. Mejoró el estado de la
-Hacienda y publicó sabias ordenanzas.
-
- [438] Véase _Hist. de la Compañía de Jesús_, etc., por el P.
- Pastells, tomo I, págs. 14-18.
-
-Antes de terminar la reseña de este virreinato, hagamos un descanso
-para registrar dos hechos realizados por Felipe II, digno de censura
-uno y digno de alabanza otro. Refiérese el primero a que por Cédula
-de 25 de enero de 1569 estableció la Inquisición en el Perú. Vid.
-tom. 33 del Ced.º, fol. 357 v.º, núm. 289[439]. Consiste el segundo
-en que desde Badajoz (23 septiembre 1580) mandó a decir al presidente
-de la Audiencia de los Charcas que en la Universidad, fundada por el
-mismo Rey, se estudiase la lengua general de los indios «para que los
-sacerdotes que les han de administrar los Santos Sacramentos y enseñar
-la doctrina» tuviesen «el medio principal para poder hacer bien sus
-oficios»[440].
-
- [439] Arch. hist. nac., _Cedulario índ. de Ayala_, letra I,
- núm. 16.
-
- [440] _Cedulario índico_, tomo XXXIV, núm. 293, págs. 329-331.
-
-El 23 de septiembre de 1581 entregó D. Francisco de Toledo el mando
-a su sucesor, «embarcándose para España, dejando hecha la tasación
-de tributos que había practicado en la visita general, en la cual se
-encontró haber en las 19 provincias de las Audiencias de Lima, Quito
-y Charcas 695 encomiendas con 325.899 indios, cuyos tributos anuales
-importaban un millón quinientos seis mil doscientos noventa pesos de
-oro, de los que trescientos un mil doscientos cincuenta y ocho pesos
-correspondían al Rey por el derecho de quintos, quedando de renta
-para los encomenderos un millón doscientos cinco mil treinta y dos
-pesos...»[441].
-
- [441] _Libro Primero de Cabildos de Lima_, segunda parte, pág.
- 113.
-
-Al breve gobierno de D. Martín Enríquez sucedió el virreinato de D.
-Fernando de Torres y Portugal, conde de Villar Don Pardo. Protegió a
-los indios y tuvo la desgracia de que en su tiempo el inglés Drake
-devastase las costas del Perú.
-
-D. García Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, defendió el Perú
-de los ataques de Hawkins y otros piratas ingleses. Introdujo la
-contribución de alcabalas, que fué causa de muchos tumultos. A la sazón
-floreció en el Perú Santo Toribio Mogrovejo, arzobispo de los Reyes
-(Lima), quien reunió un concilio en el año 1591 y cuyas actas remitió a
-Felipe II[442].
-
- [442] _Colec. de doc. inéd. para la Historia de España_, tomo
- V, págs. 185-189.
-
-Por lo que a las encomiendas respecta «muchas y repetidas cédulas se
-expidieron desde el reinado de Felipe II para que las encomiendas se
-convirtieran en pueblos; se dispuso que los encomenderos residiesen
-en sus encomiendas; que no se dieran dos de ellas a una misma persona
-si no podía formar un solo pueblo, en cuyo caso por la aceptación de
-la última se tenía por renunciada la primera, leyes que sólo tuvieron
-cumplimiento en parte, pues en España se proveyeron muchas a favor de
-personas que ni estaban ni habían estado nunca en el Perú»[443].
-
- [443] _Lib. Prim. de Cabildos de Lima_, segunda parte, págs.
- 116 y 117.
-
-Merece, por último, no pocas alabanzas la Real Cédula que, con fecha
-29 de diciembre de 1593, se dirigió a los presidentes y oidores de las
-Audiencias de Lima y de las Charcas, mandándoles que castigasen con
-mayor rigor a los españoles que injuriasen a los indios[444].
-
- [444] _Cedulario índico de Ayala_, letra D.
-
-Poco tiempo después Felipe III, desde la ciudad de Valladolid (13
-noviembre 1604) se dirigía al presidente de la Audiencia de los
-Charcos, diciéndole que «entendiendo el mucho distrito que tiene el
-Obispado de esa provincia, y lo mal que se puede visitar y administrar
-el pasto espiritual por un Prelado solo» acuerda erigir otras dos,
-una en la ciudad de La Paz de la provincia de Chuquiago, y la otra en
-la ciudad de la Barranca de la provincia de Santa Cruz de la Sierra,
-habiendo presentado a su Santidad las personas que han parecido más
-convenientes para ello...»[445].
-
- [445] _Cedulario índico_, tomo XVII, núm. 182, págs. 145 v.º a
- 147.
-
-Pasó del virreinato de México (1607) al del Perú D. Juan de Mendoza y
-Luna, marqués de Montesclaros. Entre otras medidas de buen gobierno,
-estableció el Tribunal del Consulado, suprimió el Rey por consejo suyo
-el servicio personal de los indios e hizo construir un gran puente en
-Lima para comunicar con el arrabal de San Lázaro.
-
-Por aquellos tiempos, Felipe III, desde Madrid con fecha 13 de
-diciembre de 1608, escribió a su embajador en Roma, haciéndole
-presente que el arzobispado de la ciudad de los Reyes y el obispado
-de la ciudad de Cuzco tenían muy grandes distritos, por lo cual había
-acordado que «del arzobispado de la ciudad de los Reyes se saque
-una iglesia catedral que tenga su asiento en la ciudad de Trujillo
-de las dichas provincias del Perú, y que del obispado del Cuzco se
-saquen otras dos iglesias catedrales, la una que tenga su asiento
-en la ciudad de Arequipa y la otra en la ciudad de Guamanga de las
-dichas provincias»[446]. Encargaba el Rey al embajador que rogase a
-Su Santidad la creación de las nuevas iglesias. El mismo monarca,
-desde San Lorenzo (20 agosto 1611) dijo al marqués de Montesclaros
-que habiendo vacado el arzobispado de la ciudad de los Reyes por
-fallecimiento de D. Toribio Alfonso de Mogrovejo, había dispuesto,
-contando con Su Santidad, la creación de una iglesia catedral en
-Trujillo[447].
-
- [446] Ibidem, tomo XVII, núm. 185, págs. 149 v.ª a 151.
-
- [447] Ibidem, tomo XVIII, núm. 186, pág. 151 a 153 v.ª
-
-D. Francisco de Borja y Aragón, Príncipe de Esquilache (1615-1621),
-realizó obras importantes, entre ellas la fortificación del puerto
-del _Callao_ y la fundación de la ciudad de _San Francisco de Borja_.
-Creó el Real Convictorio de San Bernardo para la educación de los
-hijos de los conquistadores, y el Colegio de San Francisco de Asís
-para los hijos de indios nobles. Bajo su mando fueron rechazados los
-piratas que asolaban aquellas costas, y Jacobo le Maine descubrió
-el Estrecho que lleva su nombre y que exploraron luego los hermanos
-Nodales. Dicen algunos escritores que fundó una Academia literaria en
-su palacio. Reuníanse allí los ingenios más distinguidos de Lima y con
-ellos discutía el virrey sobre materias científicas y literarias. De su
-inspiración poética dió señaladas pruebas el príncipe de Esquilache.
-Parece que el ánimo descansa cuando en el árido campo de la historia se
-hallan gobernadores como D. Francisco de Borja. ¿Tuvieron en su tiempo
-demasiada influencia los hijos de San Ignacio de Loyola? Es posible.
-
-Poco tenemos que decir del virrey D. Diego Fernández de Córdoba,
-marqués de Guadalcázar. Defendió la colonia de las agresiones del
-pirata Clerck, el cual, llegando al Pacífico por el Cabo de Hornos,
-puso sitio al Callao. Bajo su gobierno se publicaron las _Nuevas Leyes
-de la Recopilación de Indias_.
-
-D. Jerónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla, conde de Chinchón,
-comenzó su virreinato el 14 de enero de 1629, cesando el 18 de
-diciembre de 1639, en cuyo tiempo un terremoto destruyó la mayor
-parte de Lima. Desde la ciudad de los Reyes se dirigió el virrey a Su
-Majestad dándole cuenta del fallecimiento (5 febrero 1630) de Fray
-Francisco de Sotomayor, en la villa de Potosí, antes de tomar posesión
-del arzobispado de los Charcas; además el conde de Chinchón proponía
-personas para suceder a Fray Francisco.
-
-En situación tan pobre se hallaba la monarquía (primeros años de Felipe
-IV) que por Real Cédula del 27 de mayo de 1631, fechada en Madrid,
-se autorizó al virrey para que pusiese en venta todos los oficios de
-Alcaldes provinciales de la Hermandad, y los de Alguaciles y «que se
-rematen en las personas que más por ello dieren...»[448]. También con
-la misma fecha mandó el Rey al conde de Chinchón que vendiese algunas
-hidalguías, porque era muy malo el estado de la Hacienda[449]. Por
-último, en igual fecha ordenó Felipe IV al virrey que vendiese la
-pimienta por cuenta de la Real Hacienda[450]. Sin embargo de la penuria
-en que se hallaba el Estado, todavía tenía gusto para pedir al citado
-virrey los animales fieros que hubiese en todo el distrito de su
-gobierno, como leones, tigres, osos y otras clases[451].
-
- [448] _Cedulario índico_, tomo XXV, págs. 323, 321 y 324 v.ª
-
- [449] Ibidem, tomo XXXVII, núm. 114, págs. 138 v.ª y
- siguientes.
-
- [450] Ibidem, núm. 115, págs. 139 v.ª y 140.
-
- [451] Ibidem, núm. 120, págs. 143 v.ª y 144.
-
-No pasaremos adelante sin hacer notar que por reales cédulas
-de 1618 y 1625 se declaró que sólo el Consejo de Indias podía
-conceder encomiendas, revocándose así el poder que para ello tenían
-los virreyes. Posteriormente, o sea el 11 de febrero de 1637,
-por Real Cédula se autorizó a los virreyes para que continuasen
-concediéndolas[452].
-
- [452] Por cédula de 24 octubre 1668 se amplió la concesión
- a los gobernadores propietarios y a los nombrados por los
- virreyes con el carácter de interinos.
-
-Del mismo modo debió su nombramiento a Felipe IV el virrey don Pedro de
-Toledo y Leiva, marqués de Mancera. Llegó al Callao el 22 de noviembre
-de 1639 y saltó a tierra el 23. Entró en Lima con toda la pompa
-acostumbrada, recibiendo el poder de manos del conde de Chinchón (18
-diciembre 1639). Fortificó el Callao, cuyas obras comenzaron en 1640
-y tuvieron término en 1647; hizo levantar un fuerte en Arica, otro en
-Puná y un tercero en Guayaquil; también fortificó la plaza de Valdivia.
-Con verdadero empeño procuró defender el virreinato de las incursiones
-de los piratas, aumentó los ingresos de la Real Hacienda y mantuvo la
-paz pública y el prestigio de su autoridad.
-
-Si de los indios se trata, reformó la tasa excesiva de los tributos
-e hizo una estadística de aquellos indígenas. En la _Memoria_ o
-_Relación_ que publicó acerca del gobierno se hallan las siguientes
-palabras: «Tienen por enemigos estos pobres indios la cudicia de
-sus corregidores, de sus curas y de sus caciques, todos atentos á
-enriquecer de su sudor: era menester el celo y autoridad de un virrey
-para cada uno; en fee de la distancia se trampea la ubediencia, y ni
-hay fuerza ni perseverancia para proponer segunda vez la quexa»[453].
-Para reprimir la embriaguez de los naturales, dictó una provisión
-prohibiendo venderles vino, la cual sólo era una especie de copia de
-otras órdenes y provisiones publicadas sobre el mismo asunto; pero que
-no las hacían cumplir los corregidores, sus tenientes, caciques y curas
-párrocos. Teniendo necesidad de barcos, mandó construir en Guayaquil
-dos galeones: _La Capitana Real_ y _La Almiranta_. A causa de los
-apuros del monarca, pudo remitirle un donativo de 500.000 $.
-
- [453] Núm. 15.
-
-Tanto interés inspiraba al Rey el estado de los trabajos de la mina de
-cinabrio de Huancavelica, que el virrey dispuso visitarla en persona,
-saliendo de Lima a mediados de julio de 1643, dejando encomendado el
-gobierno durante su ausencia a D. Andrés de Villela, decano de la
-Audiencia. Por último, el marqués de Mancera organizó el servicio de
-correos (_chasques_), y en su tiempo, conforme a la Real Pragmática
-de 28 de diciembre de 1638, se introdujo en el Perú, año de 1641, el
-uso del papel sellado, siendo de cuatro clases: el del sello 1.º, que
-valía seis reales; el del 2.º, tres; el del 3.º dos, y el del 4.º,
-uno. Terminó el marqués de Mancera su virreinato (20 septiembre 1648),
-sucediéndole el conde de Salvatierra. La memoria que dejó escrita dicho
-marqués, fué entregada a su sucesor el 28 de octubre de 1648, según lo
-indican León Pinelo, y Cerdán, oidor de la Audiencia[454].
-
- [454] _Boletín de la Real Academia de la Historia_, tomo
- XVIII, págs. 253-258.--Madrid, 1891.
-
-También fueron nombrados virreyes por Felipe IV, Don García Sarmiento
-de Sotomayor Enríquez de Luna, segundo conde de Salvatierra; D. Luis
-Enríquez de Guzmán, conde de Alba de Liste; y don Diego de Benavides
-y de la Cueva, conde de Santisteban. Llegó al Callao el conde de
-Salvatierra (28 agosto 1648) y se hizo cargo del gobierno el 25 de
-septiembre. Antes fué virrey de Nueva España, y en el Perú, como en
-México, se mostró demasiado amigo de los jesuitas. A los hijos de
-Loyola dió el encargo de convertir al catolicismo a los indios de la
-provincia de Mainas, y a otros religiosos les ordenó que hiciesen
-lo mismo con los indios parataguas, motilones, etc. En la contienda
-que tuvieron los jesuitas con Fr. Bernardino de Cárdenas, obispo del
-Paraguay, se puso el virrey al lado de aquellos. Cumpliendo una orden
-del Rey, él y los Tribunales del virreinato prestaron juramento,
-en manos del arzobispo Villagómez, de defender la creencia de la
-Inmaculada Concepción de la Virgen María. Sumamente religioso, mostró
-especialmente su devoción a Nuestra Señora de la Soledad, al apóstol
-San Pedro y a San Francisco de Asís. No pasaremos en silencio un hecho
-que enaltece la memoria del piadoso conde de Salvatierra y fué la
-multitud de células publicadas con el objeto de aliviar la suerte de
-los indios, a quienes todos _procuraban esquilmar_.
-
-El 24 de febrero de 1655, entregó el virreinato al conde de Alba de
-Liste, virrey antes de Nueva España. Alba de Liste gobernó con bastante
-tino y prudencia.
-
-El conde de Santisteban tuvo que apaciguar algunas sublevaciones
-interiores. Felipe IV, desde Madrid (6 marzo 1662) ordenó al citado
-virrey, que, habiendo el Papa Alejandro VII declarado el santo misterio
-de la Inmaculada Concepción de la Virgen, dispusiera él que en la
-ciudad de los Reyes se hiciesen solemnes fiestas religiosas[455].
-Algunos meses después (7 octubre 1662) quejóse el Rey acerca del estado
-en que se hallaba el gobierno del Perú, lo mismo en lo político que en
-lo judicial y administrativo[456].
-
- [455] _Cedulario índico_, tomo XXXVII, núm. 293, págs. 363 y
- 363 v.ª
-
- [456] Ibidem, tomo XXXVIII, núm. 9, págs. 11 v.ª y 12.
-
-Durante la menor edad de Carlos II, la reina gobernadora (desde Madrid
-el 14 de mayo de 1668), habiendo hecho saber que Su Santidad había
-ordenado despachar el Breve de la beatificación de la Madre Rosa de
-Santa María, que nació y murió en la ciudad de Lima, mandó que se
-celebraran fiestas en dicha población y en toda la diócesis[457].
-
- [457] Ibidem, núm. 195, págs. 223 v.ª a 229 v.ª
-
-Debieron su nombramiento a Carlos II los virreyes D. Pedro Fernández de
-Castro y Andrade, conde de Lemos; D. Baltasar de la Cueva Henrríquez y
-Saavedra, conde de Castellar; D. Melchor de Liñán y Cisneros, arzobispo
-de Lima; D. Melchor de Navarra y Rocafull, duque de la Palata, y D.
-Melchor Portocarrero Laso de la Vega, conde de la Monclova.
-
-El conde de Lemus fundó las casas de las Recogidas de Lima, con el
-nombre de las Amparadas de la Purísima Concepción de Nuestra Señora, y
-castigó duramente a los revoltosos de Puno.
-
-El conde de Castellar llegó a Lima el 15 de agosto de 1674 y fué
-exonerado el 7 de julio de 1678. Se le acusó de favorecer el
-contrabando, aunque el duque de la Palata afirma «que era en todo
-diligentísimo, y en las materias de Hacienda Real, con singular
-aplicación...»[458] En esta época, el Rey, desde Madrid (29 marzo 1678)
-se dirigió al virrey, presidente y oidores de la Audiencia, a los
-arzobispos y obispos de las iglesias del Perú, pidiendo un donativo
-voluntario, pues con ocasión de la guerra, estaba muy pobre la Real
-Hacienda[459].
-
- [458] _Memorias de los virreyes_ etc. Tomo II, pág.
- 134.--Lima, 1859.
-
- [459] _Ced. índico_, tomo XXXIX, núm. 20, págs 31 y 32.
-
-Mandó el virrey misioneros jesuitas y franciscanos a los confines de
-Cajamarquilla, Tarma, Guanuco, Carabaya y otras partes, atrayendo
-muchos indios a la religión católica. «Me dediqué inmediatamente al
-expediente de los negocios, asistiendo continuamente a los Acuerdos,
-Real Audiencia, Sala del Crimen y Tribunal de Cuentas, a la vista y
-determinación de diferentes pleitos graves de Hacienda Real y entre
-partes, consiguiendo tuviesen fin, después de muchos años que estaban
-pendientes, etc.»[460].
-
- [460] _Memorias de los virreyes que han gobernado el Perú_
- etc., tom. I, págs. 163 y 164.
-
-El suceso de más importancia que ocurrió durante el gobierno del conde
-de Castellar, fué el terremoto o temblor de tierra acaecido el 17 de
-junio de 1678 en la ciudad de Lima, en el Callao y en algunas leguas en
-contorno de dichas poblaciones. Hundiéronse muchos edificios y terminó
-catástrofe tan grande--según el vulgo--por los ruegos de Santa Rosa,
-patrona de Lima, cuyo cuerpo y reliquias se llevaron en procesión
-solemne, desde el convento de Santo Domingo a la Capilla de Nuestra
-Señora de la Soledad de San Francisco. Mandó el virrey celebrar un
-novenario, y confiesa con tristeza que sólo pudo asistir el primer día
-«por haber llegado aquella noche la noticia de mi exoneración»[461].
-Justa o no justa su exoneración, no puede negarse que con toda
-diligencia procuró aumentar los rendimientos de las minas y, por
-consiguiente, la mayor recaudación de la Real Hacienda. Por último,
-en su tiempo fueron castigados los indios _uros_ y _uruitos_, los
-cuales se habían retirado y hecho fuertes en los totorales y ciénagas
-del desagüe de la laguna de Chucuito. El virrey quiso reducirles por
-medios suaves, y como esto no fué posible, se dió el encargo de que los
-desalojasen, al corregidor de Chucuito y al corregidor de Pacajes,
-cuyas autoridades cumplieron su cometido, aunque con más rigor del que
-debían.
-
- [461] Ibidem, pág. 195.
-
-Convienen los cronistas en que D. Melchor de Liñán y Cisneros,
-arzobispo de Lima, que gobernó desde 1678 al 1681, asistía
-frecuentemente a los Acuerdos de la Real Audiencia «y en particular
-en las causas y pleitos que las partes lo piden, porque tengan
-este consuelo; pues aunque es de creer que los ministros obrarán
-con justificación, influye mucho hallarse el presidente en el
-Tribunal»[462]. Ocupóse detenidamente en arreglar los asuntos de la
-Real Hacienda y, especialmente, los de las minas, que andaban algo
-desordenados y castigó enérgicamente a los corsarios que infestaban
-aquellos mares, logrando que en un combate fuese muerto el capitán
-Juan Guarlen. Gloriosa victoria se consiguió (7 agosto 1680) por el
-gobernador de Buenos Aires, peleando contra los portugueses del Brasil,
-mandados por el general D. Manuel Lobo, pues éstos se atrevieron a
-penetrar en los términos de la Corona de Castilla. Lobo fué hecho
-prisionero, y entre sus papeles se encontró importante instrucción
-original del príncipe regente de Portugal.
-
- [462] _Memoria de los virreyes_ etc., tomo I, pág. 287.--Lima,
- 1859.
-
-Acerca del duque de la Palata, que tomó posesión el 7 de noviembre
-de 1681, haremos notar que comenzó su gobierno mandando dar muerte a
-Carlos Clerque y a los compañeros del famoso corsario. Cuando en el
-año 1683 llegó al Perú la noticia de que los piratas habían entrado
-y saqueado a Veracruz (Nueva España), se pensó rodear de murallas la
-hermosa ciudad de los Reyes, obra que se llevó a feliz término mediante
-las acertadas disposiciones del Cabildo, Justicia y Regimiento de dicha
-capital. En la representación que el conde de la Palata hizo al Rey
-con fecha 18 de mayo de 1688 dice, entre otras cosas, lo que sigue:
-«que la Real Hacienda está muy empeñada...»; y más adelante añade:
-«Las calamidades de este Reyno son tan grandes y se pueden temer tan
-repetidas, que obligan á prevenir los remedios»[463]. Advierte el
-virrey que las Audiencias subordinadas al gobierno del Perú son cuatro:
-la de _Panamá_, la del _Reino de Chile_, la de _Quito_ y la de _las
-Charcas_, y que las dos últimas se hallan más subordinadas y atentas
-que las dos primeras «aunque alguna vez se propassan...»[464]. No deja
-de tener cierta curiosidad la relación hecha por el virrey acerca de
-la ruina de la ciudad de Lima (desde el 20 de octubre hasta el 2 de
-diciembre de 1687) con la repetición de temblores de tierra[465];
-pero lo que más preocupó al conde de la Palata fué la entrada de los
-piratas en el mar del Sur por el año de 1684 y siguientes. Cuando las
-sacudidas violentas de los terremotos arruinaban comarcas en la América
-Meridional y parecía que los elementos se encargaban de destruir lo
-que perdonaban los filibusteros, la madre de Carlos II se ocupaba de
-cosas asaz importantes. Desde su palacio del Buen Retiro, con fecha
-5 de abril del año 1687, pidió a Su Santidad rótulo y _remisoriales_
-para que se hiciesen informaciones de las virtudes del P. Francisco del
-Castillo, de la Compañía de Jesús; fallecido en Lima, su patria, con el
-objeto de proceder en seguida a su beatificación[466].
-
- [463] Ibidem, etc., tomo II, págs. 5-10.--Lima, 1859.
-
- [464] Ibidem, etc., tomo II, págs. 77 y 78.
-
- [465] Ibidem, págs. 113-120.
-
- [466] _Cedulario índico_, tomo VII. núm. 287, fol. 210, v.º
-
-Después de gobernar ocho años el Perú el duque de la Palata, vino a
-ocupar cargo tan elevado el conde de la Monclova. El último virrey,
-nombrado por Carlos II, se ocupó principalmente en defender la
-colonia contra los ingleses durante la guerra de sucesión española.
-Citaremos, aunque de escaso valor, otra clase de hechos. Carlos II,
-desde Madrid y con fecha 18 de septiembre de 1696, decía al virrey
-del Perú que había resuelto trasladar, contando con la aprobación
-de Su Santidad, la iglesia Catedral de San Lorenzo de la Barranca a
-la villa de Mizque[467]. A la citada villa, con la misma fecha, la
-hizo merced del título de _Ciudad_[468]. Al mes siguiente y por Real
-decreto dado en Madrid (15 octubre 1696) hizo presente al virrey del
-Perú que había dado cuenta al Papa de la traslación de la iglesia
-catedral que se hallaba en Santiago del Estero a la ciudad de Córdova
-en la misma provincia[469]. Pero sobre todo, daremos cuenta de lo que
-parecía interesar más a Carlos II. Por Real Cédula del 24 de julio
-de 1698, dirigida al virrey del Perú, se mandaba que se remitiesen a
-España 40 o 50 _alectos_ (pájaros de volatería para la Real Casa), «en
-inteligencia--decía la Cédula--que sería de su Real desagrado cualquier
-omisión que tuviese en este encargo»[470].
-
- [467] Ibidem, tomo XVIII, núm. 206, pág. 152 v.ª y siguientes.
-
- [468] Ibidem, núm 207, págs. 154 y siguientes.
-
- [469] Ibidem, núm. 209, págs. 155 v.ª y siguientes.
-
- [470] Ibidem, letra A, tomo I, documento 25.
-
-Poco después de la muerte de Carlos II, cuya afición a los pájaros era
-tan manifiesta, Felipe V, con fecha 17 de abril de 1703, se dirigió a
-los arzobispos y obispos del Perú, diciéndoles que aliados ingleses
-y holandeses preparaban sus navíos y 15.000 hombres para conquistar
-a América; pero que él no podía acudir a la defensa por la pobreza
-del Real Erario. En este caso les rogaba le concediesen un subsidio
-para defender dichos dominios de los enemigos de la religión[471].
-El mismo Rey, en Real Cédula, dada en Madrid (26 enero 1706), decía
-que el conde de la Monclova, virrey del Perú, le había notificado, en
-carta del 8 de octubre de 1704, cómo por el mar del Sur entraron dos
-bajeles ingleses con patentes de corso de la reina de Inglaterra, y en
-su seguimiento tres navíos franceses, al mando del conde de Tolosa,
-almirante de Francia[472].
-
- [471] Ibidem, tomo 38, fol. 291 v.º, núm. 239.
-
- [472] _Cedulario índico_, tomo XXXVIII, núm. 246, págs. 297
- v.ª a 299.
-
-Felipe V de Borbón nombró en el año 1705 virrey del Perú a don Manuel
-de Oms y Senmenat, marqués de Castells Dos Ríus, hombre de energía,
-hábil cortesano y cultivador de las bellas letras. Fiel al nuevo Rey,
-levantó empréstitos y sin reparo alguno echó mano a obras pías y a
-cajas de censos, reuniendo millón y medio de pesos, para mandarlos
-a Felipe V, que bien los necesitaba para los gastos de la guerra de
-sucesión. Castells Dos Ríus castigó a los corsarios ingleses Roglos
-y Dampierre, quienes, con dos buques, saqueaban las costas del Perú,
-llegando a exigir del puerto de Guayaquil crecido rescate. Un terrible
-terremoto, en 1707, destruyó el pueblo de Capi y ocasionó otras
-desgracias en las provincias del Cuzco, siendo digno de contar que la
-granja de San Lorenzo fué lanzada de una a otra banda del Apurimac con
-casas y gente. El fanatismo católico vió en el terremoto un castigo
-divino por las secretas idolatrías de los indios. Además, como si el
-castigo de Dios fuese poco, los hombres dispusieron autos de fe contra
-supersticiosos indios. Aunque de dudosa moralidad el virrey--pues según
-de público se decía, especulaba en todos los ramos de la administración
-e iba a la parte en los contrabandos--continuó desempeñando su
-importante cargo hasta que murió en 1710.
-
-Dicen los cronistas que don Diego Ladrón de Guevara, obispo de Quito,
-natural de Cifuentes (Guadalajara), fué excelente virrey. Ampliáronse
-los estudios universitarios, se prohibió la elaboración de aguardiente
-de caña por el abuso que hacían de ella los indios, castigó sin
-consideración alguna a un hijo natural del conde de Cartago por el
-robo de un copón y el sacrilegio cometido con las sagradas formas, y
-reprimió las insolencias de los negros cimarrones que desde los montes
-de Huachipa hacían frecuentes correrías. Fué reemplazado en el año
-1716, y no consintió que se le dispensase del juicio de residencia.
-
-Nombrados también por Felipe V fueron D. Nicolás Caracciolo, príncipe
-de Santo Bono y Fr. Diego Morcillo, arzobispo de Lima. Durante el
-gobierno de Caracciolo se agregó la provincia de Quito al virreinato
-de Santa Fe, creado en el año 1717. Protegió el virrey las misiones
-de Chanchamayo, descollando entre los religiosos Fray Francisco de
-Santa Fe. Aunque no pudo acabar con el mal, hizo mucho para reprimir
-el contrabando que hacían los corsarios, especialmente los holandeses.
-Por entonces, como llegase a oídos del gobierno de la metrópoli los
-excesivos gastos que hacía el cabildo de Lima al recibir los virreyes
-a su llegada de España, vino Real cédula (1718) fijando en doce mil
-pesos el gasto obligatorio para la ciudad, si bien particulares o
-corporaciones podían, por cuenta propia, agasajar al representante del
-monarca. El cabildo, pues, debía ajustarse al siguiente presupuesto:
-
- Pesos.
- ------
- Cama para el virrey, con colgadura de damasco, sábanas y
- almohadas guarnecidas de encajes y sobre cama de medio tisú. 1.400
-
- Dos vasos de plata para uso ordinario 180
-
- Escribanía de plata 170
-
- Carruaje 3.000
-
- Tiro de caballos con herrajes y arneses 1.725
-
- Música, iluminación y limpieza de arañas 360
-
- Las dos comidas del día en que entra el virrey y el
- siguiente, y refrescos para ambas noches 3.700
-
- Para manteles, marcar y devolver la plata labrada, que se
- busca prestada para estas funciones, y para pagar pérdidas
- y daños 850
-
- Propinas a la guardia, porteros de la Audiencia y criados
- de librea 88
-
- Para fuegos artificiales y gastos menudos o imprevistos,
- no designados 527
- ------
- 12.000
- ======
-
-Fray Diego Morcillo, arzobispo de Lima, desempeñó el cargo de virrey
-desde el 1720 al 1724. Tuvo la satisfacción de que en su tiempo se
-verificase la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo. Por lo demás,
-sólo disgustos tuvo en su gobierno. Nada pudo hacer contra el corsario
-inglés Chiperton, que amenazaba las costas del Pacífico; ni contra la
-Gran Bretaña, que abusando de un tratado hecho con Felipe V, introducía
-mercancías en el Perú, ocasionando la ruina del comercio español;
-ni contra el Paraguay, donde ocurrían desórdenes originados por el
-gobernador Antequera; ni contra los araucanos de Chile, que invadían
-las poblaciones fronterizas.
-
-Con aplauso de gran parte del clero y con gran contento del Rey y
-de la corte, ocupó el virreinato D. José Armendariz, marqués de
-Castel-Fuerte. Comenzó su gobierno el 1724 y terminó el 1736. Hombre de
-severas costumbres, quiso, con exageración manifiesta, restablecer la
-disciplina eclesiástica en el Perú, ocasionándole su manera de obrar
-varios conflictos, entre ellos el del mismo obispo de Guamanga. A la
-sazón recibió Real cédula (13 febrero 1727) ordenándole que llamase
-secretamente a los prelados de las Órdenes y les dijese que el Rey
-tenía noticia de los muchos sacerdotes regulares y seculares «que con
-escándalo mantenían familias enteras de mujeres e hijos, tolerándolo
-los prelados, por las utilidades que de ello percibían en visita.»
-Disponía el Rey que el prelado--«si resultase delincuente en descuido
-tan culpable--se mandara a España, encargando también que los ministros
-reales castigasen con todo rigor a las mujeres prostitutas»[473].
-
- [473] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico de Ayala_, letra A,
- tomo I, documento 36.
-
-Decidido protector de la Inquisición, tuvo el singular placer de que
-en el año 1731, en la iglesia de Santo Domingo, se verificase un auto
-de fe, en el cual salieron varios sentenciados como hechiceros y por
-otros delitos. Asistió el virrey al auto citado «haciendo con esta
-solemnidad una nueva concordia de Magestad y Religión...»[474]. En su
-afán de propagar la religión católica, ayudó con todas sus fuerzas
-las misiones del reino de Chile y la de Chiloe, dirigidas por los PP.
-Jesuítas; las de las provincias de Tarma, Jauja y ciudad de Guanuco, en
-que está comprendida la principal del Cerro de la Sal, realizadas por
-los PP. Franciscanos, «héroes de Dios» como les llama el virrey. Dictó
-algunas disposiciones encaminadas a proteger y ayudar al Hospital de
-Santa Ana, fundado por la ardiente piedad de Santo Toribio, arzobispo
-de Lima, y entregado después a la protección de nuestros monarcas. Sin
-embargo de su ferviente catolicismo, hubo de decir que era conveniente
-«resistir el aumento de Religiones y conventos de ambos sexos en esta
-ciudad (Lima), cuyo número ha crecido más de lo que pedía el de los
-vecinos que contiene, siendo todos 34, los 19 de religiosos y 15 de
-monjas, fuera de algunos beaterios y casas de recogimiento y colegios
-de mujeres»[475].
-
- [474] _Memorias de los virreyes_, etc., tomo III, pág 119.
-
- [475] Ibidem, pág. 137.
-
-Cuidó del fomento de las minas, publicando con tal objeto acertadas
-ordenanzas; en particular se fijó en las minas de azogue de
-Guancavélica y de la plata del Potosí. También fueron objeto de su
-atención las casas de moneda de Lima y Potosí. La defensa del reino fué
-asunto que preocupó al marqués de Castel-Fuerte, mereciendo no pocas
-alabanzas por las obras que dispuso lo mismo en el Callao que en Lima.
-
-Tuvo capital importancia la alteración del orden en el Paraguay.
-Habiendo nombrado la Real Audiencia de la Plata, para la averiguación
-de ciertos hechos, a D. José de Antequera, de la orden de Alcántara y
-promotor fiscal de aquella misma Audiencia, llegó a la Asunción, y
-después de poner preso al gobernador, asumió este cargo. Don Diego de
-los Reyes, que este era el nombre del gobernador, logró escapar de la
-prisión, en tanto que el virrey Morcillo (1723) ordenaba que Antequera
-cesase en el gobierno de dicha provincia del Paraguay y en su comisión,
-sin embargo de cualesquiera despachos contrarios de la Real Audiencia
-de la Plata, y saliese de aquella jurisdicción dentro de veinte días, y
-dentro de cinco meses volviera a la ciudad de la Plata, dando cuenta de
-haberlo ejecutado bajo la pena de 8.000 pesos. No obedeciendo la orden
-ni Antequera ni tampoco el cabildo de la Asunción, los cuales pensaban
-del mismo modo, se dispuso que D. Baltasar García Ros, teniente de R.
-E. I. de Buenos Aires, acudiese con las armas reales a castigar la
-rebelión. Dióse la batalla entre Antequera y García Ros el 24 de agosto
-de 1724, consiguiendo la victoria el primero. Poco después, el virrey
-marqués de Castel-Fuerte despachó a D. Bruno de Zavala, gobernador de
-Buenos Aires, para que pasase desde luego a pacificar la provincia
-del Paraguay. Huyó entonces Antequera a la Plata, donde fué preso
-por el presidente de la Real Audiencia. Antequera y D. Juan de Mena
-(otro de los jefes sediciosos) fueron mandados a Lima, a cuya ciudad
-llegaron por abril del año 1726. Tiempo adelante, se les condenó a
-muerte, que sufrieron el 8 de julio de 1731. Gran disgusto ocasionó
-a los religiosos franciscanos la muerte de Antequera, hasta el punto
-que fueron causa de un alboroto. La conducta del virrey mereció la
-aprobación del monarca. También dispuso que fuese separado de su cargo
-el comisario general de la orden de San Francisco, protector decidido
-de Antequera.
-
-Nombrado posteriormente gobernador propietario del Paraguay don Manuel
-de Ruilova, volvió a tener fuerza la rebelión. Ruilova murió de un tiro
-de trabuco, teniendo el marqués de Castel-Fuerte que enviar por segunda
-vez a D. Bruno de Zavala para poner orden en el Paraguay.
-
-En la Memoria que el marqués de Castel-Fuerte dejó a su sucesor el
-marqués de Villagarcía, pudo decirle lo siguiente: «Con todo esto
-dejo a V. E. descubierta mayor numeración de Indios, aumentados los
-tributos, fomentadas las minas, corrientes ambos minerajes, bien
-administrados los Reales derechos, pagados los salarios, remitidos los
-situados, pacificadas las provincias, seguro el mar, construídos los
-navíos del Rey y otro nuevamente fabricado, reedificada la muralla del
-principal puerto, la capital por la mayor parte, no sólo moderada, sino
-también devota.»[476]. También en la citada Memoria hubo de decir que
-la extinción de las encomiendas era el origen de la decadencia de la
-nobleza del país, pues mientras se han ido incorporando con justicia al
-real patrimonio, la citada nobleza, como cuerpo a quien se quita el
-alimento, ha sentido, primero la debilidad y después el fallecimiento.
-¿Fueron o no fueron convenientes las encomiendas? Ya sabemos que el
-Padre Las Casas, dejándose llevar de su entusiasmo por los indios, dijo
-que ni a los diablos en los infiernos se les hubiera ocurrido inventar
-las encomiendas. De igual manera los jesuítas las combatieron, hasta
-el punto que no llegaron a establecerse en Chile por la influencia
-de los hijos de Loyola. Por el contrario, el Dr. Juan de Solórzano,
-en la _Política indiana_, y D. Antonio de León Pinedo, en el tratado
-de _Confirmaciones reales_, intentan justificar la creación de las
-encomiendas.
-
- [476] _Memorias de los virreyes_, etc., tomo III, págs. 61 y
- 62.
-
-Grato nos es referir que durante el virreinato de D. Juan Antonio
-de Mendoza, marqués de Villagarcía, hicieron un viaje científico al
-Perú los sabios españoles D. Jorge Juan y D. Antonio Ulloa, con los
-franceses La Condamine, Godin y Jussieu. Declarada la guerra entre
-Felipe V e Inglaterra, una escuadra británica al mando del almirante
-Anson recorrió el Pacífico, entrando en la villa de Paita, donde
-recogió rico botín. Todavía fué más funesta la sublevación de los
-indios de Chanchamayo, quienes dieron muerte á varios misioneros,
-encerrándose luego en sus inaccesibles bosques, donde, ayudados o
-protegidos de los chunchos, se resistieron a las armas españolas.
-Si en el año 1687 doña Mariana de Austria solicitó del Papa la
-beatificación del P. Francisco del Castillo, natural de Lima, a la
-sazón el rey Felipe, desde San Ildefonso (22 agosto 1741) escribió al
-cardenal Aguaviva para que éste, a su vez, rogase al Papa la pronta
-beatificación del P. Francisco[477]. Pasados algunos años, por cédula
-dada en el Palacio del Buen Retiro el 4 de diciembre de 1762, se
-hicieron trabajos para la beatificación de la venerable María Ana de
-Jesús y Paredes[478]. Mediante Real cédula, dada en el Palacio del Buen
-Retiro el 20 de diciembre de 1736, se mandó al marqués de Villagarcía
-remitiese dos millones de pesos que había correspondido al Perú y
-Tierra Firme para la edificación de un real palacio en Madrid, pues el
-que existía se hubo de incendiar en el año 1734[479].
-
- [477] _Cedulario índico_, tomo VII, núm. 288, fols. 210 v.º y
- 211.
-
- [478] Ibidem, tomo VIII, núm. 120, fols. 78 y 79.
-
- [479] Ibidem, tomo XI, núm. 185, págs. 193 y 194.
-
-Al marqués de Villagarcía, virrey del Perú desde el año 1736 al
-1745[480], le sucedió D. José Manso de Velasco, conde de Superunda, que
-gobernó desde el 9 de julio de 1745 hasta 31 del mismo mes en el de
-1756. El distrito del virreinato del Perú comprendía las diócesis de
-los arzobispados de Lima y la Plata y obispados del Cuzco, Arequipa,
-Trujillo, Paz, Huamanga, Santa Cruz de la Sierra, Tucumán, Buenos
-Aires, Paraguay, Santiago y Concepción de Chile. El virrey alentó a
-los misioneros jesuítas y franciscanos, y reedificó los hospitales,
-arruinados por el terremoto de 1746. La Hacienda, que se hallaba en
-lamentable estado cuando el conde de Superunda se hizo cargo del
-virreinato, mejoró bastante, gracias a las disposiciones acertadas
-de dicho virrey. La justicia se compraba a cualquier precio y en su
-perfeccionamiento se fijó mucho el conde de Superunda. Encontróse dicha
-autoridad con la herencia de la enemiga de los indios chunchos y con
-las flotas de Inglaterra que amenazaban nuestros puertos. Creyendo
-Ensenada--según comunicó el 12 de enero de 1745 al virrey--que una
-escuadra inglesa compuesta de cuatro navíos de guerra al cargo del
-comandante Barnet se dirigía al mar del Sur, encargó a Superunda que
-tomase las providencias necesarias para combatirla. Del mismo modo,
-el marqués de la Ensenada--con fecha 28 de agosto de 1746--mandó Real
-orden, y en ella anunciaba que del puerto de Pormouth había salido
-una flota inglesa compuesta de 17 navíos de guerra bajo el mando del
-almirante Lecotok, con mucha tropa de desembarco, y que recelaba que
-iba dirigida contra alguna de nuestras posesiones de América[481].
-
- [480] Terminó el virreinato de Mendoza a mediados de 1745.
- Murió luego en alta mar, no lejos de Patagonia, el 15 de
- diciembre del citado año.
-
- [481] Véase _Memorias de los virreyes_, etc., tom. IV, págs.
- 263-267
-
-Importante conspiración de los indios se verificó en el año 1750.
-Del virrey son las palabras que copiamos a continuación: «La primera
-noticia adquirida--dice--en el secreto inviolable de la confesión, me
-la comunicó el 21 de junio con misteriosa reserva un Religioso, a fin
-de que resguardase mi persona...»[482]. Confiado el asunto al Dr. D.
-Pedro José Bravo y Castilla, oidor de esta Real Audiencia de Lima, se
-descubrió la conspiración, siendo ajusticiados seis en el día 22 de
-julio. Los que se sublevaron en Huarochiri merecieron severo castigo
-por parte del marqués de Monterrico, pues siete sufrieron la última
-pena y otros fueron desterrados a la isla de Juan Fernández y al
-presidio de Ceuta. Premió el Rey al oidor Bravo, concediéndole honores
-del Supremo Consejo de las Indias, y al marqués de Monterrico lo
-promovió al grado de brigadier.
-
- [482] Ibidem, tom. IV, pág. 95.
-
-Un hecho verdaderamente aterrador registra la historia del Perú en el
-año de 1746. El 28 de octubre un terremoto casi destruyó a Lima y el
-puerto del Callao. Bastará decir que de la primera quedaron en pie 25
-casas de 12.204 que tenía, y del segundo, que fué cubierto por las
-olas, se salvaron 100 habitantes de 5.000 de que constaba la población.
-Los buques se estrellaron en la playa y algunos cerros se hundieron con
-estrépito. No es de extrañar que los habitantes de Lima, para aplacar
-la cólera divina, hiciesen pública penitencia y saliesen recorriendo la
-arruinada ciudad descalzos y con sogas al cuello.
-
-Don Manuel Amat y Juniet, que había ascendido del gobierno de
-Chile al virreinato del Perú, se ocupó mucho tiempo en los asuntos
-siguientes: gobierno eclesiástico, gobierno de Regulares, monasterios
-de Religiosas, de las misiones, de los hospitales y de la Inquisición.
-«Cierro--dice--el título relativo a puntos eclesiásticos con el de la
-expatriación de los jesuítas, mandada hacer por S. M. de todos estos
-sus Reales dominios, que ha sido uno de los sucesos más árduos que
-sobrevinieron a mi gobierno, cuyas resultas han dejado bastante materia
-a mi aplicación y desvelo»[483]. El 20 de agosto de 1767, a cosa de
-las diez de la mañana, llegó un oficial procedente de Buenos Aires y
-entregó al virrey un paquete, en el cual se hallaba el Real decreto y
-dos instrucciones relativas al modo que debía hacerse la expulsión. El
-Real decreto estaba firmado en El Pardo el 27 de febrero de 1767, y
-las instrucciones las firmaba el conde de Aranda en Madrid el 1.º de
-marzo del mismo año. Venía en el mismo pliego una carta escrita de la
-Real mano, que decía así: «Por asunto de grave importancia, y en que se
-interesa mi servicio y la seguridad de mis Reinos, os mando obedecer
-y practicar lo que en mi nombre os comunica el conde de Aranda,
-Presidente de mi Consejo Real, y con él sólo os corresponderéis en lo
-relativo a él.
-
- [483] Ob. cit., pág. 493.
-
-Vuestro celo, amor y fidelidad me aseguran el más exacto cumplimiento y
-del acierto de su ejecución.
-
-El Pardo, a 1.º de marzo de 1767.--Yo el Rey.»
-
-Hallábanse también en el paquete citado otra carta del marqués de
-Grimaldi y una tercera del conde de Aranda.
-
-Obedeciendo el virrey las órdenes de Carlos III, hizo expulsar a los
-jesuítas, en número de 431.
-
-Pasando a otro orden de cosas, haremos notar que el virrey Amat tomó
-sus medidas contra los ingleses, hasta el punto que apenas hicieron
-daño en nuestras costas. Intentó ocupar, si bien no pudo lograrlo,
-las islas de Otahiti, pues se proponía que los ingleses no fundaran
-colonias en ellas. También dieron mal resultado otras dos expediciones
-contra los brasileños, que se habían apoderado de Santa Rosa. Desde
-Madrid (4 diciembre 1771) aprobó el Rey que el virrey del Perú hubiese
-mandado que los alcaldes del crimen rondaran de noche para impedir los
-frecuentes delitos que se cometían, etc.[484].
-
- [484] _Cedulario índico_, tomo XXXVIII, núm. 184, págs. 211
- v.ª y 212.
-
-Don Manuel Guirior (1776-1780) amplió y reformó los estudios
-universitarios; pero especialmente puso sus ojos en la propagación
-de la religión y en realizar piadosas obras. En armonía siempre con
-los obispos y sacerdotes, procuró llenar el vacío que habían dejado
-en el culto y en la enseñanza los jesuítas al ser expulsados, procuró
-restablecer las misiones del Chanchamayo y favoreció los hospitales y
-casas de expósitos. En la última guerra que tuvo España con Inglaterra,
-en el reinado de Carlos III, como consecuencia del Pacto de Familia
-(1779), el virrey Guirior remitió grandes cantidades de dinero.
-
-D. Agustín Jáuregui (1780-1784) tuvo que sofocar la terrible revolución
-de un descendiente de los Incas. Reducidos muchos indios a la
-condición de siervos, ora yanaconas, ora de comunidad, despojados de
-sus tierras y aun de sus mujeres e hijos, ideaban planes de venganza.
-Dicho descendiente de los Incas, de nombre José Gabriel Condorcanqui,
-cacique de Tungasuca (provincia de Tinta), considerando el estado
-general del país y resentido además porque no le habían reconocido sus
-derechos como sucesor de Tupac-Amaru, venía preparando hacía tiempo
-una sublevación, que hizo estallar a últimos del año 1780. Con una
-crueldad sin ejemplo hizo prisionero y ahorcó al corregidor de Tinta,
-y puso fuego a la iglesia de Sangarara, donde murieron abrasados 600
-voluntarios que marchaban contra él.
-
-
- DECRETO DE CORONACIÓN DEL INCA.
-
- _Don José I, por la gracia de Dios, Inca, Rey del Perú, Santa Fe,
- Quito, Chile, Buenos Aires y Continente, de los Mares del Sur,
- Duque de la Superlativa, Señor de los Césares y Amazonas, con
- Dominios en el Gran Paititi, Comisionario y Distribuidor de la
- Piedad Divina por el Erario sin par._
-
- Por cuanto es acordado por mi Consejo, en junta prolija por
- repetidas ocasiones, ya secretas, ya públicas, que los Reyes
- de Castilla me han tenido usurpada la Corona y dominio de mis
- gentes cerca de tres siglos: pensionándome los vasallos con sus
- insoportables gabelas, Tributos, Lanzas, Sisas, Aduanas, Alcabalas,
- Catastros, Diezmos--Virreyes, Audiencias, Corregidores y demás
- Ministros--todos iguales en la tiranía: vendiendo la Justicia
- en almoneda con los Escribanos de esa fe--á quien más puja--á
- quien más dá: entrando en esto los Empleos Eclesiásticos, sin
- temor de Dios:--estropeando como á bestias á los naturales de
- este Reyno:--quitando las vidas á solos aquellos que no supieron
- robar:--todo digno del más severo reparo:--Por eso, y porque los
- justos clamores con generalidad han llegado al Cielo:
-
- _En el nombre de Dios Todo Poderoso ordenamos y mandamos_:--que
- ninguna de las pensiones dichas se paguen, ni se obedezca en cosa
- alguna á los Ministros Europeos, intrusos y de mala fe; y sólo se
- deberá todo respeto al Sacerdocio, pagándoles el Dinero, Diezmos y
- Primicias, como que se le dá á Dios: y el Tributo y Quinto á su Rey
- y Señor natural: y esto con la moderación que se hará saber con las
- demás Leyes de observar y guardar; y para el más pronto remedio de
- todo lo susoespresado.
-
- Mando se reitere y publique la Jura hecha de mi Real Corona en
- todas las Ciudades, Villas y Lugares de mis Dominios, dándonos
- parte con toda brevedad de todos los vasallos prontos y fieles para
- el premio igual, y de los que se rebelaren para las penas que les
- competa.--Que es fecho en este mi Real Asiento de Tungasuca, Cabeza
- de estos Reynos.--_Don José I_--Por mandado del Rey Inca mi Señor,
- Francisco Cisneros, Secretario[485].
-
- [485] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados, con
- adiciones y notas por José F. Blanco, tomo I, págs. 146 y 147.
-
-Tomó el nombre de Tupac-Amaru. Cada vez más cruel, animaba a los indios
-para que se ensañaran con los españoles, y en San Pedro de Bellavista
-fueron degollados 1.000 habitantes, y en Caracoto se hartaron de
-degollar aquellas fieras. Llegó un momento en que Tupac-Amaru quiso
-reprimir crueldades tan terribles y no pudo. Declaráronse enemigos de
-la religión cristiana y cometieron grandes sacrilegios. Entonces fué
-excomulgado Tupac-Amaru por el obispo de Cuzco, y los curas al frente
-de sus feligreses peleaban contra los sublevados, tomando la guerra
-carácter religioso. Intentaron los indios apoderarse del Cuzco; mas se
-convencieron de que la empresa era superior a sus fuerzas. Las tropas
-que llegaron de Lima y Guamanga acabaron con el poder de Tupac-Amaru,
-el cual fué hecho prisionero y condenado a morir descuartizado. En la
-sentencia, dada en el Cuzco a 15 de mayo de 1781, se lee: «Considerando
-pues á todo esto, y á las libertades con que convidó este vil
-insurgente á los Indios, y demás castas para que se le uniesen, hasta
-ofrecer á los esclavos la de su esclavitud; y reflexionando juntamente
-el infeliz y miserable estado en que quedan estas Provincias que
-alteró, y con dificultad subsanarán ó se restablecerán en muchos años
-de los perjuicios causados en ellas por el referido Josef Gabriel Tupac
-Amaru, con las detestables máximas esparcidas y adoptadas en los de su
-nación, y socios ó confesados á tan horrendo fin, y mirando también á
-los remedios que exige de pronto la quietud de estos territorios, el
-castigo de los culpables, la justa subordinación á Dios, al Rey y á los
-ministros; debo condenar y condeno á Josef Gabriel Tupac Amaru, á que
-sea sacado á la Plaza Principal y Pública de esta ciudad, arrastrado
-hasta el lugar del suplicio, donde presencie la ejecución de las
-sentencias que se dieren á su mujer Micaela Bastidas, y á algunos de
-los otros principales capitanes y auxiliadores de su inícua y perversa
-intención ó proyecto, los cuales han de morir en el propio día; y
-concluidas estas sentencias, se les cortará por el verdugo la lengua, y
-después amarrado ó atado por cada uno de los brazos y pies con cuerdas
-fuertes, y de modo que cada una de estas puedan atar ó prender con
-facilidad á otras que pendan de las sinchas de cuatro caballos, para
-que puesto en este modo, ó de suerte que cada uno tire de un lado,
-mirando á otras cuatro esquinas ó puntas de la plaza, marchen, partan
-y arranquen á una vez los caballos, de forma que quede dividido su
-cuerpo en otras tantas partes; llevándose éste luego que sea hora al
-serro ó altura llamada de Piccho, adonde tuvo el atrevimiento de venir
-á intimidar, citar y pedir que se le rindiese esta Ciudad, para que
-allí se queme en una hoguera que estará preparada, echando sus cenizas
-al aire; y en cuyo lugar se pondrá una lápida de punta que exprese
-sus principales delitos y muerte, para solo memoria y escarmiento de
-su exsecrable acción. Su cabeza se remitirá al pueblo de Tinta, para
-que estando tres días en la horca, se ponga después en un palo á la
-entrada más pública de él; uno de los brazos al de Tungasuca, en donde
-fué cacique, para lo mismo; y el otro para que se ponga y execute lo
-propio en la capital de la provincia Carabaya; embiándose igualmente
-para que se observe la referida demostración, una pierna al pueblo de
-Libitaca, en la de Chumbibilca; y la restante al de Santa Rosa, en
-la de Lampa, con testimonio y orden á los respectivos corregidores ó
-justicias territoriales, para que publiquen esta sentencia con la mayor
-solemnidad, por bando, luego que llegue á sus manos, y en otro igual
-día todos los años subsiguientes, de que darán aviso instruído á los
-superiores gobiernos á quienes reconozcan dichos territorios: que las
-casas de éste sean arrasadas ó batidas, y saladas á vista de todos
-los vecinos del pueblo ó pueblos, á donde las tuviere y existan: que
-se confisquen todos sus bienes, á cuyo fin se da la correspondiente
-comisión á los jueces provinciales: que todos los individuos de su
-familia que hasta ahora no han venido, ni vinieren al poder de nuestras
-armas, y de la justicia que suspira por ellos para castigarlos con
-iguales rigurosas y afrentosas penas, queden infames é inhábiles
-para adquirir, poseer y obtener de cualquier modo herencia alguna ó
-subseción, si en algún tiempo quisieren ó hubiesen quienes pretendan
-derecho á ellas...»[486]. Y basta ya de narrar tantas crueldades. Los
-españoles mostraron la misma fiereza que antes los indios, pues no de
-otro modo acabaron la rebelión.
-
- [486] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados
- etc., por José F. Blanco, tomo I, páginas 157 y 158.
-
-D. Teodoro de Croix fué virrey del Perú desde el 4 de abril de 1784
-hasta el 25 de marzo de 1790 y debió su nombramiento a Carlos III.
-Dividió el país en las siguientes intendencias: Lima, Trujillo,
-Arequipa, Tarma, Huancavélica, Huamanga y el Cuzco. Las intendencias se
-subdividían en partidos y al frente de ellos se nombró un subdelegado;
-creóse una Audiencia en el Cuzco y se proyectó la erección de obispados
-en Puno y Huanuco, que se realizó tiempo adelante; atendióse los
-legítimos intereses de los indios y se colonizó el valle de Víctor a
-fin de contener las invasiones de los chunchos.
-
-Eran frecuentes los robos en el país, llegando los ladrones en su
-insolencia a salir al camino (cuando el reverendo obispo de la
-Concepción hacía su visita pastoral a Baldivia) apoderándose de su
-equipaje y con él de rico pontifical (28 noviembre 1788). El prelado
-tuvo que retroceder a Arauco, y desde allí a la Concepción.
-
-Poco antes fué objeto de todas las conversaciones el siguiente hecho,
-realizado por un impostor que logró «burlar la atenta circunspección
-de los Superiores Gobiernos y Reales Audiencias. Tal ha sido en el
-tiempo de mi Gobierno--como escribe el mismo virrey en la Memoria
-que dejó a su sucesor--Manuel Antonio Figueroa, natural de Galicia,
-quien suponiéndose sobrino del Excelentísimo Señor Cardenal Patriarca
-de las Indias y Gobernador del Consejo de Castilla, D. Manuel
-Ventura de Figueroa, apoyaba sobre este distinguido parentesco las
-correspondencias más recomendables de la corte de España, los aprecios
-y confianza del Rey y sus extraordinarias gracias en los empleos del
-mayor honor á que lo destinaba en este reyno»[487]. Descubierta la
-superchería, Manuel Antonio Figueroa fué condenado a diez años de
-presidio en Africa, y su cooperante, Fray José de Azero, se mandó a
-España bajo partida de registro y a disposición de S. M.
-
- [487] Pág. 111.
-
-Fijóse mucho D. Teodoro de Croix en la policía urbana y muy
-especialmente en la limpieza de las ciudades, en el arreglo de las
-calles y en la dirección de las aguas que las regaban. Del mismo
-modo son dignas de alabanzas las disposiciones que dió acerca de los
-asuntos de Guerra, Marina y Hacienda. Prosperó la industria, aumentó el
-comercio y en el año 1788 importaron las rentas 4.664.895 pesos.
-
-D. Francisco Gil de Taboada y Lemos (1790-1796) gobernó el Perú durante
-el reinado de Carlos IV en España. Sin embargo de las desmembraciones
-sufridas por la creación de los virreinatos de Santa Fe y de Buenos
-Aires, contaba el del Perú más de 1.300.000 habitantes y unas 33.500
-leguas cuadradas. Lima tenía 52.627 habitantes, según el censo del
-año 1796. En los 19 conventos de religiosos había 1.100, y en los de
-monjas 572; además se contaban 84 beatas. Los hospitales eran 10, y
-si en unos las rentas eran pingües, en otros se necesitaba el real
-auxilio. La Universidad de San Marcos se hallaba en estado floreciente,
-como también la Audiencia, el Cabildo y el Tribunal del Santo Oficio.
-La policía fué muy atendida durante el virreinato de Gil Taboada.
-Adelantó el comercio y la industria en general, especialmente la
-minería. Protector incansable de la cultura, estableció un anfiteatro
-de Medicina y una Escuela de Marina, costeó la edición que Unanue
-hizo de su excelente libro intitulado _Guía eclesiástica, política y
-militar_, y autorizó la fundación de los periódicos llamados la _Gaceta
-de Lima_ y el _Mercurio Peruano_. Mostró su amor a la religión católica
-procurando la conversión de los indios montaraces; y en su tiempo,
-el P. Girval, con el fin de propagar el Evangelio entre los panos,
-sipivos, campas y piros, remontó el Veayali y visitó las pampas del
-Sacramento.
-
-Alabanzas merece el virrey D. Ambrosio O'Higgins. Encargóse del
-gobierno el 5 de julio de 1796. Era irlandés de nacimiento e hijo de
-pobres labradores.
-
-Habiéndose dado a conocer por su valor combatiendo una invasión
-araucana, el Rey le confirió sucesivamente los grados de capitán de
-dragones, teniente coronel, coronel, brigadier y el 1785 le ascendió
-a mariscal de campo, y luego le nombró presidente de la Audiencia,
-gobernador y capitán general del reino de Chile. La fortaleza del Barón
-(Valparaíso) y otras obras importantes hacen inmortal su nombre en
-Chile[488]. Habiendo reconquistado la ciudad de Osorno del poder de los
-araucanos, el Rey le agració con el título de marqués de Osorno, le
-ascendió a teniente general y le nombró virrey del Perú.
-
- [488] Véase el capítulo XXV.
-
-Bajo el gobierno de O'Higgins se empedraron las calles y se
-construyeron las torres de la catedral de Lima; se hizo un camino desde
-el Callao a Lima. También se incorporó al Perú la intendencia de Puno,
-que había estado sujeta al virreinato de Buenos Aires, y fué separado
-Chile de la jurisdicción del virreinato del Perú. Para la guerra que
-España sostenía con otras naciones O'Higgins envió siete millones
-de pesos, los cuales se gastaron, más que en sostener ejércitos, en
-aumentar el lujo de los cortesanos y los placeres de Carlos IV y María
-Luisa. Con fecha 26 de julio de 1800 escribió el marqués de Osorno a
-Urquijo manifestando el estado de quietud de aquellas provincias y
-añadía que no por ello dejaba de vigilar a los revolucionarios[489].
-
- [489] Ibidem.--Estado.--Perú.--Leg.º 2. (16).
-
-Desde 1801 a 1806 gobernó el Perú D. Gabriel Avilés. Autorizado
-por Real orden, creó el obispado de Mainas entre los ríos Huallaga,
-Ucayali, Napo y Putumayo. Si el clero aplaudió la creación de dicho
-obispado, protestó en cambio y suscitó protestas a la desamortización
-eclesiástica, sin embargo de recibir los intereses del capital en que
-fueron enagenados los bienes. No careció de importancia una conjuración
-que abortó en el Cuzco (1805), promovida por D. Gabriel de Aguilar,
-que intentaba renovar el imperio de los Incas. A la sazón las minas
-producían al Estado grandes cantidades, pues se acuñaban anualmente
-5.000.000 de pesos fuertes.
-
-En los siglos XVI, XVII y XVIII, lo que hoy constituye la República
-de Bolivia formó parte del virreinato del Perú. El virreinato estaba
-dividido en dos Audiencias Reales: la de Lima, que comprendía el
-territorio conocido con el nombre de _Nueva Castilla_; y la de Charcas,
-que comprendía el _Nuevo Toledo_. En Charcas o Chuquisaca residía la
-Sede Episcopal, y en ella se estableció la Universidad de San Francisco
-Javier, famosa en toda la América española. A la citada Audiencia
-de Charcas se hallaban sujetos los gobiernos de Tucumán, Paraguay y
-Buenos Aires; también las misiones de chiquitos y mojos. Dividióse el
-territorio de dicha Audiencia en cuatro provincias: Chuquisaca, La Paz,
-Potosí y Santa Cruz, gobernadas por Intendentes nombrados por el Rey;
-los partidos en que se subdividían, por subdelegados nombrados por el
-virrey a propuesta de los intendentes, y los Concejos, compuestos de
-regidores y presididos por el gobernador o jefe político, ejercían las
-mismas funciones de los actuales municipios.
-
-Cuando se creó el virreinato de Buenos Aires en 1776, a él obedecían
-los habitantes del territorio de las actuales Repúblicas de Bolivia,
-Paraguay, Uruguay y Argentina.
-
-
-
-
-CAPITULO XXV
-
- GOBIERNO DE CHILE, DE VENEZUELA Y DE GUAYANA.--HURTADO DE MENDOZA
- EN CHILE: ORGANIZACIÓN DEL PAÍS.--FRANCISCO DE VILLAGRA: GUERRA
- CON ANTIGUENÚ.--PEDRO DE VILLAGRA: GUERRA; REFORMAS.--QUIROGA:
- LA AUDIENCIA.--LOS GOBERNADORES GAMBOA Y SARAVIA.--EL INSPECTOR
- CALDERÓN.--SUPRESIÓN DE LA AUDIENCIA.--QUIROGA (2.ª VEZ).--GAMBOA
- (2.ª VEZ).--SOTOMAYOR Y LA GUERRA.--GARCÍA DE LOYOLA:
- HAWKINS.--PAILLAMACHU.--VIZCARRO Y QUIÑONES.--GARCÍA RAMÓN Y LOS
- PIRATAS.--RIVERA Y GARCÍA RAMÓN (2.ª VEZ): HUENECURA.--MERLO DE LA
- FUENTE: AILLAVILLA.--JARAQUEMADA: PAZ.--RIVERA (2.ª VEZ).--OTROS
- GOBERNADORES.--FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA Y LASO DE LA VEGA.--LA
- GUERRA.--TERREMOTO DE 1647.--OTROS GOBERNADORES.--EXPULSIÓN
- DE LOS JESUÍTAS.--O'HIGGINS.--LA REVOLUCIÓN.--GOBIERNO DE
- VENEZUELA.--CÉDULA DE FELIPE III.--LOS CORSARIOS FRANCESES E
- INGLESES.--VENEZUELA A MEDIADOS DEL SIGLO XVIII.--CREACIÓN DE
- LA AUDIENCIA DE CARACAS.--CONSULADO DE COMERCIO.--OBISPO DE
- CORO.--TRASLACIÓN DE LA CATEDRAL DE CORO A CARACAS.--CARÁCTER DEL
- GOBIERNO DE CARACAS.--LOS REVOLUCIONARIOS.--GOBERNACIÓN DE GUAYANA.
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-
-Don García Hurtado de Mendoza se dedicó a la organización de Chile y
-por eso fijó su residencia en la Concepción, pues el Centro y Norte no
-requerían tan exquisito cuidado. Probo y generoso, gastó gran parte
-de su patrimonio en las reformas que llevó a feliz término. Cuando
-dejó el mando repartió toda su hacienda a los hospitales, iglesias
-y amigos, embarcándose para el Perú (febrero de 1561) con motivo
-del fallecimiento de su padre. Nombró para sustituirle a Rodrigo
-de Quiroga. Uno de sus últimos hechos fué poner la primera piedra
-de la catedral de Santiago, por cuya población tuvo que pasar para
-embarcarse[490]. Al lado de hombres feroces, lo mismo entre los indios
-que entre los españoles, se destaca la noble figura de D. García
-Hurtado de Mendoza.
-
- [490] Estuvo en la campaña de Portugal, y con fecha del 30 de
- julio de 1588, Felipe II le nombró virrey del Perú, cargo que
- desempeñó con su acostumbrada honradez, regresando a España el
- 1595, ya marqués de Cañete, por muerte de su hermano mayor;
- murió en Madrid el 15 de octubre de 1609.
-
-Don Francisco de Villagra, sucesor de Hurtado de Mendoza, peleó con
-Antiguenú y demás jefes _araucanos_. Si en las huertas de Lumaco la
-fortuna se mostró esquiva con Antiguenú, en Mariguena le fué favorable,
-pues allí hizo gran mortandad de españoles, encontrándose entre ellos
-el mismo hijo de Villagra que los capitaneaba. Antiguenú se dirigió
-a Cañete, donde entró sin resistencia. Abatido Villagra con tantas
-desgracias, sucumbió de tristeza (1563).
-
-Pedro de Villagra, hijo primogénito de Francisco, se encargó del mando
-y venció a los araucanos, muriendo Antiguenú en una de las batallas
-sobre las orillas de Biobio. En su tiempo el papa Pío IV erigió en
-obispados las ciudades de la _Concepción_ e _Imperial_. También durante
-su gobierno descubrió el grupo de las islas de Juan Fernández un
-castellano de dicho nombre que pasaba del Perú a Valdivia. No sabemos
-el por qué, la Audiencia de Lima hizo arrestar al hijo de Villagra y
-dispuso que fuese conducido al Perú.
-
-Bajo el gobierno de D. Rodrigo de Quiroga se estableció (13 agosto
-1567) por Felipe II la Real Audiencia en Chile, cuya primera residencia
-fué La Concepción, y en 1574 se trasladó a Santiago. Lo primero que
-hizo la Real Audiencia fué revocar el nombramiento de D. Rodrigo
-de Quiroga y nombrar a Ruiz de Gamboa, al cual reemplazó al año
-siguiente con Melchor Bravo de Saravia, vencedor en varios encuentros
-de los araucanos, aunque no pudo destruir completamente al cacique
-Paillantarú. Vino por entonces (1575) de la metrópoli, con plenos
-poderes, un inspector llamado Calderón, que suprimió la Audiencia y
-restableció a D. Rodrigo de Quiroga en sus funciones de gobernador.
-La fortuna favoreció más a Quiroga que a Bravo de Saravia. Cinco años
-conservó el mando, logrando vencer al mestizo Alonso Díaz, a quien los
-araucanos llamaban Pañeñancu. Murió Quiroga el 1580, después de haber
-fundado una ciudad en las orillas del río Chillan. Ruiz de Gamboa,
-segunda vez gobernador, ejerció el mando desde 1580 al 1583, no cesando
-de pelear con los araucanos y los pehuencos, tribu la última menos
-civilizada y tan belicosa como la primera.
-
-Dicen los antiguos cronistas que don Alonso de Sotomayor, marqués
-de Villa Hermosa, mereció ser nombrado gobernador el 1583. Venció a
-los rebeldes Cayancura, Nangoniel y Quintuguenu (1590), consiguiendo
-abatir la fiera enemiga de los araucanos, durante los nueve años de su
-administración, si bien en el 1592 cayó en una emboscada que le había
-preparado el toqui Paillaeco.
-
-Sucedió a Sotomayor Don Martín García Onez de Loyola, pariente de S.
-Ignacio e introductor de la Compañía de Jesús en Chile, el 1593. Fundó
-Don Martín una ciudad junto al Biobio, y la dió por nombre _Coya_,
-en honor de su mujer Clara Beatriz Coya, hija del Inca Sairi-Tupac.
-En 1594 llegó a las costas de Chile el inglés Hawkins, mandado por
-la reina Isabel, el cual, a imitación de Francisco Drake, saqueó los
-pueblos de la costa y se apoderó de cinco navíos, dirigiéndose después
-a los puertos del Perú. Enfrente de Loyola se presentó Paillamachu,
-general de los araucanos, que, a la cabeza de los suyos cayó sobre el
-campamento del gobernador español, cuyos soldados estaban dormidos.
-Todos fueron asesinados, salvándose sólo algunas mujeres que se
-llevaron los indios.
-
-El general Don Pedro de Viscarra llegó con un cuerpo de tropas y atacó
-a los araucanos, reemplazándole, al cabo de seis meses Don Francisco
-de Quiñones, a quien el virrey del Perú le encargó levantar el decaído
-espíritu español en Chile. En octubre de 1599 se dió sangrienta batalla
-en las llanuras de Imperial, atribuyéndose españoles y araucanos la
-victoria. Poco después, Paillamachu se apoderó de la ciudad de Valdivia
-(14 noviembre 1599), pasó a cuchillo sus habitantes y entregó la
-población a las llamas, quedando reducida a un montón de escombros.
-
-Don García Ramón sucedió a Quiñones. Mientras que Chile era teatro de
-una guerra de exterminio, continuaban las hostilidades entre España
-por una parte, e Inglaterra y Holanda por otra. El almirante holandés,
-Olivier Van Noort, llegó en el año 1600 a las costas de Chile, donde
-apresó naves españolas cargadas con ricas mercancías. Siguieron los
-piratas infestando las costas del Perú y de Chile e hicieron lugar de
-descanso las islas de Juan Fernández, en las cuales encontraban cabras
-monteses, focas y manantiales de agua excelente.
-
-En vano don Alonso de Rivera (1600 a 1604) intentó levantar el espíritu
-de los españoles en Chile; ellos emigraban poco a poco al Perú o a
-España, pues los araucanos habían quemado y saqueado varias ciudades,
-entre otras, Concepción, Valdivia, Osorno, Villa-Rica y la Imperial.
-
-Por segunda vez D. García Ramón ocupó el gobierno de Chile, siendo
-batido y desbaratado por el toqui Huenecura, jefe a la sazón de los
-araucanos. Felipe III, en 1608, decretó «que el efectivo del ejército
-de observación en las fronteras de la Araucania se mantuviese bajo
-un pie de 2.000 hombres; que el virreinato del Perú contribuyera al
-sostenimiento de este cuerpo con una suma de 292.279 duros; y que se
-estableciese la Real Audiencia de Santiago, cuya ciudad, distando
-entonces del teatro de la guerra, había ya adquirido la importancia
-correspondiente a su rango de capital»[491].
-
- [491] César Fámin, _Historia de Chile_, pág. 42.--Barcelona,
- 1839.
-
-Por fallecimiento de D. García Ramón (10 agosto 1610), le sucedió
-D. Luis Merlo de la Fuente, que peleó con Aillavilla, uno de los
-mejores capitanes araucanos. Reemplazóle D. Juan Jaraquemada, bajo
-cuya administración se hizo la paz que tanto deseaba el Rey[492],
-señalándose como límite entre las posesiones de los españoles y las de
-los araucanos el río Biobio, con otras condiciones propuestas por los
-rebeldes. No fué duradera la paz. Era preciso estar siempre el arma al
-brazo con aquellas indómitas gentes.
-
- [492] Aconsejaba la paz el P. Luis de Valdivia.
-
-Durante el gobierno de Alonso de Rivera, que había sido repuesto en
-el poder pasados algunos años, el almirante holandés Joris Spilbergen
-desembarcó (1615) en las costas de Chile, llevándose ganados,
-trigo, cebada y otras provisiones. Rivera introdujo en Chile a los
-Hospitalarios de San Juan de Dios.
-
-Por muerte de Rivera en 1617, llegó a ocupar el gobierno Hernando
-Talaverano, y diez meses después López de Ulloa, vencido varias veces
-por el indígena Lientur. Habiendo fallecido Ulloa el 20 de noviembre de
-1620, le sucedieron sucesivamente D. Cristóbal de la Cerda Sotomayor,
-D. Pedro Sorez de Ulloa y Lerma y D. Francisco de Alava y Noruena.
-Ulloa y Alava, además de la guerra con los indios, tuvieron que vigilar
-los movimientos de escuadra holandesa, mandada por Jaime el _Ermitaño_,
-que causó grandes perjuicios al gobierno español. D. Luis Fernández de
-Córdoba, sobrino del virrey del Perú, conservó la autoridad hasta 1630.
-Fué el primero que permitió a los criollos, descendientes de españoles,
-ejercer cargos públicos. Con el toqui Putapichún continuó la guerra.
-
-Don Francisco Laso de la Vega no cesó un momento de luchar con sus
-valerosos enemigos. Hasta el año 1640 los sucesos belicosos no ofrecen
-interés alguno, porque se hallan reducidos a una serie de sitios,
-sorpresas, emboscadas y asesinatos, en los cuales la fortuna, unas
-veces se ponía al lado de los españoles y otras de los araucanos.
-
-Terrible terremoto destruyó la ciudad de Santiago (diez y media de
-la noche del 13 de mayo de 1647). «A muchos--escribe un testigo
-del suceso--cogió ya dormidos, los cuales fueron a despertar a la
-otra vida, y a otros, que al susto despertaron, al querer salir,
-les cerraba la puerta más la turbación que la llave, o por no dar
-con ella, quedaban sepultados de las paredes o ahogados del polvo.»
-Refiere luego que, por gracia de Dios, algunos conventos quedaron en
-pie, añadiendo: «No fué así en otras casas, que no merecieron esta
-singular protección que estos santos conventos, porque cayendo las
-paredes hacia adentro, a unos mataban y a otros quebraban las piernas
-y a otros los brazos, y con la obscuridad de la noche, el espanto
-del temblor, el asombro del repentino ruido de terribles ruinas, la
-ceguedad del polvo y la confusión del inopinado suceso, los unos
-atropellaban a los otros y perecían muchos atropellados, encontrando
-la muerte donde huían presurosos a buscar la vida. Era lamentable
-espectáculo ver tantos cuerpos muertos, tantos destrozados, tantos que
-debajo de las ruinas daban lamentables voces, y a los que escapaban,
-andar ciegamente tropezando, y con gemidos del alma, pidiendo a voces
-misericordia y llorando la madre al hijo, la esposa al marido y el
-padre a la familia.» Murieron--según cálculos aproximados--más de mil.
-Sucedió al terremoto fuerte lluvia y después terrible epidemia. El
-gobernador Mugica, que se hallaba en Concepción al tiempo de ocurrir la
-catástrofe, se trasladó a Santiago, solicitó recursos del virrey del
-Perú y logró que por el término de seis años se eximiera de impuestos a
-la ciudad arruinada. Digno de toda alabanza fué el obispo fray Gaspar
-de Villarroel, agustino, varón de singular piedad, que en aquellos días
-tristísimos, prestó toda clase de auxilios a los pobres. Poco tiempo
-después comenzó la reconstrucción de la ciudad.
-
-Al prudente gobernador Martín de Mugica sucedió D. Francisco López
-de Zúñiga, marqués de Baides, que concluyó un tratado de paz con
-Lincopichún, en virtud del cual se señalaba el río Biobio límite
-divisorio entre los araucanos y los españoles, reconociendo a los
-primeros su independencia, y ellos, por su parte, la soberanía del
-rey de España, permitiendo a los misioneros el libre ejercicio de su
-ministerio y obligándose también a oponerse al desembarco de súbditos
-de aquellas naciones europeas que a la sazón estaban en guerra con
-España.
-
-Refieren los historiadores que don Antonio de Acuña y Cabrera
-(1650-1656) estuvo dominado por dos oficiales, cuñados suyos, de
-apellido Salazar. Celebró Acuña un armisticio con los indios en Boroa
-y mandó una expedición contra los _cuncos_, que fué completamente
-destruída (1655). El pueblo de la Concepción se sublevó a los gritos de
-_¡Viva el Rey! ¡Muera el mal gobierno!_ viéndose obligado el virrey de
-Lima a destituir al débil gobernador.
-
-Sucediéronse otros gobernadores; pero adquirió fama por sus desaciertos
-D. Francisco de Meneses (1664-1668), conocido por sus subalternos con
-el apodo de _Barrabás_. Convirtió en granjería todos los destinos
-civiles y militares, castigó severamente a los araucanos y cometió
-toda clase de tropelías. Sostuvo ruidosas polémicas con fray Diego de
-Humanzoro, obispo de Santiago, siendo al fin depuesto por el virrey del
-Perú.
-
-Por el contrario, D. Juan Henríquez (1670-1682) vivió siempre en
-cordiales relaciones con el prelado y con los hijos de Loyola. Realizó
-algunas obras de utilidad pública. Fortificó a Valparaíso y La
-Concepción y formó en Santiago pequeño parque militar. Dictó algunas
-ordenanzas de policía y de comercio. Sus buenas obras fueron afeadas
-por la venalidad, norma de todas sus acciones. En sus relaciones
-exteriores haremos notar que en el año 1680 el pirata Bartolomé Sharp
-se apoderó de la ciudad de Coquimbo y la entregó al saqueo. Por su
-enemiga a la Real Audiencia, tribunal fiscalizador de los gobernadores,
-se originaron no pocos conflictos. Después de doce años de gobierno,
-fué relevado del mando.
-
-Los gobernadores que inmediatamente le sucedieron, como D. Tomás Marín
-de Poveda, sólo pensaron en la guerra con los araucanos.
-
-Tiempo adelante, D. Juan Andrés Ustáriz (1709-1717), según de público
-se dijo, hubo de comprar el gobierno de Chile por la suma de 24.000
-pesos. Como era de esperar, Ustáriz no se distinguió por su probidad
-administrativa. Habiéndose probado la inmoralidad que reinaba en todos
-los ramos de la administración, fué destituído por el virrey del Perú
-y condenado a pagar 54.000 pesos de multa. D. Gabriel Cano de Aponte
-(1717-1733) hizo la paz con los naturales del país, siendo aquélla
-ratificada en Negrete, ciudad situada entre los ríos Duqueco y Culabi,
-afluentes del Biobio. Dicha paz, como otras anteriores que se llevaron
-a cabo, no dió resultado alguno. Sucedió a Cano D. Manuel Salamanca,
-sobrino del virrey del Perú; esta elección no fué confirmada por el
-Rey, que nombró a D. José Antonio Manso de Velasco (1737-1745). Pocos
-gobernadores tan buenos como Manso de Velasco ha tenido Chile. En una
-conferencia que tuvo con los indígenas y a la que asistieron unos 400
-caciques y 6.000 ciudadanos, se adoptaron acuerdos pacíficos de mucha
-importancia. Receloso el virrey del carácter voluble de los indígenas
-y teniendo poca confianza en las promesas de paz, organizó fuerte
-ejército, recorrió el país, fundó varias poblaciones (_San Felipe_,
-_Los Angeles_, _Rancagua_, _Melipilla_, _San Fernando_ y _Copiapó_ y
-otras) y construyó el canal de Maipo. También durante su gobierno se
-fundó la Universidad de Santiago y la Casa de Moneda. D. Domingo Ortíz
-de Rozas siguió las huellas de su predecesor, fundó varias poblaciones
-y mandó una colonia a la isla desierta de Juan Fernández. Regresó a
-España el gobernador Ortíz de Rozas el año 1754. De D. Manuel Amat
-y Juniet (1755-1761) sólo diremos que fundó la población de _Santa
-Bárbara_ cerca del nacimiento de Biobio, fomentó los trabajos de
-las minas y reunió, como otros varios gobernadores, una asamblea en
-Santiago, y como siempre, los indios prometieron vivir sumisos. Porque
-los presos de la cárcel de Santiago intentaron evadirse, Amat se puso
-al frente de la tropa que debía contenerlos, lo cual logró, haciendo
-castigar a once de ellos con la pena de horca. A él se debe la creación
-del primer Cuerpo de policía, que acuarteló detrás de su palacio y pagó
-con fondos del Erario real: le dió el nombre de _Dragones de la Reina_
-(1758).
-
-El gobernador y presidente D. Antonio Guill y Gonzaga (1762-1768)
-repobló la ciudad de Angot[493], hizo conducir a Santiago aguas
-potables y mandó construir mesones en los caminos de la cordillera. En
-los comienzos de agosto de 1767 recibió un pliego cerrado con una carta
-del Rey y otros papeles. Se le mandaba arrojar de Chile á los jesuítas.
-Aunque con profundo sentimiento--pues los hijos de Loyola eran sus
-amigos y consejeros--expulsó en la mañana del 26 de agosto del año
-citado a los jesuítas de Chile, en número de 300, figurando entre ellos
-el P. Manuel Lacunza, profundo teólogo, y el nunca bastante alabado P.
-Juan Ignacio Molina (historiador y naturalista). Los araucanos, bajo el
-pretexto de que Gonzaga les quería obligar a residir en poblaciones,
-se declararon en completa insurrección, durando la guerra diez y siete
-años. Murió Gonzaga en 1768, sucediéndole D. Francisco Javier de
-Morales (Apéndice H).
-
- [493] Fundada por Pedro de Valdivia.
-
-Por tercera vez fué nombrado gobernador por la Real Audiencia D. Mateo
-de Toro Zambrano, que con el carácter de interino había desempeñado
-dos veces el cargo, antes de la elección de Gonzaga y después de su
-muerte, reemplazándole casi inmediatamente D. Agustín de Jáuregui. Es
-de justicia consignar que Jáuregui restableció en Santiago el colegio
-fundado por D. Martín de Poveda para que se educasen los hijos de
-los caciques, hizo un censo de población y organizó las milicias. D.
-Ambrosio de Benavides (1780-1787) fomentó las obras públicas, trasladó
-á Chillan el colegio de indígenas de Santiago y celebró el parlamento
-de Lonquiemo, que presidió el coronel O'Higgins (1786), en el cual se
-hizo un concierto confirmando los anteriores, con la condición de que
-los fieros y tenaces araucanos nombrarían un representante que había de
-residir en la capital de Chile y cuya única misión sería velar por los
-intereses de sus conciudadanos y por el cumplimiento de los tratados.
-Refieren autorizados cronistas que por entonces los franceses Antonio
-Gramusset y A. Berney trataron de proclamar la independencia de Chile;
-pero descubierta la conjuración, los citados jefes fueron enviados a
-España. Lugar preferente entre los gobernadores y capitanes generales
-de Chile ocupa D. Ambrosio O'Higgins, a quien ya dimos a conocer en
-el capítulo anterior. Suprimió las encomiendas y el servicio personal
-de los indios; repobló la ciudad de Osorno y fundó las poblaciones de
-_Combarbalá_, _Santa Rosa de los Andes_, _Illapel_ y _Vallenar_; mejoró
-los caminos y fomentó el cultivo del azúcar, del algodón y del tabaco;
-y dispuso que los cadáveres fuesen enterrados en los cementerios y no
-en las iglesias.
-
-El brigadier D. Luis Muñoz de Guzmán (1802-1808) celebró con los indios
-un parlamento en Negrete, terminó varios edificios públicos (Casa de
-Moneda, la Aduana y el Consulado) e hizo diferentes exploraciones por
-varios sitios de los Andes para hallar caminos para el Río de la Plata.
-Murió repentinamente (11 de febrero). En virtud de Real disposición
-del año 1806, el militar de mayor graduación tomaría el mando, ya por
-muerte o ya por ausencia del propietario. En una junta que celebraron
-en Concepción los jefes militares, fué proclamado capitán general D.
-Francisco García Carrasco, brigadier de ingenieros.
-
-Consideremos el gobierno de García Carrasco. Rodeóse de favoritos,
-los cuales hubieron de contribuir a las graves disensiones que tuvo
-el capitán general con la Universidad, el Cabildo eclesiástico, el
-ayuntamiento y el tribunal de minería. Vino a echar leña al fuego
-de las discordias la noticia de que España había sido invadida por
-los franceses y que el rey de España no era Fernando VII, sino José
-Bonaparte. Los hombres de ideas más avanzadas de la colonia, casi
-dirigidos por el cabildo de Santiago, se dispusieron a la revolución,
-divulgando la noticia de que España estaba sometida a un gobierno
-extranjero. El capitán general preparó un golpe de Estado, creyendo
-de este modo poner término a la agitación: en la tarde del 25 de mayo
-de 1810, fueron reducidos a prisión el doctor Don Bernardo Vera, el
-procurador de la ciudad Don Juan Antonio Ovalle y Don Antonio Rojas,
-siendo conducidos aquella misma noche a Valparaiso. Uno de los oidores
-de la Audiencia marchó a Valparaiso a instruirles proceso por el delito
-de conspiración. Medida tan violenta enardeció más los ánimos, llegando
-el citado cabildo a pedir la libertad de los presos; mas Carrasco,
-lejos de acceder, dispuso que los tres reos fuesen trasladados a Lima.
-Cuando en la mañana del 11 de julio se supo que los presos habían
-sido embarcados en Valparaiso para Lima, el pueblo se presentó en la
-plaza en actitud amenazadora, en tanto que el cabildo y la Audiencia
-se reunían separadamente, buscando remedio a tantos males. Creyeron
-encontrar el remedio aconsejando a Carrasco que los presos volviesen a
-Santiago, que los empleados que hubiesen tenido más participación en
-el golpe de Estado fuesen separados, y, por último, que no se tomara
-medida alguna sin oir a la autorizada opinión de Don José de Santiago
-Concha, oidor decano de la Audiencia. Todo esto era muy poco, porque
-la revolución marchaba muy a prisa, disponiendo entonces la Audiencia
-que Carrasco renunciase el mando. Una reunión de jefes militares y de
-los empleados más importantes aceptó la renuncia del capitán general,
-nombrando en su lugar a Don Mateo de Toro Zambrano, conde de la
-Conquista (16 julio 1810).
-
-«La dependencia en que estuvo Chile del virreinato del Perú distó mucho
-de ser favorable a ninguna de ambas regiones. Esa dependencia era causa
-de que se olvidasen los intereses locales, de que no se contase con
-fuerzas suficientes para la defensa de la Capitanía General y de que
-jamás se viese el fin de la guerra con los araucanos. Mucho después de
-Ercilla y de Pedro de Oña, para quien Arauco ya estaba _domada_, los
-colonos no podían gozar de paz ni seguridad con aquel enemigo interior,
-y en la costa asomaban los corsarios ingleses, para quienes apoderarse
-de los tesoros de América era siempre fácil empresa»[494].
-
- [494] Balbín de Unquera, Revista intitulada _Cultura
- hispano-americana_, núm. 8, enero y febrero de 1813, pág. 28.
-
-Pasando del estudio de la historia de Chile a la de Venezuela, con
-verdadera satisfacción habremos de referir que Felipe III, desde Martín
-Muñoz (27 septiembre 1608) se dirigió al gobernador y capitán general
-de Venezuela, diciéndole la conducta que había de observar con los
-indios y censurando a los encomenderos y al obispo[495]. Por su parte,
-los indígenas permanecieron tranquilos gozando de larga paz; «a lo cual
-contribuía--como dice Baralt--el ser pobre y no excitar la codicia de
-los enemigos de España, cuyos ojos y manos no se movían con fuerza sino
-tras las ricas flotas del Perú y de México»[496].
-
- [495] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XLII, núm.
- 32, págs. 56 y 56 v.ª
-
- [496] Ibidem, pág. 268.
-
-Recordaremos que Juan de Urpín terminó la conquista de Cumaná (1634),
-fundando en 1637 la Nueva Barcelona.
-
-Aunque Venezuela vivió en paz durante el siglo XVII, a veces fué
-atacada por los franceses. Intentaron nuestros enemigos apoderarse
-de Cumaná en los años 1654 y 1657, siendo rechazados; mas en 1679
-saquearon la ciudad de Caracas, retirándose con un gran botín a
-sus bajeles. En el siglo XVIII Venezuela sufrió los ataques de los
-ingleses, quienes intentaron un asalto a la Guaira y a Puerto Cabello
-por los años 1739 y 1745, siendo rechazados de ambas partes, del mismo
-modo que lo fueron en Angostura el año 1740.
-
-A mediados de la centuria, esto es, el 12 de febrero de 1742, se
-resolvió «relevar y eximir al gobierno y capitanía general de la
-provincia de Venezuela de toda dependencia del virreinato» del
-Nuevo reino de Granada. También se dispuso que los gobernadores de
-la provincia de Venezuela reasumiesen las facultades concedidas
-anteriormente, lo mismo en lo tocante a gobierno, guerra y hacienda
-como al ejercicio del Real Patronato, y que nombrasen los tenientes
-justicia-mayores de las ciudades, villas y lugares donde ellos
-lo tuviesen por conveniente, sin necesidad de que los nombrados
-necesitasen acudir para su confirmación a la Audiencia de Santo
-Domingo, que seguía siendo la del distrito de Venezuela, según cédulas
-de 7 de noviembre de 1738 y 3 de Mayo de 1741. Por último, en 8 de
-septiembre de 1777 acordó el Rey separar del Nuevo Reino de Granada
-las provincias de Cumaná, Guayana, Maracaibo é islas de Trinidad y
-Margarita, agregándolas «en lo gubernativo y militar a la capitanía
-general de Venezuela, del mismo modo que lo estaban ya, en cuanto a los
-asuntos de hacienda, a la nueva Intendencia erigida en Caracas»[497].
-Dispuso, por lo que respecta a lo jurídico, que las citadas provincias
-se separasen de la Audiencia de Santa Fe y se agregasen a la primitiva
-de Santo Domingo. Nueve años después, esto es, el 13 de junio de 1786,
-se creó la Audiencia de Caracas. Resolvíanse por entonces de igual
-manera los asuntos mercantiles y civiles, hasta que para los primeros
-se estableció el Consulado de Comercio, por real cédula de 3 de junio
-de 1793, para «la más breve y fácil administración de justicia en los
-pleitos mercantiles, y la protección y fomento del comercio en todos
-los ramos»[498].
-
- [497] Gil Fortoul, _Hist. Constitucional de Venezuela_, tomo
- I, págs. 63 y 64.
-
- [498] Archivo de Indias en Sevilla.
-
-Conviene no olvidar que por una bula de Clemente VII se erigió el
-primer obispado de Venezuela en Cero (21 julio 1531), siendo nombrado
-obispo D. Rodrigo de las Bastidas (4 junio 1522) y la iglesia de Coro
-quedó erigida en Catedral (24 junio 1533). También el 1531 el mismo
-papa Clemente mandó erigir la iglesia de Santa Marta en Catedral,
-expidiendo las respectivas bulas a favor de Fray Tomás Ortiz[499].
-Luego, por Real Cédula de 20 de junio de 1637 la Catedral de Coro se
-trasladó a Caracas[500]. Al obispado de Puerto Rico se agregaron las
-provincias de Margarita y Cumaná en 1588, la ciudad de Santo Thomé de
-Guayana en el año de 1624 y toda la provincia de Guayana en 1625. Si
-el obispado de Mérida se creó en 1777, y el de Guayana en 1790, cuando
-la Catedral de Caracas se erigió en metropolitana en 1803, aquellas
-iglesias fueron sufragáneas de dicho arzobispado[501].
-
- [499] Véase Guzmán Blanco, _Documentos para la Historia de
- Bolívar_, tomo I, págs. 37 y 38.
-
- [500] Ibidem, pág. 44.
-
- [501] Gil Fortoul, Ob. cit., tomo I, pág. 66.
-
-«Venezuela--Gil Fortoul--fué más infeliz que otras colonias.
-Regiones de América muy ricas y pobladas, como México y el Perú,
-tuvieron en ocasiones mejor fortuna bajo la dirección de algunos
-virreyes eminentes; mas en Venezuela, pobre y casi desierta, apenas
-hubo gobernadores que se distinguiesen en la turba de funcionarios o
-indolentes o incapaces...»[502].
-
- [502] Oc. cit., pág. 25.
-
-En los últimos años de la centuria décimo octava las ideas
-revolucionarias iban poco a poco penetrando en el país, no bastando
-el cuidado que tenían para que así no sucediese las autoridades.
-Aunque vigilaban mucho, no pudieron impedir la entrada de toda
-clase de periódicos y libros extranjeros, especialmente si trataban
-de asuntos filosóficos y políticos. D. Pedro Carbonell, capitán
-general de Venezuela, desde Caracas, con fecha de 1.º de noviembre
-de 1794, dirigió una circular a los prelados y gobernadores de
-provincia, manifestándoles que por oficio del virrey de Santa Fe del
-6 de septiembre último, tenía noticia de haber aparecido en dicho
-Reino un papel impreso intitulado _Los derechos del hombre_ y en el
-cual se hallaban doctrinas contra la Religión y la Monarquía. «Los
-especiales encargos de S. M. y nuestro honor y fidelidad nos obligan
-estrechísimamente a impedir se propaguen tan detestables máximas, y por
-lo mismo no me detengo en encarecer a V. S. el gran servicio que hará
-a Dios y al Rey poniendo todos sus desvelos en averiguar y descubrir,
-si por desgracia se ha introducido el tal papel u otro de su especie en
-el distrito de su mando, valiéndose de todos los medios que dictan la
-prudencia y sagacidad»[503].
-
- [503] Véase _Documentos para la Historia de Bolívar_,
- ordenados por José F. Blanco, tomo I, página 257.
-
-Al año siguiente y con fecha 12 de junio el mismo presidente Carbonell
-escribió una carta a D. Eugenio Llaguno, dándole noticia de que en Coro
-se habían amotinado los negros esclavos y algunos libres, deseosos unos
-y otros de formar gobierno republicano[504]. Luego (26 agosto 1795)
-volvió Carbonell a escribir a Llaguno, insertando la carta que con
-igual fecha dirigía al ministro de la Guerra, en la cual comunicaba
-nuevas noticias de los sucesos de Coro, justicia que se hizo en muchos
-de los sublevados, captura del caudillo zambo Leonardo, y providencias
-tomadas por el Real Acuerdo[505].
-
- [504] Arch. de Indias.--Estante 131.--Cajón I, Leg.º 7. (16).
-
- [505] Arch. de Indias.--Estante 131.--Cajón I.--Legajo 7. (4).
-
-Por entonces Juan Bautista Picornell, Manuel Cortés Campomanes,
-Sebastián Andrés y José Lax--que en los comienzos de febrero de 1796
-tramaron una conspiración en Madrid que se llamó de San Blas y que
-tenía por objeto destruir la monarquía y establecer una república
-a semejanza de la francesa, por lo cual fueron desterrados a
-América--intentaron evadirse de la cárcel de La Guaira y hacer la
-revolución en las colonias. También por la misma época llegó a Santa
-Fe el revolucionario Antonio Nariño, que, con ayuda de Pedro Fermín
-de Vargas, se disponían a la insurrección. Los primeros, esto es,
-Picornell, Lax, Andrés y Cortés lograron evadirse de la cárcel de La
-Guaira, según la comunicación del capitán general Carbonell de 19 de
-julio de 1797 al Príncipe de la Paz. A su vez, Nariño desde Santa Fe
-y con fecha 30 de julio del mismo año, se dirigió al virrey para que
-interpusiera «su mediación y piadosos oficios para mover e inclinar más
-la piedad del Monarca a mi favor.»
-
-Por lo que respecta a las publicaciones revolucionarias, es de
-importancia referir que la Audiencia de Caracas declaró (11 diciembre
-1797) que los que recibiesen tales libros o papeles «y no los
-entregaren inmediatamente a las justicias, los que tuviesen noticias de
-ellos y no lo comunicaren a las mismas justicias, los que los pasaren
-a otras manos, o de cualquiera forma divulgaren sus doctrinas, o no
-impidieren su extensión, cuanto esté de su parte», incurrirán «en las
-penas de azotes, presidio y en la de muerte, según las circunstancias
-del caso.» A pesar del sistema político español reaccionario, a pesar
-del aislamiento en que vivían los Estados americanos y a pesar de las
-tendencias contrarias al progreso, las ideas revolucionarias, primero
-de los Estados Unidos y después de Francia, penetraron en Venezuela y
-en todas las colonias, dando al traste con el dominio español algunos
-años después.
-
-El descubrimiento y colonización de La Guayana, las frecuentes
-incursiones de los piratas y las conquistas de los holandeses, ya se
-dieron a conocer en el capítulo X de este tomo. Añadiremos ahora que el
-terreno, pantanoso e inculto en su mayor parte, regado por el Orinoco,
-Surinán y otros, tiene clima cálido y malsano. Durante los siglos
-XVII y XVIII fueron Las Guayanas campo de lucha entre holandeses,
-franceses, españoles y brasileños[506]. La última nación colonizadora
-en La Guayana fué Inglaterra, la cual despojó a Holanda de parte de su
-territorio y después siguió igual conducta con Venezuela, y seguramente
-sus usurpaciones hubiesen sido mayores, si la República de los Estados
-Unidos no hubiera intervenido, para que, mediante sentencia arbitral,
-se decidiesen las cuestiones suscitadas entre Inglaterra y Venezuela.
-Con fecha 25 de mayo de 1812, D. José de Chastre, gobernador interino
-de La Guayana, en carta dirigida al Rey, se quejaba del gobernador de
-Puerto Rico que no le había socorrido, por cuya causa estuvo en peligro
-de caer en manos de los insurgentes. Decía también que los ingleses
-fomentaban bajo cuerda la insurrección; pedía la segregación de aquella
-provincia de las de Caracas y Santa Fe, y por último, quería que se
-declarasen reos de lesa nación a los jefes nacionales que no auxiliasen
-a los fieles españoles que luchasen por la integridad de la Monarquía
-española[507]. Posteriormente, Simón Bolívar comunicó (17 agosto 1817)
-desde Baja Guayana, que Las Guayanas habían sido tomadas por tropas
-republicanas[508]. Al presente las tres Guayanas, colonias europeas,
-son: la inglesa al O., cuya extensión es de 305.000 h. y tiene como
-capital a Georgetown; la holandesa en el centro, con 90.000 h. y su
-capital Paramaribo o Nueva Amsterdam, y la francesa al E. con 40.000 h.
-y su capital Cayena, lugar de relegación para los condenados a trabajos
-forzados. La antigua Guayana española, al O., en los confines de
-Venezuela y de La Guayana holandesa, es a la sazón de Venezuela, y La
-Guayana portuguesa, al S., en la cuenca superior de Oyapok, pertenece
-al Brasil.
-
- [506] La gobernación de Guayana, que se separó de la de
- Cumaná en 1762, se puso bajo la inmediata subordinación del
- virrey de Santa Fe de Bogotá. Su primer gobernador, según el
- nuevo régimen, fué D. Joaquín Moreno de Mendoza, que llegó
- en 1762 y que en seguida trasladó la capital a donde hoy se
- encuentra, recibiendo el nombre de Angostura. Los sucesores
- de Mendoza, gobernadores de poderosas iniciativas, fueron D.
- Manuel Centurión, D. Felipe de Inciarte y don Miguel Marmión
- (1766-1791).
-
- La Guayana, en guerra continua con los holandeses, logró al
- fin (segunda mitad del siglo XVIII) rechazar a sus enemigos,
- tierra adentro al Esequibo, dejándoles sólo el establecimiento
- que, en las cercanías del Orinoco, fundaron sobre el Moroco:
- pero los españoles, mal aconsejados y peor gobernados, no
- supieron aprovecharse del triunfo.
-
- [507] Arch. de Indias.--Estante 131.--Cajón 2.--Leg.º 17. (4.)
-
- [508] _Documentos para la historia de la vida política de
- Bolívar_, etc., tomo VI, pág. 8.
-
-
-
-
-CAPITULO XXVI
-
- GOBIERNO DE NUEVA GRANADA, DE PANAMÁ Y DE EL ECUADOR.--GOBERNADORES
- QUE EN COLOMBIA SUCEDIERON A JIMÉNEZ DE QUESADA.--LA
- AUDIENCIA.--EL ARZOBISPADO.--EL PRESIDENTE VENERO DE LEIVA.--OTROS
- PRESIDENTES.--FUNDACIÓN Y EXTENSIÓN DEL VIRREINATO.--EL VIRREY
- ESLAVA.--VERNON EN CARTAGENA DE INDIAS: LEZO.--POLÍTICA
- DE ESLAVA.--PRINCIPALES VIRREYES.--INTERVENCIÓN DE NUEVA
- GRANADA EN VENEZUELA.--GUERRA DE LA INDEPENDENCIA.--GOBIERNO
- DE PANAMÁ.--ORIGEN, SITUACIÓN, TÍTULO DE CIUDAD Y BLASÓN
- HERÁLDICO.--OBISPADO Y AUDIENCIA.--PANAMÁ BAJO LA DEPENDENCIA DE
- GUATEMALA Y DESPUÉS DEL PERÚ.--LA AUDIENCIA.--EL AÑO 1644.--NUEVA
- CIUDAD.--EL FUEGO GRANDE.--PANAMÁ BAJO EL VIRREINATO DE SANTA
- FÉ.--UNIVERSIDAD DE SAN JAVIER.--LOS JESUÍTAS.--EL GOBERNADOR
- PÉREZ.--GOBIERNO DE QUITO.--LA AUDIENCIA: EL PRESIDENTE SANTILLÁN Y
- SUS SUCESORES.--EL ECUADOR EN LOS SIGLOS XVI Y XVII.--GUAYAQUIL EN
- PODER DE LOS CORSARIOS.--SÍNTOMAS REVOLUCIONARIOS.
-
-
-Consideremos los gobernadores que sucedieron en Nueva Granada al
-valeroso Gonzalo Jiménez de Quesada[509]. El primero fué Hernán Pérez
-de Quesada, al cual sucedió Luis Alonso de Lugo (1542), Lope Montalvo
-de Lugo (1544), Pedro de Ursúa (1545), Miguel Diaz de Almendáriz (1544)
-y Juan de Montalvo (1551). De Almendáriz se cuenta que contribuyó a la
-fundación de la Audiencia con la esperanza de conseguir la presidencia;
-pero destituído de su cargo tuvo que retirarse a la Española. Dejó en
-Santa Marta su pequeña fortuna, que le arrebató un falso amigo. Volvió
-a Bogotá con el juez encargado de residenciarle y fué condenado al
-pago de costas, que no pudo satisfacer. De Bogotá marchó a Cartagena y
-de Cartagena a España, donde se hizo sacerdote y murió de canónigo de
-Sigüenza.
-
- [509] Habremos de repetir en este lugar que desde 1819 hasta
- 1831 se llamó _República de Colombia_, desde 1831 hasta
- 1848 _República de Nueva Granada_, desde 1848 hasta 1863
- _Confederación Granadina_ y desde 1863 hasta 1886 _Estados
- Unidos de Colombia_. Desde 1886 se denomina _República de
- Colombia_.
-
-Desde que se estableció la Audiencia hasta la creación del virreinato,
-los presidentes de aquélla tuvieron el supremo poder[510]. El primer
-presidente--como se dijo en el capítulo XI de este tomo--fué el doctor
-Gutiérrez de Mercado, quien, según cuentan, murió de resultas de un
-veneno que le dieron en Mompós. Francisco Briceño, después de fundar
-las ciudades de _La Plata_ y _Almaguer_, ocupó su importante puesto en
-la Audiencia, siendo residenciado el 1558 y enviado a España.
-
- [510] Carlos V creó la Audiencia de Santa Fe por decreto de 17
- de julio de 1549.
-
-Encargado por la Audiencia el capitán Orzúa de sujetar a los muzos,
-consiguió su objeto; en seguida marchó al Norte contra los chitareros
-y en el valle del Espíritu Santo fundó la ciudad de _Pamplona_ (1554),
-donde encontró muchas pepitas de oro, y, cuando se disponía a emprender
-una expedición en busca de nuevas riquezas, la Audiencia le desautorizó
-y tuvo que retirarse a Santa Marta[511].
-
- [511] Por entonces el capitán Jorge Robledo echó los cimientos
- de las ciudades de _Cartago_ y de _Antioquía_, Aldana fundó
- las de _Villaviciosa_ y _San Juan de Pasto_ (Valle de
- Yacuanquer), el capitán Pedro de Añasco la villa de _Tinaná_,
- el capitán Martín Galiano la ciudad de _Velez_, Gonzalo Suárez
- Rondón la de _Tunja_, y otros fundaron a _Río Hacha_ y algunas
- más.
-
-Antes de continuar la relación de los hechos más importantes de los
-presidentes, haremos notar que Su Santidad Pío IV erigió el obispado
-del Nuevo Reino de Granada en arzobispado, siendo presentado para tan
-elevado cargo D. Fr. Juan de los Barrios, como por Real Cédula de 30
-de enero de 1568 el Rey lo notificó a los obispos de Lima y de Santo
-Domingo[512].
-
- [512] _Archivo historico nacional.--Cedulario índico de
- Ayala_, letra A, tomo II, documento 12.
-
-Andrés Díaz Venero de Leiva (1564-1574) inauguró su presidencia
-mejorando la suerte de los indios[513]. Fundó escuelas para los
-indígenas, a quienes obligó a que viviesen en poblaciones fijas, hizo
-construir templos y cárceles y fomentó la industria. Inauguró los
-estudios filosóficos en el claustro de Santo Domingo, dió impulso a las
-misiones e hizo el padrón del territorio (1570). Recordaremos--y es
-su mayor timbre de gloria--que él fué el primero que mandó patatas a
-España. En 1578 tomó posesión de la presidencia de la Audiencia Real de
-Santa Fe D. Lope Díaz de Armendariz, que fué destituído en 1580 por el
-visitador Juan Bautista Monzón, muriendo en la cárcel (1584). Quedó de
-gobernador el oidor decano D. Guillén Chaparro, en cuya época el pirata
-inglés Drake entró a saco en las ciudades de Río Hacha, Santa Marta y
-Cartagena.
-
- [513] Serrano y Sanz en su _Compendio de Historia de América_,
- pág. 197, considera como primer presidente a Venero de Leiva.
-
-Llegó (1589) el nuevo presidente Antonio González con orden de
-promulgar otra vez las reales cédulas en favor de los indios y
-mandó hacer algunas obras importantes. Durante la administración de
-González no cesaron en sus depredaciones los piratas ingleses. También
-reedificó a Ibagué, destruída por los pijaos, que anteriormente habían
-arruinado La Plata. Según cédula Real del 15 de Enero de 1591, dada en
-Madrid, Felipe II, habiéndose quejado los vecinos y moradores de Santa
-Marta de la conducta del obispo de la provincia, encargó al presidente
-y oidores de la Audiencia de Santa Fe que pidieran y estudiaran el
-proceso que se formó a causa de las quejas de los dichos vecinos contra
-el obispo[514].
-
- [514] _Cedulario índico_, tomo XXXVIII, núm. 178, págs. 208
- v.ª y 209.
-
-Después de D. Antonio González ocupó (1597) D. Francisco de Sande, a
-quien el pueblo designaba por sus crueldades con el nombre de _Doctor
-Sangre_; fortificó a Portobelo y peleó con la valerosa tribu de los
-pijaos[515]. Encargóse del gobierno, en 1605, D. Juan de Borja, nieto
-del duque de Gandía, quien venció completamente a los pijaos y cuyo
-jefe Calarcá murió en el combate. Borja mereció el dictado de _Padre
-de la Patria_ por haber mejorado la suerte de los indios, por haber
-fundado las misiones de los Llanos y por haber asegurado la navegación
-del Magdalena y la comunicación con el Sur por el camino de Guanacas.
-Gobernador tan excelente falleció repentinamente en 1628. Dos años
-permaneció sin gobernador la colonia, ocupando luego cargo tan
-importante D. Sancho de Girón, marqués de Sofraga (1630-1637), quien
-fué aborrecido lo mismo por el clero que por el pueblo, siendo depuesto
-y multado en 80.000 pesos.
-
- [515] A últimos del siglo XVI--según la _Descripción universal
- de las Indias_, manuscrito publicado por la _Sociedad
- Geográfica de Madrid_--los territorios de la actual Colombia
- formaban la Audiencia de Panamá, con las provincias de Panamá,
- Nombre de Dios, Natán, La Concepción, La Trinidad, Santa Fe
- y Carlos: la Audiencia del Nuevo Reino de Granada, con las
- gobernaciones de Santa Marta y Cartagena, buena parte de la
- de Popayán, las provincias del Nuevo Reino (Bogotá, Musos,
- Colimas y Tunja) y las poblaciones siguientes (Santa Fe de
- Bogotá, San Miguel Tocayena, San Sebastián de la Plata, La
- Trinidad, La Palma, Tunja, Pamplona, San Cristóbal, Mérida,
- Vélez, Mariquita ó San Sebastián del Oro, Ibagué, La Victoria,
- Nuestra Señora de los Remedios, Santa Marta, Tenerife,
- Tamalameque ó villa de las Palmas, Ciudad de los Reyes, del
- Valle de Upan, La Ramada, Cartagena, Santiago de Tolú, María y
- Santa Cruz de Mompox.)
-
-D. Martín de Saavedra y Guzmán, barón de Prado (1637-1645), desempeñó
-el gobierno con honradez y tuvo algunas diferencias con el arzobispo
-Fray Cristóbal de Torres; y D. Juan Fernández de Córdoba, marqués
-de Miranda de Asta (1645-1654) hizo fundar la ciudad de _Cravo_ en
-Casanare, siendo reemplazado con sentimiento general por don Dionisio
-Pérez de Manrique. Pudo Manrique rechazar las acometidas de los piratas
-Cordello y Gauzón, sucediéndole en el año 1666 D. Diego del Corro y
-Carrascal, y últimamente, D. Melchor Liñán, obispo de Popayán. Los
-últimos gobernadores tuvieron que luchar con el famoso pirata Morgán,
-terror de las costas colombianas.
-
-Promovido Liñán al obispado de Charcas en el año 1674, el gobierno
-de la colonia cayó en manos de los oidores, hasta que en 1678 llegó
-el nuevo presidente, gobernador y capitán general D. Francisco del
-Castillo y Concha, en cuya época se originaron grandes luchas entre la
-autoridad civil y los conventos, pues--como decía Castillo--en Nueva
-Granada había _mucha iglesia y poco rey_. El arzobispo don Antonio Sanz
-Lozano, por demás exigente, excomulgó á Castillo. Don Gil de Cabrera y
-Dávalos (1687-1703) tuvo la desgracia de que en su tiempo los piratas
-Pointis y Ducaze se apoderasen de Cartagena (1697) y de que a causa de
-conmociones volcánicas se sintieran grandes ruidos subterráneos. D.
-Diego Córdoba Laso de la Vega (1703-1711) fué buen presidente. Desde
-1711 á 1713 gobernaron los oidores, viniendo a ocupar el cargo de
-presidente en el citado año de 1713 D. Francisco Meneses de Bravo, a
-quien redujeron a prisión los oidores y le mandaron a España. Volvió
-absuelto de los cargos que le imputaron, siendo envenenado, tal vez por
-los mismos oidores.
-
-A D. Nicolás Infante de Venegas (1715-1717) sucedió D. Francisco
-Rincón, arzobispo de Santa Fe y presidente interino. En tiempo de don
-Antonio Pedrosa y Guerrero (1718-1724) se acordó elevar a virreinato
-la presidencia de Nueva Granada. El 29 de Abril de 1517 se decretó
-poner virrey en la entonces Audiencia de Santa Fe de Bogotá. Algunos
-historiadores consideran a Pedrosa como el primer virrey de Nueva
-Granada o de Santa Fe. Sucedióle don Jorge de Villalonga, conde de la
-Cueva (31 noviembre 1719), quien, no teniendo recursos para sostener
-tan alta dignidad, abandonó el país, volviendo todo a permanecer como
-antes de 1517.
-
-D. Antonio Manso Maldonado, gobernador del Nuevo Reino de Granada y
-presidente de la Audiencia de Santa Fe, tomó posesión el 17 de mayo
-de 1724. En la Relación que hizo de su mando, firmada en Santa Fe
-el 20 de julio de 1727, comienza reseñando la riqueza de las muchas
-minas del país y explica luego «cómo se compadece tanta riqueza y
-abundancia en la tierra donde casi todos sus habitadores y vecinos son
-mendigos»[516]. Varias son las causas de esto. Cada vez, dice, es menor
-el número de los indios, los cuales huyen del rudo y peligroso trabajo
-de las minas. Para obviar este inconveniente proponía el gobernador
-Manso que se sustituyesen los indios por negros, pues los últimos
-siendo «gente más trabajadora y fuerte, y como verdaderos esclavos, no
-tienen el riesgo de irse, darían más utilidad en un año 100 de ellos
-que 500 naturales del país»[517]. Con el acabamiento de los indios,
-la agricultura, añade, también sufre grandes perjuicios, porque ellos
-siembran, siegan y guardan los ganados. Es otra de las causas de
-pobreza lo escasa que anda la moneda usual, lo cual podría corregirse
-fácilmente mandando al tesorero de la Casa de Moneda que fabricase
-mayor cantidad. Por último, sería convenientísimo que el presidente de
-la Audiencia «tuviese alguna más mano para contener a los oidores, o
-que los que hubiesen de venir a estas partes, donde la distancia les
-hace más animosos, fuesen hombres provectos y que hubiesen pasado el
-trienio en otra Audiencia, ó se eligiesen de los abogados más expertos
-que hubiese en la monarquía, porque si vienen acabados de dejar el
-colegio, ni las letras son las que bastan para la práctica, ni la edad
-les concilia la madurez»[518].
-
- [516] _Relaciones de mando_, publicadas por los Sres. Posada e
- Ibáñez, pág. 5.--Bogotá, Imprenta Nacional, 1910.
-
- [517] Ibidem, pág. 8.
-
- [518] Ob. cit., pág. 10.
-
-Por lo que respecta a las causas particulares de la decadencia del
-reino, es una de ellas la poca instrucción del estado eclesiástico. Si
-las vacantes de las prebendas se diesen por oposición, los sacerdotes
-se dedicarían a los estudios y frecuentarían los actos literarios.
-Acerca del estado secular, el premio mayor a que puede aspirar un indio
-es ser nombrado individuo de un Corregimiento por dos años, y aun para
-ello necesita dar fianza crecida. Por esta razón sucede con frecuencia
-que nadie quiere tales cargos. Una de las causas que señala Manso
-Maldonado como de las más universales, consiste en la excesiva piedad
-de los fieles que con sus limosnas han enriquecido a los monasterios,
-con las obras pías que fundan en sus iglesias y con las capellanías que
-dotan para que las sirvan los religiosos. «Apenas--escribe--se contará
-casa o hacienda que no sea tributaria de eclesiástico, pues la que
-no lo es a algún convento lo es a un clérigo secular, por tener allí
-fundada su capellanía»[519]. Con otras observaciones de menor interés
-termina su informe Manso Maldonado.
-
- [519] Ibidem, pág. 13.
-
-Felipe V, mediante Real Cédula dada el 20 de agosto de 1739, estableció
-definitivamente el virreinato con el nombre de Nuevo Reino de Granada.
-Hacía constar que en el 29 de abril del año 1717 se creó el virreinato
-de Santa Fe de Bogotá del Nuevo Reino de Granada, suprimiéndolo el
-1723 y dejando las cosas en el estado que antes estaban. Añadía que
-lo volvía a crear, nombrando virrey a D. Sebastián de Eslaba[520].
-Comprendía el virreinato las provincias siguientes enumeradas en la
-Real Cédula: la de Portobello, Veragua y el Darién, las del Choco,
-reino de Quito, Popayán, Cumaná, y la de Guayaquil, provincias de
-Cartagena, Santa Marta, Río de la Hacha, Maracaibo, Caracas, Antioquía,
-Guayana y Río Orinoco, y las islas de la Trinidad y Margarita, con
-todas las ciudades, villas y lugares, puertos, bahías, surgideros,
-caletas y demás pertenecientes a ellas, en uno y otro mar y Tierra
-Firme. Formaban, pues, el virreinato el Nuevo Reino de Granada y la
-Presidencia de Quito, quedando independiente la Capitanía general de
-Venezuela o Costa Firme. Los presidentes de la Audiencia de Quito
-gozaban de independencia como tales presidentes, hallándose en lo demás
-sujetos a la autoridad de los virreyes[521].
-
- [520] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo
- XI, núm. 179, pág. 157 v.ª y siguientes.
-
- [521] En Real Cédula dada en el palacio del Nuevo Retiro el
- 12 de febrero de 1742 se dice que la provincia de Venezuela
- fué agregada al virreinato del Nuevo Reino de Granada,
- declarándose por entonces su independencia.--_Archivo
- histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo XII, número 28,
- págs. 32 v.ª y siguientes.
-
-Tan apurado de dinero se hallaba Felipe V a causa de la guerra de
-sucesión, que, desde Madrid (19 octubre 1706), se dirigió a don
-Francisco Dávila Bravo de Laguna, gobernador y capitán general de la
-provincia de Tierra Firme, llamada también _Castilla del Oro_, para
-que le remitiesen a España todos los caudales que tuviese en aquellos
-países[522]. De la provincia de Tierra Firme, a la sazón formando
-parte del virreinato de Nueva Granada, recordaremos los siguientes
-hechos. Felipe IV, desde Madrid, con fecha 22 de septiembre de 1657,
-decía a D. Fernando de la Riva Agüero, gobernador y capitán general
-de la provincia de Tierra Firme, que D. Pedro Carrillo de Guzmán, su
-antecesor en el gobierno, le había dado cuenta--según cartas del 13 y
-21 de julio de 1656--de que a 9 de marzo del mismo año, los enemigos
-(ingleses y holandeses) se atrevieron a invadir el Puerto de la Boca
-del río de Chagre, añadiendo luego que Gaspar de los Reyes, capitán de
-la compañía de los negros de la ciudad de Portobelo, consiguió hacer a
-los enemigos 7 prisioneros, arrojándoles también a ellos a la mar[523].
-Posteriormente, Carlos II, desde Aranjuez (17 mayo 1678), hubo de decir
-al gobernador y capitán general de la provincia de Tierra Firme, lo
-que a continuación copiamos: «Por ser necesario para el mayor adorno
-de mi Palacio y Casas Reales que haya en ellos Pájaros que llaman
-Cardenales, Zinzontes, Gorriones, Mariposas, Chambergos, Turpianes y
-otros qualesquiera Pájaros de canto de esas Provincias: He parecido
-encargaros los hagáis buscar y remitir a estos Reinos con todo cuidado,
-etc.»[524].
-
- [522] _Cedulario índico_, tomo XL, núm. 203, págs. 203 v.ª a
- 204 v.ª
-
- [523] Ibidem, tomo XIX, núm. 98, págs. 70 y 71.
-
- [524] Ibidem, tomo XIX, núm. 155, págs. 123 y 123 v.ª Debió
- ser Carlos II aficionado a los pájaros, pues también al
- gobernador de Cuba, en el año 1678, y al virrey del Perú, en
- el año 1698, les hizo el mismo encargo.
-
-Citaremos los hechos principales de los virreyes de Nueva Granada.
-Su primer virrey, el general Don Sebastián de Eslava, nombrado el 20
-de agosto de 1739, llegó a Cartagena de Indias a mediados de abril
-de 1740. En su nombre ya había tomado posesión el presidente don
-Francisco González Manrique. Entre otros ataques de los ingleses a
-nuestras plazas--que fueron muchos y frecuentes--recordaremos que el
-vicealmirante Vernon, después de ser rechazado en el puerto de Guaira,
-se dirigió a Portovelo, en cuya ciudad estaba el 2 de diciembre de
-1740, se apoderó de los castillos de la plaza (Todofierro, San Jerónimo
-y La Gloria). No encontrando en Portovelo las riquezas que esperaba,
-habiéndose hecho dueño de algunos cañones y clavado los demás, se
-dirigió a Jamaica, ya pensando donde había de dirigir sus miras[525].
-Apenas hubo llegado a Jamaica, recibió el refuerzo de otra flota que
-mandaba el vicealmirante Chaloner-Ogle.
-
- [525] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, núm. 248, págs.
- 255 y siguientes.
-
-A la cabeza de ambas escuadras se presentó por tercera vez Vernon
-delante de Cartagena de Indias el 15 de marzo de 1741[526]. Las fuerzas
-que a la sazón se hallaban en Cartagena consistían en los batallones
-de España, Aragón, compañías de marina y una compañía de artillería
-del pie fijo de la plaza, que componían 1.100 hombres; además 600
-milicianos y 600 indios del monte; por último, los navíos que bajo el
-mando de Don Blas de Lezo estaban defendiendo el acceso a la bahía,
-cuya guarnición consistía en 400 hombres y 600 marineros. La escuadra
-inglesa no bajaba de 170 naves con 9.000 hombres de desembarco. El
-20 de marzo comenzaron el fuego los ingleses contra los fuertes
-_Santiago_ y _San Felipe_ y el castillo de _Bocachica_. Logró Vernon
-desembarcar gran parte de su gente con una batería de 16 cañones, la
-cual se dispuso a atacar la citada fortaleza. Los fuegos combinados de
-la batería y de los navíos causaron sensibles bajas a los defensores
-del castillo mandados por Desnaux. El marino Lezo y el virrey Eslava
-ayudaron en su empresa a Desnaux, quien con algunos de los suyos,
-después de pelear valerosamente, hubo de retirarse al sitio donde
-estaba el virrey, siendo todos transportados en lanchas y canoas a la
-capital[527].
-
- [526] La primera vez fué el 13 de marzo de 1740 y la segunda
- el 3 de mayo del mismo año.
-
- [527] El castillo de San Luis de Bocachica se hallaba distante
- de la capital del virreinato unos 14 kilómetros.
-
-Quiso Lezo echar a pique sus cuatro navíos antes que cayesen en poder
-del enemigo; pero no tuvo tiempo para ello, dada la rápida acometida
-de Vernon. Los ingleses desde el 8 de abril pudieron introducir en
-la bahía bombardas y fragatas, comenzando el 13 a hacer fuego sobre
-la plaza y aproximándose a ella poco a poco. El 15 verificaron el
-desembarco por diferentes sitios, y encaminándose hacia la plaza
-protegidos por el fuego de los barcos, se hicieron dueños del cerro
-de la Popa. Aunque el 20 de abril, entre dos y tres de la mañana,
-los ingleses intentaron un asalto general, la resistencia heroica
-de los españoles no pudo ser mayor. Los enemigos se retiraron a sus
-embarcaciones en la noche del 27, marchando Vernon con los suyos a
-Jamaica, no sin grandes pérdidas. Poco después España hubo de llorar
-la pérdida de uno de los héroes de la jornada: Lezo, a causa de las
-heridas recibidas durante el sitio, falleció en Cartagena de Indias el
-7 de septiembre de 1741.
-
-Comprendiendo Eslava el peligro en que se hallaban nuestras colonias,
-procuró, con actividad extraordinaria, que se fortificasen las
-plazas más expuestas a los ataques de los corsarios o no corsarios
-de Inglaterra. También mostró ferviente celo religioso, edificando
-iglesias y desterrando la idolatría del país, fomentó las misiones
-y construyó hospitales. Consiguió aumentar la hacienda pública y
-disminuir los impuestos. Protegió mucho la agricultura y arregló
-puentes y caminos. Protegió el comercio lícito y persiguió el ilícito.
-Por lo que toca al tratamiento, doctrina y reducción de indios, no
-omitió la menor diligencia. Observador celoso de las ideas y prácticas
-religiosas, no por eso consintió que se vulnerasen las regalías del
-Real Patronato. En cuanto a la Administración de justicia habremos de
-decir que pocos virreyes la atendieron como él. Por Reales Cédulas de
-30 de marzo y 22 de abril (1749), el Rey hubo de ceder a las instancias
-de Eslava, relevándole de sus empleos, nombrando sucesor en ellos y
-confiriéndole la capitanía general de Andalucía.
-
-José Alonso Pizarro (1749) hizo algunas obras públicas y estancó las
-bebidas alcohólicas.
-
-José de Solís Folch de Cardona (1753) fundó la Casa de la Moneda,
-mejoró la administración pública y abrió caminos[528]. Desempeñó el
-virreinato con la _exactitud, desinterés, vigilancia y celo_ que
-correspondían, como declara la sentencia absolutoria, dada por los
-señores del Consejo de Indias, a 29 de agosto de 1764, de los cargos y
-condenaciones que se le habían hecho por el comisionado. Luego repartió
-sus bienes a los pobres y se retiró al convento de San Francisco
-de Santa Fe de Bogotá, donde fué recibido de fraile lego en 28 de
-febrero de 1761, profesando en 29 de marzo de 1762. Posteriormente fué
-guardián, falleciendo el 17 de abril de 1770, con general sentimiento
-de cuantos le conocían[529].
-
- [528] Era hijo del marqués de Castel Novo, y nació el 4 de
- febrero de 1716.
-
- [529] Véase Arch. de la Excma. Sra. Duquesa de
- Montellano.--_Servicios y Honores_, de la Casa de Solís,
- ducado de Montellano, leg. 615.
-
-Pedro Messía de la Cerda, marqués de la Vega de Armijo (1761), en los
-casi doce años que estuvo al frente del virreinato realizó hechos de no
-escasa importancia, lo mismo por lo que respecta a asuntos religiosos y
-estado eclesiástico que a los de Hacienda, Administración de justicia
-y Guerra. Expulsó a los jesuítas obedeciendo órdenes del gobierno
-español. Habiéndose determinado erigir en la capital Universidad
-pública y estudios generales, se opusieron a ello los frailes del
-convento de Santo Domingo, quienes tenían facultad de dar grados. Les
-apoyaba «el Reverendo Arzobispo, que como del mismo orden antepone su
-beneficio particular al común y universal del Reino»[530].
-
- [530] Ob. cit., pág. 119.
-
-Manuel de Guirior (1773) intentó corregir algunos abusos del clero;
-dictó medidas para aumentar el comercio; dispuso un plan y método de
-estudios universitarios, continuando el pensamiento de su antecesor;
-fundó en Bogotá una Biblioteca pública con los libros de la extinguida
-Compañía de Jesús y también creó una Casa de Expósitos.
-
-Manuel Antonio Flores (1776), hombre de clara inteligencia y de
-carácter débil, vió que las provincias de Maracaibo, Caracas, Cumaná
-y Guayana fueron separadas del Nuevo Reino de Granada para formar la
-capitanía general de Venezuela (1777); también en su tiempo estalló
-(1781) la insurrección de los _comuneros_. A causa de nuevos impuestos,
-aumentaron los rebeldes, transigiendo con ellos la Audiencia; pero
-habiendo acudido fuerzas leales, se dominó y castigó con alguna
-severidad a los comuneros.
-
-Nada hizo de particular Don Juan de Torrezal Díaz Pimienta (1782);
-y Don Antonio Caballero y Góngora, arzobispo de Santa Fe de Bogotá,
-desempeñó el virreinato seis años y medio. Ocupáronle mucho tiempo
-las reformas que introdujo en el estado eclesiástico y más todavía
-las reducciones de varias clases de indios. Afirma que los indios
-mosquitos son enemigos implacables del nombre español, y que por ello
-debía verificarse la remisión de misioneros para que reconociesen los
-citados indígenas nuestra soberanía. Fijóse también el virrey en los
-Tribunales de justicia. Capítulo importante es el intitulado _de la
-población y policía_. Manifiesta el virrey lo difícil que era hacer un
-padrón general, dado el número considerable de rancherías ocultas; mas
-en el año pasado--dice--de 1770 tenía el distrito de la Audiencia de
-Santa Fe 507.209 habitantes. Posteriormente--añade--se empeñó nuestro
-antecesor Don Manuel Flores reunir todos los padrones particulares para
-la formación de uno general, no logrando su objeto. Entonces «dispuse
-que de todos los padrones particulares que había en la Secretaría,
-se formara uno general..., resultando que en el año 78 había en todo
-el Reino 1.279.440 habitantes, de los cuales 747.641 pertenecían al
-distrito de la Audiencia de Santa Fe, cuyo número, comparado con el
-del año 70, ofrece el aumento de 240.432 habitantes; y aunque después
-sobrevino la epidemia de viruelas, es notable el aumento en los diez
-años que han corrido desde entonces, si puede servir de regla el
-padrón de la provincia de Antioquía, formado con exactitud el año
-próximo pasado por el Oidor Visitador Don Juan Antonio Mon, en que
-manifiesta existir en dicha provincia 56.052 habitantes, en lugar de
-46.466 que había en el año de 78, con que resultan de aumento 9.586,
-que viene a ser muy cerca de una quinta parte, y no habiendo razón
-particular para contar con menor aumento en las otras provincias,
-debemos suponerlas con el mismo. Sin embargo, sujetándonos a una
-sexta parte solamente, puede decirse que en el decenio de 78 a 88 se
-ha aumentado la población con 213.240, que agregados a 1.279.440,
-nos da de actual población 1.492.680»[531]. Refiere en seguida los
-medios para combatir la epidemia de las viruelas y la de la lepra
-lazarina (_elephanthiam_). Por lo que a instrucción pública atañe,
-después de consignar que en Santa Fe se había fundado un colegio para
-niñas, existiendo ya dos para niños intitulados de Nuestra Señora del
-Rosario y de San Bartolomé. A este último se hallaba incorporado el
-Seminario. Por falta de fondos no se creó la Universidad, contentándose
-el virrey-arzobispo con la fundación de una cátedra de Matemáticas
-en el Colegio del Rosario. Suyas son las siguientes palabras: «Todo
-el objeto del plan (de estudios) se dirige a substituir las útiles
-ciencias exactas en lugar de las meramente especulativas, en que hasta
-ahora lastimosamente se ha perdido el tiempo; porque un Reino lleno
-de preciosísimas producciones que utilizar, de montes que allanar,
-de caminos que abrir, de pantanos y minas que desecar, de aguas que
-dirigir, de metales que depurar, ciertamente necesita más de sujetos
-que sepan conocer y observar la naturaleza y manejar el cálculo, el
-compás y la regla, que de quienes entiendan y discutan el ente de
-razón, la primera materia y la forma substancial. Bajo este pie propuse
-a la Corte la erección de Universidad pública en Santa Fe...»[532].
-
- [531] Ob. cit., pág. 242.
-
- [532] _Relaciones de mando_ etc., pág. 252.
-
-Dispuso el virrey-arzobispo que una expedición compuesta de un
-director--cuyo nombramiento recayó en el presbítero D. Celestino
-Mutis--, un segundo y un delineador, recorriese gran parte del reino
-estudiando las producciones de la naturaleza. El Rey honró a Mutis
-con el título de _Botánico y Astrónomo de Su Majestad_, y al viaje
-con el de _Expedición Botánica de la América Meridional_. De gran
-utilidad fueron los trabajos realizados en las Ciencias naturales por
-Mutis y por D. Pedro de Vargas, ayudados por D. Casimiro Gómez Ortega,
-catedrático de Botánica en Madrid. No descuidó el virrey Caballero
-los asuntos de Hacienda, Guerra y Marina, mostrando en todos tanta
-competencia como buena fe.
-
-Después de D. Francisco Gil de Lemos (1789), que desempeñó el cargo
-sólo siete meses por haber sido promovido al virreinato del Perú, en
-cuyo tiempo procuró disminuir las atenciones del gobierno y las de la
-Real Hacienda, ocupó el virreinato D. José de Ezpeleta (1789-1797),
-quien no descuidó en los ocho años que dirigió los negocios del
-virreinato, los cuales eran muchos y difíciles. En su tiempo se
-sintieron los primeros importantes síntomas de revolución. El 19 de
-septiembre de 1794 escribió al Rey acompañándole carta reservada que
-con igual fecha dirigió al duque de la Alcudia, y en ella refería lo
-ocurrido en aquella capital con motivo de haberse encontrado pasquines
-sediciosos fijados en los parajes públicos, como también el efecto
-causado por la noticia de la impresión y publicación de un papel
-intitulado _Los derechos del hombre_[533]. Diremos, para terminar, que
-durante este virreinato se fundó el primer periódico y el primer teatro
-en Bogotá.
-
- [533] _Archivo de Indias._--Estado.--Santa Fe.--Legajo 4 (131).
-
-Don Pedro Mendinueta y Muzquiz (1797-1803) gobernó siete años con el
-mismo acierto que su antecesor Ezpeleta. Fijóse en las reformas de
-policía y en obras de beneficencia, en la limpieza y composición de
-las calles, en todo lo que se relacionase con la salud pública. La
-instrucción pública fué atendida por el ilustre virrey Mendinueta. La
-industria minera, el comercio y la agricultura merecieron detenido
-estudio, siendo también objeto de atención profunda los Consulados,
-las Audiencias y los Tribunales y oficinas de la Real Hacienda. No
-olvidó el virrey ni el ejército, ni las milicias, ni la marina; su
-inteligencia y actividad se manifestó en todo. Hizo el censo del
-virreinato, llegando a dos millones el número de habitantes.
-
-Don Antonio Amar (1803), fué el último de los verdaderos virreyes,
-pues D. Benito Pérez y D. Francisco Montalvo vinieron en los días de
-la independencia y apenas lograron prolongar la agonía del virreinato,
-y respecto a Don Juan de Sámano, si tuvo la satisfacción de sentarse
-en el sillón de sus predecesores, también vió extinguirse en sus manos
-las últimas pavesas del virreinato. En general--aunque otra cosa digan
-algunos escritores--los virreyes de Nueva Granada fueron hombres rectos
-y buenos. Si castigaron a veces con más rigor que prudencia, cúlpese,
-no a ellos, sino a las leyes españolas.
-
-En la relación que D. Francisco Montalvo, virrey de Nueva Granada, dejó
-a D. Juan de Sámano, consigna que su antecesor D. Benito Pérez no le
-entregó el pliego de instrucción acostumbrado, añadiendo que el citado
-Pérez falleció lleno de disgustos en Panamá, cuando él llegaba a Santa
-Marta. «El istmo era--dice Montalvo--el único punto verdaderamente
-libre de enemigos. Santa Marta, el teatro de la guerra, estaba
-reducida a la ciudad y pueblo de San Juan de la Ciénaga y a la pequeña
-provincia del Hacha, ambas amenazadas de próxima invasión. Esto fué lo
-que recibí por todo el territorio del Nuevo Reino de Granada...»[534].
-Añade que «el aspecto de las Américas era tristísimo y deplorable para
-las armas del Rey», y que se perdieron las provincias de Venezuela «por
-la poca energía de los jefes realistas que mandaban las divisiones en
-Cúcuta y Barinas», influyendo también «en mucha parte las desavenencias
-entre la Audiencia y el capitán general Monteverde»[535]. Embarcóse
-Montalvo en la Habana el 28 de abril de 1813, llegando a Santa Marta
-el 1.º de junio siguiente. El 13 de agosto fué rechazada la expedición
-francesa que mandaba Pedro Labatut cuando intentó sorprender el Morro,
-y en los días 14 y 15 del mismo mes halló vigorosa resistencia en la
-Ciénaga, retirándose escarmentado. A fines de diciembre recibió la
-Real orden del 23 de julio, nombrándole Capitán General en comisión
-de Venezuela, con retención del virreinato que tenía en propiedad, y
-poniendo a sus órdenes a D. Manuel Cajigal, mariscal de Campo, para
-que le destinase a una u otra parte, según lo tuviese por conveniente.
-Grave fué la situación del virrey en los comienzos del año 1814. «Nada
-más duro en los peligros--escribe el virrey--que carecer de los medios
-de defenderse y arrostrarlos. Yo prefiero en el día cualquiera otra
-suerte, la más amarga, a la de volverme a ver en la situación en que
-estuve en Santa Marta durante tres años, expuesto a perder hasta lo más
-sensible para un militar, la reputación»[536]. Sucedíanse los combates
-lo mismo en la tierra que en el mar, unos adversos y otros favorables,
-mas siempre luchando. Tanta gravedad adquirieron los sucesos de
-Venezuela, que el virrey Montalvo destinó a su segundo, a D. Manuel
-de Cajigal, para que se pusiese al frente de la Capitanía general de
-Venezuela, ya «que la idea de la Regencia era manifiestamente que no lo
-fuese más Monteverde»[537]. Añade que Boves logró completo triunfo en
-la batalla de La Puerta, y del mismo modo Aymerich consiguió laureles
-peleando y cogiendo prisionero a D. Antonio Nariño.
-
- [534] _Relaciones de mando_ etc., pág. 590.--Bogotá
- (Colombia).--Imprenta Nacional, 1910.
-
- [535] Ibidem, págs. 590 y 591.
-
- [536] Ibidem, pág. 600.
-
- [537] Ibidem, pág. 614.
-
-Quiso Montalvo atraerse con dulces palabras a los revolucionarios de
-Cartagena, a quienes mandó una carta. El gobierno de dicha ciudad «me
-dijo en contestación que por la gravedad de su contenido la remitía al
-Congreso, que era quien podía resolver acerca de ello»[538]. Después
-contestó el Congreso lo que era de esperar, esto es, que deseaban cada
-día con más entusiasmo la independencia. Relata luego el virrey los
-hechos de Bolívar, fijándose especialmente en su conquista de Santa
-Fe (12 diciembre 1814). Pronto iba a recibir Montalvo importantes
-auxilios, porque el Rey, con fecha 25 de noviembre de 1814, le había
-comunicado que mandaba una expedición compuesta de 10.000 hombres
-al mando del mariscal de campo Don Pablo Morillo. «El primer objeto
-de esta expedición--decía la Real orden reservada--es mantener la
-tranquilidad en la capitanía general de Venezuela, tomar a Cartagena
-de Indias y auxiliar poderosamente a la pacificación del Nuevo Reino
-de Granada»[539]. Montalvo pudo ayudar a Morillo en la conquista de
-la ciudad de Cartagena (6 diciembre 1815). Trabajó sin descanso en la
-pacificación interior del virreinato, y con fecha 21 de junio de 1817
-previno a los gobernadores que «procurasen con todo cuidado contener
-las animosidades, manifestando a sus súbditos, en ocasiones oportunas,
-que todos son españoles, vasallos de un mismo monarca, a cuyos ojos
-son iguales los que se portan con la fidelidad debida a su Rey, sean
-españoles europeos o españoles americanos»[540]. Terminó Montalvo su
-_Relación de mando_ el 30 de enero de 1810, y con esta fecha la hubo de
-mandar al nuevo virrey D. Juan de Sámano.
-
- [538] Ibidem, pág. 619.
-
- [539] Ob. cit., pág. 724.
-
- [540] Ibidem, pág. 723.
-
-Acerca del origen del nombre _Panamá_, según la opinión de muchos
-autores, significa en lengua nueva, la más extendida entre los
-indígenas en aquellos tiempos, _sitio abundante en peces_; lo cual
-se conforma con lo que escribía (1516) Pedro Arias de Avila al rey
-Fernando y a su hija la princesa Doña Juana. Decía así: «Vuestras
-Altezas sabrán que Panamá es una pesquería en la costa del mar del Sur
-y por pescadores dicen los indios _panamá_.» Pedro de Arias Dávila,
-gobernador de Castilla del Oro, y el licenciado Gaspar de Espinosa,
-fundaron a Panamá (15 agosto 1519). Poco después Pedrarias ordenó
-al capitán Diego de Albites que poblara a Nombre de Dios. Mereció
-Panamá (15 septiembre 1521) el título de ciudad y el honor de un
-blasón heráldico que consistía en un escudo en campo de oro, partido
-verticalmente, con un yugo y un haz de flechas en la mitad derecha, y
-en dos carabelas navegando y una estrella en la parte superior en la
-mitad izquierda. Por orla castillos y leones. Por lo que toca a la sede
-de Larién, después de la muerte, a fines de 1519, del obispo Quevedo,
-el nuevamente elegido Fr. Vicente Pedraza trajo las instrucciones de
-trasladar el gobierno eclesiástico a Panamá. Tampoco debemos pasar
-en silencio que la Audiencia de Panamá, la tercera que se fundó en
-América, fué instituída por Real cédula de 26 de febrero de 1538 por
-el emperador Carlos V, abarcando su jurisdicción, no sólo el reino de
-Tierra Firme, compuesto de las dos provincias de Castilla del Oro y
-Veraguas, sino también desde el Estrecho de Magallanes hasta el golfo
-de Fonseca (provincias del Río de la Plata, Chile, Perú y Nicaragua).
-Creada en 1543 la Audiencia de los confines de Guatemala, se ordenó
-suprimir la de Panamá.
-
-El gobierno de Panamá pasó de la autoridad de Guatemala, a la
-dependencia del virreinato del Perú después de la victoria que D. Pedro
-de La Gasca consiguió sobre Pizarro en la batalla de Xaquixaguana
-(1548).
-
-Restablecida la Audiencia de Panamá por Real Cédula de 1563, se dispuso
-la extinción de la de Guatemala. Panamá tuvo que sufrir rudos ataques
-de los corsarios ingleses; pero la desgracia mayor de la ciudad fué el
-terrible incendio del 21 de febrero de 1644 que destruyó 83 casas, el
-Seminario y la casa episcopal. Posteriormente el pirata Morgan tomó
-e incendió a Panamá (1671). Nombrado presidente y capitán general
-de Tierra Firme D. Antonio Fernández de Córdoba y Mendoza, llegó a
-últimos de 1671 con la comisión de trasladar la ciudad de Panamá a
-sitio mejor, verificándose (21 enero 1673) el acto de fundación en la
-pequeña península inmediata al cerro y puerto de Ancón. Poco después
-se hicieron importantes fortificaciones para defender la plaza. A
-pesar de todo, los piratas no dejaron tiempo adelante en paz a los
-gobernadores de la ciudad. Creyéndose que las cosas marcharían mejor,
-la Corona destituyó al gobernador Hurtado y suprimió la Audiencia,
-agregando el territorio de su jurisdicción a la autoridad del virrey y
-de la Audiencia del Perú (1718). Como fuesen mayores las dificultades
-para el buen gobierno, a causa de la distancia entre la colonia y
-las autoridades del Perú, por Real Cédula de 21 de julio de 1722 se
-restableció la Audiencia, cuyo presidente tenía además el cargo de
-comandante general de Tierra Firme.
-
-El 2 de febrero de 1737 ocurrió formidable incendio--que se llamó el
-_Fuego Grande_--en la nueva ciudad de Panamá. Se quemaron dos terceras
-partes de la población, salvándose casi únicamente el arrabal de Santa
-Ana, y por ello se repitió el siguiente estribillo:
-
- Día de la Candelaria
- vísperas de San Blás,
- a las muchachas de adentro
- se les quemó la ciudad.
-
-En el año 1739 se realizó cambio radical, pues con fecha 20 de agosto
-se expidió Real Cédula restableciendo el virreinato de Santa Fe,
-incluyendo en él los territorios de Nueva Granada, Venezuela, Quito y
-las provincias de Panamá y Veraguas. La provincia de Panamá, quedó,
-sin embargo, con su gobernador y Audiencia, aunque subordinados al
-virreinato.
-
-Por Real Cédula del 3 de junio de 1749 se fundó la Universidad de San
-Javier, en Panamá, estableciéndose en el edificio de la Compañía de
-Jesús; y también por Real Cédula de 20 de junio de 1751 se suprimió
-definitivamente la Audiencia, acordándose que el gobierno de dicha
-ciudad dependiese del virrey de Nueva Granada, el obispado fuera
-sufragáneo del arzobispado de Lima y los tribunales de justicia
-estuvieran bajo la Audiencia de Santa Fe.
-
-Establecida la Compañía de Jesús en Panamá, se dirigió, a mediados del
-siglo XVI, al Perú. El superior de los Padres se llamaba Baltasar de
-Piñas, y con aquel carácter marchó al Perú. Algunos de sus religiosos
-permanecieron en Panamá para establecer la comunidad en Tierra Firme.
-Allí edificaron sólido y magnífico edificio, terminado en 1751, en el
-que establecieron la Universidad de San Javier. Habiéndose dispuesto
-la expulsión de los jesuítas de todos los dominios españoles, lo
-fueron de Panamá en la madrugada del 2 de agosto de 1767, encargándose
-del edificio el gobernador Cabrejo. El 28 de agosto, con una fuerte
-escolta, fueron los hijos de San Ignacio conducidos a Portobelo, allí
-embarcados para Cartagena, de donde salieron para Europa en compañía de
-otros expulsados también de Nueva Granada.
-
-Los gobernadores que sucedieron a Cabrejo cumplieron con su deber;
-pero, en los comienzos del siglo XIX, el brigadier D. Benito Pérez,
-virrey de Nueva Granada, resolvió establecer su autoridad en Panamá,
-dado el estado de rebeldía de Santa Fe. El mismo día en que tomó
-posesión del cargo (21 marzo 1812), quedó establecido el Tribunal de la
-Real Audiencia.
-
-Consideremos el gobierno o presidencia de Quito (vulgarmente Reino
-de Quito) y actualmente denominado República del Ecuador[541].
-Constituyóse en el año 1564, en cuyo tiempo se estableció la Real
-Audiencia, que comprendía extenso territorio. La ciudad de Santiago
-de Quito fué fundada el 15 de agosto de 1534, y la Audiencia se creó
-por Real Cédula dada en Guadalajara el 25 de agosto de 1563, siendo su
-primer presidente Hernando de Santillán, a quien sucedió D. Lope Díez
-Aux de Armendáriz y a éste otros presidentes. Nada de particular ofrece
-la historia del Ecuador durante la centuria décimasexta, ni aun en
-las dos siguientes, reducida a disensiones interiores y exteriormente
-a las tentativas que los piratas hicieron en las costas. Recuérdese
-que a fines de 1621 y en 1709 los filibusteros recorrían las costas,
-saqueando a Guayaquil y otros puertos. Aunque en los comienzos del
-siglo XVII se fortificó a Guayaquil para defenderlo de los corsarios,
-cayó al fin en poder de ellos el año 1687. No pasaremos en silencio
-el motín popular acaecido en Quito en 1592, que fué enérgica protesta
-contra la Real Cédula de Felipe II estableciendo el impuesto de
-alcabalas. Ni el presidente Barros, ni los oidores de la Audiencia,
-ni los jesuítas, ni otros religiosos de diferentes Ordenes, pudieron
-contener el movimiento. Los revoltosos proclamaron rey de Quito a
-un ciudadano llamado Carrera, quien no aceptó la Corona, siendo por
-ello azotado públicamente. El virrey Mendoza dispuso que Arana con
-300 hombres marchase a Quito para castigar a los revoltosos, lo que
-consiguió con poco trabajo. Carrera mereció el nombramiento de alférez
-real, hereditario para su familia, y los jesuítas disfrutaron desde
-entonces algunas rentas por su patriotismo. Que el virrey Mendoza y
-otros virreyes interviniesen en los asuntos de Quito se explica porque
-este país en lo político y militar estaba sujeto al virrey del Perú, y
-en lo eclesiástico al metropolitano de Lima.
-
- [541] Quito fué erigida en obispado en 1545, y su primer
- prelado se llamaba Garci Díaz.
-
-Tiempo adelante el Ecuador, siguiendo el ejemplo de otras colonias
-americanas, manifestó sus deseos de independencia, que proclamó en
-Quito el 10 de agosto de 1809.
-
-
-
-
-CAPITULO XXVII
-
- GOBIERNO DEL RÍO DE LA PLATA O DE BUENOS AIRES.--D. PEDRO
- DE MENDOZA HASTA ARIAS DE SAAVEDRA (4.ª VEZ).--SAAVEDRA
- DERROTADO POR LOS URUGUAYOS.--INTRODUCCIÓN DE NEGROS--FUNCIONES
- RELIGIOSAS.--ENEMIGA DEL CABILDO A LOS ABOGADOS.--GOBIERNO DE
- GÓNGORA.--LA UNIVERSIDAD EN BUENOS AIRES.--EL OIDOR PÉREZ DE
- SALAZAR.--EL GOBERNADOR CÉSPEDES.--LA AUDIENCIA.--GOBIERNO DE
- DÁVILA.--EL GOBERNADOR LA CUEVA ES EXCOMULGADO.--CANONIZACIÓN DE
- SAN FERNANDO.--DESGRACIAS EN EL PAÍS.--GOBIERNO DE ABENDAÑO, DE
- MÚXICA, DE CABRERA, DE LAXIS, DE RUIZ DE BAIGORRI, DE MERCADO Y
- DE MARTÍNEZ SALAZAR.--LA AUDIENCIA.--GOBIERNO DE GARRO, HERRERA
- Y PRADO.--LA COLONIA DEL SACRAMENTO.--EL GOBERNADOR ZABALA: SUS
- HECHOS MÁS NOTABLES.--CAMBIO DE POSESIONES ENTRE PORTUGAL Y
- ESPAÑA.--CONDUCTA DE LOS JESUÍTAS.--LOS GOBERNADORES SALCEDO,
- ORTIZ DE ROSAS Y ANDONAEGUI--EL GOBERNADOR CEBALLOS.--VIRREINATO
- DE BUENOS AIRES.--LOS VIRREYES CEBALLOS, ORTIZ, MARQUÉS DE
- LORETO Y OTROS.--LOS VIRREYES MALO DE PORTUGAL, AVILÉS Y DEL
- PINO.--DERROTA DE NUESTRA FLOTA.--LOS INGLESES TOMAN A BUENOS
- AIRES.--LINIERS.--GOBIERNO DE TUCUMÁN.
-
-
-Conviene no olvidar que después de la fundación de Buenos Aires por D.
-Pedro de Mendoza en la orilla derecha del Río de la Plata (2 febrero
-1536) y de su gobierno; después de Juan de Ayolas, fundador de la
-Asunción, muerto por los salvajes, y después de otros gobernadores,
-fué nombrado Juan de Garay, quien echó los cimientos de _Buenos Aires_
-(11 junio 1580), pues la que fundara Mendoza había sido despoblada.
-Habremos de recordar también que si en el último cuarto del siglo
-XVI se sucedieron en el Plata siete gobernadores españoles que nada
-hicieron para conquistar el Uruguay, en los albores del XVII apareció
-Arias de Saavedra, que comenzó a gobernar en agosto de 1600; pero la
-Cédula confiriéndole el mando en propiedad es del 18 de septiembre de
-1601. Antes se había distinguido como protector de los indios pacíficos
-y fué severo con los enemigos de España. Como hijo de la Asunción (hoy
-capital del Paraguay) amaba a su tierra, y como gobernante español
-era fiel a la metrópoli. A la cabeza de unos 500 soldados partió de
-la Asunción hacia las tierras uruguayas. Los indios se prepararon
-a la lucha y se dirigieron a encontrar al enemigo, decididos a no
-consentir la entrada en territorio patrio. Siguieron su camino los
-españoles, importándoles poco los preparativos de los indígenas.
-Halláronse en frente unos de otros. Murieron--según relación de los
-historiadores--los 500 soldados, pudiendo sólo escapar Saavedra para
-ser portador de la derrota. En un cuarto de siglo los indígenas
-uruguayos se habían preparado para resarcirse de las desgracias que les
-habían ocasionado Zárate y Garay. El gobernador, con ruda franqueza,
-escribió a la corte declarando su impotencia para dominar el Uruguay, y
-aconsejando que las armas espirituales, la predicación y las dulzuras
-de la fe harían efecto en la condición áspera de aquellos indios.
-Examinó el Consejo de Indias la indicación de Saavedra, y Felipe III,
-en 5 de julio de 1608, aprobó la conquista pacífica.
-
-Consta oficialmente que unos dos años antes, siendo gobernador y
-capitán general y justicia mayor de las provincias del Río de la Plata
-el Sr. Hernandarias de Saavedra, solicitó el cabildo de Buenos Aires al
-Rey se sirviera «darle licençia para meter trescientos negros para el
-sustento desta tierra...»[542].
-
- [542] _Actas del cabildo de Buenos Aires._--Sesión del 13 de
- marzo de 1606.--Tomo I, pág. 190.--Buenos Aires. 1907.
-
-Pasados algunos días, habiendo fallecido el conde de Monterrey, virrey
-del Perú, la Audiencia de la Plata asumió el gobierno[543].
-
- [543] Ibidem, págs. 216-218.
-
-El cabildo de Buenos Aires, en agradecimiento a las _once mil
-vírgenes_, por cuya intercesión Dios había librado de la plaga de la
-langosta a la ciudad y sus términos, acordó que desde el día de San
-Lucas (18 octubre 1607) hasta el de las once mil vírgenes (21 del mismo
-mes y año), se hiciesen procesiones solemnes con la asistencia de todos
-los conventos[544].
-
- [544] Ibidem, págs. 422 y 423.
-
-Asunto de capital interés debió ser la introducción de negros en Buenos
-Aires, por cuanto algún tiempo después el cabildo comisionó al padre
-Juan Romero, Rector del Colegio de Jesuítas, que marchó a España para
-que insistiera con el Rey sobre dicho asunto[545] y sobre otros. Tiempo
-adelante, esto es, el 21 de julio de 1610, volvió el cabildo á suplicar
-a Su Majestad que permitiese importar negros para emplearlos en los
-trabajos agrícolas, por cuanto era grande la escasez de indios[546].
-Acordóse en la sesión del 7 de febrero de 1611 que se fundase un
-Hospital y una Ermita dedicados a San Martín, patrón de la ciudad, en
-el lugar elegido por Juan de Garay, fundador de Buenos Aires[547]. Al
-mes siguiente, mejor pensado el asunto, se dispuso que se hicieran
-dichos edificios «en el camino que va al Riachuelo desta ciudad, donde
-esté más cerca del comercio, etc.»[548].
-
- [545] Ibidem, tomo II, págs. 58-61.
-
- [546] Ibidem, págs. 265-267.
-
- [547] Ob. cit., págs. 326-328.
-
- [548] Ibidem, págs. 342-345.
-
-Escribió D. Diego Martín Negrón al Rey (30 junio 1610), haciéndole
-saber que en aquellas provincias había a la sazón 300.000 naturales y
-12.000 reducidos a la fe, y que habiendo consultado con los religiosos
-más graves del país acerca de la persona más apta para desempeñar
-el cargo de _protector general de los indios_, contestaron que se
-confiriese dicho título a su antecesor Hernando Arias de Saavedra,
-quien lo aceptó de muy buena gana. Posteriormente, en la sesión
-celebrada por el cabildo el 21 de diciembre de 1611, se trató de asunto
-asaz importante. Hacía veinte años largos que para acabar con las
-hormigas y ratones, tan abundantes en la ciudad, se echaron suertes con
-el objeto de elegir un Santo que fuese abogado contra aquella plaga,
-prometiendo celebrar la fiesta de aquel hijo de Dios. Pero ¿qué Santo
-era éste? Unas personas decían que cupo la suerte a San Bonifacio y San
-Sabino, otras que a San Saturnino. En esta duda, y como la plaga iba
-siempre en aumento, se acordó por el cabildo echar de nuevo suertes.
-En efecto, se metieron varias cédulas o papeletas en un sombrero,
-conteniendo una el nombre de San Saturnino, otra los de San Bonifacio y
-San Sabino, doce con los respectivos de los doce Apóstoles, y algunas
-más con otros Santos. Un niño, que se llamó para el caso, extrajo una
-de las cédulas, donde estaban los nombres de San Simón y San Judas,
-acordándose entonces que fuese «voto a Dios Nuestro Señor de guardar
-la fiesta del dicho día todos los años desde el que viene, que será la
-primera, y de hacer decir en la Iglesia Mayor una misa cantada con su
-proçesion, la qual se pague la limosna de los propios de cabildo ó de
-limosna que para ello se sacare»[549]. ¿Acabaron los Santos Simón y
-Judas con las hormigas y ratones? Las actas del cabildo de Buenos Aires
-guardan silencio sobre el particular.
-
- [549] Ibidem, págs. 406 y 407.
-
-Por carta del Rey fechada en San Ildefonso el 15 de octubre de 1611, y
-por otra del virrey D. Juan de Mendoza, marqués de Montesclaros, tuvo
-noticia el cabildo del fallecimiento de la Reina D.ª Margarita, mujer
-de Felipe III, el 3 del citado mes, celebrándose con este motivo honras
-en la Iglesia mayor[550].
-
- [550] Ibidem, págs. 455-457.
-
-No habremos de pasar en silencio un hecho que prueba la ignorancia
-de aquellos tiempos. Corrió la noticia de que pensaban venir a Buenos
-Aires y ejercer su profesión de abogados D. Diego Fernández de Andrada,
-vecino de Santiago del Estero; José de Fuensalida, morador en Córdoba,
-y Gabriel Sánchez de Ojeda, residente últimamente en Chile. Reunido
-el cabildo el 22 de octubre de 1613, el regidor Miguel del Corro,
-teniendo en cuenta que donde había abogados no faltaban pleitos,
-trampas y marañas, propuso, porque así convenía al bien común, que no
-se admitiesen ni recibiesen en la ciudad. La proposición de Miguel
-del Corro fué aceptada por el cabildo, dándose «aviso a los dichos
-tres letrados, donde quiera que se les alcanzase, que no vengan a esta
-ciudad sin orden de S. M., señor virrey o Real Audiencia»[551].
-
- [551] Ob. cit., págs. 469-472.
-
-Por entonces (25 marzo 1614), el arzobispo de la Plata se quejó al
-Rey de la conducta del presidente de la Real Audiencia, «quien se
-entrometía a querer gobernar espiritual y temporal so color de buen
-celo, alabando como se merece su persona en lo demás...»[552].
-
- [552] Pastells, _Historia de la Compañía de Jesús de la
- provincia del Paraguay_, etc., tomo I, página 256.
-
-Desde el Real sitio de San Lorenzo (7 septiembre 1614), fué nombrado
-por cuarta vez gobernador de Buenos Aires D. Hernando Arias de
-Saavedra. Era digno de ocupar cargo tan elevado y se atrajo generales
-simpatías, aunque--como después veremos--tuvo también enemigos que
-le persiguieron con saña. En esta época de su mando, como en las
-anteriores, pudo contener a los indios fronterizos que, sin respeto
-alguno, penetraban en el gobierno de Buenos Aires. Acordóse en el
-cabildo celebrado el 10 de junio de 1615, escribir al virrey del Perú
-dándole noticia de haber tomado posesión del gobierno de las provincias
-de la Plata Hernando Arias de Saavedra[553]. Desde que Negrón dejó el
-gobierno hasta el nombramiento de Hernandarias, carecen de interés los
-hechos que se sucedieron.
-
- [553] _Actas del cabildo de Buenos Aires_, tomo III, pág. 217.
-
-Veinte días después de la citada comunicación al virrey del Perú,
-volvió a tratarse del asunto de la esclavitud, asunto que tenía
-preocupados al cabildo y al pueblo de Buenos Aires. Se acordó escribir
-al Rey y al Real Consejo de las Indias para que se les conceda «algunas
-liçençias de esclavos para sustentar nuestras haciendas de labranças y
-estançias porque de otra suerte será la total destruçión deste puerto y
-ciudad»[554].
-
- [554] _Cabildo del 30 de Junio de 1615_, pág. 237.
-
-Temeroso el gobernador Hernando Arias de un ataque al puerto por la
-escuadra holandesa, dispuso que se tomasen algunas medidas para la
-defensa, despachándose también «una chalupa a la isla de Maldonado y
-puertos a tomar lengua de lo que oviere»[555].
-
- [555] _Cabildo del 30 de agosto de 1615_, pág. 271.
-
-Preocupó de igual modo al cabildo que la peste que a la sazón diezmaba
-al Perú se propagase a las provincias de la Plata. En su virtud, y,
-para librarse de ella, se tomó el acuerdo de hacer dos procesiones,
-una a Santo Domingo y otra a San Francisco[556]. Ya en el camino de
-las procesiones, no había de faltar la que en el día de San Simón y
-San Judas se mandó hacer a los patronos de la plaga de ratones y de
-hormigas, como también, además de las funciones religiosas, se acordó
-correr toros y jugar cañas en el día de San Martín, patrón de la
-ciudad[557].
-
- [556] _Cabildo del 22 de septiembre de 1615_, pág. 275.
-
- [557] _Cabildo del 12 de octubre de 1615_, pág. 277.
-
-Las alteraciones y levantamientos de los indios, los cuales llegaron al
-extremo de hacer cautivos a varios españoles, obligaron al gobernador
-Arias a salir de Buenos Aires con algunas fuerzas para dirigirse hacia
-el Norte de la provincia[558]. Volvió el gobernador después de castigar
-a los revoltosos, renunciando luego el cargo (8 julio 1617)[559].
-
- [558] _Cabildo del 31 de julio de 1617_, págs. 458 y 459.
-
- [559] Pastells, _Hist. de la Compañía de Jesús en el
- Paraguay_, etc., tomo I pág. 275.
-
-Noticia importante llegó de Madrid. El Rey, con fecha 16 de diciembre
-de 1617, dispuso dividir en dos el gobierno del Río de la Plata: el
-del _Río de la Plata_ (Buenos Aires), y el de _Guayra_ ó _Paraguay_
-(Asunción)[560]. Del primero nombró gobernador a D. Diego de Góngora,
-caballero del hábito de Santiago[561], y del segundo á Don Manuel Frías.
-
- [560] La provincia de Tucumán gozaba de completa independencia.
-
- [561] _Actas del Cabildo de Buenos Aires_, tomo III, págs.
- 88-95.
-
-Dos días después de tomar posesión del cargo, el cabildo dió la noticia
-al virrey y Real Audiencia del Perú[562]. Poca benevolencia manifestó
-el cabildo con el ex-gobernador Arias de Saavedra, por cuanto al tener
-noticia que se disponía marchar a la ciudad de Santa Fe, se trató de
-exigirle fianza por el tiempo de su residencia, no sin afirmar que
-había hecho agravios y daños a la ciudad[563]. Hasta tal punto llegó la
-enemiga al ex-gobernador, que el cabildo escribió al Rey, al Consejo
-Real de las Indias, al virrey Príncipe de Esquilache y a la Real
-Audiencia de la Plata, para que lo antes posible se mandase la persona
-encargada de tomar la residencia a D. Hernando Arias[564]. En el mismo
-cabildo se dispuso rogar al Rey que procurase la pronta llegada de
-un obispo para la provincia de Buenos Aires, siendo tiempo adelante
-nombrado D. Pedro Carranza. Cada vez era mayor el enojo entre el
-cabildo y Hernando Arias, indicándolo así lo acordado en la sesión del
-1.º de julio de 1620[565].
-
- [562] _Cabildo del 19 de noviembre de 1618_, págs. 99-102.
-
- [563] _Cabildo del 14 de enero de 1619_, tomo IV, págs.
- 139-141.
-
- [564] _Cabildo del 27 de enero de 1620_, tomo IV, págs. 353 y
- 354.
-
- [565] _Actas del Cabildo_, tomo IV, págs. 401-404.
-
-En el cabildo del 9 de marzo de 1621, el gobernador D. Diego de Góngora
-dió la grata noticia de que el Rey había despachado cédula y carta al
-obispo Carranza, haciéndole saber que Su Santidad había beatificado á
-_San Isidro_ de Madrid, con cuyo motivo se dispuso que se celebrasen
-procesiones y otras fiestas en señal de regocijo[566].
-
- [566] _Actas del Cabildo_, tomo V, págs. 52 y 53.
-
-Conviene no olvidar que con fecha 4 de mayo de 1621 Fray Pedro de
-Carranza, obispo del Río de la Plata, escribió al Rey dándole cuenta de
-su llegada al puerto de Buenos Aires (9 de enero), del estado indecente
-en que halló el edificio de la Catedral, de la poca paz que reinaba en
-el país, de la rectitud del gobernador Góngora y de la necesidad de
-poner Audiencia, no sin olvidar la conveniencia de que los gobernadores
-fuesen personas de experiencia y temerosos de Dios[567].
-
- [567] Pastells, _Hist. de la Compañía de Jesús en el
- Paraguay_, etc., tomo I, pág. 329.
-
-Suceso interesante registraremos en este lugar: el papa Gregorio XV,
-con fecha 8 de agosto de 1621, dió un Breve fundando la Universidad
-y Academia de la ciudad de la Plata en el Colegio de la Compañía
-de Jesús, noticia que se recibió con mucha alegría en todo el país
-argentino, y que--como era de esperar--contribuyó mucho a la mayor
-cultura de aquella parte de América. La alegría del mes de marzo se
-convirtió en tristeza en el mes de junio. La peste tenía afligida a
-la ciudad; pero se halló un medio para evitarla, cual era, como otras
-veces, tomar por intercesor y abogado a algún santo. Este santo debía
-ser San Roque[568]. Tratóse de hacer una ermita; pero como la cofradía
-de los bienaventurados San Sebastián y San Fabián tenía acordado
-construir otra para los citados últimos santos, dispusieron los de San
-Roque pedir que la imagen de este santo se colocase en la ermita de
-aquéllos, si bien las cofradías debían ser dos, una de San Sebastián y
-San Fabián, y otra de San Roque[569]. A tal punto llegó a amedrentar
-la peste a la población de Buenos Aires, que el cabildo, recordando
-que en los dos últimos meses habían fallecido más de 1.000 personas,
-requirió al gobernador para que no abandonase a Buenos Aires con la
-excusa de hacer una visita a las provincias; mas, si a pesar de ello
-«quisiere salir a la dicha bisita, este cabildo lo contradise una y dos
-y tres besses y protesta que, si en este puerto sucediere algún daño,
-sea por quenta, costa y riesgo de su merced...»[570]. Aproximábase
-el 16 de agosto, día de San Roque, y en el cabildo del 9 de agosto de
-1621, se tomó el acuerdo de hacer en aquel día «prossesion y fiesta con
-bisperas y misa cantada y sermon en la Iglesia Catedral»[571]. Tratóse
-en el cabildo del 15 de septiembre de 1621, del recibimiento que debía
-hacerse al obispo Fray Pedro de Carranza[572], y en el del 15 de
-noviembre de dicho año se acordó, ya que en aquella fecha nada se hizo
-«por estar la tierra enferma», celebrar fiestas de toros y cañas[573].
-
- [568] _Cabildo del 14 de junio de 1621_, tomo V, págs. 79 y 80.
-
- [569] _Cabildo del 21 de junio de 1621_, tomo V, págs. 81 y 82.
-
- [570] _Acuerdo del 20 de julio de 1621_, tomo V, págs. 85-87.
-
- [571] _Actas_, etc., tomo V, págs. 90 y 91.
-
- [572] Pág. 125.
-
- [573] Pág. 138.
-
-Recibióse la noticia de la muerte de Felipe III en Buenos Aires
-(comienzos de febrero de 1622)[574], celebrándose con tal motivo
-suntuosas exequias, como también juegos de cañas, corridas de toros
-y luminarias con ocasión de la jura de Felipe IV. A los pocos días
-se dirigió el Rey al cabildo, diciéndole que todos los enemigos de
-la Corona de España estaban armados contra ella en Italia, Flandes
-y Alemania, mientras los corsarios holandeses, turcos y de otras
-naciones, con gran número de bajeles, realizaban muchos y continuos
-robos en las costas de estos reinos y carrera de las Indias, «y
-asimismo como por estar mi patrimonio Real tan exausto y consumido que
-por nengun caso se puede sacar del sustancia conque acudir a el remedio
-de tan grandes y peligrosos daños, a sido forzoso valerme de mis buenos
-y leales basallos, pidiéndoles un donativo y empréstito tan cuantioso
-como lo requiere la nesesidad y ocasión presente...»[575].
-
- [574] Págs. 182 y siguientes.
-
- [575] _Cabildo del 7 de octubre de 1622_, tomo V, págs.
- 250-256. D. Diego de Góngora falleció en Buenos Aires el 21 de
- mayo de 1623.
-
-Llegó a últimos de 1623 D. Alonso Pérez de Salazar, oidor de la
-Audiencia de la Plata, con el propósito de tomar la residencia a los
-gobernadores D. Diego Marín Negrón y D. Hernán Arias de Saavedra[576].
-
- [576] Saavedra escribió con fecha 3 de enero de 1625, desde
- Buenos Aires a su amigo D. Antonio de la Cueva, notificándole
- haber sido declarado libre por sus propios émulos, saliendo
- su honor con la aprobación que siempre tuvo y no teniendo que
- restituir a la hacienda un maravedí. El juez dió sentencia en
- su favor en todas las demandas.
-
-Después de sucesos poco importantes, ocupó el gobierno (septiembre de
-1624)[577], D. Francisco de Céspedes, natural de Sevilla. En su tiempo
-se realizaron grandes y necesarias fortificaciones en el puerto de
-la ciudad de Buenos Aires. Luego (12 febrero 1625) recibió Céspedes
-carta del Adelantado del Río de la Plata, gobernador de la provincia
-de Tucumán, ofreciéndose y poniéndose gustoso a sus órdenes[578];
-también tuvo aviso de que una escuadra holandesa, compuesta de 40
-velas, se hallaba sobre Pernambuco, aviso que también se comunicó al
-virrey de Chile a fin de que estuviesen preparados a la defensa[579].
-No fueron cordiales las relaciones entre el gobernador Céspedes y la
-Audiencia de la ciudad de la Plata, dándose el caso de que D. Diego
-Martínez de Prado, juez comisario de dicha Audiencia, se presentó en
-Buenos Aires, disponiendo que el gobernador saliese de la ciudad hasta
-averiguar si eran verdaderas o falsas las denuncias[580]. Céspedes,
-durante su ausencia, nombró como su teniente y justicia mayor a Pedro
-Gutiérrez, diciendo entonces el citado señor juez, que si Céspedes
-no podía usar de los oficios de gobernador y capitán general, menos
-podría nombrar teniente[581]. El cabildo tampoco se puso al lado
-de Céspedes. La Audiencia de la ciudad de la Plata nombró a Diego
-Martínez de Prado «para conoser de los essesos y delitos que se an
-cometido contra la Real hacienda por el Sr. D. Francisco de Céspedes,
-gobernador, y sus ijos y contra otras personas de esta ciudad...»[582].
-Es de advertir que ya (13 enero 1628) Martínez de Prado había dado
-orden de poner en prisión a Céspedes[583], y pocos días después, en el
-cabildo de 21 de febrero del citado año se leyó una carta de Hernán
-Arias de Saavedra, anunciando que la Real Audiencia le había nombrado
-para continuar las comisiones de que estaba encargado Martínez de
-Prado[584]. Inmediatamente publicó Arias de Saavedra que fuese repuesto
-en su cargo Francisco de Céspedes, siendo de creer que en la visita
-de aquél a Buenos Aires nada encontró censurable en la conducta del
-gobernador. Así debió ser, por cuanto en el cabildo del 24 de octubre
-de 1629, el procurador general de la ciudad, D. Diego Ruiz de Ocaña,
-hizo notar que Céspedes consiguió pacificar las provincias del Uruguay
-y demás convecinas, como también los despoblados que hay hasta Córdova,
-Tucumán y Santa Fe. Del mismo modo «en las cosas tocantes al servicio
-de S. M. y buen cobro de su hacienda Real he procedido con el celo,
-cuidado y diligencia de fiel y legal ministro», señalándose por las
-acertadas disposiciones que dió «para la defensa de la tierra y ofensa
-del enemigo.» Por todo ello se acordó pedir al Rey la continuación
-de Céspedes en su importante cargo[585]. Sin embargo, las opiniones
-acerca de la conducta del mencionado gobernador no estaban conformes,
-pues, desde Buenos Aires (8 octubre 1630), escribieron al Rey una
-carta los Padres Fray Francisco Barreto, Fray Luis de Herrera, Fray
-Gabriel Arias y Fray Tomás de Solorines--carta ratificada por Gabriel
-de Peralta, gobernador, provisor y vicario general del obispado del Río
-de la Plata--en la cual afirmaban que perseguía al obispo, prelado,
-religiosos y seglares que le decían verdades y volvían por el aumento
-de la Real hacienda, que tenía destruída dicha Real hacienda, que
-tanto él como sus dos hijos se habían hecho ricos y poderosos, y que
-puso preso y quiso quitar la vida al capitán Juan de Vergara, regidor
-perpetuo[586].
-
- [577] Fué nombrado en Madrid el 16 de abril de 1623.
-
- [578] _Actas_, etc., tomo VI, págs. 159 y 160.
-
- [579] _Cabildo del 8 de octubre de 1627_, tomo VI, págs.
- 335-337.
-
- [580] _Cabildo del 15 de enero de 1628_, tomo VI, págs. 351 y
- siguientes.
-
- [581] Ibidem, págs. 361 y 362.
-
- [582] Ibidem, pág. 392.
-
- [583] Ibidem, pág. 401.
-
- [584] Ibidem, pág. 426.
-
- [585] _Actas_, etc., tomo VII, págs. 88-91.
-
- [586] Conviene recordar que en el Cabildo celebrado en Buenos
- Aires el 5 de octubre de 1630 se presentó por Juan Gutiérrez
- de Humanes una proposición contra Juan de Vergara, proposición
- que apoyaron D. Francisco de Céspedes, D. Enrique Enríquez, D.
- Diego Ruiz de Ocaña, Juan Barragán y otros[546a].
-
- [546a] _Revista general del Archivo general de Buenos
- Aires_ por Trelles, págs. 196-199.
-
-Pasado algún tiempo, queriendo dicha autoridad dar muestras de
-consideración y cariño al señor obispo de Paraguay, quien por entonces
-visitaba a Buenos Aires, dispuso que a su costa se hiciesen fiestas de
-toros y juegos de cañas[587].
-
- [587] _Cabildo del 27 de enero de 1631_, tomo VII, págs. 187 y
- 188.
-
-
-El gobernador Céspedes, al tener noticia de que los holandeses,
-enemigos de España, se habían apoderado de la ciudad y puerto de la
-bahía en la costa del Brasil, ordenó que se fortificase la ciudad y
-puerto de Buenos Aires[588]. Con razón, en carta que por entonces
-escribió al Rey, le hubo de decir que no le cogerían de improviso
-los 40 navíos holandeses que se disponían a subir tierra adentro por
-algunos ríos[589].
-
- [588] _Cabildo del 30 de julio de 1631_, tomo VII, págs. 215 y
- siguientes.
-
- [589] Pastells, _Hist. de la Compañía de Jesús en el
- Paraguay_, etc., tomo I, págs. 439 y 440.
-
-Fijóse Céspedes en atraerse con medios pacíficos a los uruguayos.
-Estableció comercio con ellos, mandó misiones franciscanas y jesuíticas
-y consiguió que los charrúas cediesen en su hostilidad a los españoles.
-Más feliz fué todavía con los chanás, pues abandonaron sus guaridas
-del río Negro, bajando a tierra firme, donde comenzaron la edificación
-del pueblo de Santo Domingo de Soriano (1624). Del Uruguay se sacó
-carbón y leña, y ganados (vacas y caballos). A la cría de ganados se
-dedicaron aquellas tierras, como si no fuesen también a propósito
-para la agricultura. Según Bauzá, los campos uruguayos «no merecieron
-del conquistador y del vecindario de Buenos Aires otro destino que el
-de ser dedicados a la cría de animales»[590]. Tuvo el sentimiento de
-que bajo su gobernación, los indios del Chaco, arrostrando el poder
-español, destruyeron completamente la Reducción de la Concepción del
-Bermejo.
-
- [590] Ob. cit., tomo I, p. 339.
-
-Comenzó el gobierno de D. Pedro Esteban Dávila. Aunque fué
-nombrado el 11 de octubre de 1629, tardó más de dos años en tomar
-posesión[591]. Su primera idea, que fué salir al frente de algunas
-fuerzas para castigar a los indios del Chaco, más imprudentes cada
-día y más amenazadores, encontró oposición de parte del cabildo, el
-cual hizo presente al gobernador los perjuicios que podían seguirse
-«quedando esta ciudad y provincias sin cabeza ni quien gobierne las
-armas...»[592]. No sólo preocuparon al gobernador las rebeliones de
-los indios, sino los enemigos de España, ya apoderados de Pernambuco
-en la costa de Brasil[593]. Que D. Pedro Esteban Dávila no desistió
-de su viaje, era buena prueba la petición que el cabildo le hizo,
-de que suspendiese la marcha a las Reducciones del Uruguay, en
-razón del levantamiento de indios y de la amenaza de los holandeses
-que se hallaban en las costas brasileñas[594]. Volvió el cabildo a
-rogarle que no abandonase la ciudad[595]. Un año después, cuando el
-gobernador estaba decidido a salir de Buenos Aires «a la pacificación y
-allanamiento de los indios alçados y reedificación de la ciudad del río
-Bermejo...», insistió el cabildo para que suspendiese el viaje por la
-causa y razones ya dichas[596]. Marchó, sin embargo, volviendo pronto
-después de castigar a los indios.
-
- [591] _Cabildo del 26 de diciembre de 1631_, tomo VII, p. 289
- y siguientes.
-
- [592] Ibidem, p. 376 y siguientes.
-
- [593] Ibidem, p. 381 y siguientes.
-
- [594] _Sesión del 28 de mayo de 1635_, tomo VII, p. 469 y
- siguientes.
-
- [595] _Cabildo del 24 de julio de 1635_, tomo VII, p. 473 y
- siguientes.
-
- [596] _Cabildo del 3 de abril de 1636_, tomo VIII, p. 33 y
- siguientes.
-
-Importa recordar que en el cabildo del 29 de noviembre de 1637 se
-presentó D. Mendo de la Cueva y Benavides con el nombramiento de
-gobernador, capitán general y justicia mayor de las provincias del
-Río de la Plata, nombramiento que tenía la fecha del 24 de diciembre
-de 1636. Apenas el gobernador La Cueva había tomado posesión del
-cargo, cuando ocurrió un suceso que tuvo grande resonancia en Buenos
-Aires y en general en toda América. Es el caso que Fray Cristóbal de
-Aresti, obispo de Buenos Aires, se atrevió, por motivos fútiles y sin
-importancia, excomulgar al gobernador (24 diciembre 1637). Si poco
-antes (15 abril 1636) el Rey encargó a D. Luis Jerónimo Fernández de
-Cabrera, conde de Chinchón y virrey del Perú, tomase residencia a D.
-Pedro Esteban Dávila, gobernador que había sido de Buenos Aires[597],
-lo que preocupaba a todos era el asunto de la excomunión que en un
-momento de mal humor lanzara el obispo Aresti sobre el gobernador. El
-cabildo, en nombre de la ciudad, pidió al prelado que levantara la
-excomunión[598], insistiendo en su petición pocos días después[599]. No
-cedió el prelado, sino antes, por el contrario, se dispuso a marchar a
-la ciudad de la Plata, no queriendo oir las súplicas de los individuos
-del cabildo[600]. Así lo hizo. El cabildo se dirigió entonces al
-provisor del obispado con el mismo ruego[601]. A tal punto llegaron las
-cosas que vino a poner paz D. Juan de Palacios, visitador de la Real
-Audiencia de la Plata[602].
-
- [597] Ibidem, tomo VIII, págs. 274 y siguientes.
-
- [598] Ibidem, tomo VIII, pág. 286.
-
- [599] Ibidem, tomo VIII, pág. 305.
-
- [600] Ob. cit., tomo VIII. pág. 310.
-
- [601] Ibidem, tomo VIII, págs. 350 y siguientes.
-
- [602] Ibidem, tomo VIII, pág. 370.
-
-Exigía la importancia del asunto, que tanto el Rey como el virrey
-escribiesen al gobernador, el primero en carta fechada en Madrid a
-14 de agosto de 1634, y el segundo en carta escrita en Lima el 1.º
-de septiembre de 1638. Dícese en ellas «que Su Majestad trata con Su
-Santidad de que se canonice el señor rrey D. Fernando, y que ay ya
-echas ynformasiones, y para conseguirle a sus espensas es menester
-muchos ducados, y su patrimonio está mui gastado y assi encarga a los
-cabildos seculares eclesiásticos y seglares hagan que sus súbditos
-acudan con lo que más pudieren para esta santa obra»[603]. Dispúsose el
-gobernador a emprender la marcha a Calchaqui para reducir a los indios
-rebeldes, y como siempre, el cabildo manifestó que no convenía saliese
-de la ciudad, atendiendo a que los holandeses andaban con deseos de
-venir a Buenos Aires[604].
-
- [603] Ibidem, tomo VIII, pág. 374.
-
- [604] Ibidem, tomo VIII, pág. 421.
-
-Reunióse el cabildo (8 noviembre 1640) para dar lectura al nombramiento
-de gobernador y capitán general de las provincias del Río de la Plata,
-hecho a favor de D. Francisco de Abendaño y Baldivia[605]. Juró y
-tomó posesión del cargo; pero en el cabildo del 13 de diciembre del
-citado año se presentó Cédula y provisión del Rey, fecha en Madrid
-el 13 de enero de 1640, haciendo merced a D. Ventura de Múxica del
-cargo y oficios de gobernador, capitán general y justicia mayor de
-las provincias del Río de la Plata[606]. Tiene cierta curiosidad la
-ordenanza por la cual se mandó a don Mendo de la Cueva se abstuviese de
-hablar mal de los vecinos con pena de 1.000 pesos para la Real cámara
-por mitad y gastos de las casas del cabildo[607]. A los seis meses
-siguientes, habiendo fallecido don Ventura de Múxica, el presidente de
-la Audiencia de las Charcas, nombró a don F. Andrés de Sandobal[608].
-Al poco tiempo el marqués de Mancera, virrey del Perú, hizo el
-nombramiento de nuevo gobernador y capitán general en favor de don
-Jerónimo Luis de Cabrera[609]. Tratóse en el cabildo de 23 de julio de
-1642, del remedio para combatir la peste de enfermedades contagiosas
-que causaban tantas muertes, acordándose hacer rogativas con su
-procesión nueve días seguidos[610]. Desde el año 1642 al 1645, pocos
-hechos importantes se sucedieron en Buenos Aires. Digno de alabanza
-fué el gobierno de Cabrera, mereciendo también iguales aplausos el
-almirante don Luis de Aresti, teniente general de gobernador y justicia
-mayor. Por entonces, la separación de Portugal de la Corona de España,
-trajo como consecuencia alguna intranquilidad en Buenos Aires.
-
- [605] Tomo IX, págs. 71 y 72.
-
- [606] Tomo IX, pág. 92.
-
- [607] _Cabildo del 21 de enero de 1641._--Tomo IX, págs.
- 121-126.
-
- [608] _Cabildo del 17 de julio 1641._--Tomo IX, págs. 160 y
- 161.
-
- [609] _Cabildo del 29 de octubre de 1641._--Tomo IX, págs. 183
- y siguientes.
-
- [610] Pág. 290.
-
-Refieren los escritores coetáneos que Don Jacinto de Laris (1646-1652),
-visitó las Reducciones que los jesuítas habían fundado al Sur del
-Panamá y se acarreó muchos adversarios, porque intentó privar a los
-eclesiásticos del derecho de adquirir bienes raíces.
-
-Añaden también que don Pedro Ruiz de Baigorri (1653-1660), tuvo que
-permitir el comercio con los holandeses, pues no podía recibir apoyo
-de España, que a la sazón estaba en guerra con la Gran Bretaña. Acerca
-de otro orden de cosas consta que Buenos Aires, a mediados del siglo
-XVII, tenía unas 400 casas y se hallaba defendida por un fortín con 150
-soldados y 10 cañones de hierro.
-
-De Don Alonso Mercado y Villacorta (1660-1663), sólo refieren las
-crónicas que hizo trasladar la ciudad de Santa Fe al sitio en que la
-fundó Garay.
-
-Más importancia tiene don José Martínez Salazar. Bajo su gobierno se
-estableció la Audiencia en Buenos Aires, hizo un censo de la población,
-fundó la Reducción de los Quilmes, reforzó las milicias coloniales con
-indios de las misiones y defendió a Santa Fe de los indios del Chaco.
-
-Como en tiempo de don José Garro (1678-1682), los portugueses, sin
-derecho alguno, fundasen la Colonia del Sacramento frente a Buenos
-Aires, mandó el gobernador contra ellos al Maestre de Campo don Antonio
-Vera Mújica, con 260 españoles y 3.000 indios procedentes de las
-Reducciones administradas por los jesuítas. La colonia fué tomada por
-asalto; pero al hacerse la paz entre las dos naciones, se devolvió a
-Portugal.
-
-Si de D. José Herrera y Sotomayor, sucesor de Garro, poco dicen las
-crónicas, de D. Manuel del Prado y Maldonado, que comenzó su gobierno
-en 1700, se refiere que fortificó la ciudad temiendo el ataque de una
-armada dinamarquesa que recorría aquellos mares.
-
-Ilustró su nombre D. Alonso Juan de Valdés Inclán, sitiando y
-apoderándose de la Colonia del Sacramento, con un ejército de indios
-guaraníes, devolviéndose también a Portugal después de la paz de
-Utrech (1713.)
-
-El verdadero fundador de la nación uruguaya fué D. Bruno Mauricio
-de Zabala, gobernador del Río de la Plata, quien destruyó los
-establecimientos fundados en la banda oriental por el corsario Moreau
-y arrojó a los portugueses que se habían fortificado en la península
-de Montevideo[611]. Zabala levantó un fuerte en la citada península
-y dejó una guarnición. Felipe V, por cédula dada el 16 de Abril de
-1725, decretó la colonización del Uruguay, y el año siguiente, a 20
-de enero, comenzó la edificación de _Montevideo_. «Sin que su talla
-sea gigantesca, es D. Bruno Mauricio de Zabala de estatura elevada,
-cuerpo bien proporcionado, arrogante sin presunción y con una
-presencia magestuosa de príncipe. Sólo sí que le falta la mitad del
-brazo derecho, que perdiera en una de las muchas batallas en que se
-ha encontrado en Europa luchando contra los enemigos de su patria o
-de su Rey. Tal falta, sin embargo, no ocasiona deformidad en él, sino
-que más pronto y más fácilmente predispone a su favor, desde que es
-un testimonio auténtico de su valor. Y por no andar manco suple dicho
-defecto con otro medio brazo y mano de plata, que por lo regular lleva
-en cabestrillo»[612]. Dicen las crónicas que el primer habitante de
-Montevideo se llamó Jorge Brogués, que tenía allí una casa pequeña
-desde el año 1724, viniendo después familias de Canarias, de Buenos
-Aires y de otras partes. Promovido Zabala a la presidencia de Chile,
-tuvo, antes de ponerse en marcha para su nuevo destino, que sofocar
-una insurrección en el Paraguay. Después se embarcó para Buenos Aires
-(enero de 1736), y llegó cerca de Santa Fe, donde una enfermedad le
-condujo al sepulcro. Se sabe que fué enterrado a orillas del río
-Paraná, aunque se desconoce el lugar cierto. Falleció el 31 de enero
-de 1736, a los cincuenta y tres años de edad. «Fué el teniente general
-D. Bruno Mauricio de Zabala, fundador de Montevideo, pacificador del
-Paraguay, defensor de los territorios del Plata contra la agresión
-portuguesa, protector de los indígenas en cuanto a usar con ellos más
-del comedimiento que del rigor; prudente, justo y esforzado. Su sola
-personalidad conducida al escenario histórico basta para lavar muchas
-manchas de la dominación española»[613].
-
- [611] Zabala vino a gobernar Buenos Aires (1717-1734) cuando
- ya se había distinguido en las campañas de Flandes.
-
- [612] Carta del Padre Cayetano Cattaneo fechada en Buenos
- Aires en 1.º de mayo de 1720.
-
- [613] Francisco Bauzá, _Historia de la dominación española en
- el Uruguay_, tomo II, pág. 27.
-
-Vino a sucederle D. Miguel de Salcedo, mediano general y político.
-Aflojáronse en seguida todos los resortes de la administración. No
-reinaba la paz ni en el interior ni en el exterior. Los indígenas por
-un lado y los brasileños por otro tenían en continuo aprieto a la
-colonia. Montevideo tuvo que luchar con los minuanes, los cuales, si
-vencedores en un principio, se sometieron por último. Montevideo, y
-en general todo el Uruguay, se veían continuamente molestados por los
-brasileños, dueños de la colonia del Sacramento. Para acabar de una
-vez con semejante estado de cosas, las Cortes de Madrid y de Lisboa
-celebraron un tratado (13 enero 1750), en virtud del cual Portugal
-cedería a los españoles la colonia del Sacramento en cambio de siete
-Reducciones fundadas por los jesuítas en el alto Uruguay y de otras
-ventajas. Conviene advertir que separado Portugal de España, aquella
-nación se echó en brazos de Inglaterra. Esta última nación convenció
-a Portugal de que el cambio era conveniente para evitar cuestiones y
-disturbios, cuando en realidad era porque así podían ellos extender más
-fácilmente su comercio por aquellas regiones. Fernando VI consultó el
-asunto con el gobernador de Montevideo, quien informó a gusto del rey
-de Portugal y de su hermana la reina de España, según las instrucciones
-mandadas al efecto por el ministro Carvajal; pero el gobernador
-de Buenos Aires hizo ver que la permuta propuesta era sumamente
-perjudicial al decoro y a los intereses de España. Conformes con el
-gobernador de Buenos Aires, los jesuítas del Paraguay representaron al
-rey de España la inconveniencia de semejante trueque y cuya exposición
-entregó a Fernando VI el procurador general de la Compañía en Madrid.
-Surgieron luego no pocas dificultades. Cuando los comisionados se
-reunieron en el Brasil para hacer la demarcación de las posesiones
-que iban a cambiarse, los habitantes de las siete colonias españolas
-(los _guaraníes_) se negaron a estar bajo el dominio portugués y se
-reunieron en número de 15.000 en la colonia central de San Nicolás,
-obligando a los comisionados a retirarse. Creemos inexactas las
-siguientes palabras de D. Blas Garay: «Los jesuítas vieron en peligro
-sus intereses con este pacto, que desmembraba el territorio en que se
-habían formado un reino casi totalmente independiente, y excitaron a
-los guaraníes a resistirlo con las armas en la mano»[614]. Es cierto
-que no pocos partidarios de los jesuítas lamentaron la debilidad de sus
-compañeros, porque no se opusieron enérgicamente a los planes de las
-Cortes de España y Portugal. Sea de ello lo que quiera, concluyóse el
-tratado, si bien se suspendió al poco tiempo, a causa de la protesta
-formal y solemne del rey Carlos de Nápoles. Sucedió entonces que el
-marqués de la Ensenada, a cuyas espaldas se había hecho la permuta,
-acudió reservadamente a Carlos de Nápoles, presunto heredero de la
-corona de Castilla, dándole noticia de todo. En seguida el monarca
-napolitano dirigió a su hermano Fernando protesta formal y solemne
-contra el referido convenio, quedando en suspenso, no sin gran
-contrariedad del Rey, de la reina D.ª Bárbara[615], de los consejeros
-y del embajador de Inglaterra. Créese con fundamento que la enemiga de
-Fernando VI a Ensenada tuvo su origen en el hecho citado.
-
- [614] _Compendio de la Historia del Paraguay_, pág. 140.
-
- [615] Ya sabemos que era hija de Juan V de Portugal. También
- se dijo por entonces que el P. Rábago, confesor de Fernando
- VI, había dirigido diferentes cartas a los jesuítas del
- Paraguay animándoles a la resistencia.
-
-A Salcedo sucedió Ortíz de Rosas y últimamente D. José Andonaegui. Bajo
-el gobierno de Andonaegui el P. Quiroga exploró la costa patagónica y
-los PP. Cardiel y Falkner fundaron la Reducción del Pilar en la falda
-de la sierra del Vulcán. El marqués de la Ensenada--en oficio dado en
-Aranjuez el 8 de mayo de 1747--decía a Andonaegui: «En la expedición
-de los patagones se promete S. M. un feliz progreso, por cuanto el
-catholico zelo de los PP. Jesuítas, nada omitirá de cuanto considere
-a propósito para conseguirlo; y aprobando S. M. que V. S. les haya
-auxiliado y protegido, manda que V. S. lo continúe en la forma que le
-está prevenido, y por todos los demás medios que fuesen convenientes a
-conseguir los frutos de tan santo intento»[616].
-
- [616] Véase Quesada, _La Patagonia_ etc., pág. 573.
-
-De las Reducciones de los jesuítas daremos noticia en los capítulos
-siguientes y especialmente en el XXXIII. Aquí sólo diremos que
-los primeros jesuítas llegaron a Salta el 1586 y establecieron su
-principal Colegio en Córdoba, de donde salían misioneros para todo
-el territorio argentino. Los Padres Montoya y Cataldino marcharon al
-Paraguay, estableciéndose en la Asunción el 1610, y a los siete años de
-tentativas poco felices, fundaron sus primeras Reducciones.
-
-Comenzó D. Pedro Ceballos señalando los límites de Buenos Aires con
-el Brasil. Roto el tratado de 1750 y habiéndose dado principio a las
-hostilidades con Portugal, el gobernador se apoderó de la Colonia del
-Sacramento, obligando al jefe de ella a rendirla con cerca de 2.500
-soldados que la guarnecían y 118 cañones (29 octubre 1762). Acordóse la
-devolución en el tratado de París de 1763.
-
-A causa de la importancia que habían adquirido las provincias del
-Río de la Plata, se pensó en la creación del virreinato de Buenos
-Aires. Ya, con fecha de 8 de octubre de 1773, pidió el Rey que se le
-informase sobre la utilidad de crear el virreinato del Río de la Plata
-y la Audiencia que debía complementarlo. El virrey del Perú (22 enero
-1775) y el gobernador de Buenos Aires (26 julio 1776) dieron informes
-favorables. Cuando se trataban tales asuntos, rompieron los portugueses
-las hostilidades, decidiéndose entonces a aprestar fuerte expedición
-militar. En su virtud, con fecha 27 de julio de 1776 fué dirigido
-un oficio a D. Pedro Ceballos, en el que se le decía: «que por el
-Ministerio de la Guerra se le comunicaba que el Rey había confiado a
-su celo y experiencia el mando de esta expedición militar, para hacer
-la guerra a los portugueses y hostilizarlos en el Río de la Plata.»
-Añadía, también, «que S. M. le condecoraba además para esta empresa
-con el superior mando del Río de la Plata y de todos los territorios
-que comprende la Audiencia de Charcas y además los de las ciudades de
-Mendoza y San Juan del Pico, de la jurisdicción de Chile, concediéndole
-el carácter de virrey, gobernador, capitán general y superior
-presidente de la Real Audiencia, con todas las facultades y funciones
-que a este empleo corresponden, con 15.000 pesos de ayuda de costas
-por una vez y el sueldo de 40.000 pesos anuales desde el día en que se
-hiciese a la vela de Cádiz hasta su regreso»[617]. Se le reservaba,
-concluída la expedición, el cargo de gobernador de Madrid que a la
-sazón tenía.
-
- [617] Vicente G. Quesada, _La Patagonia y las tierras
- australes del continente americano_, capitulo IV.--Bauzá, ob.
- cit., tom. II, pág. 232.
-
-Carlos III, por Real Cédula del 8 de agosto de 1776, creó el virreinato
-de Buenos Aires con dicha provincia, y además con las del Paraguay y
-Tucumán, la presidencia de Charcas, el territorio de Cuyo y la costa
-patagónica. El 13 de noviembre de 1776 zarpó de Cádiz la poderosa
-escuadra, compuesta de 6 navíos, 9 fragatas, 2 bombardas, 2 paquebotes,
-1 bergantín y 96 barcos mercantes, y mandada por el general marqués
-de Casa Tilly. Esta escuadra conducía a Ceballos y a su ejército, el
-cual se componía de 4 brigadas de infantería: la primera, a las órdenes
-del brigadier marqués de Casa Cagigal; la segunda, a las del brigadier
-D. Juan Manuel de Cagigal; la tercera, a las del brigadier D. Domingo
-de Salazar, y la cuarta a las del coronel D. Guillermo Waughán. Entre
-los comandantes de batallón de la primera brigada estaba D. Antonio
-Olaguer Feliú, futuro gobernador de Montevideo. Todavía el 7 de febrero
-de 1777 se hallaba la expedición por la isla de Ascensión o Trinidad,
-teniendo la fortuna de encontrar tres barcos portugueses de comercio,
-a los cuales apresó, y por ellos supo la situación y las intenciones
-de la escuadra enemiga. Inmediatamente Ceballos dió sus órdenes, y
-el 18 de febrero encontró la escuadra portuguesa, que se componía de
-4 navíos de línea, 4 fragatas regulares y 3 navíos mercantes; pero,
-aunque lo intentó Casa Tilly, no pudo darle alcance. Fondeó Ceballos el
-día 20 a la vista de la ensenada de Santa Catalina. El 22 se procedió
-al desembarque, que se verificó sin hostilidad, acampando el 23 en la
-playa de San Francisco de Paula; el 24 se trasladó al campo de Casas
-Viejas, cerca del castillo de Punta Grosa. Abandonado el castillo por
-el gobernador, cundió la desmoralización y Ceballos se apoderó el 25
-de Santa Catalina, dejando como gobernador de la plaza al brigadier
-Waughán. Ceballos desembarcó el 20 de abril en Montevideo y comenzó
-a tomar providencias para apoderarse de la plaza Colonia. Desde
-Montevideo, en una lancha del comercio, fué conducido hasta la misma
-Colonia, desembarcando en un sitio denominado _El Molino_. Durante esta
-guerra de 1777, respondiendo a una necesidad estratégica, se fundó
-la villa del _Rosario_, conocida también con la denominación de la
-_Colla_. Ceballos se preparó a caer sobre Colonia, defendida por D.
-Francisco José de Rocha, que mandaba 1.000 soldados de infantería y
-200 artilleros. Rocha pidió capitulación el 1.º de junio, rindiéndose
-la plaza el día 3 y siendo ocupada por los españoles el 4. Ceballos
-hizo su entrada triunfal el 5, asistiendo a un _Te Deum_. Se apoderó
-de cañones y de muchos pertrechos de guerra. Inmediatamente dispuso
-la demolición de la muralla y baluartes, y después de los edificios
-públicos y de las mejores casas de la población, ordenando en seguida
-que la abandonasen los habitantes en breve plazo. «Así se destruyó
-en pocos días--exclama Bauzá--la obra que la paciencia, laboriosidad
-y celo guerrero de los portugueses había construído en noventa años
-de afanes, dotando al Uruguay de una de las poblaciones más hermosas
-y ricas de la jurisdicción platense»[618]. Desde Colonia se dirigió,
-por la vía de Montevideo, a Maldonado, recibiendo allí el correo de
-España, con el nombramiento de capitán general, y con la noticia de
-que las Cortes de Madrid y Lisboa habían firmado la paz por el tratado
-de San Ildefonso (1.º octubre 1777), tan perjudicial a España. Nuestra
-diplomacia, torpe en esta ocasión, cedía a Portugal las provincias
-de Santa Catalina y Río Grande, considerándose como un gran triunfo
-haber podido conseguir que Portugal cediera a España las islas de
-Annobón y Fernando Poo. Terminada la guerra, importa decir que se
-fundaron _Guadalupe_, _Pando_ y _Santa Lucía_, ensanchándose de un
-modo notable Montevideo. Una modesta capilla de paja, hecha por
-Santos, vecino de esta última ciudad (1755), dió origen a la población
-de Guadalupe; una explotación de corambre, establecida por Pando,
-vecino de Buenos Aires, dió nombre a un arroyo, en cuyos alrededores
-se levantó la ciudad de su nombre; una antigua ranchería, albergue
-después de familias que se disponían a pasar a Patagonia (1781) originó
-la población de Santa Lucía, también llamada de San Juan Bautista.
-Montevideo tuvo la fortuna de tener a D. Francisco Antonio Maciel, el
-_padre de los pobres_, que a su iniciativa se debieron los socorros
-que prodigaron las cofradías de San José y Caridad a los náufragos y
-desvalidos, y a él también se debió la fundación del hospital. Fué de
-lamentar la ligereza o imprudencia del gobernador Pino en el siguiente
-hecho. Según ley y costumbre, el 1.º de enero de 1782 se eligió el
-personal que debía componer el cabildo, resultando nombrados con los
-principales cargos don Juan Antonio de Haedo y D. Domingo Bauzá. Por
-motivos harto pueriles se rompieron las amistosas relaciones entre
-las autoridades populares y el gobernador. Como a la sazón se hallase
-de paso en Montevideo D. Juan José de Vertiz, nombrado recientemente
-virrey, resolvió el asunto mandando que compareciesen los alcaldes a
-su presencia. Después de groseros insultos, Vertiz les desterró, a
-Haedo a la isla de Gorriti en Maldonado y a Bauzá a la isla de Ratas
-en el puerto de Montevideo. En queja acudió, en nombre de Haedo y
-en el suyo, D. Domingo Bauzá, acordando el Consejo de Indias que
-ambos alcaldes fuesen reintegrados en sus honores e imponiendo una
-multa al gobernador. Apartando la vista de hechos tan pequeños e
-insignificantes, importa registrar las Fundaciones de San José y de las
-Minas, la primera en 1782 y la segunda en 1784, conocida a la sazón
-con el nombre de _Lavalleja_, y pobladas principalmente con familias
-asturianas y gallegas.
-
- [618] Ob. cit., tomo II, págs. 242 y 243.
-
-En negocios de política internacional, Carlos III reconoció la
-independencia de los Estados Unidos de América y firmó la paz con
-Inglaterra (3 septiembre 1783) y por ella se le devolvía Menorca,
-dándole posesión plena de las provincias de la Florida. Demarcóse
-nuevamente la frontera con el Brasil, cuya operación tuvo comienzo el
-24 de febrero de 1784.
-
-Procede también advertir que el Rey había creado en el virreinato dos
-autoridades superiores: una el virrey en lo gubernativo, político y
-militar; y otra, el intendente general de ejército y Real Hacienda.
-«He resuelto con muy fundados informes y maduro examen--decía el
-Monarca--establecer en el nuevo virreinato de Buenos Aires y distrito
-que le está asignado, intendentes de ejército y provincia para que,
-dotados de autoridad y sueldos competentes, gobiernen aquellos pueblos
-y habitantes en paz y justicia...» «A fin de que mi real voluntad
-tenga su pronto y debido efecto, mando se divida por ahora en ocho
-intendencias el distrito de aquel virreinato, y que en lo sucesivo se
-entienda por una sola provincia el territorio o demarcación de cada
-intendencia con el nombre de la ciudad o villa que hubiese de ser su
-capital...» Las citadas ordenanzas, firmadas por el Rey en San Lorenzo
-a 28 de enero de 1782, están refrendadas por don José de Gálvez[619].
-Realizáronse otras reformas acerca del servicio de correos, de la
-industria de salazones, etc.
-
- [619] Quesada, _La Patagonia y las Tierras australes del
- continente americano_, págs. 349 y 350.
-
-Sucedió a Ceballos Don Juan José Vertiz (1778-1784), el cual creó un
-hospital de mendigos, una casa de corrección para mujeres, casa de
-expósitos y un tribunal del protomedicato. Estableció el alumbrado
-público y ordenó un censo de la población, por el cual Buenos Aires
-tenía 24.754 habitantes. Construyó en diferentes localidades fortines
-para contener a los indios de las Pampas y mandó hacer exploraciones
-en el Chaco, en Patagonia y en río Negro hasta los Andes. En el año
-1779, hizo conducir a las poblaciones de San Julián (Patagonia)
-22 personas, 100 arados, algunos víveres, maderas, etc.[620]. Por
-último, ayudó al virrey del Perú en la guerra civil promovida por un
-sucesor de Tupac-Amaru. Fatigado con quince años de gobierno don Juan
-José Vertiz, hubo de solicitar su relevo, que le fué concedido en
-términos laudatorios[621]. Vertiz era natural de México y a su origen
-americano--según Vrien--«se debe sin duda el progreso que imprimió su
-gobierno a estas regiones»[622].
-
- [620] Ob. cit., págs. 589 y 590.
-
- [621] Había sido gobernador y capitán general de Buenos Aires,
- como se dijo más arriba.
-
- [622] _Geografía Argentina_, pág. 23.
-
-D. Nicolás del Campo, marqués de Loreto (1784-1792), fué hombre íntegro
-y severo. Serios disgustos ocasionados por cosas insignificantes tuvo
-con el obispo Azamor, y mayores fueron los que le proporcionó la
-quiebra del administrador de la Aduana de Buenos Aires, pues en ella
-estaban complicados otros altos funcionarios. Durante este virreinato,
-fray Antonio Lapa hizo dos viajes en los años 1776 y 1781 al Chaco,
-acerca de los cuales escribió unos _Diarios_ que se publicaron--en el
-año 1902--en la _Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos_, de Madrid.
-Después de tomar posesión del virreinato, se dirigió el 19 de marzo de
-1784 a D. José de Gálvez, dándole cuenta de la tranquilidad que había
-en la villa de Oruro luego que fueron presos D. Juan de Dios Rodríguez,
-D. Jacinto Rodríguez de Herrera, D. Clemente Menacho, D. Diego Flores,
-D. Nicolás Iriarte y José Azurduy, autores de la sublevación del 1.º
-de febrero de 1781, habiendo fallecido D. Manuel Herrera y D. José
-Portilla[623].
-
- [623] _Archivo de Indias._--Estado.--Charcas.--Legajo 2
- (29).--Véase también legajo 2 (2) y legajo 2 (21).
-
-Sucedió al marqués de Loreto en el cargo de virrey D. Nicolás de
-Arredondo (1792-1795). Hizo introducir muchos esclavos negros.
-Establecióse en el año 1794, por solicitud del cabildo, en Buenos Aires
-el Tribunal del Consulado, cuyo primer secretario fué Manuel Belgrano,
-tan célebre después en la guerra de la Independencia.
-
-En el corto gobierno de D. Pedro Melo de Portugal (1795-1796) se armó
-una flotilla de cañoneros en Montevideo para rechazar los ataques de
-los súbditos de la Gran Bretaña, cuya nación se hallaba entonces en
-guerra con nuestra nación.
-
-Ocupó interinamente el virreinato el gobernador de la plaza de
-Montevideo D. Antonio Olaguer Felíu (1797-1799), quien nada hizo digno
-de mención. Por el contrario, D. Gabriel Avilés y del Fierro, marqués
-de Avilés (1799-1801) en el año y medio que estuvo al frente del
-virreinato hubo de realizar, con aplausos generales, algunas mejoras de
-policía municipal, y encomendó a D. Félix de Azara la fundación de los
-pueblos de _San Gabriel_ y _San Félix_, nombres que recordaban los del
-virrey y fundador.
-
-Bajo el gobierno del virrey D. Joaquín del Pino y Rozas (1801-1804) los
-portugueses invadieron los pueblos de misiones al Oriente del Uruguay,
-quedando desde entonces en poder de aquéllos. Al mismo tiempo se
-hicieron los primeros ensayos periodísticos (_El telégrafo mercantil_,
-etc., y el _Semanario de Agricultura, Industria y Comercio_). El
-médico catalán D. Antonio Fabre abrió una cátedra de Anatomía, que fué
-muy frecuentada por los jóvenes, y D. Cosme Argerich, médico catalán
-también, creó una escuela en la que se formaron jóvenes de mucha
-aplicación y talento.
-
-Ocupó el virreinato D. Rafael de Sobremonte. Habremos de registrar un
-suceso triste. Bustamante, gobernador que había sido de Montevideo, se
-dió a la vela para España al frente de las fragatas _Medea_, _Fama_,
-_Mercedes_ y _Clara_[624], conduciendo las dos primeras caudales de
-aquella ciudad por valor de 1.564.542 pesos, y las otras dinero y
-efectos de Lima.
-
- [624] _Flora_, según otros.
-
-A la sazón, Francisco Miranda, natural de Caracas, procuraba atraerse
-a varios políticos ingleses para que le ayudasen en sus planes
-revolucionarios contra España. Llegó, en efecto, a adquirir en
-Londres alguna influencia, y el mismo gobierno inglés daba oídos a
-sus proyectos, los cuales se referían a una expedición contra los
-establecimientos españoles de la América del Sur. Coincidía este
-proyecto con otro que tenía el Gabinete de Londres, y era dar un golpe
-de mano, sin previa declaración de guerra, a las flotas españolas que
-venían de América. Cuando navegaba el comodoro Moore por las alturas
-del Cabo de Santa María con cuatro fragatas, Bustamante se presentó con
-sus barcos. Era el 5 de octubre de 1804. Rompióse el fuego por ambas
-partes; pero, después de corto combate, voló la fragata _Mercedes_,
-salvándose 46 hombres de los 280 que tenía a su bordo. Rindiéronse en
-seguida los tres barcos, no sin perder cien individuos entre muertos
-y heridos. Los ingleses se hicieron dueños de la escuadra española y
-de sus caudales. Ocurrió desgracia tan grande a 25 leguas de Cádiz.
-Los barcos fueron conducidos a Plymouth. Tiempo adelante se consumó
-la completa destrucción de nuestra marina en aguas de Trafalgar (21
-octubre 1805).
-
-Desde entonces el gobierno de Madrid, abandonando toda vacilación, se
-alió con Napoleón Bonaparte. Aprovechándose Miranda del rompimiento
-de relaciones entre España e Inglaterra, se dirigió al ministro Pitt
-para interesarle en sus planes. No habiendo sido atendido, Miranda
-intentó ganarse a los Estados Unidos, donde adquirió algunos recursos.
-Pudo al fin hacer rumbo a las costas de Ocumare, y desbaratado,
-se vió en peligro de caer prisionero de los españoles. Por lo que
-respecta a Sir Home Popham, comodoro, diputado y confidente del jefe
-del Gabinete, se encargó del mando de una escuadra que debía conducir
-5.000 hombres a las órdenes de Sir David Baird, con el objeto de
-emprender la conquista de la colonia del Cabo de Buena Esperanza
-(Africa del Sur), perteneciente a los holandeses. Popham y Baird
-partieron en el otoño de 1805, llegaron al Cabo en los comienzos de
-1806 y se apoderaron fácilmente de la colonia. Después Popham, espíritu
-emprendedor y aventurero, comenzó a recordar los ofrecimientos de
-Miranda, decidiéndose a marchar a América y emprender la conquista de
-todo el Río de la Plata. Intentó--como era natural--atraerse a Baird;
-pero cedió al fin el jefe superior del Cabo, no sin manifestar que
-la colonia quedaría desamparada llevándose el comodoro las fuerzas
-que pretendía sacar y que necesitaba para sus empeños. En cambio, el
-brigadier Beresford, segundo jefe de la colonia, se prestó gustoso
-a seguir a Popham, pensando que la Gran Bretaña ganaría en aquella
-empresa lucro y gloria. Popham pudo conseguir que Baird pusiera
-a disposición de Beresford el regimiento 71 de _higlanders_, un
-destacamento de artilleros y algunos dragones desmontados, y él,
-con las fragatas _Diadema_, _Raisonable_ y _Diomedes_, las corbetas
-_Leda_, _Narcisus_ y _Encounter_ y cinco transportes, se dió a la vela
-para Santa Elena a últimos de abril de 1806, en cuya isla recibió el
-socorro de 150 infantes y 100 artilleros con dos obuses. Las fuerzas
-de Beresford, unidas a las de Santa Elena, hacían 1.600 hombres de
-desembarco, a los cuales podían unirse, en caso de peligro, 800 de la
-escuadra. En los primeros días de mayo salió Popham de Santa Elena y se
-dirigió al Plata.
-
-El virrey, marqués de Sobremonte, que estaba muy confiado en que las
-posesiones del Río de la Plata nada tenían que temer de los ingleses,
-cuando menos lo esperaba, se presentó Popham delante de Buenos Aires
-(25 junio 1806). Después de débil resistencia, el 27 entró el enemigo
-en Buenos Aires y tomó posesión de la fortaleza. Huyó cobardemente el
-virrey, teniendo la Audiencia y el cabildo que capitular. Buenos Aires
-prestó juramento de obediencia al rey de Inglaterra, y el cabildo quedó
-encargado del gobierno civil. Los planes de Miranda se habían cumplido.
-
-No gozaban los ingleses de simpatía en Buenos Aires. Mirábanse con
-desconfianza conquistadores y conquistados. Entre los últimos se tramó
-vasta conjuración dirigida por D. Martín de Alzaga, rico español,
-D. Felipe Sentenach, ingeniero, y otros. Reuniéronse los conjurados
-en Perdriel, y allí fué a atacarles (1.º de agosto) Beresford, al
-frente de una columna de 450 hombres y seis piezas de artillería. Los
-conjurados sufrieron una derrota, sin embargo de que la caballería
-estaba mandada por el valeroso jefe Juan Martín de Puigrredón. Murieron
-tres soldados y cuatro heridos del ejército de Beresford. Cayeron
-en poder de los enemigos cinco prisioneros, la artillería y papeles
-importantes.
-
-Montevideo se preparó a luchar con los ingleses. El gobernador Ruiz
-Huidobro, que era hombre de más valor que el marqués de Sobremonte, no
-sólo estaba dispuesto a defender a Montevideo, sino creíase con fuerzas
-para intentar la ofensiva. El pueblo le animaba para que emprendiese
-la reconquista. Empujado por la opinión reunió el cabildo el 5 de
-julio, y pocos días después una junta de guerra; ambas corporaciones
-se manifestaron decididas a la reconquista. El cabildo, invistiéndose
-de atribuciones que no le pertenecían, declaraba el 18 de julio lo
-siguiente: «Que en virtud de haberse retirado el virrey al interior
-del país, de hallarse suspenso el Tribunal de la Real Audiencia y
-juramentado el cabildo de Buenos Aires, era y debía respetarse en
-todas las circunstancias al gobernador D. Pascual Ruiz Huidobro como
-jefe supremo del continente, pudiendo obrar y proceder con la plenitud
-de esta autoridad, para salvar la ciudad amenazada y desalojar la
-capital del virreinato.» El virrey, marqués de Sobremonte, que desde
-Buenos Aires había tomado camino de Córdoba, apareció a la sazón con
-una circular a todas las provincias, pidiéndoles contingentes para el
-ejército que preparaba con destino a la reconquista de Buenos Aires
-y dándoles aviso de que se hallaba al frente de 1.500 hombres de
-milicias, esperando además otros 2.000. El gobernador de Montevideo
-recibió el citado documento junto con un oficio del 18 de julio, en que
-el virrey le ordenaba desprenderse de la tropa veterana y artillería
-de campaña, remitiéndosela inmediatamente. Ruiz Huidobro, cuya
-situación era sumamente delicada, contestó respecto a la circular que
-«había tenido por conveniente suspender su publicación, por hallarse
-autorizado por el cabildo de Montevideo para la reconquista»; y en
-cuanto a la tropa pedida «no podía enviársela, pues debía marchar en
-la expedición.» El virrey mostró una vez más su debilidad aprobando
-la expedición, añadiendo «que si en la demora no hubiese peligro,
-esperase Ruiz Huidobro los refuerzos que él debía llevarle; pero que si
-temiese perder la oportunidad del ataque y se conceptuase con bastante
-seguridad, procediese en consecuencia»[625]. El elemento militar y el
-marino, los ciudadanos ricos y pobres, todos ayudaron al gobernador de
-Montevideo en su obra patriótica. El comercio dió señaladas pruebas de
-una generosidad digna de alabanza. Entre los nombres de los donantes y
-prestamistas--prestamistas que dieron su dinero sin interés ni plazo
-para su reembolso--se hallaban D. Francisco Antonio Maciel, _padre de
-los pobres_, D. Manuel Diago, D. Faustino García y D. Miguel Antonio
-Vilardebó.
-
- [625] La Sota, _Hist. del territorio Oriental_, IV,
- IX.--Bauzá, ob. cit., tomo II, pág. 399.
-
-Por entonces llegó una carta de D. Santiago Liniers, capitán de navío
-y jefe que había sido de la ensenada de Barragán, ofreciéndose a
-reconquistar la capital, si le daban 500 hombres de tropas escogidas.
-La Junta de guerra oyó a Liniers, quien repitió lo que antes había
-dicho; pero aquélla continuó prestando todo su apoyo al gobernador de
-Montevideo. Nuevamente se reunió la Junta y esta vez con asistencia
-también de Liniers, tomándose el acuerdo de que éste, llevando como
-segundo al capitán de fragata D. Juan Gutiérrez de la Concha, se
-dirigiese a libertar a Buenos Aires, en tanto que Ruiz Huidobro
-permanecería en Montevideo para defender la ciudad. El 22 de julio
-de 1806 recibió Liniers la orden de marcha, y en ella se le decía
-lo siguiente: «Quedo muy satisfecho que los conocimientos militares
-de V. S., su celo por la religión, por el mejor servicio del Rey, y
-su amor a la patria, le proporcionarán la indecible satisfacción de
-libertar aquel pueblo de la opresión en que se encuentra afligido, y
-volverlo a la suave dominación de nuestro amado soberano, libertando
-por ese medio a todo el virreinato, expuesto a caer en igual desgracia,
-si subsistiendo el enemigo en la capital, recibe refuerzos como es
-de esperar.» El 23 desfilaron las tropas por el Portón de San Pedro
-(hoy calle de 25 de Mayo). A los cuatro días siguientes, aprovechando
-la obscuridad de la noche, salió la escuadrilla compuesta de cinco
-zumacas y 17 lanchas cañoneras, fondeando en Colonia el día 28. Entre
-tanto Liniers había llegado el 23 a Canalones, el 26 vadeó el Santa
-Lucía, el 27 llegó a Rosario y el 28 a Colonia, encontrándose con la
-flotilla que ya estaba allí. Al poco tiempo llegó a Colonia Puigrredón
-manifestando que no esperasen socorro alguno de Buenos Aires, a causa
-del desastre ya citado de Perdriel. Liniers respondió: «No importa;
-nosotros bastamos para vencer a los ingleses,» palabras que produjeron
-el mayor entusiasmo entre los circunstantes y que se repitieron después
-entre los soldados. El día 3 de agosto las tropas se embarcaron en la
-escuadrilla, el 4 fondeaba el convoy dentro del puerto de las Conchas,
-y poco después desembarcó la tropa y la artillería. Dirigióse Liniers
-al general inglés, y en el oficio se hallan las siguientes palabras:
-«La justa estimación debida al valor de V. E., la generosidad de la
-nación española y el horror que inspira a la humanidad la destrucción
-de hombres, meros instrumentos de los que con justicia o sin ella
-emprenden la guerra, me estimulan a dirigir a V. E. este oficio, para
-que impuesto del peligro y sin recursos que se encuentra, me avise en
-el preciso término de quince minutos, si se halla dispuesto al partido
-desesperado de librar sus tropas a una total destrucción, o al de
-entregarse a la discreción de un enemigo generoso.» Beresford contestó:
-«que se defendería hasta el caso que lo indicase la prudencia»[626].
-Comenzó Liniers el ataque ocupando la plaza del Retiro, no sin batir al
-mismo Beresford, quien perdió unos 30 hombres, entre ellos al capitán
-de su artillería. El día 11 Liniers, preocupado porque Popham se
-hallaba allí haciendo contínuas señales a la plaza, fingió un ataque
-a la escuadra enemiga. En seguida se decidió a atacar a Buenos Aires
-por tierra y por mar al mismo tiempo. El día 12, después de oir la
-opinión de Concha y de otros, Liniers se decidió a ordenar el avance
-inmediato de todo su ejército. Por todas partes se oían las palabras
-de _¡Avancen! ¡Avancen!_ y con entusiasmo loco se dirigían todos al
-sitio de mayor peligro. Las seis divisiones en que dividió el ejército,
-penetraron cada una de ellas por las calles de la Merced, Catedral
-(hoy San Martín), Torres, Cabildo, Santo Domingo y San Francisco, las
-cuales conducían a la Plaza Mayor. Llegaron a dicha plaza. Beresford,
-rodeado de los suyos, bajo el arco grande de la Recoba, dirigía las
-operaciones. Entonces D. Benito Chain, con las fuerzas de infantería
-que mandaba, se lanzó derecho al arco grande de la Recoba, mientras se
-retiraba el jefe inglés, que ya había perdido a su secretario Kennet,
-al teniente Michan y cinco oficiales gravemente heridos. Beresford
-entró en la fortaleza y considerándose vencido, mandó enarbolar la
-bandera de parlamento. Rindióse el general inglés a discreción,
-izándose en seguida la bandera de España en la fortaleza. Beresford se
-presentó a Liniers, quien, en vez de tomar la espada que le ofrecía el
-vencido, le abrió los brazos y le felicitó por su valerosa defensa.
-Veintidós días duró aquella gloriosa campaña militar: el 23 de julio
-de 1806 salieron las tropas españolas de Montevideo y el 12 de agosto
-rindieron sus armas los ingleses. Inmensa fué la alegría de Buenos
-Aires y muy especialmente la del cabildo. También se hallaba satisfecho
-Ruiz Huidobro; y el virrey Sobremonte, desde Acevedo, felicitaba al
-cabildo por la parte que la corporación popular tuvo en la reconquista.
-
- [626] Véase Bauzá, ob. cit., tomo II, pág. 423.
-
-Poco tiempo duró la cordialidad entre vencedores y vencidos. Liniers,
-con una ligereza censurable, después de la rendición, puso su firma en
-el texto inglés de una capitulación antidatada, por la cual concedía
-el libre regreso a Inglaterra de Beresford y sus tropas. Arrepentido
-Liniers, al suscribir la versión española del documento, puso las
-palabras _en cuanto puedo_, antes de su firma. Provocó el asunto
-contestaciones escritas entre Liniers y Beresford, decidiéndose al
-fin que pasase el asunto al gobernador de Montevideo. Liniers, por
-enfermedad cierta o fingida, dejó el mando a Gutiérrez de la Concha
-el 29 de agosto. Además de la apelación indicada, llegó otra a Ruiz
-Huidobro de parte de Popham, el cual se quejaba de la conducta de
-Concha, pues--según el comodoro--el sucesor de Liniers, no respetando
-los pactos, había intimado a los transportes ingleses fondeados en las
-valizas de Buenos Aires el inmediato abandono de ellas. Ruiz Huidobro
-se puso al lado de los suyos y no de la justicia.
-
-Otro asunto vino a echar leña al fuego de las discordias. Ruiz Huidobro
-y el cabildo de Montevideo, reclamaron, con fecha 22 de agosto, las
-trofeos arrebatados a los ingleses en la jornada del 12; pero Liniers
-y el cabildo de Buenos Aires, apoyados por la Real Audiencia y por
-la opinión de varios jefes y vecinos, acordaron por toda respuesta
-guardar silencio. Declaró el cabildo «que era una temeridad pretender
-arrogarse la gloria de una acción que ni aun hubieran intentado los de
-Montevideo, a no contar con la gente y auxilios que estaban dispuestos
-en Buenos Aires.» Resolvió cuestión tan enojosa el rey de España,
-expidiendo una Cédula, declarando que «atentas las circunstancias
-concurrentes en el Cabildo y Ayuntamiento de la ciudad de San Felipe
-y Santiago de Montevideo, y la constancia y amor acreditados al Real
-servicio de la reconquista de Buenos Aires, venía en concederle
-título de _Muy fiel y reconquistadora_; facultad para que usase de la
-distinción de maceros; y que al escudo de sus armas pudiese añadir las
-banderas inglesas, que apresó en dicha reconquista, con una corona de
-olivo sobre el Cerro, atravesada con otra de las Reales armas, palma y
-espada»[627].
-
- [627] Véase Bauzá, ob. y tom. citados, pág. 443.
-
-Vencido y prisionero el ejército de Beresford, no respetada la
-capitulación, como pregonaban en todos los tonos los vencidos, era
-natural que Inglaterra hiciese un esfuerzo, no sólo por su interés
-comercial, sino para restablecer el crédito de sus armas.
-
-Antes de narrar la segunda guerra del Uruguay contra los ingleses,
-recordaremos que en Buenos Aires ocurrían sucesos importantes. Liniers
-era proclamado por las corporaciones civiles y por el pueblo jefe del
-ejército. Quiso oponerse el marqués de Sobremonte, cediendo al fin
-ante la voluntad general. No solamente aprobó el nombramiento militar
-de Liniers, sino delegó en la Audiencia el mando político. «De esta
-manera--escribe Bauzá--la ruina del régimen colonial, cuyas bases había
-socavado el cabildo de Montevideo con su declaración de 18 de julio,
-quedaba consumada de propio consentimiento, en la persona del que con
-razón apellidan sus compatriotas _el último de los virreyes_»[628].
-
- [628] Ob. cit., pág. 445.
-
-Comprendiendo el marqués de Sobremonte que nada tenía que hacer
-en Buenos Aires, dispuso marchar a Montevideo, seguido de algunas
-fuerzas que le eran fieles. Llegó en los primeros días de octubre,
-cuando ya Ruiz Huidobro se había preparado convenientemente a la
-defensa. Grande contrariedad fué la presencia del virrey en aquellos
-momentos. Cuando hizo su primera salida por las calles, seguíanle
-grupos gritando _¡Abajo los traidores!_, y cuando inspeccionó los
-trabajos de la ciudadela, los muchachos, en tono burlesco, exclamaban:
-_¡Avanza! ¡Avanza!_ Sordo a todos los clamores populares, anunció a
-Ruiz Huidobro que se encargaba de la defensa de la plaza. Huidobro, el
-cabildo y la población toda recibieron con gran disgusto la noticia;
-pero Popham amenazaba a la ciudad y era preciso ocuparse en asunto
-de transcendencia tanta. Comenzó el fuego el 28 de octubre entre los
-ingleses y las baterías de la ciudad, y, después de tres horas de
-combate, aquellos abandonaron el puerto y se dirigieron para Maldonado
-con el grueso de sus tropas y escuadra, dejando sólo algunos barcos
-que sostuvieran el bloqueo. El 29 llegó Popham a Maldonado, cuya
-escasa guarnición no pudo resistir el ataque de los enemigos, teniendo
-del mismo modo que capitular el día 30 la isla de Gorriti. Maldonado
-fué presa del más horroroso saqueo; no se respetaron las mujeres
-ni los lugares sagrados. Los archivos públicos fueron destrozados,
-destinándose buena cantidad de papel para hacer cartuchos. Hasta el
-hospital sufrió el saqueo. Nombrado gobernador el teniente coronel
-Vassal, del regimiento 38, renació la tranquilidad, que era el nuevo
-jefe hombre de tanto valor como prudencia. Conducta tan caballerosa
-se atrajo las simpatías de todos, siendo de sentir que en un cartel,
-pegado en los sitios públicos, afirmase que las creencias religiosas
-no serían nunca motivo de disidencias entre católicos y protestantes,
-puesto que en ambas religiones sólo existían diferencias de detalle.
-Los curas de Maldonado y de San Carlos arrancaron por su propia mano
-los carteles. El escándalo no pudo ser mayor, imponiéndose al cabo la
-prudencia.
-
-El 5 de enero de 1807, Sir Samuel Auchmuty, con sus soldados, arribó
-a Maldonado, y a Popham sucedió el almirante Sterling. Los nuevos
-jefes señalaron a Montevideo como punto objetivo de sus primeras
-operaciones. Si el cabildo de dicha ciudad envió dos comisionados a
-Buenos Aires a pedir auxilios, aquéllos nada adelantaron. El 14 de
-enero de 1807 se presentó delante de Montevideo Sir Samuel Auchmuty
-con 5.700 soldados veteranos, y cuya armada se componía de más de
-cien velas, entre navíos, fragatas, transportes y buques menores. La
-guarnición y el vecindario se dispusieron valerosamente a la lucha.
-El 15 el general inglés intimó la rendición de la plaza, contestando
-Sobremonte que todos los vasallos del rey de España estaban decididos
-a defender a Montevideo hasta perder su último aliento. El 16 se movió
-Auchmuty con rumbo al Buceo, donde se hallaba Sobremonte, quien no pudo
-oponerse al desembarco. El 17 continuaron los ingleses su desembarco
-y el 18 el virrey ordenó que sus avanzadas rompieran ligero fuego.
-El 19 Auchmuty, marchando en columnas paralelas, avanzaba con todas
-sus fuerzas, retirándose Sobremonte, quien hubo de mandar aviso a
-Ruiz Huidobro de que su ejército se había desbandado a los primeros
-tiros. El ejército, el cabildo y el pueblo todo clamaban para que Ruiz
-Huidobro se pusiese al frente de la guarnición. En efecto, el día 20
-rompía su marcha contra los ingleses una división de 2.362 hombres,
-a las órdenes del brigadier D. Bernardo Lecocq, y como segundo jefe
-iba el teniente coronel D. Francisco Javier de Viana, demostrando el
-aspecto de las tropas, según Ruiz Huidobro «un denuedo, una confianza,
-un valor, capaz de causar envidia y lisonjear el mejor éxito de la
-empresa.» Los ingleses lucharon con acierto y bravura, hallándose
-admirablemente dirigidos por Auchmuty. Ruiz Huidobro, que desempeñó su
-papel y nada más, insistió en pedir tropas y toda clase de auxilios al
-cabildo y a la Audiencia de Buenos Aires, consiguiendo que esta vez
-oyese el cabildo la voz de la razón, acordando aprestar un contingente
-de 2.000 hombres, que al mando de Liniers pasaran a Montevideo. La
-vanguardia de Liniers zarpó el 24 de Buenos Aires y estaba mandada por
-el brigadier Arce. En tanto que Arce penetraba en Montevideo, Liniers,
-a la cabeza de 3.000 hombres, había fondeado el 30 de enero en la
-playa de San Francisco, al Norte de Colonia, anunciando desde allí al
-cabildo que en el término de cuatro días se hallaría en Montevideo. El
-1.º de febrero rompió la marcha Liniers; pero el 3 dieron el asalto
-los ingleses por el costado del portón de San Juan. Aunque resistieron
-valerosamente los españoles, Ruiz Huidobro tuvo que pedir parlamento,
-y a las ocho de la mañana se izó la bandera inglesa en el baluarte
-principal de la ciudad. Cuando estas noticias llegaron a oidos de
-Liniers, se retiró con sus tropas a Buenos Aires. Vencedores y vencidos
-tuvieron pérdidas sensibles. Durante tres días, los ingleses hacían
-prisioneros a todos los individuos que encontraban por las calles,
-fuese hombre o niño, conduciéndolos a bordo de sus barcos para después
-trasladarlos a Inglaterra. Si Liniers faltó a la capitulación que hizo
-con Beresford, justo era--cumpliéndose así la pena del Talión--que
-Auchmuty hiciera lo mismo con Ruiz Huidobro. Entre los prisioneros que
-debían ser conducidos a Inglaterra se hallaba el teniente Rondeau,
-que tiempo adelante ganó gloria inmortal en los campos de batalla.
-Auchmuty, norteamericano de origen, aunque enemigo de la causa de la
-independencia de su país, usó moderadamente de la victoria.
-
-Por aquellos tiempos se publicó un periódico, el primero que viera la
-luz en el país, con el nombre de _La Estrella del Sur_, cuyo objeto
-principal era explicar la conveniencia de sacudir el yugo español.
-Comparaba la grandeza de Inglaterra con la decadencia de España y el
-sistema liberal de la administración inglesa en sus colonias con el
-sistema reaccionario de la española en las suyas. Demostraba cómo
-pueblos que profesaban distintas religiones, lengua y costumbres,
-vivían tranquilos y felices bajo la dominación de la Gran Bretaña,
-siendo de notar que aun los mismos ingleses estaban divididos en
-católicos y protestantes, lo cual no impedía que todos fuesen felices
-bajo las mismas leyes civiles. Llenóse el Uruguay de mercaderías
-inglesas y en la comparación entre aquéllas y las españolas, la ventaja
-era de las primeras. Además de la publicación periodística y del
-comercio, no olvidó Auchmuty la conquista, y con este objeto ocupó a
-Canalones, San José y Colonia.
-
-Considerando el citado jefe que pronto iba a llegar el general
-Whitelocke, quien echaría mano de todas las fuerzas disponibles para
-apoderarse de Buenos Aires, organizó una milicia, la cual haría todos
-los servicios que antes las tropas regulares.
-
-Sin embargo de la excelente política de Auchmuty, se sentían síntomas
-de resistencia en todo el país contra los ingleses, bien que los
-alentaba desde Buenos Aires el gobernador Liniers. Descubrióse la
-conspiración, en la que entraban muchos vecinos de Montevideo. Presos
-los reos y condenados a muerte, fueron perdonados generosamente por
-Auchmuty.
-
-Vino de España con el cargo de comandante general D. Francisco Javier
-Elío, y aunque su primer pensamiento fué apoderarse de Colonia, su
-torpeza hizo que se malograse una empresa que se creía segura. Al mismo
-tiempo llegaba a Montevideo el general Whitelocke (10 mayo 1807) y
-el 11 se hizo reconocer jefe de todas las fuerzas británicas. El 28
-de junio desembarcó Whitelocke en la ensenada de Barragán, distante
-de Buenos Aires más de 60 kilómetros. Pensaba el general inglés que
-el general Liniers sería como el pusilánime y necio Sobremonte. No
-era así, y la conquista realizada fácilmente por Beresford, era a la
-sazón sumamente difícil. El 2 de julio se dejó ver Whitelocke por las
-avanzadas de la ciudad de Buenos Aires, y el 3 intimó la rendición del
-enemigo. El 5 derrotaron completamente los nuestros a los ingleses y el
-6 aceptó dicho general las proposiciones de paz dictadas por Liniers.
-Se embarcaron el 17 de julio las tropas inglesas. Según lo dispuesto
-en las proposiciones de paz, el 7 de septiembre, dos meses después
-de firmada la capitulación, habían de evacuar los ingleses todos los
-puntos que dominaban en el Uruguay y, por consiguiente, Montevideo.
-Para sustituir a Ruiz Huidobro, prisionero en Inglaterra, nombró
-Liniers gobernador interino a Elío.
-
-Si a primera vista parece que España salió vencedora e Inglaterra
-derrotada, no fué así. Los ingleses arrojaron en ambas márgenes del
-Plata el espíritu de independencia, la libertad de comercio y la
-tolerancia religiosa. Enseñaron los ingleses una verdad de importancia
-inmensa, cual fué que los habitantes de aquellos países eran aptos,
-como los españoles, para todos los cargos públicos. La Corte confirmó
-el nombramiento de Elío como gobernador de Montevideo, y Liniers hubo
-de llegar por la defensa de Buenos Aires a la cima de la gloria. Sin
-embargo, el malestar era general. La semilla que los ingleses habían
-arrojado al suelo producirá sus frutos. La independencia de los países
-del Río de la Plata estaba próxima.
-
-Acerca de la toma de Buenos Aires por los ingleses, trasladaremos aquí
-las palabras del eminente historiador Gervinus: «Popham se apoderó
-de la ciudad de Buenos Aires por sorpresa el 27 de julio de 1806. La
-indignación que desde luego provocó en el seno del Gabinete inglés este
-acto arbitrario de Popham, fué sofocada por el gozo que produjeron
-los informes entusiásticos del almirante, que extraviaron a todo el
-comercio, engañando también al gobierno, y arrastrándole a aceptar
-estas veleidades de conquista. Los miembros reflexivos del Gabinete
-se vieron muy embarazados al saber el éxito obtenido en el Río de la
-Plata»[629]. La empresa de Popham no pudo ser más torpe. Se atrajo
-el odio de España, no influyó para disminuir el poder de Napoleón y
-recargó con gastos enormes el presupuesto de Inglaterra. Como fin de
-la jornada, un aventurero arrojó con un puñado de gente a los ingleses
-conquistadores de Buenos Aires.
-
- [629] _Hist. du XIX^e Siécle_, vol. VI. pág. 77.
-
-No debían andar bien las cosas políticas en Buenos Aires, cuando
-el obispo de la citada población hubo de escribir (29 mayo 1807)
-al príncipe de la Paz manifestándole la necesidad de un virrey con
-tropas veteranas para defenderse de una segunda invasión inglesa que
-amenazaba[630]. Luego, cambiaron de tal modo las cosas, que se acordó
-(7 julio 1807) un tratado definitivo entre el general en jefe de las
-tropas británicas y el general en jefe de las españolas[631]. El virrey
-interino Liniers escribió a Godoy, diciéndole que no aspiraba al mando
-del virreinato, deseando únicamente se le concediera el empleo de
-inspector general de los ramos de ingenieros, artillería, infantería,
-caballería y marina, en toda la América del Sur[632]. Aplausos mereció
-la política de Liniers en Buenos Aires al comienzo de su mando. Su
-gobernación fué justa y su fidelidad por Fernando VII parecía cierta,
-aunque algunos sospechaban de sus inclinaciones a Francia.
-
- [630] Arch. de Indias.--Estante 124.--Cajón II, Leg.º 4. (3).
-
- [631] Ibidem.--Estante 122.--Cajón VI.--Leg.º 25. (19).
-
- [632] Ibidem.--Estante 125.--Cajón III.--Leg.º 20. (4.)
-
-Acerca de la gobernación de Tucumán no debemos olvidar que fué creada
-por el conde de Nieva, virrey del Perú, y confirmada por Real cédula
-(1563) que la declaró independiente de Chile. Entre los gobernadores
-más notables citaremos a D. Juan Ramírez de Velasco (1586-1593),
-fundador de Jujuí de Rioja, en el país de los diaguitas, y de Madrid,
-en la confluencia de los ríos Salado y de las Piedras. Su sucesor D.
-Hernando de Zárate puso en defensa la ciudad de Buenos Aires--que a
-la sazón no formaba gobierno independiente--contra el pirata inglés
-Hawkins; también peleó con los indígenas. En los comienzos del siglo
-XVII D. Alonso de Ribera fundó un pueblo al que dió su nombre e hizo
-uno que llamó _Talavera de Madrid_, de los dos que se denominaban
-Madrid y Esteco. Floreció por entonces en Santiago del Estero su obispo
-Fray Fernando Trejo, fundador de un Seminario Conciliar en Córdoba.
-Durante los gobiernos de D. Nicolás de Arredondo (1789-1795), prosiguió
-los trabajos, encomendados a D. Félix de Azara, D. Diego de Alvear y
-otros hombres eminentes, para señalar los límites con las posesiones de
-Portugal, quedando sin realizar la demarcación entre los ríos Uruguay y
-Guazú por falta de conformidad.
-
-
-
-
-CAPITULO XXVIII
-
- GOBIERNO DEL PARAGUAY Y DEL URUGUAY.--CÉDULA DE
- FELIPE III.--GOBIERNO DE FRÍAS.--GOBERNADORES MÁS
- IMPORTANTES.--REDUCCIONES DE LOS JESUÍTAS.--DEPREDACIONES DE LOS
- INDIOS.--DECADENCIA DEL GOBIERNO.--REYES BALMACEDA.--REVOLUCIONES,
- GUERRA CON LOS INDIOS Y EXPULSIÓN DE LOS JESUÍTAS.--FUNDACIÓN DE
- POBLACIONES.--GOBIERNO DEL URUGUAY.--ESPAÑOLES Y PORTUGUESES EN EL
- PAÍS.--CONSECUENCIAS DE LA PERMUTA DE LA COLONIA DEL SACRAMENTO POR
- OTRAS COLONIAS.--VIANA, GOBERNADOR DE MONTEVIDEO Y OPOSICIÓN DE LOS
- JESUÍTAS.--LOS INDÍGENAS.--CAMPAÑA DE CEBALLOS, JEFE DEL GOBIERNO
- DE LA PLATA, CONTRA LOS PORTUGUESES: TRATADO DE 1763.--GOBIERNO DE
- LA ROSA Y EXPULSIÓN DE LOS JESUÍTAS.--EL GAUCHO.--EXPEDICIÓN DE
- SAMPAYO.--EL CABILDO.--GOBIERNOS DE VIANA Y DEL PINO, DE TEJADA
- Y DE OLAGUER FELIÚ: REFORMAS.--BUSTAMANTE Y RUIZ HUIDOBRO.--EL
- CABILDO.--LOS CHARRÚAS.--CALAMIDADES EN EL PAÍS.
-
-
-Ya se dijo en su lugar respectivo que comprendiendo Felipe II que el
-gobierno del Paraguay era demasiado extenso para ser regido por un
-sólo jefe, mediante una Cédula del 16 de diciembre de 1617 creó dos
-gobiernos: el del Río de la Plata (Buenos Aires, Santa Fe, San Juan de
-Vera y Concepción del Bermejo), y el del Guairá o Paraguay (Asunción,
-Ciudad Real, Villa Rica y Jerez).
-
-Continuó de gobernador en el Paraguay el ya citado Manuel Frías
-(1620-1626), quien empeñado en no vivir en compañía de su mujer doña
-Leonor Martel de Guzmán, hija de Ruiz Díaz de Melgarejo, se atrajo las
-censuras de Torres, obispo de la Asunción; pero la Audiencia de Charcas
-falló el pleito en favor del gobernador, que falleció en Salta cuando
-iba a ocupar de nuevo el mando. Sucedióle Diego de Rego (1626-1631),
-que nada hizo digno de contarse. Ejemplo de malos gobernantes fué Luis
-Céspedes García Xaria, acusado tal vez con motivo de andar en tratos
-con los indios brasileños (_tupíes y mamelucos_), para reducir a la
-esclavitud a _guaraníes_ y venderlos en la provincia de Río Janeiro. La
-Audiencia de Charcas le puso preso (1631) y le condenó a pagar la multa
-de 12.000 pesos, quedando destituído. A Martín Ledesma Valderrama
-sucedió Pedro de Lugo y Navarro, que comenzó a gobernar el año 1636:
-en guerra con los mamelucos y tupíes, abandonó sus tropas, las cuales
-alcanzaron sin embargo una gran victoria. Llamado a España, murió en
-el viaje. Gregorio de Henestrosa, natural de Chile, que se encargó
-del gobierno el año 1641, y de quien se cuenta que se vió obligado a
-expulsar del Paraguay al obispo Fray Bernardino de Cárdenas, enemigo
-declarado de los jesuítas. Luego, el dicho prelado consiguió, no sólo
-volver a la Asunción, sino ser nombrado gobernador, haciendo entonces
-cerrar el Colegio de la Compañía y expulsar de la ciudad a los hijos de
-Loyola. Destituído el prelado por la Audiencia de Charcas y después de
-los breves gobiernos de Diego de Escobar Osorio y de Sebastián de León
-y Zárate, en cuyo tiempo volvieron los jesuítas, fué nombrado Andrés
-Garavito de León (1650), natural de Lima, sabio legista, que venció
-con auxilio de los guaraníes a los mamelucos y _guaicurúes_. Cristóbal
-de Garay y Saavedra (1653-1656), nieto del famoso Juan de Garay, fué
-nombrado gobernador.
-
-En su lugar respectivo haremos detenida relación de las Reducciones de
-los jesuítas en el Perú, Buenos Aires, Uruguay, Brasil y en particular
-en el Paraguay. El gobernador Juan Blazquez Valverde (1656-1659),
-fué defensor de los hijos de Loyola. Respecto a las depredaciones de
-algunas tribus no tuvo energía para contenerlas. Por el contrario,
-Alonso Sarmiento de Sotomayor y Figueroa (1659-1663), puso una barrera
-a las invasiones de los indios enemigos. Como se levantasen las
-tribus del Norte del Paraguay, sufrieron severo castigo y los jefes
-fueron ajusticiados. También contuvo a los guaraníes y payaguáes,
-que continuaban sus depredaciones. Juan Diez de Andino (1663-1671),
-siguió la guerra con algunas tribus, y don Felipe Rego Corbalán no
-pudo contener las invasiones de los mamelucos ni las tropelías de los
-guaicurúes en Atirá. Gobernó el cabildo juntamente con el licenciado
-Diego Ibáñez de Faría (1676-1684), después Antonio de Vera Múgica y
-en seguida Alonso Fernández Marcial, no ocurriendo hechos dignos de
-especial mención. En tiempo de Francisco de Monforte (1691) se comenzó
-a construir la catedral de la Asunción, cuya obra se terminó a los
-tres años, esto es, el 1693. Tan odioso se hizo don Sebastián Felix
-de Mendiola (1691-1696), que los paraguayos le redujeron a prisión y
-le mandaron con grillos a Buenos Aires. Apenas hay noticias de Juan
-Rodríguez Cota (1696-1702), Antonio de Escobar y Gutiérrez (1702-1706),
-Baltasar García Ros (1706-1707) y Manuel de Robles Lorenzana
-(1707-1713); pero de Juan Gregorio Bazán de Pedraza (1713-1717),
-debemos decir que dió comienzo a dos poblaciones: una en el valle
-de Guarmipitán y otra en Curuguati; la primera para contener a los
-guaicurúes y la segunda a los mamelucos. A Antonio Victoria sucedió
-Diego de los Reyes Balmaceda (1721-1725). En la historia del Paraguay
-se señala por su importancia el gobierno de Balmaceda, pues aquel país
-fué teatro del primer acto de independencia. Acusado Balmaceda de
-varios delitos, la Audiencia de Charcas nombró juez pesquisidor a José
-de Antequera, natural de Lima. De las pesquisas hechas resultó culpable
-el gobernador, siendo nombrado el mismo Antequera por el virrey de Lima
-para reemplazarle; pero Diego de los Reyes, que contaba con el poderoso
-apoyo de los jesuítas, logró que el citado virrey le devolviese el
-gobierno. Ni Antequera ni el cabildo obedecieron la orden. Balmaceda se
-refugió en el territorio de Corrientes, donde gozaba de las simpatías
-de los indios de las misiones. Vióse obligado el virrey del Perú a
-enviar tropas contra Antequera, quien tuvo que huir. A Balmaceda
-sucedió en 1725 Martín de Barna. En su tiempo, Fernando Mompó, de
-acuerdo con Antequera, pretendió insurreccionar el país, intitulándose
-presidente de la provincia del Paraguay. Al gobierno de Ignacio de
-Soroeta (1730) sucedió la Junta gubernativa presidida por José Luis
-Barreiro, después Manuel de Garay, luego Antonio Ruiz de Orellano, en
-seguida Cristóbal Domínguez de Obelar, y últimamente Isidoro Mirones y
-Benavente. Nombrado por la corte de España Manuel Agustín de Ruiloba
-(1733), fué muerto en Guayaibití en un combate contra los comuneros.
-Juan Caballero de Añosco (1733) nada hizo de particular y le sucedió
-en el citado año el obispo Fray Juan de Arregui, quien pronto se
-arrepintió de haber aceptado y se retiró a Buenos Aires, dejando
-el gobierno a Cristóbal Domínguez de Obelar (segunda vez). Ante el
-desorden que reinaba en el Estado, Bruno Mauricio de Zabala, se encargó
-de restablecer la paz en el Paraguay y al frente de 6.000 indios
-atacó a los rebeldes y les venció, pasando por las armas a los jefes
-y entrando en la Asunción (junio de 1735). Así terminó la _revolución
-de los comuneros_. Martín José de Echaurri (1735-1741) restableció la
-tranquilidad en el país; Rafael de la Moneda (1741-1747) fundó al norte
-la villa de _Emboscada_ con 6.000 negros y mulatos libres y sometió a
-los payaguaes obligándoles a establecerse cerca de la Asunción; Marcos
-José de Larrazabal (1747-1750) derrotó a los abipones; Jaime Sanjust
-(1750-1761) fomentó el cultivo del tabaco y José Martínez Fontes
-(1761-1762) hizo la paz con los abipones y con ellos fundó en el Chaco
-la Reducción del Timbó. A Fulgencio Yegros y Ledesma (1762-1766), le
-sucedió Carlos Morphi (1766-1772), bajo cuyo gobierno fueron expulsados
-los hijos de Loyola, pasando las misiones a cargo de los frailes
-dominicos, franciscanos y mercenarios. Desde entonces las misiones
-fueron decayendo, si bien por otro lado se aumentó la industria, pues
-bajo el gobierno de Morphi se fundaron los pueblos de _Carimbatay_,
-_Ibicuí_, _Pirayú_, _Carayaó_ y _Caacupé_, aumentando también el número
-de habitantes de la capital.
-
-Consignaremos de igual manera que durante el gobierno de Agustín
-Fernández de Pinedo (1772-1778) se fundaron otras poblaciones y se creó
-el virreinato de Río de la Plata, del cual fué el Paraguay una de sus
-intendencias. El primer gobernador de la intendencia se llamaba Pedro
-Melo de Portugal (1778-1785) y en su tiempo se echaron los cimientos
-de _Humaitá_, _Curupaity_, _Arroyos y Esteros_, _Ibitimí_ y otros, con
-las importantes villas del _Pilar_, del _Rosario_ y de _San Pedro_.
-Recordaremos que en 1783 se fundó el Colegio Real y Seminario de San
-Carlos, aumentando de un modo considerable la industria. Aumentó el
-ganado vacuno, lanar y caballar, se plantaron muchos árboles, se
-explotaron los prados, se cultivó el algodón y adquirió importancia la
-fabricación de la miel. Abriéronse caminos y los montes dieron maderas
-de construcción en abundancia.
-
-Joaquín Alós y Brú (1785-1796) continuó el impulso dado por su
-antecesor a la colonia y se opuso al avance de los portugueses. Lázaro
-de Rivera y Espinosa de los Monteros (1796-1806) decretó un censo de
-población, resultando que en el primer año de su gobierno había en
-el país 97.480 habitantes. Declaróse (1803)--lo cual será siempre
-un timbre de gloria--la igualdad de derechos entre los indios y los
-criollos.
-
-Durante el siglo XVI y parte del XVII los españoles apenas hicieron
-caso de los indígenas del Uruguay. En lucha los chanaes con los
-charrúas, aquéllos solicitaron la ayuda de D. Diego de Góngora,
-gobernador de Buenos Aires, quien se limitó a enviarles algunos
-misioneros (1622). Tres años después el gobernador D. Francisco de
-Céspedes mandó al Padre Bernardo de Guzmán y a otros dos franciscanos,
-para que fundasen varias Reducciones. Conocido entonces por los
-españoles de Buenos Aires la fértil tierra y el benigno clima del
-Uruguay, comenzaron a criar ganados, sacando también de allí maderas
-de construcción y para combustibles. Cada vez más encariñados los
-españoles con la Banda Oriental, cuando vieron a los portugueses
-avanzar hacia el Río de la Plata, se decidieron a ocuparla de
-una manera definitiva, pues hasta últimos del siglo XVII había
-sido habitada únicamente por indígenas. El Uruguay fué la manzana
-de la discordia arrojada a españoles y portugueses. D. Manuel
-Lobo, gobernador del Brasil, al frente de algunas tropas con su
-correspondiente artillería, se presentó (1679) en la costa Oriental,
-fundando una población, frente a la isla de San Gabriel, que llamó
-_Colonia del Sacramento_. Protestó de ello D. José Garro, gobernador
-de Buenos Aires, e intentó arreglar el asunto mediante negociaciones
-pacíficas; pero todo fué en vano y no hubo más remedio que echar mano
-a las armas. Mandó Garro a Vera Mújica, maestre de campo, con 300
-españoles y 3.000 guaraníes, para que desalojara a los brasileños de
-la Colonia del Sacramento. Después de tenaz lucha fueron arrojados
-los brasileños, comenzando las reclamaciones diplomáticas entre las
-cortes de España y Portugal, cuyo resultado fué que Carlos II devolvió
-la Colonia, aunque en calidad de depósito. Muchos perjuicios causó a
-España la citada devolución, por cuanto dicha Colonia se constituyó
-en foco de contrabando. Pasado algún tiempo, Portugal se declaró en
-contra de Felipe V de Borbón, lo cual fué motivo para que el general
-García Ros marchase de Buenos Aires al frente de 13 compañías y 4.000
-guaraníes para apoderarse de la codiciada posesión. El territorio que
-tanta sangre había costado conquistarle, se perdió a los diez años,
-pues fué devuelto a Portugal, según una cláusula del tratado de Utrech
-celebrado el 1715.
-
-Ya sabemos que después de Zabala y de Salcedo, gobernadores de Buenos
-Aires, aumentó la importancia de la Colonia del Sacramento.
-
-Aunque don José Joaquín de Viana recibió su título (22 diciembre
-1749) creándole gobernador de Montevideo y coronel de los ejércitos
-reales, hasta el 14 de marzo de 1751 no tomó posesión de su destino.
-En seguida comenzó el sargento mayor D. Manuel Domínguez, al frente de
-220 hombres, la campaña contra los charrúas, consiguiendo derrotarles
-completamente.
-
-Pero lo más interesante por entonces y en cuyo asunto se hallaban fijas
-las miradas, era el tratado de límites concluído con los portugueses.
-Conviene recordar lo que se dijo en el capítulo XXVII acerca del
-cambio de las siete misiones españolas con la portuguesa Colonia del
-Sacramento. Para llevar a feliz término el dicho tratado de límites,
-llegó al puerto de Montevideo la comisión nombrada por el gobierno
-español (27 enero 1752), y de la cual formaba parte el marqués de
-Valdelirios. Tenía interés en resolver pronto y bien el asunto, porque
-él había nacido en Huamanga (Perú), era miembro del Consejo de Indias
-y gozaba fama de hábil y enérgico. Después de varias consultas y
-pareceres, habiendo leído la exposición del obispo de Tucumán, del
-gobernador del Paraguay Sant Just, del provincial de los jesuítas Padre
-Barreda y de los Padres Altamirano y Córdova, se decidió a hacer la
-nueva designación de límites, entregando las misiones a los portugueses
-y recibiendo en cambio la colonia. Pesaba en el ánimo del marqués de
-Valdelirios la opinión de D. José de Andonaegui, gobernador de Buenos
-Aires. Todos los jesuítas, como un solo hombre, combatieron las
-medidas tomadas por Valdelirios. Sin embargo, después de tres meses de
-conferencias se eligieron los sitios adonde habían de trasladarse las
-Reducciones. A la Reducción de _San Luis_ se le señaló un sitio entre
-la laguna Iberá y el río Santa Lucía; a la de _San Lorenzo_ una isla
-grande en el Paraná; a la de _San Miguel_ terrenos al Sudeste sobre el
-río Negro; a la de _San Juan_ un trozo de tierra insalubre que lindaba
-con el pantano de Neembucú; á la de _San Angel_ terrenos al Norte de la
-Reducción de Corpus; a la de _San Francisco de Borja_ terrenos sobre
-el Sur del Queguay en jurisdicción de los charrúas, y a la de _San
-Nicolás_ tierras sobre una curva del Paraná entre Itapua y Trinidad.
-El Padre Altamirano recibió el encargo de dar prisa para que la
-traslación se verificase cuanto antes, entregando al mismo tiempo a los
-jesuítas, para obviar dificultades, la cantidad de 28.000 pesos[633].
-Era evidente que los nuevos terrenos designados a los indígenas eran
-inferiores a los que habitaban primeramente, así que se quejaban con
-razón guaranís y jesuítas. Valdelirios, considerando ya terminado el
-objeto principal de su cometido, marchó a avistarse con el comisario
-portugués, que era Gomes Freire de Andrade, después conde de Bobadela.
-Se puso en marcha, camino de Maldonado, y en las inmediaciones del
-Cerro de Navarro se abrieron las conferencias, que terminaron con
-la mayor alegría. Hubo bailes y serenatas. Sin embargo, mientras
-se verificaba el arreglo de la demarcación y el Padre Altamirano
-intentaba convencer a los pueblos de la conveniencia de transmigrarse,
-se alzaron en rebelión las Reducciones de San Luis y de San Nicolás,
-siguiendo después las otras, excepción sólo de la de San Lorenzo, cuyos
-habitantes ocuparon la isla que se les dió sobre el Paraná, edificando
-una iglesia y otros edificios públicos.
-
- [633] Diario de Andonaegui sobre la evacuación de los siete
- pueblos guaranís de las Misiones situadas al Oriente del
- Uruguay (M. S).
-
-Daba prisa Gomes Freire para que pronto se arreglase el asunto, instaba
-Valdelirios al Padre Altamirano, y el Padre Altamirano no dejaba en paz
-a los curas doctrineros; pero todo en vano. Tanta oposición encontró
-el citado Padre, y tantas calumnias se levantaron contra él, que
-perseguido y fugitivo marchó a Buenos Aires.
-
-Decidido a todo Valdelirios pidió a la Iglesia que lanzase sus rayos
-sobre la cabeza de los contumaces, y así lo hizo el obispo de Buenos
-Aires, «privándose--escribe Bauzá--a sus moradores hasta de los
-sacramentos del bautismo y extremaunción, que es discutible si tenía
-facultad de negarles aquel prelado»[634]. Decían los españoles que
-el Rey tenía derecho a disponer de sus territorios, y los indígenas
-contestaban que era una iniquidad entregarles a los portugueses,
-hallándose decididos a no consentirlo. La impresión que causó en los
-portugueses la resistencia la expresó perfectamente el bardo de esta
-triste epopeya, cuando dijo:
-
- [634] Ob. cit., tomo II. págs. 97 y 98.
-
- «Quem podía esperar que uns indios rudes
- sem disciplina, sem valor, sem armas,
- se atravessassen no caminho aos nossos,
- e que lhes disputassem o terreno!»[635].
-
- [635] Basilio da Gama, _O Uruguay_, canto I.
-
-En una conferencia celebrada en Buenos Aires, a la que asistieron
-Andonaegui, Valdelirios y demás comisarios con el Padre Altamirano,
-se acordó, a instancia del religioso, que se hiciera salir de los
-pueblos a los curas doctrineros, a los cuales, dado el cariño que les
-profesaban, seguirían los indígenas. No pudo realizarse el acuerdo
-anterior porque los indios no dejaron salir a los curas.
-
-Acordóse apelar a las armas. No quedaba otro camino. Andonaegui reunió
-sus fuerzas, y con el auxilio de Gomes Freire se dispuso a combatir
-a los desobedientes indígenas. Pelearon en _Daymán_, perdiendo los
-indígenas 230 hombres y 72 prisioneros, hallándose entre los últimos
-el cacique Rafael, que--según Andonaegui--«era grandísimo pícaro y
-uno de los movedores de los pueblos.» Cartas de Valdelirios, tan poco
-prudentes como oficiosas, dirigidas a Andonaegui, obligaron a dicho
-general a emprender la retirada. También el general portugués Gomes
-Freire, después de combatir sin descanso un día y otro día, pidió un
-armisticio, que se firmó el 18 de Noviembre de 1754, y cuyas cláusulas
-fueron las siguientes: «1.ª Que ni una ni otra parte se harían daño
-hasta tanto que se diese la última y definitiva sentencia por los
-reyes de España y Portugal, acerca de las quejas dadas y perdón de los
-indios, o hasta tanto que el ejército español no volviese otra vez a
-campaña. 2.ª Que ambas partes se volverían a sus tierras, y que ni
-una ni otra nación pasaría el río Grande. 3.ª Que los indios serían
-cautivos si pasasen el río yendo a las tierras de los portugueses, y
-mútuamente los portugueses lo serían de los indios si ellos intentaren
-pasar á sus tierras»[636]. Valdelirios y los suyos lamentaban aquel
-pacto, al paso que los jesuítas, llenos de alegría, se creían
-invencibles. Enemigos y amigos del tratado fueron sorprendidos por
-la noticia de la muerte del ministro Carvajal, principal autor del
-presente estado de cosas. Si los primeros creían que Dios castigaba
-con la muerte al incrédulo Carvajal, los segundos presentían grandes
-calamidades por el triunfo de los hijos de Loyola. Andonaegui
-considerábase vencido, no por el poder de los indígenas, sino por los
-rigores de la estación y la escasez de víveres. Por su parte, Fernando
-VI hubo de declarar que creía a los jesuítas autores de la insurrección
-de los indígenas y llegó a despedir a su confesor, que era jesuíta.
-
- [636] _Diario de Henis_, pár. 60.--Bauzá, ob. cit., tomo II,
- págs. 111 y 112.
-
-Iba otra vez a comenzar la guerra, encargándose de dirigirla el
-gobernador de Buenos Aires, Andonaegui, llevando por segundo jefe a
-Viana, gobernador de Montevideo. Vino a entorpecer los comienzos de
-la guerra una cuestión enojosa entre Viana y el cabildo. Habiendo
-nombrado Viana como teniente general suyo a D. Pedro León de Romero y
-Soto, se opuso a ello el cabildo en tanto que el agraciado no prestase
-las fianzas correspondientes, ni presentara la aprobación de la Real
-Audiencia del distrito. Molestado Viana por la oposición, hubo de
-dirigirse al cabildo en forma destemplada e injusta en un oficio,
-llegando a reducir a prisión al alguacil mayor. Arregladas al fin
-las cosas, comenzó la campaña dirigida por Andonaegui, Viana y Gomes
-Freire. El 6 de febrero se presentaron los indios deseosos de reñir
-con sus enemigos. Atacóles Viana, logrando una victoria: entre los
-mulatos, estaba el cacique Sepee, general en jefe de los sublevados.
-A Sepee sucedió Nicolás Ñanguirú, hombre tan bueno como rudo. Los
-españoles, enemigos de los jesuítas, propalaron la especie calumniosa
-de que se intituló _Nicolás I, rey del Paraguay y emperador de los
-mamelucos_. Ni Rey, ni Emperador pretendió nunca ser el antiguo y
-rudo pastor; cuya única habilidad--según refieren los cronistas--fué
-tocar el violín. Atacaron españoles y portugueses a los indios (10
-febrero 1756) que ocupaban la cima del cerro _Kaibaté_, armados de
-flechas y de hondas. Las pérdidas de los aliados fueron cuatro muertos
-y 40 heridos, incluyendo dentro de los últimos a Andonaegui entre los
-españoles y al coronel Osorio entre los portugueses. Los indígenas
-tuvieron 1.511 muertos y 154 prisioneros, perteneciendo casi todos a
-las Reducciones del Uruguay. Continuó su camino el ejército aliado, y
-cuéntase que al llegar Viana a San Miguel, de cuya población no tenía
-idea alguna, hubo de exclamar en voz alta: «¿Y éste es uno de los
-pueblos que nos mandan entregar a los portugueses? Loca debe estar la
-gente de Madrid para deshacerse de una población que no tiene rival
-en ninguna de las del Paraguay.» Se entregaron los indígenas de San
-Miguel, después los de San Juan, y en seguida los de San Lorenzo. Por
-cierto que Henis, uno de los Padres que fueron presos en la última
-población, hubo de decir a Viana: «Al Rey no le han costado nada estos
-pueblos; somos nosotros quienes los hemos conquistado con el Santo
-Cristo en la mano. S. M. no puede entregarlos a los portugueses, y si
-yo estuviera en la corte, le informaría de modo que tal entrega no
-había de verificarse»[637]. Si indígenas y jesuítas transigían con los
-españoles, odiaban a muerte a Gomes Freire y a los portugueses. Comenzó
-la marcha de los emigrantes. Dejaban hermosos pueblos por tierras
-insalubres y mortíferas. No hubo compasión para los pobres indios.
-Hallándose Viana en el paraje denominado el _Salto_, donde había de
-esperar a Valdelirios, echó los cimientos de una ciudad que tomó el
-nombre de dicho paraje (noviembre de 1756). Llegó a Buenos Aires don
-Pedro de Ceballos, que venía de España a sustituir a Andonaegui, e
-inmediatamente se dirigió a San Francisco de Borja, donde recibió a
-muchos caciques y pueblo; Valdelirios pasó a San Nicolás; Viana se
-puso al frente de su gobierno de Montevideo, y Andonaegui se preparó
-a marchar a España. Aunque ofrecía Gomes Freire que todo se hallaría
-arreglado en el siguiente año, el estado de las cortes de Portugal
-y España fué causa del aplazamiento de la cuestión de límites. En
-Portugal se hallaba arruinado el Tesoro público, contribuyendo a ello
-los gastos de la expedición de misiones, y también el terremoto que
-destruyó gran parte de Lisboa. En España todo se hallaba paralizado por
-la muerte de la reina Bárbara y la enfermedad de Fernando VI. En el año
-1759 marchó Gomes Freire a Janeiro, dejando por apoderado suyo a don
-Custodio de Saá y Faría. Tiempo adelante y después de siete años de
-tratos, disgustos y guerras, los negociadores rompieron toda clase de
-compromisos, y las cosas volvieron a su primitivo estado.
-
- [637] Relación de los servicios de Viana (M. S).--Bauzá, ob.
- cit., tomo II, pág. 136.
-
-Es cierto que los jesuítas se opusieron al tratado de Madrid; pero
-también es cierto que la entrega de las misiones uruguayas, si
-perjudicaba a los jesuítas, no perjudicaba menos a los indígenas
-y a la monarquía española. Así lo creía D. Carlos, rey de las Dos
-Sicilias, y luego rey de España con el nombre de Carlos III, debiéndose
-advertir que el citado monarca era enemigo de la Compañía de Jesús.
-Si provocaron los jesuítas el alzamiento de unas cuantas misiones,
-como afirman algunos, ¿por qué no las sublevaron todas, en cuyo caso
-hubieran puesto en un verdadero conflicto a España y Portugal juntos?
-
-El marqués de Valdelirios, terminada la guerra, se dedicó a restañar
-las heridas del país. Levantó fortalezas para prevenir las invasiones
-de los indios bravos; fundó la ciudad de _Maldonado_; aumentó y
-embelleció a Montevideo. Al subir al trono Carlos III, uno de sus
-primeros hechos fué obtener de Portugal la anulación del tratado
-de Madrid, lo cual se consiguió mediante un convenio firmado en El
-Pardo (12 febrero 1761) entre los plenipotenciarios de ambas Coronas.
-Cuando los portugueses tuvieron noticia del ajuste, ni tardos ni
-perezosos, ocuparon terrenos en las fronteras del Uruguay, llevándose
-al interior del Brasil muchas familias indígenas pertenecientes a
-las Reducciones uruguayas, algo así como con visos de esclavitud.
-También Ceballos, correspondiendo a la actividad de los portugueses, se
-dirigió a Gomes Freire, pidiéndole, ya la devolución de los terrenos
-detentados, ya el libre regreso a sus hogares de las familias que
-se habían llevado. Sordo se hizo Gomes Freire lo mismo a la primera
-comunicación que a otras posteriores, llegando a tal punto su deseo
-de molestar a España que, entrado el año 1762 hizo levantar una
-fortaleza que denominó de Santa Teresa, en territorio de Maldonado,
-sin disputa alguna perteneciente a nuestra nación. La cuestión iba
-a decidirse por las armas y a la guerra se preparó Ceballos. Ya
-España, en virtud del _Pacto de familia_, había roto sus relaciones
-con Inglaterra y casi también con Portugal, dada la alianza y amistad
-entre estas últimas naciones. Ceballos recibió órdenes terminantes
-del gobierno español para que reivindicase los terrenos usurpados por
-el Brasil e inmediatamente hizo levantar una batería de 7 cañones
-enfrente de la enemiga ciudad de Colonia. A la carta que dirigió
-Fonseca, oficial que mandaba la guarnición de Colonia, a Ceballos
-preguntándole qué se proponía con los trabajos de fortificación que
-estaba haciendo, respondió el general español «que cada uno en su casa
-podía hacer lo que le pareciese.» Después de una segunda reconvención
-de Fonseca, que no obtuvo respuesta, comenzó el fuego en la noche
-del 5 de octubre y que siguió en los días sucesivos, hasta que el 2
-de noviembre salían los portugueses con los honores de la guerra y
-entraba Ceballos en Colonia. En tanto que se obtenía victoria tan
-gloriosa, una división portuguesa de 500 hombres amenazaba desde
-el Chuy a Maldonado y una escuadra anglo-portuguesa, compuesta de
-11 naves, bajo las órdenes de M. Macnamara, bombardeaba las costas
-del Río de la Plata y se presentaba de improviso frente a Colonia
-(6 enero 1763). Ceballos, enfermo como estaba, se lanzó a la pelea,
-y, entusiasmando a los soldados, logró que una bala de la plaza
-incendiase el navío _Lord Clive_, que montaba Macnamara, muriendo la
-mayor parte de la tripulación y el mismo almirante. Dícese que cuando
-Gomes Freire supo la muerte de Macnamara y que se había perdido en
-las Indias occidentales el navío que llevaba el nombre glorioso del
-gran conquistador inglés en las orientales, murió de pena. Por su
-parte Ceballos dirigió un oficio a Viana, que terminaba del siguiente
-modo: «Hemos palpado nuevamente la especial protección con que Dios
-milita por nosotros, y por lo mismo debemos dar a su Divina Majestad
-las gracias, a cuyo efecto dispondrá V. S. se cante el _Te Deum_ en la
-iglesia matriz de esa plaza, con la solemnidad y concurrencia que en
-semejantes casos se acostumbra»[638]. Ceballos salió de Colonia el 19
-de marzo (1763) al frente de 300 dragones, camino de Maldonado, cuyo
-trayecto de 80 leguas recorrió en diez días. Organizó las fuerzas y
-el 8 de abril salió de la plaza, y a los siete días de marcha, llegó
-al arroyo de Castillosgrandes, donde descansó un día, franqueando el
-penoso albardón de tres leguas, a cuyo extremo se halla el fuerte de
-Santa Teresa, guarnecido por 1.500 hombres y 13 cañones, al mando del
-coronel D. Luis Tomás Osorio. El 18 por la mañana comenzó el ataque y
-al llegar la noche desertaron del fuerte 1.200 portugueses, teniendo
-que rendirse Osorio el 19 con 25 oficiales y 280 dragones.
-
- [638] Véase Bauzá, ob. cit. tomo II, pág. 166.
-
-Ocupado Santa Teresa, dispuso el general que tres cuerpos de ejército
-persiguiesen a los fugitivos, los cuales se desbandaron en todas
-direcciones, cayendo muchos prisioneros y entregándose el fuerte de
-San Miguel y el pueblo de Río Grande. Recogiéronse cañones, morteros,
-bombas, balas y mucha cantidad de pólvora en Santa Teresa, San Miguel
-y Río Grande. Vino a añadir una página de buen político a su historia
-militar la fundación que con el nombre de _San Carlos_ (en honor del
-Soberano reinante), hizo Ceballos en el sitio que llamaban Maldonado
-chico (1762). Cuando la fortuna no se separaba de Ceballos, vino a
-cortar la carrera de sus glorias el tratado de París (10 febrero 1763),
-en que Inglaterra, Francia y Hannover ponían fin a la guerra conocida
-con el nombre de los _Siete años_. Francia dió a España la Luisiana
-como indemnización de las Floridas, cedidas por nuestra nación a
-Inglaterra en cambio de Cuba y Filipinas. Los portugueses recobraban
-la Colonia, que se les entregó el 24 de diciembre del mismo año,
-quedando los españoles en posesión de Río Grande y de todos los fuertes
-conquistados, haciendo valer por ello el tratado de Tordesillas. Como
-dice muy bien Bauzá, mostraron habilidad los portugueses e ineptitud
-los españoles, cuando aquéllos, fuera como fuese la suerte de las
-armas, consiguieron conservar siempre la Colonia del Sacramento[639].
-
- [639] Véase _Hist. de la dominación española en el Uruguay_,
- tomo II, pág. 169.
-
-El coronel graduado, teniente coronel del regimiento de Galicia, don
-Agustín de la Rosa Queipo de Llano, llegó a Montevideo (abril de 1764)
-y tomó posesión del mando el 8 del mismo mes. Una de las primeras
-medidas fué contener las demasías de los fugados de los presidios del
-Brasil y de otros puntos de América. A los presidiarios se unían otras
-gentes maleantes, y todos formaban una especie de población militar con
-sus correspondientes jefes. Si tales gentes estaban acostumbradas al
-robo y saqueo, no esquivaban el encuentro de la tropa regular. Vino
-también a aumentar el malestar la imposición de tributos de que estaba
-dispensada la ciudad por el acta de su fundación. Negóse el Rey a lo
-solicitado por el cabildo, y desde entonces quedó vigente el impuesto
-del derecho de alcabala.
-
-Mientras esto pasaba en el interior, nuevas complicaciones surgían por
-lo que a Uruguay respecta entre los gobiernos de Madrid y Lisboa. En
-el tratado que puso fin a la guerra, se dispuso que España devolviese
-a Colonia, reservándose Río Grande de San Pedro y las islas de Martín
-García y Dos Hermanas, que eran exclusivamente suyas. Sin embargo, el
-ministro portugués cerca del gobierno de Madrid, requirió (6 enero
-1765), no sólo la entrega de Colonia, sino las que acabamos de citar
-como propiamente españolas, con otros territorios y puertos de que los
-portugueses habían sido desalojados durante la guerra. El marqués de
-Grimaldi, en nombre del gobierno, se negó a satisfacer las demandas de
-Portugal. Si la corte de Lisboa no hizo hincapié en sus pretensiones,
-el virrey del Brasil no tuvo reparo en engañar con buenas palabras a
-D. Francisco Bucarelli, sucesor de Ceballos en el gobierno del Río
-de la Plata. El 29 de mayo, el coronel José Marcelino de Figueredo,
-segundo de José Custodio de Saá y Faría, se presentó a la cabeza de
-800 hombres embarcados en varios buques ante la villa de Río Grande de
-San Pedro para tomarla por sorpresa. Los nuestros rompieron el fuego
-sobre la flotilla, que tuvo que retirarse fuertemente castigada. El
-gabinete de Lisboa, solicitado por el de España, y tal vez a disgusto,
-no tuvo más remedio que condenar a sus oficiales de América. A pesar
-de ello, siguieron los portugueses dueños de los territorios y puntos
-que acababan de usurpar, porque otro asunto de más monta preocupaban
-a Carlos III y a su gobierno. El asunto a que nos referimos era la
-expulsión de los jesuítas de todos los dominios españoles. Ya habían
-sido expulsados de Portugal por el marqués de Pombal, ministro de José
-I, y de Francia por el duque de Choiseul, ministro de Luis XV. Los de
-España siguieron la misma suerte (abril de 1767) y los de Montevideo
-(julio de 1767); el número total de los expulsados en las provincias
-del Río de la Plata fué de 397 individuos, incluyendo a los misioneros
-de los moxos y chiquitos. Faltaríamos a la verdad si no dijésemos que
-los indígenas ganaron poco o nada al cambiar de gobierno y muchos de
-aquéllos pasaron, no queriendo sufrir la tiranía y codicia de las
-nuevas autoridades, a poblar las campiñas de Montevideo y Maldonado,
-hasta entonces casi yermas, y que pronto se convirtieron en terrenos
-agrícolas. En el correr de los tiempos uniéronse los indios civilizados
-de las Reducciones con los salvajes, y las mujeres de unos y de otros
-con los españoles y portugueses, importando poco que tanto los
-españoles como los portugueses procedieran de las cárceles de España y
-del Brasil.
-
-De elementos tan diversos nació el _gaucho_. «El gaucho venía a
-ser--escribe Bauzá--el resultado de todas las fusiones, y como el
-primer eslabón de la nueva y definitiva raza que había de ocupar el
-suelo. Todo indica, desde el día de su presentación en la escena
-social, que por su carácter, costumbres y afecciones, se creía
-verdaderamente dueño de la tierra. Sin embargo, los primeros gauchos
-no eran todos uruguayos: se les llamaba indistintamente gauchos o
-_guaderios_, y muchos de entre ellos componían el número de los
-portugueses y españoles fugados de presidio, y refugiados en el
-Uruguay, merced a la tolerancia de los habitantes de los campos. El
-nombre de gaucho era sinónimo, en sus primeros tiempos, al de holgazán
-o malhechor; después se hizo extensivo a los que vagaban sin quehaceres
-fijos provistos de una mala guitarra, entonando coplas ajenas o
-propias, y a los que sobresalían en las pendencias y en la galantería
-rústica de los desiertos. Lo numeroso de las familias permitía que
-no todos los varones se dedicasen al trabajo, rudimentario de suyo
-en aquellos tiempos, y de ahí que estimulados por la facilidad de
-alimentación y la simpatía inspirada por las hazañas personales, muchos
-se sintiesen inclinados a la vida andariega, particularmente los que se
-creían de sobra en su casa»[640].
-
- [640] _Lazarillo de ciegos caminantes._--Bauzá, Ob. cit., tomo
- II, págs. 193 y 194.
-
-Cundía el malestar en Montevideo. El gobernador La Rosa carecía de
-dotes políticas. Más astutos los portugueses y el virrey Azambuya, al
-mismo tiempo que despojaban a España de sus territorios en el Río de
-la Plata, extendían su comercio por todas partes. Como si todo esto
-fuera poco, comenzaron a propagar el abandono de España por lo que a la
-religión respecta, afirmando que era un caso de conciencia no consentir
-que se perdiese la fe de los indios de las misiones. Llegaba a tal
-punto el descaro de nuestros vecinos que censuraban acremente al rey
-de España por haber expulsado a los jesuítas, cuando el gobierno de
-Portugal había sido el primero que dió la señal de la persecución de la
-Compañía.
-
-Poniendo manos a la obra, cuando corría el año 1770 partió de San
-Pablo militar expedición bajo las órdenes del teniente coronel Alonso
-Botello de Sampayo, con ánimo de reducir nuevamente los indios a la fe
-católica. Aunque no se habían separado de dicha fe, Sampayo comenzó
-su cruzada destacando al capitán Silveyra Peixoto, quien penetró por
-la vía del Paraná a tomar posesión de las tierras de los infieles y
-proceder luego a su conversión. D. Francisco de Zavala, gobernador de
-las misiones, no pensaba lo mismo que Sampayo. Púsose sobre las armas,
-sorprendió a Silveyra y a los suyos, mandándoles presos a Buenos Aires
-como infractores de los pactos y perturbadores de la paz. Tomó entonces
-extraña determinación Sampayo, cual fué retirarse de aquellos lugares,
-no como soldado vencido, sino como misionero que se ve desdeñado por
-los mismos a quienes iba a hacer el bien. La ridícula expedición de
-Sampayo anunciaba para el porvenir grandes males entre españoles y
-portugueses. Así lo comprendió el prudente gobernador de Buenos Aires y
-así lo comprendió también el violento gobernador La Rosa.
-
-Era La Rosa uno de esos hombres que si carecía de cualidades de
-gobernante, había sabido granjearse la estimación de poderosos
-personajes de la corte. En poco tiempo había llegado a obtener el
-empleo de brigadier. En cambio, el cabildo de Montevideo no le quería
-por su carácter arbitrario y por su codicia. Con la misma moneda
-pagaba La Rosa al cabildo. Con motivo de unas elecciones (1771) de
-nuevo cabildo, se rompió la aparente armonía entre ambas autoridades,
-llegando el gobernador a reducir a prisión lo mismo al alcalde de
-primero y segundo voto que al alguacil mayor. En queja se dirigió el
-cabildo al gobernador de Buenos Aires, D. Juan José de Vertiz, quien
-se puso en absoluto al lado de la autoridad popular, según lo indicaba
-el siguiente oficio: «Conviniendo al Real servicio el que el brigadier
-D. Agustín de La Rosa, gobernador de esa plaza, pase a esta ciudad,
-he ordenado ocupe interinamente este empleo el mariscal de campo D.
-José Joaquín de Viana, quien tiene acreditadas su conducta, integridad
-y demás circunstancias que le hacen recomendable»[641]. Continuó el
-cabildo el proceso contra La Rosa; pero, contra lo que se esperaba,
-se le castigó solamente con la pérdida del empleo de gobernador. Era
-creencia general que sus poderosos amigos en la corte habían influído
-para que el asunto se resolviese de aquel modo.
-
- [641] L. C. de Montevideo.--Bauzá, ob. cit., tomo II, p. 205.
-
-Mientras que La Rosa se marchaba á España, Viana, gobernador interino,
-procuraba adquirir recursos, ayudándole en su empresa el cabildo. Con
-fecha 16 de febrero de 1771 hizo el gobernador presente al cabildo la
-necesidad de socorrer al Rey con algunos recursos, dándose el caso de
-que, por indicación de Viana, nombrase la autoridad popular a D. José
-Mas y D. Bruno Muñoz para que fueran «de casa en casa y de tienda en
-tienda a recoger los donativos voluntarios.» También Viana y el cabildo
-estuvieron conformes en la necesidad de castigar los homicidios y
-robos, cada día más numerosos en la campiña. Otras reformas se llevaron
-a cabo por ambas autoridades con el beneplácito de Vertiz, gobernador
-de Buenos Aires. También por entonces familias indígenas echaron los
-cimientos de la actual ciudad de _Pay-Sandú_.
-
-Por enfermedad de Viana se encargó del gobierno (10 febrero 1773)
-el teniente coronel D. Joaquín del Pino, ingeniero jefe de estas
-provincias. Inauguró del Pino su gobierno (1773) dando pruebas de
-energía, lo mismo en los asuntos interiores que en sus relaciones
-exteriores. Con la ayuda de Vertiz, gobernador de Buenos Aires, logró
-purgar de malhechores y de toda clase de enemigos al país. Vertiz y
-Pino, contando con el apoyo del gobierno de Madrid, pensaron fortificar
-a Montevideo y Maldonado. Ciertas disposiciones dadas por Pino fueron
-recibidas perfectamente por la opinión pública. Bien merecía que,
-por Real Cédula dada en El Pardo a 7 de mayo de 1776, se le nombrase
-gobernador propietario. Hacía poco más de un mes que los portugueses,
-valiéndose de engaños y malas artes, consiguieron conquistar por
-segunda vez Río Grande. Bajo el gobierno de Pino, Uruguay comenzó
-a tener vida más exuberante. Maldonado aumentó su vecindario en
-poco tiempo y fué declarada ciudad (1786). Se ampliaron los límites
-jurisdiccionales del gobierno de Montevideo, hasta entonces inseguros
-e inciertos. Por entonces llegó (1789) al puerto de Montevideo la
-expedición que mandaba el brigadier don Alejandro Malespina, acompañado
-de varios sabios, en las corbetas _Descubierta_ y _Atrevida_. Tiempo
-adelante, Pino marchó a Buenos Aires, donde debía encargarse del
-virreinato.
-
-El coronel D. Miguel de Tejada se encargó interinamente del gobierno de
-Montevideo, no ocurriendo nada que sea digno de contar.
-
-El 2 de agosto de 1790 tomó posesión del gobierno el brigadier don
-Antonio Olaguer Felíu. Permitió el comercio de esclavos; dió más vida
-a Montevideo y a Soriano, pueblo éste el más antiguo del Uruguay; se
-fundó la ciudad de _Mercedes_, cuna de la independencia nacional, y
-adquirió importancia y esplendor Maldonado, cuyo puerto visitaron las
-primeras embarcaciones de la Compañía Marítima en 1790. Por asunto
-baladí se disgustó con el cabildo, pues con razón al gobernador se le
-conocía con el dictado de _el Ceremonioso_, si bien preciso es confesar
-que la desmoralización cundía en la corporación popular. Gobernador
-y cabildo no se entendían y la lucha entre ellos era cada vez más
-enconada. Ante el virrey de Buenos Aires D. Pedro Melo de Portugal,
-hombre prudente y amigo de la justicia, acudieron gobernador y cabildo.
-Melo, en oficio de 20 de abril de 1795, reprobó la conducta de Olaguer,
-aprobando por completo la conducta del cabildo.
-
-El brigadier D. José de Bustamante y Guerra se encargó del gobierno
-de Montevideo el 11 de febrero de 1797. Como jefe de la marina--pues
-era brigadier de la Real Armada--conocía las ventajas que podían
-sacarse del puerto de Montevideo. Entre el cabildo de Montevideo y el
-consulado de Buenos Aires, se originó lucha tenaz acerca de asuntos
-comerciales. El consulado era contrario a la autorización Real de 1795,
-en la cual se ampliaban las facultades de comerciar a los pueblos del
-Río de la Plata, autorizándoles a exportar frutos y toda clase de
-producciones del país a las colonias extranjeras. El cabildo tomó la
-determinación de remitir al Rey una solicitud rebatiendo las ideas
-del citado consulado. Subleváronse por entonces los _charrúas_ del
-Norte. Vivían la vida primitiva y se ignora la causa de su rebelión,
-que se verificó penetrando en poblaciones y vaquerías, cometiendo toda
-clase de atrocidades. Quisieron oponerse los _guarinís_; mas fueron
-derrotados con grandes pérdidas. Vióse obligado el teniente coronel D.
-Francisco Rodrigo, comandante de Japeyú, a salir a campaña, pudiendo,
-después de larga persecución, derrotarles completamente. Aprovecháronse
-los portugueses de los disturbios interiores para infringir el tratado
-de límites, asunto que preocupó por algún tiempo a las autoridades
-del Uruguay y al gobierno de Madrid. Mayor contrariedad vino en el
-último año del siglo XVIII a perturbar el bienestar público. Es el caso
-que, una gran sequía paralizó la vida de la agricultura. Se perdieron
-completamente las cosechas, y á esto siguió mortal enfermedad de los
-ganados. El hambre se sintió en muchas poblaciones, y con ella vino la
-peste. Por el cabildo de Montevideo y por el pueblo todo se invocó el
-auxilio divino para que la lluvia fertilizase los campos y despejara de
-miasmas la atmósfera. Dios oyó a los que le pedían de corazón su amparo
-y copiosas lluvias pusieron fin a tantas calamidades. Comenzó el siglo
-XIX y con él trascendentales sucesos. Ya sabemos que sobre la margen
-septentrional del Plata se levantaba Montevideo, al Este se hallaba
-con título de ciudad el caserío de Maldonado, y al Oeste varias ruinas
-daban idea exacta de la existencia de Colonia. Hacia el Norte, desde
-el Daymán hasta las misiones, sólo se hallaba el fuerte denominado el
-Salto. Eran aldeas ribereñas _Paysandú_, _Mercedes_ y _Soriano_; y en
-el interior se encontraban _Guadalupe_, _Santa Lucía_, _San José_ y
-_Minas_. En el resto del país se levantaban por algunos sitios fortines
-militares o santuarios. Calculábase la población fija en unos 40.000
-habitantes, de los que 15.000 pertenecían a Montevideo. La cultura era
-escasa y casi nula, exceptuando la futura capital del Uruguay, donde
-las artes, en particular la música, tenía no pocos cultivadores en
-el bello sexo. El trato con las familias de los altos empleados que
-venían de España, introdujo cierto gusto en el vestir y cierto arreglo
-en las casas. Algunos padres ricos mandaban a sus hijos a los colegios
-superiores del virreinato y también a los centros de cultura de las
-ciudades españolas. Comprendiendo el gobierno de Madrid que Montevideo
-era la llave de la navegación del Plata, dispuso la creación de
-un faro, el primero que se estableció en el sitio denominado el
-_Cerro_. El gobernador Bustamante, aunque a veces no guardaba las
-consideraciones debidas al cabildo, procuraba el progreso de la ciudad,
-así que con el apoyo de la citada corporación hizo continuar la fábrica
-de la iglesia matriz, reedificó la casa del dicho cabildo, construyó
-puentes y alcantarillas y arregló los caminos públicos. Se dotó a la
-ciudad de buenas aguas, se hizo un lavadero público y se realizaron
-otras reformas de interés general. Bustamante presintió brillante
-porvenir, si desaparecía la indiferencia y el abandono, «del mayor
-y cuasi único puerto del Río de la Plata.» No sólo en la ciudad de
-Montevideo se notaba cierta prosperidad, sino en todo el país, pues
-entonces (1800) se echaron los cimientos de la villa de _Rocha_, futura
-capital del departamento de su nombre. En Mercedes y en Soriano se
-desvivían las autoridades para realizar mejoras. En tanto que del Pino,
-virrey de Buenos Aires, andaba en tratos o en guerra con los charrúas,
-con las misiones o con los portugueses, algunos vecinos de Montevideo,
-aconsejados por Bustamante, habían construído en 1802 el primer muelle.
-Aumentó el comercio de una manera considerable. Cuando la prosperidad
-parecía reinar en el Uruguay y muy especialmente en Montevideo,
-la población de color de la citada ciudad se propuso provocar un
-levantamiento (1803), que comenzó, ya huyendo bastantes esclavos de la
-ciudad y ya también asesinando algunos a sus amos. El cabildo decretó
-medidas enérgicas y castigó con rigor a los esclavos fugitivos que pudo
-coger prisioneros. Terminaremos el gobierno de Bustamante, recordando
-que en su tiempo andaba tan atrasada la medicina en el país, que los
-curanderos gozaban de general prestigio, lo mismo en los campos que en
-las ciudades. El Protomedicato de Buenos Aires tomó mano en el asunto,
-disponiendo que los curanderos sólo pudieran ejercer su industria en la
-campiña y eso bajo ciertas condiciones.
-
-Sucedió a Bustamante en el gobierno de Montevideo D. Pascual Ruiz
-Huidobro, brigadier de la Real Armada, nombrado el 14 de julio de
-1803; tomó posesión en los primeros días de 1804. Continuó la obra
-de su antecesor, construyendo edificios públicos, limpiando las
-calles de la ciudad y arreglando los caminos públicos. Comenzaron las
-obras de la nueva Casa Capitular y se consagró la iglesia matriz que
-acababa de edificarse, se hizo un lazareto y se levantó una alhóndiga.
-La desgracia de Bustamante en su lucha con la flota inglesa y la
-participación que el gobernador Ruiz Huidobro tuvo en la reconquista de
-la ciudad de Buenos Aires en el año 1806, son hechos que ya se trataron
-en el capítulo XXVII de este tomo.
-
-
-
-
-CAPITULO XXIX
-
- EL BRASIL DURANTE EL REINADO DE JUAN III.--LOS CORSARIOS.--LAS
- CAPITANÍAS.--EL GENERAL THOMÉ DE SOUZA.--LOS FRANCESES EN EL
- BRASIL.--EL GOBERNADOR DUARTE DE COSTA.--MEN DE SÁ EN GUERRA
- CON LOS FRANCESES Y CON LOS INDÍGENAS.--DIVISIÓN DEL BRASIL
- EN DOS GOBIERNOS.--EL GOBERNADOR GENERAL TELLES BARRETO.--EL
- GOBERNADOR SOUZA Y LOS CORSARIOS.--OTROS GOBERNADORES.--LUCHA ENTRE
- PORTUGUESES Y FRANCESES.--LOS JESUÍTAS.--LOS HOLANDESES.--COMPAÑÍA
- DE LAS INDIAS ORIENTALES.--GUERRAS.--PORTUGAL SE SEPARA DE
- ESPAÑA.--POLÍTICA DE LOS JESUÍTAS.--LOS HOLANDESES ARROJADOS DEL
- BRASIL.--LA REPÚBLICA DE PALMARES.--EL BRASIL BAJO EL DOMINIO DE
- PORTUGAL.
-
-
-Durante el reinado de Juan III (1521-1557) fué nombrado capitán mayor
-del Brasil el famoso Cristóbal Jaques, quien arribó á la bahía de
-Todos los Santos, así llamada por el día en que fué descubierta. En
-la bahía encontró fondeados unos buques franceses, y sin averiguar
-el porqué estaban allí, cayó sobre ellos y los echó a pique, sin que
-lograra salvarse ninguno de los tripulantes. Así lo relatan algunos
-cronistas. No sirvió de escarmiento un hecho tan cruel. Los corsarios
-no abandonaban aquellas costas, donde encontraban siempre indígenas
-para engañar o europeos para robar. Por esto Juan III dividió el Brasil
-en capitanías, con el objeto de que no quedase sin defensa parte alguna
-de la costa. El primero que fué favorecido con una capitanía fué el
-historiador Juan de Barros, a quien se dió la de Maranhâo. Hubo,
-además, otras ocho capitanías, y los nombres de ellas y los de sus
-capitanes ponemos a continuación.
-
- La de Pernambuco se dió a Coelho d'Alburquerque.
-
- La de los Ilheos, a Jorge de Figueiredo Correa.
-
- La de Porto Seguro, a Pedro de Campos Tourinho.
-
- La de Espíritu Santo, a Vasco Fernández Coutinho.
-
- La de Santo Thomé--en la que se incluía a Río de Janeiro--, a Pedro
- de Goes da Silva.
-
- La de San Vicente, a Martín Alfonso de Souza.
-
- La de Santo Amaro, a Pero López de Souza, hermano del anterior.
-
- La de San Salvador de Bahía se reservó la Corona, y posteriormente
- la cedió a Francisco Pereira Coutinho.
-
-Los citados capitanes mayores o capitanes generales tenían poderes
-soberanos, menos el de acuñar moneda. El derecho de acuñar moneda
-pertenecía a la Corona, la cual también percibía la _vintena_, o sea
-el 5 por 100 sobre el palo brasil, y el _quinto_ sobre los metales y
-piedras preciosas. Cada capitán mayor tomaba posesión, o consideraba
-haberla tomado, de cierto número de leguas de costa, avanzando luego
-tierra adentro lo que podía. Aunque los impuestos que se establecieron
-fueron muy moderados y las industrias todas gozaron de absoluta
-libertad, la colonización, que pudiéramos llamar feudal--pues señores
-feudales eran los capitanes mayores--, vino en decadencia, ya por la
-oposición de los indígenas, ya por los ataques de los piratas europeos,
-contribuyendo a ello también el clima caluroso, lo extenso del
-territorio y la mucha frondosidad de la vegetación.
-
-La Corona se encargó entonces de la colonización y el rey Juan III
-nombró en 1538 gobernador general a Thomé de Souza, que se instaló
-en Bahía[642]. «Prohibió que sin licencia especial comunicaran entre
-sí los colonos de las diversas capitanías; que nadie desembarcara y
-comerciara donde no hubiera aduana; reglamentó el cultivo y fabricación
-del azúcar; expidió licencias para la construcción de buques, y dió
-vigoroso impulso a la colonización de Bahía[643]. Tan duros son siempre
-los cimientos de una nación, tan inconmovibles y persistentes, que
-todavía se traslucen en la reciente República brasileña estos rasgos
-primitivos de su fábrica. Aún hoy, las tendencias federales reflejan
-aquella primera separación en capitanías casi aisladas unas de
-otras»[644].
-
- [642] Hasta el 1549 no comenzó su gobierno.
-
- [643] En el año 1552 se nombró el primer obispo de Bahía.
-
- [644] _El Brasil_, Conferencia de D. Gonzalo Reparaz leída en
- el Ateneo de Madrid el 21 de mayo de 1892. Pág. 15.
-
-Consideremos la primera invasión de que fué objeto el Brasil por
-los europeos. La riqueza del Brasil, su privilegiada situación y lo
-dilatado de sus costas, influyeron para que los franceses mantuvieran
-cordiales relaciones y comerciasen con los indios. El indígena odiaba
-al portugués y amaba al francés, porque el primero le reducía a la
-servidumbre haciéndole trabajar en las plantaciones, y el segundo
-comerciaba con él, comprándole palo brasil y vendiéndole objetos
-necesarios o curiosos. Durante el reinado de Enrique II de Francia
-(1547-1559) el almirante Coligny intentó fundar en el Brasil una
-colonia que sirviera de refugio a los hugonotes franceses, encargando
-de la empresa a Durand de Villegagnon, caballero de Malta y hombre
-de experiencia. Establecióse en una de las islas de la bahía de Río
-Janeiro, desde cuyo punto escribió a Coligny, pidiéndole refuerzos
-de hombres y municiones. Fortificóse en la isla y se atrajo a los
-indígenas con cariño, mientras que trataba a los suyos con extremada
-severidad. «Los indígenas le aman--escribía Men de Sá al gobierno de
-Lisboa--y los franceses le temen.» Ya porque Villegagnon abjuró el
-calvinismo y se hizo católico, ya porque los refuerzos que llegaron
-(marzo de 1557) le parecieron insuficientes, o ya también por otras
-causas, el representante de Coligny se embarcó para Francia. Era un
-peligro--como se creía en Portugal--el establecimiento de los franceses
-en la colonia del Brasil.
-
-El segundo gobernador del Brasil fué Duarte de Costa (1553-1557),
-en cuya época estallaron conflictos entre el poder civil y el
-eclesiástico. Los franceses--aunque Nicolás Durán de Villegagnon
-abandonó el Brasil--continuaron en la bahía de Río Janeiro. Por
-entonces una misión asentó sus reales en las cercanías del Tieté,
-origen luego de la actual ciudad de San Pablo. Men de Sá (1558-1572)
-hizo que terminasen las desavenencias entre el poder civil y el
-religioso, y se dedicó a pelear contra los franceses, a quienes venció
-completamente (1567), no sin mostrar un rigor rayano a la crueldad.
-Todos los castigos eran justos--según Men de Sá--para acabar con
-aquellos herejes invasores. Por su parte los franceses hubieron de
-resistirse con bravura. Un centenar de ellos, con grandes trabajos y no
-pocos peligros, consiguió mediante sus canoas ganar la costa, volviendo
-poco tiempo después con sus amigos los _tupinambás_, los _tamoyos_ y
-otros; reedificaron la fortaleza y con nuevos auxilios que recibieron
-de Francia levantaron otras en la costa. Men de Sá escribió a Lisboa
-diciendo: «Si Villegagnon vuelve con los refuerzos anunciados, serán
-los franceses más temibles que nunca. Que se me envíen nuevas tropas
-para la total expulsión de los enemigos.» Por un período crítico
-iba a pasar la colonia portuguesa. Los _aimorés_, tribu de tapuyas,
-invadieron las capitanías de los Ilheos y Porto Seguro, llevándolo todo
-a sangre y destruyéndolo completamente. También los _tamoyos_, no menos
-feroces, alentados por los franceses, se hicieron dueños del terreno
-entre Río de Janeiro y San Vicente. Mandó Men de Sá a su hijo con
-algunas tropas, las cuales fueron derrotadas por los tamoyos y el joven
-jefe de ellas muerto. Al lado de los portugueses se pusieron los Padres
-Nóbrega y Anchieta, y por la mediación de dichos misioneros se hizo
-la paz. A poco llegó con algunas tropas Eustaquio de Sá, sobrino del
-gobernador, quien se dió buena maña para arrasar todas las fortalezas
-de los franceses. Men de Sá, protector decidido de los misioneros, les
-ayudó con todas sus fuerzas para que se atrajesen a los indígenas al
-seno del cristianismo.
-
-A la muerte de Men de Sá, la metrópoli dividió el Brasil en dos
-gobiernos: el de _Bahía_ y el de _Río Janeiro_. El primero, o el del
-Norte, fué confiado a Luis de Brito y Almeida; el segundo, o el del
-Sur, se encargó a Antonio Salema. En el año 1577 se confió el mando
-general á Luis de Brito, quien renunció luego en Lorenzo da Veiga.
-Grandes disgustos ocasionó al gobernador da Veiga el contrabando de
-palo tintoreo que los franceses hacían en el Norte. A su muerte fué
-confiado interinamente el gobierno al obispo de Bahía, al oidor general
-Cosme Rangel y al consejo municipal.
-
-En 1583 llegó el gobernador general, llamado Manuel Telles Barreto,
-el cual incorporó a la colonia algunos territorios (1586) y consiguió
-que los benedictinos, carmelitas y capuchinos fundasen conventos en
-diferentes lugares. Otra junta que se encargó del poder a la muerte de
-Telles, realizó hechos importantes, pues pacificó la región de Sergipe
-é hizo de ella nueva capitanía, fundó a _Cochoeina_ y construyó algunos
-fuertes.
-
-El gobernador Francisco de Souza tuvo la fortuna de conquistar Río
-Grande del Norte y fundó a Natal, si bien no pudo impedir que el pirata
-inglés Cavendish saqueara a Santos y otros puertos, como tampoco que
-los corsarios Venner y Lancáster penetrasen en Pernambuco y robasen
-considerable botín.
-
-Nada de particular hicieron los gobernadores Diego Botelho (1602-1607)
-y Diego Meneses Sigueira (1607-1608).
-
-Vencidos los franceses en el mediodía, se dedicaron a piratear en el
-Norte. Por todas partes se encontraban los portugueses con sus mortales
-enemigos. Un tal Devaux fundó una colonia en la isla de Maranhâo,
-situada al Sur del Amazonas, declarándose de ella protectora María de
-Médicis, encargada de la regencia durante la menor edad de Luis XIII
-(1610-1643)[645]. Los tupinambás se pusieron al lado de los franceses,
-repitiéndose el suceso de Río de Janeiro. Por fin los portugueses
-consiguieron la expulsión de sus enemigos (1614), y el gobernador
-portugués, que logró triunfos tan señalados, se llamaba Gaspar de Souza.
-
- [645] A Enrique II sucedió Francisco II (1559-1560), después
- Carlos IX (1561-1574), en seguida Enrique III (1574-1589) y
- últimamente Enrique IV de Borbón (1589-1610).
-
-Entretanto, el otro gobernador--pues ya se ha dicho que el Brasil
-estaba dividido en dos gobiernos--, llamado Francisco Caldera
-Castello-Branco, fundó el fuerte de Preseque, origen de la villa de
-_Belem_ (Pará).
-
-Consideremos la estancia de las Comunidades religiosas en el Brasil,
-y en particular la Compañía de Jesús. Con Thomé de Souza llegaron los
-hijos de San Ignacio de Loyola al Brasil. Ellos, algo apartados del
-pensamiento y conducta del fundador, tomaron a su cargo la educación
-de Portugal y luego la de los indígenas del Brasil. Ancho campo se
-les presentaba a los jesuítas, pues la colonia había prosperado mucho
-en poco tiempo. Por el año 1550 la caña de azúcar cubría el suelo de
-las provincias de la costa, se levantaron fábricas y se dió mucha
-importancia al comercio con la metrópoli. Los colonos, necesitando
-hombres para cultivar sus ingenios, iban en busca de los indios a las
-selvas del interior, donde los cazaban; pero ellos, acostumbrados a
-la vida salvaje, no se avenían al trabajo agrícola. Si el portugués
-reducía a dura esclavitud al indio, éste, en cambio, cuando se le
-presentaba ocasión, cogía al portugués, lo mataba y se lo comía. Los
-_tupis_ o _guaranís_, raza belicosa y fuerte, que había vencido y
-arrojado de la comarca a los tapuyas, se preparó, a la llegada de
-Souza, a luchar contra los colonos. En efecto, Souza llegó al Brasil y
-el levantamiento de los indios fué general. Los Padres jesuítas Nóbrega
-y Azpilcueta, el primero de nación portuguesa y el segundo español,
-dieron comienzo en las cercanías de Bahía a _aldear_ indígenas, esto
-es, a reducir a los indios para que viviesen en poblaciones. Los
-hijos de San Ignacio siguieron en el Brasil la misma conducta que
-en el Perú, en la Argentina, en el Paraguay y en el Uruguay. Los
-citados Padres fundaron en Bahía dos Seminarios, el Padre Leonardo
-Nunes marchó a Espíritu Santo, el Padre Alonso Braz fué a San Vicente
-y otros misioneros se encaminaron a diferentes puntos, predicando
-siempre el Evangelio y atrayendo a los salvajes a la vida de la
-civilización. A veces eran caritativos y a veces enérgicos. «No sólo
-con blandura--decía uno de los Padres--sino también por la fuerza se
-somete al indio.» El Padre Nóbrega convenció a los tupinambás de que
-sólo debían tener una mujer; mas nada pudo contra la antropofagia. El
-Padre Anchieta fué el más querido de todos los misioneros. La conducta
-observada por los Padres hizo sospechar, lo mismo a los escritores
-brasileños que a los portugueses, que la Compañía intentaba formar
-una sociedad conforme a las doctrinas y planes jesuíticos. Tal vez no
-anduviesen muy descaminados, según lo que casi por entonces hacían los
-jesuítas en el Paraguay; pero el plan, si lo hubo, fracasó.
-
-Los portugueses (_paulistas_) y los mestizos (_mamelucos_) declararon
-en las provincias meridionales guerra a muerte a la Compañía; en la
-parte septentrional, donde había menos ingenios y, por consiguiente,
-menos esclavos, las razas se fundieron mejor y la enemiga a los
-jesuítas no comenzó sino bastante tiempo después.
-
-Recordaremos que desde el año 1580 en que, reinando Felipe II, la
-espada del duque de Alba conquistó a Portugal, los Países Bajos
-fijaron sus ojos en el Brasil, donde podían causar grandes perjuicios
-a España[766]. A semejanza de la Compañía inglesa, reglamentada por
-la reina Isabel el 31 de diciembre de 1600, los Estados generales
-de Holanda, en 20 de marzo de 1602, dieron la autorización para
-negociar únicamente por el Cabo de Buena Esperanza y el Estrecho de
-Magallanes, é invitaron a los comerciantes, que hacían dicho tráfico,
-a incorporarse a la nueva Compañía. El capital primitivo fué de 18
-millones de florines. La compañía nombraba los empleados de sus
-colonias, declaraba la guerra y hacía paces y alianzas, construía
-fortalezas y factorías, tenía ejércitos y armadas, etc. La Compañía
-holandesa se propuso monopolizar el comercio de los productos de
-la India Oriental, en particular el de la especiería (cinamomo,
-jengibre, pimienta, nuez moscada, mostaza, y sobre todo, el clavo).
-El comercio, monopolizado por los portugueses durante un siglo, pasó
-a los holandeses. La Compañía, usando toda clase de armas, arrebató a
-los españoles y por consiguiente a los portugueses y brasileños--pues
-Portugal formaba a la sazón parte de la monarquía española--el comercio
-de Europa. En 1602, hallándose en la rada de Java una flota portuguesa,
-fué echada a pique por los holandeses. Heemskerk, después de invernar
-en la Nueva Zembla, capturó--en el citado año--a los portugueses
-una escuadra mercante, repartiendo entre sus compañeros el botín de
-1.000.000 de florines. En el año 1605, llevaban grandes ventajas los
-holandeses sobre portugueses y españoles, llamando la atención muy
-especialmente la victoria conseguida por Heemskerk en la bahía de
-Gibraltar (1607). Heemskerk al frente de 26 buques destruyó la flota
-española, compuesta de 21 y dirigida por don Juan Alvarez Dávila.
-Pasados algunos años, decidióse la Compañía a conquistar el Brasil,
-y al efecto, el 4 de mayo de 1624 poderosa escuadra con más de 3.500
-hombres y 500 cañones se apoderó de Bahía casi sin resistencia, siendo
-saqueada la ciudad. Mandaba la escuadra Jacobo Willekens. Prisionero
-de los holandeses el gobernador español, los brasileños, fieles en
-esta ocasión a la metrópoli, nombraron en reemplazo de aquél al obispo
-don Marcos Teixeira, quien, sin embargo de su avanzada edad y de su
-carácter sacerdotal, hizo guerra tenaz a los enemigos encerrados
-en la ciudad. Sucedió al prelado en el gobierno del país Matías de
-Alburquerque. Una escuadra, mandada de España por el conde duque de
-Olivares y bajo las órdenes de don Fadrique de Toledo, llegó a Bahía
-el 29 de marzo de 1625. Los holandeses, después de algunos combates,
-se rindieron el 30 de abril. La Compañía de Indias, cada vez más
-deseosa de explotar su comercio, realizó nueva invasión. El almirante
-Loncz, con una flota compuesta de 38 buques con 3.400 marineros y
-3.500 soldados, se presentó delante de Olinda, villa situada a seis
-kilómetros de Pernambuco. Olinda cayó en poder de los enemigos (16
-de febrero) y a los pocos días Pernambuco. Ciudad tan importante no
-pudo ser recobrada por Matías de Alburquerque, sin embargo de los
-auxilios que le prestaron, por un lado la escuadra del almirante
-Oquendo, y por otro el negro Díaz, el indio Camarâo y el brasileño
-de raza portuguesa Vidal de Negreiros. Convencido Alburquerque de no
-poder reconquistar a Pernambuco, se mantuvo a la defensiva, dándose
-por contento con tener a los holandeses encerrados en la ciudad. Tal
-vez hubiera sido fatal el resultado para los enemigos, si no hubiesen
-encontrado un poderoso auxiliar en el negro Calabar, hombre valeroso,
-astuto y enemigo mortal de los portugueses. Era conocedor del país y de
-la guerra que convenía hacer. Con su ayuda extendieron su dominio los
-holandeses desde Río Grande do Norte hasta Porto Calvo, reduciendo a
-Alburquerque a penosa defensiva. La retirada de Alburquerque desde su
-campamento de Bom Jesús, que hubo de abandonar después de la pérdida
-del fuerte del cabo de San Agustin, fué desastrosa, sin embargo de la
-ayuda que le prestó Camarâo. Perseguido incesantemente por Calabar,
-sufrió pérdidas considerables, llegando en su orgullo a querer coger
-prisioneros a sus enemigos; pero el sorprendido fué él, que mereció
-la pena de horca, después de rapidísimo proceso. De este modo terminó
-la campaña de los años 1634 a 1636. España pudo al fin mandar algunas
-tropas bajo el mando de don Felipe de Rojas, duque de Lerma, militar
-pretencioso y desconocedor de aquella clase de guerra. Empeñóse en dar
-una batalla formal contra los holandeses en contra de la opinión de
-Alburquerque, Camarâo y Días, cuyo resultado fué quedar derrotado y
-muerto en Porto Calvo; Camarâo pudo salvar con sus indios los restos
-del ejército. El gobierno español, que iba de torpeza en torpeza,
-llamó al veterano Matías de Alburquerque a España, recompensando sus
-servicios encerrándole en un castillo, del cual salió para tomar parte
-en la guerra de Portugal y vencer al marqués de Torrecusa cerca de
-Montijo (junio de 1644).
-
- [646] Antes de la invasión holandesa había en Pernambuco y
- Bahía ingenios cuyos productos no bajaban de 40.000 toneladas
- de azúcar.
-
-Con el nombramiento de gobernador de Pernambuco salió de Holanda para
-el Brasil Juan Mauricio, conde de Nassau Siegen, de la casa de Orange,
-valeroso y excelente general, hábil político y honrado administrador.
-Retiráronse los generales portugueses--pues Portugal se hallaba
-en guerra con España--hacia el sur de San Francisco, dejándole en
-completa posesión de las provincias de Río Grande do Norte, Parahyba,
-Pernambuco y Alagoas. Hubiera deseado Mauricio organizar el país;
-pero Holanda quería dinero y le mandó que se apoderara de Bahía y la
-saquease. Obedeció el ilustre general y marchó con poderosa armada a la
-conquista de la capital del Brasil, saliéndole mal la empresa, pues los
-portugueses se defendieron con bravura y a la Compañía de las Indias
-Occidentales costó 3.000 hombres. Mauricio pudo después desplegar
-sus talentos políticos y administrativos: dió al culto católico las
-mayores libertades, empleó en cargos importantes a muchos portugueses,
-favoreció el cultivo de los ingenios, la explotación del palo brasil,
-etc. Todo esto importaba poco a la Compañía holandesa, que sólo pensaba
-en el saqueo de ricas ciudades para que los dividendos fuesen mayores.
-
-Portugal y por consiguiente el Brasil iban a separarse de España.
-Tenemos que confesar con sentimiento que los jesuítas, si antes, lo
-mismo en el nuevo que en el viejo mundo, habían sido amigos de España,
-a la sazón, allá en las Indias y aquí en Europa manifestaban censurable
-desvío a nuestra política. Ellos, olvidándose de la protección que
-siempre les dispensamos, se pusieron algunas veces al lado de Francia
-y en contra de España, y constantemente trabajaron para que Portugal
-consiguiera su independencia. Pusiéronse al lado de aquella revolución
-que comenzó el 1.º de diciembre de 1640 y que colocó en el trono
-lusitano al duque de Braganza con el nombre de Juan IV. Pagóles Juan
-IV (1640-1656) y Alfonso VI (1656-1683) concediendo toda clase de
-privilegios a los del Brasil, si bien el último monarca y en sus
-últimos años se mostró con ellos bastante receloso. Antes haremos
-notar que el P. Antonio Vieira, defensor decidido de la dinastía de
-Braganza, con el objeto de salvar a los indígenas de la tiranía de
-los colonos, fundó la _Junta de Protección_, organizó el sistema de
-los aldeamientos y trazó el modo de colonizar tierras regadas por
-el Amazonas. No recibieron bien tales reformas la gente del Sur, ya
-enemiga de las misiones, pues se halla probado que en el año 1679,
-de 100.000 conversos que los misioneros tenían aldeados, apenas les
-quedaban 12.000. Cuando los religiosos perdieron las esperanzas en el
-Sur, pusieron sus ojos en el Norte, donde, si en un principio tuvieron
-ventajas, pronto se sublevaron contra ellos los colonos, obligándoles
-a embarcarse para Europa. Volvieron posteriormente; pero ya sólo
-desempeñaron papel secundario en la vida del Brasil. Después de los
-reinados de Pedro I (1683-1706) y de Juan V (1706-1750) vino el de José
-I (1750-1777) en cuyo tiempo el marqués de Pombal acabó (1757) con las
-últimas esperanzas de la Compañía, arrojándola de aquella tierra que
-los misioneros contribuyeron a conservar para Portugal. «Dábanla--dice
-el Sr. Reparaz--por sus grandes servicios parecida recompensa a la que
-ella diera a España por los aún mayores que a ésta debía.»[647] «La
-Compañía holandesa--escribe el Sr. Oliveira Martins--era un Estado
-constituído piráticamente. Sean cuales fueren los errores y los
-vicios del Imperio portugués--digámoslo en honor nuestro--más vale
-la nobleza, aunque bárbara, de los conquistadores del Oriente, que
-la mezquina codicia de los mercaderes de Holanda. Acúsennos de haber
-establecido en América un feudalismo; declárense los vicios de nuestra
-administración colonial; el hecho es que _creó_ naciones, que hizo
-germinar y nacer las simientes de nuevas patrias ultramarinas, mientras
-que las Compañías holandesas jamás crearon cosa alguna, a no ser un
-hábil sistema de robar el trabajo indígena, después de terminado el
-período de productivas piraterías. Saquear y _atesorar_: tal fué el
-fin de esos institutos, nacidos exclusivamente del espíritu mercantil;
-y si lo estrecho de la ambición facilitaba la empresa y aumentaba la
-ganancia, el hecho es que, careciendo de todo pensamiento religioso,
-político o civilizador, esas empresas nada suponen en la historia de
-las manifestaciones nobles del genio humano y en la historia de la
-civilización.»
-
- [647] Discurso citado, pág. 21.
-
-Registraremos en la historia del Brasil el hecho siguiente. Allá por el
-año 1650, unos 40 negros procedentes de Guinea, después de robar a sus
-amos algunas armas, huyeron a las selvas, estableciéndose en el sitio
-que años antes ocupara cierto _quilombo_ (aldea de libertos), destruído
-por los holandeses. De todas partes acudieron esclavos y también
-hombres libres que huían de la tiranía de los blancos[648]. Cuando
-fueron muchos, se internaron más en el país y fundaron a Palmares. Poco
-después se dirigieron a las haciendas más próximas y robaron negras,
-mulatas y blancas. Si en un principio vivieron del merodeo, pronto se
-dedicaron a la agricultura y al comercio con los plantadores vecinos.
-Tenían sus leyes y, según el historiador Rocha Pitta, formaron «una
-República rústica muito bem ordenada á seu modo.» El gobierno era
-electivo, y el jefe, llamado _Zombe_, conservaba el poder durante su
-vida; a su muerte debía elegirse el sucesor entre los más bravos.
-Unos magistrados entendían en las cosas de la guerra y otros en los
-asuntos de la paz. La ley castigaba con pena de muerte el homicidio,
-el adulterio y el robo. El negro que se presentaba en Palmares después
-de haber conquistado su libertad, quedaba libre; el que siendo esclavo
-era hecho prisionero en los ingenios, continuaba en la esclavitud. El
-que habiendo conseguido la libertad en Palmares volvía a casa de sus
-antiguos amos, sufría la última pena; el que, esclavo en Palmares huía,
-era castigado con menos severidad. La República de los negros contaba,
-á los cincuenta años de fundarse, con varias poblaciones importantes.
-La capital se hallaba defendida por grandes troncos de árboles, y se
-entraba en ella por tres puertas. Calculábase en 20.000 el número
-de sus habitantes, y en 10.000 el de los combatientes de todos los
-_quilombos_.
-
- [648] En tres siglos de tráfico de esclavos, no bajaron de
- seis a ocho millones de negros los que se llevaron al Brasil.
-
-Caetano de Mello, gobernador de Pernambuco, dispuso en el año 1696
-la destrucción de Palmares. Las primeras tropas que mandó fueron
-derrotadas, decidiéndose entonces a que un ejército de 7.000 hombres,
-mandados por Bernardo Vieira, y con fuerte artillería, se apoderase de
-la población. Las murallas de madera fueron batidas y rotas por los
-cañones; abiertas tres brechas, por ellas se arrojaron otras tantas
-columnas. Los héroes de Palmares defendieron el terreno palmo a palmo.
-Cuando el _Zombe_ vió la causa perdida, seguido de los principales
-jefes, se arrojó desde lo alto de un peñón que había dentro del recinto
-y cayó hecho pedazos a los pies del vencedor. Los vencidos fueron
-exterminados, las casas destruídas y los plantíos arrasados. Así acabó
-Palmares, permaneciendo desde entonces sometidos los esclavos.
-
-Pasando a otro orden de cosas, conviene no olvidar que en tiempo de
-Pedro I de Portugal se descubrieron nuevas minas en el Brasil, que, con
-sus productos, además de remediarse aquella corte en sus necesidades
-interiores, pudo tomar parte en la desastrosa guerra de sucesión
-española. Ayudó a Inglaterra, de cuya nación fué una factoría. Juan
-V, el _Fidelísimo_, amigo en demasía del fausto, contribuyó con sus
-enormes gastos a empobrecer el reino, que marchaba poco a poco a su
-decadencia. Gastó el Rey muchos millones en la fundación de Academias,
-en el suntuoso convento de Mafra, en la concesión del título de
-Patriarca para el arzobispo de Lisboa, etc. En su época, el Brasil
-mandó a Portugal los siguientes tesoros: 130 millones de cruzados en
-monedas de plata, 100.000 monedas de oro, 315 marcos de plata por
-acuñar, 24.500 marcos de oro, 700 arrobas de oro en polvo y 392 octavos
-de diamantes, que valían 40 millones de cruzados. Además, el quinto
-real sobre las minas y el monopolio del palo brasil. Durante el reinado
-de José I (1750-1777) el marqués de Pombal expulsó a los jesuítas, y
-con doña María I (1777-1816) vino la reacción contra el gran ministro.
-Cuando los franceses y españoles se hicieron dueños de Portugal, la
-corte huyó, quedando aquella nación como colonia y el Brasil ascendió a
-metrópoli. Juan VI (1816-1826), estableció su corte en el Brasil; pero
-cuando quiso regresar a lo que llamaba _o seu canapé da Europa_, el
-Brasil no quiso volver a ser colonia y proclamó emperador a D. Pedro de
-Braganza, hijo del citado Juan VI[649].
-
- [649] Juan VI estuvo casado con la española Carlota Joaquina.
-
-
-
-
-CAPITULO XXX
-
- ADMINISTRACIÓN COLONIAL.--RESIDENCIAS Y VISITAS:
- SU POCA IMPORTANCIA.--REPARTIMIENTO DE COSAS Y DE
- INDIOS.--ENCOMIENDAS.--REDUCCIONES.--ORIGEN DE LA ESCLAVITUD.--EL
- ASIENTO.--ABOLICIÓN DEL COMERCIO NEGRERO.--ABOLICIÓN DE LA
- ESCLAVITUD.--LOS EXTRANJEROS EN LAS COLONIAS.--AISLAMIENTO DE LAS
- COLONIAS.
-
-
-Sostienen no pocos cronistas que las residencias tomadas a los
-virreyes, gobernadores, presidentes de las Audiencias, oidores y otros
-ministros de las Indias, fueron freno y castigo de malos ministros,
-premio y alabanza de los malos. No sólo cuidaron los reyes de las
-residencias a dichos ministros cuando ellos salían de sus oficios o
-eran promovidos a otros, sino que también, durante el tiempo de su
-ejercicio, si había quejas o dudas de su proceder dispusieron que se
-mandasen jueces que los visitaran. Los autores consideraron las visitas
-como asunto «más grave y estrecho que el de las residencias. Porque
-por la mucha mano y poder de los que han de ser visitados, y estar y
-durar como todavía están y duran en sus oficios, y que así podrían
-tomar venganza de los que contra ellos se quejasen o depusiesen, es
-del todo cerrado y secreto, y por sola la información sumaria, sin
-citar para ella ni dar copia de los testigos, ni de sus deposiciones,
-se da por concluso. Y sin que el visitador pronuncie sentencia sobre
-los cargos que de la visita resulten, cerrada y sellada la envía
-al Supremo Consejo para que en él se vea y determine. Y con sola
-una sentencia queda fenecido, sin remedio ni recurso de apelación o
-suplicación»[650]. Del mismo modo los clérigos constituídos en Orden
-sacro, sin embargo de todos sus fueros y privilegios, aceptando cargos
-y oficios seculares, se hallaban sujetos a las residencias y visitas,
-pudiendo ser castigados por los excesos que cometieren. Recomienda
-Solórzano que las visitas sean cortas o que se hagan en poco tiempo,
-que los visitadores sean personas de conocida prudencia y suficiencia,
-y que no vayan prevenidos en contra de los que han de visitar o
-residenciar[651].
-
- [650] Solórzano, ob. cit., lib. V, cap. X.
-
- [651] Ibidem.
-
-Ni residencias ni visitas tenían mucho valor. Refiriéndose al Perú
-trasladaremos a este lugar lo que escriben Jorge Juan y Antonio Ulloa:
-«Las residencias de los corregidores--tales son las palabras de los
-sabios escritores--se proveen, unas por el Consejo de Indias, y otras
-por los virreyes; éstos sólo tienen arbitrio para nombrar jueces
-quando los corregidores tienen concluído su gobierno, y en España no
-se ha proveído su residencia en algún sujeto que la vaya a tomar;
-mas aun siendo en esta forma, es preciso que el juez nombrado por
-el Consejo se presente ante el virrey con sus despachos para que se
-le dé el _Cúmplase_. Luego que el corregidor tiene noticia del juez
-que le ha de residenciar, se vale de sus amigos en Lima para que le
-cortejen en su nombre y que le instruyan en lo necesario, a fin de que
-quando salga de aquella ciudad vaya ya convenido y que no haya en qué
-detenerse. Aquí es necesario advertir que además del salario regular
-que se le considera al juez a costa del residenciado por espacio de
-tres meses, no obstante que la residencia no dura más de quarenta
-días, está arreglado el valor de cada residencia proporcionado al del
-corregimiento, o más propiamente, el indulto que da el corregidor a su
-juez para que le absuelva de todos los cargos que pudieran aparecer
-contra él. Esto está tan establecido y público que todos saben allá que
-la residencia de tal corregimiento vale tanto, y la del otro, tanto,
-y así de todas; pero esto no obstante, si el corregidor ha agraviado
-a los vecinos españoles de su jurisdicción y hay rezelo de que éstos
-le puedan hacer algunas acusaciones graves, en tal caso se levanta el
-precio por costo extraordinario; pero de qualquier modo el ajuste se
-hace y a poco más costo sale libre el corregidor.
-
-»Quando el juez de la residencia llega al lugar principal del
-corregimiento, la publica y hace fixar los carteles, corre las demás
-diligencias tomando información de los amigos y familiares del
-corregidor de que ha gobernado bien, que no ha hecho agravio a nadie,
-que ha tratado bien a los indios y, en fin, todo aquello que puede
-contribuir a su bien. Mas para que no se haga extraña tanta rectitud
-y bondad, buscan tres o quatro sugetos que depongan de él levemente,
-esto se justifica con el examen de los testigos que se llaman para
-su comprobación, y concluído que obró mal, se le multa en cosas tan
-leves como el delito. En estas diligencias se hace un legajo de auto
-bien abultado, y se va pasando el tiempo hasta que terminado se cierra
-la residencia, se presenta en la Audiencia, queda aprobada, y el
-corregidor tan justificado como lo estaba antes de empezar su gobierno,
-y el juez que lo residenció ganancioso con lo que le ha valido aquel
-negocio. Estos ajustes se hacen con tanto descaro, y los precios de las
-residencias están tan entablados, que en la de Valdivia sucedía, que
-como este parage está tan retirado del comercio de aquellos reynos, es
-regular que los gobernadores que entran sean jueces de residencia de
-los que acaban, y como el valor de la residencia pasase sucesivamente
-de uno a otro, tenían los gobernadores quatro talegas de mil pesos
-debaxo del catre donde dormían, a cuya cantidad no tocaban nunca porque
-no se les ofrecía ocasión que les precisase a ello, y como luego que
-llegaba el sucesor, le cedía el que acababa aquella habitación para
-mayor obsequio, al tiempo de acompañarle a dentro le señalaba los
-quatro mil pesos, y asegurándole que debían estar cabales, porque él no
-había abierto las talegas, le decía que en aquella cantidad le había
-dado la residencia su antecesor, y que él se la daba en lo mismo. Este
-método se practicó hasta después que pasamos a aquellos reynos según
-decían los del pays; pero no sabemos si continúa todavía; y si los
-quatro talegos están intactos o no, después de haber pasado baxo la
-posesión de tantos dueños, es cuestión de poca sustancia, siempre que
-pase por la misma cantidad.
-
-»Si al tiempo que el juez está tomando la residencia ocurren algunos
-indios a deponer contra los corregidores algunas de las tiranías e
-injusticias que les ha hecho; o los desimpresionan de ello diciéndoles
-que no se metan en pleitos, que traerán malas consequencias contra
-ellos, porque el corregidor les tiene justificado lo contrario, o
-ya dándoles el corregidor una pequeña cantidad de dinero (del mismo
-modo que se engañara a un niño ofendido) consiguen que desista de la
-queja; pero si los indios no consienten en recibir cosa alguna, mas
-insisten en pedir justicia, los reprehende el juez severamente dándoles
-a entender que se les hace demasiada equidad en no castigarles los
-delitos que el corregidor ha justificado contra ellos, y haciéndose
-mediadores los mismos jueces, los persuaden, después de haber sufrido
-tantas tiranías, a que les deben estar obligados por no haberlos
-castigado en la ocasión con la severidad que merecían sus delitos;
-de suerte que lo mismo es para los indios, que sus corregidores sean
-residenciados o no»[652].
-
- [652] _Noticias secretas de América_, obra citada, págs. 255,
- 256 y 257.
-
-Dada la autoridad de los sabios Jorge Juan y Antonio Ulloa, no
-extrañarán nuestros lectores que hayamos copiado relación tan larga.
-Además, lo que ocurría en el Perú con los corregidores, sucedía en
-las demás colonias con los virreyes, gobernadores, presidentes de
-las Audiencias y demás ministros. Que algunas veces residentes y
-residenciados cumplían con su deber, no lo dudamos; pero lo general
-era lo que refieren con toda clase de detalles los ilustres marinos
-españoles.
-
-Los repartimientos, tal como se hacían, eran grande iniquidad.
-Los corregidores debían llevar lo que fuere más propio de cada
-corregimiento (mulas, telas, frutos), y repartirlo entre los indios,
-si bien ponían el precio que les parecía y que la calidad sea mala les
-importaba poco. En lugar de mulas buenas entregaban animales que _no
-son más que el pellejo_, las telas de lo peor y los frutos pasados o
-podridos. «La tiranía de los repartimientos no está reducida a los
-precios enormes a que obligan a comprar a los indios, pues es aun
-mucho mayor con respecto a las especies que les reparten, las quales,
-por la mayor parte, son géneros de ningún servicio o utilidad para
-ellos»[653]. A veces se reparten artículos que los indios no consumen,
-como sucede con el vino, aguardiente, aceite y aceitunas. «El indio
-sale con la recua a su viaje, y como éstos son tan largos y penosos en
-aquellos payses, sucede, frequentemente que se les fatigan las mulas en
-el camino, y se muere alguna; y como se hallan obligados a continuar
-el viaje, y sin dinero para fletar otra de su cuenta, se ve precisado
-el amo a vender una mula por un precio muy baxo, y suplir la falta de
-la mula muerta y de la vendida. Así, pues, quando llega el amo a su
-destino, se halla con dos mulas menos, sin haber desquitado su importe,
-más adeudado que antes, y sin dinero para mantenerse»[654].
-
- [653] _Noticias secretas de América_, págs. 247 y 248.
-
- [654] Ibidem, págs. 243 y 244.
-
-Otro sentido tiene la palabra repartimiento: se refiere no sólo a las
-cosas, sino a los individuos. Por varias cédulas se ordenó y mandó que
-se hiciesen repartimientos de indios para labrar los campos, para hacer
-obras de lana y algodón y para beneficiar las minas de oro, plata y
-azogue. Entendemos por _obrajes_, «las fábricas en donde se texen los
-paños, bayetas, sargas y otras telas de lana, conocidas en todo el
-Perú con la voz de ropa de la tierra»[655]. El trabajo de los obrajes
-comienza desde que aclara el día hasta que la obscuridad de la noche no
-permite trabajar. «La orden de ir a los obrajes causa más temor en los
-indios, que todos los castigos rigorosos que ha inventado la impiedad
-contra ellos»[656]. Por lo que atañe a la palabra _mita_, daremos
-la definición del editor de _Noticias secretas de América_. Después
-de censurar la definición dada por el _Diccionario de la Academia
-Española_, él da la siguiente: Conscripción anual por la que un crecido
-número de hombres nacidos y reputados por libres, son arrastrados de
-sus pueblos y del seno de sus familias, a distancias de más de cien
-leguas, para forzarlos al trabajo nocivo de las minas, al de las
-fábricas y otros ejercicios violentos, de los cuales apenas sobrevivía
-una décima parte para volver a sus casas»[657]. (Apéndice I.)
-
- [655] Ibidem, pág. 275.
-
- [656] Ibidem, pág. 278.
-
- [657] Ibidem, págs. 280, nota.
-
-Si Colón, a la vuelta de su primera expedición, trajo como esclavos
-algunos indígenas; si en el año 1495 mandó desde Nuevo Mundo varios
-indios para que se vendiesen como esclavos en los mercados de
-Andalucía, ¿puede a nadie extrañar que D. Francisco de Bobadilla,
-comendador de Calatrava, enviado a Santo Domingo para fiscalizar la
-conducta administrativa del Almirante, hiciera a los colonos españoles
-repartimientos de indios (1498), los cuales habían de sujetarse a las
-labores del campo y a los penosos trabajos de las minas? Y D. Nicolás
-de Ovando, comendador de Alcántara, sucesor de Bobadilla en el cargo de
-comisario regio, continuó también los repartimientos de indios; medida
-que sancionó Fernando el _Católico_, regente a la sazón de Castilla,
-con fecha 30 de abril de 1508. En la _Instrucción_ dada a Diego Colón,
-hijo del Almirante, en el año 1509, a vuelta de la recomendación de
-que se trate bien a los indios, se encarga que se les reduzca a vivir
-en poblaciones y que se respete el repartimiento hecho por Ovando.
-El Rey, pues, aceptaba los hechos; y los indios, por tanto, quedaban
-convertidos en siervos. El 14 de agosto de 1509 se autorizó al citado
-don Diego para un nuevo repartimiento. Lo mismo que en la Española,
-en la isla de San Juan se hicieron varios repartimientos, y lo mismo
-tiempo después se hizo en todas nuestras colonias de las Indias.
-
-Con el objeto de cultivar aquel feracísimo suelo y hacer de los indios
-labradores que diesen vida y prosperidad a la industria, con la cual
-habían de enriquecerse descubridores y pobladores, se crearon las
-_Encomiendas_. «Luego que se haya hecho la pacificación... dice la ley
-1.ª, tít. VIII, lib. VI, el adelantado, gobernador o pacificador...,
-reparta los indios entre los pobladores, para que uno se encargue
-de los que fueren de su repartimiento y los defienda y ampare,
-proveyendo ministro que les enseñe la doctrina cristiana y administre
-los Sacramentos, guardando nuestro patronazgo, y enseñe a vivir en
-policía, haciendo lo demás que están obligados los encomenderos en sus
-repartimientos, según se dispone en las leyes de este libro.»
-
-Veamos lo que sobre asunto tan importante dice Solórzano en su
-_Política Indiana_, lib. III, capítulo I: «Luego que por D. Cristóbal
-Colón se comenzaron a poblar las primeras islas que en estas Indias
-se descubrieron, como estuviesen entonces tan llenas de indios, y los
-españoles que las descubrieron y poblaron necesitasen de su servicio
-y trabajo, así para sus casas como para la busca y saca del oro y
-plata, labor de los campos, guarda de los ganados y otros ministerios,
-pidieron a D. Cristóbal les repartiese algunos, para que acudiesen
-a ellos, y él lo hizo, porque le pareció por entonces conveniente
-e inexcusable.» Añade Solórzano que lo mismo hicieron Nicolás de
-Ovando y otros gobernadores. «Y porque respeto de lo referido--escribe
-también el citado historiador--les daban los indios por tiempo
-limitado y mientras otra cosa no dispusiese el Rey, y les encargaban
-su instrucción y enseñanza en la religión y buenas costumbres,
-encomendándoles mucho sus personas y buen tratamiento, comenzaron
-estas reparticiones á llamarse _encomiendas_, y los que recibían los
-indios en esta forma _encomenderos_ o _comendatarios_, del verbo latino
-_commendo_, que unas veces significa recibir alguna cosa en guarda y
-depósito, y otras recibirla en amparo y protección, y como debajo de su
-fe y clientela, según parece por muchos textos y autores que de esto
-tratan. Y esta última significación juzga el Padre José de Acosta que
-es la que más cuadra al nombre e intento de nuestras encomiendas, y que
-de ella pende su etimología o derivación, diciendo que así los llamaron
-encomenderos por el cuidado y providencia que debían tener de los
-indios que se pusieron debajo de su fe y amparo.» Hace notar Solórzano,
-siguiendo la opinión del obispo de Chiapa, que los encomenderos,
-atendiendo más a su provecho y ganancia que a la salud espiritual y
-temporal de los indios, les hacían trabajar de un modo excesivo, y aun
-los fatigaban más que a las bestias. Tiempo adelante, los reyes no
-sólo procuraron corregir los abusos de los encomenderos, sino que los
-cortaron de raíz.
-
-Es evidente que el sistema de las encomiendas aprovechaba al Rey y a
-sus súbditos españoles. Era aquello el feudalismo medioeval, aunque más
-ventajoso para el soberano. Por lo que respecta a los indígenas, si
-parecía a primera vista que el servicio personal había sido abolido,
-quedando sólo el tributo del dinero, en realidad no había sido así.
-Si la ley prohibía el servicio personal, la práctica lo autorizaba.
-El indio, dígase lo que se quiera en contrario, se hallaba sometido a
-un amo que tenía sobre él poder despótico y arbitrario derivado de la
-costumbre, ya que no de la ley. Si el Rey había limitado el gravamen
-de los indios al pago de un tributo, accedió luego a que trabajasen
-personalmente en las faenas agrícolas, en la crianza de ganados y
-en la explotación de las minas. Trasladaremos aquí las palabras del
-distinguido escritor peruano don Enrique Torres Salamando, acerca de
-las encomiendas: «Quejas inauditas--dice--, acusaciones innumerables
-se lanzan hoy contra el establecimiento de las encomiendas; pero es
-necesario, para juzgar desapasionadamente las instituciones, remontarse
-a la época en que tuvieron origen, examinar con detenimiento si fué
-posible por otros medios satisfacer el propósito que se anhelaba
-conseguir. Estamos persuadidos--añade--de que si hoy estuviera en
-vigor la legislación que debió regirlas y se cumpliera con estrictez,
-nuestros indígenas no habrían llegado al estado de abatimiento y
-degradación en que se encuentran»[658].
-
- [658] _Libro primero de Cabildos de Lima._--Apéndices.
-
-A todo esto nos creemos obligados a hacer algunas observaciones. Es
-obvio que aventureros y conquistadores, más codiciosos los primeros que
-los segundos, se fijaron principalmente en el descubrimiento de minas
-de oro y plata, las cuales se hallaban en tierras elevadas y montuosas.
-Los conquistadores obligaron a los indios a dejar sus viviendas de las
-llanuras y a establecerse en las cercanías de las minas, encontrando
-allí las causas de su muerte: eran éstas la insalubridad del terreno
-y el excesivo trabajo. También había que agregar las enfermedades que
-diezmaban a los indios, siendo la principal la viruela. No de otra
-manera se explica la rápida despoblación que sufrieron algunas comarcas
-de las Indias. Los reyes y los gobiernos no siempre pudieron, ya por
-la distancia, ya por otros motivos, poner coto a las demasías de
-conquistadores y aventureros, resultando por ello la despoblación cada
-vez más grande.
-
-Por el Concilio Limense II, p. 2, c. 80, pág. 57, se dispuso lo
-siguiente: «Que la muchedumbre de indios que está esparcida por
-diversos ranchos, se reduzcan a pueblos copiosos y concertados, como
-lo tiene mandado Su Majestad Católica.» Es evidente que los reyes y
-príncipes pueden mandar, obligar y forzar a sus vasallos, que viven
-esparcidos en los montes y campos, a reducirse en poblaciones[659].
-Era natural que los conquistadores y colonizadores, después de
-arrostrar tantas fatigas y penalidades, quisiesen ganancia pronta y
-considerable, lo cual no podía conseguirse sin la explotación de los
-pobres indígenas. Tampoco tenemos inconveniente en admitir que el
-gobierno de la metrópoli llevaba su bondad al extremo de no querer
-nada que pareciese carga o vejación de los indios. En este dilema
-recurrió el gobierno á un término medio, creyendo que conciliaba
-los intereses de los conquistadores y de los conquistados, de los
-civilizadores y de los civilizados, sin que por ello perdiese la
-soberanía de la Corona. Veamos en términos breves y sencillos el
-fundamento de plan tan ingenioso y a la vez tan seguro. Para que los
-indios no viviesen divididos y separados por aquellas extensas sierras
-y por aquellos elevados montes, privados de todo beneficio espiritual
-y temporal, sin socorro de los ministros reales, se dispuso que fuesen
-reducidos a pueblos. Poniendo manos a la obra, las viviendas de los
-salvajes se convirtieron pronto en aldeas. La reducción y población
-había de realizarse «con tanta suavidad y blandura, que sin causar
-inconvenientes, diese motivo a los que no se pudiesen poblar luego,
-que viendo el buen tratamiento y amparo de los ya reducidos, acudiesen
-a ofrecerse de su voluntad»[660]. Para la formación de los mencionados
-pueblos, debían elegirse lugares «que tuviesen comodidad de agua,
-tierras y montes, entradas y salidas, y labranzas, y un egido de una
-legua de largo, donde los indios pudiesen tener sus ganados, sin que
-se revolviesen con otros españoles»[661]. Reservaban los reyes para la
-Corona muchas de las reducciones, en particular las de las cabeceras
-y puertos de mar; _encomendaban_ o concedían las restantes a los
-individuos que les eran más gratos.
-
- [659] Véase Solórzano, _Política Indiana_, lib. II, cap. XXIV.
-
- [660] _Recopilación de Indias_, lib. VI, título III, ley 1.ª
-
- [661] Ibidem, ley 8.
-
-A su vez, los agraciados en las encomiendas o encomenderos, como
-correspondiendo a la gracia real, quedaban sujetos a las siguientes
-obligaciones:
-
-1.ª Defender las personas y haciendas de los indios que tuvieran a su
-cargo, procurando que no recibiesen agravio alguno[662].
-
- [662] Ibidem, lib. VI, tít. IX, ley 1.ª
-
-2.ª Edificar en las reducciones iglesias, proveyéndolas de todos
-los ornamentos necesarios, y sostener sacerdotes para que enseñasen
-a los indios la doctrina cristiana y administrasen los Santos
-Sacramentos[663].
-
- [663] Ibidem, lib. VI, tít. VIII, ley 1.ª y tít. IX, leyes 1.ª
- y 3.ª
-
-3.ª Tener armas y caballos para defender la tierra en caso de guerra,
-y hacer en determinados tiempos sus correspondientes alardes con el
-objeto de hallarse siempre dispuestos, debiendo salir a campaña a su
-propia costa, si se les mandare[664].
-
- [664] Ibidem, lib. VI, tít. IX, ley 4.ª
-
-4.ª Tener casas pobladas en las ciudades cabezas de sus
-encomiendas[665].
-
- [665] Ibidem, lib. VI, tít. IX, leyes 9.ª y 10.
-
-5.ª No podían ausentarse de la provincia y sólo para asunto preciso
-podía el gobernador otorgarles cuatro meses de licencia; pero
-obligándoles a dejar escudero que hiciera sus veces. Si era para ir a
-España y traer sus mujeres, se les concedían dos años[666].
-
- [666] Ibidem, lib. VI, tít. IX, leyes 25, 26, 27 y 28.
-
-Procurábase--y esto no deja de ser importante--que el encomendero
-no sacase de la encomienda una renta mayor de 2.000 pesos. A veces
-el residuo del tributo se distribuía en pensiones que no podían
-exceder de 2.000 pesos, y a los que las recibían se les llamaba
-_pensionistas_[667]. En general, los reyes hacían merced de las
-encomiendas por dos vidas; la del agraciado y la de su sucesor.
-Después, la encomienda volvía á la Corona, para que el Rey dispusiera
-de ella a su voluntad. Aunque los encomenderos trabajaron con empeño
-para que las encomiendas fuesen dadas a perpetuidad, nada pudieron
-conseguir. Lo mismo las encomiendas que las pensiones eran concedidas
-por los virreyes, presidentes y gobernadores de las Indias; mas las
-provisiones de ellas debían ser sometidas, dentro de cierto término,
-a la confirmación real, resultando--como dice un comentador--«que Su
-Majestad era el que verdaderamente las otorgaba»[668].
-
- [667] Ibidem, lib. VII, tít. VIII, leyes 28, 29, 30 y 31.
-
- [668] _Recop. de Indias_, lib. VI, tít. XIX.
-
-Los abusos que se cometían con la excusa de los repartimientos,
-encomiendas y reducciones promovieron la indignación de los dominicos,
-a cuya cabeza se puso--como tantas veces hemos dicho en esta obra--Fray
-Bartolomé de las Casas. Gran parte de su vida sacerdotal pasó el obispo
-de Chiapa declamando contra tales injusticias. Desde que en el año 1515
-se embarcó para España con la idea de llevar sus quejas a Fernando
-el _Católico_, no cesó en su obra humanitaria. Como D. Fernando se
-encontrase por entonces enfermo de cuerpo y hondamente preocupado con
-los asuntos políticos, hubo de delegar el asunto de las Indias a su
-secretario Conchillos, el cual, así como Fonseca, obispo de Burgos,
-eran opuestos al derecho de los indígenas. A la muerte de D. Fernando
-insistió Las Casas cerca de los regentes Cisneros y Adriano, logrando
-que el citado cardenal hiciese algo en favor de los indios. Al lado
-de Las Casas se pusieron Cisneros, Juan López de Vivero, vulgarmente
-conocido con el nombre de su pueblo, _Palacios Rubios_ (Salamanca) y
-algunos otros. Luego, a ruegos de Las Casas, se publicaron por Carlos
-V--como ya se ha dicho y repetimos más adelante--famosas Ordenanzas;
-pero los delegados que fueron a implantar las Nuevas Leyes se pusieron
-al lado de los colonos, fracasando de este modo las gestiones del
-incansable protector de los indios.
-
-Terminaremos asunto de interés tan capital, con las siguientes
-observaciones: repartimientos, encomiendas y reducciones no merecen
-nuestras alabanzas. Reconocemos que, si buena fe guió a los fundadores,
-los resultados no correspondieron a lo que aquéllos deseaban; pero
-las censuras de muchos escritores anglo-sajones son más severas que
-justas. No negaremos que la organización civil y política de las
-colonias españolas era distinta de la organización civil y política
-de las colonias inglesas; no negaremos que el catolicismo allá y el
-protestantismo acá, influyeron en la manera de ser, en las costumbres
-de unas y de otras colonias.
-
-Ante la crítica apasionada de muchos escritores a nuestro sistema
-de repartimientos, encomiendas y reducciones, conviene recordar que
-frecuentemente los indios tuvieron protectores y no tiranos, y cuando
-terminaron aquéllas, el indígena pudo contar con una libertad cuasi
-completa. Si en Norte-América no hubo repartimientos, encomiendas
-y reducciones, en cambio, los indígenas, sujetos al yugo de los
-conquistadores ingleses, no lograron entonces bienes de ninguna
-clase; y á la sazón se mueren de hambre en los incultos desiertos del
-Arkansas. Además, si con la organización y política de las colonias
-españolas, el indio tuvo un amo, en los Estados Unidos, sin dicho
-sistema de organización, tuvo muchos amos, hallándose expuesto siempre
-a los desmanes de grosera e indisciplinada soldadesca.
-
-Somos de opinión que, después de la independencia, después que se
-rompieron los vínculos que unían las colonias a la metrópoli, se
-manifestaron los caracteres diferenciales de una y de otra raza,
-distinguiéndose entonces el positivismo anglo-sajón y el idealismo
-latino. Por eso, mientras los primeros buscaban el bienestar por
-el orden, el trabajo y la formalidad, los segundos, impacientes,
-desconfiados y revolucionarios corrían por terrenos ignorados, con la
-fogosidad y el atolondramiento de la juventud.
-
-En suma, puede asegurarse: 1.º Que el conquistador o colonizador
-español tuvo menos ventajas con su política que el conquistador o
-colonizador anglo-sajón; 2.º Que el indígena, si fué encadenado por el
-primero, sufrió la dura y tiránica ley del segundo. Encontró el pobre
-indio en todas partes la tiranía, lo mismo en la América Meridional que
-en la Septentrional, lo mismo o quizá menos bajo la raza española que
-bajo el poder de la raza anglo-sajona. Repítese en todos los tonos que
-el español, no compadeciéndose del indio, le obligó a extraer el oro y
-la plata de las minas; pero, ¿no hicieron lo mismo entonces, después
-y siempre los ingleses? Adquirieron la independencia las colonias, no
-por los celos de los criollos contra los europeos, no por el mal trato
-de la metrópoli, no por las nuevas ideas políticas de los principales
-jefes del movimiento, sino porque así debía ser, porque debían salir de
-la tutela donde habían estado tanto tiempo.
-
-La esclavitud no echó profundas raíces en las Indias. El esclavo no fué
-considerado como una bestia de carga, ni se le maltrataba, ni se le
-atormentaba. Se le manumitía con harta frecuencia, sucediendo no pocas
-veces que rechazaba la libertad concedida por los dueños. Raramente se
-rebeló contra sus amos. Consideremos el origen de la esclavitud. Los
-conquistadores y colonos se encontraron con la necesidad de cultivar
-la tierra y extraer el mineral de las minas. La raza indígena era poco
-a propósito para lo uno y para lo otro, naciendo entonces la idea de
-llevar al Nuevo Mundo esclavos negros, gente, en general, robusta y
-fuerte. El emperador Carlos V, por vez primera, autorizó en el año
-1517 a un flamenco para que introdujese esclavos africanos en América.
-A las mil maravillas cumplió su cometido el compatriota del César,
-pues--cuentan--que cinco años después de la concesión del privilegio,
-los negros de Santo Domingo eran más numerosos que los blancos. No
-huelga decir que, según algunos cronistas, ya en 1505 se habían
-introducido 17 negros en la Isla Española para trabajar las minas, y en
-1510, pasaron de 100[669].
-
- [669] Ramón La Sagra, _Historia física, política y natural de
- Cuba_.--Apéndice 89.
-
-En mayor o menor número y con más frecuencia o menos frecuencia,
-continuaron concediéndose los privilegios de introducción o _asiento_,
-hasta que al fin quedó prohibido el tráfico negrero en el Congreso
-de Viena (1.º noviembre 1814 al 9 julio 1815). En él se acordó la
-abolición del comercio de negros; mas la ejecución de semejante medida
-debía ser lenta, por cuanto se dejó a Inglaterra, Rusia, Austria,
-Prusia, Francia, España, Portugal y Suecia la designación de la época
-en que cada una de dichas naciones quisiera realizarla. Las potencias
-más interesadas en abolir la trata de negros eran Francia, España y
-Portugal[670]. El comercio de esclavos se aumentó considerablemente
-después de prohibido, lo cual hizo que, tiempo adelante, la Gran
-Bretaña, Austria, Francia y Rusia pusiesen en práctica lo que el
-Congreso de Viena había propuesto, firmando (20 diciembre 1841) un
-tratado para impedir el inhumano tráfico.
-
- [670] Véase Heeren, _Systéme politique des Etats de L'Europe_,
- tom. III, pág. 263.
-
-El remedio más radical para acabar con el tráfico de negros era la
-abolición de la esclavitud. El gobierno inglés proclamó en 1831 la
-libertad inmediata de todos los esclavos de la Corona, contestando a
-los clamores de los colonos con la abolición de la esclavitud en las
-colonias occidentales para el 1.º de agosto de 1834. Roberto Peel, que
-no había sido partidario de la citada abolición, la llamó «la más feliz
-reforma de que el mundo social puede ofrecer ejemplo.» También, poco a
-poco, los gobiernos españoles realizaron reforma tan transcendental.
-
-Pocos _extranjeros_ vivían en nuestras colonias. No sólo eran mal
-mirados por los monarcas españoles, sino que hasta el siglo XVIII se
-les prohibía establecerse en las posesiones de la India. Cuando lo
-hacían, se mandaba que sin excusa alguna y en el menor tiempo posible,
-saliesen con sus familias de las citadas provincias. No es extraño,
-pues, que fuesen muy pocos los extranjeros que se arriesgasen a vivir
-en las colonias, dándose el caso que Humboldt, durante los cinco años
-que viajó por el virreinato de México, _sólo encontró un alemán_.
-Según el censo de 1809, en Chile apenas había 80 extranjeros. Todos,
-lo mismo en la metrópoli que en América, querían el aislamiento de las
-colonias. Temían los reyes que los extranjeros habían de propagar en
-aquellos países el espíritu revolucionario, y por esta razón aislaron
-sus colonias del resto del mundo. No puede negarse que sacrificaron el
-progreso intelectual al fanatismo político y religioso. No andaban del
-todo separados de la verdad, según tendremos lugar de ver más adelante.
-
-
-
-
-CAPITULO XXXI
-
- ORGANIZACIÓN COLONIAL: VIRREINATOS.--GOBERNADORES GENERALES.--LAS
- INTENDENCIAS.--LOS GOBIERNOS DEL BRASIL.--LAS AUDIENCIAS: NOMBRES
- DE LAS AUDIENCIAS.--ATRIBUCIONES DE LOS VIRREYES, GOBERNADORES
- GENERALES, INTENDENTES, AUDIENCIAS Y PRESIDENTES.--REGENTES
- DE LAS AUDIENCIAS.--CONSULADOS Y CABILDOS EN LAS COLONIAS DE
- ESPAÑA.--ALCALDES ORDINARIOS Y CORREGIDORES.--TRIBUNALES DE MINERÍA
- Y DE CUENTAS.--GOBIERNO POLÍTICO Y ELEMENTOS DE QUE CONSTABA.
-
-
-Los _Virreyes_, _Proreges_ ó _Vice Reges_ eran vicarios o
-representantes del Rey. Al establecerse los primeros virreinatos, la
-autoridad de los virreyes era casi ilimitada, hasta el punto que el Rey
-declaró «que en todos los casos y negocios que se ofrecieren, hagan lo
-que les pareciere y vieren que conviene, y provean todo aquello que Nos
-podríamos hacer y proveer, de cualquiera calidad y condición que sea,
-en las provincias de su cargo, si por nuestra persona se gobernasen, en
-lo que no tuvieren especial prohibición.» Es cierto, pues, que por la
-Cédula dada el año 1528 los virreyes y las demás altas autoridades en
-cada región, se hallaban autorizados para suspender el cumplimiento de
-aquellas órdenes, si por cumplirlas «se introduciese escándalo conocido
-o daño irreparable.» Mucho tiempo después, en una Real Cédula dada en
-el palacio de El Escorial a 19 de julio de 1614, se decía lo siguiente:
-«Que a los virreyes se les debe guardar y guarde la misma obediencia
-y respeto que al Rey, sin poner en esto dificultad, ni contradicción,
-ni interpretación alguna. Y con apercibimiento que a los que a esto
-contravinieren, incurrirán en las penas puestas por derecho a los que
-no obedecen los mandamientos reales, y las demás que allí de nuevo
-pone y refiere.» Atribuciones tan amplias no excluían que de cuando
-en cuando se mandasen _Instrucciones Reales_, que determinaban la
-conducta que debían seguir. Del mismo modo que a los oidores y a otros
-funcionarios, se sujetaba a los virreyes a juicio de residencia y les
-estaba prohibido «todo género de contrato y granjería.» Frecuentemente
-las Audiencias, con más o menos razón, suscitaron cuestiones de
-competencia a los virreyes, resultando de ello graves conflictos, pues
-en ciertos casos y en ciertos asuntos tenían atribuciones superiores a
-dichos virreyes. (Apéndice J.)
-
-El gobernador general, nombrado por la Corona, conocía de todos los
-asuntos de administración y policía, hasta el punto que nombraba para
-las plazas vacantes en los diversos empleos públicos, disponía de las
-tierras de la Corona, etc.
-
-Es de advertir que tanto el virrey como el presidente gobernador eran
-casi siempre funcionarios peninsulares, muy rara vez americanos. Apenas
-se encuentra alguno natural del reino o provincia que se le encargaba
-gobernar. Dice uno de los historiadores nacionales contemporáneos de
-la independencia que, entre los 160 virreyes que hubo en América, sólo
-cuatro fueron americanos, y entre más de 600 presidentes sólo 14[671].
-Entre los gobernadores de Chile, desde D. Pedro de Valdivia hasta D.
-Francisco García Carrasco, únicamente se registra el nombre de un
-chileno, y esto interinamente y por poco tiempo.
-
- [671] Guzmán, _El Chileno instruído en la Historia
- topográfica, civil y política de su país_, lección 69.
-
-El virrey representaba al monarca, y la Audiencia á la Justicia y a la
-ley; era, además, la Audiencia el Consejo consultivo del virrey o del
-presidente gobernador.
-
-El cabildo era representante del respectivo pueblo o vecindario,
-y atendía a los intereses locales. Los individuos de las citadas
-corporaciones eran nombrados por el gobierno peninsular. Si en los
-primeros tiempos debían ser elegidos los regidores, después fueron
-nombrados por merced del Rey, y a veces tales cargos se adjudicaban al
-mejor postor. Los alcaldes que, entre otras atribuciones, tenían la
-de administrar justicia en primera instancia, formaban parte de los
-cabildos y eran elegidos por los individuos de estas corporaciones.
-
-Consideremos ahora los virreinatos y capitanías generales existentes
-en la América española al iniciarse la guerra de la independencia. Los
-virreinatos eran cuatro: el de _México_ o _Nueva España_[672]; el del
-_Perú_ o _Nueva Castilla_[673]; el de _Santa Fé de Bogotá_ o _Nueva
-Granada_, que databa de 1717[674], y el de _Buenos Aires_, de 1776-78.
-Los dos virreinatos últimos fueron formados a expensas de los dos
-primeros. (Apéndice L.)
-
- [672] Don Antonio de Mendoza, primer virrey de México, fué
- nombrado por Carlos V, a 17 de abril de 1535, entrando a
- gobernar en el mismo año.
-
- [673] Blasco Núñez de Vela salió de Sanlúcar el 3 de noviembre
- de 1543, y entró en Lima el 17 de mayo de 1544.
-
- [674] Suprimido en 1723 y restablecido en 1739-40.
-
-Las capitanías generales eran las de la _Española_, _Guatemala_,
-_Chile_ y _Venezuela_.
-
-Según la ordenanza de 1803, las Intendencias o provincias eran las
-siguientes: El virreinato de México comprendía las intendencias de
-_Puebla de los Angeles_, _Nueva Veracruz_, _Mérida de Yucatán_,
-_Antequera de Oaxaca_, _Valladolid de Mechoacán_, _Santa Fe de
-Guanajuato_, _San Luis de Potosí_, _Guadalajara_, _Zacatecas_,
-_Durango_ y _Sonora_.
-
-El virreinato del Perú, las intendencias de _Farnia_, _Trujillo_,
-_Cuzco_, _Gusmanga_, _Huancavalica_, _Arequipa_, _Chiloe_ y _Puno_.
-
-El virreinato de Santa Fe de Bogotá o Nueva Granada, las intendencias
-de _Quito_, _Popayán_, _Cuenca_, _Cartagena_ y _Panamá_.
-
-El virreinato de Buenos Aires, las intendencias de _Paraguay_,
-_Córdoba_, _Tucumán_, _Salta_, _Cochabambo_, _Paz_, _Plata_ y _Potosí_.
-
-La capitanía general de la Española, los gobiernos de _Cuba_, de
-_Puerto Rico_ y de las posesiones de la _Florida_ y de la _Luisiana_.
-
-La capitanía general de Guatemala, las intendencias del _Salvador_,
-_Comayagua_, _Nicaragua_, _Chiapa_ y _Guatemala_.
-
-La capitanía general de Chile, las intendencias de _Santiago_ y
-_Concepción_.
-
-La capitanía general de Venezuela, las intendencias de _Caracas_,
-_Maracaibo_, _Barinas_, _Cumaná_ y _Guayana_.
-
-Las _Intendencias_, establecidas en España desde el año 1718, se
-intentó crearlas en México en 1768--de acuerdo con el visitador D.
-José Gálvez--por el virrey marqués de Croix. También desechó el
-proyecto el virrey Bucareli; pero lo aceptó D. Bernardo Gálvez, conde
-de Gálvez, en 1786, publicándose entonces la célebre _Instrucción de
-Intendentes_[675]. Algunas observaciones debemos hacer a la citada
-Ordenanza. En la Introducción de la _Instrucción de Intendentes_ dice
-el rey Carlos III que «movido de paternal amor a sus vasallos y deseoso
-de poner en buen orden, felicidad y defensa los dilatados dominios
-de las dos Américas, ha resuelto, con muy fundados informes y maduro
-examen, establecer en el reino de Nueva España intendentes de ejército
-y provincia, para que dotados de autoridad y sueldos competentes,
-gobiernen aquellos pueblos y habitantes en la parte que se les confía.»
-La Instrucción consta de 306 artículos, divididos en cinco grupos:
-en el primero se establecen _bases_, y en los siguientes las causas
-de _justicia_, _policía_, _hacienda_ y _guerra_. Por el art. 1.º se
-dividía el reino de México en doce intendencias, las cuales tomarían
-el nombre de la población que se erigiese en capital. Por el 2.º, se
-confirmaba la autoridad que al virrey conferían las leyes de Indias,
-pero dejando al cuidado de los intendentes todo lo relativo a la Real
-Hacienda. Por los demás artículos se deslindaban con toda claridad las
-facultades de los intendentes respecto a los virreyes, en particular
-en lo referente a la agricultura, industria, abastecimiento, sanidad y
-beneficencia de los pueblos.
-
- [675] El virrey, conde de Gálvez, era hijo del anterior
- virrey, D. Matías Gálvez.
-
-Comprendíanse las _bases_ desde los artículos 1.º al 14: en los doce
-primeros se trataba de la creación de intendentes y de sus facultades,
-de las atribuciones de la junta, y las de los gobernadores y jueces
-subdelegados; en los dos últimos de las elecciones de alcaldes indios.
-
-A la _causa de justicia_ pertenecían los artículos desde el 15 al
-56 y en ellos se trataba de los asesores y asuntos de justicia, de
-los propios, arbitrios y bienes de la comunidad, y de los escribanos
-y notarios, multas y penas de Cámara y los informes reservados al
-gobierno supremo.
-
-A la _causa de policía_ desde el 57 al 74, en los cuales se trata, ya
-de varios preceptos de policía y buen gobierno, ya de los pósitos,
-alhóndigas y moneda.
-
-A la _causa de hacienda_ desde el 75 al 249: estudiase la jurisdicción
-privativa de hacienda y las facultades económicas de sus ministros, del
-tabaco, causas de fraudes, tierras realengas, confiscaciones, presas,
-naufragios y mostrencos, del fuero de hacienda, montepío, escribanos
-de hacienda y registros, de los ministros generales y principales de
-hacienda, del libro de la razón general, de la administración, arriendo
-de rentas y repartimientos de contribuciones, del tributo de indios y
-las alcabalas, de varias rentas, como el pulque, pólvora, naipes, minas
-y azogues, papel sellado, lanzas y medias annatas, salinas, pulperías
-y oficios vendibles y renunciables, de la Bula de Cruzada, diezmos,
-vacantes mayores y menores, media annata y mesada eclesiástica, subasta
-de rentas menores, dotación de párrocos y espolios de prelados, y de
-la traslación de caudales, arcas y tanteos mensuales, facultades del
-superintendente general y sus delegados, y otros asuntos interiores.
-
-A la _causa de la guerra_, desde el 250 al 306: se ocupan de los
-ajustes y marchas, revistas de tropas, hospitales, almacenes de
-artillería, prerrogativas, honores y sueldos de los intendentes.
-
-La citada Ordenanza se dió primero a México, haciéndose luego extensiva
-a Lima, Buenos Aires, Chile, Guatemala, y, por último, a la isla de
-Cuba en 7 de noviembre del año 1791. La _Instrucción de Intendentes_
-siguió hasta el 1803 en que la modificó Carlos IV.
-
-Se propusieron principalmente las _Intendencias_, centralizar la
-administración y aumentar los ingresos de la Corona; pero causaron
-grave daño a los municipios. Los intendentes arrebataron a los cabildos
-toda libertad administrativa, anulando a los antiguos corregidores y
-apropiándose el conocimiento de los asuntos de agricultura, comercio,
-minería, caminos y ornato público.
-
-Las Capitanías (Gobiernos) del Brasil eran las siguientes: _Tamaracá_,
-_Pernambuco_, _Todos los Santos_, _Isleos_, _Puerto Seguro_, _Espíritu
-Santo_, _Río de Janeiro_ y _San Vicente_. En la Capitanía o Gobernación
-de Todos los Santos, residía el gobernador, el auditor general de toda
-la costa y el obispo.
-
-Las Audiencias se crearon por el orden que después diremos; pero antes
-se trasladará aquí la siguiente ley del Rey Felipe IV:
-
-«Por quanto en lo que hasta aora se ha descubierto de nuestros Reynos y
-Señoríos de las Indias, están fundadas doze Audiencias y Chancillerías
-Reales, con los límites que se expresan en las leyes siguientes, para
-que nuestros vasallos tengan quien los rija y gobierne en paz y en
-justicia, y sus distritos se han dividido en Gobiernos, Corregimientos
-y Alcaldías mayores, cuya provision se haze segun nuestras leyes
-y órdenes, y están subordinados a las Reales Audiencias, y todos
-a nuestro Supremo Consejo de las Indias, que representa nuestra
-Real persona. Establecemos y mandamos, que por aora, y mientras no
-ordenaremos otra cosa, se conserven las dichas doze Audiencias, y en el
-distrito de cada una los Gobiernos, Corregimientos y Alcaldías mayores,
-que al presente hay, y en ello no se haga novedad, sin expressa orden
-nuestra, o del dicho nuestro Consejo»[676].
-
- [676] Ley I, tít. XV, lib. II de la _Recopilación de leyes de
- los Reinos de las Indias_.
-
-I. El emperador Carlos V, con fecha 14 de septiembre de 1526, fundó la
-_Audiencia de Santo Domingo_, que comprendía las Islas de Barlovento y
-de la costa de Tierra Firme, y en ellas las gobernaciones de Venezuela,
-Nueva Andalucía, el Río de la Hacha y provincias del Dorado[677].
-
- [677] Ley II, tít. XV, lib. II.
-
-II. La de _México ó Nueva España_ que creó Carlos V el 9 de noviembre
-y 13 de diciembre de 1527, comprendía las provincias llamadas de Nueva
-España, con las de Yucatán, Cozumel y Tabasco; y por la costa de la mar
-del Norte y Seno Mexicano hasta el Cabo de la Florida; y por la mar del
-Sur, desde donde acaban los términos de la Audiencia de Guatemala hasta
-donde comienzan los de la Galicia[678].
-
- [678] Ley III, tít. XV, lib. II.
-
-III. La de _Panamá_, que fundó Carlos V el 30 de febrero de 1535 y 2 de
-marzo de 1537, y cuya jurisdicción llegaba a la provincia de Castilla
-del Oro hasta Portobelo y su tierra, la ciudad de Natán y su tierra, la
-gobernación de Veragua; y por el mar del Sur, azia el Perú, hasta el
-Puerto de la Buenaventura, exclusive, y desde Portobelo, azia Cartagena
-hasta el río del Darién, exclusive, con el golfo de Urabá y Tierra
-Firme, partiendo términos por el Levante y Mediodía con las Audiencias
-del Nuevo Reyno de Granada y San Francisco del Quito; por el Poniente
-con la de Santiago de Guatemala, y por el Septentrión y Mediodía con
-los dos mares, de Norte y Sur[679].
-
- [679] Ley IV, tít. XV, lib. II. Danvila no cita esta Audiencia
- en la _Historia general de España_. Reinado de Carlos III,
- tomo V., págs. 151-158.
-
-IV. La de la _Ciudad de los Reyes_ o de _Lima_ (Perú), fundada por
-Carlos V el 20 de noviembre de 1542, cuyo distrito era la costa que hay
-desde dicha ciudad hasta el reyno de Chile exclusive, y por la tierra
-adentro a San Miguel de Piura, Caxamarca, Chachapoyas, Moyobamba y los
-Motilones, inclusive, y hasta el Callao exclusive, por los términos
-que se señalan a la Real Audiencia de la Plata y la ciudad del Cuzco
-con los suyos, inclusive, partiendo términos por el Septentrión con
-la Real Audiencia de Quito; por el Mediodía con la de la Plata; por
-el Poniente con la mar del Sur, y por el Levante con provincias no
-descubiertas[680].
-
- [680] Ley V, tít. XVI, lib. II.
-
-V. La de los _Confines de Guatemala y Nicaragua_, creada por Real
-Cédula de Carlos V el 13 de septiembre de 1543, y que tuvo a su cargo
-la gobernación de las dichas provincias y sus adherentes, esto es,
-Guatemala, Nicaragua, Chiapa, Higueras, Cabo de Honduras, la Vera-Paz y
-Soconusco, con las islas de la costa[681].
-
- [681] Ley VI, tít. XV, lib. II.
-
-VI. La de _Guadalajara o Nueva Galicia_, creada por Real Cédula de
-Carlos V el 13 de febrero de 1548: se estableció primero en Compostela,
-trasladándose luego a Guadalajara, porque era «sitio más agradable,
-más sano, más fértil y abundante...»[682]. Tenía por distrito las
-provincias de la Nueva Galicia, Culiacán, Copala, Colima y Zacatula con
-los pueblos de Avalos[683].
-
- [682] Herrera. _Década VIII_, lib. IV, capítulo XII.
-
- [683] Ley VII, tít. XV, lib. II.
-
-VII. La del _Nuevo Reino de Granada_ o de _Santa Fe de Bogotá_,
-fundada por el Emperador el 17 de julio de 1549, tenía por distrito
-las provincias del Nuevo Reino y las de Santa Marta, Río de San Juan y
-la de Popayán, excepto los lugares de ella, señalados a la Audiencia
-de Quito, y de la Guayana o Dorado tenga lo que no fuere de la
-Audiencia de la Española y toda la provincia de Cartagena, partiendo
-términos...[684].
-
- [684] Ley VIII, tít. XV, lib. II.
-
-VIII. La de las _Charcas_ o de la _Plata_, creada por Felipe II el 4
-de septiembre de 1559, que comprendía la provincia de las Charcas y
-todo el Callao, con las Provincias de Sangabana, Carabaya, Juries y
-Dieguitas, Moyos y Chunchos y Santa Cruz de la Sierra[685].
-
- [685] Ley IX, tít. XV, lib II.
-
-IX. La de _San Francisco de Quito_, en el Perú, que erigió Felipe II
-por Real Cédula del 29 de noviembre de 1563: «comprendía su distrito
-la provincia de Quito, y por la costa azia la parte de la ciudad de
-los Reyes, hasta el puerto de Payta exclusive, y por la tierra adentro
-hasta Piura, Caxamarca, Chachapoyas, Moyobamba y Motilones exclusive,
-azia esta parte los pueblos de Jaén, Valladolid, Loja, Zamora, Cuenca,
-la Zarza y Guayaquil, con todos los demás pueblos que estuvieren en sus
-comarcas y se poblaren, y azia la parte de los pueblos de la Canela
-y Quijos, con los demás que se descubrieren; y por la costa azia el
-Panamá, hasta el puerto de Buenaventura, inclusive; y la tierra adentro
-a Pasto, Popayán, Cali, Buga, Chapanchica y Guachicona...»[686].
-
- [686] Ley X, tít. XV, lib. II.
-
-X. La de _Manila_, en la isla de Luzón, Cabeza de las Filipinas[687].
-
- [687] Ley XI, tít. XV, lib. II.
-
-XI. La de _Santiago de Chile_, fundada por Felipe III por Real Cédula
-del 17 de febrero de 1609 y por Felipe IV en la Recopilación de Leyes
-de los Reynos de Indias, comprende su distrito todo el reino de
-Chile[688]. En el reinado de Felipe V de Borbón y en el año de 1710
-había Audiencia en la provincia de Chile[689].
-
- [688] Ley XII, tit. V, lib. II.
-
- [689] Véase _Arch. Hist. Nacional.--Cedulario índico_, tomo
- XL, núm. 174, págs. 173 v.ª y siguientes.
-
-XII. La de la _Trinidad, Puerto de Buenos Ayres_, fué fundada por
-Felipe IV el 2 de noviembre de 1661: tenía por distrito las ciudades,
-villas y lugares de las provincias del Río de la Plata, Paraguay y
-Tucumán, que hasta entonces habían pertenecido a la Audiencia de los
-Charcas[690].
-
- [690] Ley XIV, tit. XV, lib. II.--Extinguióse la citada
- Audiencia; pero se restableció al crearse el Nuevo virreinato
- de Buenos Ayres por Real cédula de Carlos III (7 julio 1788).
-
-XIII. La de _Caracas_, creada por Carlos III (13 junio 1786) comprendía
-la parte española de Santo Domingo, Cuba y Puerto Rico.
-
-XIV. La del _Cuzco_, que fundó Carlos III (Real orden de 26 de febrero
-de 1787) comprendía sólo su extensa provincia.
-
-Por lo que respecta a la Audiencia de _Panamá_, encontramos las
-noticias siguientes: Felipe II, desde Aranjuez (19 mayo 1568) hubo
-de mandar que, si la Audiencia y Chancillería Real de la ciudad de
-Santiago de la provincia de Guatemala se había trasladado a Panamá de
-la provincia de Tierra Firme, a la sazón disponía que volviese a dicha
-ciudad de Santiago[691]. No debió de volver, por cuanto el mismo Rey
-desde Madrid (6 febrero de 1571) se dirigió al Presidente y Oidores de
-la Audiencia de la ciudad de Panamá de la provincia de Tierra Firme,
-para decirles que obedeciesen en todo al virrey del Perú[692].
-
- [691] _Arch. hist. nacional._--_Cedulario índico_, tom. XXXVI,
- n.º 33, pág. 40 v.ª a 42 v.ª
-
- [692] _Cedulario índico_, tomo XXXVIII, n.º 123, págs. 156 y
- 156 v.ª
-
-Que había Audiencia en Panamá en el año 1645 también lo prueba el
-documento siguiente:
-
-«Administración de justicia: Hecho presente al Obispo de la ciudad de
-Panamá, la falta que había de ella en aquella Audiencia, porque siendo
-solos dos Oidores, el uno estaba ausente y el otro enfermo, amigo del
-Presidente, por cuya razón hacía éste lo que quería, muy distante de
-la fidelidad con que debía ejercer un cargo: Resolvió S. M. mirase por
-sus obejas conforme a su obligación, y si tuviese que dar alguna queja
-contra los ministros de dicha Audiencia, no lo hiciese a bulto y con
-palabras equívocas.»[693] Consta del mismo modo que, reinando Carlos
-II, y en 31 de diciembre de 1686, existía Audiencia en la ciudad de
-Panamá, provincia de Tierra Firme[694]. En el reinado de Felipe V y en
-el año 1710 había Real Audiencia en Panamá de la provincia de Tierra
-Firme[695]. Más adelante, año 1734 y en el mismo reinado, continuaba la
-Audiencia en Panamá[696].
-
- [693] _Biblioteca particular de S. M. el Rey de España, Cédula
- de 15 de agosto de 1645_, tomo 44, fol. 209, n.º 225.
-
- [694] _Arch. histórico nacional, Cedulario índico_, tomo
- XXXVI, n.º 321, pág. 345 y siguientes.
-
- [695] Ibidem, tomo XL, n.º 180, pág. 181 v.ª y siguientes.
-
- [696] Ibidem, tomo XIII, n.º 138, pág. 128 v.ª y siguientes.
-
-De modo que dentro de los virreinatos se hallaban las Capitanías
-generales, de carácter militar; las Intendencias, de carácter
-administrativo, y las Audiencias, de carácter judicial. Los virreyes,
-como regla general, eran presidentes de la Audiencia, que estaba en la
-capital del virreinato, y tenían poder sobre los capitanes generales y
-aun intendentes de la provincia donde se hallaba dicho virreinato.
-
-Por lo que respecta a las Audiencias, daremos algunas más noticias.
-Eran tribunales--como decía Solórzano--donde se guardaba la justicia,
-donde los pobres hallaban defensa de los agravios y opresiones de los
-poderosos, y donde a cada uno se le daba lo que era suyo con derecho y
-verdad[697]. Mediante Real Cédula dada en la ciudad de Buitrago a 19
-de mayo del año 1603 se dispuso que «los virreyes y gobernadores, por
-ningún caso, se mezclen ni entrometan en los negocios concernientes
-a administración de justicia, porque éstos están sometidos a las
-Audiencias, y no las deben poner en ellos estorvo, ni impedimento
-alguno»[698].
-
- [697] _Política Indiana_, lib. V, cap. III.
-
- [698] Ibidem.
-
-
-En las provincias más importantes se establecieron Audiencias.
-«Todavía, como se fueron poblando y ennobleciendo tanto, pareció
-conveniente, que por lo menos en las principales de ellas, que son las
-del Perú y las de la Nueva España, se pusiesen gobernadores de mayor
-porte con título de _Virreyes_, que juntamente hicieren oficio de
-presidentes de las Audiencias que en ellas residen, y privativamente
-tuviesen a su cargo el gobierno de aquellos dilatados reinos y de todas
-las facciones militares que en ellos se ofreciesen, como sus capitanes
-generales, y en conclusión, pudieren hacer e hiciesen, y cuidar y
-cuidasen de todo aquello que la misma persona real hiciera y cuidara,
-si se hallara presente, y entendiesen convenir para la conversión y
-amparo de los indios, dilatación del Santo Evangelio, administración
-política y su paz, tranquilidad y aumento en lo espiritual y
-temporal»[699].
-
- [699] Solórzano, Ob. cit., lib. V, cap. XII.
-
-De las sentencias dadas por las Audiencias y sólo en los asuntos
-civiles, se podía apelar ante el Consejo de Indias y cuando la cantidad
-en litigio consistía en más de 6.000 pesos. Si los asuntos de gobierno
-y policía se habían hecho contenciosos, sobre la opinión del virrey
-o capitán general, estaba la Audiencia, que fallaba en apelación.
-En determinados asuntos los virreyes y capitanes generales tenían
-la obligación de consultarlas. Ellas ejercían además un derecho de
-vigilancia sobre los otros tribunales y sobre los empleados civiles.
-El virrey, el capitán general o el presidente tenía derecho a presidir
-la Real Audiencia y a asistir a sus sesiones; pero carecía de voto
-deliberativo y consultivo.
-
-El Rey, queriendo sustraer a los oidores de toda influencia que
-pudiera perjudicar la administración de justicia, les prohibió ser
-padrinos, asistir a las bodas o a entierros, casarse sin permiso en
-el lugar de su residencia, dar o tomar dinero a préstamo, y hasta
-poseer propiedades. No deja de llamar la atención--sin embargo de la
-importancia y delicado del cargo--algunas de las prohibiciones a que
-estaban sujetos los virreyes, presidentes, gobernadores y oidores. Les
-estaba vedado negociar en cualquier forma que fuese, dar o tomar dinero
-a usura, y sembrar trigo o maiz. Prohibíaseles poseer casas, huertas,
-chacras o estancias. No habían de recibir dádivas, ni tener estrechas
-amistades con eclesiásticos o seglares. No podían ser padrinos de
-matrimonio o de bautizo, ni asistir a casamientos o entierros, ni ellos
-ni sus hijos podían casarse en sus distritos sin licencia especial
-del Rey. En suma, debían vivir completamente aislados en la sociedad
-que estaban encargados de gobernar, y se les prohibía tener con sus
-subordinados otras relaciones que las oficiales[700].
-
- [700] _Recopilación de Indias_, lib. II, tít. XVI, ley 48 y
- siguientes.
-
-Sin embargo, virreyes, gobernadores, generales, intendentes, Audiencias
-y presidentes, aunque tenían grandes atribuciones, se hallaban
-sujetos al poder real. Con harta frecuencia el Rey se dirigía á dichas
-autoridades ordenándoles lo que debían hacer, pudiendo servir de
-ejemplo la siguiente cédula:
-
-«Tributos: Haviendo entendido el Rey por cartas y relaciones venidas
-de América el gran número de indios que havían fallecido en el año
-de 1545, assí de los incorporados á la Real corona como de los
-encomendados a particulares, y que los pocos que havían quedado no
-podían pagar los establecimientos por la tasa: Mandó a la Audiencia de
-aquel reino providenciase que sólo se les exigiese lo que buenamente
-pudiesen pagar sin fatiga ni vejación.» Cédula de 10 de abril de 1546,
-vid., tomo 10 de ellas, folio 298 v.º núm. 503[701].
-
- [701] Biblioteca particular de S. M. el Rey de España.
-
-Los _Regentes de las Audiencias_ se crearon por Real cédula de 6
-de abril del año 1776. En los 78 artículos de la _Instrucción_ se
-establecen las ceremonias con que deben ser recibidos los regentes,
-los honores y distinciones que se les deben, sus relaciones con los
-virreyes y otras autoridades y sus facultades en el régimen interior de
-las Audiencias.
-
-Además de las instituciones que acabamos de señalar, existían otras dos
-que tuvieron relación directa e inmediata con la vida íntima del país,
-como también importancia extraordinaria, ya en el desenvolvimiento
-colonial, ya decisiva influencia en el movimiento revolucionario y
-emancipador de la América española. Estas dos instituciones fueron los
-Consulados y los Cabildos.
-
-Los Consulados--Tribunales generalmente constituídos por peninsulares
-nombrados cada dos años por los comerciantes de importantes plazas
-mercantiles--tenían atribuciones judiciales en los asuntos de comercio
-y se ocupaban también del fomento de toda clase de industrias
-«arbitrando fondos, haciendo caminos, reparando puertos, abriendo
-escuelas, construyendo aduanas y recabando del legislador mejoras y
-leyes sobre materia mercantil»[702]. A ejemplo del consulado de Sevilla
-se fundaron el de México y el del Perú. Las ordenanzas del de México se
-aprobaron en Valladolid a 9 de junio de 1603 y a 4 de julio de 1604,
-y en Ventosilla a 20 de octubre del mismo año. Las ordenanzas del de
-Lima se aprobaron por cédula dada en Madrid el 11 de enero de 1614; se
-aprobó y confirmó dicha erección el 16 de abril de 1618[703].
-
- [702] También los consulados se denominaron _Universidades de
- Mercaderes_.
-
- [703] Solórzano, ob. cit., libro VI, cap. XIV.
-
-La administración local de las ciudades estaba a cargo de los cabildos.
-A veces, aunque los decretos reales limitaban bastante las facultades
-de los cabildos, ellos, deseando ensanchar continuamente su acción,
-dictaban ordenanzas, se ocupaban de asuntos de policía, imponían
-contribuciones y levantaban tropas para la defensa del distrito. Con
-harta frecuencia y en muchas partes, usurpaban atribuciones de otras
-autoridades o tribunales. En los primeros tiempos tenían el derecho
-de nombrar gobernadores provisionales o interinos. Dos regidores,
-designados como alcaldes, eran los jueces de primera instancia. Poco a
-poco, a causa de la política absorbente de los reyes de España, fueron
-despojados los cabildos de muchas de sus atribuciones, perdiendo, por
-tanto, importancia los cargos de regidores. Por esta razón eran poco
-estimados por los españoles, aprovechándose de ello los criollos en su
-afán de distinguirse y figurar entre los suyos. A veces, y en algunas
-colonias, el oficio de alcalde era aceptado a la fuerza, como sucedió
-en Buenos Aires con Hernando de Montalvo, el cual llevó a tal extremo
-su obstinación, que el cabildo dispuso «que esté preso en las casas de
-su morada y que sea ejecutada la pena hasta tanto que açete el dicho
-oficio;» ante semejante disposición, Montalvo dijo «que por redimir las
-vejaciones y fuerças y respuestas y molestias que el dicho cabildo le
-haze, que acetaba y aceto el dicho oficio de alcalde y lo firmo»[704].
-
- [704] _Actas del Cabildo de Buenos Aires_, sesión del 2 de
- octubre del año 1589, tomo I, pág. 49.--Buenos Aires, 1907.
-
-Acerca de otro orden de cosas y por lo que respecta al cargo de
-regidores, es de lamentar que en algunas colonias, como sucedía en
-Chile, se comprasen dichos cargos y llegaran a ser vitalicios; pero
-de todos modos, los cabildos fueron siempre respetados y queridos,
-teniendo la gloria--que gloria es, aunque no lo crean así los
-historiadores españoles--de haber sido los iniciadores y sostenedores
-del movimiento revolucionario en favor de la independencia. Mandábase
-a los virreyes, presidentes y oidores «que no se introduzcan en la
-libre elección de oficios que toca a los capitulares, ni entren con
-ellos en cabildo»[705]; pero esta disposición era letra muerta. Dichas
-autoridades, con gran contentamiento de los monarcas, intervenían
-en las elecciones y se encargaban de ahogar ciertas tentativas
-democráticas. Ellas impusieron _alcaldes ordinarios_, ya directamente
-y sin rebozo alguno, ya aprovechándose del derecho concedido por las
-leyes para confirmar o anular las elecciones de los cabildos. Sin
-embargo, creemos que no carecían de importancia política, aunque otra
-cosa diga moderno historiador de América. «Fueron tan sólo un pálido
-reflejo de los antiguos _Concejos Castellanos_ anteriores al siglo XVI,
-una simple rueda de la máquina administrativa, que, como dejamos dicho,
-construyó cuidadosamente el absolutismo»[706].
-
- [705] Ley 2.ª, tít. III, lib. V.
-
- [706] Navarro Lamarca, _Historia de América_, tomo II, págs.
- 339 y 340.
-
-Estos alcaldes ordinarios eran dos en cada pueblo y para dicho cargo
-no podían ser elegidos los oficiales reales[707], ni los deudores a la
-Hacienda[708], ni los que fueren vecinos del pueblo[709], ni los que ya
-lo hubiesen sido hasta pasados dos años[710].
-
- [707] Ley 6.ª, tít. III, lib. V.
-
- [708] Ley 7.ª, íd.
-
- [709] Ley 8.ª, íd.
-
- [710] Ley 9.ª, íd.
-
-Donde hubiese corregidores, autoridad creada por los Reyes Católicos
-y de nombramiento real[711] ¿eran necesarios los alcaldes ordinarios?
-En un capítulo de carta del año de 1575, se responde a consulta de don
-Francisco de Toledo, virrey del Perú, lo siguiente: «y proveeréis, que
-donde hubiere corregidores asalariados, no haya alcaldes ordinarios.»
-Conviene advertir que a los llamados _corregidores_ en el Perú, en
-México se les daba el nombre de _alcaldes mayores_, y en Cartagena,
-Buenos Aires, Paraguay, Venezuela, Habana, etc., recibían el título de
-_gobernadores_[712].
-
- [711] Cuando vacaban «por muerte, privación ó dejación»
- legítima, los proveían interinamente los virreyes y
- presidentes.
-
- [712] Solórzano, Ob. cit., lib. V, cap. 2º.
-
-En asuntos de cierta gravedad, el cabildo convocaba a los notables
-de la población, resultando una especie de junta de asociados y que
-recibía el nombre de _cabildo abierto_.
-
-Para comunicarse con los poderes de la metrópoli, acostumbraron los
-virreinatos de las Indias mandar a la corte procuradores o personeros
-para negociar allí «cosas que convienen al pro de toda la tierra e de
-los vecinos e pobladores de ella.»
-
-Existían de igual manera tribunales de minería y de cuentas. Los
-primeros, no sólo fijaban reglas para la explotación y laboreo de
-las minas, sino fundaron escuelas especiales para el cultivo de las
-ciencias matemáticas. Los segundos, o de cuentas, inspeccionaban las de
-todos los que manejaban caudales públicos.
-
-El gobierno político constaba, generalmente, de un gobernador y un
-teniente, dos alcaldes ordinarios de primero y segundo voto, dos de
-la Santa Hermandad, un alcalde provincial, diferentes capitanes, un
-alguacil y fiscales, elegidos entre los mismos indígenas.
-
-
-
-
-CAPITULO XXXII
-
- CASA DE LA CONTRATACIÓN DE SEVILLA.--LAS ORDENANZAS.--NUEVAS
- ORDENANZAS.--JUECES DE LA CONTRATACIÓN.--IMPORTANCIA DE LA
- CASA DE LA CONTRATACIÓN.--PROSPERIDAD DE SEVILLA.--CREACIÓN DE
- UNA CASA DE LA CONTRATACIÓN EN LA CORUÑA.--DECADENCIA DE LA
- DE SEVILLA.--COMERCIO DE ESPAÑA EN LAS INDIAS.--EXPEDICIONES
- SUELTAS.--FLOTAS Y GALEONES.--ARMADA REAL.--EL CONTRABANDO.--LOS
- NAVÍOS DE AVISO.
-
-
-Las primeras _Ordenanzas_ para el establecimiento y gobierno de la
-Casa de la Contratación de las Indias[713], fueron aprobadas en Alcalá
-de Henares el 20 de enero de 1503, por ante Juan López de Lazarraga,
-secretario de los reyes[714]. Fundóse dicha Casa para _recoger y tener
-en ella_, todo el tiempo necesario, mercaderías, mantenimientos y otros
-aparejos con el objeto de proveer todas las cosas necesarias para la
-contratación de las Indias, y para _enviar allá_ lo que conviniera;
-y para _rescibir todas las mercaderías_ e otras cosas que de allá se
-enviaren a estos reinos, a fin de que allí se _vendiese_ dello todo lo
-que se hobiere de vender o _se enviare a vender e contratar a otras
-partes_ donde fuere necesario[715].
-
- [713] En unas partes se llamaban _Lonjas de Comercio_ y en
- otras _Colegios_.
-
- [714] Antes que la Casa de la Contratación sevillana se
- fundaron la de Barcelona, iniciada en 1380 y habilitada en
- 1401; la de Perpiñán, en 1412; la de Valencia, en 1482; y la
- de Burgos, en 1492; después de la de Sevilla, la de Bilbao, en
- 1511; la de la Coruña, en 1522; la de Zaragoza, en 1551; la de
- Madrid, en 1632; y la de San Sebastián, en 1682.
-
- [715] Véase _Archivo de Indias_.--E. 139.--C. 1.--_Colec.
- de doc. inéd._ etc., tomo XXXI, págs. 132-155.--Danvila,
- _Conferencia leída en el Ateneo de Madrid en 1892_.
-
-Según el cronista Antonio de Herrera, el Rey tuvo sus ojos fijos en
-la Casa de la Contratación de Sevilla, y con frecuencia dió pruebas
-de la estima en que la tenía. «Iban creciendo--dice--los negocios de
-las Indias, y pareciendo al Rey que el buen gobierno de ellos dependía
-de la Casa de la Contratación de Sevilla, determinó de autorizarla:
-y así mandó al Almirante, que de todo lo que le escribiese diera
-parte a los oficiales de aquella Casa, y que con ellos tuviese buena
-correspondencia. Y a los oficiales mandó que de todas las provisiones
-que diesen para las Indias tomasen la razón y que practicasen con
-las personas que tenían noticias de tierras descubiertas, sobre lo
-que convenía proveer para saber el secreto de ellas»[716]. Añade
-Herrera que el Rey encargó que se guardase su jurisdicción a los
-oficiales de la Casa de la Contratación, esto es, que ninguna persona,
-ni justicia, se pueda entrometer en cosa que a los negocios de las
-Indias corresponda. El poderoso Tribunal de la Casa de la Contratación
-constaba de un presidente, un contador, un tesorero, un factor, tres
-jueces letrados, un fiscal, un relator, etc. Los oficiales tesorero y
-factor llevarían lo que entonces se llamaba el _cargo_ y _data_, y hoy
-se denomina _contabilidad_. Se valieron de toda clase de medios para
-que nunca pudiera haber fraude ni engaño. Encargóse a dichos oficiales
-tesorero y factor exacta y completa información de las mercaderías que
-pudieran ser provechosas, recomendándoles también cuidado y habilidad
-para no ser engañados en las cosas que se pidiesen fiadas o debieran
-comprarse a plazos. Debían buscar capitanes y escribanos que fuesen
-personas de confianza; concertarían los fletes; darían por escrito las
-instrucciones para la navegación; se enterarían de todas las cosas de
-allá; llevarían cuenta y la darían de todo el oro que se importase,
-cuidando que se acuñara dicho oro en la Casa de la Moneda de Sevilla;
-pedirían noticias de todo lo que se necesitara en la Mar pequeña o Cabo
-de Aguer, y en las islas Canarias; tomarían nota de lo que debería
-hacerse, lo mismo en la tierra que descubrió Bastida que en las islas
-donde se hallaban las perlas y en las tierras que descubriese Colón,
-averiguando las mercaderías existentes en ellas. Por último, declararon
-los reyes que las mercaderías que se sacasen o se trajesen a dicha Casa
-serían francas de almojarifazgo y de todos los otros derechos, así de
-entrada como de salida, y por una vez del impuesto de alcabala[717].
-
- [716] _Década_ I, lib. VIII, cap. IX.
-
- [717] Danvila, págs. 18 y 19.
-
-La Casa de la Contratación se estableció en el Alcazar viejo, que
-antiguamente llamaban el cuarto de los almirantes--según Real cédula de
-5 de junio de 1503--y no en las Atarazanas. La declaración de puerto
-franco por un lado, y las importantes operaciones que se le confiaron,
-por otro, hicieron de Sevilla el centro del comercio de España, así
-como de su Casa de la Contratación, establecimiento de compras, ventas,
-depósitos, almacenes de abastecimiento y contratación, que le permitía
-concertar con Juan de la Cosa, entre otros, su expedición al Urubá,
-para ir a descubrir las tierras e islas de las perlas, no visitadas aún
-por Colón ni por el rey de Portugal[718].
-
- [718] Archivo de Indias, _Libros Generalísimos_, tomo I, pág.
- 124.--Citado por Leguina.
-
-No pasó mucho tiempo sin que los mismos oficiales, que eran a la sazón
-Matienzo, Pinelo y Juan López de Recalde expusiesen a la reina doña
-Juana que la experiencia aconsejaba, no sólo conservar sino aumentar
-el trato con las Indias, siendo indispensable tomar alguna medida
-acerca de los cambios, pues sin ellos los maestres de los navíos no
-podrían realizar sus viajes. Doña Juana, después de afirmar que la
-malicia en los hombres no cesaba, dispuso que los que pidiesen dinero a
-cambio, debían probar antes la propiedad de la nave o la autorización
-para obligarla, bajo la pena de perder el buque y 100 ducados de oro
-aplicables al fisco[719].
-
- [719] Archivo de Indias: _Papeles de Contratación_; 29 de
- noviembre de 1507.
-
-Si hasta entonces la Casa de la Contratación sólo se ocupó en asuntos
-comerciales de carácter práctico, pronto se convirtió en un centro
-científico para promover los progresos de la marina y de la navegación.
-Fernando el _Católico_ llamó a la corte a Juan Díaz de Solís, Vicente
-Yáñez Pinzón, Juan de la Cosa y Américo Vespucio, y, después de oirles,
-mandó que los tres primeros, como hombres prácticos, se embarcasen para
-descubrir hacia el Sur por la costa del Brasil adelante, nombrando al
-cuarto piloto mayor de la Casa de la Contratación con 50.000 maravedís
-de salario[720].
-
- [720] Real cédula dada en Burgos a 22 de marzo de 1508.
-
-El dicho piloto mayor tuvo, entre otros cargos, el de examinador de
-todos los pilotos de la carrera de las Indias y el de censor del
-catedrático de Cosmografía y del cosmógrafo encargado de fabricar los
-instrumentos náuticos. Las oposiciones se hacían en la Casa de la
-Contratación, adquiriendo por ello el citado establecimiento, concepto
-de centro científico.
-
-Hallándose el Rey en Monzón, con fecha 15 de junio de 1510, dió nuevas
-Ordenanzas, añadiendo a las facultades de la Casa de la Contratación,
-otras de carácter puramente judicial, como también le concedió el
-derecho de intervenir las comunicaciones del Almirante, construir una
-casa de armas y otros asuntos de menos importancia. Como surgiesen
-dudas sobre ciertos casos, en virtud de reclamación de los oficiales
-(que eran a la sazón, además de los citados Matienzo y Recalde, el
-comendador Ochoa de Isasaga) se declaró en 1511, cuándo y en qué forma
-debían reunirse los mencionados oficiales, los cuales, además de los
-asuntos de hacienda y de justicia, resolverían si las mujeres, los
-hijos de los reconciliados y de cristianos viejos podían pasar a las
-Indias. Encargóles, por último, guardasen secreto y fidelidad en todas
-las cosas referentes a la navegación, no escribiendo particularmente al
-Rey ni a otras personas[721].
-
- [721] Danvila, Ibidem, págs. 20 y 21.
-
-En el año siguiente, esto es, el 20 de marzo de 1512, la reina
-doña Juana, desde Burgos, determinó que los debates y diferencias
-que pudiera haber entre los mercaderes, comerciantes, maestres y
-marineros que iban a las Indias fuesen resueltos por los _jueces
-de la Contratación_, breve y sumariamente, sin forma de juicio, en
-cuyas prescripciones pudieran fácilmente distinguirse los primeros
-gérmenes de los tribunales españoles[722]. Por tanto, las atribuciones
-mercantiles, administrativas y de intervención, que fueron la base de
-la Casa de la Contratación se extendieron a lo judicial, abarcando
-desde entonces todos los asuntos que se relacionaban con las Indias.
-«A sus certificaciones debía darse toda fe y crédito, y el 17 de
-octubre de 1511, estando en las gradas de la iglesia de Nuestra
-Señora de Sevilla, junto a la pila de hierro, los oficiales de la
-casa pregonaron, por voz de Francisco Ramos, para que cada día se
-ennoblecieran más las dichas Indias, que pudieran llevarse libremente
-mantenimientos y mercaderías a las islas _Española_ y _San Juan_, que
-entonces se poblaba, llevando las armas que quisieren, quitando la
-imposición del castellano que pagaban anualmente por cada cabeza de
-indio que se les daba por repartimiento, y sirviéndose libremente de
-los que cogiesen en otras partes, sistema vergonzoso de cautividad
-que contribuyó con las encomiendas y los rigores de los encomenderos
-a crear antagonismos profundos entre dos razas que estaban destinadas
-a fundirse y a ser hermanas, como pregonaban las misiones y enseñaba
-el Evangelio»[723]. Tantas atribuciones llegó a tener la Casa de
-la Contratación, que, habiendo tenido noticia de que los corsarios
-amenazaban las costas de Cuba, pudo, con sólo sus esfuerzos, fletar
-dos carabelas para guardar dichas costas[724]. Fijándose el monarca,
-ya en las continuas piraterías, ya en el olvido que se tenía la
-revisión de las cartas de marear y otras cosas propias de la marinería,
-dirigió (1515) severas censuras a los oficiales de dicha Casa de la
-Contratación.
-
- [722] Declaración real de 23 de septiembre de 1511: _Colec. de
- doc. inéd._ publicados por la Real Academia de la Historia,
- tomo I de Cuba, pág. 75.
-
- [723] Danvila, _La Casa de la Contratación de Sevilla y el
- Consejo Supremo de Indias_.--Conferencia citada, pág. 22.
-
- [724] Real Cédula de 21 de abril de 1513 publicada en la _Col.
- de doc. inéd._ antes citada, tomo I de Cuba, pág. 3.
-
-«Sevilla--decía Moneada--es el puerto principal de España: allí van
-todas las mercaderías principales de Flandes, Francia, Inglaterra e
-Italia... Sevilla es la capital de todos los comerciantes del mundo.
-Poco ha la Andalucía estaba situada en las extremidades de la tierra;
-pero con el descubrimiento de las Indias ha llegado a estar en el
-centro.»
-
-Sevilla, a causa de la Casa de la Contratación, era el foco del
-movimiento mercantil de España y el emporio del comercio. Abastecida
-la nación, lo restante se mandaba a las Indias. En las Cortes reunidas
-en Santiago y la Coruña (1520), los procuradores suplicaron a Carlos
-I que los oficiales de la Casa de la Contratación fuesen naturales de
-estos reinos y no se mudasen de Sevilla en ningún tiempo: contestó
-Carlos I «que ni había innovado ni entendía innovar en ello cosa
-alguna.»[726].
-
- [726] Cortes de León y Castilla, publicadas por la Real
- Academia de la Historia, tomo IV, página 322.
-
-A los dos años escasos, se presentó al Emperador una solicitud, y en
-ella se enumeraban las ventajas que resultarían de establecer en la
-Coruña una Casa de la Contratación para el comercio de las especias.
-Decíase que la cantidad mayor de especiería se gastaba en Flandes y
-muy poca en Levante. Al mismo tiempo hacíanse notar los inconvenientes
-que ofrecía el río de Sevilla y su barra, señalándose las ventajas que
-presentaba la Coruña para el embarque y desembarco de las naves que
-hacían la carrera de las Indias[727]. Tales razones influyeron en el
-ánimo de Carlos V, que en 22 de diciembre de 1522 concedió lo que le
-pedía la Coruña; concesión--como puede suponerse--muy perjudicial para
-la Casa de la Contratación de Sevilla.
-
- [727] Arch. de Indias en Sevilla, leg. 1.º _Papeles del
- Maluco_ de 1519 a 1547.--Danvila, ob. cit., página 23.
-
-Sin embargo, la organización y atribuciones de la de Sevilla formó
-parte de la famosa Recopilación de las leyes de Indias y servían de
-base al libro de D. Joseph de Veitia y Linage, intitulado: _Norte de la
-contratación de las Indias Occidentales_.
-
-Por Real Cédula de 1529 se permitió la salida de naves registradas de
-los puertos de la Coruña, Bayona de Galicia, Avilés, Laredo, Bilbao,
-San Sebastián, Málaga y Cartagena, a condición de que la vuelta se
-hiciese hacia Sevilla, bajo la pena de la vida y perdimiento de bienes;
-condición tan onerosa y dura, que el comercio no hizo uso de ella[728].
-Tiempo adelante (1550) se suscitó acalorada polémica entre gaditanos y
-sevillanos acerca de cuál de los dos puertos tenía más ventajas como
-punto de partida para la carrera de las Indias. Diez años después, esto
-es, en 1560, los comerciantes prefirieron el puerto de Cádiz, ora para
-evitar los peligros de la barra de Sanlúcar, ora porque el fondeadero
-era mejor para los bajeles de más porte. Aunque era conveniente que
-los tribunales de Contratación y del Consulado se mudasen a la plaza
-donde acudían los comerciantes, todavía tardó el gobierno más de siglo
-y medio para decretarlo, pues hasta el 1717 no acabó la prosperidad de
-Sevilla[729].
-
- [728] Campomanes, _Educación popular_, párrafo
- 19.--Jovellanos, _Consulta sobre el fomento de la marina
- mercante_.
-
- [729] Danvila, ob. cit., págs. 23 y 24.
-
-«Fué, pues, la Casa de la Contratación--escribe Danvila--un poderoso
-auxiliar del poder central, con una organización sencilla, honrada e
-inteligente, y con bien pocas leyes; pero con mucho deseo contribuyó al
-fomento de los nuevos intereses que España iba creando en las apartadas
-regiones de las Indias»[730]. «No comprendemos--dice D. Mario Méndez
-Bejarano en su _Historia Literaria_--que se pueda historiar la cultura
-española, sin hablar, antes que de nuestras inútiles Universidades,
-de aquella singular institución creada por Cédula de 14 de enero de
-1503, y que con el impropio nombre de _Casa de la Contratación_[731],
-participaba de Tribunal, de Escuela, de Centro Mercantil y de
-Ministerio de Indias.
-
- [730] Discurso citado, pág. 24.
-
- [731] Se refiere a la de Sevilla.
-
-«El docto personal de la Casa organizaba y dirigía expediciones, hizo
-los primeros mapas del nuevo continente[732], mapamundis, el islario
-general del mundo, el célebre _Libro de las longitudes_, realizó
-importantes trabajos para determinar los límites entre los dominios
-de España y de Portugal en América, inventó las cartas esféricas, y
-al calor de tan vitales enseñanzas, Andrés de Morales estudió las
-corrientes del Atlántico, siendo, como dice el Sr. Fernández Duro, el
-fundador de la teoría de las corrientes pelásgicas, y Felipe Guillén
-inventó el primer aparato destinado a medir las variaciones de la aguja
-imantada (Humboldt)».
-
- [732] Son sevillanas las dos cartas geográficas conocidas
- por de Salviati y de Castiglione, así como la anónima de la
- Biblioteca Real de Turín.
-
-«La enseñanza se daba por pilotos mayores y catedráticos de
-Cosmografía, y los exámenes se verificaban con extraordinaria
-solemnidad.»[733].
-
- [733] Páginas 504 y 505.
-
-Si en los primeros años del descubrimiento no hallaron los españoles
-el _Vellocino de oro_ que esperaban, andando el tiempo, encontraron
-metales preciosos, esmeraldas y perlas, abundante ganado en aquellas
-vírgenes praderas, grandes cantidades de trigo, cebada, centeno, arroz
-y maíz, como igualmente moreras y toda clase de árboles frutales, en
-aquellos extensos campos y en aquellas ricas huertas. Gran desarrollo
-alcanzaron las industrias fabriles y mecánicas, no llegando á mayor
-prosperidad por las trabas que les puso la metrópoli, creyendo
-favorecer con ello mezquinos intereses españoles. Todavía la torpeza
-fué más grande cuando se dispuso--y de ello nos hemos ocupado al tratar
-de la Casa de la Contratación--que los españoles, para comerciar
-con las Indias, habían de sujetarse a la inspección en el puerto de
-Sevilla, lo mismo a la ida que a la vuelta. Si a la Coruña y a otros
-puertos se les habilitó para comerciar con las Indias (1529), luego se
-derogó dicha disposición (1591), volviendo a quedar las cosas en su
-primitivo estado.
-
-Tampoco estuvieron acertados nuestros monarcas al prohibir a los
-extranjeros el comercio con las colonias españolas. Permitióse
-únicamente a los extranjeros residentes en España, a condición de
-servirse de agentes españoles, lo cual trajo consigo que poco a
-poco el comercio de otras naciones penetrase en nuestras colonias.
-Ocurría que fabricantes de allende los Pirineos remitían sus
-productos a España, donde sus compatriotas, por mediación de agentes
-españoles, los exportaban a las Indias. Es de notar que gran número de
-productos, como tabaco, pólvora, azogue, etc., estuvieron estancados
-o fueron monopolizados por el Estado, prohibiéndose su venta por los
-particulares.
-
-Si en los primeros años del siglo XVI se hacía el comercio colonial
-en _expediciones sueltas_ que mandaba comerciante o armador, luego,
-a causa de los muchos contrabandistas y corsarios que recorrían los
-mares, se formaron _flotas_ o conjunto de embarcaciones comerciales
-destinadas a conducir efectos de España a las Indias y desde las Indias
-a España. Dos expediciones salían anualmente de Cádiz, una para Tierra
-Firme (la _flota_) y otra para Nueva España (_galeones_). A veces la
-_Armada Real_ hacía escolta a las citadas expediciones y castigaba a
-los enemigos o piratas que intentaban robar las mercancías. Tanto la
-flota que iba a Tierra Firme como la que se dirigía a Nueva España,
-derrotaban a Santo Domingo y luego a otras partes; pero el punto
-principal de parada era Porto Bello, emporio del comercio sud-americano
-entonces.
-
-La prohibición a los extranjeros de comerciar con nuestras colonias,
-trajo consigo, además de otras causas, el _contrabando_. Ingleses,
-holandeses, franceses y otros, introducían géneros en los puertos del
-Nuevo Mundo, burlando las disposiciones de las leyes. Los comerciantes
-americanos, contando con la complicidad de las autoridades, recibían
-los citados géneros, obteniendo pingües ganancias. De modo que con
-el contrabando ganaban vendedores y compradores, extranjeros y
-americanos. Desde mediados del siglo XVII aumentó el contrabando de
-una manera alarmante. Hasta los concesionarios de los _galeones_ y
-las _flotas_, protegidos por venales gobernadores, no tenían reparo
-alguno en dedicarse al contrabando. Favoreció mucho a tales gentes que
-las pequeñas Antillas fuesen colonias de ingleses, franceses, etc.,
-porque dichas posesiones extranjeras constituyeron centros donde los
-contrabandistas podían a sus anchas ejercer su lucrativa ocupación.
-
-Además de las flotas y galeones, se autorizó a los _navíos de aviso_
-(así llamados porque tenían encargo de avisar a los virreyes de México
-y el Perú la feliz arribada a Sevilla de la flota y galeones), para
-cargar mercancías, eludiendo de este modo legales disposiciones.
-También se eludían, enviando desde las islas Canarias o de otros puntos
-«expediciones sueltas que desembarcaban sus cargamentos en Indias, ya
-ocultamente, ya pretextando _arribadas forzosas por averías o falta de
-víveres_»[734].
-
- [734] Navarro Lamarca, _Historia general de América_, tom. II,
- pág. 399.
-
-
-
-
-CAPITULO XXXIII
-
- LEYES DE INDIAS.--LAS «NUEVAS LEYES».--LAS NUEVAS LEYES
- EN LAS INDIAS.--PRIMERA RECOPILACIÓN.--REIMPRESIÓN DE LA
- RECOPILACIÓN.--ANÁLISIS DE LOS NUEVE LIBROS.--OTRAS LEYES.--DESEOS
- DE ASIMILAR LAS PROVINCIAS ULTRAMARINAS A LA PENÍNSULA.--REAL Y
- SUPREMO CONSEJO DE INDIAS: SU HISTORIA.--LUCHAS RELIGIOSAS EN LAS
- INDIAS: LOS PADRES LAS CASAS Y MOTOLINÍA.--LOS FRAILES PROTECTORES
- DE LOS INDIOS.--LOS JESUÍTAS EN EL PARAGUAY.--EL PATRONATO
- ECLESIÁSTICO.--LA INQUISICIÓN.
-
-
-La conducta de muchos caudillos castellanos con los indígenas,
-obligaron a que algunos sacerdotes y seglares pidiesen al Rey pronto
-y eficaz remedio. Teólogos, jurisconsultos y políticos se pusieron
-al lado de los indios. A cortar de raíz los abusos se preparó Carlos
-V cuando en 1541 volvió de Alemania a sus dominios españoles. Entre
-todos los que denunciaron al Emperador las tropelías cometidas por los
-colonos se distinguieron Loaysa, confesor del monarca y ex general de
-los dominicos, y el P. Las Casas. En el año 1542 se reunió una Junta
-en la ciudad de Valladolid, compuesta principalmente de eminentes
-jurisconsultos y sabios teólogos, con el objeto de formar un código de
-Nuevas Leyes para el arreglo de las colonias. Las Casas se presentó
-a la Junta y si sus argumentos hallaron ruda oposición en muchos,
-prevalecieron al fin, redactándose un código «que lejos de limitarse
-a satisfacer las necesidades de la población india, hacía también
-particular referencia a la población europea y a los trastornos que
-habían alterado el país, y era aplicable generalmente a todas las
-colonias de América»[735]. Recibió el código la sanción del Emperador
-en el mismo año[736] y fué publicado en Madrid (noviembre de 1543).
-
- [735] Prescott, Ob. cit., tomo II, págs. 219 y 220.
-
- [736] Hallándose en Cataluña el 20 de noviembre de 1542.
-
-Comenzaban las _Nuevas Leyes y Ordenanzas de Indias_ con ciertas
-disposiciones reglamentarias para el mejor gobierno y régimen del
-Consejo de Indias.
-
-Creaban una Audiencia y un virreinato en los reinos del Perú, y
-otra Audiencia, que se denominó de los Confines, la cual tendría á
-su cargo los asuntos de las provincias de Guatemala y Nicaragua.
-Tratábase también de la Audiencia de Santo Domingo. Ocupábanse las
-Nuevas Leyes del régimen interior y de las atribuciones de las citadas
-Audiencias[737].
-
- [737] Suprimíase la Audiencia de Panamá.
-
-Por lo que respecta al buen tratamiento y libertad de los indios,
-disponían:
-
- Que los gobernadores, y en general todos los castellanos tratasen
- bien a los indios, remediasen los daños que se les hubieran hecho
- y procuraran que los pleitos entre los indios o con ellos se
- terminasen lo antes posible.
-
- Que por ningún motivo se redujese a la esclavitud ningún indio.
-
- Que los indios reducidos a la esclavitud contra las provisiones
- reales fuesen puestos en libertad, oidas las partes breve y
- sumariamente.
-
- Que no se obligara a los indios a llevar carga excesiva, de
- modo que pudiese peligrar su vida y salud. Tampoco se les podía
- obligar a llevar carga contra su voluntad y siempre mediante la
- correspondiente remuneración.
-
- Que, contra su voluntad, no se hiciera a los indios que pescasen
- perlas «porque estimamos--decían las Ordenanzas--en mucho más, como
- es razón, la conservación de sus vidas, que el interés que nos
- puede venir de las perlas.»
-
- Que los virreyes, gobernadores, prelados, hospitales y todas las
- personas favorecidas con oficios, no tuviesen indios encomendados.
-
- Que las personas que poseían indios, sin título para ello, ó
- teniéndolo, se les había dado muchos, se ordenaba: a los primeros,
- que les dieran libertad, y a los segundos, que se quedasen con un
- número determinado.
-
- Que las Audiencias averiguasen si los encomenderos trataban bien
- a sus indios, pues si les daban malos tratos, se les privaría de
- ellos y se incorporarían a la corona real.
-
- Que en lo sucesivo ningún virrey, gobernador, Audiencia, ni otra
- persona cualquiera, pudiese dar a los indios encomienda, ya por
- vía de venta, ya por donación, ora por herencia, ora por otro
- título. Aun en el caso de que muriese la persona que tenía indios
- encomendados, deberían las Audiencias adquirir ciertos datos si se
- quería que los herederos del muerto obtuviesen determinadas gracias
- del Rey.
-
- Que las Audiencias desplegasen el mayor celo y cuidado en favor
- de los indios que hubieran recobrado la libertad en virtud de las
- disposiciones anteriores.
-
-Las citadas leyes y otras del mismo carácter, transformaron
-completamente el estado actual de los indios. Prescott llegó a decir
-que ellas, «tocando a las más delicadas relaciones de la sociedad,
-destruían los fundamentos de la propiedad y de una plumada convertían
-en libre una nación de esclavos»[738]. Benalcázar, por el contrario,
-escribió a Carlos V (20 diciembre 1544), diciéndole que despojando a
-los dueños de sus esclavos se reducía inevitablemente el país a la
-miseria[739].
-
- [738] _Historia del descubrimiento y conquista del Perú_, tomo
- II, lib. IV, cap. VII, pág. 223.
-
- [739] Ob. cit., pág. 294, nota.
-
-Pocos días después de la publicación de las Nuevas Leyes, el Padre
-Las Casas publicó un folleto intitulado _Brevísima relación de la
-destrucción de las Indias Occidentales_, en el cual--como escribe
-Milla--trazaba un cuadro que sería verdaderamente aterrador, si su
-misma exageración no hiciera desconfiar de la veracidad de muchos de
-los hechos referidos[740].
-
- [740] _Hist. de la América Central_, tomo II, pág. 11.
-
-En muchas poblaciones de las Indias juntáronse los hombres en las
-plazas y calles, y al oir la lectura de los artículos del Código,
-prorrumpían en gritos y silbidos. «¿Es éste--decían--el fruto de todos
-nuestros trabajos? ¿Para esto hemos derramado nuestra sangre? ¡Ahora
-que estamos inútiles a causa de tantas fatigas, nos dejan al fin de la
-campaña tan pobres como estábamos al principio! ¿Es este el modo que
-tiene el gobierno de recompensarnos por haberle conquistado un imperio?
-Lo que tenemos, lo hemos ganado con nuestras espadas, y con las mismas
-sabremos defenderlo.» La ira de los colonos no reconoció límites.
-
-Sea de ello lo que quiera, y prescindiendo de que las quejas de los
-colonos fuesen más o menos justas, lo cierto es que será memorable
-siempre el año 1542, pues en él logró Fray Bartolomé proclamar ante
-el trono la fórmula de su fe religiosa y política. Hubo de probar «no
-deberse dar los indios a los españoles en encomienda, ni en feudo,
-ni en vasallaje, ni de otra manera alguna.» Sin embargo, algunos
-escritores censuran al Padre Las Casas por la publicación de la
-_Brevísima relación de la destrucción de las Indias Occidentales_,
-hasta el punto que Quintana escribe: «El error más grande que cometió
-Casas en su carrera política y literaria, es la composición y
-publicación de ese tratado»[741]. Es cierto que, tanto la obra citada,
-como las _Nuevas Leyes_, venían a proteger decididamente a los indios,
-vejados por los colonos, siendo, por tanto, perjudiciales a los últimos.
-
- [741] _Vidas_, etc., pág. 369.
-
-También tuvo amigos y protectores el Padre Las Casas. En el año 1543
-fué elevado al obispado de Cuzco, que renunció luego, siendo nombrado
-del de Chiapa, y del cual hubo de ser consagrado en Sevilla el domingo
-de Pascua de 1544: el 10 de julio del mismo año salió de Sanlúcar con
-sus misioneros, llegando el 9 de septiembre al Nuevo Mundo.
-
-Allí, lo mismo que en la metrópoli, se odiaba al Padre Las Casas. El
-Padre Motolinía le hubo de imputar que había ido a España a negociar
-el obispado; pero la verdad es que él insistió una y cien veces para
-que le librasen de carga tan pesada. Tal vez el que en ello tuvo más
-empeño fuera el mismo monarca, creyendo recompensar con ello los
-merecimientos del agraciado. Inmediatamente que llegó a Santo Domingo,
-declaráronle guerra a muerte sus enemigos, especialmente los oidores
-de la Audiencia, que resistieron obedecer las provisiones que llevaba
-el nuevo obispo acerca de dar libertad a todos los que a la sazón eran
-esclavos en los términos de su jurisdicción. Por su cuenta fletó un
-buque y se embarcó con sus frailes el 14 de diciembre del año 1544, con
-dirección a Yucatán, después a Tabasco y, por último, a Chiapa. El 1.º
-de febrero de 1545 llegó a Ciudad Real, y si en los primeros días le
-obsequiaron a porfía los principales vecinos, con la esperanza de ganar
-su voluntad, cuando se convencieron que el obispo exigía inflexible
-el cumplimiento de las _Nuevas Leyes_, la adhesión se convirtió en
-odio. Al paso que los indios acudían en tropel a recibir y vitorear al
-prelado, los españoles se declararon sus enemigos, encontrando también
-la resistencia de las autoridades, que lejos de hacer cumplir las
-leyes, favorecían a los rebeldes.
-
-Colonos y autoridades le llamaban soberbio. Unos y otras le acusaban
-de que con su intransigencia y orgullo perturbaba el orden y la
-tranquilidad en aquellos países. La oposición, lejos de disminuir,
-arreciaba de día en día. Los más sensatos, aunque consideraban la
-nueva legislación de humanitaria, la tildaban también de peligrosa,
-ya porque quitaba de raíz antiguos abusos, ya porque no respetaba los
-bienes mal adquiridos. No era bastante la persuasiva elocuencia, ni
-la valerosa entereza del Padre Las Casas para atraer al buen camino
-a aquellos hombres egoístas. «Sus enemigos--escribe Coroleu--le
-llamaban el Antecristo, cantaban coplas injuriosas al pie de sus
-ventanas y trataban por mil medios de intimidarle»[742]. Cuando el
-obispo de Chiapa se convenció que no podía contar con el apoyo y
-auxilio de las autoridades civiles, apeló al poder de la conciencia.
-Privó a todos los confesores de sus licencias, dejándolas únicamente
-al deán y a un canónigo; y eso «dándole un memorial de casos, cuya
-absolución reservaba para sí.» No tuvo ya límites la oposición al
-prelado, señalándose en primer término el deán, quien, si retenía la
-absolución en los casos reservados y los mandaba al obispo, lo hacía
-entregando al penitente una cédula con el siguiente escrito: «El
-portador desta tiene alguno de los casos reservados por V. S., aunque
-yo no los hallo reservados en el derecho ni en autor alguno»[743].
-Los vecinos principales, con el clero a la cabeza, se presentaron a
-fray Bartolomé para que mitigara su rigor, y como no hiciese caso de
-ruegos y súplicas, «lo requirieron por ante escribano y testigos diese
-licencia a los confesores para que los absolviesen, protestando, si
-no lo quería hacer, de quejarse y querellarse dél al arzobispo de
-México, al Papa, al Rey y al Consejo, como de hombre alborotador de
-la tierra, inquietador de los cristianos y su enemigo, y favorecedor
-y amparador de unos perros indios»[744]. El deán, sin respeto alguno
-al prelado, comenzó a absolver a los que tenían indios esclavos, a los
-que los compraban y vendían. Cuando se convenció fray Bartolomé que
-nada conseguía con sus ruegos del irascible deán, mandó prenderlo;
-pero la multitud se puso al lado del desobediente canónigo, el cual
-pudo huir y refugiarse en Guatemala, bien que el prelado le privó
-de sus licencias y le excomulgó. A tal extremo llegó el odio hacia
-fray Bartolomé, que se escribieron coplas desvergonzadas y satíricas
-contra el obispo, «que se hacían aprender de memoria a los niños
-para que se las dijesen pasando por su calle.» Cada vez más firme el
-obispo en su conducta y cada vez más decididos sus enemigos, las cosas
-llegaron al último extremo. Los vecinos suspendieron las limosnas,
-único recurso de subsistencia de los religiosos; pero fray Bartolomé
-mandó limosneros a los pueblos inmediatos. Nada consiguió, porque
-los alcaldes arrebataron la limosna, y para que no se dijese que se
-aprovechaban de ella «quebraron los huevos, echaron el pan a los perros
-y la fruta a los puercos...»[745]. El obispo, que no podía vivir sino
-luchando, se dirigió a la Audiencia llamada _de los Confines_ para
-exigir el cumplimiento de las _Nuevas Leyes_. Residía la Audiencia en
-la ciudad de Gracias a Dios, y allí debían reunirse los obispos de
-Guatemala y Nicaragua. Iba a comenzar la lucha entre fray Bartolomé de
-Las Casas y fray Toribio Motolinía. Como Las Casas opinaba la Orden de
-Santo Domingo en América, y como Motolinía los franciscanos. Marroquín,
-obispo de Guatemala, y la Audiencia de Gracias a Dios se declararon
-enemigos de fray Bartolomé y protectores de fray Toribio. A últimos de
-1545 se hallaban en Gracias a Dios los prelados de Guatemala, Nicaragua
-y Chiapa, con el motivo de consagrar un obispo. Terminado el asunto de
-la consagración, los prelados, en especial el de Chiapa, pidieron a la
-Audiencia que aliviase la miserable condición de los indios. Dióse el
-caso--como ya se dijo en el capítulo XVIII de este tomo--que habiendo
-entrado en la sala de acuerdos el venerable prelado, el presidente y
-oidores desde los estrados daban gritos y decían: _Echad de ahí ese
-loco_. Y como pidiere que desagraviasen su Iglesia y sacasen sus ovejas
-de la tiranía en que estaban, el presidente le respondió: «Sois un
-bellaco, mal hombre, mal fraile, mal obispo, desvergonzado, y merecíais
-ser castigado.» A tales insultos sólo dijo: «Yo lo merezco muy bien
-todo eso que V. S. dice, señor Licenciado Alonso Maldonado.» El Padre
-Las Casas había recomendado a Alonso Maldonado para que fuese nombrado
-presidente de la mencionada Audiencia.
-
- [742] América, _Hist. de su colonización_, etc., tomo I, pág.
- 51.--Barcelona, 1894.
-
- [743] Remesal, lib. VI, cap. 2.
-
- [744] Ibidem.
-
- [745] Ibidem, lib. VI, cap. 3
-
-Continuando la historia de nuestro Derecho en las Indias, no puede
-negarse que a últimos del siglo XVIII sufrieron reforma de gran
-trascendencia las leyes mercantiles. Si hasta entonces las naciones de
-Europa creían lo más conveniente hacer el comercio exclusivo en sus
-colonias, a fines del citado siglo nacieron y comenzaron a tener fuerza
-las ideas del libre comercio. Por el decreto de 22 de noviembre de 1792
-se concedió exención de todo derecho por diez años al algodón, café y
-añil que se cosechaba en la isla de Cuba, permitiendo que se exportaran
-durante este plazo a cualquiera puerto de Europa, y pudiéndose
-completar el cargamento, en caso necesario, con aguardiente de caña.
-Por la interesante Real Cédula de 4 de abril de 1794 se creó en la
-Habana el _Consulado de agricultura y comercio_, como también la _Junta
-económica y de gobierno_, dando además a dicha isla las _Ordenanzas de
-Bilbao_, todo lo cual llevó a Cuba verdadero germen de prosperidad, que
-produjo extraordinario desarrollo de los intereses mercantiles.
-
-La completa _Recopilación de las Leyes de Indias_, impresa en cuatro
-tomos, se mandó hacer por Carlos II. Dichas leyes fueron publicadas por
-los reyes anteriores, comenzando por los Católicos Don Fernando y Doña
-Isabel. Por la ley de 18 de mayo de 1680 se mandó guardar y cumplir
-dicha Recopilación, que debió comenzarse a imprimir el 1681: la Real
-Cédula tiene la fecha de 1.º de noviembre del mencionado año, como
-puede verse a continuación.
-
-
- _El Rey._
-
- Por quanto habiendo sido informado de la grande falta que
- hacía para el gobierno de mis Reynos y Señoríos de las Indias
- Occidentales, Islas y Tierrafirme del Mar Océano la Recopilación
- de leyes, que por mandado de los Señores Reyes mis gloriosos
- progenitores se había comenzado y continuado hasta este tiempo,
- en que por la gracia de Dios se ha acabado: y habiéndoseme
- consultado y suplicado por el Consejo de Indias les diese la
- autoridad, fuerza y virtud, quanta necesitan las Leyes para
- ser publicadas, cumplidas y executadas como conviene: Y porque
- asimismo es conveniente que toda esta materia corra y tenga la
- última perfección por el Tribunal que le dió principio; por la
- presente, ordeno y doy licencia y facultad para que por cuenta y
- disposición de mi Consejo de las Indias qualquier impresor de estos
- Reynos pueda imprimir el Libro de la dicha Recopilación de Leyes,
- incorporando en él las Cédulas, Provisiones, Acuerdos y Despachos
- que convengan y sean necesarios para el gobierno y administración
- de justicia, guerra y hacienda, y todas las demás materias que
- tocan y son de la jurisdicción y cuidado del dicho Consejo de
- Indias y convenientes para el despacho de los negocios. Y mando
- que ningún impresor, ni otra qualquier persona pueda imprimir
- ni vender la dicha Recopilación sin particular licencia de los
- del dicho mi Consejo, al qual se la doy y concedo para que sin
- limitación de tiempo pueda hacer las impresiones que le pareciere y
- tuviere por necesarias, y tenga a su cuidado el avío, distribución
- y recaudación de los Libros que se repartieren y beneficiaren en
- estos Reynos y los de las Indias: y el Impresor ó personas que
- sin dicha licencia imprimiesen ó vendieren la dicha Recopilación,
- caygan é incurran en pena de quinientos ducados, y los Libros
- perdidos por la primera vez: y por la segunda, las mismas penas y
- destierro de estos Reynos, y de las Indias, donde se contraviniere
- á lo ordenado y mandado por esta mi Cédula. Fecha en San Lorenzo á
- primero de Noviembre de mil y seiscientos y ochenta y un años.
-
- _Yo el Rey._
-
- Por mandado del Rey nuestro Señor.
-
- _Don Francisco Fernández de Madrigal._
-
-
-Durante el reinado de Carlos IV se hizo la impresión (la cuarta) de
-las Leyes de Indias, en tres tomos, año 1791. Por Real decreto de
-16 de Enero de 1840, Isabel II autorizó á don Ignacio Boix para que
-reimprimiese la Recopilación, quien así lo hizo en 1841, añadiendo
-al final un índice cronológico de un gran número de Reales cédulas,
-órdenes y decretos referentes a las Indias, expedidos desde el año 1588
-al 1819, que amplían, explican y reforman las leyes de la Recopilación.
-También por Real decreto de 8 de Abril de 1889, el Rey, y en su nombre
-la Reina Regente del Reino, autorizó a D. Mariano Ramiro y Agudo para
-que publicase la legislación ultramarina, el cual comenzó su trabajo
-en el citado año, terminándose la obra en el año siguiente, o sea en
-el 1890. El 13, último de los tomos, contiene el _Libro noveno_ de
-las Leyes de Indias, un Apéndice a dicho libro, un Epílogo, el Indice
-general alfabético de la Recopilación de las Leyes de Indias y Reales
-disposiciones y autos acordados más importantes posteriores a las
-mencionadas leyes.
-
-La Recopilación de Leyes de las Indias se halla dividida en nueve
-libros, y los libros en títulos y leyes.
-
-El primer libro contiene 24 títulos que tratan de asuntos religiosos,
-como de la Santa Fe Católica, iglesias, catedrales y parroquiales,
-monasterios y hospicios, hospitales y cofradías, inmunidad de las
-iglesias y monasterios, patronato real, prelados y visitadores
-eclesiásticos, concilios provinciales y sinodales, bulas y breves
-apostólicos, jueces eclesiásticos y conservadores, dignidades y
-prebendados de las iglesias metropolitanas y catedrales, clérigos,
-curas y doctrineros, religiosos y religiosos doctrineros, diezmos,
-mesada eclesiástica, sepulturas, tribunales de la Inquisición, Santa
-Cruzada, de los questores y limosnas. También es objeto del libro
-primero las Universidades y estudios generales y particulares, colegios
-y seminarios, y los libros que se imprimen y pasan a las Indias.
-
-El segundo libro comprende 34 títulos, que se ocupan de las leyes,
-provisiones, cédulas y Ordenanzas Reales, Consejo Real, y Junta de
-Guerra de Indias, personal, dependencias y atribuciones del Consejo,
-Audiencias y Cancillerías, personal de ellas, juzgado de bienes de
-difuntos y visitadores generales y particulares.
-
-El tercer libro abraza 16 títulos, que se refieren al dominio y
-jurisdicción Real de las Indias, provisión de oficios, gratificaciones
-y mercedes, virreyes y presidentes gobernadores, ramo de guerra,
-corsarios, piratas, precedencias, ceremonias y cortesías, correos e
-indios chasquis.
-
-El cuarto libro consta de 26 títulos, en los cuales se habla de los
-descubrimientos marítimos y terrestres, pacificaciones, poblaciones,
-descubridores y pacificadores y pobladores, población de las ciudades
-y villas y pueblos, ciudades y villas, cabildos y consejos, oficios
-concejiles, procuradores generales y particulares de las ciudades,
-venta y repartimiento de tierras y solares y aguas, propios y pósitos,
-alhóndigas, sisas y derramas y contribuciones, obras públicas, caminos
-públicos, posadas, ventas, mesones, términos, pastos, montes, aguas,
-arboledas y plantío de viñas, comercio, mantenimiento y frutos de las
-Indias, descubrimiento y labor de las minas, mineros y azogueros,
-alcaldes mayores y escribanos de minas, ensayo, fundición y marca
-del oro y plata, casas de moneda, valor del oro y plata, moneda y su
-comercio, pesquería, envío de perlas y piedras de estimación y obrajes.
-
-El quinto libro, que tiene 15 títulos, se circunscribe a tratar de los
-términos y división y agregación de las gobernaciones, gobernadores,
-todo el personal de administración, competencias, pleitos y sentencias,
-recusaciones, apelaciones y suplicaciones, entregas y exenciones y
-residencias.
-
-El libro sexto habla en sus 19 títulos de los indios y de su libertad,
-reducciones y pueblos de indios, cajas de censos y bienes de comunidad,
-tributos y tasas de los indios, protectores de indios, caciques,
-repartimientos y encomiendas y pensiones de indios, encomenderos, buen
-tratamiento de los indios, sucesión de encomiendas y entretenimientos
-y ayudas de costa, servicio personal, servicio en chacras y viñas,
-etc., servicio en coca y añir, servicio en minas, indios de Chile,
-de Tucumán, Paraguay y Río de la Plata, sagleyes y confirmaciones de
-encomiendas, pensiones, rentas y situaciones.
-
-El séptimo libro, en sus ocho títulos, trata de los pesquisidores y
-jueces de comisión, juegos y jugadores, casados y desposados en España
-e Indias que están separados de sus mujeres y esposas, vagabundos y
-gitanos, mulatos, negros, berberiscos e hijos de indios, cárceles y
-carceleros, visitas de cárcel, delitos, penas y su aplicación.
-
-El libro octavo tiene 30 títulos relativos a las Contadurías de
-Cuentas, tribunales de Hacienda, escribanos de minas, cajas reales,
-libros reales, administración de la Real Hacienda, tributos de indios,
-quintos reales, administración de minas, tesoros, alcabalas, aduanas,
-almojarifazgos, avaluaciones y afueros generales y particulares,
-descaminos y extravíos y commisos, derechos de esclavos, media
-annata, venta de oficios, renunciación y confirmaciones de oficios,
-estancos, novenos y vacantes de obispados, almonedas, salarios y
-entretenimientos, situaciones, libranzas, cuentas y envío de la Real
-Hacienda.
-
-El noveno y último libro se refiere en sus 46 títulos a la Real
-Audiencia y Casa de la Contratación de Sevilla, del personal de dicha
-Casa de la Contratación, del personal de las flotas y armadas de la
-carrera de Indias, apresto y formación de dichas flotas y armadas,
-navíos de aviso que se despachan a las Indias y de ellas a España,
-navíos arribados o derrotados o perdidos, aseguradores, riesgos y
-seguros de la carrera de Indias, jueces oficiales de Registros de
-las Islas de Canaria, comercio y navegación de las Islas de Canaria,
-navegación y comercio de las Islas de Barlovento y provincias
-adyacentes, puertos, Armadas del mar del Sur, navegación y comercio
-de las Islas Filipinas, China, Nueva España y Perú, y, por último,
-consulados de Lima y México.
-
-En el Código de Indias se hallan pocas leyes de los Reyes Católicos,
-pues cuando dos siglos después se publicó la _Recopilación_, ya se
-hallaban reformadas muchas de las dictadas por aquéllos. Además de
-las indicadas, encontramos otras de Don Fernando y Doña Isabel y de
-Doña Juana con su padre el Regente[746], a saber: Formando el arancel
-de los diezmos y primicias que mediante concesiones apostólicas
-pertenecían a la Corona en todas las Indias, islas y Tierra firme del
-Océano.=Ordenando que los tenientes del gran Canciller no llevasen
-derechos a los que no los debían pagar.=Disponiendo el orden que
-debería guardarse en el repartimiento de las presas.=Declarando
-que fuesen de aprovechamiento común los montes de frutas
-silvestres.=Mandando que nadie pudiera comprar brasil que no fuera
-de las Indias Occidentales. Los vecinos y moradores de las Indias
-podrían pescar perlas satisfaciendo el quinto; pero las muy buenas se
-reservarían a la Corona, satisfaciendo su importe a los pescadores.=Los
-escribanos públicos en las Indias y sus islas serían nombrados por
-el Rey.=Los pleitos con los indios o entre ellos se tramitarían y
-resolverían sumariamente; pero si los asuntos fuesen graves o sobre
-cacicazgos se substanciarían y resolverían como los demás.=Se prohibía
-que los indios tuviesen armas y que nadie se las vendiese.=Del oro,
-plata y metales que se extrajesen de las minas cobraría el Tesoro el
-quinto.=El Consulado de Sevilla conocería de las causas de factores
-que hubiesen pasado a las Indias con mercancías agenas.=Prohibiendo,
-por último, que nadie pudiera registrar como suyas siendo agenas, oro,
-plata, perlas y otras cosas; ni lo que fuere suyo otra persona.
-
- [746] Lib. I, tít. 15, ley 2.ª
- Lib. II, tít. 20, ley 6.ª
- Lib. III, tít. 13, ley 4.ª
- Lib. IV, tít. 17, ley 8.ª
- Lib. IV, tít. 18, ley 3.ª
- Lib. IV, tít. 22, ley 29.
- Lib. V, tít. 7.º, ley 2.ª
- Lib. V, tít. 10, ley 10.
- Lib. VII, tít. 1.º ley 31.
- Lib. VIII, tít. 10, ley 1.ª
- Lib. IX, tít. 6.º, ley 23.
- Lib. IX, tít. 33, ley 34.
-
-La _Recopilación compendiada de las Leyes de Indias_, publicada en
-Madrid, año 1846, por los Doctores D. Joaquín Aguirre y D. Juan Manuel
-Montalbán, forma un volumen de 447 páginas.
-
-En el Prólogo dicen los autores: «La Recopilación compendiada de
-las Leyes de Indias que ahora se ofrece al público, es un extracto
-fiel y conciso de la colección publicada en 1841. Destinada esta
-obra especialmente a los dominios de Ultramar, no por eso deja de
-ser interesante en la Península, en que se ventilan y deciden con
-frecuencia negocios judiciales y administrativos de aquellos países,
-cuya legislación, por otra parte, tanto importa conocer. El deseo,
-pues, de generalizar el conocimiento de unas leyes que por largo tiempo
-han regido las dilatadas regiones, parte integrante un día de la
-nación española, y que rigen actualmente los preciosos restos que nos
-han quedado de nuestra antigua dominación, ha sido la causa principal
-que se ha tenido en cuenta para emprender este trabajo.» Añaden que
-se han compendiado dichas Leyes sin privarlas de cosa substancial,
-que los tratados que ya no tienen aplicación han sido extractados
-mucho más ligeramente, y que se han insertado a la letra, después de
-sus correspondientes títulos, algunas disposiciones importantísimas
-recientemente publicadas.
-
-Las notas puestas a algunas leyes por los Sres. Aguirre y Montalbán
-tienen verdadero interés y son de utilidad no escasa para el que quiera
-conocer perfectamente la famosa _Recopilación_.
-
-Del Sr. Antequera son las siguientes palabras: «Basta la exposición que
-hemos hecho de la _Recopilación de Indias_, para que pueda apreciarse
-el mérito de este Código, digno ciertamente de la consideración con
-que se le ha mirado y se le sigue mirando en nuestros días, por el
-buen espíritu que le anima, por el acierto con que en él se dió forma
-a la organización política, administrativa y judicial de las Américas
-españolas, y por las útiles y sensatas disposiciones que contiene,
-encaminadas al bienestar moral y material de aquellos países; todo esto
-con los que hoy nos parecen defectos, atendidas las diferencias de
-ideas y de costumbres, y que entonces no lo eran, y con las ventajas
-reales y positivas que no ofrecen nuestros actuales Códigos, hijos del
-espíritu escéptico que domina a los que se erigen en árbitros de los
-destinos de los pueblos»[747].
-
- [747] _Hist. de la Legislación Española_, págs. 516 y 517.
-
-Convienen todos, lo mismo españoles que extranjeros, que la legislación
-dada por España a sus colonias del Nuevo Mundo es glorioso monumento,
-cuyas disposiciones se hallan basadas en el más amplio espíritu de
-justicia. Se ha dicho que las Leyes de Indias constituían uno de
-nuestros mejores Códigos, añadiendo nosotros que las consideramos como
-el primero. Habremos cometido muchos errores y grandes torpezas en
-América; pero nadie podrá quitarnos la gloria de haber publicado el
-Código inmortal de las Leyes de Indias, llevando el espíritu progresivo
-de nuestro derecho allende los mares.
-
-Si a la sazón no podemos considerar las Leyes de Indias como norma
-legislativa actual, no deja de tener interés su estudio con relación a
-su época, a su fin y a los resultados de su aplicación cuando regían en
-aquellos dilatados países americanos. Han desaparecido completamente,
-como precepto obligatorio, pues los nuevos Estados, para satisfacer sus
-necesidades, no han tenido ni debían tener en cuenta el espíritu de
-nuestra compilación. Sin embargo, «no han perdido totalmente--según D.
-Miguel de la Guardia--su importancia ni su utilidad para el legislador,
-para el juez, para el letrado y para todo el que de legislación se
-ocupe. Efectivamente, la obra legislativa es para todos los países
-un trabajo de continuada y sucesiva elaboración, en la cual nada es
-improvisado ni viene de repente, sin antecedentes y sin relación
-alguna respecto de lo anterior. Las leyes antiguas van abriendo camino
-a las nuevas; pero con ellas se enlazan, las aplican, las aclaran y
-completan, y cuando tienen en su seno la altísima sabiduría que en
-algunas de Indias se nota, son como la raíz científica, de donde mana
-savia y se nutren las que con posterioridad han sido dictadas»[748].
-Añade que así como en España, no obstante haberse formulado un Código
-civil completo, hay necesidad de consultar y conocer, para explicarlo
-en muchas ocasiones, del Código de las Partidas, del mismo modo en
-Ultramar no dejará de ser indispensable frecuentemente el conocimiento
-de las Leyes de Indias, para la misma inteligencia y aplicación de las
-vigentes.
-
- [748] _Las Leyes de Indias_, tomo XIII, pág. 29.--Madrid, 1890.
-
-Como monumento histórico de nuestra legislación, sin negar que se
-encuentran defectos de importancia en las famosas leyes, sería grande
-injusticia no reconocer la sabiduría, la elevación de miras y el alto
-sentido legislativo en que se inspiraron sus autores.
-
-No hemos de negar que al colonizar a América supeditamos todo interés
-al de la religión, como se muestra considerando que las primeras
-disposiciones que se dieron iban encaminadas a la propagación del
-catolicismo y a la organización de todo lo relativo al culto. Creíamos
-que estábamos predestinados por Dios a llevar la idea católica a
-Ultramar, a establecer allí el culto y a velar, mediante el Tribunal
-de la Inquisición, por la pureza del dogma. Por las citadas razones,
-las Leyes de Indias, cuyas disposiciones sabias y humanitarias nadie
-pondrá en duda, olvidaron el desarrollo de materiales intereses,
-pues apenas tuvieron cuidado por el fomento de la industria y de
-la agricultura, pusieron trabas a la libertad de navegación y de
-tráfico, y reglamentaron con espíritu demasiado estrecho el pase
-a tierras americanas de los nacionales. Al considerar el oro como
-capital y casi única riqueza, desconociendo de que toda mercancía se
-adquiere por otra, y que la moneda es una de ellas, hizo que nuestros
-reyes, conquistadores, comerciantes y aventureros, sólo buscasen
-el oro, no estimando las industrias. De modo que, bajo el punto de
-vista económico, las Leyes de Indias produjeron, o por lo menos,
-contribuyeron en gran parte a la pobreza y aun a la ruina del poderoso
-imperio de los Reyes Católicos.
-
-Ilustres comentaristas han estudiado la Recopilación de Leyes de
-los Reinos de Indias, hallando en ellas un tesoro de doctrina. Lo
-mismo por el fondo que por la forma, lo mismo por el orden y plan de
-exposición que por el espíritu de las leyes, la obra merece toda clase
-de alabanzas. No encontramos ningún Código extranjero superior al
-nuestro. Si censuras hemos dirigido a nuestros monarcas acerca de otro
-orden de cosas, si hemos creído que a veces se separaban del camino de
-la justicia, afirmamos que se han coronado de gloria con la redacción
-y publicación de las Leyes de Indias. Algo, aunque poco, tienen de
-malo; algo, aunque poco, tienen de incomprensible. Acerca de lo último,
-recordamos que llama nuestra atención que la ley I, tít. XX, lib. VIII,
-que versa de la venta de oficios en las Indias, se halla expedida el
-año 1522, por Doña Juana sola, y no en unión de su hijo D. Carlos.
-
-Vamos a manifestar por nuestra parte el generoso, y pudiéramos decir
-patriarcal espíritu de nuestros reyes al dictar las nunca bastante
-alabadas Leyes de Indias. Los deseos de asimilar en su régimen las
-provincias ultramarinas al de la Península, lo manifestaron Carlos I,
-Felipe II y otros reyes. En las Ordenanzas de Audiencias de 1530, decía
-el Emperador: «Ordenamos y mandamos que en todos los casos, negocios
-y pleytos en que no estuviere decidido, ni declarado que se debe
-proveer por las leyes de esta Recopilación, o por Cédulas, Provisiones
-u Ordenanzas dadas y no revocadas para las Indias, y las que por
-nuestra orden se despacharen, se guarden las leyes de nuestro Reyno
-de Castilla, conforme a la de Toro, assi en quanto a la substancia,
-resolución y decisión de los casos, negocios y pleytos, como a la forma
-y orden de substanciar»[749].
-
- [749] Ley II, tít. I, lib. II.
-
-En el año 1541 Carlos V hubo de insistir respecto a los asuntos
-civiles, añadiendo también los criminales, puesto que dijo: «Mandamos
-a las Audiencias que en el conocimiento de los negocios y pleytos
-civiles y _criminales_ guarden las leyes de estos nuestros Reynos de
-Castilla...»[750].
-
- [750] Ley LXVI, tít. XV, lib. II.
-
-Felipe II manifestó el mismo pensamiento en la Ordenanza 14 del
-Consejo: Porque siendo de una Corona los Reynos de Castilla y de las
-Indias, las leyes y orden de gobierno de los unos y de los otros deben
-ser las más semejantes y conformes, que ser pueda. Los de nuestro
-Consejo en las leyes y establecimientos, que para aquellos Estados
-ordenaren, procuren reducir la forma y manera de el gobierno de ellos
-al estilo y orden con que son regidos y gobernados los Reynos de
-Castilla y de León, en quanto hubiere lugar, y permitiere la diversidad
-y diferencia de las tierras y naciones»[751].
-
- [751] Ley XIII, tít. II, lib. II.
-
-Al Emperador se deben las tres disposiciones que copiamos a
-continuación: Eran de aprovechamiento común los montes, aguas y
-términos de los pueblos respectivos[752]. Las tierras sembradas,
-después de alzado el pan, servían de pasto común[753]. Eran también
-comunes los montes y pastos de las tierras que hubiesen sido dadas en
-señorío[754].
-
- [752] Ley V, tít. XVII, lib. IV.
-
- [753] Ley VI, tít. XVII, lib. IV.
-
- [754] Ley VII, tít. XVII, lib. IV.
-
-Ya doña Juana la Loca había manifestado iguales ideas, puesto que dió
-su aprobación a lo siguiente: «Nuestra voluntad es de hazer, e por la
-presente hazemos los montes de fruta silvestre, comunes y que cada
-uno la pueda coger y llevar las plantas para poner en sus heredades y
-estancias, y aprovecharse de ellos, como de cosa común»[755].
-
- [755] Ley VIII, tít. XVII, lib. IV.
-
-Prueba todo lo dicho que los españoles no se reservaron el monopolio de
-las riquezas americanas. Igual conducta observó Felipe II que su padre
-Carlos V, y su abuela doña Juana. Del fundador del Escorial, año 1559,
-es lo que sigue: «Es nuestra voluntad que los indios puedan libremente
-cortar madera de los montes para su aprovechamiento. Y mandamos que no
-se les imponga impedimento...»[756].
-
- [756] Ley XXIV, tít. XVII, lib. IV.
-
-Mención especial debemos hacer de una ordenanza de Carlos I, dada en
-el año 1526, en la cual disponía que «todas las personas de cualquier
-estado, condición, preeminencia ó dignidad, tanto españoles como
-indios, pudiesen sacar oro, plata, azogue y otros metales, como también
-labrarlos libremente, sin ningún género de impedimento...»[757]. El
-mismo Rey, en el año 1551, ordenó que «a los indios no se les pusiera
-impedimento para descubrir, tener y ocupar minas de oro, plata u otros
-metales, conforme las ordenanzas de cada Provincia...»[758].
-
- [757] Ley I, tít. XIX, lib. IV.
-
- [758] Ley XIV, tít. XIX, lib. IV.
-
-Felipe II mandó, en el año 1559, que se guardasen las mismas
-consideraciones con los indios que se guardaban con los españoles.
-
-Mirando el bien de los indios dispuso Carlos V, en 1530, que los
-corregidores y justicias hiciesen que aquéllos no fueran holgazanes ni
-vagabundos, y que trabajasen en sus haciendas o labranzas, y oficios,
-en los días de trabajo...[759]. El mismo Emperador, considerando la
-pobreza de los indios, hubo de disponer que no pagasen derechos de
-ninguna clase en sus pleytos y causas, ya fuesen actores, ya reos. Las
-Comunidades y Caciques sólo pagarían la mitad de lo dispuesto por el
-arancel de los Reynos de Castilla...[760].
-
- [759] Ley XXIII, tít. II, lib. V.
-
- [760] Ley XXV, tít. VIII, lib. V.
-
-De Felipe II es la disposición por la cual los indios no estaban
-obligados a pagar dézimas en las ejecuciones, y en los demás derechos
-se debía proceder con mucha moderación...[761].
-
- [761] Ley XV, tít. XIV, lib. V.
-
-Del emperador Carlos V, dada el año 1521, es la orden siguiente: «El
-trato, rescate y conversación de los indios con españoles, los unirán
-en amistad y comercio voluntario, siendo a contento de las partes, con
-que los indios no sean inducidos, atemorizados, ni apremiados, y se
-proceda con buena fee, libre y general para unos y otros...»[762].
-
- [762] Ley XXIV, tít. I, lib. VI.
-
-De la tolerancia y aun benignidad del gobierno español con los derechos
-y costumbres de los indios, son buena prueba las leyes siguientes:
-«Los principales y caciques de las quatro Cabeceras de Tlaxcala nos
-suplicaron por merced que se les guardasen sus antiguas costumbres para
-conservación de aquella Provincia, Ciudad y República, conforme a las
-Ordenanzas dadas por el gobierno de la Nueva España el año de 1545,
-confirmadas por provisión real. Y porque son muy justas y convenientes
-y hasta la fecha han estado en observancia y mediante ellas son bien
-gobernados, y la ciudad se halla quieta y pacífica, de nuevo las
-aprobamos y confirmamos, y mandamos que se cumplan, guarden y ejecuten
-y no se consienta que en todo su contenido se contravenga en ninguna
-forma»[763].
-
- [763] Ley XL, tít. I, lib. VI.
-
-Pruébase por nuestras Leyes de Indias que fueron exageradas las acres
-censuras del Padre Las Casas y de Ercilla a la administración española
-en sus relaciones con los indígenas. Mandaron nuestros reyes «que
-ningún Adelantado, Gobernador, Capitán, Alcaide, ni otra persona, de
-qualquier estado, dignidad, oficio, o calidad que sea, en tiempo y
-ocasión de paz o guerra, aunque justa y mandada hacer por Nos, o por
-quien nuestro poder hubiere, sea ossado de cautivar indios naturales
-de nuestras Indias, Islas y Tierra Firme del mar Oceano... Si alguno
-fuese hallado, que cautivó o tiene por esclavo algún indio, incurra en
-perdimiento de todos sus bienes, aplicados a nuestra Cámara y Fisco,
-y el indio o indios sean luego bueltos y restituídos a sus propias
-tierras y naturalezas, con entera y natural libertad, a costa de los
-que assi los cautivaren o tuvieren por esclavos. Y ordenamos a nuestras
-Justicias que tengan especial cuidado de lo inquirir y castigar con
-todo rigor, según esta ley, pena de privación de sus oficios, y cien
-mil maravedís para nuestra Cámara al que lo contrario hiziere y
-negligente fuere en su cumplimiento»[764].
-
- [764] Ley I, tít. II, lib. VI.
-
-Ordenaron también que fuesen castigados «severa y exemplarmente»
-los encomenderos que vendiesen sus indios, pues llegaron á disponer
-que el indígena recobrase su libertad natural y el encomendero
-quedase privado de la encomienda y de poder conseguir otra[765]. Como
-los portugueses de la villa de San Pablo (Brasil), que dista diez
-jornadas de las últimas Reducciones de indios de la provincia del
-Paraguay, entrasen y cautivaran indígenas para después venderlos en
-el mencionado Brasil, nuestros reyes ordenaron a sus gobernadores del
-Río de la Plata y del Paraguay, que procurasen aprehender y castigar
-a los delinquentes[766]. Mostraron su buena fe y espíritu generoso
-nuestros monarcas ordenando que los indios fuesen reducidos «con mucha
-templanza y moderación» a poblaciones[767], añadiendo que a los indios
-reducidos no se quiten las tierras y granjerías que tuvieren en los
-sitios que dejaren[768]. Recomendaron que a los indios que trabajaban
-en las minas se les impusiera justo tributo, «y este se cobre con
-toda suavidad»[769]. Como regla general, a los caciques y a sus hijos
-mayores se les eximió de pagar tributo[770]. Tanto interés mostraron
-nuestros reyes por los indios que, informados de su pobreza con motivo
-de terrible peste, mandaron a los visitadores y comisarios que sólo
-exigiesen «lo que buenamente pueden pagar de tributo y servicio, sin
-gravámen...»[771]. Sabedores de ciertos abusos de los encomenderos de
-la Nueva España, mandaron «que nuestras Audiencias pongan el remedio
-que más convenga, y hagan de forma que los indios no sean agraviados
-y gozen de sus haciendas libremente, sin estorvo en sus granjerías y
-aprovechamientos, como personas libres y vasallos nuestros»[772]. En su
-deseo siempre cada vez mayor de proteger por todos los medios posibles
-a los indígenas, acordaron restablecer el nombramiento de Protectores
-y Defensores de los indios[773]. La experiencia había demostrado la
-conveniencia y aun necesidad de dichos Protectores y Defensores.
-«Algunos naturales de las Indias eran en tiempo de su infidelidad
-caciques y señores de pueblos, y porque después de su conversión es
-justo que conserven sus derechos y el haber venido a nuestra obediencia
-no los haga de peor condición, mandamos que si estos caciques o sus
-descendientes pretendieran suceder en aquel género de señorío, se les
-conceda y haga justicia»[774].
-
- [765] Ley II, tít. II, lib. VI.
-
- [766] Ley VI, tít. II, lib. VI.
-
- [767] Ley I, tít. III, lib. VI.
-
- [768] Ley IX, tít. III, lib. VI.
-
- [769] Ley XIV. tít. V, lib. VI.
-
- [770] Ley XVIII, tít. V, lib. VI.
-
- [771] Ley XXXV, tít. V, lib. VI.
-
- [772] Ley XXXIX, tít. V, lib. VI.
-
- [773] Ley I, tít. VI, lib. VI.
-
- [774] Ley I, tít. VII, lib. VI.
-
-El propósito de igualar a españoles e indios se manifiesta también
-en la ley que copiamos: «Es nuestra voluntad que los indios e indias
-tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren,
-así con indios como con naturales de estos nuestros reinos o españoles
-nacidos en las Indias, y que en esto no se les ponga impedimento,
-mandamos que ninguna orden nuestra que se hubiere dado, o por Nos fuere
-dada, pueda impedir ni impida el matrimonio entre indios e indias con
-españoles o españolas, y que todos tengan entera libertad de casarse
-con quien quisieren»[775].
-
- [775] Ley II, tít I, lib. VI.
-
-Era libre para los naturales del país la pesca de las perlas[776].
-Entre los encomenderos y los indios, nuestros monarcas se pusieron al
-lado de los últimos, exigiendo a aquéllos «juramento judicial ante el
-gobernador, y con fe de escribano de que tratarán bien a sus indios y
-conforme a lo que está dispuesto y ordenado»[777].
-
- [776] Leyes XXIX y XXX, tít. XXII, lib. VI.
-
- [777] Ley XXXVII, tít. IX, lib. VI.
-
-Muchas son las leyes dadas por nuestros monarcas mandando que los
-virreyes y Audiencias se informen si son mal tratados los indios, y en
-caso afirmativo ordenan que se castigue a los culpados. No teniendo
-Felipe II confianza en las citadas autoridades, hubo de encargar a los
-arzobispos y obispos «que en todas las ocasiones de flotas y armadas
-nos envíen relación muy particular del tratamiento que se hace a los
-indios en sus distritos, si van en aumento o disminución, si reciben
-molestias o vejaciones, y en qué cosas, si les falta doctrina, y
-adónde, si gozan de libertad o son oprimidos, si tienen protectores
-y qué personas lo son, si los ayudan y defienden, haziendo bien y
-diligentemente sus oficios o con descuido y negligencia, si reciben
-algo de los indios, qué instrucciones tienen, cómo las guardan, lo que
-convendrá proveer para su mejor enseñanza y conservación, y lo que más
-les ocurriese acerca de esto, dirigido a nuestro fiscal del Consejo de
-Indias, a cuyo cargo está su protección, para que pida lo que toca a
-su obligación, y Nos proveamos lo conveniente al descargo de nuestra
-conciencia y cargo de los que fueren omissos»[778].
-
- [778] Ley VII, tít. X, lib. VI.
-
-¿Qué más? El mismo Rey dispuso que los delitos contra indios sean
-castigados con mayor rigor que contra españoles[779]. Tan previsoras
-fueron nuestras leyes de Indias que ellas dispusieron que a los
-indígenas no se les podía obligar a llevar a cuestas carga alguna hasta
-que tuvieren diez y ocho años cumplidos[780]; disponiendo, además,
-que la carga de los indios no había de pasar de dos arrobas[781].
-La ley última del libro VI no deja de tener cierta curiosidad. Según
-ella, «ninguna india que tenga su hijo vivo pueda salir a criar hijo
-de español, especialmente de su encomendero, pena de perdimiento de la
-encomienda y 500 pesos, en que condenamos al juez que lo mandare, y
-permitimos que habiéndosele muerto a la india su criatura pueda criar
-la del español»[782].
-
- [779] Ley XXI, tít. X, lib. VI.
-
- [780] Ley XIV, tít. XII, lib. VI.
-
- [781] Ley XV, tít. XII, lib. VI.
-
- [782] Ley XIII, tít. XVII, lib. VI.
-
-En el año 1568 Felipe II ordenó que los virreyes, presidentes y
-gobernadores no consintiesen que los vagabundos españoles viviesen
-entre los indios...[783], disponiendo también que se les obligase a
-trabajar; a los incorregibles e inobedientes se les desterraría a
-Chile, a Filipinas o a otras partes[784]. Del mismo modo a los gitanos,
-sus mujeres, hijos y criados se les echaría de las Indias[785]. Las
-Justicias de las Indias procederían contra las mestizas adúlteras,
-del mismo modo que las leyes de Castilla disponían contra las mujeres
-españolas[786]. Aun para la cobranza de los tributos, asunto que tanto
-importaba a la Real Hacienda, Felipe II, en el año 1581, hubo de
-disponer que se cobrasen con el menor daño de los indios[787].
-
- [783] Ley I, tít. IV, lib. VII.
-
- [784] Ley II, tít. IV, lib. VII.
-
- [785] Ley V, tít. IV, lib. VII.
-
- [786] Ley IV, tít. VII, lib. VII.
-
- [787] Ley XVI, tít. IX, lib. VIII.
-
-Terminaremos esta reseña de las Leyes de Indias, recordando, si de los
-Consulados de México y Lima se trata, que la sabia Recopilación dispone
-que se guarden las leyes y ordenanzas de los Consulados de Burgos y
-Sevilla[788].
-
- [788] Ley LXXV, tít. XLVI, lib. IX.
-
-Después de la edición de las _Leyes de Indias_, se han publicado dos
-obras de reconocido mérito, por D. José María Zamora y Coronado y por
-D. Joaquín Rodríguez San Pedro, intituladas: la primera, _Diccionario
-de la Legislación ultramarina_, y la segunda, _Tratado de Legislación
-ultramarina concordada y anotada_. Por último, se han publicado algunas
-disposiciones, ya cuando las Indias eran colonias, ya cuando eran
-provincias[789].
-
- [789] Véase Marichalar y Manrique, _Historia de la
- Legislación_, etc., tomo IX, págs. 399-418.
-
-Pasamos a estudiar el Real y Supremo Consejo de Indias. Ni en el
-año 1511, ni en el 1514, ni en el 1518--como dice el cronista
-Herrera--había Consejo de Indias[790]. El emperador Carlos V dispuso
-la creación de un Consejo que despachase los asuntos de Indias, y
-al efecto, «el 4 de agosto de 1524 nombró por presidente a Fr.
-García de Loaysa, general de la Orden de Santo Domingo, su confesor,
-obispo de Osma; y a primero del mismo mes se dieron los títulos de
-consejeros al obispo de Canarias y al Doctor Gonzalo Maldonado, porque
-ya trataban de estos negocios el Doctor Beltrán; y era del mismo
-Consejo el Proto-Notario Pedro Mártir de Anglería, abad de Jamaica,
-y el licenciado Galíndez de Carvajal y fiscal el licenciado Prado: y
-la primera cosa que entonces se trató fué sobre la libertad de los
-indios»[791].
-
- [790] _Historia general de los hechos de los castellanos en
- las islas y Tierra Firme del mar Océano_, tomo VIII. Tabla
- general de las cosas notables, etc.
-
- [791] _Década_ III, lib. VI, capítulo XIV.
-
-Consideremos los antecedentes de dicho Consejo. Creada la Casa de la
-Contratación de Sevilla, los asuntos de ella eran consultados por los
-Reyes Católicos con D. Juan Rodríguez de Fonseca (hermano de Antonio
-de Fonseca, señor de Coca), deán de Sevilla y después arzobispo de
-Rosano y obispo de Burgos. También entendían en las cosas de las
-Indias--aunque sin cargo determinado--D. Fernando de la Vega, señor
-de Grajal y Comendador Mayor de Castilla; el gran canciller Mercurino
-Gattinara; Mr. de Lassao (de la Cámara del Emperador); el licenciado
-Francisco de Vargas, tesorero general de Castilla, y otros grandes
-letrados; «pero no tuvo personas ciertas, sino que se nombraban los que
-mandaba el rey o sus gobernadores»[792].
-
- [792] Herrera, _Década_ III, lib. VI, cap. XIV.
-
-Es cierto que desde el año 1511 se celebraban consejos para los asuntos
-más importantes de las Indias, y en este dato se apoyó el historiador
-inglés William Robertson en su _Historia de América_ para afirmar
-que Fernando V estableció en dicho año el Consejo de Indias; pero
-Herrera en sus _Décadas_ dice que cuando Vasco Núñez de Balboa (1514)
-quiso anunciar al Rey el descubrimiento del mar del Sur, fué recibido
-por Fonseca (que ya era obispo de Burgos) y el comendador López de
-Conchillos, en quienes se resumía todo el Consejo y gobernación de
-las Indias, porque a la sazón no había aún Consejo especial de ellas.
-Cuando Fonseca creía que por lo complicado o difícil del asunto debía
-consultar, echaba mano de los doctores Zapata y Palacios Rubios y de
-los licenciados Santiago y Sola. Sin embargo de que Bernal Díaz del
-Castillo escribe que al hacerse ciertos repartos de indios (1520) entre
-los soldados de Hernán Cortés, amenazaron los últimos con acudir en
-queja al Rey y a los de su Real Consejo de Indias[-1]; sin embargo de
-que D. Pascual Gayangos dice que ha tenido a la vista una Revisión
-original del Consejo de Indias de 15 de febrero de 1521[793], repetimos
-que tuvo comienzo en el mes de agosto de 1524.
-
- [793] _Notas a las cartas y Relaciones de Hernán Cortés._
- Introducción, pág. XVII.
-
-El Real y Supremo Consejo de Indias tenía a su cargo mayor número
-de asuntos que el de Castilla, esto es, Iglesias, Estado, Guerra,
-Justicia, Cámara, Hacienda, Gobernación y Armada. Eran tan complejos
-y tantos los negocios que debía resolver el Tribunal, que hallándose
-enfermo Carlos V de cuartanas en Valladolid, entró (26 octubre 1524) el
-comendador Francisco de los Cobos, secretario de S. M. y de su Consejo,
-en la Cámara de dicho Consejo, que se tenía en el monasterio de San
-Pablo, y estando presentes el obispo de Osma, los doctores Beltrán y
-Maldonado y el protonotario Pedro Mártir de Anglería, se hizo constar
-que el Rey ordenaba, para que los asuntos no sufriesen interrupción,
-que durante dicha enfermedad se despachasen todas las cosas de justicia
-por cartas firmadas por el presidente y consejeros, selladas con el
-sello real, como se hacía con el Consejo de Castilla. Era, además,
-el Consejo de Indias tribunal de apelación de todos los fallos que
-pronunciaba la Casa de la Contratación de Sevilla, de modo que ambas
-formaban la organización judicial y administrativa de todos los
-asuntos que se referían al Nuevo Mundo. Carlos V atendió con verdadera
-solicitud todo lo referente al Consejo de Indias, como puede verse en
-el Código las _Nuevas Leyes_. Otra Real Provisión dirigió (4 junio
-1543) Carlos V al Consejo de Indias, y en ella se manifestaba la misma
-solicitud en favor de los indígenas.
-
-El príncipe D. Felipe, gobernador del reino, al partir para Alemania,
-dejó (12 julio 1554) a su hermana la princesa doña Juana el gobierno
-de las Indias, cuyos asuntos le recomendaba, bien que también hacía
-presente al Consejo que tuviese especial cuidado para que a la mayor
-brevedad se trajera todo el oro, plata, perlas y otras cosas que allá
-hubiera de S. M.[794].
-
- [794] Danvila, ob. cit., págs. 28-32.
-
-Desde que Felipe II, por la abdicación de su padre, ciñó la corona de
-España, manifestó gran interés por los asuntos del Nuevo Mundo. En
-1574 declaró que el patronazgo de las Indias pertenecía al Rey y a su
-Real Corona, patronazgo que nunca podría salir en todo ni en parte de
-la mencionada Real Corona. Como a pesar de varias disposiciones en
-favor de los indios, volvieron aquellos infelices a la tiranía de los
-encomenderos, Felipe II hubo de encargar a las justicias eclesiásticas
-y seculares que remediasen las vejaciones que padecían los indios,
-favoreciéndoles, amparándoles y defendiéndoles contra cualquier
-agravio, y castigando rigurosamente a los encomenderos transgresores.
-Sin embargo, el mismo Rey, que mostraba tanta humanidad con los
-indígenas, concedía licencias para vender esclavos, como también para
-introducir cada año en las Indias 4.250 esclavos negros, siendo
-todavía más censurable el haber dispuesto en 1569 que los tribunales
-del Santo Oficio se estableciesen en las Indias.
-
-Intentóse que la Real Hacienda de las Indias formara parte de la de
-Castilla; pero en 1562 se expidió Real Cédula anulando esta forma de
-administración y reintegrando al Consejo de Indias en sus antiguas
-atribuciones. La reforma más transcendental fué la _Recopilación de
-las leyes de Indias_, decretada en el año 1570, y de las que sólo se
-imprimió y publicó el título del Consejo y sus ordenanzas; se mandaron
-guardar y ejecutar por Real Cédula de 24 de septiembre de 1571. En
-1596, esto es, dos años antes de morir Felipe II, mandó el Rey que se
-recopilasen todas las disposiciones dictadas en diferentes tiempos,
-formándose con ellas cuatro tomos impresos. Con el mismo objeto en
-tiempo de Felipe III se nombró (1608) una comisión para recopilar las
-leyes de Indias, que nada hizo de provecho. Ya en el reinado de Felipe
-IV se publicó un libro intitulado _Sumario de la Recopilación general
-de las leyes_ (1628); pero la obra no terminó hasta el año 1680 en que
-por ley de 18 de mayo se dispuso guardar y cumplir, no acabando de
-imprimirse, como antes se dijo, hasta 1681, según Cédula de Carlos II
-(1.º de noviembre del citado año). En esta obra que, según Fabié, es
-uno de los monumentos más gloriosos de la historia nacional[795] se han
-reunido todas las disposiciones dictadas en los reinados de Felipe II,
-Felipe III, Felipe IV y Carlos II[796].
-
- [795] _Ensayo histórico sobre la legislación de los Estados
- españoles de Ultramar_, pág. 6.
-
- [796] Danvila, ob. cit., págs. 33 y 34.
-
-A la dinastía austriaca sucedió la de Borbón. Felipe V extinguió (3
-marzo 1703) la Cámara de Indias, resumiendo todas sus atribuciones
-en el Consejo, del cual fué nombrado presidente el duque de Uceda,
-que vino de la embajada de España en Roma a sustituir al de
-Medinaceli[797]. Durante el reinado de Felipe V sufrió varias e
-importantes reformas el Consejo de Indias.
-
- [797] Se había creado en el año 1600.
-
-Sumamente beneficiosa fué la política de Fernando VI y de Carlos III en
-los negocios de América. Lucas Alamán, moderno historiador mejicano,
-ha escrito lo siguiente: «el gobierno de América había participado
-del desmayo y del desorden de que adoleció toda la monarquía en los
-reinados de los dos últimos príncipes de la dinastía austriaca; comenzó
-a mejorar bajo Felipe V, el primero de los monarcas de la Casa de
-Borbón; adelantó mucho en el reinado de Fernando VI, bajo el memorable
-mando del marqués de la Ensenada, y llegó al colmo de la perfección en
-el de Carlos III»[798]. Los nombres de Fernando VI y de Carlos III, se
-hallan escritos con letras de oro en la historia de la América española.
-
- [798] _Hist. de México_, vol. I, cap. II.
-
-En el reinado de Carlos IV se publicó Real decreto refundiendo los
-ramos de cada departamento del Despacho universal de España é Indias
-en una sola secretaría (25 abril 1790); también por otro Real decreto
-se suprimió la Audiencia y Casa de la Contratación de Cádiz, creando
-en su lugar un juez de Arribadas (18 junio 1790). Bajo la dominación
-de José Bonaparte se suprimió el Consejo de Indias (decreto de 18 de
-agosto de 1809); pero un mes después se restableció en Cádiz, según
-una cédula dirigida a las autoridades de América (21 septiembre 1810).
-Las cortes de Cádiz (17 abril 1812) publicaron un decreto, mediante
-el cual se organizó el Tribunal Supremo de Justicia, mandando pasar a
-él los negocios de que estuviesen conociendo los extinguidos Consejos
-de Castilla, de Indias y de Hacienda. Fernando VII restableció el
-Consejo de Indias (Real decreto de 2 de julio de 1814) y dispuso
-que continuara con las mismas atribuciones que tenía en primero de
-mayo de 1808. Del mismo modo fué restablecida la Cámara de Indias
-con iguales atribuciones que en tiempos pasados. El 9 de marzo de
-1820, restablecida la constitución de Cádiz, se cerró nuevamente el
-Consejo de Indias. La Regencia del Reino (29 mayo 1823), convocó a
-los ministros que habían sido del mismo, para que entrasen de nuevo
-en el ejercicio de sus funciones, exceptuando los que habían servido
-al gobierno constitucional; en lo mismo insistió otra orden de 2 de
-junio siguiente. Acordóse el restablecimiento completo y definitivo
-(1.º octubre 1823) y se fijó nueva organización por Real decreto
-(28 noviembre 1828). En la menor edad de Isabel II, se suprimió por
-tercera vez los Consejos de Castilla y de Indias (Real decreto de 24
-de marzo de 1834), instituyéndose en Madrid un Tribunal Supremo de
-España e Indias, con tres salas, una de las cuales conocería de todos
-los asuntos de Ultramar. Se suprimió otra vez el Consejo de Indias
-en 1836, y por un decreto de las Cortes (8 mayo 1837), se dispuso
-que el Tribunal Supremo de Justicia siguiese conociendo de todos los
-asuntos de que había entendido el Consejo de Indias, con arreglo a
-la Recopilación de leyes ultramarinas. Se suprimió la Sala de Indias
-del Tribunal Supremo (25 agosto 1854); se restableció poco después, y
-por Real decreto (26 marzo 1858), se aumentaron en ella dos plazas de
-ministros. Desde entonces los negocios de Indias se repartían entre el
-Tribunal Supremo, el de Cuentas, el de lo Contencioso-administrativo y
-el Ministerio de Ultramar[799].
-
- [799] Danvila, ob. cit., págs. 37-46.
-
-Procede ya considerar con algún detenimiento el estado poco cariñoso de
-las relaciones--como antes se indicó--entre Fray Toribio de Benavente
-y Fray Bartolomé de las Casas, el primero representante de la Orden
-franciscana y el segundo de la dominicana. Los dos fueron el alma
-de las luchas religiosas en América a mediados del siglo XVI[800].
-Fray Toribio, con otros compañeros de su Orden, fué recibido con viva
-satisfacción por Hernán Cortés. Oyó Fray Toribio repetir a los indios
-la palabra Motolinía, y como le dijesen que significaba _pobreza_,
-determinó no llamarse ya Fray Toribio de Benavente, sino Fray Toribio
-de Motolinía. Por entonces era superior de la Orden franciscana en
-México Fray Martín de Valencia, y poco después fué nombrado guardián
-Fray Toribio.
-
- [800] Nació Fray Toribio en Benavente (provincia hoy de
- Zamora), y se embarcó en Sanlúcar de Barrameda el 23 de enero
- de 1524, llegando el 13 de mayo a San Juan de Ulúa.
-
-Noticioso el Emperador del mal trato que los conquistadores daban
-a sus nuevos vasallos, creó el cargo de _Protector de Indios_, que
-encomendó, por cédula de 24 de enero de 1528, a Fray Juan de Zumárraga
-y a Fray Julián Garcés, nombrados respectivamente obispos de México y
-de Tlascala. Con poco gusto recibió el gobierno colonial esa especie
-de protectorado eclesiástico, y desde el principio mostró decidida
-oposición. Fray Vicente de Santa María, en carta escrita en el citado
-año al obispo de Osma, afirmaba que el prelado Zumárraga había mandado
-a los franciscanos que predicasen contra la Audiencia, excediéndose los
-predicadores hasta llamar a los oidores «ladrones y bandidos.» Añadía
-que también ordenó a los visitadores que se abstuvieran de proceder,
-bajo pena de excomunión. «En mi presencia, decía el autor de la carta,
-han tratado de tirano al presidente de la Audiencia, aconsejando a los
-indios que no le obedecieran cuando les mandase trabajar en las obras
-públicas.» Entre los gobernantes y conquistadores por un lado, y los
-pueblos esquilmados por otro, se entabló rudo combate, poniéndose en el
-campo de los últimos los frailes. El predicador Fray Alonso de Herrera
-se atrevió en un sermón a decir _Audiencia del Demonio y de Satanás_;
-y Fray Toribio, que decía la misa mayor, hizo después sencilla plática
-«confirmando cuanto había dicho el orador sagrado.» Fray Toribio se
-denominaba _Visitador, Defensor, Protector y Juez de los indios en
-las provincias de Huexotzinco, Tlascala y Huacachula_. Aconsejaban
-los frailes que los indios no pagasen los tributos impuestos por la
-Audiencia, sino los que ellos fijaban. Díjose, aunque sin fundamento
-alguno, que intentaron tramar una conspiración para alzarse con el
-gobierno de la colonia y arrojar a conquistadores y gobernantes, bien
-que reconociendo la soberanía del rey de España. Llegó a darse como
-cosa cierta que formaban el plan revolucionario los Padres Motolinía,
-Ximénez y Fuensalida.
-
-Después de reñir Fray Toribio cruda batalla con la Audiencia de México,
-pasó a Guatemala (1528-1530) e ignoramos dónde estuvo desde mediados de
-1530 hasta enero de 1533, en que le hallamos en Tehuantepec. Desde el
-1536 residió en el convento de Tlaxcala, permaneciendo en él seis años.
-En 1539 conoció _personalmente_ al P. Las Casas, aunque es de creer que
-ya en 1528 se encontraron en el territorio de Guatemala.
-
-Conviene no olvidar que a raíz de la fundación de las religiones
-franciscana y dominicana comenzó la rivalidad entre ellas, más que por
-el espíritu de cuerpo, por las diferencias radicales que las separan;
-también por la oposición de caracteres entre el italiano Francisco de
-Asís y el español Domingo de Guzmán. La lucha entre las dos órdenes
-mendicantes durante los siglos XIII, XIV y XV, se repitió en el XVI en
-América, figurando el P. Motolinía a la cabeza de los franciscanos y el
-P. Las Casas al frente de los dominicos. Uno y otro estaban conformes
-en que las hordas de aventureros españoles que venían a buscar
-fortuna, sorprendieron la buena fe de los monarcas para establecer el
-sistema de _Repartimientos_ y _Encomiendas_, reduciendo a los indios
-a dura esclavitud; pero se diferenciaban en el modo de ver las cosas.
-Fray Bartolomé de las Casas, enarbolando la Cruz como única bandera
-civilizadora, condenó el empleo de la fuerza y suyas son las siguientes
-palabras: «sobre todas las leyes que fueron, y son y serán, nunca otra
-ovo ni avrá que así requiera la libertad, como la ley evangélica de
-Jesucristo, porque ella es ley de suma libertad.» Conforme con este
-principio, los repartimientos, las encomiendas y otros medios análogos
-empleados para aumentar el trabajo de los indios, eran injustos,
-ilegítimos y pecaminosos. Todos los dominicos se lanzaron por la
-senda que abrió el Padre Las Casas. Refiriéndose Las Casas a lo que
-se llamaban conquistas de Hernán Cortés en México, hubo de decir que
-eran «invasiones violentas de crueles tiranos, condenadas no sólo por
-la ley de Dios, sino por todas las leyes humanas, como lo son, y muy
-peores que las que hace el Turco para destruir la Iglesia cristiana.»
-Llamaba tiranos, crueles y feroces a Cortés, Alvarado y Olid. En otro
-de sus escritos añadía Fray Bartolomé que por Real orden se prohibió a
-Cortés dar encomiendas y hacer reparticiones; pero Cortés «no cumplió
-nada por lo mucho que a él le iba en ello.» No creía Fray Toribio
-Motolinía que merecía tales censuras el conquistador de México. Para
-Motolinía el gran conquistador ansiaba «emplear la vida y la hacienda
-por ampliar y aumentar la fe de Jesucristo y morir por la conversión
-de estos gentiles,» se confesaba «con muchas lágrimas, comulgando
-devotamente y poniendo su ánimo y hacienda en manos de su confesor,» y
-ayudado de «Aguilar y Marina, que le servían de intérpretes, predicaba
-a los indios y les daba a entender quién era Dios, y quién eran los
-ídolos, y así destruía los ídolos y cuanta idolatría podía.» Pensando
-Fray Toribio en Cortés y en Las Casas, decía que su héroe era hijo de
-salvación, y que tenía mayor corona que otros «que lo menosprecian.»
-Los franciscanos siguieron al pie de la letra las doctrinas y
-enseñanzas del Padre Motolinía. Debieron ocurrir semejantes sucesos por
-los años de 1528 y 1529, época en que Fray Toribio estuvo en Guatemala.
-
-Por su parte Fray Bartolomé, noticioso de que el gobernador de
-Nicaragua, allá por el año 1534, quería aumentar su poder promoviendo
-nuevos hallazgos de tierras, se opuso a ello, atreviéndose a decir en
-los sermones, en las confesiones y en otras partes, que los soldados
-«no iban con sana conciencia a entender en tal descubrimiento.» Formóle
-proceso el gobernador (1536), del cual se libró por mediación del
-obispo. En seguida abandonó el convento de Nicaragua y se retiró con
-sus frailes a Guatemala, permaneciendo allí hasta el año 1538. Pasó a
-México, donde le encontramos el año 1539, gozando de gran favor en el
-gobierno del virrey Mendoza.
-
-Un asunto de capital interés influyó para que fuese mayor el desvío
-que separó durante su vida a los Padres Motolinía y de Las Casas.
-Refiere el primero lo que a continuación copiamos: «Un indio había
-venido de tres o cuatro jornadas á se baptizar, y había demandado el
-baptismo muchas veces... y yo--añade nuestro historiador--con otros
-frailes rogamos mucho al de Las Casas que baptizase aquel indio,
-porque venía de lejos; y después de muchos ruegos demandó muchas
-condiciones de aparejos para el bautismo, _como si él sólo supiera más
-que todos_, etc.» El resultado fué que Fray Bartolomé no quiso bautizar
-al indio, fundándose en recientes prohibiciones del papa Paulo y de
-la _Junta Eclesiástica_. Por su parte, Fray Toribio escribe lo que
-sigue: «En muchas partes--y aludía a las prevenciones de la _Junta
-Eclesiástica_--no se bautizaban sino niños y enfermos; pero esto duró
-tres ó cuatro meses, hasta que en un monasterio que se llama Quecholac,
-los frailes se determinaron de bautizar á cuantos viniesen, _no
-obstante lo mandado por los obispos_.» El mismo P. Motolinía confiesa
-que en cinco días (que estuvo en aquel monasterio) _otro sacerdote y yo
-bautizamos por cuenta catorce mil y doscientos y tantos_...
-
-Fray Bartolomé de Las Casas se dirigió a España para obtener de
-la Corona ciertas disposiciones que aligerasen el pesado yugo a
-que estaban sometidos los indios. Dominado por la misma idea,
-obtuvo--según Herrera--la orden en cuya virtud se dispuso la fundación
-de la Universidad de México[801].
-
- [801] _Déc._ VI, lib. 7, cap. VI.
-
-Entretanto, el P. Motolinía se hallaba en Tlascala (1539), en Telmacán
-(1540), en Antequera (hoy Oajaca) (1541) y luego en Guatemala, siempre
-ocupado en su santo ministerio y ya con el cargo de custodio.
-
-No debía estar quejoso el Padre Las Casas del recibimiento que le hizo
-el monarca español. Ya tenía preparado su viaje de vuelta a Guatemala,
-cuando el presidente del Consejo de Indias le mandó suspenderlo «por
-ser necesarias sus luces y su asistencia en el despacho de ciertos
-negocios graves que pendían entonces en el Consejo.» El más grave debía
-ser la formación de las Ordenanzas antes citadas con el nombre de las
-_Nuevas Leyes_.
-
-Poco después el Padre Las Casas marchó a su obispado y también por
-entonces (fines de octubre de 1545) el Padre Motolinía abandonaba
-Guatemala para dirigirse a México. En tanto que este último Padre se
-atraía las simpatías de todos, aquél recibía por doquier insultos,
-hasta el extremo que nunca le nombraban por su nombre, sino decían «ese
-diablo que os ha venido por obispo»[802]. El mismo Juan de Perera,
-maestrescuela de la catedral de Chiapa, le llamaba traidor, enemigo
-de la patria y mal hombre. Fray Bartolomé se encaminó a Ciudad Real a
-pie, enfermo y a los 71 años cumplidos, acompañado de su inseparable
-y bondadoso Fray Vicente. Le recibieron mal y varias veces estuvo en
-peligro su vida. Entonces se decidió a renunciar el obispado. Salió
-de Ciudad Real en los comienzos de la Cuaresma de 1546, habiendo
-permanecido un año en aquella población. Pasó a México, despidiéndose
-antes de su grey, a la cual no volvió a ver, y acompañado de tres
-religiosos de su orden y del maestrescuela Juan de Perera, que tiempo
-atrás le había llenado de ultrajes. Tampoco en aquella ciudad obtuvo de
-los oidores de la Audiencia el respeto y consideraciones que él merecía.
-
- [802] Remesal, lib. VII, cap. XVI.
-
-Reunidos los prelados, doctores y otras distinguidas personas para
-la celebración de una Junta eclesiástica, manifestóse en los debates
-que la doctrina del Padre Las Casas obtenía solemne sanción. Sin
-embargo, por lo que a la esclavitud respecta, no conformes el prelado
-y el virrey D. Antonio de Mendoza, tuvieron algunos disgustos. Fray
-Bartolomé, antes de renunciar el gobierno de su iglesia, nombró vicario
-general al citado canónigo Juan de Perera (5 noviembre 1546) y con
-fecha del día siguiente se publicó, tiempo adelante, el _Confesonario,
-Formulario de confesores o Instrucciones para los confesores_. Aunque
-se dispuso que se mantuviere secreto el contenido del _Confesonario_,
-«los más de los seglares--dice Remesal--tenían sus traslados, y como
-eran tan rigurosas sus reglas parecióles que si por ellas eran juzgados
-a ninguno se le podía dar la absolución.» No puede negarse que las
-reglas eran muy severas, en particular la 1.ª y la 5.ª, llegando a ser
-causa de alboroto y de protesta general.
-
-Como paladín de los más descontentos se manifestó el Padre Motolinía,
-quien escribió una carta a Carlos V diciéndole, entre otras cosas:
-«Por amor de Dios, ruego a V. M. que mande ver y mirar a los letrados,
-así de vuestros Consejos como a los de las Universidades, si los
-conquistadores, encomenderos y mercaderes desta Nueva España están
-en estado de recibir el sacramento de la penitencia y los otros
-sacramentos, _sin hacer instrumento público por escritura y dar
-sanción juratoria_, porque afirma el de Las Casas que sin estas y
-otras diligencias no pueden ser absueltos, y a los confesores _pone
-tantos escrúpulos, que no falta sino ponellos en el infierno_, y así es
-menester esto se consulte con el Sumo Pontífice.» Fijábase también en
-la administración del bautismo para deducir que no era posible seguir
-al pie de la letra los preceptos del Padre Las Casas. En la carta del
-Padre Motolinía se veía al misioro que temía aventurar la salvación
-del alma, único fin de todos sus sacrificios y desvelos; pero no sería
-aventurado afirmar que también se notaba la enemiga del franciscano
-al dominico. «Si los tributos de los indios son y han sido, decía,
-mal llevados, injusta y tiránicamente (como afirma el de Las Casas),
-_buena estaba la conciencia de V. M., pues tiene y lleva V. M. la
-mitad o más de todas las provincias_..., de manera, que la principal
-injuria o injurias hace a V. M. y condena a los letrados de vuestros
-Consejos, llamándolos muchas veces injustos y tiranos: y también
-injuria y condena a todos los letrados que hay y ha habido en toda esta
-Nueva España, así eclesiásticos como seculares, y a los presidentes y
-Audiencias de V. M., etc.» Todo lo que el P. Motolinía hacía valer en 2
-de enero de 1555, era exacta repetición de lo que se dijo en principios
-de 1547. Al lado del P. Motolinía se pusieron dos hombres eminentes:
-el Dr. Juan Ginés de Sepúlveda, cronista y capellán del Emperador, y
-el Dr. Bartolomé Frías Albornoz, discípulo de D. Diego Covarrubias, y
-profesor de Derecho civil de la Universidad de México.
-
-Sin arredrarse, Fray Bartolomé salió a la palestra, hizo examinar
-de nuevo su _Confesonario_, que fué aprobado por los maestros Cano,
-Miranda, Galindo, Sotomayor y Fray Francisco de San Pablo, logrando,
-vencer al Dr. Sepúlveda; mas en América no le favoreció la fortuna.
-
-El P. Motolinía había sido nombrado provincial de los franciscanos
-(1548) y su influencia era cada día mayor. El Emperador mandó a la
-Audiencia de México que recogiese todas las copias que circulaban
-del _Confesonario_, hasta que el Consejo, encargado de la revisión,
-pronunciase la sentencia. Ordenóse además a Fray Bartolomé que diera,
-dentro de corto plazo, explicaciones ante dicho Consejo, sobre ciertos
-puntos del _Confesonario_. El P. Motolinía buscó todos los manuscritos
-o copias del citado libro, y las entregó al virrey D. Antonio de
-Mendoza, quien las quemó «porque en ellas se contenían--según aquel
-Padre--dichos y sentencias falsas e escandalosas...» Dió Las Casas
-explicaciones que se le pedían en _Treinta proposiciones_ en forma
-de _tésis_, resumiendo en ellas toda su doctrina teológica, canónica
-y política. Explicó que el soberano imperio y universal principado y
-señorío de los reyes de Castilla en las Indias, no era incompatible
-al que tenían los señores naturales de ellas; dijo que los reyes de
-Castilla estaban obligados a propagar el cristianismo, pero amorosa,
-dulce y caritativamente; afirmó que lo hecho por los españoles en
-América era «injusto, inicuo, tiránico y digno de todo fuego infernal,
-y, por consiguiente, nulo, inválido y sin algún valor y momento de
-derecho. Y como fuera todo nulo e inválido de derecho, por tanto,
-_no pudieron llevarles_ (a los indios) _un sólo maravedí de tributos
-justamente_, y, por consiguiente, _eran obligados a restitución de todo
-ello_.» Denominó a las encomiendas y repartimientos, como en otro lugar
-ya se dijo, «pestilencia inventada por el diablo para destruir todo
-aquel Orbe (América), consumir y matar aquellas gentes dél»[803].
-
- [803] Véase la _Vida y escritos de Fray Toribio de Benavente
- o Motolinía_, por D. José Fernando Ramírez, en la _Colec.
- de doc. para la Hist. de México_, publicada por García
- Icazbalceta, tomo I, págs. CIV y CV.
-
-También el Dr. Sepúlveda no cedía en sus ataques a fray Bartolomé.
-Éste, en la forma acostumbrada, retó a aquél a un combate literario,
-ante una «congregación de letrados, teólogos y juristas», presidida
-por el Consejo Real de Indias, donde se disputaría «si contra la gente
-de aquellos reinos (América) se podía lícitamente y salva justicia,
-sin haber cometido nuevas culpas, más de las en infidelidad cometidas,
-mover guerras que llaman conquistas.» Compareció el Dr. Sepúlveda e
-improvisó elocuente discurso, al cual contestó fray Bartolomé con un
-largo escrito que duró cinco sesiones. Admirablemente se defendió
-Las Casas de los ataques de Sepúlveda y de rechazo atacó al Padre
-Motolinía, defensor de la misma doctrina que había expuesto el cronista
-y capellán del Emperador. No reprobó el Consejo las explicaciones
-dadas por el obispo, quien se retiró después con su compañero fray
-Rodrigo de Ladrada al convento de San Gregorio, de Valladolid.
-
-Al mismo tiempo en América ardía el fuego de la discordia, llegando
-a toda clase de extremos ambos partidos, el del Padre Motolinía y
-el del antiguo obispo de Chiapa. El Dr. Sepúlveda y fray Bartolomé
-de Las Casas, a disgusto de la Corona y del Consejo Real de Indias,
-publicaron, el primero su _Apología_ (1550) y el segundo sus
-_Opúsculos_ (1552), señalándose entre ellos el _Confesonario_. La
-impresión que la última publicación hizo en el ánimo del Padre
-Motolinía se manifiesta por la carta ya citada y dirigida al Emperador
-con fecha 2 de enero de 1555.
-
-Nuestra imparcialidad nos obliga a decir que por lo que respecta a
-la conversión de los indios al cristianismo, si influyó la palabra
-del Apóstol, fué la espada del conquistador la que derribó los
-ídolos de los altares. La sumisión al rey de España y la conversión
-al Cristianismo iban siempre unidas, las cuales se lograban, no
-por el convencimiento, sino por la fuerza. Creían los infelices
-americanos que el bautismo les ponía a cubierto de persecuciones, de
-castigos y aun de la muerte, y por ello, ignorando el significado de
-aquel acto--puesto que los misioneros apenas tenían alguna idea de
-las lenguas indígenas--, se presentaban en masa a recibir el agua
-bendita. Es evidente, pues, que el miedo y no otra cosa impulsaba
-a los indígenas a desear y pedir el bautismo. Veamos lo que dice
-el Padre Motolinía del carácter de los indios: «Son--tales son sus
-palabras--pacientes, sufridos sobremanera, mansos como ovejas; nunca me
-acuerdo haber visto guardar injuria; no saben sino servir y trabajar.
-Sin rencillas ni enemistades pasan su tiempo y vida, y salen a buscar
-el mantenimiento a la vida humana necesario, y no más»[804]. Si los
-misioneros daban el bautismo a los indios sin exigir requisito alguno,
-los conquistadores sostenían que les bastaba ligera idea de la religión
-cristiana: así Jerónimo López decía en una carta al Emperador «que
-el indio no tiene necesidad sino de saber el _Pater noster_ y el Ave
-María, Credo, Salve y Mandamientos, y no más, y esto simplemente, sin
-aclaraciones, ni glosas, ni exposiciones de doctores, ni saber ni
-distinguir la Trinidad, Padre e Hijo y Espíritu Santo, ni los atributos
-de cada uno, pues no tenían fe para lo creer»[805]. Pero ¿qué más?
-No sólo--como ya sabemos--encomenderos y conquistadores llegaron a
-sostener que los indios eran irracionales, sino también jurisconsultos
-y teólogos defendieron la misma proposición, ya para justificar las
-conquistas de las Indias, ya para disculpar la tiranía de encomenderos
-y conquistadores, mereciendo aplausos sinceros por la energía con
-que afirmaron la racionalidad de los indígenas los Padres dominicos
-y franciscanos. Cuando los citados religiosos llegaron a conocer el
-lenguaje de los naturales del país, se dedicaron a la predicación,
-fundando iglesias y conventos, y al mismo tiempo derribando adoratorios
-y destruyendo los ídolos. No sólo las Ordenes religiosas citadas,
-sino después los mercenarios y jesuítas prestaron inmensos servicios
-a la civilización y cultura del país. Ellos enseñaron a los indígenas
-algunas artes y varios oficios. De tal modo se extendieron las Ordenes
-religiosas en el Nuevo Mundo, que, limitándonos a Nueva España o
-México, contaban con más de 400 conventos, perteneciendo 200 a la
-religión franciscana, 90 a los dominicos y 70 a los agustinos, sin
-sumar con estas fundaciones otros tantos partidos de clérigos.
-
- [804] _Historia de los indios_, trat. I, cap. XIV.
-
- [805] Véase Documentos publicados por García Icazbalceta, tomo
- I. pág. 148.
-
-Entre los prelados don Juan de Zumárraga y don Sebastián Ramírez
-Fuenleal, el primero de Nueva España y el segundo de Santo Domingo,
-fundaron iglesias, hospitales y otras obras benéficas. Las reuniones
-de los obispos verificadas en 1537 y 1546, tan importantes en la
-historia de México, como los tres concilios de 1555, 1565 y 1585,
-fueron beneficiosos para la disciplina de la Iglesia. «Para mediados
-del siglo XVI--escribe el marqués de Lema--la jerarquía eclesiástica
-se hallaba establecida sobre la base de tres sedes metropolitanas: la
-de Santo Domingo, en la Isla Española, creada en tiempos del obispo
-Fuenmayor, que contaba como sufragáneas las diócesis de la Concepción o
-de la Vega, Cuba, San Juan de Puerto Rico y Santa Marta; el arzobispado
-de México, establecido un año antes de la muerte de Zumárraga, del
-que dependían los obispados de Puebla de los Angeles, Jalisco,
-Mechoacán, Guaxaca, Guatemala, Chiapa, Honduras y Nicaragua; y la sede
-metropolitana de Lima o los Reyes, cuyas sufragáneas eran las de Cuzco,
-Quito y la inmensa provincia de los Charcas, el actual país de La
-Plata»[806]. (Apéndice M.)
-
- [806] Véase _La Iglesia en la América Española_. Conferencia
- pronunciada en el Ateneo de Madrid por el marqués de Lema el 3
- de mayo de 1892, pág. 41.
-
-Comprendiendo los reyes que era necesario el establecimiento definitivo
-de la jerarquía episcopal en América, se dirigieron al Papa, quien
-concedió a los Reyes Católicos el señorío de las Indias y la posesión
-de los diezmos que allí se percibiesen. Después que Alejandro VI
-hizo tal concesión, Julio II estableció (15 noviembre 1504) la sede
-arzobispal de _Yaguata_ o _Santo Domingo_ y las sufragáneas de _Magna_
-y _Raynúa_. El 28 de julio de 1508, el Papa, por la bula _Universalis
-Eclesiæ_, concedió a los monarcas españoles el patronato sobre todos
-los beneficios que existiesen en América, y el 9 de abril de 1810
-extendió el diezmo al oro, plata y piedras preciosas, excluídos de
-la concesión de los diezmos, ya citados, por Alejandro VI. Después
-de largas negociaciones, el Papa, en 1511, otorgó al Rey todo lo
-que pedía, y en su virtud se establecieron tres sillas episcopales,
-sufragáneas de la metropolitana de Sevilla, que eran: una en la
-Concepción de la Vega, otra en Santo Domingo, y la tercera en San Juan
-de Puerto Rico. En las citadas bulas descansa el edificio del patronato
-real de las Indias.
-
-Los religiosos franciscanos llegaron los primeros al Nuevo Mundo;
-después fueron los dominicos y agustinos; tiempo adelante los
-mercenarios; y en el último tercio del siglo XVI los jesuítas. Entre
-los muchos frailes que se distinguieron por su celo apostólico,
-mencionaremos, además de los Padres Las Casas y Motolinía, al venerable
-fray Martín de Valencia, a fray Domingo de Betanzos, a fray Tomás
-Berlanga, a Vasco Quiroga y a fray Bernardino de Sahagún; y entre
-los prelados, gloria de la Iglesia católica en el Nuevo Mundo, debe
-recordarse a Zumárraga, arzobispo de México, a Marroquín, obispo de
-Guatemala, y a Valdivieso, obispo de Nicaragua.
-
-Algo censurable hallamos en las costumbres de varios conventos
-(Apéndice N), como también no fueron siempre algunos frailes buenos y
-cariñosos con los indígenas (Apéndice O).
-
-Otro asunto no menos interesante y que ya se ha tratado en capítulos
-anteriores, se presenta ante nuestra vista: nos referimos a las
-misiones jesuíticas del Paraguay. Aunque lograron importancia no escasa
-las Reducciones de los jesuítas en Buenos Aires, Brasil, Uruguay,
-Perú y en otros puntos, donde la Compañía fijó principalmente sus
-miradas fué en el Paraguay. Las misiones del Paraguay, fundadas en
-los comienzos del siglo XVII por la Compañía de Jesús y sostenidas
-durante siglo y medio, ¿son merecedoras de toda alabanza, o son,
-por el contrario, dignas de acre censura? Desde que Felipe III, por
-cédula de 1608, resolvió que se procediese a la sumisión de los
-indios, convirtiéndoles al cristianismo, de cuya misión se encargaron
-los jesuítas,--pues los dominicos, franciscanos, capuchinos y otras
-órdenes quedaron reducidas a segundo lugar--fundaron Reducciones en
-todo el Paraguay. En medio de aquellos bosques y en medio de aquellas
-tierras--dicen los defensores de los jesuítas--regadas por ríos
-inmensos, se veía al hijo de Loyola, sin temor a las fieras ni a los
-venenosos reptiles, ni a las aves de rapiña, ora para buscar al indio
-y convertirle, ora para sufrir de él el martirio. El jesuíta, con su
-ancho sombrero y negros hábitos, con su crucifijo y el breviario,
-recorría los bosques, atravesaba los pantanos, bajaba a los valles o se
-encaramaba a las escarpadas rocas y penetraba en las obscuras cuevas,
-no temiendo ser presa de las garras del tigre, ni de las mordeduras de
-la serpiente, ni lo que era aún peor, de la glotonería del caribe y
-antropófago. Si esto sucedía, el misionero espiraba cantando un himno
-al Señor. Cuando los jesuítas encontraban a los salvajes, aquéllos
-no tenían más remedio que alimentarse lo mismo que los últimos, esto
-es, carne de caza cruda, ranas y otras cosas repugnantes; tenían que
-dormir en fétidas cabañas, cazar, pescar y cultivar la tierra como
-los salvajes, único modo de atraerse a estos últimos. ¡Atraerse a los
-salvajes! La historia de los jesuítas registra 300 mártires durante el
-siglo XVII.
-
-Hacía tiempo que dominaba a los jesuítas un pensamiento: civilizar un
-país del Nuevo Mundo sólo por el cristianismo y no mediante la fuerza;
-por la cruz y no por la espada. Comenzaron pidiendo a los reyes que
-fuesen declarados libres todos aquellos indios que se atrajesen los
-Padres, lo cual fué concedido, no sin disgusto y oposición de los
-colonos. Fijáronse los jesuítas en los estúpidos y supersticiosos
-_guaranos_, habitantes de la provincia de Guairo, quienes defensores
-acérrimos de su terruño, sostuvieron largas y enconadas luchas con
-los españoles y portugueses. A los guaranos acudieron los misioneros
-ofreciéndoles protección contra los citados usurpadores. Aceptado
-el ofrecimiento, pudieron anunciar los misioneros a su superior que
-doscientos mil indios estaban decididos a recibir el bautismo. Causó
-admiración en la corte española que aquellos salvajes, tan belicosos
-con las armas reales, se postraran ante los humildes hijos de San
-Ignacio.
-
-Empresa comenzada con tan buenos auspicios alentó a los jesuítas,
-quienes procuraron apartar los indios de los españoles, creyendo más
-fácil amansar al salvaje que moralizar al europeo. Persistiendo en
-la misma idea, solicitaron del obispo y del gobernador que se les
-concediese reunir a los indios cristianos en determinados lugares,
-independientes en absoluto de las ciudades coloniales próximas,
-edificar iglesias y no consentir, bajo ningún pretexto, que a los
-neófitos se les pudiera emplear en servicio de los españoles. De
-este modo se lograba que no se reuniese a los indios en encomiendas,
-consiguiendo, en cambio, los Padres italianos Cataldini y Maseti fundar
-la primera parroquia o _Reducción_ de doscientas familias de guaranos
-en Loreto, a orillas del Parapaneme, afluente del Paraná. De la citada
-Reducción escribe el P. Diego de Torres lo que sigue:
-
-«La Reducción de... Nuestra Señora de Loreto... va creciendo mucho
-en gente y fuera de otros muchos que se han venido á ella, un pueblo
-entero nos enbio á pedir canoas para unirse con nosotros como lo
-hicieron tan de raiz que ni un solo indio quedo en el pueblo para
-guarda de sus vastimentos y sementeras; y otro cacique principal
-prometió hacer lo mesmo dexando por prendas de su amor y su palabra
-un sobrino que tenía para que le enseñasen y baptizasen mientras
-venía él y toda su gente. Ni creçen menos en cristiandad y policia...
-Estan ansi niños como niñas muy expertos en la doctrina y cathecismo
-y los niños van leiendo y escribiendo, aiudan á Missa y cantan ya
-en ella, acuden cada dia á la doctrina, reçan su rossario, cantan
-la letania de Nuestra Señora de Loreto en la iglesia y ressan todos
-en sus casas por la mañana y por la tarde y convidan á sus padres y
-á todos los de su casa que ressen con ellos y como lo hacen en voz
-alta, no parecen sino choros eclesiasticos bien consertados y con la
-diligencia y continuacion de los hijos saben ya sus padres las oras y
-por esto llaman graciosamente los niños á sus padres mis discípulos.
-Apenas se toca por la mañanita la campana de la oración quando al
-momento comienssan por todas las casas á ressar con la puntualidad
-que si tubieran regla de ello, ni les a parecido á los Padres hasta
-agora señalarles fiscales, ansi por no ser necessario porque en lo
-esencial sirven de esso los niños de la escuela que avisan de los
-enfermos que ay, de los infieles, y de las criaturas recien nacidas
-para baptizarlas, como por no ser pesados a estos indios tan en los
-principios.»[807] Desde el año 1593 a mediados del siglo diez y ocho se
-fundaron 33 parroquias o Reducciones, entre los guaranos, chiquitos y
-moxos, los cuales recibieron una constitución que no tenía ejemplo en
-la historia. La Iglesia era el centro de la Reducción. Los nombres de
-las citadas 33 parroquias, eran: _A orillas del Paraná_: San Ignacio
-Guazú, Santa María de Fe, Santa Rosa de Lima, Santiago, Santos Cosme
-y Damián, Corpus, Jesús, Itapuá, Candelaria, Santa Ana, Loreto, San
-Ignacio Miní y Trinidad.--_A orillas del Uruguay_: San José, San
-Carlos, Apóstoles, Concepción, Santa María Mayor, San Francisco Javier,
-Santos Mártires, San Nicolás, San Luis, San Lorenzo, San Miguel, San
-Juan Bautista, San Angel, Santo Tomás, San Francisco Borgia, Santa Cruz
-y Yapeyú. _A orillas del Paraguay_: Belén. _En las selvas de Tarumó_:
-San Joaquín y San Estanislao. Luego, cuando España colocó todos los
-pueblos arrebatados a las misiones bajo el mando de un gobernador, la
-capital del gobierno fué San Luis Gonzaga.
-
- [807] Pastells, _Hist. de la Comp. de Jesús en el Paraguay_,
- tomo I, pág. 162.
-
-Las casas de las Reducciones eran de piedra y tenían un solo piso;
-estaban colocadas alrededor de la plaza pública, donde también se
-hallaban la iglesia, la casa de los jesuítas, el arsenal, el granero
-y el hospicio para los forasteros. La gobernación de cada pueblo
-se confería a un sacerdote y las funciones espirituales estaban
-desempeñadas por un teniente. Sacerdote y teniente dependían de un
-superior, a quien el Papa daba amplias facultades, aun para confirmar.
-El mismo gobernador nombrado por el Rey, carecía de autoridad ante
-el superior de la misión. La ley era la voluntad del sacerdote,
-dependiendo completamente de él los colonos.
-
-Los niños recibían la educación en dos escuelas: en una aprendían a
-leer y escribir, y en la otra la música y el canto. Los misioneros
-estudiaban la inclinación de los niños y en su virtud los dedicaban a
-la agricultura, a las artes de adorno o útiles, y también si alguno
-mostraba inteligencia, le instruían en las ciencias y en la religión,
-sacando de ellos magistrados y sacerdotes.
-
-Al rayar el alba la campana de la iglesia anunciaba la hora de
-levantarse. Todos se dirigían al templo a dar gracias a Dios y después
-marchaban al trabajo; por la tarde la misma campana los reunía otra
-vez en la iglesia, encaminándose, lo mismo que por la mañana, a sus
-calabozos.
-
-Además de que a cada familia estaba asignada una porción de tierra
-para sus necesidades, tenían que cultivar la _posesión de Dios_, de
-cuyo producto sacaban para el culto, para pagar el escudo de oro que
-cada familia debía dar al rey de España, para remediar la escasez o
-las malas cosechas, para los gastos de la guerra, o mantener viudas,
-huérfanos y enfermos. Cogíase la cosecha en común en los almacenes a
-disposición del sacerdote, evitando de este modo la avaricia y todas
-las malas pasiones. En días determinados los misioneros distribuían lo
-necesario para la vida a los jefes de familia; los días que no eran de
-ayuno se repartía la carne en la carnecería. Estaba prohibido explotar
-las minas, prohibición que era una protesta contra los males causados
-por dicha industria en otras partes. Salían los indios a sus faenas
-agrícolas a son de música, precedidos de la efigie del santo protector,
-que se colocaba en una especie de cabaña.
-
-Las iglesias estaban bien cuidadas y los cálices y demás objetos
-necesarios para el culto eran de oro y plata, adornados a veces con
-piedras preciosas. Las fiestas eran frecuentes y brillantes, no
-faltando en ellas los fuegos artificiales.
-
-Para prevenir el libertinaje procuraban los misioneros que los
-indigenas se casasen jóvenes.
-
-El vestido de las mujeres consistía en una camisola blanca, estrecha
-por la cintura, suelto el cabello y los brazos y piernas desnudos. Los
-hombres adoptaron el traje que usaban en Castilla.
-
-Una asamblea general de ciudadanos elegía, siempre por influencia
-del misionero, un cacique para la guerra, un corregidor para la
-administración de justicia, regidores y alcaldes para que cuidasen del
-buen gobierno de las obras públicas. Había además otras autoridades
-nombradas del mismo modo.
-
-Los delitos, que cometía de tarde en tarde el indígena, se castigaban,
-la primera vez con una secreta reconvención; la segunda con penitencia
-pública a la puerta de la iglesia; la tercera con azotes. Dícese que
-no hubo ni uno que los mereciese. Al perezoso se le recargaba con más
-trabajo.
-
-Para la defensa de la _Reducción_ organizaron una milicia urbana de
-infantería y caballería, cuyo único destino era rechazar los ataques de
-los enemigos. Pocas veces tuvieron que echar mano de las armas, pues
-los enemigos se contentaban con víveres. Los mamelucos (mestizos) que
-confinaban con las Reducciones, robaban a los neófitos y los vendían
-como esclavos. Si algunos gobernadores del Paraguay, del Uruguay y
-de la Plata no respetaron, con alguna frecuencia, a los misioneros,
-también estos últimos, de cuando en cuando, abusaron de su poder.
-Recordaremos a este propósito que desde la Asunción, con fecha 29 de
-mayo de 1629, D. Luis de Céspedes Xeria, gobernador del Paraguay,
-escribió al Rey, diciéndole la poca atención que con él habían tenido
-los Padres, viéndose obligado a quitarles la jurisdicción real. Se
-quejaba también de los términos en que se hallaban redactadas las
-cartas que de los misioneros había recibido[808].
-
- [808] Pastells, _Hist. de la Compañía de Jesús en el
- Paraguay_, etc., tomo I, págs. 431 y 432.
-
-Sobre la Compañía de Jesús y su política en el Paraguay, se han
-dirigido graves censuras. Se ha dicho que los Padres se dejaban besar
-las túnicas, que admitían a los salvajes al sacramento del Bautismo y
-aun al de la Eucaristía. Díjose que el Paraguay era un país sumamente
-rico, y que los jesuítas sacaban de él anualmente tres millones de
-cruzados. Era opinión general que ocultaban ricas minas en lugares
-ocupados por ellos. Se hallaba probado que ejercían el comercio y que
-traficaban mucho, no negando que a veces supeditaban las glorias del
-cielo a los intereses de la tierra.
-
-Dábase como cosa cierta que ellos y sólo ellos habían sido los
-causantes de la rebelión contra el tratado de Fernando VI con Portugal,
-respecto al cambio de las siete colonias españolas, por la portuguesa
-del Sacramento. Decíase en todos los tonos que los hijos de Loyola
-tenían decidido empeño en depender lo menos posible de España. El
-aislamiento en que los jesuítas pusieron las Reducciones y sus
-belicosos preparativos, hicieron sospechar que aspiraban a formar un
-imperio independiente de la madre patria. Acerca de este asunto, no se
-detuvo la imaginación de muchas gentes. Llegóse a decir que estaban
-decididos a separarse de España, ya eligiendo un Rey, ya proclamando la
-República.
-
-Tantas vulgaridades se dijeron, que reyes y pueblos se declararon
-enemigos mortales de los hijos de San Ignacio.
-
-No negaremos que bien pudiera preguntarse: aquellos indios convertidos
-¿obedecían al Rey o a los misioneros? ¿Trabajaban en servicio del
-pueblo o para enriquecer a los jesuítas? Del mismo modo se presta a
-censuras que aislasen sus Reducciones privándolas de la civilización
-europea, como también lamentamos su egoísmo al querer prolongar más de
-lo debido la infancia de los indígenas. Nosotros--como varias veces
-hemos escrito--creemos que los gobiernos patriarcales son convenientes
-para civilizar a los pueblos, así como afirmamos que son perjudiciales
-cuando dichos pueblos tienen conciencia de su destino.
-
-Si todo esto es cierto, también lo es que ellos fundaron colegios en
-México, Perú, Chile y en otros puntos; ellos penetraron en los salvajes
-territorios de Sonora y California, en los espesos bosques de Tucumán,
-en las márgenes de los ríos Mamoré y Magdalena, y hasta en las montañas
-donde tienen su origen el Amazonas y el Pilcomayo. No olvidemos que
-ellos regaron con su sangre los establecimientos de los franceses en el
-Canadá, los de los portugueses en el Brasil y los de los españoles en
-todas las Indias.
-
-Acerca de la obra jesuítica en el Brasil, merece atención profunda
-la realizada por el Padre Anchieta, ya citado en el capítulo XXIX.
-Hablaba dicho Padre varias lenguas de los tapuyas y de los tupís;
-compuso la primera gramática guaraní. El escritor brasileño Pereira
-da Silva escribe de él lo siguiente: «Inmensa fué la fama que
-consiguió por sus trabajos. No sólo le veneraban y le respetaban los
-portugueses y los mamelucos (mestizos de portugueses e indias), sino
-que también los salvajes dejaban sus ranchos y selvas y corrían al
-templo. ¡Cuántos prodigios, a que las crónicas de la época llaman
-milagros, ejecutó José d'Anchieta ante los atónitos salvajes! ¡Cuántas
-veces, yendo a buscarlos en sus escondidos asilos, penetrando en sus
-enmarañados bosques, cruzando profundos ríos, subiendo inaccesibles
-sierras y hablando con los mosacás (jefes de las tribus), consiguió
-con su elocuencia convertirlos a la religión católica y a la vida
-civilizada! Las memorias contemporáneas declaran los servicios que
-prestó, atrayendo en Piratininga innumerables salvajes y fundando en
-los alrededores diferentes aldeas de indios conversos, que fiaron su
-porvenir a la sociedad civil y religiosa y al gobierno de los Padres
-de la Compañía.» Un escritor portugués le llama «el más santo, el
-más útil y el mejor de los misioneros.» Los colonos y los indios le
-denominaban el Francisco Javier de Occidente. En particular, para los
-indígenas el Padre Anchieta era, más que un misionero, un ídolo; más
-que un sacerdote, un santo. También otros Padres jesuítas siguieron
-las huellas del Padre Anchieta. Este virtuoso misionero falleció en
-Beritighá (junio de 1597), siendo gobernador Francisco de Souza.
-
-Obliga la imparcialidad a decir que los colonos consideraban como
-bestias a los indios, y los misioneros como hombres. Por esta razón
-se despoblaban las ciudades y las misiones crecían. ¿Cómo salvar al
-indígena--pues los campos necesitaban cultivarse--de las garras de los
-agricultores? Los jesuítas, siguiendo el ejemplo de los dominicos--como
-en otros capítulos se dijo--discurrieron la trata de negros, obteniendo
-privilegio para sacar de la costa de Africa y llevar al Brasil tres
-buques cargados de esclavos cada año. La Compañía salvaba a sus
-neófitos; pero sacrificaba otra raza, no menos merecedora de los
-consuelos del Cristianismo.
-
-Sería injusticia negar que ellos, con admirable paciencia y grandes
-trabajos, educaron y organizaron pueblos de indios, consiguiendo
-moldear, como si fuera de cera, el espíritu de los indígenas. Teniendo
-siempre presente el fin religioso, cambiaban entre sí sus productos,
-compraban lo necesario y cultivaban la tierra para todos. Cuidaban
-mucho la ganadería y estudiaron algo la fauna y la flora. Usaron el
-chocolate y la quina. No olvidaron otras industrias. Descubrieron
-nuevas tierras. Fijáronse también en las disciplinas del espíritu,
-y en sus imprentas imprimieron diccionarios y trabajos filológicos,
-geográficos, históricos, etcétera.
-
-Conviene tener presente las palabras del historiador norteamericano
-Dawson: «Es imposible--dice--no admirar el valor, sagacidad y piedad
-de los jesuítas. Marchaban sólos a las tribus de indios salvajes,
-vivían entre ellos, aprendían sus lenguas, les predicaban, cautivaban
-sus imaginaciones con la pompa de las ceremonias religiosas, los
-bautizaban y los excitaban a abandonar el canibalismo y la poligamia.
-Infatigables y sin miedo, se internaban en sitios en los cuales nunca
-había penetrado hombre blanco.»
-
-Al ser expulsados los jesuítas del Paraguay, cayó hasta el abismo la
-Arcadia Guaranítica, pues faltaba la religión que sostenía la vida de
-aquella sociedad. En los comienzos del siglo XIX, los treinta pueblos
-que habían formado el gobierno teocrático, eran montones de ruinas. La
-obra de dos siglos desapareció en pocos años, quedando únicamente grato
-recuerdo, si no en la memoria de los hombres, en las páginas de la
-historia.
-
-Por lo que se refiere al Patronato real eclesiástico, en Cédula dada
-en el Escorial a 1.º de junio de 1574, se dice: «Como sabeis, el
-derecho de Patronato Eclesiástico Nos pertenece en todo el estado
-de las Indias, así por haberse descubierto y adquirido aquel nuevo
-Orbe, y edificado y dotado en él las Iglesias y Monasterios á nuestra
-costa, y de los Reyes Católicos nuestros antecesores, como por habernos
-concedido por Bulas de los Sumos Pontífices, concedidas de su _propio_
-motu»[809]. Esto mismo se repite en otra Cédula de 1591, según copiamos
-a continuación: «Por cuanto perteneciéndome, como me pertenece, por
-derecho y Bula Apostólica, como á Rey de Castilla y León, el Patronato
-de todas las Iglesias de las Indias Occidentales, y la presentación de
-las dignidades, Canongías, Beneficios, Oficios, y otras cualesquier
-prebendas Eclesiásticas de ellas, etc.»[810]. Sólo los reyes de
-Castilla y León tenían el derecho de edificar Iglesias y Monasterios
-en las Indias, y de presentar Arzobispos, Obispos, Prebendados y
-Beneficiados idóneos para todas ellas. La presentación de los Prelados
-se llevaría a Roma para que fuesen confirmados por el Papa dentro
-del año de su vacante, y la de los otros beneficios inferiores se
-presentaría ante los ordinarios dentro de diez días[811].
-
- [809] Solórzano, _Política Indiana_, lib. IV, cap. I.
-
- [810] Ibidem.
-
- [811] Véase Solórzano, ob., lib. y cap. citados.
-
-Cuando, a mediados del siglo XVII, escribió Solórzano su libro titulado
-_Política Indiana_, había en las Indias cinco iglesias metropolitanas y
-28 sufragáneas. La arzobispal de la _Española_ o _Santo Domingo_ tenía
-por sufragáneas la de _Cuba_, _Puerto Rico_, _Caracas_ o _Venezuela_ y
-la _Abadía de Jamaica_. La arzobispal de _Santa Fe de Bogotá_ tenía por
-sufragáneas la de _Cartagena_, _Santa Marta_ y _Popayán_. La arzobispal
-de _México_ tenía por sufragáneas la de _Tlaxcala_ o _Puebla de los
-Angeles_, la de _Guaxaca_ o _Antequera_, la de _Mechoacán_, _Yucatán_,
-_Guatemala_, _Chiapa_, _Nueva Galicia_ o _Guadalajara_, _Nueva
-Vizcaya_, _Honduras_ o _San Salvador_. La arzobispal de _Lima_ o de
-los _Reyes_ tenía por sufragáneas la de _Panamá_, _Quito_, _Trujillo_,
-_Guamanga_ y _Arequipa_; además otras dos que caen en la provincia o
-reino de Chile, llamadas _Santiago_ y _la Concepción_. La arzobispal
-de la _Plata_ o _las Charcas_ tenía por sufragáneas la de la _Paz_,
-_Tucumán_, _Santa Cruz de la Sierra_ o la _Barranca_, _Río de la Plata_
-o _Buenos Aires_ y _Paraguay_[812].
-
- [812] Lib. IV, cap. IV.
-
-Diferentes cambios y mudanzas sufrió la división eclesiástica. Hubo
-un tiempo en que había arzobispados en _México_, _Bogotá_, _Santiago
-de Cuba_ (antes de Santo Domingo), _Lima_, _Charcas_, _Guatemala_ y
-_Caracas_. Bajo el arzobispado de _México_ se hallaban los obispados
-de _Puebla de los Angeles_, _Oajaca_, _Mechoacán_, _Guadalajara_,
-_Yucatán_, _Durango_, _Nuevo-León_ y _Sonora_; bajo el de _Bogotá_
-los de _Popayán_, _Cartagena_, _Santa Marta_ y _Maracaibo_; bajo el
-de Santiago de Cuba el de la _Habana_ y _Puerto Rico_; bajo el de
-_Lima_ los de _Cuzco_, _Arequipa_, _Trujillo_, _Guamanga_ y _Mainas_,
-además de los de _Quito_ y _Cuenca_ correspondientes a la Presidencia
-de Quito, el de _Panamá_ de Nueva Granada, y los de _Santiago_ y la
-_Concepción_ correspondientes a la Capitanía general de Chile; bajo el
-de _Charcas_ los de la _Paz_, _Santa Cruz de la Sierra_, _Paraguay_,
-_Tucumán_, _Buenos Aires_ y _Salta_; bajo el de _Guatemala_ los de
-_Comaycua_, _Nicaragua_ y _Chiapa_; y bajo el de _Caracas_ el de
-_Guayana_.
-
-Pasando a otro asunto haremos notar que en todas las Iglesias
-catedrales había dignidades (_Deán_, _Arcediano_, _Chantre_,
-_Maestrescuela_ y _Tesorero_), diez canónigos, seis racioneros y
-seis medio racioneros, dos curas para la parroquia de la Iglesia,
-seis capellanes y seis acólitos; también existían los oficios de
-_organista_, _pertiguero_, _mayordomo_, _cancelario_ y _perrero_[813].
-
- [813] Ob. cit.
-
-Los arzobispos y obispos estaban en la obligación de defender a los
-indios que injustamente fuesen vejados por negligencia, ausencia ó
-notoria injusticia de los jueces seglares[814].
-
- [814] Ibidem, lib. IV, cap. VII.
-
-El poder de la Corona en asuntos religiosos no podía ser mayor, tal vez
-a veces fué más de lo conveniente. Habremos de recordar que las Bulas
-Pontificias no podían pasar a América sin el _exequatur_ del Consejo
-de Indias. Las iglesias, monasterios y hospitales habían de erigirse
-con acuerdo de las Ordenanzas Reales. Los eclesiásticos no podían
-pasar a las colonias sin obtener antes el permiso del Rey. De modo,
-que la Iglesia católica en América dependía, lo mismo en lo referente
-a las personas que a los cargos o dignidades, de los monarcas sus
-patronos. El Patronato Eclesiástico, pues, fué poderoso y eficaz agente
-para mantener bajo el dominio de los reyes españoles los dilatados y
-distantes territorios de las Indias.
-
-Por lo que respecta al clero colonial se hallaba organizado como el
-de la península, difiriendo sólo por el medio en que se movía. Los
-_curas_ desempeñaban el trabajo parroquial en las ciudades españolas,
-los _doctrineros_ (sacerdotes) enseñaban la doctrina y administraban
-los sacramentos en las aldeas de los indios, y los _misioneros_
-predicaban el evangelio en tierras salvajes. El clero secular dependía
-de los obispos de sus respectivas diócesis, los cuales se reunían
-en _Concilios_ provinciales para dar unidad al culto y disciplina
-eclesiástica. Muchos obispos fueron varones de grandes virtudes; no
-pocos clérigos españoles y criollos cumplieron con su deber, como
-también los misioneros, teniendo que lamentar y censurar la conducta
-mundana de los que se separaban de la doctrina de la Iglesia. Sentimos
-tener que decir que no era corto el número de clérigos sensuales,
-codiciosos, regalones y perturbadores de la paz de los pueblos.
-No respetaban ni hacían caso de los jueces seglares, llegando su
-atrevimiento a no respetar tampoco la autoridad de los prelados[815].
-
- [815] Véase _Noticias secretas de América_, por Jorge Juan y
- don Antonio Ulloa, pág. 447.
-
-Podían dividirse los curatos en dos clases: unos estaban administrados
-por clérigos, y otros por religiosos regulares. Los curatos de clérigos
-se proveían por oposición; los de los regulares mediante terna para que
-eligiese el vice-patrono. Unos y otros procuraban enriquecerse; pero
-más los últimos, lo cual provenía de la poca seguridad que tenían en
-desempeñarlo mucho tiempo. Debemos hacer una excepción: la Compañía de
-Jesús cumplía mejor con su instituto y los Padres eran más celosos,
-prudentes, justos y morales.
-
-Respecto al establecimiento del Tribunal de la Inquisición, ya sabemos
-el celo y cuidado que pusieron los Reyes Católicos D. Fernando y
-D.ª Isabel, celo y cuidado que continuaron sus sucesores. Desde que
-se descubrieron y poblaron las Indias Occidentales se encargó a sus
-primeros obispos por el cardenal de Toledo e inquisidor general que
-procediese en sus respectivos distritos en las causas de la Fe, no
-sólo como pastores de sus ovejas, sino también por la delegada de
-inquisidores apostólicos que él les daba y comunicaba. Se dispuso
-del mismo modo que «los gobernadores y justicias seglares no se
-entrometiesen en hacer oficios de inquisidores, ni los dichos prelados
-conociesen, por vía de inquisición, de cosas que no fuesen graves, y
-que para ello los gobernadores y ministros les diesen todo favor»[816].
-Tiempo adelante pareció conveniente y aun necesario que se pusiesen
-tribunales de la _Inquisición_ o del _Santo Oficio_, a imitación de
-los establecidos en España. Creóse por Real cédula de 25 de enero
-de 1569, para mantener en las colonias la pureza de la fe y evitar
-la comunicación de los españoles con los herejes y los sospechosos
-de herejía, cuyas doctrinas _debía castigar y extirpar, evitando
-que se propagaran y esparcieran_ en el Nuevo Mundo. Erigiéronse dos
-tribunales: uno en la ciudad de Lima o de los Reyes, cabeza o corte de
-las provincias del Perú, que comenzó a funcionar en 1570; y otro en
-_México_, metrópoli de las provincias de la Nueva España, que comenzó a
-funcionar en dicha capital en 1571.
-
- [816] Herrera, _Década_ I, lib. VI, cap. XX.
-
-Para la creación de los tribunales de Lima y México se hallan dos
-Provisiones Reales de Felipe II, dadas en Madrid a 16 de agosto de
-1570, y en ellas se refieren los motivos que obligaron a erigirlos.
-Muchos fueron los privilegios y prerrogativas de que gozaron en todos
-tiempos los inquisidores.
-
-Después, comprendiendo que tan alto ministerio no se podía ejercer
-convenientemente por la distancia de las provincias, se erigió otro
-tribunal en _Cartagena_ (Nueva Granada), cuya erección se hizo
-reinando Felipe III y siendo inquisidor general D. Bernardo de Rojas,
-arzobispo de Toledo, el año de 1610. Las Reales cédulas se despacharon
-en Valladolid a 8 de marzo del citado año, y tuvo jurisdicción en el
-virreinato de Santa Fe y en las capitanías generales de Venezuela, Cuba
-y Puerto Rico. Pocas veces se aplicó la muerte en la hoguera, lo cual
-viene a indicar que sus procedimientos allí no fueron tan crueles como
-en España. En los Autos de fe celebrados en Lima desde el año 1573
-al 1736, sólo se quemaron 30 procesados, pues los restantes fueron
-condenados a azotes, reclusión, galeras o destierro. Casi lo mismo que
-en Lima sucedió en México. Las principales víctimas de la inquisición
-fueron los protestantes extranjeros, los judíos y judaizantes españoles
-ó portugueses, los denunciados como brujos o magos, los blasfemos y
-los bígamos. Fué poderoso auxiliar el Santo Oficio de la política de
-aislamiento seguida por nuestros reyes en sus posesiones de Indias.
-Temían los extranjeros con razón caer en manos del Santo Oficio.
-Extremó sus rigores en la prohibición de libros, considerando a algunos
-heréticos y a otros revolucionarios, desde el punto de vista político.
-Todavía tenían más odio a los que en el siglo XVIII exponían doctrinas
-sensualistas o ideas enciclopedistas; en una palabra, a los que de
-algún modo se separaban, en política, del absolutismo, y en religión,
-del escolasticismo. Nada consiguió la inquisición, pues ni pudo
-contener los extravíos ni las inmoralidades de la masa inculta, como
-tampoco logró contener la propagación de la heterodoxia protestante y
-del enciclopedismo filosófico. No tuvo el Santo Oficio jurisdicción
-sobre el indio. Gozaban los indígenas de los privilegios concedidos
-por el derecho eclesiástico a los miserables y rústicos «por su
-simplicidad, menor malicia e imperfecto conocimiento.»
-
-
-
-
-CAPITULO XXXIV
-
- CULTURA DEL CANADÁ ANTES DE PASAR AL DOMINIO DE INGLATERRA Y
- CULTURA DE LOS ESTADOS UNIDOS ANTES DE SU INDEPENDENCIA.--LA
- UNIVERSIDAD.--MADAME DE LA PELTRIE Y MADAME GUYARD: CONVENTO DE
- LAS URSULINAS.--INSTITUTO DE SEGUNDA ENSEÑANZA Y ESCUELAS.--M.
- BOURGEOYS: CONGREGACIÓN DE NOTRE DAME.--COMUNIDADES
- RELIGIOSAS.--SEMINARIO DE LAVAL.--LIBROS DE DESCUBRIMIENTOS E
- HISTORIAS.--CANTOS POPULARES.--INSTRUCCIÓN PRIMARIA.--ESCUELAS
- CATÓLICAS Y PROTESTANTES.--RELACIONES ENTRE LAS COLONIAS DE LOS
- ESTADOS UNIDOS Y LA METRÓPOLI.--LAS PRIMERAS LETRAS.--COLEGIO
- DE NEWTON.--PRIMERA PRENSA DE IMPRIMIR.--ESCUELA E IMPRENTA
- EN FILADELFIA.--CULTURA EN LAS CAROLINAS.--UNIVERSIDAD DE
- VIRGINIA.--COLEGIOS.--PRIMERA ESCUELA DE MEDICINA.--LA «GACETA
- DE GEORGIA.»--PROGRESO EN TODAS LAS COLONIAS.--LAS BELLAS ARTES
- EN EL CANADÁ Y EN LOS ESTADOS UNIDOS.--LA INDUSTRIA EN EL CANADÁ
- Y EN LOS ESTADOS UNIDOS.--MINAS DE «NOVA SCOTIA.»--RIQUEZA
- FORESTAL.--PROSPERIDAD DEL COMERCIO EN LOS ESTADOS UNIDOS.--LOS
- AMERICANOS ENFRENTE DE LOS INGLESES.
-
-
-Cuando el Canadá pasó al poder de Inglaterra, ya habían adquirido allí
-grandes adelantos las ciencias, las letras y la instrucción pública.
-Era natural que así sucediese, dada la continua comunicación del Canadá
-con Francia. El 1635 se fundó en Quebec una especie de Universidad,
-anterior en un año a la de Harvard. Corría el 1639, y llegaron de
-Francia dos señoras de clase distinguida, con el objeto de dedicarse a
-la enseñanza y a obras de caridad. Llamábanse Madame de la Peltrie y
-Madame Guyard, más bien conocida la última con el nombre de Madre de la
-Encarnación. De ellas ha quedado un monumento digno de toda alabanza,
-como es el convento de las Ursulinas de Quebec, donde se han educado
-generaciones de niñas, en particular franco-canadienses. El 1640 se
-estableció un Instituto de segunda enseñanza y una escuela para los
-hijos de los hurones.
-
-En 1641, M. de Maisonneuve condujo a Montreal hombres decididos y
-deseosos de fundar allí una colonia completamente cristiana. Apenas
-habían pasado doce años, cuando la hermana Margarita Bourgeoys
-estableció en Montreal la Congregación de _Notre Dame_, para la
-educación de niñas, que tuvo fama universal. Por entonces, Jerónimo de
-la Danversière, asentista de contribuciones en la ciudad y territorio
-de La Fleche (Anjou) y Juan Olier, clérigo de París, acordaron fundar
-en Montreal las comunidades religiosas siguientes: una de sacerdotes
-seculares, que se ocuparía en la dirección de los colonos y en la
-conversión de los indígenas; otra de monjas para cuidar los enfermos; y
-la tercera, para enseñar la doctrina cristiana a los niños de europeos
-e indios. Sobre todos los establecimientos de enseñanza, figura en
-primera línea el Seminario fundado en Quebec por el obispo Laval, y que
-siglo y medio después se transformó en la gran Universidad conocida
-hasta nuestros días con el nombre de _Laval_.
-
-Los primeros libros escritos por exploradores y misioneros católicos
-tratan de descubrimientos, tradiciones e historia. Champlain, fundador
-de la ciudad de Quebec, escribió, entre otras obras, curiosa historia
-de su primer viaje. Lascarbot, que tanta y tan importante parte tuvo en
-la colonización de Acadia (Nueva Escocia), publicó una interesante y
-completa historia de Nueva Francia, y después una colección de poemas
-con el título de _Les muses de la Nouvelle France_. El jesuíta P.
-Charlevoix, entre famosa pléyade de escritores, ocupa el primer lugar
-por su _Histoire et description générale de la Nouvelle France_. De
-este período han quedado multitud de cantos populares de origen bretón
-o normando, los cuales, poco a poco, tomaron el carácter propio del
-país en que se hallaban trasplantados. Algunos de dichos cantos tienen
-no poca delicadeza y dulzura[817].
-
- [817] En el año 1865 Ernesto Gagnon publicó una colección de
- estas canciones con su correspondiente música, siendo las más
- conocidas las siguientes: _L'Alouette_, _Parderrier' chez mon
- père_, _Isabeu s'y promène_ y _A la claire fontaine_.
-
-La instrucción pública se extendió por todo el país, lo mismo en las
-grandes que en las pequeñas poblaciones, lo mismo en las ciudades que
-en los campos. La instrucción primaria era y es obligatoria en todas
-las provincias canadienses, ya católicas, ya protestantes. El Consejo
-que preside la organización de las escuelas católicas se compone de
-los obispos de la provincia, vocales por derecho propio, y cierto
-número de seglares nombrados por el gobierno. Las escuelas de segunda
-enseñanza son en su mayor parte colegios y _conventos_, donde dan
-la instrucción casi siempre individuos del clero y hermanas de la
-caridad. La Universidad principal y más antigua del Canadá es católica,
-y su Facultad más concurrida es la de Teología. Los protestantes, a
-su vez, tienen el derecho de organizar sus escuelas confesionales.
-Dirige y paga esta enseñanza una comisión protestante nombrada por
-el gobierno; pero la minoría religiosa de cada municipio, si no se
-halla satisfecha de la administración escolar, tiene derecho a elegir
-síndicos especiales para la gestión de sus intereses. Las escuelas de
-segunda enseñanza y las Universidades protestantes están dirigidas por
-el gobierno. Los inspectores de las escuelas católicas son católicos,
-y los de las protestantes son protestantes. Aunque la subvención del
-gobierno es algo mayor para la enseñanza protestante que para la
-católica, la igualdad de derechos es la misma entre ambas confesiones,
-siendo también la misma entre las dos lenguas. A veces se originan
-serios conflictos, «clamando los unos contra el poco caso que hacen
-los maestros del idioma dominante en la provincia, y reivindicando los
-otros el derecho de dar la enseñanza como les conviene. La opinión
-que parece prevalecer poco a poco en el _Ontario_ es dar un carácter
-puramente laico a las escuelas y hacer obligatorio el estudio de la
-lengua inglesa, conforme al precedente que suministra la provincia
-de _Manitoba_, donde sostenían igual lucha las escuelas protestantes
-inglesas y las escuelas católicas francesas»[818].
-
- [818] Reclus, _América Boreal_, págs. 649 y 650.
-
-En suma, si la cultura en el Canadá es inferior a la de los Estados
-Unidos, quizá sea superior a la de las Repúblicas del Sur y del Centro
-de América. Allí viven en cordiales relaciones ingleses y franceses,
-protestantes y católicos. El catolicismo se halla muy extendido en la
-provincia de Quebec, especialmente en la capital citada y en Montreal.
-Considerablemente aumenta la cultura científica y literaria, siendo
-focos de luz las Universidades de Otawa y de Montreal.
-
-Pasando a otro asunto, conviene no olvidar que conforme se iban
-extendiendo los ingleses por el territorio de lo que después se llamó
-República de los Estados Unidos, la civilización y la cultura adquirían
-mayor desarrollo. Las relaciones entre las colonias y la metrópoli
-fueron cada día mayores, progresando al mismo tiempo la instrucción
-pública, las ciencias y las letras. Muchos de los fundadores de Nueva
-Inglaterra eran hombres de bastante ilustración, adquirida en las
-Universidades de la Gran Bretaña y que deseaban extender en aquellas
-lejanas tierras. Ellos abrieron escuelas gratuítas o de primeras letras
-o de gramática.«Establecieron--escribe el historiador Spencer--una
-especie de colegio práctico en Newton, arrabal de Boston, que fué
-dotado por Mr. John Harvard, cuando ocurrió su fallecimiento en 1638,
-con su librería y la mitad de su hacienda, dándose a este colegio el
-nombre de su generoso bienhechor, y a la localidad que ocupaba, el de
-Cambridge, en conmemoración de la famosa Universidad de Inglaterra.
-Por concesiones y donaciones anuales de varios individuos, el nuevo
-colegio se vió habilitado para echar los cimientos de su futura
-preponderancia. En Cambridge fué donde, hacia el año 1640, se sentó la
-primera prensa para imprimir que se conoció en América[819].»
-
- [819] _Historia de los Estados Unidos_, tomo I. págs. 112 y
- 113.
-
-En los primeros años de la segunda mitad del siglo XVII la población de
-Maryland aumentó en riqueza, poderío y cultura.
-
-El cuáquero Guillermo Penn fundó el Estado de Pensylvania. Llegó a
-América el año 1682, y el 1683 echó los cimientos de la ciudad del amor
-fraternal, _Filadelfia_, que, si por lo pronto se compuso de cuatro
-chozas, a los dos años contaba con 600 casas. Ninguna otra colonia
-se desarrolló tan rápida y vigorosamente. En el año 1687 comenzó a
-funcionar en Filadelfia una prensa de imprenta, y en 1689 una escuela
-pública.
-
-En los últimos años del siglo XVII fueron notables los adelantos
-realizados por las Carolinas, lo mismo por su cultura que bajo el punto
-de vista material.
-
-La capitalidad de Virginia pasó, en el año 1696, a _Williamsburg_, cuyo
-nombre tomó del rey Guillermo III de Orange. Tan poca importancia tuvo
-Williamsburg como Jamestown, la capital primera. Tampoco dió esplendor
-a la segunda capital el _Colegio de Guillermo y María_ o Universidad,
-fundado a instancia del reverendo Santiago Blair, natural de Escocia,
-e inaugurado en el año 1700. En el Colegio se enseñaba la Filosofía,
-Teología, idiomas, artes, etc., y se componía de un director y seis
-profesores. De dicho Colegio o Universidad decía un estudiante treinta
-años después lo siguiente: «Aquí tenemos una Universidad sin claustro
-y sin estatutos, una Biblioteca sin libros y un rector sin sueldo.»
-No es de extrañar, pues, que los colonos ricos enviasen sus hijos al
-extranjero para hacer allí sus estudios; pero durante las guerras
-intercoloniales progresaron mucho las colonias, siendo extraordinario
-este progreso luego que se firmó la paz entre Francia e Inglaterra
-(noviembre de 1762).
-
-Hace recordar Spencer en su _Historia de los Estados Unidos_ que el
-colegio de Rhode-Island, conocido ahora con el nombre de Universidad
-de Brown, se estableció primero en Warren el año 1764, trasladándose a
-Providencia el 1770. Tanto el colegio de Rutger como el de Darmouth,
-creados, aquél el 1770, y el segundo el 1771, llegaron a organizar
-nueve colegios más, dirigidos tres por los _episcopales_, otros tres
-por los _congregacionistas_, y los restantes por los _presbiterianos_,
-_holandeses reformados_ y _baptistas_[820].
-
- [820] Véase tomo I, pág. 297.
-
-La afición a las ciencias y a las letras creció rápidamente. Los
-colegios se llenaron de estudiantes. Luego, por las iniciativas de
-Morgan y Shippen, ambos naturales de Pensylvania, se estableció una
-escuela de Medicina, primera institución de esta clase en América. El
-doctor Francis en el aniversario que se verificó en febrero de 1856,
-dice que «Nueva York es la ciudad que primero organizó una facultad
-completa de Medicina durante nuestras relaciones coloniales con la Gran
-Bretaña. El colegio del Rey fué el primer instituto de América que en
-el año 1767 confirió el grado de doctor en Medicina[821].» De igual
-modo el estudio de las leyes adquirió verdadera y singular importancia.
-
- [821] Véase el interesante informe de Mr. Francis.
-
-En la colonia de Georgia se publicó, año 1763, el primer diario, que se
-intituló _Gaceta de Georgia_.
-
-En suma, las trece colonias cultivaron con asiduidad y constancia todos
-los ramos del saber. New-Hampshire, Massachusetts-Bay, Rhode-Island,
-Connecticut, Delaware, Nueva-York, Nueva Jersey, Pennsylvania, Carolina
-del Norte, Maryland, Virginia, Carolina del Sur y Georgia, unas más y
-otras menos, dieron paso de gigante en el camino del progreso, pudiendo
-decir en la _Declaración de la Independencia_ las siguientes palabras:
-«Las colonias unidas son y tienen derecho a ser Estados libres e
-independientes, sin sujeción alguna a la Corona de la Gran Bretaña,
-debiendo, en su consecuencia, romperse los lazos políticos que con ella
-nos unían.»
-
-Si las bellas artes apenas se cultivaron por los primeros habitantes
-del Canadá y de los Estados Unidos, tiempo adelante los franceses e
-ingleses algo hicieron en sus respectivos países; pero el americano,
-entregado antes como ahora a constantes preocupaciones de orden
-material y a una vida sumamente agitada, no tuvo el espíritu libre
-para dedicarse al cultivo de la belleza. En general, las bellas artes
-se comprendían poco en el Canadá y en los Estados Unidos, a causa
-también de que la educación primera no la preparaba ni dirigía hacia
-las delicadezas y refinamientos del arte. Fijábase en la prosperidad
-material, que había aumentado mucho, y no echaba de menos los placeres
-del alma. Las siguientes palabras de Spencer, historiador de los
-Estados Unidos, son bastante significativas. Dice: «Hasta las bellas
-artes tuvieron (segunda mitad del siglo XVIII) sus partidarios:
-West y Copley, nacidos en el mismo año, comenzaron a despuntar como
-retratistas; pronto buscaron ambos en Londres más ancho campo a sus
-aspiraciones»[822].
-
- [822] Tomo I, pág. 251.
-
-Acerca de la industria del Canadá haremos notar que las pieles y
-la pesca constituyeron la riqueza del país. También citaremos los
-minerales, y las minas de oro de _Nova Scotia_ se explotaron con
-grandes resultados. Del mismo modo afirmamos que tal vez no haya
-ningún país en América que tenga mayor riqueza forestal. La industria
-comercial estaba adelantada: exportaba ganado, muchas y excelentes
-maderas, lanas, minerales, etc., e importaba tejidos, frutas, vinos
-y toda clase de bebidas. Otras industrias se encontraban igualmente
-adelantadas.
-
-Fijándonos en los Estados Unidos, trasladaremos a este lugar la
-autorizada opinión del general francés Montcalm y la del viajero
-sueco Pedro Kalm. Decía el primero en una de sus comunicaciones al
-gobierno de su nación: «Todas las colonias inglesas se hallan en estado
-floreciente; son populosas, ricas y tienen para satisfacer todas las
-necesidades de la vida. La Inglaterra ha estado muy torpe en permitir
-que se introduzcan las artes, la industria y el comercio en las
-colonias, porque así les ha permitido desembarazarse de las cadenas
-que las ligaban a la madre patria y hacerse independientes de ella.
-Tiempo hace que habrían sacudido también el yugo político y habrían
-cada una formado una pequeña república independiente, si el temor a los
-franceses no las hubiera detenido. Una vez amos en su país, preferirían
-sus compatriotas a los extraños; pero entretanto siguen el principio
-de obedecer lo menos posible. Aguarde usted a que hayan conquistado el
-Canadá y a que los canadienses y los colonos ingleses se hayan fundido
-en un sólo pueblo, y verá cómo los americanos dejan de obedecer en el
-momento en que crean que la Inglaterra daña sus intereses. Y si se
-sublevan, ¿qué podrán hacer?» El viajero sueco Kalm, que se hallaba
-en Nueva York doce años antes de la última guerra intercolonial,
-escribió lo que sigue en la interesante relación de su viaje: «Las
-colonias inglesas en esta parte del mundo se han aumentado tanto en
-población y riqueza, que quieren rivalizar con la Inglaterra europea;
-mas para sostener el poderío y el comercio de la metrópoli, ésta les
-ha prohibido establecer criaderos de oro y plata bajo la condición
-de remitir estos metales inmediatamente a Inglaterra. A excepción
-de algunas plazas señaladas, no pueden hacer comercio en ninguna
-otra parte con otros países fuera de Inglaterra, y a los extranjeros
-no les es permitido comerciar con estas colonias. Además de éstas,
-existen todavía muchas otras limitaciones y prohibiciones. Todo esto
-ha hecho que las colonias sientan cada vez menos afecto a su madre
-patria, y esta frialdad se aumenta con el establecimiento en ellas
-de muchos extranjeros, holandeses, alemanes y franceses, que ningún
-apego tienen a Inglaterra. A todo esto se agrega aquellas personas que
-descontentas siempre, desean a cada paso variación; la prosperidad y
-la mucha libertad producen la soberbia. No solamente hijos de América,
-sino emigrantes ingleses me han dicho sin rebozo que es muy fácil
-que las colonias inglesas de la América del Norte formen de aquí a
-treinta o cincuenta años un Estado completamente independiente de
-Inglaterra»[823]. Exactos son los relatos de Montcalm y de Kalm. Ni el
-Canadá, ni los Estados del Norte América han permanecido estacionarios.
-El ilustre historiador Hildreth denomina esta época la edad de oro
-de la Virginia, el Maryland y de las dos Carolinas, considerando la
-extraordinaria riqueza de los citados países[824]. Las dos Floridas
-por entonces se hallaban en la opulencia y tenían mucha industria. No
-era superior en muchas cosas la industria de la metrópoli a la de las
-colonias.
-
- [823] Véase Oncken, _Hist. Universal_, tomo XII, pág. 53.
-
- [824] _History of the United States of América_ (Nueva York),
- 1849-1862.
-
-De aquellas dilatadas y lejanas tierras se había desterrado la
-ociosidad y la vagancia, manantiales de vicios y de crímenes,
-promoviéndose, en cambio, apoyo al trabajo y a la aplicación,
-fuentes de moralidad y de virtud. Allí no campeaban los charlatanes,
-los estafadores, los truhanes, ni vagos, escoria de la sociedad y
-mortificación de los hombres de bien. Muchas fueron las reformas
-dictadas en pró de la industria y de los oficios más necesitados
-de protección. En beneficio de las clases productoras se dieron
-disposiciones que supieron aprovechar aquellos hombres laboriosos. Si
-la estadística de población de un país no es signo demasiado falible
-de prosperidad o de decadencia, si no es un dato demasiado incierto
-del bueno o mal régimen político y económico de un pueblo, si hemos
-de seguir en este punto la doctrina de distinguidos economistas, no
-tenemos más remedio que confesar el excelente estado de las colonias,
-considerando el aumento que en poco tiempo alcanzó la población de los
-Estados Unidos antes de su independencia.
-
-Entretanto que la Corona y el Parlamento se dormían en sus laureles,
-«las colonias aumentaban rápidamente en población, en riqueza y en
-preponderancia; y en vez de ser unas cuantas obscuras comarcas que
-se ocupaban sólo de sus asuntos particulares, contando apenas con
-elementos de existencia, íbase formando un pueblo cuya agricultura,
-comercio, carácter emprendedor y posición respecto a otros Estados,
-le hacía acreedor a desempeñar un puesto de importancia. La madre
-patria no se hallaba en estado de gobernar bien a las colonias, ni
-tuvo tampoco la mala voluntad de oprimirlas demasiado, limitándose
-únicamente a molestarlas sin impedir su progreso»[825].
-
- [825] Spencer, _Hist. de los Estados Unidos_, tomo I, pág. 254.
-
-
-Tanta fué la prosperidad a que llegaron las colonias; tanto fué el
-progreso de su industria y de sus artes que, confiadas en su poder, se
-atrevieron a arrostrar las iras de Inglaterra. Allí sólo había hombres
-agrícolas e industriales.
-
-No vaya a creerse que todos los colonos querían la resistencia armada
-contra la metrópoli, pues había algunos indecisos y también realistas.
-La mayoría, sin embargo, deseaba romper las trabas que unían a los
-colonos con la Gran Bretaña, o, lo que es lo mismo, aspiraban a la
-independencia. Debióse principalmente la fuerza de la revolución a que
-los patriotas estaban preparados, como si hubiesen presentido que había
-de llegar el día de pelear con los ingleses. La razón, además, estaba
-de parte de los americanos, quienes llevaban en su bandera la libertad
-de su comercio y la oposición al poder arbitrario del Rey.
-
-Al reunirse el Parlamento de Inglaterra en el año 1765, se sometió a
-su aprobación el famoso _bill_, por el cual se decretaba el impuesto
-del sello. Semejante contribución, como era de esperar, causó profundo
-malestar en las colonias; pero el _bill_ se aprobó, sancionándose el 22
-de marzo por la Corona. Franklin, que se hallaba en Londres, escribió a
-su amigo Thompson la misma noche en que fué aprobado, lo siguiente: «El
-sol de la libertad se ha puesto; los americanos tendrán que encender en
-adelante las lámparas de su industria y de su economía.» Poco después
-contestó Thompson: «Lo que nosotros encenderemos no serán lámparas,
-sino antorchas; estad tranquilo sobre este punto.» La guerra de la
-independencia iba a comenzar pronto.
-
-
-
-
-CAPITULO XXXV
-
- CULTURA DE LAS COLONIAS ESPAÑOLAS ANTES DE LA INDEPENDENCIA:
- MÉXICO: IMPRENTA; ACUÑACIÓN DE LA MONEDA.--SIGLO XVII: SOR JUANA
- DE LA CRUZ.--POETAS Y PROSISTAS DEL SIGLO XVIII.--PERÚ: GARCILASO
- DE LA VEGA, "COMENTARIOS REALES."--LIMA EN EL SIGLO XVI: LA
- UNIVERSIDAD DE SAN MARCOS.--VALLE Y CAVIEDES.--SIGLO XVIII:
- OLAVIDE; SU VIDA Y SUS OBRAS.--PERALTA, ALONSO DE LA CUEVA Y
- LLANO ZAPATA.--EL PERIODISMO.--CUBA Y PUERTO RICO.--GUATEMALA:
- MATANZA, OSENA, PAZ SALGADO Y BERGAÑO.--LA INSTRUCCIÓN PUBLICA.--LA
- UNIVERSIDAD.--LA «GACETA.»--EL COLISEO.--EL CONSULADO.--LA
- SOCIEDAD ECONÓMICA.--LA IMPRENTA.--COSTA-RICA.--EL ECUADOR,
- VENEZUELA, BOLIVIA, BUENOS AIRES, CHILE, PARAGUAY Y URUGUAY.--LAS
- BELLAS ARTES: CATEDRAL DE MÉXICO.--EL ESCULTOR ROBLES.--EL P.
- CARLOS.--CHILL Y OTROS.--EL PINTOR CIFUENTES Y OTROS.--LAS BELLAS
- ARTES EN LIMA Y EN LA AMÉRICA CENTRAL.--EL PINTOR SANTIAGO EN
- EL ECUADOR.--EL ESCULTOR LAGARDA.--LAS BELLAS ARTES EN NUEVA
- GRANADA.--LA INDUSTRIA EN MÉXICO, PERÚ Y BOLIVIA, SANTO DOMINGO,
- CUBA, AMÉRICA CENTRAL, CHILE, NUEVA GRANADA, ECUADOR, VENEZUELA,
- BUENOS AIRES, PARAGUAY, URUGUAY Y BRASIL.
-
-
-La vida intelectual de los pueblos hispano-americanos durante la época
-colonial permanece casi olvidada, no sólo por los hijos del país, sino
-también por los mismos españoles. Comenzaremos estudio tan interesante
-por la cultura literaria en México, no sin hacer antes notar que con la
-ayuda del obispo Zumárraga logró el virrey Mendoza traer la imprenta el
-1536, publicándose en el mismo año la _Escuela Mística_, de San Juan
-Clímaco, traducción que hizo el Padre dominico Juan de la Magdalena.
-Registraremos también el hecho de que por entonces comenzó la acuñación
-de la moneda. De la literatura mejicana en el siglo XVII, colocaremos
-en primer término a la monja y poetisa Sor Juana Inés de la Cruz.
-Nació en San Miguel de Nepantla, alquería a doce leguas de México, y
-fué bautizada en la cercana villa de Ameca-Ameca[826]. Su padre se
-llamaba Manuel de Asbaje y su madre Isabel Ramírez de Cantillana.
-Tan bella de rostro como de espíritu, se hizo simpática a todos en la
-corte del virrey marqués de Mancera, pues fué dama de la virreina doña
-Leonor de Carreto. Por los consejos del Padre jesuíta Antonio Núñez se
-encerró en un convento de la orden de San Jerónimo y profesó el 24 de
-febrero de 1669. Falleció el 17 de abril del año 1695. Mujer de una
-cultura extraordinaria, vivió en la atmósfera de literatura gongorina
-y pedante, librándose, no del mal gusto de la época, pero sí de
-exageraciones ridículas y antiestéticas. En tiempos mejores y con otra
-educación, Sor Juana Inés de la Cruz ocuparía señalado lugar entre las
-mejores poetisas.
-
- [826] Algunos escritores dicen que era peruana y otros
- guipuzcoana.
-
-El _siglo de oro_ de la cultura científica y literaria en México
-fué el XVIII. En la citada centuria se creó la Universidad y otros
-establecimientos de enseñanza, la imprenta adquirió gran desarrollo y
-las ciencias y las letras se cultivaron por esclarecidos ingenios en
-la capital y en las ciudades más importantes de la colonia. Fama tuvo
-de literato don Diego José de Abad, jesuíta y excelente latinista.
-En la poesía épica se distinguió D. Francisco Ruiz de León, autor de
-los poemas _La Tebaida Indiana y La Hernandiada_, sobresaliendo en
-el género lírico los Padres don José Manuel Sartorio y Fray Manuel
-de Navarrete. Nacieron por aquella época en la Nueva España dos
-historiadores dignos de fama: los jesuítas veracruzanos don Francisco
-Javier Clavigero, autor de la _Historia Antigua de México_ y de la
-_Historia de la Baja California_, y don Francisco Javier de Alegre, que
-escribió la _Historia de la Compañía de Jesús en la Nueva España_.
-
-Antes de estudiar la historia literaria del Perú, publicaremos la
-siguiente Real Cédula. Por ella veremos el mucho cuidado que tenían
-nuestros monarcas de que no sufriese detrimento alguno la religión
-católica.
-
-Libros: «Informado el Príncipe, que de llevar al Perú los favulosos,
-como los de Amadís y otros, se seguía, que los indios que sabían leer
-se daban á ellos, olvidando los de buena y sana doctrina, y persuadidos
-de que las Historias vanas habían sido compuestas vanamente, y pasado
-como tales lo serian también las de Sagrada Escritura y Santos
-Doctores, teniéndolos por de una misma authoridad; mandó S. M. al
-virrey no consintiesse su venta, ni que los españoles los tuviessen en
-sus casas, ni los leyesen los indios.» Ced. de sep. de 1513. Vid. Tom.
-9 de ellas, fol. 286, b, n.º 481[827].
-
- [827] Arch. Hist. Nac.--_Cedulario índico de Ayala_ o _Dic. de
- Gobierno y Legislación de Indias_, letra L. n.º 18.
-
-El primero de los escritores peruanos fué Garcilaso de la Vega.
-Era hijo natural del capitán Garcilaso de la Vega y de la _ñusta_
-Doña Isabel Chimpu Ocllo, sobrina de Huayna Cápac y nieta de Túpac
-Yupanqui. Nació en el Cuzco el 12 de abril de 1539 y vivió en una
-época de guerras civiles. Conoció a Gonzalo Pizarro, a Francisco
-Carvajal, al presidente La Gasca, a Francisco Hernández Girón y a
-otros. «Residiendo--dice--mi madre en el Cozco, su patria, venían a
-visitarla casi cada semana los pocos parientes y parientas que de las
-crueldades y tiranías de Atahualpa escaparon; en las cuales visitas
-siempre sus más ordinarias pláticas eran tratar del origen de sus
-reyes, de la magestad dellos, de la grandeza de su imperio, de sus
-conquistas y hazañas, del gobierno que en paz y en guerra tenían, de
-las leyes que tan en provecho y en favor de sus vasallos ordenaban.
-En suma, no dejaban cosa de las prósperas que entre ellos hubiesen
-acaecido que no la trujesen a cuenta. De las grandezas y prosperidades
-pasadas, venían a las cosas presentes: lloraban sus reyes muertos,
-enajenado su imperio y acabada su república. Estas y otras semejantes
-pláticas tenían los incas y pallas en sus visitas, y con la memoria del
-bien perdido, siempre acababan su conversación en lágrimas y llanto,
-diciendo: _trocósenos el reinar en vasallaje_. En estas pláticas yo,
-como muchacho, entraba y salía muchas veces donde ellos estaban, y me
-holgaba de las oir, como huelgan los tales de oir fábulas»[828].
-
- [828] _Comentarios Reales_, 1.ª parte, lib. I, cap. XV.
-
-Manifiesta Garcilaso en su historia profundo amor a los incas y en
-general a toda la raza india. No es extraño que el historiador se
-convierta en defensor, y en defensor apasionado.
-
-Habiendo fallecido su padre de muerte natural, Garcilaso se trasladó
-a España en el año 1560. Entró en el ejército y sirvió a las órdenes
-de Don Juan de Austria y de Don Alfonso Fernández de Córdova, marqués
-de Pliego, obteniendo el grado de capitán, _inmérito de sueldo_. Dice
-que «escapó de la guerra tan desvalijado y adeudado, que no le fué
-posible volver a la corte, sino acogerse a los rincones de la soledad
-y pobreza.» Solicitó del Rey la recompensa debida por los servicios
-de su padre y la restitución patrimonial de los bienes de su madre,
-no obteniendo ni la una ni la otra, a causa del mal recuerdo que se
-conservaba del conquistador Garcilaso, el cual siguió las banderas
-rebeldes de Gonzalo Pizarro. Se estableció en la ciudad de Córdoba,
-se ordenó de clérigo y escribió algunas obras, siendo la principal la
-que lleva el título de _Comentarios Reales_. Murió en Córdoba el 22 de
-Abril de 1616.
-
-Si acabamos de indicar que Garcilaso es más bien panegirista que
-historiador, añadiendo ahora que le consideramos bastante parcial y
-algo inexacto; sin embargo, no creemos justas las siguientes palabras
-de Menéndez Pelayo: «Los _Comentarios Reales_ no son texto histórico;
-son una novela utópica, como la de Tomás Moro, como la _Ciudad del
-Sol_, de Campanella, como la _Océana_, de Harrington; el sueño de
-un imperio patriarcal y regido con riendas de seda, de un siglo de
-oro gobernado por una especie de teocracia filosófica»[829]. No
-estamos conformes--repetimos--con el juicio de Menéndez Pelayo; pero
-aceptamos sin reparo alguno el de Pi y Margall. «En esta historia de
-los incas--escribe--sigo principalmente a Garcilaso de la Vega. Se
-disminuye hoy la autoridad que se le concedió en otros días; pero
-injustamente. No dispuso de mayores medios para descubrir la verdad
-ninguno de sus contemporáneos; tampoco ninguno de los que después
-escribieron. ¿Se han descubierto, acaso, nuevas fuentes para esta
-historia? Garcilaso era Inca y había recogido de labios de sus mismos
-padres la tradición quichua, conocía la lengua del país y había tenido
-ocasión de consultar a los quipucamayos; nadie pudo recoger mejor lo
-poco o mucho que de los incas se supiese. Es de temer que le hiciesen
-parcial el espíritu de nación y el de familia; pero la parcialidad
-suele estar más en la apreciación que en la averiguación de los
-hechos»[830].
-
- [829] _Antología de poetas hispano-americanos_, tomo III, pág.
- CLXIII.
-
- [830] _Historia general de América_, tom. I, volumen I. pág.
- 329.
-
-Es cierto que desconoce la existencia de una civilización anterior a
-la de los incas, civilización preincásica que tuvo mucha importancia;
-no hace mención de los vestigios más antiguos de civilización que se
-han encontrado en los valles de la costa, desde Nazca hasta Trujillo;
-opina erradamente que en los primeros reinados de los incas no hubo
-revueltas ni revoluciones; no era Pachacámac la divinidad suprema, sino
-Viracocha, ni la religión era deísta, sino fetichista[831]; ni tampoco
-era cierto que bajo los incas no se celebrasen sacrificios humanos,
-pues se halla probado que inmolaban hombres a los dioses. Nada más
-tenemos que decir de la primera parte de los _Comentarios Reales_.
-
- [831] Los primeros invasores que ocuparon la costa adoraron
- a _Con_, los segundos inmigrantes que subyugaron a los
- anteriores a Pachacámac. Viracocha era el dios de la primera
- civilización quechua, y el Sol o Inti era el dios particular
- de la tribu de los incas. También adoraban a la luna, a las
- estrellas, a los monarcas difuntos, etc.
-
-La segunda parte, que trata de la conquista del Perú y de las guerras
-entre los conquistadores, no tiene tanto valor histórico como la
-primera. Si en ella repite y á veces aclara y amplía las narraciones de
-Gómera y Zárate, nunca llega á las ricas y hermosas crónicas de Cieza.
-
-El apogeo de Lima fué el siglo XVII. Bajo la dinastía austriaca y de
-Felipe V, Lima, con sus numerosos frailes, blancos y pardos, calzados
-y sin calzar, con sus famosos virreyes rodeados de pretendientes, y
-con sus letrados y retóricos, manifestaba no poco brillo y esplendidez.
-Al lado de los conventos (agustinos, franciscanos, dominicos y
-mercenarios) y colegio de jesuítas, se hallaba el palacio del virrey,
-la Audiencia, el Cabildo y la Real y Pontificia Universidad de San
-Marcos. Nació la Universidad al amparo del convento de Santo Domingo y,
-cuando aquélla hubo de secularizarse veinte años después, conservó su
-carácter eminentemente religioso y aun teológico. «Pero a la vez que
-institución eminentemente religiosa, baluarte de la Teología, palestra
-del Escolasticismo, foco de los estudios de Derecho canónico y Derecho
-romano en toda la América del Sur, la Universidad, por la frecuencia
-de sus certámenes poéticos, recibimientos y fiestas, venía a ser como
-la Academia literaria oficial de la corte de los virreyes»[832].
-Catedráticos no pocos y doctores numerosos se dedicaban con más
-pedantería que ciencia y con más retórica que elocuencia, a conquistar
-la benevolencia del virrey, de los oidores, de los altos empleados y
-hasta de los particulares distinguidos. Por eso los recibimientos tan
-fastuosos a virreyes, a oidores y a prelados. Los homenajes rendidos al
-representante del Rey, cuando, después de algún tiempo de la toma de
-posesión, visitaba la Universidad, excedían a toda ponderación. Bastará
-decir que el ilustre don Pedro de Peralta Barnuevo, varón justamente
-alabado por sus muchas y excelentes obras, escribió lo siguiente: «Es
-el príncipe una deidad visible, con quien no tiene otro oficio la
-lengua sino el del himno o el del ruego»[833].
-
- [832] José de la Riva Agüero, _La Historia en el Perú_.--Lima,
- 1910.
-
- [833] _El templo de la fama vindicado_, fol. 15 v.º--Lima,
- 1720.
-
-Registraremos los nombres de algunos vates peruanos. A fines del siglo
-XVII se distinguió el poeta festivo Juan del Valle y Caviedes, por
-apodo «El poeta de la ribera», que escribió dos libros titulados:
-_Diente del Parnaso_ y _Poesías varias_. Murió el 1692, antes de
-cumplir los cuarenta años. El romance a la bella Anarda comienza así:
-
- Purgando estaba sus culpas
- Anarda en el hospital;
- que estos pecados en vida
- y en muerte se han de purgar...
-
-Caviedes conocía perfectamente a Quevedo, según puede verse en muchas
-de sus composiciones. Trasladaremos aquí unos cuantos versos de la
-composición que dirigió a Machuca, por su nombramiento de médico de la
-Inquisición:
-
- Ya los Autos de la fe,
- se han acabado sin duda,
- porque de la Inquisición,
- médico han hecho a Machuca.
-
- Relajados en estatua
- saldrán judíos y brujas,
- no en persona, que estarán
- ya relajados con purgas.
-
- Tan hechiceras como antes
- serán las tristes lechuzas,
- porque en manos del Doctor
- han de volar con unturas...
-
-En el palacio del marqués de Castell-dos-Ríus, virrey del Perú, se
-reunían allá por los años de 1709 y 1710 los principales ingenios del
-país, entre otros, el presbítero Miguel Sáenz Cascante, el marqués
-de Brenes, Pedro José Bermúdez de la Torre, Juan Manuel de Rojas y
-Solórzano, Jerónimo de Monforte, el marqués del Villar del Tajo y el
-conde de la Granja. Las poesías que han llegado a nosotros, tanto del
-virrey como de sus cariñosos amigos, son conceptuosas y de mal gusto.
-El siguiente soneto es del conde de la Granja:
-
-
- A LA MUERTE DEL MARQUÉS DE CASTELL-DOS-RÍUS,
- VIRREY DEL PERÚ:
-
- Canto, bien que no sé si canto o lloro,
- aun en sombras, la muerte esclarecida
- de un héroe que dió vida con su vida
- a ciencias y artes, y al castalio coro.
-
- Varón de un siglo en que volvió el de oro
- pues gobernó con rienda tan medida,
- que en la razón a la justicia unida
- cifró del mando el principal decoro.
-
- Discreto fué sin presunción de sabio;
- supo hermanar con su saber su suerte,
- supo lo que en mortal junto no cupo.
-
- Igualó al de Demóstenes su labio;
- ¿qué no supo él?... Él supo hasta en la muerte
- lo más que hay que saber, pues morir supo.
-
-Natural de Lima, donde nació el año 1725, es Pablo de Olavide,
-doctor en Cánones de la Universidad de San Marcos, oidor de aquella
-Real Audiencia y auditor general de Guerra del virreinato del Perú.
-Intervino en las obras de reparación que tuvieron lugar con motivo del
-terremoto de 1746, y por sus manos pasaron grandes cantidades; pero
-como algunos dudasen de su integridad, se le mandó venir a Madrid a
-rendir cuentas. Casó en España con una viuda rica, y desde entonces sus
-casas de Madrid y de Leganés fueron el centro del buen gusto y de la
-sociedad más distinguida. Hacía Olavide frecuentes viajes a París y se
-aficionó a las doctrinas de los enciclopedistas. Protegióle mucho el
-conde de Aranda y por su influencia fué nombrado director del Hospicio
-de San Fernando. Alternaba sus obligaciones del destino con el cultivo
-de las bellas letras, a las cuales era inclinado, llegando a traducir
-algunas tragedias y comedias francesas.
-
-Asistente de Sevilla e Intendente de los cuatro reinos de Andalucía,
-cargos que ya tenía en 1767, realizó la reforma de aquella Universidad,
-no sin respirar odio a los estudios teológicos y filosóficos
-«cuestiones frívolas e inútiles, pues o son superiores a los ingenios
-de los hombres, o incapaces de traer utilidad, aun cuando fuese posible
-demostrarlas...» Protegió las letras y más la Economía Política, y tuvo
-la dicha de guiar los primeros pasos de Jovellanos. De la tertulia de
-Olavide salió, entre otras obras, la comedia que el inmortal asturiano
-intituló _El delincuente honrado_.
-
-Para remediar la despoblación de España y abrir al cultivo tierras
-eriales y baldías, presentó un proyecto el arbitrista prusiano D. Juan
-Gaspar Thurriegel, comprometiéndose a traer, en ocho meses, 6.000
-alemanes y flamencos católicos, «y la concesión--escribe Menéndez
-Pelayo--se firmó el 2 de abril de 1767, el mismo día que la pragmática
-de expulsión de los jesuítas»[834].
-
- [834] Ob. cit., tomo II, pág. 226.
-
-Olavide fué nombrado Superintendente de la colonia, y en poco tiempo
-fundó hasta trece poblaciones, algunas de las cuales subsisten para
-eterna gloria de su nombre. Entre los mismos colonos comenzaron las
-murmuraciones contra Olavide, llegando el suizo D. José Antonio
-Yauch a quejarse en un _Memorial_ (14 marzo 1769) de la falta de
-pasto espiritual que se notaba en las colonias, a la vez que de
-malversaciones y también de malos tratamientos a los nuevos pobladores.
-El obispo de Jaén confirmó algunas de dichas acusaciones y los
-visitadores (Valiente, Vall y marqués de la Corona) tampoco defendieron
-a Olavide. Cuando los ánimos se hallaban predispuestos contra el
-colonizador, vinieron frailes capuchinos de Suiza, trayendo como
-superior a Fr. Romualdo de Friburgo, quien hizo causa común con los
-enemigos del citado Olavide. Si él se quejaba de que los capuchinos le
-alborotaban la colonia, ellos repetían en todos los tonos de que el
-colonizador con su irreligión pervertía a los colonos. Fr. Romualdo, ya
-decidido a todo, delató (septiembre de 1775) a Olavide por hereje, ateo
-y materialista, o a lo menos naturalista y negador de lo sobrenatural,
-de la revelación, de la Providencia y de los milagros, de la eficacia
-de la oración y buenas obras; asíduo lector de Voltaire y de Rousseau,
-con quienes tenía constante correspondencia; poseedor de imágenes y
-figuras desnudas; no observante de los ayunos; profanador de los días
-festivos, y, por último, hombre de malas costumbres. Añadía que era
-defensor del movimiento de la tierra y que censuraba el toque de
-campanas en días de nublado.
-
-El Santo Oficio, aprovechándose de la caída y ausencia de Aranda,
-solicitó licencia del Rey para procesar a Olavide. Vióse en un apuro el
-colonizador y en carta que escribió a Roda pidiéndole consejo, no tiene
-inconveniente en declararse católico, por cuya religión «derramaría la
-última gota de mi sangre...» La carta tiene fecha del 7 de febrero de
-1776. Aunque Roda que era tan poco religioso como Olavide, le recomendó
-al inquisidor general, a la sazón D. Felipe Beltrán, antiguo obispo
-de Salamanca, fué condenado el famoso colonizador, cuyo _autillo_ se
-celebró el 24 de noviembre de 1778. Se le declaró hereje y en su virtud
-se le desterraba a cuarenta leguas de la corte y sitios reales, no
-pudiendo volver a América, ni a las colonias de Sierra Morena, ni a
-Sevilla; se le recluía en un convento por ocho años para que aprendiera
-la doctrina cristiana y ayunase todos los viernes, se le degradaba
-y exoneraba de todos sus cargos; y se le confiscaban sus bienes e
-inhabilitaban sus descendientes hasta la quinta generación[835].
-
- [835] Véase Menéndez Pelayo, ob. cit., tomo II, págs. 228 y
- 229.
-
-Encerrado en el monasterio de Sahagún, si abatido en un principio,
-recobró pronto el ánimo ante sentencia tan absurda y bárbara. Dedicóse
-a cultivar la poesía, afición de sus primeros años, escribiendo
-entonces sentidos versos, los cuales vienen a ser una paráfrasis del
-_Miserere_, que luego incluyó en su traducción de los _Salmos de David_.
-
-Decía así:
-
- Señor, misericordia; a tus pies llega
- el mayor pecador, mas ya contrito,
- que a tu infinita paternal clemencia
- pide humilde perdón de sus delitos.
-
- A mis oídos les darás entonces
- con tu perdón consuelo y regocijo,
- y mis huesos exánimes y yertos
- serán ya de tu cuerpo miembros vivos.
-
- Porque si tú quisieras otra ofrenda,
- ninguna te negara el amor mío;
- pero no quieres tú más holocausto
- que un puro amor y un ánimo sumiso.
-
- Señor, pues amas y deseas tanto
- a tu siervo salvar, dispón benigno
- que en la inmortal Jerusalén del alma
- se labre de tu amor el edificio.
-
-Logró fugarse a Francia, donde vivió con el supuesto título de _Conde
-del Pilo_. Recibiéronle con palmas los enciclopedistas, especialmente
-Diderot y Marmontel. Habiendo pedido Floridablanca la extradición de
-Olavide en 1781, marchó a Ginebra, volviendo a Francia, y decretándole
-la Convención cívica corona y el título de ciudadano adoptivo de la
-República. Durante el gobierno del Terror fué preso, y habiéndose
-arrepentido de sus ideas, escribió _El Evangelio en triunfo o Historia
-de un Filósofo desengañado_, libro mediano o de mérito escaso. ¿Fué la
-retractación sincera de un incrédulo? Desde su publicación en Valencia
-(1798) se provocó en todas partes reacción favorable a Olavide, y en
-aquel mismo año se le abrieron las puertas de la patria, confiriéndole
-Carlos IV una pensión anual de 90.000 reales. Murió en Baeza el año
-1804. Además de _El Evangelio en triunfo_, publicó una versión de los
-_Salmos_, todos los cánticos desde los dos de Moisés al de Simeón y
-varios himnos de la iglesia. Cantó en medianos versos _El fin del
-hombre_, _La inmortalidad del alma_, _La Providencia_, _La Penitencia_
-y otros asuntos, coleccionados luego con el título de _Poemas
-Christianos_.
-
-No negaremos que en la citada Universidad de Lima, si dominaba la
-ciencia de relumbrón y erudición hueca e indigesta, había algunos
-ingenios, sobresaliendo entre todos el doctor D. Pedro de Peralta,
-profesor de Prima de Matemáticas desde el 1709. Nació Peralta en Lima
-(26 noviembre 1663), en cuya Universidad estudió, ejerciendo luego
-la abogacía ante la Real Audiencia; falleció el 30 de abril de 1743.
-Conocía siete idiomas: griego, latín, inglés, italiano, francés,
-portugués y quechua. Escribió muchos versos, siendo sus maestros
-favoritos Góngora y Quevedo.
-
-Pero sus obras más notables son la _Historia de España vindicada_
-(1730) y el poema épico _Lima Fundada_ (1732). Por lo que respecta a la
-_Historia de España vindicada_ «libro--según Menéndez Pelayo--de más
-aparato que substancia y del cual puede prescindir sin gran trabajo el
-estudioso investigador de las cosas de la España Antigua»[836], hemos
-de disentir del ilustre crítico. Hállase muy bien hecha la descripción
-de España y sus productos (Lib. I, capítulos I, II y III); sostuvo
-que la primitiva lengua general de la península fué el vascongado o
-éuskaro (Lib. I, capítulos VI y IX)[837]; determinó con fijeza los
-límites de la Cantabria (comarca de Santander); refutó admirablemente
-las falsificaciones y mentiras de los falsos cronicones; defendió la
-venida a España de Santiago y la traslación del cuerpo del Santo desde
-Jerusalém a Galicia (Lib. III, capítulos I, II, III, IV y VIII); trató
-perfectamente la época romana y no tan bien la visigoda (Lib. V). No
-negaremos que es crédulo algunas veces y acerca de su estilo puede ser
-calificado de afectado y conceptista.
-
- [836] _Hist. de la poesía Hispano-Americana_, tomo II, pág.
- 210.
-
- [837] El origen del vascuence--según nuestra modesta
- opinión--es el antiguo turco mezclado con el persa (pero sin
- árabe), y mezclado también y unificado con el gótico.
-
-Nació el licenciado Alonso de la Cueva en la ciudad de Lima el 4 de
-julio de 1684 y murió el año 1754. Estudió en el Colegio de San Martín
-y fué licenciado en Derecho. Ordenóse de clérigo en Panamá el año 1709,
-mereciendo ser nombrado después provisor y vicario de aquel obispado.
-Escribió _Apuntes para la historia eclesiástica del Perú_ (Lima, 1873)
-en seis tomos, y algunos otros trabajos. Poco antes de morir entró en
-la Compañía de Jesús.
-
-Don José Eusebio de Llano Zapata nació en Lima, allá por los años de
-1721 o de 1722; estudió latinidad y los principios de las ciencias
-sagradas y profanas en los estudios particulares de los jesuítas de
-Lima. Conocía perfectamente varios idiomas extranjeros y era enemigo
-decidido de la enseñanza oficial, especialmente de la escolástica.
-Dedicóse, siendo todavía muy joven, a la enseñanza particular, dando
-lecciones de Latinidad, Retórica y Griego. Fué el primero que en el
-Perú enseñó públicamente la lengua griega. Publicó muchos libros de
-diferentes materias, retirándose á Cádiz (España), donde fijó su
-residencia.
-
-Antes de terminar los breves apuntes referentes al Perú, recordaremos
-que, bajo la dirección de D. Jaime Bausate, comenzó á publicarse,
-en 1.º de octubre de 1790, el _Diario erudito y comercial de Lima_,
-periódico que sólo vivió dos años y en el cual vieron la luz
-importantes artículos de fondo y curiosas noticias. Con más elementos
-se verificó la publicación del _Mercurio Peruano_ el 1.º de enero
-de 1791, bajo los auspicios de la Sociedad de Amigos del País. El
-director, D. Jacinto Calero y Moreyra, hizo un periódico que consiguió
-muchas suscripciones y fué muy estimado por todas las clases de la
-sociedad. Leyóse mucho en toda América y también en Europa. El virrey
-Gil de Taboada recomendaba á un sucesor la lectura de los once tomos
-que en 1796 formaban ya la colección del _Mercurio Peruano_, pues le
-decía: «Leerá V. E. con gusto y utilidad del Gobierno de su alto mando,
-por los conocimientos que contienen, capítulos y estados relativos al
-comercio recíproco interior y exterior del Perú. Muchas reflexiones
-y cálculos sobre minas, valles, descripciones sobre sus montañas y
-varios partidos de la parte conquistada, su navegación, su geografía,
-su agricultura, su historia civil y eclesiástica, y quanto contiene
-de notable este país fecundo y poco conocido, sin olvidar el actual
-estado triste de esta capital y medios que se proponen para fomentarla,
-dando destino a la gente vaga que la ocupa por necesidad y por faltarle
-materia a su útil entretenimiento.» Sin embargo, el periódico murió
-antes de terminar Gil de Taboada el período de su mando, lo cual indica
-que la sociedad peruana de aquellos tiempos no debía de ser muy dada a
-la lectura.
-
-Si antes del año 1793, el doctor don Cosme Bueno, catedrático de
-Matemáticas, dió a luz una _Guía_, de poca extensión y con pocas
-noticias, el virrey, deseoso de proteger el comercio, encargó _al genio
-fecundo y laborioso_ del doctor don Hipólito Unanue, la redacción
-de otra _Guía_ más extensa y con mayor número de datos. Contenía la
-mencionada _Guía_ ordenado catálogo de todas las ciudades, villas y
-aldeas del Perú, las diferentes castas y número de sus moradores,
-los productos del reino animal, vegetal y mineral, el comercio del
-virreinato con los demás Estados de América y con el antiguo mundo.
-Enumeraba los tribunales de justicia y de la Real Hacienda, daba cuenta
-de los presupuestos de ingresos y gastos del país, del estado de las
-fuerzas militares terrestres y marítimas, de las Universidades y
-colegios, etc. En los años sucesivos encargó el virrey la publicación
-de dicha _Guía_ á la Casa de Huérfanos.
-
-También en el mismo año de 1793, se publicó el primer número de la
-_Gaceta de Lima_, cuya publicación tuvo por principal objeto que
-los peruanos tuviesen conocimiento de los horrores de la revolución
-francesa.
-
-Para terminar, diremos que se estableció la _Academia Náutica_ en
-Lima, se subvencionó la publicación de la _Flora Americana_, se dieron
-disposiciones encaminadas a la higiene y seguridad públicas, como
-también a la reforma de las costumbres, no olvidando la erección de
-obras de pública utilidad; todo lo cual enumera con gran entusiasmo
-el cabildo municipal de Lima, en un informe fechado el 2 de enero de
-1796. Muchas fueron--y por cierto con beneficiosos resultados--las
-expediciones que por entonces se hicieron y a las cuales dió protección
-y aliento el virrey Gil de Taboada.
-
-También citaremos el periódico intitulado _Diario Erudito, Económico y
-Comercial de Lima_.
-
-[Ilustración:
-
- FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID.
-
- PADRE VARELA.]
-
-Habremos de recordar, por lo que a la cultura de Cuba respecta, que la
-instrucción pública realizó grandes progresos desde los últimos años
-de la centuria XVI. Francisco Paradas dejó un legado (1571) para el
-sostenimiento de clases de latinidad en Bayamo; Juan F. Carballo fundó
-la Escuela de Belén, la cual durante muchos años fué la única enseñanza
-primaria en la Habana; el obispo Juan de las Cabezas creó el Seminario
-en Santiago de Cuba (1607); el obispo Evelino de Compostela estableció
-el colegio eclesiástico en la Habana (1689), y además el colegio de
-niños y el asilo de niñas de San Francisco de Sales; el filántropo
-Conyedo se consagró a la enseñanza en Villaclara (1712) y fundó
-una escuela en San Juan de los Remedios. A petición del ayuntamiento
-de la Habana (1688) se creó la Universidad (1728), encargándose de la
-enseñanza los frailes dominicos. Siete años antes el mismo Felipe V,
-había concedido la fundación de un colegio a la Compañía de Jesús[838].
-
- [838] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XXXIV. n.º
- 109. págs. 124 y 124 v.ª
-
-En los últimos años del siglo XVIII y en la primera mitad del XIX,
-las letras y las ciencias dieron un paso de gigante en la isla de
-Cuba. Nació entonces la _Academia Cubana de Literatura_ y adquirió
-fama universal el periódico intitulado _Revista Bimestre Cubana_; en
-él escribieron Félix Varela, José de la Luz y Caballero, José Antonio
-Saco, Domingo del Monte y otros. El eminente filósofo D. Félix Varela
-enviaba sus escritos desde el destierro. De él dijo D. José de la Luz y
-Caballero lo que copiamos á continuación: «Mientras se piense en Cuba,
-se pensará con respeto y veneración en el primero que nos enseñó á
-pensar.» Saco, ilustre catedrático de Filosofía en el colegio seminario
-de San Carlos, sucesor de su sabio maestro Padre Varela, recibió la
-orden del Capitán general Tacón de salir de la Habana (1834), «porque
-la juventud seguía con mucho calor sus ideas.» D. José de la Luz y
-Caballero, sucesor de Varela y de Saco en la cátedra de Filosofía de
-San Carlos, merece también señalado lugar entre los pensadores cubanos.
-Murió el 22 de junio de 1862, rodeado de sus discípulos y admiradores,
-en su colegio de El Salvador. El capitán general Serrano, deseando
-halagar á los cubanos, presidió el entierro.
-
-No careció de importancia el progreso moral y material de la isla de
-Puerto Rico en la centuria XVIII, progreso moral y material que aumentó
-considerablemente en el siglo XIX. Buena prueba de ello es el aumento
-de población: en 1775 se contaban 79.000 habitantes, y en 1887, 806.708.
-
-No poca fama tuvieron algunos poetas en Guatemala. El primero de ellos
-es Juan de Mestanza. Miguel de Cervantes dice de él en su _Viaje al
-Parnaso_:
-
- Llegó Juan de Mestanza cifra y suma
- de tanta condición doctrina y gala,
- que no hay muerte ni edad que la consuma.
-
- Apolo lo arrancó de Guatemala
- y le trajo en su ayuda para ofensa
- de la canalla en todo extremo mala.
-
-De Baltasar de Orena, que vivió en Guatemala por el año de 1591, dijo
-Cervantes en su _Galatea_ lo siguiente:
-
- Toda la suavidad que en dulce
- vena se puede ver, veréis en uno sólo,
- que al son sabroso de su musa enfrena
- la furia al mar, el curso al dios Eolo:
-
- El nombre de éste es Baltasar de Orena,
- cuya fama al uno y otro polo
- corre ligera, y del oriente á ocaso,
- por honra verdadera del Parnaso.
-
-Letrado en la Audiencia de Guatemala fué D. Antonio Paz y Salgado, y de
-él es el soneto que copiamos:
-
- Mas quisiera que un toro me embistiera,
- que una mula cerril me derribara,
- que un trueno me aturdiera y me espantara
- y que una calentura me venciera.
-
- De cornadas ningún caso hiciera,
- ni caída, ni patada me matara,
- relámpago ni rayo me asombrara,
- ni aun con la fiebre ardiente me muriera;
-
- Nada fuera capaz de que á mi brío
- se opusiera; ni aun el mal postrero
- de la muerte temiera en desafío;
-
- Impávido estuviera, y siempre entero
- el valor se portara como el mío,
- y sólo me asustara un majadero.
-
-Del inspirado vate D. Simón Bergaño y Villegas es la fábula intitulada
-_El poeta y el loro_.
-
-Así comienza:
-
- «Un indio obsequioso
- que me visitaba,
- me trajo un lorito
- por cosa muy rara.»
-
-Termina de este modo:
-
- «¡Y cuántos doctores
- también con sus fajas,
- lo son de memoria
- como el camarada!»
-
-Con motivo de haber apresado los ingleses cuatro navíos españoles, pues
-estaban en guerra ambas naciones, publicó el 23 de septiembre de 1805
-una oda, de la cual copiamos la siguiente estrofa:
-
- Y tú, español valiente,
- hijo de Palas y de Marte fiero,
- lleva, lleva el terror, lleva el espanto
- al solio del inglés. El refulgente
- y el cortador acero
- vibre al momento sobre su cabeza.
- Tiemble al mirarte; tiemble: oprima en tanto
- su orgullosa cerviz tu ilustre planta;
- y pase con fiereza
- tu acero vengador por su garganta.
-
-En el año 1678 se fundó en la ciudad de Guatemala una Universidad y por
-Real Cédula de 6 de junio de 1680 se dispuso que se escribiesen los
-estatutos: en la Universidad se enseñaban especialmente las ciencias
-teológicas y la literatura. Un hecho que no pasó inadvertido se señaló
-en noviembre de 1729, y fué el comienzo de la publicación de la _Gazeta
-de Goatemala_, órgano oficial del gobierno. Veía mensualmente la luz
-pública.
-
-En honor de Cortés y Larraz debemos registrar la siguiente noticia:
-desde su obispado de Tortosa, al cual fué promovido después de
-renunciar la silla arzobispal de Guatemala, no olvidaba su antigua
-diócesis, pues a ella destinó más de sesenta mil pesos, con el objeto
-de que se fundase un colegio para la instrucción de la juventud.
-
-Dedicóse el arzobispo D. Cayetano Francos y Monroy (n. en Villavicencio
-de los Caballeros del Reino de León) a la fábrica de la nueva ciudad.
-El 7 de octubre de 1779 hizo su entrada pública en Guatemala,
-mereciendo por sus virtudes, por su generosidad y por su amor a los
-pobres agradecimiento eterno de Guatemala. Entre sus fundaciones
-citaremos las dos escuelas para niños pobres de San José de Calasanz y
-de San Casiano, que dotó con 40.000 pesos.
-
-En el año 1793 se fundó un Coliseo; en el de 1794 tuvo comienzo un
-Consulado y en 1795 una Sociedad Económica que abrió el 1797 una
-Escuela de Dibujo, y en el año siguiente de 1798 otra de Matemáticas.
-Del mismo modo se estableció una imprenta; en ella hubo de publicarse
-un periódico para propagar los conocimientos útiles, siendo tiempo
-adelante prohibidas las reuniones en dicha sociedad y la publicación
-del periódico.
-
-De Costa Rica no debemos pasar en silencio el nombre de D. José María
-Zamora y Coronado (n. en Cartago el año 1785), famoso jurisconsulto
-y hombre de conocimientos generales. En todos los ramos del saber se
-distinguieron ilustres literatos y hombres de ciencia, lo mismo en
-Costa Rica que en los demás Estados de la América Central.
-
-La vida en el Ecuador desde los primeros días del gobierno de los
-españoles hasta su independencia, fué casi siempre pacífica y
-progresiva. En 1589 se abrió el primer curso de filosofía. La enseñanza
-para los hijos de españoles se introdujo en el Ecuador por la Compañía
-de Jesús. En el siglo XVI se fundaron el colegio de Quito, el Seminario
-de San Luis y la Universidad de San Fulgencio. Ya entrado el siglo
-XVII, los hijos de Loyola establecieron la Universidad definitiva de
-San Gregorio Magno con los títulos de Real y Pontificia. Figura como el
-primer poeta del Ecuador el español Lorenzo de Cepeda, hermano de Santa
-Teresa de Jesús. En 1550 era regidor del cabildo de Quito y vivió en
-la colonia más de treinta y cuatro años. Escribió _Vida y virtudes de
-Doña Juana de Fuentes, natural de Trujillo en el Perú_ (su mujer), y
-algunas devotas poesías. Por el año 1630 floreció en Quito la poetisa
-Jerónima de Velasco, mujer de Luis Ladrón de Guevara, y de ella dice
-Lope de Vega:
-
- ¡Dichoso quien hurtó tan linda joya
- sin el peligro de perderse Troya!
- Pero diósela el cielo, aunque recelo
- que puede la virtud robar el cielo.
-
-En el _Ramillete de varias flores poéticas recogidas y cultivadas en
-los primeros abriles de sus años_, publicado en Madrid el 1675, por el
-ecuatoriano Jacinto de Evia, se hallan las poesías de dicho Evia, de la
-poetisa Jerónima y del jesuíta Antonio Bastidas, maestro de Retórica
-en Guayaquil. Completan el _Ramillete_, entre otros trabajos en prosa,
-la novela _El sueño de Celio_. Poetas, gramáticos cultivadores de la
-lengua quichua, filósofos escolásticos, historiadores, naturalistas,
-etcétera, adquirieron fama en los siglos XVI, XVII y XVIII. A la cabeza
-de todos los escritores se halla el obispo Gaspar de Villarroel, autor
-del _Gobierno Eclesiástico_, que publicó en 1656, no inferior a la
-_Política Indiana_ de Solórzano. El Padre jesuíta Ramón Viesca fué
-inspirado poeta y el Padre Juan de Velasco mostró en su _Historia del
-reino de Quito_ sobresalientes cualidades, entre otras, laboriosidad
-y veracidad. Expulsada la Compañía del Ecuador, decayó la cultura
-literaria. Decaida se hallaba cuando visitaron el país los sabios
-franceses Godin, Bouguer, La Condamine y Jussieu, como también los
-españoles Jorge Juan, Antonio de Ulloa y Mutis. Más adelantada estaba
-en los comienzos del siglo XIX, cuando llegaron a Quito los insignes
-Humboldt y Boupland. Mostró vastos conocimientos y no poca afición a
-las nuevas y revolucionarias ideas, allá por el año 1779, el doctor
-Francisco Eugenio de Santa Cruz y Espejo, autor del famoso libro _Nuevo
-Luciano ó Despertador de ingenios_. Fundó el periódico _Primicias de la
-cultura de Quito_. Estuvo en la cárcel y tomó parte en el movimiento
-revolucionario de 1809. José Mejía, representante de Quito y José
-Joaquín de Olmedo, representante de Guayaquil, en las Cortes de Cádiz,
-deben figurar entre los primeros; Mejía fué orador muy elocuente, y
-Olmedo, del cual nos ocuparemos en el último tomo de esta obra, no es
-inferior al gran Quintana. Justo y merecido renombre adquirieron Pedro
-Vicente Maldonado (n. en Riobamba el 1709), el presbítero Juan de
-Velasco (n. en Riobamba el 1727) y el conde de Casa Gijón. El primero
-es autor del famoso _Mapa del reino de Quito_ y ayudó en sus trabajos
-a los académicos franceses y españoles encargados de medir el arco
-del meridiano. El segundo escribió una obra en tres tomos, _Historia
-Natural_, _Historia Antigua_ e _Historia Moderna_. El tercero se dedicó
-a estudios de agricultura y con este objeto vino a Europa, recorriendo
-España, Francia y Suiza y volviendo al Ecuador para implantar allí
-radicales reformas. Escribió unas _Memorias_, en las que se hallan
-conocimientos agrícolas muy útiles. Veamos lo que dice Luis Cordero,
-literato y ex-presidente de la República: «Aunque el sol de la libertad
-brillase sobre la cumbre del Pichincha, reflejando en la limpia espada
-del que luego había de ser gran mariscal de Ayacucho, ha tenido ya
-la antigua presidencia de Quito (hoy República del Ecuador) no pocos
-hombres ilustres, formados en los célebres Colegios y Universidades de
-la afamada capital. Teólogos y canonistas, como Villarroel y Peñafiel;
-historiadores, como Velasco; geógrafos, como Maldonado y Alcedo;
-oradores parlamentarios, como Mejía; publicistas, como Espejo; poetas,
-en fin, como Viescas y Orosco; suficiente lustre le daban para no ser
-relegada al último lugar entre las colonias españolas de América, y
-tener, por el contrario, cierto derecho de primacía para lanzar el
-grito de emancipación en agosto de 1809»[839].
-
- [839] _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tomo XVIII, pág.
- 2.969.
-
-Escasa--y en ello convienen todos los cronistas--era la instrucción
-pública, lo mismo la elemental que la superior, en Venezuela. No
-negaremos, sin embargo, que en algunas poblaciones se notaban
-verdaderos deseos de saber. Ya en los últimos años de la centuria
-décimosexta hubo de crearse una escuela primaria, un preceptorado de
-Gramática Castellana y un Seminario. La Universidad se creó el 22 de
-diciembre de 1721, y se instaló el 12 de agosto de 1725. La _Real
-y Pontificia_ Universidad de Caracas fué el foco de las ideas más
-absolutas y reaccionarias, aun entrado ya el siglo XIX. No huelga
-decir que poco antes de comenzar la revolución por la independencia,
-la _Gaceta_ de Caracas publicó un trabajo del catedrático D. Juan
-Nepomuceno Quintana, aprobado por unanimidad en claustro pleno, en
-el que se lee, entre otras cosas peregrinas, lo que a continuación
-copiamos: «La autoridad de los Reyes es derivada del cielo: las
-personas de los Reyes, aun siendo tiranos, son inviolables, y aunque
-su voluntad no ha de confundirse siempre con la del mismo Dios, debe
-siempre respetárseles y obedecérseles: la Inquisición es un tribunal
-legítimo y necesario: no queda otro recurso contra la corrupción
-general, que la intolerancia político-religiosa.» El vejamen ó
-discurso festivo y satírico pronunciado por el doctor más moderno de
-la Facultad en el acto de conceder el grado a un doctorando, animaba
-un poco aquellas aulas, más propias de viejo convento que de moderna
-Universidad. Trasladaremos aquí el comienzo y el fin del vejamen
-que el 8 de diciembre de 1801 pronunció el Doctor D. José Antonio
-Montenegro en el acto de recibir el grado de Doctor D. Salvador Delgado:
-
- No sé si es caballo ó mulo
- si es una yegua ó potranca,
- á quien á echar va la zanca
- hoy mi numen cachirulo;
- pero yo no me atribulo,
- ni me da ningún cuidado
- el corcovo, que ensebado
- traigo un ramoso ramal
- y haré ver a este animal
- que aquí se _jila Delgado_.
-
- Pero, musa, para el trote
- en que Pegaso te trae,
- mira que si nó, se cae
- de la silla el monigote.
- Conque adiós, señor padrote,
- quien lo dijo ya se fué,
- y pues bajar no podré
- sin la venia de esta audiencia,
- alma parens, tu licencia
- pido para echarme á pie[840].
-
- [840] Véanse _Bosquejos histórico-literarios_, del Dr. Angel
- María Alamo.
-
-La poesía halló culto en casa de los hermanos Luis y Francisco
-Javier de Ustáriz, distinguiéndose, entre otros, Andrés Bello, poeta
-virgiliano y autor de _Silvas Americanas_[841], y Vicente Salias, que
-escribió el poema _La Medicomaquia_. No pasaremos en silencio el nombre
-de la poetisa María Josefa Paz del Castillo (en el claustro, Sor María
-Josefa de los Angeles), que solía imitar en sus poesías a Santa Teresa
-de Jesús, como lo indica el siguiente ejemplo:
-
- [841] De este inspiradísimo poeta trataremos con más extensión
- en el cap. XXXIV del tomo III.
-
- Es mi gloria mi esperanza,
- es mi vida mi tormento,
- pues muero de lo que vivo
- y vivo de lo que espero.
-
-Desde que en el año de 1623 se fundó la Universidad de San Francisco
-Javier en Chuquisaca, gozó fama la citada ciudad de centro de cultura,
-hasta el punto que mereció el título de _Atenas americana_. El Padre
-Antonio de Calancha fué uno de los cronistas más notables de su siglo
-(1584-1654), mereciendo también especial mención el padre Jerónimo de
-Acebedo y D. Gaspar Escalona y Agüero.
-
-Dignos de renombre son en la historia de Bolivia Fray Bernardino de
-Cárdenas, obispo de Santa Cruz y La Paz; el canónigo Alonso Cervera y
-Zárate, y Fray Miguel de Aguirre, muy estimado en la corte de Felipe IV
-y en Roma. Si de bolivianos ilustres se trata, no debemos omitir el
-nombre de Rodrigo de Orozco, marqués de Mortara, que mandó el ejército
-español en el Rosellón combatiendo con los franceses y fué virrey en
-las guerras de Cataluña. Otros hombres notables han tenido por cuna a
-Bolivia[842].
-
- [842] _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tomo VIII, pág.
- 1.451.
-
-En Buenos Aires--según la excelente obra de D. Félix de Azara,
-terminada en el año 1806--las únicas poblaciones que podían llamarse
-propiamente españolas eran Buenos Aires, Montevideo, Maldonado, Santa
-Fe, Corrientes y Asunción del Paraguay[843]. Las demás podían llamarse
-caseríos, a los cuales servía de lazo de unión la iglesia parroquial.
-La enseñanza en Buenos Aires y en la Asunción se reducía, en los
-comienzos del siglo XIX, a la Gramática Latina, a la Teología y a
-los Cánones; también a las escuelas de Náutica y Dibujo establecidas
-por el Consulado. En Córdoba se estudiaba la Teología, y el colegio
-de Montserrat era centro importante de enseñanza. La Universidad
-de Charcas (1623) era la principal del virreinato, pues en ella
-estaba establecida la enseñanza jurídica y literaria, y de ella
-salieron muchos hombres que se distinguieron durante la guerra de la
-Independencia[844].
-
- [843] A la sazón Montevideo y Maldonado pertenecen al Uruguay;
- Santa Fe y Corrientes a la República Argentina.
-
- [844] No se olvide que en el siglo XVIII se formó un
- virreinato llamado del Río de la Plata.
-
-Pasamos a tratar de la cultura en Chile. Datan de los últimos años del
-siglo XVI los primeros establecimientos de instrucción primaria. Fueron
-fundados por los frailes y las monjas en sus respectivos conventos.
-Comenzaron en la misma época los _Seminarios conciliares_, creados por
-los obispos respectivos, uno en Imperial y otro en Santiago. El primero
-de los poetas nacidos en Chile (nació en Angol y se educó en Lima) se
-llamaba Pedro de Oña, autor del poema épico _Arauco domado_. Como antes
-D. Alonso de Ercilla había escrito _La Araucana_, en cuyo poema no
-figura con el relieve que debiera el gobernador D. García Hurtado de
-Mendoza, cuando tiempo adelante ocupó el virreinato del Perú personaje
-tan ilustre, estimuló a algunos escritores, entre ellos a Oña, para
-que escribiesen los sucesos realizados en Chile, de cuya conquista
-él se creía valeroso capitán. El autor de _Arauco domado_ sólo se
-propuso ensalzar las hazañas de D. García, a quien consideró como un
-semidios. Los dos colegios que adquirieron títulos de _Universidades
-Pontificias_ porque, según especial concesión del Pontífice, podían
-conferir grado de doctores en teología, tuvieron relativa fama durante
-el siglo XVII. Uno de los colegios estaba dirigido por los dominicos,
-y el otro, el más notable, por los jesuítas. En el siglo XVIII Felipe
-V creó (1738) la Universidad que en honor del monarca se llamó de _San
-Felipe_. Inauguróse solemnemente en 1756, siendo su primer Rector don
-Tomás de Azúa Iturgoyen. Las clases no comenzaron hasta 1758, dos
-años después de su inauguración y veinte de su fundación. Más que los
-Seminarios conciliares, más que las Universidades pontificias y más
-que la Universidad de San Felipe, lo que hacía falta eran escuelas
-de primera enseñanza, donde las clases pobres pudieran educarse. La
-enseñanza elemental era tan rutinaria y deficiente, que Carlos III,
-en 11 de julio de 1771, dictó un reglamento en el cual decía: «Y
-para que se consiga el fin propuesto, á lo que contribuye mucho la
-elección de los libros en que los niños empiezan á leer, que habiendo
-sido hasta aquí de fábulas frías, historias mal formadas ó devociones
-indiscretas, sin lenguaje puro ni máximas sólidas, con las que se
-deprava el gusto de los niños y se acostumbran á locuciones impropias,
-á credulidades nocivas y á muchos vicios transcendentales á toda la
-vida...» Se enseñaba el latín de una manera rutinaria y los autores
-clásicos estaban proscritos de las aulas, adoptándose en ellas como
-modelos, libros religiosos, que, si en el fondo eran verdaderos, el
-latín de ellos más tenía de bárbaro que de otra cosa. Mejor se hallaba
-la enseñanza en los conventos de monjas. Allí se instruía a las niñas
-y se les daba lecciones de labores domésticas. Las bibliotecas tenían
-libros de teología, moral y jurisprudencia; muy pocos o ninguno de
-historia, de matemáticas y de ciencias físicas, químicas y naturales.
-Libros extranjeros no podían importarse, pues así se hallaba dispuesto
-por el suspicaz gobierno. Chile, por su situación, se encontraba en
-condiciones más desfavorables que otras colonias de América. Merced al
-ilustre chileno D. Manuel de Salas (nació en Santiago el año 1757) se
-creó la _Academia de San Luis_, equivalente a las Escuelas de Comercio
-de hoy, que empezó a funcionar en los últimos años del siglo XVIII. En
-la Academia se enseñaban la Aritmética, la Geometría y el Dibujo. El
-historiador chileno Barros Arana, que se ha dedicado a reunir datos
-acerca de la cultura científica, literaria y artística del país en el
-siglo XVIII, cita algunos nombres dignos de todo encomio. Entre otros,
-menciona el del maestre de campo D. Pedro Córdoba de Figueroa, autor de
-una _Historia de Chile_, en la que se hallan documentos de algún valor,
-encontrados en el archivo municipal de Santiago.
-
-Bien será citar al P. Miguel de Olivares, autor de una _Breve noticia
-de la provincia de la Compañía de Jesús de Chile_. Brilló en la misma
-época el jesuíta D. Juan Ignacio Molina, quien expulsado del país en
-1767, se refugió en Italia, muriendo en la ciudad de Bolonia a los
-89 años. La ciudad de Santiago de Chile le erigió por suscripción
-popular una estatua[845]. D. Vicente Carvallo, ilustrado militar,
-escribió _Descripción histórico-geográfica del reino de Chile_, y el
-P. jesuíta Andrés Febrés, hijo de Manresa (Cataluña), dió a luz el
-año 1765 en Lima, un _Arte de la lengua general del reino de Chile_.
-Apenas registramos obras de amena literatura y esto es natural, si nos
-fijamos en el nivel intelectual de los moradores de la colonia. No sólo
-la supersticiosa ignorancia caracterizaba a los criollos, sino algo
-también a los españoles. Terminaremos la lista de los escritores de
-Chile con el nombre de Fray Sebastián Díaz, hijo del país y reputado
-como sabio por sus contemporáneos. Pertenecía a la orden dominicana
-y fué profesor en la Universidad de San Felipe. Intituló su obra
-principal _Noticia general de las cosas del mundo_ y se imprimió en
-Lima. En ella trata, principalmente, de los ángeles y de su naturaleza,
-afirmando que el número de aquéllos es el de 6.666. Ocúpase en seguida
-de los duendes, de las distintas clases de milagros, de las estrellas,
-del aire y de los tres cielos que los supone poblados de espíritus
-invisibles.
-
- [845] Véase apéndice II.
-
-Atrasada estuvo por algún tiempo la cultura en el Paraguay. Los
-progresos que se hicieron, no muchos por cierto, se debieron
-principalmente á la Compañía de Jesús. A los hijos de Loyola deben los
-paraguayos no poco reconocimiento.
-
-Todavía más atrasado que el Paraguay ha estado por mucho tiempo el
-Uruguay, no comenzando su progreso hasta bien entrado el siglo XIX. Por
-lo demás, sólo en Montevideo hubo de notarse cierta cultura.
-
-Como resumen de todo lo expuesto diremos que algunos virreyes hicieron
-abrir escuelas y pusieron gran cuidado de que en ellas recibiesen
-enseñanza los indígenas. También los religiosos establecieron muchas
-escuelas en los conventos. Del mismo modo no pocos municipios fundaron
-escuelas. Conviene advertir que los americanos se contentaban con
-aprender a leer y a escribir; muy pocos estudiaban la carrera del
-sacerdocio o la abogacía; sólo en los últimos años del dominio español
-se enseñó la medicina en algunas capitales de las colonias. Los
-Seminarios que establecieron los prelados y los colegios fundados por
-los gobiernos o por las Sociedades Económicas de Amigos del País,
-tenían escasa importancia. De la enseñanza de las Universidades dicen
-los cronistas que eran estudios rutinarios de lengua latina, noticias
-de filosofía aristotélica, sin plan ni método, nociones desordenadas
-é incompletas de Derecho Romano y Canónico, pedantes disquisiciones
-de Teología moral y dogmática: a esto y nada más que a esto estaba
-reducida la ciencia. Tampoco tuvieron positivo valor las enseñanzas
-de Física, Química, Mecánica, Matemáticas, etc., que en los últimos
-tiempos del dominio español se establecieron en algunas poblaciones
-americanas. De algo sirvió el _Observatorio Astronómico_ fundado en
-Santa Fe de Bogotá y el _Jardín Botánico_ establecido en México. En
-general, bien puede afirmarse que en México, Lima y Santa Fe, las
-ciencias se cultivaron por algunos laboriosos maestros.
-
-La literatura colonial estaba reducida a los sermones que se predicaban
-en el púlpito, a los romances destinados a celebrar los milagros de
-algún santo y a las composiciones poéticas que los doctores de las
-Universidades dedicaban a los virreyes o capitanes generales. Algunas
-veces también se ocupaban en describir un auto de fe o una corrida de
-toros. «Entre otras obras--escribe Barros Arana--escritas en América
-son notables tres, más que por su mérito literario, por el trabajo
-de paciencia que su composición había impuesto a sus autores. Un
-religioso mejicano llamado fray Juan Valencia, compuso en el siglo
-XVII, trescientos cincuenta dísticos en honor de Santa Teresa, que
-pueden leerse del mismo modo de izquierda a derecha que de derecha a
-izquierda. Un jesuíta peruano, el Padre Rodrigo de Valdés, compuso
-un poema en el siglo XVII, que contiene dos mil doscientos ochenta y
-ocho octosílabos que pueden leerse en latín o en castellano, según se
-quiera, porque en ambos idiomas el sentido es uno mismo. Un escritor
-mejicano, Francisco Javier Alegre, tradujo en exámetros latinos la
-_Iliada_ de Homero»[846].
-
- [846] _Compendio elemental de Hist. de América_, págs. 277 y
- 278.
-
-Los conquistadores españoles importaron a las Indias, con su lengua,
-con sus ciencias, con sus leyes y con sus hábitos y costumbres, las
-bellas artes de la metrópoli. Allá fueron arquitectos, escultores,
-pintores y músicos; allá se hicieron algunas obras artísticas. La
-_arquitectura_ de las colonias hispano-americanas señala verdadera
-decadencia del arte, aunque no faltan algunos buenos monumentos, en
-su mayor parte correspondientes al estilo neoclásico, como puede
-servir de ejemplo la catedral de México, cuya primera piedra puso, en
-el año 1573, el arzobispo Moya y Contreras. La catedral anterior era
-pequeña para las necesidades del culto, y por ello el citado prelado
-tuvo empeño en la fábrica de templo más suntuoso. En el siglo XVII se
-extendió la escuela de Churriguera, a la que pertenecen muchas iglesias
-de las ciudades americanas.
-
-Acerca de la _escultura_, si las primeras estatuas de vírgenes y santos
-fueron llevadas de España, luego florecieron artistas en las mismas
-Indias. Diego de Robles, natural de Quito, mostró su inspiración
-artística en un _San Juan Bautista_ que hizo para la iglesia de San
-Francisco de aquella ciudad, y el Padre Carlos, religioso de la
-Compañía, hizo, imitando el estilo de Miguel Angel, la _Negación de
-San Pedro_ y la _Oración del Huerto_. Hasta los mestizos e indios se
-distinguieron en el arte escultórico: las obras de Manuel Chill[847]
-se admiran todavía en la catedral de Quito, y el limeño Baltasar
-Gavilán adquirió fama con la estatua ecuestre de Felipe V. Juan Tomás,
-indio del Cuzco, hizo varias imágenes, y entre ellas fué muy estimada
-una _Virgen de la Almudena_. Dos escultores del pueblo de Juli, cerca
-del lago Titicaca, indígenas, y llamados Juan Huaicán y Marcos Rengifo,
-construyeron hermoso altar en la iglesia de Moquegua.
-
- [847] Se le llamó _Caspicara_ porque tenía la cara muy delgada.
-
-La _pintura_ tuvo como primer maestro a Rodrigo de Cifuentes, que
-acompañó a Hernán Cortés y llegó a México el año 1523, dejando, como
-muestra de su inspiración, los retratos del conquistador mejicano y
-de D.ª Marina, algunos cuadros para los franciscanos de Tehuantepec,
-y se dice que es obra suya uno muy estimado por los inteligentes y
-que representa el _Bautismo de Maxiscatzin_. Son discípulos notables
-de Cifuentes: Andrés de Concha, citado por Bernardo de Balbuena en
-la _Grandeza Mejicana_, y Baltasar de Echave, el _Viejo_; también
-sobresalieron en el arte pictórico los indios Marcos de Aquino, el
-_Crespillo_ y otros.
-
-Al Perú, después de la conquista, acudieron muchos artistas italianos
-y españoles, atraídos por la esplendidez que desplegaban obispos
-y religiosos en la construcción de sus iglesias, contándose entre
-aquéllos Angélico Medoro, Mateo Pérez de Alesio, Leonardo Jaramillo y
-Andrés Ruiz de Sarabia. Medoro se estableció en Quito, donde contrajo
-matrimonio con D.ª Luisa Pimentel y fué el primero que trasladó al
-lienzo la imagen de _Santa Rosa de Lima_, y de Alesio, dice Palomino
-en su _Museo Pictórico_, que se distinguía como dibujante y tallador,
-añadiendo que, después de ejercer su profesión en Sevilla y en otras
-poblaciones de Andalucía, se trasladó a Lima, en cuya catedral dejó
-varias pinturas. Fray Francisco Bejarano--según escribe el padre
-Calancha en su _Corónica moralizada de la provincia del Perú_, del
-Orden de San Agustín--hizo para la iglesia de su convento de Lima doce
-grandes cuadros sobre la vida de la Virgen; fué el primer grabador que
-hubo en aquella ciudad. Del hermano Hernando de la Cruz, notable pintor
-y maestro de muchos jóvenes, se cuenta que en el siglo se llamaba D.
-Fernando de Ribera, ingresando en la Compañía, arrepentido por haber
-dado muerte en desafío a un amigo suyo; falleció en el año 1647.
-
-Haremos expresa mención de la _Academia de Nobles Artes_ de México. No
-puede negarse que contribuyó a perfeccionar el gusto estético en todo
-el país. Muestra de ello son los muchos edificios que se han erigido en
-la capital, en Guanajato, en Querétaro y en otras partes, revelándose
-en todos perfección y belleza. Citaremos la hermosa estatua ecuestre
-de Carlos IV, que llegó a fundir el escultor mejicano Tolsa; y no
-escatimaremos alabanzas a los muchos jóvenes que estudiaban en dicha
-Academia el dibujo de paisaje y de figura. Centenares de jóvenes se
-reunían allí; unos dibujaban modelos de yeso o del natural; otros
-copiaban diseños de muebles. Llama la atención el barón de Humboldt en
-su _Ensayo Político_, libro II, acerca del siguiente hecho: «En esta
-reunión--cosa muy notable por cierto en un país donde tan arraigadas
-están las preocupaciones de la nobleza contra las castas--se hallan
-confundidas las clases y las razas; allí se ve al indio y al mestizo
-sentados junto al blanco, y al hijo del pobre alternando con los
-vástagos de la más encopetada aristocracia. Consuela en verdad el
-observar que, en todas las zonas, el cultivo de las ciencias y las
-artes establece una cierta igualdad entre los hombres, haciéndoles
-olvidar, siquiera por algún tiempo, esas miserables pasiones que tantas
-trabas ponen a la felicidad social.»
-
-Consideremos las bellas artes en la América Central. Lo mismo en
-Guatemala que en los demás pueblos de la América Central, hallamos
-construcciones notables. A D. Francisco Marroquín, primer obispo de
-Guatemala[848], se debe la construcción de la catedral de Guatemala
-la antigua, el Palacio episcopal, la casa de los oidores, el Hospital
-de Caballeros y otros establecimientos. Murió varón tan bueno el 18
-de abril de 1563. Fué protector incansable de la instrucción pública.
-Procede recordar que el general Vázquez Prego se dirigió a Omoa
-(1753), y dió comienzo a la fábrica del fuerte de San Fernando. Aunque
-apenas comenzada la obra murió el general, su nombre vivirá siempre
-unido al del castillo que se eleva arrogante en el litoral del Norte
-de Honduras. Del mismo modo algunas iglesias no dejaron de llamar la
-atención. Cultivóse también la escultura, pintura y música, si bien con
-poco gusto y casi sin arte. A últimos del siglo XVIII, y por lo que a
-Guatemala se refiere, en 1797 se verificó la apertura de la Escuela de
-Dibujo, y desde entonces adelantaron las bellas artes, aunque no tanto
-como era de esperar.
-
- [848] Dependiente del Arzobispado de México.
-
-En los demás Estados de las Indias se manifestaron también las bellas
-artes, en particular en obras religiosas. Hubo, si no pocos, regulares
-artistas; buenos, en número escaso, y sobresalientes ó geniales,
-ninguno. La música fué cultivada en algunos Estados, pudiéndose citar
-algunos artistas de bastante inspiración.
-
-En el Ecuador florecieron artistas de no escaso mérito. Samaniego,
-natural de Quito, fué admirado por la entonación de su colorido y por
-la frescura de sus toques. También se distinguió como miniaturista.
-Tal vez a la cabeza de todos los pintores que hubo en la América
-española, se halle Miguel de Santiago. Las obras del reputado artista
-fueron admiradas en Roma, quedando algunas muy notables en los
-claustros bajos del convento de San Agustín de Quito. La fama de su
-escuela, «ha sido sostenida, escribe el historiador Ceballos, por
-los Gorivar (sobrino del maestro), Morales, Velas y Oviedos. Sucedió
-tras éstos una época de gongorismo artístico, introducido por los
-muy hábiles, pero de extraviado gusto, Albán y Astudillo; mas en
-breve volvió á imperar aquella a esfuerzos del célebre Rodríguez,
-que la restauró, y de cuyos trabajos, unidos a los de Samaniego,
-puede formarse concepto por los lienzos que decoran las paredes de
-la catedral. Los llamados el Pincelillo, el Apeles y el Morlaco la
-sostuvieron con la misma nombradía que Rodríguez.» El pintor Santiago
-no deja de tener algunos rasgos de semejanza con Murillo, por lo
-correcto de su dibujo, buen colorido y expresión admirable. Isabel
-de Santiago, hija del inspirado artista, manejó el pincel con suma
-habilidad.
-
-Entre los estatuarios, se encuentran en primera línea, Bernardo Lagarda
-y Jacinto López, en particular el primero, tal vez no inferior a los
-mejores de Europa.
-
-Hábil maquinista de relojes fué Custodio Padilla, según puede verse
-por algunos de aquéllos que se admiran en Ibarra, su ciudad natal.
-Zangurima[849], hijo de Cuenca, figura entre los mejores artistas, y
-dejó ilustre prole que honró a su patria.
-
- [849] Conocido por su apodo _Iluqui_ (Zurdo).
-
-Apenas se cultivaba el arte de la música en Venezuela y menos el de la
-pintura.
-
-En Nueva Granada se distinguieron, entre otros, Antonio Acero de la
-Cruz (mediados del siglo XVII) y Gregorio Vázquez Ceballos, que nació
-en Santa Fe el 9 de mayo de 1638 y falleció en 1711. Fué discípulo
-del artista sevillano Baltasar Figueroa, en cuyo taller estuvo mucho
-tiempo. Cuéntase que encargado Figueroa de pintar un cuadro de San
-Roque para la iglesia de Santa Bárbara, halló no pocas dificultades al
-hacer los ojos del santo. Disgustado por su torpeza en aquella ocasión,
-dejó los pinceles y se marchó a dar un paseo. Vázquez entonces se
-atrevió a poner mano a la obra, que hizo pronto y con toda perfección.
-Cuando Figueroa regresó a su taller, lejos de aplaudir al aventajado
-discípulo le dijo lo siguiente: «Puesto que tanto sabéis, no os hacen
-falta mis lecciones. Idos a otra parte a poner tienda.» Encontró apoyo
-en un comerciante español, quien le facilitó todos los elementos
-necesarios para la continuación de sus trabajos. Pintor de una
-fecundidad admirable, hasta el punto que dicen de él que había pintado
-más cuadros que días había vivido, con la particularidad que muchos de
-ellos eran de grandes dimensiones. No hay iglesia en el país, rica o
-pobre, que no tenga algún cuadro del famoso artista. Logró reputación
-general en el desnudo y en la pintura de ángeles. Encantan sus grupos
-de ángeles y todas sus obras religiosas respiran puro misticismo. El
-barón de Humboldt y otros críticos reconocen el mérito extraordinario
-de aquel artista que no salió de las Indias. Medoro y Carmargo trataron
-de imitar al insigne maestro.
-
-La _industria_ en los diferentes Estados de la América española,
-no constituía verdadera fuente de riqueza. La poca afición de los
-colonizadores al trabajo manual, la facilidad de encomendar las
-citadas labores a los indios y a los negros, y la importancia que
-tuvieron en aquellos paises la minería, la ganadería y la agricultura,
-contribuyeron al atraso de las industrias manufactureras.
-
-Prejuicios grandes ocasionó el sistema general de monopolio que
-caracterizó la política comercial de España con sus posesiones
-coloniales. Sólo los españoles podían ejercer el comercio con las
-colonias del Nuevo Mundo, y aun aquéllos tenían que sujetarse a ciertas
-trabas. Tan absurdo llegó a ser el sistema monopolizador, que se
-prohibió el comercio directo entre España y Filipinas, entre Filipinas
-y las regiones americanas, con excepción de México, entre América y
-Canarias, entre México y Perú, entre Buenos Aires y la metrópoli,
-(pues la región del Plata se hallaba supeditada al Perú y el comercio
-de la primera lo hacía la flota del segundo), y en general, entre las
-diferentes colonias del Nuevo Mundo. En el año 1505, se permitió a los
-extranjeros residentes en España, comerciar con las Indias, aunque con
-ciertas condiciones, como se dijo en el capítulo XXXII de este tomo. De
-igual manera que Sevilla y Cádiz fueron los únicos puertos habilitados
-en la metrópoli (aparte los de Canarias, a los que se autorizó en 1508,
-para comerciar con el Nuevo Mundo), en las Indias fueron: Veracruz, en
-la costa mejicana, y después Jalapa; Acapulco en la costa del Pacífico,
-y Panamá, a donde se llevaban los tesoros del Perú para reembarcarlos
-luego en Porto Bello y conducirlos a España.
-
-En la primera mitad del siglo XVI, el virrey Mendoza tuvo cuidado de
-fomentar la cría del ganado caballar y la cría del gusano de seda.
-El ilustre cronista Bernal Díaz del Castillo, en su _Conquista de
-Nueva España_, se expresa de este modo: «Y pasemos adelante y digamos
-cómo todos los más indios naturales de estas tierras, han deprendido
-muy bien todos los oficios que hay en Castilla entre nosotros, y
-tienen sus tiendas de los oficios y obreros, y ganan de comer a ello,
-y los plateros de oro y plata así de martillo como de vaciadero,
-son muy extremados oficiales y así mismo lapidarios y pintores, y
-los entalladores hacen tan primas obras con sus sutiles alegres,
-especialmente entallan esmeriles y dentro de ellos pigmados todos los
-Pasos de la Santa Pasión de nuestro Redentor Jesucristo, que si no
-los hubiere visto no pudiere creer que los indios lo hacían. Y muchos
-hijos de principales saben leer y escribir y componen libros de canto
-llano, y hay oficiales de tejer seda, raso y tafetán, aunque sean
-veinticuatrenos, hasta fresas y sañal y mantas y fraesadas; y son
-cardadores y perailes y tejedores, según y de la manera que se hace
-en Sevilla y en Cuenca, y otros sombrereros y jaboneros... Algunos
-de ellos son cirujanos y herbolarios... y han plantado sus tierras y
-heredades de todos los árboles y frutos que hemos traido de España.»
-
-Algunas poblaciones de México se distinguieron por sus industrias. Los
-tejidos de la Puebla se exportaban a varias partes, hasta el punto que
-disminuyó la importación de los fabricados en España. En la citada
-población se fabricaba perfectamente, entre otras cosas, el vidrio.
-
-Por lo que a la agricultura respecta, trasladaremos aquí lo que dice
-el P. Acosta en su _Historia natural y moral de las Indias_: «Mejor
-han sido pagadas las Indias en lo que toca a plantas que en otras
-mercaderías, porque las que han venido a España son pocas y danse mal;
-las que han pasado de España son muchas y danse bien... En conclusión,
-cuasi cuanto bueno hay que se produce en España, hay allá y en partes
-aventajado y en otra no tal: trigo, cebada, hortaliza, verdura y
-legumbres de todas suertes, como son lechugas, berzas, rábanos,
-cebollas, perejil, nabos, zanahorias, berenjenas, escarolas, acelgas,
-espinacas, garbanzos, habas, lentejas... porque han sido cuidadosos los
-que han ido, en llevar semillas de todo y a todo ha respondido bien
-la tierra... La granjería del vino no es pequeña; pero no sale de su
-provincia.» Añade luego que la industria de la seda, que no existía
-en tiempo de los indios, a la sazón tiene importancia. De España se
-llevaron moreras a México, donde se cultivaron perfectamente. También
-en México, en el Perú y en otras partes fué una riqueza la caña de
-azúcar. De igual modo el olivo se cultivó con esmero en los citados
-virreinatos.
-
-El fraile Tomás Gage, viajero del siglo XVII, habla del estado
-floreciente de las poblaciones que vió en México, y de hacendados
-que vivían exclusivamente de sus haciendas y cuya riqueza llegaba a
-20.000, 30.000 y aun 40.000 ducados. En los comienzos del siglo XVIII
-la agricultura, la minería y el comercio sufrieron verdadero retroceso;
-la primera por los malos años, las dos últimas por los ataques de los
-piratas. Tanto las citadas industrias como la ganadería se resintieron
-cada vez más a causa de las muchas contribuciones y gabelas. No se
-olvide, por último, para explicar la decadencia de la agricultura, que
-las mejores haciendas estaban en manos de las comunidades religiosas.
-Sin embargo, no carecía de alguna importancia el algodón, el maíz, el
-maguey y otros artículos.
-
-La cochinilla, insecto que se cría en México y en toda la América
-central, en las hojas de algunas plantas, se cultivó para el tinte de
-las telas.
-
-Por lo que toca a la minería, desde que en 1546 se comenzaron a
-explotar las ricas minas de Zacatecas, no se ha interrumpido dicha
-industria.
-
-El comercio en México mejoró poco. Algunas industrias estaban muy
-adelantadas. Cultivaban el maguey, el maíz, los plátanos, el algodón,
-varias plantas medicinales y el cacao, tejían admirablemente el
-algodón y le teñían con vistosos colores. Regaban por medio de canales
-y tenían hermosos jardines. «Sus trabajos de joyería--dice Barros
-Arana--aventajaban en mucho las obras de los joyeros españoles del
-tiempo de la conquista»[850]. Recogían el oro de los ríos; la plata,
-el cobre y el plomo lo extraían de las entrañas de la tierra. Se hacía
-el comercio, ya mediante cambios, ya considerando como moneda tubos de
-plumas de ave llenos de polvo de oro, saquillos de cacao que contenían
-cierto número de granos y pedazos de estaño en forma de T. En los
-mercados había hileras de plateros y de pintores, tiendas de telas y
-de toda clase de vasijas de barro. Un tribunal de comercio decidía las
-diferencias de los comerciantes.
-
- [850] _Hist. de América_, pág. 12.
-
-En suma, la industria tuvo sus períodos de adelanto y de decadencia. La
-agrícola fué en algunas partes bastante estimada, la comercial estaba
-reducida a estrechos límites y la fabril se desconocía completamente.
-Haremos notar, por último, que todo el dinero era poco para satisfacer
-las exigencias del poder real, y de aquí provenían impuestos y gabelas
-que arruinaban las industrias y el comercio. El ilustre Humboldt en su
-_Ensayo político sobre la Nueva España_, dice lo siguiente: «Estudiando
-la historia de la conquista, admírase la extraordinaria actividad con
-que extendieron los españoles del siglo XVI el cultivo de los vegetales
-europeos en la loma de las cordilleras de uno a otro extremo del
-continente. Los eclesiásticos, y en particular los frailes misioneros,
-han contribuído a estos rápidos progresos de la industria. Las huertas
-de los conventos y de los curas han sido otros tantos criaderos de
-donde han salido los vegetales útiles modernamente connaturalizados.
-Los mismos conquistadores, a los cuales no debemos considerar sin
-excepción como guerreros bárbaros, en su vejez se dedicaban a la vida
-campestre. Aquellos hombres sencillos, rodeados de indios cuya lengua
-no poseían, cultivaban con preferencia, como para consolarse de su
-soledad, las plantas que les recordaban el suelo de Extremadura y de
-ambas Castillas. La época en que por primera vez maduraba una fruta de
-Europa, señalábase como una fiesta de familia. No hay medio de leer sin
-conmoverse lo que dice el inca Garcilaso a propósito del modo de vivir
-de aquellos primeros colonos. Con una sencillez enternecedora refiere
-que su padre, el valeroso Andrés de la Vega, reunió un día a todos sus
-antiguos camaradas para partir con ellos tres espárragos. Eran los
-primeros que se habían criado en la meseta de Cuzco»[851].
-
- [851] Libro IV, capitulo IX.
-
-Sabemos por lo que a la industria del Perú se refiere, que tenían fama
-los tejidos y ciertos objetos de alfarería y determinados cultivos
-(maguey, etc.). No ignoramos que los indios del Perú eran diestros
-cazadores y pescadores. Aunque la industria en el Perú, como en
-todas las colonias españolas, estaba gravada con onerosos impuestos,
-careciendo de toda protección de parte de la metrópoli, no dejó de
-tener importancia en algunas poblaciones. Citaremos entre otras a
-Quito, donde se establecieron varios telares y cuyos tejidos eran muy
-estimados, no sólo en las Indias sino también en la metrópoli. Cobos,
-historiador del siglo XVII, dice que en el territorio peruano «hay
-grandes pagos de viñas, y algunas tan cuantiosas que dan de 15.000 a
-20.000 arrobas de mosto, y del vino que se coge en el corregimiento
-de Ica, que es en la diócesis de Lima, salen cada año cargados dello
-más de cien navíos para otras provincias, así del reino como fuera de
-él.» En el Perú se extendió especialmente el cultivo del olivo y fué
-la región donde primero se comenzó a extraer el aceite. Cogíanse en
-algunos olivares del valle de Lima, ya entrado el siglo XVII, de 2.000
-a 3.000 arrobas.
-
-En Bolivia, cuya agricultura marchaba por el mismo camino que la del
-Perú, se descubrió casualmente, año 1545, el rico mineral de plata del
-Potosí. La industria agrícola, ganadera y minera, fué desarrollándose
-poco a poco.
-
-La industria se hallaba adelantada en la Isla Española o Santo Domingo.
-Era natural que así fuese, dadas las relaciones con que la mencionada
-isla estuvo siempre con la metrópoli. En ella comenzaron los ingenios
-de azúcar, extendiéndose en seguida por Cuba y también por todo el
-continente. «De la isla de Santo Domingo--dice el P. Acosta--se
-trajeron en la flota que vino, 898 cajas y cajones de azúcar, que
-siendo de las que yo vi cargar en Puerto Rico, serán a mi parecer de
-ocho arrobas.» Para aumentar esta producción, publicóse Real provisión
-(13 enero 1529), concediendo a los ingenios el privilegio de no ser
-embargados por deudas.
-
-La industria agrícola se hallaba más atrasada en Cuba que en Santo
-Domingo. Si el cultivo del tabaco proporcionaba cada vez más utilidades
-a los labradores, dando origen a poblaciones como Santiago de las Vegas
-y Santa María del Rosario (1733); si comenzaba a cultivarse la caña de
-azúcar y si la ganadería era muy importante, no puede negarse que el
-progreso agrícola no estaba en relación con la bondad del terruño ni
-con el clima de Cuba. Tampoco tenía importancia el comercio cubano,
-pues consistía en exportar cueros, tabaco y los demás productos del
-país. Contribuía a ello seguramente la poca población que había en
-la isla. Recordaremos que Felipe V, desde Madrid (16 julio 1712) se
-dirigía al concejo de la Villa de Sancti Spíritus diciéndole que el
-obispo Fr. Jerónimo de Valdés, le había representado la falta de
-población de la dicha isla y la conveniencia de poblar más el centro de
-ella, como también las ventajas de trasladar la iglesia de la ciudad de
-Cuba a Sancti Spíritus, centro de la isla, etc.[852].
-
- [852] _Arch. Hist. Nacional.--Cedulario índico_, tomo XX, núm.
- 311, págs. 356 v.ª y siguientes.
-
-La industria en la América Central antes de la conquista estaba
-adelantada. En Guatemala se hallaba casi en el mismo estado que en
-México y en Perú. Del mismo modo los indios de San Salvador mostraron
-su inteligencia en diferentes ramos de la industria. En Honduras,
-Nicaragua y Costa Rica los agricultores no desconocieron el cultivo de
-algunas y determinadas plantas. Mediante canales, como en los citados
-imperios, daban a sus tierras gran fertilidad. De la misma manera no
-desconocieron las riquezas del reino mineral. Recogían el oro en las
-arenas de los ríos y buscaban otros metales en las entrañas de la
-tierra. Ejercieron el comercio y en las principales ciudades había
-ferias con bastante frecuencia. Alfareros y tejedores diestros los hubo
-en Guatemala y en los demás pueblos.
-
-En Guatemala, país lleno de montañas que se ensanchan hacia la cumbre
-con muchos ríos y lagos, con volcanes (Cerro _Quemado_, volcán de
-_Fuego_ y montaña de _Agua_) se encontraban los cultivos de los
-países templados y cálidos. Allí se producía el maíz, los plátanos,
-los cereales, el algodón y las legumbres. La cochinilla fué uno de
-los principales productos; pero tiempo adelante se reemplazará,
-cuando se descubrieron los colores de la hulla, con el café, cacao
-y añil. Las maderas finas fueron siempre artículo muy productivo.
-Durante la dominación española, el cacao del occidente de Guatemala
-se reservaba para la corte de Madrid. Es de advertir que cuando se
-proclamó Guatemala independiente, eran casi nulos sus productos para la
-exportación.
-
-Honduras es comarca muy montañosa, con ríos caudalosos, clima variado
-y abundantes aguas. El terreno es sumamente fértil y produce en los
-llanos tabaco, cacao, café, caña, añil, etc., y en los montes, donde
-abunda el pino, la vainilla, copaiba, ipecacuana, etc. Sin embargo, no
-es país agrícola: sus producciones se consumen allí mismo. El tabaco de
-Copán y de Santa Rosa es muy estimado desde hace tiempo. La madera de
-caoba tuvo siempre fama. En el subsuelo se encuentran minas de hierro,
-oro, plata, cobre, etc.
-
-Nicaragua está atravesada por una doble cordillera, cuyas cimas tienen
-gran altura. Desde dicha altura se escalonan mesetas cada vez mayores
-hasta llegar a una llanura baja. Entre las dos cadenas existe larga
-depresión, donde se hallan los lagos de Managua y Nicaragua. Abundan
-los volcanes y entre los ríos el principal es el de San Juan. El clima
-es cálido y el suelo muy productivo. Dase en el terreno el plátano,
-caña de azúcar, café, cacao y añil; algodón, vainilla y caucho; trigo y
-maíz, maderas preciosas.
-
-Salvador es sólo una zona estrecha, de forma cuadrilátera, que sigue
-la costa del Pacífico. «Pocas regiones--dice Reclus--hay en el mundo
-que puedan compararse al Salvador por la riqueza de la vegetación
-espontánea y lo productivo de los cultivos»[853]. Cerca de la capital
-se encuentra el volcán de su nombre. Sus productos son los mismos que
-los de la flora guatemalteca. El famoso bálsamo del Salvador se llamó
-en otro tiempo del Perú, porque en la época del régimen colonial se
-transportaba primeramente al Callao para mandarlo desde allí a España.
-Es rico el Salvador en plantas medicinales y en gomas.
-
- [853] _América Central_, pág. 393. Tr.
-
-Costa Rica, la comarca más meridional de la América Central, es país
-montuoso, atravesado por central cordillera, en la que estriban por
-cada lado altos montes. Se hallan muchos volcanes y en las serranías
-nacen varios ríos. El subsuelo es rico en oro, plata, cobre, plomo,
-mercurio, azufre y antracita; el suelo produce alguna cantidad de
-excelente café y plátanos. También produce caña de azúcar, tabaco,
-anís y zarzaparrilla, maíz, trigo, cebada, arroz y patatas. En
-madera se encuentran la caoba, haya, granadillo, roble negro y
-otras. Sin embargo, el país es pobre, y no sabemos porqué recibió
-la denominación de Costa Rica. En los comienzos del siglo XIX, la
-industria agrícola tuvo mucha importancia merced a las medidas que tomó
-el gobernador de la provincia D. Tomás de Acosta, sumamente popular y
-extraordinariamente querido por sus sentimientos y bondades, por el
-interés que mostró en el fomento de la agricultura, por la fábrica de
-obras públicas y por la construcción de caminos, puentes y acequias.
-Falleció en abril de 1821, y todavía recuerdan con cariño su nombre
-los costarriqueños, y los historiadores del país piden que se levante
-un monumento que recuerde sus preclaras virtudes. Si antes adelantaron
-poco las industrias se debió a la codicia de los extranjeros, pues
-no debe olvidarse que los ingleses de Jamaica hacían frecuentes
-incursiones por las costas del Norte, en las cuales desembarcaban, ora
-con la máscara de amigos, ora como piratas, ayudados a veces por los
-indios mosquitos, para saquear las granjas de los españoles y para
-devastar las aldeas de los indígenas.
-
-Si en Chile, a la llegada de los españoles, cosechaban los aborígenes
-las papas, el maíz y el poroto, luego cultivaron el trigo y la vid.
-La ganadería, desde los comienzos de la colonia, adquirió bastante
-desarrollo: los cerdos, los ganados cabrío y lanar, los caballos y
-las gallinas, abundaban mucho. La minería se redujo a los lavaderos
-de Marga-Marga y de Quailacoya. La única industria fabril que se
-derivó de los productos agrícolas fué la _harina_, para cuyo objeto se
-establecieron poco a poco molinos. Las industrias manuales aumentaron
-pronto, especialmente los hornos de cocer pan, las fábricas de tejas e
-hilanderías. Del mismo modo se extendieron por todo el país los oficios
-manuales de carpinteros, herreros, zapateros, sastres y plateros. El
-comercio, sujeto--como ya se dijo en este mismo capítulo--a muchas
-trabas, adelantó muy poco. Tiempo adelante, esto es, en los últimos
-años del siglo XVI, se estimó más la industria, en particular la
-agrícola y minera. El cáñamo se cultivó con esmero, e igualmente los
-árboles frutales y las hortalizas. Las aves de corral merecieron
-especial cuidado. Las industrias de tejidos y curtidos existían en las
-ciudades y pueblos. Nada adelantó el movimiento mercantil, pues apenas
-merece citarse el comercio de importación y exportación. La vida social
-estaba reducida a estrechos límites, no había teatros ni circos, las
-corridas de toros se verificaban de tarde en tarde, y las riñas de
-gallos eran casi siempre privadas. Sólo cuando un Rey subía al trono o
-nacía un príncipe o contraía matrimonio un miembro de la familia real,
-entonces se celebraban corridas de toros, juegos de caña y sortija,
-funciones de iglesia y otras. La destrucción de la ciudad de Santiago
-por el terremoto de 1647, la larga guerra de Arauco y la inmoralidad
-administrativa contribuyeron a que el país no saliese antes de su
-atonía.
-
-Desde 1700 se manifestó el adelanto en todos los ramos de la industria.
-La agricultura y ganadería adquirieron aumentos de consideración. Si
-el oro y la plata daban rendimientos escasos, en cambio la extracción
-del cobre constituyó excelente negocio. Se multiplicaron las herrerías
-e hilanderías, como también las carpinterías, joyerías, etcétera.
-Tomó mayor vuelo el comercio y se abrieron muchos caminos. Acerca
-del carácter de la vida, lo mismo familiar que pública, desarrolló
-extremada afición al lujo. Bien es verdad que contrastaba con la
-devoción religiosa de las mujeres y de los hombres, con los ejercicios
-espirituales, procesiones y misas. Introdújose la costumbre de colocar
-imágenes o bustos de santos encima de las puertas de las casas.
-Religiosas y religiosos pasaban casi todo el día en las iglesias.
-Abrieron nuevos conventos de monjas y de frailes. No importaba nada
-de esto para que la inmoralidad fuera en aumento, para que el vicio
-fuera mayor y para que se celebrasen frecuentemente alegres fiestas.
-Aumentaron los jugadores y borrachos; fueron frecuentes, lo mismo en
-hombres que en mujeres, los asesinatos por medio del puñal o el veneno.
-
-Si en el último tercio del siglo XVIII adquirió la industria en
-Chile desarrollo considerable, aumentó en el XIX la producción de la
-agricultura, siendo sus principales productos el trigo, cebada, maíz,
-frejol, lenteja, papa y arbeja, los árboles frutales, el olivo y la
-vid, el cáñamo, etc. La ganadería bastaba para el consumo ordinario
-y permitía, además, la exportación. La pesquería, la explotación
-de maderas y la minería fueron en aumento. Adquirió desarrollo la
-industria fabril y manufacturera.
-
-De la Capitanía general de Chile pasamos al virreinato de Nueva Granada
-o Colombia. Estimóse en Colombia la minería. De la agricultura se hará
-notar que el arroz introducido en Nueva Granada desde el año 1512, se
-propagó bastante, dándose con mucha abundancia en los terrenos bajos y
-húmedos. Allí se cosechaban los cereales, fríjoles, habas y uvas; allí
-crecían varias clases de frutales.
-
-Del Ecuador recordaremos que en Quito comenzó la industria fabril,
-estableciéndose pequeñas fábricas de tejidos. En el mencionado Quito,
-el P. José Rixi, natural de Gante, sembró el primer trigo europeo cerca
-del convento de San Francisco. Cuéntase que los frailes recordaron por
-mucho tiempo el hecho, y aun en los comienzos del siglo XIX enseñaban
-con cierto orgullo la maceta, en la cual fueron llevadas desde España
-las semillas.
-
-Los valerosos conquistadores de Venezuela y sus descendientes, ya
-terminadas las guerras, sólo se cuidaban de que los indios y negros
-esclavos trabajasen en las minas, en la agricultura y en la pesquería
-de perlas. Las industrias estaban limitadas a los tejidos de lana
-del Tocuyo, a los cordobanes de Carora, a las hamacas de Margarita y
-a la alfarería indígena. Acerca de las artes e industria se hallan
-noticias muy curiosas en la «Breve descripción y relación cierta de
-la muy leal ciudad de Nuestra Señora de la Concepción de Tocuyo de la
-provincia de Venezuela, etc.» Escribióla D. Juan de Salas, Subinspector
-de milicias y juez visitador de dicha ciudad el 30 de julio de 1766,
-para entregarla al Sr. D. José Solano, Gobernador y Capitán general de
-esta provincial[854]. Los caminos eran muy malos. Las comunicaciones se
-reducían a algunos barcos procedentes de la Isla Española y de tarde
-en tarde llegaba alguno de la metrópoli. Lo mismo en Venezuela que
-en los demás países de las Indias los impuestos eran enormes, siendo
-los principales los quintos reales, la alcabala, el almojarifazgo y
-la media annata. Consistía el primero en cobrar el quinto para el Rey
-del metal que se sacase de las minas y de las perlas que se sacasen de
-las pescaderías; el segundo era en un derecho de 2 por 100 en dinero
-de todo lo que se compraba y vendía; el tercero estaba reducido a un
-impuesto de entrada y salida sobre las mercaderías, así de España como
-de las Indias, y el cuarto consistía en la mitad de la renta del primer
-año de todos los oficios y cargos no eclesiásticos.
-
- [854] _Archivo general de navegación y pesca
- marítima.--Virreinato de Santa Fe_, tomo III, b. 4.ª,
- documento 21.
-
-Antes de referir los hechos de la Compañía Guipuzcoana de Caracas,
-daremos noticia de los asientos o contratos que celebró España, los
-cuales tienen carácter general. Dos asientos se celebraron en aquellos
-tiempos para el comercio de esclavos africanos: el primero, con la
-_Compañía Real de la Guinea Francesa_, durante la guerra de sucesión
-española (1701-1712), y el segundo, con la _Compañía Inglesa del Mar
-del Sur_, por treinta años, que comenzaron a contarse en el mismo que
-se firmó la paz de Utrech (1713) y terminó el 1743[855]. En virtud de
-los mencionados asientos, se concedió a la Compañía Francesa el derecho
-de introducir en las colonias españolas americanas 48.000 esclavos en
-once años, y a la Compañía Inglesa 144.000 en treinta años, debiendo
-pagar al rey de España 33-1/3 pesos por cada esclavo. Con la Compañía
-Inglesa se hubo de rescindir el contrato, a causa de la nueva guerra
-entre ambas naciones, teniendo España que indemnizar a la citada
-Compañía con 100.000 libras esterlinas[856].
-
- [855] _Cedulario índico_, tomo XVII, núm. 200, págs. 165 y
- siguientes.
-
- [856] Véase Dr. Vidal Morales, _Hist. de Cuba_, págs. 96 y 97.
-
-No huelga decir en este lugar que durante todo el siglo XVI, la
-provincia de Venezuela no produjo ganancia alguna en su comercio.
-Ocupados los venezolanos en descubrir minas, apenas hacían caso de la
-agricultura. Tiempo adelante, cuando los holandeses se apoderaron de la
-isla de Curaçao (1634), donde establecieron considerable depósito de
-mercancías, se atrajeron las miradas de sus vecinos los venezolanos,
-los cuales pensaron entonces dedicarse muy especialmente al cultivo del
-cacao, que, con los cueros, hicieron objeto principal de su comercio.
-Los holandeses, pues, entregaban sus mercancías en cambio del cacao y
-de los cueros de los venezolanos.
-
-Quiso entonces el comercio español competir con el de Holanda; pero
-no fué posible, «pues el sistema de la España para con sus colonias
-era tan extraño, que ninguna expedición mercantil podía hacerse a la
-América sin licencia del Rey, la que no se franqueaba sin trabajo ni
-sin gastos, y sólo con la condición de pagar derechos muy crecidos
-y de hacer de Sevilla el puerto de la salida y del retorno. Unas
-mercancías, ya caras por la mano de obra española, o por los beneficios
-de una segunda mano, si eran extranjeras, recargadas por otra parte
-con condiciones tan onerosas, no podían prometer utilidades sino a
-la locura y a la ignorancia, en un país donde los mismos efectos
-llegaban por medio del comercio holandés sin derechos, sin trabas, y
-directamente de las manufacturas europeas»[857]. Desde el citado año de
-1634 fué poco activo el comercio de España con su colonia, y mayor, por
-el contrario, el de Holanda con aquellas posesiones americanas. En los
-primeros años del siglo XVIII las producciones de cacao en la provincia
-de Venezuela, eran, por término medio, de 65.000 fanegas cada año,
-exportándose únicamente, en el mismo tiempo, unas 31.400 para España y
-para otras posesiones de nuestra nación. Entonces, con objeto de cortar
-de raíz el comercio con los holandeses, el gobierno español persiguió
-el contrabando y arruinó a muchas familias; pero nada pudo conseguir, y
-casi puede afirmarse que el mal fué en aumento.
-
- [857] Dr. Francisco de Pons, _Cultivo y comercio de las
- provincias de Caracas_, etc.--Manuscrito de la Biblioteca
- Nacional de Madrid, núm. 3.334.
-
-Las cosas iban á variar por completo, pues la Corona celebró un
-contrato (25 septiembre 1728) con la _Compañía Guipuzcoana de Caracas_,
-la cual había formado tiempo atrás una escuadra mercante y de corso,
-bajo la advocación de San Ignacio de Loyola. La _Compañía_ se
-comprometió a reprimir a su costa el contrabando que los extranjeros
-hacían con las provincias de Caracas, con tal de que se les permitiese
-abastecerlas y extraer sus frutos a la metrópoli. No puede negarse
-que las condiciones fueron beneficiosas a la Compañía, si bien se la
-obligó a que abasteciera, no sólo la provincia de Venezuela, sino
-también Cumaná, la Margarita y la Trinidad. Por Real decreto dado en
-el Palacio del Buen Retiro (20 junio 1738), se ve el gran interés de
-Felipe V por la Compañía; y esto no es de extrañar, porque «El y la
-Reina tienen en ella 200 acciones», consignando después que desea
-facilitar a la Compañía todo el fomento y alivios de que necesite
-para continuar la conservación de su comercio y asegurar el aumento de
-él, etcétera.[858] Tuvo su residencia en San Sebastián (Guipúzcoa),
-hasta que el marqués de la Ensenada comunicó a los Directores de
-la Compañía, que desde el 24 de mayo de 1750, la residencia de la
-dirección estaría en Madrid[859]. Con fecha 13 de junio de 1750, el
-marqués de Matallana dirigió un informe al marqués de la Ensenada
-acerca de la rebelión ocurrida en Caracas con motivo o con pretexto
-de los abusos de la Compañía de Guipúzcoa, siendo de opinión que se
-empleasen medios suaves[860]. No solamente Caracas, sino toda la
-provincia de Venezuela se hallaba por entonces en constante inquietud y
-recelosa, contribuyendo al malestar la conducta de la Compañía, no sin
-que hagamos observar respecto a otro orden de cosas los beneficios que
-hizo al país. «Mientras duró la Compañía--escribe el Sr. de Pons--la
-provincia de Venezuela vió salir de la nada los pueblos de Parraguire,
-Guatire, Calabozo, San Juan Bautista del Pao, Montalbán, Ospero, la
-sábana de Ocumare, todos los sitios desde Macarao hasta el río de Tuy,
-Volcano, San Pedro, las Lagunetas, las Mostazas y el Frayle»[861].
-Añade más adelante que en el año 1763, se embarcaron de cacao.
-
- [858] _Arch. histórico nacional, Cedulario índico_, tomo XXII,
- n.º 21, págs. 25-28.
-
- [859] _Cedulario índico_, tomo XXII, núms. 35 y 36, pág. 38.
-
- [860] _Archivo de Indias.--Estado.--Caracas._--Legajo 13. (5).
-
- [861] _Cedulario índico_, tomo XXII, núms. 35 y 36, pág. 128.
-
- Fanegas.
- ---------
- Para España 50.319
- Para Veracruz 16.864
- Para Canarias 11.160
- Para Santo Domingo, Puerto Rico y Cuba 2.316
- El consumo total fué de 30.000
- ---------
- _Total_ 110.659[862]
-
- [862] Ibidem, pág. 149.
-
-La Compañía influyó para que prosperase el cultivo del cacao, algodón
-y de otros géneros, como también la industria de los cueros; pero el
-comercio que de aquellos géneros hicieron los habitantes de Venezuela
-con los contrabandistas holandeses, lo hacían a la sazón con los
-factores guipuzcoanos. La Compañía hizo construir en los puertos
-soberbios edificios, ya para alojar a sus factores, ya para colocar sus
-almacenes. Del mismo modo ella hizo los muelles de la Goayna y Puerto
-Cabello.
-
-Contribuyó no poco, en los últimos años del reinado de Carlos III, a
-la decadencia de la Compañía Guipuzcoana de Caracas y del comercio
-en general, la guerra entre Inglaterra y España, guerra que fué
-consecuencia del Pacto de Familia. Al salir del puerto de Goayna
-nuestros barcos--como sucedió en el año 1780--eran apresados por los
-corsarios ingleses[863]. Por último, la Corona comenzó a cercenar el
-monopolio de que gozaba la Compañía, hasta el punto que quedó, en 1781,
-equiparada á las compañías particulares, y cuatro años después, esto
-es, en 1785, se refundió en la Compañía Real de Filipinas (Apéndice P).
-
- [863] _Archivo Histórico Nacional.--Cedulario índico_, tomo
- XXXVIII, núm. 192. págs. 220 y 220 v.ª
-
-Desde últimos del siglo XVIII aumentaron los cultivos en el país.
-Todos tienen noticia que en Venezuela, la provincia más poblada era
-la de Caracas, y de ella la parte más cultivada los valles de Aragua,
-que tienen unas 30 leguas cuadradas de superficie. Sus producciones
-principales eran el cacao, café y añil de Caracas, el tabaco de
-Barinas, los cueros y tasajos de los Llanos y las perlas de la isla
-Margarita. El algodón, planta indígena, se cultivaba en los citados
-valles de Aragua, en Maracaibo y en el golfo de Cariaco. La caña de
-azúcar, cuyo principal cultivo estaba en el mismo valle de Aragua y en
-el de Tuy, no logró mucha importancia. Por último, para el consumo de
-sus habitantes había, además, el plátano, el maíz, la yuca, el olivo,
-la viña, las hortalizas y los cereales; la miel era sumamente rica y
-las plantas medicinales abundaban mucho.
-
-Por lo que al reino animal respecta, gozaba fama de excelente el ganado
-lanar y cabrío, siendo también bueno el vacuno, mular y caballar. No
-debemos olvidar que si los gobernadores de Venezuela, sucesores de
-Urpín, nada hicieron de particular durante dos tercios del siglo XVII y
-el primero del XVIII, desde 1732 a 1763 fomentaron la cría de ganados
-y la agricultura D. Carlos y D. Vicente de Sucre, D. Gregorio Espinosa
-de los Monteros, D. Diego Tabares Ahumada, D. Mateo Gual y Pueyo, D.
-Nicolás de Castro y D. José Diguja.
-
-En las regiones del Plata, la principal riqueza del país consistió
-en la cría de ganados, y en las llanuras no colonizadas del Centro y
-del Oeste, abundaban de un modo extraordinario la ganadería salvaje,
-que era cazada por el argentino. Por cierto que entre ganaderos y
-labradores las quejas fueron frecuentes. El procurador del Cabildo de
-Buenos Aires pidió, en el año 1677, «que pe ponga remedio en el exceso
-de que en muchas chácaras... hay muchos ganados que hacen daño a las
-sementeras y que por esta causa muchos pobres no quieren sembrar.»
-Posteriormente, y a medida que avanzaba la colonización, la abundancia
-de tierras cultivables desvaneció el malestar entre labradores y
-ganaderos. No había fábricas. Los oficios se encontraban en lamentable
-estado, ejerciéndolos los indios, negros y alguno que otro español,
-porque no podía dedicarse á más elevadas tareas.
-
-«Nuestra juventud debe ser educada en la vida industrial, y para ello
-ser instruida en las artes y ciencias auxiliares de la industria.
-
- * * * * *
-
-La industria es el único medio de encaminar la juventud al orden.
-Cuando Inglaterra ha visto arder la Europa en la guerra civil, no ha
-entregado su juventud al misticismo para salvarse; ha levantado un
-templo á la industria y le ha rendido un culto que ha obligado á los
-demagogos á avergonzarse de su locura.
-
-La industria es el calmante por excelencia. Ella conduce por el
-bienestar y por la riqueza al orden, por el orden á la libertad;
-ejemplos de ello la Inglaterra y los Estados Unidos. La instrucción en
-América debe encaminar sus propósitos á la industria.
-
-La industria es el gran medio de moralización.
-
- * * * * *
-
-La Inglaterra y los Estados Unidos han llegado á la moralidad religiosa
-por la industria; y la España no ha podido llegar á la industria y á
-la libertad por la simple devoción. La España no ha pecado nunca por
-impía; pero no le ha bastado eso para escapar de la pobreza, de la
-corrupción y del despotismo»[864].
-
- [864] Alberdi, _Organización política y económica de la
- Confederación Argentina_, págs. 34 y 35. Besauton, 1856.
-
-Durante el esplendor de las misiones en el Paraguay se desarrolló
-grandemente la industria. El historiador Robertson, aunque protestante
-y enemigo de los españoles, dice lo siguiente: «Hallaron á los
-habitantes de estas tierras casi en el mismo estado en que se hallan
-los hombres cuando empiezan á reunirse en sociedad: carecían de
-todo oficio; procurábanse una precaria subsistencia con el producto
-de su caza ó pesca, y apenas conocían los primeros rudimentos de
-subordinación y de política. Los jesuítas tomaron á su cargo la
-instrucción y civilización de aquellos salvajes. Les enseñaron
-á cultivar la tierra, á criar animales domésticos y á construir
-edificios. Les hicieron reunirse en aldeas, instruyéronlos en las
-artes y fabricación, hiciéronles probar los atractivos del trato y
-las ventajas que proporcionan la seguridad y el buen orden. Estos
-pueblos se convirtieron de esta suerte en vasallos de sus bienhechores,
-quienes les gobernaron con el amor y cuidado que un padre á sus hijos.
-Respetados, amados y casi idolatrados, unos cuantos jesuítas imperaban
-sobre millares de indios»[865].
-
- [865] _Historia del Emperador Carlos V_, tomo III, lib. VI,
- págs. 178 y 179. Tr.
-
-Consistía la riqueza del Brasil en esmeraldas halladas en el río Doce y
-entre los peñascos de la Serra do Mar, en minas de oro y de diamantes,
-en el palo brasil, en el cultivo de la caña de azúcar, etc.
-
-En suma: por el estudio que acabamos de hacer respecto á la cultura
-literaria, artística é industrial de nuestras colonias, bien puede
-afirmarse que la dominación española no era tan egoísta y tiránica
-como han dicho y repiten todavía no pocos escritores. Más pudo y debió
-hacerse; pero no es exacto que la metrópoli sólo pensaba en el oro y la
-plata que, abundantes, sacaba de las minas.
-
-
-
-
-APÉNDICES
-
-
-
-
-A
-
- BREVE Y SUMARIA RELACIÓN DE LOS SEÑORES, Y MANERAS Y DIFERENCIAS
- QUE HABÍA DE ELLOS EN LA NUEVA ESPAÑA, Y DE LA FORMA QUE HAN TENIDO
- Y TIENEN EN LOS TRIBUTOS: por el doctor Alonso de Zorita (sin
- fecha)[866].
-
- [866] _Colec. de doc. inéditos relativos á América y Oceanía_,
- tomo II, págs. 1 á 126.
-
-
-Entre estos naturales--dice--había y hay, donde no los han deshecho,
-tres señores supremos en cada provincia, y en algunas cuatro, como en
-Tlaxcala y en Tepeaca; y cada uno de estos señores tenía su señorío
-y jurisdicción conocida y apartada de los otros. Había otros señores
-inferiores ó _caciques_. En México y en su provincia había tres señores
-principales: el de México, el de Tezcuco y el de Tlacopan ó Tacuba.
-En asuntos de guerra los señores de Tezcuco y Tacuba obedecían al de
-México; pero en lo demás eran iguales. Aunque en la sucesión de dichos
-señoríos supremos eran diferentes los usos y costumbres, la más común
-era por sangre y línea recta, de padres á hijos. No sucedían las hijas,
-sino el hijo mayor, habido en la mujer más principal de todas las que
-tuviera el señor, debiéndose notar que se consideraba principal si era
-una de las señoras de México. Si el hijo mayor, por enfermedad o por
-otra causa, no podía gobernar, el padre señalaba otro. Si sólo tenía
-hijas y alguna de ellas tenía hijos, el señor nombraba á un nieto.
-Los nietos de los hijos eran preferidos á los de las nietas, debiendo
-siempre entenderse que la madre del heredero fuera mujer principal.
-Si el señor no tenía hijos ó nietos, era elegido por elección uno de
-sus hermanos; y si tampoco tenía hermanos, recaía la elección en un
-señor principal. Cuando faltaba sucesor al señor de México, el elegido
-por los señores principales era confirmado por los señores supremos
-de Tezcuco y Tacuba; cuando faltaba sucesor á los señores supremos de
-Tezcuco ó Tacuba, los señores principales elegían su correspondiente
-sucesor, que era confirmado por el de México. En algunas partes, en
-México, por ejemplo, sucedían los hermanos aunque hubiese hijos; mas,
-acabados los hermanos, tornaba la sucesión por el orden dicho á los
-hijos del señor. Moctezuma sucedió á dos hermanos suyos que reinaron
-antes que él. Para la sucesión y para la elección se tenía en cuenta el
-valor y, en general, las buenas cualidades del elegido.
-
-El elegido era llevado al templo, lo subían por las gradas cogido del
-brazo dos indios principales y lo cubrían con dos mantas de algodón,
-una azul y otra negra, en las cuales estaban pintados muchas cabezas y
-huesos de muertos, para que se acordase que se había de morir como los
-demás. Últimamente, el ministro le dirigía la siguiente plática: «Señor
-mío; mirad cómo os han honrado vuestros vasallos, y pues ya sois señor
-confirmado, habéis de tener mucho cuidado de ellos, y mirarlos como
-á hijos; y mirad que no sean agraviados, ni los menores maltratados
-de los mayores. Ya veis cómo los señores de vuestra tierra, vuestros
-vasallos todos, están aquí con sus gentes, cuyo padre y madre sois vos,
-y como tal los habéis de amparar y defender y tener en justicia, porque
-los ojos de todos están puestos en vos, y vos sois el que los habéis
-de regir y dar orden. Habéis de tener gran cuidado de las cosas de la
-guerra, y habéis de velar y procurar de castigar los delincuentes, así
-señores como los demás, y corregir y enmendar los inobedientes. Habéis
-de tener muy especial cuidado del servicio de Dios y de su templo, el
-que no haya falta de todo lo necesario para los sacrificios, porque
-de esta manera todas vuestras cosas tendrán buen suceso y Dios tendrá
-cuidado de vos.»
-
-Acabada la plática, el señor otorgaba todo aquello y daba las gracias.
-Todavía se celebraban otras fiestas antes que el señor supremo
-comenzaba á desempeñar su cargo.
-
-La segunda clase de señores se denominaban _tec-tecutcin_ y eran
-nombrados por los señores supremos, sólo de por vida, en premio de sus
-hazañas en la guerra ó en servicio de la república. Dábales el señor
-supremo sueldo y ración.
-
-La tercera clase de señores tenían el nombre de _calpulles_ (tribu
-entre los israelitas), y la cuarta de _pipiltzin_, principales (los que
-en Castilla llamamos _caballeros_).
-
-Acerca de la administración de justicia en México, en Tezcuco y en
-Tacuba había jueces a manera de Audiencia que aplicaban rectamente
-las leyes. Percibían el salario que les asignaba el señor. «Dicen los
-religiosos, antiguos en aquella tierra, que después que los naturales
-están en la sujeción de los españoles, y se perdió la buena manera de
-gobierno que entre ellos había, comenzó a no haber orden ni concierto
-y se perdió la justicia y policía y execución de ella, que entre ellos
-había, y se han frecuentado mucho los pleitos y los divorcios, y anda
-todo confuso.»[867] Riñendo un español con un indio, como el primero
-le llamase ladrón, embustero y otras palabras injuriosas, contestó el
-segundo: «de vosotros he aprendido todas esas cosas.»
-
- [867] Página 45.
-
-Dichos jueces se colocaban al amanecer en sus estrados de esteras,
-donde permanecían hasta dos horas antes de ponerse el sol; oían los
-pleitos y daban las sentencias. Las apelaciones iban ante otros doce
-jueces, los cuales sentenciaban con parecer del señor. Lo más que
-duraba el pleito era ochenta días. No hacían distinción los jueces
-entre ricos y pobres, grandes y pequeños: «y porque un juez favoreció
-en un pleito a un principal contra un plebeyo, y la relación que hizo
-al señor de Tezcuco no fué verdadera, lo mandó ahorcar y que se tornase
-a ver el pleito, y así se hizo, y se sentenció por el plebeyo.»[868]
-
- [868] Página 47.
-
-En las provincias y pueblos había jueces ordinarios, que tenían
-jurisdicción limitada para sentenciar pleitos de poca calidad y para
-prender a los delincuentes. Cada cuatro meses (el mes era de veinte
-días) acudían a una junta ante el señor--junta que duraba de diez a
-doce días--donde se terminaban los pleitos importantes y los asuntos
-criminales, como también se trataban y resolvían otros asuntos de la
-república, adquiriendo dichas juntas el carácter de cortes.
-
-Existían cárceles públicas para los delincuentes.
-
-Celebrábanse los matrimonios conforme disponían sus leyes. Los solteros
-podían tener mancebas: un soltero se dirigía al padre de una joven y la
-pedía sólo para haber hijos. Cuando tenían el primer hijo, los padres
-de la joven requerían al mancebo para que la tomase por mujer o la
-dejara libre.
-
-Las casas de los señores eran grandes y tenían jardines y huertas.
-
-Ricos y pobres, grandes y pequeños criaban, educaban y enseñaban con
-todo esmero a sus hijos. Dignos son de encomio los consejos que daban
-los padres a sus hijos.
-
-En carta que Hernán Cortés escribió al Emperador le decía que Tlaxcala
-era más grande, fuerte y de tan buenos edificios como Granada; que
-se hallaba abastecida de pan, aves, caza, pescado y legumbres; que
-había joyerías de oro y de plata, de piedras preciosas, de loza, etc.;
-que abundaban las tiendas de vestidos y calzado. Por lo que respeta
-a México también son de Cortés las siguientes palabras: «Tiene esta
-ciudad muchas plazas, donde hay continuo mercado, y trato de comprar
-y vender. Tiene otra plaza, dos veces más grande que la de la ciudad
-de Salamanca, toda cercada de portales, donde hay continuamente más
-de sesenta almas comprando y vendiendo, donde hay todo género de
-mercadurías que en toda la tierra se hallan, así de mantenimiento como
-de vitualla, joyas de oro y de plata, de plomo, de latón, de cobre, de
-estaño, de piedras, de huesos, de conchas, de caracoles y de plumas.
-Véndese sal y piedras labradas y por labrar, adobes, ladrillos, madera
-labrada y sin labrar, de diversas maneras. Hay calle de caza, donde
-venden todos los linajes de aves que hay en la tierra: gallinas,
-perdices, codornices y abantos, garcetes, tórtolas, palomas, pajaritos
-en cañuelas, papagayos, buharros, águilas, alcones, gavilanes,
-cernícalos y de algunas aves de rapiña; venden los cueros con su pluma
-y cabeza y pico y uñas; venden conejos, liebres, venados y perros
-pequeños, que crían para comer, castrados. Hay calle de herbolarios,
-donde hay todas las raíces y hierbas medicinales que en la tierra se
-hallan, y casas como de boticarios, donde se venden las medicinas
-hechas, así potables como ungüentos y emplastos. Hay casas donde dan
-de comer. Hay hombres, como los que se llaman en Castilla ganapanes,
-para traer cargas. Hay mucha leña, carbón, braseros de barro, y esteras
-de muchas maneras para camas y otras más delgadas para asiento, para
-esterar salas y recámaras. Y todas las maneras de verduras que se
-hallan, especialmente cebollas, ajos, puerros, mastuerzo, berros,
-borrajas, acederas, tagarninas, cardos. Hay frutas de muchas maneras,
-como ciruelas, cerezas, que son semejantes a las de España. Venden miel
-de abejas y cera, y miel de cañas de maiz, que son tan melosas y dulces
-como las de azúcar, y miel de unas plantas que en las islas llaman
-magüey, que es muy mejor que arrope; y de estas plantas hacen azúcar
-y vino y lo venden. Muchas maneras de hilado de algodón, de todos
-colores, en sus madejitas, que parecen propiamente a las del Alcaicería
-de Granada en las sedas, aunque este otro con mucha más cantidad.
-Venden colores para pintores cuantos se pueden hallar en España, y de
-tan excelentes matices, cuanto pueden ser. Venden cueros de venado, y
-son con pelos y sin ellos, muy blancos y teñidos de diversos colores.
-Venden mucha loza, en gran manera buena: tinajas grandes y pequeñas,
-jarros, ollas y otras infinitas maneras de vasijas, todas de singular
-barro y las más vidriadas y pintadas. Venden mucho maíz en grano y en
-pan, que hace mucha ventaja, así en grandor como en sabor a lo de las
-islas y Tierra Firme. Venden pasteles de aves y empanadas de pescado.
-Venden mucho pescado, fresco y salado, crudo y guisado. Venden huevos
-de gallina y de ánsares, y de todas las otras aves que he dicho en gran
-cantidad; venden tortillas de huevos hechas. Finalmente, que en estos
-mercados se venden todas cuantas cosas se hallan en la tierra, que son
-tantas y de tantas calidades, que, por la prolixidad y por me ocurrir a
-la memoria y por no saber los nombres, no las digo»[869].
-
- [869] Págs. 68-70.
-
-Añade que en dicha plaza se halla una buena casa, especie de Audiencia,
-donde diez o doce jueces _libran todos los casos y cosas que en el
-mercado acaecen_.
-
-Levántanse muchos templos en la ciudad, donde adoran a sus ídolos;
-residen continuamente en ellos los religiosos, todos vestidos de negro;
-nunca cortan ni peinan el cabello. Los templos tienen sus torres; en el
-principal se halla una que es más alta que la de la iglesia mayor de
-Sevilla.
-
-Pagaban tributos en México los _tec-calli_, que eran gentes
-dependientes de los señores llamados _tec-tecutcin_; los _calpulles_ o
-_chinancalli_, que eran labradores de tierras propias; los mercaderes,
-y los _tlalmaites_ o _mayegües_, labradores que cultivaban tierras
-ajenas. No pagaban tributos los _teutles_ ni los _pilles_, servidores
-del señor supremo, ni las viudas, ni los hijos solteros, ni los
-mendicantes, ni los impedidos para trabajar, ni los que se ocupaban en
-el culto de los ídolos. Pagaban los labradores los tributos en maíz,
-frígoles, algodón, etc.; los mercaderes en lo que trataban (joyas,
-ropas, plumas, etc.). Se ignora lo que valdrían los tributos, pero
-puede asegurarse que era poco.
-
-
-
-
-B
-
- COSTA RICA DESDE MEDIADOS DEL SIGLO XVI HASTA COMIENZOS DEL
- XIX[870].
-
- [870] _Col. de doc. inéditos_, etc., tomo XI.
-
-Acerca de Costa Rica diremos que después que Felipe Gutiérrez murió en
-una expedición contra los indios, el licenciado Juan Cavallón afirmó
-en Costa Rica la dominación española. Nombrado Cavallón gobernador en
-el año 1561, se asoció para la conquista con Juan de Estrada Rávago,
-clérigo de Guatemala. En tanto que Estrada atravesaba el lago de
-Nicaragua con dos bergantines y cerca de 300 hombres, bajaba por el
-desaguadero, y siguiendo la costa del Atlántico, fundaba la villa
-del _Castillo de Austria_, el licenciado Cavallón salía de Granada
-con dirección á Nicoya, con 90 españoles, echaba los cimientos de la
-villa de los Reyes en el valle de Landecho y apresaba á los caciques
-Coyoche y Quizarco. Sucedióle, en el año 1562, Juan Vázquez Coronado,
-que sostuvo no pocas luchas con los indios, y atravesó la sierra,
-llegando á la provincia de Ara, que se le sometió. Luego descubrió
-minas de oro junto á los ríos Changuinola y Tilorio, sujetando las
-provincias de Muño, Tariaca, Buca, Auyaque y Pococi. Llegaron á la
-sazón á Costa Rica Fray Lorenzo de Bienvenida y algunos religiosos más
-destinados á la conversión de los indios. No carece de importancia la
-_Provanza hecha en virtud de Real Cédula, sobre si es cierto que Juan
-Vázquez de Coronado entró y pobló la provincia de Costa Rica y Nueva
-Cartago.--Fechada en Santiago de Guatemala á 18 de agosto, año de 1564._
-
-Tanto renombre alcanzó el citado Vázquez de Coronado, que algunos
-cronistas llegan á llamarle descubridor de Costa Rica. Lo cierto es que
-el Rey le nombró gobernador de la tierra por los días de su vida, según
-Real Carta dada en Aranjuez el 8 de abril de 1565[871]. Como Vázquez
-de Coronado había dicho en sus informaciones que, según sus cálculos,
-había 4.000 indios desde Quepo hasta Turucaca, con 1.600 hombres de
-guerra sólo en Coto, 20.000 indios en el interior de Costa Rica, y
-unos 40.000 en las costas del Atlántico, Juan Dávila, compañero de
-Vázquez en sus viajes, censuró tales exageraciones en carta dirigida
-al Rey el año 1566. Afirmaba Dávila que «había en Garabito hasta 500
-indios, y los indios de Garabito, con los tices y botos, eran 500 á
-600.» «En toda la provincia que llaman de Costa Rica habrá en toda ella
-5.000 indios, y aguas vertientes á la mar del Norte, en todo lo que
-Juan Vázquez anduvo, no hay pasados de 2.000.» En aquel tiempo cada
-casa ó palenque tenía su cacique. «Una parentela de padres é hijos y
-nietos llamaban un pueblo y también provincia, según son los parientes
-pocos ó muchos»[872]. Continuó la colonización y fundó la ciudad del
-_Nombre de Jesús_ el gobernador Perafán de Rivera, retirándose pronto
-del país porque no encontró las riquezas que buscaba. El repartimiento
-que hizo Perafán en enero de 1569 se hallaba fundado en los anteriores
-cálculos, bastante exagerados, acerca del número de indios. Dice que la
-población de Costa Rica era de 17.479. En el año 1573 una peste general
-hizo grandes estragos en el país. Por entonces (1575) comenzaron los
-frailes franciscanos á reunir los indios en los pueblos de Barba,
-Pacaca, Aserrí, Curridabat, Cot, Quircot, Tobosi, Ujarrás, Tucurrique y
-Turrialba.
-
- [871] Págs. 124-128.
-
- [872] _Revista de Costa Rica en el siglo XIX._ Tipografía
- Nacional, San José de Costa Rica, MCMII páginas 14 y 15.
-
-El gobernador Diego de Artieda, sucesor de Perafán, echó los cimientos
-de una población, á la que dió su nombre; con fecha 1.º de abril de
-1581 hubo de informar que los franciscanos habían bautizado desde 1577
-á 1581 cerca de 7.000 indios, número que creemos bastante exagerado.
-
-Dos años después, esto es, en 1583, Artieda formó el siguiente cuadro
-estadístico de los siguientes pueblos del interior:
-
- En Garabito 500 indios.
- " Aserrí 250 "
- " Cot 80 "
- " Ujarrás 200 "
- " Pacaca 80 "
- " Chomes 16 "
-
-El gobernador Juan de Ocón y Trillo, mandó fundar (1605), la ciudad
-de _Santiago de Talamanca_ y castigó a los indios _quequexques_ y
-_moyaguas_. Juan de Mendoza y Medrano ordenó hacer una información
-(1615) acerca de Costa Rica y de su antigua capital Cartago, resultando
-que había bastante pobreza, y a ella debió contribuir la peste que
-ocasionó muchas víctimas en el valle de Reventazón, en Tuis, Atirro,
-Tucurrique, Cachí, Orosí, Turrialba y Ujarrás.
-
-Entre otros gobernadores citaremos los siguientes: Alonso del Castillo
-y Guzmán (1618-1622), quien sacó 400 indios de Talamanca, muriendo una
-tercera parte a la llegada a Cartago y los demás fueron repartidos
-entre las familias españolas. En el año 1620 manifestó Diego de Mercado
-que los indios _votos_ eran unos 1.000. El gobernador Juan de Echaúz
-(1624-1628), fué muy querido de los naturales de Costa Rica. En su
-tiempo una Real cédula (1626) fijó el número de españoles en 200, y se
-contaron (1627) indios tributarios los siguientes:
-
- En Parragua (siquirres) 22
- " Orosí 7
- " Atirro 10
- " Pacaca 70 á 80
- " Quepo 100
- " Tucurrique 16 á 18
- " Chomes 3
-
-García Ramiro Coraje sacó (1628) algunos indios votos; Hernando de
-Sibaja trajo de los votos (1638) 56 indios _güetares_ huidos de las
-encomiendas de Aserrí, Barba y Garabito; el capitán Gerónimo de Retes
-encontró (1640) unos 190 indios votos cerca de la confluencia del río
-San Carlos con el San Juan, hallándose entre ellos 60 varones; Diego de
-Zúñiga sacó después 90 indios votos que se establecieren en Atirro.
-
-Celidón de Morales calculó, en el año 1644, la población española
-de Costa Rica en 200 hombres y los indios tributarios del interior
-en menos de 1.000; Juan Fernández de Salinas (1650-1655) calculó en
-1651 unos 800 indios tributarios en el interior y no pudo remediar
-la pobreza cada vez mayor del país; Andrés de Arbieta, gobernador
-de Nicaragua, informó (1655) al Rey que había únicamente 620 indios
-tributarios en Costa Rica, y de ellos 100 de la Real Corona, añadiendo
-que existían pueblos de 30, de 6 y hasta 3 indios. Andrés Arias
-Maldonado y Velasco en Talamanca sacó (1659) algunos indios _ateos_
-del río Caen, afluente del Estrella, y el hijo del citado gobernador
-llamado Rodrigo Arias de Maldonado, entró en Talamanca el 1662 y 1663,
-sometiendo al cacique Cabsi con 1.200 indios. Desde entonces huyeron
-muchos indios de Talamanca al otro lado de la cordillera, los cuales
-fijaron su residencia en las llanuras que a la sazón llamamos del
-General. López de la Flor (1663-1673) no pudo contener las invasiones
-de los corsarios de Jamaica, y Juan Francisco Sáenz Vázquez declaró
-(1676) en una carta al Rey que en Caratgo había 600 indivíduos entre
-españoles, mestizos y mulatos, y en Esparza 100; también hacía notar
-que existían 22 pueblos de indios con sólo 500 personas.
-
-Entre otros sucesos, haremos notar que los piratas ingleses en 1685
-saquearon Esparza, repitieron el mismo hecho en 1686 e invadieron
-Nicoya en 1687, cometiendo todo género de desmanes. Por lo que respecta
-al número de habitantes, se contaron (1689) unos 297 y ocho familias
-de españoles en Bagaces, y en 1697 existían en el interior de Costa
-Rica 224 familias de indios. Según los libros parroquiales y otros
-documentos, la población de Costa Rica el 1.º de enero de 1700, llegó
-a tener entre españoles, indios, mestizos, negros, mulatos y zambos,
-19.293 habitantes. Diezmaron la población las guerras civiles entre
-las tribus, la venta de indios como esclavos, las enfermedades y las
-pestes. Entre las enfermedades eran las principales las del pecho y las
-viruelas, causando muchas muertes la peste de 1614, la de 1654 y otras.
-
-El Ilmo. Sr. José Antonio de la Huerta Caso, en virtud de Real
-orden del 10 de noviembre de 1776, mandó hacer un censo, basado en
-los padrones parroquiales. El bachiller D. Domingo Juarros, en su
-_Compendio de la Historia de Guatemala_, publicado en el año 1809,
-dice lo siguiente: «La ciudad de Cartago, su anexo Pueblo Nuevo, uno
-y otro 8.825 feligreses. Villa Nueva de San José, 8.316. Su anexo
-Escazú... Villa de Ujarrás, 714. Villa Vieja, 6.657. Su anexo Atajuela
-o Villa Hermosa, 3.890. La ciudad de Esparza... Sus anexos Bagaces y
-las Cañas... Barba, 988. La doctrina de Cot, 215. Quircot, 130. Tobosi,
-122. Curridabat, 260, y Aserrí, 390. Orosí, Atirro y Tucurrique...
-Boruca... San Francisco de Térraba y Guadalupe... Nicoya... Su anexo
-Guanacoste, 886»[873].
-
- [873] Ob. cit., págs. 15 y siguientes.
-
-El gobernador D. Tomás Acosta comunicó a las Cortes el 19 de abril
-de 1809 que Costa Rica tenía 50 a 60.000 habitantes. D. Juan de Dios
-Ayala, sucesor de Acosta, manifestó a la Audiencia de Guatemala con
-fecha 5 de marzo de 1813, que no siendo posible elegir un Diputado á
-Cortes porque la provincia no llegaba a 60.000 habitantes, propuso que
-se uniese a parte de la de _Nicaragua_. El mismo Ayala, en su informe
-del 13 de noviembre de 1818, afirmó que la población era de 50 a 60.000
-almas. Después (29 enero 1875) se dispuso que los pueblos de Nicoya y
-Santa Cruz debían considerarse agregados interinamente a Costa Rica.
-
-«La Madre Patria, la hidalga y heróica España»[874], aunque tarde, tomó
-acertadas medidas para el bien y progreso de los países americanos.
-«Costa Rica, la olvidada y _paupérrima_ Provincia, como gráficamente
-la llamaban los distinguidos y beneméritos gobernadores españoles D.
-Tomás de Acosta y D. Juan de Dios de Ayala, recabaron auxilios, apoyo y
-mejoras para ésta que tuvieron como su verdadera patria, gobernándola
-seria y morigeradamente, debió a estos dos hombres benéficos, a
-principios de este siglo, gran suma de tranquilidad y bienestar.
-Ambos murieron en Cartago, colmados de bendiciones y llorados por el
-buen pueblo costarricense, que tuvo en ellos, más que gobernantes,
-padres y protectores. El primero, ciego y retirado del servicio con
-el honorífico grado de brigadier de los Reales Ejércitos, vivió hasta
-cerca de los días de nuestra Independencia; y el segundo falleció poco
-tiempo antes, o sea a principios del año 1819. Mentores y moderadores
-de estos pueblos, no hay que extrañar que tanto contribuyesen a
-mantenerlos tranquilos en medio de las borrascas de época tan
-agitada»[875].
-
- [874] Ibidem, pág. 55.
-
- [875] Ibidem, pág. 56.
-
-
-
-
-C
-
- DESCRIPCIÓN DE LA ISLA DE PUERTO RICO HECHA EL 1.º DE ENERO DE
- 1582, CONFORME A UNA INSTRUCCIÓN Y MEMORIA DE S. M.[876].
-
- [876] _Colec. de documentos inéditos relativos al
- descubrimiento_, etc., tomo XXI, págs. 240 y 285.
-
-
-1.º Puerto Rico es la mejor población de la isla. Los indios llamaban a
-la isla Bosiguen y los españoles la denominaron Puerto Rico, a causa de
-la riqueza del país según unos, y según otros porque el puerto era muy
-bueno.
-
-2.º El descubridor y conquistador de la isla fué Juan Ponce de León,
-natural de San Terbás del Campo.
-
-3.º El clima es muy bueno.
-
-4.º La superficie de la isla es muy áspera y montuosa, habiendo muchos
-ríos y arroyos. Carece de pastos para los ganados, abundando en cambio
-los árboles llamados Guayabo, que dan una fruta como manzanas, alimento
-de las vacas, puercos y aves.
-
-5.º Cuando se ganó la isla había unos 1.000 indios y 500 indias; pero a
-la sazón eran muy pocos.
-
-6.º La altura y elevación del pueblo de Puerto Rico se conoce por el
-eclipse que estudió Juan Ponce de León por mandado de Juan de Céspedes,
-gobernador de la isla.
-
-7.º La villa denominada Nueva Salamanca o San Germán el Nuevo, fué
-fundada por el gobernador Francisco de Solís con los restos de la
-población Guadanylla, que estaba al Sur de la isla, quemada por indios
-caribes y robada por los franceses. También Salamanca ha sido robada
-por los franceses.
-
-8.º Nada.
-
-9.º La ciudad de Puerto Rico, cabeza de la isla, la fundó Juan Ponce
-de León en el año 21 y de su nombre la llamó San Juan. Despoblada la
-población llamada Parra, a causa de las malas aguas, se trasladó a
-tierra más saludable y distante legua y media; la nueva población fué
-San Juan.
-
-10. El sitio de la ciudad de Puerto Rico es llano, levantándose en el
-sitio más elevado un convento de frailes dominicos.
-
-11., 12. y 13. Nada.
-
-14. Los indios de Puerto Rico, gente mansa, peleaban, los de la costa
-de la mar con flechas y arcos, y los de tierra adentro con palos a
-modo de bastones; temían a los indios de la parte de Levante que eran
-caribes o antropófagos.
-
-15. En cada valle había un cacique, y bajo sus órdenes estaban otros
-capitanes (dibaynos); los españoles sacaron a los indios de sus
-respectivos pueblos para llevarlos a las minas, siendo ello la causa
-del acabamiento de la raza.
-
-16. En la isla no hay pueblo alguno de indios; los españoles tienen la
-ciudad de San Juan de Puerto Rico y la villa de la Nueva Salamanca;
-esta población está en una sierra y el agua se halla lejos.
-
-17. Las enfermedades más peligrosas en la isla son los pasmos, y se
-curan bebiendo el zumo de la yerba que llaman tabaco o aplicando fuego
-a la nuca o abajo de los riñones.
-
-18. A la parte Sueste de la ciudad de San Juan hay una sierra que
-llaman de Loquillo, distante 10 leguas, cuyo nombre dieron los
-españoles porque en ella se cobijó un cacique que por espacio de algún
-tiempo tuvo en jaque a los cristianos; otra parte de la sierra se
-denominaba de Furudi, que quiere decir cosa llena de nublados, y hay
-una tercera que tenía el nombre de Espíritu Santo.
-
-19. A una media legua de San Juan se encuentra el río Bayamón, por
-el cual suben barcos para el servicio de la ciudad, y en sus riberas
-hay haciendas de conucos, donde se hace el cazabe, que es el pan de
-esta tierra, y maíz, y donde se crían muchos plátanos. Otro río que se
-llama Toa está legua y media distante de la ciudad de San Juan y nace
-a 14 leguas en la sierra de Guabate; en la ribera del río se halla un
-árbol llamado leyba en lengua de indios, que en su tronco quiso un
-carpintero, de nombre Pantaleón, hacer una capilla y en ella un altar
-donde se dijera misa. Otro río que dicen Cebuco, al Oeste de la isla,
-es pequeño; en sus riberas se cría mucho ganado vacuno y porcuno.
-Considérase el río Guayanes casi tan grande como el Toa, y en sus
-riberas hubo muchas haciendas; también mencionaremos los ríos Arrecibo,
-Camuy, Guataca, Culibrina, Guaurabo, Guaynabo, Guadianylla, Triaboa,
-Xacagua, Cuamo, Albeyno, Guayama, Unabo, Guayamy, Jumacao, Pedagua,
-Fajardo, Río Grande y otros.
-
-20 y 21. Nada.
-
-22. Entre los árboles silvestres se halla el _maga_, de cuya madera
-hacían mesas, camas y otras obras de carpintería; del _capa_, árbol
-parecido a la encina, se servían para hacer navíos, casas, etc.; del
-_ucar_ fabricaban prensas, cureñas etcétera, y del _añón_ comían
-la fruta. Considerábanse como medicinales los árboles _guayacán_ y
-_palo-sano_.
-
-23. En la isla se crían granados, higueras, parras, naranjos, cidras,
-toronjas limoneros y limeras, etc.
-
-24. Nada.
-
-25. Las semillas de coles, lechugas, rábanos, nabos, etc., procedentes
-de España, fructifican en la isla.
-
-26. En Puerto Rico abundan los vegetales medicinales: las hojas del
-arbolito que se llama higuillo pintado tiene la propiedad de curar las
-heridas, como también sucede lo mismo con el árbol del bálsamo y con el
-denominado Santa María; del manzanillo se cuenta que los que se echan a
-su sombra se levantan hinchados, y de la yerba conocida con el nombre
-de quivey se dice que es venenosa, muriendo en seguida el animal que la
-come.
-
-27. Abundan los puercos montesinos, procedentes de los que se trajeron
-de España, y también las gallinas de Guinea, que trajo el año 49 Diego
-Lorenzo, canónigo de Cabo Verde.
-
-28. En toda la isla se encuentran nacimientos de oro, de plata y de
-otros metales, que no se explotan, a causa «de acabarse los indios y de
-encarecerse los negros.»
-
-29. Nada.
-
-30. Las salinas principales se hallan en Cabo Rojo y en Guanica.
-
-31. Muchas de las casas de la ciudad de Puerto Rico son de tapiería
-(mezcla de barro colorado arenisco, cal y tosca de piedra) y ladrillo,
-cubiertas de teja y algunas con azotea; no pocas casas se hacen con
-maderos clavados en el suelo y con tablas de palmera, cubiertas con
-teja.
-
-32. Sobre la mar, puerto y barra de la ciudad de Puerto Rico está
-la fortaleza con una plataforma en donde se colocan doce piezas de
-artillería. A la entrada del puerto, en un fuerte que llaman el Morro,
-hay colocadas seis piezas medianas de bronce. El puerto sería fuerte e
-inexpugnable, si se colocasen dos pedreros y dos culebrinas gruesas,
-pues la fortaleza tiene buenos aposentos, salas, dos algibes de agua,
-etc.
-
-33. Los tratos, contrataciones y grangerías de que viven los españoles
-de la Isla consiste en fábricas de cueros de los ganados vacunos, en
-ingenios de azúcar que hay once en la Isla, en cazabe, algo de maíz y
-jengibre. En los once ingenios se hacen anualmente quince mil arrobas
-de azúcar, y no se hace más por el escaso número que hay de negros.
-
-34. El obispado reside en la ciudad de Puerto Rico y su metropolitano
-es el arzobispado de la Isla Española.
-
-35. En la ciudad de Puerto Rico hay Iglesia Catedral que a la vez es
-parroquial y tiene las siguientes dignidades: Deán, Chantre, cuatro
-canónigos, dos racioneros, un cura y varios capellanes; en la ciudad de
-la Nueva Salamanca existe Iglesia parroquial.
-
-36. También hay en Puerto Rico un convento de frailes dominicos; la
-Capilla Mayor fué fundada por García Troche, alcalde y contador de S.
-M. en la Isla, padre de Juan Ponce de León; otra Capilla la fundó Juan
-Guilarte de Salazar y doña Luisa de Vargas, su cuñada.
-
-37. Existe en la ciudad de Puerto Rico un hospital de la Concepción de
-Nuestra Señora, fundado por Pedro de Herrera el año 24; tiene de renta
-unos 3.000 pesos. Existe otro hospital que llaman de San Ildefonso,
-fundado por D. Alonso Manzo, primer obispo de la Isla, Inquisidor
-general de las Indias y electo arzobispo de Granada.
-
-38. La banda del Norte de la Isla no tiene puerto para las naves, pues
-la costa es brava, con muchos bajos y arrecifes; la banda del Sur tiene
-muchos y buenos puertos.
-
-39. Nada.
-
-40. Las mareas en la Isla son pequeñas; las mayores se verifican en las
-conjunciones y oposiciones de la luna, cuando la luna sale o se pone;
-la de la noche es mayor que la del día.
-
-41. En la costa del Norte de la Isla, viniendo de la cabeza de ella
-hacia el Oeste, se encuentra la punta de Cangrejos; luego, corriendo
-de Norte Sur hasta el Cabo Rojo está la baya de San Germán, donde
-antiguamente estuvo e pueblo así llamado, y después se hallan muy
-grandes bajos. Desde el puerto de Vargas al de San Germán, por entre
-arrecifes y la tierra de la Isla, pueden ir navíos pequeños, habiendo
-también otras ensenadas que llaman puerto Trances y puerto de Pinar.
-Desde el Cabo Rojo, por la banda del Sur de la Isla, yendo al Este,
-está el puerto de Guanica, el mayor que hay en todas las Indias;
-antiguamente estuvo allí el primer pueblo, que se despobló, porque
-los indios se alzaron y mataron a D. Cristóbal Sotomayor (hijo de la
-condesa de la Mina y secretario del Rey Católico) que era teniente de
-Juan Ponce de León, el Adelantado; no se tornó a reedificar por los
-muchos mosquitos que había en el país. Dos leguas por la costa hacia
-el Este se halla el puerto de Guadanilla, donde estuvo el pueblo así
-llamado y que quemaron los caribes; y cinco leguas más arriba el puerto
-de Mosquitas, al abrigo de la Isla de Antías. Tomó dicho nombre la
-isla de unos animalejos parecidos a conejos que se llaman antías, y
-tienen la cola como ratón, aunque más corta. Más adelante y a unas
-dos leguas y media hacia Este se encuentra el puerto de Cuamo, en el
-cual se han hallado gran cantidad de ostras de perlas, si bien ninguna
-viva ni perlas. Siguiendo la dicha costa se toca con el puerto de
-Aleey, puerto bueno, pero no cerrado; luego aparecen muchas isletas,
-llamadas las _bocas de los infiernos_, donde se ven puertos sumamente
-abrigados. Aparece después el gran puerto de Guamany, en seguida bayas
-y surgidores buenos, inmediatamente el puerto de Guayama y dos leguas y
-media más adelante el puerto de Maunabo. Otras dos leguas y media más
-adelante está el puerto de Jubucoa y desde dicho puerto a la cabeza de
-San Juan habrá cuatro leguas.
-
-Fírmalo el Bachiller Santa Clara.
-
-Tiempo adelante aprobó S. M. el bando publicado por el gobernador de
-Puerto Rico, imponiendo pena de la vida a los que extrajesen ganado
-vacuno y de cerda para las colonias extranjeras (16 de enero de
-1777).[877]
-
- [877] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico de Ayala_,
- letra B, Documento 3.
-
-
-
-
-D
-
- ESCRITURA DE COMPAÑÍA ENTRE PIZARRO, ALMAGRO Y LUQUE[878].
-
- [878] _Libro primero de Cabildos de Lima_, Parte tercera,
- págs. 131-134-1888.
-
-
-En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
-tres personas distintas y un solo Dios verdadero; y de la Santísima
-Virgen Nuestra Señora, hacemos esta compañía.
-
-Sepan cuantos esta carta de Compañía vieren, como yo Don Fernando de
-Luque, clérigo presbítero, vicario de la Santa Iglesia de Panamá, de
-la una parte, y de la otra el capitán Francisco Pizarro y Diego de
-Almagro, vecinos que somos en esta ciudad de Panamá, decimos: que somos
-concertados y convencidos, de hacer y formar compañía, la cual sea
-firme y valedera para siempre jamás en esta manera: Que por cuanto nos
-los dicho capitán Francisco Pizarro y Diego de Almagro tenemos licencia
-del señor gobernador Pedro Arias de Avila para descubrir y conquistar
-las tierras y provincias de los reinos llamados del Perú, que está, por
-noticia que hay, pasado el golfo y travesía del mar de la otra parte
-y porque para hacer la dicha conquista y jornada y navíos y gente y
-bastimento y otras cosas que son necesarias, no lo podemos hacer por
-no tener dinero y posibilidad tanta cuanta es menester; y vos el dicho
-Don Fernando de Luque nos los dais porque esta compañía la hagamos
-por iguales partes: somos contentos y convenidos de que todos tres
-hermanablemente, sin que haya de haber ventaja ninguna más el uno que
-el otro, ni el otro que el otro, de todo lo que se descubriere, ganare
-y conquistare, y poblar en los dichos reinos y provincias del Perú:
-
-Y por cuanto nos el dicho Don Fernando de Luque nos disteis y poneis
-de puesto por vuestra parte en esta dicha compañía para gastos de la
-armada y gente que se hace para la dicha jornada y conquista del dicho
-reino del Perú, veinte mill pesos en barras de oro y de á cuatrocientos
-y cincuenta maravedís el peso, los cuales los recibimos luego en
-las dichas barras de oro que pasaron de vuestro poder al nuestro en
-presencia del escribano de esta carta, que lo valió y montó; y yo
-Hernando del Castillo doy fe que los vide pasar los veinte mil pesos
-en las dichas barras de oro y lo recibieron en mi presencia los dicho
-capitán Francisco Pizarro y Diego de Almagro y se dieron por contentos
-y pagados de ello. Y nos los dichos capitán Francisco Pizarro y Diego
-de Almagro ponemos de nuestra parte en esta dicha compañía la merced
-que tenemos del dicho señor gobernador y que la dicha conquista y reino
-que descubriéremos de la tierra del dicho Perú, que en nombre de S.
-M. nos ha hecho, y las demás mercedes que nos hiciere y acrescentare
-S. M. y los de su Consejo de las Indias de aquí adelante para que de
-todo goceis y hayais vuestra tercera parte, sin que en cosa alguna
-hayamos de tener más parte alguno de nos, el uno que el otro, sino
-que hayamos de todo ello partes iguales. Y más ponemos en esta dicha
-compañía nuestras personas y el haber de hacer la dicha conquista y
-descubrimiento con asistir con ellas en la guerra todo el tiempo que
-se tardare en conquistar, y ganar y poblar el dicho reino del Perú,
-sin que por ello hayamos de llevar ninguna ventaja de lo que vos el
-dicho Fernando de Luque llevaredes, que ha de ser por iguales partes
-todos tres, así de los aprovechamientos que con nuestras personas
-tuvieremos y ventajas de las partes que nos cupieren en la guerra y
-en los despojos y ganancias y suertes que en la dicha tierra del Perú
-hubieremos y gozaremos, y nos cupiere por cualquier vía é forma que
-sea así á mí el dicho Francisco Pizarro como á mí Diego de Almagro,
-habeis de haber de todo ello y es vuestro, y os lo daremos bien y
-fielmente, sin defraudaros en cosa alguna de ello, la tercera parte,
-porque desde ahora en lo que Dios Nuestro Señor nos diere, decimos
-y confesamos que es vuestro y de vuestros herederos y sucesores, de
-quien en esta dicha compañía sucediere y lo hubiere de haber, en
-vuestro nombre se lo daremos y le daremos cuenta de todo ello á vos
-y á vuestros sucesores, quieta y pacificamente, sin llevar más parte
-cada uno de nos que vos el dicho Don Fernando de Luque, y quien vuestro
-poder hubiere y le perteneciere; y así de cualquier dictado y estado de
-señorío perpetuo, ó por tiempo señalado que S. M. nos hiciere merced en
-el dicho reino del Perú, así á mí el dicho capitan Francisco Pizarro,
-ó á mí Diego de Almagro, ó á cualquiera de nos, sea vuestro el tercio
-de toda la renta y estados y vasallos que á cada uno de nos se nos
-diere é hiciere merced en cualquiera manera ó forma que sea en el dicho
-reino del Perú, por vía de estado, ó renta, repartimiento de indios,
-situaciones, vasallos, seais señor y goceis de la tercera parte de
-ello como nosotros mismos, sin adicion ni condicion ninguna, y si la
-hubiere y alegaremos, yo el dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de
-Almagro, y en nuestros nombres nuestros herederos, que no seamos oidos
-en juicio ni fuera de él, y nos damos por condenados en todo y por todo
-como en esta escritura se contiene para lo pagar y que haya efecto; y
-yo el dicho Don Fernando de Luque hago la dicha compañía en la forma
-y manera que de suso está declarado, y doy los veinte mil pesos de
-buen oro para el dicho descubrimiento y conquista del dicho reino del
-Perú, á pérdida ó ganancia, como Dios Nuestro Señor sea servido, y de
-lo sucedido en dicho descubrimiento de la dicha gobernacion y tierra,
-he yo de gozar y haber la tercera parte, y la otra tercera para el
-capitan Francisco Pizarro, y la otra tercera para Diego de Almagro,
-sin que el uno lleve más que el otro así de estado de señor como
-de repartimiento de indios perpetuos, como de tierras y solares, y
-heredades, como de tesoros y escondijos encubiertos, como de cualquier
-riqueza ó aprovechamiento de oro, plata, perlas, esmeraldas, diamantes
-y rubíes y de cualquier estado y condicion que sea, que los dichos
-capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro hayais y tengais en el
-dicho reino del Perú me habeis de dar la tercera parte. Y nos el dicho
-capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro decimos que aceptamos la
-dicha compañía y la hacemos con el dicho Don Fernando de Luque de la
-forma y manera que lo pide él y lo declara para que todos por iguales
-partes hayamos en todo y por todo, así de estados perpetuos que S.
-M. nos hiciese mercedes en vasallos ó indios ó en otras cualesquiera
-rentas, goce el derecho Don Fernando de Luque, y haga la dicha tercia
-parte de todo ello enteramente y goce de ello como cosa suya desde
-el dia que su Magestad nos hiciese cualesquiera mercedes como dicho
-es. Y para mayor verdad y seguridad de esta escritura de compañía y
-de todo lo en ella contenido, y que os acudiremos y pagaremos nos los
-dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro á vos el dicho
-D. Fernando de Luque con la tercia parte de todo lo que se hubiere
-y descubriere, y nosotros hubieremos por cualquier vía y forma que
-sea; para mayor fuerza de que lo cumpliremos como en esta escritura
-se contiene, juramos á Dios Nuestro Señor y á los Santos Evangelios
-donde más largamente son escritos y están en este libro Misal, donde
-pusieron sus manos el dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de
-Almagro, hicieron la señal de la cruz en semejanza de esta + con sus
-dedos de la mano en presencia de mi el presente escribano, y dijeron
-que guardarán y cumplirán esta dicha compañía y escritura en todo y por
-todo, como en ella se contiene, sopena de infames y malos cristianos, y
-caer en caso de menos valer, y que Dios se lo demande mal y caramente;
-y dijeron el dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro, amén;
-y así lo juramos y le daremos el tercio de todo lo que descubrieremos
-y conquistaremos y poblaremos en el dicho reino y tierra del Perú; y
-que goce de ello como nuestras personas en todo aquello en que fuere
-nuestro y tuvieremos parte como dicho es en esta dicha escriptura,
-y nos obligamos de acudir con ello á vos el dicho Don Fernando de
-Luque y á quien en vuestro nombre le perteneciere y hubiere de haber,
-y les daremos cuenta con pago de todo ello cada y cuando que se nos
-pidiere, hecho el dicho descubrimiento y conquista y poblacion del
-dicho reino y tierra del Perú; y prometemos que en la dicha conquista y
-descubrimiento nos ocuparemos y trabajaremos con nuestras personas sin
-ocuparnos en otra cosa hasta que se conquiste la tierra y se ganare;
-y si no lo hicieremos, seamos castigados por todo rigor de justicia
-por infames y perjuros; seamos obligados á volver á vos el dicho
-Don Fernando de Luque los dichos veinte mil pesos de oro que de vos
-recibimos. Y para lo cumplir y pagar y haber por firme todo lo en esta
-escriptura contenido, cada uno por lo que le toca renunciaron todas
-y cualesquier leyes y ordenamientos y pramaticas y otras cualesquier
-constituciones, ordenanzas que estén fechas en su favor, y cualesquiera
-de ellos para que aunque las pidan y aleguen, que no les valga. Y valga
-esta escriptura dicha, y todo lo en ella contenido, y traiga aparejada
-y lista la debida ejecución así en sus personas y bienes habidos y por
-haber, segun dicho es y dieron poder cumplido á cualesquier justicia y
-jueces de S. M. para que por todo rigor y más breve remedio de derecho
-les compelen y apremien á lo así cumplir y pagar, como si lo que
-dicho es fuese sentencia definitiva de juez competente pasada en cosa
-juzgada; y renunciaron cualesquier leyes y derechos que en su favor
-hablan, especialmente la ley que dice: «Que general renunciacion de
-leyes no vale.» Que es fecha en la ciudad de Panamá á diez días del
-mes de marzo, año del nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo de mil
-quinientos veinte y seis años: testigos que fueron presentes á lo que
-dicho es, Joan de Panés, y Alvaro del Quiro, y Joan de Vallejo, vecinos
-de la ciudad de Panamá, y firmó el dicho Don Fernando de Luque y porque
-no saben firmar el dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro,
-firmaron por ellos en el registro de esta carta Joan de Panés y Alvaro
-del Quiro, á los cuales otorgantes yo el presente escribano doy fe que
-conozco.--Don Fernando de Luque.--A su ruego de Francisco Pizarro,
-Joan de Panés.--A su ruego de Diego de Almagro, Alvaro del Quiro.--E
-yo Hernando del Castillo, escribano de S. M. y escribano público y del
-número de esta ciudad de Panamá, presente fuí al otorgamiento de esta
-carta y la fice escribir en estas cuatro fojas con esta, y por ende
-fice aquí este mi signo á tal en testimonio de verdad.--Hernando del
-Castillo, escribano público.
-
-
-
-
-E
-
- CARTA DEL LICENCIADO CRISTÓBAL VACA DE CASTRO AL EMPERADOR DON
- CARLOS, PARTICIPÁNDOLE EL ASESINATO DEL MARQUÉS DON FRANCISCO
- PIZARRO Y LA REBELIÓN DE DON DIEGO DE ALMAGRO, EL MOZO.--Quito, 15
- de noviembre de 1541[879].
-
- [879] _Cartas de Indias_, págs. 465-473.--Madrid, 1877.
-
-
- Sacra Cesarea Catholica Magestad:
-
-Por otras he escrito á V. M. como fué Dios servido que en el galeon
-en que venia de Panamá, no pudiese tomar la tierra del Perú por la
-via de Puerto Viejo, y arribé á un puerto de Andagoya, que se dice la
-Buena Ventura, desde donde se viene á esta tierra por la governaçion
-de Popayán; y cómo en Cali estove tres meses á la muerte, y de allí,
-durante la enfermedad, puse en paz á los governadores Venalcaçar y
-Andagoya, que estavan para se matar; y luego que enbié al puerto que he
-dicho, enbié una caravela á Lima y puertos del Perú á que supiesen cómo
-avia llegado allí; y desde Cali hize mensagero por tierra hasta aquí, á
-Quito, para que desde aquí se enbiasen las cartas á Lima, é asy se hizo.
-
-Antes que llegase á esta çiudad, supe cómo los de Chile y parte de don
-Diego de Almagro habian muerto al marqués D. Francisco Pizarro, y luego
-lo escrebí á V. M. por la via del puerto do arribé; después acá, heme
-detenido algunos dias en escrevir á V. M., por poder escrevir algunas
-cosas determinadas y muestra de tiempo.
-
-Segun he sabido por cartas de personas que estaban en compañía y
-conformidad de aquella gente y de algunos que aquí han venido, y por
-otras vias, el matar al Marqués estava acordado entre ellos dias ha, y
-ansí a mucho tiempo que ellos conpran armas y an allegado á sí la gente
-que han podido, aunque esperavan que viniese juez y si no quitase la
-governaçion luego al Marqués é le degollase, matar á los dos; y así
-tenian acordado de lo hazer conmigo. Despues que supieron por cartas
-que les escrivieron de corte y se lo publicó el Marqués y su secretario
-que yo no traya poderes para hazer lo que ellos querian y me tuvieron
-por muerto, executaron su propósito en la muerte del Marqués y en
-alçarse con la tierra, que es lo que se deseavan y así lo paresçe por
-las cossas é delitos que despues han hecho, de que daré aquí cuenta á
-V. M.
-
-Un Juan de Errada, que hera como curador de Don Diego, hijo del
-adelantado Almagro, con otros diez que fueron con él, salieron de la
-casa de Don Diego, aviendo poco que el Marqués avia venido de misa, y
-no estavan con él sino su hermano Françisco Martín y un Francisco de
-Chaves, y fueron dando bozes por la calle «mueran traidores», sacadas
-las espadas y armadas dos vallestas y un arcabuz; y entrando en la
-casa del Marqués, toparon en la escalera con Francisco de Chaves, que
-se yva á su casa, y allí le mataron, y á dos criados suyos; y entre
-tanto el Marqués se vistió unas coraças; y dos pajes que defendian la
-camara á do estava, los mataron, y despues al Marqués con un pasador
-que le dieron por los pechos, y al Francisco Martín tanbien; y el
-Marqués se defendió valientemente y mató á uno de los contrarios; y
-entre tanto que esto pasava, el Don Diego con algunos de acavallo por
-las calles, que no saliese nadie de sus casas á ympedir aquel hecho;
-y luego hizieron resçebir por governador al Don Diego; y á los que en
-el cabildo contradixeron, que fué el liçenciado Benito de Caravajal y
-Diego de Aguero, los prendieron y quisieron degollar; y hecharon al
-Marqués y á su hermano en la Plaça cabe la picota, como á dos hombres
-comunes y mal hechores, y alli estovieron hasta la tarde, que un
-Barbaran los hechó en una sepoltura entrambos. Saquearon las casas de
-Francisco Martín y de Francisco de Chaves y de Antonio Picado; tomaron
-las naos que estavan en el puerto y les quitaron las velas y timones;
-tomaron á todos los de la çiudad los cavallos é armas; no les dan
-lugar que hombre ninguno salga fuera; tienen guardas en los caminos;
-degollaron publicamente á un Horiguela, dos ó tres días despues que
-llegó á Lima de Panamá, dizen que porque los llamó traydores y por
-alborotador; dízese que han hecho lo mismo de Picado; tienen voluntad y
-ponenlo por obra de hazer lo mismo con los amigos y parte del Marqués.
-Y sabiendo mi venida, no han enbiado ni escrito, antes enbiaron á un
-Garçia de Alvarado á los pueblos de la costa, Truxillo y Piura, con
-çiento y çinquenta hombres, en un galeon grande, que era del Marqués,
-para me prender, y sino hiziera lo que ellos querian, matarme; y allí
-tomó las armas y cavallos á los vezinos, é á muchos el oro é plata é
-todos los dineros que allí hallaron de difuntos, que algunos, Maçuelas
-y otros, avian allegado; y en el camino prendieron á un Cabrera con
-otros veynte é çinco que venian para mí, é al Cabrera é á un Bozmediano
-y un Villegas degollaron en San Miguel publicamente, y tambien diz que
-por alborotadores, que por tales tienen á todos los que quieren servir
-á V. M. Dízese que á un Caçeres é un Cardenas, que llevaban en el
-galeon presos avian degollado en Truxillo; prendieron á un liçenciado
-Leon, que venia agora de España, en San Miguel, que hazia lo que allí
-tocava en servicio de V. M., y muy bien.
-
-Dicen que han enbiado á V. M., y publican que para que los perdone y
-haga merçedes; y esta ni es fidelidad ni voluntad de obedesçer, syno
-dar manera de dilaçión en el obedesçer las provisiones que yo trayo
-de V. M., entre el yr y venir, y rehazerse en este tiempo para su
-proposito, si pudiesen. Esto es lo que, de su parte de estos, se á
-hecho hasta agora.
-
-Lo que de mi parte se á hecho es, que luego que supe, aunque por
-ynçierta nueva, en Popayán, la muerte del Marqués, escreví al
-governador Venalcaçar que no se fuese de Cali hasta ver otra mia;
-escriviome que él la tenia por çierta y por esto queria venir á Quito
-comigo: así lo hizo, puesto que me a detenido aquí algunos dias
-esperándole.
-
-Despues que supe la certinidad de la muerte del Marqués, escreví luego
-y enbié mensageros á los capitanes que estavan en entradas desta parte
-de Lima, á Alonso de Alvarado que estava en los Chachapoyas, é a un
-capitan Juan Pérez, que estava ay çerca, é a un Verdugo, que a dereçado
-çierta fortaleza cabe Caxamalca y está dentro con quarenta hombres,
-con yntençion de defenderse de los de Chile, sy viniesen; y al capitan
-Vergara, que estava en los Bracamoros. Y todos han holgado mucho con
-saber mi venida, y anme respondido que estavan todos aparejados para
-se juntar comigo en el camino, á do yo les escriviere, y con mucha
-afiçion de servir a V. M. Al capitan Alonso de Alvarado enbió Don
-Diego de Almagro á requerir que se juntase con él; é mandandoselo como
-governador, él les respondió que fuesen para traydores, que el avia de
-servir á V. M.; y así me a escripto que, aunque viniesen todos contra
-él, tenia aparejo para se defender; y lo mismo me escribió el cabildo
-de la Frontera, un lugar que se a poblado en los Chachapoyas.
-
-Screvi luego asimismo al cabildo del Cuzco y personas particulares,
-y enbié el traslado auténtico por dos escribanos de la provision de
-governador que V. M. fué servido de darme y el testimonio de cómo aquí
-fuy resçebido por ella, y poder para la presentar y requerir. Escreví
-á un capitan Per Alvarez Holguín, que estava con çiento é çinquenta
-hombres en la tierra del Cuzco, que yva á una entrada; y despues
-escreví á Lima y enbié el mismo despacho por quatro vias, con cartas
-para el cabildo y para otras personas que solían ser de su parte, y
-agora les son contrarios, como es Gomez de Alvarado y otras personas
-de calidad. Escreví al Don Diego y enbié dos personas á la çiudad por
-espías, para que me escrivan lo que pasa ó venga uno; presto me verná
-de todos respuestas; y escreví á los pueblos de la costa y personas
-particulares della, y estaran todas de seruicio de V. M.
-
-Y la gente que deste recaudo y provision se podrán juntar comigo, son
-el governador Venalcaçar, que á traido quarenta hombres, y a enbiado
-por otros çiento; alcançarme an en el camino, segun él dize. Muestra
-mucha voluntad de servir á V. M. De los capitanes Alonso de Alvarado
-y Juan Perez y Verdugo, dozientos; del capitan Vergara, çiento; de
-esta çiudad, con la copia de gente que ha venido á se juntar comigo y
-servir á V. M., saldrán más de dozientos; de los pueblos de la costa,
-con algunos pueblos de los de la sierra é gente que se an ydo allá
-al tiempo que vino á la costa García de Alvarado, çiento y çinquenta
-onbres y tengo por çierto que açercandome házia Lima, en Truxillo ó
-Caxamalca se me verná copia de gentes; por que, á lo que entiendo,
-hasta las piedras se querían levantar contra esta gente, y á lo que me
-han escripto, personas de credito, mucha de la gente que está con el
-don Diego, sabido que voy y llevo poder de governador, tienen voluntad
-de se venir para mi, y así lo dicen publicamente al don Diego; y para
-esto se dará en Lima de mi parte la manera que conviniere. Todas andan
-haziendo ynformaçiones que no fueron en la muerte del Marqués.
-
-Demás desto, espero alguna gente de Panamá y Nicaragua, adonde enbié
-personas de recaudo por armas y cavallos, porque supe que en los que
-se avian de juntar conmigo avia falta de estas cosas, y provey que
-traxesen dos navíos con la gente que estoviese aparejada, para señorear
-la costa y que no se vayan estos ni hagan los daños que hazen. Escreví
-a los oydores é al governador de Nicaragua é Guatimala é Mexico que,
-si por allí fuesen personas de acá, les prendiesen é secrestasen
-sus bienes é lo que llevasen, hasta hazerlo saber á V. M., ó se me
-escriviese.
-
-A Gonçalo Piçarro, que es entrado á la Canela con dozientos hombres
-bien aderezados, enbié á llamar con quarenta hombres bien armados, y no
-pudieron yr más de treynta ó quarenta leguas, por estar toda la tierra
-de guerra, y supieron cómo Gonçalo de Piçarro está ya tan adentro y tan
-lejos de aquí, que, si no enbiase tantos como él llevaua y con tan buen
-recaudo, no podría aprovechar de alcançarles, ni pasar adelante, porque
-la tierra está toda de guerra y los ríos grandes y el camino lexos; y
-porque todavia fuera poner en aventura la gente que á esto enbiase, y
-la tardança que podrían hazer, quise más conservar esto aquí, por la
-necesidad que al presente se muestra, y así enbié á que se viniesen los
-quarenta hombres, que no podían pasar adelante.
-
-En el Cuzco resçibieron á don Diego por Gobernador, y algunos vezinos
-se salieron, y á subçedido, que despues que llegaron mis cartas y
-despachos, que se metió dentro Pero Alvarez Holguín, con la gente que
-tenía y un capitan de arcabuzeros Pedro de Castro é un capitan Diego de
-Rojas, con la gente que tenia, é un Gomez de Tordoya é otros, é toda
-la gente de los Charcas é Arequipa, que quedó despoblada; y enbiaron á
-llamar á Pero Anzures, que estava en çierta entrada çerca, é á un Don
-Alonso de Montemayor, que yva con çien honbres de parte de don Diego
-al Cuzco, y le prendieron, y alguna gente de la que con él yva, se
-fué al Cuzco de su voluntad. A se sabido esto por cartas de Lima, que
-an venido a Truxillo é á San Miguel é porque por parte de don Diego
-se enbió á llamar á Garçía de Alvarado, que estava en la costa, como
-he dicho, con gente, diziendole lo que pasaba en el Cuzco, que fuese
-luego, porque el don Diego, con toda su compañía queria yr sobre él,
-diziendo que estava alçado, como si fuera por el turco, estando en
-servicio de V. M.; y así se partió el Garçía de Alvarado con toda su
-gente para Lima. Dizen que ay en el Cuzco quinientos hombres y muy
-bien armados y mill negros y con sesenta pieças de artilleria; porque,
-demás de la que allí avia, se llevó toda la que traxo á Arequipa una
-nao gruesa bien armada, de las del obispo de Plasençia, que pasó el
-Estrecho y quedó allí en Arequipa; y más una pipa de pólvora que traya;
-demás de traer consigo un Candia, que hace cada día muniçion. El don
-Diego y sus prinçipales no pueden sacar la gente de Lima, que dizen
-que no quieren yr ni pelear contra christianos: esto me escrivió agora
-un Aguilera, de Guamachuco, que vino allí poco ha de Lima, y otras
-personas, por cosa çierta.
-
-Y lo que acá paresçe y se puede colegir de todo, es, aunque el fin de
-la guerra es dudoso, que estos no se pueden sustentar, porque, si van
-al Cuzco, puedoles tomar las espaldas é la tierra, sy vienen á esta
-parte, los del Cuzco hazen lo mismo; si estan quedos, juntamonos los
-unos y los otros y somos dos tantos; y aunque tomasen el Cuzco, que
-no se sabe cómo, segund son muchos é aperçebidos los de dentro, ay
-muchas causas para que sea tan reñido el negocio, que los de Chile an
-de perder mucha parte de su gente, y aunque sea poca, no queda para
-sostener ni hazer rostro, y los que quedaren del Cuzco se an de juntar
-comigo, porque saben que, de los que tomaren, no an de dexar ninguno.
-
-Esto es, en caso que, los de don Diego no se viniesen para mí algunos,
-que creo que serán muchos. Y como yo tenga de mi parte razon y
-justiçia, á quien Nuestro Señor Dios siempre corresponde, y la boz de
-V. M., tengo confiança que haré justicia destos, tan exemplar como
-latroçidad de sus delitos lo requieren, sin rompimiento ni batalla, que
-esta se á de escusar de mi parte lo que pudiere.
-
-Tengo en mi compañía capitanes y personas cuerdas, sin las que se me an
-de juntar, y esperimentados, que se an hallado en la tierra é cosas en
-ella acaeçidas y en otras conquistas, servidores de V. M.; y ansí, todo
-lo de açá se tratará con la buena diligençia y buen consejo que ser
-pudiere, para dar á V. M. la cuenta que soy obligado.
-
-Aunque yo tenía gran pena del trastorno de mi jornada, paresçe, segund
-muestran los negoçios, guiada por Dios; porque á executar esta gente la
-desverguença que tenian conçertada, la tierra se perdia, y en venir por
-este puerto de Quito, se á podido hazer y proveer lo que conviene, sin
-estorvo, que á ninguna parte llegara que lo pudiera hazer.
-
-En las cosas que se an de hazer acá se entenderá, dando lugar el
-tiempo. Aquí se á començado á tomar quenta á los ofiçiales que agora
-ay, y todo anda mal parado, porque, desde que se ganó la tierra, no se
-á tomado cuenta y son muertos los oficiales syn tener fianças. A los
-principios no hubo libros de cuentas, syno papeles; dizen que no avia
-papel en la tierra, sacarse á en limpio lo posible y enbiaré á V. M.
-la relaçión de la cuenta y cobrança; y estando pacífica esta tierra,
-que será presto, plaziendo á Dios, queda aparejada para se poblar y
-hordenar lo de la hazienda, de manera que V. M. lleve más que hasta
-aquí; y tambien lo que toca á la justiçia y chistiandad y reformacion
-de la tierra, que hasta agora está hecho poco; deve aver sido la causa,
-las alteraçiones que ha avido.
-
-A lo que he entendido desta provincia y Tierra Firme, me paresçe que
-estaria mejor el Audiençia en esta que en Panamá, porque casi todos los
-pleitos de allí son de esta tierra, y de Panamá y Nicaragua vienen aquí
-dos veçes en el año con su mercaduria, y podrian enbiar sus causas;
-y á Cartagena, tan bien le está yr á Santo Domingo como á Panamá,
-que con vendoval, es tan poco yr allí, como al Nombre de Dios, y muy
-pocas causas vienen de allí á Panamá, porque muchos de los que van á
-pleitos á Panamá se mueren de la enfermedad que allí ay, y si el pleito
-es largo no pueden allí asistir por la careza de la tierra y en esta
-provincia haria mucho provecho el Audiencia. V. M. provea lo que más
-fuere servido que será lo mejor.
-
-Dizcese tambien acá, que allá se trabta de la entrada donde se tiene
-por çierto que ay lamina de esmeraldas. Sepa V. M. que ay acá quien
-la tome y lo haga bien á su costa syn partidos, sino que pueble la
-tierra y se reparta, y la mina quede por de V. M.; y para que se vea
-quan bien la busca, que ponga yo un vehedor ó dos. En semejantes cosas
-y otras que de acá se podrán pedir y escrevir V. M. se detenga hasta
-escrevirme, porque de todo podré enbiar desde acá çierta relaçion y lo
-que á mi paresçiere, sy V. M. mandare.
-
-Llegado aquí con esta carta, vino á mi un mensagero de don Diego de
-Almagro y truxo solas dos cartas; una suya y otra del liçenciado
-Rodrigo Niño, que agora vino de España é luego fué á ser regente de don
-Diego. Lo que la carta de don Diego, en efecto, dezia es, contar las
-causas que huvo para la muerte del Marqués, y no concluye en que yo
-vaya ni obedesçer, sino que mirado por mi lo uno y lo otro, haga lo que
-fuere serviçio de Dios y de V. M. Quando este mensagero de allí partió,
-no heran llegados los mios, segund él dize. Escribeme el Rodrigo Niño,
-entre otros desvarios, que no vaya yo allá hasta que venga respuesta
-de V. M., porque vea la voluntad que estos tienen, yo respondí á todo
-lo que convenia, y en esto no ay más que dezir. De Truxillio y de
-otras partes me an escripto el don Diego y sus secazes enbian á mi á
-Francisco de Barrionuevo y á un Oñate. Dios lo guie todo á su serviçio
-y al de V. M., y como convenga al bien desta tierra.
-
-Los yndios de la ysla de la Puna mataron á un Çepeda que los tenia á
-cargo; dizenme que á su culpa. Luego se porná en ello remedio, y, para
-lo uno y lo otro partiré de aquí en fin deste mes, plaziendo á Dios. El
-qual guarde y prospere la vida é ymperial estado de V. M. Desta çiudad
-de Quito á quince de noviembre deste año de 1541 años.
-
-De algunas cosas, que por acá conviene se dén provisiones y cartas,
-se dará allá noticia á V. M. y Consejo. Suplica á V. M. las mande
-despachar.
-
-Agora me an escrito que pasó una caravela por Paita, que venia de Lima,
-y que venia en ella el obispo del Cuzco y un dotor Velazquez, casado
-con una su hermana; fué teniente general del Marqués. Dizenme que viene
-huyendo para mí: no sé lo çierto.
-
-De Vuestra Cesarea Catholica Magestad, humill criado y servidor que sus
-Reales pies y manos beso.--El liçenciado Vaca de Castro.
-
-
-
-
-F
-
- CARTA DEL VIRREY D. ANTONIO DE MENDOZA AL EMPERADOR D. CARLOS,
- CONTESTANDO A UN MANDATO DE S. M. RELATIVO AL REPARTIMIENTO DE LOS
- SERVICIOS PERSONALES EN LA NUEVA ESPAÑA[880].
-
- [880] _Cartas de Indias_, págs. 88 y 89.--Madrid, 1877.
-
-
- Guastepeque, 10 de junio de 1549.
-
-Reçibi la carta de V. M. hecha en Agusta á XI de hebrero, y por ella
-me manda V. M. me dé priesa en hazer el repartimiento. Las condiçiones
-y particularidades que V. M. manda que se miren en este negoçio son
-muchas y á requerido tienpo para entendellas y para que aya razon de
-todo. Negoçios de calidad que se an ofresçido, y aver andado con poca
-salud, á ynpedido algo este negoçio, porque avrá un año que, estando
-para yr á visitar la provinçia de Guaxaca, que es lo que me falta
-de ver en toda esta Nueva España que sea de calidad, me empeçó una
-enfermedad que me convino salir de México y venir á tierra caliente,
-y en ella me apretó de arte que no se pensó que escapara. Yo boy
-convalesçiendo y con mejoría, aunque todavía estoy en la cama y me
-quedan algunas reliquias de la enfermedad, y con todo esto tengo al
-cabo y casi hecho el repartimiento; mas a venido una çedula de los
-gobernadores en que por ella mandan que no se den serviçios personales
-de yndios para hechar á las minas, ni para sus casas, ni otros
-serviçios y obras, y que los tales serviçios personales se quiten de
-las tasaçiones y se buelvan á tasar y comuten en otra cossa: será
-mucho estorvo y dilaçion para lo que V. M. me tiene mandado, porque
-será nesçesario bolver á hazer de nuevo lo que tenía hecho, y es dar
-una buelta á toda la tierra, y muy gran baja á las minas de plata, las
-quales andan al presente más prósperas que hasta aqui, y cada día se
-descubren en toda la tierra. En esta Nueva España, loado Nuestro Señor,
-ay salud, así en los españoles como en los naturales, y toda quietud
-y sosiego. Nuestro Señor, la Sacra Catholica Çesarea persona de V. M.
-guarde y ensalçe con acresçentamiento de mayores reynos y señoríos,
-commo sus criados deseamos. De Guastepeque 10 de junio de 1549 años.
-
-Sacra Catholica Çesarea Magestad, muy humil criado de Vuestra Sacra
-Catholica Magestad, que sus Reales pies y manos besa,
-
- D. ANTONIO DE MENDOÇA.
-
- _Sobre._--A la Sacra Catholica Çesarea Magestad del ynvitísimo
- Emperador Rey d'España nuestro Señor[881].
-
- [881] Ibidem, págs. 258 y 259.--Madrid, 1877.
-
-
- CARTA DEL PADRE PROVINCIAL FRAY ALONSO DE LA VERACRUZ AL PRÍNCIPE
- MAXIMILIANO, SUPLICANDO SUCEDA EN EL GOBIERNO DE LA NUEVA ESPAÑA AL
- VIRREY D. ANTONIO DE MENDOZA, SU HIJO D. FRANCISCO.--Nueva España,
- 1.º de octubre de 1549.
-
- Muy alto y muy poderoso Señor:
-
-El Spiritu Sancto sea en el alma de V. A. El oficio que al presente
-tengo, aunque indigno, de la orden de Sancto Augustin en esta Nueva
-Spaña, me fuerça á screvir á V. A, sobre lo que veo ser necesario en
-estas partes, para el seruicio de Dios y de S. M., que como vemos que
-en el cuerpo natural á los miembros de la cabeza se les comunica su
-ser, vivir y hobrar, no menos en un cuerpo místico de republica, del
-bien de la cabeza á los miembros redunda.
-
-Esta Nueva Spaña, altíssimo Señor, ha tenido y tiene al presente su
-felicidad y prosperidad en estar subjecta á un tan catholico Monarca
-y ser acá gobernada por D. Antonio de Mendoça; y como naturalmente
-las cosas deseen su conservacion, esta republica, callando, da bozes
-temiendo su _interitu_, viendo que su governador y cabeza está ya
-cargado, pesado y más para descansar que para trabajar. Por tanto pide
-ser socorrida y será si V. A. provea en estas partes, gobierne y sea
-visorey D. Francisco de Mendoça, hijo de D. Antonio de Mendoça, el
-qual tiene tanto ser y valor y intilligencia de los negocios y cosas
-de la tierra, que me pareze es un traslado de su padre, el qual don
-Francisco, siete annos á no entiende en otra cosa sino en ver y en
-los negocios de la governacion studiar; y de verdad, poderoso Señor,
-que entiendo, si no me engaño, que si á tal padre otro que su hijo
-sucediesse, se daría con todo al traves; porque tengo entendido que
-vendría algun rey que no conociesse á Joseph, como allá en el Exodo se
-dize, y fatigaría al pueblo de Israel, que a esta natural gente no la
-entendería ni amaría, y de ay sucedería lo que todos los religiosos
-tememos; y pues Nuestro Señor proveyó á V. A. por gobernador en essa
-vieja Spaña, en esta Nueva sea puesto quien la sustente y augmente en
-lo spiritual y tenporal, pues á D. Francisco de Mendoça ni le falta
-saber, ni edad, ni las demás qualidades que en tales personas an de
-concurrir. Nuestro Señor á V. A. prospere y estado acresciente á su
-servicio. De esta Nueva Spaña, primero de octubre de 1549.
-
-Capellán de V. A.,
-
- FRAY ALONSO DE LA VERA CRUZ,
- Provinçial.
-
- _Sobre._--(Al) muy alto y poderoso Señor Príncipe Maximiliano.
-
-
-
-
-G
-
- CARTA DEL LICENCIADO PEDRO DE LA GASCA Á LOS PRÍNCIPES DE HUNGRÍA
- Y BOHEMIA, MAXIMILIANO Y MARÍA, GOBERNADORES DE ESPAÑA, DÁNDOLES
- CUENTA DEL ESTADO DE LOS ASUNTOS EN EL PERÚ. Puerto de la ciudad de
- Los Reyes, 6 de diciembre de 1549[882].
-
- [882] _Cartas de Indias_, págs. 559 y 560. Madrid, 1877.
-
-
- Muy altos y muy poderosos señores:
-
-La carta de Vuestras Altezas de XXII de hebrero deste año, rescebí
-á XIII de noviembre proximo passado y muy gran favor en mostrarse
-Vuestras Altezas servidos de lo que acá se ha hecho en la pacificacion
-desta tierra, en la qual solo de my parte ha havido la fee que de buen
-vasallo de S. M. en my hay, porque todo lo demas ha hecho Dios que con
-my particular mano guía y favoresce las cosas de S. M.; y para que
-todo se atribuyese á su divina bondad de quien todo bien viene, quisso
-escoger instrumento tan inutil como yo, á quien nada se puede atribuyr.
-
-Del estado que al presente las cosas acá tienen, hago relacion á los
-del Consejo de las Yndias, para que ellos, á tiempo, y con menos
-pesadumbre é fastidio, le dén á Vuestras Altezas y por esso no torné yo
-en esta más de qué hazerla sino que, loores á Dios, estas provincias
-están en mucha paz é sossiego, y en el estado que conviene para el
-servicio de Dios y de S. M.; y á los que en ellas viven, ansy españoles
-como naturales, los quales, con el buen tractamiento que se les haze y
-con ver que se les guarda justicia y que son defendidos de los robos
-y desventuras passadas, se van cada día reformando y afficionando á
-nuestra Santa Fee Catholica, y ansy, muchos caciques, que son los
-principales señores dellos, se han tornado christianos. Plegue á
-Nuestro Señor de lo llevar adelante, y que conserve y augmente las muy
-altas y muy poderosas personas y estado de Vuestras Altezas por muchos
-y bienaventurados años á su santo servicio, como los vassallos de S. M.
-deseamos y hemos menester.
-
-Del puerto de la ciudad de Los Reyes, VI de diciembre de 1549.
-
-De Vuestras Altezas humilde siervo que sus reales manos besa.
-
- El licenciado
- GASCA.
-
-_Sobre._ A los muy altos y muy poderosos señores (Príncipe) y Princesa,
-gobernadores de (España).
-
-
-
-
-H
-
-
-El P. Jesuíta Juan Ignacio Molina nació en Talca (Chile) en 1740 y
-murió en Bolonia (Italia) en 1829. Dedicóse al estudio de las lenguas
-clásicas y también al de algunas modernas, siguió los principios
-filosóficos de Newton y de Euler, desempeñó el cargo de bibliotecario
-del Colegio de los jesuítas de Santiago y abandonó a Chile después de
-la supresión de la compañía en las colonias españolas. Pasó a Italia en
-1767, estableciéndose al poco tiempo en Bolonia, donde se dedicó a la
-enseñanza. Sus obras, llenas de noticias verdaderas e interesantes, se
-intitulan: _Compendio di storia geografica naturale e civile del Regno
-del Chili_ (Bologne, 1776); _Saggio sulla storia naturale del Chili_
-(Bologne, 1782), y _Saggio della storia civili del Chili_ (Bologne,
-1787). Se tradujeron al inglés, al francés y al español[883].
-
- [883] Sommervogel, S. J.--_Bibliothèque de la Compagne de
- Jesús_, tomo V. columnas 1.165 y 1.166.
-
-
-
-
-I
-
-
-Jorge Juan, de nobiliaria ascendencia levantina, nació en Novelda,
-villa perteneciente entonces al reino de Valencia y hoy á la provincia
-de Alicante, el 5 de enero de 1713. Sus padres, D. Bernardo Juan
-y Canicia y D.ª Violante Santacilia Soler de Cornella residían de
-ordinario en Alicante; pero D.ª Violante fué a pasar la temporada de
-embarazo a una finca rústica en las inmediaciones de Novelda, donde dió
-a luz al que luego había de merecer de su siglo el dictado de _Sabio
-Español_.
-
-Huérfano de padre a los tres años, quedó bajo la tutela de unos tíos
-suyos, quienes le dieron excelente educación en Zaragoza. Allí estudió
-la _Gramática Latina_.
-
-Como era costumbre en aquella época que los vástagos de familias nobles
-de las naciones católicas ingresasen en alguna orden militar, Jorge
-Juan, a los doce años, fué llevado a Malta, en cuya ciudad recibió el
-hábito de dicha orden, una de las más antiguas y distinguidas. Esto le
-obligó a permanecer soltero durante su vida, lo cual llevaba consigo el
-voto que hacían los que en dicha orden ingresaban.
-
-En Malta--según dicen los cronistas--desempeñó el cargo de paje del
-Gran Maestre. Apenas hubo cumplido diez y seis años, esto es, en 1729,
-se dirigió a España, decidido a servir en la marina real. Expidiósele
-la carta orden para su ingreso en la Compañía de Reales Guardias
-Marinas de Cádiz. Durante los seis meses en que no hubo vacante,
-asistió a la Academia, y allí estudió Aritmética, Geometría Elemental,
-Trigonometría, Esfera, Globos y Navegación. Al comenzar el 1730 logró
-plaza y salió a campaña contra los moros argelinos; después pasó a
-Nápoles en la escuadra que condujo al infante don Carlos para ocupar
-aquel trono, concurriendo, por último, a la expedición contra Orán.
-
-En este lapso de tiempo, o sea, desde 1730 hasta 1734, continuó sus
-estudios de Matemáticas elementales y superiores, alternándolos con las
-campañas marítimas que sólo se verificaban durante el verano. Dióse
-a conocer en esos estudios como joven de clarísima inteligencia y de
-mucha aplicación.
-
-Pronto se vió que estaban en lo cierto los que habían formado de Jorge
-Juan idea tan elevada. Deseando la Academia de Ciencias de París
-resolver de un modo definitivo el hasta entonces dudoso problema de
-la figura y dimensiones de nuestro planeta, formó con tal objeto dos
-comisiones de eminentes matemáticos y académicos para medir el grado
-de meridiano terrestre en las inmediaciones del Polo y del Ecuador, a
-fin de que, comparando las medidas resultantes, se dedujese la forma
-exacta de la Tierra. Los sitios que se eligieron para efectuar dichas
-operaciones fueron la Laponia del Norte y la América Ecuatorial.
-Suecia quiso que su famoso astrónomo Celsio acompañase a la comisión
-francesa encargada de operar allí, y España solicitó que los Guardias
-Marinas de Cádiz Jorge Juan y Antonio Ulloa fuesen también con la
-comisión destinada a trabajar en territorio español[884]. Contaba a
-la sazón Jorge Juan veintiún años y Antonio Ulloa diez y nueve. Para
-suplir esa falta de edad y para darles mayor representación y carácter,
-fué preciso conferirles el empleo de teniente de navío, saltando por
-encima de alférez de fragata, alférez de navío y teniente de fragata,
-es decir, dándoles cuatro ascensos de una vez. Resolución semejante
-revela bien a las claras el concepto que por su saber merecían aquellos
-jóvenes marinos, así como el atraso de los demás elementos de la
-sociedad española.
-
- [884] Los nombrados fueron Jorge Juan y Juan García del
- Postigo; pero como el último se hallaba navegando y se
- retrasara su vuelta, se dispuso que le sucediera el también
- guardia marina Antonio Ulloa.
-
-Los académicos franceses designados para hacer sus estudios en la
-América Ecuatorial eligieron como lugar más a propósito el territorio
-de Quito, que se halla bajo la línea equinoccial.
-
-A bordo del navío _Conquistador_ y de la fragata _Incendio_, salieron
-de Cádiz el 28 de mayo de 1735 Jorge Juan y Antonio Ulloa, y con
-ellos fué también el nuevo virrey del Perú, en cuyo distrito habían
-de verificarse los trabajos científicos. El día 9 de julio fondearon
-en Cartagena de Indias, donde esperaron cinco meses la llegada de la
-comisión francesa. Mientras tanto, se dedicaron a estudiar el país en
-todos sus aspectos. Para conocer el mérito de los trabajos realizados
-por ambos, bastará leer la siguientes obras: _Disertación histórica
-y geographica sobre el meridiano de demarcación entre los dominios
-de España y Portugal, y los parajes por donde passa en la América
-Meridional, conforme a los tratados y derechos de cada Estado_. Madrid,
-MDCCXLIX.--_Noticias secretas de América sobre el estado naval, militar
-y político de los reynos del Perú y provincias de Quito, costa de Nueva
-Granada y Chile._ Londres, 1826. _Relación histórica del viaje á la
-América Meridional hecho de orden de S. Magestad para medir algunos
-grados de meridiano terrestre, y venir por ellos en conocimiento
-de la verdadera figura y magnitud de la tierra, con otras varias
-observaciones astronómicas y phisicas._ Madrid, 1743. Las mencionadas
-obras se tradujeron a muchos idiomas extranjeros.
-
-Habiendo terminado sus trabajos la comisión francesa el 1745, diez años
-después de haber salido de España nuestros jóvenes marinos, los dos
-marcharon por tercera vez a Lima, ya para despedirse del virrey, ya
-para buscar embarcación y regresar a la Península. Decidieron hacer el
-viaje por el Cabo de Hornos y no por la vía tan trillada del istmo de
-Panamá. Fueron tan cautos, que determinaron hacer el viaje en buques
-diferentes, pues así evitaban el riesgo de que yendo en uno mismo, si
-se perdiese, desaparecerían documentos de trabajos científicos tan
-interesantes.
-
-Jorge Juan hizo el viaje de regreso en una fragata francesa. Lo mismo
-hizo Antonio Ulloa, quien fué apresado por los ingleses el 13 de agosto
-de 1745 a la vista de la isla de Terranova y conducido a Inglaterra.
-Como era de esperar, no se le trató como prisionero de guerra, antes
-al contrario, se le hizo cariñoso recibimiento y mereció toda clase
-de consideraciones en la Real Sociedad de Londres, que presidió el
-inmortal Newton.
-
-Por su parte Jorge Juan llegó felizmente a Brest (31 octubre 1745) y se
-dirigió a París, mereciendo el alto honor de que le nombrasen _Socio de
-la Real Academia de Ciencias_. Allí supo que la expedición enviada a
-Laponia no había dado resultado alguno, tal vez por lo helado y rígido
-de aquel clima. Poco importaba este contratiempo. Comparando la medida
-del grado de meridiano en el Ecuador con la obtenida en la medición del
-meridiano de París, resultó que la Tierra era una esferoide achatada
-hacia los polos.
-
-Jorge Juan llegó a Madrid a principios del año 1746, cuando todavía
-no se conocían bien sus trabajos. Además, después de once años de
-ausencia, halló cambiada completamente la corte. A Felipe V le había
-sucedido Fernando VI y al ministro que le diera la comisión, el marqués
-de la Ensenada, excelente ministro de Marina y hombre de superiores
-dotes; pero--sin que conozcamos los motivos--poco dispuesto a favorecer
-la publicación de los estudios del _Sabio Español_.
-
-Tentado estuvo Jorge Juan para dejar a España y volverse al servicio de
-Malta. Hizo la casualidad que se enterase de ello el Teniente general
-D. José Pizarro, con quien trabó amistad Jorge Juan en Chile. Pizarro
-procuró disuadirle de resolución tan extrema y habló a Ensenada,
-logrando obtener los recursos suficientes para la publicación de
-aquellas obras, recibidas con gran aplauso en toda Europa.
-
-La Marina de Guerra española necesitaba adelantos y mejoras que
-las extranjeras poseían. Con el encargo de estudiar los métodos de
-construcción y tomar cuanto pudiera ser de utilidad para nuestra
-marina, Jorge Juan, después que hubo ascendido a Capitán de Fragata,
-salió para Inglaterra en noviembre de 1748. Los constructores ingleses
-encontraron en el marino español, no aprovechado discípulo, sino
-excelente maestro.
-
-A su vuelta a España fué ascendido a Capitán de Navío y nombrado
-Director de los Arsenales. Entonces proyectó y dirigió las obras de
-los del Ferrol y Cartagena, que aún hoy son admirados por su solidez
-y perfección, pudiendo ser considerado Jorge Juan como el fundador de
-aquellos establecimientos de construcción naval. En ellos emprendió las
-nuevas construcciones y de ellos salió aquella poderosa armada, que
-pocos años después había de surcar los mares en el reinado de Carlos
-III.
-
-Obedeciendo órdenes del gobierno recorrió la Península de un extremo
-a otro, visitando todos los puertos y establecimientos marítimos,
-levantando planos para ejecución de obras (las que muchas, por
-desgracia, no se realizaron), y siendo por todos consultado acerca de
-obras hidráulicas, laboreo de minas y proyectos de canales y riegos.
-
-Se le dió la comisión de estudiar la liga y afinación de monedas
-y cuanto con su fabricación se relaciona. Sus trabajos fueron el
-fundamento de la instalación de la fábrica de la moneda de Madrid con
-arreglo a los últimos adelantos: Jorge Juan puede ser considerado como
-el fundador de la Casa de la Moneda que hoy existe en la Corte. Por
-esta razón, cuando se edificó el barrio de Salamanca, se dió el nombre
-de _Jorge Juan_ a la calle que, partiendo del paseo de Recoletos, con
-ella confina la fachada del mediodía de la Casa de la Moneda.
-
-Habiendo sido nombrado el 1751 Capitán de Guardias Marinas con
-residencia en Cádiz, entonces publicó el _Compendio de Navegación_, en
-cuya obra se halla todo cuanto había adelantado dicha ciencia hasta su
-tiempo. Aprovechó su estancia en Cádiz para establecer el _Observatorio
-de San Fernando_, único que durante mucho tiempo existió en España.
-
-En Cádiz, y en su propia casa, dió habitación a los fundadores de una
-_Asamblea amistosa literaria_, que fué como ensayo para la Academia
-de Ciencias que se trataba de fundar en Madrid. Allí leyó algunas
-memorias, de las cuales una le sirvió de base para la gran obra que
-debía inmortalizar su nombre, _El examen marítimo_, publicada el 1771,
-dos años antes de su muerte. El Instituto Real de Francia hubo de decir
-que era el tratado más profundo y más completo que se había escrito
-sobre la materia.
-
-Nuestro querido discípulo D. Tomás Abad Amorós (curso de 1913 a 1914)
-escribe lo que a continuación copiamos: «Esa obra nunca bastante
-encomiada, que constituye el honor más preciado de la cultura de
-nuestra patria y de nuestra Marina militar, marca el período más
-culminante de la labor científica de Jorge Juan, pues en ella creó
-una rama importantísima de la Ciencia de la mecánica. Hasta entonces
-la construcción de los buques y su manejo había sido un arte deducido
-de la práctica y perfeccionado por ella; pero nuestro sabio les dió
-carácter científico, estableciendo por primera vez las bases teóricas
-de la Arquitectura naval y de la Mecánica de los buques, con fórmulas
-tan exactas y precisas que son al presente el fundamento de estas
-nuevas ciencias y el origen del progreso que desde aquellos tiempos ha
-tenido la construcción de los buques. Resulta, por tanto, _El examen
-marítimo_, una producción verdaderamente genial que causó completa
-revolución en la ciencia naval, colocó a nuestro Jorge Juan a la altura
-de los hombres de ciencia más eminentes de Europa y consolidó el
-epíteto de _Sabio Español_ con que venía siendo conocido.»
-
-En 1766 ascendió a Jefe de Escuadra y se le concedió el tratamiento de
-_Excelencia_.
-
-El Rey le nombró Embajador extraordinario en la Corte del Sultán de
-Marruecos, para donde salió el 15 de febrero de 1767 en compañía de
-Sidi-Amed-el-Gacel, que había venido a España con igual carácter
-por orden del soberano marroquí. Seis meses permaneció en Marruecos
-desempeñando con tino y prudencia su cometido.
-
-A su vuelta, deseando Fernando VI mejorar la educación de la nobleza,
-le confió la dirección del _Real Seminario de Nobles_, de la que tomó
-posesión el 24 de Mayo de 1770.
-
-Una vida de tanta actividad mental y física cayó prematuramente en
-postración profunda. Hacía ya algunos años que venía padeciendo de
-cólicos biliosos que frecuentemente interrumpían sus tareas científicas
-y le ponían en trance de muerte. El 23 de junio de 1773, a los 60 años
-de edad, como herido por un rayo, murió por una parálisis cerebral.
-
-España entera lloró la muerte del insigne hijo de Novelda. Sus
-funerales en la parroquia de San Martín fueron suntuosos. Depositado
-su cadáver en una de las bóvedas de dicho templo, se trasladó después
-a la Capilla de Nuestra Señora de Valbanera, que fué destruída
-durante la invasión francesa de 1808. El gobierno de José Bonaparte
-proyectó erigir en San Isidro un panteón donde reposasen los restos de
-españoles ilustres. En espera de que el panteón llegara a terminarse,
-los de Jorge Juan se trasladaron desde su antiguo mausoleo a la Casa
-Municipal. Al erigirse, año 1845, en la ciudad de San Carlos, provincia
-de Cádiz, el panteón de Marinos ilustres, allí fueron llevados los
-restos del esclarecido sabio, gloria de la Armada Española y de su
-patria.
-
-
-
-
-J
-
- CARTA DE FRAY FRANCISCO DE BUSTAMANTE Y DE OTROS RELIGIOSOS DE
- LA ORDEN DE SAN FRANCISCO AL EMPERADOR DON CARLOS, EXPONIENDO LA
- NECESIDAD DE ADOPTAR DISPOSICIONES PARA EVITAR COMPETENCIAS ENTRE
- EL VIRREY Y LA AUDIENCIA DE LA NUEVA ESPAÑA.
-
-
- México, 20 de octubre de 1552.
-
-Sacra, Catholica, Çesarea, Real Magestad. Por cartas de V. M. nos
-ha sido mandado que, de lo que se ofreciere tocante á vuestro Real
-servicio y conciencia y al buen gobierno destas dos repúblicas
-española é indiana, demos relación. Ayuntados en nuestra Congregacion
-capitular, é confiriendo sobre lo dicho, pareció hazer saber á V. M.
-como al presente ay gran confusion en esta tierra, asi entre indios
-y españoles, como entre el Vyrrey y la Audiencia. Porque él, como
-governador, quiere prover lo que le parece que más conviene á la
-utilidad y buen gobierno de la tierra, y la Audiencia, por vía de
-appellacion, desaze lo que vuestro Visorrey manda y provee; de donde
-se sigue que los negocios no tienen buena expedicion, y los que tocan
-á los yndios se haze pleyto ordinario dellos, y como no se saben
-defender, redunda en daño dellos. Lo otro, que la persona del visorrey,
-que representa la vuestra, pierde gran parte de la auctoridad; lo qual
-parece causar gran detrimento en los yndios, á causa de tener ellos
-grande acatamiento y repecto al que representa la persona de V. M.,
-y este pierde, viendo que la Audiencia desaze lo que el visorrey ha
-proveydo. Por lo qual, supplicamos á V. M. mande declarar á qué se
-estiende la Autoridad y poder de vuestro visorrey, y si proveyendo
-él como governador, ha lugar la appellacion, de lo que él proveyere,
-para vuestra Real Audiencia; porque acá parece en esto aver los
-ynconvenientes ya dichos y otros, como quiera que hasta aqui no emos
-sentido ni conocido de vuestro visorrey sino que tiene muy gran deseo y
-voluntad de favorecer y defender á estos pobres naturales, y cumplir lo
-que V. M. le tiene encargado y mandado. Cuya Real Persona y felicissimo
-estado Nuestro Señor prospere y acreciente en su santo servicio, con
-augmento de su Santa Fee Catholica. De Mexico, XX de Octubre de 1552.
-
-De V. M. menores siervos que sus Reales é Imperiales manos besan.
-
- FRAY FRANCISCO DE BUSTAMANTE,
- Comisario general.
-
- FRAY JUAN DE SANT FRANCISCO,
- Minister provincialis.
-
- FRAY DIEGO DE OLARTE,
- Guardian de México.
-
- FRAY JUAN DE GAONA.
-
- FRAY ANTONIO DE ÇIBDAD RODRIGO.
-
- FRAY TORIBIO MOTOLINÍA.
-
- FRAY JUAN DE RIBAS.
-
- FRAY JUAN FOCHER.
-
- FRAY BERNARDINO DE SAHAGUN.
-
- _Sobre._--A la Sacra Catholica Magestad del ynvictissimo Emperador
- Rey nuestro Señor. En su Real Consejo de Indias[885].
-
-
- [885] _Cartas de Indias_, págs. 131 y 132.--Madrid, 1877.
-
-
-
-
-L
-
-_Virreyes de México._
-
-
- D. Antonio de Mendoza (1535-1550).
- " Luis de Velasco (1550-1564).
- " Gastón de Peralta (1566-1568).
- " Martín Enríquez de Almansa (1568-1580).
- " Lorenzo Suárez de Mendoza (1580-1583).
- " Pedro Moya de Contreras (1584-1585).
- " Alvaro Manrique de Zúñiga (1585-1590).
- " Luis de Velasco (1590-1595).
- " Gaspar de Zúñiga y Acevedo (1595-1603).
- " Juan de Mendoza y Luna (1603-1607).
- " Luis de Velasco (1607-1611).
- " Fr. García Guerra (1611-1612).
- " Diego Fernández de Córdoba (1612-1621).
- " Diego Carrillo de Mendoza Pimentel (1621-1624).
- " Rodrigo Pacheco Osorio (1624-1635).
- " Lope Díez de Armendáriz (1635-1640).
- " Diego López Pacheco Cabrera (1640-1642).
- " Juan de Palafox y Mendoza (1642).
- " García Sarmiento de Sotomayor (1642-1648).
- " Marcos de Torres Rueda (1648-1649).
- " Luis Enríquez de Guzmán (1650-1653).
- " Francisco Fernández de la Cueva (1653-1660).
- " Juan de Leyva y de la Cerda (1660-1664).
- " Diego Osorio de Escobar y Llamas (1664).
- " Antonio Sebastián de Toledo (1664-1674).
- " Pedro Nuño Colón de Portugal (1674).
- " Fr. Payo Enríquez de Ribera (1674-1680).
- " Tomás Antonio de la Cerda y Aragón (1680-1686).
- " Melchor Portocarrero Laso de la Vega (1687-1688).
- " Gaspar de la Cerda Silva y Mendoza (1688-1696)
- " Juan de Ortega Montañés (1696-1697).
- " José Sarmiento Valladares (1697-1701).
- " Juan de Ortega Montañés (1701-1702).
- " Francisco Fernández de la Cueva Enríquez (1702-1711).
- " Fernando de Alencastre Noroña y Silva (1711-1716).
- " Baltasar de Zúñiga (1716-1722).
- " Juan de Acuña (1722-1734).
- " Juan Antonio de Vizarrón (1734-1740).
- " Pedro de Castro y Figueroa (1740-1742)
- " Pedro Cebrián y Agustín (1742-1746).
- " Francisco de Güemes Horcasitas (1746-1755).
- " Agustín de Ahumada y Villalón (1755-1760).
- " Francisco Cagigal de la Vega (1760).
- " Joaquín de Monserrat (1760-1766).
- " Carlos Francisco de Croix (1766-1771).
- " Antonio María de Bucareli y Ursúa (1771-1779).
- " Martín de Mayorga (1779-1783).
- " Matías de Gálvez (1783-1784).
- " Bernardo de Gálvez (1785-1786).
- " Alonso Núñez de Haro y Peralta (1787).
- " Manuel Antonio Flores (1787-1789).
- " Juan Vicente de Güemes (1789-1794).
- " Manuel de la Grua Talamanca (1794-1798).
- " Miguel José de Azanza (1798-1800).
- " Félix Berenguer de Marquina (1800-1803).
- " José de Iturrigaray (1803-1808).
- " Pedro Garibay (1808-1809).
- " Francisco Javier Lizana y Beaumont (1809-1810).
- " Francisco Javier Venegas (1810-1813).
- " Félix María Calleja del Rey (1813-1816).
- " Juan Ruiz de Apodaca (1816-1821).
- " Juan O'Donojú (1821).
-
-
-_Virreyes y Capitanes Generales que hubo en el Perú hasta la penúltima
-década del siglo XVIII._
-
- Francisco Pizarro (1529-1541).
- D. Cristóbal Vaca de Castro (1541-1544).
- " Blasco Núñez Vela, primero que llevó el título de virrey (1544-1546).
- " Pedro de La Gasca (1546-1550).
- " Antonio de Mendoza (1551-1552).
- " Andrés Hurtado de Mendoza (1555-1561).
- " Diego López de Zúñiga y Velasco (1561-1564).
- " Lope García de Castro (1566-1569).
- " Francisco de Toledo (1569-1581).
- " Martín Henríquez (1581-1583).
- " Fernando de Torres y Portugal (1584-1589).
- " García Hurtado de Mendoza (1590-1596).
- " Luis de Velasco (1596-1604).
- " Gaspar de Zúñiga y Acebedo (1604-1606.)
- " Juan de Mendoza y Luna (1607-1615).
- " Francisco de Borja y Aragón (1615-1621).
- " Diego Fernández de Córdoba (1622-1629).
- " Jerónimo Fernández de Cabrera Bobadilla y Mendoza (1629-1639).
- " Pedro de Toledo y Leiva (1639-1648).
- " García Sarmiento de Sotomayor (1648-1655).
- " Luis Henríquez de Guzmán (1655-1661).
- " Diego de Benavides y de la Cueva (1661-1666).
- " Pedro Fernández de Castro y Andrade (1667-1672).
- " Baltasar de la Cueva Henríquez y Saavedra (1674-1678).
- " Melchor de Liñán y Cisneros (1678-1681).
- " Melchor de Navarra y Rocafull (1681-1689).
- " Melchor Portocarrero Laso de la Vega (1689-1706).
- " Manuel Onís de Santa Pau Olim de Semanat y de Lanuza (1706-1710).
- " Diego Ladrón de Guevara (1710-1716).
- " Fr. Diego Morcillo Rubio de Auñón (1716).
- " Carmine Nicolás Caracciolo (1716-1720).
- " Fr. Diego Morcillo Rubio de Auñón (1720-1724).
- " José de Armendariz (1724-1736).
- " Antonio José de Mendoza Camacho y Sotomayor (1736-1745).
- " José Manso de Velasco (1745-1761).
- " Manuel de Amat Juniet Planella Aimesic y Santa Pau (1761-1775).
- " Manuel de Guirior (1775-1780).
- " Agustín de Jáuregui (1780-1784).
- " Teodoro de Croix (1784-1790)[886].
- " Fray D. Francisco Gil y Lemos (1790-1796).
- " Ambrosio de O'Higgins (1796-1801).
- " Gabriel de Avilés (1801-1806).
- " José Fernando de Abascal (1806-1816).
- " Joaquín de Pezuela y Sánchez (1816-1821).
- " José de la Serna é Hinojosa (1821-1824).
-
- [886] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados,
- etc., por José Félix Blanco, tomo I, páginas 474-481.
-
-
-_Presidentes que hubo en Quito desde la conquista hasta fines del año
-1811._
-
- D. Fernando Santillán (1564-1571).
- " Lope Díaz Armendáriz (1571-1575).
- " García de Valverde (1575-1578).
- " Diego Narváez (1578-1581).
- " Juan Martínez de Landecho (1582-1587).
- " Manuel Barros de Santillán (1587).
- " Esteban Marañón (interino).
- " Miguel de Ibarra (1600).
- " Juan Fernández de Recalde (1609-1615).
- " Antonio Murga (1616-1636).
- " Alonso Pérez de Salazar (1637-1641).
- " Juan de Lizarazu (1644-1645).
- " Martín Arriola (1648-1655).
- " Pedro Vázquez de Velasco (1655-1661).
- " Antonio Fernández de Heredia (1663-1665).
- " Diego del Corro (1670-1672).
- " Alonso Peña Montenegro (1672-1678).
- " Antonio Munive (1678-1691).
- " Mateo de la Mata Ponce de León (1691).
- " Francisco López Dicastillo (1703).
- " Juan de Sarsaya (1707).
- " Santiago de Larrain (1715).
-
- Por Real Cédula (1717) se suprimieron las Audiencias de Quito y de
- Panamá, dejando sólo la de Santa Fe. Establecióse el Virreinato de
- Santa Fe. Restablecida en 1722 la Audiencia de Quito, se nombró
- presidente al citado Larrain.
-
- D. Dionisio de Alcedo y Herrera (1729-1736).
- " José de Araujo y Río (1736-1743).
- " Manuel Rubio de Arévalo (1743-1745).
- " Fernando Sánchez de Orellana (1745).
- " Juan Pío Montufar y Frajo (1753).
- " Manuel Rubio de Arévalo, interino.
- " Antonio de Zelaya y Vergara (1766-1767).
- " José Dibuja (1767-1778).
- " José García de León y Pizarro (1778-1784).
- " Juan José Villaluenga y Martil (1784-1790).
- " Juan Antonio Mon y Velarde (1790-1791).
- " Luis Muñoz de Guzmán (1791-1798).
- Barón de Carandolet (1798 1807).
- D. Diego Antonio Nieto (1807-1808).
- " Manuel de Uries (1808-1811)[887].
-
- [887] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados por
- José F. Blanco, tomo I, págs. 483-485.--También tomo I, pág.
- 339.
-
-
-_Gobernadores de la isla de Puerto Rico hasta mediados del siglo XIX._
-
- D. Cristóbal de Sotomayor.
- " Miguel Cerón, desde 1509.
- " Juan Ponce de León, hasta 1512.
- " Miguel Cerón, hasta 1514.
- El Comendador Moscoso, parte del año 1514.
- D. Cristóbal de Mendoza, hasta 1516.
- El licenciado Velázquez, hasta 1520.
- D. Pedro Moreno.
- " Francisco Manuel de Olando.
- El licenciado Antonio de la Gama, interino.
- D. Juan de Céspedes, hasta 1581.
- " Diego Meléndez Valdés, en 1583.
- " Pedro Xuarez, en 1593.
- " Alonso Mercado, en 1599.
- " Sancho Ochoa de Castro, en 1602.
- " Gabriel de Rojas, en 1603.
- " Felipe Beaumont y Navarro, en 1614.
- " Juan de Vargas, en 1620.
- " Juan de Haro, en 1625.
- " Enrique Henríquez, en 1630.
- " Iñigo de la Mota, en 1635.
- " Fernando de la Riva-Agüero, en 1645.
- " Agustín de Silva, en 1656.
- " Juan Pérez de Guzmán, en 1661.
- " Gerónimo de Velasco, en 1664.
- " Gaspar de Arteaga, en 1670.
- " Diego Robladillo, en 1674, interino.
- " Baltasar Figueroa, en 1674, interino.
- " Alonso Campo, en 1675.
- " Juan Robles, en 1678.
- " Gaspar de Andino, en 1683.
- " Gaspar de Arredondo, desde 1690 hasta 1695.
- " Tomás Franco, hasta 1698.
- " Antonio Robles, hasta 1699, interino.
- " Gaspar de Arredondo, en 1699.
- " Gabriel Gutiérrez de Rivas, desde 1700 hasta 1702.
- " Diego Villarán, hasta 1703, interino.
- " Francisco Sánchez, en 1703, interino.
- " Pedro de Arroyo, hasta 1705.
- " Juan Morla, interino.
- " Francisco Granados, hasta 1720.
- " José Mendizábal, hasta 1724.
- " Matías Abadía, hasta 1731.
- " Domingo Nanclares, hasta 1743.
- " Juan Colomo, en 1743.
- " Agustín Pareja, hasta 1751.
- " Matías Bravo, hasta 1755.
- " Mateo de Guazo.
- " Felipe Ramírez.
- " Marcos Vergara, en 1766.
- " José Tentor, interino.
- " Miguel de Muesas, hasta 1775.
- " José Dufresne, hasta 1783.
- " Juan Dabán, hasta 1789.
- " Miguel Vitáriz, hasta 1792.
- " Francisco Torralba, hasta 1795.
- " Ramón de Castro, hasta 1804.
- " Toribio de Montes, hasta 1809.
- " Salvador Meléndez, hasta 1820.
- " Juan Vasco y Pascual, en 1820.
- " Gonzalo Aróstegui, hasta 1822.
- " José Navarro, en 1822, interino.
- " Miguel de la Torre, hasta 1837.
- " Francisco Moreda, hasta 1837.
- " Miguel López Baños, hasta 1840.
- " Santiago Méndez Vigo, hasta 1844.
- Conde de Mirasol, hasta 1847.
- D. Juan Prim, hasta 1848.
- " Juan de la Pezuela, hasta 1851.
- Marqués de España, hasta 1852, interino.
- D. Fernando de Zorzagaray, hasta 1855.
- " Andrés García Camba, en 1855.
- " José Lemery, hasta 1857.
- " Fernando Cotoner, hasta 1860.
- " Rafael Echagüe, hasta 1862.
- " Rafael Izquierdo, en 1862, interino.
- " Félix María de Messina, hasta 1865.
- " José María Marchesi, en 1866[888].
-
- [888] Véase Fray Iñigo Abbad y Lasierra, _Hist. geográfica,
- civil y natural de Puerto Rico_, págs. 502-504.--Puerto Rico,
- 1866.
-
-
-_Gobernadores y Capitanes generales que tuvo la provincia de Caracas o
-Venezuela hasta el año 1810._
-
- D. Ambrosio de Alfinger (1528-1531).
- " Juan Alemán (1531-1533).
- " Juan de Spira (1533-1540).
- " Juan de Villegas (1540).
- " Rodrigo de Bastidas (1540-1542).
- " Diego Boica.
- " Enrique Remboltt.
- Licenciado Frías (1546).
- D. Juan Pérez de Tolosa (1546-1548).
- " Juan Villegas, interino.
- Licenciado Villasinda (1554-1556).
- Gutiérrez de la Peña (1557-1559).
- D. Pablo Collado (1559-1562).
- Licenciado Bernáldez, interino.
- D. Alonso Manzanedo (1563-1564).
- Licenciado Bernáldez (1564-1565).
- D. Pedro Ponce de León (1565-1569).
- " Juan de Chaves (1569-1572).
- " Diego Mazariego (1572-1576).
- " Juan Pimentel (1576-1582).
- " Luis de Rojas (1582-1587).
- " Diego de Osorio (1587-1597).
- " Gonzalo de Piña Lidueña (1597-1600).
- " Alonso Arias Vaca (1600-1601).
- " Sancho de Alquiza (1601-1610).
- " Martín de Robles (1610-1616).
- " Francisco de la Hoz Berrio (1616-1622).
- " Francisco Núñez Melián (1622-1632).
- " Ruiz Fernández de Fuenmayor (1632-1638).
- " Marcos Gelder de Calatayud (1639-1644).
- " Pedro de León Villarroel (1644-1649).
- " Martín de Robles (1649-1654).
- " Pedro de Porras Toledo (1660).
- " Féliz González de León (1664).
- " Fernando de Villegas (1666).
- " Francisco Dávila Orejón (1673).
- " Francisco de Alverro (1677).
- " Diego Melo Maldonado (1682).
- Marqués del Casal (1688).
- D. Francisco Berroterán (1693).
- " Nicolás de Ponte (1699).
- Marqués del Valle de Santiago (1705).
- D. Fernando de Rojas (1706).
- " Antonio Alvarez de Abreu (1716).
- " Diego Portales (1724).
- " Lope Carrillo (1729).
- " Sebastián García de la Torre (1730-1733).
- " Martín Lardizábal (1733-1737).
- " Gabriel de Zuloaga (1737-1742).
- " Luis de Castellanos (1742-1749).
- Fr. Julián de Arriaga y Ribera Bailio (1749-1752).
- D. Felipe Ricardos (1752-1760).
- " Felipe Ramírez de Estenor (1760-1763).
- " José Solano (1763-1771).
- Marqués de la Torre (1771-1772).
- D. José Carlos de Agüero (1772-1777).
- " Luis Unzaca y Amezaga (1777-1783).
- " Manuel González, interino.
- " Juan Guillelmi (1783-1790).
- " Pedro Carbonell (1790-1799).
- " Manuel de Guevara Vasconcellos (1799-1807).
- " Juan de Casas (1807-1809).
- " Vicente Emparán (1809-1810)[889].
-
- [889] _Documentos para la Historia de Bolívar_, tomo I. págs.
- 494-498. También tomo II, pág. 338.
-
-
-_Presidentes y virreyes que tuvo el Nuevo Reino de Granada desde la
-conquista hasta fines del siglo XVIII._
-
- D. Alonso Luis de Lugo.
- " Miguel Díez de Armendariz fué juez de residencia desde 1545 hasta
- 1549, en cuyo año se creó la Audiencia y desempeñó el cargo de
- presidente.
- " Juan de Montaño (1551-1552).
- " Andrés Díaz Venero de Leyva (1564-1575).
- " Francisco Briceño (1575-1577).
- " Lope Díaz de Armendariz (1578-1588).
- " Antonio González (1590-1597).
- " Francisco Sande (1597-1602).
- " Nuño Núñez de Villavicencio (1605-1606).
- " Juan de Borja (1606-1610).
- " Sancho Girón (1610-1637).
- " Martín de Saavedra y Guzmán (1637-1645).
- " Juan Fernández de Córdova y Cohalla (1645-1652).
- " Dionisio Pérez Manrique (1654-1661).
- " Diego Egues Beaumont (1662-1667).
- " Francisco del Castillo Concha (1669-1680).
- " Sebastian de Velasco (1685-1686).
- " Gil Cabrera Dávalos (1686-1703).
- " Diego Córdoba Laso de la Vega (1708-1711).
- " Francisco Meneses de Sarabia (1712-1715).
- " Juan Francisco Cosido y Otero, interino.
- " Nicolás de las Infantas y Benegas, no tomó posesión.
- Fray Francisco del Rincón, interino.
- D. Antonio de la Pedrosa (1717-1721).
- " Jorge de Villalonga, primer virrey (1723-1724).
- " Antonio Manso Maldonado, presidente (1725-1731).
- " Rafael Eslaba (1733-1737).
- " Antonio González Manrrique (1738).
- " Francisco González Manrrique (1739-1740).
- " Sebastián de Eslaba, segundo virrey (1740-1749).
- " Juan Alonso Pizarro (1749-1753).
- " José Solís Folch de Cardona (1753-1761).
- " Pedro Mesía de la Cerda (1761-1772).
- " Manuel de Quirior (1772-1776).
- " Manuel de Flores (1776-1782).
- " Juan de Torrezal Díaz Pimienta (1782).
- " Antonio Caballero y Góngora (1782-1789).
- " Francisco Gil de Lemus (1789).
- " José de Ezpeleta Galdeano de Castillo y Prado (1789-1797).
- " Pedro Mendinueta Muzquiz (1797-1803)[890].
-
- [890] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados por
- José F. Blanco, tomo I, págs. 487-490.
-
-
-_Gobernadores de la provincia del Paraguay desde 1620 hasta 1785._
-
- D. Manuel de Frías (1620-1630).
- " Luis de Céspedes (1630-1636).
- " Martín de Ledesma (1636-1639).
- " Pedro de Lago Navarro (1639-1642).
- " Gregorio de Hinestrosa (1643-1648).
- " Diego de Escobar Osorio (1649).
- " Fray Bernardino de Cárdenas (1649).
- " Andrés Garavito de León (1649-1651).
- " Juan Vázquez de Valverde (1651-1665).
- " Felipe Rege Corbulón (1679).
- " Juan Díaz de Andino (1679-1685).
- " Antonio de Vera Moxica, interino.
- " Baltasar García Ros (1705).
- " Juan Gregorio Bazán de Pedrosa.
- " Diego de los Reyes Balmaseda (1717-1721).
- " José de Antequera y Castro (1721-1725).
- " Martín de Barna.
- " Bartolomé de Aldunate.
- " Ignacio de Soroeta (1730).
- " Ignacio Mirones Benavente (electo).
- " Manuel Agustín de Ruiloba (1733).
- " Fr. Juan de Arregui, interino.
- " Bruno Mauricio de Zavala (1735).
- " Martín José de Echaure (1736-1755).
- " Rafael de la Moneda.
- " Marcos Larrazabal.
- " Pedro Melo de Portugal (1777-1785).
- " Joaquín de Alós (1785)[891].
-
- [891] _Doc. para la hist. de Bolívar_, tom. II, págs. 450-453.
-
-
-_Gobernadores y virreyes que hubo en Buenos Aires desde 1535 hasta
-1784._
-
- D. Pedro de Mendoza (1535-1537).
- " Juan de Ayolas (1538-1539).
- " Alvar Núñez Cabeza de Vaca (1540-1545).
- " Domingo Martínez de Irala (1545-1558).
- " Gonzalo de Mendoza (1558-1565).
- " Juan Ortiz de Zárate (1565-1581).
- " Diego Mendieta (1581-1596).
- " Hernando Arias de Saavedra (1598-1609).
- " Diego Martín Negrón (1609-1615).
- " Fernando de Arias (1616-1620).
- " Diego de Góngora (1620-1625). El gobierno se dividió en dos: el de
- Buenos Aires y el del Paraguay.
- D. Luis de Céspedes (1626-1635).
- " Pedro Esteban de Avila (1635-1644).
- " Jacinto de Laris (1644-1652).
- " Pedro Baigorri (1652-1663).
- " Alonso Mercado de Villacorta (1663-1664).
- " Juan Martínez de Salazar (1665-1668).
- " José de Garro (1669-1680).
- " Andrés de Robles (1680-1703).
- " Juan Alfonso de Valdés Inclán (1703-1710).
- " Manuel de Velasco (1710-1715).
- " Bruno Mauricio de Zavala (1716-1734).
- " Miguel de Salcedo (1735-1738).
- " Domingo Ortiz de Rozas (1738-1746).
- " José Andonaegui (1746-1756).
- " Pedro Ceballos (1756).
- " Francisco Bucareli Ursúa (1756-1770).
- " Juan José de Vestiz, primer virrey (1770-1784).
- " Nicolás del Campo (1784)[892].
-
- [892] _Doc. para la hist. de Bolívar_, ordenados por José P.
- Blanco, tom. II, págs. 445-448.
-
- Después de la fundación de la ciudad de Buenos Aires por el nunca
- bastante alabado Juan de Garay, gobernaron aquella población los
- siguientes:
-
- D. Rodrigo Ortiz de Zárate, como delegado del citado Garay y cuyo
- nombramiento fué confirmado a la muerte del fundador de la ciudad
- (1583).
-
- D. Juan de Torres y Navarrete, como lugarteniente del gobernador
- del Paraguay.
-
- D. Alvaro de Vera y Aragón, nombrado del mismo modo que el anterior.
-
- D. Hernando Arias de Saavedra, desde 1591 á 1594 (1.ª vez).
-
- D. Fernando de Zárate, nombrado por el marqués de Cañete, virrey de
- Lima.
-
- D. Juan Ramírez de Velasco.
-
- D. Hernando Arias de Saavedra, que gobernó hasta 1598 (2.ª vez).
-
- D. Diego Rodríguez Valdés y de la Banda, nombrado por el Rey
- (1598-1602).
-
- El general François de Beaumont y Navarra.
-
- El capitán Francisco de Barrasa, nombrado por el Rey en 1602.
-
- D. Hernando Arias de Saavedra (3.ª vez) y cesó en 1609.
-
- Don Diego Marín Negrón fué nombrado por el Rey (Valladolid 16 de
- agosto de 1608) y tomó posesión el 22 de diciembre de 1609; murió
- el 26 de julio de 1613.
-
- Don Mateo Leal de Ayala, Justicia mayor, desempeñó interinamente el
- cargo.
-
- Don Françes de Beaumont y Nabarro fué nombrado, en nombre del Rey,
- por el Marqués de Montesclaros, virrey de Lima el 8 de junio de
- 1614.
-
- Don Hernando Arias de Saavedra fué nombrado por el Rey por Cédula
- real, dada en San Lorenzo el 7 de septiembre de 1614 (4.ª vez).
-
-
-INDIAS ESPAÑOLAS DEL NORTE.
-
-
-_Virreinato de México ó de la Nueva España._
-
-_Distrito de la Audiencia de Santo Domingo_ o de la Isla Española.
-Inclúyense en dicha Audiencia la Isla Española, Cuba, San Juan,
-Jamaica, las Lucayas, las Caníbales, Venezuela, Guayana ó Nueva
-Andalucía y la Florida. En Santo Domingo, capital de la isla Española,
-reside la Audiencia, la Casa de Moneda, el Arzobispado[893], tres
-conventos de frailes (franciscanos, dominicos y mercenarios) y uno de
-monjas.
-
- [893] Tiene por sufragáneos el Obispado de Concepción de la
- Vega (a 20 leguas de Santo Domingo), el de Cuba, el de San
- Juan y el de Venezuela; también la abadía de Jamaica.
-
-Las poblaciones más importantes de la Isla Española son las siguientes:
-Igney, Leybo, Cotuy, Asrca, Yaguana, Concepción de la Vega, Santiago de
-los Caballeros, Puerto de la Plata, Montexpi y Dios de la Vega.
-
-De la isla de Cuba o Fernandina son los pueblos principales Santiago,
-Baracoa, Bayamo, Puerto Príncipe, Sancti Espíritus, Habana y otros.
-
-A la isla de Jamaica o de Santiago pertenecen Sevilla, Melilla, Oristan
-y otras.
-
-Corresponden a la isla de San Juan de Puerto Rico la ciudad de San
-Juan, Guadianilla o San Germán el Nuevo y otras poblaciones.
-
-Entre las islas Lucayas merecen especial mención Abacoa, Cigateo,
-Curates, Guanima, Guanami y otras.
-
-Entre las Caníbales se encuentran la de Santa Cruz, Isaba, las Vírgenes
-y muchas más.
-
-En Venezuela se hallan la ciudad de Loro o Venezuela, Nuestra Señora
-de Carvalleda, Santiago de León, Nueva Valencia, Nueva Xerez, Nueva
-Segovia, Trujillo o Nuestra Señora de la Paz, etc.
-
-En la Guayana y la Florida hay algunos poblados de indios y pocos
-fuertes de españoles[894].
-
- [894] _Colec. de Doc. inéd. relativos a América_, tomo XV,
- págs. 418-528.
-
-
-_Distrito de la Audiencia de México._
-
-En México o Nueva España se fundó la segunda Audiencia y hay
-arzobispado. Se incluyen trece provincias o comarcas principales, que
-son las siguientes: México, Cateothalpa, Meztitlan, Xilotepec, Panuco,
-Matacingo, Cultepec, Tezcuco, Chalco, Suchimilco, Valuit, Coyxca y
-Acapulco.
-
-Entrase a la ciudad de México, que antiguamente se llamó Tenustitan,
-por tres calzadas de a media legua de largo; en ella hay 3.000
-vecinos de españoles y unas 30.000 casas de indios. En México--como
-se ha dicho--reside el virrey y la Audiencia; además Casa de moneda,
-Inquisición, tres conventos de frailes (San Francisco, Santo Domingo
-y San Agustín), la Compañía de Jesús, tres conventos de monjas y
-Universidad; el Arzobispado tiene por sufragáneos los Obispados de
-Taxcala, Guaxaca, Mechoacan, Nueva Galizia, Chiapa, Yucatán y Guatemala.
-
-En la provincia de Panuco se halla la villa de Santistevan del Puerto o
-Panuco, la de Santiago de los Valles y la de San Luis de Tampico.
-
-En la ciudad de Taxcala o Texcallan estuvo el Obispado desde el año 26
-hasta el 50, que se trasladó a Puebla de los Angeles. Hállanse además
-varias poblaciones importantes, como Chilula, Vera Cruz y el puerto de
-San Juan de Ulúa.
-
-Entre las poblaciones de la provincia de Guaxaca eligióse Antequera
-para residencia del Obispo. Además de Antequera, llamada también
-Guaxaca, se encuentran las villas de San Ildefonso de los Capotecos,
-Santiago de Nexapa, Espíritu Santo y otras.
-
-Reside la catedral de la provincia de Mechoacan en Pazcuaro o Mechoacan
-y antes, hasta el año de 44, estuvo en Guayangues; entre otras
-poblaciones citaremos las villas de San Miguel, de San Felipe y de
-Colima.
-
-La provincia de Yucatán que, cuando se descubrió, fué tenida por isla y
-la llamaron Nuestra Señora de los Remedios, y la provincia de Tabasco,
-forman un Obispado, hallándose la catedral en la ciudad de Mérida;
-además citaremos las villas de Vallid, San Francisco de Campeche y de
-Salamanca.
-
-
-_Distrito de la Audiencia de Guadalaxara._
-
-En el distrito de la Audiencia de Nueva Galicia o de Xalisco se
-comprenden las provincias de Guadalaxara, Xalisco, Zacatecas,
-Chiametla, Culiacan, Camena, Vizcaya, Cinaloa y Quinia.
-
-En Guadalaxara está la Audiencia y la catedral, las cuales estuvieron
-hasta el año 60 en la ciudad de Compostela. Hállase en dicha provincia
-de Guadalaxara la villa de Santa María de los Lagos.
-
-En la provincia de Xalisco se encuentra la ciudad de Compostela y la
-villa de la Purificación.
-
-Entre los pueblos de la provincia de los zacatecas deben mencionarse
-las villas de Xerez de la Frontera, de Llerena, del Nombre de Dios y de
-Durango.
-
-En la provincia de Chiametla está el pueblo de San Sebastián, en la de
-Culiacan la villa de San Miguel y en la de Cinaloa el pueblo de San
-Juan.
-
-
-_Distrito de la Audiencia de Guatemala._
-
-En el distrito de la Audiencia de Guatemala, antes llamada de los
-Confines por hallarse en los de Nicaragua y Guatemala, se hallan
-las provincias siguientes: Guatemala, Soconusco, Chiapa, Verapaz,
-Honduras, Nicaragua y Costa Rica.
-
-Hállase en la provincia de Guatemala la ciudad de Santiago, residencia
-de la Audiencia, de la catedral y Casa de fundición. También citaremos
-la ciudad de San Salvador y la villa de la Trinidad.
-
-En la provincia de Soconusco hay un pueblo que se llama Guevetlan,
-residencia del gobernador.
-
-En la provincia de Chiapa--cuyo nombre lo toma del pueblo más
-importante de los indios--se encuentra Ciudad Real, residencia del
-obispo; y en la de Verapaz no hay pueblo alguno de españoles.
-
-En la provincia de Honduras está la ciudad de Vallid, en lengua de
-indios Comayagua, donde reside la catedral y el gobierno; además se
-halla la ciudad de Gracias a Dios y las villas de San Pedro, San Juan,
-la ciudad de Truxillo y la villa de San Xorxe.
-
-Se encuentra en la provincia de Nicaragua la ciudad de León de
-Nicaragua, donde residen el gobernador y el obispo; también la ciudad
-de Granada y las poblaciones de Nueva Segovia, Nueva Jaén y Realexo.
-
-Pueblos son de la provincia de Costa Rica la villa de Aranjuez y la
-ciudad de Cartago.
-
-
-INDIAS ESPAÑOLAS DEL MEDIODÍA.
-
-
-_Distrito de la Audiencia de Panamá._
-
-Llamóse primero Castilla del Oro, después Tierra Firme, y, por último,
-Distrito de la Audiencia de Panamá. Al distrito de dicha Audiencia
-corresponden los gobiernos de Panamá y de Veragua. En Panamá reside la
-Audiencia, el gobierno, la catedral y tres conventos (franciscanos,
-dominicos y mercenarios). Es muy importante en el gobierno de Panamá
-la ciudad del Nombre de Dios y en el de Veragua las ciudades de la
-Concepción, de Santa Fe y de Carlos.
-
-
-_Distrito de la Audiencia de Santa Fe o del Nuevo Reino de Granada._
-
-En la ciudad de Santa Fe de Bogotá, llamada así por la provincia en
-que se halla, reside la Audiencia; la catedral metropolitana, cuyos
-sufragáneos son Popayán, Cartaxena y Santa Marta; casa de fundición y
-dos conventos (uno de franciscanos y otro de dominicos). En el término
-de dicha provincia se encuentra la villa de San Miguel y la ciudad de
-Jocayma.
-
-En la provincia de los Moriscos y Colinas, llamada también Canapeis, se
-encuentran dos pueblos: la ciudad de la Trinidad y la villa de la Palma.
-
-En la provincia de Tunxa está la ciudad del mismo nombre, la de
-Pamplona, la de Mérida, la de Vélez, la de Ibaque, la de la Victoria,
-la de Nuestra Señora de los Remedios y la de San Juan de los Llanos.
-
-En la provincia de Santa Marta se halla la ciudad del mismo nombre,
-residencia del gobernador y del obispo; también la ciudad de los Reyes
-y otros pueblos.
-
-En la provincia de Cartaxena se encuentra la ciudad del mismo nombre,
-donde reside el gobernador, la catedral y dos conventos de frailes
-(franciscanos y dominicos); entre otros pueblos citaremos María y Santa
-Cruz de Mopox.
-
-Las provincias del Dorado o Nuevo Extremadura pertenecen también al
-distrito del Nuevo Reino de Granada.
-
-Las provincias del Perú se dividieron en dos gobiernos: Francisco
-Pizarro gobernó la Nueva Castilla, esto es, desde Quito hasta el Cuzco;
-Almagro, la Nueva Toledo, esto es, desde Chinchas hacia el Estrecho.
-Estos gobiernos duraron hasta que se fundó la Audiencia de los Reyes y
-se nombró virrey del Perú.
-
-
-_Distrito de la Audiencia de Quito._
-
-En la ciudad de San Francisco de Quito existe la Audiencia para
-las cosas de justicia y el virrey para las del gobierno, catedral
-y tres conventos (de franciscanos, dominicos y mercenarios). En la
-jurisdicción de la citada provincia de Quito está la ciudad de Bamba,
-por otro nombre de Cuenca, como también la ciudad de Loxa, llamada por
-otros de la Zarza.
-
-Citaremos además las poblaciones de Zamora, de San Miguel de Piura, de
-Puerto Viejo, etc.
-
-En la provincia de Popayán se halla la ciudad del mismo nombre, donde
-reside un teniente gobernador, catedral y convento de la Merced. Tiene
-mucha importancia la ciudad de Calí, donde está el gobernador, casa
-de fundición y monasterio de San Francisco; no carecen tampoco de
-importancia Guadalaxara de Buga, San Sebastián de la Plata y otras
-ciudades.
-
-De la provincia de los Quixos y Canela son las ciudades de Baeza (donde
-reside el gobernador nombrado por el virrey del Perú), Archidona y
-Avila.
-
-De la provincia de los Pacamoros son las ciudades de Vallid, de Loyola
-ó Cumbinama y de Santiago de las Montañas.
-
-
-VIRREINATO DEL PERÚ.
-
-
-_Distrito de la Audiencia de los Reyes._
-
-El distrito de la Audiencia de los Reyes, que es lo que propiamente
-se denomina Perú, tiene como capital la ciudad de los Reyes ó de
-Lima, residencia del virrey y de la Audiencia, del Tribunal de la
-Inquisición, de la metrópoli arzobispal (cuyos sufragáneos son los
-obispados de Chile, Charcal, Cuzco, Quito, Panamá, Nicaragua y Río de
-la Plata), de cinco conventos de frailes y de dos de monjas, de la
-Compañía de Jesús, etc. Entre otras poblaciones citaremos las villas
-de Arnedo y de Parrilla ó Santa, las ciudades de Truxillo, de San
-Juan de la Frontera ó de los Chachapoyas, la de León de Guanuco, la
-de Guamauga ó San Juan de la Victoria, la del Cuzco (residencia del
-obispo y de varios conventos) y la de Arequipa.
-
-
-_Distrito de la Audiencia de los Charcas._
-
-El gobierno de la Audiencia de los Charcas, como el de las Audiencias
-de Quito y de los Reyes, está á cargo del virrey del Perú; en la
-Audiencia de los Charcas se hallan dos gobiernos y dos obispados, el de
-Charcas y el de Tucumán. En la provincia de los Charcas se encuentra
-la ciudad de la Plata, residencia de la catedral y de cuatro conventos
-(franciscanos, dominicos, agustinos y mercenarios) y de la Audiencia.
-En su jurisdicción está la ciudad de Nuestra Señora de la Paz, de
-Chucuito, de Oropesa y de Potosí. En la provincia de Tucumán se halla
-la ciudad de Santiago del Estero, antes del Barco, y en ella está la
-catedral y el gobierno; además se encuentran las ciudades de San Miguel
-de Tucumán y de Santa María de Talavera.
-
-En la provincia de Chile hay once pueblos de españoles con un
-gobernador bajo las órdenes del virrey y Audiencia del Perú. La
-ciudad de Santiago, en otro tiempo la primera población de Chile, es
-residencia de la catedral y de tres conventos (franciscanos, dominicos
-y mercenarios); también la ciudad de la Serena y otras poblaciones.
-
-Merecen especial mención las siete poblaciones siguientes: la ciudad
-de la Concepción, residencia del gobernador y de tres conventos
-(franciscanos, dominicos y mercenarios); la ciudad de los Confines o
-de Villanueva de los Infantes, con dos conventos (de franciscanos y
-dominicos); la ciudad Imperial, residencia de la catedral y de dos
-conventos (franciscanos y mercenarios); la ciudad de Villarrica, con
-dos conventos (franciscanos y mercenarios); la ciudad de Valdivia, con
-tres conventos (franciscanos, dominicos y mercenarios); la ciudad de
-Osorno, con dos conventos de frailes (franciscanos y dominicos) y otro
-de monjas; y la ciudad de Castro, con un convento de franciscanos.
-
-Llámanse provincias o tierras del Estrecho de Magallanes las que hay
-desde la costa de Chile hasta dicho Estrecho; las cuales, aunque
-habitadas por indios, no se han pacificado ni constituyen población.
-
-Las provincias del Río de la Plata constituyen un gobierno subordinado
-al virrey del Perú y tienen un obispado. En la ciudad de la Asunción,
-fundada junto al río Paraguay, reside el gobernador y el obispo
-(sufragáneo del Arzobispado de los Reyes). Buenos Aires es un pueblo
-que antiguamente se despobló cerca de donde ahora se ha vuelto a
-poblar; hállase en la provincia que llaman los Morocotes y en la ribera
-derecha del Río de la Plata.
-
-Las provincias y tierra del Brasil se hallan divididas en nueve
-gobiernos que llaman Capitanías, y en ellas 17 pueblos de portugueses
-situados en la costa.
-
-
-SUELDOS ANUALES DE LOS MINISTROS PRINCIPALES Y SUBALTERNOS DE TODAS LAS
-AUDIENCIAS DE AMÉRICA DESDE 1.º DE JULIO DE 1776.
-
-
- _Audiencia de México._
-
- El Virrey, Presidente, Gobernador y Capitán General, sesenta
- mil pesos. 60.000
-
- El Regente, nueve mil pesos. 9.000
-
- Diez Oidores, cinco Alcaldes del crimen y dos Fiscales, a
- cuatro mil y quinientos pesos cada uno. 76.500
-
- Cuatro Relatores de lo civil y dos del crimen, a
- setecientos pesos cada uno. 4.200
-
- Dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, a ochocientos
- pesos cada uno. 1.600
- -------
- 150.300
-
-
- _Audiencia de Guadalajara._
-
- El Regente con las facultades y funciones de la Presidencia,
- seis mil y seiscientos pesos. 6.600
-
- Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, a tres
- mil y trescientos pesos cada uno. 23.100
-
- El Alguacil mayor, dos mil setecientos y cincuenta pesos. 2.750
-
- Dos Relatores y dos agentes fiscales de lo civil y criminal,
- a quinientos pesos cada uno. 2.000
- -------
- 34.450
-
-
- _Audiencia de Guatemala._
-
- El Presidente Gobernador y Capitán general, diez mil pesos. 10.000
-
- El Regente, seis mil y seiscientos pesos. 6.600
-
- Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, á tres
- mil y trescientos pesos cada uno. 23.100
-
- Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal,
- á quinientos pesos cada uno. 2.000
- -------
- 41.700
-
-
- _Audiencia de Santo Domingo._
-
- El Presidente Gobernador y Capitán general de la Isla
- Española, ocho mil pesos. 8.000
-
- El Regente, seis mil y seiscientos pesos. 6.600
-
- Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, á tres
- mil y trescientos pesos cada uno. 23.100
-
- Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal,
- á quinientos pesos cada uno. 2.000
- -------
- 39.700
-
-
- _Audiencia de Lima._
-
- El Virrey, Presidente Gobernador y Capitán general, sesenta
- mil y quinientos pesos. 60.500
-
- El Regente, nueve mil setecientos veinte pesos. 9.700
-
- Diez Oidores, cinco Alcaldes del crimen y dos Fiscales de lo
- civil y criminal, á cinco mil pesos cada uno. 85.000
-
- Dos agentes Fiscales y cinco Relatores de lo civil y criminal
- á mil y ochenta pesos cada uno. 7.560
- -------
- 163.060
-
-
- _Audiencia de Charcas._
-
- El Presidente, diez mil pesos. 10.000
-
- El Regente, nueve mil setecientos y veinte pesos. 9.720
-
- Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, quatro
- mil ochocientos sesenta pesos cada uno. 34.020
-
- El Alguacil mayor, tres mil doscientos quarenta pesos. 3.240
-
- Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal,
- á ochocientos pesos cada uno. 3.200
- -------
- 60.180
-
-
- _Audiencia de Chile._
-
- El Presidente Gobernador y Capitán general de aquel Reino,
- diez mil pesos. 10.000
-
- El Regente, nueve mil setecientos veinte pesos. 9.720
-
- Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, á
- quatro mil ochocientos sesenta pesos cada uno. 34.020
-
- El Alguacil mayor, quatro mil ochocientos sesenta pesos. 4.860
-
- Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal,
- ochocientos pesos cada uno. 3.200
- -------
- 61.800
-
-
- _Audiencia de Santa Fee._
-
- El Virrey, Presidente Gobernador y Capitán general, quarenta
- mil pesos. 40.000
-
- El Regente, seis mil y seiscientos pesos. 6.600
-
- Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, á tres
- mil y trescientos pesos cada uno. 23.100
-
- El Alguacil mayor, dos mil pesos. 2.000
-
- Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal,
- á quinientos pesos cada uno. 2.000
- -------
- 73.700
-
-
- _Audiencia de Quito._
-
- El Regente con la presidencia unida á su empleo, seis mil y
- seiscientos pesos. 6.600
-
- Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, á tres
- mil y trescientos pesos cada uno. 23.100
-
- Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal
- á quinientos pesos cada uno. 2.000
- -------
- 31.700
-
-
-
-
-M
-
-
-_Arzobispos de México desde la conquista hasta 1811._
-
- D. Fray Juan de Zumárraga (1527-1548).
- " Fray Alonso de Montufar (1551-1569).
- " Pedro de Moya y Contreras (1573-1591).
- " Alonso Fernández de Bonilla (1592).
- " Fray García de Santa María Mendoza (1600-1606).
- " Fray García Guerra (1607-1612).
- " Juan Pérez de la Serna (1613-1626)
- " Francisco Manso y Zúñiga (1629-1637).
- " Francisco Verdugo (1639).
- " Feliciano de la Vega (1639-1640).
- " Juan de Palafox y Mendoza (1642-1643).
- " Juan de Mañosca (1643-1653).
- " Marcelo López de Azcona (1653 1654).
- " Mateo Saga de Bugueiro (1655-1662).
- " Diego Osorio Escobar y Llamas (1663-1664).
- " Alonso de Cuevas y Dávalos (1664-1665).
- " Fray Marcos Martínez de Prado (1666-1667).
- " Fray Payo Enríquez de Rivera (1668-1681).
- " Manuel Fernández de Santa Cruz (1681).
- " Francisco Aguiar y Seijas (1682-1698).
- " Juan de Ortega Montañez (1700-1708).
- " Fray José Lanciego y Eguiluz (1713-1728).
- " Manuel José de Endaya y Haro (1728).
- " Juan Antonio Lardizabal Elorza (1729).
- " Juan Antonio de Vizarrón Eguiarreta (1730-1747).
- " Manuel Rubio Salinas (1749-1765).
- " Francisco Antonio Lorenzana (1766-1771).
- " Alfonso Núñez de Haro Peralta (1771-1800).
- " Francisco Javier de Lizana Beaumont (1802-1811)[895].
-
- [895] _Documentos para la Hist. de Bolívar_, ordenados por
- José F. Blanco, tomo II, págs. 598 y 599.
-
-
-_Obispos de Yucatán desde la conquista hasta fines del siglo XVIII._
-
- D. Fr. Juan de San Francisco.
- " Fr. Juan de la Puerta (1552).
- " Fr. Francisco de Toral (1562-1571).
- " Fr. Diego de Landa (1572-1579).
- " Fr. Gregorio Montalvo (1580-1587).
- " Fr. Juan Izquierdo (1587-1602).
- " Diego Vázquez Mercado (1603-1608).
- " Fr. Gonzalo de Salazar (1608-1636).
- " Juan Alonso de Ocón (1638-1642).
- " Andrés Fernández de Ipenza (1643).
- " Marcos de Torres y Rueda (1646-1649).
- " Fr. Domingo de Villa-Escusa Ramírez de Arellano (1651-1652)
- " Lorenzo de Orta.
- " Fr. Luis de Cifuentes y Sotomayor (1657-1676).
- " Juan de Escalante Turcios y Mendoza (1676-1681).
- " Juan Cano Sandoval (1689-1695).
- " Fr. Antonio de Arriaga y Agüero (1696-1698).
- " Fr. Pedro de los Reyes Ríos de la Madrid (1700-1714).
- " Juan Gómez de Parada (1715-1728).
- " Juan Ignacio de Castorena y Ursúa (1729-1733).
- " Francisco Pablo Matos Coronado (1734-1741).
- " Fray Mateo de Zamora y Penagos (1741-1744).
- " Fr. Francisco de San Buenaventura Tejada Díez de Velasco
- (1746-1751).
- " Juan José de Eguiara y Eguren (1751).
- " Fray Ignacio Padilla y Estrada (1752-1760).
- " Fr. Antonio Alcalde (1761-1773).
- " Diego Peredo.
- " Fr. Juan Manuel de Vargas Rivera (1774).
- " Antonio Caballero y Góngora.
- " Fr. Luis de Piña y Mazo (1777)[896].
-
- [896] _Documentos para la Hist. de Bolívar_, ordenados por
- José F. Blanco, tomo II, págs. 599-604.
-
-
-_Arzobispos que hubo en Lima hasta la penúltima década del siglo XVIII._
-
- D. Diego Gómez de la Madrid, presentado para Obispo de Lima en 1538.
- " Fray Jerónimo de Loaiza, promovido para Obispo de Lima en 1540 y
- para Arzobispo de dicha población en 1545 hasta 1575.
- " San Toribio Alfonso Mogrovejo (1578-1606).
- " Bartolomé Lobo Guerrero (1609-1622).
- " Gonzalo de Ocampo (1623-1626).
- " Fernando Arias de Ugarte (1630-1638).
- " Fr. Fernando de Vera (1638).
- " Pedro de Villagómez (1640-1671).
- " Fr. Juan de Almoguera (1674-1676).
- " Melchor de Liñán y Cisneros (1678-1708).
- " Francisco de Levanto.
- " Antonio de Zuloaga (1714-1722).
- Fr. Diego Morcillo Rubio de Auñón (1724-1730).
- " Francisco Antonio de Escandón (1732-1739).
- " José Antonio Gutiérrez de Ceballos (1742-1745).
- " Agustín Rodríguez Delgado (1746).
- " Pedro Antonio Barroeta y Angel (1748-1758).
- " Diego del Corro (1759-1761).
- " Diego Antonio de Parada (1762-1779).
- " Juan Domingo González de la Reguera (1781)[897].
-
- [897] _Documentos para la Hist. de Bolívar_, ordenados por
- José F. Blanco, tomo I, págs. 481-483.
-
-
-OBISPOS Y ARZOBISPOS DE GUATEMALA.--OBISPOS DESDE 1534 HASTA 1743.
-ARZOBISPOS DESDE 1743 HASTA 1844.
-
-
-_Obispos._
-
- D. Francisco Marroquín.
- " Bernardino Villalpando.
- " Gómez Fernández de Córdova.
- " Fr. Juan Ramírez de Arellano.
- " Fr. Juan Cabezas Altamirano.
- " Fr. Juan Zapata y Sandoval.
- " Agustín Ugarte y Sarabia.
- " Bartolomé Gómez Soltero.
- " Fr. Payo Henríquez de Ribera.
- " Juan de Santo Matía Saenz Mañozca y Murillo.
- " Juan de Ortega y Montañez.
- " Fr. Andrés de las Navas y Quevedo.
- " Fr. Mauro de Larreategui y Colón.
- " Fr. Juan Bautista Alvarez de Toledo.
- " Nicolás Carlos Gómez de Cervantes.
- " Juan Gómez de Parada.
- " Fr. Pedro Pardo de Figueroa.
-
-
-_Arzobispos._
-
- D. Fr. Pedro Pardo de Figueroa.
- " Francisco José Figueredo y Victoria.
- " Pedro Cortés y Larraz.
- " Cayetano Francos y Monrroy[898].
- " Juan Félix de Villegas.
- Sr. Peñalver y Cárdenas.
- Rafael de la Vara.
- Fr. Ramón Casaus y Torres (1811-1829).
- " García Pelaez (desde 1844)[899].
-
- [898] Primer Arzobispo que residió en Nueva Guatemala.
-
- [899] Véase Montufar, _Reseña histórica de Centro-América_,
- tomo IV, págs. 428-431.
-
-
-
-_Obispos de Honduras desde el año 1539 al 1810._
-
- D. Cristóbal de Pedraza.
- " Fr. Jerónimo de Corella.
- " Fr. Alonso de la Cerda.
- " Fr. Gaspar de Andrada.
- " Fr. Alonso Galdo.
- " Fr. Luis de Cañizares.
- " Juan Merlo de la Fuente.
- " Fr. Alonso de Vargas.
- " Martín de Espinosa.
- " Fr. Juan Pérez.
- " Fr. Fernando de Guadalupe López Portillo.
- " Fr. Francisco Molina.
- " Diego Rodríguez de Rivas.
- " Isidoro Rodríguez.
- " Antonio de Macarulla.
- " Francisco José Palencia.
- " Fr. Antonio de San Miguel.
- " Fr. Fernando de Cadiñanos.
- " Fr. Vicente Navas.
- " Manuel Julián Rodríguez[900].
-
- [900] Véase Montufar, _Reseña histórica de Centro-América_,
- tomo IV, pág. 217.
-
-
-_Obispos que tuvo Quito desde el primero hasta la penúltima década del
-siglo XVIII._
-
- D. Garci Díaz Arias (1545-1562).
- " Pedro de la Peña (1563-1588).
- " Fr. Antonio de S. Miguel y Solier (1590-1591).
- " Fr. Luis López de Solís (1593-1600).
- " Fr. Salvador de Ribera (1607-1612).
- " Fernando Arias de Ugarte (1613-1616).
- " Fr. Alonso de Santillana (1618-1620).
- " Fr. Francisco de Sotomayor (1623-1628).
- " Pedro de Oviedo.
- " Agustín de Ugarte y Sarabia (1646-1650).
- " Alonso de la Peña Montenegro (1652-1688).
- " Sancho de Andrade y Figueroa (1688-1702).
- Diego Ladrón de Guevara (1702-1710).
- " Luis Francisco Romero (1722-1726).
- " Juan Gómez de Frías (1726-1729).
- " Juan de Escandón (1732).
- " Andrés de Paredes Polanco y Armendáriz (1734).
- " Juan Nieto Polo del Aguila (1749-1759).
- " Pedro Ponce y Carrasco (1762-1776).
- " Blas Sobrino y Minayo (1776).
- " José Pérez Calama (1788)[901].
-
- [901] _Documentos para la Hist. de Bolívar_, ordenados por
- José F. Blanco, tomo I, págs. 485-487.
-
-
-_Obispos que tuvo Panamá desde la fundación de su Sede Episcopal hasta
-1901._
-
- D. Fr. Vicente Pedraza (15 Septiembre 1521).
- " Fr. Martín de Béjar, sustituto del anterior.
- " Fr. Tomás de Berlanga (1533).
- " Fr. Pablo Torres (obispo en 1550).
- " Fr. Juan de Vaca (obispo en 1563).
- " Fr. Francisco Abrego (1569-1574).
- " Fr. Manuel de Mercado Aldrete (1577-1580).
- " Maestro Bartolomé Ledesma (1580-1587).
- " Fr. Bartolomé Martínez Menacho (1588-1593).
- " Antonio Calderón (1599-1608).
- " Fr. Agustín de Carvajal (1608-1611).
- " Sancho Pardo de Figueroa (tomó posesión en 1663).
- " Antonio de León, obispo desde 1671.
- " Lucas Fernández de Piedrahita, desde 1676.
- " Diego Ladrón de Guevara (1689-1698).
- " Fr. Juan de Argüelles.
- " Fr. Manuel de Mimbela, obispo desde 1714.
- " Fr. Juan José de Llamas y Rivas, obispo desde 1716.
- " Fray Pedro Morcillo Rubio y Auñón, obispo en 1741.
- " Juan de Castañeda.
- " Francisco J. de Luna Victoria, obispo desde el 15 de agosto de
- 1751.
- " Miguel Moreno y Ollo, nombrado obispo en 1763, y tomó posesión el
- 20 de enero de 1764.
- " Manuel Joaquín González de Acuña, obispo en 1796.
- " Fr. Higinio Durán y Martel, electo en Madrid el 9 de enero de 1817,
- y tomó posesión en agosto del mismo año, falleciendo en 1823.
- " Manuel Vázquez Gallo, no aceptó el obispado en 1828.
- " Juan José Cabarcas, nombrado en 1835.
- " Francisco del Rosario Manfredo y Balletas (1847-1850).
- " Fr. Eduardo Vázquez, obispo desde 1856.
- " Ignacio Antonio Parra, obispo desde 1871.
- " José Telesforo Paúl, obispo desde 1875.
- " José Alejandro Peralta, sucesor de Paúl, tomó posesión el 29 de
- enero de 1887.
- " Javier Junquito, tomó posesión en agosto de 1901.
-
-
- _Número de obispos en Guatemala, San Salvador, Honduras, Nicaragua
- y Costa Rica._
-
-Guatemala, desde que gobernó la diócesis D. Francisco Marroquín hasta
-D. Bernardo Piñol, ha tenido 17 obispos y 10 arzobispos.
-
-San Salvador, desde la formación de la diócesis y el gobierno de ella
-por D. Jorge Viteri, hasta hoy, han existido tres obispos.
-
-Honduras, desde que en el año 1539 comenzó a gobernar la diócesis don
-Cristóbal de Pedraza, hasta 1878, en que la dirigía Fray Juan de Jesús
-Cepeda, se cuentan 24 obispos.
-
-Nicaragua, desde el año 1532, en que gobernó la diócesis D. Diego
-Alvarez Osorio, hasta hoy, que la rige D. Manuel Ulloa, se cuentan 36
-obispos.
-
-Costa Rica, desde la formación de la diócesis y el gobierno de ella por
-D. Anselmo Llorente, hasta el presente, ha habido dos obispos.
-
-
-_Catálogo de los Obispos de la diócesis de Puerto Rico hasta mediados
-del siglo XIX._
-
- D. Alonso Manso, murió el 27 de noviembre de 1538.
- " Fr. Manuel de Mercado.
- " Rodrigo de Bastidas, obispo primero de Venezuela, y desde 1542 de
- Puerto Rico.
- " Fr. Diego de Salamanca.
- " Fr. Nicolás de Ramos.
- " Antonio Calderón.
- " Fr. Martín Vázquez. Comenzó su obispado por los años 1600 y murió
- en 1609.
- " Fr. Alonso Monroy. No llegó a tomar posesión.
- " Fr. Francisco Cabrera (1610-1613).
- " Fr. Pedro Solier (1615-1617).
- " Bernardo de Balbuena (1623-1627)[902].
- " Juan López Agurto de la Mata.
- " Fr. Juan Alonso de Solís. Murió el 19 de abril 1641.
- " Fr. Damián López de Haro. Entró en Puerto Rico el 1644.
- " Fernando Lobo del Castillo (1650-1651).
- " Francisco Naranjo (1652-1655).
- " Francisco Arnaldo de Isasi (1659-1661).
- " Manuel Molinero. Electo en 1663.
- " Fr. Benito de Rivas (1664-1668).
- " Fr. Bartolomé García de Escañuela. Tomó posesión por poder en 25 de
- abril de 1671, y fué promovido al obispado de Durango en 1675.
- " Marcos Arista de Sobremonte (1679-1681).
- " Fr. Francisco Padilla. Tomó posesión en 23 de junio de 1684,
- pasando al obispado de Santa Cruz de la Sierra el 1695.
- " Fr. Bartolomé García, electo.
- " Fr. Jerónimo Valdés, electo.
- " Urbano López, electo.
- " Fr. Pedro de la Concepción Urtiaga y Salazar, tomó posesión el 19
- de mayo de 1706.
- " Raimundo Caballero, electo.
- " Fr. Fernando Valdivia y Mendoza (1719-1725).
- " Sebastián Lorenzo Pizarro (1728-1736).
- " Francisco Pérez Lozano (1738-1741).
- " Francisco Bejar. Tomó posesión en 1745.
- " José Martínez, electo.
- " Francisco Julián de Antolino. Entró en Puerto Rico el 18 de
- diciembre de 1749.
- " Pedro Martínez de Oneca (1756-1760).
- " Mariano Martí, obispo desde 1762, pasando luego a Caracas.
- " Fr. Manuel Giménez Pérez, electo en 1770 y tomó posesión en 1772.
- " Felipe José de Trespalacios, electo en 1784, tomó posesión en 1785
- y pasó aCuba en 1789, muriendo obispo de la Habana en 1800.
- " Francisco de la Cuerda (1790-1795).
- " Fr. Juan Bautista de Zengotita y Bengoa, electo en 1795, tomó
- posesión en 1796 y murió en 1802.
- " Juan Alejo de Arizmendi y de la Torre (1803-1814).
- " Mariano Rodríguez de Olmedo y Valle (1817-1820); luego arzobispo de
- Cuba.
- " Pedro Gutiérrez de Cos (1826-1833).
- " Fr. Francisco de la Puente. Pasó a la península y fué trasladado á
- la silla deSegovia.
- " Gil Esteve y Tomás (1849-1853).
- " Fr. Pablo Benigno Carrión (1858)[903].
-
- [902] El obispo Balbuena es autor de la _Grandeza Mexicana_,
- del _Bernardo_ y del _Siglo de Oro_.
-
- [903] Véase Abad y Lassierra, Ob. cit., págs. 498-502.
-
-
-_Arzobispos que tuvo Santa Fe de Bogotá desde el primero hasta fines
-del año de 1809._
-
- D. Fr. Martín de Calatayud, (obispo).
- " Fr. Juan de los Barrios, (obispo).
- " Luis Zapata de Cárdenas, primer arzobispo (1573-1590).
- " Alonso López de Ayala (1591).
- " Bartolomé Martínez Menacho (1593-1594).
- " Fr. Andrés Caro.
- " Bartolomé Lobo Guerrero (1599-1608).
- " Juan de Castro.
- " Pedro Ordóñez Flores (1613-1625).
- " Julián de Cortazar (1627-1630).
- " Bernardino de Almansa (1630-1633).
- " Fr. Cristóbal de Torres (1635-1654).
- " Diego del Castillo y Artiga (1655).
- " Fr. Juan de Arquinao (1661).
- " Antonio Sanz Lozano.
- " Fr. Ignacio de Urbina.
- " Francisco Cosío y Otero (1703).
- " Francisco del Rincón (1716).
- " Antonio Claudio Alvarez de Quiñones (1724).
- " Fr. Juan Galavis (1737).
- " Fr. Fermín de Guevara (1740-1744).
- " Pedro Azua Iturgoyen Peruano (1745-1753).
- " Francisco Javier de Arauz (1754-1764).
- " Manuel de Sosa y Betancourt (1764).
- " Francisco Antonio de la Riva Mazo (1766).
- " Fr. Lucas José Ramírez Galán (1770).
- " Fr. Agustín Manuel Camacho y Rojas (1771-1774).
- " Agustín de Alvarado y Castillo (1775-1778).
- " Antonio Caballero y Góngora (1778-1791).
- " Baltasar Jaime Martínez y Campañón (1791-1797).
- " Fr. Fernando de Portillo y Torres (1798-1804).
- " Juan Bautista Sacristán (1804-1810)[904].
-
- [904] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados por
- José F. Blanco, tomo I, págs. 490-493.--También tomo II, pág.
- 337 y 338.
-
-
-_Obispos y Arzobispos de Caracas y Venezuela desde su comienzo hasta
-fines del año 1816._
-
- D. Rodrigo Bastidas (1531-1542).
- " Miguel Jerónimo Ballesteros (1543-1558).
- " Bartolomé (se ignora el apellido).
- " Fr. Pedro de Agreda (1561-1583).
- " Fr. Juan Martínez Manzanillo (1583-1591).
- " Fr. Pedro Martín Palomino (1595-1596).
- " Fr. Domingo de Salinas (1597-1600).
- " Fr. Pedro Martín Palomino (1601).
- Fr. Pedro de Oña (1601-1604).
- " Fr. Antonio de Alcega (1604-1610).
- " Fr. Juan de Bohorques (1610-1618).
- " Fr. Gonzalo de Angulo (1619-1633).
- " Juan López Aburto de la Mata (1635-1637).
- " Fr. Mauro de Tovar (1639-1661).
- " Fr. Alonso Briceño (1661-1668).
- " Fr. Antonio González de Acuña (1670-1682).
- " Diego de Baños Sotomayor (1682-1706).
- " Fr. Francisco del Rincón (1712-1717).
- " Juan José de Escalona y Calatayud (1717-1729).
- " José Félix Valverde (1731-1740).
- " Juan García Abadiano (1742-1747).
- " Manuel Jiménez Bretón (no tomó posesión).
- " Manuel Machado y Luna (1749-1752).
- " Francisco Julián de Antolino (1752-1755).
- " Miguel Argüelles (1756).
- " Diego Antonio Díez Madroñero (1756-1769).
- " Mariano Martí (1769-1792).
- " Fr. Juan Antonio de la Vírgen María Viana (1792-1799).
- " Francisco de Ibarra (1800-1806).
- " Narciso Coll y Prat (1807-1816)[905]
- " Ramón Ignacio Méndez (1828-1836).
- " Ignacio Fernández Peña (m. el 1849).
- " José Antonio Pérez de Velasco.
- " Silvestre de Guevara y Lira[906].
-
- [905] _Doc. para la hist. de Bolívar_, ordenados por José F
- Blanco, tomo I, págs. 498-502.--También tomo I, pág. 338.
-
- [906] Ibidem, tomo III, págs. 594-599.
-
-
-_Obispos del Paraguay desde 1547 hasta 1779._
-
- D. Fr. Juan de los Barrios y Toledo (1547-1550).
- " Fr. Tomás de la Torre (1552-1555).
- " Fr. Fermín González (1559).
- " Fr. Juan del Campo (1575).
- " Fr. Alonso Guerra (1575).
- " Fr. Juan de Almaraz (1591-1592).
- " Tomás Vázquez del Caño (1596).
- " Fr. Baltasar de Covarrubias (1601).
- " Fr. Martín Ignacio de Loyola (1601-1607).
- " Fr. Reginaldo de Lizárraga (1607).
- " Lorenzo de Grado (1607-1608).
- " Fr. Tomás de Torres (1619-1625).
- " Fr. Agustín de Vega (1625).
- " Fr. Cristóbal de Aresti (1626-1635).
- " Fr. Francisco de la Serna (1635-1640).
- " Fr. Bernardino de Cárdenas (1640-1647).
- " Fr. Gabriel de Guillistegui (1666-1571).
- " Fernando de Balcázar (1672).
- " Fr. Faustino de las Casas (1672-1683).
- " Fr. Sebastián de Pastrana.
- " Juan Durana (electo) y
- " José de Palos (coadjutor) (1724-1738).
- " Fr. José Cayetano Palavicini (1739-1748).
- " Fernando Pérez de Oblitas (1748-1756).
- " Manuel de la Torre (1756-1763).
- " Manuel López de Espinosa (1763-1772).
- " Juan José Priego (1772-1779).
- " Fr. Luis de Velasco (1779)[907].
-
- [907] _Doc. para la hist. de Bolívar_, tom. II, págs. 448-450.
-
-
-_Obispos que hubo en Buenos Aires desde 1627 hasta 1785._
-
- D. Fr. Pedro Carranza (1627-1632).
- " Fr. Cristóbal de Aresti (1635-1640).
- " Fr. Cristóbal de la Mancha y Velasco (1641-1658).
- " Antonio de Azcona Imberto (1660-1681).
- " Fr. Juan Bautista Sicardo (1704-1708).
- " Fr. Pedro Fajardo (1708-1730).
- " Juan de Arregui (1731-1734).
- " Fr. José de Peralta (1740-1746).
- " Cayetano Pacheco de Cárdenas (1748).
- " Cayetano Marceliano Agramont (1747-1758).
- " José Antonio Basurto Herrera (1758-1762).
- " Manuel de la Torre (1763-1778).
- " Fr. Sebastián Malbar (1779-1784).
- " Manuel Azamor (1785)[908].
-
- [908] _Documentos para la Hist. de Bolívar_ por D. José F.
- Blanco, tomo II, págs. 444 y 445.
-
-
-_Arzobispados y Obispados que había en América en 1º de enero de 1775._
-
- Arzobispado de México.
- Obispados de Puebla de los Angeles.
- " Oaxaca.
- " Mechoacán.
- " Guadalajara.
- " Durango.
- " Cuba.
- " Caracas.
- Arzobispado de Lima.
- Obispados de Cuzco.
- " Arequipa.
- " Trujillo.
- " Guamanga.
- " Chile.
- Arzobispado de Charcas.
- Obispados de La Paz.
- " Santa Feé.
- " Quito[909].
-
- [909] _Ced. índico_, tomo XXXII, núm. 312, págs. 312 y
- siguientes.
-
-
-
-
-N
-
-
-Madrid 9 septiembre de 1660.
-
-El Rey Benerables y devotos Padres Provinciales de las Ordenes de Santo
-Domingo, San Francisco, San Agustín, la Merced, Carmelitas Descalzos y
-Compañía de Jesús de mis Indias Occidentales. Por diferentes cartas y
-testimonios que algunos Ministros mios han remitido á mi Consejo Real
-de las Indias se han reconocido los graves daños y inconvenientes que
-se siguen de tener aviertas las Puertas de las Iglesias de algunos de
-los Conventos de vuestras ordenes á oras extraordinarias de la noche,
-y hacerse en ellos y en los Monasterios de Religiosos, Comedias y
-otras representaciones contra la reverencia que se debe á lugares tan
-sagrados, siguiéndose dello algunas ofensas de Dios, nuestro Señor,
-y mal ejemplo y escándalo á los fieles, y más particularmente á los
-naturales desas Provincias recien convertidos á nuestra fee, y para
-que en lo de adelante se eviten eficazmente los daños que se pueden
-seguir de que se continue semejante abuso y perjudicial introduccion:
-Habiéndose visto y considerado por los del dicho mi Consejo mui
-atentamente, he resuelto dar la presente:
-
-Por la qual os encargo mucho, que de aquí en adelante con ningun
-pretexto permitais se tengan aviertas las Iglesias de vuestros
-conventos despues de puesto el Sol, y que de ninguna manera por
-ningun caso, ni para efecto alguno que sea, por lo que os tocare
-y perteneciere deis licencia ni consintais que en ninguno de los
-conventos de religiosos y religiosas de vuestra Jurisdiccion se hagan
-ni representen Comedias así en las Iglesias como fuera de ellas, y
-que executeis esta orden precisamente dando para ello todas las que
-tubieredes por necesarias para que cesen los inconvenientes que desto
-se pueden seguir, y todos se conserven en la union y conformidad que
-tanto conviene establecer en las religiones, como lo fio de vuestro
-celo y amor al servicio de Dios y mio, y del recibo deeste despacho
-y su puntual observancia me avisareis=Yo el Rey=Por mandado del Rey
-nuestro Señor, Don Juan de Subica[910].
-
- [910] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo
- XXV, págs. 56 v.ª y 57.
-
-
-
-
-O
-
-CARTA DE LOS INDIOS GOBERNADORES DE VARIAS PROVINCIAS DE YUCATÁN AL
-REY DON FELIPE II, QUEJÁNDOSE DE LOS TORMENTOS, MUERTES Y ROBOS QUE
-CON ELLOS HABÍAN COMETIDO LOS RELIGIOSOS DE LA ORDEN DE SAN FRANCISCO.
-Yucatán, 12 de abril de 1567.
-
-
- Sacra Catholica Magestad:
-
-Despues que nos vino el bien, que fué conosçer á Dios Nuestro Señor
-por solo verdadero Dios, dexando nuestra ceguedad é ydolatrias, y
-á V. M. por señor temporal, antes que abriesemos bien los ojos al
-conocimiento de lo uno y de lo otro, nos vino una persecución, la mayor
-que se puede ymaginar, y fué, en el año de sesenta y dos, por parte
-de los religiosos de Sant Francisco, que aviamos traydo para que nos
-doctrinassen, que, en lugar de lo hazer, nos començaron á atormentar,
-colgandonos de las manos y açotandonos cruelmente, y colgandonos pesas
-de piedras á los pies, y atormentando á muchos de nosotros en burros,
-echandonos mucha cantidad de agua en el cuerpo, de los quales tormentos
-murieron y mancaron muchos de nosotros.
-
-Estando en esta tribulaçion y trabaxos, confiando de la justiçia de V.
-M. que nos oyera y guardara justiçia, vino el doctor Diego Quixada,
-que á la sazon era, á ayudar á los atormentadores, diziendo que eramos
-ydolatras y sacrificadores de hombres y otras cosas agenas de toda
-verdad, que en nuestra ynfidelidad no las cometimos. Y como nos veyamos
-mancos, de los crueles tormentos, y muchos muertos en ellos y dellos,
-y robados de nuestras haziendas, y más, que veyamos desenterrar los
-huesos de los muertos baptizados, aviendo muerto como christianos,
-estabamos para desesperarnos. Y no contentos con esto, los religiosos
-y justiçia de V. M. hizieron un auto solenne de ynquisiçion en Mani,
-pueblo de V. M., en que sacaron muchas estatuas, y desenterraron
-muchos muertos, y quemaron allí públicamente, y condenaron á muchos á
-esclavos para servir á los españoles por ocho y diez años, y echaron
-sant benitos. Y lo uno y lo otro nos pusieron gran admiraçion y
-espanto, porque no sabiamos qué cosa era, por ser recien baptizados y
-no predicados; y porque bolviamos por nuestros vasallos, diziendo que
-los oyessen y les guardassen justiçia, nos prendieron y aprisionaron y
-llevaron en cadenas, como á esclavos, al monesterio de Merida, adonde
-murieron muchos de los nuestros, y allí nos dezian que nos avian de
-quemar, sin saber nosotros por qué.
-
-Y a esta razon llegó el obispo, que V. M. nos embió, el qual, aunque
-nos sacó de la carçel y nos libró de la muerte y quitado los sant
-benitos, no nos a desgraviado en las ynfamias y testimonios que nos
-levantaron, diziendo que somos ydolatras, sacrificadores de hombres é
-que aviamos muerto muchos yndios; por que, al fin, es del hábito de
-Sant Françisco y haze por ellos: a nos consolado de palabra, diciendo
-que V. M. hará justiçia.
-
-Vino un receptor de Mexico á ynquirir esto, y pensamos que lo hiciera
-la Audiençia, y no a hecho nada.
-
-Vino despues Don Luys de Çespedes, governador, y en lugar de nos
-desagraviar, nos a augmentado tribulaciones, llevandonos á nuestras
-hijas y mugeres á servir á los españoles, contra su voluntad y la
-nuestra, que lo sentimos tanto, que vienen á dezir la gente simple
-que en nuestra ynfidelidad no eramos tan vexados ni acosados, por que
-nuestros antepasados no quitavan á nadie sus hijos, ni á los maridos
-sus mugeres, para servir dellos como lo haze agora la justiçia de V.
-M., aun para servir á los negros y mulatos.
-
-Y con todas nuestras afliciones y trabaxos, amamos á los padres y
-les damos lo necessario, y les hemos hecho muchos monesterios y
-proveydo de hornamentos y campanas, todo á nuestra costa y de nuestros
-vasallos y naturales, aunque, en pago de estos servicios, nos traen
-tan avasallados, cosa que nunca lo padescimos en nuestra gentilidad. Y
-obedescemos á la justiçia de V. M. esperando que nos embiará remedio
-para todo.
-
-Una cosa nos á desmayado mucho y nos a alborotado, que son cartas que
-Fray Diego de Landa, principal autor de todos estos males y trabaxos,
-escrive, diziendo que V. M. ha aprobado las muertes, robos, tormentos
-y esclavonias y otras crueldades que hicieron en nosotros: de lo qual,
-estamos admirados que tal cosa se diga de tan catholico y recto Rey,
-como es V. M. Si es que allá ha dicho que nosotros sacrificamos hombres
-despues de baptizados, es muy gran testimonio y maldad ynventada por
-ellos para dorar sus crueldades.
-
-Y si ydolos se hallaron o hallamos nosotros, los sacamos de las
-sepulturas de nuestros antepasados, para dar á los religiosos, porque
-nos los mandavan traer, diziendo que haviamos dicho en los tormentos
-que los teniamos; y toda la tierra sabe cómo los yvamos á buscar
-veynte, treynta y cient leguas, adonde entendiamos que los tenian
-nuestros antepasados y nosotros haviamos dexado quando nos baptizamos,
-y con sana conçiençia, no nos podían castigar por ellos como nos
-castigaron.
-
-Y si V. M. se quiere ynformar desto, embie persona tal que lo averigue,
-y verse á nuestra ynocençia y la gran crueldad de los padres, y si el
-obispo no viniera, todos fueramos acabados. Y porque, aunque queremos
-bien á Fray Diego de Landa y á los demas padres que nos atormentaron,
-solamente de oyrlos nombrar, se nos revuelven las entrañas. Por tanto,
-V. M. nos embie otros ministros que nos doctrinen y prediquen la ley de
-Dios, porque deseamos mucho nuestra salvaçion.
-
-Los religiosos del señor Sant Françisco, desta provinçia, an escripto
-ciertas cartas á V. M. y al general de su orden, en abono de Fray Diego
-de Landa, y de otros, sus compañeros, que fueron los que atormentaron,
-mataron y escandalizaron y dieron ciertas cartas escriptas en la lengua
-de Castilla á ciertos yndios sus familiares, para que las firmassen, y
-asi las firmaron y enbiaron á V. M. Entienda V. M. no ser nuestras: los
-que somos señores de esta tierra, que no avemos de escribir mentiras,
-ni falsedades, ni contradiçiones. Hagan allá penitencia Fray Diego de
-Landa y sus compañeros, del mal que hizieron en nosotros, que hasta
-la quarta generaçion se acordarán nuestros descendientes de la gran
-persecucion que por ellos nos vino.
-
-Nuestro Señor guarde á V. M. largos tiempos para su sancto serviçio y
-nuestro bien y amparo.--De Yucatán, doze de abril, 1567 años.
-
-Humildes vasallos de V. M., que sus reales manos y pies besamos.
-
- D. FRANCISCO DE MONTEJOXIO,
- Gobernador de la provincia de Mani.
-
- JUAN PACAB,
- Gobernador de Mona.
-
- JORGE XIN,
- Gobernador de Panaborer.
-
- FRANCISCO PACAB,
- Gobernador Texul.
-
- _Sobre._--A la Sacra Catholica Magestad el Rey (Don) Phelipe
- nuestro Señor. En su Real Consejo de Indias[911].
-
- [911] _Cartas de Indias_, págs. 407-410.--Madrid, 1877.
-
-
-
-
-P
-
-
-En tiempo de Carlos III se estableció la poderosa Compañía de
-Filipinas, que sólo debido a la impericia de sus gestores tuvo
-lamentable fin en 1830, esto es, poco antes de la muerte de Fernando
-VII.
-
-Creóse dicha Compañía de Filipinas, a costa de grandes trabajos y de
-vencer contrariedades, en particular de parte de Holanda, interesada en
-impedir la navegación directa de España por el Cabo de Buena Esperanza
-a las Indias Orientales y nuestro tráfico con ellas. Floridablanca
-escribió una Memoria combatiendo las ideas y las pretensiones de los
-holandeses. Foronda y otros hicieron lo mismo. El Rey, los príncipes e
-infantes, corporaciones y capitalistas particulares, se interesaron en
-ella, adquiriendo acciones. El Banco comprometió en sus operaciones más
-de veinte millones de reales.
-
-
-
-
-INDICE
-
-
- Páginas.
-
- CAPITULO I
-
- La Groenlandia: su situación.--Los dinamarqueses en
- Groenlandia.--El Canadá: sus límites.--Lucha entre
- iroqueses y hurones.--Agramunt, Cortereal y Cartier en el
- Canadá.--La ciudad de Mont-Royal.--Roberval y Cartier.--El
- comercio de Terranova.--El marqués de la Roche.--Pedro
- de Monts.--Champlain, Poutrincourt y Pontgravé en
- aquellas tierras.--Poutrincourt en Port Royal.--Champlain
- en Sainte Croix.--La marquesa de Guercheville y los
- jesuítas.--Los Padres Biard y Masse en América.--Lucha
- entre iroqueses y hurones.--Fundación de Quebec.--La
- colonización.--El fuerte Place Royale.--Los franceses en
- Saint Sauveur.--Los filibusteros.--Los misioneros.--El
- comercio.--Compañía de Nueva Francia.--Guerra entre
- Inglaterra y Francia.--Los ingleses en Quebec.--El Canadá
- en poder de los ingleses.--Muerte de Champlain.--Colonia de
- Santa María.--Fiereza de los iroqueses.--Florecimiento de
- Quebec.--La sociedad de Nuestra Señora de Montreal: el capitán
- Maisonnauve.--Odio de los iroqueses á los jesuítas. 5
-
-
- CAPITULO II
-
- Estados Unidos de la América del Norte.--Expedición de Vázquez
- de Ayllón, Gómez, Narváez y Soto a la Florida.--Lucha entre
- franceses y españoles.--Verrazain en la Carolina del Norte y
- en otros países.--Drake en California.--Vizcaíno, Cardona y
- otros.--Walter Raleigh en Virginia: Guerra entre indígenas
- é ingleses.--Gosnold en Nueva Inglaterra, Pring en los
- Estados del Maine y Massachussetts y Weymouth en las mismas
- costas.--Colonia fundada por Newport.--Jamestown.--Compañía de
- Londres.--Gobierno de Virginia.--La esclavitud.--Estado de las
- restantes colonias.--Los holandeses.--Expediciones de Hudson
- y de Block.--Compañía occidental.--Nueva Amsterdam.--Compañía
- sueca.--Fin del dominio holandés.--Compañía de Plymouth.--Los
- puritanos en Nueva Inglaterra.--Colonias de Massachussets,
- Mariana, Laconia, Nueva Escocia, Salem, Rode-Island, Concord
- y Connecticut.--La Corona y las colonias.--Maryland.--Las
- Carolinas.--Constitución de Locke.--Colonias de Cabo
- Fear y de Charlestown.--Estado interior de las colonias
- de Charlestown y de las Carolinas.--Pensilvania:
- Penn en América.--Georgia.--Guerra entre ingleses y
- españoles.--Luisiana. 16
-
-
- CAPITULO III
-
- Conquista de México.--Hernán Cortés.--Cortés y Velázquez en
- Santiago de Cuba.--Cortés en Trinidad, en la Habana, en el
- cabo de San Antonio, en la isla de Cozumel y en la
- desembocadura del Grijalba.--Llega á Tabasco: Marina.--Cortés
- en San Juan de Ulúa.--Embajada de Moctezuma.--El gobernador
- Pilpatoe y el general Teutile.--Obsequios de Moctezuma á
- Cortés y de Cortés á Moctezuma.--«Villa Rica de la Vera
- Cruz.»--Cortés en Zempoala y en Quiabislán.--Política de
- Cortés.--Nueva embajada de Moctezuma.--Cortés «quema las
- naves», pasa á Zocothlán y llega a Tlascala.--Guerra entre
- españoles y tlascaltecas: el general Xicotencal.--Portocarrero
- y Montejo en Sevilla y en Medellín: enemiga de Fonseca
- a Cortés.--Cortés en Cholula y en México: su entrevista
- con Moctezuma.--Descripción de México.--Guerra entre
- Quelpopoca y Escalante.--Suplicio de Quelpopoca.--Prisión
- de Moctezuma.--Quetlavaca emperador.--«Noche
- Triste».--Otumba.--Guanhtémoc emperador.--Guerra entre
- españoles y mejicanos. 45
-
-
- CAPITULO IV
-
- Conquista de México (Continuación).--Cortés, Alvarado,
- Olid y Sandoval caen sobre México.--Lucha entre las
- piraguas mejicanas y los bergantines españoles.--Desastre
- de los españoles.--Victoria de Cortés.--Cuauhtémoc es
- hecho prisionero.--Caída de México.--Repartición del
- botín.--Suplicio del rey de Tacuba y de Cuauhtémoc.--Cédula
- del 26 de junio de 1523.--Dúdase de la fidelidad
- de Cortés.--Muerte de Catalina Suárez.--Cortés en
- España.--Su entrevista con el Emperador.--Vuelve a
- México.--Conquista de Yucatán.--El obispo Zumárraga.--La
- Audiencia.--Levantamiento de los chichimecas.--Relaciones
- entre Cortés y la Audiencia.--Fundación de Querétaro y de
- otras poblaciones.--Los reyes y la colonia mejicana. 70
-
-
- CAPITULO V
-
- Conquista de la América Central.--Pedro de Alvarado
- en Guatemala: batalla de Olimtepeque.--Alvarado en
- Cuscatlán.--Almolonga.--Guatemala, según Herrera.--Pedro de
- Alvarado en España y su hermano Jorge en Guatemala.--Las
- Casas en el país.--Alvarado en Guatemala.--El Salvador:
- enemiga de los indios a Alvarado y a Martín
- Estete.--Honduras: el capitán Alonso Ortiz.--Anarquía.--El
- obispo Pedraza.--Cereceda, Alvarado, Montejo y Alvarado
- (segunda vez); Pedraza en el país.--Alonso de Cáceres.--El
- veedor García de Celis.--Nicaragua: su conquista.--Tiranía
- de Pedrarias.--Dominación de Castañeda.--El obispo
- Osorio.--Tiranía de Contreras.--Las Casas.--Costa Rica:
- Espinosa en Burica.--El cacique Urraca.--Guatemala: Alvarado
- en México.--Francisco de la Cueva.--Volcán de agua.--Grandes
- Antillas: Isla Española (Santo Domingo y Haití).--Cuba,
- Jamáica y Puerto Rico.--Colonización. 94
-
-
- CAPITULO VI
-
- Conquista del Perú.--Francisco Pizarro: su patria.--Pizarro
- en el Nuevo Mundo: sus primeros hechos.--Expedición de
- Andagoya.--Sociedad de Pizarro, Almagro y Luque.--Primera y
- desgraciada expedición de Pizarro.--Vuelta a Panamá.--Segunda
- expedición: descubrimientos de Ruiz.--Pizarro en el
- Imperio y Almagro en Panamá.--Pizarro y Almagro en la
- isla del Gallo.--Almagro en Panamá y Pizarro en la
- isla de Gorgona.--Los españoles en Tumbez.--Pizarro
- se embarca para España.--Pizarro y Hernán Cortés
- en Toledo.--Capitulación.--Pizarro en Trujillo: su
- familia.--Pizarro vuelve al Nuevo Mundo.--Descontento
- de Almagro.--Tercera expedición.--El imperio en aquella
- época.--Huayna Capac.--Huascar y Atahuallpa. Guerra y
- triunfo de Atahuallpa.--Pizarro en Tumbez: funda a San
- Miguel.--Pizarro y Hernando Soto en el interior del
- Imperio.--Los españoles en los Andes.--Embajadas del Inca.--El
- Inca Atahuallpa.--Atrevido plan de Pizarro.--El P. Valverde
- ante Atahuallpa.--Ataque de los españoles.--Prisión del
- Inca.--Muerte de Huascar.--Muerte de Atahuallpa. 110
-
-
- CAPITULO VII
-
- Conquista del Perú (Continuación).--Anarquía después
- de la muerte de Atahuallpa.--El Inca Toparca.--Lucha
- en la sierra de Vilcaconga.--Muerte de Toparca.--Soto,
- Almagro y Pizarro en el valle de Xaquixaguana.--Muerte de
- Challcuchima.--El Inca Manco.--Los españoles en el Cuzco y
- botín que recogieron.--Coronación de Manco.--El municipio
- del Cuzco.--La religión.--Derrota de Quizquiz.--Pedro de
- Alvarado en el Perú.--Fundación de Lima.--Pizarro gobernador
- del Perú y Almagro de Chile.--Pizarro y el Inca Manco.--Estado
- del Perú en la segunda mitad del año 1535.--Evasión del
- Inca Manco.--Sublevación de los indios: batalla en el río
- Yucay.--Toma del Cuzco por los españoles.--Sitio del Cuzco
- por los indios.--Almagro en Chile.--Entrevista de Almagro con
- Manco.--Almagro en el Cuzco.--Cartas de la Emperatriz y del
- Emperador a Pizarro. 134
-
-
- CAPITULO VIII
-
- Conquista del Perú (Continuación) y de Bolivia (Alto
- Perú).--Guerra entre Almagro y los Pizarros: acción de
- Abancay.--Sentencia del P. Bobadilla.--Guerra civil: batalla
- de Salinas.--Ejecución de Almagro.--Prisión de Hernando
- Pizarro.--Vaca de Castro.--Expedición de Gonzalo Pizarro
- por el Amazonas.--Muerte de Francisco Pizarro.--Vaca
- de Castro en Quito.--Segunda guerra civil.--Batalla de
- Chupas.--Ejecución del joven Almagro.--Política de Vaca de
- Castro.--Disgusto general en el país.--Conquista de Bolivia
- (Alto Perú).--Bolivia bajo la dominación de España.--Diego
- de Almagro en Collasuyo.--Luchas de Gonzalo Pizarro con los
- indios.--Fundación de Chuquisaca.--Gonzalo Pizarro desobedece
- al Emperador.--Fundación de la Paz.--Escudo de armas que
- Carlos V concedió a Christobal Topa Inga.--Conquista del país
- de los chiquitos por los españoles.--Los misioneros. 148
-
-
- CAPÍTULO IX
-
- Conquista de Chile.--Estados en que se dividía el país.--Los
- araucanos.--Noticias fabulosas de Chile.--Expedición de
- Almagro.--Comienzo de la conquista.--Almagro se retira de
- Chile.--Valdivia: su vida y carácter.--Continúa
- la conquista.--Fundación de Santiago.--Valdivia
- gobernador.--Luchas de Valdivia con los españoles y
- con los indios.--Organización del país.--Valdivia en
- el Perú.--Carta de Valdivia al Emperador.--Fundación
- de poblaciones.--Sublevación de los araucanos:
- Caupolicán.--Guerra y muerte de Valdivia.--Vida y costumbres
- de los chilenos.--El gobernador Quiroga.--El Cabildo y
- la Audiencia.--Alderete.--Hurtado de Mendoza.--Cuesta
- de Villagra.--Muerte de Lautaro.--La política y la
- guerra.--Caupolicán: batalla de Millarapué.--Ercilla.--Muerte
- de Caupolicán.--Sumisión de Chile. 168
-
-
- CAPÍTULO X
-
- Conquista de Venezuela y de las Guayanas.--Los indígenas.--El
- banquero Welser: Alfinger, Sayler y Federmann.--Hohermuth y
- Hutten.--El Dorado.--Frias y Carvajal en Coro.--Concepción
- de Tocuyo.--Crueldad de Carvajal.--Gobierno de Pérez de
- Tolosa: encomiendas.--Villegas: los bucaneros: Burburuata:
- Nueva Segovia.--El rey Miguel.--Insurrección de los
- jiraharas.--Gobierno de Villacinda.--Valencia del Rey.--García
- de Paredes: Trujillo: los indios.--Los gobernadores Ruiz y
- Collado: Fajardo.--Fundación de Rosario y Collado.--Venezuela
- en 1560.--Lope de Aguirre, el Tirano.--Rodríguez.--Los
- gobernadores Bernáldez y Ponce de León.--Losada y los indios:
- fundación de Caracas.--Nuestra Señora de Caravalleda.--Los
- gobernadores Serpa y Mazariego.--Fundación de Santiago y
- de San Juan.--Los indígenas.--Los gobernadores Pimentel,
- Rojas y Osorio.--La Guaira: Guanaré.--Drake en Caracas. El
- gobernador Piña.--Versos de Castellanos.--Conquista de las
- Guayanas.--Españoles, ingleses, holandeses y franceses en las
- Guayanas. 182
-
-
- CAPÍTULO XI
-
- Conquista de Colombia y de El Ecuador.--Conquista de
- Colombia.--Bastidas en Santa Marta.--El Dorado.--Gobierno
- de Heredia y de Fernández de Lugo.--Conquista de Jiménez
- de Quesada.--Alonso Luis de Lugo.--Creación de una
- Audiencia.--Consideraciones acerca de la conquista de
- Quesada.--Conquista de El Ecuador.--El Ecuador a la llegada
- de los españoles: es conquistado por Belalcázar.--Fundación
- de Santiago de Quito, de Guayaquil y de Cartago.--Belalcázar
- en España: es nombrado gobernador de Popayán.--Belalcázar
- y Andagoya.--Sucesos del Perú.--Fundación de
- Antioquía.--Belalcázar en lucha con Heredia y con los indios.
- Ordenanzas de 1542.--Belalcázar en Añaquito.--Insurrección de
- Robledo.--Belalcázar en Xaquixaguana. 201
-
-
- CAPÍTULO XII
-
- Conquista de las provincias Argentinas y del
- Brasil.--Conquista de la Argentina.--Gaboto en las costas
- del Brasil y en las márgenes del Paraná.--Fuerte de Sancti
- Spíritus.--Mendoza en el Río de la Plata. Santa María de
- Buenos Aires.--Oposición de los querandís.--Ayolas y Martínez
- de Irala: fuerte de la Asunción.--Muerte de Mendoza y de
- Ayolas.--Gobierno de Irala.--Se piensa en la traslación
- de los habitantes de Buenos Aires á las orillas del
- Paraguay.--Gobernadores anteriores á Garay: fundación
- de Buenos Aires; muerte de Garay.--La Patagonia.--El
- Chaco.--Conquista del Paraguay y del Uruguay.--El gobernador
- Arias de Saavedra.--Otros gobernadores.--Los brasileños en el
- Uruguay.--Conquista del Brasil.--Primeras colonias.--El Brasil
- durante el reinado de D. Manuel «El Afortunado». 209
-
-
- CAPÍTULO XIII
-
- Los franceses é ingleses en el Nuevo Mundo.--Política de
- Luis XIV en el Canadá.--El vicario Laval.--Terremoto de
- 1663.--Compañía de las Indias Occidentales.--El intendente
- Talon y el Gobernador Frontenac.--Política de Guillermo
- III.--Franceses é ingleses en el Canadá.--Expedición de La
- Salle.--Guerra entre Francia é Inglaterra.--Primera guerra
- intercolonial.--Frontenac en guerra con los ingleses é
- iroqueses.--Los ingleses en el Canadá.--Últimos años de la
- administración de Frontenac.--Paz.--Los misioneros.--Segunda
- guerra intercolonial: Toma de Port Royal.--Compañía del
- Mississipí.--La Luisiana. Tercera guerra intercolonial:
- conquista de Louisbourg.--Colonización.--Cuarta guerra
- intercolonial.--Los franceses en guerra con los indios
- y con los ingleses mandados por Washington: Batalla de
- Monongahela.--Guerra en 1756, 1757 y 1758.--Quebec, Montreal y
- otras plazas en poder de los ingleses. Tratado de París.--El
- Canadá, colonia de Inglaterra. 225
-
-
- CAPÍTULO XIV
-
- Gobierno de los ingleses en los Estados Unidos del Norte de
- América.--Doctrina del historiador Gervinus.--La América
- germana y la América latina: carácter de la una y de la
- otra.--Estado general de las colonias inglesas antes de su
- independencia. 240
-
-
- CAPÍTULO XV
-
- Virreinato de México: el virrey Mendoza y los
- indios.--Expedición de Cortés.--Creación del obispado
- de Michoacán.--Relaciones de la Audiencia con Pizarro y
- Cortés.--Insurrección de Jalisco y muerte de Pedro de
- Alvarado.--Política del conde de Tendilla.--Las «Nuevas
- Leyes.»--Muerte de Cortés en España y de Zumárraga en
- México.--Ideas religiosas del obispo.--Audiencia de Nueva
- Galicia.--El virrey Velasco: su política.--Creación de la
- Universidad.--El arzobispo Montufar y los frailes.--El
- virrey y la Audiencia.--Gobierno de la Audiencia: prisión
- de Cosijópii: Martín Cortés.--Legazpi y el P. Urdaneta
- se dirigen á Filipinas.--Concilio en México.--El virrey
- marqués de Falces: la Audiencia.--El virrey Enríquez de
- Almansa: epidemia de fiebres tifoideas.--El virrey Suárez
- de Mendoza: la Audiencia.--El virrey Moya de Contreras:
- concilio provincial.--El virrey marqués de Villa Manrique: los
- corsarios. 247
-
-
- CAPÍTULO XVI
-
- Virreinato de México (Continuación).--Los virreyes Velasco y
- conde de Monterrey.--Conquista de Nuevo México.--El marqués
- de Montes Claros: acueducto desde Chapultepec a México.--El
- virrey Velasco (2.ª vez).--Importantes expediciones.--Gobierno
- del arzobispo de México y del marqués de Guadalcázar.--Enemiga
- entre el marqués de Gelves y el arzobispo.--El marqués de
- Cerralbo: inundación de la ciudad.--Otros virreyes.--El obispo
- Palafox.--Los piratas.--Virreinato de Ortega Montañés, obispo
- de Michoacán.--El virrey conde de Moctezuma.--El virrey Ortega
- Montañés, arzobispo de México. 257
-
-
- CAPÍTULO XVII
-
- Virreinato de México (Continuación).--El virrey duque de
- Alburquerque: su política interior; lucha con los corsarios
- y con los ingleses.--El duque de Linares: su amor á la
- justicia.--El marqués de Valero: expedición á Campeche
- y Yucatán: su política con los caciques.--Gobierno del
- marqués de Casafuerte.--Desgracias durante el mando del
- arzobispo Vizarrón.--Los virreyes duque de la Conquista,
- conde de Fuenclara y conde de Revillagigedo.--Débil gobierno
- del marqués de las Amarillas.--El marqués de Cruillas: el
- almirante inglés Pocock se apodera de la Habana.--Mala
- administración del virrey Montserrat.--Virreinato de Croix:
- expulsión de los jesuítas.--Síntomas revolucionarios en el
- país.--Virreinatos de Bucareli, Mayorga, Gálvez (don Matías
- y D. Bernardo) y Flores.--Excelente gobierno del conde de
- Revillagigedo.--El marqués de Branciforte, Berenguer de
- Marquina e Iturrigaray.--Ultimos Virreyes. 268
-
-
- CAPÍTULO XVIII
-
- Capitanía general de Guatemala.--La Audiencia: Alonso
- Maldonado.--El Cabildo y las Nuevas Leyes.--El P.
- Las Casas.--López Cerrato.--El obispo Valdivieso es
- asesinado.--Revolución de los Contreras.--Administración
- de Cerrato.--Revueltas en Nicaragua.--El Dr. Rodríguez de
- Quesada.--Ramírez de Quiñones.--Administración de Núñez de
- Landecho.--Fallecimiento del obispo Marroquín.--Traslación de
- la Audiencia a Panamá.--El obispo Villalpando.--Fallecimiento
- del P. Las Casas.--Restablecimiento de la Audiencia.--El
- Dr. González, el doctor Villalobos y García de
- Valverde.--Minas en Honduras.--Repartimiento de
- indios.--El oidor Abaunza.--Los presidentes Mallén, Sandé
- y Castilla.--Los piratas.--Estadística para la cobranza
- de la alcabala.--Artes.--El puerto de Santo Tomás.--Los
- holandeses.--El presidente Peraza.--Alcabalas.--Orden
- público en Costa Rica.--Los presidentes Acuña y Quiñones:
- protección a los indígenas.--Uso del papel sellado.--El
- presidente Avendaño.--El oidor Lara.--Inundaciones.--Estado
- de Honduras y de Nicaragua.--Los presidentes Altamirano y
- Mencos.--Terremoto.--Estado de Costa Rica.--La imprenta
- en Guatemala.--Corsarios en Nicaragua.--El presidente
- Alvarez.--La nueva catedral.--Enemiga de la Audiencia a
- Alvarez.--El obispo presidente.--Los corsarios. 280
-
-
- CAPÍTULO XIX
-
- Capitanía general de Guatemala (Continuación).--El
- presidente Escobedo: los piratas; Albemale y los
- misioneros.--El presidente Sierra.--Una limosna al Rey
- de España.--Recopilación de Indias.--Los presidentes
- Alava y Enriquez de Guzmán: reformas.--Nicaragua, Costa
- Rica, Honduras y El Salvador.--El presidente Barrios en
- Guatemala.--Expedición al Petén y Lecandón.--El presidente
- Sánchez de Berrospe.--Gobierno de la Audiencia, de Ceballos y
- de Cosío.--Costa Rica y Nicaragua.--El presidente Rodríguez
- de Rivas: terremoto de 1717.--Nicaragua, Costa Rica, Honduras
- y El Salvador.--Guatemala: gobiernos de Echevers y de
- Rivera Villalón.--Rivera Santa Cruz.--El Arzobispado.--Los
- presidentes Araujo y Vázquez Prego.--Reformas.--Gobierno
- de Velarde.--El presidente Arcos.--Los misioneros.--Los
- presidentes Fernández de Heredia y Salazar: expulsión
- de los jesuítas.--El presidente Mayorga: terremoto
- de 1773.--Traslación de la capital al valle de la
- Virgen.--América Central.--El presidente Gálvez: reconquista
- de Omoa y de Roatán: colonia española en Trujillo: expedición
- a Río Tinto.--El presidente Estacherría. 294
-
-
- CAPÍTULO XX
-
- Gobierno de la isla de Santo Domingo.--Relaciones de la Isla
- Española con la metrópoli.--Relaciones de las autoridades
- de la isla entre sí.--Los corsarios en la isla.--Los
- franceses en Santo Domingo.--El Código Negro.--Santo Domingo
- y la revolución francesa de 1789.--La anarquía en la
- colonia.--Guerra de exterminio entre blancos y negros.--Los
- ingleses en Santo Domingo.--Toussaint Louverture: su carácter
- y cualidades.--Bonaparte y Toussaint Louverture.--Lucha entre
- franceses y dominicanos. 308
-
-
- CAPÍTULO XXI
-
- Gobierno de Cuba.--Primeros gobernadores.--Los corsarios
- Soto, Dávila y Chaves.--Pérez de Angulo y Jacques
- Sores.--Mazariegos, Menéndez, Montalvo y Carreño.--El capitán
- general Luján.--Los corsarios.--Tejada y el ingeniero
- Antonelli.--Drake en América.--Valdés: los corsarios;
- división de la isla por Felipe III.--Ruiz de Pereda en la
- Habana y Villaverde en Santiago.--Alquizar, Venegas, Cabrera
- y Bitrián de Biamonte.--Los Hermanos de la Costa.--La isla
- en la segunda mitad del siglo XVII y comienzos
- del XVIII.-Córdoba, Benítez de Lugo, marqués
- de Casa Torres y Raja: estanco del tabaco.--Guazo y los
- vegueros.--Guerra entre España e Inglaterra.--Caída de la
- Habana.--Los generales conde de Ricla y Bucarely.--Expulsión
- de los jesuítas.--El marqués de la Torre: población de la
- isla.--Reseña del gobierno.--Los restos de Colón en la
- Habana.--Humboldt en Cuba.--Comienzo de la guerra de la
- Independencia.--Los revolucionarios. 327
-
-
- CAPÍTULO XXII
-
- Gobierno de Jamaica.--Política de la Gran Bretaña.--La
- esclavitud. Gobierno de Puerto Rico.--El Rey Católico y D.
- Diego Colón.--Felipe II y el obispo de Puerto Rico.--Los
- ingleses intentan apoderarse de la isla.--Los dinamarqueses
- en los Cayos de San Juan.--El inglés Harvey.--Generosidad
- de Carlos III con el duque de Crillón.--Régimen político de
- Puerto Rico.--Islas de la Mona y de Vieques.--Islas Vírgenes:
- gobierno de los ingleses y de los norteamericanos.--Islas
- Lucayas: Guanahani: la capital Nassau; gobierno de las
- Lucayas.--Islas Bermudas: Hamilton.--Islas menores: inglesas,
- francesas y holandesas; gobierno de dichas islas. 351
-
-
- CAPÍTULO XXIII
-
- Virreinato del Perú: Blasco Núñez Vela: su carácter:
- su entrada en Lima: su política.--Oposición de Gonzalo
- Pizarro.--Muerte del inca Manco.--Critica situación del
- virrey.--Gobierno de Gonzalo Pizarro. Marcha de Vaca de Castro
- a España.--Blasco Núñez en Tumbez, en Quito, en San Miguel y
- en otros puntos.--Batalla de Añaquito.--Don Pedro de la Gasca
- en el Perú: su acertada política: batalla de Xaquixaguana. 364
-
-
- CAPÍTULO XXIV
-
- Virreinato del Perú (Continuación).--El virrey
- Mendoza.--Gobierno de la Audiencia.--El marqués de Cañete:
- insurrección de Sairi Tupac. Expediciones.--El conde de Nieva
- y García de Castro.--El virrey Toledo: suplicio de Sairi
- Tupac.--Los chirinamos.--Los jesuítas.--Cédula de Felipe
- II.--Enríquez y el conde de Villar Don Pardo.--El marqués de
- Cañete: los piratas.--Santo Toribio.--Las encomiendas.--Cédula
- de Felipe III.--El marqués de Montesclaros: creación de
- catedrales.--El príncipe de Esquilache, el conde de Chinchón
- y el marqués de Mancera.--Los virreyes conde de Salvatierra,
- conde de Alba de Liste y conde de Santisteban.--El conde de
- Lemos y otros virreyes nombrados por Carlos II.--Terremoto
- de 1678.--Virreinato de Castell dos Ríus: terremoto de 1707:
- autos de fe.--Virreinato del obispo de Quito.--El príncipe
- de Santo Bono y otros virreyes.--Comisión científica en el
- Perú. Sublevación de los indios.--Cédula de 1736.--El conde
- de Superunda: terremoto de 1746.--El virrey Amat: expulsión
- de los jesuítas.--Los virreyes Guirior y Jáuregui.--El indio
- Condorcangui.--Los virreyes Croix, Gil de Taboada, O'Higgins y
- Avilés.--Bolivia bajo el virreinato del Perú y después del de
- Buenos Aires. 379
-
-
- CAPÍTULO XXV
-
- Gobierno de Chile, de Venezuela y de Guayana.--Hurtado
- de Mendoza en Chile: organización del país.--Francisco
- de Villagra: guerra con Antiguenú.--Pedro de Villagra:
- guerra; reformas.--Quiroga: la Audiencia.--Los gobernadores
- Gamboa y Saravia.--El inspector Calderón.--Supresión de la
- Audiencia.--Quiroga (2.ª vez).--Gamboa (2.ª vez).--Sotomayor y
- la guerra.--García de Loyola: Hawkins.--Paillamachu.--Vizcarro
- y Quiñones.--García Ramón y los piratas.--Rivera y
- García Ramón (2.ª vez): Huenecura.--Merlo de la Fuente:
- Aillavilla.--Jaraquemada: paz.--Rivera (2.ª vez).--Otros
- gobernadores.--Fernández de Córdoba y Laso de la Vega.--La
- guerra.--Terremoto de 1647.--Otros gobernadores.--Expulsión
- de los jesuítas.--O'Higgins.--La revolución.--Gobierno
- de Venezuela.--Cédula de Felipe III.--Los corsarios
- franceses e ingleses.--Venezuela a mediados del
- siglo XVIII.--Creación de la Audiencia de
- Caracas.--Consulado de Comercio.--Obispo de Coro.--Traslación
- de la catedral de Coro a Caracas.--Carácter del gobierno de
- Caracas.--Los revolucionarios.--Gobernación de Guayana. 404
-
-
- CAPÍTULO XXVI
-
- Gobierno de Nueva Granada, de Panamá y de El
- Ecuador.--Gobernadores que en Colombia sucedieron a
- Jiménez de Quesada.--La Audiencia.--El Arzobispado.--El
- presidente Venero de Leiva.--Otros presidentes.--Fundación
- y extensión del virreinato.--El virrey Eslava.--Vernon en
- Cartagena de Indias: Lezo.--Política de Eslava.--Principales
- virreyes.--Intervención de Nueva Granada en Venezuela.--Guerra
- de la Independencia.--Gobierno de Panamá.--Origen,
- situación, título de ciudad y blasón heráldico.--Obispado
- y Audiencia.--Panamá bajo la dependencia de Guatemala y
- después del Perú.--La Audiencia.--El año 1644.--Nueva
- ciudad.--El Fuego Grande.--Panamá bajo el virreinato de
- Santa Fe.--Universidad de San Javier.--Los jesuítas.--El
- gobernador Pérez.--Gobierno de Quito.--La Audiencia: el
- presidente Santillán y sus sucesores.--El Ecuador en los
- siglos XVI y XVII.--Guayaquil en poder de
- los corsarios.--Síntomas revolucionarios. 417
-
-
- CAPÍTULO XXVII
-
- Gobierno del Río de la Plata o de Buenos Aires.--D.
- Pedro de Mendoza hasta Arias de Saavedra (cuarta
- vez).--Saavedra derrotado por los uruguayos.--Introducción
- de negros.--Funciones religiosas--Enemiga del cabildo a
- los abogados.--Gobierno de Góngora.--La Universidad en
- Buenos Aires.--El oidor Pérez de Salazar.--El gobernador
- Céspedes.--La Audiencia.--Gobierno de Dávila.--El
- gobernador La Cueva es excomulgado.--Canonización de San
- Fernando.--Desgracias en el país.--Gobierno de Abendaño,
- de Múxica, de Cabrera, de Laxis, de Ruiz de Baigorri, de
- Mercado y de Martínez Salazar.--La Audiencia.--Gobierno de
- Garro, Herrera y Prado.--La colonia del Sacramento.--El
- gobernador Zavala: sus hechos más notables.--Cambio de
- posesiones entre Portugal y España.--Conducta de los
- jesuítas.--Los gobernadores Salcedo, Ortiz de Rozas y
- Andonaegui.--El gobernador Ceballos.--Virreinato de Buenos
- Aires.--Los virreyes Ceballos, Ortiz, marqués de Loreto
- y otros.--Los virreyes Malo de Portugal, Avilés y del
- Pino.--Derrota de nuestra flota.--Los ingleses toman a Buenos
- Aires.--Liniers.--Gobierno de Tucumán. 433
-
-
- CAPÍTULO XXVIII
-
- Gobierno del Paraguay y del Uruguay.--Cédula de
- Felipe III.--Gobierno de Frías.--Gobernadores más
- importantes.--Reducciones de los jesuítas.--Depredaciones
- de los indios.--Decadencia del gobierno.--Reyes
- Balmaceda.--Revoluciones, guerra con los indios y expulsión
- de los jesuítas.--Fundación de poblaciones.--Gobierno del
- Uruguay.--Españoles y portugueses en el país.--Consecuencias
- de la permuta de la Colonia del Sacramento por otras
- colonias.--Viana, gobernador de Montevideo y oposición de
- los jesuítas.--Los indígenas.--Campaña de Ceballos, jefe del
- gobierno de la Plata, contra los portugueses: tratado de
- 1763.--Gobierno de la Rosa y expulsión de los jesuítas.--El
- gaucho.--Expedición de Sampayo.--El cabildo.--Gobiernos
- de Viana y del Pino, de Tejada y de Olaguer Feliú:
- reformas.--Bustamante y Ruiz Huidobro.--El cabildo.--Los
- charrúas.--Calamidades en el país. 463
-
-
- CAPÍTULO XXIX
-
- El Brasil durante el reinado de Juan III.--Los corsarios.--Las
- Capitanías.--El general Thomé de Souza.--Los franceses en
- el Brasil.--El gobernador Duarte de Costa.--Men de Sá en
- guerra con los franceses y con los indígenas.--División
- del Brasil en dos gobiernos.--El gobernador general Telles
- Barreto.--El gobernador Souza y los corsarios.--Otros
- gobernadores.--Lucha entre portugueses y franceses.--Los
- jesuítas.--Los holandeses.--Compañía de las Indias
- Orientales.--Guerras.--Portugal se separa de España.--Política
- de los jesuítas.--Los holandeses arrojados del Brasil.--La
- República de Palmares.--El Brasil bajo el dominio de Portugal. 480
-
-
- CAPÍTULO XXX
-
- Administración colonial.--Residencias y visitas:
- Su poca importancia.--Repartimiento de cosas y de
- indios.--Encomiendas.--Reducciones.--Origen de la
- esclavitud.--El asiento.--Abolición del comercio
- negrero.--Abolición de la esclavitud.--Los extranjeros en las
- colonias. Aislamiento de las colonias. 491
-
-
- CAPÍTULO XXXI
-
- Organización colonial: virreinatos.--Gobernadores
- generales.--Las Intendencias.--Los gobiernos del Brasil.--Las
- Audiencias: nombres de las Audiencias.--Atribuciones de los
- virreyes, gobernadores generales, intendentes, Audiencias
- y presidentes.--Regentes de las Audiencias.--Consulados y
- cabildos en las colonias de España.--Alcaldes ordinarios y
- corregidores.--Tribunales de minería y de cuentas.--Gobierno
- político y elementos de que constaba. 503
-
-
- CAPÍTULO XXXII
-
- Casa de la Contratación de Sevilla.--Las Ordenanzas.--Nuevas
- Ordenanzas.--Jueces de la Contratación.--Importancia de la
- Casa de la Contratación.--Prosperidad de Sevilla.--Creación de
- una Casa de la Contratación en la Coruña.--Decadencia de la
- de Sevilla.--Comercio de España en las Indias.--Expediciones
- sueltas.--Flotas y galeones.--Armada real.--El
- contrabando.--Los navíos de aviso. 515
-
-
- CAPÍTULO XXXIII
-
- Leyes de Indias.--Las _Nuevas Leyes_.--Las Nuevas Leyes
- en las Indias.--Primera Recopilación.--Reimpresión de la
- Recopilación.--Análisis de los nueve libros.--Otras
- leyes.--Deseos de asimilar las provincias ultramarinas
- a la península.--Real y Supremo Consejo de Indias: su
- historia.--Luchas religiosas en las Indias: los Padres
- Las Casas y Motolinía.--Los frailes protectores de los
- indios.--Los jesuítas en el Paraguay.--El Patronato
- Eclesiástico.--La Inquisición. 523
-
-
- CAPÍTULO XXXIV
-
- Cultura del Canadá antes de pasar al dominio de
- Inglaterra y cultura de los Estados Unidos antes de su
- independencia.--La Universidad.--Mad. de la Peltrie y Mad.
- Guyard: convento de las Ursulinas.--Instituto de segunda
- enseñanza y escuelas.--M. Bourgeoys: congregación de Notre
- Dame.--Comunidades religiosas.--Seminario de Laval.--Libros de
- descubrimientos e historias.--Cantos populares.--Instrucción
- primaria.--Escuelas católicas y protestantes.--Relaciones
- entre las colonias de los Estados Unidos y la metrópoli.--Las
- primeras letras.--Colegio de Newton.--Primera prensa de
- imprimir.--Escuela e imprenta en Filadelfia.--Cultura en las
- Carolinas.--Universidad de Virginia.--Colegios.--Primera
- escuela de Medicina.--La _Gaceta de Georgia_.--Progreso
- en todas las colonias.--Las bellas artes en el Canadá y
- en los Estados Unidos.--La industria en el Canadá y en
- los Estados Unidos.--Minas de _Nova Scotia_.--Riqueza
- forestal.--Prosperidad del comercio en los Estados
- Unidos.--Los americanos enfrente de los ingleses. 564
-
-
- CAPÍTULO XXXV
-
- Cultura de las colonias españolas antes de la independencia:
- México: imprenta; acuñación de la moneda.--Siglo
- XVII: Sor Juana de la Cruz.--Poetas y prosistas
- del siglo XVIII.--Perú: Garcilaso de la Vega:
- «Comentarios Reales.»--Lima en el siglo XVI:
- La Universidad de San Marcos.--Valle y Caviedes.--Siglo
- XVIII: Olavide; su vida y sus obras.--Peralta,
- Alonso de la Cueva y Llano Zapata.--El periodismo--Cuba
- y Puerto Rico.--Guatemala: Matanza, Osena, Paz Salgado y
- Bergaño.--La instrucción pública.--La Universidad.--La
- _Gaceta_.--El Coliseo.--El Consulado.--La Sociedad
- Económica.--La imprenta.--Costa Rica. El Ecuador, Venezuela,
- Bolivia, Buenos Aires, Chile, Paraguay y Uruguay.--Las
- bellas artes: Catedral de México.--El escultor Robles. El P.
- Carlos.--Chill y otros.--El pintor Cifuentes y otros.--Las
- bellas artes en Lima y en la América Central.--El pintor
- Santiago en El Ecuador.--El escultor Lagarda.--Las bellas
- artes en Nueva Granada.--La industria en México, Perú y
- Bolivia, Santo Domingo, Cuba, América Central, Chile, Nueva
- Granada, Ecuador, Venezuela, Buenos Aires, Paraguay, Uruguay
- y Brasil. 572
-
-
-
-
-
-ÍNDICE DE APÉNDICES
-
-
- Páginas Páginas
- en que del
- se cita. apéndice.
- -------- ---------
- A 93 613
- B 106 617
- C 109 621
- D 111 625
- E 160 629
- F 251 635
- G 376 637
- H 410 638
- I 494 639
- J 504 644
- L 504 645
- M 552 663
- N 553 674
- O 553 675
- P 607 678
-
-
-
-
-PAUTA
-
-PARA LA COLOCACIÓN DE LAS LÁMINAS DE ESTE TOMO.
-
-
- _Páginas._
-
- _Hernán Cortés_ 45
-
- _Moctezuma_ 47
-
- _Quauhtemoc_ 66
-
- _Francisco Pizarro_ 111
-
- _Huascar_ 121
-
- _Atahualpa_ 131
-
- _Padre Varela_ 583
-
-
-
-
-GRABADOS
-
-INCLUÍDOS EN LAS PÁGINAS DE ESTE TOMO.
-
-
- _Páginas._
-
- _Samuel de Champlain_ 10
-
- _Fray Juan de Zumárraga, arzobispo de México_ 90
-
- _Pedro de Valdivia_ 172
-
- _Toussaint Louverture_ 322
-
- _Don Pedro de La Gasca_ 373
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of Historia de América desde sus tiempo
- más remotos hasta nuestros días, t, by Juan Ortega Rubio
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE AMERICA, TOMO II ***
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- The Project Gutenberg eBook of Historia de Amrica desde sus tiempos ms remotos hasta nuestros das, Tomo II, by D. Juan Ortega Rubio.
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-<body>
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-<pre>
-
-The Project Gutenberg EBook of Historia de Amrica desde sus tiempos ms
-remotos hasta nuestros das, tomo II, by Juan Ortega Rubio
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
-other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of
-the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have
-to check the laws of the country where you are located before using this ebook.
-
-Title: Historia de Amrica desde sus tiempos ms remotos hasta nuestros das, tomo II
-
-Author: Juan Ortega Rubio
-
-Release Date: August 9, 2020 [EBook #62870]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE AMERICA, TOMO II ***
-
-
-
-
-Produced by Carlos Coln, Adrian Mastronardi The University
-of California, and the Online Distributed Proofreading
-Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from
-images generously made available by The Internet
-Archive/American Libraries.)
-
-
-
-
-
-
-</pre>
-
-
-<p class="box">Nota del Transcriptor:<br/><br/>
-
-Se ha respetado la ortografa y la acentuacin del original.<br/><br />
- Errores obvios de imprenta han sido corregidos.<br/><br />
-
- Pginas en blanco han sido eliminadas.<br/><br/>
-La portada fue diseada por el transcriptor y se considera dominio pblico.<br /></p>
-<hr class="chap" />
-
-
-<div class="chapter">
-
-<h1>HISTORIA DE AMRICA <br />
-<span class="medium">DESDE SUS TIEMPOS MS REMOTOS HASTA NUESTROS DAS</span></h1>
-
-<p class="center">POR</p>
-
-<p class="p2 center">D. JUAN ORTEGA RUBIO<br />
-<span class="smcap">Catedrtico de la Universidad Central</span>.</p>
-
-<p class="p4 center">TOMO II.</p>
-
-<p class="p4 center">MADRID<br />
-<span class="smcap">Librera de los Sucesores de Hernando<br />
-calle del Arenal, nm. 11</span><br />
-1917</p>
-<hr class="chap" /></div>
-
-<div class="chapter">
-<h2>TERCERA POCA<br />
-CONQUISTAS</h2>
-
-<hr class="chap" /></div>
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_5" id="Page_5">[5]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="CAPITULO_I">CAPITULO I</h3></div>
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">La Groenlandia: su situacin.&mdash;Los dinamarqueses en Groenlandia.&mdash;El
-Canad: sus lmites.&mdash;Lucha entre iroqueses y
-hurones.&mdash;Agramunt, Cortereal y Cartier en el Canad.&mdash;La
-ciudad de Mont-Royal.&mdash;Roberval y Cartier.&mdash;El
-comercio de Terranova.&mdash;El marqus de la Roche.&mdash;Pedro
-de Monts.&mdash;Champlain, Poutrincourt y Pontgrav en
-aquellas tierras.&mdash;Poutrincourt en Port-Royal.&mdash;Champlain
-en Sainte Croix.&mdash;La marquesa de Guercheville y
-los jesutas.&mdash;Los Padres Biard y Masse en Amrica.&mdash;Lucha
-entre iroqueses y hurones.&mdash;Fundacin de Quebec.&mdash;La
-colonizacin.&mdash;El fuerte Place Royale.&mdash;Los franceses
-en Saint Sauveur.&mdash;Los filibusteros.&mdash;Los misioneros.&mdash;El
-comercio.&mdash;Compaa de Nueva Francia.&mdash;Guerra entre
-Inglaterra y Francia.&mdash;Los ingleses en Quebec.&mdash;El Canad
-en poder de los ingleses.&mdash;Muerte de Champlain.&mdash;Colonia
-de Santa Mara.&mdash;Fiereza de los iroqueses.&mdash;Florecimiento
-de Quebec.&mdash;La sociedad de Nuestra Seora de
-Montreal: el capitn Maisonneuve.&mdash;Odio de los iroqueses
-a los jesutas.</span></p>
-
-
-<p class="p2">Daremos comienzo a la poca que denominamos de conquistas por
-la del Canad. Bien ser advertir que las conquistas realizadas por los
-franceses y en particular por los anglo-sajones, difieren notablemente
-de las que los espaoles llevaron a cabo en Mxico, Per y dems posesiones
-de la Corona de Castilla. Tanto los franceses como los anglo-sajones
-buscaron slo una gran factora donde ejercitar su comercio;
-los espaoles se fijaron en las minas de oro y de plata, en las arenas
-aurferas de los ros y en las pesqueras de madreperlas. Tampoco debemos
-olvidar que los franceses y anglo-sajones apenas hallaron oposicin
-en los indgenas, y los espaoles tuvieron que pelear con enemigos
-poderosos; aqullos encontraron en su camino tribus dbiles e ignorantes,
-y los ltimos imperios fuertes y civilizados.</p>
-
-<p>De los pases situados al Norte de la Amrica Septentrional apenas
-citaremos los nombres del Archipilago polar, de Alaska, de Groenlandia
-y de Terranova. Todos estos territorios carecen de historia y ape<span class="pagenum"><a name="Page_6" id="Page_6">[6]</a></span>nas
-conocemos su geografa. Escasas, confusas y aun contradictorias
-son las noticias que se tienen de los habitantes del Archipilago (islas
-que se hallan en la direccin del Polo Norte y situadas casi todas en el
-crculo polar) y de Alaska (territorio que forma una pennsula al Noroeste
-de la Amrica del Norte y que pertenece a los Estados Unidos).
-Acerca de la Groenlandia (Tierra Verde), recordaremos<a name="FNanchor_1" id="FNanchor_1" href="#Footnote_1" class="fnanchor">[1]</a> que es un
-pas intermedio entre Europa y el Nuevo Mundo, y su distancia de la
-tierra europea de Islandia es poco mayor que la que hay al Archipilago
-antes citado. No ignoramos que, despus de los viajes de Coln,
-realizaron exploraciones navegantes ingleses hacia los mares comprendidos
-entre Groenlandia y el Archipilago. Corra el siglo <span class="smcap">xvii</span> cuando
-los marinos dinamarqueses reanudaron sus tentativas, deseosos de encontrar
-las minas de metales preciosos que Frobisher haba anunciado.
-Los extranjeros Hudson y Baffin reconocieron grficamente aquellos
-extensos pasajes del Norte, no debindose olvidar que mientras el primero
-sigui en 1607 la costa oriental hasta los 73 de latitud, el segundo
-borde la occidental, desde la punta del Sur hasta el Estrecho de
-Smith. Respecto a Terranova (<i>Hellu-land</i> o <i>Mark-land</i>), depende directamente
-del gobierno ingls. Es la isla de Terranova la colonia ms antigua
-de la Gran Bretaa, y su interior ha permanecido inexplorado
-hasta una poca reciente. An es Terranova la <i>tierra de los bacalaos</i>.
-Consultada varias veces, y con empeo, para que formase parte integrante
-del <i>Dominin</i> del Canad, se ha negado a ello.</p>
-
-<p>Vamos a relatar los hechos ms importantes del Canad (<i>poblacin</i>
-o <i>cabaa</i> en el idioma indgena). Dice Reclus que el Canad propiamente
-dicho, es decir, la parte del valle de San Lorenzo comprendida
-entre los Grandes Lagos y el estuario fluvial, es la regin poblada y
-de la que se tienen mapas detallados<a name="FNanchor_2" id="FNanchor_2" href="#Footnote_2" class="fnanchor">[2]</a>. La frontera que separa el
-Canad de los Estados Unidos es puramente convencional en gran
-parte de su trayecto<a name="FNanchor_3" id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" class="fnanchor">[3]</a>. No procede estudiar en este lugar las altas
-montaas y los profundos valles del Canad, ni sus varias islas, ni sus
-muchos lagos. Llaman profundamente la atencin los caudalosos ros,
-interrumpidos por formidables obstculos que el agua salva precipitndose
-desde gran altura y formando las renombradas cataratas del Nigara
-y del Otawa. En este pas si es rica la fauna, tambin es rica
-la flora.</p>
-
-<p>Antes que los blancos llegasen al pas y lo conquistaran, los indgenas
-se exterminaban entre s. De ello pudieron convencerse los pri<span class="pagenum"><a name="Page_7" id="Page_7">[7]</a></span>meros
-misioneros que se establecieron en el Canad. Iroqueses y hurones
-con implacable hostilidad se declararon guerra a muerte. Las
-matanzas entre los indgenas, a falta de historia escrita, se recuerdan
-en las canciones populares, como puede verse en los siguientes versos:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Volando un negro cuervo a la ventura</div>
-<div class="line">vino a posarse de mi hogar no lejos;</div>
-<div class="line">le grit: Comedor de carne humana,</div>
-<div class="line">no busques en mi carne tu alimento.</div>
-<div class="line">Huye de aqu; entre charcos y malezas</div>
-<div class="line">encontrars los iroqueses cuerpos;</div>
-<div class="line">en sus malditos huesos y en su carne</div>
-<div class="line">cbate bien, y deja en paz mi techo.<a name="FNanchor_4" id="FNanchor_4" href="#Footnote_4" class="fnanchor">[4]</a></div>
-</div></div></div>
-
-<p>Hllanse adems otros indios, como los sioux, Vabanaki (pueblo de
-la Aurora), y los algonquines, raza poderosa, dividida en diferentes
-tribus. De todos los algonquines que habitan en la vertiente laurentina,
-los de la montaa casi se encuentran en su primitivo estado a
-causa de vivir en los bosques o lejos de las ciudades. Los hurones ocupaban
-las orillas orientales de la mar dulce, y al Sudeste, vivan en
-las cuencas del <i>Eri</i> y del <i>Ontario</i>. A mediados del siglo <span class="smcap">xvii</span>, la poblacin
-huronesa, al Oeste del lago <i>Simcoe</i>, lleg a su apogeo y tena
-32 aldeas. Indican ciertas seales que antes de la fecha citada poblaban
-comarca mucho ms extensa. Desapareci toda aquella grandeza,
-destruda por los valientes iroqueses, hasta el punto que en los mapas
-franceses del siglo <span class="smcap">xviii</span>, en vez de los nombres de las aldeas, se lee
-nacin destruda. Las tribus neutrales, gentes que intentaron mantener
-el equilibrio entre hurones e iroqueses, se hallaban establecidas
-en las costas septentrionales del lago Eri y del valle del Nigara.</p>
-
-<p>Ms adelantados los iroqueses que los otros indgenas, construan
-cabaas con alguna perfeccin y cultivaban la tierra. Hallbase el centro
-principal de la raza iroquesa en el Sur del lago <i>Ontario</i>, y eran superiores
-a los otros salvajes, ya por su valor, ya por su astucia. En
-ellos se ha querido ver al indio por excelencia. Aunque los primeros
-europeos que lograron visitar el Canad&mdash;segn algunos cronistas&mdash;fueron
-los genoveses Cabot (padre e hijo), los espaoles reivindican la
-prioridad de su descubrimiento para el cataln Agramunt o Agramonte,
-a quien siguieron los hermanos portugueses Gaspar y Miguel
-Cortereal. Ya en el ao 1454, Joo Var Cortereal, gobernador de la
-isla Terceira (una de las Azores en el Ocano Atlntico) hubo de
-visitar la <i>terra do Bacalhao</i> (Islandia o tal vez Terranova)<a name="FNanchor_5" id="FNanchor_5" href="#Footnote_5" class="fnanchor">[5]</a>. De los<span class="pagenum"><a name="Page_8" id="Page_8">[8]</a></span>
-viajes de los hermanos Gaspar y Miguel Cortereal, hijos de Juan, se
-tienen pocas y vagas noticias. Gaspar debi hacer en 1501 una expedicin
-hasta la costa del Labrador; se retir a causa de la insalubridad
-del clima, viniendo a parar a las rocas de Terranova. Encuntrase
-la tierra descubierta por Cortereal en los mapas antiguos entre
-los 50 y 53 de latitud Norte. Al ao siguiente volvi Gaspar a
-continuar sus descubrimientos con tres buques, teniendo la dicha de
-tocar en las playas de la Nueva Escocia o en las de Nueva Inglaterra.
-Desde all mand dos buques con unos 50 indios. Uno de los buques
-lleg el 8 y el otro el 11 de octubre a Lisboa; pero ni de Cortereal
-ni del tercer buque volvi a tenerse noticia. Entonces Miguel,
-tambin con tres buques, fu en busca de su hermano y se aproxim
-asimismo a las costas del continente, al Noroeste, no volviendo tampoco.
-Con el objeto de averiguar lo que haba sido de los Cortereal, el
-rey Manuel de Portugal envi dos buques; mas todo fu intil, siendo
-de creer que murieron a manos de los indios o vctimas de la furia
-del mar.</p>
-
-<p>Francisco I de Francia, siguiendo la poltica de los espaoles y
-portugueses, dispuso que continuasen las lejanas expediciones. Habiendo
-mandado algunas a los Estados Unidos, luego, a instancias de Felipe
-de Brion-Chabot, encarg a Jacobo Cartier, viejo e inteligente marino
-de Saint-Mal, que se hiciese a la vela (1535). Cartier lleg despus
-de atravesar mares tempestuosos, a la costa del Labrador, dirigindose
-desde all a la pequea baha que denomin San Lorenzo, nombre que
-luego hubo de aplicarse a todo el golfo y al caudaloso ro que en ella
-desemboca. Llamse luego Canad al pas adyacente. Donde hoy se levanta
-la ciudad de Quebec, sobre el ro San Lorenzo, haba grupo de
-chozas indias llamado <i>Stadacon</i>, cuyo cacique tena el nombre de Donacona.
-Tierra adentro estaba la capital <i>Hochelaga</i> y que Cartier denomin
-<i>Mont-Royal</i> (Montreal). Despus de grandes penalidades, pudo
-regresar a Francia, partiendo de las playas americanas (16 julio 1536).</p>
-
-<p>Deseando un hijo de Picarda fundar una Nueva Francia en Amrica,
-recibi del Rey los recursos necesarios para armar otra expedicin.
-Llambase Juan de la Roque, seor de Roberval, y obtuvo el nombramiento
-de virrey, nombrando l a su vez capitn general al intrpido
-Cartier. Sali Cartier en el ao 1541, quedando convenido que Roberval
-le seguira con otros buques. Cuando el virrey entr en el puerto de
-San Juan, capital de la isla de Terranova, lleg de regreso su capitn
-general. Disgustados ambos jefes, en tanto que Cartier abandonaba
-aquellos mares, Roberval tomaba rumbo al Norte, suba por el ro
-San Lorenzo y echaba anclas junto al Cabo Rojo, donde hizo cons<span class="pagenum"><a name="Page_9" id="Page_9">[9]</a></span>truir
-una fortaleza, molino harinero, horno de pan y almacenes para
-vveres. Se ech encima el crudo invierno y con l el hambre y las enfermedades.
-Nada ms se sabe de la colonia.</p>
-
-<p>Barcas pescadoras francesas, espaolas, portuguesas e inglesas,
-como tambin buques balleneros vizcanos, visitaron las playas de Terranova,
-donde adquirieron pieles de oso y de castor o colmillos de foca,
-a cambio de cuchillos, abalorios, etc. Tan lucrativo result este comercio,
-que verdaderas flotas de barcas procedentes de Saint-Mal acudieron
-a Terranova, mientras otros especuladores europeos fueron en busca
-de los mismos artculos; tambin iban a la pesca del bacalao, de cuyo
-pez, adems de la carne, aprovechaban el aceite que se extraa del hgado.</p>
-
-<p>Por ltimo, constituyse otra empresa de colonizacin. El marqus
-de la Roche, noble bretn, obtuvo de Enrique IV de Borbn (1589-1610)
-el privilegio de colonizar la Nueva Francia y el monopolio del comercio
-(1598). Deba posesionarse del Canad y de otros pases comarcanos,
-que no hubieran sido posedos por ningn prncipe cristiano.
-Lleg a Amrica, estuvo en Sable Island y recorri otras tierras, volviendo
-a Francia y muriendo en la pobreza. Al fallecimiento de la Roche,
-Pontgrav, comerciante de Saint Mal, y Chauvin, oficial de marina
-emprendieron (1600) el lucrativo comercio de peletera, consiguiendo
-grandes utilidades. En el ao 1603 se otorg una patente a Pedro de
-Monts, caballero hugonote y gentil hombre de cmara del Rey, concedindole
-la Acadia, esto es, el territorio comprendido desde lo que hoy
-se llama Filadelfia hasta ms all de Montreal o desde los 40 hasta los
-46 grados de latitud Norte. Obtuvo el monopolio del comercio de pieles.
-Anulronse todas las concesiones anlogas anteriores, lo cual disgust
-mucho a los comerciantes de Saint-Mal, Run, Dieppe y la Rochela.
-Con el objeto de encontrar gente que fuese a tierras tan lejanas, se le
-autoriz para llevar, ya a los perseguidos por la justicia, ya a los encerrados
-en las crceles. A bordo de sus buques iba el barn de Poutrincourt,
-oficial de la expedicin, individuos de la nobleza, espadachines
-y ladrones. Tambin le acompaaban sacerdotes catlicos, pues Pedro
-de Monts se haba obligado, sin embargo de sus ideas calvinistas, a
-consentir que los indgenas fuesen educados en la religin catlica. El
-7 de abril de 1604 zarp para su destino la expedicin.</p>
-
-<p>En el mismo ao de 1603 comerciantes de Run organizaron una
-compaa y la compaa una expedicin. El mando de ella se le confiri
-al caballero Samuel de Champlain<a name="FNanchor_6" id="FNanchor_6" href="#Footnote_6" class="fnanchor">[6]</a>.</p>
-
-<p>En tanto que el barn de Poutrincourt reciba en calidad de feudo el<span class="pagenum"><a name="Page_10" id="Page_10">[10]</a></span>
-puerto y comarca de Annapolis, que l llam de <i>Port-Royal</i>, Champlain,
-habiendo explorado la baha de Fundy, entr en un ro en cuya desembocadura
-hall pequea isla; al ro le denomin de <i>Saint-John</i>: (San
-Juan) y a la isla <i>Sainte-Croix</i> (Santa Cruz). En la isla y en pobres viviendas
-protegidas por un fuerte se instal Champlain con 80 hombres,
-siendo de notar que fu el nico lugar habitado por la raza blanca desde
-las colonias espaolas hasta el polo. Posteriormente
-Champlain, en compaa de Monts
-y de otros caballeros, sali de Sainte-Croix,
-y habiendo recorrido toda la costa del actual
-estado del Maine sin encontrar sitio a propsito
-para establecerse, regres al punto de
-partida para marchar hacia Port-Royal, lugar&mdash;como
-antes se dijo&mdash;concedido a Poutrincourt,
-y donde definitivamente establecieron
-la colonia. En rigor, bien puede afirmarse
-que Port-Royal fu la primera colonia francesa
-establecida en el continente americano.</p>
-
-<div class="figcenter2em" id="CHAMPLAIN">
- <img src="images/p010.jpg" width="200" height="194" alt=""/>
- <div class="caption">
- <p>Samuel de Champlain.</p>
- </div>
-</div>
-
-<p>Habiendo tenido noticia Monts de que en la corte de Francia se le
-quera quitar su privilegio, sali del Canad y lleg a Pars, donde pudo
-convencerse de que no le haban engaado. Por entonces tambin
-Pontgrav abandon las playas americanas para retirarse a Francia.</p>
-
-<p>Entretanto Poutrincourt, acompaado de Marcos Lescarbot (abogado,
-poeta e historiador de excelente relacin de los primeros establecimientos
-franceses en Amrica), sali en mayo de 1606 y a ltimos de
-julio ech anclas en el Puerto de Port Royal. Aunque el privilegio
-concedido a Monts haba sido anulado por las reclamaciones de los comerciantes
-y navieros de los puertos de Normanda, Bretaa y Gascua,
-sin embargo, pudo lograr Poutrincourt que Enrique IV le confirmara
-en su posesin de Port Royal. Los jesutas, con su celo catequista,
-encontraron en Amrica nuevo y vasto campo de actividad.
-Asesinado Enrique IV y habiendo quedado gobernadora del reino su
-viuda Mara de Mdicis, los hijos de Loyola contaron con apoyo en la
-corte. Declarse protectora de ellos Antonieta de Pons, marquesa de
-Guercheville, dama de honor de la reina, la cual pudo conseguir que
-el joven Biencourt, hijo de Poutrincourt, se llevase a Amrica a los
-dos jesutas Biard y Masse. Inmediatamente que Biencourt lleg a
-Amrica, Poutrincourt march a Francia en busca de recursos. Tuvo
-que aceptarlos de la citada marquesa de Guercheville, que tambin consigui
-para Monts la confirmacin de los derechos concedidos a ste
-sobre la Acadia. Del mismo modo Luis XIII di a la marquesa todo el<span class="pagenum"><a name="Page_11" id="Page_11">[11]</a></span>
-territorio desde el ro San Lorenzo hasta la Florida. La citada dama,
-o mejor dicho, sus amigos los jesutas, eran dueos nominales de la mayor
-parte de los futuros Estados Unidos y de las posesiones britnicas
-en la Amrica del Norte, quedando reducido el seoro del barn
-de Poutrincourt a una pequea isla en aquel vasto imperio.</p>
-
-<p>Convenidos y en la mejor armona Champlain y Pontgrav, en
-tanto que este ltimo se ocupaba en el comercio con los indgenas para
-cubrir los gastos de la expedicin, Champlain construy varias casas de
-madera protegidas por una empalizada en la parte interior y por una
-zanja en el exterior (1608) que fueron el comienzo de la ciudad de
-Quebec y tambin de la colonizacin en el Canad. La nueva poblacin
-se levant a orillas del San Lorenzo. Los iroqueses, que ocupaban las
-cuencas del Mohawh, Onondaga y Genesee, ros que se hallan en el
-actual Estado de Nueva York, continuaron luchando con sus enemigos
-hurones. Victoriosos los primeros, los segundos pidieron auxilio o formaron
-alianza con Champlain. Sali Champlain a ltimos de mayo de
-1609, y subiendo por el ro San Lorenzo y su afluente el Otawa, lleg
-al campamento de los hurones. Franceses y hurones pelearon juntos
-contra sus enemigos. Los iroqueses, que nunca haban visto guerreros
-europeos, quedaron asombrados, dndose a la fuga cuando vieron caer
-algunos de los suyos por las balas de los arcabuces franceses. Desde
-aquel momento iroqueses y franceses se declararon guerra a muerte,
-que dur mucho tiempo y ocasion horribles crueldades.</p>
-
-<p>Champlain, por su cuenta y riesgo, sin recibir auxilio de la metrpoli,
-aunque haba ido a Pars con dicho objeto, construy a su vuelta
-en el sitio que al presente ocupa la ciudad de Montreal un fuerte que
-llam <i>Place-Royale</i>. Comprendiendo que el gobierno francs ni se cuidaba
-de las colonias ni de los nuevos descubrimientos en Amrica, se
-entendi con Monts y con sus competidores, ya para la conservacin y
-engrandecimiento de las colonias, ya para hacer en comn el comercio
-de pieles. Entraron en la nueva compaa los comerciantes de Run y
-de Saint Mal, no los de la Rochela, que eran hugonotes y prefirieron
-hacer ellos solos el comercio. El 12 de mayo de 1613 sali para la Nueva
-Francia un buque llevando a bordo a los padres jesutas Quentin
-y Du Thet, y al llegar a Port-Royal recibi a los otros padres Biard y
-Masse, dirigindose todos a la costa de Maine, donde dieron fondo en
-una baha de la isla <i>Mount-Desert</i>, cuyo pas denominaron <i>Saint Sauveur</i>.
-Cuando los franceses acababan de establecerse en Saint Sauveur, el
-contrabandista Samuel Argall, con su buque de 14 caones y con una
-tripulacin de 60 hombres, cay sobre los nuevos pobladores de Mount-Desert
-y despus de corta lucha, en la que muri como un hroe el je<span class="pagenum"><a name="Page_12" id="Page_12">[12]</a></span>suta
-Du Thet, se hizo dueo del campamento y llev prisioneros a algunos
-a Virginia, cuyo gobernador Toms Dale los trat como si fuesen
-filibusteros, y no contento con ello, di pequea escuadra a Samuel Argall,
-quien redujo a cenizas, no slo el campamento de Mount-Desert,
-sino las colonias de Sainte Croix y Port-Royal. As termin la obra de
-la marquesa de Guercheville y de los hijos de la Compaa de Jess.</p>
-
-<p>Creyendo Champlain que el nico medio para lograr su objeto&mdash;pues
-poco poda esperar de la metrpoli&mdash;era echarse en brazos de la
-religin, acudi al prior del convento de recoletos franciscanos, situado
-cerca del pueblo natal del dicho Champlain, con el fin de fundar misiones
-en la Nueva Francia. Champlain, al ver que la orden careca de
-recursos, march a Pars; all pudo conseguir pequea cantidad de
-dinero para comprar objetos sagrados y celebrar con esplendor el culto.
-Habiendo el Papa autorizado la misin y concedido el Rey varios
-privilegios, parti Champlain, acompaado de los frailes Dionisio
-Jamet, Juan Dolbeau, Jos Le Caron y Pacfico Duplessis, llegando a
-Quebec a fines de 1615. Despus de encontrar sitio a propsito, Champlain
-hizo erigir un convento, en l se levant un altar y los Padres
-dijeron misa, la primera que se celebr en el Canad.</p>
-
-<p>Comenzaron en seguida los franceses y los indios amigos la guerra
-contra los iroqueses. Pasado algn tiempo, el P. Le Caron por un lado
-y Champlain con algunos compatriotas suyos y unos cuantos pieles
-rojas por otro, emprendieron un viaje de exploracin al territorio amigo
-de los hurones. Champlain y los suyos visitaron el gran lago Hurn,
-pasando luego a la ciudad de Oluacha y a la capital Cahiagu, encontrando
-ya instalado en una ermita al misionero P. Le Caron. Siguieron
-adelante y pasaron el ro Onondaga hasta penetrar en territorio de los
-iroqueses. Franceses y hurones pelearon algunos das, no logrando por
-cierto ventaja alguna, contra sus enemigos, retirndose Champlain a
-Quebec el 11 de junio de 1616. Prosper poco la colonia, a pesar de los
-viajes anuales que haca Champlain a Pars para arbitrar recursos. No
-pasaremos en silencio que los misioneros catlicos, llevados de su celo
-religioso, penetraron en el pas valindose de sus mensajeros del
-bosque y de los indios convertidos; pero tambin conviene no olvidar
-que al mismo tiempo que predicaban el Evangelio cuidaban de sus intereses
-materiales, acaparando en gran parte el comercio de aquellas comarcas<a name="FNanchor_7" id="FNanchor_7" href="#Footnote_7" class="fnanchor">[7]</a>.
-Aunque las Patentes reales iban dirigidas a una verdadera
-colonizacin, los individuos que tomaban parte en tales empresas&mdash;exceptuando
-quizs a Champlain&mdash;slo se cuidaban del comercio de pieles.
-Decan aquellos aventureros que los colonizadores, en lugar de dar<span class="pagenum"><a name="Page_13" id="Page_13">[13]</a></span>
-vida al comercio, lo mataban. No procuraban establecer hogares felices
-para pacficos colonos, ni ponan los medios para formar una comunidad
-mediante leyes justas y cierto estado de responsabilidad por parte de
-sus gobernantes; slo queran estaciones comerciales exclusivamente
-para ellos. La colonia de Champlain, si en sus comienzos se compona
-de unas 30 personas, en 1628 ya tena 150, sucediendo lo mismo con las
-otras colonias de <i>Trois-Rivires</i>, <i>Saint-Louis</i> y <i>Tadoussac</i>.</p>
-
-<p>Corra el ao 1627 cuando el cardenal Richelieu, ministro de
-Luis XIII, prestando oidos a las justas quejas de Samuel de Champlain
-sobre el estado miserable de la colonia, su porvenir y la poca confianza
-que deba esperarse de los esfuerzos meramente comerciales para el
-desarrollo del pas, decidi encargarse de los intereses de dicha colonia.
-Su plan era crear poderosa compaa que actuase bajo su inmediata
-autoridad. De aqu data la existencia de la <i>Compaa de Nueva Francia</i>,
-ms comnmente conocida con el nombre de la Compaa de los bien
-asociados. Hacase notar en el prembulo del edicto el fracaso de las
-anteriores asociaciones comerciales, comprometindose los nuevos asociados
-a llevar desde el mismo ao de 1628 de 200 a 300 colonos, y en
-los quince aos consecutivos un total no menor de 4.000 personas entre
-hombres y mujeres. El edicto contena, adems, otras disposiciones
-tiles, como el mantenimiento del clero para las necesidades espirituales
-de los colonos e indgenas. Cumpliendo las condiciones dichas, la
-Compaa sera soberana, bajo la autoridad del rey de Francia, de
-todas las posesiones comprendidas entre la Florida y las regiones
-rticas, y desde Terranova hasta la parte de Occidente de que pudieran
-apoderarse<a name="FNanchor_8" id="FNanchor_8" href="#Footnote_8" class="fnanchor">[8]</a>. De la Compaa form parte Champlain, siendo
-pronto la primera figura, pues ninguno tuvo las cualidades de l.</p>
-
-<p>Aconteci por entonces algo importante. Carlos I de Inglaterra declar
-la guerra a Francia y dirigi contra ella dos expediciones: una se
-encamin a La Rochelle, que tuvo desastroso fin, y otra a las posesiones
-francesas del Canad, bajo el mando de David Kirke. A principios
-de 1628, Kirke, con su pequea flota, consigui apoderarse, en la desembocadura
-del ro San Lorenzo, de 18 barcos franceses que transportaban
-nuevos colonos y tambin provisiones, gneros y pertrechos militares
-para los de Quebec. Tenemos como cosa cierta que si el capitn
-ingls se hubiera decidido a remontar el San Lorenzo con un par de
-navos bien acondicionados, es muy probable que Quebec se hubiese
-rendido en el verano de 1628; pero Kirke no deseaba entablar lucha si
-poda evitarla, y calculando que la falta de provisiones reducira a la<span class="pagenum"><a name="Page_14" id="Page_14">[14]</a></span>
-corta guarnicin en unos cuantos meses al ltimo extremo, aplaz la
-accin militar hasta el siguiente ao. Sucedieron las cosas como l esperaba,
-hasta el punto que cuando se present ante Quebec en julio de
-1629, Champlain no tuvo ms remedio que capitular.</p>
-
-<p>Durante unos tres aos fueron dueos los ingleses de Quebec, bajo
-el mando de un hermano de Kirke, teniendo que regresar a Francia
-Champlain con la mayor parte de su gente. El 21 de julio de 1629 se
-iz la bandera inglesa en la casa de Champlain; pero como anteriormente
-se haba firmado la paz entre Francia e Inglaterra, el Canad
-fu devuelto a sus antiguos poseedores, hacindose entrega formal del
-territorio en el verano de 1632. La compaa formada por Richelieu
-hizo poco de provecho, sin embargo de las sobresalientes dotes que
-adornaban a Champlain. Regres el ilustre francs a Quebec en mayo
-de 1633, llevando consigo ms de 100 colonos; pero falleci a la edad
-de sesenta y ocho aos (25 diciembre 1635). Alzse modesto sepulcro
-en Quebec a una de las glorias ms legtimas que ha tenido Francia en
-Amrica.</p>
-
-<p>Recordaremos algunos hechos acerca de las misiones de la Compaa
-de Jess entre los hurones. El superior de los Padres se llamaba
-Le Jeune. No sera aventurado decir que la obra civilizadora de los jesutas
-franceses fu ms simptica que la de los catlicos espaoles y
-la de los protestantes ingleses. Ellos, con la bondad y el cario, procuraron
-ganarse, aunque frecuentemente no lo consiguieron, las simpatas
-de los indgenas. Como tiempo adelante terrible epidemia diezmase las
-aldeas iroquesas, los salvajes llegaron a sospechar que los hijos de Loyola,
-a quienes consideraban dueos de la vida y de la muerte, haban
-introducido las epidemias para exterminar a los pueblos indgenas de
-Amrica. Desde entonces fueron los jesutas objeto de insultos y de persecuciones.</p>
-
-<p>La casa-residencia que fundaron los Padres hacia el ao 1640, a
-orillas del ro Wye, junto a su desembocadura en una baha del gran
-lago Hurn, era tambin hospicio, hospital, depsito de mercancas y
-fortaleza. Designse con el nombre de <i>Santa Mara</i> la citada colonia. A
-ella acudan los hurones convertidos, buscando alivio sus males, y en
-el ao del hambre (1647) muchos infelices encontraban alimento en la
-colonia de Santa Mara. Pero los enemigos terribles de los misioneros y
-de los hurones eran los iroqueses. Cuadrillas de iroqueses, que aullaban
-como fieras, penetraban en los pueblos hurones o en las estaciones de
-los jesutas, martirizando con los tormentos ms horribles a los que
-caan bajo su poder. Llevaban doquiera el espanto y el terror. El pueblo
-hurn qued exterminado en el ao 1650, despus de largas y san<span class="pagenum"><a name="Page_15" id="Page_15">[15]</a></span>grientas
-guerras con los iroqueses. Muchos misioneros, entre otros
-Isaac Joques y Juan de Brbvent, murieron mrtires de su fe. La colonia
-de Santa Mara, que ya no tena objeto, fu destruda por los mismos
-misioneros franceses, marchando a Francia algunos pocos y quedando
-en el pas unos veinte individuos, que sucumbieron no mucho
-despus.</p>
-
-<p>Mejor suerte tuvo la colonia de Quebec. Sucedi a Champlain en el
-gobierno el caballero de la Orden de San Juan, Carlos de Montmagny,
-el superior de los jesutas y un sndico. Al mismo tiempo que se
-fundaba en Quebec el Instituto de segunda enseanza y varias comunidades
-religiosas, se echaban los cimientos de la Sociedad de <i>Nuestra
-Seora de Montreal</i>, con un capital de 75.000 pesetas. Dicha Sociedad
-alcanz de la <i>Compaa de la Nueva Francia</i> la cesin de Montreal, que
-vena a ser&mdash;como escribe el Dr. Ernesto Otn Hopp&mdash;la llave de los
-ros San Lorenzo, con sus innumerables afluentes desde aquel punto, y
-el Ottava<a name="FNanchor_9" id="FNanchor_9" href="#Footnote_9" class="fnanchor">[9]</a>. El Rey confirm la donacin y concedi otros derechos
-a la Sociedad; pero le prohibi el comercio de pieles. Los seis socios
-contrataron 40 hombres armados y nombraron Jefe de la fuerza al noble
-y devoto Maisonneuve, los cuales desembarcaron el 17 de mayo
-de 1642. El gobernador de Quebec, Montmagny, en nombre de la Compaa
-de la Nueva Francia, acudi para entregar al capitn Maisonneuve,
-representante de la Sociedad de Nuestra Seora de Montreal, el
-pas conocido con este ltimo nombre. De la direccin espiritual de la
-nueva colonia se encarg el P. Vimont, sucesor de Le Jeune. Comenzse
-en seguida a construir un hospital, fundacin piadosa que deba servir
-para curar franceses e indios enfermos, lo mismo a unos que a otros.
-Tranquilamente se desarrollaba la colonia, hasta que los iroqueses tuvieron
-de ello noticia. En acecho estaban aquellos salvajes, y cuando se
-presentaba ocasin, caan sobre algn padre jesuta o sobre algn otro
-individuo de la colonia, y le mataban de una manera cruelsima.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_16" id="Page_16">[16]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="CAPITULO_II">CAPITULO II</h3></div>
-
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Estados Unidos de la Amrica del Norte.&mdash;Expedicin de
-Vzquez de Aylln, Gmez, Narvez y Soto a la Florida.&mdash;Lucha
-entre franceses y espaoles.&mdash;Verrazain en la Carolina
-del Norte y en otros pases.&mdash;Drake en California.&mdash;Vizcano,
-Cardona y otros.&mdash;Walter Raleigh en Virginia:
-Guerra entre indgenas e ingleses.&mdash;Gosnold en
-Nueva Inglaterra, Pring en los Estados del Maine y Massachussetts,
-y Weymouth en las mismas costas.&mdash;Colonia
-fundada por Newport.&mdash;Jamestown.&mdash;Compaa de Londres.&mdash;Gobierno
-de Virginia.&mdash;La esclavitud.&mdash;Estado de
-las restantes colonias.&mdash;Los Holandeses.&mdash;Expediciones
-de Hudson y de Block.&mdash;Compaa occidental.&mdash;Nueva
-Amsterdam.&mdash;Compaa sueca.&mdash;Fin del dominio holands.&mdash;Compaa
-de Plymouth.&mdash;Los puritanos en Nueva Inglaterra.&mdash;Colonias
-de Massachusetts, Mariana, Laconia, Nueva
-Escocia, Salem, Rode-Island, Concord y Connecticut.&mdash;La
-Corona y las colonias.&mdash;Maryland.&mdash;Las Carolinas.&mdash;Constitucin
-de Locke.&mdash;Colonias de Cabo Fear y de Charlestown.&mdash;Estado
-interior de las colonias de Charlestown y
-de las Carolinas.&mdash;Pensilvania: Penn en Amrica.&mdash;Georgia.&mdash;Guerra
-entre ingleses y espaoles.&mdash;Luisiana.</span></p>
-
-
-<p class="p2">Despus de los descubrimientos de los Cabot en la Amrica del Norte<a name="FNanchor_10" id="FNanchor_10" href="#Footnote_10" class="fnanchor">[10]</a>,
-y despus del viaje de Ponce de Len a la <i>Florida</i><a name="FNanchor_11" id="FNanchor_11" href="#Footnote_11" class="fnanchor">[11]</a>, procede
-insistir en el estudio de este ltimo pas y en todas las expediciones y
-conquistas realizadas en la extensa comarca conocida hoy con el nombre
-de Estados Unidos. El primer asunto que trataremos ser el viaje
-a la Florida de Vzquez de Aylln, al que seguirn los de Gmez, Narvez
-y Soto.</p>
-
-<p>El oidor Lucas Vzquez de Aylln, vecino de Santo Domingo, y
-otros seis compaeros, partieron acompaados de algunos indios de
-Jeaga, a descubrir y apoderarse de nuevas tierras. Llegaron a un pas
-pobre, donde los indgenas se alimentaban de pescado, ostiones asados<span class="pagenum"><a name="Page_17" id="Page_17">[17]</a></span>
-y crudos, venados, corzos y otros animales. Mientras los hombres se
-dedicaban a matar dichos animales, las mujeres acarreaban lea y agua
-para cocerlos o asarlos en parrillas. Coganse perlecillas en algunas
-conchas, y si hallaron algn oro sera procedente de lejanas tierras<a name="FNanchor_12" id="FNanchor_12" href="#Footnote_12" class="fnanchor">[12]</a>.
-Vieron el ro de Santa Elena y dos pueblos: <i>Oritza</i> (llamado por ellos
-Chicora) y Guale (que nombraron Gualdape). No encontraron minas de
-ninguna clase; pero les dijeron que a unas sesenta leguas de distancia
-al Norte las hallaran de oro y cobre. Cerca de un ro y de unas lagunas
-vieron algunos pueblos de indios, entre ellos <i>Otapali</i> y <i>Olagotano</i>. El
-cacique en aquella tierra gozaba de tanta fama como Moctezuma en
-Mxico. Vzquez de Aylln, que desembarc en la Florida (1522), muri
-el 1525.</p>
-
-<p>Gmez, buscando una comunicacin martima hacia la India, lleg
-hasta donde al presente se levanta Nueva York, segn se muestra en
-mapas espaoles antiguos y cuyo pas se conoce con el nombre de <i>Tierra
-de Gmez</i>.</p>
-
-<p>Poco despus, Pnfilo de Narvez, aquel capitn que por orden de
-Velzquez quiso arrebatar a Corts la gloriosa empresa de Mxico, habiendo
-recibido autorizacin de Carlos V para llevar a cabo la conquista
-de la Florida, reuni 300 hombres y desembarc en el citado
-pas, del cual tom posesin en nombre del rey de Espaa (1528). Anduvo
-vagando durante dos meses por entre selvas y pantanos, sosteniendo
-continuas luchas con los salvajes. Despus de perder gran parte
-de sus tropas, se decidi a dar la vuelta a Cuba, pereciendo a causa de
-una tempestad l y los suyos, pues slo cuatro pudieron llegar a tierra
-y unirse a sus compatriotas de la Nueva Espaa, no sin sufrir grandes
-trabajos.</p>
-
-<p>No haba pasado mucho tiempo cuando Fernando de Soto, noble militar
-que se distingui en la conquista del Per, fu nombrado por Carlos
-V gobernador de la Florida y de la isla de Cuba (1538). Desembarc
-el 10 de junio de 1539 en la baha del Espritu Santo (hoy <i>Tampa
-Bay</i>), y dirigindose al interior del pas, cuya marcha fu sumamente
-penosa, ya por lo escabroso del terreno, ya por la continuada guerra
-con los indgenas, lleg en los comienzos de noviembre a la baha de
-Apallachee, marchando en seguida ms al Norte, donde le haban dicho
-que abundaba el oro y la plata (marzo de 1540). Aguardbanle no pocas
-aventuras y muchos sufrimientos en las regiones occidentales de la
-Florida, teniendo la dicha de llegar al caudaloso Mississip (1541). A<span class="pagenum"><a name="Page_18" id="Page_18">[18]</a></span>
-causa de una fiebre maligna muri el 31 de mayo de 1542, siendo su
-cadver arrojado en el citado ro para que los indgenas no se percatasen
-de tamaa desgracia. Tras largas y penosas peregrinaciones regresaron
-con vida 311 individuos a los establecimientos espaoles de Mxico.</p>
-
-<p>Del mismo modo fu desgraciada una misin de Padres Dominicos
-(1547), los cuales sucumbieron, antes de convertir a los indios de la
-Florida.</p>
-
-<p>Durante el reinado de Carlos IX de Francia, una colonia de hugonotes,
-organizada por el almirante Coligny, pudo acercarse al sitio
-(1562) que actualmente ocupa San Agustn, una de las ciudades ms
-antiguas de los Estados Unidos. La expedicin estaba dirigida por Juan
-Ribault, marino de Dieppe; recorrieron los expedicionarios lo que actualmente
-se llama Florida, Georgia y Carolina, construyeron el <i>Fuerte
-Carlos</i> en la embocadura de un ro, donde establecieron una guarnicin,
-volviendo a Francia extenuados de hambre. Otra expedicin de
-hugonotes que se organiz dos aos despus, mandada por Laudonnire,
-consigui algunas ventajas. Habiendo recibido algunos auxilios los emigrantes
-hugonotes, se dedicaron a la piratera, apresando buques espaoles.
-Pedro Menndez de Avils, marino arrojado y cruel, por orden de
-Felipe II, cay de improviso (septiembre de 1565) sobre la colonia y
-fortaleza de los franceses hugonotes, los hizo prisioneros y los mand
-ahorcar, poniendo en el pecho de las vctimas la siguiente inscripcin:
-No como franceses, sino como herejes. Menndez comenz la colonizacin
-del pas. Pronto se vengaron los franceses de las crueldades de
-Menndez. Un caballero gascn, llamado Domingo de Gourgues, vendi
-sus bienes, equip tres embarcaciones y se embarc con 80 marineros y
-100 arcabuceros. Cay sobre las viviendas de los espaoles (1568) y
-cuntase que a los prisioneros, en no corto nmero, los hizo ahorcar en
-los mismos rboles que antes lo fueran los franceses, y tambin, como
-entonces, a los prisioneros les hizo poner una inscripcin que deca: No
-como espaoles, sino como asesinos. Gourgues di la vuelta a Francia
-y los castellanos continuaron la colonizacin de la Florida. De suerte&mdash;escribe
-el Dr. Ernesto Otn Hopp&mdash;que a los espaoles pertenece
-la gloria de haber fundado en la Florida la primera colonia permanente,
-en la cual tambin haba corrido la primera sangre de europeos vertida
-por el fanatismo religioso, llevado de Europa a Amrica<a name="FNanchor_13" id="FNanchor_13" href="#Footnote_13" class="fnanchor">[13]</a>.</p>
-
-<p>Francisco I, rey de Francia, a fines del ao 1523, prest todo su
-apoyo al marino florentino Juan de Verrazani para que procurase des<span class="pagenum"><a name="Page_19" id="Page_19">[19]</a></span>cubrir
-un camino al reino de Catay por el Oeste. Terrible tempestad
-puso en peligro a los valerosos marinos, quienes tuvieron que regresar.
-Volvi Verrazani a hacerse a la mar en enero de 1524, echando anclas
-algunos das despus en una costa baja de la <i>Carolina del Norte</i>, cerca
-de la actual ciudad de Wilmington. Hombres blancos pisaban por primera
-vez aquella tierra. Dirigironse desde all a la baha de Nueva
-York, luego adonde hoy se halla Newport, y, por ltimo, a Terranova,
-regresando a Dieppe, punto de partida. La parte que conocemos de la
-relacin que de su viaje hizo el marino italiano a Francisco I indica el
-buen gusto de su autor, siendo notable por la claridad y delicadeza de
-sus descripciones.</p>
-
-<p>Despus de las expediciones dispuestas por Hernn Corts, que produjeron
-el descubrimiento de la <i>Baja California</i>, segn carta del mismo
-conquistador de Mxico (15 octubre 1524) al emperador Carlos V, y
-despus de otras tentativas, que dieron por resultado el reconocimiento
-de las costas de la Baja y <i>Alta California</i>, el aventurero y pirata Francisco
-Drake (entre los aos 1577 y 1580, y en el reinado de Isabel, la
-<i>buena Bess</i>) hubo de saquear las poblaciones espaolas de la costa del
-Pacfico. Drake fu el primer europeo que desembarc en California;
-pero el viaje que ofrece inters no escaso, es el del hbil y experimentado
-piloto espaol Sebastin Vizcano.</p>
-
-<p>En el reinado de Felipe III, siendo virrey de la Nueva Espaa
-D. Gaspar de Ziga y Acevedo, conde de Monterrey, sali del puerto
-de Acapulco una escuadra al mando del almirante Toribio Gmez de
-Corbn, llevando a sus rdenes al navegante Sebastin Vizcano (5 de
-mayo de 1602)<a name="FNanchor_14" id="FNanchor_14" href="#Footnote_14" class="fnanchor">[14]</a>; se present en el cabo Mendocino (20 de enero de
-1603), torn a Acapulco, donde entr el 21 de marzo de 1603. Reconoci
-Sebastin Vizcano la costa de la Baja y de la Alta California
-hasta los 42, y visit los puertos de San Diego, Monterrey, y tal vez
-el de San Francisco. Arrojado uno de sus buques a los 43 cerca del
-cabo Blanco, se vi una entrada o ro muy caudaloso, que llamaron de
-Martn de Aguilar, nombre de un alfrez que intent reconocerlo y no
-pudo a causa de la fuerza de la corriente de dicho ro. Vizcano, al desembarcar
-en la baha de San Bernab, public un bando imponiendo
-pena de la vida al que maltratase los indios. Fray Antonio de la
-Ascensin, cosmgrafo de la expedicin emprendida en 1602 por Vizcano,
-redact una relacin de ella que, segn copia del original hecha
-en Mxico a 12 de octubre de 1620, se encuentra entre los manuscritos
-de la <i>Biblioteca Nacional</i>, y cuyo ttulo es como sigue:</p>
-
-<p>Relacin breve en que se da noticia del descubrimiento que se hizo<span class="pagenum"><a name="Page_20" id="Page_20">[20]</a></span>
-en la Nueva Espaa en la mar del Sur desde el puerto de Acapulco
-hasta mas adelante del cabo Mendocino en que se da cuenta de las riqueas
-y buen temple y comodidades del Reyno de Californias y de
-como podr Su Mag. a poca costa pacificarle y encorporarle en su Real
-Corona y hazer que en el se pedrique el Santo Ebangelio, por el padre
-fray Antonio de la Ascension, Religioso Carmelita descalo que
-se hallo en el y como cosmografo lo demarco.</p>
-
-<p>Vizcano consideraba necesario dos navos pequeos de a 200 toneladas,
-y se han de proueer&mdash;dice&mdash;con abundancia assi de municiones
-y pertrechos de guerra, como de bastimentos, jarcias y belame..., en Mxico
-se han de levantar hasta 200 soldados que sean buenos marineros
-juntamente, adbirtiendo que sean soldados biejos, curtidos y bien experimentados
-as en las armas como en el marinaje, porque todos con uniformidad
-y sin diferencia acudan a todo segun las ocassiones se ofrecieren...
-hombres de bien y de berguena porque en el viaje assi por la
-mar como en tierra aya paz union y hermandad entre todos al mando
-de uno o dos capitanes que sean buenos cristianos y temerosos de
-Dios y personas de meritos y que ayan con fidelidad en otras occassiones
-servido a su Magestad assi en guerras por tierra como Armadas
-por la mar. Estima que el jefe debe ser persona de valor y prendas y
-se aya de atras de estar esperimentada y cursada en semejantes cargos,
-para que sepa tratar a todos con amor y ymperio... temerosa de
-Dios, cuydadosa de su conciencia y celosa del seruicio de S. M. y de cosas
-de la conuersion de estas almas.</p>
-
-<p>A todos los que fueren de esta jornada se les ha de dar expressa
-orden y mandado que tengan grande obediencia y sujecion los religiosos
-que fueren en su compaa, y que sin su orden, consejo y parecer
-no se haga guerra y otra molestia alguna a los indios ynfieles, aunque
-ellos den alguna occassion, porque asi las cosas se hagan en paz y con
-cristiandad y con amor y quietud, que es el modo que se ha de tener
-en la pacificacion de aquel reino y en la predicacion del santo Evangelio,
-fin y blanco a que se enderean estos gastos y estas preuenciones,
-porque de no hazerse ansi sino lo contrario, sera malograrlo todo y perder
-el tpo y la hazienda en balde, como por la esperiencia se ha visto
-muchas veces en esta Nueva Espaa en otras conquistas y pacificaciones
-de nuevas tierras en que Dios nro. Seor a sido mas ofendido
-que seruido.</p>
-
-<p>Considera conveniente hacer ddivas a los indios, adquiriendo para
-ello cantidad de cosillas de dijes de Flandes, como son quentas de vidrio
-de colores, granates falsos, cascaueles, espejuelos, cuchillos y tijeras
-balades y trompas de Pars y algunas cosas de vestidos, y de es<span class="pagenum"><a name="Page_21" id="Page_21">[21]</a></span>tas
-cosas se haga reparticion entre los religiosos y soldados, para que
-en los puertos que saltaren escojieren para hacer assiento en las tierras
-de los ynfieles las repartan de gracia con muestras de amor y voluntad
-en nombre de su Magestad con los yndios que vinieren verles, para
-que con estas dadivas graciosas los yndios conserven amor y afficion a
-los cristianos y conozcan aun a su tierra a darles de lo que llevan y no
-a quitarles lo que tienen, y que entiendan aun a buscar el bien de sus
-almas. Este es un medio de grande ymportancia para que los yndios se
-aquieten sumamente y pacifiquen y obedezcan a los espaoles sin contradiccion
-ni repugnana, y reciban con gusto a los que ban a predicarles
-el Sagrado Evangelio y los misterios de Ntra. Santa fe Catholica,
-de mas que los yndios de este paraje son reconocidos y agradecidos, y
-en recompensa y paga de lo que se les diere, acudiran con las cosas que
-ellos tubieren de estima en su tierra, como lo hicieron con nosotros con
-esta preuencion.</p>
-
-<p>Opinaba que el sitio ms adecuado para el primer pueblo, era la
-baha de San Bernab, donde deban hacerse casas construdas de tal
-suerte, que las unas casas sean guarda y amparo de las otras, levantndose
-tambien iglesia y casa fuerte, que sirviera de castillo y atalaya
-para casos adversos, en puerto fuerte, eminente y seoril, y si
-fuera posible con paso seguro a la mar para reciuir socorro y enviarle
-a pedir por mar en caso que alguna necessidad se ofreciere, como comunmente
-lo han vsado los portugueses en los puestos que an hecho
-asiento en la India y les a sucedido muy bien el vsar de este ardid y
-advertencia.</p>
-
-<p>Recomienda la necesidad de la vigilancia y de la prevencin continua,
-porque en tierra de yndios infieles, aunque se hayan dado por
-amigos y de paz, no ay que fiar mucho, antes se ha de uiuir con ellos y
-entre ellos con notable recato y bigilancia y adbertencia, y propone
-el establecimiento de un mercado o Casa de Contratacin para que all
-acudan los yndios a rescatar lo que quisieren de los espaoles, y para
-que ellos entre s, unos con otros, traten y contraten, que con esto se
-facilitar mucho la comunicacion de ellos con los nuestros, de que se
-vienen a enjendrar el amor y la amistad.</p>
-
-<p>Juzga que es conveniente para poblar la tierra y para el sustento,
-llevar vacas, ovejas, carneros, cabras, yeguas y lechones... Estos animales
-se criaran y multiplicaran muy bien en esta tierra, por ser para
-ello acomodada y fertil, y tambien se podran hazer algunas lauores de
-trigo y de maiz y plantar bias y huertas, para que se tenga el sustento
-de las puertas adentro, sin que sea necesario traerlo de acarreto y
-de fuera, ymponiendo y enseando a los yndios para que ellos ha<span class="pagenum"><a name="Page_22" id="Page_22">[22]</a></span>gan
-lo mismo, que todo lo tomaran bien redundando en su probecho.</p>
-
-<p>Propona despertar el espritu del salvaje ensendole a cantar y a
-taer los instrumentos msicos.</p>
-
-<p>Recomendaba con insistencia que de los yndios se vayan escojiendo
-algunos de los mas aviles, entresacando entre los muchachos y nios
-los que parecieren mas dociles y ingeniosos y aviles, y estos se uayan
-doctrinando y al mismo tiempo que se fuera enseando la doctrina cristiana
-y a leer en cartillas espaolas para que juntamente con el leer
-aprendan la lengua espaola, y que aprendan a escriuir... porque <i>el
-buen fundamento tiene firme el edificio</i>.</p>
-
-<p>Termina su relacin Fray Antonio de la Ascensin condenando el
-sistema de las encomiendas. Conviene que su Magestad haga estas
-pacificaciones a su costa, y que no las encomiende a nadie, y porque
-los soldados vayan con sujecion y obediencia a sus mayores, a los
-espaoles que fueren enviados por su Magestad a esta jornada para la
-pacificacion y poblacion de este reino, se les a de advertir que no van
-a ganar tierras para si ni vasallos, sino para los Reyes de Castilla
-que los embian porque no conviene que su Magestad haga mercedes de
-pueblos ni de yndios que se fueren pacificando y convirtiendo a nuestra
-santa fe a ningun espaol por grandes servicios que aya hecho en estos
-reinos a S. M., porque su Magestad lo podra saber con buena conciencia,
-y sera la total ruyna y destruccion de todos los yndios, como
-sucedio en los principios que se conquistaron estos reynos de la Nueva
-Espaa, y se vi sucedio en las yslas de barlouento y en tierra firme,
-como lo cuenta y trata muy por extenso el Sr. Obispo de Chiapa
-D. Fr. Bartolom de las Casas.</p>
-
-<p>Sucedironse diferentes viajes que no carecen de importancia, hallndose,
-entre otros, el realizado por el capitn Nicols de Cardona
-el 21 de marzo de 1615, cuyo original se conserva en la seccin correspondiente
-de la Biblioteca Nacional, y cuyo largo ttulo es como
-sigue:</p>
-
-<p>Descripciones Geograficas e Hidrograficas de muchas tierras y
-mares del Norte y Sur en las Indias, en especial del descubrimiento
-del reino de la California, hecho con trabajo e industria por el capitan
-y cabo Nicolas de Cardona, con orden de nro. sor. Don Phelipe II de
-las Espaas. Dirigidas al Excmo. Sr. D. Gaspar de Guzman, conde de
-Olivares, duque de San Lucar la Mayor, etc. 24 de junio de 1632.
-Cardona consideraba a <i>California</i> como la tierra ms rica en minas de
-oro y plata de todas las Indias.</p>
-
-<p>El almirante D. Pedro Porter de Casanate ofreci el ao de 1636,
-por servir a S. M., hacer viaje a la California para saber si era isla o<span class="pagenum"><a name="Page_23" id="Page_23">[23]</a></span>
-tierra firme y descubrir lo occidental y septentrional de la Nueva
-Espaa, fabricando a su costa navos, conduciendo gente y llevando
-pertrechos, bastimentos y todo lo necesario. Dice Porter que California,
-de buen temple, sana, frtil, con aguas, dispuesta para labores y
-sementeras, tiene ganados, frutos y yerbas saludables, muchas arboledas,
-frutos y flores de Espaa, hasta higueras y rosas. Hasta el 8 de
-agosto de 1640 no le concedi S. M. la autorizacin pedida; pero le
-detuvo todava tres aos honrndome&mdash;dice Porter&mdash;con parecer que
-poda ser de algun util en sus armadas... El Consejo de Indias
-dispuso que se aprestase a salir con toda celeridad, como lo verific
-el 2 de agosto de 1643. Sali de Cartagena y lleg a Veracruz el 22 de
-dicho mes. En Mxico se present al virrey, busc amigos y dinero,
-comenzando la construccin de buques. Con <i>Nuestra Seora del Pilar</i> y
-<i>San Lorenzo</i> naveg los aos 1648 y 1649, descubriendo y demarcando
-las costas e islas del golfo de California.</p>
-
-<p>Reinando Carlos II se ofreci a conquistar la California el almirante
-D. Isidro Atondo y Antilln, mediante escritura de diciembre
-de 1678, que fu aprobada por Real Cdula de 29 de dicho mes de 1679.
-Sali la expedicin del puerto de Chacala el 18 de marzo de 1683,
-llevando por cosmgrafo al Padre Francisco Eusebio Kunt o Kino,
-alemn, profesor de Ingolstad. Llegaron al puerto de la Paz y trataron
-de establecerse en el interior; pero los indios se aprestaron a la resistencia
-y tuvieron que dirigirse a Sinaloa. Volvieron otra vez y eligieron
-la baha de San Bruno como punto de desembarco, y como tampoco
-pudieran sostenerse, se retiraron a ltimos de 1685.</p>
-
-<p>En vista del poco xito de los conquistadores, los misioneros tomaron
-la determinacin de incorporarla a Espaa mediante la civilizacin
-y el sentimiento religioso. En obra tan humanitaria ayudaron al Padre
-Kunt los misioneros Salvatierra, Tamaral y otros. El P. Juan Mara
-Salvatierra fu conocido despus con el dictado de <i>Apstol de la California</i>.
-Los jesutas predicaron el Evangelio y consiguieron que los
-perezosos californios se dedicasen a la agricultura y a levantar diques
-o presas a las inundaciones ocasionadas por los torrentes. Cuando con
-ms celo que prudencia combatieron la poligamia, estallaron crueles
-rebeliones en las misiones del Sur (1734), hasta tal punto que soldados
-y algunos frailes fueron muertos, experimentando notable retroceso la
-obra de las misiones.</p>
-
-<p>Si en el siglo <span class="smcap">xvi</span> se consider a California como pennsula y en el
-<span class="smcap">xvii</span> se crey que era isla, en el ao 1746 se prob que slo estaba separada
-de la parte continental por el lecho de la corriente del ro Colorado.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_24" id="Page_24">[24]</a></span>
-Cuando ms trabajaban los jesutas en su obra civilizadora, les sorprendi
-la orden de expulsin de la colonia, dictada en 25 de junio de
-1767 y hecha efectiva en 3 de febrero siguiente.</p>
-
-<p>Encargados los franciscanos de las misiones, el P. Fray Junpero
-Serra fu el continuador de Salvatierra. Si al primero se debe la conquista
-de la <i>Alta</i> California, el segundo realiz la de la <i>Baja</i>. Monterrey,
-San Diego de Alcal, San Antonio de Padua, San Gabriel y San
-Luis de Tolosa fueron las primeras misiones realizadas por los franciscanos
-en la Alta California. El 17 de septiembre de 1776 se inaugur
-la fortaleza o presidio de San Francisco, hoy capital del Estado. Los
-frailes tenan el gobierno espiritual y temporal de las misiones. Sus
-armas eran un crucifijo colgado al cuello, el breviario bajo el brazo, una
-pintura de la Virgen y el Nio Dios por un lado y un condenado por el
-otro, y cuadrante y brjula para hacer observaciones<a name="FNanchor_15" id="FNanchor_15" href="#Footnote_15" class="fnanchor">[15]</a>. Los franciscanos,
-con patriotismo digno de alabanza, trabajaban por la extensin
-de los dominios espaoles. Extendieron la cultura por todas partes.
-La ganadera y la agricultura adelantaron mucho. California bajo
-el poder espaol prosper de modo extraordinario.</p>
-
-<p>Sucedironse despus otras expediciones, ganando con ellas no poco
-la ciencia. Debemos tambin consignar que en la explotacin del comercio
-fuimos ms torpes que en obras de exploracin y de atraccin de indgenas.</p>
-
-<p>Despus que los Estados Unidos arrebataron Tejas (1845) y California
-y Nuevo Mxico (1848) a la repblica mejicana, ha cambiado
-completamente la manera de ser de los citados pases. Por lo que a California
-se refiere, los mejicanos, primeros emigrantes en el pas, fueron
-en gran parte expulsados, quedando en el interior algunos no muy
-queridos de los hijos de Norte Amrica. Los indgenas han sido perseguidos
-y tratados sin compasin, siendo entre ellos proverbio corriente
-que todas sus desgracias provienen del blanco, del whisky, de la viruela,
-de la plvora y de las balas. No puede negarse, sin embargo, que los
-americanos han operado extraordinaria revolucin en el pas formando
-un Estado poderossimo. Ellos han hecho de pueblos pobres y pequeos
-ciudades ricas y populosas. Las artes, la industria, todo adelanta y
-progresa en aquella tierra maravillosa. Vas de comunicacin cruzan
-todo el pas. Se multiplican cada da las bibliotecas, las escuelas, todos
-los centros de cultura<a name="FNanchor_16" id="FNanchor_16" href="#Footnote_16" class="fnanchor">[16]</a>.</p>
-
-<p>Consideremos ya el descubrimiento de <i>Virginia</i>. La Gran Bretaa,<span class="pagenum"><a name="Page_25" id="Page_25">[25]</a></span>
-y en particular la reina Isabel, tenan puestos sus ojos en las expediciones
-a la Amrica del Norte. Sir Humphrey Gilbert, natural del condado
-de Devon, hizo desde el 1576 al 1578 tres viajes. Autorizle la citada
-Reina para descubrir y tomar posesin de todas las remotas tierras
-habitadas por brbaros, confirindole poderes para apoderarse de
-dichos pases. Habiendo muerto en el ltimo viaje Gilbert, su hermano
-poltico, Sir Walter Raleigh, obtuvo de dicha Reina en el ao 1581 la
-confirmacin de los mismos privilegios concedidos a su pariente. Envi
-Raleigh (1584) una expedicin compuesta de dos buques bien tripulados,
-a las rdenes de Armidas y Barlow, a las costas de la Amrica del
-Norte. Volvieron los expedicionarios e hicieron exacta descripcin de la
-hermosa tierra que acababan de descubrir. Raleigh di al nuevo pas
-el nombre de Virginia, perpetuando de este modo la fama de virgen de
-la reina Isabel, concedindole ella a dicho Raleigh el ttulo y dignidad
-de caballero. Otra expedicin prepar el mismo Sir Walter en el ao
-1585, dando el cargo de comandante a Ricardo Grenville y el nombramiento
-de gobernador de la colonia a Ralph Lane. Volvise Grenville,
-dejando en la colonia a Lane y a 108 individuos. Los indgenas deseaban
-por momentos librarse de tan molestos huspedes. Cayeron en el
-abatimiento los colonos, a pesar de los auxilios que desde las Antillas
-les llev el famoso pirata Drake. Cada vez ms desalentados los colonos,
-stos, con Lane a la cabeza, abandonaron al fin su establecimiento en junio
-de 1586. No haban transcurrido dos semanas, cuando se present
-Grenville con abundantes provisiones, llamndole la atencin que sus
-compatriotas hubiesen abandonado la colonia. Habiendo dejado 50 hombres
-segn Smith, o 15 segn Bancroft, en la isla de Roanoke para guardar
-la nueva posesin, l se retir de aquellas ingratas playas. El ao
-siguiente, esto es, en 1587, volvi White con una flota cargada de provisiones;
-mas slo encontr los huesos de aquellos infelices. Comenz entonces
-guerra a muerte entre indgenas e ingleses. White cay sobre
-los indios y mat a muchos, abandonando aquellas tierras, sin embargo
-de que los colonos, presintiendo su triste fin, le suplicaban que no les
-dejase all. Cuando el ao 1590 volvi White, nicamente encontr en
-la isla de Roanoke huellas de la colonia. Respecto a Raleigh, despus de
-gastar en su empresa el capital que tena, consistente en un milln de
-pesetas, fu acusado, quiz falsamente, de alta traicin, muriendo en el
-cadalso. Era a la sazn rey Jacobo I, sucesor de Isabel.</p>
-
-<p>Ya en el siglo <span class="smcap">xvii</span>, despus de las expediciones de Bartolom Gosnold
-a la Nueva Inglaterra (1602), de la de Martn Pring hacia las
-costas de los actuales Estados de Maine y de Massachusetts (1603), y
-de la de Jorge Weymouth, que visit las mismas costas (1605), expe<span class="pagenum"><a name="Page_26" id="Page_26">[26]</a></span>diciones
-que no dieron resultado alguno satisfactorio, volvi a pensarse
-en proyectos de conquistas y de colonizacin. Reunironse para propagar
-las ideas de conquistas y de colonizacin el citado Gosnold, Wingfield,
-Hunt, Smith, Georges, Sir John Popham y el propagador ms activo
-de estos proyectos, Ricardo Hackluit. Jacobo I, conociendo la importancia
-del asunto, dict el 10 de abril de 1606 una Ordenanza, por
-la cual divida en dos partes la extensin de costas y tierras: la primera,
-comprendida entre los grados 34 y 38 de latitud Norte; y la segunda,
-entre los grados 41 y 45 de la misma latitud, quedando entre
-los dos territorios un tercero a disposicin de una y otra Sociedad;
-de modo que entre ambos siempre haba de permanecer una zona neutral
-de 100 millas inglesas (170 kilmetros). Una Sociedad o Compaa
-de Londres deba colonizar Virginia o el territorio comprendido
-entre los grados 34 y 38; otra Sociedad o Compaa llamada de Plymouth
-se encarg de colonizar Nueva Inglaterra o el territorio comprendido
-entre los grados 41 y 45. El Rey, para el gobierno de las colonias,
-nombr dos consejos: el uno, residente en Inglaterra; y el otro,
-en las mismas colonias. En los comienzos del 1607&mdash;al cabo de 110
-aos transcurridos desde que Cabot descubri la costa de la Amrica
-del Norte&mdash;lleg el capitn Newport con tres buques y 105 emigrantes;
-desembarc en la baha de Chesapeake y fund la ciudad de <i>Jamestown</i>,
-en honor de Jacobo I. La nueva tierra pareci a los emigrantes un
-paraso. A excepcin de unos cuantos trabajadores y comerciantes, el
-resto de los colonos se compona de seores que en su vida haban
-trabajado y de vagos que slo se ocupaban en promover pendencias
-aumentando el mal a la llegada del verano, a causa de las fiebres malignas
-producidas por el agua corrompida de los pantanos y por las
-recientes roturaciones. Apenas abandon el pas el capitn Newport,
-sobrevino el abatimiento ms grande en los colonos, y antes de llegar
-el otoo fallecieron muchos por la influencia del clima, entre ellos Gosnold.
-En el mando de la colonia le sucedi Smith, hombre dotado de excelentes
-cualidades. Enrgico, castig a los indios rebeldes, a los cuales
-se atrajo luego con prudencia para que le proporcionasen vveres.
-Hizo a la aproximacin del invierno una excursin por la baha de
-Chesapeake, subi por los ros Chickahominy, Pamunkey y Rappahannock,
-siendo hecho prisionero por una tribu india y logrando, no sin
-grandes trabajos, su libertad. Cuntase&mdash;y cuento es seguramente&mdash;que
-la joven Pocahontas, hija de un cacique llamado Powhatan, se interpuso
-entre su padre y Smith cuando el primero iba con su maza a
-partir el crneo al segundo. Encontr a su vuelta en situacin poco lisonjera
-la colonia de Jamestown, aumentando el mal con la llegada de<span class="pagenum"><a name="Page_27" id="Page_27">[27]</a></span>
-120 individuos, gente que nicamente pensaba en el oro que poda encontrar
-en el pas y no en el cultivo de las tierras. Smith emprendi
-un segundo viaje y recorri los ros de Potomac y Susquehana, encontrndose
-a su regreso con el nombramiento de presidente del Consejo
-colonial, nombramiento que le llev Newport con 70 nuevos emigrantes.
-Decale la Compaa de Londres que la colonia pagara, por lo menos,
-los gastos de la ltima expedicin; que enviase oro; que procurara
-encontrar el paso martimo al Ocano Pacfico; y, por ltimo, que hiciera
-toda clase de sacrificios para hallar a los ingleses de la colonia
-de Raleigh, prisioneros tal vez de los indios. Contest Smith que en
-lugar de los mil emigrantes que hasta entonces haban llegado, prefera
-treinta agricultores, carpinteros, albailes, herreros, hortelanos y
-pescadores. Como presidente del Consejo colonial dispuso que todos haban
-de trabajar seis horas diarias, nico modo de recibir vveres.</p>
-
-<p>En el ao 1609 obtuvo la Compaa de Londres importantes reformas
-en su constitucin. El Rey cedi a la Compaa muchos derechos
-que hasta entonces l se haba reservado, como el nombramiento por
-los socios del Consejo y la facultad de hacer leyes y reglamentos para
-las colonias. En virtud de la nueva organizacin fu nombrado gobernador
-general de Virginia lord Delaware. Mientras que Delaware se
-dispona a marchar a la colonia, se dirigi a ella el capitn Newport,
-llevando a bordo a Sir Toms Gates y Sir Jorge Somers, que deban
-encargarse del gobierno hasta la llegada de Delaware. La Compaa
-adquiri gran desarrollo, pues entraron a formar parte muchos propietarios
-rurales y comerciantes, como tambin altos empleados, entre
-ellos el poderoso Cecil.</p>
-
-<p>Embarcronse unos 500 para Virginia, en tanto que Smith abandonaba
-la colonia y se diriga a Inglaterra. Vise entonces que Smith posea
-cualidades relevantes como gobernador, por cuanto despus de su
-marcha lleg la colonia a la decadencia ms completa. Algo bueno hizo
-tambin Gates, conteniendo a los que deseaban incendiar las viviendas
-y volver a Inglaterra. Rein otra vez la paz con la llegada de lord
-Delaware, que traa colonos y provisiones en abundancia; pero habiendo
-enfermado el gobernador hubo de regresar a Inglaterra, siendo entonces
-nombrado para sustituirle Sir Toms Dale, quien se hizo cargo de la colonia
-en el ao 1611. Dignas de alabanza fueron las primeras medidas
-tomadas por el nuevo gobernador; tambin contribuy al bienestar la
-llegada de Gates con buen nmero de colonos y bastantes provisiones
-procedentes de Inglaterra. Bastar decir que en 1612 lleg a 700 el
-nmero de habitantes. Por entonces se dispuso ceder en propiedad cierta
-porcin de tierra a cada colono, pues antes todos trabajaban para el<span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">[28]</a></span>
-comn o para la compaa colonizadora. Tambin en el dicho ao se
-acord que muchas atribuciones y autoridad del Consejo colonial residente
-en Inglaterra, pasasen a una asamblea que sera nombrada por
-los colonos de Virginia. Del mismo modo se orden trasladar mujeres
-jvenes, de conocida honradez, a la colonia, nico medio del aumento
-rpido de poblacin y medida segura para que los nuevos matrimonios
-no abandonaran fcilmente aquellas tierras. A la sazn la famosa Pocahontas,
-que haba sido robada por el capitn ingls Argall, se cas
-con un colono llamado Rolfe<a name="FNanchor_17" id="FNanchor_17" href="#Footnote_17" class="fnanchor">[17]</a>. Con las plantaciones de tabaco comenz
-la prosperidad del pas y se mejoraron las condiciones sociales y
-polticas. Tras el corto y tirnico gobierno del capitn Argall fu nombrado,
-en 1619, Jorge Yeardley, en cuyo tiempo se reuni la primera
-Asamblea colonial, la cual con sus innovaciones y reformas hizo de
-Virginia un pueblo libre e independiente. La Compaa de Londres
-hubo de sancionar todo lo hecho por la Asamblea parlamentaria de Virginia.</p>
-
-<p>Nombrado Edvin Sandys tesorero de la Compaa de Londres, recibi
-la colonia extraordinario impulso, merced a los muchos emigrantes.
-A Sandys sucedi, no obstante la oposicin del Rey, el conde de Southampton,
-el amigo de Shakspeare, y con su poderoso auxilio se di a la
-colonia una carta constitucional bastante parecida a la inglesa. Segn
-esta constitucin, la Asamblea general de Virginia deba componerse
-de los miembros vitalicios del Consejo de la colonia, nombrados por la
-Compaa de Londres, y de dos representantes de cada grupo de colonos
-o de cada lugar, y las rdenes de la Compaa slo adquiran
-fuerza de ley despus de ratificadas por la Asamblea general de Virginia,
-sobre cuyas resoluciones tena, sin embargo, el gobernador el derecho
-de veto<a name="FNanchor_18" id="FNanchor_18" href="#Footnote_18" class="fnanchor">[18]</a>.</p>
-
-<p>Al paso que tales concesiones contribuan al progreso de la colonia,
-es de lamentar que Jacobo I mandase deportar (1619) a Virginia unos
-100 penados, que all hubieron de casarse y formar familias. Todava
-es ms censurable el siguiente hecho: en el ao 1620 varios comerciantes
-holandeses comenzaron a importar negros de Africa que los colonos
-compraban para el cultivo de los campos. Este fu el origen de la esclavitud
-en el Norte de Amrica<a name="FNanchor_19" id="FNanchor_19" href="#Footnote_19" class="fnanchor">[19]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">[29]</a></span>
-Si no prosper el cultivo de la morera para la cra del gusano de
-seda, ni la vid, en cambio desde que se introdujo el cultivo del algodn
-(1621) fu adquiriendo cada ao mayor incremento.</p>
-
-<p>El sistema de gran cultivo y de grandes haciendas se extendi a las
-dos Carolinas, a la Georgia y, por ltimo, a todos los Estados del Sur.</p>
-
-<p>Cuando se hallaban ms enconadas las luchas religiosas en Inglaterra
-y cuando era cada vez mayor el odio entre unas y otras sectas, los
-puritanos solicitaron de la compaa de Londres concesin de terrenos
-en Virginia, con el objeto de trasladarse all y practicar tranquilamente
-su religin<a name="FNanchor_20" id="FNanchor_20" href="#Footnote_20" class="fnanchor">[20]</a>. No se opuso a ello Jacobo I y en 1620 se embarcaron
-para Virginia ms de cien puritanos.</p>
-
-<p>Conviene no olvidar que algunos aos antes (1607), el capitn Newport
-haba desembarcado en Virginia, a orillas del ro James, los primeros
-colonos ingleses. Reeligido (1623) el conde de Southampton tesorero
-de la compaa de Londres, Jacobo I, disgustado por la conducta
-poltica y por las escisiones interiores de la sociedad, como tambin
-por el citado nombramiento, dispuso&mdash;no sin largo y ruidoso proceso&mdash;encargarse
-del gobierno de la colonia (1624). Durante el gobierno de
-Carlos I (1625-1649), Virginia dependi directamente de la Corona,
-siendo de notar que al Rey slo le preocupaba la explotacin del monopolio
-del tabaco. Guardse la mayor tolerancia con los puritanos; pero
-en el ao 1643 se prohibi todo culto pblico y todo establecimiento de
-enseanza no dirigido por la Iglesia anglicana ortodoxa. El nmero de
-los habitantes de la colonia lleg a veinte mil en 1648. El gobierno republicano
-(1649-1660) no hizo innovacin alguna en la colonia, si bien
-se estipul que los habitantes de Virginia gozaran de las mismas libertades
-que los ingleses en la madre patria. Reinando Carlos II (1660-1685)
-se cre (1662) un consejo de 32 miembros para la direccin de
-las colonias. Este consejo, que levant vivas protestas en Nueva Inglaterra,
-fu respetado y querido por los colonos de Virginia. Aumentaba
-rpidamente la poblacin, hasta el punto que en 1665&mdash;segn el gobernador
-Berkeley&mdash;lleg a cuarenta mil habitantes. Algunos perjuicios
-sufri por entonces Virginia: baj el precio del tabaco, porque al cultivo
-de dicha planta se dedicaron tambin y le hicieron competencia los<span class="pagenum"><a name="Page_30" id="Page_30">[30]</a></span>
-colonos de la Carolina y de Maryland. Adems, los holandeses, en guerra
-con Inglaterra, cayeron varias veces sobre la colonia y echaron a
-pique algunos buques mercantes, y un huracn devast el pas y destruy
-numerosos edificios. Lo peor de todo fu la conducta del gobernador
-Berkeley, hombre codicioso e injusto. Si aparentemente tena buenas
-relaciones con los indios (a quienes, por medio de sus amigos, compraba
-gran cantidad de pieles, en particular de castor), era, sin embargo,
-poco querido. Estall, al fin, la guerra entre indgenas y colonos,
-cometiendo unos y otros las ms horribles crueldades. Igualmente, la
-guerra civil trajo das de luto a la colonia. Un tal Bacon se puso en
-frente de Berkeley. La fortuna favoreci a los revoltosos, teniendo que
-huir Berkeley y siendo incendiada la poblacin de Jamestown. Muerto
-por entonces Bacon, se disolvi su partido y pudo volver Berkeley a
-encargarse del gobierno. Cul fu la causa de esta guerra civil? Que
-Carlos II, para recompensar los servicios de los lores Arlington y Culpepper,
-les di Virginia por treinta y un aos, oponindose a ello, como
-era natural, los colonos. Al fin rein la paz, mediante el pago de una
-suma anual, que se aument con un impuesto especial sobre el tabaco.</p>
-
-<p>Berkeley, en su segunda poca de mando, trat con mano de hierro
-a los vencidos, hasta el punto que Carlos II&mdash;segn cuentan&mdash;hubo de
-decir: Este viejo loco ha quitado ms vidas en aquel pas despoblado
-que yo en Inglaterra por la muerte de mi padre. Reunida la asamblea
-de la colonia rog al tirano que no derramara ms sangre. Por su parte
-el gobierno de la metrpoli envi tres comisarios con quinientos
-individuos de tropa para restablecer la tranquilidad y hacer una informacin
-acerca de los sucesos. Tuvo Berkeley que marchar a Inglaterra
-con objeto de dar cuenta de su conducta. Muri al poco tiempo,
-sucedindole sucesivamente Chicheley, Culpepper, Howard y Nicholson.
-Las facultades del gobernador&mdash;dice Bancroft&mdash;eran extraordinarias,
-pues resuma a la vez los cargos de teniente general
-y almirante, tesorero, canciller, presidente de todos los tribunales del
-Consejo y hasta obispo, de modo que, la fuerza armada, las rentas,
-la interpretacin de la ley y la administracin de justicia, todo estaba
-sometido a su autoridad<a name="FNanchor_21" id="FNanchor_21" href="#Footnote_21" class="fnanchor">[21]</a>. Aunque las disposiciones de la madre
-patria, del Consejo y de la Asamblea general limitaban en cierto sentido
-los citados poderes, no debe olvidarse que las rdenes procedentes
-de Inglaterra eran secretas, y por lo que respecta a la Asamblea
-sus individuos se hallaban en una posicin subalterna o inferior a la
-del gobernador.</p>
-
-<p>Las colonias de la Amrica del Norte, durante el reinado de Car<span class="pagenum"><a name="Page_31" id="Page_31">[31]</a></span>los
-II, gozaron de algunas mercedes. Bien es verdad que el Rey deba
-mostrarse agradecido a las colonias, las cuales recibieron voluntariamente
-la monarqua restaurada, con la sola excepcin de la de Massachusetts,
-que tard un ao en reconocer los hechos consumados. Unironse
-en una sola colonia los de Hartford y de Newhaven, recibiendo,
-como algunas otras, real patente, en la cual se otorgaban completas libertades,
-que hicieron de ella una especie de repblica independiente. En
-cambio, es censurable la exagerada liberalidad de Carlos II, que hubo
-de regalar territorios a sus favoritos. En virtud de esta liberalidad,
-Virginia fu cedida por treinta y un aos; Nueva York la di a su hermano
-el duque de York; Pensilvania a Penn; parte de Maine y de New-Hampshire,
-al duque de Monmouth; Nueva Escocia, a Toms Temple,
-y el monopolio del comercio de los territorios aledaos de la baha de
-Hudson al prncipe Ruperto.</p>
-
-<p>Poco a poco iba aumentando el nmero de habitantes en las colonias;
-el ao 1875 contaba la de Plymouth 7.000; la de Connecticut,
-14.000; la de Massachusetts, 22.000; las de Maine, New-Hampshire y
-Rhode-Island, 4.000 cada una. Los productos de las colonias eran, especialmente,
-agrcolas; tambin pieles, pescado y maderas de construccin.</p>
-
-<p>Inmediatamente que subi al trono Jacobo II (1685-1688), decret
-la agregacin de <i>Nueva Jersey</i> a la de Nueva York. El Rey nombr gobernador
-general de todas las colonias del Norte a Andros, quien habiendo
-llegado a Boston el 1686, lo primero que hizo fu establecer el
-culto de la iglesia anglicana, sin hacer caso de las protestas de los puritanos.
-Cuando se dispona a empresas mayores, la revolucin en la
-metrpoli arroj del trono a Jacobo II, sucedindole Mara (1689-1695)
-y Guillermo III (1689-1702). Ms que Mara y Guillermo, el verdadero
-soberano de Inglaterra fu el Parlamento. Lo mismo sucedi durante
-el reinado de Ana (1702-1714).</p>
-
-<p>La misma conducta que Inglaterra y Francia siguieron los holandeses
-y suecos. El ingls Enrique Hudson, al servicio de Holanda, intent
-descubrir un paso para la India por el Norte de Amrica. Auxiliado
-por el comercio holands, pudo hacerse a la vela en abril de 1609 con
-el buque <i>Media Luna</i>. Tuvo que dirigirse al Oeste porque grandes masas
-de hielo le impidieron continuar hacia el Norte y lleg a la embocadura
-del Penobscot, en el estado actual de Maine, pas al Cabo Cod,
-sigui su marcha hacia el Sur, y al tocar en la costa de Virginia volvi
-al Norte y entr en la baha de Nueva York, subiendo por el ro que
-lleva su nombre y reconociendo la citada baha. Dice el Dr. Hopp que
-de todas partes acudieron los indios, que jams haban visto nave al<span class="pagenum"><a name="Page_32" id="Page_32">[32]</a></span>guna
-europea, y crean ver gigantesca ave de blancas alas<a name="FNanchor_22" id="FNanchor_22" href="#Footnote_22" class="fnanchor">[22]</a>. De regreso
-a Holanda no logr apoyo de los comerciantes y march con pocos
-recursos a continuar las exploraciones, muriendo en la helada baha
-ya dicha y que tambin lleva su nombre. De 1610 a 1614, organizaron
-los holandeses diferentes expediciones a aquella regin, y con el objeto
-de comerciar con los indgenas construyeron viviendas en la playa de
-la isla de Manhattan y ltimamente un fuerte (1614). El marino Adrin
-Block (cuyo nombre lleva pequea isla en el puerto de Nueva York),
-explor las costas de Long-Island, situadas delante de Nueva York.
-Block descubri el ro Connecticut, construy (1615) el fuerte que llam
-de Orange, donde hoy se halla la ciudad de Albany, y dcese que,
-perdido su buque, construy otro, el primero que se hizo en aquellas
-playas.</p>
-
-<p>Cuando con tanta fortuna comenz a funcionar el Banco de Amsterdam
-(1609); cuando fu decapitado Barneveldt (1619) y encerrado
-en dura prisin Grocio, la Compaa holandesa de la India Occidental
-(casi tan poderosa como la de la India Oriental) autorizada en 1621,
-recibi el permiso de establecer fuertes y factoras en Amrica. As comenz
-la ciudad de <i>Nueva Amsterdam</i><a name="FNanchor_23" id="FNanchor_23" href="#Footnote_23" class="fnanchor">[23]</a>, cuya primera iglesia se construy
-el 1623. Tres aos despus el tercer gobernador o director general
-de la colonia, Pedro Minnewit (o Minuit) compr a los indios la
-isla de Manhattan, donde se halla la ciudad de Nueva York. Minnewit
-foment la agricultura y el comercio, siendo de advertir que en 1628
-contaba 270 habitantes la colonia y export pieles por valor de 124.500
-pesetas, y tres aos despus lleg la exportacin a 277.400, construyndose
-en la misma fecha en el arsenal de la colonia un buque de
-800 toneladas.</p>
-
-<p>En la Nueva Neerlandia&mdash;como los holandeses llamaban al pas&mdash;,
-no progres la agricultura como debiera, por la razn siguiente. La
-Compaa de la India Occidental daba extenso territorio al que fundaba
-una colonia de cincuenta habitantes, y como slo hombres muy ricos
-podan establecer tales colonias, casi todo el pas comprendido entre las
-actuales poblaciones de Nueva York y Albany, como tambin no pequea
-parte del Estado llamado hoy de Nueva Jersey, pas a manos de familias
-poderosas, pudiendo citarse entre otras las de Van Rensselaer,
-Pauw, Godyn y Bloemart. No huelga decir que el acaudalado propietario
-e historiador De Vries, extendi el dominio holands por el territorio
-que forma al presente el estado de Delaware. Destitudo del Gobierno
-de la colonia Pedro Minnewit, por la Compaa de las Indias<span class="pagenum"><a name="Page_33" id="Page_33">[33]</a></span>
-Occidentales, march a Suecia, donde el holands Usselinx haba hecho
-propaganda en favor de una empresa colonizadora.</p>
-
-<p>Constituida la Compaa sueca del Sur (1626), cuando muri Gustavo
-Adolfo (1632), el canciller Oxenstiern se dedic a la formacin de
-la citada empresa. La nueva colonia&mdash;deca el folleto <i>Argonutica Gustaviana</i>,
-publicado en 1633 por Usselinx&mdash;estaba destinada a ser refugio
-para los perseguidos, lugar seguro para el honor de las mujeres e
-hijas de los expulsados de su pas a causa de las guerras y del fanatismo
-religioso, y tierra bendita donde deban vivir tranquilos los hijos
-del pueblo y todos los heterodoxos. La esclavitud deba quedar proscripta
-de la colonia, porque el trabajo del hombre libre vale ms que
-el del esclavo; adems, que el esclavo no es consumidor, porque no conoce
-ni puede satisfacer las necesidades del hombre libre. En 1636,
-Oxenstier acept las proposiciones que le hizo Minnewit&mdash;pues Usselinx
-se haba retirado de los asuntos&mdash;marchando entonces el ilustre marino
-con cincuenta emigrantes. Compr terreno a los indios, construy
-una fortaleza y estableci su colonia donde actualmente se levanta la
-ciudad de Wilmington, en la confluencia del ro Cristiana con el Delaware.
-Protest contra dicha ocupacin Kieft, gobernador holands de Nueva
-Amsterdam. Minnewit, lejos de hacer caso de la protesta, reemplaz
-los postes holandeses que sealaban los lmites de su territorio, con otros
-que tenan escrito en una tabla: <i>Cristina, Reina de Suecia</i>. Inmensa fu
-la alegra en Suecia cuando, procedente de la colonia, lleg un cargamento
-de pieles. La Nueva Suecia, que se extenda desde la embocadura
-del Delaware hasta los saltos de Trentn, se desarroll mucho, comenzando
-a decaer, ya por la muerte de Minnewit (1641), ya porque
-haba pasado el apogeo poltico del reino de Suecia. Tanto decay, que
-catorce aos despus la colonia sueca fu absorbida por Pedro Stuyvesant,
-gobernador holands de Nueva Amsterdam<a name="FNanchor_24" id="FNanchor_24" href="#Footnote_24" class="fnanchor">[24]</a>.</p>
-
-<p>Durante el gobierno de Stuyvesant, los colonos de la Nueva Inglaterra
-se apoderaron de la cuenca del Connecticut y de una parte de la
-isla de Long-Island. En la colonia holandesa de <i>Nueva Amsterdam</i> faltaba
-poderosa clase media que defendiera el territorio contra los invasores
-ingleses. Los grandes propietarios contribuyeron a la ruina de dicha
-colonia. Desde el ao 1650 al 1660, llegaron varias expediciones de
-inmigrantes (hugonotes franceses, judos, ingleses, etc.), las cuales iban
-borrando poco a poco el carcter nacional holands. En 1660 fu aumentando
-la inmigracin inglesa, llegando el caso de que las autoridades
-tuvieron que publicar los edictos y dems disposiciones en ingls y<span class="pagenum"><a name="Page_34" id="Page_34">[34]</a></span>
-holands. Que el sistema colonial ingls era superior al holands, se
-manifestaba considerando que en Boston y en todas las poblaciones de
-la Nueva Inglaterra apenas haba mendigos y vagabundos, mientras
-estaban infestadas de unos y de otros Nueva Amsterdam y las aldeas
-inmediatas. Tambin se debe tener en cuenta que el comercio de esclavos
-tena mucho ms incremento en Nueva Amsterdam que en otras
-partes. La decadencia de la colonia holandesa era cada da ms grande.
-Nueva Amsterdam deba caer en manos de los ingleses. Ni el gobernador
-Stuyvesant, ni los habitantes de la ciudad, se hallaban dispuestos
-a derramar una gota de sangre por la Compaa holandesa de las Indias
-Occidentales. Cuando Inglaterra ocup la ciudad, se cruzaron de
-brazos, lo mismo los holandeses de pura raza que los suecos y holandeses
-de Delaware y Nueva Jersey. Nueva Amsterdam se llam Nueva
-York, el fuerte Orange recibi el nombre de Albany y la bandera inglesa
-onde en toda la costa, desde el Maine hasta Georgia. Desde
-1664 hasta 1667, desempe el cargo de gobernador de la antigua colonia
-holandesa, Ricardo Nicolls, protegido del duque de York; desde
-1667 hasta 1673, Francisco Lovelace. Si durante la guerra anglo-holandesa
-volvi a caer la capital de la colonia en poder de Holanda, slo
-fu por quince meses; al cabo de ellos desapareci para siempre de la
-Amrica del Norte el dominio holands.</p>
-
-<p>La Compaa de Plymouth, organizada al mismo tiempo que la de
-Londres, no se di prisa en sus proyectos de colonizacin. Despus del
-establecimiento, en el ao 1607, de una pequea colonia en <i>Sagahadoc</i>
-(Knbec), habiendo muerto Jorge Pophan, jefe de ella, volvieron Europa
-los colonos, sin cuidarse ya la citada compaa de que se hallaba
-una tierra llamada Nueva Inglaterra. Luego, numeroso grupo de emigrantes
-puritanos desembarcaron (16 diciembre 1620) en ese sitio,
-donde fundaron <i>Nueva Plymouth</i>, como recuerdo de la hermosa ciudad
-inglesa del mismo nombre. Nombraron gobernador, por un ao, a
-Juan Carver, y tambin, para si de ello haba necesidad, un lugarteniente.
-La epidemia hizo terribles estragos en la colonia, falleciendo ms
-de la mitad, incluso el mismo Carver, encargndose entonces del gobierno
-Guillermo Bradford y de la defensa militar Miles Standish. Poco despus
-llegaron 35 colonos conducidos por Cushman. Durante el invierno
-de 1621 a 1622 se dej sentir el hambre de un modo considerable, pudiendo
-salvarse los colonos merced al auxilio de algunos indios pescadores
-de a orillas del Maine, los cuales les proporcionaron maz, pescados
-y mariscos.</p>
-
-<p>En el citado ao arribaron otros colonos de la metrpoli, que, expulsados
-luego, se retiraron a orillas del golfo de <i>Massachusetts</i>, for<span class="pagenum"><a name="Page_35" id="Page_35">[35]</a></span>mando
-una nueva colonia. La miseria les oblig despus a dispersarse.</p>
-
-<p>Dos colonias, llamadas <i>Mariana</i> y <i>Laconia</i>, fundadas la una por
-Gorges y la otra por Mason, arrastraron vida lnguida y quedaron reducidas
-a pesqueras.</p>
-
-<p>La <i>Nueva Escocia</i>, concedida al poeta cortesano Alexander (conde
-luego de Stirling) fu dividida en 150 partes con ttulo de otras tantas
-baronas. Vendironse los ttulos; pero los indios conservaron siempre
-el territorio. Entretanto los pobres, honrados y rgidos puritanos de la
-Nueva Inglaterra, vivan contentos con su suerte. Fu para ellos una
-contrariedad la presencia de un eclesistico predicador de la Iglesia
-anglicana, que lleg el ao 1624, y a quien expulsaron, como tambin
-a dos partidarios suyos. En <i>Nueva Plymouth</i>, mientras los colonos trabajaron
-por el comn, no ces la escasez, comenzando la prosperidad
-cuando se di una parte de terreno a cada individuo. Si a los cuatro
-aos de su fundacin tena 184 habitantes, ya en 1630 no bajaban de
-300.</p>
-
-<p>En el mismo ao fu reconocida como colonia, por el rey Carlos I,
-la de <i>Salem</i>, en la baha de Massachusetts. Intransigente en asuntos religiosos,
-arroj de su seno a los que se separaban poco o mucho de las
-doctrinas luteranas. La colonia de Salem entr pronto en relaciones con
-la de Nueva Plymouth y con los holandeses establecidos en las orillas
-del Hudson. Las noticias que se recibieron en Inglaterra fueron tan
-buenas, que nuevos emigrantes salieron de la metrpoli para la colonia.
-Reformas polticas y administrativas contribuyeron al engrandecimiento
-de la colonia de Salem, y el lazo que a todos los colonos una era la
-religin, y no la libertad, como en la de Maryland. Los colonizadores
-de la Nueva Inglaterra haban abandonado a su patria llevando en el
-corazn odio eterno, lo mismo a la Iglesia anglicana que a la religin
-catlica, como escribi el reverendo Jorge E. Ellis, predicador puritano.
-Jams&mdash;dijo&mdash;entr en la mente de nuestros mayores el hacer de
-su territorio, comprado con su dinero y garantido legalmente por patente
-real, un asilo para toda clase de religiones, sino que lo destinaron
-a ser una mansin de paz, de reposo y de costumbres puras para
-los que tienen los mismos sentimientos, la misma creencia y los mismos
-intereses.</p>
-
-<p>Roger Williams fund en 1635 una colonia que abarcaba el territorio
-que a la sazn constituye el Estado de <i>Rhode-Island</i>. Williams, predicador
-puritano, fu proscripto de Salem porque se atrevi a decir que
-el gobierno no tena derecho a exigir que los ciudadanos asistiesen al
-culto en la iglesia.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">[36]</a></span></p>
-
-<p>Es tambin de notar que en el mencionado ao se fund la colonia
-de <i>Concord</i>, en el actual Estado de New-Hampshire, y la de <i>Conneticut</i>
-en un lugar de la cuenca feraz del ro del mismo nombre.</p>
-
-<p>No pasaremos adelante sin referir que Mistress Ana Hutchinson,
-mujer de uno de los individuos ms respetables de la colonia, muy estimada
-por Enrique Vane, gobernador de Nueva Inglaterra, y respetada
-por numerosos colonos, fu perseguida por sus ideas religiosas, pues
-se atrevi censurar algunos de los ministros del culto como heterodoxos,
-y hasta aadi ideas y opiniones propias, fundadas todas ellas
-en el sistema denominado <i>antinomiano</i> por los telogos, impregnadas
-del ms profundo entusiasmo religioso<a name="FNanchor_25" id="FNanchor_25" href="#Footnote_25" class="fnanchor">[25]</a>. Tan acaloradas y violentas
-fueron las discusiones religiosas, que llegaron a amenazar la existencia
-de la colonia. Condenadas las opiniones de la innovadora, se le impuso
-la pena de destierro, vindose obligada a retirarse a Aquiday, en la isla
-de Rhodes, donde sufri toda clase de privaciones y trabajos, habiendo
-provocado el gobernador Kieft, con sus crueldades, la terrible venganza
-de los indios, venganza que lleg al extremo de incendiar y matar a
-todos los blancos que encontraban. La casa de Mistress Hutchinson fu
-incendiada, pereciendo ella con toda su familia, o entre las llamas, o
-degollada por los salvajes.</p>
-
-<p>En tanto que el rey Carlos I persegua con encarnizamiento a los
-presbiterianos y puritanos que emigraban a millares de su pas, lleg
-tambin en su fanatismo anglicano a querer imponer su voluntad a las
-colonias americanas; pero los colonos se aprestaron a la lucha y las
-cosas quedaron en el mismo estado. Por su parte, los puritanos de la
-Nueva Inglaterra, cada vez ms intolerantes, persiguieron con crueldad
-a los cukeros (que no queran ni iglesias ni clrigos); luego dejaron de
-perseguirles, restablecindose la paz.</p>
-
-<p>Como los fanticos anglicanos, y a la cabeza de ellos el arzobispo
-Laud, no cesaran de excitar a Carlos I contra la colonia de Massachusetts,
-presintiendo los colonos todos de la Nueva Inglaterra que pudiera
-llegar un da en que tuvieran que defenderse de las tiranas de la
-metrpoli, proyectaron formar una unin (1637), y cuyo proyecto se
-realiz el 1643, en cuyo ao las colonias de Massachusetts, Plymouth,
-etctera, formaron, con el nombre de <i>Colonias unidas de la Nueva Inglaterra</i>,
-una liga slida y perpetua, ofensiva y defensiva, de mutuo
-consejo y apoyo en todas las causas justas, lo mismo para la conservacin
-y propagacin de la verdad y de los derechos basados en el Evangelio,
-que para su prosperidad y seguridad. Tan arraigada se hallaba
-la conviccin de unirse, que en el ao siguiente (1644) se proyect<span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">[37]</a></span>
-general federacin de todas las colonias inglesas de Amrica. Hace
-notar muy acertadamente el historiador Bancroft, que la poderosa
-colonia de Massachusetts fu la primera que quiso realizar la primera
-liga, y la que despus se manifest ms impaciente por sacudir el yugo
-britnico.</p>
-
-<p>Comenzaron a prosperar las colonias, llegando en poco tiempo a un
-verdadero estado de esplendor. Exportaban trigo a las Antillas; pieles,
-maderas y pescado seco a Europa. Los habitantes de Nueva Inglaterra
-ordenaron (1647) que cada pueblo de cincuenta vecinos se hallaba obligado
-a tener un maestro de instruccin primaria, a fin&mdash;dijeron&mdash;de
-que la instruccin de nuestros mayores no quede sepultada con sus restos
-mortales, aadiendo en la parte expositiva de ley que la ignorancia
-es equivalente a la barbarie, y todo nio debe saber leer y escribir
-el idioma de sus padres. Todo grupo de cien vecinos tena tambin la
-obligacin de mantener una escuela. Antes se haba proyectado la fundacin
-de una Universidad (1636), y dos aos despus, al morir Juan
-Harvard, rico colono, dej su biblioteca y la mitad de su propiedad inmueble
-a la Universidad. Lo mismo la instruccin elemental que la superior
-recibieron frecuentemente cariosas muestras de parte de los ciudadanos.
-La imprenta comenz en el ao 1639. Si pueriles son algunas
-ideas de los puritanos y si censurables son algunos hechos, no puede
-negarse la sencillez de costumbres y la bondad de aquella raza que se
-estableci en el Norte de Amrica.</p>
-
-<p>Guillermo Clayborne obtuvo de Carlos I, en 1631, una patente para
-comerciar con los habitantes del golfo de Chesapeake, los cuales daban
-las pieles de animales a cambio de productos de la metrpoli. Poco
-despus cedi el Rey a ttulo de propiedad perpetua todo lo que actualmente
-es el Estado de <i>Maryland</i>, a Jorge Calvert (lord Baltimore). El
-territorio citado se llamara Maryland (tierra de Mara), en honor de
-la mujer de Carlos I. Cuando Baltimore se dispona a pasar a sus nuevos
-dominios, le sorprendi la muerte (1632), sucedindole su hijo
-Cecilio, que en 1633 march con 200 emigrantes. Fund una colonia a
-orillas del ro Saint-Mary, no sin tener oposicin de Virginia, que
-reclamaba como suyo el territorio de Maryland. Prosper rpidamente
-la nueva colonia, sin embargo de la guerra que tuvo que sostener con
-Clayborne y tambin de las disensiones entre los colonos y el propietario,
-siendo todava ms de extraar, considerando su origen aristocrtico-feudal,
-el engrandecimiento de Maryland, pues ya en 1660 contaba
-con 12.000 habitantes. El ao 1663, por patente de Carlos II, se
-concedi el pas que se extenda entre la Virginia de entonces y el ro de
-San Mateo, en la Florida, a los personajes siguientes: el historiador y<span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">[38]</a></span>
-ministro gran canciller conde de Clarendon, Monk, duque de Albermale,
-lord Craven, lord Ashley Cooper (despus conde de Shaftesburg), Juan
-Colleton, los dos Berkeley y Jorge Carteret. Es de advertir que ya
-en 1629 Carlos I haba cedido el mismo territorio a Roberto Heath, si
-bien no se estableci en l ninguna colonia permanente. Tambin advertiremos
-que cuando en 1663 la cedi Carlos II, haba colonos en la
-Carolina procedentes de la vecina Virginia, de la Nueva Inglaterra y
-hasta de las Antillas inglesas, en particular de las Barbadas. Los que
-procedan de Virginia se fundieron posteriormente con los de Nueva Inglaterra
-y fundaron la colonia de la <i>Carolina del Norte</i>; los de las Barbadas,
-con los procedentes directamente de Inglaterra, la de la <i>Carolina
-del Sur</i>. En el citado ao, Berkeley, uno de los concesionarios que all
-funcionaba como gobernador, obtuvo autorizacin para nombrar dos
-subgobernadores: uno para las colonias del Nordeste, y otro para las del
-Sudeste, separadas por pantanos intransitables. El primer gobernador
-especial de la Carolina del Norte fu Guillermo Drummond, a quien
-sucedi Stephens.</p>
-
-<p>Para la colonia escribi (1670) el insigne filsofo Juan Locke una
-constitucin feudal tan absurda e impracticable que, aun modificada
-varias veces, nunca pudo ponerse en prctica. Slo por el nombre del
-autor daremos a conocer algunas de sus disposiciones: El gobierno
-deba estar en manos de la aristocracia territorial, a cuya cabeza figuraban
-los ocho concesionarios primeros, de los cuales el de ms edad
-tendra el ttulo de palatino, que a su muerte pasara al que le siguiera
-en edad. A este ttulo iban afectas ciertas prerrogativas. Se mandaba
-dividir todo el territorio en condados, subdivididos cada uno en ocho
-seoros, ocho baronas y veinticuatro colonias o municipios en una extensin
-de 12.000 acres (4.856 hectreas). Los seoros perteneceran
-a los propietarios, las baronas a la nobleza y las colonias o municipios
-al comn de colonos. Deban nombrarse de entre la nobleza cuatro condes,
-uno por cada condado; de entre los barones, dos por cada condado,
-y de entre los caciques otros dos. Al palatino corresponda nombrar
-cuatro condes y ocho caciques, siendo los dems nombrados por los otros
-siete concesionarios primitivos. Los ttulos y los territorios eran declarados
-hereditarios e inenagenables. El poder judicial y el ejecutivo pertenecan
-a los propietarios, que con los altos funcionarios formaban el
-gran Consejo o Senado; todos los propietarios, nobles y comunes o sus
-representantes, formaban la Cmara de los Comunes, en la cual para
-tener voto bastaba ser propietario de cincuenta acres. Tocante a la
-parte religiosa se inclinaba esta constitucin al sistema que se ha dado
-en llamar de intolerancia modificada. Todas las religiones estaban<span class="pagenum"><a name="Page_39" id="Page_39">[39]</a></span>
-permitidas, con tal que tuviesen culto pblico y reconociesen la existencia
-de Dios y la santidad del juramento. Para que una comunidad religiosa
-fuera autorizada y protegida por la ley, deba contar de siete
-miembros por lo menos, y en ninguna reunin religiosa deba permitirse
-hablar contra el gobierno ni sobre su poltica. La esclavitud estaba
-permitida desde un principio y lo mismo la servidumbre. Los amos eran
-dueos absolutos de sus esclavos, y los siervos no podan abandonar la
-gleba sin permiso de su amo, y sus descendientes continuaban en la
-misma servidumbre hasta la ltima generacin<a name="FNanchor_26" id="FNanchor_26" href="#Footnote_26" class="fnanchor">[26]</a>.</p>
-
-<p>Sublevronse los colonos en 1678 contra las autoridades, sublevacin
-que hubo de coincidir con la de Virginia, capitaneada por Bacon.
-Sofocada la revolucin, volvi diez aos despus a levantar la cabeza.
-Antes de pasar adelante recordaremos que el nombre de Carolina del
-Norte apareci por vez primera en un escrito correspondiente al ao
-de 1691. Lento y difcil fu el desarrollo de la colonia, pues el suelo era
-arenoso, los habitantes indolentes y refractarios a todo gobierno. Casi
-toda la riqueza se reduca a caballos y cerdos, que en manadas corran
-semi salvajes por las llanuras. Edenton, capital de la colonia, prosper
-poco. Mr. Bancroft dice de la colonia Carolina del Norte, que era el
-santuario de los fugitivos y desertores, donde cada uno haca lo que
-quera, sin adorar a Dios ni al Csar. Continu la anarqua algn
-tiempo; pero desde que en 1729 ces el gobierno nominal de los concesionarios
-del territorio, el cual pas a ser propiedad de la Corona, adelant
-bastante la colonia, como se prueba considerando que en 1755
-contaba con ms de 50.000 habitantes. Del mismo modo la industria
-adquiri no escasa importancia.</p>
-
-<p>Pronto lleg a una situacin prspera la colonia fundada en el <i>Cabo
-Fear</i>, siendo de advertir&mdash;segn la estadstica de aquellos tiempos&mdash;que
-en el ao de 1665 ya contaba con 800 habitantes. Procedente de
-las Barbadas, el primer gobernador, Juan Yeamans, introdujo en ella
-los usos y costumbres de aquellas islas. Los concesionarios de las Carolinas
-mandaron a su secretario, Sandford (1666) a fundar otras
-colonias en Carolina del Sur. Sandford encontr en mal estado la del
-Cabo Fear, la cual haba decado rpidamente, y propuso, a orillas del
-ro Charles, la fundacin de otra que recibi el nombre de <i>Charlestown</i>
-(1670). Posteriormente llegaron nuevos inmigrantes a Charlestown, ya
-procedentes de las islas Lucayas, ya de Nueva York, y tambin directamente
-de Inglaterra.</p>
-
-<p>A causa de que tres galeras espaolas procedentes de tierra americana
-y cuya capital era San Agustn, cayeron sobre Edisto, colonia es<span class="pagenum"><a name="Page_40" id="Page_40">[40]</a></span>cocesa,
-saquendola y destruyndola (1680), los dems colonos del pas
-se dispusieron a tomar el desquite. Tuvieron que desistir porque as lo
-mandaron los ocho seores propietarios, y tambin para no exponerse
-a mayores males.</p>
-
-<p>No faltaba motivo a los espaoles para estar disgustados con la colonia
-de Charlestown, madriguera de piratas y refugio de contrabandistas.
-Lleg el caso que hasta el mismo gobierno ingls propuso, en
-1695, la agregacin de la Carolina del Norte a la de Virginia, y la de la
-Carolina del Sur al gobierno de las islas Lucayas, como nico medio
-de acabar con las plagas de la piratera y del contrabando. Turbse el
-orden tiempo adelante por cuestiones religiosas en la Carolina del Sur.
-Luego se rompieron las hostilidades entre carolinos y espaoles, llegando
-el gobernador ingls Moore a dirigir una expedicin contra la ciudad
-de San Agustn, a la cual saque, retirndose despus. Continu la guerra,
-y Moore, siendo ya gobernador Johnson, realiz otra expedicin
-(1702). Aunque en el ao 1706, los espaoles, deseosos de tomar venganza,
-armaron una escuadra que, en unin de la francesa, atac a Charlestown,
-los habitantes de la ciudad se defendieron bizarramente y llevaron
-la mejor parte. La intolerancia religiosa fu motivo de serios disgustos
-y de grandes contrariedades en la colonia, pues el partido anglicano
-ortodoxo se declar enemigo mortal de todas las sectas disidentes,
-teniendo que imponer su veto el gobierno de la metrpoli. Comenz a
-florecer la colonia con el cultivo del arroz, que en 1691 prosper y tom
-gran incremento, siendo de sentir que al mismo tiempo aumentara de tal
-modo la esclavitud, que en el ao 1708, de 10.000 habitantes slo 1.360
-eran libres.</p>
-
-<p>En los primeros aos del siglo <span class="smcap">xviii</span> estall terrible insurreccin de
-los indios contra los blancos en la Carolina del Sur. Apenas sala la Carolina
-del Norte de las devastaciones de los indgenas, comenzaba la
-misma calamidad en la del Sur. El da 15 de abril de 1715 se rompieron
-las hostilidades, y los indios llevaron por todas partes la desolacin
-y la muerte. Los escritores de aquellos tiempos hacen subir las fuerzas
-insurrectas a seis o siete mil hombres. La Carolina del Norte, Virginia
-y Nueva York, prestaron los auxilios que pudieron buenamente. Esta
-guerra, que vino a durar un ao, cost la vida a algunos centenares de
-habitantes, calculndose en 100.000 libras los daos y perjuicios ocasionados,
-sin contar una deuda que vena a importar la misma cantidad.
-Ensoberbeci a los blancos o propietarios el triunfo sobre los indios
-y colonos, y los abusos de aqullos obligaron al pueblo a tomar sus
-medidas contra la conducta y opresin de los dueos de las tierras.
-Tambin por entonces la fortuna haba vuelto la espalda a los piratas,<span class="pagenum"><a name="Page_41" id="Page_41">[41]</a></span>
-quienes huyeron de aquellas costas. Como es natural, habiendo aumentado
-la deuda pblica por estas guerras, tuvo la colonia que emitir papel
-moneda por valor de unos dos millones de pesetas, lo cual origin una crisis
-monetaria. En la necesidad de arbitrar recursos, la asamblea legislativa
-de Charlestown (Carolina del Sur) tom las siguientes medidas:
-votar un impuesto de entrada sobre los negros que el comercio introduca
-en la colonia, y otro impuesto sobre la importacin de las mercancas
-inglesas. A esta ltima ley opusieron su veto los dueos de la Carolina,
-cuya conducta y otros actos dieron por resultado, en 1719, general descontento,
-llegando a decir los colonos que los seores slo queran tener
-derechos y no deberes, y que en los momentos de peligro no enviaban
-remedios ni auxilios. Tantos fueron los odios de los colonos a los dueos
-del territorio, que poco despus se encarg la Corona de la Carolina y
-nombr un gobernador. Ya no qued otro recurso a los concesionarios
-que ceder sus derechos en favor de la Corona de Inglaterra mediante una
-indemnizacin de 437.500 pesetas. Depuesto el gobernador Johnson y elegido
-el coronel James Moore para que gobernase la colonia en nombre del
-Rey, se envi un agente a Inglaterra que abogase en favor de los colonos,
-dando esto origen a que se entablase un proceso legal para invalidar
-la Carta de la Carolina. Durante la instruccin del proceso, se encarg
-la Corona del gobierno de la Carolina del Sur. En calidad de gobernador
-real interino march a Carolina del Sur, Sir Francisco Nicholson, quien
-deseando ganar la voluntad del pueblo, eligi presidente del Consejo a
-Middleton, y presidente del Tribunal a Mr. Allen, los cuales se haban
-distinguido en el ltimo movimiento contra los propietarios. Sancion
-(1722) para salir de apuros econmicos, una emisin de papel moneda,
-que ocasion durante algunos aos gran confusin en el pas.</p>
-
-<p>Aunque en la Carolina del Norte los colonos no se haban rebelado
-contra los propietarios, pasado algn tiempo los ltimos vendieron sus
-derechos a la Corona por unas 22.000 libras. Burrington fu repuesto
-en el gobierno de la Carolina del Norte, sucedindole, en 1737, Guillermo
-Bull, presidente del Consejo. En la Carolina del Sur qued Roberto
-Johnson encargado del gobierno. Poco a poco comenzaron ambas
-Carolinas a llamar la atencin de los Estados europeos, acudiendo a
-ellas muchos emigrantes alentados por el bienestar que se gozaba. El
-mayor contingente sali de Irlanda. La colonia irlandesa se estableci
-en las riberas del Santee y constituy una poblacin que se llam
-Williamburgh. Aument el poder de las Carolinas, llegando a acometer
-algunas empresas contra los espaoles. Aument tambin la riqueza
-del pas, dndose el caso de que muchos habitantes mandaban sus hijos
-a Inglaterra para que se educasen e instruyesen.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">[42]</a></span>
-Guillermo Penn, en el ao 1681, adquiri, con otros once cukeros,
-la parte oriental de <i>Nueva Jersey</i>, donde se hallaban establecidos puritanos<a name="FNanchor_27" id="FNanchor_27" href="#Footnote_27" class="fnanchor">[27]</a>.
-Adems, en el mismo ao el gobierno de Carlos III le concedi,
-mediante el precio de 16.000 libras esterlinas (400.000 pesetas),
-adelantadas por el padre de Penn al gobierno, una extensin de territorio
-a orillas del ro Delaware. Influyeron a resultado tan favorable
-los personajes North, Halifax, Sunderland y otros amigos del padre de
-Penn. Dcese que el mismo Carlos II, al saber que el nuevo propietario
-quera dar al pas que acababa de comprar el nombre de Silvania, tuvo
-empeo en llamarlo <i>Penn-Silvania</i> (Pensilvania). Pas Penn a Amrica
-en 1682 a tomar posesin de su territorio, y en 1683 fund la ciudad
-de <i>Filadelfia</i> (amor fraternal), que a los dos aos contaba 600 casas,
-una escuela y una imprenta. En la asamblea convocada por Penn se
-sancionaron los 24 artculos de sencilla constitucin, artculos que casi
-un siglo despus (1776) sirvieron de base al proyecto de constitucin
-de la gran Repblica de los Estados Unidos del Norte. Tan rpidamente
-se desarroll la Pensilvania, que en 1688 contaba con unos
-12.000 habitantes, y en 1755, con inclusin del Delaware, 220.000.</p>
-
-<p><i>Georgia</i> fu la ltima colonia inglesa establecida en la Amrica del
-Norte. Jorge II autoriz en 1732 al general Oglethorpe para colonizar
-los territorios situados entre los ros Savannah y Alatamaha durante
-veintin aos, al cabo de cuyo tiempo deban ser propiedad de la Corona
-de Inglaterra. Oglethorpe, hombre de carcter tan enrgico como
-humanitario, se propuso, ante la crueldad de las leyes penales inglesas,
-fundar una colonia que sirviese de refugio a los desgraciados delincuen<span class="pagenum"><a name="Page_43" id="Page_43">[43]</a></span>tes
-y tambin para poner coto a la esclavitud. Oglethorpe hizo grabar
-en el sello de la sociedad que form el siguiente lema: <i>Non sibi, sed
-aliis</i>. A la colonia, en honor de Jorge II, di el nombre de <i>Georgia
-Augusta</i>, y en ella eran admitidas todas las religiones cristianas, exceptuando
-solamente la catlica. Lleg a Charlestown en los comienzos
-de 1733 con 120 emigrantes, fundando la primera poblacin donde
-hoy se levanta Savannah, a orillas del ro del mismo nombre. Trazse
-el plano de la ciudad con calles anchas, largas y rectas; pero progres
-muy lentamente. Llegaron en 1734 inmigrantes moravos, los cuales
-fundaron el pueblo de Ebenezer, dedicndose al cultivo de rboles frutales
-europeos; tambin se dedicaron al cultivo de la morera, que di
-felices resultados, pues a los pocos aos presentaron en el mercado
-10.000 libras de seda. Oglethorpe march a Inglaterra, y a su vuelta,
-en 1736, trajo ms inmigrantes. Guerra tenaz estall entre ingleses y
-espaoles. Quisieron los ingleses, mandados por Oglethorpe, apoderarse
-de San Agustn, en la Florida, cuya empresa fracas; y a su vez, los
-espaoles atacaron la Georgia, de donde fueron rechazados con bastantes
-prdidas. Retirse definitivamente Oglethorpe de la Georgia (1743),
-deseando pasar los ltimos aos de su vida, que fu larga, en Inglaterra.
-Cambi entonces completamente la manera de ser de la Georgia,
-y aquella tierra paradisiaca fu como otras de Amrica. Los pequeos
-cultivos fueron reemplazados por los grandes, se arraig la esclavitud
-y desapareci para siempre el bienestar y las virtudes. Oglethorpe vivi
-en Inglaterra el tiempo suficiente para ver la proclamacin de la
-independencia de los Estados Unidos, acabando sus das el 1. de julio
-de 1785, a la avanzada edad de noventa y siete aos.</p>
-
-<p>Pondremos remate a este captulo dando a conocer algunos hechos
-realizados por el viajero normando Cavelier de la Salle. Tan difciles y
-tan peligrosas fueron sus expediciones, que algunas veces parecen legendarias.
-Personaje tan activo y emprendedor visit con varia fortuna
-muchos lugares; mas hubo de encontrar, tal vez sin motivo alguno,
-grandes contrariedades de parte de los jesutas. Aquel hombre inteligente
-y enrgico de carcter, despus de tres viajes por las regiones
-situadas ms all de los lagos, donde le sucedieron aventuras sin cuento,
-pudo embarcarse en la primavera de 1682 en el <i>Pre des Eaux</i>, y
-habiendo navegado cincuenta das, lleg al delta y reconoci los pasos
-que comunican con el golfo de Mxico. Pasados dos aos, volvi de
-Francia con una pequea flota y en calidad de virrey de <i>Luisiana</i>;
-pero habindose conferido el mando de la escuadra a un enemigo personal
-suyo, ste, queriendo l slo explorar las bocas del Mississip,
-dej a Cavelier casi sin vveres en la costa de Tejas. El insigne y des<span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">[44]</a></span>afortunado
-viajero, ms fuerte ante la desgracia, emprendi la exploracin
-por tierra. Cuando se hallaba ms decidido a colonizar la frtil
-regin que acababa de descubrir, el infame Duhaut le descarg con su
-mosquete un tiro en la cabeza, matndole en el acto. Esto suceda el 19
-de marzo de 1687. Dice Mr. Gayarr que fu asesinado donde ahora se
-levanta Washington, cuya fundacin se debe a los compaeros de aquel
-infeliz, y que la bandera estrellada ondea all donde el primer mrtir
-de la civilizacin reg con su sangre la futura tierra de la libertad<a name="FNanchor_28" id="FNanchor_28" href="#Footnote_28" class="fnanchor">[28]</a>.
-Tiempo adelante los Estados Unidos de Norte Amrica compraron a
-Francia la Luisiana.</p>
-
-
-<div class="figcenter2em" id="CORTES">
- <img src="images/p044.jpg" width="500" height="804" alt=""/>
- <div class="caption">
- <p><span class="smcap">Hernn Corts.</span></p>
- </div>
-</div>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_45" id="Page_45">[45]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="CAPITULO_III">CAPITULO III</h3></div>
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Conquista de Mxico.&mdash;Hernn Corts.&mdash;Corts y Velzquez
-en Santiago de Cuba.&mdash;Corts en Trinidad, en la Habana
-en el cabo de San Antonio, en la isla de Cozumel y en la
-desembocadura del Grijalba.&mdash;Llega Tabasco: Marina.&mdash;Corts
-en San Juan de Ula.&mdash;Embajada de Moctezuma.&mdash;El
-gobernador Pilpatoe y el general Teutile.&mdash;Obsequios
-de Moctezuma Corts y de Corts Moctezuma.&mdash;Villa
-Rica de la Vera Cruz.&mdash;Corts en Zempoala y en Quiabisln.&mdash;Poltica
-de Corts.&mdash;Nueva embajada de Moctezuma.&mdash;Corts
-quema las naves, pasa Zocothln y llega Tlascala.&mdash;Guerra
-entre espaoles y tlascaltecas: el general
-Xicotencal.&mdash;Portocarrero y Montejo en Sevilla y en Medelln:
-enemiga de Fonseca Corts.&mdash;Corts en Cholula
-y en Mxico: su entrevista con Moctezuma.&mdash;Descripcin de
-Mxico.&mdash;Guerra entre Quelpopoca y Escalante.&mdash;Suplicio
-de Quelpopoca.&mdash;Prisin de Moctezuma.&mdash;Quetlavaca emperador.&mdash;Noche
-Triste.&mdash;Otumba.&mdash;Quanhtmoc, emperador.&mdash;Guerra
-entre espaoles y mejicanos.</span></p>
-
-
-<p class="p2">Si Juan de Grijalba tuvo la dicha de pisar el primero tierra de Mxico,
-la gloria de la conquista pertenece a Hernn Corts, natural de
-Medelln (Badajoz), hijo de familia distinguida y aficionado a grandes
-y maravillosas empresas. Ganoso de gloria y de riquezas y en busca
-de ellas se embarc camino de la Espaola llevando cartas para el gobernador
-Don Nicols de Ovando. Estuvo a las rdenes de Don Diego
-Velzquez y se distingui en la conquista de Cuba. Enemigos despus
-los dos y reconciliados al poco tiempo, Velzquez, gobernador de la isla
-de Cuba, le nombr capitn general de la flota que se destinaba a la
-conquista de Mxico. Corts gast su fortuna, que no era pequea, en
-armar una flota, y, cuando pudo lanzarse a la mar, despus de dar el
-ltimo adis a su mujer Doa Catalina Surez, embarc sus tropas y al
-amanecer del 18 de noviembre de 1518 sali del puerto de Santiago de
-Cuba con 6 carabelas y 300 soldados. Cuando Velzquez, que ya andaba
-receloso de la conducta del valeroso extremeo, corri presuroso
-al muelle, encontr la armada dndose a la vela. Corts, embarcado en<span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">[46]</a></span>
-una lancha, se aproxim al sitio donde estaba su jefe, quien le dijo:
-<i>Pues cmo, compadre, as os vais? Buena manera es esa de despediros
-de m.&mdash;Seor, respondi Hernn Corts, perdneme Vuestra Merced, pues
-estas cosas y las semejantes, antes han de ser hechas que pensadas; vea,
-Vuestra Merced, qu me manda.</i><a name="FNanchor_29" id="FNanchor_29" href="#Footnote_29" class="fnanchor">[29]</a> Mientras Corts volva a sus buques
-y se lanzaba a la mar, Diego Velzquez, viendo tanto atrevimiento y
-resolucin, no supo qu contestar.</p>
-
-<p>Dispuso Hernn Corts que uno de sus barcos marchase a Jamica
-a comprar vveres, ordenndole que se incorporase a la escuadra en el
-cabo de San Antonio. El tom bastimentos en Macaca y fonde en Trinidad.
-All, delante de su posada, mand poner su estandarte y pregonar
-la jornada. En dicha villa de la Trinidad hubo de reclutar unos
-doscientos soldados procedentes de las expediciones de Crdova al Yucatn
-y de Grijalba a Mxico, logrando tambin que se le uniesen algunos
-nobles caballeros, entre otros, Gonzalo de Sandoval, Pedro de Alvarado
-y Juan Velzquez de Len, deudo del Gobernador. Sumadas las
-fuerzas que sac de Santiago de Cuba a las reclutadas en Trinidad,
-componan: 110 marineros, 508 soldados, 32 ballesteros y 13 arcabuceros.
-Como maestre de campo llevaba Corts a Cristbal de Olid.</p>
-
-<p>Desde Trinidad se dirigi Corts a la Habana y desde la Habana sali
-en la noche del 10 de febrero de 1519 hacia el cabo de San Antonio.
-Lo mismo en Trinidad que en la Habana se recibieron rdenes de Velzquez
-por las cuales se destitua a Corts del mando de la flota; pero
-ni las autoridades de las citadas poblaciones mostraron gran voluntad
-en ejecutarlas, ni el futuro conquistador de Mxico estaba dispuesto a
-obedecerlas. En cabo San Antonio pas revista sus tropas, las areng
-y se hizo a la vela para las costas de Yucatn el 18 de febrero.</p>
-
-
-<div class="figcenter2em" id="MOCTEZUMA">
- <img src="images/p046.jpg" width="500" height="774" alt=""/>
- <div class="caption">
- <p><span class="smcap">Moctezuma.</span></p>
- </div>
-</div>
-
-<p>Detvose en la isla de Cozumel, fonde en la desembocadura del ro
-Grijalba, e internndose en el pas se apoder de la ciudad de Tabasco.
-De ella sali para vencer en las llanuras de Ceutla a 30.000 indios.
-Desde Tabasco continu su viaje, llevando ricos presentes, entre ellos
-el de una joven y agraciada india, a quien se di el nombre de <i>Marina</i>
-en el bautismo. Marina, que comenz siendo intrprete de Corts, pas
-luego a ser su confidente y secretaria, terminando por hacerse duea
-del corazn del valeroso caudillo. Mujer tan singular, am con toda su
-alma a Corts y siempre guard fidelidad a los espaoles<a name="FNanchor_30" id="FNanchor_30" href="#Footnote_30" class="fnanchor">[30]</a>.</p>
-
-<p>Siguiendo Corts la costa lleg a la isla de los Sacrificios y a otros
-lugares ya descubiertos por Juan de Grijalba, y por ltimo, a San Juan<span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">[47]</a></span>
-de Ula, donde vi acercarse dos canoas (piraguas) y en ellas algunos
-indios, los cuales le dijeron lo siguiente: Que Pilpatoe y Teutile, gobernador
-el uno y capitn general el otro de aquella provincia, por el
-grande emperador Moctezuma, los enviaban a saber del capitn de
-aquella Armada, con qu intento haba surgido en sus costas, y a
-ofrecerle el socorro y la asistencia de que necesitase para continuar su
-viaje. Moctezuma era el segundo Emperador de este nombre y el
-undcimo de Mxico. Hernn Corts hubo de contestar lo que al tenor
-copiamos: Que su venida era a tratar sin gnero de hostilidad materias
-muy importantes a su Prncipe y a toda su Monarqua, para cuyo
-efecto se vera con sus gobernadores y esperaba hallar en ellos la buena
-acogida que el ao antes experimentaron los de su nacin<a name="FNanchor_31" id="FNanchor_31" href="#Footnote_31" class="fnanchor">[31]</a>.</p>
-
-<p>Orden Corts que desembarcase toda su gente y estableciera el
-campamento en la costa llamada Chalchiuhcuencan. Con la ayuda de
-muchos indios que mand Teutile, se levantaron barracas que fueron de
-no poca utilidad en aquellos das calurosos. Los indios, con sus instrumentos
-de pedernal, cortaban las estacas y las fijaban en tierra; ramas
-de rboles y hojas de palmera colocaban entre las estacas, formando
-tambin con aquellas el techo. Las barracas mejores o las destinadas a
-los jefes fueron cubiertas por los indios, para defenderlas de los rayos
-solares, de mantas hechas con algodn. En la mejor de todas orden
-Corts que se levantara un altar y sobre l se puso la imagen de la
-virgen Mara: a la entrada se coloc una cruz.</p>
-
-<p>Lleg el momento en que el gobernador Pilpatoe y el general Teutile,
-con numeroso acompaamiento, se presentaron al capitn espaol
-en nombre de Moctezuma. Antes de comenzar la conferencia, los llev
-Corts a la barraca que haca veces de templo, donde todos oyeron
-misa, que celebr Fray Bartolom de Olmedo. Despus les invit a un
-banquete; luego les dijo que estaba resuelto&mdash;pues as lo haba ordenado
-su Rey&mdash;a no salir de aquel pas sin ver antes al emperador Moctezuma.
-Y habiendo dispuesto remitir a Moctezuma un regalo (algunas cosas de
-vidrio, una camisa de Holanda, una gorra de terciopelo carmes, adornada
-con una medalla en que estaba la imagen de San Jorge, y una
-silla labrada de taracea), despidi a los embajadores.</p>
-
-<p>En tanto que Teutile remita a su Emperador la respuesta de Hernn
-Corts, Pilpatoe, a poca distancia de los espaoles, levantaba
-algunas barracas, formando con ellas un lugar para que residiesen all
-los indios destinados a cuidar de las provisiones y necesidades de
-nuestro ejrcito. Aunque Corts comprendi que la idea era muy diferente,
-no se mostr ni receloso ni desconfiado.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_48" id="Page_48">[48]</a></span>
-Lleg la respuesta de Moctezuma a los siete das. Antes de dar
-cuenta de ella crey Teutile mejor entregar el obsequio que haba
-mandado su Emperador. Manifest el ilustre extremeo su agradecimiento
-por el rico presente de Moctezuma, que consista en finsimas
-telas de algodn, penachos de plumas de diferentes colores, dos lminas
-grandes, la una de oro, en la que se destacaba la imagen del Sol, y la
-otra de plata, en la que vena figurada la Luna; y por ltimo, muchas
-joyas y piezas de oro con alguna pedrera. En seguida Teutile, en
-nombre de Moctezuma, le dijo que no se le conceda permiso para pasar
-a Mxico. No se di por vencido el general espaol y despidi a los
-indios con otro regalo para el Emperador, insistiendo con ms energa
-en su propsito de visitar la corte. Mientras que esperaba la respuesta,
-envi dos bajeles a reconocer la costa.</p>
-
-<p>Moctezuma contest a la ltima embajada mandando otros regalos
-y negndose decididamente a conceder la licencia pedida. As lo dijo
-Teutile. El futuro conquistador de Mxico insisti en su demanda, no
-sin indicar la brbara idolatra en que estaba sumido el Imperio. Entre
-turbado y colrico replic Teutile que, si Moctezuma hasta entonces le
-haba tratado como husped, en adelante lo tratara como enemigo;
-retirndose inmediatamente, seguido de Pilpatoe y de los dems que le
-acompaaban. En aquella misma noche los indios, que bajo las rdenes
-de Pilpatoe se haban establecido cerca de nuestro campamento, abandonaron
-sus viviendas y se retiraron tierra adentro.</p>
-
-<p>Hernn Corts, despus de atraerse a algunos descontentos partidarios
-de Velzquez y despus de aceptar la amistad que le brindaba el
-cacique de Zempoala, se fij en un hecho de suma importancia. Aquellas
-barracas donde habitaban, se convirtieron en una poblacin a la
-que dieron el nombre de <i>Villa Rica de la Vera Cruz</i>. Se llam <i>Villa Rica</i>,
-en memoria del oro que se encontr en aquella tierra, y <i>de la Vera Cruz</i>,
-porque a ella llegaron el viernes de la Cruz. Nombrse Ayuntamiento,
-nica y legtima autoridad representante de la Corona en aquellos
-remotos pases, y ante l renunci el mando que le diera Diego Velzquez,
-saliendo poco despus elegido y nombrado Gobernador del ejrcito
-de Mxico.</p>
-
-<p>Con la autoridad y poder que le daba este nombramiento, castig
-con alguna severidad a varios sediciosos y turbadores de la quietud pblica.
-Inmediatamente dispuso la marcha. En tanto que los bajeles se
-dirigan a la ensenada de Quiabisln, l sigui por tierra el camino de
-Zempoala, atraves el ro de este nombre, pas por poblaciones abandonadas
-y luego por prados amenos, teniendo la suerte de encontrar
-a doce indios que venan en su busca, con un regalo de gallinas y<span class="pagenum"><a name="Page_49" id="Page_49">[49]</a></span>
-pan de maz que le mandaba el cacique; continu su marcha y por fin
-lleg a Zempoala, poblacin situada entre dos ros y en campia frtil.
-Las casas eran de piedra, cubiertas las paredes con cal blanca y brillante.
-Los espaoles atravesaron calles y plazas llenas de gente, llegando
-a Palacio, en cuya puerta estaba el cacique, obeso y ridculo
-personaje, quien recibi a Corts con sealadas muestras de cario.
-Cuando el cacique hubo alojado convenientemente a sus huspedes, se
-dispuso a visitar al jefe espaol hacindole antes un regalo de alhajas
-de oro y otras cosas. Presentse en unas andas, que traan sobre sus
-hombros jvenes principales. La entrevista fu afectuosa y en ella el
-cacique revel que tena deseos de libertar su pas de las violencias y
-tiranas de Moctezuma; a ello contest Corts que l no tema las fuerzas
-del Emperador y que su misin era ponerse al lado de la justicia y
-de la razn. Desde este momento los espaoles pudieron contar con un
-poderoso aliado entre los indios.</p>
-
-<p>Salieron los nuestros para Quiabisln auxiliados en su camino por
-los fieles zempoalos. Era Quiabisln un lugarcillo situado sobre altos
-peascos con calles estrechas y pendientes. El cacique y los vecinos se
-haban retirado bastante lejos, no findose de las intenciones de nuestra
-gente; mas pronto acudieron algunos, en seguida otros y ltimamente el
-mismo cacique en compaa del de Zempoala. Tambin el cacique de
-Quiabisln se puso al lado de los futuros conquistadores de Mxico,
-deseoso de vengarse de Moctezuma. Durante estas conferencias pasaron
-por el mismo cuartel de los espaoles seis ministros reales, quienes solo
-se ocupaban en cobrar los tributos de Moctezuma. Venan adornados de
-plumas y pendientes de oro, vestidos de fino algodn, seguidos de muchos
-criados que movan grandes abanicos para comunicar el aire o la
-sombra a sus seores. Los tales ministros, habiendo puesto su audiencia
-en la casa de la Villa, hicieron llamar a los caciques, a quienes reprendieron
-por haber admitido en sus pueblos gente forastera, enemiga
-de Moctezuma; adems del servicio ordinario les pidieron como castigo
-de su delito, veinte indios para sacrificarlos a los dioses. Al tener noticia
-Corts de estas cosas, llam a los dos caciques y les dijo que no slo
-haban de negarse a entregar indios destinados a los sacrificios, sino que
-les ordenaba mandasen gente a prender y encerrar a los ministros en
-las crceles. As se hizo. Pens el jefe espaol que si le convena tener
-contentos a los caciques, tambin deba atraerse a Moctezuma. Fijo
-en este da, y sin que los caciques pudieran sospecharlo, dej en libertad
-a dos de los ministros e hizo llevar a su armada a los otros. Mientras
-los mencionados dos ministros se dirigan a dar cuenta del suceso
-a Moctezuma y mientras ms de treinta caciques, que habitaban en las<span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">[50]</a></span>
-prximas montaas, se ponan bajo las rdenes del caudillo espaol, se
-trat de dar asiento fijo a la Villa Rica de la Vera Cruz, que hasta entonces
-se mova con el ejrcito. A media legua de Quiabisln y prxima
-al mar, en tierra frtil, <i>abundante de agua y copiosa de rboles</i>, como
-escribe Sols<a name="FNanchor_32" id="FNanchor_32" href="#Footnote_32" class="fnanchor">[32]</a> comenz a levantarse aquella poblacin, que haba de
-servir de apoyo para futuras operaciones y de puerto para la armada.</p>
-
-<p>La llegada a Mxico de los dos ministros y la relacin hecha por
-ellos a Moctezuma de las bondades de nuestro caudillo, hicieron que se
-trocasen en la corte mejicana los vientos de guerra en aires de paz.
-Mand el Emperador nueva embajada con su correspondiente regalo;
-pero el destinado por la fortuna a conquistar el imperio de los aztecas,
-s se mostr carioso con los representantes de Moctezuma, a quienes
-di algunas <i>bujeras castellanas</i>, no desisti de pasar a Mxico.</p>
-
-<p>Con el objeto de poner paz entre el cacique de Zimpazingo y el de
-Zempoala, Corts, al frente de 400 soldados, se dirigi a aquel pueblo,
-asentado en lo alto de una colina, entre grandes peascos. Ajustada la
-paz entre ambos enemigos, pens Corts acabar de una vez con la idolatra
-de los zempoales. Ms arrojado que prudente, en presencia del
-cacique y de los indios ms principales, mand que varios soldados subieran
-las gradas del templo, arrojando desde all el dolo principal y
-otros, no sin el asombro de los sacerdotes y el terror de la muchedumbre.
-En el sitio en que haba estado colocado el citado dolo, se levant
-un altar y se coloc en l una imagen de la virgen Mara.</p>
-
-<p>A la sazn ocurrieron dos hechos que demandan nuestra atencin.
-Consista el primero en la llegada a Vera Cruz de un bajel, procedente
-de la isla de Cuba, a cargo del capitn Francisco de Saucedo, natural
-de Medina de Rioseco (Valladolid), a quien acompaaban el capitn
-Luis Marn y diez soldados; adems, traa un caballo y una yegua.
-Fu el otro hallar el medio de precaverse contra la enemistad de Velzquez,
-a cuyo fin despach a Espaa un buque con diferentes regalos
-para el emperador Carlos V y una carta en la que peda el nombramiento
-de capitn general. Castig de un modo ejemplar a algunos soldados
-partidarios de Velzquez, y, por ltimo, barren los bajeles,
-<i>quem las naves</i>, para acabar de este modo las conjuraciones de los soldados.
-Ya no quedaba ms camino que vencer morir. Resolucin dignamente
-ponderada por una de las mayores de esta conquista, y no sabemos
-si de su gnero se hallar mayor alguna en todo el campo de las
-historias<a name="FNanchor_33" id="FNanchor_33" href="#Footnote_33" class="fnanchor">[33]</a>.</p>
-
-<p>Dispuso luego mandar un navo a la isla de Cuba, y en l podran<span class="pagenum"><a name="Page_51" id="Page_51">[51]</a></span>
-marcharse los que no quisieran acompaarle en la conquista de Mxico.
-Di licencia a todos los que la solicitaron, exclamando: Porque
-yo determino de ganar de comer en esta tierra o morir en ella, chense
-todos los dems navos al travs, dems de los que se haban echado, e
-los que no quisieren seguir mi opinin, ah queda se en que se vayan.
-Despus&mdash;aade Andrs de Tapia&mdash;que los otros fueron echados
-al travs, ech tambin ste, e qued certificado de quienes eran los
-que no queran su compaa<a name="FNanchor_34" id="FNanchor_34" href="#Footnote_34" class="fnanchor">[34]</a>.</p>
-
-<p>Despus de dejar Hernn Corts al capitn Juan de Escalante como
-gobernador de la guarnicin (150 hombres y dos caballos) de Vera
-Cruz, y despus de encargar a los caciques de las inmediaciones que
-respetasen al dicho gobernador, al frente de 500 infantes, 15 caballos
-y 16 piezas de artillera se prepar a penetrar en el corazn del imperio
-mejicano<a name="FNanchor_35" id="FNanchor_35" href="#Footnote_35" class="fnanchor">[35]</a>. Acompabanle, adems, unos 400 indios de Zempoala
-y entre ellos algunos nobles de los ms influyentes en aquella
-tierra. Todava le detuvo algunas horas la presencia de un escribano que
-con sus correspondientes testigos acababa de llegar en un bajel; vena a
-notificarle que Francisco de Garay, gobernador de la isla de Jamaica,
-haba tomado posesin de aquel pas por la parte del ro de Pnuco e
-intentaba hacer una poblacin cerca de Nauthln, intimndole y requirindole
-para que no se alargase por aquel paraje. No haciendo caso
-de requerimientos, ni de autos judiciales del tenaz y testarudo escribano,
-emprendi la marcha el 16 de agosto de 1519. Atraves con gran
-trabajo la sierra y lleg al valle, donde se levantaba la ciudad de
-Zocothln con sus numerosos y blancos edificios; el cacique se llamaba
-Olinteth y en sus visitas a Corts procur encarecer las grandezas de
-Moctezuma.</p>
-
-<p>Pasados cinco das de descanso en Zocothln continu su camino. El
-cacique Olinteth le aconsejaba que fuese por la provincia de Cholula y
-los indios principales de Zempoala que iban con l insistan en que el
-camino mejor era el de la provincia de Tlascala. Acept Corts la ltima
-opinin y penetr en la provincia de Tlascala, cuyos trminos
-confinaban con los de Zocothln. En el lugar de Zimpazingo<a name="FNanchor_36" id="FNanchor_36" href="#Footnote_36" class="fnanchor">[36]</a> hizo
-alto para adquirir noticias exactas del pas. Por entonces llegaron a
-presencia de Corts algunos indios y presentndole cinco de los suyos,
-le dijeron: Si eres dios de los que se alimentan de sangre e carne, cmete
-estos indios, e traerte hemos ms: e si eres dios bueno, ves aqu<span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">[52]</a></span>
-encienso e plumas; e si eres hombre, ves aqu gallinas e pan e cerezas.
-Yo e mis compaeros&mdash;contest Corts&mdash;hombres somos como vosotros;
-e yo mucho deseo tengo de que no me mintis, porque yo siempre
-os dir verdad, e de verdad os digo que deseo mucho que no seais locos
-ni pelis, porque no recibis dao<a name="FNanchor_37" id="FNanchor_37" href="#Footnote_37" class="fnanchor">[37]</a>. Como posteriormente se presentasen
-otros indios y confesaran, ante las recriminaciones del capitn
-espaol, que eran espas, se les hizo cortar las manos, volviendo de esta
-manera ante los suyos, los cuales no se atrevieron ya a poner obstculos
-a la marcha de los espaoles. Antes de seguir adelante, Hernn Corts
-llam a Teuche, indio que le haba acompaado desde la costa, para
-conocer su opinin. Seor&mdash;le dijo&mdash;, no te fatigues en pensar pasar
-adelante de aqu, porque yo, siendo mancebo, fu a Mxico, y soy experimentado
-en las guerras, e conozco de vos y de vuestros compaeros que
-sois hombres e no dioses, e que habis hambre y sed y os cansis como
-hombres; e hgote saber que pasado desta provincia hay tanta gente,
-que pelearn contigo cient mill hombres agora, y muertos o vencidos stos
-vernn luego otros tantos, e as podrn remudarse o morir por mucho
-tiempo de cient mill en cient mill hombres, e t e los tuyos, ya que
-seis invencibles, moriris de cansados de pelear, porque como te he dicho,
-conozco que sis hombres, e yo no tengo ms que decir de que miris
-en esto que he dicho, e si determinredes de morir, yo ir con vos.</p>
-
-<p>Era a la sazn Tlascala ciudad populosa y floreciente, cabeza de la
-provincia de su nombre, enclavada en medio del imperio. La ciudad estaba
-asentada sobre cuatro eminencias, con estrechas calles de casas de
-un slo piso; la fbrica de las casas era de piedra, y en vez de tejados
-tenan azoteas. Aunque el pas era montuoso y quebrado, no careca de
-cultivo ni de fertilidad en las llanuras y en las caadas; abundaba el
-maz y varias clases de frutas. La caza en los campos era mucha. Tierra
-toda ella montuosa y desigual, tena varios pueblos en los sitios ms
-elevados. Tuvieron reyes al principio, cuyo yugo sacudieron. Formaron
-entonces especie de Repblica y la formaron del siguiente modo: dividieron
-sus pueblos en varios partidos o cabeceras, y cada partido o cabecera
-nombraba uno de sus magnates para que residiese en Tlascala.
-Estos magnates constituan un Senado, que era la autoridad suprema y
-a la cual todo el pas prestaba obediencia.</p>
-
-<p>Una embajada, compuesta de cuatro indios zempoales, mand Corts
-a Tlascala. Cuando pareca que el Senado se iba a inclinar a la paz,
-uno de los senadores, general del ejrcito y joven valeroso, proclam la
-guerra. Llambase Xicotencal y era digno de pelear con los espaoles.
-El 5 de septiembre de 1519 se hallaron los espaoles enfrente de los<span class="pagenum"><a name="Page_53" id="Page_53">[53]</a></span>
-tlascaltecas, Corts enfrente de Xicotencal. Comenz la batalla, y cuando
-se convencieron los indios del poco efecto que hacan las flechas y
-piedras arrojadas sobre los espaoles, echaron mano de los chuzos y de
-las espadas. En cambio nuestra caballera, y artillera hacan grandes
-estragos en las apiadas masas de los indios. Habindose separado de
-los suyos el soldado Pedro de Morn, <i>que iba en una yegua muy revuelta
-y de grande velocidad</i>, cayeron sobre l algunos tlascaltecas, quienes
-lograron matar al animal y cortarle la cabeza; Morn pudo escapar,
-merced al auxilio que recibi de otros soldados de caballera. Retirse
-Xicotencal, dejando el campo en poder de los nuestros. Aunque vencido,
-se crea victorioso, pues consideraba como triunfo que uno de los
-suyos llevara la cabeza de la yegua sobre la punta de una lanza. Iba
-a continuar la guerra con ms fuerza. Presentronse unos despus de
-otros y por diferentes sendas y rodeos los cuatro indios zempoales que
-en calidad de embajadores haba mandado Corts a Tlascala. Dijeron
-que cuando ya estaban destinados a morir en los altares de sus dioses,
-lograron escaparse de estrecha prisin. Xicotencal, no atendiendo otras
-proposiciones de paz que le hizo Corts, hubo de presentarse a la cabeza
-de unos cincuenta mil hombres, decidido a vencer o morir en la
-contienda. Cuando pareca que llevaban la mejor parte los tlascaltecas,
-las rencillas y aun la enemiga de unos caciques a otros fueron
-causa de turbaciones y tumultos, vindose obligado Xicotencal a ponerse
-en salvo, dejando a los espaoles el campo y la victoria. No amedrentados
-los indios por las derrotas, aconsejados por sus magos, se decidieron
-a atacar de noche el campamento enemigo, pues a dicha hora
-lograran que el Sol, como padre de los espaoles, no comunicara a sus
-hijos fuerza superior a la naturaleza humana. No encontr Xicotencal
-desprevenidos a los espaoles; antes, por el contrario, los hall dispuestos
-a la lucha, que fu tenaz y sangrienta. Convencidos los tlascaltecas
-del valor de los nuestros, lo mismo el Senado que el pueblo clamaron
-por la terminacin de la guerra; Xicotencal se neg decididamente a
-obedecer. Mand espas al campamento espaol, quienes fueron descubiertos
-y castigados con bastante rigor. Entonces, separado del mando
-por el Senado, no tuvo ms remedio que dejar las armas, retirndose
-a la ciudad, acompaado solamente de sus parientes y amigos.</p>
-
-<p>Ajustse la paz entre el Senado y Corts, no sin que tratase de impedirla
-Moctezuma, que temeroso de lo que poda sucederle, intentaba
-echar lea al fuego de las pasiones de tlascaltecas y espaoles. Tal vez
-comprendiendo esto mismo Xicotencal, se present a Corts al frente
-de una embajada y le dijo que si prolong la guerra fu creyendo que
-los espaoles eran amigos de Moctezuma, cuyo nombre aborreca.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_54" id="Page_54">[54]</a></span>
-Antes de narrar la larga y enconada lucha de los nuestros con Moctezuma,
-recordaremos un hecho que se relaciona con la poltica de Espaa
-en sus posesiones ultramarinas. En el navo que desde las aguas
-de Mxico mand a Espaa Hernn Corts venan, como representantes
-del citado caudillo, los capitanes Alonso Hernndez Portocarrero
-y Francisco de Montejo, quienes llegaron a Sevilla por octubre de 1519.
-Hallbase a la sazn en la ciudad andaluza el capelln Benito Martn,
-amigo y representante de Diego Velzquez; Martn se querell ante los
-ministros de la Casa de la Contratacin de Sevilla del futuro conquistador
-de Mxico y de los que venan en su nombre. Mal vieron el asunto
-los citados capitanes cuando se encaminaron a Medelln con nimo de
-visitar a Martn Corts, padre del hroe.</p>
-
-<p>Portocarrero, Montejo y Martn Corts, acompaados de Alaminos,
-piloto del barco que desde Veracruz haba llegado a Sevilla, tuvieron
-la dicha de hablar al Emperador en Tordesillas (Valladolid), adonde
-estaba para despedirse de su madre y emprender en seguida, al mismo
-tiempo que se organizaba la guerra de las Comunidades, la jornada a
-Alemania y ceir en sus sienes la corona del imperio.</p>
-
-<p>Camino de Alemania D. Carlos, ni el gobernador Adriano, ni el
-presidente del Consejo de Indias D. Juan Rodrguez de Fonseca, obispo
-de Burgos, se mostraron benvolos con los citados comisarios, los
-cuales ms de dos aos estuvieron en la corte siguiendo los Tribunales,
-como pretendientes desvalidos.</p>
-
-<p>Explcase la influencia poderosa de Diego Velzquez, del siguiente
-modo: Este Diego Velzquez, teniendo la dicha gobernacin (de la
-isla de Cuba) se hizo rico, e habindose muerto su mujer, procur amistad
-con D. Juan de Fonseca, obispo de Burgos, que a la sazn era presidente
-en el Consejo de Indias, e saal a algunos de los del consejo
-del rey pueblos de indios en la dicha isla, para los aprovechar. El dicho
-obispo pretenda casalle con una parienta suya, e as estaba hablado
-e concertado, e desta manera el dicho Diego Velzquez se creia que
-en el consejo del rey tener mucho favor...<a name="FNanchor_38" id="FNanchor_38" href="#Footnote_38" class="fnanchor">[38]</a>.</p>
-
-<p>Prosiguiendo el hilo de la conquista de Mxico, comenzaremos consignando
-que cuando Hernn Corts se convenci que nada tena que
-temer de los valerosos hijos de la provincia en que resida, mand alzar
-el real y se dirigi a la ciudad de Tlascala; en ella hizo su entrada el
-23 de septiembre de 1519. Aposentse en un adoratorio o lugar donde
-haba diferentes dolos.</p>
-
-<p>Grande era el empeo de Corts de acabar con la idolatra. Si los
-tlascaltecas se allanaron desde luego a ser vasallos de Carlos V, neg<span class="pagenum"><a name="Page_55" id="Page_55">[55]</a></span>ronse
-a abandonar sus dioses. Cuando se propona derribar los dolos,
-como en otro tiempo haba hecho en Zempoala, el P. Fray Bartolom
-de Olmedo, ms prudente o menos fantico, hubo de decir que se compadecan
-mal la violencia y el Evangelio.</p>
-
-<p>A los veinte das de su permanencia en Tlascala, en cuyo tiempo
-hubo de despachar a los embajadores mejicanos, retenidos en su campamento
-para que se convencieran del poder de los espaoles, tom el
-camino de Cholula<a name="FNanchor_39" id="FNanchor_39" href="#Footnote_39" class="fnanchor">[39]</a>. Antes di permiso a Diego de Ordaz para que
-con dos soldados de su compaa y algunos indios principales se dirigiera
-a la cumbre de una sierra para observar de cerca el volcn de Popocatepec.</p>
-
-<p>Los tlascaltecas, como antes los zampoales, le rogaron que no penetrase
-en la provincia de Cholula. Por el contrario, nuevos embajadores
-de Moctezuma, le dieron a entender que ya tena prevenido alojamiento
-en la citada ciudad. Cumplise al pie de la letra el refrn que dice
-<i>Del enemigo el consejo</i>. Corts, para que no se dijese que recelaba del
-Emperador, se dirigi a Cholula, <i>ciudad de tan hermosa vista, que la comparaban
-a nuestra Valladolid</i>, segn Sols<a name="FNanchor_40" id="FNanchor_40" href="#Footnote_40" class="fnanchor">[40]</a>, y penetr en ella con gran
-regocijo de sus habitantes.</p>
-
-<p>Mensajeros de Moctezuma anunciaban a los espaoles que no deban
-seguir adelante porque no tendran alimentos para comer; otras veces
-decan que no haba caminos para llegar a Mxico, aadiendo tambin
-que el Emperador soltara gran nmero de leones, tigres y otras fieras
-que despedazaran y se comeran a los espaoles. Como Corts no haca
-caso de tales amenazas, se prepararon los indios a realizar mayores
-empresas.</p>
-
-<p>Terrible conjuracin, dispuesta segn todas las seales por Moctezuma,
-fu descubierta y denunciada por Marina. Corts, dejndose llevar
-de su natural fiero, mat, incendi y entr a saco en las casas principales.
-Murieron entre naturales y mejicanos&mdash;segn Sols&mdash;ms de
-6.000 hombres<a name="FNanchor_41" id="FNanchor_41" href="#Footnote_41" class="fnanchor">[41]</a>. Antes de salir de Cholula, Corts pudo escribir a
-Carlos V lo siguiente: Despus de este trance pasado, todos han sido
-y son muy ciertos vasallos de V. M. y muy obedientes a lo que yo en
-su real nombre les he requerido y dicho, y creo lo sern de aqu en adelante.</p>
-
-<p>Todo dispuesto para emprender la marcha, llegaron nuevos embajadores
-de Moctezuma y se presentaron al caudillo espaol, a quien dieron
-las gracias&mdash;pues estos eran los deseos del Emperador&mdash;por haber<span class="pagenum"><a name="Page_56" id="Page_56">[56]</a></span>
-castigado con severidad a los sediciosos de Cholula, ofrecindole, como
-siempre, ricos presentes.</p>
-
-<p>Sali al fin nuestro ejrcito, y penetrando en la provincia de Guajocingo,
-despus de atravesar la sierra, lleg a la llanura y se aloj en
-pequeo lugar de la provincia de Chalco, donde acudieron varios caciques
-y&mdash;segn Sols&mdash;todos ellos se quejaron de las crueldades y tiranas
-de Moctezuma<a name="FNanchor_42" id="FNanchor_42" href="#Footnote_42" class="fnanchor">[42]</a>. Desgraciado Emperador que era aborrecido de
-todos los caciques que Corts encontr en su camino! Continu su marcha,
-llegando a una inmensa laguna en cuyas inmediaciones se vean
-espesas alamedas y artsticos jardines. Cuatro caballeros mejicanos
-llegaron al cuartel de los nuestros para notificar a Corts que Cacumatzn,
-seor de Tezcuco y sobrino de Moctezuma, vena de parte de
-su to a visitarle. En efecto, se present con otros nobles de su seoro
-y di la bienvenida al jefe espaol. Despus que tuvo la dicha de acompaar
-a los espaoles la capital de su Estado, se dirigi presuroso a
-dar cuenta al Emperador de su embajada. Entre tanto Hernn Corts,
-siguiendo la calzada oriental de Mxico, pas la noche en un lugar situado
-sobre la misma calzada, que se llamaba Quitlabaca. Registrbase
-desde all&mdash;escribe Sols&mdash;mucha parte de la laguna, en cuyo espacio
-se descubran varias poblaciones y calzadas que la interrumpan y la
-hermoseaban; torres y capiteles que, al parecer, andaban sobre las
-aguas; rboles y jardines fuera de su elemento, y una inmensidad de
-indios que, navegando en sus canoas procuraban acercarse ver los
-espaoles, siendo mayor la muchedumbre que se dejaba reparar en los
-terrados y azoteas ms distantes<a name="FNanchor_43" id="FNanchor_43" href="#Footnote_43" class="fnanchor">[43]</a>. Tambin&mdash;y nadie debe extraarse
-de ello&mdash;el cacique de Quitlabaca manifest a Corts el poco afecto
-que tena a Moctezuma y el deseo de sacudir el yugo intolerable del
-gobierno imperial.</p>
-
-<p>Al da siguiente, poco despus de amanecer, se puso la gente en
-marcha sobre la misma calzada, llegando a la grande y hermosa ciudad
-de Iztacpalapa y siendo recibida por el cacique de dicha poblacin,
-acompaado de los prncipes de Magicalzingo y Cuyoacn; los tres traan
-sus correspondientes regalos. El ejrcito, que a la sazn contaba con
-unos 450 espaoles y 6.000 indios (tlascaltecas, zempoales, etc.), hizo
-su entrada en Iztacpalapa. Caus a los espaoles no poca admiracin el
-palacio y una extensa huerta con un gran estanque del cacique. Sols
-confiesa que en dicho lugar se alababa el gobierno de Moctezuma, tal
-vez&mdash;aade&mdash;porque los de aquella regin eran parientes del cacique o
-porque estaban ms cerca del tirano.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_57" id="Page_57">[57]</a></span>
-Faltaban dos leguas para llegar a Mxico. Emprendise muy de
-maana el viaje, y dejando a un lado la ciudad de Magicalzingo y en
-la ribera la de Cuyoacn, sin contar otras grandes poblaciones que se
-descubran en la laguna, di vista a la hermossima ciudad de Mxico.</p>
-
-<p>Numerosas comitivas salieron a recibirle, y en medio de la principal
-vena Moctezuma en unas andas de oro bruido llevadas en hombros
-de seores del imperio; delante de l iban tres magistrados con varas
-de oro en las manos, que levantaban en alto para que todos se humillasen;
-detrs seguan el paso de las andas cuatro personajes, que le llevaban
-debajo de un palio, hecho de plumas verdes entretejidas y que
-formaban tela, con algunos adornos de plata. Arrojse Corts del caballo,
-al mismo tiempo que Moctezuma se ape de sus andas. Frisaba
-Moctezuma en unos cuarenta aos, de pequea estatura, ms delgado
-que robusto, aguileo el rostro y menos obscuro que el natural de aquellos
-indios, el cabello largo, los ojos vivos y el semblante magestuoso.
-Consista su traje en un largo manto de finsima tela de algodn, sembrado
-de joyas de oro, perlas y piedras preciosas; su corona era de oro
-en forma de mitra y sus sandalias consistan en unas suelas de oro macizo,
-cuyas correas, tachonadas de lo mismo, cean el pie y abrazaban
-parte de la pierna.</p>
-
-<p>Cuando Corts estuvo cerca de Moctezuma, se quit una cadena de
-vidrio, compuesta vistosamente de varias piedras, que imitaban los diamantes
-y las esmeraldas y se la ech sobre los hombros al Emperador.
-Correspondi Moctezuma del mismo modo, pues hizo traer un collar de
-conchas carmeses, engarzadas con tal arte, que de cada una de ellas
-pendan cuatro cangrejos de oro, imitados perfectamente del natural, y
-con sus manos se lo puso a Corts en el cuello.</p>
-
-<p>Entr el ejrcito espaol en Mxico el 8 de noviembre de 1519 y fu
-alojado en un grandioso palacio. En la primera visita que Moctezuma
-hizo al capitn espaol, le obsequi con diferentes piezas de oro, ropas
-de algodn y alguna cantidad de plumas. Devolvi al da siguiente
-Corts la visita, llevando consigo a los capitanes Pedro de Alvarado,
-Gonzalo de Sandoval, Juan Velzquez de Len y Diego de Ordaz, con
-unos pocos soldados, entre los cuales se encontraba Bernal Daz del
-Castillo, <i>que ya trataba de observar para escribir</i>. Entrbase en el palacio
-de Moctezuma por treinta puertas que daban a diferentes calles.
-La fachada principal, hecha de jaspes negros, rojos y blancos, daba a
-espaciosa plaza; sobre la portada haba un escudo con las armas de los
-Moctezumas. Pasados tres patios se llegaba al cuarto donde resida el
-Emperador. Los pavimentos se cubran con esteras de diferentes labores;
-las paredes con telas de algodn y con plumas, y los techos esta<span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">[58]</a></span>ban
-formados de madera de ciprs, cedro, etc. Moctezuma recibi a los
-jefes del ejrcito espaol con sealadas muestras de cario. Empeo tuvieron
-Corts y el P. Olmedo en traer al Emperador a la religin verdadera,
-contestando siempre el soberano indio que sus dioses eran buenos
-en aquella tierra como el de los cristianos era bueno en su pas. En
-una visita que los espaoles, estando presente Moctezuma, hicieron a
-un templo, Corts se atrevi a decir que aquellos dioses eran imgenes
-del demonio; palabras imprudentes que disgustaron a los indios, muy
-especialmente a los sacerdotes. Por consejo del P. Olmedo y del licenciado
-Juan Daz resolvi Corts no hablar por entonces ms de religin,
-logrando&mdash;y esto es una prueba de tolerancia y aun de bondad que no
-tenan los nuestros&mdash;que Moctezuma dispusiera que a su costa se levantase
-por sus alarifes una iglesia catlica. El mismo Emperador con los
-prncipes y ministros asisti alguna vez a las funciones religiosas que
-celebraban los espaoles.</p>
-
-<p>Llegados a este punto, bien ser decir que la ciudad de Mxico, llamada
-antiguamente <i>Tenuchtitln</i>, se hallaba, cuando los espaoles penetraron
-en ella, dividida en dos barrios: el uno tena el nombre de
-<i>Tlatehullo</i>, habitado por gente popular o del pueblo; el otro, denominado
-<i>Mxico</i>, residencia de la corte y de la nobleza. Poblacin tan importante
-estaba situada en una llanura, rodeada de altsimas montaas,
-de las cuales bajaban ros al valle, donde se formaban diferentes lagunas,
-y en lo ms profundo los dos lagos mayores, divididos por un dique
-de piedra. Este pequeo mar vendra a tener 30 leguas de circunferencia.
-El asiento de la ciudad estaba casi en el medio del lago ms pequeo.
-El clima era benigno y saludable. La poblacin se comunicaba con
-la tierra por sus calzadas o diques, y las calles estaban bien niveladas
-y eran espaciosas; por los lados o aceras pasaba la gente y por enmedio
-las canoas. Los Templos o Adoratorios se elevaban sobre los dems edificios,
-hallndose el mayor de aqullos dedicado al Dios <i>Virtcilipuztli</i>
-(Dios de la guerra). La plaza tena cuatro puertas, una en cada uno de
-sus cuatro lienzos, y encima de ellas una estatua de piedra. En el centro
-de la plaza se levantaba especie de pirmide bastante gruesa y
-alta; en la parte superior se verificaban los sacrificios humanos. Adems
-del palacio, tena Moctezuma algunas casas de recreo, siendo las principales
-la de las Aves de rapia, la de las Aves que se distinguan por
-la pluma o por el canto, la Fbrica de armas, el Depsito de armas y
-la Casa de la tristeza. Haba diferentes tribunales: Tribunal de Hacienda,
-Tribunal de Justicia, Consejo de Guerra y Consejo de Estado;
-este ltimo era el principal de todos.</p>
-
-<p>Pronto iba a comenzar la guerra entre Moctezuma y los espaoles.<span class="pagenum"><a name="Page_59" id="Page_59">[59]</a></span>
-Mientras que el Emperador se desviva por obsequiar a Corts; mientras
-que los nobles, a imitacin de su Prncipe, deseaban mostrarse, ms
-que obsequiosos, obedientes; y mientras que el pueblo doblaba las rodillas
-ante el espaol ms humilde, llegaron dos soldados tlascaltecas
-con una carta de la Vera Cruz. Decase en ella que el general mejicano
-Quelpopoca, con objeto de cobrar los impuestos para el emperador
-Moctezuma, haba invadido las tierras de los indios confederados; Juan
-de Escalante, nuestro gobernador de Vera Cruz, se crey en el deber
-de salir a la defensa de los indios rebeldes, castigando, por consiguiente,
-al citado General. Cerca de un lugar pequeo, que se llam despus
-Almera, dironse vista los dos ejrcitos. Los espaoles compraron cara
-la victoria, porque Juan de Escalante qued herido mortalmente, con
-otros siete soldados; de los ltimos se llevaron los indios a Juan de Argello,
-cuya cabeza fu paseada triunfalmente por los pueblos, llegndose
-a decir que se mand como rico presente a Moctezuma.</p>
-
-<p>Sea de ello lo que quiera&mdash;pero creyendo siempre en el natural
-bondadoso de Moctezuma&mdash;decidise el capitn espaol a tomar resolucin
-tan enrgica como audaz, cual fu apoderarse del Emperador y
-llevarle a su campamento. Acompaado de Pedro de Alvarado, Gonzalo
-de Sandoval, Juan Velzquez de Len, Francisco de Lugo y Alfonso
-Dvila, y seguido de treinta soldados de su satisfaccin, lleg a palacio,
-convers con Moctezuma, a quien enga al fin&mdash;influyendo en ello
-el talento y discrecin de Doa Marina&mdash;para que marchase al cuartel
-de los espaoles. Tambin se pudo lograr, sin gran esfuerzo, que Moctezuma
-impusiera pena de la vida a los que tomasen las armas para sacarle
-del poder de los espaoles. Del mismo modo orden el Emperador
-la prisin de Quelpopoca.</p>
-
-<p>Moctezuma fu trasladado a la morada de Hernn Corts. Cometi
-tan grande desacato el capitn espaol, pretextando&mdash;pretexto ftil por
-cierto&mdash;de que el Emperador haba sido cmplice de Quelpopoca. Confise
-la guarda del Emperador a Juan Velzquez de Len. Posteriormente
-entr en Mxico el general Quelpopoca con su hijo y otros, quienes
-para escapar de la muerte hubieron de confesar&mdash;segn dijeron luego
-los espaoles&mdash;que haban dado muerte a los dos castellanos por
-orden de Moctezuma. Llevados Quelpopoca y los suyos a una de las
-plazas de la ciudad, fueron arrojados a la hoguera.</p>
-
-<p>Lleg el turno a Moctezuma. Hernn Corts mand ponerle grillos.
-Cuando Moctezuma se vi en aquel estado, mostr grandsima tristeza:
-sus deudos y los seores del imperio, estando&mdash;dice Herrera&mdash;como
-atnitos, lloraban<a name="FNanchor_44" id="FNanchor_44" href="#Footnote_44" class="fnanchor">[44]</a>. Creyendo Corts que haba conseguido lo que<span class="pagenum"><a name="Page_60" id="Page_60">[60]</a></span>
-deseaba, sin temor alguno ni a propios ni a extraos, fingiendo una
-compasin y un amor que no senta, dispuso quitar los grillos al Emperador
-mejicano, o (como escriben algunos cronistas) se puso de rodillas
-para quitrselos l mismo por sus manos. Acerca del juicio que tales
-hechos merecen al historiador, diremos con Sols: Dejmonos cegar de
-su razn, no la traigamos al juicio de la Historia, contentndonos con
-referir el hecho como pas, y que una vez ejecutado, fu de gran consecuencia
-para dar seguridad los espaoles de la Vera Cruz, y reprimir,
-por entonces, los principios de rumor, que andaban entre los nobles
-de la ciudad<a name="FNanchor_45" id="FNanchor_45" href="#Footnote_45" class="fnanchor">[45]</a>.</p>
-
-<p>Prisionero Moctezuma; nombrado gobernador de Vera Cruz, por muerte
-de Juan de Escalante, el capitn Gonzalo de Sandoval; declarado el
-Emperador azteca feudatario del rey de Espaa; dueos los espaoles
-de los impuestos del imperio, y en manos de Corts el absoluto poder,
-pareca haberse concludo la conquista. Slo en asuntos religiosos estaban
-decididos a no ceder Moctezuma ni los suyos. Sin embargo, Corts,
-con una tenacidad como no hay ejemplo, se dispuso a acabar con la idolatra
-de los mejicanos. Penetr en un Adoratorio, y al contemplar tantos
-dolos, exclam: Oh Dios! por qu consientes que tan grandemente
-el Diablo sea honrado en esta tierra? Mand llamar a los intrpretes,
-y ante ellos y ante otros muchos que acudieron, dijo lo siguiente: Dios
-que hizo el cielo y la tierra os hizo vosotros y nosotros todos,
-cra lo con que nos mantenemos, si furemos buenos nos llevar al
-cielo, si no, iremos al infierno, como ms largamente os dir cuando
-ms nos entendamos; yo quiero que aqu donde teneis estos dolos,
-est la imagen de Dios y de su Madre bendita, traed agua para lavar
-estas paredes, quitaremos de aqu todo esto. Ellos se rean; pero
-Corts, dirigindose a los sacerdotes indios, aadi: Mucho me holgar
-yo de pelear por mi Dios contra vuestros dioses, que son nonada; y
-tomando una barra de hierro que estaba all, comenz a dar golpes a un
-dolo. Cuando Moctezuma tuvo noticia del hecho, le mand un enviado
-para que no hiciese mal a los dolos. Presentse luego el Emperador y
-pidi los dolos, con el objeto de llevarlos a otra parte. Accedi Corts,
-si bien dispuso que se levantasen dos altares, colocando en uno la imagen
-de Nuestra Seora, y en otro la de San Cristbal. Al poco tiempo
-llegaron algunos indios trayendo varias manadas de maz verde y muy
-lacias, diciendo: Pues que nos quitastes nuestros dioses, quien rogbamos
-por agua, haced al vuestro que nos la d, porque se pierde lo sembrado.
-Orden Corts que los cristianos pidiesen a su Dios que llovie<span class="pagenum"><a name="Page_61" id="Page_61">[61]</a></span>se,
-y en efecto, con gran sorpresa de los indios, los campos se regaron
-completamente.</p>
-
-<p>Apartando por un momento la vista de los sucesos ocurridos en
-Mxico, veamos lo que se trataba contra el valeroso Hernn Corts.
-Enterado Velzquez de los tratos que traan en la corte Alonso Hernndez
-Portocarrero y Francisco de Montejo, comisarios de Hernn
-Corts, y habiendo recibido las cartas de su capelln Benito Martn,
-con nombramiento de Adelantado, no slo de aquella Isla, sino de las
-tierras que se descubriesen y conquistasen por su inteligencia, reuni
-fuerte ejrcito (800 infantes, 80 caballos y 10 12 piezas de artillera)
-mandado por el valisoletano Pmfilo de Narvez; diez y ocho navos
-condujeron al ejrcito citado al puerto de San Juan de Ula. El clrigo
-Juan Ruiz de Guevara, con un escribano real y tres soldados, en nombre
-de Narvez, se dirigi a conferenciar con el gobernador Gonzalo de
-Sandoval. De la conferencia sali el rompimiento entre ambas partes,
-llegando al extremo Sandoval de reducir a prisin al sacerdote, a quien,
-en unin de sus tres compaeros, resolvi enviar a Mxico para que
-Corts tomase la determinacin que creyera conveniente. En efecto,
-llegaron a Mxico y Corts sali recibirlos con ms que ordinario
-acompaamiento, les agasaj y les hizo algunos regalos, despachndolos
-a los cuatro das para que volviesen al lado de Narvez. Como esto
-pudiera no darle resultado y pensando siempre en hacer la paz con
-Narvez, mand como mensajero a Fray Bartolom de Olmedo, sacerdote
-que gozaba con justicia de mucho prestigio.</p>
-
-<p>Como era de esperar, Pmfilo de Narvez, que tena su cuartel
-establecido en Zempoala, recibi primero al licenciado Guevara, el
-cual, como se inclinase a la paz, fu arrojado de su presencia con
-desabrimiento. Lleg su turno al P. Olmedo, quien nada pudo conseguir
-del duro corazn de Narvez.</p>
-
-<p>Cuando Corts tuvo noticia de todo por el P. Olmedo, se decidi a
-vencer o morir. No le quedaba otro camino. Dej en Mxico hasta 80 espaoles
-a cargo de Pedro de Alvarado, y mand un correo a Vera
-Cruz, ordenando a Gonzalo de Sandoval que saliese a recibirle a sitio
-determinado. Despidise de Moctezuma. Ofrecile el Emperador no desamparar
-a los espaoles que quedaban con Alvarado, ni hacer mudanza
-en su habitacin durante su ausencia. Ambas cosas cumpli fielmente
-el bueno e inocente Moctezuma. Corts pas por Cholula, lleg a
-Tlascala y recibi en Matalequita a Gonzalo de Sandoval con la gente
-de su cargo. Siempre deseando la paz, despach segunda vez al P. Olmedo,
-que pronto hubo de avisarle del poco efecto que producan sus
-diligencias. Deseando hacer algo ms por la razn, o ganar algn<span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">[62]</a></span>
-tiempo, determin enviar al capitn Juan Velzquez de Len, que
-tampoco pudo traer al buen camino a Narvez. Entonces, cuando se
-convenci que no haba esperanza alguna de concordia, movi su
-ejrcito y asent su cuartel a una legua de Zempoala y en las riberas
-del ro Canoas, llamado tambin Chachalaca. Dividi su fuerza en tres
-pequeos escuadrones, uno al mando de Gonzalo de Sandoval con la
-orden de caer sobre Narvez; otro dirigido por Cristbal de Olid para
-apoyar a Sandoval; y el tercero, bajo su propia autoridad, que acudira
-donde su presencia fuera necesaria. Pas el citado ro y entr en Zempoala
-atacando valerosamente a su enemigo. Narvez fu vencido y
-hecho prisionero. Cuando Corts visit a Narvez (si damos crdito a
-Sols) el prisionero le dijo: Tened en mucho, seor capitn, la dicha
-que habis conseguido en hacerme vuestro prisionero. De todo,
-amigo&mdash;respondi el vencedor&mdash;se deben las gracias a Dios; pero sin
-gnero de vanidad os puedo asegurar que pongo esta victoria y vuestra
-prisin entre las cosas menores que se han obrado en esta tierra.</p>
-
-<p>Sometidas las tropas de Narvez y habiendo recibido malas nuevas
-de Mxico, al frente de 1.000 soldados de infantera y 100 de caballera,
-se encamin a la corte con nimo de salvar a Alvarado y castigar
-a los revoltosos mejicanos. Lleg a Mxico, da de San Juan, siendo recibido
-por Moctezuma con afectos de copiosa alegra, que toc en exceso
-y se llev tras s la Magestad. Correspondi Corts con desabrimiento
-y aspereza a tales manifestaciones de cario. Los motivos que
-tuvo el general espaol para mostrarse enojado con el emperador azteca,
-fueron los siguientes. Parece ser que Pedro de Alvarado, durante
-la ausencia de su jefe, crey o aparent creer en una conjuracin de los
-mejicanos contra los espaoles, y para castigarla, cuando se hallaban
-celebrando una fiesta en el Adoratorio principal, se puso al frente de
-cincuenta de los suyos y cay sobre los indios, a quien atropell con
-poca o ninguna resistencia, hiriendo y matando a los que no pudieron
-huir o tardaron ms en arrojarse por las ventanas del templo. No huelga
-decir que los espaoles despojaron de sus joyas a los heridos y a los
-muertos. El pueblo mejicano vi el estrago de los suyos y el despojo de
-las joyas, irritndose, al extremo de tomar las armas y lanzarse la
-pelea.</p>
-
-<p>Presentse Corts durante la insurreccin, que ya llevaba algunos
-das, y encarg a Diego de Ordaz el castigo de los rebeldes. Portse
-muy bien Ordaz; pero los enemigos, cada vez ms valerosos, pusieron
-en cuidado a Corts, quien dividi sus fuerzas en tres escuadrones y pele
-como un len, hasta que huyeron por entonces para volver a la carga
-al da siguiente. No atendidas las proposiciones de paz hechas por el<span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">[63]</a></span>
-capitn espaol, volvise al combate con ms furia. Aunque la victoria
-acompaaba siempre a los nuestros, no por eso dejaban de hacer mella
-las prdidas sufridas. Fueron stas las siguientes: 40 muertos, la mayor
-parte tlascaltecas; considerable nmero de heridos y maltratados,
-contndose entre ellos ms de 50 espaoles.</p>
-
-<p>Tampoco era tranquilizadora la conducta de Moctezuma. Dcese&mdash;y
-queremos ser parcos en el relato&mdash;que Corts, cuando la lucha estaba
-ms empeada, rog a Moctezuma que, adornado de las vestiduras reales,
-para atajar tanta sangre, aconsejara la paz a los suyos. Accedi el
-Emperador, subi al terrado, areng a los sediciosos, no fu atendido, y
-una piedra lanzada por sus mismos sbditos&mdash;segn cuentan nuestros
-historiadores&mdash;le di en la sien y le derrib en tierra, sucumbiendo
-poco despus. Era el 30 de junio de 1520. En sus ltimos momentos, lo
-mismo Corts que el P. Olmedo le rogaban que se volviese a Dios y asegurase
-la Eternidad recibiendo el Bautismo. Sinti Corts esta desgracia
-tan vivamente, que lleg a tocar su dolor en congoja y desconsuelo<a name="FNanchor_46" id="FNanchor_46" href="#Footnote_46" class="fnanchor">[46]</a>.
-Dice Herrera que Moctezuma se dirigi a sus vasallos mandndoles
-que no continuasen la batalla. Alguno de los suyos hubo de contestar
-al Emperador: <i>calla</i>, <i>bellaco</i>, <i>afeminado</i>, <i>nacido para tejer hilar</i>;
-<i>esos perros te tienen preso</i>; <i>eres una gallina</i>. Quiso la desgracia que le
-acert una piedra en las sienes: baj a su aposent, echse en la cama,
-y estuvo tan avergonzado y corrido, que aunque la herida no era mortal,
-por el sentimiento, y por no querer comer ni ser curado, en cuatro
-das se muri. Ms adelante aade el mismo cronista: Jams consinti
-pao ni cosa sobre la herida: y si se los ponan, muy enojado se los
-quitaba, desendose la muerte<a name="FNanchor_47" id="FNanchor_47" href="#Footnote_47" class="fnanchor">[47]</a>. Dijeron algunos cronistas que la
-flecha o piedra que hiri gravemente a Moctezuma fu arrojada por su
-primo Cuauhtmoc o Guatimozn. Rein diez y siete aos. No faltaron
-plumas, aade el historiador Sols, que atribuyesen a Corts la muerte
-de Moctezuma, o lo intentasen por lo menos, afirmando que le hizo
-matar para desembarazarse de su persona<a name="FNanchor_48" id="FNanchor_48" href="#Footnote_48" class="fnanchor">[48]</a>. Considera Sols semejante
-afirmacin como una calumnia<a name="FNanchor_49" id="FNanchor_49" href="#Footnote_49" class="fnanchor">[49]</a>.</p>
-
-<p>Fu elegido emperador Quetlavaca, rey de Iztapalapa y segundo
-elector del imperio<a name="FNanchor_50" id="FNanchor_50" href="#Footnote_50" class="fnanchor">[50]</a>. Quetlavaca era digno sucesor de Moctezuma.<span class="pagenum"><a name="Page_64" id="Page_64">[64]</a></span>
-Renovse la guerra con verdadero furor en toda la ciudad, especialmente
-en el gran Adoratorio, ocupado por los mejicanos. Comprendiendo
-Hernn Corts que su situacin era muy difcil y cada vez ms peligrosa,
-orden que inmediatamente se reuniesen sus capitanes y les
-consult lo que en semejante apuro deba hacerse, decidindose, por
-ltimo, salir de Mxico aquella misma noche (1. julio 1520). Form
-su vanguardia con 200 soldados espaoles, buen nmero de tlascaltecas
-y 20 caballos, bajo el mando de Gonzalo de Sandoval, asistido
-por Acevedo, Ordaz y otros; el centro, parte de la artillera, los hijos
-de Moctezuma y varios prisioneros de importancia, con el tesoro real;
-y la retaguardia con el grueso de la fuerza y el resto de la artillera a
-las rdenes de Pedro de Alvarado, Vzquez de Len y otros. Corts se
-reserv unos 100 soldados escogidos y los capitanes Alonso Dvila,
-Cristbal de Olid y Bernardino Vzquez de Tapia.</p>
-
-<p>Molestados por menuda lluvia, los espaoles abandonaron sus cuarteles
-y cruzaron la silenciosa ciudad. Llegaron a la calzada de Tlacopan,
-y habiendo encontrado a su entrada una cortadura, arrojaron sobre
-ella el nico puente volante que haban tenido tiempo de construir.
-Tanto penetr el puente en las piedras, a causa del peso de la artillera
-y caballera, que ya fu imposible mudarlo a las dems cortaduras.
-Tampoco por el pronto hubieran pensado en ello, pues los espaoles y
-tlascaltecas se vieron atacados por todas partes. La laguna estaba cubierta
-de millares de canoas, y desde ellas lanzaban los mejicanos espesas
-granizadas de flechas y dardos sobre sus enemigos. Una segunda
-cortadura vino a detener la marcha de la columna, que pas al fin por
-un vado o a nado, segn unos historiadores, o por una viga de bastante
-latitud, que dejaron de romper los indios, segn otros. Una tercera
-y ltima cortadura, ms larga que las anteriores, aunque menos profunda,
-tambin pudieron salvar, no sin sangrientos combates. Lleg el
-ejrcito a tierra con la primera luz del da e hizo alto en Tacuba. Murieron
-casi 200 espaoles, ms de 1.000 tlascaltecas, los prisioneros
-mejicanos que llevaban y 46 caballos. Dise con razn el nombre de
-<i>Noche Triste</i> a la citada de 1. de julio de 1520.</p>
-
-<p>Encaminse Corts, primero, hacia el Norte, pasando por Cuantilln
-y Tepotzoln, y luego, dirigindose al Este, por entre la laguna de
-Tzonpango y el lago de Xaliotn, a Teotihuacn en los llanos de Apn,
-siempre por caminos speros y estriles, luchando con los habitantes
-del pas; al sptimo da de marcha, encontr las montaas que dominan
-el valle de <i>Otumba</i>. Cuarenta mil guerreros&mdash;si damos crdito a las
-crnicas&mdash;esperaban a los espaoles en el citado valle. Arremeti contra
-ellos Corts, encontrando una resistencia como no poda esperar;<span class="pagenum"><a name="Page_65" id="Page_65">[65]</a></span>
-pero no haba ms remedio que la victoria o la muerte. Estaba el general
-mejicano sobre ricas andas y con el estandarte real al lado. Nuestro
-caudillo, volvindose a los suyos, ayudado de los capitanes Gonzalo de
-Sandoval, Pedro de Alvarado, Cristbal de Olid y Alonso Dvila, se
-dirigi a ganar aquella insignia, que cay bajo su poder, y muerto a sus
-pies, atravesado de un lanzazo, el citado jefe de los indios. Dironse
-entonces a la fuga. Corts se coron de gloria en la batalla de Otumba
-(8 julio 1520). Al da siguiente entr en Tlascala con grande alegra de
-su ejrcito y ms todava de los tlascaltecas. Cuando se hallaron los
-heridos, entre ellos el mismo Corts, en buena disposicin, y cuando el
-ejrcito obtuvo refuerzos de Vera Cruz y del Senado de Tlascala, la
-provincia de Tepeaca deba sufrir severo castigo porque en ella fueron
-asesinados algunos soldados espaoles.</p>
-
-<p>Habiendo muerto de viruela el emperador Cuitlahuactzin, fu elegido
-sucesor Cuauhtmoc, joven belicoso y de grandes arrestos<a name="FNanchor_51" id="FNanchor_51" href="#Footnote_51" class="fnanchor">[51]</a>. La
-guerra iba a continuar con ms fuerza. Envi el nuevo Emperador una
-embajada al Senado de Tlascala ofreciendo de su parte paz y alianza
-perpetua entre los dos pueblos, libertad de comercio y comunicacin de
-intereses, con la sola condicin de que tomase la Repblica las armas
-contra los espaoles. La respuesta fu negativa, a disgusto por cierto
-de Xicotencal el <i>Mozo</i>, quien, sin embargo de su enemiga a los espaoles,
-hubo de callar, ya porque temi la indignacin de sus compaeros,
-ya porque le detuvo el respeto a su padre.</p>
-
-<p>No dej de poner en cuidado a Corts la actitud de algunos de sus
-soldados, procedentes del ejrcito de Narvez, los cuales deseaban retirarse
-a Vera Cruz, para solicitar desde all recursos de Santo Domingo
-y Jamaica. Muchos deseaban aproximarse a la costa, tal vez con la idea
-de abandonar a Mxico. Recordaban seguramente las granjeras que dejaron
-en la isla de Cuba.</p>
-
-<p>Aunque la situacin de Hernn Corts era poco halagea, decidido
-a llevar adelante su empresa, penetr en territorio tepaocano por
-Teompantzinco, Zacatepec y Guecholac. En Acatzinco atac y venci
-al enemigo, logrando despus derrotarle completamente, hasta el punto
-que los espaoles pudieron entrar en Tepeaca. En seguida mand expediciones
-contra algunos pueblos que se mantenan fuera de su obediencia,
-siendo los principales Tecamachalco, Cuauhtichn y Tepexic. Habiendo
-sometido toda la provincia, no pocos caciques de las cercanas
-llegaron al cuartel general de Corts, establecido en Tepeaca, alistndose
-bajo sus banderas.</p>
-
-<p>No fuera aventurado el indicar que de todos sus cuidados, el mayor<span class="pagenum"><a name="Page_66" id="Page_66">[66]</a></span>
-sin duda alguna, estaba en Mxico. Cuauhtmoc gan el corazn del
-pueblo mejicano y se dispuso con verdadero entusiasmo a luchar por la
-independencia y la libertad. El joven Emperador, pariente y yerno de
-Moctezuma, mereca ocupar el trono de sus antepasados. A los caciques
-de las fronteras les exhort a la fidelidad y procur atrarselos con
-ofertas y ddivas. Poniendo manos a la obra el Emperador, mand un
-ejrcito a pelear con los espaoles. Corts lo destruy en <i>Guacachula</i>,
-mas no convena dormirse en los laureles, y comprendindolo as el general
-espaol, se decidi a emprender la vuelta a Mxico, recordando, sin
-duda, la Noche Triste y la batalla de Otumba. Por entonces lleg un bajel
-a San Juan de Ula con 13 soldados espaoles mandados por Pedro de
-Barba; traa tambin dos caballos, algunos bastimentos y municiones.
-Dicha fuerza, que por orden de Diego Velzquez vena a ponerse al
-servicio de Narvez&mdash;pues ignoraba el gobernador de Cuba los sucesos
-de Mxico&mdash;pas a aumentar el ejrcito de Corts. Lo mismo sucedi
-con otro bajel que lleg a la costa con nuevo socorro, dirigido al citado
-Narvez; conduca ocho soldados a cargo del capitn Rodrigo Morejn
-de Lobera, una yegua y buena cantidad de armas y municiones.</p>
-
-<p>Ya decidido Corts a reconquistar la ciudad de Mxico, comprendi
-que necesitaba 12 o 13 bergantines que pudieran resistir a las canoas
-de los indios y transportar su ejrcito a la ciudad. Saba por experiencia
-el mal resultado de los pontones levadizos. Se comenz a cortar madera
-y orden que se trajesen de Vera Cruz la clavazn, jarcias y dems
-adherentes de los bajeles que l hizo echar a pique cuando form
-la resolucin de conquistar la citada ciudad.</p>
-
-<p>Nuevos e importantes auxilios recibi Corts por entonces. Francisco
-de Garay, que intentaba introducirse en el corazn del imperio
-mejicano por la parte de Pnuco, tuvo que desistir de su empresa; luego
-la armada del mencionado Garay, despus de andar perdida algunos
-das por el mar, lleg a la costa de Vera Cruz, donde la gente pas al
-servicio de Corts. Arrib primero un navo con 60 soldados, que mandaba
-el capitn Camargo; en seguida otro con ms de 50, a cargo del
-capitn Miguel Daz de Auz, y, por ltimo, un tercero con ms de 40
-soldados y cuyo capitn se llamaba Ramrez. Habiendo aumentado el
-nmero de los espaoles, pudo ya Corts&mdash;dada la insistencia de los
-soldados que vinieron con Narvez, cada vez ms deseosos de volver a
-Cuba&mdash;publicar en el Cuerpo de Guardia y en los alojamientos lo siguiente:
-<i>que todos los que se quisiesen retirar desde luego a sus casas, lo
-podran ejecutar libremente y se les dara embarcacin con todo lo necesario
-para el viaje</i>. No todos, aunque s la mayor parte, usaron del permiso.</p>
-
-<div class="figcenter2em" id="QUAUHTEMOC">
- <img src="images/p066.jpg" width="500" height="767" alt=""/>
- <div class="caption">
- <p><span class="smcap">Quauhtemoc.</span></p>
- </div>
-</div>
-
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_67" id="Page_67">[67]</a></span>
-En tanto que Corts mandaba a Espaa como comisarios a los capitanes
-Alonso de Mendoza y Diego de Ordz para que diesen noticia
-al emperador Carlos del estado de la conquista, y llevando tambin
-una carta, en la cual se resuma lo ms substancial de los despachos
-que remiti el ao antecedente con Fernndez Portocarrero y Montejo;
-en tanto que los dos ayuntamientos de la Vera Cruz y de Segura de la
-Frontera escriban sus correspondientes cartas, representando a Su Majestad
-lo que importaba mantener a Corts al frente de aquel gobierno;
-en tanto que el valeroso hijo de Medelln fletaba un bajel para que
-los capitanes Alonso Dvila y Francisco Alvarez Chico pasasen a la
-isla de Santo Domingo y dijeran a los religiosos de San Jernimo
-cunto importaba enviar sacerdotes de probada virtud que ayudasen
-al P. Olmedo en la conversin de los indios; en tanto que los cuatro procuradores
-de Corts (Portocarrero, Montejo, Ordz y Mendoza), acompaados
-y dirigidos por Martn, padre de nuestro hroe, conseguan
-audiencia del Cardenal Gobernador Adriano&mdash;pues el Emperador estaba
-por entonces en Alemania&mdash;, en la que hubieron de representar
-los motivos que tenan para desconfiar de la justicia del Obispo de Burgos,
-presidente del Consejo de Indias, motivos que fueron atendidos,
-puesto que consiguieron su recusacin; en tanto que el Emperador, de
-vuelta de Alemania, nombraba una Junta compuesta, entre otros, de
-Mercurino de Gatinara y del Dr. Lorenzo Galndez de Carvajal, Comendador
-Mayor de Castilla, para que estudiase detenidamente el pleito
-que tenan el Gobernador de Cuba y el futuro conquistador de Nueva
-Espaa, y que se decidi en favor del ltimo; y en tanto o antes que stas
-y otras cosas ocurran, Corts, en el mismo da que se celebraba la
-fiesta de los Inocentes del ao 1520, se puso a la cabeza de su ejrcito,
-compuesto de unos 600 hombres, de ellos 80 arcabuceros y ballesteros
-y 40 ginetes con 9 caones y alguna plvora; adems llevaba numeroso
-ejrcito de aliados. Pernoct nuestro hroe el primer da en Texmeliun,
-el segundo en la sierra de Telapn, y el tercero descendi a
-la llanura. Continu su camino, descubriendo a largo trecho el ejrcito
-enemigo, el cual hubo de retirarse poco a poco. No quiso seguir el alcance,
-porque le importaba ocupar lo antes posible la populosa ciudad
-de Tezcuco, lugar ventajoso para establecer all plaza de armas y necesario
-para la realizacin de su empresa. Penetr en Tezcuco, destituy
-del seoro al tirano Cacumazin y nombr en su lugar a Ixtlixoquedalte,
-quien, a ruegos de Fr. Bartolom de Olmedo, se dej bautizar,
-tomando el nombre de D. Hernando Corts, en obsequio de su padrino.</p>
-
-<p>De Tezcuco pas a Iztapalapn, populosa ciudad de 50.000 habitan<span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">[68]</a></span>tes,
-situada en la misma calzada por donde hicieron su primera entrada
-los espaoles. Corts, llevando consigo a los capitanes Pedro de Alvarado
-y Cristbal de Olid, se situ en parte de la ciudad edificada en
-tierra firme, teniendo que abandonarla a toda prisa, porque los enemigos,
-rompiendo las acequias, consiguieron inundar aquella parte de la
-poblacin. Acamparon nuestras tropas en prxima y pequea montaa,
-retirndose a Tezcuco, no sin ser molestadas por los mejicanos.</p>
-
-<p>Chalco, provincia situada en la extremidad oriental del lago de su
-nombre, se entreg a Gonzalo de Sandoval, y la provincia de Otumba,
-ya famosa en esta crnica, prest vasallaje a Francisco de Lugo. Otras
-provincias pidieron, del mismo modo, proteccin a los espaoles.</p>
-
-<p>Cuando Corts vi llegar a Tezcuco el maderamen de los bergantines,
-tuvo momentos de verdadera alegra. En un grande astillero, que
-se form cerca de los Canales, comenz la tablazn, herraje y dems
-operaciones de la marinera. Sin embargo de la prisa que todos se daban,
-dijeron los maestros que se necesitaban ms de veinte das para
-poder servirse de las embarcaciones. En este tiempo se propuso reconocer
-personalmente las poblaciones prximas, observando los sitios
-que deba ocupar para impedir los socorros de Mxico y castigando a
-los rebeldes del pueblo de Yaltocn y de otras poblaciones.</p>
-
-<p>Lleg por este tiempo a Vera Cruz un navo (lo cual era seal casi
-evidente&mdash;segn Sols&mdash;de que corra por cuenta del cielo esta conquista)
-dirigido a Hernn Corts, y en l Julin de Aldrete, natural de Tordesillas
-(Valladolid) y algunos religiosos y soldados con un socorro
-considerable de armas y pertrechos. Pas la gente a Tlascala y luego a
-Tezcuco.</p>
-
-<p>No cesaba la guerra entre espaoles y mejicanos. El odio era mayor
-cada da. Cuauhtmoc, a diferencia de sus antepasados, se hallaba decidido
-a vengar cara su libertad y la de su pueblo. Verdad es que ya
-saba de lo que eran capaces los espaoles. El esforzado Gonzalo de Sandoval
-por un lado y el mismo Corts por otro, pelearon valerosamente.
-Vise este ltimo en gran peligro al tomar la ciudad de Suchimilco (distante
-cuatro leguas de Mxico), hasta el punto que cay del caballo, y
-cuando iba a ser presa de los mejicanos, el soldado Cristbal de Olea,
-natural de Medina del Campo, ponindose a la cabeza de algunos tlascaltecas
-di muerte por sus manos a los que opriman al hroe, restituyndole
-la libertad. Retirse a Tezcuco, muy descontento de su jornada
-a Suchimilco, habiendo perdido nueve o diez espaoles.</p>
-
-<p>Poco despus le caus profunda pena la noticia de que un soldado
-espaol llamado Antonio de Villafaa se haba puesto al frente de una
-conjuracin. Dicha conjuracin se dispona matar a Corts y a los prin<span class="pagenum"><a name="Page_69" id="Page_69">[69]</a></span>cipales
-jefes, nico medio de abandonar la conquista y retirarse a Cuba.
-Villafaa fu preso y colgado en una ventana de su mismo alojamiento.</p>
-
-<p>Otro embarazo, aunque de diferente gnero, se ofreci en seguida.
-Dcese que el general Xicotencal (a cuyo cargo&mdash;segn Sols&mdash;estaban
-las primeras tropas que vinieron de Tlascala) se decidi a desamparar
-el ejrcito, sirvindose de la noche para su retirada; y tambin se dice
-que Corts mand a su alcance dos o tres compaas de espaoles, con
-suficiente nmero de indios fieles, llevando la orden de que le prendiesen
-o le matasen. Ejecutse lo ltimo y su cadver apareci colgado de
-un rbol<a name="FNanchor_52" id="FNanchor_52" href="#Footnote_52" class="fnanchor">[52]</a>.</p>
-
-<p>En la maana del 28 de abril de 1521 Hernn Corts form sus tropas
-y pas revista a su ejrcito, compuesto de 818 infantes (118 entre
-arcabuceros y ballesteros), 87 soldados de caballera, 3 grandes caones
-de hierro y 11 falconetes, con abundantes municiones. El P. Olmedo
-bendijo la flotilla y los bergantines resbalaron en el canal, descendiendo
-por sus aguas hasta entrar en el lago Tezcuco.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">[70]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="CAPITULO_IV">CAPITULO IV</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Conquista de Mxico (Continuacin).&mdash;Corts, Alvarado, Olid
-y Sandoval caen sobre Mxico.&mdash;Lucha entre las piraguas
-mejicanas y los bergantines espaoles.&mdash;Desastre de los
-espaoles.&mdash;Victoria de Corts.&mdash;Cuauhtmoc es hecho
-prisionero.&mdash;Cada de Mxico.&mdash;Reparticin del botn.&mdash;Suplicio
-del rey de Tacuba y de Cuauhtmoc.&mdash;Cdula del
-26 de junio de 1523.&mdash;Ddase de la fidelidad de Corts.&mdash;Muerte
-de Catalina Surez.&mdash;Corts en Espaa.&mdash;Su entrevista
-con el Emperador.&mdash;El obispo Zumrraga.&mdash;La Audiencia.&mdash;Levantamiento
-de los chichimecas.&mdash;Conquista
-de Yucatn.&mdash;Corts en Mxico.&mdash;Relaciones entre Corts
-y la Audiencia.&mdash;Fundacin de Quertaro y de otras poblaciones.&mdash;Los
-reyes y la colonia mejicana.</span></p>
-
-
-<p class="p2">Dividi Hernn Corts el ejrcito en tres columnas: la primera bajo
-las rdenes de Pedro de Alvarado, la segunda la dirigira Cristbal de
-Olid, y al frente de la tercera puso a Gonzalo de Sandoval. Contaba la
-primera de 168 infantes, 30 caballos y unos 25.000 tlascaltecas; la segunda,
-de 168 infantes, 33 caballos y 25.000 tlascaltecas; y la tercera
-de 167 infantes, 24 caballos y 30.000 indios de todos los contingentes
-aliados. El se reserv para las primeras operaciones el mando de los
-bergantines. Determin ocupar al mismo tiempo las tres calzadas de
-Tamba, Cojohuacn e Iztapalapn, operacin que encomend respectivamente
-a Alvarado, Olid y Sandoval. Corts, con su flotilla, se dispuso
-a echar a pique el nmero considerable de canoas que apareca por
-todas partes en la laguna. Memorable fu el triunfo que logr nuestra
-escuadra sobre la mejicana. Las canoas y piraguas que pudieron salvarse
-buscaron refugio en los canales de la capital. En todas partes se
-peleaba con la misma furia, mostrando su valor y pericia los citados jefes.
-Satisfecho Corts de la parte que tomaron en la victoria los bergantines,
-envi cuatro a Alvarado, otros cuatro a Sandoval y l con los
-cinco restantes pas a incorporarse con el maestre de campo Cristbal
-de Olid. Mostrbase cada vez ms risuea la fortuna en nuestro campo,
-llegando Alvarado, Sandoval, Olid y Corts a arruinar los burgos o
-primeras casas de la ciudad.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_71" id="Page_71">[71]</a></span>
-La guerra, sin embargo, se iba a recrudecer ms. Comprendiendo
-los mejicanos que las canoas no podan resistir el empuje de los bergantines,
-construyeron piraguas, grandes y fuertes embarcaciones. Se repitieron
-los ataques en los das sucesivos. Nuestra artillera di al travs,
-tiempo adelante, con las piraguas; pero es de sentir que los nuestros
-cayesen en una emboscada que trajo fatales resultados. En algunas
-partes de la laguna se hallaban densos y elevados bosques de caas,
-palustres o carrizales, en los cuales se escondieron varias piraguas. Llevaron
-del mismo modo cuatro canoas de bastimentos para que sirviesen
-de cebo a la emboscada, colocando debajo del agua gruesas estacas para
-que chocasen en ellas los bergantines. Dos de estos, mandados por Pedro
-Barba y Juan Portillo (de los cuatro que asistan a Gonzalo de
-Sandoval) vieron las canoas, se arrojaron con todo el mpetu de los remos
-sobre ellas, quedando al poco tiempo en los carrizales, sin poder
-retroceder ni pasar adelante. Entablse entre las piraguas y los bergantines
-lucha desesperada. En ella muri el capitn Juan Portillo y
-de resultas de las heridas, tres das despus, Pedro Barba. No lejos
-del sitio de la desgracia se valieron los espaoles de la misma estratagema
-y se vengaron con creces de la muerte de los nuestros, pues rompieron
-enteramente la escuadra enemiga.</p>
-
-<p>Convoc el Emperador azteca a sus ministros, a sus generales y a
-sus sacerdotes y a todos hizo presente el estado miserable de la ciudad,
-la gente de guerra que se perda y el hambre de gran parte del pueblo.
-Inclinse a la paz, como se inclinaron en seguida ministros y cabos;
-pero enrgicamente y con tesn se opusieron a ella los sacerdotes. Tambin
-los espaoles estaban cansados de lucha tan larga.</p>
-
-<p>Cuauhtmoc y Hernn Corts se decidieron a terminar pronto y
-con toda energa la contienda. Alvarado y Sandoval unidos atacaran
-por la calzada de Tacuba, apoyados por los bergantines, hasta llegar al
-mercado de Tlatelolco que tenan a su frente; Corts, desde sus cuarteles
-de Xoloc se propuso el mismo objetivo y dividi sus fuerzas en tres
-trozos: uno, a las rdenes de Alderete; otro, a las de Andrs Tapia y
-Jorge Alvarado (hermano de Pedro), y el tercero, a las suyas. Los pocos
-obstculos que las tres columnas encontraron en el avance hizo
-sospechar al capitn espaol que Cuauhtmoc quera atraerlas al corazn
-de la ciudad. Si prudentemente se detuvo Corts, Alderete cay en
-el lazo. Su columna se entreg a la fuga perseguida por los guerreros
-aztecas y acobardada por los proyectiles que le arrojaban desde las
-azoteas. Corts, lleno de terror, intent detener al enemigo. Cayeron
-sobre l e hicieron no pocos esfuerzos para arrastrarle a las canoas.
-Cuando se puso fuera de combate, a causa de una herida en el muslo y<span class="pagenum"><a name="Page_72" id="Page_72">[72]</a></span>
-pareca perdida toda salvacin, Cristbal de Olea se arroj como un
-len a la pelea y tambin un jefe de Tlascala. Salvse Corts; pero Olea
-fu herido mortalmente. Quiones, capitn de su guardia, y Guzmn,
-su paje, acudieron tambin a su auxilio. En el momento que el citado
-paje le ayudaba a montar en un caballo, fu cogido aquel infeliz y arrastrado
-a las canoas enemigas; Quiones pudo retirarse con su jefe, el
-cual, ganando tierra firme en la plaza frente a la calle de Tacuba, reuni
-los restos de la columna de Alderete a la de Tapia y la suya, marchando,
-acosado por todas partes, al real de Xoloc. Mandse a Andrs
-Tapia a la calzada de Tacuba para que Alvarado y Sandoval tuviesen
-noticia del desastre y ajustaran a l su manera de obrar. Verificse la
-retirada.</p>
-
-<p>No puede negarse que Cuauhtmoc di prueba de excelente Capitn.
-Grande fu el triunfo que consigui sobre sus enemigos.</p>
-
-<p>Aunque en el campo espaol se ech la culpa de la desgracia a Alderete,
-Corts, habindole preguntado Sandoval por las causas del desastre,
-contest: Es por mis pecados a lo que debo esta desgracia, Sandoval,
-hijo mo. Pasaron de 40 los espaoles&mdash;escribe Sols&mdash;, que
-llevaron vivos para sacrificarlos a los Idolos; perdise una pieza de artillera;
-murieron ms de 1.000 tlascaltecas, y apenas hubo espaol que
-no saliese maltratado.<a name="FNanchor_53" id="FNanchor_53" href="#Footnote_53" class="fnanchor">[53]</a>.</p>
-
-<p>Al poco tiempo volvi la fortuna a mostrarse risuea con Hernn
-Corts. Vino por aquellos das a Vera Cruz un barco con municiones,
-ya escasas en el campo espaol. Curados de sus heridas capitanes y soldados,
-y reforzado el ejrcito con gruesos contingentes de aliados, resolvi
-Corts tomar la ofensiva. Salieron Alvarado, Sandoval y Hernn
-Corts, el primero por el camino de Tacuba, el segundo por el de Tapeaquilla
-y el tercero por el de Cojohuacn. Penetraron en la ciudad y
-ganaron en seguida las calles arruinadas, porque los enemigos las defendan
-flojamente. Los tres se dirigieron a la plaza de Tlatelolco, llegando
-el primero Alvarado, que se apoder de un gran Adoratorio, donde
-estaba el dios de la guerra. El segundo que penetr en la plaza fu
-Corts, con Olid a sus rdenes; el tercero y ltimo fu Gonzalo de Sandoval.
-La lucha entre espaoles y mejicanos no pudo ser ms feroz ni
-sangrienta. Los indios huyeron desalentados a guardar la persona de
-su Rey, que se hallaba bastante comprometida.</p>
-
-<p>El 13 de agosto de 1521 condujo Corts a su ejrcito contra la parte
-de la ciudad ocupada todava por el enemigo. En apuro tan grande&mdash;dcese&mdash;que
-los mejicanos pidieron la paz para entretener a Corts, escapndose
-entretanto Cuauhtmoc. Conoci el engao el capitn espa<span class="pagenum"><a name="Page_73" id="Page_73">[73]</a></span>ol,
-quien dispuso que Garca Holgun con su bergantn, que era el ms
-velero, diera caza a la piragua que iba delante y pareca superior a las
-dems. Dada por Garca Holgun la orden de acometerla, levantse
-para rechazar el asalto un joven guerrero; pero al gritar los mejicanos
-que era el Emperador, dej caer sus armas y dijo: Yo soy Cuauhtmoc;
-conducidme a Malintzin (Corts); soy su prisionero; pero que no se haga
-dao a mi mujer y a los mos. Llevado a presencia de Corts, manifest
-que haba hecho cuanto haba podido para defenderse a s y a los
-suyos; y que si los dioses le haban sido contrarios, que no tena la culpa,
-que su prisionero era, que hiciese su voluntad, y poniendo la mano
-en el pual de Corts, le dijo que le matase, que ira muy consolado
-adonde sus dioses estaban, especialmente habiendo muerto manos de
-tal capitn<a name="FNanchor_54" id="FNanchor_54" href="#Footnote_54" class="fnanchor">[54]</a>. Rogle Corts que mandase a los suyos que se dieran
-a partido o que cesara tanto derramamiento de sangre. As lo hizo y
-fu obedecido inmediatamente. Y aqu acab&mdash;aade Herrera&mdash;la guerra
-y el gran imperio mejicano.</p>
-
-<p>Esa guerra&mdash;decimos nosotros&mdash;constituye una epopeya, en la cual
-brillaron dos hroes, dignos igualmente de las alabanzas de la historia:
-Cuauhtmoc, vencido, y Hernn Corts, vencedor. Si tuviramos que
-decidirnos por alguno, nuestras simpatas estaran por el mejicano. Y
-para que a nadie cause extraeza nuestra manera de pensar, ms adelante
-diremos, cuando de Santo Domingo se trate en el <a href="#CAPITULO_XX">captulo XX</a>
-de este tomo, que, entre Napolen el Grande y Toussaint Louverture,
-preferimos tambin al que muere defendiendo a su patria, que al tirano
-conquistador. Ante el tribunal de la historia, blancos y negros, espaoles
-y americanos, son iguales.</p>
-
-<p>Refieren nuestros cronistas que el capitn espaol estuvo carioso
-con los deudos de Cuauhtmoc. Por espacio de muchos aos, el 13 de
-agosto, da de San Hiplito, se hacan solemnes fiestas en Mxico, como
-recuerdo de batalla tan sealada. En la procesin religiosa se llevaba
-el pendn de aquel ejrcito. El sitio de Mxico haba durado tres meses
-y medio. Los das siguientes a la rendicin se invirtieron en limpiar
-la ciudad de montones de cadveres, dejando Corts la guarnicin
-a Sandoval y a Pedro de Alvarado, en tanto que l se retiraba con los
-prisioneros a Cojohuacn. Poco despus volvi Corts a la ciudad. Celebrse
-la conquista de Mxico con banquetes y gran recepcin oficial,
-a la cual asisti Pnfilo de Narvez, hasta entonces preso en Vera Cruz
-y ya en completa libertad para que pudiese&mdash;como lo hizo&mdash;regresar a
-Espaa. Murieron en el sitio y toma de Mxico&mdash;segn las estadsticas
-ms exactas&mdash;unos 67.000 hombres; por el hambre y las enfermeda<span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">[74]</a></span>des,
-50.000. Los espaoles tuvieron el 9 por 100 de su efectivo. Las prdidas
-de los aliados llegaron a 30.000. Repartido el botn&mdash;unos 130.000
-castellanos de oro&mdash;, las alegras se convirtieron en tristezas. No correspondieron,
-ni con mucho, las riquezas a las esperanzas de capitanes
-y soldados. Pidieron los ms descontentos a Corts que les fueran
-entregados Cuauhtmoc y el rey de Tacuba para obligarles a declarar
-dnde haban escondido sus tesoros. Cedi Corts, y puestos a tormento
-sobre unas parrillas, bajo las cuales haba fuego, como el rey de Tacuba,
-mirando a Cuauhtmoc, lanzase un grito de dolor, exclam el
-Emperador: <i>Y yo estoy acaso en algn lecho de rosas?</i> Corts mand
-suspender el suplicio para encerrarlos en miserable prisin.</p>
-
-<p>Pasado algn tiempo lleg a Cojoacn la mujer de Hernn Corts,
-D. Catalina Surez de Marcayda. Aunque Corts celebr la presencia
-de su esposa con regocijos y fiestas de caas, no debi sentirse muy
-contento. A los pocos meses, en la casa de dicha poblacin llamada del
-Conquistador, Hernn Corts hall muerta a dicha D. Catalina, como
-se dir con ms detenimiento en este mismo captulo.</p>
-
-<p>Sosegado el pas al cabo de borrascas tan bravas, ocupse el Conquistador
-en enviar expediciones a pueblos lejanos, no olvidndose de
-la organizacin de <i>Nueva Espaa</i><a name="FNanchor_55" id="FNanchor_55" href="#Footnote_55" class="fnanchor">[55]</a>. Preocupbanle con alguna razn
-los continuos alzamientos de los naturales; pero lo que le puso en ms
-cuidado fu la rebelin de Cristbal de Olid, quien se dej ganar por
-los partidarios de Velzquez. El conquistador de Mxico en persona
-sali, llevando consigo a Cuauhtmoc y a los reyes de Acolhuacan y
-de Tlacopan, en persecucin de Olid. Luego, cansado de vigilar a los
-reyes prisioneros, con pretexto de ser fautores de una conjuracin, les
-hizo matar, colgndoles de los pies de una frondosa ceiba (25 de febrero
-de 1525), no sin que Cuauhtmoc, protestando de su inocencia,
-amenazase a Corts con la justicia de Dios.</p>
-
-<p>Aunque el ilustre historiador americano Guillermo Prescott afirme
-que la cada del imperio de los aztecas fu beneficiosa a la humanidad,
-dada la crueldad y el canibalismo en los citados indios, nosotros guardamos
-silencio y condenamos a todos los que en nombre del cristianismo
-y de la civilizacin cometieron hechos semejantes.</p>
-
-<p>No tardaron en someterse las provincias de aquel vasto imperio.
-Todas las tribus establecidas entre las grandes cordilleras occidentales
-del primitivo Anahuac (imperio de Mxico) y el gran Ocano Pacfico
-prestaron obediencia al rey de Espaa. No les quedaba otro recurso.<span class="pagenum"><a name="Page_75" id="Page_75">[75]</a></span>
-Cuando vieron caer uno tras otro, a sus hijos, a sus hermanos y a sus
-padres; cuando se encontraron sin Emperador y sin caciques; cuando
-contemplaron saqueadas sus poblaciones y sus campos, bajaron la cabeza
-y se entregaron, vctimas de su abatimiento, al vencedor.</p>
-
-<p>Habremos de recordar que algn tiempo antes encarg el rey de Espaa&mdash;segn
-Cdula de 26 de junio de 1523&mdash;, que Don Hernando
-Corts, virrey de Mxico, procurase descubrir en la costa abajo de aquella
-tierra un Estrecho que haba para pasar del mar del Norte al del
-Sur&mdash;pues convena mucho al Real servicio saberlo&mdash;, poniendo toda
-diligencia en enviar personas que le trajesen larga y verdadera relacin
-de lo que hallasen para dar cuenta a S. M., quien igualmente estaba
-informado que hacia la parte del Sur de aquella tierra haba mar en
-que estaban depositados grandes secretos y cosas de que Dios era muy
-servido y estos reinos acrecentados, y esperaba practicase lo mismo a
-fin de saberlo con certeza<a name="FNanchor_56" id="FNanchor_56" href="#Footnote_56" class="fnanchor">[56]</a>.</p>
-
-<p>Creemos conveniente trasladar aqu, sin embargo de su mucha extensin,
-la citada cdula. Tiene verdadero inters, porque en ella vemos
-con toda exactitud las ideas y sentimientos que animaban a nuestros
-monarcas. Dice as:</p>
-
-<p class="p2 right"><i>Valladolid 26 de Junio de 1523.</i></p>
-
-<p class="i2">El Rey. La orden que es mi merced y voluntad que vos Hernando
-Corts, nuestro Capitan general y Gobernador de la Nueva Espaa,
-tengais as en el tratamiento y conversion de los Naturales y moradores
-de la dicha tierra, que es debajo de vuestra governacion, como en
-lo que toca a nuestra Hacienda, y a la poblacion de la dicha tierra, y
-a su bien noblecimientos y pacificacion, de que dareis parte a los nuestros
-oficiales que en ella avemos provedo: es lo siguiente.</p>
-
-
-<p class="center p2">1.</p>
-
-<p class="i2">Primeramente sabed, que por lo que principalmente avemos holgado,
-y dado infinitas gracias a nuestro Seor de nos aver descubierto esa
-tierra, y provincias della, ha sido, y es, porque segun buestras relaciones
-y de las personas que de esas partes han venido, los Indios habitantes
-y naturales della, son ms hbiles y capaces y razonables que
-los otros Indios naturales de la Tierrafirme e Isla Espaola y S. Juan,
-y de las otras que hasta aqu se han hallado y descubierto y poblado,
-por muchas cosas, experiencias y muestras que se han hallado y visto
-y conocido en ellas, y por estas causas hay en ellos ms aparejo para
-conocer a nuestro Seor y ser instrudos y vivir en su santa Fe Cat<span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">[76]</a></span>lica
-como Christianos, para que se salven, que es nuestro principal deseo
-e intencion: y pues como veis todos somos obligados a les ayudar,
-y trabajar con ellos, a este propsito. Yo vos encargo y mando quanto
-puedo que tengais especial y principal cuidado de la conversion, y
-Doctrina de los Jecles e Indios de esas partes e Provincias que son
-debaxo de vuestra governacion, y que con todas vuestras fuerzas, supuestos
-todos otros intereses y provechos, trabajeis por vuestra parte
-quanto en el mundo os fuere posible, como los Indios naturales de esa
-Nueva Espaa sean convertidos a nuestra Santa Fe Catlica, e industriados
-en ella, para que vivan como Christianos y se salven; y porque
-como saveis a causa de ser los dichos Indios tan sujetos a sus Jecles
-y seores y tan amigos de seguirlos en todo, parece que sera el principal
-camino para esto comenzar a instruir a los dichos seores principales,
-y que tambien no sera muy provechoso que de golpe se hiciese
-mucha instancia a todos los dichos Indios a que fuesen Christianos y
-que recivieran dello desabrimiento: ved all lo uno y lo otro, y juntamente
-con los Religiosos y personas de buena vida que en esas partes
-residen, entender en ello con mucho hervor, teniendo toda la templanza
-que convenga.</p>
-
-
-<p class="center p2">2.</p>
-
-<p class="i2">Asimismo por las dichas causas parece que los dichos Indios tienen
-maa y razon para vivir poltica y ordenadamente en sus Pueblos que
-ellos tienen, aveis de trabajar como lo hagan as y perseveren en ello
-ponindolos en buenas costumbres y toda buena orden de vivir.</p>
-
-
-<p class="center p2">3.</p>
-
-<p class="i2">Asimismo porque por las relaciones e informaciones que de esa
-Tierra tenemos, parece que los naturales della tienen Idolos donde sacrifican
-criaturas humanas y comen carne humana, comindose unos a
-otros, y haciendo otras abominaciones contra nuestra santa Fe Catlica
-y toda razon natural; y que ansmismo quando entre ellos hay guerras
-los que captivan y matan los toman y comen, de que nuestro Seor ha
-sido y es muy deservido, aveis de defender y notificar a todos los naturales
-de esa tierra que no lo hagan por ninguna va, defendindoselo
-s graves penas, y para selo testar busqueis todas las buenas maneras
-que para ello pueda ayudar y aprovechar diciendo quanto contra toda
-razon dibina y humana, y quan grande abominacion es comer carne
-humana, que para que tengan carnes que comer y de que se sustentar,
-dems de los ganados que se han llevado a la dicha Tierra mandaremos
-contino llevar, porque multipliquen y ellos escusen la dicha abominacion:
-y ansmismo les amonestad que no tengan Idolos, ni mezquitas, ni<span class="pagenum"><a name="Page_77" id="Page_77">[77]</a></span>
-Casas de ellos en ninguna manera; y despues que as selo hayais amonestado
-y notificado muchas veces, a los que contra ello fueren los castigad
-con graves penas pblicas, teniendo en todo la templanza que vos
-pareciere que conviene.</p>
-
-<p class="center p2">4.</p>
-
-<p class="i2">Otros por quanto por la larga experiencia avemos visto que aver
-hecho repartimientos de Indios en la Isla Espaola, y en las otras Islas
-que hasta aqu estn pobladas y averse encomendado y tenido los
-Christianos Espaoles que la han ido a poblar, han venido en grandsima
-disiminucion por el mal tratamiento y demasiado trabajo que les han
-dado: lo qual allende del grandsimo dao y perdida que en la muerte
-y disminucion de los dichos Indios ha avido, y el gran deservicio que
-nuestro Seor dello ha recibido, ha sido causa y estorvo para que los
-dichos Indios no viniesen en conocimiento de nuestra Santa Fe Catlica
-para que se salvasen: por lo qual, visto los dichos daos que del repartimiento
-de los dichos Indios se siguen, queriendo proveer y remediar
-lo susodicho, y en todo cumplir con lo que debemos principalmente al
-servicio de Dios Nuestro Seor, de quien tantos bienes y mercedes avemos
-recibido y recivimos cada da, y satisfacer a lo que por la Santa
-Sede Apostlica nos es mandado y encomendado por la Bula de la donacion
-y concesion, mandamos platicar sobre ellos a todos los del nuestro
-Consejo, juntamente con los Theologos, Religiosos y personas de
-muchas letras, y de buena y santa vida, que en nuestra Corte se hallaron
-y pareci que nos con buenas conciencias, pues Dios Nuestro Seor
-cri los dichos Indios libres y no sugetos, no podemos mandar los encomendar,
-ni hacer repartimiento de ellos a los Christianos, y as es
-nuestra voluntad que se cumpla: Por ende Yo vos mando que en esa dicha
-tierra no hagais, ni consintais hacer repartimientos, encomienda,
-ni deposito de los Indios della, sino que los dejeis vivir libremente,
-como nuestros Vasallos viven en estos nuestros Reynos de Castilla, y
-si quando esta llegare tuvieredes hecho algun repartimiento, o encomendado
-algunos Indios a algunos Christianos, luego que la recivieredes
-revocad qualquier repartimiento o encomienda de Indios que
-hayais hecho en esa tierra a los Christianos Espaoles que a ella han
-ido e estuvieren, quitndolos dichos Indios de poder de qualquier persona
-o personas que los tengan repartidos o encomendados, y los dejeis
-en entera libertad, e para que vivan en ella, quitandolos e apartandolos
-de los vicios y abominaciones en que han vivido y estn
-acostumbrados a vivir como dicho es: Y aveisles de dar a entender la
-merced que en esto les hacemos, y la voluntad que tenemos a que sean<span class="pagenum"><a name="Page_78" id="Page_78">[78]</a></span>
-bien tratados y enseados, para que con mejor voluntad vengan en conocimiento
-de nuestra Santa Fe Catlica e nos sirvan e tengan con los
-Espaoles que a la dicha tierra fueren, la amistad y contratacion que
-es razon.</p>
-
-<p class="center p2">5.</p>
-
-<p class="i2">Y porque es cosa justa y razonable que los dichos Indios naturales
-de la dicha tierra nos sirban, y den tributo en reconocimiento del seoro
-y servicio que como nuestros subditos y vasallos nos deben, e somos informados
-que ellos entre s tenan costumbre de dar a sus Jecles y seores
-principales cierto tributo ordinario, Yo vos mando que luego que
-los dichos nuestros Oficiales llegaren todos juntos, vos informeis del tributo
-o servicio ordinario que daban a los dichos sus Jecles, e si hallaredes
-que es ans que pagaban el dicho tributo, aveis de tener forma y
-manera, juntamente con los dichos nuestros Oficiales, y asentar con los
-dichos Indios, que nos den y paguen en cada un ao otro tanto dinero
-y tributo como deban o pagaban hasta agora a los dichos sus Jecles y
-seores, y si hallaredes que no tenan costumbre de pagar el dicho quinto
-y tributos, asentareis con ellos que nos den y paguen reconocimiento
-del vasallage, que nos deben como sus soberanos seores ordinariamente
-lo que vos pareciere que buenamente podran cumplir y pagar,
-y ansimismo vos informeis demas de lo susodicho, en que otras cosas
-podemos ser servidos y tener renta en la dicha Tierra, asi como salinas,
-mineros, pastos, y otras cosas que oviere en la tierra.</p>
-
-<p class="center p2">6.</p>
-
-<p class="i2">Y porque una de las principales causas por donde los indios naturales
-de esa dicha tierra y Provincias della han de venir en conocimiento
-delo suso dicho, es tomando exemplo en los Christianos Espaoles que
-esa dicha tierra fueren, y con su conversacion y testo ha de ser tratando
-y rescatando y conversando los unos con los otros, aveis demandar
-y ordenar de nuestra parte. E nos por la presente mandamos y ordenamos
-que entre los dichos Indios y Espaoles haya contratacion y
-comercio voluntario, contentamiento de partes, trocando los unos con
-los otros las cosas que tuvieren; pero habeis de defender s buenas penas
-que ninguno s color de la dicha contratacion, tome de los dichos
-Indios cosa alguna contra su voluntad, ni por engao, sino por limpia
-y libre contratacin y rescate, porque demas de los dichos provechos,
-ser esto causa que tomen amor con vosotros.</p>
-
-<p class="center p2">7.</p>
-
-<p class="i2">Y para que todo mejor se pueda hacer y encaminar, y con mas con<span class="pagenum"><a name="Page_79" id="Page_79">[79]</a></span>formidad
-y amor, aveis de procurar por todas las maneras y vas que
-vieredes y pensaredes, que para ello pueden aprovechar de atraer con
-buenas obras y con buenos tratamientos a que los Caciques Indios que
-en esas dichas tierras Islas ella comarcanas esten con los Christianos
-en todo amor y amistad y conformidad, y que por esta va se haga
-todo lo que se oviere de hacer con ellos, as en el rescate y contratacion
-y comercio que con ellos ovieren de tener como en todo lo dems.
-Y para que mejor se haga, la principal cosa que aveis de procurar y no
-consentir que por vos, ni por otras personas algunas se les quebrante
-ninguna cosa que les fuere prometida, sino que antes que se les prometa
-se mire con mucho cuidado si se les puede guardar, y sino se les pudiere
-bien guardar, que no se les prometa en manera alguna; pero despues
-que as les fuere prometido, se les guarde y cumpla muy enteramente
-sin ninguna falta aquello que as se les prometiere, de manera
-que les pongais en mucha confianza de vuestra verdad.</p>
-
-<p class="center p2">8.</p>
-
-<p class="i2">Otros aveis de prohibir, escusar y no consentir, ni permitir que se
-les haga guerra, ni mal, ni dao alguno, ni se les tome cosa alguna de
-lo suyo, sin se lo pagar (como dicho es), porque de miedo no se alboroten,
-ni se lebanten, antes aveis de castigar los que les hicieren mal
-tratamiento dao alguno sin buestro mandado, porque por esta va
-estarn en ms conversacion de los Christianos, que es el mejor camino
-para que ellos vengan en conocimiento de Nuestra Santa Fe Catlica,
-que es nuestro principal deseo intencion, ms se gana en convertir
-ciento de esta manera que cien mil por otra va.</p>
-
-<p class="center p2">9.</p>
-
-<p class="i2">En caso que por esta va no quisieren venir nuestra obediencia,
-se les obiese de hacer guerra, aveis de mirar que por ningun caso se les
-haga guerra, no siendo ellos los agresores, no aviendo hecho provado
- hacer mal dao nuestra gente, y aunque ellos hayan cometido,
-antes de romper con ellos, les hagais de nuestra parte los requirimientos
-necesarios para que vengan nuestra obediencia, una, dos, tres
-y ms veces, quantas vieredes que sean necesarias, conforme lo que
-se os havia ordenado firmado de Francisco de los Cobos, mi secretario
-y de mi Consejo. E pues all habr con vos algunos Christianos que sabrn
-la lengua, con ellos les dareis primero entender el bien que les
-vern de ponerse debaxo de nuestra obediencia, y el mal y dao y
-muertes de hombres que les vern de la guerra, especialmente, que los
-que se tomaren en ella vivos han de ser esclavos. Y para que de esto<span class="pagenum"><a name="Page_80" id="Page_80">[80]</a></span>
-tengan entera noticia y que no puedan pretender ignorancia, les haced
-la dicha notificacion, porque para que puedan ser tomados como esclavos,
- los Christianos los puedan tener con sana conciencia, est todo
-el fundamento en lo susodicho, aveis de estar sobre el aviso de una cosa
-que todos los Christianos porque los Indios se les encomienden, como lo
-han sido en las otras islas que hasta aqu se han poblado, ternan mucha
-gana que sean de guerra, y que no sean de paz, y que siempre han
-de hablar este propsito; E porque no podais escusar de hablar con
-ella, es bien estar avisado desto para el crdito que en este se les debe
-dar, y para remediar que en ninguna manera se haga.</p>
-
-<p class="center p2">10.</p>
-
-<p class="i2">Y porque soy informado que una de las ms principales cosas, y
-que ms les ha alterado en la Isla Espaola, y que ms les ha enemistado
-con los Christianos ha sido tomarles las mugeres hijas criadas
-que tienen en sus casas contra su voluntad, usar de ellas como de
-sus mujeres, aveis de defender que no se haga en ninguna manera, ni
-por ninguna color que sea, por quantas vas maneras pudieredes, mandndolo
-pregonar s graves penas las veces que os pareciere que sean
-necesarias, executando las penas en las personas que quebrantaren
-vuestros mandamientos con mucha diligencia, ans lo debeis mandar
-hacer en todas las otras cosas que os parecieren necesarias para el buen
-tratamiento de los Indios.</p>
-
-<p class="center p2">11.</p>
-
-<p class="i2">Item, juntamente con los dichos nuestros oficiales, pondreis nombre
-general toda la dicha Tierra Provincias della, las Ciudades, Villas
-y Lugares que se hallaren, y en la dicha tierra oviere, en las cosas
-concernientes al aumento de Nuestra Santa F Catlica la conversion
-de los Indios. Una de las ms principales cosas que aveis de mirar
-mucho es, en los asientos de los Lugares que all se ovieren de hacer
-asentar de nuevo. Lo primero es ver en quantos Lugares es menester
-que se hagan asientos en la costa de la mar para seguridad de la navegacion,
-y para la seguridad de la tierra; y los que han de ser para asegurar
-la navegacion sean en tales Puertos, que los Navos que de ac de
-Espaa fueren, se puedan aprovechar dellos en refrescar de agua, de
-las otras cosas que fueren menester para su viaje. E si en el lugar que
-agora estan hechos, como en los que de nuevo se hicieren, se ha de mirar
-que sea en sitios sanos y no anegadizos, de buenas aguas, y de buenos
-ayres, y cerca de montes, y de buenas tierras de labranzas, donde
-se puedan aprovechar de la mar para cargar descargar, sin que<span class="pagenum"><a name="Page_81" id="Page_81">[81]</a></span>
-haya trabajo costa de llevar por tierra las mercaderas que de ac
-fueren; si por respetos de estar ms cercanos las Minas se oviere
-de meter la tierra adentro, dbese mucho mirar que sea en parte que
-por alguna rivera se puedan llevar las cosas que de ac fueren desde la
-mar hasta la poblacion, porque no aviendo all vestias, como no las
-hay, ser grandsimo el trabajo para los hombres llevarlas (mercaderas)
- cuestas, que ni los de ac, ni los Indios lo podrn sufrir. E de
-estas cosas susodichas, las que ms pudieren tener, se deben procurar.</p>
-
-<p class="center p2">12.</p>
-
-<p class="i2">Vistas las cosas que para los asientos de los Lugares son necesarios
-y escogidos, y el sitio ms provechoso, que incurran ms de las cosas
-que para el Pueblo son menester, aveis de repartir los solares del
-Lugar para hacer las Casas, y estos han de ser repartidos segun la calidad
-de las personas, y sean de comienzo dadas por orden, de manera
-que hechas las casas en los solares, el Pueblo parezca ordenado, as en
-el lugar que dejaren para la Plaza, como en el lugar que oviere de ser
-la Iglesia, como en la orden que tuvieren los tales Pueblos y calles de
-ellos; porque en los Lugares que de nuevo se hacen, dando la orden en
-el comienzo, sin ningun trabajo ni costa quedan ordenados, y los otros
-jams se ordenan. Y en tanto que nos hicieremos merced de los oficios
-de Regimiento perpetuo, otra cosa mandamos proveer, aveis de mandar
-que en cada Pueblo de la dicha nuestra gobernacion elijan entre s
-para un ao para cada uno de los dichos oficios, tres personas, y destas
-tres, vos con los dichos nuestros oficiales, tomareis una, la que ms hbil
- mejor os pareciere que sea qual conviene; ans mismo se han de
-repartir los heredamientos, segun la calidad y manera de las personas,
-y segun lo que ovieren servido, as los creced y mejorad en heredad,
-repartindolas por peonas caballeras, y el repartimiento ha de ser
-de manera que todos quepa parte de lo bueno y de lo mediano y de
-lo menos bueno, segun la parte que cada uno se le oviere de dar en su
-calidad.</p>
-
-<p class="center p2">13.</p>
-
-<p class="i2">E a las personas y vecinos que fueren recibidos por vecinos de los
-tales Pueblos, les deis sus vecindades de caballeras o peonas, segun
-la calidad de la persona de cada uno, residindola por cinco aos le sea
-dada por servida la tal vecindad, para disponer della a su voluntad
-como es costumbre: al repartimiento de las quales dichas vecindades y
-caballeras que se ovieren de dar a los tales vecinos, mandamos que se
-halle presente el Procurador de la ciudad o villa donde se le oviere de
-dar y ser vecino.</p>
-
-<p class="center p2">14.<span class="pagenum"><a name="Page_82" id="Page_82">[82]</a></span></p>
-
-<p class="i2">Ans mismo vos mando que sealeis a cada una de las Villas y Lugares
-que de nuevo se han poblado y poblaren en esa tierra, las tierras y
-solares que vos parezca que han menester, y se les podrn dar sin perjuicio
-de tercero para propios, y enviarme bien la relacion de lo que a
-cada uno ovieredes dado y sealado, para que Yo se lo mande confirmar.</p>
-
-<p class="center p2">15.</p>
-
-<p class="i2">Aveis de procurar con todo cuidado de tener fin en los Pueblos que
-hicieren en la tierra adentro, que los hagais en parte y asiento que os
-podais aprovechar dellos para poder hacerlo. Y porque desde ac no se
-puede dar regla particular para la manera que se ha de tener en hacerlo,
-sino la experiencia de las cosas que de all sucedieren, os han de
-dar la abilantera e aviso de cmo y qundo se han de hacer, solamente
-se os puede decir esta generalmente; que procureis con mucha instancia
-y diligencia, y con toda brevedad que pudieredes certificaros dello, y
-certificado que es ans verdad, todas las cosas que ordenaredes y hicieredes,
-las hagais y determineis con pensamiento que os han de servir e
-aprovechar para aquello, porque habr mucho dello que agora sin ninguna
-cosa ni trabajo los podeis hacer, porque no costar ms, sino determinar
-los que se hagan de la parte que sean provechosas, como se
-avian de hacer en otra parte que no lo fuesen, de donde si despues las
-oviesedes de mudar para este propsito, sera muy trabajosa costa, y
-algunas tan dificultosas que seran imposibles.</p>
-
-<p class="center p2">16.</p>
-
-<p class="i2">Y porque soy informado que en la costa abajo de esa tierra hay un
-trecho para poder pasar del mar del Norte a la mar del Sur, e porque
-a nuestro servicio conviene mucho saberlo, Yo os encargo y mando que
-luego con mucha diligencia procureis de saber si hay el dicho estrecho,
-y envieis personas que lo busquen, y os traigan larga y verdadera relacion
-de lo que en ello hallaren, y continuamente me escrivireis y enviareis
-larga relacion de lo que en ello se hallare, porque como veis esto
-es cosa muy importante a nuestro servicio.</p>
-
-<p class="center p2">17.</p>
-
-<p class="i2">Ans mismo soy informado que hacia la parte Sur de esa tierra hay
-mar en que hay grandes secretos y cosas de que Dios Nuestro Seor
-ser muy servido, y estos Reynos acrecentados, Yo vos mando y encargo
-que tengais cuidado de enviar personas cuerdas y de experiencia
-para que lo sepan y vean la manera dello, e os traigan la relacion lar<span class="pagenum"><a name="Page_83" id="Page_83">[83]</a></span>ga
-y verdadera de lo que hallaren, lo qual as mismo me enviareis continuamente
-todas las veces que me escrivieredes.</p>
-
-<p class="center p2">18.</p>
-
-<p class="i2">De todas las otras cosas concernientes al servicio de Dios Nuestro
-Seor y ampliacion de su Santa Fe Catlica, y bien y acrecentamiento
-y poblacion de esa tierra, y buen tratamiento de los habitantes y moradores
-della, vos encargo y mando que tengais siempre gran cuidado,
-lo qual de ac, no se os puede decir, ni especificar.</p>
-
-<p class="center p2">19.</p>
-
-<p class="i2">Las cosas de nuestra hacienda y el recaudo que en ella se ha de poner,
-se har conforme a las Instrucciones que los dichos nuestros oficiales
-llevan, con los quales vos encargo y mando tengais mucha conformidad,
-y lo mismo hagais que haya entre ellos, porque de otra manera
-las cosas de nuestro servicio no podrn ir bien guiadas.</p>
-
-<p class="i2 p2">Lo qual todo haced y cumplid con aquella diligencia, fidelidad y
-buen recaudo que al servicio de Nuestro Seor, e bien e poblacion de la
-dicha tierra convenga, e Yo de vos confo.&mdash;Yo el Rey.&mdash;Por mandado
-de S. M.&mdash;<i>Francisco de los Cobos</i><a name="FNanchor_57" id="FNanchor_57" href="#Footnote_57" class="fnanchor">[57]</a>.</p>
-
-<p class="p2">Posteriormente, una expedicin al Sur de Tapeaca, dirigida por Alvarado,
-lleg hasta Guatemala, pas que conquist tan valeroso caudillo.</p>
-
-<p>Por lo que respecta a Corts, cuando anticipndose a los Pizarros y
-a Valdivia se diriga al Imperio de los Incas, hubo de volver a Mxico,
-donde se fraguaban conspiraciones para sacudir el yugo de sus dominadores.
-Procede que recordemos en este lugar que desde Pamplona, el 22
-de octubre de 1523, mand S. M. a Corts que informase acerca del repartimiento
-que hizo entre los conquistadores de Mxico del oro y joyas,
-despus de pagado el quinto que corresponda a la Corona<a name="FNanchor_58" id="FNanchor_58" href="#Footnote_58" class="fnanchor">[58]</a>. Pasados
-dos aos, el Rey desde Toledo deca (4 noviembre 1525) al licenciado
-Luis Ponce de Len en importante, larga y curiosa <i>Instruccin</i>, lo siguiente
-contra Hernn Corts:</p>
-
-<p class="i2 p2">Primeramente, que no teme Dios, ni tiene respeto la obediencia
-y fidelidad que nos debe, y piensa hacer todo lo que quisiere, y que
-confa en los indios y en la mucha Artillera que tiene, y que para ello
-tiene conjuradas ciertas personas amigos allegados suyos para le servir
-y morir con l, en todo lo que quisiere hacer.</p>
-
-<p class="i2"><span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">[84]</a></span>
-Que sus muestras y apariencias son que est muy aparejado para
-desobedecer y ponerse en tirana.</p>
-
-<p class="i2">Que ha usado usa todas las ceremonias r.<sup>s</sup> eceptto de corttinas.</p>
-
-<p class="i2">Que ha siempre estado mui puesto en desovedecer y no cumplir mis
-Provisiones, poniendo muchas cavilaciones y estorbos, y dando entendimientos
-y formas para lo hacer mas disimuladamente y que para ello
-tiene mucha cantidad de Artillera gruesa y de ttodas suerttes, y muchas
-municiones de escopettas, ballestas y lanzas.</p>
-
-<p class="i2">Que ha hecho fundir mucha suma de oro escondida y secrettamente
-sin pagar nuestro quintto.</p>
-
-<p class="i2">Que ha siempre llenado el dicho quintto de ttodo el oro demas de el
-que para nos se cobraba, diciendo pertenescerle, como Capittan general,
-de lo qual diz que los conquistadores y Pobladores se agraviasen
-mucho y reclamasen del.</p>
-
-<p class="i2">Que ha siempre tenido formas y maneras para que no senos enviase
-el oro nuestro, que en la dicha tierra ttenemos y nos pertenesce.</p>
-
-<p class="i2">Que para este propositto siempre ha ttenido Navios que han de Castilla
-con mercadurias quando se queran volver hasta hacer sus cosas
-ha su placer, as para enviar dineros, como para ottras cosas que el
-querra hacer con probecho.</p>
-
-<p class="i2">Que nos tiene ttomados tres o quattro millones de oro que ha cobrado
-de ttoda la tierra, desfruttandola, pertteneciendo ttodo Nos, que de
-quarentta Provincias que tiene la una sola le rentta cada da 50 castellanos,
-sin lo que se saca de las Minas y ottras que lo renttan mucho
-ms, sin las Provincias de Michoacn, y sin ms de 300 leguas que
-tiene desde alli hasta donde anda Albarado, y que en ttres quattro
-parttes tiene Tesoro encerrado, y que hay hombre que sabe la una cerca
-de la ciudad en que tiene un millon, ms el Tesoro que hubo de
-Motezuma, y que en las Provincias de Cacatula que es Puertto de la
-Mar del sur donde tiene echos los Navios para descubrir la especeria
-enviado muchas cargas de oro, y que estos Navios, aun que ha echado
-siempre fama que son para descubrir el Estrecho, ha sido con ottra inttencion
-para irse por alli con los Thesoros que tiene donde no se pudiese
-haver, lo qual diz que parece mui claro por las conjetturas y seales
-que se han visto por que ha mas de ao y medio, dos, que tenia
-alli los Navios, y nunca los ha despachado haviendo echo muchas armadas
-por Mar y por Tierra.</p>
-
-<p class="i2">Que cierttas Provincias se sealaron por reparttimientto para Nos,
-los torn quittar y ttom para si, y las tiene agora, ecetto Taxcaltile.</p>
-
-<p class="i2">Que de la Ciudad de Tezcuco estando encomendada Nos, y por<span class="pagenum"><a name="Page_85" id="Page_85">[85]</a></span>
-merced hubo 603 casttellanos, y de ottra Provincia 803 casttellanos,
-y assi mismo se ha llebado el probecho de los ottros Lugares que nos
-han estado encomendados, sin darnos dello partte, cuentta, ni razon, y
-que de Taxcaltile obo 113 p.<sup>s</sup> y questo saben Alonso de Prado y Bernardino
-Bazquez de Tapia, Contador y Fattor que fueron en la dicha
-tierra.</p>
-
-<p class="i2">Que el seorio que D. Fernando Corttes all tiene es mui grande, y
-que tiene de vasallos Yndios que ha tomado para si, mas de millon y
-medio de anmas, y que de solo lo sugetto tiene de rentta mas de 200
-quenttos agora si se le dexse lo que tiene, sin que dello Nos ayamos
-cosa alguna.</p>
-
-<p class="i2">Que es fama mui nottoria enttre ttodos que tiene grandissimo thesoro,
-assi por el gran num. que ha tenido tiene de Yndios, como por
-los grandes conttinuos servicios que cada dia le vienen de ttodas
-parttes.</p>
-
-<p class="i2">Y que en la salida que hizo en la Ciudad de Tenucotitn quando le
-desbarataron y echaron della, ttom de nuestro oro 453 p.<sup>s</sup> y que
-hizo ciertta Probanza falsa en que probaron que ottra ciertta cantidad
-de oro que les tomaron los Yndios era lo nuestro, por salbar lo suyo.</p>
-
-<p class="i2">Que ttom de poder de Diego de Sotto quien el hizo nuestro Tesorero
-anttes que nos probeyesemos nuestros offs. 603 castellanos so color
-que los queria para armadas.</p>
-
-<p class="i2">Esto es lo que en las dichas relaciones contra el dicho Hernando
-Corttes se ha dicho, asi vos con mucha prudencia, sagacidad, secretto
-como veis que la calidad del caso lo requiere, vos informad de la
-verdad dello mui partticularmente, y me hareis luego saver lo que en
-cada cosa dello hallaredes.</p>
-
-<p class="i2">Porque si por las Ynformaciones que hovieredes haredes que el dicho
-Hernando Cortts no nos ha tenido tiene aquella fidelidad ovediencia,
-que bueno y leal subditto y vasallo debe tener, que es lo principal
-que del queremos, nuestra voluntad es que salga de aquella tierra;
-llebais una cartta nuestra por donde le mandamos que luego venga; por
-ende caso que le halleis desleal como est dicho notificarle eis la dicha
-nuestra cartta, y hacerle eis cumplir no pareciendoos que dello podra
-suceder inconviniente desasosiego grande en la tierra, y en lo que
-ttoca lo de los tesoros grandes que dicen que nos tiene tomados, y ttodas
-las ottras culpas que tocan la Hacienda, enviarnos eis la relacion
-de todo lo que en ello hallaredes haviendolo primeramente bien averiguado,
-y entretanto procurareis por ttodas las vias maneras que buenamente
-pudieredes de cobrar, poner en recaudo, todo lo que Nos
-perttenesciere, en caso que de presentte no lo podeis cobrar.</p>
-
-<p class="i2"><span class="pagenum"><a name="Page_86" id="Page_86">[86]</a></span>
-Y porque podr ser, que para egecucion y cumplimiento de lo susodicho
-fuese menester alguna fuerza, llebais Carttas nuestras para los
-oydores de la Audiencia Real que reside en la Isla Espaola, y nuestros
-offs. della de las ottras Islas queriendole por vos pedido, vos den
- hagan dar ttodo el favor que ovieredes menester pie cavallo
-como se lo pidieredes, y ass mismo una Provision Patente nuestra de
-poder para lo egecuttar, usareis della en caso que vieredes que conviene,
-y es menester para ser vos recivido al dicho oficio, y no de ottra manera,
-y en caso que halleis para ello contrariedad con aquella templanza
-y cordura que de vos se fia.</p>
-
-<p class="i2">Y porque como arriva se os ha dicho Yo soy informado que el dicho
-Fernando Cortts tiene en encomienda, y para si sealado mui gran
-partte de la dicha Nueva Espaa, y Nos tenemos mui poca y menos
-probechosa, y es razon que se conttentte con una buena partte y que
-no sea tan excesiba; Yo escribo al dicho Fernando Cortts que dege para
-Nos de la dicha tierra que al presente tiene sealada para s, la partte
-que sea razon, por ende Yo vos mando que si despues de pasada la residencia
-vos pareciese que esto se puede hacer sin escandalo ni alteracion
-le deis mi Cartta que sobre ello llebais, y vos le ableis de mi parte
-lo mas dulcemente que convenga para que assi lo cumpla; pero estad
-sobre aviso que no se able en esto hasta que sean pasados los tres meses
-de la residencia.</p>
-
-<p class="i2">Y por que como arriva digo tambien soy informado que el dicho
-Fernando Cortts tiene echa mucha Artillera de hierro y como sabeis
-enviamos Pedro de Salazar para que sea nuestro Alcayde y Tenedor
-de la Forttaleza de Tenustitn, Mxico, y Nuestro servicio conviene
-que ttoda la Artillera que el dicho Fernando Cortts tiene echa, se
-metta y recoja en la dicha Fortaleza luego como llegaredes os informad
- sabed donde est cualquier Artillera, ass nuestra como del dicho
-Fernando Cortts, como de ottras cualesquier personas, y la hagais
-ttoda junttar, recoger y enttregar al Alcayde de ella por Inventario, el
-qual la tenga alli para las cosas de su servicio, y para que mexor lo
-podais hacer sin mostrar esta instruccion llebais Cartta particular
-nuestra para ello, ablad primero sobre ello al dicho Fernando Cortts,
-porque pudiendose hacer, mi voluntad es que se haga con su voluntad,
-y embiarme eis relacion de las Piezas que son, y mias y lo que costaron
-para que lo mandemos pagar sus Dueos, dexando alguna partte
-della para la defensa de la Ciudad y de los Espaoles que hai residencian.</p>
-
-<p class="i2">Anttes que se acordase de enviar tomar Residencia al dicho Fernando
-Cortts, Yo le havia echo merced del Tttulo de Adelantado de<span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">[87]</a></span>
-la Nueva Espaa y del Avitto de Santiago por la confianza que del he
-tenido y tengo que ha sido y es mui ciertto que fu servidor mo, y que
-ha servido con ttoda lealtad, y hava mandado dar las Provisiones de
-esto un Asesor suio, despues como dettermin enviaros vos para saver
-la verdad de ttodo las mand tomar para que vos las llebaredes, y
-ansi las llevais, vos mando que si por la dicha Informacion Residencia
-que ttomaredes le allaredes, que ha sido y es fiel y ovediente
-nuestro servicio, pasados los dichos tres meses de la dicha Residencia
-darle eis las dichas Provisiones diciendole mi volunttad para le honrrar
-y hazer merced. Y asimismo ottra cdula que llebais para que pasados
-los 90 das de la Residencia tenga el oficio cargo de nuestro Capitan
-general como antes, y sino cumpliereis lo que arriva se vos dice del
-notificalle la cdula que convenga.</p>
-
-<p class="i2">Vos llebais algunas cdulas mias, en blanco los nombres, para lo que
-se ofreciere que convenga de Nuestro servicio usareis dellas los tiempos
- segun vieredes que ms conviene sin hazer en ellas alteracion.</p>
-
-<p class="i2">Porque Yo quera saver de la nuestra que usan mis aff.<sup>s</sup> sus oficios,
-hacedme saver particular y secretamente lo que hallaredes de cada uno,
-y tened cuidado que usen en sus oficios aquellas cosas que les perttenecen
-sin que se entremettan en la gobernacion, y porque por una Informacion
-que me enviaron que vos llebais, parece que Alonso de Estrada,
-nuestro thesorero de la dicha tierra, ha comettido los delittos que
-vereis informar, oseis de ello, y si le hallaredes culpado, darle traslado,
-y proceded contra l, conforme Justicia como hallaredes por dro.,
-y ansimismo contra los ottros que allaredes culpanttes, en lo qual enttendereis
-con aquella prudencia y fidelidad que Yo de vos fo.&mdash;Yo el
-Rey.&mdash;Refrendado del Sr. Cobos.&mdash;Sealada del Gran Chanciller y
-Obispo de Osma, y Comendador Mayor de Castilla, y Dr. Carvajal<a name="FNanchor_59" id="FNanchor_59" href="#Footnote_59" class="fnanchor">[59]</a>.</p>
-
-<p class="p2">Un hecho hubo de desacreditar ms a Corts en la opinin pblica.
-El 4 de febrero de 1529 Mara de Marcayda y Juan Surez, madre y
-hermano de Catalina Surez, presentaron un escrito de querella y acusacin
-contra D. Hernando Corts, porque estando con su mujer, la citada
-Catalina, en una cmara donde dorman le ech unas acallas la
-garganta le apret hasta que la ahog muri naturalmente, despus
-de muerta, la abax llam sus criados...<a name="FNanchor_60" id="FNanchor_60" href="#Footnote_60" class="fnanchor">[60]</a>. El presidente y
-oidores de la Audiencia y Chancillera Real, vista la querella y denuncia,
-mandaron que se notificase a la parte de D. Hernando Corts. En el
-mismo da, considerando la avanzada edad de doa Mara Marcayda,<span class="pagenum"><a name="Page_88" id="Page_88">[88]</a></span>
-dispusieron que hasta que se nombrase procurador pueda representar a
-dicha doa Mara su hijo Juan Surez.</p>
-
-<p>Hernn Corts haba tenido cuidado, antes de dirigirse a Espaa,
-dar poder al licenciado Juan Altamirano, a Diego de Ocampo y a
-Pedro Gonzlez, con fecha de 17 de enero de 1528, vecinos de la ciudad
-de Temistlan, para que le representasen en pleitos, demandas y
-acusaciones. Diego de Ocampo otorg el poder que tena de Hernn
-Corts a favor de Pedro Muoz Maldonado, procurador de causas, y de
-Garca de Llerena y de Francisco de Serrera.</p>
-
-<p>Verificadas otras diligencias, declararon los testigos Ana Rodrguez,
-Elvira Hernndez, Antonia Hernndez, Violante Rodrguez, Isidro
-Moreno, Mara de Vera y Mara Hernndez. Todas las declaraciones
-concuerdan en lo principal, y por ellas algunos escritores han dicho
-que Hernn Corts di muerte a su mujer.</p>
-
-<p>Violante Rodrguez declar haber encontrado muerta a Doa Catalina,
-la cual tena unos cardenales en la garganta, y habiendo preguntado
-a D. Hernando la causa de dichos cardenales, hubo de contestar
-que ella se haba amortecido. Aadi Violante que quando este testigo
-vido los dichos cardenales, sospech crey que dicho Don Hernando
-aba ahogado la dicha doa Catalina, su muxer, ans lo dixo
- Mara de Vera...</p>
-
-<p>Isidro Moreno dijo que estando cenando el dicho Don Hernando
-la dicha Doa Catalina su muxer los otros caballeros dueas que all
-estaban... la dicha Doa Catalina dixo Sols, un capitan de la Artillera,
-que la sazon hera: Vos, Sols, no queris sino ocupar mis indios,
-en otras cosas de lo que yo les mando, no se face lo que yo quiero,
- que estas palabras, respondi el dicho Sols: Yo, seora, no
-los ocupo, ay est su Merced que los manda ocupa; que ella respondi:
-yo os prometo que antes de muchos das, har de manera que
-no tenga nadie que entender con lo mo, quel dicho Don Hernando respondi
- dixo, con lo vuestro, Seora, yo no quiero nada, que esto
-que lo dixo como por pasatiempo, que desto se riyeron las otras dueas,
- la dicha Doa Catalina se avergonz se entr corrida...; que
-despus queste testigo bolvi del mensaxe donde le abian mandado ir,
-hall la dicha Doa Catalina sacada fuera de la cama, donde muri,
- que la vido amortaxada; que despus desto vino mucha xente.</p>
-
-<p>Mara de Vera dixo que le vido un cardenal en la garganta;
-queste testigo pregunt Ana Rodrguez, muxer de Juan Rodrguez,
-albail, que qu era aquello de la garganta, quel dicho Don Hernando
-le respondi, que l haba asido la dicha Doa Catalina de
-all, para que tornase su acuerdo.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_89" id="Page_89">[89]</a></span>
-Mara Hernndez declar que en el ao 1522 y en uno de los das
-del mes de octubre, fiesta de todos los Santos, le dijo su marido Francisco
-de Quevedo que Doa Catalina Surez haba ido a la iglesia aquel
-da ms gentil mujer que otras veces, y que aquella noche, despus de
-cenar con otros hombres y mujeres, Doa Catalina haba danzado muy
-contenta, y que a las once Cristbal Corral, capitn de la guarda de
-Don Hernando, le dijo que Doa Catalina era muerta. Este testigo
-sospech tuvo por cierto quel dicho Don Hernando Corts haba
-muerto la dicha Doa Catalina Surez, su muxer, porque la dicha
-Doa Catalina tena mucha conversacion amistad con este testigo,
-porque se conoscian de <i>Cuba</i>; contndole la dicha Doa Catalina muchas
-vezes este testigo la mala vida que pasaba, secretamente, con
-el dicho Don Hernando Corts, como la echaba muchas vezes de la
-cama abaxo, de noche, la facia otras cosas de mal tratamiento, le
-dixo este testigo: Ay, Seora, algun dia me habeis de hallar muerta.
-A la maana, segund lo que pas con el dicho Don Hernando,
-que dello tena temor, tambien porque en esta Cibdad se dixo pblicamente,
-que un Xoan Bono, maestre de una nao, vino donde estaba
-el dicho Don Hernando, un da, viniendo de <i>Castilla</i>, dixo al
-dicho Don Hernando: H, Capitn, si no fueras casado, casaras con
-sobrina del obispo de Burgos. E que diz que traya cartas del dicho
-Obispo, que desta sospecha, este testigo la dicha Gallarda (amiga
-y vecina suya) fueron las casas del dicho Don Hernando, la ora de
-las ocho, hallaron la dicha Doa Catalina Surez amortaxada, y
-echada en una camilla en una sala; questa testigo con la dicha sospecha,
-se lleg ella, le atent los pies, que tena de fuera, los quales
-an no estaban elados, que paresca estar recien muerta; y este testigo
-dixo la dicha Gallarda, que la atentase bien, porque les parescia que
-aun no estaba muerta, queste testigo, en presencia de la dicha Gallarda
- de otras muxeres que all estaban, quit el rrebozo de una toca
-que la dicha Doa Catalina Surez tena por el rostro, la vido que
-tena los oxos abiertos tiesos, salidos de fuera, como persona que
-estaba ahogada, tena los labios gruesos negros, tena ans mesmo
-dos espomaraxos en la boca, uno de cada lado, una gota de sangre en
-la toca encima de la frente, un rrasguo entre las cexas; todo lo qual
-paresci este testigo la dicha Gallarda, que era seal de ser ahogada
-la dicha Doa Catalina, no ser muerta de su muerte; ans se
-dixo pblicamente quel dicho Don Hernando Corts haba muerto la
-dicha Doa Catalina, su muxer, por casar con otra de ms estado.
-Quel dicho Cristbal Corral, Capitn de la guarda del dicho Don Hernando,
-dixo este testigo, quel dicho Don Hernando se haba ido una<span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">[90]</a></span>
-huerta despus de muerta la dicha Doa Catalina Surez, su muxer,
-otro da con un sayo de terciopelo, andndose paseando por la dicha
-huerta, dixo al dicho Corral: Pues parceos que casra agora, hombre,
-con quien quisiere; que por esto, este testigo sospech tiene sospecha,
-quel dicho Don Hernando Corts mat la dicha Doa Catalina
-Surez, su muxer; ans se tiene por cierto en esta <i>Nueva Espaa</i><a name="FNanchor_61" id="FNanchor_61" href="#Footnote_61" class="fnanchor">[61]</a>.</p>
-
-<p>Obligado Hernn Corts a dejar a Mxico, el teatro de sus glorias,
-ya porque en toda Nueva Espaa se tena por cierto que l haba muerto
-a su mujer, ya para defenderse de las persecuciones de Velzquez y
-del obispo Fonseca&mdash;pues ellos haban contribudo a desacreditarle con
-el Rey&mdash;embarc en Vera Cruz para Espaa y desembarc en el puerto
-de Palos (mayo de 1528), pasando al convento de la Rbida, donde
-hubo de recibir la visita de Francisco Pizarro, futuro conquistador del
-Per.</p>
-
-<p>Desde Palos, el <i>cortessimo</i> Corts, como le llama Cervantes<a name="FNanchor_62" id="FNanchor_62" href="#Footnote_62" class="fnanchor">[62]</a>, se
-dirigi a Toledo, donde se hallaba Carlos V, siendo recibido afectuosamente
-por el Csar. Entre otras muestras de aprecio, el Emperador le
-concedi&mdash;con fecha 6 de julio de 1529&mdash;el ttulo de <i>Marqus del Valle
-de Guaxaca</i><a name="FNanchor_63" id="FNanchor_63" href="#Footnote_63" class="fnanchor">[63]</a>; pero de ningn modo quiso darle&mdash;como el conquistador
-de Mxico deseaba&mdash;el gobierno y
-administracin de la colonia. Embarcse,
-sin embargo, para las Indias, en
-la primavera de 1530.</p>
-
-<div class="figcenter2em" id="JUAN">
- <img src="images/p090.jpg" width="250" height="303" alt=""/>
- <div class="caption">
- <p>Fray Juan de Zumrraga, Arzobispo de Mxico.</p>
- </div>
-</div>
-
-<p>Para poner trmino a los males de
-Mxico, que no eran pocos, influy
-Carlos V para que fuese nombrado
-primer obispo de aquella ciudad (12
-diciembre 1527) Fray Juan de Zumrraga,
-de la orden de San Francisco,
-natural de Durango (Vizcaya)
-y guardin del convento del Abrojo
-(Valladolid)<a name="FNanchor_64" id="FNanchor_64" href="#Footnote_64" class="fnanchor">[64]</a>. Con el mismo objeto,
-el Emperador, por cdula del 13 de
-diciembre del mismo ao, orden el
-establecimiento de una Audiencia,
-compuesta de un presidente (Nuo Beltrn de Guzmn) y de cuatro
-oidores (Diego Delgadillo, Juan Ortiz de Matienzo, Alonso de Parada
-y Francisco Maldonado). El obispo Zumrraga y oidores llegaron a<span class="pagenum"><a name="Page_91" id="Page_91">[91]</a></span>
-Vera Cruz el 6 de diciembre de 1528. All se les reuni Nuo Beltrn
-de Guzmn, a la sazn gobernador de Pnuco. Ni el prelado, que adems
-de su cargo episcopal, ostentaba el nombramiento de <i>Protector
-general de los indios</i>, ni la Audiencia, pusieron orden en aquel mar de
-revueltas pasiones. Porque Zumrraga y los religiosos se declararon
-defensores de Hernn Corts, Guzmn, Delgadillo y Matienzo&mdash;pues
-Parada y Maldonado murieron a poco de haber llegado&mdash;se pusieron
-al lado de los enemigos del conquistador de Mxico. Entre los procesos
-que se formaron a Corts, hubo dos que dieron no poco escndalo: por
-el primero se le acusaba de haber peleado con Narvez, y por el segundo
-se le quera hacer responsable de la muerte de su citada mujer
-Doa Catalina. No solamente los oidores de la Audiencia intentaron
-despojar de sus bienes a Corts, sino que persiguieron con singular encono
-a Pedro de Alvarado (que por entonces regres de Espaa a Mxico),
-sin embargo de que en el ao 1528 haba sido confirmado en la
-gobernacin de Guatemala. Por motivos harto pueriles, dispuso la Audiencia
-que fuesen presos Garca de Llerena, apoderado de Corts, y
-el clrigo Cristbal de Angulo. Cuando ellos tuvieron noticia de la orden
-de prisin, ni tardos ni perezosos, buscaron asilo en San Francisco;
-pero la Audiencia, sin respeto alguno a lo sagrado del lugar, dispuso
-la extradicin en la noche del 4 de marzo de 1530. Reclamaron los franciscanos
-y medi el obispo; mas todo fu en vano. A tal punto llegaron
-las cosas, que el mismo Delgadillo acometi a los religiosos, vindose
-en no poco peligro el prelado. Inmediatamente la Audiencia hizo ahorcar
-a Angulo, disponiendo tambin que fuese azotado y se le cortara
-un pie a Garca de Llerena. Fray Juan de Zumrraga puso entonces
-la ciudad en entredicho, de la cual sali con todo el clero para Tezcuco
-(7 de marzo), volviendo a los pocos das.</p>
-
-<p>Cuando Nuo de Guzmn supo que las quejas del obispo Zumrraga
-haban llegado a odos del Rey, como tambin las de varios particulares,
-y cuando le dijeron que Corts haba sido recibido cariosamente
-en Toledo por Carlos V&mdash;segn acabamos de decir en este mismo captulo&mdash;entonces,
-para dar largas al asunto, a la cabeza de lucido ejrcito,
-sali de Mxico (ltimos de 1529) para emprender la conquista de
-los chichimecas. Audaz y valeroso se mostr Nuo de Guzmn, fundando
-tiempo adelante (1535) la ciudad de <i>Santiago de Compostela</i> y dando
-el nombre a la tierra conquistada de <i>Castilla la Nueva</i>.</p>
-
-<p>Darse cuenta en este lugar que, mediante capitulacin celebrada
-con el emperador Carlos V, en Granada a 8 de diciembre de 1526, Don
-Francisco de Montejo, lugarteniente de Hernn Corts y ascendiente
-de la Casa de Montellano, conquist la pennsula de Yucatn (1528) y<span class="pagenum"><a name="Page_92" id="Page_92">[92]</a></span>
-otras tierras<a name="FNanchor_65" id="FNanchor_65" href="#Footnote_65" class="fnanchor">[65]</a>. Tambin por entonces Alonso Dvila fund a Villa-Real.</p>
-
-<p>Por lo que respecta a Hernn Corts, desembarc en Veracruz el 15
-de julio de 1530, pasando a Tlaxcala y Tezcoco, en cuyas poblaciones
-obtuvo entusistico recibimiento. Tampoco fueron cordiales las relaciones
-de Corts con la segunda Audiencia. Componase de los oidores
-Juan de Salmern, Alonso de Maldonado, Vasco de Quiroga y Francisco
-Ceynos, bajo la presidencia de D. Sebastin Ramrez de Fuenleal,
-obispo de la Espaola. Los oidores llegaron a Veracruz en los comienzos
-del ao 1531, y el Presidente el 23 de septiembre del citado ao.
-Hemos dicho que no terminaron los disgustos entre la Audiencia y
-Corts, aadiendo a la sazn que aquel Tribunal tampoco vivi en paz
-con el siempre descontentadizo obispo Zumrraga. Del mismo modo la
-Audiencia, que tena el encargo de residenciar Nuo de Guzmn, se
-cruzaba de brazos, teniendo el Rey que nombrar ms adelante (1536)
-al licenciado Prez de la Torre, gobernador de Nueva Galicia. Preso en
-la ciudad de Mxico el ao 1537, fu encerrado en las Atarazanas y
-luego trasladado Espaa, muriendo en Torrejn de Velasco (1544).</p>
-
-<p>Injustos seramos si no dijsemos que la segunda Audiencia hizo mucho
-por la paz de Mxico y procur colonizar aquellas hermosas tierras.
-Fray Toribio de Benavente o Motolina fund en el valle de Cuitlaxtoapn
-(16 abril 1531) una poblacin a la cual di el nombre de <i>Puebla
-de los Angeles</i><a name="FNanchor_66" id="FNanchor_66" href="#Footnote_66" class="fnanchor">[66]</a>.</p>
-
-<p>Pasando a otro asunto haremos notar que el oidor Vasco de Quiroga,
-por orden de la Audiencia, march al reino de Michoacn, logrando
-con tino y prudencia atraerse a los levantiscos indios. Tambin hizo
-una cosa buena y fu la fundacin del hospital de Santa Fe de la Laguna.
-El oidor Vasco pudo volver a Mxico satisfecho de su viaje.</p>
-
-<p>Por entonces se consolid la fundacin de <i>Quertaro</i> (1531) en el sitio
-que hoy ocupa y&mdash;segn cuentan piadosos devotos&mdash;se apareci el
-apstol Santiago, como tantas veces se apareci en Espaa; tambin en
-el cielo se vi una cruz, erigindose en memoria de milagro tan singular
-una cruz de piedra, que todava se halla en el mismo lugar.</p>
-
-<p>Mucho inters despert una expedicin que hizo un hijo de Francisco
-Montejo, del mismo nombre que el padre. Penetr por Tabasco y<span class="pagenum"><a name="Page_93" id="Page_93">[93]</a></span>
-Champotn, venciendo toda clase de dificultades y fundando, en 1541,
-a Campeche, y en 1542 a Mrida. (<a href="#Aa">Apndice A.</a>)</p>
-
-<p>Las siguientes noticias no interesan a la historia de Mxico, ni aun
-a la de Amrica; pero se hallan en el <i>Cedulario Indico</i> e indican las relaciones
-entre aquella colonia y la madre patria. El da 1. de marzo de
-1535, el Rey, que a la sazn se hallaba en Madrid, se dirigi al Presidente
-de la Audiencia de Mxico, dicindole que Barbarroja desde Tnez
-se dispona a hacer guerra a la cristiandad, especialmente a los
-reinos de Espaa y que l (D. Carlos) haba dispuesto una gran armada
-para dirigirse desde Barcelona a castigar al corsario<a name="FNanchor_67" id="FNanchor_67" href="#Footnote_67" class="fnanchor">[67]</a>. Posteriormente
-la Reina, segn carta escrita en Madrid el 13 de agosto del mismo
-ao, dijo al citado Presidente que el Emperador march a Barcelona,
-embarcndose para Africa. Dcele tambin que ha escrito a los prelados
-y religiosos de su dicesis para que hagan plegarias, sacrificios y
-otras oraciones a su Divina Majestad, a fin de que guarde, gue y d la
-victoria al Emperador<a name="FNanchor_68" id="FNanchor_68" href="#Footnote_68" class="fnanchor">[68]</a>. Desde Madrid (27 de agosto de 1535) la
-Reina di noticia detallada al mismo Presidente de la conquista de
-Tnez<a name="FNanchor_69" id="FNanchor_69" href="#Footnote_69" class="fnanchor">[69]</a>.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_94" id="Page_94">[94]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="CAPITULO_V">CAPITULO V</h3></div>
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Conquista de la Amrica Central.&mdash;Pedro de Alvarado en
-Guatemala: batalla de Olimtepeque.&mdash;Alvarado en Cuscatln.&mdash;Almolonga.&mdash;Guatemala,
-segn Herrera.&mdash;Pedro
-de Alvarado en Espaa y su hermano Jorge en Guatemala.&mdash;Las
-Casas en el pas.&mdash;Alvarado en Guatemala.&mdash;El Salvador:
-enemiga de los indios a Alvarado y a Martn Estete.&mdash;Honduras:
-el capitn Alonso Ortiz.&mdash;Anarqua.&mdash;El obispo
-Pedraza.&mdash;Cereceda, Alvarado, Montejo y Alvarado
-(segunda vez).&mdash;Pedraza en el pas.&mdash;Alonso de Cceres.&mdash;El
-veedor Garca de Celis.&mdash;Nicaragua: su conquista.&mdash;Tirana
-de Pedrarias.&mdash;Dominacin de Castaeda.&mdash;El obispo
-Osorio.&mdash;Tirana de Contreras.&mdash;Las Casas.&mdash;Costa Rica:
-Espinosa en Burica.&mdash;El cacique Urraca.&mdash;Guatemala: Alvarado
-en Mxico.&mdash;Don Francisco de la Cueva.&mdash;Volcn
-de agua.&mdash;Grandes Antillas: Isla Espaola (Santo Domingo
-y Hayt).&mdash;Cuba, Jamaica y Puerto Rico: Colonizacin.</span></p>
-
-
-<p class="p2">Pedro de Alvarado, natural de Badajoz (Extremadura) e hijo de
-D. Diego, comendador de Lobn, que en la conquista de Mxico se haba
-cubierto de gloria peleando bajo las rdenes de Hernn Corts,
-pas al frente de algunas fuerzas y se hizo dueo del territorio que hoy
-constituye la repblica de <i>Guatemala</i>. Refieren los cronistas que Corts
-encomend a Alvarado que conquistase el citado territorio, y procurara
-vivir en paz con los <i>toltecas</i>, a quienes traera a la religin cristiana.
-Emprendi su marcha el 13 de noviembre de 1523 con un ejrcito
-de 300 soldados de infantera y 120 de caballera. Llevaba cuatro caones
-pequeos que se cargaban con balas de piedra. Adems, completaban
-sus fuerzas 20 tlaxcaltecas y 100 mejicanos. Venan con el ejrcito
-varios espaoles de distincin y los clrigos Juan Godnez y Juan
-Daz.</p>
-
-<p>Someti a los habitantes de Tehuantepec y tambin a los de la populosa
-villa de Soconusco. De las tres monarquas establecidas en el
-pas (la de <i>quich</i>, la de los <i>cakchiqueles</i> y la de los <i>tzutohiles</i>) la primera
-se aprest a desesperada lucha. Alvarado penetr (febrero de 1524)
-en el territorio de Quich, triunf en varios encuentros, especialmente<span class="pagenum"><a name="Page_95" id="Page_95">[95]</a></span>
-en Quetzaltenango y en los barrancos de Olimtepeque, haciendo tanto
-estrago en el ltimo punto que&mdash;segn Oviedo y Baos, cronista guatemalteco
-del siglo <span class="smcap">xvii</span>&mdash;la sangre de ellos (indios) corra a manera de
-un arroyo, denominndose desde entonces aquel paraje <i>xequiquel</i> (barranco
-de la sangre). Terror pnico se apoder de los habitantes de la
-capital del Quich. El rey Oxib-Queh y su adjunto Beleheb-Tzy reunieron
-en consejo a los prncipes de la familia y a los grandes dignatarios
-del Estado para deliberar lo que deba hacerse en circunstancias tan
-crticas. Acordaron, mediante protestas de sumisin, llevar a Alvarado
-y a su ejrcito a Utatln, y una vez encerrado en la ciudad pegar fuego
-a sta y exterminar a los <i>teules</i> (espaoles). Cuando todo se hallaba
-dispuesto para la realizacin de semejante empresa, pasaron a Xelahuh
-los embajadores de los reyes de Quich a ofrecer vasallaje a Alvarado.
-De Xelahuh march Alvarado a Utatln, donde, despus de atravesar
-speras serranas, entr acompaado de cortesanos y de guerreros. Noticioso
-el capitn espaol de la traicin que le tenan preparada los indios,
-reuni a los principales jefes de su ejrcito y les inform de todo
-lo que se tramaba, acordndose salir inmediatamente de la ciudad, no
-dando a entender desconfianza alguna. A la vista de Utatln estableci
-su campamento y all, sin sospechar la suerte que les estaba reservada,
-fueron a visitarle los reyes Oxib-Queh y Beleheb-Tzy, a quienes recibi
-con mucho cario. Cuando hubo tomado toda clase de precauciones,
-mand que una partida de soldados cargase de cadenas a los reyes, a
-los prncipes y a los principales seores de la corte. Un Consejo de
-guerra les sentenci a ser quemados vivos, sentencia que se cumpli al
-pie de la letra<a name="FNanchor_70" id="FNanchor_70" href="#Footnote_70" class="fnanchor">[70]</a>.</p>
-
-<p>Los quichs, al saber la muerte de sus monarcas, se lanzaron a la
-guerra con ms desgracia que fortuna. Alvarado despach entonces embajadores
-a la ciudad de Iximch, capital de los cakchiqueles, cuyos
-soberanos enviaron cuatro mil hombres, no sospechando que, al cooperar
-a la ruina de sus antiguos rivales, labraban tambin la suya. Utatln
-fu destruido hasta los cimientos y sus habitantes castigados.</p>
-
-<p>Lleg el turno a Belch-Gat y Cahi-Imox, reyes de los cakchiqueles<a name="FNanchor_71" id="FNanchor_71" href="#Footnote_71" class="fnanchor">[71]</a>.
-Alvarado se dirigi a Iximch y se aloj en Tzupam, residencia
-o palacio de los mismos soberanos indgenas. Aunque el capitn espaol
-comenz a sospechar de la fidelidad de sus aliados, se puso al lado
-de ellos en la guerra que los citados reyes tenan con Tepepul, seor<span class="pagenum"><a name="Page_96" id="Page_96">[96]</a></span>
-de Atitln o rey de los tzutohiles. A la cabeza Alvarado de 150 infantes,
-60 caballos y un cuerpo de indios mejicanos y tlaxcaltecas, con
-otro cuerpo de cakchiqueles dirigido por sus mismos reyes, march a la
-guerra. Coste la laguna, venci a sus enemigos y entr en Atitln,
-cuya ciudad se hallaba edificada sobre las inmediatas rocas del citado
-lago. El reino de los tzutohiles se entreg al vencedor. Recorri Alvarado
-el pas, llevando por todas partes la destruccin y la muerte.
-Ayudle en la empresa su hermano Jorge de Alvarado.</p>
-
-<p>En una de sus excursiones Pedro de Alvarado lleg a Atehun, la
-primera de las poblaciones sujetas al grande y poderoso seoro de Cuscatln,
-que comprenda una gran parte de lo que hoy constituye la Repblica
-del Salvador<a name="FNanchor_72" id="FNanchor_72" href="#Footnote_72" class="fnanchor">[72]</a>. En Atehun se present a Alvarado una comisin
-de los seores del reino ofreciendo obediencia al soberano de Castilla.
-Pas a la capital de Cuscatln, y receloso tambin de aquellos
-habitantes, form un proceso por el cual conden a muerte de horca a
-los seores de aquella poblacin y vendi a muchos como esclavos, para
-con el precio pagar la compra de once caballos que haban muerto en el
-combate, como tambin las armas y tiles de guerra perdidos<a name="FNanchor_73" id="FNanchor_73" href="#Footnote_73" class="fnanchor">[73]</a>. Y
-yo vide&mdash;dice el obispo Las Casas&mdash;al fijo del seor principal de aquella
-ciudad herrado. No cabe duda alguna que los prisioneros hechos
-en Cuscatln fueron herrados como esclavos<a name="FNanchor_74" id="FNanchor_74" href="#Footnote_74" class="fnanchor">[74]</a>. Animo valeroso y sobresalientes
-dotes militares mostr el capitn espaol en esta campaa;
-y en ninguna parte, quiz&mdash;escribe ilustre historiador&mdash;se verific la
-conquista con mayor brutalidad; en ninguna parte los indios fueron
-maltratados ms intilmente. El carcter violento de Alvarado y su
-codicia sin freno fueron la causa de todo el mal.</p>
-
-<p>Emprendi la marcha de regreso, dejando para ms adelante la conclusin
-de la conquista de Cuscatln y la de otras grandes ciudades
-que estaban ms al interior, y lleg el 21 de julio a Iximch, capital
-de los cakchiqueles, donde se detuvo, y en nombre del rey de Espaa,
-ech los cimientos de la ciudad que llam <i>Santiago de los Caballeros</i>
-(25 julio 1524)<a name="FNanchor_75" id="FNanchor_75" href="#Footnote_75" class="fnanchor">[75]</a>. En seguida procedi a constituir el Ayuntamiento,
-nombrando a Diego de Rojas y Baltasar de Mendoza, alcaldes; a
-D. Pedro y Hernn Carrillo regidores, y todos juntos eligieron por escribano
-del cabildo a Alonso de Reguera. Ya el 12 de agosto del mismo
-ao se recibieron como vecinos cien espaoles. Posteriormente, y desconociendo
-los motivos que debi haber para ello, la ciudad&mdash;segn va<span class="pagenum"><a name="Page_97" id="Page_97">[97]</a></span>rios
-y autnticos datos&mdash;se hubo de trasladar a otro lugar. Tambin
-Pedro de Alvarado, en el ao 1525, fund el pueblo que se llam <i>San
-Salvador</i>. Dos aos despus, esto es, el 22 de noviembre de 1527, Jorge
-de Alvarado&mdash;pues su hermano D. Pedro se hallaba en Espaa&mdash;<a name="FNanchor_76" id="FNanchor_76" href="#Footnote_76" class="fnanchor">[76]</a>,
-defendiendo ante la corte su conducta como poltico y administrador,
-fund nueva ciudad en <i>Almolonga</i>. Cuntase que Jorge, rudo soldado,
-dijo al escribano: Asent, escribano, que yo por virtud de los poderes
-que tengo de los gobernadores de Su Majestad, con acuerdo y parecer
-de los alcaldes y regidores que estn presentes, asiento y pueblo aqu
-en este sitio ciudad de Santiago, el cual dicho sitio es trmino de la provincia
-de Guatimala. Dispuso Alvarado la traza de la nueva ciudad
-en direccin de Norte a Sur y de Este a Oeste. Coloc la plaza en el
-centro, y dando a ella dispuso la fbrica de la iglesia, bajo la advocacin
-de <i>Santiago</i>, prometiendo festejarlo con vsperas y su misa solemne,
-conforme a la tierra y al aparejo de ella, y ms que la regocijaremos
-con toros <i>cuando los haya</i>, y con juegos de caas y otros placeres.
-Seal adems sitio para un hospital, para una capilla y adoratorio de
-Nuestra Seora de los Remedios, para cabildo, crcel y propios de la
-ciudad. Luego, poco a poco, los vecinos de la primitiva poblacin de
-Santiago se trasladaron a la nueva. Perfectamente situada, creci de
-un modo extraordinario el nmero de sus habitantes.</p>
-
-<p>Creemos de alguna utilidad trasladar aqu varios hechos relatados
-por el cronista Herrera. Despus de decir que la guerra de Pedro de Alvarado
-en Guatemala termin el 25 de abril de 1524, aade lo siguiente:
-Es aquella provincia rica de mucha gente, muchos pueblos y grandes,
-y abundante de mantenimientos, y de un licor que parece aceite, y de
-tan buen azufre, que sin refinar hicieron los soldados excelente plvora...<a name="FNanchor_77" id="FNanchor_77" href="#Footnote_77" class="fnanchor">[77]</a>.
-Aade el laborioso cronista que la ciudad de Guatemala era
-muy fuerte, las calles angostas y las casas espesas; tena dos puertas a
-las cuales se llegaba, a una, subiendo 30 escalones, y a la otra por una
-calzada...<a name="FNanchor_78" id="FNanchor_78" href="#Footnote_78" class="fnanchor">[78]</a>. Alvarado fu bien recibido y hospedado en dicha poblacin,
-recorriendo la tierra y sujetndola por la fuerza de las armas, no
-sin la eficaz ayuda de su hermano Jorge. Usaban los indios grandes flechas
-y lanzas de treinta palmos. Escribe el citado cronista que Guatemala,
-llamada por los indios <i>Guautemallac</i>, significa <i>rbol podrido</i>. Hace
-notar que la ciudad de Santiago se halla entre dos montes de fuego o
-volcanes, cerca de ella uno, y a dos leguas el otro. Tambin dice que la
-tierra es sana, frtil, rica y de mucho pasto; produce gran cantidad de<span class="pagenum"><a name="Page_98" id="Page_98">[98]</a></span>
-maz, cacao, algodn, etc. Las mujeres son honradas y excelentes hilanderas;
-los hombres, muy gruesos, y diestros flecheros<a name="FNanchor_79" id="FNanchor_79" href="#Footnote_79" class="fnanchor">[79]</a>.</p>
-
-<p>En tanto que Jorge de Alvarado se ocupaba en dar vida a la nueva
-poblacin de Santiago y en tanto que los misioneros iban de una a otra
-parte predicando la religin cristiana y extendiendo la cultura, Pedro
-de Alvarado continuaba en la corte de Espaa. Si en Guatemala encontr
-muchos censores de su conducta&mdash;y por ello hubo de dirigirse a Espaa&mdash;en
-la corte se hallaba, entre otros enemigos, Gonzalo Mexa,
-quien le acus de haber tomado gran cantidad de oro, plata, perlas y
-otros objetos valiosos, sin dar cantidad alguna a los dems conquistadores,
-y sin pagar el quinto que corresponda al Rey. Igualmente le haca
-cargos de no haber dado cuenta de su residencia en los diferentes
-empleos o servicios que desempe. Alvarado, conocedor de tribunales
-y de empleados, procur ganar la voluntad del comendador Francisco de
-los Cobos, secretario del Consejo de Indias y gran privado del Emperador.
-Consigui semejante apoyo porque hubo de casarse con doa
-Francisca de la Cueva, sobrina del duque de Alburquerque, familia a
-la cual protega Cobos. Se alz el embargo de su haber, se le di el ttulo
-de <i>Don</i>, se le agraci con la cruz de comendador de la Orden de
-Santiago y se le nombr por Real Despacho, librado en Burgos el 18 de
-diciembre de 1527, gobernador y capitn general de Guatemala y sus
-provincias con 572.500 maravedises de salario. Tambin debi recibir
-entonces el ttulo de Adelantado, pues desde aquella poca comenz a
-usarlo. A mediados del ao 1528 se embarc para Vera Cruz.</p>
-
-<p>Entretanto, haban ocurrido sucesos de alguna importancia en la
-Amrica Central. Sostena Pedrarias que lo mismo Nicaragua que Honduras
-pertenecan al distrito de Castilla del Oro, y todo esto fu motivo
-de discordias y guerras.</p>
-
-<p>Arrib Pedro de Alvarado a Vera Cruz, acompaado de su mujer
-doa Francisca y de varios altos empleados, teniendo la desgracia de
-que muriese aqulla poco despus de su llegada. En Mxico tampoco
-encontr amigos capitn tan valeroso, vindose obligado a delegar la
-direccin poltica de Guatemala en su hermano Jorge.</p>
-
-<p>Arreglados luego sus asuntos, en abril de 1530 sali de Mxico y se
-puso al frente de su citado gobierno de Guatemala. Su idea constante era
-preparar una expedicin que saliese por el Ocano Pacfico en busca de
-las islas de la Especera, variando luego de opinin ante las noticias que
-tuvo de los brillantes resultados obtenidos en el Per por los Pizarros.
-Entre las seguras riquezas que encontrara en el Per y las poco seguras
-que ofrecan las islas de la Especera, se decidi por lo primero.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">[99]</a></span>
-En los ltimos das del ao 1533 o comienzos del 1534&mdash;como se
-dir ms extensamente en el <a href="#CAPITULO_VII">captulo VII</a>&mdash;hizo una expedicin al
-Per. Durante su ausencia se encarg del gobierno y de la capitana
-general de Guatemala, como cuatro aos antes, su hermano Jorge.
-Lleg a Riobamba, retirndose desde all despus de celebrar un convenio
-con Almagro.</p>
-
-<p>Hacia fines del ao 1535 volvi el Adelantado Don Pedro a Guatemala
-de regreso de su expedicin, siendo recibido con pblicas demostraciones
-de alegra, aunque no haba motivo para tales regocijos. Por
-entonces, Bartolom de Las Casas, el protector de los indios, acompaado
-de algunos religiosos dominicos, pas de Nicaragua a Guatemala. Si
-Alvarado haba pacificado a los indgenas por el terror, Las Casas se
-propona atrarselos por el amor. Es el caso que en las tierras vecinas
-al golfo de Honduras, los espaoles haban sido rechazados por los
-belicosos indios, hasta el punto que aquella regin se le llamaba <i>tierra
-de guerra</i>. El <i>Apstol de los indios</i> hizo componer en lengua quich sencillas
-canciones, las cuales aprendieron a cantar algunos indgenas
-sometidos. Aquellos indgenas, haciendo de mercaderes, se presentaron
-en la <i>tierra de guerra</i>, llamando pronto la atencin por la variedad de
-objetos que vendan, por la novedad del canto y de la msica. Ocasin
-tuvieron los nuevos discpulos de los dominicos para hablar a los salvajes
-de unos hombres que miraban en poco las riquezas y los placeres,
-pensando nicamente en predicar su religin y consolar a los desgraciados.
-De este modo Las Casas y sus misioneros lograron penetrar en
-el interior del pas, atrayendo aquellas gentes al cristianismo y convirtindolas
-a la civilizacin. Con razn la <i>tierra de guerra</i> fu llamada
-desde entonces <i>provincia de Vera-Paz</i>.</p>
-
-<p>Alvarado, para asuntos particulares, hizo un viaje a Espaa. Durante
-su estancia en la metrpoli solicit la mano de Doa Beatriz,
-hermana de su primera mujer. A su vuelta a Guatemala vivieron con
-una magnificencia y suntuosidad propias de reyes. Las joyas que posea
-la seora&mdash;escribe Remesal&mdash;eran tan numerosas y ricas, que no
-las tendra ms y mejores un grande de Espaa de muy distinguida
-casa.</p>
-
-<p>Alvarado, a su gobierno de Guatemala, uni el de la provincia de
-Honduras, que hasta entonces haba sido independiente. Contrariedad
-no pequea fu para el Adelantado cuando supo, que, a los pocos das
-de haber salido de Guatemala para Honduras, lleg a aquella ciudad el
-visitador Maldonado, quien present los despachos y fu recibido al
-ejercicio de su cargo el 11 de mayo de 1536.</p>
-
-<p>Por lo que se refiere al territorio que al presente denominamos<span class="pagenum"><a name="Page_100" id="Page_100">[100]</a></span>
-Repblica del <i>Salvador</i>, segn queda apuntado arriba, formaba en el
-siglo <span class="smcap">xvi</span> el seoro de Cucatln, cuya poblacin ms importante era
-Atehun. Aunque Alvarado fu recibido con toda clase de respetos y
-consideraciones de parte de los <i>chontales</i> y de los <i>pipiles</i>, tribus que
-gozaban del mayor prestigio, l, como tambin se indic en este mismo
-captulo, hizo herrar como esclavos a muchos indgenas, peleando luego
-con los que le hicieron resistencia. Si por lo riguroso de la estacin se
-retir a la capital de los cakchiqueles el 21 de julio de 1523, volvi en el
-ao 1525 y se hizo dueo de todo el pas. Dcese que en el mencionado
-ao de 1525 ya exista en aquel pas una villa con el nombre de San
-Salvador, cuyo alcalde se llamaba Diego Holgun<a name="FNanchor_80" id="FNanchor_80" href="#Footnote_80" class="fnanchor">[80]</a>. Posteriormente,
-Martn Estete, por orden de Pedrarias, se dirigi con 110 infantes y
-90 caballos hacia San Salvador. Estete fund una poblacin que denomin
-<i>Ciudad de los caballeros</i>; pero su carcter agrio y tirnico se atrajo
-la enemiga de sus soldados y el odio de los indios.</p>
-
-<p>Cuando en los comienzos del siglo <span class="smcap">xvi</span> descubrieron los espaoles
-las costas de <i>Honduras</i><a name="FNanchor_81" id="FNanchor_81" href="#Footnote_81" class="fnanchor">[81]</a>, encontraron los siguientes pueblos: 1. los
-<i>chortises de Sesenti</i>, pertenecientes a la familia de los quichs, cachimeles
-y mayas. 2. los <i>lencas</i>, que bajo los nombres de chontales, payas e
-hicaques o xicaques habitaron despus en los distritos de Olancho, Comayagua,
-Choluteca y Tegucigalpa. 3. los salvajes de la costa de
-Mosquitos.</p>
-
-<p>Ya sabemos que Cristbal Coln, en su cuarto y ltimo viaje, lleg
-a la isla de los Pinos (hoy de Guanaja) primera tierra centroamericana
-que descubrieron los europeos en el siglo <span class="smcap">xvi</span> (30 julio 1502);
-toc tierra firme donde a la sazn se halla el puerto de Trujillo, pasando
-tiempo adelante a las orillas del Ro Tinto, y all tom posesin
-de aquella tierra, que llam de Honduras. Continu navegando a lo largo
-de la costa de los Mosquitos y de la actual Repblica de Costa Rica,
-llegando hasta los confines de la provincia de Veragua.</p>
-
-<p>Realizronse sucesos que no demandan atenta consideracin, y slo
-apuntaremos que all por el ao 1530 los indgenas de Honduras se
-hallaban contentos bajo el mando del capitn Alonso Ortiz porque los
-trataba bien<a name="FNanchor_82" id="FNanchor_82" href="#Footnote_82" class="fnanchor">[82]</a>. Pasados dos aos, el contador Andrs de Cereceda
-y el licenciado Vasco de Herrera dirigieron la administracin de Honduras,
-si bien encontraron ruda oposicin en los regidores de la ciudad,<span class="pagenum"><a name="Page_101" id="Page_101">[101]</a></span>
-quienes hubieron de destituir al citado Vasco de Herrera. Motivo fu
-esto de serios disgustos entre Vasco y Diego Mndez, y que terminaron
-con el asesinato del primero. Apoderado Mndez del gobierno (1532),
-hizo jurar a todos fidelidad y mand reducir a prisin a Cereceda. Tanta
-fu la tirana de Mndez, que se conjuraron veinte hombres, <i>los mejores
-y ms honrados</i>, segn frase del historiador Herrera, para matarle<a name="FNanchor_83" id="FNanchor_83" href="#Footnote_83" class="fnanchor">[83]</a>.
-Los veinte conjurados, partidarios de Cereceda, asaltaron la
-casa del Gobernador y le redujeron a prisin, no sin que de aqullos
-hubiese cuatro heridos y de la parte de Mndez un muerto. Mediante un
-proceso, Mndez fu condenado a muerte, y otros, sin proceso alguno,
-sufrieron la misma pena. Cereceda, hombre cruel y vengativo, se atrajo
-el odio de los castellanos y de los indgenas. Pareca que Dios haba
-abandonado a Honduras, por cuanto en este ao de 1532 las enfermedades
-y el hambre ocasionaron muchas vctimas en el pas.</p>
-
-<p>Acertado estuvo el Rey al presentar para el obispado de Honduras
-a D. Cristbal de Pedraza. Tambin pens lo conveniente que sera establecer
-una Audiencia, considerando la mucha distancia que haba a
-la de Santo Domingo (1534).</p>
-
-<p>En el ao siguiente lleg a Honduras Cristbal de la Cueva, mandado
-por Jorge de Alvarado. Mediaron varias plticas entre D. Cristbal
-y Cereceda, hasta que al fin vinieron a un acuerdo, que fu roto
-poco despus (1535). Cereceda era cada da ms cruel, y por ello Pedro
-de Alvarado, que resida en Santiago de los Caballeros (Guatemala),
-se decidi a socorrer a los de Honduras, coincidiendo este hecho con
-el nombramiento que hizo el Rey de gobernador de Honduras a favor de
-Francisco de Montejo. En tanto que Montejo se dispona a ir a Honduras,
-lleg Pedro de Alvarado (1536), quien recibi por renuncia de
-Cereceda la gobernacin de dicha provincia. Cuando Alvarado comenz
-a pacificar la tierra y en el Puerto de Caballos ech los cimientos de
-una poblacin que llam <i>San Juan</i>, y Juan de Chaves, uno de sus servidores,
-di principio a una buena poblacin, por medio de la cual pudieran
-comunicarse las provincias de Honduras y Guatemala, se present
-Francisco de Montejo. La poblacin que hizo Chaves se llam
-<i>Gracias a Dios</i>, y se cuenta que despus de recorrer sierras y montaas,
-hall tierra buena, exclamando entonces su gente: <i>Gracias a Dios
-que habemos hallado tierra llana</i>. Aquella gente recordaba que el Almirante
-en su cuarto viaje di al prximo cabo el nombre de <i>Gracias a
-Dios</i>.</p>
-
-<p>Respecto al gobierno de Montejo, lo primero que hizo fu quitar la
-representacin a las personas nombradas por Alvarado, tomando l lo<span class="pagenum"><a name="Page_102" id="Page_102">[102]</a></span>
-mejor para s y lo dems lo di a sus amigos (1536)<a name="FNanchor_84" id="FNanchor_84" href="#Footnote_84" class="fnanchor">[84]</a>. Tuvo que sofocar
-un levantamiento de los indios, cuyo jefe, llamado Lempira, hombre
-prudente y valeroso, puso en gran aprieto a los castellanos, acabando
-al fin sus das por un tiro de arcabuz (1537). Con la muerte de Lempira
-entr la confusin entre los indios; unos se despearon por aquellas
-sierras prximas a la ciudad de Gracias a Dios, y otros se rindieron.</p>
-
-<p>Cuando crea Montejo que iba a gozar de paz y de tranquilidad, se
-present, procedente de Castilla, en Puerto de Caballos, el Adelantado
-Don Pedro de Alvarado. Vena con su mujer y mucha gente de guerra.
-Traa&mdash;escribe Herrera&mdash;el obispado de aquella provincia de Honduras
-para el licenciado Cristbal de Pedraza, protector de los indios<a name="FNanchor_85" id="FNanchor_85" href="#Footnote_85" class="fnanchor">[85]</a>.
-En seguida se encarg de la gobernacin de Honduras, no sin disgusto
-de Montejo, quien hubo de resignarse cuando vi la provisin real.
-Ajustse la paz entre ambos gobernadores por mediacin del dicho prelado.
-Montejo tuvo que pagar buena cantidad de ducados; pero recibi
-el gobierno de Chiapa, poblacin que era de Guatemala. A su vez Alvarado
-dej la gobernacin de Honduras al capitn Alonso de Cceres,
-y desde entonces&mdash;segn Herrera&mdash;hubo paz en Honduras, porque en
-muchos aos siempre sucedan en aquella provincia robos, opresiones y
-tiranas, por los malos e injustos gobernadores<a name="FNanchor_86" id="FNanchor_86" href="#Footnote_86" class="fnanchor">[86]</a>. Inmediatamente
-sali para Guatemala Pedro de Alvarado (1539), donde los Padres
-Fr. Bartolom de las Casas y Fr. Rodrigo de Andrade predicaban el
-Evangelio a los indios.</p>
-
-<p>Por algn tiempo tuvieron el mismo gobernador Honduras y Guatemala;
-luego, cuando D. Antonio de Mendoza, virrey de Nueva Espaa,
-dispuso que las dos provincias recibiesen al licenciado Alonso Maldonado,
-los de Honduras no quisieron y nombraron al veedor Diego Garca
-de Celis (1542). Posteriormente, sublevados los negros del territorio
-de Honduras, no pudieron hacer frente a las fuerzas que contra ellos
-mand la Audiencia, siendo pronto vencidos y castigados con rigor
-(1548).</p>
-
-<p>Habiendo tratado de las expediciones a <i>Nicaragua</i> realizadas por
-Gil Gonzlez Dvila y por Francisco Hernndez de Crdoba<a name="FNanchor_87" id="FNanchor_87" href="#Footnote_87" class="fnanchor">[87]</a>, consideremos
-la conquista del pas. Tom parte en ella la Audiencia de
-Santo Domingo. Los oidores de dicha Audiencia, que saban que Gil
-Gonzlez era el descubridor de Nicaragua, no tomaban a bien que Pedrarias
-Dvila la ocupase, parecindoles ms justo que continuara go<span class="pagenum"><a name="Page_103" id="Page_103">[103]</a></span>bernndola,
-en nombre de aquel alto Tribunal, Francisco Hernndez.
-Conociendo Pedrarias el caso, determin ir a Nicaragua, ya para castigar
- Hernndez, ya para que no se metiese en el pas Hernn Corts.
-En efecto, al comenzar el ao 1526, Pedrarias sali de Panam
-para Nicaragua, lleg a la ciudad de Len, puso preso Francisco Hernndez
-y le hizo cortar la cabeza. Despus de dejar el mejor arreglo
-que pudo en Nicaragua, en cuya tierra se hallaban establecidos los <i>chapanecas</i>,
-se volvi a Panam, en tanto que Diego Lpez de Salcedo pas
-desde Trujillos a Nicaragua o al <i>Nuevo Reino de Len</i>, como l llamaba
-al pas; tambin Pedro de los Ros, gobernador de Castilla del Oro,
-se present en la misma provincia, de la cual le hizo salir el citado Lpez
-de Salcedo, quien hubo de realizar reformas importantes lo mismo
-en el orden administrativo que en el religioso. As las cosas, Pedrarias
-Dvila mand detallada relacin al Rey del estado de Nicaragua, no
-sin declarar las causas que tuvo para degollar a Francisco Hernndez;
-tambin manifest que Gil Gonzlez Dvila era muerto. Como Pedrarias
-prometa sacar de la provincia grandes riquezas, se le envi el
-ttulo de Gobernador, ordenando a Diego Lpez de Salcedo y a Pedro
-de los Ros que no se metiesen en las cosas de Nicaragua. Fu presentado
-por obispo de Nicaragua Diego Alvarez de Osorio; se dispuso que
-se hiciese un convento de frailes dominicos y all se dirigi con la idea
-de convertir a los naturales Fray Bartolom de Las Casas. Duro en su
-gobierno se manifest Pedrarias. Puso preso a Diego Lpez de Salcedo
-y disgust a los indios. Tanta ojeriza haban cobrado los indios a sus
-dominadores, que haca dos aos que no dorman con sus mujeres para
-que stas no diesen esclavos a dichos castellanos. No slo odiaban
-Pedrarias los indios; los castellanos se quejaban del mismo modo de su
-conducta. Hasta en las elecciones de alcaldes y regidores se notaba la
-arbitrariedad del Gobernador, el cual elega aquellas autoridades entre
-sus criados y dependientes. Cuando le censuraban por ello, deca que
-tena cdula del Rey para hacerlo. Como escribe Herrera, en Nicaragua
-no se viva con justicia ni quietud<a name="FNanchor_88" id="FNanchor_88" href="#Footnote_88" class="fnanchor">[88]</a>. Muri Pedrarias en los ltimos
-das de julio de 1531, en la ciudad de Len a tiempo que se le haba
-concedido licencia de dos aos para venir a Castilla, y que se le haba
-hecho merced de la vara de alguacil mayor de Nicaragua para sus herederos,
-en la cual nombr a su hijo Arias Gonzalo y por alcalde de una
-de las fortalezas de aquella provincia...<a name="FNanchor_89" id="FNanchor_89" href="#Footnote_89" class="fnanchor">[89]</a>.</p>
-
-<p>Desempe interinamente el cargo de Gobernador el licenciado Castaeda,
-hombre injusto, inmoral y altanero. Continu el malestar en la<span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">[104]</a></span>
-provincia, que aument por las epidemias y el hambre, hasta el punto
-que lo mismo en dicha provincia, que en la de Honduras, se record por
-mucho tiempo el tristsimo ao de 1532. Ausentse del pas el licenciado
-Castaeda, dejando en su lugar al obispo Garci Alvarez Osorio; pero
-el regimiento de la ciudad de Len suplic al Rey que el nombramiento
-de Gobernador se hiciese en persona que hubiera estado en las Indias,
-y propona al capitn Francisco de Barrionuevo, gobernador de Castilla
-del Oro, o al licenciado de la Gama.</p>
-
-<p>En la corte se trat por el ao 1534 de establecer Audiencias, no
-slo en Honduras&mdash;como antes se dijo&mdash;, sino tambin en Nicaragua y
-en alguna otra provincia. Dems de esto, deseoso el Rey en dar paz a
-la mencionada provincia de Nicaragua, nombr como gobernador a Rodrigo
-de Contreras, que cas con Doa Mara de Pealosa, hija de Pedrarias
-Dvila, la misma que estuvo prometida a Vasco Nez de Balboa.
-Apenas tom posesin de su destino, comenz a entender en la residencia
-del licenciado Castaeda, quien, como viese mal el asunto, hubo
-de marcharse a Castilla, adonde la Audiencia le mand prender y secuestrar
-los bienes. Por entonces se present en Nicaragua, procedente
-de Mxico, el P. Las Casas, que no tard en declararse enemigo del
-Gobernador y protector de los indios. A tal extremo llegaron las cosas,
-que habiendo intentado el obispo Alvarez Osorio poner paz entre el Gobernador
-y el fraile, slo logr que se encendieran ms las pasiones,
-teniendo Rodrigo de Contreras que acudir en queja al Rey, mientras
-el P. Las Casas march a Castilla decidido a favorecer a los indios en
-contra de la <i>demasiada libertad de los gobernadores y soltura de los soldados</i><a name="FNanchor_90" id="FNanchor_90" href="#Footnote_90" class="fnanchor">[90]</a>.
-Al obispo Alvarez Osorio, que muri por entonces, le sucedi
-Fray Antonio de Valdivieso. No hay palabras para reprobar la conducta
-de Rodrigo de Contreras. Si V. M.&mdash;dice atenta y razonada
-Exposicin&mdash;hobiesemos de facer relacion de todo lo que en esta tierra
-ha subcedido de nueve aos esta parte, que ha que Rodrigo de Contreras
-ha gobernado, sera facer un proceso muy grande, de cosas que
-dudamos V. M. pudiese creer<a name="FNanchor_91" id="FNanchor_91" href="#Footnote_91" class="fnanchor">[91]</a>. Por su ineptitud, torpeza o malas inclinaciones,
-su nombre fu aborrecido de los indgenas. Por mucho tiempo
-se record en el pas la mala administracin de dicho gobernante.</p>
-
-<p>Descubierta <i>Costa Rica</i> por Cristbal Coln en el ao 1502<a name="FNanchor_92" id="FNanchor_92" href="#Footnote_92" class="fnanchor">[92]</a>, fu
-la primera de las provincias del antiguo reino de Guatemala que conquistaron
-los espaoles. Dentro de la provincia llamada Castilla del
-Oro, provincia que se extenda desde el golfo de Urab hasta el cabo de<span class="pagenum"><a name="Page_105" id="Page_105">[105]</a></span>
-Gracias a Dios, se hallaba el territorio de Costa Rica. Bajo el punto
-de vista etnogrfico, las razas primitivas de Costa Rica eran: los <i>chorotegas</i>
-o <i>mangues</i>, que habitaban la regin del Noroeste, hacia el golfo de
-Nicoya, que se corran hacia el Salvador, Chiapas y Nicaragua; los
-<i>cotos</i> o <i>bruncas</i> debieron vivir al Sur y al Sudeste de la cordillera; y los
-<i>getares</i> al Oeste de Nicoya y de los chorotegas<a name="FNanchor_93" id="FNanchor_93" href="#Footnote_93" class="fnanchor">[93]</a>.</p>
-
-<p>A Diego de Nicuesa, nombrado gobernador de Castilla del Oro
-(1508), le sucedi Pedrarias Dvila (1513), y poco despus el licenciado
-Gaspar de Espinosa, alcalde mayor<a name="FNanchor_94" id="FNanchor_94" href="#Footnote_94" class="fnanchor">[94]</a>. En busca de oro, all por el
-ao 1520, se dirigi Espinosa hacia <i>Burica</i> (hoy Boruca) en la actual
-Repblica de Costa Rica. Llambase Urraca el cacique de Burica, hombre
-tan osado como valiente. Reido fu el combate entre los castellanos
-de Espinosa y los indios de Urraca, y mal lo hubieran pasado los
-primeros sin el auxilio de Hernando de Soto, que, por orden de Francisco
-Pizarro, haca a la sazn una correra por aquellas inmediaciones.
-Embarcse Espinosa y sigui la costa, tocando tierra en seguida, no sin
-encontrar tenaz resistencia en otros indios, aunque la vista slo de los
-caballos les aterraba, creyendo que eran monstruos marinos. Retirse
-Espinosa a Panam, llamado por Pedrarias, dejando en Burica al capitn
-Francisco Campan con un destacamento.</p>
-
-<p>Cuando Urraca tuvo de ello noticia, cay sobre Campan, en tanto
-que el citado capitn enviaba dos mensajeros a Pizarro dndole
-cuenta de su apurada situacin. En buen hora llegaron los refuerzos,
-porque ya se hallaba sitiado por el valeroso Urraca. Posteriormente el
-mismo Pedrarias con ciento cincuenta hombres y algunas piezas de artillera,
-se dirigi contra los indios, llevando por capitn de su guardia
-a Francisco Pizarro, tan famoso en la Historia del Nuevo Mundo. Urraca,
-con la ayuda del cacique Exquegu, se dispuso a la pelea. Casi
-todo un da dur el combate, retirndose al fin los indios, que fueron
-perseguidos. Pedrarias, habiendo dejado al capitn Diego de Albitez
-por teniente suyo, regres a Panam (1520). Entre Albitez y Urraca
-no cesaron las hostilidades. Al ao siguiente, Campan, sucesor de
-Albitez, continu la guerra contra Urraca; pero cansado el capitn
-espaol de luchar un da y otro da, le propuso honrosa paz. Fiado
-Urraca en la palabra de Campan, se present en el pueblo y al momento
-fu reducido a prisin y cargado de cadenas. Evadise de la prisin
-y sostuvo larga guerra, muriendo al fin con la pena de no haber
-podido arrojar a los invasores<a name="FNanchor_95" id="FNanchor_95" href="#Footnote_95" class="fnanchor">[95]</a>. No dej de ser Costa Rica campo<span class="pagenum"><a name="Page_106" id="Page_106">[106]</a></span>
-abonado para las conquistas de los espaoles. Cuando Pedro de Alvarado,
-all por el ao 1527, se defenda en Espaa de los cargos que se
-le hacan, su hermano Jorge penetr hasta Costa Rica, sometiendo algunos
-pueblos de indgenas. Tiempo adelante, el ao 1542, hizo Diego
-Gutirrez un asiento o convenio con el Rey para conquistar y poblar
-la provincia de Cartago, desde la baha de Cerebaro hasta el cabo Camarn,
-en el ro Grande (el San Juan)<a name="FNanchor_96" id="FNanchor_96" href="#Footnote_96" class="fnanchor">[96]</a>. (<a href="#Ab">Apndice B.</a>)</p>
-
-<p>Terminaremos la conquista de la Amrica Central, recordando los
-siguientes hechos. Tranquilo se hallaba Pedro de Alvarado en su gobierno
-de Guatemala, cuando la resolucin de asuntos interiores le
-obligaron a trasladarse a Mxico para consultar con el virrey Don Antonio
-de Mendoza. Sucedi la sazn un levantamiento de chichimecas
-en el distrito de Guadalajara (Reino de la Nueva Galicia). Los indmitos
-chichimecas, por no pagar los tributos a sus seores, se subieron
-a las cumbres de las sierras y se dispusieron a pelear como bravos.
-Contra ellos fu Pedro de Alvarado, quien encontr all la muerte (24
-junio 1541)<a name="FNanchor_97" id="FNanchor_97" href="#Footnote_97" class="fnanchor">[97]</a>. El virrey Mendoza, cediendo a los deseos de la viuda,
-Doa Beatriz, conocida desde la muerte de su marido con el nombre de
-<i>La Sin Ventura</i><a name="FNanchor_98" id="FNanchor_98" href="#Footnote_98" class="fnanchor">[98]</a>, nombr gobernador interino de Guatemala a Don
-Francisco de la Cueva, hermano de la citada seora. Del gobierno de
-Honduras se encarg el tesorero Diego Garca de Celis. Terrible desgracia
-ocurri en Guatemala bajo el gobierno de la Cueva. Cuentan las
-crnicas de aquellos tiempos que copiosa y abundante lluvia comenz a
-caer sobre la ciudad y en sus inmediaciones desde el 8 de septiembre
-del ao 1541. El da 10 baj de la montaa, conocida desde aquella
-poca con el nombre de <i>Volcn de agua</i>, terrible inundacin, que destruy
-gran parte de Santiago de Guatemala, encontrndose entre los
-ahogados Doa Beatriz de la Cueva, viuda del adelantado Don Pedro
-de Alvarado, una hija natural del dicho Don Pedro, llamada Ana, de
-edad de cinco aos, y otras personas distinguidas. Los daos causados
-por la tormenta fueron muchos y muy importantes. Don Francisco de
-la Cueva, que haca oficio de gobernador, y el obispo, se portaron per<span class="pagenum"><a name="Page_107" id="Page_107">[107]</a></span>fectamente
-en aquel da tristsimo. Los supervivientes, aterrados por
-desgracia tan inmensa, se trasladaron una legua ms al Norte, donde
-se encuentra el valle de Panchoy, fundando all la tercera ciudad, capital
-del reino y hoy arruinada, y a la cual se la conoce con el nombre
-de la <i>Antigua</i>.</p>
-
-<p>Pasamos a relatar ciertos hechos referentes a la conquista de las
-Grandes Antillas. Dijimos en el primer tomo de esta obra que Cristbal
-Coln, en su primer viaje, sali el 19 de noviembre de 1492 de Puerto
-Prncipe, camino de Babeque, Bohio y Hayt o Bayt. De Puerto Prncipe
-no se dirigi directamente a Babeque, pues se entretuvo hasta el 5
-de diciembre en las costas de Cuba. Fonde en la extremidad occidental
-de <i>Hayt</i>, isla a la que di Coln el nombre de <i>Espaola</i> el da 6 de dicho
-mes, comenzando el 7 a explorar sus costas. Tena entonces la isla&mdash;segn
-Coln&mdash;cerca de un milln de habitantes<a name="FNanchor_99" id="FNanchor_99" href="#Footnote_99" class="fnanchor">[99]</a>, y estaba habitada por
-los <i>cebuneyes</i> al Oeste, y por los <i>aravacos</i> en el Centro y Este. Dividase
-en cinco partes, gobernadas por sus respectivos caciques: Caonabo era
-seor de <i>Maraguana</i>, Bohechio de <i>Xaragua</i>, Garionez del pas donde se
-fund despus <i>Concepcin de la Vega</i>, Guanagari de la tierra que estaba
-a orillas del <i>Artibonito</i>, y Cayacoa del <i>Higuey</i>. Recordaremos que, habiendo
-fundado el Almirante la <i>Isabela</i>, primera ciudad europea del
-Nuevo Mundo, Bartolom Coln ech los cimientos de Santo Domingo
-en el ao 1498, sobre la costa del ro Ozama. Dicen unos escritores que
-el hermano del Almirante di el citado nombre a la ciudad en honor de
-su padre, llamado Domingo; segn otros, por la devocin que tena a
-Santo Domingo de Guzmn. En el correr de los tiempos el nombre de
-la capital Santo Domingo sustituy al de Espaola, aplicndose despus
-nicamente a la parte oriental de la isla. El P. Las Casas, carioso
-por dems con los indios, hace subir a 3.000.000 el nmero de vctimas
-que los conquistadores espaoles hicieron en el pas<a name="FNanchor_100" id="FNanchor_100" href="#Footnote_100" class="fnanchor">[100]</a>.</p>
-
-<p>Descubierta la isla de <i>Cuba</i> por Coln en su primer viaje, y poblada
-por los <i>siboneyes</i>, fu conquistada en el ao 1511 por Diego Velzquez,
-gobernador de la Espaola. Velzquez, con 300 soldados y acompaado
-del sacerdote (no fraile a la sazn), Bartolom de las Casas, conquist
-la isla, no sin derrotar y quemar vivo al cacique Hatuey. Encarg luego
-la pacificacin del Camagey al capitn Narvez, cuyos soldados lo
-llevaron todo a sangre y fuego. Velzquez fund las ciudades de <i>Baracoa</i>,
-<i>Sancti-Spritus</i>, <i>Puerto Prncipe</i>, <i>Santiago de Cuba</i> y la <i>Habana</i>.
-Muri en el ao 1524.</p>
-
-<p>Al S. de Cuba se encuentra <i>Jamaica</i>, descubierta por Cristbal Co<span class="pagenum"><a name="Page_108" id="Page_108">[108]</a></span>ln
-en su segundo viaje, el ao 1494. El Almirante la llam <i>Santiago</i>,
-nombre que se olvid pronto. Es una de las grandes Antillas, y en ella
-se establecieron los espaoles en 1509. Los indgenas, pertenecientes a
-la misma raza que los de las otras grandes Antillas, se sometieron fcilmente;
-pero a Esquivel, su primer Gobernador, hombre bueno y compasivo,
-sucedieron malos conquistadores, cuya obra se redujo a exterminar
-a los aborgenes. Una flota que envi Cromwell, se apoder de la
-isla (1655), en la cual slo se contaban 3.000 habitantes, la mitad espaoles
-y la otra mitad negros.</p>
-
-<p>Consideremos la isla, que los indios llamaron <i>Borinqun</i>, Cristbal
-Coln, <i>San Juan Bautista</i><a name="FNanchor_101" id="FNanchor_101" href="#Footnote_101" class="fnanchor">[101]</a>, y los espaoles, <i>Puerto Rico</i><a name="FNanchor_102" id="FNanchor_102" href="#Footnote_102" class="fnanchor">[102]</a>. Se dijo
-en su lugar correspondiente, que Cristbal Coln, en su segundo viaje,
-descubri la isla de Puerto Rico. En el ao 1508, Juan Ponce de Len,
-que se hallaba en la Isla Espaola, solicit de Nicols Ovando permiso
-para ir a la de San Juan de Puerto Rico. Concedido el permiso, se
-dirigi a la citada isla y desembarc en un sitio, cuyo seor, el ms
-poderoso de aquella tierra, se llamaba Agueinab. Los habitantes tenan
-color cobrizo, ms obscuro que el comn de los naturales de Amrica.
-Afirman antiguos escritores que era una tierra muy poblada de
-gente, y cultivada con tanto esmero, que pareca una huerta. Ponce de
-Len fu recibido perfectamente por el cacique Agueinab, y por l supo
-que algunos ros conservaban oro abundante en sus arenas. La isla
-tena pocos llanos, aunque s muchos valles y altas montaas, numerosos
-ros y algunos puertos, el mejor de ellos el de Puerto Rico. Ovando,
-inmediatamente que lleg a Espaa, manifest al Rey el servicio que
-le haba hecho Ponce de Len con su expedicin a la isla. El Monarca
-premi a Ponce de Len, nombrndole gobernador de Puerto Rico
-(1510), <i>sin que el Almirante</i>, como dice Herrera, <i>le pudiese quitar</i><a name="FNanchor_103" id="FNanchor_103" href="#Footnote_103" class="fnanchor">[103]</a>.</p>
-
-<p>El Gobernador envi presos a Espaa a Juan Cern y Miguel Daz,
-hechuras del Almirante; fund una poblacin que llam <i>Caparra</i> y otras
-menos importantes, e hizo el repartimiento de los indios. Entre los castellanos
-e indios comenz la guerra, teniendo la desgracia Cristbal de
-Sotomayor y otros cuatro castellanos de morir a manos de sus enemigos.
-Juan Ponce, comprendiendo la gravedad del caso, nombr tres capitanes
-para castigar a los revoltosos; los capitanes eran: Diego de Salazar,
-Miguel de Toro y Luis de Aasco, los cuales, cada uno al frente
-de treinta hombres, triunfaron de los indios. Ponce puso en paz la isla<span class="pagenum"><a name="Page_109" id="Page_109">[109]</a></span>
-de Puerto Rico, aunque los indgenas, en su desesperacin, llamaron en
-su ayuda a los caribes de las islas cercanas. Posteriormente, disgustado
-Juan Ponce de Len por la vuelta a la isla de Juan Cern y Miguel
-Daz, se dispuso a realizar descubrimientos de otras tierras. Al
-efecto, sali de la isla de San Juan en los primeros das de marzo de
-1512, y pasando por la isla del Viejo, por Caycs (isleta de los Lucayos),
-por Amaguayo, por Manegu, por Guanahani, lleg a la Florida<a name="FNanchor_104" id="FNanchor_104" href="#Footnote_104" class="fnanchor">[104]</a>.
-Orgulloso con sus descubrimientos, pensando siempre que eran
-islas y no tierra firme, march a Castilla, esperando recibir mercedes de
-la corte. Tantas y tan grandes fueron las quejas que se dieron al Almirante
-acerca de Juan Cern y Miguel Daz, que, aconsejado de los Jueces
-de Apelacin y de los Oficiales Reales, les quit los Oficios y envi
-de gobernador al comendador Moscoso. Como tampoco se portara bien
-el citado Moscoso, pas l a la isla, donde dej por nuevo Gobernador,
-al tiempo de marcharse, a Cristbal de Mendoza. Mendoza era persona
-discreta y contuvo las invasiones de los caribes, cada vez ms atrevidos
-e insolentes.</p>
-
-<p>Premi el Rey los servicios de Juan Ponce nombrndole Adelantado
-de la isla de Bimini y tambin de la Florida (considerada entonces
-como isla); adems le orden que levantase una fortaleza en la isla
-de San Juan para la defensa de los caribes. Tanto miedo llegaron a
-inspirar dichas gentes, que se mand armar tres navos para correr las
-islas que eran guarida de los caribes, dndose el mando de la escuadrilla
-al citado Ponce (ao de 1514). En los comienzos de mayo de 1515
-se dirigi Ponce a la isla de Guadalupe, donde hizo desembarcar algunos
-hombres para recoger agua y lea, y algunas mujeres para que lavasen
-la ropa. Los salvajes, que estaban emboscados, mataron los hombres
-y cautivaron las mujeres. Corrido por este suceso Ponce de Len,
-se retir con sus naves a San Juan de Puerto Rico, mientras el Gobierno
-di licencia para que todos pudieran armarse contra los caribes
-y hacerles esclavos. Disgustado Ponce de Len porque la fortuna no se
-haba mostrado propicia ni en Guadalupe ni en la Florida, volvi a
-Cuba, acabando sus das en el ao 1521. El Rey di el Adelantamiento
-y las dems mercedes del padre al hijo, cuyo nombre era Luis. Como diremos
-al tratar del gobierno de Puerto Rico, la colonizacin se hizo con
-ms lentitud que en la Espaola. Los comienzos de la colonizacin&mdash;segn
-Reclus&mdash;fueron muy difciles: huracanes, una invasin de caribes
-y la destruccin de los primeros cultivos por las hormigas, hicieron
-abandonar la isla, que se repobl lentamente<a name="FNanchor_105" id="FNanchor_105" href="#Footnote_105" class="fnanchor">[105]</a>. (<a href="#Ac">Apndice C</a>).</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">[110]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="CAPITULO_VI">CAPITULO VI</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Conquista del Per.&mdash;Francisco Pizarro: su patria.&mdash;Pizarro
-en el Nuevo Mundo: sus primeros hechos.&mdash;Expedicin de
-Andagoya.&mdash;Sociedad de Pizarro, Almagro y Luque.&mdash;Primera
-y desgraciada expedicin de Pizarro.&mdash;Vuelta a Panam.&mdash;Segunda
-expedicin: descubrimientos de Ruiz.&mdash;Pizarro
-en el Imperio y Almagro en Panam.&mdash;Pizarro y Almagro
-en la isla del Gallo.&mdash;Almagro en Panam y Pizarro
-en la isla de Gorgona.&mdash;Los espaoles en Tumbez.&mdash;Pizarro
-se embarca para Espaa.&mdash;Pizarro y Hernn Corts
-en Toledo.&mdash;Capitulacin.&mdash;Pizarro en Trujillo: su familia.&mdash;Pizarro
-vuelve al Nuevo Mundo.&mdash;Descontento de
-Almagro.&mdash;Tercera expedicin.&mdash;El Imperio en aquella
-poca.&mdash;Huayna Capac.&mdash;Huascar y Atahuallpa.&mdash;Guerra
-y triunfo de Atahuallpa.&mdash;Pizarro en Tumbez: funda a
-San Miguel.&mdash;Pizarro y Hernando Soto en el interior del
-Imperio.&mdash;Los espaoles en los Andes.&mdash;Embajadas del
-Inca.&mdash;El Inca Atahuallpa.&mdash;Atrevido plan de Pizarro.&mdash;El
-P. Valverde ante Atahuallpa.&mdash;Ataque de los espaoles.&mdash;Prisin
-del Inca.&mdash;Muerte de Huascar.&mdash;Muerte de
-Atahuallpa.</span></p>
-
-
-<p class="p2">Francisco Pizarro naci por el ao 1471 en Trujillo (Cceres), y era
-hijo ilegtimo de Gonzalo, capitn de infantera<a name="FNanchor_106" id="FNanchor_106" href="#Footnote_106" class="fnanchor">[106]</a> y de Francisca
-Gonzlez, mujer de humilde condicin. Un da&mdash;se ignora el motivo de
-ello&mdash;desapareci de su pueblo y se embarc para el Nuevo Mundo.
-Debi ir a Santo Domingo, donde permaneci ignorado, hasta que a
-fines de 1509, cuando contaba treinta aos de edad, se alist bajo las
-banderas de Alonso de Ojeda. Tiempo adelante tuvo Ojeda necesidad
-de ir a buscar recursos a la Espaola<a name="FNanchor_107" id="FNanchor_107" href="#Footnote_107" class="fnanchor">[107]</a>, y durante su ausencia, encarg
-del gobierno de San Sebastin, villa que acababa de fundar en
-Urab, a Francisco Pizarro. Posteriormente, nuestro hroe se uni a
-Balboa, y con l iba cuando se descubri el mar del Sur. Acompa
-luego a Gaspar Morales, deudo de Pedrarias, en una expedicin, cuyo<span class="pagenum"><a name="Page_111" id="Page_111">[111]</a></span>
-resultado fu desastroso, y ms lo hubiese sido sin los servicios de Pizarro.
-En esta ocasin, un cacique del archipilago de las Perlas, le
-hubo de sealar la direccin en que se hallaba un pas muy rico (Per).
-Cuando Pedrarias se declar enemigo mortal de Vasco Nez de Balboa,
-Pizarro se puso al lado del primero, prefiriendo el poderoso al humilde.
-Cuntase que al trasladarse el gobierno de la colonia de Darin,
-atravesando el istmo, a Panam, Pizarro no se separ de Pedrarias. En
-Panam combati los indios y tambin en Panam se decidi a realizar
-en la regin del Sur las hazaas que en el Norte llev a cabo Corts.
-Se asociaron a Pizarro para la realizacin de su proyecto, Diego
-de Almagro y el sacerdote Hernando de Luque; Almagro era natural
-del pueblo de su nombre, y Luque cura de Panam (<a href="#Ad">Apndice D</a>). Es
-de advertir, que adems de los datos que Pizarro pudo por s mismo hallar
-del Per, los tena seguros y recientes. En aquel tiempo, un caballero
-llamado Pascual de Andagoya, organiz una expedicin en Panam
-(1522), y, hacindose a la vela hacia el Sur, lleg hasta las riberas
-del ro de San Juan, donde adquiri importantes noticias acerca del
-imperio de los Incas. Andagoya, despus de comerciar con los indgenas,
-volvi a Panam por el mal estado de su salud<a name="FNanchor_108" id="FNanchor_108" href="#Footnote_108" class="fnanchor">[108]</a>.</p>
-
-
-<div class="figcenter2em" id="PIZARRO">
- <img src="images/p110.jpg" width="500" height="812" alt=""/>
- <div class="caption">
- <p><span class="smcap">Francisco Pizarro.</span></p>
- </div>
-</div>
-
-<p>Pizarro, Almagro y Luque compraron dos buques pequeos, de los
-cuales el mayor era uno de los construdos por Balboa para la misma
-expedicin. En este buque y con 80 hombres de los 100 que se haban
-reclutado y cuatro caballos, sali Pizarro (mediados de Noviembre
-de 1524); Almagro deba seguirle cuando estuviese aparejado el buque
-menor. Toc Pizarro en el archipilago de las Perlas, atraves el golfo
-de San Miguel, se dirigi al puerto de las Pias y entr en el ro Bir,
-internndose unas dos leguas. Continuaron recorriendo la costa, encontrando
-slo pantanos, bosques y peascos. Casi agotadas las provisiones,
-el nico alimento de cada hombre consista en dos mazorcas de maz.
-Renegaban de la hora que haban salido de Panam. Hasta las mazorcas
-se iban concluyendo y el hambre comenzaba a dejarse sentir de una manera
-aterradora. Pizarro, en aquella situacin, dispuso que parte de la
-tripulacin, a las rdenes de Montenegro, marchara a las islas de las
-Perlas en busca de provisiones, mientras que la otra, hallndose l a la
-cabeza, se estableci en un lugar de la costa y entr en relaciones con los
-indgenas. Volvi Montenegro, trayendo carne, fruta y maz; durante su
-viaje, Pizarro hizo construir algunas barracas y busc races para alimentar
-a los suyos, races que muchas de ellas eran venenosas, ocasionando
-la muerte de 27. Inmediatamente que lleg Montenegro, abandonaron
-aquel sitio, al que denominaron <i>Puerto del Hambre</i>. Recorrieron<span class="pagenum"><a name="Page_112" id="Page_112">[112]</a></span>
-algunos puntos de la costa, detenindose en un paraje que llamaron
-<i>Pueblo Quemado</i>, donde hubieron de sostener frecuentes luchas con indios
-feroces, en una de las cuales sali mal herido Pizarro. Reembarcronse
-para Chicam, punto inmediato a Panam, pues deseaban enterarse
-del paradero de Almagro.</p>
-
-<p>No era censurable, aunque otra cosa pareciese, la conducta de Almagro.
-En el momento que pudo se lanz a la mar, siguiendo el mismo
-derrotero que Pizarro; derrotero que trat de conocer por las seales
-puestas en montes y playas. Desembarc en <i>Pueblo Quemado</i>, sitio donde,
-si Pizarro fu herido, l, luchando con los salvajes, perdi un ojo.
-Continu recorriendo la costa y, cuando crey que Pizarro y los que le
-acompaaban habran muerto, toc en la isla de las Perlas. All supo
-el paradero de ellos, tomando inmediatamente el rumbo de Chicam.
-Cuando, reunidos en Chicam, trataron de continuar la expedicin, vieron
-que los barcos se hallaban en mal estado y los recursos eran muy
-escasos. Hubieron de convenir que Almagro marchase a Panam y pidiera
-auxilio. En efecto, se present en Panam; pero encontr ruda
-oposicin de parte del gobernador Pedrarias, como tampoco logr despertar
-entusiasmo en la mayor parte de la gente; slo Luque no perdi
-la fe en aquellos momentos tan crticos. Consigui lo que quera, esto
-es, que el Gobernador levantara su prohibicin para el embarque de
-los que lo solicitasen, aunque no sin conceder a dicha autoridad parte
-de las ganancias que se obtuvieran, como tambin que se nombrase un
-adjunto a Pizarro que, por indicacin de Luque, fu designado el mismo
-Almagro, a quien se di el ttulo de <i>Capitn</i>. Tal nombramiento
-supo a vinagre a Pizarro, y fu el comienzo del odio que tiempo adelante
-se tuvieron.</p>
-
-<p>Reunidos en Panam los tres socios (Pizarro, Almagro y Luque),
-hicieron las paces, jurando en nombre de Dios y por los Santos Evangelios
-ejecutar lo que prometan. Acordaron que se celebrase una misa
-para pedir a Dios la proteccin divina en la prxima expedicin. El
-pacto que hicieron lo hubieron de sellar comulgando los tres con la misma
-hostia, siendo de notar que el celebrante fu el mismo Luque. Firmse
-el contrato el 10 de marzo de 1526, y por l se comprometan al
-descubrimiento y conquista del Per, debiendo Pizarro y Almagro tomar
-a su cargo la parte militar, mientras Luque se encargara de suministrar
-los fondos necesarios<a name="FNanchor_109" id="FNanchor_109" href="#Footnote_109" class="fnanchor">[109]</a>; los productos se repartiran por iguales
-partes.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_113" id="Page_113">[113]</a></span>
-La segunda expedicin fu ms afortunada, contribuyendo seguramente
-a ello la inteligencia y habilidad del piloto Bartolom Ruiz. Los
-asociados compraron dos buques y dos canoas, algunos caballos, armas
-y municiones. Salieron de Panam y llegaron hasta el ro San Juan.
-Mientras que Pizarro se situaba a las orillas del dicho ro, Almagro volva
-a Panam en busca de nuevos socorros, y Bartolom Ruiz pasaba
-adelante con una nave explorando la costa; y, por cierto, con alguna
-suerte, puesto que descubri la isla del Gallo, la baha de San Mateo, la
-tierra de Coaque, llegando hasta la punta de Pasaos, debajo del Ecuador.
-En alta mar alcanz a ver una especie de carabela, o mejor dicho
-una balsa, en la cual iban algunos indios, tanto hombres como mujeres,
-procedentes de Tumbez, al parecer mercaderes, que llevaban muchos
-objetos de plata y oro, trabajados con bastante perfeccin. Lo que ms
-le sorprendi fueron las camisetas de algodn y lana, tejidas con no
-poco primor y delicadeza. Traan adems balanzas pequeas para pesar
-los metales preciosos. Hicieron grandes ponderaciones del mucho oro y
-plata que se encontraba en su pas, especialmente en Cuzco, la capital.</p>
-
-<p>Por su parte Pizarro emprendi su marcha al interior; pero, como
-dice Herrera, todo era montaas, con rboles hasta el cielo<a name="FNanchor_110" id="FNanchor_110" href="#Footnote_110" class="fnanchor">[110]</a>. En
-las colnas cubiertas de bosques encontr olorosas flores matizadas de
-diferentes colores; pjaros, especialmente de la familia de los loros; monos;
-reptiles de todas clases; la boa rodeando el tronco de algn rbol y
-el caimn tomando el sol a orilla de los ros. Muchos espaoles fueron
-vctimas de los caimanes y de los salvajes, en particular de los ltimos,
-que les acechaban y caan sobre ellos al menor descuido. Vino el hambre
-a aumentar las desgracias de la gente de Pizarro; en los bosques slo
-hallaban patatas silvestres y cocos, y en la playa el fruto del mango.</p>
-
-<p>Almagro tuvo la suerte de encontrar en Panam nuevo Gobernador.
-Llambase D. Pedro de los Ros, que dispens a la empresa decidida
-proteccin, tanta que Almagro pudo volver pronto y reunirse con Pizarro
-llevando pequeo cuerpo de aventureros militares que acababan de
-llegar de la metrpoli.</p>
-
-<p>Despus de algunos das en que Pizarro y Almagro fueron juguete
-de las olas, arribaron a un puerto seguro en la isla del Gallo, visitada
-antes por el piloto Ruiz. Pasaron luego a la baha de San Mateo, observando&mdash;como
-dice el citado Ruiz&mdash;que los habitantes eran ms civilizados
-que los de otras partes y que las tierras estaban mejor cultivadas.
-En la costa vean grandes rboles de bano, de una especie de
-caoba y de otras maderas duras; tambin el sndalo y muchos rboles
-olorosos. En los repechos de las colinas creca el maz y se criaba la pa<span class="pagenum"><a name="Page_114" id="Page_114">[114]</a></span>tata,
-y en las llanuras magnficos plantos de cacao. Anclaron en el
-puerto de Tacamez, poblacin de ms de 1.000 casas, con calles y plazas,
-donde los hombres y las mujeres lucan adornos de oro y piedras
-preciosas. All se halla el ro de las Esmeraldas, llamado as por las
-minas de esta piedra preciosa. No dejaron de observar el espritu belicoso
-de los naturales del pas, comprendiendo que necesitaban mayores
-refuerzos.</p>
-
-<p>Tan acalorada fu la discusin entre Almagro y Pizarro acerca de
-la marcha del primero a Panam y de la estancia del segundo en aquellas
-tierras, que llegaron a injuriarse y echar mano a las espadas; mas
-el tesorero Ribera y el piloto Ruiz lograron apaciguarlos. Almagro march
-a Panam y Pizarro se qued en la pequea isla del Gallo. Los
-aventureros que se quedaron con Pizarro comenzaron manifestar su
-profundo disgusto. Estaban rendidos de luchar con los horribles temporales
-de los trpicos, con terrenos escabrosos, con salvajes y caribes,
-con el hambre y las enfermedades. Llegaban a decir que en aquellas
-tierras ni siquiera haba lugar sagrado para sepultura de sus cuerpos.
-Tanto creci el disgusto, que algunos soldados escribieron a sus parientes
-y amigos, dndoles noticia del miserable estado en que se hallaban;
-pero Almagro, comprendiendo la gravedad de este paso, dispuso apoderarse
-de las cartas y que no llegasen a su destino. Noticiosos de ello
-algunos soldados, acordaron escribir una carta y exponer con vivos colores
-sus desastres. Colocaron dicha carta dentro de un ovillo de algodn,
-que deba recibir, como muestra de los productos del pas, la mujer
-del gobernador de Panam. Terminaba la carta con una cuarteta escrita
-por Sarabia, natural de Trujillo, y en ella se pintaba a los dos jefes
-como socios de una carnicera; uno se ocupaba en traer el ganado (Almagro)
-y otro en degollarlo (Pizarro). La copla deca as:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Pues, seor Gobernador,</div>
-<div class="line">mirelo bien por entero,</div>
-<div class="line">que all va el recogedor</div>
-<div class="line">y aqui queda el carnicero.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>La carta, la vuelta de Almagro y la llegada del nico buque que
-quedaba a Pizarro causaron profundo desaliento en Panam. Exagerse
-por todas partes el contenido de la carta y mostrbanse tristes y abatidos
-los que haban venido con Almagro. El barco en aguas de Panam,
-necesitaba composicin, como pblicamente se deca, o era un
-pretexto para librarse Pizarro de gente levantisca y desobediente? Teniendo
-todo esto en cuenta, el gobernador D. Pedro de los Ros se neg
-a escuchar las splicas de Almagro y de Luque, y envi dos buques<span class="pagenum"><a name="Page_115" id="Page_115">[115]</a></span>
-para recoger a los expedicionarios. Cuando llegaron los dos buques, la
-alegra de los compaeros de Pizarro fu general; mas l viendo que
-nada consegua con sus splicas y ruegos, tir de la espada y haciendo
-una raya en el suelo de Oriente a Poniente, extendi el brazo hacia el
-Sur y dijo: <i>Camaradas y amigos: este es el camino de las penalidades, pero
-por l se va al Per a ser ricos</i>; y sealando en otra direccin, aadi:
-<i>por all vais al descanso, a Panam, pero a ser pobres. Escoged.</i> Y pas la
-raya. Slo 13 le siguieron y se llamaban Bartolom Ruiz, Pedro de
-Canda, Cristbal de Peralta, Domingo de Soria Luce, Nicols de Ribera,
-Francisco de Cullar, Alonso de Molina, Pedro Alcn, Garca de
-Jerz, Antn de Carrin, Alonso Briceo, Martn de Paz y Juan de la
-Torre. Estos fueron&mdash;escribe Montesinos&mdash;los trece de la fama; stos
-los que cercados de los mayores trabajos que pudo el mundo ofrecer a
-hombres, y los que estando ms para esperar la muerte que las riquezas
-que se les prometan, todo lo pospusieron a la honra, y siguieron a
-su capitn y caudillo para ejemplo de lealtad en lo futuro<a name="FNanchor_111" id="FNanchor_111" href="#Footnote_111" class="fnanchor">[111]</a>. Volvieron
-los dos buques a Panam con los que se negaron a seguir hacia el
-Per, y entre ellos el piloto Ruiz, que deba ayudar a Almagro y a
-Luque en aquellos momentos crticos.</p>
-
-<p>Pizarro determin abandonar la isla del Gallo. Hizo construir una
-balsa y se retir con sus doce compaeros a otra isla distante 5 o 6
-leguas de la costa, a la cual, recordando la mitologa, dieron el nombre
-de Gorgona. Aunque tenan agua buena y abundante, y no les faltaba
-pesca ni caza, las exhalaciones malficas de aquel suelo y la plaga de
-insectos venenosos abatieron el espritu de aquellos hroes. Alentbanles
-sus sentimientos religiosos y en Dios pusieron toda su esperanza.
-Miraban al mar y por todas partes se vea la lquida llanura, excepto
-por el lado oriental, que quebraba la monotona del horizonte prolongadsima
-lnea de fuego. Era la reverberacin del sol en las nevadas crestas
-de la cadena de los Andes.</p>
-
-<p>Pasados siete meses, un da vieron aparecer las velas de un buque
-en el horizonte. Era el piloto Ruiz, que en pequeo barco con provisiones,
-armas y pertrechos llegaba a la isla Gorgona. En dicho barco Pizarro
-y los suyos se apresuraron a embarcarse, abandonando aquella
-miserable tierra, no sin profunda pena, porque en ella dejaban dos enfermos
-al cuidado de algunos indios amigos. Pasaron cerca de la isla del
-Gallo, descubrieron la punta de Tacumez, penetraron en mares hasta
-entonces no surcados por quillas europeas, admiraron el Chimborazo y
-el Cotopaxi, fondeando en la isla de Santa Clara, que se halla a la entrada
-de la baha de Tumbez.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_116" id="Page_116">[116]</a></span>
-Al da siguiente continuaron la navegacin, llegando, en fin, a Tumbez,
-hermosa ciudad con casas de piedra y cal, colocada en el centro de
-frtil campo. Acudieron a la playa los habitantes de Tumbez y contemplaron
-con tanta curiosidad como sorpresa a los extranjeros y al barco.
-Dieron cuenta de lo que vean al <i>curaca</i> (gobernador) del distrito,
-quien sumamente generoso les mand en muchas balsas pltanos, yucas,
-pias, cocos, batatas, maz y otros productos de la tierra, como tambin
-caza y pescado; adems, algunas llamas (carnero peruano) vivas. Encontrbase
-a la sazn en Tumbez un noble indio (<i>orejn</i>), que fu a bordo
-con objeto de ver a los espaoles<a name="FNanchor_112" id="FNanchor_112" href="#Footnote_112" class="fnanchor">[112]</a>. Lo que importaba al jefe peruano
-era saber de dnde y con qu objeto haban venido a aquellas tierras.
-Contestle Pizarro que haban venido para asegurar la <i>legtima supremaca</i>
-de su Rey y para ensear a los indios la verdadera religin.
-Guard profundo silencio el peruano, aunque es de creer que no le
-convencieran las razones del capitn espaol. Comi el noble indio con
-Pizarro, y al despedirse, nuestro hroe regal al peruano una hacha
-que le haba llamado mucho la atencin, pues el uso del hierro era desconocido
-lo mismo a los hijos del imperio de los incas que al de los aztecas.
-Al da siguiente Pizarro obsequi al curaca con cerdos y gallinas,
-animales que no eran indgenas del Nuevo Mundo. Los espaoles
-que visitaron a Tumbez quedaron admirados de la grandeza de la ciudad,
-que era frontera del Norte del imperio y contigua a la reciente
-adquisicin de Quito. Despidise Pizarro de los naturales de Tumbez y
-prosigui su rumbo hacia el Sur.</p>
-
-<p>Dobl el cabo Blanco y entr en el puerto de Paita, siendo recibido
-con el mismo espritu de hospitalidad que en Tumbez. Recorri la orilla
-de las llanuras arenosas de Sechuza, dobl la Punta de Aguja y sigui
-la costa en su direccin hacia el Este, no perdiendo nunca de vista la
-cadena colosal de los Andes, que a medida que navegaban hacia el Sur
-casi siempre a la misma distancia de tierra, se iba presentando cumbre
-tras cumbre con sus estupendas crestas de hielo como un inmenso
-Ocano que se hubiera detenido y helado de repente en medio de su tumultuosa
-carrera<a name="FNanchor_113" id="FNanchor_113" href="#Footnote_113" class="fnanchor">[113]</a>.</p>
-
-<p>Por todas partes que pasaba Pizarro era recibido por los naturales
-con generosa hospitalidad. Ellos, los indgenas, llamaban a los espaoles
-<i>hijos del Sol</i> y les llamaban as por su blancura, por el brillo
-de sus armaduras y por los rayos que manejaban. Crean que los espaoles
-eran dulces, cariosos y buenos. El corazn de hierro del soldado&mdash;como
-escribe Prescott&mdash;no haba presentado an su lado sombro.<span class="pagenum"><a name="Page_117" id="Page_117">[117]</a></span>
-Era demasiado pronto para hacerlo. An no haba sonado la hora de la
-conquista<a name="FNanchor_114" id="FNanchor_114" href="#Footnote_114" class="fnanchor">[114]</a>.</p>
-
-<p>No es extrao que los peruanos amasen a los espaoles. Comenzaron
-muy bien. Sin haber querido recibir el oro, plata y perlas que les ofrecieron,
-a fin de que conociesen no era codicia, sino deseo de su bien el
-que les haba trado de tan lejanas tierras a las suyas<a name="FNanchor_115" id="FNanchor_115" href="#Footnote_115" class="fnanchor">[115]</a>. Siguiendo
-Pizarro su derrotero al Sur, pas no lejos del punto en que haba de
-levantarse la ciudad de Trujillo y lleg al puerto de Santa. Convencido
-de la existencia de un gran imperio indio, volvi por el mismo camino.
-En un pueblo que los espaoles llamaron Santa Cruz, acept el convite
-de rica peruana; en Tumbez dej a Alonso de Molina y l se llev el
-peruano <i>Felipillo</i> y algn otro, y recogi en la isla de Gorgona a uno de
-los enfermos, pues el compaero haba muerto, volviendo a anclar en
-el puerto de Panam despus de diez y ocho meses de ausencia<a name="FNanchor_116" id="FNanchor_116" href="#Footnote_116" class="fnanchor">[116]</a>.</p>
-
-<p>Orgullosos podan estar los tres socios con el nuevo descubrimiento,
-aunque el gobernador Pedro de los Ros, no convencido de la importancia
-o tal vez desanimado por su misma magnitud, se neg a prestar
-auxilio a la empresa. Entonces acordaron los tres socios acudir al Rey.</p>
-
-<p>Designse para ello a Pizarro, por empeo de Almagro y contra la
-opinin de Luque. Quera el sacerdote que se diera el encargo al licenciado
-Corral, funcionario dignsimo y que iba a marchar a Espaa por
-asuntos de pblico inters. Sostuvo Almagro con cierta energa que
-Pizarro deba ser el designado, pues nadie&mdash;segn l&mdash;poda desempear
-tan bien la misin como la persona ms interesada. Accedi Luque;
-mas conocedor del carcter de sus dos amigos y del corazn humano,
-exclam: Plegue Dios que no os hurtis uno otro la bendicin, como
-Jacob Essa. Reunidos con alguna dificultad 1.500 pesos de oro,
-Pizarro, acompaado de Pedro de Canda, y llevando consigo algunos
-indgenas, dos o tres llamas, adornos y vasos de oro y plata, y varios
-tejidos de lana, se embarc en el puerto llamado <i>Nombre de Dios</i> en la
-primavera de 1528, llegando a Sevilla a principios del verano y trasladndose
-a Toledo, donde fu recibido con mucha bondad por el Emperador.
-El relato que hizo de su viaje caus la admiracin de todos. No
-le inmut ni la majestuosa presencia de Carlos V, ni la legendaria
-figura de Hernn Corts, con quien se encontr en los salones regios,
-ni la brillante corte de Toledo. Cuando Hernn Corts terminaba su
-carrera, Pizarro comenzaba la suya: el primero haba conquistado el
-Norte y el segundo aspiraba a conquistar el Sur, los dos imperios ms<span class="pagenum"><a name="Page_118" id="Page_118">[118]</a></span>
-poderosos y ricos del Nuevo Mundo. Orillados algunos obstculos, se
-firm la capitulacin entre el gobierno y Pizarro el 26 de julio de 1529.
-Por el citado documento se nombraba a Pizarro, por vida, gobernador
-y capitn general de 200 leguas de costa en la <i>Nueva Castilla</i>, nombre
-que se di entonces al Per (como el de Nueva Espaa se haba dado
-a Mxico). Obtuvo, adems, el ttulo de Adelantado y de alguacil mayor
-de la tierra; dignidades ambas que se haba comprometido a obtener
-para Almagro. Al citado Almagro se le nombr comandante de la fortaleza
-de Tumbez, y al Padre Luque, tiempo adelante, se premiaran
-sus servicios con el obispado de la citada poblacin peruana: entretanto
-se le di el ttulo de <i>Protector general de los Indios de Nueva Castilla</i><a name="FNanchor_117" id="FNanchor_117" href="#Footnote_117" class="fnanchor">[117]</a>.
-No se olvid Pizarro de los compaeros que quedaban vivos de la isla
-del Gallo, recibiendo Bartolom Ruiz el ttulo de Piloto mayor de la
-Mar del Sur, y los restantes, unos fueron nombrados hijosdalgo y otros
-caballeros. Dironse algunas disposiciones para estimular la emigracin
-a aquel pas. Se mand a Pizarro que tuviese en su gobernacin los
-religiosos eclesisticos y oficiales reales que por su Majestad fuesen
-nombrados<a name="FNanchor_118" id="FNanchor_118" href="#Footnote_118" class="fnanchor">[118]</a>. Entre otras disposiciones, no deja de ser curiosa la
-prohibicin de que no hubiese Letrados ni Procuradores en la nueva
-colonia, considerndose que la presencia de ellos era perjudicial para
-el sosiego, paz y armona de aquellos habitantes. Pizarro, a su vez, se
-comprometi a levantar en el trmino de seis meses una fuerza de 250
-hombres perfectamente equipados, pudindose sacar 100 de ellos de las
-colonias. Tambin se obligaba a emprender la expedicin a los seis meses
-de su vuelta a Panam.</p>
-
-<p>Para la compra de artillera y todos los pertrechos militares obtuvo
-del Gobierno algunos fondos, aunque no todos los que necesitaba.
-Consiguilos con dificultad y tal vez le ayudara en este particular
-su amigo&mdash;y pariente segn algunos&mdash;Hernn Corts. No dej de
-costarle del mismo modo gran trabajo la reclutacin de gente. Con esta
-idea&mdash; ms bien con el deseo de visitar el lugar de su nacimiento&mdash;sali
-de Toledo para Trujillo. All se le reunieron cuatro hermanos que
-tena: el mayor, llamado Hernando, era legtimo; los otros tres eran ilegtimos
-(Gonzalo y Juan Pizarro, por parte de padre, y Francisco Martn
-de Alcntara, por parte de madre). Es de sentir que Hernando, tan
-feo de cuerpo como de alma, ya por ser el mayor de todos, ya por la
-circunstancia de ser legtimo, ejerciese poderosa influencia sobre los
-dems y aun sobre el mismo que enalteca su apellido. Todos&mdash;escribe
-Oviedo&mdash;eran pobres, y tan orgullosos como pobres, e tan sin hacienda<span class="pagenum"><a name="Page_119" id="Page_119">[119]</a></span>
-como deseosos de alcanzarla.<a name="FNanchor_119" id="FNanchor_119" href="#Footnote_119" class="fnanchor">[119]</a> No encontr Pizarro en sus paisanos
-el apoyo que esperaba.</p>
-
-<p>De cualquier modo que sea, se di la expedicin a la vela (enero de
-1530) y lleg felizmente a Nombre de Dios. Grande fu&mdash;como era de
-esperar&mdash;el disgusto de Almagro cuando supo que todos los cargos importantes
-se haban dado a Pizarro y a l uno de escaso valor, que no
-estaba en relacin con sus servicios. Vino a agriar ms la cuestin el
-orgulloso insensato Hernando Pizarro. Sin embargo, los prudentes
-consejos de Luque y del licenciado Espinosa, influyeron de tal modo en
-el nimo de los dos jefes, que se verific aparente reconciliacin, no sin
-ofrecer Pizarro ceder a Almagro el empleo de Adelantado y solicitar
-del Monarca que confirmara dicha cesin.</p>
-
-<p>Se quejaba con razn Almagro? El cronista militar Pedro Pizarro
-sostiene que su pariente pidi para Almagro el empleo de Adelantado,
-a lo cual no accedi el Gobierno, que no quera separar dicho cargo del
-de gobernador y capitn general. Enseaba la experiencia que, empleos
-tan importantes, no deban confiarse a distintos individuos. Si tales razones,
-y otras que di Pizarro, convencieron o no a su rival, nada importa.</p>
-
-<p>Lo cierto es que, con los refuerzos de Espaa, con los de Panam y
-con algunos de la provincia de Nicaragua (colonia que era una rama de
-la de Panam), y despus de bendecir el estandarte real y la bandera
-de los expedicionarios, de predicar un sermn Fr. Juan de Vargas, de
-celebrar una misa y de administrar la comunin a todos los soldados,
-Pizarro, al frente de 180 hombres y 27 caballos, sali de Panam y
-emprendi su tercera y ltima expedicin en los primeros das de enero
-de 1531. Almagro, como de costumbre, se qued all para reunir refuerzos.
-A los trece das de navegacin, fondearon en el puerto de San Mateo,
-emprendiendo desde dicho puerto el viaje por tierra a lo largo de
-la costa, en tanto que los buques seguan su rumbo a cierta distancia.
-Despus de muchas penalidades, llegaron a un pueblo de la provincia
-de Coaque, donde encontraron regular cantidad de plata, oro y piedras
-preciosas, llamando la atencin entre stas, hermosa esmeralda, del tamao
-de un huevo de paloma, que tom Pizarro. Con el oro y la plata
-adquiridos, se hizo un montn, del cual se dedujo la quinta parte para
-la Corona, distribuyndose el resto en la proporcin convenida entre
-los oficiales y soldados. Este fu el sistema que se observ durante la
-conquista. Mand Pizarro a Panam el valor de veinte mil castellanos
-de oro. Sigui su marcha por la costa; pero no acompaado de los buques,
-que haban vuelto a Panam en busca de refuerzos. Encontrse<span class="pagenum"><a name="Page_120" id="Page_120">[120]</a></span>
-Pizarro en situacin muy triste. La arena de la playa, removida por el
-viento, cegaba a los soldados, al mismo tiempo que los rayos de sol
-abrasador casi les ahogaba de calor. Para mayor desgracia, se vieron
-acometidos de una enfermedad que consista en grandes verrugas que
-se presentaban en el cuerpo, y al abrirlas con lanceta, echaban tal cantidad
-de sangre, que el enfermo mora de resultas. Por otra parte, desde
-que los espaoles cometieron tantos excesos en Coaque, las cosas
-haban variado por completo. Ya no se les consideraba como seres superiores
-bajados del cielo, sino como ladrones y criminales. Antes se
-les ofreca hospitalidad, y a la sazn se hua de ellos para guarecerse
-en las montaas prximas. El clima, las enfermedades y la enemiga de
-los naturales del pas, abatieron el nimo de los soldados, particularmente
-de los de Nicaragua, que haban dejado el paraso de Mahoma,
-por una tierra miserable e ingrata<a name="FNanchor_120" id="FNanchor_120" href="#Footnote_120" class="fnanchor">[120]</a>.</p>
-
-<p>Afortunadamente recibieron en Puerto Viejo un refuerzo de 30
-hombres, mandados por Belalczar. Algunos hubieran deseado establecerse
-en Puerto Viejo; mas Pizarro deseaba por momentos llegar a
-Tumbez, y con este objeto se traslad a la isla de Puna, prxima la
-citada poblacin y en la embocadura del ro de Guayaquil. Incorporse
-a Pizarro otro refuerzo de 100 voluntarios y algunos caballos, que diriga
-el capitn Hernando de Soto, descubridor tiempo adelante del
-ro Mississip.</p>
-
-
-<div class="figcenter2em" id="HUASCAR">
- <img src="images/p120.jpg" width="500" height="789" alt=""/>
- <div class="caption">
- <p><span class="smcap">Huascar.</span></p>
- </div>
-</div>
-
-<p>Antes de narrar la conquista del imperio de los Incas por Pizarro,
-daremos a conocer, aunque muy sucintamente, la situacin de dicho
-imperio en aquella poca. Haca como unos siete aos que el inca Huayna
-Capac, hijo de Tupac Inca Yupanqui, haba conquistado el reino de
-Quito. La capital del Per era el Cuzco, poblacin admirablemente situada,
-muy rica y asiento del gran templo del Sol. Huayna Capac,
-como los prncipes peruanos anteriores a l, tena muchas concubinas
-que le dieron numerosa posteridad. El heredero de la Corona, hijo de
-su mujer legtima y hermana, se llamaba Huascar; segua en el orden
-de sucesin Manco Capac, hijo de otra mujer prima del Monarca; y el
-tercero de los hijos, de nombre Atahuallpa, habido en una hija del ltimo
-<i>Scyri</i> de Quito, si no tena derecho a la Corona, gozaba del cario
-ms profundo de su padre. Es de notar que habiendo vivido Huayna
-Capac sus ltimos tiempos en Quito, tuvo a su lado a Atahuallpa, a
-quien cri y educ con verdadera solicitud. En la hora de su muerte
-Huayna Capac hizo llamar a los altos funcionarios de la Corona y declar
-que su ltima voluntad era que el reino de Quito pasase a Atahuallpa
-y el del Per a Huascar; luego encarg a sus dos hijos que vi<span class="pagenum"><a name="Page_121" id="Page_121">[121]</a></span>viesen
-en paz y amistad. Si en los ltimos momentos de su vida, para
-tranquilidad de su conciencia, quiso dar al nieto lo que haba robado al
-abuelo, tambin derog las leyes fundamentales del imperio y arroj
-la manzana de la discordia a los herederos de su autoridad. Debi ocurrir
-la muerte a fines de 1525, seis aos largos antes de la llegada de
-Pizarro a Puna<a name="FNanchor_121" id="FNanchor_121" href="#Footnote_121" class="fnanchor">[121]</a>.</p>
-
-<p>Cuando Huayna Capac, poco antes de morir, tuvo noticia de la primera
-aparicin de los espaoles en el pas, dijo a los magnates del imperio&mdash;segn
-escribe Garcilaso de la Vega&mdash;las siguientes palabras:
-Mucho ha que por revelacin de nuestro padre el Sol tenemos, que
-pasados doce reyes de sus hijos, vendr gente nueva y no conocida en
-estas partes, y ganar y sujetar a su Imperio todos nuestros reinos y
-otros muchos. Yo me sospecho que sern de los que sabemos que han
-andado por la costa de nuestro mar: ser gente valerosa que en todo os
-har ventaja. Tambin sabemos que se cumple en m el nmero de los
-doce Incas. Certifcoos que a los pocos aos que yo me haya ido de
-vosotros, vendr aquella gente nueva y cumplir lo que nuestro padre
-el Sol nos ha dicho, y ganar nuestro Imperio y sern seores de l.
-Yo os mando que les obedezcais y sirvais como a hombres que en todo
-os harn ventaja: que su ley ser mejor que la nuestra, y sus armas
-poderosas e invencibles ms que las vuestras. Quedaos en paz, que yo
-me voy a descansar con mi padre el Sol que me llama.</p>
-
-<p>Slo unos cuatro o cinco aos vivieron en paz Huascar y Atahuallpa.
-Era el primero hombre de carcter pacfico, bueno y generoso; y
-el segundo, por el contrario, se distingua por su pasin por la guerra,
-por su perfidia y crueldad. Atabalipa&mdash;pues as llaman tambin otros
-cronistas a Atahuallpa&mdash;, con sus ejrcitos dirigidos por sus valerosos
-generales Quzquiz y Challenchina, llev la guerra hasta el corazn del
-imperio de su hermano. Comenz triunfando en la falda del Chimborazo,
-tom a Tumebamba, cuya ciudad, como otras del distrito de
-Caaris, entr a sangre y fuego; se estableci en Caxamalca, cruz
-el ro <i>Apurimac</i>, acampando cerca de la capital del Per. En la llanura
-de Quipaypan se iba a decidir el trmino de la lucha y que dur desde
-la maana hasta la noche. La fortuna se declar en favor de Atahuallpa,
-siendo hecho prisionero el inca Huascar. Dise la batalla en la primavera
-de 1532.</p>
-
-<p>Atahuallpa recibi en Caxamalca la noticia de la victoria, y orden
-al punto que su hermano fuese trasladado a la fortaleza de Xauxa.
-Garcilaso de la Vega, que era de la raza Inca y sobrino por parte de
-madre de Huayna Capac, dice que Atahuallpa hizo reunir en el Cuzco<span class="pagenum"><a name="Page_122" id="Page_122">[122]</a></span>
-a todos los nobles Incas esparcidos en el pas, con el objeto de deliberar
-acerca de la divisin del Imperio entre l y su hermano. Cuando
-estaban reunidos les rode la soldadesca y los mat a todos. De esta
-manera fueron exterminados todos los individuos que podan alegar mejores
-ttulos que Atahuallpa a la Corona, llegando en su locura a matar
-a sus hermanos de padre, esto es, a todos los que tenan en sus venas
-sangre inca. A las mujeres, hermanas, tas, sobrinas, primas hermanas
-y madrastras de Atahuallpa, colgaban de los rboles y de muchas
-horcas muy altas que hicieron; a unas colgaron de los cabellos, a otras
-por debajo de los brazos y a otras de otras maneras feas, que por la honestidad
-se callan; dbanles sus hijuelos que los tuviesen en brazos; tenanlos
-hasta que se les caan y aporreaban<a name="FNanchor_122" id="FNanchor_122" href="#Footnote_122" class="fnanchor">[122]</a>. Contaron todas estas
-cosas a Garcilaso su misma madre y un to suyo, hermano de su madre,
-llamado D. Fernando Huallpa Tupac Inca Yupanqui, que tuvieron la
-dicha de salvarse de la matanza general de la familia. Pero si realmente&mdash;como
-escribe con mucho acierto Prescott&mdash;trat Atahuallpa de
-exterminar la raza Inca, cmo es que el mismo historiador confiesa que
-setenta aos despus de la supuesta matanza existan cerca de seiscientos
-descendientes de la raza pura por cuyas venas corra la sangre
-real?<a name="FNanchor_123" id="FNanchor_123" href="#Footnote_123" class="fnanchor">[123]</a> Por qu esta matanza, en lugar de ceirse a las ramas legtimas
-del tronco real, que tenan ms derechos a la Corona que el usurpador,
-se extendi a todos los que estuviesen enlazados con l, aun en
-el grado ms remoto? Por qu incluy a las ancianas y a las doncellas
-y por qu se las someti a tormentos tan refinados y suprfluos, cuando
-es evidente que unos seres tan poco poderosos nada podran hacer
-que excitase los celos del tirano? Por qu cuando se sacrificaron tantos
-a una vaga aprensin de riesgo futuro se dej vivir a su rival Huascar
-y a su hermano menor Manco Capac, los dos hombres de quienes ms
-tena que temer el vencedor? Por qu, en fin, ninguno de los que escribieron
-medio siglo antes que Garcilaso refieren suceso semejante?<a name="FNanchor_124" id="FNanchor_124" href="#Footnote_124" class="fnanchor">[124]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_123" id="Page_123">[123]</a></span>
-No cabe duda que en la relacin de Garcilaso la leyenda ha sustitudo
-a la historia. La madre y un to del historiador, de la raza Inca,
-y de menos de diez aos de edad cuando se realizaron las supuestas
-crueldades de Atahuallpa, no son testigos a quienes podamos seguir sin
-recelo alguno. Bastar decir que Atahuallpa destron al inca Huascar
-y fu enemigo mortal de la citada raza. Si cronistas espaoles repitieron
-y aun exageraron lo dicho por Garcilaso, quisieron con ello justificar
-la conducta inhumana y cruel que sigui Pizarro con Atahuallpa.</p>
-
-<p>Continuando el hilo de la historia del vencedor de Quipaypan, haremos
-notar que ya pudo tomar la borla encarnada, diadema de los incas,
-olvidndose seguramente de que los extranjeros blancos iban a llegar
-pronto y a destruir el imperio, como en los ltimos momentos de su
-vida haba anunciado Huayna Capac.</p>
-
-<p>Pizarro haba salido de la isla de Puna y desembarcado en Tmbez.
-Vi con sorpresa que aquella poblacin, donde antes fuera agasajado
-con tanta solicitud, se hallaba desierta y casi destruda. Pudo, sin embargo,
-apoderarse de algunos fugitivos, entre los cuales se hallaba el
-curaca de Tmbez, quienes le dijeron que la ruina del pueblo era consecuencia
-de la guerra civil que destrozaba el imperio. Militaban en
-opuestos bandos las tribus feroces de Puna y los de Tmbez, logrando
-aqullas la victoria y con la victoria terrible castigo de sus enemigos.
-Grande era el desaliento de los espaoles, sin embargo de las brillantes
-pinturas que les hicieron los indios acerca de la riqueza del pas
-y de la magnificencia de la Corte imperial. Crean que todo era leyenda.</p>
-
-<p>Comprendi Pizarro que no haba que perder tiempo. A principios
-de mayo de 1532, habiendo dejado a los menos fuertes y a los enfermos
-en Tmbez, l se dirigi por el camino ms llano hacia el interior, en
-tanto que Hernando de Soto march a explorar las faldas de la sierra.
-Orden, bajo severas penas, que a los indgenas <i>no les fuese hecha fuerza
-ni descortesa</i>. A unas 30 leguas al Sur de Tmbez encontr el rico
-valle de Tangarala, cuyas condiciones le parecieron buenas para el establecimiento
-de la colonia. Tan buenas le parecieron que, sin perder
-tiempo, dispuso que se trasladasen all los que haba dejado en Tmbez.
-En cuanto llegaron se comenz a edificar la colonia de San Miguel,
-la cual se abandon despus por un sitio ms sano en las mrgenes
-del Piura. El nombre de <i>San Miguel de Piura</i> recuerda la primera
-fundacin colonial de los espaoles en el imperio de los incas. Habiendo
-esperado en vano refuerzos, a los cinco meses de desembarcar en<span class="pagenum"><a name="Page_124" id="Page_124">[124]</a></span>
-Tmbez, sali Pizarro (24 septiembre 1532) al frente de su pequeo
-ejrcito, dejando en San Miguel algunas fuerzas al mando del contador
-Antonio Navarro. Llevaba 100 infantes (entre ellos tres arcabuceros
-y unos 17 ballesteros) y 77 caballos; con hueste tan escasa
-penetr en el corazn del pas y se dirigi al campamento de Atahuallpa.
-Atravesaba hermosas y bien cultivadas tierras; canales y acueductos
-cruzaban de una parte a otra, regando rboles frondosos y deliciosas
-huertas. Flores de diferentes clases despedan puros aromas, que
-saturaban la atmsfera. Por todas partes eran recibidos con contento
-por los sencillos habitantes. En todos los pueblos de alguna importancia
-se encontraba alguna fortaleza o posada real, residencia del Inca
-en sus viajes; tambin en ella haba cmodo alojamiento para las tropas
-y almacenes para los vveres.</p>
-
-<p>Comprendiendo Pizarro que el desaliento comenzaba a cundir entre
-los suyos, tom una resolucin atrevida. Con el pretexto de pasar revista
- su pequeo ejrcito, dijo a los soldados que si alguno no tena
-valor para seguir adelante, poda volverse a S. Miguel, cuya guarnicin
-era corta, ofrecindoles desde luego la misma cantidad de tierras y
-vasallos que los repartidos a los nuevos colonos. Consigui Pizarro lo
-que se haba propuesto; slo cuatro infantes y cinco de caballera se
-aprovecharon del permiso general.</p>
-
-<p>Volvi a emprender su marcha y se detuvo en un pueblo llamado
-Zaran, en tanto que Hernando de Soto se dirigi hacia Caxas en busca
-de noticias sobre el estado de las cosas. Volvi Soto a los ocho das de
-haber salido, acompaado de un embajador del Inca y de otros indios
-de inferior condicin. Hzole el embajador por orden del Inca, un regalo
-de poca vala y le invit, en nombre tambin de su amo, a pasar al
-campamento de Caxamalca. Pizarro del mismo modo obsequi al Inca
-con un gorro de pao encarnado, algunas bagatelas de vidrio y otros
-juguetes, mandndole a decir que deseaba llegar pronto a su presencia.
-Hernando de Soto, habiendo visitado a Caxas y a la ciudad vecina de
-Guancabamba, volvi dar cuenta de su misin Pizarro; djole, entre
-otras cosas, que el Inca estaba acampado con poderoso ejrcito en
-Caxamalca y los muchos recursos con que contaba.</p>
-
-<p>Prosigui su marcha, se detuvo en Motupe y lleg por fin al pie de
-los Andes. Reconoci un camino en direccin al sur que iba al Cuzco,
-y que muchos deseaban seguir; pero se opuso a ello Pizarro, importndole
-poco los grandes peligros, porque <i>la ayuda de Dios es mucho
-mayor</i>. Emprendise la subida de los Andes, marchando a la cabeza Pizarro
-con 60 infantes y 40 caballos; su hermano Hernando deba seguirle
-con la dems fuerza. Estrechas y muy pendientes sendas en los<span class="pagenum"><a name="Page_125" id="Page_125">[125]</a></span>
-speros costados de los precipicios que formaban las altas montaas,
-peascos que se levantaban en medio del camino, escalones hechos de la
-misma piedra y por los cuales tena que subir el soldado, llevando los
-caballos por la brida, y all, en la cumbre de una garganta, una fortaleza,
-hecha de piedra, donde un puado de hombres hubieran podido
-disputar el paso a un ejrcito entero, y todava ms arriba otra fortaleza
-ms fuerte que la anterior. En ella se aloj Pizarro para pasar la
-noche. Al da siguiente, sin esperar su hermano que le segua de cerca,
-emprendi su marcha por los intrincados desfiladeros de la sierra.
-El fro era horroroso y la vegetacin pobre. En lugar de las diferentes
-clases de animales que antes haban visto, ahora slo contemplaban la
-vicua, que desde encumbrado pico pareca mofarse del cazador; y en
-lugar de los brillantes pjaros que eran la alegra de los espesos bosques
-de los trpicos, ahora nicamente miraban el condor que cernindose
-en los aires&mdash;como dice Prescott&mdash; una elevacin inmensa, segua
-con melanclicos gritos la marcha del ejrcito, como si el instinto le
-guiara por el sendero de la sangre y de la carnicera...</p>
-
-<p>Llegaron, tras penosa marcha, a la cumbre de la cordillera. Desde
-all se extiende rida y dilatada llanura, cubierta de <i>pajonal</i>, hierba
-amarilla, que vista desde abajo ciendo la base de los picos cubiertos
-de nieve, e iluminada con los rayos de ardiente sol, parece pinculos
-de plata engarzados en oro. Detuvse Pizarro para esperar la retaguardia.
-Estando reunidos los dos hermanos, lleg una embajada india trayendo
-un regalo de llamas al jefe espaol. Dijo el embajador que su seor
-deseaba verle cuanto antes, y que a la sazn se encontraba cerca
-de Caxamalca, en un sitio donde haba manantiales de agua caliente.
-Con cierto orgullo hubo de hacer alarde del poder militar y de los recursos
-de Atahuallpa. Pizarro, por su parte, no neg las proezas militares
-de Atahuallpa, si bien dijo que el soberano espaol se hallaba tan
-por encima del Inca, como lo estaba el Inca del ltimo de los curacas.</p>
-
-<p>Continuaron la marcha los espaoles, empleando todava dos das
-para atravesar aquellas elevadas cordilleras. Comenz en seguida la bajada,
-que no dej de ser dificultosa. Presentse otro embajador del Inca
-con otro regalo de llamas y con las mismas promesas que el anterior.</p>
-
-<p>Al sptimo da de camino avistaron el valle de Caxamalca. Pizarro
-conoca por las noticias que iba recibiendo la falsa actitud del Inca; pero
-l haba formado el plan que deba seguir y resuelto estaba a ello, tal vez
-siguiendo el ejemplo de Hernn Corts y acaso por los consejos que el
-conquistador de Mxico le diera en Espaa. Saba que la organizacin
-del Imperio era completamente autoritaria y que el Inca personifica la
-religin, la patria, el ejrcito y todos los elementos sociales; de modo<span class="pagenum"><a name="Page_126" id="Page_126">[126]</a></span>
-que el xito de la empresa consista en apoderarse de Atahuallpa. Decidise
-a realizar empresa tan temeraria. A su vez el Inca form el propsito
-de apoderarse de los aventureros, hacindolos caer en una celada
-que haba dispuesto. Si eran superiores los soldados extranjeros a los
-suyos, la superioridad dependa exclusivamente de sus armas y de sus
-caballos; por lo dems, tenan las mismas flaquezas y las mismas pasiones.
-No recordaba Atahuallpa las tristes predicciones que al fallecer
-salieron de los labios de Huayna Capac sobre la destruccin del Imperio.
-Adems, acababa de hacer prisionero a su hermano Huascar y dominaba
-en absoluto lo mismo en Quito que en el Per.</p>
-
-<p>Era pintoresco el valle de Caxamalca; estaba cultivado con suma
-habilidad y la vegetacin se manifestaba esplndida. Como a una legua
-de distancia se elevaban columnas de vapor, producidas por las aguas
-termales, en mucha estima a la sazn por el Inca. En el declive de las
-colinas se descubran multitud de blancas tiendas de campaa, donde
-estaba acampado ejrcito numeroso. Dividi Pizarro en tres divisiones
-su ejrcito y penetr en Caxamalca, que se hallaba completamente desierta.
-En una ciudad de 10.000 habitantes slo encontraron tres o cuatro
-mujeres que les miraron con ojos de compasin. Estaban construdas
-las casas con arcilla endurecida al sol y los techos eran de paja o
-madera; algunas se distinguan porque era de piedra su fbrica. Entraron
-en ella el 15 de noviembre de 1532. Impaciente Pizarro por averiguar
-las intenciones del Inca, mand primero a Hernando de Soto con
-15 jinetes al campamento imperial y en seguida a su hermano Hernando
-con 20 caballos ms. Haban andado una legua escasa, cuando llegaron
-al campamento. Hallaron al Inca rodeado de sus nobles, de sus oficiales
-y de las mujeres de la casa real. Estaba sentado en un almohadn,
-a la manera de los musulmanes, distinguindose, no por su traje,
-que era ms sencillo que el de sus cortesanos, sino por la borla encarnada
-que le caa sobre la frente. Hernando Pizarro y Hernando de Soto,
-con dos o tres de los que les acompaaban, se colocaron en frente del
-Inca, y el primero, en nombre de su hermano, le di cuenta de su misin,
-invitndole a que visitase a los espaoles en su residencia actual. Atahuallpa
-no contest una palabra, ni aun hizo un gesto, aunque se lo tradujo
-todo el intrprete Felipillo; slo uno de los nobles que le rodeaban,
-contest: est bien. Insisti Hernando Pizarro en que l diese la respuesta.
-Entonces le mir sonrindose, y le dijo que al da siguiente, con
-algunos de sus principales vasallos, pasara a ver al capitn espaol.
-Refieren los cronistas espaoles que Soto meti espuelas y di rienda a
-su hermoso caballo, hacindole luego caracolear alrededor del Inca,
-quien conserv su inmutable serenidad, aadiendo que algunos soldados,<span class="pagenum"><a name="Page_127" id="Page_127">[127]</a></span>
-llenos de temor, huyeron a la desbandada. Hasta tal punto disgust a
-Atahuallpa la cobarda de los fugitivos, que les hizo luego matar. As lo
-cuentan nuestras historias. En seguida los criados del Inca ofrecieron
-algunas cosas de comer a los espaoles, los cuales no las aceptaron,
-aunque s bebieron un poco de <i>chicha</i>, servida en grandes vasos de oro
-por las bellezas del harn imperial.</p>
-
-<p>El regreso de los embajadores a Caxamalca produjo profundo desaliento
-en sus compaeros, cuando oyeron referir el esplendor de la corte,
-lo numeroso y disciplinado de su ejrcito y la civilizacin del pas.
-Comprendieron entonces que haba sido temeridad el penetrar en el corazn
-del imperio, sin poder avanzar ni retroceder. Estaban perdidos
-sin remedio, si Dios no les ayudaba en la empresa. En Dios puso toda
-su esperanza Francisco Pizarro. Confiad&mdash;les dijo&mdash;en el auxilio de la
-Providencia, y si cumpls exactamente mis instrucciones, estoy seguro
-de que triunfaremos. Convoc a sus oficiales para decirles que se propona
-llevar all al Inca y cogerle prisionero a presencia de todo su
-ejrcito. El proyecto sera desesperado; pero no quedaba otro camino.
-Todo estaba reducido a anticiparse a lo que Atahuallpa trataba de hacer
-con ellos. Pizarro quera hacer con el soberano del Per lo que Corts
-haba hecho con el monarca de Mxico. Pero la prisin del azteca
-tena algo de voluntaria y la del Inca era violenta. Adems, las fuerzas
-de Corts eran mayores que las de Pizarro, y las de Moctezuma
-eran menores que las de Atahualpa. Ante tantos peligros como rodeaban
-a los espaoles, no es de extraar que los sacerdotes que iban en la
-expedicin pasasen orando toda la noche.</p>
-
-<p>Amaneci el 16 de noviembre de 1532. Sonaron las trompetas al
-romper el alba. Pizarro coloc la caballera en la plaza, dividiendo
-aqulla en dos porciones, una a las rdenes de su hermano Hernando y
-otra a las de Soto. La infantera la situ en otro edificio de la misma
-plaza. Pedro de Canda, con unos cuantos soldados y dos falconetes se
-apost en una fortaleza de piedra situada en la extremidad de la citada
-plaza. El tom 20 hombres escogidos para acudir donde hubiese necesidad.
-Las tropas comieron abundantemente, las armas se afilaron y
-en los pretales de los caballos se pusieron muchas campanillas para que
-aumentasen con su ruido el espanto de los indios. Celebrse solemne
-misa por los eclesisticos que iban en la expedicin, los cuales aseguraron
-en nombre de Dios y de su Madre Santsima la victoria; luego todos,
-sacerdotes y soldados, cantaron el <i>Exurge, Domine, et judica causam
-tuam</i>.</p>
-
-<p>Ya entrado el da recibi Pizarro un mensaje de Atahuallpa anunciando
-su visita y diciendo tambin que llevara a la gente armada<span class="pagenum"><a name="Page_128" id="Page_128">[128]</a></span>
-como los espaoles haban ido a su campamento. De la manera que viniere&mdash;contest
-el Gobernador al mensajero&mdash;lo recibir como amigo y
-hermano<a name="FNanchor_125" id="FNanchor_125" href="#Footnote_125" class="fnanchor">[125]</a>. Cuando lleg el Inca como a un cuarto de legua de Caxamalca,
-determin establecer all el campamento, aplazando la visita
-para el da siguiente; determinacin que hubo de contrariar mucho a
-Pizarro, hasta el extremo que rog al Inca, por medio del mismo mensajero
-que trajo la noticia, que cambiase de propsito, pues deseaba cenar
-con l aquella noche. Accedi el Inca, lo cual prueba, dgase lo que
-quiera en contrario, que obraba de buena fe. Tampoco damos crdito
-lo que dice Hernando Pizarro en carta dirigida a la Audiencia de Santo
-Domingo un ao despus de los sucesos, y es que acompaaban a
-Atahuallpa unos 5 o 6.000 indios, quienes llevaban escondidas porras
-pequeas, hondas y bolsas con piedras. Cmo poda concebir el
-Inca que en el centro de su imperio, rodeado de su corte y de algunas
-tropas, teniendo cerca numeroso ejrcito, hubiese un hombre tan temerario
-que se atreviera apoderarse de su persona?</p>
-
-<p>Faltaba poco para ponerse el sol cuando la comitiva lleg al pueblo.
-Venan primero algunos centenares de criados destinados a limpiar
-el camino que deba recorrer el Inca y en cantar himnos de triunfo que
-en nuestros odos&mdash;dice uno de los conquistadores&mdash;sonaban cual si fuesen
-canciones del infierno<a name="FNanchor_126" id="FNanchor_126" href="#Footnote_126" class="fnanchor">[126]</a>. Venan despus otras compaas de indios:
-unos vestidos con tela blanca y colorada; otros slo de blanco con
-martillos o mazas de plata y cobre en las manos; ltimamente los guardias
-del inmediato servicio de Atahuallpa con su rica librea azul y profusin
-de ornamentos de alegres colores, indicando su nobleza los largos
-pendientes que colgaban de sus orejas. El Inca vena sobre unas
-andas y el asiento que traa era un tabln de oro que pes un quintal<a name="FNanchor_127" id="FNanchor_127" href="#Footnote_127" class="fnanchor">[127]</a>;
-el palanqun estaba cubierto de chapas de oro y plata, y adornado
-con delicadas plumas de pjaros tropicales<a name="FNanchor_128" id="FNanchor_128" href="#Footnote_128" class="fnanchor">[128]</a>; entre las alhajas
-que llevaba el monarca sobresala un collar de esmeraldas y brillantes
-de tamao extraordinario<a name="FNanchor_129" id="FNanchor_129" href="#Footnote_129" class="fnanchor">[129]</a>. Lleg a la plaza, mand hacer alto y no
-viendo a los espaoles, pregunt: <i>dnde estn los extranjeros?</i> En aquel
-instante Fr. Vicente de Valverde, religioso dominico, capelln de Pizarro
-(despus obispo de Cuzco), llevando en una mano un <i>Crucifijo</i> y en
-la otra el <i>Breviario</i>, se acerc al Inca, le hizo una reverencia, le santigu
-con la Cruz y le explic algunos misterios de nuestra religin. Impasible
-estuvo Atahuallpa oyendo cosas que no entenda; pero cuando<span class="pagenum"><a name="Page_129" id="Page_129">[129]</a></span>
-dijo Valverde que su reino estaba dado por el Papa al emperador Carlos
-V, de quien deba reconocerse tributario y vasallo, el rostro del Inca
-se demud y sus ojos centellearon de ira, preguntando, entre otras cosas,
-con qu autoridad se le hablaba de aquella manera. Por toda respuesta
-el fraile le present el Breviario. Atahuallpa lo cogi, pas algunas
-hojas y lo arroj al suelo. El bueno del fraile se apresur a
-cogerlo y corri a referir al Gobernador el ultraje hecho al sagrado
-libro<a name="FNanchor_130" id="FNanchor_130" href="#Footnote_130" class="fnanchor">[130]</a>. Pizarro agit entonces una bandera blanca, que era la seal
-convenida; son un tiro de la fortaleza y todos se lanzaron a la plaza
-gritando <i>Santiago y a ellos!</i> La caballera y la infantera en columna
-cerrada cayeron sobre la muchedumbre de indios. Los gritos de los espaoles,
-el estrpito de los caballos, el sonido de los cascabeles puestos
-en los pretales, el ruido de la artillera y arcabucera y el humo de la
-plvora, daban verdadero carcter de terror a la escena. Los indios,
-cogidos de sorpresa, amontonados, oprimindose unos a otros, dejbanse
-matar. En torno del Inca la mortalidad era mayor. Los fieles nobles
-ofrecan sus pechos por escudo de su querido soberano. Cuentan&mdash;y de
-cuento puede calificarse el relato de los cronistas espaoles&mdash;que los
-nobles indios, como antes se dijo de la tropa, llevaban armas ocultas bajo
-los vestidos. Parece ser que alguno de los nuestros intent matar a
-Atahuallpa y que el Gobernador grit entonces: <i>Nadie hiera al indio so
-pena de la vida</i><a name="FNanchor_131" id="FNanchor_131" href="#Footnote_131" class="fnanchor">[131]</a>. Aproximse al Inca, que cay al suelo, rodando
-con l la borla imperial. El sol desapareca del horizonte. Creeran los
-indios que les abandonaba para siempre?</p>
-
-<p>Los espaoles mataron&mdash;segn un descendiente de los Incas&mdash;unos
-diez mil indios<a name="FNanchor_132" id="FNanchor_132" href="#Footnote_132" class="fnanchor">[132]</a>. De los nuestros slo hubo un herido, Francisco Pizarro;
-y lo fu involuntariamente (cuando se dispona a coger prisionero
-a Atahuallpa) por uno de sus soldados. En el rodar de los tiempos
-habra de repetirse el mismo hecho; aunque en sentido contrario. El 3
-de julio de 1898 los espaoles, adems de perder toda su escuadra en
-aguas de Santiago de Cuba, tuvieron 350 muertos, 160 heridos y 1.600
-prisioneros. Los americanos slo perdieron un hombre y dos heridos.</p>
-
-<p>Cundi el terror por todo el imperio. Nadie se atrevi a protestar.
-A su vez los espaoles se hicieron dueos de los inmensos rebaos de
-llamas que pastaban en las cercanas y destinados para el consumo de
-la corte<a name="FNanchor_133" id="FNanchor_133" href="#Footnote_133" class="fnanchor">[133]</a>; saquearon la quinta de Atahuallpa, donde encontraron preciosas
-joyas y rica bajilla de oro y plata, y se apoderaron en Caxamal<span class="pagenum"><a name="Page_130" id="Page_130">[130]</a></span>ca
-de almacenes llenos de gneros de lana y de algodn. No se olvid Pizarro
-de erigir una iglesia y en ella con toda solemnidad decan diariamente
-misa los padres dominicos. Comprendiendo Atahuallpa la sed de
-oro de los espaoles y temeroso de que su hermano Huascar&mdash;prisionero
-en Andamarca a las rdenes de Pizarro&mdash;pudiera escapar de sus
-guardias y ponerse a la cabeza del imperio, dijo un da al Gobernador
-que l se obligaba, si se le conceda la libertad, a cubrir de oro todo el
-piso del aposento en que estaban. Como los presentes le oyeran con incrdula
-sonrisa, aadi que no slo cubrira el suelo, sino que llenara
-el cuarto hasta que el oro llegase a su altura, y levantndose sobre las
-puntas de los pies hizo una seal con la mano en la pared todo lo ms
-alto que pudo. Accedi Pizarro a la oferta, y tirando una lnea encarnada
-en la pared a la altura que el Inca haba dicho, mand a un escribano
-que tomase nota de todo. La habitacin&mdash;segn el secretario
-Xerez&mdash;tena 17 pies de ancha por 22 de larga; la altura era de nueve
-pies. El metal no haba de fundirse y transformarse en barras, sino en
-la forma de los artculos manufacturados. Convnose del mismo modo
-que se llenara de plata y de igual manera el aposento prximo que era
-ms pequeo<a name="FNanchor_134" id="FNanchor_134" href="#Footnote_134" class="fnanchor">[134]</a>. Despach el Inca correos a Cuzco y a otras principales
-ciudades con orden de llevar a Caxamalca todos los ornamentos y utensilios
-de oro de los reales palacios, de los templos y dems edificios pblicos.
-Entre tanto gozaba de alguna libertad dentro de su rigurosa prisin
-y deba hallarse agradecido a Pizarro, el cual, en compaa del
-fraile Valverde, cuidaba de que su alma no se perdiese, ensendole las
-verdades de la religin cristiana.</p>
-
-<p>Refieren graves historiadores que pens Pizarro reunir en Caxamalca
-a Huascar y a Atahuallpa con el objeto de examinar y decidir
-por l mismo quin tena ms derecho al cetro de los incas, medida que
-puso en cuidado al ltimo de los pretendientes, quien mand ahogar a
-su hermano en el ro de Andamarca. No queremos manchar la memoria
-de Atahuallpa con semejante crimen; ni tampoco queremos divagar
-acerca de un suceso que se presta a censuras tan amargas.</p>
-
-<div class="figcenter2em" id="ATAHUALPA">
- <img src="images/p130.jpg" width="500" height="792" alt=""/>
- <div class="caption">
- <p><span class="smcap">Atahualpa.</span></p>
- </div>
-</div>
-
-<p>Iba a tocar el turno a Atahuallpa. Pizarro y los suyos tenan miedo
-al pobre prisionero. En la ciudad de Pachacamac, que era para los
-peruanos como la Meca para los musulmanes o Cholula para el pueblo
-de Anahuac, se levantaba un santuario de los ms opulentos de la tierra;
-Xauxa tena fama de poblacin opulenta, y en el Cuzco haba un
-templo dedicado al sol cuyas paredes se hallaban cubiertas de plan<span class="pagenum"><a name="Page_131" id="Page_131">[131]</a></span>chas
-de oro. La llegada de Almagro a Caxamalca (mediados de febrero
-de 1533) con gran refuerzo de tropas, influy desgraciadamente en la
-suerte del Inca. Los soldados de Almagro reclamaban igual parte que
-los de Pizarro en el tesoro de Atahuallpa. Todos tenan prisa de recibir
-su parte. Ya haba aumentado mucho dicho tesoro, si bien no llegaba
-a la seal que el Inca hizo en la pared. Determinse hacer la
-distribucin, siendo necesario antes reducirlo a barras de igual tamao,
-peso y calidad. La suma total del oro fu de un milln trescientos
-veinte y seis mil quinientos treinta y nueve pesos de oro, que en el
-valor actual de la moneda equivaldra a cerca de tres millones y medio
-de libras esterlinas o poco menos de quince millones y medio de duros.
-La cantidad de plata se calcul en cincuenta y un mil seiscientos diez
-marcos. Hzose en paz la distribucin, pues los soldados de Almagro
-desistieron de sus pretensiones y se contentaron con una pequea cantidad
-que se estipul. Por cierto que Pizarro, antes de hacer dicha distribucin,
-<i>con todo temor de Dios</i> invoc el auxilio divino para ejecutar
-aquel acto con toda justicia. Hacer que Dios intervenga en las maldades
-de los hombres! Nada se dice en la reparticin de Almagro, ni del
-licenciado Espinosa, a quien Luque antes de morir le haba legado sus
-derechos.</p>
-
-<p>Presentse a la sazn un problema que corra prisa resolver. Qu
-convena hacer con Atahuallpa? Entre los enemigos del Inca, el ms
-encarnizado era Felipillo. Es verdad que Atahuallpa le corresponda
-con la misma moneda, pues haba descubierto que dicho joven se hallaba
-en ntimas relaciones con una de las concubinas reales. Lleg a
-decir que le era ms doloroso todava que su prisin, el ultraje que le
-haba hecho una persona de tan baja esfera. Felipillo y otros comenzaron
-a decir que Atahuallpa tramaba una sublevacin contra los espaoles.
-Pizarro lo crey o aparent creerlo. De nada valieron las protestas
-de inocencia del Inca. Hernando de Soto, entre otros, se declar
-defensor del real prisionero; pero Pizarro dispuso que aqul marchase
-con un destacamento a Guamachucho. Entonces se form un tribunal
-que presidieron Pizarro y Almagro; se nombr un fiscal y se di al prisionero
-un defensor. Oviedo dice que el proceso estaba mal ideado y
-peor escrito, inventado por un clrigo turbulento y sin principios, por
-un ignorante escribano sin conciencia y por otros de la misma estofa
-cmplices en esta infamia<a name="FNanchor_135" id="FNanchor_135" href="#Footnote_135" class="fnanchor">[135]</a>. Se le hicieron doce cargos, y los ms
-importantes fueron: Que haba usurpado la Corona y asesinado a su hermano
-Huascar.&mdash;Que haba disipado las rentas pblicas desde la conquista
-del pas por los espaoles para enriquecer a su familia y favori<span class="pagenum"><a name="Page_132" id="Page_132">[132]</a></span>tos.&mdash;Que
-haba cometido los crmenes de idolatra y adulterio viviendo
-pblicamente casado con muchas mujeres.&mdash;Que haba tratado de sublevar
-a sus vasallos contra los espaoles. La Historia no registra un proceso
-ms inicuo; testigos sin conciencia declararon lo que quisieron Pizarro
-y Almagro, y aun sus declaraciones fueron falseadas por el malvado
-Felipillo. El nico cargo que poda tener importancia era si haba
-alentado a los indios a la insurreccin, y Hernando de Soto prob, a su
-vuelta de Guamachucho, que era falso. Fu sentenciado a ser quemado
-vivo en la plaza de Caxamalca aquella misma noche. Levantronse en
-aquel tribunal militar algunos hombres de conciencia protestando del
-crimen que se quera cometer; sus razones no fueron atendidas. Rog,
-llor, ofreci doble rescate del que haba pagado; todo fu en vano. Las
-lgrimas del infeliz monarca no ablandaron el duro corazn de Pizarro
-y Almagro. Desebase tener la aprobacin del Padre Valverde y el
-necio fraile la firm sin vacilar.</p>
-
-<p>El 29 de agosto de 1533 sali Atahuallpa encadenado y a pie para
-el lugar del suplicio, llevando a su lado al Padre Valverde, que le quera
-convencer de las verdades de la religin catlica. No entenda el
-infeliz Inca una palabra de aquellas teologas y misterios: pero cuando
-vi el lugar del suplicio y contempl los haces de lea que haba de incendiar
-su pira funeral, manifest gran decaimiento y angustia. Aprovechndose
-de aquellos momentos de pena, el fraile Valverde levant
-en alto la cruz, rog al Inca que la abrazase y se dejara bautizar, prometindole,
-en cambio, que la terrible muerte de hoguera se conmutara
-en la ms suave de garrote.</p>
-
-<p>Confirm Pizarro la afirmacin del religioso y el Inca se convirti
-al catolicismo y fu bautizado con el nombre de Juan de Atahuallpa,
-porque en aqul mismo da la Iglesia conmemora <i>La degollacin de San
-Juan Bautista</i>. Antes de morir manifest su deseo de que sus restos
-fuesen trasladados a Quito y conservados al lado de los de sus antecesores,
-por lnea materna, y a Pizarro suplic que tuviese compasin de
-sus hijos. Toda la noche permaneci el cuerpo del ltimo rey de los incas
-en el sitio de la ejecucin. A la maana siguiente lo trasladaron a
-la Iglesia de San Francisco, donde se celebraron solemnemente sus
-exequias. Enton el oficio de difuntos el Padre Valverde. Penetraron de
-repente en la iglesia, llorando a lgrima viva, gran nmero de indias,
-esposas y hermanas del difunto, decididas a sacrificarse y acompaar
-a su Rey al pas de los espritus. Les dijeron los espaoles que Atahuallpa
-haba muerto en el seno del cristianismo, y que el Dios de los
-cristianos aborreca tales sacrificios, y al intimarlas que abandonasen
-el templo, muchas de ellas se suicidaron con la esperanza de acompa<span class="pagenum"><a name="Page_133" id="Page_133">[133]</a></span>ar
-a su seor a las brillantes mansiones del Sol. Los restos de Atahuallpa
-se depositaron en el cementerio del convento de San Francisco,
-y luego, cuando los espaoles salieron de Caxamalca, los indios, deseosos
-de cumplir la voluntad de su Rey, los trasladaron secretamente a
-Quito y los arrojaron donde yacan los de sus antepasados.</p>
-
-<p>Cuando Hernando de Soto volvi de su expedicin y supo todo lo
-ocurrido, manifest&mdash;y no dudamos de la sinceridad del insigne capitn&mdash;profunda
-pena. Dijo a Pizarro que lo de la conspiracin de Atahuallpa
-era una infame calumnia, y que lo procedente hubiera sido
-trasladar al Inca a Castilla a las rdenes del Emperador. Mostrse&mdash;segn
-dicen&mdash;pesaroso y aun arrepentido Pizarro, echando la culpa al
-tesorero Riquelme, al dominico Valverde y a otros. Disculpronse los
-acusados, quienes con toda claridad y firmeza dijeron que Pizarro y
-slo Pizarro era el culpable. Es cierto que dicho jefe se manifest apenado
-al cumplir la sentencia de muerte y luego se visti de luto; mas
-todo ello fu una ridcula farsa.</p>
-
-<p>Las demostraciones que despus se vieron bien, manifiestan lo muy
-injusta que fu... puesto que todos cuantos entendieron en ella tuvieron
-despus muy desastrosas muertes<a name="FNanchor_136" id="FNanchor_136" href="#Footnote_136" class="fnanchor">[136]</a>. En efecto, ya veremos en el
-curso de esta historia que los autores de tantas maldades acabaron mal.
-De Felipillo diremos que, por orden de Almagro, fu ahorcado en la
-expedicin a Chile, confesando entonces haber variado el sentido de las
-declaraciones, haciendo que las favorables al Inca resultasen condenatorias.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_134" id="Page_134">[134]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="CAPITULO_VII">CAPITULO VII</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Conquista del Per (Continuacin).&mdash;Anarqua despus de la
-muerte de Atahuallpa.&mdash;El inca Toparca.&mdash;Lucha en la
-sierra de Vilcaconga.&mdash;Muerte de Toparca.&mdash;Soto, Almagro
-y Pizarro en el valle de Xaquixaguana.&mdash;Muerte de
-Challcuchima.&mdash;El inca Manco.&mdash;Los espaoles en el Cuzco
-y botn que recogieron.&mdash;Coronacin de Manco.&mdash;El municipio
-del Cuzco.&mdash;La religin.&mdash;Derrota de Quizquiz.&mdash;Pedro
-de Alvarado en el Per.&mdash;Fundacin de Lima.&mdash;Pizarro
-gobernador del Per y Almagro de Chile.&mdash;Pizarro
-y el inca Manco.&mdash;Estado del Per en la segunda mitad del
-ao 1535.&mdash;Evasin del inca Manco.&mdash;Sublevacin de los indios:
-batalla en el ro Yucay.&mdash;Toma del Cuzco por los espaoles.&mdash;Sitio
-del Cuzco por los indios.&mdash;Almagro en Chile.&mdash;Entrevista
-de Almagro con Manco.&mdash;Almagro en el
-Cuzco.&mdash;Cartas de la Emperatriz y del Emperador a Pizarro.&mdash;Guerra
-entre Almagro y los Pizarros.&mdash;Accin de
-Abancay.&mdash;Sentencia del P. Bobadilla.</span></p>
-
-
-<p class="p2">Muerto Atahuallpa, se apoder del pas espantosa anarqua. Crey
-Pizarro restablecer el orden nombrando Emperador al joven Toparca,
-hermano de Atahuallpa. Pizarro y Almagro, acompaados del Inca y del
-antiguo jefe Challcuchima, tomaron el camino que se extenda entre las
-elevadas regiones de las cordilleras hasta el Cuzco, pasando por varias
-poblaciones, siendo las principales Gruamachucho y Guanuco. Despus
-de fatigosa marcha, dieron vista al rico valle de Xauxa, en cuya ciudad
-hicieron alto por algunos das. No careca de fama un templo de Xauxa;
-pero&mdash;como dice Prescott&mdash;el fuerte brazo del Padre Valverde y de
-sus compatriotas derrib los dolos de su elevado puesto, poniendo en
-su lugar las imgenes de la Virgen y del Nio<a name="FNanchor_137" id="FNanchor_137" href="#Footnote_137" class="fnanchor">[137]</a>.</p>
-
-<p>Dispuso Pizarro que se adelantara Soto con 60 caballos para reconocer
-el pas y recomponer los puentes destrudos por el enemigo, cuyas
-huellas eran ms frecuentes a medida que avanzaba. Pas cerca de
-la ciudad de Bilcas y sostuvo en un desfiladero ligera escaramuza con
-los indios, cruz el ro Abancay y las caudalosas aguas del Apurimac,<span class="pagenum"><a name="Page_135" id="Page_135">[135]</a></span>
-y en los desfiladeros de la sierra de Vilcaconga pele con un cuerpo
-considerable de indios, tal vez dirigidos por el valiente jefe Quizquiz,
-que andaba en aquellos tiempos recorriendo las inmediaciones del Cuzco.
-La noche interrumpi el combate, y gran fortuna fu para los espaoles
-la llegada de Almagro con casi todo el resto de la caballera. Huyeron entonces
-los indios y los dos jefes de nuestro ejrcito acordaron tomar seguras
-posiciones y esperar a Pizarro. No se explicaban los nuestros
-quin anduviera organizando la resistencia de los indgenas, recayendo
-por fin las sospechas en el cautivo jefe Challcuchima. Pizarro acus a
-dicho jefe de mantener correspondencia secreta con su confederado
-Quizquiz, echndole en cara, como antes haba hecho con Atahuallpa,
-su ingratitud con los espaoles, y amenazndole, si sus compaeros no
-deponan las armas, con quemarle vivo. Bien ser decir que Challcuchima,
-lo mismo que Atahuallpa, eran inocentes.</p>
-
-<p>Antes de salir Pizarro de Xauxa tuvo el sentimiento&mdash;as lo dicen
-sesudos historiadores&mdash;de ver morir al inca Toparca, y si poco antes se
-consider a Atahuallpa autor de la muerte de Huascar, a la sazn recayeron
-sospechas de que Challcuchima haba sido el asesino del joven
-monarca. Bien puede asegurarse que corra parejas la inocencia de los
-dos acusados. En carta dirigida al Emperador Carlos V por el Ayuntamiento
-de Xauxa, se dice que ni aun las tropas llegaron convencerse
-del crimen de Challcuchima.</p>
-
-<p>March Pizarro a reunirse con Soto y Almagro. Los tres penetraron
-en el valle de Xaquixaguana, a unas cinco leguas del Cuzco. Regaba
-un ro aquel valle encantador, cubierto siempre de verde alfombra,
-y cuya vegetacin era tan rica como lozana. En las laderas de los montes
-prximos los nobles peruanos tenan casas de campo, en las cuales,
-durante los calores del verano, salan tomar sus plazeres y solazos<a name="FNanchor_138" id="FNanchor_138" href="#Footnote_138" class="fnanchor">[138]</a>.
-Detvose en aquel paraso Pizarro algunos das, no slo para
-dar descanso y municionar las tropas, sino para formar causa a Challcuchima,
-si causa puede llamarse&mdash;como escribe Prescott&mdash;un procedimiento
-en que la sentencia se di la mano con la acusacin<a name="FNanchor_139" id="FNanchor_139" href="#Footnote_139" class="fnanchor">[139]</a>. Fu
-condenado a ser quemado vivo, sentencia&mdash;dice Herrera&mdash;que pareci
- algunos demasiado cruel, pero los que se rigen por razones de alta
-poltica no atienden ninguna otra, y Prescott hace el siguiente comentario:
-No sabemos por qu adoptaban los espaoles con preferencia
-este mtodo cruel de ejecucin, no ser que fuese porque el indio
-era infiel, y el fuego, desde muy antiguo, parece haber sido considerado
-el elemento ms propsito para dar muerte los infieles, como<span class="pagenum"><a name="Page_136" id="Page_136">[136]</a></span>
-tipo de la inextinguible llama que les esperaba en las regiones infernales.<a name="FNanchor_140" id="FNanchor_140" href="#Footnote_140" class="fnanchor">[140]</a>
-El Padre Valverde acompa a Challcuchima al patbulo, deseoso
-de conquistar un alma para el cielo. A las religiosas teoras de que el
-bautismo le abrira las puertas del paraso, y si no reciba aquellas
-aguas estaba condenado sin remedio, el indio slo respondi que no entenda
-la religin de los blancos. Mientras las llamas lo consuman,
-muri invocando el nombre de Pachacamac.</p>
-
-<p>En seguida de suceso tan trgico, se present a Pizarro, acompaado
-de brillante squito, el prncipe Manco, hermano de Huascar.
-Anunci que le perteneca la Corona y reclam la proteccin de los
-espaoles. Pizarro se apresur a concederla en nombre del soberano de
-Castilla.</p>
-
-<p>Todos continuaron su camino hacia Cuzco. El 15 de noviembre
-de 1533, al frente de su ejrcito, penetr Pizarro en el Cuzco, ciudad
-hermosa, residencia de la corte y de la nobleza principal. Los edificios
-eran de piedra, y las calles largas y estrechas. Por el centro de la
-poblacin pasaba un ro, o ms bien un canal y sobre l muchos puentes
-para poner en comunicacin todos los barrios de aqulla. Entre los
-edificios ms suntuosos sobresala el templo dedicado al Sol, la fortaleza
-y los palacios de los incas. La soldadesca entr a saco en los
-palacios, llegando hasta profanar los sepulcros. Luego se hizo de todo
-el tesoro un fondo comn, exactamente lo mismo que en Caxamalca;
-Pedro Sancho, notario real y secretario de Pizarro, dice que no pas
-de quinientos ochenta mil doscientos pesos de oro y doscientos quince
-mil marcos de plata<a name="FNanchor_141" id="FNanchor_141" href="#Footnote_141" class="fnanchor">[141]</a>. Hzose la divisin del botn del mismo modo
-que la anterior. Al Rey se le remiti la parte que le corresponda. Despus
-se ocup el jefe espaol en la coronacin de Manco, hijo legtimo
-de Huayna Capac, heredero del citado hermano y monarca de la antigua
-rama del Cuzco. Celebrronse todas las ceremonias de la coronacin.
-El fraile Valverde dijo la misa y Pizarro di a Manco la diadema
-del Per. Hicironse grandes fiestas con tal motivo.</p>
-
-<p>Inmediatamente quiso Pizarro organizar el gobierno municipal del
-Cuzco a la manera de Castilla. Se nombraron dos alcaldes y ocho regidores;
-entre los ltimos estaban Gonzalo y Juan, hermanos de Pizarro.
-Todos juraron solemnemente su oficio el 24 de marzo de 1534. Muchos
-espaoles comenzaron a establecerse en los palacios y edificios de los
-incas con grandes ofertas de tierras y casas. Por lo que respecta al Padre
-Valverde no descuid los intereses de la religin y los suyos propios.
-Ya obispo del Cuzco se prepar a desempear las funciones de su<span class="pagenum"><a name="Page_137" id="Page_137">[137]</a></span>
-ministerio. Eligise para la catedral un sitio en la plaza, y adosado a
-ella un espacioso convento. El altar mayor de la iglesia se coloc en el
-mismo lugar donde estuvo la imagen del Sol, y los frailes dominicos
-vinieron a habitar los claustros del templo indio. De igual manera, en
-la casa de las Vrgenes del Sol se estableci un convento de monjas catlicas.
-En todas partes los antiguos templos se convirtieron en iglesias
-y conventos cristianos. Los dominicos, los mercenarios y otros religiosos
-se dieron prisa en la obra de la conversin, pudindose asegurar que
-los ingleses, franceses y holandeses no miraron con el inters que los
-frailes espaoles la salvacin de las almas de los indgenas.</p>
-
-<p>Durante la estancia en Cuzco de Pizarro, se reunieron algunas fuerzas
-indias bajo las rdenes de Quizquiz, uno de los generales de Atahuallpa.
-En su persecucin destac Pizarro a Almagro con una pequea
-fuerza de caballera y numeroso cuerpo de indios mandados por el
-inca Manco, quien en esta ocasin iba a pelear contra soldados de Quito
-y contra Quizquiz, antiguos enemigos del rey Huascar. Quizquiz fu
-derrotado cerca de Xauxa, retirndose a las elevadas montaas de
-Quito, donde, como en otro tiempo, segn cuentan las crnicas cristianas,
-nuestro Pelayo en las fragosidades de las sierras de Asturias, di
-el grito de <i>Dios</i>, <i>patria</i> y <i>libertad</i>; pero el general espaol encontr patriotas
-que le siguieron, mientras el general peruano slo hall miserables
-que le mataron a sangre fra. As pereci el ltimo de los grandes
-generales de Atahuallpa, o mejor dicho, el nico que hubiese podido
-defender hasta el ltimo momento la independencia del Per.</p>
-
-<p>Otro asunto que demanda ms consideracin que las hostilidades
-de los indios ocup por entonces al gobernador espaol. El asunto fu
-la llegada a la costa de gran nmero de espaoles mandados por Pedro
-de Alvarado, valeroso capitn que a las rdenes de Hernn Corts haba
-adquirido fama inmortal en la guerra de Mxico. Sali Alvarado de
-Mxico el 13 de noviembre de 1523 con el encargo que le di Corts de
-conquistar la rica regin de Guatemala. Someti (como se dijo en el <a href="#CAPITULO_V">captulo V</a>
-de este tomo) a los indgenas, fund ciudades, march a Espaa
-(1527) y gan la confianza del Monarca, volviendo a Guatemala.
-Excitado por las relaciones que le hacan de las conquistas de Francisco
-Pizarro, levant un cuerpo de tropas y march al Per<a name="FNanchor_142" id="FNanchor_142" href="#Footnote_142" class="fnanchor">[142]</a>. Tena
-noticia Alvarado de que las conquistas de Pizarro se haban limitado
-al Per propiamente dicho, y que la parte del Norte, donde se hallaba
-el reino de Quito, antigua residencia de Atahuallpa, estaba sin explotar,
-pudindose adquirir, por tanto, muchas riquezas. La flota que<span class="pagenum"><a name="Page_138" id="Page_138">[138]</a></span>
-tena destinada a las islas de la Especia tom la direccin de la Amrica
-del Sur, desembarcando (marzo de 1534) en la baha de Caracas
-con 500 soldados, de los cuales 230 eran de caballera, provistos todos
-de armas y municiones.</p>
-
-<p>Sin tener en cuenta que invada un territorio concedido por la Corona
-a Pizarro, march, a travs de las montaas, sobre Quito. Cruz el
-ro Dable, penetr en las intrincadas malezas de la sierra y comenz a
-franquear una y otra cordillera, en medio de nieves y ventiscas, con un
-fro cada vez mayor. Aunque la infantera iba avanzando a fuerza de
-trabajo, muchos de los soldados de caballera se quedaron helados sobre
-sus caballos. Los indios que llevaba, acostumbrados al clido clima
-de Guatemala, padecieron horriblemente y murieron muchos. Pareca
-que el hambre y el fro iban a acabar con infantes y caballos. Como si
-todo esto fuera poco, el aire se llen de espesas nubes de tierra y ceniza
-que cegaban y hacan dificilsima la respiracin de los hombres; nubes
-de tierra y ceniza procedentes de una erupcin del volcn Cotopax,
-que se halla a 12 leguas al Sudoeste de Quito. Por fin lleg Alvarado,
-despus de salir de Puertos Nevados, a las inmediaciones de Riobamba;
-pero habiendo perdido una cuarta parte de su ejrcito, cerca de
-2.000 indios auxiliares y considerable nmero de caballos. Tal fu el
-desastroso paso de los Puertos Nevados. Emprendi despus su marcha
-por la llanura, causndole no poco asombro ver impresas en el suelo
-huellas de herradura. Era evidente que caballera espaola haba pasado
-por all, siendo de pensar que otros le haban precedido en la conquista
-de Quito.</p>
-
-<p>Merece el hecho clara explicacin. Cuando Pizarro sali de Caxamalca,
-conociendo que el nico puerto para entrar en el pas era San
-Miguel, dispuso nombrar a Sebastin Belalczar, persona en quien l
-tena gran confianza por su inteligencia, valor y severidad, gobernador
-de la colonia. Belalczar tom posesin de su gobierno, recibi noticias
-de las riquezas de Quito, y por su propia voluntad y sin contar con el
-permiso de Pizarro, a la cabeza de unos 140 soldados, entre infantes y
-jinetes, auxiliado con un cuerpo considerable de indios, march por la
-ancha cordillera de los Andes, por un camino ms corto y seguro que
-el que despus llev Alvarado. En los llanos de Riobamba pele varias
-veces con el general indio Ruminabi, triunfando al fin y penetrando en
-la capital, que en honor de Francisco Pizarro, llam San Francisco de
-Quito. Tuvo el sentimiento de no encontrar las riquezas que esperaba
-y tom la vuelta de su colonia, noticioso de la aproximacin de Almagro.</p>
-
-<p>Sucedi lo que era de esperar. Cuando Almagro tuvo noticia en<span class="pagenum"><a name="Page_139" id="Page_139">[139]</a></span>
-Cuzco de la expedicin de Belalczar, sospechando alguna traicin,
-sali para San Miguel, donde le informaron de todo. Desde San Miguel,
-sin darse punto de reposo, march al encuentro de Belalczar, con el
-cual se reuni en Riobamba, no sin sostener antes sangrientas luchas con
-los indgenas. Las explicaciones que mediaron entre los dos fueron afectuosas,
-convencindose Almagro de que no haba traicin de parte del
-gobernador de San Miguel. Reunidos Almagro y Belalczar, esperaron
-la llegada de Alvarado. Al encontrarse frente a frente en las llanuras
-de Riobamba, antes de lanzarse a la lucha, acordaron resolver el asunto
-por medio de negociaciones. Si Almagro y Alvarado sostenan sus
-respectivos derechos a la conquista del pas, vinieron por ltimo a un
-acomodo, que consisti en que Pizarro pagara cien mil pesos de oro a
-Alvarado, cediendo ste su flota, sus tropas y sus municiones y almacenes<a name="FNanchor_143" id="FNanchor_143" href="#Footnote_143" class="fnanchor">[143]</a>.</p>
-
-<p>Entretanto el gobernador, habiendo dejado encargado del gobierno
-de Cuzco a su hermano Juan, llevando consigo a Manco, se dirigi a
-Xauxa, donde el citado inca obsequi a Pizarro con una cacera al estilo
-del pas. En Pachacamac celebraron cariosa conferencia Alvarado
-y Pizarro, despidindose el primero para su gobierno de Guatemala<a name="FNanchor_144" id="FNanchor_144" href="#Footnote_144" class="fnanchor">[144]</a>.</p>
-
-<p>Nombrado Belalczar, poco tiempo despus, gobernador de Quito, y
-deseoso de ensanchar los lmites de su nuevo gobierno, comenz sus
-conquistas hacia el Norte.</p>
-
-<p>Por su parte, preocupaba Pizarro dnde haba de edificarse la futura
-capital de aquel vasto imperio colonial. El Cuzco se hallaba lejos
-de la costa, y el pequeo establecimiento de San Miguel estaba situado
-muy al Norte. En el cabildo celebrado en Xauxa el 29 de noviembre de
-1534, se trat de la necesidad de trasladar la poblacin a sitio ms conveniente.
-Manifestaron su opinin algunos vecinos de Xauxa, acordndose
-el nombramiento de comisionados que examinasen, en el valle del
-cacique de Lima, dnde poda hacerse la fundacin. El comendador
-Francisco Pizarro, adelantado y capitn general y gobernador en las
-provincias de la Nueva Castilla, nombr a Ruy Daz, a Juan Tello y
-a Alonso Martn para que eligiesen el asiento del dicho pueblo.</p>
-
-<p>Elegido el asiento, se dispuso la fundacin de la nueva ciudad
-(1535), trasladndose luego a ella los pueblos de Xauxa y el de San
-Galln. Pizarro puso la primera piedra de la iglesia edificada bajo la<span class="pagenum"><a name="Page_140" id="Page_140">[140]</a></span>
-advocacin de Nuestra Seora de la Asuncin, nombr alcaldes y regidores
-del Cabildo<a name="FNanchor_145" id="FNanchor_145" href="#Footnote_145" class="fnanchor">[145]</a>. Aunque no pudo ser ms acertada la eleccin
-de sitio, el obispo Valverde, en carta escrita al Rey (20 marzo 1539)
-le deca lo siguiente: la ciudad de Lima est mal situada; porque podiendo
-estar junto la mar, adonde tuviera muy buen sitio y no oviera
-trabajo en traer las mercaderas, est dos leguas buenas de la mar, y,
-allende desto est situada sobre el ro que va muy tendido y hace muy
-gran cascajal, y gente de caballo por aquella parte, no la puede defender.</p>
-
-<p>El sitio que se eligi para la fundacin de la ciudad fu el valle de
-Rimac, por el que corra ancho ro, y cuyo clima era delicioso. Acordse
-dicho sitio en la Epifana o Adoracin de los Reyes (6 enero
-1535), y por ello se llam <i>Ciudad de los Reyes</i>; pronto se olvid el nombre
-castellano, para ser reemplazado por el de Lima, que es una corrupcin
-del nombre primitivo indio de Rimac. Las calles deban ser
-muy anchas y perfectamente alineadas, cruzndose unas a otras en ngulos
-rectos y bastante apartados, con la idea de dejar ancho espacio
-para plazas pblicas y jardines. Se le di forma triangular, teniendo por
-base el ro, cuyas aguas, llevadas por acueductos de piedra, deban
-atravesar las principales calles y regar los jardines de las casas. La
-plaza estara formada por la catedral, el palacio del virrey, la casa de
-ayuntamiento y otros edificios pblicos. El soldado se convirti en
-agricultor y la espada en instrumentos del albail, del herrero y del
-carpintero. A ayudar a los espaoles acudieron indios de ms de 100
-millas a la redonda.</p>
-
-<p>A la sazn, Almagro el <i>Mariscal</i>, como le llamaban comunmente los
-cronistas, por orden del gobernador Pizarro, haba marchado al Cuzco
-para encargarse del mando de dicha capital y tambin para conquistar
-los pases situados hacia el Sur y que formaban parte de Chile.</p>
-
-<p>Tambin por aquellos mismos tiempos llegaba Hernando Pizarro a
-Sevilla (enero de 1534) con el quinto real<a name="FNanchor_146" id="FNanchor_146" href="#Footnote_146" class="fnanchor">[146]</a>. Caus no poca admiracin<span class="pagenum"><a name="Page_141" id="Page_141">[141]</a></span>
-las barras de oro y plata, los vasos de diferentes figuras y los varios
-objetos representando fuentes, animales y flores. Despus de corta estancia
-de Pizarro en Sevilla, parti para Calatayud, donde se hallaba el
-Emperador y donde estaban reunidas las Cortes aragonesas. Refiri
-Hernando ante el Emperador las arriesgadas empresas de su hermano,
-en particular la prisin del Inca y su magnfico rescate. Nada dijo de
-la muerte de Atahuallpa, porque suceso tan trgico ocurri despus de
-su partida del Per. Carlos V oy con satisfaccin el relato que se le
-haca; pero vi con ms gusto el oro que vena a llenar el tesoro imperial,
-agotado a causa de sus ambiciosos proyectos. Tanto fu su contento
-que concedi todo lo que el afortunado aventurero le peda. Segn
-las concesiones que hizo el Emperador, Francisco Pizarro deba ocupar
-el pas que en el documento real se llam <i>Nueva Castilla</i> (Per), y Diego
-de Almagro el designado con el nombre de <i>Nueva Toledo</i> (Chile). Sospchase
-que no hubiera salido tan bien librado Almagro sin la ayuda
-que le prestaron en la corte algunos agentes suyos. Hernando Pizarro
-recibi del mismo modo importantes mercedes; se le di alojamiento
-como individuo de la corte, se le hizo caballero de Santiago y se le
-autoriz para armar una escuadra y tomar el mando de ella.</p>
-
-<p>Form la escuadra, se lanz a la mar y lleg, despus de luchar con
-las tempestades y borrascas, al puerto de Nombre de Dios. Si muchos
-murieron en el puerto por las enfermedades y el hambre, otros con el
-citado Hernando Pizarro cruzaron el istmo de Panam y llegaron al
-Per. Inmediatamente que supo Almagro las importantes concesiones
-que le haba hecho la Corona, se hizo cargo del gobierno del Cuzco, que
-sin reparo alguno le entregaron Juan y Gonzalo Pizarro. Pero el
-Cuzco, caa en la jurisdiccin de Pizarro o en la de Almagro?</p>
-
-<p>Por lo pronto Pizarro, fundndose en que todava no se haban recibido
-las credenciales, dispuso que sus hermanos volvieran a encargarse
-del gobierno. Cay la noticia como una bomba. Entre Almagro y<span class="pagenum"><a name="Page_142" id="Page_142">[142]</a></span>
-Pizarro renacieron los antiguos odios; entre los partidarios del uno y
-del otro las disputas eran cada da ms acaloradas. Ya iban a llegar a
-las manos cuando se present el Gobernador. Comprendiendo los dos que
-no convena un rompimiento que poda traer graves consecuencias, hicieron
-un contrato que se obligaron a cumplir con solemne juramento
-pronunciado ante los Sacramentos, y concluy la ceremonia celebrando
-la misa el Padre Bartolom de Segovia (12 junio 1535)<a name="FNanchor_147" id="FNanchor_147" href="#Footnote_147" class="fnanchor">[147]</a>.</p>
-
-<p>Arregladas sus diferencias, Pizarro volvi a la costa para continuar
-fundando poblaciones, siendo la ms importante despues de Lima,
-la que llam <i>Truxillo</i> en honor del pueblo de su nacimiento. Almagro,
-entretanto, levant bandera para Chile, pudiendo reclutar mucha gente
-atrada por la generosidad del viejo capitn.</p>
-
-<p>Ante Pizarro se presentaba dcil y sumiso el inca Manco; pero en el
-fondo aqul despreciaba a ste, y a su vez el monarca peruano odiaba a
-su rival. Motivos tena para ello el ltimo Emperador de la dinasta de
-Manco Capac y Mama Ocllo. Vea su reino en poder de los espaoles,
-menospreciada la aristocracia y siervo el pueblo de los conquistadores.
-Los templos se haban convertido en cuadras para los caballos y los
-palacios reales en cuarteles para los soldados. Una esposa favorita del
-Inca haba sido seducida por los oficiales castellanos. Unas 6.000 mujeres
-que vivan en casta reclusin, haban sido arrojadas de sus establecimientos
-conventuales, siendo algunas presa de la licenciosa soldadesca
-y otras vinieron a caer en la prostitucin. El seor perdone&mdash;escribe
-el autor de la Conquista i Poblacion del Pir&mdash; quien fu la causa desto
-i quien no la remedi pudiendo<a name="FNanchor_148" id="FNanchor_148" href="#Footnote_148" class="fnanchor">[148]</a>. Lleg a agotarse la paciencia del
-joven Inca y decidi sublevarse, aconsejado del gran sacerdote Villac
-Umu y de muchos nobles peruanos. Sali del Cuzco; mas espas que
-vigilaban sus movimientos, dieron parte de su evasin a Juan Pizarro,
-quien march inmediatamente a la cabeza de alguna fuerza de caballera,
-teniendo la suerte de encontrarlo en espeso caaveral, cerca de la
-ciudad, donde haba procurado ocultarse. Manco fu preso y encerrado
-en una fortaleza del Cuzco bajo la vigilancia de numerosa guardia.</p>
-
-<p>Volvi por entonces a la Ciudad de los Reyes Hernando Pizarro,
-trayendo, adems de la real concesin por la cual se sealaba el territorio
-que corresponda a su hermano Francisco y a Diego de Almagro,
-el nombramiento confiriendo a su citado hermano el ttulo de <i>Marqus</i><a name="FNanchor_149" id="FNanchor_149" href="#Footnote_149" class="fnanchor">[149]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_143" id="Page_143">[143]</a></span>
-En tanto que el nuevo Marqus lograba que Almagro se dirigiese
-a la conquista de Chile&mdash;no resolvindose por entonces el litigio de si
-el Cuzco formaba parte del territorio del uno o del otro&mdash;, determin
-que su hermano Hernando se encargara del gobierno de la citada ciudad.
-Es de advertir que el hermano mayor de los Pizarros, aunque por
-dems altivo y arrogante, tena ciertas simpatas por los indios, no
-faltando quien dijese que sinti de todo corazn la muerte de Atahuallpa,
-y aun aadan que la habra evitado si l por entonces se hallara
-en Caxamalca. Consecuente con la generosa conducta que se haba
-trazado, puso en libertad al astuto Inca. Con el pretexto Manco de
-ir a traer algunos tesoros que&mdash;segn deca&mdash;estaban ocultos en las
-asperezas de los Andes, enga a Hernando Pizarro, quien le dej marchar
-en compaa de dos soldados espaoles. Como pasasen seis o siete
-das y el fugitivo no pareciera, comprendi Hernando que haba sido
-engaado, y entonces, sin prdida de tiempo, orden a su hermano Juan
-que al frente de 60 caballos fuera en busca del prncipe. Se puso en
-camino Juan Pizarro y not que los indios haban hudo de las cercanas
-del Cuzco; mas al aproximarse a las montaas que rodean el valle
-de Yucay, como a seis leguas de la ciudad, encontr a los dos espaoles
-acompaantes del Inca, quienes le dijeron que todo el pas estaba sublevado
-y al frente de la insurreccin se haba puesto Manco. Aadieron&mdash;y
-esto no debe olvidarse para juzgar al prncipe&mdash;que les haba
-tratado perfectamente y les haba concedido el permiso de volverse a
-su campo. Lleg Juan Pizarro al ro Yucay, encontrando en la opuesta
-orilla al ejrcito indio mandado por Manco. Bajo una nube de piedras y
-de flechas atravesaron el ro los espaoles; ya en tierra, se encontraron
-rodeados por los indios. La batalla fu encarnizada. Retirronse los indgenas
-al aproximarse la noche. Es gente&mdash;dice Oviedo&mdash;muy belicosa
- muy diestra; sus armas, picas ondas, porras alabardas de plata oro
- cobre<a name="FNanchor_150" id="FNanchor_150" href="#Footnote_150" class="fnanchor">[150]</a>. A la maana siguiente, desde la cima de las montaas, les<span class="pagenum"><a name="Page_144" id="Page_144">[144]</a></span>
-retaba el enemigo a continuar el combate. Hallndose Juan Pizarro en
-situacin tan embarazosa, le sorprendi una orden de su hermano mandndole
-volver al Cuzco, que estaba sitiado por el enemigo. Volvi a pasar
-el Yucay, seguido del ejrcito de Manco, que celebraba su victoria
-con gritos de triunfo y lleg al anochecer la vista de la capital, que
-estaba rodeada de numerossimo ejrcito de indios. Llamle la atencin
-que le dejasen la entrada libre hasta el Cuzco. Reunidos los refuerzos
-de Hernando y de Juan Pizarro, sumaban unos 200 hombres entre infantes
-y caballos, adems de 1.000 indios auxiliares.</p>
-
-<p>Comenz el sitio del Cuzco en los comienzos de febrero de 1536. Indios
-y europeos pelearon valerosamente. Consiguieron los indios pegar
-fuego a la ciudad, la cual en gran parte qued reducida a cenizas. Templos
-y palacios, edificios pblicos y particulares quedaron consumidos
-por las llamas. Salvronse, por fortuna, el templo del Sol y la inmediata
-Casa de las Vrgenes. En el Cuzco y fuera del Cuzco se peleaba cada
-vez con ms fiereza. Peleando como un bravo, recibi Juan Pizarro una
-pedrada en la cabeza, cayendo al suelo, y de resultas de la herida falleci
-a los quince das. De las los torres de la fortaleza haba cado una
-en poder de los espaoles; pero la otra se hallaba defendida por un inca,
-cuyo valor rayaba en la temeridad. Hernando Pizarro se puso a la cabeza
-de los combatientes, decidido a vencer o morir en la demanda. El valiente
-indio recorra las almenas llevando coraza y escudo espaoles,
-armado de enorme maza guarnecida de puntas o clavos de cobre y matando
-con ella lo mismo al que quera forzar el paso hasta lo interior
-de la fortaleza, como al que le hablaba de rendicin, pues para l era
-ms peligroso el indgena cobarde que el arrojado soldado de Pizarro.
-Dispusieron los espaoles tomar la torre por asalto. Pusironse escalas
-en los muros y comenzaron a subir nuestros soldados; pero conforme
-iban subiendo caan heridos por el arma terrible del hroe. Entonces
-se dispuso poner varias escalas en la torre y dar el asalto por diferentes
-puntos a la vez. As se hizo. Y mand Hernando Pizarro a los espaoles
-que suban, que no matasen a este indio, sino que se lo tomasen
- vida, jurando de no matalle si lo hava bivo<a name="FNanchor_151" id="FNanchor_151" href="#Footnote_151" class="fnanchor">[151]</a>. Cuando el inca
-se convenci que no poda resistir por ms tiempo, antes de caer prisionero,
-se subi a una almena, arroj las armas, se tap la cabeza y
-el rostro en su manto y se precipit desde una altura de ms de cien
-estados, hacindose pedazos. Para qu quera la vida si su patria iba
-a caer en poder de los tiranos?</p>
-
-<p>Todava los espaoles tenan que pelear. Llevaban sitiados cinco
-meses. Cmo les dejaba abandonados Francisco Pizarro? No les dejaba<span class="pagenum"><a name="Page_145" id="Page_145">[145]</a></span>
-abandonados; pero no poda hacer nada por ellos. Tuvo que vencer dos
-ejrcitos de indios. Uno se present delante de Xauxa, y el otro ocup
-el valle de Rimac y puso sitio Lima. Al mismo tiempo no dej de pensar
-en el estado angustioso de la guarnicin del Cuzco, hasta el punto
-que por cuatro veces mand destacamentos dirigidos por valientes oficiales
-en socorro de la plaza, los cuales fueron deshechos en los intrincados
-pasos de las cordilleras. Apenas pudo salvarse alguno para volver
-a Lima y dar la noticia.</p>
-
-<p>Un suceso&mdash;y por cierto que nadie poda pensar en l&mdash;vino a salvar
-a los espaoles. Lleg el mes de agosto. Crey el inca Manco que
-se acercaba el da en que faltasen las provisiones a los suyos. Ante semejante
-temor y habiendo llegado la estacin de la siembra, mand que
-la mayor parte de sus fuerzas se retirasen a sus hogares, no volviendo
-hasta que los trabajos del campo estuvieran terminados. El march a
-Tambo, lugar fuerte, situado al Sur del valle de Yucay, con fuerzas considerables
-para guardar su persona. E hizo perfectamente, porque Hernando
-Pizarro intent al poco tiempo sorprender y coger prisionero al
-Inca en los reales de Tambo. No sali bien la aventura a los nuestros,
-que se vieron sorprendidos y rechazados, teniendo que retirarse, no sin
-que el enemigo les picase la retaguardia.</p>
-
-<p>Del sitio que en el ao 1536 pusieron los indios al Cuzco, registraremos
-el siguiente hecho: Los 18 espaoles de a pie y de a caballo que
-la guarnecan, cmo pudieron por tres veces consecutivas apagar el
-incendio iniciado por los indgenas y que amenazaba destruir la plaza?
-Atribyese por todos a favor divino, especialmente a la proteccin de
-la Santsima Virgen Mara, a la cual vieron con sus propios ojos, rodeada
-de celestiales esplendores, lo mismo espaoles que indios. Este
-potico episodio constituy el argumento de la comedia <i>La Aurora en
-Capocavana</i>, de Caldern de la Barca. El Santuario de Nuestra Seora
-de Capocavana se hizo famoso, no slo en el Per, sino en Madrid<a name="FNanchor_152" id="FNanchor_152" href="#Footnote_152" class="fnanchor">[152]</a>
-y en toda Espaa.</p>
-
-<p>Despus de los aciertos de los Pizarros y Almagro, nos ocuparemos
-de los descaminos de capitanes tan valerosos. En tanto que los citados
-hermanos peleaban un da y otro da con el inca Manco y los indgenas,
-el mariscal Almagro andaba ocupadsimo en su expedicin a Chile. El
-fro, el hambre y aquella marcha por escabrosas cordilleras y profundos
-barrancos, causaron gran desaliento a los expedicionarios. Pobre
-era el reino vegetal y del reino animal slo se vea el condor, que se
-cerna en el lmite de las nieves perpetuas, para caer luego sobre los<span class="pagenum"><a name="Page_146" id="Page_146">[146]</a></span>
-cadveres de los que perecan por el hambre o por los rigores del clima.
-Y sin embargo, por todas partes dejaban huellas de su crueldad; todo lo
-llevaban a sangre y fuego. Bastar decir que Almagro estaba considerado
-como uno de los ms humanos de los jefes, y sin embargo, porque
-los indios dieron muerte a tres espaoles, l en desquite hizo quemar
-vivos a treinta jefes indgenas.<a name="FNanchor_153" id="FNanchor_153" href="#Footnote_153" class="fnanchor">[153]</a></p>
-
-<p>Prescott, despus de decir que el europeo considera siempre como un
-bruto al hombre semicivilizado y que la resistencia de ste a aqul se
-castiga con la muerte, aade lo que a continuacin vamos a copiar, y
-por cierto, con gran contentamiento nuestro: Tales crueldades no se
-limitaban a los espaoles; dondequiera que se han puesto en contacto el
-hombre civilizado y el salvaje, as en Oriente como en Occidente, la
-historia de la conquista ha sido escrita muchas veces con sangre<a name="FNanchor_154" id="FNanchor_154" href="#Footnote_154" class="fnanchor">[154]</a>.</p>
-
-<p>Por fin lleg Almagro al verde valle de Coquimbo, como a unos 30
-grados de latitud Sur. Mientras que en aquellas abundantes llanuras
-daba descanso a sus tropas, dispuso que un oficial con algunos soldados
-se dirigiese hacia el Sur para explorar el pas; el mensajero volvi
-con noticias poco satisfactorias. No le pareci bien la tierra por no ser
-quajada de oro<a name="FNanchor_155" id="FNanchor_155" href="#Footnote_155" class="fnanchor">[155]</a>. A la sazn sirvile de contento la llegada del
-resto de sus fuerzas a las rdenes de su teniente Rodrigo de Orgez,
-natural de Oropesa, excelente soldado y de larga y brillante historia
-militar. Tanto llamaron la atencin los servicios de Almagro en la corte,
-que fu elevado a la categora de mariscal de la <i>Nueva Toledo</i>. Por
-cierto, que tambin por entonces recibi Almagro el decreto&mdash;retenido
-tanto tiempo por los Pizarros&mdash;en el cual se le sealaba su jurisdiccin
-territorial. La creencia de que el Cuzco caa dentro de los lmites de su
-gobierno, las noticias de que el oro no pareca por ninguna parte y el
-cansancio que sentan despus de largo viaje por aquellas terribles asperezas,
-decidieron a Almagro a marchar hacia el Norte. Adems, era
-ya viejo y quera dedicarse a la educacin de su hijo natural Diego,
-joven que prometa grandes esperanzas. Recordando las penalidades
-que haba sufrido en el paso de los montes, emprendi el camino a lo
-largo de la costa. Casi lleg a arrepentirse, pues no son para contar los
-trabajos que sufri al cruzar el desierto de Atacama. Recorrer cerca
-de cien leguas sin encontrar vegetacin alguna! Lleg a la ciudad de
-Arequipa, distante del Cuzco unas 60 leguas. All supo que el inca<span class="pagenum"><a name="Page_147" id="Page_147">[147]</a></span>
-Manco y todo el pas se haban sublevado contra los Pizarros. Recordando
-su antigua amistad con el joven Inca, le envi una embajada solicitando
-una entrevista. Gustoso accedi Manco y design el valle de
-Yucay. Almagro, tomando la mitad de sus fuerzas, se present en el
-punto sealado, dejando el resto de sus tropas en Urcos, a seis leguas
-del Cuzco<a name="FNanchor_156" id="FNanchor_156" href="#Footnote_156" class="fnanchor">[156]</a>. Procede no pasar por alto que antes de celebrarse la conferencia
-entre Almagro y el Inca, Hernando Pizarro, sorprendido por
-la aparicin del nuevo cuerpo de tropas espaolas, sali del Cuzco y se
-acerc a Urcos, donde se enter, con profundo disgusto, de las intenciones
-de Almagro. Cuando los peruanos vieron unidos a los soldados de
-Pizarro con los de Almagro en Urcos, sospecharon&mdash;y motivos tenan
-para ser suspicaces&mdash;que estaban de acuerdo para apoderarse del Inca.
-Tambin lo crey de buena fe Manco. Por esto cayeron los peruanos
-repentinamente sobre los espaoles en el valle de Yucay; pero los veteranos
-de Chile no se dejaron sorprender, y arremetieron con furia a sus
-enemigos, quienes fueron rechazados, no sin ruda resistencia. En el
-combate se vi en bastante peligro Orgez.</p>
-
-<p>Lleg el momento en que Almagro, con la divisin que tena en Urcos
-se dirigiera al Cuzco. Exigi primero al ayuntamiento que se le
-reconociese como Gobernador; present copia de las credenciales que
-acababa de recibir de la corte. Las autoridades del Cuzco aplazaron la
-respuesta hasta informarse de personas entendidas. Se hallaba el Cuzco
-dentro del territorio de Almagro? Oviedo dice que s y esta era la
-creencia general; no pocos tambin afirmaban lo contrario.</p>
-
-<p>Antes de pasar adelante, habremos de notar lo que preocupaba la
-corte. La Emperatriz, desde Valladolid, y con fecha de 6 de noviembre
-de 1536, se dirigi a Francisco Pizarro, gobernador y capitn general
-de la provincia de la Nueva Castilla, llamada Per, y despus de manifestar
-su disgusto por el levantamiento que los naturales del pas
-haban hecho contra Hernando Pizarro<a name="FNanchor_157" id="FNanchor_157" href="#Footnote_157" class="fnanchor">[157]</a>, le rogaba que si el citado
-Hernando no pudiese venir Espaa con el oro nuestro que all tenamos
-y el servicio que procurastes que se nos hiciese... lo mandase a
-la ciudad de Panam al obispo D. Fray Toms de Berlanga, o al nuestro
-gobernador o juez de residencia e oficiales de aquella provincia
-para que sea remitido a estos reinos<a name="FNanchor_158" id="FNanchor_158" href="#Footnote_158" class="fnanchor">[158]</a>. Al poco tiempo, esto es, el
-1. de enero de 1537, el mismo Emperador escribi a Pizarro mandndole
-que enviase el oro e plata con la ms brevedad que se pueda porque
-las necesidades de ac lo requieren<a name="FNanchor_159" id="FNanchor_159" href="#Footnote_159" class="fnanchor">[159]</a>.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_148" id="Page_148">[148]</a></span></p>
-
-<h3 id="CAPITULO_VIII">CAPTULO VIII</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Conquista del Per (Continuacin) y de Bolivia (Alto Per).&mdash;Guerra
-entre Almagro y los Pizarros: accin de Abancay.&mdash;Sentencia
-del P. Bobadilla.&mdash;Guerra civil: batalla de Salinas.&mdash;Ejecucin
-de Almagro.&mdash;Prisin de Hernando Pizarro.&mdash;Vaca
-de Castro.&mdash;Expedicin de Gonzalo Pizarro
-por el Amazonas.&mdash;Muerte de Francisco Pizarro.&mdash;Vaca de
-Castro en Quito.&mdash;Segunda guerra civil.&mdash;Batalla de Chupas.&mdash;Ejecucin
-del joven Almagro.&mdash;Poltica de Vaca de
-Castro.&mdash;Disgusto general en el pas.&mdash;Conquista de Bolivia
-(Alto Per).&mdash;Bolivia bajo la dominacin de Espaa.&mdash;Diego
-de Almagro en Collasuyo.&mdash;Luchas de Gonzalo
-Pizarro con los indios.&mdash;Fundacin de Chuquisaca.&mdash;Gonzalo
-Pizarro desobedece al Emperador.&mdash;Fundacin de la
-Paz.&mdash;Escudo de armas que Carlos V concedi a Christobal
-Topa Inga.&mdash;Conquista del pas de los chiquitos por
-los espaoles.&mdash;Los misioneros.</span></p>
-
-
-<p class="p2">Procede tratar de la guerra entre los dos conquistadores del Per.
-Entre los Pizarros y los Almagros el odio era mayor de da en da. A
-tal punto llegaron las cosas, que el 8 de Abril de 1537, aprovechndose
-Almagro de la obscuridad de la noche, entr en la plaza del Cuzco, se
-apoder de la iglesia principal, estableci fuertes avanzadas para evitar
-una sorpresa y despach a su fiel amigo y valiente Orgez a forzar
-el alojamiento de Hernando Pizarro. Dueo Almagro del Cuzco,
-hizo prisioneros a los Pizarros (Hernando y Gonzalo). Nombr gobernador
-a Gabriel de Rojas y el ayuntamiento, convencido de la validez
-de las pretensiones de Almagro, reconoci sus derechos a la posesin de
-la ciudad. Conocimiento tena la Corona de la enemiga de los dos valerosos
-capitanes, cuando, con fecha 31 de mayo de 1537, encomend al
-Padre Fray Toms de Berlanga, obispo de Tierra Firme, llamada Castilla
-del Oro, que mediase en el asunto, sealando los lmites de la gobernacin
-lo mismo de Pizarro que de Almagro<a name="FNanchor_160" id="FNanchor_160" href="#Footnote_160" class="fnanchor">[160]</a>. No slo Pizarro y
-Almagro, sino los parientes y amigos del uno y del otro se haban de<span class="pagenum"><a name="Page_149" id="Page_149">[149]</a></span>clarado
-guerra mortal. Es tan cierto lo que decimos, que el primer acto
-de Almagro en Cuzco, fu enviar un mensaje a Alonso de Alvarado,
-que estaba acampado con unos 500 hombres de infantera y caballera
-en Xauxa, exigindole obediencia; mas el mencionado capitn puso presos
-a los emisarios y di aviso de todo lo que pasaba al gobernador de
-Lima.</p>
-
-<p>Antes de salir Almagro contra Alvarado, oy los consejos de Orgez
-que consistan en decirle que cortase la cabeza a los Pizarros y
-le recordaba el proverbio espaol de que <i>el muerto no muerde</i>. No se
-atrevi a ello el Mariscal, ya porque repugnase a su carcter medida tan
-violenta, ya porque todava conservaba algn afecto su antiguo socio
-Francisco Pizarro. Contentse con ponerles presos en uno de los edificios
-pertenecientes a la casa del Sol, en tanto que l marchaba a castigar
-a Alvarado. En las mrgenes del <i>ro de Albancay</i> se di la batalla
-el 12 de julio de 1537. Si Orgez defendi admirablemente la bandera
-de su jefe, Pedro de Lerma le hizo traicin, pasndose al campo enemigo.
-Alvarado, no sabiendo de quin fiarse, hubo de rendirse con los que
-le haban permanecido fieles. La victoria de Almagro no pudo ser mayor
-a menos costa.</p>
-
-<p>Mientras que ocurran tales sucesos, Francisco Pizarro continuaba
-en Lima, esperando refuerzos para marchar en auxilio del Cuzco. Entre
-otros vino con 250 hombres el licenciado D. Gaspar de Espinosa,
-aquel amigo del sacerdote Luque, cuyo dinero&mdash;no sabemos si era del
-uno del otro&mdash;se emple en la conquista del Per. Haba dejado Espinosa
-su residencia de Panam, para venir a reanimar las fuerzas
-decadas de sus antiguos amigos. Tambin Hernn Corts, el conquistador
-de Mxico, en la hora del peligro acuda a prestar su generoso
-concurso su pariente y amigo. Al frente de 450 hombres, la mitad de
-caballera, emprendi el gobernador de Lima su marcha hacia la capital
-de los incas. A poco de salir de Lima supo la vuelta de Almagro,
-la toma de Cuzco con la prisin de sus hermanos, la derrota y la entrega
-de Alvarado. Volvi a Lima y la puso en estado de defensa. Entonces
-fu cuando el cabildo de dicha ciudad (22 septiembre 1537),
-presidido por Francisco Pizarro, acord lo que sigue: En este da los
-dichos seores dixeron que por quanto el Adelantado D. Diego de Almagro
-vino a la cibdad del Cuzco y est en ella por fuerza e aprendi
-al capitn Hernando Pizarro e a Gonzalo Pizarro su hermano, e se hicyeron
-en la dicha cibdad por las gentes del dicho Adelantado muchas
-fuerzas e Robos e malos tratamyentos a los vezinos e as mysmo
-Aino sobre el capitan Alonso de Alvarado e los desbarat y tom su
-gente e agora tienen nueva que viene camyno desta cibdad, e porque<span class="pagenum"><a name="Page_150" id="Page_150">[150]</a></span>
-convyene que de todo esto su magestad sea ynformado, que mandaban
-quel procurador desta cibdad haga ynformazion de todo ello ante los
-dichos seores alcaldes e que asy mysmo peda se escriba para que su
-majestad sea de todo ynformado e asy dixeron que lo mandaban e
-mandaron.<a name="FNanchor_161" id="FNanchor_161" href="#Footnote_161" class="fnanchor">[161]</a></p>
-
-<p>Francisco Pizarro, sin embargo de que se preparaba a la guerra, se
-dispuso a entrar en negociaciones con su enemigo, y, al efecto, mand
-una embajada al Cuzco, a cuya cabeza puso al licenciado Espinosa. Orgulloso
-por dems se present Almagro, atrevindose a decir que no
-slo aspiraba a la posesin del Cuzco, sino a la de la misma Lima como
-parte de su jurisdiccin. No es de extraar que el Licenciado repitiese
-entonces el siguiente proverbio castellano: <i>el vencido vencido y el vencedor
-perdido</i>. Cuando todava se esperaba resolucin satisfactoria, dado
-el carcter bondadoso de Espinosa, muri repentinamente este hombre
-ilustre, digno por todos conceptos de figurar entre los mejores de aquellos
-tiempos.</p>
-
-<p>Almagro, no pensando ya en negociaciones de ninguna clase, concibi
-la idea de fundar una ciudad, a la que dara su propio nombre, en el
-valle de Chincha. Antes, para no dejar expuesto el Cuzco a las molestias
-del inca Manco, envi a Orgez a Tambo, retirndose entonces el
-monarca indio a las montaas de los Andes. Parece cierto que Orgez,
-antes de salir a campaa, volvi a insistir con Almagro para que mandase
-dar muerte a los Pizarros. Vino a sacarle de la duda en que se hallaba
-la opinin del mariscal Diego de Alvarado, hermano de aquel don
-Pedro, tan famoso en la guerra de Mxico bajo las rdenes de Corts, y
-tan poco afortunado despus en su expedicin a Quito. El tal Don Diego
-de Alvarado gozaba de mucho ascendiente sobre su jefe. Parece ser&mdash;y
-los cronistas estn conformes en este punto&mdash;que Don Diego visitaba
-con frecuencia a Hernando Pizarro en su prisin, donde se entretenan
-en el juego ms de lo justo. Sucedi que a Alvarado le persigui
-de tal modo la fortuna, que hubo de perder la enorme suma de ochenta
-mil castellanos de oro; pero cuando lleg el momento de pagar, Hernando
-Pizarro se neg decididamente a recibir el dinero. Alvarado correspondi
-a tanta generosidad oponindose con toda energa a los consejos de
-Orgez, pues dijo a Almagro que si mandaba matar a Hernando Pizarro
-se disgustara el ejrcito y lo mirara mal la corte. Cedi el Mariscal
-a los consejos de Alvarado, terminando Orgez asunto tan enojoso
-con estas palabras: Un Pizarro jams perdona una injuria, y la que stos
-han recibido de Almagro es demasiado grave para que la perdonen.</p>
-
-<p>El Mariscal, despus de encargar que Gonzalo Pizarro y los dems<span class="pagenum"><a name="Page_151" id="Page_151">[151]</a></span>
-presos fuesen guardados estrechamente, llevando consigo a Hernando,
-baj la costa y se detuvo en el valle de Chincha, donde ech los cimientos
-de nueva poblacin. Recibi, cuando estaba ocupado en estas cosas,
-la noticia de que Gonzalo Pizarro, Alonso de Alvarado y otros presos,
-haban sobornado a sus guardias, logrando fugarse y llegar al campo
-del Marqus.</p>
-
-<p>Volvieron los tratos entre los ambiciosos rivales (Francisco Pizarro
-y Diego de Almagro), acordando someter la disputa a Fray Francisco
-de Bobadilla, religioso mercenario, residente en Lima y hombre que gozaba
-de mucho prestigio por su amor a la justicia. Orgez expres que
-no tena confianza en la imparcialidad del fraile. Ya encargado Bobadilla
-de tan delicada misin, celebrse por los dos jefes (13 noviembre
-1537) una conferencia en Mala. Refieren los cronistas que Almagro,
-quitndose el sombrero, se adelant a saludar a Pizarro, quien, sin
-contestarle apenas al saludo, le pregunt, con cierta altivez, porqu
-haba invadido su ciudad del Cuzco y aprisionado a sus hermanos. Contest
-el Mariscal en el mismo tono, convirtindose la discusin en reida
-disputa. De pronto&mdash;habiendo entendido por las seas de uno de los
-presentes, que se tramaba una traicin&mdash;sali de la estancia, mont a
-caballo y se volvi a galope a sus cuarteles de Chincha<a name="FNanchor_162" id="FNanchor_162" href="#Footnote_162" class="fnanchor">[162]</a>. El Padre
-Bobadilla, sin cuidarse del inesperado rompimiento de los jefes, di su
-sentencia, diciendo que se mandase un buque, en el cual vayan dos pilotos,
-de cada parte, un escribano de cada parte, una dos personas
-que conozcan el dicho pueblo de Santiago y tomen fielmente la altura
-de dicha poblacin. Manda que se entregue a Francisco Pizarro la ciudad
-del Cuzco y se pongan en libertad los presos hechos en ella. Aada
-que hubiera paz entre los dos. Estas eran las principales disposiciones
-de la sentencia<a name="FNanchor_163" id="FNanchor_163" href="#Footnote_163" class="fnanchor">[163]</a>.</p>
-
-<p>La sentencia dada por el P. Provincial Francisco de Bobadilla, debi
-agradar a Francisco Pizarro, disgustando, en cambio, a Diego de
-Almagro. Decan generalmente y en pblico los partidarios del Mariscal
-que el fraile estaba vendido al Gobernador; Espinall, tesorero de
-Almagro, se atrevi a escribir que el fraile prob con este fallo que era
-un verdadero demonio<a name="FNanchor_164" id="FNanchor_164" href="#Footnote_164" class="fnanchor">[164]</a> y Oviedo cita las palabras de un caballero,
-las cuales eran que no se haba pronunciado sentencia tan injusta desde
-los tiempos de Poncio Pilatos<a name="FNanchor_165" id="FNanchor_165" href="#Footnote_165" class="fnanchor">[165]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_152" id="Page_152">[152]</a></span>
-Los soldados, obedientes a las indicaciones de Orgez, pidieron la
-cabeza de Hernando Pizarro, y, como siempre, Alvarado sali a su defensa
-y logr libertarle de la soldadesca. Comprendiendo Francisco Pizarro
-que la vida de su hermano Hernando estaba en peligro, se decidi
-a hacer toda clase de concesiones. Despus de algunos tratos, se di
-otra sentencia, logrndose con ella calmar a los descontentos del partido
-de Almagro: consista en que hasta la llegada de instrucciones definitivas
-de Castilla continuara en poder de Almagro la ciudad del Cuzco
-y su territorio, y que Hernando Pizarro recobrara su libertad con
-la condicin de salir para Espaa y presentarse a S. M. o ante el Presidente
-e oidores del Real Consejo en el trmino de seis meses<a name="FNanchor_166" id="FNanchor_166" href="#Footnote_166" class="fnanchor">[166]</a>, dejando
-como fianza 50.000 pesos de oro<a name="FNanchor_167" id="FNanchor_167" href="#Footnote_167" class="fnanchor">[167]</a>. Refieren algunos historiadores
-que cuando supo Orgez con exactitud los artculos del convenio
-hizo lo siguiente: I tomando la barba con la mano izquierda, con la
-derecha hizo seal de cortarse la cabeza diciendo: <i>Orgez, Orgez, por
-el amistad de D. Diego de Almagro te han de cortar sta</i><a name="FNanchor_168" id="FNanchor_168" href="#Footnote_168" class="fnanchor">[168]</a>. En cambio,
-Almagro estaba satisfecho. Visit en persona a Hernando Pizarro y le
-anunci que se hallaba en libertad, luego le convid a comer, y, por
-ltimo, Diego de Almagro, hijo del Mariscal, y otros oficiales le acompaaron
-hasta el campo del Gobernador, que se haba trasladado a la
-poblacin de Mala.</p>
-
-<p>Cuando Francisco Pizarro vi en su cuartel de Mala a su hermano
-Hernando, olvid todos sus compromisos para recordar slo los agravios
-recibidos de Almagro. Aunque intent Hernando&mdash;segn dicen&mdash;cumplir
-sus promesas, tuvo que ceder a las rdenes del Gobernador, el
-cual estaba decidido a vencer o morir en la contienda. Y poniendo manos
-a la obra, avis al Mariscal para que abandonase el Cuzco inmediatamente
-y se retirara a su territorio.</p>
-
-<p>Recibi Almagro la noticia cuando se hallaba aquejado de grave
-enfermedad. Encarg a Orgez la direccin de los negocios; mas la
-fortuna se iba a mostrar esquiva lo mismo al Mariscal que a su teniente.
-Habiendo recobrado Almagro un poco la salud, pudo llegar a mediados
-de abril de 1538 al Cuzco. Quiso, en vez de lanzarse a la guerra,
-negociar la paz. Orgez hubo entonces de decirle: Es demasiado tarde;
-habis dado libertad a Hernando Pizarro, y ya no os queda otro remedio
-que pelear. Prevaleci la opinin de Orgez, quien, ponindose
-al frente de las tropas, sali del Cuzco y tom posicin en las <i>Salinas</i>,
-a menos de una legua de la capital. Tena unos 500 hombres, ms de la<span class="pagenum"><a name="Page_153" id="Page_153">[153]</a></span>
-mitad de caballera. No se explica que eligiese un terreno escabroso
-cuando su verdadera fuerza estaba en la caballera; observacin que le
-hicieron sus oficiales y que l se neg a atender. Apareci Hernando
-Pizarro a la cabeza de su ejrcito y sent sus reales cerca de su enemigo.
-El 26 de abril&mdash;no el 6 como dice Garcilaso&mdash;de 1538, Hernando
-Pizarro lanz a la pelea sus 700 hombres. Si su caballera era inferior
-a la de Orgez, su infantera, en cambio, llevaba mejores armas.
-La caballera la dividi en dos cuerpos: uno a las rdenes de Alonso
-de Alvarado y otro a las suyas. La infantera tena por jefe a su hermano
-Gonzalo, sostenido por Pedro de Valdivia, el futuro hroe de
-Arauco. Despus de la misa y de una breve alocucin de Hernando
-Pizarro, Gonzalo atraves un riachuelo que separaba ambos ejrcitos,
-no sin que la artillera de Orgez causara algn desorden en las primeras
-filas; mas Pedro de Valdivia, amenazando a unos y animando a
-otros, consigui seguir adelante y apoderarse de pequea eminencia,
-desde la cual caus grandes molestias a los alabarderos y a la caballera
-de Orgez. Hernando, al mismo tiempo, al frente de sus escuadrones,
-pas el ro y carg sobre la caballera de Orgez. El choque fu
-terrible. Los unos al grito de <i>el Rey y Pizarro</i>, y los otros al de <i>el Rey
-y Almagro</i>, pelearon como fieras. Sobre todos descollaba Orgez, cuyas
-proezas&mdash;como dice Prescott&mdash;son dignas de un paladn de romance.
-Recibi una herida de bala de arcabuz que, penetrando por la visera,
-le hiri en la frente, privndole por un momento de sentido. Le
-mataron el caballo, y habiendo vuelto en s, logr desembarazarse de
-los estribos, no pudiendo escapar acosado por multitud de enemigos.
-Entonces pregunt si entre los que le rodeaban haba algn caballero a
-quien rendirse. Se present como tal un soldado llamado Fuentes, criado
-de Pizarro, a quien Orgez le entreg la espada; pero el miserable
-sac su daga y la hundi en el corazn de uno de los capitanes ms
-insignes que han ido de Espaa al Nuevo Mundo. El desaliento cundi
-en las filas de los almagristas, que huyeron a toda prisa al Cuzco.</p>
-
-<p>Almagro, que desde una altura inmediata miraba la batalla, pudo
-montar en una mula y buscar asilo en la fortaleza. De all le sacaron,
-y cargado de hierros, se le encerr en el mismo edificio en que haban
-estado los Pizarros. Diego, el hijo de Almagro, fu separado de su padre,
-y Hernando le mand al lado de su hermano el Gobernador. Formse
-causa al Mariscal, que se termin el 8 de julio de 1538. Fu condenado
-a muerte como traidor, debindosele cortar la cabeza en la
-plaza pblica. Rog a Hernando que perdonase sus canas y no privase
-de la poca vida que le quedaba a un hombre de quien nada tena
-ya que temer. No hizo caso de las lgrimas de Almagro, terminando<span class="pagenum"><a name="Page_154" id="Page_154">[154]</a></span>
-Hernando Pizarro con las siguientes palabras: I que pues tuvo tanta
-gracia de Dios que le hizo christiano, ordenase su alma i temiese
-Dios<a name="FNanchor_169" id="FNanchor_169" href="#Footnote_169" class="fnanchor">[169]</a>.</p>
-
-<p>Nombr Almagro sucesor&mdash;pues a ello estaba autorizado por real
-concesin&mdash;a su hijo, y durante la menor edad de ste, design administrador
-del territorio a Diego de Alvarado, persona en quien tena gran
-confianza. De todas sus propiedades y posesiones en el Per, dej por
-heredero al Emperador.</p>
-
-<p>Diego de Alvarado, el tesorero Espinall y otros que a la sazn
-estaban en el Cuzco, se presentaron a Hernando Pizarro rogndole
-que perdonase la vida a Almagro; y hasta el obispo Valverde lleg a
-Lima a pedir gracia en favor del ilustre prisionero<a name="FNanchor_170" id="FNanchor_170" href="#Footnote_170" class="fnanchor">[170]</a>. Todo fu en
-vano. No comprendan muchos cmo un hombre investido de autoridad
-provisional se atreva a condenar a muerte&mdash;dado que el tribunal
-que le conden era fiel ejecutor de las rdenes de Pizarro&mdash;al ms
-bueno de los primeros conquistadores de Amrica. Adorbanle sus
-soldados y le respetaban los mismos de Pizarro. Los indios declaraban
-que entre los blancos no haban tenido mejor amigo que l, y eso que
-una vez&mdash;como en anterior captulo hicimos notar&mdash;cometi un acto
-cruel con los indgenas. El hroe de cien batallas sufri la pena de garrote
-en su prisin y su cadver fu llevado a la plaza, donde, en cumplimiento
-de la sentencia, se le separ la cabeza del cuerpo. Inmediatamente
-los restos mortales fueron trasladados a la casa de Hernn
-Ponce de Len, uno de los que haban sido amigos suyos, y al da siguiente
-se condujeron a la iglesia de Nuestra Seora de la Merced.
-Tena en la poca de su muerte unos setenta aos de edad.</p>
-
-<p>Qu hombres tan feroces! El marqus Francisco Pizarro, al mismo
-tiempo que deca al joven Almagro que no tuviese ninguna pena, porque
-no consentira que su padre fuese muerto<a name="FNanchor_171" id="FNanchor_171" href="#Footnote_171" class="fnanchor">[171]</a> y al mismo tiempo
-que deca tambin al obispo Valverde que perdiese cuidado, que bolvera
- tener el antigua amistad con l (Almagro)<a name="FNanchor_172" id="FNanchor_172" href="#Footnote_172" class="fnanchor">[172]</a>, cuando ocurran
-tales cosas, un mensaje de Hernando, consultndole sobre lo que
-deba hacerse con el preso, hubo de contestar que hiciese de manera
-que el Adelantado no los pusiese en ms alborotos<a name="FNanchor_173" id="FNanchor_173" href="#Footnote_173" class="fnanchor">[173]</a>.</p>
-
-<p>Aunque algunos cronistas hayan indicado la inocencia de Fran<span class="pagenum"><a name="Page_155" id="Page_155">[155]</a></span>cisco
-Pizarro, la historia le hace responsable en primer trmino de la
-muerte de Almagro. De su interior satisfaccin di pruebas en seguida.
-En este medio tiempo vino la dicha cibdad del Cuzco el governador
-D. Francisco Pizarro, el qual entr con trompetas i chirimias vestido
-con ropas de martas, que fu el luto con que entr<a name="FNanchor_174" id="FNanchor_174" href="#Footnote_174" class="fnanchor">[174]</a>. Asperamente
-contest a Diego de Alvarado, cuando, en nombre del joven Almagro,
-le pidi las provincias asignadas al Mariscal por la Corona. Al paso que
-trataba con manifiesto desprecio a los partidarios de Almagro, a manos
-llenas daba riquezas y reparta territorios a los que le haban ayudado
-para conseguir el triunfo.</p>
-
-<p>Ya era tiempo de pensar cmo miraran en Castilla todas estas cosas.
-Desde la ejecucin de Almagro haba pasado cerca de un ao. Diego
-de Alvarado y otros amigos del Mariscal se agitaban en la corte sosteniendo
-las reclamaciones del joven Almagro y pidiendo reparacin de
-los agravios hechos al ajusticiado en Cuzco. Noticiosos los Pizarros de
-tales hechos, embarcse Hernando para Espaa en el verano de 1539,
-no sin aconsejar a su hermano que se guardase de los soldados de Almagro<a name="FNanchor_175" id="FNanchor_175" href="#Footnote_175" class="fnanchor">[175]</a>.
-Mal hizo&mdash;como despus veremos&mdash;el Gobernador en no
-atender aquellos prudentes consejos. Lleg Hernando a las playas espaolas,
-marchando inmediatamente a Valladolid, donde entonces se hallaba
-la corte. Aunque se encontr con Diego de Alvarado, ms decidido
-cada da a vengarse de la muerte de su general, Hernando vena
-cargado de riquezas, las cuales constituan el argumento ms poderoso
-de su defensa. Ganoso el leal Alvarado de terminar pronto el asunto,
-hubo de citar a singular combate a Hernando Pizarro; pero la muerte
-repentina de aqul, <i>no sin sospecha de veneno</i>, segn la frase de Herrera,
-di fin a la contienda. No cesaron las acusaciones contra Pizarro y
-como resultado de ellas fu encarcelado en el castillo de Medina del
-Campo (Valladolid), donde estuvo por espacio de veinte aos y donde
-recibi las tristes noticias del fallecimiento de sus hermanos y de sus
-amigos. Se le concedi la libertad cuando ya era viejo y achacoso, muriendo
-a la edad de cien aos.</p>
-
-<p>Reinaba espantoso desorden en el Per. El Marqus, confiado en su
-fortuna, se mostraba orgulloso y a veces imprudente. No respetaba los<span class="pagenum"><a name="Page_156" id="Page_156">[156]</a></span>
-derechos del espaol, ni los del indio. La ley era su capricho. El gobierno
-de Castilla, aunque no queriendo disgustarle, comprendi que era
-preciso poner coto a tantas demasas. Con este objeto se eligi comisionado
-regio al licenciado Vaca de Castro, magistrado de la Real Chancillera
-de Valladolid, juez instrudo, ntegro y prudente, y hombre que
-tena gran conocimiento del mundo. Dej su residencia de Valladolid y
-se embarc en Sevilla (otoo de 1540), llegando a Amrica despus de
-un viaje penoso y asaz largo.</p>
-
-<p>Entre tanto, cansado Pizarro de la lucha sostenida con el inca
-Manco, que a la sazn resida entre el Cuzco y la costa, le envi un
-mensaje invitndole a entrar en tratos; mas no fu posible que se entendieran
-por las suspicacias de ambos.</p>
-
-<p>Se ocup&mdash;y esto enaltece el nombre del Gobernador&mdash;en echar los
-cimientos de ciudades (<i>Guamanga</i>, <i>La Plata</i> y <i>Arequipa</i>); foment la industria,
-especialmente la minera; y mand a Pedro de Valdivia a la
-memorable expedicin de Chile, y a su hermano Gonzalo le seal el territorio
-de Quito con rdenes de explorar las comarcas desconocidas del
-Este, en las cuales&mdash;segn se deca&mdash;abundaba el rbol de la canela.</p>
-
-<p>En los comienzos del ao 1540 sali Gonzalo llevando 200 infantes,
-150 caballos y 4.000 indios. Atraves la tierra de los incas, entr en el
-territorio de Quixos, cruz la barrera de los Andes sufriendo terribles
-fros, calor sofocante y fuertes aguaceros y estuvo en el pas de la canela.
-Extenuados por el hambre y para saciar en parte su apetito, hubieron
-de matar los muchos perros que destinados a cazar indios sacaron
-de Quito. Tuvieron inmensa alegra al ver al Napo, uno de los grandes
-ros tributarios del de las Amazonas, caminaron por sus mrgenes
-hasta llegar a magnfica y soberbia catarata, cruzaron el ro por un
-puente que ellos hicieron, vironse obligados a comer las correas y el
-cuero de las sillas de los caballos, e hicieron un barco que Gonzalo confi
-a Francisco de Orellana, caballero de Trujillo. Gonzalo resolvi hacer
-alto en el sitio donde se hallaba, en tanto que Orellana sala con el bergantn
-para proporcionar provisiones al ejrcito. Viendo Gonzalo que
-pasaban semanas y semanas sin recibir noticias de Orellana, determin
-pasar adelante. A los dos meses de viaje, despus de recorrer unas 200
-leguas, lleg al punto donde el Napo desemboca en el Amazonas, sin haber
-encontrado a sus compaeros. Cuando les crea muertos, encontr
-casi perdido y desnudo en medio de los bosques a Snchez de Vargas,
-caballero de ilustre linaje. Dijo Snchez de Vargas que el barco, impelido
-por la rpida corriente, haba recorrido en tres das lo que Gonzalo
-y su gente haban tardado dos meses. No pudiendo Orellana volverse
-atrs, teniendo que luchar contra la corriente y pensando que el via<span class="pagenum"><a name="Page_157" id="Page_157">[157]</a></span>je
-por tierra tena no menos peligros, se decidi lanzar el barco al ro
-de las Amazonas, bajar hasta su desembocadura, salir al grande Ocano,
-pasar a las islas inmediatas y volver a Espaa, reclamando la gloria
-del descubrimiento. Prometase en este viaje visitar los pueblos que&mdash;segn
-los indios&mdash;se hallaban en las mrgenes del Amazonas. Aceptaron
-la idea de Orellana sus compaeros, oponindose slo Snchez de
-Vargas; oposicin que la castig el jefe, dejndole abandonado en aquellas
-desoladas regiones.</p>
-
-<p>En tanto que Orellana realizaba una de las expediciones ms famosas,
-si no la ms famosa, que registra la historia de los descubrimientos<a name="FNanchor_176" id="FNanchor_176" href="#Footnote_176" class="fnanchor">[176]</a>,
-Gonzalo Pizarro, despus de recordar a los suyos la constancia
-que haban manifestado al recorrer las 400 leguas desde Quito al punto
-en que se hallaban, les dijo que no quedaba otro remedio que volver a
-la citada capital. Los soldados mostraron gran confianza en su jefe y comenzaron
-su marcha retrgrada hacia Quito. En los ltimos das de junio
-de 1542, despus de un ao de horribles padecimientos, divisaron
-con inmensa alegra las elevadas llanuras que se extienden a las inmediaciones
-de la citada ciudad, pudiendo al fin abrazar a sus mujeres
-e hijos, pues hombres humanos no se hallan haver tanto sufrido, ni padecido
-tantas desventuras<a name="FNanchor_177" id="FNanchor_177" href="#Footnote_177" class="fnanchor">[177]</a>.</p>
-
-<p>Veamos lo que haba sucedido en el Per durante la ausencia de
-Gonzalo Pizarro. Recordaremos que cuando Hernando Pizarro volvi a
-Espaa, su hermano Francisco se dirigi a Lima, donde continu ocupndose
-en hermosear su querida ciudad. Priv el Gobernador al joven
-Almagro de sus indios y tierras; redujo a la miseria a los partidarios
-del Mariscal, <i>a los de Chile</i>, como les continuaban llamando. Por dems
-confiado el Marqus, no vi la nube que se cerna sobre su cabeza.
-Cuando le hablaban de conjuraciones de sus enemigos, se contentaba
-con decir: <i>Pobres diablos! Bastante desgracia tienen! No les molestaremos
-ms!</i></p>
-
-<p>Estaba en un error el Marqus. Los enemigos eran hombres valientes
-y decididos. Confiaban en que Vaca de Castro, nombrado&mdash;como sabemos&mdash;comisionado
-regio, les hara justicia. Al saber que nada se saba
-de su llegada, se decidieron a tomarse la justicia por su mano. Designaron
-el domingo 26 de junio de 1541 para asesinar a Francisco Pizarro.
-Eran los conjurados 18 o 20; deban reunirse en la casa de Almagro,
-situada en la plaza mayor y cerca de la catedral. Cuando el
-Gobernador saliese de oir misa, ellos abandonaran dicha casa y le
-asesinaran, acudiendo los dems conjurados a auxiliar a los encarga<span class="pagenum"><a name="Page_158" id="Page_158">[158]</a></span>dos
-inmediatamente de la ejecucin del hecho. Una bandera blanca,
-desplegada desde alta ventana de la casa de Almagro, sera la seal
-para que los segundos conjurados se presentasen en la plaza, que era el
-sitio destinado para cometer el crimen. El jefe de los conjurados se llamaba
-Juan de Herrada o Rada, que de soldado haba llegado a los ms
-altos puestos del ejrcito, ciego partidario del Mariscal y a la sazn del
-hijo. Uno de los conspiradores, sintiendo remordimientos de conciencia
-por su participacin en el crimen, revel todo el plan a su confesor,
-quien comunic la noticia a Picado, secretario de Pizarro, llegando inmediatamente
-a oidos del Gobernador. La respuesta del Gobernador
-fu: Ese clrigo, obispado quiere<a name="FNanchor_178" id="FNanchor_178" href="#Footnote_178" class="fnanchor">[178]</a>.</p>
-
-<p>Reunidos en el da sealado los conjurados en casa de Almagro, supieron
-que el Marqus no haba salido a misa por estar enfermo. Creyendo
-que la conjuracin estaba descubierta, resueltos a jugar el todo
-por el todo, Rada, seguido de los dems, sali a la calle gritando: <i>Viva
-el Rey! Muera el tirano!</i>, y, dirigindose al palacio del Marqus, en
-ocasin que estaba comiendo, pas la primera puerta que estaba abierta
-y entr en el primer patio, llegando a la segunda puerta. En tanto
-que Pizarro y su hermano Alcntara se ponan las armaduras, aqul
-mand a su oficial Francisco de Chaves que cerrase la segunda puerta,
-encargo que no cumpli, intentando entrar en tratos con los revolucionarios.
-Cortaron el debate los de Chile matando a Chaves y
-arrojando el cuerpo por la escalera. Locos de furia penetraron en lo
-interior gritando: <i>Dnde est el Marqus? Muera el tirano!</i> Si intent
-Martnez de Alcntara, con otros pocos, cerrarles el paso, tuvieron
-que ceder al mayor nmero. Cuando Alcntara cay mal herido al suelo,
-Pizarro, con la capa al brazo y con la espada en la mano, se precipit
-como furioso len sobre sus enemigos, repartiendo mandobles a derecha
-y a izquierda y por de frente, no sin exclamar: <i>Cmo!, traidores,
-habis venido matarme mi propia casa?</i> Los conjurados, a grandes
-empujones, echaron sobre el Marqus a uno de sus compaeros, llamado
-Narvez, diciendo: <i>Qu tardanza es sta? Acabemos con el tirano.</i>
-Mientras Pizarro y los suyos heran a Narvez, los conjurados cayeron
-sobre el valeroso Marqus, quien cay al suelo, pronunciando el
-nombre de Jesucristo, y cado, Juan Rodrguez Borregn, con un alcarraz
-lleno de agua, le di tan gran golpe en el rostro, que se le quebrant
-con l, con que espir en edad de sesenta y tres aos<a name="FNanchor_179" id="FNanchor_179" href="#Footnote_179" class="fnanchor">[179]</a>. Tambin
-murieron Francisco Martnez de Alcntara y los dos pajes, Escandn
-y Vargas. Fuera sealado capitn&mdash;aade Herrera&mdash;si la<span class="pagenum"><a name="Page_159" id="Page_159">[159]</a></span>
-postre no se perdiera con el ambicion, y escureciera sus hechos con la
-muerte de su amigo y compaero Don Diego de Almagro, en que mostr
-mucha ingratitud...<a name="FNanchor_180" id="FNanchor_180" href="#Footnote_180" class="fnanchor">[180]</a>.</p>
-
-<p>Inmediatamente los conjurados salieron corriendo a la calle, con las
-armas en la mano y dando gritos de: <i>Ya es muerto el tirano. Las leyes
-estn restablecidas. Viva el Rey nuestro Seor y su gobernador Almagro!</i>
-Unos 300 se unieron a la bandera de Rada. El secretario Picado
-se refugi en casa del tesorero Riquelme, y all fueron algunos de Chile.
-Escribe Herrera que Riquelme deca: <i>No s adonde est el seor Picado</i>,
-y con los ojos le mostraba y le hallaron debajo de la cama<a name="FNanchor_181" id="FNanchor_181" href="#Footnote_181" class="fnanchor">[181]</a>.
-A saco fueron entradas las casas de Pizarro y de Picado. Reconoci el
-ayuntamiento la autoridad de Almagro, el cual recorri las calles a
-caballo, siendo proclamado gobernador y capitn general del Per. Los
-restos de Pizarro se colocaron en un rincn de la Catedral; posteriormente
-fueron trasladados bajo un monumento que se levant en sitio
-preferente de dicha iglesia, y el 1607 se llevaron a la nueva Catedral
-para que reposasen al lado de los de Mendoza, el muy digno virrey del
-Per. Pizarro permaneci soltero. De una hija de Atahuallpa y nieta
-del gran Huayna Capac tuvo una hija y un hijo. Despus de la muerte
-del Marqus, su amiga cas con un caballero espaol, y el matrimonio
-se traslad a Espaa. El hijo no lleg a la edad viril, y la hija cas con
-su to Hernando, preso a la sazn en Medina. Reinando Felipe IV se
-restableci el ttulo en favor de D. Juan Hernando Pizarro, pues en
-atencin a los servicios de su antecesor fu creado <i>marqus de la Conquista</i>,
-recibiendo tambin considerable pensin del gobierno. El conquistador
-del Per no aprendi a leer ni a escribir. No era aficionado
-al lujo, sobrio en la comida y bebida, laborioso, poco amigo de atesorar
-riquezas; slo le dominaba el vicio del juego. Hombre de valor a toda
-prueba, expona frecuentemente su vida. El peligro a que se expuso
-Pizarro al hacer prisionero a Atahuallpa fu mayor que el de Hernn
-Corts cuando se apoder de la persona de Moctezuma. Mostr su perfidia
-con el tratamiento que di a Atahuallpa y luego a Manco, como
-tambin con la conducta que sigui con Almagro. Ni el conquistador de
-Mxico ni el del Per fueron hombres polticos; menos el ltimo que el
-primero. Ms religioso Corts que Pizarro, aqul di a su expedicin el
-carcter de cruzada.</p>
-
-<p>Para remedio de tantos males, en la primavera de 1541 desembarc
-Vaca de Castro en el puerto de Buena Ventura, y por tierra&mdash;pues
-hua de los peligros de la mar&mdash;se encamin a Popayn, donde recibi<span class="pagenum"><a name="Page_160" id="Page_160">[160]</a></span>
-la noticia de la muerte de Pizarro, dirigindose inmediatamente a
-Quito. (<a href="#Ae">Apndice E</a>). Recibile el segundo de Gonzalo Pizarro, porque
-el jefe se hallaba en la expedicin al ro de las Amazonas. Belalczar,
-el conquistador de Quito, se present y le ofreci su apoyo. Vaca de
-Castro envi emisarios a las principales ciudades, exigiendo la obediencia
-como legtimo representante de la Corona. Continu su marcha
-hacia el Sur.</p>
-
-<p>A vuelta de todo en el Norte mostrse risuea la fortuna, aunque
-por poco tiempo, con el joven Almagro. La prudente poltica de Rada&mdash;pues
-Rada era el alma de todo&mdash;contribuy a que fuese mayor cada
-da el partido de Almagro. Slo con Picado usaron de excesiva severidad
-los conjurados, hasta el extremo que le pusieron a tormento para
-que declarase el sitio donde Pizarro tena depositados sus tesoros, y
-como nada pudiera decir, determinaron cortarle la cabeza en la plaza
-de Lima. Intervino en favor de Picado el obispo del Cuzco, fray Vicente
-de Valverde, segn l mismo asegura en carta desde Tumbez. Lleg su
-turno al fantico prelado. Poco tiempo despus, a ltimos del ao 1541,
-se le permiti embarcarse en Lima con el juez Velzquez y otros partidarios
-de Pizarro, cayendo inmediatamente todos en poder de los
-indios y asesinados en Puna sin que nadie derramase una lgrima por
-ellos. Si el Padre Olmedo us algunas veces de su influencia en favor
-de los indios de Mxico, el Padre Valverde no tuvo nunca una palabra
-de consuelo para los indgenas del Per.</p>
-
-<p>En aquellas circunstancias tan crticas fu para Almagro inmensa
-desgracia la muerte del anciano y leal Juan de Rada. No tenan la
-prudencia de Rada los capitanes Cristbal de Sotelo ni Garca de Alvarado,
-los cuales, adems, se odiaban mtuamente. Se di el caso que
-Sotelo fu asesinado por Garca de Alvarado y Garca de Alvarado
-por el mismo Almagro. Con dos enemigos poderosos se dispuso a luchar
-Almagro: formaban el primero los restos del partido de Pizarro dirigidos
-por Holgun y Alonso de Alvarado; era el otro el del comisionado
-regio Vaca de Castro. Cuando se dispona a comenzar la campaa supo
-que Holgun y Alonso de Alvarado se haban puesto bajo las rdenes
-de Vaca de Castro. Confiaba, sin embargo, en la ayuda del inca Manco,
-quien, si detestaba hasta la memoria de Pizarro, no deba olvidar su antigua
-amistad con el Mariscal y recordara tambin que sangre peruana
-corra por las venas de Almagro. Este joven capitn llen su tesoro del
-metal que sac de las minas de La Plata. Fabric plvora, sirvindose
-del azufre que en abundancia se hallaba en las inmediaciones del
-Cuzco. Construy caones y otras armas de fuego, corazas y yelmos,
-bajo la direccin de Pedro de Canda, el griego, uno de los primeros<span class="pagenum"><a name="Page_161" id="Page_161">[161]</a></span>
-que llegaron al pas con Pizarro. Antes de lanzarse a la guerra envi
-al comisionado regio Vaca de Castro (verano de 1542), una embajada
-a Lima, manifestndole lo mucho que senta el tomar las armas contra
-un representante de la Corona. Manifestbale, adems, que su nico
-deseo era asegurar la posesin de la <i>Nueva Toledo</i>, que le corresponda
-por herencia de su padre y despojado de ella por Pizarro, aadiendo que
-nada tena que decir con respecto a <i>Nueva Castilla</i> como pas asignado
-al Marqus. Propona, por ltimo, que Vaca de Castro y l permaneciesen
-dentro de los lmites de su respectivo territorio hasta que la corte de
-Espaa resolviese definitivamente la cuestin. No habiendo tenido respuesta
-y perdidas las esperanzas de amistoso arreglo, Almagro reuni
-sus tropas, y despus de protestar que el paso que sus compaeros
-y l iban a dar no era acto de rebelin contra la Corona, sino que a ello
-se vean obligados por la conducta del comisionado regio, volvi a repetir
-que el territorio de Nueva Toledo fu cedido a su padre, y a la
-muerte de su padre pas a l como heredero. Todas sus tropas ascenderan
-a unos 500 hombres: tanto la caballera como la infantera estaban
-perfectamente equipadas; pero la principal fuerza consista en la
-artillera, compuesta de ocho piezas de grueso calibre y de ocho falconetes.
-A la cabeza del valiente y disciplinado ejrcito sali Almagro
-del Cuzco (mediados del verano de 1542) y dirigi su marcha hacia
-la costa, esperando encontrar al enemigo.</p>
-
-<p>Entretanto, Vaca de Castro, despus de salir de Quito, entr en las
-ciudades de San Miguel y de Trujillo en medio del regocijo popular y
-luego se detuvo en Huaura, teniendo la satisfaccin de ver reconciliados
-a Holgun y Alonso de Alvarado, antiguos partidarios de Pizarro.
-De Huaura mand la mayor parte de sus fuerzas a Xauxa, mientras l
-con un pequeo cuerpo se encaminaba a Lima. Animado con el recibimiento
-entusistico que le hicieron y habiendo obtenido de los habitantes
-ms ricos considerable emprstito, abandon el Cuzco, tom la
-vuelta de Xauxa y pas revista a sus tropas, que ascendan a unos 700
-hombres. La caballera era ms numerosa, aunque no tan bien armada
-como la de Almagro; la infantera, adems del nmero correspondiente
-de alabardas, no careca de bastantes armas de fuego; la artillera estaba
-reducida a tres o cuatro falconetes mal montados. En suma, si el
-ejrcito real era inferior por su armamento al de Almagro, en cambio
-aventajaba por su mayor nmero de plazas. Importa decir que hallndose
-Gonzalo Pizarro de vuelta de su clebre expedicin a la tierra
-de las <i>canelas</i>, escribi a Vaca de Castro, residente entonces en Xauxa,
-ofreciendo sus servicios en la prxima lucha con Almagro. Contest el
-comisionado regio que agradeca el ofrecimiento y que si por entonces<span class="pagenum"><a name="Page_162" id="Page_162">[162]</a></span>
-no lo aceptaba, no dejara de utilizar sus servicios cuando la ocasin lo
-exigiese. Sali Vaca de Castro de Xauxa y a marchas forzadas camin
-30 leguas, apoderndose de la plaza fuerte de Guamanga; Almagro
-permaneca en Bilcas, a 10 leguas de distancia. En Guamanga recibi
-el comisionado regio otra embajada de Almagro, proponindole lo mismo
-que en la primera, a la cual se sirvi contestar en tales trminos
-que la avenencia se hizo de todo punto imposible. Bastar decir que
-Vaca de Castro exiga que Almagro disolviese su ejrcito y le entregara
-los que estaban inmediatamente complicados en el asesinato de
-Pizarro.</p>
-
-<p>En las llanuras de <i>Chupas</i> se encontraron Vaca de Castro y Almagro
-el 16 de septiembre de 1542. Faltaban unas dos horas para ponerse
-el sol. En la duda de si comenzar o no la batalla, como insistiese por
-la afirmativa Alonso de Alvarado, cuentan que el representante de la
-Corona vino en ello exclamando: Quin tuviera el poder de Josu para
-detener el curso del sol!<a name="FNanchor_182" id="FNanchor_182" href="#Footnote_182" class="fnanchor">[182]</a>.</p>
-
-<p>El orden de batalla del ejrcito leal fu el siguiente: En el centro se
-coloc la infantera; en los flancos la caballera, cuya ala derecha la
-mandaba Alonso de Alvarado, llevando el estandarte real, y del ala
-izquierda se encarg a Holgun; tambin ocup el centro la artillera,
-aunque sin darle mucha importancia. Vaca de Castro hubo de mandar
-un cuerpo de reserva compuesto de 40 caballos, destinado a acudir a donde
-la necesidad lo exigiese. La alocucin dirigida por Vaca de Castro
-hizo tal efecto, que los soldados marcharon al combate como si fueran
-a fiestas donde estuvieran convidados<a name="FNanchor_183" id="FNanchor_183" href="#Footnote_183" class="fnanchor">[183]</a>. Las tropas de Almagro estaban
-de la manera que a continuacin diremos. En el centro se coloc
-la artillera protegida por los alabarderos y arcabuceros; en los flancos
-formaba la caballera. Almagro guiaba la izquierda. Comenz a jugar la
-artillera de Almagro con bastante acierto, vindose obligado Vaca de
-Castro, por consejo de Francisco de Carbajal&mdash;uno de los veteranos discpulos
-de Gonzalo de Crdoba&mdash;a conducir las tropas por un camino
-que rodeaba las colinas. Si en la marcha fu acometido su flanco izquierdo
-por los batallones indios de Paullo, hermano del inca Manco, un
-cuerpo de arcabuceros dirigi contra aqullos sus certeros tiros. Cuando
-las tropas leales subieron a la cima de la eminencia, volvieron a encontrarse
-en frente de la artillera de Almagro. Llam la atencin que sin
-embargo de dirigir los caones a un punto que presentaba buen blanco,
-la mayor parte de los tiros pasaban sobre las cabezas de los soldados de<span class="pagenum"><a name="Page_163" id="Page_163">[163]</a></span>
-Vaca de Castro. No sabemos si esto fu traicin o torpeza. Slo se sabe
-que mandaba la artillera Pedro de Canda, uno de los trece que se pusieron
-al lado de Pizarro en la isla del Gallo y con el cual hizo toda la
-conquista, separndose luego y tomando partido por Almagro. Tal vez,
-deseando volver a sus primitivas banderas o para vengarse de los asesinos
-de su antiguo jefe, entr en correspondencia con Vaca de Castro.
-Parece ser que convencido Almagro de la traicin de Canda, le reconvino
-por su conducta y le atraves con la espada, dejndole muerto en
-el campo. Despus, lanzndose a uno de los caones y dndole nueva
-direccin dispar con tanto acierto que ech por tierra a muchos soldados
-de la caballera enemiga. Pens Carbajal oponer sus caones a los
-del enemigo, variando pronto de opinin y decidindose a dar una carga
-con la caballera. Almagro, en vez de esperar el ataque a la defensiva,
-mand a su gente salir al encuentro. El choque fu terrible. Se
-encontraron de suerte que casi todas las lanzas quebraron, quedando
-muchos muertos y cados de ambas partes<a name="FNanchor_184" id="FNanchor_184" href="#Footnote_184" class="fnanchor">[184]</a>. Despus de la de Ravena&mdash;dice
-otro escritor&mdash;no se ha visto entre tan poca gente ms
-cruel batalla...<a name="FNanchor_185" id="FNanchor_185" href="#Footnote_185" class="fnanchor">[185]</a>. La caballera de Almagro pudo resistir la superioridad
-del nmero de sus enemigos, si bien los del ejrcito real lograron
-alguna ventaja, dirigiendo sus golpes a los caballos en vez de dirigirlos
-a los hombres. La infantera de una y de otra parte sostena vivo
-fuego de arcabuz, as en las filas respectivas como en las de caballera.
-La artillera de Almagro, por ltimo, bien dirigida a la sazn, causaba
-muchas bajas en las columnas de la infantera real que queran adelantarse.
-Estas, no pudiendo ya sufrirlo, comenzaban a retroceder, cuando
-Francisco de Carbajal, lanzndose a la cabeza de todos grit:
-<i>Mengua y baldn para el que ceda! Yo soy un blanco doble mejor para el
-enemigo que ninguno de vosotros.</i> Era, en efecto, hombre corpulento, y
-arrojando de s el acerado yelmo y la coraza para no tener ventaja alguna
-sobre sus soldados, se qued armado a la ligera con su coleto de
-algodn. En seguida, blandiendo su partesana, se entr atrevidamente
-por entre las columnas de fuego y humo que brotaban los caones, y seguido
-entre una lluvia de balas por los ms salientes de sus tropas, se
-lanz sobre los artilleros y se hizo dueo de las piezas<a name="FNanchor_186" id="FNanchor_186" href="#Footnote_186" class="fnanchor">[186]</a>. Las sombras
-de la noche comenzaban a extenderse por el campo, y todava continuaba
-la lucha, distinguindose los de Vaca de Castro por las divisas
-rojas, y los de Almagro por las blancas, como tambin por los gritos
-de <i>Vaca de Castro y el Rey! Almagro y el Rey!</i> Ambos ejrcitos invoca<span class="pagenum"><a name="Page_164" id="Page_164">[164]</a></span>ban
-el auxilio del apostol Santiago. An no se haba declarado la victoria
-por ninguno. No debe olvidarse que en los primeros momentos de
-la batalla, Holgun, que mandaba el ala izquierda de los realistas, fu
-atravesado de dos balas de arcabuz, y por lo que respecta a la derecha,
-cuyo jefe era Alonso de Alvarado, iba perdiendo terreno ante las repetidas
-cargas del valeroso Almagro. En este momento crtico, Vaca de
-Castro, que desde una altura contemplaba el combate, se lanz al lugar
-de ms peligro para socorrer a su valiente oficial. Aquellos soldados
-de refresco decidieron la suerte de la batalla. El nimo que recobraron
-los soldados de Alvarado lo perdieron los de Almagro. Retrocedieron
-los de Almagro, y aunque el joven jefe hizo esfuerzos para contenerlos,
-no pudo, huyendo a la desbandada a las nueve de la noche, infantera,
-caballera y artillera. Muchos pudieron huir favorecidos por la obscuridad
-de la noche, y algunos, arrancando los distintivos de sus enemigos
-muertos, se los colocaron y se unieron a los vencedores.</p>
-
-<p>El nmero de muertos por ambas partes fueron, segn Garcilaso y
-Uscategui, 500; segn Zrate, 300. Los de Vaca de Castro tuvieron ms
-prdidas que los de Almagro. El nmero de heridos fu mucho mayor.
-Almagro, seguido de unos pocos soldados, se retir al Cuzco. Luego sali
-de la ciudad y fu hecho prisionero por Rodrigo de Salazar y otros
-en el camino de Yucay.</p>
-
-<p>Nombr Vaca de Castro una comisin en Guamanga para juzgar a
-los prisioneros, siendo condenados 40 a la pena de muerte y 30 a destierro.
-Pas Vaca de Castro al Cuzco, en cuya ciudad se le presentaba
-resolver acerca de la suerte de su prisionero Almagro. Un consejo de
-guerra no tuvo compasin y le conden a muerte; fu ejecutado en la
-plaza del Cuzco, en el mismo sitio donde su padre lo haba sido algunos
-aos antes. Digno de mejor suerte era Almagro. Joven, valiente, generoso
-y de mucho talento, si algunas veces di muestras de exagerada
-severidad, no olvidemos que sangre india corra por sus venas y no olvidemos
-las circunstancias de su situacin. Si la conspiracin puede
-justificarse alguna vez&mdash;escribe Prescott&mdash;, es sin duda en un caso semejante,
-en que, desesperado por los ultrajes hechos a l y a su padre,
-no poda obtener reparacin del nico de quien tena derecho a reclamarla.<a name="FNanchor_187" id="FNanchor_187" href="#Footnote_187" class="fnanchor">[187]</a>.</p>
-
-<p>Cuando ocurran estos sucesos, supo Vaca de Castro que Gonzalo
-Pizarro haba llegado a Lima y no se recataba de mostrar su descontento
-por la poltica que se segua en el Per. El representante real envi
-fuerzas considerables a Lima para guarnecer dicha capital, y orden
-a Gonzalo Pizarro que se le presentase en el Cuzco. Obedeci el audaz<span class="pagenum"><a name="Page_165" id="Page_165">[165]</a></span>
-caudillo, y poco despus se hallaba en presencia del vencedor de Chupas.
-Vaca de Castro oy con gusto la relacin que le hizo Gonzalo de
-su ltima expedicin, aconsejndole luego que se retirase a sus haciendas
-a buscar el reposo. Aunque el consejo no fuese del agrado de Pizarro,
-juzg prudente retirarse a La Plata, para ocuparse nicamente en
-el trabajo de aquellas ricas minas.</p>
-
-<p>Tranquilo por este lado Vaca de Castro, se dedic a la organizacin
-del ejrcito y di varias leyes para el mejor gobierno de la colonia,
-entre ellas, una que tena por objeto la disminucin de los <i>repartimientos</i>.
-Tvose noticia por entonces del famoso Cdigo publicado por
-Carlos V en el ao 1543, y del cual hablaremos en su lugar respectivo.
-En el dicho Cdigo se dieron leyes favorables a los indios con disgusto
-de los colonos. Tambin se dispuso enviar un virrey al Per y con l
-una Real Audiencia, establecindose el uno y la otra en Lima<a name="FNanchor_188" id="FNanchor_188" href="#Footnote_188" class="fnanchor">[188]</a>. Procur
-Vaca de Castro calmar la agitacin del pas; pero sus consejos no
-fueron odos, y los ms impacientes o revolucionarios se fijaron en Gonzalo
-Pizarro, nico individuo que quedaba de aquella familia de conquistadores.</p>
-
-<p>El territorio de Bolivia o Alto Per form primitivamente parte
-del imperio de los Incas. Bajo la dominacin espaola, desde el siglo <span class="smcap">xvi</span>
-al <span class="smcap">xviii</span> dependi del virreinato del Per, siendo gobernado por la Audiencia
-de Charcas, hasta que, habindose creado en el ao 1776 el virreinato
-de Buenos Aires, fu agregado a este ltimo. Durante la guerra
-de separacin, se declar en Repblica independiente, con el nombre
-de Bolivia, que se di en honor de Bolvar.</p>
-
-<p>La primera expedicin a Bolivia la realiz Diego de Almagro, compaero
-de Pizarro, cuya vanguardia iba a cargo de Juan de Saavedra.
-Eligi Almagro la ruta de Collasuyo en su marcha hacia Chile y Saavedra
-fund en Paria, a pocas millas de Oruro, la primera ciudad espaola
-en territorio boliviano. La expedicin hizo alto en Tupiza, sigui hacia el
-Sur, dejando sin explorar las minas de Charcas, continuando su viaje a
-travs de los Andes. El desgraciado Almagro expres luego profundo
-sentimiento por no haber permanecido en Charcas, en lugar de emprender
-el camino de ms sufrimientos y privaciones que se registra en los
-anales de la conquista.</p>
-
-<p>Tambin Hernando y Gonzalo Pizarro invadieron el pas. Luego,
-Hernando volvi a Cuzco, y Gonzalo, despus de su atrevida expedicin
-con Orellana, se fij en la conquista de Bolivia, consiguiendo su primera
-victoria en el valle de Cachabamba, y la segunda sobre los indios
-charcas. Pedro Antnez, por encargo de Francisco Pizarro, fund en el<span class="pagenum"><a name="Page_166" id="Page_166">[166]</a></span>
-sitio de un pueblo indgena la ciudad de <i>Chuquisaca</i>, llamada tambin
-<i>Charcas</i> y <i>La Plata</i>, que fu asiento de la Real Audiencia y Sede Arzobispal.
-Dicha ciudad es conocida hoy con el nombre de <i>Sucre</i>, en honor
-del hroe de la independencia. Gonzalo Pizarro se dirigi a sus posesiones
-del Sur en el territorio de Charcas, con el objeto de explotar
-all las minas de plata. Dej la productiva industria para ponerse a la
-cabeza de una revolucin contra el virrey Blasco Nez de Vela, sin
-tener en cuenta que la mencionada autoridad haba sido nombrada por
-Carlos V para reformar los abusos del sistema de encomiendas. Las
-guerras entre el virrey Blasco y Gonzalo Pizarro, entre dicho Gonzalo
-Pizarro y el licenciado La Gasca, se tratarn en el <a href="#CAPITULO_XXIII">captulo XXIII</a>. En
-este lugar slo recordaremos que, si poco antes Diego Centeno y Alonso
-Santanda echaron los cimientos de la villa imperial de Potos, poblacin
-que haba de ser tiempo adelante una de las ms famosas del
-mundo, a la sazn La Gasca orden al capitn Alonso de Mendoza la
-fundacin de una ciudad en el valle de Chuquiapu, conforme a la frase
-del historiador Tcito: <i>Con mayor nmero de buenas costumbres que de
-leyes</i>. Comenz su fundacin el 20 de octubre de 1545, y se le di el
-nombre de <i>Nuestra Seora de la Paz</i>.</p>
-
-<p>En este mismo ao de 1545, el Emperador mostr su generosidad
-con el heredero del imperio del Per. Imperio tan rico mereca ser pagado
-con tan flamante Escudo. Armas: Informado S. M. de los buenos
-servicios de D. Christbal Topa Inca, hijo de Guayna Capac, seor natural
-que fu de las Provincias del Per, y deseando darle a conocer el
-aprecio que le merecan sus lealtades; le concedi un Escudo dividido
-en dos partes, y puesto en una de ellas una Aguila negra rampante en
-Campo de Oro con dos palmas verdes a los lados, y debajo un tigre y
-encima de l una borla colorada, como tena su hermano Atabalipa, y a
-los lados del Tigre dos culebras coronadas de oro en campo azul, y
-para orla <i>Ave Mara</i>, y entre letra y letra una Cruz dorada, y por timbre
-un Yelmo cerrado, y por divisa una Aguila negra rampante con
-tres colas, y dependencia de follages de azul y oro.<a name="FNanchor_189" id="FNanchor_189" href="#Footnote_189" class="fnanchor">[189]</a></p>
-
-<p>Cuando los espaoles llegaron Bolivia la raza <i>aimer</i>, la principal
-del pas, estaba bastante decada, pues se hallaba supeditada a los
-<i>quechuas</i> desde mucho tiempo antes. Aunque sus abuelos haban construdo
-magnficos edificios en la pennsula de Tiahuanuco, ellos lo ignoraban
-por completo. Como los conquistadores espaoles no les trataron
-mejor que los quechuas, la raza aimer disminuy de un modo considerable
-y hasta se temi su completo fin. Adems de los aimers y que<span class="pagenum"><a name="Page_167" id="Page_167">[167]</a></span>chuas
-se hallaban los <i>chiquitos</i>, habitantes de las sierrecillas cristalinas
-que corren por la divisoria de las aguas del Mamor y del Paraguay,
-y los <i>mojos</i>, que vivan ms al norte en las campias, mucha parte del
-ao anegadas, por donde corren el Machupa, el San Miguel, el Ro
-Blanco y el Baurs, afluentes subafluentes del Guapar. Los nombres
-de estas naciones son espaoles, lo que prueba que estuvieron en buenas
-relaciones con los conquistadores.<a name="FNanchor_190" id="FNanchor_190" href="#Footnote_190" class="fnanchor">[190]</a> Los chiquitos y las tribus
-vecinas recibieron la religin cristiana, merced al celo de la Compaa
-de Jess. La gloriosa muerte del P. Arce y dems compaeros de religin,
-la invasin de los Paulistas y de los mercaderes de esclavos y la
-disolucin de la Compaa de Jess, son hechos importantes en esta
-parte de Amrica. Sucedironse pronto acontecimientos luctuosos que
-extinguieron en gran parte las aldeas de <i>chiquitos</i> y de los <i>mojos</i>.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_168" id="Page_168">[168]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="CAPITULO_IX">CAPITULO IX</h3></div>
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Conquista de Chile.&mdash;Estados en que se divida el pas.&mdash;Los
-araucanos.&mdash;Noticias fabulosas de Chile.&mdash;Expedicin de
-Almagro.&mdash;Comienzo de la conquista.&mdash;Almagro se retira
-de Chile.&mdash;Valdivia: su vida y carcter.&mdash;Contina la conquista.&mdash;Fundacin
-de Santiago.&mdash;Valdivia gobernador.&mdash;Luchas
-de Valdivia con los espaoles y con los indios.&mdash;Organizacin
-del pas.&mdash;Valdivia en el Per.&mdash;Carta de
-Valdivia al Emperador.&mdash;Fundacin de poblaciones.&mdash;Sublevacin
-de los araucanos: Caupolicn.&mdash;Guerra y muerte
-de Valdivia.&mdash;Vida y costumbres de los chilenos.&mdash;El
-gobernador Quiroga.&mdash;El Cabildo y la Audiencia.&mdash;Alderete.&mdash;Hurtado
-de Mendoza.&mdash;Cuesta de Villagra.&mdash;Muerte
-de Lautaro.&mdash;La poltica y la guerra.&mdash;Caupolicn:
-batalla de Millarapu.&mdash;Ercilla.&mdash;Muerte de Caupolicn.&mdash;Sumisin
-de Chile.</span></p>
-
-
-<p class="p2">Dividase Chile en cuatro Estados o gobiernos principales: <i>Languen-mapu</i>
-(comarca martima), <i>Lelbun-mapu</i> (de los llanos), <i>Mapirez-mapu</i>
-(de las laderas) y <i>Pire-mapu</i> (de la montaa). Mandaban los <i>toqus</i> (jefes
-superiores) y los <i>apoulmens</i> y <i>ulmens</i> (hombres ricos). Adems de
-la lengua araucana o <i>chilli-sugu</i>, se hablaba en muchas tribus el <i>puelche</i>.</p>
-
-<p>Los primitivos pobladores fueron los araucanos o moluchos que se
-subdividan en diferentes tribus. Descrbelos Ercilla en su <i>Araucana</i> al
-tenor siguiente:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Son de gestos robustos, desbarbados,</div>
-<div class="line">bien formados los cuerpos y crecidos,</div>
-<div class="line">espaldas grandes, pechos levantados,</div>
-<div class="line">recios miembros, de nervios bien fornidos,</div>
-<div class="line">giles, desenvueltos, alentados,</div>
-<div class="line">animosos, valientes, atrevidos,</div>
-<div class="line">duros en el trabajo y sufridores</div>
-<div class="line">de fros mortales, hambres y calores.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>Corran entre los indgenas del Per noticias fabulosas acerca de
-Chile. Decase que en el pas de la Araucania exista un Rey que se
-llamaba <i>Leuchengorma</i>, dueo de una isla dedicada al culto de los do<span class="pagenum"><a name="Page_169" id="Page_169">[169]</a></span>los
-con un templo y 2.000 sacerdotes. Leuchengorma estaba siempre
-en guerra con otro Rey vecino suyo, siendo de advertir que cada uno
-de ellos tena un ejrcito de 200.000 hombres. Contaban tambin que
-50 leguas ms adelante, haba, entre dos ros, una provincia habitada
-nicamente por mujeres, las cuales slo admitan hombres durante un
-perodo de tiempo determinado; luego se quedaban con las hijas y mandaban
-los hijos con sus padres. La provincia o reino de las Amazonas,
-que tena por reina a <i>Goboimilla</i> (que quera decir oro) era dependiente
-y tributario del monarca citado Leuchengorma.</p>
-
-<p>Con semejantes leyendas se proponan los peruanos que los espaoles
-abandonasen en todo o en parte el pas en que estaban asentados y
-buscaran la riqueza de Chile, de aquella nueva tierra de promisin.
-Francisco Pizarro, por otra parte, deseaba desembarazarse de la presencia
-de su rival Diego de Almagro, y le animaba a realizar la expedicin.
-Por ltimo, el mismo Almagro no necesitaba estmulos, dado su
-carcter aventurero y no escaso de atrevimiento. En el momento que
-supo, aunque no oficialmente (primavera de 1535), que se le haba concedido,
-con el ttulo de <i>Nueva Toledo</i><a name="FNanchor_191" id="FNanchor_191" href="#Footnote_191" class="fnanchor">[191]</a>, una extensin de 200 leguas
-al Sur del Per, comenz sus preparativos para la expedicin. Parece
-ser que Pizarro y Almagro convinieron en que el ltimo ira "a descubrir
-la costa y tierra de hacia el Estrecho de Magallanes, porque decan
-los indios ser muy rica tierra el Chili, que por aquellas partes
-estaba, y que si buena y rica tierra hallase, pediran la gobernacin
-de ella para l, y si no que partiran la de Pizarro."</p>
-
-<p>Almagro organiz la expedicin en el Cuzco, logrando atraerse a
-muchos. Pidi ayuda al emperador Manco Capac, quien generosamente
-dispuso que le acompaasen su hermano Panllu Iupac y su to Villac
-Umu (Villaoma), que era sumo sacerdote, con algunos nobles y muchos
-indios honrados y de carga, hacindose subir a 15.000 el nmero de
-auxiliares armados. Creemos que debe haber exageracin en esta cifra y
-que el nmero debi ser bastante menor. Los primeros que marcharon
-a Chile fueron los dos delegados peruanos con tres soldados de a caballo
-y el consiguiente squito de indios armados y de carga. Posteriormente,
-fu Juan de Saavedra con 100 espaoles y proporcionado acompaamiento
-de indios. ltimamente, se puso en camino Almagro (3 julio
-1535) a la cabeza de 430 hombres espaoles y todos los indios que an
-quedaban en el Cuzco. Juan de Rada se qued reclutando ms gente.
-Almagro encontr a Saavedra en las Charcas, y despus de un mes de
-descanso, continuaron juntos hasta Tupiza, donde aguardaban Panllu<span class="pagenum"><a name="Page_170" id="Page_170">[170]</a></span>
-Iupac y Villac Umu, debindose advertir que los tres soldados espaoles
-siguieron adelante con menos prudencia que juicio. Dos meses permanecieron
-en Tupiza, en cuyo tiempo entregaron rico presente de oro
-adquirido en el camino para halagar las esperanzas de los espaoles;
-pero en seguida desapareci Villac Umu y lo mismo hubiera hecho Panllu
-Iupac, sin la estrecha vigilancia a que se le someti.</p>
-
-<p>Dos caminos se ofrecan a los expedicionarios para apoderarse de
-Chile: los llanos y costa con 80 leguas de desierto de Atacama y la sierra
-Nevada con 40 leguas de travesa por los Andes. Aunque los dos eran
-malos, ofreca ms peligros el segundo; Almagro, sin embargo, hubo de
-preferir el ltimo por ser ms corto. Salieron para Iujui, y, despus de
-grandes trabajos, de hambres y de emboscadas de los naturales, llegaron
-a Chicoana, 250 leguas del Cuzco. Al cabo de dos meses de descanso, se
-dispusieron a emprender el paso de los Andes 200 jinetes y ms de 300
-infantes. Atravesaron aquel terreno escabroso y pendiente, lleno de precipicios,
-cruzado por estrechos valles, caudalosos ros y ruidosos torrentes
-escondidos entre maleza o escollos de peas, cubiertos de nieve los
-escarpados picachos y speros barrancos, nieve que caa de da y de noche,
-y que era indispensable quitar para no perder los senderos. Almagro
-hubo de adelantarse con los veinte jinetes ms animosos y en tres
-das lleg a Copiap, pudiendo mandar vveres y ropas a los infelices
-que, desnudos y hambrientos, haban quedado atrs. Haban muerto el
-30 por 100 de espaoles, y dos terceras partes de indios o murieron o
-se desertaron.</p>
-
-<p>Hallndose los expedicionarios en Copiap, vino a incorporarse Rodrigo
-de Orgez con algunos soldados. El cacique de Copiap, desposedo
-de su cargo por un pariente suyo, andaba fugitivo, no teniendo
-valor para volver a su pas. En semejante apuro, pidi auxilio a los espaoles,
-ofrecindoles que si era repuesto, les hara dueos de su territorio.
-En efecto, habiendo logrado el cacique lo que deseaba, los naturales
-prestaron sumisin e hicieron voluntario donativo del tributo que
-tenan prevenido para el Inca a los espaoles. Consista dicho tributo en
-200.000 ducados y entregaron 300.000 ms por indicacin de Panllu.</p>
-
-<p>Andaban retrados los habitantes de los vecinos valles de Huasco y
-Coquimbo, retraimiento que se explicaba porque all fueron asesinados
-los tres espaoles que haban acompaado a Panllu y Villaoma hasta
-Tupiza. Almagro, por medio de <i>Felipillo</i>, les notific el perdn.</p>
-
-<p>Pero es el caso que Felipillo, en quien los espaoles tenan tanta
-confianza, era un traidor. Lejos de brindar a los indgenas la paz que
-les ofreca Almagro, les indujo a sublevarse, como lo verificaron, ya
-recogida la cosecha, la cual se llevaron consigo. Coincidi con esto la<span class="pagenum"><a name="Page_171" id="Page_171">[171]</a></span>
-desaparicin de todos los indios de carga y de servicio o <i>yanaconas</i> que
-estaban en el campo espaol. Adems de la resistencia pasiva, pasaron
-los indgenas a vas de hecho, comenzando por la intentona de prender
-fuego una noche al alojamiento de los espaoles.</p>
-
-<p>Aceptaron el reto los nuestros. Quemaron vivos a treinta principales
-indgenas que cayeron en su poder, encontrndose entre ellos el cacique
-usurpador de Copiap y los asesinos de los tres soldados espaoles
-que acompaaron a Panllu Iupac y a Villac Umu. Sobrecogidos de terror
-los indios, dejaron de conspirar por entonces; pero tan buenos propsitos
-les dur poco tiempo. Al da siguiente de llegar los espaoles a
-Chile, se ausentaron los indios en masa, hasta el punto de no encontrar
-Almagro quien le diese explicacin del suceso. El mismo Felipillo, con
-unos cuantos indios de armas que an quedaban, se march del campamento
-espaol. Cogido luego prisionero, confes su delito, indicando
-tambin que Manco estaba en abierta insurreccin en el Per. Tantos
-crmenes cometidos por Felipillo le valieron la pena de ser descuartizado.
-Suceda todo esto en los comienzos del ao 1536. Recibi Almagro
-por entonces un refuerzo de 100 hombres, los cuales se hallaban mandados
-por Rui Daz.</p>
-
-<p>Para caminar con pie firme y seguro, dispuso Almagro lo siguiente:
-el <i>Santiago</i>, barco pequeo, que haba llegado a un puerto cerca de Chile
-con armas y otras cosas necesarias, le orden que reconociese la costa;
-envi a Gmez de Alvarado con 80 jinetes a explorar por el Sur,
-y mand un destacamento al Oriente con objeto de averiguar lo que hubiese
-al otro lado de los Andes. Volvi el buque con malas noticias acerca
-de los criaderos de oro, aunque muy buenas sobre la fertilidad del
-pas; Alvarado regres, no habiendo hallado minas ni nada digno de
-contar, y el destacamento hubo de retroceder en cuanto experiment
-las asperezas de la cordillera.</p>
-
-<p>En semejante estado las cosas, apareci Juan de Rada con otros 100
-hombres, trayendo las provisiones reales, y por ellas era nombrado Almagro
-gobernador de Nueva Toledo, que era una extensin de 200 leguas
-al Sur de los lmites de Nueva Castilla, adjudicada esta ltima a
-Pizarro. Las noticias de la insurreccin del Per, la creencia de que el
-Cuzco perteneca a Almagro y los pocos criaderos de oro que se presentaban
-en Chile, influyeron para el inmediato regreso. Gmez, Diego de
-Alvarado y Rodrigo Orgez, fueron los que con ms empeo inclinaron
-a Almagro a abandonar el pas. Acerca de la ruta que deban seguir, los
-pareceres fueron diferentes: los espaoles acordaron dar la vuelta por la
-costa y los indios reprobaron semejante determinacin. Aunque se tomaron
-muchas precauciones, no faltaron hambres y enfermedades, te<span class="pagenum"><a name="Page_172" id="Page_172">[172]</a></span>niendo
-tambin que sostener no pocas luchas con los indios. No huelga
-decir que Panllu continuaba, si bien a disgusto suyo, al lado de los espaoles.
-Salieron de Arequipa a mediados de marzo de 1537 en direccin
-al Cuzco, encontrndose enfrente de los parciales de Pizarro. Las
-luchas que se originaron y la muerte de Almagro (8 agosto 1538), se
-trataron con la suficiente extensin en la historia del Per; ahora slo
-procede decir que se paraliz
-por algn tiempo,
-como era natural, la conquista
-de Chile.</p>
-
-<div class="figcenter2em" id="VALDIVIA">
- <img src="images/p172.jpg" width="250" height="340" alt=""/>
- <div class="caption">
- <p>Pedro de Valdivia.</p>
- </div>
-</div>
-
-<p>El destinado a continuar
-dicha conquista, que
-Almagro dej abandonada,
-fu Pedro de Valdivia,
-natural de Villanueva de
-la Serena (Badajoz), tan
-ambicioso de gloria como
-entendido en las cosas de
-milicia. El capitn Alonso
-de Gngora Marmolejo,
-uno de sus compaeros de
-armas, hizo el siguiente
-retrato de Valdivia. Era&mdash;dice&mdash;hombre
-de buena
-estatura, de rostro alegre,
-la cabeza grande conforme
-al cuerpo, que se haba
-hecho gordo, espaldudo,
-ancho de pecho, hombre
-de buen entendimiento, aunque de palabras no bien limadas, liberal y
-haca mercedes graciosamente. Despus que fu seor, reciba gran
-contento en dar lo que tena; era generoso en todas sus cosas, amigo de
-andar bien vestido y lustroso, y de los hombres que lo andaban, y de
-comer y beber bien; afable y humano con todos; mas tena dos cosas
-con que obscureca todas estas virtudes: que aborreca a los hombres
-nobles, y de ordinario estaba amancebado con una mujer espaola, a lo
-cual fu dado. Haba comenzado Pedro de Valdivia su carrera militar
-en las guerras de Italia, y all hubo de mostrar varias veces su valor.
-Cuando contaba unos treinta y seis aos de edad, como tantos otros espaoles
-de aquellos tiempos, se traslad, ya corriendo el ao 1532, a
-Amrica, con el propsito de trabajar por Dios, por el Rey y principal<span class="pagenum"><a name="Page_173" id="Page_173">[173]</a></span>mente
-en beneficio de s mismo. Asisti el valeroso capitn al descubrimiento
-de Venezuela y a la conquista del Per, distinguindose en la
-batalla de las Salinas, donde ya era Maestre de Campo de las tropas de
-Francisco Pizarro.</p>
-
-<p>Nombrado por Pizarro su teniente de gobernador y capitn general
-de Chile, comenz Valdivia sus preparativos en el ao 1539. A la sazn
-lleg al Cuzco Pedro Snchez de la Hoz, provisto de Real cdula, por
-la cual se le autorizaba a hacer conquistas en el extremo Sur del Continente.
-Trataron, como era natural, del asunto, y, no entendindose,
-parti Valdivia y luego La Hoz, quienes se encontraron en Alacama.
-Dcese&mdash;y nada tendra de particular que la leyenda hubiera sustitudo
-a la historia&mdash;que La Hoz intent matar a Valdivia; mas no pudindolo
-lograr, le cedi todos sus derechos a cambio del perdn, siguindole a
-la conquista como uno de tantos.</p>
-
-<p>La expedicin de Valdivia sali a mediados del ao 1540 y se compona
-de unos 150 soldados espaoles y un cuerpo de 10.000 indios
-auxiliares, llevando sacerdotes, artesanos, mujeres, animales domsticos,
-herramientas y todo lo necesario para colonizar el pas. Lleg
-Valdivia a la orilla del ro Mapocho, en cuyo valle ech los cimientos
-(25 febrero 1541) de la ciudad <i>Santiago de Extremadura</i>, que le recordaba
-el nombre de su patria; tiempo adelante slo prevaleci el de Santiago,
-capital hoy de Chile. No se explica cmo eligi, para levantar
-la ciudad, las mrgenes del Mapocho a las del Maip, cuando el
-primero es afluente del segundo y cuando desde la embocadura del ltimo
-hasta Santiago hubiera podido, a poca costa, hacerse navegable.
-En seguida se dot a la nueva poblacin de su correspondiente cabildo.
-Supo Valdivia que en el Per el joven Almagro haba dado muerte a
-Pizarro, y tambin le dijeron que el inca Manco aconsejaba a los indios
-del Per, como igualmente a los de Chile que matasen a los espaoles.</p>
-
-<p>El cabildo o concejo de Santiago, que desde el principio trat de
-extralimitarse en sus atribuciones, acord emancipar todo el pas de la
-dependencia del Per, nombrando a Valdivia gobernador y capitn
-general de Chile (1542) hasta que S. M. determinase otra cosa. Aparent
-no querer el cargo y si lo acept fu con la protesta ante escribano
-de que lo haca a la fuerza y por evitar mayores males. Los cronistas no
-tienen inconveniente en afirmar que Valdivia se hizo nombrar a la fuerza
-gobernador de la ciudad. De cualquier modo que sea, lo cierto es que
-en seguida tuvo que luchar con espaoles rebeldes y con los indios. Sofoc
-una conjuracin de los primeros, mandando ahorcar al jefe de ellos
-llamado don Martn de Solier y a cuatro de los ms principales; y re<span class="pagenum"><a name="Page_174" id="Page_174">[174]</a></span>chaz
-a los indgenas, que se atrevieron a atacar a la misma ciudad de
-Santiago.</p>
-
-<p>Convencidos los indios de que no tenan elementos para luchar con
-los espaoles, abandonaron el pas, llevndose lo que pudieron y destruyendo
-completamente todo lo dems. Entonces tuvieron que ocuparse
-nuestros compatriotas en la reedificacin de Santiago y sus fortificaciones,
-en las labores agrcolas para procurarse el sustento y en los quehaceres
-domsticos, no sin que de cuando en cuando tuvieran que tomar las
-armas para rechazar las agresiones de los indios.</p>
-
-<p>Era preciso salir de situacin tan apurada. Para proveerse de socorros,
-Monroy y Pedro de Miranda con cuatro soldados marcharon al
-Per (enero de 1542). Los socorros llegaron veinte meses despus (septiembre
-de 1543) en un buque que fonde en Valparaso, y a fines de
-ao se present Monroy con 60 70 jinetes. Despus de varias tentativas
-que no dieron resultado alguno, se pudo conseguir que algunos indios
-bajasen de las montaas y se dedicaran a sembrar maz y algn
-trigo. No debemos pasar en silencio, que Valdivia por entonces mand
-a Pedro Bohn con diez espaoles al valle de Coquimbo, con el objeto
-de fundar la ciudad de <i>La Serena</i> y que llam as recordando aquella
-en que l haba nacido. Tambin debe registrarse que Valdivia dispuso
-reconocer la costa hacia el Sur (en los barcos que poco antes vinieron
-los auxilios y Monroy) a Jernimo de Alderete, asistido de Rodrigo de
-Quiroga y del escribano Juan de Crdenas. Llegaron hasta muy cerca
-del archipilago de Chilo, tomando a la vuelta posesin del continente
-en varios puntos en nombre del rey de Espaa y de Valdivia, pasando
-en toda esta operacin el mes de septiembre de 1544. Por cierto que
-encontraron el pas frtil, agradable y abundante en minas, al contrario
-de lo que pensaron poco antes los capitanes de Almagro. Dedicse
-Valdivia con verdadero empeo a organizar la dominacin espaola, para
-cuyo objeto crey necesario mandar a Monroy y al piloto Pastenes al
-Per para reclutar gente y adquirir recursos. Al mismo tiempo orden
-que Antonio de Ulloa marchase a Espaa a solicitar del Gobierno
-la confirmacin del mando que antes le confiriera el cabildo de Santiago.
-Monroy, Pastenes y Ulloa encontraron en el Per, como representantes
-de la autoridad, al virrey Nez Vela y a la Audiencia, y a Gonzalo
-Pizarro que se hallaba al frente de poderosa insurreccin. Monroy
-falleci a su llegada; por lo que respecta a Pastenes y a Ulloa olvidaron
-pronto las rdenes de Valdivia. Ulloa slo pens en suplantar a Valdivia,
-tratando antes de inutilizar a Pastenes porque se opona a sus planes.
-No debieron dar resultado las intrigas de Ulloa, por cuanto vemos que
-cada uno por su lado volvieron a Chile a la cabeza de algunas fuerzas.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_175" id="Page_175">[175]</a></span></p>
-
-<p>En 1547 los araucanos destruyeron la ciudad de La Serena que
-poco antes fund Valdivia. Reedificada posteriormente, se la denomin
-tambin <i>Coquimbo</i>.</p>
-
-<p>No haba pasado mucho tiempo cuando Valdivia, habiendo anunciado
-pblicamente que se diriga a Espaa, march (diciembre de 1547)
-al Per. Del gobierno de Chile dej encargado a Francisco de Villagra.
-Poco antes (13 junio 1547) hubo de desembarcar en Tumbez el sacerdote
-D. Pedro de la Gasca, el cual, aunque slo llevaba el ttulo de presidente
-de la Real Audiencia del Per, iba revestido de toda la autoridad
-del Rey. Psose Valdivia al lado de la Gasca y fu uno de los que
-dirigieron la famosa batalla de Saquixaguana (18 abril 1548).</p>
-
-<p>La Gasca, en nombre del Rey, instituy a Valdivia gobernador de
-todo el pas comprendido desde los confines del Per hasta el grado 41,
-con la anchura de 100 leguas, autorizndole para levantar tropas y dirigir
-expediciones por mar y tierra. March el nuevo Gobernador al
-frente de la gente que acababa de reclutar, hallndose entre los expedicionarios
-algunos condenados por la justicia, los cuales cometieron
-por el camino tales excesos, que Pedro de Hinojosa, general de las tropas
-reales, con diez arcabuceros, recibi orden de hacer prisionero a
-dicho jefe. Obedeci Valdivia y se volvi con Hinojosa, justificndose
-muy cumplidamente de todos los cargos que se le hicieron. A causa de
-grave enfermedad permaneci inactivo algn tiempo, saliendo luego de
-Arica para Valparaso con 200 hombres.</p>
-
-<p>Durante la ausencia de Valdivia haban ocurrido sucesos de no escaso
-inters en Chile. Aquel Pedro Snchez de la Hoz, que&mdash;como en
-este mismo captulo se dijo&mdash;cedi sus derechos a la conquista del Sur
-de Chile a cambio de la vida, urdi una conspiracin para matar Villagra
-y apoderarse del gobierno. Descubierta la trama por una carta
-que se intercept, y que iba dirigida a varios cmplices, La Hoz fu
-degollado, y un tal Juan Romero, que llevaba la citada carta, mereci
-la pena de horca.</p>
-
-<p>En sus relaciones con los indios tampoco poda vivir tranquilo el
-valiente extremeo. En los comienzos del ao 1549 se sublevaron los
-de Coquimbo y Copiap, matando 40 espaoles y otros tantos caballos;
-tambin casi arruinaron la mencionada ciudad de La Serena. Villagra
-sali castigarlos, tomando antes la precaucin de coger en rehenes a
-varios caciques o indios importantes de Santiago.</p>
-
-<p>Cuando se andaban en todos estos sucesos, se present Valdivia.
-Dispuso inmediatamente que Villagra marchara al Per para dar cuenta
-a La Gasca del estado de las cosas y allegar recursos; orden igualmente
-a Francisco de Aguirre la pacificacin de Coquimbo y la reedifi<span class="pagenum"><a name="Page_176" id="Page_176">[176]</a></span>cacin
-de La Serena, lo cual se realiz en agosto del citado ao. En su
-constante afn de organizar el pas, declar a Santiago capital de Chile,
-estableci all un mercado para facilitar las transacciones de los indios,
-hizo adoptar por moneda el oro sellado, castig con la amputacin
-del miembro genital a los negros que violasen a las indias y di otras
-leyes tambin severas contra los negros por delitos menos graves.</p>
-
-<p>A ltimos del ao 1549 sali Valdivia, con 200 hombres, a extender
-la conquista por el Sur, siendo atacado, antes de llegar al Biobio, varias
-veces por los valerosos promacaes, a quienes siempre tuvo la fortuna
-de rechazar. Ech los cimientos de <i>La Concepcin</i> el 5 de marzo
-de 1550, cerca del mar, cuya ciudad fu atacada&mdash;segn los cronistas&mdash;por
-unos 40.000 araucanos, y que Alderete con 90 caballos la defendi,
-consiguiendo derrotar con gran carnicera a sus enemigos. Contaban
-los indios&mdash;y el cuento seguramente fu cosa de los espaoles&mdash;que les
-haban vencido una mujer de Castilla y un viejo caballero en blanco
-corcel, que se aparecieron en los aires. Como puede suponerse, la mujer
-era la Virgen, a quien estaba dedicada la ciudad, y el caballero era
-Santiago, patrn de Espaa. El sistema de Valdivia para que se sometiesen
-los belicosos indios, lo dice el mismo en el siguiente documento:</p>
-
-<p>Carta de Pedro de Valdivia al Emperador acerca del descubrimiento,
-conquista y poblacin de Chile (25 septiembre 1551)<a name="FNanchor_192" id="FNanchor_192" href="#Footnote_192" class="fnanchor">[192]</a>.</p>
-
-<p>Mataronse hasta mill quinientos dos mill indios, y alanceronse
-otros muchos, y prendironse algunos, de los cuales mand cortar
-hasta docientos las manos y narices, en rebelda, de que muchas veces
-les haba enviado mensajeros y hcholes los requerimientos que V. M.
-manda<a name="FNanchor_193" id="FNanchor_193" href="#Footnote_193" class="fnanchor">[193]</a>.</p>
-
-<p>En su deseo Valdivia de fundar poblaciones, ech los cimientos de
-la Imperial, a orillas del Cautn (1551) y las de <i>Valdivia</i> y <i>Villa-Rica</i>
-(1552). Trasladse en seguida Santiago, en cuyo punto recibi los refuerzos
-que le trajeron, primero Villagra y luego Miguel de Avendao.
-En tanto que haca fundar la ciudad de los <i>Confines</i> o de la frontera, en
-el valle de Angel (ao de 1552) y en tanto que dispona se diese comienzo
-a la de <i>Santa Marina de Gaeta</i>, en honor de su mujer, organizaba
-las cuatro expediciones siguientes: una al mando de Francisco de
-Aguirre, para Tucumn; dos dirigidas los Andes y mandadas por respectivos
-capitanes; y la cuarta haba de ir por mar al Estrecho de Magallanes,
-siendo su capitn Francisco de Ulloa. No fijndonos en la
-expedicin a Tucumn, porque dicha regin no pertenece al verdadero
-territorio de Chile, la segunda y tercera slo sirvieron para descubrir<span class="pagenum"><a name="Page_177" id="Page_177">[177]</a></span>
-los respectivos pasos de la cordillera, y la cuarta regres desde la mitad
-del Estrecho.</p>
-
-<p>Si por un momento reinaba la paz con los promacaes y con los araucanos,
-ciertos sntomas indicaban prxima rebelin. Lleg el da del
-levantamiento cuando vieron que los espaoles no eran seres sobrenaturales
-y manifestaban las debilidades y pasiones de la humana naturaleza,
-cuando se persuadieron que no eran invencibles ni inmortales
-y cuando tuvieron un capitn de nimo fuerte y arrojado. El capitn,
-gloria de su raza, se llamaba Caupolicn. Veamos cmo tuvo comienzo
-aquella guerra, de la cual dice Ercilla en su <i>Araucana</i> lo siguiente:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Todo ha de ser batallas y asperezas,</div>
-<div class="line">discordia, fuego, sangre, enemistades,</div>
-<div class="line">odios, rencores, saas y bravezas,</div>
-<div class="line">desatino, furor, temeridades,</div>
-<div class="line">rabias, iras, venganzas y fierezas,</div>
-<div class="line">muertes, destrozos, rias, crueldades,</div>
-<div class="line">que al mismo Marte ya pondrn hasto,</div>
-<div class="line">agotando un caudal mayor que el mio.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>El primer aviso de prxima rebelin lo di (diciembre de 1553),
-Martn de Ariza, que con cinco soldados guarneca el fuerte de Tucapel,
-erigido por los espaoles en territorio araucano. Penetraron en el
-fuerte bastantes indios&mdash;segn costumbre&mdash;con cargas de forraje. En
-seguida embistieron la pequea guarnicin, que hubo de defenderse y
-arrojar a los insurrectos; pero acudiendo Caupolicn con el grueso de
-sus fuerzas se trab sangrienta lucha. Quedaron heridos tres de los
-nuestros y el capitn; de los araucanos murieron bastantes. Valindose
-de la obscuridad de la noche, Ariza y los cinco soldados se retiraron al
-fuerte de Puren, donde podan estar ms seguros, en tanto que los indgenas
-quemaban y destruan la fortaleza.</p>
-
-<p>Conviene recordar que los araucanos haban cambiado de tctica
-en sus combates, gracias Lautaro, hijo de un cacique y ex-paje muy
-querido de Valdivia. Dcese que Lautaro, muy adicto la causa espaola,
-al ver derrotados a los araucanos en una batalla y que huan delante
-de la artillera de la metrpoli, se sinti avergonzado y corri
-hacia sus compatriotas decidido conducirles la victoria.</p>
-
-<p>A vengar la derrota acaecida a los nuestros sali Valdivia de la
-Concepcin con 50 soldados y unos tres mil indios auxiliares camino
-de Tucapel. Los espaoles no hicieron caso de las palabras del yanacona
-Agustinillo, que les aconsejaba no pasasen adelante y llegaron a las
-ruinas del citado fuerte. Espaoles y araucanos pelearon con singular
-coraje, venciendo al fin el nmero. De los espaoles y sus auxiliares<span class="pagenum"><a name="Page_178" id="Page_178">[178]</a></span>
-slo se salvaron escondidos entre la maleza tres indios peruanos, quienes
-llevaron la fatal noticia, uno a Diego Maldonado, gobernador de
-Arauca, y los otros dos a Villagra, que estaba en la Concepcin. Ante
-Caupolicn, Lautaro y otros jefes fueron conducidos Valdivia, su capelln
-Pozo y el fiel Agustinillo; los tres sufrieron cruel martirio. El sitio
-donde murieron ha conservado el nombre de <i>Cerro de Valdivia</i>. Desde
-entonces Lautaro pas a ser jefe principal de los suyos y Villagra sucedi
-a Valdivia. En lo tocante a las cualidades de Valdivia, es preciso
-reconocer que en los cuatro aos de su mando di sealadas pruebas de
-valiente militar y de inteligente gobernador, si bien convienen todos
-en que era orgulloso, injusto y cruel.</p>
-
-<p>En tanto que los araucanos celebraban la muerte de Valdivia con
-juegos y danzas, en el campo espaol todo fu incertidumbre y confusin.
-El Cabildo de Santiago tom la determinacin de confiar el gobierno
-del pas a Rodrigo de Quiroga, sin tener en cuenta que el valeroso
-capitn haba designado a Jernimo de Alderete, a falta de Alderete a
-Francisco de Aguirre, y en ltimo trmino a Francisco de Villagra.
-Ausentes a la sazn Alderete y Aguirre, crey el Cabildo arreglar el
-asunto disponiendo que Quiroga mandara en la capital y sus trminos,
-y Villagra en el Sur. Ante la oposicin de Villagra, el Ayuntamiento
-se constituy en autoridad suprema con el ttulo de Cabildo-Gobernador.
-Vino a complicar ms el asunto la vuelta de Aguirre de Tucumn,
-quien habiendo reclamado su derecho en La Serena, tambin fu proclamado
-Gobernador. Era tal el desorden, que para remedio de los males
-se someti la cuestin al dictamen de un consejo de letrados, cuyo fallo
-sera irrevocable, siendo los nombrados D. Antonio de las Peas y
-D. Juan Gutirrez de Altamirano (14 octubre 1554). Insista Villagra
-en su mejor derecho y tambin Aguirre, resultando que el primero gobernaba
-de hecho en el Sur y el segundo en el Norte. El 13 de mayo
-de 1555 la Audiencia de Lima dispuso que las cosas volviesen al punto
-en que estaban al tiempo de la muerte de Valdivia. A pesar de que en
-ello estaban conformes los dos contendientes, los ayuntamientos de las
-ciudades, reunidos en Santiago por medio de representantes, acordaron
-(14 de agosto) pedir por Gobernador a Villagra, lo que no se cumpli,
-pues prevaleciendo la opinin de los de Santiago, se pidi a Quiroga.
-Pocos meses despus, esto es, en mayo de 1556, se supo que el Rey
-hizo el nombramiento de Gobernador en favor de Jernimo de Alderete,
-con arreglo a la disposicin testamentaria de Valdivia. Habiendo
-muerto Alderete en el camino, el virrey del Per, marqus de Caete,
-nombr Gobernador a su hijo D. Garca Hurtado de Mendoza, recibindose
-la real aprobacin en el ao 1557.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_179" id="Page_179">[179]</a></span></p>
-
-<p>Volviendo al asunto de la guerra, despus de la muerte de Valdivia,
-recordaremos que Villagra (febrero de 1554), llevando como maestre de
-campo a Alonso de Reinoso, pas el Biobio con 180 hombres y seis
-falconetes. Tomando por la marina, traspuso la cuesta de Marigueu,
-que tom el nombre de <i>Cuesta de Villagra</i>, llegando al lmite entre
-Andalican y la Araucania. Sobre ellos cargaron los araucanos, cada
-vez ms conocedores del arte de la guerra, y se apoderaron de los pequeos
-caones. Huyeron los nuestros hasta el Biobio, el que pasaron,
-sirvindose de un barco que all estaba amarrado, y penetraron en la
-Concepcin, cuyos habitantes hubieron de abandonar en masa la ciudad,
-siguindoles Villagra con su gente hasta Santiago. Los indios se
-entregaron al saqueo e incendio del citado pueblo y lo mismo intentaron
-hacer despus en la Imperial (primeros das de abril de 1554). Los
-indios se dispusieron a atacar tambin la ciudad de Valdivia. Continu
-la guerra con varia fortuna, hasta que un indio, amigo de los espaoles,
-dijo a Villagra que Lautaro haba establecido su campamento cerca de
-Itaca. Sorprendido el valeroso Lautaro, all muri con todos los araucanos,
-pues ninguno quiso rendirse (1557). Slo se salv Guacolda, la
-mujer del hroe, que enamorada del citado y traidor indio, quiso a toda
-costa la muerte de su marido.</p>
-
-<p>Comenz su gobierno D. Garca Hurtado de Mendoza llevando por
-consejero al licenciado Santillana, oidor de la Chancillera de Lima, y
-adems le acompaaban su hermano natural Felipe de Mendoza, el insigne
-poeta D. Alvaro de Ercilla y Ziga, Juan Ramn, Hernn Prez,
-Osorio, Cceres y</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Don Miguel y Don Pedro de Avendao,</div>
-<div class="line">Escobar, Juan Zufr, Corts y Aranda,</div>
-<div class="line">sin mirar el peligro y riesgo extrao,</div>
-<div class="line">sustentan todo el peso de su banda.</div>
-<div class="line">Tambin hacen efeto y mucho dao</div>
-<div class="line">Losada, Pea, Crdoba y Miranda,</div>
-<div class="line">Bernal, Lasarte, Castaeda, Ulloa,</div>
-<div class="line">Martn Ruiz y Juan Lpez de Gamboa.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>Con los elementos que di a su hijo el virrey del Per se pudo formar
-un ejrcito expedicionario de 250 hombres, que por mar fu a Chile
-en cuatro embarcaciones, anclando (a mediados de 1557) en La Serena.
-Lo primero que hizo el nuevo Gobernador fu enviar al Per los dos
-competidores Villagra y Aguirre, pudiendo desde este momento desarrollar
-su poltica.</p>
-
-<p>Mendoza destin 100 hombres a Tucumn al mando de D. Juan Prez
-de Zurita, dispuso que la caballera se dirigiera al Sur por Santiago<span class="pagenum"><a name="Page_180" id="Page_180">[180]</a></span>
-con orden de recoger en dicha ciudad la gente que pudiese, y l se hizo
-a la vela con los 150 hombres que le quedaban hacia la Concepcin,
-desembarcando en la isla de Quiriquina, situada en la baha de Talcahuana.
-Recibi despus D. Garca un refuerzo de hombres y pertrechos,
-acordando entonces construir junto a la costa un fuerte que se llam
-de Penco. En seguida se present una embajada de araucanos prometiendo
-la paz, si eran bien tratados, aunque el objeto de aqullos era
-inspeccionar la fortaleza. Tan cierto es lo que decimos que inmediatamente
-atacaron de improviso y con desesperacin a Penco, dirigidos
-por Caupolicn. Llevaron tremendo castigo. Sin embargo, si desistieron
-de atacar la fortaleza fu porque llegaron nuevas fuerzas de espaoles.
-El 1. de noviembre de 1557, D. Garca, a la cabeza de 600 hombres,
-penetr en territorio enemigo; parte de su fuerza entr por el ro Biobio,
-cerca de la embocadura, y parte por el mar. La primera batalla en
-que D. Garca luci sus dotes de general se llam de la Lagunilla, distinguindose
-Alonso de Reinoso, Juan Ramn y Rodrigo de Quiroga;
-entre los prisioneros se cogi al cacique Galvarino, a quien D. Garca
-hizo cortar las manos y le di libertad. Conocise en esta batalla que
-faltaba a los indios el consejo y la direccin de Lautaro, el ms ilustre
-de sus capitanes.</p>
-
-<p>Lleg nuestro ejrcito al llano de Millarapu, donde Caupolicn tena
-preparada nueva sorpresa. Mand decir el guerrero indio a D. Garca
-que se lo haba de comer como se haba comido a Valdivia. El da
-de San Andrs, santo del padre de Mendoza, se di otra gran batalla,
-que dur ocho horas, muriendo&mdash;segn cuentan&mdash;4.000 araucanos y
-800 fueron hechos prisioneros, de los cuales una docena de caciques
-que eran&mdash;como escribe el mismo Mendoza&mdash;los que traan la tierra
-desasosegada, merecieron ser ahorcados de los rboles. Despus de
-esta victoria, D. Garca, con el grueso de su gente se volvi a Tucapel,
-ocupndose de la repoblacin de Villa Rica y los Confines, y de la reedificacin
-de Caete, en honor de su padre (comienzos del ao 1558),
-y luego levant, en memoria de su abuelo, la plaza de <i>Santa Marina</i>
-con la denominacin de Osorno. Por entonces Jernimo de Villegas
-reedific la Concepcin. D. Garca march despus a descubrir el Sur,
-llegando a la vista del archipilago de Chilo (del que tom posesin
-bajo el nombre de Ancud), mereciendo carioso recibimiento de los naturales.
-Como dato curioso habremos de notar que el poeta y soldado
-D. Alonso de Ercilla, fu uno de los primeros espaoles que pasaron
-en una lancha a la isla de Chilo y dej escrita en la corteza de un rbol
-la fecha de aquel da, que era el ltimo de febrero de 1558. Envi
-a Pedro del Castillo al otro lado de los Andes a fundar la ciudad de<span class="pagenum"><a name="Page_181" id="Page_181">[181]</a></span>
-<i>Mendoza</i>, perpetuando de este modo su apellido. A ltimos de 1557,
-mand una expedicin a reconocer las costas y lmites por el Sur. Su
-poltica generosa y de atraccin no fu estimada por Caupolicn, quien
-buscaba siempre ocasin para caer sobre los espaoles cuando stos se
-hallaban ms confiados. Los soldados no deban dejar las armas de la
-mano, pues como dice Ercilla hablando de s mismo:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line">...armado siempre y siempre su ordenanza,</div>
-<div class="line">la pluma ora en la mano, ora la lanza.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>El caudillo Caupolicn, que vagaba oculto por el pas, fu delatado
-por uno de los suyos y cogido por Pedro de Avendao. Juzgado y condenado
-a muerte, la sufri siendo empalado y asaetado ante muchedumbre
-de indios. Refiere la leyenda que Caupolicn fu hecho prisionero
-con otros indios. Los espaoles no le reconocieron, ni los indgenas dieron
-a conocer su nombre. Cuando los nuestros&mdash;y la novela ha sustitudo
-a la historia&mdash;llevaban los presos a Caete, divisaron una india
-que, con un guagua (nio de teta) en los brazos, corra a internarse en
-un bosque vecino. Corrieron tras ella y la trajeron donde se hallaban
-los dems indios. Aquella mujer fijse en uno, le llam por su nombre,
-Caupolicn; le increp su cobarda por no haberse hecho matar antes
-que rendirse, y furiosa arroj al nio, diciendo: <i>no quiero ser madre del
-hijo de ese infame!</i> Llambase Fresia, mujer de Caupolicn.</p>
-
-<p>Todava intentaron los indgenas continuar la lucha, mas ya no era
-posible. Entonces, por mediacin de Colocolo, se ajust la paz y Chile
-se consider enteramente sometido.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_182" id="Page_182">[182]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="CAPITULO_X">CAPITULO X</h3></div>
-
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Conquista de Venezuela y de las Guayanas.&mdash;Los indgenas.&mdash;El
-banquero Welser: Alfinger, Sayler y Federmann.&mdash;Hohermuth
-y Hutten.&mdash;El Dorado.&mdash;Fras y Carvajal en
-Coro.&mdash;Concepcin de Tocuyo.&mdash;Crueldad de Carvajal.&mdash;Gobierno
-de Prez de Tolosa: Encomiendas.&mdash;Villegas: los
-bucaneros: Burburuata: Nueva Segovia.&mdash;El rey Miguel.&mdash;Insurreccin
-de los jiraharas.&mdash;Gobierno de Villacinda.&mdash;Valencia
-del Rey.&mdash;Garca de Paredes: Trujillo: los indios.&mdash;Los
-gobernadores Ruiz y Collado: Fajardo.&mdash;Fundacin de
-Rosario y Collado.&mdash;Venezuela en 1560.&mdash;Lope de Aguirre,
-el Tirano.&mdash;Rodrguez.&mdash;Los gobernadores Bernldez y
-Ponce de Len.&mdash;Losada y los indios: Fundacin de Caracas.&mdash;Nuestra
-seora de Caravalleda.&mdash;Los gobernadores
-Serpa y Mazariego.&mdash;Fundacin de Santiago y de San Juan.&mdash;Los
-indgenas.&mdash;Los gobernadores Pimentel, Rojas y Osorio.&mdash;La
-Guaira: Guanar.&mdash;Drake en Caracas.&mdash;El gobernador
-Pia.&mdash;Versos de Castellanos.&mdash;Conquista de las
-Guayanas.&mdash;Espaoles, ingleses, holandeses y franceses en
-las Guayanas.</span></p>
-
-<p class="p2">Consideremos la provincia que se llam primeramente <i>Venezuela</i> y
-despus <i>Caracas</i>, y que se extenda por el Norte desde un punto indeterminado
-de la costa de Cuman hasta el Cabo de la Vela. Los <i>caracas</i>,
-<i>arbacos</i>, <i>caribes</i> y otras tribus brbaras establecidas, ora en las fragosidades
-de la sierra, ora en las costas, resistieron valerosamente las acometidas
-de los primeros conquistadores de Espaa.</p>
-
-<p>Poco tiempo despus, la Audiencia de Santo Domingo, para impedir
-que los indgenas de las islas vecinas cayesen sobre las costas venezolanas,
-mand (1527) a Juan de Ampus, factor de la Real Hacienda,
-con 60 hombres. Desembarc Ampus en la costa de Coriana, territorio
-del cacique Manaure o Anaure, y fund en seguida una poblacin que
-llam <i>Santa Ana de Coro</i>. El comportamiento de Ampus con los indios
-fu generoso y dulce.</p>
-
-<p>Por entonces, el emperador Carlos V di <i>licencia y facultad</i> (27 marzo
-1528) a los alemanes Enrique Ehinger (o Alfinger, segn la orto<span class="pagenum"><a name="Page_183" id="Page_183">[183]</a></span>grafa
-tradicional) y Jernimo Sayler, para que por s, en su defecto
-Ambrosio y Jorge Ehinger, hermanos de Enrique, pudiesen <i>descubrir
-y conquistar y poblar</i> las tierras de la costa comprendida entre el
-Cabo de la Vela (lmite de la gobernacin de Santa Marta) y Maracapana
-con todas las yslas que estn en la dha. costa, eeptadas las que
-estn encomendadas y tiene a su cargo el fator Joan de Ampus. El
-23 de octubre del citado ao, Enrique Alfinger y Sayler delegaron todos
-sus poderes en Ambrosio Alfinger, quien se encontraba ya en la Isla
-Espaola como factor de los Welser<a name="FNanchor_194" id="FNanchor_194" href="#Footnote_194" class="fnanchor">[194]</a>, banqueros de Augsburgo. La
-mencionada capitulacin estipulaba lo siguiente: que los alemanes, en
-el plazo de dos aos, fundaran dos poblaciones, que cada una haba de
-tener lo menos 300 hombres; llevaran 50 mineros alemanes para repartirlos
-en Tierra Firme y en las islas; edificaran tres fortalezas. Se les
-conceda el 4 por 100 de <i>todo el provecho de la conquista</i>, exencin de
-los derechos de almojarifazgo para los mantenimientos llevados de Espaa,
-a condicin de no venderlos; doce leguas cuadradas de tierra para
-explotarlas por cuenta propia; derecho de introducir de las islas Espaola,
-Cuba y San Juan, los caballos y cualquier otro ganado que quisieran;
-exencin del impuesto sobre la sal; no pagar al Tesoro, durante
-los cuatro primeros aos, ms que el dcimo del impuesto sobre el producto
-de minas (gracia que se aument en 1531 a diez aos); sacar del
-arsenal de Sevilla todo lo necesario para equiparse; autorizacin para
-reducir a la esclavitud a los indios rebeldes, conformndose en esto a
-las leyes y pagando el quinto al Rey. Se concedi adems, al que cumpliese
-la obligacin, el cargo de Gobernador y Capitn general de las
-tierras conquistadas para todos los das de su vida, con el sueldo
-anual de 300.000 maravedises; a Alfinger y Sayler el ttulo hereditario
-de Alguacil mayor de S. M., y el de Adelantado, tambin hereditario,
-a uno de los dos, designado por ellos mismos. No pas mucho tiempo,
-despus de hecha la capitulacin, sin que Alfinger y Sayler solicitasen
-de Carlos V que sus derechos en la provincia de Venezuela pasaran a
-Antonio y Bartolom Welser; lo que se acord en el ao 1531 por otra
-capitulacin semejante a la anterior<a name="FNanchor_195" id="FNanchor_195" href="#Footnote_195" class="fnanchor">[195]</a>.</p>
-
-<p>Bartolom Welser, el <i>Rothschild del siglo</i> <span class="smcap">xvi</span>, como le llama el historiador
-Scherr<a name="FNanchor_196" id="FNanchor_196" href="#Footnote_196" class="fnanchor">[196]</a>, tena entre sus principales deudores al emperador
-Carlos V. El Csar empe o vendi Venezuela al citado banquero. Ambrosio
-Dalfinger, natural de Ulma, agente de los Welser cerca de la<span class="pagenum"><a name="Page_184" id="Page_184">[184]</a></span>
-corte de Madrid, dejando en representacin suya a sus compatriotas
-Federmann y Bartolom Sayler, se izo a la vela en octubre de 1529
-con 780 hombres (alemanes, espaoles y portugueses) y 80 caballos, dirigindose
-a Venezuela, de cuyo territorio, con objeto de colonizarlo,
-tom posesin para la casa Welser. Entonces tuvo Ampus que retirarse
-a su primera gobernacin de las islas de Oruba, Curazao y Bonaire.</p>
-
-<p>Dalfinger se dirigi explorar el lago de Coquibacoa, en cuyas riberas
-fund un pueblo o ranchera de unos 60 espaoles, dndole el
-nombre indgena de <i>Maracaibo</i>. Regres a los ocho meses a Coro, encontrndose
-con Federmann y con Hans Seissenhoffer (llamado por los
-espaoles Juan el alemn). A Federmann le entreg el gobierno, retirndose
-l (junio de 1530) a Santo Domingo a curarse de una enfermedad.</p>
-
-<p>Federmann sali en el mes de septiembre del mencionado ao de
-1530 con rumbo al Sur, acompandole unos cien blancos y otros tantos
-indios. Habiendo descubierto la provincia de Varaquecemeto (Barquisimeto),
-di la vuelta a Coro en marzo de 1531. Dalfinger, que por
-entonces haba sido confirmado en su cargo de Gobernador, juzg que
-Federmann no le era fiel, obligndole por ello a embarcarse para Espaa.
-En seguida emprendi segunda expedicin hacia Maracaibo, llegando
-hasta el territorio del Nuevo Reino de Granada. Recorri mucha
-tierra y di en todas partes pruebas de su indomable valor. En una
-gran batalla que tuvo con los indios, fu herido en la garganta, decidiendo
-entonces volverse a Coro. Dalfinger en esta jornada destruy y
-devast todo lo que hallaba a su paso. No tena nada que envidiar este
-<i>Corts alemn</i> al famoso jefe espaol en valor y energa; pero le aventajaba
-en dureza y crueldad<a name="FNanchor_197" id="FNanchor_197" href="#Footnote_197" class="fnanchor">[197]</a>. Segn nuestro cronista Herrera, valindose
-de su maestre de campo Francisco del Castillo, ahorc, azot
-y afrent a muchos hombres de bien<a name="FNanchor_198" id="FNanchor_198" href="#Footnote_198" class="fnanchor">[198]</a>. Llevaba dos aos en Coro,
-cuando a consecuencia de las heridas que recibiera en su lucha contra
-los indgenas, muri (1532).</p>
-
-<p>Cuando en Espaa se recibi la noticia de la muerte de Dalfinger,
-se nombr a Federmann (julio de 1533); pero hallndose este ltimo y
-sus protectores los Welser en litigio, se convino (diciembre de 1534)
-en reemplazarle con Jorge Hohermuth (de Spira). Sin embargo de ello,
-Federmann, ya porque no supiera oficialmente el nombramiento de
-Hohermuth, ya porque se creyese autorizado por los Welser, emprendi
-su viaje a Venezuela (comienzos de 1535), encontrndose en Coro
-con el Gobernador. Ambos, considerando que la colonia slo exista de<span class="pagenum"><a name="Page_185" id="Page_185">[185]</a></span>
-nombre, acordaron repartirse la gente y marchar cada uno por su lado
-en busca de oro.</p>
-
-<p>Federmann, acompaado de Pedro de Limpias, se intern por Maracaibo,
-Carora, Barquisimeto, los llanos hasta el Meta, traspasando
-los Andes y llegando a la altiplanicie de Bogot. Encontrse all con
-otras dos expediciones: la de Belalczar que llegaba de Quito, y la de
-Gonzalo Jimnez de Quesada que vena de la costa de Santa Marta.
-Despus de larga disputa sobre los mejores derechos de cada uno, acordaron
-marchar a Espaa y defender sus pretensiones ante el Consejo
-de Indias (1539). El Consejo fall en favor de Quesada.</p>
-
-<p>Entretanto el gobernador Hohermuth y Felipe de Hutten, con 361
-hombres y 80 caballos, salieron de Coro (mayo de 1535) en busca de
-<i>El Dorado</i>, tomando el camino de Barquisimeto, Portuguesa y Barinas.
-En enero del siguiente ao se hallaban por las orillas del Apure, en
-abril por las del Arauca y en agosto por las del Mota. Intentaron subir
-los Andes y no pudieron, regresando al cabo de tres aos a Coro,
-bastante diezmados por cierto, pues slo eran 86 hombres y 24 caballos.</p>
-
-<p>Los empleados y colonos espaoles continuaban en Coro quejndose
-amargamente de los alemanes porque les vendan a precios excesivos
-los caballos, las armas, la sal, todo. Para averiguar el fundamento
-de semejantes quejas, la Audiencia de Santo Domingo mand
-(1536) como juez de residencia a un Dr. Navarro, quien suspendi de
-su empleo y declar culpable a Hohermuth. No era Navarro el hombre
-que necesitaba Coro en aquellas circunstancias, y a tal punto llegaron
-sus abusos, que el Cabildo y los vecinos pidieron su destitucin. En
-efecto, fu llamado por la Audiencia (1540) y habiendo muerto por entonces
-Hohermuth, se encarg provisionalmente del gobierno el obispo
-Rodrigo de Bastidas.</p>
-
-<p>Tiempo adelante, Felipe de Hutten se puso al frente del gobierno,
-y soando como poco antes el gobernador Hohermuth con la leyenda
-de <i>El Dorado</i>, march a descubrirlo (agosto de 1541) en compaa de
-Pedro de Limpias, Bartolom Welser, Sebastin de Amescua, Martn
-de Arteaga, el Padre Frutos y unos 150 soldados. En tanto que Hutten,
-siguiendo el mismo camino que Federmann, recorra tierras y ms
-tierras, importndole poco la enemiga de los hombres, los ataques de
-las fieras y los bruscos cambios del clima, la Audiencia de Santo Domingo
-nombraba juez de residencia al fiscal Juan de Fras, quien inmediatamente
-que lleg a Coro (octubre de 1544) conden a los Welser a
-perder el gobierno y a devolver al Tesoro 30.000 pesos oro.</p>
-
-<p>Coincidi tambin con estos hechos la presencia de Juan de Carva<span class="pagenum"><a name="Page_186" id="Page_186">[186]</a></span>jal
-en Coro, nombrado&mdash;segn rezaban los papeles que present&mdash;gobernador
-interino. Algunos llegaron a creer, quiz con razn, que los
-citados papeles estaban falsificados. Juan de Carvajal, llevando de
-teniente a Juan de Villegas, al frente de 200 hombres, tom nueva
-direccin, deseoso de descubrir nuevos pases y adquirir riquezas. Carvajal
-y Villegas, ayudados de Diego de Losada y de Diego Ruiz de
-Vallejo, fundaron (7 diciembre 1545) la ciudad de <i>Nuestra Seora
-de la Concepcin del Tocuyo</i>. Por cierto que como llegase a tocar por
-all la ltima expedicin que se dirigi al fantstico El Dorado, Carvajal,
-decidido a hacerse dueo del gobierno, hizo asesinar a Felipe de
-Hutten, Bartolom Welser, Diego Romero y Gregorio de Placencia
-(1546). Puede afirmarse que con la tragedia del Tocuyo termin de
-hecho la dominacin de los Welser<a name="FNanchor_199" id="FNanchor_199" href="#Footnote_199" class="fnanchor">[199]</a>.</p>
-
-<p>No estar dems recordar aqu que en Venezuela, para dirigir los
-asuntos polticos, hubo gobernadores y capitanes generales, nombrados
-los primeros por cinco aos y los segundos por siete<a name="FNanchor_200" id="FNanchor_200" href="#Footnote_200" class="fnanchor">[200]</a>.</p>
-
-<p>Despus de la administracin de los banqueros alemanes Belzares,
-Carlos V nombr gobernador de Venezuela al segoviano Juan Prez de
-Tolosa, hombre instrudo, generoso y prudente. Lo primero que hizo
-fu restablecer el orden y el imperio de la ley; se dedic en seguida a
-hacer nuevo repartimiento de encomiendas, no sin manejarse con justicia
-y desinters, y posteriormente dispuso expediciones militares. Dirigi
-la primera Alonso Prez, hermano del Gobernador, saliendo del Tocuyo
-en los primeros das de febrero de 1547, al frente de cien hombres.
-Emple en ella dos aos y medio, perdi bastante gente y nada adelant
-ni consigui de provecho. Otra expedicin realiz Juan de Villegas,
-mandando ochenta hombres, que tambin sali del Tocuyo en septiembre
-de 1547. Recorri dilatados pases y el 24 de diciembre del citado
-ao tom posesin de la laguna de Tacarigua con las formalidades usadas
-a la sazn. Lleg (Villegas)&mdash;dice el escribano Francisco de San
-Juan&mdash; la ribera de la laguna y cogi agua della, y con una espada
-cort ramas y se pase por la dicha ribera de la dicha laguna, y por
-otras partes, y se mand poner y se puso junto la dicha laguna una
-cruz de madera hincada en el suelo; lo cual todo dijo que haca hizo
-en seal de posesin, la cual tom quieta y pacficamente, sin contradiccin
-de persona alguna que yo el dicho escribano viese ni oyese; y de<span class="pagenum"><a name="Page_187" id="Page_187">[187]</a></span>
-todo ello como pas el dicho seor teniente del gobernador lo pidi por
-testimonio, siendo presentes por testigos lo susodicho el capitn Luis
-de Narvez, Per Alvarez, teniente de veedor de S. M. en la dicha jornada,
- Pablos Xurez, alguacil mayor, Juan Domnguez Antillano, y
-Gonzalo de los Ros, y Sancho Briceo, y Juan de Escalante, y otros
-muchos. Traslad Villegas su campamento a la costa y dispuso (24 febrero
-1548) la fundacin de una ciudad que se llamara de <i>Nuestra Seora
-de la Concepcin de Burburuata</i>.</p>
-
-<p>Por muerte de Prez de Tolosa se encarg interinamente de la gobernacin
-de la provincia Juan de Villegas (comienzos de 1548). Deseando
-que su gente adquiriese hbitos de tranquilidad y sosiego, determin
-fundar ciudades y repartir la tierra por encomiendas. Para la
-realizacin de lo primero, mand al veedor Pedro Alvarez a poblar la
-Burburuata, quien di comienzo a su obra el 26 de mayo de 1549. Algunos
-de los nuevos vecinos la abandonaron pronto, molestados por las
-hostilidades de los <i>filibusteros</i> o <i>bucaneros</i>, piratas establecidos en las
-pequeas Antillas y que se ocupaban en robar los navos que regresaban
-de las Indias. Quitaban la vida a los espaoles que caan en sus
-manos para vengar&mdash;decan&mdash;las ofensas cometidas por aqullos con
-los indgenas tomndoles como esclavos. Dichos filibusteros, hez de
-las sociedades europeas, de tal modo acosaron a los vecinos de Burburuata
-que, estos ltimos, posteriormente, y siendo D. Pedro Ponce de
-Len gobernador de la provincia, la abandonaron por completo. Tambin
-Juan de Villegas, habiendo tenido la fortuna de encontrar rico
-venero de mineral en las riberas del Buria, fund en el valle de Barquisimeto,
-a mediados del ao 1552, la ciudad de <i>Nueva Segovia</i>, nombre
-que despus se olvid. Los vecinos de dicha ciudad la trasladaron
-al sitio que al presente tiene la de Barquisimeto.</p>
-
-<p>Uno de los negros que trabajaban en las minas, llamado Miguel, a
-la cabeza de algunos de sus compatriotas, se declar en abierta rebelin,
-cayendo sobre los mineros y matando a varios. Orgulloso con su
-victoria, y apoyado tambin por algunos indios, se retir a la montaa,
-donde form una poblacin cercada de empalizadas y trincheras.
-Tom el ttulo de Rey y di el de Reina a una negra llamada Guiomar,
-jur como sucesor a un hijo suyo pequeo, nombr obispo a otro negro
-y estableci las dignidades y empleos de aquella reciente y ridcula
-monarqua. Cuando se crey fuerte, sali con su ejrcito, e intent una
-sorpresa contra Nueva Segovia, siendo derrotado y teniendo que retirarse
-a su guarida. Los vecinos de Nueva Segovia y de Tocuyo cayeron
-sobre el audaz reyezuelo, que muri peleando valerosamente y castigados
-con el suplicio o esclavitud los restantes rebeldes.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_188" id="Page_188">[188]</a></span>
-Movidos por el ejemplo de los negros esclavos, se levantaron en armas
-los indios <i>jiraharas</i>, tribu belicosa que habitaba en las tierras de
-Nirgua, prximas a las minas. Ni Villegas, ni Alonso Arias de Villacinda,
-su sucesor en el gobierno el ao 1554, pudieron vencer a los
-bravos jiraharas.</p>
-
-<p>Villacinda, con los vecinos que pudo conseguir de Coro, Tocuyo y
-Segovia, y poniendo al frente de ellos a Alonso Daz Moreno, hizo que
-en el ao 1555 se fundase una ciudad que se llam <i>Valencia del Rey</i> en
-el valle de Tacarigua. Muri Villacinda el 1556, hallndose en Barquisimeto.</p>
-
-<p>Los alcaldes del Tocuyo se encargaron del gobierno de la ciudad y
-dispusieron importante expedicin a la provincia de los <i>cuicas</i>, que se
-hallaba al poniente de aquella capital. Encargse la empresa a Diego
-Garca de Paredes, natural de Trujillo (Extremadura), quien, con 70
-infantes, 12 jinetes y muchos indios yanaconas, atraves el pas de los
-cuicas, llegando a un villorrio de indgenas llamado Escuque, en las vertientes
-del ro Motatan. All hizo levantar la ciudad de Trujillo, como
-recuerdo del lugar de su nacimiento<a name="FNanchor_201" id="FNanchor_201" href="#Footnote_201" class="fnanchor">[201]</a>. Regres Garca de Paredes al
-Tocuyo a dar cuenta de su encargo. Entretanto los espaoles de Trujillo,
-sin temor a Dios ni a los naturales del pas, robaron bienes y abusaron
-de las mujeres, respondiendo los indios a tamaos ultrajes matando
-a cuantos espaoles encontraban desprevenidos y poniendo cerco
-a dicha poblacin. Si acudi Garca de Paredes en auxilio de la nueva
-ciudad y derrot a los indios, rehechos los ltimos al poco tiempo,
-obligaron al extremeo a volverse al Tocuyo (1557).</p>
-
-<p>En el mismo ao que acabamos de citar, la Audiencia de Santo Domingo
-nombr gobernador interino de Venezuela a Francisco Ruiz, que
-continu la reedificacin de Trujillo, si bien cambiando el nombre por
-el de <i>Miravel</i>.</p>
-
-<p>No carece de curiosidad la expedicin realizada por Francisco Fajardo,
-natural de Margarita, hijo de un hidalgo espaol y de una india
-guaiqueri, la cual descenda de Charaima, seor del valle de Maya. En
-abril de 1555 sali Fajardo de Margarita en compaa de tres paisanos
-suyos, descendientes de espaoles, y 20 indios que tenan el mismo origen
-que su madre. Recorri, haciendo el oficio de mercader, dilatados
-pases hasta que lleg al ro Chuspa, encontrando en todas partes amoroso
-recibimiento, que aument cuando los indios supieron que por las
-venas del comerciante corra sangre indiana. Volvi a Margarita para<span class="pagenum"><a name="Page_189" id="Page_189">[189]</a></span>
-volver el ao 1557 en compaa de su madre y de 100 indios quaiqueries,
-que eran vasallos de ella, y de seis espaoles y mestizos. En Piritu
-hizo escala, donde se le reunieron cinco espaoles y 100 indgenas
-ms, y, continuando su camino, desembarc un poco a sotavento del
-puerto de Chuspa (hoy <i>Panecillo</i>). Cuando los caciques de la tierra y
-los indgenas vieron a Fajardo acompaado de su madre, para obligarles
-a que viviesen entre ellos, les ofrecieron graciosamente el valle del
-Panecillo. Antes de decidirse Fajardo, volvi sobre sus pasos y se present
-en Tocuyo para dar cuenta de todo a Gutirrez de la Pea (1557-1559),
-gobernador en aquella poca de la provincia, mientras su gente
-se ocupaba en el Panecillo de levantar casas donde poder alojarse.
-Pea alab la resolucin de Fajardo y le di ttulo para que pudiese gobernar
-toda la costa y levantara las poblaciones que juzgase necesarias
-al progreso de la conquista. Despidironse Fajardo y Pea, marchando
-el primero al Panecillo, donde edific una villa, que llam del
-<i>Rosario</i>. A la paz sucedi pronto la guerra, teniendo Fajardo que abandonar
-dicha villa y retirarse a Margarita, llegando en los ltimos das
-del ao 1558. Perdi Fajardo a su madre en Rosario y se atrajo el odio
-de los indios, porque, con falsas palabras, cit al cacique Paisana a una
-entrevista en aquella poblacin, y all, pretextando avisos secretos, le
-hizo ahorcar en su propia casa.</p>
-
-<p>Habiendo llegado a Venezuela Pablo Collado (1559), gobernador
-propietario, encarg a Garca de Paredes que continuase la conquista
-del territorio de los cuicas. Lo primero que hizo Garca de Paredes
-fu sustituir su primer nombre (Trujillo) a la ciudad y la traslad a
-otro sitio, pasando luego a un tercero, hasta que el 1570 se fij en un
-valle formado por dos montes que se apoyaban en los Andes. Del mismo
-modo el pueblo de Nirgua, fu pasando de un sitio otro. Tambin,
-bajo el gobierno de Pablo Collado, el intrpido Fajardo, por tercera
-vez, se dirigi a Costa-Firme, con 200 indios y 11 espaoles. Presentse
-al cacique Guaimacuare, seor de Cernao y amigo suyo. Dejando
-su gente al cuidado del cacique, di la vuelta a Valencia, pudiendo conseguir
-de Collado la autorizacin para conquistar, poblar y gobernar.
-Volvi en los primeros das del ao 1560, recorriendo dilatados pases
-y fundando en el puerto de Caravalleda una villa, a la que di el nombre
-de <i>Collado</i>, en obsequio del Gobernador. Lo que crey Fajardo que
-iba a ser su felicidad fu su perdicin. Descubri veneros de oro en tierras
-de los teques, cuyas muestras mand a Collado; mas el gobernador
-espaol, revocando los poderes que antes le diera, le mand llevar
-preso a Burburuata y le quit el nombramiento de teniente general
-conquistador, para drselo Pedro Miranda. Despus puso en libertad<span class="pagenum"><a name="Page_190" id="Page_190">[190]</a></span>
-a Fajardo, convencido de su lealtad y le nombr justicia mayor de
-Collado.</p>
-
-<p>Por su parte Miranda, que tena buena cantidad de oro en polvo, se
-embarc para Burburuata. Cuando el gobernador Collado vi el oro y
-se enter de lo muy pobladas que estaban las tierras de Caracas, mand
-al extremeo Juan Rodrguez Surez, con 35 hombres. Rodrguez, despus
-de atravesar la loma de los arbacos, entr en la de los teques.
-Pronto tuvo que combatir con Guaicaipuro, a quien venci completamente.
-No temiendo ya al mencionado cacique, dej en las minas la
-gente que crey necesaria, y con ella tres hijos suyos pequeos, y sali
-a recorrer la provincia entrando por las tierras de los quiriquires y
-de los mariches. Al regresar por el valle de San Francisco, se le present
-un indio y le dijo: Seor, los que trabajaban en las minas son
-muertos y con ellos tus hijos. En efecto, Guaicaipuro cay una noche
-sobre los mineros, degollndolos a todos y tambin a los tres pequeuelos.
-Poco despus Paramaconi, cacique de los taramainas, por sugestiones
-de Guaicaipuro, penetr en el valle de San Francisco, donde Fajardo
-se haba establecido, y all destruy un ato de ganado, dispersando
-las reses, quemando las cabaas y matando los pastores. Noticioso
-Juan Rodrguez del ataque de Paramaconi, volvi al socorro de los suyos
-y en el mismo sitio donde haban estado las cabaas, levant una
-villa, que llam, como el valle, de <i>San Francisco</i>.</p>
-
-<p>Aunque en el ao 1560 era deplorable el estado de las comarcas
-venezolanas, hallndose decadas completamente la agricultura, el comercio
-y la industria en general, como tambin abandonada la administracin
-pblica, por orden de D. Antonio Hurtado de Mendoza,
-marqus de Caete y virrey del Per, se dirigi poderosa expedicin
-a conquistar rica provincia de los omaguas. Despus de varias revueltas
-y muertes de los jefes de la expedicin, Lope de Aguirre, natural
-de la villa de Oate (Guipzcoa), hombre aficionado a motines, feroz y
-ms loco que cuerdo, march a Margarita. Su persona&mdash;dice Oviedo&mdash;a
-la vista muy despreciable, por ser mal encarado, muy pequeo
-de cuerpo, flaco de carnes, grande hablador, bullicioso y charlatn.
-Vena desde el Per, habiendo dado muerte a su jefe Pedro Ursa.
-Gonzalo de Ziga dice que acostumbraba mostrarse caballeroso con
-las mujeres, tal vez por influencia de su hija que era&mdash;aade&mdash;mestiza,
-que trujo del Pir, a la cual quera y tena en mucho: nunca jams
-se hall hacer fuerza ni deshonra a ninguna, antes las tena muy recaudo
-y siguras de ningun mal; y de sus honras tena el tirano una cosa
-por extremo, que las que eran honradas mujeres las honraba mucho,
-y a las malas las deshonraba y trataba muy mal. No respetaba ni le<span class="pagenum"><a name="Page_191" id="Page_191">[191]</a></span>yes
-ni autoridades. Acostumbraba a decir que las tierras de Indias le
-pertenecan lo mismo que al Rey. Con razn las crnicas de la conquista
-le denominaban <i>el tirano</i>. Arrib a uno de los puertos de la isla Margarita,
-y all cometi terribles crueldades, pues mat al gobernador
-Villandrando, a un alcalde, a un regidor, al alguacil mayor, a dos seoras
-principales y a otros espaoles. Pas con tres fustas que tena
-prevenidas a Burburuata y la saque, puso cerco a Valencia, y temiendo
-un choque con Gutirrez de la Pea y Garca de Paredes, se dirigi
-a Barquisimeto, en la que entr el 22 de octubre de 1561, con las banderas
-desplegadas y al estruendo de salvas de mosquetera. Segn su
-costumbre saque la ciudad, y cuando vi que los suyos desertaban,
-aumentando en cambio los soldados de Pea y Garca de Paredes, resolvi
-volver a Burburuata para embarcarse all y llegar al Per. Abandonado
-de todos los maraones, con la sola excepcin de Antn Llamoso,
-cuando comprendi que su fin se acercaba, para que su hija no le
-sobreviviese y la infamaran despus, le quit la vida a pualadas. Lleg
-Garca de Paredes, siendo muerto el tirano a arcabuzazos el 27 de
-octubre de 1561. Cuntase que el loco Lope de Aguirre hubo de escribir
-a Felipe II una carta y en ella, entre otras cosas, le deca lo siguiente:
-Por cierto tengo que van pocos reyes al cielo, porque creo
-furades peores que Luzbel, segun tenis la ambicin, sed y hambre de
-hartaros de sangre humana<a name="FNanchor_202" id="FNanchor_202" href="#Footnote_202" class="fnanchor">[202]</a>.</p>
-
-<p>Volvemos a continuar la historia del extremeo Juan Rodrguez,
-que interrumpimos para tratar de otros asuntos. Cuando Juan Rodrguez,
-con algunos de los suyos, se encamin a Valencia, dejando su gente
-en San Francisco, despus de llegar al ro de San Pedro, al subir la
-montaa de las Lagunetas, le sali al encuentro gran golpe de arbacos
-capitaneados por Terepaima, al mismo tiempo que Guaicaipuro suba
-tras l la cuesta. Rodrguez y los que le acompaaban pelearon como
-buenos, cayendo al fin uno tras otro. Prest Rodrguez grandes servicios
-al Nuevo Reino de Granada, habindose debido a sus esfuerzos la
-conquista de los indios timotes y la fundacin de la ciudad de <i>Mrida
-de los Caballeros</i> (1558), cuyo distrito perteneca por aquel tiempo al
-virreinato de Santa Fe<a name="FNanchor_203" id="FNanchor_203" href="#Footnote_203" class="fnanchor">[203]</a>. Contra la dominacin espaola se levantaron
-los indios con fortuna, hasta el punto que derrotaron completamente
-(enero de 1562) las fuerzas que mand Collado y de las cuales di el
-mando a Luis de Narvez. Slo tres espaoles pudieron escapar de la
-muerte.</p>
-
-<p>La Audiencia de Santo Domingo, conocedora de aquellos hechos,<span class="pagenum"><a name="Page_192" id="Page_192">[192]</a></span>
-envi al licenciado Bernldez para que se encargara del gobierno de
-Venezuela y remitiese a su antecesor Collado preso a Espaa. Aconteca
-todo esto en agosto de 1562. Bernldez, poco conocedor de los asuntos
-polticos y de las cosas de la guerra, nada hizo de provecho. Don
-Alonso de Manzanedo, nombrado en la corte sucesor del gobernador
-Collado, lleg a Coro; pero habiendo fallecido a principios del ao 1564,
-volvi la Audiencia a encargar a Bernldez del gobierno.</p>
-
-<p>Bien ser afirmar que por entonces se hallaba olvidada la conquista
-del pas de los caracas, a causa de las tremendas desgracias sufridas por
-los espaoles. Slo uno, descendiente de indios, estaba decidido a volver
-a la lucha, aunque perdiese la vida. Era ste Fajardo. Desde que lleg a
-Margarita slo pens en buscar recursos, los que encontr hallndose
-dispuesto en los comienzos de dicho ao a emprender la campaa. Despach
-sus soldados hacia el ro Bordones, a sotavento de Cuman, con
-rdenes de que le esperasen. En el tiempo en que se dispona a incorporarse
-con ellos, recibi un mensaje de Alonso Cobos, justicia mayor
-de Cuman, quien le rogaba pasase a verle, a fin de que el odio que
-hasta entonces se profesaban, se convirtiera en ntima amistad. Accedi
-Fajardo, se present slo a Cobos, quien, con una maldad y fiereza
-como no hay ejemplo, le hizo encerrar en una prisin y mand ahorcarle.
-Si el pequeo ejrcito de Fajardo se disolvi cuando se vi sin jefe,
-los margariteos se dispusieron a vengar a su compatriota. Capitaneados
-por el justicia mayor de Margarita, atravesaron el canal, entraron
-de noche en Cuman, cogieron preso a Cobos y le condujeron a Margarita.
-Sustancise la causa, y por orden de la Audiencia de Santo Domingo
-fu ahorcado aquel miserable.</p>
-
-<p>Decidise a la sazn el gobernador Bernldez a emprender la conquista
-de los caracas<a name="FNanchor_204" id="FNanchor_204" href="#Footnote_204" class="fnanchor">[204]</a>. Al frente de unos cien hombres, acompaado
-del mariscal y regidor perpetuo de todas las ciudades de Venezuela&mdash;pues
-tales ttulos le haba dado la corte a Gutirrez de la Pea&mdash;, se
-dispuso Bernldez a la guerra. Llegaron los expedicionarios al angosto
-valle que forma el Tuy, volvindose desde all ante los muchos indios
-que tenan enfrente. As concluy&mdash;escribe Baralt&mdash;la expedicin del
-licenciado Bernldez, sin ningn fruto, sino es el nombre de <i>Valle del
-Miedo</i> que impuso la opinin comn a la angostura del Tuy, en donde
-lo tuvieron tan cerval los espaoles<a name="FNanchor_205" id="FNanchor_205" href="#Footnote_205" class="fnanchor">[205]</a>.</p>
-
-<p>En el ao 1565 lleg de Espaa el gobernador D. Pedro Ponce de
-Len, con rdenes del Rey para conquistar pronto aquella tierra. Es de<span class="pagenum"><a name="Page_193" id="Page_193">[193]</a></span>
-advertir que ya Bernldez se dispona a hacer segunda entrada al pas
-de los caracas, llevando por cabo de ella al valeroso Diego de Losada.
-Ponce de Len confirm el nombramiento en favor de Losada. En los
-comienzos del ao 1567 sali Losada del Tacuyo a la cabeza de pequeo
-ejrcito, compuesto de 150 soldados (20 de a caballo, 50 arcabuceros
-y 80 rodeleros) y 800 personas de servicio, muchas de ellas indios,
-con 200 bestias de carga y considerable nmero de carneros y
-ganado de cerda. Dirigise por la ribera septentrional del lago, el ro
-Aragua y el <i>Valle del Miedo</i>, encontrando al enemigo en la cuesta
-de las Cocuizas. Comenzaron el ataque los indios; pero se retiraron
-pronto en completo desorden. Al da siguiente volvieron los arbacos
-con mayores bros a la lucha, y aunque pelearon con arrojo, fueron
-derrotados en el mismo sitio que tiempo atrs haba sido muerto Narvez.
-Posteriormente Guaicaipuro, que se gloriaba de haber vencido
-a Fajardo, a Miranda, a Rodrguez Surez y a Narvez, fu vencido
-en el valle de San Pedro (25 marzo 1567). Continu Losada su
-camino y lleg al valle que Fajardo denomin de <i>Corts</i> y l le di el
-nombre de <i>Valle de la Pascua</i>, porque all pas la de Resurreccin. Entrado
-el mes de abril, se traslad al valle de los caracas, lleg al sitio
-donde estuvo la villa de San Francisco e intent atraerse con halagos
-a los indgenas. No fu posible, porque aquellas gentes queran guerra
-y a la guerra se dispuso Losada. Para emprenderla con ventaja se decidi,
-en la sierra que habitaban los indios <i>caracas</i> y en el mismo sitio
-que Fajardo estableci la villa de San Francisco, levantar l una ciudad
-que llam <i>Santiago de Len de Caracas</i>, a fin de perpetuar el nombre
-del Patrn de Espaa, el del Gobernador y el indgena de los habitantes
-del pas. Psose la primera piedra el 25 de julio, da de Santiago.
-Los nombres Santiago de Len se olvidaron pronto, quedando
-slo el de la tribu, esto es, Caracas, hoy capital del Estado. En poco
-tiempo la nueva poblacin realiz grandes progresos, contribuyendo a
-ello el abandono voluntario que en el ao 1568 hicieron de la Burburuata
-sus vecinos, pasndose vivir, los unos a Valencia, y los otros,
-los ms, a Caracas. Despus, conociendo Losada la necesidad de establecer
-en la marina un pueblo que facilitase sus comunicaciones con
-la metrpoli, baj a la costa, y en el mismo sitio donde estuvo el Collado
-ech los cimientos de la ciudad de <i>Nuestra Seora de Caravalleda</i>
-(18 septiembre 1568). En seguida dispuso, con objeto de premiar los
-mritos de sus compaeros de armas, el repartimiento de las encomiendas;
-mas los indios, cada vez ms rebeldes, no queran tratos de ninguna
-clase con los espaoles. Concibi Losada un proyecto verdaderamente
-extravagante. Dijo que el cacique Guaicaipuro era sbdito de<span class="pagenum"><a name="Page_194" id="Page_194">[194]</a></span>
-Espaa y como tal l le sumariaba y condenaba a prisin por sus
-muertes y rebeldas. Francisco Infante, alcalde de Caracas, se encarg
-de reducir a prisin al cacique, y al frente de 80 soldados veteranos y
-buenos guas, lleg al retiro de Guaicaipuro, quien se defendi con sublime
-valor, cayendo al fin muerto y junto a l sus veintids flecheros.
-Otros caciques pagaron tambin con la vida su amor a la libertad. Sucedi
-todo esto en el ao 1569. El gobernador Ponce de Len separ
-despus de su cargo a Losada, encargando de la continuacin de la
-conquista a su hijo Francisco Ponce de Len. Diego de Losada&mdash;dice
-Oviedo y Baos&mdash;fu natural del reino de Galicia, caballero muy
-ilustre, hijo segundo del seor de Ronegro, de gallarda disposicin y
-amable trato, muy reportado y medido en sus acciones, de una conversacin
-muy amable y naturalmente cortesano. Como la mayor
-parte de los conquistadores, Losada castig con mano de hierro a muchos
-caciques y reparti entre sus compaeros las tierras conquistadas
-a los infelices indios. Se retir al Tocuyo, donde muri&mdash;segn los cronistas&mdash;el
-ao 1569.</p>
-
-<p>Tambin el 1569 muri en Barquisimeto Ponce de Len, dejando el
-gobierno a los alcaldes ordinarios, los cuales hubieron de gozar de absoluta
-autoridad en sus respectivos distritos. Del de Caracas se encarg
-Garci-Gonzlez de Silva, que someti a los caciques Paramaconi, Conocoima
-y Sorocaima.</p>
-
-<p>La Audiencia de Santo Domingo, habiendo muerto Ponce de Len,
-nombr gobernador interino de la provincia de Venezuela a Juan de
-Chaves. Bartolom Garca, que desempeaba el mando de la ciudad de
-Santiago, fu desgraciado en su lucha con los indgenas sus vecinos.</p>
-
-<p>Al mismo tiempo (1569) sali de Espaa D. Diego Fernndez de
-Serpa con el encargo de poblar y gobernar las tierras de Cuman,
-Guayana y Caura, que haban de tomar el nombre de Gobernacin
-de la Nueva Andaluca. Lleg a Tierra Firme el 13 de octubre con
-280 hombres de guerra y pobladores, casados todos, establecindose en
-<i>Nueva Crdoba</i><a name="FNanchor_206" id="FNanchor_206" href="#Footnote_206" class="fnanchor">[206]</a>. En tanto que Serpa se diriga a fundar en la ribera
-del Never la ciudad de <i>Santiago de los Caballeros</i>, que l destinaba
-para capital de las provincias de Pritu, Cumanagoto y Chacopata,
-Pedro de Ayala y Francisco de Alava, tenientes del Gobernador, marcharon
-a explorar, el primero las tierras de Cariaco y el segundo las
-montaas del Sur, volviendo los dos, dando noticias de haber recorrido
-dilatados campos plantados de maz, yuca y batatas, no sin advertir
-que los indios llevaban en narices y orejas arcos de oro, las indias cin<span class="pagenum"><a name="Page_195" id="Page_195">[195]</a></span>tas
-de perlas, una de estas cintas apreciada en ms de mil y quinientos
-ducados. Por lo que a la expedicin de Serpa se refiere, habremos
-de decir que un capitn llamado Juan de Salas, a quien el Gobernador
-castigara por desobediente, pudo huir de la prisin, pasndose al campo
-enemigo. Psose al frente de los cumanagotos y chacopatas, y cayendo
-sobre sus compatriotas en una emboscada, resultaron muertos Serpa,
-algunos jefes y buen nmero de soldados.</p>
-
-<p>D. Diego de Mazariego se present en Coro el mes de febrero de
-1572 con el nombramiento en propiedad de Gobernador. Comprendiendo
-que sus muchos aos le impedan tomar parte activa en los asuntos
-gubernamentales y de guerra, hizo sus tenientes a Diego de Montes y
-a Francisco Caldern. Montes di la comisin al capitn Juan de Salamanca
-para que fundase una poblacin, la cual hubo de intitularse
-<i>San Juan Bautista del Portillo de Carora</i> (19 junio 1572); Caldern
-trat de oprimir a los mariches y di el encargo de ello a Pedro Alonso
-Galeas, soldado antiguo y de natural fiero. Entre la gente estaba el
-valeroso Garci-Gonzlez y el cacique Aricabacuto con algunos de sus
-vasallos. Guiado Galeas por Aricabacuto sali al Tuy, que entonces divida
-los trminos de los mariches y quiriquires. En el dicho ro se
-present el cacique Tamanaco, que fu derrotado por Pedro Alonso,
-y, hecho prisionero, muri despedazado por un perro (propiedad de
-Garci-Gonzlez) de singular fiereza. De dicha manera se logr la reduccin
-de los mariches. Para sujetar a los teques, sali de Caracas
-el alcalde Gabriel de Avila (1573) que logr, sin oposicin alguna,
-restablecer el antiguo real de Nuestra Seora. Luego, deseando los
-espaoles asegurar la tranquila posesin de los veneros de las minas,
-acordaron que Garci-Gonzlez, con el objeto de que no se repitiese
-el triste caso de Juan Rodrguez en la montaa de las Lagunetas, sorprendiera
-en su retiro a Conopoima, uno de los caciques de los teques.
-No pudo sorprender Conopoima, si bien aquella tribu belicosa, por las
-maas de los espaoles, decay tanto que, medio siglo despus, apenas
-exista. Retirse luego a las riberas del Aragua y al antiguo valle de
-la Pascua, donde an se conservan restos. Consiguieron los espaoles,
-a los diez aos de lucha, sujetar las diferentes tribus de los caracas,
-siendo las ltimas que lucharon por su independencia las de los quiriquires
-y tumuzas.</p>
-
-<p>A fines del ao de 1577 lleg de Espaa D. Juan de Pimentel, enviado
-por la corte para suceder en el gobierno a Mazariego. Fijse el
-nuevo Gobernador en trasladar de Coro a Caracas el asiento permanente
-del gobierno, quedando en aquella poblacin la catedral<a name="FNanchor_207" id="FNanchor_207" href="#Footnote_207" class="fnanchor">[207]</a>. Garci-Gonzlez,<span class="pagenum"><a name="Page_196" id="Page_196">[196]</a></span>
-autorizado por Pimentel, pele sin descanso con los indgenas
-y en el pas de Crecrepe fund un establecimiento que llam del
-<i>Espritu Santo</i>. En una llanura que serva de asiento a la poblacin del
-cacique Cayaurima, luch con los <i>cumanagotos</i>, <i>chacopatas</i>, <i>cores</i> y
-<i>chaymas</i>, llevando los nuestros la peor parte. Garci-Gonzlez hubo de
-abandonar el pueblo del <i>Espritu Santo</i> para fundarlo con el mismo
-nombre entre los <i>quiriquires</i>; tampoco tuvo mejor xito, pues, como dice
-Baralt, mala mano tena el extremeo para esto de levantar ciudades.</p>
-
-<p>D. Luis de Rojas, sucesor de Pimentel, lleg en octubre de 1583 y
-se encarg del gobierno. Concedi Rojas a Sebastin Daz de Alfaro,
-la empresa de fundar en 1584 una ciudad a orillas del Tuy, que denomin
-<i>San Juan de la Paz</i>, y cuya existencia fu corta; y en el mismo
-ao traz la planta de <i>San Sebastin de los Reyes</i>, poblacin que
-an subsiste. Dispuso Rojas lejana expedicin al pas de los cumanagotos.
-Ninguno para realizarla ms apropsito que Cristbal Cobos,
-vecino de Caracas hijo de aquel miserable que di muerte a Fajardo.
-Cobos desembarc en la costa de los cumanagotos, comenzando en seguida
-a guerrear con los naturales. Prosigui su camino a la provincia de
-Chacopata, donde asent su campo y donde trab reida refriega, teniendo
-la fortuna de coger prisionero al cacique Cayaurima. En 1585,
-a la boca del Neveri, estableci una ciudad que llam <i>San Cristbal de
-los Cumanagotos</i>, en memoria de sus victorias sobre aquella tribu belicosa.
-Durante el gobierno de Rojas el pas de los cumanagotos se
-agreg a Cuman en perjuicio de Venezuela. Otro perjuicio fu que teniendo
-las ciudades regidores armados, los cuales gozaban del derecho
-de nombrar alcaldes, Rojas quit dicho privilegio a Caravalleda (1586),
-nombrndolos l para el ao siguiente. Como los regidores rechazaran
-la imposicin, Rojas los hizo llevar presos a Caracas.</p>
-
-<p>Sustituy a Rojas en el gobierno D. Diego Osorio, que lleg a Caracas
-el ao 1587. Antes, en calidad de interino y nombrado por la
-Audiencia de Santo Domingo, desempe el gobierno Rodrigo Nez
-de Lobo. Procediendo al juicio de residencia, Rojas, odiado por todos,
-lo mismo espaoles que naturales del pas, mereci ser reducido a prisin
-y que sus bienes fuesen embargados. Respecto al suceso de Caravalleda,
-los regidores recobraron la libertad; mas se negaron a repoblar
-la ciudad. Osorio, comprendiendo de necesidad absoluta el tener un
-puerto en la marina que sirviese de escala a las relaciones entre la metrpoli
-y la colonia, fund el <i>puerto de la Guair</i> (1589).</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_197" id="Page_197">[197]</a></span></p>
-
-<p>Trabajo cost a Osorio poner orden y arreglo en los negocios pblicos.
-La mala administracin de Rojas haba llevado el desconcierto y
-el desbarajuste a todas partes. No se crey el Gobernador, para la realizacin
-de ciertas reformas, con atribuciones, decidindose, como deseaba
-el cabildo, mandar a la corte un individuo que solicitase dichos
-poderes. Este individuo lo fu Simn Bolvar, quien se encarg de tan
-difcil misin el ao 1589. El comisionado logr del Rey todo lo que deseaban
-sus vasallos de Venezuela, agregando otras mercedes de ms
-menos provecho para la provincia, entre ellas la suspensin del derecho
-de alcabalas por diez aos, condicin de contribuir al Erario las
-ciudades con una pequea cantidad, el permiso de introducir cien toneladas
-de esclavos africanos sin pagar derechos reales, y la gracia de
-nombrar todos los aos una persona que llevase por su cuenta un navo
-de registro al puerto de la Guaira<a name="FNanchor_208" id="FNanchor_208" href="#Footnote_208" class="fnanchor">[208]</a>. Volvi Simn Bolvar a Caracas
-a mediados del ao 1592. Osorio, considerando la mucha distancia
-que haba desde las ciudades del Tocuyo y de Barquisimeto, guiando al
-Sur hasta los lmites de su provincia con las del Nuevo Reino de Granada,
-encarg a Fernndez de Len la fundacin de <i>Guanar</i> (1593),
-a orillas del ro del mismo nombre, bajo la advocacin del <i>Espritu Santo</i>.
-Crey Osorio que era conveniente obtener del Monarca la declaracin
-de perpetuidad de los cabildos (1594), sin comprender, tal era el
-atraso en que se hallaba entonces la ciencia poltica y administrativa,
-que la forma electiva era la propia de la institucin municipal. Cuando
-apenas convaleca la provincia del hambre ocasionada en 1594, el corsario
-ingls Francisco Drake recal a media legua a barlovento de la
-Guaira (comienzos de junio de 1595), se apoder de Caracas, donde permaneci
-ocho das, al cabo de los cuales se retir ordenadamente a sus
-bajeles. Al ao siguiente (1596) muri en Puerto Belo el citado Drake,
-primero pirata y despus almirante de Inglaterra. Volvi Osorio a
-Caracas el 1596 y, con sentimiento general de la provincia, abandon
-el pas por haber sido promovido a la presidencia de la Audiencia de
-Santo Domingo.</p>
-
-<p>Sucedile D. Gonzalo Pia Liduea, hombre bueno, que muri en
-1600, dejando repartida la autoridad entre los cabildos de las ciudades.</p>
-
-<p>Ponemos fin a la conquista de Venezuela con una composicin potica,
-en la cual el conquistador Castellanos (que escribi en verso las
-crnicas de Cubagua, Venezuela, Cabo de la Vela y Nuevo Reino de
-Granada), refiere cmo se libr cierta india de Maracaibo, en los comienzos
-de dicha conquista, del amor de un portugus<a name="FNanchor_209" id="FNanchor_209" href="#Footnote_209" class="fnanchor">[209]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_198" id="Page_198">[198]</a></span></p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Era india bozal, mas bien dispuesta;</div>
-<div class="line">y el portugus, que mucho la quera,</div>
-<div class="line">con deseo de vella ms honesta</div>
-<div class="line">vistile una camisa que tena:</div>
-<div class="line">Hzola baptizar, y con gran fiesta</div>
-<div class="line">debi celebrar bodas aquel da:</div>
-<div class="line">que en entradas vergenza se descarga</div>
-<div class="line">para poder correr a rienda larga.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Estaban en Zavana de buen trecho,</div>
-<div class="line">y llegada la noche muy oscura,</div>
-<div class="line">el portugus juntla con su pecho</div>
-<div class="line">para poder tenella ms segura.</div>
-<div class="line">Ambos dorman en pendiente lecho,</div>
-<div class="line">segn uso de aquella coyuntura;</div>
-<div class="line">fingi la india con intento vario</div>
-<div class="line">ir a hacer negocio necesario.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Levantse del lusitano lado,</div>
-<div class="line">y sentse no lejos dl, que estaba</div>
-<div class="line">los ojos en la india con cuidado</div>
-<div class="line">de ver si ms a lejos se mudaba:</div>
-<div class="line">siendo de su mirar asegurado</div>
-<div class="line">viendo que la camisa blanqueaba</div>
-<div class="line">la india luego que la tierra pisa</div>
-<div class="line">quitse prestamente la camisa.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Y al punto la colg de cierta rama,</div>
-<div class="line">por cebo de la vana confianza;</div>
-<div class="line">aprest luego ms veloz que gama</div>
-<div class="line">con el traje que fu de su crianza:</div>
-<div class="line">l pensaba lo blanco ser la dama;</div>
-<div class="line">mas pareciendo mal tanta tardanza,</div>
-<div class="line">le decia: Ven ya, nia Tereya,</div>
-<div class="line"> os brazos do galan que te deseya...</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Viendo no responder, tom consejo</div>
-<div class="line">de levantarse con ardiente bro,</div>
-<div class="line">diciendo: Cuidas t, que naon te veyo?</div>
-<div class="line">Vyote muito bein per o atavio.</div>
-<div class="line">Echle mano, mas hall el pellejo</div>
-<div class="line">de la querida carne ya vaco:</div>
-<div class="line">tornse, pues, con sola la camisa,</div>
-<div class="line">y ms lleno de lloro que de risa<a name="FNanchor_210" id="FNanchor_210" href="#Footnote_210" class="fnanchor">[210]</a>.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>Confinan las Guayanas al N. y E. con el Atlntico, al S. con el
-Brasil y al O. con Venezuela. Su longitud est comprendida entre 59
-y 67 al O. y su latitud entre 1 y 8 al Norte. Parece ser que el pri<span class="pagenum"><a name="Page_199" id="Page_199">[199]</a></span>mero
-que explor, en el ao 1499, las costas de las Guayanas, fu
-Yez Pinzn. Establecidos los espaoles en Tierra Firme, realizaron
-algunas expediciones en busca de oro al Orinoco, por cuya cuenca y
-por la del ro Amazonas se extiende el inmenso territorio de las Guayanas.
-Intent Diego de Ordax, en 1527, la conquista y colonizacin
-del pas, recorriendo con dicho objeto, al frente de 800 hombres, gran
-parte del ro de Paria. En el ao 1531 muri Ordax en la expedicin.
-Nada de provecho consiguieron sus sucesores Jernimo Ortal, Padre
-Ayala y Antonio de Berro, fundador de Santo Tom (1584), como
-tampoco los alemanes Federmann y Spira que entraron por Venezuela.
-Muchos aventureros, ya espaoles, ya extranjeros, atrados por
-la leyenda de <i>El Dorado</i>, penetraron en las Guayanas. Entre los extranjeros
-ninguno tan notable como Walter Raleigh, que se present
-en 1595 a disputar a los espaoles el dominio del Orinoco, comenzando
-por poner preso a Berro en San Jos de Orua (isla de Trinidad), y
-despus le llev como gua a buscar, ora la fantstica ciudad de Manoa,
-ora el fabuloso El Dorado. Walter Raleigh regres a Inglaterra y Berro
-continu su gobierno hasta su muerte (1600). Su sucesor e hijo
-Fernando Berro se dedic a la cra de ganado vacuno, siendo destitudo
-el 1609 por Sancho de Alquiza, juez de residencia, y que gobern
-siete aos, hasta la llegada de don Diego Palomeque de Acua. Apareci
-por segunda vez, ya con ms recursos (enero de 1618) el citado
-Raleigh, quien dispuso que su teniente Keymis se apoderase de Santo
-Tom. Muri en el asalto el valeroso Palomeque y la poblacin fu
-completamente destruda. Raleigh se atrajo la enemiga y el odio de la
-gente del pas, de los espaoles y aun de los mismos ingleses. Cometi,
-pues, tantos desmanes, abusos y tropelas en sus dos expediciones que,
-habindose quejado el gobierno espaol al de Inglaterra, fu encerrado
-en la Torre de Londres. Se le acus principalmente de haber incendiado
-la ciudad espaola de Santo Toms y de haber sacrificado al gobernador
-Palomeque. Conjurados contra l todos sus enemigos, fu condenado
-a muerte y conducido al suplicio. El amigo ntimo de la poderosa
-reina Isabel muri con el mismo valor y altivez con que haba vivido.</p>
-
-<p>Fernando de Berro, no bien logr ser repuesto en su antiguo cargo,
-lleg al pas en mayo de 1619, dedicndose a reconstruir la ciudad en
-los llamados hoy <i>Castillos de Guayana la Vieja</i>.</p>
-
-<p>Por lo que respecta a los holandeses, recordaremos que se establecieron
-en 1556 en las riberas del ro Demerara; pero tiempo adelante
-se apoderaron de algunas tierras vecinas (1581). Expulsados de ellas,
-fundaron posteriormente la ciudad de <i>Stabrock</i> Georgetown y extendieron
-su poder hasta el ro Esequibo.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_200" id="Page_200">[200]</a></span></p>
-
-<p>Los franceses, por su parte, en el ao 1604, no teniendo en cuenta
-los derechos de los espaoles, se establecieron en Cayena.</p>
-
-<p>Ms temor que los franceses, inspiraban los holandeses. Estos, cuando
-se form en 1621 la Compaa Holandesa de las Indias Occidentales,
-atacaron, saquearon y quemaron dos veces&mdash;una en 1629 y otra en
-1637&mdash;a Santo Toms. Las Guayanas, por mucho tiempo, sufrieron terribles
-acometidas de sus enemigos.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_201" id="Page_201">[201]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="CAPITULO_XI">CAPITULO XI</h3></div>
-
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Conquista de Colombia y de El Ecuador.&mdash;Conquista de Colombia.&mdash;Bastidas
-en Santa Marta.&mdash;El Dorado.&mdash;Gobierno
-de Heredia y de Fernndez de Lugo.&mdash;Conquista de Jimnez
-de Quesada.&mdash;Alonso Luis de Lugo.&mdash;Creacin de una Audiencia.&mdash;Consideraciones
-acerca de la conquista de Quesada.&mdash;Conquista
-de El Ecuador.&mdash;El Ecuador a la llegada
-de los espaoles: es conquistado por Belalczar.&mdash;Fundacin
-de Santiago de Quito, de Guayaquil y de Cartago.&mdash;Belalczar
-en Espaa: es nombrado gobernador de Popayn.&mdash;Belalczar
-y Andagoya.&mdash;Sucesos del Per.&mdash;Fundacin
-de Antioqua.&mdash;Belalczar en lucha con Heredia y
-con los indios.&mdash;Ordenanzas de 1542.&mdash;Belalczar en Aaquito.&mdash;Insurreccin
-de Robledo.&mdash;Belalczar en Xaquixaguana.</span></p>
-
-
-<p class="p2">Vamos a estudiar la conquista de Colombia, cuyo pas estaba poblado
-de los <i>chichas</i> o <i>muiscas</i>, tribu numerosa de indios semicivilizados.
-Despus que Alonso de Ojeda (1499-1500) descubri las costas de Colombia,
-Rodrigo de Bastidas fund la ciudad de Santa Marta (hoy en
-Colombia). Algunos aventureros&mdash;dice Reclus&mdash;fundaron en 1525 la
-ciudad de Santa Marta cerca de la desembocadura del ro Magdalena...<a name="FNanchor_211" id="FNanchor_211" href="#Footnote_211" class="fnanchor">[211]</a>.
-Posteriormente expediciones espaolas avanzaron hasta el
-interior del pas en busca de las cuantiosas riquezas que pregonaba la
-leyenda. El nombre de la tierra de El Dorado parece que procede de
-una curiosa costumbre de los caciques indios de la meseta. La ceremonia
-de la eleccin de cierto cacique consista en embadurnar el cuerpo
-del favorecido con una substancia grasa, que luego era cubierta de polvos
-de oro. Esta operacin se efectuaba las orillas del lago sagrado
-de Gustavita, donde luego tomaba un bao<a name="FNanchor_212" id="FNanchor_212" href="#Footnote_212" class="fnanchor">[212]</a>.</p>
-
-<p>Garca de Lerma (1528-1535) sucedi Bastidas en el gobierno de
-Santa Marta. Por entonces, informada la Reina (mujer de Carlos I de
-Espaa y V de Alemania) del excesivo precio de los comestibles en la
-provincia de Tierra Firme, mand aquel Gobernador dispusiera que<span class="pagenum"><a name="Page_202" id="Page_202">[202]</a></span>
-las Justicias de las ciudades y villas nombrasen su regidor para que
-pusiera justo precio, as las cosas de dicho pas, como las que se llevasen
-de otras partes<a name="FNanchor_213" id="FNanchor_213" href="#Footnote_213" class="fnanchor">[213]</a>. En tanto que Garca de Lerma mandaba algunas
-expediciones al interior, teniendo la desgracia de que fuesen combatidas
-por los indios, el portugus Jernimo de Melo, al frente de castellanos,
-emprendi el reconocimiento del ro Magdalena, el cual naveg
-en una extensin de 35 leguas (1532). A la sazn, la mayor parte
-de los pobladores de Santa Marta abandonaban gustosos la citada ciudad
-para dirigirse al Per, donde abundaban los metales preciosos.</p>
-
-<p>En el mismo ao que muri Garca de Lerma (1532), se present al
-Emperador un militar que gozaba de gran prestigio, y cuyo nombre era
-Pedro de Heredia, pidiendo al Monarca autorizacin para acometer la
-conquista del pas que se extiende desde el Magdalena al Darin. Concedido
-el permiso, sali de Cdiz a ltimos del dicho ao. Ni tardo ni
-perezoso, inmediatamente que lleg a Colombia ech los cimientos de la
-ciudad de <i>Cartagena</i>, que fu centro de las operaciones militares. Habiendo
-dejado guarnecida la colonia, a la cabeza de sus tropas, sali a
-campaa a la regin del Norte de Santa Mara, sometiendo unas tribus
-por la fuerza y ganndose otras por el cario; volvi a Cartagena, no
-slo cargado de riquezas, sino satisfecho por sus descubrimientos. Posteriormente
-se dirigi Heredia (enero de 1534) a la regin del Sur,
-y all, al recorrer gran parte del valle del ro Zen, sufri, lo mismo
-que toda su gente, grandes padecimientos, que en cierto modo fueron
-recompensados por el oro encontrado en las sepulturas de un cementerio.
-El descubrimiento excit la codicia de los soldados espaoles, organizndose
-nuevas expediciones. Fray Toms Moro, el primer obispo del
-pas, comunic a la corte los excesos de los expedicionarios, siendo nombrado
-comisionado regio para residenciar a Heredia, el licenciado Juan
-de Badillo, miembro de la Audiencia de Santo Domingo, quien, despus
-de apoderarse de los bienes del Gobernador, mostr su sed de riquezas
-cogiendo prisioneros centenares de indios para venderlos como esclavos
-en la Isla Espaola.</p>
-
-<p>Presentse en la corte Alonso Luis de Lugo, solicitando en nombre
-de su padre Pedro Fernndez de Lugo, Adelantado de Canarias, gobernador
-y justicia mayor de las islas de Tenerife y la Palma, conquistar
-y poblar las tierras y provincias que se hallan por descubrir y
-conquistar en la provincia de Santa Marta... El Rey accedi a la peticin,
-encargando que se guardasen los lmites que seala, y aade:
-Para ello llevareis de estos Nuestros Reynos de Castilla y de las islas
-de Canarias 1.500 hombres de pie, escopeteros, arcabuceros, ba<span class="pagenum"><a name="Page_203" id="Page_203">[203]</a></span>llesteros,
- rodilleros, y 200 hombres de a caballo, con caballos yeguas
-de silla, que ans los de pie como los de caballo, irn bien armados
-y aderezados de lo necesario...<a name="FNanchor_214" id="FNanchor_214" href="#Footnote_214" class="fnanchor">[214]</a>. Pedro Fernndez de Lugo
-entr en Santa Marta mediados de diciembre del ao 1535. Acompaaba
-al Gobernador, con el nombre de justicia mayor de la colonia,
-un abogado llamado Gonzalo Jimnez de Quesada, que fu el verdadero
-conquistador de aquellas regiones. Por orden de Fernndez de
-Lugo sali (6 abril 1536) la expedicin de Santa Marta a las rdenes
-de Jimnez de Quesada, natural de Granada, tan excelente general
-como ilustre poltico. Los hechos principales de empresa tan notable
-quedaron registrados en documentos de inestimable valor<a name="FNanchor_215" id="FNanchor_215" href="#Footnote_215" class="fnanchor">[215]</a>. Dirigise
-Quesada por la orilla del ro Magdalena. Los calores tropicales, las
-fiebres y el hambre aumentaban los padecimientos causados por la multitud
-de insectos, por las acometidas de los tigres y por los combates
-con los indgenas, particularmente con los <i>panches</i>, gente bestial y de
-mucha salvaja. Las lluvias tropicales hicieron que se aumentasen las
-aguas del ro, dilatndose en una grande extensin. Quesada no tuvo
-ms remedio que asentar su campamento en un lugar llamado <i>Tora</i>,
-mientras las naves seguan remontando el ro. Tantas y tan graves fueron
-las enfermedades que se desarrollaron en el campamento, que a los
-muertos no se les daba sepultura y se les arrojaba al ro. Cuntase que
-los caimanes se cebaron de tal modo en la carne humana, que despus
-de comerse a los muertos, atacaron a los vivos que se aproximaban al
-Magdalena. Levantaron el campo, apartndose de las mrgenes del citado
-ro. Aunque Quesada haba perdido muchos hombres, di aliento los
-que vivan y pudo llegar a las inmediaciones de las mesetas centrales
-de lo que es hoy Repblica de Colombia. Cuando los expedicionarios
-vieron y admiraron los campos cultivados, se decidieron a aclamar jefe
-a Quesada, desligndolo de toda dependencia de Fernndez de Lugo.
-Continu Quesada sus descubrimientos, llegando, por fin, a la hermosa
-llanura o sbana de Bogot, llamada por los naturales <i>Cundina marca</i>,
-donde estaba la capital de los muiscas. En la misma poca el alemn
-Federmann y el espaol Sebastin Belalczar (ya conocidos en captulos
-anteriores), que andaban recorriendo aquellas tierras, llegaron a
-disputar a Quesada la prioridad del descubrimiento, cediendo al fin los
-dos primeros al ltimo todos sus derechos mediante cierta cantidad. Que<span class="pagenum"><a name="Page_204" id="Page_204">[204]</a></span>sada
-lleg al pueblo de Muqueta, capital del territorio, que encontr
-desierta y convirti luego en centro de sus futuras operaciones. Desde
-all se dirigi a Tunja, cuyo zaque (Rey) gozaba fama de poseer grandes
-riquezas, y se apoder de la citada poblacin el 20 de agosto de 1537.
-El zaque cay prisionero y sus tesoros pasaron a manos de los castellanos.
-Se hizo un montn de oro tan grande&mdash;dice Quesada&mdash;que
-puestos los infantes en torno de l, no se vean los que estaban de frente,
-y los de a caballo apenas se divisaban. Los castellanos deseaban
-ms riquezas, y para lograrlas se apoderaron de Iraca; a pesar de la
-resistencia de los indgenas, ocuparon el palacio del cacique y penetraron
-en el templo. Despus de apoderarse de las riquezas que encerraba
-el adoratorio, le pegaron fuego. Buscando todava ms oro, se hicieron
-dueos de Bogot, muriendo el zipa en el asalto de un casero; tambin
-fu derrotado el nuevo zipa, y para obligarle a confesar dnde tena
-guardados sus tesoros, se le hizo morir en el tormento. Quesada, como
-granadino que era, di al pas que acababa de conquistar el nombre de
-<i>Nuevo Reino de Granada</i>, y a la capital de la colonia, cuyos cimientos
-ech el 6 de agosto de 1538, la llam Santa Fe de Bogot<a name="FNanchor_216" id="FNanchor_216" href="#Footnote_216" class="fnanchor">[216]</a>.</p>
-
-<p>Jimnez de Quesada encarg a un hermano suyo, llamado Hernn,
-el gobierno de la colonia, y l decidi marchar a Espaa con el objeto de
-solicitar del Rey el ttulo de gobernador de aquellos pases. Aunque nadie&mdash;habiendo
-fallecido Fernndez de Lugo en Santa Marta en enero
-de 1536&mdash;poda alegar mejores ttulos que Jimnez de Quesada, la corte
-prefiri para el cargo a Alonso Luis de Lugo, hijo del citado primer
-gobernador.</p>
-
-<p>Poco despus Carlos V cre una Audiencia (17 julio 1549) que haba
-de residir en Santa Fe de Bogot y cuyo tribunal hubo de cerrar
-el perodo de la conquista. El primer presidente fu el Dr. Gutirrez
-de Mercado.</p>
-
-<p>El resultado de las expediciones de Jimnez de Quesada fu el descubrimiento
-de nuevas tierras y la conquista del <i>Nuevo Reino de Granada</i>,
-que hoy constituye la mejor parte de la Repblica de Colombia.
-El conquistador de Nueva Granada es uno de los hombres ms grandes<span class="pagenum"><a name="Page_205" id="Page_205">[205]</a></span>
-de aquellos tiempos, mereciendo figurar al lado de Corts, Pizarro, Almagro,
-Nez de Balboa, Valdivia y Orellana.</p>
-
-<p>En sus ltimos aos cay en desgracia de la corte. Muri el 16 de
-febrero de 1579, tan pobre, que, segn los cronistas, deba ms de
-60.000 pesos<a name="FNanchor_217" id="FNanchor_217" href="#Footnote_217" class="fnanchor">[217]</a>. Fu sepultado en el convento de Santo Domingo de
-Mariquita. Dicho convento se hallaba emplazado frente a la casa en que
-falleci el noble conquistador. El 1597 fueron trasladados sus restos a
-Bogot, y al acercarse la celebracin de su tercer centenario se colocaron
-en un sepulcro digno de la fama de varn tan insigne. En la acera
-del Norte de la plazuela formada por las portadas de los cementerios
-pblicos, se erigi un mausoleo de mrmol blanco; en l se pusieron las
-inscripciones siguientes: al Sur, frente principal, <i>Jimnez de Quesada</i>;
-al Oriente, <i>El Concejo municipal de Bogot</i>; al Occidente, <i>Al fundador
-de Santa Fe de Bogot</i>, y al Norte, <i>Expecto resurrectionem mortuorum</i><a name="FNanchor_218" id="FNanchor_218" href="#Footnote_218" class="fnanchor">[218]</a>.</p>
-
-<p>Pasamos a relatar brevemente la conquista de El Ecuador. Las
-tribus que ocuparon El Ecuador antes de ser conquistado por los
-incas se llamaban <i>scyris</i> o <i>caras</i>, <i>puxahaes</i>, <i>caaris</i> y <i>quitos</i> o <i>quites</i>.
-La capital de los caras fu Quito. Los incas, despus de vencer a las
-tribus citadas y algunas otras&mdash;todas fetichistas, poligamas y antropfagas&mdash;se
-establecieron en el pas hasta la llegada de los espaoles.</p>
-
-<p>La siguiente Real cdula prueba el estado de barbarie en que se
-hallaban los indgenas de Quito a mediados del siglo <span class="smcap">xvi</span>.</p>
-
-<p>Caciques: Con noticia el Prncipe, que los de la provincia de Quito,
-quando moran, mandaban matar indios de ambos sexos, para enterrarlos
-con ellos; no obstante no persuadirse se continuara tan extravagante
-abuso; Mand al Presidente y Audiencia de dicha provincia no
-consintiese exceso de tal naturaleza, y lo castigase con todo rigor. Cdula
-de 18 de Enero de 1552. Vid. tomo 11 de ellas, fol. 35 b. n. 55<a name="FNanchor_219" id="FNanchor_219" href="#Footnote_219" class="fnanchor">[219]</a>.</p>
-
-<p>Sebastin de Belalczar, gobernador en San Miguel, noticioso de
-que Pedro de Alvarado se diriga a Quito en busca de riquezas, march a
-dicho punto, a ltimos del ao 1533, al frente de 200 soldados. Belalczar
-encontr un enemigo poderoso en Rumiahu, quien a la cabeza
-de 20.000 indios, defendi el terreno palmo a palmo, haciendo hoyos en
-la tierra, en los que clavaba agudas estacas para impedir el paso a los
-caballos del capitn espaol. Poco despus lleg Diego de Almagro con
-refuerzos y tambin Alvarado, el cual pretenda que se le adjudicara
-el pas. Opusironse Belalczar y Almagro y, como testimonio de ha<span class="pagenum"><a name="Page_206" id="Page_206">[206]</a></span>ber
-tomado posesin del reino, en los llanos de Riobamba fundaron el
-pueblo de <i>Santiago de Quito</i> (15 agosto 1534), al presente capital de la
-Repblica. Alvarado, mediante cierta suma de pesos de oro, se volvi
-a Guatemala. Belalczar, con la gente que Almagro no se llev al Per,
-continu sus conquistas. Mientras sus capitanes Pedro Aasco y Juan
-de Ampudia se dirigan por el valle, donde luego se haba de fundar
-<i>San Juan Porto</i>, l march a reunir gente, echando antes los cimientos
-de <i>Guayaquil</i> (25 junio 1535). Luego, desde Popayn se dirigi Bogot,
-y all puso paz entre Jimnez de Quesada y el alemn Federmann,
-los cuales tenan ms ambicin que prudencia. Puestos de acuerdo
-los tres capitanes, marcharon a Espaa, deseosos de tener gobiernos
-propios.</p>
-
-<p>En tanto que tomaban el camino de la metrpoli, dispuso Pizarro
-que su capitn Lorenzo de Aldama penetrase en la tierra que haba
-descubierto y conquistado Belalczar. A su vez Aldama autoriz a Jorge
-Robledo para que hiciera otras expediciones, y por cierto, que de
-una de ellas form parte el cronista Pedro Cieza. Procede del mismo
-modo recordar que, a ltimos de septiembre de 1540, se fund la ciudad
-de <i>Cartago</i> (hoy de la Repblica de Costa Rica).</p>
-
-<p>Por entonces, Pascual de Andagoya obtuvo el nombramiento de
-Adelantado y gobernador del ro de San Juan. Deseando luego extender
-sus dominios, se hizo recibir por Gobernador en la ciudad de Cali,
-en la tierra de Belalczar, siendo reconocido como tal por Jorge Robledo
-y otros capitanes. Hasta tal punto lleg la imprudencia de Andagoya,
-que se prepar a impedir por la fuerza la entrada de Belalczar,
-dado que ste ltimo consiguiera la gobernacin de la citada tierra.</p>
-
-<p>Como sospechaba Andagoya, consigui Belalczar el nombramiento
-(10 marzo 1540) de Gobernador de la provincia de Popayn, y poco
-despus (diciembre de 1540), obtuvo el ttulo de Adelantado. La gobernacin
-de Popayn, dada a Belalczar, limitaba al Norte con Castilla
-del Oro y ro de San Juan, al Este con la provincia de Bogot o Nuevo
-Reino de Granada, al Sur con la provincia de Quito y al Oeste con el
-Ocano Pacfico. Conseguido el objeto de su venida a Espaa, volvi
-para las Indias, desembarcando en Nombre de Dios a mediados de diciembre
-de 1540. Andagoya, que se hallaba en Cali, quiso resistir a Belalczar
-y fu hecho prisionero.</p>
-
-<p>Deseando Carlos V terminar de una vez con la anarqua del Per,
-dispuso que el licenciado Cristbal Vaca de Castro se dirigiera a aquel
-pas con los poderes necesarios. En efecto, march a las Indias y desembarc
-en la gobernacin de Belalczar, donde tuvo noticias exactas
-del estado del Per, y en particular&mdash;y esto fu lo que hubo de pre<span class="pagenum"><a name="Page_207" id="Page_207">[207]</a></span>ocuparle
-ms&mdash;de la muerte del marqus Francisco Pizarro (26 junio
-1541). Vaca de Castro, acompaado de Belalczar y otros capitanes,
-lleg a Lima; pero, habiendo notado durante el viaje que el gobernador
-de Popayn era partidario de los almagristas&mdash;pues haba contribudo
-a la huda de Nez de Prado, ntimo amigo de Almagro&mdash;le hizo regresar
-a su pas.</p>
-
-<p>Ya sabemos que Jorge Robledo hubo de reconocer como gobernador
-(21 abril 1541) a Belalczar. Robledo fund la ciudad de <i>Antioqua</i>;
-mas la fortuna le volvi la espalda, dirigindose entonces, hambriento
-y maltrecho, con sus treinta compaeros, a San Sebastin de Urab.
-All fu hecho prisionero por Pedro de Heredia, fundador de Cartagena,
-quien sin miramientos de ninguna clase, le mand a Espaa. Inmediatamente
-Heredia se apoder de Antioqua. Disgustado Belalczar
-con la conducta de Heredia, orden al capitn Juan Cabrera que le redujese
-a prisin y le mandara a Panam; pero luego, habiendo recobrado
-la libertad Heredia, volvi a Antioqua, dejando en ella por su teniente
-al capitn Gallegos, que a su vez fu preso por Madroero, capitn
-de Belalczar.</p>
-
-<p>Por aquellos tiempos andaba el gobernador de Popayn en guerra
-con los indios y la razn estaba de parte de los ltimos. Conviene saber
-que en las ordenanzas de 1542, se dispona, entre otras cosas, que
-los gobernadores y dems autoridades no tuviesen indios; pero Belalczar
-mand que se cumpliesen aquellas leyes, si bien tuvo el cuidado
-de poner antes en cabeza de sus hijos a los indgenas que eran de l
-propiedad. Los procuradores de las ciudades, reunidos por el Gobernador,
-mostraron su oposicin a las ordenanzas, pronunciando entonces
-aqul las famosas frases de <i>Actese lo mandado; pero no se cumpla</i>. Hizo
-suspender las ordenanzas y mand a Espaa un procurador que hiciera
-presente al gobierno el estado de las cosas. Para implantar estas reformas,
-el Emperador escogi a Blasco Nez Vela, primer virrey del
-Per, que sali de Sanlcar el 3 de noviembre de 1543 con una flota de
-52 buques. Lleg el virrey al Nuevo Mundo, y al frente de pequeo
-ejrcito pele con Gonzalo Pizarro en Aaquito: all muri Nez Vela
-y all fu hecho prisionero Belalczar y su hijo Francisco. Aunque desconocemos
-los motivos, se halla probado que el gobernador de Popayn
-entr en la prisin enemigo de Pizarro y sali amigo. Inmediatamente
-que Belalczar recobr la libertad, se dirigi a su gobernacin y all
-supo cmo Jorge Robledo, que nunca fu fiel amigo suyo, haba vuelto
-de Espaa con el ttulo de mariscal de Antioqua. En seguida comenz
-la guerra entre los dos, logrando el Adelantado sorprender al Mariscal
-(5 octubre 1546) en la Loma del Pozo.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_208" id="Page_208">[208]</a></span>
-Dcese que entre los papeles del Mariscal se hallaron unas cartas
-que escribi y no mand a su destino, en las que acusaba a Belalczar
-de traidor y pizarrista. Castigle el vencedor hacindole degollar inmediatamente.
-Temeroso Belalczar de la venganza de los amigos de
-Robledo, viva en continuo desasosiego y zozobra. En aquel tiempo,
-para acabar con los disturbios del Per, vino de Espaa&mdash;como veremos
-en el <a href="#CAPITULO_XXIII">captulo XXIII</a>&mdash;el presidente D. Pedro de La Gasca, quien, ayudado
-por Belalczar, derrot a Gonzalo Pizarro en la memorable batalla
-de Xaquixaguana. Razn tena Belalczar para temer a los partidarios
-del citado Robledo, los cuales consiguieron que el licenciado Briceo
-formase causa y condenara al valeroso gobernador de Popayn.
-Cuando se encaminaba a Espaa con la idea de pedir&mdash;no sabemos si
-gracia o justicia&mdash;, muri en Cartagena de Indias, a los sesenta aos
-de edad. Sea de ello lo que fuere y censurables o no censurables algunos
-hechos de Belalczar, l fu uno de los capitanes ms valerosos que
-tomaron parte en la conquista de las Indias<a name="FNanchor_220" id="FNanchor_220" href="#Footnote_220" class="fnanchor">[220]</a>.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_209" id="Page_209">[209]</a></span></p>
-
-
-<h3 id="CAPITULO_XII">CAPTULO XII</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Conquista de las provincias argentinas y del Brasil.&mdash;Conquista
-de la Argentina.&mdash;Gaboto en las costas del Brasil
-y en las mrgenes del Paran.&mdash;Fuerte de Sancti Spritus.&mdash;Mendoza
-en el ro de la Plata.&mdash;Santa Mara de Buenos
-Aires.&mdash;Oposicin de los querands.&mdash;Ayolas y Martnez
-de Irala: fuerte de la Asuncin.&mdash;Muerte de Mendoza
-y de Ayolas.&mdash;Gobierno de Irala.&mdash;Se piensa en la traslacin
-de los habitantes de Buenos Aires las orillas del
-Paraguay.&mdash;Gobernadores anteriores Garay: fundacin
-de Buenos Aires; muerte de Garay.&mdash;La Patagonia.&mdash;El
-Chaco.&mdash;Conquista del Paraguay y del Uruguay.&mdash;El gobernador
-Arias de Saavedra.&mdash;Otros gobernadores.&mdash;Los
-brasileos en el Uruguay.&mdash;Conquista del Brasil.&mdash;Primeras
-colonias.&mdash;El Brasil durante el reinado de D. Manuel
-El Afortunado.</span></p>
-
-
-<p class="p2">Si en el viaje que en el ao 1508 hicieron Juan Daz de Sols y Vicente
-Yez Pinzn no llegaron a las costas argentinas, en el realizado
-por aquel navegante en 1516 ya conocieron los espaoles la desembocadura
-del Ro de la Plata<a name="FNanchor_221" id="FNanchor_221" href="#Footnote_221" class="fnanchor">[221]</a>. Sebastin Gaboto se dirigi desde las
-costas del Brasil al mencionado ro en el ao 1526<a name="FNanchor_222" id="FNanchor_222" href="#Footnote_222" class="fnanchor">[222]</a>. Uno de sus subalternos,
-segn las crnicas de aquellos tiempos, se intern en el ro
-Uruguay hasta el de San Salvador, en tanto que Gaboto remontaba el
-Paran, en cuyas mrgenes fund una fortaleza con el nombre de
-<i>Sancti Spritus</i>, donde dej una guarnicin. A causa de algunas muestras
-de metal que haba recogido durante su viaje, di el nombre de
-<i>Plata</i> al ro que hasta entonces haba sido llamado <i>Mar dulce</i>. Naveg
-el ro Paraguay, dirigindose luego a Espaa. La guarnicin de Sancti
-Spritus fu asesinada por los indios <i>timbus</i> y la fortaleza completamente
-destruda. Algunos soldados que se hallaban fuera de dicho
-fuerte pudieron trasladarse a la colonia portuguesa de San Vicente.</p>
-
-<p>El continuador de la obra de Sebastin Gaboto fu D. Pedro de
-Mendoza, noble caballero espaol que haba logrado no poca fama en<span class="pagenum"><a name="Page_210" id="Page_210">[210]</a></span>
-la guerra de Italia. Hallndose en Toledo, a 21 de mayo de 1534, el
-Rey mand tomar el asiento y capitulacin siguiente: 1. Primeramente
-os doy licenzia y facultad para que por Nos y en nuestro nombre
-y de la Corona Real de Castilla podais entrar en el dicho Ro de
-Sols que llaman de la Plata, hasta la mar del Sur, donde tengais doscientas
-leguas de luengo de costa de gobernazion que comience desde
-donde se acaba la gobernazion que tenemos encomendada al mariscal
-don Diego de Almagro hasta el Estrecho de Magallanes, y conquistar
-y poblar las tierras y provincias que oviese en las dichas tierras.
-2. Item entendiendo ser cumplidero al servicio de Dios y nuestro, y
-por honrar nuestra persona y por vos hazer merced, prometemos de
-vos hazer nuestro gobernador y capitan general de las dichas tierras
-y provincias y Pueblos del Ro de la Plata, y en las dichas dozientas
-leguas de costa del mar del Sur que comienzan desde donde acaban los
-lmites que como dicho es tenemos dado en gobernacion al dicho Mariscal
-Don Diego de Almagro, por todos los das de nuestra vida con salario
-de dos mill ducados de oro en cada un ao y dos mill de ayuda
-de costas...<a name="FNanchor_223" id="FNanchor_223" href="#Footnote_223" class="fnanchor">[223]</a>.</p>
-
-<p>El Emperador di orden al conde D. Fernando de Andrada, asistente
-de Sevilla; al conde de Gelves, alcaide de las Atarazanas, y a los
-oficiales de la Casa de Contratacin para que la armada se dispusiera
-a salir a la mayor brevedad. Tan rpido se hizo el apresto que Mendoza
-sali de la barra de Sanlcar el 1. de septiembre de 1535 al
-frente de una expedicin compuesta&mdash;segn Herrera&mdash;de 11 navos
-con 800 hombres<a name="FNanchor_224" id="FNanchor_224" href="#Footnote_224" class="fnanchor">[224]</a>. Algunos cronistas dicen que la expedicin se compona
-de 14 naves que llevaban a bordo 2.500 castellanos y 150 alemanes.</p>
-
-<p>Penetr Mendoza en el Ro de la Plata y cuntase que en el momento
-de pisar la tierra, el capitn Sancho Garca exclam: <i>Qu buenos
-aires se respiran en esta tierra!</i> En lucha los castellanos con los indios
-(<i>bilelas</i>, <i>lules</i>, <i>agoyas</i>, <i>tobas</i>, <i>abipones</i>, <i>calchaques</i> y otros), fueron muertos
-muchos de los primeros, entre ellos D. Diego de Mendoza y D. Pedro
-de Benavides, hermano aqul y sobrino ste del jefe de la expedicin.
-Pasado poco tiempo (2 febrero 1536), Mendoza ech los cimientos
-de una poblacin a la que di el nombre de <i>Santa Mara de Buenos
-Aires</i>. Los indios <i>querands</i>, rivales en fiereza a los charras, comenzaron
-a hostilizar a los nuevos pobladores, negndoles los vveres y diezmando
-a la guarnicin. Deseando Mendoza encontrar sitio ms hospitalario,
-dispuso que Juan de Ayolas se dirigiese ms al Norte, siguiendo<span class="pagenum"><a name="Page_211" id="Page_211">[211]</a></span>
-los pasos de Gaboto. As lo hizo el intrpido capitn, quien luego fund
-una fortaleza, origen de la ciudad de la <i>Asuncin</i> (1536.)</p>
-
-<p>Mientras Mendoza, desalentado y enfermo, regresaba Espaa, en
-cuya travesa hubo de morir, Ayolas, dejando a Martnez de Irala en
-el fuerte de la Asuncin, se intern en los bosques del Chaco con 200
-soldados, llegando hasta la frontera del Per; pero a su vuelta fu sorprendido
-por los salvajes y muerto con todos los suyos.</p>
-
-<p>Por muerte de Ayolas, se encarg interinamente del gobierno el capitn
-Irala; mas habiendo llegado de Espaa Alonso de Cabrera, con
-el nombramiento de Gobernador para el caso en que faltase el propietario,
-tom dicho Cabrera las riendas del poder. Dispuso despoblar
-Buenos Aires, trasladando sus habitantes a las orillas del Paraguay,
-en cuyos sitios los indgenas eran menos belicosos.</p>
-
-<p>Conocedor el Rey de los sucesos ocurridos en la colonia, di el ttulo
-de Adelantado a Alvar Nez Cabeza de Vaca, y cuyas capitulaciones
-se hicieron, al tenor de las de D. Pedro de Mendoza, el 18 de marzo
-de 1540. Alvar Nez sali de Sanlcar el 2 de noviembre de 1540 y
-lleg a la Asuncin el 11 de marzo de 1542. Nombr maestre de campo
-a Irala. Alvar Nez por un lado e Irala por otro, realizaron expediciones
-que no dejaron de ser tiles. Una revolucin dirigida por el contador
-Felipe Cceres acab con su gobierno. Los conjurados penetraron
-(25 abril 1544) en la casa del Adelantado y lo redujeron a prisin. En
-seguida confiaron el mando de la colonia a Martnez de Irala, al mismo
-tiempo que mandaban a Espaa al Adelantado.</p>
-
-<p>Martnez de Irala puso orden en la colonia y pele valerosamente
-con los indgenas. Emprendi una expedicin al Per y all solicit de
-La Gasca la confirmacin del cargo que desempeaba. A su vuelta al
-Paraguay tuvo que luchar con los parciales de Alvar Nez Cabeza
-de Vaca, que se haban hecho dueos del poder. La corte confirm a
-Irala en el gobierno del Paraguay, sorprendindole la muerte en 1557.</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Tan sabio era y astuto y cauteloso</div>
-<div class="line">en su trato y vivienda nuestro Irala,</div>
-<div class="line">que no tiene algun hombre del quexoso</div>
-<div class="line">que a todos en amor parece yguala:<a name="FNanchor_225" id="FNanchor_225" href="#Footnote_225" class="fnanchor">[225]</a></div>
-</div></div></div>
-
-<p>A Irala sucedi en el gobierno su yerno, el capitn Gonzalo de
-Mendoza; y a su muerte (1558) los vecinos de la Asuncin, dieron sus
-votos al capitn Francisco Ortiz de Vergara, casado con otra hija de
-Irala<a name="FNanchor_226" id="FNanchor_226" href="#Footnote_226" class="fnanchor">[226]</a>. Despus de siete aos de gobierno, emprendi un viaje al<span class="pagenum"><a name="Page_212" id="Page_212">[212]</a></span>
-Per para solicitar del virrey su nombramiento en propiedad; mas
-Felipe Cceres, ya conocido por la sublevacin contra Alvar Nez,
-se present la Audiencia de Lima acusando al Gobernador de haber
-abandonado la provincia de su mando. La Audiencia se dej engaar y
-destituyendo Ortiz de Vergara, nombr a Juan Ortiz de Zrate y
-ste su vez di el cargo de teniente gobernador a Cceres. Desde el
-ao 1569 comenz su gobierno interino Cceres, bien que a disgusto de
-los colonos, los cuales le depusieron, poniendo en su lugar a Martn
-Surez de Toledo.</p>
-
-<p>En las capitulaciones que hizo el Rey en Madrid a 10 de julio de
-1569, con Juan Ortiz de Zrate se dice: Primeramente, os hacemos
-merced de la gobernacin del Ro de la Plata, as de lo que al presente
-est descubierto y poblado como de todo lo dems que de aqu adelante
-descubriredes y poblredes, ans en las provincias del Paraguay
-y Paran como en las dems provincias comarcanas, por vos y por
-vuestros capitanes y tenientes que nombrredes y sealredes, ans por
-la costa del mar del Norte como por la del Sur, con el distrito y demarcacion
-que su Magestad el Emperador, mi seor, que haya gloria, la di
-y concedi al gobernador D. Pedro de Mendoza, y despus del a Alvar
-Nez Cabeza de Vaca, y a Domingo de Irala...<a name="FNanchor_227" id="FNanchor_227" href="#Footnote_227" class="fnanchor">[227]</a> Hace notar el historiador
-Quesada, que desde la capitulacin celebrada en 21 de mayo
-de 1534 hasta la otorgada con Ortiz de Zrate en 10 de julio de 1569,
-el Rey fija y deslinda el territorio austral comprendido entre los mares
-del Norte y del Sur (Atlntico y Pacfico), y por consiguiente, includos
-en esos lmites, la Patagonia, el Estrecho de Magallanes y Tierra del
-Fuego, como parte integrante de la gobernacin del Ro de la Plata<a name="FNanchor_228" id="FNanchor_228" href="#Footnote_228" class="fnanchor">[228]</a>.</p>
-
-<p>Casi tres aos pasaron desde que se firm el contrato hasta que la
-expedicin pudo hacerse a la vela. Componase de unos 600 hombres
-de guerra, 21 religiosos de San Francisco, algunos peritos en varios
-oficios, muchos matrimonios de colonos, y por capelln el arcediano
-Centenera, futuro autor del poema intitulado <i>Argentina</i>. Parti la expedicin
-de Sanlcar el 17 de octubre de 1572. Experiment vientos
-contrarios hasta llegar a la Lnea. Una de las naves, la ms pequea,
-se desvi del resto de la flota, tocando en S. Vicente del Brasil. Mientras
-tanto, Zrate sigui su camino y vi tierra el 21 de marzo de
-1573; pero hasta el 3 de abril no lleg a la playa y puerto llamado de
-<i>D. Rodrigo</i>. Desde all, caminando sin rumbo algunos das, pudo tocar
-en la isla de <i>Santa Catalina</i>. Despus, en los comienzos de octubre del
-mismo ao, tom rumbo hacia el Ro de la Plata. A mediados de noviem<span class="pagenum"><a name="Page_213" id="Page_213">[213]</a></span>bre
-arrib Zrate (el tercer Adelantado del Ro de la Plata) a la isla
-de San Gabriel, no sin haber sufrido tempestades y borrascas<a name="FNanchor_229" id="FNanchor_229" href="#Footnote_229" class="fnanchor">[229]</a>. Determin
-en aquel mismo sitio echar los cimientos de una poblacin, con
-cuyo objeto dispuso que se levantasen chozas o casas de paja. Cuando
-los charras recibieron la visita de aquellas gentes, se dieron prisa a
-obsequiarlas con vveres, naciendo, como era natural, corrientes de simpata
-entre unos y otros. Entre los varios caudillos de los charras haba
-uno, de nombre Sapicn, venerable anciano, a quien todos respetaban
-y queran. Los espaoles comenzaron la guerra. Decan&mdash;y este
-fu el pretexto,&mdash;que uno de sus marineros, en la primera canoa que
-hubo a mano, se haba pasado al campo enemigo, negndose a entregarlo
-los charras. Debe advertirse que los indgenas ignoraban el castigo
-que merecan los desertores. Posible es que, adems, tuviesen el convencimiento
-de que no eran desgraciados nufragos los que llegaban a sus
-playas, sino conquistadores. Entonces renovaron las hostilidades, y los
-espaoles, que contaban con elementos de represin en la ciudad de la
-Asuncin, se dispusieron a la resistencia. Instalado Zrate en la naciente
-poblacin, se le present el isleo Yamand, ofrecindose a llevar
-hasta Santa F comunicaciones para Garay, anuncindole la llegada
-del Adelantado.</p>
-
-<p>De Yamand dice Centenera:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Este malvado, perro, como artero</div>
-<div class="line">A todos los ms indios comarcanos,</div>
-<div class="line">Los trae su opinion al retortero,</div>
-<div class="line">Y como son los Indios tan livianos,</div>
-<div class="line">Y l pica su poquillo en hechicero,</div>
-<div class="line">Donde l pone los pies ponen sus manos,</div>
-<div class="line">De suerte que si quiere hacer guerra,</div>
-<div class="line">Al punto le veris juntar la tierra<a name="FNanchor_230" id="FNanchor_230" href="#Footnote_230" class="fnanchor">[230]</a>.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>El astuto indgena, que se entenda con su cacique Sapicn, se propona
-conocer la posicin ocupada por Garay. A su vez Zrate, cada
-vez ms disgustado por la negativa de los charras a entregar el marinero
-desertor, dispuso tomar el desquite. Mand que una partida de
-su gente arrebatase a Aba-aihuba, sobrino de Yamand<a name="FNanchor_231" id="FNanchor_231" href="#Footnote_231" class="fnanchor">[231]</a>. As se
-hizo<a name="FNanchor_232" id="FNanchor_232" href="#Footnote_232" class="fnanchor">[232]</a>. El efecto que en todos los indgenas caus el hecho fu grande.
-Una comisin de charras pidi al Adelantado que dejara en liber<span class="pagenum"><a name="Page_214" id="Page_214">[214]</a></span>tad
-a Aba-aihuba. Accedi a ello el jefe espaol; pero oblig a Yamand,
-mediante ciertas promesas, que permaneciese en el campamento
-cristiano. Cuando Yamand encontr ocasin propicia, se escap para
-volver a su vida aventurera y belicosa<a name="FNanchor_233" id="FNanchor_233" href="#Footnote_233" class="fnanchor">[233]</a>.</p>
-
-<p>En seguida, reunidas las Asambleas de guerreros, acordaron romper
-las hostilidades. Es de advertir que ya Yamand haba llegado
-los reales de Garay, y ponindose al habla con Ter, caudillo de los
-naturales de Santa Fe, hubo de invitarle de parte de Sapicn a alzarse
-en armas contra los espaoles. Entre tanto que Ter pona en aprieto
-a Garay, Sapicn atac en San Gabriel al Adelantado. Cay Sapicn
-sobre los espaoles que se haban internado en busca de vveres, logrando
-matar a 37 y coger un prisionero; otros dos debieron su salvacin
-a la fuga. El capitn Pablo de Santiago y el sargento mayor Martn
-Pinedo, por orden de Zrate, acudieron a castigar a los indgenas,
-sosteniendo con ellos sangriento combate, en el que perecieron 100 soldados
-y varios oficiales. Si entre los espaoles reinaba la tristeza, en
-el campo contrario todo era alegra y contento. Acord Zrate retirarse
-a la isla, de donde no debi salir con elementos tan pequeos. Sapicn,
-sospechando las intenciones del enemigo, le vigilaba constantemente.</p>
-
-<p>Cuando se presentaba tan negro porvenir al Adelantado, cuando los
-charras con sus insultos, gritos y amenazas, y aun con sus retos y
-desafos se disponan a empresas ms grandes, vino ayuda poderosa a
-los espaoles. Sucedi que el capitn Rui Daz Melgarejo arrib a San
-Vicente (Brasil), y desde all se di a correr la tierra, fundando pueblos
-donde mejor le pareca. Lleg a su noticia el apuro en que se encontraba
-Zrate y vol a San Gabriel en su auxilio, unas veces por tierra
-y otras embarcado. La alegra del Adelantado y de los suyos no
-pudo ser mayor. Pensaban que la Providencia velaba por ellos, y con
-auxilio tan grande se dispusieron, sin temor alguno, a arrostrar todos
-los peligros. Ya tenan provisiones de boca y guerra; ya tenan un talento
-militar que les guiase. Hubo junta de oficiales y en ella sostuvo
-Melgarejo la necesidad de retirarse a la isla de Martn Garca, cuya
-nueva retirada se hizo afortunadamente. Melgarejo llev a Zrate provisiones
-de los bohos o chozas de las islas cercanas, y convenci el primero
-al segundo de la necesidad&mdash;pues era conocida la traicin de Yamand&mdash;de
-ir en busca de Garay, nico que les poda salvar en aquellas
-crticas circunstancias. Garay, que haba conseguido derrotar al valiente
-caudillo Ter, despus de muchos contratiempos pudo llegar a
-las riberas del Salvador, realizando de este modo el pensamiento de<span class="pagenum"><a name="Page_215" id="Page_215">[215]</a></span>
-Melgarejo. A su vez este ltimo, habiendo dejado en Martn Garca a
-Zrate y los suyos, condujo a las mujeres y enfermos a las citadas riberas.</p>
-
-<p>Veamos lo que sucedi a Garay en los comienzos de su campaa
-contra Sapicn. Se situ en sitio poco a propsito, si bien no estaba
-lejos de un puerto donde haba guardia espaola. Al da siguiente de
-su llegada, se present Sapicn al frente de unos 1.000 hombres.
-Amigos!&mdash;dijo a los suyos Garay&mdash;no queda otro camino que morir o
-vencer: esperemos, pues, con valor al enemigo. La lucha fu terrible.
-Tabob y Aba-aihuba murieron como hroes, como tambin Sapicn,
-Anagualpo, Yandinoca y Magalona. Retirronse con orden los indgenas
-y no fueron perseguidos por los espaoles. Despus Garay se puso
-en marcha para Martn Garca, y ambos, Zrate y Garay, se encaminaron
-para San Salvador, donde hallaron varias barracas que merecieron
-de parte del Adelantado el nombre de ciudad y se nombraron
-las autoridades que deban regirla. Dispuso cambiar el nombre de San
-Salvador por el de <i>Nueva Vizcaya</i>, cambio que disgust a los que no
-eran vascos<a name="FNanchor_234" id="FNanchor_234" href="#Footnote_234" class="fnanchor">[234]</a>. Garay y Melgarejo, obedeciendo rdenes de Zrate,
-marcharon en busca de bastimentos.</p>
-
-<p>Tanto fu el valor que mostraron los indios en esta campaa, que
-don Francisco de Toledo, virrey del Per, tuvo que acudir en auxilio de
-los nuestros. Haba terminado la guerra, aunque no el odio que los indgenas
-tenan a los espaoles. Recordaremos que a los infelices cautivos
-les trataron inhumanamente. Afirma Centenera que lleg la crueldad
-hasta enterrar vivos a muchos<a name="FNanchor_235" id="FNanchor_235" href="#Footnote_235" class="fnanchor">[235]</a>. Del mismo modo Garay, Melgarejo
-y Zrate hicieron sentir pesado yugo a los feroces indios. Muertos
-sus jefes, sin esperanzas de auxilio, los charras se cruzaron de brazos,
-esperando ocasin ms propicia.</p>
-
-<p>Procede ya ocuparnos en otros asuntos. En el interior algunos descontentos
-no estaban conformes con el gobierno del Adelantado. El licenciado
-Trejo, cura vicario de San Salvador, se puso al frente de una
-conjuracin, que, descubierta por Zrate, cogi prisionero a dicho jefe
-y le condujo a su residencia de a bordo. Convencido Zrate de que su
-autoridad se hallaba en peligro, acord abandonar a San Salvador
-(fines de diciembre de 1575), trasladarse a la Asuncin y entregar all
-a Trejo a la jurisdiccin eclesistica. A su paso visit la ciudad de
-Santa Fe, la cual encontr dotada de buen gobierno y en estado prspero,
-felicitando por ello a su fundador Garay.</p>
-
-<p>Poco despus, Zrate, habiendo bebido cierto brebaje que le fu<span class="pagenum"><a name="Page_216" id="Page_216">[216]</a></span>
-dado por un curandero para devolverle la salud, le ocasion la muerte.</p>
-
-<p>Poco querido por su codicia Ortiz de Zrate, ni lloraron su muerte
-los indios ni los espaoles. Dej el gobierno a su hija Juana y mientras
-ella no tomase posesin, a su sobrino Mendieta<a name="FNanchor_236" id="FNanchor_236" href="#Footnote_236" class="fnanchor">[236]</a>.</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Dexo en su testamento declarado</div>
-<div class="line">que sea su legtimo heredero</div>
-<div class="line">la hija que en las Charcas ha dexado,</div>
-<div class="line">y aquel que fuere esposo y compaero</div>
-<div class="line">suceda en el gobierno y el estado</div>
-<div class="line">segun como lo tuvo l de primero:</div>
-<div class="line">y mande y rija en tanto quella viene</div>
-<div class="line">su sobrino Mendieta que all tiene.<a name="FNanchor_237" id="FNanchor_237" href="#Footnote_237" class="fnanchor">[237]</a>.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>Gobern algn tiempo Mendieta. Joven de veinte aos, manifest
-ms imprudencia que sensatez en todos los asuntos. Juana Ortiz de Zrate
-cas con el licenciado Juan de Torres de Vera y Aragn. Lo mismo
-Torres de Vera que antes Ortiz de Zrate fundaron ciudades y villas
-en la provincia del Ro de la Plata. Si Juan de Garay, en virtud de los
-poderes conferidos por Torres de Vera, fund la ciudad de Santa Fe de
-la <i>Vera Cruz</i> el 1573, en el mismo ao, D. Jernimo Luis de Cabrera,
-de la gobernacin de Tucumn, ech los cimientos de la ciudad de <i>Crdoba</i>.
-Encontrronse ambos pobladores, y despus de las salutaciones&mdash;segn
-el P. Lozano&mdash;le requiri Cabrera jurdicamente para que
-no fundase pueblo alguno, ni conquistase indios fuera de la gobernacin
-del Paraguay, ni se entrometiera en la de Tucumn que llegaba hasta
-aquella costa y sus islas<a name="FNanchor_238" id="FNanchor_238" href="#Footnote_238" class="fnanchor">[238]</a>.</p>
-
-<p>Cuando Juan de Garay, que ya se haba cubierto de gloria peleando
-con el charra, asumi el mando de la colonia en el ao 1576, se dispuso
-a mayores empresas. El 11 de junio de 1580 (sbado, da de San
-Bernab), ante escribano y presentes justicias e regidores y mucha
-gente, estando&mdash;dice el citado Garay&mdash;en este puerto de Santa Mara
-de Buenos Aires, que es en la provincia del Ro de la Plata, intitulada
-la <i>Nueva Vizcaya</i>, e fundo en el dicho asiento e puerto una ciudad, la
-cual pueblo con los soldados y gente que al presente tengo, e e traido
-para ello, la yglesia de la cual pongo su advocacion de la Santsima
-Trinidad, la cual sea e ha de ser yglesia mayor e parroquial, contenida
-y sealada en lata que tengo fecha de la dicha ciudad, y la dicha ciudad
-mando se intitule la ciudad de la Trinidad... El capitn Juan de
-Garay en seal de posesion, ech mano a su espadon y cort yerbas<span class="pagenum"><a name="Page_217" id="Page_217">[217]</a></span>
-y tir cuchilladas...<a name="FNanchor_239" id="FNanchor_239" href="#Footnote_239" class="fnanchor">[239]</a>. Garay levant la nueva ciudad casi en el
-mismo sitio que D. Pedro de Mendoza fund a Santa Mara de Buenos
-Aires, y que fu despoblada por su sucesor. Se abrieron los primeros
-fosos y empalizadas en el promontorio, cubierto de un bosque de espinos
-y algarrobos, donde a la sazn se encuentra la Casa Rosada del
-Gobierno nacional. Desmontado el bosque y comenzadas las edificaciones,
-pronto se pusieron de manifiesto las muchas ventajas comerciales
-y martimas del sitio elegido por Juan de Garay. Capitn tan ilustre
-reparti solares a sus compaeros, seal sitio para la iglesia y
-nombr cabildo. Estaba fundada la ciudad intitulada <i>Santsima Trinidad
-del puerto de Buenos Aires</i>.</p>
-
-<p>Despus castig a los belicosos <i>querandes</i>, como en la opuesta orilla
-del Ro de la Plata haba castigado a los charras. Pasados cuatro
-aos (1584) sali a visitar sus provincias con direccin a la Asuncin,
-y como Sols en el Uruguay, y como Ayolas en el mismo Paran, fu
-inmolado con 40 de sus compaeros por un grupo de indios mauas.
-Centenera escribe:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line">Garay fu de prudencia siempre falto,</div>
-<div class="linec">........................................<a name="FNanchor_240" id="FNanchor_240" href="#Footnote_240" class="fnanchor">[240]</a></div>
-</div></div></div>
-
-<p>Con el gobierno de Juan de Garay se puede dar fin a la conquista de
-las provincias argentinas.</p>
-
-<p>Por lo que atae a la Patagonia, aqu slo diremos que se exploraron
-primeramente las costas orientales y meridionales, desde el cabo de
-San Antonio (al medioda del grande desage de la Plata) hasta el cabo
-de la Victoria inclusive (en la extremidad ms occidental del Estrecho
-de Magallanes.)</p>
-
-<p>Del Chaco no se tuvieron noticias exactas hasta ltimos del siglo
-<span class="smcap">xviii</span>. Slo se saba que el pas era extenso, seco y arenoso, y que
-los indgenas vivan en aquella dilatada tierra en estado de barbarie.</p>
-
-<p>Al estudiar el Paraguay y el Uruguay debemos no olvidar, que,
-durante el perodo de la colonizacin, la historia de aquellos pases
-es la misma que la de la tierra conocida hoy con el nombre de Repblica
-Argentina. Ambos pases formaban parte de las provincias argentinas.
-Recordaremos, sin embargo, que as como los <i>querands</i> poblaban
-la Argentina, los <i>guarans</i> se hallaban en el Paraguay y los <i>charras</i>
-en el Uruguay. Segn las crnicas, dichas razas eran salvajes. Aadiremos
-a lo expuesto que habiendo fundado Sebastin Gaboto la fortaleza
-que llam <i>Sancti Spritus</i>, su sucesor Pedro de Mendoza dispuso<span class="pagenum"><a name="Page_218" id="Page_218">[218]</a></span>
-que Juan de Ayolas continuara en el Paraguay la obra comenzada por
-dicho Gaboto. En efecto, Ayolas remont el ro Paran con tres bergantines
-y sufri grandes trabajos a causa de los vientos y las lluvias.
-Perdi un bergantn y quedaron mal parados los otros. Aunque parte
-de la expedicin salt a tierra, unos y otros, lo mismo los de tierra que
-los del ro, padecieron horriblemente por la falta extrema de comida,
-que si Dios Nuestro Seor no los socorriera, vean claramente su
-muerte...<a name="FNanchor_241" id="FNanchor_241" href="#Footnote_241" class="fnanchor">[241]</a>.</p>
-
-<p>Continu su camino, encontrando fro recibimiento de parte de algunos
-indios y ruda oposicin de parte de otros. Viendo D. Pedro de
-Mendoza que no volva Ayolas, envi en su seguimiento al capitn
-Juan de Salazar de Espinosa. Ayolas, no sin pelear con los caciques
-Lambare y Nanda en el valle de Guarnipitn, pudo gozar de alguna
-tranquilidad. All mismo ech los cimientos de la capital. Fundla&mdash;<i>dice
-la Descripcin universal de las Indias</i>&mdash;Juan de Salazar, capitn del
-gobernador D. Pedro de Mendoza, por el ao de 36 o 37<a name="FNanchor_242" id="FNanchor_242" href="#Footnote_242" class="fnanchor">[242]</a>, con poder
-de Juan de Ayolas, que qued en lugar de Mendoza, en el sitio y comarca
-donde ahora est, que antiguamente se llamaba Alambar, del
-nombre de un cacique principal de la comarca que comunmente se llama
-ahora Paraguay, por el ro que pasa por ella, y llamla del nombre que
-ahora tiene por haberse comenzado a fundar el da de la <i>Asuncin</i>.
-Continu Ayolas remontando el Paraguay, fonde en la Candelaria y
-al frente de unos 300 espaoles&mdash;pues como jefe de las embarcaciones
-dej a Domingo Martnez de Irala&mdash;, emprendi (12 febrero 1537) un
-viaje al Per por tierra, atravesando las provincias de Chiquitos y de
-Santa Cruz de la Sierra, retrocediendo luego y siendo, por ltimo, asesinado
-por los indios guanaes, como antes se dijo.</p>
-
-<p>Durante el siglo <span class="smcap">xvi</span> el Gobierno de la Asuncin ejerci jurisdiccin
-en todo el Ro de la Plata.</p>
-
-<p>Alvar Nez Cabeza de Vaca era el nombre del nuevo Adelantado
-que nombr Carlos I. Nuestro andaluz caballero gozaba de justa fama
-desde que haba hecho una expedicin a la Florida. Sali de Sanlcar
-y desembarc en la costa Sur del Brasil. Emprendi poco despus su
-viaje por tierra con 300 hombres y 36 caballos, y siguiendo la corriente
-del ro Iguaz, lleg hasta las orillas del Paran y en seguida a la
-Asuncin, no perdiendo un solo hombre, sin embargo de lo rduo y peligroso
-del camino. Nombr Alvar Nez maestre de campo al capitn
-Irala, encargndole que buscase la comunicacin con el Per. El mismo
-sali poco despus (septiembre de 1543) a la cabeza de 400 espaoles<span class="pagenum"><a name="Page_219" id="Page_219">[219]</a></span>
-en busca de ricas minas, que no tuvo la dicha de encontrar. Reconoci
-el alto Paraguay. Vise obligado a dar la vuelta a la Asuncin por la
-resistencia de los naturales, la escasez de vveres y las fiebres reinantes
-en aquellos lugares. Con una nobleza digna de encomio, Alvar Nez
-se puso al lado de los indgenas y en contra de los conquistadores,
-que, instigados por el contador Felipe Cceres, tramaron una conjuracin,
-vindose obligado el valeroso Adelantado a rendir su espada a
-D. Francisco de Mendoza. Alvar Nez fu mandado a Espaa, encargndose
-del mando de la colonia D. Domingo Martnez de Irala.</p>
-
-<p>No se olvide que Irala march (1548) al Per, volviendo a la Asuncin,
-donde reinaba la anarqua. Despus de poner paz, de ensanchar
-sus conquistas, fundar nuevas poblaciones, dar ordenanzas administrativas
-y ver cmo se realizaban sus deseos con la creacin del obispado
-de la Asuncin, pas de esta vida a la otra. Tras el gobierno de Salazar
-Espinosa y de otros menos importantes, vino, por renuncia de Torres
-de Vera en 1591, Hernando Arias de Saavedra, nacido en la Asuncin.
-Dur su administracin dos aos, siendo reemplazado por Zrate
-y algunos ms, hasta que volvi (1601) dicho Arias de Saavedra, que,
-entre otras cosas llevadas a cabo, realiz una expedicin al Chaco y
-llam por primera vez a los hijos de Loyola para catequizar a los infieles.
-Despus de otros gobernadores, volvi Arias de Saavedra por
-tercera vez en 1615. Pasados cinco aos, las provincias que formaban
-la capitana general de Buenos Aires se dividieron en dos gobiernos:
-el del Paraguay y el citado de Buenos Aires (1620). Ambas provincias
-formaran parte del virreinato del Per.</p>
-
-<p>Habremos de recordar que encargado del gobierno Juan de Garay
-(1576), aunque con carcter provisional, si nada hizo de particular
-en el Paraguay, luego dej honda huella en la Banda Argentina, siendo&mdash;como
-sabemos&mdash;la ms notable la reedificacin de Buenos Aires,
-ao 1580.</p>
-
-<p>De la Banda Oriental o tierra situada en la margen Oriental del
-ro Uruguay (hoy Repblica del Uruguay)<a name="FNanchor_243" id="FNanchor_243" href="#Footnote_243" class="fnanchor">[243]</a>, slo diremos que, despus
-de descubiertas las costas del Uruguay por Juan Daz de Sols
-(1512), todava, sin embargo de la fertilidad del territorio, permaneci
-un siglo abandonado de los espaoles. Los misioneros primero y
-luego los espaoles de Buenos Aires dedicados al pastoreo, comenzaron
-a establecerse en la Banda Oriental. Tiempo adelante los portugueses
-(del Brasil) fueron poco a poco penetrando en dicho territorio, encontrndose
-con la oposicin de los gobernadores espaoles de Buenos
-Aires.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_220" id="Page_220">[220]</a></span>
-Aunque los espaoles fueron los primeros descubridores del Brasil&mdash;como
-ya hicimos notar en el tomo I de esta obra&mdash;, Portugal estableci
-factoras en las costas del pas y lo consider como suyo, en
-virtud, no de la Bula primera de Alejandro VI, sino de la segunda.
-Por la primera, otorgada el 3 de mayo de 1493, confirmaba el Papa a
-los reyes de Castilla en el derecho de posesin de las tierras ya descubiertas
-y de las que se descubriesen en lo sucesivo; y por la segunda,
-cuyo contenido es bastante extrao, el Pontfice, para evitar las cuestiones
-que se pudieran suscitar entre espaoles y portugueses, traz
-una lnea imaginaria de polo a polo, declarando pertenecer a los espaoles
-todo lo que descubriesen al Occidente, y a los portugueses todo
-lo que descubriesen al Medioda. Aadiremos a lo que acabamos de exponer
-y a lo que expusimos en el primer tomo, lo siguiente: la primera
-lnea de demarcacin no llegaba a la posicin del Brasil; pero llevada
-la segunda a 370 leguas al Oeste de la isla ms occidental de Cabo
-Verde, entraba ya en tierras americanas, en particular si se contaba en
-leguas portuguesas, como tambin si se atenda a las cartas de los cosmgrafos
-portugueses que colocaban el Brasil ms al Este de su verdadera
-situacin. No cabe duda alguna que antes de terminar el primer
-tercio del siglo <span class="smcap">xvi</span>, Portugal tena establecimientos&mdash;colonizacin dirigida
-por Martn Alfonso de Souza&mdash;en Santa Cruz de Porto Seguro,
-en Santa Catharina y en la isla de San Vicente. Los primeros colonos
-del Brasil&mdash;escribe el historiador Oliveira Lima&mdash;fueron deportados que
-el Gobierno portugus desembarcaba all por la fuerza, generalmente en
-grupos de a dos, para aprender la lengua de la tierra y servir de intrpretes
-a las futuras expediciones; aventureros que no retrocedan
-ante la soledad moral; marinos sobrevivientes de naufragios, bastante
-frecuentes en los escollos de la costa, de las embarcaciones enviadas
-para efectuar reconocimientos o cargar; en fin, especuladores dispuestos
-a ganar en todo y que se dejaban seducir por los atractivos de la
-barbarie. El nmero de esos colonos aumentaba todos los aos, as
-como tambin los que slo iban all como aves de paso.</p>
-
-<p>Ya sabemos que las primitivas tribus encontradas en el Brasil por
-los portugueses fueron las de los tups y tapuyas. Podemos sentar&mdash;escribe
-un historiador del Brasil&mdash;que la nica creencia fuerte y segura
-que tenan los indios era la de la obligacin de vengarse de los
-extraos que ofendan a cualquiera de su tribu. Este espritu de venganza,
-llevado al exceso, era su verdadera fe.</p>
-
-<p>Adems de los mencionados aventureros fueron muchos buscando
-el palo del Brasil, a los cuales acompaaron pronto algunos portugueses
-perseguidos por los tribunales de justicia, y tambin no pocos israe<span class="pagenum"><a name="Page_221" id="Page_221">[221]</a></span>litas
-de los que D. Manuel <i>el Afortunado</i> (1495-1521), aconsejado por
-su mujer D. Isabel, persegua con encono. Del mismo modo, las armadas
-de la India solan dejar algn colono en el Brasil. Ensanchse algo
-ms el comercio, cuando no sabemos quin&mdash;pero tal vez un madeirense&mdash;plant
-la caa de azcar. Fomentse con lucrativos productos la
-cra de ganado lanar. Aunque algunas veces se opusieron los indgenas
-(tapuyas, tups y otros) a los colonos, la dominacin del pas por los
-portugueses se realiz con poco trabajo. Hasta el reinado de Juan III
-(1521-1557) no se decidi Portugal a dedicarse por completo a la colonizacin
-del Brasil. Resolvise a ello en vista de los numerosos navos
-extranjeros, particularmente franceses, que frecuentaban la costa para
-proveerse de madera tintrea. El Gobierno portugus, con poderosa
-flota, envi a Martn Alfonso de Souza, quien fund el puerto de San
-Vicente y tierra adentro la villa de Piratininga. Advertido Juan III de
-nuevas tentativas de parte de los franceses, dividi el pas en 12 capitanas
-hereditarias que seran dadas a personas que pudieran colonizarlas.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_223" id="Page_223">[223]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h2>CUARTA POCA<br />
-GOBIERNOS COLONIALES</h2></div>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_225" id="Page_225">[225]</a></span></p>
-
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-
-
-<h3 id="CAPITULO_XIII">CAPITULO XIII</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Los franceses e ingleses en el Nuevo Mundo.&mdash;Poltica de
-Luis XIV en el Canad.&mdash;El vicario Laval.&mdash;Terremoto de
-1663.&mdash;Compaa de las Indias Occidentales.&mdash;El intendente
-Talon y el gobernador Frontenac.&mdash;Poltica de Guillermo
-III.&mdash;Franceses e ingleses en el Canad.&mdash;Expedicin
-de La Salle.&mdash;Guerra entre Francia e Inglaterra.&mdash;Primera
-guerra intercolonial.&mdash;Frontenac en guerra con
-los ingleses e iroqueses.&mdash;Los ingleses en el Canad.&mdash;Ultimos
-aos de la administracin de Frontenac.&mdash;Paz.&mdash;Los
-misioneros.&mdash;Segunda guerra intercolonial: toma de Port
-Royal.&mdash;Compaa del Mississip.&mdash;La Luisiana.&mdash;Tercera
-guerra intercolonial: Conquista de Louisbourg.&mdash;Colonizacin.&mdash;Cuarta
-guerra intercolonial.&mdash;Los franceses en
-guerra con los indios y con los ingleses mandados por
-Washington: batalla de Monongahela.&mdash;Guerra en 1756,
-1757 y 1758.&mdash;Quebec, Montreal y otras plazas en poder de
-los ingleses.&mdash;Tratado de Pars.&mdash;El Canad, colonia de
-Inglaterra.</span></p>
-
-
-<p class="p2">Era diferente la poltica de los franceses en el Canad a la de los
-ingleses en sus respectivas colonias. La colonia de la Nueva Francia
-(Canad), tena por metrpoli una monarqua teocrtico-feudal, tan intolerante
-en religin como enemiga de las libertades populares. En
-nombre de la religin se impuso la tirana a los indios, lo mismo en las
-colonias francesas que antes en las espaolas, sin comprender que el
-verdadero espritu religioso no es cortesano, ni tiene nada que ver con
-el Estado, ni con los Reyes. Las colonias de la Gran Bretaa (Estados
-Unidos) encontraron en su metrpoli un gobierno liberal en poltica y
-enemigo casi siempre de las persecuciones religiosas.</p>
-
-<p>En tanto que los franceses intervenan en las querellas interiores de
-los indgenas, ponindose al lado de los unos o de los otros, los ingleses
-apenas se cuidaban de los asuntos de los indgenas, excepto para castigarlos
-si les molestaban con sus depredaciones. Si las colonias francesas
-vivan todas en armona y respetaban las decisiones del gobierno
-de Pars, las colonias inglesas, por el contrario, carecan entre s de<span class="pagenum"><a name="Page_226" id="Page_226">[226]</a></span>
-todo lazo de unin, hasta el punto que estaban celosas unas de otras y
-reciban framente las rdenes del gobierno de Londres.</p>
-
-<p>Al paso que los franceses del Canad, ocupados en el comercio de
-pieles, adquiran carcter guerrero y estaban afanosos de aventuras,
-las colonias de Nueva York, Massachusetts, New-Hampshire y otras
-eran enemigas de la guerra y slo queran que las dejasen tranquilas
-en sus industrias agrcolas. Las expediciones francesas se hicieron con
-consentimiento y aun con ayuda de la Corona, a la cual se hallaban
-sujetas, mientras las inglesas gozaron de completa libertad, no comprometiendo
-nunca el nombre del Estado ni el de la metrpoli. El gobierno
-de Francia, por ltimo, no impidi que fuesen al Canad aventureros
-y viciosos, al paso que el gobierno de la Gran Bretaa tuvo empeo
-en poblar sus colonias de gente laboriosa, inteligente y de puras
-costumbres.</p>
-
-<p>Por estas razones y otras, no es de extraar que en las guerras que
-sobrevinieron entre franceses e ingleses con los indios, los primeros
-mostraran espritu ms intolerante que los segundos.</p>
-
-<p>Tambin haremos notar que, cuando estall el conflicto entre Francia
-e Inglaterra, los indgenas, en general, se pusieron en contra de la
-primera de aquellas naciones.</p>
-
-<p>Consideremos el Canad o Nueva Francia bajo el reinado de Luis
-XIV. La poltica de Colbert, excelente ministro de Hacienda, influy
-en el engrandecimiento interior y exterior de Francia. Tambin hubo
-de fijarse muy especialmente en los asuntos de Amrica. Cuando Argenson
-se hallaba al frente del gobierno del Canad, fu nombrado vicario
-general apostlico Francisco J. de Laval Montmorency (1659).
-Ambos eran personas distinguidas, inteligentes y piadosas. Sin embargo,
-sobrevino formal rompimiento entre los dos, vindose obligado a
-dimitir el Gobernador. Nombrado como sucesor el barn Dubois de
-Avangour, tampoco tuvieron simpatas el nuevo gobernador y el vicario
-general, hasta el punto que Dubois hubo de retirarse a Francia. Aunque
-Laval, autorizado por el Rey, nombr a Mezy representante del poder
-civil, pronto lo exoner de su cargo. El vicario general, que era decidido
-campen de la cultura del pas, tena el apoyo de los jesutas, quienes
-influyeron para que aqul fuese preconizado obispo de Quebec.</p>
-
-<p>Por entonces (mes de febrero de 1663), se produjo violento terremoto
-en el Canad. Afortunadamente, no hubieron desgracias personales,
-ni las prdidas materiales fueron muchas.</p>
-
-<p>En el citado ao de 1663, la famosa Compaa de Nueva Francia
-se declar insolvente e hizo entrega al Rey de todos sus derechos. La
-verdad es que sigui la misma conducta que las compaas anteriores,<span class="pagenum"><a name="Page_227" id="Page_227">[227]</a></span>
-o lo que es lo mismo, consider el comercio como objeto principal y
-casi exclusivo. Adems, aunque se haba comprometido a transportar
-al Canad en 15 aos 4.000 colonos por lo menos, el censo de
-1666 arroj apenas 3.500. Acept el Rey la entrega, y, siguiendo el
-mismo ejemplo de Richelieu, dispuso el establecimiento de poderosa
-compaa a la cual denomin <i>West India Company</i> (Compaa de las
-Indias Occidentales). Crea que una Compaa mayor conseguira ventajas
-no logradas por una menor. El inspirador de la idea y el consejero
-del monarca fu Colbert. De la misma manera que el prestigio de Richelieu
-no bast a salvar del fracaso la Compaa de Nueva Francia,
-tampoco el talento de Colbert unido al del gran Rey pudieron sacar a
-flote a la Compaa de las Indias Occidentales. Se propona con todo
-empeo la Compaa del Oeste (24 mayo 1664), promover el comercio
-entre Francia y la costa occidental del Africa, desde el Cabo Verde
-hasta el de Buena Esperanza, con Amrica desde el ro de las Amazonas
-hasta el Orinoco y las Antillas, y en el Norte desde la Florida
-hasta la baha de Hudson. Concedisele a la Compaa del Oeste todos
-los derechos de soberana y adems el del comercio exclusivo de pieles
-por 40 aos. Si luego se quit a la sociedad el citado privilegio exclusivo
-del comercio de pieles, se le dieron otros privilegios.</p>
-
-<p>Luis XIV, queriendo hacer del Canad otra Francia, comenz nombrando
-gobernador al seor de Courcelles, intendente a Juan Talon y
-jefe militar al teniente general marqus de Tracy. Nobles, colonos y
-soldados se dirigieron al Nuevo Mundo; tambin mujeres jvenes para
-que all se casaran y fundasen familias. Mandronse ganados de cra de
-todas clases. Si en cierta ocasin el marqus de Tracy y Courcelles, a
-la cabeza de buen nmero de soldados, salieron de Quebec para castigar
-a los iroqueses, se contentaron con arrasarles varias chozas. Tracy
-regres pronto a Francia. Courcelles y Talon quedaron en sus respectivos
-puestos. Talon hizo construir buques, envi ingenieros que descubrieron
-diferentes minas, alent a los industriales para que se dedicasen
-a la fabricacin de paos, de curtidos, de calzado, de jabn, etctera.
-Intent abrir un camino terrestre para que la Nueva Francia se
-comunicara con la Nueva Escocia o Acadia, como tambin otros proyectos
-de importancia. Al mismo tiempo Luis XIV se cuid de enviar
-colonos, lo mismo hombres que mujeres, al Canad.</p>
-
-<p>El primer gobernador de Nueva Francia, digno de ocupar puesto
-preeminente en la historia de aquellos pases, fu Luis de Buade, conde
-de Frontenac. Obtuvo su nombramiento el ao 1671 y lleg al Canad
-el 1672. El insigne intendente Juan Talon regres a Francia poco despus
-de la llegada de Frontenac. Este, hijo de familia distinguida, fu<span class="pagenum"><a name="Page_228" id="Page_228">[228]</a></span>
-comandante del regimiento de Normanda a la edad de veintitrs aos,
-y mariscal (capitn general) tres aos despus. Era hombre de regular
-ilustracin, elegante, de claro juicio y de carcter. Aunque acostumbrado
-al fausto de los salones de Versalles y de Saint-Germain, se
-aloj y vivi contento en la modesta morada de Quebec. Intent organizar
-el Canad, bajo el punto de vista poltico, constituyendo los tres
-brazos siguientes: nobleza, clero y pueblo. Formse el pueblo con los
-comerciantes y dems ciudadanos con casa abierta. Crey el conde de
-Frontenac completar su obra reuniendo el Parlamento (23 octubre 1672)
-en Quebec con toda solemnidad. Por cierto que el Parlamento estableci
-en Quebec una corporacin municipal, institucin que no fu del
-agrado de Colbert, segn el ministro de Luis XIV manifest al mismo
-Frontenac. Este, que era ante todo valeroso soldado, estableci buenas
-relaciones con los iroqueses, si bien no pudo entenderse ni con el
-obispo Laval ni con el intendente Duchesneau, sucesor de Talon. A tal
-extremo llegaron las disputas entre el gobernador y el intendente, que
-el gobierno central hubo de destituirles en 1682. Mr. de la Barre, que
-gobern tres aos, y el marqus de Denonville, que ejerci cuatro el
-cargo, nada hicieron de particular, sucedindoles nuevamente Frontenac
-cuando contaba setenta aos. El mismo da de su salida de Francia
-(5 agosto 1689) se verific en Lachine terrible matanza realizada
-por los iroqueses.</p>
-
-<p>Respecto a la poltica de Inglaterra, Guillermo III de Orange
-(1689-1702) seala un cambio&mdash;aunque no tan radical como poda esperarse&mdash;en
-las relaciones de la metrpoli con las colonias. Cuando Jacobo
-II tuvo que dejar la corona y se retir a Francia, el Parlamento
-eligi al Prncipe de Orange. Al resolver de este modo, dice Mr. Brancroft,
-los representantes del pueblo ingls, se arrogaban el derecho de
-juzgar a sus reyes; al declarar el trono vacante, anulaban el principio
-de legitimidad; al desechar una dinasta por haber profesado la fe romana,
-no slo se tomaban el derecho de interpretar el primitivo contrato,
-sino que introducan en l nuevas condiciones; al elegir un Rey,
-convertanse en sus constituyentes, y el Parlamento de Inglaterra lleg
-a ser la fuente de la soberana para el pueblo ingls.</p>
-
-<p>As como no existan las mejores relaciones entre Luis XIV y Guillermo
-III, tampoco existan entre los franceses e ingleses del Canad.
-Los colonos franceses se proponan monopolizar el comercio de peletera,
-seguro medio de comunicacin con el Mississip, para arrojar despus
-a los ingleses de las pesqueras de Terranova, en tanto que los
-colonos ingleses intentaban tambin expulsar a sus enemigos del pas.</p>
-
-<p>Cuando se presenta prxima guerra entre Francia e Inglaterra,<span class="pagenum"><a name="Page_229" id="Page_229">[229]</a></span>
-Luis XIV propuso a Guillermo III que se conservasen neutrales sus
-respectivas colonias, proposicin que fu desechada por el rey de la
-Gran Bretaa. No debe olvidarse que Luis XIV vi con malos ojos el
-destronamiento de Jacobo II y el triunfo de Guillermo III de Orange.</p>
-
-<p>Al lado del preclaro nombre de Frontenac brilla el de Juan Talon,
-el gran intendente del Canad. Talon encontr poderoso y decidido auxiliar
-en Roberto Cavelier de La Salle, excelente discpulo de los jesutas
-y a quien ya hubimos de citar en el <a href="#CAPITULO_II">captulo II</a> de este tomo.
-Fund en el Canad la colonia de Lachine, que es a la sazn la ciudad
-del mismo nombre. La Salle recorri el ro Oho y descubri probablemente
-el Illinois, echando los cimientos de una ciudad que tom el nombre
-del descubridor de dicho ro.</p>
-
-<p>Luis Joliet, discpulo tambin de los jesutas, despus de subir por
-el ro San Lorenzo, pasar por el lago Ontario y luego por el Eri, lleg
-por tierra hasta el Illinois, donde volvi a embarcarse, tal vez en el
-mismo sitio que actualmente ocupa la ciudad de Joliet, llamada as en
-honor del ilustre viajero.</p>
-
-<p>Fijndonos muy especialmente en La Salle, bien ser decir que por
-entonces (1673) se ocupaba de varios proyectos en su posesin de Lachine,
-siendo el principal la colonizacin y gobierno de la cuenca del
-Mississip hasta las playas del golfo de Mxico. El proyecto fu aprobado
-por el conde de Frontenac. Luego que el ilustre La Salle hizo
-construir a orillas del lago Ontario una fortaleza que denomin Frontenac
-y que fu el comienzo de la ciudad conocida hoy con el nombre
-de Kingston, march a Francia, donde el Rey le concedi honores y extensos
-territorios en la comarca del fuerte de Frontenac. Volvi a
-Amrica, y en el trmino de dos aos haba fundado dos pequeas aldeas,
-una de franceses y otra de iroqueses; haba hecho construir cuatro
-buques; haba organizado una misin, etc., pudiendo regresar en el
-otoo de 1677 a Francia. Apoyado por el ministro Colbert, Luis XIV
-autoriz a La Salle para hacer toda clase de exploraciones, construir
-fortalezas, extender el comercio de pieles de bfalo y organizar la administracin
-pblica; pero todo a sus expensas y en el trmino de cinco
-aos. Regres a Amrica, llevando en su compaa a un oficial italiano
-llamado Enrique de Tonti, hombre emprendedor y de excelentes
-cualidades. La Salle construy un fuerte, que era una barrera contra
-los iroqueses, no lejos del Nigara (que une los lagos Ontario y Eri);
-hizo construir un buque, el primero de vela que surc las aguas del
-lago Eri, botado al agua el 1679 y que recibi el nombre de <i>Griffin</i>.
-Dispuso La Salle que se embarcase en el <i>Griffin</i> rico cargamento de
-pieles para ser trasladado de una de las islas a Quebec. Perdido el bu<span class="pagenum"><a name="Page_230" id="Page_230">[230]</a></span>que
-y el cargamento, esta prdida fu el principio de las muchas desgracias
-que desde entonces persiguieron a La Salle. En seguida otro
-buque que le llevaba de Francia objetos y cosas necesarias, se perdi a
-la entrada de San Lorenzo. Despus de construir el fuerte de Crevec&#339;ur
-en el actual Estado de Illinois, se dirigi en busca de noticias del
-<i>Griffin</i> a la fortaleza Frontenac y a Montreal, cuyo largo y peligroso
-camino recorri a pie. Apresuradamente volvi de Montreal a Crevec&#339;ur
-con el objeto de castigar una sedicin de su misma gente. Presos
-los traidores, se embarc en canoas para hacer un viaje de exploracin
-del Mississip, llegando el 6 de abril de 1682 a la desembocadura de dicho
-ro. El 9 del mismo mes y ao tom posesin del territorio comprendido
-entre la Florida y Mxico en nombre de Luis XIV, en cuyo honor
-lo llam <i>Luisiana</i>. Apenas hubo regresado de este viaje, se dedic, ayudado
-de su teniente Tonti, a fundar a orillas del Illinois, una colonia
-franco-india, y algo ms abajo, en las riberas del Mississip, el fuerte
-(hoy ciudad de San Luis) a cuyo amparo se establecieron muchas familias
-indias. En el ao 1683 volvi a Francia para dar cuenta al Rey
-de sus nuevos proyectos, recibiendo mayores auxilios. Con ellos se dirigi
-por ltima vez a Amrica. Cuando se dispona a proseguir sus descubrimientos,
-cuando haba dado paz y orden a los nuevos pases y cuando
-vea con satisfaccin que reinaba en las pequeas colonias respeto a
-la autoridad y amor a la justicia, se sublev su gente y fu asesinado.
-La Salle fu descubridor, colonizador y excelente hombre de gobierno.</p>
-
-<p><i>Primera guerra intercolonial.</i>&mdash;Hacia mediados de octubre de 1689
-lleg al Canad o Nueva Francia el conde de Frontenac, reelegido Gobernador
-de la colonia. Rotas las relaciones entre Francia e Inglaterra,
-Frontenac consider deber suyo llevar la guerra a las colonias inglesas.
-Deseaba adems vengarse de la mencionada matanza de Lachine
-y de todos los daos y perjuicios que antes sufriera el Canad por los
-ataques de los iroqueses, amigos de la Gran Bretaa. Tres fueron las
-invasiones principales. Dirigi Frontenac la primera contra el pequeo
-pueblo de Schenectady, situado sobre el Mohawh. A media noche, y en
-el rigor del invierno, cuando dorman tranquilos y se crean seguros de
-todo ataque, cayeron sobre ellos franceses e indios. Las casas fueron
-saqueadas; hombres, mujeres y nios murieron bajo los golpes del
-<i>tomahawk</i>. Acto continuo los salvajes pegaron fuego al pueblo, y los
-pocos que pudieron salvarse, emprendieron la fuga medio desnudos,
-a travs de los campos cubiertos de nieve, para refugiarse en Albania.
-En las dos expediciones siguientes tambin llevaron consigo el espanto
-y la muerte, logrando reanimar el espritu decaido de los canadienses,
-convencer a los iroqueses que poco o nada podan esperar del apoyo de<span class="pagenum"><a name="Page_231" id="Page_231">[231]</a></span>
-Inglaterra e inducir, por ltimo, a los indios abenakis, de la raza algonquina,
-que estaban asentados en la cuenca del ro Kennebec, a renovar
-sus ataques a los colonos fronterizos ingleses por el lado Norte
-y Noroeste.</p>
-
-<p>Los franceses, sin embargo, no consiguieron atraerse el nimo de
-los iroqueses. Se recordar a este propsito que de los tres enviados
-por Frontenac en seal de amistad al campo de los salvajes, dos fueron
-quemados, y el tercero, despus de ser brutalmente apaleado, lo entregaron
-como prisionero a los ingleses.</p>
-
-<p>Los ingleses de los Estados Unidos, apoyados por los iroqueses, se
-decidieron tambin a hacer expediciones al Canad. Bajo la jefatura de
-Fitz John Winthrop, de Connecticut, se dirigieron a territorio canadiense.
-Aquel jefe destac a uno de sus capitanes, quien penetr en dicho pas
-e hizo unos pocos prisioneros y degoll unas cuantas cabezas de ganado.
-Si la expedicin anterior contra Montreal no di resultado alguno,
-tampoco otra, organizada por la colonia de Massachusetts, compuesta
-de varios buques y mandada por Guillermo Phipps, marino de mucha
-fortuna y gobernador de la citada colonia. Desembarc el 11 de mayo
-de 1690 en el puerto de Port-Royal, plaza principal de Acadia (Nueva
-Escocia) y se apoder de todo el territorio sin derramamiento de sangre;
-pero le faltaron tropas y dinero para asegurar su conquista. Decidise
-Phipps a realizar una expedicin contra Quebec, ya que la anterior
-le haba salido perfectamente. El 9 de agosto la escuadra, compuesta
-de unos 32 navos y ms de 2.000 hombres, se hizo a la vela, y
-al cabo de algunas semanas, ech anclas un poco ms abajo de la citada
-ciudad. Esta vez le sali mal la empresa<a name="FNanchor_244" id="FNanchor_244" href="#Footnote_244" class="fnanchor">[244]</a>. El conde de Frontenac
-logr dispersar y destruir en gran parte la escuadra enemiga, teniendo
-que volver Phipps al puerto de Boston en desastroso estado. Frontenac
-comunic la noticia a Francia. Luis XIV, para conmemorar suceso tan
-fausto, hizo acuar una medalla con la siguiente inscripcin: <i>Francia
-in novo orbe victrix: Kebeca Liberata A. D. M. D. C. X. C.</i> Al mismo
-tiempo se mand erigir una iglesia en la ciudad dedicada a <i>Nuestra Seora
-de las Victorias</i>.</p>
-
-<p>Los ltimos aos de la segunda administracin de Frontenac fueron
-notables, ora por la guerra de fronteras, ora por las negociaciones entre
-indios amigos y enemigos de Francia. La paz de Ryswick, firmada
-a ltimos del ao 1697, termin la guerra con los ingleses e iroqueses.
-Muri Frontenac el 18 de noviembre de 1698<a name="FNanchor_245" id="FNanchor_245" href="#Footnote_245" class="fnanchor">[245]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_232" id="Page_232">[232]</a></span>
-Si los misioneros jesutas, teniendo presente que el cristianismo no
-vino a esclavizar a los hombres, sino a redimirles, penetraron en las
-selvas desafiando la inclemencia de la naturaleza y la barbarie de los
-indios para llevar a estos ltimos la verdad evanglica, tambin a veces
-no cumplieron con su deber, pues considerndose dueos de aquel
-territorio, vean con malos ojos a los frailes de las diferentes rdenes
-religiosas, a los comerciantes, a los militares, a todos, en una palabra,
-que no eran hijos de San Ignacio de Loyola.</p>
-
-<p>Pasamos a estudiar la <i>segunda guerra intercolonial</i>. En el ao 1702
-hicironse apresuradamente preparativos para renovar la lucha. El
-marqus de Vandreuil, gobernador de la Nueva Francia, consigui la
-neutralidad de los iroqueses. Envi, siguiendo el sistema del conde de
-Frontenac, partidas de franceses e indios contra los colonos ingleses
-fronterizos, bandas de asesinos que cometan las crueldades ms horrorosas.
-La aldea de Deerfield fu entregada a las llamas (1704), despus
-de matar a 50 de sus habitantes y coger prisioneros 100, a quienes condujeron
-al Canad a travs de los bosques, cubiertos de nieve. Las mujeres
-y los nios que no podan recorrer las 300 millas, eran muertos. La
-aldea de Haverhill, tiempo adelante, sufri la misma suerte (1708);
-cincuenta de sus habitantes perecieron bajo los golpes del hacha o abrasados
-dentro de sus casas. Por entonces se elev a la reina Ana una
-solicitud para que ordenara la conquista definitiva de todas las posesiones
-francesas con el objeto de terminar de una vez la guerra. Accedi
-la Reina, y en 1710 los ingleses, ayudados por fuerzas coloniales, comenzaron
-guerra devastadora. Se apoderaron de Port Royal, cuya
-fortaleza tom el nombre de Annapolis, en honor de la reina Ana. En
-1711 una gran expedicin que se diriga contra Montreal hubo de zozobrar
-en el ro Saint Lawrence. El tratado de Utrech (1713) puso fin a
-la segunda guerra intercolonial. Los colonos obtuvieron considerables
-ventajas, puesto que se les concedi completa posesin de la baha de
-Hudson, el comercio de peletera y todo el territorio de Terranova, dejando
-a los franceses determinados privilegios en las pesqueras, y el
-territorio de Acadia que recibi el nombre de <i>Nova Scotia</i>.</p>
-
-<p>Entre la segunda y la tercera guerra ocurrieron sucesos de no escaso
-inters. Fueron los principales la cuestin de lmites entre franceses
-e ingleses y entre ingleses entre s.</p>
-
-<p>Conviene no olvidar que corra el 1712 cuando Luis XIV cedi a un
-comerciante llamado Crozat el monopolio del comercio con la Luisiana;
-pero habiendo renunciado poco despus el dicho comerciante el privilegio,
-el gobierno de Francia lo cedi a una sociedad colectiva llamada
-<i>Compaa del Mississip</i>, a cuya cabeza se puso el famoso hacendis<span class="pagenum"><a name="Page_233" id="Page_233">[233]</a></span>ta
-Juan Law, quien pudo conseguir que fuesen algunos colonos (1717)
-y fundaran la ciudad de <i>Nueva Orleans</i>, llamada as en honor del Regente
-Duque de Orleans. A la gran quiebra de Law sucedi la cada
-de la Luisiana. A una espantosa miseria sucedi el levantamiento de
-los indios nachez, quienes degollaron a unos 200 franceses, libertndose
-los habitantes de Nueva Orleans por la distancia que separaba
-la ciudad del interior. Vengronse luego los franceses casi exterminando
-el pueblo nachez. Vendieron ms de 400 prisioneros, que redujeron
-a la esclavitud, entre ellos el cacique, en la isla de Hait. En
-el ao 1732, habiendo renunciado la Compaa del Mississip a su privilegio,
-la Luisiana pas a depender directamente de la Corona. Una
-campaa contra los indios chcaras, hecha en 1736 por los franceses, fu
-funesta a los ltimos, porque entre otros cayeron prisioneros Artaguette,
-jefe de la expedicin, y un jesuta; los dos fueron quemados a
-fuego lento. Tambin veng Francia la muerte de los suyos, porque
-mand un ejrcito en 1739 que casi extermin a los chcaras.</p>
-
-<p>Corta fu la <i>tercera guerra intercolonial</i>. En tanto que arda la guerra
-en Europa, Shirley, gobernador de Massachusets, se propuso, mediante
-una flota compuesta de diez buques con 3.000 hombres, conquistar
-la plaza francesa de Louisbourg, en la isla de Cabo Bretn, cuyo
-gobernador era Duchambon. El 30 de abril de 1745 llegaron delante de
-la plaza de Louisbourg, logrando apoderarse de ella el 17 de junio,
-despus de corta y dbil resistencia. Aunque posteriormente numerosa
-flota francesa con tropas veteranas mandadas por el duque d'Anville,
-intent recuperar a Louisbourg, no lo pudo conseguir. Firmse la paz
-de <i>Aix-la-Chapelle</i> (Aquisgrn), y por una de las clusulas del tratado,
-se restitua a los franceses la citada plaza, hecho que caus profunda
-indignacin en los habitantes de Nueva Inglaterra. Termin en octubre
-de 1748 la lucha entre franceses e ingleses, sin que pudiera decirse&mdash;como
-escribe Spencer&mdash;que estuviese completamente asegurada la
-paz, pues slo en la cuestin de lmites germinaba la semilla de futuras
-luchas, que nicamente podan terminar con el absoluto dominio del
-partido ms fuerte. La conquista del Canad era el sueo dorado, tanto
-del gobierno ingls como de las colonias del Norte, cuyos habitantes
-deseaban verter su sangre y gastar sus riquezas para alcanzar la realizacin
-de su deseo, excitado doblemente con el feliz xito de la toma
-de Louisbourg<a name="FNanchor_246" id="FNanchor_246" href="#Footnote_246" class="fnanchor">[246]</a>.</p>
-
-<p>Continuaron adelantando, lo mismo las colonias francesas que las
-inglesas, particularmente las ltimas. Franceses e ingleses, colonos
-franceses y colonos ingleses nunca haban simpatizado y pronto deban<span class="pagenum"><a name="Page_234" id="Page_234">[234]</a></span>
-comenzar la lucha final, resolvindose entonces la cuestin de predominio
-entre los dos partidos beligerantes. Debe no olvidarse que si los ingleses
-y los franceses se cuidaban de sus respectivos derechos, apenas
-hacan caso de los correspondientes a los indgenas, que eran ms legtimos
-y justos. En noviembre de 1749, cuando el infatigable Girt se
-ocupaba por cuenta de la Compaa del Oho en medir las tierras que se
-hallan al Sur de aquel ro hasta Kanawha, el viejo jefe Dalaware, al
-observar lo que haca Girt, le dijo: <i>Los franceses reclaman todo el terreno
-que hay a un lado del Oho, mientras los ingleses piden el que est al
-otro; y en este caso, queris decirme qu quedar para nosotros los indios?</i>
-Pobres salvajes! exclama Mr. Irving; entre sus <i>padres</i>, los franceses, y
-sus <i>hermanos</i>, los ingleses, estaban en camino de verse completamente
-despojados de su pas<a name="FNanchor_247" id="FNanchor_247" href="#Footnote_247" class="fnanchor">[247]</a>. Sin cuidarse para nada de los indgenas, lo
-mismo franceses que ingleses reclamaban territorios y ms territorios,
-como pas conquistado, fijndose slo en el derecho del ms fuerte. Seguros
-ya los franceses en el Oeste&mdash;escribe con mucho acierto Mr. Parkman&mdash;trataron
-despus de estacionarse en las corrientes del ro Oho, y
-hacia el ao de 1748, el sagaz conde Galissoniere propuso traer diez mil
-labradores de Francia y establecerlos en el valle de aquel magnifico ro
-y en las orillas de los lagos. Pero mientras que en Quebec y en el castillo
-de San Luis proyectaban los militares y hombres de Estado estas
-empresas, Inglaterra continuaba silenciosamente su progreso por la
-parte del Oriente. Ya las colonias britnicas iban extendindose a lo
-largo del valle de Mohawk, subiendo por la falda oriental del Alleganies,
-y los golpes del hacha, en medio de los bosques, y las negras espirales
-del humo de las hogueras, eran los precursores de la futura colonizacin.
-Mientras en uno de los lados del Alleganies se ocupaba
-Celeron de Bienville en enterrar planchas de plomo con las armas de
-Francia, los arados de los labradores de Virginia iban adelantando cada
-vez ms, acercndose por lo tanto el momento de encontrarse ambas
-potencias<a name="FNanchor_248" id="FNanchor_248" href="#Footnote_248" class="fnanchor">[248]</a>.</p>
-
-<p>La <i>cuarta y ltima guerra intercolonial</i> tiene suma importancia. En
-el ao 1753, fuerzas francesas haban pasado el lago Eri, llegando hasta
-los afluentes septentrionales del Oho. Dimwiddie, gobernador de
-Virginia, mand a Jorge Washington, joven de veintin aos de edad,
-que en compaa de Van Braam, soldado veterano que deba servirle
-de intrprete, se presentase al jefe de la fuerza francesa para hacerle
-saber que el territorio ocupado perteneca a la corona de Inglaterra<a name="FNanchor_249" id="FNanchor_249" href="#Footnote_249" class="fnanchor">[249]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_235" id="Page_235">[235]</a></span>
-Sali Washington de Williamsburg el 30 de octubre de 1753 y,
-despus de largo camino, lleg a presencia de M. de Saint Pierre, comandante
-francs de un puesto que se hallaba a 15 millas del lago
-Eri. Saint Pierre contest que el gobernador del Canad le haba
-confiado la conservacin de aquel puesto, el cual no abandonara sin
-una orden superior. Con la respuesta por escrito volvi el joven embajador,
-llegando a Williamsburg el 16 de enero de 1754. Aade mster
-Irving: La prudencia, sagacidad y energa de Washington se pusieron
-a prueba ms de una vez durante aquella expedicin, que puede considerarse
-como el principio de su afortunada carrera, puesto que desde
-aquel momento Virginia deposit en l todas sus esperanzas. Al ao
-siguiente se rompieron las hostilidades entre franceses e indios por una
-parte, e ingleses por otra.</p>
-
-<p>Washington, habiendo muerto el coronel Fry, se puso al frente de
-los ingleses y di pruebas de mucho valor y de no poca inteligencia, si
-bien no fu satisfactorio el resultado de su primera campaa, a causa
-de que las fuerzas de los franceses eran bastante ms considerables
-que las suyas.</p>
-
-<p>Al mismo tiempo se reunieron en Albania (junio de 1754) varios
-comits que enviaban las asambleas coloniales de Nueva York, Pennsylvania,
-Maryland y Nueva Inglaterra, ya para renovar tratados de
-amistad, ya para confederarse o no las colonias, en vista de las circunstancias.
-Resolvise afirmativamente, siendo aprobado un proyecto
-de unin, redactado por Franklin. En su virtud se acord formar un
-Consejo compuesto de 48 individuos: 7 de Virginia, 7 de Massachusetts,
-6 de Pennsylvania, 5 de Connecticut, 4 de Nueva York, 4 de Maryland,
-4 de la Carolina del Norte y otros 4 de la Carolina del Sur, 3 de Nueva
-Jersey, 2 de New Hampshire y 2 de Rhode-Island. El Consejo deba
-de cuidarse de la defensa de las colonias y para ello suministrara
-hombres y dinero, inspeccionara los ejrcitos y atendera al bien
-general. Tendra el Consejo su Presidente nombrado por la Corona, el
-cual poda aprobar o no los actos de aqul. Tal era el documento que
-puede decirse sirvi de base para lo que haba de ser nuestra constitucin
-federal<a name="FNanchor_250" id="FNanchor_250" href="#Footnote_250" class="fnanchor">[250]</a>. Veinte aos despus deca Franklin, refirindose al citado
-documento, lo siguiente: Las Asambleas todas opinaron que en aquel
-documento haba demasiada <i>prerrogativa</i>, y en Inglaterra fueron de
-parecer que era excesivamente <i>democrtico</i>. Rotas las hostilidades
-entre Francia e Inglaterra, comenz la guerra entre franceses e ingleses
-en la Amrica del Norte. Braddock obtuvo el cargo de general en
-jefe de todas las fuerzas inglesas en Amrica, llevando a sus rdenes<span class="pagenum"><a name="Page_236" id="Page_236">[236]</a></span>
-como ayudante de campo a Washington. Aunque Braddock era bravo militar
-que se haba distinguido en los campos de batalla, ignoraba el modo
-de guerrear en el Nuevo Mundo. No atenda tampoco los consejos que le
-daban personas inteligentes. Braddock, conversando con Franklin en
-Fredericton, en cuya ciudad el futuro inventor del pararrayos desempeaba
-el cargo de administrador de Correos, hubo de decir dicho general
-acerca de su campaa lo siguiente: Despus de tomar el fuerte
-Duquesne, pienso dirigirme a Nigara, y en concluyendo all, marchar
-sobre Frontenac si el tiempo no lo impide, lo cual no es probable, porque
-Duquesne no me detendr ms de tres o cuatro das, y entonces no veo
-inconveniente en continuar mi marcha hacia Nigara. Habiendo reflexionado&mdash;dice
-Franklin&mdash;cun larga era la lnea que tena que recorrer
-el ejrcito, por un sendero muy estrecho que deban abrir los
-soldados a travs de los bosques, y recordando la derrota que sufrieron
-1.500 franceses al querer, en cierta ocasin, invadir el Illinois, conceb
-algunas dudas y temores acerca del xito de la expedicin; sin embargo,
-no me atrev a decir a Braddock ms que estas palabras:&mdash;Es indudable,
-seor, que si llegis sin contratiempo a Duquesne con esas brillantes
-tropas y tan bien provisto de artillera, no tardar en caer en vuestro
-poder el fuerte, por ms que est muy bien fortificado y tenga numerosa
-guarnicin; pero, en mi concepto, las emboscadas de los indios son grave
-peligro que puede oponerse a vuestra marcha. Esos salvajes, por su rara
-destreza y prctica del terreno, pueden interceptar la estrecha y prolongada
-senda que ha de recorrer vuestro ejrcito y caer de repente
-sobre el flanco de las tropas, cortando la columna como si fuera un hilo,
-sin dar tiempo a que se concentren los soldados para socorrerse mtuamente.
-Sonrise Braddock cuando hube emitido mi parecer, como
-compadecindose de mi ignorancia, y repuso: Esos salvajes sern
-ciertamente formidable enemigo para vuestra bisoa milicia americana,
-mas tratndose de las disciplinadas y aguerridas tropas del Rey, no es
-posible que nos inspiren temor alguno. Comprend que no poda discutir
-con un militar sobre asuntos de su profesin&mdash;que naturalmente deba
-saber ms que yo&mdash;, y no quise continuar hacindole observaciones.</p>
-
-<p>En esta ocasin, el filsofo estuvo, como en seguida veremos, ms
-acertado que el militar. Al frente de 1.200 hombres y diez piezas de
-artillera de montaa, sin cuidarse de las emboscadas de indios y franceses,
-como le aconsejaron Washington y Franklin, se puso en marcha
-Braddock. El 9 de julio de 1755, y antes de llegar al fuerte Duquesne,
-al subir por una cuesta de altas hierbas y troncos, cayeron sobre las
-tropas de Braddock, haciendo incesante fuego y dando terribles alaridos,
-los feroces indios. La batalla, que se di cerca del ro Monongahela,<span class="pagenum"><a name="Page_237" id="Page_237">[237]</a></span>
-tributario del Oho, fu sangrienta, quedando entre los muertos y heridos
-ms de 700 soldados; oficiales unos 56. Las bajas de los indios y
-franceses no pasaron de 60. Afortunadamente, pudo salir ileso del combate,
-habiendo peleado como un hroe, Washington, a quien la Providencia
-destinaba a prestar grandes servicios a la causa de la libertad.
-El 13 de julio muri Braddock, cuyas ltimas palabras fueron: <i>Quin
-lo hubiera credo!</i></p>
-
-<p>La derrota de los ingleses anim a los indios, quienes se arrojaron
-sobre los colonos fronterizos y sus aldeas, cometiendo toda clase de
-crueldades en la frontera de Virginia y de Pensilvania.</p>
-
-<p>Continu la guerra con igual encarnizamiento durante los aos de
-1756, 1757 y 1758. En el 1759 determinaron los ingleses apoderarse
-del Canad. El general Prideaux deba conquistar a Nigara, el general
-Amherst a Crown-Point y Ticonderoga, y el general Wolfe a la capital
-Quebec. El fuerte de Nigara fu tomado por Johnson, que se haba
-encargado del mando por la muerte de Prideaux. Amherst comenz
-con ventaja sus operaciones. Por lo que respecta a Wolfe se decidi a
-asaltar a Quebec, defendida por Montcalm (31 de julio)<a name="FNanchor_251" id="FNanchor_251" href="#Footnote_251" class="fnanchor">[251]</a>.</p>
-
-<p>La fortuna no le acompa en sus comienzos; luego se mostr completamente
-risuea. Efectuse el desembarco, saltando Wolfe en tierra
-el primero, y al frente de los suyos consigui completa victoria, si bien
-a costa de su vida. Marchando a la cabeza de sus granaderos fu herido
-en la mueca, otro balazo le di en el costado, y el tercero le entr
-por el pecho y le hizo caer. Un oficial que permaneci a su lado, exclam:
-<i>Mirad cmo corren</i>.&mdash;<i>Quin corre?</i>&mdash;pregunt Wolfe.&mdash;<i>Los enemigos,
-seor; todos huyen</i>,&mdash;contest el oficial.&mdash;<i>Entonces</i>&mdash;replic casi
-moribundo&mdash;: <i>Diga usted al comandante Burton que baje por el ro Saint-Charles
-con el regimiento de Webb para cortar al enemigo la retirada por
-el puente. Alabado sea Dios, muero satisfecho!</i>&mdash;e inclinando la cabeza a
-un lado, expir.</p>
-
-<p>En aquellos momentos tambin caa mortalmente herido el valeroso
-general Montcalm, mientras se empeaba en reunir a sus desbandados
-soldados. Conducido al campamento, que estaba a orillas del ro Saint-Charles,
-le curaron los mdicos, quienes no se percataron de decir que
-su muerte estaba cercana. <i>Cuntas horas me quedan de vida?</i>&mdash;pregunt.&mdash;<i>Pocas</i>,
-le contestaron.&mdash;<i>Tanto mejor</i>, dijo, <i>as no presenciar la entrega
-de Quebec</i>.</p>
-
-<p>Cuando los ingleses se disponan a dar el asalto, se levant en la
-plaza la bandera de parlamento y Quebec fu perdida por los franceses
-(18 septiembre 1759).</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_238" id="Page_238">[238]</a></span>
-Al llegar la noticia a Inglaterra, la alegra fu inmensa. Las campanas
-en todas las poblaciones se echaron a vuelo y en todas hubo salvas,
-fuegos artificiales y otras muestras de jbilo; slo qued silenciosa
-y triste la aldea donde habitaba la madre de Wolfe. De este modo honraban
-los vecinos a la madre del hroe.</p>
-
-<p>Un pequeo poste, en las llanuras de Abraham, indica el sitio donde
-cay Wolfe; y en la parte ms elevada de la ciudad, se levant tiempo
-adelante artstica pirmide, grabndose en ella los nombres gloriosos
-de Wolfe y de Montcalm. Ambos jefes, lo mismo el ingls que el francs,
-deben escribirse con letras de oro en la historia universal.</p>
-
-<p>Quebec, Nigara, Frontenac y Crown-Point cayeron en poder de
-los ingleses; slo faltaba por conquistar Montreal y su comarca. Fuerzas
-inglesas se dirigieron contra Montreal. Cuando la guarnicin crey
-que no poda resistir, el gobernador, marqus de Vandreuil, capitul
-el 8 de septiembre de 1760, entregando solemnemente a la Corona de
-Inglaterra <i>el Canad con todas sus dependencias</i>.</p>
-
-<p>As termin&mdash;dice Mr. Irving&mdash;la lucha entre Francia e Inglaterra,
-que tanto tiempo se haban disputado el predominio, siendo de notar
-que el primer tiro se dispar en el encuentro que tuvo Washington
-con De Jumonville. Un diplomtico francs (el conde de Vergennes) se
-consolaba de aquellas derrotas creyendo que la victoria sera fatal a la
-misma Inglaterra, puesto que con ella perdera el dominio que siempre
-tuvo sobre sus colonias, las cuales, no necesitando ya la proteccin de
-la madre patria, <i>se proclamaran independientes</i>, tan pronto como sta
-exigiese que aquellos le ayudaran a sobrellevar su pesada carga.<a name="FNanchor_252" id="FNanchor_252" href="#Footnote_252" class="fnanchor">[252]</a>
-Este era tambin el parecer de Montcalm, persona tan entendida en la
-materia y cuyas palabras copiamos a continuacin. Las colonias&mdash;dice&mdash;han
-tenido la fortuna de llegar a una situacin floreciente,
-puesto que son numerosas y ricas, conteniendo en su seno todo cuanto
-puede exigirse para las necesidades de la vida. Inglaterra ha cometido
-la torpeza de permitir que se establezcan all las artes, la industria y
-el comercio, lo cual era romper la cadena de necesidades que obligaba
-a las colonias a depender de la Gran Bretaa, y si no fuera por el temor
-de que los franceses se presentasen a sus puertas, hace tiempo que
-aqullas hubieran sacudido el yugo, proclamndose independientes y
-formando cada provincia una repblica separada. De todos modos, los
-colonos preferiran ms bien a sus paisanos que a los extraos, siguiendo,
-sin embargo, la mxima de no obedecer ciegamente. Una vez conquistado
-el Canad, y cuando todas las colonias formen un solo pueblo,
-si la vieja Inglaterra llegara a perjudicar sus intereses, creeis, amigo<span class="pagenum"><a name="Page_239" id="Page_239">[239]</a></span>
-mo, que los americanos lo consentiran? Y en el caso de una revolucin,
-qu podran temer? En suma, los franceses se hallaban contentos con
-su derrota, porque presentan que los vencedores a la sazn seran pronto
-vencidos por los americanos. Las que haban ganado en la contienda
-eran las colonias. Virginia, muy especialmente, estaba satisfecha por
-haber tenido un hijo como Washington.</p>
-
-<p>Tiempo adelante y en virtud del <i>pacto de familia</i>, Francia y Espaa
-unidas pelearon con Inglaterra y Portugal. Espaa tuvo la desgracia
-de perder a la Habana en Cuba y a Manila en Filipinas. En los preliminares
-de paz que se firmaron en Fontainebleau el 3 de noviembre
-de 1762, Francia cedi a Inglaterra la Nueva Escocia, el Canad, con
-el pas al Este del Mississip y el cabo Bretn, conservando slo el privilegio
-de la pesca en el banco de Terranova; en las Indias Occidentales
-ceda la Dominica, San Vicente y Tabago; en las costas de Africa el
-ro Senegal. Respecto a Espaa, Inglaterra le devolva la Habana y
-todo lo conquistado en la isla de Cuba; en cambio, Espaa ceda la Florida
-y los territorios al Este y Sudeste del Mississip, abandonaba el
-derecho de la pesca en Terranova y daba a los ingleses el de la corta
-del palo de tinte en Honduras. Como compensacin de la prdida de la
-Florida, logr Espaa de Francia, por arreglo particular, lo que le quedaba
-de la Luisiana, que en verdad ms era para Carlos III una carga
-y un cuidado que una indemnizacin o una recompensa. Manila se devolvi
-tambin a Espaa y la colonia del Sacramento a Portugal, cuyo
-reino haban de evacuar las tropas francesas y espaolas.<a name="FNanchor_253" id="FNanchor_253" href="#Footnote_253" class="fnanchor">[253]</a> El tratado
-definitivo se firm en Pars el 10 de febrero de 1763.</p>
-
-<p>La fortuna acompaaba Inglaterra. Ella, al mismo tiempo que dilataba
-sus posesiones en la India Oriental, extenda considerablemente
-las fronteras de su imperio colonial en el Nuevo Mundo. Con razn pudo
-decir ilustre historiador lo que sigue: Fu ste un gran momento para
-Inglaterra. Dominadora de los mares, duea de islas numerosas en las
-diversas partes del mundo, posea, adems, junto con los elementos esparcidos
-en un inmenso imperio en la India Oriental, todas las costas
-del Atlntico que se extienden desde el fondo del Canad hasta el golfo
-de Mxico<a name="FNanchor_254" id="FNanchor_254" href="#Footnote_254" class="fnanchor">[254]</a>.</p>
-
-<p>Inmediatamente que los ingleses se hicieron dueos del pas, procuraron
-dotarle de instituciones como a otras colonias suyas, reservndose
-la Corona el derecho de nombrar tribunales de justicia para juzgar
-las causas civiles y criminales conforme a la ley, a la equidad y
-en cuanto fuera posible a las leyes inglesas.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_240" id="Page_240">[240]</a></span></p>
-
-<h3 id="CAPITULO_XIV">CAPITULO XIV</h3></div>
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Gobierno de los ingleses en los Estados Unidos del Norte
-de Amrica.&mdash;Doctrina del historiador Gervinus.&mdash;La
-Amrica germana y la Amrica latina: carcter de la una
-y de la otra.&mdash;Estado general de las colonias inglesas
-antes de su independencia.</span></p>
-
-
-<p class="p2">El historiador alemn Jorge Godofredo Gervinus, cuya doctrina
-trasladaremos aqu casi al pie de la letra, dice que en tiempo de Jacobo
-I de Inglaterra y VI de Escocia (1603-1625), la democracia inglesa
-hubo de dirigir sus miradas hacia la emigracin, para levantar sobre el
-libre suelo de Amrica&mdash;al abrigo de los privilegios, de las costumbres
-y de los abusos de poder inherentes a la monarqua y a la aristocracia&mdash;el
-edificio de un nuevo Estado y de una nueva Iglesia, dndoles
-all su forma natural ms pura. Cuando la nacin espaola&mdash;tales son
-sus palabras&mdash;haba perdido su ascendiente en Europa a causa de sus
-contnuas luchas con Alemania, los Pases Bajos e Inglaterra, una Amrica
-septentrional germana vino a ponerse en frente de la Amrica latina
-con el plausible intento de que no dominasen nicamente dicha Espaa
-y la Iglesia catlica en el Nuevo Mundo. Nunca como entonces se
-manifest de una manera ms decisiva el singular contraste de las civilizaciones
-germnica y latina, como tambin de los caracteres de las
-dos razas. Vivan la vida de la Edad Media, con su originaria barbarie
-y su humillante organizacin humana, las extensas colonias espaolas y
-portuguesas. El absoluto gobierno espaol con su estrecho espritu religioso,
-se haba trasladado a Amrica, apareciendo a la postre, adems
-de una nobleza feudal conquistadora, codiciosa y cruel, una completa
-jerarqua clerical con toda su pompa exterior y su rudeza interior.
-Hasta los indios y negros haban llegado a formar parte de aquella sociedad.
-La verdadera cultura intelectual e industrial no exista en el
-Nuevo Mundo de los espaoles.</p>
-
-<p>Por el contrario, las colonias del Norte se componan principalmente
-de emigrantes de raza germnica que desde el siglo <span class="smcap">xvii</span> se haban
-dado all cita: eran alemanes, holandeses, suecos e ingleses que
-descendan de la antigua poblacin sajona. En religin eran protestantes
-y hasta del matiz ms puro; muchos pertenecan al puritanismo o<span class="pagenum"><a name="Page_241" id="Page_241">[241]</a></span>
-cuakerismo. En las citadas colonias del Norte no existan virreyes, ni
-instituciones monrquicas; lejos de ello, el espritu republicano predominaba
-entre los colonos, no solamente entre aquellos que haban emigrado
-sin autorizacin real, sino entre los que llegaban con cartas de
-franquicia y de los gobernadores. La jerarqua clerical no ejerci ninguna
-influencia; la nobleza inglesa y el patriciado holands no hicieron
-sino dbiles y cortas tentativas para transplantar all sus instituciones.
-Nada exista en aquellas colonias de los tiempos medios. Mostrbase
-en la vida de dichas sociedades el mundo moderno con toda
-su actividad intelectual, con todo su ardor industrial y con la igualdad
-de derechos para todos. Las diversas condiciones que se desarrollan
-en la vida de los pueblos, como son la caza, el pastoreo, la agricultura
-y la industria, se manifestaron simultnea y paralelamente
-en las citadas colonias, sobre todo a partir de la independencia. Los
-emigrantes tuvieron empeo en conservar su origen protestante y en
-mantener la pureza de su raza; no se unieron con los indios, a quienes
-consideraban seres inferiores. Justo es confesar, sin embargo, que tuvieron
-al menos la honradez de comprar a los indgenas el suelo que
-trataban de cultivar, en vez de hacerse conceder derechos de propiedad
-por el Papa.</p>
-
-<p>En frente de la unidad espaola surgi la variedad sajona; en frente
-de la Amrica del Sur, la Amrica del Norte. Los espaoles que,
-despus de dejar su formidable imperio de Europa llegaron a Amrica,
-encontraron en Mxico y en el Per vastos Estados indios y prncipes
-poderosos; necesitaron, para mantenerse all, echar los cimientos
-de un fuerte Estado. Los ingleses, al establecerse en el Norte,
-a donde llegaron en varias expediciones y sin relacin unas con otras,
-encontraron solamente pequeas tribus de indios, sin lazo comn, poco
-numerosas y dbiles; pudieron conservar, por tanto, la plena libertad
-de seguir sus inclinaciones germnicas, quedando separados en pequeas
-sociedades polticas, diferentes en cuanto su forma. As es que en
-Massachussets se form una teocracia al modelo de Gnova; en Maryland
-un principado feudal, y en la Carolina un reino de ocho seores
-con una gran aristocracia local. Se asemejaba Virginia a una provincia
-inglesa con instituciones de la Iglesia anglicana; Rhode-Island y el
-Connecticut fueron Estados puramente democrticos; Pensylvania mostr
-ser una repblica cosmopolita de cukeros, que desde su origen sirvi
-de asilo al mundo; y Nueva-Amsterdan (Nueva York) fu como una
-ciudad holandesa con su constitucin municipal<a name="FNanchor_255" id="FNanchor_255" href="#Footnote_255" class="fnanchor">[255]</a>.</p>
-
-<p>Bajo el sistema poltico absoluto y reaccionario&mdash;aade Gervinus&mdash;,<span class="pagenum"><a name="Page_242" id="Page_242">[242]</a></span>
-fundaron los espaoles sus establecimientos coloniales. Los emigrantes
-buscaban oro, grandes ganancias, bienestar y goces. Nadie pensaba
-en el trabajo. El suelo fertilsimo de los trpicos y aquella poderosa vegetacin
-favorecan la indolencia natural de los colonos. El fanatismo
-religioso impeda tambin todo desarrollo y desenvolvimiento de la inteligencia.
-Cuando el inhumano monopolio de la trata de negros en las
-colonias espaolas fu mal visto por la Iglesia Catlica, dicha trata se
-cedi a manos extranjeras, y finalmente a los ingleses, mediante el tratado
-de <i>asiento</i><a name="FNanchor_256" id="FNanchor_256" href="#Footnote_256" class="fnanchor">[256]</a>, los cuales sacaron inmensos beneficios por la extensin
-de su comercio y de sus colonias<a name="FNanchor_257" id="FNanchor_257" href="#Footnote_257" class="fnanchor">[257]</a>.</p>
-
-<p>Si a veces la imparcialidad no ha sido norma de conducta del insigne
-historiador alemn, tan poco amigo de los espaoles como decidido
-campen de los germanos, no puede negarse que las colonias de la Nueva
-Inglaterra, si dependan de la madre patria, gozaban de toda clase
-de libertades, distinguindose tambin por su laboriosidad y moralidad.
-Aquellas gentes profesaban&mdash;segn todas las noticias&mdash;una secta religiosa
-sencilla, sincera y fraternal.</p>
-
-<p>Aunque en la historia de algunas colonias inglesas encontramos hechos
-censurables, ora por lo que respecta al sentido religioso, ora al poltico
-y social, se puede afirmar que el desenvolvimiento democrtico
-fu siempre constante y progresivo. Los principios de libertad poltica
-y religiosa se pusieron en prctica en todos los Estados, logrando sealado
-triunfo sobre la Monarqua y sobre la teocracia. Y si de las
-ideas pasamos a juzgar a los hombres, habremos de reconocer que los
-ingleses tuvieron ms sentido prctico que los espaoles, caracterizndose
-por su prudencia, bondad y virtud los puritanos y cukeros.</p>
-
-<p>El escritor Barros Arana, despus de estudiar el asunto dice:
-Como ha podido verse, la colonizacin inglesa se diferenciaba radicalmente
-de la colonizacin espaola. Al paso que sta, despus de sangrientas
-agitaciones, se haba cimentado bajo el rgimen del absolutismo
-imperante en la metrpoli, que embaraz el crecimiento, el progreso y
-la cultura de los nuevos establecimientos, los colonos ingleses transportaron
-a sus posesiones el espritu de libertad poltica e industrial
-que haba de hacer la grandeza y la prosperidad de stas<a name="FNanchor_258" id="FNanchor_258" href="#Footnote_258" class="fnanchor">[258]</a>.</p>
-
-<p>Barros Arana, como antes Gervinus, no se distinguen por su amor a
-la verdad cuando de asuntos de Espaa tratan. Ni la cultura, tolerancia
-y progreso fueron siempre norma de Inglaterra, ni la ignorancia,<span class="pagenum"><a name="Page_243" id="Page_243">[243]</a></span>
-tirana y fanatismo acompaaron siempre a los espaoles. Si censurables
-son algunos hechos realizados por nuestros conquistadores del siglo
-<span class="smcap">xvi</span>, no puede negarse la justicia, sabidura y humanidad de las
-Leyes de Indias.</p>
-
-<p>En nuestras relaciones con Amrica hemos sufrido reveses de bastante
-importancia y aun tremendas desgracias. Tantas riquezas encontradas
-en las inmensas regiones descubiertas por nuestros antepasados&mdash;riquezas
-que aumentaba con exageracin manifiesta la fantasa
-popular&mdash;despertaron la codicia de extranjeros aventureros, los cuales,
-ya con el asentimiento de sus respectivos soberanos, ya como corsarios,
-apresaban nuestras naves y robaban las plantaciones de nuestras colonias.
-Adems, las naciones de Europa, celosas del poder espaol, alentaron
-las insurrecciones, que tiempo adelante se haban de verificar en
-las colonias. Es de lamentar que mientras los Estados Unidos del Norte
-de Amrica se ocupaban con constancia en la obra patritica de su cohesin,
-los Estados de la Amrica latina, en particular los de raza espaola,
-vivan en continuas luchas civiles y guerras unos con otros.</p>
-
-<p>Por su parte, los ingleses, que en el ao 1607 llegaron a Virginia,
-los puritanos que en 1620 se asentaron en Plymouth y otros puritanos
-que en 1628 ocuparon la baha de Massachusets, hubieron de realizar,
-como predestinados por Dios, la formacin del pueblo ms grande y
-poderoso del mundo. Los emigrantes ingleses que llegaban sin cesar,
-levantaban su campamento donde poco antes se guareca el bfalo y
-otros animales. Aquellos humildes ciudadanos, perseguidos por sus
-ideas religiosas, fundaron aldeas y ciudades, echando los cimientos del
-Estado con sus cdigos, asambleas, escuelas e imprentas.</p>
-
-<p>Los franceses establecidos en el Canad y los espaoles en toda la
-Amrica Central y Meridional, tuvieron empeo en conservar la inmovilidad
-de sus respectivos Estados, no separndose de su vieja iglesia,
-ni de las dems instituciones, ni de sus usos y costumbres. Los conquistadores
-franceses, como igualmente los descubridores, conquistadores y
-colonizadores espaoles (Coln, Corts, Pizarro, Nez de Balboa, Ojeda,
-Yez Pinzn y muchos ms) fueron representantes de la Corona,
-descubran, conquistaban y colonizaban para sus monarcas respectivos;
-los cuales tomaron el ttulo de <i>Reyes de Indias</i>.</p>
-
-<p>De los franceses no sera injusto decir que el espritu de la metrpoli
-se identificaba frecuentemente con el de los naturales de los pueblos
-conquistados. Los espaoles slo pensaron en que los indgenas se
-convirtiesen al cristianismo. Hubiesen creado una situacin parecida a
-la feudal, si a ello no se hubiera opuesto nuestra monarqua absoluta.</p>
-
-<p>Por lo que a los holandeses respecta, diremos que fu censurable el<span class="pagenum"><a name="Page_244" id="Page_244">[244]</a></span>
-sistema de colonizacin. Recordaremos que en la isla de Java slo atendieron
-al negocio y a la adquisicin de riquezas.</p>
-
-<p>Grande fu la transformacin realizada por las colonias inglesas
-durante los siglos <span class="smcap">xvii</span> y <span class="smcap">xviii</span>. El colono del Norte abra caminos por
-terrenos escabrosos, levantaba puentes y haca prosperar la agricultura
-y toda clase de industrias. Adelant de un modo extraordinario la
-industria agrcola, como era de esperar, dada la fertilidad de aquellas
-tierras, baadas por caudalosos ros. El caf, te, tabaco, azcar, arroz,
-ail y algodn constituyeron la riqueza ms poderosa del pas. Los productos
-todos que se cultivaban en Europa fueron llevados a las colonias,
-donde se plantaron y desarrollaron, dando pinges rendimientos.
-All el colono era sobrio y trabajador. Las minas de hierro y cobre,
-las pesqueras y las maderas de los montes adquirieron bastante importancia.
-Comenzaron a desarrollarse las fbricas de lienzo, las cuales
-posteriormente proporcionaron mayor bienestar a todas las clases sociales,
-y el comercio lleg a un grado tal de prosperidad como no hay
-ejemplo en ninguno de los Estados de Amrica. Importaciones y exportaciones
-tuvieron cada vez ms aumento, siendo algo menor el valor de
-las primeras que el de las segundas. Entre las exportaciones citaremos
-las de pescado y maderas. Por lo que se refiere a la vida en las colonias
-inglesas, no dej de tener ciertos atractivos: las diversiones pblicas,
-en general, estaban reducidas a la caza y rias de gallos; las
-clases acomodadas se permitan en sus casas jugar a las cartas. Comenz
-a extenderse el lujo lo mismo en los vestidos que en los muebles
-de las casas: las seoras vestan segn las modas de Londres y de Pars.
-De igual modo las bellas artes fueron difundindose por todas partes.
-En la construccin de obras pblicas se fijaron, no en la ostentacin,
-sino en la utilidad. Durante la primera mitad del siglo <span class="smcap">xviii</span> se
-fundaron varios colegios de enseanza.</p>
-
-<p>Cuando se hizo&mdash;escribe Pablo de Rousiers&mdash;el descubrimiento, y
-durante los dos siglos que siguieron, podemos decir que Amrica estaba
-toda en el Sur; era el tiempo de las grandes colonias espaolas y portuguesas,
-de las famosas epopeyas de los conquistadores y de los galeones
-cargados de oro. Se saba vagamente que algunas sectas puritanas
-haban ido a buscar refugio en las costas de Nueva Inglaterra; pero su
-existencia no se haba manifestado an por ningn acontecimiento famoso
-y vivan ignoradas del mundo, mientras que los nombres de Corts
-y de Pizarro, haban adquirido ya fama inmortal. La historia de
-Amrica comienza, pues, en los paises tropicales: all fu donde se cre
-el primer foco del desarrollo del Nuevo Mundo; despus se obscureci
-gradualmente, y qued eclipsado al fin, por un segundo foco ms sep<span class="pagenum"><a name="Page_245" id="Page_245">[245]</a></span>tentrional
-cuyo calor y claridad van en aumento diariamente. Este foco
-se halla en los Estados Unidos...<a name="FNanchor_259" id="FNanchor_259" href="#Footnote_259" class="fnanchor">[259]</a></p>
-
-<p>Probado se halla que los ingleses, huyendo de las persecuciones religiosas
-y de la intolerancia, organizaron sus municipios autnomos,
-que constituyeron el comienzo de la gran civilizacin norteamericana.
-Respetando la poblacin indgena, fundaron nueva patria con nuevos
-territorios. Si las colonias vivieron mucho tiempo aisladas, conservando
-sus usos, costumbres y prcticas religiosas, las comunicaciones comerciales
-estrecharon lentamente las relaciones haciendo desaparecer las
-diferencias y las antipatas de las diversas sectas. Los demcratas de
-Maryland y los seores de alto rango de Virginia; los cuqueros de
-Pensylvania, los protestantes de las Carolinas y los catlicos de todas
-las colonias, ms positivistas que idealistas, buscaron la riqueza mediante
-la industria y el comercio. En las provincias septentrionales cultivaban
-principalmente el camo, el lino y el obln; en las provincias meridionales
-el algodn y el arroz; en Maryland y en las colonias del
-Sur, el tabaco; en Virginia el algodn, y en todas partes el maiz y el
-trigo.</p>
-
-<p>No es de extraar, por consiguiente, que hombres tan emprendedores
-y activos prosperaran tanto, hasta el punto que en el ao 1750,
-Massachussets contaba con 200.000 habitantes, Virginia con 160.000,
-Connecticut con 100.000, y Nueva York con otros 100.000. Maryland y
-la Carolina del Sur daban evidentes seales de su poder y riquezas;
-Norfolk y Baltimore adquiran el carcter de ciudades comerciales; Filadelfia
-y Boston adelantaban rpidamente, y lo mismo podemos decir
-de todas las dems colonias.</p>
-
-<p>En el correr de los tiempos, la torpe y egosta poltica de la metrpoli,
-las arbitrariedades del poder ingls fueron la chispa que hizo estallar
-formidable incendio. En aquella lucha de titanes, que comenz en
-1775 y termin con la proclamacin de la independencia (4 julio 1776)
-se destaca la figura gigantesca del diputado por Virginia, el cual
-obscurece con el brillo de sus virtudes republicanas a todos los Csares
-y grandes figuras de la historia romana.<a name="FNanchor_260" id="FNanchor_260" href="#Footnote_260" class="fnanchor">[260]</a> Sus conciudadanos, al pie
-de las estatuas del hroe han escrito esta sencilla inscripcin: <i>Padre de
-la Patria</i>. Era conocedor de las artes de gobierno, general sereno y valeroso
-y uno de los hombres ms buenos de aquellos y de todos los tiempos.
-Amaba a su patria con entusiasmo y por ella hubiera dado cien
-veces la vida. Ni parientes, ni amigos influan en sus planes y decisiones;
-cuando se convenca de que una cosa era justa o conveniente a la Re<span class="pagenum"><a name="Page_246" id="Page_246">[246]</a></span>pblica,
-la realizaba con decisin y firmeza. La obra de Washington fu
-completada, primero por Monroe y ltimamente por Lincoln.</p>
-
-<p>Al estallar la revolucin por la independencia, las colonias, en
-cuanto a su administracin, podan dividirse en tres grupos: unas dependan
-de la Corona; otras de los propietarios, ya fuesen compaas o
-individuos, y las terceras de la madre patria. Dependan de la Corona
-las provincias de New York, New Hampshire, New Jersey, Virginia,
-las dos Carolinas y Georgia; en las colonias de la segunda clase, Maryland
-perteneca a la familia de lord Baltimore, y Pensilvania y Delaware
-a la familia de Penn; y pertenecan a la tercera clase, Connecticut,
-Rhode-Island y Massachussets.</p>
-
-<p>Entre tanto que las colonias aumentaban rpidamente en poblacin
-y se enriquecan con sus industrias, la madre patria se contentaba con
-cobrar sus impuestos, bien que nunca tuvo la mala voluntad de oprimirlas.
-Las colonias tenan la conviccin profunda de que las verdaderas
-bases de la prosperidad y de la felicidad de los pueblos eran la aplicacin
-al trabajo; procuraron con todo empeo desterrar la ociosidad y la
-vagancia. La metrpoli, por su parte, miraba impasible la extraordinaria
-prosperidad de aquellos lejanos pases sujetos a su dominio.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_247" id="Page_247">[247]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="CAPITULO_XV">CAPITULO XV</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Virreinato de Mxico: el virrey Mendoza y los indios.&mdash;Expedicin
-de Corts.&mdash;Creacin del obispado de Michoacn.&mdash;Relaciones
-de la Audiencia con Pizarro y Corts.&mdash;Insurreccin
-de Jalisco y muerte de Pedro de Alvarado.&mdash;Poltica
-del conde de Tendilla.&mdash;Las Nuevas Leyes.&mdash;Muerte
-de Corts en Espaa y de Zumrraga en Mxico.&mdash;Ideas
-religiosas del obispo.&mdash;Audiencia de Nueva Galicia.&mdash;El
-virrey Velasco: su poltica.&mdash;Creacin de la Universidad.&mdash;El
-arzobispo Montufar y los frailes.&mdash;El virrey y la Audiencia.&mdash;Gobierno
-de la Audiencia: prisin de Cosijpii:
-Martn Corts: Legazpi y el P. Urdaneta se dirigen a Filipinas.&mdash;Concilio
-en Mxico.&mdash;El virrey marqus de Falces:
-la Audiencia.&mdash;El virrey Enrquez de Almansa: epidemia
-de fiebres tifoideas.&mdash;El virrey Surez de Mendoza:
-la Audiencia.&mdash;El virrey Moya de Contreras: concilio
-provincial.&mdash;El virrey marqus de Villa Manrique: los
-corsarios.</span></p>
-
-
-<p class="p2">El primer virrey de Mxico, nombrado por Carlos V, fu el caballeroso
-magnate D. Antonio de Mendoza, conde de Tendilla, comendador
-de Socullamos y caballero de la orden de Santiago, hermano del historiador
-D. Diego Hurtado de Mendoza y descendiente del insigne poeta
-D. Iigo Lpez de Mendoza, marqus de Santillana. Lleg a Mxico
-el 1535. Uno de sus primeros actos fu dar libertad a los esclavos, y
-prohibi, bajo duras penas, la antigua servidumbre de los indios; medida
-tan digna de alabanza, como otras de justicia y caridad, granjendole
-todas el nombre de <i>padre de los pobres</i>, como le llamaban los indgenas<a name="FNanchor_261" id="FNanchor_261" href="#Footnote_261" class="fnanchor">[261]</a>.</p>
-
-<p>Cuando Mendoza lleg a Mxico, Hernn Corts acababa de salir
-(7 junio 1535) al frente de una expedicin hacia el Sur, llevando 113
-peones y 40 jinetes. Recorri las costas de Jalisco, volviendo en dos
-naves que en su busca haba mandado el virrey. Acerca de otro orden de
-cosas, el conde de Tendilla, en carta dirigida al Emperador el 10 de Di<span class="pagenum"><a name="Page_248" id="Page_248">[248]</a></span>ciembre
-de 1537, dice que el 24 de septiembre del mismo ao tuvo aviso
-de que los negros del pas tenan elegido un Rey, disponiendo tambin
-matar a todos los espaoles y alzarse con la tierra, apoyados por
-los indios. Aade que, descubierta la conjuracin, hizo descuartizar a
-los ms comprometidos<a name="FNanchor_262" id="FNanchor_262" href="#Footnote_262" class="fnanchor">[262]</a>.</p>
-
-<p>Por entonces se cre el obispado de Michoacn, siendo nombrado el
-oidor Vasco de Quiroga, quien hubo de dejar la toga por la mitra.</p>
-
-<p>Habindose fundado por Real orden un colegio para los indios en
-Santiago Tlatelolco, el virrey, con verdadero inters, llev a cabo la
-obra y confi la enseanza a los padres franciscanos. Del mismo modo
-procur la propagacin del cristianismo con la ayuda de varios religiosos,
-sealndose entre ellos Fr. Francisco de los Angeles, Fr. Martn
-de Valencia y Fr. Pedro de Gante. No huelga registrar en este lugar
-que siendo muy excesivos los derechos que los curas de Nueva Espaa
-llevaban por las misas, matrimonios y entierros, dise Real Cdula
-(16 abril 1538), mandando al virrey que los citados derechos no excediesen
-del triplo de los que se pagaban en el arzobispado de Sevilla<a name="FNanchor_263" id="FNanchor_263" href="#Footnote_263" class="fnanchor">[263]</a>.</p>
-
-<p>Dos aos despus, por cdula de 30 de Abril de 1540, mand S. M. a
-la Audiencia de Mxico que se enterase si el alcalde mayor de Veracruz
-(a quien se le previno por el virrey de Nueva Espaa que no permitiese
-a Hernando Pizarro pasar a la metrpoli&mdash;pues vena oculto
-desde el Per&mdash;hasta practicar con l cierta diligencia conveniente
-al real servicio), dej embarcar por dos mil castellanos que le di, la
-mitad en oro y lo dems en una cdula, a su mayordomo para que los
-pagase de la hacienda que el dicho Pizarro tena en el Per...<a name="FNanchor_264" id="FNanchor_264" href="#Footnote_264" class="fnanchor">[264]</a>.
-Encargaba tambin el Rey a la Audiencia que hiciera justicia en el
-asunto.</p>
-
-<p>Por la misma poca, habiendo prohibido el virrey de Mxico, bajo
-graves penas, que el marqus del Valle (Hernn Corts) se dirigiese a
-las islas del mar del Sur con los navos y gente que tena dispuestos&mdash;segn
-formal capitulacin&mdash;el Rey, con fecha 10 de julio del ao 1540,
-mand a la Audiencia de Mxico levantara al dicho marqus cualquier
-embargo que le estuviese hecho por el expresado virrey, y le dejara
-continuar libremente con sus navos, capitanes y gente al referido descubrimiento
-conforme a las capitulaciones<a name="FNanchor_265" id="FNanchor_265" href="#Footnote_265" class="fnanchor">[265]</a>.</p>
-
-<p>Tuvo bastante importancia la insurreccin de los indios chichimecas<span class="pagenum"><a name="Page_249" id="Page_249">[249]</a></span>
-de Jalisco<a name="FNanchor_266" id="FNanchor_266" href="#Footnote_266" class="fnanchor">[266]</a>. Fueron vencidos los espaoles, quienes tuvieron que encerrarse
-en la ciudad de Guadalajara. Pidise socorro a Mxico, que tard
-en llegar. En apuro tan grande se recibi la noticia de que D. Pedro
-de Alvarado, Adelantado de Guatemala, acababa de llegar al puerto de
-Navidad, el cual no slo mand auxilios a los espaoles vencidos, sino
-que l en persona se dirigi con cien soldados a Guadalajara, ya casi en
-estado de sitio. Presentse Alvarado en la ciudad el 12 de junio de 1541,
-marchando inmediatamente contra los sublevados, a quienes llamaba
-cuatro gatos encaramados en los riscos. Encontrbanse los indios en
-el cerro de Toc, tras fuerte recinto amurallado con cercas de piedra.
-Alvarado, a la cabeza de los suyos, intent abrir brecha; mas tuvo que
-retroceder ante el nmero de los indios y el mpetu con que pelearon.
-Cuando los indgenas comenzaban a retirarse, vi Alvarado que todava
-continuaba huyendo el soldado Baltasar de Montoya, y dirigindose
-a l le dijo: Sosegos, Montoya, que los indios parece nos han dejado.
-Sordo Montoya a la amonestacin del Adelantado, continu espoleando
-al rocn, que resbal en una de las vueltas de la cuesta y cay
-dando tumbos sobre Alvarado, arrastrndole hasta el fondo de un barranco
-(24 junio 1541). Gravemente herido fu trasladado a Guadalajara,
-donde muri el 4 de julio. Tal fu la suerte del famoso conquistador
-de Guatemala. Orgullosos los indios con su triunfo, pusieron sitio a
-Guadalajara el 15 de septiembre de 1541; el Gobernador hizo una salida
-afortunada, teniendo aqullos que levantar el cerco y huir a las
-montaas. El virrey Mendoza, comprendiendo la importancia de la insurreccin,
-mand dos veces fuerzas para sujetar a los rebeldes, decidindose
-l a ir en persona. Sali de Mxico el 1. de octubre de dicho
-ao, y lleg a Tolotln, comenzando desde all la lucha contra los enemigos.
-Acosados los indios por la sed y el hambre, despus de sangrientos
-combates y despus de oir los consejos de los Padres Segovia y Bolonia,
-hubieron de entregar la fortaleza del Mixtn, sometindose 6.000,
-y los dems, con su jefe Tenamaxtl, se retiraron a la sierra del Nayarit.
-Acordse trasladar la ciudad de <i>Guadalajara</i> al valle de Atemaxac,
-y Mendoza dej arreglado el emplazamiento (5 febrero 1542) que
-es el mismo que conserva a la sazn. A la vuelta del virrey a Mxico,
-y al pasar por el valle de Guayngareo, en Michoacn, ratific la orden&mdash;que
-di el 23 de abril de 1541&mdash;para que se fundase la ciudad de
-<i>Valladolid</i> (hoy Morelia). Tanto adelant la nueva poblacin, que en 19
-de septiembre de 1553 se le concedi escudo de armas y ttulo de
-ciudad.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_250" id="Page_250">[250]</a></span>
-Lleg a la ciudad de Mxico (8 marzo 1544) el visitador D. Francisco
-Tello de Sandoval, inquisidor de Toledo. La comisin que traa
-era influir para que se promulgasen las <i>Nuevas Leyes</i>, cdigo publicado
-por Carlos V, y en el cual tuvo no poca participacin el Padre Las Casas.
-Contra la promulgacin de dicho Cdigo se opusieron enrgicamente
-los encomenderos. En tanto que Tello declaraba impracticables
-las leyes y se volva a Espaa a dar cuenta de su misin, lograba Las
-Casas que sus compaeros los obispos de Michoacn, Mxico, Tlaxcala,
-Oaxaca y Guatemala, igualmente los prelados de las Ordenes religiosas,
-aprobasen su <i>Formulario de Confesores</i>.</p>
-
-<p>A la sazn Hernn Corts, encontrndose poco atendido y aun pudisemos
-decir que en completo desacuerdo con el virrey Mendoza,
-abandon por segunda vez a Amrica y se embarc para Espaa en
-compaa de su hijo Martn. En la corte espaola fu recibido con
-cierto desdn, no encontrando apoyo alguno. Sumamente contrariado,
-tom la determinacin de seguir a Carlos V a la conquista de Argel,
-sufriendo mayores desengaos, pues all recibi inequvocas pruebas de
-la poca estima en que se le tena. Cuando se dispona regresar a Mxico,
-despus de escribir desde Valladolid (3 febrero 1544) su ltima
-carta al Emperador, fu atacado de aguda disentera, muriendo el da 2
-de diciembre de 1547 en Castilleja de la Cuesta, sin que el Consejo de
-las Indias hubiera resuelto ninguna de sus reclamaciones.</p>
-
-<p>Tambin algunos meses despus (3 junio 1548) falleci el ilustre
-prelado Zumrraga. Haca algn tiempo que haba sido elevado el obispado
-de Mxico a arzobispado, dndole por sufragneos los obispados
-que existan entonces. Nombrado Zumrraga para tan elevado cargo,
-falleci el da citado antes de vestir el sagrado palio. No cabe duda alguna
-que el obispo de Mxico era hombre bueno, justo y caritativo.
-Tal vez&mdash;como decamos en el primer tomo de esta obra al ocuparnos
-de la lengua maya&mdash;su ferviente celo religioso le llevara a cometer algunos
-errores disculpables&mdash;escribe el Dr. Len&mdash;todos ellos por el
-modo de ser social de su tiempo y las necesidades del ejercicio de su
-ministerio<a name="FNanchor_267" id="FNanchor_267" href="#Footnote_267" class="fnanchor">[267]</a>. Sobre asuntos religiosos dej algunos escritos el obispo.
-Hase dicho que <i>Los Catecismos</i> de fray Juan Zumrraga eran un extracto
-de la <i>Suma de Doctrina Cristiana</i> del Dr. Constantino Ponce de
-la Fuente, sabio magistral de Sevilla y elocuentsimo orador sagrado.
-El Dr. Constantino fu procesado por sus creencias luteranas, y habiendo
-fallecido en las crceles de la Inquisicin, sus huesos se quemaron
-en auto de fe el 22 de diciembre de 1560; pero no se olvide que
-Zumrraga haba muerto unos diez aos antes de que se sospechara de<span class="pagenum"><a name="Page_251" id="Page_251">[251]</a></span>
-la ortodoxia del Dr. Constantino, hasta el punto que dice que <i>con examen</i>
-y <i>aprobacin</i> hizo imprimir los dos tratados que forman la <i>Doctrina</i>
-de 1546, en los cuales <i>se hallar sana doctrina, con algunos documentos
-saludables para comn provecho</i>; y en el primer colofn la califica otra
-vez de <i>doctrina catlica</i><a name="FNanchor_268" id="FNanchor_268" href="#Footnote_268" class="fnanchor">[268]</a>. De modo que el prelado crea reimprimir
-un libro catlico; lo cual no es extrao, porque las pocas proposiciones
-de sabor luterano que tiene la <i>Suma</i> estn muy veladas y cuesta trabajo
-dar con ellas. La santa vida, las buenas obras, la tranquila
-muerte del venerable Prelado; la ltima amistad que tuvo con personas
-eminentes: reyes, gobernadores, jueces, prelados, religiosos, clrigos;
-el duelo pblico que su muerte produjo; los elogios que se le tributaron:
-todo excluye la idea de que, por palabra por escrito, diera
-lugar la menor sospecha contra su ortodoxia<a name="FNanchor_269" id="FNanchor_269" href="#Footnote_269" class="fnanchor">[269]</a>.</p>
-
-<p>En el mismo ao de 1548 (13 de febrero) se cre la Audiencia de la
-Nueva Galicia, con residencia en Compostela, erigindose tambin la
-sede episcopal de la misma. Tambin algunos meses despus, desde Valladolid
-(24 de junio) se concedi a la ciudad de Mxico el ttulo de <i>muy
-noble y muy leal ciudad</i><a name="FNanchor_270" id="FNanchor_270" href="#Footnote_270" class="fnanchor">[270]</a>.</p>
-
-<p>Los ltimos aos del gobierno de Mendoza fueron turbados por una
-conjuracin de espaoles y dos insurrecciones de indios en la provincia
-de Oaxaca; todas se sofocaron y castigados sus autores. Terminaremos
-el virreinato de Mendoza, uno de los mejores de Mxico, con la siguiente
-noticia que no carece de inters y que prueba la fidelidad de la
-provincia de Tlaxcala. Atendido el constante zelo que en la conquista
-de Mxico manifestaron los de la provincia de Tlascala, les concedi
-S. M. el privilegio de que en ningun tiempo pudiessen ser enagenados
-de su Real Corona, ni sujetos encomendados persona alguna<a name="FNanchor_271" id="FNanchor_271" href="#Footnote_271" class="fnanchor">[271]</a>.
-(<a href="#Af">Apndice F.</a>) Ces Mendoza como virrey de Mxico el ao 1550, pasando
-con el mismo cargo al Per, donde los desrdenes eran cada vez
-mayores.</p>
-
-<p>Nombrado don Luis de Velasco virrey de Mxico, hizo su entrada
-pblica el 25 de noviembre de 1550. Ya por una cdula de 16 de abril
-de dicho ao, Carlos V mandaba poner remedio a las diferencias que
-haba entre religiosos de distintas rdenes; favorecer la propagacin
-de la fe catlica; defender a los indios de vejaciones; proteger el cultivo<span class="pagenum"><a name="Page_252" id="Page_252">[252]</a></span>
-de la seda, de la caa de azcar y del lino; abrir caminos y levantar
-puentes. Al poco tiempo y hallndose en Madrid, con fecha 14 de diciembre
-de 1551, el Prncipe, en nombre del Emperador, dispuso que
-se edificase la iglesia catedral de Oaxaca<a name="FNanchor_272" id="FNanchor_272" href="#Footnote_272" class="fnanchor">[272]</a>.</p>
-
-<p>Timbre de gloria ser siempre para el virrey don Luis de Velasco
-la inauguracin (enero de 1553) de la Universidad de Mxico<a name="FNanchor_273" id="FNanchor_273" href="#Footnote_273" class="fnanchor">[273]</a>. Mereci
-ser nombrado Rector el oidor Rodrguez de Quesada, citndose
-entre los profesores Cervantes de Salazar, de Retrica; Fr. Diego de
-Pea, de Teologa (luego obispo de Quito); Dr. Melgarejo, de Cnones;
-Dr. Fras de Albornoz (discpulo del jurisconsulto Diego de Covarrubias),
-de Instituta, y Fr. Alonso de la Veracruz, de Sagrada Escritura.</p>
-
-<p>Entre otros hechos que enaltecen el nombre de Velasco, no inferior
-al del ilustre Mendoza, conde de Tendilla, recordaremos los siguientes:
-Di libertad a 160.000 que como esclavos trabajaban en las minas, no
-sin oposicin ruda de los egostas encomenderos. Estableci la Santa
-Hermandad a semejanza de la que exista en Espaa, logrando, despus
-de castigar con la prisin y la muerte a muchos salteadores, el
-restablecimiento de la seguridad personal. Con el objeto de asegurar
-las comunicaciones con la villa de Zacatecas, famosa por sus minas, y
-evitar las depredaciones de los chichimecas que recorran aquella
-tierra, hizo erigir dos colonias militares: San Felipe y San Miguel<a name="FNanchor_274" id="FNanchor_274" href="#Footnote_274" class="fnanchor">[274]</a>.</p>
-
-<p>Habiendo sabido por Vzquez Coronado que ms all de Zacatecas
-haba un pas muy rico, dispuso una expedicin (1554), a cargo de
-Francisco de Ibarra; Ibarra fund los pueblos de <i>Nombre de Dios</i>,
-<i>Chalchihuites</i> y <i>Nieves</i>. La provincia se denomin <i>Nueva Vizcaya</i> y su
-capital fu tiempo adelante <i>Durango</i>.</p>
-
-<p>Durante el virreinato de Velasco ocup la silla arzobispal de Mxico,
-por fallecimiento de Fr. Juan de Zumrraga, Fr. Alonso de Montufar,
-dominico, natural de Loja y hombre de clara inteligencia. En un
-concilio que en 1555 reuni en la capital se establecieron reglas de disciplina.
-Es de lamentar la poca armona que hubo entre el arzobispo y
-los frailes. Cuando Montufar quera con empeo que las parroquias fuesen
-servidas por clrigos regulares, una Real Cdula dada a 30 de marzo
-de 1557 decidi el pleito en favor de los religiosos.</p>
-
-<p>Obedeciendo Velasco rdenes de Felipe II, mand una expedicin (11
-junio 1559) dirigida por Don Tristn de Luna y Arellano para la con<span class="pagenum"><a name="Page_253" id="Page_253">[253]</a></span>quista
-de la Florida; pero la armada que sali de Vera Cruz tuvo fatal
-resultado.</p>
-
-<p>Para terminar, diremos que el Rey, por intrigas de los encomenderos,
-favoreci a la Audiencia en desprestigio de Velasco. Quejse el virrey,
-y entonces Felipe II, para arreglar el asunto, y tambin para saber
-la verdad de todo, mand al licenciado Jernimo Valderrama con
-el cargo de visitador. Valderrama se puso al lado de la Audiencia y de
-los encomenderos. Los indgenas, cargados de mayores gabelas, se contentaron
-con designar al visitador con el nombre del <i>azote de los indios</i>.
-Agobiado, ms por los disgustos que por la edad, muri Don Luis
-de Velasco en la ciudad de Mxico el 31 de junio de 1564, siendo sepultado
-en la iglesia de Santo Domingo. El cabildo eclesistico de dicha
-capital escribi a Felipe II lo que a continuacin copiamos: Ha dado
-en general toda esta Nueva Espaa muy gran pena su muerte, porque
-con la larga experiencia que tena, gobernaba con tanta rectitud y
-prudencia, sin hacer agravio ninguno, que todos le tenamos en lugar
-de padre. Muri el postrer da de julio, muy pobre y con muchas deudas,
-porque siempre se entendi de tener por fin principal hacer justicia
-con toda limpieza, sin pretender adquirir cosa alguna, mas de servir
- Dios y V. M., sustentando el reino en suma paz y quietud. En
-el gobierno de este insigne virrey y de su antecesor Mendoza, que entre
-ambos duraron treinta y un aos, se arregl toda la administracin
-poltica, civil y religiosa de la Nueva Espaa<a name="FNanchor_275" id="FNanchor_275" href="#Footnote_275" class="fnanchor">[275]</a>.</p>
-
-<p>Gobern interinamente la Real Audiencia de Mxico, compuesta a
-la sazn de los oidores Ceinos, Villalobos y Orozco, los cuales mostraron
-poco tino en aquellas circunstancias. Ocurri por entonces un hecho
-que llam la atencin pblica, y fu que Cosijpii, rey que haba
-sido de Tehuantepec, convertido al catolicismo y bautizado con el nombre
-de Juan Corts Cosijpii, al mismo tiempo que levantaba templos
-al Dios de la verdad, ofreca en su palacio sacrificios a las falsas deidades.
-Sorprendido una noche por Fray Bernardo de Santa Mara,
-cuando vestido de blanca tnica y con la mitra en la cabeza haca las
-ceremonias gentlicas, fu reducido a prisin, con gran disgusto de sus
-compatriotas. Tambin durante el gobierno de la Audiencia aconteci un
-suceso singular. Es el caso que Don Martn Corts, hijo del conquistador
-de Mxico y de Doa Juana de Ziga<a name="FNanchor_276" id="FNanchor_276" href="#Footnote_276" class="fnanchor">[276]</a>, poseedor del palacio de
-Moctezuma y de muchas villas, rico y fastuoso, se atrajo la enemiga de
-los oidores de la Audiencia. Vino a agriar ms los nimos el siguiente
-hecho: Con motivo de solemnizar el bautizo de dos hijos gemelos que<span class="pagenum"><a name="Page_254" id="Page_254">[254]</a></span>
-nacieron a Martn Corts, se celebr un banquete en que abundaron los
-brindis indiscretos y hasta imprudentes. Alarmada la Audiencia, cit
-al marqus del Valle y a varios de sus amigos, entre ellos a los hermanos
-Alonso y Gil Gonzlez de Avila. Presentronse en la sala de los
-acuerdos el 16 de julio de 1566. Como el oidor Ceinos intimase a don
-Martn orden de prisin por traidor a su Rey, el hijo del conquistador
-de Mxico ech mano a la espada y dijo: Yo no soy traidor al Rey, ni
-los ha habido en mi linaje. Numerosa guardia le redujo a prisin y
-tambin a otros muchos. Formse un proceso, siendo condenado D. Martn
-Corts a perpetuo destierro y decapitados los hermanos Gonzlez de
-Avila. Tal ejecucin caus general disgusto, llegndose a temer, con
-algn motivo, un levantamiento contra la Audiencia.</p>
-
-<p>Cinco meses despus de la muerte del virrey Velasco, sali la flota
-(21 noviembre 1564), como haba ordenado Felipe II, del puerto de Natividad
-(Nueva Espaa) con el objeto de sujetar a la Corona las islas
-Filipinas, ya descubiertas haca veinte aos. Mandaban la flota Miguel
-Lpez de Legazpi y el P. Fr. Andrs de Urdaneta. Dieron vista a las
-Filipinas el 13 de febrero de 1565 y en abril del mismo ao entablaron
-relaciones con los indios de Ceb, que, si al principio estuvieron recelosos,
-concluyeron por hacerse amigos de los espaoles, y fueron, puede
-decirse, la base de la conquista del archipilago. Una vez declarados
-sbditos de Espaa los de Ceb, Legazpi despach (junio de 1565) al
-P. Urdaneta para que informase al Rey del xito de la conquista. Continu
-Legazpi en su empresa, llegando, por fin, a Manila, cuya poblacin
-la erigi (19 mayo 1571) en capital del archipilago.</p>
-
-<p>En el ao 1565 se reuni un segundo concilio provincial en Mxico,
-ms importante, sin duda, que el convocado diez aos antes<a name="FNanchor_277" id="FNanchor_277" href="#Footnote_277" class="fnanchor">[277]</a>. Dispuso
-el concilio que rigiesen las constituciones del Tridentino, dictndose
-adems otras disposiciones referentes a la vida de los eclesisticos y a
-la administracin de Sacramentos. Los PP. del Concilio, con elevado
-espritu religioso, dirigieron al Rey una serie de peticiones en favor de
-los indios.</p>
-
-<p>El nuevo virrey D. Gastn de Peralta, tercer marqus de Falces,
-lleg el 17 de septiembre de 1566. Encontrse con el proceso de don
-Martn Corts, marqus del Valle, asunto que le proporcion serios disgustos.
-Condenado a muerte por los oidores Luis Corts, hermano de
-D. Martn, el virrey cas la sentencia, conmutndola en servir al Rey
-por espacio de diez aos en Orn. Tanto mortific a la Audiencia la determinacin
-del virrey que, en un momento de ira y sin documento al<span class="pagenum"><a name="Page_255" id="Page_255">[255]</a></span>guno
-que lo pruebe, escribi al monarca dicindole que el marqus de
-Falces era un traidor, pues al frente de 30.000 combatientes se dispona
-a declararse independiente. El suspicaz Felipe II, creyendo que en
-la denuncia poda haber algo de verdad, envi como jueces visitadores
-y con amplias facultades a los licenciados Jaraba, Alonso Muoz y
-Luis Carrillo. El licenciado Jaraba muri durante la navegacin, llegando
-a Mxico los otros dos en los comienzos de octubre de 1567. Muoz
-era hombre cruel y de malas inclinaciones; Carrillo era tan dbil
-que careca en absoluto de carcter y fu un juguete en manos de Muoz.
-Ellos, sin consideraciones de ninguna clase, destituyeron al virrey
-marqus de Falces y le sometieron a un proceso. Con mucha rapidez
-sustanciaron las causas y con mucha rapidez comenzaron las ejecuciones.
-Sufrieron la pena de muerte, como cmplices del marqus del Valle,
-Gmez de la Victoria, Cristbal de Oate, Pedro y Baltasar de
-Quesada. Tal indignacin produjo la conducta de Muoz, alma de todo
-aquello, que Felipe II mand que inmediatamente regresara a Espaa.
-Cuando se present en la corte, el Rey le dijo: Te mand a las Indias
-a gobernar, y no a destruir, y le volvi la espalda, causando esto tal
-efecto al visitador que&mdash;segn cuentan&mdash;muri aquella misma noche.
-En cambio, el Rey acogi cariosamente a Falces.</p>
-
-<p>Tom posesin del virreinato D. Martn Enriquez de Almansa (5
-noviembre 1568). Bajo su virreinato se descubri el Nuevo Mxico, y
-para asegurar las comunicaciones con Zacatecas se fundaron colonias
-militares, pues no eran bastantes las dos que estableci el virrey don
-Luis de Velasco. Celebrse en 1571 el quincuagsimo aniversario de la
-conquista, confundindose en las fiestas los mejicanos y tlaxcaltecas
-con los espaoles, lo cual pareca mostrar el acabamiento de los odios
-entre vencidos y vencedores. Al lado de noticia tan grata pondremos
-otras desagradables; stas son: 1., que en el citado ao de 1571 se hubo
-de establecer el Santo Oficio en Nueva Espaa, siendo el primer Inquisidor
-general D. Pedro Moya de Contreras; 2., que terrible epidemia&mdash;tal
-vez fiebres tifoideas&mdash;caus innumerables vctimas en los aos 1576
-y 1577. Dvila Padilla en su <i>Historia de los dominicanos</i> dice que murieron
-ms de dos millones de habitantes.</p>
-
-<p>Surez de Mendoza y Figueroa (D. Lorenzo), conde de la Corua,
-se encarg del virreinato en el ao 1580 y muri el 19 de junio de
-1583. Fray Jernimo de Mendieta, desde Traxcalla y con fecha del 16
-de septiembre de 1580, dirigi al virrey Surez de Mendoza una carta
-en la que le deca: es muy necesario tomar el fin y pretensin del Gobierno
-muy al contrario del que en estos tiempos se ha tenido, no pretendiendo
-el oro ni la plata ni el inters temporal de principal intento,<span class="pagenum"><a name="Page_256" id="Page_256">[256]</a></span>
-sino la cristiandad y la conservacin y aumento de estos naturales,
-siendo de notar la insaciable codicia de nuestros espaoles, que donde
-quiera que entramos, somos como la sanguijuela, que chupamos la sangre
-y la vida de aquellos a quien nos allegamos; mayormente de estos
-pobres indios, como de su parte no tienen ninguna resistencia<a name="FNanchor_278" id="FNanchor_278" href="#Footnote_278" class="fnanchor">[278]</a>.</p>
-
-<p>La Audiencia, que despus del virreinato del conde de la Corua,
-gobern interinamente un ao largo, nada hizo que fuese digno de especial
-mencin.</p>
-
-<p>Ocup el gobierno D. Pedro Moya de Contreras desde septiembre
-de 1584 y asumi en su persona los cargos de arzobispo de Mxico y
-de visitador y virrey de Nueva Espaa. Su amor a la justicia fu tan
-grande que destituy a algunos oidores de moralidad dudosa e hizo
-ahorcar a varios oficiales reales. Convoc el tercer concilio provincial,
-al que asistieron los obispos de Guatemala, Michoacn, Tlaxcala, Yucatn,
-Nueva Galicia y Oaxaca, proclamndose que el primer deber de
-los prelados era defender con todo el afecto del alma y paternales entraas
-a los indios recien convertidos a la fe, mirando por sus bienes
-espirituales y corporales.</p>
-
-<p>D. Alvaro Manrique de Ziga, marqus de Villa Manrique, reemplaz
-a Moya de Contreras e hizo su entrada solemne en Mxico el 18
-de octubre de 1585. Nada hizo de notable en los cuatro aos largos que
-estuvo al frente del gobierno. Los corsarios Drake y Cavendish cometieron
-algunas depredaciones en las costas del virreinato, teniendo la
-fortuna el primero de apresar el galen <i>Santa Ana</i>, que vena de las islas
-Filipinas con rico cargamento. Por ello fu tratado el virrey de
-poco activo y aun de descuidado. Del mismo modo fu censurado duramente
-por el siguiente hecho. Es el caso que Nez de Villavicencio,
-oidor de la Audiencia de Nueva Galicia, contrajo matrimonio, contra lo
-dispuesto en una Real cdula de 10 de febrero de 1575, con una rica
-mujer de Guadalajara. Destituylo el virrey; pero la Audiencia protest.
-A tal punto lleg la enemiga entre ambas autoridades, que Felipe
-II, para cortar de raiz el mal, separ del virreinato a Villa Manrique.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_257" id="Page_257">[257]</a></span></p>
-
-
-<h3 id="CAPITULO_XVI">CAPITULO XVI</h3></div>
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Virreinato de Mxico (Continuacin): Los virreyes Velasco
-y conde de Monterrey.&mdash;Conquista de Nuevo Mxico.&mdash;El
-marqus de Montes Claros: acueducto desde Chapultepec
-a Mxico.&mdash;El virrey Velasco (2. vez).&mdash;Importantes expediciones.&mdash;Gobierno
-del arzobispo de Mxico y del marqus
-de Guadalczar.&mdash;Enemiga entre el marqus de Gelves
-y el arzobispo.&mdash;El marqus de Cerralbo: inundacin
-de la ciudad.&mdash;Otros virreyes.&mdash;El obispo Palafox.&mdash;Los
-piratas.&mdash;Virreinato de Ortega Montas, obispo de Michoacn.&mdash;El
-virrey conde de Moctezuma.&mdash;El virrey
-Ortega Montas, arzobispo de Mxico.</span></p>
-
-<p class="p2">Lleg a Mxico D. Luis de Velasco, segundo de este nombre, el 25
-de enero de 1590<a name="FNanchor_279" id="FNanchor_279" href="#Footnote_279" class="fnanchor">[279]</a>. Procur el virrey ensanchar las fronteras de Nueva
-Espaa y favoreci las expediciones al Nuevo Mxico, donde Antonio
-Espejo hall regiones dilatadas y en las cuales vivan los <i>paraguantes</i>,
-<i>tobosos</i>, <i>jmanos</i>, <i>maguas</i>, <i>quires</i>, <i>pmanes</i>, <i>tiguas</i>, <i>ames</i> y otros indios<a name="FNanchor_280" id="FNanchor_280" href="#Footnote_280" class="fnanchor">[280]</a>.
-A reconocer estos pases mand el virrey a Gaspar Castao de
-Sosa con un pequeo ejrcito. Sali el 27 de julio de 1590 de Almadn
-y lleg hasta Chihuahua con poca resistencia de los naturales.</p>
-
-<p>Logr celebrar un tratado con los feroces <i>chichimecas</i>, quienes se
-comprometieron a no hostilizar ni a los espaoles ni a sus dependientes;
-si bien no pudo conseguir que los indios de los bosques o errantes se
-estableciesen en poblaciones, en particular los <i>otoms</i> se resistieron en
-absoluto.</p>
-
-<p>Durante el virreinato de Velasco recay sentencia en el proceso de
-Luis de Carvajal, conquistador de Nuevo Len. Entre la gente que llev
-Carvajal para poblar aquella tierra se encontraban varios judaizantes
-espaoles que l no denunci; siendo condenado por los inquisidores
-Bonilla y Santos Garca (febrero de 1590) a destierro de las Indias
-por seis aos. Poco despus se dispuso (15 junio 1592) desde Martn
-Muoz, que hubiese consulado en la ciudad de Mxico<a name="FNanchor_281" id="FNanchor_281" href="#Footnote_281" class="fnanchor">[281]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_258" id="Page_258">[258]</a></span>
-D. Gaspar de Ziga y Acevedo, conde de Monterrey, tom posesin
-del virreinato de Mxico el 5 de noviembre de 1595, en sustitucin de
-D. Luis de Velasco, quien pas con el mismo cargo al Per. Tuvo empeo
-Monterrey en continuar todo lo que haba establecido sabiamente
-Velasco. Aconsejado por muchos propietarios de haciendas, dispuso la
-traslacin de los indios a lugares poblados; medida beneficiosa para
-aqullos, quienes vean ocasin propicia de ensanchar sus propiedades
-con las tierras abandonadas por los indgenas. A muchos indios que
-protestaron de la orden del virrey, se les quemaron las casas y sembrados,
-y a otros se les condujo atados a los pueblos designados de antemano.</p>
-
-<p>Ms digna de mencin y de ms utilidad fu la conquista pacfica de
-Nuevo Mxico, realizada por Juan de Oate (30 abril 1598); sometironse
-fcilmente los caciques de los <i>pecos</i>, <i>taos</i>, <i>apaches</i>, <i>cheros</i> y <i>emenes</i>.
-En la exploracin de la costa de California, se di&mdash;en recuerdo del virrey&mdash;el
-nombre de Monterrey a la baha, y el mismo nombre tom
-tambin la capital del nuevo <i>reino de Len</i>, llamada primeramente <i>Nueva
-Extremadura</i>.</p>
-
-<p>En los primeros das del ao de 1599 se recibi en Mxico la noticia
-del fallecimiento de Felipe II en el ao anterior y de la proclamacin
-de Felipe III. Huelga decir que se celebr la primera noticia con
-solemnes honras fnebres y la segunda con alegres fiestas.</p>
-
-<p>Autorizado el conde de Monterrey por una cdula de Felipe III
-(1602) para conquistar la pennsula de California, encomend la expedicin
-a Sebastin Vizcano y a Toribio Gmez de Corbn, los cuales
-salieron de Acapulco el 5 de mayo, y aunque hubieron de regresar
-desde el cabo Mendocino por haberse propagado el escorbuto en la tripulacin,
-algo se adelant, pues Fr. Antonio de la Ascensin, que iba
-en aquel viaje, pudo dar noticia exacta de las tierras recorridas, como
-ya se dijo en el <a href="#CAPITULO_II">captulo II</a> de este tomo.</p>
-
-<p>En el corto virreinato de D. Juan de Mendoza y Lema, marqus de
-Montes Claros, (se encarg el 27 de octubre de 1603) comenz la construccin
-del acueducto (1606) que va desde Chapultepec a Mxico, monumento
-que se conserva y honra la memoria del insigne gobernante.
-Antiguamente los reyes aztecas hicieron caeras subterrneas, que
-despus Hernn Corts repar para conducir las mencionadas aguas.
-Otro proyecto igualmente beneficioso para la ciudad de Mxico, cual
-fu el desage de las lagunas, se desisti de realizarlo, ante las dificultades
-que hubo de presentar el fiscal Espinosa.</p>
-
-<p>En el citado ao de 1606 Montes Claros fu trasladado al virreinato
-del Per, volviendo a Mxico D. Luis de Velasco, que ms tenaz que<span class="pagenum"><a name="Page_259" id="Page_259">[259]</a></span>
-el virrey anterior, realiz el desage de las lagunas<a name="FNanchor_282" id="FNanchor_282" href="#Footnote_282" class="fnanchor">[282]</a>. Debise el proyecto,
-que consista en abrir un tnel debajo del cerro Nochistongo, al
-ingeniero Enrico Martn. Comenzaron las obras el 28 de septiembre de
-1607 y terminaron el 7 de mayo de 1608, siendo su coste de 73.611
-pesos. Por Real Cdula de 27 de septiembre de 1608 se declar lo procedente
-acerca de las controversias entre el virrey y el arzobispo de Mxico<a name="FNanchor_283" id="FNanchor_283" href="#Footnote_283" class="fnanchor">[283]</a>.
-Premi el Rey los servicios de Velasco hacindole merced del
-ttulo de marqus de Salinas.</p>
-
-<p>Noticioso el virrey de que los negros que trabajaban en las haciendas
-de Tierra Caliente se haban sublevado, huyendo en masa a las selvas
-de los alrededores de Orizaba, donde nombraron caudillo o reyezuelo
-a Yanga, y general o jefe de armas a un negro de Angola, llamado
-Francisco de la Matosa, mand contra los revoltosos al capitn Pedro
-Gonzlez de Herrera, quien los derrot en el primer encuentro. Los
-vencidos prometieron vivir pacficamente en lo sucesivo, y con ellos
-form Herrera el pueblo de <i>San Lorenzo de los Negros</i>.</p>
-
-<p>El deseo cada vez mayor de hallar minas de oro y plata hizo que
-Velasco mandara una expedicin, a cuyo frente puso a Sebastin Vizcano
-y con el carcter de embajador a Fr. Pedro Bautista, a las islas
-llamadas ricas. Llegaron al Japn, donde fueron muy bien recibidos;
-mas habiendo sospechado el Emperador el intento de los expedicionarios,
-les retir su apoyo, vindose entonces sin recursos y faltos de vveres.
-Tuvieron la fortuna de encontrar ayuda en Mazamoney, rey de
-Ox, quien les proporcion un navo y les di algunas provisiones. Despus
-de sufrir muchas y terribles tormentas, desembarcaron en Zacatula
-(20 enero 1614) sin provecho alguno y con la contrariedad de
-no estar ya en el gobierno D. Luis Velasco, que haba marchado a Espaa
-el 10 de junio de 1611. Algn tiempo antes hubo de dirigirse el capitn
-Hurdaide contra los indios <i>gaquis</i>, enemigos tenaces de la religin
-catlica. Mandados los indios por el cacique Lautaro, derrotaron a
-Hurdaide; pero, sin embargo de la victoria, solicitaron la paz, que se
-ajust el 25 de abril del ao 1610.</p>
-
-<p>Para dar fin al gobierno de Velasco, recordaremos que desde Madrid,
-Felipe III se dirigi (30 marzo 1611) al virrey, presidente y oidores
-de la Audiencia de Mxico, dndoles noticias de una obra intitulada
-<i>Anales</i>, que haba dejado escrita al tiempo de morir Csar Baronio,
-cardenal de la Santa Iglesia de Roma. Publicada a la sazn, se hubo
-de notar que Baronio cometa muchos errores al tratar de las regalas
-de los reyes de Sicilia, sus antecesores (de Felipe III); por lo cual<span class="pagenum"><a name="Page_260" id="Page_260">[260]</a></span>
-prohiba dicho tomo undcimo y mandaba que se recogiesen los ejemplares
-que tuvieran los particulares<a name="FNanchor_284" id="FNanchor_284" href="#Footnote_284" class="fnanchor">[284]</a>.</p>
-
-<p>Sucedi a Velasco en el virreinato de Mxico el Ilmo. Sr. Fr. Garca
-Guerra, arzobispo de dicho Mxico, el 19 de junio de 1611, hasta el
-22 de febrero del ao siguiente, en que falleci.</p>
-
-<p>Tom la Audiencia el mando, que desempe dando muestras de
-verdadero rigor. Porque se deca que los negros tramaban una conspiracin,
-la Audiencia hizo poner presos a 29 hombres y cuatro mujeres,
-los conden a la horca y dispuso que las cabezas de los ajusticiados se
-colocasen en escarpias en la plaza principal.</p>
-
-<p>El 28 de octubre de 1612 comenz su virreinato D. Diego Fernndez
-de Crdoba, marqus de Guadalczar. Para ampliar las obras de
-desage de las lagunas concedi Felipe III 110.000 pesos, que se sacaran
-de un impuesto sobre el vino, aceptndose el proyecto que present
-el ingeniero Enrico Martn, mejor tal vez que el trazado por el ingeniero
-holands Boot. Consideremos los hechos que se realizaron en
-tiempo del virrey Fernndez de Crdoba. Don Gaspar de Alvear, gobernador
-de Nueva Vizcaya, someti a los indios <i>tepehuanes</i>, los cuales
-se insurreccionaron y dieron muerte a varios religiosos; se afirm
-nuestro dominio en el pas de Nayarit<a name="FNanchor_285" id="FNanchor_285" href="#Footnote_285" class="fnanchor">[285]</a>, pas que recibi luego el
-nombre de <i>Nuevo reino de Toledo</i><a name="FNanchor_286" id="FNanchor_286" href="#Footnote_286" class="fnanchor">[286]</a>; se fundaron las ciudades de <i>Lerma</i>
-y <i>Crdoba</i>, y en el ao 1615 Toms de Cardona acometi la explotacin
-de la pennsula de <i>California</i>, de cuyo pas tom posesin en
-nombre del monarca espaol.</p>
-
-<p>Trasladado el marqus de Guadalczar al virreinato del Per (1621),
-le substituy D. Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel, marqus de
-Gelves y conde de Pliego. Entre el virrey y el arzobispo D. Juan Prez
-de la Serna hubo serios altercados, con no poco desprestigio de
-ambas autoridades. Queriendo el prelado restablecer la disciplina eclesistica,
-excomulg por adltero a D. Carlos de Arellano, alcalde mayor
-de Xochimilco; prohibi, entre otras imgenes ridculas, la de Jesucristo
-caballero en un cordero corriendo, con una veletilla de nios
-en una mano y un pjaro atado de una cuerda en la otra; conden la
-venta de pulque a los indios, bebida nociva y causa de embriaguez; y,
-por ltimo, ciertas devociones que se celebraban de noche durante la
-cuaresma y que servan de pretexto para ciertas liviandades. Aunque
-las disposiciones del prelado eran justas, se opuso a ellas la Audiencia,
-a cuyo lado estuvo el virrey. Llam ms la atencin el siguiente hecho:<span class="pagenum"><a name="Page_261" id="Page_261">[261]</a></span>
-Melchor Prez de Varaiz, alcalde mayor de Metepec, encausado por
-cohecho, se refugi como lugar seguro en el convento de Santo Domingo.
-El arzobispo exigi conocer del proceso, y no siendo atendido, excomulg
-a los jueces. Colocse el virrey al lado de la justicia; pero el
-prelado puso en entredicho la ciudad; los clrigos salieron por las calles
-llevando una cruz cubierta de negro velo, se cerraron los templos y dejaron
-de tocar las campanas. El marqus de Gelves se apoder del
-arzobispo y lo sac a la fuerza de Mxico. Entonces los habitantes de
-la ciudad se pusieron al lado del prelado, y ardiendo en deseos de venganza
-a los gritos de <i>Viva Cristo! Viva su Iglesia! Muera el hereje!
-Muera el excomulgado!</i> cayeron (15 de febrero) sobre el palacio del
-virrey y lo incendiaron. El virrey logr salir disfrazado y acogerse al
-convento de San Francisco.</p>
-
-<p>Enterado Felipe IV de tales sucesos, nombr virrey a D. Rodrigo
-Pacheco y Osorio, marqus de Cerralbo, que lleg a Mxico el 3 de noviembre
-de 1624; vena acompaado de D. Martn Carrillo, inquisidor
-de Valladolid, encargado por el monarca de poner en claro las causas
-del tumulto anterior. Cuando Carrillo estudi el asunto hubo de decir:
-l., que el clero era el alma del motn; 2., que la mayor parte de la poblacin
-tom parte, y 3., que tom parte por el odio que el pueblo tena
-a los espaoles. Entonces se reprendi y se depuso al arzobispo, nombrndose
-en su lugar a D. Francisco de Manso y Ziga; se depusieron
-a dos oidores, se conden al fraile Salazar y a otros jefes del motn a
-trabajos forzados, sufriendo cuatro de los ltimos la pena de muerte.</p>
-
-<p>Como en este tiempo Espaa se hallaba en guerra con Holanda, Cerralbo
-defendi la colonia de las asechanzas de buques holandeses.</p>
-
-<p>Inundacin tan terrible ocurri en Mxico en el ao 1629 que, habindose
-obstrudo un tnel, se desbord el lago y se aneg toda la ciudad,
-muriendo ahogadas o entre las ruinas de las casas muchas personas.
-Sometido a un proceso el ingeniero Enrico Martn, autor de las
-obras, fu condenado a ejecutar por su cuenta las reparaciones necesarias.
-Cerralbo, con fecha 25 de mayo de 1629, deca al Rey, entre
-otras cosas: Supuesta esta relacin, suplico a V. M. me d licencia
-para que diga que, despus de Hernn Corts, ninguno ha servido a
-V. M. en muchos aos de las Indias tanto como yo en cinco...<a name="FNanchor_287" id="FNanchor_287" href="#Footnote_287" class="fnanchor">[287]</a></p>
-
-<p>Tanta deba ser la necesidad que de dinero tena Felipe IV que, desde
-Madrid (28 mayo 1632), orden a Cerralbo que vendiese algunas
-hidalguas para sacar gran cantidad de dinero, que ayudara a suplir
-los gastos de mi Hacienda...<a name="FNanchor_288" id="FNanchor_288" href="#Footnote_288" class="fnanchor">[288]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_262" id="Page_262">[262]</a></span>
-Ces el gobierno de D. Rodrigo Pacheco el 16 de septiembre de
-1635, en cuya fecha lleg D. Lope Dez de Armendriz, marqus de
-Cadreita, a sucederle. Bajo el virreinato de Cadreita, piratas holandeses,
-capitaneados por el famoso <i>Pie de palo</i>, desolaron las costas de
-Nueva Espaa y llegaron a saquear el puerto de Campeche. Ya en este
-tiempo&mdash;y la noticia es interesante&mdash;, como se temiese una sublevacin
-de criollos y mestizos en favor de la independencia de Mxico, orden
-Felipe IV&mdash;creyendo de este modo atajar el mal&mdash;que la colonia
-enviase procuradores a las Cortes.</p>
-
-<p>El 28 de agosto de 1640 llegaron juntos a Mxico el nuevo virrey
-D. Diego Lpez Pacheco Cabrera, duque de Escalona y D. Juan de Palafox,
-obispo de la Puebla. Necesitando Felipe IV mucho dinero para
-las guerras en que andaba envuelto, di el encargo de que se lo proporcionara
-a Lpez Pacheco, el cual exigi de los mineros fuertes sumas,
-vendi oficios pblicos y hasta demand contribuciones por adelantado.
-Semejante poltica disgust mucho al prelado. Andaba por entonces Palafox
-harto disgustado con las rdenes religiosas, pues intentaba sustituir
-a los frailes que regan las parroquias con sacerdotes seculares. El
-virrey no supo mantenerse en el terreno de la imparcialidad y prest
-su apoyo a los frailes. Tales desavenencias obligaron a Felipe IV a
-destituir al duque de Escalona, nombrando virrey al obispo Palafox.</p>
-
-<p>En tanto que Escalona lograba sincerarse en Madrid, los jesutas
-declaraban guerra a muerte a Palafox. Sostena el prelado que los jesutas
-no deban ejercer el ministerio sacerdotal sin su licencia, y los
-hijos de Loyola a su vez afirmaban que ellos gozaban de ciertos privilegios
-que les emancipaban de la jurisdiccin ordinaria. Nombrados varios
-jueces para entender del negocio, fallaron en favor de los jesutas.
-El prelado entonces excomulg a los jueces y los jueces a Palafox. Por
-fortuna, se restableci luego la concordia con honrosa transaccin.</p>
-
-<p>Djose por entonces, con ms o menos fundamento, que iba a estallar
-una revolucin encaminada a la independencia de Mxico, mediante
-los manejos de un irlands llamado Guilln de Lampart (o de Lombardo).
-Se propona falsificar Reales Cdulas nombrndose virrey y
-alzndose luego contra Felipe IV; pero se descubri el complot<a name="FNanchor_289" id="FNanchor_289" href="#Footnote_289" class="fnanchor">[289]</a>.</p>
-
-<p>Encargse del virreinato D. Garca Sarmiento de Sotomayor Enrquez
-de Luna, segundo conde de Salvatierra, el 13 de noviembre de
-1642, cesando el 13 de mayo de 1648, por haber sido trasladado al
-Per. Las crnicas nada dicen digno de contarse de su gobierno; slo
-refieren que era asaz devoto y que coste la parte principal del tabernculo
-de Nuestra Seora de Guadalupe.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_263" id="Page_263">[263]</a></span>
-No carecen de inters dos noticias referentes al venerable Don Juan
-de Palafox y Mendoza, obispo de la Puebla de los Angeles. Desde Madrid&mdash;con
-fecha 6 de febrero de 1648&mdash;el Rey dice a Palafox que venga
-a Espaa y ocupar la primera iglesia que vacase. De su misma
-Real mano escribi despus S. M. los renglones siguientes: Estoy cierto
-que executareis lo que os ordeno, con la puntualidad con que me obedeceis
-en todo por combenir assi mi servicio, y siempre tendr memoria
-de vuestra persona para honrraros y favoreceros.&mdash;Yo el Rey<a name="FNanchor_290" id="FNanchor_290" href="#Footnote_290" class="fnanchor">[290]</a>.
-Tambin haremos notar que en los altercados que los jesutas tuvieron
-con el citado obispo de la Puebla de los Angeles, el virrey Salvatierra
-se puso al lado de aqullos, no dejando de llamar la atencin lo que el
-insigne Palafox escribi al Papa, en su carta del 8 de enero de 1649.
-Tales son sus palabras: Los jesutas compraron, por una gran suma de
-dinero, el favor del conde de Salvatierra nuestro virrey; el cual, aparte
-de esto, me tena un odio mortal<a name="FNanchor_291" id="FNanchor_291" href="#Footnote_291" class="fnanchor">[291]</a>.</p>
-
-<p>Por haber sido trasladado Don Garca al virreinato del Per, obtuvo
-igual dignidad en Mxico Don Marcos de Torres y Rueda, obispo de
-Yucatn (1648), quien falleci al poco tiempo.</p>
-
-<p>Reemplazle Don Luis Enrquez de Guzmn, conde de Alba de Liste
-(1650), en cuyo tiempo se sublevaron los indios <i>taraumares</i> de Chihuahua,
-acaudillados por sus caciques, siendo sometidos por Don Diego
-Fajardo, gobernador de Nueva Vizcaya<a name="FNanchor_292" id="FNanchor_292" href="#Footnote_292" class="fnanchor">[292]</a>.</p>
-
-<p>Bajo el virreinato de Don Francisco Fernndez de la Cueva, duque
-de Alburquerque, una escuadra inglesa, que mandaba Cromwell, se apoder
-de Jamaica, pesar del auxilio que la isla hubo de recibir de nuestro
-virrey.</p>
-
-<p>Cuando Felipe IV se hallaba ocupado en la campaa contra Flandes,
-tan funesta para las armas y para el nombre espaol; cuando perdamos
-las plazas de Quesnoy, la de Catelet y la de Landrecy, y cuando
-el Rey echaba la culpa de su desgracia a los herejes flamencos, crey
-realizar una obra grata a Dios escribiendo desde Madrid (19 mayo
-1655) al virrey Alburquerque, encargndole que concediese todo su
-apoyo y favor a la Santa Inquisicin, a la cual elogia con entusiasmo
-excesivo<a name="FNanchor_293" id="FNanchor_293" href="#Footnote_293" class="fnanchor">[293]</a>.</p>
-
-<p>Aunque las dos noticias que a continuacin vamos a registrar iban
-dirigidas a todos los Estados de Amrica, las pondremos en este lugar,<span class="pagenum"><a name="Page_264" id="Page_264">[264]</a></span>
-teniendo en cuenta la mayor importancia que a la sazn tena Mxico.
-Felipe IV, por Real Cdula dada en Madrid a 8 de noviembre de 1648,
-pidi a los virreyes, presidentes, audiencias y gobernadores de las Indias
-ciertas noticias para poder acabar la obra (1. y 2. tomo) intitulada
-<i>Teatro Eclesistico</i>, y cuyo autor era el maestro Gil Gonzlez Dvila<a name="FNanchor_294" id="FNanchor_294" href="#Footnote_294" class="fnanchor">[294]</a>.
-La otra noticia es que el mismo Felipe IV, desde Madrid, y
-con fecha 4 de junio de 1657, despus de decir que teniendo en cuenta
-los continuos milagros y beneficios (como abundancia de frutos) que
-continuamente haca el glorioso San Isidro, era su voluntad que se fundase
-una capilla donde descansaran las cenizas de dicho Santo, y para
-cuya obra mandaba a los virreyes, presidentes, audiencias y dems gobernadores,
-y rogaba a los arzobispos y obispos pidiesen limosna en las
-Indias Occidentales<a name="FNanchor_295" id="FNanchor_295" href="#Footnote_295" class="fnanchor">[295]</a>.</p>
-
-<p>Uno de los peores virreyes que ha tenido Mxico fu D. Juan de
-Leyva y de la Cerda (16 septiembre 1660 a 29 junio 1664). Consinti
-que su mujer vendiese los destinos pblicos y mir impasible la conducta
-liviana de la dicha virreina. No corrigi los escndalos de su
-hijo D. Pedro, antes, por el contrario, los alent con su manera de
-obrar. Bastar decir que se declar enemigo de D. Diego Osorio de Escobar,
-arzobispo de Mxico, porque ste&mdash;como era su deber&mdash;conden
-el desafo entre el hijo del virrey y el conde de Santiago. La importante
-sublevacin de los indios de Tehuantepec tuvo su origen en los
-excesos que cometa el alcalde mayor D. Juan Arellano, y que termin
-por la mediacin de D. Alonso de Cuevas Dvalos, obispo de Oaxaca.
-Espaoles e indgenas odiaban el gobierno del virrey. Su carcter
-altanero y las pretensiones cada da mayores de su familia le acarrearon
-la enemiga del citado arzobispo Osorio de Escobar. Sabedor el Rey
-de tales hechos, confiri al prelado el gobierno de Mxico, y aunque el
-conde de Baos detuvo hasta seis cdulas reales, por fin fu arrojado
-del poder por un movimiento popular.</p>
-
-<p>Tres meses ocup el virreinato el arzobispo de Mxico, Osorio de
-Escobar. Al ser sustitudo en aquel importante cargo, tambin hubo de
-renunciar la mitra, la que recay en D. Alonso de Cuevas Dvalos,
-obispo de Oaxaca. Osorio volvi a su obispado de Puebla.</p>
-
-<p>D. Antonio Sebastin de Toledo, marqus de Mancera, hizo su entrada
-pblica en la capital el 15 de octubre de 1664. A la sazn, los
-corsarios ingleses&mdash;y el principal de ellos Juan Morgan&mdash;infestaban
-los mares, no pudiendo resistirles la dbil escuadra espaola que haba
-en el golfo de Mxico. A tales desdichas hay que aadir la completa<span class="pagenum"><a name="Page_265" id="Page_265">[265]</a></span>
-decadencia de la agricultura, industria y comercio. La tristeza que
-caus la noticia de la muerte de Felipe IV y que lleg a Mxico en los
-comienzos del ao 1666, se convirti en alegra cuando se jur a Carlos
-II. Precaria lleg a ser la situacin del marqus de Mancera, ya
-por las necesidades de la colonia, ya por las continuas cantidades que
-tena que mandar a D. Mariana de Austria, reina gobernadora. Registraremos
-tres hechos principales durante el gobierno del marqus de
-Mancera: la erupcin del Popocatepell acaecida el ao 1665, la celebracin
-de un auto de fe y la caridad que manifest por los pobres, que
-sufrieron mucho por las prdidas de las cosechas en el ao 1673. Disgustado
-por las exigencias continuas de la corte, renunci el virreinato,
-saliendo para Espaa el 2 de abril de 1674, no sin sentimiento del
-pueblo mejicano.</p>
-
-<p>Cinco das, desde el 8 de diciembre de 1673 hasta el 13, desempe
-el gobierno D. Pedro Nuo Coln de Portugal, duque de Veragua.</p>
-
-<p>Nombrado virrey fray Payo Enrquez de Ribera, arzobispo de
-Mxico, bajo su enrgica direccin mejoraron algo las cosas. Procur
-defender las costas y libr contra los corsarios verdadero combate naval
-en la laguna de Trminos. Tanto el desage del valle como la construccin
-de la catedral de Mxico adelantaron notablemente. Tambin
-adelant mucho la colonizacin de Nuevo Mxico y de California. Digna
-de todo encomio fu la ereccin, establecimiento y constitucin (29
-marzo 1678) del Colegio Seminario de Nuestra Seora de la Concepcin
-de la ciudad de Chiapa<a name="FNanchor_296" id="FNanchor_296" href="#Footnote_296" class="fnanchor">[296]</a>. Refieren los cronistas que puso en
-cuidado al virrey la insurreccin de los indios <i>taos</i>, <i>picuris</i> y <i>tehecas</i>
-(1680), la cual no pudo sofocar don Antonio de Otermn, gobernador de
-Santa Fe. Tambin en el citado ao los piratas ingleses saquearon a
-Campeche. No terminaremos la resea del virreinato sin decir que en
-el ao 1675 se acu por primera vez moneda de oro en la Casa de
-Moneda de Mxico, y que en el 25 de noviembre del mismo ao entr
-Carlos II a gobernar el reino de Espaa.</p>
-
-<p>Comenz su virreinato D. Antonio de la Cerda y Aragn, conde de
-Paredes, el 30 de noviembre de 1680. Slo hechos tristes registra la
-historia de Mxico en este perodo. El ao 1681 estall formidable levantamiento
-en la ciudad de Antequera, a causa del cobro de las alcabalas;
-las costas de Yucatn se vieron asaltadas por los piratas; Veracruz
-fu saqueada (1683) por los corsarios franceses, y Campeche sufri
-la misma suerte (1685). La expedicin de D. Isidro de Otondo para<span class="pagenum"><a name="Page_266" id="Page_266">[266]</a></span>
-la conquista de California, y en la cual iban los clebres jesutas Kino
-y Salvatierra, no dieron resultado alguno. Hemos de consignar un suceso
-que llam mucho la atencin por entonces. Lleg a Mxico D. Antonio
-de Benavides, marqus de San Vicente, con el carcter&mdash;segn se
-dijo&mdash;de visitador del reino. Al llegar a Puebla, fu reducido a prisin
-por orden de la Audiencia y llevado a la ciudad de Mxico. Se le form
-proceso, y despus de un ao de prisin se le conden a muerte el 10
-de julio de 1684 y fu ahorcado el 14. Cortronle la cabeza y las manos;
-aqulla y una mano se mand a Puebla, y la otra mano se clav
-en la horca. Era agente de los piratas, como afirman unos, un impostor,
-como dicen otros?</p>
-
-<p>Dur el virreinato de D. Melchor Portocarrero Laso de la Vega,
-conde de la Monclova, desde el 16 de noviembre de 1686 al 20 de noviembre
-de 1688. En este mismo ao march al Per con el mismo cargo.
-Procur la reconquista del Nuevo Mxico y de la California; tuvo
-que sofocar la sublevacin de los indios de Sonora, y de los <i>conchos</i> y
-<i>tarahumares</i> de Chihuahua. Para beneficio de la ciudad de Mxico construy
-una caera y prosigui la obra del desage. Ech en Coahuila
-los cimientos de una ciudad que en su honor se llam <i>Monclova</i>.</p>
-
-<p>Figura entre los buenos virreyes D. Gaspar de la Cerda Sandoval
-y Mendoza, conde de Galve, que se hizo cargo del gobierno el 29 de noviembre
-de 1688. Orden, ya a D. Pedro Girn, ya a D. Diego Vargas
-Zapata, la reconquista de Nuevo Mxico: la guerra dur desde el 1690
-hasta el 1696, y nuestras tropas sufrieron grandes trabajos.</p>
-
-<p>Lleg a noticia del virrey que los franceses acababan de fundar
-una colonia al Norte del golfo de Mxico, y para oponerse a ello, envi
-con las tropas que pudo reunir al gobernador de Coahuila. Lleg el gobernador
-a la laguna de San Bernardo, donde slo encontr ruinas de
-un fortn y bajo ellas los cadveres de los franceses, capitaneados por
-La Salle. Los mismos indios <i>carancahuases</i> que haban muerto a los franceses,
-salieron al encuentro de los espaoles llamndoles <i>texia</i> (amigos),
-recibiendo desde entonces el nombre de Texas. Comenzse por el P. Damin
-Mazanet a predicar el Evangelio y se di principio a la fundacin
-de <i>San Antonio de Bjar</i>, <i>Jess Mara</i> y otras poblaciones.</p>
-
-<p>Temiendo el conde de Galve que pudieran un da los franceses invadir
-la Florida, ech los cimientos de la villa de <i>Panzacola</i>. A la sazn
-frecuentes agitaciones llevaron el desasosiego a los espritus: los indios
-de Chihuahua y Sonora asesinaron a varios religiosos y quemaron
-algunas iglesias; los <i>pimas</i> de California se sublevaron y fueron castigados
-por el capitn Antonio Sols, en tanto que los jesutas PP. Kino,
-Ugarte y Salvatierra continuaban las misiones con bastante fruto.<span class="pagenum"><a name="Page_267" id="Page_267">[267]</a></span>
-Tambin hacan los jesutas observaciones geogrficas y estudiaron detenidamente
-la Baja California.</p>
-
-<p>Comenz el virreinato de don Juan de Ortega y Montas, obispo
-de Michoacn, el 27 de febrero de 1696, y dur hasta el 2 de febrero
-de 1697. Apenas se hubo encargado del gobierno, cuando los estudiantes
-se amotinaron en la plaza Mayor y quemaron la picota. El 6 de
-octubre de 1696 lleg la noticia de la muerte de la reina Doa Mariana
-de Austria, celebrndose por su alma suntuosas honras en la catedral
-de Mxico el 24 de noviembre. Uno de los ltimos hechos del virrey
-fu conceder permiso a los jesutas para emprender la reduccin de la
-California.</p>
-
-<p>Don Jos Sarmiento Valladares, conde de Moctezuma, casado con
-una cuarta nieta del emperador mejicano del mismo nombre, gobern
-la colonia desde el 2 de febrero de 1697 hasta el 4 de noviembre de 1701.
-Procur asegurar el orden en la colonia, pues eran frecuentes los motines
-o tumultos, dictando tambin severas disposiciones contra los
-bandidos, muchos de los cuales fueron ajusticiados. Continuaron los
-jesutas, entre otros el P. Kino, sus misiones en California. Conviene
-advertir que, segn Cdula real de 11 de diciembre de 1697, haba
-inters de parte de la Corte de Espaa&mdash;a causa de las noticias de los
-anteriores virreyes, condes de la Monclova y de Galve&mdash;en la realizacin
-de la obra para el desage de la laguna de Huehuetoca<a name="FNanchor_297" id="FNanchor_297" href="#Footnote_297" class="fnanchor">[297]</a>. En
-tiempo de Moctezuma se recibi la noticia de la muerte de Carlos II
-(1701), y la eleccin de Felipe V, quien fu jurado el da 4 de abril.</p>
-
-<p>Ocup por segunda vez el virreinato D. Juan de Ortega Montas,
-arzobispo de Mxico, tomando posesin el 4 de noviembre de 1701.
-Puso el virrey en estado de defensa los puertos de Veracruz y Tampico,
-amenazados por las armadas inglesa y holandesa; pero lo que los
-citados enemigos no lograron en aguas de Amrica, pudieron conseguir
-en las costas de Espaa, donde echaron a pique la flota que vena de
-Nueva Espaa en septiembre de 1702 y se apoderaron de muchas riquezas,
-ocasionando a nuestra nacin prdidas que&mdash;segn se dijo&mdash;ascendan
-a cincuenta millones de pesos.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_268" id="Page_268">[268]</a></span></p>
-
-
-<h3 id="CAPITULO_XVII">CAPITULO XVII</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Virreinato de Mxico (Continuacin).&mdash;El virrey duque de
-Alburquerque: su poltica interior; lucha con los corsarios
-y con los ingleses.&mdash;El duque de Linares: su amor a
-la justicia.&mdash;El marqus de Valero: expedicin a Campeche
-y Yucatn: su poltica con los caciques.&mdash;Gobierno del
-marqus de Casafuerte.&mdash;Desgracias durante el mando
-del arzobispo Vizarrn.&mdash;Los virreyes duque de la Conquista,
-conde de Fuenclara y conde de Revillagigedo.&mdash;Dbil
-gobierno del Marqus de las Amarillas.&mdash;El marqus
-de Cruillas: el almirante ingls Pocock se apodera
-de la Habana.&mdash;Mala administracin del virrey Montserrat.&mdash;Virreinato
-de Croix: expulsin de los jesutas.&mdash;Sntomas
-revolucionarios en el pas.&mdash;Virreinatos de Bucareli,
-Mayorga, Glvez (D. Matas y D. Bernardo) y Flores.&mdash;Excelente
-gobierno del conde de Revillagigedo.&mdash;El
-marqus de Branciforte, Berenguer de Marquina e Iturrigaray.&mdash;ltimos
-virreyes.</span></p>
-
-<p class="p2">El virrey D. Francisco Fernndez de la Cueva, duque de Alburquerque,
-lleg a Veracruz el 6 de octubre de 1702. Prepar la armada
-de Barlovento y con ella logr ahuyentar a los corsarios del golfo de
-Mxico; hizo confiscar los bienes de los portugueses, ingleses y holandeses
-residentes en la colonia; logr que los ingleses levantasen el cerco
-de San Agustn y se retiraran de las costas de la Florida.</p>
-
-<p>En la poltica interior impuso impuestos a los eclesisticos (el diezmo
-sobre los bienes) y consigui la reversin a la Corona de las rentas
-enajenadas. No olvid la pacificacin de ambas Californias, procurando
-tambin que se continuara arrojando en aquellas tierras la semilla del
-Evangelio, como lo venan haciendo el P. Salvatierra y otros religiosos.
-No deja de llamar la atencin una cdula, en la cual se dice que
-habiendo llegado a noticia de Felipe V que en las Indias se hallaban
-muchos delatores y testigos falsos, mand al virrey, audiencias y dems
-justicias de Nueva Espaa, ejecutasen con la ms rigurosa exactitud
-las leyes vigentes contra los mencionados delatores y testigos falsos.
-La cdula tiene la fecha del 6 de septiembre de 1705<a name="FNanchor_298" id="FNanchor_298" href="#Footnote_298" class="fnanchor">[298]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_269" id="Page_269">[269]</a></span>
-Al duque de Alburquerque sucedi en el virreinato D. Fernando de
-Alencastre Norea y Silva, duque de Linares y marqus de Valdefuentes;
-tom posesin del virreinato el 15 de enero de 1711. Hombre
-recto y justo, procur corregir los males de aquella sociedad. Estaba
-corrompida la administracin de justicia y relajada la disciplina eclesistica.
-Intent la pacificacin del Nayarit, sirvindose de la santidad
-de fray Antonio de Jess Margil; en 1711 un terremoto derrib muchos
-edificios de Mxico, y en 1714 hubo gran escasez de vveres, trayendo
-el hambre como inseparable compaera la peste. En su honor se
-di el nombre de <i>San Felipe de Linares</i> a una colonia fundada en Nuevo
-Len. Durante su virreinato se celebr la paz de Utrech, y por el
-tratado llamado de <i>asiento</i> entre Espaa e Inglaterra, su Majestad catlica
-concedi al rey de la Gran Bretaa el monopolio de introducir
-esclavos negros en Mxico y en las dems colonias espaolas de Amrica<a name="FNanchor_299" id="FNanchor_299" href="#Footnote_299" class="fnanchor">[299]</a>.</p>
-
-<p>Don Baltasar de Ziga, duque de Arin y marqus de Valero, desembarc
-en Veracruz (julio de 1716) e hizo su entrada pblica en Mxico
-(16 de agosto del mismo ao). Sucesos de alguna importancia ocurrieron
-durante el virreinato del duque de Arin, lo mismo en el orden
-interior que en el exterior. Por lo que al orden interior respecta, comenzaremos
-dando exacta noticia&mdash;segn documentos de la poca&mdash;de
-la sedicin y tumulto que promovieron, en la noche del 3 de mayo de
-1717, las monjas de Santa Clara de la ciudad de Mxico, contra el comisario
-general de San Francisco. Tan grande fu el escndalo, que el
-virrey Valero tuvo que mandar guardias. En el da siguiente desobedecieron
-al provisor del arzobispado y al virrey. El arzobispo, en el mes
-de agosto del mismo ao, de vuelta de su visita pastoral, quiso&mdash;y tampoco
-lo consigui&mdash;llevar la paz al convento. A tal punto llegaron las
-cosas, que el Rey hubo de mandar, hasta que la Santa Sede dispusiera
-lo ms acertado, que el convento pasase a la jurisdiccin ordinaria<a name="FNanchor_300" id="FNanchor_300" href="#Footnote_300" class="fnanchor">[300]</a>.</p>
-
-<p>Por lo que atae a poltica exterior, el virrey Valero mand una
-expedicin bajo las rdenes de D. Alonso Felipe de Andrade a las costas
-de Campeche y Yucatn, con el objeto de arrojar a los ingleses que
-se haban establecido en aquellos lugares. Logr Valero lo que se propuso,
-mostrando en esta ocasin no poco tino. Acert a llegar por entonces
-(1717) el cacique Tixjanaque, de la Florida, y recibi el bautismo;
-otros caciques siguieron el ejemplo de Tixjanaque. Tambin logr
-el virrey que la levantisca provincia de Nayarit, en Nueva Galicia,
-fuera castigada, sometindose por completo. Por ltimo, las erupciones<span class="pagenum"><a name="Page_270" id="Page_270">[270]</a></span>
-del Popocatepetl amedrentaron a los que vivan cerca del volcn, y los
-vecinos de Mxico vieron con sentimiento el incendio del hermoso teatro
-de la ciudad, suceso que acaeci despus de la representacin del
-drama <i>Ruina e incendio de Jerusaln</i>, y cuando se iba a poner en escena
-otro intitulado <i>Aqu fu Troya</i>.</p>
-
-<p>El 15 de octubre de 1722, D. Juan de Acua, Marqus de Casafuerte,
-natural de Lima, tom posesin del gobierno. Se someti el Nayarit,
-que volvi una vez ms a sublevarse; y se expuls a los ingleses del
-territorio que ellos denominaban de Walix o Belice, cuya operacin
-se encomend al valeroso jefe D. Antonio de Figueroa. Durante los once
-aos de gobierno del marqus de Casafuerte se atrajo las simpatas de
-los mejicanos, los cuales lloraron su muerte, acaecida el 16 de marzo
-de 1734. Antes de terminar los hechos correspondientes a este virreinato,
-diremos que en el ao 1722 comenz en Mxico la publicacin de
-un peridico que se llam primero <i>Gaceta de Mxico</i>, y desde el nmero
-4 se le aadi <i>y Florilogio Historial</i>, etc., dirigido por D. Juan Ignacio
-Mara de Castorena, chantre de la catedral de Mxico y despus
-obispo de Yucatn. Publicse el peridico desde enero del ao citado
-hasta junio, volviendo a aparecer en 1728 por el presbtero D. Juan
-Francisco Sahagn de Arvalo Ladrn de Guevara y que dur desde
-el mes de enero de aquel ao hasta fines de noviembre de 1739; fu sustitudo
-por otro peridico del mismo autor, que se llam <i>Mercurio de
-Mxico</i>, y que dej de publicarse en septiembre de 1742. Construy el
-marqus de Casafuerte la Casa de la Moneda, la de la Aduana y realiz
-otras muchas obras.</p>
-
-<p>Tom posesin del virreinato (16 mayo 1734) el Ilmo. D. Juan Antonio
-de Vizarrn y Eguiarreta, arzobispo de Mxico. En su tiempo,
-terrible epidemia que se llam <i>matlazahuat</i> se ceb en los indios, de los
-cuales murieron ms de la mitad. Declarada la guerra entre Espaa e
-Inglaterra, las flotas britnicas ocasionaron frecuentes alarmas en las
-ciudades del litoral y los indios de California se levantaron contra los
-misioneros jesutas.</p>
-
-<p>Despus de los cortos gobiernos de D. Pedro de Castro y Figueroa,
-duque de la Conquista y marqus de Gracia Real (se encarg del mando
-el 17 de agosto de 1740 y falleci el 22 de agosto de 1741) y de la
-Audiencia, cuyo presidente era D. Pedro Malo de Villavicencio, tom
-las riendas del virreinato (3 noviembre 1742) D. Pedro Cebrin y
-Agustn, conde de Fuenclara. Fu verdadera desgracia que el galen
-<i>Nuestra Seora de Covadonga</i>, que sali de Acapulco con rumbo a Manila,
-cayese (20 junio 1743) en poder del almirante Anson, llevndose
-300 prisioneros de todas clases y ms de dos millones y medio de pesos.<span class="pagenum"><a name="Page_271" id="Page_271">[271]</a></span>
-En cambio, nos es grato referir que el coronel D. Jos de Escandn
-emprendi el ao 1744 la conquista de <i>Sierra Gorda</i>, fundando las colonias
-de <i>Nuevo Santander</i>, en Tamaulipas. Dos asuntos le ocuparon
-despus preferentemente: embellecer la ciudad de Mxico y mandar dinero
-a Espaa, cuyo gobierno se hallaba bastante necesitado.</p>
-
-<p>Ms importante es la historia de D. Francisco de Gemes y Horcasitas,
-conde de Revillagigedo (9 julio 1746). En su tiempo, D. Manuel
-Salcedo, gobernador de Yucatn, pele con ventaja para desalojar a los
-ingleses del territorio de Belice. Uno de los mayores empeos del virrey
-fu el arreglo de la Real Hacienda, consiguiendo, en gran parte,
-su propsito, pesar de los obstculos que le puso aquel alto tribunal,
-siempre rehacio a ciertas reformas. Revillagigedo rebaj las tarifas de
-aduanas, persigui con empeo y constancia el contrabando y di otras
-prudentes y beneficiosas disposiciones. Encontrse a veces en grandes
-apuros, ya por la caresta y hambre que se presentaba en algunas provincias,
-ya por no poder atender las exigencias de dinero que le haca
-la corte de Fernando VI. En este sentido es curiosa la siguiente comunicacin
-escrita en Aranjuez el 21 de mayo de 1748. Dice as: Hallndose
-la vajilla de que se sirve el Rey falta de muchas piezas muy precisas,
-y queriendo se complete enteramente de stas y de las dems que
-son asimismo indispensables: Me ha mandado S. M. prevenir a V. E.
-embie de su real cuenta en las primeras ocasiones que se presenten,
-como sesenta mil onzas de plata de la que se llama Copeya o virgen,
-buscando la de ms superior calidad, y al propio intento tambin dos
-mil onzas de oro del de mejores quilates que se hallase; lo que participo
-a V. E. para que en esta diligencia se dedique a desempear con la
-posible brevedad este encargo.&mdash;Dios guarde a V. E. muchos aos.&mdash;El
-marqus de la Ensenada.&mdash;Seores virreyes de Nueva Espaa Horcasitas
-y del Per Manso<a name="FNanchor_301" id="FNanchor_301" href="#Footnote_301" class="fnanchor">[301]</a>.</p>
-
-<p>Importa a nuestro objeto recordar que D. Jos de Escandn continu
-trabajando en la pacificacin de Tamaulipas, vasto pas habitado
-por los <i>apaches</i>, <i>comanches</i> y otros indios brbaros.</p>
-
-<p>Don Agustn de Ahumada y Villaln, marqus de las Amarillas, comenz
-su virreinato el 10 de noviembre de 1755, y lo desempe hasta
-el 5 de febrero de 1760, en que falleci. No pudo extinguir el bandolerismo,
-ni proteger la colonia contra las invasiones de los indios comanches.
-Durante su virreinato ocurri la formacin del volcn de <i>Xorullo</i>,
-en medio de frtil planicie de Michoacn (1758).</p>
-
-<p>Al gobierno de la Audiencia, presidida a la sazn por D. Francisco
-Antonio de Chavarra, y al virreinato de D. Francisco Cajigal de la<span class="pagenum"><a name="Page_272" id="Page_272">[272]</a></span>
-Vega, que tom posesin el 28 de abril de 1760 y lo renunci el 6 de
-octubre del mismo ao, sucedi D. Joaqun de Montserrat, marqus
-de Cruillas. La Real Cdula de su nombramiento se di en el Buen Retiro
-el 10 de marzo de 1760<a name="FNanchor_302" id="FNanchor_302" href="#Footnote_302" class="fnanchor">[302]</a>, y tom posesin el 6 de octubre del
-mismo ao. Al siguiente se verific el juramento de Carlos III, sucesor
-de su hermano Fernando VI en el trono de Espaa. El virrey sofoc
-en 1761 un levantamiento de los <i>yucatecas</i>, dirigido por Jacinto
-Canek, que pag con la vida su amor a la libertad. Cuando el almirante
-ingls Pocock se apoder de la Habana (13 agosto 1762), el marqus
-de Cruillas repar los fuertes de Veracruz, e hizo que D. Juan de Villalba
-organizase un ejrcito colonial, el primero de este gnero que se
-conoci en Nueva Espaa. Mostr el marqus de Cruillas mucho inters&mdash;inters
-que le hicieron tener los frailes de su virreinato&mdash;en que
-el Rey recomendase a Su Santidad la pronta beatificacin de Fray Antonio
-Margil de Jess, religioso misionero observante de San Francisco<a name="FNanchor_303" id="FNanchor_303" href="#Footnote_303" class="fnanchor">[303]</a>.</p>
-
-<p>No estando conforme el gobierno de Madrid con la administracin
-del virrey Montserrat&mdash;pues se deca que haba malversado dos millones
-de pesos&mdash;mand de visitador a D. Jos de Glvez, hombre de carcter
-y justo, quien destituy a varios oficiales reales y al mismo marqus
-de Cruillas.</p>
-
-<p>D. Carlos Francisco de Croix, marqus de Croix, natural de Lille,
-recibi en Otumba el gobierno a 23 de agosto de 1766. Graves asuntos
-preocuparon al virrey. Fu uno de ellos, y el ms importante sin duda,
-la expulsin de los jesutas que se verific en Mxico el 25 de junio
-de 1767<a name="FNanchor_304" id="FNanchor_304" href="#Footnote_304" class="fnanchor">[304]</a>. En la maana misma que se ejecut la providencia contra
-los hijos de Loyola, public un bando el virrey, prohibiendo toda conversacin,
-murmuracin comentario sobre el asunto, terminando con
-decir... de una vez para lo venidero deben saber los vasallos del gran
-Monarca que ocupa el trono de Espaa que nacieron para callar y obedecer,
-y no para discurrir ni opinar en los altos asuntos del Gobierno.
-Como los indios y el pueblo en general no entendiesen este lenguaje,
-se alzaron en armas e hicieron volver a su residencia a los Padres; pero
-el virrey, con poderosas fuerzas, logr restablecer el orden y castig
-con mano de hierro a los sublevados, sufriendo muchos la pena capital.
-Conducidos los jesutas a Veracruz, all fueron embarcados con rumbo
-a Gnova. Nuestra imparcialidad nos obliga a confesar que los jesutas
-eran muy queridos en San Luis de Potos, Guanajuato, San Luis de<span class="pagenum"><a name="Page_273" id="Page_273">[273]</a></span>
-la Paz, Valladolid, Uruapam y Ptzcuaro, y aun pudiramos decir que
-en todo el virreinato.</p>
-
-<p>Tampoco pasaremos en silencio que por R. D. dado en El Pardo a
-17 de marzo de 1768, se cre en el Hospital de Indios de Mxico una
-ctedra de <i>Anatoma prctica</i><a name="FNanchor_305" id="FNanchor_305" href="#Footnote_305" class="fnanchor">[305]</a>.</p>
-
-<p>Preocuple al virrey el desorden que exista en el pas, como tambin
-el lastimoso estado de la colonia del Nuevo Sacramento (1767)<a name="FNanchor_306" id="FNanchor_306" href="#Footnote_306" class="fnanchor">[306]</a>.</p>
-
-<p>Lo ms grave era que en Mxico se agitaba cada vez con ms fuerza
-la idea de independencia, hasta el punto que hubo necesidad de llevar
-tropas espaolas, las cuales llegaron a Veracruz el 18 de junio
-de 1768.</p>
-
-<p>De otros asuntos bien ser decir que no carecieron de inters las
-dos expediciones que por los aos de 1768 se hicieron a California, cuyo
-pas fu conquistado y pacificado. Son del mismo modo curiosas las noticias
-dadas por el coronel D. Domingo Elizondo al marqus de Croix,
-acerca de la expedicin de Sonora y que el mencionado virrey comunic
-a Espaa: el documento se halla fechado en junio de 1770<a name="FNanchor_307" id="FNanchor_307" href="#Footnote_307" class="fnanchor">[307]</a>.</p>
-
-<p>Durante el virreinato de Croix, ocup el arzobispado de Mxico don
-Antonio de Lorenzana y Butrn, insigne varn que estableci (1767) la
-<i>Casa cuna</i>, public las <i>Cartas de Hernn Corts</i>, los <i>Concilios</i> y celebr
-(1771) el <i>cuarto Concilio provincial</i>.</p>
-
-<p>Se encarg del gobierno el 22 de septiembre de 1771 y lo conserv
-hasta el 9 de abril de 1779, don Fray Antonio Mara de Bucareli y
-Ursa, bailo de la orden de San Juan. En el interior hizo prosperar el
-comercio y mejor el estado de la Hacienda, y en el exterior estableci
-presidio en la regin del Norte, para contener las invasiones de los
-<i>apaches</i> y <i>comanches</i>. En su tiempo se fund el peridico semanal de
-Medicina por el Dr. Jos Ignacio Bartolache, con el ttulo de <i>Mercurio
-Volante</i>. Se abri un Hospicio, se fund el Montepo, se estableci un
-Manicomio, se cre el Tribunal de Minera, se edific la fortaleza de
-Acapulco y se hicieron otras obras de utilidad y recreo.</p>
-
-<p>Despus la Audiencia, cuyo regente era Don Francisco Rom y Rosell,
-estuvo unos cuatro meses al frente del virreinato.</p>
-
-<p>Don Martn de Mayorga se hizo cargo del gobierno el 29 de agosto
-de 1779. Cuando los Estados Unidos de Amrica haban proclamado su
-independencia y marchaban victoriosos en su lucha con Inglaterra, Espaa,
-no sin vacilar mucho, se uni con Francia (junio de 1779) para<span class="pagenum"><a name="Page_274" id="Page_274">[274]</a></span>
-tomar parte en la guerra contra la Gran Bretaa. Psose a la cabeza
-de nuestras tropas Don Martn de Mayorga, logrando algunas ventajas
-sobre las armas britnicas. No solamente la guerra, sino otra plaga
-peor llev el luto a muchas familias de Nueva Espaa. Numerosas fueron
-las vctimas que hizo, en el citado ao de 1779, la epidemia de viruelas
-en todo el pas<a name="FNanchor_308" id="FNanchor_308" href="#Footnote_308" class="fnanchor">[308]</a>.</p>
-
-<p>Ocup el virreinato de Mxico, despus de un perodo de guerras y
-de epidemias bastante largo, Don Matas de Glvez, en abril de 1783.
-Es de advertir que en dicho ao Espaa, con sentimiento de Carlos III,
-tuvo que ceder a Inglaterra el territorio de Walix o Belice.</p>
-
-<p>Despus, la Audiencia, representada por su regente Don Vicente
-Herreras, se encarg por corto tiempo del gobierno.</p>
-
-<p>Don Bernardo de Glvez, conde de Glvez, hijo del anterior virrey,
-tom posesin del gobierno el 17 de junio de 1785. Su bellsimo carcter
-y su inagotable caridad le granjearon muchas simpatas, y son timbre
-de gloria sus campaas contra los ingleses en Luisiana.</p>
-
-<p>Otra vez la Audiencia, cuyo regente era a la sazn don Eusebio
-Beleo, se hizo cargo del poder. Por entonces se dispuso la divisin
-de Nueva Espaa en intendencias, que fueron las siguientes: <i>Veracruz</i>,
-<i>Puebla</i>, <i>Oaxaca</i>, <i>Valladolid de Michoacn</i>, <i>Guanajuato</i>, <i>Zacatecas</i>, <i>Mrida
-de Yucatn</i> y la de <i>Sonora</i> y <i>Sinaloa</i>.</p>
-
-<p>Interinamente fu nombrado virrey el ilustrsimo Don Alonso Nez
-de Haro y Peralta, arzobispo de Mxico, cargo que desempe desde
-el 8 de Mayo de 1787 al 16 de agosto del mismo ao.</p>
-
-<p>Desde el 17 de agosto de 1787 al 17 de octubre de 1789 estuvo al
-frente del virreinato Don Manuel Antonio Flores, que tuvo la dicha de
-recibir la expedicin botnica dirigida por Don Martn Ses y Don Jos
-Lacarta, organizada por Don Casimiro Gmez Ortega, director del Jardn
-Botnico de Madrid. Cre Flores tres regimientos, a los que llam
-<i>Nueva Espaa</i>, <i>Mxico</i> y <i>Puebla</i>.</p>
-
-<p>Tambin desde el 17 de octubre de 1789 hasta el 12 de julio de
-1794 ocup el virreinato el caballeroso y excelente don Juan Vicente
-de Gemes Pacheco de Padilla, segundo conde de Revillagigedo. A los
-siete das de encargarse del mando, o sea en la noche del 23 de octubre,
-aparecieron asesinados en su casa el comerciante don Joaqun Dongo,
-un cuado suyo, cuatro dependientes, el cochero y cuatro criadas,
-faltando de las cajas grandes cantidades de dinero y muchas alhajas.
-Descubiertos los criminales, que eran tres extranjeros, fueron ahorcados
-en la plaza pblica. Organiz la polica, hermose la capital, y al<span class="pagenum"><a name="Page_275" id="Page_275">[275]</a></span>
-nivelar la plaza (17 diciembre 1790) se encontr la piedra Tonalamatl
-o <i>Calendario mejicano</i>.</p>
-
-<p>Una expedicin que mand al Norte del mar Pacfico (1791) para
-descubrir un estrecho que uniese las bahas de Hudson y Baffin, slo
-di por resultado la exploracin del litoral hasta la isla de Vancouvert.
-Arregl la administracin de justicia, protegi la instruccin pblica,
-foment la industria y la minera y abri nuevas vas de comunicacin.
-Como materiales para la historia de Mxico, hizo copiar los manuscritos
-que existan en los conventos o en poder de particulares.</p>
-
-<p>Procede registrar el siguiente hecho: el arzobispo de Mxico remiti
-al Conde de Floridablanca (27 enero 1792) un informe que se le
-haba pedido acerca de la conducta moral y poltica y modo de obrar
-del virrey<a name="FNanchor_309" id="FNanchor_309" href="#Footnote_309" class="fnanchor">[309]</a>. Posteriormente el mencionado virrey, conde de Revillagigedo,
-escribi algunas cartas al conde de Aranda acerca de emisarios
-propagandistas de la independencia<a name="FNanchor_310" id="FNanchor_310" href="#Footnote_310" class="fnanchor">[310]</a>.</p>
-
-<p>Durante el virreinato de D. Miguel de la Grua Talamanca y Branciforte,
-marqus de Branciforte, casado con D. Mara Antonia Godoy,
-hermana del prncipe de la Paz, continu la propaganda revolucionaria.
-Con fecha 26 de Septiembre de 1795, el virrey escribi al duque
-de Alcudia, remitiendo al mismo tiempo copia de un libelo introducido
-en aquel virreinato y daba cuenta de las providencias que haba tomado
-para que se recogiesen el mencionado papel y otros de igual naturaleza<a name="FNanchor_311" id="FNanchor_311" href="#Footnote_311" class="fnanchor">[311]</a>.
-Las sediciones interiores ocuparon mucho tiempo al virrey
-e igualmente la propaganda revolucionaria de los franceses. Al prncipe
-de la Paz di cuenta (26 noviembre 1796) del expediente que hubo
-de formar para recoger estampas que representaban el suplicio del rey
-de Francia y su real familia<a name="FNanchor_312" id="FNanchor_312" href="#Footnote_312" class="fnanchor">[312]</a>. No es de extraar, pues, que la ciudad
-de Mxico escribiese una carta al citado Godoy relatando los hechos
-de lealtad, mritos y servicios del marqus de Branciforte<a name="FNanchor_313" id="FNanchor_313" href="#Footnote_313" class="fnanchor">[313]</a>.</p>
-
-<p>Una de las primeras ocupaciones del virrey D. Miguel Jos de
-Azanza, fu el descubrimiento de una conspiracin que tena por objeto
-la independencia de Mxico. Autores y cmplices cayeron en poder de
-las autoridades<a name="FNanchor_314" id="FNanchor_314" href="#Footnote_314" class="fnanchor">[314]</a>. Descubrise en el ao 1799 y se denomin la conspiracin
-de los <i>machetes</i>. El jefe de ella se llamaba D. Pedro Portilla,
-hombre valeroso, enrgico y activo.</p>
-
-<p>Despus del virreinato de don Flix Berenguer de Marquina (1800<span class="pagenum"><a name="Page_276" id="Page_276">[276]</a></span>
-a 1803), quien logr que fracasara la conspiracin del indio Mariano
-en Tepic, encaminada al restablecimiento de la monarqua azteca, ocup
-cargo tan importante don Jos de Iturrigaray (1803 a 1808). Debi
-comenzar bien, por cuanto el ayuntamiento de la ciudad de Mxico
-escribi a S. M. informando de la felicidad que gozaba el reino con el
-gobierno de Iturrigaray y pidiendo que continuase en l<a name="FNanchor_315" id="FNanchor_315" href="#Footnote_315" class="fnanchor">[315]</a>. Lo mismo
-pidieron los gobernadores de indios de las parcialidades de San Juan y
-Santiago contiguas a la ciudad de Mxico<a name="FNanchor_316" id="FNanchor_316" href="#Footnote_316" class="fnanchor">[316]</a>. Sin embargo, se halla
-probado que Iturrigaray era codicioso y avaro, como tambin es indudable
-que remiti a Espaa grandes cantidades, nico modo de tener
-contentos a los cortesanos y favoritos de Carlos IV y de Mara Luisa.</p>
-
-<p>Bajo su gobierno y con anterioridad al ao 1805, los Honorables
-Juez James Workman y Coronel Lewis Kerr idearon un proyecto para
-la conquista de las Provincias Espaolas en Amrica. Dicho proyecto
-cont aos despus muchos partidarios, siendo algunos de ellos personas
-distinguidas. Formaron una junta secreta, denominada <i>Asociacin
-Americana</i>; su objeto y planes se extendan a la conquista de Nueva
-Espaa, o ms bien a su emancipacion de toda dependencia y sujecion
-a Dueos Europeos, erigindola en un Govierno independiente,
-aliado de los Estados Unidos, y bajo su proteccion (sic), deviendo ser
-el primer paso que haban de dar la toma de Baton Rouge y tremolar
-all el antiguo Estandarte Mejicano, proponindose librar a los
-territorios vecinos del yugo opresibo de los tiranos de Espaa... y
-libertar a Mxico de un yugo que aborrece... La Asociacin Americana
-contaba realizar otras dos expediciones con los auxilios de los
-Estados Unidos y de Mxico: la una por el rumbo de Bexar, y la otra
-desembarcando en Panuco. Procesados los conspiradores principales,
-por haber intentado una expedicin ilegal, se excusaron diciendo que
-slo trataban de prepararse para el caso de que Espaa se declarara
-enemiga de los Estados Unidos. Dise la sentencia el 6 de mayo de
-1807 por la sala de la ciudad de Nueva Orleans<a name="FNanchor_317" id="FNanchor_317" href="#Footnote_317" class="fnanchor">[317]</a>, absolviendo a los
-acusados, sin embargo de que uno de ellos vomit las ms injuriosas
-exprecciones (sic) contra Espaa y su gobierno en Amrica, alegando
-justos motibos&mdash;en el concepto suyo&mdash;para desear y tratar de la independencia
-de ella. Aldese en dicha causa a Aaron Burr, vicepresidente
-de la Repblica de los Estados Unidos, que tambin trat de invadir a
-Nueva Espaa, y al famoso General venezolano D. Francisco Miranda,
-ya rebelado contra la Monarqua Espaola<a name="FNanchor_318" id="FNanchor_318" href="#Footnote_318" class="fnanchor">[318]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_277" id="Page_277">[277]</a></span>
-Acerca de la codicia y despotismo de Iturrigaray recordaremos que
-en enero de 1808 un sobrino del conde de Campomanes&mdash;retirado en el
-pueblo de San Juan Bautista Giguipilco, a 22 leguas de Mxico&mdash;, dirigi
-sobre el particular verdica representacin a Fernando VII<a name="FNanchor_319" id="FNanchor_319" href="#Footnote_319" class="fnanchor">[319]</a>.</p>
-
-<p>Las noticias que daremos a continuacin, las tomamos de la Relacin
-o Historia de los primeros movimientos de la insurreccin de Nueva
-Espaa y prisin de su virrey D. Jos de Iturrigaray, escrita por
-el capitn del Escuadrn Provincial de Mxico D. Jos Manuel de Salaverra
-y presentada al actual virrey de ella el Excmo. Sr. D. Flix
-Mara Calleja (12 de agosto de 1816). Comienza diciendo que desde la
-llegada del virrey a Mxico, se not que venda todos los empleos, as
-civiles como militares. D. Rafael Ortega, secretario particular del virrey,
-imitando la inmoral conducta de su General, venda su influjo a
-favor de los injustos solicitantes, y una criada de la virreyna haca lo
-mismo con el favor de su seora<a name="FNanchor_320" id="FNanchor_320" href="#Footnote_320" class="fnanchor">[320]</a>. El 8 de junio del ao 1808, hallndose
-Iturrigaray en San Agustn de las Cuevas, tuvo noticia de los
-sucesos de Aranjuez y de la subida al trono de Fernando VII. Hzose
-sospechoso de antipatriota, porque tanto l como su familia acostumbraban
-a decir que Fernando VII jams sera rey de Espaa y que Napolen
-lo sacrificara a su propia seguridad. Eran los consejeros del virrey,
-Fray Melchor Talamantes, religioso mercenario, que aspiraba a una
-mitra, y otro clrigo, que deseaba el patriarcado de la nacin espaola.
-Los togados Villa-Urrutia, Villa-Fae y Fagoaga pretendan los
-primeros cargos del imperio. El marqus de Rayas, los abogados Verdad
-y Azcrate, el coronel Obregn y otros formaban tambin parte de
-la camarilla del virrey. Los capitulares de la ciudad, gente ambiciosa
-y perdida, convinieron, despus de muchas juntas, reconocer al virrey
-como soberano independiente con el nombre de Jos I, no sin pensar
-que ms adelante lo sacrificaran su venganza<a name="FNanchor_321" id="FNanchor_321" href="#Footnote_321" class="fnanchor">[321]</a>. Habiendo llegado
-a Mxico la noticia de que la nacin espaola se haba sublevado contra
-los franceses, el virrey, aunque tal vez a disgusto de sus amigos y
-de l mismo, se decidi a celebrar la coronacin de Fernando VII, ceremonia
-que se verific a mediados de agosto. Contando Salaverra (autor
-de esta Relacin) con el apoyo del rico propietario Yermo, se decidi
-a deponer al virrey. Ayudado por otros&mdash;pues Iturrigaray tena muchos
-enemigos&mdash;el 15 de septiembre de 1808 fu preso con toda su familia,
-siendo nombrado sucesor interino, conforme a la Real orden de
-30 de octubre de 1806, D. Pedro Garibay, mariscal de Campo. El<span class="pagenum"><a name="Page_278" id="Page_278">[278]</a></span>
-acuerdo estuvo acertado al nombrar a Garibay. Iturrigaray fu llevado
-a Veracruz, llegando en la noche del 28 del citado mes. Con fecha
-16 de septiembre se public en Mxico una proclama dando la noticia
-de la deposicin del virrey. En el mismo da se hizo inventario de las
-alhajas encontradas en la habitacin de Iturrigaray, que por cierto no
-eran pocas ni de escaso valor, en particular las perlas y brillantes. En
-un cajoncito que tena un letrero que deca <i>Dulce de Quertaro</i>, se encontraron
-7.383 onzas de oro. En la persecucin de que fu objeto don
-Jos de Iturrigaray, debi influir la circunstancia de que el virrey era
-hechura del prncipe de la Paz. Lo que puede s asegurarse es que fu
-absuelto del delito de infidencia y que algunos de sus parciales, como el
-licenciado Juan Francisco Azcrate, quedaron&mdash;segn decreto del virrey
-Venegas, del 27 de septiembre de 1811&mdash;en la buena opinin y fama
-que se tena de su honor y circunstancias antes de los sucesos de 1808.</p>
-
-<p>Gobern D. Pedro Garibay diez meses. En su tiempo el licenciado
-D. Julin de Castillejos hizo circular annima proclama, y en ella invitaba
-a los habitantes del pas a proclamar la independencia de Nueva
-Espaa, para conservarla a nuestro Augusto y amado Fernando
-Sptimo, y para mantener pura e ilesa nuestra fe. En las actuales
-circunstancias&mdash;deca&mdash;la soberana reside en los pueblos. Terminaba
-con las siguientes palabras: No se oiga de vuestros labios (se refera
-a los habitantes de Nueva Espaa) ms voz que la de independencia.
-As seremos verdaderos defensores de nuestra Santa Religin y fieles
-vasallos del amado y deseado Fernando Sptimo, y no esclavos del tirano
-de la Europa. Castillejos&mdash;como poco antes otros que haban proclamado
-lo mismo&mdash;fu procesado y preso. No le vali decir que la proclama
-era inocente y que no tenda a una independencia absoluta,
-infiel y rebelde, sino a una hipottica y condicional, supuesta la desgracia
-de que el tirano Napolen subyugase a la Espaa, pues el juez
-consider que estaba vastamente combencido del atrocisimo Crmen
-pblico de sedicin y discordia, con las orribles miras de independencia
-y rebilion contra nuestro Augusto Soberano, y lo sentenci a ser
-conducido a Espaa bajo partida de registro, a disposicin de la Suprema
-Junta Central. No se pidi la pena de muerte para tan atroz y escandaloso
-delinquente, porque no convena aplicarla en las apuradas
-circunstancias del da. Indultado el licenciado Castillejos en virtud
-del decreto de las Cortes Generales y Extraordinarias de 30 de noviembre
-de 1810 pudo regresar a Nueva Espaa; pero, apenas hubo
-pisado la tierra patria, fu de nuevo reducido a prisin, por ciertas expresiones
-imprudentes que dijo y que ofendieron mucho la extremada
-susceptibilidad del virrey Venegas.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_279" id="Page_279">[279]</a></span>
-Tambin en los comienzos del ao 1809 merecieron ser encausados
-Fr. Miguel Zugasti y el Marqus de San Juan de Rayas, ambos por
-haber censurado la prisin del virrey Iturrigaray, la que calificaron de
-injusta, aadiendo el ltimo que fu un atentado de una canalla de
-hombres.</p>
-
-<p>Garibay restableci la tranquilidad en Nueva Espaa; pero su avanzada
-edad no era muy a propsito para los graves cuidados del virreinato.</p>
-
-<p>Era necesario y aun urgente el nombramiento de un virrey de opinin,
-de probidad y de carcter y que si fuese casado deje a todos sus
-hijos en Espaa en rehenes de su fidelidad, conforme a una antigua y
-sabia ley de Indias. D. Juan Jabat, comisionado de la Junta de Sevilla,
-propuso la extincin total del ayuntamiento de Mxico por haber
-provocado con escndalo la independencia del pas. Deba ser sustitudo
-por 12 vocales de los sujetos de ms acreditada probidad de Mxico,
-la mitad europeos y la otra mitad criollos, los cuales se renovaran cada
-seis aos<a name="FNanchor_322" id="FNanchor_322" href="#Footnote_322" class="fnanchor">[322]</a>. La necesidad de un virrey de grandes prestigios determin
-el nombramiento que hizo la Central (8 febrero 1808) a favor del
-secretario de guerra D. Antonio Cornel, quien renunci el cargo fundndose
-en que era falta de patriotismo salir de Espaa en aquellas
-circunstancias. Admitisele la renuncia y continu desempeando la Secretara
-de Guerra<a name="FNanchor_323" id="FNanchor_323" href="#Footnote_323" class="fnanchor">[323]</a>. El 16 de febrero la Junta Central acord que
-desempease tan elevado puesto D. Francisco Javier de Lizana y
-Beaumont, arzobispo de Mxico, siendo celebrado su nombramiento con
-bastante entusiasmo<a name="FNanchor_324" id="FNanchor_324" href="#Footnote_324" class="fnanchor">[324]</a>. El mismo virrey, en carta del 19 de agosto de
-1809, dice a D. Francisco de Saavedra que tom posesin de sus empleos
-de virrey y gobernador el 19 de julio prximo pasado, despus
-de haber reiterado el juramento de obediencia a la Suprema Junta Gubernativa<a name="FNanchor_325" id="FNanchor_325" href="#Footnote_325" class="fnanchor">[325]</a>.
-Fiel a la persona de Fernando VII, trabaj sin descanso
-por la causa de la legalidad.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_280" id="Page_280">[280]</a></span></p>
-
-
-<h3 id="CAPITULO_XVIII">CAPITULO XVIII</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Capitana general de Guatemala.&mdash;La Audiencia: Alonso
-Maldonado.&mdash;El Cabildo y las Nuevas Leyes.&mdash;El P. Las
-Casas.&mdash;Lpez Cerrato.&mdash;El obispo Valdivieso es asesinado.&mdash;Revolucin
-de los Contreras.&mdash;Administracin de
-Cerrato.&mdash;Revueltas en Nicaragua.&mdash;El Dr. Rodrguez
-de Quesada.&mdash;Ramrez de Quiones.&mdash;Administracin de
-Nez de Landecho.&mdash;Fallecimiento del obispo Marroqun.&mdash;Traslacin
-de la Audiencia a Panam.&mdash;El obispo
-Villalpando.&mdash;Fallecimiento del P. Las Casas.&mdash;Restablecimiento
-de la Audiencia.&mdash;El Dr. Gonzlez, el Dr. Villalobos
-y Garca de Valverde.&mdash;Minas en Honduras.&mdash;Repartimiento
-de indios.&mdash;El oidor Abaunza.&mdash;Los presidentes
-Malln, Sand y Castilla.&mdash;Los piratas.&mdash;Estadstica
-para la cobranza de la alcabala.&mdash;Artes.&mdash;El Puerto de
-Santo Toms.&mdash;Los holandeses.&mdash;El presidente Peraza.&mdash;Alcabalas.&mdash;Orden
-pblico en Costa Rica.&mdash;Los presidentes
-Acua y Quiones: proteccin a los indgenas.&mdash;Uso del
-papel sellado.&mdash;El presidente Avendao.&mdash;El oidor Lara.&mdash;Inundaciones.&mdash;Estado
-de Honduras y de Nicaragua.&mdash;Los
-presidentes Altamirano y Mencos.&mdash;Terremoto.&mdash;Estado
-de Costa Rica.&mdash;La imprenta en Guatemala.&mdash;Corsarios en
-Nicaragua.&mdash;El presidente Alvarez.&mdash;La nueva catedral.&mdash;Enemiga
-de la Audiencia a Alvarez.&mdash;El obispo presidente.&mdash;Los
-corsarios.</span></p>
-
-<p class="p2">La provincia de Guatemala fu constituda en Capitana general el
-ao 1542, y dicho gobierno dur hasta los comienzos de la centuria
-XIX. La mencionada Capitana general tuvo pronto Audiencia,
-alto tribunal que se inaugur en la antigua ciudad de <i>Gracias a Dios</i>,
-el da 16 de mayo de 1544. Hallbase por entonces dividido en 13 provincias
-el distrito de la Real Audiencia, las cuales eran: Chiapas, Soconusco,
-Vera-Paz, Izalcos, Salvador, San Miguel, Honduras, Chuluteca,
-Nicaragua, Taguzgalpa y Costa Rica. Componan la Audiencia,
-como presidente el licenciado Alonso Maldonado, y como oidores los
-licenciados Diego de Herrera, Pedro Ramrez de Quiones y Juan Ro<span class="pagenum"><a name="Page_281" id="Page_281">[281]</a></span>gel.
-Dicen los cronistas contemporneos que dicho presidente, sucesor
-de D. Francisco de la Cueva, nada hizo digno de especial mencin.
-Lleg Alonso Maldonado a Guatemala en los primeros das del mes de
-mayo de 1542. Si protest el cabildo contra las Ordenanzas de Barcelona
-o <i>Nuevas Leyes</i>, tan beneficiosas para los indios y de las cuales ya
-hemos dado noticia y nos ocuparemos con alguna extensin en el <a href="#CAPITULO_XXXIII">captulo XXXIII</a>
-de este tomo, voces autorizadas salieron a su defensa.
-Entre sus defensores ms decididos&mdash;como varias veces tambin se ha
-indicado&mdash;estaban los dominicos, y a la cabeza de ellos el P. Las Casas.
-Fray Bartolom, el licenciado Marroqun, obispo de Guatemala, y
-Fray Antonio Valdivieso, electo de Nicaragua, se pusieron de acuerdo
-para dirigirse a Gracias a Dios, y exponer ante la Audiencia sus
-inclinaciones en favor de los indios. Reunidos los tres prelados comenzaron
-con toda actividad sus trabajos. Sus memoriales fueron recibidos
-con desagrado por aquel alto tribunal, especialmente el del obispo
-de Chiapa. Los jueces, desde los estrados, insultaron al peticionario,
-distinguindose entre todos por su enemiga al P. Las Casas, el licenciado
-Alonso Maldonado. En carta fecha en Gracias (9 noviembre 1545),
-el P. Las Casas dice al prncipe D. Felipe que al presidente Maldonado
-y a los oidores Ramrez y Rogel les amonest y amenaz con excomulgarlos
-en su obispado; por este motivo dicho presidente djome
-palabras muy injuriosas en gran menosprecio y abatimiento e injuria
-e contumelia de mi dignidad, no menos que si fuera l el Gran Turco,
-etctera. Si la razn estaba de parte del obispo de Chiapa, habremos
-de reconocer que, no slo los seglares, sino algunos individuos del clero,
-censuraban el exagerado celo del P. Las Casas.</p>
-
-<p>Recordaremos&mdash;y con esta noticia se dar fin a los sucesos acaecidos
-durante la presidencia de Alonso Maldonado&mdash;que cuando ste quiso
-agregar a su gobernacin la provincia de Honduras, los colonos se
-negaron a ello y consiguieron su independencia.</p>
-
-<p>Al licenciado Alonso Maldonado sucedi el licenciado Alonso Lpez
-Cerrato (1548-1554)<a name="FNanchor_326" id="FNanchor_326" href="#Footnote_326" class="fnanchor">[326]</a>. Lpez Cerrato se mostr decidido a favorecer
-a los indios, conforme le haba encargado el gobierno de la metrpoli.
-Declar libres la mayor parte de los de la provincia de Guatemala; pero
-tuvo el sentimiento de que durante su gobierno se despoblara Nueva
-Sevilla.</p>
-
-<p>En el ao 1548 ocurrieron en Nicaragua sucesos de mal carcter.
-D. Rodrigo de Contreras, gobernador que haba sido de la provincia, sufri
-gran contrariedad cuando la Audiencia, en virtud de una de las
-clusulas de las Ordenanzas de Barcelona, se hizo cargo de dicha go<span class="pagenum"><a name="Page_282" id="Page_282">[282]</a></span>bernacin.
-Los disgustos de Contreras por haber perdido su gobierno de
-Nicaragua, y por otras causas, los vino a pagar el obispo de la dicesis,
-D. Fray Antonio de Valdivieso. El 26 de febrero de 1549, en la antigua
-ciudad de Len, que llaman hoy el Viejo, Hernando y Pedro, hijos
-de D. Rodrigo, se pusieron al frente de formidable insurreccin.
-Hernando, asaz malvado, a la cabeza de algunos conjurados, penetr en
-la casa del obispo y le asesin con su daga, hallndose presente Doa
-Catalina Alvarez Calvento, madre de dicho prelado. Hernando, aadiendo
-el robo al asesinato, hizo descerrajar dos cofres del obispo, tomando
-el oro y la plata que encontr a mano; y sus partidarios asaltaron
-las casas de los vecinos ms acomodados, a quienes exigieron armas
-y caballos. Hernando de Contreras remiti a su hermano Pedro,
-que se hallaba en Granada, el pual con el cual haba asesinado a Fray
-Antonio de Valdivieso. El alma de la descabellada empresa era un tal
-Juan Bermejo, gran amigo de los Contreras. Los conjurados, dirigidos
-por dichos hermanos, por Juan Bermejo y por otros, recorrieron la tierra,
-cometieron toda clase de desacatos y no hicieron caso de La Gasca,
-encargado por Carlos V de la pacificacin del Per. Los de Panam,
-tomando la voz del Rey, y dirigidos por Arias de Acevedo, se prepararon
-a combatir a los rebeldes. Las fuerzas de los insurrectos fueron
-completamente desbaratadas y en el espacio de medio cuarto de hora&mdash;dice
-Herrera&mdash;no qued rebelde, que no fuese muerto o preso<a name="FNanchor_327" id="FNanchor_327" href="#Footnote_327" class="fnanchor">[327]</a>.
-Ms adelante aade el citado cronista: de los hermanos Contreras se
-dijeron muchas cosas; pero la verdad es, que de ellos jams se pudo entender
-ni saber cosa cierta, y as es la opinin, que los debieron de matar
-los indios o los negros<a name="FNanchor_328" id="FNanchor_328" href="#Footnote_328" class="fnanchor">[328]</a>.</p>
-
-<p>Por entonces, el presidente Lpez Cerrato, considerando que Gracias
-no era el punto ms a propsito para la residencia de las supremas
-autoridades, solicit de la metrpoli la traslacin de la Audiencia a
-Guatemala, lo cual se realiz al poco tiempo (1549). Las reformas de
-Lpez Cerrato dieron origen a protestas de los encomenderos y de algunas
-otras personas de respeto y consideracin. El veterano soldado
-e historiador Bernal Dez del Castillo, desde Guatemala, con fecha 22
-de febrero de 1522, dirigi extenso memorial a Carlos V, censurando
-con acritud al presidente de la Audiencia. Del mismo modo el cabildo
-de Guatemala mand enrgica exposicin al Emperador y, entre otras
-cosas, le deca que Lpez Cerrato ni es para ser juez, ni para ello tiene
-parte; porque le falta ciencia, paciencia y conciencia. Contra tales
-acusaciones, tenemos el testimonio de los cronistas, que alaban la con<span class="pagenum"><a name="Page_283" id="Page_283">[283]</a></span>ducta
-del presidente. El descontentadizo Las Casas, tan severo con los
-gobernadores de las Indias, excepta de la general censura a D. Antonio
-de Mendoza, virrey de Nueva Espaa, D. Sebastin Ramrez, presidente
-de aquella Audiencia y a Lpez de Cerrato, que lo era de la de
-Guatemala. Cansado de luchar dicho presidente con tantas dificultades,
-pidi permiso para dejar su cargo y volver a Espaa. Habiendo comisionado
-el Rey al Dr. Rodrguez de Quesada, a fin de que tomase residencia
-a Lpez de Cerrato, antes de terminar el juicio, falleci el digno
-magistrado.</p>
-
-<p>Siendo gobernador de Nicaragua el licenciado Juan de Caballn,
-que resida en la ciudad de Len, tuvo aviso de que llegaban rebeldes
-dirigidos por Juan Gaitn y un tal Tarragona, su maese de campo. Venan
-los rebeldes de la provincia de Guatemala y Honduras y a ejemplo
-del Per, que estaba en contnuas revueltas, ellos se levantaron en
-armas con la mira de no pagar las muchas deudas que tenan. Hallbanse
-camino de Len los conjurados y entre Gaitn y Tarragona se
-entabl la siguiente disputa. Tirbala de adivino Tarragona, quien dijo:
-<i>que unos huesos y cabezas de vacas y toros que en el camino hallaron, era
-seal prodigiosa, y que tema, que si iban a la ciudad, moriran todos
-ahorcados</i>. De opinin contraria fu Gaitn, quien sostuvo que <i>aquella
-seal denotaba la carnicera que haban de hacer en los de la ciudad y
-el espanto que haban de poner en todas las Indias</i>. Las fuerzas del licenciado
-Caballn desbarataron a los revoltosos, teniendo la desgracia
-de caer prisioneros Gaitn y Tarragona. Algunos sufrieron la pena
-de muerte, entre ellos Gaitn y Tarragona; muchos fueron desterrados.</p>
-
-<p>El Dr. Rodrguez de Quesada (1554-1558), tuvo que intervenir en
-las luchas que sostenan los frailes con el obispo. Castig a los indios
-de Lacandn, los cuales haban muerto al padre Vico y a otros misioneros.
-La industria recibi algn impulso en la provincia de Guatemala
-(compuesta entonces de la actual repblica de dicho nombre y de la
-del Salvador, con Chiapa y Soconusco), la seguridad personal mejor
-bastante y las costumbres pblicas progresaron del mismo modo. El 25
-de mayo de 1557, el ayuntamiento de Guatemala alz pendones por
-Felipe II, celebrndose despus esplndidas fiestas.</p>
-
-<p>Encargse Pedro Ramrez de Quiones del gobierno por fallecimiento
-de Rodrguez de Quesada (28 noviembre 1558). Conocedor el gobierno
-de la metrpoli de que los lacandones seguan robando y matando a
-los habitantes de los pueblos cristianos, dispuso que el presidente Ramrez
-y la Audiencia hiciesen guerra a aqullos, pudiendo reducirlos
-a la esclavitud. De este modo se derog una de las disposiciones ms<span class="pagenum"><a name="Page_284" id="Page_284">[284]</a></span>
-importantes de las Ordenanzas de Barcelona. La expedicin se dirigi,
-no slo contra los indios de Lacandn, sino contra los de Puchutla; unos
-y otros sufrieron tremendo castigo.</p>
-
-<p>El licenciado Juan Nez de Landecho (1559-1570) no sigui el
-camino de sus antecesores. Su amistad con unos cuantos, poco escrupulosos
-en asuntos de la hacienda pblica, le desacreditaron ante la opinin
-general. Era uno de aquellos Antonio Rosales, regidor perptuo y
-tal vez el autor de una exposicin dirigida al Rey, en la que no escaseaban
-los elogios al nuevo presidente y se peda para l la gobernacin
-de Guatemala. Se quera que el gobierno, tanto poltico como militar,
-estuviese en una sola mano y no en los cuatro o cinco sujetos que
-componan la Audiencia. Accedi el Rey y en cdula de 16 de septiembre
-de 1560 deca: Avemos acordado que vos tengais la gobernacion y
-proveais los repartimientos que se ovieren de encomendar y los otros
-oficios que se oviesen de proveer, ansi como lo ha hecho hasta aqu toda
-esa Audiencia; por ende, por la presente vos damos facultad y poder
-para que vos solo tengais la gobernacion, ans como la tiene nuestro
-visorrey de la Nueva Espaa. Segua el ayuntamiento con su tarea
-de escribir cartas en alabanza del gobernador, y como entendiese dicho
-cabildo que algunos no participaban de sus ideas respecto Landecho,
-se dirigi de nuevo al monarca, con fecha 26 de enero de 1562, protestando
-contra cualquier informe en contrario y repitiendo los elogios
-anteriores. Un ao despus, esto es, en enero de 1563, volvi el cabildo
-a escribir al Rey, y ya ni siquiera mencionaba a Landecho. Este silencio
-significaba que los indivduos del ayuntamiento iban conociendo las
-maas del gobernador.</p>
-
-<p>Da de luto fu para Guatemala el 18 de abril de 1563. En ese da
-falleci D. Francisco Marroqun, virtuoso y primer prelado de Guatemala.
-Gobern treinta y tres aos la dicesis.</p>
-
-<p>Lleg al fin a odos del Rey la mala administracin de Landecho.
-El licenciado Francisco Briseo fu nombrado (30 mayo 1563) por real
-cdula para que se presentara en Guatemala y abriese juicio de residencia
-al inmoral gobernador. Hasta el 2 de agosto de 1564 no lleg
-Briseo a Guatemala, abriendo en seguida el juicio de residencia contra
-el presidente e individuos de la Audiencia. Viendo Landecho que
-las cosas tomaban para l mal aspecto, sali de la ciudad disfrazado y
-huy en un barquichuelo, no sabindose ms de su persona. Es de creer
-que naufragase, dada la dbil embarcacin en que se lanz a la mar.
-Los oidores fueron severamente castigados y por real cdula que se
-public en Guatemala el 19 de noviembre de 1564 la Audiencia se traslad
-a Panam. A dicha Audiencia quedaron sujetas las provincias de<span class="pagenum"><a name="Page_285" id="Page_285">[285]</a></span>
-Nicaragua y Honduras, y a la de Mxico las de Guatemala, Chiapa,
-Soconusco y Vera Paz.</p>
-
-<p>Continu Briseo con el mando de Guatemala. Por entonces vino a
-ocupar la silla episcopal D. Bernardino de Villalpando, obispo que haba
-sido de Santiago de Cuba. Se present en Guatemala (1565) rodeado
-de numeroso acompaamiento de clrigos, seglares y no pocas mujeres
-con sus correspondientes criadas. Gustbale recibir obsequios, y si con
-los obsequiantes se mostraba carioso, con los dems era desabrido y
-descorts. Una de sus primeras determinaciones fu quitar los curatos a
-los frailes y encomendarlos a clrigos regulares. Hasta tal punto llegaron
-las demasas de Villalpando, que Felipe II dirigi una cdula al
-gobernador Briseo, y en ella se hacan cargos de no poca gravedad al
-prelado, pues, entre otras cosas, deca: y que as mismo tiene en su casa
-ciertas mujeres que no son sus hermanas ni primas, y que la una de
-ellas es de edad de diez y ocho aos y poco honesta, por cuya intercesion
-y de un sobrino suyo del dicho obispo, con ddivas y presentes
-han de negociar con l los que quisieren conseguir algo...</p>
-
-<p>Perjuicios sin cuento haban acaecido con la traslacin de la Audiencia
-a Panam. Entre los ms decididos a que volviese a Guatemala
-se hallaban los dominicos, quienes recomendaron el asunto al antiguo
-obispo de Chiapa. Sin embargo de que el P. Las Casas contaba ms de
-noventa aos, hizo un viaje a Madrid, logrando atraerse el nimo del
-Rey y de los consejeros. Luego, cuando se dispona a salir de la corte,
-rpida enfermedad le condujo al sepulcro (fines de julio de 1566). Fray
-Bartolom, aunque amigo de la verdad, era crdulo, hasta el punto de
-escribir, no una historia, sino una epopeya. Su simpata hacia la raza
-indgena y su antipata hacia los conquistadores espaoles, le hicieron,
-sin que l se diese cuenta de ello, parcial y algunas veces injusto. Con
-todo eso, el P. Las Casas fu la primera figura, la ms piadosa y buena,
-entre todos, ya descubridores o conquistadores, ya gobernantes o
-colonos, que pasaron a las Indias.</p>
-
-<p>Volviendo a reanudar el hilo de nuestra historia, comenzaremos diciendo
-que se restableci la Audiencia en Guatemala a mediados del
-ao 1568, nombrando el Rey como presidente al doctor Antonio Gonzlez,
-que desempe el cargo hasta comienzos de 1573. El 5 de enero
-de 1570 llegaron a la ciudad el presidente, los oidores y el fiscal, abrindose
-la Audiencia el 3 de marzo. Como frecuentemente suceda, no fueron
-cordiales las relaciones entre el presidente y el cabildo.</p>
-
-<p>Hizo el Dr. D. Pedro de Villalobos su entrada pblica el 26 de
-enero de 1573. Dispuso en seguida la reparacin de caminos y construccin
-de puentes en los ros que dificultaban el trfico entre las provin<span class="pagenum"><a name="Page_286" id="Page_286">[286]</a></span>cias
-del reino. A la sazn, la escasez de trigo y los temblores de tierra
-alarmaron a los habitantes del pas, si bien renaci la tranquilidad a
-causa de la abundancia de carne y de frutas. En tiempo de Villalobos
-se estableci la alcabala interior y se dieron algunas disposiciones que
-no favorecan a los indios.</p>
-
-<p>El licenciado Garca de Valverde se encarg del mando en noviembre
-de 1578. En enero de 1579 el corsario ingls Guillermo Parker, despus
-de haber asaltado y robado la Isla Espaola, se present en las
-costas de Honduras, tomando y saqueando la ciudad de Trujillo. A los
-tres meses de la invasin de Parker por el Norte, Francisco Drake, ayudado
-por la reina Isabel de Inglaterra, amenaz por el Sur el gobierno
-de Guatemala. La expedicin que organiz Valverde para ir en persecucin
-del valeroso Drake, le di justa fama y no poco renombre.</p>
-
-<p>En esta poca se descubrieron en Honduras las minas de plata llamadas
-de Guarcorn y las de los cerros de San Marcos, Agaltera, Tegucigalpa
-y Apazapo; eran tan ricas, que daban, generalmente, a razn
-de seis a diez y ms onzas por quintal.</p>
-
-<p>Recordaremos que si se concedieron repartimientos de indios para
-los trabajos ms urgentes de la agricultura, se prohibi la elaboracin
-del ail, porque se deca que este trabajo era muy daoso al indgena.
-Esta era la opinin de la Audiencia, aunque el ayuntamiento hubo de
-afirmar lo contrario. La agricultura adelant mucho, merced a las reformas
-del cabildo de Guatemala, compuesto&mdash;como dice Milla&mdash;de
-los principales y ms ricos vecinos, a quienes abonaba el prestigio de
-la descendencia de conquistadores y primeros pobladores del pas<a name="FNanchor_329" id="FNanchor_329" href="#Footnote_329" class="fnanchor">[329]</a>.
-Real cdula (27 mayo 1582) supone, segn informes dados al monarca,
-que haba desaparecido ms de la tercera parte de la poblacin indgena,
-atribuyndose esto a los malos tratamientos de los encomenderos.
-Debieron informar al Rey algunos clrigos y frailes, <i>fuente sospechosa,
-tratndose de esta material</i><a name="FNanchor_330" id="FNanchor_330" href="#Footnote_330" class="fnanchor">[330]</a>.</p>
-
-<p>Ruda oposicin encontr el licenciado Garca de Valverde en Alvaro
-Gmez de Abaunza, oidor de la Audiencia. En largo memorial dirigido
-al Rey, deca el oidor que el presidente slo se ocupaba en fabricar
-iglesias y conventos, en concurrir a congregaciones y cofradas,
-con abandono de los deberes de su cargo. Trabajaba como un pen en
-dichas obras y era tanta su intimidad con los frailes, que frecuentemente
-asista al coro con ellos.</p>
-
-<p>El 21 de julio de 1589 fu promovido Pedro Malln de Rueda a la
-presidencia de la Real Audiencia de Guatemala. Malln fu un hombre<span class="pagenum"><a name="Page_287" id="Page_287">[287]</a></span>
-estrafalario y tirano. Se malquist con el obispo, que era a la sazn
-Fray Gmez Fernndez de Crdova, y abofete a Fray Francisco Salcedo,
-guardin del convento de San Francisco. Bajo el gobierno de Malln&mdash;segn
-se cree&mdash;comenz el comercio con la China y algo hizo el
-presidente para aumentar la riqueza del pas. March a Espaa, no
-loco, como dicen Fuentes, Vzquez y Juarros, sino en su sano juicio,
-segn carta del cabildo al Rey fechada el 16 de febrero de 1595.</p>
-
-<p>En agosto de 1594 se encarg de la presidencia de Guatemala el
-Doctor Francisco de Sand, enemigo decidido del ayuntamiento. Habiendo
-sido promovido el Dr. Sand a la presidencia del Nuevo Reino
-de Granada, sali de Guatemala el 6 de noviembre de 1596, quedando
-el gobierno en manos del licenciado Alvaro Gmez de Abaunza, oidor
-decano.</p>
-
-<p>Aunque el Doctor Alonso Criado de Castilla fu nombrado presidente
-de la Audiencia de Guatemala en 1596, no tom posesin del cargo
-hasta el 19 de septiembre de 1598. A la muerte de Felipe II se celebraron
-en Guatemala solemnes honras fnebres, y en seguida se alzaron
-pendones por el nuevo rey Felipe III. En el mismo ao muri el
-caritativo obispo Fernndez de Crdova, despus de haber gobernado la
-dicesis veinticuatro aos. No hubo paz ni armona entre el presidente
-y el cabildo. Si es cierto que el cabildo promova algunos proyectos de
-inters pblico, tambin es cierto que olvidaba a veces los derechos de
-la Corona.</p>
-
-<p>Por el ao 1600 apareci delante de Puerto-Caballos una escuadra
-de piratas, cuyo capitn, sucesor de Parker, se llamaba Sherly. Hicieron
-el desembarco; pero atacados por los espaoles, despus de perder
-47 hombres, se reembarcaron a toda prisa. Aade el mismo cronista
-Fuentes que en el ao 1603 y en el puerto citado, el capitn Juan de
-Monasterio, al frente de dos naves, pele con una escuadra de piratas
-mandada por los capitanes <i>Pi de palo</i> y Diego el <i>Mulato</i>, criollo de la
-Habana. Monasterio luch como un hroe, siendo al fin hecho prisionero.
-Antes que Fuentes, refiri el hecho el cronista Remesal, que vino
-a Guatemala el 1613, esto es, diez aos antes que ocurri el suceso<a name="FNanchor_331" id="FNanchor_331" href="#Footnote_331" class="fnanchor">[331]</a>.</p>
-
-<p>Sumamente curiosa es la estadstica que se form en el ao 1604
-para la cobranza de la alcabala. Vemosla:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_288" id="Page_288">[288]</a></span></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="vecinos">
-<tr>
-<td class="tdc" colspan="2">VECINOS</td>
-<td class="tdc"> Tostones<br />que<br />pagaban.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">76</td>
-<td class="tdl">encomenderos</td>
-<td class="tdrb">599</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">108</td>
-<td class="tdl">mercaderes</td>
-<td class="tdrb">2.346</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">13</td>
-<td class="tdl">tratantes</td>
-<td class="tdrb">25</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">13</td>
-<td class="tdl">pulperos</td>
-<td class="tdrb">62</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">22</td>
-<td class="tdl">dueos de obrajes (de ail)</td>
-<td class="tdrb">254</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">10</td>
-<td class="tdl">dueos de trapiches</td>
-<td class="tdrb">132</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">11</td>
-<td class="tdl">cereros y confiteros</td>
-<td class="tdrb">74</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">7</td>
-<td class="tdl">herreros</td>
-<td class="tdrb">15</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">10</td>
-<td class="tdl">viudad de trato</td>
-<td class="tdrb">43</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">7</td>
-<td class="tdl">molineros</td>
-<td class="tdrb">39</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">8</td>
-<td class="tdl">caleros y tejeros</td>
-<td class="tdrb">31</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">82</td>
-<td class="tdl">labradores</td>
-<td class="tdrb">509</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">33</td>
-<td class="tdl">criaderos de Ganado</td>
-<td class="tdrb">226</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">76</td>
-<td class="tdl">oficiales de diferentes oficios</td>
-<td class="tdrb">145</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">76</td>
-<td class="tdl">oficiales de diferentes oficios</td>
-<td class="tdrbb">145</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrb smcap" colspan="2">Total&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</td>
-<td class="tdrbb">4.500</td>
-</tr>
-
-</table>
-
-
-<p>En el mismo ao de 1604 las profesiones de artes liberales y mecnicas
-se dividan en la ciudad de la manera siguiente:</p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="artes">
-<tr><td class="tdl">Plateros</td><td class="tdrb">4</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Orificos</td><td class="tdrb">2</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Escultores</td><td class="tdrb">5</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Pintores</td><td class="tdrb">3</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Sombrereros</td><td class="tdrb">4</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Barberos</td><td class="tdrb">8</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Espadero</td><td class="tdrb">1</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Talabarteros</td><td class="tdrb">5</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Polvorista</td><td class="tdrb">1</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Carpintero</td><td class="tdrb">1</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Batioja</td><td class="tdrb">1</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Zapateros</td><td class="tdrb">18</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Calcetero</td><td class="tdrb">1</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Violero</td><td class="tdrb">1</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Guanteros</td><td class="tdrb">2</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Cereros</td><td class="tdrb">8</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Sastres</td><td class="tdrb">8</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Cantero</td><td class="tdrb">1</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Herreros</td><td class="tdrb">3</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Sedero</td><td class="tdrb">1</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Comidero</td><td class="tdrb">1</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Albail</td><td class="tdrb">1</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Confiteros</td><td class="tdrb">2</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Herradores</td><td class="tdrbb">4</td></tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrb smcap">Total&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</td>
-<td class="tdrbb">87</td>
-</tr>
-
-</table>
-
-
-<p>Como aconteca frecuentemente, entre el cabildo y la Audiencia
-las relaciones eran tirantes.</p>
-
-<p>Formbanse ilusiones con motivo del reciente descubrimiento del
-puerto de Santo Toms. En el ao 1607 renaci en el nimo de los in<span class="pagenum"><a name="Page_289" id="Page_289">[289]</a></span>dividuos
-del cabildo una idea ms patritica que realizable, y en ella
-ya se haba pensado algunos aos antes. Consista esta idea en obtener
-una resolucin del Rey para que el comercio de Espaa con el Per y
-dems reinos situados en las costas del Pacfico no se hiciese por Nombre
-de Dios y Panam, sino por la va de Santo Toms al golfo de Fonseca.
-La idea, pues, de establecer la comunicacin interocenica a travs de
-lo que al presente se llama Centro-Amrica, es muy antigua, casi contempornea
-a la conquista. Por cierto que la provincia de Nicaragua no
-vi con gusto el pensamiento, creyendo que sera la ruina de su comercio,
-y propuso a su vez que se hiciera el trnsito por el ro San Juan.</p>
-
-<p>Procede recordar que en el citado ao lleg al mencionado puerto de
-Santo Toms una escuadra holandesa, que capitaneaba el conde Mauricio
-de Nassau<a name="FNanchor_332" id="FNanchor_332" href="#Footnote_332" class="fnanchor">[332]</a>, la cual se apoder de los efectos que haba en dicho
-puerto e incendi la poblacin.</p>
-
-<p>Tambin en el mismo ao de 1607 se verific la supresin del obispado
-de Vera Paz, creado en 1559. Se reincorpor la dicesis al obispado
-de Guatemala<a name="FNanchor_333" id="FNanchor_333" href="#Footnote_333" class="fnanchor">[333]</a>.</p>
-
-<p>Don Antonio Peraza de Ayala, conde de la Gomera, vino hacerse
-cargo en el ao 1611 de la presidencia de la Audiencia, de la gobernacin
-y de la capitana general. Hizo algunas mejoras en la capital y
-dict algunas disposiciones que le grangearon simpatas. Sin embargo,
-fu bastante exigente en la cobranza de las alcabalas, y por ello tuvo
-disgustos con el cabildo.</p>
-
-<p>Dimos noticia de los productos de la alcabala en el ao 1604; veamos
-los que di en los aos siguientes:</p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="tostones">
-<tr><td class="tdc">Aos.</td><td class="tdc">Tostones.</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1605</td><td class="tdrb">4.422</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1606</td><td class="tdrb">2.463</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1607</td><td class="tdrb">1.975</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1608</td><td class="tdrb">1.914</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1609</td><td class="tdrb">1.935</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1610</td><td class="tdrb">1.548</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1611</td><td class="tdrb">1.394</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1612</td><td class="tdrb">1.262</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1613</td><td class="tdrb">5.195</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1614</td><td class="tdrb">7.180</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1615</td><td class="tdrb">9.588</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1616</td><td class="tdrb">11.655</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1617</td><td class="tdrb">9.012</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1618</td><td class="tdrb">10.311</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1619</td><td class="tdrb">10.452</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1620</td><td class="tdrb">12.471</td></tr>
-</table>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_290" id="Page_290">[290]</a></span>
-En el ao 1621 se celebraron honras fnebres por el fallecimiento
-de Felipe III, y en seguida grandes festejos por la proclamacin de Felipe
-IV.</p>
-
-<p>Puso en cuidado a las autoridades de Guatemala (1622) las alteraciones
-de Costa Rica, y de cuya provincia era entonces gobernador don
-Alonso de Guzmn.</p>
-
-<p>Los productos de la alcabala desde el ao 1621 1626, fueron los
-que copiamos a continuacin:</p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="tostones2">
-<tr><td class="tdc">Aos.</td><td class="tdc">Tostones.</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1621</td><td class="tdrb">13.072</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1622</td><td class="tdrb">17.089</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1623</td><td class="tdrb">11.541</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1624</td><td class="tdrb">16.043</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1625</td><td class="tdrb">11.223</td></tr>
-<tr><td class="tdl">1626</td><td class="tdrb">17.223</td></tr>
-</table>
-
-<p>A mediados del ao 1627 vino a tomar posesin de la presidencia,
-en sustitucin del conde de la Gomera, Don Diego de Acua, comendador
-de Hornos en la Orden de Alcntara. El recibimiento que hizo el
-cabildo a Acua fu sumamente expresivo. Durante su gobierno los impuestos
-establecidos por la metrpoli pesaban de un modo considerable
-sobre los pacficos habitantes de Guatemala. El Dr. Acua termin el
-tiempo de su presidencia en enero de 1634.</p>
-
-<p>Sucedile Don Alvaro de Quiones y Osorio, y el cabildo celebr
-con suntuosos festejos su posesin. El nuevo gobernador quiso proteger
-la poblacin indgena, harto diezmada en las provincias de Honduras,
-Nicaragua y El Salvador. Unas cincuenta familias espaolas, que se dedicaban
-a la fabricacin del ail en aquella comarca, fundaron nueva
-poblacin, a la que dieron el nombre de <i>San Vicente de Lorenzana</i>
-(1635). El Rey premi servicios tan sealados concediendo a Quiones
-Osorio el ttulo de marqus de Lorenzana. Tres aos despus (28 diciembre
-1638), por Cdula, se orden el uso del papel sellado para todos
-los dominios de Indias y, aunque el cabildo, en razn de la pobreza
-del pas, suplic al Rey la suspensin de aquella providencia, la reclamacin
-no fu atendida. Se establecieron cuatro sellos: el pliego del
-sello primero vala 24 reales, el del segundo 6, el medio pliego del tercero
-un real y el del cuarto un cuartillo.</p>
-
-<p>D. Diego de Avendao sustituy en la presidencia al marqus de
-Lorenzana (1642). Guatemala celebr con fiestas su toma de posesin.
-Como aconteca con frecuencia, no marchaban bien las relaciones entre
-el cabildo y el presidente, ocasionando todo esto malestar general. Adems,
-el comercio se hallaba casi arruinado y a ello contribua la plaga<span class="pagenum"><a name="Page_291" id="Page_291">[291]</a></span>
-de corsarios que infestaba nuestras costas. Por ltimo, como la situacin
-de la metrpoli era cada vez ms apurada, los impuestos seguan
-aumentando.</p>
-
-<p>Por fallecimiento del probo y justiciero presidente Avendao
-(2 agosto 1649) tom el mando el oidor ms antiguo, D. Antonio de
-Lara Mogrovejo. Feliz fu la expedicin que en 1650 se hizo para arrojar
-a los ingleses de las islas de Roatn y Utila, de las cuales se haban
-apoderado haca ocho aos. En el de 1652 terribles inundaciones
-ocasionaron perjuicios de consideracin y los piratas continuaban cometiendo
-toda clase de depredaciones. Respecto a Honduras, jurisdiccin
-de Choluteca, el beneficio de las minas era considerable y en Nicaragua
-se viva con cierta abundancia.</p>
-
-<p>D. Fernando de Altamirano y Velasco, conde de Santiago Calimaya
-(1654-1657), se puso al lado de la poderosa familia de los Mazariegos
-en los bandos que dividan a Guatemala. Lo mismo bajo el gobierno
-de Altamirano que en el de su antecesor se sinti profundo malestar
-a causa de haberse introducido mucha moneda de baja ley fabricada en
-el Per. Falleci el conde de Calimaya y recay el gobierno en la Audiencia.</p>
-
-<p>Durante el ao 1658 fu nombrado gobernador D. Martn Carlos de
-Mencos, que lleg con el obispo electo D. Fr. Payo Enrquez de Ribera.
-Entr el presidente el 5 de enero de 1659. Da triste registr la ciudad
-de San Salvador el 30 de septiembre de dicho ao; violento terremoto
-redujo a escombros la iglesia parroquial y amenaz con destruir la poblacin.
-Se crey que el terremoto era debido al volcn en cuya falda
-est edificada dicha ciudad. Mientras que el gobernador D. Martn Carlos
-de Mencos se ocupaba en arreglar la cuestin de la moneda, en Costa
-Rica el gobernador D. Rodrigo de Arias Maldonado, hijo de D. Andrs,
-determin la reconquista de Talamanca, cuyos habitantes vivan casi
-independientes. Despus de dejar el gobierno el citado Arias Maldonado,
-los indgenas volvieron a su vida errante y salvaje, teniendo que ir,
-tiempo adelante, los misioneros para traerlos a la vida de la civilizacin.
-No deja de tener curiosidad la noticia de que en el ao 1663 y
-bajo la gobernacin de Mencos se hizo uso por primera vez de una imprenta,
-que trajo tres aos antes Jos Pineda Ibarra. La primera obra
-que se imprimi&mdash;aunque algunos cronistas sealan otras&mdash;fu un tratado
-teolgico de 728 pginas en columnas de letra clara y uniforme,
-bien cortado, encuadernado y asentado como en Europa<a name="FNanchor_334" id="FNanchor_334" href="#Footnote_334" class="fnanchor">[334]</a>. El general
-Mencos, primer presidente militar que tuvo Guatemala, comprendiendo
-el peligro que corran las posesiones espaolas, siempre amena<span class="pagenum"><a name="Page_292" id="Page_292">[292]</a></span>zadas
-de los corsarios ingleses, se ocup en la defensa de las costas.
-Razones tena para ello, porque el 29 de junio de 1665, una partida de
-ciento veinte, mandados por Eduardo David, subieron por el ro San
-Juan y atravesaron el lago de Nicaragua, cayendo sobre la ciudad de
-Granada<a name="FNanchor_335" id="FNanchor_335" href="#Footnote_335" class="fnanchor">[335]</a>. La ocuparon sin resistencia, apoderndose de todo lo que
-encontraron a mano, y se llevaron prisioneros a algunos de sus habitantes.</p>
-
-<p>Escarmentados los vecinos de Granada, y en particular su ayuntamiento,
-solicitaron recursos de Guatemala para fortificar la poblacin
-y ponerla a salvo de los ataques de los filibusteros. Comenz las
-obras el gobernador Salinas con los fondos que pudo reunir y con los
-que luego se le remitieron. Sin embargo, Nicaragua sigui amenazada
-por los corsarios, y no slo Nicaragua, sino tambin Costa Rica. El
-general Mencos, contra la opinin de tenaz oposicin de la Junta de
-Guerra de Guatemala, se decidi a marchar a Granada, sin embargo
-de sus setenta aos y de sus achaques. Lo mismo el concejo que la
-Audiencia intentaron hacer desistir al presidente de su proyecto; todo
-hubiese sido en vano, si por entonces no se recibiera la noticia de que
-estaba nombrado nuevo presidente por el gobierno de la metrpoli.</p>
-
-<p>El nuevo presidente se llamaba D. Sebastin lvarez Alfonso Rosica
-de Caldas, caballero de la orden de Santiago, seor de la casa de
-Caldas y regidor perpetuo de la ciudad de Len. Lleg a mediados de
-enero de 1667, siendo recibido con sealadas muestras de alegra por
-el cabildo y la Audiencia, bien que pronto comenzaron las rencillas y
-los disgustos entre aquellas corporaciones y la nueva autoridad. En
-tanto que en Nicaragua el gobernador Salinas se ocupaba en la construccin
-de un fuerte, al que di el nombre de <i>castillo de Austria</i>, el
-presidente lvarez hubo de nombrar gobernador interino de Nicaragua
-a D. Francisco de Valds. Pronto se declararon guerra a muerte Valds
-y Salinas, ponindose lvarez al lado del primero y la Audiencia de
-parte del segundo. lvarez, lo mismo que antes Mencos, resolvi marchar
-a Nicaragua, y tambin como antes, el cabildo y la Audiencia le
-requeran para que desistiera del viaje. Fu a Nicaragua, tom algunas
-medidas y volvi sin haber conseguido nada de provecho. Deseaban reedificar
-la catedral el obispo D. Juan de Santo Mathia, el cabildo y
-aun el pblico; slo el presidente tena empeo en levantar una nueva.
-Triunf al fin el testarudo D. Sebastin, quien logr que Guatemala
-tuviese una de las catedrales ms hermosas de la Amrica espaola.
-Entre la Audiencia y lvarez existan en un principio rencillas que<span class="pagenum"><a name="Page_293" id="Page_293">[293]</a></span>
-terminaron en odios, vindose obligado el Rey a nombrar presidente
-de la Audiencia, visitador y juez de residencia a D. Juan de Santo
-Mathia, obispo de la dicesis. Antes de que terminara el juicio, muri
-D. Sebastin. En el ao 1670 volvieron los corsarios a entrar por el ro
-San Juan y llegaron a Granada, cuyos habitantes&mdash;como dice Ximnez&mdash;<i>vivan
-tan descuidados, que ni un viga tenan</i>. Cometieron muchos
-ultrajes, lo mismo en los templos que en las casas de los particulares.
-Es de creer&mdash;aunque los cronistas no lo dicen&mdash;que el jefe de la expedicin
-fu el ingls Juan Morgan.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_294" id="Page_294">[294]</a></span></p>
-
-<h3 id="CAPITULO_XIX">CAPITULO XIX</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Capitana general de Guatemala (Continuacin).&mdash;El presidente
-Escobedo: los piratas: Albemale y los misioneros.&mdash;El
-presidente Sierra.&mdash;Una limosna al rey de Espaa.&mdash;Recopilacin
-de Indias.&mdash;Los presidentes Alava y Enriquez
-de Guzmn: reformas.&mdash;Nicaragua, Costa Rica, Honduras y
-El Salvador.&mdash;El presidente Barrios en Guatemala.&mdash;Expedicin
-al Petn y Lecandn.&mdash;El presidente Snchez de
-Berrospe.&mdash;Gobierno de la Audiencia, de Ceballos y de Coso.&mdash;Costa
-Rica y Nicaragua.&mdash;El presidente Rodrguez
-de Rivas: terremoto de 1717.&mdash;Nicaragua, Costa Rica, Honduras
-y El Salvador.&mdash;Guatemala: gobiernos de Echevers
-y de Rivera Villaln.&mdash;Rivera Santa Cruz.&mdash;El arzobispado.&mdash;Los
-presidentes Araujo y Vzquez Prego.&mdash;Reformas.&mdash;Gobierno
-de Velarde.&mdash;El presidente Arcos.&mdash;Los misioneros.&mdash;Los
-presidentes Fernndez de Heredia y Salazar:
-expulsin de los jesutas.&mdash;El presidente Mayorga: terremoto
-de 1773.&mdash;Traslacin de la capital al valle de La
-Virgen.&mdash;Amrica Central.&mdash;El presidente Glvez: reconquista
-de Omoa y de Roatn: colonia espaola en Trujillo:
-expedicin a Ro Tinto.&mdash;El presidente Estacherra.</span></p>
-
-<p class="p2">Nombrado (29 octubre 1671) presidente, gobernador y capitn general
-D. Fernando Francisco de Escobedo, general de artillera, Gran
-Cruz de la orden de San Juan y bailo de Lora, lleg a Guatemala en
-febrero de 1672, y como de costumbre, tuvo recibimiento entusistico.
-Emprendi en seguida la construccin de un fuerte en el ro San Juan
-de Nicaragua, que se llam de la <i>Concepcin</i>, y cuyo nombre dej poco
-despus por el del ro, esto es, <i>San Juan</i>. El 6 de noviembre de 1674,
-porque cumpla trece aos Carlos II, se celebraron solemnes fiestas
-reales (corridas de toros, carreras, sortija, estafermo, luminarias, etc.).
-Mayores y ms suntuosos fueron los festejos que se hicieron cuando el
-Rey tom en sus manos las riendas del gobierno.</p>
-
-<p>Tiempo haca que se hallaban amenazados por los piratas los establecimientos
-espaoles de aquella parte de las Indias, hasta que por la
-metrpoli hubo de ser nombrado gobernador de Jamaica el duque de<span class="pagenum"><a name="Page_295" id="Page_295">[295]</a></span>
-Albemale, con encargo de exterminar a los corsarios, lo que realiz&mdash;segn
-refiere Alcedo&mdash;ahorcando a cuantos pudo haber a las manos.
-Por otra parte, los misioneros llevaron la civilizacin a las islas de la
-Amrica Central, y con este motivo ya no tuvieron segura morada los
-aventureros y piratas.</p>
-
-<p>Entre el obispo D. Juan de Ortega Montas por un lado, Escobedo
-y los oidores Roldn y Novoa por otro, se declar tenaz contienda,
-acordando el gobierno de la metrpoli que el licenciado D. Lope de
-Sierra Osorio se encargara del poder de Guatemala y abriese el juicio
-de residencia (1678). Muy bien se lo tenan merecido todos&mdash;dice Ximnez&mdash;y
-aun mayores castigos, por las iniquidades que haban ejecutado<a name="FNanchor_336" id="FNanchor_336" href="#Footnote_336" class="fnanchor">[336]</a>.</p>
-
-<p>Obedeciendo rdenes de la metrpoli, Sierra Osorio convoc una junta
-con el nico objeto de pedir en nombre del Rey algn donativo, pues
-tanta era la penuria de la corte. Expusieron algunos de los concurrentes
-la suma miseria a que estaba reducido el reino, acordando servir al monarca
-con veinte mil pesos, siempre que se les concediese permiso para
-comerciar con el Per. Recordaremos que en el ao 1680 se public la
-famosa <i>Recopilacin de Indias</i>, en la cual se hallan las cdulas, cartas,
-provisiones, ordenanzas, instrucciones, autos y otros despachos expedidos
-para el buen gobierno de las colonias, desde el reinado de Carlos I
-hasta el de Carlos II, en un lapso de tiempo de cerca de ciento sesenta
-aos. Tambin en 1680 se termin el edificio de la catedral, cuyas obras
-comenzaron en el de 1669. Suntuosas fueron tambin las fiestas que se
-celebraron con motivo del matrimonio de Carlos II con Mara Luisa
-de Orleans.</p>
-
-<p>Nombrse presidente y gobernador interino, con encargo de continuar
-el juicio de residencia de Escobedo, al licenciado D. Miguel de Augusto
-y Alava, caballero de la orden de Alcntara (1681). Nada digno
-de contar ocurri en Guatemala desde el ao 1681 hasta el 1683, en
-que vino a hacerse cargo de la presidencia D. Enrique Enrquez de
-Guzmn, caballero tambin de la orden de Alcntara, individuo del
-Consejo de guerra y de la Junta de Indias y armadas. El nuevo presidente
-mejor el estado de los hospitales de la ciudad y protegi las tentativas
-hechas por los misioneros dominicanos para continuar las reducciones
-de indios infieles. Entre el gobernador de Soconusco y el Sr. Nez
-de la Vega, obispo de Chiapa, ocurrieron serias desavenencias, en
-las cuales hubo de intervenir y, por cierto, con verdadero espritu de
-justicia, el presidente Enrquez y luego el Consejo de Indias. El Rey
-aprob las providencias del presidente de Guatemala, terminando la fa<span class="pagenum"><a name="Page_296" id="Page_296">[296]</a></span>mosa
-cuestin. Habiendo fallecido por entonces D. Alvaro de Losada,
-gobernador de Nicaragua, vino a reemplazarle el maestre de campo don
-Gabriel Rodrguez Bravo de Hoyos. Sobrevinieron en seguida graves
-disturbios, contribuyendo a ello la torpeza de Rodrguez, a quien sucedi
-(1693) D. Pedro Jernimo de Colmenares. Habremos de recordar
-que la provincia de Costa Rica, a fines del siglo <span class="smcap">xvii</span>, estaba en completa
-decadencia, no sin que para ello influyesen las frecuentes correras
-de los corsarios. Dichas correras obligaron a los habitantes a retirarse
-al interior, abandonando los cultivos de los puntos prximos a la
-costa. Por lo que respecta a la provincia de Honduras, all se reunieron
-en 1689 muchos piratas, dirigindose algunos a Trujillo, donde cometieron
-toda clase de atrocidades. La provincia de El Salvador, a ltimos
-del siglo <span class="smcap">xvii</span>, hasta bien entrado el siglo <span class="smcap">xix</span>, estuvo gobernada por
-un alcalde mayor, dependiente del gobierno central de Guatemala. En
-el citado ao de 1694 era alcalde mayor de El Salvador y San Miguel,
-D. Jos de Calvo y Lara, sucesor de D. Jos Hurtado de Arias.</p>
-
-<p>Continuando la historia de Guatemala, procede que digamos que el
-general Enrquez de Guzmn dimiti el mando el 1687, viniendo a reemplazarle
-en enero de 1688 el general D. Jacinto de Barrios Leal, caballero
-de la orden de Calatrava. Cuntase que al desembarcar en la costa
-del Norte fu robado por las piratas. Si en la primera poca de su gobierno
-mostr cierta moderacin y prudencia, pronto hubo de romper
-con la Audiencia, y la causa tuvo origen&mdash;segn refiere Fuentes y Guzmn
-en la <i>Recordacin Florida</i>&mdash;en una <i>centella amorosa, que a un tiempo
-mismo arda en el corazn del Presidente y naca en el del oidor Valenzuela</i>.
-Habiendo llegado a conocimiento del gobierno de la metrpoli lo
-que ocurra, se nombr juez pesquisidor al licenciado D. Fernando Lpez
-Ursino y Orbaneja. Lleg Orbaneja el 25 de enero de 1691 y se encarg
-en seguida del gobierno, el cual tuvo hasta diciembre de 1694,
-pues el Consejo de Indias no encontr nada censurable en Barrios Leal.
-Inmediatamente que volvi al poder, slo pens en vengarse de sus enemigos,
-y para l eran sus enemigos todos los que se pusieron de parte
-del oidor Valenzuela. En seguida pens en la conquista del Petn y Lecandn.
-Entre las personas importantes que consult para la realizacin
-del plan&mdash;y por cierto que no fu atendido&mdash;se encuentra el famoso
-cronista Ximnez, que form parte de la expedicin. Poco consigui
-Barrios Leal en su difcil empresa, y a su vuelta falleci el 12 de noviembre
-de 1695.</p>
-
-<p>El 25 de marzo de 1696 hizo su entrada en Guatemala D. Gabriel
-Snchez de Berrospe, nombrado gobernador, capitn general y presidente
-de la Audiencia. Berrospe, no slo conquist y fortific el Petn,<span class="pagenum"><a name="Page_297" id="Page_297">[297]</a></span>
-sino acab de someter la provincia de Lecandn. Del gobierno de Costa
-Rica se encarg en 1698 D. Francisco Serrano de Reyna. A la sazn,
-como antes y despus, frailes recoletos, procedentes de Guatemala y
-de Nicaragua, se dirigieron a las montaas de Costa Rica, logrando
-atraerse a los indgenas mediante la predicacin y el convencimiento.</p>
-
-<p>Rotas las relaciones entre el gobernador Snchez de Berrospe y el
-obispo Navas, como tambin entre aqul y el oidor Amzquita, el gobierno
-de la metrpoli tuvo el mal acierto de nombrar visitador a don
-Francisco Gmez de Madriz, que lleg a Guatemala en los ltimos das
-del ao 1699. Madriz era un hombre inmoral: quera enriquecerse en
-poco tiempo y para ello no reparaba en los medios ms censurables.
-Tambin di algunos escndalos, pues requera de amores a no pocas
-mujeres casadas. A tal punto lleg su desvergenza, que los vecinos de
-Guatemala obligaron a Snchez de Berrospe a encargarse del poder,
-no obstante su falta de salud; pero Madriz, arrostrando las iras populares,
-le confin al pueblo de Patulul. Tampoco hizo caso de la Audiencia,
-entablndose formal y reida lucha entre aqulla y el citado pesquisidor.
-Sucesos censurables se originaron en Guatemala, logrando al
-fin la Audiencia que el insolente juez abandonase la ciudad. En los ltimos
-das de marzo de 1701 se recibi en Guatemala la noticia del fallecimiento
-de Carlos II (1. noviembre 1700) y la sucesin al trono de
-Felipe V de Borbn.</p>
-
-<p>Habiendo renunciado el gobierno Snchez de Berrospe (1701), emprendi
-su regreso a la pennsula en los comienzos de 1702, quedando
-la Audiencia con el poder, hasta que lleg en mayo de dicho ao don
-Alonso de Ceballos y Villagutierre, de la orden de Alcntara, clrigo
-ilustrado y hombre tolerante. Al poco tiempo muri el virtuoso obispo
-Las Navas (2 noviembre 1702) y un ao despus el gobernador Ceballos
-(27 octubre 1703). Sucedile el oidor Duardo.</p>
-
-<p>Don Toribio de Coso y Campa, caballero de la orden de Calatrava,
-tom posesin de la autoridad suprema el 2 de septiembre de 1706. El
-nuevo gobernador, aunque estaba dominado por el lucro y slo pensaba
-en adquirir dinero para volver a su pas, era hombre bondadoso.
-Preocupbale el estado de Costa Rica y de Nicaragua, provincias expuestas
-siempre a los ataques de los zambos mosquitos. De la primera
-era gobernador Serrano de Reina, empleo que ejerci unos seis aos
-y que mereci ser condenado por la Audiencia de Guatemala. Le reemplaz,
-como gobernador interino, D. Diego de Herrera Campuzano
-(1704) y en propiedad obtuvo luego el cargo D. Lorenzo Antonio de
-Granda y Balbn (1707), en cuyo tiempo se sublevaron los indios de
-Talamanca (1709). Granda y Balbn no pertenece al nmero de los bue<span class="pagenum"><a name="Page_298" id="Page_298">[298]</a></span>nos
-gobernadores de Costa Rica. A su muerte (1712), volvi al pas
-Herrera Campuzano, si bien el capitn general de Guatemala nombr
-interinamente gobernador a D. Jos Antonio Lacayo y Briones. Otras
-insurrecciones en el pas fueron sofocadas y castigados sus autores.
-Acerca de Nicaragua es de sentir el mal gobierno de D. Miguel de Camargo,
-quien comenz a ejercer sus funciones el ao 1705. Para catequizar
-a los aborgenes, envi frailes a que predicaran el cristianismo, y
-como dijesen los misioneros que los indios se valan de ciertas hechiceras,
-el gobernador por ello castig a muchos inocentes indgenas y ajustici
-a algunos. El bondadoso obispo de la dicesis, Fray Diego Morcillo,
-reprob los hechos de Camargo y prohibi las misiones, y en su afn
-de poner correctivo a tantos abusos, hizo dos viajes a la ciudad de Guatemala,
-para que Coso y Campa y la Audiencia pusiesen remedio a
-tantos males. Temiendo ser castigado, Camargo se fug de Nicaragua,
-sucedindole en el cargo D. Sebastin de Arancibia. Tiempo adelante
-el obispo Morcillo obtuvo el arzobispado de Lima y el virreinato del
-Per. A Morcillo sucedi Fray Benito Garret (1711), hombre orgulloso
-y pedante, que humill al gobernador Arancibia y menospreci a la
-Audiencia, cuyo alto tribunal le expuls de la dicesis (1716).</p>
-
-<p>Continuando la relacin de los sucesos de Guatemala, justo ser recordar
-los buenos deseos del gobernador Coso en favor del pas. No pocos
-disgustos le ocasion el obispo Alvarez de la Vega y Toledo, trasladado
-en 1713 de Chiapa a Guatemala. Aplausos merece por haber sofocado
-una sublevacin de los indios zendales, mostrndose el Rey tan
-agradecido que le prorrog por dos aos ms el tiempo de su gobierno
-y le confiri el ttulo de marqus de Torre Campo.</p>
-
-<p>Sucedi al marqus de Torre Campo en el cargo de gobernador de
-Guatemala, D. Francisco Rodrguez de Rivas, maestre de campo de los
-reales ejrcitos (4 octubre 1716). Terrible terremoto ocurri el 29 de
-septiembre de 1717. Antes lo haban anunciado ciertas seales: el volcn
-denominado de <i>Fuego</i> empez a lanzar llamaradas en la noche del
-27 de agosto, y poco despus se sinti subterrneo ruido y trepidacin
-del suelo. En los das siguientes continu el volcn arrojando fuego y
-continuaron los temblores de tierra. Al mismo tiempo se sucedan las
-funciones religiosas, promovidas por el clero y por las autoridades. El
-capitn general Rodrguez de Rivas, se port como deba en aquellos
-das tristsimos. Pocas fueron las desgracias personales; algunos templos
-y muchas casas particulares vinieron al suelo. Opuesta conducta que el
-gobernador sigui el obispo Alvarez de la Vega, que continuaba anunciando
-males mayores. En todo esto obraba el prelado, ya por el odio
-que al gobernador tena, ya porque pensaba que de este modo podra<span class="pagenum"><a name="Page_299" id="Page_299">[299]</a></span>
-elevar la iglesia de Guatemala a metropolitana. Celebrronse varias
-juntas para acordar si convena la traslacin de tribunales a sitio ms
-seguro. Opinaba el gobernador que no era conveniente y lo contrario
-el obispo; los oidores, los individuos del cabildo, los religiosos y los habitantes
-en general, tampoco se hallaban conformes unos con otros. Intervino
-en el asunto el virrey de Mxico, haciendo responsable al capitn
-general del quebranto que sufriese la Real Hacienda, por no haber permitido
-que pasasen a otro punto las cajas reales y los tribunales. Vino
-el Rey a terminar el asunto, ponindose al lado del gobernador Rodrguez.
-Tiempo era ya de que las autoridades y vecinos se ocupasen en reparar
-los daos causados en la ciudad, lo que se consigui en los aos
-1718 y 1719. En tanto que Guatemala se repona de sus quebrantos,
-Nicaragua, Costa Rica y Honduras, vivan en el citado ao de 1719 en
-contnuo desasosiego, temerosas de los ataques de los corsarios. Tambin
-aguijoneados los gobernadores por el ansia del lucro, cometan toda clase
-de desaciertos. No les iban en zaga los alcaldes mayores. Por lo que
-se refiere a la provincia de El Salvador, apenas tena que temer de los
-piratas, siendo de igual modo digno de notarse la mayor moralidad en la
-administracin pblica. La cultura, el bienestar y la riqueza eran mayores
-en dicha provincia que en Nicaragua, Honduras y Costa Rica.
-En esta ltima ejerca el cargo de gobernador desde mayo de 1713 don
-Jos Antonio Lacayo de Briones, funcionario ms cumplidor de su deber
-que Grande y Balbn, su antecesor. A la liberalidad de Lacayo se
-debi la fbrica del convento de frailes franciscanos, que se construy
-en Esparza. Sucedi a Lacayo (diciembre de 1716), D. Pedro Ruiz de
-Bustamante, el cual obtuvo la doble investidura de gobernador y capitn
-general de la provincia; pero el Rey (febrero de 1718) nombr a
-D. Diego de la Haya Fernndez, que tom posesin a fines de noviembre.
-Con una actividad digna de alabanza se dedic por completo a sacar al
-pas de la miseria en que se hallaba, animndole en su obra el capitn
-general de Guatemala. El gobernador la Haya, defendi su territorio
-de los corsarios ingleses (1720) y entabl relaciones de amistad con el
-jefe de los mosquitos. Das tristes fueron para la ciudad de Cartago
-desde el 16 de febrero de 1723, en que el volcn Iraz comenz a arrojar
-materias encendidas al mismo tiempo que se sentan ruidos subterrneos.
-Ahora, como siempre, el gobernador la Haya cumpli con su
-deber. En Nicaragua, separado del gobierno en 1721 Arancibia, le sucedi
-(1722) D. Antonio de Poveda y Rivadeneira, que a su vez tambin
-fu separado a fines de 1724, sustituyndole D. Toms Marcos Duque de
-Estrada. Torpe en su mando Duque de Estrada, no pudo impedir que
-una sublevacin popular le arrojase del poder. El capitn general de<span class="pagenum"><a name="Page_300" id="Page_300">[300]</a></span>
-Guatemala mand sofocar el levantamiento a Lacayo de Briones, el
-mismo que antes tuvo el mando de Costa Rica. Apaciguados los nimos,
-el citado capitn general llam a Guatemala al Duque de Estrada y
-nombr jefe de la provincia al ya citado Poveda (enero de 1727), muerto
-en la noche del 7 de julio a manos de unos asesinos.</p>
-
-<p>Guatemala iba a tener nuevo gobernador, capitn general y presidente
-de la Audiencia. A Rodrguez de Rivas sucedi D. Pedro Antonio
-de Echevers y Subiza, caballero de la Orden de Calatrava y seor
-de la Llave Dorada, quien tom posesin el 2 de diciembre de 1724, celebrndose
-en su obsequio toda clase de festejos. El residenciado Rodrguez
-de Rivas result culpable por varios hechos, siendo los principales
-el haber recibido dinero en cambio de ttulos de corregidores, alcaldes
-mayores, etc. Echevers, que comenz su gobierno atrayndose las
-simpatas de sus subordinados, pronto vari de conducta y se hizo odioso
-a todos. Trataba con poca consideracin a los oidores, a los abogados y
-a los individuos del concejo. Con la Audiencia tuvo enconada disputa.
-A los nueve aos de ejercer el gobierno, le sucedi el brigadier D. Pedro
-de Rivera y Villaln. Trajo Rivera y Villaln los cargos de presidente
-de la Audiencia, capitn general y gobernador (22 diciembre
-1729). Poco despus se le concedi el grado de mariscal de campo (16
-septiembre 1730). Hzose simptico desde los primeros actos de su gobierno.
-En julio de 1726 vino a Guatemala D. Manuel de Castilla, de
-paso a Honduras, de donde haba sido nombrado gobernador en sustitucin
-de Gutirrez de Argelles. Para sustituir a Poveda Rivadeneira en
-Nicaragua fu nombrado el sargento mayor D. Pedro Martnez de Ugarrio
-(27 julio 1727), y a ste sucedi (mediados de 1728) Duque de
-Estrada (segunda vez). Alterse el orden pblico en el ao 1730, tal
-vez por debilidad de Duque de Estrada. Bartolom Gonzlez Fitoria
-hizo su entrada solemne en Len el 13 de julio de 1730, siendo obsequiado
-con corridas de toros y representaciones dramticas. Reconocemos
-que se port mejor en el gobierno que Duque de Estrada, aunque
-su administracin no se seal por sucesos notables. Vino a sucederle,
-ltimos de 1735, el capitn D. Antonio Ortiz, y en el mismo ao muri
-en Len Fray Dionisio de Villavicencio, obispo de la dicesis. De Costa
-Rica diremos que el capitn D. Baltasar Francisco de Valderrama
-sucedi a D. Diego de la Haya (mayo de 1727). Valderrama se atrajo
-el odio del clero y fu sustitudo en la gobernacin (abril 1736) por el
-teniente coronel D. Antonio Vzquez de Cuadra, que muri a fines de
-junio del mismo ao. Sucedile interinamente el sargento mayor don
-Francisco Carrandi y Menn, que realiz una expedicin contra los
-indios mosquitos sin resultado alguno. Debi Carrandi ser relevado del<span class="pagenum"><a name="Page_301" id="Page_301">[301]</a></span>
-mando por el capitn general de Guatemala (1739), reemplazndole
-D. Francisco de Olaechea. Separado del mando este ltimo, fu nombrado
-el capitn de infantera D. Juan Gemmir y Lleonart (1740), quien
-tuvo grandes desavenencias con el cabildo eclesistico por causa de la
-posesin del obispo Pardo de Figueroa.</p>
-
-<p>Acerca del capitn general de Guatemala D. Pedro de Rivera y Villaln,
-importa referir que se dirigi al Rey en solicitud de varias reformas
-administrativas, acordando Felipe V desestimar lo que se le
-propona, y mand que los alcaldes siguiesen administrando justicia y
-los oficiales reales continuaran recaudando los tributos. Posteriormente,
-convencido el monarca de que el gobernador estaba en lo cierto,
-mand (24 marzo 1741) que pusiera en prctica las proposiciones que
-antes hiciera, autorizndole tambin a emprender guerra exterminadora
-contra los indios zambos mosquitos, que continuamente hostilizaban
-las costas de Comayagua y Costa Rica<a name="FNanchor_337" id="FNanchor_337" href="#Footnote_337" class="fnanchor">[337]</a>. Si en instruccin pblica
-realiz saludables reformas, fueron mayores las referentes a la hacienda.
-No es de extraar, dada la moralidad de la administracin pblica,
-que los individuos del ayuntamiento dijesen (18 julio 1741) que nunca
-haba estado mejor el Erario pblico, ni en lo que respecta a las recaudaciones,
-ni en lo concerniente a los gastos; que el capitn general
-Rivera y Villaln, sin embargos y violencias, y slo con su diligencia
-y tino, supo patrocinar los derechos del fisco y el aumento de los caudales,
-satisfaciendo con integridad los sueldos corrientes y las deudas
-atrasadas, como tambin remitiendo remesas de dinero al monarca sin
-necesidad de acudir prstamos del vecindario.</p>
-
-<p>D. Toms de Rivera y Santa Cruz sucedi a Rivera Villaln. Tom
-posesin el 16 de octubre de 1742. Era Santa Cruz natural de Lima y
-se atrajo pronto las simpatas de la Audiencia, del cabildo y del pueblo
-en general. Desde fines del ao 1741 gobernaba en Honduras el capitn
-de infantera D. Toms Hermenegildo de Arana, sucesor de D. Francisco
-de Parga. Arana se ocup con actividad asombrosa a dar vida a la
-industria de Honduras. Como juez pesquisidor se present en Honduras
-el oidor D. Fernando Alvarez de Castro, hombre que comenz mostrando
-mala voluntad al citado gobernador. Desterrado Arana a Esguipulas,
-Alvarez de Castro se hizo dueo del poder. En aquel tiempo D. Jos
-Lacayo de Briones, gobernador de Nicaragua, vindose amenazado de
-los ingleses, le pidi auxilio, contestando Alvarez de Castro que no poda
-en aquellas circunstancias. El, por su parte, persigui en Honduras
-a los indios que traficaban con los ingleses de la costa, en tanto que el
-juez pesquisidor intent en vano castigar a los defraudadores del Era<span class="pagenum"><a name="Page_302" id="Page_302">[302]</a></span>rio
-pblico. Falleci poco despus y su muerte no fu sentida, por su
-carcter demasiado enrgico. Cuando el capitn general de Guatemala
-tuvo noticia del fallecimiento, nombr gobernador provisional al
-maestre de Campo D. Luis Machado. Terminados entonces los conflictos
-entre la autoridad civil y la eclesistica, el capitn Arana y los
-suyos pudieron volver a sus casas, y todo qued en paz, turbada en mal
-hora por el carcter desptico de Alvarez de Castro. Sin detenernos en
-otros sucesos, hay que registrar una cdula del 23 de agosto de 1745,
-dada en San Ildefonso, y por la cual fu nombrado el brigadier don
-Alonso Fernndez de Heredia gobernador de Nicaragua y comandante
-general de dicha provincia, de la de Costa Rica, de las jurisdicciones del
-Realejo, Subtiaba, Nicoya, Sbaco y dems territorios y costas comprendidas
-desde el cabo de Gracias a Dios hasta el ro Chagres; en la
-inteligencia de que, por muerte del brigadier, o por cualquier causa que
-retardara su llegada, deba reemplazarle en sus funciones el coronel don
-Juan de Vera, y otro tanto se dispona respecto de este ltimo, para
-que le sustituyese el dicho brigadier en cualquiera de los eventos indicados.<a name="FNanchor_338" id="FNanchor_338" href="#Footnote_338" class="fnanchor">[338]</a>
-En diciembre de 1746 comenz gobernar Fernndez de
-Heredia. El Salvador iba progresando poco a poco. El alcalde mayor
-de la provincia no tena que temer a piratas y corsarios. La vida de El
-Salvador se deslizaba ms tranquila que la de Honduras, Nicaragua y
-Costa Rica. El 24 de marzo de 1744, D. Isidro Daz de Vivar tom posesin
-de la alcalda mayor de El Salvador.</p>
-
-<p>En Guatemala, donde continuaba de capitn general Rivera y Santa
-Cruz, se celebr con toda clase de festejos la ereccin de su iglesia
-sufragnea en metropolitana, siendo a la sazn obispo Fray Pardo de
-Figueroa (1744). Dos aos despus se celebraron con toda suntuosidad
-exequias fnebres en Guatemala por el fallecimiento de Felipe V (9 julio
-1746), cambindose luego la tristeza en alegra por la elevacin al
-trono de Fernando VI.</p>
-
-<p>El 19 de septiembre de 1747 se nombr capitn general, gobernador
-y presidente de la Audiencia de Guatemala a D. Jos de Araujo y
-Ro, tomando posesin el 23 de septiembre de 1748. Rivera y Santa
-Cruz, en sus ltimos tiempos, haba tenido la desgracia de caer en desagrado
-de la Audiencia. Veamos, pues, la poltica seguida por el nuevo
-gobernador. Procur llevar la paz a Honduras y Nicaragua, a Costa
-Rica y a El Salvador. Vivi en buena armona con la Audiencia y con
-el cabildo. Cort toda clase de abusos y favoreci todo le que pudo a
-los aborgenes.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_303" id="Page_303">[303]</a></span>
-Sucedile, por Decreto expedido en Aranjuez (25 abril 1751), el mariscal
-de campo D. Jos Vzquez Prego. En la Habana prest el correspondiente
-juramento (10 noviembre 1751), ante el gobernador y capitn
-general de la isla de Cuba, llegando a Guatemala y tomando posesin
-de su cargo el 17 de enero de 1752. Persigui la fabricacin
-y la venta del aguardiente de caa, como lo ordenaba Fernando VI
-en cdula del 6 de Agosto de 1747. En 1753, el llamado Valle se dividi
-en dos alcaldas mayores: la de Santa Ana de Chimaltenango y la
-de Amatitn y Sacatepquez. Ocupse Vzquez Prego en la fbrica de
-obras pblicas, especialmente fortalezas para contener las invasiones
-de los filibusteros. A su fallecimiento (24 junio 1753) se encarg de la
-capitana general el letrado Juan de Velarde, el cual, en los diecisiete
-meses que la desempe mantuvo el imperio de la ley.</p>
-
-<p>Don Alonso Arcos y Moreno, mariscal de campo, fu nombrado el
-29 de enero de 1754, y tom posesin el 17 de octubre del mismo ao.
-No se explican los motivos para los largos y desordenados festejos que
-se celebraron. Todos tenan empeo en obsequiar al Sr. Arcos, y solamente
-dos religiosos protestaron desde el plpito de ciertos escndalos.
-Escandalosos eran en verdad los bailes que se verificaron en diferentes
-sitios y aun en ciertos monasterios. Mostr actividad en el despacho
-de los asuntos, si bien cumple referir que era mayor su empeo
-en asuntos de su propio provecho, citndose como prueba de ello la introduccin
-de 270 fardos, rotulados como equipaje de dicho funcionario
-y que eran artculos de comercio (1754). Otras irregularidades cometidas
-por el capitn general le enagenaron las simpatas de sus gobernados.
-No habremos de olvidar los trabajos de los misioneros en
-Costa Rica, Honduras, Nicaragua y El Salvador, para traer al camino
-de la verdad a los indios que an permanecan infieles. Recibise en
-Guatemala la noticia del fallecimiento de Fernando VI, celebrndose
-sus funerales algunos meses despus (16 y 17 de julio de 1760). A su
-sabor se despacharon algunos poetas, pudiendo servir de ejemplo la
-siguiente octava:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Fuentes puras los ojos de Fernando</div>
-<div class="line">Dos Castalias de llanto estn vertiendo,</div>
-<div class="line">Y mientras l va su agua derramando</div>
-<div class="line">Toda Aganipe se la va bebiendo.</div>
-<div class="line">Las musas, que esto ven, examinando</div>
-<div class="line">La noble causa que lo est afligiendo,</div>
-<div class="line">Dndose al sentimiento por despojos,</div>
-<div class="line">Se van a pique ahogadas en sus ojos.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>Celebr Guatemala con singular alegra la subida al trono de Carlos
-III. Muri el gobernador Arcos y Moreno el 27 de octubre 1760,<span class="pagenum"><a name="Page_304" id="Page_304">[304]</a></span>
-no figurando su nombre entre los mejores gobernadores de Guatemala.</p>
-
-<p>El gobernador interino Velarde dej el cargo en junio de 1761, a la
-llegada del Sr. D. Alonso Fernndez de Heredia, brigadier de los reales
-ejrcitos y ascendido a mariscal de campo al venir a Guatemala.
-Antes de resear los hechos de Fernndez de Heredia conviene decir
-que Velarde en los dos perodos que tuvo el gobierno di sealadas
-muestras de rectitud y honradez. Era Fernndez de Heredia hombre
-arrebatado, vanidoso y poco amigo de la justicia. Se llev mal con la
-Audiencia e intervino torpemente en los asuntos de Honduras, Nicaragua
-y Costa Rica. La provincia de El Salvador continuaba su vida
-tranquila, no interviniendo en su administracin las supremas autoridades
-de la colonia. Tal vez sea merecedor de mayores censuras el
-municipio de la ciudad de Guatemala, cuyas cuentas no se ajustaban a
-la exactitud y legalidad.</p>
-
-<p>Sucedi a Heredia el capitn de navo D. Joaqun Aguirre y Oquendo;
-pero, cuando se diriga a tomar posesin del cargo muri en Zacapa
-(9 abril 1764). El brigadier D. Pedro de Salazar tom posesin el 3
-de diciembre de 1765 y era opinin general que a los desmayos y tristezas
-pasadas sucederan das felices para Guatemala. Salazar mostr
-ser laborioso funcionario. Termin el castillo que en Omoa se mand
-construir para contener las invasiones de los corsarios e hizo otros reparos
-en obras importantes. Reformas realiz dignas de alabanzas,
-bien que siempre tuvo a su lado la Audiencia y el ayuntamiento. A
-fines de junio de 1767 lleg a Guatemala la famosa pragmtica por la
-cual Carlos III arrojaba de los dominios espaoles a los hijos de Loyola.
-Aunque Salazar estimaba a los jesutas, cumpli lo que se le mandaba,
-no sin que en Guatemala, Nicaragua, San Salvador, Honduras y
-Costa Rica la opinin general se mostrara favorable a los discpulos de
-San Ignacio. Para activar la fbrica del castillo de San Fernando en
-Omoa, all march Salazar y all contrajo grave dolencia que le llev
-al sepulcro en Guatemala (20 mayo 1771). Encomendse la residencia
-al oidor D. Antonio de Arredondo (14 diciembre 1775).</p>
-
-<p>Vino a suceder Salazar el brigadier D. Martn de Mayorga, cuyo
-nombramiento se comunic a la Audiencia (1772) y entr en la ciudad
-de Guatemala el 12 de junio de 1773. Con verdadero rigor castig Mayorga
-a la gente maleante y a los infractores de las leyes. Por entonces
-anunciaba la voz pblica que de un momento a otro se abrira la
-tierra para tragar a los habitantes de la ciudad, aadiendo otras como
-profecas igualmente aterradoras. Espantosos sacudimientos de la tierra
-se verificaron en mayo y junio de 1773, los cuales fueron especie
-de presagio de la catstrofe del 29 de julio. Este da&mdash;dice el Padre<span class="pagenum"><a name="Page_305" id="Page_305">[305]</a></span>
-Cadena&mdash;, digno de notarse con negros clculos y el ms funesto para
-Guatemala por haber sido el de su lamentable catstrofe, a las tres y
-cuarenta minutos de la tarde tembl la tierra. Todos imploraban el
-auxilio divino. Los padres desatendan a sus hijos y los maridos a sus
-mujeres. Los ruidos subterrneos eran seguidos de temblores, cayendo
-tambin fuertes lluvias acompaadas de truenos y rayos. Undironse
-muchos edificios, ocasionando varias muertes. La luz del da 30 permiti
-contemplar en toda su desgracia los efectos de los fenmenos ssmicos.
-Murieron ciento veintitrs personas, sin contar las fenecidas en
-los lugares inmediatos y las que slo fueron heridas o golpeadas. El
-gobernador general, el arzobispo Sr. Corts y Larraz, los oidores, los
-alcaldes, todos cumplieron con su deber en aquel da tristsimo. En
-los das 4 y 5 de agosto, bajo la presidencia del gobernador, se celebr
-junta general de las personas principales de la ciudad para acordar
-la traslacin de la metrpoli guatemalteca. Se acord marcharse
-cuanto antes al pueblo de la Ermita, lo que verificaron el gobernador
-general, los oidores, los oficiales reales y los empleados subalternos
-de las secretaras; tambin se llevaron las arcas destinadas a las
-rentas de aduana, tabaco y correos. Despus, entre los vecinos, surgi
-enconada discordia, dividindose en dos bandos: uno que quera la
-traslacin, y otro que optaba por el mantenimiento de la capital en
-el mismo sitio y crea que con los materiales existentes era fcil la
-reedificacin, aadiendo que en toda la provincia no haba sitio alguno
-al abrigo de tamaa calamidad. Triste era, en verdad, trasladar la ciudad
-que en 1542 se fund en el delicioso y pintoresco valle de Panchoy.
-Terrible terremoto acaecido el 13 de diciembre, que acab de
-arruinar muchos edificios de la desgraciada poblacin, disip las esperanzas
-de los que crean posible la restauracin. Todava insisti el
-arzobispo y algunos ms; pero el asunto estaba resuelto. Dnde se levantara
-la nueva capital? Despus de muchos proyectos, se acord establecerla
-en el valle llamado de la Virgen, como consta en la cdula
-expedida por Carlos III en el palacio de San Ildefonso (21 julio 1775),
-y que lleg a manos del capitn general el 1. de diciembre del citado
-ao. En todos estos asuntos, tan delicados y complejos, mostr su imprudencia
-el brigadier Mayorga. Por entonces era gobernador de El
-Salvador el insigne D. Francisco Antonio de Aldama; de Nicaragua,
-D. Manuel de Quiroga, sucesor de D. Domingo Cabello, y de Costa
-Rica, D. Juan Fernndez de Bobadilla, recayendo despus el mando en
-D. Jos Peri. Honduras tuvo por gobernador a D. Francisco de Aybar,
-y luego a D. Juan Nepomuceno de Quesada, natural de la Habana.</p>
-
-<p>El coronel D. Matas de Glvez, que estaba en Guatemala desde ju<span class="pagenum"><a name="Page_306" id="Page_306">[306]</a></span>lio
-de 1778, como segundo comandante del pas e inspector de las tropas
-veteranas y de milicias, fu nombrado gobernador, capitn general
-y presidente de la Audiencia (15 enero 1779). El 4 de abril tom posesin.
-Alarmante noticia lleg a Guatemala en los ltimos das de octubre
-del ao siguiente: los ingleses se haban hecho dueos del fuerte de
-San Fernando de Omoa, defendido por corta guarnicin. All fu Glvez
-a pelear con los ingleses. Glvez, ya ascendido a brigadier, era un
-excelente gobernador. Preocupbale que el gobierno ingls, en guerra
-con el espaol, deseaba aduearse el territorio de los Mosquitos, el
-ro y castillo de San Juan, la ciudad de Granada y el golfo de Papagayos.
-De la tierra de los Mosquitos sacaba Inglaterra mucha cantidad
-de caoba y de otras maderas finas, zarzaparrilla, palo de tinta, algodn,
-cacao, vainilla, ail, azcar, etc. Justo ser recordar la expedicin
-que contra Nicaragua mand el gobierno ingls (1780). Al frente
-de una de las fragatas se hallaba Horacio Nelson, que apenas contaba
-veintitrs aos de edad y ya era capitn de navo. El joven marino
-pudo salvar el banco de arena formado a la entrada del San Juan,
-subi por el ro hasta la isla del Mico, donde despus llegaron, transportadas
-en lanchas, las dems tropas extranjeras. Al siguiente da
-(9 abril) arribaron a la isleta Bartola, cuyos defensores se portaron
-bizarramente; pero volviendo a la carga, el capitn Nelson se apoder
-de ella. Acerca del castillo de Omoa, ya hemos indicado que cay
-en poder de los enemigos, bien porque estaban mandados por Polson y
-Nelson, y bien porque ellos eran dos mil y nosotros doscientos cincuenta,
-guatemaltecos en su mayor parte. No todo les sali bien a los
-ingleses en Nicaragua. Las enfermedades les diezmaron, y nuestro gobernador,
-aprovechndose del desaliento de ellos, recuper el castillo
-(enero de 1781). Poco importa si&mdash;como dice algn cronista&mdash;el castillo
-no fu conquistado personalmente por Glvez, sino por el ejrcito que
-l mand. Terminada la guerra de Nicaragua en los comienzos de 1781,
-Glvez volvi a Guatemala, dedicndose con actividad a reformar la
-administracin pblica. Fijse tambin en las provincias de Honduras,
-Costa Rica y El Salvador. En seguida emprendi la reconquista de
-Roatn: el 14 de marzo de 1782 zarp de Trujillo la escuadrilla, conduciendo
-cien hombres del batalln de infantera y unos quinientos milicianos.
-Los ingleses no pudieron resistir el ataque de nuestras fuerzas,
-presentndose el 17 de dicho mes los comisionados del gobernador
-ingls al general Glvez, ofrecindole la rendicin de la isleta, como
-as se efectu. La noticia del triunfo obtenido en Roatn se comunic,
-mediante una goleta despachada expresamente a Espaa, al gobierno
-de Madrid (21 de marzo). La agradable impresin que produjo en Gl<span class="pagenum"><a name="Page_307" id="Page_307">[307]</a></span>vez
-la situacin de Trujillo, a su regreso de Roatn, le movi a decir
-al Rey (17 abril 1782) que aquel puerto era el principal en el litoral
-del Norte y que las tierras de la costa eran muy frtiles. Vinieron, en
-efecto, ms de trescientas personas de ambos sexos procedentes de Asturias
-y Galicia, y otras trescientas, poco ms o menos, de las islas
-Canarias. Sin embargo de los buenos deseos de Quesada, gobernador a
-la sazn de Honduras, el clima malsano y ardiente del litoral ech por
-tierra los planes del general Glvez. En el mismo ao de 1782, de vuelta
-de Roatn, se detuvo Glvez en Trujillo, saliendo luego al frente de
-la expedicin, para Riotinto. La fortaleza de Quepriva fu tomada el
-30 de marzo de 1782 y la de Lacriba el 2 de abril. Regres Glvez a
-Trujillo, muy satisfecho por sus campaas de Roatn y de Riotinto, y
-lleg a Guatemala, donde meses despus recibi graves noticias de
-aquel ltimo punto. Una escuadra inglesa atac el 22 de agosto del citado
-ao a Quepriva y a La Criba; las tropas de desembarco, apoyadas
-de buen nmero de negros, saltaron a tierra y pasaron a cuchillo la
-guarnicin de Quepriva y no hicieron lo mismo con la de La Criba porque
-hubo de capitular. Glvez, que por la campaa de Nicaragua se le
-haba conferido el ascenso a mariscal de campo, y por los servicios realizados
-en Roatn y Riotinto el de teniente general, cuando se dispona
-recuperar las fortalezas perdidas y reedificar a Trujillo, dej el
-gobierno de Guatemala (10 marzo 1783) y pas con el cargo de virrey
-a Nueva Espaa.</p>
-
-<p>El 5 de abril hizo su entrada en Guatemala, despus de corto gobierno
-de la Real Audiencia, el brigadier D. Jos de Estachera. Dedicse
-Estachera a adelantar la fbrica de los edificios pblicos, figurando
-en primer trmino la catedral y en segundo la construccin de
-una fuente monumental en la plaza mayor de dicha poblacin. Firmada
-la paz entre Espaa Inglaterra (septiembre de 1783), pudo dedicarse
-con mayor tranquilidad a sus edificaciones el capitn general.
-En el ao 1786 celebraron ambas potencias un tratado complementario
-y en l se estipul que la Gran Bretaa reconoca la soberana espaola
-en el territorio de Mosquitos, y como consecuencia de tal reconocimiento
-desocupara&mdash;como lo hizo&mdash;los varios establecimientos que
-en esa faja de tierra posea.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_308" id="Page_308">[308]</a></span></p>
-
-
-<h3 id="CAPITULO_XX">CAPTULO XX</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Gobierno de la isla de Santo Domingo.&mdash;Relaciones de la Isla
-Espaola con la metrpoli.&mdash;Relaciones de las autoridades
-de la isla entre s.&mdash;Los corsarios en la isla.&mdash;Los
-franceses en Santo Domingo.&mdash;El Cdigo Negro.&mdash;Santo
-Domingo y la revolucin francesa de 1789.&mdash;La anarqua en
-la colonia.&mdash;Guerra de exterminio entre blancos y negros.&mdash;Los
-ingleses en Santo Domingo.&mdash;Toussaint Louverture:
-su carcter y cualidades.&mdash;Bonaparte y Toussaint
-Louverture.&mdash;Lucha entre franceses y dominicanos.</span></p>
-
-<p class="p2">Por Real Cdula expedida en 9 de agosto de 1508 fu nombrado
-Diego Coln gobernador de las colonias, llegando (10 julio 1509), a la
-ciudad de Santo Domingo en compaa de Doa Mara de Toledo, su
-mujer, de su hermano Fernando y de sus tos Bartolom y Diego.</p>
-
-<p>No es cierto&mdash;como dice Harrisse&mdash;que, muerto Cristbal Coln,
-el Rey no quisiese dar a Diego, hijo del dicho Cristbal, posesin del
-almirantazgo. Fernando el <i>Catlico</i> no se opuso a reconocerle como Almirante,
-ni se neg a nombrarle gobernador de las Indias por nombramiento
-real, ni ofreci resistencia a entregarle los derechos que como
-Almirante le correspondan; lo que no quera era reconocerle virrey y
-gobernador por derecho propio.</p>
-
-<p>Muchos e importantes fueron los pleitos sostenidos por Diego Coln
-contra la Corona. El 5 de mayo de 1511 el Consejo Real declar que,
-al Almirante y sus sucesores perteneca, con el ttulo de virrey, y por
-fuero de heredad para siempre jams, la gobernacin y administracin
-de justicia, as de la Isla Espaola como de las otras islas que el Almirante,
-su padre, descubri, y de aquellas islas que por industria del dicho
-su padre se descubrieron; que la administracin de justicia civil y
-criminal se ejercera por el virrey o por sus tenientes y oficiales de justicia,
-en nombre del Rey; que el virrey se hallaba sujeto a juicio de residencia
-cuando los reyes lo dispusieran; que a stos corresponda el
-repartimiento de los indios, y que el virrey deba de disfrutar el quinto
-de las granjeras concedidas para extraer oro de las minas, y el dcimo
-de todo lo que en las islas se hallare, trocare, etc., exceptuando el de los<span class="pagenum"><a name="Page_309" id="Page_309">[309]</a></span>
-diezmos eclesisticos y el de las penas de cmara<a name="FNanchor_339" id="FNanchor_339" href="#Footnote_339" class="fnanchor">[339]</a>. Hzose ejecutiva
-la citada declaracin por Real Cdula dada en Sevilla el 17 de junio de
-1512. Por la sentencia se muestra que el Consejo atenda ms al Rey
-que a D. Diego, no siendo, por tanto, de extraar, que el hijo del descubridor
-del Nuevo Mundo prosiguiese los pleitos con ms insistencia.</p>
-
-<p>Debemos fijarnos en otro asunto, cual fu el gobierno de Diego Coln
-en la Espaola. Desde el principio pocas fueron las simpatas que tuvo el
-nuevo gobernador entre los vecinos de la isla. Solicitaron que se crease
-una Audiencia compuesta de tres jueces de apelacin, cuyo objeto lo
-dice el Rey en su consulta al <i>Consejo de Indias</i>, del 24 de septiembre de
-1512. Sabis&mdash;dice&mdash;que causa de injusticias hechas por las justicias
-del Almirante y el difcil remedio dellas en tanta distancia, embie los
-jueces de apelacin<a name="FNanchor_340" id="FNanchor_340" href="#Footnote_340" class="fnanchor">[340]</a>. La Audiencia de Santo Domingo se haba
-creado el 5 de octubre de 1511<a name="FNanchor_341" id="FNanchor_341" href="#Footnote_341" class="fnanchor">[341]</a>. Sin embargo de las cartas del Rey
-al Almirante dndole consejos e instrucciones acerca de las cosas de
-gobierno, D. Diego no haca caso alguno. Lo mismo se desentenda de
-la sentencia dada en Sevilla, que de los consejos y rdenes que le daba
-D. Fernando. Causa fu todo esto de que se formasen dos partidos en
-la isla: el del Rey y el del Almirante, siendo preciso confesar que el
-primero era mucho mayor que el segundo. Tantas y tan graves fueron
-las quejas, que la Corona dispuso que se le tomase juicio de residencia,
-y orden que regresara a Castilla. Lleg a Cdiz D. Diego el 9 de abril
-de 1515, y esta fu la primera vez que vino a Castilla desde su ida a
-la Espaola en 1509<a name="FNanchor_342" id="FNanchor_342" href="#Footnote_342" class="fnanchor">[342]</a>. A tal punto lleg la impopularidad de D. Diego
-en la citada isla, que los vecinos enviaron a Espaa un comisionado
-con el siguiente memorial, que a nombre de todos dirigi Juan Carrillo
-Meja a la reina Juana: Digo que dicha isla&mdash;tales fueron sus
-palabras&mdash;est llena de pasiones a causa del Almirante y sus justicias,
-que es perdida si no se remedia. El Almirante es seor absoluto, y atemoriza
-a cuantos se le oponen y sostienen la jurisdiccin real. No cumple
-los mandamientos de V. A., y si alguno lo requiere lo maltrata.
-Quando la isla me despach con estas splicas, no haba sino un navo
-para Castilla. La isla est llena de ms escndalo que cuando se alz
-en tiempo de su padre, y si el Almirante all volviere, no dejara de
-haber mucho dao en matar y ahorcar hombres, como hizo su padre,
-pues hai ahora ms disposicion. Mande V. A. ver la residencia y que el
-fiscal se entere de mi negociacion y sentir muchas cosas encubiertas
-del Almirante y la necesidad de no enagenar de la Corona la goberna<span class="pagenum"><a name="Page_310" id="Page_310">[310]</a></span>cion
-perpetua que no puede enagenarse, lo cual se ver si se litiga en
-el Consejo, como lo pido. Acuerdese V. A. que ya el Rey Catlico embi
-a su padre a Bobadilla, luego di la gobernacion a Ovando e el Rey
-D. Felipe tuvo provedo a D. Hernando de Velasco porque no convena
-tener el Almirante en aquellas partes ni averlo embiado<a name="FNanchor_343" id="FNanchor_343" href="#Footnote_343" class="fnanchor">[343]</a>. En 28
-de enero de 1516 deca el obispo de Avila: Guardese mucho de tomar
-el perverso consejo que dan muchos que converna el Almirante por gobernador
-solo, sin que haya otros jueces superiores. Antes es toda necesidad
-que haya quien ponga lmite a las cosas del Almirante, no le
-deje encender sus furias o alas, no venga algun dao irremediable <i>quod
-Deus avertat</i> (alude a que pudiera declararse independiente). Con fecha
-16 de febrero de 1516, repeta las siguientes palabras el tesorero Pasamonte
-a S. A. De ninguna manera conviene que vuelva el Almirante.</p>
-
-<p>Deseaba por momentos D. Diego la resolucin del litigio, pudiendo
-conseguir que en 14 de enero de 1517 dispusiera Carlos I, desde Malinas,
-que fuese visto sin dilacin; pero el 18 de abril del mismo ao ordenaba
-desde Bruselas quedara en suspenso la tramitacin hasta su
-llegada a Espaa, porque haba sido informado que muchos de los
-dichos pleitos son con nuestra Corona real e sobre cosas tocantes a
-nuestra preheminencia e seoro e son de calidad <i>que para se sentenciar
-se deben consultar con nuestra Corona real</i><a name="FNanchor_344" id="FNanchor_344" href="#Footnote_344" class="fnanchor">[344]</a>.</p>
-
-<p>Vironse en la Corua los pleitos, dictndose Real Provisin el 17
-de mayo de 1520. En la de la Corua se confirma la de Sevilla, limitando
-el virreinato a las islas descubiertas por el almirante D. Cristbal,
-cercenando las facultades que hasta la sazn haban tenido los
-Colones, lo mismo para cubrir todos los cargos como lo concerniente a
-la administracin de justicia en lo civil y criminal, y muy especialmente
-confirmando a la Corona la facultad de nombrar, cuando lo estimara
-oportuno, jueces especiales para investigar los actos de los virreyes
-y proceder&mdash;si necesario fuera&mdash;contra ellos.</p>
-
-<p>Rudo fu el golpe que recibi D. Diego con la citada Real Provisin,
-hasta el punto que formul ante notario enrgica protesta en Sevilla
-el 28 de agosto del mismo ao de 1520. Un mes dos despus se
-embarc para la Espaola, donde, haciendo caso omiso de la sentencia
-de la Corua, continu usando de las facultades que l se atribua, promoviendo
-continuos conflictos con la Audiencia y los oficiales reales,
-dando lugar a que el Emperador le suspendiera en 22 de marzo de 1523
-en el ejercicio del gobierno y le mandara regresar a Espaa<a name="FNanchor_345" id="FNanchor_345" href="#Footnote_345" class="fnanchor">[345]</a>.<span class="pagenum"><a name="Page_311" id="Page_311">[311]</a></span>
-D. Diego se embarc para Espaa inmediatamente que recibi la orden,
-llegando a Cdiz el 5 de noviembre de dicho ao<a name="FNanchor_346" id="FNanchor_346" href="#Footnote_346" class="fnanchor">[346]</a> y formulando en
-seguida un memorial de protesta por haberle suspendido en el ejercicio
-de los cargos que de derecho&mdash;segn deca&mdash;le correspondan, y pidiendo
-que se le levantara la suspensin y se le desagraviase.</p>
-
-<p>Por muerte del Almirante en Montalbn, yendo para Toledo el 23
-de febrero de 1526<a name="FNanchor_347" id="FNanchor_347" href="#Footnote_347" class="fnanchor">[347]</a>, su mujer D. Mara de Toledo, como tutora de
-su hijo D. Luis, continu los litigios, consiguiendo en 1527, segn sentencia
-dada en Valladolid el 25 de junio, que se anulasen las de Sevilla
-y Corua<a name="FNanchor_348" id="FNanchor_348" href="#Footnote_348" class="fnanchor">[348]</a>. Tras largos trmites, se dieron las sentencias de 27 de
-agosto de 1534 en Dueas, y de 18 de Agosto del ao siguiente en Madrid<a name="FNanchor_349" id="FNanchor_349" href="#Footnote_349" class="fnanchor">[349]</a>;
-por ellas, si bien se daba mayor extensin al virreinato, se limitaban
-mucho las facultades de los gobernadores, afirmndose ms y
-ms el poder real. Apelaron de estas sentencias lo mismo la representacin
-de D. Luis Coln que el fiscal. Cuando D. Mara de Toledo se
-hallaba ms decidida a continuar los pleitos, el fiscal Villalobos, en escrito
-fechado en Madrid a 9 de agosto de 1535, manifest que las islas
-e indias del mar Oceano no se descubrieron por la industria de Cristbal
-Coln, sino por otros que tenan el crdito y medios de que l careca,
-los cuales siguieron la navegacin en los momentos que el dicho
-Coln iba sin tino y se quera volver.</p>
-
-<p>Convencida D. Mara que comenzaba nuevo y enojoso perodo
-en los pleitos, cuyo fin y resultado no se vea prximo, acord, como
-tambin el fiscal, someter el litigio a la resolucin arbitral de Fray
-Garca de Loaisa, obispo de Sigenza y Cardenal de Santa Susana.
-Pidi la virreina lo que crea justo. El prelado dict la sentencia arbitral
-el 7 de junio de 1536 y la diferencia ms importante entre aquella
-y lo pedido era que no se accedi a que los Colones continuasen gobernando
-la Espaola. De modo que las capitulaciones firmadas el 17 de
-abril de 1492 entre Cristbal Coln y los Reyes Catlicos vinieron
-quedar reducidas por la sentencia que acabamos de citar al almirantazgo,
-la propiedad de la isla Jamaica, 25 leguas en Veragua, unos cuantos
-oficios y algunas tierras en la Espaola; adems una renta anual
-para D. Mara de Toledo y sus hijos.</p>
-
-<p>Si adquiri gran importancia la colonia espaola de Santo Domingo
-en los primeros tiempos de la conquista, decay aqulla cuando los espaoles
-descubrieron otros pases ms ricos o ms abundantes en minas.
-Todas las miradas se dirigieron a Mxico y al Per, en cuyas tie<span class="pagenum"><a name="Page_312" id="Page_312">[312]</a></span>rras
-se hallaba el vellocino de oro. Acerca de las relaciones de la Isla
-Espaola con la de Puerto Rico, habremos de recordar que desde Madrid
-(11 enero 1598) dijo el Rey al presidente y oidores de la Audiencia
-que no se entremetan en las cosas de la guerra tocantes al gobierno
-de la isla de Puerto Rico, salvo cuando fuese algn pleito o
-pleitos en grado de apelacin...<a name="FNanchor_350" id="FNanchor_350" href="#Footnote_350" class="fnanchor">[350]</a>. Entre las autoridades de la isla
-hubo de cuando en cuando rozamientos y disgustos. El Rey, desde Valladolid
-(2 de abril de 1604), se dirigi a fray Agustn de Avila,
-arzobispo de Santo Domingo de la Isla Espaola, censurndole su conducta
-con la Audiencia<a name="FNanchor_351" id="FNanchor_351" href="#Footnote_351" class="fnanchor">[351]</a>. Por lo que a sus relaciones exteriores respecta,
-varias veces&mdash;en los siglos <span class="smcap">xvi</span> y <span class="smcap">xvii</span>&mdash;sufri diferentes ataques
-de los corsarios. Con harta frecuencia excursiones de filibusteros
-ingleses, franceses y holandeses cayeron sobre ella como sobre otras
-colonias, obligando al gobierno de la metrpoli a enviar poderosas escuadras
-para combatirlas. Drake en el ao de 1586 se apoder de
-Santo Domingo, no abandonando la ciudad hasta que recibi crecido
-rescate. Nuevas expediciones de piratas ingleses y franceses devastaron
-sus costas (1625); estos ltimos llegaron a tomar la parte de
-occidente y se apoderaron de la isla de la Tortuga, de donde fueron
-arrojados por D. Juan Francisco de Montemayor en el ao de 1654.
-Despus de varias tentativas de los franceses para penetrar en la isla,
-el marino Bertrn d'Ogern logr establecerse en Santo Domingo
-(1664), regin oeste de la isla, no siendo reconocida la dominacin
-francesa hasta la paz de Riswick, firmada por Luis XIV por un lado, y
-por Espaa, Inglaterra y Holanda por otro (20 septiembre 1697). Desde
-entonces qued dividida en dos partes desiguales, ocupando los franceses
-una tercera parte en el Occidente. Sera injusticia no reconocer
-que la industria hizo grandes progresos desde que los franceses penetraron
-en la colonia. Los espaoles, por su parte, procuraron seguir
-las huellas de los franceses. Aunque se acostumbra a decir que la esclavitud
-no era ms suave y blanda en las colonias francesas e inglesas
-que en las espaolas, y aunque un escritor de comienzos del siglo
-pasado aade que si los ingleses dan mejor de comer a sus negros, los
-franceses les dan mejores vestidos<a name="FNanchor_352" id="FNanchor_352" href="#Footnote_352" class="fnanchor">[352]</a>, siempre ser una pgina de
-gloria en la historia de Luis XIV la publicacin en favor de los negros
-de un edicto conocido con el nombre de <i>Cdigo Negro</i>.</p>
-
-<p>Desde Madrid y con fecha 14 de junio de 1713, Felipe V hubo de
-manifestar al presidente y oidores de la Audiencia de Santo Domingo,<span class="pagenum"><a name="Page_313" id="Page_313">[313]</a></span>
-que saba, por conducto del cabildo secular de Santiago de los Caballeros,
-que los franceses desde su colonia de la isla se extendan o penetraban
-en la parte espaola. Se quejaba del silencio de dicho presidente
-y aada que haba acudido en queja al rey de Francia<a name="FNanchor_353" id="FNanchor_353" href="#Footnote_353" class="fnanchor">[353]</a>. Como
-los franceses poco a poco se fuesen internando ms en la isla, se acord
-trazar nueva lnea divisoria, la cual hubo de realizarse el ao 1776 por
-el gobernador de la parte espaola D. Jos Solano y bajo el reinado de
-Carlos III.</p>
-
-<p>Cambios radicales sufrieron las posesiones francesas, y, por consiguiente,
-la isla de Santo Domingo, con la gloriosa revolucin de 1789.
-Pidise a voz en grito la supresin de los abusos ms graves. Mr. de
-Chilleau, gobernador entonces de Santo Domingo y hombre bondadoso
-por carcter inclinaciones, intent resistir las tendencias revolucionarias,
-ms violentas que ordenadas, de los populares, teniendo al fin que
-ceder. Los colonos, tras largas deliberaciones, eligieron 18 diputados
-que les representasen en la Asamblea nacional; pero slo seis obtuvieron
-el derecho de desempear cargo tan elevado.</p>
-
-<p>Recordaremos que antes de esta poca se haban suscitado en Francia
-y en Inglaterra vivas discusiones sobre la condicin de los esclavos.
-Una sociedad se form en Londres con el nico objeto de exigir al
-gobierno la prohibicin de importar negros en los dominios de la Gran
-Bretaa. Del mismo modo otra sociedad se constituy en Pars con el
-ttulo de <i>Amigos de los Negros</i>. Entretanto, la Asamblea nacional
-en su declaracin de los <i>Derechos del hombre</i> (20 agosto 1789) haba
-consignado el siguiente principio: Todos los hombres nacen y mueren
-libres e iguales en derechos. Como era natural, los hombres de color y
-los esclavos pensaron que era llegado el momento de su redencin,
-mientras que los propietarios se prepararon a defender sus intereses.
-Los mulatos, no respetando los acuerdos de las asambleas establecidas
-en las tres provincias, una de ellas en la ciudad de Cabo Francs, se
-lanzaron a la insurreccin, en tanto que los colonos, fuertes por sus riquezas,
-lograron el triunfo sobre los revoltosos. Por cierto, que las
-asambleas provinciales mostraron debilidad suma despus de la victoria,
-decretando inmediatamente la libertad de los jefes del motn que
-se hallaban en las crceles de Jacmel y de Artibonito. La Asamblea
-nacional, sin saber el camino que deba seguir, temiendo que los colonos
-proclamasen la independencia de Santo Domingo y no confiando
-en la prudencia y sensatez de la gente de color, decret que las colonias
-no se regiran por la constitucin que ella haba promulgado para
-la metrpoli, disponiendo tambin que no se hiciera innovacin alguna<span class="pagenum"><a name="Page_314" id="Page_314">[314]</a></span>
-ni directa ni indirectamente en el sistema bajo el cual se haban gobernado
-hasta entonces dichas colonias, y, por ltimo, autorizaba a los
-habitantes a exponer libremente sus sentimientos, ya en lo referente a
-un plan de legislacin interior, ya en asuntos comerciales. Aunque la
-citada ley caus hondo disgusto a los negros y sus protectores de
-Francia, reconocemos de buen grado que la Asamblea slo se preocupaba
-de la conservacin de la colonia.</p>
-
-<p>Para tratar de administracin interior se reuni una asamblea colonial
-el 16 de abril de 1790 en la ciudad de San Marcos. Grande fu
-el nmero de representantes, no distinguindose por el acierto ni a
-veces por la prudencia. Es verdad que el gobernador Mr. Peynier daba
-ejemplo de su carencia absoluta de condiciones para obrar en circunstancias
-tan difciles. En cambio, el coronel Manduit era hombre de claro
-entendimiento y tan conocedor de la poltica general como de la particular
-de la colonia. El 28 de marzo termin sus trabajos. Comenzaba
-la Constitucin con un largo y difuso prembulo, siguiendo el articulado
-en la forma siguiente:</p>
-
-
-<p class="i2 p2">Art. I. El poder legislativo en lo que concierne al rgimen interior
-de Santo Domingo, reside en la asamblea de sus representantes,
-establecidos en la asamblea general de la parte francesa de dicha Isla.</p>
-
-<p class="i2">II. Ningn acto del cuerpo legislativo en lo perteneciente al gobierno
-interior, podr ser tenido por ley definitiva, siempre que no sea
-ejercido por los representantes de la parte francesa de Santo Domingo,
-libre y legalmente elegidos.</p>
-
-<p class="i2">III. Todo acto legislativo hecho por la asamblea general en el caso
-de necesidad urgente, en cuanto al rgimen interior, ser considerado
-como ley provisional; y en este caso se notificar el decreto al gobernador,
-quien en el trmino de diez das siguientes a la notificacin lo
-har promulgar y cuidar de su ejecucin.</p>
-
-<p class="i2">IV. Esta urgencia se decidir por un decreto separado, que no podr
-ser dado sino a mayora de dos terceras partes de votos.</p>
-
-<p class="i2">V. Si el gobernador general remitiese a la asamblea algunas observaciones
-sobre si conviene o no publicar algn decreto, se proceder a
-examinarlas; y tanto el decreto como las observaciones sern entregadas
-a la discusin en tres sesiones distintas. Los votos se darn por
-<i>si</i> o <i>no</i>; y el proceso verbal de la deliberacin ser firmado por todos
-los miembros presentes, sealando el nmero de votos as en favor de
-una opinin como de otra.</p>
-
-<p class="i2">VI. Debiendo ser la ley el resultado del consentimiento de aquellos
-a quienes se impone, la parte francesa de Santo Domingo propondr
-sus planes en cuanto las relaciones comerciales y otras comunes, y<span class="pagenum"><a name="Page_315" id="Page_315">[315]</a></span>
-los decretos que sobre esta materia diese la asamblea nacional, no sern
-ejecutados en la colonia, hasta que haya prestado su consentimiento la
-Asamblea general de sus representantes.</p>
-
-<p class="i2">VII. No sern comprendidos en la clase de relaciones comunes de
-Santo Domingo con la Francia, los objetos de subsistencia que la necesidad
-obligare a introducir; y en cuanto a los decretos que se expidan
-sobre este asunto, se observarn todas las formalidades prescritas en
-los artculos 3. y 5.</p>
-
-<p class="i2">VIII. Todo acto legislativo dispuesto por la asamblea general y
-ejecutado provisionalmente en el caso de necesidad urgente, ser remitido
-a la sancin del gobierno francs.</p>
-
-<p class="i2">IX. Cada legislatura de la asamblea se har de dos en dos aos,
-y la reeleccin de los miembros de cada legislatura ser por todos
-votos.</p>
-
-<p class="i2">X. La asamblea general decreta que los artculos anteriores como
-que hacen parte de la constitucin de la parte francesa de Santo Domingo,
-sern remitidos sin detencin a Francia para presentarlos a la
-aceptacin de la asamblea nacional: sern adems enviados a todas
-las parroquias o distritos de la parte francesa de Santo Domingo.</p>
-
-<p class="p2">No creemos que la Asamblea de San Marcos pensara erigir la colonia
-en estado independiente, aunque muchos le atribuyeron esta intencin.
-Llegse a decir que la colonia estaba vendida a los ingleses, y que
-los miembros de la Asamblea haban recibido y partido entre s cuarenta
-millones como premio de la constitucin que se les haba dictado. Aumentaba
-la alarma de da en da. Muchos se dirigieron al gobernador
-pidindole la disolucin de la Asamblea. Sucedi por entonces que el
-navo de lnea <i>Leopardo</i>, y cuyo comandante era Mr. de la Galissoniere,
-haba fondeado en la rada de Puerto Prncipe. Galissoniere quiso
-obsequiar con un banquete a Peynier y Manduit, invitando tambin a
-otros amigos de dichos jefes; pero los marineros se pusieron enfrente de
-su comandante, el cual tuvo que abandonar el barco. La Asamblea manifest
-por escrito su agradecimiento a la tripulacin, no sin aadir que
-el navo permaneciese en la rada hasta recibir rdenes ulteriores. Hasta
-tal punto quisieron los marineros mostrar su obediencia a la Asamblea,
-que fijaron el decreto en el palo mayor del buque. Con tales sucesos,
-coincidi el hecho de que los partidarios de la Asamblea se apoderasen
-de un almacn de plvora en Leogano. Convencido el gobernador
-Peynier de que la Asamblea marchaba resueltamente a la independencia
-de la colonia, decret la disolucin de aquel cuerpo, acusando a
-sus miembros del delito de traicin. Poniendo manos a la obra, orden
-al coronel Manduit que, al frente de cien soldados se dirigiera al pue<span class="pagenum"><a name="Page_316" id="Page_316">[316]</a></span>blo
-de San Marcos y disolviese la Asamblea. En efecto, Manduit lleg
-a San Marcos y no pudo realizar sus designios porque los diputados estaban
-defendidos por 400 guardias nacionales. Llegaron a las manos,
-habiendo por parte de la Asamblea dos hombres muertos, y en ambos
-bandos muchos con graves y leves heridas. Logr Manduit apoderarse
-de la bandera nacional, si bien tuvo que retirarse sin haber conseguido
-la disolucin de aquel alto tribunal.</p>
-
-<p>Mientras dispona la Asamblea que el pueblo tomase las armas y
-viniera al socorro de sus representantes, y el navo <i>Leopardo</i> para dar
-aliento a los patriotas, anclaba delante de San Marcos, el partido del
-gobernador se reforzaba con tropas procedentes de la provincia del
-Oeste y con el auxilio que le enviaba la Asamblea provincial del Norte.
-Cuando se crea que la cuestin se iba a resolver en los campos de batalla,
-desbandronse los diputados, y slo 85 de ellos tomaron la determinacin
-de embarcarse a bordo del <i>Leopardo</i> para Francia (8 agosto
-1790). Semejante resolucin se miraba por todos como noble sacrificio,
-digno de eterna admiracin. Peynier y Manduit, no confiando en la fidelidad
-de los soldados franceses, se atrevieron a solicitar del gobernador
-de la Habana un refuerzo de tropas espaolas.</p>
-
-<p>Y pasamos a referir la vida y hechos del joven Santiago Ogs. Era
-Ogs natural de Santo Domingo e hijo de una mulata, propietaria de un
-planto de caf en la provincia del Norte, a diez leguas de Cabo Francs.
-Su posicin desahogada le permiti mandar a su hijo a Pars para
-que recibiese instruccin superior a los de su clase y condiciones. Form
-parte de la sociedad filantrpica de <i>Amigos de los Negros</i>, la cual
-reconoca como jefes al abate Gregoire, Lafayette, Brissot y Robespierre.
-All estudi los <i>derechos del hombre</i> y se empap en la doctrina popular
-cuyos principios eran <i>libertad</i>, <i>igualdad</i> y <i>fraternidad</i>, al mismo
-tiempo que recordaba la miserable condicin a que estaba sujeta la raza
-de color en Amrica. Lleno de ilusiones, y ms ambicioso que prudente,
-se embarc para los Estados Unidos (julio de 1790), a donde lleg el 12
-de octubre. Inmediatamente se dirigi al sitio donde un hermano suyo
-haba reunido algunas armas y municiones. Los dos hermanos procuraron
-lanzar a la revolucin a los mulatos, ganando a unos con promesas
-y a otros con ddivas. Apenas pudieron reunir 200 hombres y, con
-fuerzas tan escasas, se crey el antiguo revolucionario de Pars que
-poda exigir al gobernador el cumplimiento de los artculos del <i>Cdigo
-Negro</i>, y la igualdad de derechos de todos los habitantes dominicanos,
-amenazando, en caso contrario, con las armas. Situse en el distrito
-llamado <i>Ro Grande</i>, a cinco leguas de Cabo Francs, y habiendo
-nombrado por sus tenientes a dos hermanos suyos y a un tal Marcos<span class="pagenum"><a name="Page_317" id="Page_317">[317]</a></span>
-Chevannes, se dispuso a la lucha, no sin cometer antes algunos excesos
-y crueldades que le enagenaron las simpatas, no solamente de los
-blancos, sino la de algunos mulatos. Atacados los insurgentes por un
-cuerpo de tropas regulares y el regimiento de Cabo, apenas hicieron
-formal resistencia, quedando en el campo considerable nmero de mulatos
-muertos, unos sesenta prisioneros, salvndose el resto en los bosques.
-Ogs, uno de sus hermanos, y Chevannes, se refugiaron en territorio
-espaol. Sin embargo de la tentativa desgraciada de Ogs, los mulatos
-tomaron las armas en todos los distritos, agrupndose en el cuartel
-de la Artibonita, en Petit-Goave, en Jeremas y en los Cayes, siendo
-el ncleo principal el que se reuni cerca de la villa de Verette. A su
-vez los blancos reconcentraron sus fuerzas en los contornos de la citada
-villa, viniendo tambin a su socorro el coronel Manduit, con 200 soldados
-del regimiento de Puerto Prncipe. No llegaron a las manos por la
-intervencin amistosa de Mr. Manduit, quien gozaba de mucho prestigio
-entre los mismos mulatos.</p>
-
-<p>Mr. Branchelande fu nombrado gobernador (noviembre de 1790),
-por renuncia de Mr. Peynier, el cual parti para Francia. Branchelande
-inaugur su mando pidiendo al gobernador espaol entregase la
-persona de Ogs y sus cmplices. Accedi con cierta debilidad la autoridad
-de Espaa (ltimos das de diciembre) y Ogs con sus compaeros
-fueron encerrados en la prisin de Cabo Francs. Formse la correspondiente
-causa, pronuncindose sentencia (comienzos de marzo de 1791).
-El castigo no pudo ser ms cruel y brbaro. A Ogs y a Chevannes se les
-romperan los brazos y piernas, muriendo luego en la rueda; a un hermano
-de Ogs y a otros 19 se les conden a horca.</p>
-
-<p>El 13 de septiembre de 1790 los miembros de la Asamblea colonial
-desembarcaron en Brest, dirigindose en seguida a Pars. Antes haban
-llegado a la capital de Francia algunos diputados de la Asamblea provincial
-del Norte, quienes, unidos con los agentes de Peynier y Manduit,
-se atrajeron el nimo de Mr. Barnave, presidente de las colonias. La
-causa, pues, de los miembros de la Asamblea colonial estaba juzgada de
-antemano, o lo que es lo mismo, estaba perdida para ellos. En el informe
-que present Barnave a la Asamblea nacional (11 de octubre), se censuraba
-en los trminos ms agrios la conducta de la Asamblea colonial
-desde su instalacin en San Marcos, pidiendo, por ltimo, la anulacin
-de todos los decretos que salieron de ella y disolvindola, no sin aprobar
-los hechos realizados por la Asamblea provincial del Norte, por el coronel
-Manduit y por el regimiento de Puerto Prncipe. Golpe tan rudo
-caus gran sorpresa en los habitantes de Santo Domingo, hasta el punto
-que los partidarios de los diputados declararon que no respetaban el<span class="pagenum"><a name="Page_318" id="Page_318">[318]</a></span>
-acuerdo de la Asamblea nacional. A tal extremo llegaron las pasiones
-que hasta las mismas tropas que manifestaban amor y obediencia a Manduit,
-vindose odiadas de la colonia, se convirtieron, en sediciosas y crueles,
-pues se atrevieron a asesinar a su citado coronel.</p>
-
-<p>Hemos de recordar a este propsito que el coronel Manduit, en la
-accin del 29 de julio (1790), despus de apoderarse de una bandera
-nacional, la llev en triunfo; hecho que nunca le perdonaron las guardias
-nacionales, quienes se disponan a vengarse en la primera ocasin.
-De la enemiga de las guardias se hicieron solidarios los soldados del
-mismo regimiento de Manduit. Comprendindolo as el coronel, reuni
-a los suyos, les areng enrgicamente y les dijo que por amor a la paz
-iba a devolver la bandera a las guardias. En medio de inmenso gento
-cumpli lo que haba ofrecido. Como si tanta humillacin no fuera bastante,
-un soldado grit lo siguiente: <i>es preciso que l pida de rodillas
-perdn a las guardias nacionales</i>. Todo el regimiento aplaudi la proposicin.
-Entonces Manduit se dirigi contra los rebeldes, les ech en cara
-su mal proceder y present su pecho desnudo a la punta de las bayonetas.
-Aquellos miserables cayeron sobre el coronel, cuyo cuerpo atravesaron
-una y cien veces. Ni uno slo se levant a defenderle. Despus
-arrastraron el cadver, mostrando los soldados franceses que eran ms
-crueles que los salvajes de Amrica. Como era de justicia, castigse la
-rebelin, siendo los soldados desarmados y llevados prisioneros a
-Francia.</p>
-
-<p>Reinaba la anarqua en la colonia. Si en Pars clamaban en favor
-de los mulatos los revolucionarios Barnave, Brissot, Robespierre y
-Condorcet, en Santo Domingo numerosas turbas iban de una parte a
-otra cometiendo toda clase de crmenes. No respetaban ni el sexo, ni la
-edad, ni la clase de personas. Mataban, incendiaban y entraban a saco
-en las poblaciones. Las hermosas llanuras de la colonia se convirtieron
-en campo de desolacin. Los mulatos dejaron de ser hombres para convertirse
-en fieras. Abusaban brutalmente de las mujeres a presencia de
-sus padres o de sus maridos.</p>
-
-<p>El gobernador Blanchelande tuvo que cruzarse de brazos. De nada
-sirvi el decreto de la Asamblea nacional (15 mayo 1791), por el cual
-declaraba que todos los negros o mulatos residentes en las colonias
-tenan los mismos derechos que los ciudadanos franceses, pudiendo, por
-lo tanto, votar en las elecciones, y aun tener asiento en la Asamblea
-colonial. En tanto que los blancos estaban decididos a no respetar la
-mencionada declaracin, los negros y mulatos se disponan a los mayores
-crmenes. Presintiendo el abate Gregoire lo que se preparaba por
-unos y por otros, public&mdash;con fecha 8 de junio de 1791&mdash;su famosa<span class="pagenum"><a name="Page_319" id="Page_319">[319]</a></span>
-carta circular a las gentes de color de la Isla de Santo Domingo<a name="FNanchor_354" id="FNanchor_354" href="#Footnote_354" class="fnanchor">[354]</a>.</p>
-
-<p>Comenzaba del siguiente modo: Amigos: vosotros rais hombres,
-ya sois ciudadanos y reintegrados en la plenitud de vuestros derechos;
-vosotros participaris en adelante de la soberana del pueblo. El decreto
-que la Asamblea nacional acaba de dar acerca de vosotros sobre este
-objeto, no es una gracia, es una justicia. Ms adelante aade: Ciudadanos:
-elevad vuestras frentes humilladas; a la dignidad de hombres
-procurad reunir el valor, la fiereza de un pueblo libre. El 15 de mayo,
-da en que vosotros habis reconquistado vuestros derechos, debe ser
-por siempre memorable para vosotros y para vuestros hijos: esta poca
-despertar peridicamente una vez en el ao los sentimientos de la
-gratitud hacia el Ser Supremo, y entonces podrn vuestros acentos herir
-la bveda de los cielos, a los cuales levantaris vuestras manos reconocidas.
-Termina del siguiente modo: Sepultad&mdash;dice a los mulatos&mdash;en
-un profundo olvido todos los resentimientos del odio; gustad
-los placeres deliciosos de hacer el bien a vuestros opresores, y suprimid
-hasta los mpetus demasiado conocidos de una alegra que recordando
-sus yerros, aguzar contra ellos la punta del arrepentimiento. Religiosamente
-sumisos a las leyes, inspirad el amor de ellas a vuestros hijos;
-y que una educacin cuidadosa desenvuelva sus facultades morales
-prepare a la generacin que os suceder ciudadanos virtuosos, hombres
-pblicos y defensores de la patria. Cmo se movern sus corazones
-cuando conducindolos sobre vuestras riberas, dirigiris sus miradas
-hacia Francia, dicindoles: por aquellos parajes de all est la patria
-vuestra madre; de all es de donde nos ha venido la libertad, la justicia
-y la felicidad; all estn nuestros conciudadanos, nuestros hermanos y
-nuestros amigos; nosotros les hemos jurado eterna amistad. Herederos
-de nuestros sentimientos y afecciones, procurad que vuestros corazones
-y vuestros labios repitan nuestros juramentos! Vivid, pues, para amarlos,
-y si aun fuese necesario, morir por defenderlos!</p>
-
-<p>Ni los colonos, ni las gentes de color hicieron caso de los prudentes
-consejos del abate Gregoire y comenz guerra de exterminio, sin cuartel.
-Los colonos, los fabricantes, prevean la prxima ruina de sus negociaciones,
-la prdida de sus capitales; la gente de color tom otra
-vez las armas con nuevo furor, renovando las matanzas sin perdonar
-mujeres, ancianos ni nios. Pareca que todos estaban atacados de la
-ms furiosa locura. Bastar decir que la noche del 22 de agosto mataron
-a todos los blancos que pudieron encontrar en los alrededores de
-Cabo Francs, desquitndose poco tiempo despus el oficial francs<span class="pagenum"><a name="Page_320" id="Page_320">[320]</a></span>
-Touzard, quien al frente de las milicias y de las tropas de la ciudad,
-march contra un cuerpo de cuatro mil negros, causndoles grandes
-prdidas, si bien tuvo que retirarse ante el nmero cada vez mayor de
-los rebeldes. Es de advertir que si los mulatos nunca haban sido amigos
-sinceros de los negros, en esta ocasin unos y otros depusieron sus
-antiguos odios para unirse en amistad ntima contra los blancos. La
-ciudad de Puerto San Luis fu tomada y saqueada; la de Puerto Prncipe
-sufri horroroso saqueo. En la historia de ningn pueblo se registran
-hechos tan execrables.</p>
-
-<p>Terminaron sucesos tan tristes en los ltimos das del ao 1791.
-La Asamblea nacional, deseando llevar la tranquilidad a los espritus
-y dar paz a la colonia, encomend tan ardua misin a los tres delegados
-siguientes: Mirbeck, Romme y Saint-Leger. Desde que llegaron
-a la ciudad de Cabo Francs, todas las miradas se fijaron en ellos,
-aunque debemos confesar que slo Romme era hombre de buenas costumbres,
-pues Mirbeck y Saint-Leger eran disolutos y codiciosos. Los
-comisarios hicieron publicar la nueva constitucin francesa y revocaron
-el decreto de 15 de mayo. Blancos, mulatos y negros se pusieron luego
-enfrente de los comisarios, quienes hubieron de regresar a Europa.</p>
-
-<p>No se adelantaba un paso para constituir tranquilamente la colonia.
-Organizse una expedicin de ocho mil hombres, que por el pronto algo
-contuvo la rebelda de los bandos insurgentes. Con fecha 4 de abril
-de 1792 se declar que los mulatos y los negros deban gozar inmediatamente
-de todos los derechos polticos. Para la ejecucin del citado
-decreto de la Asamblea nacional se nombraron a los jacobinos Ailhaud,
-Santhonax y Polverel. Llegaron a Santo Domingo a mediados de septiembre.
-El gobernador Mr. Blanchelande fu llamado a Francia, siendo
-nombrado en su lugar Mr. Desparves. Inmediatamente que desembarcaron
-(13 septiembre 1792) los citados comisionados, comenzaron a
-entenderse con los hombres de color. Mientras que en Pars el tribunal
-revolucionario condenaba a muerte al antiguo gobernador Blanchelande,
-los comisarios suprimieron la Asamblea nacional, crearon en su lugar
-una comisin compuesta de doce miembros, seis blancos y seis de
-color, colocndose, por ltimo, decididamente al lado de los mulatos y
-negros. Los colonos que se atrevieron a oponerse a los planes de los
-comisarios, tuvieron a la fuerza que rendirse (12 abril 1793) y fueron
-mandados a Francia como rebeldes.</p>
-
-<p>En lucha el gobernador Desparves y los comisarios, aqul fu depuesto,
-sucedindole Mr. Galbaud, que lleg a Cabo Francs el 7 de mayo.
-Tampoco pudieron entenderse Mr. Galbaud y los comisarios; pero
-el gobernador, hombre de carcter y enrgico, les intim la orden de re<span class="pagenum"><a name="Page_321" id="Page_321">[321]</a></span>gresar
-a Europa. A su vez, los comisarios mandaron al gobernador que
-se embarcara para Francia y nombraron para sustituirle a Mr. Delasalle,
-que tena el mando de Puerto-Prncipe.</p>
-
-<p>Un hermano del gobernador depuesto, joven valeroso, se puso al
-frente de sus parciales, resuelto a vencer a los tres representantes del
-gobierno republicano o a morir en la demanda. Tambin los colonos, en
-su odio a los comisarios, intentaron&mdash;segn de pblico se dijo&mdash;el restablecimiento
-de la Monarqua, o mejor dicho, oponerse a los planes del
-gobierno de Francia. En efecto, el 20 de junio unos mil doscientos
-hombres penetraron en la ciudad de Cabo Francs y acometieron la
-casa del gobierno, residencia de los comisarios, siendo rechazados no
-sin sangriento combate. Los comisarios, deseando vengarse de sus enemigos,
-se echaron en brazos de los mulatos y negros. Las gentes de color,
-bajo las rdenes de un tal Macaya, penetraron el 21 del citado
-mes en la ciudad de Cabo y degollaron a todos los blancos que cayeron
-en sus manos, lo mismo a hombres que a mujeres, a viejos que a nios.
-Despus incendiaron la poblacin, reduciendo a cenizas gran parte. En
-otras provincias se realizaron horrores semejantes.</p>
-
-<p>Ante tales hechos, ms de diez mil personas buscaron refugio en los
-Estados Unidos, en Jamaica y en Inglaterra. Estos ltimos, con la esperanza
-de recuperar sus propiedades, pidieron buques y tropas al gobierno
-ingls para conquistar a Santo Domingo, ofreciendo que todos los
-blancos correran a ponerse bajo el pabelln britnico. La proposicin
-fu del agrado de los ingleses, y de ello dieron pruebas, ordenando al
-general Williamson, gobernador de la isla de Jamaica, que se apoderara
-de Santo Domingo. Contestaron los comisarios franceses a la orden
-del gobierno ingls proclamando la abolicin de la esclavitud invitando
-a todos los negros a reunirse bajo sus banderas. Si no se reunieron
-a los comisarios&mdash;y en ello obraron con cordura&mdash;se retiraron a los
-bosques, donde formaron numeroso ejrcito. Poniendo manos a la obra,
-el general Williamson se dispuso&mdash;seguramente engaado por las promesas
-exageradas de los colonos&mdash;a someter la isla de Santo Domingo.
-La primera divisin, compuesta de 677 soldados a las rdenes del teniente
-coronel Whiteloke (el mismo que en el ao 1807 dirigi una expedicin
-contra Buenos Aires), parti de Puerto Real en la Jamaica y
-desembarc en el puerto de Jeremas (septiembre de 1793), de cuya
-ciudad se hizo dueo. La escuadra, mandada por el comodoro Ford,
-zarp para el puerto de San Nicols, del cual se apoder. Continu
-mandando refuerzos el general Williamson, llegando en una de estas
-expediciones el brigadier general Whyte, a quien sucedi luego el brigadier
-general Horneck.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_322" id="Page_322">[322]</a></span>
-Los comisarios de la Repblica volvieron a Francia, confiados en
-que la gente de color, por el inters de defender su libertad, sostendran
-la guerra contra los invasores.</p>
-
-<p>Cuando la isla era presa de la guerra, del hambre, de la peste y de
-toda clase de calamidades; cuando se sucedan sangrientos combates,
-crueles asesinatos y horrorosos incendios; cuando se odiaban a muerte
-blancos y mulatos, colonos y negros, ingleses y franceses; cuando 1.200
-familias, nacidas en la opulencia, se hallaban en la miseria y reducidas
-a vivir de la caridad pblica; cuando ms de diez mil rebeldes haban
-muerto a manos del verdugo, en el potro o en la rueda, apareci un
-hombre dotado de poderosa inteligencia y de valor extraordinario, digno
-por todos conceptos de fama universal. Llambase Toussaint Louverture.
-Esclavo poco antes de uno de los
-colonos, las tropas de la isla proclamaron
-jefe al ms ilustre representante de la raza
-negra. Al frente de los hombres de color y
-ayudado de los franceses, Toussaint Louverture
-pele contra los ingleses aliados
-de los colonos. No esperaban las tropas
-britnicas enemigo tan formidable. Los
-hombres de color eran dignos de medir sus
-armas con las mejores tropas inglesas, hasta
-el punto que en tres aos de guerra no
-lograron ventaja alguna los soldados de la
-metrpoli.</p>
-
-<div class="figcenter2em" id="LOUVERTURE">
- <img src="images/p322.jpg" width="250" height="373" alt=""/>
- <div class="caption">
- <p>Toussaint Louverture.</p>
- </div>
-</div>
-
-<p>Verificse en el ao de 1795 un acontecimiento
-de capital inters. En el tratado
-de Basilea (22 de julio del citado ao) celebrado
-por Carlos IV y la Repblica francesa, siendo plenipotenciario
-del primero D. Domingo de Iriarte y de la segunda Mr. Francisco Barthelemy,
-en cambio de la restitucin por parte de Francia de todas las
-conquistas que haba hecho en territorio espaol, su Majestad catlica
-por s y sus sucesores, cede y abandona en toda propiedad la Repblica
-francesa toda la parte espaola de la isla de Santo Domingo en
-las Antillas<a name="FNanchor_355" id="FNanchor_355" href="#Footnote_355" class="fnanchor">[355]</a>.</p>
-
-<p>El gobierno francs, que haba dispensado a Toussaint Louverture
-algunos auxilios, acab por confiarle el mando en jefe de todas las
-fuerzas de la isla, con el ttulo de general de la Repblica. Mereca el
-jefe negro distincin tan sealada. Si los dos partidos fueron alternativamente
-vencidos y vencedores, la fortuna se puso al fin al lado de<span class="pagenum"><a name="Page_323" id="Page_323">[323]</a></span>
-mulatos y negros, los cuales, adems de la superioridad numrica, tenan,
-entre otras ventajas, las que les daba el clima y el completo
-conocimiento del pas. Por lo que respecta a la disciplina militar, la
-gente de color adquiri muy pronto el conocimiento de la tctica europea.
-El resultado definitivo de lucha tan larga y sangrienta fu que
-en 1798 las tropas britnicas no tuvieron ms remedio que abandonar
-la isla, llevndose consigo a los colonos franceses que haban querido
-seguir la suerte de los ingleses. Celebrse el tratado el 9 de mayo
-de 1798, siendo firmado por Toussaint Louverture, jefe del ejrcito republicano,
-y por Maitland, brigadier general de los ejrcitos de la Gran
-Bretaa. Adquiri Toussaint Louverture desde entonces poder ilimitado
-en la isla de Santo Domingo. Sus acertadas disposiciones dieron paz y
-orden a la isla. Restituy sus propiedades a muchos de los antiguos
-colonos, protegi la agricultura y di sabias medidas en favor de la
-industria y del comercio. Recorri el territorio sometido a su dominacin,
-cortando todos los abusos. Construy edificios pblicos y puso
-orden en la administracin. Abri las iglesias y restableci el culto
-catlico como la religin del Estado. No hizo distincin alguna entre
-blancos, mulatos y negros; declar terminantemente que la esclavitud
-no sera restablecida. Tuvo mucho cuidado en tener un ejrcito organizado
-de unos sesenta mil hombres.</p>
-
-<p>No dej de inspirar recelos en las colonias espaolas la conducta
-del gobernador de Santo Domingo, segn puede verse por la exposicin
-de Guevara, dirigida desde Caracas el 13 de julio de 1801<a name="FNanchor_356" id="FNanchor_356" href="#Footnote_356" class="fnanchor">[356]</a>. Toussaint,
-dueo de Santo Domingo a ltimos del ao 1801, era recibido en
-todos los pueblos de la isla en medio de aclamaciones entusisticas.
-Los espaoles residentes en la isla no tuvieron motivo alguno de queja,
-pues en todo manifest tanta justicia como prudencia el ilustre gobernante
-que con tanta rapidez haba logrado elevarse a la cumbre del
-poder.</p>
-
-<p>Pero el que haba gobernado la isla hasta el citado ao de 1801
-como representante del gobierno francs, deseaba ser algo ms. Era
-natural que pensara en la independencia de su pas y con profundo
-talento a ello dirigi sus miras. Convoc una Asamblea, a la cual present
-un proyecto de constitucin, que fu sancionado y promulgado el
-l. de julio de 1801<a name="FNanchor_357" id="FNanchor_357" href="#Footnote_357" class="fnanchor">[357]</a>. Declarbase en la constitucin que la isla de
-Santo Domingo formaba parte de la Repblica francesa, si bien estara
-sometida a leyes especiales, confindose su administracin a un gober<span class="pagenum"><a name="Page_324" id="Page_324">[324]</a></span>nador
-vitalicio con la facultad de designar su sucesor. Nombrado gobernador
-de la isla, reconoci inmediatamente la soberana de Francia,
-solicitando que la metrpoli aprobase la constitucin que se haba dado
-en Santo Domingo. Sin embargo, no pocos espritus suspicaces afirmaban
-que, a pesar de las protestas del jefe negro, la isla se haba erigido
-en estado independiente.</p>
-
-<p>Es de lamentar que si antes de la citada Asamblea el general mulato
-Rigaud se opuso con las armas a los patriticos planes de Toussaint
-Louverture, despus, cuando Bonaparte, primer cnsul de la Repblica
-francesa, se dispona a caer sobre Santo Domingo, la insurreccin
-del sanguinario Flavila y en seguida la del general Moiss, sobrino de
-Louverture, pusieran en gran peligro, no slo el orden, sino la vida y
-prosperidad de la isla.</p>
-
-<p>En el mes de octubre de 1801, el primer cnsul dispuso que el ejrcito
-del Rhin, de cuyas ideas republicanas recelaba, se embarcase en
-poderosa escuadra para castigar a los dominicanos, deseosos de su independencia.
-Al general Leclerc, marido de una de las hermanas de
-Bonaparte, se le confi el mando de la expedicin. Lleg a Cabo Francs
-el 2 de febrero de 1802. Encontrbase Toussaint Louverture en
-el interior de la isla; pero su segundo en el mando, el negro Enrique
-Cristbal se neg a rendirse, huyendo precipitadamente despus
-de incendiar la ciudad por varios puntos. En los siguientes trminos,
-y con fecha 17 de febrero de 1802, public Leclerc una proclama desde
-su cuartel general de Cabo.</p>
-
-<p>Acabo de llegar aqu, en nombre del Gobierno francs, a traeros la
-paz y la felicidad; tema encontrar obstculos de parte de los jefes de
-la colonia, por sus miras ambiciosas, y veo que no me he engaado. Estos
-jefes que anunciaban su amor a Francia en todos sus escritos, nunca
-pensaban ser franceses; hablaban de Francia, porque no crean llegase
-el momento de combatirla. A la sazn han sido descubiertas sus prfidas
-intenciones. El general Santos (Toussaint Louverture) me haba
-mandado sus hijos con una carta, dicindome que deseaba, sobre todo,
-la felicidad de la colonia y estara siempre bajo mis rdenes. En efecto,
-le mand venir a mi presencia, ofrecindole que sera mi Teniente general;
-pero, queriendo ganar tiempo, me respondi con frases ambiguas.
-Me encarga mi gobierno que ponga los medios para que reinen aqu la
-prosperidad y la abundancia. Si yo me dejase guiar por manejos astutos
-y prfidos, la colonia sera teatro de larga guerra civil. Desde ahora
-entro en campaa para dar a conocer a ese rebelde la fuerza del gobierno
-francs; rebelde que ante los ojos de los buenos franceses habitantes
-en Santo Domingo, ser considerado como un malvado e insensa<span class="pagenum"><a name="Page_325" id="Page_325">[325]</a></span>to.
-Los habitantes de la isla gozarn de libertad, y respetadas sus personas
-y propiedades. As, pues, ordeno lo siguiente:</p>
-
-
-<p class="p2 i2">Articulo I. El general Santos Louverture y el general Cristbal
-quedan fuera de la ley; y se previene a todos los ciudadanos que les
-persigan, les vayan al alcance y les traten como rebeldes a la repblica
-francesa.</p>
-
-<p class="i2">II. Desde el da en que la armada francesa ocupe un cuartel, todo
-oficial, ya civil o ya militar, que obedeciere rdenes que no sean dadas
-por los generales de la repblica francesa, que yo mando en jefe, ser
-tratado como rebelde.</p>
-
-<p class="i2">III. Los agricultores que por ignorancia o engaados por las prfidas
-insinuaciones de los generales rebeldes, hubiesen tomado las armas,
-sern tratados como nios, hacindoles volver al cultivo, siempre que
-no hayan contribudo a excitar la sublevacin.</p>
-
-<p class="i2">IV. Los soldados de las medias brigadas que abandonasen el ejrcito
-de Louverture, formarn parte de la armada francesa.</p>
-
-<p class="i2">V. El general Agustn Clervaux, que manda en el departamento de
-Cibao, y ha reconocido el gobierno francs y la autoridad del Capitn
-general, se mantendr conservando su grado y comandancia.</p>
-
-<p class="i2">VI. El General Jefe de Estado Mayor har imprimir y publicar la
-presente proclama.&mdash;<i>Leclerc.</i></p>
-
-<p class="p2">Si los franceses hicieron prodigios de valor, los negros se batieron
-desesperadamente. Las divisiones y los diferentes cuerpos de tropas
-franceses, tuvieron que vencer grandes dificultades a causa de las ventajas
-que proporcionaba a los rebeldes el conocimiento del terreno.
-Cuando las tropas de Louverture eran rechazadas en alguna accin, se
-retiraban a los bosques, donde encontraban seguro asilo. No hay sitio
-alguno en los Alpes&mdash;escribe un historiador de aquellos tiempos&mdash;que
-pueda compararse con la aspereza de las simas y bosques de la isla de
-Santo Domingo<a name="FNanchor_358" id="FNanchor_358" href="#Footnote_358" class="fnanchor">[358]</a>.</p>
-
-<p>Despus de luchar algn tiempo con la misma tenacidad y fiereza,
-se consideraron vencidos los insurgentes. Los jefes negros Maurepas,
-Cristbal y Dessalines se sometieron a Leclerc. El mismo Santos Louverture,
-al verse abandonado de los suyos, rindi sus armas (1. mayo
-1802), declarando que se someta a la autoridad del gobierno francs.</p>
-
-<p>Dcese que la obediencia de Louverture no era sincera. Aguardaba
-que la poca de los calores, y con ella la fiebre amarilla, viniera a debilitar
-a los vencedores. En efecto, la terrible enfermedad comenz haciendo
-muchas bajas en el ejrcito francs, al mismo tiempo que se notaban
-agitaciones entre los negros. Contse que habiendo sorprendido<span class="pagenum"><a name="Page_326" id="Page_326">[326]</a></span>
-Leclerc algunas cartas, en las cuales Toussaint Louverture instigaba a
-los suyos a un levantamiento general, dispuso el general francs celebrar
-una conferencia con el antiguo dictador con la excusa de pedirle
-consejo sobre los medios que crea procedentes para que volviesen los
-negros escapados de los cultivos, como tambin sobre la eleccin de los
-puntos ms a propsito para restablecer la salud del ejrcito. No sospechando
-Toussaint la celada que se le tenda, acudi a la cita rodeado
-de algunos soldados negros. Apenas lleg, fu acometido, desarmado y
-conducido prisionero a un navo de guerra (10 de junio) que parta para
-Brest. Parece ser que dijo las siguientes palabras: Al derribarme, no
-han derribado ms que el tronco del rbol de la libertad de los negros;
-pero quedan las races, que volvern a brotar, porque son profundas y
-numerosas.</p>
-
-<p>Inmediatamente que lleg a Francia, se le meti en un coche cerrado
-y se le condujo a la fortaleza de Joux. Despus de diez meses de
-cautiverio, una maana (27 abril 1803) fu encontrado muerto, sentado
-cerca del fuego, con la cabeza inclinada y con las manos apoyadas sobre
-sus rodillas. Contaba sesenta aos. Muri envenenado? Creemos
-que no. Acostumbrado al clima de las Antillas y a una vida activa,
-acab con su existencia el invierno crudo de los Alpes y la reducida
-estancia de un calabozo. Pero, qu es la obscura agona de un pobre
-negro para los narradores enternecidos del martirio exagerado de Santa
-Elena? Es cierto&mdash;aade el historiador francs Lanfrey&mdash;que la justiciera
-posteridad dir que uno de esos dos hombres fu el redentor de
-su raza, y que el otro fu el azote de la suya.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_327" id="Page_327">[327]</a></span></p>
-
-<h3 id="CAPITULO_XXI">CAPITULO XXI</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Gobierno de Cuba.&mdash;Primeros gobernadores.&mdash;Los corsarios.&mdash;Soto.&mdash;Dvila
-y Chaves.&mdash;Prez de Angulo y Jacques Sores.&mdash;Mazariegos,
-Menndez, Montalvo y Carreo.&mdash;El capitn
-general Lujn.&mdash;Los corsarios.&mdash;Tejada y el ingeniero
-Antonelli.&mdash;Drake en Amrica.&mdash;Valds: los corsarios:
-divisin de la isla por Felipe III.&mdash;Ruiz de Pereda en
-la Habana y Villaverde en Santiago.&mdash;Alquizar, Venegas,
-Cabrera y Bitrin de Biamonte.&mdash;Los Hermanos de la Costa.&mdash;La
-isla en la segunda mitad del siglo xvii y comienzos
-del xviii.&mdash;Crdoba, Bentez de Lugo, marqus de Casa
-Torres y Raja: estanco del tabaco.&mdash;Guazo y los vegueros.&mdash;Guerra
-entre Espaa Inglaterra.&mdash;Caida de la Habana.&mdash;Los
-generales conde de Ricla y Bucarely.&mdash;Expulsin de
-los jesuitas.&mdash;El marqus de la Torre: poblacin de la
-isla.&mdash;Resea del Gobierno.&mdash;Los restos de Coln en la
-Habana.&mdash;Humboldt en Cuba.&mdash;Comienzo de la guerra de
-la Independencia.&mdash;Los revolucionarios.</span></p>
-
-<p class="p2">Manuel de Rojas, a la muerte de Velzquez, desempe el gobierno
-interinamente hasta el 1525. Vino de Espaa con el nombramiento de
-teniente gobernador, Gonzalo de Guzmn (abril de 1526), en cuyo
-tiempo algunas partidas de indios quemaron pueblos y cometieron toda
-clase de desmanes. El cacique Guam, de Baracoa, pag en la hoguera
-su enemiga a los espaoles. Por el ao 1538, entre abril y mayo, entr
-en el puerto de Santiago un corsario francs y atac a un buque cargado
-de mercancas y mandado por Diego Prez, natural de Sevilla. Cuntase
-que cuatro das estuvieron peleando, a estilo caballeresco, retirndose
-una noche y con cierto sigilo el extranjero.</p>
-
-<p>Adems del gobierno de Cuba se concedi a Hernando de Soto, antiguo
-teniente general de Pizarro, el nombramiento de Adelantado de la
-Florida. Lleg a Santiago el 7 de junio de 1538, donde tuvo noticia que
-un pirata francs haba saqueado incendiado parte de la Habana,
-reembarcndose antes de que las autoridades pudieran organizar la defensa.
-Soto, para comenzar las fortificaciones de la Habana, pidi dinero
-al Emperador (julio de 1538). En seguida (ltimos de agosto) se tras<span class="pagenum"><a name="Page_328" id="Page_328">[328]</a></span>lad
-a la Habana, y habiendo dejado el gobierno de la isla a su mujer
-D. Isabel de Bobadilla, Soto a mediados de mayo de 1539, con 900 hombres
-y 350 caballos, march a la Florida, y all, despus de dos aos de
-privaciones y de contnuos combates con los salvajes (privaciones y
-combates tal vez ms desastrosos que los sufridos en las anteriores expediciones
-de Ponce de Len y Pnfilo de Narvez) muri de fiebre
-siendo sepultado en medio del Mississip, ro que l haba descubierto.</p>
-
-<p>Juanes Dvila sucedi a Soto el 1544 y repar el castillo de La
-Fuerza. Antonio de Chaves (1546) comenz las obras para traer a la
-Habana las aguas del ro Almendares y en su tiempo se estableci el
-primer <i>ingenio</i>, cerca de Santiago, habindose traido la caa de la <i>Isla
-Espaola</i>. Dvila y Chaves dictaron algunas disposiciones encaminadas
-a hacer cumplir las nuevas <i>Ordenanzas de Indias</i>, suprimiendo las encomiendas;
-pero tan buenos propsitos se estrellaron contra la influencia
-de los interesados.</p>
-
-<p>Bajo el gobierno de D. Gonzlo Prez de Angulo (1550-1556) el
-corsario francs Jacques Sores cay sobre Santiago de Cuba (mediados
-de 1554), saqueando las casas y quemando algunos edificios; hecho que
-repiti al ao siguiente en la Habana, de cuya ciudad se apoder como
-tambin del castillo de La Fuerza, no sin que se resistiese y peleara
-con bravura Juan de Lobera, acompaado de cuatro arcabuceros y 12
-vecinos. Prez de Angulo, que haba abandonado la plaza desde los primeros
-momentos, envi a un fraile para que entablase negociaciones
-con el corsario; pero l, entre tanto, a la cabeza de unos 300 hombres,
-penetr muy de madrugada en la poblacin, sorprendiendo a los franceses
-y causndoles algunas bajas. Indignado Sores con la conducta del
-gobernador, hizo degollar a 31 prisioneros que tena en La Fuerza,
-puso en precipitada fuga a los de Angulo y como despedida volvi a
-saquear e incendiar a la Habana.</p>
-
-<p>Uno de los primeros cuidados del gobernador Diego de Mazariegos
-(1556-1565) fu fijar su residencia en la <i>Villa de la Habana</i>, por ser
-el lugar de reunin de las naves de todas las Indias y la llave de ellas.
-Coincidi el comienzo del gobierno de Mazariegos con la proclamacin
-en la isla de Felipe II como Rey de Espaa. Bajo el gobierno de Mazariegos
-intent D. Tristn de Luna la conquista de la Florida, con
-cuyo objeto sali de Veracruz en 1559. Si l se volvi a los dos aos sin
-haber conseguido nada, por el contrario, los franceses, ms afortunados,
-consiguieron establecerse. Eran estos franceses hugonotes enviados
-por Coligny. No pudiendo Felipe II tolerar lo que l llamaba usurpacin
-de su territorio&mdash;y que no haba tal usurpacin porque Espaa jams
-logr conquistarlo&mdash;y mucho menos permitir la propagacin del<span class="pagenum"><a name="Page_329" id="Page_329">[329]</a></span>
-protestantismo en Amrica, dispuso que D. Pedro Menndez de Avils
-(con el ttulo de <i>Adelantado</i>), ya famoso por haber limpiado de corsarios
-y piratas los mares, mandando (1556-1564) la <i>Armada de la guarda
-de la carrera de Indias</i>, dispuso, decimos, que el citado Menndez
-acabase de una vez con los herejes que infestaban el hermoso pas de la
-Florida. En efecto, el Adelantado di buena cuenta de ellos, pues pas
-a cuchillo, segn refieren las crnicas, a unos 700 (1565). Fund a San
-Agustn y continu la conquista de la Florida.</p>
-
-<p>En oposicin Menndez con el gobernador Garca Osorio, consigui
-el nombramiento de gobernador de Cuba, cargo que ejerci mediante
-sus lugartenientes hasta 1573, en que tuvo que volver a Espaa para
-encargarse de grandes aprestos navales.</p>
-
-<p>Al poco tiempo de encargarse del gobierno D. Gabriel Montalvo
-(1574-1577) reaparecieron los corsarios en nuestras costas, pues Felipe
-II slo pensaba en la organizacin de la <i>Armada Invencible</i>. Los corsarios
-exigieron rescate a las villas de Trinidad, Baracoa y San Juan
-de los Remedios.</p>
-
-<p>Rechaz D. Francisco Carreo (1577-1580) a dos corsarios franceses
-que intentaron saquear a Bayamo, atendi a la defensa de la capital,
-perfeccion las obras de la Zanja y mand excelentes maderas para
-la construccin de El Escorial<a name="FNanchor_359" id="FNanchor_359" href="#Footnote_359" class="fnanchor">[359]</a>.</p>
-
-<p>Durante el gobierno de D. Gabriel de Lujn, el primero que llev
-el ttulo de capitn general, sucedieron hechos importantes. El corsario
-francs Richard apres, cerca del cabo de San Antn, una fragata de
-un tal Casanova. Despus cay Richard en una emboscada en el lugar
-que a la sazn se encuentra Manzanillo, y llevado a Bayamo, fu ahorcado
-con varios de sus compaeros. Un hijo de Richard, que consigui
-escapar con una de las embarcaciones, pidi ayuda a otros corsarios,
-arrojndose todos sobre Santiago, en cuya ciudad, para vengarse del
-suceso de Bayamo, quemaron dos templos y muchas casas. Lujn, comprendiendo
-que la ruptura de relaciones entre Espaa e Inglaterra
-traera fatales consecuencias para nuestras colonias, activ la terminacin
-del castillo de <i>La Fuerza</i> y mand hacer otras obras defensivas en
-la Habana. Envi armas y pertrechos a diferentes poblaciones de la
-isla y organiz las primeras milicias de color. Se present por entonces
-el terrible corsario ingls Drake, el mismo que en el ao 1585 organiz
-una armada de 20 naves con 2.300 hombres para saquear las poblaciones
-situadas en las costas americanas; tom por asalto a Santo
-Domingo, que abandon mediante la entrega de 7.000 libras; lleg a la<span class="pagenum"><a name="Page_330" id="Page_330">[330]</a></span>
-Habana, que no se atrevi a atacar, pues se hallaba prevenida la
-guarnicin, y sigui al puerto de Matanzas.</p>
-
-<p>La expedicin de Drake hizo comprender a Felipe II la necesidad
-de fortificar lo antes posible los puertos de las Indias, a cuyo objeto
-hubo de mandar a los ingenieros Juan de Tejada, maestre de campo, y
-a Juan Bautista Antonelli. El 1587 estuvieron en la Habana, donde sealaron
-los emplazamientos de los castillos del Morro y La Punta, y
-ordenaron el acopio de materiales. Comenzaron las obras en marzo
-de 1589, tomando entonces posesin del gobierno el capitn general
-Juan de Tejada. Tejada y Antonelli pudieron artillar, antes de tres
-aos, las dos fortificaciones destinadas a guardar la entrada del puerto.
-La Habana, residencia de los gobernadores y estacin de las flotas,
-comenz a la sazn a ser de hecho capital de la isla, aunque de derecho
-lo era Santiago de Cuba. Adems, a peticin del cabildo, Felipe II (20
-diciembre 1592) concedi a la Habana el ttulo de <i>ciudad</i>, tomando por
-escudo de armas tres castillos y una llave en campo azul<a name="FNanchor_360" id="FNanchor_360" href="#Footnote_360" class="fnanchor">[360]</a>.</p>
-
-<p>Despus de la destruccin de la <i>Armada Invencible</i> (1588), en que
-Drake jug papel tan importante, el famoso corsario organiz una escuadra,
-dirigindose a Puerto Rico, donde fu rechazado, y luego Ro
-Hacha, Nombre de Dios y Santa Mara, cuyas poblaciones saque y
-quem. Apercibise a la defensa de la Habana D. Juan Maldonado Barnuevo,
-gobernador de la isla, al mismo tiempo que Felipe II mandaba
-una escuadra a las rdenes de D. Bernardino Delgadillo de Avellaneda,
-no siendo nada de esto necesario, porque el pirata muri de enfermedad
-cuando se diriga a Portobelo.</p>
-
-<p>Justa fama mereci por sus victorias sobre los corsarios el gobernador
-de Cuba D. Pedro de Valds (20 junio 1602), sobrino del dicho
-Adelantado Menndez de Avils. Antes de llegar a Cuba, ya haba
-echado a pique tres barcos holandeses en la costa de Santo Domingo.
-A tal punto llegaron los atrevimientos de los corsarios que, hallndose
-en su visita pastoral Fray Juan de las Cabezas Altamirano, obispo de
-Cuba, fu preso con dos que le acompaaban, en una hacienda prxima
-a Bayamo, por el protestante francs Gilberto Girn. Conducidos al
-barco de los corsarios, que estaba anclado en lugar que al presente se
-encuentra Manzanillo, permanecieron all ochenta das, al cabo de los
-cuales se present Gregorio Ramos y otros bayameses a rescatarlos.
-Observando Ramos que los corsarios estaban desprevenidos, cay sobre
-ellos y les mat a machetazos. Durante el gobierno de Valds, se dispuso
-por Felipe III la divisin de la isla en dos jurisdicciones: Habana
-y Santiago de Cuba. Ambas en lo gubernativo dependan de la Corte,<span class="pagenum"><a name="Page_331" id="Page_331">[331]</a></span>
-en lo judicial de la Audiencia de Santo Domingo, y en lo militar Santiago
-reconoca la autoridad del capitn general de la Habana.</p>
-
-<p>Cuando Valds dej el gobierno de Cuba (1607), vinieron a reemplazarle,
-en la Habana D. Gaspar Ruiz de Pereda, y en Santiago D. Juan
-de Villaverde. Desde Madrid (6 noviembre 1607) dijo Felipe III al gobernador
-y capitn general de Cuba, que habindose visto en mi Junta
-de Guerra de las Indias la planta del Castillo del Morro de la dicha
-ciudad (Habana) y lo que D. Alonso de Sotomayor del mi Consejo de
-Guerra, y D. Pedro de Valds, vuestro antecesor, me han informado
-de aquella fuerza y de las fbricas de ella, han parecido que es mucha
-la altura que por la traza que di el ingeniero Juan Bautista Antonelli
-est designada en los baluartes que llaman de Austria, y Texada y la
-Cortina que est entre ellos; y as os mando que en lugar de los 12 pies
-que a el dicho Antonelli pareci convenir crecerlos sobre el cordn,
-crezcais tan solamente ocho pies...<a name="FNanchor_361" id="FNanchor_361" href="#Footnote_361" class="fnanchor">[361]</a> Tiempo adelante, desde Madrid
-(20 diciembre 1608) dijo el Rey al gobernador y capitn general de
-Cuba lo siguiente: He holgado de entender que quedase ya acabada
-la muralla del Fuerte de la Punta...<a name="FNanchor_362" id="FNanchor_362" href="#Footnote_362" class="fnanchor">[362]</a></p>
-
-<p>Posteriormente tambin desde Madrid (11 febrero 1609), en un escrito
-del Rey a Ruiz de Pereda, aqul censur la conducta del anterior
-gobernador D. Pedro de Valds<a name="FNanchor_363" id="FNanchor_363" href="#Footnote_363" class="fnanchor">[363]</a>. Enemigos Ruiz de Pereda y el
-obispo D. Alonso Enrquez de Armendariz, el primero fu excomulgado
-por el segundo. En tiempo del gobernador Sancho de Alquizar ocurri
-la crecida e inundacin del Cauto (septiembre de 1616), ocasionando
-la formacin de una <i>barra</i>, que obstruy la boca del ro, hasta entonces
-navegable. En una hacienda de Alquizar se form despus un pueblo
-que lleva dicho nombre.</p>
-
-<p>D. Francisco de Venegas, por muerte de Alquizar, vino de capitn
-general (1620), en cuyo tiempo se verific la proclamacin de Felipe IV
-(16 julio 1621); tambin por entonces ocurri en la Habana horroroso
-incendio y se perdi la flota del marqus de Cadereita.</p>
-
-<p>Durante el gobierno de D. Lorenzo Cabrera, capitn general de
-Cuba, se hicieron importantes obras de fortificacin en la Habana. En
-las aguas de las Antillas apareci una escuadra holandesa bajo las rdenes
-de Pitt Hein (junio de 1628), la cual logr apoderarse de casi todos
-los caudales de las flotas de Honduras y Veracruz mandadas por
-D. Alvaro de la Cerda y por D. Juan de Benavides. En el ao siguiente
-de 1629 otra escuadra holandesa, que diriga Cornelio Jols, bloque<span class="pagenum"><a name="Page_332" id="Page_332">[332]</a></span>
-las costas de Cuba; pero no pudiendo atacar a la Habana, defendida por
-Cabrera, se volvi a Holanda.</p>
-
-<p>En tiempo de D. Juan Bitrin de Biamonte, los holandeses intentaron
-apresar las flotas antes de reunirse en la Habana. Adquirieron por
-aquellos tiempos no poca celebridad los <i>Hermanos de la Costa</i>, asociacin
-de hombres valerosos, especialmente franceses e ingleses. Dividanse
-en <i>piratas</i> o demonios de los mares y <i>bucaneros</i>, ayudados por
-los <i>filibusteros</i> y <i>habitantes</i> de los campos. Los piratas llegaban de improviso
-a las poblaciones de la costa, las que saqueaban e incendiaban;
-y los bucaneros cazaban o robaban reses de las haciendas, para secar
-los cueros y ahumar las carnes, que vendan despus a los filibusteros
-o contrabandistas, o cambiaban por viandas o tabaco a los habitantes
-o cultivadores de los campos. Los Hermanos de la Costa se establecieron
-desde 1623 a 1625 en la isla de San Cristbal, una de las pequeas
-Antillas, siendo expulsados de all por poderosa escuadra dirigida
-por D. Fadrique de Toledo (1630). Volvieron a San Cristbal,
-Martinica, San Martn y a la parte N. O. de Santo Domingo, donde se
-les unieron algunos holandeses. Arrojados de la ltima isla, pasaron
-a la inmediata de Tortuga, en la que se hicieron fuertes y consideraron
-como metrpoli o centro de la asociacin.</p>
-
-<p>En ocasin que los piratas se hallaban ausentes, D. Carlos Ibarra,
-que vena de Espaa con una flota, desembarc en la Tortuga y arras
-los caseros y plantaciones, pasando a cuchillo los habitantes. De vuelta
-de Cartagena a Espaa, el mismo Ibarra se encontr en alta mar
-con el holands Cornelio Jols (a quien los espaoles llamaban <i>Pie de
-Palo</i>), y despus de fiera pelea en que ambos fueron heridos, se retir
-el pirata, en tanto que el general espaol buscaba refugio en el puerto
-de Cabaas. Gobernaba en aquellos tiempos la isla de Cuba D. Francisco
-Riao y Gamboa.</p>
-
-<p>Cada vez, sin embargo, ms poderosos los piratas de la Tortuga,
-dirigidos por Levasseur, fortificaron la isla y se pusieron bajo la proteccin
-de Francia, que les di por gobernador a Timolen de Fontenay.
-Entre los hechos que causaron ms escndalo a la sazn, fu el
-saqueo que realizaron los piratas de la Tortuga en San Juan de los Remedios,
-de cuyo lugar se llevaron mujeres, esclavos y hasta las alhajas
-de la iglesia (1652). En 1654 las autoridades de Santo Domingo expulsaron
-a los bucaneros que haban vuelto a establecerse en sus costas y
-a los piratas de la Tortuga, y en 1655 los ingleses se apoderaron de la
-Jamica. El ao 1662 fu desastroso para la isla de Cuba, pues una
-expedicin de ingleses de Jamica desembarc por Aguadores y, despus
-de batir al gobernador D. Pedro de Morales en Las Lagunas,<span class="pagenum"><a name="Page_333" id="Page_333">[333]</a></span>
-vol el castillo del Morro o San Pedro de la Roca y entr en Santiago,
-donde permaneci un mes. Obligados los ingleses por el hambre, se reembarcaron,
-no sin incendiar los edificios pblicos y llevarse los caones
-del Morro y las campanas de las iglesias. Del mismo modo, piratas
-franceses, mandados por Pedro Legrand, cuando los vecinos de
-Sancti Spritus celebraban la Pascua de Navidad del ao 1665, cayeron
-sobre la plaza, que saquearon e incendiaron.</p>
-
-<p>Pero entre todos los piratas ninguno ms famoso que Francisco
-Nau, el <i>Olons</i>, (llamado as porque era natural de Arenas de Olone, en
-Francia). A su llegada de Francia estuvo primero en Hait y luego en
-la Tortuga. Con grandes apuros logr hacerse dueo de un barco. El
-Olons era el terror de las colonias espaolas. Cuando se le crea
-muerto en Campeche, apareci (ltimos de 1667) con dos barcos en los
-cayos de San Juan de los Remedios. Noticioso de ello el gobernador
-Dvila, mand una galeota de diez caones con 90 hombres, dndoles
-el encargo de que ahorcasen a todos los piratas, menos al capitn, a
-quien conduciran preso a la Habana; pero sucedi todo lo contrario:
-el Olons tom la embarcacin espaola y pas a cuchillo los tripulantes.
-Lo mismo hizo el valiente pirata en la costa de Puerto Prncipe
-con una escuadrilla que desde Santo Domingo haba venido en su persecucin.
-Repiti sus depredaciones en Bataban, Santo Domingo, Maracaibo,
-Puerto Cabello y Guatemala, acabando su vida a manos de
-los indios de Nicaragua<a name="FNanchor_364" id="FNanchor_364" href="#Footnote_364" class="fnanchor">[364]</a>. El pirata ingls Enrique Morgan desembarc
-en la baha de Santa Mara con la idea de atacar la villa interior
-de Puerto Prncipe (1668). Sabedores sus habitantes de la presencia de
-Morgan, mientras unos huyeron a sus haciendas prximas, otros, con el
-alcalde a su cabeza, marcharon a pelear con los piratas. Muerto el alcalde
-con muchos de los suyos, Morgan penetr en la ciudad, la que
-abandon cuando le entregaron 50.000 pesos y 500 reses saladas. Ms
-cruel fu todava Morgan en Portobelo, Maracaibo y Panam, consiguiendo
-inmensas riquezas, con las cuales se retir a Jamaica, donde
-desempe tres veces el cargo de gobernador. Diego Grillo, pirata cubano,
-tom al abordaje un barco mercante que iba de la Habana a
-Campeche, y venci cerca del puerto, que a la sazn se llama de Nuevitas
-(1673) a un navo y dos fragatas que le perseguan. No lograron su
-objeto los piratas franceses Mr. de Franquenay y Mr. de Grammont,
-el primero atacando a Santiago de Cuba (1678) y el segundo a Puerto
-Prncipe (1679)<a name="FNanchor_365" id="FNanchor_365" href="#Footnote_365" class="fnanchor">[365]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_334" id="Page_334">[334]</a></span>
-Por aquella poca (junio 1680) era gobernador y capitn general de
-Cuba D. Francisco Rodrguez de Ledesma y en octubre del mismo ao
-desempeaba cargo tan importante D. Jos Fernndez de Crdoba<a name="FNanchor_366" id="FNanchor_366" href="#Footnote_366" class="fnanchor">[366]</a>.
-El ltimo de la serie de los grandes piratas, fu el holands Lorenzo
-Graff (llamado por nosotros <i>Lorencillo</i>). Graff saque a Veracruz
-(1683), incendi a Campeche (1685), apres varios barcos en las costas
-de Cuba y tom parte en el doble saqueo de Cartagena (1697)<a name="FNanchor_367" id="FNanchor_367" href="#Footnote_367" class="fnanchor">[367]</a>. Convencidas
-las principales naciones colonizadoras de Amrica que era
-conveniente acabar con la piratera, se aliaron para ello Inglaterra,
-Holanda y Espaa, cuyas naciones destruyeron los principales establecimientos,
-y, ltimamente, lord Nerville acab con ellos (1697).</p>
-
-<p>Pocos aos antes se verific, por orden del gobernador D. Severino
-de Manzaneda (1690), la traslacin de la villa de San Juan de los Remedios
-al centro del hato de Santa Clara. Tambin el mismo gobernador
-traz (10 octubre 1693) las primeras calles y plazas de la ciudad
-de <i>San Carlos de Matanzas</i>.</p>
-
-<p>Alguna vida iban adquirir las colonias espaolas en los primeros
-aos del siglo <span class="smcap">xviii</span>. Por una parte la destruccin de la piratera, y por
-otra las nuevas ideas de la dinasta de Borbn contribuyeron algo al
-desarrollo material y moral. En tiempo de D. Diego de Crdova Laso
-de la Vega, capitn general de la isla desde el 1695 a 1702, fu proclamado
-Felipe V rey de Espaa. Si durante la guerra de sucesin tenamos
-por enemigas en Amrica las escuadras inglesas y holandesas, en
-cambio nos protegan las francesas, con cuyo auxilio pudimos conservar
-nuestras posesiones hispano-americanas y conducir a Espaa el oro y
-la plata de dichas colonias. Sin embargo, estuvo en continua alarma la
-villa de Trinidad, mereciendo por su comportamiento el ttulo y honores
-de ciudad, y en 1702, Carlos Gant, corsario ingls de Jamica, al frente
-de 300 hombres, tom y saque la villa de Casilda. El gobernador don
-Pedro Bentez de Lugo orden que se armasen dos compaas de milicias
-y algunos barcos en corso para rechazar anlogas agresiones.</p>
-
-<p>Por muerte de Bentez de Lugo (1702) se encargaron interinamente
-del gobierno de la isla los cubanos Chirino y Chacn, el primero de los
-asuntos polticos y el segundo de los militares. La escuadra aliada<span class="pagenum"><a name="Page_335" id="Page_335">[335]</a></span>
-anglo-holandesa intent que Chirino y Chacn proclamasen al archiduque
-Carlos, negndose a ello los bravos defensores de la plaza. Si la
-paz de Utrech (1713) llev la tranquilidad a la colonia, en cambio, la
-piratera no se haba extinguido completamente y el marqus de Casa
-Torres, capitn general de Cuba (1708-1716), tena disgustadsimos a
-los cultivadores y comerciantes de tabaco.</p>
-
-<p>La planta del tabaco, originaria de la Amrica tropical, llevada del
-Brasil a Portugal, de Virginia a Inglaterra y de Cuba a Espaa, comenz
-a usarse en el siglo <span class="smcap">xvi</span> y se generaliz su uso durante el <span class="smcap">xvii</span>.
-Conocida la bondad del tabaco cubano sobre todos los dems, su cultivo
-fu cada vez mayor, de modo que en los primeros aos del siglo <span class="smcap">xviii</span>
-haba muchas vegas en los alrededores de la Habana, en Trinidad,
-Sancti Spritu, Remedios, Bayamo, Holgun, El Caney y en otros puntos,
-sobresaliendo por su calidad el de Vuelta Abajo. Comprendiendo
-el gobierno de Felipe V que el tabaco poda proporcionar buenas ganancias
-a la Real Hacienda, dispuso que, por cuenta del Estado, se comprase
-en Cuba y se vendiese en Europa la mayor cantidad posible, encargando
-de la compra al capitn general D. Laureano de Torres, quien cumpli
-su encargo con tanta solicitud, que en 1708 hubo de mandar a Espaa
-tres millones de libras, bien que no sin protestas de cultivadores y comerciantes.</p>
-
-<p>El brigadier D. Vicente Raja (1716-1719)<a name="FNanchor_368" id="FNanchor_368" href="#Footnote_368" class="fnanchor">[368]</a>, sucesor del marqus
-de Casa Torres, trajo el encargo de establecer el <i>estanco del tabaco</i> o la
-compra de todo el tabaco que produjese el pas, para elaborarlo en una
-fbrica establecida en Sevilla por el gobierno. Aument, como era natural,
-el disgusto de los cultivadores y comerciantes, vindose obligado
-el gobernador a consultar a la Corte, cuya respuesta fu un Real decreto
-creando en la Habana una Factora general para la compra del tabaco,
-con sucursales en Santiago, Bayamo, Trinidad y Remedios. A tal punto
-lleg la ira de los vegueros, que se amotinaron en la Habana, y mal lo
-hubiera pasado el brigadier Raja, si no se hubiese ocultado en La Fuerza,
-embarcndose despus para Espaa.</p>
-
-<p>Lleg el 1719 el gobernador D. Gregorio Guazo Caldern, y, despus
-de establecer la factora, procedi contra los sediciosos. Luego, como
-retardase la factora la compra de algunas partidas de tabaco, volvieron
-los disgustos de los vegueros y sus preparativos de insurreccin,
-que hubieron de calmar el conde de Casa Bayona y el obispo, los cuales
-haban obtenido (1720) del Rey, que los propietarios, una vez cubiertos
-los pedidos del gobierno, pudiesen vender el tabaco sobrante a las otras<span class="pagenum"><a name="Page_336" id="Page_336">[336]</a></span>
-colonias y a los particulares de la metrpoli. Tres aos despus (1723),
-con motivo de haberse hecho algunas compras a precios inferiores a los
-de tarifa, se declararon en completa insurreccin los vegueros de Santiago
-de las Vegas, teniendo el gobernador Guazo que echar mano a la
-fuerza, causndoles un muerto y 12 prisioneros. Los prisioneros fueron
-colgados de los rboles en Jess del Monte.</p>
-
-<p>Rotas nuevamente las relaciones entre Espaa e Inglaterra y comenzadas
-las hostilidades en enero de 1727, el almirante Hossier amenaz
-a la Habana, que no fu atacada merced a los preparativos de
-defensa del gobernador Martnez de la Vega y merced a la oportuna llegada
-de la escuadra espaola. Posteriormente, declarada la guerra martima
-entre las dos naciones rivales, la escuadra de Vernon atac y
-tom a Portobelo (22 noviembre 1739), cuya noticia llen de jbilo a
-Inglaterra, aunque bien ser decir que el almirante ingls slo cogi
-en aquella plaza tres pequeos barcos y tres mil pesos en dinero. Tiempo
-adelante Vernon intent apoderarse de Cartagena, que defendi bizarramente
-D. Sebastin de Eslava, virrey de Nueva Granada, teniendo
-el almirante ingls que abandonar la empresa y retirarse a la Jamaica.
-Buscando Vernon alguna manera de reparar el desastre sufrido
-en Cartagena, ayudado de un cuerpo de mil negros que sac de Jamaica,
-concibi la idea de apoderarse de Cuba. No pudo lograr su objeto, vindose
-obligado a retirarse y regresar a Inglaterra con unas pocas naves
-y algunas tropas desfallecidas (1741).</p>
-
-<p>Tanto era el encono de Felipe V contra los ingleses, que por Real
-decreto, dado en El Pardo (abril 1743) impona&mdash;segn dice a los gobernadores
-de Cuba y Puerto Rico&mdash;pena de muerte a todos los que comerciasen
-con los hijos de la Gran Bretaa, la sazn sus enemigos<a name="FNanchor_369" id="FNanchor_369" href="#Footnote_369" class="fnanchor">[369]</a>.
-Corresponden tambin al reinado de Felipe V las dos noticias siguientes:
-es la primera que furioso huracn destruy (19 octubre 1730), gran
-parte de la ciudad de San Carlos de Matanzas<a name="FNanchor_370" id="FNanchor_370" href="#Footnote_370" class="fnanchor">[370]</a>, y la segunda autorizaba
-(Real cdula del 15 de diciembre de 1735, dada en el Buen Retiro)
-al conde de Casa Bayona para que fundase una ciudad con el nombre
-de <i>Santa Mara del Rosario</i><a name="FNanchor_371" id="FNanchor_371" href="#Footnote_371" class="fnanchor">[371]</a>.</p>
-
-<p>Fernando VI, en los comienzos de su reinado, se dirigi desde el
-Buen Retiro (27 septiembre 1746) al Rector de la Real Universidad de
-San Jernimo de la Habana, dicindole que mantuviese con el gobernador
-Juan Francisco Gemes y Horcasitas, la buena correspondencia y
-armona que tanto importaba al bien pblico y comn, y al particular<span class="pagenum"><a name="Page_337" id="Page_337">[337]</a></span>
-de los indivduos de dicha Universidad<a name="FNanchor_372" id="FNanchor_372" href="#Footnote_372" class="fnanchor">[372]</a>. Un ao despus se di gran
-combate delante de la Habana (12 octubre 1747) entre la escuadra inglesa
-mandada por Knowles, y la espaola que diriga Reggio. Unas
-seis horas estuvieron peleando con singular arrojo y tenacidad; pero
-la victoria qued indecisa. A los pocos das lleg la noticia de haberse
-firmado los preliminares de la paz de Aquisgrn (1748).</p>
-
-<p>Dirigiendo&mdash;antes de continuar la resea histrica de Cuba desde
-mediados del siglo <span class="smcap">xviii</span>&mdash;una mirada retrospectiva acerca del comercio,
-conviene saber que la <i>Compaa Guipuzcoana</i>, constituda en 1668&mdash;y
-de la cual hablaremos al estudiar Nueva Granada y Caracas&mdash;protegi
-mucho el trfico. Del mismo modo en el citado lugar registraremos
-los asientos celebrados con la <i>Compaa Real de la Guinea Francesa</i>
-y con la <i>Compaa Inglesa del Mar del Sur</i>. El asiento que aqu debemos
-mencionar fu el que obtuvo D. Antonio Tallapiedra, comerciante
-de Cdiz, de acuerdo con el capitn general de la Habana D. Juan
-Francisco Gemes, y por el cual dicho industrial tena el derecho exclusivo
-de suministrar cada ao tres millones de libras de tabaco a la
-fbrica de Sevilla (1734 a 1739). Por ltimo, la <i>Real Compaa de Comercio
-de la Habana</i>, formada de comerciantes y hacendados, por iniciativa
-de D. Martn Arstegui y por influencia del citado gobernador
-Gemes, obtuvo el asiento exclusivo del tabaco (1739) y adems el privilegio
-de exportar a Espaa azcares y melazas, maderas y cueros, y
-de importar harinas, lozas, etctera. Obligse la Compaa a construir
-barcos para la marina mercante y de guerra, sostener diez embarcaciones
-armadas para perseguir el contrabando, abastecer los buques de
-guerra que fondeasen en la Habana y hacer el trfico entre la Habana
-y Cdiz. Gozaban del fuero de marina los empleados y dependientes de
-la citada Compaa<a name="FNanchor_373" id="FNanchor_373" href="#Footnote_373" class="fnanchor">[373]</a>.</p>
-
-<p>Por lo que respecta a Beneficencia, no pasaremos en silencio que don
-Gernimo de Valds, obispo de la Habana, hizo fundar en dicha poblacin
-una casa para Cuna de nios expsitos, y por ello se le dieron las
-gracias el 15 de abril del ao 1713<a name="FNanchor_374" id="FNanchor_374" href="#Footnote_374" class="fnanchor">[374]</a>.</p>
-
-<p>Tcanos referir uno de los acontecimientos tristes de la historia de
-Espaa. Como consecuencia del famoso Pacto de Familia celebrado entre
-Carlos III de Espaa y Luis XV de Francia (15 agosto 1761) comenz
-la guerra entre Inglaterra y Espaa, entre Jorge III y Carlos
-III (comienzos del ao 1762). No ocultndose a Carlos III que la
-isla de Cuba iba a ser uno de los objetos preferentes de la codicia bri<span class="pagenum"><a name="Page_338" id="Page_338">[338]</a></span>tnica,
-envi en el ao 1761 como gobernador a D. Juan de Prado Portocarrero,
-Mariscal de Campo. Acostumbraba a decir el pedante Prado
-las siguientes palabras: <i>No tendr yo la fortuna de que los ingleses vengan</i>.
-En sus comunicaciones al Monarca afirmaba que los ingleses no
-atacaran la isla, y si la atacasen, seran escarmentados. El que tales
-cosas deca, cuando el 6 de junio de 1762 vi al almirante Pocock al
-frente de poderosa escuadra, aturdido y confuso no saba qu camino
-tomar. Entre tanto los ingleses desembarcaron el da 7 por la parte del
-Este, entre los ros Nao y Cojimar, casi sin resistencia alguna, y el 11
-se hicieron dueos de la Cabaa. Poco despus ocuparon el castillejo
-llamado de la Chorrera, que abandonaron los espaoles; pero la ciudad,
-en comunicacin con el resto de la isla, reciba subsistencias de Puerto
-Prncipe, Trinidad y otras ciudades. Como la escuadra espaola nada
-poda hacer por su inferioridad a la inglesa, su artillera fu destinada
-a los fuertes, y los jefes y capitanes de navo pasaron a ser comandantes
-y gobernadores de los dichos fuertes. Entre los comandantes o gobernadores
-se hallaba D. Luis Velasco, a quien se le encarg la defensa
-del Morro. Coloc Velasco a envidiable altura el honor de Espaa.
-Aunque por mar y por tierra vomitaban bombas y balas rasas 200 bocas
-de bronce sobre el Morro, el hroe impvido acribillaba las naves
-enemigas que cruzaban frente al castillo y se defenda de las bateras
-que los ingleses tenan colocadas en tierra. Ya llevaba treinta y ocho
-das de cerco. No era posible resistir ms tiempo. Dieron el asalto los
-ingleses. Por ambas partes se peleaba con singular coraje. El segundo
-comandante Gonzlez&mdash;escribe el historiador ingls William Coxe&mdash;muri
-en la brecha, y el valiente Velasco, despus de luchar denodadamente
-contra fuerzas superiores, mientras pudo reunir algunos soldados a la
-sombra de la bandera espaola, recibi herida mortal en medio de los
-vencedores, que admiraron su valor<a name="FNanchor_375" id="FNanchor_375" href="#Footnote_375" class="fnanchor">[375]</a>. Entre los que ms lamentaron
-la desgracia del valeroso Velasco se hallaba el general ingls conde de
-Albemarle. Muertos los bizarros y nunca bastante alabados Velasco y
-marqus Gonzlez, la plaza no tena ms remedio que capitular. La junta
-de autoridades, compuesta del capitn general Prado, del teniente
-general Conde de Superunda, del teniente rey D. Dionisio Soler, del
-general de Marina Marqus del Real Transporte, del Mariscal de Campo
-D. Diego Tabares, del comisario D. Lorenzo Montalvo y de los capitanes
-de Navo, acept la capitulacin, quedando firmada el 13 de
-agosto de 1762.</p>
-
-<p>Del gobierno de la Habana se encarg lord Albemarle (14 agosto
-1762), retirndose el almirante Pocock con la mayor parte de su es<span class="pagenum"><a name="Page_339" id="Page_339">[339]</a></span>cuadra.
-Albemarle tom el ttulo de capitn general: nombr gobernador
-a D. Sebastin Pealver y Angulo, y juez civil a D. Pedro Calvo
-de la Puerta. Continu la administracin en la misma forma que
-antes; pero se permiti el libre comercio. Retirse Albemarle en enero
-de 1763, dejando al frente del gobierno, de la parte inglesa de la isla,
-a su hermano Guillermo Keppel, y de la parte espaola ejerci el cargo
-D. Lorenzo Madariaga, gobernador de Santiago de Cuba. Por la paz
-de Pars (10 febrero 1763) Espaa recobr la isla de Cuba, cediendo en
-cambio la Florida. Francia cedi el Canad y otros pases a Inglaterra.
-Como compensacin de la Florida, Francia di la Luisiana a Espaa,
-que ms que recompensa fu una carga.</p>
-
-<p>El general D. Ambrosio Funes Villalpando, conde de Ricla, y el
-segundo cabo D. Alejandro O'Reilly, llegaron a la Habana el 6 de julio
-de 1763, encargndose del mando con gran contento de espaoles y cubanos.
-Procedise a la construccin de La Cabaa y a la reparacin del
-castillo del Morro y del Arsenal. Tambin volvi a ponerse en vigor,
-con disgusto de los naturales del pas, el estanco del tabaco. Reorganizse
-la administracin en sus diferentes ramos, y muy especialmente
-el servicio de correos terrestres y martimos. El comercio adquiri mayor
-desarrollo, haciendo cesar, en alguna parte, el rgimen del monopolio.
-Siendo el conde de Ricla gobernador de Cuba, por Real decreto
-de Carlos III, dado en Madrid el 3 de julio de 1765, se hizo constar el
-bizarro comportamiento de D. Jos Antonio Gmez defendiendo de los
-enemigos la plaza de Guanabacoa<a name="FNanchor_376" id="FNanchor_376" href="#Footnote_376" class="fnanchor">[376]</a>.</p>
-
-<p>D. Antonio Mara Bucarely (1766-1771) di impulso a las obras
-de La Cabaa, termin las del Morro y Atars, comenzando las del
-Prncipe. Bucarely fu el encargado de cumplir el decreto de Carlos III
-acerca de la expulsin de los jesutas (1767). Otros asuntos ocuparon
-tambin la atencin del gobernador, y fueron: 1., los terremotos que
-en 1766 destruyeron gran parte de las poblaciones de Bayamo y de
-Santiago de Cuba; 2., el huracn llamado de Santa Teresa, que el 15
-de agosto de 1768 caus grandes prdidas en la jurisdiccin de la Habana;
-3., cumplimiento de la Real Cdula que con fecha 7 de junio
-de 1770 expidi el Rey dando las instrucciones convenientes a una
-Junta, ya establecida y compuesta, adems del gobernador, del factor,
-contador y tesorero, para fomentar la siembra, cultivo y beneficio del
-tabaco<a name="FNanchor_377" id="FNanchor_377" href="#Footnote_377" class="fnanchor">[377]</a>; 4., ayuda que tuvo que prestar Bucarely al general O'Reilly,
-encargado de someter a la soberana de Espaa la Luisiana. Des<span class="pagenum"><a name="Page_340" id="Page_340">[340]</a></span>pus
-de tantos asuntos como tuvo que resolver Bucarely, pas a encargarse
-del virreinato de Mxico.</p>
-
-<p>El gobernador D. Felipe Fonsdeviela (1771-1777), marqus de la
-Torre, atendi al embellecimiento de la capital y de otras poblaciones.
-En la Habana emprendi la fbrica de la Casa del Ayuntamiento, la
-construccin de la Alameda de Paula, del Nuevo Prado y de otras
-obras; fuera de la Habana se realizaron no pocas construcciones en Matanzas,
-Santiago, Trinidad, Sancti Spritus, Puerto Prncipe, Remedios
-y Villaclara. Como si esto fuera poco, ech los cimientos de <i>Nueva Filipina</i>,
-del nombre del gobernador, y que luego se denomin <i>Pinar del
-Ro</i>, del sitio de su fundacin. Al ao siguiente (1773) se fund el pueblo
-de <i>Jaruco</i>; y el 1775, a orillas del Mayabeque, la villa de <i>San Julin
-de los Gines</i>. Dbese al marqus de la Torre el primer Censo de
-poblacin de la isla de Cuba, que se termin en 1774: result la poblacin
-total de 172.620 habitantes (96.440 blancos, 31.847 libres de color
-y 44.333 esclavos). El Arsenal, cuyo jefe era D. Juan Bautista Bonet,
-de la misma graduacin que el marqus de la Torre, recobr su antigua
-importancia, y de l salieron slidas construcciones navales, entre ellas
-el navo <i>Santsima Trinidad</i>, de 112 caones. Por ltimo, en tiempo del
-citado gobernador, se fund el <i>Seminario de San Carlos</i> en el primitivo
-Colegio de los Jesutas, se export libremente el algodn y se disminuyeron
-los derechos de exportacin sobre los azcares, aguardiente, etctera.</p>
-
-<p>Refieren los historiadores que D. Diego Jos Navarro (1777-1781),
-aprovechndose de la guerra entre Inglaterra y sus colonias del Norte
-de Amrica, apoy al coronel D. Bernardo de Glvez, gobernador de la
-Luisiana, para que invadiese la Florida y se apoderara de las plazas de
-Mobila (1780) y de Panzacola (1781), volviendo de este modo poder
-de Espaa aquella colonia, que, como sabemos, fu cedida Inglaterra
-en cambio de la Habana. En tiempo de Navarro se puso en vigor la <i>Ordenanza
-para el libre comercio con las colonias</i>.</p>
-
-<p>El cubano D. Jos Manuel de Cagigal sucedi a Navarro desde 1781
-a 1783. Despus gobernaron la isla D. Luis Unzaga, el conde de Glvez
-y otros. Los inmediatos sucesores de Glvez tuvieron el carcter
-de interinos.</p>
-
-<p>El teniente general D. Luis de las Casas se hizo cargo del Gobierno
-y Capitana general de Cuba el 9 de julio de 1790, presentando su
-dimisin y entregando el mando el 6 de diciembre de 1796. Le ayudaron
-en su obra regeneradora D. Juan Bautista Vaillant, gobernador de
-Santiago de Cuba; D. Jos Pablo Valiente, intendente de Hacienda, y
-los ilustres cubanos Dr. Ramay, D. Francisco de Arango y otros. Pro<span class="pagenum"><a name="Page_341" id="Page_341">[341]</a></span>gres
-la instruccin pblica, las artes y la industria, se mejoraron muchas
-poblaciones y se crearon establecimientos benficos. Con motivo
-del desbordamiento de los ros, ocurrieron grandes inundaciones en la
-parte occidental de la isla, en particular en las cercanas de la Habana
-y Pinar del Ro. Casas socorri generosamente a los campesinos ms
-perjudicados e hizo reconstruir los puentes arrasados por las aguas.
-Vi la luz, merced al apoyo de Casas, la primera publicacin literaria
-y econmica, que se intitul el <i>Papel Peridico</i>, y en el cual colaboraron
-el mismo capitn general, el presbtero Caballero, el Dr. Romay
-y el poeta Sequeira. Fundronse en Santiago de Cuba y en la Habana
-Reales Sociedades Econmicas de Amigos del Pas, Casa de Beneficencia
-y Real Consulado. Como consecuencia de la insurreccin de Hait
-(1791) y de la cesin que Espaa haba hecho del resto de la isla a
-Francia, en virtud del tratado de Basilea (1795), vinieron Cuba muchos
-inmigrantes franceses y espaoles, los cuales, con sus conocimientos
-y laboriosidad, enriquecieron su nueva patria. Como era natural, los
-restos de Cristbal Coln, que descansaban en la iglesia catedral de
-Santo Domingo, se trajeron a Cuba en el navo <i>San Lorenzo</i> y se depositaron
-en la catedral de la Habana (15 enero 1796), para ser trasladados
-en 1898 a nuestra ciudad de Sevilla, en cuya catedral descansan.</p>
-
-<p>Encargse del gobierno D. Juan Bassecourt, conde de Santa Clara
-(1796-1799), cuando Carlos IV celebraba alianza ofensiva y defensiva
-con el Directorio francs. Tuvo Espaa que pelear con Inglaterra, y
-si en Cuba pudo resistir los ataques de sus enemigos, el resultado de la
-enconada lucha fu la prdida de la isla de Trinidad, de una parte de
-la escuadra y la casi ruina de su comercio.</p>
-
-<p>Sucedi al conde de Santa Clara, D. Salvador de Muro y Salazar,
-marqus de Someruelos (1799-1812). D. Sebastin de Kindeln ocup el
-gobierno de Santiago de Cuba y D. Luis Viguri la Intendencia de Hacienda.
-Habiendo terminado la dominacin de Espaa en Santo Domingo,
-se dispuso que la Audiencia se trasladase a Puerto Prncipe, comenzando
-a funcionar el 30 de junio de 1800. Justo ser consignar que en
-los primeros das del siglo <span class="smcap">xix</span> lleg a Cuba el nunca bastante alabado
-barn de Humboldt, quien public el <i>Ensayo poltico sobre la isla de Cuba</i>
-(1826), hermosa sntesis de la geologa, clima, poblacin, industria y
-rentas pblicas de la gran Antilla. Dicha fu tambin para Cuba la venida
-(24 febrero 1802) del obispo de la Habana, el ilustre Daz de Espada,
-sucesor de Tres Palacios. Daz de Espada embelleci la catedral;
-prest eficaz auxilio a la Casa de Beneficencia, a los Hospitales y al
-Manicomio; contribuy con una suma bastante considerable a la fundacin
-del primitivo cementerio de la Habana, aboliendo la costumbre de<span class="pagenum"><a name="Page_342" id="Page_342">[342]</a></span>
-enterrar en las iglesias. Hombre el obispo de tanta cultura como de espritu
-liberal, fund muchas escuelas en las ciudades y en los pueblos.
-Fu Director de la Sociedad de Amigos del Pas, reform el Seminario
-de San Carlos y el Asilo de San Francisco de Sales. Si, como antes hemos
-indicado, la Audiencia de Santo Domingo se traslad a Cuba, del
-mismo modo el arzobispado de aquella Antilla, con todos sus ttulos,
-facultades y prerrogativas, pas, por Breve pontificio de 16 de julio de
-1804, a Santiago de Cuba, quedando como sufragneos suyos los obispados
-de la Habana y Puerto Rico. Tambin por entonces el insigne
-mdico Dr. Romay di a conocer y aplic la vacuna como preservativo
-de la viruela, debindose de notar que cuando Carlos IV comision al
-Dr. Balmis para difundir el citado preservativo, ya haba sido aplicado
-ventajosamente.</p>
-
-<p>Adems de los emigrados de Santo Domingo y de Hait, que acudan
-a Cuba donde se les brindaba con feraces tierras (1802), llegaron,
-despus del fracaso de la expedicin mandada por Bonaparte para recuperar
-aquellas colonias, unos 30.000 franceses, quienes se establecieron
-en Santiago de Cuba, Baracoa, Guantnamo y en otros puntos,
-consiguiendo hacer de terrenos incultos haciendas productivas. El tabaco,
-el algodn y todos los productos aumentaron considerablemente;
-pero ninguno como el caf, hasta el punto que, si en 1804 se elev la
-exportacin a 12.500 quintales, en 1833 lleg a 642.000.</p>
-
-<p>Los graves acontecimientos ocurridos en Espaa con motivo de la
-invasin de los franceses y despus por la guerra de la Independencia,
-repercutieron, como era natural, en las Indias. Es de lamentar que el
-fanatismo patritico de muchos llegase al extremo de asaltar las casas
-de pacficos y laboriosos franceses, siendo unos asesinados y otros expulsados
-del territorio. Aunque se intent la formacin de una Junta
-como las de Sevilla y otras provincias de Espaa y Amrica, la idea
-fu combatida en peridicos y folletos. Por su parte la Junta Central
-de Espaa encarg (18 febrero 1809) al gobernador de Cuba, procurase
-cultivar las relaciones&mdash;pues era conveniente&mdash;con el negro Enrique
-Cristbal, presidente y generalsimo de Hait<a name="FNanchor_378" id="FNanchor_378" href="#Footnote_378" class="fnanchor">[378]</a>.</p>
-
-<p>A la sazn lleg a la Habana el joven mejicano Manuel Rodrguez
-Alemn con pliegos para las autoridades y otras personas invitndolas
-a declararse por Jos Bonaparte; aqul pag cara su imprudencia, pues
-fu preso como espa y ahorcado el 30 de julio de 1810. Pasados dos
-aos se descubri la conspiracin que tramaba Jos Antonio Aponte,
-deseoso de la emancipacin de su raza; Aponte mereci la pena de horca
-con 8 de sus cmplices.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_343" id="Page_343">[343]</a></span>
-En sus ltimos aos de gobierno reconoci el marqus de Someruelos
-la <i>Junta Suprema Central y gubernativa de Espaa y de las Indias</i>
-establecida en Aranjuez y dirigi las elecciones de los primeros
-diputados a Cortes por Cuba (1810), los cuales fueron Juregui y O'Gabn,
-sucediendo al ltimo Arango y Pareo.</p>
-
-<p>Tuvo la satisfaccin D. Juan Ruiz de Apodaca de que en su tiempo
-se jurase en la Habana (21 julio 1812) la Constitucin de Cdiz. En
-dicho Cdigo poltico se concedan iguales derechos a espaoles y americanos.
-Posteriormente, habiendo vuelto a Espaa Fernando VII y con
-l el gobierno absoluto, Cuba pas pacficamente de uno otro rgimen.
-Los cubanos tuvieron que agradecer al <i>Deseado</i> que, por decreto de 10
-de febrero de 1818, se concediese a los puertos de la isla el libre comercio
-con todos los mercados extranjeros.</p>
-
-<p>El excelente poltico y general D. Jos Cienfuegos lleg a Cuba
-(1816) acompaado del superintendente de Hacienda D. Alejandro Ramrez,
-ya conocido ventajosamente en Guatemala y Puerto Rico. Ramrez
-odiaba la esclavitud, combati el contrabando, lleg a duplicar
-(1820) las rentas pblicas, y apoy los planes del antes citado Arango,
-no slo en la concesin del libre comercio, sino en el desestanco del tabaco
-y otras reformas. Tom parte activa en la fundacin de <i>Cienfuegos</i><a name="FNanchor_379" id="FNanchor_379" href="#Footnote_379" class="fnanchor">[379]</a>
-y tambin influy en el progreso de las colonias de Nuevitas,
-Guantnamo y El Marcial. Como Director de la Sociedad Patritica,
-estableci la seccin de educacin primaria, la Academia de Dibujo y
-Pintura, que se denomin de San Alejandro, en honor del fundador; el
-Jardn Botnico, las ctedras de Anatoma y Botnica, y proyect la
-de Qumica.</p>
-
-<p>Un hecho importantsimo que honra a Inglaterra se verific por
-entonces y fu el convenio celebrado con Espaa el 1817, el cual consista
-en el compromiso de nuestra nacin de impedir el trfico de esclavos
-africanos, a partir del 30 de mayo de 1820; pero sin embargo
-de las protestas y reclamaciones de Inglaterra, la nacin espaola continu
-haciendo expediciones ms o menos clandestinas.</p>
-
-<p>Bajo el dbil gobierno del general D. Manuel Cagigal se jur en la
-Habana, bien a pesar suyo, la constitucin de Cdiz, que en Espaa,
-Riego, Quiroga y otros haban proclamado en las Cabezas de San Juan
-(1. enero 1820).</p>
-
-<p>D. Nicols Mahy sucedi en marzo de 1821 a Cagigal. En su tiempo
-las logias masnicas y las sociedades secretas (<i>La Cadena</i>, <i>Los Soles</i>,
-<i>Los Comuneros</i> y <i>Los Carbonarios</i>) tuvieron verdadera influencia.<span class="pagenum"><a name="Page_344" id="Page_344">[344]</a></span>
-Formaban las dos primeras cubanos partidarios de la independencia, la
-tercera espaoles adictos al gobierno y la cuarta estaba constituda
-por hombres conciliadores. El general Mahy se opuso tenazmente a que
-se implantase la ley de Aranceles, contuvo el lenguaje violento de la
-prensa, reorganiz las milicias y mantuvo la disciplina militar.</p>
-
-<p>Encargse del poder el brigadier D. Sebastin Kindeln, por muerte
-de Mahy, en julio de 1822. En las elecciones para diputados a Cortes
-(legislatura de 1823) salieron triunfantes el sacerdote y filsofo Flix
-Varela, D. Leonardo Santos Surez y D. Toms Gener.</p>
-
-<p>A ponerse al frente del gobierno de Cuba vino a la isla (2 mayo
-1823) el general D. Francisco Dionisio Vives. Si en Espaa reinaba la
-anarqua, en Cuba se entusiasmaban con los hechos realizados por Bolvar
-y los dems generales revolucionarios. Vives se apoder de los
-documentos de la sociedad secreta <i>Soles y Rayos de Bolvar</i> (que aspiraba
-a establecer la Repblica de <i>Cubanacn</i>), reduciendo a prisin al habanero
-Lemus, jefe de la conspiracin, y a los ms comprometidos, entre
-ellos Peoli, Junco, Silveira, el Dr. Hernndez y los poetas Heredia y
-Teurbe. El 3 de mayo de 1823 se mand Real orden reservada a los
-jefes polticos de Cuba y Puerto Rico, encargndoles cierta vigilancia
-para si llegase all D. Jos Mariano Mndez, diputado a Cortes que fu
-por Sonsonate, el cual haba circulado un manifiesto o proclama, impreso
-en la pennsula, con el intento de separar las islas de Cuba y Puerto
-Rico de la dominacin espaola<a name="FNanchor_380" id="FNanchor_380" href="#Footnote_380" class="fnanchor">[380]</a>. De los presos citados anteriormente,
-el gobernador Vives se content con desterrar a unos y con imponer
-multas pecuniarias a otros. Restablecido en Espaa el gobierno absoluto
-por Fernando VII, Vives sigui el ejemplo de su Rey (diciembre
-de 1823). Con ms encono que antes volvieron las conspiraciones, teniendo
-Fernando VII que conferir a los capitanes generales de Cuba,
-con fecha 28 de mayo de 1825, las facultades extraordinarias de los
-gobernadores de plazas sitiadas. No se amedrentaron por ello los revolucionarios,
-quienes comisionaron a Iznaga, Bentancourt (<i>El Lugareo</i>)
-y otros para que se marchasen a Venezuela y pidiesen apoyo al
-libertador Bolvar. La entrevista no lleg a verificarse por entonces;
-pero Iznaga, en su segundo viaje, verificado el ao 1827, logr sus deseos.</p>
-
-<p>Es de advertir que antes de la entrevista que, despus de todo, no
-di resultado alguno, los emigrados cubanos constituyeron una Junta
-en Mxico, que tena por objeto trabajar por la independencia de Cuba
-y Puerto Rico (1825). Un ao despus se reuni en Panam una Asamblea
-general de las naciones hispano-americanas para tratar, entre<span class="pagenum"><a name="Page_345" id="Page_345">[345]</a></span>
-otras cosas, de la emancipacin de las citadas islas; mas, ya por el
-poco entusiasmo con que acogi la idea Bolvar, ya por la oposicin de
-los Estados Unidos, pensando tal vez que Cuba, siguiendo el ejemplo de
-las repblicas hispano-americanas, decretara la libertad de los esclavos,
-cuyo hecho poda ocasionar perturbaciones en los Estados del Sur
-de la gran Repblica, lo cierto es que nada se hizo. Los separatistas no
-cejaban en su empeo: Francisco de Agero y el pardo Andrs Manuel
-Snchez fueron sorprendidos en un ingenio de Camagey y condenados,
-como espas de los enemigos de Espaa, a la pena de horca, en Puerto
-Prncipe, el 16 de marzo de 1826. Agero y Snchez fueron los primeros
-mrtires de la independencia de Cuba. Desde Mxico, los revolucionarios
-cubanos, expatriados en aquella Repblica, no dejaban de avivar
-el fuego sagrado de la independencia. Esta vez las logias masnicas de
-la <i>Legin del guila Negra</i>, se entendan desde Mxico con los patriotas
-de Cuba para conseguir la independencia. Descubierta la conspiracin
-(1830) y presos los principales, se les conden a muerte por la
-Comisin Militar, teniendo la dicha de ser indultados con motivo del
-nacimiento de Isabel II; slo sufrieron destierros y multas.</p>
-
-<p>Durante el gobierno de Vives se dividi la isla en tres departamentos
-militares: <i>Occidental</i>, <i>Central</i> y <i>Oriental</i>; se form nuevo censo de
-poblacin<a name="FNanchor_381" id="FNanchor_381" href="#Footnote_381" class="fnanchor">[381]</a> y se hizo el mapa de Cuba (1827). En su poltica progresiva
-le ayud D. Claudio Martnez de Pinillos (despus conde
-de Villanueva), superintendente general de Hacienda, quien aument
-las rentas pblicas, ayud a la construccin del acueducto de la Habana,
-habilit algunos puertos para el comercio extranjero e influy para la
-introduccin de las mquinas de vapor en los ingenios. Tambin se
-deben al gobierno de Vives, y por iniciativa de Pinillos, la fundacin
-de <i>Crdenas</i> (8 marzo 1827), el establecimiento de un presidio en la
-Isla de Pinos y la fundacin de <i>Nueva Gerona</i> (1830). Entre otras obras
-de utilidad pblica citaremos el puente de Marianao, la Casa de dementes
-de San Dionisio y el Templete, inaugurado en 1828, en la plaza de
-Armas, de la Habana<a name="FNanchor_382" id="FNanchor_382" href="#Footnote_382" class="fnanchor">[382]</a>.</p>
-
-<p>Las letras y las ciencias, como ms adelante mostraremos, progresaron
-mucho en la primera mitad del siglo <span class="smcap">xix</span>, figurando la cabeza
-de todos el insigne filsofo D. Flix Varela. Continuaron su obra Saco,
-Luz y Caballero y otros.</p>
-
-<p>Hemos de lamentar lo extendido que se hallaba el vicio del juego. El
-pas estaba lleno de vagos, de ladrones y de asesinos, siendo peligroso,<span class="pagenum"><a name="Page_346" id="Page_346">[346]</a></span>
-aun en la misma capital de la isla, salir de noche a la calle. Parece ser
-que como uno dijese a Vives que no haba seguridad alguna de noche,
-contest: Pues que hagan lo que yo, que me quedo de noche en casa y
-no salgo a la calle.</p>
-
-<p>D. Mariano Ricafort sucedi en 1833 a Vives, y en su tiempo un
-barco procedente de los Estados Unidos, llev el clera a la isla. En
-cambio, daremos la grata noticia de que el conde de Villanueva, superintendente
-de Hacienda, pudo conseguir, como presidente de la Junta
-de Fomento, que se construyera el ferrocarril de la Habana a Gines,
-mucho antes de que en la metrpoli se estableciese ese medio de comunicacin.
-Cuando en Espaa, muerto Fernando VII, comenz la terrible
-guerra civil, y cuando el gobierno de Madrid proclam en Cuba el <i>Estatuto
-Real</i>, vino el general Tacn a suceder a Ricafort (1. julio 1834).</p>
-
-<p>El general Tacn, decidido absolutista, no implant en Cuba las libertades
-concedidas a la nacin espaola. Espritu suspicaz crey ver en
-todas partes la tea revolucionaria para lograr la independencia de la
-Antilla. De opuestas ideas que el general Tacn era el gobernador de
-Santiago de Cuba D. Manuel Lorenzo. Jurada en Madrid la Constitucin,
-a consecuencia del motn de la Granja (1835), Lorenzo la hizo jurar en
-Santiago de Cuba. Irritse por ello Tacn, hasta el punto de mandar
-una expedicin contra Santiago, vindose obligado Lorenzo a embarcarse
-para Espaa. Tambin pudo conseguir Tacn que las Cortes espaolas
-de 1837, no admitiesen como Diputados a los elegidos por Cuba,
-los cuales eran Saco, Acebedo, Montalvo y de Arnas, fundndose en
-que las islas de Cuba y de Puerto Rico se regan por leyes especiales.
-Sabiendo el gobernador de Cuba que Saco y Narciso Lpez conspiraban
-en Espaa para alcanzar la independencia de la isla, hizo prender a
-varios cubanos pensando que estaban en relaciones con aquellos, quienes
-no lograron su libertad hasta que, relevado Tacn, la decret su
-sucesor el general Ezpeleta (1838). No seramos justos si guardsemos
-silencio acerca de las buenas cualidades de Tacn: era honrado e ntegro;
-persigui a los jugadores, vagos y ladrones; restableci la seguridad
-personal, disciplin el ejrcito, reorganiz la polica, estableci los
-cuerpos de serenos y bomberos, y realiz obras de utilidad y ornato
-(los Mercados, la Pescadera, el Gran Teatro, la Alameda de Isabel II,
-y otras).</p>
-
-<p>El teniente general D. Joaqun de Ezpeleta comenz su gobierno
-el ao 1838, sucedindole D. Flix Girn, prncipe de Anglona. Despus
-ocup cargo tan importante el general D. Jernimo de Valds. Entre
-Valds y el cnsul ingls David Turnbull, las relaciones fueron tan
-poco amistosas, que el primero consigui del gobierno de la Gran<span class="pagenum"><a name="Page_347" id="Page_347">[347]</a></span>
-Bretaa la separacin del segundo, tal vez con alguna razn. Y decimos
-con alguna razn, porque Turnbull era ms amigo de los separatistas
-que de los espaoles. Volvi Turnbull a la isla con un
-pasaporte de un cnsul espaol; pero Valds le hizo prender y le embarc
-en un buque britnico (1842). Tanto disgust a la <i>Sociedad
-Patritica</i> que uno de sus indivduos fuese tratado de aquel modo, que
-D. Jos de la Luz y Caballero, presidente de aquella Sociedad, protest
-enrgicamente, logrando con el apoyo del sabio naturalista Poey
-y otros, que el nombre de Turnbull no se borrase de la lista de los
-socios y entre ellos permaneci hasta que el nuevo capitn general
-D. Leopoldo O'Donnell dispuso su eliminacin porque era un enemigo
-declarado del pas.</p>
-
-<p>O'Donnell renov la poltica tirnica y brbara de Tacn. Descubrise&mdash;segn
-todas las seales&mdash;vasta conspiracin en Matanzas,
-<i>conspiracin de la escalera</i>, porque los presos, atados a una escalera,
-declaraban a fuerza de ltigo. Vctimas de la conspiracin fueron el
-poeta Gabriel de la Concepcin Valds (<i>Plcido</i>), Santiago Pimienta y
-otros, los cuales sufrieron la pena de muerte (28 junio 1844) en Matanzas,
-en el paseo de Santa Cristina, frente al hospital de Santa
-Isabel.</p>
-
-<p>D. Federico Roncali (1848-1850) tuvo que combatir fuerte insurreccin.
-Al frente de los revolucionarios se puso el general Narciso Lpez,
-natural de Venezuela. Desde muy joven se haba distinguido en el ejrcito
-espaol, ora peleando en el Sur Amrica, ora en la pennsula, defendiendo
-los derechos de Isabel II. Ya General, vino a Cuba a las rdenes
-de O'Donnell, desempeando varios cargos gubernativos, entre
-ellos el de teniente gobernador de Trinidad, que le quit el mencionado
-O'Donnell (1843), no findose de su amor a Espaa. En el primer ao
-del gobierno de Roncali, Narciso Lpez se puso a la cabeza de la conspiracin,
-que, descubierta, tuvo que refugiarse en los Estados Unidos,
-donde, con la ayuda de Snchez Iznaga, Villaverde y otros emigrados,
-trabaj por la independencia de la Isla. Tom parte desde entonces en
-todas las expediciones de los separatistas e intervino en la poltica seguida
-por las Sociedades organizadas en Cuba y por el <i>Consejo Cubano</i>
-establecido en New-York. Los revolucionarios se dividieron en dos partidos:
-uno quera la independencia de Cuba y otro su anexin los Estados
-Unidos. En aquel tiempo el gobierno de los Estados Unidos ofreci
-100 millones de pesos a Espaa por la Isla de Cuba. Decidido Narciso
-Lpez a jugar el todo por el todo, a la cabeza de unos 600 hombres
-bien armados, sali de New Orleans y se dirigi a Cuba en el vapor
-<i>Creole</i> y dos barcos de vela. El 19 de mayo de 1850 desembarc<span class="pagenum"><a name="Page_348" id="Page_348">[348]</a></span>
-en Crdenas, ondeando por primera vez en la <i>Perla de las Antillas</i> la
-bandera de la estrella solitaria. Aunque consigui que la guarnicin se
-le rindiese, causle profunda pena la actitud pasiva de los cubanos, tan
-pasiva que slo se le uni el portorriqueo Felipe Gotay. En la lucha
-que sostuvo en las calles de Crdenas con los lanceros que acudieron
-de Lagunillas, mandados por el teniente D. Jos Mara Morales, muri
-de los nuestros el sargento Carrasco, a quien la patria, agradecida, algn
-tiempo despus hizo levantar un monumento en <i>La Cabaa</i>.</p>
-
-<p>Vino de gobernador y capitn general D. Jos Gutirrez de la Concha
-(mes de noviembre del ao 1850), decidido a castigar con mano de
-hierro a los enemigos del gobierno de la metrpoli. Porque la ciudad de
-Puerto Prncipe solicit que no se suprimiera su Audiencia, Concha destituy
-al Ayuntamiento, prohibiendo que en lo sucesivo hiciesen uso
-esas Corporaciones del derecho de peticin. Nombr comandante general
-del Departamento central a D. Jos Lemery, el cual, conociendo los
-planes revolucionarios de la <i>Sociedad Libertadora</i>, constituda en el Camagey
-a ltimos de 1849, hizo poner presos a los hermanos Betancourt,
-Recio, Arango, Cisneros y a otros, mandndoles a la Habana (4
-mayo 1851). No fu preso Joaqun de Agero, porque logr huir a tiempo,
-ocultndose en las lomas situadas entre Nuevitas y Las Tunas, y
-acampando despus en la Piedra de Juan Snchez. Agero, joven de
-nobles sentimientos, acrrimo antiesclavista, proclam la independencia
-de Cuba, en unin de otros patriotas, en la hacienda de San Francisco
-del Jucaral, partido de Cascorro. Defendise en la hacienda de
-San Carlos, teniendo el sentimiento de ver morir a algunos de los suyos.
-Huy Agero a Punta de Ganado, y all cay en poder de los
-realistas (22 de julio) con otros cinco compaeros. Concha mand fusilar
-(12 agosto 1851) en la sbana del Arroyo Mndez a Agero, a Betancourt
-(Toms), a Zayas y a Benavides. Al mismo tiempo estall en
-Trinidad otro movimiento revolucionario (24 julio 1851) dirigido por
-Isidoro Armenteros, teniente coronel graduado de milicias de caballera,
-y ayudado por Ars y Hernndez Echerri. Los tres fueron fusilados
-en el campo conocido con el nombre de <i>Mano del Negro</i>, en las
-afueras de Trinidad (18 de agosto del citado ao). El 12 de agosto, el
-mismo da en que fu fusilado Agero, desembarc en Playitas Narciso
-Lpez, bordo del <i>Pampero</i>. Vena de New Orleans con unos 500 hombres,
-y entre los ms conocidos se hallaban el general hngaro Pragray,
-el coronel Crittenden (hijo de un senador americano) y los cubanos
-Arnao, Zayas y Oberto. Creyendo Narciso Lpez que en Puerto Prncipe
-y Trinidad era formidable la insurreccin, lleg a Vuelta Abajo y
-dividi sus fuerzas, dejando en <i>El Morrillo</i> parte de ellas, bajo el man<span class="pagenum"><a name="Page_349" id="Page_349">[349]</a></span>do
-de Crittenden, en tanto que l se encaminaba a <i>Las Pozas</i>. En Las
-Pozas tuvo un encuentro Narciso Lpez con el general Enna, muriendo
-el hngaro Pragray y el cubano Oberto, y en los palmares del <i>Cafetal
-de Fras</i> fu herido mortalmente Enna, vindose obligado Narciso Lpez
-a dispersar sus fuerzas. Crittenden y los 50 expedicionarios que
-estaban en El Morrillo intentaron huir, siendo sorprendidos y llevados
-a la capital, donde, en las faldas del Castillo de Atars, fueron fusilados
-(16 de agosto). Preso tambin Narciso Lpez en los Pinos del Rangel,
-fu conducido a la Habana, sufriendo la pena de muerte en el campo
-de La Punta (1. septiembre 1851).</p>
-
-<p>Bajo el gobierno del general D. Valentn Caedo, sucesor de Concha,
-se public clandestinamente el peridico <i>La Voz del Pueblo Cubano</i>,
-redactado por Bellido e impreso por Facciolo. Tal publicacin, y el
-descubrimiento de una caja de armas destinadas a los revolucionarios
-de Vuelta Abajo, pusieron de manifiesto los planes de aqullos en la jurisdiccin
-de Pinar del Ro. Bellido pudo huir a los Estados Unidos y
-Facciolo fu ejecutado en La Punta (28 septiembre 1852). Otros fueron
-condenados a presidio.</p>
-
-<p>Don Juan de la Pezuela sucedi a Caedo en diciembre de 1853. Un
-gobernador tolerante y caballeroso diriga la poltica y la administracin
-de Cuba. Concedi indulto a todos los que haban tomado parte en
-las conspiraciones y levantamientos separatistas; persigui el trfico
-de esclavos, no haciendo caso de los ruegos primero, y de las amenazas
-despus, de los negreros.</p>
-
-<p>Vino el general Concha (21 septiembre 1854) a encargarse del poder,
-con verdadera satisfaccin de los negreros. Al frente de poderosa
-conspiracin se puso el cataln D. Ramn Pint, presidente del Liceo
-de la Habana y presidente tambin de la <i>Junta Revolucionaria</i>. Descubierta
-la conspiracin, Concha dispuso la prisin de los principales jefes,
-siendo Pint condenado a muerte, que sufri el 22 de marzo de 1855 en
-el campo de La Punta; Cadalso y Pinelo a la pena inmediata. El 31 del
-mismo mes y ao tuvo la desgracia de ser hecho prisionero en Baracoa,
-a bordo de americana goleta, que conduca armas y pertrechos para
-promover una revolucin, Francisco Estrampes, el cual corri la misma
-suerte que Pint.</p>
-
-<p>Don Francisco Serrano y Domnguez, duque de la Torre, ocup el
-cargo de gobernador y capitn general de Cuba. En su tiempo muri
-(22 junio 1862) el sabio maestro D. Jos de la Luz y Caballero, rodeado
-de sus discpulos y admiradores. El capitn general, deseando halagar
-a los cubanos, presidi los funerales y manifest las consideraciones
-que le merecan las virtudes del insigne hijo de la Habana. Contri<span class="pagenum"><a name="Page_350" id="Page_350">[350]</a></span>buy
-a cerrar por algn tiempo el perodo de las conspiraciones la fundacin
-del diario cubano <i>El Siglo</i>, dirigido primeramente por D. Jos
-Quintn Suzarte, y despus por el conde de Pozos Dulces, antiguo revolucionario
-y uno de los individuos de la Junta Cubana de Nueva
-York. Adquirieron la propiedad del peridico Morales Lemus, Aldama
-y otros. Acerca de las ideas polticas de <i>El Siglo</i>, el conde de Pozos
-Rubios declar (24 marzo 1865) en notable artculo que slo deseaba
-obtener para Cuba todos los derechos de una provincia espaola. Semejante
-poltica fu luego difundida en la Pennsula por el general Serrano,
-por el peridico <i>La Amrica</i> y por muchos liberales. Los defensores
-de dicha poltica constituyeron el partido reformista.</p>
-
-<p>El capitn general D. Domingo Dulce fu digno continuador de la
-poltica del duque de la Torre. Mostr su poder el partido reformista
-cuando, en virtud del Real decreto (noviembre de 1865) convocando la
-Junta de informacin respecto a reformas en Cuba y Puerto Rico, fueron
-elegidos el conde de Pozos Dulces, Saco, Morales Lemus y otras
-notables personalidades del citado partido. Las conferencias se inauguraron
-en Madrid, bajo la presidencia de D. Alejandro Olivn, el 30
-de octubre de 1866 y terminaron el 27 de abril de 1867. Discutironse
-asuntos sociales, polticos y econmicos, llamando tambin la atencin
-la abolicin de la esclavitud. Dice el Dr. Morales&mdash;y sentimos no estar
-conformes con su opinin&mdash;que si los informes presentados por las diversas
-Comisiones hubiesen sido atendidos por Espaa, no hubiera estallado,
-quizs, la guerra separatista de 1868<a name="FNanchor_383" id="FNanchor_383" href="#Footnote_383" class="fnanchor">[383]</a>. Con reformas o sin
-reformas, poco antes o poco despus, se habra realizado la independencia
-de Cuba.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_351" id="Page_351">[351]</a></span></p>
-
-
-<h3 id="CAPITULO_XXII">CAPITULO XXII</h3></div>
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Gobierno de Jamaica.&mdash;Poltica de la Gran Bretaa.&mdash;La esclavitud.&mdash;Gobierno
-de Puerto Rico.&mdash;El Rey Catlico y
-D. Diego Coln.&mdash;Felipe II y el obispo de Puerto Rico.&mdash;Los
-ingleses intentan apoderarse de la isla.&mdash;Los dinamarqueses
-en los Cayos de San Juan.&mdash;El ingls Harvey.&mdash;Generosidad
-de Carlos III con el Duque de Crilln.&mdash;Rgimen
-poltico de Puerto Rico.&mdash;Isla de la Mona.&mdash;Isla de
-Vieques.&mdash;Islas Vrgenes: gobierno de los ingleses y de
-los norteamericanos.&mdash;Islas Lucayas: Guanahani: la capital
-Nassau: gobierno de las Lucayas.&mdash;Islas Bermudas: Hamilton.&mdash;Islas
-Menores: Islas inglesas, francesas y holandesas:
-gobierno en dichas islas.</span></p>
-
-<p class="p2">De la isla de Jamaica, situada en el mar de las Antillas, tenemos
-escasas noticias. Antes procede recordar que Carlos II de Inglaterra
-fu arrojado del trono y la Cmara hubo de publicar un decreto que
-deca: La experiencia ha probado y esta Cmara declara que el oficio
-de Rey en este pas es intil, oneroso y peligroso para la libertad, la
-seguridad y el bien del pueblo; queda, de consiguiente, abolido. Cromwell
-constituy la Repblica y se atrajo en el interior el entusiasmo del
-pueblo, y en el exterior las simpatas de Europa. Tirantes por entonces
-las relaciones entre Luis XIV y Felipe IV, el Protector se decidi
-al fin en favor de Francia, pensando sin duda que Espaa tena vastas
-y ricas posesiones en las Indias. A fines de diciembre del ao 1654
-Cromwell dispuso que la escuadra de Penn y de Venables, con sus tropas
-de desembarco, saliese de Portsmouth con rumbo a la Amrica espaola.
-Felipe IV y su primer ministro, D. Luis de Haro, desconocan
-los propsitos del Protector, hasta el punto que alarmados por las vagas
-noticias que les llegaban, se quejaron a Cardeas, nuestro embajador
-en Londres, no slo de su silencio acerca de la expedicin de Penn
-y de Venables, sino tambin de la incoherencia de sus noticias respecto
-de los asuntos de Inglaterra y de su escasa influencia cerca de un gobierno
-que Espaa haba sido la primera en reconocer y apoyar. Defendise
-Cardeas de tales reconvenciones, y refirindose a la escuadra
-deca: El objeto acerca de las Indias es el nico que no he podido pe<span class="pagenum"><a name="Page_352" id="Page_352">[352]</a></span>netrar,
-porque el Protector lo ha tenido cuidadosamente oculto, sobre
-todo a las personas por quienes yo poda prometerme saber el plan...
-As, pues, respecto del particular no he podido recoger sino vagas conjeturas,
-y he comunicado a Vuestra Magestad todas las que se forman
-acerca de esta expedicin en toda su diversidad...<a name="FNanchor_384" id="FNanchor_384" href="#Footnote_384" class="fnanchor">[384]</a>. El rey de Espaa
-se decidi entonces a enviar a Londres otro embajador ms, el
-marqus de Leyde, para que, ponindose de acuerdo con Cardeas, y
-no manifestando recelos a propsito de la escuadra de Penn y de Venables,
-insistiesen con el Protector en la conclusin de un tratado de paz
-entre Espaa e Inglaterra contra Francia. Cromwell no hizo caso de
-las proposiciones de Cardeas y del marqus de Leyde. Estaba decidido
-a aliarse con Francia.</p>
-
-<p>En los primeros das de julio de 1655 slo se saba en Londres que
-la escuadra haba llegado a la Barbada, partiendo en seguida de dicha
-isla. Dice nuestro historiador Lafuente que el designio de Cromwell era
-apoderarse de Mxico, lo cual hubiera realizado si los espaoles no hubiesen
-acudido oportunamente a su defensa<a name="FNanchor_385" id="FNanchor_385" href="#Footnote_385" class="fnanchor">[385]</a>. Lo que se propona el
-Protector era que la escuadra se apoderase de Santo Domingo. A mediados
-de julio recibi carta el Protector dndole detalles de los hechos
-realizados por el almirante Penn y el general Venables. Entonces supo
-que el 14 de abril la escuadra se hall enfrente de la costa Sud-Oeste
-de Santo Domingo, desembarcando poco despus la tropa. El 18 del
-mismo mes, los espaoles, ocultos en los barrancos y en los bosques,
-hicieron fuego sobre los ingleses, quienes obligaron a replegarse sobre
-el punto de desembarque ms prximo para pedir a la escuadra vveres
-y refuerzos. Pasados pocos das, el 25 se pusieron en marcha hacia
-Santo Domingo; pero cayeron en una emboscada, donde murieron
-muchos, retirndose fugitivos los dems. Penn echaba la culpa de todo
-a Venables y los marinos a los soldados; a su vez Venables y los soldados
-se defendan de tales cargos. No habiendo medio de intentar un
-tercer ataque contra Santo Domingo, convinieron todos en que era preciso
-hacer algo antes de volver a Inglaterra y presentarse al Protector.</p>
-
-<p>El 3 de mayo, ya reembarcadas las tropas en la escuadra, se alejaron
-de Santo Domingo, y el 9 se presentaron delante de Jamica,
-isla menos importante que Santo Domingo, aunque dilatada y frtil.
-La fortuna les fu esta vez propicia, pues el 10 se verific el desembarco
-y sin oposicin alguna cay la isla en poder de los ingleses, en
-tanto que los espaoles se retiraron a las montaas. Parte del ejrcito<span class="pagenum"><a name="Page_353" id="Page_353">[353]</a></span>
-vencedor se estableci de guarnicin en la isla; doce buques de la escuadra,
-a las rdenes del vicealmirante Goodson, formaron una estacin
-en la costa; y a fines de junio, uno antes y otro despus, Penn y
-Venables regresaron a Inglaterra, llegando, el primero, el 31 de agosto,
-y el segundo, el 9 de septiembre<a name="FNanchor_386" id="FNanchor_386" href="#Footnote_386" class="fnanchor">[386]</a>.</p>
-
-<p>La poblacin blanca de Jamaica, que en 1655 contaba con unos
-1.500 hombres, aument mucho al poco tiempo, porque a ella acudieron
-gentes de las Antillas: ingleses, escoceses, irlandeses y no pocos
-mercaderes israelitas. De la isla hicieron los ingleses un depsito
-para el comercio de contrabando con Mxico y el Per, y fu un gran
-mercado, desde el cual los esclavos importados de Africa se distribuan
-por las dems Antillas y por la Tierra Firme. Calclase que en los
-aos de 1680 a 1786 desembarcaron en Jamaica 610.000 esclavos.
-A causa del trato dursimo que reciban de los ingleses, se sublevaron
-y buscaron refugio en las montaas, vindose obligados aqullos a concederles
-algunos derechos en el ao 1739. Nuevamente se rebelaron
-en 1795, y los <i>humanitarios</i> ingleses les persiguieron como a fieras, valindose
-de perros que llevaron de Cuba.</p>
-
-<p>Tiempo adelante hubo de realizarse un suceso de extraordinaria importancia
-en la poltica de la Gran Bretaa, y fu la abolicin de la
-esclavitud. Si durante el reinado de Guillermo IV (1830-1837) acordaron
-las Cmaras la abolicin parcial y progresiva de la esclavitud, elevada
-al trono la reina Victoria, cuya coronacin se verific el 28 de junio
-de 1838, dichas Cmaras proclamaron el 1. de agosto de aquel ao
-la emancipacin inmediata y general. Inglaterra, una vez abolida la
-esclavitud en sus colonias, tuvo mercantil inters de que las dems naciones
-siguiesen su ejemplo. Si muchas reformas realizadas en la edad
-contempornea son timbre de gloria de los gobiernos de Inglaterra,
-ninguna puede compararse con la abolicin de la esclavitud de los negros,
-reclamada por la opinin pblica ms humanitaria o menos
-egoista.</p>
-
-<p>De Jamaica no sera aventurado decir que en ella se verific cambio
-radical desde la abolicin de la esclavitud en el ao 1838. Desde la
-emancipacin de los esclavos&mdash;escribe Reclus&mdash;ha disminudo en una
-cuarta parte la poblacin blanca, mientras que ha doblado el nmero
-de negros<a name="FNanchor_387" id="FNanchor_387" href="#Footnote_387" class="fnanchor">[387]</a>. En el ao 1890 los blancos apenas llegaban a 15.000 y
-los negros pasaban de 600.000. Al presente tiene 832.000.</p>
-
-<p>El rgimen poltico de la citada Antilla mayor consiste en un gobernador
-nombrado por la Corona y en un Consejo legislativo com<span class="pagenum"><a name="Page_354" id="Page_354">[354]</a></span>puesto
-de 16 individuos: cinco nombrados por el Rey y nueve elegidos
-por el pueblo. Los electores, en cada una de las parroquias, nombran
-consejeros encargados en la administracin de los asuntos locales. Hasta
-el ao 1869 fu la capital <i>Spanish-town</i> (ciudad espaola) que fund
-Diego Coln en 1525 con el nombre de Santiago de la Vega; pero al
-presente es el puerto de <i>Kingston</i>, donde residen las autoridades militares
-y navales. Casi todo el movimiento de las transacciones de Jamaica
-con la Gran Bretaa, el Canad, los Estados Unidos y otros pases
-se efecta por intermedio del citado puerto.</p>
-
-<p>Pasando a estudiar el gobierno de Puerto Rico, recordaremos que
-su conquistador, Juan Ponce de Len, recibi sealadas muestras de cario
-de Fernando el <i>Catlico</i>. Si en 14 de agosto de 1509 le premiaba
-con el Gobierno <i>interino</i> de la isla<a name="FNanchor_388" id="FNanchor_388" href="#Footnote_388" class="fnanchor">[388]</a>, el 28 de febrero de 1510 le deca
-lo siguiente: Vi vuestra letra de 18 de setiembre de 1509. Me tengo
-por servido de vos en lo hecho: continuad en acrecentar la poblacin
-de San Juan, que yo escribo la Espaola para que os provean
-de lo necesario. Dos das despus D. Fernando y D. Juana, hallndose
-en Madrid, le nombraban gobernador en <i>propiedad</i><a name="FNanchor_389" id="FNanchor_389" href="#Footnote_389" class="fnanchor">[389]</a>. Como el
-almirante D. Diego Coln se crea con derecho a la propiedad de Puerto
-Rico, y Ponce de Len, apoyado por el Rey, no prestaba obediencia al
-primero, vino el rompimiento entre el gobernador de Santo Domingo y
-el de Puerto Rico. Fu depuesto, adems, Ponce de Len porque era
-amigo de aquel Roldn que declar cruda guerra al almirante D. Cristbal?
-Tendra presente D. Diego que dicho Roldn era tambin protegido
-de Ovando, enemigo este ltimo del descubridor de las Indias?
-Conviene, por ltimo, no olvidar que Ponce de Len ech los cimientos
-de <i>Caparra</i> (primeros meses del ao 1509); que reparti a los indios
-encomiendas, originando tal medida sublevacin general, la cual fu
-combatida valerosamente por los espaoles; que se reedific a dos leguas
-de Gunica la villa de <i>Sotomayor</i> y se fund la de <i>San Germn</i>,
-y que Julio II concedi la ereccin de un obispado en Puerto Rico y
-cuyo primer prelado se llamaba Alonso Manso, cannigo de Salamanca.</p>
-
-<p>Ante la insistencia de don Diego Coln, quien se crea con derecho
-a proveer el gobierno, puesto que la isla haba sido descubierta por su
-padre, cedi el Rey, siendo depuesto Ponce de Len, no por demrito
-suyo, sino por ser de justicia. El Almirante, al deponer a Ponce, haba
-nombrado a Juan Cern, como alcalde mayor; a Miguel Daz, como alguacil
-mayor, y al bachiller Diego Morales, como teniente de alcalde
-mayor.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_355" id="Page_355">[355]</a></span>
-Continu el Rey honrando la isla, a la cual di tambin escudo de
-armas, que consista en un cordero plateado en campo verde echado sobre
-un libro de color rojo, atravesada una banda con una Cruz, en cuyo
-extremo est la banderita que ponen a San Juan por divisa, todo orlado
-de castillos, leones y banderas con una F y una I, coronadas por divisa
-con el yugo y flechas del Rey Catlico<a name="FNanchor_390" id="FNanchor_390" href="#Footnote_390" class="fnanchor">[390]</a>. En el ao 1512 lleg
-a su obispado el Sr. Manso, cuya silla fu la primera que se estableci
-en Amrica.</p>
-
-<p>En los comienzos del siglo <span class="smcap">xvi</span> los gobernadores de Puerto Rico tuvieron
-que pelear un da y otro da con los caribes de las islas vecinas
-que desembarcaban en aqulla.</p>
-
-<p>Por los aos de 1511 y 1512 el licenciado Sancho Velzquez slo
-se ocup en tomar residencia a Juan Ponce de Len, as del gobierno
-de San Juan, que haba ejercido, como de la administracin de las granjeras
-del Rey, que tuvo a su cuidado. La carta que desde Burgos, con
-fecha 23 de febrero de 1512, escribi el Rey a Ponce, deca lo siguiente:
-Tngoos en servicio lo que habeis trabajado en la pacificacin, y lo
-de haber herrado con un F en la frente a los indios tomados en guerra,
-hacindoles esclavos, vendindolos al que ms di y separando el
-quinto para nos: tambin el haber hecho casas de paja para fundicin,
-contratacin y lo de la sal. Maravillado estoy de la poca gente y poco
-oro de nuestras minas; el Fiscal os tomar residencia y cuentas, para
-que esteis desocupado para la nueva empresa de Bimin, que ya otro
-me haba propuesto; pero prefiero a vos por vuestros servicios que deseo
-recompensar, y porque creo hareis lo que cumple a nuestro servicio
-mejor que en la granjera nuestra de San Juan, en que habeis servido
-con alguna negligencia<a name="FNanchor_391" id="FNanchor_391" href="#Footnote_391" class="fnanchor">[391]</a>.</p>
-
-<p>No estando contento el almirante don Diego con la administracin
-de Cern y Daz, nombr en lugar de ellos al comendador Moscoso, al
-cual sucedi don Cristbal de Mendoza. Por su parte el Monarca, con
-fecha 23 de enero de 1513, mand hacer nuevo repartimiento en San
-Juan a Miguel de Pasamonte, tesorero de Santo Domingo. Comisin
-tan importante deleg Pasamonte en el licenciado Sancho Velzquez,
-todo lo cual aprob la Corona en 19 de octubre de 1514. Tantas quejas
-produjo el nuevo repartimiento contra Velzquez como el anterior contra
-Cern y Daz.</p>
-
-<p>Nombrado por los reyes Juan Ponce de Len regidor de Puerto
-Rico por toda su vida, lleg a la isla el 15 de octubre de 1515. Despus
-de varios sucesos de ms o menos importancia, el almirante Co<span class="pagenum"><a name="Page_356" id="Page_356">[356]</a></span>ln
-nombr gobernador a Pedro Moreno, vecino de Caparra, sucedindole
-D. Francisco Manuel de Olando. Los frecuentes recursos y
-mudanzas de gobernadores que motivaron estas guerras civiles, causaron
-muchas desgracias que fueron selladas con otras mayores: los arroyos
-de sangre derramada por toda la isla desde fines del ao de 1510,
-el espritu de venganza, de ambicin y otras pasiones haban echado
-tan profundas races, que quiso Dios castigarlas por varios modos<a name="FNanchor_392" id="FNanchor_392" href="#Footnote_392" class="fnanchor">[392]</a>.
-Dice que a una plaga de hormigas sucedi una epidemia de viruelas,
-acompaando a la ltima otra de bubas. A estas fatalidades haba que
-aadir los ataques de los caribes a las costas de Puerto Rico y tambin
-los de los filibusteros ingleses y franceses.</p>
-
-<p>Recordaremos en este lugar que Juan Ponce de Len, que viva retirado
-en su casa desde su regreso de la corte, cuando supo las hazaas
-que por entonces realizaba Hernn Corts, sali (1521) con dos navos
-bien tripulados, llegando a la Florida, en cuyo pas encontr una resistencia
-que no esperaba. Derrotado por los floridianos, se retir a Cuba,
-donde muri. El siguiente epitafio, como escribe Washington Irving,
-hace justicia a sus cualidades de guerrero:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1"><i>Mole sub hac fortis requiescunt ossa Leonis,</i></div>
-<div class="line"><i>qui vicit factis nomina magna suis.</i></div>
-</div></div></div>
-
-<p>El licenciado Juan de Castellanos lo tradujo al romance del siguiente
-modo:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Aqueste lugar estrecho</div>
-<div class="line">es sepulcro del varn</div>
-<div class="line">que en el nombre fu Len</div>
-<div class="line">y mucho ms en el hecho.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>Se cree que sus cenizas fueron trasladadas por sus descendientes a
-Puerto Rico.</p>
-
-<p>Verificse la traslacin del pueblo de Caparra, fundado por Juan
-Ponce de Len, a una isleta prxima. En una comunicacin que lleva la
-fecha de 9 de noviembre de 1511 dice el Rey a Cern y Daz: Juan
-Ponce dice que fund el pueblo de Caparra en lo ms provechoso de esa
-isla, y se teme que lo queris mudar. No haris tal sin nuestro especial
-mandado, y si hubiese justa causa para lo mudar, informaris antes.
-En una informacin que se hizo en la ciudad de Puerto Rico, antes villa
-de Caparra, en 13 de julio de 1519, se acord que convendra trasladarla
-a la isleta que est junto al puerto, porque el sitio de la citada
-poblacin se hallaba en una hondonada sombra y malsana. Despus de<span class="pagenum"><a name="Page_357" id="Page_357">[357]</a></span>
-varias negociaciones e informes, escribi (16 noviembre 1520) Baltasar
-de Castro al Emperador, entre otros particulares, el siguiente: Los
-oficiales de San Juan escribimos cmo la ciudad de Puerto Rico se mudaba
-a una isleta que est en el puerto donde surgen los navos, muy
-buen asiento, creemos que por lo saludable y a propsito para la contratacin,
-se poblar mucho ms que estaba. Aquella isla es la puerta
-de la navegacin de estotras y convendr que en la ciudad que nuevamente
-se edifica, mande V. M. hacer fortaleza y una Casa de Contratacin
-y fundicin de piedra, pues la que haba de paja se ha quemado
-algunas veces<a name="FNanchor_393" id="FNanchor_393" href="#Footnote_393" class="fnanchor">[393]</a>.</p>
-
-<p>Por orden de D. Diego Coln fund D. Juan Enrquez el pueblo de
-<i>Daguao</i>, nombre que tom del ro que lo riega; pero los caribes de las
-islas contiguas cayeron una noche sobre la dicha poblacin y la arruinaron
-completamente. La decadencia de la isla era cada vez mayor, a
-causa de las continuas invasiones de los caribes. Adems, dos terribles
-huracanes desolaron el pas en 1530. Los desgraciados habitantes vean
-destrudas sus casas, arruinadas sus haciendas, perdidos sus ganados y
-llenas de agua sus minas por las crecientes de los ros. Todo era desolacin
-y miseria. Posteriormente (18 noviembre 1536) escribi Alonso
-de la Fuente, lo que a continuacin transcribimos: Gran merced ha
-sido la de sacar esta gobernacin de la mano del Almirante, pues era
-ordinariamente Justicia Mayor un vecino que no la ejerca sino con
-pasin, ni miraba por la isla. Todos los ms eran criados, dependientes
-o afectos al Almirante, lo que me haca mal estmago, viendo los daos.
-Venga gobernador, no vecino, sino de fuera<a name="FNanchor_394" id="FNanchor_394" href="#Footnote_394" class="fnanchor">[394]</a>.</p>
-
-<p>Desde mediados del ao 1537 hasta el 1544 existi el sistema electivo,
-comenzando en el ltimo ao la Corona a nombrar gobernadores.
-Por entonces se publicaron las <i>Nuevas Leyes</i>, de cuyo Cdigo varias veces
-nos hemos ocupado en esta obra. Si por muerte del obispo Manso
-(27 septiembre 1539), fu nombrado Rodrigo de Bastidas, conforme al
-nuevo sistema, la Corona nombr gobernador por un ao a Gernimo
-Lebrn, vecino de Santo Domingo. Habiendo muerto a los quince das
-de su llegada, le sucedi en 1545, por nombramiento de la Audiencia
-de la Espaola, el licenciado Iigo Lpez Cervantes de Loaysa, oidor
-de la misma. Deca el 6 de julio de 1545, lo que sigue: Por servir a
-V. M. vine a esta isla con mujer e hijos y hallla en increibles pasiones.
-Despus volvieron temporalmente a gobernar los alcaldes, segn
-se desprende de las siguientes palabras del obispo Bastidas, quien deca
-al Emperador en Marzo de 1549: Gracias por haber cesado en proveer<span class="pagenum"><a name="Page_358" id="Page_358">[358]</a></span>
-gobernador para esta isla, pues bastan los alcaldes ordinarios, segn es
-poca la poblacin. Basta la visita cada tres aos de un oidor de la Espaola,
-que tome residencia a los que deben darla. Pronto hubo de cesar
-el anterior sistema, por cuanto en mayo o junio de 1550 era gobernador
-el Dr. D. Luis Vallejo, quien prolong su mando por cinco aos.</p>
-
-<p>Tanta fu la pobreza de Puerto Rico a causa de las incursiones y
-guerras de sus enemigos, que Felipe II, desde Madrid y con fecha 28
-de abril de 1566, concedi a sus vecinos que no pagasen por las cosas
-que exportaran alcabala ni almirantazgo<a name="FNanchor_395" id="FNanchor_395" href="#Footnote_395" class="fnanchor">[395]</a>.</p>
-
-<p>Trasladaremos aqu, no por la importancia que tiene, sino porque
-indica el carcter de Felipe II, lo que dijo, desde Badajoz (26 mayo
-1580) al obispo de Puerto Rico: Nos somos informados&mdash;dice&mdash;que
-teneis por vuestro Provisor e Vicario general en ese obispado a Fray
-Francisco, de vuestra orden, y sabiendo vos que esto no es de las cosas
-que se deben remitir, no fuera razn que lo ovieredes hecho, ni que se
-entendiera que excedeis de lo que es justo, pues vuestro oficio es propio
-de dar exemplo, y porque el mal que de esto resulta no pase adelante,
-os ruego y encargo que luego removais del dicho cargo al dicho
-Fr. Francisco, proveyndole en persona que no sea Fraile, el qual lo
-deba exercer conforme a lo que dispone el Derecho Cannico.&mdash;Yo el
-Rey.&mdash;Por mandado de S. M., Antonio de Eraso<a name="FNanchor_396" id="FNanchor_396" href="#Footnote_396" class="fnanchor">[396]</a>. Si Felipe II hubo
-de censurar la conducta del obispo de Puerto Rico, Felipe III, desde
-Ventosilla (24 abril 1605) se dirigi al prelado de dicha isla dicindole
-que mandase a Espaa a los religiosos que andaban sueltos dando escndalo
-y mal ejemplo<a name="FNanchor_397" id="FNanchor_397" href="#Footnote_397" class="fnanchor">[397]</a>. Desde el mismo punto y con la misma fecha
-mand idntica cdula al gobernador y capitn general<a name="FNanchor_398" id="FNanchor_398" href="#Footnote_398" class="fnanchor">[398]</a>.</p>
-
-<p>Por lo que la guerra respecta, los ingleses intentaron apoderarse
-de Puerto Rico. Francisco Drake, en el ao 1595, se present con poderosa
-flota en el puerto de la ciudad de San Juan, donde quem varias
-embarcaciones, saqueando luego la poblacin. A los dos aos, esto es,
-en 1597, el conde Jorge Cumberland se apoder de la isla con nimo
-de establecerse en ella; pero terrible epidemia que se ceb en sus tropas,
-le oblig a retirarse, no sin muchos despojos y setenta piezas de artillera<a name="FNanchor_399" id="FNanchor_399" href="#Footnote_399" class="fnanchor">[399]</a>.
-Los espaoles, a fin de no sufrir tales incursiones, levantaron
-el fuerte del Morro para su defensa; defensa importantsima, segn pudo
-verse en el ao 1625, cuando el general holands Boduino Enrico desembarc
-en San Juan, pues si lleg a sitiar el castillo, no pudo tomarlo,<span class="pagenum"><a name="Page_359" id="Page_359">[359]</a></span>
-teniendo que levantar el bloqueo. Continuaron las acometidas de los
-ingleses a Puerto Rico, sealndose especialmente la de 1702, en la
-cual se defendi con arrojo el capitn Correa.</p>
-
-<p>Habremos de recordar que los dinamarqueses comenzaron a poblar
-los cayos de San Juan, contiguos a la Isla de Santo Toms, ya ocupada
-por ellos y donde haban construdo un fuerte de cal y canto con nueve
-piezas montadas, 25 soldados de guarnicin y nueve familias. Pensando
-el virrey de Nueva Granada que la concurrencia de ms pobladores
-pudiera causar perjuicios a Espaa, expuso sus temores al Rey. Orden
-Felipe V al virrey&mdash;cdula de 5 de junio de 1720&mdash;que mandase a
-Puerto Rico dos tres fragatas guardacostas o piraguas armadas, para
-que unidas con las balandras de corso del capitn D. Miguel Enrquez,
-desalojasen de los mencionados cayos a los dinamarqueses. Aada que
-le informara acerca de los medios ms prontos y seguros para ejecutar
-lo mismo en la de Santo Toms, como tambin si la empresa podra emprenderla
-la armada de barlovento auxiliada de las milicias y balandras
-de Puerto Rico, para lo cual pidiese las noticias conducentes a este
-gobernador<a name="FNanchor_400" id="FNanchor_400" href="#Footnote_400" class="fnanchor">[400]</a>.</p>
-
-<p>Si los ingleses, a mediados del siglo <span class="smcap">xviii</span>, desembarcaron cerca de
-Ponce, tuvieron pronto que retirarse. A fines de la centuria el almirante
-Harvey, al frente de fuerte escuadra y 10.000 hombres de desembarco,
-se present en San Juan, donde se encontr con la defensa del
-gobernador Castro. Despus de reidos combates, Harvey levant el
-campo.</p>
-
-<p>Conviene no olvidar que tambin Carlos III, hallndose en San Lorenzo
-(14 octubre 1779) hubo de declarar que haba concedido al duque
-de Crilln, con ciertas condiciones, cuatro leguas cuadradas de tierra
-en la isla de Puerto Rico<a name="FNanchor_401" id="FNanchor_401" href="#Footnote_401" class="fnanchor">[401]</a>.</p>
-
-<p>Si desde Aranjuez, con fecha 5 de junio de 1768, se orden al gobernador
-de Puerto Rico, que para cortar disputas, los asuntos civiles,
-si se apelasen, lo haban de ser a la Audiencia de Santo Domingo<a name="FNanchor_402" id="FNanchor_402" href="#Footnote_402" class="fnanchor">[402]</a>,
-en el siglo <span class="smcap">xix</span> fueron modelo los tribunales de justicia de la isla. Despus,
-en el ao 1898, pas del poder de Espaa al de los Estados
-Unidos.</p>
-
-<p>Por lo que a la isla de la Mona se refiere, la cual se halla entre las
-de Santo Domingo y Puerto Rico, el Rey, con fecha 16 de junio de 1511,
-agreg su administracin al gobierno de San Juan, revocando dicha
-orden el 11 de julio del mismo ao, cuando supo que el almirante D. Die<span class="pagenum"><a name="Page_360" id="Page_360">[360]</a></span>go
-se la haba dado por repartimiento a su to el Adelantado. El 19 de
-octubre de 1514, volvi el Rey a tomar para s la isla y en 1520 mand
-el Emperador entregar los indios y la hacienda que tena en la Mona
-a Francisco Barrionuevo. Gonzalo Fernndez de Oviedo, en carta escrita
-a SS. MM. (31 mayo 1537) deca lo siguiente: Han de mandar
-VV. MM. que en la isla de la Mona, que est entre aquesta isla la de
-Sant Joan, se haga otra fortaleza porque est en el paso, all no hay
-sino un estanciero pocos indios, hay buena agua de comer, puesto
-donde reposadamente pueden estar seguros los salteadores armados,
- atender las naos que de aqu salen para Espaa. E de Sant
-Joan de esotras islas de necesidad pasan por cerca de aquella isla
-sera muy necesaria cosa mejor grangera que la que V. M. all ha
-tenido tiene, con esa misma se podra sostener<a name="FNanchor_403" id="FNanchor_403" href="#Footnote_403" class="fnanchor">[403]</a>. Visit la isla
-el obispo Bastidas (ao de 1548). Trece aos despus el licenciado
-Echagoain dijo a Felipe II que en la Mona no haba ningn espaol y
-slo unos 50 indios. Produca buenas batatas, excelentes melones y casab.
-Son indios entendidos y en lo espiritual estn a cargo del obispo
-de Puerto Rico<a name="FNanchor_404" id="FNanchor_404" href="#Footnote_404" class="fnanchor">[404]</a>. Posteriormente qued abandonada la isla, aunque
-sirvi siempre de refugio a corsarios y piratas.</p>
-
-<p>En los tiempos pasados algunas naciones disputaron a Espaa la isla
-de Viegues. Conquistada por los ingleses, una expedicin espaola procedente
-de Puerto Rico bati aqullos hacia el 1647, y poco despus otra
-expedicin expuls tambin a los franceses. Durante los siglos <span class="smcap">xviii</span> y
-<span class="smcap">xix</span> estuvo la isla bajo el poder de Espaa. Est Viegues al este de
-Puerto Rico, entre los 18 4' y 18 10' latitud Norte, y entre los meridianos
-58 57' y 59 16' al occidente del meridiano de Cdiz: su figura es
-larga y estrecha, y dista 3 leguas de Puerto Rico y 6 de Santo Toms.
-Su mayor extensin de este a oeste es de 6 y media leguas y su mayor
-anchura 1 cuarto de legua. Las tierras de Viegues son como las de
-Puerto Rico, arenosas en la costa y de superior calidad en las llanuras
-del interior. Aunque lentamente, la isla va desarrollando sus riquezas,
-y segn el ltimo censo tena una poblacin de 2.979 almas, distribudas
-en los barrios de Pueblo, Ferre, Florida, Puerto Real, Llave, Punta
-Arenas, Mosquitos y Mulas. Los productos de sus riquezas ascendieron
-en 1863 a $226.328, segn declaracin de los propietarios, en la
-forma siguiente: los de la riqueza <i>urbana</i> $14.346, los de la <i>agrcola</i>
-$130.596, los de la <i>pecuaria</i> $7.056, los de la <i>mercantil</i> $43.220 y los
-de la <i>industrial</i> $31.110<a name="FNanchor_405" id="FNanchor_405" href="#Footnote_405" class="fnanchor">[405]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_361" id="Page_361">[361]</a></span>
-Aunque Viegues fu dependencia poltica de Puerto Rico, durante
-la dominacin espaola de la Gran Antilla, formaba parte del grupo
-de las Vrgenes<a name="FNanchor_406" id="FNanchor_406" href="#Footnote_406" class="fnanchor">[406]</a>.</p>
-
-<p>Las islas Vrgenes son, unas de la Gran Bretaa (Trtola, Virgen
-Gorda, etc.), y otras de Dinamarca (Santa Cruz, Santo Toms y San
-Juan)<a name="FNanchor_407" id="FNanchor_407" href="#Footnote_407" class="fnanchor">[407]</a>; tanto aqullas como stas gozan de ciertas libertades. Las
-metrpolis no abusan del poder. La mayor de las Vrgenes inglesas es
-la Trtola; ella y todas las dems dependen directamente del gobierno
-britnico. En las dinamarquesas el gobernador tiene su residencia
-oficial seis meses del ao en Santo Toms y otros seis meses en Santa
-Cruz.</p>
-
-<p>Extindense las islas Lucayas o de Bahama del Noroeste al Sudeste,
-de los mares de la Florida a los de Santo Domingo, en un espacio
-de ms de 1.300 kilmetros<a name="FNanchor_408" id="FNanchor_408" href="#Footnote_408" class="fnanchor">[408]</a>. Entre ellas est Guanahani (San Salvador),
-la primera que descubri Coln. Tiempo adelante los ingleses
-se fijaron en la isla de <i>New Providence</i>, que por s sola contiene cerca
-del tercio de la poblacin del archipilago. Encuntrase en la costa
-septentrional de la isla la capital <i>Nassau</i>, llamada tambin New Providence,
-antiguamente guarida de filibusteros. De su pequeo puerto se
-expiden frutos y mariscos. Confa la Corona de la Gran Bretaa el
-gobierno de las Lucayas a un gobernador, asistido de un Consejo ejecutivo
-y de otro Consejo legislativo, compuesto uno y otro de nueve
-individuos: la Asamblea representativa se compone de 29 diputados.</p>
-
-<p>El pequeo archipilago de las Bermudas, descubierto en los comienzos
-del siglo <span class="smcap">xvi</span>, lleva todava el nombre del navegante espaol
-Bermdez, el primero que lo encontr. Unos cien aos despus lleg a
-l el ingls Somer, designndose desde entonces las islas con el nombre
-de <i>Somer's islands</i>, si bien a la sazn han vuelto a llamarse <i>Bermudas</i>
-y <i>Bermuda-islands</i>. Encuntranse a unos mil kilmetros del cabo Hatteras,
-el punto ms cercano del continente americano. Los ingleses
-tienen establecido el gobierno en <i>Hamilton</i>, que se compone de un gobernador,
-Consejo legislativo de nueve individuos nombrados por la
-Corona y Cmara de representantes formada de 36 individuos elegidos
-por el voto popular.</p>
-
-<p>Al hacer la resea de las Antillas menores, comenzaremos diciendo
-que en ellas, lo mismo que en las islas de Jamaica y de Santo Do<span class="pagenum"><a name="Page_362" id="Page_362">[362]</a></span>mingo,
-pertenecientes al grupo de las Antillas mayores, la raza de color
-es ms numerosa que la blanca. Entindese por pequeas Antillas
-las islas que se extienden de Norte a Sur, comenzando por el islote
-del <i>Sombrero</i>, para terminar en <i>Granada</i> y en las <i>Barbadas</i>. Las dos
-islas mayores, <i>Guadalupe</i> y <i>Martinica</i>, con otras menos importantes,
-son colonias francesas; <i>Saint-Barthelemy</i> (San Bartolom) es un municipio
-de la Guadalupe. Entre las Antillas britnicas se encuentra la
-<i>Dominica</i>, que est entre las dos islas francesas mayores. Tambin pertenecen
-a Inglaterra la <i>Barbada</i> y <i>San Cristbal</i>, descubierta la ltima
-por Coln el 1493, y a la cual el gran navegante asoci su nombre.
-La isla de <i>Montserrat</i>, llamada as por el Almirante en honor del santuario
-de Catalua, forma parte del imperio britnico; su capital <i>Plymouth</i>,
-situada al Oeste de la isla, se distingue por la dulzura de su
-clima y la belleza de los paisajes de los alrededores. La isla <i>Antigua</i>,
-nombre que le di Coln recordando Santa Mara la Antigua (iglesia
-que levant en Valladolid el ilustre D. Pedro Ansrez y su mujer
-D. Elo), es poblacin importante. Casi todo el comercio se hace por el
-puerto de Saint-John, situado en la costa septentrional. Es <i>Saint-John</i>
-capital de todas las Antillas llamadas islas de Sotavento. Denominan
-los ingleses <i>islas de Sotavento</i> a las Antillas menores septentrionales,
-incluso las Vrgenes y la Dominica, e <i>islas de Barlovento</i> a las Antillas
-menores meridionales desde la Martinica hasta la Trinidad. Es de advertir
-que tales denominaciones slo tienen valor administrativo bajo
-el punto de vista colonial ingls; pero carecen de todo sentido geogrfico.
-Hllanse las de Barlovento prximas a la costa de Venezuela, y la
-<i>Trinidad</i>, que es la mayor y est situada en el golfo de Paria y bocas
-del Orinoco pertenece a Inglaterra. La isla inglesa <i>Dominica</i> separa
-a las dos francesas <i>Guadalupe</i> y <i>Martinica</i>. Aqulla, por su posicin
-central entre las dos francesas, es el punto estratgico por excelencia
-de las Antillas menores<a name="FNanchor_409" id="FNanchor_409" href="#Footnote_409" class="fnanchor">[409]</a>.</p>
-
-<p>En suma, las Antillas menores se dividen en <i>inglesas</i> (3.550 kilmetros
-cuadrados), <i>francesas</i> (2.777) y <i>holandesas</i> (81). En Saint-John,
-puerto de la isla Antigua y capital de las Antillas menores meridionales
-(islas de Barlovento), reside un gobernador, un presidente, varias
-Corporaciones administrativas, consejos ejecutivos y consejos legislativos,
-nombrados los primeros por la Corona y los segundos en
-una mitad por censatarios.</p>
-
-<p>La <i>Guadalupe</i> y las islas que de ella dependen se dividen administrativamente
-en tres circunscripciones, once cantones y 34 municipios.
-Un consejo general elige de su seno una comisin colonial de cuatro<span class="pagenum"><a name="Page_363" id="Page_363">[363]</a></span>
-individuos por lo menos y de siete a lo sumo, que estudia los intereses
-de la colonia con el gobernador, asistido de un consejo privado. Los
-municipios se constituyen a imitacin de los franceses. La isla elige
-un senador y un diputado que la representan en el Parlamento de
-Francia.</p>
-
-<p>Son colonias holandesas las dos islas <i>Saba</i> y <i>San Eustaquio</i>, las
-ms septentrionales de la cadena interior o volcnica de las Antillas
-menores; la isla de <i>San Martn</i> se divide en dos partes: la del Sur es
-de Holanda y la del Norte es de Francia. Suave y blando es el gobierno
-que los holandeses tienen establecido en las citadas islas, las cuales
-forman parte del gobierno de Curaao, isla de la costa de Venezuela.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_364" id="Page_364">[364]</a></span></p>
-
-
-<h3 id="CAPITULO_XXIII">CAPITULO XXIII</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Virreinato del Per: Blasco Nez Vela: su carcter: su entrada
-en Lima: su poltica.&mdash;Oposicin de Gonzalo Pizarro.&mdash;Muerte
-del inca Manco.&mdash;Crtica situacin del virrey.&mdash;Gobierno
-de Gonzalo Pizarro.&mdash;Marcha de Vaca de Castro
-a Espaa.&mdash;Blasco Nez en Tumbez, en Quito, en San Miguel
-y en otros puntos.&mdash;Batalla de Aaquito.&mdash;Don Pedro
-de la Gasca en el Per: su acertada poltica: batalla
-de Xaquixaguana.</span></p>
-
-<p class="p2">Blasco Nez Vela, caballero de Avila y nombrado virrey del Per
-por Carlos V, sali de Sanlcar el 3 de noviembre de 1543 acompaado
-de los cuatro jueces de la Audiencia y de numeroso squito<a name="FNanchor_410" id="FNanchor_410" href="#Footnote_410" class="fnanchor">[410]</a>.
-Por qu Carlos V no confiri empleo de tanta importancia a Vaca de
-Castro, el vencedor de Chupas y uno de los polticos ms competentes
-e ntegros que el gobierno de Espaa haba mandado a las Indias? No
-acertamos a explicarlo. El sucesor de Vaca de Castro, algo entrado en
-aos y asaz devoto, no era el hombre que necesitaba el Per en aquella
-poca revolucionaria. Desembarc Nez Vela a mediados de enero de
-1544 en Nombre de Dios. Cruz despus el istmo de Panam. Desde que
-pis tierra americana se puso en oposicin con la Audiencia, pues estaba
-decidido a que se cumpliese lo dispuesto en el Cdigo de leyes de
-1542. Como los jueces le suplicasen que no tomara medidas polticas sin
-tener conocimiento exacto del pas y de las necesidades de la colonia,
-hubo de contestar que haba venido, no para interpretar las leyes ni
-discutir su conveniencia, sino para ejecutarlas, y que las ejecutara a
-la letra, cualesquiera que fuesen las consecuencias<a name="FNanchor_411" id="FNanchor_411" href="#Footnote_411" class="fnanchor">[411]</a>.</p>
-
-<p>Blasco Nez, dejando la Audiencia en Panam, continu su camino,
-y costeando las orillas del Pacfico desembarc en Tmbez (4 de
-marzo). Di libertad a muchos esclavos indios, a instancia de sus caciques.
-Continu por tierra su viaje en direccin al Sur e hizo que su
-equipaje fuese llevado por mulas, y donde tuvo necesidad de valerse de
-los indios, dispuso que se les pagase bien. Indicaba todo esto que el virrey
-se hallaba decidido a cumplir al pie de la letra las Ordenanzas.<span class="pagenum"><a name="Page_365" id="Page_365">[365]</a></span>
-Aumentaba el disgusto en el Cuzco y en Lima, siendo apenas escuchado
-Vaca de Castro, que aconsejaba la templanza.</p>
-
-<p>Las miradas se dirigieron entonces a Gonzalo Pizarro. Sacronle de
-su retiro y le llevaron al Cuzco, cuyos habitantes hubieron de saludarle
-con el ttulo de <i>Procurador general del Per</i>, ttulo que fu confirmado
-por el ayuntamiento de la ciudad, el cual le invit a presidir una diputacin
-que ira a Lima a pedir al virrey la suspensin de las Ordenanzas.
-Los partidarios de Pizarro tambin solicitaban para su dolo el ttulo
-de capitn general y el permiso para organizar una fuerza armada.
-Aunque anduvo rehacio el ayuntamiento citado para conceder lo que
-no estaba dentro de sus atribuciones, cedi al fin. Pizarro lo acept por
-ver que en ello haca servicio a Dios i a S. M. i gran bien a esta tierra
-i generalmente a todas las Indias<a name="FNanchor_412" id="FNanchor_412" href="#Footnote_412" class="fnanchor">[412]</a>.</p>
-
-<p>Mientras tanto, Blasco Nez continuaba su viaje a Lima. Entr en
-la ciudad el 17 de mayo de 1544 bajo un palio de pao carmes, cuyas
-varas estaban guarnecidas de plata, y acompaado por el regimiento y
-justicia y oficiales del Rey. A la entrada de Lima haba un arco triunfal
-con las armas de Espaa y las de la misma ciudad. Un caballero,
-con una maza en la mano, emblema de autoridad, cabalgaba delante del
-virrey, quien, despus de pronunciar el juramento de costumbre en la
-sala del consejo, se dirigi a la catedral, en cuya puerta le esperaban
-los clrigos con la cruz alzada. Dentro de la iglesia se cant el <i>Te Deum
-laudamus</i>, retirndose en seguida Blasco Nez a su palacio.</p>
-
-<p>Anunci poco despus que si no tena facultad para suspender la
-ejecucin de las Ordenanzas, prometa unir sus ruegos a los colonos en
-un memorial dirigido a Carlos V, solicitando la revocacin de un cdigo
-que no era conveniente a los intereses del pas ni a la Corona<a name="FNanchor_413" id="FNanchor_413" href="#Footnote_413" class="fnanchor">[413]</a>. Opina
-Prescott que debi suspender la ejecucin, como por entonces, y en
-caso anlogo, hizo Mendoza, virrey de Mxico. Pero Blasco Nez&mdash;aade
-el ilustre historiador&mdash;no tena la prudencia de Mendoza. Sentimos
-no participar en este punto de la opinin de Prescott. Si es verdad,
-como l dice, que Mendoza salv a Mxico de una revolucin, en
-el imperio de los aztecas no haba un Gonzalo Pizarro. Blasco Nez
-envi un mensaje a Pizarro dndole noticias de las facultades extraordinarias
-de que estaba investido, en virtud de las cuales le mandaba
-que disolviese sus fuerzas; pero no slo se hizo el sordo a los consejos,
-sino que al frente de un ejrcito de 400 hombres, se aprest a la lucha.
-Es de notar que por entonces Francisco de Carbajal, el veterano que
-tan bizarramente se port en la batalla de Chupas, resolvi abandonar<span class="pagenum"><a name="Page_366" id="Page_366">[366]</a></span>
-las Indias y volver a Espaa. Spolo Pizarro y le ofreci un mando en
-su ejrcito; proposicin que en los primeros momentos rehus Carbajal,
-diciendo que sus ochenta aos ya le daban derecho a descansar, accediendo
-al fin a los ruegos de su amigo. Qu cara pag su debilidad o
-ambicin!</p>
-
-<p>Seanos lcito dar cuenta en este lugar de un hecho que tiene marcado
-relieve en la historia del Per: la muerte del inca Manco, ltimo
-representante de gloriosa dinasta. Aunque haba sido colocado en el
-trono por Pizarro, cuando tuvo que optar entre su protector y su patria,
-se lanz con toda su alma a defender la libertad de sus compatriotas
-y las antiguas instituciones de su pas. Derrotado por su adversario,
-se retir a las asperezas de sus montaas, prefiriendo salvaje independencia
-a la ignominia de vivir esclavo en aquella hermosa tierra
-donde reinaron sus antepasados. Convienen los cronistas en que despus
-de la derrota de Almagro en los llanos de Chupas (16 septiembre
-1542), algunos de los suyos, entre ellos los capitanes Diego Mndez,
-Francisco Barba, Gmez Prez, Cornejo y Monroy, para no caer en poder
-de los vencedores, se refugiaron en el campo indio, al lado del
-inca Manco. Aaden aquellos escritores que habiendo levantado bandera
-en favor del virrey Blasco Nez los citados capitanes, el inca
-mand matarles. Entonces los castellanos pelearon con los indios, y
-Gmez Prez&mdash;dice Herrera&mdash;cerr con el inca y le mat a pualadas<a name="FNanchor_414" id="FNanchor_414" href="#Footnote_414" class="fnanchor">[414]</a>.</p>
-
-<p>Despus de la muerte del inca Manco, los reyes de Espaa mostraron
-alguna compasin por los descendientes de la antigua y legtima dinasta.
-Concedi S. M. (legitimacin) a varios hijos que Don Christoval
-Baca Tupa Inga, hijo de Guayna Capac, Seor natural que fu del reino
-del Per, havia tenido, siendo soltero, de indias del mismo estado, para
-que pudiessen heredarle como legtimos, con tal que no fuessen perjudicados,
-y alzndoles toda infamia o defecto que por razon del nacimiento
-pudiesse oponerseles, y habilitndolos para obtener qualquier oficio Rl.
-o Concegil.&mdash;Ced. de 1. de abril de 1544.&mdash;Vid. tom. 5 de ellas, fol. 73
-nm. 68<a name="FNanchor_415" id="FNanchor_415" href="#Footnote_415" class="fnanchor">[415]</a>.</p>
-
-<p>Si Gonzalo Pizarro no se hallaba tan dispuesto a la rebelin como
-antes y tal vez pensara a la sazn entrar en negociaciones con el gobierno,
-los consejos de Carbajal, quien nunca retrocedi una vez comenzada
-la contienda, le convencieron de que era necesario seguir adelante.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_367" id="Page_367">[367]</a></span>
-No dejaba de ser crtica la situacin del virrey. Crea que le hacan
-traicin todos los que le rodeaban. Sospechando&mdash;y es de creer que sin
-fundamento&mdash;de Vaca de Castro, dispuso que fuese conducido a un
-buque anclado en el puerto. Inmediatamente hizo prender a otros
-muchos caballeros. Por segunda vez envi una embajada que presida
-el obispo del Cuzco, a Gonzalo Pizarro, hacindole algunas ventajosas
-proposiciones, embajada que tuvo la misma suerte que la anterior.</p>
-
-<p>Cuando se andaba en tales tratos llegaron los jueces de la Audiencia
-de Lima, los cuales, sin consideracin de ninguna clase, desaprobaron
-todos los actos de aquella superior autoridad, atrevindose a visitar
-la crcel y poner en libertad a los caballeros que poco antes haba
-hecho prender Blasco Nez. Es de advertir que entre los jueces de la
-Audiencia se distingua uno llamado Cepeda, hombre tan ambicioso
-como astuto, tan intrigante como conocedor de la ciencia del derecho.
-Declar Cepeda guerra a muerte al virrey, a quien desacredit completamente
-entre el pueblo.</p>
-
-<p>Y con esto llegamos a narrar un hecho que vino a ser causa de la
-perdicin del virrey. Cierto caballero de Lima, que se apellidaba Surez
-de Carbajal, antiguo empleado pblico durante el mando de los gobernadores,
-cay en desgracia del virrey por sospechas de haber infludo
-sobre algunos de sus parientes para que tomasen partido entre los
-descontentos. Blasco Nez le hizo llamar a su palacio a hora avanzada
-de la noche y le acus de traicin en los trminos ms duros,
-contestando tambin enrgicamente Carbajal al negar el cargo. Luego
-el dicho virrei ech mano una daga, i arremeti con l, i le di una
-pualada, i grandes voces mand que le matasen<a name="FNanchor_416" id="FNanchor_416" href="#Footnote_416" class="fnanchor">[416]</a>. Sobre el desgraciado
-Carbajal cayeron los dependientes del virrey y le mataron.
-Sospechando Blasco Nez las consecuencias de su criminal accin,
-dispuso que el cadver fuese trasladado por secreta escalera a la Catedral
-y enterrado en una sepultura. El secreto divulgse en seguida, y,
-quieras que no quieras, se abri la sepultura, mostrndose entonces
-con toda claridad el crimen. Desde aquel momento Blasco Nez estaba
-perdido sin remedio, porque Carbajal era querido de todos, como
-tambin saban todos que el infeliz haba empleado toda su influencia
-en favor de la causa del virrey.</p>
-
-<p>Abandonado Blasco Nez de sus amigos, malquistado con la Audiencia
-y aborrecido de todos, pens abandonar a Lima y retirarse a
-Truxillo, a unas 80 leguas de distancia. Proponase con esto ganar
-tiempo, ya que no tena valor para marchar al encuentro de Gonzalo
-Pizarro, ni para defenderse en Lima. Seguramente que el virrey no<span class="pagenum"><a name="Page_368" id="Page_368">[368]</a></span>
-esperaba la fuerte oposicin que los jueces hicieron a su proyecto, tan
-fuerte que apelaron al patriotismo de los habitantes, quienes en sentido
-revolucionario y a los gritos de <i>Libertad! Libertad! Viva el Rey! Viva
-la Audiencia!</i> se dirigieron al palacio, y, aunque el virrey di orden a
-la guardia y a sus criados que hiciesen fuego, la muchedumbre penetr
-hasta las mismas habitaciones de Blasco Nez, que fu preso y encerrado
-en estrecha prisin. E hzose (la revolucin) sin que muriese
-un hombre, ni fuese herido, como obra que Dios la guiaba para bien
-desta tierra<a name="FNanchor_417" id="FNanchor_417" href="#Footnote_417" class="fnanchor">[417]</a>. La Audiencia depuso al virrey, que fu mandado a
-una isla inmediata y desde la cual se dirigi luego a Panam. Suspendironse
-en seguida las odiadas Ordenanzas.</p>
-
-<p>Gonzalo Pizarro se encontraba ya en Xauxa, a unas 90 millas de
-Lima. Los jueces u oidores de la Audiencia, que ya haban gustado de
-las dulzuras del poder, le mandaron un mensaje, dndole noticia de la
-revolucin y de la suspensin de las Ordenanzas, no sin invitarle tambin
-a que mostrase su obediencia, disolviendo su ejrcito y retirndose
-a gozar tranquilo de sus haciendas. Si Pizarro hubiera abrigado algn
-temor, el veterano Francisco de Carbajal le hubiese animado, como
-seguramente le anim a la lucha. Por esta razn, el encargado del mensaje
-volvi con la siguiente respuesta: Que la voluntad del pueblo era
-que Gonzalo Pizarro se encargase del gobierno del pas, y que si la autoridad
-no le daba desde luego la investidura de gobernador, entregara
-la ciudad al saqueo<a name="FNanchor_418" id="FNanchor_418" href="#Footnote_418" class="fnanchor">[418]</a>. En apuro tan grande, acudieron los oidores
-a pedir consejo a Vaca de Castro, que todava se hallaba detenido
-a bordo de uno de los buques; mas el ex-gobernador guard un silencio
-discreto en situacin tan difcil. Razn tenan los jueces para mostrarse
-aturdidos, pues el viejo Carbajal lleg de noche a la ciudad, redujo a
-prisin a algunos caballeros de Cuzco, que haban abandonado tiempo
-atrs las filas de Pizarro, e hizo ahorcar de las ramas de un rbol a
-tres de aquellos. Cuando los oidores vieron cmo castigaba Pizarro, le
-enviaron un mensaje invitndole a entrar en la ciudad, y declarando
-que la seguridad del pas y la justicia exigan que fuese nombrado gobernador.
-Entr Pizarro en Lima el 28 de octubre de 1544. Componase
-su ejrcito de 1.200 espaoles y de algunos miles de indios que marchaban
-a vanguardia conduciendo la artillera. A los indios seguan los
-alabarderos y arcabuceros, formando un cuerpo de infantera, y, por ltimo,
-la caballera, a cuya cabeza marchaba el mismo Pizarro. Habiendo
-prestado el juramento de costumbre ante la Audiencia, fu proclamado
-gobernador y capitn general del Per, hasta que el Rey dijese<span class="pagenum"><a name="Page_369" id="Page_369">[369]</a></span>
-su voluntad. Alojse en el palacio donde fu asesinado su hermano
-Francisco y celebrronse toda clase de fiestas (corridas de toros y torneos)
-que duraron algunos das. Castig a muchos, y entre los que estuvieron
-prximos a ser ahorcados, se hallaba el cronista Pedro Pizarro,
-honrado y pundonoroso militar, que fu ms fiel a su Rey que a su
-pariente<a name="FNanchor_419" id="FNanchor_419" href="#Footnote_419" class="fnanchor">[419]</a>.</p>
-
-<p>Comenz su gobierno Gonzalo Pizarro desterrando y confiscando
-los bienes de sus enemigos. Hizo suyo el ayuntamiento de Lima y absorbi
-las facultades de la Real Audiencia. El oidor Alvarez fu nombrado
-para acompaar al virrey a Castilla, Cepeda vino a ser un instrumento
-en manos de Gonzalo, el juez Zrate padeca mortal enfermedad<a name="FNanchor_420" id="FNanchor_420" href="#Footnote_420" class="fnanchor">[420]</a>,
-y Tejada deba marchar a Castilla con una relacin de los
-ltimos sucesos para justificar el gobernador su conducta ante los ojos
-de Carlos V. Organiz perfectamente su ejrcito, mand a sus tenientes
-a encargarse del gobierno de las principales ciudades, y con respecto a
-la marina, hizo construir galeras en Arequipa.</p>
-
-<p>De pronto, el buque en que Vaca de Castro estaba preso, que era el
-mismo donde el oidor Tejada se dispona a marchar a Espaa, desapareci
-del puerto, lleg a Panam, cruz el istmo e hizo rumbo a la madre
-patria. Inmediatamente que lleg Vaca de Castro, pues estaba acusado,
-entre otras cosas, de haberse apropiado los caudales pblicos, fu
-preso y conducido a la fortaleza de Arvalo (Avila), mejorando despus
-de prisin, y siendo al fin absuelto por los tribunales de Castilla.
-Volvi a ocupar su puesto en el Consejo y goz fama de honrado ntegro.</p>
-
-<p>Si no agrad a Pizarro la retirada de Vaca de Castro, le disgust
-mucho ms la presentacin de Blasco Nez en Tumbez. Cuando el
-buque que estaba destinado a conducir a Espaa al virrey se separ
-de la costa, el oidor Alvarez, recordando seguramente el poco aprecio
-que Pizarro haba hecho de la Audiencia, se present a Blasco
-Nez y le anunci que se hallaba en libertad, pudiendo tomar el camino
-que quisiese. A Tumbez lleg a mediados de octubre de 1544. Al
-saltar en tierra public un manifiesto denunciando a Pizarro como
-traidor al Rey, y exhortando a todos para que le ayudasen a sostener
-la autoridad real. Acudieron muchos, aunque no los que necesitaba
-si quera luchar con uno de los capitanes de Pizarro que a la sazn
-lleg a la costa. Entonces Blasco Nez abandon su posicin de
-Tumbez y cruzando un pas montuoso y lleno de nieve, se dirigi a
-Quito. All recibi la grata nueva de que Belalczar, comandante de<span class="pagenum"><a name="Page_370" id="Page_370">[370]</a></span>
-Popayn, le ayudara con todas sus fuerzas en la prxima campaa.
-Comprendiendo que Quito no era sitio favorable para la reunin de sus
-partidarios, hizo rpida contramarcha hacia la costa y se situ en la
-ciudad de San Miguel, reuniendo cerca de 500 hombres entre caballera
-e infantera, mal provistos de armas y municiones. Pizarro, entretanto,
-dej a Lima, lleg a Truxillo y tom la vuelta de San Miguel, deseoso
-de terminar la contienda. Se present en San Miguel, cuando Blasco
-Nez, no contando con fuerzas suficientes para reir una batalla, se
-retir donde pudiese recibir el auxilio de Belalczar. Detrs del virrey
-march Pizarro, quien dispuso que se adelantara Carbajal. Por cierto
-que en una escaramuza, a causa de un descuido de Carbajal, llev el virrey
-la mejor parte. Sin embargo, el veterano jefe continu de da y de
-noche a los alcances del enemigo. El deseo de Blasco Nez era llegar a
-Pastos, jurisdiccin de Belalczar, caminando por terrenos pantanosos,
-donde ni hombres ni caballos encontraban alimento. Adems, el virrey
-desconfiaba de los suyos, hasta el punto que hizo dar muerte a algunos de
-sus oficiales. Sali a tierra firme, y pasando por Tomebamha, volvi a penetrar
-en Quito y <i>limpiando de sus zapatos el polvo</i>&mdash;como escribe Prescott&mdash;continu
-su camino hacia Pastos. Iba Pizarro picando la retaguardia
-al virrey, a quien estuvo a punto de alcanzar en Pastos, y continu al
-alcance algunas leguas, hasta que, no queriendo atacar con desventaja al
-virrey y a Belalczar unidos, y tambin no contando con Carbajal (el
-cual haba tenido que marchar con algunas fuerzas a La Plata, donde
-Diego Centeno, hacindole traicin, levant bandera por la Corona), dispuso
-la retirada y lleg a Quito con el objeto de reanimar el espritu de
-sus desmayadas tropas. Blasco Nez logr entrar en Popayn, capital
-de la provincia, pudiendo descansar sus tropas de las fatigas de una
-marcha de ms de 200 leguas. Reunidas las tropas del virrey y las de
-Belalczar llegaban a sumar 400 hombres. Sali en los primeros das
-de enero de 1546 Blasco Nez de Popayn, acompaado de Belalczar,
-camino de Quito. Cuando lo supo Pizarro, se retir de dicha capital
-y tom fuerte posicin a tres leguas ms al Norte, en un terreno elevado
-que dominaba un ro, cuyas aguas tena que atravesar el enemigo.
-Lleg Blasco Nez poco despus y al considerar el sitio que ocupaba
-Pizarro, valindose de la obscuridad de la noche levant el campo, y
-dando gran rodeo penetr en Quito. Cuntase que al ver la ciudad desierta
-y que Pizarro era el dolo de todos, el infeliz virrey levant las
-manos al cielo, exclamando: <i>As abandonas, Seor, a tus servidores!</i>
-Belalczar, comprendiendo que era temeridad dar la batalla en aquellas
-circunstancias, aconsej a Blasco Nez que entrase en negociaciones
-con el enemigo.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_371" id="Page_371">[371]</a></span>
-Se neg terminantemente a ello, y despus de arengar a sus tropas,
-sali de Quito (18 de enero del citado ao de 1546) y present batalla a
-Pizarro. Pruebas de valor dieron ambos ejrcitos, siendo al fin derrotado
-el virrey Blasco Nez. Entre otros muertos, merecen especial mencin
-Cabrera, el teniente de Belalczar, y cay mortalmente herido el oidor
-Alvarez. Belalczar, cubierto de heridas, fu hecho prisionero. Blasco
-Nez se di a conocer por su bizarra; pero un golpe de hacha que le
-di un soldado en la cabeza le derrib del caballo, estando ya gravemente
-herido. En aquella situacin, el licenciado Carbajal, hermano de aquel
-que el virrey asesin en el palacio de Lima&mdash;y que por esta causa se
-puso al lado de Pizarro&mdash;se dirigi a dicho Blasco Nez, le ech en
-cara el asesinato, y cuando se dispona a darle el golpe mortal con su
-propia mano, se present Pizarro y mand a un negro que traa que
-le cortase la cabeza, i en todo esto no se conoci flaqueza en el visorrey,
-ni habl palabra, ni hizo ms movimiento que alzar los ojos al
-cielo, dando muestra de mucha christiandad<a name="FNanchor_421" id="FNanchor_421" href="#Footnote_421" class="fnanchor">[421]</a>.</p>
-
-<p>Tal fu la batalla de <i>Aaquito</i>. Belalczar, que cur de sus heridas,
-obtuvo perdn y fu restablecido en su gobierno. Blasco Nez,
-primer virrey del Per, aunque era hombre vano, desconfiado y antiptico,
-tena dos buenas cualidades: lealtad con su Rey y constancia
-en la desgracia.</p>
-
-<p>Lleg Pizarro a la cima del poder. Hizo su entrada en Lima, llevando
-las riendas de su caballo dos capitanes a pie, y cabalgando a su
-lado el arzobispo de Lima y los obispos del Cuzco, Quito y Bogot.
-Echronse las campanas al vuelo, las calles estaban llenas de ramaje
-y las casas colgadas de tapices; dironle los ttulos de Libertador y
-Protector del pueblo. Para que todo fuese dicha, recibi entonces la
-noticia de que Carbajal, su fiel teniente, haba sofocado la insurreccin
-dirigida por Centeno, cuyos restos andaban dispersos y el jefe haba
-encontrado refugio en una cueva de la montaa. Comenz Pizarro a
-desplegar una ostentacin verdaderamente regia. Se le aconsej por
-muchos, entre otros por Carbajal, que se proclamara Rey, y se le dijo
-que se casase con la Coya, princesa india, representante de los Incas,
-para que as las dos razas pudieran vivir tranquilas bajo un cetro comn<a name="FNanchor_422" id="FNanchor_422" href="#Footnote_422" class="fnanchor">[422]</a>.
-Para desgracia suya&mdash;como despus veremos&mdash;la roca Tarpeya
-no estaba lejos del Capitolio.</p>
-
-<p>La nueva de tales sucesos lleg a Espaa en el verano de 1545. A
-la sazn Carlos I se hallaba en Alemania, ocupado en sosegar las turbulencias
-del imperio, y su hijo Felipe, gobernador del reino, resida en<span class="pagenum"><a name="Page_372" id="Page_372">[372]</a></span>
-Valladolid con la corte. Como en semejantes casos acontece, se puso en
-cuestin por el Consejo, presidido por Felipe, y del cual formaba parte
-el duque de Alba, el modo de restablecer el orden en las colonias. Ventilse
-la forma del remedio de tan grave caso, en que hubo dos opiniones:
-la una, de enviar un gran soldado con fuerza de gente a la demostracin
-de este castigo; la otra, que se llevase el negocio por prudentes
-y suaves medios, por la imposibilidad y falta de dinero para llevar
-gente, caballos, armas, municiones y abastecimientos, y para sustentarlos
-en Tierra Firme y pasarlos al Per<a name="FNanchor_423" id="FNanchor_423" href="#Footnote_423" class="fnanchor">[423]</a>. De la primera opinin
-debieron ser, lo mismo el Prncipe que haba de reinar con el nombre de
-Felipe II, que el futuro y severo gobernador de los Pases Bajos. El
-Emperador, desde Colonia, se decidi por la ltima opinin, y nombr a
-D. Pedro de la Gasca para pacificar aquel inmenso territorio. A la carta
-de Carlos V, del 6 de agosto de 1545, contest La Gasca, entre otras
-cosas, lo siguiente:</p>
-
-
-<p class="p2 i3">S. C. C. M.</p>
-
-
-<p class="i2">Recib la carta de V. M. en que me manda vaya a entender en las
-cosas del Per, y aunque es jornada peligrosa para la salud y vida,
-mas como viendo que los hombres desde que nacemos estamos condenados
-a la muerte y obligados al trabajo, y cun particular obligacin
-tenemos a esto los vasallos de V. M., viendo la determinacin que todas
-las veces que de ello hay necesidad, V. M., por lo que nosotros conviene,
-no rehusa de poner todo riesgo y trabajo su persona, siendo lo
-que es, importando su conservacin tanto al bien universal de la Repblica
-Cristiana. Y en otra clusula aade: Conozco mis pocas fuerzas
-y corta industria, que ninguna experiencia tengo de las cosas de
-las Indias; y conforme esto, si me faltare la vida salud en el camino
- medios en los negocios, sera intil para servir Dios y V. M. en
-ellos, y no se conseguira el fin de la pacificacin de aquella tierra. Mas
-considerando la determinacin con que V. M. me lo manda, me pareci
-que sin rplica ni excusa le deba obedecer, considerando que con hacer
-lo que en m suele, tratando los negocios con fe, verdad y limpieza que
-debo a Dios y mi prncipe, habr cumplido. En Madrid 14 de noviembre
-de 1545. De vuestra S. C. C. M. humilde vasallo indigno criado
-que sus Reales manos besa, El lic. Gasca Gil Fernndez Dvila<a name="FNanchor_424" id="FNanchor_424" href="#Footnote_424" class="fnanchor">[424]</a>.
-Presentse La Gasca ante el Consejo de Valladolid y pidi ir al Per
-como representante del soberano y revestido de toda la real autori<span class="pagenum"><a name="Page_373" id="Page_373">[373]</a></span>dad<a name="FNanchor_425" id="FNanchor_425" href="#Footnote_425" class="fnanchor">[425]</a>.
-No quiero&mdash;dijo&mdash;sueldo ni recompensa de ninguna especie;
-con mis hbitos y mi breviario espero llevar cabo la empresa que se
-me confa<a name="FNanchor_426" id="FNanchor_426" href="#Footnote_426" class="fnanchor">[426]</a>.</p>
-
-
-<div class="figcenter2em" id="GASCA">
- <img src="images/p373.jpg" width="300" height="405" alt=""/>
- <div class="caption">
- <p>El Licenciado <i>D. Pedro de la Gasca</i>, segn retrato
-existente en Valladolid.</p>
- </div>
-</div>
-
-<p>Parece ser que los individuos
-del Consejo no se creyeron
-autorizados para
-conceder los extensos
-poderes que solicitaba
-La Gasca; pero el Emperador,
-a una carta
-del antiguo colegial de
-San Bartolom de Salamanca,
-contest (16
-febrero 1546) confirindole
-absoluta autoridad.
-Sera La Gasca
-nombrado presidente
-de la Real Audiencia,
-se le autorizaba para
-hacer nuevos repartimientos
-y confirmar los
-ya hechos, declarar la
-guerra y levantar tropas,
-nombrar y separar
-todos los empleados.
-Poda ejercer la regia
-prerrogativa de perdonar
-los delitos y conceder amnista a todos los complicados en la rebe<span class="pagenum"><a name="Page_374" id="Page_374">[374]</a></span>lin,
-y se le ordenaba que revocase las odiadas Ordenanzas. En compaa
-del valiente capitn Alonso de Alvarado, se embarc en Sanlcar
-(26 mayo 1546), llegando a las Indias (3 julio) despus de prspero viaje.
-Desde el puerto de Santa Mara, donde supo que el virrey Blasco Nez
-haba muerto en la batalla de Aaquito y que Gonzalo Pizarro gobernaba
-absolutamente el pas, se dirigi a <i>Nombre de Dios</i>, siendo recibido
-por Hernn Mexa, uno de los capitanes ms fieles a Pizarro, con
-los honores debidos a su alta dignidad. Presentse despus en Panam,
-en cuyas aguas se hallaba la escuadra, mereciendo tambin favorable
-acogida del gobernador Hinojosa. Comprendiendo entonces Gonzalo
-Pizarro que el enviado de Carlos V, <i>con toda su reputacin de santo, era
-el hombre ms maoso que haba en toda Espaa ms sabio</i><a name="FNanchor_427" id="FNanchor_427" href="#Footnote_427" class="fnanchor">[427]</a> determin
-enviar un mensaje al Emperador, ya para justificar su conducta,
-ya para solicitar la confirmacin de su autoridad.</p>
-
-<p>Presida la comisin Lorenzo de Aldana, quien, antes de embarcarse
-para Espaa, deba entregar una carta a La Gasca, firmada por 70
-de los principales vecinos de Lima y con fecha del 14 de octubre de
-1546, en la cual se le manifestaba que volviese a la metrpoli, porque
-su presencia servira nicamente para renovar los pasados disturbios;
-pero cuando Aldana se convenci de las atribuciones que traa el
-presidente, abandon la causa de Pizarro, y lo mismo hizo poco despus
-Hinojosa, poniendo la escuadra a las rdenes de La Gasca.</p>
-
-<p>El presidente se decidi a obrar. Levant emprstitos sobre el crdito
-del gobierno, recibi los fondos que le adelantaron los vecinos ricos
-de Panam, reuni gente y almacen provisiones. Hizo repartir proclamas
-y manifiestos; y ltimamente, mand copias de sus poderes a Gonzalo
-Pizarro y le anunci que todava era tiempo de volver a la obediencia
-del Rey. No sabiendo Pizarro qu camino tomar, consult el caso
-con el veterano Carbajal y el abogado Cepeda, los cuales estuvieron en
-desacuerdo, pues al paso que Carbajal opin que deba aceptarse la Real
-gracia, el pedante Cepeda aconsej la lucha y aun lleg a decir que el
-viejo soldado obraba por las sugestiones del miedo.</p>
-
-<p>Noticioso Pizarro de la defeccin de Hinojosa y Aldana, de la entrega
-de la escuadra y de la toma de Cuzco por Centeno&mdash;aquel jefe
-realista que escondido un ao en una cueva cerca de Arequipa, se presentaba
-a la sazn con deseos de venganza&mdash;Pizarro, repetimos, se decidi
-por la opinin de Cepeda y se dispuso a desesperada lucha. Dej
-Cepeda su profesin de oidor por la de militar y se puso al frente de
-las tropas, bien que el alma de la empresa era Carbajal. No pudiendo
-Cepeda olvidar su profesin de abogado, form ridculo proceso contra<span class="pagenum"><a name="Page_375" id="Page_375">[375]</a></span>
-La Gasca, Hinojosa y Aldana. Refiere el historiador Fernndez que
-Carbajal pregunt: Qu objeto tiene vuestro proceso?&mdash;Evitar dilaciones,
-contest Cepeda, y si fuesen hechos prisioneros, que se les ejecute
-inmediatamente.&mdash;Yo crea&mdash;aadi el veterano&mdash;que ese proceso tena
-virtud para matarlos como con un rayo. Si alguno de ellos cae en mis
-manos, no necesitar de la sentencia y firmas para hacerlos morir<a name="FNanchor_428" id="FNanchor_428" href="#Footnote_428" class="fnanchor">[428]</a>.</p>
-
-<p>Aldana con la escuadra sali de Panam (mediados de febrero de
-1547) dirigindose a Lima. Por su parte Pizarro abandon la ciudad y
-estableci su campamento a una legua de Lima y dos de la costa; mas
-antes Cepeda reuni a los vecinos de la ciudad y les hizo prestar juramento
-de mantenerse fieles a Gonzalo. Cunto tiempo&mdash;pregunt
-Carbajal a su compaero&mdash;pensis que durarn esos juramentos? Luego
-que hayamos salido de aqu, se los llevar el primer viento que sople de
-la costa. En efecto, inmediatamente que Aldana ech el ancla en el
-puerto, los habitantes de Lima volvieron sus ojos al nuevo astro.</p>
-
-<p>Cuando vi Gonzalo que por el Norte le amenazaba La Gasca y por
-el Sur Centeno, se decidi pasar a Chile, llegando al lago de Titicaca,
-en tanto que el presidente sala de Panam, arribaba a Tmbez, se detena
-en Trujillo y entraba en el valle de Xauxa.</p>
-
-<p>Pizarro y Centeno se encontraron (26 octubre 1547) en las llanuras
-de <i>Huarina</i>, al Sudoeste del lago. Carbajal y Cepeda pelearon como
-bravos, en particular el primero, que consigui sealada victoria.</p>
-
-<p>No arredr este contratiempo a La Gasca. Sali de Xauxa (22 diciembre
-1547), y entr en la provincia de Andaguaylas, donde se le
-uni Centeno, como tambin Belalczar, conquistador de Quito, y Valdivia,
-conquistador de Chile. Hallbanse, adems, a su lado los obispos
-de Cuzco, Quito y Lima, la nueva Audiencia y muchos clrigos seculares
-y regulares. La Gasca, con poderoso ejrcito y llevando como capitanes
-a Hinojosa, Alvarado y Valdivia, atraves las elevadas crestas
-de los Andes, cubiertas de nieve y hielos, camin entre rocas y precipicios,
-barrancos y laderas, ech un puente sobre el ro Apurimac y se
-dirigi al valle de <i>Xaquixaguana</i>. Si gloria merece Anbal atravesando
-el pequeo San Bernardo, y Napolen el gran San Bernardo, digno de
-no menor fama es La Gasca atravesando los Andes. En Xaquixaguana
-se encontraron Pizarro y La Gasca (9 abril 1548). Refieren los historiadores
-que cuando Carbajal vi las disposiciones de las tropas reales,
-hubo de decir: Valdivia est en la tierra y rige el campo, o el diablo<a name="FNanchor_429" id="FNanchor_429" href="#Footnote_429" class="fnanchor">[429]</a>.
-No saba el esforzado veterano que, en efecto, Valdivia se hallaba
-en el campamento real. Cepeda y Garcilaso de la Vega, padre<span class="pagenum"><a name="Page_376" id="Page_376">[376]</a></span>
-del historiador, hicieron traicin a su causa, pasndose al enemigo. Una
-columna de arcabuceros y un escuadrn de caballera siguieron el ejemplo.
-Gonzalo Pizarro, Carbajal, Juan de Acosta y algunos ms intentaron
-la resistencia, aunque todo fu en vano. Gonzalo pregunt a Juan
-de Acosta: <i>Qu haremos, hermano Juan?</i> Acosta respondi: <i>Seor, arremetamos
-y muramos como los antiguos romanos</i>. Pizarro contest: <i>Mejor
-es morir como cristianos</i>. Pizarro recordaba seguramente la rota de los
-Comuneros de Castilla y las palabras de Juan de Padilla. Gonzalo fu
-hecho prisionero, como tambin Carbajal. Cuntase que Carbajal fu
-insultado por la soldadesca realista. Diego Centeno se declar su defensor.
-<i>Quin es vuestra merced</i>&mdash;le pregunt Carbajal&mdash;<i>que tanta merced
-me hace?</i> Centeno respondi: <i>Qu, no conoce vuestra merced a Diego
-Centeno?</i> Carbajal dijo entonces: <i>Por Dios, seor, que como siempre v a
-vuestra merced de espaldas<a name="FNanchor_430" id="FNanchor_430" href="#Footnote_430" class="fnanchor">[430]</a>, agora, tenindole de cara no le conoca</i><a name="FNanchor_431" id="FNanchor_431" href="#Footnote_431" class="fnanchor">[431]</a>.
-Como en Villalar, el triunfo fu de la causa de la legalidad. Pizarro,
-Carbajal, Acosta y otros caballeros pagaron con la vida su deslealtad,
-como antes Padilla, Bravo y Maldonado. Muchos sufrieron el destierro
-y las propiedades de todos fueron confiscadas.</p>
-
-<p>Retirado La Gasca al valle de Guaynarima recompens sus partidarios.
-March en seguida Lima, mereciendo ser aclamado por el
-pueblo que le llamaba <i>Padre, Restaurador y Pacificador del Per</i>. No
-vi el mundo&mdash;dice Ruiz de Vergara&mdash;semejante transformacin; en
-breve tiempo desde pastor de almas pas a ejercer oficio de virrey, y
-el bculo fu bastn militar con que gobern ejrcitos que aseguraron
-a su Prncipe y a su patria las mayores riquezas que han logrado los
-hombres en otras monarquas. Las victorias fueron ms dignas de gloria
-cuanto ms fuertes fueron los vencidos<a name="FNanchor_432" id="FNanchor_432" href="#Footnote_432" class="fnanchor">[432]</a> (<a href="#Ag">Apndice G.</a>)</p>
-
-<p>Terminada la guerra, comenz La Gasca su misin de juez y de gobernador.
-Como presidente de la Audiencia y rodeado de magistrados
-tan entendidos como justos, despach muchos negocios que estaban
-atrasados durante las pasadas revueltas, en particular importantes
-pleitos sobre la propiedad. Introdujo excelentes reformas en el gobierno
-municipal de las ciudades. Mand a expediciones lejanas a algunos caballeros
-ms amigos de motines que del orden pblico. Comprendiendo
-la triste situacin de los infelices indios, plante sistema de impuestos
-ms equitativo y beneficioso que el establecido por los antiguos soberanos.
-Dict leyes humanitarias y rechaz frecuentemente las protestas
-de los colonos. Don Pedro de La Gasca, por sus rectas intenciones<span class="pagenum"><a name="Page_377" id="Page_377">[377]</a></span>
-y por sus altas miras polticas, debe figurar entre los grandes hombres
-de Espaa en aquel siglo.</p>
-
-<p>Pacificado el Per, La Gasca se embarc para Espaa en Nombre
-de Dios, llegando a Sevilla (octubre de 1550) con rico tesoro. Desde
-Sevilla despach a Flandes, donde a la sazn estaba el Emperador, al
-capitn Lope Martn, con aviso de lo que haba pasado en Tierra Firme
-y de su llegada en salvo con el tesoro: nueva que del Rey fu bien
-recibida, por hallarse muy necesitado de dinero para las guerras extranjeras
-que trataba<a name="FNanchor_433" id="FNanchor_433" href="#Footnote_433" class="fnanchor">[433]</a>. Dice Ruiz de Vergara que aadi que l
-vena con el breviario y 46.000 ducados de deuda, por lo cual suplicaba
-al Csar que mandase pagar a sus acreedores. Mand el Emperador
-que del tesoro que traa, los tomase en buena hora<a name="FNanchor_434" id="FNanchor_434" href="#Footnote_434" class="fnanchor">[434]</a>.</p>
-
-<p>La Gasca no fu un genio; pero s un carcter.<a name="FNanchor_435" id="FNanchor_435" href="#Footnote_435" class="fnanchor">[435]</a> Hay hombres&mdash;escribe<span class="pagenum"><a name="Page_378" id="Page_378">[378]</a></span>
-Prescott&mdash;cuyo carcter es tan a propsito para las crisis particulares
-en que se presentan, que parecen especialmente designados
-por la Providencia para dominarlas. Tales fueron Washington en los
-Estados Unidos, y La Gasca en el Per. Podemos concebir que haya
-hombres de cualidades ms altas a lo menos en la parte intelectual;
-pero la maravillosa conformidad de su carcter con las exigencias de su
-situacin, la perfecta habilidad con que supieron elegir los medios ms
-conducentes para conseguir el fin que se proponan, son las que constituyen
-el secreto de sus triunfos. Ellas hicieron a La Gasca sofocar gloriosamente
-la revolucin, y a Washington, an ms gloriosamente llevarla
-a cabo<a name="FNanchor_436" id="FNanchor_436" href="#Footnote_436" class="fnanchor">[436]</a>.</p>
-
-<p>Si nos agrada que el escritor americano coloque a nuestro La Gasca al
-lado de Washington, la imparcialidad nos obliga a decir que el espaol,
-aunque prestigioso gobernante, se halla muy por debajo del hijo ilustre
-de Virginia.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_379" id="Page_379">[379]</a></span></p>
-
-
-<h3 id="CAPITULO_XXIV">CAPITULO XXIV</h3></div>
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Virreinato del Per (Continuacin).&mdash;El virrey Mendoza.&mdash;Gobierno
-de la Audiencia.&mdash;El marqus de Caete: insurreccin
-de Sairi Tupac.&mdash;Expediciones.&mdash;El conde de Nieva
-y Garca de Castro.&mdash;El virrey Toledo: suplicio de Sairi
-Tupac.&mdash;Los chirinamos.&mdash;Los jesutas.&mdash;Cdula de Felipe
-II.&mdash;Enrquez y el conde de Villar Don Pardo.&mdash;El
-marqus de Caete: los piratas.&mdash;Santo Toribio.&mdash;Las encomiendas.&mdash;Cdula
-de Felipe III.&mdash;El marqus de Montesclaros:
-creacin de catedrales.&mdash;El prncipe de Esquilache,
-el conde de Chinchn y el marqus de Mancera.&mdash;Los virreyes
-conde de Salvatierra, conde de Alba de Liste y
-conde de Santisteban.&mdash;El conde de Lemos y otros virreyes
-nombrados por Carlos II.&mdash;Terremoto de 1678.&mdash;Virreinato
-de Castell dos Rus: terremoto de 1707: autos de fe.&mdash;Virreinato
-del obispo de Quito.&mdash;El prncipe de Santo Bono
-y otros virreyes.&mdash;Comisin cientfica en el Per.&mdash;Sublevacin
-de los indios.&mdash;Cdula de 1736.&mdash;El conde de Superunda:
-terremoto de 1746.&mdash;El virrey Amat: expulsin de
-los jesutas.&mdash;Los virreyes Guirior y Juregui.&mdash;El indio
-Condorcanqui.&mdash;Los virreyes Croix, Gil de Taboada,
-O'Higgins y Avils.&mdash;Bolivia bajo el virreinato del Per
-y despus del de Buenos Aires.</span></p>
-
-<p class="p2">D. Antonio de Mendoza, propuesto a Carlos V por La Gasca para
-el cargo de virrey del Per, lleg a Lima (mes de septiembre de 1551).
-Mostrse en el Per tan prudente y bondadoso como antes en Mxico.
-Encarg a su hijo D. Francisco que recorriese el Per con el objeto de
-conocer las necesidades pblicas y dispuso que Juan de Betanzos escribiera
-la historia del Per desde su descubrimiento.</p>
-
-<p>Ynformado el Rey de haverse alzado Mango Yuga Yupangui por
-los malos tratamientos que resciva de los Espaoles, y que por su muerte
-lo andaba tambien su hijo Inga, con muchos caciques e indios, malogrndose
-el fruto de su redencion; y habiendo noticia de que quera
-christianarse y venir al servicio y obediencia de S. M., le avis aversele
-concedido (el indulto) y perdonado todos sus delitos, encargndole<span class="pagenum"><a name="Page_380" id="Page_380">[380]</a></span>
-se presentase al virrey D. Antonio de Mendoza, con sus caciques y secuaces,
-que estaba prevenido le honrrasse e hiciesse restituir las casas
-y chacaras que poseha su padre al tiempo que se alz.&mdash;Cd. de 9 de
-marzo de 1552.&mdash;Vid. doc. 11 de ellas, fol. 406, nm. 60<a name="FNanchor_437" id="FNanchor_437" href="#Footnote_437" class="fnanchor">[437]</a>.</p>
-
-<p>Si el licenciado La Gasca, deseando premiar a los que haban permanecido
-fieles a la causa del Rey, hubo de conceder 150 encomiendas,
-ni la Audiencia, ni Mendoza, aunque se hallaban autorizados a ello, concedieron
-ninguna. El tributo que pagaban los indios sujetos a las encomiendas
-iba todo a parar a manos de los encomenderos, hasta que por
-Real Cdula de 1550, se les impuso la obligacin de pagar el quinto a
-la Corona, disposicin que comenz a practicarse durante el gobierno
-de la Audiencia.</p>
-
-<p>Muri Mendoza en julio de 1552, volviendo la Audiencia a encargarse
-del gobierno. La suspensin del servicio personal de los indios,
-ordenada por la Audiencia, produjo varios desrdenes, siendo el principal
-jefe de los descontentos Hernndez Girn, el cual se di tan buena
-maa que se hizo dueo del Cuzco y se aproxim a Lima. Hernndez
-Girn logr vencer al ejrcito real en Chuquinga, y cuando se dispona
-a empresas mayores, le abandonaron los suyos. Hecho prisionero
-en Atunjanja, muri decapitado en la capital el 7 de diciembre de 1554;
-su cabeza se coloc en el rollo de la plaza, al lado de las de Gonzalo
-Pizarro y Carbajal.</p>
-
-<p>Don Andrs Hurtado de Mendoza, segundo marqus de Caete, recibi
-el gobierno que le entreg la Audiencia en julio de 1557; pero su
-nombramiento fu hecho el 10 de marzo de 1555. Concedi algunas encomiendas
-a los que ms se distinguieron en servicio del Rey, y a los
-descontentos que se crean con derecho a ellas, los mand a Espaa, si
-bien tampoco consiguieron nada de Felipe II. Procur el marqus de
-Caete la sumisin de Chile, mandando contra los <i>araucanos</i> a su hijo
-Don Garca.</p>
-
-<p>Un hecho de verdadera importancia se registra en el gobierno del
-citado virrey, y fu que tuvo la fortuna de acabar con la insurreccin
-de Sairi Tupac, heredero de Inca Manco, el cual se puso a la cabeza de
-los indios quichuas. Para vencer dicha insurreccion se vali del influjo
-de la coya D. Beatriz, ta de Sairi y de Juan de Betanzos, emparentado
-con la dinasta de los Incas. Entr Sairi en la ciudad de los Reyes
-como solan entrar los antiguos monarcas, llevado en una litera.
-Por la renuncia de sus derechos se le dieron 20.000 ducados de renta
-en las encomiendas de Sacsahuana y Jucay, el ttulo de Adelantado y
-otras mercedes. Dcese que en el acto de concederle estas gracias, co<span class="pagenum"><a name="Page_381" id="Page_381">[381]</a></span>giendo
-una hebra del fleco de terciopelo de la mesa, exclam: <i>Todo este
-pao y su guarnicin eran mos, y ahora me dan este pelito para mi sustento
-y el de mi casa</i>. Tiempo adelante se convirti a la religin cristiana,
-recibiendo el nombre de Diego.</p>
-
-<p>Dedicse el marqus de Caete a mejorar el estado del pas, fundando
-en la regin de los <i>caaris</i> la ciudad de <i>Cuenca</i>, reprimiendo las
-demasas de los negros, enviando tres buques a explorar el Estrecho de
-Magallanes, y encomendando a Pedro de Ursa el descubrimiento de
-los <i>omaguas</i>, habitantes&mdash;segn se deca&mdash;de tierras abundantes de oro;
-esta expedicin, a causa de las crueldades de Lope de Aguirre, tuvo
-mal resultado.</p>
-
-<p>Don Diego de Acevedo y Ziga, conde de Nieva, se hizo cargo del
-gobierno el 31 de abril de 1561. Concedi algunas encomiendas. Se declar
-que correspondan a la Corona las encomiendas de Lope de Mendieta,
-de D. Alonso de Montemayor y de D. Francisco de Mendoza. El
-conde de Nieva fund el pueblo de <i>Arnedo</i>, en el valle de Chancay, y
-el de <i>Ica</i>, en un paraje que era guarida de ladrones. Segn algunos
-escritores, fu asesinado por un marido ultrajado en su honra y cuando
-de noche suba por una escalera a un balcn de la casa del citado marido.</p>
-
-<p>Encargse D. Lope Garca de Castro del mando el 21 de septiembre
-de 1564, y lo desempe hasta el 26 de noviembre de 1569. Gobern
-el Per con el ttulo de presidente de la Audiencia, conferido por
-Felipe II. Estableci la casa de la moneda, intent colonizar las islas
-de Chilve y confi a Alvaro de Mendaa una expedicin que di por
-resultado el descubrimiento de las islas de Salomn, en la Oceana. No
-concedi ninguna encomienda.</p>
-
-<p>De la prudente y sabia administracin de D. Francisco de Toledo
-quedan muchos e importantes recuerdos, si bien su gobierno se halla
-afeado con la nota de crueldad. La visita general que hizo por el virreinato
-y que emprendi el 23 de octubre de 1570, fu beneficiosa
-a los indios, porque el virrey logr corregir algunos abusos de los
-encomenderos y fund muchos pueblos de indgenas, a los cuales concedi
-el derecho de juntarse en cabildos para tratar de los asuntos que
-creyesen necesario.</p>
-
-<p>Consideremos otro asunto de no escaso inters. Gozaba de independencia
-la ciudad de Vilcabamba y en ella haban tomado la borla
-imperial, despus de Sairi-Tupac, Titu-Cusi y Tupac-Amaru. Queriendo
-el virrey acabar con aquel ridculo imperio, entr en negociaciones con
-Tupac-Amaru, que no dieron resultado favorable. Lo que no pudo conseguir
-por medio del consejo, lo conseguir por la fuerza. Encargse<span class="pagenum"><a name="Page_382" id="Page_382">[382]</a></span>
-de ello D. Martn de Loyola que, al frente de 200 soldados, penetr en
-el pas, donde encontr cortados los caminos y rotos los puentes. Sin
-embargo, pudo llegar de improviso a Cochabamba y habindose apoderado
-del Inca, le hizo llevar prisionero al Cuzco, donde fu condenado
-a muerte. Cuando marchaba al cadalso, como oyese que gritaba el
-pregonero: <i>A este hombre matan por tirano y traidor su Magestad</i>, replic:
-<i>No digas eso, pues sabes que no es verdad; yo no he hecho traicin,
-ni pensado hacerla, como todo el mundo sabe. D que me matan porque el
-virrey lo quiere y no por mis delitos.</i> En el momento de entrar en la
-plaza, sitio destinado a la ejecucin, aparecieron muchas coyas e hijas
-de caciques clamando tristemente: <i>Inca, por qu te van matar? Qu
-traiciones has hecho para merecer tal muerte? Pide quien te la da, que
-nos mande matar todas, pues somos todas tuyas por la sangre y por la
-condicin, y ms dichosas seremos en tu compaa que quedando siervas
-de los que te matan.</i> Tupac-Amaru recibi con resignacin la muerte;
-pero la opinin pblica acus de cruel al virrey, y hasta el mismo
-Felipe II, tiempo adelante, le hech en cara semejante hecho, dicindole:
-Idos vuestra casa, que yo no os mand al Per para matar
-reyes. Deseoso de quitar a los indios toda idea de insurreccin, puso
-el virrey en el Cuzco fuerte guarnicin de espaoles y llev a Lima las
-momias de los Incas, a cuya presencia se arrodillaba la muchedumbre
-en los caminos.</p>
-
-<p>Intent conquistar el pas de los <i>chiriguanos</i>, en el cual entr y tuvo
-que retroceder escarmentado. Enemigo de los jesutas, desde Los Reyes,
-con fecha 7 de octubre de 1578, mand a Martn Garca de Loyola,
-corregidor del Potos, que cerrase las puertas de la casa que all
-tenan los Padres y les embargara los bienes temporales de que eran
-dueos. En virtud de la orden del virrey fueron arrojados de dicha
-casa los PP. Jos de Acosta, Baena, Medina y los HH. Santiago, Toms
-y Domingo<a name="FNanchor_438" id="FNanchor_438" href="#Footnote_438" class="fnanchor">[438]</a>. No escatimaremos nuestros aplausos a la gestin
-administrativa de D. Francisco de Toledo. Mejor el estado de la Hacienda
-y public sabias ordenanzas.</p>
-
-<p>Antes de terminar la resea de este virreinato, hagamos un descanso
-para registrar dos hechos realizados por Felipe II, digno de censura
-uno y digno de alabanza otro. Refirese el primero a que por Cdula
-de 25 de enero de 1569 estableci la Inquisicin en el Per. Vid. tom. 33
-del Ced., fol. 357 v., nm. 289<a name="FNanchor_439" id="FNanchor_439" href="#Footnote_439" class="fnanchor">[439]</a>. Consiste el segundo en que desde
-Badajoz (23 septiembre 1580) mand a decir al presidente de la Audiencia
-de los Charcas que en la Universidad, fundada por el mismo Rey,<span class="pagenum"><a name="Page_383" id="Page_383">[383]</a></span>
-se estudiase la lengua general de los indios para que los sacerdotes
-que les han de administrar los Santos Sacramentos y ensear la doctrina
-tuviesen el medio principal para poder hacer bien sus oficios<a name="FNanchor_440" id="FNanchor_440" href="#Footnote_440" class="fnanchor">[440]</a>.</p>
-
-<p>El 23 de septiembre de 1581 entreg D. Francisco de Toledo el
-mando a su sucesor, embarcndose para Espaa, dejando hecha la tasacin
-de tributos que haba practicado en la visita general, en la cual
-se encontr haber en las 19 provincias de las Audiencias de Lima, Quito
-y Charcas 695 encomiendas con 325.899 indios, cuyos tributos anuales
-importaban un milln quinientos seis mil doscientos noventa pesos de
-oro, de los que trescientos un mil doscientos cincuenta y ocho pesos
-correspondan al Rey por el derecho de quintos, quedando de renta
-para los encomenderos un milln doscientos cinco mil treinta y dos pesos...<a name="FNanchor_441" id="FNanchor_441" href="#Footnote_441" class="fnanchor">[441]</a>.</p>
-
-<p>Al breve gobierno de D. Martn Enrquez sucedi el virreinato de
-D. Fernando de Torres y Portugal, conde de Villar Don Pardo. Protegi
-a los indios y tuvo la desgracia de que en su tiempo el ingls Drake
-devastase las costas del Per.</p>
-
-<p>D. Garca Hurtado de Mendoza, marqus de Caete, defendi el
-Per de los ataques de Hawkins y otros piratas ingleses. Introdujo la
-contribucin de alcabalas, que fu causa de muchos tumultos. A la sazn
-floreci en el Per Santo Toribio Mogrovejo, arzobispo de los Reyes
-(Lima), quien reuni un concilio en el ao 1591 y cuyas actas remiti
-a Felipe II<a name="FNanchor_442" id="FNanchor_442" href="#Footnote_442" class="fnanchor">[442]</a>.</p>
-
-<p>Por lo que a las encomiendas respecta muchas y repetidas cdulas
-se expidieron desde el reinado de Felipe II para que las encomiendas se
-convirtieran en pueblos; se dispuso que los encomenderos residiesen en
-sus encomiendas; que no se dieran dos de ellas a una misma persona si
-no poda formar un solo pueblo, en cuyo caso por la aceptacin de la
-ltima se tena por renunciada la primera, leyes que slo tuvieron cumplimiento
-en parte, pues en Espaa se proveyeron muchas a favor de
-personas que ni estaban ni haban estado nunca en el Per<a name="FNanchor_443" id="FNanchor_443" href="#Footnote_443" class="fnanchor">[443]</a>.</p>
-
-<p>Merece, por ltimo, no pocas alabanzas la Real Cdula que, con fecha
-29 de diciembre de 1593, se dirigi a los presidentes y oidores de
-las Audiencias de Lima y de las Charcas, mandndoles que castigasen
-con mayor rigor a los espaoles que injuriasen a los indios<a name="FNanchor_444" id="FNanchor_444" href="#Footnote_444" class="fnanchor">[444]</a>.</p>
-
-<p>Poco tiempo despus Felipe III, desde la ciudad de Valladolid (13
-noviembre 1604) se diriga al presidente de la Audiencia de los Char<span class="pagenum"><a name="Page_384" id="Page_384">[384]</a></span>cos,
-dicindole que entendiendo el mucho distrito que tiene el Obispado
-de esa provincia, y lo mal que se puede visitar y administrar el
-pasto espiritual por un Prelado solo acuerda erigir otras dos, una en
-la ciudad de La Paz de la provincia de Chuquiago, y la otra en la ciudad
-de la Barranca de la provincia de Santa Cruz de la Sierra, habiendo
-presentado a su Santidad las personas que han parecido ms
-convenientes para ello...<a name="FNanchor_445" id="FNanchor_445" href="#Footnote_445" class="fnanchor">[445]</a>.</p>
-
-<p>Pas del virreinato de Mxico (1607) al del Per D. Juan de Mendoza
-y Luna, marqus de Montesclaros. Entre otras medidas de buen
-gobierno, estableci el Tribunal del Consulado, suprimi el Rey por
-consejo suyo el servicio personal de los indios e hizo construir un gran
-puente en Lima para comunicar con el arrabal de San Lzaro.</p>
-
-<p>Por aquellos tiempos, Felipe III, desde Madrid con fecha 13 de diciembre
-de 1608, escribi a su embajador en Roma, hacindole presente
-que el arzobispado de la ciudad de los Reyes y el obispado de la
-ciudad de Cuzco tenan muy grandes distritos, por lo cual haba acordado
-que del arzobispado de la ciudad de los Reyes se saque una iglesia
-catedral que tenga su asiento en la ciudad de Trujillo de las dichas
-provincias del Per, y que del obispado del Cuzco se saquen otras dos
-iglesias catedrales, la una que tenga su asiento en la ciudad de Arequipa
-y la otra en la ciudad de Guamanga de las dichas provincias<a name="FNanchor_446" id="FNanchor_446" href="#Footnote_446" class="fnanchor">[446]</a>.
-Encargaba el Rey al embajador que rogase a Su Santidad la creacin
-de las nuevas iglesias. El mismo monarca, desde San Lorenzo (20 agosto
-1611) dijo al marqus de Montesclaros que habiendo vacado el arzobispado
-de la ciudad de los Reyes por fallecimiento de D. Toribio Alfonso
-de Mogrovejo, haba dispuesto, contando con Su Santidad, la creacin
-de una iglesia catedral en Trujillo<a name="FNanchor_447" id="FNanchor_447" href="#Footnote_447" class="fnanchor">[447]</a>.</p>
-
-<p>D. Francisco de Borja y Aragn, Prncipe de Esquilache (1615-1621),
-realiz obras importantes, entre ellas la fortificacin del puerto
-del <i>Callao</i> y la fundacin de la ciudad de <i>San Francisco de Borja</i>. Cre
-el Real Convictorio de San Bernardo para la educacin de los hijos de
-los conquistadores, y el Colegio de San Francisco de Ass para los hijos
-de indios nobles. Bajo su mando fueron rechazados los piratas que
-asolaban aquellas costas, y Jacobo le Maine descubri el Estrecho que
-lleva su nombre y que exploraron luego los hermanos Nodales. Dicen
-algunos escritores que fund una Academia literaria en su palacio. Reunanse
-all los ingenios ms distinguidos de Lima y con ellos discuta
-el virrey sobre materias cientficas y literarias. De su inspiracin po<span class="pagenum"><a name="Page_385" id="Page_385">[385]</a></span>tica
-di sealadas pruebas el prncipe de Esquilache. Parece que el nimo
-descansa cuando en el rido campo de la historia se hallan gobernadores
-como D. Francisco de Borja. Tuvieron en su tiempo demasiada
-influencia los hijos de San Ignacio de Loyola? Es posible.</p>
-
-<p>Poco tenemos que decir del virrey D. Diego Fernndez de Crdoba,
-marqus de Guadalczar. Defendi la colonia de las agresiones del pirata
-Clerck, el cual, llegando al Pacfico por el Cabo de Hornos, puso
-sitio al Callao. Bajo su gobierno se publicaron las <i>Nuevas Leyes de la
-Recopilacin de Indias</i>.</p>
-
-<p>D. Jernimo Fernndez de Cabrera y Bobadilla, conde de Chinchn,
-comenz su virreinato el 14 de enero de 1629, cesando el 18 de
-diciembre de 1639, en cuyo tiempo un terremoto destruy la mayor
-parte de Lima. Desde la ciudad de los Reyes se dirigi el virrey a Su
-Majestad dndole cuenta del fallecimiento (5 febrero 1630) de Fray
-Francisco de Sotomayor, en la villa de Potos, antes de tomar posesin
-del arzobispado de los Charcas; adems el conde de Chinchn propona
-personas para suceder a Fray Francisco.</p>
-
-<p>En situacin tan pobre se hallaba la monarqua (primeros aos de
-Felipe IV) que por Real Cdula del 27 de mayo de 1631, fechada en
-Madrid, se autoriz al virrey para que pusiese en venta todos los
-oficios de Alcaldes provinciales de la Hermandad, y los de Alguaciles
-y que se rematen en las personas que ms por ello dieren...<a name="FNanchor_448" id="FNanchor_448" href="#Footnote_448" class="fnanchor">[448]</a>.
-Tambin con la misma fecha mand el Rey al conde de Chinchn
-que vendiese algunas hidalguas, porque era muy malo el estado de la
-Hacienda<a name="FNanchor_449" id="FNanchor_449" href="#Footnote_449" class="fnanchor">[449]</a>. Por ltimo, en igual fecha orden Felipe IV al virrey
-que vendiese la pimienta por cuenta de la Real Hacienda<a name="FNanchor_450" id="FNanchor_450" href="#Footnote_450" class="fnanchor">[450]</a>. Sin embargo
-de la penuria en que se hallaba el Estado, todava tena gusto
-para pedir al citado virrey los animales fieros que hubiese en todo el
-distrito de su gobierno, como leones, tigres, osos y otras clases<a name="FNanchor_451" id="FNanchor_451" href="#Footnote_451" class="fnanchor">[451]</a>.</p>
-
-<p>No pasaremos adelante sin hacer notar que por reales cdulas de
-1618 y 1625 se declar que slo el Consejo de Indias poda conceder
-encomiendas, revocndose as el poder que para ello tenan los virreyes.
-Posteriormente, o sea el 11 de febrero de 1637, por Real Cdula se autoriz
-a los virreyes para que continuasen concedindolas<a name="FNanchor_452" id="FNanchor_452" href="#Footnote_452" class="fnanchor">[452]</a>.</p>
-
-<p>Del mismo modo debi su nombramiento a Felipe IV el virrey don
-Pedro de Toledo y Leiva, marqus de Mancera. Lleg al Callao el 22<span class="pagenum"><a name="Page_386" id="Page_386">[386]</a></span>
-de noviembre de 1639 y salt a tierra el 23. Entr en Lima con toda
-la pompa acostumbrada, recibiendo el poder de manos del conde de Chinchn
-(18 diciembre 1639). Fortific el Callao, cuyas obras comenzaron
-en 1640 y tuvieron trmino en 1647; hizo levantar un fuerte en Arica,
-otro en Pun y un tercero en Guayaquil; tambin fortific la plaza de
-Valdivia. Con verdadero empeo procur defender el virreinato de las
-incursiones de los piratas, aument los ingresos de la Real Hacienda y
-mantuvo la paz pblica y el prestigio de su autoridad.</p>
-
-<p>Si de los indios se trata, reform la tasa excesiva de los tributos e
-hizo una estadstica de aquellos indgenas. En la <i>Memoria</i> o <i>Relacin</i>
-que public acerca del gobierno se hallan las siguientes palabras:
-Tienen por enemigos estos pobres indios la cudicia de sus corregidores,
-de sus curas y de sus caciques, todos atentos enriquecer de su
-sudor: era menester el celo y autoridad de un virrey para cada uno; en
-fee de la distancia se trampea la ubediencia, y ni hay fuerza ni perseverancia
-para proponer segunda vez la quexa<a name="FNanchor_453" id="FNanchor_453" href="#Footnote_453" class="fnanchor">[453]</a>. Para reprimir la
-embriaguez de los naturales, dict una provisin prohibiendo venderles
-vino, la cual slo era una especie de copia de otras rdenes y provisiones
-publicadas sobre el mismo asunto; pero que no las hacan cumplir
-los corregidores, sus tenientes, caciques y curas prrocos. Teniendo necesidad
-de barcos, mand construir en Guayaquil dos galeones: <i>La Capitana
-Real</i> y <i>La Almiranta</i>. A causa de los apuros del monarca, pudo
-remitirle un donativo de 500.000 $.</p>
-
-<p>Tanto inters inspiraba al Rey el estado de los trabajos de la mina
-de cinabrio de Huancavelica, que el virrey dispuso visitarla en persona,
-saliendo de Lima a mediados de julio de 1643, dejando encomendado
-el gobierno durante su ausencia a D. Andrs de Villela, decano de
-la Audiencia. Por ltimo, el marqus de Mancera organiz el servicio
-de correos (<i>chasques</i>), y en su tiempo, conforme a la Real Pragmtica
-de 28 de diciembre de 1638, se introdujo en el Per, ao de 1641, el
-uso del papel sellado, siendo de cuatro clases: el del sello 1., que vala
-seis reales; el del 2., tres; el del 3. dos, y el del 4., uno. Termin el
-marqus de Mancera su virreinato (20 septiembre 1648), sucedindole
-el conde de Salvatierra. La memoria que dej escrita dicho marqus,
-fu entregada a su sucesor el 28 de octubre de 1648, segn lo indican
-Len Pinelo, y Cerdn, oidor de la Audiencia<a name="FNanchor_454" id="FNanchor_454" href="#Footnote_454" class="fnanchor">[454]</a>.</p>
-
-<p>Tambin fueron nombrados virreyes por Felipe IV, Don Garca
-Sarmiento de Sotomayor Enrquez de Luna, segundo conde de Salvatierra;
-D. Luis Enrquez de Guzmn, conde de Alba de Liste; y don<span class="pagenum"><a name="Page_387" id="Page_387">[387]</a></span>
-Diego de Benavides y de la Cueva, conde de Santisteban. Lleg al
-Callao el conde de Salvatierra (28 agosto 1648) y se hizo cargo del
-gobierno el 25 de septiembre. Antes fu virrey de Nueva Espaa, y en
-el Per, como en Mxico, se mostr demasiado amigo de los jesuitas.
-A los hijos de Loyola di el encargo de convertir al catolicismo a
-los indios de la provincia de Mainas, y a otros religiosos les orden
-que hiciesen lo mismo con los indios parataguas, motilones, etc. En la
-contienda que tuvieron los jesuitas con Fr. Bernardino de Crdenas,
-obispo del Paraguay, se puso el virrey al lado de aquellos. Cumpliendo
-una orden del Rey, l y los Tribunales del virreinato prestaron juramento,
-en manos del arzobispo Villagmez, de defender la creencia de
-la Inmaculada Concepcin de la Virgen Mara. Sumamente religioso,
-mostr especialmente su devocin a Nuestra Seora de la Soledad, al
-apstol San Pedro y a San Francisco de Ass. No pasaremos en silencio
-un hecho que enaltece la memoria del piadoso conde de Salvatierra
-y fu la multitud de clulas publicadas con el objeto de aliviar la suerte
-de los indios, a quienes todos <i>procuraban esquilmar</i>.</p>
-
-<p>El 24 de febrero de 1655, entreg el virreinato al conde de Alba
-de Liste, virrey antes de Nueva Espaa. Alba de Liste gobern con
-bastante tino y prudencia.</p>
-
-<p>El conde de Santisteban tuvo que apaciguar algunas sublevaciones
-interiores. Felipe IV, desde Madrid (6 marzo 1662) orden al citado
-virrey, que, habiendo el Papa Alejandro VII declarado el santo misterio
-de la Inmaculada Concepcin de la Virgen, dispusiera l que en la
-ciudad de los Reyes se hiciesen solemnes fiestas religiosas<a name="FNanchor_455" id="FNanchor_455" href="#Footnote_455" class="fnanchor">[455]</a>. Algunos
-meses despus (7 octubre 1662) quejse el Rey acerca del estado
-en que se hallaba el gobierno del Per, lo mismo en lo poltico que en
-lo judicial y administrativo<a name="FNanchor_456" id="FNanchor_456" href="#Footnote_456" class="fnanchor">[456]</a>.</p>
-
-<p>Durante la menor edad de Carlos II, la reina gobernadora (desde
-Madrid el 14 de mayo de 1668), habiendo hecho saber que Su Santidad
-haba ordenado despachar el Breve de la beatificacin de la Madre
-Rosa de Santa Mara, que naci y muri en la ciudad de Lima, mand
-que se celebraran fiestas en dicha poblacin y en toda la dicesis<a name="FNanchor_457" id="FNanchor_457" href="#Footnote_457" class="fnanchor">[457]</a>.</p>
-
-<p>Debieron su nombramiento a Carlos II los virreyes D. Pedro Fernndez
-de Castro y Andrade, conde de Lemos; D. Baltasar de la Cueva
-Henrrquez y Saavedra, conde de Castellar; D. Melchor de Lin y
-Cisneros, arzobispo de Lima; D. Melchor de Navarra y Rocafull, duque<span class="pagenum"><a name="Page_388" id="Page_388">[388]</a></span>
-de la Palata, y D. Melchor Portocarrero Laso de la Vega, conde de la
-Monclova.</p>
-
-<p>El conde de Lemus fund las casas de las Recogidas de Lima, con
-el nombre de las Amparadas de la Pursima Concepcin de Nuestra
-Seora, y castig duramente a los revoltosos de Puno.</p>
-
-<p>El conde de Castellar lleg a Lima el 15 de agosto de 1674 y fu
-exonerado el 7 de julio de 1678. Se le acus de favorecer el contrabando,
-aunque el duque de la Palata afirma que era en todo diligentsimo,
-y en las materias de Hacienda Real, con singular aplicacin...<a name="FNanchor_458" id="FNanchor_458" href="#Footnote_458" class="fnanchor">[458]</a> En
-esta poca, el Rey, desde Madrid (29 marzo 1678) se dirigi al virrey,
-presidente y oidores de la Audiencia, a los arzobispos y obispos de las
-iglesias del Per, pidiendo un donativo voluntario, pues con ocasin
-de la guerra, estaba muy pobre la Real Hacienda<a name="FNanchor_459" id="FNanchor_459" href="#Footnote_459" class="fnanchor">[459]</a>.</p>
-
-<p>Mand el virrey misioneros jesuitas y franciscanos a los confines de
-Cajamarquilla, Tarma, Guanuco, Carabaya y otras partes, atrayendo
-muchos indios a la religin catlica. Me dediqu inmediatamente al expediente
-de los negocios, asistiendo continuamente a los Acuerdos, Real
-Audiencia, Sala del Crimen y Tribunal de Cuentas, a la vista y determinacin
-de diferentes pleitos graves de Hacienda Real y entre partes,
-consiguiendo tuviesen fin, despus de muchos aos que estaban pendientes,
-etc.<a name="FNanchor_460" id="FNanchor_460" href="#Footnote_460" class="fnanchor">[460]</a>.</p>
-
-<p>El suceso de ms importancia que ocurri durante el gobierno del
-conde de Castellar, fu el terremoto o temblor de tierra acaecido el 17
-de junio de 1678 en la ciudad de Lima, en el Callao y en algunas leguas
-en contorno de dichas poblaciones. Hundironse muchos edificios y
-termin catstrofe tan grande&mdash;segn el vulgo&mdash;por los ruegos de
-Santa Rosa, patrona de Lima, cuyo cuerpo y reliquias se llevaron en
-procesin solemne, desde el convento de Santo Domingo a la Capilla de
-Nuestra Seora de la Soledad de San Francisco. Mand el virrey celebrar
-un novenario, y confiesa con tristeza que slo pudo asistir el primer
-da por haber llegado aquella noche la noticia de mi exoneracin<a name="FNanchor_461" id="FNanchor_461" href="#Footnote_461" class="fnanchor">[461]</a>.
-Justa o no justa su exoneracin, no puede negarse que con
-toda diligencia procur aumentar los rendimientos de las minas y, por
-consiguiente, la mayor recaudacin de la Real Hacienda. Por ltimo,
-en su tiempo fueron castigados los indios <i>uros</i> y <i>uruitos</i>, los cuales se
-haban retirado y hecho fuertes en los totorales y cinagas del desage
-de la laguna de Chucuito. El virrey quiso reducirles por medios suaves,
-y como esto no fu posible, se di el encargo de que los desaloja<span class="pagenum"><a name="Page_389" id="Page_389">[389]</a></span>sen,
-al corregidor de Chucuito y al corregidor de Pacajes, cuyas autoridades
-cumplieron su cometido, aunque con ms rigor del que deban.</p>
-
-<p>Convienen los cronistas en que D. Melchor de Lin y Cisneros, arzobispo
-de Lima, que gobern desde 1678 al 1681, asista frecuentemente
-a los Acuerdos de la Real Audiencia y en particular en las causas
-y pleitos que las partes lo piden, porque tengan este consuelo; pues
-aunque es de creer que los ministros obrarn con justificacin, influye
-mucho hallarse el presidente en el Tribunal<a name="FNanchor_462" id="FNanchor_462" href="#Footnote_462" class="fnanchor">[462]</a>. Ocupse detenidamente
-en arreglar los asuntos de la Real Hacienda y, especialmente, los de
-las minas, que andaban algo desordenados y castig enrgicamente a
-los corsarios que infestaban aquellos mares, logrando que en un combate
-fuese muerto el capitn Juan Guarlen. Gloriosa victoria se consigui
-(7 agosto 1680) por el gobernador de Buenos Aires, peleando contra los
-portugueses del Brasil, mandados por el general D. Manuel Lobo, pues
-stos se atrevieron a penetrar en los trminos de la Corona de Castilla.
-Lobo fu hecho prisionero, y entre sus papeles se encontr importante
-instruccin original del prncipe regente de Portugal.</p>
-
-<p>Acerca del duque de la Palata, que tom posesin el 7 de noviembre
-de 1681, haremos notar que comenz su gobierno mandando dar
-muerte a Carlos Clerque y a los compaeros del famoso corsario. Cuando
-en el ao 1683 lleg al Per la noticia de que los piratas haban
-entrado y saqueado a Veracruz (Nueva Espaa), se pens rodear de
-murallas la hermosa ciudad de los Reyes, obra que se llev a feliz trmino
-mediante las acertadas disposiciones del Cabildo, Justicia y Regimiento
-de dicha capital. En la representacin que el conde de la Palata
-hizo al Rey con fecha 18 de mayo de 1688 dice, entre otras cosas,
-lo que sigue: que la Real Hacienda est muy empeada...; y ms adelante
-aade: Las calamidades de este Reyno son tan grandes y se
-pueden temer tan repetidas, que obligan prevenir los remedios<a name="FNanchor_463" id="FNanchor_463" href="#Footnote_463" class="fnanchor">[463]</a>.
-Advierte el virrey que las Audiencias subordinadas al gobierno del
-Per son cuatro: la de <i>Panam</i>, la del <i>Reino de Chile</i>, la de <i>Quito</i> y la
-de <i>las Charcas</i>, y que las dos ltimas se hallan ms subordinadas y
-atentas que las dos primeras aunque alguna vez se propassan...<a name="FNanchor_464" id="FNanchor_464" href="#Footnote_464" class="fnanchor">[464]</a>.
-No deja de tener cierta curiosidad la relacin hecha por el virrey
-acerca de la ruina de la ciudad de Lima (desde el 20 de octubre hasta
-el 2 de diciembre de 1687) con la repeticin de temblores de tierra<a name="FNanchor_465" id="FNanchor_465" href="#Footnote_465" class="fnanchor">[465]</a>;
-pero lo que ms preocup al conde de la Palata fu la entrada de los
-piratas en el mar del Sur por el ao de 1684 y siguientes. Cuando las<span class="pagenum"><a name="Page_390" id="Page_390">[390]</a></span>
-sacudidas violentas de los terremotos arruinaban comarcas en la Amrica
-Meridional y pareca que los elementos se encargaban de destruir
-lo que perdonaban los filibusteros, la madre de Carlos II se ocupaba
-de cosas asaz importantes. Desde su palacio del Buen Retiro, con fecha
-5 de abril del ao 1687, pidi a Su Santidad rtulo y <i>remisoriales</i>
-para que se hiciesen informaciones de las virtudes del P. Francisco del
-Castillo, de la Compaa de Jess; fallecido en Lima, su patria, con el
-objeto de proceder en seguida a su beatificacin<a name="FNanchor_466" id="FNanchor_466" href="#Footnote_466" class="fnanchor">[466]</a>.</p>
-
-<p>Despus de gobernar ocho aos el Per el duque de la Palata, vino
-a ocupar cargo tan elevado el conde de la Monclova. El ltimo virrey,
-nombrado por Carlos II, se ocup principalmente en defender la colonia
-contra los ingleses durante la guerra de sucesin espaola. Citaremos,
-aunque de escaso valor, otra clase de hechos. Carlos II, desde Madrid
-y con fecha 18 de septiembre de 1696, deca al virrey del Per que
-haba resuelto trasladar, contando con la aprobacin de Su Santidad,
-la iglesia Catedral de San Lorenzo de la Barranca a la villa de Mizque<a name="FNanchor_467" id="FNanchor_467" href="#Footnote_467" class="fnanchor">[467]</a>.
-A la citada villa, con la misma fecha, la hizo merced del ttulo
-de <i>Ciudad</i><a name="FNanchor_468" id="FNanchor_468" href="#Footnote_468" class="fnanchor">[468]</a>. Al mes siguiente y por Real decreto dado en Madrid (15
-octubre 1696) hizo presente al virrey del Per que haba dado cuenta
-al Papa de la traslacin de la iglesia catedral que se hallaba en Santiago
-del Estero a la ciudad de Crdova en la misma provincia<a name="FNanchor_469" id="FNanchor_469" href="#Footnote_469" class="fnanchor">[469]</a>.
-Pero sobre todo, daremos cuenta de lo que pareca interesar ms a
-Carlos II. Por Real Cdula del 24 de julio de 1698, dirigida al virrey
-del Per, se mandaba que se remitiesen a Espaa 40 o 50 <i>alectos</i> (pjaros
-de volatera para la Real Casa), en inteligencia&mdash;deca la Cdula&mdash;que
-sera de su Real desagrado cualquier omisin que tuviese en
-este encargo<a name="FNanchor_470" id="FNanchor_470" href="#Footnote_470" class="fnanchor">[470]</a>.</p>
-
-<p>Poco despus de la muerte de Carlos II, cuya aficin a los pjaros
-era tan manifiesta, Felipe V, con fecha 17 de abril de 1703, se dirigi
-a los arzobispos y obispos del Per, dicindoles que aliados ingleses y
-holandeses preparaban sus navos y 15.000 hombres para conquistar a
-Amrica; pero que l no poda acudir a la defensa por la pobreza del
-Real Erario. En este caso les rogaba le concediesen un subsidio para
-defender dichos dominios de los enemigos de la religin<a name="FNanchor_471" id="FNanchor_471" href="#Footnote_471" class="fnanchor">[471]</a>. El mismo
-Rey, en Real Cdula, dada en Madrid (26 enero 1706), deca que el
-conde de la Monclova, virrey del Per, le haba notificado, en carta<span class="pagenum"><a name="Page_391" id="Page_391">[391]</a></span>
-del 8 de octubre de 1704, cmo por el mar del Sur entraron dos bajeles
-ingleses con patentes de corso de la reina de Inglaterra, y en su seguimiento
-tres navos franceses, al mando del conde de Tolosa, almirante
-de Francia<a name="FNanchor_472" id="FNanchor_472" href="#Footnote_472" class="fnanchor">[472]</a>.</p>
-
-<p>Felipe V de Borbn nombr en el ao 1705 virrey del Per a don
-Manuel de Oms y Senmenat, marqus de Castells Dos Rus, hombre de
-energa, hbil cortesano y cultivador de las bellas letras. Fiel al nuevo
-Rey, levant emprstitos y sin reparo alguno ech mano a obras pas
-y a cajas de censos, reuniendo milln y medio de pesos, para mandarlos
-a Felipe V, que bien los necesitaba para los gastos de la guerra de
-sucesin. Castells Dos Rus castig a los corsarios ingleses Roglos y
-Dampierre, quienes, con dos buques, saqueaban las costas del Per,
-llegando a exigir del puerto de Guayaquil crecido rescate. Un terrible
-terremoto, en 1707, destruy el pueblo de Capi y ocasion otras desgracias
-en las provincias del Cuzco, siendo digno de contar que la granja
-de San Lorenzo fu lanzada de una a otra banda del Apurimac con
-casas y gente. El fanatismo catlico vi en el terremoto un castigo
-divino por las secretas idolatras de los indios. Adems, como si el
-castigo de Dios fuese poco, los hombres dispusieron autos de fe contra
-supersticiosos indios. Aunque de dudosa moralidad el virrey&mdash;pues
-segn de pblico se deca, especulaba en todos los ramos de la administracin
-e iba a la parte en los contrabandos&mdash;continu desempeando
-su importante cargo hasta que muri en 1710.</p>
-
-<p>Dicen los cronistas que don Diego Ladrn de Guevara, obispo de
-Quito, natural de Cifuentes (Guadalajara), fu excelente virrey. Amplironse
-los estudios universitarios, se prohibi la elaboracin de
-aguardiente de caa por el abuso que hacan de ella los indios, castig
-sin consideracin alguna a un hijo natural del conde de Cartago por el
-robo de un copn y el sacrilegio cometido con las sagradas formas, y
-reprimi las insolencias de los negros cimarrones que desde los montes
-de Huachipa hacan frecuentes correras. Fu reemplazado en el ao
-1716, y no consinti que se le dispensase del juicio de residencia.</p>
-
-<p>Nombrados tambin por Felipe V fueron D. Nicols Caracciolo,
-prncipe de Santo Bono y Fr. Diego Morcillo, arzobispo de Lima. Durante
-el gobierno de Caracciolo se agreg la provincia de Quito al virreinato
-de Santa Fe, creado en el ao 1717. Protegi el virrey las
-misiones de Chanchamayo, descollando entre los religiosos Fray Francisco
-de Santa Fe. Aunque no pudo acabar con el mal, hizo mucho para
-reprimir el contrabando que hacan los corsarios, especialmente los
-holandeses. Por entonces, como llegase a odos del gobierno de la me<span class="pagenum"><a name="Page_392" id="Page_392">[392]</a></span>trpoli
-los excesivos gastos que haca el cabildo de Lima al recibir los
-virreyes a su llegada de Espaa, vino Real cdula (1718) fijando en
-doce mil pesos el gasto obligatorio para la ciudad, si bien particulares
-o corporaciones podan, por cuenta propia, agasajar al representante
-del monarca. El cabildo, pues, deba ajustarse al siguiente presupuesto:</p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="pesos">
-
-<tr><td class="tdl">&nbsp;</td><td class="tdc">Pesos.</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Cama para el virrey, con colgadura de damasco, sbanas y
-almohadas guarnecidas de encajes y sobre cama de medio tis.</td><td class="tdrb">1.400</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Dos vasos de plata para uso ordinario</td><td class="tdrb">180</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Escribana de plata</td><td class="tdrb">170</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Carruaje</td><td class="tdrb">3.000</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Tiro de caballos con herrajes y arneses</td><td class="tdrb">1.725</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Msica, iluminacin y limpieza de araas</td><td class="tdrb">360</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Las dos comidas del da en que entra el virrey y el
-siguiente, y refrescos para ambas noches</td><td class="tdrb">3.700</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Para manteles, marcar y devolver la plata labrada, que se
-busca prestada para estas funciones, y para pagar prdidas y daos</td><td class="tdrb">850</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Propinas a la guardia, porteros de la Audiencia y criados de librea</td><td class="tdrb">88</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Para fuegos artificiales y gastos menudos o imprevistos, no designados</td><td class="tdrbb">527</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">&nbsp;</td><td class="tdrbb">12.000</td></tr>
-
-</table>
-
-<p>Fray Diego Morcillo, arzobispo de Lima, desempe el cargo de
-virrey desde el 1720 al 1724. Tuvo la satisfaccin de que en su tiempo
-se verificase la canonizacin de Santo Toribio de Mogrovejo. Por lo dems,
-slo disgustos tuvo en su gobierno. Nada pudo hacer contra el corsario
-ingls Chiperton, que amenazaba las costas del Pacfico; ni contra
-la Gran Bretaa, que abusando de un tratado hecho con Felipe V,
-introduca mercancas en el Per, ocasionando la ruina del comercio
-espaol; ni contra el Paraguay, donde ocurran desrdenes originados
-por el gobernador Antequera; ni contra los araucanos de Chile, que invadan
-las poblaciones fronterizas.</p>
-
-<p>Con aplauso de gran parte del clero y con gran contento del Rey y
-de la corte, ocup el virreinato D. Jos Armendariz, marqus de Castel-Fuerte.
-Comenz su gobierno el 1724 y termin el 1736. Hombre
-de severas costumbres, quiso, con exageracin manifiesta, restablecer
-la disciplina eclesistica en el Per, ocasionndole su manera de obrar<span class="pagenum"><a name="Page_393" id="Page_393">[393]</a></span>
-varios conflictos, entre ellos el del mismo obispo de Guamanga. A la
-sazn recibi Real cdula (13 febrero 1727) ordenndole que llamase
-secretamente a los prelados de las rdenes y les dijese que el Rey tena
-noticia de los muchos sacerdotes regulares y seculares que con escndalo
-mantenan familias enteras de mujeres e hijos, tolerndolo los
-prelados, por las utilidades que de ello perciban en visita. Dispona
-el Rey que el prelado&mdash;si resultase delincuente en descuido tan culpable&mdash;se
-mandara a Espaa, encargando tambin que los ministros reales
-castigasen con todo rigor a las mujeres prostitutas<a name="FNanchor_473" id="FNanchor_473" href="#Footnote_473" class="fnanchor">[473]</a>.</p>
-
-<p>Decidido protector de la Inquisicin, tuvo el singular placer de que
-en el ao 1731, en la iglesia de Santo Domingo, se verificase un auto de
-fe, en el cual salieron varios sentenciados como hechiceros y por otros
-delitos. Asisti el virrey al auto citado haciendo con esta solemnidad
-una nueva concordia de Magestad y Religin...<a name="FNanchor_474" id="FNanchor_474" href="#Footnote_474" class="fnanchor">[474]</a>. En su afn de propagar
-la religin catlica, ayud con todas sus fuerzas las misiones del
-reino de Chile y la de Chiloe, dirigidas por los PP. Jesutas; las de las
-provincias de Tarma, Jauja y ciudad de Guanuco, en que est comprendida
-la principal del Cerro de la Sal, realizadas por los PP. Franciscanos,
-hroes de Dios como les llama el virrey. Dict algunas disposiciones
-encaminadas a proteger y ayudar al Hospital de Santa Ana,
-fundado por la ardiente piedad de Santo Toribio, arzobispo de Lima, y
-entregado despus a la proteccin de nuestros monarcas. Sin embargo
-de su ferviente catolicismo, hubo de decir que era conveniente resistir
-el aumento de Religiones y conventos de ambos sexos en esta ciudad
-(Lima), cuyo nmero ha crecido ms de lo que peda el de los vecinos
-que contiene, siendo todos 34, los 19 de religiosos y 15 de monjas,
-fuera de algunos beaterios y casas de recogimiento y colegios de mujeres<a name="FNanchor_475" id="FNanchor_475" href="#Footnote_475" class="fnanchor">[475]</a>.</p>
-
-<p>Cuid del fomento de las minas, publicando con tal objeto acertadas
-ordenanzas; en particular se fij en las minas de azogue de Guancavlica
-y de la plata del Potos. Tambin fueron objeto de su atencin
-las casas de moneda de Lima y Potos. La defensa del reino fu asunto
-que preocup al marqus de Castel-Fuerte, mereciendo no pocas alabanzas
-por las obras que dispuso lo mismo en el Callao que en Lima.</p>
-
-<p>Tuvo capital importancia la alteracin del orden en el Paraguay.
-Habiendo nombrado la Real Audiencia de la Plata, para la averiguacin
-de ciertos hechos, a D. Jos de Antequera, de la orden de Alcntara
-y promotor fiscal de aquella misma Audiencia, lleg a la Asun<span class="pagenum"><a name="Page_394" id="Page_394">[394]</a></span>cin,
-y despus de poner preso al gobernador, asumi este cargo. Don
-Diego de los Reyes, que este era el nombre del gobernador, logr escapar
-de la prisin, en tanto que el virrey Morcillo (1723) ordenaba que
-Antequera cesase en el gobierno de dicha provincia del Paraguay y en
-su comisin, sin embargo de cualesquiera despachos contrarios de la
-Real Audiencia de la Plata, y saliese de aquella jurisdiccin dentro de
-veinte das, y dentro de cinco meses volviera a la ciudad de la Plata,
-dando cuenta de haberlo ejecutado bajo la pena de 8.000 pesos. No obedeciendo
-la orden ni Antequera ni tampoco el cabildo de la Asuncin,
-los cuales pensaban del mismo modo, se dispuso que D. Baltasar Garca
-Ros, teniente de R. E. I. de Buenos Aires, acudiese con las armas
-reales a castigar la rebelin. Dise la batalla entre Antequera y Garca
-Ros el 24 de agosto de 1724, consiguiendo la victoria el primero. Poco
-despus, el virrey marqus de Castel-Fuerte despach a D. Bruno de
-Zavala, gobernador de Buenos Aires, para que pasase desde luego a pacificar
-la provincia del Paraguay. Huy entonces Antequera a la Plata,
-donde fu preso por el presidente de la Real Audiencia. Antequera y
-D. Juan de Mena (otro de los jefes sediciosos) fueron mandados a Lima,
-a cuya ciudad llegaron por abril del ao 1726. Tiempo adelante, se
-les conden a muerte, que sufrieron el 8 de julio de 1731. Gran disgusto
-ocasion a los religiosos franciscanos la muerte de Antequera,
-hasta el punto que fueron causa de un alboroto. La conducta del virrey
-mereci la aprobacin del monarca. Tambin dispuso que fuese separado
-de su cargo el comisario general de la orden de San Francisco,
-protector decidido de Antequera.</p>
-
-<p>Nombrado posteriormente gobernador propietario del Paraguay don
-Manuel de Ruilova, volvi a tener fuerza la rebelin. Ruilova muri de
-un tiro de trabuco, teniendo el marqus de Castel-Fuerte que enviar por
-segunda vez a D. Bruno de Zavala para poner orden en el Paraguay.</p>
-
-<p>En la Memoria que el marqus de Castel-Fuerte dej a su sucesor
-el marqus de Villagarca, pudo decirle lo siguiente: Con todo esto
-dejo a V. E. descubierta mayor numeracin de Indios, aumentados los
-tributos, fomentadas las minas, corrientes ambos minerajes, bien administrados
-los Reales derechos, pagados los salarios, remitidos los situados,
-pacificadas las provincias, seguro el mar, construdos los navos
-del Rey y otro nuevamente fabricado, reedificada la muralla del principal
-puerto, la capital por la mayor parte, no slo moderada, sino tambin
-devota.<a name="FNanchor_476" id="FNanchor_476" href="#Footnote_476" class="fnanchor">[476]</a>. Tambin en la citada Memoria hubo de decir que la
-extincin de las encomiendas era el origen de la decadencia de la nobleza
-del pas, pues mientras se han ido incorporando con justicia al real<span class="pagenum"><a name="Page_395" id="Page_395">[395]</a></span>
-patrimonio, la citada nobleza, como cuerpo a quien se quita el alimento,
-ha sentido, primero la debilidad y despus el fallecimiento. Fueron o
-no fueron convenientes las encomiendas? Ya sabemos que el Padre Las
-Casas, dejndose llevar de su entusiasmo por los indios, dijo que ni a
-los diablos en los infiernos se les hubiera ocurrido inventar las encomiendas.
-De igual manera los jesutas las combatieron, hasta el punto
-que no llegaron a establecerse en Chile por la influencia de los hijos de
-Loyola. Por el contrario, el Dr. Juan de Solrzano, en la <i>Poltica indiana</i>,
-y D. Antonio de Len Pinedo, en el tratado de <i>Confirmaciones
-reales</i>, intentan justificar la creacin de las encomiendas.</p>
-
-<p>Grato nos es referir que durante el virreinato de D. Juan Antonio
-de Mendoza, marqus de Villagarca, hicieron un viaje cientfico al Per
-los sabios espaoles D. Jorge Juan y D. Antonio Ulloa, con los franceses
-La Condamine, Godin y Jussieu. Declarada la guerra entre Felipe
-V e Inglaterra, una escuadra britnica al mando del almirante Anson
-recorri el Pacfico, entrando en la villa de Paita, donde recogi
-rico botn. Todava fu ms funesta la sublevacin de los indios de
-Chanchamayo, quienes dieron muerte varios misioneros, encerrndose
-luego en sus inaccesibles bosques, donde, ayudados o protegidos de los
-chunchos, se resistieron a las armas espaolas. Si en el ao 1687 doa
-Mariana de Austria solicit del Papa la beatificacin del P. Francisco
-del Castillo, natural de Lima, a la sazn el rey Felipe, desde San Ildefonso
-(22 agosto 1741) escribi al cardenal Aguaviva para que ste, a
-su vez, rogase al Papa la pronta beatificacin del P. Francisco<a name="FNanchor_477" id="FNanchor_477" href="#Footnote_477" class="fnanchor">[477]</a>.
-Pasados algunos aos, por cdula dada en el Palacio del Buen Retiro
-el 4 de diciembre de 1762, se hicieron trabajos para la beatificacin de
-la venerable Mara Ana de Jess y Paredes<a name="FNanchor_478" id="FNanchor_478" href="#Footnote_478" class="fnanchor">[478]</a>. Mediante Real cdula,
-dada en el Palacio del Buen Retiro el 20 de diciembre de 1736, se
-mand al marqus de Villagarca remitiese dos millones de pesos que
-haba correspondido al Per y Tierra Firme para la edificacin de un
-real palacio en Madrid, pues el que exista se hubo de incendiar en el
-ao 1734<a name="FNanchor_479" id="FNanchor_479" href="#Footnote_479" class="fnanchor">[479]</a>.</p>
-
-<p>Al marqus de Villagarca, virrey del Per desde el ao 1736 al
-1745<a name="FNanchor_480" id="FNanchor_480" href="#Footnote_480" class="fnanchor">[480]</a>, le sucedi D. Jos Manso de Velasco, conde de Superunda, que
-gobern desde el 9 de julio de 1745 hasta 31 del mismo mes en el de
-1756. El distrito del virreinato del Per comprenda las dicesis de los
-arzobispados de Lima y la Plata y obispados del Cuzco, Arequipa, Tru<span class="pagenum"><a name="Page_396" id="Page_396">[396]</a></span>jillo,
-Paz, Huamanga, Santa Cruz de la Sierra, Tucumn, Buenos Aires,
-Paraguay, Santiago y Concepcin de Chile. El virrey alent a los
-misioneros jesutas y franciscanos, y reedific los hospitales, arruinados
-por el terremoto de 1746. La Hacienda, que se hallaba en lamentable
-estado cuando el conde de Superunda se hizo cargo del virreinato,
-mejor bastante, gracias a las disposiciones acertadas de dicho virrey.
-La justicia se compraba a cualquier precio y en su perfeccionamiento
-se fij mucho el conde de Superunda. Encontrse dicha autoridad con
-la herencia de la enemiga de los indios chunchos y con las flotas de Inglaterra
-que amenazaban nuestros puertos. Creyendo Ensenada&mdash;segn
-comunic el 12 de enero de 1745 al virrey&mdash;que una escuadra inglesa
-compuesta de cuatro navos de guerra al cargo del comandante
-Barnet se diriga al mar del Sur, encarg a Superunda que tomase las
-providencias necesarias para combatirla. Del mismo modo, el marqus
-de la Ensenada&mdash;con fecha 28 de agosto de 1746&mdash;mand Real orden,
-y en ella anunciaba que del puerto de Pormouth haba salido una flota
-inglesa compuesta de 17 navos de guerra bajo el mando del almirante
-Lecotok, con mucha tropa de desembarco, y que recelaba que iba dirigida
-contra alguna de nuestras posesiones de Amrica<a name="FNanchor_481" id="FNanchor_481" href="#Footnote_481" class="fnanchor">[481]</a>.</p>
-
-<p>Importante conspiracin de los indios se verific en el ao 1750.
-Del virrey son las palabras que copiamos a continuacin: La primera
-noticia adquirida&mdash;dice&mdash;en el secreto inviolable de la confesin, me
-la comunic el 21 de junio con misteriosa reserva un Religioso, a fin de
-que resguardase mi persona...<a name="FNanchor_482" id="FNanchor_482" href="#Footnote_482" class="fnanchor">[482]</a>. Confiado el asunto al Dr. D. Pedro
-Jos Bravo y Castilla, oidor de esta Real Audiencia de Lima, se descubri
-la conspiracin, siendo ajusticiados seis en el da 22 de julio. Los
-que se sublevaron en Huarochiri merecieron severo castigo por parte
-del marqus de Monterrico, pues siete sufrieron la ltima pena y otros
-fueron desterrados a la isla de Juan Fernndez y al presidio de Ceuta.
-Premi el Rey al oidor Bravo, concedindole honores del Supremo Consejo
-de las Indias, y al marqus de Monterrico lo promovi al grado de
-brigadier.</p>
-
-<p>Un hecho verdaderamente aterrador registra la historia del Per en
-el ao de 1746. El 28 de octubre un terremoto casi destruy a Lima y
-el puerto del Callao. Bastar decir que de la primera quedaron en pie
-25 casas de 12.204 que tena, y del segundo, que fu cubierto por las
-olas, se salvaron 100 habitantes de 5.000 de que constaba la poblacin.
-Los buques se estrellaron en la playa y algunos cerros se hundieron con
-estrpito. No es de extraar que los habitantes de Lima, para aplacar<span class="pagenum"><a name="Page_397" id="Page_397">[397]</a></span>
-la clera divina, hiciesen pblica penitencia y saliesen recorriendo la
-arruinada ciudad descalzos y con sogas al cuello.</p>
-
-<p>Don Manuel Amat y Juniet, que haba ascendido del gobierno
-de Chile al virreinato del Per, se ocup mucho tiempo en los asuntos
-siguientes: gobierno eclesistico, gobierno de Regulares, monasterios
-de Religiosas, de las misiones, de los hospitales y de la Inquisicin.
-Cierro&mdash;dice&mdash;el ttulo relativo a puntos eclesisticos con el de la
-expatriacin de los jesutas, mandada hacer por S. M. de todos estos
-sus Reales dominios, que ha sido uno de los sucesos ms rduos que
-sobrevinieron a mi gobierno, cuyas resultas han dejado bastante materia
-a mi aplicacin y desvelo<a name="FNanchor_483" id="FNanchor_483" href="#Footnote_483" class="fnanchor">[483]</a>. El 20 de agosto de 1767, a cosa de
-las diez de la maana, lleg un oficial procedente de Buenos Aires y
-entreg al virrey un paquete, en el cual se hallaba el Real decreto y
-dos instrucciones relativas al modo que deba hacerse la expulsin. El
-Real decreto estaba firmado en El Pardo el 27 de febrero de 1767, y
-las instrucciones las firmaba el conde de Aranda en Madrid el 1. de
-marzo del mismo ao. Vena en el mismo pliego una carta escrita de la
-Real mano, que deca as: Por asunto de grave importancia, y en que
-se interesa mi servicio y la seguridad de mis Reinos, os mando obedecer
-y practicar lo que en mi nombre os comunica el conde de Aranda,
-Presidente de mi Consejo Real, y con l slo os corresponderis en lo
-relativo a l.</p>
-
-<p>Vuestro celo, amor y fidelidad me aseguran el ms exacto cumplimiento
-y del acierto de su ejecucin.</p>
-
-<p>El Pardo, a 1. de marzo de 1767.&mdash;Yo el Rey.</p>
-
-<p>Hallbanse tambin en el paquete citado otra carta del marqus de
-Grimaldi y una tercera del conde de Aranda.</p>
-
-<p>Obedeciendo el virrey las rdenes de Carlos III, hizo expulsar a los
-jesutas, en nmero de 431.</p>
-
-<p>Pasando a otro orden de cosas, haremos notar que el virrey Amat
-tom sus medidas contra los ingleses, hasta el punto que apenas hicieron
-dao en nuestras costas. Intent ocupar, si bien no pudo lograrlo, las
-islas de Otahiti, pues se propona que los ingleses no fundaran colonias
-en ellas. Tambin dieron mal resultado otras dos expediciones contra
-los brasileos, que se haban apoderado de Santa Rosa. Desde Madrid
-(4 diciembre 1771) aprob el Rey que el virrey del Per hubiese mandado
-que los alcaldes del crimen rondaran de noche para impedir los
-frecuentes delitos que se cometan, etc.<a name="FNanchor_484" id="FNanchor_484" href="#Footnote_484" class="fnanchor">[484]</a>.</p>
-
-<p>Don Manuel Guirior (1776-1780) ampli y reform los estudios<span class="pagenum"><a name="Page_398" id="Page_398">[398]</a></span>
-universitarios; pero especialmente puso sus ojos en la propagacin de
-la religin y en realizar piadosas obras. En armona siempre con los
-obispos y sacerdotes, procur llenar el vaco que haban dejado en el
-culto y en la enseanza los jesutas al ser expulsados, procur restablecer
-las misiones del Chanchamayo y favoreci los hospitales y casas de
-expsitos. En la ltima guerra que tuvo Espaa con Inglaterra, en el
-reinado de Carlos III, como consecuencia del Pacto de Familia (1779),
-el virrey Guirior remiti grandes cantidades de dinero.</p>
-
-<p>D. Agustn Juregui (1780-1784) tuvo que sofocar la terrible revolucin
-de un descendiente de los Incas. Reducidos muchos indios a la
-condicin de siervos, ora yanaconas, ora de comunidad, despojados de sus
-tierras y aun de sus mujeres e hijos, ideaban planes de venganza. Dicho
-descendiente de los Incas, de nombre Jos Gabriel Condorcanqui, cacique
-de Tungasuca (provincia de Tinta), considerando el estado general
-del pas y resentido adems porque no le haban reconocido sus derechos
-como sucesor de Tupac-Amaru, vena preparando haca tiempo
-una sublevacin, que hizo estallar a ltimos del ao 1780. Con una
-crueldad sin ejemplo hizo prisionero y ahorc al corregidor de Tinta,
-y puso fuego a la iglesia de Sangarara, donde murieron abrasados 600
-voluntarios que marchaban contra l.</p>
-
-
-<p class="p2 center smcap">Decreto de coronacin del Inca.</p>
-
-<p class="i2"><i>Don Jos I, por la gracia de Dios, Inca, Rey del Per, Santa Fe, Quito,
-Chile, Buenos Aires y Continente, de los Mares del Sur, Duque de la
-Superlativa, Seor de los Csares y Amazonas, con Dominios en el Gran
-Paititi, Comisionario y Distribuidor de la Piedad Divina por el Erario
-sin par.</i></p>
-
-<p class="i2 p2">Por cuanto es acordado por mi Consejo, en junta prolija por repetidas
-ocasiones, ya secretas, ya pblicas, que los Reyes de Castilla me
-han tenido usurpada la Corona y dominio de mis gentes cerca de tres
-siglos: pensionndome los vasallos con sus insoportables gabelas, Tributos,
-Lanzas, Sisas, Aduanas, Alcabalas, Catastros, Diezmos&mdash;Virreyes,
-Audiencias, Corregidores y dems Ministros&mdash;todos iguales en la
-tirana: vendiendo la Justicia en almoneda con los Escribanos de esa
-fe&mdash; quien ms puja&mdash; quien ms d: entrando en esto los Empleos
-Eclesisticos, sin temor de Dios:&mdash;estropeando como bestias los naturales
-de este Reyno:&mdash;quitando las vidas solos aquellos que no supieron
-robar:&mdash;todo digno del ms severo reparo:&mdash;Por eso, y porque
-los justos clamores con generalidad han llegado al Cielo:</p>
-
-<p class="i2"><i>En el nombre de Dios Todo Poderoso ordenamos y mandamos</i>:&mdash;que<span class="pagenum"><a name="Page_399" id="Page_399">[399]</a></span>
-ninguna de las pensiones dichas se paguen, ni se obedezca en cosa alguna
- los Ministros Europeos, intrusos y de mala fe; y slo se deber
-todo respeto al Sacerdocio, pagndoles el Dinero, Diezmos y Primicias,
-como que se le d Dios: y el Tributo y Quinto su Rey y Seor natural:
-y esto con la moderacin que se har saber con las dems Leyes
-de observar y guardar; y para el ms pronto remedio de todo lo
-susoespresado.</p>
-
-<p class="i2">Mando se reitere y publique la Jura hecha de mi Real Corona en
-todas las Ciudades, Villas y Lugares de mis Dominios, dndonos parte
-con toda brevedad de todos los vasallos prontos y fieles para el premio
-igual, y de los que se rebelaren para las penas que les competa.&mdash;Que
-es fecho en este mi Real Asiento de Tungasuca, Cabeza de estos Reynos.&mdash;<i>Don
-Jos I</i>&mdash;Por mandado del Rey Inca mi Seor, Francisco
-Cisneros, Secretario<a name="FNanchor_485" id="FNanchor_485" href="#Footnote_485" class="fnanchor">[485]</a>.</p>
-
-<p class="p2">Tom el nombre de Tupac-Amaru. Cada vez ms cruel, animaba a
-los indios para que se ensaaran con los espaoles, y en San Pedro de
-Bellavista fueron degollados 1.000 habitantes, y en Caracoto se hartaron
-de degollar aquellas fieras. Lleg un momento en que Tupac-Amaru
-quiso reprimir crueldades tan terribles y no pudo. Declarronse
-enemigos de la religin cristiana y cometieron grandes sacrilegios. Entonces
-fu excomulgado Tupac-Amaru por el obispo de Cuzco, y los curas
-al frente de sus feligreses peleaban contra los sublevados, tomando
-la guerra carcter religioso. Intentaron los indios apoderarse del Cuzco;
-mas se convencieron de que la empresa era superior a sus fuerzas.
-Las tropas que llegaron de Lima y Guamanga acabaron con el poder
-de Tupac-Amaru, el cual fu hecho prisionero y condenado a morir
-descuartizado. En la sentencia, dada en el Cuzco a 15 de mayo de 1781,
-se lee: Considerando pues todo esto, y las libertades con que convid
-este vil insurgente los Indios, y dems castas para que se le
-uniesen, hasta ofrecer los esclavos la de su esclavitud; y reflexionando
-juntamente el infeliz y miserable estado en que quedan estas Provincias
-que alter, y con dificultad subsanarn se restablecern en
-muchos aos de los perjuicios causados en ellas por el referido Josef
-Gabriel Tupac Amaru, con las detestables mximas esparcidas y adoptadas
-en los de su nacin, y socios confesados tan horrendo fin, y
-mirando tambin los remedios que exige de pronto la quietud de estos
-territorios, el castigo de los culpables, la justa subordinacin Dios, al
-Rey y los ministros; debo condenar y condeno Josef Gabriel Tupac
-Amaru, que sea sacado la Plaza Principal y Pblica de esta<span class="pagenum"><a name="Page_400" id="Page_400">[400]</a></span>
-ciudad, arrastrado hasta el lugar del suplicio, donde presencie la ejecucin
-de las sentencias que se dieren su mujer Micaela Bastidas, y
- algunos de los otros principales capitanes y auxiliadores de su incua
-y perversa intencin proyecto, los cuales han de morir en el propio
-da; y concluidas estas sentencias, se les cortar por el verdugo la lengua,
-y despus amarrado atado por cada uno de los brazos y pies con
-cuerdas fuertes, y de modo que cada una de estas puedan atar prender
-con facilidad otras que pendan de las sinchas de cuatro caballos,
-para que puesto en este modo, de suerte que cada uno tire de un lado,
-mirando otras cuatro esquinas puntas de la plaza, marchen, partan
-y arranquen una vez los caballos, de forma que quede dividido su
-cuerpo en otras tantas partes; llevndose ste luego que sea hora al
-serro altura llamada de Piccho, adonde tuvo el atrevimiento de venir
- intimidar, citar y pedir que se le rindiese esta Ciudad, para que all
-se queme en una hoguera que estar preparada, echando sus cenizas al
-aire; y en cuyo lugar se pondr una lpida de punta que exprese sus
-principales delitos y muerte, para solo memoria y escarmiento de su
-exsecrable accin. Su cabeza se remitir al pueblo de Tinta, para que
-estando tres das en la horca, se ponga despus en un palo la entrada
-ms pblica de l; uno de los brazos al de Tungasuca, en donde fu cacique,
-para lo mismo; y el otro para que se ponga y execute lo propio
-en la capital de la provincia Carabaya; embindose igualmente para
-que se observe la referida demostracin, una pierna al pueblo de Libitaca,
-en la de Chumbibilca; y la restante al de Santa Rosa, en la de
-Lampa, con testimonio y orden los respectivos corregidores justicias
-territoriales, para que publiquen esta sentencia con la mayor solemnidad,
-por bando, luego que llegue sus manos, y en otro igual da
-todos los aos subsiguientes, de que darn aviso instrudo los superiores
-gobiernos quienes reconozcan dichos territorios: que las casas
-de ste sean arrasadas batidas, y saladas vista de todos los vecinos
-del pueblo pueblos, donde las tuviere y existan: que se confisquen
-todos sus bienes, cuyo fin se da la correspondiente comisin los jueces
-provinciales: que todos los individuos de su familia que hasta ahora
-no han venido, ni vinieren al poder de nuestras armas, y de la justicia
-que suspira por ellos para castigarlos con iguales rigurosas y afrentosas
-penas, queden infames inhbiles para adquirir, poseer y obtener
-de cualquier modo herencia alguna subsecin, si en algn tiempo quisieren
- hubiesen quienes pretendan derecho ellas...<a name="FNanchor_486" id="FNanchor_486" href="#Footnote_486" class="fnanchor">[486]</a>. Y basta
-ya de narrar tantas crueldades. Los espaoles mostraron la misma<span class="pagenum"><a name="Page_401" id="Page_401">[401]</a></span>
-fiereza que antes los indios, pues no de otro modo acabaron la rebelin.</p>
-
-<p>D. Teodoro de Croix fu virrey del Per desde el 4 de abril de 1784
-hasta el 25 de marzo de 1790 y debi su nombramiento a Carlos III.
-Dividi el pas en las siguientes intendencias: Lima, Trujillo, Arequipa,
-Tarma, Huancavlica, Huamanga y el Cuzco. Las intendencias se subdividan
-en partidos y al frente de ellos se nombr un subdelegado;
-crese una Audiencia en el Cuzco y se proyect la ereccin de obispados
-en Puno y Huanuco, que se realiz tiempo adelante; atendise los
-legtimos intereses de los indios y se coloniz el valle de Vctor a fin de
-contener las invasiones de los chunchos.</p>
-
-<p>Eran frecuentes los robos en el pas, llegando los ladrones en su insolencia
-a salir al camino (cuando el reverendo obispo de la Concepcin
-haca su visita pastoral a Baldivia) apoderndose de su equipaje y con
-l de rico pontifical (28 noviembre 1788). El prelado tuvo que retroceder
-a Arauco, y desde all a la Concepcin.</p>
-
-<p>Poco antes fu objeto de todas las conversaciones el siguiente hecho,
-realizado por un impostor que logr burlar la atenta circunspeccin
-de los Superiores Gobiernos y Reales Audiencias. Tal ha sido en el
-tiempo de mi Gobierno&mdash;como escribe el mismo virrey en la Memoria
-que dej a su sucesor&mdash;Manuel Antonio Figueroa, natural de Galicia,
-quien suponindose sobrino del Excelentsimo Seor Cardenal Patriarca
-de las Indias y Gobernador del Consejo de Castilla, D. Manuel Ventura
-de Figueroa, apoyaba sobre este distinguido parentesco las correspondencias
-ms recomendables de la corte de Espaa, los aprecios
-y confianza del Rey y sus extraordinarias gracias en los empleos del
-mayor honor que lo destinaba en este reyno<a name="FNanchor_487" id="FNanchor_487" href="#Footnote_487" class="fnanchor">[487]</a>. Descubierta la superchera,
-Manuel Antonio Figueroa fu condenado a diez aos de presidio
-en Africa, y su cooperante, Fray Jos de Azero, se mand a Espaa
-bajo partida de registro y a disposicin de S. M.</p>
-
-<p>Fijse mucho D. Teodoro de Croix en la polica urbana y muy especialmente
-en la limpieza de las ciudades, en el arreglo de las calles y
-en la direccin de las aguas que las regaban. Del mismo modo son dignas
-de alabanzas las disposiciones que di acerca de los asuntos de Guerra,
-Marina y Hacienda. Prosper la industria, aument el comercio y en el
-ao 1788 importaron las rentas 4.664.895 pesos.</p>
-
-<p>D. Francisco Gil de Taboada y Lemos (1790-1796) gobern el Per
-durante el reinado de Carlos IV en Espaa. Sin embargo de las desmembraciones
-sufridas por la creacin de los virreinatos de Santa Fe y
-de Buenos Aires, contaba el del Per ms de 1.300.000 habitantes y
-unas 33.500 leguas cuadradas. Lima tena 52.627 habitantes, segn el<span class="pagenum"><a name="Page_402" id="Page_402">[402]</a></span>
-censo del ao 1796. En los 19 conventos de religiosos haba 1.100, y en
-los de monjas 572; adems se contaban 84 beatas. Los hospitales eran
-10, y si en unos las rentas eran pinges, en otros se necesitaba el real
-auxilio. La Universidad de San Marcos se hallaba en estado floreciente,
-como tambin la Audiencia, el Cabildo y el Tribunal del Santo Oficio.
-La polica fu muy atendida durante el virreinato de Gil Taboada.
-Adelant el comercio y la industria en general, especialmente la minera.
-Protector incansable de la cultura, estableci un anfiteatro de Medicina
-y una Escuela de Marina, coste la edicin que Unanue hizo de
-su excelente libro intitulado <i>Gua eclesistica, poltica y militar</i>, y autoriz
-la fundacin de los peridicos llamados la <i>Gaceta de Lima</i> y el <i>Mercurio
-Peruano</i>. Mostr su amor a la religin catlica procurando la conversin
-de los indios montaraces; y en su tiempo, el P. Girval, con el fin
-de propagar el Evangelio entre los panos, sipivos, campas y piros, remont
-el Veayali y visit las pampas del Sacramento.</p>
-
-<p>Alabanzas merece el virrey D. Ambrosio O'Higgins. Encargse del
-gobierno el 5 de julio de 1796. Era irlands de nacimiento e hijo de
-pobres labradores.</p>
-
-<p>Habindose dado a conocer por su valor combatiendo una invasin
-araucana, el Rey le confiri sucesivamente los grados de capitn de
-dragones, teniente coronel, coronel, brigadier y el 1785 le ascendi a
-mariscal de campo, y luego le nombr presidente de la Audiencia, gobernador
-y capitn general del reino de Chile. La fortaleza del Barn
-(Valparaso) y otras obras importantes hacen inmortal su nombre en
-Chile<a name="FNanchor_488" id="FNanchor_488" href="#Footnote_488" class="fnanchor">[488]</a>. Habiendo reconquistado la ciudad de Osorno del poder de los
-araucanos, el Rey le agraci con el ttulo de marqus de Osorno, le ascendi
-a teniente general y le nombr virrey del Per.</p>
-
-<p>Bajo el gobierno de O'Higgins se empedraron las calles y se construyeron
-las torres de la catedral de Lima; se hizo un camino desde el
-Callao a Lima. Tambin se incorpor al Per la intendencia de Puno,
-que haba estado sujeta al virreinato de Buenos Aires, y fu separado
-Chile de la jurisdiccin del virreinato del Per. Para la guerra que
-Espaa sostena con otras naciones O'Higgins envi siete millones de
-pesos, los cuales se gastaron, ms que en sostener ejrcitos, en aumentar
-el lujo de los cortesanos y los placeres de Carlos IV y Mara Luisa.
-Con fecha 26 de julio de 1800 escribi el marqus de Osorno a Urquijo
-manifestando el estado de quietud de aquellas provincias y aada
-que no por ello dejaba de vigilar a los revolucionarios<a name="FNanchor_489" id="FNanchor_489" href="#Footnote_489" class="fnanchor">[489]</a>.</p>
-
-<p>Desde 1801 a 1806 gobern el Per D. Gabriel Avils. Autorizado<span class="pagenum"><a name="Page_403" id="Page_403">[403]</a></span>
-por Real orden, cre el obispado de Mainas entre los ros Huallaga,
-Ucayali, Napo y Putumayo. Si el clero aplaudi la creacin de dicho
-obispado, protest en cambio y suscit protestas a la desamortizacin
-eclesistica, sin embargo de recibir los intereses del capital en que fueron
-enagenados los bienes. No careci de importancia una conjuracin
-que abort en el Cuzco (1805), promovida por D. Gabriel de Aguilar,
-que intentaba renovar el imperio de los Incas. A la sazn las minas
-producan al Estado grandes cantidades, pues se acuaban anualmente
-5.000.000 de pesos fuertes.</p>
-
-<p>En los siglos <span class="smcap">xvi</span>, <span class="smcap">xvii</span> y <span class="smcap">xviii</span>, lo que hoy constituye la Repblica
-de Bolivia form parte del virreinato del Per. El virreinato estaba
-dividido en dos Audiencias Reales: la de Lima, que comprenda el territorio
-conocido con el nombre de <i>Nueva Castilla</i>; y la de Charcas, que
-comprenda el <i>Nuevo Toledo</i>. En Charcas o Chuquisaca resida la Sede
-Episcopal, y en ella se estableci la Universidad de San Francisco Javier,
-famosa en toda la Amrica espaola. A la citada Audiencia de
-Charcas se hallaban sujetos los gobiernos de Tucumn, Paraguay y
-Buenos Aires; tambin las misiones de chiquitos y mojos. Dividise el
-territorio de dicha Audiencia en cuatro provincias: Chuquisaca, La Paz,
-Potos y Santa Cruz, gobernadas por Intendentes nombrados por el
-Rey; los partidos en que se subdividan, por subdelegados nombrados
-por el virrey a propuesta de los intendentes, y los Concejos, compuestos
-de regidores y presididos por el gobernador o jefe poltico, ejercan
-las mismas funciones de los actuales municipios.</p>
-
-<p>Cuando se cre el virreinato de Buenos Aires en 1776, a l obedecan
-los habitantes del territorio de las actuales Repblicas de Bolivia,
-Paraguay, Uruguay y Argentina.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_404" id="Page_404">[404]</a></span></p>
-
-
-<h3 id="CAPITULO_XXV">CAPITULO XXV</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Gobierno de Chile, de Venezuela y de Guayana.&mdash;Hurtado de
-Mendoza en Chile: organizacin del pas.&mdash;Francisco de
-Villagra: guerra con Antiguen.&mdash;Pedro de Villagra: guerra;
-reformas.&mdash;Quiroga: la Audiencia.&mdash;Los gobernadores
-Gamboa y Saravia.&mdash;El inspector Caldern.&mdash;Supresin de
-la Audiencia.&mdash;Quiroga</span> (2. <span class="smcap">VEZ</span>).&mdash;<span class="smcap">Gamboa</span> (2. <span class="smcap">VEZ</span>).&mdash;<span class="smcap">Sotomayor
-y la guerra.&mdash;Garca de Loyola: Hawkins.&mdash;Paillamachu.&mdash;Vizcarro
-y Quiones.&mdash;Garca Ramn y los piratas.&mdash;Rivera
-y Garca Ramn</span> (2. <span class="smcap">VEZ</span>): <span class="smcap">Huenecura.&mdash;Merlo
-de la Fuente: Aillavilla.&mdash;Jaraquemada: paz.&mdash;Rivera</span> (2.
-<span class="smcap">VEZ</span>).&mdash;<span class="smcap">Otros gobernadores.&mdash;Fernndez de Crdoba y Laso
-de la Vega.&mdash;La guerra.&mdash;Terremoto de 1647.&mdash;Otros gobernadores.&mdash;Expulsin
-de los jesutas.&mdash;O'Higgins.&mdash;La
-revolucin.&mdash;Gobierno de Venezuela.&mdash;Cdula de Felipe
-III.&mdash;Los corsarios franceses e ingleses.&mdash;Venezuela a
-mediados del siglo xviii.&mdash;Creacin de la Audiencia de Caracas.&mdash;Consulado
-de Comercio.&mdash;Obispo de Coro.&mdash;Traslacin
-de la catedral de Coro a Caracas.&mdash;Carcter del gobierno
-de Caracas.&mdash;Los revolucionarios.&mdash;Gobernacin de
-Guayana.</span></p>
-
-<p class="p2">Don Garca Hurtado de Mendoza se dedic a la organizacin de
-Chile y por eso fij su residencia en la Concepcin, pues el Centro y
-Norte no requeran tan exquisito cuidado. Probo y generoso, gast gran
-parte de su patrimonio en las reformas que llev a feliz trmino. Cuando
-dej el mando reparti toda su hacienda a los hospitales, iglesias y
-amigos, embarcndose para el Per (febrero de 1561) con motivo del
-fallecimiento de su padre. Nombr para sustituirle a Rodrigo de Quiroga.
-Uno de sus ltimos hechos fu poner la primera piedra de la catedral
-de Santiago, por cuya poblacin tuvo que pasar para embarcarse<a name="FNanchor_490" id="FNanchor_490" href="#Footnote_490" class="fnanchor">[490]</a>.
-Al lado de hombres feroces, lo mismo entre los indios que en<span class="pagenum"><a name="Page_405" id="Page_405">[405]</a></span>tre
-los espaoles, se destaca la noble figura de D. Garca Hurtado de
-Mendoza.</p>
-
-<p>Don Francisco de Villagra, sucesor de Hurtado de Mendoza, pele
-con Antiguen y dems jefes <i>araucanos</i>. Si en las huertas de Lumaco
-la fortuna se mostr esquiva con Antiguen, en Mariguena le fu favorable,
-pues all hizo gran mortandad de espaoles, encontrndose entre
-ellos el mismo hijo de Villagra que los capitaneaba. Antiguen se dirigi
-a Caete, donde entr sin resistencia. Abatido Villagra con tantas
-desgracias, sucumbi de tristeza (1563).</p>
-
-<p>Pedro de Villagra, hijo primognito de Francisco, se encarg del
-mando y venci a los araucanos, muriendo Antiguen en una de las batallas
-sobre las orillas de Biobio. En su tiempo el papa Po IV erigi
-en obispados las ciudades de la <i>Concepcin</i> e <i>Imperial</i>. Tambin durante
-su gobierno descubri el grupo de las islas de Juan Fernndez un castellano
-de dicho nombre que pasaba del Per a Valdivia. No sabemos
-el por qu, la Audiencia de Lima hizo arrestar al hijo de Villagra y
-dispuso que fuese conducido al Per.</p>
-
-<p>Bajo el gobierno de D. Rodrigo de Quiroga se estableci (13 agosto
-1567) por Felipe II la Real Audiencia en Chile, cuya primera
-residencia fu La Concepcin, y en 1574 se traslad a Santiago. Lo
-primero que hizo la Real Audiencia fu revocar el nombramiento de
-D. Rodrigo de Quiroga y nombrar a Ruiz de Gamboa, al cual reemplaz
-al ao siguiente con Melchor Bravo de Saravia, vencedor en varios
-encuentros de los araucanos, aunque no pudo destruir completamente
-al cacique Paillantar. Vino por entonces (1575) de la metrpoli,
-con plenos poderes, un inspector llamado Caldern, que suprimi
-la Audiencia y restableci a D. Rodrigo de Quiroga en sus funciones
-de gobernador. La fortuna favoreci ms a Quiroga que a Bravo
-de Saravia. Cinco aos conserv el mando, logrando vencer al mestizo
-Alonso Daz, a quien los araucanos llamaban Paeancu. Muri Quiroga
-el 1580, despus de haber fundado una ciudad en las orillas del
-ro Chillan. Ruiz de Gamboa, segunda vez gobernador, ejerci el mando
-desde 1580 al 1583, no cesando de pelear con los araucanos y los
-pehuencos, tribu la ltima menos civilizada y tan belicosa como la
-primera.</p>
-
-<p>Dicen los antiguos cronistas que don Alonso de Sotomayor, marqus
-de Villa Hermosa, mereci ser nombrado gobernador el 1583. Venci a
-los rebeldes Cayancura, Nangoniel y Quintuguenu (1590), consiguiendo
-abatir la fiera enemiga de los araucanos, durante los nueve aos de
-su administracin, si bien en el 1592 cay en una emboscada que le
-haba preparado el toqui Paillaeco.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_406" id="Page_406">[406]</a></span>
-Sucedi a Sotomayor Don Martn Garca Onez de Loyola, pariente
-de S. Ignacio e introductor de la Compaa de Jess en Chile, el 1593.
-Fund Don Martn una ciudad junto al Biobio, y la di por nombre
-<i>Coya</i>, en honor de su mujer Clara Beatriz Coya, hija del Inca Sairi-Tupac.
-En 1594 lleg a las costas de Chile el ingls Hawkins, mandado
-por la reina Isabel, el cual, a imitacin de Francisco Drake, saque
-los pueblos de la costa y se apoder de cinco navos, dirigindose despus
-a los puertos del Per. Enfrente de Loyola se present Paillamachu,
-general de los araucanos, que, a la cabeza de los suyos cay
-sobre el campamento del gobernador espaol, cuyos soldados estaban
-dormidos. Todos fueron asesinados, salvndose slo algunas mujeres
-que se llevaron los indios.</p>
-
-<p>El general Don Pedro de Viscarra lleg con un cuerpo de tropas y
-atac a los araucanos, reemplazndole, al cabo de seis meses Don Francisco
-de Quiones, a quien el virrey del Per le encarg levantar el
-decado espritu espaol en Chile. En octubre de 1599 se di sangrienta
-batalla en las llanuras de Imperial, atribuyndose espaoles
-y araucanos la victoria. Poco despus, Paillamachu se apoder de la
-ciudad de Valdivia (14 noviembre 1599), pas a cuchillo sus habitantes
-y entreg la poblacin a las llamas, quedando reducida a un montn
-de escombros.</p>
-
-<p>Don Garca Ramn sucedi a Quiones. Mientras que Chile era
-teatro de una guerra de exterminio, continuaban las hostilidades entre
-Espaa por una parte, e Inglaterra y Holanda por otra. El almirante
-holands, Olivier Van Noort, lleg en el ao 1600 a las costas de Chile,
-donde apres naves espaolas cargadas con ricas mercancas. Siguieron
-los piratas infestando las costas del Per y de Chile e hicieron lugar
-de descanso las islas de Juan Fernndez, en las cuales encontraban
-cabras monteses, focas y manantiales de agua excelente.</p>
-
-<p>En vano don Alonso de Rivera (1600 a 1604) intent levantar el
-espritu de los espaoles en Chile; ellos emigraban poco a poco al Per
-o a Espaa, pues los araucanos haban quemado y saqueado varias ciudades,
-entre otras, Concepcin, Valdivia, Osorno, Villa-Rica y la Imperial.</p>
-
-<p>Por segunda vez D. Garca Ramn ocup el gobierno de Chile, siendo
-batido y desbaratado por el toqui Huenecura, jefe a la sazn de los
-araucanos. Felipe III, en 1608, decret que el efectivo del ejrcito de
-observacin en las fronteras de la Araucania se mantuviese bajo un
-pie de 2.000 hombres; que el virreinato del Per contribuyera al sostenimiento
-de este cuerpo con una suma de 292.279 duros; y que se estableciese
-la Real Audiencia de Santiago, cuya ciudad, distando enton<span class="pagenum"><a name="Page_407" id="Page_407">[407]</a></span>ces
-del teatro de la guerra, haba ya adquirido la importancia correspondiente
-a su rango de capital<a name="FNanchor_491" id="FNanchor_491" href="#Footnote_491" class="fnanchor">[491]</a>.</p>
-
-<p>Por fallecimiento de D. Garca Ramn (10 agosto 1610), le sucedi
-D. Luis Merlo de la Fuente, que pele con Aillavilla, uno de los mejores
-capitanes araucanos. Reemplazle D. Juan Jaraquemada, bajo cuya
-administracin se hizo la paz que tanto deseaba el Rey<a name="FNanchor_492" id="FNanchor_492" href="#Footnote_492" class="fnanchor">[492]</a>, sealndose
-como lmite entre las posesiones de los espaoles y las de los araucanos
-el ro Biobio, con otras condiciones propuestas por los rebeldes.
-No fu duradera la paz. Era preciso estar siempre el arma al brazo con
-aquellas indmitas gentes.</p>
-
-<p>Durante el gobierno de Alonso de Rivera, que haba sido repuesto
-en el poder pasados algunos aos, el almirante holands Joris Spilbergen
-desembarc (1615) en las costas de Chile, llevndose ganados,
-trigo, cebada y otras provisiones. Rivera introdujo en Chile a los Hospitalarios
-de San Juan de Dios.</p>
-
-<p>Por muerte de Rivera en 1617, lleg a ocupar el gobierno Hernando
-Talaverano, y diez meses despus Lpez de Ulloa, vencido varias
-veces por el indgena Lientur. Habiendo fallecido Ulloa el 20 de noviembre
-de 1620, le sucedieron sucesivamente D. Cristbal de la
-Cerda Sotomayor, D. Pedro Sorez de Ulloa y Lerma y D. Francisco
-de Alava y Noruena. Ulloa y Alava, adems de la guerra con los indios,
-tuvieron que vigilar los movimientos de escuadra holandesa, mandada
-por Jaime el <i>Ermitao</i>, que caus grandes perjuicios al gobierno
-espaol. D. Luis Fernndez de Crdoba, sobrino del virrey del Per,
-conserv la autoridad hasta 1630. Fu el primero que permiti a los
-criollos, descendientes de espaoles, ejercer cargos pblicos. Con el toqui
-Putapichn continu la guerra.</p>
-
-<p>Don Francisco Laso de la Vega no ces un momento de luchar con
-sus valerosos enemigos. Hasta el ao 1640 los sucesos belicosos no ofrecen
-inters alguno, porque se hallan reducidos a una serie de sitios, sorpresas,
-emboscadas y asesinatos, en los cuales la fortuna, unas veces se
-pona al lado de los espaoles y otras de los araucanos.</p>
-
-<p>Terrible terremoto destruy la ciudad de Santiago (diez y media de
-la noche del 13 de mayo de 1647). A muchos&mdash;escribe un testigo del
-suceso&mdash;cogi ya dormidos, los cuales fueron a despertar a la otra vida,
-y a otros, que al susto despertaron, al querer salir, les cerraba la puerta
-ms la turbacin que la llave, o por no dar con ella, quedaban sepultados
-de las paredes o ahogados del polvo. Refiere luego que, por gracia
-de Dios, algunos conventos quedaron en pie, aadiendo: No fu as<span class="pagenum"><a name="Page_408" id="Page_408">[408]</a></span>
-en otras casas, que no merecieron esta singular proteccin que estos
-santos conventos, porque cayendo las paredes hacia adentro, a unos
-mataban y a otros quebraban las piernas y a otros los brazos, y con la
-obscuridad de la noche, el espanto del temblor, el asombro del repentino
-ruido de terribles ruinas, la ceguedad del polvo y la confusin del
-inopinado suceso, los unos atropellaban a los otros y perecan muchos
-atropellados, encontrando la muerte donde huan presurosos a buscar
-la vida. Era lamentable espectculo ver tantos cuerpos muertos, tantos
-destrozados, tantos que debajo de las ruinas daban lamentables voces,
-y a los que escapaban, andar ciegamente tropezando, y con gemidos del
-alma, pidiendo a voces misericordia y llorando la madre al hijo, la esposa
-al marido y el padre a la familia. Murieron&mdash;segn clculos
-aproximados&mdash;ms de mil. Sucedi al terremoto fuerte lluvia y despus
-terrible epidemia. El gobernador Mugica, que se hallaba en Concepcin
-al tiempo de ocurrir la catstrofe, se traslad a Santiago, solicit
-recursos del virrey del Per y logr que por el trmino de seis aos
-se eximiera de impuestos a la ciudad arruinada. Digno de toda alabanza
-fu el obispo fray Gaspar de Villarroel, agustino, varn de singular
-piedad, que en aquellos das tristsimos, prest toda clase de auxilios a
-los pobres. Poco tiempo despus comenz la reconstruccin de la ciudad.</p>
-
-<p>Al prudente gobernador Martn de Mugica sucedi D. Francisco
-Lpez de Ziga, marqus de Baides, que concluy un tratado de paz
-con Lincopichn, en virtud del cual se sealaba el ro Biobio lmite divisorio
-entre los araucanos y los espaoles, reconociendo a los primeros
-su independencia, y ellos, por su parte, la soberana del rey de
-Espaa, permitiendo a los misioneros el libre ejercicio de su ministerio
-y obligndose tambin a oponerse al desembarco de sbditos de
-aquellas naciones europeas que a la sazn estaban en guerra con Espaa.</p>
-
-<p>Refieren los historiadores que don Antonio de Acua y Cabrera
-(1650-1656) estuvo dominado por dos oficiales, cuados suyos, de apellido
-Salazar. Celebr Acua un armisticio con los indios en Boroa y mand
-una expedicin contra los <i>cuncos</i>, que fu completamente destruda
-(1655). El pueblo de la Concepcin se sublev a los gritos de <i>Viva el
-Rey! Muera el mal gobierno!</i> vindose obligado el virrey de Lima a destituir
-al dbil gobernador.</p>
-
-<p>Sucedironse otros gobernadores; pero adquiri fama por sus desaciertos
-D. Francisco de Meneses (1664-1668), conocido por sus subalternos
-con el apodo de <i>Barrabs</i>. Convirti en granjera todos los destinos
-civiles y militares, castig severamente a los araucanos y cometi
-toda clase de tropelas. Sostuvo ruidosas polmicas con fray Diego<span class="pagenum"><a name="Page_409" id="Page_409">[409]</a></span>
-de Humanzoro, obispo de Santiago, siendo al fin depuesto por el virrey
-del Per.</p>
-
-<p>Por el contrario, D. Juan Henrquez (1670-1682) vivi siempre en
-cordiales relaciones con el prelado y con los hijos de Loyola. Realiz
-algunas obras de utilidad pblica. Fortific a Valparaso y La Concepcin
-y form en Santiago pequeo parque militar. Dict algunas ordenanzas
-de polica y de comercio. Sus buenas obras fueron afeadas por
-la venalidad, norma de todas sus acciones. En sus relaciones exteriores
-haremos notar que en el ao 1680 el pirata Bartolom Sharp se apoder
-de la ciudad de Coquimbo y la entreg al saqueo. Por su enemiga a
-la Real Audiencia, tribunal fiscalizador de los gobernadores, se originaron
-no pocos conflictos. Despus de doce aos de gobierno, fu relevado
-del mando.</p>
-
-<p>Los gobernadores que inmediatamente le sucedieron, como D. Toms
-Marn de Poveda, slo pensaron en la guerra con los araucanos.</p>
-
-<p>Tiempo adelante, D. Juan Andrs Ustriz (1709-1717), segn de
-pblico se dijo, hubo de comprar el gobierno de Chile por la suma de
-24.000 pesos. Como era de esperar, Ustriz no se distingui por su probidad
-administrativa. Habindose probado la inmoralidad que reinaba
-en todos los ramos de la administracin, fu destitudo por el virrey del
-Per y condenado a pagar 54.000 pesos de multa. D. Gabriel Cano de
-Aponte (1717-1733) hizo la paz con los naturales del pas, siendo
-aqulla ratificada en Negrete, ciudad situada entre los ros Duqueco y
-Culabi, afluentes del Biobio. Dicha paz, como otras anteriores que se
-llevaron a cabo, no di resultado alguno. Sucedi a Cano D. Manuel
-Salamanca, sobrino del virrey del Per; esta eleccin no fu confirmada
-por el Rey, que nombr a D. Jos Antonio Manso de Velasco
-(1737-1745). Pocos gobernadores tan buenos como Manso de Velasco
-ha tenido Chile. En una conferencia que tuvo con los indgenas y a la
-que asistieron unos 400 caciques y 6.000 ciudadanos, se adoptaron
-acuerdos pacficos de mucha importancia. Receloso el virrey del carcter
-voluble de los indgenas y teniendo poca confianza en las promesas
-de paz, organiz fuerte ejrcito, recorri el pas, fund varias
-poblaciones (<i>San Felipe</i>, <i>Los Angeles</i>, <i>Rancagua</i>, <i>Melipilla</i>, <i>San Fernando</i>
-y <i>Copiap</i> y otras) y construy el canal de Maipo. Tambin durante
-su gobierno se fund la Universidad de Santiago y la Casa de Moneda.
-D. Domingo Ortz de Rozas sigui las huellas de su predecesor,
-fund varias poblaciones y mand una colonia a la isla desierta de
-Juan Fernndez. Regres a Espaa el gobernador Ortz de Rozas
-el ao 1754. De D. Manuel Amat y Juniet (1755-1761) slo diremos
-que fund la poblacin de <i>Santa Brbara</i> cerca del nacimiento de Bio<span class="pagenum"><a name="Page_410" id="Page_410">[410]</a></span>bio,
-foment los trabajos de las minas y reuni, como otros varios
-gobernadores, una asamblea en Santiago, y como siempre, los indios
-prometieron vivir sumisos. Porque los presos de la crcel de Santiago
-intentaron evadirse, Amat se puso al frente de la tropa que deba
-contenerlos, lo cual logr, haciendo castigar a once de ellos con la pena
-de horca. A l se debe la creacin del primer Cuerpo de polica, que
-acuartel detrs de su palacio y pag con fondos del Erario real: le di
-el nombre de <i>Dragones de la Reina</i> (1758).</p>
-
-<p>El gobernador y presidente D. Antonio Guill y Gonzaga (1762-1768)
-repobl la ciudad de Angot<a name="FNanchor_493" id="FNanchor_493" href="#Footnote_493" class="fnanchor">[493]</a>, hizo conducir a Santiago aguas
-potables y mand construir mesones en los caminos de la cordillera. En
-los comienzos de agosto de 1767 recibi un pliego cerrado con una
-carta del Rey y otros papeles. Se le mandaba arrojar de Chile los
-jesutas. Aunque con profundo sentimiento&mdash;pues los hijos de Loyola
-eran sus amigos y consejeros&mdash;expuls en la maana del 26 de agosto
-del ao citado a los jesutas de Chile, en nmero de 300, figurando
-entre ellos el P. Manuel Lacunza, profundo telogo, y el nunca bastante
-alabado P. Juan Ignacio Molina (historiador y naturalista). Los
-araucanos, bajo el pretexto de que Gonzaga les quera obligar a residir
-en poblaciones, se declararon en completa insurreccin, durando la guerra
-diez y siete aos. Muri Gonzaga en 1768, sucedindole D. Francisco
-Javier de Morales (<a href="#Ah">Apndice H</a>).</p>
-
-<p>Por tercera vez fu nombrado gobernador por la Real Audiencia
-D. Mateo de Toro Zambrano, que con el carcter de interino haba desempeado
-dos veces el cargo, antes de la eleccin de Gonzaga y despus
-de su muerte, reemplazndole casi inmediatamente D. Agustn de
-Juregui. Es de justicia consignar que Juregui restableci en Santiago
-el colegio fundado por D. Martn de Poveda para que se educasen
-los hijos de los caciques, hizo un censo de poblacin y organiz
-las milicias. D. Ambrosio de Benavides (1780-1787) foment las obras
-pblicas, traslad Chillan el colegio de indgenas de Santiago y celebr
-el parlamento de Lonquiemo, que presidi el coronel O'Higgins
-(1786), en el cual se hizo un concierto confirmando los anteriores,
-con la condicin de que los fieros y tenaces araucanos nombraran un
-representante que haba de residir en la capital de Chile y cuya nica
-misin sera velar por los intereses de sus conciudadanos y por el cumplimiento
-de los tratados. Refieren autorizados cronistas que por entonces
-los franceses Antonio Gramusset y A. Berney trataron de proclamar
-la independencia de Chile; pero descubierta la conjuracin, los
-citados jefes fueron enviados a Espaa. Lugar preferente entre los<span class="pagenum"><a name="Page_411" id="Page_411">[411]</a></span>
-gobernadores y capitanes generales de Chile ocupa D. Ambrosio O'Higgins,
-a quien ya dimos a conocer en el captulo anterior. Suprimi las
-encomiendas y el servicio personal de los indios; repobl la ciudad de
-Osorno y fund las poblaciones de <i>Combarbal</i>, <i>Santa Rosa de los Andes</i>,
-<i>Illapel</i> y <i>Vallenar</i>; mejor los caminos y foment el cultivo del azcar,
-del algodn y del tabaco; y dispuso que los cadveres fuesen enterrados
-en los cementerios y no en las iglesias.</p>
-
-<p>El brigadier D. Luis Muoz de Guzmn (1802-1808) celebr con los
-indios un parlamento en Negrete, termin varios edificios pblicos
-(Casa de Moneda, la Aduana y el Consulado) e hizo diferentes exploraciones
-por varios sitios de los Andes para hallar caminos para el
-Ro de la Plata. Muri repentinamente (11 de febrero). En virtud de
-Real disposicin del ao 1806, el militar de mayor graduacin tomara
-el mando, ya por muerte o ya por ausencia del propietario. En una
-junta que celebraron en Concepcin los jefes militares, fu proclamado
-capitn general D. Francisco Garca Carrasco, brigadier de ingenieros.</p>
-
-<p>Consideremos el gobierno de Garca Carrasco. Rodese de favoritos,
-los cuales hubieron de contribuir a las graves disensiones que tuvo
-el capitn general con la Universidad, el Cabildo eclesistico, el ayuntamiento
-y el tribunal de minera. Vino a echar lea al fuego de las
-discordias la noticia de que Espaa haba sido invadida por los franceses
-y que el rey de Espaa no era Fernando VII, sino Jos Bonaparte.
-Los hombres de ideas ms avanzadas de la colonia, casi dirigidos
-por el cabildo de Santiago, se dispusieron a la revolucin, divulgando
-la noticia de que Espaa estaba sometida a un gobierno extranjero.
-El capitn general prepar un golpe de Estado, creyendo de este
-modo poner trmino a la agitacin: en la tarde del 25 de mayo de 1810,
-fueron reducidos a prisin el doctor Don Bernardo Vera, el procurador
-de la ciudad Don Juan Antonio Ovalle y Don Antonio Rojas, siendo
-conducidos aquella misma noche a Valparaiso. Uno de los oidores de
-la Audiencia march a Valparaiso a instruirles proceso por el delito
-de conspiracin. Medida tan violenta enardeci ms los nimos, llegando
-el citado cabildo a pedir la libertad de los presos; mas Carrasco,
-lejos de acceder, dispuso que los tres reos fuesen trasladados a Lima.
-Cuando en la maana del 11 de julio se supo que los presos haban
-sido embarcados en Valparaiso para Lima, el pueblo se present en la
-plaza en actitud amenazadora, en tanto que el cabildo y la Audiencia
-se reunan separadamente, buscando remedio a tantos males. Creyeron
-encontrar el remedio aconsejando a Carrasco que los presos volviesen
-a Santiago, que los empleados que hubiesen tenido ms participacin en<span class="pagenum"><a name="Page_412" id="Page_412">[412]</a></span>
-el golpe de Estado fuesen separados, y, por ltimo, que no se tomara
-medida alguna sin oir a la autorizada opinin de Don Jos de Santiago
-Concha, oidor decano de la Audiencia. Todo esto era muy poco, porque
-la revolucin marchaba muy a prisa, disponiendo entonces la Audiencia
-que Carrasco renunciase el mando. Una reunin de jefes militares
-y de los empleados ms importantes acept la renuncia del capitn general,
-nombrando en su lugar a Don Mateo de Toro Zambrano, conde
-de la Conquista (16 julio 1810).</p>
-
-<p>La dependencia en que estuvo Chile del virreinato del Per dist
-mucho de ser favorable a ninguna de ambas regiones. Esa dependencia
-era causa de que se olvidasen los intereses locales, de que no se contase
-con fuerzas suficientes para la defensa de la Capitana General y de que
-jams se viese el fin de la guerra con los araucanos. Mucho despus de
-Ercilla y de Pedro de Oa, para quien Arauco ya estaba <i>domada</i>, los
-colonos no podan gozar de paz ni seguridad con aquel enemigo interior,
-y en la costa asomaban los corsarios ingleses, para quienes apoderarse
-de los tesoros de Amrica era siempre fcil empresa<a name="FNanchor_494" id="FNanchor_494" href="#Footnote_494" class="fnanchor">[494]</a>.</p>
-
-<p>Pasando del estudio de la historia de Chile a la de Venezuela, con
-verdadera satisfaccin habremos de referir que Felipe III, desde
-Martn Muoz (27 septiembre 1608) se dirigi al gobernador y capitn
-general de Venezuela, dicindole la conducta que haba de observar
-con los indios y censurando a los encomenderos y al obispo<a name="FNanchor_495" id="FNanchor_495" href="#Footnote_495" class="fnanchor">[495]</a>.
-Por su parte, los indgenas permanecieron tranquilos gozando de larga
-paz; a lo cual contribua&mdash;como dice Baralt&mdash;el ser pobre y no excitar
-la codicia de los enemigos de Espaa, cuyos ojos y manos no se movan
-con fuerza sino tras las ricas flotas del Per y de Mxico<a name="FNanchor_496" id="FNanchor_496" href="#Footnote_496" class="fnanchor">[496]</a>.</p>
-
-<p>Recordaremos que Juan de Urpn termin la conquista de Cuman
-(1634), fundando en 1637 la Nueva Barcelona.</p>
-
-<p>Aunque Venezuela vivi en paz durante el siglo <span class="smcap">xvii</span>, a veces fu
-atacada por los franceses. Intentaron nuestros enemigos apoderarse de
-Cuman en los aos 1654 y 1657, siendo rechazados; mas en 1679 saquearon
-la ciudad de Caracas, retirndose con un gran botn a sus bajeles.
-En el siglo <span class="smcap">xviii</span> Venezuela sufri los ataques de los ingleses,
-quienes intentaron un asalto a la Guaira y a Puerto Cabello por los
-aos 1739 y 1745, siendo rechazados de ambas partes, del mismo modo
-que lo fueron en Angostura el ao 1740.</p>
-
-<p>A mediados de la centuria, esto es, el 12 de febrero de 1742, se resolvi
-relevar y eximir al gobierno y capitana general de la provincia<span class="pagenum"><a name="Page_413" id="Page_413">[413]</a></span>
-de Venezuela de toda dependencia del virreinato del Nuevo reino de Granada.
-Tambin se dispuso que los gobernadores de la provincia de Venezuela
-reasumiesen las facultades concedidas anteriormente, lo mismo en
-lo tocante a gobierno, guerra y hacienda como al ejercicio del Real Patronato,
-y que nombrasen los tenientes justicia-mayores de las ciudades,
-villas y lugares donde ellos lo tuviesen por conveniente, sin necesidad
-de que los nombrados necesitasen acudir para su confirmacin a la Audiencia
-de Santo Domingo, que segua siendo la del distrito de Venezuela,
-segn cdulas de 7 de noviembre de 1738 y 3 de Mayo de 1741. Por
-ltimo, en 8 de septiembre de 1777 acord el Rey separar del Nuevo
-Reino de Granada las provincias de Cuman, Guayana, Maracaibo
-islas de Trinidad y Margarita, agregndolas en lo gubernativo y militar
-a la capitana general de Venezuela, del mismo modo que lo estaban
-ya, en cuanto a los asuntos de hacienda, a la nueva Intendencia
-erigida en Caracas<a name="FNanchor_497" id="FNanchor_497" href="#Footnote_497" class="fnanchor">[497]</a>. Dispuso, por lo que respecta a lo jurdico, que
-las citadas provincias se separasen de la Audiencia de Santa Fe y se
-agregasen a la primitiva de Santo Domingo. Nueve aos despus, esto
-es, el 13 de junio de 1786, se cre la Audiencia de Caracas. Resolvanse
-por entonces de igual manera los asuntos mercantiles y civiles, hasta
-que para los primeros se estableci el Consulado de Comercio, por
-real cdula de 3 de junio de 1793, para la ms breve y fcil administracin
-de justicia en los pleitos mercantiles, y la proteccin y fomento
-del comercio en todos los ramos<a name="FNanchor_498" id="FNanchor_498" href="#Footnote_498" class="fnanchor">[498]</a>.</p>
-
-<p>Conviene no olvidar que por una bula de Clemente VII se erigi
-el primer obispado de Venezuela en Cero (21 julio 1531), siendo
-nombrado obispo D. Rodrigo de las Bastidas (4 junio 1522) y la iglesia
-de Coro qued erigida en Catedral (24 junio 1533). Tambin el 1531 el
-mismo papa Clemente mand erigir la iglesia de Santa Marta en Catedral,
-expidiendo las respectivas bulas a favor de Fray Toms Ortiz<a name="FNanchor_499" id="FNanchor_499" href="#Footnote_499" class="fnanchor">[499]</a>.
-Luego, por Real Cdula de 20 de junio de 1637 la Catedral de Coro se
-traslad a Caracas<a name="FNanchor_500" id="FNanchor_500" href="#Footnote_500" class="fnanchor">[500]</a>. Al obispado de Puerto Rico se agregaron las
-provincias de Margarita y Cuman en 1588, la ciudad de Santo Thom
-de Guayana en el ao de 1624 y toda la provincia de Guayana en
-1625. Si el obispado de Mrida se cre en 1777, y el de Guayana en
-1790, cuando la Catedral de Caracas se erigi en metropolitana en 1803,
-aquellas iglesias fueron sufragneas de dicho arzobispado<a name="FNanchor_501" id="FNanchor_501" href="#Footnote_501" class="fnanchor">[501]</a>.</p>
-
-<p>Venezuela&mdash;Gil Fortoul&mdash;fu ms infeliz que otras colonias.<span class="pagenum"><a name="Page_414" id="Page_414">[414]</a></span>
-Regiones de Amrica muy ricas y pobladas, como Mxico y el Per,
-tuvieron en ocasiones mejor fortuna bajo la direccin de algunos virreyes
-eminentes; mas en Venezuela, pobre y casi desierta, apenas hubo
-gobernadores que se distinguiesen en la turba de funcionarios o indolentes
-o incapaces...<a name="FNanchor_502" id="FNanchor_502" href="#Footnote_502" class="fnanchor">[502]</a>.</p>
-
-<p>En los ltimos aos de la centuria dcimo octava las ideas revolucionarias
-iban poco a poco penetrando en el pas, no bastando el cuidado
-que tenan para que as no sucediese las autoridades. Aunque vigilaban
-mucho, no pudieron impedir la entrada de toda clase de peridicos
-y libros extranjeros, especialmente si trataban de asuntos filosficos
-y polticos. D. Pedro Carbonell, capitn general de Venezuela,
-desde Caracas, con fecha de 1. de noviembre de 1794, dirigi una
-circular a los prelados y gobernadores de provincia, manifestndoles
-que por oficio del virrey de Santa Fe del 6 de septiembre ltimo, tena
-noticia de haber aparecido en dicho Reino un papel impreso intitulado
-<i>Los derechos del hombre</i> y en el cual se hallaban doctrinas contra
-la Religin y la Monarqua. Los especiales encargos de S. M. y nuestro
-honor y fidelidad nos obligan estrechsimamente a impedir se propaguen
-tan detestables mximas, y por lo mismo no me detengo en encarecer
-a V. S. el gran servicio que har a Dios y al Rey poniendo todos
-sus desvelos en averiguar y descubrir, si por desgracia se ha introducido
-el tal papel u otro de su especie en el distrito de su mando,
-valindose de todos los medios que dictan la prudencia y sagacidad<a name="FNanchor_503" id="FNanchor_503" href="#Footnote_503" class="fnanchor">[503]</a>.</p>
-
-<p>Al ao siguiente y con fecha 12 de junio el mismo presidente Carbonell
-escribi una carta a D. Eugenio Llaguno, dndole noticia de que en
-Coro se haban amotinado los negros esclavos y algunos libres, deseosos
-unos y otros de formar gobierno republicano<a name="FNanchor_504" id="FNanchor_504" href="#Footnote_504" class="fnanchor">[504]</a>. Luego (26 agosto
-1795) volvi Carbonell a escribir a Llaguno, insertando la carta que
-con igual fecha diriga al ministro de la Guerra, en la cual comunicaba
-nuevas noticias de los sucesos de Coro, justicia que se hizo en muchos
-de los sublevados, captura del caudillo zambo Leonardo, y providencias
-tomadas por el Real Acuerdo<a name="FNanchor_505" id="FNanchor_505" href="#Footnote_505" class="fnanchor">[505]</a>.</p>
-
-<p>Por entonces Juan Bautista Picornell, Manuel Corts Campomanes,
-Sebastin Andrs y Jos Lax&mdash;que en los comienzos de febrero de 1796
-tramaron una conspiracin en Madrid que se llam de San Blas y que
-tena por objeto destruir la monarqua y establecer una repblica a se<span class="pagenum"><a name="Page_415" id="Page_415">[415]</a></span>mejanza
-de la francesa, por lo cual fueron desterrados a Amrica&mdash;intentaron
-evadirse de la crcel de La Guaira y hacer la revolucin en
-las colonias. Tambin por la misma poca lleg a Santa Fe el revolucionario
-Antonio Nario, que, con ayuda de Pedro Fermn de Vargas, se
-disponan a la insurreccin. Los primeros, esto es, Picornell, Lax, Andrs
-y Corts lograron evadirse de la crcel de La Guaira, segn la
-comunicacin del capitn general Carbonell de 19 de julio de 1797 al
-Prncipe de la Paz. A su vez, Nario desde Santa Fe y con fecha 30 de
-julio del mismo ao, se dirigi al virrey para que interpusiera su mediacin
-y piadosos oficios para mover e inclinar ms la piedad del Monarca
-a mi favor.</p>
-
-<p>Por lo que respecta a las publicaciones revolucionarias, es de importancia
-referir que la Audiencia de Caracas declar (11 diciembre 1797)
-que los que recibiesen tales libros o papeles y no los entregaren inmediatamente
-a las justicias, los que tuviesen noticias de ellos y no lo comunicaren
-a las mismas justicias, los que los pasaren a otras manos, o
-de cualquiera forma divulgaren sus doctrinas, o no impidieren su extensin,
-cuanto est de su parte, incurrirn en las penas de azotes,
-presidio y en la de muerte, segn las circunstancias del caso. A pesar
-del sistema poltico espaol reaccionario, a pesar del aislamiento en
-que vivan los Estados americanos y a pesar de las tendencias contrarias
-al progreso, las ideas revolucionarias, primero de los Estados Unidos
-y despus de Francia, penetraron en Venezuela y en todas las colonias,
-dando al traste con el dominio espaol algunos aos despus.</p>
-
-<p>El descubrimiento y colonizacin de La Guayana, las frecuentes
-incursiones de los piratas y las conquistas de los holandeses, ya se
-dieron a conocer en el <a href="#CAPITULO_X">captulo X</a> de este tomo. Aadiremos ahora que
-el terreno, pantanoso e inculto en su mayor parte, regado por el Orinoco,
-Surinn y otros, tiene clima clido y malsano. Durante los siglos
-<span class="smcap">xvii</span> y <span class="smcap">xviii</span> fueron Las Guayanas campo de lucha entre holandeses,
-franceses, espaoles y brasileos<a name="FNanchor_506" id="FNanchor_506" href="#Footnote_506" class="fnanchor">[506]</a>. La ltima nacin colonizadora
-en La Guayana fu Inglaterra, la cual despoj a Holanda de parte
-de su territorio y despus sigui igual conducta con Venezuela, y seguramente
-sus usurpaciones hubiesen sido mayores, si la Repblica de<span class="pagenum"><a name="Page_416" id="Page_416">[416]</a></span>
-los Estados Unidos no hubiera intervenido, para que, mediante sentencia
-arbitral, se decidiesen las cuestiones suscitadas entre Inglaterra y
-Venezuela. Con fecha 25 de mayo de 1812, D. Jos de Chastre, gobernador
-interino de La Guayana, en carta dirigida al Rey, se quejaba del
-gobernador de Puerto Rico que no le haba socorrido, por cuya causa
-estuvo en peligro de caer en manos de los insurgentes. Deca tambin
-que los ingleses fomentaban bajo cuerda la insurreccin; peda la segregacin
-de aquella provincia de las de Caracas y Santa Fe, y por
-ltimo, quera que se declarasen reos de lesa nacin a los jefes nacionales
-que no auxiliasen a los fieles espaoles que luchasen por la integridad
-de la Monarqua espaola<a name="FNanchor_507" id="FNanchor_507" href="#Footnote_507" class="fnanchor">[507]</a>. Posteriormente, Simn Bolvar
-comunic (17 agosto 1817) desde Baja Guayana, que Las Guayanas
-haban sido tomadas por tropas republicanas<a name="FNanchor_508" id="FNanchor_508" href="#Footnote_508" class="fnanchor">[508]</a>. Al presente las tres
-Guayanas, colonias europeas, son: la inglesa al O., cuya extensin es
-de 305.000 h. y tiene como capital a Georgetown; la holandesa en el
-centro, con 90.000 h. y su capital Paramaribo o Nueva Amsterdam, y
-la francesa al E. con 40.000 h. y su capital Cayena, lugar de relegacin
-para los condenados a trabajos forzados. La antigua Guayana espaola,
-al O., en los confines de Venezuela y de La Guayana holandesa,
-es a la sazn de Venezuela, y La Guayana portuguesa, al S., en la
-cuenca superior de Oyapok, pertenece al Brasil.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_417" id="Page_417">[417]</a></span></p>
-
-<h3 id="CAPITULO_XXVI">CAPITULO XXVI</h3></div>
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Gobierno de Nueva Granada, de Panam y de El Ecuador.&mdash;Gobernadores
-que en Colombia sucedieron a Jimnez de
-Quesada.&mdash;La Audiencia.&mdash;El Arzobispado.&mdash;El presidente
-Venero de Leiva.&mdash;Otros presidentes.&mdash;Fundacin y extensin
-del virreinato.&mdash;El virrey Eslava.&mdash;Vernon en Cartagena
-de Indias: Lezo.&mdash;Poltica de Eslava.&mdash;Principales
-virreyes.&mdash;Intervencin de Nueva Granada en Venezuela.&mdash;Guerra
-de la Independencia.&mdash;Gobierno de Panam.&mdash;Origen,
-situacin, ttulo de ciudad y blasn herldico.&mdash;Obispado
-y Audiencia.&mdash;Panam bajo la dependencia de Guatemala
-y despus del Per.&mdash;La Audiencia.&mdash;El ao 1644.&mdash;Nueva
-ciudad.&mdash;El fuego grande.&mdash;Panam bajo el virreinato
-de Santa F.&mdash;Universidad de San Javier.&mdash;Los jesutas.&mdash;El
-gobernador Prez.&mdash;Gobierno de Quito.&mdash;La Audiencia:
-el presidente Santilln y sus sucesores.&mdash;El Ecuador
-en los siglos XVI y XVII.&mdash;Guayaquil en poder de los
-corsarios.&mdash;Sntomas revolucionarios.</span></p>
-
-<p class="p2">Consideremos los gobernadores que sucedieron en Nueva Granada
-al valeroso Gonzalo Jimnez de Quesada<a name="FNanchor_509" id="FNanchor_509" href="#Footnote_509" class="fnanchor">[509]</a>. El primero fu Hernn
-Prez de Quesada, al cual sucedi Luis Alonso de Lugo (1542), Lope
-Montalvo de Lugo (1544), Pedro de Ursa (1545), Miguel Diaz de Almendriz
-(1544) y Juan de Montalvo (1551). De Almendriz se cuenta
-que contribuy a la fundacin de la Audiencia con la esperanza de
-conseguir la presidencia; pero destitudo de su cargo tuvo que retirarse
-a la Espaola. Dej en Santa Marta su pequea fortuna, que le arrebat
-un falso amigo. Volvi a Bogot con el juez encargado de residenciarle
-y fu condenado al pago de costas, que no pudo satisfacer. De
-Bogot march a Cartagena y de Cartagena a Espaa, donde se hizo
-sacerdote y muri de cannigo de Sigenza.</p>
-
-<p>Desde que se estableci la Audiencia hasta la creacin del virreina<span class="pagenum"><a name="Page_418" id="Page_418">[418]</a></span>to,
-los presidentes de aqulla tuvieron el supremo poder<a name="FNanchor_510" id="FNanchor_510" href="#Footnote_510" class="fnanchor">[510]</a>. El primer
-presidente&mdash;como se dijo en el <a href="#CAPITULO_XI">captulo XI</a> de este tomo&mdash;fu el doctor
-Gutirrez de Mercado, quien, segn cuentan, muri de resultas de un
-veneno que le dieron en Momps. Francisco Briceo, despus de fundar
-las ciudades de <i>La Plata</i> y <i>Almaguer</i>, ocup su importante puesto en la
-Audiencia, siendo residenciado el 1558 y enviado a Espaa.</p>
-
-<p>Encargado por la Audiencia el capitn Orza de sujetar a los muzos,
-consigui su objeto; en seguida march al Norte contra los chitareros
-y en el valle del Espritu Santo fund la ciudad de <i>Pamplona</i>
-(1554), donde encontr muchas pepitas de oro, y, cuando se dispona a
-emprender una expedicin en busca de nuevas riquezas, la Audiencia
-le desautoriz y tuvo que retirarse a Santa Marta<a name="FNanchor_511" id="FNanchor_511" href="#Footnote_511" class="fnanchor">[511]</a>.</p>
-
-<p>Antes de continuar la relacin de los hechos ms importantes de
-los presidentes, haremos notar que Su Santidad Po IV erigi el obispado
-del Nuevo Reino de Granada en arzobispado, siendo presentado
-para tan elevado cargo D. Fr. Juan de los Barrios, como por Real Cdula
-de 30 de enero de 1568 el Rey lo notific a los obispos de Lima y
-de Santo Domingo<a name="FNanchor_512" id="FNanchor_512" href="#Footnote_512" class="fnanchor">[512]</a>.</p>
-
-<p>Andrs Daz Venero de Leiva (1564-1574) inaugur su presidencia
-mejorando la suerte de los indios<a name="FNanchor_513" id="FNanchor_513" href="#Footnote_513" class="fnanchor">[513]</a>. Fund escuelas para los indgenas,
-a quienes oblig a que viviesen en poblaciones fijas, hizo construir
-templos y crceles y foment la industria. Inaugur los estudios filosficos
-en el claustro de Santo Domingo, di impulso a las misiones e
-hizo el padrn del territorio (1570). Recordaremos&mdash;y es su mayor
-timbre de gloria&mdash;que l fu el primero que mand patatas a Espaa.
-En 1578 tom posesin de la presidencia de la Audiencia Real de
-Santa Fe D. Lope Daz de Armendariz, que fu destitudo en 1580 por
-el visitador Juan Bautista Monzn, muriendo en la crcel (1584). Qued
-de gobernador el oidor decano D. Guilln Chaparro, en cuya poca
-el pirata ingls Drake entr a saco en las ciudades de Ro Hacha, Santa
-Marta y Cartagena.</p>
-
-<p>Lleg (1589) el nuevo presidente Antonio Gonzlez con orden de
-promulgar otra vez las reales cdulas en favor de los indios y mand
-hacer algunas obras importantes. Durante la administracin de Gonzlez
-no cesaron en sus depredaciones los piratas ingleses. Tambin re<span class="pagenum"><a name="Page_419" id="Page_419">[419]</a></span>edific
-a Ibagu, destruda por los pijaos, que anteriormente haban
-arruinado La Plata. Segn cdula Real del 15 de Enero de 1591, dada
-en Madrid, Felipe II, habindose quejado los vecinos y moradores de
-Santa Marta de la conducta del obispo de la provincia, encarg al presidente
-y oidores de la Audiencia de Santa Fe que pidieran y estudiaran
-el proceso que se form a causa de las quejas de los dichos vecinos
-contra el obispo<a name="FNanchor_514" id="FNanchor_514" href="#Footnote_514" class="fnanchor">[514]</a>.</p>
-
-<p>Despus de D. Antonio Gonzlez ocup (1597) D. Francisco de
-Sande, a quien el pueblo designaba por sus crueldades con el nombre
-de <i>Doctor Sangre</i>; fortific a Portobelo y pele con la valerosa tribu de
-los pijaos<a name="FNanchor_515" id="FNanchor_515" href="#Footnote_515" class="fnanchor">[515]</a>. Encargse del gobierno, en 1605, D. Juan de Borja, nieto
-del duque de Ganda, quien venci completamente a los pijaos y cuyo
-jefe Calarc muri en el combate. Borja mereci el dictado de <i>Padre de
-la Patria</i> por haber mejorado la suerte de los indios, por haber fundado
-las misiones de los Llanos y por haber asegurado la navegacin del
-Magdalena y la comunicacin con el Sur por el camino de Guanacas.
-Gobernador tan excelente falleci repentinamente en 1628. Dos aos
-permaneci sin gobernador la colonia, ocupando luego cargo tan importante
-D. Sancho de Girn, marqus de Sofraga (1630-1637), quien fu
-aborrecido lo mismo por el clero que por el pueblo, siendo depuesto y
-multado en 80.000 pesos.</p>
-
-<p>D. Martn de Saavedra y Guzmn, barn de Prado (1637-1645), desempe
-el gobierno con honradez y tuvo algunas diferencias con el
-arzobispo Fray Cristbal de Torres; y D. Juan Fernndez de Crdoba,
-marqus de Miranda de Asta (1645-1654) hizo fundar la ciudad de <i>Cravo</i>
-en Casanare, siendo reemplazado con sentimiento general por don
-Dionisio Prez de Manrique. Pudo Manrique rechazar las acometidas
-de los piratas Cordello y Gauzn, sucedindole en el ao 1666 D. Diego
-del Corro y Carrascal, y ltimamente, D. Melchor Lin, obispo de
-Popayn. Los ltimos gobernadores tuvieron que luchar con el famoso
-pirata Morgn, terror de las costas colombianas.</p>
-
-<p>Promovido Lin al obispado de Charcas en el ao 1674, el gobierno
-de la colonia cay en manos de los oidores, hasta que en 1678 lleg<span class="pagenum"><a name="Page_420" id="Page_420">[420]</a></span>
-el nuevo presidente, gobernador y capitn general D. Francisco del
-Castillo y Concha, en cuya poca se originaron grandes luchas entre la
-autoridad civil y los conventos, pues&mdash;como deca Castillo&mdash;en Nueva
-Granada haba <i>mucha iglesia y poco rey</i>. El arzobispo don Antonio Sanz
-Lozano, por dems exigente, excomulg Castillo. Don Gil de Cabrera
-y Dvalos (1687-1703) tuvo la desgracia de que en su tiempo los piratas
-Pointis y Ducaze se apoderasen de Cartagena (1697) y de que a causa
-de conmociones volcnicas se sintieran grandes ruidos subterrneos.
-D. Diego Crdoba Laso de la Vega (1703-1711) fu buen presidente.
-Desde 1711 1713 gobernaron los oidores, viniendo a ocupar el cargo
-de presidente en el citado ao de 1713 D. Francisco Meneses de Bravo,
-a quien redujeron a prisin los oidores y le mandaron a Espaa. Volvi
-absuelto de los cargos que le imputaron, siendo envenenado, tal vez por
-los mismos oidores.</p>
-
-<p>A D. Nicols Infante de Venegas (1715-1717) sucedi D. Francisco
-Rincn, arzobispo de Santa Fe y presidente interino. En tiempo de don
-Antonio Pedrosa y Guerrero (1718-1724) se acord elevar a virreinato
-la presidencia de Nueva Granada. El 29 de Abril de 1517 se decret
-poner virrey en la entonces Audiencia de Santa Fe de Bogot. Algunos
-historiadores consideran a Pedrosa como el primer virrey de Nueva
-Granada o de Santa Fe. Sucedile don Jorge de Villalonga, conde
-de la Cueva (31 noviembre 1719), quien, no teniendo recursos para sostener
-tan alta dignidad, abandon el pas, volviendo todo a permanecer
-como antes de 1517.</p>
-
-<p>D. Antonio Manso Maldonado, gobernador del Nuevo Reino de Granada
-y presidente de la Audiencia de Santa Fe, tom posesin el 17 de
-mayo de 1724. En la Relacin que hizo de su mando, firmada en Santa
-Fe el 20 de julio de 1727, comienza reseando la riqueza de las muchas
-minas del pas y explica luego cmo se compadece tanta riqueza y
-abundancia en la tierra donde casi todos sus habitadores y vecinos son
-mendigos<a name="FNanchor_516" id="FNanchor_516" href="#Footnote_516" class="fnanchor">[516]</a>. Varias son las causas de esto. Cada vez, dice, es menor
-el nmero de los indios, los cuales huyen del rudo y peligroso trabajo de
-las minas. Para obviar este inconveniente propona el gobernador Manso
-que se sustituyesen los indios por negros, pues los ltimos siendo gente
-ms trabajadora y fuerte, y como verdaderos esclavos, no tienen el
-riesgo de irse, daran ms utilidad en un ao 100 de ellos que 500 naturales
-del pas<a name="FNanchor_517" id="FNanchor_517" href="#Footnote_517" class="fnanchor">[517]</a>. Con el acabamiento de los indios, la agricultura,
-aade, tambin sufre grandes perjuicios, porque ellos siembran, siegan y<span class="pagenum"><a name="Page_421" id="Page_421">[421]</a></span>
-guardan los ganados. Es otra de las causas de pobreza lo escasa que anda
-la moneda usual, lo cual podra corregirse fcilmente mandando al tesorero
-de la Casa de Moneda que fabricase mayor cantidad. Por ltimo,
-sera convenientsimo que el presidente de la Audiencia tuviese alguna
-ms mano para contener a los oidores, o que los que hubiesen de venir
-a estas partes, donde la distancia les hace ms animosos, fuesen
-hombres provectos y que hubiesen pasado el trienio en otra Audiencia,
- se eligiesen de los abogados ms expertos que hubiese en la monarqua,
-porque si vienen acabados de dejar el colegio, ni las letras son las
-que bastan para la prctica, ni la edad les concilia la madurez<a name="FNanchor_518" id="FNanchor_518" href="#Footnote_518" class="fnanchor">[518]</a>.</p>
-
-<p>Por lo que respecta a las causas particulares de la decadencia del
-reino, es una de ellas la poca instruccin del estado eclesistico. Si las
-vacantes de las prebendas se diesen por oposicin, los sacerdotes se dedicaran
-a los estudios y frecuentaran los actos literarios. Acerca del
-estado secular, el premio mayor a que puede aspirar un indio es ser nombrado
-individuo de un Corregimiento por dos aos, y aun para ello necesita
-dar fianza crecida. Por esta razn sucede con frecuencia que nadie
-quiere tales cargos. Una de las causas que seala Manso Maldonado
-como de las ms universales, consiste en la excesiva piedad de los
-fieles que con sus limosnas han enriquecido a los monasterios, con las
-obras pas que fundan en sus iglesias y con las capellanas que dotan
-para que las sirvan los religiosos. Apenas&mdash;escribe&mdash;se contar casa o
-hacienda que no sea tributaria de eclesistico, pues la que no lo es a
-algn convento lo es a un clrigo secular, por tener all fundada su capellana<a name="FNanchor_519" id="FNanchor_519" href="#Footnote_519" class="fnanchor">[519]</a>.
-Con otras observaciones de menor inters termina su informe
-Manso Maldonado.</p>
-
-<p>Felipe V, mediante Real Cdula dada el 20 de agosto de 1739, estableci
-definitivamente el virreinato con el nombre de Nuevo Reino de
-Granada. Haca constar que en el 29 de abril del ao 1717 se cre el virreinato
-de Santa Fe de Bogot del Nuevo Reino de Granada, suprimindolo
-el 1723 y dejando las cosas en el estado que antes estaban.
-Aada que lo volva a crear, nombrando virrey a D. Sebastin de Eslaba<a name="FNanchor_520" id="FNanchor_520" href="#Footnote_520" class="fnanchor">[520]</a>.
-Comprenda el virreinato las provincias siguientes enumeradas
-en la Real Cdula: la de Portobello, Veragua y el Darin, las del Choco,
-reino de Quito, Popayn, Cuman, y la de Guayaquil, provincias
-de Cartagena, Santa Marta, Ro de la Hacha, Maracaibo, Caracas,
-Antioqua, Guayana y Ro Orinoco, y las islas de la Trinidad y Margarita,
-con todas las ciudades, villas y lugares, puertos, bahas, surgi<span class="pagenum"><a name="Page_422" id="Page_422">[422]</a></span>deros,
-caletas y dems pertenecientes a ellas, en uno y otro mar y Tierra
-Firme. Formaban, pues, el virreinato el Nuevo Reino de Granada
-y la Presidencia de Quito, quedando independiente la Capitana general
-de Venezuela o Costa Firme. Los presidentes de la Audiencia de
-Quito gozaban de independencia como tales presidentes, hallndose en
-lo dems sujetos a la autoridad de los virreyes<a name="FNanchor_521" id="FNanchor_521" href="#Footnote_521" class="fnanchor">[521]</a>.</p>
-
-<p>Tan apurado de dinero se hallaba Felipe V a causa de la guerra de
-sucesin, que, desde Madrid (19 octubre 1706), se dirigi a don Francisco
-Dvila Bravo de Laguna, gobernador y capitn general de la provincia
-de Tierra Firme, llamada tambin <i>Castilla del Oro</i>, para que le
-remitiesen a Espaa todos los caudales que tuviese en aquellos pases<a name="FNanchor_522" id="FNanchor_522" href="#Footnote_522" class="fnanchor">[522]</a>.
-De la provincia de Tierra Firme, a la sazn formando parte del
-virreinato de Nueva Granada, recordaremos los siguientes hechos.
-Felipe IV, desde Madrid, con fecha 22 de septiembre de 1657, deca a
-D. Fernando de la Riva Agero, gobernador y capitn general de la
-provincia de Tierra Firme, que D. Pedro Carrillo de Guzmn, su antecesor
-en el gobierno, le haba dado cuenta&mdash;segn cartas del 13 y 21 de
-julio de 1656&mdash;de que a 9 de marzo del mismo ao, los enemigos (ingleses
-y holandeses) se atrevieron a invadir el Puerto de la Boca del ro
-de Chagre, aadiendo luego que Gaspar de los Reyes, capitn de la
-compaa de los negros de la ciudad de Portobelo, consigui hacer a los
-enemigos 7 prisioneros, arrojndoles tambin a ellos a la mar<a name="FNanchor_523" id="FNanchor_523" href="#Footnote_523" class="fnanchor">[523]</a>. Posteriormente,
-Carlos II, desde Aranjuez (17 mayo 1678), hubo de decir
-al gobernador y capitn general de la provincia de Tierra Firme, lo
-que a continuacin copiamos: Por ser necesario para el mayor adorno
-de mi Palacio y Casas Reales que haya en ellos Pjaros que llaman
-Cardenales, Zinzontes, Gorriones, Mariposas, Chambergos, Turpianes y
-otros qualesquiera Pjaros de canto de esas Provincias: He parecido
-encargaros los hagis buscar y remitir a estos Reinos con todo cuidado,
-etc.<a name="FNanchor_524" id="FNanchor_524" href="#Footnote_524" class="fnanchor">[524]</a>.</p>
-
-<p>Citaremos los hechos principales de los virreyes de Nueva Granada.
-Su primer virrey, el general Don Sebastin de Eslava, nombrado el
-20 de agosto de 1739, lleg a Cartagena de Indias a mediados de abril
-de 1740. En su nombre ya haba tomado posesin el presidente don<span class="pagenum"><a name="Page_423" id="Page_423">[423]</a></span>
-Francisco Gonzlez Manrique. Entre otros ataques de los ingleses a
-nuestras plazas&mdash;que fueron muchos y frecuentes&mdash;recordaremos que
-el vicealmirante Vernon, despus de ser rechazado en el puerto de Guaira,
-se dirigi a Portovelo, en cuya ciudad estaba el 2 de diciembre de
-1740, se apoder de los castillos de la plaza (Todofierro, San Jernimo
-y La Gloria). No encontrando en Portovelo las riquezas que esperaba,
-habindose hecho dueo de algunos caones y clavado los dems, se
-dirigi a Jamaica, ya pensando donde haba de dirigir sus miras<a name="FNanchor_525" id="FNanchor_525" href="#Footnote_525" class="fnanchor">[525]</a>.
-Apenas hubo llegado a Jamaica, recibi el refuerzo de otra flota que
-mandaba el vicealmirante Chaloner-Ogle.</p>
-
-<p>A la cabeza de ambas escuadras se present por tercera vez Vernon
-delante de Cartagena de Indias el 15 de marzo de 1741<a name="FNanchor_526" id="FNanchor_526" href="#Footnote_526" class="fnanchor">[526]</a>. Las fuerzas
-que a la sazn se hallaban en Cartagena consistan en los batallones
-de Espaa, Aragn, compaas de marina y una compaa de artillera
-del pie fijo de la plaza, que componan 1.100 hombres; adems 600 milicianos
-y 600 indios del monte; por ltimo, los navos que bajo el mando
-de Don Blas de Lezo estaban defendiendo el acceso a la baha, cuya
-guarnicin consista en 400 hombres y 600 marineros. La escuadra inglesa
-no bajaba de 170 naves con 9.000 hombres de desembarco. El 20
-de marzo comenzaron el fuego los ingleses contra los fuertes <i>Santiago</i>
-y <i>San Felipe</i> y el castillo de <i>Bocachica</i>. Logr Vernon desembarcar
-gran parte de su gente con una batera de 16 caones, la cual se dispuso
-a atacar la citada fortaleza. Los fuegos combinados de la batera
-y de los navos causaron sensibles bajas a los defensores del castillo
-mandados por Desnaux. El marino Lezo y el virrey Eslava ayudaron
-en su empresa a Desnaux, quien con algunos de los suyos, despus de
-pelear valerosamente, hubo de retirarse al sitio donde estaba el virrey,
-siendo todos transportados en lanchas y canoas a la capital<a name="FNanchor_527" id="FNanchor_527" href="#Footnote_527" class="fnanchor">[527]</a>.</p>
-
-<p>Quiso Lezo echar a pique sus cuatro navos antes que cayesen en
-poder del enemigo; pero no tuvo tiempo para ello, dada la rpida acometida
-de Vernon. Los ingleses desde el 8 de abril pudieron introducir
-en la baha bombardas y fragatas, comenzando el 13 a hacer fuego sobre
-la plaza y aproximndose a ella poco a poco. El 15 verificaron el desembarco
-por diferentes sitios, y encaminndose hacia la plaza protegidos
-por el fuego de los barcos, se hicieron dueos del cerro de la Popa.
-Aunque el 20 de abril, entre dos y tres de la maana, los ingleses intentaron
-un asalto general, la resistencia heroica de los espaoles no
-pudo ser mayor. Los enemigos se retiraron a sus embarcaciones en la<span class="pagenum"><a name="Page_424" id="Page_424">[424]</a></span>
-noche del 27, marchando Vernon con los suyos a Jamaica, no sin grandes
-prdidas. Poco despus Espaa hubo de llorar la prdida de uno de
-los hroes de la jornada: Lezo, a causa de las heridas recibidas durante
-el sitio, falleci en Cartagena de Indias el 7 de septiembre de 1741.</p>
-
-<p>Comprendiendo Eslava el peligro en que se hallaban nuestras colonias,
-procur, con actividad extraordinaria, que se fortificasen las plazas
-ms expuestas a los ataques de los corsarios o no corsarios de Inglaterra.
-Tambin mostr ferviente celo religioso, edificando iglesias y
-desterrando la idolatra del pas, foment las misiones y construy hospitales.
-Consigui aumentar la hacienda pblica y disminuir los impuestos.
-Protegi mucho la agricultura y arregl puentes y caminos.
-Protegi el comercio lcito y persigui el ilcito. Por lo que toca al
-tratamiento, doctrina y reduccin de indios, no omiti la menor diligencia.
-Observador celoso de las ideas y prcticas religiosas, no por
-eso consinti que se vulnerasen las regalas del Real Patronato. En
-cuanto a la Administracin de justicia habremos de decir que pocos
-virreyes la atendieron como l. Por Reales Cdulas de 30 de marzo y
-22 de abril (1749), el Rey hubo de ceder a las instancias de Eslava,
-relevndole de sus empleos, nombrando sucesor en ellos y confirindole
-la capitana general de Andaluca.</p>
-
-<p>Jos Alonso Pizarro (1749) hizo algunas obras pblicas y estanc
-las bebidas alcohlicas.</p>
-
-<p>Jos de Sols Folch de Cardona (1753) fund la Casa de la Moneda,
-mejor la administracin pblica y abri caminos<a name="FNanchor_528" id="FNanchor_528" href="#Footnote_528" class="fnanchor">[528]</a>. Desempe el
-virreinato con la <i>exactitud, desinters, vigilancia y celo</i> que correspondan,
-como declara la sentencia absolutoria, dada por los seores del
-Consejo de Indias, a 29 de agosto de 1764, de los cargos y condenaciones
-que se le haban hecho por el comisionado. Luego reparti sus bienes
-a los pobres y se retir al convento de San Francisco de Santa Fe de
-Bogot, donde fu recibido de fraile lego en 28 de febrero de 1761, profesando
-en 29 de marzo de 1762. Posteriormente fu guardin, falleciendo
-el 17 de abril de 1770, con general sentimiento de cuantos le
-conocan<a name="FNanchor_529" id="FNanchor_529" href="#Footnote_529" class="fnanchor">[529]</a>.</p>
-
-<p>Pedro Messa de la Cerda, marqus de la Vega de Armijo (1761), en
-los casi doce aos que estuvo al frente del virreinato realiz hechos de
-no escasa importancia, lo mismo por lo que respecta a asuntos religiosos
-y estado eclesistico que a los de Hacienda, Administracin de justicia
-y Guerra. Expuls a los jesutas obedeciendo rdenes del gobierno<span class="pagenum"><a name="Page_425" id="Page_425">[425]</a></span>
-espaol. Habindose determinado erigir en la capital Universidad pblica
-y estudios generales, se opusieron a ello los frailes del convento
-de Santo Domingo, quienes tenan facultad de dar grados. Les apoyaba
-el Reverendo Arzobispo, que como del mismo orden antepone su beneficio
-particular al comn y universal del Reino<a name="FNanchor_530" id="FNanchor_530" href="#Footnote_530" class="fnanchor">[530]</a>.</p>
-
-<p>Manuel de Guirior (1773) intent corregir algunos abusos del clero;
-dict medidas para aumentar el comercio; dispuso un plan y mtodo de
-estudios universitarios, continuando el pensamiento de su antecesor;
-fund en Bogot una Biblioteca pblica con los libros de la extinguida
-Compaa de Jess y tambin cre una Casa de Expsitos.</p>
-
-<p>Manuel Antonio Flores (1776), hombre de clara inteligencia y de
-carcter dbil, vi que las provincias de Maracaibo, Caracas, Cuman
-y Guayana fueron separadas del Nuevo Reino de Granada para formar
-la capitana general de Venezuela (1777); tambin en su tiempo estall
-(1781) la insurreccin de los <i>comuneros</i>. A causa de nuevos impuestos,
-aumentaron los rebeldes, transigiendo con ellos la Audiencia; pero
-habiendo acudido fuerzas leales, se domin y castig con alguna severidad
-a los comuneros.</p>
-
-<p>Nada hizo de particular Don Juan de Torrezal Daz Pimienta
-(1782); y Don Antonio Caballero y Gngora, arzobispo de Santa Fe
-de Bogot, desempe el virreinato seis aos y medio. Ocupronle mucho
-tiempo las reformas que introdujo en el estado eclesistico y ms
-todava las reducciones de varias clases de indios. Afirma que los indios
-mosquitos son enemigos implacables del nombre espaol, y que
-por ello deba verificarse la remisin de misioneros para que reconociesen
-los citados indgenas nuestra soberana. Fijse tambin el virrey
-en los Tribunales de justicia. Captulo importante es el intitulado
-<i>de la poblacin y polica</i>. Manifiesta el virrey lo difcil que era hacer
-un padrn general, dado el nmero considerable de rancheras
-ocultas; mas en el ao pasado&mdash;dice&mdash;de 1770 tena el distrito de la
-Audiencia de Santa Fe 507.209 habitantes. Posteriormente&mdash;aade&mdash;se
-empe nuestro antecesor Don Manuel Flores reunir todos los padrones
-particulares para la formacin de uno general, no logrando su
-objeto. Entonces dispuse que de todos los padrones particulares que
-haba en la Secretara, se formara uno general..., resultando que en el
-ao 78 haba en todo el Reino 1.279.440 habitantes, de los cuales
-747.641 pertenecan al distrito de la Audiencia de Santa Fe, cuyo nmero,
-comparado con el del ao 70, ofrece el aumento de 240.432 habitantes;
-y aunque despus sobrevino la epidemia de viruelas, es notable
-el aumento en los diez aos que han corrido desde entonces, si puede<span class="pagenum"><a name="Page_426" id="Page_426">[426]</a></span>
-servir de regla el padrn de la provincia de Antioqua, formado con
-exactitud el ao prximo pasado por el Oidor Visitador Don Juan Antonio
-Mon, en que manifiesta existir en dicha provincia 56.052 habitantes,
-en lugar de 46.466 que haba en el ao de 78, con que resultan
-de aumento 9.586, que viene a ser muy cerca de una quinta parte, y
-no habiendo razn particular para contar con menor aumento en las
-otras provincias, debemos suponerlas con el mismo. Sin embargo, sujetndonos
-a una sexta parte solamente, puede decirse que en el decenio
-de 78 a 88 se ha aumentado la poblacin con 213.240, que agregados
-a 1.279.440, nos da de actual poblacin 1.492.680<a name="FNanchor_531" id="FNanchor_531" href="#Footnote_531" class="fnanchor">[531]</a>. Refiere en seguida
-los medios para combatir la epidemia de las viruelas y la de la
-lepra lazarina (<i>elephanthiam</i>). Por lo que a instruccin pblica atae,
-despus de consignar que en Santa Fe se haba fundado un colegio
-para nias, existiendo ya dos para nios intitulados de Nuestra Seora
-del Rosario y de San Bartolom. A este ltimo se hallaba incorporado
-el Seminario. Por falta de fondos no se cre la Universidad, contentndose
-el virrey-arzobispo con la fundacin de una ctedra de Matemticas
-en el Colegio del Rosario. Suyas son las siguientes palabras:
-Todo el objeto del plan (de estudios) se dirige a substituir las tiles
-ciencias exactas en lugar de las meramente especulativas, en que hasta
-ahora lastimosamente se ha perdido el tiempo; porque un Reino
-lleno de preciossimas producciones que utilizar, de montes que allanar,
-de caminos que abrir, de pantanos y minas que desecar, de aguas
-que dirigir, de metales que depurar, ciertamente necesita ms de sujetos
-que sepan conocer y observar la naturaleza y manejar el clculo, el
-comps y la regla, que de quienes entiendan y discutan el ente de
-razn, la primera materia y la forma substancial. Bajo este pie propuse
-a la Corte la ereccin de Universidad pblica en Santa Fe...<a name="FNanchor_532" id="FNanchor_532" href="#Footnote_532" class="fnanchor">[532]</a>.</p>
-
-<p>Dispuso el virrey-arzobispo que una expedicin compuesta de un
-director&mdash;cuyo nombramiento recay en el presbtero D. Celestino
-Mutis&mdash;, un segundo y un delineador, recorriese gran parte del reino
-estudiando las producciones de la naturaleza. El Rey honr a Mutis
-con el ttulo de <i>Botnico y Astrnomo de Su Majestad</i>, y al viaje con el
-de <i>Expedicin Botnica de la Amrica Meridional</i>. De gran utilidad fueron
-los trabajos realizados en las Ciencias naturales por Mutis y por
-D. Pedro de Vargas, ayudados por D. Casimiro Gmez Ortega, catedrtico
-de Botnica en Madrid. No descuid el virrey Caballero los
-asuntos de Hacienda, Guerra y Marina, mostrando en todos tanta competencia
-como buena fe.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_427" id="Page_427">[427]</a></span>
-Despus de D. Francisco Gil de Lemos (1789), que desempe el
-cargo slo siete meses por haber sido promovido al virreinato del Per,
-en cuyo tiempo procur disminuir las atenciones del gobierno y las de
-la Real Hacienda, ocup el virreinato D. Jos de Ezpeleta (1789-1797),
-quien no descuid en los ocho aos que dirigi los negocios del virreinato,
-los cuales eran muchos y difciles. En su tiempo se sintieron los
-primeros importantes sntomas de revolucin. El 19 de septiembre de
-1794 escribi al Rey acompandole carta reservada que con igual fecha
-dirigi al duque de la Alcudia, y en ella refera lo ocurrido en
-aquella capital con motivo de haberse encontrado pasquines sediciosos
-fijados en los parajes pblicos, como tambin el efecto causado por la
-noticia de la impresin y publicacin de un papel intitulado <i>Los derechos
-del hombre</i><a name="FNanchor_533" id="FNanchor_533" href="#Footnote_533" class="fnanchor">[533]</a>. Diremos, para terminar, que durante este virreinato
-se fund el primer peridico y el primer teatro en Bogot.</p>
-
-<p>Don Pedro Mendinueta y Muzquiz (1797-1803) gobern siete aos
-con el mismo acierto que su antecesor Ezpeleta. Fijse en las reformas
-de polica y en obras de beneficencia, en la limpieza y composicin de
-las calles, en todo lo que se relacionase con la salud pblica. La instruccin
-pblica fu atendida por el ilustre virrey Mendinueta. La industria
-minera, el comercio y la agricultura merecieron detenido estudio,
-siendo tambin objeto de atencin profunda los Consulados, las
-Audiencias y los Tribunales y oficinas de la Real Hacienda. No olvid
-el virrey ni el ejrcito, ni las milicias, ni la marina; su inteligencia y
-actividad se manifest en todo. Hizo el censo del virreinato, llegando a
-dos millones el nmero de habitantes.</p>
-
-<p>Don Antonio Amar (1803), fu el ltimo de los verdaderos virreyes,
-pues D. Benito Prez y D. Francisco Montalvo vinieron en los
-das de la independencia y apenas lograron prolongar la agona del
-virreinato, y respecto a Don Juan de Smano, si tuvo la satisfaccin
-de sentarse en el silln de sus predecesores, tambin vi extinguirse en
-sus manos las ltimas pavesas del virreinato. En general&mdash;aunque otra
-cosa digan algunos escritores&mdash;los virreyes de Nueva Granada fueron
-hombres rectos y buenos. Si castigaron a veces con ms rigor que prudencia,
-clpese, no a ellos, sino a las leyes espaolas.</p>
-
-<p>En la relacin que D. Francisco Montalvo, virrey de Nueva Granada,
-dej a D. Juan de Smano, consigna que su antecesor D. Benito
-Prez no le entreg el pliego de instruccin acostumbrado, aadiendo
-que el citado Prez falleci lleno de disgustos en Panam, cuando
-l llegaba a Santa Marta. El istmo era&mdash;dice Montalvo&mdash;el nico
-punto verdaderamente libre de enemigos. Santa Marta, el teatro de<span class="pagenum"><a name="Page_428" id="Page_428">[428]</a></span>
-la guerra, estaba reducida a la ciudad y pueblo de San Juan de la
-Cinaga y a la pequea provincia del Hacha, ambas amenazadas de
-prxima invasin. Esto fu lo que recib por todo el territorio del
-Nuevo Reino de Granada...<a name="FNanchor_534" id="FNanchor_534" href="#Footnote_534" class="fnanchor">[534]</a>. Aade que el aspecto de las Amricas
-era tristsimo y deplorable para las armas del Rey, y que se perdieron
-las provincias de Venezuela por la poca energa de los jefes
-realistas que mandaban las divisiones en Ccuta y Barinas, influyendo
-tambin en mucha parte las desavenencias entre la Audiencia y el
-capitn general Monteverde<a name="FNanchor_535" id="FNanchor_535" href="#Footnote_535" class="fnanchor">[535]</a>. Embarcse Montalvo en la Habana
-el 28 de abril de 1813, llegando a Santa Marta el 1. de junio siguiente.
-El 13 de agosto fu rechazada la expedicin francesa que mandaba
-Pedro Labatut cuando intent sorprender el Morro, y en los das 14 y
-15 del mismo mes hall vigorosa resistencia en la Cinaga, retirndose
-escarmentado. A fines de diciembre recibi la Real orden del 23 de julio,
-nombrndole Capitn General en comisin de Venezuela, con retencin
-del virreinato que tena en propiedad, y poniendo a sus rdenes
-a D. Manuel Cajigal, mariscal de Campo, para que le destinase a
-una u otra parte, segn lo tuviese por conveniente. Grave fu la situacin
-del virrey en los comienzos del ao 1814. Nada ms duro en los
-peligros&mdash;escribe el virrey&mdash;que carecer de los medios de defenderse
-y arrostrarlos. Yo prefiero en el da cualquiera otra suerte, la ms
-amarga, a la de volverme a ver en la situacin en que estuve en Santa
-Marta durante tres aos, expuesto a perder hasta lo ms sensible para
-un militar, la reputacin<a name="FNanchor_536" id="FNanchor_536" href="#Footnote_536" class="fnanchor">[536]</a>. Sucedanse los combates lo mismo en la
-tierra que en el mar, unos adversos y otros favorables, mas siempre
-luchando. Tanta gravedad adquirieron los sucesos de Venezuela, que
-el virrey Montalvo destin a su segundo, a D. Manuel de Cajigal, para
-que se pusiese al frente de la Capitana general de Venezuela, ya que
-la idea de la Regencia era manifiestamente que no lo fuese ms Monteverde<a name="FNanchor_537" id="FNanchor_537" href="#Footnote_537" class="fnanchor">[537]</a>.
-Aade que Boves logr completo triunfo en la batalla de
-La Puerta, y del mismo modo Aymerich consigui laureles peleando y
-cogiendo prisionero a D. Antonio Nario.</p>
-
-<p>Quiso Montalvo atraerse con dulces palabras a los revolucionarios
-de Cartagena, a quienes mand una carta. El gobierno de dicha ciudad
-me dijo en contestacin que por la gravedad de su contenido la remita
-al Congreso, que era quien poda resolver acerca de ello<a name="FNanchor_538" id="FNanchor_538" href="#Footnote_538" class="fnanchor">[538]</a>. Despus
-contest el Congreso lo que era de esperar, esto es, que deseaban<span class="pagenum"><a name="Page_429" id="Page_429">[429]</a></span>
-cada da con ms entusiasmo la independencia. Relata luego el virrey
-los hechos de Bolvar, fijndose especialmente en su conquista de Santa
-Fe (12 diciembre 1814). Pronto iba a recibir Montalvo importantes auxilios,
-porque el Rey, con fecha 25 de noviembre de 1814, le haba comunicado
-que mandaba una expedicin compuesta de 10.000 hombres al mando
-del mariscal de campo Don Pablo Morillo. El primer objeto de esta
-expedicin&mdash;deca la Real orden reservada&mdash;es mantener la tranquilidad
-en la capitana general de Venezuela, tomar a Cartagena de Indias
-y auxiliar poderosamente a la pacificacin del Nuevo Reino de Granada<a name="FNanchor_539" id="FNanchor_539" href="#Footnote_539" class="fnanchor">[539]</a>.
-Montalvo pudo ayudar a Morillo en la conquista de la ciudad
-de Cartagena (6 diciembre 1815). Trabaj sin descanso en la pacificacin
-interior del virreinato, y con fecha 21 de junio de 1817 previno
-a los gobernadores que procurasen con todo cuidado contener las animosidades,
-manifestando a sus sbditos, en ocasiones oportunas, que
-todos son espaoles, vasallos de un mismo monarca, a cuyos ojos son
-iguales los que se portan con la fidelidad debida a su Rey, sean espaoles
-europeos o espaoles americanos<a name="FNanchor_540" id="FNanchor_540" href="#Footnote_540" class="fnanchor">[540]</a>. Termin Montalvo su
-<i>Relacin de mando</i> el 30 de enero de 1810, y con esta fecha la hubo de
-mandar al nuevo virrey D. Juan de Smano.</p>
-
-<p>Acerca del origen del nombre <i>Panam</i>, segn la opinin de muchos
-autores, significa en lengua nueva, la ms extendida entre los indgenas
-en aquellos tiempos, <i>sitio abundante en peces</i>; lo cual se conforma con lo
-que escriba (1516) Pedro Arias de Avila al rey Fernando y a su hija
-la princesa Doa Juana. Deca as: Vuestras Altezas sabrn que Panam
-es una pesquera en la costa del mar del Sur y por pescadores
-dicen los indios <i>panam</i>. Pedro de Arias Dvila, gobernador de Castilla
-del Oro, y el licenciado Gaspar de Espinosa, fundaron a Panam
-(15 agosto 1519). Poco despus Pedrarias orden al capitn Diego de
-Albites que poblara a Nombre de Dios. Mereci Panam (15 septiembre
-1521) el ttulo de ciudad y el honor de un blasn herldico que
-consista en un escudo en campo de oro, partido verticalmente, con un
-yugo y un haz de flechas en la mitad derecha, y en dos carabelas navegando
-y una estrella en la parte superior en la mitad izquierda. Por
-orla castillos y leones. Por lo que toca a la sede de Larin, despus de
-la muerte, a fines de 1519, del obispo Quevedo, el nuevamente elegido
-Fr. Vicente Pedraza trajo las instrucciones de trasladar el gobierno
-eclesistico a Panam. Tampoco debemos pasar en silencio que la Audiencia
-de Panam, la tercera que se fund en Amrica, fu instituda
-por Real cdula de 26 de febrero de 1538 por el emperador Carlos V,<span class="pagenum"><a name="Page_430" id="Page_430">[430]</a></span>
-abarcando su jurisdiccin, no slo el reino de Tierra Firme, compuesto
-de las dos provincias de Castilla del Oro y Veraguas, sino tambin
-desde el Estrecho de Magallanes hasta el golfo de Fonseca (provincias
-del Ro de la Plata, Chile, Per y Nicaragua). Creada en 1543 la Audiencia
-de los confines de Guatemala, se orden suprimir la de Panam.</p>
-
-<p>El gobierno de Panam pas de la autoridad de Guatemala, a la
-dependencia del virreinato del Per despus de la victoria que D. Pedro
-de La Gasca consigui sobre Pizarro en la batalla de Xaquixaguana
-(1548).</p>
-
-<p>Restablecida la Audiencia de Panam por Real Cdula de 1563, se
-dispuso la extincin de la de Guatemala. Panam tuvo que sufrir rudos
-ataques de los corsarios ingleses; pero la desgracia mayor de la
-ciudad fu el terrible incendio del 21 de febrero de 1644 que destruy
-83 casas, el Seminario y la casa episcopal. Posteriormente el pirata
-Morgan tom e incendi a Panam (1671). Nombrado presidente y capitn
-general de Tierra Firme D. Antonio Fernndez de Crdoba y
-Mendoza, lleg a ltimos de 1671 con la comisin de trasladar la ciudad
-de Panam a sitio mejor, verificndose (21 enero 1673) el acto de
-fundacin en la pequea pennsula inmediata al cerro y puerto de
-Ancn. Poco despus se hicieron importantes fortificaciones para defender
-la plaza. A pesar de todo, los piratas no dejaron tiempo adelante
-en paz a los gobernadores de la ciudad. Creyndose que las
-cosas marcharan mejor, la Corona destituy al gobernador Hurtado y
-suprimi la Audiencia, agregando el territorio de su jurisdiccin a la
-autoridad del virrey y de la Audiencia del Per (1718). Como fuesen
-mayores las dificultades para el buen gobierno, a causa de la distancia
-entre la colonia y las autoridades del Per, por Real Cdula de 21 de
-julio de 1722 se restableci la Audiencia, cuyo presidente tena adems
-el cargo de comandante general de Tierra Firme.</p>
-
-<p>El 2 de febrero de 1737 ocurri formidable incendio&mdash;que se llam
-el <i>Fuego Grande</i>&mdash;en la nueva ciudad de Panam. Se quemaron dos terceras
-partes de la poblacin, salvndose casi nicamente el arrabal de
-Santa Ana, y por ello se repiti el siguiente estribillo:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Da de la Candelaria</div>
-<div class="line">vsperas de San Bls,</div>
-<div class="line">a las muchachas de adentro</div>
-<div class="line">se les quem la ciudad.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>En el ao 1739 se realiz cambio radical, pues con fecha 20 de
-agosto se expidi Real Cdula restableciendo el virreinato de Santa Fe,
-incluyendo en l los territorios de Nueva Granada, Venezuela, Quito y<span class="pagenum"><a name="Page_431" id="Page_431">[431]</a></span>
-las provincias de Panam y Veraguas. La provincia de Panam, qued,
-sin embargo, con su gobernador y Audiencia, aunque subordinados
-al virreinato.</p>
-
-<p>Por Real Cdula del 3 de junio de 1749 se fund la Universidad de
-San Javier, en Panam, establecindose en el edificio de la Compaa
-de Jess; y tambin por Real Cdula de 20 de junio de 1751 se suprimi
-definitivamente la Audiencia, acordndose que el gobierno de dicha ciudad
-dependiese del virrey de Nueva Granada, el obispado fuera sufragneo
-del arzobispado de Lima y los tribunales de justicia estuvieran
-bajo la Audiencia de Santa Fe.</p>
-
-<p>Establecida la Compaa de Jess en Panam, se dirigi, a mediados
-del siglo <span class="smcap">xvi</span>, al Per. El superior de los Padres se llamaba Baltasar
-de Pias, y con aquel carcter march al Per. Algunos de sus
-religiosos permanecieron en Panam para establecer la comunidad en
-Tierra Firme. All edificaron slido y magnfico edificio, terminado en
-1751, en el que establecieron la Universidad de San Javier. Habindose
-dispuesto la expulsin de los jesutas de todos los dominios espaoles,
-lo fueron de Panam en la madrugada del 2 de agosto de 1767, encargndose
-del edificio el gobernador Cabrejo. El 28 de agosto, con una
-fuerte escolta, fueron los hijos de San Ignacio conducidos a Portobelo,
-all embarcados para Cartagena, de donde salieron para Europa en
-compaa de otros expulsados tambin de Nueva Granada.</p>
-
-<p>Los gobernadores que sucedieron a Cabrejo cumplieron con su deber;
-pero, en los comienzos del siglo <span class="smcap">xix</span>, el brigadier D. Benito Prez,
-virrey de Nueva Granada, resolvi establecer su autoridad en Panam,
-dado el estado de rebelda de Santa Fe. El mismo da en que tom
-posesin del cargo (21 marzo 1812), qued establecido el Tribunal de
-la Real Audiencia.</p>
-
-<p>Consideremos el gobierno o presidencia de Quito (vulgarmente
-Reino de Quito) y actualmente denominado Repblica del Ecuador<a name="FNanchor_541" id="FNanchor_541" href="#Footnote_541" class="fnanchor">[541]</a>.
-Constituyse en el ao 1564, en cuyo tiempo se estableci la Real
-Audiencia, que comprenda extenso territorio. La ciudad de Santiago
-de Quito fu fundada el 15 de agosto de 1534, y la Audiencia se cre
-por Real Cdula dada en Guadalajara el 25 de agosto de 1563, siendo
-su primer presidente Hernando de Santilln, a quien sucedi D. Lope
-Dez Aux de Armendriz y a ste otros presidentes. Nada de particular
-ofrece la historia del Ecuador durante la centuria dcimasexta, ni
-aun en las dos siguientes, reducida a disensiones interiores y exteriormente
-a las tentativas que los piratas hicieron en las costas. Recurdese
-que a fines de 1621 y en 1709 los filibusteros recorran las costas,<span class="pagenum"><a name="Page_432" id="Page_432">[432]</a></span>
-saqueando a Guayaquil y otros puertos. Aunque en los comienzos del
-siglo <span class="smcap">xvii</span> se fortific a Guayaquil para defenderlo de los corsarios,
-cay al fin en poder de ellos el ao 1687. No pasaremos en silencio el
-motn popular acaecido en Quito en 1592, que fu enrgica protesta
-contra la Real Cdula de Felipe II estableciendo el impuesto de alcabalas.
-Ni el presidente Barros, ni los oidores de la Audiencia, ni los
-jesutas, ni otros religiosos de diferentes Ordenes, pudieron contener el
-movimiento. Los revoltosos proclamaron rey de Quito a un ciudadano
-llamado Carrera, quien no acept la Corona, siendo por ello azotado
-pblicamente. El virrey Mendoza dispuso que Arana con 300 hombres
-marchase a Quito para castigar a los revoltosos, lo que consigui con
-poco trabajo. Carrera mereci el nombramiento de alfrez real, hereditario
-para su familia, y los jesutas disfrutaron desde entonces algunas
-rentas por su patriotismo. Que el virrey Mendoza y otros virreyes interviniesen
-en los asuntos de Quito se explica porque este pas en lo
-poltico y militar estaba sujeto al virrey del Per, y en lo eclesistico
-al metropolitano de Lima.</p>
-
-<p>Tiempo adelante el Ecuador, siguiendo el ejemplo de otras colonias
-americanas, manifest sus deseos de independencia, que proclam
-en Quito el 10 de agosto de 1809.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_433" id="Page_433">[433]</a></span></p>
-
-<h3 id="CAPITULO_XXVII">CAPITULO XXVII</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Gobierno del Ro de la Plata o de Buenos Aires.&mdash;D. Pedro
-de Mendoza hasta Arias de Saavedra (4. vez).&mdash;Saavedra
-derrotado por los uruguayos.&mdash;Introduccin de negros&mdash;Funciones
-religiosas.&mdash;Enemiga del cabildo a los abogados.&mdash;Gobierno
-de Gngora.&mdash;La Universidad en Buenos Aires.&mdash;El
-oidor Prez de Salazar.&mdash;El gobernador Cspedes.&mdash;La
-Audiencia.&mdash;Gobierno de Dvila.&mdash;El gobernador La Cueva
-es excomulgado.&mdash;Canonizacin de San Fernando.&mdash;Desgracias
-en el pas.&mdash;Gobierno de Abendao, de Mxica, de
-Cabrera, de Laxis, de Ruiz de Baigorri, de Mercado y de
-Martnez Salazar.&mdash;La Audiencia.&mdash;Gobierno de Garro,
-Herrera y Prado.&mdash;La colonia del Sacramento.&mdash;El gobernador
-Zabala: sus hechos ms notables.&mdash;Cambio de posesiones
-entre Portugal y Espaa.&mdash;Conducta de los jesutas.&mdash;Los
-gobernadores Salcedo, Ortiz de Rosas y Andonaegui&mdash;El
-gobernador Ceballos.&mdash;Virreinato de Buenos
-Aires.&mdash;Los virreyes Ceballos, Ortiz, marqus de Loreto y
-otros.&mdash;Los virreyes Malo de Portugal, Avils y del Pino.&mdash;Derrota
-de nuestra flota.&mdash;Los ingleses toman a Buenos
-Aires.&mdash;Liniers.&mdash;Gobierno de Tucumn.</span></p>
-
-<p class="p2">Conviene no olvidar que despus de la fundacin de Buenos Aires
-por D. Pedro de Mendoza en la orilla derecha del Ro de la Plata (2
-febrero 1536) y de su gobierno; despus de Juan de Ayolas, fundador
-de la Asuncin, muerto por los salvajes, y despus de otros gobernadores,
-fu nombrado Juan de Garay, quien ech los cimientos de <i>Buenos
-Aires</i> (11 junio 1580), pues la que fundara Mendoza haba sido despoblada.
-Habremos de recordar tambin que si en el ltimo cuarto del
-siglo <span class="smcap">xvi</span> se sucedieron en el Plata siete gobernadores espaoles que
-nada hicieron para conquistar el Uruguay, en los albores del <span class="smcap">xvii</span> apareci
-Arias de Saavedra, que comenz a gobernar en agosto de 1600;
-pero la Cdula confirindole el mando en propiedad es del 18 de septiembre
-de 1601. Antes se haba distinguido como protector de los indios
-pacficos y fu severo con los enemigos de Espaa. Como hijo de la
-Asuncin (hoy capital del Paraguay) amaba a su tierra, y como gober<span class="pagenum"><a name="Page_434" id="Page_434">[434]</a></span>nante
-espaol era fiel a la metrpoli. A la cabeza de unos 500 soldados
-parti de la Asuncin hacia las tierras uruguayas. Los indios se prepararon
-a la lucha y se dirigieron a encontrar al enemigo, decididos a
-no consentir la entrada en territorio patrio. Siguieron su camino los
-espaoles, importndoles poco los preparativos de los indgenas. Hallronse
-en frente unos de otros. Murieron&mdash;segn relacin de los historiadores&mdash;los
-500 soldados, pudiendo slo escapar Saavedra para ser
-portador de la derrota. En un cuarto de siglo los indgenas uruguayos
-se haban preparado para resarcirse de las desgracias que les haban
-ocasionado Zrate y Garay. El gobernador, con ruda franqueza, escribi
-a la corte declarando su impotencia para dominar el Uruguay, y
-aconsejando que las armas espirituales, la predicacin y las dulzuras de
-la fe haran efecto en la condicin spera de aquellos indios. Examin
-el Consejo de Indias la indicacin de Saavedra, y Felipe III, en 5 de
-julio de 1608, aprob la conquista pacfica.</p>
-
-<p>Consta oficialmente que unos dos aos antes, siendo gobernador y
-capitn general y justicia mayor de las provincias del Ro de la Plata
-el Sr. Hernandarias de Saavedra, solicit el cabildo de Buenos Aires
-al Rey se sirviera darle licenia para meter trescientos negros para
-el sustento desta tierra...<a name="FNanchor_542" id="FNanchor_542" href="#Footnote_542" class="fnanchor">[542]</a>.</p>
-
-<p>Pasados algunos das, habiendo fallecido el conde de Monterrey,
-virrey del Per, la Audiencia de la Plata asumi el gobierno<a name="FNanchor_543" id="FNanchor_543" href="#Footnote_543" class="fnanchor">[543]</a>.</p>
-
-<p>El cabildo de Buenos Aires, en agradecimiento a las <i>once mil vrgenes</i>,
-por cuya intercesin Dios haba librado de la plaga de la langosta
-a la ciudad y sus trminos, acord que desde el da de San Lucas
-(18 octubre 1607) hasta el de las once mil vrgenes (21 del mismo
-mes y ao), se hiciesen procesiones solemnes con la asistencia de todos
-los conventos<a name="FNanchor_544" id="FNanchor_544" href="#Footnote_544" class="fnanchor">[544]</a>.</p>
-
-<p>Asunto de capital inters debi ser la introduccin de negros en
-Buenos Aires, por cuanto algn tiempo despus el cabildo comision al
-padre Juan Romero, Rector del Colegio de Jesutas, que march a Espaa
-para que insistiera con el Rey sobre dicho asunto<a name="FNanchor_545" id="FNanchor_545" href="#Footnote_545" class="fnanchor">[545]</a> y sobre
-otros. Tiempo adelante, esto es, el 21 de julio de 1610, volvi el cabildo
- suplicar a Su Majestad que permitiese importar negros para
-emplearlos en los trabajos agrcolas, por cuanto era grande la escasez
-de indios<a name="FNanchor_546" id="FNanchor_546" href="#Footnote_546" class="fnanchor">[546]</a>. Acordse en la sesin del 7 de febrero de 1611 que se<span class="pagenum"><a name="Page_435" id="Page_435">[435]</a></span>
-fundase un Hospital y una Ermita dedicados a San Martn, patrn de
-la ciudad, en el lugar elegido por Juan de Garay, fundador de Buenos
-Aires<a name="FNanchor_547" id="FNanchor_547" href="#Footnote_547" class="fnanchor">[547]</a>. Al mes siguiente, mejor pensado el asunto, se dispuso que se
-hicieran dichos edificios en el camino que va al Riachuelo desta ciudad,
-donde est ms cerca del comercio, etc.<a name="FNanchor_548" id="FNanchor_548" href="#Footnote_548" class="fnanchor">[548]</a>.</p>
-
-<p>Escribi D. Diego Martn Negrn al Rey (30 junio 1610), hacindole
-saber que en aquellas provincias haba a la sazn 300.000 naturales
-y 12.000 reducidos a la fe, y que habiendo consultado con los religiosos
-ms graves del pas acerca de la persona ms apta para desempear
-el cargo de <i>protector general de los indios</i>, contestaron que se
-confiriese dicho ttulo a su antecesor Hernando Arias de Saavedra,
-quien lo acept de muy buena gana. Posteriormente, en la sesin celebrada
-por el cabildo el 21 de diciembre de 1611, se trat de asunto
-asaz importante. Haca veinte aos largos que para acabar con las
-hormigas y ratones, tan abundantes en la ciudad, se echaron suertes
-con el objeto de elegir un Santo que fuese abogado contra aquella plaga,
-prometiendo celebrar la fiesta de aquel hijo de Dios. Pero qu
-Santo era ste? Unas personas decan que cupo la suerte a San Bonifacio
-y San Sabino, otras que a San Saturnino. En esta duda, y como
-la plaga iba siempre en aumento, se acord por el cabildo echar de
-nuevo suertes. En efecto, se metieron varias cdulas o papeletas en un
-sombrero, conteniendo una el nombre de San Saturnino, otra los de
-San Bonifacio y San Sabino, doce con los respectivos de los doce Apstoles,
-y algunas ms con otros Santos. Un nio, que se llam para el
-caso, extrajo una de las cdulas, donde estaban los nombres de San Simn
-y San Judas, acordndose entonces que fuese voto a Dios Nuestro
-Seor de guardar la fiesta del dicho da todos los aos desde el que
-viene, que ser la primera, y de hacer decir en la Iglesia Mayor una
-misa cantada con su proesion, la qual se pague la limosna de los propios
-de cabildo de limosna que para ello se sacare<a name="FNanchor_549" id="FNanchor_549" href="#Footnote_549" class="fnanchor">[549]</a>. Acabaron
-los Santos Simn y Judas con las hormigas y ratones? Las actas del
-cabildo de Buenos Aires guardan silencio sobre el particular.</p>
-
-<p>Por carta del Rey fechada en San Ildefonso el 15 de octubre de
-1611, y por otra del virrey D. Juan de Mendoza, marqus de Montesclaros,
-tuvo noticia el cabildo del fallecimiento de la Reina D. Margarita,
-mujer de Felipe III, el 3 del citado mes, celebrndose con este
-motivo honras en la Iglesia mayor<a name="FNanchor_550" id="FNanchor_550" href="#Footnote_550" class="fnanchor">[550]</a>.</p>
-
-<p>No habremos de pasar en silencio un hecho que prueba la ignoran<span class="pagenum"><a name="Page_436" id="Page_436">[436]</a></span>cia
-de aquellos tiempos. Corri la noticia de que pensaban venir a Buenos
-Aires y ejercer su profesin de abogados D. Diego Fernndez de
-Andrada, vecino de Santiago del Estero; Jos de Fuensalida, morador
-en Crdoba, y Gabriel Snchez de Ojeda, residente ltimamente en
-Chile. Reunido el cabildo el 22 de octubre de 1613, el regidor Miguel
-del Corro, teniendo en cuenta que donde haba abogados no faltaban
-pleitos, trampas y maraas, propuso, porque as convena al bien comn,
-que no se admitiesen ni recibiesen en la ciudad. La proposicin
-de Miguel del Corro fu aceptada por el cabildo, dndose aviso
-a los dichos tres letrados, donde quiera que se les alcanzase, que no
-vengan a esta ciudad sin orden de S. M., seor virrey o Real Audiencia<a name="FNanchor_551" id="FNanchor_551" href="#Footnote_551" class="fnanchor">[551]</a>.</p>
-
-<p>Por entonces (25 marzo 1614), el arzobispo de la Plata se quej al
-Rey de la conducta del presidente de la Real Audiencia, quien se entrometa
-a querer gobernar espiritual y temporal so color de buen celo,
-alabando como se merece su persona en lo dems...<a name="FNanchor_552" id="FNanchor_552" href="#Footnote_552" class="fnanchor">[552]</a>.</p>
-
-<p>Desde el Real sitio de San Lorenzo (7 septiembre 1614), fu nombrado
-por cuarta vez gobernador de Buenos Aires D. Hernando Arias
-de Saavedra. Era digno de ocupar cargo tan elevado y se atrajo generales
-simpatas, aunque&mdash;como despus veremos&mdash;tuvo tambin enemigos
-que le persiguieron con saa. En esta poca de su mando, como en
-las anteriores, pudo contener a los indios fronterizos que, sin respeto
-alguno, penetraban en el gobierno de Buenos Aires. Acordse en el
-cabildo celebrado el 10 de junio de 1615, escribir al virrey del Per
-dndole noticia de haber tomado posesin del gobierno de las provincias
-de la Plata Hernando Arias de Saavedra<a name="FNanchor_553" id="FNanchor_553" href="#Footnote_553" class="fnanchor">[553]</a>. Desde que Negrn
-dej el gobierno hasta el nombramiento de Hernandarias, carecen de
-inters los hechos que se sucedieron.</p>
-
-<p>Veinte das despus de la citada comunicacin al virrey del Per,
-volvi a tratarse del asunto de la esclavitud, asunto que tena preocupados
-al cabildo y al pueblo de Buenos Aires. Se acord escribir al
-Rey y al Real Consejo de las Indias para que se les conceda algunas
-lienias de esclavos para sustentar nuestras haciendas de labranas
-y estanias porque de otra suerte ser la total destruin deste puerto
-y ciudad<a name="FNanchor_554" id="FNanchor_554" href="#Footnote_554" class="fnanchor">[554]</a>.</p>
-
-<p>Temeroso el gobernador Hernando Arias de un ataque al puerto
-por la escuadra holandesa, dispuso que se tomasen algunas medidas<span class="pagenum"><a name="Page_437" id="Page_437">[437]</a></span>
-para la defensa, despachndose tambin una chalupa a la isla de Maldonado
-y puertos a tomar lengua de lo que oviere<a name="FNanchor_555" id="FNanchor_555" href="#Footnote_555" class="fnanchor">[555]</a>.</p>
-
-<p>Preocup de igual modo al cabildo que la peste que a la sazn diezmaba
-al Per se propagase a las provincias de la Plata. En su virtud,
-y, para librarse de ella, se tom el acuerdo de hacer dos procesiones,
-una a Santo Domingo y otra a San Francisco<a name="FNanchor_556" id="FNanchor_556" href="#Footnote_556" class="fnanchor">[556]</a>. Ya en el camino de
-las procesiones, no haba de faltar la que en el da de San Simn y San
-Judas se mand hacer a los patronos de la plaga de ratones y de hormigas,
-como tambin, adems de las funciones religiosas, se acord
-correr toros y jugar caas en el da de San Martn, patrn de la ciudad<a name="FNanchor_557" id="FNanchor_557" href="#Footnote_557" class="fnanchor">[557]</a>.</p>
-
-<p>Las alteraciones y levantamientos de los indios, los cuales llegaron
-al extremo de hacer cautivos a varios espaoles, obligaron al gobernador
-Arias a salir de Buenos Aires con algunas fuerzas para dirigirse
-hacia el Norte de la provincia<a name="FNanchor_558" id="FNanchor_558" href="#Footnote_558" class="fnanchor">[558]</a>. Volvi el gobernador despus
-de castigar a los revoltosos, renunciando luego el cargo (8 julio
-1617)<a name="FNanchor_559" id="FNanchor_559" href="#Footnote_559" class="fnanchor">[559]</a>.</p>
-
-<p>Noticia importante lleg de Madrid. El Rey, con fecha 16 de diciembre
-de 1617, dispuso dividir en dos el gobierno del Ro de la Plata:
-el del <i>Ro de la Plata</i> (Buenos Aires), y el de <i>Guayra</i> <i>Paraguay</i>
-(Asuncin)<a name="FNanchor_560" id="FNanchor_560" href="#Footnote_560" class="fnanchor">[560]</a>. Del primero nombr gobernador a D. Diego de Gngora,
-caballero del hbito de Santiago<a name="FNanchor_561" id="FNanchor_561" href="#Footnote_561" class="fnanchor">[561]</a>, y del segundo Don Manuel
-Fras.</p>
-
-<p>Dos das despus de tomar posesin del cargo, el cabildo di la noticia
-al virrey y Real Audiencia del Per<a name="FNanchor_562" id="FNanchor_562" href="#Footnote_562" class="fnanchor">[562]</a>. Poca benevolencia manifest
-el cabildo con el ex-gobernador Arias de Saavedra, por cuanto al
-tener noticia que se dispona marchar a la ciudad de Santa Fe, se trat
-de exigirle fianza por el tiempo de su residencia, no sin afirmar que
-haba hecho agravios y daos a la ciudad<a name="FNanchor_563" id="FNanchor_563" href="#Footnote_563" class="fnanchor">[563]</a>. Hasta tal punto lleg la
-enemiga al ex-gobernador, que el cabildo escribi al Rey, al Consejo
-Real de las Indias, al virrey Prncipe de Esquilache y a la Real Audiencia
-de la Plata, para que lo antes posible se mandase la persona
-encargada de tomar la residencia a D. Hernando Arias<a name="FNanchor_564" id="FNanchor_564" href="#Footnote_564" class="fnanchor">[564]</a>. En el mismo
-cabildo se dispuso rogar al Rey que procurase la pronta llegada de<span class="pagenum"><a name="Page_438" id="Page_438">[438]</a></span>
-un obispo para la provincia de Buenos Aires, siendo tiempo adelante
-nombrado D. Pedro Carranza. Cada vez era mayor el enojo entre el
-cabildo y Hernando Arias, indicndolo as lo acordado en la sesin del
-1. de julio de 1620<a name="FNanchor_565" id="FNanchor_565" href="#Footnote_565" class="fnanchor">[565]</a>.</p>
-
-<p>En el cabildo del 9 de marzo de 1621, el gobernador D. Diego de
-Gngora di la grata noticia de que el Rey haba despachado cdula y
-carta al obispo Carranza, hacindole saber que Su Santidad haba beatificado
- <i>San Isidro</i> de Madrid, con cuyo motivo se dispuso que se celebrasen
-procesiones y otras fiestas en seal de regocijo<a name="FNanchor_566" id="FNanchor_566" href="#Footnote_566" class="fnanchor">[566]</a>.</p>
-
-<p>Conviene no olvidar que con fecha 4 de mayo de 1621 Fray Pedro
-de Carranza, obispo del Ro de la Plata, escribi al Rey dndole cuenta
-de su llegada al puerto de Buenos Aires (9 de enero), del estado indecente
-en que hall el edificio de la Catedral, de la poca paz que reinaba
-en el pas, de la rectitud del gobernador Gngora y de la necesidad
-de poner Audiencia, no sin olvidar la conveniencia de que los gobernadores
-fuesen personas de experiencia y temerosos de Dios<a name="FNanchor_567" id="FNanchor_567" href="#Footnote_567" class="fnanchor">[567]</a>.</p>
-
-<p>Suceso interesante registraremos en este lugar: el papa Gregorio
-XV, con fecha 8 de agosto de 1621, di un Breve fundando la Universidad
-y Academia de la ciudad de la Plata en el Colegio de la Compaa
-de Jess, noticia que se recibi con mucha alegra en todo el pas
-argentino, y que&mdash;como era de esperar&mdash;contribuy mucho a la mayor
-cultura de aquella parte de Amrica. La alegra del mes de marzo se
-convirti en tristeza en el mes de junio. La peste tena afligida a la
-ciudad; pero se hall un medio para evitarla, cual era, como otras veces,
-tomar por intercesor y abogado a algn santo. Este santo deba ser
-San Roque<a name="FNanchor_568" id="FNanchor_568" href="#Footnote_568" class="fnanchor">[568]</a>. Tratse de hacer una ermita; pero como la cofrada de
-los bienaventurados San Sebastin y San Fabin tena acordado construir
-otra para los citados ltimos santos, dispusieron los de San Roque
-pedir que la imagen de este santo se colocase en la ermita de aqullos,
-si bien las cofradas deban ser dos, una de San Sebastin y San Fabin,
-y otra de San Roque<a name="FNanchor_569" id="FNanchor_569" href="#Footnote_569" class="fnanchor">[569]</a>. A tal punto lleg a amedrentar la peste
-a la poblacin de Buenos Aires, que el cabildo, recordando que en los
-dos ltimos meses haban fallecido ms de 1.000 personas, requiri al
-gobernador para que no abandonase a Buenos Aires con la excusa de
-hacer una visita a las provincias; mas, si a pesar de ello quisiere salir
-a la dicha bisita, este cabildo lo contradise una y dos y tres besses y
-protesta que, si en este puerto sucediere algn dao, sea por quenta,<span class="pagenum"><a name="Page_439" id="Page_439">[439]</a></span>
-costa y riesgo de su merced...<a name="FNanchor_570" id="FNanchor_570" href="#Footnote_570" class="fnanchor">[570]</a>. Aproximbase el 16 de agosto, da
-de San Roque, y en el cabildo del 9 de agosto de 1621, se tom el
-acuerdo de hacer en aquel da prossesion y fiesta con bisperas y misa
-cantada y sermon en la Iglesia Catedral<a name="FNanchor_571" id="FNanchor_571" href="#Footnote_571" class="fnanchor">[571]</a>. Tratse en el cabildo
-del 15 de septiembre de 1621, del recibimiento que deba hacerse al
-obispo Fray Pedro de Carranza<a name="FNanchor_572" id="FNanchor_572" href="#Footnote_572" class="fnanchor">[572]</a>, y en el del 15 de noviembre de
-dicho ao se acord, ya que en aquella fecha nada se hizo por estar
-la tierra enferma, celebrar fiestas de toros y caas<a name="FNanchor_573" id="FNanchor_573" href="#Footnote_573" class="fnanchor">[573]</a>.</p>
-
-<p>Recibise la noticia de la muerte de Felipe III en Buenos Aires (comienzos
-de febrero de 1622)<a name="FNanchor_574" id="FNanchor_574" href="#Footnote_574" class="fnanchor">[574]</a>, celebrndose con tal motivo suntuosas
-exequias, como tambin juegos de caas, corridas de toros y luminarias
-con ocasin de la jura de Felipe IV. A los pocos das se dirigi el Rey
-al cabildo, dicindole que todos los enemigos de la Corona de Espaa
-estaban armados contra ella en Italia, Flandes y Alemania, mientras
-los corsarios holandeses, turcos y de otras naciones, con gran nmero
-de bajeles, realizaban muchos y continuos robos en las costas de estos
-reinos y carrera de las Indias, y asimismo como por estar mi patrimonio
-Real tan exausto y consumido que por nengun caso se puede sacar
-del sustancia conque acudir a el remedio de tan grandes y peligrosos
-daos, a sido forzoso valerme de mis buenos y leales basallos, pidindoles
-un donativo y emprstito tan cuantioso como lo requiere la nesesidad
-y ocasin presente...<a name="FNanchor_575" id="FNanchor_575" href="#Footnote_575" class="fnanchor">[575]</a>.</p>
-
-<p>Lleg a ltimos de 1623 D. Alonso Prez de Salazar, oidor de la
-Audiencia de la Plata, con el propsito de tomar la residencia a los gobernadores
-D. Diego Marn Negrn y D. Hernn Arias de Saavedra<a name="FNanchor_576" id="FNanchor_576" href="#Footnote_576" class="fnanchor">[576]</a>.</p>
-
-<p>Despus de sucesos poco importantes, ocup el gobierno (septiembre
-de 1624)<a name="FNanchor_577" id="FNanchor_577" href="#Footnote_577" class="fnanchor">[577]</a>, D. Francisco de Cspedes, natural de Sevilla. En su
-tiempo se realizaron grandes y necesarias fortificaciones en el puerto
-de la ciudad de Buenos Aires. Luego (12 febrero 1625) recibi Cspedes
-carta del Adelantado del Ro de la Plata, gobernador de la provincia
-de Tucumn, ofrecindose y ponindose gustoso a sus rdenes<a name="FNanchor_578" id="FNanchor_578" href="#Footnote_578" class="fnanchor">[578]</a>;<span class="pagenum"><a name="Page_440" id="Page_440">[440]</a></span>
-tambin tuvo aviso de que una escuadra holandesa, compuesta de 40
-velas, se hallaba sobre Pernambuco, aviso que tambin se comunic al
-virrey de Chile a fin de que estuviesen preparados a la defensa<a name="FNanchor_579" id="FNanchor_579" href="#Footnote_579" class="fnanchor">[579]</a>.
-No fueron cordiales las relaciones entre el gobernador Cspedes y la
-Audiencia de la ciudad de la Plata, dndose el caso de que D. Diego
-Martnez de Prado, juez comisario de dicha Audiencia, se present en
-Buenos Aires, disponiendo que el gobernador saliese de la ciudad hasta
-averiguar si eran verdaderas o falsas las denuncias<a name="FNanchor_580" id="FNanchor_580" href="#Footnote_580" class="fnanchor">[580]</a>. Cspedes, durante
-su ausencia, nombr como su teniente y justicia mayor a Pedro
-Gutirrez, diciendo entonces el citado seor juez, que si Cspedes no
-poda usar de los oficios de gobernador y capitn general, menos podra
-nombrar teniente<a name="FNanchor_581" id="FNanchor_581" href="#Footnote_581" class="fnanchor">[581]</a>. El cabildo tampoco se puso al lado de Cspedes.
-La Audiencia de la ciudad de la Plata nombr a Diego Martnez de
-Prado para conoser de los essesos y delitos que se an cometido contra
-la Real hacienda por el Sr. D. Francisco de Cspedes, gobernador, y
-sus ijos y contra otras personas de esta ciudad...<a name="FNanchor_582" id="FNanchor_582" href="#Footnote_582" class="fnanchor">[582]</a>. Es de advertir
-que ya (13 enero 1628) Martnez de Prado haba dado orden de poner
-en prisin a Cspedes<a name="FNanchor_583" id="FNanchor_583" href="#Footnote_583" class="fnanchor">[583]</a>, y pocos das despus, en el cabildo de 21 de
-febrero del citado ao se ley una carta de Hernn Arias de Saavedra,
-anunciando que la Real Audiencia le haba nombrado para continuar las
-comisiones de que estaba encargado Martnez de Prado<a name="FNanchor_584" id="FNanchor_584" href="#Footnote_584" class="fnanchor">[584]</a>. Inmediatamente
-public Arias de Saavedra que fuese repuesto en su cargo Francisco
-de Cspedes, siendo de creer que en la visita de aqul a Buenos
-Aires nada encontr censurable en la conducta del gobernador. As
-debi ser, por cuanto en el cabildo del 24 de octubre de 1629, el procurador
-general de la ciudad, D. Diego Ruiz de Ocaa, hizo notar que
-Cspedes consigui pacificar las provincias del Uruguay y dems convecinas,
-como tambin los despoblados que hay hasta Crdova, Tucumn
-y Santa Fe. Del mismo modo en las cosas tocantes al servicio de S. M.
-y buen cobro de su hacienda Real he procedido con el celo, cuidado y
-diligencia de fiel y legal ministro, sealndose por las acertadas disposiciones
-que di para la defensa de la tierra y ofensa del enemigo.
-Por todo ello se acord pedir al Rey la continuacin de Cspedes en su
-importante cargo<a name="FNanchor_585" id="FNanchor_585" href="#Footnote_585" class="fnanchor">[585]</a>. Sin embargo, las opiniones acerca de la conducta
-del mencionado gobernador no estaban conformes, pues, desde Buenos
-Aires (8 octubre 1630), escribieron al Rey una carta los Padres Fray<span class="pagenum"><a name="Page_441" id="Page_441">[441]</a></span>
-Francisco Barreto, Fray Luis de Herrera, Fray Gabriel Arias y Fray
-Toms de Solorines&mdash;carta ratificada por Gabriel de Peralta, gobernador,
-provisor y vicario general del obispado del Ro de la Plata&mdash;en
-la cual afirmaban que persegua al obispo, prelado, religiosos y seglares
-que le decan verdades y volvan por el aumento de la Real hacienda,
-que tena destruda dicha Real hacienda, que tanto l como sus dos
-hijos se haban hecho ricos y poderosos, y que puso preso y quiso quitar
-la vida al capitn Juan de Vergara, regidor perpetuo<a name="FNanchor_586" id="FNanchor_586" href="#Footnote_586" class="fnanchor">[586]</a>.</p>
-
-<p>Pasado algn tiempo, queriendo dicha autoridad dar muestras de
-consideracin y cario al seor obispo de Paraguay, quien por entonces
-visitaba a Buenos Aires, dispuso que a su costa se hiciesen fiestas
-de toros y juegos de caas<a name="FNanchor_587" id="FNanchor_587" href="#Footnote_587" class="fnanchor">[587]</a>.</p>
-
-<p>El gobernador Cspedes, al tener noticia de que los holandeses,
-enemigos de Espaa, se haban apoderado de la ciudad y puerto de la
-baha en la costa del Brasil, orden que se fortificase la ciudad y puerto
-de Buenos Aires<a name="FNanchor_588" id="FNanchor_588" href="#Footnote_588" class="fnanchor">[588]</a>. Con razn, en carta que por entonces escribi
-al Rey, le hubo de decir que no le cogeran de improviso los 40 navos
-holandeses que se disponan a subir tierra adentro por algunos ros<a name="FNanchor_589" id="FNanchor_589" href="#Footnote_589" class="fnanchor">[589]</a>.</p>
-
-<p>Fijse Cspedes en atraerse con medios pacficos a los uruguayos.
-Estableci comercio con ellos, mand misiones franciscanas y jesuticas
-y consigui que los charras cediesen en su hostilidad a los espaoles.
-Ms feliz fu todava con los chans, pues abandonaron sus guaridas
-del ro Negro, bajando a tierra firme, donde comenzaron la edificacin
-del pueblo de Santo Domingo de Soriano (1624). Del Uruguay
-se sac carbn y lea, y ganados (vacas y caballos). A la cra de ganados
-se dedicaron aquellas tierras, como si no fuesen tambin a propsito
-para la agricultura. Segn Bauz, los campos uruguayos no
-merecieron del conquistador y del vecindario de Buenos Aires otro
-destino que el de ser dedicados a la cra de animales<a name="FNanchor_590" id="FNanchor_590" href="#Footnote_590" class="fnanchor">[590]</a>. Tuvo el sentimiento
-de que bajo su gobernacin, los indios del Chaco, arrostrando
-el poder espaol, destruyeron completamente la Reduccin de la Concepcin
-del Bermejo.</p>
-
-<p>Comenz el gobierno de D. Pedro Esteban Dvila. Aunque fu nombrado
-el 11 de octubre de 1629, tard ms de dos aos en tomar pose<span class="pagenum"><a name="Page_442" id="Page_442">[442]</a></span>sin<a name="FNanchor_591" id="FNanchor_591" href="#Footnote_591" class="fnanchor">[591]</a>.
-Su primera idea, que fu salir al frente de algunas fuerzas para
-castigar a los indios del Chaco, ms imprudentes cada da y ms amenazadores,
-encontr oposicin de parte del cabildo, el cual hizo presente
-al gobernador los perjuicios que podan seguirse quedando esta ciudad
-y provincias sin cabeza ni quien gobierne las armas...<a name="FNanchor_592" id="FNanchor_592" href="#Footnote_592" class="fnanchor">[592]</a>. No slo
-preocuparon al gobernador las rebeliones de los indios, sino los enemigos
-de Espaa, ya apoderados de Pernambuco en la costa de Brasil<a name="FNanchor_593" id="FNanchor_593" href="#Footnote_593" class="fnanchor">[593]</a>.
-Que D. Pedro Esteban Dvila no desisti de su viaje, era buena prueba
-la peticin que el cabildo le hizo, de que suspendiese la marcha a las
-Reducciones del Uruguay, en razn del levantamiento de indios y de la
-amenaza de los holandeses que se hallaban en las costas brasileas<a name="FNanchor_594" id="FNanchor_594" href="#Footnote_594" class="fnanchor">[594]</a>.
-Volvi el cabildo a rogarle que no abandonase la ciudad<a name="FNanchor_595" id="FNanchor_595" href="#Footnote_595" class="fnanchor">[595]</a>. Un ao
-despus, cuando el gobernador estaba decidido a salir de Buenos Aires
-a la pacificacin y allanamiento de los indios alados y reedificacin
-de la ciudad del ro Bermejo..., insisti el cabildo para que suspendiese
-el viaje por la causa y razones ya dichas<a name="FNanchor_596" id="FNanchor_596" href="#Footnote_596" class="fnanchor">[596]</a>. March, sin embargo,
-volviendo pronto despus de castigar a los indios.</p>
-
-<p>Importa recordar que en el cabildo del 29 de noviembre de 1637
-se present D. Mendo de la Cueva y Benavides con el nombramiento
-de gobernador, capitn general y justicia mayor de las provincias del
-Ro de la Plata, nombramiento que tena la fecha del 24 de diciembre
-de 1636. Apenas el gobernador La Cueva haba tomado posesin del
-cargo, cuando ocurri un suceso que tuvo grande resonancia en Buenos
-Aires y en general en toda Amrica. Es el caso que Fray Cristbal
-de Aresti, obispo de Buenos Aires, se atrevi, por motivos ftiles
-y sin importancia, excomulgar al gobernador (24 diciembre 1637). Si
-poco antes (15 abril 1636) el Rey encarg a D. Luis Jernimo Fernndez
-de Cabrera, conde de Chinchn y virrey del Per, tomase residencia
-a D. Pedro Esteban Dvila, gobernador que haba sido de Buenos
-Aires<a name="FNanchor_597" id="FNanchor_597" href="#Footnote_597" class="fnanchor">[597]</a>, lo que preocupaba a todos era el asunto de la excomunin
-que en un momento de mal humor lanzara el obispo Aresti sobre el
-gobernador. El cabildo, en nombre de la ciudad, pidi al prelado que
-levantara la excomunin<a name="FNanchor_598" id="FNanchor_598" href="#Footnote_598" class="fnanchor">[598]</a>, insistiendo en su peticin pocos das despus<a name="FNanchor_599" id="FNanchor_599" href="#Footnote_599" class="fnanchor">[599]</a>.
-No cedi el prelado, sino antes, por el contrario, se dispuso a<span class="pagenum"><a name="Page_443" id="Page_443">[443]</a></span>
-marchar a la ciudad de la Plata, no queriendo oir las splicas de los individuos
-del cabildo<a name="FNanchor_600" id="FNanchor_600" href="#Footnote_600" class="fnanchor">[600]</a>. As lo hizo. El cabildo se dirigi entonces al
-provisor del obispado con el mismo ruego<a name="FNanchor_601" id="FNanchor_601" href="#Footnote_601" class="fnanchor">[601]</a>. A tal punto llegaron las
-cosas que vino a poner paz D. Juan de Palacios, visitador de la Real
-Audiencia de la Plata<a name="FNanchor_602" id="FNanchor_602" href="#Footnote_602" class="fnanchor">[602]</a>.</p>
-
-<p>Exiga la importancia del asunto, que tanto el Rey como el virrey
-escribiesen al gobernador, el primero en carta fechada en Madrid a 14
-de agosto de 1634, y el segundo en carta escrita en Lima el 1. de septiembre
-de 1638. Dcese en ellas que Su Majestad trata con Su Santidad
-de que se canonice el seor rrey D. Fernando, y que ay ya echas
-ynformasiones, y para conseguirle a sus espensas es menester muchos
-ducados, y su patrimonio est mui gastado y assi encarga a los cabildos
-seculares eclesisticos y seglares hagan que sus sbditos acudan
-con lo que ms pudieren para esta santa obra<a name="FNanchor_603" id="FNanchor_603" href="#Footnote_603" class="fnanchor">[603]</a>. Dispsose el gobernador
-a emprender la marcha a Calchaqui para reducir a los indios rebeldes,
-y como siempre, el cabildo manifest que no convena saliese de
-la ciudad, atendiendo a que los holandeses andaban con deseos de venir
-a Buenos Aires<a name="FNanchor_604" id="FNanchor_604" href="#Footnote_604" class="fnanchor">[604]</a>.</p>
-
-<p>Reunise el cabildo (8 noviembre 1640) para dar lectura al nombramiento
-de gobernador y capitn general de las provincias del Ro de la
-Plata, hecho a favor de D. Francisco de Abendao y Baldivia<a name="FNanchor_605" id="FNanchor_605" href="#Footnote_605" class="fnanchor">[605]</a>. Jur
-y tom posesin del cargo; pero en el cabildo del 13 de diciembre del
-citado ao se present Cdula y provisin del Rey, fecha en Madrid el
-13 de enero de 1640, haciendo merced a D. Ventura de Mxica del cargo
-y oficios de gobernador, capitn general y justicia mayor de las provincias
-del Ro de la Plata<a name="FNanchor_606" id="FNanchor_606" href="#Footnote_606" class="fnanchor">[606]</a>. Tiene cierta curiosidad la ordenanza
-por la cual se mand a don Mendo de la Cueva se abstuviese de hablar
-mal de los vecinos con pena de 1.000 pesos para la Real cmara por mitad
-y gastos de las casas del cabildo<a name="FNanchor_607" id="FNanchor_607" href="#Footnote_607" class="fnanchor">[607]</a>. A los seis meses siguientes,
-habiendo fallecido don Ventura de Mxica, el presidente de la Audiencia
-de las Charcas, nombr a don F. Andrs de Sandobal<a name="FNanchor_608" id="FNanchor_608" href="#Footnote_608" class="fnanchor">[608]</a>. Al poco
-tiempo el marqus de Mancera, virrey del Per, hizo el nombramiento
-de nuevo gobernador y capitn general en favor de don Jernimo Luis
-de Cabrera<a name="FNanchor_609" id="FNanchor_609" href="#Footnote_609" class="fnanchor">[609]</a>. Tratse en el cabildo de 23 de julio de 1642, del reme<span class="pagenum"><a name="Page_444" id="Page_444">[444]</a></span>dio
-para combatir la peste de enfermedades contagiosas que causaban
-tantas muertes, acordndose hacer rogativas con su procesin nueve
-das seguidos<a name="FNanchor_610" id="FNanchor_610" href="#Footnote_610" class="fnanchor">[610]</a>. Desde el ao 1642 al 1645, pocos hechos importantes
-se sucedieron en Buenos Aires. Digno de alabanza fu el gobierno de
-Cabrera, mereciendo tambin iguales aplausos el almirante don Luis de
-Aresti, teniente general de gobernador y justicia mayor. Por entonces,
-la separacin de Portugal de la Corona de Espaa, trajo como
-consecuencia alguna intranquilidad en Buenos Aires.</p>
-
-<p>Refieren los escritores coetneos que Don Jacinto de Laris (1646-1652),
-visit las Reducciones que los jesutas haban fundado al Sur del
-Panam y se acarre muchos adversarios, porque intent privar a los
-eclesisticos del derecho de adquirir bienes races.</p>
-
-<p>Aaden tambin que don Pedro Ruiz de Baigorri (1653-1660), tuvo
-que permitir el comercio con los holandeses, pues no poda recibir apoyo
-de Espaa, que a la sazn estaba en guerra con la Gran Bretaa. Acerca
-de otro orden de cosas consta que Buenos Aires, a mediados del siglo
-XVII, tena unas 400 casas y se hallaba defendida por un fortn
-con 150 soldados y 10 caones de hierro.</p>
-
-<p>De Don Alonso Mercado y Villacorta (1660-1663), slo refieren las
-crnicas que hizo trasladar la ciudad de Santa Fe al sitio en que la
-fund Garay.</p>
-
-<p>Ms importancia tiene don Jos Martnez Salazar. Bajo su gobierno
-se estableci la Audiencia en Buenos Aires, hizo un censo de la poblacin,
-fund la Reduccin de los Quilmes, reforz las milicias coloniales
-con indios de las misiones y defendi a Santa Fe de los indios del
-Chaco.</p>
-
-<p>Como en tiempo de don Jos Garro (1678-1682), los portugueses,
-sin derecho alguno, fundasen la Colonia del Sacramento frente a Buenos
-Aires, mand el gobernador contra ellos al Maestre de Campo don
-Antonio Vera Mjica, con 260 espaoles y 3.000 indios procedentes de
-las Reducciones administradas por los jesutas. La colonia fu tomada
-por asalto; pero al hacerse la paz entre las dos naciones, se devolvi
-a Portugal.</p>
-
-<p>Si de D. Jos Herrera y Sotomayor, sucesor de Garro, poco dicen
-las crnicas, de D. Manuel del Prado y Maldonado, que comenz su
-gobierno en 1700, se refiere que fortific la ciudad temiendo el ataque
-de una armada dinamarquesa que recorra aquellos mares.</p>
-
-<p>Ilustr su nombre D. Alonso Juan de Valds Incln, sitiando y apoderndose
-de la Colonia del Sacramento, con un ejrcito de indios gua<span class="pagenum"><a name="Page_445" id="Page_445">[445]</a></span>ranes,
-devolvindose tambin a Portugal despus de la paz de Utrech
-(1713.)</p>
-
-<p>El verdadero fundador de la nacin uruguaya fu D. Bruno Mauricio
-de Zabala, gobernador del Ro de la Plata, quien destruy los establecimientos
-fundados en la banda oriental por el corsario Moreau y
-arroj a los portugueses que se haban fortificado en la pennsula de
-Montevideo<a name="FNanchor_611" id="FNanchor_611" href="#Footnote_611" class="fnanchor">[611]</a>. Zabala levant un fuerte en la citada pennsula y dej
-una guarnicin. Felipe V, por cdula dada el 16 de Abril de 1725, decret
-la colonizacin del Uruguay, y el ao siguiente, a 20 de enero,
-comenz la edificacin de <i>Montevideo</i>. Sin que su talla sea gigantesca,
-es D. Bruno Mauricio de Zabala de estatura elevada, cuerpo bien
-proporcionado, arrogante sin presuncin y con una presencia magestuosa
-de prncipe. Slo s que le falta la mitad del brazo derecho,
-que perdiera en una de las muchas batallas en que se ha encontrado
-en Europa luchando contra los enemigos de su patria o de su Rey. Tal
-falta, sin embargo, no ocasiona deformidad en l, sino que ms pronto
-y ms fcilmente predispone a su favor, desde que es un testimonio
-autntico de su valor. Y por no andar manco suple dicho defecto con
-otro medio brazo y mano de plata, que por lo regular lleva en cabestrillo<a name="FNanchor_612" id="FNanchor_612" href="#Footnote_612" class="fnanchor">[612]</a>.
-Dicen las crnicas que el primer habitante de Montevideo se
-llam Jorge Brogus, que tena all una casa pequea desde el ao 1724,
-viniendo despus familias de Canarias, de Buenos Aires y de otras partes.
-Promovido Zabala a la presidencia de Chile, tuvo, antes de ponerse
-en marcha para su nuevo destino, que sofocar una insurreccin en
-el Paraguay. Despus se embarc para Buenos Aires (enero de 1736),
-y lleg cerca de Santa Fe, donde una enfermedad le condujo al sepulcro.
-Se sabe que fu enterrado a orillas del ro Paran, aunque se desconoce
-el lugar cierto. Falleci el 31 de enero de 1736, a los cincuenta
-y tres aos de edad. Fu el teniente general D. Bruno Mauricio de
-Zabala, fundador de Montevideo, pacificador del Paraguay, defensor
-de los territorios del Plata contra la agresin portuguesa, protector de
-los indgenas en cuanto a usar con ellos ms del comedimiento que del
-rigor; prudente, justo y esforzado. Su sola personalidad conducida al
-escenario histrico basta para lavar muchas manchas de la dominacin
-espaola<a name="FNanchor_613" id="FNanchor_613" href="#Footnote_613" class="fnanchor">[613]</a>.</p>
-
-<p>Vino a sucederle D. Miguel de Salcedo, mediano general y poltico.
-Aflojronse en seguida todos los resortes de la administracin. No reinaba
-la paz ni en el interior ni en el exterior. Los indgenas por un<span class="pagenum"><a name="Page_446" id="Page_446">[446]</a></span>
-lado y los brasileos por otro tenan en continuo aprieto a la colonia.
-Montevideo tuvo que luchar con los minuanes, los cuales, si vencedores
-en un principio, se sometieron por ltimo. Montevideo, y en general
-todo el Uruguay, se vean continuamente molestados por los brasileos,
-dueos de la colonia del Sacramento. Para acabar de una vez
-con semejante estado de cosas, las Cortes de Madrid y de Lisboa celebraron
-un tratado (13 enero 1750), en virtud del cual Portugal cedera
-a los espaoles la colonia del Sacramento en cambio de siete Reducciones
-fundadas por los jesutas en el alto Uruguay y de otras ventajas.
-Conviene advertir que separado Portugal de Espaa, aquella nacin se
-ech en brazos de Inglaterra. Esta ltima nacin convenci a Portugal
-de que el cambio era conveniente para evitar cuestiones y disturbios,
-cuando en realidad era porque as podan ellos extender ms fcilmente
-su comercio por aquellas regiones. Fernando VI consult el
-asunto con el gobernador de Montevideo, quien inform a gusto del rey
-de Portugal y de su hermana la reina de Espaa, segn las instrucciones
-mandadas al efecto por el ministro Carvajal; pero el gobernador
-de Buenos Aires hizo ver que la permuta propuesta era sumamente
-perjudicial al decoro y a los intereses de Espaa. Conformes con el gobernador
-de Buenos Aires, los jesutas del Paraguay representaron
-al rey de Espaa la inconveniencia de semejante trueque y cuya exposicin
-entreg a Fernando VI el procurador general de la Compaa
-en Madrid. Surgieron luego no pocas dificultades. Cuando los comisionados
-se reunieron en el Brasil para hacer la demarcacin de las posesiones
-que iban a cambiarse, los habitantes de las siete colonias espaolas
-(los <i>guaranes</i>) se negaron a estar bajo el dominio portugus y
-se reunieron en nmero de 15.000 en la colonia central de San Nicols,
-obligando a los comisionados a retirarse. Creemos inexactas las siguientes
-palabras de D. Blas Garay: Los jesutas vieron en peligro sus intereses
-con este pacto, que desmembraba el territorio en que se haban
-formado un reino casi totalmente independiente, y excitaron a los guaranes
-a resistirlo con las armas en la mano<a name="FNanchor_614" id="FNanchor_614" href="#Footnote_614" class="fnanchor">[614]</a>. Es cierto que no pocos
-partidarios de los jesutas lamentaron la debilidad de sus compaeros,
-porque no se opusieron enrgicamente a los planes de las Cortes
-de Espaa y Portugal. Sea de ello lo que quiera, concluyse el tratado,
-si bien se suspendi al poco tiempo, a causa de la protesta formal
-y solemne del rey Carlos de Npoles. Sucedi entonces que el marqus
-de la Ensenada, a cuyas espaldas se haba hecho la permuta, acudi reservadamente
-a Carlos de Npoles, presunto heredero de la corona de
-Castilla, dndole noticia de todo. En seguida el monarca napolitano di<span class="pagenum"><a name="Page_447" id="Page_447">[447]</a></span>rigi
-a su hermano Fernando protesta formal y solemne contra el referido
-convenio, quedando en suspenso, no sin gran contrariedad del Rey,
-de la reina D. Brbara<a name="FNanchor_615" id="FNanchor_615" href="#Footnote_615" class="fnanchor">[615]</a>, de los consejeros y del embajador de Inglaterra.
-Crese con fundamento que la enemiga de Fernando VI a Ensenada
-tuvo su origen en el hecho citado.</p>
-
-<p>A Salcedo sucedi Ortz de Rosas y ltimamente D. Jos Andonaegui.
-Bajo el gobierno de Andonaegui el P. Quiroga explor la costa
-patagnica y los PP. Cardiel y Falkner fundaron la Reduccin del Pilar
-en la falda de la sierra del Vulcn. El marqus de la Ensenada&mdash;en
-oficio dado en Aranjuez el 8 de mayo de 1747&mdash;deca a Andonaegui:
-En la expedicin de los patagones se promete S. M. un feliz progreso,
-por cuanto el catholico zelo de los PP. Jesutas, nada omitir de
-cuanto considere a propsito para conseguirlo; y aprobando S. M. que
-V. S. les haya auxiliado y protegido, manda que V. S. lo contine en la
-forma que le est prevenido, y por todos los dems medios que fuesen
-convenientes a conseguir los frutos de tan santo intento<a name="FNanchor_616" id="FNanchor_616" href="#Footnote_616" class="fnanchor">[616]</a>.</p>
-
-<p>De las Reducciones de los jesutas daremos noticia en los captulos
-siguientes y especialmente en el XXXIII. Aqu slo diremos que los
-primeros jesutas llegaron a Salta el 1586 y establecieron su principal
-Colegio en Crdoba, de donde salan misioneros para todo el territorio
-argentino. Los Padres Montoya y Cataldino marcharon al Paraguay,
-establecindose en la Asuncin el 1610, y a los siete aos de tentativas
-poco felices, fundaron sus primeras Reducciones.</p>
-
-<p>Comenz D. Pedro Ceballos sealando los lmites de Buenos Aires
-con el Brasil. Roto el tratado de 1750 y habindose dado principio a
-las hostilidades con Portugal, el gobernador se apoder de la Colonia
-del Sacramento, obligando al jefe de ella a rendirla con cerca de 2.500
-soldados que la guarnecan y 118 caones (29 octubre 1762). Acordse
-la devolucin en el tratado de Pars de 1763.</p>
-
-<p>A causa de la importancia que haban adquirido las provincias del
-Ro de la Plata, se pens en la creacin del virreinato de Buenos Aires.
-Ya, con fecha de 8 de octubre de 1773, pidi el Rey que se le informase
-sobre la utilidad de crear el virreinato del Ro de la Plata y la Audiencia
-que deba complementarlo. El virrey del Per (22 enero 1775) y el
-gobernador de Buenos Aires (26 julio 1776) dieron informes favorables.
-Cuando se trataban tales asuntos, rompieron los portugueses las hostilidades,
-decidindose entonces a aprestar fuerte expedicin militar. En
-su virtud, con fecha 27 de julio de 1776 fu dirigido un oficio a D. Pe<span class="pagenum"><a name="Page_448" id="Page_448">[448]</a></span>dro
-Ceballos, en el que se le deca: que por el Ministerio de la Guerra
-se le comunicaba que el Rey haba confiado a su celo y experiencia el
-mando de esta expedicin militar, para hacer la guerra a los portugueses
-y hostilizarlos en el Ro de la Plata. Aada, tambin, que S. M.
-le condecoraba adems para esta empresa con el superior mando del
-Ro de la Plata y de todos los territorios que comprende la Audiencia
-de Charcas y adems los de las ciudades de Mendoza y San Juan del
-Pico, de la jurisdiccin de Chile, concedindole el carcter de virrey,
-gobernador, capitn general y superior presidente de la Real Audiencia,
-con todas las facultades y funciones que a este empleo corresponden,
-con 15.000 pesos de ayuda de costas por una vez y el sueldo de
-40.000 pesos anuales desde el da en que se hiciese a la vela de Cdiz
-hasta su regreso<a name="FNanchor_617" id="FNanchor_617" href="#Footnote_617" class="fnanchor">[617]</a>. Se le reservaba, concluda la expedicin, el
-cargo de gobernador de Madrid que a la sazn tena.</p>
-
-<p>Carlos III, por Real Cdula del 8 de agosto de 1776, cre el virreinato
-de Buenos Aires con dicha provincia, y adems con las del Paraguay
-y Tucumn, la presidencia de Charcas, el territorio de Cuyo y
-la costa patagnica. El 13 de noviembre de 1776 zarp de Cdiz la poderosa
-escuadra, compuesta de 6 navos, 9 fragatas, 2 bombardas, 2 paquebotes,
-1 bergantn y 96 barcos mercantes, y mandada por el general
-marqus de Casa Tilly. Esta escuadra conduca a Ceballos y a su
-ejrcito, el cual se compona de 4 brigadas de infantera: la primera,
-a las rdenes del brigadier marqus de Casa Cagigal; la segunda, a las
-del brigadier D. Juan Manuel de Cagigal; la tercera, a las del brigadier
-D. Domingo de Salazar, y la cuarta a las del coronel D. Guillermo
-Waughn. Entre los comandantes de batalln de la primera brigada
-estaba D. Antonio Olaguer Feli, futuro gobernador de Montevideo.
-Todava el 7 de febrero de 1777 se hallaba la expedicin por la isla de
-Ascensin o Trinidad, teniendo la fortuna de encontrar tres barcos portugueses
-de comercio, a los cuales apres, y por ellos supo la situacin
-y las intenciones de la escuadra enemiga. Inmediatamente Ceballos di
-sus rdenes, y el 18 de febrero encontr la escuadra portuguesa, que
-se compona de 4 navos de lnea, 4 fragatas regulares y 3 navos mercantes;
-pero, aunque lo intent Casa Tilly, no pudo darle alcance. Fonde
-Ceballos el da 20 a la vista de la ensenada de Santa Catalina. El
-22 se procedi al desembarque, que se verific sin hostilidad, acampando
-el 23 en la playa de San Francisco de Paula; el 24 se traslad
-al campo de Casas Viejas, cerca del castillo de Punta Grosa. Abandonado
-el castillo por el gobernador, cundi la desmoralizacin y Ce<span class="pagenum"><a name="Page_449" id="Page_449">[449]</a></span>ballos
-se apoder el 25 de Santa Catalina, dejando como gobernador
-de la plaza al brigadier Waughn. Ceballos desembarc el 20 de abril
-en Montevideo y comenz a tomar providencias para apoderarse de la
-plaza Colonia. Desde Montevideo, en una lancha del comercio, fu conducido
-hasta la misma Colonia, desembarcando en un sitio denominado
-<i>El Molino</i>. Durante esta guerra de 1777, respondiendo a una necesidad
-estratgica, se fund la villa del <i>Rosario</i>, conocida tambin
-con la denominacin de la <i>Colla</i>. Ceballos se prepar a caer sobre
-Colonia, defendida por D. Francisco Jos de Rocha, que mandaba 1.000
-soldados de infantera y 200 artilleros. Rocha pidi capitulacin el 1.
-de junio, rindindose la plaza el da 3 y siendo ocupada por los espaoles
-el 4. Ceballos hizo su entrada triunfal el 5, asistiendo a un <i>Te Deum</i>.
-Se apoder de caones y de muchos pertrechos de guerra. Inmediatamente
-dispuso la demolicin de la muralla y baluartes, y despus de
-los edificios pblicos y de las mejores casas de la poblacin, ordenando
-en seguida que la abandonasen los habitantes en breve plazo. As se
-destruy en pocos das&mdash;exclama Bauz&mdash;la obra que la paciencia, laboriosidad
-y celo guerrero de los portugueses haba construdo en noventa
-aos de afanes, dotando al Uruguay de una de las poblaciones
-ms hermosas y ricas de la jurisdiccin platense<a name="FNanchor_618" id="FNanchor_618" href="#Footnote_618" class="fnanchor">[618]</a>. Desde Colonia se
-dirigi, por la va de Montevideo, a Maldonado, recibiendo all el correo
-de Espaa, con el nombramiento de capitn general, y con la noticia de
-que las Cortes de Madrid y Lisboa haban firmado la paz por el tratado
-de San Ildefonso (1. octubre 1777), tan perjudicial a Espaa. Nuestra
-diplomacia, torpe en esta ocasin, ceda a Portugal las provincias
-de Santa Catalina y Ro Grande, considerndose como un gran triunfo
-haber podido conseguir que Portugal cediera a Espaa las islas de Annobn
-y Fernando Poo. Terminada la guerra, importa decir que se fundaron
-<i>Guadalupe</i>, <i>Pando</i> y <i>Santa Luca</i>, ensanchndose de un modo notable
-Montevideo. Una modesta capilla de paja, hecha por Santos, vecino
-de esta ltima ciudad (1755), di origen a la poblacin de Guadalupe;
-una explotacin de corambre, establecida por Pando, vecino de Buenos
-Aires, di nombre a un arroyo, en cuyos alrededores se levant la ciudad
-de su nombre; una antigua ranchera, albergue despus de familias
-que se disponan a pasar a Patagonia (1781) origin la poblacin de
-Santa Luca, tambin llamada de San Juan Bautista. Montevideo tuvo
-la fortuna de tener a D. Francisco Antonio Maciel, el <i>padre de los pobres</i>,
-que a su iniciativa se debieron los socorros que prodigaron las cofradas
-de San Jos y Caridad a los nufragos y desvalidos, y a l tambin
-se debi la fundacin del hospital. Fu de lamentar la ligereza o<span class="pagenum"><a name="Page_450" id="Page_450">[450]</a></span>
-imprudencia del gobernador Pino en el siguiente hecho. Segn ley y
-costumbre, el 1. de enero de 1782 se eligi el personal que deba componer
-el cabildo, resultando nombrados con los principales cargos don
-Juan Antonio de Haedo y D. Domingo Bauz. Por motivos harto pueriles
-se rompieron las amistosas relaciones entre las autoridades populares
-y el gobernador. Como a la sazn se hallase de paso en Montevideo
-D. Juan Jos de Vertiz, nombrado recientemente virrey, resolvi
-el asunto mandando que compareciesen los alcaldes a su presencia. Despus
-de groseros insultos, Vertiz les desterr, a Haedo a la isla de Gorriti
-en Maldonado y a Bauz a la isla de Ratas en el puerto de Montevideo.
-En queja acudi, en nombre de Haedo y en el suyo, D. Domingo
-Bauz, acordando el Consejo de Indias que ambos alcaldes fuesen
-reintegrados en sus honores e imponiendo una multa al gobernador.
-Apartando la vista de hechos tan pequeos e insignificantes, importa
-registrar las Fundaciones de San Jos y de las Minas, la primera en
-1782 y la segunda en 1784, conocida a la sazn con el nombre de
-<i>Lavalleja</i>, y pobladas principalmente con familias asturianas y gallegas.</p>
-
-<p>En negocios de poltica internacional, Carlos III reconoci la independencia
-de los Estados Unidos de Amrica y firm la paz con Inglaterra
-(3 septiembre 1783) y por ella se le devolva Menorca, dndole
-posesin plena de las provincias de la Florida. Demarcse nuevamente
-la frontera con el Brasil, cuya operacin tuvo comienzo el 24 de febrero
-de 1784.</p>
-
-<p>Procede tambin advertir que el Rey haba creado en el virreinato
-dos autoridades superiores: una el virrey en lo gubernativo, poltico y
-militar; y otra, el intendente general de ejrcito y Real Hacienda.
-He resuelto con muy fundados informes y maduro examen&mdash;deca el
-Monarca&mdash;establecer en el nuevo virreinato de Buenos Aires y distrito
-que le est asignado, intendentes de ejrcito y provincia para que, dotados
-de autoridad y sueldos competentes, gobiernen aquellos pueblos
-y habitantes en paz y justicia... A fin de que mi real voluntad tenga
-su pronto y debido efecto, mando se divida por ahora en ocho intendencias
-el distrito de aquel virreinato, y que en lo sucesivo se entienda por
-una sola provincia el territorio o demarcacin de cada intendencia con
-el nombre de la ciudad o villa que hubiese de ser su capital... Las citadas
-ordenanzas, firmadas por el Rey en San Lorenzo a 28 de enero
-de 1782, estn refrendadas por don Jos de Glvez<a name="FNanchor_619" id="FNanchor_619" href="#Footnote_619" class="fnanchor">[619]</a>. Realizronse
-otras reformas acerca del servicio de correos, de la industria de salazones,
-etc.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_451" id="Page_451">[451]</a></span>
-Sucedi a Ceballos Don Juan Jos Vertiz (1778-1784), el cual cre
-un hospital de mendigos, una casa de correccin para mujeres, casa de
-expsitos y un tribunal del protomedicato. Estableci el alumbrado pblico
-y orden un censo de la poblacin, por el cual Buenos Aires tena
-24.754 habitantes. Construy en diferentes localidades fortines para
-contener a los indios de las Pampas y mand hacer exploraciones en el
-Chaco, en Patagonia y en ro Negro hasta los Andes. En el ao 1779,
-hizo conducir a las poblaciones de San Julin (Patagonia) 22 personas,
-100 arados, algunos vveres, maderas, etc.<a name="FNanchor_620" id="FNanchor_620" href="#Footnote_620" class="fnanchor">[620]</a>. Por ltimo, ayud al virrey
-del Per en la guerra civil promovida por un sucesor de Tupac-Amaru.
-Fatigado con quince aos de gobierno don Juan Jos Vertiz,
-hubo de solicitar su relevo, que le fu concedido en trminos laudatorios<a name="FNanchor_621" id="FNanchor_621" href="#Footnote_621" class="fnanchor">[621]</a>.
-Vertiz era natural de Mxico y a su origen americano&mdash;segn
-Vrien&mdash;se debe sin duda el progreso que imprimi su gobierno a estas
-regiones<a name="FNanchor_622" id="FNanchor_622" href="#Footnote_622" class="fnanchor">[622]</a>.</p>
-
-<p>D. Nicols del Campo, marqus de Loreto (1784-1792), fu hombre
-ntegro y severo. Serios disgustos ocasionados por cosas insignificantes
-tuvo con el obispo Azamor, y mayores fueron los que le proporcion
-la quiebra del administrador de la Aduana de Buenos Aires,
-pues en ella estaban complicados otros altos funcionarios. Durante
-este virreinato, fray Antonio Lapa hizo dos viajes en los aos 1776 y
-1781 al Chaco, acerca de los cuales escribi unos <i>Diarios</i> que se publicaron&mdash;en
-el ao 1902&mdash;en la <i>Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos</i>,
-de Madrid. Despus de tomar posesin del virreinato, se dirigi el 19 de
-marzo de 1784 a D. Jos de Glvez, dndole cuenta de la tranquilidad
-que haba en la villa de Oruro luego que fueron presos D. Juan de Dios
-Rodrguez, D. Jacinto Rodrguez de Herrera, D. Clemente Menacho,
-D. Diego Flores, D. Nicols Iriarte y Jos Azurduy, autores de la sublevacin
-del 1. de febrero de 1781, habiendo fallecido D. Manuel
-Herrera y D. Jos Portilla<a name="FNanchor_623" id="FNanchor_623" href="#Footnote_623" class="fnanchor">[623]</a>.</p>
-
-<p>Sucedi al marqus de Loreto en el cargo de virrey D. Nicols de
-Arredondo (1792-1795). Hizo introducir muchos esclavos negros. Establecise
-en el ao 1794, por solicitud del cabildo, en Buenos Aires el
-Tribunal del Consulado, cuyo primer secretario fu Manuel Belgrano,
-tan clebre despus en la guerra de la Independencia.</p>
-
-<p>En el corto gobierno de D. Pedro Melo de Portugal (1795-1796) se
-arm una flotilla de caoneros en Montevideo para rechazar los ata<span class="pagenum"><a name="Page_452" id="Page_452">[452]</a></span>ques
-de los sbditos de la Gran Bretaa, cuya nacin se hallaba entonces
-en guerra con nuestra nacin.</p>
-
-<p>Ocup interinamente el virreinato el gobernador de la plaza de Montevideo
-D. Antonio Olaguer Felu (1797-1799), quien nada hizo digno
-de mencin. Por el contrario, D. Gabriel Avils y del Fierro, marqus
-de Avils (1799-1801) en el ao y medio que estuvo al frente del virreinato
-hubo de realizar, con aplausos generales, algunas mejoras de
-polica municipal, y encomend a D. Flix de Azara la fundacin de
-los pueblos de <i>San Gabriel</i> y <i>San Flix</i>, nombres que recordaban los
-del virrey y fundador.</p>
-
-<p>Bajo el gobierno del virrey D. Joaqun del Pino y Rozas (1801-1804)
-los portugueses invadieron los pueblos de misiones al Oriente
-del Uruguay, quedando desde entonces en poder de aqullos. Al mismo
-tiempo se hicieron los primeros ensayos periodsticos (<i>El telgrafo mercantil</i>,
-etc., y el <i>Semanario de Agricultura, Industria y Comercio</i>). El
-mdico cataln D. Antonio Fabre abri una ctedra de Anatoma, que
-fu muy frecuentada por los jvenes, y D. Cosme Argerich, mdico cataln
-tambin, cre una escuela en la que se formaron jvenes de mucha
-aplicacin y talento.</p>
-
-<p>Ocup el virreinato D. Rafael de Sobremonte. Habremos de registrar
-un suceso triste. Bustamante, gobernador que haba sido de Montevideo,
-se di a la vela para Espaa al frente de las fragatas <i>Medea</i>,
-<i>Fama</i>, <i>Mercedes</i> y <i>Clara</i><a name="FNanchor_624" id="FNanchor_624" href="#Footnote_624" class="fnanchor">[624]</a>, conduciendo las dos primeras caudales de
-aquella ciudad por valor de 1.564.542 pesos, y las otras dinero y efectos
-de Lima.</p>
-
-<p>A la sazn, Francisco Miranda, natural de Caracas, procuraba
-atraerse a varios polticos ingleses para que le ayudasen en sus planes
-revolucionarios contra Espaa. Lleg, en efecto, a adquirir en Londres
-alguna influencia, y el mismo gobierno ingls daba odos a sus proyectos,
-los cuales se referan a una expedicin contra los establecimientos
-espaoles de la Amrica del Sur. Coincida este proyecto con otro que
-tena el Gabinete de Londres, y era dar un golpe de mano, sin previa
-declaracin de guerra, a las flotas espaolas que venan de Amrica.
-Cuando navegaba el comodoro Moore por las alturas del Cabo de Santa
-Mara con cuatro fragatas, Bustamante se present con sus barcos.
-Era el 5 de octubre de 1804. Rompise el fuego por ambas partes; pero,
-despus de corto combate, vol la fragata <i>Mercedes</i>, salvndose 46
-hombres de los 280 que tena a su bordo. Rindironse en seguida los tres
-barcos, no sin perder cien individuos entre muertos y heridos. Los
-ingleses se hicieron dueos de la escuadra espaola y de sus caudales.<span class="pagenum"><a name="Page_453" id="Page_453">[453]</a></span>
-Ocurri desgracia tan grande a 25 leguas de Cdiz. Los barcos fueron
-conducidos a Plymouth. Tiempo adelante se consum la completa destruccin
-de nuestra marina en aguas de Trafalgar (21 octubre 1805).</p>
-
-<p>Desde entonces el gobierno de Madrid, abandonando toda vacilacin,
-se ali con Napolen Bonaparte. Aprovechndose Miranda del
-rompimiento de relaciones entre Espaa e Inglaterra, se dirigi al ministro
-Pitt para interesarle en sus planes. No habiendo sido atendido,
-Miranda intent ganarse a los Estados Unidos, donde adquiri algunos
-recursos. Pudo al fin hacer rumbo a las costas de Ocumare, y desbaratado,
-se vi en peligro de caer prisionero de los espaoles. Por lo que
-respecta a Sir Home Popham, comodoro, diputado y confidente del jefe
-del Gabinete, se encarg del mando de una escuadra que deba conducir
-5.000 hombres a las rdenes de Sir David Baird, con el objeto de
-emprender la conquista de la colonia del Cabo de Buena Esperanza
-(Africa del Sur), perteneciente a los holandeses. Popham y Baird partieron
-en el otoo de 1805, llegaron al Cabo en los comienzos de 1806
-y se apoderaron fcilmente de la colonia. Despus Popham, espritu
-emprendedor y aventurero, comenz a recordar los ofrecimientos de
-Miranda, decidindose a marchar a Amrica y emprender la conquista
-de todo el Ro de la Plata. Intent&mdash;como era natural&mdash;atraerse a
-Baird; pero cedi al fin el jefe superior del Cabo, no sin manifestar que
-la colonia quedara desamparada llevndose el comodoro las fuerzas
-que pretenda sacar y que necesitaba para sus empeos. En cambio, el
-brigadier Beresford, segundo jefe de la colonia, se prest gustoso a seguir
-a Popham, pensando que la Gran Bretaa ganara en aquella empresa
-lucro y gloria. Popham pudo conseguir que Baird pusiera a disposicin
-de Beresford el regimiento 71 de <i>higlanders</i>, un destacamento de
-artilleros y algunos dragones desmontados, y l, con las fragatas <i>Diadema</i>,
-<i>Raisonable</i> y <i>Diomedes</i>, las corbetas <i>Leda</i>, <i>Narcisus</i> y <i>Encounter</i>
-y cinco transportes, se di a la vela para Santa Elena a ltimos de
-abril de 1806, en cuya isla recibi el socorro de 150 infantes y 100
-artilleros con dos obuses. Las fuerzas de Beresford, unidas a las de
-Santa Elena, hacan 1.600 hombres de desembarco, a los cuales podan
-unirse, en caso de peligro, 800 de la escuadra. En los primeros das de
-mayo sali Popham de Santa Elena y se dirigi al Plata.</p>
-
-<p>El virrey, marqus de Sobremonte, que estaba muy confiado en que
-las posesiones del Ro de la Plata nada tenan que temer de los ingleses,
-cuando menos lo esperaba, se present Popham delante de Buenos Aires
-(25 junio 1806). Despus de dbil resistencia, el 27 entr el enemigo
-en Buenos Aires y tom posesin de la fortaleza. Huy cobardemente
-el virrey, teniendo la Audiencia y el cabildo que capitular.<span class="pagenum"><a name="Page_454" id="Page_454">[454]</a></span>
-Buenos Aires prest juramento de obediencia al rey de Inglaterra, y
-el cabildo qued encargado del gobierno civil. Los planes de Miranda
-se haban cumplido.</p>
-
-<p>No gozaban los ingleses de simpata en Buenos Aires. Mirbanse
-con desconfianza conquistadores y conquistados. Entre los ltimos se
-tram vasta conjuracin dirigida por D. Martn de Alzaga, rico espaol,
-D. Felipe Sentenach, ingeniero, y otros. Reunironse los conjurados en
-Perdriel, y all fu a atacarles (1. de agosto) Beresford, al frente de
-una columna de 450 hombres y seis piezas de artillera. Los conjurados
-sufrieron una derrota, sin embargo de que la caballera estaba mandada
-por el valeroso jefe Juan Martn de Puigrredn. Murieron tres
-soldados y cuatro heridos del ejrcito de Beresford. Cayeron en poder
-de los enemigos cinco prisioneros, la artillera y papeles importantes.</p>
-
-<p>Montevideo se prepar a luchar con los ingleses. El gobernador Ruiz
-Huidobro, que era hombre de ms valor que el marqus de Sobremonte,
-no slo estaba dispuesto a defender a Montevideo, sino crease con
-fuerzas para intentar la ofensiva. El pueblo le animaba para que emprendiese
-la reconquista. Empujado por la opinin reuni el cabildo el
-5 de julio, y pocos das despus una junta de guerra; ambas corporaciones
-se manifestaron decididas a la reconquista. El cabildo, invistindose
-de atribuciones que no le pertenecan, declaraba el 18 de julio
-lo siguiente: Que en virtud de haberse retirado el virrey al interior
-del pas, de hallarse suspenso el Tribunal de la Real Audiencia y juramentado
-el cabildo de Buenos Aires, era y deba respetarse en todas las
-circunstancias al gobernador D. Pascual Ruiz Huidobro como jefe supremo
-del continente, pudiendo obrar y proceder con la plenitud de esta autoridad,
-para salvar la ciudad amenazada y desalojar la capital del virreinato.
-El virrey, marqus de Sobremonte, que desde Buenos Aires
-haba tomado camino de Crdoba, apareci a la sazn con una circular
-a todas las provincias, pidindoles contingentes para el ejrcito que preparaba
-con destino a la reconquista de Buenos Aires y dndoles aviso
-de que se hallaba al frente de 1.500 hombres de milicias, esperando
-adems otros 2.000. El gobernador de Montevideo recibi el citado documento
-junto con un oficio del 18 de julio, en que el virrey le ordenaba
-desprenderse de la tropa veterana y artillera de campaa, remitindosela
-inmediatamente. Ruiz Huidobro, cuya situacin era sumamente
-delicada, contest respecto a la circular que haba tenido por
-conveniente suspender su publicacin, por hallarse autorizado por el
-cabildo de Montevideo para la reconquista; y en cuanto a la tropa pedida
-no poda envirsela, pues deba marchar en la expedicin. El
-virrey mostr una vez ms su debilidad aprobando la expedicin, aa<span class="pagenum"><a name="Page_455" id="Page_455">[455]</a></span>diendo
-que si en la demora no hubiese peligro, esperase Ruiz Huidobro
-los refuerzos que l deba llevarle; pero que si temiese perder la
-oportunidad del ataque y se conceptuase con bastante seguridad, procediese
-en consecuencia<a name="FNanchor_625" id="FNanchor_625" href="#Footnote_625" class="fnanchor">[625]</a>. El elemento militar y el marino, los ciudadanos
-ricos y pobres, todos ayudaron al gobernador de Montevideo
-en su obra patritica. El comercio di sealadas pruebas de una generosidad
-digna de alabanza. Entre los nombres de los donantes y prestamistas&mdash;prestamistas
-que dieron su dinero sin inters ni plazo para
-su reembolso&mdash;se hallaban D. Francisco Antonio Maciel, <i>padre de los
-pobres</i>, D. Manuel Diago, D. Faustino Garca y D. Miguel Antonio Vilardeb.</p>
-
-<p>Por entonces lleg una carta de D. Santiago Liniers, capitn de navo
-y jefe que haba sido de la ensenada de Barragn, ofrecindose a
-reconquistar la capital, si le daban 500 hombres de tropas escogidas.
-La Junta de guerra oy a Liniers, quien repiti lo que antes haba dicho;
-pero aqulla continu prestando todo su apoyo al gobernador de
-Montevideo. Nuevamente se reuni la Junta y esta vez con asistencia
-tambin de Liniers, tomndose el acuerdo de que ste, llevando como
-segundo al capitn de fragata D. Juan Gutirrez de la Concha, se dirigiese
-a libertar a Buenos Aires, en tanto que Ruiz Huidobro permanecera
-en Montevideo para defender la ciudad. El 22 de julio de 1806 recibi
-Liniers la orden de marcha, y en ella se le deca lo siguiente:
-Quedo muy satisfecho que los conocimientos militares de V. S., su celo
-por la religin, por el mejor servicio del Rey, y su amor a la patria, le
-proporcionarn la indecible satisfaccin de libertar aquel pueblo de la
-opresin en que se encuentra afligido, y volverlo a la suave dominacin
-de nuestro amado soberano, libertando por ese medio a todo el virreinato,
-expuesto a caer en igual desgracia, si subsistiendo el enemigo en
-la capital, recibe refuerzos como es de esperar. El 23 desfilaron las
-tropas por el Portn de San Pedro (hoy calle de 25 de Mayo). A los
-cuatro das siguientes, aprovechando la obscuridad de la noche, sali la
-escuadrilla compuesta de cinco zumacas y 17 lanchas caoneras, fondeando
-en Colonia el da 28. Entre tanto Liniers haba llegado el 23 a
-Canalones, el 26 vade el Santa Luca, el 27 lleg a Rosario y el 28 a
-Colonia, encontrndose con la flotilla que ya estaba all. Al poco tiempo
-lleg a Colonia Puigrredn manifestando que no esperasen socorro
-alguno de Buenos Aires, a causa del desastre ya citado de Perdriel. Liniers
-respondi: No importa; nosotros bastamos para vencer a los ingleses,
-palabras que produjeron el mayor entusiasmo entre los circunstantes
-y que se repitieron despus entre los soldados. El da 3 de<span class="pagenum"><a name="Page_456" id="Page_456">[456]</a></span>
-agosto las tropas se embarcaron en la escuadrilla, el 4 fondeaba el
-convoy dentro del puerto de las Conchas, y poco despus desembarc la
-tropa y la artillera. Dirigise Liniers al general ingls, y en el oficio
-se hallan las siguientes palabras: La justa estimacin debida al valor
-de V. E., la generosidad de la nacin espaola y el horror que inspira
-a la humanidad la destruccin de hombres, meros instrumentos de los
-que con justicia o sin ella emprenden la guerra, me estimulan a dirigir
-a V. E. este oficio, para que impuesto del peligro y sin recursos que se
-encuentra, me avise en el preciso trmino de quince minutos, si se halla
-dispuesto al partido desesperado de librar sus tropas a una total destruccin,
-o al de entregarse a la discrecin de un enemigo generoso. Beresford
-contest: que se defendera hasta el caso que lo indicase la prudencia<a name="FNanchor_626" id="FNanchor_626" href="#Footnote_626" class="fnanchor">[626]</a>.
-Comenz Liniers el ataque ocupando la plaza del Retiro, no sin
-batir al mismo Beresford, quien perdi unos 30 hombres, entre ellos al
-capitn de su artillera. El da 11 Liniers, preocupado porque Popham
-se hallaba all haciendo contnuas seales a la plaza, fingi un ataque
-a la escuadra enemiga. En seguida se decidi a atacar a Buenos Aires
-por tierra y por mar al mismo tiempo. El da 12, despus de oir la opinin
-de Concha y de otros, Liniers se decidi a ordenar el avance inmediato
-de todo su ejrcito. Por todas partes se oan las palabras de
-<i>Avancen! Avancen!</i> y con entusiasmo loco se dirigan todos al sitio de
-mayor peligro. Las seis divisiones en que dividi el ejrcito, penetraron
-cada una de ellas por las calles de la Merced, Catedral (hoy San Martn),
-Torres, Cabildo, Santo Domingo y San Francisco, las cuales conducan
-a la Plaza Mayor. Llegaron a dicha plaza. Beresford, rodeado
-de los suyos, bajo el arco grande de la Recoba, diriga las operaciones.
-Entonces D. Benito Chain, con las fuerzas de infantera que mandaba,
-se lanz derecho al arco grande de la Recoba, mientras se retiraba el
-jefe ingls, que ya haba perdido a su secretario Kennet, al teniente
-Michan y cinco oficiales gravemente heridos. Beresford entr en la fortaleza
-y considerndose vencido, mand enarbolar la bandera de parlamento.
-Rindise el general ingls a discrecin, izndose en seguida la
-bandera de Espaa en la fortaleza. Beresford se present a Liniers,
-quien, en vez de tomar la espada que le ofreca el vencido, le abri los
-brazos y le felicit por su valerosa defensa. Veintids das dur aquella
-gloriosa campaa militar: el 23 de julio de 1806 salieron las tropas espaolas
-de Montevideo y el 12 de agosto rindieron sus armas los ingleses.
-Inmensa fu la alegra de Buenos Aires y muy especialmente la
-del cabildo. Tambin se hallaba satisfecho Ruiz Huidobro; y el virrey<span class="pagenum"><a name="Page_457" id="Page_457">[457]</a></span>
-Sobremonte, desde Acevedo, felicitaba al cabildo por la parte que la
-corporacin popular tuvo en la reconquista.</p>
-
-<p>Poco tiempo dur la cordialidad entre vencedores y vencidos. Liniers,
-con una ligereza censurable, despus de la rendicin, puso su firma en el
-texto ingls de una capitulacin antidatada, por la cual conceda el libre
-regreso a Inglaterra de Beresford y sus tropas. Arrepentido Liniers,
-al suscribir la versin espaola del documento, puso las palabras
-<i>en cuanto puedo</i>, antes de su firma. Provoc el asunto contestaciones
-escritas entre Liniers y Beresford, decidindose al fin que pasase el
-asunto al gobernador de Montevideo. Liniers, por enfermedad cierta o
-fingida, dej el mando a Gutirrez de la Concha el 29 de agosto. Adems
-de la apelacin indicada, lleg otra a Ruiz Huidobro de parte de
-Popham, el cual se quejaba de la conducta de Concha, pues&mdash;segn el
-comodoro&mdash;el sucesor de Liniers, no respetando los pactos, haba intimado
-a los transportes ingleses fondeados en las valizas de Buenos
-Aires el inmediato abandono de ellas. Ruiz Huidobro se puso al lado
-de los suyos y no de la justicia.</p>
-
-<p>Otro asunto vino a echar lea al fuego de las discordias. Ruiz Huidobro
-y el cabildo de Montevideo, reclamaron, con fecha 22 de agosto,
-las trofeos arrebatados a los ingleses en la jornada del 12; pero Liniers
-y el cabildo de Buenos Aires, apoyados por la Real Audiencia y por la
-opinin de varios jefes y vecinos, acordaron por toda respuesta guardar
-silencio. Declar el cabildo que era una temeridad pretender arrogarse
-la gloria de una accin que ni aun hubieran intentado los de Montevideo,
-a no contar con la gente y auxilios que estaban dispuestos en
-Buenos Aires. Resolvi cuestin tan enojosa el rey de Espaa, expidiendo
-una Cdula, declarando que atentas las circunstancias concurrentes
-en el Cabildo y Ayuntamiento de la ciudad de San Felipe y
-Santiago de Montevideo, y la constancia y amor acreditados al Real
-servicio de la reconquista de Buenos Aires, vena en concederle ttulo
-de <i>Muy fiel y reconquistadora</i>; facultad para que usase de la distincin
-de maceros; y que al escudo de sus armas pudiese aadir las banderas
-inglesas, que apres en dicha reconquista, con una corona de olivo sobre
-el Cerro, atravesada con otra de las Reales armas, palma y espada<a name="FNanchor_627" id="FNanchor_627" href="#Footnote_627" class="fnanchor">[627]</a>.</p>
-
-<p>Vencido y prisionero el ejrcito de Beresford, no respetada la capitulacin,
-como pregonaban en todos los tonos los vencidos, era natural
-que Inglaterra hiciese un esfuerzo, no slo por su inters comercial,
-sino para restablecer el crdito de sus armas.</p>
-
-<p>Antes de narrar la segunda guerra del Uruguay contra los ingleses,<span class="pagenum"><a name="Page_458" id="Page_458">[458]</a></span>
-recordaremos que en Buenos Aires ocurran sucesos importantes. Liniers
-era proclamado por las corporaciones civiles y por el pueblo jefe del
-ejrcito. Quiso oponerse el marqus de Sobremonte, cediendo al fin ante
-la voluntad general. No solamente aprob el nombramiento militar de
-Liniers, sino deleg en la Audiencia el mando poltico. De esta manera&mdash;escribe
-Bauz&mdash;la ruina del rgimen colonial, cuyas bases haba
-socavado el cabildo de Montevideo con su declaracin de 18 de julio,
-quedaba consumada de propio consentimiento, en la persona del que con
-razn apellidan sus compatriotas <i>el ltimo de los virreyes</i><a name="FNanchor_628" id="FNanchor_628" href="#Footnote_628" class="fnanchor">[628]</a>.</p>
-
-<p>Comprendiendo el marqus de Sobremonte que nada tena que hacer
-en Buenos Aires, dispuso marchar a Montevideo, seguido de algunas
-fuerzas que le eran fieles. Lleg en los primeros das de octubre,
-cuando ya Ruiz Huidobro se haba preparado convenientemente a la
-defensa. Grande contrariedad fu la presencia del virrey en aquellos
-momentos. Cuando hizo su primera salida por las calles, seguanle grupos
-gritando <i>Abajo los traidores!</i>, y cuando inspeccion los trabajos de
-la ciudadela, los muchachos, en tono burlesco, exclamaban: <i>Avanza!
-Avanza!</i> Sordo a todos los clamores populares, anunci a Ruiz Huidobro
-que se encargaba de la defensa de la plaza. Huidobro, el cabildo y
-la poblacin toda recibieron con gran disgusto la noticia; pero Popham
-amenazaba a la ciudad y era preciso ocuparse en asunto de transcendencia
-tanta. Comenz el fuego el 28 de octubre entre los ingleses y las bateras
-de la ciudad, y, despus de tres horas de combate, aquellos abandonaron
-el puerto y se dirigieron para Maldonado con el grueso de sus
-tropas y escuadra, dejando slo algunos barcos que sostuvieran el bloqueo.
-El 29 lleg Popham a Maldonado, cuya escasa guarnicin no pudo
-resistir el ataque de los enemigos, teniendo del mismo modo que capitular
-el da 30 la isla de Gorriti. Maldonado fu presa del ms horroroso
-saqueo; no se respetaron las mujeres ni los lugares sagrados. Los archivos
-pblicos fueron destrozados, destinndose buena cantidad de papel
-para hacer cartuchos. Hasta el hospital sufri el saqueo. Nombrado
-gobernador el teniente coronel Vassal, del regimiento 38, renaci la
-tranquilidad, que era el nuevo jefe hombre de tanto valor como prudencia.
-Conducta tan caballerosa se atrajo las simpatas de todos, siendo
-de sentir que en un cartel, pegado en los sitios pblicos, afirmase que
-las creencias religiosas no seran nunca motivo de disidencias entre catlicos
-y protestantes, puesto que en ambas religiones slo existan diferencias
-de detalle. Los curas de Maldonado y de San Carlos arrancaron
-por su propia mano los carteles. El escndalo no pudo ser mayor,
-imponindose al cabo la prudencia.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_459" id="Page_459">[459]</a></span>
-El 5 de enero de 1807, Sir Samuel Auchmuty, con sus soldados,
-arrib a Maldonado, y a Popham sucedi el almirante Sterling. Los
-nuevos jefes sealaron a Montevideo como punto objetivo de sus primeras
-operaciones. Si el cabildo de dicha ciudad envi dos comisionados
-a Buenos Aires a pedir auxilios, aqullos nada adelantaron. El 14 de
-enero de 1807 se present delante de Montevideo Sir Samuel Auchmuty
-con 5.700 soldados veteranos, y cuya armada se compona de ms de
-cien velas, entre navos, fragatas, transportes y buques menores. La
-guarnicin y el vecindario se dispusieron valerosamente a la lucha. El
-15 el general ingls intim la rendicin de la plaza, contestando Sobremonte
-que todos los vasallos del rey de Espaa estaban decididos a defender
-a Montevideo hasta perder su ltimo aliento. El 16 se movi
-Auchmuty con rumbo al Buceo, donde se hallaba Sobremonte, quien no
-pudo oponerse al desembarco. El 17 continuaron los ingleses su desembarco
-y el 18 el virrey orden que sus avanzadas rompieran ligero fuego.
-El 19 Auchmuty, marchando en columnas paralelas, avanzaba con
-todas sus fuerzas, retirndose Sobremonte, quien hubo de mandar aviso
-a Ruiz Huidobro de que su ejrcito se haba desbandado a los primeros
-tiros. El ejrcito, el cabildo y el pueblo todo clamaban para que
-Ruiz Huidobro se pusiese al frente de la guarnicin. En efecto, el da
-20 rompa su marcha contra los ingleses una divisin de 2.362 hombres,
-a las rdenes del brigadier D. Bernardo Lecocq, y como segundo
-jefe iba el teniente coronel D. Francisco Javier de Viana, demostrando
-el aspecto de las tropas, segn Ruiz Huidobro un denuedo, una confianza,
-un valor, capaz de causar envidia y lisonjear el mejor xito de
-la empresa. Los ingleses lucharon con acierto y bravura, hallndose
-admirablemente dirigidos por Auchmuty. Ruiz Huidobro, que desempe
-su papel y nada ms, insisti en pedir tropas y toda clase de auxilios
-al cabildo y a la Audiencia de Buenos Aires, consiguiendo que esta
-vez oyese el cabildo la voz de la razn, acordando aprestar un contingente
-de 2.000 hombres, que al mando de Liniers pasaran a Montevideo.
-La vanguardia de Liniers zarp el 24 de Buenos Aires y estaba
-mandada por el brigadier Arce. En tanto que Arce penetraba en Montevideo,
-Liniers, a la cabeza de 3.000 hombres, haba fondeado el 30 de
-enero en la playa de San Francisco, al Norte de Colonia, anunciando
-desde all al cabildo que en el trmino de cuatro das se hallara en
-Montevideo. El 1. de febrero rompi la marcha Liniers; pero el 3 dieron
-el asalto los ingleses por el costado del portn de San Juan. Aunque
-resistieron valerosamente los espaoles, Ruiz Huidobro tuvo que
-pedir parlamento, y a las ocho de la maana se iz la bandera inglesa
-en el baluarte principal de la ciudad. Cuando estas noticias llegaron a<span class="pagenum"><a name="Page_460" id="Page_460">[460]</a></span>
-oidos de Liniers, se retir con sus tropas a Buenos Aires. Vencedores
-y vencidos tuvieron prdidas sensibles. Durante tres das, los ingleses
-hacan prisioneros a todos los individuos que encontraban por las calles,
-fuese hombre o nio, conducindolos a bordo de sus barcos para
-despus trasladarlos a Inglaterra. Si Liniers falt a la capitulacin que
-hizo con Beresford, justo era&mdash;cumplindose as la pena del Talin&mdash;que
-Auchmuty hiciera lo mismo con Ruiz Huidobro. Entre los prisioneros
-que deban ser conducidos a Inglaterra se hallaba el teniente
-Rondeau, que tiempo adelante gan gloria inmortal en los campos de
-batalla. Auchmuty, norteamericano de origen, aunque enemigo de la
-causa de la independencia de su pas, us moderadamente de la victoria.</p>
-
-<p>Por aquellos tiempos se public un peridico, el primero que viera la
-luz en el pas, con el nombre de <i>La Estrella del Sur</i>, cuyo objeto principal
-era explicar la conveniencia de sacudir el yugo espaol. Comparaba
-la grandeza de Inglaterra con la decadencia de Espaa y el sistema liberal
-de la administracin inglesa en sus colonias con el sistema reaccionario
-de la espaola en las suyas. Demostraba cmo pueblos que profesaban
-distintas religiones, lengua y costumbres, vivan tranquilos y
-felices bajo la dominacin de la Gran Bretaa, siendo de notar que aun
-los mismos ingleses estaban divididos en catlicos y protestantes, lo
-cual no impeda que todos fuesen felices bajo las mismas leyes civiles.
-Llense el Uruguay de mercaderas inglesas y en la comparacin entre
-aqullas y las espaolas, la ventaja era de las primeras. Adems de la
-publicacin periodstica y del comercio, no olvid Auchmuty la conquista,
-y con este objeto ocup a Canalones, San Jos y Colonia.</p>
-
-<p>Considerando el citado jefe que pronto iba a llegar el general Whitelocke,
-quien echara mano de todas las fuerzas disponibles para apoderarse
-de Buenos Aires, organiz una milicia, la cual hara todos los
-servicios que antes las tropas regulares.</p>
-
-<p>Sin embargo de la excelente poltica de Auchmuty, se sentan sntomas
-de resistencia en todo el pas contra los ingleses, bien que los
-alentaba desde Buenos Aires el gobernador Liniers. Descubrise la
-conspiracin, en la que entraban muchos vecinos de Montevideo. Presos
-los reos y condenados a muerte, fueron perdonados generosamente
-por Auchmuty.</p>
-
-<p>Vino de Espaa con el cargo de comandante general D. Francisco
-Javier Elo, y aunque su primer pensamiento fu apoderarse de Colonia,
-su torpeza hizo que se malograse una empresa que se crea segura. Al
-mismo tiempo llegaba a Montevideo el general Whitelocke (10 mayo
-1807) y el 11 se hizo reconocer jefe de todas las fuerzas britnicas. El<span class="pagenum"><a name="Page_461" id="Page_461">[461]</a></span>
-28 de junio desembarc Whitelocke en la ensenada de Barragn, distante
-de Buenos Aires ms de 60 kilmetros. Pensaba el general ingls que
-el general Liniers sera como el pusilnime y necio Sobremonte. No era
-as, y la conquista realizada fcilmente por Beresford, era a la sazn
-sumamente difcil. El 2 de julio se dej ver Whitelocke por las avanzadas
-de la ciudad de Buenos Aires, y el 3 intim la rendicin del enemigo.
-El 5 derrotaron completamente los nuestros a los ingleses y el 6 acept
-dicho general las proposiciones de paz dictadas por Liniers. Se embarcaron
-el 17 de julio las tropas inglesas. Segn lo dispuesto en las proposiciones
-de paz, el 7 de septiembre, dos meses despus de firmada la
-capitulacin, haban de evacuar los ingleses todos los puntos que dominaban
-en el Uruguay y, por consiguiente, Montevideo. Para sustituir a
-Ruiz Huidobro, prisionero en Inglaterra, nombr Liniers gobernador
-interino a Elo.</p>
-
-<p>Si a primera vista parece que Espaa sali vencedora e Inglaterra
-derrotada, no fu as. Los ingleses arrojaron en ambas mrgenes del
-Plata el espritu de independencia, la libertad de comercio y la tolerancia
-religiosa. Ensearon los ingleses una verdad de importancia
-inmensa, cual fu que los habitantes de aquellos pases eran aptos,
-como los espaoles, para todos los cargos pblicos. La Corte confirm
-el nombramiento de Elo como gobernador de Montevideo, y Liniers
-hubo de llegar por la defensa de Buenos Aires a la cima de la gloria.
-Sin embargo, el malestar era general. La semilla que los ingleses haban
-arrojado al suelo producir sus frutos. La independencia de los
-pases del Ro de la Plata estaba prxima.</p>
-
-<p>Acerca de la toma de Buenos Aires por los ingleses, trasladaremos
-aqu las palabras del eminente historiador Gervinus: Popham se apoder
-de la ciudad de Buenos Aires por sorpresa el 27 de julio de 1806.
-La indignacin que desde luego provoc en el seno del Gabinete ingls
-este acto arbitrario de Popham, fu sofocada por el gozo que produjeron
-los informes entusisticos del almirante, que extraviaron a todo el
-comercio, engaando tambin al gobierno, y arrastrndole a aceptar
-estas veleidades de conquista. Los miembros reflexivos del Gabinete se
-vieron muy embarazados al saber el xito obtenido en el Ro de la
-Plata<a name="FNanchor_629" id="FNanchor_629" href="#Footnote_629" class="fnanchor">[629]</a>. La empresa de Popham no pudo ser ms torpe. Se atrajo el
-odio de Espaa, no influy para disminuir el poder de Napolen y recarg
-con gastos enormes el presupuesto de Inglaterra. Como fin de la
-jornada, un aventurero arroj con un puado de gente a los ingleses
-conquistadores de Buenos Aires.</p>
-
-<p>No deban andar bien las cosas polticas en Buenos Aires, cuando<span class="pagenum"><a name="Page_462" id="Page_462">[462]</a></span>
-el obispo de la citada poblacin hubo de escribir (29 mayo 1807) al
-prncipe de la Paz manifestndole la necesidad de un virrey con tropas
-veteranas para defenderse de una segunda invasin inglesa que amenazaba<a name="FNanchor_630" id="FNanchor_630" href="#Footnote_630" class="fnanchor">[630]</a>.
-Luego, cambiaron de tal modo las cosas, que se acord (7 julio
-1807) un tratado definitivo entre el general en jefe de las tropas britnicas
-y el general en jefe de las espaolas<a name="FNanchor_631" id="FNanchor_631" href="#Footnote_631" class="fnanchor">[631]</a>. El virrey interino
-Liniers escribi a Godoy, dicindole que no aspiraba al mando del virreinato,
-deseando nicamente se le concediera el empleo de inspector
-general de los ramos de ingenieros, artillera, infantera, caballera y
-marina, en toda la Amrica del Sur<a name="FNanchor_632" id="FNanchor_632" href="#Footnote_632" class="fnanchor">[632]</a>. Aplausos mereci la poltica de
-Liniers en Buenos Aires al comienzo de su mando. Su gobernacin fu
-justa y su fidelidad por Fernando VII pareca cierta, aunque algunos
-sospechaban de sus inclinaciones a Francia.</p>
-
-<p>Acerca de la gobernacin de Tucumn no debemos olvidar que fu
-creada por el conde de Nieva, virrey del Per, y confirmada por Real
-cdula (1563) que la declar independiente de Chile. Entre los gobernadores
-ms notables citaremos a D. Juan Ramrez de Velasco (1586-1593),
-fundador de Juju de Rioja, en el pas de los diaguitas, y de Madrid,
-en la confluencia de los ros Salado y de las Piedras. Su sucesor
-D. Hernando de Zrate puso en defensa la ciudad de Buenos Aires&mdash;que
-a la sazn no formaba gobierno independiente&mdash;contra el pirata
-ingls Hawkins; tambin pele con los indgenas. En los comienzos del
-siglo <span class="smcap">xvii</span> D. Alonso de Ribera fund un pueblo al que di su nombre
-e hizo uno que llam <i>Talavera de Madrid</i>, de los dos que se denominaban
-Madrid y Esteco. Floreci por entonces en Santiago del Estero su obispo
-Fray Fernando Trejo, fundador de un Seminario Conciliar en Crdoba.
-Durante los gobiernos de D. Nicols de Arredondo (1789-1795),
-prosigui los trabajos, encomendados a D. Flix de Azara, D. Diego de
-Alvear y otros hombres eminentes, para sealar los lmites con las posesiones
-de Portugal, quedando sin realizar la demarcacin entre los
-ros Uruguay y Guaz por falta de conformidad.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_463" id="Page_463">[463]</a></span></p>
-
-<h3 id="CAPITULO_XXVIII">CAPITULO XXVIII</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Gobierno del Paraguay y del Uruguay.&mdash;Cdula de Felipe
-III.&mdash;Gobierno de Fras.&mdash;Gobernadores ms importantes.&mdash;Reducciones
-de los jesutas.&mdash;Depredaciones de los
-indios.&mdash;Decadencia del gobierno.&mdash;Reyes Balmaceda.&mdash;Revoluciones,
-guerra con los indios y expulsin de los jesutas.&mdash;Fundacin
-de poblaciones.&mdash;Gobierno del Uruguay.&mdash;Espaoles
-y portugueses en el pas.&mdash;Consecuencias
-de la permuta de la Colonia del Sacramento por otras
-colonias.&mdash;Viana, gobernador de Montevideo y oposicin de
-los jesutas.&mdash;Los indgenas.&mdash;Campaa de Ceballos, jefe
-del gobierno de la Plata, contra los portugueses: tratado
-de 1763.&mdash;Gobierno de la Rosa y expulsin de los jesutas.&mdash;El
-gaucho.&mdash;Expedicin de Sampayo.&mdash;El cabildo.&mdash;Gobiernos
-de Viana y del Pino, de Tejada y de Olaguer Feli: reformas.&mdash;Bustamante
-y Ruiz Huidobro.&mdash;El cabildo.&mdash;Los
-charras.&mdash;Calamidades en el pas.</span></p>
-
-<p class="p2">Ya se dijo en su lugar respectivo que comprendiendo Felipe II que
-el gobierno del Paraguay era demasiado extenso para ser regido por un
-slo jefe, mediante una Cdula del 16 de diciembre de 1617 cre dos
-gobiernos: el del Ro de la Plata (Buenos Aires, Santa Fe, San Juan de
-Vera y Concepcin del Bermejo), y el del Guair o Paraguay (Asuncin,
-Ciudad Real, Villa Rica y Jerez).</p>
-
-<p>Continu de gobernador en el Paraguay el ya citado Manuel Fras
-(1620-1626), quien empeado en no vivir en compaa de su mujer doa
-Leonor Martel de Guzmn, hija de Ruiz Daz de Melgarejo, se atrajo
-las censuras de Torres, obispo de la Asuncin; pero la Audiencia de
-Charcas fall el pleito en favor del gobernador, que falleci en Salta
-cuando iba a ocupar de nuevo el mando. Sucedile Diego de Rego (1626-1631),
-que nada hizo digno de contarse. Ejemplo de malos gobernantes
-fu Luis Cspedes Garca Xaria, acusado tal vez con motivo de andar
-en tratos con los indios brasileos (<i>tupes y mamelucos</i>), para reducir
-a la esclavitud a <i>guaranes</i> y venderlos en la provincia de Ro Janeiro.
-La Audiencia de Charcas le puso preso (1631) y le conden a pagar la
-multa de 12.000 pesos, quedando destitudo. A Martn Ledesma Valde<span class="pagenum"><a name="Page_464" id="Page_464">[464]</a></span>rrama
-sucedi Pedro de Lugo y Navarro, que comenz a gobernar el
-ao 1636: en guerra con los mamelucos y tupes, abandon sus tropas,
-las cuales alcanzaron sin embargo una gran victoria. Llamado a Espaa,
-muri en el viaje. Gregorio de Henestrosa, natural de Chile, que
-se encarg del gobierno el ao 1641, y de quien se cuenta que se vi
-obligado a expulsar del Paraguay al obispo Fray Bernardino de Crdenas,
-enemigo declarado de los jesutas. Luego, el dicho prelado consigui,
-no slo volver a la Asuncin, sino ser nombrado gobernador, haciendo
-entonces cerrar el Colegio de la Compaa y expulsar de la ciudad
-a los hijos de Loyola. Destitudo el prelado por la Audiencia de
-Charcas y despus de los breves gobiernos de Diego de Escobar Osorio
-y de Sebastin de Len y Zrate, en cuyo tiempo volvieron los jesutas,
-fu nombrado Andrs Garavito de Len (1650), natural de Lima,
-sabio legista, que venci con auxilio de los guaranes a los mamelucos y
-<i>guaicures</i>. Cristbal de Garay y Saavedra (1653-1656), nieto del
-famoso Juan de Garay, fu nombrado gobernador.</p>
-
-<p>En su lugar respectivo haremos detenida relacin de las Reducciones
-de los jesutas en el Per, Buenos Aires, Uruguay, Brasil y en particular
-en el Paraguay. El gobernador Juan Blazquez Valverde (1656-1659),
-fu defensor de los hijos de Loyola. Respecto a las depredaciones
-de algunas tribus no tuvo energa para contenerlas. Por el contrario,
-Alonso Sarmiento de Sotomayor y Figueroa (1659-1663), puso
-una barrera a las invasiones de los indios enemigos. Como se levantasen
-las tribus del Norte del Paraguay, sufrieron severo castigo y los
-jefes fueron ajusticiados. Tambin contuvo a los guaranes y payagues,
-que continuaban sus depredaciones. Juan Diez de Andino (1663-1671),
-sigui la guerra con algunas tribus, y don Felipe Rego Corbaln
-no pudo contener las invasiones de los mamelucos ni las tropelas
-de los guaicures en Atir. Gobern el cabildo juntamente con el licenciado
-Diego Ibez de Fara (1676-1684), despus Antonio de Vera
-Mgica y en seguida Alonso Fernndez Marcial, no ocurriendo hechos
-dignos de especial mencin. En tiempo de Francisco de Monforte (1691)
-se comenz a construir la catedral de la Asuncin, cuya obra se termin
-a los tres aos, esto es, el 1693. Tan odioso se hizo don Sebastin
-Felix de Mendiola (1691-1696), que los paraguayos le redujeron a prisin
-y le mandaron con grillos a Buenos Aires. Apenas hay noticias de
-Juan Rodrguez Cota (1696-1702), Antonio de Escobar y Gutirrez
-(1702-1706), Baltasar Garca Ros (1706-1707) y Manuel de Robles Lorenzana
-(1707-1713); pero de Juan Gregorio Bazn de Pedraza (1713-1717),
-debemos decir que di comienzo a dos poblaciones: una en el valle
-de Guarmipitn y otra en Curuguati; la primera para contener a los<span class="pagenum"><a name="Page_465" id="Page_465">[465]</a></span>
-guaicures y la segunda a los mamelucos. A Antonio Victoria sucedi
-Diego de los Reyes Balmaceda (1721-1725). En la historia del Paraguay
-se seala por su importancia el gobierno de Balmaceda, pues aquel
-pas fu teatro del primer acto de independencia. Acusado Balmaceda de
-varios delitos, la Audiencia de Charcas nombr juez pesquisidor a Jos
-de Antequera, natural de Lima. De las pesquisas hechas result culpable
-el gobernador, siendo nombrado el mismo Antequera por el virrey
-de Lima para reemplazarle; pero Diego de los Reyes, que contaba con
-el poderoso apoyo de los jesutas, logr que el citado virrey le devolviese
-el gobierno. Ni Antequera ni el cabildo obedecieron la orden.
-Balmaceda se refugi en el territorio de Corrientes, donde gozaba de
-las simpatas de los indios de las misiones. Vise obligado el virrey del
-Per a enviar tropas contra Antequera, quien tuvo que huir. A Balmaceda
-sucedi en 1725 Martn de Barna. En su tiempo, Fernando
-Momp, de acuerdo con Antequera, pretendi insurreccionar el pas,
-intitulndose presidente de la provincia del Paraguay. Al gobierno de
-Ignacio de Soroeta (1730) sucedi la Junta gubernativa presidida por
-Jos Luis Barreiro, despus Manuel de Garay, luego Antonio Ruiz de
-Orellano, en seguida Cristbal Domnguez de Obelar, y ltimamente
-Isidoro Mirones y Benavente. Nombrado por la corte de Espaa Manuel
-Agustn de Ruiloba (1733), fu muerto en Guayaibit en un combate
-contra los comuneros. Juan Caballero de Aosco (1733) nada hizo
-de particular y le sucedi en el citado ao el obispo Fray Juan de
-Arregui, quien pronto se arrepinti de haber aceptado y se retir a
-Buenos Aires, dejando el gobierno a Cristbal Domnguez de Obelar
-(segunda vez). Ante el desorden que reinaba en el Estado, Bruno Mauricio
-de Zabala, se encarg de restablecer la paz en el Paraguay y al
-frente de 6.000 indios atac a los rebeldes y les venci, pasando por
-las armas a los jefes y entrando en la Asuncin (junio de 1735). As
-termin la <i>revolucin de los comuneros</i>. Martn Jos de Echaurri (1735-1741)
-restableci la tranquilidad en el pas; Rafael de la Moneda (1741-1747)
-fund al norte la villa de <i>Emboscada</i> con 6.000 negros y mulatos
-libres y someti a los payaguaes obligndoles a establecerse cerca
-de la Asuncin; Marcos Jos de Larrazabal (1747-1750) derrot a los
-abipones; Jaime Sanjust (1750-1761) foment el cultivo del tabaco y
-Jos Martnez Fontes (1761-1762) hizo la paz con los abipones y con
-ellos fund en el Chaco la Reduccin del Timb. A Fulgencio Yegros y
-Ledesma (1762-1766), le sucedi Carlos Morphi (1766-1772), bajo cuyo
-gobierno fueron expulsados los hijos de Loyola, pasando las misiones
-a cargo de los frailes dominicos, franciscanos y mercenarios. Desde
-entonces las misiones fueron decayendo, si bien por otro lado se aumen<span class="pagenum"><a name="Page_466" id="Page_466">[466]</a></span>t
-la industria, pues bajo el gobierno de Morphi se fundaron los pueblos
-de <i>Carimbatay</i>, <i>Ibicu</i>, <i>Piray</i>, <i>Caraya</i> y <i>Caacup</i>, aumentando
-tambin el nmero de habitantes de la capital.</p>
-
-<p>Consignaremos de igual manera que durante el gobierno de Agustn
-Fernndez de Pinedo (1772-1778) se fundaron otras poblaciones y
-se cre el virreinato de Ro de la Plata, del cual fu el Paraguay una
-de sus intendencias. El primer gobernador de la intendencia se llamaba
-Pedro Melo de Portugal (1778-1785) y en su tiempo se echaron los cimientos
-de <i>Humait</i>, <i>Curupaity</i>, <i>Arroyos y Esteros</i>, <i>Ibitim</i> y otros, con
-las importantes villas del <i>Pilar</i>, del <i>Rosario</i> y de <i>San Pedro</i>. Recordaremos
-que en 1783 se fund el Colegio Real y Seminario de San Carlos,
-aumentando de un modo considerable la industria. Aument el ganado
-vacuno, lanar y caballar, se plantaron muchos rboles, se explotaron
-los prados, se cultiv el algodn y adquiri importancia la fabricacin
-de la miel. Abrironse caminos y los montes dieron maderas de
-construccin en abundancia.</p>
-
-<p>Joaqun Als y Br (1785-1796) continu el impulso dado por su
-antecesor a la colonia y se opuso al avance de los portugueses. Lzaro
-de Rivera y Espinosa de los Monteros (1796-1806) decret un censo de
-poblacin, resultando que en el primer ao de su gobierno haba en el
-pas 97.480 habitantes. Declarse (1803)&mdash;lo cual ser siempre un
-timbre de gloria&mdash;la igualdad de derechos entre los indios y los
-criollos.</p>
-
-<p>Durante el siglo <span class="smcap">xvi</span> y parte del <span class="smcap">xvii</span> los espaoles apenas hicieron
-caso de los indgenas del Uruguay. En lucha los chanaes con los charras,
-aqullos solicitaron la ayuda de D. Diego de Gngora, gobernador
-de Buenos Aires, quien se limit a enviarles algunos misioneros
-(1622). Tres aos despus el gobernador D. Francisco de Cspedes
-mand al Padre Bernardo de Guzmn y a otros dos franciscanos, para
-que fundasen varias Reducciones. Conocido entonces por los espaoles
-de Buenos Aires la frtil tierra y el benigno clima del Uruguay,
-comenzaron a criar ganados, sacando tambin de all maderas de construccin
-y para combustibles. Cada vez ms encariados los espaoles
-con la Banda Oriental, cuando vieron a los portugueses avanzar hacia
-el Ro de la Plata, se decidieron a ocuparla de una manera definitiva,
-pues hasta ltimos del siglo <span class="smcap">xvii</span> haba sido habitada nicamente por
-indgenas. El Uruguay fu la manzana de la discordia arrojada a espaoles
-y portugueses. D. Manuel Lobo, gobernador del Brasil, al frente
-de algunas tropas con su correspondiente artillera, se present (1679)
-en la costa Oriental, fundando una poblacin, frente a la isla de San Gabriel,
-que llam <i>Colonia del Sacramento</i>. Protest de ello D. Jos Garro,<span class="pagenum"><a name="Page_467" id="Page_467">[467]</a></span>
-gobernador de Buenos Aires, e intent arreglar el asunto mediante negociaciones
-pacficas; pero todo fu en vano y no hubo ms remedio
-que echar mano a las armas. Mand Garro a Vera Mjica, maestre de
-campo, con 300 espaoles y 3.000 guaranes, para que desalojara a los
-brasileos de la Colonia del Sacramento. Despus de tenaz lucha fueron
-arrojados los brasileos, comenzando las reclamaciones diplomticas
-entre las cortes de Espaa y Portugal, cuyo resultado fu que Carlos
-II devolvi la Colonia, aunque en calidad de depsito. Muchos perjuicios
-caus a Espaa la citada devolucin, por cuanto dicha Colonia se
-constituy en foco de contrabando. Pasado algn tiempo, Portugal se
-declar en contra de Felipe V de Borbn, lo cual fu motivo para que
-el general Garca Ros marchase de Buenos Aires al frente de 13 compaas
-y 4.000 guaranes para apoderarse de la codiciada posesin.
-El territorio que tanta sangre haba costado conquistarle, se perdi a
-los diez aos, pues fu devuelto a Portugal, segn una clusula del
-tratado de Utrech celebrado el 1715.</p>
-
-<p>Ya sabemos que despus de Zabala y de Salcedo, gobernadores de
-Buenos Aires, aument la importancia de la Colonia del Sacramento.</p>
-
-<p>Aunque don Jos Joaqun de Viana recibi su ttulo (22 diciembre
-1749) crendole gobernador de Montevideo y coronel de los ejrcitos
-reales, hasta el 14 de marzo de 1751 no tom posesin de su destino. En
-seguida comenz el sargento mayor D. Manuel Domnguez, al frente de
-220 hombres, la campaa contra los charras, consiguiendo derrotarles
-completamente.</p>
-
-<p>Pero lo ms interesante por entonces y en cuyo asunto se hallaban
-fijas las miradas, era el tratado de lmites concludo con los portugueses.
-Conviene recordar lo que se dijo en el <a href="#CAPITULO_XXVII">captulo XXVII</a> acerca del
-cambio de las siete misiones espaolas con la portuguesa Colonia del
-Sacramento. Para llevar a feliz trmino el dicho tratado de lmites,
-lleg al puerto de Montevideo la comisin nombrada por el gobierno
-espaol (27 enero 1752), y de la cual formaba parte el marqus de Valdelirios.
-Tena inters en resolver pronto y bien el asunto, porque l
-haba nacido en Huamanga (Per), era miembro del Consejo de Indias
-y gozaba fama de hbil y enrgico. Despus de varias consultas y
-pareceres, habiendo ledo la exposicin del obispo de Tucumn, del gobernador
-del Paraguay Sant Just, del provincial de los jesutas Padre
-Barreda y de los Padres Altamirano y Crdova, se decidi a hacer la
-nueva designacin de lmites, entregando las misiones a los portugueses
-y recibiendo en cambio la colonia. Pesaba en el nimo del marqus
-de Valdelirios la opinin de D. Jos de Andonaegui, gobernador de
-Buenos Aires. Todos los jesutas, como un solo hombre, combatieron las<span class="pagenum"><a name="Page_468" id="Page_468">[468]</a></span>
-medidas tomadas por Valdelirios. Sin embargo, despus de tres meses
-de conferencias se eligieron los sitios adonde haban de trasladarse las
-Reducciones. A la Reduccin de <i>San Luis</i> se le seal un sitio entre la
-laguna Iber y el ro Santa Luca; a la de <i>San Lorenzo</i> una isla grande
-en el Paran; a la de <i>San Miguel</i> terrenos al Sudeste sobre el ro
-Negro; a la de <i>San Juan</i> un trozo de tierra insalubre que lindaba con
-el pantano de Neembuc; la de <i>San Angel</i> terrenos al Norte de la Reduccin
-de Corpus; a la de <i>San Francisco de Borja</i> terrenos sobre el
-Sur del Queguay en jurisdiccin de los charras, y a la de <i>San Nicols</i>
-tierras sobre una curva del Paran entre Itapua y Trinidad. El Padre
-Altamirano recibi el encargo de dar prisa para que la traslacin se verificase
-cuanto antes, entregando al mismo tiempo a los jesutas, para
-obviar dificultades, la cantidad de 28.000 pesos<a name="FNanchor_633" id="FNanchor_633" href="#Footnote_633" class="fnanchor">[633]</a>. Era evidente que
-los nuevos terrenos designados a los indgenas eran inferiores a los que
-habitaban primeramente, as que se quejaban con razn guarans y
-jesutas. Valdelirios, considerando ya terminado el objeto principal de
-su cometido, march a avistarse con el comisario portugus, que era Gomes
-Freire de Andrade, despus conde de Bobadela. Se puso en marcha,
-camino de Maldonado, y en las inmediaciones del Cerro de Navarro
-se abrieron las conferencias, que terminaron con la mayor alegra.
-Hubo bailes y serenatas. Sin embargo, mientras se verificaba el arreglo
-de la demarcacin y el Padre Altamirano intentaba convencer a los
-pueblos de la conveniencia de transmigrarse, se alzaron en rebelin las
-Reducciones de San Luis y de San Nicols, siguiendo despus las otras,
-excepcin slo de la de San Lorenzo, cuyos habitantes ocuparon la isla
-que se les di sobre el Paran, edificando una iglesia y otros edificios
-pblicos.</p>
-
-<p>Daba prisa Gomes Freire para que pronto se arreglase el asunto,
-instaba Valdelirios al Padre Altamirano, y el Padre Altamirano no dejaba
-en paz a los curas doctrineros; pero todo en vano. Tanta oposicin
-encontr el citado Padre, y tantas calumnias se levantaron contra l,
-que perseguido y fugitivo march a Buenos Aires.</p>
-
-<p>Decidido a todo Valdelirios pidi a la Iglesia que lanzase sus rayos
-sobre la cabeza de los contumaces, y as lo hizo el obispo de Buenos
-Aires, privndose&mdash;escribe Bauz&mdash;a sus moradores hasta de los sacramentos
-del bautismo y extremauncin, que es discutible si tena facultad
-de negarles aquel prelado<a name="FNanchor_634" id="FNanchor_634" href="#Footnote_634" class="fnanchor">[634]</a>. Decan los espaoles que el Rey
-tena derecho a disponer de sus territorios, y los indgenas contesta<span class="pagenum"><a name="Page_469" id="Page_469">[469]</a></span>ban
-que era una iniquidad entregarles a los portugueses, hallndose
-decididos a no consentirlo. La impresin que caus en los portugueses
-la resistencia la expres perfectamente el bardo de esta triste epopeya,
-cuando dijo:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Quem poda esperar que uns indios rudes</div>
-<div class="line">sem disciplina, sem valor, sem armas,</div>
-<div class="line">se atravessassen no caminho aos nossos,</div>
-<div class="line">e que lhes disputassem o terreno!<a name="FNanchor_635" id="FNanchor_635" href="#Footnote_635" class="fnanchor">[635]</a>.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>En una conferencia celebrada en Buenos Aires, a la que asistieron
-Andonaegui, Valdelirios y dems comisarios con el Padre Altamirano,
-se acord, a instancia del religioso, que se hiciera salir de los pueblos
-a los curas doctrineros, a los cuales, dado el cario que les profesaban,
-seguiran los indgenas. No pudo realizarse el acuerdo anterior porque
-los indios no dejaron salir a los curas.</p>
-
-<p>Acordse apelar a las armas. No quedaba otro camino. Andonaegui
-reuni sus fuerzas, y con el auxilio de Gomes Freire se dispuso a combatir
-a los desobedientes indgenas. Pelearon en <i>Daymn</i>, perdiendo
-los indgenas 230 hombres y 72 prisioneros, hallndose entre los ltimos
-el cacique Rafael, que&mdash;segn Andonaegui&mdash;era grandsimo pcaro
-y uno de los movedores de los pueblos. Cartas de Valdelirios, tan
-poco prudentes como oficiosas, dirigidas a Andonaegui, obligaron a dicho
-general a emprender la retirada. Tambin el general portugus Gomes
-Freire, despus de combatir sin descanso un da y otro da, pidi
-un armisticio, que se firm el 18 de Noviembre de 1754, y cuyas clusulas
-fueron las siguientes: 1. Que ni una ni otra parte se haran
-dao hasta tanto que se diese la ltima y definitiva sentencia por los
-reyes de Espaa y Portugal, acerca de las quejas dadas y perdn de
-los indios, o hasta tanto que el ejrcito espaol no volviese otra vez a
-campaa. 2. Que ambas partes se volveran a sus tierras, y que ni una
-ni otra nacin pasara el ro Grande. 3. Que los indios seran cautivos
-si pasasen el ro yendo a las tierras de los portugueses, y mtuamente
-los portugueses lo seran de los indios si ellos intentaren pasar
- sus tierras<a name="FNanchor_636" id="FNanchor_636" href="#Footnote_636" class="fnanchor">[636]</a>. Valdelirios y los suyos lamentaban aquel pacto, al
-paso que los jesutas, llenos de alegra, se crean invencibles. Enemigos
-y amigos del tratado fueron sorprendidos por la noticia de la muerte
-del ministro Carvajal, principal autor del presente estado de cosas. Si
-los primeros crean que Dios castigaba con la muerte al incrdulo Carvajal,
-los segundos presentan grandes calamidades por el triunfo de<span class="pagenum"><a name="Page_470" id="Page_470">[470]</a></span>
-los hijos de Loyola. Andonaegui considerbase vencido, no por el poder
-de los indgenas, sino por los rigores de la estacin y la escasez de vveres.
-Por su parte, Fernando VI hubo de declarar que crea a los jesutas
-autores de la insurreccin de los indgenas y lleg a despedir a
-su confesor, que era jesuta.</p>
-
-<p>Iba otra vez a comenzar la guerra, encargndose de dirigirla el gobernador
-de Buenos Aires, Andonaegui, llevando por segundo jefe a
-Viana, gobernador de Montevideo. Vino a entorpecer los comienzos de
-la guerra una cuestin enojosa entre Viana y el cabildo. Habiendo
-nombrado Viana como teniente general suyo a D. Pedro Len de Romero
-y Soto, se opuso a ello el cabildo en tanto que el agraciado no
-prestase las fianzas correspondientes, ni presentara la aprobacin de la
-Real Audiencia del distrito. Molestado Viana por la oposicin, hubo de
-dirigirse al cabildo en forma destemplada e injusta en un oficio, llegando
-a reducir a prisin al alguacil mayor. Arregladas al fin las cosas, comenz
-la campaa dirigida por Andonaegui, Viana y Gomes Freire.
-El 6 de febrero se presentaron los indios deseosos de reir con sus enemigos.
-Atacles Viana, logrando una victoria: entre los mulatos, estaba
-el cacique Sepee, general en jefe de los sublevados. A Sepee sucedi
-Nicols anguir, hombre tan bueno como rudo. Los espaoles, enemigos
-de los jesutas, propalaron la especie calumniosa de que se intitul
-<i>Nicols I, rey del Paraguay y emperador de los mamelucos</i>. Ni Rey, ni
-Emperador pretendi nunca ser el antiguo y rudo pastor; cuya nica
-habilidad&mdash;segn refieren los cronistas&mdash;fu tocar el violn. Atacaron
-espaoles y portugueses a los indios (10 febrero 1756) que ocupaban la
-cima del cerro <i>Kaibat</i>, armados de flechas y de hondas. Las prdidas de
-los aliados fueron cuatro muertos y 40 heridos, incluyendo dentro de los
-ltimos a Andonaegui entre los espaoles y al coronel Osorio entre los
-portugueses. Los indgenas tuvieron 1.511 muertos y 154 prisioneros,
-perteneciendo casi todos a las Reducciones del Uruguay. Continu su
-camino el ejrcito aliado, y cuntase que al llegar Viana a San Miguel,
-de cuya poblacin no tena idea alguna, hubo de exclamar en voz alta:
-Y ste es uno de los pueblos que nos mandan entregar a los portugueses?
-Loca debe estar la gente de Madrid para deshacerse de una poblacin
-que no tiene rival en ninguna de las del Paraguay. Se entregaron
-los indgenas de San Miguel, despus los de San Juan, y en seguida los
-de San Lorenzo. Por cierto que Henis, uno de los Padres que fueron presos
-en la ltima poblacin, hubo de decir a Viana: Al Rey no le han
-costado nada estos pueblos; somos nosotros quienes los hemos conquistado
-con el Santo Cristo en la mano. S. M. no puede entregarlos a los portugueses,
-y si yo estuviera en la corte, le informara de modo que tal<span class="pagenum"><a name="Page_471" id="Page_471">[471]</a></span>
-entrega no haba de verificarse<a name="FNanchor_637" id="FNanchor_637" href="#Footnote_637" class="fnanchor">[637]</a>. Si indgenas y jesutas transigan
-con los espaoles, odiaban a muerte a Gomes Freire y a los portugueses.
-Comenz la marcha de los emigrantes. Dejaban hermosos pueblos por
-tierras insalubres y mortferas. No hubo compasin para los pobres indios.
-Hallndose Viana en el paraje denominado el <i>Salto</i>, donde haba
-de esperar a Valdelirios, ech los cimientos de una ciudad que tom el
-nombre de dicho paraje (noviembre de 1756). Lleg a Buenos Aires don
-Pedro de Ceballos, que vena de Espaa a sustituir a Andonaegui, e inmediatamente
-se dirigi a San Francisco de Borja, donde recibi a muchos
-caciques y pueblo; Valdelirios pas a San Nicols; Viana se puso
-al frente de su gobierno de Montevideo, y Andonaegui se prepar a
-marchar a Espaa. Aunque ofreca Gomes Freire que todo se hallara
-arreglado en el siguiente ao, el estado de las cortes de Portugal y Espaa
-fu causa del aplazamiento de la cuestin de lmites. En Portugal
-se hallaba arruinado el Tesoro pblico, contribuyendo a ello los gastos
-de la expedicin de misiones, y tambin el terremoto que destruy gran
-parte de Lisboa. En Espaa todo se hallaba paralizado por la muerte
-de la reina Brbara y la enfermedad de Fernando VI. En el ao 1759
-march Gomes Freire a Janeiro, dejando por apoderado suyo a don
-Custodio de Sa y Fara. Tiempo adelante y despus de siete aos de
-tratos, disgustos y guerras, los negociadores rompieron toda clase de
-compromisos, y las cosas volvieron a su primitivo estado.</p>
-
-<p>Es cierto que los jesutas se opusieron al tratado de Madrid; pero
-tambin es cierto que la entrega de las misiones uruguayas, si perjudicaba
-a los jesutas, no perjudicaba menos a los indgenas y a la monarqua
-espaola. As lo crea D. Carlos, rey de las Dos Sicilias, y luego
-rey de Espaa con el nombre de Carlos III, debindose advertir que el
-citado monarca era enemigo de la Compaa de Jess. Si provocaron
-los jesutas el alzamiento de unas cuantas misiones, como afirman algunos,
-por qu no las sublevaron todas, en cuyo caso hubieran puesto
-en un verdadero conflicto a Espaa y Portugal juntos?</p>
-
-<p>El marqus de Valdelirios, terminada la guerra, se dedic a restaar
-las heridas del pas. Levant fortalezas para prevenir las invasiones
-de los indios bravos; fund la ciudad de <i>Maldonado</i>; aument y embelleci
-a Montevideo. Al subir al trono Carlos III, uno de sus primeros
-hechos fu obtener de Portugal la anulacin del tratado de Madrid,
-lo cual se consigui mediante un convenio firmado en El Pardo (12 febrero
-1761) entre los plenipotenciarios de ambas Coronas. Cuando los
-portugueses tuvieron noticia del ajuste, ni tardos ni perezosos, ocuparon
-terrenos en las fronteras del Uruguay, llevndose al interior del<span class="pagenum"><a name="Page_472" id="Page_472">[472]</a></span>
-Brasil muchas familias indgenas pertenecientes a las Reducciones uruguayas,
-algo as como con visos de esclavitud. Tambin Ceballos, correspondiendo
-a la actividad de los portugueses, se dirigi a Gomes
-Freire, pidindole, ya la devolucin de los terrenos detentados, ya el
-libre regreso a sus hogares de las familias que se haban llevado. Sordo
-se hizo Gomes Freire lo mismo a la primera comunicacin que a
-otras posteriores, llegando a tal punto su deseo de molestar a Espaa
-que, entrado el ao 1762 hizo levantar una fortaleza que denomin de
-Santa Teresa, en territorio de Maldonado, sin disputa alguna perteneciente
-a nuestra nacin. La cuestin iba a decidirse por las armas y a
-la guerra se prepar Ceballos. Ya Espaa, en virtud del <i>Pacto de familia</i>,
-haba roto sus relaciones con Inglaterra y casi tambin con Portugal,
-dada la alianza y amistad entre estas ltimas naciones. Ceballos
-recibi rdenes terminantes del gobierno espaol para que reivindicase
-los terrenos usurpados por el Brasil e inmediatamente hizo levantar
-una batera de 7 caones enfrente de la enemiga ciudad de Colonia.
-A la carta que dirigi Fonseca, oficial que mandaba la guarnicin de
-Colonia, a Ceballos preguntndole qu se propona con los trabajos de
-fortificacin que estaba haciendo, respondi el general espaol que
-cada uno en su casa poda hacer lo que le pareciese. Despus de una
-segunda reconvencin de Fonseca, que no obtuvo respuesta, comenz el
-fuego en la noche del 5 de octubre y que sigui en los das sucesivos,
-hasta que el 2 de noviembre salan los portugueses con los honores de
-la guerra y entraba Ceballos en Colonia. En tanto que se obtena victoria
-tan gloriosa, una divisin portuguesa de 500 hombres amenazaba
-desde el Chuy a Maldonado y una escuadra anglo-portuguesa, compuesta
-de 11 naves, bajo las rdenes de M. Macnamara, bombardeaba las
-costas del Ro de la Plata y se presentaba de improviso frente a Colonia
-(6 enero 1763). Ceballos, enfermo como estaba, se lanz a la pelea,
-y, entusiasmando a los soldados, logr que una bala de la plaza incendiase
-el navo <i>Lord Clive</i>, que montaba Macnamara, muriendo la mayor
-parte de la tripulacin y el mismo almirante. Dcese que cuando Gomes
-Freire supo la muerte de Macnamara y que se haba perdido en las Indias
-occidentales el navo que llevaba el nombre glorioso del gran conquistador
-ingls en las orientales, muri de pena. Por su parte Ceballos
-dirigi un oficio a Viana, que terminaba del siguiente modo: Hemos
-palpado nuevamente la especial proteccin con que Dios milita por
-nosotros, y por lo mismo debemos dar a su Divina Majestad las gracias,
-a cuyo efecto dispondr V. S. se cante el <i>Te Deum</i> en la iglesia matriz
-de esa plaza, con la solemnidad y concurrencia que en semejantes casos<span class="pagenum"><a name="Page_473" id="Page_473">[473]</a></span>
-se acostumbra<a name="FNanchor_638" id="FNanchor_638" href="#Footnote_638" class="fnanchor">[638]</a>. Ceballos sali de Colonia el 19 de marzo (1763)
-al frente de 300 dragones, camino de Maldonado, cuyo trayecto de 80
-leguas recorri en diez das. Organiz las fuerzas y el 8 de abril sali
-de la plaza, y a los siete das de marcha, lleg al arroyo de Castillosgrandes,
-donde descans un da, franqueando el penoso albardn de tres
-leguas, a cuyo extremo se halla el fuerte de Santa Teresa, guarnecido
-por 1.500 hombres y 13 caones, al mando del coronel D. Luis Toms
-Osorio. El 18 por la maana comenz el ataque y al llegar la noche
-desertaron del fuerte 1.200 portugueses, teniendo que rendirse Osorio
-el 19 con 25 oficiales y 280 dragones.</p>
-
-<p>Ocupado Santa Teresa, dispuso el general que tres cuerpos de ejrcito
-persiguiesen a los fugitivos, los cuales se desbandaron en todas direcciones,
-cayendo muchos prisioneros y entregndose el fuerte de San
-Miguel y el pueblo de Ro Grande. Recogironse caones, morteros,
-bombas, balas y mucha cantidad de plvora en Santa Teresa, San Miguel
-y Ro Grande. Vino a aadir una pgina de buen poltico a su historia
-militar la fundacin que con el nombre de <i>San Carlos</i> (en honor
-del Soberano reinante), hizo Ceballos en el sitio que llamaban Maldonado
-chico (1762). Cuando la fortuna no se separaba de Ceballos, vino
-a cortar la carrera de sus glorias el tratado de Pars (10 febrero 1763),
-en que Inglaterra, Francia y Hannover ponan fin a la guerra conocida
-con el nombre de los <i>Siete aos</i>. Francia di a Espaa la Luisiana
-como indemnizacin de las Floridas, cedidas por nuestra nacin a Inglaterra
-en cambio de Cuba y Filipinas. Los portugueses recobraban
-la Colonia, que se les entreg el 24 de diciembre del mismo ao, quedando
-los espaoles en posesin de Ro Grande y de todos los fuertes
-conquistados, haciendo valer por ello el tratado de Tordesillas.
-Como dice muy bien Bauz, mostraron habilidad los portugueses e
-ineptitud los espaoles, cuando aqullos, fuera como fuese la suerte
-de las armas, consiguieron conservar siempre la Colonia del Sacramento<a name="FNanchor_639" id="FNanchor_639" href="#Footnote_639" class="fnanchor">[639]</a>.</p>
-
-<p>El coronel graduado, teniente coronel del regimiento de Galicia, don
-Agustn de la Rosa Queipo de Llano, lleg a Montevideo (abril de 1764)
-y tom posesin del mando el 8 del mismo mes. Una de las primeras
-medidas fu contener las demasas de los fugados de los presidios del
-Brasil y de otros puntos de Amrica. A los presidiarios se unan otras
-gentes maleantes, y todos formaban una especie de poblacin militar
-con sus correspondientes jefes. Si tales gentes estaban acostumbradas
-al robo y saqueo, no esquivaban el encuentro de la tropa regular. Vino<span class="pagenum"><a name="Page_474" id="Page_474">[474]</a></span>
-tambin a aumentar el malestar la imposicin de tributos de que estaba
-dispensada la ciudad por el acta de su fundacin. Negse el Rey a lo
-solicitado por el cabildo, y desde entonces qued vigente el impuesto
-del derecho de alcabala.</p>
-
-<p>Mientras esto pasaba en el interior, nuevas complicaciones surgan
-por lo que a Uruguay respecta entre los gobiernos de Madrid y Lisboa.
-En el tratado que puso fin a la guerra, se dispuso que Espaa devolviese
-a Colonia, reservndose Ro Grande de San Pedro y las islas de
-Martn Garca y Dos Hermanas, que eran exclusivamente suyas. Sin
-embargo, el ministro portugus cerca del gobierno de Madrid, requiri
-(6 enero 1765), no slo la entrega de Colonia, sino las que acabamos de
-citar como propiamente espaolas, con otros territorios y puertos de
-que los portugueses haban sido desalojados durante la guerra. El marqus
-de Grimaldi, en nombre del gobierno, se neg a satisfacer las demandas
-de Portugal. Si la corte de Lisboa no hizo hincapi en sus pretensiones,
-el virrey del Brasil no tuvo reparo en engaar con buenas
-palabras a D. Francisco Bucarelli, sucesor de Ceballos en el gobierno
-del Ro de la Plata. El 29 de mayo, el coronel Jos Marcelino de Figueredo,
-segundo de Jos Custodio de Sa y Fara, se present a la
-cabeza de 800 hombres embarcados en varios buques ante la villa de
-Ro Grande de San Pedro para tomarla por sorpresa. Los nuestros rompieron
-el fuego sobre la flotilla, que tuvo que retirarse fuertemente
-castigada. El gabinete de Lisboa, solicitado por el de Espaa, y tal
-vez a disgusto, no tuvo ms remedio que condenar a sus oficiales de
-Amrica. A pesar de ello, siguieron los portugueses dueos de los territorios
-y puntos que acababan de usurpar, porque otro asunto de ms
-monta preocupaban a Carlos III y a su gobierno. El asunto a que nos
-referimos era la expulsin de los jesutas de todos los dominios espaoles.
-Ya haban sido expulsados de Portugal por el marqus de Pombal,
-ministro de Jos I, y de Francia por el duque de Choiseul, ministro de
-Luis XV. Los de Espaa siguieron la misma suerte (abril de 1767) y los
-de Montevideo (julio de 1767); el nmero total de los expulsados en las
-provincias del Ro de la Plata fu de 397 individuos, incluyendo a los
-misioneros de los moxos y chiquitos. Faltaramos a la verdad si no dijsemos
-que los indgenas ganaron poco o nada al cambiar de gobierno y
-muchos de aqullos pasaron, no queriendo sufrir la tirana y codicia de
-las nuevas autoridades, a poblar las campias de Montevideo y Maldonado,
-hasta entonces casi yermas, y que pronto se convirtieron en terrenos
-agrcolas. En el correr de los tiempos unironse los indios civilizados
-de las Reducciones con los salvajes, y las mujeres de unos y de
-otros con los espaoles y portugueses, importando poco que tanto los<span class="pagenum"><a name="Page_475" id="Page_475">[475]</a></span>
-espaoles como los portugueses procedieran de las crceles de Espaa
-y del Brasil.</p>
-
-<p>De elementos tan diversos naci el <i>gaucho</i>. El gaucho vena a ser&mdash;escribe
-Bauz&mdash;el resultado de todas las fusiones, y como el primer eslabn
-de la nueva y definitiva raza que haba de ocupar el suelo. Todo
-indica, desde el da de su presentacin en la escena social, que por su
-carcter, costumbres y afecciones, se crea verdaderamente dueo de la
-tierra. Sin embargo, los primeros gauchos no eran todos uruguayos: se
-les llamaba indistintamente gauchos o <i>guaderios</i>, y muchos de entre
-ellos componan el nmero de los portugueses y espaoles fugados de
-presidio, y refugiados en el Uruguay, merced a la tolerancia de los habitantes
-de los campos. El nombre de gaucho era sinnimo, en sus primeros
-tiempos, al de holgazn o malhechor; despus se hizo extensivo a los
-que vagaban sin quehaceres fijos provistos de una mala guitarra, entonando
-coplas ajenas o propias, y a los que sobresalan en las pendencias
-y en la galantera rstica de los desiertos. Lo numeroso de las familias
-permita que no todos los varones se dedicasen al trabajo, rudimentario
-de suyo en aquellos tiempos, y de ah que estimulados por la
-facilidad de alimentacin y la simpata inspirada por las hazaas personales,
-muchos se sintiesen inclinados a la vida andariega, particularmente
-los que se crean de sobra en su casa<a name="FNanchor_640" id="FNanchor_640" href="#Footnote_640" class="fnanchor">[640]</a>.</p>
-
-<p>Cunda el malestar en Montevideo. El gobernador La Rosa careca
-de dotes polticas. Ms astutos los portugueses y el virrey Azambuya,
-al mismo tiempo que despojaban a Espaa de sus territorios en el Ro
-de la Plata, extendan su comercio por todas partes. Como si todo esto
-fuera poco, comenzaron a propagar el abandono de Espaa por lo que a
-la religin respecta, afirmando que era un caso de conciencia no consentir
-que se perdiese la fe de los indios de las misiones. Llegaba a tal
-punto el descaro de nuestros vecinos que censuraban acremente al rey
-de Espaa por haber expulsado a los jesutas, cuando el gobierno de
-Portugal haba sido el primero que di la seal de la persecucin de la
-Compaa.</p>
-
-<p>Poniendo manos a la obra, cuando corra el ao 1770 parti de San
-Pablo militar expedicin bajo las rdenes del teniente coronel Alonso
-Botello de Sampayo, con nimo de reducir nuevamente los indios a la fe
-catlica. Aunque no se haban separado de dicha fe, Sampayo comenz
-su cruzada destacando al capitn Silveyra Peixoto, quien penetr por
-la va del Paran a tomar posesin de las tierras de los infieles y proceder
-luego a su conversin. D. Francisco de Zavala, gobernador de las
-misiones, no pensaba lo mismo que Sampayo. Psose sobre las armas,<span class="pagenum"><a name="Page_476" id="Page_476">[476]</a></span>
-sorprendi a Silveyra y a los suyos, mandndoles presos a Buenos Aires
-como infractores de los pactos y perturbadores de la paz. Tom entonces
-extraa determinacin Sampayo, cual fu retirarse de aquellos lugares,
-no como soldado vencido, sino como misionero que se ve desdeado
-por los mismos a quienes iba a hacer el bien. La ridcula expedicin
-de Sampayo anunciaba para el porvenir grandes males entre espaoles
-y portugueses. As lo comprendi el prudente gobernador de Buenos
-Aires y as lo comprendi tambin el violento gobernador La Rosa.</p>
-
-<p>Era La Rosa uno de esos hombres que si careca de cualidades de
-gobernante, haba sabido granjearse la estimacin de poderosos personajes
-de la corte. En poco tiempo haba llegado a obtener el empleo de
-brigadier. En cambio, el cabildo de Montevideo no le quera por su carcter
-arbitrario y por su codicia. Con la misma moneda pagaba La
-Rosa al cabildo. Con motivo de unas elecciones (1771) de nuevo cabildo,
-se rompi la aparente armona entre ambas autoridades, llegando
-el gobernador a reducir a prisin lo mismo al alcalde de primero y segundo
-voto que al alguacil mayor. En queja se dirigi el cabildo al
-gobernador de Buenos Aires, D. Juan Jos de Vertiz, quien se puso en
-absoluto al lado de la autoridad popular, segn lo indicaba el siguiente
-oficio: Conviniendo al Real servicio el que el brigadier D. Agustn de
-La Rosa, gobernador de esa plaza, pase a esta ciudad, he ordenado
-ocupe interinamente este empleo el mariscal de campo D. Jos Joaqun
-de Viana, quien tiene acreditadas su conducta, integridad y dems circunstancias
-que le hacen recomendable<a name="FNanchor_641" id="FNanchor_641" href="#Footnote_641" class="fnanchor">[641]</a>. Continu el cabildo el
-proceso contra La Rosa; pero, contra lo que se esperaba, se le castig
-solamente con la prdida del empleo de gobernador. Era creencia general
-que sus poderosos amigos en la corte haban infludo para que el
-asunto se resolviese de aquel modo.</p>
-
-<p>Mientras que La Rosa se marchaba Espaa, Viana, gobernador
-interino, procuraba adquirir recursos, ayudndole en su empresa el
-cabildo. Con fecha 16 de febrero de 1771 hizo el gobernador presente
-al cabildo la necesidad de socorrer al Rey con algunos recursos, dndose
-el caso de que, por indicacin de Viana, nombrase la autoridad
-popular a D. Jos Mas y D. Bruno Muoz para que fueran de casa en
-casa y de tienda en tienda a recoger los donativos voluntarios. Tambin
-Viana y el cabildo estuvieron conformes en la necesidad de castigar
-los homicidios y robos, cada da ms numerosos en la campia. Otras
-reformas se llevaron a cabo por ambas autoridades con el beneplcito
-de Vertiz, gobernador de Buenos Aires. Tambin por entonces familias
-indgenas echaron los cimientos de la actual ciudad de <i>Pay-Sand</i>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_477" id="Page_477">[477]</a></span>
-Por enfermedad de Viana se encarg del gobierno (10 febrero 1773)
-el teniente coronel D. Joaqun del Pino, ingeniero jefe de estas provincias.
-Inaugur del Pino su gobierno (1773) dando pruebas de energa,
-lo mismo en los asuntos interiores que en sus relaciones exteriores.
-Con la ayuda de Vertiz, gobernador de Buenos Aires, logr
-purgar de malhechores y de toda clase de enemigos al pas. Vertiz y
-Pino, contando con el apoyo del gobierno de Madrid, pensaron fortificar
-a Montevideo y Maldonado. Ciertas disposiciones dadas por Pino
-fueron recibidas perfectamente por la opinin pblica. Bien mereca
-que, por Real Cdula dada en El Pardo a 7 de mayo de 1776, se le
-nombrase gobernador propietario. Haca poco ms de un mes que los
-portugueses, valindose de engaos y malas artes, consiguieron conquistar
-por segunda vez Ro Grande. Bajo el gobierno de Pino, Uruguay
-comenz a tener vida ms exuberante. Maldonado aument su vecindario
-en poco tiempo y fu declarada ciudad (1786). Se ampliaron
-los lmites jurisdiccionales del gobierno de Montevideo, hasta entonces
-inseguros e inciertos. Por entonces lleg (1789) al puerto de Montevideo
-la expedicin que mandaba el brigadier don Alejandro Malespina,
-acompaado de varios sabios, en las corbetas <i>Descubierta</i> y <i>Atrevida</i>.
-Tiempo adelante, Pino march a Buenos Aires, donde deba encargarse
-del virreinato.</p>
-
-<p>El coronel D. Miguel de Tejada se encarg interinamente del gobierno
-de Montevideo, no ocurriendo nada que sea digno de contar.</p>
-
-<p>El 2 de agosto de 1790 tom posesin del gobierno el brigadier don
-Antonio Olaguer Felu. Permiti el comercio de esclavos; di ms vida
-a Montevideo y a Soriano, pueblo ste el ms antiguo del Uruguay; se
-fund la ciudad de <i>Mercedes</i>, cuna de la independencia nacional, y adquiri
-importancia y esplendor Maldonado, cuyo puerto visitaron las primeras
-embarcaciones de la Compaa Martima en 1790. Por asunto balad
-se disgust con el cabildo, pues con razn al gobernador se le conoca
-con el dictado de <i>el Ceremonioso</i>, si bien preciso es confesar que
-la desmoralizacin cunda en la corporacin popular. Gobernador y
-cabildo no se entendan y la lucha entre ellos era cada vez ms enconada.
-Ante el virrey de Buenos Aires D. Pedro Melo de Portugal,
-hombre prudente y amigo de la justicia, acudieron gobernador y cabildo.
-Melo, en oficio de 20 de abril de 1795, reprob la conducta de
-Olaguer, aprobando por completo la conducta del cabildo.</p>
-
-<p>El brigadier D. Jos de Bustamante y Guerra se encarg del gobierno
-de Montevideo el 11 de febrero de 1797. Como jefe de la marina&mdash;pues
-era brigadier de la Real Armada&mdash;conoca las ventajas que
-podan sacarse del puerto de Montevideo. Entre el cabildo de Montevi<span class="pagenum"><a name="Page_478" id="Page_478">[478]</a></span>deo
-y el consulado de Buenos Aires, se origin lucha tenaz acerca de
-asuntos comerciales. El consulado era contrario a la autorizacin Real
-de 1795, en la cual se ampliaban las facultades de comerciar a los pueblos
-del Ro de la Plata, autorizndoles a exportar frutos y toda clase
-de producciones del pas a las colonias extranjeras. El cabildo tom la
-determinacin de remitir al Rey una solicitud rebatiendo las ideas del
-citado consulado. Sublevronse por entonces los <i>charras</i> del Norte.
-Vivan la vida primitiva y se ignora la causa de su rebelin, que se verific
-penetrando en poblaciones y vaqueras, cometiendo toda clase de
-atrocidades. Quisieron oponerse los <i>guarins</i>; mas fueron derrotados con
-grandes prdidas. Vise obligado el teniente coronel D. Francisco Rodrigo,
-comandante de Japey, a salir a campaa, pudiendo, despus de
-larga persecucin, derrotarles completamente. Aprovechronse los portugueses
-de los disturbios interiores para infringir el tratado de lmites,
-asunto que preocup por algn tiempo a las autoridades del Uruguay
-y al gobierno de Madrid. Mayor contrariedad vino en el ltimo ao del
-siglo <span class="smcap">xviii</span> a perturbar el bienestar pblico. Es el caso que, una gran
-sequa paraliz la vida de la agricultura. Se perdieron completamente
-las cosechas, y esto sigui mortal enfermedad de los ganados. El hambre
-se sinti en muchas poblaciones, y con ella vino la peste. Por el
-cabildo de Montevideo y por el pueblo todo se invoc el auxilio divino
-para que la lluvia fertilizase los campos y despejara de miasmas la atmsfera.
-Dios oy a los que le pedan de corazn su amparo y copiosas
-lluvias pusieron fin a tantas calamidades. Comenz el siglo <span class="smcap">xix</span> y con
-l trascendentales sucesos. Ya sabemos que sobre la margen septentrional
-del Plata se levantaba Montevideo, al Este se hallaba con ttulo
-de ciudad el casero de Maldonado, y al Oeste varias ruinas daban
-idea exacta de la existencia de Colonia. Hacia el Norte, desde el
-Daymn hasta las misiones, slo se hallaba el fuerte denominado el
-Salto. Eran aldeas ribereas <i>Paysand</i>, <i>Mercedes</i> y <i>Soriano</i>; y en el
-interior se encontraban <i>Guadalupe</i>, <i>Santa Luca</i>, <i>San Jos</i> y <i>Minas</i>. En
-el resto del pas se levantaban por algunos sitios fortines militares o
-santuarios. Calculbase la poblacin fija en unos 40.000 habitantes, de
-los que 15.000 pertenecan a Montevideo. La cultura era escasa y casi
-nula, exceptuando la futura capital del Uruguay, donde las artes, en
-particular la msica, tena no pocos cultivadores en el bello sexo. El
-trato con las familias de los altos empleados que venan de Espaa, introdujo
-cierto gusto en el vestir y cierto arreglo en las casas. Algunos
-padres ricos mandaban a sus hijos a los colegios superiores del virreinato
-y tambin a los centros de cultura de las ciudades espaolas. Comprendiendo
-el gobierno de Madrid que Montevideo era la llave de la navega<span class="pagenum"><a name="Page_479" id="Page_479">[479]</a></span>cin
-del Plata, dispuso la creacin de un faro, el primero que se estableci
-en el sitio denominado el <i>Cerro</i>. El gobernador Bustamante, aunque a
-veces no guardaba las consideraciones debidas al cabildo, procuraba el
-progreso de la ciudad, as que con el apoyo de la citada corporacin
-hizo continuar la fbrica de la iglesia matriz, reedific la casa del dicho
-cabildo, construy puentes y alcantarillas y arregl los caminos pblicos.
-Se dot a la ciudad de buenas aguas, se hizo un lavadero pblico y
-se realizaron otras reformas de inters general. Bustamante presinti
-brillante porvenir, si desapareca la indiferencia y el abandono, del
-mayor y cuasi nico puerto del Ro de la Plata. No slo en la ciudad
-de Montevideo se notaba cierta prosperidad, sino en todo el pas, pues
-entonces (1800) se echaron los cimientos de la villa de <i>Rocha</i>, futura capital
-del departamento de su nombre. En Mercedes y en Soriano se desvivan
-las autoridades para realizar mejoras. En tanto que del Pino, virrey
-de Buenos Aires, andaba en tratos o en guerra con los charras,
-con las misiones o con los portugueses, algunos vecinos de Montevideo,
-aconsejados por Bustamante, haban construdo en 1802 el primer muelle.
-Aument el comercio de una manera considerable. Cuando la prosperidad
-pareca reinar en el Uruguay y muy especialmente en Montevideo,
-la poblacin de color de la citada ciudad se propuso provocar un
-levantamiento (1803), que comenz, ya huyendo bastantes esclavos de
-la ciudad y ya tambin asesinando algunos a sus amos. El cabildo decret
-medidas enrgicas y castig con rigor a los esclavos fugitivos que
-pudo coger prisioneros. Terminaremos el gobierno de Bustamante, recordando
-que en su tiempo andaba tan atrasada la medicina en el pas,
-que los curanderos gozaban de general prestigio, lo mismo en los campos
-que en las ciudades. El Protomedicato de Buenos Aires tom mano
-en el asunto, disponiendo que los curanderos slo pudieran ejercer su
-industria en la campia y eso bajo ciertas condiciones.</p>
-
-<p>Sucedi a Bustamante en el gobierno de Montevideo D. Pascual
-Ruiz Huidobro, brigadier de la Real Armada, nombrado el 14 de julio
-de 1803; tom posesin en los primeros das de 1804. Continu la obra
-de su antecesor, construyendo edificios pblicos, limpiando las calles de
-la ciudad y arreglando los caminos pblicos. Comenzaron las obras de
-la nueva Casa Capitular y se consagr la iglesia matriz que acababa
-de edificarse, se hizo un lazareto y se levant una alhndiga. La desgracia
-de Bustamante en su lucha con la flota inglesa y la participacin
-que el gobernador Ruiz Huidobro tuvo en la reconquista de la ciudad
-de Buenos Aires en el ao 1806, son hechos que ya se trataron en
-el <a href="#CAPITULO_XXVII">captulo XXVII</a> de este tomo.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_480" id="Page_480">[480]</a></span></p>
-
-
-<h3 id="CAPITULO_XXIX">CAPITULO XXIX</h3></div>
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">El Brasil durante el reinado de Juan III.&mdash;Los Corsarios.&mdash;Las
-capitanas.&mdash;El general Thom de Souza.&mdash;Los franceses
-en el Brasil.&mdash;El gobernador Duarte de Costa.&mdash;Men
-de S en guerra con los franceses y con los indgenas.&mdash;Divisin
-del Brasil en dos gobiernos.&mdash;El gobernador general
-Telles Barreto.&mdash;El gobernador Souza y los corsarios.&mdash;Otros
-gobernadores.&mdash;Lucha entre portugueses y
-franceses.&mdash;Los jesutas.&mdash;Los holandeses.&mdash;Compaa de
-las Indias Orientales.&mdash;Guerras.&mdash;Portugal se separa de
-Espaa.&mdash;Poltica de los jesutas.&mdash;Los holandeses arrojados
-del Brasil.&mdash;La Repblica de Palmares.&mdash;El Brasil
-bajo el dominio de Portugal.</span></p>
-
-<p class="p2">Durante el reinado de Juan III (1521-1557) fu nombrado capitn
-mayor del Brasil el famoso Cristbal Jaques, quien arrib la baha
-de Todos los Santos, as llamada por el da en que fu descubierta. En
-la baha encontr fondeados unos buques franceses, y sin averiguar el
-porqu estaban all, cay sobre ellos y los ech a pique, sin que lograra
-salvarse ninguno de los tripulantes. As lo relatan algunos cronistas.
-No sirvi de escarmiento un hecho tan cruel. Los corsarios no abandonaban
-aquellas costas, donde encontraban siempre indgenas para engaar
-o europeos para robar. Por esto Juan III dividi el Brasil en capitanas,
-con el objeto de que no quedase sin defensa parte alguna de la
-costa. El primero que fu favorecido con una capitana fu el historiador
-Juan de Barros, a quien se di la de Maranho. Hubo, adems,
-otras ocho capitanas, y los nombres de ellas y los de sus capitanes ponemos
-a continuacin.</p>
-
-<p class="p2 i2">La de Pernambuco se di a Coelho d'Alburquerque.</p>
-
-<p class="i2">La de los Ilheos, a Jorge de Figueiredo Correa.</p>
-
-<p class="i2">La de Porto Seguro, a Pedro de Campos Tourinho.</p>
-
-<p class="i2">La de Espritu Santo, a Vasco Fernndez Coutinho.</p>
-
-<p class="i2">La de Santo Thom&mdash;en la que se inclua a Ro de Janeiro&mdash;, a Pedro
-de Goes da Silva.</p>
-
-<p class="i2">La de San Vicente, a Martn Alfonso de Souza.</p>
-
-<p class="i2"><span class="pagenum"><a name="Page_481" id="Page_481">[481]</a></span>
-La de Santo Amaro, a Pero Lpez de Souza, hermano del anterior.</p>
-
-<p class="i2">La de San Salvador de Baha se reserv la Corona, y posteriormente
-la cedi a Francisco Pereira Coutinho.</p>
-
-<p class="p2">Los citados capitanes mayores o capitanes generales tenan poderes
-soberanos, menos el de acuar moneda. El derecho de acuar moneda
-perteneca a la Corona, la cual tambin perciba la <i>vintena</i>, o sea el 5
-por 100 sobre el palo brasil, y el <i>quinto</i> sobre los metales y piedras
-preciosas. Cada capitn mayor tomaba posesin, o consideraba haberla
-tomado, de cierto nmero de leguas de costa, avanzando luego tierra
-adentro lo que poda. Aunque los impuestos que se establecieron fueron
-muy moderados y las industrias todas gozaron de absoluta libertad, la
-colonizacin, que pudiramos llamar feudal&mdash;pues seores feudales eran
-los capitanes mayores&mdash;, vino en decadencia, ya por la oposicin de los
-indgenas, ya por los ataques de los piratas europeos, contribuyendo a
-ello tambin el clima caluroso, lo extenso del territorio y la mucha frondosidad
-de la vegetacin.</p>
-
-<p>La Corona se encarg entonces de la colonizacin y el rey Juan III
-nombr en 1538 gobernador general a Thom de Souza, que se instal en
-Baha<a name="FNanchor_642" id="FNanchor_642" href="#Footnote_642" class="fnanchor">[642]</a>. Prohibi que sin licencia especial comunicaran entre s los
-colonos de las diversas capitanas; que nadie desembarcara y comerciara
-donde no hubiera aduana; reglament el cultivo y fabricacin del
-azcar; expidi licencias para la construccin de buques, y di vigoroso
-impulso a la colonizacin de Baha<a name="FNanchor_643" id="FNanchor_643" href="#Footnote_643" class="fnanchor">[643]</a>. Tan duros son siempre
-los cimientos de una nacin, tan inconmovibles y persistentes, que todava
-se traslucen en la reciente Repblica brasilea estos rasgos primitivos
-de su fbrica. An hoy, las tendencias federales reflejan aquella
-primera separacin en capitanas casi aisladas unas de otras<a name="FNanchor_644" id="FNanchor_644" href="#Footnote_644" class="fnanchor">[644]</a>.</p>
-
-<p>Consideremos la primera invasin de que fu objeto el Brasil por
-los europeos. La riqueza del Brasil, su privilegiada situacin y lo dilatado
-de sus costas, influyeron para que los franceses mantuvieran cordiales
-relaciones y comerciasen con los indios. El indgena odiaba al
-portugus y amaba al francs, porque el primero le reduca a la servidumbre
-hacindole trabajar en las plantaciones, y el segundo comerciaba
-con l, comprndole palo brasil y vendindole objetos necesarios
-o curiosos. Durante el reinado de Enrique II de Francia (1547-1559)
-el almirante Coligny intent fundar en el Brasil una colonia que sirviera
-de refugio a los hugonotes franceses, encargando de la empresa<span class="pagenum"><a name="Page_482" id="Page_482">[482]</a></span>
-a Durand de Villegagnon, caballero de Malta y hombre de experiencia.
-Establecise en una de las islas de la baha de Ro Janeiro, desde cuyo
-punto escribi a Coligny, pidindole refuerzos de hombres y municiones.
-Fortificse en la isla y se atrajo a los indgenas con cario, mientras
-que trataba a los suyos con extremada severidad. Los indgenas
-le aman&mdash;escriba Men de S al gobierno de Lisboa&mdash;y los franceses
-le temen. Ya porque Villegagnon abjur el calvinismo y se hizo catlico,
-ya porque los refuerzos que llegaron (marzo de 1557) le parecieron
-insuficientes, o ya tambin por otras causas, el representante de
-Coligny se embarc para Francia. Era un peligro&mdash;como se crea
-en Portugal&mdash;el establecimiento de los franceses en la colonia del
-Brasil.</p>
-
-<p>El segundo gobernador del Brasil fu Duarte de Costa (1553-1557),
-en cuya poca estallaron conflictos entre el poder civil y el eclesistico.
-Los franceses&mdash;aunque Nicols Durn de Villegagnon abandon el
-Brasil&mdash;continuaron en la baha de Ro Janeiro. Por entonces una misin
-asent sus reales en las cercanas del Tiet, origen luego de la actual
-ciudad de San Pablo. Men de S (1558-1572) hizo que terminasen
-las desavenencias entre el poder civil y el religioso, y se dedic a
-pelear contra los franceses, a quienes venci completamente (1567), no
-sin mostrar un rigor rayano a la crueldad. Todos los castigos eran
-justos&mdash;segn Men de S&mdash;para acabar con aquellos herejes invasores.
-Por su parte los franceses hubieron de resistirse con bravura. Un centenar
-de ellos, con grandes trabajos y no pocos peligros, consigui
-mediante sus canoas ganar la costa, volviendo poco tiempo despus con
-sus amigos los <i>tupinambs</i>, los <i>tamoyos</i> y otros; reedificaron la fortaleza
-y con nuevos auxilios que recibieron de Francia levantaron otras en
-la costa. Men de S escribi a Lisboa diciendo: Si Villegagnon vuelve
-con los refuerzos anunciados, sern los franceses ms temibles que nunca.
-Que se me enven nuevas tropas para la total expulsin de los enemigos.
-Por un perodo crtico iba a pasar la colonia portuguesa. Los
-<i>aimors</i>, tribu de tapuyas, invadieron las capitanas de los Ilheos y Porto
-Seguro, llevndolo todo a sangre y destruyndolo completamente.
-Tambin los <i>tamoyos</i>, no menos feroces, alentados por los franceses, se
-hicieron dueos del terreno entre Ro de Janeiro y San Vicente. Mand
-Men de S a su hijo con algunas tropas, las cuales fueron derrotadas
-por los tamoyos y el joven jefe de ellas muerto. Al lado de los portugueses
-se pusieron los Padres Nbrega y Anchieta, y por la mediacin
-de dichos misioneros se hizo la paz. A poco lleg con algunas tropas
-Eustaquio de S, sobrino del gobernador, quien se di buena maa para
-arrasar todas las fortalezas de los franceses. Men de S, protector de<span class="pagenum"><a name="Page_483" id="Page_483">[483]</a></span>cidido
-de los misioneros, les ayud con todas sus fuerzas para que se
-atrajesen a los indgenas al seno del cristianismo.</p>
-
-<p>A la muerte de Men de S, la metrpoli dividi el Brasil en dos
-gobiernos: el de <i>Baha</i> y el de <i>Ro Janeiro</i>. El primero, o el del Norte,
-fu confiado a Luis de Brito y Almeida; el segundo, o el del Sur, se
-encarg a Antonio Salema. En el ao 1577 se confi el mando general
- Luis de Brito, quien renunci luego en Lorenzo da Veiga. Grandes
-disgustos ocasion al gobernador da Veiga el contrabando de palo tintoreo
-que los franceses hacan en el Norte. A su muerte fu confiado
-interinamente el gobierno al obispo de Baha, al oidor general Cosme
-Rangel y al consejo municipal.</p>
-
-<p>En 1583 lleg el gobernador general, llamado Manuel Telles Barreto,
-el cual incorpor a la colonia algunos territorios (1586) y consigui
-que los benedictinos, carmelitas y capuchinos fundasen conventos
-en diferentes lugares. Otra junta que se encarg del poder a la muerte
-de Telles, realiz hechos importantes, pues pacific la regin de Sergipe
- hizo de ella nueva capitana, fund a <i>Cochoeina</i> y construy algunos
-fuertes.</p>
-
-<p>El gobernador Francisco de Souza tuvo la fortuna de conquistar
-Ro Grande del Norte y fund a Natal, si bien no pudo impedir que el
-pirata ingls Cavendish saqueara a Santos y otros puertos, como tampoco
-que los corsarios Venner y Lancster penetrasen en Pernambuco
-y robasen considerable botn.</p>
-
-<p>Nada de particular hicieron los gobernadores Diego Botelho (1602-1607)
-y Diego Meneses Sigueira (1607-1608).</p>
-
-<p>Vencidos los franceses en el medioda, se dedicaron a piratear en
-el Norte. Por todas partes se encontraban los portugueses con sus mortales
-enemigos. Un tal Devaux fund una colonia en la isla de Maranho,
-situada al Sur del Amazonas, declarndose de ella protectora
-Mara de Mdicis, encargada de la regencia durante la menor edad de
-Luis XIII (1610-1643)<a name="FNanchor_645" id="FNanchor_645" href="#Footnote_645" class="fnanchor">[645]</a>. Los tupinambs se pusieron al lado de los
-franceses, repitindose el suceso de Ro de Janeiro. Por fin los portugueses
-consiguieron la expulsin de sus enemigos (1614), y el gobernador
-portugus, que logr triunfos tan sealados, se llamaba Gaspar de
-Souza.</p>
-
-<p>Entretanto, el otro gobernador&mdash;pues ya se ha dicho que el Brasil
-estaba dividido en dos gobiernos&mdash;, llamado Francisco Caldera Castello-Branco,
-fund el fuerte de Preseque, origen de la villa de <i>Belem</i>
-(Par).</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_484" id="Page_484">[484]</a></span>
-Consideremos la estancia de las Comunidades religiosas en el Brasil,
-y en particular la Compaa de Jess. Con Thom de Souza llegaron
-los hijos de San Ignacio de Loyola al Brasil. Ellos, algo apartados
-del pensamiento y conducta del fundador, tomaron a su cargo la educacin
-de Portugal y luego la de los indgenas del Brasil. Ancho campo
-se les presentaba a los jesutas, pues la colonia haba prosperado
-mucho en poco tiempo. Por el ao 1550 la caa de azcar cubra el
-suelo de las provincias de la costa, se levantaron fbricas y se di mucha
-importancia al comercio con la metrpoli. Los colonos, necesitando
-hombres para cultivar sus ingenios, iban en busca de los indios a las
-selvas del interior, donde los cazaban; pero ellos, acostumbrados a la
-vida salvaje, no se avenan al trabajo agrcola. Si el portugus reduca
-a dura esclavitud al indio, ste, en cambio, cuando se le presentaba
-ocasin, coga al portugus, lo mataba y se lo coma. Los <i>tupis</i> o
-<i>guarans</i>, raza belicosa y fuerte, que haba vencido y arrojado de la
-comarca a los tapuyas, se prepar, a la llegada de Souza, a luchar contra
-los colonos. En efecto, Souza lleg al Brasil y el levantamiento de
-los indios fu general. Los Padres jesutas Nbrega y Azpilcueta, el
-primero de nacin portuguesa y el segundo espaol, dieron comienzo
-en las cercanas de Baha a <i>aldear</i> indgenas, esto es, a reducir a los
-indios para que viviesen en poblaciones. Los hijos de San Ignacio siguieron
-en el Brasil la misma conducta que en el Per, en la Argentina,
-en el Paraguay y en el Uruguay. Los citados Padres fundaron en
-Baha dos Seminarios, el Padre Leonardo Nunes march a Espritu
-Santo, el Padre Alonso Braz fu a San Vicente y otros misioneros se
-encaminaron a diferentes puntos, predicando siempre el Evangelio y
-atrayendo a los salvajes a la vida de la civilizacin. A veces eran caritativos
-y a veces enrgicos. No slo con blandura&mdash;deca uno de los
-Padres&mdash;sino tambin por la fuerza se somete al indio. El Padre Nbrega
-convenci a los tupinambs de que slo deban tener una mujer;
-mas nada pudo contra la antropofagia. El Padre Anchieta fu el ms
-querido de todos los misioneros. La conducta observada por los Padres
-hizo sospechar, lo mismo a los escritores brasileos que a los portugueses,
-que la Compaa intentaba formar una sociedad conforme a las doctrinas
-y planes jesuticos. Tal vez no anduviesen muy descaminados,
-segn lo que casi por entonces hacan los jesutas en el Paraguay; pero
-el plan, si lo hubo, fracas.</p>
-
-<p>Los portugueses (<i>paulistas</i>) y los mestizos (<i>mamelucos</i>) declararon
-en las provincias meridionales guerra a muerte a la Compaa; en la
-parte septentrional, donde haba menos ingenios y, por consiguiente,<span class="pagenum"><a name="Page_485" id="Page_485">[485]</a></span>
-menos esclavos, las razas se fundieron mejor y la enemiga a los jesutas
-no comenz sino bastante tiempo despus.</p>
-
-<p>Recordaremos que desde el ao 1580 en que, reinando Felipe II, la
-espada del duque de Alba conquist a Portugal, los Pases Bajos fijaron
-sus ojos en el Brasil, donde podan causar grandes perjuicios a Espaa<a name="FNanchor_646" id="FNanchor_646" href="#Footnote_646" class="fnanchor">[646]</a>.
-A semejanza de la Compaa inglesa, reglamentada por la
-reina Isabel el 31 de diciembre de 1600, los Estados generales de Holanda,
-en 20 de marzo de 1602, dieron la autorizacin para negociar
-nicamente por el Cabo de Buena Esperanza y el Estrecho de Magallanes,
- invitaron a los comerciantes, que hacan dicho trfico, a incorporarse
-a la nueva Compaa. El capital primitivo fu de 18 millones
-de florines. La compaa nombraba los empleados de sus colonias, declaraba
-la guerra y haca paces y alianzas, construa fortalezas y factoras,
-tena ejrcitos y armadas, etc. La Compaa holandesa se propuso
-monopolizar el comercio de los productos de la India Oriental, en
-particular el de la especiera (cinamomo, jengibre, pimienta, nuez moscada,
-mostaza, y sobre todo, el clavo). El comercio, monopolizado por los
-portugueses durante un siglo, pas a los holandeses. La Compaa,
-usando toda clase de armas, arrebat a los espaoles y por consiguiente
-a los portugueses y brasileos&mdash;pues Portugal formaba a la sazn
-parte de la monarqua espaola&mdash;el comercio de Europa. En 1602, hallndose
-en la rada de Java una flota portuguesa, fu echada a pique
-por los holandeses. Heemskerk, despus de invernar en la Nueva Zembla,
-captur&mdash;en el citado ao&mdash;a los portugueses una escuadra mercante,
-repartiendo entre sus compaeros el botn de 1.000.000 de florines.
-En el ao 1605, llevaban grandes ventajas los holandeses sobre
-portugueses y espaoles, llamando la atencin muy especialmente la
-victoria conseguida por Heemskerk en la baha de Gibraltar (1607).
-Heemskerk al frente de 26 buques destruy la flota espaola, compuesta
-de 21 y dirigida por don Juan Alvarez Dvila. Pasados algunos aos,
-decidise la Compaa a conquistar el Brasil, y al efecto, el 4 de mayo
-de 1624 poderosa escuadra con ms de 3.500 hombres y 500 caones se
-apoder de Baha casi sin resistencia, siendo saqueada la ciudad. Mandaba
-la escuadra Jacobo Willekens. Prisionero de los holandeses el
-gobernador espaol, los brasileos, fieles en esta ocasin a la metrpoli,
-nombraron en reemplazo de aqul al obispo don Marcos Teixeira, quien,
-sin embargo de su avanzada edad y de su carcter sacerdotal, hizo
-guerra tenaz a los enemigos encerrados en la ciudad. Sucedi al prelado
-en el gobierno del pas Matas de Alburquerque. Una escuadra, mandada<span class="pagenum"><a name="Page_486" id="Page_486">[486]</a></span>
-de Espaa por el conde duque de Olivares y bajo las rdenes de don
-Fadrique de Toledo, lleg a Baha el 29 de marzo de 1625. Los holandeses,
-despus de algunos combates, se rindieron el 30 de abril. La
-Compaa de Indias, cada vez ms deseosa de explotar su comercio,
-realiz nueva invasin. El almirante Loncz, con una flota compuesta de
-38 buques con 3.400 marineros y 3.500 soldados, se present delante
-de Olinda, villa situada a seis kilmetros de Pernambuco. Olinda cay
-en poder de los enemigos (16 de febrero) y a los pocos das Pernambuco.
-Ciudad tan importante no pudo ser recobrada por Matas de Alburquerque,
-sin embargo de los auxilios que le prestaron, por un lado la
-escuadra del almirante Oquendo, y por otro el negro Daz, el indio Camaro
-y el brasileo de raza portuguesa Vidal de Negreiros. Convencido
-Alburquerque de no poder reconquistar a Pernambuco, se mantuvo a
-la defensiva, dndose por contento con tener a los holandeses encerrados
-en la ciudad. Tal vez hubiera sido fatal el resultado para los enemigos,
-si no hubiesen encontrado un poderoso auxiliar en el negro Calabar,
-hombre valeroso, astuto y enemigo mortal de los portugueses.
-Era conocedor del pas y de la guerra que convena hacer. Con su ayuda
-extendieron su dominio los holandeses desde Ro Grande do Norte
-hasta Porto Calvo, reduciendo a Alburquerque a penosa defensiva. La
-retirada de Alburquerque desde su campamento de Bom Jess, que hubo
-de abandonar despus de la prdida del fuerte del cabo de San Agustin,
-fu desastrosa, sin embargo de la ayuda que le prest Camaro.
-Perseguido incesantemente por Calabar, sufri prdidas considerables,
-llegando en su orgullo a querer coger prisioneros a sus enemigos; pero
-el sorprendido fu l, que mereci la pena de horca, despus de rapidsimo
-proceso. De este modo termin la campaa de los aos 1634 a 1636.
-Espaa pudo al fin mandar algunas tropas bajo el mando de don Felipe
-de Rojas, duque de Lerma, militar pretencioso y desconocedor de aquella
-clase de guerra. Empese en dar una batalla formal contra los holandeses
-en contra de la opinin de Alburquerque, Camaro y Das,
-cuyo resultado fu quedar derrotado y muerto en Porto Calvo; Camaro
-pudo salvar con sus indios los restos del ejrcito. El gobierno espaol,
-que iba de torpeza en torpeza, llam al veterano Matas de Alburquerque
-a Espaa, recompensando sus servicios encerrndole en un castillo,
-del cual sali para tomar parte en la guerra de Portugal y vencer
-al marqus de Torrecusa cerca de Montijo (junio de 1644).</p>
-
-<p>Con el nombramiento de gobernador de Pernambuco sali de Holanda
-para el Brasil Juan Mauricio, conde de Nassau Siegen, de la
-casa de Orange, valeroso y excelente general, hbil poltico y honrado
-administrador. Retirronse los generales portugueses&mdash;pues Portugal<span class="pagenum"><a name="Page_487" id="Page_487">[487]</a></span>
-se hallaba en guerra con Espaa&mdash;hacia el sur de San Francisco, dejndole
-en completa posesin de las provincias de Ro Grande do Norte,
-Parahyba, Pernambuco y Alagoas. Hubiera deseado Mauricio organizar
-el pas; pero Holanda quera dinero y le mand que se apoderara
-de Baha y la saquease. Obedeci el ilustre general y march con poderosa
-armada a la conquista de la capital del Brasil, salindole mal la
-empresa, pues los portugueses se defendieron con bravura y a la Compaa
-de las Indias Occidentales cost 3.000 hombres. Mauricio pudo
-despus desplegar sus talentos polticos y administrativos: di al culto
-catlico las mayores libertades, emple en cargos importantes a muchos
-portugueses, favoreci el cultivo de los ingenios, la explotacin
-del palo brasil, etc. Todo esto importaba poco a la Compaa holandesa,
-que slo pensaba en el saqueo de ricas ciudades para que los dividendos
-fuesen mayores.</p>
-
-<p>Portugal y por consiguiente el Brasil iban a separarse de Espaa.
-Tenemos que confesar con sentimiento que los jesutas, si antes, lo
-mismo en el nuevo que en el viejo mundo, haban sido amigos de Espaa,
-a la sazn, all en las Indias y aqu en Europa manifestaban censurable
-desvo a nuestra poltica. Ellos, olvidndose de la proteccin que
-siempre les dispensamos, se pusieron algunas veces al lado de Francia
-y en contra de Espaa, y constantemente trabajaron para que Portugal
-consiguiera su independencia. Pusironse al lado de aquella revolucin
-que comenz el 1. de diciembre de 1640 y que coloc en el trono
-lusitano al duque de Braganza con el nombre de Juan IV. Pagles
-Juan IV (1640-1656) y Alfonso VI (1656-1683) concediendo toda clase
-de privilegios a los del Brasil, si bien el ltimo monarca y en sus ltimos
-aos se mostr con ellos bastante receloso. Antes haremos notar
-que el P. Antonio Vieira, defensor decidido de la dinasta de Braganza,
-con el objeto de salvar a los indgenas de la tirana de los colonos, fund
-la <i>Junta de Proteccin</i>, organiz el sistema de los aldeamientos y
-traz el modo de colonizar tierras regadas por el Amazonas. No recibieron
-bien tales reformas la gente del Sur, ya enemiga de las misiones,
-pues se halla probado que en el ao 1679, de 100.000 conversos que
-los misioneros tenan aldeados, apenas les quedaban 12.000. Cuando
-los religiosos perdieron las esperanzas en el Sur, pusieron sus ojos en
-el Norte, donde, si en un principio tuvieron ventajas, pronto se sublevaron
-contra ellos los colonos, obligndoles a embarcarse para Europa.
-Volvieron posteriormente; pero ya slo desempearon papel secundario
-en la vida del Brasil. Despus de los reinados de Pedro I (1683-1706) y
-de Juan V (1706-1750) vino el de Jos I (1750-1777) en cuyo tiempo el
-marqus de Pombal acab (1757) con las ltimas esperanzas de la Com<span class="pagenum"><a name="Page_488" id="Page_488">[488]</a></span>paa,
-arrojndola de aquella tierra que los misioneros contribuyeron a
-conservar para Portugal. Dbanla&mdash;dice el Sr. Reparaz&mdash;por sus
-grandes servicios parecida recompensa a la que ella diera a Espaa
-por los an mayores que a sta deba.<a name="FNanchor_647" id="FNanchor_647" href="#Footnote_647" class="fnanchor">[647]</a> La Compaa holandesa&mdash;escribe
-el Sr. Oliveira Martins&mdash;era un Estado constitudo pirticamente.
-Sean cuales fueren los errores y los vicios del Imperio portugus&mdash;digmoslo
-en honor nuestro&mdash;ms vale la nobleza, aunque brbara,
-de los conquistadores del Oriente, que la mezquina codicia de los
-mercaderes de Holanda. Acsennos de haber establecido en Amrica un
-feudalismo; declrense los vicios de nuestra administracin colonial; el
-hecho es que <i>cre</i> naciones, que hizo germinar y nacer las simientes de
-nuevas patrias ultramarinas, mientras que las Compaas holandesas
-jams crearon cosa alguna, a no ser un hbil sistema de robar el trabajo
-indgena, despus de terminado el perodo de productivas pirateras.
-Saquear y <i>atesorar</i>: tal fu el fin de esos institutos, nacidos exclusivamente
-del espritu mercantil; y si lo estrecho de la ambicin facilitaba
-la empresa y aumentaba la ganancia, el hecho es que, careciendo de
-todo pensamiento religioso, poltico o civilizador, esas empresas nada
-suponen en la historia de las manifestaciones nobles del genio humano
-y en la historia de la civilizacin.</p>
-
-<p>Registraremos en la historia del Brasil el hecho siguiente. All por
-el ao 1650, unos 40 negros procedentes de Guinea, despus de robar a
-sus amos algunas armas, huyeron a las selvas, establecindose en el sitio
-que aos antes ocupara cierto <i>quilombo</i> (aldea de libertos), destrudo
-por los holandeses. De todas partes acudieron esclavos y tambin hombres
-libres que huan de la tirana de los blancos<a name="FNanchor_648" id="FNanchor_648" href="#Footnote_648" class="fnanchor">[648]</a>. Cuando fueron
-muchos, se internaron ms en el pas y fundaron a Palmares. Poco despus
-se dirigieron a las haciendas ms prximas y robaron negras, mulatas
-y blancas. Si en un principio vivieron del merodeo, pronto se dedicaron
-a la agricultura y al comercio con los plantadores vecinos. Tenan
-sus leyes y, segn el historiador Rocha Pitta, formaron una Repblica
-rstica muito bem ordenada seu modo. El gobierno era electivo,
-y el jefe, llamado <i>Zombe</i>, conservaba el poder durante su vida; a
-su muerte deba elegirse el sucesor entre los ms bravos. Unos magistrados
-entendan en las cosas de la guerra y otros en los asuntos de la
-paz. La ley castigaba con pena de muerte el homicidio, el adulterio y
-el robo. El negro que se presentaba en Palmares despus de haber conquistado
-su libertad, quedaba libre; el que siendo esclavo era hecho pri<span class="pagenum"><a name="Page_489" id="Page_489">[489]</a></span>sionero
-en los ingenios, continuaba en la esclavitud. El que habiendo
-conseguido la libertad en Palmares volva a casa de sus antiguos amos,
-sufra la ltima pena; el que, esclavo en Palmares hua, era castigado
-con menos severidad. La Repblica de los negros contaba, los
-cincuenta aos de fundarse, con varias poblaciones importantes. La
-capital se hallaba defendida por grandes troncos de rboles, y se entraba
-en ella por tres puertas. Calculbase en 20.000 el nmero de
-sus habitantes, y en 10.000 el de los combatientes de todos los <i>quilombos</i>.</p>
-
-<p>Caetano de Mello, gobernador de Pernambuco, dispuso en el ao
-1696 la destruccin de Palmares. Las primeras tropas que mand fueron
-derrotadas, decidindose entonces a que un ejrcito de 7.000 hombres,
-mandados por Bernardo Vieira, y con fuerte artillera, se apoderase
-de la poblacin. Las murallas de madera fueron batidas y rotas
-por los caones; abiertas tres brechas, por ellas se arrojaron otras tantas
-columnas. Los hroes de Palmares defendieron el terreno palmo a
-palmo. Cuando el <i>Zombe</i> vi la causa perdida, seguido de los principales
-jefes, se arroj desde lo alto de un pen que haba dentro del recinto
-y cay hecho pedazos a los pies del vencedor. Los vencidos
-fueron exterminados, las casas destrudas y los plantos arrasados.
-As acab Palmares, permaneciendo desde entonces sometidos los esclavos.</p>
-
-<p>Pasando a otro orden de cosas, conviene no olvidar que en tiempo de
-Pedro I de Portugal se descubrieron nuevas minas en el Brasil, que, con
-sus productos, adems de remediarse aquella corte en sus necesidades
-interiores, pudo tomar parte en la desastrosa guerra de sucesin espaola.
-Ayud a Inglaterra, de cuya nacin fu una factora. Juan V, el
-<i>Fidelsimo</i>, amigo en demasa del fausto, contribuy con sus enormes
-gastos a empobrecer el reino, que marchaba poco a poco a su decadencia.
-Gast el Rey muchos millones en la fundacin de Academias, en el
-suntuoso convento de Mafra, en la concesin del ttulo de Patriarca
-para el arzobispo de Lisboa, etc. En su poca, el Brasil mand a Portugal
-los siguientes tesoros: 130 millones de cruzados en monedas de
-plata, 100.000 monedas de oro, 315 marcos de plata por acuar, 24.500
-marcos de oro, 700 arrobas de oro en polvo y 392 octavos de diamantes,
-que valan 40 millones de cruzados. Adems, el quinto real sobre
-las minas y el monopolio del palo brasil. Durante el reinado de Jos I
-(1750-1777) el marqus de Pombal expuls a los jesutas, y con doa
-Mara I (1777-1816) vino la reaccin contra el gran ministro. Cuando
-los franceses y espaoles se hicieron dueos de Portugal, la corte huy,
-quedando aquella nacin como colonia y el Brasil ascendi a metrpoli.<span class="pagenum"><a name="Page_490" id="Page_490">[490]</a></span>
-Juan VI (1816-1826), estableci su corte en el Brasil; pero cuando quiso
-regresar a lo que llamaba <i>o seu canap da Europa</i>, el Brasil no quiso
-volver a ser colonia y proclam emperador a D. Pedro de Braganza,
-hijo del citado Juan VI<a name="FNanchor_649" id="FNanchor_649" href="#Footnote_649" class="fnanchor">[649]</a>.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_491" id="Page_491">[491]</a></span></p>
-
-
-<h3 id="CAPITULO_XXX">CAPITULO XXX</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Administracin colonial.&mdash;Residencias y visitas: su poca importancia.&mdash;Repartimiento
-de cosas y de indios.&mdash;Encomiendas.&mdash;Reducciones.&mdash;Origen
-de la esclavitud.&mdash;El
-asiento.&mdash;Abolicin del comercio negrero.&mdash;Abolicin de
-la esclavitud.&mdash;Los extranjeros en las colonias.&mdash;Aislamiento
-de las colonias.</span></p>
-
-<p class="p2">Sostienen no pocos cronistas que las residencias tomadas a los virreyes,
-gobernadores, presidentes de las Audiencias, oidores y otros
-ministros de las Indias, fueron freno y castigo de malos ministros, premio
-y alabanza de los malos. No slo cuidaron los reyes de las residencias
-a dichos ministros cuando ellos salan de sus oficios o eran promovidos
-a otros, sino que tambin, durante el tiempo de su ejercicio, si
-haba quejas o dudas de su proceder dispusieron que se mandasen
-jueces que los visitaran. Los autores consideraron las visitas como
-asunto ms grave y estrecho que el de las residencias. Porque por la
-mucha mano y poder de los que han de ser visitados, y estar y durar
-como todava estn y duran en sus oficios, y que as podran tomar venganza
-de los que contra ellos se quejasen o depusiesen, es del todo cerrado
-y secreto, y por sola la informacin sumaria, sin citar para ella
-ni dar copia de los testigos, ni de sus deposiciones, se da por concluso.
-Y sin que el visitador pronuncie sentencia sobre los cargos que de la
-visita resulten, cerrada y sellada la enva al Supremo Consejo para que
-en l se vea y determine. Y con sola una sentencia queda fenecido, sin
-remedio ni recurso de apelacin o suplicacin<a name="FNanchor_650" id="FNanchor_650" href="#Footnote_650" class="fnanchor">[650]</a>. Del mismo modo los
-clrigos constitudos en Orden sacro, sin embargo de todos sus fueros
-y privilegios, aceptando cargos y oficios seculares, se hallaban sujetos
-a las residencias y visitas, pudiendo ser castigados por los excesos que
-cometieren. Recomienda Solrzano que las visitas sean cortas o que se
-hagan en poco tiempo, que los visitadores sean personas de conocida
-prudencia y suficiencia, y que no vayan prevenidos en contra de los
-que han de visitar o residenciar<a name="FNanchor_651" id="FNanchor_651" href="#Footnote_651" class="fnanchor">[651]</a>.</p>
-
-<p>Ni residencias ni visitas tenan mucho valor. Refirindose al Per<span class="pagenum"><a name="Page_492" id="Page_492">[492]</a></span>
-trasladaremos a este lugar lo que escriben Jorge Juan y Antonio
-Ulloa: Las residencias de los corregidores&mdash;tales son las palabras de
-los sabios escritores&mdash;se proveen, unas por el Consejo de Indias, y
-otras por los virreyes; stos slo tienen arbitrio para nombrar jueces
-quando los corregidores tienen concludo su gobierno, y en Espaa no
-se ha provedo su residencia en algn sujeto que la vaya a tomar; mas
-aun siendo en esta forma, es preciso que el juez nombrado por el Consejo
-se presente ante el virrey con sus despachos para que se le d el
-<i>Cmplase</i>. Luego que el corregidor tiene noticia del juez que le ha de
-residenciar, se vale de sus amigos en Lima para que le cortejen en su
-nombre y que le instruyan en lo necesario, a fin de que quando salga
-de aquella ciudad vaya ya convenido y que no haya en qu detenerse.
-Aqu es necesario advertir que adems del salario regular que se le
-considera al juez a costa del residenciado por espacio de tres meses, no
-obstante que la residencia no dura ms de quarenta das, est arreglado
-el valor de cada residencia proporcionado al del corregimiento, o
-ms propiamente, el indulto que da el corregidor a su juez para que le
-absuelva de todos los cargos que pudieran aparecer contra l. Esto est
-tan establecido y pblico que todos saben all que la residencia de tal
-corregimiento vale tanto, y la del otro, tanto, y as de todas; pero esto
-no obstante, si el corregidor ha agraviado a los vecinos espaoles de
-su jurisdiccin y hay rezelo de que stos le puedan hacer algunas acusaciones
-graves, en tal caso se levanta el precio por costo extraordinario;
-pero de qualquier modo el ajuste se hace y a poco ms costo sale
-libre el corregidor.</p>
-
-<p>Quando el juez de la residencia llega al lugar principal del corregimiento,
-la publica y hace fixar los carteles, corre las dems diligencias
-tomando informacin de los amigos y familiares del corregidor de
-que ha gobernado bien, que no ha hecho agravio a nadie, que ha tratado
-bien a los indios y, en fin, todo aquello que puede contribuir a su
-bien. Mas para que no se haga extraa tanta rectitud y bondad, buscan
-tres o quatro sugetos que depongan de l levemente, esto se justifica
-con el examen de los testigos que se llaman para su comprobacin,
-y concludo que obr mal, se le multa en cosas tan leves como el delito.
-En estas diligencias se hace un legajo de auto bien abultado, y se
-va pasando el tiempo hasta que terminado se cierra la residencia, se
-presenta en la Audiencia, queda aprobada, y el corregidor tan justificado
-como lo estaba antes de empezar su gobierno, y el juez que lo residenci
-ganancioso con lo que le ha valido aquel negocio. Estos ajustes
-se hacen con tanto descaro, y los precios de las residencias estn
-tan entablados, que en la de Valdivia suceda, que como este parage<span class="pagenum"><a name="Page_493" id="Page_493">[493]</a></span>
-est tan retirado del comercio de aquellos reynos, es regular que los
-gobernadores que entran sean jueces de residencia de los que acaban,
-y como el valor de la residencia pasase sucesivamente de uno a otro,
-tenan los gobernadores quatro talegas de mil pesos debaxo del catre
-donde dorman, a cuya cantidad no tocaban nunca porque no se les
-ofreca ocasin que les precisase a ello, y como luego que llegaba el sucesor,
-le ceda el que acababa aquella habitacin para mayor obsequio,
-al tiempo de acompaarle a dentro le sealaba los quatro mil pesos, y
-asegurndole que deban estar cabales, porque l no haba abierto las
-talegas, le deca que en aquella cantidad le haba dado la residencia
-su antecesor, y que l se la daba en lo mismo. Este mtodo se practic
-hasta despus que pasamos a aquellos reynos segn decan los del pays;
-pero no sabemos si contina todava; y si los quatro talegos estn intactos
-o no, despus de haber pasado baxo la posesin de tantos dueos,
-es cuestin de poca sustancia, siempre que pase por la misma cantidad.</p>
-
-<p>Si al tiempo que el juez est tomando la residencia ocurren algunos
-indios a deponer contra los corregidores algunas de las tiranas e injusticias
-que les ha hecho; o los desimpresionan de ello dicindoles que
-no se metan en pleitos, que traern malas consequencias contra ellos,
-porque el corregidor les tiene justificado lo contrario, o ya dndoles el
-corregidor una pequea cantidad de dinero (del mismo modo que se
-engaara a un nio ofendido) consiguen que desista de la queja; pero
-si los indios no consienten en recibir cosa alguna, mas insisten en pedir
-justicia, los reprehende el juez severamente dndoles a entender
-que se les hace demasiada equidad en no castigarles los delitos que el
-corregidor ha justificado contra ellos, y hacindose mediadores los
-mismos jueces, los persuaden, despus de haber sufrido tantas tiranas,
-a que les deben estar obligados por no haberlos castigado en la ocasin
-con la severidad que merecan sus delitos; de suerte que lo mismo es
-para los indios, que sus corregidores sean residenciados o no<a name="FNanchor_652" id="FNanchor_652" href="#Footnote_652" class="fnanchor">[652]</a>.</p>
-
-<p>Dada la autoridad de los sabios Jorge Juan y Antonio Ulloa, no extraarn
-nuestros lectores que hayamos copiado relacin tan larga.
-Adems, lo que ocurra en el Per con los corregidores, suceda en las
-dems colonias con los virreyes, gobernadores, presidentes de las Audiencias
-y dems ministros. Que algunas veces residentes y residenciados
-cumplan con su deber, no lo dudamos; pero lo general era lo que refieren
-con toda clase de detalles los ilustres marinos espaoles.</p>
-
-<p>Los repartimientos, tal como se hacan, eran grande iniquidad. Los
-corregidores deban llevar lo que fuere ms propio de cada corregimien<span class="pagenum"><a name="Page_494" id="Page_494">[494]</a></span>to
-(mulas, telas, frutos), y repartirlo entre los indios, si bien ponan el
-precio que les pareca y que la calidad sea mala les importaba poco.
-En lugar de mulas buenas entregaban animales que <i>no son ms que el
-pellejo</i>, las telas de lo peor y los frutos pasados o podridos. La tirana
-de los repartimientos no est reducida a los precios enormes a que obligan
-a comprar a los indios, pues es aun mucho mayor con respecto a las
-especies que les reparten, las quales, por la mayor parte, son gneros
-de ningn servicio o utilidad para ellos<a name="FNanchor_653" id="FNanchor_653" href="#Footnote_653" class="fnanchor">[653]</a>. A veces se reparten artculos
-que los indios no consumen, como sucede con el vino, aguardiente,
-aceite y aceitunas. El indio sale con la recua a su viaje, y como
-stos son tan largos y penosos en aquellos payses, sucede, frequentemente
-que se les fatigan las mulas en el camino, y se muere alguna; y
-como se hallan obligados a continuar el viaje, y sin dinero para fletar
-otra de su cuenta, se ve precisado el amo a vender una mula por un precio
-muy baxo, y suplir la falta de la mula muerta y de la vendida. As,
-pues, quando llega el amo a su destino, se halla con dos mulas menos, sin
-haber desquitado su importe, ms adeudado que antes, y sin dinero para
-mantenerse<a name="FNanchor_654" id="FNanchor_654" href="#Footnote_654" class="fnanchor">[654]</a>.</p>
-
-<p>Otro sentido tiene la palabra repartimiento: se refiere no slo a las
-cosas, sino a los individuos. Por varias cdulas se orden y mand que
-se hiciesen repartimientos de indios para labrar los campos, para hacer
-obras de lana y algodn y para beneficiar las minas de oro, plata y
-azogue. Entendemos por <i>obrajes</i>, las fbricas en donde se texen los paos,
-bayetas, sargas y otras telas de lana, conocidas en todo el Per
-con la voz de ropa de la tierra<a name="FNanchor_655" id="FNanchor_655" href="#Footnote_655" class="fnanchor">[655]</a>. El trabajo de los obrajes comienza
-desde que aclara el da hasta que la obscuridad de la noche no permite
-trabajar. La orden de ir a los obrajes causa ms temor en los indios,
-que todos los castigos rigorosos que ha inventado la impiedad contra
-ellos<a name="FNanchor_656" id="FNanchor_656" href="#Footnote_656" class="fnanchor">[656]</a>. Por lo que atae a la palabra <i>mita</i>, daremos la definicin del
-editor de <i>Noticias secretas de Amrica</i>. Despus de censurar la definicin
-dada por el <i>Diccionario de la Academia Espaola</i>, l da la siguiente:
-Conscripcin anual por la que un crecido nmero de hombres nacidos y
-reputados por libres, son arrastrados de sus pueblos y del seno de sus
-familias, a distancias de ms de cien leguas, para forzarlos al trabajo
-nocivo de las minas, al de las fbricas y otros ejercicios violentos, de los
-cuales apenas sobreviva una dcima parte para volver a sus casas<a name="FNanchor_657" id="FNanchor_657" href="#Footnote_657" class="fnanchor">[657]</a>.
-(<a href="#Ai">Apndice I.</a>)</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_495" id="Page_495">[495]</a></span>
-Si Coln, a la vuelta de su primera expedicin, trajo como esclavos
-algunos indgenas; si en el ao 1495 mand desde Nuevo Mundo varios
-indios para que se vendiesen como esclavos en los mercados de Andaluca,
-puede a nadie extraar que D. Francisco de Bobadilla, comendador
-de Calatrava, enviado a Santo Domingo para fiscalizar la conducta
-administrativa del Almirante, hiciera a los colonos espaoles repartimientos
-de indios (1498), los cuales haban de sujetarse a las labores
-del campo y a los penosos trabajos de las minas? Y D. Nicols de
-Ovando, comendador de Alcntara, sucesor de Bobadilla en el cargo
-de comisario regio, continu tambin los repartimientos de indios; medida
-que sancion Fernando el <i>Catlico</i>, regente a la sazn de Castilla,
-con fecha 30 de abril de 1508. En la <i>Instruccin</i> dada a Diego Coln,
-hijo del Almirante, en el ao 1509, a vuelta de la recomendacin de
-que se trate bien a los indios, se encarga que se les reduzca a vivir en
-poblaciones y que se respete el repartimiento hecho por Ovando. El
-Rey, pues, aceptaba los hechos; y los indios, por tanto, quedaban convertidos
-en siervos. El 14 de agosto de 1509 se autoriz al citado
-don Diego para un nuevo repartimiento. Lo mismo que en la Espaola,
-en la isla de San Juan se hicieron varios repartimientos, y lo
-mismo tiempo despus se hizo en todas nuestras colonias de las Indias.</p>
-
-<p>Con el objeto de cultivar aquel feracsimo suelo y hacer de los indios
-labradores que diesen vida y prosperidad a la industria, con la
-cual haban de enriquecerse descubridores y pobladores, se crearon las
-<i>Encomiendas</i>. Luego que se haya hecho la pacificacin... dice la
-ley 1., tt. VIII, lib. VI, el adelantado, gobernador o pacificador..., reparta
-los indios entre los pobladores, para que uno se encargue de los
-que fueren de su repartimiento y los defienda y ampare, proveyendo ministro
-que les ensee la doctrina cristiana y administre los Sacramentos,
-guardando nuestro patronazgo, y ensee a vivir en polica, haciendo
-lo dems que estn obligados los encomenderos en sus repartimientos,
-segn se dispone en las leyes de este libro.</p>
-
-<p>Veamos lo que sobre asunto tan importante dice Solrzano en su
-<i>Poltica Indiana</i>, lib. III, captulo I: Luego que por D. Cristbal Coln
-se comenzaron a poblar las primeras islas que en estas Indias se
-descubrieron, como estuviesen entonces tan llenas de indios, y los espaoles
-que las descubrieron y poblaron necesitasen de su servicio y trabajo,
-as para sus casas como para la busca y saca del oro y plata, labor
-de los campos, guarda de los ganados y otros ministerios, pidieron
-a D. Cristbal les repartiese algunos, para que acudiesen a ellos, y l
-lo hizo, porque le pareci por entonces conveniente e inexcusable.<span class="pagenum"><a name="Page_496" id="Page_496">[496]</a></span>
-Aade Solrzano que lo mismo hicieron Nicols de Ovando y otros gobernadores.
-Y porque respeto de lo referido&mdash;escribe tambin el citado
-historiador&mdash;les daban los indios por tiempo limitado y mientras
-otra cosa no dispusiese el Rey, y les encargaban su instruccin y enseanza
-en la religin y buenas costumbres, encomendndoles mucho sus
-personas y buen tratamiento, comenzaron estas reparticiones llamarse
-<i>encomiendas</i>, y los que reciban los indios en esta forma <i>encomenderos</i>
-o <i>comendatarios</i>, del verbo latino <i>commendo</i>, que unas veces significa
-recibir alguna cosa en guarda y depsito, y otras recibirla en
-amparo y proteccin, y como debajo de su fe y clientela, segn parece
-por muchos textos y autores que de esto tratan. Y esta ltima significacin
-juzga el Padre Jos de Acosta que es la que ms cuadra al nombre
-e intento de nuestras encomiendas, y que de ella pende su etimologa
-o derivacin, diciendo que as los llamaron encomenderos por el cuidado
-y providencia que deban tener de los indios que se pusieron debajo
-de su fe y amparo. Hace notar Solrzano, siguiendo la opinin del
-obispo de Chiapa, que los encomenderos, atendiendo ms a su provecho
-y ganancia que a la salud espiritual y temporal de los indios, les hacan
-trabajar de un modo excesivo, y aun los fatigaban ms que a las bestias.
-Tiempo adelante, los reyes no slo procuraron corregir los abusos
-de los encomenderos, sino que los cortaron de raz.</p>
-
-<p>Es evidente que el sistema de las encomiendas aprovechaba al Rey
-y a sus sbditos espaoles. Era aquello el feudalismo medioeval, aunque
-ms ventajoso para el soberano. Por lo que respecta a los indgenas,
-si pareca a primera vista que el servicio personal haba sido abolido,
-quedando slo el tributo del dinero, en realidad no haba sido as.
-Si la ley prohiba el servicio personal, la prctica lo autorizaba. El
-indio, dgase lo que se quiera en contrario, se hallaba sometido a un
-amo que tena sobre l poder desptico y arbitrario derivado de la costumbre,
-ya que no de la ley. Si el Rey haba limitado el gravamen de
-los indios al pago de un tributo, accedi luego a que trabajasen personalmente
-en las faenas agrcolas, en la crianza de ganados y en la explotacin
-de las minas. Trasladaremos aqu las palabras del distinguido
-escritor peruano don Enrique Torres Salamando, acerca de las encomiendas:
-Quejas inauditas&mdash;dice&mdash;, acusaciones innumerables se lanzan
-hoy contra el establecimiento de las encomiendas; pero es necesario,
-para juzgar desapasionadamente las instituciones, remontarse a
-la poca en que tuvieron origen, examinar con detenimiento si fu posible
-por otros medios satisfacer el propsito que se anhelaba conseguir.
-Estamos persuadidos&mdash;aade&mdash;de que si hoy estuviera en vigor la legislacin
-que debi regirlas y se cumpliera con estrictez, nuestros ind<span class="pagenum"><a name="Page_497" id="Page_497">[497]</a></span>genas
-no habran llegado al estado de abatimiento y degradacin en
-que se encuentran<a name="FNanchor_658" id="FNanchor_658" href="#Footnote_658" class="fnanchor">[658]</a>.</p>
-
-<p>A todo esto nos creemos obligados a hacer algunas observaciones.
-Es obvio que aventureros y conquistadores, ms codiciosos los primeros
-que los segundos, se fijaron principalmente en el descubrimiento de minas
-de oro y plata, las cuales se hallaban en tierras elevadas y montuosas.
-Los conquistadores obligaron a los indios a dejar sus viviendas
-de las llanuras y a establecerse en las cercanas de las minas, encontrando
-all las causas de su muerte: eran stas la insalubridad del terreno
-y el excesivo trabajo. Tambin haba que agregar las enfermedades
-que diezmaban a los indios, siendo la principal la viruela. No de
-otra manera se explica la rpida despoblacin que sufrieron algunas
-comarcas de las Indias. Los reyes y los gobiernos no siempre pudieron,
-ya por la distancia, ya por otros motivos, poner coto a las demasas
-de conquistadores y aventureros, resultando por ello la despoblacin
-cada vez ms grande.</p>
-
-<p>Por el Concilio Limense II, p. 2, c. 80, pg. 57, se dispuso lo siguiente:
-Que la muchedumbre de indios que est esparcida por diversos
-ranchos, se reduzcan a pueblos copiosos y concertados, como lo tiene
-mandado Su Majestad Catlica. Es evidente que los reyes y prncipes
-pueden mandar, obligar y forzar a sus vasallos, que viven esparcidos
-en los montes y campos, a reducirse en poblaciones<a name="FNanchor_659" id="FNanchor_659" href="#Footnote_659" class="fnanchor">[659]</a>. Era natural
-que los conquistadores y colonizadores, despus de arrostrar
-tantas fatigas y penalidades, quisiesen ganancia pronta y considerable,
-lo cual no poda conseguirse sin la explotacin de los pobres indgenas.
-Tampoco tenemos inconveniente en admitir que el gobierno de
-la metrpoli llevaba su bondad al extremo de no querer nada que pareciese
-carga o vejacin de los indios. En este dilema recurri el gobierno
- un trmino medio, creyendo que conciliaba los intereses de los
-conquistadores y de los conquistados, de los civilizadores y de los civilizados,
-sin que por ello perdiese la soberana de la Corona. Veamos
-en trminos breves y sencillos el fundamento de plan tan ingenioso y
-a la vez tan seguro. Para que los indios no viviesen divididos y separados
-por aquellas extensas sierras y por aquellos elevados montes, privados
-de todo beneficio espiritual y temporal, sin socorro de los ministros
-reales, se dispuso que fuesen reducidos a pueblos. Poniendo manos
-a la obra, las viviendas de los salvajes se convirtieron pronto en aldeas.
-La reduccin y poblacin haba de realizarse con tanta suavidad
-y blandura, que sin causar inconvenientes, diese motivo a los que no se<span class="pagenum"><a name="Page_498" id="Page_498">[498]</a></span>
-pudiesen poblar luego, que viendo el buen tratamiento y amparo de los
-ya reducidos, acudiesen a ofrecerse de su voluntad<a name="FNanchor_660" id="FNanchor_660" href="#Footnote_660" class="fnanchor">[660]</a>. Para la formacin
-de los mencionados pueblos, deban elegirse lugares que tuviesen
-comodidad de agua, tierras y montes, entradas y salidas, y labranzas,
-y un egido de una legua de largo, donde los indios pudiesen tener sus
-ganados, sin que se revolviesen con otros espaoles<a name="FNanchor_661" id="FNanchor_661" href="#Footnote_661" class="fnanchor">[661]</a>. Reservaban
-los reyes para la Corona muchas de las reducciones, en particular
-las de las cabeceras y puertos de mar; <i>encomendaban</i> o concedan las
-restantes a los individuos que les eran ms gratos.</p>
-
-<p>A su vez, los agraciados en las encomiendas o encomenderos, como
-correspondiendo a la gracia real, quedaban sujetos a las siguientes obligaciones:</p>
-
-<p class="p2 i2">1. Defender las personas y haciendas de los indios que tuvieran a
-su cargo, procurando que no recibiesen agravio alguno<a name="FNanchor_662" id="FNanchor_662" href="#Footnote_662" class="fnanchor">[662]</a>.</p>
-
-<p class="i2">2. Edificar en las reducciones iglesias, proveyndolas de todos los
-ornamentos necesarios, y sostener sacerdotes para que enseasen a los
-indios la doctrina cristiana y administrasen los Santos Sacramentos<a name="FNanchor_663" id="FNanchor_663" href="#Footnote_663" class="fnanchor">[663]</a>.</p>
-
-<p class="i2">3. Tener armas y caballos para defender la tierra en caso de guerra,
-y hacer en determinados tiempos sus correspondientes alardes con
-el objeto de hallarse siempre dispuestos, debiendo salir a campaa a su
-propia costa, si se les mandare<a name="FNanchor_664" id="FNanchor_664" href="#Footnote_664" class="fnanchor">[664]</a>.</p>
-
-<p class="i2">4. Tener casas pobladas en las ciudades cabezas de sus encomiendas<a name="FNanchor_665" id="FNanchor_665" href="#Footnote_665" class="fnanchor">[665]</a>.</p>
-
-<p class="i2">5. No podan ausentarse de la provincia y slo para asunto preciso
-poda el gobernador otorgarles cuatro meses de licencia; pero obligndoles
-a dejar escudero que hiciera sus veces. Si era para ir a Espaa
-y traer sus mujeres, se les concedan dos aos<a name="FNanchor_666" id="FNanchor_666" href="#Footnote_666" class="fnanchor">[666]</a>.</p>
-
-<p class="p2">Procurbase&mdash;y esto no deja de ser importante&mdash;que el encomendero
-no sacase de la encomienda una renta mayor de 2.000 pesos. A veces
-el residuo del tributo se distribua en pensiones que no podan exceder
-de 2.000 pesos, y a los que las reciban se les llamaba <i>pensionistas</i><a name="FNanchor_667" id="FNanchor_667" href="#Footnote_667" class="fnanchor">[667]</a>.
-En general, los reyes hacan merced de las encomiendas por dos
-vidas; la del agraciado y la de su sucesor. Despus, la encomienda volva
- la Corona, para que el Rey dispusiera de ella a su voluntad. Aun<span class="pagenum"><a name="Page_499" id="Page_499">[499]</a></span>que
-los encomenderos trabajaron con empeo para que las encomiendas
-fuesen dadas a perpetuidad, nada pudieron conseguir. Lo mismo las encomiendas
-que las pensiones eran concedidas por los virreyes, presidentes
-y gobernadores de las Indias; mas las provisiones de ellas deban
-ser sometidas, dentro de cierto trmino, a la confirmacin real, resultando&mdash;como
-dice un comentador&mdash;que Su Majestad era el que verdaderamente
-las otorgaba<a name="FNanchor_668" id="FNanchor_668" href="#Footnote_668" class="fnanchor">[668]</a>.</p>
-
-<p>Los abusos que se cometan con la excusa de los repartimientos, encomiendas
-y reducciones promovieron la indignacin de los dominicos,
-a cuya cabeza se puso&mdash;como tantas veces hemos dicho en esta obra&mdash;Fray
-Bartolom de las Casas. Gran parte de su vida sacerdotal pas el
-obispo de Chiapa declamando contra tales injusticias. Desde que en el
-ao 1515 se embarc para Espaa con la idea de llevar sus quejas a
-Fernando el <i>Catlico</i>, no ces en su obra humanitaria. Como D. Fernando
-se encontrase por entonces enfermo de cuerpo y hondamente preocupado
-con los asuntos polticos, hubo de delegar el asunto de las Indias
-a su secretario Conchillos, el cual, as como Fonseca, obispo de Burgos,
-eran opuestos al derecho de los indgenas. A la muerte de D. Fernando
-insisti Las Casas cerca de los regentes Cisneros y Adriano, logrando
-que el citado cardenal hiciese algo en favor de los indios. Al lado de
-Las Casas se pusieron Cisneros, Juan Lpez de Vivero, vulgarmente conocido
-con el nombre de su pueblo, <i>Palacios Rubios</i> (Salamanca) y algunos
-otros. Luego, a ruegos de Las Casas, se publicaron por Carlos V&mdash;como
-ya se ha dicho y repetimos ms adelante&mdash;famosas Ordenanzas;
-pero los delegados que fueron a implantar las Nuevas Leyes se pusieron
-al lado de los colonos, fracasando de este modo las gestiones del
-incansable protector de los indios.</p>
-
-<p>Terminaremos asunto de inters tan capital, con las siguientes observaciones:
-repartimientos, encomiendas y reducciones no merecen
-nuestras alabanzas. Reconocemos que, si buena fe gui a los fundadores,
-los resultados no correspondieron a lo que aqullos deseaban; pero
-las censuras de muchos escritores anglo-sajones son ms severas que
-justas. No negaremos que la organizacin civil y poltica de las colonias
-espaolas era distinta de la organizacin civil y poltica de las
-colonias inglesas; no negaremos que el catolicismo all y el protestantismo
-ac, influyeron en la manera de ser, en las costumbres de unas y
-de otras colonias.</p>
-
-<p>Ante la crtica apasionada de muchos escritores a nuestro sistema
-de repartimientos, encomiendas y reducciones, conviene recordar que
-frecuentemente los indios tuvieron protectores y no tiranos, y cuando<span class="pagenum"><a name="Page_500" id="Page_500">[500]</a></span>
-terminaron aqullas, el indgena pudo contar con una libertad cuasi
-completa. Si en Norte-Amrica no hubo repartimientos, encomiendas
-y reducciones, en cambio, los indgenas, sujetos al yugo de los conquistadores
-ingleses, no lograron entonces bienes de ninguna clase; y la
-sazn se mueren de hambre en los incultos desiertos del Arkansas. Adems,
-si con la organizacin y poltica de las colonias espaolas, el indio
-tuvo un amo, en los Estados Unidos, sin dicho sistema de organizacin,
-tuvo muchos amos, hallndose expuesto siempre a los desmanes de grosera
-e indisciplinada soldadesca.</p>
-
-<p>Somos de opinin que, despus de la independencia, despus que se
-rompieron los vnculos que unan las colonias a la metrpoli, se manifestaron
-los caracteres diferenciales de una y de otra raza, distinguindose
-entonces el positivismo anglo-sajn y el idealismo latino. Por eso,
-mientras los primeros buscaban el bienestar por el orden, el trabajo y
-la formalidad, los segundos, impacientes, desconfiados y revolucionarios
-corran por terrenos ignorados, con la fogosidad y el atolondramiento
-de la juventud.</p>
-
-<p>En suma, puede asegurarse: 1. Que el conquistador o colonizador
-espaol tuvo menos ventajas con su poltica que el conquistador o colonizador
-anglo-sajn; 2. Que el indgena, si fu encadenado por el primero,
-sufri la dura y tirnica ley del segundo. Encontr el pobre indio
-en todas partes la tirana, lo mismo en la Amrica Meridional que
-en la Septentrional, lo mismo o quiz menos bajo la raza espaola que
-bajo el poder de la raza anglo-sajona. Reptese en todos los tonos que
-el espaol, no compadecindose del indio, le oblig a extraer el oro y la
-plata de las minas; pero, no hicieron lo mismo entonces, despus y
-siempre los ingleses? Adquirieron la independencia las colonias, no por
-los celos de los criollos contra los europeos, no por el mal trato de la
-metrpoli, no por las nuevas ideas polticas de los principales jefes del
-movimiento, sino porque as deba ser, porque deban salir de la tutela
-donde haban estado tanto tiempo.</p>
-
-<p>La esclavitud no ech profundas races en las Indias. El esclavo no
-fu considerado como una bestia de carga, ni se le maltrataba, ni se le
-atormentaba. Se le manumita con harta frecuencia, sucediendo no pocas
-veces que rechazaba la libertad concedida por los dueos. Raramente
-se rebel contra sus amos. Consideremos el origen de la esclavitud.
-Los conquistadores y colonos se encontraron con la necesidad
-de cultivar la tierra y extraer el mineral de las minas. La raza indgena
-era poco a propsito para lo uno y para lo otro, naciendo entonces la
-idea de llevar al Nuevo Mundo esclavos negros, gente, en general, robusta
-y fuerte. El emperador Carlos V, por vez primera, autoriz en<span class="pagenum"><a name="Page_501" id="Page_501">[501]</a></span>
-el ao 1517 a un flamenco para que introdujese esclavos africanos en
-Amrica. A las mil maravillas cumpli su cometido el compatriota del
-Csar, pues&mdash;cuentan&mdash;que cinco aos despus de la concesin del privilegio,
-los negros de Santo Domingo eran ms numerosos que los blancos.
-No huelga decir que, segn algunos cronistas, ya en 1505 se haban
-introducido 17 negros en la Isla Espaola para trabajar las minas, y en
-1510, pasaron de 100<a name="FNanchor_669" id="FNanchor_669" href="#Footnote_669" class="fnanchor">[669]</a>.</p>
-
-<p>En mayor o menor nmero y con ms frecuencia o menos frecuencia,
-continuaron concedindose los privilegios de introduccin o <i>asiento</i>,
-hasta que al fin qued prohibido el trfico negrero en el Congreso de
-Viena (1. noviembre 1814 al 9 julio 1815). En l se acord la abolicin
-del comercio de negros; mas la ejecucin de semejante medida
-deba ser lenta, por cuanto se dej a Inglaterra, Rusia, Austria, Prusia,
-Francia, Espaa, Portugal y Suecia la designacin de la poca en
-que cada una de dichas naciones quisiera realizarla. Las potencias
-ms interesadas en abolir la trata de negros eran Francia, Espaa y
-Portugal<a name="FNanchor_670" id="FNanchor_670" href="#Footnote_670" class="fnanchor">[670]</a>. El comercio de esclavos se aument considerablemente
-despus de prohibido, lo cual hizo que, tiempo adelante, la Gran Bretaa,
-Austria, Francia y Rusia pusiesen en prctica lo que el Congreso
-de Viena haba propuesto, firmando (20 diciembre 1841) un tratado
-para impedir el inhumano trfico.</p>
-
-<p>El remedio ms radical para acabar con el trfico de negros era la
-abolicin de la esclavitud. El gobierno ingls proclam en 1831 la libertad
-inmediata de todos los esclavos de la Corona, contestando a los
-clamores de los colonos con la abolicin de la esclavitud en las colonias
-occidentales para el 1. de agosto de 1834. Roberto Peel, que no haba
-sido partidario de la citada abolicin, la llam la ms feliz reforma de
-que el mundo social puede ofrecer ejemplo. Tambin, poco a poco, los
-gobiernos espaoles realizaron reforma tan transcendental.</p>
-
-<p>Pocos <i>extranjeros</i> vivan en nuestras colonias. No slo eran mal mirados
-por los monarcas espaoles, sino que hasta el siglo <span class="smcap">xviii</span> se les
-prohiba establecerse en las posesiones de la India. Cuando lo hacan,
-se mandaba que sin excusa alguna y en el menor tiempo posible, saliesen
-con sus familias de las citadas provincias. No es extrao, pues, que
-fuesen muy pocos los extranjeros que se arriesgasen a vivir en las colonias,
-dndose el caso que Humboldt, durante los cinco aos que viaj
-por el virreinato de Mxico, <i>slo encontr un alemn</i>. Segn el censo
-de 1809, en Chile apenas haba 80 extranjeros. Todos, lo mismo en la
-metrpoli que en Amrica, queran el aislamiento de las colonias.<span class="pagenum"><a name="Page_502" id="Page_502">[502]</a></span>
-Teman los reyes que los extranjeros haban de propagar en aquellos
-pases el espritu revolucionario, y por esta razn aislaron sus colonias
-del resto del mundo. No puede negarse que sacrificaron el progreso intelectual
-al fanatismo poltico y religioso. No andaban del todo separados
-de la verdad, segn tendremos lugar de ver ms adelante.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_503" id="Page_503">[503]</a></span></p>
-
-<h3 id="CAPITULO_XXXI">CAPITULO XXXI</h3></div>
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Organizacin colonial: virreinatos.&mdash;Gobernadores generales.&mdash;Las
-Intendencias.&mdash;Los gobiernos del Brasil.&mdash;Las
-Audiencias: nombres de las Audiencias.&mdash;Atribuciones de
-los virreyes, gobernadores generales, intendentes, Audiencias
-y presidentes.&mdash;Regentes de las Audiencias.&mdash;Consulados
-y cabildos en las colonias de Espaa.&mdash;Alcaldes
-ordinarios y corregidores.&mdash;Tribunales de minera y de
-cuentas.&mdash;Gobierno poltico y elementos de que constaba.</span></p>
-
-<p class="p2">Los <i>Virreyes</i>, <i>Proreges</i> <i>Vice Reges</i> eran vicarios o representantes
-del Rey. Al establecerse los primeros virreinatos, la autoridad de los
-virreyes era casi ilimitada, hasta el punto que el Rey declar que en
-todos los casos y negocios que se ofrecieren, hagan lo que les pareciere
-y vieren que conviene, y provean todo aquello que Nos podramos hacer
-y proveer, de cualquiera calidad y condicin que sea, en las provincias
-de su cargo, si por nuestra persona se gobernasen, en lo que no tuvieren
-especial prohibicin. Es cierto, pues, que por la Cdula dada el
-ao 1528 los virreyes y las dems altas autoridades en cada regin, se
-hallaban autorizados para suspender el cumplimiento de aquellas rdenes,
-si por cumplirlas se introduciese escndalo conocido o dao irreparable.
-Mucho tiempo despus, en una Real Cdula dada en el palacio
-de El Escorial a 19 de julio de 1614, se deca lo siguiente: Que a
-los virreyes se les debe guardar y guarde la misma obediencia y respeto
-que al Rey, sin poner en esto dificultad, ni contradiccin, ni interpretacin
-alguna. Y con apercibimiento que a los que a esto contravinieren,
-incurrirn en las penas puestas por derecho a los que no obedecen
-los mandamientos reales, y las dems que all de nuevo pone y refiere.
-Atribuciones tan amplias no excluan que de cuando en cuando se
-mandasen <i>Instrucciones Reales</i>, que determinaban la conducta que deban
-seguir. Del mismo modo que a los oidores y a otros funcionarios, se sujetaba
-a los virreyes a juicio de residencia y les estaba prohibido todo
-gnero de contrato y granjera. Frecuentemente las Audiencias, con
-ms o menos razn, suscitaron cuestiones de competencia a los virreyes,
-resultando de ello graves conflictos, pues en ciertos casos y<span class="pagenum"><a name="Page_504" id="Page_504">[504]</a></span>
-en ciertos asuntos tenan atribuciones superiores a dichos virreyes.
-(<a href="#Aj">Apndice J.</a>)</p>
-
-<p>El gobernador general, nombrado por la Corona, conoca de todos
-los asuntos de administracin y polica, hasta el punto que nombraba
-para las plazas vacantes en los diversos empleos pblicos, dispona de
-las tierras de la Corona, etc.</p>
-
-<p>Es de advertir que tanto el virrey como el presidente gobernador
-eran casi siempre funcionarios peninsulares, muy rara vez americanos.
-Apenas se encuentra alguno natural del reino o provincia que se le encargaba
-gobernar. Dice uno de los historiadores nacionales contemporneos
-de la independencia que, entre los 160 virreyes que hubo en
-Amrica, slo cuatro fueron americanos, y entre ms de 600 presidentes
-slo 14<a name="FNanchor_671" id="FNanchor_671" href="#Footnote_671" class="fnanchor">[671]</a>. Entre los gobernadores de Chile, desde D. Pedro de
-Valdivia hasta D. Francisco Garca Carrasco, nicamente se registra
-el nombre de un chileno, y esto interinamente y por poco tiempo.</p>
-
-<p>El virrey representaba al monarca, y la Audiencia la Justicia y
-a la ley; era, adems, la Audiencia el Consejo consultivo del virrey o
-del presidente gobernador.</p>
-
-<p>El cabildo era representante del respectivo pueblo o vecindario, y
-atenda a los intereses locales. Los individuos de las citadas corporaciones
-eran nombrados por el gobierno peninsular. Si en los primeros
-tiempos deban ser elegidos los regidores, despus fueron nombrados
-por merced del Rey, y a veces tales cargos se adjudicaban al mejor
-postor. Los alcaldes que, entre otras atribuciones, tenan la de administrar
-justicia en primera instancia, formaban parte de los cabildos y
-eran elegidos por los individuos de estas corporaciones.</p>
-
-<p>Consideremos ahora los virreinatos y capitanas generales existentes
-en la Amrica espaola al iniciarse la guerra de la independencia.
-Los virreinatos eran cuatro: el de <i>Mxico</i> o <i>Nueva Espaa</i><a name="FNanchor_672" id="FNanchor_672" href="#Footnote_672" class="fnanchor">[672]</a>; el
-del <i>Per</i> o <i>Nueva Castilla</i><a name="FNanchor_673" id="FNanchor_673" href="#Footnote_673" class="fnanchor">[673]</a>; el de <i>Santa F de Bogot</i> o <i>Nueva Granada</i>,
-que databa de 1717<a name="FNanchor_674" id="FNanchor_674" href="#Footnote_674" class="fnanchor">[674]</a>, y el de <i>Buenos Aires</i>, de 1776-78. Los
-dos virreinatos ltimos fueron formados a expensas de los dos primeros.
-(<a href="#Al">Apndice L.</a>)</p>
-
-<p>Las capitanas generales eran las de la <i>Espaola</i>, <i>Guatemala</i>, <i>Chile</i>
-y <i>Venezuela</i>.</p>
-
-<p>Segn la ordenanza de 1803, las Intendencias o provincias eran las<span class="pagenum"><a name="Page_505" id="Page_505">[505]</a></span>
-siguientes: El virreinato de Mxico comprenda las intendencias de
-<i>Puebla de los Angeles</i>, <i>Nueva Veracruz</i>, <i>Mrida de Yucatn</i>, <i>Antequera
-de Oaxaca</i>, <i>Valladolid de Mechoacn</i>, <i>Santa Fe de Guanajuato</i>, <i>San Luis
-de Potos</i>, <i>Guadalajara</i>, <i>Zacatecas</i>, <i>Durango</i> y <i>Sonora</i>.</p>
-
-<p>El virreinato del Per, las intendencias de <i>Farnia</i>, <i>Trujillo</i>, <i>Cuzco</i>,
-<i>Gusmanga</i>, <i>Huancavalica</i>, <i>Arequipa</i>, <i>Chiloe</i> y <i>Puno</i>.</p>
-
-<p>El virreinato de Santa Fe de Bogot o Nueva Granada, las intendencias
-de <i>Quito</i>, <i>Popayn</i>, <i>Cuenca</i>, <i>Cartagena</i> y <i>Panam</i>.</p>
-
-<p>El virreinato de Buenos Aires, las intendencias de <i>Paraguay</i>, <i>Crdoba</i>,
-<i>Tucumn</i>, <i>Salta</i>, <i>Cochabambo</i>, <i>Paz</i>, <i>Plata</i> y <i>Potos</i>.</p>
-
-<p>La capitana general de la Espaola, los gobiernos de <i>Cuba</i>, de
-<i>Puerto Rico</i> y de las posesiones de la <i>Florida</i> y de la <i>Luisiana</i>.</p>
-
-<p>La capitana general de Guatemala, las intendencias del <i>Salvador</i>,
-<i>Comayagua</i>, <i>Nicaragua</i>, <i>Chiapa</i> y <i>Guatemala</i>.</p>
-
-<p>La capitana general de Chile, las intendencias de <i>Santiago</i> y <i>Concepcin</i>.</p>
-
-<p>La capitana general de Venezuela, las intendencias de <i>Caracas</i>,
-<i>Maracaibo</i>, <i>Barinas</i>, <i>Cuman</i> y <i>Guayana</i>.</p>
-
-<p>Las <i>Intendencias</i>, establecidas en Espaa desde el ao 1718, se intent
-crearlas en Mxico en 1768&mdash;de acuerdo con el visitador D. Jos
-Glvez&mdash;por el virrey marqus de Croix. Tambin desech el proyecto
-el virrey Bucareli; pero lo acept D. Bernardo Glvez, conde de Glvez,
-en 1786, publicndose entonces la clebre <i>Instruccin de Intendentes</i><a name="FNanchor_675" id="FNanchor_675" href="#Footnote_675" class="fnanchor">[675]</a>.
-Algunas observaciones debemos hacer a la citada Ordenanza. En
-la Introduccin de la <i>Instruccin de Intendentes</i> dice el rey Carlos III que
-movido de paternal amor a sus vasallos y deseoso de poner en buen orden,
-felicidad y defensa los dilatados dominios de las dos Amricas, ha
-resuelto, con muy fundados informes y maduro examen, establecer en el
-reino de Nueva Espaa intendentes de ejrcito y provincia, para que dotados
-de autoridad y sueldos competentes, gobiernen aquellos pueblos y
-habitantes en la parte que se les confa. La Instruccin consta de 306
-artculos, divididos en cinco grupos: en el primero se establecen <i>bases</i>,
-y en los siguientes las causas de <i>justicia</i>, <i>polica</i>, <i>hacienda</i> y <i>guerra</i>. Por
-el art. 1. se divida el reino de Mxico en doce intendencias, las cuales
-tomaran el nombre de la poblacin que se erigiese en capital. Por el
-2., se confirmaba la autoridad que al virrey conferan las leyes de Indias,
-pero dejando al cuidado de los intendentes todo lo relativo a la
-Real Hacienda. Por los dems artculos se deslindaban con toda claridad
-las facultades de los intendentes respecto a los virreyes, en parti<span class="pagenum"><a name="Page_506" id="Page_506">[506]</a></span>cular
-en lo referente a la agricultura, industria, abastecimiento, sanidad
-y beneficencia de los pueblos.</p>
-
-<p>Comprendanse las <i>bases</i> desde los artculos 1. al 14: en los doce
-primeros se trataba de la creacin de intendentes y de sus facultades,
-de las atribuciones de la junta, y las de los gobernadores y jueces subdelegados;
-en los dos ltimos de las elecciones de alcaldes indios.</p>
-
-<p>A la <i>causa de justicia</i> pertenecan los artculos desde el 15 al 56 y
-en ellos se trataba de los asesores y asuntos de justicia, de los propios,
-arbitrios y bienes de la comunidad, y de los escribanos y notarios,
-multas y penas de Cmara y los informes reservados al gobierno supremo.</p>
-
-<p>A la <i>causa de polica</i> desde el 57 al 74, en los cuales se trata, ya
-de varios preceptos de polica y buen gobierno, ya de los psitos, alhndigas
-y moneda.</p>
-
-<p>A la <i>causa de hacienda</i> desde el 75 al 249: estudiase la jurisdiccin
-privativa de hacienda y las facultades econmicas de sus ministros,
-del tabaco, causas de fraudes, tierras realengas, confiscaciones, presas,
-naufragios y mostrencos, del fuero de hacienda, montepo, escribanos
-de hacienda y registros, de los ministros generales y principales de
-hacienda, del libro de la razn general, de la administracin, arriendo
-de rentas y repartimientos de contribuciones, del tributo de indios y
-las alcabalas, de varias rentas, como el pulque, plvora, naipes, minas
-y azogues, papel sellado, lanzas y medias annatas, salinas, pulperas y
-oficios vendibles y renunciables, de la Bula de Cruzada, diezmos, vacantes
-mayores y menores, media annata y mesada eclesistica, subasta
-de rentas menores, dotacin de prrocos y espolios de prelados, y
-de la traslacin de caudales, arcas y tanteos mensuales, facultades del
-superintendente general y sus delegados, y otros asuntos interiores.</p>
-
-<p>A la <i>causa de la guerra</i>, desde el 250 al 306: se ocupan de los ajustes
-y marchas, revistas de tropas, hospitales, almacenes de artillera,
-prerrogativas, honores y sueldos de los intendentes.</p>
-
-<p>La citada Ordenanza se di primero a Mxico, hacindose luego
-extensiva a Lima, Buenos Aires, Chile, Guatemala, y, por ltimo, a la
-isla de Cuba en 7 de noviembre del ao 1791. La <i>Instruccin de Intendentes</i>
-sigui hasta el 1803 en que la modific Carlos IV.</p>
-
-<p>Se propusieron principalmente las <i>Intendencias</i>, centralizar la administracin
-y aumentar los ingresos de la Corona; pero causaron grave
-dao a los municipios. Los intendentes arrebataron a los cabildos toda
-libertad administrativa, anulando a los antiguos corregidores y apropindose
-el conocimiento de los asuntos de agricultura, comercio, minera,
-caminos y ornato pblico.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_507" id="Page_507">[507]</a></span>
-Las Capitanas (Gobiernos) del Brasil eran las siguientes: <i>Tamarac</i>,
-<i>Pernambuco</i>, <i>Todos los Santos</i>, <i>Isleos</i>, <i>Puerto Seguro</i>, <i>Espritu Santo</i>,
-<i>Ro de Janeiro</i> y <i>San Vicente</i>. En la Capitana o Gobernacin de Todos
-los Santos, resida el gobernador, el auditor general de toda la costa y
-el obispo.</p>
-
-<p>Las Audiencias se crearon por el orden que despus diremos; pero
-antes se trasladar aqu la siguiente ley del Rey Felipe IV:</p>
-
-<p class="p2 i2">Por quanto en lo que hasta aora se ha descubierto de nuestros Reynos
-y Seoros de las Indias, estn fundadas doze Audiencias y Chancilleras
-Reales, con los lmites que se expresan en las leyes siguientes,
-para que nuestros vasallos tengan quien los rija y gobierne en paz y en
-justicia, y sus distritos se han dividido en Gobiernos, Corregimientos y
-Alcaldas mayores, cuya provision se haze segun nuestras leyes y rdenes,
-y estn subordinados a las Reales Audiencias, y todos a nuestro
-Supremo Consejo de las Indias, que representa nuestra Real persona.
-Establecemos y mandamos, que por aora, y mientras no ordenaremos
-otra cosa, se conserven las dichas doze Audiencias, y en el distrito de
-cada una los Gobiernos, Corregimientos y Alcaldas mayores, que al
-presente hay, y en ello no se haga novedad, sin expressa orden nuestra,
-o del dicho nuestro Consejo<a name="FNanchor_676" id="FNanchor_676" href="#Footnote_676" class="fnanchor">[676]</a>.</p>
-
-<p class="i2">I. El emperador Carlos V, con fecha 14 de septiembre de 1526,
-fund la <i>Audiencia de Santo Domingo</i>, que comprenda las Islas de Barlovento
-y de la costa de Tierra Firme, y en ellas las gobernaciones de
-Venezuela, Nueva Andaluca, el Ro de la Hacha y provincias del Dorado<a name="FNanchor_677" id="FNanchor_677" href="#Footnote_677" class="fnanchor">[677]</a>.</p>
-
-<p class="i2">II. La de <i>Mxico Nueva Espaa</i> que cre Carlos V el 9 de noviembre
-y 13 de diciembre de 1527, comprenda las provincias llamadas de
-Nueva Espaa, con las de Yucatn, Cozumel y Tabasco; y por la costa
-de la mar del Norte y Seno Mexicano hasta el Cabo de la Florida; y
-por la mar del Sur, desde donde acaban los trminos de la Audiencia
-de Guatemala hasta donde comienzan los de la Galicia<a name="FNanchor_678" id="FNanchor_678" href="#Footnote_678" class="fnanchor">[678]</a>.</p>
-
-<p class="i2">III. La de <i>Panam</i>, que fund Carlos V el 30 de febrero de 1535 y
-2 de marzo de 1537, y cuya jurisdiccin llegaba a la provincia de Castilla
-del Oro hasta Portobelo y su tierra, la ciudad de Natn y su tierra,
-la gobernacin de Veragua; y por el mar del Sur, azia el Per, hasta
-el Puerto de la Buenaventura, exclusive, y desde Portobelo, azia
-Cartagena hasta el ro del Darin, exclusive, con el golfo de Urab y
-Tierra Firme, partiendo trminos por el Levante y Medioda con las<span class="pagenum"><a name="Page_508" id="Page_508">[508]</a></span>
-Audiencias del Nuevo Reyno de Granada y San Francisco del Quito;
-por el Poniente con la de Santiago de Guatemala, y por el Septentrin
-y Medioda con los dos mares, de Norte y Sur<a name="FNanchor_679" id="FNanchor_679" href="#Footnote_679" class="fnanchor">[679]</a>.</p>
-
-<p class="i2">IV. La de la <i>Ciudad de los Reyes</i> o de <i>Lima</i> (Per), fundada por
-Carlos V el 20 de noviembre de 1542, cuyo distrito era la costa que hay
-desde dicha ciudad hasta el reyno de Chile exclusive, y por la tierra
-adentro a San Miguel de Piura, Caxamarca, Chachapoyas, Moyobamba
-y los Motilones, inclusive, y hasta el Callao exclusive, por los trminos
-que se sealan a la Real Audiencia de la Plata y la ciudad del
-Cuzco con los suyos, inclusive, partiendo trminos por el Septentrin
-con la Real Audiencia de Quito; por el Medioda con la de la Plata; por
-el Poniente con la mar del Sur, y por el Levante con provincias no
-descubiertas<a name="FNanchor_680" id="FNanchor_680" href="#Footnote_680" class="fnanchor">[680]</a>.</p>
-
-<p class="i2">V. La de los <i>Confines de Guatemala y Nicaragua</i>, creada por Real
-Cdula de Carlos V el 13 de septiembre de 1543, y que tuvo a su cargo
-la gobernacin de las dichas provincias y sus adherentes, esto es,
-Guatemala, Nicaragua, Chiapa, Higueras, Cabo de Honduras, la Vera-Paz
-y Soconusco, con las islas de la costa<a name="FNanchor_681" id="FNanchor_681" href="#Footnote_681" class="fnanchor">[681]</a>.</p>
-
-<p class="i2">VI. La de <i>Guadalajara o Nueva Galicia</i>, creada por Real Cdula de
-Carlos V el 13 de febrero de 1548: se estableci primero en Compostela,
-trasladndose luego a Guadalajara, porque era sitio ms agradable,
-ms sano, ms frtil y abundante...<a name="FNanchor_682" id="FNanchor_682" href="#Footnote_682" class="fnanchor">[682]</a>. Tena por distrito las provincias
-de la Nueva Galicia, Culiacn, Copala, Colima y Zacatula con
-los pueblos de Avalos<a name="FNanchor_683" id="FNanchor_683" href="#Footnote_683" class="fnanchor">[683]</a>.</p>
-
-<p class="i2">VII. La del <i>Nuevo Reino de Granada</i> o de <i>Santa Fe de Bogot</i>,
-fundada por el Emperador el 17 de julio de 1549, tena por distrito las
-provincias del Nuevo Reino y las de Santa Marta, Ro de San Juan y
-la de Popayn, excepto los lugares de ella, sealados a la Audiencia de
-Quito, y de la Guayana o Dorado tenga lo que no fuere de la Audiencia
-de la Espaola y toda la provincia de Cartagena, partiendo trminos...<a name="FNanchor_684" id="FNanchor_684" href="#Footnote_684" class="fnanchor">[684]</a>.</p>
-
-<p class="i2">VIII. La de las <i>Charcas</i> o de la <i>Plata</i>, creada por Felipe II el 4 de
-septiembre de 1559, que comprenda la provincia de las Charcas y todo
-el Callao, con las Provincias de Sangabana, Carabaya, Juries y Dieguitas,
-Moyos y Chunchos y Santa Cruz de la Sierra<a name="FNanchor_685" id="FNanchor_685" href="#Footnote_685" class="fnanchor">[685]</a>.</p>
-
-<p class="i2"><span class="pagenum"><a name="Page_509" id="Page_509">[509]</a></span>
-IX. La de <i>San Francisco de Quito</i>, en el Per, que erigi Felipe II
-por Real Cdula del 29 de noviembre de 1563: comprenda su distrito
-la provincia de Quito, y por la costa azia la parte de la ciudad de los
-Reyes, hasta el puerto de Payta exclusive, y por la tierra adentro
-hasta Piura, Caxamarca, Chachapoyas, Moyobamba y Motilones exclusive,
-azia esta parte los pueblos de Jan, Valladolid, Loja, Zamora,
-Cuenca, la Zarza y Guayaquil, con todos los dems pueblos que estuvieren
-en sus comarcas y se poblaren, y azia la parte de los pueblos de
-la Canela y Quijos, con los dems que se descubrieren; y por la costa
-azia el Panam, hasta el puerto de Buenaventura, inclusive; y la tierra
-adentro a Pasto, Popayn, Cali, Buga, Chapanchica y Guachicona...<a name="FNanchor_686" id="FNanchor_686" href="#Footnote_686" class="fnanchor">[686]</a>.</p>
-
-<p class="i2">X. La de <i>Manila</i>, en la isla de Luzn, Cabeza de las Filipinas<a name="FNanchor_687" id="FNanchor_687" href="#Footnote_687" class="fnanchor">[687]</a>.</p>
-
-<p class="i2">XI. La de <i>Santiago de Chile</i>, fundada por Felipe III por Real Cdula
-del 17 de febrero de 1609 y por Felipe IV en la Recopilacin de Leyes
-de los Reynos de Indias, comprende su distrito todo el reino de
-Chile<a name="FNanchor_688" id="FNanchor_688" href="#Footnote_688" class="fnanchor">[688]</a>. En el reinado de Felipe V de Borbn y en el ao de 1710 haba
-Audiencia en la provincia de Chile<a name="FNanchor_689" id="FNanchor_689" href="#Footnote_689" class="fnanchor">[689]</a>.</p>
-
-<p class="i2">XII. La de la <i>Trinidad, Puerto de Buenos Ayres</i>, fu fundada por
-Felipe IV el 2 de noviembre de 1661: tena por distrito las ciudades,
-villas y lugares de las provincias del Ro de la Plata, Paraguay y Tucumn,
-que hasta entonces haban pertenecido a la Audiencia de los
-Charcas<a name="FNanchor_690" id="FNanchor_690" href="#Footnote_690" class="fnanchor">[690]</a>.</p>
-
-<p class="i2">XIII. La de <i>Caracas</i>, creada por Carlos III (13 junio 1786) comprenda
-la parte espaola de Santo Domingo, Cuba y Puerto Rico.</p>
-
-<p class="i2">XIV. La del <i>Cuzco</i>, que fund Carlos III (Real orden de 26 de febrero
-de 1787) comprenda slo su extensa provincia.</p>
-
-<p class="p2">Por lo que respecta a la Audiencia de <i>Panam</i>, encontramos las noticias
-siguientes: Felipe II, desde Aranjuez (19 mayo 1568) hubo de
-mandar que, si la Audiencia y Chancillera Real de la ciudad de Santiago
-de la provincia de Guatemala se haba trasladado a Panam de la
-provincia de Tierra Firme, a la sazn dispona que volviese a dicha
-ciudad de Santiago<a name="FNanchor_691" id="FNanchor_691" href="#Footnote_691" class="fnanchor">[691]</a>. No debi de volver, por cuanto el mismo Rey
-desde Madrid (6 febrero de 1571) se dirigi al Presidente y Oidores
-de la Audiencia de la ciudad de Panam de la provincia de Tierra<span class="pagenum"><a name="Page_510" id="Page_510">[510]</a></span>
-Firme, para decirles que obedeciesen en todo al virrey del Per<a name="FNanchor_692" id="FNanchor_692" href="#Footnote_692" class="fnanchor">[692]</a>.</p>
-
-<p>Que haba Audiencia en Panam en el ao 1645 tambin lo prueba el
-documento siguiente:</p>
-
-<p>Administracin de justicia: Hecho presente al Obispo de la ciudad
-de Panam, la falta que haba de ella en aquella Audiencia, porque siendo
-solos dos Oidores, el uno estaba ausente y el otro enfermo, amigo del
-Presidente, por cuya razn haca ste lo que quera, muy distante de la
-fidelidad con que deba ejercer un cargo: Resolvi S. M. mirase por sus
-obejas conforme a su obligacin, y si tuviese que dar alguna queja contra
-los ministros de dicha Audiencia, no lo hiciese a bulto y con palabras
-equvocas.<a name="FNanchor_693" id="FNanchor_693" href="#Footnote_693" class="fnanchor">[693]</a> Consta del mismo modo que, reinando Carlos II, y en
-31 de diciembre de 1686, exista Audiencia en la ciudad de Panam,
-provincia de Tierra Firme<a name="FNanchor_694" id="FNanchor_694" href="#Footnote_694" class="fnanchor">[694]</a>. En el reinado de Felipe V y en el ao
-1710 haba Real Audiencia en Panam de la provincia de Tierra Firme<a name="FNanchor_695" id="FNanchor_695" href="#Footnote_695" class="fnanchor">[695]</a>.
-Ms adelante, ao 1734 y en el mismo reinado, continuaba la
-Audiencia en Panam<a name="FNanchor_696" id="FNanchor_696" href="#Footnote_696" class="fnanchor">[696]</a>.</p>
-
-<p>De modo que dentro de los virreinatos se hallaban las Capitanas
-generales, de carcter militar; las Intendencias, de carcter administrativo,
-y las Audiencias, de carcter judicial. Los virreyes, como regla
-general, eran presidentes de la Audiencia, que estaba en la capital del
-virreinato, y tenan poder sobre los capitanes generales y aun intendentes
-de la provincia donde se hallaba dicho virreinato.</p>
-
-<p>Por lo que respecta a las Audiencias, daremos algunas ms noticias.
-Eran tribunales&mdash;como deca Solrzano&mdash;donde se guardaba la justicia,
-donde los pobres hallaban defensa de los agravios y opresiones de
-los poderosos, y donde a cada uno se le daba lo que era suyo con derecho
-y verdad<a name="FNanchor_697" id="FNanchor_697" href="#Footnote_697" class="fnanchor">[697]</a>. Mediante Real Cdula dada en la ciudad de Buitrago
-a 19 de mayo del ao 1603 se dispuso que los virreyes y gobernadores,
-por ningn caso, se mezclen ni entrometan en los negocios concernientes
-a administracin de justicia, porque stos estn sometidos a las
-Audiencias, y no las deben poner en ellos estorvo, ni impedimento alguno<a name="FNanchor_698" id="FNanchor_698" href="#Footnote_698" class="fnanchor">[698]</a>.</p>
-
-<p>En las provincias ms importantes se establecieron Audiencias.
-Todava, como se fueron poblando y ennobleciendo tanto, pareci conveniente,
-que por lo menos en las principales de ellas, que son las del<span class="pagenum"><a name="Page_511" id="Page_511">[511]</a></span>
-Per y las de la Nueva Espaa, se pusiesen gobernadores de mayor porte
-con ttulo de <i>Virreyes</i>, que juntamente hicieren oficio de presidentes de las
-Audiencias que en ellas residen, y privativamente tuviesen a su cargo el
-gobierno de aquellos dilatados reinos y de todas las facciones militares
-que en ellos se ofreciesen, como sus capitanes generales, y en conclusin,
-pudieren hacer e hiciesen, y cuidar y cuidasen de todo aquello que
-la misma persona real hiciera y cuidara, si se hallara presente, y entendiesen
-convenir para la conversin y amparo de los indios, dilatacin
-del Santo Evangelio, administracin poltica y su paz, tranquilidad
-y aumento en lo espiritual y temporal<a name="FNanchor_699" id="FNanchor_699" href="#Footnote_699" class="fnanchor">[699]</a>.</p>
-
-<p>De las sentencias dadas por las Audiencias y slo en los asuntos
-civiles, se poda apelar ante el Consejo de Indias y cuando la cantidad
-en litigio consista en ms de 6.000 pesos. Si los asuntos de gobierno y
-polica se haban hecho contenciosos, sobre la opinin del virrey o capitn
-general, estaba la Audiencia, que fallaba en apelacin. En determinados
-asuntos los virreyes y capitanes generales tenan la obligacin
-de consultarlas. Ellas ejercan adems un derecho de vigilancia
-sobre los otros tribunales y sobre los empleados civiles. El virrey, el
-capitn general o el presidente tena derecho a presidir la Real Audiencia
-y a asistir a sus sesiones; pero careca de voto deliberativo y
-consultivo.</p>
-
-<p>El Rey, queriendo sustraer a los oidores de toda influencia que pudiera
-perjudicar la administracin de justicia, les prohibi ser padrinos,
-asistir a las bodas o a entierros, casarse sin permiso en el lugar
-de su residencia, dar o tomar dinero a prstamo, y hasta poseer propiedades.
-No deja de llamar la atencin&mdash;sin embargo de la importancia
-y delicado del cargo&mdash;algunas de las prohibiciones a que estaban
-sujetos los virreyes, presidentes, gobernadores y oidores. Les estaba
-vedado negociar en cualquier forma que fuese, dar o tomar dinero a
-usura, y sembrar trigo o maiz. Prohibaseles poseer casas, huertas,
-chacras o estancias. No haban de recibir ddivas, ni tener estrechas
-amistades con eclesisticos o seglares. No podan ser padrinos de matrimonio
-o de bautizo, ni asistir a casamientos o entierros, ni ellos ni
-sus hijos podan casarse en sus distritos sin licencia especial del Rey.
-En suma, deban vivir completamente aislados en la sociedad que estaban
-encargados de gobernar, y se les prohiba tener con sus subordinados
-otras relaciones que las oficiales<a name="FNanchor_700" id="FNanchor_700" href="#Footnote_700" class="fnanchor">[700]</a>.</p>
-
-<p>Sin embargo, virreyes, gobernadores, generales, intendentes, Audiencias
-y presidentes, aunque tenan grandes atribuciones, se halla<span class="pagenum"><a name="Page_512" id="Page_512">[512]</a></span>ban
-sujetos al poder real. Con harta frecuencia el Rey se diriga dichas
-autoridades ordenndoles lo que deban hacer, pudiendo servir de
-ejemplo la siguiente cdula:</p>
-
-<p>Tributos: Haviendo entendido el Rey por cartas y relaciones venidas
-de Amrica el gran nmero de indios que havan fallecido en el
-ao de 1545, ass de los incorporados la Real corona como de los encomendados
-a particulares, y que los pocos que havan quedado no podan
-pagar los establecimientos por la tasa: Mand a la Audiencia de
-aquel reino providenciase que slo se les exigiese lo que buenamente
-pudiesen pagar sin fatiga ni vejacin. Cdula de 10 de abril de 1546,
-vid., tomo 10 de ellas, folio 298 v. nm. 503<a name="FNanchor_701" id="FNanchor_701" href="#Footnote_701" class="fnanchor">[701]</a>.</p>
-
-<p>Los <i>Regentes de las Audiencias</i> se crearon por Real cdula de 6 de
-abril del ao 1776. En los 78 artculos de la <i>Instruccin</i> se establecen
-las ceremonias con que deben ser recibidos los regentes, los honores y
-distinciones que se les deben, sus relaciones con los virreyes y otras
-autoridades y sus facultades en el rgimen interior de las Audiencias.</p>
-
-<p>Adems de las instituciones que acabamos de sealar, existan otras
-dos que tuvieron relacin directa e inmediata con la vida ntima del
-pas, como tambin importancia extraordinaria, ya en el desenvolvimiento
-colonial, ya decisiva influencia en el movimiento revolucionario
-y emancipador de la Amrica espaola. Estas dos instituciones fueron
-los Consulados y los Cabildos.</p>
-
-<p>Los Consulados&mdash;Tribunales generalmente constitudos por peninsulares
-nombrados cada dos aos por los comerciantes de importantes
-plazas mercantiles&mdash;tenan atribuciones judiciales en los asuntos de
-comercio y se ocupaban tambin del fomento de toda clase de industrias
-arbitrando fondos, haciendo caminos, reparando puertos, abriendo escuelas,
-construyendo aduanas y recabando del legislador mejoras y leyes
-sobre materia mercantil<a name="FNanchor_702" id="FNanchor_702" href="#Footnote_702" class="fnanchor">[702]</a>. A ejemplo del consulado de Sevilla
-se fundaron el de Mxico y el del Per. Las ordenanzas del de Mxico
-se aprobaron en Valladolid a 9 de junio de 1603 y a 4 de julio de 1604,
-y en Ventosilla a 20 de octubre del mismo ao. Las ordenanzas del de
-Lima se aprobaron por cdula dada en Madrid el 11 de enero de 1614;
-se aprob y confirm dicha ereccin el 16 de abril de 1618<a name="FNanchor_703" id="FNanchor_703" href="#Footnote_703" class="fnanchor">[703]</a>.</p>
-
-<p>La administracin local de las ciudades estaba a cargo de los cabildos.
-A veces, aunque los decretos reales limitaban bastante las facultades
-de los cabildos, ellos, deseando ensanchar continuamente su
-accin, dictaban ordenanzas, se ocupaban de asuntos de polica, impo<span class="pagenum"><a name="Page_513" id="Page_513">[513]</a></span>nan
-contribuciones y levantaban tropas para la defensa del distrito.
-Con harta frecuencia y en muchas partes, usurpaban atribuciones de
-otras autoridades o tribunales. En los primeros tiempos tenan el derecho
-de nombrar gobernadores provisionales o interinos. Dos regidores,
-designados como alcaldes, eran los jueces de primera instancia.
-Poco a poco, a causa de la poltica absorbente de los reyes de Espaa,
-fueron despojados los cabildos de muchas de sus atribuciones, perdiendo,
-por tanto, importancia los cargos de regidores. Por esta razn
-eran poco estimados por los espaoles, aprovechndose de ello los
-criollos en su afn de distinguirse y figurar entre los suyos. A veces,
-y en algunas colonias, el oficio de alcalde era aceptado a la fuerza,
-como sucedi en Buenos Aires con Hernando de Montalvo, el cual llev
-a tal extremo su obstinacin, que el cabildo dispuso que est preso en
-las casas de su morada y que sea ejecutada la pena hasta tanto que
-aete el dicho oficio; ante semejante disposicin, Montalvo dijo que
-por redimir las vejaciones y fueras y respuestas y molestias que el
-dicho cabildo le haze, que acetaba y aceto el dicho oficio de alcalde y
-lo firmo<a name="FNanchor_704" id="FNanchor_704" href="#Footnote_704" class="fnanchor">[704]</a>.</p>
-
-<p>Acerca de otro orden de cosas y por lo que respecta al cargo de
-regidores, es de lamentar que en algunas colonias, como suceda en
-Chile, se comprasen dichos cargos y llegaran a ser vitalicios; pero de
-todos modos, los cabildos fueron siempre respetados y queridos, teniendo
-la gloria&mdash;que gloria es, aunque no lo crean as los historiadores espaoles&mdash;de
-haber sido los iniciadores y sostenedores del movimiento
-revolucionario en favor de la independencia. Mandbase a los virreyes,
-presidentes y oidores que no se introduzcan en la libre eleccin de
-oficios que toca a los capitulares, ni entren con ellos en cabildo<a name="FNanchor_705" id="FNanchor_705" href="#Footnote_705" class="fnanchor">[705]</a>;
-pero esta disposicin era letra muerta. Dichas autoridades, con gran
-contentamiento de los monarcas, intervenan en las elecciones y se encargaban
-de ahogar ciertas tentativas democrticas. Ellas impusieron
-<i>alcaldes ordinarios</i>, ya directamente y sin rebozo alguno, ya aprovechndose
-del derecho concedido por las leyes para confirmar o anular
-las elecciones de los cabildos. Sin embargo, creemos que no carecan
-de importancia poltica, aunque otra cosa diga moderno historiador de
-Amrica. Fueron tan slo un plido reflejo de los antiguos <i>Concejos
-Castellanos</i> anteriores al siglo <span class="smcap">xvi</span>, una simple rueda de la mquina
-administrativa, que, como dejamos dicho, construy cuidadosamente el
-absolutismo<a name="FNanchor_706" id="FNanchor_706" href="#Footnote_706" class="fnanchor">[706]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_514" id="Page_514">[514]</a></span>
-Estos alcaldes ordinarios eran dos en cada pueblo y para dicho
-cargo no podan ser elegidos los oficiales reales<a name="FNanchor_707" id="FNanchor_707" href="#Footnote_707" class="fnanchor">[707]</a>, ni los deudores a la
-Hacienda<a name="FNanchor_708" id="FNanchor_708" href="#Footnote_708" class="fnanchor">[708]</a>, ni los que fueren vecinos del pueblo<a name="FNanchor_709" id="FNanchor_709" href="#Footnote_709" class="fnanchor">[709]</a>, ni los que ya lo
-hubiesen sido hasta pasados dos aos<a name="FNanchor_710" id="FNanchor_710" href="#Footnote_710" class="fnanchor">[710]</a>.</p>
-
-<p>Donde hubiese corregidores, autoridad creada por los Reyes Catlicos
-y de nombramiento real<a name="FNanchor_711" id="FNanchor_711" href="#Footnote_711" class="fnanchor">[711]</a> eran necesarios los alcaldes ordinarios?
-En un captulo de carta del ao de 1575, se responde a consulta
-de don Francisco de Toledo, virrey del Per, lo siguiente: y proveeris,
-que donde hubiere corregidores asalariados, no haya alcaldes ordinarios.
-Conviene advertir que a los llamados <i>corregidores</i> en el Per,
-en Mxico se les daba el nombre de <i>alcaldes mayores</i>, y en Cartagena,
-Buenos Aires, Paraguay, Venezuela, Habana, etc., reciban el ttulo de
-<i>gobernadores</i><a name="FNanchor_712" id="FNanchor_712" href="#Footnote_712" class="fnanchor">[712]</a>.</p>
-
-<p>En asuntos de cierta gravedad, el cabildo convocaba a los notables
-de la poblacin, resultando una especie de junta de asociados y que reciba
-el nombre de <i>cabildo abierto</i>.</p>
-
-<p>Para comunicarse con los poderes de la metrpoli, acostumbraron
-los virreinatos de las Indias mandar a la corte procuradores o personeros
-para negociar all cosas que convienen al pro de toda la tierra e
-de los vecinos e pobladores de ella.</p>
-
-<p>Existan de igual manera tribunales de minera y de cuentas. Los
-primeros, no slo fijaban reglas para la explotacin y laboreo de las
-minas, sino fundaron escuelas especiales para el cultivo de las ciencias
-matemticas. Los segundos, o de cuentas, inspeccionaban las de todos
-los que manejaban caudales pblicos.</p>
-
-<p>El gobierno poltico constaba, generalmente, de un gobernador y un
-teniente, dos alcaldes ordinarios de primero y segundo voto, dos de la
-Santa Hermandad, un alcalde provincial, diferentes capitanes, un alguacil
-y fiscales, elegidos entre los mismos indgenas.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_515" id="Page_515">[515]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="CAPITULO_XXXII">CAPITULO XXXII</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Casa de la Contratacin de Sevilla.&mdash;Las Ordenanzas.&mdash;Nuevas
-Ordenanzas.&mdash;Jueces de la Contratacin.&mdash;Importancia
-de la Casa de la Contratacin.&mdash;Prosperidad de Sevilla.&mdash;Creacin
-de una Casa de la Contratacin en la Corua.&mdash;Decadencia
-de la de Sevilla.&mdash;Comercio de Espaa
-en las Indias.&mdash;Expediciones sueltas.&mdash;Flotas y galeones.&mdash;Armada
-real.&mdash;El contrabando.&mdash;Los navos de aviso.</span></p>
-
-<p class="p2">Las primeras <i>Ordenanzas</i> para el establecimiento y gobierno de la
-Casa de la Contratacin de las Indias<a name="FNanchor_713" id="FNanchor_713" href="#Footnote_713" class="fnanchor">[713]</a>, fueron aprobadas en Alcal
-de Henares el 20 de enero de 1503, por ante Juan Lpez de Lazarraga,
-secretario de los reyes<a name="FNanchor_714" id="FNanchor_714" href="#Footnote_714" class="fnanchor">[714]</a>. Fundse dicha Casa para <i>recoger y tener en
-ella</i>, todo el tiempo necesario, mercaderas, mantenimientos y otros
-aparejos con el objeto de proveer todas las cosas necesarias para la
-contratacin de las Indias, y para <i>enviar all</i> lo que conviniera; y para
-<i>rescibir todas las mercaderas</i> e otras cosas que de all se enviaren a estos
-reinos, a fin de que all se <i>vendiese</i> dello todo lo que se hobiere de
-vender o <i>se enviare a vender e contratar a otras partes</i> donde fuere necesario<a name="FNanchor_715" id="FNanchor_715" href="#Footnote_715" class="fnanchor">[715]</a>.</p>
-
-<p>Segn el cronista Antonio de Herrera, el Rey tuvo sus ojos fijos en
-la Casa de la Contratacin de Sevilla, y con frecuencia di pruebas de
-la estima en que la tena. Iban creciendo&mdash;dice&mdash;los negocios de las
-Indias, y pareciendo al Rey que el buen gobierno de ellos dependa de
-la Casa de la Contratacin de Sevilla, determin de autorizarla: y as
-mand al Almirante, que de todo lo que le escribiese diera parte a los
-oficiales de aquella Casa, y que con ellos tuviese buena correspondencia.
-Y a los oficiales mand que de todas las provisiones que diesen para
-las Indias tomasen la razn y que practicasen con las personas que tenan
-noticias de tierras descubiertas, sobre lo que convena proveer<span class="pagenum"><a name="Page_516" id="Page_516">[516]</a></span>
-para saber el secreto de ellas<a name="FNanchor_716" id="FNanchor_716" href="#Footnote_716" class="fnanchor">[716]</a>. Aade Herrera que el Rey encarg
-que se guardase su jurisdiccin a los oficiales de la Casa de la Contratacin,
-esto es, que ninguna persona, ni justicia, se pueda entrometer
-en cosa que a los negocios de las Indias corresponda. El poderoso Tribunal
-de la Casa de la Contratacin constaba de un presidente, un
-contador, un tesorero, un factor, tres jueces letrados, un fiscal, un relator,
-etc. Los oficiales tesorero y factor llevaran lo que entonces se
-llamaba el <i>cargo</i> y <i>data</i>, y hoy se denomina <i>contabilidad</i>. Se valieron
-de toda clase de medios para que nunca pudiera haber fraude ni engao.
-Encargse a dichos oficiales tesorero y factor exacta y completa
-informacin de las mercaderas que pudieran ser provechosas, recomendndoles
-tambin cuidado y habilidad para no ser engaados en
-las cosas que se pidiesen fiadas o debieran comprarse a plazos. Deban
-buscar capitanes y escribanos que fuesen personas de confianza; concertaran
-los fletes; daran por escrito las instrucciones para la navegacin;
-se enteraran de todas las cosas de all; llevaran cuenta y la
-daran de todo el oro que se importase, cuidando que se acuara dicho
-oro en la Casa de la Moneda de Sevilla; pediran noticias de todo lo que
-se necesitara en la Mar pequea o Cabo de Aguer, y en las islas Canarias;
-tomaran nota de lo que debera hacerse, lo mismo en la tierra que
-descubri Bastida que en las islas donde se hallaban las perlas y en las
-tierras que descubriese Coln, averiguando las mercaderas existentes
-en ellas. Por ltimo, declararon los reyes que las mercaderas que se
-sacasen o se trajesen a dicha Casa seran francas de almojarifazgo y de
-todos los otros derechos, as de entrada como de salida, y por una vez
-del impuesto de alcabala<a name="FNanchor_717" id="FNanchor_717" href="#Footnote_717" class="fnanchor">[717]</a>.</p>
-
-<p>La Casa de la Contratacin se estableci en el Alcazar viejo, que
-antiguamente llamaban el cuarto de los almirantes&mdash;segn Real cdula
-de 5 de junio de 1503&mdash;y no en las Atarazanas. La declaracin de
-puerto franco por un lado, y las importantes operaciones que se le confiaron,
-por otro, hicieron de Sevilla el centro del comercio de Espaa,
-as como de su Casa de la Contratacin, establecimiento de compras,
-ventas, depsitos, almacenes de abastecimiento y contratacin, que le
-permita concertar con Juan de la Cosa, entre otros, su expedicin al
-Urub, para ir a descubrir las tierras e islas de las perlas, no visitadas
-an por Coln ni por el rey de Portugal<a name="FNanchor_718" id="FNanchor_718" href="#Footnote_718" class="fnanchor">[718]</a>.</p>
-
-<p>No pas mucho tiempo sin que los mismos oficiales, que eran a la
-sazn Matienzo, Pinelo y Juan Lpez de Recalde expusiesen a la reina<span class="pagenum"><a name="Page_517" id="Page_517">[517]</a></span>
-doa Juana que la experiencia aconsejaba, no slo conservar sino aumentar
-el trato con las Indias, siendo indispensable tomar alguna medida
-acerca de los cambios, pues sin ellos los maestres de los navos no
-podran realizar sus viajes. Doa Juana, despus de afirmar que la malicia
-en los hombres no cesaba, dispuso que los que pidiesen dinero a
-cambio, deban probar antes la propiedad de la nave o la autorizacin
-para obligarla, bajo la pena de perder el buque y 100 ducados de oro
-aplicables al fisco<a name="FNanchor_719" id="FNanchor_719" href="#Footnote_719" class="fnanchor">[719]</a>.</p>
-
-<p>Si hasta entonces la Casa de la Contratacin slo se ocup en asuntos
-comerciales de carcter prctico, pronto se convirti en un centro
-cientfico para promover los progresos de la marina y de la navegacin.
-Fernando el <i>Catlico</i> llam a la corte a Juan Daz de Sols, Vicente
-Yez Pinzn, Juan de la Cosa y Amrico Vespucio, y, despus de
-oirles, mand que los tres primeros, como hombres prcticos, se embarcasen
-para descubrir hacia el Sur por la costa del Brasil adelante, nombrando
-al cuarto piloto mayor de la Casa de la Contratacin con 50.000
-maraveds de salario<a name="FNanchor_720" id="FNanchor_720" href="#Footnote_720" class="fnanchor">[720]</a>.</p>
-
-<p>El dicho piloto mayor tuvo, entre otros cargos, el de examinador de
-todos los pilotos de la carrera de las Indias y el de censor del catedrtico
-de Cosmografa y del cosmgrafo encargado de fabricar los instrumentos
-nuticos. Las oposiciones se hacan en la Casa de la Contratacin,
-adquiriendo por ello el citado establecimiento, concepto de centro
-cientfico.</p>
-
-<p>Hallndose el Rey en Monzn, con fecha 15 de junio de 1510, di
-nuevas Ordenanzas, aadiendo a las facultades de la Casa de la Contratacin,
-otras de carcter puramente judicial, como tambin le concedi
-el derecho de intervenir las comunicaciones del Almirante, construir
-una casa de armas y otros asuntos de menos importancia. Como surgiesen
-dudas sobre ciertos casos, en virtud de reclamacin de los oficiales
-(que eran a la sazn, adems de los citados Matienzo y Recalde, el comendador
-Ochoa de Isasaga) se declar en 1511, cundo y en qu forma
-deban reunirse los mencionados oficiales, los cuales, adems de los
-asuntos de hacienda y de justicia, resolveran si las mujeres, los hijos
-de los reconciliados y de cristianos viejos podan pasar a las Indias. Encargles,
-por ltimo, guardasen secreto y fidelidad en todas las cosas
-referentes a la navegacin, no escribiendo particularmente al Rey ni a
-otras personas<a name="FNanchor_721" id="FNanchor_721" href="#Footnote_721" class="fnanchor">[721]</a>.</p>
-
-<p>En el ao siguiente, esto es, el 20 de marzo de 1512, la reina doa<span class="pagenum"><a name="Page_518" id="Page_518">[518]</a></span>
-Juana, desde Burgos, determin que los debates y diferencias que pudiera
-haber entre los mercaderes, comerciantes, maestres y marineros
-que iban a las Indias fuesen resueltos por los <i>jueces de la Contratacin</i>,
-breve y sumariamente, sin forma de juicio, en cuyas prescripciones
-pudieran fcilmente distinguirse los primeros grmenes de los tribunales
-espaoles<a name="FNanchor_722" id="FNanchor_722" href="#Footnote_722" class="fnanchor">[722]</a>. Por tanto, las atribuciones mercantiles, administrativas
-y de intervencin, que fueron la base de la Casa de la Contratacin
-se extendieron a lo judicial, abarcando desde entonces todos los asuntos
-que se relacionaban con las Indias. A sus certificaciones deba
-darse toda fe y crdito, y el 17 de octubre de 1511, estando en las
-gradas de la iglesia de Nuestra Seora de Sevilla, junto a la pila de
-hierro, los oficiales de la casa pregonaron, por voz de Francisco Ramos,
-para que cada da se ennoblecieran ms las dichas Indias, que pudieran
-llevarse libremente mantenimientos y mercaderas a las islas
-<i>Espaola</i> y <i>San Juan</i>, que entonces se poblaba, llevando las armas que
-quisieren, quitando la imposicin del castellano que pagaban anualmente
-por cada cabeza de indio que se les daba por repartimiento, y
-sirvindose libremente de los que cogiesen en otras partes, sistema vergonzoso
-de cautividad que contribuy con las encomiendas y los rigores
-de los encomenderos a crear antagonismos profundos entre dos razas
-que estaban destinadas a fundirse y a ser hermanas, como pregonaban
-las misiones y enseaba el Evangelio<a name="FNanchor_723" id="FNanchor_723" href="#Footnote_723" class="fnanchor">[723]</a>. Tantas atribuciones
-lleg a tener la Casa de la Contratacin, que, habiendo tenido noticia
-de que los corsarios amenazaban las costas de Cuba, pudo, con slo sus
-esfuerzos, fletar dos carabelas para guardar dichas costas<a name="FNanchor_724" id="FNanchor_724" href="#Footnote_724" class="fnanchor">[724]</a>. Fijndose
-el monarca, ya en las continuas pirateras, ya en el olvido que
-se tena la revisin de las cartas de marear y otras cosas propias de
-la marinera, dirigi (1515) severas censuras a los oficiales de dicha
-Casa de la Contratacin.</p>
-
-<p>Sevilla&mdash;deca Moneada&mdash;es el puerto principal de Espaa: all
-van todas las mercaderas principales de Flandes, Francia, Inglaterra
-e Italia... Sevilla es la capital de todos los comerciantes del mundo.
-Poco ha la Andaluca estaba situada en las extremidades de la tierra;
-pero con el descubrimiento de las Indias ha llegado a estar en el
-centro.</p>
-
-<p>Sevilla, a causa de la Casa de la Contratacin, era el foco del movi<span class="pagenum"><a name="Page_519" id="Page_519">[519]</a></span>miento
-mercantil de Espaa y el emporio del comercio. Abastecida la
-nacin, lo restante se mandaba a las Indias. En las Cortes reunidas en
-Santiago y la Corua (1520), los procuradores suplicaron a Carlos I
-que los oficiales de la Casa de la Contratacin fuesen naturales de estos
-reinos y no se mudasen de Sevilla en ningn tiempo: contest Carlos I
-que ni haba innovado ni entenda innovar en ello cosa alguna.<a name="FNanchor_726" id="FNanchor_726" href="#Footnote_726" class="fnanchor">[726]</a>.</p>
-
-<p>A los dos aos escasos, se present al Emperador una solicitud, y en
-ella se enumeraban las ventajas que resultaran de establecer en la Corua
-una Casa de la Contratacin para el comercio de las especias. Decase
-que la cantidad mayor de especiera se gastaba en Flandes y muy
-poca en Levante. Al mismo tiempo hacanse notar los inconvenientes
-que ofreca el ro de Sevilla y su barra, sealndose las ventajas que
-presentaba la Corua para el embarque y desembarco de las naves que
-hacan la carrera de las Indias<a name="FNanchor_727" id="FNanchor_727" href="#Footnote_727" class="fnanchor">[727]</a>. Tales razones influyeron en el nimo
-de Carlos V, que en 22 de diciembre de 1522 concedi lo que le peda
-la Corua; concesin&mdash;como puede suponerse&mdash;muy perjudicial
-para la Casa de la Contratacin de Sevilla.</p>
-
-<p>Sin embargo, la organizacin y atribuciones de la de Sevilla form
-parte de la famosa Recopilacin de las leyes de Indias y servan de
-base al libro de D. Joseph de Veitia y Linage, intitulado: <i>Norte de la
-contratacin de las Indias Occidentales</i>.</p>
-
-<p>Por Real Cdula de 1529 se permiti la salida de naves registradas
-de los puertos de la Corua, Bayona de Galicia, Avils, Laredo, Bilbao,
-San Sebastin, Mlaga y Cartagena, a condicin de que la vuelta
-se hiciese hacia Sevilla, bajo la pena de la vida y perdimiento de bienes;
-condicin tan onerosa y dura, que el comercio no hizo uso de ella<a name="FNanchor_728" id="FNanchor_728" href="#Footnote_728" class="fnanchor">[728]</a>.
-Tiempo adelante (1550) se suscit acalorada polmica entre gaditanos
-y sevillanos acerca de cul de los dos puertos tena ms ventajas como
-punto de partida para la carrera de las Indias. Diez aos despus, esto
-es, en 1560, los comerciantes prefirieron el puerto de Cdiz, ora para
-evitar los peligros de la barra de Sanlcar, ora porque el fondeadero
-era mejor para los bajeles de ms porte. Aunque era conveniente que
-los tribunales de Contratacin y del Consulado se mudasen a la plaza
-donde acudan los comerciantes, todava tard el gobierno ms de siglo
-y medio para decretarlo, pues hasta el 1717 no acab la prosperidad de
-Sevilla<a name="FNanchor_729" id="FNanchor_729" href="#Footnote_729" class="fnanchor">[729]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_520" id="Page_520">[520]</a></span>
-Fu, pues, la Casa de la Contratacin&mdash;escribe Danvila&mdash;un poderoso
-auxiliar del poder central, con una organizacin sencilla, honrada
-e inteligente, y con bien pocas leyes; pero con mucho deseo contribuy
-al fomento de los nuevos intereses que Espaa iba creando en las
-apartadas regiones de las Indias<a name="FNanchor_730" id="FNanchor_730" href="#Footnote_730" class="fnanchor">[730]</a>. No comprendemos&mdash;dice D. Mario
-Mndez Bejarano en su <i>Historia Literaria</i>&mdash;que se pueda historiar
-la cultura espaola, sin hablar, antes que de nuestras intiles Universidades,
-de aquella singular institucin creada por Cdula de 14 de
-enero de 1503, y que con el impropio nombre de <i>Casa de la Contratacin</i><a name="FNanchor_731" id="FNanchor_731" href="#Footnote_731" class="fnanchor">[731]</a>,
-participaba de Tribunal, de Escuela, de Centro Mercantil y de
-Ministerio de Indias.</p>
-
-<p>El docto personal de la Casa organizaba y diriga expediciones, hizo
-los primeros mapas del nuevo continente<a name="FNanchor_732" id="FNanchor_732" href="#Footnote_732" class="fnanchor">[732]</a>, mapamundis, el islario general
-del mundo, el clebre <i>Libro de las longitudes</i>, realiz importantes
-trabajos para determinar los lmites entre los dominios de Espaa y
-de Portugal en Amrica, invent las cartas esfricas, y al calor de tan
-vitales enseanzas, Andrs de Morales estudi las corrientes del Atlntico,
-siendo, como dice el Sr. Fernndez Duro, el fundador de la teora
-de las corrientes pelsgicas, y Felipe Guilln invent el primer aparato
-destinado a medir las variaciones de la aguja imantada (Humboldt).</p>
-
-<p>La enseanza se daba por pilotos mayores y catedrticos de Cosmografa,
-y los exmenes se verificaban con extraordinaria solemnidad.<a name="FNanchor_733" id="FNanchor_733" href="#Footnote_733" class="fnanchor">[733]</a>.</p>
-
-<p>Si en los primeros aos del descubrimiento no hallaron los espaoles
-el <i>Vellocino de oro</i> que esperaban, andando el tiempo, encontraron
-metales preciosos, esmeraldas y perlas, abundante ganado en
-aquellas vrgenes praderas, grandes cantidades de trigo, cebada, centeno,
-arroz y maz, como igualmente moreras y toda clase de rboles
-frutales, en aquellos extensos campos y en aquellas ricas huertas. Gran
-desarrollo alcanzaron las industrias fabriles y mecnicas, no llegando
- mayor prosperidad por las trabas que les puso la metrpoli, creyendo
-favorecer con ello mezquinos intereses espaoles. Todava la torpeza
-fu ms grande cuando se dispuso&mdash;y de ello nos hemos ocupado al tratar
-de la Casa de la Contratacin&mdash;que los espaoles, para comerciar
-con las Indias, haban de sujetarse a la inspeccin en el puerto de Sevilla,
-lo mismo a la ida que a la vuelta. Si a la Corua y a otros puertos
-se les habilit para comerciar con las Indias (1529), luego se dero<span class="pagenum"><a name="Page_521" id="Page_521">[521]</a></span>g
-dicha disposicin (1591), volviendo a quedar las cosas en su primitivo
-estado.</p>
-
-<p>Tampoco estuvieron acertados nuestros monarcas al prohibir a los
-extranjeros el comercio con las colonias espaolas. Permitise nicamente
-a los extranjeros residentes en Espaa, a condicin de servirse
-de agentes espaoles, lo cual trajo consigo que poco a poco el comercio
-de otras naciones penetrase en nuestras colonias. Ocurra que fabricantes
-de allende los Pirineos remitan sus productos a Espaa, donde sus
-compatriotas, por mediacin de agentes espaoles, los exportaban a las
-Indias. Es de notar que gran nmero de productos, como tabaco, plvora,
-azogue, etc., estuvieron estancados o fueron monopolizados por el
-Estado, prohibindose su venta por los particulares.</p>
-
-<p>Si en los primeros aos del siglo <span class="smcap">xvi</span> se haca el comercio colonial
-en <i>expediciones sueltas</i> que mandaba comerciante o armador, luego, a
-causa de los muchos contrabandistas y corsarios que recorran los mares,
-se formaron <i>flotas</i> o conjunto de embarcaciones comerciales destinadas
-a conducir efectos de Espaa a las Indias y desde las Indias a
-Espaa. Dos expediciones salan anualmente de Cdiz, una para Tierra
-Firme (la <i>flota</i>) y otra para Nueva Espaa (<i>galeones</i>). A veces la <i>Armada
-Real</i> haca escolta a las citadas expediciones y castigaba a los
-enemigos o piratas que intentaban robar las mercancas. Tanto la flota
-que iba a Tierra Firme como la que se diriga a Nueva Espaa, derrotaban
-a Santo Domingo y luego a otras partes; pero el punto principal
-de parada era Porto Bello, emporio del comercio sud-americano entonces.</p>
-
-<p>La prohibicin a los extranjeros de comerciar con nuestras colonias,
-trajo consigo, adems de otras causas, el <i>contrabando</i>. Ingleses, holandeses,
-franceses y otros, introducan gneros en los puertos del Nuevo
-Mundo, burlando las disposiciones de las leyes. Los comerciantes
-americanos, contando con la complicidad de las autoridades, reciban
-los citados gneros, obteniendo pinges ganancias. De modo que con el
-contrabando ganaban vendedores y compradores, extranjeros y americanos.
-Desde mediados del siglo <span class="smcap">xvii</span> aument el contrabando de una
-manera alarmante. Hasta los concesionarios de los <i>galeones</i> y las <i>flotas</i>,
-protegidos por venales gobernadores, no tenan reparo alguno en dedicarse
-al contrabando. Favoreci mucho a tales gentes que las pequeas
-Antillas fuesen colonias de ingleses, franceses, etc., porque dichas posesiones
-extranjeras constituyeron centros donde los contrabandistas
-podan a sus anchas ejercer su lucrativa ocupacin.</p>
-
-<p>Adems de las flotas y galeones, se autoriz a los <i>navos de aviso</i>
-(as llamados porque tenan encargo de avisar a los virreyes de Mxico<span class="pagenum"><a name="Page_522" id="Page_522">[522]</a></span>
-y el Per la feliz arribada a Sevilla de la flota y galeones), para cargar
-mercancas, eludiendo de este modo legales disposiciones. Tambin
-se eludan, enviando desde las islas Canarias o de otros puntos expediciones
-sueltas que desembarcaban sus cargamentos en Indias, ya ocultamente,
-ya pretextando <i>arribadas forzosas por averas o falta de vveres</i><a name="FNanchor_734" id="FNanchor_734" href="#Footnote_734" class="fnanchor">[734]</a>.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_523" id="Page_523">[523]</a></span></p>
-
-
-<h3 id="CAPITULO_XXXIII">CAPITULO XXXIII</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Leyes de Indias.&mdash;Las Nuevas Leyes.&mdash;Las Nuevas Leyes
-en las Indias.&mdash;Primera Recopilacin.&mdash;Reimpresin de la
-Recopilacin.&mdash;Anlisis de los nueve libros.&mdash;Otras leyes.&mdash;Deseos
-de asimilar las provincias ultramarinas a la
-pennsula.&mdash;Real y Supremo Consejo de Indias: su historia.&mdash;Luchas
-religiosas en las Indias: los Padres Las Casas
-y Motolina.&mdash;Los frailes protectores de los indios.&mdash;Los
-jesutas en el Paraguay.&mdash;El Patronato Eclesistico.&mdash;La Inquisicin.</span></p>
-
-<p class="p2">La conducta de muchos caudillos castellanos con los indgenas, obligaron
-a que algunos sacerdotes y seglares pidiesen al Rey pronto y
-eficaz remedio. Telogos, jurisconsultos y polticos se pusieron al lado
-de los indios. A cortar de raz los abusos se prepar Carlos V cuando
-en 1541 volvi de Alemania a sus dominios espaoles. Entre todos los
-que denunciaron al Emperador las tropelas cometidas por los colonos
-se distinguieron Loaysa, confesor del monarca y ex general de los dominicos,
-y el P. Las Casas. En el ao 1542 se reuni una Junta en la
-ciudad de Valladolid, compuesta principalmente de eminentes jurisconsultos
-y sabios telogos, con el objeto de formar un cdigo de Nuevas
-Leyes para el arreglo de las colonias. Las Casas se present a la Junta
-y si sus argumentos hallaron ruda oposicin en muchos, prevalecieron
-al fin, redactndose un cdigo que lejos de limitarse a satisfacer las
-necesidades de la poblacin india, haca tambin particular referencia
-a la poblacin europea y a los trastornos que haban alterado el pas,
-y era aplicable generalmente a todas las colonias de Amrica<a name="FNanchor_735" id="FNanchor_735" href="#Footnote_735" class="fnanchor">[735]</a>. Recibi
-el cdigo la sancin del Emperador en el mismo ao<a name="FNanchor_736" id="FNanchor_736" href="#Footnote_736" class="fnanchor">[736]</a> y fu publicado
-en Madrid (noviembre de 1543).</p>
-
-<p>Comenzaban las <i>Nuevas Leyes y Ordenanzas de Indias</i> con ciertas
-disposiciones reglamentarias para el mejor gobierno y rgimen del Consejo
-de Indias.</p>
-
-<p>Creaban una Audiencia y un virreinato en los reinos del Per, y
-otra Audiencia, que se denomin de los Confines, la cual tendra su<span class="pagenum"><a name="Page_524" id="Page_524">[524]</a></span>
-cargo los asuntos de las provincias de Guatemala y Nicaragua. Tratbase
-tambin de la Audiencia de Santo Domingo. Ocupbanse las Nuevas
-Leyes del rgimen interior y de las atribuciones de las citadas Audiencias<a name="FNanchor_737" id="FNanchor_737" href="#Footnote_737" class="fnanchor">[737]</a>.</p>
-
-<p>Por lo que respecta al buen tratamiento y libertad de los indios, disponan:</p>
-
-<p class="i2 p2">Que los gobernadores, y en general todos los castellanos tratasen
-bien a los indios, remediasen los daos que se les hubieran hecho y procuraran
-que los pleitos entre los indios o con ellos se terminasen lo
-antes posible.</p>
-
-<p class="i2">Que por ningn motivo se redujese a la esclavitud ningn indio.</p>
-
-<p class="i2">Que los indios reducidos a la esclavitud contra las provisiones reales
-fuesen puestos en libertad, oidas las partes breve y sumariamente.</p>
-
-<p class="i2">Que no se obligara a los indios a llevar carga excesiva, de modo que
-pudiese peligrar su vida y salud. Tampoco se les poda obligar a llevar
-carga contra su voluntad y siempre mediante la correspondiente remuneracin.</p>
-
-<p class="i2">Que, contra su voluntad, no se hiciera a los indios que pescasen
-perlas porque estimamos&mdash;decan las Ordenanzas&mdash;en mucho ms,
-como es razn, la conservacin de sus vidas, que el inters que nos puede
-venir de las perlas.</p>
-
-<p class="i2">Que los virreyes, gobernadores, prelados, hospitales y todas las
-personas favorecidas con oficios, no tuviesen indios encomendados.</p>
-
-<p class="i2">Que las personas que posean indios, sin ttulo para ello, tenindolo,
-se les haba dado muchos, se ordenaba: a los primeros, que les
-dieran libertad, y a los segundos, que se quedasen con un nmero determinado.</p>
-
-<p class="i2">Que las Audiencias averiguasen si los encomenderos trataban bien
-a sus indios, pues si les daban malos tratos, se les privara de ellos y
-se incorporaran a la corona real.</p>
-
-<p class="i2">Que en lo sucesivo ningn virrey, gobernador, Audiencia, ni otra
-persona cualquiera, pudiese dar a los indios encomienda, ya por va de
-venta, ya por donacin, ora por herencia, ora por otro ttulo. Aun en el
-caso de que muriese la persona que tena indios encomendados, deberan
-las Audiencias adquirir ciertos datos si se quera que los herederos del
-muerto obtuviesen determinadas gracias del Rey.</p>
-
-<p class="i2">Que las Audiencias desplegasen el mayor celo y cuidado en favor de
-los indios que hubieran recobrado la libertad en virtud de las disposiciones
-anteriores.</p>
-
-<p class="p2">Las citadas leyes y otras del mismo carcter, transformaron com<span class="pagenum"><a name="Page_525" id="Page_525">[525]</a></span>pletamente
-el estado actual de los indios. Prescott lleg a decir que
-ellas, tocando a las ms delicadas relaciones de la sociedad, destruan
-los fundamentos de la propiedad y de una plumada convertan en libre
-una nacin de esclavos<a name="FNanchor_738" id="FNanchor_738" href="#Footnote_738" class="fnanchor">[738]</a>. Benalczar, por el contrario, escribi a
-Carlos V (20 diciembre 1544), dicindole que despojando a los dueos
-de sus esclavos se reduca inevitablemente el pas a la miseria<a name="FNanchor_739" id="FNanchor_739" href="#Footnote_739" class="fnanchor">[739]</a>.</p>
-
-<p>Pocos das despus de la publicacin de las Nuevas Leyes, el Padre
-Las Casas public un folleto intitulado <i>Brevsima relacin de la destruccin
-de las Indias Occidentales</i>, en el cual&mdash;como escribe Milla&mdash;trazaba
-un cuadro que sera verdaderamente aterrador, si su misma exageracin
-no hiciera desconfiar de la veracidad de muchos de los hechos referidos<a name="FNanchor_740" id="FNanchor_740" href="#Footnote_740" class="fnanchor">[740]</a>.</p>
-
-<p>En muchas poblaciones de las Indias juntronse los hombres en las
-plazas y calles, y al oir la lectura de los artculos del Cdigo, prorrumpan
-en gritos y silbidos. Es ste&mdash;decan&mdash;el fruto de todos nuestros
-trabajos? Para esto hemos derramado nuestra sangre? Ahora que
-estamos intiles a causa de tantas fatigas, nos dejan al fin de la campaa
-tan pobres como estbamos al principio! Es este el modo que tiene
-el gobierno de recompensarnos por haberle conquistado un imperio?
-Lo que tenemos, lo hemos ganado con nuestras espadas, y con las mismas
-sabremos defenderlo. La ira de los colonos no reconoci lmites.</p>
-
-<p>Sea de ello lo que quiera, y prescindiendo de que las quejas de los
-colonos fuesen ms o menos justas, lo cierto es que ser memorable
-siempre el ao 1542, pues en l logr Fray Bartolom proclamar ante
-el trono la frmula de su fe religiosa y poltica. Hubo de probar no
-deberse dar los indios a los espaoles en encomienda, ni en feudo, ni en
-vasallaje, ni de otra manera alguna. Sin embargo, algunos escritores
-censuran al Padre Las Casas por la publicacin de la <i>Brevsima relacin
-de la destruccin de las Indias Occidentales</i>, hasta el punto que
-Quintana escribe: El error ms grande que cometi Casas en su carrera
-poltica y literaria, es la composicin y publicacin de ese tratado<a name="FNanchor_741" id="FNanchor_741" href="#Footnote_741" class="fnanchor">[741]</a>.
-Es cierto que, tanto la obra citada, como las <i>Nuevas Leyes</i>, venan
-a proteger decididamente a los indios, vejados por los colonos,
-siendo, por tanto, perjudiciales a los ltimos.</p>
-
-<p>Tambin tuvo amigos y protectores el Padre Las Casas. En el ao
-1543 fu elevado al obispado de Cuzco, que renunci luego, siendo nombrado
-del de Chiapa, y del cual hubo de ser consagrado en Sevilla el
-domingo de Pascua de 1544: el 10 de julio del mismo ao sali de San<span class="pagenum"><a name="Page_526" id="Page_526">[526]</a></span>lcar
-con sus misioneros, llegando el 9 de septiembre al Nuevo Mundo.</p>
-
-<p>All, lo mismo que en la metrpoli, se odiaba al Padre Las Casas.
-El Padre Motolina le hubo de imputar que haba ido a Espaa a negociar
-el obispado; pero la verdad es que l insisti una y cien veces
-para que le librasen de carga tan pesada. Tal vez el que en ello tuvo
-ms empeo fuera el mismo monarca, creyendo recompensar con ello
-los merecimientos del agraciado. Inmediatamente que lleg a Santo Domingo,
-declarronle guerra a muerte sus enemigos, especialmente los
-oidores de la Audiencia, que resistieron obedecer las provisiones que
-llevaba el nuevo obispo acerca de dar libertad a todos los que a la sazn
-eran esclavos en los trminos de su jurisdiccin. Por su cuenta flet
-un buque y se embarc con sus frailes el 14 de diciembre del ao 1544,
-con direccin a Yucatn, despus a Tabasco y, por ltimo, a Chiapa.
-El 1. de febrero de 1545 lleg a Ciudad Real, y si en los primeros
-das le obsequiaron a porfa los principales vecinos, con la esperanza
-de ganar su voluntad, cuando se convencieron que el obispo exiga inflexible
-el cumplimiento de las <i>Nuevas Leyes</i>, la adhesin se convirti
-en odio. Al paso que los indios acudan en tropel a recibir y vitorear al
-prelado, los espaoles se declararon sus enemigos, encontrando tambin
-la resistencia de las autoridades, que lejos de hacer cumplir las leyes,
-favorecan a los rebeldes.</p>
-
-<p>Colonos y autoridades le llamaban soberbio. Unos y otras le acusaban
-de que con su intransigencia y orgullo perturbaba el orden y la
-tranquilidad en aquellos pases. La oposicin, lejos de disminuir, arreciaba
-de da en da. Los ms sensatos, aunque consideraban la nueva
-legislacin de humanitaria, la tildaban tambin de peligrosa, ya porque
-quitaba de raz antiguos abusos, ya porque no respetaba los bienes
-mal adquiridos. No era bastante la persuasiva elocuencia, ni la valerosa
-entereza del Padre Las Casas para atraer al buen camino a
-aquellos hombres egostas. Sus enemigos&mdash;escribe Coroleu&mdash;le llamaban
-el Antecristo, cantaban coplas injuriosas al pie de sus ventanas y
-trataban por mil medios de intimidarle<a name="FNanchor_742" id="FNanchor_742" href="#Footnote_742" class="fnanchor">[742]</a>. Cuando el obispo de Chiapa
-se convenci que no poda contar con el apoyo y auxilio de las autoridades
-civiles, apel al poder de la conciencia. Priv a todos los confesores
-de sus licencias, dejndolas nicamente al den y a un cannigo;
-y eso dndole un memorial de casos, cuya absolucin reservaba
-para s. No tuvo ya lmites la oposicin al prelado, sealndose en
-primer trmino el den, quien, si retena la absolucin en los casos reservados
-y los mandaba al obispo, lo haca entregando al penitente
-una cdula con el siguiente escrito: El portador desta tiene alguno de<span class="pagenum"><a name="Page_527" id="Page_527">[527]</a></span>
-los casos reservados por V. S., aunque yo no los hallo reservados en el
-derecho ni en autor alguno<a name="FNanchor_743" id="FNanchor_743" href="#Footnote_743" class="fnanchor">[743]</a>. Los vecinos principales, con el clero
-a la cabeza, se presentaron a fray Bartolom para que mitigara su rigor,
-y como no hiciese caso de ruegos y splicas, lo requirieron por
-ante escribano y testigos diese licencia a los confesores para que los
-absolviesen, protestando, si no lo quera hacer, de quejarse y querellarse
-dl al arzobispo de Mxico, al Papa, al Rey y al Consejo, como
-de hombre alborotador de la tierra, inquietador de los cristianos y
-su enemigo, y favorecedor y amparador de unos perros indios<a name="FNanchor_744" id="FNanchor_744" href="#Footnote_744" class="fnanchor">[744]</a>.
-El den, sin respeto alguno al prelado, comenz a absolver a los que
-tenan indios esclavos, a los que los compraban y vendan. Cuando se
-convenci fray Bartolom que nada consegua con sus ruegos del irascible
-den, mand prenderlo; pero la multitud se puso al lado del desobediente
-cannigo, el cual pudo huir y refugiarse en Guatemala, bien
-que el prelado le priv de sus licencias y le excomulg. A tal extremo
-lleg el odio hacia fray Bartolom, que se escribieron coplas desvergonzadas
-y satricas contra el obispo, que se hacan aprender de memoria
-a los nios para que se las dijesen pasando por su calle. Cada
-vez ms firme el obispo en su conducta y cada vez ms decididos sus
-enemigos, las cosas llegaron al ltimo extremo. Los vecinos suspendieron
-las limosnas, nico recurso de subsistencia de los religiosos; pero
-fray Bartolom mand limosneros a los pueblos inmediatos. Nada consigui,
-porque los alcaldes arrebataron la limosna, y para que no se dijese
-que se aprovechaban de ella quebraron los huevos, echaron el
-pan a los perros y la fruta a los puercos...<a name="FNanchor_745" id="FNanchor_745" href="#Footnote_745" class="fnanchor">[745]</a>. El obispo, que no poda
-vivir sino luchando, se dirigi a la Audiencia llamada <i>de los Confines</i>
-para exigir el cumplimiento de las <i>Nuevas Leyes</i>. Resida la Audiencia
-en la ciudad de Gracias a Dios, y all deban reunirse los obispos
-de Guatemala y Nicaragua. Iba a comenzar la lucha entre fray
-Bartolom de Las Casas y fray Toribio Motolina. Como Las Casas
-opinaba la Orden de Santo Domingo en Amrica, y como Motolina los
-franciscanos. Marroqun, obispo de Guatemala, y la Audiencia de Gracias
-a Dios se declararon enemigos de fray Bartolom y protectores
-de fray Toribio. A ltimos de 1545 se hallaban en Gracias a Dios los
-prelados de Guatemala, Nicaragua y Chiapa, con el motivo de consagrar
-un obispo. Terminado el asunto de la consagracin, los prelados,
-en especial el de Chiapa, pidieron a la Audiencia que aliviase la miserable
-condicin de los indios. Dise el caso&mdash;como ya se dijo en el ca<span class="pagenum"><a name="Page_528" id="Page_528">[528]</a></span>ptulo
-XVIII de este tomo&mdash;que habiendo entrado en la sala de acuerdos
-el venerable prelado, el presidente y oidores desde los estrados daban
-gritos y decan: <i>Echad de ah ese loco</i>. Y como pidiere que desagraviasen
-su Iglesia y sacasen sus ovejas de la tirana en que estaban, el
-presidente le respondi: Sois un bellaco, mal hombre, mal fraile, mal
-obispo, desvergonzado, y merecais ser castigado. A tales insultos slo
-dijo: Yo lo merezco muy bien todo eso que V. S. dice, seor Licenciado
-Alonso Maldonado. El Padre Las Casas haba recomendado a
-Alonso Maldonado para que fuese nombrado presidente de la mencionada
-Audiencia.</p>
-
-<p>Continuando la historia de nuestro Derecho en las Indias, no puede
-negarse que a ltimos del siglo <span class="smcap">xviii</span> sufrieron reforma de gran trascendencia
-las leyes mercantiles. Si hasta entonces las naciones de Europa
-crean lo ms conveniente hacer el comercio exclusivo en sus colonias,
-a fines del citado siglo nacieron y comenzaron a tener fuerza las
-ideas del libre comercio. Por el decreto de 22 de noviembre de 1792 se
-concedi exencin de todo derecho por diez aos al algodn, caf y ail
-que se cosechaba en la isla de Cuba, permitiendo que se exportaran
-durante este plazo a cualquiera puerto de Europa, y pudindose completar
-el cargamento, en caso necesario, con aguardiente de caa. Por
-la interesante Real Cdula de 4 de abril de 1794 se cre en la Habana
-el <i>Consulado de agricultura y comercio</i>, como tambin la <i>Junta econmica
-y de gobierno</i>, dando adems a dicha isla las <i>Ordenanzas de Bilbao</i>, todo
-lo cual llev a Cuba verdadero germen de prosperidad, que produjo extraordinario
-desarrollo de los intereses mercantiles.</p>
-
-<p>La completa <i>Recopilacin de las Leyes de Indias</i>, impresa en cuatro
-tomos, se mand hacer por Carlos II. Dichas leyes fueron publicadas por
-los reyes anteriores, comenzando por los Catlicos Don Fernando y
-Doa Isabel. Por la ley de 18 de mayo de 1680 se mand guardar y
-cumplir dicha Recopilacin, que debi comenzarse a imprimir el 1681:
-la Real Cdula tiene la fecha de 1. de noviembre del mencionado ao,
-como puede verse a continuacin.</p>
-
-
-<p class="center p2"><i>El Rey.</i></p>
-
-<p class="i2">Por quanto habiendo sido informado de la grande falta que haca
-para el gobierno de mis Reynos y Seoros de las Indias Occidentales,
-Islas y Tierrafirme del Mar Ocano la Recopilacin de leyes, que por
-mandado de los Seores Reyes mis gloriosos progenitores se haba comenzado
-y continuado hasta este tiempo, en que por la gracia de Dios
-se ha acabado: y habindoseme consultado y suplicado por el Consejo
-de Indias les diese la autoridad, fuerza y virtud, quanta necesitan las<span class="pagenum"><a name="Page_529" id="Page_529">[529]</a></span>
-Leyes para ser publicadas, cumplidas y executadas como conviene:
-Y porque asimismo es conveniente que toda esta materia corra y tenga
-la ltima perfeccin por el Tribunal que le di principio; por la presente,
-ordeno y doy licencia y facultad para que por cuenta y disposicin
-de mi Consejo de las Indias qualquier impresor de estos Reynos pueda
-imprimir el Libro de la dicha Recopilacin de Leyes, incorporando en
-l las Cdulas, Provisiones, Acuerdos y Despachos que convengan y
-sean necesarios para el gobierno y administracin de justicia, guerra y
-hacienda, y todas las dems materias que tocan y son de la jurisdiccin
-y cuidado del dicho Consejo de Indias y convenientes para el despacho
-de los negocios. Y mando que ningn impresor, ni otra qualquier persona
-pueda imprimir ni vender la dicha Recopilacin sin particular licencia
-de los del dicho mi Consejo, al qual se la doy y concedo para que sin limitacin
-de tiempo pueda hacer las impresiones que le pareciere y tuviere
-por necesarias, y tenga a su cuidado el avo, distribucin y recaudacin
-de los Libros que se repartieren y beneficiaren en estos Reynos
-y los de las Indias: y el Impresor personas que sin dicha licencia
-imprimiesen vendieren la dicha Recopilacin, caygan incurran en
-pena de quinientos ducados, y los Libros perdidos por la primera vez:
-y por la segunda, las mismas penas y destierro de estos Reynos, y de
-las Indias, donde se contraviniere lo ordenado y mandado por esta mi
-Cdula. Fecha en San Lorenzo primero de Noviembre de mil y seiscientos
-y ochenta y un aos.</p>
-
-<p class="right"><i>Yo el Rey.</i></p>
-
-<p class="i3">Por mandado del Rey nuestro Seor.<br />
-<i>Don Francisco Fernndez de Madrigal.</i></p>
-
-
-<p class="p2">Durante el reinado de Carlos IV se hizo la impresin (la cuarta) de
-las Leyes de Indias, en tres tomos, ao 1791. Por Real decreto de 16
-de Enero de 1840, Isabel II autoriz don Ignacio Boix para que reimprimiese
-la Recopilacin, quien as lo hizo en 1841, aadiendo al final
-un ndice cronolgico de un gran nmero de Reales cdulas, rdenes y
-decretos referentes a las Indias, expedidos desde el ao 1588 al 1819,
-que amplan, explican y reforman las leyes de la Recopilacin. Tambin
-por Real decreto de 8 de Abril de 1889, el Rey, y en su nombre la
-Reina Regente del Reino, autoriz a D. Mariano Ramiro y Agudo para
-que publicase la legislacin ultramarina, el cual comenz su trabajo en
-el citado ao, terminndose la obra en el ao siguiente, o sea en el 1890.
-El 13, ltimo de los tomos, contiene el <i>Libro noveno</i> de las Leyes de
-Indias, un Apndice a dicho libro, un Eplogo, el Indice general alfabtico
-de la Recopilacin de las Leyes de Indias y Reales disposiciones<span class="pagenum"><a name="Page_530" id="Page_530">[530]</a></span>
-y autos acordados ms importantes posteriores a las mencionadas
-leyes.</p>
-
-<p>La Recopilacin de Leyes de las Indias se halla dividida en nueve
-libros, y los libros en ttulos y leyes.</p>
-
-<p>El primer libro contiene 24 ttulos que tratan de asuntos religiosos,
-como de la Santa Fe Catlica, iglesias, catedrales y parroquiales, monasterios
-y hospicios, hospitales y cofradas, inmunidad de las iglesias
-y monasterios, patronato real, prelados y visitadores eclesisticos, concilios
-provinciales y sinodales, bulas y breves apostlicos, jueces eclesisticos
-y conservadores, dignidades y prebendados de las iglesias metropolitanas
-y catedrales, clrigos, curas y doctrineros, religiosos y
-religiosos doctrineros, diezmos, mesada eclesistica, sepulturas, tribunales
-de la Inquisicin, Santa Cruzada, de los questores y limosnas.
-Tambin es objeto del libro primero las Universidades y estudios generales
-y particulares, colegios y seminarios, y los libros que se imprimen
-y pasan a las Indias.</p>
-
-<p>El segundo libro comprende 34 ttulos, que se ocupan de las leyes,
-provisiones, cdulas y Ordenanzas Reales, Consejo Real, y Junta de
-Guerra de Indias, personal, dependencias y atribuciones del Consejo,
-Audiencias y Cancilleras, personal de ellas, juzgado de bienes de difuntos
-y visitadores generales y particulares.</p>
-
-<p>El tercer libro abraza 16 ttulos, que se refieren al dominio y jurisdiccin
-Real de las Indias, provisin de oficios, gratificaciones y
-mercedes, virreyes y presidentes gobernadores, ramo de guerra, corsarios,
-piratas, precedencias, ceremonias y cortesas, correos e indios
-chasquis.</p>
-
-<p>El cuarto libro consta de 26 ttulos, en los cuales se habla de los
-descubrimientos martimos y terrestres, pacificaciones, poblaciones,
-descubridores y pacificadores y pobladores, poblacin de las ciudades
-y villas y pueblos, ciudades y villas, cabildos y consejos, oficios concejiles,
-procuradores generales y particulares de las ciudades, venta y
-repartimiento de tierras y solares y aguas, propios y psitos, alhndigas,
-sisas y derramas y contribuciones, obras pblicas, caminos pblicos,
-posadas, ventas, mesones, trminos, pastos, montes, aguas, arboledas
-y planto de vias, comercio, mantenimiento y frutos de las Indias,
-descubrimiento y labor de las minas, mineros y azogueros, alcaldes
-mayores y escribanos de minas, ensayo, fundicin y marca del oro y
-plata, casas de moneda, valor del oro y plata, moneda y su comercio,
-pesquera, envo de perlas y piedras de estimacin y obrajes.</p>
-
-<p>El quinto libro, que tiene 15 ttulos, se circunscribe a tratar de los
-trminos y divisin y agregacin de las gobernaciones, gobernadores,<span class="pagenum"><a name="Page_531" id="Page_531">[531]</a></span>
-todo el personal de administracin, competencias, pleitos y sentencias,
-recusaciones, apelaciones y suplicaciones, entregas y exenciones y residencias.</p>
-
-<p>El libro sexto habla en sus 19 ttulos de los indios y de su libertad,
-reducciones y pueblos de indios, cajas de censos y bienes de
-comunidad, tributos y tasas de los indios, protectores de indios, caciques,
-repartimientos y encomiendas y pensiones de indios, encomenderos,
-buen tratamiento de los indios, sucesin de encomiendas y entretenimientos
-y ayudas de costa, servicio personal, servicio en chacras y
-vias, etc., servicio en coca y air, servicio en minas, indios de Chile,
-de Tucumn, Paraguay y Ro de la Plata, sagleyes y confirmaciones
-de encomiendas, pensiones, rentas y situaciones.</p>
-
-<p>El sptimo libro, en sus ocho ttulos, trata de los pesquisidores y
-jueces de comisin, juegos y jugadores, casados y desposados en Espaa
-e Indias que estn separados de sus mujeres y esposas, vagabundos
-y gitanos, mulatos, negros, berberiscos e hijos de indios, crceles y
-carceleros, visitas de crcel, delitos, penas y su aplicacin.</p>
-
-<p>El libro octavo tiene 30 ttulos relativos a las Contaduras de Cuentas,
-tribunales de Hacienda, escribanos de minas, cajas reales, libros
-reales, administracin de la Real Hacienda, tributos de indios, quintos
-reales, administracin de minas, tesoros, alcabalas, aduanas, almojarifazgos,
-avaluaciones y afueros generales y particulares, descaminos y
-extravos y commisos, derechos de esclavos, media annata, venta de
-oficios, renunciacin y confirmaciones de oficios, estancos, novenos y
-vacantes de obispados, almonedas, salarios y entretenimientos, situaciones,
-libranzas, cuentas y envo de la Real Hacienda.</p>
-
-<p>El noveno y ltimo libro se refiere en sus 46 ttulos a la Real Audiencia
-y Casa de la Contratacin de Sevilla, del personal de dicha
-Casa de la Contratacin, del personal de las flotas y armadas de la carrera
-de Indias, apresto y formacin de dichas flotas y armadas, navos
-de aviso que se despachan a las Indias y de ellas a Espaa, navos
-arribados o derrotados o perdidos, aseguradores, riesgos y seguros de la
-carrera de Indias, jueces oficiales de Registros de las Islas de Canaria,
-comercio y navegacin de las Islas de Canaria, navegacin y comercio
-de las Islas de Barlovento y provincias adyacentes, puertos, Armadas
-del mar del Sur, navegacin y comercio de las Islas Filipinas, China,
-Nueva Espaa y Per, y, por ltimo, consulados de Lima y Mxico.</p>
-
-<p>En el Cdigo de Indias se hallan pocas leyes de los Reyes Catlicos,
-pues cuando dos siglos despus se public la <i>Recopilacin</i>, ya se hallaban
-reformadas muchas de las dictadas por aqullos. Adems de las
-indicadas, encontramos otras de Don Fernando y Doa Isabel y de<span class="pagenum"><a name="Page_532" id="Page_532">[532]</a></span>
-Doa Juana con su padre el Regente<a name="FNanchor_746" id="FNanchor_746" href="#Footnote_746" class="fnanchor">[746]</a>, a saber: Formando el arancel
-de los diezmos y primicias que mediante concesiones apostlicas pertenecan
-a la Corona en todas las Indias, islas y Tierra firme del Ocano.=Ordenando
-que los tenientes del gran Canciller no llevasen derechos a
-los que no los deban pagar.=Disponiendo el orden que debera guardarse
-en el repartimiento de las presas.=Declarando que fuesen de
-aprovechamiento comn los montes de frutas silvestres.=Mandando que
-nadie pudiera comprar brasil que no fuera de las Indias Occidentales.
-Los vecinos y moradores de las Indias podran pescar perlas satisfaciendo
-el quinto; pero las muy buenas se reservaran a la Corona, satisfaciendo
-su importe a los pescadores.=Los escribanos pblicos en las Indias
-y sus islas seran nombrados por el Rey.=Los pleitos con los indios
-o entre ellos se tramitaran y resolveran sumariamente; pero si los
-asuntos fuesen graves o sobre cacicazgos se substanciaran y resolveran
-como los dems.=Se prohiba que los indios tuviesen armas y que
-nadie se las vendiese.=Del oro, plata y metales que se extrajesen de
-las minas cobrara el Tesoro el quinto.=El Consulado de Sevilla conocera
-de las causas de factores que hubiesen pasado a las Indias con
-mercancas agenas.=Prohibiendo, por ltimo, que nadie pudiera registrar
-como suyas siendo agenas, oro, plata, perlas y otras cosas; ni lo
-que fuere suyo otra persona.</p>
-
-<p>La <i>Recopilacin compendiada de las Leyes de Indias</i>, publicada en
-Madrid, ao 1846, por los Doctores D. Joaqun Aguirre y D. Juan Manuel
-Montalbn, forma un volumen de 447 pginas.</p>
-
-<p>En el Prlogo dicen los autores: La Recopilacin compendiada de
-las Leyes de Indias que ahora se ofrece al pblico, es un extracto fiel y
-conciso de la coleccin publicada en 1841. Destinada esta obra especialmente
-a los dominios de Ultramar, no por eso deja de ser interesante
-en la Pennsula, en que se ventilan y deciden con frecuencia negocios
-judiciales y administrativos de aquellos pases, cuya legislacin,
-por otra parte, tanto importa conocer. El deseo, pues, de generalizar el
-conocimiento de unas leyes que por largo tiempo han regido las dilata<span class="pagenum"><a name="Page_533" id="Page_533">[533]</a></span>das
-regiones, parte integrante un da de la nacin espaola, y que rigen
-actualmente los preciosos restos que nos han quedado de nuestra
-antigua dominacin, ha sido la causa principal que se ha tenido en cuenta
-para emprender este trabajo. Aaden que se han compendiado dichas
-Leyes sin privarlas de cosa substancial, que los tratados que ya
-no tienen aplicacin han sido extractados mucho ms ligeramente, y que
-se han insertado a la letra, despus de sus correspondientes ttulos, algunas
-disposiciones importantsimas recientemente publicadas.</p>
-
-<p>Las notas puestas a algunas leyes por los Sres. Aguirre y Montalbn
-tienen verdadero inters y son de utilidad no escasa para el que
-quiera conocer perfectamente la famosa <i>Recopilacin</i>.</p>
-
-<p>Del Sr. Antequera son las siguientes palabras: Basta la exposicin
-que hemos hecho de la <i>Recopilacin de Indias</i>, para que pueda apreciarse
-el mrito de este Cdigo, digno ciertamente de la consideracin
-con que se le ha mirado y se le sigue mirando en nuestros das, por el
-buen espritu que le anima, por el acierto con que en l se di forma a
-la organizacin poltica, administrativa y judicial de las Amricas espaolas,
-y por las tiles y sensatas disposiciones que contiene, encaminadas
-al bienestar moral y material de aquellos pases; todo esto con
-los que hoy nos parecen defectos, atendidas las diferencias de ideas y
-de costumbres, y que entonces no lo eran, y con las ventajas reales y
-positivas que no ofrecen nuestros actuales Cdigos, hijos del espritu escptico
-que domina a los que se erigen en rbitros de los destinos de
-los pueblos<a name="FNanchor_747" id="FNanchor_747" href="#Footnote_747" class="fnanchor">[747]</a>.</p>
-
-<p>Convienen todos, lo mismo espaoles que extranjeros, que la legislacin
-dada por Espaa a sus colonias del Nuevo Mundo es glorioso
-monumento, cuyas disposiciones se hallan basadas en el ms amplio
-espritu de justicia. Se ha dicho que las Leyes de Indias constituan
-uno de nuestros mejores Cdigos, aadiendo nosotros que las consideramos
-como el primero. Habremos cometido muchos errores y grandes
-torpezas en Amrica; pero nadie podr quitarnos la gloria de haber
-publicado el Cdigo inmortal de las Leyes de Indias, llevando el espritu
-progresivo de nuestro derecho allende los mares.</p>
-
-<p>Si a la sazn no podemos considerar las Leyes de Indias como norma
-legislativa actual, no deja de tener inters su estudio con relacin
-a su poca, a su fin y a los resultados de su aplicacin cuando regan
-en aquellos dilatados pases americanos. Han desaparecido completamente,
-como precepto obligatorio, pues los nuevos Estados, para satisfacer
-sus necesidades, no han tenido ni deban tener en cuenta el espritu
-de nuestra compilacin. Sin embargo, no han perdido totalmente&mdash;segn<span class="pagenum"><a name="Page_534" id="Page_534">[534]</a></span>
-D. Miguel de la Guardia&mdash;su importancia ni su utilidad para
-el legislador, para el juez, para el letrado y para todo el que de legislacin
-se ocupe. Efectivamente, la obra legislativa es para todos los
-pases un trabajo de continuada y sucesiva elaboracin, en la cual nada
-es improvisado ni viene de repente, sin antecedentes y sin relacin alguna
-respecto de lo anterior. Las leyes antiguas van abriendo camino
-a las nuevas; pero con ellas se enlazan, las aplican, las aclaran y completan,
-y cuando tienen en su seno la altsima sabidura que en algunas
-de Indias se nota, son como la raz cientfica, de donde mana savia
-y se nutren las que con posterioridad han sido dictadas<a name="FNanchor_748" id="FNanchor_748" href="#Footnote_748" class="fnanchor">[748]</a>. Aade
-que as como en Espaa, no obstante haberse formulado un Cdigo civil
-completo, hay necesidad de consultar y conocer, para explicarlo en
-muchas ocasiones, del Cdigo de las Partidas, del mismo modo en
-Ultramar no dejar de ser indispensable frecuentemente el conocimiento
-de las Leyes de Indias, para la misma inteligencia y aplicacin
-de las vigentes.</p>
-
-<p>Como monumento histrico de nuestra legislacin, sin negar que se
-encuentran defectos de importancia en las famosas leyes, sera grande
-injusticia no reconocer la sabidura, la elevacin de miras y el alto sentido
-legislativo en que se inspiraron sus autores.</p>
-
-<p>No hemos de negar que al colonizar a Amrica supeditamos todo inters
-al de la religin, como se muestra considerando que las primeras
-disposiciones que se dieron iban encaminadas a la propagacin del catolicismo
-y a la organizacin de todo lo relativo al culto. Creamos que
-estbamos predestinados por Dios a llevar la idea catlica a Ultramar,
-a establecer all el culto y a velar, mediante el Tribunal de la Inquisicin,
-por la pureza del dogma. Por las citadas razones, las Leyes de
-Indias, cuyas disposiciones sabias y humanitarias nadie pondr en
-duda, olvidaron el desarrollo de materiales intereses, pues apenas tuvieron
-cuidado por el fomento de la industria y de la agricultura, pusieron
-trabas a la libertad de navegacin y de trfico, y reglamentaron con
-espritu demasiado estrecho el pase a tierras americanas de los nacionales.
-Al considerar el oro como capital y casi nica riqueza, desconociendo
-de que toda mercanca se adquiere por otra, y que la moneda es una
-de ellas, hizo que nuestros reyes, conquistadores, comerciantes y aventureros,
-slo buscasen el oro, no estimando las industrias. De modo que,
-bajo el punto de vista econmico, las Leyes de Indias produjeron, o por
-lo menos, contribuyeron en gran parte a la pobreza y aun a la ruina
-del poderoso imperio de los Reyes Catlicos.</p>
-
-<p>Ilustres comentaristas han estudiado la Recopilacin de Leyes de<span class="pagenum"><a name="Page_535" id="Page_535">[535]</a></span>
-los Reinos de Indias, hallando en ellas un tesoro de doctrina. Lo mismo
-por el fondo que por la forma, lo mismo por el orden y plan de exposicin
-que por el espritu de las leyes, la obra merece toda clase de alabanzas.
-No encontramos ningn Cdigo extranjero superior al nuestro.
-Si censuras hemos dirigido a nuestros monarcas acerca de otro orden
-de cosas, si hemos credo que a veces se separaban del camino de la justicia,
-afirmamos que se han coronado de gloria con la redaccin y publicacin
-de las Leyes de Indias. Algo, aunque poco, tienen de malo;
-algo, aunque poco, tienen de incomprensible. Acerca de lo ltimo, recordamos
-que llama nuestra atencin que la ley I, tt. XX, lib. VIII, que
-versa de la venta de oficios en las Indias, se halla expedida el ao 1522,
-por Doa Juana sola, y no en unin de su hijo D. Carlos.</p>
-
-<p>Vamos a manifestar por nuestra parte el generoso, y pudiramos
-decir patriarcal espritu de nuestros reyes al dictar las nunca bastante
-alabadas Leyes de Indias. Los deseos de asimilar en su rgimen las
-provincias ultramarinas al de la Pennsula, lo manifestaron Carlos I,
-Felipe II y otros reyes. En las Ordenanzas de Audiencias de 1530, deca
-el Emperador: Ordenamos y mandamos que en todos los casos, negocios
-y pleytos en que no estuviere decidido, ni declarado que se debe
-proveer por las leyes de esta Recopilacin, o por Cdulas, Provisiones
-u Ordenanzas dadas y no revocadas para las Indias, y las que por
-nuestra orden se despacharen, se guarden las leyes de nuestro Reyno
-de Castilla, conforme a la de Toro, assi en quanto a la substancia, resolucin
-y decisin de los casos, negocios y pleytos, como a la forma
-y orden de substanciar<a name="FNanchor_749" id="FNanchor_749" href="#Footnote_749" class="fnanchor">[749]</a>.</p>
-
-<p>En el ao 1541 Carlos V hubo de insistir respecto a los asuntos civiles,
-aadiendo tambin los criminales, puesto que dijo: Mandamos a las
-Audiencias que en el conocimiento de los negocios y pleytos civiles y
-<i>criminales</i> guarden las leyes de estos nuestros Reynos de Castilla...<a name="FNanchor_750" id="FNanchor_750" href="#Footnote_750" class="fnanchor">[750]</a>.</p>
-
-<p>Felipe II manifest el mismo pensamiento en la Ordenanza 14 del
-Consejo: Porque siendo de una Corona los Reynos de Castilla y de las
-Indias, las leyes y orden de gobierno de los unos y de los otros deben ser
-las ms semejantes y conformes, que ser pueda. Los de nuestro Consejo
-en las leyes y establecimientos, que para aquellos Estados ordenaren,
-procuren reducir la forma y manera de el gobierno de ellos al estilo y
-orden con que son regidos y gobernados los Reynos de Castilla y de
-Len, en quanto hubiere lugar, y permitiere la diversidad y diferencia
-de las tierras y naciones<a name="FNanchor_751" id="FNanchor_751" href="#Footnote_751" class="fnanchor">[751]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_536" id="Page_536">[536]</a></span></p>
-
-<p>Al Emperador se deben las tres disposiciones que copiamos a continuacin:
-Eran de aprovechamiento comn los montes, aguas y trminos
-de los pueblos respectivos<a name="FNanchor_752" id="FNanchor_752" href="#Footnote_752" class="fnanchor">[752]</a>. Las tierras sembradas, despus de alzado
-el pan, servan de pasto comn<a name="FNanchor_753" id="FNanchor_753" href="#Footnote_753" class="fnanchor">[753]</a>. Eran tambin comunes los montes
-y pastos de las tierras que hubiesen sido dadas en seoro<a name="FNanchor_754" id="FNanchor_754" href="#Footnote_754" class="fnanchor">[754]</a>.</p>
-
-<p>Ya doa Juana la Loca haba manifestado iguales ideas, puesto que
-di su aprobacin a lo siguiente: Nuestra voluntad es de hazer, e por
-la presente hazemos los montes de fruta silvestre, comunes y que cada
-uno la pueda coger y llevar las plantas para poner en sus heredades y
-estancias, y aprovecharse de ellos, como de cosa comn<a name="FNanchor_755" id="FNanchor_755" href="#Footnote_755" class="fnanchor">[755]</a>.</p>
-
-<p>Prueba todo lo dicho que los espaoles no se reservaron el monopolio
-de las riquezas americanas. Igual conducta observ Felipe II que
-su padre Carlos V, y su abuela doa Juana. Del fundador del Escorial,
-ao 1559, es lo que sigue: Es nuestra voluntad que los indios
-puedan libremente cortar madera de los montes para su aprovechamiento.
-Y mandamos que no se les imponga impedimento...<a name="FNanchor_756" id="FNanchor_756" href="#Footnote_756" class="fnanchor">[756]</a>.</p>
-
-<p>Mencin especial debemos hacer de una ordenanza de Carlos I,
-dada en el ao 1526, en la cual dispona que todas las personas de cualquier
-estado, condicin, preeminencia dignidad, tanto espaoles como
-indios, pudiesen sacar oro, plata, azogue y otros metales, como tambin
-labrarlos libremente, sin ningn gnero de impedimento...<a name="FNanchor_757" id="FNanchor_757" href="#Footnote_757" class="fnanchor">[757]</a>. El mismo
-Rey, en el ao 1551, orden que a los indios no se les pusiera impedimento
-para descubrir, tener y ocupar minas de oro, plata u otros
-metales, conforme las ordenanzas de cada Provincia...<a name="FNanchor_758" id="FNanchor_758" href="#Footnote_758" class="fnanchor">[758]</a>.</p>
-
-<p>Felipe II mand, en el ao 1559, que se guardasen las mismas consideraciones
-con los indios que se guardaban con los espaoles.</p>
-
-<p>Mirando el bien de los indios dispuso Carlos V, en 1530, que los
-corregidores y justicias hiciesen que aqullos no fueran holgazanes ni
-vagabundos, y que trabajasen en sus haciendas o labranzas, y oficios,
-en los das de trabajo...<a name="FNanchor_759" id="FNanchor_759" href="#Footnote_759" class="fnanchor">[759]</a>. El mismo Emperador, considerando la pobreza
-de los indios, hubo de disponer que no pagasen derechos de ninguna
-clase en sus pleytos y causas, ya fuesen actores, ya reos. Las Comunidades
-y Caciques slo pagaran la mitad de lo dispuesto por el
-arancel de los Reynos de Castilla...<a name="FNanchor_760" id="FNanchor_760" href="#Footnote_760" class="fnanchor">[760]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_537" id="Page_537">[537]</a></span>
-De Felipe II es la disposicin por la cual los indios no estaban obligados
-a pagar dzimas en las ejecuciones, y en los dems derechos se
-deba proceder con mucha moderacin...<a name="FNanchor_761" id="FNanchor_761" href="#Footnote_761" class="fnanchor">[761]</a>.</p>
-
-<p>Del emperador Carlos V, dada el ao 1521, es la orden siguiente:
-El trato, rescate y conversacin de los indios con espaoles, los
-unirn en amistad y comercio voluntario, siendo a contento de las partes,
-con que los indios no sean inducidos, atemorizados, ni apremiados,
-y se proceda con buena fee, libre y general para unos y otros...<a name="FNanchor_762" id="FNanchor_762" href="#Footnote_762" class="fnanchor">[762]</a>.</p>
-
-<p>De la tolerancia y aun benignidad del gobierno espaol con los derechos
-y costumbres de los indios, son buena prueba las leyes siguientes:
-Los principales y caciques de las quatro Cabeceras de Tlaxcala
-nos suplicaron por merced que se les guardasen sus antiguas costumbres
-para conservacin de aquella Provincia, Ciudad y Repblica, conforme
-a las Ordenanzas dadas por el gobierno de la Nueva Espaa el
-ao de 1545, confirmadas por provisin real. Y porque son muy justas
-y convenientes y hasta la fecha han estado en observancia y mediante
-ellas son bien gobernados, y la ciudad se halla quieta y pacfica, de
-nuevo las aprobamos y confirmamos, y mandamos que se cumplan,
-guarden y ejecuten y no se consienta que en todo su contenido se contravenga
-en ninguna forma<a name="FNanchor_763" id="FNanchor_763" href="#Footnote_763" class="fnanchor">[763]</a>.</p>
-
-<p>Prubase por nuestras Leyes de Indias que fueron exageradas las
-acres censuras del Padre Las Casas y de Ercilla a la administracin
-espaola en sus relaciones con los indgenas. Mandaron nuestros reyes
-que ningn Adelantado, Gobernador, Capitn, Alcaide, ni otra
-persona, de qualquier estado, dignidad, oficio, o calidad que sea, en
-tiempo y ocasin de paz o guerra, aunque justa y mandada hacer por
-Nos, o por quien nuestro poder hubiere, sea ossado de cautivar indios
-naturales de nuestras Indias, Islas y Tierra Firme del mar Oceano...
-Si alguno fuese hallado, que cautiv o tiene por esclavo algn indio,
-incurra en perdimiento de todos sus bienes, aplicados a nuestra Cmara
-y Fisco, y el indio o indios sean luego bueltos y restitudos a sus
-propias tierras y naturalezas, con entera y natural libertad, a costa de
-los que assi los cautivaren o tuvieren por esclavos. Y ordenamos a
-nuestras Justicias que tengan especial cuidado de lo inquirir y castigar
-con todo rigor, segn esta ley, pena de privacin de sus oficios, y
-cien mil maraveds para nuestra Cmara al que lo contrario hiziere y
-negligente fuere en su cumplimiento<a name="FNanchor_764" id="FNanchor_764" href="#Footnote_764" class="fnanchor">[764]</a>.</p>
-
-<p>Ordenaron tambin que fuesen castigados severa y exemplarmen<span class="pagenum"><a name="Page_538" id="Page_538">[538]</a></span>te
-los encomenderos que vendiesen sus indios, pues llegaron disponer
-que el indgena recobrase su libertad natural y el encomendero quedase
-privado de la encomienda y de poder conseguir otra<a name="FNanchor_765" id="FNanchor_765" href="#Footnote_765" class="fnanchor">[765]</a>. Como los portugueses
-de la villa de San Pablo (Brasil), que dista diez jornadas de las
-ltimas Reducciones de indios de la provincia del Paraguay, entrasen
-y cautivaran indgenas para despus venderlos en el mencionado Brasil,
-nuestros reyes ordenaron a sus gobernadores del Ro de la Plata y del
-Paraguay, que procurasen aprehender y castigar a los delinquentes<a name="FNanchor_766" id="FNanchor_766" href="#Footnote_766" class="fnanchor">[766]</a>.
-Mostraron su buena fe y espritu generoso nuestros monarcas ordenando
-que los indios fuesen reducidos con mucha templanza y moderacin
-a poblaciones<a name="FNanchor_767" id="FNanchor_767" href="#Footnote_767" class="fnanchor">[767]</a>, aadiendo que a los indios reducidos no se
-quiten las tierras y granjeras que tuvieren en los sitios que dejaren<a name="FNanchor_768" id="FNanchor_768" href="#Footnote_768" class="fnanchor">[768]</a>.
-Recomendaron que a los indios que trabajaban en las minas se
-les impusiera justo tributo, y este se cobre con toda suavidad<a name="FNanchor_769" id="FNanchor_769" href="#Footnote_769" class="fnanchor">[769]</a>.
-Como regla general, a los caciques y a sus hijos mayores se les eximi
-de pagar tributo<a name="FNanchor_770" id="FNanchor_770" href="#Footnote_770" class="fnanchor">[770]</a>. Tanto inters mostraron nuestros reyes por los
-indios que, informados de su pobreza con motivo de terrible peste, mandaron
-a los visitadores y comisarios que slo exigiesen lo que buenamente
-pueden pagar de tributo y servicio, sin gravmen...<a name="FNanchor_771" id="FNanchor_771" href="#Footnote_771" class="fnanchor">[771]</a>. Sabedores
-de ciertos abusos de los encomenderos de la Nueva Espaa, mandaron
-que nuestras Audiencias pongan el remedio que ms convenga,
-y hagan de forma que los indios no sean agraviados y gozen de sus haciendas
-libremente, sin estorvo en sus granjeras y aprovechamientos,
-como personas libres y vasallos nuestros<a name="FNanchor_772" id="FNanchor_772" href="#Footnote_772" class="fnanchor">[772]</a>. En su deseo siempre cada
-vez mayor de proteger por todos los medios posibles a los indgenas,
-acordaron restablecer el nombramiento de Protectores y Defensores de
-los indios<a name="FNanchor_773" id="FNanchor_773" href="#Footnote_773" class="fnanchor">[773]</a>. La experiencia haba demostrado la conveniencia y aun
-necesidad de dichos Protectores y Defensores. Algunos naturales de
-las Indias eran en tiempo de su infidelidad caciques y seores de pueblos,
-y porque despus de su conversin es justo que conserven sus derechos
-y el haber venido a nuestra obediencia no los haga de peor condicin,
-mandamos que si estos caciques o sus descendientes pretendieran
-suceder en aquel gnero de seoro, se les conceda y haga justicia<a name="FNanchor_774" id="FNanchor_774" href="#Footnote_774" class="fnanchor">[774]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_539" id="Page_539">[539]</a></span>
-El propsito de igualar a espaoles e indios se manifiesta tambin
-en la ley que copiamos: Es nuestra voluntad que los indios e indias
-tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren,
-as con indios como con naturales de estos nuestros reinos o espaoles
-nacidos en las Indias, y que en esto no se les ponga impedimento, mandamos
-que ninguna orden nuestra que se hubiere dado, o por Nos fuere
-dada, pueda impedir ni impida el matrimonio entre indios e indias con
-espaoles o espaolas, y que todos tengan entera libertad de casarse
-con quien quisieren<a name="FNanchor_775" id="FNanchor_775" href="#Footnote_775" class="fnanchor">[775]</a>.</p>
-
-<p>Era libre para los naturales del pas la pesca de las perlas<a name="FNanchor_776" id="FNanchor_776" href="#Footnote_776" class="fnanchor">[776]</a>. Entre
-los encomenderos y los indios, nuestros monarcas se pusieron al
-lado de los ltimos, exigiendo a aqullos juramento judicial ante el
-gobernador, y con fe de escribano de que tratarn bien a sus indios y
-conforme a lo que est dispuesto y ordenado<a name="FNanchor_777" id="FNanchor_777" href="#Footnote_777" class="fnanchor">[777]</a>.</p>
-
-<p>Muchas son las leyes dadas por nuestros monarcas mandando que
-los virreyes y Audiencias se informen si son mal tratados los indios, y
-en caso afirmativo ordenan que se castigue a los culpados. No teniendo
-Felipe II confianza en las citadas autoridades, hubo de encargar a los
-arzobispos y obispos que en todas las ocasiones de flotas y armadas
-nos enven relacin muy particular del tratamiento que se hace a
-los indios en sus distritos, si van en aumento o disminucin, si reciben
-molestias o vejaciones, y en qu cosas, si les falta doctrina, y adnde,
-si gozan de libertad o son oprimidos, si tienen protectores y qu personas
-lo son, si los ayudan y defienden, haziendo bien y diligentemente
-sus oficios o con descuido y negligencia, si reciben algo de los indios,
-qu instrucciones tienen, cmo las guardan, lo que convendr proveer
-para su mejor enseanza y conservacin, y lo que ms les ocurriese
-acerca de esto, dirigido a nuestro fiscal del Consejo de Indias, a cuyo
-cargo est su proteccin, para que pida lo que toca a su obligacin, y
-Nos proveamos lo conveniente al descargo de nuestra conciencia y cargo
-de los que fueren omissos<a name="FNanchor_778" id="FNanchor_778" href="#Footnote_778" class="fnanchor">[778]</a>.</p>
-
-<p>Qu ms? El mismo Rey dispuso que los delitos contra indios sean
-castigados con mayor rigor que contra espaoles<a name="FNanchor_779" id="FNanchor_779" href="#Footnote_779" class="fnanchor">[779]</a>. Tan previsoras
-fueron nuestras leyes de Indias que ellas dispusieron que a los indgenas
-no se les poda obligar a llevar a cuestas carga alguna hasta que
-tuvieren diez y ocho aos cumplidos<a name="FNanchor_780" id="FNanchor_780" href="#Footnote_780" class="fnanchor">[780]</a>; disponiendo, adems, que la<span class="pagenum"><a name="Page_540" id="Page_540">[540]</a></span>
-carga de los indios no haba de pasar de dos arrobas<a name="FNanchor_781" id="FNanchor_781" href="#Footnote_781" class="fnanchor">[781]</a>. La ley ltima
-del libro VI no deja de tener cierta curiosidad. Segn ella, ninguna india
-que tenga su hijo vivo pueda salir a criar hijo de espaol, especialmente
-de su encomendero, pena de perdimiento de la encomienda y 500
-pesos, en que condenamos al juez que lo mandare, y permitimos que
-habindosele muerto a la india su criatura pueda criar la del espaol<a name="FNanchor_782" id="FNanchor_782" href="#Footnote_782" class="fnanchor">[782]</a>.</p>
-
-<p>En el ao 1568 Felipe II orden que los virreyes, presidentes y gobernadores
-no consintiesen que los vagabundos espaoles viviesen entre
-los indios...<a name="FNanchor_783" id="FNanchor_783" href="#Footnote_783" class="fnanchor">[783]</a>, disponiendo tambin que se les obligase a trabajar;
-a los incorregibles e inobedientes se les desterrara a Chile, a Filipinas
-o a otras partes<a name="FNanchor_784" id="FNanchor_784" href="#Footnote_784" class="fnanchor">[784]</a>. Del mismo modo a los gitanos, sus mujeres, hijos
-y criados se les echara de las Indias<a name="FNanchor_785" id="FNanchor_785" href="#Footnote_785" class="fnanchor">[785]</a>. Las Justicias de las Indias
-procederan contra las mestizas adlteras, del mismo modo que las leyes
-de Castilla disponan contra las mujeres espaolas<a name="FNanchor_786" id="FNanchor_786" href="#Footnote_786" class="fnanchor">[786]</a>. Aun para
-la cobranza de los tributos, asunto que tanto importaba a la Real Hacienda,
-Felipe II, en el ao 1581, hubo de disponer que se cobrasen
-con el menor dao de los indios<a name="FNanchor_787" id="FNanchor_787" href="#Footnote_787" class="fnanchor">[787]</a>.</p>
-
-<p>Terminaremos esta resea de las Leyes de Indias, recordando, si
-de los Consulados de Mxico y Lima se trata, que la sabia Recopilacin
-dispone que se guarden las leyes y ordenanzas de los Consulados de
-Burgos y Sevilla<a name="FNanchor_788" id="FNanchor_788" href="#Footnote_788" class="fnanchor">[788]</a>.</p>
-
-<p>Despus de la edicin de las <i>Leyes de Indias</i>, se han publicado dos
-obras de reconocido mrito, por D. Jos Mara Zamora y Coronado y
-por D. Joaqun Rodrguez San Pedro, intituladas: la primera, <i>Diccionario
-de la Legislacin ultramarina</i>, y la segunda, <i>Tratado de Legislacin
-ultramarina concordada y anotada</i>. Por ltimo, se han publicado algunas
-disposiciones, ya cuando las Indias eran colonias, ya cuando eran
-provincias<a name="FNanchor_789" id="FNanchor_789" href="#Footnote_789" class="fnanchor">[789]</a>.</p>
-
-<p>Pasamos a estudiar el Real y Supremo Consejo de Indias. Ni en el
-ao 1511, ni en el 1514, ni en el 1518&mdash;como dice el cronista Herrera&mdash;haba
-Consejo de Indias<a name="FNanchor_790" id="FNanchor_790" href="#Footnote_790" class="fnanchor">[790]</a>. El emperador Carlos V dispuso la
-creacin de un Consejo que despachase los asuntos de Indias, y al<span class="pagenum"><a name="Page_541" id="Page_541">[541]</a></span>
-efecto, el 4 de agosto de 1524 nombr por presidente a Fr. Garca de
-Loaysa, general de la Orden de Santo Domingo, su confesor, obispo de
-Osma; y a primero del mismo mes se dieron los ttulos de consejeros
-al obispo de Canarias y al Doctor Gonzalo Maldonado, porque ya
-trataban de estos negocios el Doctor Beltrn; y era del mismo Consejo
-el Proto-Notario Pedro Mrtir de Anglera, abad de Jamaica,
-y el licenciado Galndez de Carvajal y fiscal el licenciado Prado: y
-la primera cosa que entonces se trat fu sobre la libertad de los indios<a name="FNanchor_791" id="FNanchor_791" href="#Footnote_791" class="fnanchor">[791]</a>.</p>
-
-<p>Consideremos los antecedentes de dicho Consejo. Creada la Casa de
-la Contratacin de Sevilla, los asuntos de ella eran consultados por los
-Reyes Catlicos con D. Juan Rodrguez de Fonseca (hermano de Antonio
-de Fonseca, seor de Coca), den de Sevilla y despus arzobispo de
-Rosano y obispo de Burgos. Tambin entendan en las cosas de las Indias&mdash;aunque
-sin cargo determinado&mdash;D. Fernando de la Vega, seor
-de Grajal y Comendador Mayor de Castilla; el gran canciller Mercurino
-Gattinara; Mr. de Lassao (de la Cmara del Emperador); el licenciado
-Francisco de Vargas, tesorero general de Castilla, y otros grandes
-letrados; pero no tuvo personas ciertas, sino que se nombraban los
-que mandaba el rey o sus gobernadores<a name="FNanchor_792" id="FNanchor_792" href="#Footnote_792" class="fnanchor">[792]</a>.</p>
-
-<p>Es cierto que desde el ao 1511 se celebraban consejos para los
-asuntos ms importantes de las Indias, y en este dato se apoy el historiador
-ingls William Robertson en su <i>Historia de Amrica</i> para afirmar
-que Fernando V estableci en dicho ao el Consejo de Indias; pero
-Herrera en sus <i>Dcadas</i> dice que cuando Vasco Nez de Balboa (1514)
-quiso anunciar al Rey el descubrimiento del mar del Sur, fu recibido
-por Fonseca (que ya era obispo de Burgos) y el comendador Lpez de
-Conchillos, en quienes se resuma todo el Consejo y gobernacin de las
-Indias, porque a la sazn no haba an Consejo especial de ellas. Cuando
-Fonseca crea que por lo complicado o difcil del asunto deba consultar,
-echaba mano de los doctores Zapata y Palacios Rubios y de los
-licenciados Santiago y Sola. Sin embargo de que Bernal Daz del Castillo
-escribe que al hacerse ciertos repartos de indios (1520) entre los
-soldados de Hernn Corts, amenazaron los ltimos con acudir en queja
-al Rey y a los de su Real Consejo de Indias[-1]; sin embargo de que
-D. Pascual Gayangos dice que ha tenido a la vista una Revisin original
-del Consejo de Indias de 15 de febrero de 1521<a name="FNanchor_793" id="FNanchor_793" href="#Footnote_793" class="fnanchor">[793]</a>, repetimos que
-tuvo comienzo en el mes de agosto de 1524.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_542" id="Page_542">[542]</a></span>
-El Real y Supremo Consejo de Indias tena a su cargo mayor nmero
-de asuntos que el de Castilla, esto es, Iglesias, Estado, Guerra,
-Justicia, Cmara, Hacienda, Gobernacin y Armada. Eran tan complejos
-y tantos los negocios que deba resolver el Tribunal, que hallndose
-enfermo Carlos V de cuartanas en Valladolid, entr (26 octubre 1524)
-el comendador Francisco de los Cobos, secretario de S. M. y de su Consejo,
-en la Cmara de dicho Consejo, que se tena en el monasterio de
-San Pablo, y estando presentes el obispo de Osma, los doctores Beltrn
-y Maldonado y el protonotario Pedro Mrtir de Anglera, se hizo constar
-que el Rey ordenaba, para que los asuntos no sufriesen interrupcin,
-que durante dicha enfermedad se despachasen todas las cosas de
-justicia por cartas firmadas por el presidente y consejeros, selladas
-con el sello real, como se haca con el Consejo de Castilla. Era, adems,
-el Consejo de Indias tribunal de apelacin de todos los fallos que
-pronunciaba la Casa de la Contratacin de Sevilla, de modo que ambas
-formaban la organizacin judicial y administrativa de todos los asuntos
-que se referan al Nuevo Mundo. Carlos V atendi con verdadera
-solicitud todo lo referente al Consejo de Indias, como puede verse en el
-Cdigo las <i>Nuevas Leyes</i>. Otra Real Provisin dirigi (4 junio 1543)
-Carlos V al Consejo de Indias, y en ella se manifestaba la misma solicitud
-en favor de los indgenas.</p>
-
-<p>El prncipe D. Felipe, gobernador del reino, al partir para Alemania,
-dej (12 julio 1554) a su hermana la princesa doa Juana el gobierno
-de las Indias, cuyos asuntos le recomendaba, bien que tambin
-haca presente al Consejo que tuviese especial cuidado para que a la
-mayor brevedad se trajera todo el oro, plata, perlas y otras cosas que
-all hubiera de S. M.<a name="FNanchor_794" id="FNanchor_794" href="#Footnote_794" class="fnanchor">[794]</a>.</p>
-
-<p>Desde que Felipe II, por la abdicacin de su padre, ci la corona
-de Espaa, manifest gran inters por los asuntos del Nuevo Mundo.
-En 1574 declar que el patronazgo de las Indias perteneca al Rey y
-a su Real Corona, patronazgo que nunca podra salir en todo ni en
-parte de la mencionada Real Corona. Como a pesar de varias disposiciones
-en favor de los indios, volvieron aquellos infelices a la tirana
-de los encomenderos, Felipe II hubo de encargar a las justicias eclesisticas
-y seculares que remediasen las vejaciones que padecan los
-indios, favorecindoles, amparndoles y defendindoles contra cualquier
-agravio, y castigando rigurosamente a los encomenderos transgresores.
-Sin embargo, el mismo Rey, que mostraba tanta humanidad con los indgenas,
-conceda licencias para vender esclavos, como tambin para in<span class="pagenum"><a name="Page_543" id="Page_543">[543]</a></span>troducir
-cada ao en las Indias 4.250 esclavos negros, siendo todava
-ms censurable el haber dispuesto en 1569 que los tribunales del Santo
-Oficio se estableciesen en las Indias.</p>
-
-<p>Intentse que la Real Hacienda de las Indias formara parte de la
-de Castilla; pero en 1562 se expidi Real Cdula anulando esta forma
-de administracin y reintegrando al Consejo de Indias en sus antiguas
-atribuciones. La reforma ms transcendental fu la <i>Recopilacin de las
-leyes de Indias</i>, decretada en el ao 1570, y de las que slo se imprimi
-y public el ttulo del Consejo y sus ordenanzas; se mandaron guardar
-y ejecutar por Real Cdula de 24 de septiembre de 1571. En 1596, esto
-es, dos aos antes de morir Felipe II, mand el Rey que se recopilasen
-todas las disposiciones dictadas en diferentes tiempos, formndose con
-ellas cuatro tomos impresos. Con el mismo objeto en tiempo de Felipe
-III se nombr (1608) una comisin para recopilar las leyes de Indias,
-que nada hizo de provecho. Ya en el reinado de Felipe IV se public
-un libro intitulado <i>Sumario de la Recopilacin general de las leyes</i>
-(1628); pero la obra no termin hasta el ao 1680 en que por ley de 18
-de mayo se dispuso guardar y cumplir, no acabando de imprimirse,
-como antes se dijo, hasta 1681, segn Cdula de Carlos II (1. de noviembre
-del citado ao). En esta obra que, segn Fabi, es uno de los
-monumentos ms gloriosos de la historia nacional<a name="FNanchor_795" id="FNanchor_795" href="#Footnote_795" class="fnanchor">[795]</a> se han reunido
-todas las disposiciones dictadas en los reinados de Felipe II, Felipe III,
-Felipe IV y Carlos II<a name="FNanchor_796" id="FNanchor_796" href="#Footnote_796" class="fnanchor">[796]</a>.</p>
-
-<p>A la dinasta austriaca sucedi la de Borbn. Felipe V extingui
-(3 marzo 1703) la Cmara de Indias, resumiendo todas sus atribuciones
-en el Consejo, del cual fu nombrado presidente el duque de Uceda,
-que vino de la embajada de Espaa en Roma a sustituir al de Medinaceli<a name="FNanchor_797" id="FNanchor_797" href="#Footnote_797" class="fnanchor">[797]</a>.
-Durante el reinado de Felipe V sufri varias e importantes reformas
-el Consejo de Indias.</p>
-
-<p>Sumamente beneficiosa fu la poltica de Fernando VI y de Carlos
-III en los negocios de Amrica. Lucas Alamn, moderno historiador
-mejicano, ha escrito lo siguiente: el gobierno de Amrica haba participado
-del desmayo y del desorden de que adoleci toda la monarqua
-en los reinados de los dos ltimos prncipes de la dinasta austriaca;
-comenz a mejorar bajo Felipe V, el primero de los monarcas de la
-Casa de Borbn; adelant mucho en el reinado de Fernando VI, bajo el
-memorable mando del marqus de la Ensenada, y lleg al colmo de la
-perfeccin en el de Carlos III<a name="FNanchor_798" id="FNanchor_798" href="#Footnote_798" class="fnanchor">[798]</a>. Los nombres de Fernando VI y de<span class="pagenum"><a name="Page_544" id="Page_544">[544]</a></span>
-Carlos III, se hallan escritos con letras de oro en la historia de la
-Amrica espaola.</p>
-
-<p>En el reinado de Carlos IV se public Real decreto refundiendo los
-ramos de cada departamento del Despacho universal de Espaa Indias
-en una sola secretara (25 abril 1790); tambin por otro Real decreto
-se suprimi la Audiencia y Casa de la Contratacin de Cdiz,
-creando en su lugar un juez de Arribadas (18 junio 1790). Bajo la dominacin
-de Jos Bonaparte se suprimi el Consejo de Indias (decreto de
-18 de agosto de 1809); pero un mes despus se restableci en Cdiz,
-segn una cdula dirigida a las autoridades de Amrica (21 septiembre
-1810). Las cortes de Cdiz (17 abril 1812) publicaron un decreto, mediante
-el cual se organiz el Tribunal Supremo de Justicia, mandando
-pasar a l los negocios de que estuviesen conociendo los extinguidos
-Consejos de Castilla, de Indias y de Hacienda. Fernando VII restableci
-el Consejo de Indias (Real decreto de 2 de julio de 1814) y dispuso
-que continuara con las mismas atribuciones que tena en primero de
-mayo de 1808. Del mismo modo fu restablecida la Cmara de Indias
-con iguales atribuciones que en tiempos pasados. El 9 de marzo de
-1820, restablecida la constitucin de Cdiz, se cerr nuevamente el
-Consejo de Indias. La Regencia del Reino (29 mayo 1823), convoc a
-los ministros que haban sido del mismo, para que entrasen de nuevo
-en el ejercicio de sus funciones, exceptuando los que haban servido al
-gobierno constitucional; en lo mismo insisti otra orden de 2 de junio
-siguiente. Acordse el restablecimiento completo y definitivo (1. octubre
-1823) y se fij nueva organizacin por Real decreto (28 noviembre
-1828). En la menor edad de Isabel II, se suprimi por tercera vez los
-Consejos de Castilla y de Indias (Real decreto de 24 de marzo de 1834),
-instituyndose en Madrid un Tribunal Supremo de Espaa e Indias,
-con tres salas, una de las cuales conocera de todos los asuntos de Ultramar.
-Se suprimi otra vez el Consejo de Indias en 1836, y por un
-decreto de las Cortes (8 mayo 1837), se dispuso que el Tribunal Supremo
-de Justicia siguiese conociendo de todos los asuntos de que haba
-entendido el Consejo de Indias, con arreglo a la Recopilacin de leyes
-ultramarinas. Se suprimi la Sala de Indias del Tribunal Supremo
-(25 agosto 1854); se restableci poco despus, y por Real decreto (26
-marzo 1858), se aumentaron en ella dos plazas de ministros. Desde entonces
-los negocios de Indias se repartan entre el Tribunal Supremo,
-el de Cuentas, el de lo Contencioso-administrativo y el Ministerio de
-Ultramar<a name="FNanchor_799" id="FNanchor_799" href="#Footnote_799" class="fnanchor">[799]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_545" id="Page_545">[545]</a></span>
-Procede ya considerar con algn detenimiento el estado poco carioso
-de las relaciones&mdash;como antes se indic&mdash;entre Fray Toribio de
-Benavente y Fray Bartolom de las Casas, el primero representante
-de la Orden franciscana y el segundo de la dominicana. Los dos fueron
-el alma de las luchas religiosas en Amrica a mediados del siglo
-<span class="smcap">xvi</span><a name="FNanchor_800" id="FNanchor_800" href="#Footnote_800" class="fnanchor">[800]</a>. Fray Toribio, con otros compaeros de su Orden, fu recibido
-con viva satisfaccin por Hernn Corts. Oy Fray Toribio repetir a
-los indios la palabra Motolina, y como le dijesen que significaba <i>pobreza</i>,
-determin no llamarse ya Fray Toribio de Benavente, sino Fray
-Toribio de Motolina. Por entonces era superior de la Orden franciscana
-en Mxico Fray Martn de Valencia, y poco despus fu nombrado
-guardin Fray Toribio.</p>
-
-<p>Noticioso el Emperador del mal trato que los conquistadores daban
-a sus nuevos vasallos, cre el cargo de <i>Protector de Indios</i>, que encomend,
-por cdula de 24 de enero de 1528, a Fray Juan de Zumrraga
-y a Fray Julin Garcs, nombrados respectivamente obispos de Mxico
-y de Tlascala. Con poco gusto recibi el gobierno colonial esa especie
-de protectorado eclesistico, y desde el principio mostr decidida
-oposicin. Fray Vicente de Santa Mara, en carta escrita en el citado
-ao al obispo de Osma, afirmaba que el prelado Zumrraga haba mandado
-a los franciscanos que predicasen contra la Audiencia, excedindose
-los predicadores hasta llamar a los oidores ladrones y bandidos.
-Aada que tambin orden a los visitadores que se abstuvieran de proceder,
-bajo pena de excomunin. En mi presencia, deca el autor de la
-carta, han tratado de tirano al presidente de la Audiencia, aconsejando
-a los indios que no le obedecieran cuando les mandase trabajar en
-las obras pblicas. Entre los gobernantes y conquistadores por un
-lado, y los pueblos esquilmados por otro, se entabl rudo combate, ponindose
-en el campo de los ltimos los frailes. El predicador Fray
-Alonso de Herrera se atrevi en un sermn a decir <i>Audiencia del Demonio
-y de Satans</i>; y Fray Toribio, que deca la misa mayor, hizo despus
-sencilla pltica confirmando cuanto haba dicho el orador sagrado.
-Fray Toribio se denominaba <i>Visitador, Defensor, Protector y Juez
-de los indios en las provincias de Huexotzinco, Tlascala y Huacachula</i>.
-Aconsejaban los frailes que los indios no pagasen los tributos impuestos
-por la Audiencia, sino los que ellos fijaban. Djose, aunque sin fundamento
-alguno, que intentaron tramar una conspiracin para alzarse
-con el gobierno de la colonia y arrojar a conquistadores y gobernantes,
-bien que reconociendo la soberana del rey de Espaa. Lleg a darse<span class="pagenum"><a name="Page_546" id="Page_546">[546]</a></span>
-como cosa cierta que formaban el plan revolucionario los Padres Motolina,
-Ximnez y Fuensalida.</p>
-
-<p>Despus de reir Fray Toribio cruda batalla con la Audiencia de
-Mxico, pas a Guatemala (1528-1530) e ignoramos dnde estuvo desde
-mediados de 1530 hasta enero de 1533, en que le hallamos en Tehuantepec.
-Desde el 1536 residi en el convento de Tlaxcala, permaneciendo
-en l seis aos. En 1539 conoci <i>personalmente</i> al P. Las Casas, aunque
-es de creer que ya en 1528 se encontraron en el territorio de Guatemala.</p>
-
-<p>Conviene no olvidar que a raz de la fundacin de las religiones franciscana
-y dominicana comenz la rivalidad entre ellas, ms que por el
-espritu de cuerpo, por las diferencias radicales que las separan; tambin
-por la oposicin de caracteres entre el italiano Francisco de Ass
-y el espaol Domingo de Guzmn. La lucha entre las dos rdenes
-mendicantes durante los siglos <span class="smcap">xiii</span>, <span class="smcap">xiv</span> y <span class="smcap">xv</span>, se repiti en el <span class="smcap">xvi</span> en
-Amrica, figurando el P. Motolina a la cabeza de los franciscanos y
-el P. Las Casas al frente de los dominicos. Uno y otro estaban conformes
-en que las hordas de aventureros espaoles que venan a buscar
-fortuna, sorprendieron la buena fe de los monarcas para establecer el
-sistema de <i>Repartimientos</i> y <i>Encomiendas</i>, reduciendo a los indios a
-dura esclavitud; pero se diferenciaban en el modo de ver las cosas. Fray
-Bartolom de las Casas, enarbolando la Cruz como nica bandera civilizadora,
-conden el empleo de la fuerza y suyas son las siguientes
-palabras: sobre todas las leyes que fueron, y son y sern, nunca otra
-ovo ni avr que as requiera la libertad, como la ley evanglica de
-Jesucristo, porque ella es ley de suma libertad. Conforme con este
-principio, los repartimientos, las encomiendas y otros medios anlogos
-empleados para aumentar el trabajo de los indios, eran injustos, ilegtimos
-y pecaminosos. Todos los dominicos se lanzaron por la senda
-que abri el Padre Las Casas. Refirindose Las Casas a lo que se llamaban
-conquistas de Hernn Corts en Mxico, hubo de decir que eran
-invasiones violentas de crueles tiranos, condenadas no slo por la ley
-de Dios, sino por todas las leyes humanas, como lo son, y muy peores
-que las que hace el Turco para destruir la Iglesia cristiana. Llamaba
-tiranos, crueles y feroces a Corts, Alvarado y Olid. En otro de sus
-escritos aada Fray Bartolom que por Real orden se prohibi a Corts
-dar encomiendas y hacer reparticiones; pero Corts no cumpli
-nada por lo mucho que a l le iba en ello. No crea Fray Toribio Motolina
-que mereca tales censuras el conquistador de Mxico. Para
-Motolina el gran conquistador ansiaba emplear la vida y la hacienda
-por ampliar y aumentar la fe de Jesucristo y morir por la conversin<span class="pagenum"><a name="Page_547" id="Page_547">[547]</a></span>
-de estos gentiles, se confesaba con muchas lgrimas, comulgando
-devotamente y poniendo su nimo y hacienda en manos de su confesor,
-y ayudado de Aguilar y Marina, que le servan de intrpretes, predicaba
-a los indios y les daba a entender quin era Dios, y quin eran
-los dolos, y as destrua los dolos y cuanta idolatra poda. Pensando
-Fray Toribio en Corts y en Las Casas, deca que su hroe era
-hijo de salvacin, y que tena mayor corona que otros que lo menosprecian.
-Los franciscanos siguieron al pie de la letra las doctrinas y
-enseanzas del Padre Motolina. Debieron ocurrir semejantes sucesos
-por los aos de 1528 y 1529, poca en que Fray Toribio estuvo en
-Guatemala.</p>
-
-<p>Por su parte Fray Bartolom, noticioso de que el gobernador de Nicaragua,
-all por el ao 1534, quera aumentar su poder promoviendo
-nuevos hallazgos de tierras, se opuso a ello, atrevindose a decir en los
-sermones, en las confesiones y en otras partes, que los soldados no
-iban con sana conciencia a entender en tal descubrimiento. Formle
-proceso el gobernador (1536), del cual se libr por mediacin del obispo.
-En seguida abandon el convento de Nicaragua y se retir con sus
-frailes a Guatemala, permaneciendo all hasta el ao 1538. Pas a Mxico,
-donde le encontramos el ao 1539, gozando de gran favor en el gobierno
-del virrey Mendoza.</p>
-
-<p>Un asunto de capital inters influy para que fuese mayor el desvo
-que separ durante su vida a los Padres Motolina y de Las Casas.
-Refiere el primero lo que a continuacin copiamos: Un indio haba venido
-de tres o cuatro jornadas se baptizar, y haba demandado el
-baptismo muchas veces... y yo&mdash;aade nuestro historiador&mdash;con otros
-frailes rogamos mucho al de Las Casas que baptizase aquel indio, porque
-vena de lejos; y despus de muchos ruegos demand muchas condiciones
-de aparejos para el bautismo, <i>como si l slo supiera ms que
-todos</i>, etc. El resultado fu que Fray Bartolom no quiso bautizar al
-indio, fundndose en recientes prohibiciones del papa Paulo y de la
-<i>Junta Eclesistica</i>. Por su parte, Fray Toribio escribe lo que sigue:
-En muchas partes&mdash;y aluda a las prevenciones de la <i>Junta Eclesistica</i>&mdash;no
-se bautizaban sino nios y enfermos; pero esto dur tres
-cuatro meses, hasta que en un monasterio que se llama Quecholac, los
-frailes se determinaron de bautizar cuantos viniesen, <i>no obstante lo
-mandado por los obispos</i>. El mismo P. Motolina confiesa que en cinco
-das (que estuvo en aquel monasterio) <i>otro sacerdote y yo bautizamos por
-cuenta catorce mil y doscientos y tantos</i>...</p>
-
-<p>Fray Bartolom de Las Casas se dirigi a Espaa para obtener de
-la Corona ciertas disposiciones que aligerasen el pesado yugo a que es<span class="pagenum"><a name="Page_548" id="Page_548">[548]</a></span>taban
-sometidos los indios. Dominado por la misma idea, obtuvo&mdash;segn
-Herrera&mdash;la orden en cuya virtud se dispuso la fundacin de la
-Universidad de Mxico<a name="FNanchor_801" id="FNanchor_801" href="#Footnote_801" class="fnanchor">[801]</a>.</p>
-
-<p>Entretanto, el P. Motolina se hallaba en Tlascala (1539), en Telmacn
-(1540), en Antequera (hoy Oajaca) (1541) y luego en Guatemala,
-siempre ocupado en su santo ministerio y ya con el cargo de custodio.</p>
-
-<p>No deba estar quejoso el Padre Las Casas del recibimiento que
-le hizo el monarca espaol. Ya tena preparado su viaje de vuelta a
-Guatemala, cuando el presidente del Consejo de Indias le mand suspenderlo
-por ser necesarias sus luces y su asistencia en el despacho
-de ciertos negocios graves que pendan entonces en el Consejo. El ms
-grave deba ser la formacin de las Ordenanzas antes citadas con el
-nombre de las <i>Nuevas Leyes</i>.</p>
-
-<p>Poco despus el Padre Las Casas march a su obispado y tambin
-por entonces (fines de octubre de 1545) el Padre Motolina abandonaba
-Guatemala para dirigirse a Mxico. En tanto que este ltimo Padre se
-atraa las simpatas de todos, aqul reciba por doquier insultos, hasta
-el extremo que nunca le nombraban por su nombre, sino decan ese diablo
-que os ha venido por obispo<a name="FNanchor_802" id="FNanchor_802" href="#Footnote_802" class="fnanchor">[802]</a>. El mismo Juan de Perera, maestrescuela
-de la catedral de Chiapa, le llamaba traidor, enemigo de la
-patria y mal hombre. Fray Bartolom se encamin a Ciudad Real a
-pie, enfermo y a los 71 aos cumplidos, acompaado de su inseparable
-y bondadoso Fray Vicente. Le recibieron mal y varias veces estuvo en
-peligro su vida. Entonces se decidi a renunciar el obispado. Sali de
-Ciudad Real en los comienzos de la Cuaresma de 1546, habiendo permanecido
-un ao en aquella poblacin. Pas a Mxico, despidindose
-antes de su grey, a la cual no volvi a ver, y acompaado de tres religiosos
-de su orden y del maestrescuela Juan de Perera, que tiempo
-atrs le haba llenado de ultrajes. Tampoco en aquella ciudad obtuvo
-de los oidores de la Audiencia el respeto y consideraciones que l mereca.</p>
-
-<p>Reunidos los prelados, doctores y otras distinguidas personas para
-la celebracin de una Junta eclesistica, manifestse en los debates
-que la doctrina del Padre Las Casas obtena solemne sancin. Sin
-embargo, por lo que a la esclavitud respecta, no conformes el prelado
-y el virrey D. Antonio de Mendoza, tuvieron algunos disgustos. Fray
-Bartolom, antes de renunciar el gobierno de su iglesia, nombr vicario
-general al citado cannigo Juan de Perera (5 noviembre 1546) y<span class="pagenum"><a name="Page_549" id="Page_549">[549]</a></span>
-con fecha del da siguiente se public, tiempo adelante, el <i>Confesonario,
-Formulario de confesores o Instrucciones para los confesores</i>. Aunque se
-dispuso que se mantuviere secreto el contenido del <i>Confesonario</i>, los
-ms de los seglares&mdash;dice Remesal&mdash;tenan sus traslados, y como eran
-tan rigurosas sus reglas pareciles que si por ellas eran juzgados a
-ninguno se le poda dar la absolucin. No puede negarse que las reglas
-eran muy severas, en particular la 1. y la 5., llegando a ser causa
-de alboroto y de protesta general.</p>
-
-<p>Como paladn de los ms descontentos se manifest el Padre Motolina,
-quien escribi una carta a Carlos V dicindole, entre otras cosas:
-Por amor de Dios, ruego a V. M. que mande ver y mirar a los letrados,
-as de vuestros Consejos como a los de las Universidades, si los conquistadores,
-encomenderos y mercaderes desta Nueva Espaa estn en
-estado de recibir el sacramento de la penitencia y los otros sacramentos,
-<i>sin hacer instrumento pblico por escritura y dar sancin juratoria</i>, porque
-afirma el de Las Casas que sin estas y otras diligencias no pueden
-ser absueltos, y a los confesores <i>pone tantos escrpulos, que no falta
-sino ponellos en el infierno</i>, y as es menester esto se consulte con el
-Sumo Pontfice. Fijbase tambin en la administracin del bautismo
-para deducir que no era posible seguir al pie de la letra los preceptos
-del Padre Las Casas. En la carta del Padre Motolina se vea al misioro
-que tema aventurar la salvacin del alma, nico fin de todos sus sacrificios
-y desvelos; pero no sera aventurado afirmar que tambin se notaba
-la enemiga del franciscano al dominico. Si los tributos de los indios
-son y han sido, deca, mal llevados, injusta y tirnicamente (como afirma
-el de Las Casas), <i>buena estaba la conciencia de V. M., pues tiene y lleva
-V. M. la mitad o ms de todas las provincias</i>..., de manera, que la principal
-injuria o injurias hace a V. M. y condena a los letrados de vuestros
-Consejos, llamndolos muchas veces injustos y tiranos: y tambin
-injuria y condena a todos los letrados que hay y ha habido en toda esta
-Nueva Espaa, as eclesisticos como seculares, y a los presidentes y
-Audiencias de V. M., etc. Todo lo que el P. Motolina haca valer en 2
-de enero de 1555, era exacta repeticin de lo que se dijo en principios
-de 1547. Al lado del P. Motolina se pusieron dos hombres eminentes:
-el Dr. Juan Gins de Seplveda, cronista y capelln del Emperador, y
-el Dr. Bartolom Fras Albornoz, discpulo de D. Diego Covarrubias,
-y profesor de Derecho civil de la Universidad de Mxico.</p>
-
-<p>Sin arredrarse, Fray Bartolom sali a la palestra, hizo examinar
-de nuevo su <i>Confesonario</i>, que fu aprobado por los maestros Cano, Miranda,
-Galindo, Sotomayor y Fray Francisco de San Pablo, logrando,
-vencer al Dr. Seplveda; mas en Amrica no le favoreci la fortuna.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_550" id="Page_550">[550]</a></span>
-El P. Motolina haba sido nombrado provincial de los franciscanos
-(1548) y su influencia era cada da mayor. El Emperador mand a la
-Audiencia de Mxico que recogiese todas las copias que circulaban
-del <i>Confesonario</i>, hasta que el Consejo, encargado de la revisin, pronunciase
-la sentencia. Ordense adems a Fray Bartolom que diera,
-dentro de corto plazo, explicaciones ante dicho Consejo, sobre ciertos
-puntos del <i>Confesonario</i>. El P. Motolina busc todos los manuscritos o
-copias del citado libro, y las entreg al virrey D. Antonio de Mendoza,
-quien las quem porque en ellas se contenan&mdash;segn aquel Padre&mdash;dichos
-y sentencias falsas e escandalosas... Di Las Casas explicaciones
-que se le pedan en <i>Treinta proposiciones</i> en forma de <i>tsis</i>, resumiendo
-en ellas toda su doctrina teolgica, cannica y poltica. Explic
-que el soberano imperio y universal principado y seoro de los reyes
-de Castilla en las Indias, no era incompatible al que tenan los seores
-naturales de ellas; dijo que los reyes de Castilla estaban obligados
-a propagar el cristianismo, pero amorosa, dulce y caritativamente;
-afirm que lo hecho por los espaoles en Amrica era injusto, inicuo,
-tirnico y digno de todo fuego infernal, y, por consiguiente, nulo,
-invlido y sin algn valor y momento de derecho. Y como fuera todo
-nulo e invlido de derecho, por tanto, <i>no pudieron llevarles</i> (a los indios)
-<i>un slo maraved de tributos justamente</i>, y, por consiguiente, <i>eran
-obligados a restitucin de todo ello</i>. Denomin a las encomiendas y repartimientos,
-como en otro lugar ya se dijo, pestilencia inventada por
-el diablo para destruir todo aquel Orbe (Amrica), consumir y matar
-aquellas gentes dl<a name="FNanchor_803" id="FNanchor_803" href="#Footnote_803" class="fnanchor">[803]</a>.</p>
-
-<p>Tambin el Dr. Seplveda no ceda en sus ataques a fray Bartolom.
-ste, en la forma acostumbrada, ret a aqul a un combate literario,
-ante una congregacin de letrados, telogos y juristas, presidida por
-el Consejo Real de Indias, donde se disputara si contra la gente de
-aquellos reinos (Amrica) se poda lcitamente y salva justicia, sin haber
-cometido nuevas culpas, ms de las en infidelidad cometidas, mover
-guerras que llaman conquistas. Compareci el Dr. Seplveda e
-improvis elocuente discurso, al cual contest fray Bartolom con un
-largo escrito que dur cinco sesiones. Admirablemente se defendi Las
-Casas de los ataques de Seplveda y de rechazo atac al Padre Motolina,
-defensor de la misma doctrina que haba expuesto el cronista y
-capelln del Emperador. No reprob el Consejo las explicaciones dadas<span class="pagenum"><a name="Page_551" id="Page_551">[551]</a></span>
-por el obispo, quien se retir despus con su compaero fray Rodrigo
-de Ladrada al convento de San Gregorio, de Valladolid.</p>
-
-<p>Al mismo tiempo en Amrica arda el fuego de la discordia, llegando
-a toda clase de extremos ambos partidos, el del Padre Motolina y
-el del antiguo obispo de Chiapa. El Dr. Seplveda y fray Bartolom
-de Las Casas, a disgusto de la Corona y del Consejo Real de Indias,
-publicaron, el primero su <i>Apologa</i> (1550) y el segundo sus <i>Opsculos</i>
-(1552), sealndose entre ellos el <i>Confesonario</i>. La impresin que la
-ltima publicacin hizo en el nimo del Padre Motolina se manifiesta
-por la carta ya citada y dirigida al Emperador con fecha 2 de enero
-de 1555.</p>
-
-<p>Nuestra imparcialidad nos obliga a decir que por lo que respecta a
-la conversin de los indios al cristianismo, si influy la palabra del
-Apstol, fu la espada del conquistador la que derrib los dolos de los
-altares. La sumisin al rey de Espaa y la conversin al Cristianismo
-iban siempre unidas, las cuales se lograban, no por el convencimiento,
-sino por la fuerza. Crean los infelices americanos que el bautismo les
-pona a cubierto de persecuciones, de castigos y aun de la muerte, y
-por ello, ignorando el significado de aquel acto&mdash;puesto que los misioneros
-apenas tenan alguna idea de las lenguas indgenas&mdash;, se presentaban
-en masa a recibir el agua bendita. Es evidente, pues, que el miedo
-y no otra cosa impulsaba a los indgenas a desear y pedir el bautismo.
-Veamos lo que dice el Padre Motolina del carcter de los indios:
-Son&mdash;tales son sus palabras&mdash;pacientes, sufridos sobremanera, mansos
-como ovejas; nunca me acuerdo haber visto guardar injuria; no saben
-sino servir y trabajar. Sin rencillas ni enemistades pasan su tiempo
-y vida, y salen a buscar el mantenimiento a la vida humana necesario,
-y no ms<a name="FNanchor_804" id="FNanchor_804" href="#Footnote_804" class="fnanchor">[804]</a>. Si los misioneros daban el bautismo a los indios
-sin exigir requisito alguno, los conquistadores sostenan que les bastaba
-ligera idea de la religin cristiana: as Jernimo Lpez deca en
-una carta al Emperador que el indio no tiene necesidad sino de saber
-el <i>Pater noster</i> y el Ave Mara, Credo, Salve y Mandamientos, y no
-ms, y esto simplemente, sin aclaraciones, ni glosas, ni exposiciones de
-doctores, ni saber ni distinguir la Trinidad, Padre e Hijo y Espritu
-Santo, ni los atributos de cada uno, pues no tenan fe para lo creer<a name="FNanchor_805" id="FNanchor_805" href="#Footnote_805" class="fnanchor">[805]</a>.
-Pero qu ms? No slo&mdash;como ya sabemos&mdash;encomenderos y conquistadores
-llegaron a sostener que los indios eran irracionales, sino tambin
-jurisconsultos y telogos defendieron la misma proposicin, ya
-para justificar las conquistas de las Indias, ya para disculpar la tira<span class="pagenum"><a name="Page_552" id="Page_552">[552]</a></span>na
-de encomenderos y conquistadores, mereciendo aplausos sinceros
-por la energa con que afirmaron la racionalidad de los indgenas los
-Padres dominicos y franciscanos. Cuando los citados religiosos llegaron
-a conocer el lenguaje de los naturales del pas, se dedicaron a la
-predicacin, fundando iglesias y conventos, y al mismo tiempo derribando
-adoratorios y destruyendo los dolos. No slo las Ordenes religiosas
-citadas, sino despus los mercenarios y jesutas prestaron inmensos
-servicios a la civilizacin y cultura del pas. Ellos ensearon a
-los indgenas algunas artes y varios oficios. De tal modo se extendieron
-las Ordenes religiosas en el Nuevo Mundo, que, limitndonos a
-Nueva Espaa o Mxico, contaban con ms de 400 conventos, perteneciendo
-200 a la religin franciscana, 90 a los dominicos y 70 a los
-agustinos, sin sumar con estas fundaciones otros tantos partidos de
-clrigos.</p>
-
-<p>Entre los prelados don Juan de Zumrraga y don Sebastin Ramrez
-Fuenleal, el primero de Nueva Espaa y el segundo de Santo Domingo,
-fundaron iglesias, hospitales y otras obras benficas. Las reuniones de
-los obispos verificadas en 1537 y 1546, tan importantes en la historia
-de Mxico, como los tres concilios de 1555, 1565 y 1585, fueron beneficiosos
-para la disciplina de la Iglesia. Para mediados del siglo <span class="smcap">xvi</span>&mdash;escribe
-el marqus de Lema&mdash;la jerarqua eclesistica se hallaba establecida
-sobre la base de tres sedes metropolitanas: la de Santo Domingo,
-en la Isla Espaola, creada en tiempos del obispo Fuenmayor, que
-contaba como sufragneas las dicesis de la Concepcin o de la Vega,
-Cuba, San Juan de Puerto Rico y Santa Marta; el arzobispado de Mxico,
-establecido un ao antes de la muerte de Zumrraga, del que dependan
-los obispados de Puebla de los Angeles, Jalisco, Mechoacn,
-Guaxaca, Guatemala, Chiapa, Honduras y Nicaragua; y la sede metropolitana
-de Lima o los Reyes, cuyas sufragneas eran las de Cuzco,
-Quito y la inmensa provincia de los Charcas, el actual pas de La Plata<a name="FNanchor_806" id="FNanchor_806" href="#Footnote_806" class="fnanchor">[806]</a>.
-(<a href="#Am">Apndice M.</a>)</p>
-
-<p>Comprendiendo los reyes que era necesario el establecimiento definitivo
-de la jerarqua episcopal en Amrica, se dirigieron al Papa, quien
-concedi a los Reyes Catlicos el seoro de las Indias y la posesin
-de los diezmos que all se percibiesen. Despus que Alejandro VI hizo
-tal concesin, Julio II estableci (15 noviembre 1504) la sede arzobispal
-de <i>Yaguata</i> o <i>Santo Domingo</i> y las sufragneas de <i>Magna</i> y <i>Rayna</i>. El
-28 de julio de 1508, el Papa, por la bula <i>Universalis Eclesi</i>, concedi a
-los monarcas espaoles el patronato sobre todos los beneficios que exis<span class="pagenum"><a name="Page_553" id="Page_553">[553]</a></span>tiesen
-en Amrica, y el 9 de abril de 1810 extendi el diezmo al oro,
-plata y piedras preciosas, excludos de la concesin de los diezmos, ya
-citados, por Alejandro VI. Despus de largas negociaciones, el Papa,
-en 1511, otorg al Rey todo lo que peda, y en su virtud se establecieron
-tres sillas episcopales, sufragneas de la metropolitana de Sevilla,
-que eran: una en la Concepcin de la Vega, otra en Santo Domingo, y
-la tercera en San Juan de Puerto Rico. En las citadas bulas descansa
-el edificio del patronato real de las Indias.</p>
-
-<p>Los religiosos franciscanos llegaron los primeros al Nuevo Mundo;
-despus fueron los dominicos y agustinos; tiempo adelante los mercenarios;
-y en el ltimo tercio del siglo <span class="smcap">xvi</span> los jesutas. Entre los muchos
-frailes que se distinguieron por su celo apostlico, mencionaremos,
-adems de los Padres Las Casas y Motolina, al venerable fray Martn
-de Valencia, a fray Domingo de Betanzos, a fray Toms Berlanga, a
-Vasco Quiroga y a fray Bernardino de Sahagn; y entre los prelados,
-gloria de la Iglesia catlica en el Nuevo Mundo, debe recordarse a Zumrraga,
-arzobispo de Mxico, a Marroqun, obispo de Guatemala, y a
-Valdivieso, obispo de Nicaragua.</p>
-
-<p>Algo censurable hallamos en las costumbres de varios conventos
-(<a href="#An">Apndice N</a>), como tambin no fueron siempre algunos frailes buenos
-y cariosos con los indgenas (<a href="#Ao">Apndice O</a>).</p>
-
-<p>Otro asunto no menos interesante y que ya se ha tratado en captulos
-anteriores, se presenta ante nuestra vista: nos referimos a las
-misiones jesuticas del Paraguay. Aunque lograron importancia no escasa
-las Reducciones de los jesutas en Buenos Aires, Brasil, Uruguay,
-Per y en otros puntos, donde la Compaa fij principalmente sus miradas
-fu en el Paraguay. Las misiones del Paraguay, fundadas en los
-comienzos del siglo <span class="smcap">xvii</span> por la Compaa de Jess y sostenidas durante
-siglo y medio, son merecedoras de toda alabanza, o son, por el contrario,
-dignas de acre censura? Desde que Felipe III, por cdula de
-1608, resolvi que se procediese a la sumisin de los indios, convirtindoles
-al cristianismo, de cuya misin se encargaron los jesutas,&mdash;pues
-los dominicos, franciscanos, capuchinos y otras rdenes quedaron reducidas
-a segundo lugar&mdash;fundaron Reducciones en todo el Paraguay. En
-medio de aquellos bosques y en medio de aquellas tierras&mdash;dicen los
-defensores de los jesutas&mdash;regadas por ros inmensos, se vea al hijo
-de Loyola, sin temor a las fieras ni a los venenosos reptiles, ni a las
-aves de rapia, ora para buscar al indio y convertirle, ora para sufrir
-de l el martirio. El jesuta, con su ancho sombrero y negros hbitos,
-con su crucifijo y el breviario, recorra los bosques, atravesaba los
-pantanos, bajaba a los valles o se encaramaba a las escarpadas rocas y<span class="pagenum"><a name="Page_554" id="Page_554">[554]</a></span>
-penetraba en las obscuras cuevas, no temiendo ser presa de las garras
-del tigre, ni de las mordeduras de la serpiente, ni lo que era an peor,
-de la glotonera del caribe y antropfago. Si esto suceda, el misionero
-espiraba cantando un himno al Seor. Cuando los jesutas encontraban
-a los salvajes, aqullos no tenan ms remedio que alimentarse lo
-mismo que los ltimos, esto es, carne de caza cruda, ranas y otras cosas
-repugnantes; tenan que dormir en ftidas cabaas, cazar, pescar y
-cultivar la tierra como los salvajes, nico modo de atraerse a estos ltimos.
-Atraerse a los salvajes! La historia de los jesutas registra 300
-mrtires durante el siglo <span class="smcap">xvii</span>.</p>
-
-<p>Haca tiempo que dominaba a los jesutas un pensamiento: civilizar
-un pas del Nuevo Mundo slo por el cristianismo y no mediante la
-fuerza; por la cruz y no por la espada. Comenzaron pidiendo a los reyes
-que fuesen declarados libres todos aquellos indios que se atrajesen
-los Padres, lo cual fu concedido, no sin disgusto y oposicin de los colonos.
-Fijronse los jesutas en los estpidos y supersticiosos <i>guaranos</i>,
-habitantes de la provincia de Guairo, quienes defensores acrrimos de
-su terruo, sostuvieron largas y enconadas luchas con los espaoles y
-portugueses. A los guaranos acudieron los misioneros ofrecindoles proteccin
-contra los citados usurpadores. Aceptado el ofrecimiento, pudieron
-anunciar los misioneros a su superior que doscientos mil indios
-estaban decididos a recibir el bautismo. Caus admiracin en la corte
-espaola que aquellos salvajes, tan belicosos con las armas reales, se
-postraran ante los humildes hijos de San Ignacio.</p>
-
-<p>Empresa comenzada con tan buenos auspicios alent a los jesutas,
-quienes procuraron apartar los indios de los espaoles, creyendo ms
-fcil amansar al salvaje que moralizar al europeo. Persistiendo en la
-misma idea, solicitaron del obispo y del gobernador que se les concediese
-reunir a los indios cristianos en determinados lugares, independientes
-en absoluto de las ciudades coloniales prximas, edificar iglesias y
-no consentir, bajo ningn pretexto, que a los nefitos se les pudiera emplear
-en servicio de los espaoles. De este modo se lograba que no se
-reuniese a los indios en encomiendas, consiguiendo, en cambio, los Padres
-italianos Cataldini y Maseti fundar la primera parroquia o <i>Reduccin</i>
-de doscientas familias de guaranos en Loreto, a orillas del Parapaneme,
-afluente del Paran. De la citada Reduccin escribe el P. Diego
-de Torres lo que sigue:</p>
-
-<p>La Reduccin de... Nuestra Seora de Loreto... va creciendo mucho
-en gente y fuera de otros muchos que se han venido ella, un pueblo
-entero nos enbio pedir canoas para unirse con nosotros como lo hicieron
-tan de raiz que ni un solo indio quedo en el pueblo para guarda de<span class="pagenum"><a name="Page_555" id="Page_555">[555]</a></span>
-sus vastimentos y sementeras; y otro cacique principal prometi hacer
-lo mesmo dexando por prendas de su amor y su palabra un sobrino que
-tena para que le enseasen y baptizasen mientras vena l y toda su
-gente. Ni creen menos en cristiandad y policia... Estan ansi nios como
-nias muy expertos en la doctrina y cathecismo y los nios van leiendo
-y escribiendo, aiudan Missa y cantan ya en ella, acuden cada dia
- la doctrina, rean su rossario, cantan la letania de Nuestra Seora de
-Loreto en la iglesia y ressan todos en sus casas por la maana y por la
-tarde y convidan sus padres y todos los de su casa que ressen con
-ellos y como lo hacen en voz alta, no parecen sino choros eclesiasticos
-bien consertados y con la diligencia y continuacion de los hijos saben
-ya sus padres las oras y por esto llaman graciosamente los nios sus
-padres mis discpulos. Apenas se toca por la maanita la campana de la
-oracin quando al momento comienssan por todas las casas ressar con
-la puntualidad que si tubieran regla de ello, ni les a parecido los Padres
-hasta agora sealarles fiscales, ansi por no ser necessario porque
-en lo esencial sirven de esso los nios de la escuela que avisan de los
-enfermos que ay, de los infieles, y de las criaturas recien nacidas para
-baptizarlas, como por no ser pesados a estos indios tan en los principios.<a name="FNanchor_807" id="FNanchor_807" href="#Footnote_807" class="fnanchor">[807]</a>
-Desde el ao 1593 a mediados del siglo diez y ocho se fundaron
-33 parroquias o Reducciones, entre los guaranos, chiquitos y moxos,
-los cuales recibieron una constitucin que no tena ejemplo en la historia.
-La Iglesia era el centro de la Reduccin. Los nombres de las citadas
-33 parroquias, eran: <i>A orillas del Paran</i>: San Ignacio Guaz, Santa
-Mara de Fe, Santa Rosa de Lima, Santiago, Santos Cosme y Damin,
-Corpus, Jess, Itapu, Candelaria, Santa Ana, Loreto, San
-Ignacio Min y Trinidad.&mdash;<i>A orillas del Uruguay</i>: San Jos, San Carlos,
-Apstoles, Concepcin, Santa Mara Mayor, San Francisco Javier,
-Santos Mrtires, San Nicols, San Luis, San Lorenzo, San Miguel, San
-Juan Bautista, San Angel, Santo Toms, San Francisco Borgia, Santa
-Cruz y Yapey. <i>A orillas del Paraguay</i>: Beln. <i>En las selvas de Tarum</i>:
-San Joaqun y San Estanislao. Luego, cuando Espaa coloc todos los
-pueblos arrebatados a las misiones bajo el mando de un gobernador, la
-capital del gobierno fu San Luis Gonzaga.</p>
-
-<p>Las casas de las Reducciones eran de piedra y tenan un solo piso;
-estaban colocadas alrededor de la plaza pblica, donde tambin se hallaban
-la iglesia, la casa de los jesutas, el arsenal, el granero y el hospicio
-para los forasteros. La gobernacin de cada pueblo se confera a
-un sacerdote y las funciones espirituales estaban desempeadas por un
-teniente. Sacerdote y teniente dependan de un superior, a quien el<span class="pagenum"><a name="Page_556" id="Page_556">[556]</a></span>
-Papa daba amplias facultades, aun para confirmar. El mismo gobernador
-nombrado por el Rey, careca de autoridad ante el superior de la
-misin. La ley era la voluntad del sacerdote, dependiendo completamente
-de l los colonos.</p>
-
-<p>Los nios reciban la educacin en dos escuelas: en una aprendan
-a leer y escribir, y en la otra la msica y el canto. Los misioneros
-estudiaban la inclinacin de los nios y en su virtud los dedicaban a la
-agricultura, a las artes de adorno o tiles, y tambin si alguno mostraba
-inteligencia, le instruan en las ciencias y en la religin, sacando
-de ellos magistrados y sacerdotes.</p>
-
-<p>Al rayar el alba la campana de la iglesia anunciaba la hora de levantarse.
-Todos se dirigan al templo a dar gracias a Dios y despus
-marchaban al trabajo; por la tarde la misma campana los reuna otra
-vez en la iglesia, encaminndose, lo mismo que por la maana, a sus
-calabozos.</p>
-
-<p>Adems de que a cada familia estaba asignada una porcin de tierra
-para sus necesidades, tenan que cultivar la <i>posesin de Dios</i>, de
-cuyo producto sacaban para el culto, para pagar el escudo de oro que
-cada familia deba dar al rey de Espaa, para remediar la escasez o
-las malas cosechas, para los gastos de la guerra, o mantener viudas,
-hurfanos y enfermos. Cogase la cosecha en comn en los almacenes a
-disposicin del sacerdote, evitando de este modo la avaricia y todas las
-malas pasiones. En das determinados los misioneros distribuan lo necesario
-para la vida a los jefes de familia; los das que no eran de ayuno
-se reparta la carne en la carnecera. Estaba prohibido explotar las
-minas, prohibicin que era una protesta contra los males causados por
-dicha industria en otras partes. Salan los indios a sus faenas agrcolas
-a son de msica, precedidos de la efigie del santo protector, que se colocaba
-en una especie de cabaa.</p>
-
-<p>Las iglesias estaban bien cuidadas y los clices y dems objetos
-necesarios para el culto eran de oro y plata, adornados a veces con
-piedras preciosas. Las fiestas eran frecuentes y brillantes, no faltando
-en ellas los fuegos artificiales.</p>
-
-<p>Para prevenir el libertinaje procuraban los misioneros que los indigenas
-se casasen jvenes.</p>
-
-<p>El vestido de las mujeres consista en una camisola blanca, estrecha
-por la cintura, suelto el cabello y los brazos y piernas desnudos. Los
-hombres adoptaron el traje que usaban en Castilla.</p>
-
-<p>Una asamblea general de ciudadanos elega, siempre por influencia
-del misionero, un cacique para la guerra, un corregidor para la administracin
-de justicia, regidores y alcaldes para que cuidasen del buen<span class="pagenum"><a name="Page_557" id="Page_557">[557]</a></span>
-gobierno de las obras pblicas. Haba adems otras autoridades nombradas
-del mismo modo.</p>
-
-<p>Los delitos, que cometa de tarde en tarde el indgena, se castigaban,
-la primera vez con una secreta reconvencin; la segunda con penitencia
-pblica a la puerta de la iglesia; la tercera con azotes. Dcese
-que no hubo ni uno que los mereciese. Al perezoso se le recargaba con
-ms trabajo.</p>
-
-<p>Para la defensa de la <i>Reduccin</i> organizaron una milicia urbana de
-infantera y caballera, cuyo nico destino era rechazar los ataques de
-los enemigos. Pocas veces tuvieron que echar mano de las armas, pues
-los enemigos se contentaban con vveres. Los mamelucos (mestizos) que
-confinaban con las Reducciones, robaban a los nefitos y los vendan
-como esclavos. Si algunos gobernadores del Paraguay, del Uruguay y de
-la Plata no respetaron, con alguna frecuencia, a los misioneros, tambin
-estos ltimos, de cuando en cuando, abusaron de su poder. Recordaremos
-a este propsito que desde la Asuncin, con fecha 29 de mayo de
-1629, D. Luis de Cspedes Xeria, gobernador del Paraguay, escribi
-al Rey, dicindole la poca atencin que con l haban tenido los Padres,
-vindose obligado a quitarles la jurisdiccin real. Se quejaba tambin
-de los trminos en que se hallaban redactadas las cartas que de los misioneros
-haba recibido<a name="FNanchor_808" id="FNanchor_808" href="#Footnote_808" class="fnanchor">[808]</a>.</p>
-
-<p>Sobre la Compaa de Jess y su poltica en el Paraguay, se han dirigido
-graves censuras. Se ha dicho que los Padres se dejaban besar las
-tnicas, que admitan a los salvajes al sacramento del Bautismo y aun
-al de la Eucarista. Djose que el Paraguay era un pas sumamente rico,
-y que los jesutas sacaban de l anualmente tres millones de cruzados.
-Era opinin general que ocultaban ricas minas en lugares ocupados
-por ellos. Se hallaba probado que ejercan el comercio y que traficaban
-mucho, no negando que a veces supeditaban las glorias del cielo
-a los intereses de la tierra.</p>
-
-<p>Dbase como cosa cierta que ellos y slo ellos haban sido los causantes
-de la rebelin contra el tratado de Fernando VI con Portugal,
-respecto al cambio de las siete colonias espaolas, por la portuguesa del
-Sacramento. Decase en todos los tonos que los hijos de Loyola tenan
-decidido empeo en depender lo menos posible de Espaa. El aislamiento
-en que los jesutas pusieron las Reducciones y sus belicosos preparativos,
-hicieron sospechar que aspiraban a formar un imperio independiente
-de la madre patria. Acerca de este asunto, no se detuvo la imaginacin
-de muchas gentes. Llegse a decir que estaban decididos a separarse
-de Espaa, ya eligiendo un Rey, ya proclamando la Repblica.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_558" id="Page_558">[558]</a></span>
-Tantas vulgaridades se dijeron, que reyes y pueblos se declararon
-enemigos mortales de los hijos de San Ignacio.</p>
-
-<p>No negaremos que bien pudiera preguntarse: aquellos indios convertidos
-obedecan al Rey o a los misioneros? Trabajaban en servicio del
-pueblo o para enriquecer a los jesutas? Del mismo modo se presta a censuras
-que aislasen sus Reducciones privndolas de la civilizacin europea,
-como tambin lamentamos su egosmo al querer prolongar ms de
-lo debido la infancia de los indgenas. Nosotros&mdash;como varias veces hemos
-escrito&mdash;creemos que los gobiernos patriarcales son convenientes
-para civilizar a los pueblos, as como afirmamos que son perjudiciales
-cuando dichos pueblos tienen conciencia de su destino.</p>
-
-<p>Si todo esto es cierto, tambin lo es que ellos fundaron colegios en
-Mxico, Per, Chile y en otros puntos; ellos penetraron en los salvajes
-territorios de Sonora y California, en los espesos bosques de Tucumn,
-en las mrgenes de los ros Mamor y Magdalena, y hasta en las montaas
-donde tienen su origen el Amazonas y el Pilcomayo. No olvidemos
-que ellos regaron con su sangre los establecimientos de los franceses
-en el Canad, los de los portugueses en el Brasil y los de los espaoles
-en todas las Indias.</p>
-
-<p>Acerca de la obra jesutica en el Brasil, merece atencin profunda
-la realizada por el Padre Anchieta, ya citado en el <a href="#CAPITULO_XXIX">captulo XXIX</a>.
-Hablaba dicho Padre varias lenguas de los tapuyas y de los tups; compuso
-la primera gramtica guaran. El escritor brasileo Pereira da
-Silva escribe de l lo siguiente: Inmensa fu la fama que consigui
-por sus trabajos. No slo le veneraban y le respetaban los portugueses
-y los mamelucos (mestizos de portugueses e indias), sino que tambin
-los salvajes dejaban sus ranchos y selvas y corran al templo. Cuntos
-prodigios, a que las crnicas de la poca llaman milagros, ejecut
-Jos d'Anchieta ante los atnitos salvajes! Cuntas veces, yendo a
-buscarlos en sus escondidos asilos, penetrando en sus enmaraados bosques,
-cruzando profundos ros, subiendo inaccesibles sierras y hablando
-con los mosacs (jefes de las tribus), consigui con su elocuencia
-convertirlos a la religin catlica y a la vida civilizada! Las memorias
-contemporneas declaran los servicios que prest, atrayendo en Piratininga
-innumerables salvajes y fundando en los alrededores diferentes
-aldeas de indios conversos, que fiaron su porvenir a la sociedad civil y
-religiosa y al gobierno de los Padres de la Compaa. Un escritor portugus
-le llama el ms santo, el ms til y el mejor de los misioneros.
-Los colonos y los indios le denominaban el Francisco Javier de Occidente.
-En particular, para los indgenas el Padre Anchieta era, ms
-que un misionero, un dolo; ms que un sacerdote, un santo. Tambin<span class="pagenum"><a name="Page_559" id="Page_559">[559]</a></span>
-otros Padres jesutas siguieron las huellas del Padre Anchieta. Este
-virtuoso misionero falleci en Beritigh (junio de 1597), siendo gobernador
-Francisco de Souza.</p>
-
-<p>Obliga la imparcialidad a decir que los colonos consideraban como
-bestias a los indios, y los misioneros como hombres. Por esta razn se
-despoblaban las ciudades y las misiones crecan. Cmo salvar al indgena&mdash;pues
-los campos necesitaban cultivarse&mdash;de las garras de los
-agricultores? Los jesutas, siguiendo el ejemplo de los dominicos&mdash;como
-en otros captulos se dijo&mdash;discurrieron la trata de negros, obteniendo
-privilegio para sacar de la costa de Africa y llevar al Brasil tres buques
-cargados de esclavos cada ao. La Compaa salvaba a sus nefitos;
-pero sacrificaba otra raza, no menos merecedora de los consuelos
-del Cristianismo.</p>
-
-<p>Sera injusticia negar que ellos, con admirable paciencia y grandes
-trabajos, educaron y organizaron pueblos de indios, consiguiendo moldear,
-como si fuera de cera, el espritu de los indgenas. Teniendo siempre
-presente el fin religioso, cambiaban entre s sus productos, compraban
-lo necesario y cultivaban la tierra para todos. Cuidaban mucho la
-ganadera y estudiaron algo la fauna y la flora. Usaron el chocolate y
-la quina. No olvidaron otras industrias. Descubrieron nuevas tierras.
-Fijronse tambin en las disciplinas del espritu, y en sus imprentas
-imprimieron diccionarios y trabajos filolgicos, geogrficos, histricos,
-etctera.</p>
-
-<p>Conviene tener presente las palabras del historiador norteamericano
-Dawson: Es imposible&mdash;dice&mdash;no admirar el valor, sagacidad y piedad
-de los jesutas. Marchaban slos a las tribus de indios salvajes, vivan
-entre ellos, aprendan sus lenguas, les predicaban, cautivaban sus
-imaginaciones con la pompa de las ceremonias religiosas, los bautizaban
-y los excitaban a abandonar el canibalismo y la poligamia. Infatigables
-y sin miedo, se internaban en sitios en los cuales nunca haba penetrado
-hombre blanco.</p>
-
-<p>Al ser expulsados los jesutas del Paraguay, cay hasta el abismo
-la Arcadia Guarantica, pues faltaba la religin que sostena la vida de
-aquella sociedad. En los comienzos del siglo <span class="smcap">xix</span>, los treinta pueblos
-que haban formado el gobierno teocrtico, eran montones de ruinas.
-La obra de dos siglos desapareci en pocos aos, quedando nicamente
-grato recuerdo, si no en la memoria de los hombres, en las pginas de la
-historia.</p>
-
-<p>Por lo que se refiere al Patronato real eclesistico, en Cdula dada
-en el Escorial a 1. de junio de 1574, se dice: Como sabeis, el derecho
-de Patronato Eclesistico Nos pertenece en todo el estado de las In<span class="pagenum"><a name="Page_560" id="Page_560">[560]</a></span>dias,
-as por haberse descubierto y adquirido aquel nuevo Orbe, y edificado
-y dotado en l las Iglesias y Monasterios nuestra costa, y de
-los Reyes Catlicos nuestros antecesores, como por habernos concedido
-por Bulas de los Sumos Pontfices, concedidas de su <i>propio</i> motu<a name="FNanchor_809" id="FNanchor_809" href="#Footnote_809" class="fnanchor">[809]</a>.
-Esto mismo se repite en otra Cdula de 1591, segn copiamos a continuacin:
-Por cuanto pertenecindome, como me pertenece, por derecho
-y Bula Apostlica, como Rey de Castilla y Len, el Patronato
-de todas las Iglesias de las Indias Occidentales, y la presentacin
-de las dignidades, Canongas, Beneficios, Oficios, y otras cualesquier
-prebendas Eclesisticas de ellas, etc.<a name="FNanchor_810" id="FNanchor_810" href="#Footnote_810" class="fnanchor">[810]</a>. Slo los reyes de Castilla y
-Len tenan el derecho de edificar Iglesias y Monasterios en las Indias,
-y de presentar Arzobispos, Obispos, Prebendados y Beneficiados idneos
-para todas ellas. La presentacin de los Prelados se llevara a
-Roma para que fuesen confirmados por el Papa dentro del ao de su
-vacante, y la de los otros beneficios inferiores se presentara ante los
-ordinarios dentro de diez das<a name="FNanchor_811" id="FNanchor_811" href="#Footnote_811" class="fnanchor">[811]</a>.</p>
-
-<p>Cuando, a mediados del siglo <span class="smcap">xvii</span>, escribi Solrzano su libro titulado
-<i>Poltica Indiana</i>, haba en las Indias cinco iglesias metropolitanas
-y 28 sufragneas. La arzobispal de la <i>Espaola</i> o <i>Santo Domingo</i> tena
-por sufragneas la de <i>Cuba</i>, <i>Puerto Rico</i>, <i>Caracas</i> o <i>Venezuela</i> y la <i>Abada
-de Jamaica</i>. La arzobispal de <i>Santa Fe de Bogot</i> tena por sufragneas
-la de <i>Cartagena</i>, <i>Santa Marta</i> y <i>Popayn</i>. La arzobispal de <i>Mxico</i>
-tena por sufragneas la de <i>Tlaxcala</i> o <i>Puebla de los Angeles</i>, la de
-<i>Guaxaca</i> o <i>Antequera</i>, la de <i>Mechoacn</i>, <i>Yucatn</i>, <i>Guatemala</i>, <i>Chiapa</i>,
-<i>Nueva Galicia</i> o <i>Guadalajara</i>, <i>Nueva Vizcaya</i>, <i>Honduras</i> o <i>San Salvador</i>.
-La arzobispal de <i>Lima</i> o de los <i>Reyes</i> tena por sufragneas la
-de <i>Panam</i>, <i>Quito</i>, <i>Trujillo</i>, <i>Guamanga</i> y <i>Arequipa</i>; adems otras dos
-que caen en la provincia o reino de Chile, llamadas <i>Santiago</i> y <i>la Concepcin</i>.
-La arzobispal de la <i>Plata</i> o <i>las Charcas</i> tena por sufragneas
-la de la <i>Paz</i>, <i>Tucumn</i>, <i>Santa Cruz de la Sierra</i> o la <i>Barranca</i>, <i>Ro de
-la Plata</i> o <i>Buenos Aires</i> y <i>Paraguay</i><a name="FNanchor_812" id="FNanchor_812" href="#Footnote_812" class="fnanchor">[812]</a>.</p>
-
-<p>Diferentes cambios y mudanzas sufri la divisin eclesistica. Hubo
-un tiempo en que haba arzobispados en <i>Mxico</i>, <i>Bogot</i>, <i>Santiago de
-Cuba</i> (antes de Santo Domingo), <i>Lima</i>, <i>Charcas</i>, <i>Guatemala</i> y <i>Caracas</i>.
-Bajo el arzobispado de <i>Mxico</i> se hallaban los obispados de <i>Puebla de
-los Angeles</i>, <i>Oajaca</i>, <i>Mechoacn</i>, <i>Guadalajara</i>, <i>Yucatn</i>, <i>Durango</i>, <i>Nuevo-Len</i>
-y <i>Sonora</i>; bajo el de <i>Bogot</i> los de <i>Popayn</i>, <i>Cartagena</i>, <i>Santa
-Marta</i> y <i>Maracaibo</i>; bajo el de Santiago de Cuba el de la <i>Habana</i> y<span class="pagenum"><a name="Page_561" id="Page_561">[561]</a></span>
-<i>Puerto Rico</i>; bajo el de <i>Lima</i> los de <i>Cuzco</i>, <i>Arequipa</i>, <i>Trujillo</i>, <i>Guamanga</i>
-y <i>Mainas</i>, adems de los de <i>Quito</i> y <i>Cuenca</i> correspondientes a la
-Presidencia de Quito, el de <i>Panam</i> de Nueva Granada, y los de <i>Santiago</i>
-y la <i>Concepcin</i> correspondientes a la Capitana general de Chile;
-bajo el de <i>Charcas</i> los de la <i>Paz</i>, <i>Santa Cruz de la Sierra</i>, <i>Paraguay</i>,
-<i>Tucumn</i>, <i>Buenos Aires</i> y <i>Salta</i>; bajo el de <i>Guatemala</i> los de <i>Comaycua</i>,
-<i>Nicaragua</i> y <i>Chiapa</i>; y bajo el de <i>Caracas</i> el de <i>Guayana</i>.</p>
-
-<p>Pasando a otro asunto haremos notar que en todas las Iglesias catedrales
-haba dignidades (<i>Den</i>, <i>Arcediano</i>, <i>Chantre</i>, <i>Maestrescuela</i> y
-<i>Tesorero</i>), diez cannigos, seis racioneros y seis medio racioneros, dos
-curas para la parroquia de la Iglesia, seis capellanes y seis aclitos;
-tambin existan los oficios de <i>organista</i>, <i>pertiguero</i>, <i>mayordomo</i>, <i>cancelario</i>
-y <i>perrero</i><a name="FNanchor_813" id="FNanchor_813" href="#Footnote_813" class="fnanchor">[813]</a>.</p>
-
-<p>Los arzobispos y obispos estaban en la obligacin de defender a los
-indios que injustamente fuesen vejados por negligencia, ausencia notoria
-injusticia de los jueces seglares<a name="FNanchor_814" id="FNanchor_814" href="#Footnote_814" class="fnanchor">[814]</a>.</p>
-
-<p>El poder de la Corona en asuntos religiosos no poda ser mayor, tal
-vez a veces fu ms de lo conveniente. Habremos de recordar que las
-Bulas Pontificias no podan pasar a Amrica sin el <i>exequatur</i> del Consejo
-de Indias. Las iglesias, monasterios y hospitales haban de erigirse
-con acuerdo de las Ordenanzas Reales. Los eclesisticos no podan
-pasar a las colonias sin obtener antes el permiso del Rey. De modo,
-que la Iglesia catlica en Amrica dependa, lo mismo en lo referente
-a las personas que a los cargos o dignidades, de los monarcas sus patronos.
-El Patronato Eclesistico, pues, fu poderoso y eficaz agente
-para mantener bajo el dominio de los reyes espaoles los dilatados y
-distantes territorios de las Indias.</p>
-
-<p>Por lo que respecta al clero colonial se hallaba organizado como el
-de la pennsula, difiriendo slo por el medio en que se mova. Los <i>curas</i>
-desempeaban el trabajo parroquial en las ciudades espaolas, los <i>doctrineros</i>
-(sacerdotes) enseaban la doctrina y administraban los sacramentos
-en las aldeas de los indios, y los <i>misioneros</i> predicaban el evangelio
-en tierras salvajes. El clero secular dependa de los obispos de
-sus respectivas dicesis, los cuales se reunan en <i>Concilios</i> provinciales
-para dar unidad al culto y disciplina eclesistica. Muchos obispos fueron
-varones de grandes virtudes; no pocos clrigos espaoles y criollos
-cumplieron con su deber, como tambin los misioneros, teniendo que lamentar
-y censurar la conducta mundana de los que se separaban de la
-doctrina de la Iglesia. Sentimos tener que decir que no era corto el n<span class="pagenum"><a name="Page_562" id="Page_562">[562]</a></span>mero
-de clrigos sensuales, codiciosos, regalones y perturbadores de la
-paz de los pueblos. No respetaban ni hacan caso de los jueces seglares,
-llegando su atrevimiento a no respetar tampoco la autoridad de los
-prelados<a name="FNanchor_815" id="FNanchor_815" href="#Footnote_815" class="fnanchor">[815]</a>.</p>
-
-<p>Podan dividirse los curatos en dos clases: unos estaban administrados
-por clrigos, y otros por religiosos regulares. Los curatos de
-clrigos se provean por oposicin; los de los regulares mediante terna
-para que eligiese el vice-patrono. Unos y otros procuraban enriquecerse;
-pero ms los ltimos, lo cual provena de la poca seguridad que tenan
-en desempearlo mucho tiempo. Debemos hacer una excepcin: la Compaa
-de Jess cumpla mejor con su instituto y los Padres eran ms
-celosos, prudentes, justos y morales.</p>
-
-<p>Respecto al establecimiento del Tribunal de la Inquisicin, ya sabemos
-el celo y cuidado que pusieron los Reyes Catlicos D. Fernando y
-D. Isabel, celo y cuidado que continuaron sus sucesores. Desde que se
-descubrieron y poblaron las Indias Occidentales se encarg a sus primeros
-obispos por el cardenal de Toledo e inquisidor general que procediese
-en sus respectivos distritos en las causas de la Fe, no slo como
-pastores de sus ovejas, sino tambin por la delegada de inquisidores
-apostlicos que l les daba y comunicaba. Se dispuso del mismo modo
-que los gobernadores y justicias seglares no se entrometiesen en hacer
-oficios de inquisidores, ni los dichos prelados conociesen, por va de
-inquisicin, de cosas que no fuesen graves, y que para ello los gobernadores
-y ministros les diesen todo favor<a name="FNanchor_816" id="FNanchor_816" href="#Footnote_816" class="fnanchor">[816]</a>. Tiempo adelante pareci
-conveniente y aun necesario que se pusiesen tribunales de la <i>Inquisicin</i>
-o del <i>Santo Oficio</i>, a imitacin de los establecidos en Espaa.
-Crese por Real cdula de 25 de enero de 1569, para mantener en las
-colonias la pureza de la fe y evitar la comunicacin de los espaoles
-con los herejes y los sospechosos de hereja, cuyas doctrinas <i>deba castigar
-y extirpar, evitando que se propagaran y esparcieran</i> en el Nuevo
-Mundo. Erigironse dos tribunales: uno en la ciudad de Lima o de los
-Reyes, cabeza o corte de las provincias del Per, que comenz a funcionar
-en 1570; y otro en <i>Mxico</i>, metrpoli de las provincias de la Nueva
-Espaa, que comenz a funcionar en dicha capital en 1571.</p>
-
-<p>Para la creacin de los tribunales de Lima y Mxico se hallan dos
-Provisiones Reales de Felipe II, dadas en Madrid a 16 de agosto de
-1570, y en ellas se refieren los motivos que obligaron a erigirlos. Muchos
-fueron los privilegios y prerrogativas de que gozaron en todos
-tiempos los inquisidores.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_563" id="Page_563">[563]</a></span>
-Despus, comprendiendo que tan alto ministerio no se poda ejercer
-convenientemente por la distancia de las provincias, se erigi otro
-tribunal en <i>Cartagena</i> (Nueva Granada), cuya ereccin se hizo reinando
-Felipe III y siendo inquisidor general D. Bernardo de Rojas, arzobispo
-de Toledo, el ao de 1610. Las Reales cdulas se despacharon en
-Valladolid a 8 de marzo del citado ao, y tuvo jurisdiccin en el virreinato
-de Santa Fe y en las capitanas generales de Venezuela, Cuba
-y Puerto Rico. Pocas veces se aplic la muerte en la hoguera, lo cual
-viene a indicar que sus procedimientos all no fueron tan crueles como
-en Espaa. En los Autos de fe celebrados en Lima desde el ao 1573
-al 1736, slo se quemaron 30 procesados, pues los restantes fueron condenados
-a azotes, reclusin, galeras o destierro. Casi lo mismo que en
-Lima sucedi en Mxico. Las principales vctimas de la inquisicin fueron
-los protestantes extranjeros, los judos y judaizantes espaoles
-portugueses, los denunciados como brujos o magos, los blasfemos y los
-bgamos. Fu poderoso auxiliar el Santo Oficio de la poltica de aislamiento
-seguida por nuestros reyes en sus posesiones de Indias. Teman
-los extranjeros con razn caer en manos del Santo Oficio. Extrem sus
-rigores en la prohibicin de libros, considerando a algunos herticos y
-a otros revolucionarios, desde el punto de vista poltico. Todava tenan
-ms odio a los que en el siglo <span class="smcap">xviii</span> exponan doctrinas sensualistas
-o ideas enciclopedistas; en una palabra, a los que de algn modo se
-separaban, en poltica, del absolutismo, y en religin, del escolasticismo.
-Nada consigui la inquisicin, pues ni pudo contener los extravos
-ni las inmoralidades de la masa inculta, como tampoco logr contener
-la propagacin de la heterodoxia protestante y del enciclopedismo filosfico.
-No tuvo el Santo Oficio jurisdiccin sobre el indio. Gozaban los
-indgenas de los privilegios concedidos por el derecho eclesistico a los
-miserables y rsticos por su simplicidad, menor malicia e imperfecto
-conocimiento.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_564" id="Page_564">[564]</a></span></p>
-
-<h3 id="CAPITULO_XXXIV">CAPITULO XXXIV</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Cultura del Canad antes de pasar al dominio de Inglaterra
-y cultura de los Estados Unidos antes de su independencia.&mdash;La
-Universidad.&mdash;Madame de la Peltrie y madame
-Guyard: convento de las ursulinas.&mdash;Instituto de segunda
-enseanza y escuelas.&mdash;M. Bourgeoys: congregacin de Notre
-Dame.&mdash;Comunidades religiosas.&mdash;Seminario de Laval.&mdash;Libros
-de descubrimientos e historias.&mdash;Cantos populares.&mdash;Instruccin
-primaria.&mdash;Escuelas catlicas y protestantes.&mdash;Relaciones
-entre las colonias de los Estados Unidos y la
-metrpoli.&mdash;Las primeras letras.&mdash;Colegio de Newton.&mdash;Primera
-prensa de imprimir.&mdash;Escuela e imprenta en Filadelfia.&mdash;Cultura
-en las Carolinas.&mdash;Universidad de Virginia.&mdash;Colegios.&mdash;Primera
-escuela de medicina.&mdash;La Gaceta
-de Georgia.&mdash;Progreso en todas las colonias.&mdash;Las bellas
-artes en el Canad y en los Estados Unidos.&mdash;La industria
-en el Canad y en los Estados Unidos.&mdash;Minas de Nova
-Scotia.&mdash;Riqueza forestal.&mdash;Prosperidad del comercio en
-los Estados Unidos.&mdash;Los americanos enfrente de los ingleses.</span></p>
-
-<p class="p2">Cuando el Canad pas al poder de Inglaterra, ya haban adquirido
-all grandes adelantos las ciencias, las letras y la instruccin pblica.
-Era natural que as sucediese, dada la continua comunicacin del Canad
-con Francia. El 1635 se fund en Quebec una especie de Universidad,
-anterior en un ao a la de Harvard. Corra el 1639, y llegaron
-de Francia dos seoras de clase distinguida, con el objeto de dedicarse
-a la enseanza y a obras de caridad. Llambanse Madame de la Peltrie
-y Madame Guyard, ms bien conocida la ltima con el nombre de
-Madre de la Encarnacin. De ellas ha quedado un monumento digno de
-toda alabanza, como es el convento de las Ursulinas de Quebec, donde
-se han educado generaciones de nias, en particular franco-canadienses.
-El 1640 se estableci un Instituto de segunda enseanza y una escuela
-para los hijos de los hurones.</p>
-
-<p>En 1641, M. de Maisonneuve condujo a Montreal hombres decididos
-y deseosos de fundar all una colonia completamente cristiana. Ape<span class="pagenum"><a name="Page_565" id="Page_565">[565]</a></span>nas
-haban pasado doce aos, cuando la hermana Margarita Bourgeoys
-estableci en Montreal la Congregacin de <i>Notre Dame</i>, para la educacin
-de nias, que tuvo fama universal. Por entonces, Jernimo de la
-Danversire, asentista de contribuciones en la ciudad y territorio de
-La Fleche (Anjou) y Juan Olier, clrigo de Pars, acordaron fundar en
-Montreal las comunidades religiosas siguientes: una de sacerdotes seculares,
-que se ocupara en la direccin de los colonos y en la conversin
-de los indgenas; otra de monjas para cuidar los enfermos; y la
-tercera, para ensear la doctrina cristiana a los nios de europeos e indios.
-Sobre todos los establecimientos de enseanza, figura en primera
-lnea el Seminario fundado en Quebec por el obispo Laval, y que siglo
-y medio despus se transform en la gran Universidad conocida hasta
-nuestros das con el nombre de <i>Laval</i>.</p>
-
-<p>Los primeros libros escritos por exploradores y misioneros catlicos
-tratan de descubrimientos, tradiciones e historia. Champlain, fundador
-de la ciudad de Quebec, escribi, entre otras obras, curiosa historia
-de su primer viaje. Lascarbot, que tanta y tan importante parte
-tuvo en la colonizacin de Acadia (Nueva Escocia), public una interesante
-y completa historia de Nueva Francia, y despus una coleccin
-de poemas con el ttulo de <i>Les muses de la Nouvelle France</i>. El jesuta
-P. Charlevoix, entre famosa plyade de escritores, ocupa el primer lugar
-por su <i>Histoire et description gnrale de la Nouvelle France</i>. De este
-perodo han quedado multitud de cantos populares de origen bretn o
-normando, los cuales, poco a poco, tomaron el carcter propio del pas
-en que se hallaban trasplantados. Algunos de dichos cantos tienen no
-poca delicadeza y dulzura<a name="FNanchor_817" id="FNanchor_817" href="#Footnote_817" class="fnanchor">[817]</a>.</p>
-
-<p>La instruccin pblica se extendi por todo el pas, lo mismo en las
-grandes que en las pequeas poblaciones, lo mismo en las ciudades que
-en los campos. La instruccin primaria era y es obligatoria en todas las
-provincias canadienses, ya catlicas, ya protestantes. El Consejo que
-preside la organizacin de las escuelas catlicas se compone de los obispos
-de la provincia, vocales por derecho propio, y cierto nmero de seglares
-nombrados por el gobierno. Las escuelas de segunda enseanza
-son en su mayor parte colegios y <i>conventos</i>, donde dan la instruccin
-casi siempre individuos del clero y hermanas de la caridad. La Universidad
-principal y ms antigua del Canad es catlica, y su Facultad
-ms concurrida es la de Teologa. Los protestantes, a su vez, tienen el
-derecho de organizar sus escuelas confesionales. Dirige y paga esta en<span class="pagenum"><a name="Page_566" id="Page_566">[566]</a></span>seanza
-una comisin protestante nombrada por el gobierno; pero la
-minora religiosa de cada municipio, si no se halla satisfecha de la administracin
-escolar, tiene derecho a elegir sndicos especiales para la
-gestin de sus intereses. Las escuelas de segunda enseanza y las Universidades
-protestantes estn dirigidas por el gobierno. Los inspectores
-de las escuelas catlicas son catlicos, y los de las protestantes son
-protestantes. Aunque la subvencin del gobierno es algo mayor para
-la enseanza protestante que para la catlica, la igualdad de derechos
-es la misma entre ambas confesiones, siendo tambin la misma entre las
-dos lenguas. A veces se originan serios conflictos, clamando los unos
-contra el poco caso que hacen los maestros del idioma dominante en la
-provincia, y reivindicando los otros el derecho de dar la enseanza como
-les conviene. La opinin que parece prevalecer poco a poco en el <i>Ontario</i>
-es dar un carcter puramente laico a las escuelas y hacer obligatorio
-el estudio de la lengua inglesa, conforme al precedente que suministra
-la provincia de <i>Manitoba</i>, donde sostenan igual lucha las escuelas
-protestantes inglesas y las escuelas catlicas francesas<a name="FNanchor_818" id="FNanchor_818" href="#Footnote_818" class="fnanchor">[818]</a>.</p>
-
-<p>En suma, si la cultura en el Canad es inferior a la de los Estados
-Unidos, quiz sea superior a la de las Repblicas del Sur y del Centro
-de Amrica. All viven en cordiales relaciones ingleses y franceses, protestantes
-y catlicos. El catolicismo se halla muy extendido en la provincia
-de Quebec, especialmente en la capital citada y en Montreal.
-Considerablemente aumenta la cultura cientfica y literaria, siendo
-focos de luz las Universidades de Otawa y de Montreal.</p>
-
-<p>Pasando a otro asunto, conviene no olvidar que conforme se iban
-extendiendo los ingleses por el territorio de lo que despus se llam
-Repblica de los Estados Unidos, la civilizacin y la cultura adquiran
-mayor desarrollo. Las relaciones entre las colonias y la metrpoli fueron
-cada da mayores, progresando al mismo tiempo la instruccin pblica,
-las ciencias y las letras. Muchos de los fundadores de Nueva Inglaterra
-eran hombres de bastante ilustracin, adquirida en las Universidades
-de la Gran Bretaa y que deseaban extender en aquellas lejanas
-tierras. Ellos abrieron escuelas gratutas o de primeras letras o de
-gramtica.Establecieron&mdash;escribe el historiador Spencer&mdash;una especie
-de colegio prctico en Newton, arrabal de Boston, que fu dotado
-por Mr. John Harvard, cuando ocurri su fallecimiento en 1638, con su
-librera y la mitad de su hacienda, dndose a este colegio el nombre de
-su generoso bienhechor, y a la localidad que ocupaba, el de Cambridge,
-en conmemoracin de la famosa Universidad de Inglaterra. Por concesiones
-y donaciones anuales de varios individuos, el nuevo colegio se<span class="pagenum"><a name="Page_567" id="Page_567">[567]</a></span>
-vi habilitado para echar los cimientos de su futura preponderancia.
-En Cambridge fu donde, hacia el ao 1640, se sent la primera prensa
-para imprimir que se conoci en Amrica<a name="FNanchor_819" id="FNanchor_819" href="#Footnote_819" class="fnanchor">[819]</a>.</p>
-
-<p>En los primeros aos de la segunda mitad del siglo <span class="smcap">xvii</span> la poblacin
-de Maryland aument en riqueza, podero y cultura.</p>
-
-<p>El cuquero Guillermo Penn fund el Estado de Pensylvania. Lleg
-a Amrica el ao 1682, y el 1683 ech los cimientos de la ciudad del
-amor fraternal, <i>Filadelfia</i>, que, si por lo pronto se compuso de cuatro
-chozas, a los dos aos contaba con 600 casas. Ninguna otra colonia se
-desarroll tan rpida y vigorosamente. En el ao 1687 comenz a funcionar
-en Filadelfia una prensa de imprenta, y en 1689 una escuela
-pblica.</p>
-
-<p>En los ltimos aos del siglo <span class="smcap">xvii</span> fueron notables los adelantos
-realizados por las Carolinas, lo mismo por su cultura que bajo el punto
-de vista material.</p>
-
-<p>La capitalidad de Virginia pas, en el ao 1696, a <i>Williamsburg</i>,
-cuyo nombre tom del rey Guillermo III de Orange. Tan poca importancia
-tuvo Williamsburg como Jamestown, la capital primera. Tampoco
-di esplendor a la segunda capital el <i>Colegio de Guillermo y Mara</i>
-o Universidad, fundado a instancia del reverendo Santiago Blair,
-natural de Escocia, e inaugurado en el ao 1700. En el Colegio se enseaba
-la Filosofa, Teologa, idiomas, artes, etc., y se compona de un
-director y seis profesores. De dicho Colegio o Universidad deca un estudiante
-treinta aos despus lo siguiente: Aqu tenemos una Universidad
-sin claustro y sin estatutos, una Biblioteca sin libros y un rector
-sin sueldo. No es de extraar, pues, que los colonos ricos enviasen
-sus hijos al extranjero para hacer all sus estudios; pero durante las
-guerras intercoloniales progresaron mucho las colonias, siendo extraordinario
-este progreso luego que se firm la paz entre Francia e Inglaterra
-(noviembre de 1762).</p>
-
-<p>Hace recordar Spencer en su <i>Historia de los Estados Unidos</i> que el
-colegio de Rhode-Island, conocido ahora con el nombre de Universidad
-de Brown, se estableci primero en Warren el ao 1764, trasladndose
-a Providencia el 1770. Tanto el colegio de Rutger como el de Darmouth,
-creados, aqul el 1770, y el segundo el 1771, llegaron a organizar
-nueve colegios ms, dirigidos tres por los <i>episcopales</i>, otros tres por los
-<i>congregacionistas</i>, y los restantes por los <i>presbiterianos</i>, <i>holandeses reformados</i>
-y <i>baptistas</i><a name="FNanchor_820" id="FNanchor_820" href="#Footnote_820" class="fnanchor">[820]</a>.</p>
-
-<p>La aficin a las ciencias y a las letras creci rpidamente. Los co<span class="pagenum"><a name="Page_568" id="Page_568">[568]</a></span>legios
-se llenaron de estudiantes. Luego, por las iniciativas de Morgan
-y Shippen, ambos naturales de Pensylvania, se estableci una escuela
-de Medicina, primera institucin de esta clase en Amrica. El doctor
-Francis en el aniversario que se verific en febrero de 1856, dice que
-Nueva York es la ciudad que primero organiz una facultad completa
-de Medicina durante nuestras relaciones coloniales con la Gran Bretaa.
-El colegio del Rey fu el primer instituto de Amrica que en el
-ao 1767 confiri el grado de doctor en Medicina<a name="FNanchor_821" id="FNanchor_821" href="#Footnote_821" class="fnanchor">[821]</a>. De igual modo el
-estudio de las leyes adquiri verdadera y singular importancia.</p>
-
-<p>En la colonia de Georgia se public, ao 1763, el primer diario, que
-se intitul <i>Gaceta de Georgia</i>.</p>
-
-<p>En suma, las trece colonias cultivaron con asiduidad y constancia
-todos los ramos del saber. New-Hampshire, Massachusetts-Bay, Rhode-Island,
-Connecticut, Delaware, Nueva-York, Nueva Jersey, Pennsylvania,
-Carolina del Norte, Maryland, Virginia, Carolina del Sur y
-Georgia, unas ms y otras menos, dieron paso de gigante en el camino
-del progreso, pudiendo decir en la <i>Declaracin de la Independencia</i> las
-siguientes palabras: Las colonias unidas son y tienen derecho a ser
-Estados libres e independientes, sin sujecin alguna a la Corona de la
-Gran Bretaa, debiendo, en su consecuencia, romperse los lazos polticos
-que con ella nos unan.</p>
-
-<p>Si las bellas artes apenas se cultivaron por los primeros habitantes
-del Canad y de los Estados Unidos, tiempo adelante los franceses e
-ingleses algo hicieron en sus respectivos pases; pero el americano, entregado
-antes como ahora a constantes preocupaciones de orden material
-y a una vida sumamente agitada, no tuvo el espritu libre para
-dedicarse al cultivo de la belleza. En general, las bellas artes se comprendan
-poco en el Canad y en los Estados Unidos, a causa tambin
-de que la educacin primera no la preparaba ni diriga hacia las delicadezas
-y refinamientos del arte. Fijbase en la prosperidad material,
-que haba aumentado mucho, y no echaba de menos los placeres del
-alma. Las siguientes palabras de Spencer, historiador de los Estados
-Unidos, son bastante significativas. Dice: Hasta las bellas artes tuvieron
-(segunda mitad del siglo <span class="smcap">xviii</span>) sus partidarios: West y Copley,
-nacidos en el mismo ao, comenzaron a despuntar como retratistas;
-pronto buscaron ambos en Londres ms ancho campo a sus aspiraciones<a name="FNanchor_822" id="FNanchor_822" href="#Footnote_822" class="fnanchor">[822]</a>.</p>
-
-<p>Acerca de la industria del Canad haremos notar que las pieles y
-la pesca constituyeron la riqueza del pas. Tambin citaremos los mi<span class="pagenum"><a name="Page_569" id="Page_569">[569]</a></span>nerales,
-y las minas de oro de <i>Nova Scotia</i> se explotaron con grandes
-resultados. Del mismo modo afirmamos que tal vez no haya ningn pas
-en Amrica que tenga mayor riqueza forestal. La industria comercial
-estaba adelantada: exportaba ganado, muchas y excelentes maderas,
-lanas, minerales, etc., e importaba tejidos, frutas, vinos y toda clase de
-bebidas. Otras industrias se encontraban igualmente adelantadas.</p>
-
-<p>Fijndonos en los Estados Unidos, trasladaremos a este lugar la
-autorizada opinin del general francs Montcalm y la del viajero sueco
-Pedro Kalm. Deca el primero en una de sus comunicaciones al gobierno
-de su nacin: Todas las colonias inglesas se hallan en estado floreciente;
-son populosas, ricas y tienen para satisfacer todas las necesidades
-de la vida. La Inglaterra ha estado muy torpe en permitir que se
-introduzcan las artes, la industria y el comercio en las colonias, porque
-as les ha permitido desembarazarse de las cadenas que las ligaban a la
-madre patria y hacerse independientes de ella. Tiempo hace que habran
-sacudido tambin el yugo poltico y habran cada una formado una pequea
-repblica independiente, si el temor a los franceses no las hubiera
-detenido. Una vez amos en su pas, preferiran sus compatriotas a
-los extraos; pero entretanto siguen el principio de obedecer lo menos
-posible. Aguarde usted a que hayan conquistado el Canad y a que los
-canadienses y los colonos ingleses se hayan fundido en un slo pueblo,
-y ver cmo los americanos dejan de obedecer en el momento en que
-crean que la Inglaterra daa sus intereses. Y si se sublevan, qu podrn
-hacer? El viajero sueco Kalm, que se hallaba en Nueva York doce
-aos antes de la ltima guerra intercolonial, escribi lo que sigue en la
-interesante relacin de su viaje: Las colonias inglesas en esta parte
-del mundo se han aumentado tanto en poblacin y riqueza, que quieren
-rivalizar con la Inglaterra europea; mas para sostener el podero y el
-comercio de la metrpoli, sta les ha prohibido establecer criaderos de
-oro y plata bajo la condicin de remitir estos metales inmediatamente a
-Inglaterra. A excepcin de algunas plazas sealadas, no pueden hacer
-comercio en ninguna otra parte con otros pases fuera de Inglaterra, y
-a los extranjeros no les es permitido comerciar con estas colonias. Adems
-de stas, existen todava muchas otras limitaciones y prohibiciones.
-Todo esto ha hecho que las colonias sientan cada vez menos afecto a su
-madre patria, y esta frialdad se aumenta con el establecimiento en ellas
-de muchos extranjeros, holandeses, alemanes y franceses, que ningn
-apego tienen a Inglaterra. A todo esto se agrega aquellas personas que
-descontentas siempre, desean a cada paso variacin; la prosperidad y la
-mucha libertad producen la soberbia. No solamente hijos de Amrica, sino
-emigrantes ingleses me han dicho sin rebozo que es muy fcil que las co<span class="pagenum"><a name="Page_570" id="Page_570">[570]</a></span>lonias
-inglesas de la Amrica del Norte formen de aqu a treinta o cincuenta
-aos un Estado completamente independiente de Inglaterra<a name="FNanchor_823" id="FNanchor_823" href="#Footnote_823" class="fnanchor">[823]</a>.
-Exactos son los relatos de Montcalm y de Kalm. Ni el Canad, ni los
-Estados del Norte Amrica han permanecido estacionarios. El ilustre
-historiador Hildreth denomina esta poca la edad de oro de la Virginia,
-el Maryland y de las dos Carolinas, considerando la extraordinaria riqueza
-de los citados pases<a name="FNanchor_824" id="FNanchor_824" href="#Footnote_824" class="fnanchor">[824]</a>. Las dos Floridas por entonces se hallaban
-en la opulencia y tenan mucha industria. No era superior en muchas
-cosas la industria de la metrpoli a la de las colonias.</p>
-
-<p>De aquellas dilatadas y lejanas tierras se haba desterrado la ociosidad
-y la vagancia, manantiales de vicios y de crmenes, promovindose,
-en cambio, apoyo al trabajo y a la aplicacin, fuentes de moralidad
-y de virtud. All no campeaban los charlatanes, los estafadores,
-los truhanes, ni vagos, escoria de la sociedad y mortificacin de los
-hombres de bien. Muchas fueron las reformas dictadas en pr de la industria
-y de los oficios ms necesitados de proteccin. En beneficio de
-las clases productoras se dieron disposiciones que supieron aprovechar
-aquellos hombres laboriosos. Si la estadstica de poblacin de un pas
-no es signo demasiado falible de prosperidad o de decadencia, si no es
-un dato demasiado incierto del bueno o mal rgimen poltico y econmico
-de un pueblo, si hemos de seguir en este punto la doctrina de distinguidos
-economistas, no tenemos ms remedio que confesar el excelente
-estado de las colonias, considerando el aumento que en poco tiempo alcanz
-la poblacin de los Estados Unidos antes de su independencia.</p>
-
-<p>Entretanto que la Corona y el Parlamento se dorman en sus laureles,
-las colonias aumentaban rpidamente en poblacin, en riqueza
-y en preponderancia; y en vez de ser unas cuantas obscuras comarcas
-que se ocupaban slo de sus asuntos particulares, contando apenas con
-elementos de existencia, base formando un pueblo cuya agricultura,
-comercio, carcter emprendedor y posicin respecto a otros Estados, le
-haca acreedor a desempear un puesto de importancia. La madre patria
-no se hallaba en estado de gobernar bien a las colonias, ni tuvo
-tampoco la mala voluntad de oprimirlas demasiado, limitndose nicamente
-a molestarlas sin impedir su progreso<a name="FNanchor_825" id="FNanchor_825" href="#Footnote_825" class="fnanchor">[825]</a>.</p>
-
-<p>Tanta fu la prosperidad a que llegaron las colonias; tanto fu el
-progreso de su industria y de sus artes que, confiadas en su poder, se
-atrevieron a arrostrar las iras de Inglaterra. All slo haba hombres
-agrcolas e industriales.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_571" id="Page_571">[571]</a></span>
-No vaya a creerse que todos los colonos queran la resistencia armada
-contra la metrpoli, pues haba algunos indecisos y tambin realistas.
-La mayora, sin embargo, deseaba romper las trabas que unan
-a los colonos con la Gran Bretaa, o, lo que es lo mismo, aspiraban a
-la independencia. Debise principalmente la fuerza de la revolucin a
-que los patriotas estaban preparados, como si hubiesen presentido que
-haba de llegar el da de pelear con los ingleses. La razn, adems, estaba
-de parte de los americanos, quienes llevaban en su bandera la libertad
-de su comercio y la oposicin al poder arbitrario del Rey.</p>
-
-<p>Al reunirse el Parlamento de Inglaterra en el ao 1765, se someti
-a su aprobacin el famoso <i>bill</i>, por el cual se decretaba el impuesto del
-sello. Semejante contribucin, como era de esperar, caus profundo malestar
-en las colonias; pero el <i>bill</i> se aprob, sancionndose el 22 de
-marzo por la Corona. Franklin, que se hallaba en Londres, escribi a
-su amigo Thompson la misma noche en que fu aprobado, lo siguiente:
-El sol de la libertad se ha puesto; los americanos tendrn que encender
-en adelante las lmparas de su industria y de su economa. Poco
-despus contest Thompson: Lo que nosotros encenderemos no sern
-lmparas, sino antorchas; estad tranquilo sobre este punto. La guerra
-de la independencia iba a comenzar pronto.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_572" id="Page_572">[572]</a></span></p>
-
-
-<h3 id="CAPITULO_XXXV">CAPITULO XXXV</h3></div>
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Cultura de las colonias espaolas antes de la independencia:
-Mxico: imprenta; acuacin de la moneda.&mdash;Siglo xvii:
-Sor Juana de la Cruz.&mdash;Poetas y prosistas del siglo xviii.&mdash;Per:
-Garcilaso de la Vega, "Comentarios Reales."&mdash;Lima
-en el siglo xvi: La Universidad de San Marcos.&mdash;Valle y
-Caviedes.&mdash;Siglo xviii: Olavide; su vida y sus obras.&mdash;Peralta,
-Alonso de la Cueva y Llano Zapata.&mdash;El periodismo.&mdash;Cuba
-y Puerto Rico.&mdash;Guatemala: Matanza, Osena,
-Paz Salgado y Bergao.&mdash;La instruccin publica.&mdash;La Universidad.&mdash;La
-Gaceta.&mdash;El Coliseo.&mdash;El Consulado.&mdash;La
-Sociedad Econmica.&mdash;La imprenta.&mdash;Costa-Rica.&mdash;El
-Ecuador, Venezuela, Bolivia, Buenos Aires, Chile, Paraguay
-y Uruguay.&mdash;Las bellas artes: Catedral de Mxico.&mdash;El
-escultor Robles.&mdash;El P. Carlos.&mdash;Chill y otros.&mdash;El
-pintor Cifuentes y otros.&mdash;Las bellas artes en Lima y en
-la Amrica Central.&mdash;El pintor Santiago en El Ecuador.&mdash;El
-escultor Lagarda.&mdash;Las bellas artes en Nueva
-Granada.&mdash;La industria en Mxico, Per y Bolivia, Santo
-Domingo, Cuba, Amrica Central, Chile, Nueva Granada,
-Ecuador, Venezuela, Buenos Aires, Paraguay, Uruguay y
-Brasil.</span></p>
-
-<p class="p2">La vida intelectual de los pueblos hispano-americanos durante la
-poca colonial permanece casi olvidada, no slo por los hijos del pas,
-sino tambin por los mismos espaoles. Comenzaremos estudio tan interesante
-por la cultura literaria en Mxico, no sin hacer antes notar
-que con la ayuda del obispo Zumrraga logr el virrey Mendoza traer
-la imprenta el 1536, publicndose en el mismo ao la <i>Escuela Mstica</i>,
-de San Juan Clmaco, traduccin que hizo el Padre dominico Juan de
-la Magdalena. Registraremos tambin el hecho de que por entonces
-comenz la acuacin de la moneda. De la literatura mejicana en el siglo
-<span class="smcap">xvii</span>, colocaremos en primer trmino a la monja y poetisa Sor Juana
-Ins de la Cruz. Naci en San Miguel de Nepantla, alquera a doce
-leguas de Mxico, y fu bautizada en la cercana villa de Ameca-Ameca<a name="FNanchor_826" id="FNanchor_826" href="#Footnote_826" class="fnanchor">[826]</a>.
-Su padre se llamaba Manuel de Asbaje y su madre Isabel Ra<span class="pagenum"><a name="Page_573" id="Page_573">[573]</a></span>mrez
-de Cantillana. Tan bella de rostro como de espritu, se hizo simptica
-a todos en la corte del virrey marqus de Mancera, pues fu
-dama de la virreina doa Leonor de Carreto. Por los consejos del Padre
-jesuta Antonio Nez se encerr en un convento de la orden de
-San Jernimo y profes el 24 de febrero de 1669. Falleci el 17 de
-abril del ao 1695. Mujer de una cultura extraordinaria, vivi en la atmsfera
-de literatura gongorina y pedante, librndose, no del mal gusto
-de la poca, pero s de exageraciones ridculas y antiestticas. En
-tiempos mejores y con otra educacin, Sor Juana Ins de la Cruz ocupara
-sealado lugar entre las mejores poetisas.</p>
-
-<p>El <i>siglo de oro</i> de la cultura cientfica y literaria en Mxico fu el
-<span class="smcap">xviii</span>. En la citada centuria se cre la Universidad y otros establecimientos
-de enseanza, la imprenta adquiri gran desarrollo y las ciencias
-y las letras se cultivaron por esclarecidos ingenios en la capital y
-en las ciudades ms importantes de la colonia. Fama tuvo de literato
-don Diego Jos de Abad, jesuta y excelente latinista. En la poesa
-pica se distingui D. Francisco Ruiz de Len, autor de los poemas
-<i>La Tebaida Indiana y La Hernandiada</i>, sobresaliendo en el gnero lrico
-los Padres don Jos Manuel Sartorio y Fray Manuel de Navarrete.
-Nacieron por aquella poca en la Nueva Espaa dos historiadores
-dignos de fama: los jesutas veracruzanos don Francisco Javier Clavigero,
-autor de la <i>Historia Antigua de Mxico</i> y de la <i>Historia de la
-Baja California</i>, y don Francisco Javier de Alegre, que escribi la
-<i>Historia de la Compaa de Jess en la Nueva Espaa</i>.</p>
-
-<p>Antes de estudiar la historia literaria del Per, publicaremos la siguiente
-Real Cdula. Por ella veremos el mucho cuidado que tenan
-nuestros monarcas de que no sufriese detrimento alguno la religin catlica.</p>
-
-<p>Libros: Informado el Prncipe, que de llevar al Per los favulosos,
-como los de Amads y otros, se segua, que los indios que saban leer
-se daban ellos, olvidando los de buena y sana doctrina, y persuadidos
-de que las Historias vanas haban sido compuestas vanamente, y
-pasado como tales lo serian tambin las de Sagrada Escritura y Santos
-Doctores, tenindolos por de una misma authoridad; mand S. M. al
-virrey no consintiesse su venta, ni que los espaoles los tuviessen en
-sus casas, ni los leyesen los indios. Ced. de sep. de 1513. Vid. Tom. 9
-de ellas, fol. 286, b, n. 481<a name="FNanchor_827" id="FNanchor_827" href="#Footnote_827" class="fnanchor">[827]</a>.</p>
-
-<p>El primero de los escritores peruanos fu Garcilaso de la Vega.
-Era hijo natural del capitn Garcilaso de la Vega y de la <i>usta</i> Doa<span class="pagenum"><a name="Page_574" id="Page_574">[574]</a></span>
-Isabel Chimpu Ocllo, sobrina de Huayna Cpac y nieta de Tpac
-Yupanqui. Naci en el Cuzco el 12 de abril de 1539 y vivi en una poca
-de guerras civiles. Conoci a Gonzalo Pizarro, a Francisco Carvajal,
-al presidente La Gasca, a Francisco Hernndez Girn y a otros.
-Residiendo&mdash;dice&mdash;mi madre en el Cozco, su patria, venan a visitarla
-casi cada semana los pocos parientes y parientas que de las crueldades
-y tiranas de Atahualpa escaparon; en las cuales visitas siempre
-sus ms ordinarias plticas eran tratar del origen de sus reyes, de la
-magestad dellos, de la grandeza de su imperio, de sus conquistas y hazaas,
-del gobierno que en paz y en guerra tenan, de las leyes que
-tan en provecho y en favor de sus vasallos ordenaban. En suma, no
-dejaban cosa de las prsperas que entre ellos hubiesen acaecido que no
-la trujesen a cuenta. De las grandezas y prosperidades pasadas, venan
-a las cosas presentes: lloraban sus reyes muertos, enajenado su imperio
-y acabada su repblica. Estas y otras semejantes plticas tenan
-los incas y pallas en sus visitas, y con la memoria del bien perdido,
-siempre acababan su conversacin en lgrimas y llanto, diciendo: <i>trocsenos
-el reinar en vasallaje</i>. En estas plticas yo, como muchacho, entraba
-y sala muchas veces donde ellos estaban, y me holgaba de las
-oir, como huelgan los tales de oir fbulas<a name="FNanchor_828" id="FNanchor_828" href="#Footnote_828" class="fnanchor">[828]</a>.</p>
-
-<p>Manifiesta Garcilaso en su historia profundo amor a los incas y en
-general a toda la raza india. No es extrao que el historiador se convierta
-en defensor, y en defensor apasionado.</p>
-
-<p>Habiendo fallecido su padre de muerte natural, Garcilaso se traslad
-a Espaa en el ao 1560. Entr en el ejrcito y sirvi a las rdenes
-de Don Juan de Austria y de Don Alfonso Fernndez de Crdova,
-marqus de Pliego, obteniendo el grado de capitn, <i>inmrito de
-sueldo</i>. Dice que escap de la guerra tan desvalijado y adeudado, que
-no le fu posible volver a la corte, sino acogerse a los rincones de la
-soledad y pobreza. Solicit del Rey la recompensa debida por los servicios
-de su padre y la restitucin patrimonial de los bienes de su madre,
-no obteniendo ni la una ni la otra, a causa del mal recuerdo que
-se conservaba del conquistador Garcilaso, el cual sigui las banderas
-rebeldes de Gonzalo Pizarro. Se estableci en la ciudad de Crdoba, se
-orden de clrigo y escribi algunas obras, siendo la principal la que
-lleva el ttulo de <i>Comentarios Reales</i>. Muri en Crdoba el 22 de Abril
-de 1616.</p>
-
-<p>Si acabamos de indicar que Garcilaso es ms bien panegirista que
-historiador, aadiendo ahora que le consideramos bastante parcial y
-algo inexacto; sin embargo, no creemos justas las siguientes palabras<span class="pagenum"><a name="Page_575" id="Page_575">[575]</a></span>
-de Menndez Pelayo: Los <i>Comentarios Reales</i> no son texto histrico;
-son una novela utpica, como la de Toms Moro, como la <i>Ciudad del
-Sol</i>, de Campanella, como la <i>Ocana</i>, de Harrington; el sueo de un
-imperio patriarcal y regido con riendas de seda, de un siglo de oro gobernado
-por una especie de teocracia filosfica<a name="FNanchor_829" id="FNanchor_829" href="#Footnote_829" class="fnanchor">[829]</a>. No estamos conformes&mdash;repetimos&mdash;con
-el juicio de Menndez Pelayo; pero aceptamos
-sin reparo alguno el de Pi y Margall. En esta historia de los incas&mdash;escribe&mdash;sigo
-principalmente a Garcilaso de la Vega. Se disminuye
-hoy la autoridad que se le concedi en otros das; pero injustamente.
-No dispuso de mayores medios para descubrir la verdad ninguno de
-sus contemporneos; tampoco ninguno de los que despus escribieron.
-Se han descubierto, acaso, nuevas fuentes para esta historia? Garcilaso
-era Inca y haba recogido de labios de sus mismos padres la tradicin
-quichua, conoca la lengua del pas y haba tenido ocasin de consultar
-a los quipucamayos; nadie pudo recoger mejor lo poco o mucho que de
-los incas se supiese. Es de temer que le hiciesen parcial el espritu de
-nacin y el de familia; pero la parcialidad suele estar ms en la apreciacin
-que en la averiguacin de los hechos<a name="FNanchor_830" id="FNanchor_830" href="#Footnote_830" class="fnanchor">[830]</a>.</p>
-
-<p>Es cierto que desconoce la existencia de una civilizacin anterior a
-la de los incas, civilizacin preincsica que tuvo mucha importancia; no
-hace mencin de los vestigios ms antiguos de civilizacin que se han
-encontrado en los valles de la costa, desde Nazca hasta Trujillo; opina
-erradamente que en los primeros reinados de los incas no hubo revueltas
-ni revoluciones; no era Pachacmac la divinidad suprema, sino Viracocha,
-ni la religin era desta, sino fetichista<a name="FNanchor_831" id="FNanchor_831" href="#Footnote_831" class="fnanchor">[831]</a>; ni tampoco era
-cierto que bajo los incas no se celebrasen sacrificios humanos, pues se
-halla probado que inmolaban hombres a los dioses. Nada ms tenemos
-que decir de la primera parte de los <i>Comentarios Reales</i>.</p>
-
-<p>La segunda parte, que trata de la conquista del Per y de las guerras
-entre los conquistadores, no tiene tanto valor histrico como la
-primera. Si en ella repite y veces aclara y ampla las narraciones de
-Gmera y Zrate, nunca llega las ricas y hermosas crnicas de
-Cieza.</p>
-
-<p>El apogeo de Lima fu el siglo <span class="smcap">xvii</span>. Bajo la dinasta austriaca y
-de Felipe V, Lima, con sus numerosos frailes, blancos y pardos, calzados
-y sin calzar, con sus famosos virreyes rodeados de pretendientes,<span class="pagenum"><a name="Page_576" id="Page_576">[576]</a></span>
-y con sus letrados y retricos, manifestaba no poco brillo y esplendidez.
-Al lado de los conventos (agustinos, franciscanos, dominicos y
-mercenarios) y colegio de jesutas, se hallaba el palacio del virrey, la
-Audiencia, el Cabildo y la Real y Pontificia Universidad de San Marcos.
-Naci la Universidad al amparo del convento de Santo Domingo
-y, cuando aqulla hubo de secularizarse veinte aos despus, conserv
-su carcter eminentemente religioso y aun teolgico. Pero a la vez
-que institucin eminentemente religiosa, baluarte de la Teologa, palestra
-del Escolasticismo, foco de los estudios de Derecho cannico y Derecho
-romano en toda la Amrica del Sur, la Universidad, por la frecuencia
-de sus certmenes poticos, recibimientos y fiestas, vena a ser
-como la Academia literaria oficial de la corte de los virreyes<a name="FNanchor_832" id="FNanchor_832" href="#Footnote_832" class="fnanchor">[832]</a>. Catedrticos
-no pocos y doctores numerosos se dedicaban con ms pedantera
-que ciencia y con ms retrica que elocuencia, a conquistar la
-benevolencia del virrey, de los oidores, de los altos empleados y hasta
-de los particulares distinguidos. Por eso los recibimientos tan fastuosos
-a virreyes, a oidores y a prelados. Los homenajes rendidos al representante
-del Rey, cuando, despus de algn tiempo de la toma de
-posesin, visitaba la Universidad, excedan a toda ponderacin. Bastar
-decir que el ilustre don Pedro de Peralta Barnuevo, varn justamente
-alabado por sus muchas y excelentes obras, escribi lo siguiente:
-Es el prncipe una deidad visible, con quien no tiene otro oficio la
-lengua sino el del himno o el del ruego<a name="FNanchor_833" id="FNanchor_833" href="#Footnote_833" class="fnanchor">[833]</a>.</p>
-
-<p>Registraremos los nombres de algunos vates peruanos. A fines del
-siglo <span class="smcap">xvii</span> se distingui el poeta festivo Juan del Valle y Caviedes, por
-apodo El poeta de la ribera, que escribi dos libros titulados: <i>Diente
-del Parnaso</i> y <i>Poesas varias</i>. Muri el 1692, antes de cumplir los cuarenta
-aos. El romance a la bella Anarda comienza as:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Purgando estaba sus culpas</div>
-<div class="line">Anarda en el hospital;</div>
-<div class="line">que estos pecados en vida</div>
-<div class="line">y en muerte se han de purgar...</div>
-</div></div></div>
-
-<p>Caviedes conoca perfectamente a Quevedo, segn puede verse en
-muchas de sus composiciones. Trasladaremos aqu unos cuantos versos
-de la composicin que dirigi a Machuca, por su nombramiento de mdico
-de la Inquisicin:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Ya los Autos de la fe,</div>
-<div class="line">se han acabado sin duda,</div>
-<div class="line">porque de la Inquisicin,</div>
-<div class="line">mdico han hecho a Machuca.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Relajados en estatua<span class="pagenum"><a name="Page_577" id="Page_577">[577]</a></span></div>
-<div class="line">saldrn judos y brujas,</div>
-<div class="line">no en persona, que estarn</div>
-<div class="line">ya relajados con purgas.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Tan hechiceras como antes</div>
-<div class="line">sern las tristes lechuzas,</div>
-<div class="line">porque en manos del Doctor</div>
-<div class="line">han de volar con unturas...</div>
-</div></div></div>
-
-<p>En el palacio del marqus de Castell-dos-Rus, virrey del Per, se
-reunan all por los aos de 1709 y 1710 los principales ingenios del
-pas, entre otros, el presbtero Miguel Senz Cascante, el marqus de
-Brenes, Pedro Jos Bermdez de la Torre, Juan Manuel de Rojas y
-Solrzano, Jernimo de Monforte, el marqus del Villar del Tajo y el
-conde de la Granja. Las poesas que han llegado a nosotros, tanto del
-virrey como de sus cariosos amigos, son conceptuosas y de mal gusto.
-El siguiente soneto es del conde de la Granja:</p>
-
-
-<p class="p2 center smcap">A la muerte del marqus de Castell-dos-Rus,<br />
-virrey del Per:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Canto, bien que no s si canto o lloro,</div>
-<div class="line">aun en sombras, la muerte esclarecida</div>
-<div class="line">de un hroe que di vida con su vida</div>
-<div class="line">a ciencias y artes, y al castalio coro.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Varn de un siglo en que volvi el de oro</div>
-<div class="line">pues gobern con rienda tan medida,</div>
-<div class="line">que en la razn a la justicia unida</div>
-<div class="line">cifr del mando el principal decoro.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Discreto fu sin presuncin de sabio;</div>
-<div class="line">supo hermanar con su saber su suerte,</div>
-<div class="line">supo lo que en mortal junto no cupo.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Igual al de Demstenes su labio;</div>
-<div class="line">qu no supo l?... l supo hasta en la muerte</div>
-<div class="line">lo ms que hay que saber, pues morir supo.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>Natural de Lima, donde naci el ao 1725, es Pablo de Olavide,
-doctor en Cnones de la Universidad de San Marcos, oidor de aquella
-Real Audiencia y auditor general de Guerra del virreinato del Per.
-Intervino en las obras de reparacin que tuvieron lugar con motivo
-del terremoto de 1746, y por sus manos pasaron grandes cantidades;
-pero como algunos dudasen de su integridad, se le mand venir a Madrid
-a rendir cuentas. Cas en Espaa con una viuda rica, y desde entonces
-sus casas de Madrid y de Legans fueron el centro del buen gusto
-y de la sociedad ms distinguida. Haca Olavide frecuentes viajes a
-Pars y se aficion a las doctrinas de los enciclopedistas. Protegile
-mucho el conde de Aranda y por su influencia fu nombrado director
-del Hospicio de San Fernando. Alternaba sus obligaciones del destino<span class="pagenum"><a name="Page_578" id="Page_578">[578]</a></span>
-con el cultivo de las bellas letras, a las cuales era inclinado, llegando
-a traducir algunas tragedias y comedias francesas.</p>
-
-<p>Asistente de Sevilla e Intendente de los cuatro reinos de Andaluca,
-cargos que ya tena en 1767, realiz la reforma de aquella Universidad,
-no sin respirar odio a los estudios teolgicos y filosficos cuestiones
-frvolas e intiles, pues o son superiores a los ingenios de los
-hombres, o incapaces de traer utilidad, aun cuando fuese posible demostrarlas...
-Protegi las letras y ms la Economa Poltica, y tuvo
-la dicha de guiar los primeros pasos de Jovellanos. De la tertulia de
-Olavide sali, entre otras obras, la comedia que el inmortal asturiano
-intitul <i>El delincuente honrado</i>.</p>
-
-<p>Para remediar la despoblacin de Espaa y abrir al cultivo tierras
-eriales y baldas, present un proyecto el arbitrista prusiano D. Juan
-Gaspar Thurriegel, comprometindose a traer, en ocho meses, 6.000
-alemanes y flamencos catlicos, y la concesin&mdash;escribe Menndez
-Pelayo&mdash;se firm el 2 de abril de 1767, el mismo da que la pragmtica
-de expulsin de los jesutas<a name="FNanchor_834" id="FNanchor_834" href="#Footnote_834" class="fnanchor">[834]</a>.</p>
-
-<p>Olavide fu nombrado Superintendente de la colonia, y en poco
-tiempo fund hasta trece poblaciones, algunas de las cuales subsisten
-para eterna gloria de su nombre. Entre los mismos colonos comenzaron
-las murmuraciones contra Olavide, llegando el suizo D. Jos Antonio
-Yauch a quejarse en un <i>Memorial</i> (14 marzo 1769) de la falta de pasto
-espiritual que se notaba en las colonias, a la vez que de malversaciones
-y tambin de malos tratamientos a los nuevos pobladores. El
-obispo de Jan confirm algunas de dichas acusaciones y los visitadores
-(Valiente, Vall y marqus de la Corona) tampoco defendieron a
-Olavide. Cuando los nimos se hallaban predispuestos contra el colonizador,
-vinieron frailes capuchinos de Suiza, trayendo como superior a
-Fr. Romualdo de Friburgo, quien hizo causa comn con los enemigos
-del citado Olavide. Si l se quejaba de que los capuchinos le alborotaban
-la colonia, ellos repetan en todos los tonos de que el colonizador
-con su irreligin perverta a los colonos. Fr. Romualdo, ya decidido a
-todo, delat (septiembre de 1775) a Olavide por hereje, ateo y materialista,
-o a lo menos naturalista y negador de lo sobrenatural, de la
-revelacin, de la Providencia y de los milagros, de la eficacia de la
-oracin y buenas obras; asduo lector de Voltaire y de Rousseau, con
-quienes tena constante correspondencia; poseedor de imgenes y figuras
-desnudas; no observante de los ayunos; profanador de los das festivos,
-y, por ltimo, hombre de malas costumbres. Aada que era de<span class="pagenum"><a name="Page_579" id="Page_579">[579]</a></span>fensor
-del movimiento de la tierra y que censuraba el toque de campanas
-en das de nublado.</p>
-
-<p>El Santo Oficio, aprovechndose de la cada y ausencia de Aranda,
-solicit licencia del Rey para procesar a Olavide. Vise en un apuro
-el colonizador y en carta que escribi a Roda pidindole consejo, no
-tiene inconveniente en declararse catlico, por cuya religin derramara
-la ltima gota de mi sangre... La carta tiene fecha del 7 de
-febrero de 1776. Aunque Roda que era tan poco religioso como Olavide,
-le recomend al inquisidor general, a la sazn D. Felipe Beltrn,
-antiguo obispo de Salamanca, fu condenado el famoso colonizador,
-cuyo <i>autillo</i> se celebr el 24 de noviembre de 1778. Se le declar hereje
-y en su virtud se le desterraba a cuarenta leguas de la corte y sitios
-reales, no pudiendo volver a Amrica, ni a las colonias de Sierra Morena,
-ni a Sevilla; se le reclua en un convento por ocho aos para que
-aprendiera la doctrina cristiana y ayunase todos los viernes, se le degradaba
-y exoneraba de todos sus cargos; y se le confiscaban sus
-bienes e inhabilitaban sus descendientes hasta la quinta generacin<a name="FNanchor_835" id="FNanchor_835" href="#Footnote_835" class="fnanchor">[835]</a>.</p>
-
-<p>Encerrado en el monasterio de Sahagn, si abatido en un principio,
-recobr pronto el nimo ante sentencia tan absurda y brbara. Dedicse
-a cultivar la poesa, aficin de sus primeros aos, escribiendo
-entonces sentidos versos, los cuales vienen a ser una parfrasis del
-<i>Miserere</i>, que luego incluy en su traduccin de los <i>Salmos de David</i>.</p>
-
-<p>Deca as:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Seor, misericordia; a tus pies llega</div>
-<div class="line">el mayor pecador, mas ya contrito,</div>
-<div class="line">que a tu infinita paternal clemencia</div>
-<div class="line">pide humilde perdn de sus delitos.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">A mis odos les dars entonces</div>
-<div class="line">con tu perdn consuelo y regocijo,</div>
-<div class="line">y mis huesos exnimes y yertos</div>
-<div class="line">sern ya de tu cuerpo miembros vivos.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Porque si t quisieras otra ofrenda,</div>
-<div class="line">ninguna te negara el amor mo;</div>
-<div class="line">pero no quieres t ms holocausto</div>
-<div class="line">que un puro amor y un nimo sumiso.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Seor, pues amas y deseas tanto</div>
-<div class="line">a tu siervo salvar, dispn benigno</div>
-<div class="line">que en la inmortal Jerusaln del alma</div>
-<div class="line">se labre de tu amor el edificio.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>Logr fugarse a Francia, donde vivi con el supuesto ttulo de
-<i>Conde del Pilo</i>. Recibironle con palmas los enciclopedistas, especial<span class="pagenum"><a name="Page_580" id="Page_580">[580]</a></span>mente
-Diderot y Marmontel. Habiendo pedido Floridablanca la extradicin
-de Olavide en 1781, march a Ginebra, volviendo a Francia,
-y decretndole la Convencin cvica corona y el ttulo de ciudadano
-adoptivo de la Repblica. Durante el gobierno del Terror fu preso,
-y habindose arrepentido de sus ideas, escribi <i>El Evangelio en triunfo
-o Historia de un Filsofo desengaado</i>, libro mediano o de mrito escaso.
-Fu la retractacin sincera de un incrdulo? Desde su publicacin en
-Valencia (1798) se provoc en todas partes reaccin favorable a
-Olavide, y en aquel mismo ao se le abrieron las puertas de la patria,
-confirindole Carlos IV una pensin anual de 90.000 reales. Muri en
-Baeza el ao 1804. Adems de <i>El Evangelio en triunfo</i>, public una
-versin de los <i>Salmos</i>, todos los cnticos desde los dos de Moiss al de
-Simen y varios himnos de la iglesia. Cant en medianos versos <i>El fin
-del hombre</i>, <i>La inmortalidad del alma</i>, <i>La Providencia</i>, <i>La Penitencia</i>
-y otros asuntos, coleccionados luego con el ttulo de <i>Poemas Christianos</i>.</p>
-
-<p>No negaremos que en la citada Universidad de Lima, si dominaba
-la ciencia de relumbrn y erudicin hueca e indigesta, haba algunos
-ingenios, sobresaliendo entre todos el doctor D. Pedro de Peralta, profesor
-de Prima de Matemticas desde el 1709. Naci Peralta en Lima
-(26 noviembre 1663), en cuya Universidad estudi, ejerciendo luego la
-abogaca ante la Real Audiencia; falleci el 30 de abril de 1743. Conoca
-siete idiomas: griego, latn, ingls, italiano, francs, portugus
-y quechua. Escribi muchos versos, siendo sus maestros favoritos
-Gngora y Quevedo.</p>
-
-<p>Pero sus obras ms notables son la <i>Historia de Espaa vindicada</i>
-(1730) y el poema pico <i>Lima Fundada</i> (1732). Por lo que respecta
-a la <i>Historia de Espaa vindicada</i> libro&mdash;segn Menndez Pelayo&mdash;de
-ms aparato que substancia y del cual puede prescindir sin gran
-trabajo el estudioso investigador de las cosas de la Espaa Antigua<a name="FNanchor_836" id="FNanchor_836" href="#Footnote_836" class="fnanchor">[836]</a>,
-hemos de disentir del ilustre crtico. Hllase muy bien hecha la descripcin
-de Espaa y sus productos (Lib. I, captulos I, II y III); sostuvo
-que la primitiva lengua general de la pennsula fu el vascongado
-o uskaro (Lib. I, captulos VI y IX)<a name="FNanchor_837" id="FNanchor_837" href="#Footnote_837" class="fnanchor">[837]</a>; determin con fijeza los lmites
-de la Cantabria (comarca de Santander); refut admirablemente las
-falsificaciones y mentiras de los falsos cronicones; defendi la venida a
-Espaa de Santiago y la traslacin del cuerpo del Santo desde Jerusalm
-a Galicia (Lib. III, captulos I, II, III, IV y VIII); trat perfectamente
-la poca romana y no tan bien la visigoda (Lib. V). No negare<span class="pagenum"><a name="Page_581" id="Page_581">[581]</a></span>mos
-que es crdulo algunas veces y acerca de su estilo puede ser calificado
-de afectado y conceptista.</p>
-
-<p>Naci el licenciado Alonso de la Cueva en la ciudad de Lima el 4
-de julio de 1684 y muri el ao 1754. Estudi en el Colegio de San Martn
-y fu licenciado en Derecho. Ordense de clrigo en Panam el ao
-1709, mereciendo ser nombrado despus provisor y vicario de aquel
-obispado. Escribi <i>Apuntes para la historia eclesistica del Per</i> (Lima,
-1873) en seis tomos, y algunos otros trabajos. Poco antes de morir entr
-en la Compaa de Jess.</p>
-
-<p>Don Jos Eusebio de Llano Zapata naci en Lima, all por los aos
-de 1721 o de 1722; estudi latinidad y los principios de las ciencias sagradas
-y profanas en los estudios particulares de los jesutas de Lima.
-Conoca perfectamente varios idiomas extranjeros y era enemigo decidido
-de la enseanza oficial, especialmente de la escolstica. Dedicse,
-siendo todava muy joven, a la enseanza particular, dando lecciones
-de Latinidad, Retrica y Griego. Fu el primero que en el Per ense
-pblicamente la lengua griega. Public muchos libros de diferentes materias,
-retirndose Cdiz (Espaa), donde fij su residencia.</p>
-
-<p>Antes de terminar los breves apuntes referentes al Per, recordaremos
-que, bajo la direccin de D. Jaime Bausate, comenz publicarse,
-en 1. de octubre de 1790, el <i>Diario erudito y comercial de Lima</i>,
-peridico que slo vivi dos aos y en el cual vieron la luz importantes
-artculos de fondo y curiosas noticias. Con ms elementos se verific
-la publicacin del <i>Mercurio Peruano</i> el 1. de enero de 1791, bajo los
-auspicios de la Sociedad de Amigos del Pas. El director, D. Jacinto
-Calero y Moreyra, hizo un peridico que consigui muchas suscripciones
-y fu muy estimado por todas las clases de la sociedad. Leyse
-mucho en toda Amrica y tambin en Europa. El virrey Gil de Taboada
-recomendaba un sucesor la lectura de los once tomos que en
-1796 formaban ya la coleccin del <i>Mercurio Peruano</i>, pues le deca:
-Leer V. E. con gusto y utilidad del Gobierno de su alto mando, por
-los conocimientos que contienen, captulos y estados relativos al comercio
-recproco interior y exterior del Per. Muchas reflexiones y
-clculos sobre minas, valles, descripciones sobre sus montaas y varios
-partidos de la parte conquistada, su navegacin, su geografa, su agricultura,
-su historia civil y eclesistica, y quanto contiene de notable
-este pas fecundo y poco conocido, sin olvidar el actual estado triste de
-esta capital y medios que se proponen para fomentarla, dando destino
-a la gente vaga que la ocupa por necesidad y por faltarle materia a su
-til entretenimiento. Sin embargo, el peridico muri antes de terminar
-Gil de Taboada el perodo de su mando, lo cual indica que la socie<span class="pagenum"><a name="Page_582" id="Page_582">[582]</a></span>dad
-peruana de aquellos tiempos no deba de ser muy dada a la lectura.</p>
-
-<p>Si antes del ao 1793, el doctor don Cosme Bueno, catedrtico de
-Matemticas, di a luz una <i>Gua</i>, de poca extensin y con pocas noticias,
-el virrey, deseoso de proteger el comercio, encarg <i>al genio fecundo
-y laborioso</i> del doctor don Hiplito Unanue, la redaccin de otra
-<i>Gua</i> ms extensa y con mayor nmero de datos. Contena la mencionada
-<i>Gua</i> ordenado catlogo de todas las ciudades, villas y aldeas del
-Per, las diferentes castas y nmero de sus moradores, los productos del
-reino animal, vegetal y mineral, el comercio del virreinato con los dems
-Estados de Amrica y con el antiguo mundo. Enumeraba los tribunales
-de justicia y de la Real Hacienda, daba cuenta de los presupuestos
-de ingresos y gastos del pas, del estado de las fuerzas militares
-terrestres y martimas, de las Universidades y colegios, etc. En los
-aos sucesivos encarg el virrey la publicacin de dicha <i>Gua</i> la Casa
-de Hurfanos.</p>
-
-<p>Tambin en el mismo ao de 1793, se public el primer nmero de
-la <i>Gaceta de Lima</i>, cuya publicacin tuvo por principal objeto que los
-peruanos tuviesen conocimiento de los horrores de la revolucin francesa.</p>
-
-<p>Para terminar, diremos que se estableci la <i>Academia Nutica</i> en
-Lima, se subvencion la publicacin de la <i>Flora Americana</i>, se dieron
-disposiciones encaminadas a la higiene y seguridad pblicas, como tambin
-a la reforma de las costumbres, no olvidando la ereccin de obras
-de pblica utilidad; todo lo cual enumera con gran entusiasmo el cabildo
-municipal de Lima, en un informe fechado el 2 de enero de 1796.
-Muchas fueron&mdash;y por cierto con beneficiosos resultados&mdash;las expediciones
-que por entonces se hicieron y a las cuales di proteccin y
-aliento el virrey Gil de Taboada.</p>
-
-<p>Tambin citaremos el peridico intitulado <i>Diario Erudito, Econmico
-y Comercial de Lima</i>.</p>
-
-<div class="figcenter2em" id="VARELA">
- <img src="images/p582.jpg" width="500" height="776" alt=""/>
- <div class="caption">
- <p><span class="smcap">Padre Varela.</span></p>
- </div>
-</div>
-
-<p>Habremos de recordar, por lo que a la cultura de Cuba respecta,
-que la instruccin pblica realiz grandes progresos desde los ltimos
-aos de la centuria <span class="smcap">xvi</span>. Francisco Paradas dej un legado (1571) para
-el sostenimiento de clases de latinidad en Bayamo; Juan F. Carballo
-fund la Escuela de Beln, la cual durante muchos aos fu la nica
-enseanza primaria en la Habana; el obispo Juan de las Cabezas cre
-el Seminario en Santiago de Cuba (1607); el obispo Evelino de Compostela
-estableci el colegio eclesistico en la Habana (1689), y adems
-el colegio de nios y el asilo de nias de San Francisco de Sales;
-el filntropo Conyedo se consagr a la enseanza en Villaclara (1712)<span class="pagenum"><a name="Page_583" id="Page_583">[583]</a></span>
-y fund una escuela en San Juan de los Remedios. A peticin del
-ayuntamiento de la Habana (1688) se cre la Universidad (1728), encargndose
-de la enseanza los frailes dominicos. Siete aos antes el
-mismo Felipe V, haba concedido la fundacin de un colegio a la Compaa
-de Jess<a name="FNanchor_838" id="FNanchor_838" href="#Footnote_838" class="fnanchor">[838]</a>.</p>
-
-<p>En los ltimos aos del siglo <span class="smcap">xviii</span> y en la primera mitad del <span class="smcap">xix</span>,
-las letras y las ciencias dieron un paso de gigante en la isla de Cuba.
-Naci entonces la <i>Academia Cubana de Literatura</i> y adquiri fama universal
-el peridico intitulado <i>Revista Bimestre Cubana</i>; en l escribieron
-Flix Varela, Jos de la Luz y Caballero, Jos Antonio Saco, Domingo
-del Monte y otros. El eminente filsofo D. Flix Varela enviaba sus escritos
-desde el destierro. De l dijo D. Jos de la Luz y Caballero lo
-que copiamos continuacin: Mientras se piense en Cuba, se pensar
-con respeto y veneracin en el primero que nos ense pensar. Saco,
-ilustre catedrtico de Filosofa en el colegio seminario de San Carlos,
-sucesor de su sabio maestro Padre Varela, recibi la orden del Capitn
-general Tacn de salir de la Habana (1834), porque la juventud segua
-con mucho calor sus ideas. D. Jos de la Luz y Caballero, sucesor
-de Varela y de Saco en la ctedra de Filosofa de San Carlos, merece
-tambin sealado lugar entre los pensadores cubanos. Muri el
-22 de junio de 1862, rodeado de sus discpulos y admiradores, en su colegio
-de El Salvador. El capitn general Serrano, deseando halagar
-los cubanos, presidi el entierro.</p>
-
-<p>No careci de importancia el progreso moral y material de la isla
-de Puerto Rico en la centuria <span class="smcap">xviii</span>, progreso moral y material que
-aument considerablemente en el siglo <span class="smcap">xix</span>. Buena prueba de ello es el
-aumento de poblacin: en 1775 se contaban 79.000 habitantes, y en
-1887, 806.708.</p>
-
-<p>No poca fama tuvieron algunos poetas en Guatemala. El primero
-de ellos es Juan de Mestanza. Miguel de Cervantes dice de l en su
-<i>Viaje al Parnaso</i>:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Lleg Juan de Mestanza cifra y suma</div>
-<div class="line">de tanta condicin doctrina y gala,</div>
-<div class="line">que no hay muerte ni edad que la consuma.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Apolo lo arranc de Guatemala</div>
-<div class="line">y le trajo en su ayuda para ofensa</div>
-<div class="line">de la canalla en todo extremo mala.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>De Baltasar de Orena, que vivi en Guatemala por el ao de 1591,
-dijo Cervantes en su <i>Galatea</i> lo siguiente:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_584" id="Page_584">[584]</a></span></p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Toda la suavidad que en dulce</div>
-<div class="line">vena se puede ver, veris en uno slo,</div>
-<div class="line">que al son sabroso de su musa enfrena</div>
-<div class="line">la furia al mar, el curso al dios Eolo:</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">El nombre de ste es Baltasar de Orena,</div>
-<div class="line">cuya fama al uno y otro polo</div>
-<div class="line">corre ligera, y del oriente ocaso,</div>
-<div class="line">por honra verdadera del Parnaso.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>Letrado en la Audiencia de Guatemala fu D. Antonio Paz y Salgado,
-y de l es el soneto que copiamos:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Mas quisiera que un toro me embistiera,</div>
-<div class="line">que una mula cerril me derribara,</div>
-<div class="line">que un trueno me aturdiera y me espantara</div>
-<div class="line">y que una calentura me venciera.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">De cornadas ningn caso hiciera,</div>
-<div class="line">ni cada, ni patada me matara,</div>
-<div class="line">relmpago ni rayo me asombrara,</div>
-<div class="line">ni aun con la fiebre ardiente me muriera;</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Nada fuera capaz de que mi bro</div>
-<div class="line">se opusiera; ni aun el mal postrero</div>
-<div class="line">de la muerte temiera en desafo;</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Impvido estuviera, y siempre entero</div>
-<div class="line">el valor se portara como el mo,</div>
-<div class="line">y slo me asustara un majadero.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>Del inspirado vate D. Simn Bergao y Villegas es la fbula intitulada
-<i>El poeta y el loro</i>.</p>
-
-<p>As comienza:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Un indio obsequioso</div>
-<div class="line">que me visitaba,</div>
-<div class="line">me trajo un lorito</div>
-<div class="line">por cosa muy rara.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>Termina de este modo:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Y cuntos doctores</div>
-<div class="line">tambin con sus fajas,</div>
-<div class="line">lo son de memoria</div>
-</div></div></div>
-
-<p>Con motivo de haber apresado los ingleses cuatro navos espaoles,
-pues estaban en guerra ambas naciones, public el 23 de septiembre
-de 1805 una oda, de la cual copiamos la siguiente estrofa:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Y t, espaol valiente,</div>
-<div class="line">hijo de Palas y de Marte fiero,</div>
-<div class="line">lleva, lleva el terror, lleva el espanto</div>
-<div class="line">al solio del ingls. El refulgente</div>
-<div class="line">y el cortador acero</div>
-<div class="line">vibre al momento sobre su cabeza.</div>
-<div class="line">Tiemble al mirarte; tiemble: oprima en tanto</div>
-<div class="line">su orgullosa cerviz tu ilustre planta;</div>
-<div class="line">y pase con fiereza</div>
-<div class="line">tu acero vengador por su garganta.</div>
-</div></div></div>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_585" id="Page_585">[585]</a></span>
-En el ao 1678 se fund en la ciudad de Guatemala una Universidad
-y por Real Cdula de 6 de junio de 1680 se dispuso que se escribiesen
-los estatutos: en la Universidad se enseaban especialmente
-las ciencias teolgicas y la literatura. Un hecho que no pas inadvertido
-se seal en noviembre de 1729, y fu el comienzo de la publicacin
-de la <i>Gazeta de Goatemala</i>, rgano oficial del gobierno. Vea
-mensualmente la luz pblica.</p>
-
-<p>En honor de Corts y Larraz debemos registrar la siguiente noticia:
-desde su obispado de Tortosa, al cual fu promovido despus de
-renunciar la silla arzobispal de Guatemala, no olvidaba su antigua
-dicesis, pues a ella destin ms de sesenta mil pesos, con el objeto de
-que se fundase un colegio para la instruccin de la juventud.</p>
-
-<p>Dedicse el arzobispo D. Cayetano Francos y Monroy (n. en Villavicencio
-de los Caballeros del Reino de Len) a la fbrica de la nueva
-ciudad. El 7 de octubre de 1779 hizo su entrada pblica en Guatemala,
-mereciendo por sus virtudes, por su generosidad y por su amor a
-los pobres agradecimiento eterno de Guatemala. Entre sus fundaciones
-citaremos las dos escuelas para nios pobres de San Jos de Calasanz
-y de San Casiano, que dot con 40.000 pesos.</p>
-
-<p>En el ao 1793 se fund un Coliseo; en el de 1794 tuvo comienzo
-un Consulado y en 1795 una Sociedad Econmica que abri el 1797
-una Escuela de Dibujo, y en el ao siguiente de 1798 otra de Matemticas.
-Del mismo modo se estableci una imprenta; en ella hubo de
-publicarse un peridico para propagar los conocimientos tiles, siendo
-tiempo adelante prohibidas las reuniones en dicha sociedad y la publicacin
-del peridico.</p>
-
-<p>De Costa Rica no debemos pasar en silencio el nombre de D. Jos
-Mara Zamora y Coronado (n. en Cartago el ao 1785), famoso jurisconsulto
-y hombre de conocimientos generales. En todos los ramos del
-saber se distinguieron ilustres literatos y hombres de ciencia, lo mismo
-en Costa Rica que en los dems Estados de la Amrica Central.</p>
-
-<p>La vida en el Ecuador desde los primeros das del gobierno de los
-espaoles hasta su independencia, fu casi siempre pacfica y progresiva.
-En 1589 se abri el primer curso de filosofa. La enseanza para
-los hijos de espaoles se introdujo en el Ecuador por la Compaa de
-Jess. En el siglo <span class="smcap">xvi</span> se fundaron el colegio de Quito, el Seminario de
-San Luis y la Universidad de San Fulgencio. Ya entrado el siglo <span class="smcap">xvii</span>,
-los hijos de Loyola establecieron la Universidad definitiva de San Gregorio
-Magno con los ttulos de Real y Pontificia. Figura como el primer
-poeta del Ecuador el espaol Lorenzo de Cepeda, hermano de Santa
-Teresa de Jess. En 1550 era regidor del cabildo de Quito y vivi<span class="pagenum"><a name="Page_586" id="Page_586">[586]</a></span>
-en la colonia ms de treinta y cuatro aos. Escribi <i>Vida y virtudes de
-Doa Juana de Fuentes, natural de Trujillo en el Per</i> (su mujer), y algunas
-devotas poesas. Por el ao 1630 floreci en Quito la poetisa Jernima
-de Velasco, mujer de Luis Ladrn de Guevara, y de ella dice
-Lope de Vega:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Dichoso quien hurt tan linda joya</div>
-<div class="line">sin el peligro de perderse Troya!</div>
-<div class="line">Pero disela el cielo, aunque recelo</div>
-<div class="line">que puede la virtud robar el cielo.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>En el <i>Ramillete de varias flores poticas recogidas y cultivadas en
-los primeros abriles de sus aos</i>, publicado en Madrid el 1675, por
-el ecuatoriano Jacinto de Evia, se hallan las poesas de dicho Evia, de
-la poetisa Jernima y del jesuta Antonio Bastidas, maestro de Retrica
-en Guayaquil. Completan el <i>Ramillete</i>, entre otros trabajos en prosa,
-la novela <i>El sueo de Celio</i>. Poetas, gramticos cultivadores de la
-lengua quichua, filsofos escolsticos, historiadores, naturalistas, etctera,
-adquirieron fama en los siglos <span class="smcap">xvi</span>, <span class="smcap">xvii</span> y <span class="smcap">xviii</span>. A la cabeza
-de todos los escritores se halla el obispo Gaspar de Villarroel,
-autor del <i>Gobierno Eclesistico</i>, que public en 1656, no inferior
-a la <i>Poltica Indiana</i> de Solrzano. El Padre jesuta Ramn
-Viesca fu inspirado poeta y el Padre Juan de Velasco mostr en su
-<i>Historia del reino de Quito</i> sobresalientes cualidades, entre otras, laboriosidad
-y veracidad. Expulsada la Compaa del Ecuador, decay la
-cultura literaria. Decaida se hallaba cuando visitaron el pas los sabios
-franceses Godin, Bouguer, La Condamine y Jussieu, como tambin los
-espaoles Jorge Juan, Antonio de Ulloa y Mutis. Ms adelantada estaba
-en los comienzos del siglo <span class="smcap">xix</span>, cuando llegaron a Quito los insignes
-Humboldt y Boupland. Mostr vastos conocimientos y no poca aficin
-a las nuevas y revolucionarias ideas, all por el ao 1779, el doctor
-Francisco Eugenio de Santa Cruz y Espejo, autor del famoso libro
-<i>Nuevo Luciano Despertador de ingenios</i>. Fund el peridico <i>Primicias
-de la cultura de Quito</i>. Estuvo en la crcel y tom parte en el movimiento
-revolucionario de 1809. Jos Meja, representante de Quito y
-Jos Joaqun de Olmedo, representante de Guayaquil, en las Cortes de
-Cdiz, deben figurar entre los primeros; Meja fu orador muy elocuente,
-y Olmedo, del cual nos ocuparemos en el ltimo tomo de esta obra,
-no es inferior al gran Quintana. Justo y merecido renombre adquirieron
-Pedro Vicente Maldonado (n. en Riobamba el 1709), el presbtero Juan
-de Velasco (n. en Riobamba el 1727) y el conde de Casa Gijn. El primero
-es autor del famoso <i>Mapa del reino de Quito</i> y ayud en sus trabajos
-a los acadmicos franceses y espaoles encargados de medir el arco del<span class="pagenum"><a name="Page_587" id="Page_587">[587]</a></span>
-meridiano. El segundo escribi una obra en tres tomos, <i>Historia Natural</i>,
-<i>Historia Antigua</i> e <i>Historia Moderna</i>. El tercero se dedic a estudios
-de agricultura y con este objeto vino a Europa, recorriendo Espaa,
-Francia y Suiza y volviendo al Ecuador para implantar all radicales
-reformas. Escribi unas <i>Memorias</i>, en las que se hallan conocimientos
-agrcolas muy tiles. Veamos lo que dice Luis Cordero, literato y ex-presidente
-de la Repblica: Aunque el sol de la libertad brillase sobre
-la cumbre del Pichincha, reflejando en la limpia espada del que luego
-haba de ser gran mariscal de Ayacucho, ha tenido ya la antigua presidencia
-de Quito (hoy Repblica del Ecuador) no pocos hombres ilustres,
-formados en los clebres Colegios y Universidades de la afamada
-capital. Telogos y canonistas, como Villarroel y Peafiel; historiadores,
-como Velasco; gegrafos, como Maldonado y Alcedo; oradores parlamentarios,
-como Meja; publicistas, como Espejo; poetas, en fin, como
-Viescas y Orosco; suficiente lustre le daban para no ser relegada al
-ltimo lugar entre las colonias espaolas de Amrica, y tener, por el
-contrario, cierto derecho de primaca para lanzar el grito de emancipacin
-en agosto de 1809<a name="FNanchor_839" id="FNanchor_839" href="#Footnote_839" class="fnanchor">[839]</a>.</p>
-
-<p>Escasa&mdash;y en ello convienen todos los cronistas&mdash;era la instruccin
-pblica, lo mismo la elemental que la superior, en Venezuela. No negaremos,
-sin embargo, que en algunas poblaciones se notaban verdaderos
-deseos de saber. Ya en los ltimos aos de la centuria dcimosexta
-hubo de crearse una escuela primaria, un preceptorado de Gramtica
-Castellana y un Seminario. La Universidad se cre el 22 de diciembre
-de 1721, y se instal el 12 de agosto de 1725. La <i>Real y Pontificia</i>
-Universidad de Caracas fu el foco de las ideas ms absolutas y reaccionarias,
-aun entrado ya el siglo <span class="smcap">xix</span>. No huelga decir que poco antes
-de comenzar la revolucin por la independencia, la <i>Gaceta</i> de Caracas
-public un trabajo del catedrtico D. Juan Nepomuceno Quintana,
-aprobado por unanimidad en claustro pleno, en el que se lee, entre
-otras cosas peregrinas, lo que a continuacin copiamos: La autoridad
-de los Reyes es derivada del cielo: las personas de los Reyes, aun siendo
-tiranos, son inviolables, y aunque su voluntad no ha de confundirse
-siempre con la del mismo Dios, debe siempre respetrseles y obedecrseles:
-la Inquisicin es un tribunal legtimo y necesario: no queda otro
-recurso contra la corrupcin general, que la intolerancia poltico-religiosa.
-El vejamen discurso festivo y satrico pronunciado por el doctor
-ms moderno de la Facultad en el acto de conceder el grado a un
-doctorando, animaba un poco aquellas aulas, ms propias de viejo convento
-que de moderna Universidad. Trasladaremos aqu el comienzo y<span class="pagenum"><a name="Page_588" id="Page_588">[588]</a></span>
-el fin del vejamen que el 8 de diciembre de 1801 pronunci el Doctor
-D. Jos Antonio Montenegro en el acto de recibir el grado de Doctor
-D. Salvador Delgado:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">No s si es caballo mulo</div>
-<div class="line">si es una yegua potranca,</div>
-<div class="line"> quien echar va la zanca</div>
-<div class="line">hoy mi numen cachirulo;</div>
-<div class="line">pero yo no me atribulo,</div>
-<div class="line">ni me da ningn cuidado</div>
-<div class="line">el corcovo, que ensebado</div>
-<div class="line">traigo un ramoso ramal</div>
-<div class="line">y har ver a este animal</div>
-<div class="line">que aqu se <i>jila Delgado</i>.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Pero, musa, para el trote</div>
-<div class="line">en que Pegaso te trae,</div>
-<div class="line">mira que si n, se cae</div>
-<div class="line">de la silla el monigote.</div>
-<div class="line">Conque adis, seor padrote,</div>
-<div class="line">quien lo dijo ya se fu,</div>
-<div class="line">y pues bajar no podr</div>
-<div class="line">sin la venia de esta audiencia,</div>
-<div class="line">alma parens, tu licencia</div>
-<div class="line">pido para echarme pie<a name="FNanchor_840" id="FNanchor_840" href="#Footnote_840" class="fnanchor">[840]</a>.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>La poesa hall culto en casa de los hermanos Luis y Francisco Javier
-de Ustriz, distinguindose, entre otros, Andrs Bello, poeta virgiliano
-y autor de <i>Silvas Americanas</i><a name="FNanchor_841" id="FNanchor_841" href="#Footnote_841" class="fnanchor">[841]</a>, y Vicente Salias, que escribi
-el poema <i>La Medicomaquia</i>. No pasaremos en silencio el nombre de la
-poetisa Mara Josefa Paz del Castillo (en el claustro, Sor Mara Josefa
-de los Angeles), que sola imitar en sus poesas a Santa Teresa de Jess,
-como lo indica el siguiente ejemplo:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Es mi gloria mi esperanza,</div>
-<div class="line">es mi vida mi tormento,</div>
-<div class="line">pues muero de lo que vivo</div>
-<div class="line">y vivo de lo que espero.</div>
-</div></div></div>
-
-<p>Desde que en el ao de 1623 se fund la Universidad de San Francisco
-Javier en Chuquisaca, goz fama la citada ciudad de centro de
-cultura, hasta el punto que mereci el ttulo de <i>Atenas americana</i>. El
-Padre Antonio de Calancha fu uno de los cronistas ms notables de su
-siglo (1584-1654), mereciendo tambin especial mencin el padre Jernimo
-de Acebedo y D. Gaspar Escalona y Agero.</p>
-
-<p>Dignos de renombre son en la historia de Bolivia Fray Bernardino
-de Crdenas, obispo de Santa Cruz y La Paz; el cannigo Alonso Cervera
-y Zrate, y Fray Miguel de Aguirre, muy estimado en la corte
-de Felipe IV y en Roma. Si de bolivianos ilustres se trata, no debemos<span class="pagenum"><a name="Page_589" id="Page_589">[589]</a></span>
-omitir el nombre de Rodrigo de Orozco, marqus de Mortara, que mand
-el ejrcito espaol en el Roselln combatiendo con los franceses y
-fu virrey en las guerras de Catalua. Otros hombres notables han tenido
-por cuna a Bolivia<a name="FNanchor_842" id="FNanchor_842" href="#Footnote_842" class="fnanchor">[842]</a>.</p>
-
-<p>En Buenos Aires&mdash;segn la excelente obra de D. Flix de Azara,
-terminada en el ao 1806&mdash;las nicas poblaciones que podan llamarse
-propiamente espaolas eran Buenos Aires, Montevideo, Maldonado,
-Santa Fe, Corrientes y Asuncin del Paraguay<a name="FNanchor_843" id="FNanchor_843" href="#Footnote_843" class="fnanchor">[843]</a>. Las dems podan
-llamarse caseros, a los cuales serva de lazo de unin la iglesia parroquial.
-La enseanza en Buenos Aires y en la Asuncin se reduca, en
-los comienzos del siglo <span class="smcap">xix</span>, a la Gramtica Latina, a la Teologa y a
-los Cnones; tambin a las escuelas de Nutica y Dibujo establecidas
-por el Consulado. En Crdoba se estudiaba la Teologa, y el colegio de
-Montserrat era centro importante de enseanza. La Universidad de
-Charcas (1623) era la principal del virreinato, pues en ella estaba establecida
-la enseanza jurdica y literaria, y de ella salieron muchos
-hombres que se distinguieron durante la guerra de la Independencia<a name="FNanchor_844" id="FNanchor_844" href="#Footnote_844" class="fnanchor">[844]</a>.</p>
-
-<p>Pasamos a tratar de la cultura en Chile. Datan de los ltimos aos
-del siglo <span class="smcap">xvi</span> los primeros establecimientos de instruccin primaria.
-Fueron fundados por los frailes y las monjas en sus respectivos conventos.
-Comenzaron en la misma poca los <i>Seminarios conciliares</i>, creados
-por los obispos respectivos, uno en Imperial y otro en Santiago. El
-primero de los poetas nacidos en Chile (naci en Angol y se educ en
-Lima) se llamaba Pedro de Oa, autor del poema pico <i>Arauco domado</i>.
-Como antes D. Alonso de Ercilla haba escrito <i>La Araucana</i>, en cuyo
-poema no figura con el relieve que debiera el gobernador D. Garca
-Hurtado de Mendoza, cuando tiempo adelante ocup el virreinato del
-Per personaje tan ilustre, estimul a algunos escritores, entre ellos a
-Oa, para que escribiesen los sucesos realizados en Chile, de cuya conquista
-l se crea valeroso capitn. El autor de <i>Arauco domado</i> slo se
-propuso ensalzar las hazaas de D. Garca, a quien consider como un
-semidios. Los dos colegios que adquirieron ttulos de <i>Universidades Pontificias</i>
-porque, segn especial concesin del Pontfice, podan conferir
-grado de doctores en teologa, tuvieron relativa fama durante el siglo
-<span class="smcap">xvii</span>. Uno de los colegios estaba dirigido por los dominicos, y el
-otro, el ms notable, por los jesutas. En el siglo <span class="smcap">xviii</span> Felipe V cre
-(1738) la Universidad que en honor del monarca se llam de <i>San Felipe</i>.
-Inaugurse solemnemente en 1756, siendo su primer Rector don<span class="pagenum"><a name="Page_590" id="Page_590">[590]</a></span>
-Toms de Aza Iturgoyen. Las clases no comenzaron hasta 1758, dos
-aos despus de su inauguracin y veinte de su fundacin. Ms que
-los Seminarios conciliares, ms que las Universidades pontificias y
-ms que la Universidad de San Felipe, lo que haca falta eran escuelas
-de primera enseanza, donde las clases pobres pudieran educarse.
-La enseanza elemental era tan rutinaria y deficiente, que Carlos
-III, en 11 de julio de 1771, dict un reglamento en el cual deca:
-Y para que se consiga el fin propuesto, lo que contribuye mucho la
-eleccin de los libros en que los nios empiezan leer, que habiendo
-sido hasta aqu de fbulas fras, historias mal formadas devociones
-indiscretas, sin lenguaje puro ni mximas slidas, con las que se deprava
-el gusto de los nios y se acostumbran locuciones impropias,
-credulidades nocivas y muchos vicios transcendentales toda la
-vida... Se enseaba el latn de una manera rutinaria y los autores
-clsicos estaban proscritos de las aulas, adoptndose en ellas como modelos,
-libros religiosos, que, si en el fondo eran verdaderos, el latn de
-ellos ms tena de brbaro que de otra cosa. Mejor se hallaba la enseanza
-en los conventos de monjas. All se instrua a las nias y se les
-daba lecciones de labores domsticas. Las bibliotecas tenan libros de
-teologa, moral y jurisprudencia; muy pocos o ninguno de historia, de
-matemticas y de ciencias fsicas, qumicas y naturales. Libros extranjeros
-no podan importarse, pues as se hallaba dispuesto por el suspicaz
-gobierno. Chile, por su situacin, se encontraba en condiciones ms desfavorables
-que otras colonias de Amrica. Merced al ilustre chileno
-D. Manuel de Salas (naci en Santiago el ao 1757) se cre la <i>Academia
-de San Luis</i>, equivalente a las Escuelas de Comercio de hoy, que empez
-a funcionar en los ltimos aos del siglo <span class="smcap">xviii</span>. En la Academia se
-enseaban la Aritmtica, la Geometra y el Dibujo. El historiador chileno
-Barros Arana, que se ha dedicado a reunir datos acerca de la cultura
-cientfica, literaria y artstica del pas en el siglo <span class="smcap">xviii</span>, cita algunos
-nombres dignos de todo encomio. Entre otros, menciona el del
-maestre de campo D. Pedro Crdoba de Figueroa, autor de una <i>Historia
-de Chile</i>, en la que se hallan documentos de algn valor, encontrados
-en el archivo municipal de Santiago.</p>
-
-<p>Bien ser citar al P. Miguel de Olivares, autor de una <i>Breve noticia
-de la provincia de la Compaa de Jess de Chile</i>. Brill en la misma poca
-el jesuta D. Juan Ignacio Molina, quien expulsado del pas en 1767,
-se refugi en Italia, muriendo en la ciudad de Bolonia a los 89 aos. La
-ciudad de Santiago de Chile le erigi por suscripcin popular una estatua<a name="FNanchor_845" id="FNanchor_845" href="#Footnote_845" class="fnanchor">[845]</a>.
-D. Vicente Carvallo, ilustrado militar, escribi <i>Descripcin his<span class="pagenum"><a name="Page_591" id="Page_591">[591]</a></span>trico-geogrfica
-del reino de Chile</i>, y el P. jesuta Andrs Febrs, hijo de
-Manresa (Catalua), di a luz el ao 1765 en Lima, un <i>Arte de la lengua
-general del reino de Chile</i>. Apenas registramos obras de amena literatura
-y esto es natural, si nos fijamos en el nivel intelectual de los moradores
-de la colonia. No slo la supersticiosa ignorancia caracterizaba a los
-criollos, sino algo tambin a los espaoles. Terminaremos la lista de los
-escritores de Chile con el nombre de Fray Sebastin Daz, hijo del pas
-y reputado como sabio por sus contemporneos. Perteneca a la orden
-dominicana y fu profesor en la Universidad de San Felipe. Intitul su
-obra principal <i>Noticia general de las cosas del mundo</i> y se imprimi en
-Lima. En ella trata, principalmente, de los ngeles y de su naturaleza,
-afirmando que el nmero de aqullos es el de 6.666. Ocpase en seguida
-de los duendes, de las distintas clases de milagros, de las estrellas,
-del aire y de los tres cielos que los supone poblados de espritus invisibles.</p>
-
-<p>Atrasada estuvo por algn tiempo la cultura en el Paraguay. Los
-progresos que se hicieron, no muchos por cierto, se debieron principalmente
- la Compaa de Jess. A los hijos de Loyola deben los paraguayos
-no poco reconocimiento.</p>
-
-<p>Todava ms atrasado que el Paraguay ha estado por mucho tiempo
-el Uruguay, no comenzando su progreso hasta bien entrado el siglo
-<span class="smcap">xix</span>. Por lo dems, slo en Montevideo hubo de notarse cierta cultura.</p>
-
-<p>Como resumen de todo lo expuesto diremos que algunos virreyes hicieron
-abrir escuelas y pusieron gran cuidado de que en ellas recibiesen
-enseanza los indgenas. Tambin los religiosos establecieron muchas
-escuelas en los conventos. Del mismo modo no pocos municipios
-fundaron escuelas. Conviene advertir que los americanos se contentaban
-con aprender a leer y a escribir; muy pocos estudiaban la carrera
-del sacerdocio o la abogaca; slo en los ltimos aos del dominio espaol
-se ense la medicina en algunas capitales de las colonias. Los Seminarios
-que establecieron los prelados y los colegios fundados por los
-gobiernos o por las Sociedades Econmicas de Amigos del Pas, tenan
-escasa importancia. De la enseanza de las Universidades dicen los cronistas
-que eran estudios rutinarios de lengua latina, noticias de filosofa
-aristotlica, sin plan ni mtodo, nociones desordenadas incompletas
-de Derecho Romano y Cannico, pedantes disquisiciones de Teologa
-moral y dogmtica: a esto y nada ms que a esto estaba reducida
-la ciencia. Tampoco tuvieron positivo valor las enseanzas de Fsica,
-Qumica, Mecnica, Matemticas, etc., que en los ltimos tiempos del
-dominio espaol se establecieron en algunas poblaciones americanas.<span class="pagenum"><a name="Page_592" id="Page_592">[592]</a></span>
-De algo sirvi el <i>Observatorio Astronmico</i> fundado en Santa Fe de Bogot
-y el <i>Jardn Botnico</i> establecido en Mxico. En general, bien
-puede afirmarse que en Mxico, Lima y Santa Fe, las ciencias se cultivaron
-por algunos laboriosos maestros.</p>
-
-<p>La literatura colonial estaba reducida a los sermones que se predicaban
-en el plpito, a los romances destinados a celebrar los milagros
-de algn santo y a las composiciones poticas que los doctores de las
-Universidades dedicaban a los virreyes o capitanes generales. Algunas
-veces tambin se ocupaban en describir un auto de fe o una corrida de
-toros. Entre otras obras&mdash;escribe Barros Arana&mdash;escritas en Amrica
-son notables tres, ms que por su mrito literario, por el trabajo de paciencia
-que su composicin haba impuesto a sus autores. Un religioso
-mejicano llamado fray Juan Valencia, compuso en el siglo <span class="smcap">xvii</span>, trescientos
-cincuenta dsticos en honor de Santa Teresa, que pueden leerse
-del mismo modo de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. Un
-jesuta peruano, el Padre Rodrigo de Valds, compuso un poema en el
-siglo <span class="smcap">xvii</span>, que contiene dos mil doscientos ochenta y ocho octoslabos
-que pueden leerse en latn o en castellano, segn se quiera, porque en
-ambos idiomas el sentido es uno mismo. Un escritor mejicano, Francisco
-Javier Alegre, tradujo en exmetros latinos la <i>Iliada</i> de Homero<a name="FNanchor_846" id="FNanchor_846" href="#Footnote_846" class="fnanchor">[846]</a>.</p>
-
-<p>Los conquistadores espaoles importaron a las Indias, con su lengua,
-con sus ciencias, con sus leyes y con sus hbitos y costumbres, las
-bellas artes de la metrpoli. All fueron arquitectos, escultores, pintores
-y msicos; all se hicieron algunas obras artsticas. La <i>arquitectura</i>
-de las colonias hispano-americanas seala verdadera decadencia del
-arte, aunque no faltan algunos buenos monumentos, en su mayor parte
-correspondientes al estilo neoclsico, como puede servir de ejemplo la catedral
-de Mxico, cuya primera piedra puso, en el ao 1573, el arzobispo
-Moya y Contreras. La catedral anterior era pequea para las necesidades
-del culto, y por ello el citado prelado tuvo empeo en la fbrica
-de templo ms suntuoso. En el siglo <span class="smcap">xvii</span> se extendi la escuela de
-Churriguera, a la que pertenecen muchas iglesias de las ciudades americanas.</p>
-
-<p>Acerca de la <i>escultura</i>, si las primeras estatuas de vrgenes y santos
-fueron llevadas de Espaa, luego florecieron artistas en las mismas
-Indias. Diego de Robles, natural de Quito, mostr su inspiracin artstica
-en un <i>San Juan Bautista</i> que hizo para la iglesia de San Francisco
-de aquella ciudad, y el Padre Carlos, religioso de la Compaa, hizo,
-imitando el estilo de Miguel Angel, la <i>Negacin de San Pedro</i> y la <i>Oracin
-del Huerto</i>. Hasta los mestizos e indios se distinguieron en el arte<span class="pagenum"><a name="Page_593" id="Page_593">[593]</a></span>
-escultrico: las obras de Manuel Chill<a name="FNanchor_847" id="FNanchor_847" href="#Footnote_847" class="fnanchor">[847]</a> se admiran todava en la catedral
-de Quito, y el limeo Baltasar Gaviln adquiri fama con la estatua
-ecuestre de Felipe V. Juan Toms, indio del Cuzco, hizo varias
-imgenes, y entre ellas fu muy estimada una <i>Virgen de la Almudena</i>.
-Dos escultores del pueblo de Juli, cerca del lago Titicaca, indgenas, y
-llamados Juan Huaicn y Marcos Rengifo, construyeron hermoso altar
-en la iglesia de Moquegua.</p>
-
-<p>La <i>pintura</i> tuvo como primer maestro a Rodrigo de Cifuentes, que
-acompa a Hernn Corts y lleg a Mxico el ao 1523, dejando,
-como muestra de su inspiracin, los retratos del conquistador mejicano
-y de D. Marina, algunos cuadros para los franciscanos de Tehuantepec,
-y se dice que es obra suya uno muy estimado por los inteligentes
-y que representa el <i>Bautismo de Maxiscatzin</i>. Son discpulos notables de
-Cifuentes: Andrs de Concha, citado por Bernardo de Balbuena en la
-<i>Grandeza Mejicana</i>, y Baltasar de Echave, el <i>Viejo</i>; tambin sobresalieron
-en el arte pictrico los indios Marcos de Aquino, el <i>Crespillo</i> y otros.</p>
-
-<p>Al Per, despus de la conquista, acudieron muchos artistas italianos
-y espaoles, atrados por la esplendidez que desplegaban obispos y
-religiosos en la construccin de sus iglesias, contndose entre aqullos
-Anglico Medoro, Mateo Prez de Alesio, Leonardo Jaramillo y Andrs
-Ruiz de Sarabia. Medoro se estableci en Quito, donde contrajo
-matrimonio con D. Luisa Pimentel y fu el primero que traslad al
-lienzo la imagen de <i>Santa Rosa de Lima</i>, y de Alesio, dice Palomino en
-su <i>Museo Pictrico</i>, que se distingua como dibujante y tallador, aadiendo
-que, despus de ejercer su profesin en Sevilla y en otras poblaciones
-de Andaluca, se traslad a Lima, en cuya catedral dej varias
-pinturas. Fray Francisco Bejarano&mdash;segn escribe el padre Calancha
-en su <i>Cornica moralizada de la provincia del Per</i>, del Orden
-de San Agustn&mdash;hizo para la iglesia de su convento de Lima doce
-grandes cuadros sobre la vida de la Virgen; fu el primer grabador que
-hubo en aquella ciudad. Del hermano Hernando de la Cruz, notable
-pintor y maestro de muchos jvenes, se cuenta que en el siglo se llamaba
-D. Fernando de Ribera, ingresando en la Compaa, arrepentido
-por haber dado muerte en desafo a un amigo suyo; falleci en el
-ao 1647.</p>
-
-<p>Haremos expresa mencin de la <i>Academia de Nobles Artes</i> de Mxico.
-No puede negarse que contribuy a perfeccionar el gusto esttico
-en todo el pas. Muestra de ello son los muchos edificios que se han erigido
-en la capital, en Guanajato, en Quertaro y en otras partes, revelndose
-en todos perfeccin y belleza. Citaremos la hermosa estatua<span class="pagenum"><a name="Page_594" id="Page_594">[594]</a></span>
-ecuestre de Carlos IV, que lleg a fundir el escultor mejicano Tolsa;
-y no escatimaremos alabanzas a los muchos jvenes que estudiaban en
-dicha Academia el dibujo de paisaje y de figura. Centenares de jvenes
-se reunan all; unos dibujaban modelos de yeso o del natural; otros
-copiaban diseos de muebles. Llama la atencin el barn de Humboldt
-en su <i>Ensayo Poltico</i>, libro II, acerca del siguiente hecho: En esta
-reunin&mdash;cosa muy notable por cierto en un pas donde tan arraigadas
-estn las preocupaciones de la nobleza contra las castas&mdash;se hallan
-confundidas las clases y las razas; all se ve al indio y al mestizo sentados
-junto al blanco, y al hijo del pobre alternando con los vstagos
-de la ms encopetada aristocracia. Consuela en verdad el observar que,
-en todas las zonas, el cultivo de las ciencias y las artes establece una
-cierta igualdad entre los hombres, hacindoles olvidar, siquiera por algn
-tiempo, esas miserables pasiones que tantas trabas ponen a la felicidad
-social.</p>
-
-<p>Consideremos las bellas artes en la Amrica Central. Lo mismo en
-Guatemala que en los dems pueblos de la Amrica Central, hallamos
-construcciones notables. A D. Francisco Marroqun, primer obispo de
-Guatemala<a name="FNanchor_848" id="FNanchor_848" href="#Footnote_848" class="fnanchor">[848]</a>, se debe la construccin de la catedral de Guatemala la
-antigua, el Palacio episcopal, la casa de los oidores, el Hospital de Caballeros
-y otros establecimientos. Muri varn tan bueno el 18 de abril
-de 1563. Fu protector incansable de la instruccin pblica. Procede
-recordar que el general Vzquez Prego se dirigi a Omoa (1753), y di
-comienzo a la fbrica del fuerte de San Fernando. Aunque apenas comenzada
-la obra muri el general, su nombre vivir siempre unido al
-del castillo que se eleva arrogante en el litoral del Norte de Honduras.
-Del mismo modo algunas iglesias no dejaron de llamar la atencin.
-Cultivse tambin la escultura, pintura y msica, si bien con poco gusto
-y casi sin arte. A ltimos del siglo <span class="smcap">xviii</span>, y por lo que a Guatemala
-se refiere, en 1797 se verific la apertura de la Escuela de Dibujo, y
-desde entonces adelantaron las bellas artes, aunque no tanto como era
-de esperar.</p>
-
-<p>En los dems Estados de las Indias se manifestaron tambin las bellas
-artes, en particular en obras religiosas. Hubo, si no pocos, regulares
-artistas; buenos, en nmero escaso, y sobresalientes geniales,
-ninguno. La msica fu cultivada en algunos Estados, pudindose citar
-algunos artistas de bastante inspiracin.</p>
-
-<p>En el Ecuador florecieron artistas de no escaso mrito. Samaniego,
-natural de Quito, fu admirado por la entonacin de su colorido y por
-la frescura de sus toques. Tambin se distingui como miniaturista. Tal<span class="pagenum"><a name="Page_595" id="Page_595">[595]</a></span>
-vez a la cabeza de todos los pintores que hubo en la Amrica espaola,
-se halle Miguel de Santiago. Las obras del reputado artista fueron admiradas
-en Roma, quedando algunas muy notables en los claustros bajos
-del convento de San Agustn de Quito. La fama de su escuela, ha
-sido sostenida, escribe el historiador Ceballos, por los Gorivar (sobrino
-del maestro), Morales, Velas y Oviedos. Sucedi tras stos una poca
-de gongorismo artstico, introducido por los muy hbiles, pero de extraviado
-gusto, Albn y Astudillo; mas en breve volvi imperar aquella
-a esfuerzos del clebre Rodrguez, que la restaur, y de cuyos trabajos,
-unidos a los de Samaniego, puede formarse concepto por los lienzos
-que decoran las paredes de la catedral. Los llamados el Pincelillo, el
-Apeles y el Morlaco la sostuvieron con la misma nombrada que Rodrguez.
-El pintor Santiago no deja de tener algunos rasgos de semejanza
-con Murillo, por lo correcto de su dibujo, buen colorido y expresin
-admirable. Isabel de Santiago, hija del inspirado artista, manej
-el pincel con suma habilidad.</p>
-
-<p>Entre los estatuarios, se encuentran en primera lnea, Bernardo
-Lagarda y Jacinto Lpez, en particular el primero, tal vez no inferior
-a los mejores de Europa.</p>
-
-<p>Hbil maquinista de relojes fu Custodio Padilla, segn puede verse
-por algunos de aqullos que se admiran en Ibarra, su ciudad natal.
-Zangurima<a name="FNanchor_849" id="FNanchor_849" href="#Footnote_849" class="fnanchor">[849]</a>, hijo de Cuenca, figura entre los mejores artistas, y dej
-ilustre prole que honr a su patria.</p>
-
-<p>Apenas se cultivaba el arte de la msica en Venezuela y menos el
-de la pintura.</p>
-
-<p>En Nueva Granada se distinguieron, entre otros, Antonio Acero de
-la Cruz (mediados del siglo <span class="smcap">xvii</span>) y Gregorio Vzquez Ceballos, que naci
-en Santa Fe el 9 de mayo de 1638 y falleci en 1711. Fu discpulo
-del artista sevillano Baltasar Figueroa, en cuyo taller estuvo mucho
-tiempo. Cuntase que encargado Figueroa de pintar un cuadro de San
-Roque para la iglesia de Santa Brbara, hall no pocas dificultades al
-hacer los ojos del santo. Disgustado por su torpeza en aquella ocasin,
-dej los pinceles y se march a dar un paseo. Vzquez entonces se atrevi
-a poner mano a la obra, que hizo pronto y con toda perfeccin.
-Cuando Figueroa regres a su taller, lejos de aplaudir al aventajado
-discpulo le dijo lo siguiente: Puesto que tanto sabis, no os hacen falta
-mis lecciones. Idos a otra parte a poner tienda. Encontr apoyo en un
-comerciante espaol, quien le facilit todos los elementos necesarios
-para la continuacin de sus trabajos. Pintor de una fecundidad admirable,
-hasta el punto que dicen de l que haba pintado ms cuadros que<span class="pagenum"><a name="Page_596" id="Page_596">[596]</a></span>
-das haba vivido, con la particularidad que muchos de ellos eran de
-grandes dimensiones. No hay iglesia en el pas, rica o pobre, que no
-tenga algn cuadro del famoso artista. Logr reputacin general en el
-desnudo y en la pintura de ngeles. Encantan sus grupos de ngeles y
-todas sus obras religiosas respiran puro misticismo. El barn de Humboldt
-y otros crticos reconocen el mrito extraordinario de aquel artista
-que no sali de las Indias. Medoro y Carmargo trataron de imitar
-al insigne maestro.</p>
-
-<p>La <i>industria</i> en los diferentes Estados de la Amrica espaola, no
-constitua verdadera fuente de riqueza. La poca aficin de los colonizadores
-al trabajo manual, la facilidad de encomendar las citadas labores
-a los indios y a los negros, y la importancia que tuvieron en aquellos
-paises la minera, la ganadera y la agricultura, contribuyeron al
-atraso de las industrias manufactureras.</p>
-
-<p>Prejuicios grandes ocasion el sistema general de monopolio que
-caracteriz la poltica comercial de Espaa con sus posesiones coloniales.
-Slo los espaoles podan ejercer el comercio con las colonias del
-Nuevo Mundo, y aun aqullos tenan que sujetarse a ciertas trabas.
-Tan absurdo lleg a ser el sistema monopolizador, que se prohibi el
-comercio directo entre Espaa y Filipinas, entre Filipinas y las regiones
-americanas, con excepcin de Mxico, entre Amrica y Canarias,
-entre Mxico y Per, entre Buenos Aires y la metrpoli, (pues la regin
-del Plata se hallaba supeditada al Per y el comercio de la primera
-lo haca la flota del segundo), y en general, entre las diferentes colonias
-del Nuevo Mundo. En el ao 1505, se permiti a los extranjeros
-residentes en Espaa, comerciar con las Indias, aunque con ciertas condiciones,
-como se dijo en el <a href="#CAPITULO_XXXII">captulo XXXII</a> de este tomo. De igual manera
-que Sevilla y Cdiz fueron los nicos puertos habilitados en la
-metrpoli (aparte los de Canarias, a los que se autoriz en 1508, para
-comerciar con el Nuevo Mundo), en las Indias fueron: Veracruz, en la
-costa mejicana, y despus Jalapa; Acapulco en la costa del Pacfico, y
-Panam, a donde se llevaban los tesoros del Per para reembarcarlos
-luego en Porto Bello y conducirlos a Espaa.</p>
-
-<p>En la primera mitad del siglo <span class="smcap">xvi</span>, el virrey Mendoza tuvo cuidado
-de fomentar la cra del ganado caballar y la cra del gusano de seda.
-El ilustre cronista Bernal Daz del Castillo, en su <i>Conquista de Nueva
-Espaa</i>, se expresa de este modo: Y pasemos adelante y digamos cmo
-todos los ms indios naturales de estas tierras, han deprendido muy
-bien todos los oficios que hay en Castilla entre nosotros, y tienen sus
-tiendas de los oficios y obreros, y ganan de comer a ello, y los plateros
-de oro y plata as de martillo como de vaciadero, son muy extremados<span class="pagenum"><a name="Page_597" id="Page_597">[597]</a></span>
-oficiales y as mismo lapidarios y pintores, y los entalladores hacen
-tan primas obras con sus sutiles alegres, especialmente entallan esmeriles
-y dentro de ellos pigmados todos los Pasos de la Santa Pasin de
-nuestro Redentor Jesucristo, que si no los hubiere visto no pudiere
-creer que los indios lo hacan. Y muchos hijos de principales saben leer
-y escribir y componen libros de canto llano, y hay oficiales de tejer seda,
-raso y tafetn, aunque sean veinticuatrenos, hasta fresas y saal y
-mantas y fraesadas; y son cardadores y perailes y tejedores, segn y
-de la manera que se hace en Sevilla y en Cuenca, y otros sombrereros
-y jaboneros... Algunos de ellos son cirujanos y herbolarios... y han
-plantado sus tierras y heredades de todos los rboles y frutos que
-hemos traido de Espaa.</p>
-
-<p>Algunas poblaciones de Mxico se distinguieron por sus industrias.
-Los tejidos de la Puebla se exportaban a varias partes, hasta el
-punto que disminuy la importacin de los fabricados en Espaa. En
-la citada poblacin se fabricaba perfectamente, entre otras cosas, el
-vidrio.</p>
-
-<p>Por lo que a la agricultura respecta, trasladaremos aqu lo que dice
-el P. Acosta en su <i>Historia natural y moral de las Indias</i>: Mejor han
-sido pagadas las Indias en lo que toca a plantas que en otras mercaderas,
-porque las que han venido a Espaa son pocas y danse mal; las
-que han pasado de Espaa son muchas y danse bien... En conclusin,
-cuasi cuanto bueno hay que se produce en Espaa, hay all y en partes
-aventajado y en otra no tal: trigo, cebada, hortaliza, verdura y legumbres
-de todas suertes, como son lechugas, berzas, rbanos, cebollas,
-perejil, nabos, zanahorias, berenjenas, escarolas, acelgas, espinacas,
-garbanzos, habas, lentejas... porque han sido cuidadosos los que
-han ido, en llevar semillas de todo y a todo ha respondido bien la tierra...
-La granjera del vino no es pequea; pero no sale de su provincia.
-Aade luego que la industria de la seda, que no exista en tiempo
-de los indios, a la sazn tiene importancia. De Espaa se llevaron moreras
-a Mxico, donde se cultivaron perfectamente. Tambin en Mxico,
-en el Per y en otras partes fu una riqueza la caa de azcar. De
-igual modo el olivo se cultiv con esmero en los citados virreinatos.</p>
-
-<p>El fraile Toms Gage, viajero del siglo <span class="smcap">xvii</span>, habla del estado floreciente
-de las poblaciones que vi en Mxico, y de hacendados que vivan
-exclusivamente de sus haciendas y cuya riqueza llegaba a 20.000,
-30.000 y aun 40.000 ducados. En los comienzos del siglo <span class="smcap">xviii</span> la agricultura,
-la minera y el comercio sufrieron verdadero retroceso; la primera
-por los malos aos, las dos ltimas por los ataques de los piratas.
-Tanto las citadas industrias como la ganadera se resintieron cada vez<span class="pagenum"><a name="Page_598" id="Page_598">[598]</a></span>
-ms a causa de las muchas contribuciones y gabelas. No se olvide, por
-ltimo, para explicar la decadencia de la agricultura, que las mejores
-haciendas estaban en manos de las comunidades religiosas. Sin embargo,
-no careca de alguna importancia el algodn, el maz, el maguey y
-otros artculos.</p>
-
-<p>La cochinilla, insecto que se cra en Mxico y en toda la Amrica
-central, en las hojas de algunas plantas, se cultiv para el tinte de las
-telas.</p>
-
-<p>Por lo que toca a la minera, desde que en 1546 se comenzaron a
-explotar las ricas minas de Zacatecas, no se ha interrumpido dicha industria.</p>
-
-<p>El comercio en Mxico mejor poco. Algunas industrias estaban muy
-adelantadas. Cultivaban el maguey, el maz, los pltanos, el algodn,
-varias plantas medicinales y el cacao, tejan admirablemente el algodn
-y le tean con vistosos colores. Regaban por medio de canales y
-tenan hermosos jardines. Sus trabajos de joyera&mdash;dice Barros Arana&mdash;aventajaban
-en mucho las obras de los joyeros espaoles del tiempo
-de la conquista<a name="FNanchor_850" id="FNanchor_850" href="#Footnote_850" class="fnanchor">[850]</a>. Recogan el oro de los ros; la plata, el cobre y
-el plomo lo extraan de las entraas de la tierra. Se haca el comercio,
-ya mediante cambios, ya considerando como moneda tubos de plumas
-de ave llenos de polvo de oro, saquillos de cacao que contenan cierto
-nmero de granos y pedazos de estao en forma de T. En los mercados
-haba hileras de plateros y de pintores, tiendas de telas y de toda clase
-de vasijas de barro. Un tribunal de comercio decida las diferencias
-de los comerciantes.</p>
-
-<p>En suma, la industria tuvo sus perodos de adelanto y de decadencia.
-La agrcola fu en algunas partes bastante estimada, la comercial
-estaba reducida a estrechos lmites y la fabril se desconoca completamente.
-Haremos notar, por ltimo, que todo el dinero era poco
-para satisfacer las exigencias del poder real, y de aqu provenan impuestos
-y gabelas que arruinaban las industrias y el comercio. El ilustre
-Humboldt en su <i>Ensayo poltico sobre la Nueva Espaa</i>, dice lo siguiente:
-Estudiando la historia de la conquista, admrase la extraordinaria
-actividad con que extendieron los espaoles del siglo <span class="smcap">xvi</span> el
-cultivo de los vegetales europeos en la loma de las cordilleras de uno
-a otro extremo del continente. Los eclesisticos, y en particular los
-frailes misioneros, han contribudo a estos rpidos progresos de la industria.
-Las huertas de los conventos y de los curas han sido otros
-tantos criaderos de donde han salido los vegetales tiles modernamente
-connaturalizados. Los mismos conquistadores, a los cuales no debemos<span class="pagenum"><a name="Page_599" id="Page_599">[599]</a></span>
-considerar sin excepcin como guerreros brbaros, en su vejez se dedicaban
-a la vida campestre. Aquellos hombres sencillos, rodeados de
-indios cuya lengua no posean, cultivaban con preferencia, como para
-consolarse de su soledad, las plantas que les recordaban el suelo de
-Extremadura y de ambas Castillas. La poca en que por primera vez
-maduraba una fruta de Europa, sealbase como una fiesta de familia.
-No hay medio de leer sin conmoverse lo que dice el inca Garcilaso a
-propsito del modo de vivir de aquellos primeros colonos. Con una sencillez
-enternecedora refiere que su padre, el valeroso Andrs de la
-Vega, reuni un da a todos sus antiguos camaradas para partir con
-ellos tres esprragos. Eran los primeros que se haban criado en la meseta
-de Cuzco<a name="FNanchor_851" id="FNanchor_851" href="#Footnote_851" class="fnanchor">[851]</a>.</p>
-
-<p>Sabemos por lo que a la industria del Per se refiere, que tenan
-fama los tejidos y ciertos objetos de alfarera y determinados cultivos
-(maguey, etc.). No ignoramos que los indios del Per eran diestros cazadores
-y pescadores. Aunque la industria en el Per, como en todas
-las colonias espaolas, estaba gravada con onerosos impuestos, careciendo
-de toda proteccin de parte de la metrpoli, no dej de tener
-importancia en algunas poblaciones. Citaremos entre otras a Quito,
-donde se establecieron varios telares y cuyos tejidos eran muy estimados,
-no slo en las Indias sino tambin en la metrpoli. Cobos, historiador
-del siglo <span class="smcap">xvii</span>, dice que en el territorio peruano hay grandes pagos
-de vias, y algunas tan cuantiosas que dan de 15.000 a 20.000
-arrobas de mosto, y del vino que se coge en el corregimiento de Ica,
-que es en la dicesis de Lima, salen cada ao cargados dello ms de
-cien navos para otras provincias, as del reino como fuera de l. En
-el Per se extendi especialmente el cultivo del olivo y fu la regin
-donde primero se comenz a extraer el aceite. Coganse en algunos olivares
-del valle de Lima, ya entrado el siglo <span class="smcap">xvii</span>, de 2.000 a 3.000
-arrobas.</p>
-
-<p>En Bolivia, cuya agricultura marchaba por el mismo camino que la
-del Per, se descubri casualmente, ao 1545, el rico mineral de plata
-del Potos. La industria agrcola, ganadera y minera, fu desarrollndose
-poco a poco.</p>
-
-<p>La industria se hallaba adelantada en la Isla Espaola o Santo
-Domingo. Era natural que as fuese, dadas las relaciones con que la
-mencionada isla estuvo siempre con la metrpoli. En ella comenzaron
-los ingenios de azcar, extendindose en seguida por Cuba y tambin
-por todo el continente. De la isla de Santo Domingo&mdash;dice el P. Acos<span class="pagenum"><a name="Page_600" id="Page_600">[600]</a></span>ta&mdash;se
-trajeron en la flota que vino, 898 cajas y cajones de azcar, que
-siendo de las que yo vi cargar en Puerto Rico, sern a mi parecer de
-ocho arrobas. Para aumentar esta produccin, publicse Real provisin
-(13 enero 1529), concediendo a los ingenios el privilegio de no ser
-embargados por deudas.</p>
-
-<p>La industria agrcola se hallaba ms atrasada en Cuba que en Santo
-Domingo. Si el cultivo del tabaco proporcionaba cada vez ms utilidades
-a los labradores, dando origen a poblaciones como Santiago de
-las Vegas y Santa Mara del Rosario (1733); si comenzaba a cultivarse
-la caa de azcar y si la ganadera era muy importante, no puede negarse
-que el progreso agrcola no estaba en relacin con la bondad del
-terruo ni con el clima de Cuba. Tampoco tena importancia el comercio
-cubano, pues consista en exportar cueros, tabaco y los dems productos
-del pas. Contribua a ello seguramente la poca poblacin que
-haba en la isla. Recordaremos que Felipe V, desde Madrid (16 julio
-1712) se diriga al concejo de la Villa de Sancti Spritus dicindole
-que el obispo Fr. Jernimo de Valds, le haba representado la falta de
-poblacin de la dicha isla y la conveniencia de poblar ms el centro de
-ella, como tambin las ventajas de trasladar la iglesia de la ciudad de
-Cuba a Sancti Spritus, centro de la isla, etc.<a name="FNanchor_852" id="FNanchor_852" href="#Footnote_852" class="fnanchor">[852]</a>.</p>
-
-<p>La industria en la Amrica Central antes de la conquista estaba
-adelantada. En Guatemala se hallaba casi en el mismo estado que en
-Mxico y en Per. Del mismo modo los indios de San Salvador mostraron
-su inteligencia en diferentes ramos de la industria. En Honduras,
-Nicaragua y Costa Rica los agricultores no desconocieron el cultivo de
-algunas y determinadas plantas. Mediante canales, como en los citados
-imperios, daban a sus tierras gran fertilidad. De la misma manera no
-desconocieron las riquezas del reino mineral. Recogan el oro en las
-arenas de los ros y buscaban otros metales en las entraas de la tierra.
-Ejercieron el comercio y en las principales ciudades haba ferias
-con bastante frecuencia. Alfareros y tejedores diestros los hubo en
-Guatemala y en los dems pueblos.</p>
-
-<p>En Guatemala, pas lleno de montaas que se ensanchan hacia la
-cumbre con muchos ros y lagos, con volcanes (Cerro <i>Quemado</i>, volcn
-de <i>Fuego</i> y montaa de <i>Agua</i>) se encontraban los cultivos de los pases
-templados y clidos. All se produca el maz, los pltanos, los cereales,
-el algodn y las legumbres. La cochinilla fu uno de los principales
-productos; pero tiempo adelante se reemplazar, cuando se descubrieron
-los colores de la hulla, con el caf, cacao y ail. Las maderas finas
-fueron siempre artculo muy productivo. Durante la dominacin espa<span class="pagenum"><a name="Page_601" id="Page_601">[601]</a></span>ola,
-el cacao del occidente de Guatemala se reservaba para la corte de
-Madrid. Es de advertir que cuando se proclam Guatemala independiente,
-eran casi nulos sus productos para la exportacin.</p>
-
-<p>Honduras es comarca muy montaosa, con ros caudalosos, clima
-variado y abundantes aguas. El terreno es sumamente frtil y produce
-en los llanos tabaco, cacao, caf, caa, ail, etc., y en los montes, donde
-abunda el pino, la vainilla, copaiba, ipecacuana, etc. Sin embargo,
-no es pas agrcola: sus producciones se consumen all mismo. El tabaco
-de Copn y de Santa Rosa es muy estimado desde hace tiempo.
-La madera de caoba tuvo siempre fama. En el subsuelo se encuentran
-minas de hierro, oro, plata, cobre, etc.</p>
-
-<p>Nicaragua est atravesada por una doble cordillera, cuyas cimas
-tienen gran altura. Desde dicha altura se escalonan mesetas cada vez
-mayores hasta llegar a una llanura baja. Entre las dos cadenas existe
-larga depresin, donde se hallan los lagos de Managua y Nicaragua.
-Abundan los volcanes y entre los ros el principal es el de San Juan.
-El clima es clido y el suelo muy productivo. Dase en el terreno el pltano,
-caa de azcar, caf, cacao y ail; algodn, vainilla y caucho;
-trigo y maz, maderas preciosas.</p>
-
-<p>Salvador es slo una zona estrecha, de forma cuadriltera, que sigue
-la costa del Pacfico. Pocas regiones&mdash;dice Reclus&mdash;hay en el
-mundo que puedan compararse al Salvador por la riqueza de la vegetacin
-espontnea y lo productivo de los cultivos<a name="FNanchor_853" id="FNanchor_853" href="#Footnote_853" class="fnanchor">[853]</a>. Cerca de la capital
-se encuentra el volcn de su nombre. Sus productos son los mismos
-que los de la flora guatemalteca. El famoso blsamo del Salvador se
-llam en otro tiempo del Per, porque en la poca del rgimen colonial
-se transportaba primeramente al Callao para mandarlo desde all a
-Espaa. Es rico el Salvador en plantas medicinales y en gomas.</p>
-
-<p>Costa Rica, la comarca ms meridional de la Amrica Central, es
-pas montuoso, atravesado por central cordillera, en la que estriban
-por cada lado altos montes. Se hallan muchos volcanes y en las serranas
-nacen varios ros. El subsuelo es rico en oro, plata, cobre, plomo,
-mercurio, azufre y antracita; el suelo produce alguna cantidad de excelente
-caf y pltanos. Tambin produce caa de azcar, tabaco, ans
-y zarzaparrilla, maz, trigo, cebada, arroz y patatas. En madera se encuentran
-la caoba, haya, granadillo, roble negro y otras. Sin embargo,
-el pas es pobre, y no sabemos porqu recibi la denominacin de Costa
-Rica. En los comienzos del siglo <span class="smcap">xix</span>, la industria agrcola tuvo mucha
-importancia merced a las medidas que tom el gobernador de la provincia
-D. Toms de Acosta, sumamente popular y extraordinariamen<span class="pagenum"><a name="Page_602" id="Page_602">[602]</a></span>te
-querido por sus sentimientos y bondades, por el inters que mostr
-en el fomento de la agricultura, por la fbrica de obras pblicas y por
-la construccin de caminos, puentes y acequias. Falleci en abril de
-1821, y todava recuerdan con cario su nombre los costarriqueos, y
-los historiadores del pas piden que se levante un monumento que recuerde
-sus preclaras virtudes. Si antes adelantaron poco las industrias
-se debi a la codicia de los extranjeros, pues no debe olvidarse que los
-ingleses de Jamaica hacan frecuentes incursiones por las costas del
-Norte, en las cuales desembarcaban, ora con la mscara de amigos, ora
-como piratas, ayudados a veces por los indios mosquitos, para saquear
-las granjas de los espaoles y para devastar las aldeas de los indgenas.</p>
-
-<p>Si en Chile, a la llegada de los espaoles, cosechaban los aborgenes
-las papas, el maz y el poroto, luego cultivaron el trigo y la vid. La
-ganadera, desde los comienzos de la colonia, adquiri bastante desarrollo:
-los cerdos, los ganados cabro y lanar, los caballos y las gallinas,
-abundaban mucho. La minera se redujo a los lavaderos de Marga-Marga
-y de Quailacoya. La nica industria fabril que se deriv de los
-productos agrcolas fu la <i>harina</i>, para cuyo objeto se establecieron
-poco a poco molinos. Las industrias manuales aumentaron pronto, especialmente
-los hornos de cocer pan, las fbricas de tejas e hilanderas.
-Del mismo modo se extendieron por todo el pas los oficios manuales
-de carpinteros, herreros, zapateros, sastres y plateros. El comercio,
-sujeto&mdash;como ya se dijo en este mismo captulo&mdash;a muchas trabas,
-adelant muy poco. Tiempo adelante, esto es, en los ltimos aos del
-siglo <span class="smcap">xvi</span>, se estim ms la industria, en particular la agrcola y minera.
-El camo se cultiv con esmero, e igualmente los rboles frutales
-y las hortalizas. Las aves de corral merecieron especial cuidado.
-Las industrias de tejidos y curtidos existan en las ciudades y pueblos.
-Nada adelant el movimiento mercantil, pues apenas merece citarse el
-comercio de importacin y exportacin. La vida social estaba reducida
-a estrechos lmites, no haba teatros ni circos, las corridas de toros
-se verificaban de tarde en tarde, y las rias de gallos eran casi siempre
-privadas. Slo cuando un Rey suba al trono o naca un prncipe o
-contraa matrimonio un miembro de la familia real, entonces se celebraban
-corridas de toros, juegos de caa y sortija, funciones de iglesia
-y otras. La destruccin de la ciudad de Santiago por el terremoto de
-1647, la larga guerra de Arauco y la inmoralidad administrativa contribuyeron
-a que el pas no saliese antes de su atona.</p>
-
-<p>Desde 1700 se manifest el adelanto en todos los ramos de la industria.
-La agricultura y ganadera adquirieron aumentos de considera<span class="pagenum"><a name="Page_603" id="Page_603">[603]</a></span>cin.
-Si el oro y la plata daban rendimientos escasos, en cambio la extraccin
-del cobre constituy excelente negocio. Se multiplicaron las
-herreras e hilanderas, como tambin las carpinteras, joyeras, etctera.
-Tom mayor vuelo el comercio y se abrieron muchos caminos.
-Acerca del carcter de la vida, lo mismo familiar que pblica, desarroll
-extremada aficin al lujo. Bien es verdad que contrastaba con la
-devocin religiosa de las mujeres y de los hombres, con los ejercicios
-espirituales, procesiones y misas. Introdjose la costumbre de colocar
-imgenes o bustos de santos encima de las puertas de las casas. Religiosas
-y religiosos pasaban casi todo el da en las iglesias. Abrieron
-nuevos conventos de monjas y de frailes. No importaba nada de esto
-para que la inmoralidad fuera en aumento, para que el vicio fuera mayor
-y para que se celebrasen frecuentemente alegres fiestas. Aumentaron
-los jugadores y borrachos; fueron frecuentes, lo mismo en hombres
-que en mujeres, los asesinatos por medio del pual o el veneno.</p>
-
-<p>Si en el ltimo tercio del siglo <span class="smcap">xviii</span> adquiri la industria en Chile
-desarrollo considerable, aument en el <span class="smcap">xix</span> la produccin de la agricultura,
-siendo sus principales productos el trigo, cebada, maz, frejol,
-lenteja, papa y arbeja, los rboles frutales, el olivo y la vid, el camo,
-etc. La ganadera bastaba para el consumo ordinario y permita,
-adems, la exportacin. La pesquera, la explotacin de maderas y la
-minera fueron en aumento. Adquiri desarrollo la industria fabril y
-manufacturera.</p>
-
-<p>De la Capitana general de Chile pasamos al virreinato de Nueva
-Granada o Colombia. Estimse en Colombia la minera. De la agricultura
-se har notar que el arroz introducido en Nueva Granada desde
-el ao 1512, se propag bastante, dndose con mucha abundancia en
-los terrenos bajos y hmedos. All se cosechaban los cereales, frjoles,
-habas y uvas; all crecan varias clases de frutales.</p>
-
-<p>Del Ecuador recordaremos que en Quito comenz la industria fabril,
-establecindose pequeas fbricas de tejidos. En el mencionado
-Quito, el P. Jos Rixi, natural de Gante, sembr el primer trigo europeo
-cerca del convento de San Francisco. Cuntase que los frailes recordaron
-por mucho tiempo el hecho, y aun en los comienzos del siglo
-<span class="smcap">xix</span> enseaban con cierto orgullo la maceta, en la cual fueron llevadas
-desde Espaa las semillas.</p>
-
-<p>Los valerosos conquistadores de Venezuela y sus descendientes, ya
-terminadas las guerras, slo se cuidaban de que los indios y negros esclavos
-trabajasen en las minas, en la agricultura y en la pesquera de
-perlas. Las industrias estaban limitadas a los tejidos de lana del Tocuyo,
-a los cordobanes de Carora, a las hamacas de Margarita y a la al<span class="pagenum"><a name="Page_604" id="Page_604">[604]</a></span>farera
-indgena. Acerca de las artes e industria se hallan noticias muy
-curiosas en la Breve descripcin y relacin cierta de la muy leal ciudad
-de Nuestra Seora de la Concepcin de Tocuyo de la provincia de
-Venezuela, etc. Escribila D. Juan de Salas, Subinspector de milicias
-y juez visitador de dicha ciudad el 30 de julio de 1766, para entregarla
-al Sr. D. Jos Solano, Gobernador y Capitn general de esta provincial<a name="FNanchor_854" id="FNanchor_854" href="#Footnote_854" class="fnanchor">[854]</a>.
-Los caminos eran muy malos. Las comunicaciones se reducan a
-algunos barcos procedentes de la Isla Espaola y de tarde en tarde llegaba
-alguno de la metrpoli. Lo mismo en Venezuela que en los dems
-pases de las Indias los impuestos eran enormes, siendo los principales
-los quintos reales, la alcabala, el almojarifazgo y la media annata. Consista
-el primero en cobrar el quinto para el Rey del metal que se sacase
-de las minas y de las perlas que se sacasen de las pescaderas; el segundo
-era en un derecho de 2 por 100 en dinero de todo lo que se compraba y
-venda; el tercero estaba reducido a un impuesto de entrada y salida
-sobre las mercaderas, as de Espaa como de las Indias, y el cuarto
-consista en la mitad de la renta del primer ao de todos los oficios y
-cargos no eclesisticos.</p>
-
-<p>Antes de referir los hechos de la Compaa Guipuzcoana de Caracas,
-daremos noticia de los asientos o contratos que celebr Espaa,
-los cuales tienen carcter general. Dos asientos se celebraron en aquellos
-tiempos para el comercio de esclavos africanos: el primero, con la
-<i>Compaa Real de la Guinea Francesa</i>, durante la guerra de sucesin
-espaola (1701-1712), y el segundo, con la <i>Compaa Inglesa del Mar
-del Sur</i>, por treinta aos, que comenzaron a contarse en el mismo que
-se firm la paz de Utrech (1713) y termin el 1743<a name="FNanchor_855" id="FNanchor_855" href="#Footnote_855" class="fnanchor">[855]</a>. En virtud de los
-mencionados asientos, se concedi a la Compaa Francesa el derecho
-de introducir en las colonias espaolas americanas 48.000 esclavos en
-once aos, y a la Compaa Inglesa 144.000 en treinta aos, debiendo
-pagar al rey de Espaa 33-1/3 pesos por cada esclavo. Con la Compaa
-Inglesa se hubo de rescindir el contrato, a causa de la nueva guerra
-entre ambas naciones, teniendo Espaa que indemnizar a la citada Compaa
-con 100.000 libras esterlinas<a name="FNanchor_856" id="FNanchor_856" href="#Footnote_856" class="fnanchor">[856]</a>.</p>
-
-<p>No huelga decir en este lugar que durante todo el siglo <span class="smcap">xvi</span>, la provincia
-de Venezuela no produjo ganancia alguna en su comercio. Ocupados
-los venezolanos en descubrir minas, apenas hacan caso de la
-agricultura. Tiempo adelante, cuando los holandeses se apoderaron de
-la isla de Curaao (1634), donde establecieron considerable depsito de<span class="pagenum"><a name="Page_605" id="Page_605">[605]</a></span>
-mercancas, se atrajeron las miradas de sus vecinos los venezolanos, los
-cuales pensaron entonces dedicarse muy especialmente al cultivo del
-cacao, que, con los cueros, hicieron objeto principal de su comercio. Los
-holandeses, pues, entregaban sus mercancas en cambio del cacao y de
-los cueros de los venezolanos.</p>
-
-<p>Quiso entonces el comercio espaol competir con el de Holanda; pero
-no fu posible, pues el sistema de la Espaa para con sus colonias era
-tan extrao, que ninguna expedicin mercantil poda hacerse a la Amrica
-sin licencia del Rey, la que no se franqueaba sin trabajo ni sin
-gastos, y slo con la condicin de pagar derechos muy crecidos y de
-hacer de Sevilla el puerto de la salida y del retorno. Unas mercancas,
-ya caras por la mano de obra espaola, o por los beneficios de una segunda
-mano, si eran extranjeras, recargadas por otra parte con condiciones
-tan onerosas, no podan prometer utilidades sino a la locura y
-a la ignorancia, en un pas donde los mismos efectos llegaban por medio
-del comercio holands sin derechos, sin trabas, y directamente de
-las manufacturas europeas<a name="FNanchor_857" id="FNanchor_857" href="#Footnote_857" class="fnanchor">[857]</a>. Desde el citado ao de 1634 fu poco
-activo el comercio de Espaa con su colonia, y mayor, por el contrario,
-el de Holanda con aquellas posesiones americanas. En los primeros
-aos del siglo <span class="smcap">xviii</span> las producciones de cacao en la provincia de Venezuela,
-eran, por trmino medio, de 65.000 fanegas cada ao, exportndose
-nicamente, en el mismo tiempo, unas 31.400 para Espaa y para
-otras posesiones de nuestra nacin. Entonces, con objeto de cortar de
-raz el comercio con los holandeses, el gobierno espaol persigui el
-contrabando y arruin a muchas familias; pero nada pudo conseguir, y
-casi puede afirmarse que el mal fu en aumento.</p>
-
-<p>Las cosas iban variar por completo, pues la Corona celebr un
-contrato (25 septiembre 1728) con la <i>Compaa Guipuzcoana de Caracas</i>,
-la cual haba formado tiempo atrs una escuadra mercante y de
-corso, bajo la advocacin de San Ignacio de Loyola. La <i>Compaa</i> se
-comprometi a reprimir a su costa el contrabando que los extranjeros
-hacan con las provincias de Caracas, con tal de que se les permitiese
-abastecerlas y extraer sus frutos a la metrpoli. No puede negarse
-que las condiciones fueron beneficiosas a la Compaa, si bien se la
-oblig a que abasteciera, no slo la provincia de Venezuela, sino tambin
-Cuman, la Margarita y la Trinidad. Por Real decreto dado en el
-Palacio del Buen Retiro (20 junio 1738), se ve el gran inters de Felipe
-V por la Compaa; y esto no es de extraar, porque El y la Reina
-tienen en ella 200 acciones, consignando despus que desea facili<span class="pagenum"><a name="Page_606" id="Page_606">[606]</a></span>tar
-a la Compaa todo el fomento y alivios de que necesite para continuar
-la conservacin de su comercio y asegurar el aumento de l, etctera.<a name="FNanchor_858" id="FNanchor_858" href="#Footnote_858" class="fnanchor">[858]</a>
-Tuvo su residencia en San Sebastin (Guipzcoa), hasta
-que el marqus de la Ensenada comunic a los Directores de la Compaa,
-que desde el 24 de mayo de 1750, la residencia de la direccin
-estara en Madrid<a name="FNanchor_859" id="FNanchor_859" href="#Footnote_859" class="fnanchor">[859]</a>. Con fecha 13 de junio de 1750, el marqus de
-Matallana dirigi un informe al marqus de la Ensenada acerca de la
-rebelin ocurrida en Caracas con motivo o con pretexto de los abusos
-de la Compaa de Guipzcoa, siendo de opinin que se empleasen medios
-suaves<a name="FNanchor_860" id="FNanchor_860" href="#Footnote_860" class="fnanchor">[860]</a>. No solamente Caracas, sino toda la provincia de Venezuela
-se hallaba por entonces en constante inquietud y recelosa,
-contribuyendo al malestar la conducta de la Compaa, no sin que hagamos
-observar respecto a otro orden de cosas los beneficios que hizo
-al pas. Mientras dur la Compaa&mdash;escribe el Sr. de Pons&mdash;la provincia
-de Venezuela vi salir de la nada los pueblos de Parraguire,
-Guatire, Calabozo, San Juan Bautista del Pao, Montalbn, Ospero, la
-sbana de Ocumare, todos los sitios desde Macarao hasta el ro de Tuy,
-Volcano, San Pedro, las Lagunetas, las Mostazas y el Frayle<a name="FNanchor_861" id="FNanchor_861" href="#Footnote_861" class="fnanchor">[861]</a>.
-Aade ms adelante que en el ao 1763, se embarcaron de cacao.</p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="fanegas">
-
-<tr><td class="tdl">&nbsp;</td><td class="tdc">Fanegas.</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Para Espaa</td><td class="tdrb">50.319</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Para Veracruz</td><td class="tdrb">16.864</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Para Canarias</td><td class="tdrb">11.160</td></tr>
-<tr><td class="tdl">Para Santo Domingo, Puerto Rico y Cuba</td><td class="tdrb">2.316</td></tr>
-<tr><td class="tdl">El consumo total fu de</td><td class="tdrbb">30.000</td></tr>
-
-<tr><td class="tdrb"><i>Total</i>&nbsp; &nbsp; &nbsp; </td><td class="tdrbb">110.659<a name="FNanchor_862" id="FNanchor_862" href="#Footnote_862" class="fnanchor">[862]</a></td></tr>
-</table>
-
-<p>La Compaa influy para que prosperase el cultivo del cacao, algodn
-y de otros gneros, como tambin la industria de los cueros; pero
-el comercio que de aquellos gneros hicieron los habitantes de Venezuela
-con los contrabandistas holandeses, lo hacan a la sazn con los
-factores guipuzcoanos. La Compaa hizo construir en los puertos soberbios
-edificios, ya para alojar a sus factores, ya para colocar sus almacenes.
-Del mismo modo ella hizo los muelles de la Goayna y Puerto
-Cabello.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_607" id="Page_607">[607]</a></span>
-Contribuy no poco, en los ltimos aos del reinado de Carlos III,
-a la decadencia de la Compaa Guipuzcoana de Caracas y del comercio
-en general, la guerra entre Inglaterra y Espaa, guerra que fu
-consecuencia del Pacto de Familia. Al salir del puerto de Goayna nuestros
-barcos&mdash;como sucedi en el ao 1780&mdash;eran apresados por los corsarios
-ingleses<a name="FNanchor_863" id="FNanchor_863" href="#Footnote_863" class="fnanchor">[863]</a>. Por ltimo, la Corona comenz a cercenar el monopolio
-de que gozaba la Compaa, hasta el punto que qued, en 1781,
-equiparada las compaas particulares, y cuatro aos despus, esto es,
-en 1785, se refundi en la Compaa Real de Filipinas (<a href="#Ap">Apndice P</a>).</p>
-
-<p>Desde ltimos del siglo <span class="smcap">xviii</span> aumentaron los cultivos en el pas.
-Todos tienen noticia que en Venezuela, la provincia ms poblada era
-la de Caracas, y de ella la parte ms cultivada los valles de Aragua,
-que tienen unas 30 leguas cuadradas de superficie. Sus producciones
-principales eran el cacao, caf y ail de Caracas, el tabaco de Barinas,
-los cueros y tasajos de los Llanos y las perlas de la isla Margarita. El
-algodn, planta indgena, se cultivaba en los citados valles de Aragua,
-en Maracaibo y en el golfo de Cariaco. La caa de azcar, cuyo principal
-cultivo estaba en el mismo valle de Aragua y en el de Tuy, no
-logr mucha importancia. Por ltimo, para el consumo de sus habitantes
-haba, adems, el pltano, el maz, la yuca, el olivo, la via, las
-hortalizas y los cereales; la miel era sumamente rica y las plantas medicinales
-abundaban mucho.</p>
-
-<p>Por lo que al reino animal respecta, gozaba fama de excelente el
-ganado lanar y cabro, siendo tambin bueno el vacuno, mular y caballar.
-No debemos olvidar que si los gobernadores de Venezuela, sucesores
-de Urpn, nada hicieron de particular durante dos tercios del
-siglo <span class="smcap">xvii</span> y el primero del <span class="smcap">xviii</span>, desde 1732 a 1763 fomentaron la cra
-de ganados y la agricultura D. Carlos y D. Vicente de Sucre, D. Gregorio
-Espinosa de los Monteros, D. Diego Tabares Ahumada, D. Mateo
-Gual y Pueyo, D. Nicols de Castro y D. Jos Diguja.</p>
-
-<p>En las regiones del Plata, la principal riqueza del pas consisti en
-la cra de ganados, y en las llanuras no colonizadas del Centro y del
-Oeste, abundaban de un modo extraordinario la ganadera salvaje, que
-era cazada por el argentino. Por cierto que entre ganaderos y labradores
-las quejas fueron frecuentes. El procurador del Cabildo de Buenos
-Aires pidi, en el ao 1677, que pe ponga remedio en el exceso de que
-en muchas chcaras... hay muchos ganados que hacen dao a las sementeras
-y que por esta causa muchos pobres no quieren sembrar.
-Posteriormente, y a medida que avanzaba la colonizacin, la abundancia
-de tierras cultivables desvaneci el malestar entre labradores y ga<span class="pagenum"><a name="Page_608" id="Page_608">[608]</a></span>naderos.
-No haba fbricas. Los oficios se encontraban en lamentable
-estado, ejercindolos los indios, negros y alguno que otro espaol, porque
-no poda dedicarse ms elevadas tareas.</p>
-
-<p>Nuestra juventud debe ser educada en la vida industrial, y para
-ello ser instruida en las artes y ciencias auxiliares de la industria.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>La industria es el nico medio de encaminar la juventud al orden.
-Cuando Inglaterra ha visto arder la Europa en la guerra civil, no ha
-entregado su juventud al misticismo para salvarse; ha levantado un
-templo la industria y le ha rendido un culto que ha obligado los
-demagogos avergonzarse de su locura.</p>
-
-<p>La industria es el calmante por excelencia. Ella conduce por el
-bienestar y por la riqueza al orden, por el orden la libertad; ejemplos
-de ello la Inglaterra y los Estados Unidos. La instruccin en
-Amrica debe encaminar sus propsitos la industria.</p>
-
-<p>La industria es el gran medio de moralizacin.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>La Inglaterra y los Estados Unidos han llegado la moralidad religiosa
-por la industria; y la Espaa no ha podido llegar la industria
-y la libertad por la simple devocin. La Espaa no ha pecado nunca
-por impa; pero no le ha bastado eso para escapar de la pobreza, de la
-corrupcin y del despotismo<a name="FNanchor_864" id="FNanchor_864" href="#Footnote_864" class="fnanchor">[864]</a>.</p>
-
-<p>Durante el esplendor de las misiones en el Paraguay se desarroll
-grandemente la industria. El historiador Robertson, aunque protestante
-y enemigo de los espaoles, dice lo siguiente: Hallaron los habitantes
-de estas tierras casi en el mismo estado en que se hallan los
-hombres cuando empiezan reunirse en sociedad: carecan de todo
-oficio; procurbanse una precaria subsistencia con el producto de su
-caza pesca, y apenas conocan los primeros rudimentos de subordinacin
-y de poltica. Los jesutas tomaron su cargo la instruccin y civilizacin
-de aquellos salvajes. Les ensearon cultivar la tierra,
-criar animales domsticos y construir edificios. Les hicieron reunirse
-en aldeas, instruyronlos en las artes y fabricacin, hicironles probar
-los atractivos del trato y las ventajas que proporcionan la seguridad y
-el buen orden. Estos pueblos se convirtieron de esta suerte en vasallos
-de sus bienhechores, quienes les gobernaron con el amor y cuidado que
-un padre sus hijos. Respetados, amados y casi idolatrados, unos
-cuantos jesutas imperaban sobre millares de indios<a name="FNanchor_865" id="FNanchor_865" href="#Footnote_865" class="fnanchor">[865]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_609" id="Page_609">[609]</a></span>
-Consista la riqueza del Brasil en esmeraldas halladas en el ro
-Doce y entre los peascos de la Serra do Mar, en minas de oro y de
-diamantes, en el palo brasil, en el cultivo de la caa de azcar, etc.</p>
-
-<p>En suma: por el estudio que acabamos de hacer respecto la cultura
-literaria, artstica industrial de nuestras colonias, bien puede afirmarse
-que la dominacin espaola no era tan egosta y tirnica como
-han dicho y repiten todava no pocos escritores. Ms pudo y debi hacerse;
-pero no es exacto que la metrpoli slo pensaba en el oro y la
-plata que, abundantes, sacaba de las minas.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_611" id="Page_611">[611]</a></span></p>
-
-<h2>APNDICES</h2></div>
-
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-<hr class="chap" />
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-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_613" id="Page_613">[613]</a></span></p>
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-<h3 id="Aa">A</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Breve y sumaria relacin de los seores, y maneras y diferencias que
-haba de ellos en la Nueva Espaa, y de la forma que han tenido
-y tienen en los tributos</span>: por el doctor Alonso de Zorita (sin fecha)<a name="FNanchor_866" id="FNanchor_866" href="#Footnote_866" class="fnanchor">[866]</a>.</p>
-
-
-<p class="p2">Entre estos naturales&mdash;dice&mdash;haba y hay, donde no los han deshecho, tres
-seores supremos en cada provincia, y en algunas cuatro, como en Tlaxcala y
-en Tepeaca; y cada uno de estos seores tena su seoro y jurisdiccin conocida
-y apartada de los otros. Haba otros seores inferiores <i>caciques</i>. En
-Mxico y en su provincia haba tres seores principales: el de Mxico, el de
-Tezcuco y el de Tlacopan Tacuba. En asuntos de guerra los seores de Tezcuco
-y Tacuba obedecan al de Mxico; pero en lo dems eran iguales. Aunque
-en la sucesin de dichos seoros supremos eran diferentes los usos y
-costumbres, la ms comn era por sangre y lnea recta, de padres hijos. No
-sucedan las hijas, sino el hijo mayor, habido en la mujer ms principal de
-todas las que tuviera el seor, debindose notar que se consideraba principal
-si era una de las seoras de Mxico. Si el hijo mayor, por enfermedad o por
-otra causa, no poda gobernar, el padre sealaba otro. Si slo tena hijas y alguna
-de ellas tena hijos, el seor nombraba un nieto. Los nietos de los hijos
-eran preferidos los de las nietas, debiendo siempre entenderse que la madre
-del heredero fuera mujer principal. Si el seor no tena hijos nietos, era
-elegido por eleccin uno de sus hermanos; y si tampoco tena hermanos, recaa
-la eleccin en un seor principal. Cuando faltaba sucesor al seor de Mxico,
-el elegido por los seores principales era confirmado por los seores supremos
-de Tezcuco y Tacuba; cuando faltaba sucesor los seores supremos de Tezcuco
- Tacuba, los seores principales elegan su correspondiente sucesor,
-que era confirmado por el de Mxico. En algunas partes, en Mxico, por
-ejemplo, sucedan los hermanos aunque hubiese hijos; mas, acabados los hermanos,
-tornaba la sucesin por el orden dicho los hijos del seor. Moctezuma
-sucedi dos hermanos suyos que reinaron antes que l. Para la sucesin
-y para la eleccin se tena en cuenta el valor y, en general, las buenas
-cualidades del elegido.</p>
-
-<p>El elegido era llevado al templo, lo suban por las gradas cogido del brazo
-dos indios principales y lo cubran con dos mantas de algodn, una azul
-y otra negra, en las cuales estaban pintados muchas cabezas y huesos de muertos,
-para que se acordase que se haba de morir como los dems. ltimamente,
-el ministro le diriga la siguiente pltica: Seor mo; mirad cmo os han honrado
-vuestros vasallos, y pues ya sois seor confirmado, habis de tener mucho
-cuidado de ellos, y mirarlos como hijos; y mirad que no sean agravia<span class="pagenum"><a name="Page_614" id="Page_614">[614]</a></span>dos,
-ni los menores maltratados de los mayores. Ya veis cmo los seores de
-vuestra tierra, vuestros vasallos todos, estn aqu con sus gentes, cuyo padre y
-madre sois vos, y como tal los habis de amparar y defender y tener en justicia,
-porque los ojos de todos estn puestos en vos, y vos sois el que los habis
-de regir y dar orden. Habis de tener gran cuidado de las cosas de la
-guerra, y habis de velar y procurar de castigar los delincuentes, as seores
-como los dems, y corregir y enmendar los inobedientes. Habis de tener muy
-especial cuidado del servicio de Dios y de su templo, el que no haya falta de
-todo lo necesario para los sacrificios, porque de esta manera todas vuestras cosas
-tendrn buen suceso y Dios tendr cuidado de vos.</p>
-
-<p>Acabada la pltica, el seor otorgaba todo aquello y daba las gracias. Todava
-se celebraban otras fiestas antes que el seor supremo comenzaba desempear
-su cargo.</p>
-
-<p>La segunda clase de seores se denominaban <i>tec-tecutcin</i> y eran nombrados
-por los seores supremos, slo de por vida, en premio de sus hazaas en la
-guerra en servicio de la repblica. Dbales el seor supremo sueldo y
-racin.</p>
-
-<p>La tercera clase de seores tenan el nombre de <i>calpulles</i> (tribu entre los
-israelitas), y la cuarta de <i>pipiltzin</i>, principales (los que en Castilla llamamos <i>caballeros</i>).</p>
-
-<p>Acerca de la administracin de justicia en Mxico, en Tezcuco y en Tacuba
-haba jueces a manera de Audiencia que aplicaban rectamente las leyes. Perciban
-el salario que les asignaba el seor. Dicen los religiosos, antiguos en
-aquella tierra, que despus que los naturales estn en la sujecin de los espaoles,
-y se perdi la buena manera de gobierno que entre ellos haba, comenz
-a no haber orden ni concierto y se perdi la justicia y polica y execucin
-de ella, que entre ellos haba, y se han frecuentado mucho los pleitos y los
-divorcios, y anda todo confuso.<a name="FNanchor_867" id="FNanchor_867" href="#Footnote_867" class="fnanchor">[867]</a> Riendo un espaol con un indio, como
-el primero le llamase ladrn, embustero y otras palabras injuriosas, contest el
-segundo: de vosotros he aprendido todas esas cosas.</p>
-
-<p>Dichos jueces se colocaban al amanecer en sus estrados de esteras, donde
-permanecan hasta dos horas antes de ponerse el sol; oan los pleitos y daban
-las sentencias. Las apelaciones iban ante otros doce jueces, los cuales
-sentenciaban con parecer del seor. Lo ms que duraba el pleito era ochenta
-das. No hacan distincin los jueces entre ricos y pobres, grandes y pequeos:
-y porque un juez favoreci en un pleito a un principal contra un plebeyo,
-y la relacin que hizo al seor de Tezcuco no fu verdadera, lo mand
-ahorcar y que se tornase a ver el pleito, y as se hizo, y se sentenci por el plebeyo.<a name="FNanchor_868" id="FNanchor_868" href="#Footnote_868" class="fnanchor">[868]</a></p>
-
-<p>En las provincias y pueblos haba jueces ordinarios, que tenan jurisdiccin
-limitada para sentenciar pleitos de poca calidad y para prender a los delincuentes.
-Cada cuatro meses (el mes era de veinte das) acudan a una junta
-ante el seor&mdash;junta que duraba de diez a doce das&mdash;donde se terminaban los<span class="pagenum"><a name="Page_615" id="Page_615">[615]</a></span>
-pleitos importantes y los asuntos criminales, como tambin se trataban y resolvan
-otros asuntos de la repblica, adquiriendo dichas juntas el carcter de
-cortes.</p>
-
-<p>Existan crceles pblicas para los delincuentes.</p>
-
-<p>Celebrbanse los matrimonios conforme disponan sus leyes. Los solteros
-podan tener mancebas: un soltero se diriga al padre de una joven y la peda
-slo para haber hijos. Cuando tenan el primer hijo, los padres de la joven
-requeran al mancebo para que la tomase por mujer o la dejara libre.</p>
-
-<p>Las casas de los seores eran grandes y tenan jardines y huertas.</p>
-
-<p>Ricos y pobres, grandes y pequeos criaban, educaban y enseaban con
-todo esmero a sus hijos. Dignos son de encomio los consejos que daban los
-padres a sus hijos.</p>
-
-<p>En carta que Hernn Corts escribi al Emperador le deca que Tlaxcala
-era ms grande, fuerte y de tan buenos edificios como Granada; que se hallaba
-abastecida de pan, aves, caza, pescado y legumbres; que haba joyeras de
-oro y de plata, de piedras preciosas, de loza, etc.; que abundaban las tiendas
-de vestidos y calzado. Por lo que respeta a Mxico tambin son de Corts las
-siguientes palabras: Tiene esta ciudad muchas plazas, donde hay continuo
-mercado, y trato de comprar y vender. Tiene otra plaza, dos veces ms grande
-que la de la ciudad de Salamanca, toda cercada de portales, donde hay continuamente
-ms de sesenta almas comprando y vendiendo, donde hay todo gnero
-de mercaduras que en toda la tierra se hallan, as de mantenimiento
-como de vitualla, joyas de oro y de plata, de plomo, de latn, de cobre, de estao,
-de piedras, de huesos, de conchas, de caracoles y de plumas. Vndese
-sal y piedras labradas y por labrar, adobes, ladrillos, madera labrada y sin labrar,
-de diversas maneras. Hay calle de caza, donde venden todos los linajes
-de aves que hay en la tierra: gallinas, perdices, codornices y abantos, garcetes,
-trtolas, palomas, pajaritos en cauelas, papagayos, buharros, guilas, alcones,
-gavilanes, cerncalos y de algunas aves de rapia; venden los cueros con su pluma
-y cabeza y pico y uas; venden conejos, liebres, venados y perros pequeos,
-que cran para comer, castrados. Hay calle de herbolarios, donde hay todas
-las races y hierbas medicinales que en la tierra se hallan, y casas como de boticarios,
-donde se venden las medicinas hechas, as potables como ungentos
-y emplastos. Hay casas donde dan de comer. Hay hombres, como los que se
-llaman en Castilla ganapanes, para traer cargas. Hay mucha lea, carbn, braseros
-de barro, y esteras de muchas maneras para camas y otras ms delgadas
-para asiento, para esterar salas y recmaras. Y todas las maneras de verduras
-que se hallan, especialmente cebollas, ajos, puerros, mastuerzo, berros, borrajas,
-acederas, tagarninas, cardos. Hay frutas de muchas maneras, como ciruelas,
-cerezas, que son semejantes a las de Espaa. Venden miel de abejas y cera,
-y miel de caas de maiz, que son tan melosas y dulces como las de azcar, y
-miel de unas plantas que en las islas llaman magey, que es muy mejor que
-arrope; y de estas plantas hacen azcar y vino y lo venden. Muchas maneras
-de hilado de algodn, de todos colores, en sus madejitas, que parecen propiamente
-a las del Alcaicera de Granada en las sedas, aunque este otro con mu<span class="pagenum"><a name="Page_616" id="Page_616">[616]</a></span>cha
-ms cantidad. Venden colores para pintores cuantos se pueden hallar en
-Espaa, y de tan excelentes matices, cuanto pueden ser. Venden cueros de venado,
-y son con pelos y sin ellos, muy blancos y teidos de diversos colores.
-Venden mucha loza, en gran manera buena: tinajas grandes y pequeas, jarros,
-ollas y otras infinitas maneras de vasijas, todas de singular barro y las
-ms vidriadas y pintadas. Venden mucho maz en grano y en pan, que hace
-mucha ventaja, as en grandor como en sabor a lo de las islas y Tierra Firme.
-Venden pasteles de aves y empanadas de pescado. Venden mucho pescado,
-fresco y salado, crudo y guisado. Venden huevos de gallina y de nsares, y
-de todas las otras aves que he dicho en gran cantidad; venden tortillas de huevos
-hechas. Finalmente, que en estos mercados se venden todas cuantas cosas
-se hallan en la tierra, que son tantas y de tantas calidades, que, por la prolixidad
-y por me ocurrir a la memoria y por no saber los nombres, no las
-digo<a name="FNanchor_869" id="FNanchor_869" href="#Footnote_869" class="fnanchor">[869]</a>.</p>
-
-<p>Aade que en dicha plaza se halla una buena casa, especie de Audiencia,
-donde diez o doce jueces <i>libran todos los casos y cosas que en el mercado
-acaecen</i>.</p>
-
-<p>Levntanse muchos templos en la ciudad, donde adoran a sus dolos; residen
-continuamente en ellos los religiosos, todos vestidos de negro; nunca cortan
-ni peinan el cabello. Los templos tienen sus torres; en el principal se halla
-una que es ms alta que la de la iglesia mayor de Sevilla.</p>
-
-<p>Pagaban tributos en Mxico los <i>tec-calli</i>, que eran gentes dependientes de
-los seores llamados <i>tec-tecutcin</i>; los <i>calpulles</i> o <i>chinancalli</i>, que eran labradores
-de tierras propias; los mercaderes, y los <i>tlalmaites</i> o <i>mayeges</i>, labradores
-que cultivaban tierras ajenas. No pagaban tributos los <i>teutles</i> ni los <i>pilles</i>, servidores
-del seor supremo, ni las viudas, ni los hijos solteros, ni los mendicantes,
-ni los impedidos para trabajar, ni los que se ocupaban en el culto de los
-dolos. Pagaban los labradores los tributos en maz, frgoles, algodn, etc.; los
-mercaderes en lo que trataban (joyas, ropas, plumas, etc.). Se ignora lo que
-valdran los tributos, pero puede asegurarse que era poco.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_617" id="Page_617">[617]</a></span></p>
-
-<h3 id="Ab">B</h3></div>
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Costa Rica desde mediados del siglo xvi hasta comienzos del xix<a name="FNanchor_870" id="FNanchor_870" href="#Footnote_870" class="fnanchor">[870]</a>.</span></p>
-
-<p class="p2">Acerca de Costa Rica diremos que despus que Felipe Gutirrez muri en
-una expedicin contra los indios, el licenciado Juan Cavalln afirm en Costa
-Rica la dominacin espaola. Nombrado Cavalln gobernador en el ao 1561,
-se asoci para la conquista con Juan de Estrada Rvago, clrigo de Guatemala.
-En tanto que Estrada atravesaba el lago de Nicaragua con dos bergantines y
-cerca de 300 hombres, bajaba por el desaguadero, y siguiendo la costa del
-Atlntico, fundaba la villa del <i>Castillo de Austria</i>, el licenciado Cavalln sala
-de Granada con direccin Nicoya, con 90 espaoles, echaba los cimientos
-de la villa de los Reyes en el valle de Landecho y apresaba los caciques Coyoche
-y Quizarco. Sucedile, en el ao 1562, Juan Vzquez Coronado, que
-sostuvo no pocas luchas con los indios, y atraves la sierra, llegando la provincia
-de Ara, que se le someti. Luego descubri minas de oro junto los
-ros Changuinola y Tilorio, sujetando las provincias de Muo, Tariaca, Buca,
-Auyaque y Pococi. Llegaron la sazn Costa Rica Fray Lorenzo de Bienvenida
-y algunos religiosos ms destinados la conversin de los indios. No
-carece de importancia la <i>Provanza hecha en virtud de Real Cdula, sobre si es
-cierto que Juan Vzquez de Coronado entr y pobl la provincia de Costa Rica
-y Nueva Cartago.&mdash;Fechada en Santiago de Guatemala 18 de agosto, ao
-de 1564.</i></p>
-
-<p>Tanto renombre alcanz el citado Vzquez de Coronado, que algunos
-cronistas llegan llamarle descubridor de Costa Rica. Lo cierto es que el Rey
-le nombr gobernador de la tierra por los das de su vida, segn Real Carta
-dada en Aranjuez el 8 de abril de 1565<a name="FNanchor_871" id="FNanchor_871" href="#Footnote_871" class="fnanchor">[871]</a>. Como Vzquez de Coronado haba
-dicho en sus informaciones que, segn sus clculos, haba 4.000 indios
-desde Quepo hasta Turucaca, con 1.600 hombres de guerra slo en Coto,
-20.000 indios en el interior de Costa Rica, y unos 40.000 en las costas del
-Atlntico, Juan Dvila, compaero de Vzquez en sus viajes, censur tales
-exageraciones en carta dirigida al Rey el ao 1566. Afirmaba Dvila que haba
-en Garabito hasta 500 indios, y los indios de Garabito, con los tices y botos,
-eran 500 600. En toda la provincia que llaman de Costa Rica habr en
-toda ella 5.000 indios, y aguas vertientes la mar del Norte, en todo lo que
-Juan Vzquez anduvo, no hay pasados de 2.000. En aquel tiempo cada casa
- palenque tena su cacique. Una parentela de padres hijos y nietos llamaban
-un pueblo y tambin provincia, segn son los parientes pocos mu<span class="pagenum"><a name="Page_618" id="Page_618">[618]</a></span>chos<a name="FNanchor_872" id="FNanchor_872" href="#Footnote_872" class="fnanchor">[872]</a>.
-Continu la colonizacin y fund la ciudad del <i>Nombre de Jess</i> el
-gobernador Perafn de Rivera, retirndose pronto del pas porque no encontr
-las riquezas que buscaba. El repartimiento que hizo Perafn en enero
-de 1569 se hallaba fundado en los anteriores clculos, bastante exagerados,
-acerca del nmero de indios. Dice que la poblacin de Costa Rica era de
-17.479. En el ao 1573 una peste general hizo grandes estragos en el pas.
-Por entonces (1575) comenzaron los frailes franciscanos reunir los indios
-en los pueblos de Barba, Pacaca, Aserr, Curridabat, Cot, Quircot, Tobosi,
-Ujarrs, Tucurrique y Turrialba.</p>
-
-<p>El gobernador Diego de Artieda, sucesor de Perafn, ech los cimientos
-de una poblacin, la que di su nombre; con fecha 1. de abril de 1581 hubo
-de informar que los franciscanos haban bautizado desde 1577 1581 cerca
-de 7.000 indios, nmero que creemos bastante exagerado.</p>
-
-<p>Dos aos despus, esto es, en 1583, Artieda form el siguiente cuadro estadstico
-de los siguientes pueblos del interior:</p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="indios">
-<tr><td class="tdcc">En</td><td class="tdl">Garabito</td><td class="tdr">500</td><td class="tdcc">indios.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Aserr</td><td class="tdr">250</td><td class="tdcc">"</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Cot</td><td class="tdr">80</td><td class="tdcc">"</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ujarrs</td><td class="tdr">200</td><td class="tdcc">"</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pacaca</td><td class="tdr">80</td><td class="tdcc">"</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Chomes</td><td class="tdr">16</td><td class="tdcc">"</td></tr>
-</table>
-
-<p>El gobernador Juan de Ocn y Trillo, mand fundar (1605), la ciudad de
-<i>Santiago de Talamanca</i> y castig a los indios <i>quequexques</i> y <i>moyaguas</i>. Juan
-de Mendoza y Medrano orden hacer una informacin (1615) acerca de Costa
-Rica y de su antigua capital Cartago, resultando que haba bastante pobreza,
-y a ella debi contribuir la peste que ocasion muchas vctimas en el valle
-de Reventazn, en Tuis, Atirro, Tucurrique, Cach, Oros, Turrialba y
-Ujarrs.</p>
-
-<p>Entre otros gobernadores citaremos los siguientes: Alonso del Castillo y
-Guzmn (1618-1622), quien sac 400 indios de Talamanca, muriendo una
-tercera parte a la llegada a Cartago y los dems fueron repartidos entre las
-familias espaolas. En el ao 1620 manifest Diego de Mercado que los indios
-<i>votos</i> eran unos 1.000. El gobernador Juan de Echaz (1624-1628), fu muy
-querido de los naturales de Costa Rica. En su tiempo una Real cdula (1626)
-fij el nmero de espaoles en 200, y se contaron (1627) indios tributarios los
-siguientes:</p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="tributos">
-<tr><td class="tdcc">En</td><td class="tdl">Parragua (siquirres)</td><td class="tdr">22</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Oros</td><td class="tdr">7</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Atirro</td><td class="tdr">10</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pacaca</td><td class="tdr">70 80</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Quepo</td><td class="tdr">100</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Tucurrique</td><td class="tdr">16 18</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Chomes</td><td class="tdr">3</td></tr>
-</table>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_619" id="Page_619">[619]</a></span>
-Garca Ramiro Coraje sac (1628) algunos indios votos; Hernando de Sibaja
-trajo de los votos (1638) 56 indios <i>getares</i> huidos de las encomiendas
-de Aserr, Barba y Garabito; el capitn Gernimo de Retes encontr (1640)
-unos 190 indios votos cerca de la confluencia del ro San Carlos con el San
-Juan, hallndose entre ellos 60 varones; Diego de Ziga sac despus 90 indios
-votos que se establecieren en Atirro.</p>
-
-<p>Celidn de Morales calcul, en el ao 1644, la poblacin espaola de
-Costa Rica en 200 hombres y los indios tributarios del interior en menos de
-1.000; Juan Fernndez de Salinas (1650-1655) calcul en 1651 unos 800 indios
-tributarios en el interior y no pudo remediar la pobreza cada vez mayor
-del pas; Andrs de Arbieta, gobernador de Nicaragua, inform (1655) al Rey
-que haba nicamente 620 indios tributarios en Costa Rica, y de ellos 100 de
-la Real Corona, aadiendo que existan pueblos de 30, de 6 y hasta 3 indios.
-Andrs Arias Maldonado y Velasco en Talamanca sac (1659) algunos
-indios <i>ateos</i> del ro Caen, afluente del Estrella, y el hijo del citado gobernador
-llamado Rodrigo Arias de Maldonado, entr en Talamanca el 1662 y 1663,
-sometiendo al cacique Cabsi con 1.200 indios. Desde entonces huyeron muchos
-indios de Talamanca al otro lado de la cordillera, los cuales fijaron su
-residencia en las llanuras que a la sazn llamamos del General. Lpez de la
-Flor (1663-1673) no pudo contener las invasiones de los corsarios de Jamaica, y
-Juan Francisco Senz Vzquez declar (1676) en una carta al Rey que en Caratgo
-haba 600 indivduos entre espaoles, mestizos y mulatos, y en Esparza 100;
-tambin haca notar que existan 22 pueblos de indios con slo 500 personas.</p>
-
-<p>Entre otros sucesos, haremos notar que los piratas ingleses en 1685 saquearon
-Esparza, repitieron el mismo hecho en 1686 e invadieron Nicoya en
-1687, cometiendo todo gnero de desmanes. Por lo que respecta al nmero
-de habitantes, se contaron (1689) unos 297 y ocho familias de espaoles en
-Bagaces, y en 1697 existan en el interior de Costa Rica 224 familias de indios.
-Segn los libros parroquiales y otros documentos, la poblacin de Costa
-Rica el 1. de enero de 1700, lleg a tener entre espaoles, indios, mestizos,
-negros, mulatos y zambos, 19.293 habitantes. Diezmaron la poblacin las
-guerras civiles entre las tribus, la venta de indios como esclavos, las enfermedades
-y las pestes. Entre las enfermedades eran las principales las del pecho
-y las viruelas, causando muchas muertes la peste de 1614, la de 1654 y
-otras.</p>
-
-<p>El Ilmo. Sr. Jos Antonio de la Huerta Caso, en virtud de Real orden del
-10 de noviembre de 1776, mand hacer un censo, basado en los padrones
-parroquiales. El bachiller D. Domingo Juarros, en su <i>Compendio de la Historia
-de Guatemala</i>, publicado en el ao 1809, dice lo siguiente: La ciudad
-de Cartago, su anexo Pueblo Nuevo, uno y otro 8.825 feligreses. Villa Nueva
-de San Jos, 8.316. Su anexo Escaz... Villa de Ujarrs, 714. Villa Vieja,
-6.657. Su anexo Atajuela o Villa Hermosa, 3.890. La ciudad de Esparza...
-Sus anexos Bagaces y las Caas... Barba, 988. La doctrina de Cot, 215. Quircot,
-130. Tobosi, 122. Curridabat, 260, y Aserr, 390. Oros, Atirro y Tucurri<span class="pagenum"><a name="Page_620" id="Page_620">[620]</a></span>que...
-Boruca... San Francisco de Trraba y Guadalupe... Nicoya... Su
-anexo Guanacoste, 886<a name="FNanchor_873" id="FNanchor_873" href="#Footnote_873" class="fnanchor">[873]</a>.</p>
-
-<p>El gobernador D. Toms Acosta comunic a las Cortes el 19 de abril de
-1809 que Costa Rica tena 50 a 60.000 habitantes. D. Juan de Dios Ayala, sucesor
-de Acosta, manifest a la Audiencia de Guatemala con fecha 5 de marzo
-de 1813, que no siendo posible elegir un Diputado Cortes porque la provincia
-no llegaba a 60.000 habitantes, propuso que se uniese a parte de la de
-<i>Nicaragua</i>. El mismo Ayala, en su informe del 13 de noviembre de 1818,
-afirm que la poblacin era de 50 a 60.000 almas. Despus (29 enero 1875)
-se dispuso que los pueblos de Nicoya y Santa Cruz deban considerarse
-agregados interinamente a Costa Rica.</p>
-
-<p>La Madre Patria, la hidalga y herica Espaa<a name="FNanchor_874" id="FNanchor_874" href="#Footnote_874" class="fnanchor">[874]</a>, aunque tarde, tom
-acertadas medidas para el bien y progreso de los pases americanos. Costa
-Rica, la olvidada y <i>pauprrima</i> Provincia, como grficamente la llamaban los
-distinguidos y benemritos gobernadores espaoles D. Toms de Acosta y
-D. Juan de Dios de Ayala, recabaron auxilios, apoyo y mejoras para sta que
-tuvieron como su verdadera patria, gobernndola seria y morigeradamente,
-debi a estos dos hombres benficos, a principios de este siglo, gran suma
-de tranquilidad y bienestar. Ambos murieron en Cartago, colmados de bendiciones
-y llorados por el buen pueblo costarricense, que tuvo en ellos, ms
-que gobernantes, padres y protectores. El primero, ciego y retirado del servicio
-con el honorfico grado de brigadier de los Reales Ejrcitos, vivi hasta
-cerca de los das de nuestra Independencia; y el segundo falleci poco tiempo
-antes, o sea a principios del ao 1819. Mentores y moderadores de estos
-pueblos, no hay que extraar que tanto contribuyesen a mantenerlos tranquilos
-en medio de las borrascas de poca tan agitada<a name="FNanchor_875" id="FNanchor_875" href="#Footnote_875" class="fnanchor">[875]</a>.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_621" id="Page_621">[621]</a></span></p>
-
-
-<h3 id="Ac">C</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Descripcin de la isla de Puerto Rico hecha el 1. de enero de 1582,
-conforme a una Instruccin y Memoria de S. M.<a name="FNanchor_876" id="FNanchor_876" href="#Footnote_876" class="fnanchor">[876]</a>.</span></p>
-
-
-<p class="p2">1. Puerto Rico es la mejor poblacin de la isla. Los indios llamaban a la
-isla Bosiguen y los espaoles la denominaron Puerto Rico, a causa de la riqueza
-del pas segn unos, y segn otros porque el puerto era muy bueno.</p>
-
-<p>2. El descubridor y conquistador de la isla fu Juan Ponce de Len, natural
-de San Terbs del Campo.</p>
-
-<p>3. El clima es muy bueno.</p>
-
-<p>4. La superficie de la isla es muy spera y montuosa, habiendo muchos
-ros y arroyos. Carece de pastos para los ganados, abundando en cambio los
-rboles llamados Guayabo, que dan una fruta como manzanas, alimento de
-las vacas, puercos y aves.</p>
-
-<p>5. Cuando se gan la isla haba unos 1.000 indios y 500 indias; pero a la
-sazn eran muy pocos.</p>
-
-<p>6. La altura y elevacin del pueblo de Puerto Rico se conoce por el eclipse
-que estudi Juan Ponce de Len por mandado de Juan de Cspedes, gobernador
-de la isla.</p>
-
-<p>7. La villa denominada Nueva Salamanca o San Germn el Nuevo, fu
-fundada por el gobernador Francisco de Sols con los restos de la poblacin
-Guadanylla, que estaba al Sur de la isla, quemada por indios caribes y robada
-por los franceses. Tambin Salamanca ha sido robada por los franceses.</p>
-
-<p>8. Nada.</p>
-
-<p>9. La ciudad de Puerto Rico, cabeza de la isla, la fund Juan Ponce de
-Len en el ao 21 y de su nombre la llam San Juan. Despoblada la poblacin
-llamada Parra, a causa de las malas aguas, se traslad a tierra ms saludable
-y distante legua y media; la nueva poblacin fu San Juan.</p>
-
-<p>10. El sitio de la ciudad de Puerto Rico es llano, levantndose en el sitio
-ms elevado un convento de frailes dominicos.</p>
-
-<p>11., 12. y 13. Nada.</p>
-
-<p>14. Los indios de Puerto Rico, gente mansa, peleaban, los de la costa de la
-mar con flechas y arcos, y los de tierra adentro con palos a modo de bastones;
-teman a los indios de la parte de Levante que eran caribes o antropfagos.</p>
-
-<p>15. En cada valle haba un cacique, y bajo sus rdenes estaban otros capitanes
-(dibaynos); los espaoles sacaron a los indios de sus respectivos pueblos
-para llevarlos a las minas, siendo ello la causa del acabamiento de la
-raza.</p>
-
-<p>16. En la isla no hay pueblo alguno de indios; los espaoles tienen la ciu<span class="pagenum"><a name="Page_622" id="Page_622">[622]</a></span>dad
-de San Juan de Puerto Rico y la villa de la Nueva Salamanca; esta poblacin
-est en una sierra y el agua se halla lejos.</p>
-
-<p>17. Las enfermedades ms peligrosas en la isla son los pasmos, y se curan
-bebiendo el zumo de la yerba que llaman tabaco o aplicando fuego a la nuca o
-abajo de los riones.</p>
-
-<p>18. A la parte Sueste de la ciudad de San Juan hay una sierra que llaman
-de Loquillo, distante 10 leguas, cuyo nombre dieron los espaoles porque en
-ella se cobij un cacique que por espacio de algn tiempo tuvo en jaque a los
-cristianos; otra parte de la sierra se denominaba de Furudi, que quiere decir
-cosa llena de nublados, y hay una tercera que tena el nombre de Espritu
-Santo.</p>
-
-<p>19. A una media legua de San Juan se encuentra el ro Bayamn, por el cual
-suben barcos para el servicio de la ciudad, y en sus riberas hay haciendas de
-conucos, donde se hace el cazabe, que es el pan de esta tierra, y maz, y donde
-se cran muchos pltanos. Otro ro que se llama Toa est legua y media distante
-de la ciudad de San Juan y nace a 14 leguas en la sierra de Guabate; en
-la ribera del ro se halla un rbol llamado leyba en lengua de indios, que en
-su tronco quiso un carpintero, de nombre Pantalen, hacer una capilla y en
-ella un altar donde se dijera misa. Otro ro que dicen Cebuco, al Oeste de la
-isla, es pequeo; en sus riberas se cra mucho ganado vacuno y porcuno. Considrase
-el ro Guayanes casi tan grande como el Toa, y en sus riberas hubo
-muchas haciendas; tambin mencionaremos los ros Arrecibo, Camuy, Guataca,
-Culibrina, Guaurabo, Guaynabo, Guadianylla, Triaboa, Xacagua, Cuamo,
-Albeyno, Guayama, Unabo, Guayamy, Jumacao, Pedagua, Fajardo, Ro Grande
-y otros.</p>
-
-<p>20 y 21. Nada.</p>
-
-<p>22. Entre los rboles silvestres se halla el <i>maga</i>, de cuya madera hacan
-mesas, camas y otras obras de carpintera; del <i>capa</i>, rbol parecido a la encina,
-se servan para hacer navos, casas, etc.; del <i>ucar</i> fabricaban prensas, cureas
-etctera, y del <i>an</i> coman la fruta. Considerbanse como medicinales los
-rboles <i>guayacn</i> y <i>palo-sano</i>.</p>
-
-<p>23. En la isla se cran granados, higueras, parras, naranjos, cidras, toronjas
-limoneros y limeras, etc.</p>
-
-<p>24. Nada.</p>
-
-<p>25. Las semillas de coles, lechugas, rbanos, nabos, etc., procedentes de Espaa,
-fructifican en la isla.</p>
-
-<p>26. En Puerto Rico abundan los vegetales medicinales: las hojas del arbolito
-que se llama higuillo pintado tiene la propiedad de curar las heridas, como
-tambin sucede lo mismo con el rbol del blsamo y con el denominado Santa
-Mara; del manzanillo se cuenta que los que se echan a su sombra se levantan
-hinchados, y de la yerba conocida con el nombre de quivey se dice que es venenosa,
-muriendo en seguida el animal que la come.</p>
-
-<p>27. Abundan los puercos montesinos, procedentes de los que se trajeron de
-Espaa, y tambin las gallinas de Guinea, que trajo el ao 49 Diego Lorenzo,
-cannigo de Cabo Verde.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_623" id="Page_623">[623]</a></span></p>
-
-<p>28. En toda la isla se encuentran nacimientos de oro, de plata y de otros
-metales, que no se explotan, a causa de acabarse los indios y de encarecerse los
-negros.</p>
-
-<p>29. Nada.</p>
-
-<p>30. Las salinas principales se hallan en Cabo Rojo y en Guanica.</p>
-
-<p>31. Muchas de las casas de la ciudad de Puerto Rico son de tapiera (mezcla
-de barro colorado arenisco, cal y tosca de piedra) y ladrillo, cubiertas de teja y
-algunas con azotea; no pocas casas se hacen con maderos clavados en el suelo y
-con tablas de palmera, cubiertas con teja.</p>
-
-<p>32. Sobre la mar, puerto y barra de la ciudad de Puerto Rico est la fortaleza
-con una plataforma en donde se colocan doce piezas de artillera. A la entrada
-del puerto, en un fuerte que llaman el Morro, hay colocadas seis piezas
-medianas de bronce. El puerto sera fuerte e inexpugnable, si se colocasen dos
-pedreros y dos culebrinas gruesas, pues la fortaleza tiene buenos aposentos,
-salas, dos algibes de agua, etc.</p>
-
-<p>33. Los tratos, contrataciones y grangeras de que viven los espaoles de
-la Isla consiste en fbricas de cueros de los ganados vacunos, en ingenios de
-azcar que hay once en la Isla, en cazabe, algo de maz y jengibre. En los
-once ingenios se hacen anualmente quince mil arrobas de azcar, y no se hace
-ms por el escaso nmero que hay de negros.</p>
-
-<p>34. El obispado reside en la ciudad de Puerto Rico y su metropolitano es
-el arzobispado de la Isla Espaola.</p>
-
-<p>35. En la ciudad de Puerto Rico hay Iglesia Catedral que a la vez es parroquial
-y tiene las siguientes dignidades: Den, Chantre, cuatro cannigos,
-dos racioneros, un cura y varios capellanes; en la ciudad de la Nueva Salamanca
-existe Iglesia parroquial.</p>
-
-<p>36. Tambin hay en Puerto Rico un convento de frailes dominicos; la
-Capilla Mayor fu fundada por Garca Troche, alcalde y contador de S. M. en
-la Isla, padre de Juan Ponce de Len; otra Capilla la fund Juan Guilarte de
-Salazar y doa Luisa de Vargas, su cuada.</p>
-
-<p>37. Existe en la ciudad de Puerto Rico un hospital de la Concepcin de
-Nuestra Seora, fundado por Pedro de Herrera el ao 24; tiene de renta unos
-3.000 pesos. Existe otro hospital que llaman de San Ildefonso, fundado por
-D. Alonso Manzo, primer obispo de la Isla, Inquisidor general de las Indias y
-electo arzobispo de Granada.</p>
-
-<p>38. La banda del Norte de la Isla no tiene puerto para las naves, pues la
-costa es brava, con muchos bajos y arrecifes; la banda del Sur tiene muchos
-y buenos puertos.</p>
-
-<p>39. Nada.</p>
-
-<p>40. Las mareas en la Isla son pequeas; las mayores se verifican en las
-conjunciones y oposiciones de la luna, cuando la luna sale o se pone; la de la
-noche es mayor que la del da.</p>
-
-<p>41. En la costa del Norte de la Isla, viniendo de la cabeza de ella hacia el
-Oeste, se encuentra la punta de Cangrejos; luego, corriendo de Norte Sur hasta
-el Cabo Rojo est la baya de San Germn, donde antiguamente estuvo e<span class="pagenum"><a name="Page_624" id="Page_624">[624]</a></span>
-pueblo as llamado, y despus se hallan muy grandes bajos. Desde el puerto
-de Vargas al de San Germn, por entre arrecifes y la tierra de la Isla, pueden
-ir navos pequeos, habiendo tambin otras ensenadas que llaman puerto
-Trances y puerto de Pinar. Desde el Cabo Rojo, por la banda del Sur de la
-Isla, yendo al Este, est el puerto de Guanica, el mayor que hay en todas las
-Indias; antiguamente estuvo all el primer pueblo, que se despobl, porque los
-indios se alzaron y mataron a D. Cristbal Sotomayor (hijo de la condesa de
-la Mina y secretario del Rey Catlico) que era teniente de Juan Ponce de Len,
-el Adelantado; no se torn a reedificar por los muchos mosquitos que haba
-en el pas. Dos leguas por la costa hacia el Este se halla el puerto de Guadanilla,
-donde estuvo el pueblo as llamado y que quemaron los caribes; y cinco
-leguas ms arriba el puerto de Mosquitas, al abrigo de la Isla de Antas.
-Tom dicho nombre la isla de unos animalejos parecidos a conejos que se
-llaman antas, y tienen la cola como ratn, aunque ms corta. Ms adelante
-y a unas dos leguas y media hacia Este se encuentra el puerto de Cuamo,
-en el cual se han hallado gran cantidad de ostras de perlas, si bien
-ninguna viva ni perlas. Siguiendo la dicha costa se toca con el puerto de
-Aleey, puerto bueno, pero no cerrado; luego aparecen muchas isletas, llamadas
-las <i>bocas de los infiernos</i>, donde se ven puertos sumamente abrigados.
-Aparece despus el gran puerto de Guamany, en seguida bayas y surgidores
-buenos, inmediatamente el puerto de Guayama y dos leguas y media
-ms adelante el puerto de Maunabo. Otras dos leguas y media ms adelante
-est el puerto de Jubucoa y desde dicho puerto a la cabeza de San Juan
-habr cuatro leguas.</p>
-
-<p>Frmalo el Bachiller Santa Clara.</p>
-
-<p>Tiempo adelante aprob S. M. el bando publicado por el gobernador de
-Puerto Rico, imponiendo pena de la vida a los que extrajesen ganado vacuno y
-de cerda para las colonias extranjeras (16 de enero de 1777).<a name="FNanchor_877" id="FNanchor_877" href="#Footnote_877" class="fnanchor">[877]</a></p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_625" id="Page_625">[625]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="Ad">D</h3></div>
-
-<blockquote>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Escritura de compaa entre Pizarro, Almagro y Luque<a name="FNanchor_878" id="FNanchor_878" href="#Footnote_878" class="fnanchor">[878]</a>.</span></p>
-
-
-<p class="p2">En el nombre de la Santsima Trinidad, Padre, Hijo y Espritu Santo, tres
-personas distintas y un solo Dios verdadero; y de la Santsima Virgen Nuestra
-Seora, hacemos esta compaa.</p>
-
-<p>Sepan cuantos esta carta de Compaa vieren, como yo Don Fernando de
-Luque, clrigo presbtero, vicario de la Santa Iglesia de Panam, de la una
-parte, y de la otra el capitn Francisco Pizarro y Diego de Almagro, vecinos
-que somos en esta ciudad de Panam, decimos: que somos concertados y convencidos,
-de hacer y formar compaa, la cual sea firme y valedera para siempre
-jams en esta manera: Que por cuanto nos los dicho capitn Francisco
-Pizarro y Diego de Almagro tenemos licencia del seor gobernador Pedro
-Arias de Avila para descubrir y conquistar las tierras y provincias de los reinos
-llamados del Per, que est, por noticia que hay, pasado el golfo y travesa
-del mar de la otra parte y porque para hacer la dicha conquista y jornada
-y navos y gente y bastimento y otras cosas que son necesarias, no lo podemos
-hacer por no tener dinero y posibilidad tanta cuanta es menester; y vos el dicho
-Don Fernando de Luque nos los dais porque esta compaa la hagamos
-por iguales partes: somos contentos y convenidos de que todos tres hermanablemente,
-sin que haya de haber ventaja ninguna ms el uno que el otro, ni
-el otro que el otro, de todo lo que se descubriere, ganare y conquistare, y poblar
-en los dichos reinos y provincias del Per:</p>
-
-<p>Y por cuanto nos el dicho Don Fernando de Luque nos disteis y poneis
-de puesto por vuestra parte en esta dicha compaa para gastos de la armada y
-gente que se hace para la dicha jornada y conquista del dicho reino del Per,
-veinte mill pesos en barras de oro y de cuatrocientos y cincuenta maraveds
-el peso, los cuales los recibimos luego en las dichas barras de oro que pasaron
-de vuestro poder al nuestro en presencia del escribano de esta carta, que lo
-vali y mont; y yo Hernando del Castillo doy fe que los vide pasar los veinte
-mil pesos en las dichas barras de oro y lo recibieron en mi presencia los dicho
-capitn Francisco Pizarro y Diego de Almagro y se dieron por contentos y
-pagados de ello. Y nos los dichos capitn Francisco Pizarro y Diego de Almagro
-ponemos de nuestra parte en esta dicha compaa la merced que tenemos
-del dicho seor gobernador y que la dicha conquista y reino que descubriremos
-de la tierra del dicho Per, que en nombre de S. M. nos ha hecho, y las
-dems mercedes que nos hiciere y acrescentare S. M. y los de su Consejo de
-las Indias de aqu adelante para que de todo goceis y hayais vuestra tercera
-parte, sin que en cosa alguna hayamos de tener ms parte alguno de<span class="pagenum"><a name="Page_626" id="Page_626">[626]</a></span>
-nos, el uno que el otro, sino que hayamos de todo ello partes iguales. Y ms
-ponemos en esta dicha compaa nuestras personas y el haber de hacer la dicha
-conquista y descubrimiento con asistir con ellas en la guerra todo el
-tiempo que se tardare en conquistar, y ganar y poblar el dicho reino del Per,
-sin que por ello hayamos de llevar ninguna ventaja de lo que vos el dicho
-Fernando de Luque llevaredes, que ha de ser por iguales partes todos tres,
-as de los aprovechamientos que con nuestras personas tuvieremos y ventajas
-de las partes que nos cupieren en la guerra y en los despojos y ganancias y
-suertes que en la dicha tierra del Per hubieremos y gozaremos, y nos cupiere
-por cualquier va forma que sea as m el dicho Francisco Pizarro como
- m Diego de Almagro, habeis de haber de todo ello y es vuestro, y os lo
-daremos bien y fielmente, sin defraudaros en cosa alguna de ello, la tercera
-parte, porque desde ahora en lo que Dios Nuestro Seor nos diere, decimos
-y confesamos que es vuestro y de vuestros herederos y sucesores, de quien
-en esta dicha compaa sucediere y lo hubiere de haber, en vuestro nombre
-se lo daremos y le daremos cuenta de todo ello vos y vuestros sucesores,
-quieta y pacificamente, sin llevar ms parte cada uno de nos que vos el dicho
-Don Fernando de Luque, y quien vuestro poder hubiere y le perteneciere; y
-as de cualquier dictado y estado de seoro perpetuo, por tiempo sealado
-que S. M. nos hiciere merced en el dicho reino del Per, as m el dicho capitan
-Francisco Pizarro, m Diego de Almagro, cualquiera de nos, sea
-vuestro el tercio de toda la renta y estados y vasallos que cada uno de nos
-se nos diere hiciere merced en cualquiera manera forma que sea en el dicho
-reino del Per, por va de estado, renta, repartimiento de indios, situaciones,
-vasallos, seais seor y goceis de la tercera parte de ello como nosotros
-mismos, sin adicion ni condicion ninguna, y si la hubiere y alegaremos, yo el
-dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro, y en nuestros nombres
-nuestros herederos, que no seamos oidos en juicio ni fuera de l, y nos damos
-por condenados en todo y por todo como en esta escritura se contiene para
-lo pagar y que haya efecto; y yo el dicho Don Fernando de Luque hago la
-dicha compaa en la forma y manera que de suso est declarado, y doy los
-veinte mil pesos de buen oro para el dicho descubrimiento y conquista del
-dicho reino del Per, prdida ganancia, como Dios Nuestro Seor sea
-servido, y de lo sucedido en dicho descubrimiento de la dicha gobernacion y
-tierra, he yo de gozar y haber la tercera parte, y la otra tercera para el capitan
-Francisco Pizarro, y la otra tercera para Diego de Almagro, sin que el uno
-lleve ms que el otro as de estado de seor como de repartimiento de indios
-perpetuos, como de tierras y solares, y heredades, como de tesoros y escondijos
-encubiertos, como de cualquier riqueza aprovechamiento de oro, plata,
-perlas, esmeraldas, diamantes y rubes y de cualquier estado y condicion que
-sea, que los dichos capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro hayais y
-tengais en el dicho reino del Per me habeis de dar la tercera parte. Y nos
-el dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro decimos que aceptamos
-la dicha compaa y la hacemos con el dicho Don Fernando de Luque
-de la forma y manera que lo pide l y lo declara para que todos por iguales<span class="pagenum"><a name="Page_627" id="Page_627">[627]</a></span>
-partes hayamos en todo y por todo, as de estados perpetuos que S. M. nos
-hiciese mercedes en vasallos indios en otras cualesquiera rentas, goce el
-derecho Don Fernando de Luque, y haga la dicha tercia parte de todo ello
-enteramente y goce de ello como cosa suya desde el dia que su Magestad nos
-hiciese cualesquiera mercedes como dicho es. Y para mayor verdad y seguridad
-de esta escritura de compaa y de todo lo en ella contenido, y que os
-acudiremos y pagaremos nos los dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de
-Almagro vos el dicho D. Fernando de Luque con la tercia parte de todo lo
-que se hubiere y descubriere, y nosotros hubieremos por cualquier va y forma
-que sea; para mayor fuerza de que lo cumpliremos como en esta escritura
-se contiene, juramos Dios Nuestro Seor y los Santos Evangelios donde
-ms largamente son escritos y estn en este libro Misal, donde pusieron sus
-manos el dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro, hicieron la
-seal de la cruz en semejanza de esta + con sus dedos de la mano en presencia
-de mi el presente escribano, y dijeron que guardarn y cumplirn esta
-dicha compaa y escritura en todo y por todo, como en ella se contiene, sopena
-de infames y malos cristianos, y caer en caso de menos valer, y que Dios
-se lo demande mal y caramente; y dijeron el dicho capitan Francisco Pizarro
-y Diego de Almagro, amn; y as lo juramos y le daremos el tercio de todo lo
-que descubrieremos y conquistaremos y poblaremos en el dicho reino y tierra
-del Per; y que goce de ello como nuestras personas en todo aquello en
-que fuere nuestro y tuvieremos parte como dicho es en esta dicha escriptura, y
-nos obligamos de acudir con ello vos el dicho Don Fernando de Luque y
-quien en vuestro nombre le perteneciere y hubiere de haber, y les daremos
-cuenta con pago de todo ello cada y cuando que se nos pidiere, hecho el dicho
-descubrimiento y conquista y poblacion del dicho reino y tierra del Per; y
-prometemos que en la dicha conquista y descubrimiento nos ocuparemos y trabajaremos
-con nuestras personas sin ocuparnos en otra cosa hasta que se conquiste
-la tierra y se ganare; y si no lo hicieremos, seamos castigados por todo
-rigor de justicia por infames y perjuros; seamos obligados volver vos el
-dicho Don Fernando de Luque los dichos veinte mil pesos de oro que de vos
-recibimos. Y para lo cumplir y pagar y haber por firme todo lo en esta escriptura
-contenido, cada uno por lo que le toca renunciaron todas y cualesquier
-leyes y ordenamientos y pramaticas y otras cualesquier constituciones, ordenanzas
-que estn fechas en su favor, y cualesquiera de ellos para que aunque
-las pidan y aleguen, que no les valga. Y valga esta escriptura dicha, y todo lo en
-ella contenido, y traiga aparejada y lista la debida ejecucin as en sus personas
-y bienes habidos y por haber, segun dicho es y dieron poder cumplido cualesquier
-justicia y jueces de S. M. para que por todo rigor y ms breve remedio
-de derecho les compelen y apremien lo as cumplir y pagar, como si lo que
-dicho es fuese sentencia definitiva de juez competente pasada en cosa juzgada;
-y renunciaron cualesquier leyes y derechos que en su favor hablan, especialmente
-la ley que dice: Que general renunciacion de leyes no vale. Que es fecha
-en la ciudad de Panam diez das del mes de marzo, ao del nacimiento
-de Nuestro Salvador Jesucristo de mil quinientos veinte y seis aos: testigos<span class="pagenum"><a name="Page_628" id="Page_628">[628]</a></span>
-que fueron presentes lo que dicho es, Joan de Pans, y Alvaro del Quiro, y
-Joan de Vallejo, vecinos de la ciudad de Panam, y firm el dicho Don Fernando
-de Luque y porque no saben firmar el dicho capitan Francisco Pizarro y
-Diego de Almagro, firmaron por ellos en el registro de esta carta Joan de
-Pans y Alvaro del Quiro, los cuales otorgantes yo el presente escribano
-doy fe que conozco.&mdash;Don Fernando de Luque.&mdash;A su ruego de Francisco
-Pizarro, Joan de Pans.&mdash;A su ruego de Diego de Almagro, Alvaro
-del Quiro.&mdash;E yo Hernando del Castillo, escribano de S. M. y escribano
-pblico y del nmero de esta ciudad de Panam, presente fu al otorgamiento
-de esta carta y la fice escribir en estas cuatro fojas con esta, y por
-ende fice aqu este mi signo tal en testimonio de verdad.&mdash;Hernando del
-Castillo, escribano pblico.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_629" id="Page_629">[629]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="Ae">E</h3></div>
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Carta del licenciado Cristbal Vaca de Castro al emperador Don
-Carlos, participndole el asesinato del marqus Don Francisco
-Pizarro y la rebelin de Don Diego de Almagro, el Mozo.</span>&mdash;Quito,
-15 de noviembre de 1541<a name="FNanchor_879" id="FNanchor_879" href="#Footnote_879" class="fnanchor">[879]</a>.</p>
-
-
-<p class="i3 p2">Sacra Cesarea Catholica Magestad:</p>
-
-<p>Por otras he escrito V. M. como fu Dios servido que en el galeon en
-que venia de Panam, no pudiese tomar la tierra del Per por la via de
-Puerto Viejo, y arrib un puerto de Andagoya, que se dice la Buena
-Ventura, desde donde se viene esta tierra por la governaion de Popayn;
-y cmo en Cali estove tres meses la muerte, y de all, durante la
-enfermedad, puse en paz los governadores Venalcaar y Andagoya, que
-estavan para se matar; y luego que enbi al puerto que he dicho, enbi
-una caravela Lima y puertos del Per que supiesen cmo avia llegado
-all; y desde Cali hize mensagero por tierra hasta aqu, Quito, para que
-desde aqu se enbiasen las cartas Lima, asy se hizo.</p>
-
-<p>Antes que llegase esta iudad, supe cmo los de Chile y parte de don
-Diego de Almagro habian muerto al marqus D. Francisco Pizarro, y luego
-lo escreb V. M. por la via del puerto do arrib; despus ac, heme
-detenido algunos dias en escrevir V. M., por poder escrevir algunas cosas
-determinadas y muestra de tiempo.</p>
-
-<p>Segun he sabido por cartas de personas que estaban en compaa y conformidad
-de aquella gente y de algunos que aqu han venido, y por otras
-vias, el matar al Marqus estava acordado entre ellos dias ha, y ans a
-mucho tiempo que ellos conpran armas y an allegado s la gente que
-han podido, aunque esperavan que viniese juez y si no quitase la governaion
-luego al Marqus le degollase, matar los dos; y as tenian acordado
-de lo hazer conmigo. Despues que supieron por cartas que les escrivieron
-de corte y se lo public el Marqus y su secretario que yo no traya
-poderes para hazer lo que ellos querian y me tuvieron por muerto, executaron
-su propsito en la muerte del Marqus y en alarse con la tierra, que
-es lo que se deseavan y as lo parese por las cossas delitos que despues
-han hecho, de que dar aqu cuenta V. M.</p>
-
-<p>Un Juan de Errada, que hera como curador de Don Diego, hijo del adelantado
-Almagro, con otros diez que fueron con l, salieron de la casa de
-Don Diego, aviendo poco que el Marqus avia venido de misa, y no estavan
-con l sino su hermano Franisco Martn y un Francisco de Chaves, y fueron
-dando bozes por la calle mueran traidores, sacadas las espadas y armadas
-dos vallestas y un arcabuz; y entrando en la casa del Marqus, topa<span class="pagenum"><a name="Page_630" id="Page_630">[630]</a></span>ron
-en la escalera con Francisco de Chaves, que se yva su casa, y all le
-mataron, y dos criados suyos; y entre tanto el Marqus se visti unas coraas;
-y dos pajes que defendian la camara do estava, los mataron, y despues
-al Marqus con un pasador que le dieron por los pechos, y al Francisco
-Martn tanbien; y el Marqus se defendi valientemente y mat uno de los
-contrarios; y entre tanto que esto pasava, el Don Diego con algunos de acavallo
-por las calles, que no saliese nadie de sus casas ympedir aquel hecho;
-y luego hizieron resebir por governador al Don Diego; y los que en el
-cabildo contradixeron, que fu el lienciado Benito de Caravajal y Diego de
-Aguero, los prendieron y quisieron degollar; y hecharon al Marqus y su
-hermano en la Plaa cabe la picota, como dos hombres comunes y mal hechores,
-y alli estovieron hasta la tarde, que un Barbaran los hech en una sepoltura
-entrambos. Saquearon las casas de Francisco Martn y de Francisco
-de Chaves y de Antonio Picado; tomaron las naos que estavan en el puerto
-y les quitaron las velas y timones; tomaron todos los de la iudad los cavallos
- armas; no les dan lugar que hombre ninguno salga fuera; tienen guardas
-en los caminos; degollaron publicamente un Horiguela, dos tres das
-despues que lleg Lima de Panam, dizen que porque los llam traydores
-y por alborotador; dzese que han hecho lo mismo de Picado; tienen
-voluntad y ponenlo por obra de hazer lo mismo con los amigos y parte
-del Marqus. Y sabiendo mi venida, no han enbiado ni escrito, antes enbiaron
- un Garia de Alvarado los pueblos de la costa, Truxillo y Piura,
-con iento y inquenta hombres, en un galeon grande, que era del Marqus,
-para me prender, y sino hiziera lo que ellos querian, matarme; y all tom las
-armas y cavallos los vezinos, muchos el oro plata todos los dineros
-que all hallaron de difuntos, que algunos, Mauelas y otros, avian allegado;
-y en el camino prendieron un Cabrera con otros veynte inco que venian
-para m, al Cabrera un Bozmediano y un Villegas degollaron en San
-Miguel publicamente, y tambien diz que por alborotadores, que por tales tienen
- todos los que quieren servir V. M. Dzese que un Caeres un Cardenas,
-que llevaban en el galeon presos avian degollado en Truxillo; prendieron
- un lienciado Leon, que venia agora de Espaa, en San Miguel, que hazia lo
-que all tocava en servicio de V. M., y muy bien.</p>
-
-<p>Dicen que han enbiado V. M., y publican que para que los perdone y
-haga meredes; y esta ni es fidelidad ni voluntad de obedeser, syno dar manera
-de dilain en el obedeser las provisiones que yo trayo de V. M., entre
-el yr y venir, y rehazerse en este tiempo para su proposito, si pudiesen. Esto
-es lo que, de su parte de estos, se hecho hasta agora.</p>
-
-<p>Lo que de mi parte se hecho es, que luego que supe, aunque por ynierta
-nueva, en Popayn, la muerte del Marqus, escrev al governador Venalcaar
-que no se fuese de Cali hasta ver otra mia; escriviome que l la tenia
-por ierta y por esto queria venir Quito comigo: as lo hizo, puesto que me
-a detenido aqu algunos dias esperndole.</p>
-
-<p>Despues que supe la certinidad de la muerte del Marqus, escrev luego
-y enbi mensageros los capitanes que estavan en entradas desta parte de<span class="pagenum"><a name="Page_631" id="Page_631">[631]</a></span>
-Lima, Alonso de Alvarado que estava en los Chachapoyas, a un capitan
-Juan Prez, que estava ay erca, a un Verdugo, que a dereado ierta fortaleza
-cabe Caxamalca y est dentro con quarenta hombres, con yntenion de
-defenderse de los de Chile, sy viniesen; y al capitan Vergara, que estava en
-los Bracamoros. Y todos han holgado mucho con saber mi venida, y anme
-respondido que estavan todos aparejados para se juntar comigo en el camino,
- do yo les escriviere, y con mucha afiion de servir a V. M. Al capitan Alonso
-de Alvarado enbi Don Diego de Almagro requerir que se juntase con l;
- mandandoselo como governador, l les respondi que fuesen para traydores,
-que el avia de servir V. M.; y as me a escripto que, aunque viniesen
-todos contra l, tenia aparejo para se defender; y lo mismo me escribi el
-cabildo de la Frontera, un lugar que se a poblado en los Chachapoyas.</p>
-
-<p>Screvi luego asimismo al cabildo del Cuzco y personas particulares, y enbi
-el traslado autntico por dos escribanos de la provision de governador
-que V. M. fu servido de darme y el testimonio de cmo aqu fuy resebido
-por ella, y poder para la presentar y requerir. Escrev un capitan Per Alvarez
-Holgun, que estava con iento inquenta hombres en la tierra del Cuzco,
-que yva una entrada; y despues escrev Lima y enbi el mismo despacho
-por quatro vias, con cartas para el cabildo y para otras personas que solan
-ser de su parte, y agora les son contrarios, como es Gomez de Alvarado y
-otras personas de calidad. Escrev al Don Diego y enbi dos personas la iudad
-por espas, para que me escrivan lo que pasa venga uno; presto me vern
-de todos respuestas; y escrev los pueblos de la costa y personas particulares
-della, y estaran todas de seruicio de V. M.</p>
-
-<p>Y la gente que deste recaudo y provision se podrn juntar comigo, son el
-governador Venalcaar, que traido quarenta hombres, y a enbiado por otros
-iento; alcanarme an en el camino, segun l dize. Muestra mucha voluntad
-de servir V. M. De los capitanes Alonso de Alvarado y Juan Perez y Verdugo,
-dozientos; del capitan Vergara, iento; de esta iudad, con la copia de gente
-que ha venido se juntar comigo y servir V. M., saldrn ms de dozientos;
-de los pueblos de la costa, con algunos pueblos de los de la sierra gente
-que se an ydo all al tiempo que vino la costa Garca de Alvarado, iento y
-inquenta onbres y tengo por ierto que aercandome hzia Lima, en Truxillo
- Caxamalca se me vern copia de gentes; por que, lo que entiendo, hasta
-las piedras se queran levantar contra esta gente, y lo que me han escripto,
-personas de credito, mucha de la gente que est con el don Diego, sabido que
-voy y llevo poder de governador, tienen voluntad de se venir para mi, y as lo
-dicen publicamente al don Diego; y para esto se dar en Lima de mi parte la
-manera que conviniere. Todas andan haziendo ynformaiones que no fueron
-en la muerte del Marqus.</p>
-
-<p>Dems desto, espero alguna gente de Panam y Nicaragua, adonde enbi
-personas de recaudo por armas y cavallos, porque supe que en los que se avian
-de juntar conmigo avia falta de estas cosas, y provey que traxesen dos navos
-con la gente que estoviese aparejada, para seorear la costa y que no se vayan
-estos ni hagan los daos que hazen. Escrev a los oydores al governador de<span class="pagenum"><a name="Page_632" id="Page_632">[632]</a></span>
-Nicaragua Guatimala Mexico que, si por all fuesen personas de ac, les
-prendiesen secrestasen sus bienes lo que llevasen, hasta hazerlo saber
-V. M., se me escriviese.</p>
-
-<p>A Gonalo Piarro, que es entrado la Canela con dozientos hombres
-bien aderezados, enbi llamar con quarenta hombres bien armados, y no pudieron
-yr ms de treynta quarenta leguas, por estar toda la tierra de guerra, y
-supieron cmo Gonalo de Piarro est ya tan adentro y tan lejos de aqu, que,
-si no enbiase tantos como l llevaua y con tan buen recaudo, no podra aprovechar
-de alcanarles, ni pasar adelante, porque la tierra est toda de guerra y
-los ros grandes y el camino lexos; y porque todavia fuera poner en aventura la
-gente que esto enbiase, y la tardana que podran hazer, quise ms conservar
-esto aqu, por la necesidad que al presente se muestra, y as enbi que se viniesen
-los quarenta hombres, que no podan pasar adelante.</p>
-
-<p>En el Cuzco resibieron don Diego por Gobernador, y algunos vezinos
-se salieron, y subedido, que despues que llegaron mis cartas y despachos,
-que se meti dentro Pero Alvarez Holgun, con la gente que tena y un capitan
-de arcabuzeros Pedro de Castro un capitan Diego de Rojas, con la gente que
-tenia, un Gomez de Tordoya otros, toda la gente de los Charcas Arequipa,
-que qued despoblada; y enbiaron llamar Pero Anzures, que estava
-en ierta entrada erca, un Don Alonso de Montemayor, que yva con ien
-honbres de parte de don Diego al Cuzco, y le prendieron, y alguna gente de
-la que con l yva, se fu al Cuzco de su voluntad. A se sabido esto por cartas de
-Lima, que an venido a Truxillo San Miguel porque por parte de don
-Diego se enbi llamar Gara de Alvarado, que estava en la costa, como
-he dicho, con gente, diziendole lo que pasaba en el Cuzco, que fuese luego,
-porque el don Diego, con toda su compaa queria yr sobre l, diziendo que
-estava alado, como si fuera por el turco, estando en servicio de V. M.; y
-as se parti el Gara de Alvarado con toda su gente para Lima. Dizen que
-ay en el Cuzco quinientos hombres y muy bien armados y mill negros y
-con sesenta pieas de artilleria; porque, dems de la que all avia, se llev
-toda la que traxo Arequipa una nao gruesa bien armada, de las del obispo de
-Plasenia, que pas el Estrecho y qued all en Arequipa; y ms una pipa de
-plvora que traya; dems de traer consigo un Candia, que hace cada da muniion.
-El don Diego y sus prinipales no pueden sacar la gente de Lima, que
-dizen que no quieren yr ni pelear contra christianos: esto me escrivi agora
-un Aguilera, de Guamachuco, que vino all poco ha de Lima, y otras personas,
-por cosa ierta.</p>
-
-<p>Y lo que ac parese y se puede colegir de todo, es, aunque el fin de la guerra
-es dudoso, que estos no se pueden sustentar, porque, si van al Cuzco, puedoles
-tomar las espaldas la tierra, sy vienen esta parte, los del Cuzco hazen
-lo mismo; si estan quedos, juntamonos los unos y los otros y somos dos tantos;
-y aunque tomasen el Cuzco, que no se sabe cmo, segund son muchos aperebidos
-los de dentro, ay muchas causas para que sea tan reido el negocio,
-que los de Chile an de perder mucha parte de su gente, y aunque sea poca, no
-queda para sostener ni hazer rostro, y los que quedaren del Cuzco se an de<span class="pagenum"><a name="Page_633" id="Page_633">[633]</a></span>
-juntar comigo, porque saben que, de los que tomaren, no an de dexar ninguno.</p>
-
-<p>Esto es, en caso que, los de don Diego no se viniesen para m algunos, que
-creo que sern muchos. Y como yo tenga de mi parte razon y justiia, quien
-Nuestro Seor Dios siempre corresponde, y la boz de V. M., tengo confiana
-que har justicia destos, tan exemplar como latroidad de sus delitos lo requieren,
-sin rompimiento ni batalla, que esta se de escusar de mi parte lo que
-pudiere.</p>
-
-<p>Tengo en mi compaa capitanes y personas cuerdas, sin las que se me
-an de juntar, y esperimentados, que se an hallado en la tierra cosas en ella
-acaeidas y en otras conquistas, servidores de V. M.; y ans, todo lo de a se
-tratar con la buena diligenia y buen consejo que ser pudiere, para dar
- V. M. la cuenta que soy obligado.</p>
-
-<p>Aunque yo tena gran pena del trastorno de mi jornada, parese, segund
-muestran los negoios, guiada por Dios; porque executar esta gente la desverguena
-que tenian conertada, la tierra se perdia, y en venir por este puerto
-de Quito, se podido hazer y proveer lo que conviene, sin estorvo, que
-ninguna parte llegara que lo pudiera hazer.</p>
-
-<p>En las cosas que se an de hazer ac se entender, dando lugar el tiempo.
-Aqu se comenado tomar quenta los ofiiales que agora ay, y todo anda
-mal parado, porque, desde que se gan la tierra, no se tomado cuenta y son
-muertos los oficiales syn tener fianas. A los principios no hubo libros de
-cuentas, syno papeles; dizen que no avia papel en la tierra, sacarse en limpio
-lo posible y enbiar V. M. la relain de la cuenta y cobrana; y estando pacfica
-esta tierra, que ser presto, plaziendo Dios, queda aparejada para se
-poblar y hordenar lo de la hazienda, de manera que V. M. lleve ms que hasta
-aqu; y tambien lo que toca la justiia y chistiandad y reformacion de la tierra,
-que hasta agora est hecho poco; deve aver sido la causa, las alteraiones que
-ha avido.</p>
-
-<p>A lo que he entendido desta provincia y Tierra Firme, me parese que estaria
-mejor el Audienia en esta que en Panam, porque casi todos los pleitos
-de all son de esta tierra, y de Panam y Nicaragua vienen aqu dos vees en
-el ao con su mercaduria, y podrian enbiar sus causas; y Cartagena, tan bien
-le est yr Santo Domingo como Panam, que con vendoval, es tan poco yr
-all, como al Nombre de Dios, y muy pocas causas vienen de all Panam,
-porque muchos de los que van pleitos Panam se mueren de la enfermedad
-que all ay, y si el pleito es largo no pueden all asistir por la careza de
-la tierra y en esta provincia haria mucho provecho el Audiencia. V. M. provea
-lo que ms fuere servido que ser lo mejor.</p>
-
-<p>Dizcese tambien ac, que all se trabta de la entrada donde se tiene por
-ierto que ay lamina de esmeraldas. Sepa V. M. que ay ac quien la tome y
-lo haga bien su costa syn partidos, sino que pueble la tierra y se reparta, y la
-mina quede por de V. M.; y para que se vea quan bien la busca, que ponga yo
-un vehedor dos. En semejantes cosas y otras que de ac se podrn pedir y
-escrevir V. M. se detenga hasta escrevirme, porque de todo podr enbiar desde
-ac ierta relaion y lo que mi paresiere, sy V. M. mandare.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_634" id="Page_634">[634]</a></span></p>
-
-<p>Llegado aqu con esta carta, vino mi un mensagero de don Diego de
-Almagro y truxo solas dos cartas; una suya y otra del lienciado Rodrigo Nio,
-que agora vino de Espaa luego fu ser regente de don Diego. Lo que la
-carta de don Diego, en efecto, dezia es, contar las causas que huvo para la
-muerte del Marqus, y no concluye en que yo vaya ni obedeser, sino que
-mirado por mi lo uno y lo otro, haga lo que fuere serviio de Dios y de V. M.
-Quando este mensagero de all parti, no heran llegados los mios, segund l
-dize. Escribeme el Rodrigo Nio, entre otros desvarios, que no vaya yo all
-hasta que venga respuesta de V. M., porque vea la voluntad que estos tienen,
-yo respond todo lo que convenia, y en esto no ay ms que dezir. De Truxillio
-y de otras partes me an escripto el don Diego y sus secazes enbian mi
- Francisco de Barrionuevo y un Oate. Dios lo guie todo su serviio y
-al de V. M., y como convenga al bien desta tierra.</p>
-
-<p>Los yndios de la ysla de la Puna mataron un epeda que los tenia cargo;
-dizenme que su culpa. Luego se porn en ello remedio, y, para lo uno y lo
-otro partir de aqu en fin deste mes, plaziendo Dios. El qual guarde y prospere
-la vida ymperial estado de V. M. Desta iudad de Quito quince de
-noviembre deste ao de 1541 aos.</p>
-
-<p>De algunas cosas, que por ac conviene se dn provisiones y cartas, se
-dar all noticia V. M. y Consejo. Suplica V. M. las mande despachar.</p>
-
-<p>Agora me an escrito que pas una caravela por Paita, que venia de Lima,
-y que venia en ella el obispo del Cuzco y un dotor Velazquez, casado con
-una su hermana; fu teniente general del Marqus. Dizenme que viene
-huyendo para m: no s lo ierto.</p>
-
-<p>De Vuestra Cesarea Catholica Magestad, humill criado y servidor que sus
-Reales pies y manos beso.&mdash;El lienciado Vaca de Castro.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_635" id="Page_635">[635]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="Af">F</h3></div>
-
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Carta del virrey D. Antonio de Mendoza al emperador D. Carlos,
-contestando a un mandato de S. M. relativo al repartimiento de
-los servicios personales en la Nueva Espaa<a name="FNanchor_880" id="FNanchor_880" href="#Footnote_880" class="fnanchor">[880]</a>.</span></p>
-
-<p class="p2 i3">Guastepeque, 10 de junio de 1549.</p>
-
-<p>Reibi la carta de V. M. hecha en Agusta XI de hebrero, y por ella me
-manda V. M. me d priesa en hazer el repartimiento. Las condiiones y particularidades
-que V. M. manda que se miren en este negoio son muchas y
-requerido tienpo para entendellas y para que aya razon de todo. Negoios de
-calidad que se an ofresido, y aver andado con poca salud, ynpedido algo
-este negoio, porque avr un ao que, estando para yr visitar la provinia de
-Guaxaca, que es lo que me falta de ver en toda esta Nueva Espaa que sea de
-calidad, me empe una enfermedad que me convino salir de Mxico y venir
- tierra caliente, y en ella me apret de arte que no se pens que escapara. Yo
-boy convalesiendo y con mejora, aunque todava estoy en la cama y me
-quedan algunas reliquias de la enfermedad, y con todo esto tengo al cabo y casi
-hecho el repartimiento; mas a venido una edula de los gobernadores en que
-por ella mandan que no se den serviios personales de yndios para hechar
-las minas, ni para sus casas, ni otros serviios y obras, y que los tales serviios
-personales se quiten de las tasaiones y se buelvan tasar y comuten en otra
-cossa: ser mucho estorvo y dilaion para lo que V. M. me tiene mandado,
-porque ser nesesario bolver hazer de nuevo lo que tena hecho, y es dar
-una buelta toda la tierra, y muy gran baja las minas de plata, las quales
-andan al presente ms prsperas que hasta aqui, y cada da se descubren en
-toda la tierra. En esta Nueva Espaa, loado Nuestro Seor, ay salud, as en los
-espaoles como en los naturales, y toda quietud y sosiego. Nuestro Seor, la
-Sacra Catholica esarea persona de V. M. guarde y ensale con acresentamiento
-de mayores reynos y seoros, commo sus criados deseamos. De Guastepeque
-10 de junio de 1549 aos.</p>
-
-<p>Sacra Catholica esarea Magestad, muy humil criado de Vuestra Sacra
-Catholica Magestad, que sus Reales pies y manos besa,</p>
-
-<p class="smcap right">D. Antonio de Mendoa.</p>
-
-
-<p class="p2"><i>Sobre.</i>&mdash;A la Sacra Catholica esarea Magestad del ynvitsimo Emperador
-Rey d'Espaa nuestro Seor<a name="FNanchor_881" id="FNanchor_881" href="#Footnote_881" class="fnanchor">[881]</a>.</p>
-
-<p class="i2 p2"><span class="pagenum"><a name="Page_636" id="Page_636">[636]</a></span>
-<span class="smcap">Carta del padre provincial Fray Alonso de la Veracruz al prncipe
-Maximiliano, suplicando suceda en el gobierno de la Nueva Espaa
-al virrey D. Antonio de Mendoza, su hijo D. Francisco.</span>&mdash;Nueva Espaa,
-1. de octubre de 1549.</p>
-
-<p class="i3 p2">Muy alto y muy poderoso Seor:</p>
-
-<p>El Spiritu Sancto sea en el alma de V. A. El oficio que al presente tengo,
-aunque indigno, de la orden de Sancto Augustin en esta Nueva Spaa, me
-fuera screvir V. A, sobre lo que veo ser necesario en estas partes, para el
-seruicio de Dios y de S. M., que como vemos que en el cuerpo natural los
-miembros de la cabeza se les comunica su ser, vivir y hobrar, no menos en un
-cuerpo mstico de republica, del bien de la cabeza los miembros redunda.</p>
-
-<p>Esta Nueva Spaa, altssimo Seor, ha tenido y tiene al presente su felicidad
-y prosperidad en estar subjecta un tan catholico Monarca y ser ac gobernada
-por D. Antonio de Mendoa; y como naturalmente las cosas deseen
-su conservacion, esta republica, callando, da bozes temiendo su <i>interitu</i>, viendo
-que su governador y cabeza est ya cargado, pesado y ms para descansar
-que para trabajar. Por tanto pide ser socorrida y ser si V. A. provea en
-estas partes, gobierne y sea visorey D. Francisco de Mendoa, hijo de D. Antonio
-de Mendoa, el qual tiene tanto ser y valor y intilligencia de los negocios
-y cosas de la tierra, que me pareze es un traslado de su padre, el qual don
-Francisco, siete annos no entiende en otra cosa sino en ver y en los negocios
-de la governacion studiar; y de verdad, poderoso Seor, que entiendo,
-si no me engao, que si tal padre otro que su hijo sucediesse, se dara con
-todo al traves; porque tengo entendido que vendra algun rey que no conociesse
- Joseph, como all en el Exodo se dize, y fatigara al pueblo de Israel,
-que a esta natural gente no la entendera ni amara, y de ay sucedera lo que
-todos los religiosos tememos; y pues Nuestro Seor provey V. A. por gobernador
-en essa vieja Spaa, en esta Nueva sea puesto quien la sustente y
-augmente en lo spiritual y tenporal, pues D. Francisco de Mendoa ni le falta
-saber, ni edad, ni las dems qualidades que en tales personas an de concurrir.
-Nuestro Seor V. A. prospere y estado acresciente su servicio. De esta Nueva
-Spaa, primero de octubre de 1549.</p>
-
-<p>Capelln de V. A.,</p>
-
-<p class="right"><span class="smcap">Fray Alonso de la Vera Cruz</span>,<br />
-Provinial.</p>
-
-<p class="p2"><i>Sobre.</i>&mdash;(Al) muy alto y poderoso Seor Prncipe Maximiliano.</p></blockquote>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_637" id="Page_637">[637]</a></span></p>
-
-
-<h3 id="Ag">G</h3></div>
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Carta del licenciado Pedro de la Gasca los prncipes de Hungra
-y Bohemia, Maximiliano y Mara, gobernadores de Espaa, dndoles
-cuenta del estado de los asuntos en el Per.</span> Puerto de la ciudad
-de Los Reyes, 6 de diciembre de 1549<a name="FNanchor_882" id="FNanchor_882" href="#Footnote_882" class="fnanchor">[882]</a>.</p>
-
-
-<p class="p2 i3">Muy altos y muy poderosos seores:</p>
-
-<p>La carta de Vuestras Altezas de XXII de hebrero deste ao, resceb XIII
-de noviembre proximo passado y muy gran favor en mostrarse Vuestras Altezas
-servidos de lo que ac se ha hecho en la pacificacion desta tierra, en la
-qual solo de my parte ha havido la fee que de buen vasallo de S. M. en my
-hay, porque todo lo demas ha hecho Dios que con my particular mano gua y
-favoresce las cosas de S. M.; y para que todo se atribuyese su divina bondad
-de quien todo bien viene, quisso escoger instrumento tan inutil como yo,
-quien nada se puede atribuyr.</p>
-
-<p>Del estado que al presente las cosas ac tienen, hago relacion los del
-Consejo de las Yndias, para que ellos, tiempo, y con menos pesadumbre
-fastidio, le dn Vuestras Altezas y por esso no torn yo en esta ms de qu
-hazerla sino que, loores Dios, estas provincias estn en mucha paz sossiego,
-y en el estado que conviene para el servicio de Dios y de S. M.; y los
-que en ellas viven, ansy espaoles como naturales, los quales, con el buen
-tractamiento que se les haze y con ver que se les guarda justicia y que son defendidos
-de los robos y desventuras passadas, se van cada da reformando y
-afficionando nuestra Santa Fee Catholica, y ansy, muchos caciques, que son
-los principales seores dellos, se han tornado christianos. Plegue Nuestro
-Seor de lo llevar adelante, y que conserve y augmente las muy altas y muy
-poderosas personas y estado de Vuestras Altezas por muchos y bienaventurados
-aos su santo servicio, como los vassallos de S. M. deseamos y hemos
-menester.</p>
-
-<p>Del puerto de la ciudad de Los Reyes, VI de diciembre de 1549.</p>
-
-<p>De Vuestras Altezas humilde siervo que sus reales manos besa.</p>
-
-<p class="right">El licenciado<br />
-<span class="smcap">Gasca</span>.</p>
-
-<p class="p2"><i>Sobre.</i> A los muy altos y muy poderosos seores (Prncipe) y Princesa,
-gobernadores de (Espaa).</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_638" id="Page_638">[638]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="Ah">H</h3></div>
-
-
-<p>El P. Jesuta Juan Ignacio Molina naci en Talca (Chile) en 1740 y muri
-en Bolonia (Italia) en 1829. Dedicse al estudio de las lenguas clsicas y tambin
-al de algunas modernas, sigui los principios filosficos de Newton y de
-Euler, desempe el cargo de bibliotecario del Colegio de los jesutas de Santiago
-y abandon a Chile despus de la supresin de la compaa en las colonias
-espaolas. Pas a Italia en 1767, establecindose al poco tiempo en
-Bolonia, donde se dedic a la enseanza. Sus obras, llenas de noticias verdaderas
-e interesantes, se intitulan: <i>Compendio di storia geografica naturale e civile
-del Regno del Chili</i> (Bologne, 1776); <i>Saggio sulla storia naturale del
-Chili</i> (Bologne, 1782), y <i>Saggio della storia civili del Chili</i> (Bologne, 1787).
-Se tradujeron al ingls, al francs y al espaol<a name="FNanchor_883" id="FNanchor_883" href="#Footnote_883" class="fnanchor">[883]</a>.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_639" id="Page_639">[639]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="Ai">I</h3></div>
-
-
-<p>Jorge Juan, de nobiliaria ascendencia levantina, naci en Novelda, villa
-perteneciente entonces al reino de Valencia y hoy la provincia de Alicante,
-el 5 de enero de 1713. Sus padres, D. Bernardo Juan y Canicia y D. Violante
-Santacilia Soler de Cornella residan de ordinario en Alicante; pero D. Violante
-fu a pasar la temporada de embarazo a una finca rstica en las inmediaciones
-de Novelda, donde di a luz al que luego haba de merecer de su
-siglo el dictado de <i>Sabio Espaol</i>.</p>
-
-<p>Hurfano de padre a los tres aos, qued bajo la tutela de unos tos suyos,
-quienes le dieron excelente educacin en Zaragoza. All estudi la <i>Gramtica
-Latina</i>.</p>
-
-<p>Como era costumbre en aquella poca que los vstagos de familias nobles
-de las naciones catlicas ingresasen en alguna orden militar, Jorge Juan, a
-los doce aos, fu llevado a Malta, en cuya ciudad recibi el hbito de dicha
-orden, una de las ms antiguas y distinguidas. Esto le oblig a permanecer
-soltero durante su vida, lo cual llevaba consigo el voto que hacan los que en
-dicha orden ingresaban.</p>
-
-<p>En Malta&mdash;segn dicen los cronistas&mdash;desempe el cargo de paje del
-Gran Maestre. Apenas hubo cumplido diez y seis aos, esto es, en 1729, se
-dirigi a Espaa, decidido a servir en la marina real. Expidisele la carta orden
-para su ingreso en la Compaa de Reales Guardias Marinas de Cdiz.
-Durante los seis meses en que no hubo vacante, asisti a la Academia, y all
-estudi Aritmtica, Geometra Elemental, Trigonometra, Esfera, Globos y Navegacin.
-Al comenzar el 1730 logr plaza y sali a campaa contra los moros
-argelinos; despus pas a Npoles en la escuadra que condujo al infante don
-Carlos para ocupar aquel trono, concurriendo, por ltimo, a la expedicin contra
-Orn.</p>
-
-<p>En este lapso de tiempo, o sea, desde 1730 hasta 1734, continu sus estudios
-de Matemticas elementales y superiores, alternndolos con las campaas martimas
-que slo se verificaban durante el verano. Dise a conocer en esos estudios
-como joven de clarsima inteligencia y de mucha aplicacin.</p>
-
-<p>Pronto se vi que estaban en lo cierto los que haban formado de Jorge
-Juan idea tan elevada. Deseando la Academia de Ciencias de Pars resolver de
-un modo definitivo el hasta entonces dudoso problema de la figura y dimensiones
-de nuestro planeta, form con tal objeto dos comisiones de eminentes
-matemticos y acadmicos para medir el grado de meridiano terrestre en las
-inmediaciones del Polo y del Ecuador, a fin de que, comparando las medidas
-resultantes, se dedujese la forma exacta de la Tierra. Los sitios que se eligieron
-para efectuar dichas operaciones fueron la Laponia del Norte y la Amrica
-Ecuatorial. Suecia quiso que su famoso astrnomo Celsio acompaase a la co<span class="pagenum"><a name="Page_640" id="Page_640">[640]</a></span>misin
-francesa encargada de operar all, y Espaa solicit que los Guardias
-Marinas de Cdiz Jorge Juan y Antonio Ulloa fuesen tambin con la comisin
-destinada a trabajar en territorio espaol<a name="FNanchor_884" id="FNanchor_884" href="#Footnote_884" class="fnanchor">[884]</a>. Contaba a la sazn Jorge Juan
-veintin aos y Antonio Ulloa diez y nueve. Para suplir esa falta de edad y
-para darles mayor representacin y carcter, fu preciso conferirles el empleo
-de teniente de navo, saltando por encima de alfrez de fragata, alfrez de navo
-y teniente de fragata, es decir, dndoles cuatro ascensos de una vez. Resolucin
-semejante revela bien a las claras el concepto que por su saber merecan
-aquellos jvenes marinos, as como el atraso de los dems elementos de
-la sociedad espaola.</p>
-
-<p>Los acadmicos franceses designados para hacer sus estudios en la Amrica
-Ecuatorial eligieron como lugar ms a propsito el territorio de Quito, que se
-halla bajo la lnea equinoccial.</p>
-
-<p>A bordo del navo <i>Conquistador</i> y de la fragata <i>Incendio</i>, salieron de Cdiz
-el 28 de mayo de 1735 Jorge Juan y Antonio Ulloa, y con ellos fu tambin
-el nuevo virrey del Per, en cuyo distrito haban de verificarse los trabajos
-cientficos. El da 9 de julio fondearon en Cartagena de Indias, donde esperaron
-cinco meses la llegada de la comisin francesa. Mientras tanto, se dedicaron
-a estudiar el pas en todos sus aspectos. Para conocer el mrito de los
-trabajos realizados por ambos, bastar leer la siguientes obras: <i>Disertacin
-histrica y geographica sobre el meridiano de demarcacin entre los dominios
-de Espaa y Portugal, y los parajes por donde passa en la Amrica Meridional,
-conforme a los tratados y derechos de cada Estado</i>. Madrid, MDCCXLIX.&mdash;<i>Noticias
-secretas de Amrica sobre el estado naval, militar y poltico de los
-reynos del Per y provincias de Quito, costa de Nueva Granada y Chile.</i>
-Londres, 1826. <i>Relacin histrica del viaje la Amrica Meridional hecho de
-orden de S. Magestad para medir algunos grados de meridiano terrestre, y
-venir por ellos en conocimiento de la verdadera figura y magnitud de la
-tierra, con otras varias observaciones astronmicas y phisicas.</i> Madrid, 1743.
-Las mencionadas obras se tradujeron a muchos idiomas extranjeros.</p>
-
-<p>Habiendo terminado sus trabajos la comisin francesa el 1745, diez aos
-despus de haber salido de Espaa nuestros jvenes marinos, los dos marcharon
-por tercera vez a Lima, ya para despedirse del virrey, ya para buscar embarcacin
-y regresar a la Pennsula. Decidieron hacer el viaje por el Cabo de
-Hornos y no por la va tan trillada del istmo de Panam. Fueron tan cautos,
-que determinaron hacer el viaje en buques diferentes, pues as evitaban el riesgo
-de que yendo en uno mismo, si se perdiese, desapareceran documentos de
-trabajos cientficos tan interesantes.</p>
-
-<p>Jorge Juan hizo el viaje de regreso en una fragata francesa. Lo mismo
-hizo Antonio Ulloa, quien fu apresado por los ingleses el 13 de agosto de
-1745 a la vista de la isla de Terranova y conducido a Inglaterra. Como era de
-esperar, no se le trat como prisionero de guerra, antes al contrario, se le<span class="pagenum"><a name="Page_641" id="Page_641">[641]</a></span>
-hizo carioso recibimiento y mereci toda clase de consideraciones en la
-Real Sociedad de Londres, que presidi el inmortal Newton.</p>
-
-<p>Por su parte Jorge Juan lleg felizmente a Brest (31 octubre 1745) y
-se dirigi a Pars, mereciendo el alto honor de que le nombrasen <i>Socio
-de la Real Academia de Ciencias</i>. All supo que la expedicin enviada a Laponia
-no haba dado resultado alguno, tal vez por lo helado y rgido de
-aquel clima. Poco importaba este contratiempo. Comparando la medida del
-grado de meridiano en el Ecuador con la obtenida en la medicin del meridiano
-de Pars, result que la Tierra era una esferoide achatada hacia los polos.</p>
-
-<p>Jorge Juan lleg a Madrid a principios del ao 1746, cuando todava no se
-conocan bien sus trabajos. Adems, despus de once aos de ausencia, hall
-cambiada completamente la corte. A Felipe V le haba sucedido Fernando VI y
-al ministro que le diera la comisin, el marqus de la Ensenada, excelente ministro
-de Marina y hombre de superiores dotes; pero&mdash;sin que conozcamos los
-motivos&mdash;poco dispuesto a favorecer la publicacin de los estudios del <i>Sabio
-Espaol</i>.</p>
-
-<p>Tentado estuvo Jorge Juan para dejar a Espaa y volverse al servicio de
-Malta. Hizo la casualidad que se enterase de ello el Teniente general D. Jos
-Pizarro, con quien trab amistad Jorge Juan en Chile. Pizarro procur disuadirle
-de resolucin tan extrema y habl a Ensenada, logrando obtener los recursos
-suficientes para la publicacin de aquellas obras, recibidas con gran
-aplauso en toda Europa.</p>
-
-<p>La Marina de Guerra espaola necesitaba adelantos y mejoras que las extranjeras
-posean. Con el encargo de estudiar los mtodos de construccin y
-tomar cuanto pudiera ser de utilidad para nuestra marina, Jorge Juan, despus
-que hubo ascendido a Capitn de Fragata, sali para Inglaterra en noviembre
-de 1748. Los constructores ingleses encontraron en el marino espaol, no aprovechado
-discpulo, sino excelente maestro.</p>
-
-<p>A su vuelta a Espaa fu ascendido a Capitn de Navo y nombrado Director
-de los Arsenales. Entonces proyect y dirigi las obras de los del Ferrol
-y Cartagena, que an hoy son admirados por su solidez y perfeccin,
-pudiendo ser considerado Jorge Juan como el fundador de aquellos establecimientos
-de construccin naval. En ellos emprendi las nuevas construcciones
-y de ellos sali aquella poderosa armada, que pocos aos despus haba de
-surcar los mares en el reinado de Carlos III.</p>
-
-<p>Obedeciendo rdenes del gobierno recorri la Pennsula de un extremo
-a otro, visitando todos los puertos y establecimientos martimos, levantando
-planos para ejecucin de obras (las que muchas, por desgracia, no se realizaron),
-y siendo por todos consultado acerca de obras hidrulicas, laboreo de
-minas y proyectos de canales y riegos.</p>
-
-<p>Se le di la comisin de estudiar la liga y afinacin de monedas y cuanto
-con su fabricacin se relaciona. Sus trabajos fueron el fundamento de la instalacin
-de la fbrica de la moneda de Madrid con arreglo a los ltimos adelantos:
-Jorge Juan puede ser considerado como el fundador de la Casa de la
-Moneda que hoy existe en la Corte. Por esta razn, cuando se edific el ba<span class="pagenum"><a name="Page_642" id="Page_642">[642]</a></span>rrio
-de Salamanca, se di el nombre de <i>Jorge Juan</i> a la calle que, partiendo
-del paseo de Recoletos, con ella confina la fachada del medioda de la Casa de
-la Moneda.</p>
-
-<p>Habiendo sido nombrado el 1751 Capitn de Guardias Marinas con residencia
-en Cdiz, entonces public el <i>Compendio de Navegacin</i>, en cuya obra
-se halla todo cuanto haba adelantado dicha ciencia hasta su tiempo. Aprovech
-su estancia en Cdiz para establecer el <i>Observatorio de San Fernando</i>,
-nico que durante mucho tiempo existi en Espaa.</p>
-
-<p>En Cdiz, y en su propia casa, di habitacin a los fundadores de una
-<i>Asamblea amistosa literaria</i>, que fu como ensayo para la Academia de Ciencias
-que se trataba de fundar en Madrid. All ley algunas memorias, de las
-cuales una le sirvi de base para la gran obra que deba inmortalizar su nombre,
-<i>El examen martimo</i>, publicada el 1771, dos aos antes de su muerte. El
-Instituto Real de Francia hubo de decir que era el tratado ms profundo y
-ms completo que se haba escrito sobre la materia.</p>
-
-<p>Nuestro querido discpulo D. Toms Abad Amors (curso de 1913 a 1914)
-escribe lo que a continuacin copiamos: Esa obra nunca bastante encomiada,
-que constituye el honor ms preciado de la cultura de nuestra patria y de nuestra
-Marina militar, marca el perodo ms culminante de la labor cientfica de
-Jorge Juan, pues en ella cre una rama importantsima de la Ciencia de la
-mecnica. Hasta entonces la construccin de los buques y su manejo haba
-sido un arte deducido de la prctica y perfeccionado por ella; pero nuestro
-sabio les di carcter cientfico, estableciendo por primera vez las bases tericas
-de la Arquitectura naval y de la Mecnica de los buques, con frmulas tan
-exactas y precisas que son al presente el fundamento de estas nuevas ciencias
-y el origen del progreso que desde aquellos tiempos ha tenido la construccin
-de los buques. Resulta, por tanto, <i>El examen martimo</i>, una produccin
-verdaderamente genial que caus completa revolucin en la ciencia naval, coloc
-a nuestro Jorge Juan a la altura de los hombres de ciencia ms eminentes
-de Europa y consolid el epteto de <i>Sabio Espaol</i> con que vena siendo
-conocido.</p>
-
-<p>En 1766 ascendi a Jefe de Escuadra y se le concedi el tratamiento de
-<i>Excelencia</i>.</p>
-
-<p>El Rey le nombr Embajador extraordinario en la Corte del Sultn de Marruecos,
-para donde sali el 15 de febrero de 1767 en compaa de Sidi-Amed-el-Gacel,
-que haba venido a Espaa con igual carcter por orden del soberano
-marroqu. Seis meses permaneci en Marruecos desempeando con tino y prudencia
-su cometido.</p>
-
-<p>A su vuelta, deseando Fernando VI mejorar la educacin de la nobleza, le
-confi la direccin del <i>Real Seminario de Nobles</i>, de la que tom posesin el
-24 de Mayo de 1770.</p>
-
-<p>Una vida de tanta actividad mental y fsica cay prematuramente en postracin
-profunda. Haca ya algunos aos que vena padeciendo de clicos biliosos
-que frecuentemente interrumpan sus tareas cientficas y le ponan en<span class="pagenum"><a name="Page_643" id="Page_643">[643]</a></span>
-trance de muerte. El 23 de junio de 1773, a los 60 aos de edad, como herido
-por un rayo, muri por una parlisis cerebral.</p>
-
-<p>Espaa entera llor la muerte del insigne hijo de Novelda. Sus funerales
-en la parroquia de San Martn fueron suntuosos. Depositado su cadver en
-una de las bvedas de dicho templo, se traslad despus a la Capilla de Nuestra
-Seora de Valbanera, que fu destruda durante la invasin francesa de
-1808. El gobierno de Jos Bonaparte proyect erigir en San Isidro un panten
-donde reposasen los restos de espaoles ilustres. En espera de que el panten
-llegara a terminarse, los de Jorge Juan se trasladaron desde su antiguo mausoleo
-a la Casa Municipal. Al erigirse, ao 1845, en la ciudad de San Carlos,
-provincia de Cdiz, el panten de Marinos ilustres, all fueron llevados los
-restos del esclarecido sabio, gloria de la Armada Espaola y de su patria.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_644" id="Page_644">[644]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="Aj">J</h3></div>
-
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Carta de Fray Francisco de Bustamante y de otros religiosos de
-la orden de San Francisco al emperador Don Carlos, exponiendo
-la necesidad de adoptar disposiciones para evitar competencias
-entre el virrey y la Audiencia de la Nueva Espaa.</span></p>
-
-
-<p class="i3 p2">Mxico, 20 de octubre de 1552.</p>
-
-<p>Sacra, Catholica, esarea, Real Magestad. Por cartas de V. M. nos ha sido
-mandado que, de lo que se ofreciere tocante vuestro Real servicio y conciencia
-y al buen gobierno destas dos repblicas espaola indiana, demos relacin.
-Ayuntados en nuestra Congregacion capitular, confiriendo sobre lo dicho,
-pareci hazer saber V. M. como al presente ay gran confusion en esta
-tierra, asi entre indios y espaoles, como entre el Vyrrey y la Audiencia. Porque
-l, como governador, quiere prover lo que le parece que ms conviene
-la utilidad y buen gobierno de la tierra, y la Audiencia, por va de appellacion,
-desaze lo que vuestro Visorrey manda y provee; de donde se sigue que los
-negocios no tienen buena expedicion, y los que tocan los yndios se haze
-pleyto ordinario dellos, y como no se saben defender, redunda en dao dellos.
-Lo otro, que la persona del visorrey, que representa la vuestra, pierde gran
-parte de la auctoridad; lo qual parece causar gran detrimento en los yndios,
- causa de tener ellos grande acatamiento y repecto al que representa la
-persona de V. M., y este pierde, viendo que la Audiencia desaze lo que el
-visorrey ha proveydo. Por lo qual, supplicamos V. M. mande declarar
-qu se estiende la Autoridad y poder de vuestro visorrey, y si proveyendo
-l como governador, ha lugar la appellacion, de lo que l proveyere, para
-vuestra Real Audiencia; porque ac parece en esto aver los ynconvenientes ya
-dichos y otros, como quiera que hasta aqui no emos sentido ni conocido de
-vuestro visorrey sino que tiene muy gran deseo y voluntad de favorecer y defender
- estos pobres naturales, y cumplir lo que V. M. le tiene encargado y
-mandado. Cuya Real Persona y felicissimo estado Nuestro Seor prospere y
-acreciente en su santo servicio, con augmento de su Santa Fee Catholica. De
-Mexico, XX de Octubre de 1552.</p>
-
-<p>De V. M. menores siervos que sus Reales Imperiales manos besan.</p>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Fray Francisco de Bustamante</span>,<br />
-Comisario general.</p>
-
-<p class="right"><span class="smcap">Fray Juan de Sant Francisco</span>,<br />
-Minister provincialis.</p>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Fray Diego de Olarte</span>,<br />
-Guardian de Mxico.</p>
-
-<p class="i2 smcap">Fray Juan de Gaona.<br />
-Fray Antonio de ibdad Rodrigo.<br />
-Fray Toribio Motolina.<br />
-Fray Juan de Ribas.<br />
-Fray Juan Focher.<br />
-Fray Bernardino de Sahagun.</p>
-
-
-<p class="p2"><i>Sobre.</i>&mdash;A la Sacra Catholica Magestad del ynvictissimo Emperador Rey
-nuestro Seor. En su Real Consejo de Indias<a name="FNanchor_885" id="FNanchor_885" href="#Footnote_885" class="fnanchor">[885]</a>.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_645" id="Page_645">[645]</a></span></p>
-
-
-<h3 id="Al">L</h3></div>
-
-<p class="center p2"><i>Virreyes de Mxico.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="virreyes" class="t01">
-
-
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Antonio de Mendoza (1535-1550).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis de Velasco (1550-1564).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gastn de Peralta (1566-1568).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn Enrquez de Almansa (1568-1580).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lorenzo Surez de Mendoza (1580-1583).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Moya de Contreras (1584-1585).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alvaro Manrique de Ziga (1585-1590).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis de Velasco (1590-1595).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gaspar de Ziga y Acevedo (1595-1603).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Mendoza y Luna (1603-1607).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis de Velasco (1607-1611).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Garca Guerra (1611-1612).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Fernndez de Crdoba (1612-1621).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Carrillo de Mendoza Pimentel (1621-1624).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rodrigo Pacheco Osorio (1624-1635).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lope Dez de Armendriz (1635-1640).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Lpez Pacheco Cabrera (1640-1642).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Palafox y Mendoza (1642).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Garca Sarmiento de Sotomayor (1642-1648).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Marcos de Torres Rueda (1648-1649).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis Enrquez de Guzmn (1650-1653).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Fernndez de la Cueva (1653-1660).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Leyva y de la Cerda (1660-1664).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Osorio de Escobar y Llamas (1664).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Sebastin de Toledo (1664-1674).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Nuo Coln de Portugal (1674).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Payo Enrquez de Ribera (1674-1680).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Toms Antonio de la Cerda y Aragn (1680-1686).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Melchor Portocarrero Laso de la Vega (1687-1688).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gaspar de la Cerda Silva y Mendoza (1688-1696)</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Ortega Montas (1696-1697).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Sarmiento Valladares (1697-1701).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Ortega Montas (1701-1702).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Fernndez de la Cueva Enrquez (1702-1711).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de Alencastre Noroa y Silva (1711-1716).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Baltasar de Ziga (1716-1722).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Acua (1722-1734).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Antonio de Vizarrn (1734-1740).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Castro y Figueroa (1740-1742)</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Cebrin y Agustn (1742-1746).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco de Gemes Horcasitas (1746-1755).<span class="pagenum"><a name="Page_646" id="Page_646">[646]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Agustn de Ahumada y Villaln (1755-1760).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Cagigal de la Vega (1760).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Joaqun de Monserrat (1760-1766).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Carlos Francisco de Croix (1766-1771).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Mara de Bucareli y Ursa (1771-1779).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn de Mayorga (1779-1783).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Matas de Glvez (1783-1784).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bernardo de Glvez (1785-1786).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Nez de Haro y Peralta (1787).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Antonio Flores (1787-1789).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Vicente de Gemes (1789-1794).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de la Grua Talamanca (1794-1798).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Jos de Azanza (1798-1800).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Flix Berenguer de Marquina (1800-1803).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos de Iturrigaray (1803-1808).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Garibay (1808-1809).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Javier Lizana y Beaumont (1809-1810).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Javier Venegas (1810-1813).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Flix Mara Calleja del Rey (1813-1816).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Ruiz de Apodaca (1816-1821).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan O'Donoj (1821).</td></tr>
-</table>
-
-
-<p class="center"><i>Virreyes y Capitanes Generales que hubo en el Per hasta la penltima dcada
-del siglo XVIII.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="virreyes2" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Francisco Pizarro (1529-1541).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Cristbal Vaca de Castro (1541-1544).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Blasco Nez Vela, primero que llev el ttulo de virrey (1544-1546).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de La Gasca (1546-1550).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio de Mendoza (1551-1552).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Andrs Hurtado de Mendoza (1555-1561).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Lpez de Ziga y Velasco (1561-1564).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lope Garca de Castro (1566-1569).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco de Toledo (1569-1581).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn Henrquez (1581-1583).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de Torres y Portugal (1584-1589).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Garca Hurtado de Mendoza (1590-1596).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis de Velasco (1596-1604).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gaspar de Ziga y Acebedo (1604-1606.)</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Mendoza y Luna (1607-1615).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco de Borja y Aragn (1615-1621).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Fernndez de Crdoba (1622-1629).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jernimo Fernndez de Cabrera Bobadilla y Mendoza (1629-1639).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Toledo y Leiva (1639-1648).<span class="pagenum"><a name="Page_647" id="Page_647">[647]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Garca Sarmiento de Sotomayor (1648-1655).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis Henrquez de Guzmn (1655-1661).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego de Benavides y de la Cueva (1661-1666).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Fernndez de Castro y Andrade (1667-1672).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Baltasar de la Cueva Henrquez y Saavedra (1674-1678).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Melchor de Lin y Cisneros (1678-1681).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Melchor de Navarra y Rocafull (1681-1689).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Melchor Portocarrero Laso de la Vega (1689-1706).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Ons de Santa Pau Olim de Semanat y de Lanuza (1706-1710).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Ladrn de Guevara (1710-1716).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Diego Morcillo Rubio de Aun (1716).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Carmine Nicols Caracciolo (1716-1720).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Diego Morcillo Rubio de Aun (1720-1724).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos de Armendariz (1724-1736).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Jos de Mendoza Camacho y Sotomayor (1736-1745).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Manso de Velasco (1745-1761).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de Amat Juniet Planella Aimesic y Santa Pau (1761-1775).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de Guirior (1775-1780).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Agustn de Juregui (1780-1784).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Teodoro de Croix (1784-1790)<a name="FNanchor_886" id="FNanchor_886" href="#Footnote_886" class="fnanchor">[886]</a>.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray D. Francisco Gil y Lemos (1790-1796).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ambrosio de O'Higgins (1796-1801).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gabriel de Avils (1801-1806).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Fernando de Abascal (1806-1816).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Joaqun de Pezuela y Snchez (1816-1821).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos de la Serna Hinojosa (1821-1824).</td></tr>
-</table>
-
-
-<p class="center"><i>Presidentes que hubo en Quito desde la conquista hasta fines del ao 1811.</i></p>
-
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="presidentes" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Fernando Santilln (1564-1571).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lope Daz Armendriz (1571-1575).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Garca de Valverde (1575-1578).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Narvez (1578-1581).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Martnez de Landecho (1582-1587).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Barros de Santilln (1587).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Esteban Maran (interino).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel de Ibarra (1600).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Fernndez de Recalde (1609-1615).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Murga (1616-1636).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Prez de Salazar (1637-1641).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Lizarazu (1644-1645).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn Arriola (1648-1655).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Vzquez de Velasco (1655-1661).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Fernndez de Heredia (1663-1665).<span class="pagenum"><a name="Page_648" id="Page_648">[648]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego del Corro (1670-1672).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Pea Montenegro (1672-1678).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Munive (1678-1691).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Mateo de la Mata Ponce de Len (1691).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Lpez Dicastillo (1703).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Sarsaya (1707).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Santiago de Larrain (1715).</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Por Real Cdula (1717) se suprimieron las Audiencias de Quito y de Panam,
-dejando slo la de Santa Fe. Establecise el Virreinato de Santa Fe. Restablecida
-en 1722 la Audiencia de Quito, se nombr presidente al citado Larrain.</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Dionisio de Alcedo y Herrera (1729-1736).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos de Araujo y Ro (1736-1743).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Rubio de Arvalo (1743-1745).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando Snchez de Orellana (1745).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Po Montufar y Frajo (1753).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Rubio de Arvalo, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio de Zelaya y Vergara (1766-1767).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Dibuja (1767-1778).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Garca de Len y Pizarro (1778-1784).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Jos Villaluenga y Martil (1784-1790).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Antonio Mon y Velarde (1790-1791).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis Muoz de Guzmn (1791-1798).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Barn de Carandolet (1798 1807).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Antonio Nieto (1807-1808).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de Uries (1808-1811)<a name="FNanchor_887" id="FNanchor_887" href="#Footnote_887" class="fnanchor">[887]</a>.</td></tr>
-</table>
-
-
-<p class="center"><i>Gobernadores de la isla de Puerto Rico hasta mediados del siglo XIX.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="governadores" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Cristbal de Sotomayor.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Cern, desde 1509.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Ponce de Len, hasta 1512.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Cern, hasta 1514.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">El Comendador Moscoso, parte del ao 1514.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Cristbal de Mendoza, hasta 1516.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">El licenciado Velzquez, hasta 1520.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Moreno.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Manuel de Olando.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">El licenciado Antonio de la Gama, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Cspedes, hasta 1581.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Melndez Valds, en 1583.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Xuarez, en 1593.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Mercado, en 1599.<span class="pagenum"><a name="Page_649" id="Page_649">[649]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sancho Ochoa de Castro, en 1602.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gabriel de Rojas, en 1603.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Felipe Beaumont y Navarro, en 1614.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Vargas, en 1620.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Haro, en 1625.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Enrique Henrquez, en 1630.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Iigo de la Mota, en 1635.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de la Riva-Agero, en 1645.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Agustn de Silva, en 1656.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Prez de Guzmn, en 1661.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gernimo de Velasco, en 1664.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gaspar de Arteaga, en 1670.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Robladillo, en 1674, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Baltasar Figueroa, en 1674, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Campo, en 1675.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Robles, en 1678.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gaspar de Andino, en 1683.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gaspar de Arredondo, desde 1690 hasta 1695.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Toms Franco, hasta 1698.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Robles, hasta 1699, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gaspar de Arredondo, en 1699.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gabriel Gutirrez de Rivas, desde 1700 hasta 1702.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Villarn, hasta 1703, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Snchez, en 1703, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Arroyo, hasta 1705.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Morla, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Granados, hasta 1720.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Mendizbal, hasta 1724.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Matas Abada, hasta 1731.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Domingo Nanclares, hasta 1743.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Colomo, en 1743.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Agustn Pareja, hasta 1751.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Matas Bravo, hasta 1755.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Mateo de Guazo.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Felipe Ramrez.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Marcos Vergara, en 1766.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Tentor, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel de Muesas, hasta 1775.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Dufresne, hasta 1783.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Dabn, hasta 1789.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Vitriz, hasta 1792.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Torralba, hasta 1795.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ramn de Castro, hasta 1804.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Toribio de Montes, hasta 1809.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Salvador Melndez, hasta 1820.<span class="pagenum"><a name="Page_650" id="Page_650">[650]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Vasco y Pascual, en 1820.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gonzalo Arstegui, hasta 1822.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Navarro, en 1822, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel de la Torre, hasta 1837.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Moreda, hasta 1837.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Lpez Baos, hasta 1840.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Santiago Mndez Vigo, hasta 1844.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Conde de Mirasol, hasta 1847.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Prim, hasta 1848.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de la Pezuela, hasta 1851.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Marqus de Espaa, hasta 1852, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de Zorzagaray, hasta 1855.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Andrs Garca Camba, en 1855.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Lemery, hasta 1857.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando Cotoner, hasta 1860.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rafael Echage, hasta 1862.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rafael Izquierdo, en 1862, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Flix Mara de Messina, hasta 1865.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Mara Marchesi, en 1866<a name="FNanchor_888" id="FNanchor_888" href="#Footnote_888" class="fnanchor">[888]</a>.</td></tr>
-</table>
-
-
-<p class="center"><i>Gobernadores y Capitanes generales que tuvo la provincia de Caracas o Venezuela
-hasta el ao 1810.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="governadores2" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Ambrosio de Alfinger (1528-1531).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Alemn (1531-1533).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Spira (1533-1540).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Villegas (1540).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rodrigo de Bastidas (1540-1542).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Boica.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Enrique Remboltt.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Licenciado Fras (1546).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Prez de Tolosa (1546-1548).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Villegas, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Licenciado Villasinda (1554-1556).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Gutirrez de la Pea (1557-1559).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pablo Collado (1559-1562).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Licenciado Bernldez, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Manzanedo (1563-1564).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Licenciado Bernldez (1564-1565).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Ponce de Len (1565-1569).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Chaves (1569-1572).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Mazariego (1572-1576).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Pimentel (1576-1582).<span class="pagenum"><a name="Page_651" id="Page_651">[651]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis de Rojas (1582-1587).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego de Osorio (1587-1597).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gonzalo de Pia Liduea (1597-1600).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Arias Vaca (1600-1601).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sancho de Alquiza (1601-1610).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn de Robles (1610-1616).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco de la Hoz Berrio (1616-1622).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Nez Melin (1622-1632).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ruiz Fernndez de Fuenmayor (1632-1638).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Marcos Gelder de Calatayud (1639-1644).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Len Villarroel (1644-1649).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn de Robles (1649-1654).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Porras Toledo (1660).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fliz Gonzlez de Len (1664).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de Villegas (1666).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Dvila Orejn (1673).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco de Alverro (1677).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Melo Maldonado (1682).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Marqus del Casal (1688).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Berrotern (1693).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Nicols de Ponte (1699).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Marqus del Valle de Santiago (1705).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de Rojas (1706).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Alvarez de Abreu (1716).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Portales (1724).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lope Carrillo (1729).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sebastin Garca de la Torre (1730-1733).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn Lardizbal (1733-1737).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gabriel de Zuloaga (1737-1742).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis de Castellanos (1742-1749).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Fr. Julin de Arriaga y Ribera Bailio (1749-1752).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Felipe Ricardos (1752-1760).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Felipe Ramrez de Estenor (1760-1763).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Solano (1763-1771).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Marqus de la Torre (1771-1772).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Carlos de Agero (1772-1777).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis Unzaca y Amezaga (1777-1783).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Gonzlez, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Guillelmi (1783-1790).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Carbonell (1790-1799).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de Guevara Vasconcellos (1799-1807).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Casas (1807-1809).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Vicente Emparn (1809-1810)<a name="FNanchor_889" id="FNanchor_889" href="#Footnote_889" class="fnanchor">[889]</a>.</td></tr>
-</table>
-
-<p class="center"><span class="pagenum"><a name="Page_652" id="Page_652">[652]</a></span>
-<i>Presidentes y virreyes que tuvo el Nuevo Reino de Granada
-desde la conquista hasta fines del siglo <span class="smcap">xviii</span>.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="presidentes2" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Alonso Luis de Lugo.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Dez de Armendariz fu juez de residencia desde 1545 hasta 1549, en cuyo ao se cre la Audiencia y desempe el cargo de presidente.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Montao (1551-1552).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Andrs Daz Venero de Leyva (1564-1575).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Briceo (1575-1577).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lope Daz de Armendariz (1578-1588).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Gonzlez (1590-1597).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Sande (1597-1602).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Nuo Nez de Villavicencio (1605-1606).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Borja (1606-1610).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sancho Girn (1610-1637).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn de Saavedra y Guzmn (1637-1645).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Fernndez de Crdova y Cohalla (1645-1652).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Dionisio Prez Manrique (1654-1661).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Egues Beaumont (1662-1667).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco del Castillo Concha (1669-1680).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sebastian de Velasco (1685-1686).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gil Cabrera Dvalos (1686-1703).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Crdoba Laso de la Vega (1708-1711).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Meneses de Sarabia (1712-1715).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Francisco Cosido y Otero, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Nicols de las Infantas y Benegas, no tom posesin.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Fray Francisco del Rincn, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio de la Pedrosa (1717-1721).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jorge de Villalonga, primer virrey (1723-1724).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Manso Maldonado, presidente (1725-1731).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rafael Eslaba (1733-1737).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Gonzlez Manrrique (1738).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Gonzlez Manrrique (1739-1740).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sebastin de Eslaba, segundo virrey (1740-1749).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Alonso Pizarro (1749-1753).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Sols Folch de Cardona (1753-1761).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Mesa de la Cerda (1761-1772).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de Quirior (1772-1776).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de Flores (1776-1782).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Torrezal Daz Pimienta (1782).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Caballero y Gngora (1782-1789).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Gil de Lemus (1789).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos de Ezpeleta Galdeano de Castillo y Prado (1789-1797).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Mendinueta Muzquiz (1797-1803)<a name="FNanchor_890" id="FNanchor_890" href="#Footnote_890" class="fnanchor">[890]</a>.</td></tr>
-</table>
-
-<p class="center"><span class="pagenum"><a name="Page_653" id="Page_653">[653]</a></span>
-<i>Gobernadores de la provincia del Paraguay desde 1620 hasta 1785.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="presidentes2" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Manuel de Fras (1620-1630).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis de Cspedes (1630-1636).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn de Ledesma (1636-1639).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Lago Navarro (1639-1642).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gregorio de Hinestrosa (1643-1648).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego de Escobar Osorio (1649).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Bernardino de Crdenas (1649).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Andrs Garavito de Len (1649-1651).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Vzquez de Valverde (1651-1665).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Felipe Rege Corbuln (1679).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Daz de Andino (1679-1685).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio de Vera Moxica, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Baltasar Garca Ros (1705).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Gregorio Bazn de Pedrosa.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego de los Reyes Balmaseda (1717-1721).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos de Antequera y Castro (1721-1725).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn de Barna.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bartolom de Aldunate.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ignacio de Soroeta (1730).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ignacio Mirones Benavente (electo).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Agustn de Ruiloba (1733).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de Arregui, interino.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bruno Mauricio de Zavala (1735).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn Jos de Echaure (1736-1755).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rafael de la Moneda.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Marcos Larrazabal.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Melo de Portugal (1777-1785).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Joaqun de Als (1785)<a name="FNanchor_891" id="FNanchor_891" href="#Footnote_891" class="fnanchor">[891]</a>.</td></tr>
-</table>
-
-
-<p class="center"><i>Gobernadores y virreyes que hubo en Buenos Aires desde 1535 hasta 1784.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="gobernadores3" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Pedro de Mendoza (1535-1537).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Ayolas (1538-1539).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alvar Nez Cabeza de Vaca (1540-1545).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Domingo Martnez de Irala (1545-1558).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gonzalo de Mendoza (1558-1565).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Ortiz de Zrate (1565-1581).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Mendieta (1581-1596).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Hernando Arias de Saavedra (1598-1609).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Martn Negrn (1609-1615).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de Arias (1616-1620).<span class="pagenum"><a name="Page_654" id="Page_654">[654]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego de Gngora (1620-1625). El gobierno se dividi en dos: el de Buenos Aires y el del Paraguay.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis de Cspedes (1626-1635).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Esteban de Avila (1635-1644).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jacinto de Laris (1644-1652).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Baigorri (1652-1663).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Mercado de Villacorta (1663-1664).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Martnez de Salazar (1665-1668).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos de Garro (1669-1680).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Andrs de Robles (1680-1703).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Alfonso de Valds Incln (1703-1710).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de Velasco (1710-1715).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bruno Mauricio de Zavala (1716-1734).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel de Salcedo (1735-1738).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Domingo Ortiz de Rozas (1738-1746).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Andonaegui (1746-1756).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Ceballos (1756).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Bucareli Ursa (1756-1770).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Jos de Vestiz, primer virrey (1770-1784).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Nicols del Campo (1784)<a name="FNanchor_892" id="FNanchor_892" href="#Footnote_892" class="fnanchor">[892]</a>.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Despus de la fundacin de la ciudad de Buenos Aires por el nunca
-bastante alabado Juan de Garay, gobernaron aquella poblacin los siguientes:</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rodrigo Ortiz de Zrate, como delegado del citado Garay y cuyo nombramiento
-fu confirmado a la muerte del fundador de la ciudad (1583).</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Torres y Navarrete, como lugarteniente del gobernador del
-Paraguay.</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alvaro de Vera y Aragn, nombrado
-del mismo modo que el anterior.</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Hernando Arias de Saavedra, desde
-1591 1594 (1. vez).</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de Zrate, nombrado por el marqus de Caete, virrey de
-Lima.</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Ramrez de Velasco.</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Hernando Arias de Saavedra, que
-gobern hasta 1598 (2. vez).</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Rodrguez Valds y de la Banda,
-nombrado por el Rey (1598-1602).</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">El general Franois de Beaumont
-y Navarra.</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">El capitn Francisco de Barrasa,
-nombrado por el Rey en 1602.</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Hernando Arias de Saavedra (3. vez)
-y ces en 1609.</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Don Diego Marn Negrn fu nombrado por el Rey (Valladolid 16 de
-agosto de 1608) y tom posesin el 22 de diciembre de 1609; muri el 26 de
-julio de 1613.</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Don Mateo Leal de Ayala, Justicia mayor, desempe interinamente el
-cargo.</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl"><span class="pagenum"><a name="Page_655" id="Page_655">[655]</a></span>
-Don Franes de Beaumont y Nabarro fu nombrado, en nombre del Rey,
-por el Marqus de Montesclaros, virrey de Lima el 8 de junio de 1614.</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Don Hernando Arias de Saavedra fu nombrado por el Rey por Cdula
-real, dada en San Lorenzo el 7 de septiembre de 1614 (4. vez).</td></tr>
-</table>
-
-
-
-<p class="smcap p4 center">Indias Espaolas del Norte.</p>
-
-
-<p class="center p2"><i>Virreinato de Mxico de la Nueva Espaa.</i></p>
-
-<p><i>Distrito de la Audiencia de Santo Domingo</i> o de la Isla Espaola. Inclyense
-en dicha Audiencia la Isla Espaola, Cuba, San Juan, Jamaica, las Lucayas,
-las Canbales, Venezuela, Guayana Nueva Andaluca y la Florida. En
-Santo Domingo, capital de la isla Espaola, reside la Audiencia, la Casa de
-Moneda, el Arzobispado<a name="FNanchor_893" id="FNanchor_893" href="#Footnote_893" class="fnanchor">[893]</a>, tres conventos de frailes (franciscanos, dominicos
-y mercenarios) y uno de monjas.</p>
-
-<p>Las poblaciones ms importantes de la Isla Espaola son las siguientes:
-Igney, Leybo, Cotuy, Asrca, Yaguana, Concepcin de la Vega, Santiago de los
-Caballeros, Puerto de la Plata, Montexpi y Dios de la Vega.</p>
-
-<p>De la isla de Cuba o Fernandina son los pueblos principales Santiago,
-Baracoa, Bayamo, Puerto Prncipe, Sancti Espritus, Habana y otros.</p>
-
-<p>A la isla de Jamaica o de Santiago pertenecen Sevilla, Melilla, Oristan y
-otras.</p>
-
-<p>Corresponden a la isla de San Juan de Puerto Rico la ciudad de San Juan,
-Guadianilla o San Germn el Nuevo y otras poblaciones.</p>
-
-<p>Entre las islas Lucayas merecen especial mencin Abacoa, Cigateo, Curates,
-Guanima, Guanami y otras.</p>
-
-<p>Entre las Canbales se encuentran la de Santa Cruz, Isaba, las Vrgenes y
-muchas ms.</p>
-
-<p>En Venezuela se hallan la ciudad de Loro o Venezuela, Nuestra Seora de
-Carvalleda, Santiago de Len, Nueva Valencia, Nueva Xerez, Nueva Segovia,
-Trujillo o Nuestra Seora de la Paz, etc.</p>
-
-<p>En la Guayana y la Florida hay algunos poblados de indios y pocos fuertes
-de espaoles<a name="FNanchor_894" id="FNanchor_894" href="#Footnote_894" class="fnanchor">[894]</a>.</p>
-
-
-<p class="p2 center"><i>Distrito de la Audiencia de Mxico.</i></p>
-
-<p>En Mxico o Nueva Espaa se fund la segunda Audiencia y hay arzobispado.
-Se incluyen trece provincias o comarcas principales, que son las siguientes:
-Mxico, Cateothalpa, Meztitlan, Xilotepec, Panuco, Matacingo, Cultepec,
-Tezcuco, Chalco, Suchimilco, Valuit, Coyxca y Acapulco.</p>
-
-<p>Entrase a la ciudad de Mxico, que antiguamente se llam Tenustitan, por<span class="pagenum"><a name="Page_656" id="Page_656">[656]</a></span>
-tres calzadas de a media legua de largo; en ella hay 3.000 vecinos de espaoles
-y unas 30.000 casas de indios. En Mxico&mdash;como se ha dicho&mdash;reside el
-virrey y la Audiencia; adems Casa de moneda, Inquisicin, tres conventos de
-frailes (San Francisco, Santo Domingo y San Agustn), la Compaa de Jess,
-tres conventos de monjas y Universidad; el Arzobispado tiene por sufragneos
-los Obispados de Taxcala, Guaxaca, Mechoacan, Nueva Galizia, Chiapa, Yucatn
-y Guatemala.</p>
-
-<p>En la provincia de Panuco se halla la villa de Santistevan del Puerto o Panuco,
-la de Santiago de los Valles y la de San Luis de Tampico.</p>
-
-<p>En la ciudad de Taxcala o Texcallan estuvo el Obispado desde el ao 26
-hasta el 50, que se traslad a Puebla de los Angeles. Hllanse adems varias
-poblaciones importantes, como Chilula, Vera Cruz y el puerto de San Juan de
-Ula.</p>
-
-<p>Entre las poblaciones de la provincia de Guaxaca eligise Antequera para
-residencia del Obispo. Adems de Antequera, llamada tambin Guaxaca, se
-encuentran las villas de San Ildefonso de los Capotecos, Santiago de Nexapa,
-Espritu Santo y otras.</p>
-
-<p>Reside la catedral de la provincia de Mechoacan en Pazcuaro o Mechoacan
-y antes, hasta el ao de 44, estuvo en Guayangues; entre otras poblaciones
-citaremos las villas de San Miguel, de San Felipe y de Colima.</p>
-
-<p>La provincia de Yucatn que, cuando se descubri, fu tenida por isla y la
-llamaron Nuestra Seora de los Remedios, y la provincia de Tabasco, forman
-un Obispado, hallndose la catedral en la ciudad de Mrida; adems citaremos
-las villas de Vallid, San Francisco de Campeche y de Salamanca.</p>
-
-
-<p class="p2 center"><i>Distrito de la Audiencia de Guadalaxara.</i></p>
-
-<p>En el distrito de la Audiencia de Nueva Galicia o de Xalisco se comprenden
-las provincias de Guadalaxara, Xalisco, Zacatecas, Chiametla, Culiacan,
-Camena, Vizcaya, Cinaloa y Quinia.</p>
-
-<p>En Guadalaxara est la Audiencia y la catedral, las cuales estuvieron hasta
-el ao 60 en la ciudad de Compostela. Hllase en dicha provincia de Guadalaxara
-la villa de Santa Mara de los Lagos.</p>
-
-<p>En la provincia de Xalisco se encuentra la ciudad de Compostela y la villa
-de la Purificacin.</p>
-
-<p>Entre los pueblos de la provincia de los zacatecas deben mencionarse las
-villas de Xerez de la Frontera, de Llerena, del Nombre de Dios y de Durango.</p>
-
-<p>En la provincia de Chiametla est el pueblo de San Sebastin, en la de Culiacan
-la villa de San Miguel y en la de Cinaloa el pueblo de San Juan.</p>
-
-
-<p class="p2 center"><i>Distrito de la Audiencia de Guatemala.</i></p>
-
-<p>En el distrito de la Audiencia de Guatemala, antes llamada de los Confines
-por hallarse en los de Nicaragua y Guatemala, se hallan las provincias si<span class="pagenum"><a name="Page_657" id="Page_657">[657]</a></span>guientes:
-Guatemala, Soconusco, Chiapa, Verapaz, Honduras, Nicaragua y
-Costa Rica.</p>
-
-<p>Hllase en la provincia de Guatemala la ciudad de Santiago, residencia de
-la Audiencia, de la catedral y Casa de fundicin. Tambin citaremos la ciudad
-de San Salvador y la villa de la Trinidad.</p>
-
-<p>En la provincia de Soconusco hay un pueblo que se llama Guevetlan, residencia
-del gobernador.</p>
-
-<p>En la provincia de Chiapa&mdash;cuyo nombre lo toma del pueblo ms importante
-de los indios&mdash;se encuentra Ciudad Real, residencia del obispo; y en
-la de Verapaz no hay pueblo alguno de espaoles.</p>
-
-<p>En la provincia de Honduras est la ciudad de Vallid, en lengua de indios
-Comayagua, donde reside la catedral y el gobierno; adems se halla la
-ciudad de Gracias a Dios y las villas de San Pedro, San Juan, la ciudad de
-Truxillo y la villa de San Xorxe.</p>
-
-<p>Se encuentra en la provincia de Nicaragua la ciudad de Len de Nicaragua,
-donde residen el gobernador y el obispo; tambin la ciudad de Granada
-y las poblaciones de Nueva Segovia, Nueva Jan y Realexo.</p>
-
-<p>Pueblos son de la provincia de Costa Rica la villa de Aranjuez y la ciudad
-de Cartago.</p>
-
-
-<p class="p4 center smcap">Indias Espaolas del Medioda.</p>
-
-
-<p class="p2 center"><i>Distrito de la Audiencia de Panam.</i></p>
-
-<p>Llamse primero Castilla del Oro, despus Tierra Firme, y, por ltimo,
-Distrito de la Audiencia de Panam. Al distrito de dicha Audiencia corresponden
-los gobiernos de Panam y de Veragua. En Panam reside la Audiencia,
-el gobierno, la catedral y tres conventos (franciscanos, dominicos y mercenarios).
-Es muy importante en el gobierno de Panam la ciudad del Nombre
-de Dios y en el de Veragua las ciudades de la Concepcin, de Santa Fe y de
-Carlos.</p>
-
-
-<p class="p2 center"><i>Distrito de la Audiencia de Santa Fe o del Nuevo Reino de Granada.</i></p>
-
-<p>En la ciudad de Santa Fe de Bogot, llamada as por la provincia en que
-se halla, reside la Audiencia; la catedral metropolitana, cuyos sufragneos son
-Popayn, Cartaxena y Santa Marta; casa de fundicin y dos conventos (uno
-de franciscanos y otro de dominicos). En el trmino de dicha provincia se encuentra
-la villa de San Miguel y la ciudad de Jocayma.</p>
-
-<p>En la provincia de los Moriscos y Colinas, llamada tambin Canapeis, se
-encuentran dos pueblos: la ciudad de la Trinidad y la villa de la Palma.</p>
-
-<p>En la provincia de Tunxa est la ciudad del mismo nombre, la de Pamplona,
-la de Mrida, la de Vlez, la de Ibaque, la de la Victoria, la de Nuestra
-Seora de los Remedios y la de San Juan de los Llanos.</p>
-
-<p>En la provincia de Santa Marta se halla la ciudad del mismo nombre, resi<span class="pagenum"><a name="Page_658" id="Page_658">[658]</a></span>dencia
-del gobernador y del obispo; tambin la ciudad de los Reyes y otros
-pueblos.</p>
-
-<p>En la provincia de Cartaxena se encuentra la ciudad del mismo nombre,
-donde reside el gobernador, la catedral y dos conventos de frailes (franciscanos
-y dominicos); entre otros pueblos citaremos Mara y Santa Cruz de
-Mopox.</p>
-
-<p>Las provincias del Dorado o Nuevo Extremadura pertenecen tambin al
-distrito del Nuevo Reino de Granada.</p>
-
-<p>Las provincias del Per se dividieron en dos gobiernos: Francisco Pizarro
-gobern la Nueva Castilla, esto es, desde Quito hasta el Cuzco; Almagro, la
-Nueva Toledo, esto es, desde Chinchas hacia el Estrecho. Estos gobiernos duraron
-hasta que se fund la Audiencia de los Reyes y se nombr virrey
-del Per.</p>
-
-
-<p class="p2 center"><i>Distrito de la Audiencia de Quito.</i></p>
-
-<p>En la ciudad de San Francisco de Quito existe la Audiencia para las cosas
-de justicia y el virrey para las del gobierno, catedral y tres conventos (de franciscanos,
-dominicos y mercenarios). En la jurisdiccin de la citada provincia
-de Quito est la ciudad de Bamba, por otro nombre de Cuenca, como tambin
-la ciudad de Loxa, llamada por otros de la Zarza.</p>
-
-<p>Citaremos adems las poblaciones de Zamora, de San Miguel de Piura, de
-Puerto Viejo, etc.</p>
-
-<p>En la provincia de Popayn se halla la ciudad del mismo nombre, donde
-reside un teniente gobernador, catedral y convento de la Merced. Tiene mucha
-importancia la ciudad de Cal, donde est el gobernador, casa de fundicin
-y monasterio de San Francisco; no carecen tampoco de importancia Guadalaxara
-de Buga, San Sebastin de la Plata y otras ciudades.</p>
-
-<p>De la provincia de los Quixos y Canela son las ciudades de Baeza (donde
-reside el gobernador nombrado por el virrey del Per), Archidona y Avila.</p>
-
-<p>De la provincia de los Pacamoros son las ciudades de Vallid, de Loyola
-Cumbinama y de Santiago de las Montaas.</p>
-
-
-<p class="p4 center smcap">Virreinato Del Per.</p>
-
-
-<p class="p2 center"><i>Distrito de la Audiencia de los Reyes.</i></p>
-
-<p>El distrito de la Audiencia de los Reyes, que es lo que propiamente se denomina
-Per, tiene como capital la ciudad de los Reyes de Lima, residencia
-del virrey y de la Audiencia, del Tribunal de la Inquisicin, de la metrpoli arzobispal
-(cuyos sufragneos son los obispados de Chile, Charcal, Cuzco, Quito,
-Panam, Nicaragua y Ro de la Plata), de cinco conventos de frailes y de dos de
-monjas, de la Compaa de Jess, etc. Entre otras poblaciones citaremos las
-villas de Arnedo y de Parrilla Santa, las ciudades de Truxillo, de San Juan
-de la Frontera de los Chachapoyas, la de Len de Guanuco, la de Guamau<span class="pagenum"><a name="Page_659" id="Page_659">[659]</a></span>ga
- San Juan de la Victoria, la del Cuzco (residencia del obispo y de varios
-conventos) y la de Arequipa.</p>
-
-
-<p class="p2 center"><i>Distrito de la Audiencia de los Charcas.</i></p>
-
-<p>El gobierno de la Audiencia de los Charcas, como el de las Audiencias de
-Quito y de los Reyes, est cargo del virrey del Per; en la Audiencia de los
-Charcas se hallan dos gobiernos y dos obispados, el de Charcas y el de Tucumn.
-En la provincia de los Charcas se encuentra la ciudad de la Plata, residencia
-de la catedral y de cuatro conventos (franciscanos, dominicos, agustinos
-y mercenarios) y de la Audiencia. En su jurisdiccin est la ciudad de
-Nuestra Seora de la Paz, de Chucuito, de Oropesa y de Potos. En la provincia
-de Tucumn se halla la ciudad de Santiago del Estero, antes del Barco, y
-en ella est la catedral y el gobierno; adems se encuentran las ciudades de
-San Miguel de Tucumn y de Santa Mara de Talavera.</p>
-
-<p>En la provincia de Chile hay once pueblos de espaoles con un gobernador
-bajo las rdenes del virrey y Audiencia del Per. La ciudad de Santiago,
-en otro tiempo la primera poblacin de Chile, es residencia de la catedral y
-de tres conventos (franciscanos, dominicos y mercenarios); tambin la ciudad
-de la Serena y otras poblaciones.</p>
-
-<p>Merecen especial mencin las siete poblaciones siguientes: la ciudad de la
-Concepcin, residencia del gobernador y de tres conventos (franciscanos, dominicos
-y mercenarios); la ciudad de los Confines o de Villanueva de los Infantes,
-con dos conventos (de franciscanos y dominicos); la ciudad Imperial,
-residencia de la catedral y de dos conventos (franciscanos y mercenarios); la
-ciudad de Villarrica, con dos conventos (franciscanos y mercenarios); la ciudad
-de Valdivia, con tres conventos (franciscanos, dominicos y mercenarios);
-la ciudad de Osorno, con dos conventos de frailes (franciscanos y dominicos)
-y otro de monjas; y la ciudad de Castro, con un convento de franciscanos.</p>
-
-<p>Llmanse provincias o tierras del Estrecho de Magallanes las que hay desde
-la costa de Chile hasta dicho Estrecho; las cuales, aunque habitadas por
-indios, no se han pacificado ni constituyen poblacin.</p>
-
-<p>Las provincias del Ro de la Plata constituyen un gobierno subordinado
-al virrey del Per y tienen un obispado. En la ciudad de la Asuncin, fundada
-junto al ro Paraguay, reside el gobernador y el obispo (sufragneo del
-Arzobispado de los Reyes). Buenos Aires es un pueblo que antiguamente se
-despobl cerca de donde ahora se ha vuelto a poblar; hllase en la provincia
-que llaman los Morocotes y en la ribera derecha del Ro de la Plata.</p>
-
-<p>Las provincias y tierra del Brasil se hallan divididas en nueve gobiernos
-que llaman Capitanas, y en ellas 17 pueblos de portugueses situados en la
-costa.</p>
-
-<p class="p4 center smcap"><span class="pagenum"><a name="Page_660" id="Page_660">[660]</a></span>
-Sueldos anuales de Los Ministros principales y subalternos
-de todas las Audiencias de Amrica desde 1. de julio de 1776.</p>
-
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos1">
-<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Mxico.</i></td></tr>
-<tr><td class="tdl">El Virrey, Presidente, Gobernador y Capitn General, sesenta mil pesos.
-</td><td class="tdrb">60.000</td></tr>
-<tr><td class="tdl">El Regente, nueve mil pesos.</td><td class="tdrb">9.000</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Diez Oidores, cinco Alcaldes del crimen y dos Fiscales, a
-cuatro mil y quinientos pesos cada uno.</td><td class="tdrb">76.500</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Cuatro Relatores de lo civil y dos del crimen, a
-setecientos pesos cada uno.</td><td class="tdrb">4.200</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, a ochocientos
-pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">1.600</td></tr>
-
-<tr><td class="tdrb" colspan="2">150.300</td></tr>
-</table>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos2">
-<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Guadalajara.</i></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Regente con las facultades y funciones de la Presidencia,
-seis mil y seiscientos pesos.</td><td class="tdrb">6.600</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, a tres
-mil y trescientos pesos cada uno.</td><td class="tdrb">23.100</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Alguacil mayor, dos mil setecientos y cincuenta
-pesos.</td><td class="tdrb">2.750</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Dos Relatores y dos agentes fiscales de lo civil y criminal,
-a quinientos pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">2.000</td></tr>
-
-<tr><td class="tdrb" colspan="2">34.450</td></tr>
-</table>
-
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos3">
-<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Guatemala.</i></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Presidente Gobernador y Capitn general, diez
-mil pesos.</td><td class="tdrb">10.000</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Regente, seis mil y seiscientos
-pesos.</td><td class="tdrb">6.600</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, tres
-mil y trescientos pesos cada uno.</td><td class="tdrb">23.100</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal,
- quinientos pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">2.000</td></tr>
-
-<tr><td class="tdrb" colspan="2">41.700</td></tr>
-</table>
-
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos4">
-<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Santo Domingo.</i></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Presidente Gobernador y Capitn general de la Isla
-Espaola, ocho mil pesos.</td><td class="tdrb">8.000</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Regente, seis mil y seiscientos
-pesos.</td><td class="tdrb">6.600</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, tres
-mil y trescientos pesos cada uno.</td><td class="tdrb">23.100</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal,
- quinientos pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">2.000</td></tr>
-
-<tr><td class="tdrb" colspan="2">39.700</td></tr>
-</table>
-
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos5">
-<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Lima.</i><span class="pagenum"><a name="Page_661" id="Page_661">[661]</a></span></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Virrey, Presidente Gobernador y Capitn general, sesenta
-mil y quinientos pesos.</td><td class="tdrb">60.500</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Regente, nueve mil setecientos veinte
-pesos.</td><td class="tdrb">9.700</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Diez Oidores, cinco Alcaldes del crimen y dos Fiscales de lo
-civil y criminal, cinco mil pesos cada uno.</td><td class="tdrb">85.000</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Dos agentes Fiscales y cinco Relatores de lo civil y criminal
- mil y ochenta pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">7.560</td></tr>
-
-<tr><td class="tdrb" colspan="2">163.060</td></tr>
-</table>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos6">
-<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Charcas.</i></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Presidente, diez mil pesos.</td><td class="tdrb">10.000</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Regente, nueve mil setecientos y veinte pesos.</td><td class="tdrb">9.720</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, quatro
-mil ochocientos sesenta pesos cada uno.</td><td class="tdrb">34.020</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Alguacil mayor, tres mil doscientos quarenta
-pesos.</td><td class="tdrb">3.240</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal,
- ochocientos pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">3.200</td></tr>
-
-<tr><td class="tdrb" colspan="2">60.180</td></tr>
-</table>
-
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos7">
-<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Chile.</i></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Presidente Gobernador y Capitn general de aquel Reino,
-diez mil pesos.</td><td class="tdrb">10.000</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Regente, nueve mil setecientos veinte
-pesos.</td><td class="tdrb">9.720</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal,
-quatro mil ochocientos sesenta pesos cada uno.</td><td class="tdrb">34.020</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Alguacil mayor, quatro mil ochocientos sesenta
-pesos.</td><td class="tdrb">4.860</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal,
-ochocientos pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">3.200</td></tr>
-
-<tr><td class="tdrb" colspan="2">61.800</td></tr>
-</table>
-
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos8">
-<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Santa Fee.</i></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Virrey, Presidente Gobernador y Capitn general, quarenta
-mil pesos.</td><td class="tdrb">40.000</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Regente, seis mil y seiscientos pesos.</td><td class="tdrb">6.600</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, tres
-mil y trescientos pesos cada uno.</td><td class="tdrb">23.100</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Alguacil mayor, dos mil pesos.</td><td class="tdrb">2.000</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal,
- quinientos pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">2.000</td></tr>
-
-<tr><td class="tdrb" colspan="2">73.700</td></tr>
-</table>
-
-
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="sueldos8">
-<tr><td class="tdcc" colspan="2"><i>Audiencia de Quito.</i><span class="pagenum"><a name="Page_662" id="Page_662">[662]</a></span></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">El Regente con la presidencia unida su empleo, seis mil y
-seiscientos pesos.</td><td class="tdrb">6.600</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, tres
-mil y trescientos pesos cada uno.</td><td class="tdrb">23.100</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal
- quinientos pesos cada uno.</td><td class="tdrbb">2.000</td></tr>
-
-<tr><td class="tdrb" colspan="2">31.700</td></tr>
-</table>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_663" id="Page_663">[663]</a></span></p>
-
-<h3 id="Am">M</h3></div>
-
-
-
-<p class="center"><i>Arzobispos de Mxico desde la conquista hasta 1811.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="arzobispos" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Fray Juan de Zumrraga (1527-1548).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Alonso de Montufar (1551-1569).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Moya y Contreras (1573-1591).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Fernndez de Bonilla (1592).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Garca de Santa Mara Mendoza (1600-1606).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Garca Guerra (1607-1612).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Prez de la Serna (1613-1626)</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Manso y Ziga (1629-1637).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Verdugo (1639).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Feliciano de la Vega (1639-1640).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Palafox y Mendoza (1642-1643).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Maosca (1643-1653).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Marcelo Lpez de Azcona (1653 1654).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Mateo Saga de Bugueiro (1655-1662).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Osorio Escobar y Llamas (1663-1664).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso de Cuevas y Dvalos (1664-1665).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Marcos Martnez de Prado (1666-1667).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Payo Enrquez de Rivera (1668-1681).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Fernndez de Santa Cruz (1681).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Aguiar y Seijas (1682-1698).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Ortega Montaez (1700-1708).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Jos Lanciego y Eguiluz (1713-1728).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Jos de Endaya y Haro (1728).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Antonio Lardizabal Elorza (1729).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Antonio de Vizarrn Eguiarreta (1730-1747).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Rubio Salinas (1749-1765).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Antonio Lorenzana (1766-1771).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alfonso Nez de Haro Peralta (1771-1800).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Javier de Lizana Beaumont (1802-1811)<a name="FNanchor_895" id="FNanchor_895" href="#Footnote_895" class="fnanchor">[895]</a>.</td></tr>
-</table>
-
-
-<p class="p2 center"><i>Obispos de Yucatn desde la conquista hasta fines del siglo <span class="smcap">xviii</span>.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="arzobispos2" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Fr. Juan de San Francisco.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de la Puerta (1552).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco de Toral (1562-1571).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Diego de Landa (1572-1579).<span class="pagenum"><a name="Page_664" id="Page_664">[664]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Gregorio Montalvo (1580-1587).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Izquierdo (1587-1602).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Vzquez Mercado (1603-1608).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Gonzalo de Salazar (1608-1636).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Alonso de Ocn (1638-1642).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Andrs Fernndez de Ipenza (1643).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Marcos de Torres y Rueda (1646-1649).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Domingo de Villa-Escusa Ramrez de Arellano (1651-1652)</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lorenzo de Orta.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Luis de Cifuentes y Sotomayor (1657-1676).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Escalante Turcios y Mendoza (1676-1681).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Cano Sandoval (1689-1695).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Antonio de Arriaga y Agero (1696-1698).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro de los Reyes Ros de la Madrid (1700-1714).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Gmez de Parada (1715-1728).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Ignacio de Castorena y Ursa (1729-1733).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Pablo Matos Coronado (1734-1741).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Mateo de Zamora y Penagos (1741-1744).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco de San Buenaventura Tejada Dez de Velasco (1746-1751).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Jos de Eguiara y Eguren (1751).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Ignacio Padilla y Estrada (1752-1760).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Antonio Alcalde (1761-1773).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Peredo.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Manuel de Vargas Rivera (1774).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Caballero y Gngora.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Luis de Pia y Mazo (1777)<a name="FNanchor_896" id="FNanchor_896" href="#Footnote_896" class="fnanchor">[896]</a>.</td></tr>
-</table>
-
-
-<p class="center p2"><i>Arzobispos que hubo en Lima hasta la penltima dcada del siglo <span class="smcap">xviii</span>.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="arzobispos3" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Diego Gmez de la Madrid, presentado para Obispo de Lima en 1538.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Jernimo de Loaiza, promovido para Obispo de Lima en 1540 y para Arzobispo de dicha poblacin en 1545 hasta 1575.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">San Toribio Alfonso Mogrovejo (1578-1606).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bartolom Lobo Guerrero (1609-1622).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gonzalo de Ocampo (1623-1626).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando Arias de Ugarte (1630-1638).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Fernando de Vera (1638).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Villagmez (1640-1671).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de Almoguera (1674-1676).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Melchor de Lin y Cisneros (1678-1708).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco de Levanto.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio de Zuloaga (1714-1722).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Diego Morcillo Rubio de Aun (1724-1730).<span class="pagenum"><a name="Page_665" id="Page_665">[665]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Antonio de Escandn (1732-1739).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Antonio Gutirrez de Ceballos (1742-1745).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Agustn Rodrguez Delgado (1746).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Antonio Barroeta y Angel (1748-1758).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego del Corro (1759-1761).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Antonio de Parada (1762-1779).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Domingo Gonzlez de la Reguera (1781)<a name="FNanchor_897" id="FNanchor_897" href="#Footnote_897" class="fnanchor">[897]</a>.</td></tr>
-</table>
-
-
-<p class="p4 center smcap">Obispos y Arzobispos de Guatemala.&mdash;Obispos desde 1534 hasta 1743.
-Arzobispos desde 1743 hasta 1844.</p>
-
-
-<p class="p2 center"><i>Obispos.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Francisco Marroqun.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bernardino Villalpando.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gmez Fernndez de Crdova.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Ramrez de Arellano.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Cabezas Altamirano.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Zapata y Sandoval.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Agustn Ugarte y Sarabia.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bartolom Gmez Soltero.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Payo Henrquez de Ribera.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Santo Mata Saenz Maozca y Murillo.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Ortega y Montaez.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Andrs de las Navas y Quevedo.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Mauro de Larreategui y Coln.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Bautista Alvarez de Toledo.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Nicols Carlos Gmez de Cervantes.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Gmez de Parada.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro Pardo de Figueroa.</td></tr>
-</table>
-
-
-<p class="p2 center"><i>Arzobispos.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="arzobispos4" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Fr. Pedro Pardo de Figueroa.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Jos Figueredo y Victoria.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Corts y Larraz.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Cayetano Francos y Monrroy<a name="FNanchor_898" id="FNanchor_898" href="#Footnote_898" class="fnanchor">[898]</a>.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Flix de Villegas.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">&nbsp;</td><td class="tdl">Sr. Pealver y Crdenas.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rafael de la Vara.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Ramn Casaus y Torres (1811-1829).<span class="pagenum"><a name="Page_666" id="Page_666">[666]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Garca Pelaez (desde 1844)<a name="FNanchor_899" id="FNanchor_899" href="#Footnote_899" class="fnanchor">[899]</a>.</td></tr>
-</table>
-
-
-
-<p class="center p2"><i>Obispos de Honduras desde el ao 1539 al 1810.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos2" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Cristbal de Pedraza.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Jernimo de Corella.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Alonso de la Cerda.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Gaspar de Andrada.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Alonso Galdo.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Luis de Caizares.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Merlo de la Fuente.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Alonso de Vargas.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Martn de Espinosa.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Prez.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Fernando de Guadalupe Lpez Portillo.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco Molina.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Rodrguez de Rivas.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Isidoro Rodrguez.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio de Macarulla.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Jos Palencia.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Antonio de San Miguel.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Fernando de Cadianos.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Vicente Navas.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Julin Rodrguez<a name="FNanchor_900" id="FNanchor_900" href="#Footnote_900" class="fnanchor">[900]</a>.</td></tr>
-</table>
-
-
-<p class="p2 center"><i>Obispos que tuvo Quito desde el primero hasta la penltima dcada
-del siglo <span class="smcap">xviii</span>.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos3" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Garci Daz Arias (1545-1562).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de la Pea (1563-1588).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Antonio de S. Miguel y Solier (1590-1591).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Luis Lpez de Sols (1593-1600).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Salvador de Ribera (1607-1612).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando Arias de Ugarte (1613-1616).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Alonso de Santillana (1618-1620).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco de Sotomayor (1623-1628).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro de Oviedo.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Agustn de Ugarte y Sarabia (1646-1650).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso de la Pea Montenegro (1652-1688).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sancho de Andrade y Figueroa (1688-1702).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Ladrn de Guevara (1702-1710).<span class="pagenum"><a name="Page_667" id="Page_667">[667]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis Francisco Romero (1722-1726).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Gmez de Fras (1726-1729).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Escandn (1732).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Andrs de Paredes Polanco y Armendriz (1734).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Nieto Polo del Aguila (1749-1759).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Ponce y Carrasco (1762-1776).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Blas Sobrino y Minayo (1776).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Prez Calama (1788)<a name="FNanchor_901" id="FNanchor_901" href="#Footnote_901" class="fnanchor">[901]</a>.</td></tr>
-</table>
-
-
-<p class="center p2"><i>Obispos que tuvo Panam desde la fundacin de su Sede Episcopal
-hasta 1901.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos4" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Fr. Vicente Pedraza (15 Septiembre 1521).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Martn de Bjar, sustituto del anterior.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Toms de Berlanga (1533).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pablo Torres (obispo en 1550).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de Vaca (obispo en 1563).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco Abrego (1569-1574).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Manuel de Mercado Aldrete (1577-1580).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Maestro Bartolom Ledesma (1580-1587).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Bartolom Martnez Menacho (1588-1593).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Caldern (1599-1608).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Agustn de Carvajal (1608-1611).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sancho Pardo de Figueroa (tom posesin en 1663).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio de Len, obispo desde 1671.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lucas Fernndez de Piedrahita, desde 1676.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Ladrn de Guevara (1689-1698).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de Argelles.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Manuel de Mimbela, obispo desde 1714.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Jos de Llamas y Rivas, obispo desde 1716.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fray Pedro Morcillo Rubio y Aun, obispo en 1741.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Castaeda.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco J. de Luna Victoria, obispo desde el 15 de agosto de 1751.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Moreno y Ollo, nombrado obispo en 1763, y tom posesin el 20 de enero de 1764.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Joaqun Gonzlez de Acua, obispo en 1796.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Higinio Durn y Martel, electo en Madrid el 9 de enero de 1817, y tom posesin en agosto del mismo ao, falleciendo en 1823.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Vzquez Gallo, no acept el obispado en 1828.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Jos Cabarcas, nombrado en 1835.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco del Rosario Manfredo y Balletas (1847-1850).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Eduardo Vzquez, obispo desde 1856.<span class="pagenum"><a name="Page_668" id="Page_668">[668]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ignacio Antonio Parra, obispo desde 1871.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Telesforo Pal, obispo desde 1875.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Alejandro Peralta, sucesor de Pal, tom posesin el 29 de enero de 1887.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Javier Junquito, tom posesin en agosto de 1901.</td></tr>
-</table>
-
-
-
-<p class="p2 center"><i>Nmero de obispos en Guatemala, San Salvador, Honduras, Nicaragua
-y Costa Rica.</i></p>
-
-<p>Guatemala, desde que gobern la dicesis D. Francisco Marroqun hasta
-D. Bernardo Piol, ha tenido 17 obispos y 10 arzobispos.</p>
-
-<p>San Salvador, desde la formacin de la dicesis y el gobierno de ella por
-D. Jorge Viteri, hasta hoy, han existido tres obispos.</p>
-
-<p>Honduras, desde que en el ao 1539 comenz a gobernar la dicesis don
-Cristbal de Pedraza, hasta 1878, en que la diriga Fray Juan de Jess Cepeda,
-se cuentan 24 obispos.</p>
-
-<p>Nicaragua, desde el ao 1532, en que gobern la dicesis D. Diego Alvarez
-Osorio, hasta hoy, que la rige D. Manuel Ulloa, se cuentan 36 obispos.</p>
-
-<p>Costa Rica, desde la formacin de la dicesis y el gobierno de ella por
-D. Anselmo Llorente, hasta el presente, ha habido dos obispos.</p>
-
-
-<p class="p2 center"><i>Catlogo de los Obispos de la dicesis de Puerto Rico hasta mediados
-del siglo <span class="smcap">xix</span>.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos5" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Alonso Manso, muri el 27 de noviembre de 1538.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Manuel de Mercado.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Rodrigo de Bastidas, obispo primero de Venezuela, y desde 1542 de Puerto Rico.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Diego de Salamanca.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Nicols de Ramos.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Caldern.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Martn Vzquez. Comenz su obispado por los aos 1600 y muri en 1609.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Alonso Monroy. No lleg a tomar posesin.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco Cabrera (1610-1613).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro Solier (1615-1617).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bernardo de Balbuena (1623-1627)<a name="FNanchor_902" id="FNanchor_902" href="#Footnote_902" class="fnanchor">[902]</a>.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Lpez Agurto de la Mata.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Alonso de Sols. Muri el 19 de abril 1641.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Damin Lpez de Haro. Entr en Puerto Rico el 1644.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando Lobo del Castillo (1650-1651).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Naranjo (1652-1655).<span class="pagenum"><a name="Page_669" id="Page_669">[669]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Arnaldo de Isasi (1659-1661).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Molinero. Electo en 1663.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Benito de Rivas (1664-1668).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Bartolom Garca de Escauela. Tom posesin por poder en 25 de abril de 1671, y fu promovido al obispado de Durango en 1675.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Marcos Arista de Sobremonte (1679-1681).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco Padilla. Tom posesin en 23 de junio de 1684, pasando al obispado de Santa Cruz de la Sierra el 1695.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Bartolom Garca, electo.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Jernimo Valds, electo.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Urbano Lpez, electo.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro de la Concepcin Urtiaga y Salazar, tom posesin el 19 de mayo de 1706.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Raimundo Caballero, electo.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Fernando Valdivia y Mendoza (1719-1725).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Sebastin Lorenzo Pizarro (1728-1736).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Prez Lozano (1738-1741).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Bejar. Tom posesin en 1745.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Martnez, electo.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Julin de Antolino. Entr en Puerto Rico el 18 de diciembre de 1749.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Martnez de Oneca (1756-1760).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Mariano Mart, obispo desde 1762, pasando luego a Caracas.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Manuel Gimnez Prez, electo en 1770 y tom posesin en 1772.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Felipe Jos de Trespalacios, electo en 1784, tom posesin en 1785 y pas aCuba en 1789, muriendo obispo de la Habana en 1800.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco de la Cuerda (1790-1795).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Bautista de Zengotita y Bengoa, electo en 1795, tom posesin en 1796 y muri en 1802.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Alejo de Arizmendi y de la Torre (1803-1814).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Mariano Rodrguez de Olmedo y Valle (1817-1820); luego arzobispo de Cuba.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Gutirrez de Cos (1826-1833).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco de la Puente. Pas a la pennsula y fu trasladado la silla deSegovia.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Gil Esteve y Toms (1849-1853).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pablo Benigno Carrin (1858)<a name="FNanchor_903" id="FNanchor_903" href="#Footnote_903" class="fnanchor">[903]</a>.</td></tr>
-</table>
-
-
-<p class="p2 center"><i>Arzobispos que tuvo Santa Fe de Bogot desde el primero hasta fines del ao
-de 1809.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="arzobispos5" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Fr. Martn de Calatayud, (obispo).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de los Barrios, (obispo).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Luis Zapata de Crdenas, primer arzobispo (1573-1590).<span class="pagenum"><a name="Page_670" id="Page_670">[670]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Alonso Lpez de Ayala (1591).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bartolom Martnez Menacho (1593-1594).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Andrs Caro.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bartolom Lobo Guerrero (1599-1608).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Castro.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Ordez Flores (1613-1625).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Julin de Cortazar (1627-1630).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bernardino de Almansa (1630-1633).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Cristbal de Torres (1635-1654).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego del Castillo y Artiga (1655).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de Arquinao (1661).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Sanz Lozano.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Ignacio de Urbina.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Coso y Otero (1703).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco del Rincn (1716).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Claudio Alvarez de Quiones (1724).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Galavis (1737).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Fermn de Guevara (1740-1744).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Pedro Azua Iturgoyen Peruano (1745-1753).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Javier de Arauz (1754-1764).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de Sosa y Betancourt (1764).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Antonio de la Riva Mazo (1766).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Lucas Jos Ramrez Galn (1770).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Agustn Manuel Camacho y Rojas (1771-1774).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Agustn de Alvarado y Castillo (1775-1778).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio Caballero y Gngora (1778-1791).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Baltasar Jaime Martnez y Campan (1791-1797).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Fernando de Portillo y Torres (1798-1804).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Bautista Sacristn (1804-1810)<a name="FNanchor_904" id="FNanchor_904" href="#Footnote_904" class="fnanchor">[904]</a>.</td></tr>
-</table>
-
-
-<p class="p2 center"><i>Obispos y Arzobispos de Caracas y Venezuela desde su comienzo
-hasta fines del ao 1816.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos6" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Rodrigo Bastidas (1531-1542).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Jernimo Ballesteros (1543-1558).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Bartolom (se ignora el apellido).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro de Agreda (1561-1583).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Martnez Manzanillo (1583-1591).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro Martn Palomino (1595-1596).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Domingo de Salinas (1597-1600).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro Martn Palomino (1601).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro de Oa (1601-1604).<span class="pagenum"><a name="Page_671" id="Page_671">[671]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Antonio de Alcega (1604-1610).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de Bohorques (1610-1618).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Gonzalo de Angulo (1619-1633).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Lpez Aburto de la Mata (1635-1637).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Mauro de Tovar (1639-1661).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Alonso Briceo (1661-1668).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Antonio Gonzlez de Acua (1670-1682).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego de Baos Sotomayor (1682-1706).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco del Rincn (1712-1717).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Jos de Escalona y Calatayud (1717-1729).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Flix Valverde (1731-1740).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Garca Abadiano (1742-1747).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Jimnez Bretn (no tom posesin).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Machado y Luna (1749-1752).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco Julin de Antolino (1752-1755).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Miguel Argelles (1756).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Diego Antonio Dez Madroero (1756-1769).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Mariano Mart (1769-1792).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Antonio de la Vrgen Mara Viana (1792-1799).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Francisco de Ibarra (1800-1806).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Narciso Coll y Prat (1807-1816)<a name="FNanchor_905" id="FNanchor_905" href="#Footnote_905" class="fnanchor">[905]</a></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ramn Ignacio Mndez (1828-1836).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Ignacio Fernndez Pea (m. el 1849).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Antonio Prez de Velasco.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Silvestre de Guevara y Lira<a name="FNanchor_906" id="FNanchor_906" href="#Footnote_906" class="fnanchor">[906]</a>.</td></tr>
-</table>
-
-
-<p class="center p2"><i>Obispos del Paraguay desde 1547 hasta 1779.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos7" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Fr. Juan de los Barrios y Toledo (1547-1550).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Toms de la Torre (1552-1555).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Fermn Gonzlez (1559).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan del Campo (1575).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Alonso Guerra (1575).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan de Almaraz (1591-1592).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Toms Vzquez del Cao (1596).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Baltasar de Covarrubias (1601).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Martn Ignacio de Loyola (1601-1607).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Reginaldo de Lizrraga (1607).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Lorenzo de Grado (1607-1608).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Toms de Torres (1619-1625).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Agustn de Vega (1625).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Cristbal de Aresti (1626-1635).<span class="pagenum"><a name="Page_672" id="Page_672">[672]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Francisco de la Serna (1635-1640).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Bernardino de Crdenas (1640-1647).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Gabriel de Guillistegui (1666-1571).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando de Balczar (1672).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Faustino de las Casas (1672-1683).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Sebastin de Pastrana.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Durana (electo) y</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos de Palos (coadjutor) (1724-1738).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Jos Cayetano Palavicini (1739-1748).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fernando Prez de Oblitas (1748-1756).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de la Torre (1756-1763).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Lpez de Espinosa (1763-1772).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan Jos Priego (1772-1779).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Luis de Velasco (1779)<a name="FNanchor_907" id="FNanchor_907" href="#Footnote_907" class="fnanchor">[907]</a>.</td></tr>
-</table>
-
-
-<p class="p2 center"><i>Obispos que hubo en Buenos Aires desde 1627 hasta 1785.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos8" class="t01">
-<tr><td class="tdcc">D.</td><td class="tdl">Fr. Pedro Carranza (1627-1632).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Cristbal de Aresti (1635-1640).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Cristbal de la Mancha y Velasco (1641-1658).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Antonio de Azcona Imberto (1660-1681).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Juan Bautista Sicardo (1704-1708).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Pedro Fajardo (1708-1730).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Juan de Arregui (1731-1734).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Jos de Peralta (1740-1746).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Cayetano Pacheco de Crdenas (1748).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Cayetano Marceliano Agramont (1747-1758).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Jos Antonio Basurto Herrera (1758-1762).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel de la Torre (1763-1778).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Fr. Sebastin Malbar (1779-1784).</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Manuel Azamor (1785)<a name="FNanchor_908" id="FNanchor_908" href="#Footnote_908" class="fnanchor">[908]</a>.</td></tr>
-</table>
-
-
-<p class="p2 center"><i>Arzobispados y Obispados que haba en Amrica en 1 de enero
-de 1775.</i></p>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="obispos9" class="t01">
-<tr> <td class="tdl" colspan="2">Arzobispado de Mxico.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">Obispados de</td><td class="tdl">Puebla de los Angeles.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Oaxaca.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Mechoacn.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Guadalajara.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Durango.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Cuba.<span class="pagenum"><a name="Page_673" id="Page_673">[673]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Caracas.</td></tr>
-<tr> <td class="tdl" colspan="2">Arzobispado de Lima.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">Obispados de</td><td class="tdl">Cuzco.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Arequipa.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Trujillo.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Guamanga.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Chile.</td></tr>
-<tr> <td class="tdl" colspan="2">Arzobispado de Charcas.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">Obispados de</td><td class="tdl">La Paz.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Santa Fe.</td></tr>
-<tr><td class="tdcc">"</td><td class="tdl">Quito<a name="FNanchor_909" id="FNanchor_909" href="#Footnote_909" class="fnanchor">[909]</a>.</td></tr>
-</table>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_674" id="Page_674">[674]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="An">N</h3></div>
-
-
-<p class="i3">Madrid 9 septiembre de 1660.</p>
-
-<p>El Rey Benerables y devotos Padres Provinciales de las Ordenes de Santo
-Domingo, San Francisco, San Agustn, la Merced, Carmelitas Descalzos y
-Compaa de Jess de mis Indias Occidentales. Por diferentes cartas y testimonios
-que algunos Ministros mios han remitido mi Consejo Real de las Indias
-se han reconocido los graves daos y inconvenientes que se siguen de tener
-aviertas las Puertas de las Iglesias de algunos de los Conventos de vuestras
-ordenes oras extraordinarias de la noche, y hacerse en ellos y en los
-Monasterios de Religiosos, Comedias y otras representaciones contra la reverencia
-que se debe lugares tan sagrados, siguindose dello algunas ofensas
-de Dios, nuestro Seor, y mal ejemplo y escndalo los fieles, y ms particularmente
- los naturales desas Provincias recien convertidos nuestra fee, y
-para que en lo de adelante se eviten eficazmente los daos que se pueden seguir
-de que se continue semejante abuso y perjudicial introduccion: Habindose
-visto y considerado por los del dicho mi Consejo mui atentamente, he resuelto
-dar la presente:</p>
-
-<p>Por la qual os encargo mucho, que de aqu en adelante con ningun pretexto
-permitais se tengan aviertas las Iglesias de vuestros conventos despues de
-puesto el Sol, y que de ninguna manera por ningun caso, ni para efecto alguno
-que sea, por lo que os tocare y perteneciere deis licencia ni consintais
-que en ninguno de los conventos de religiosos y religiosas de vuestra Jurisdiccion
-se hagan ni representen Comedias as en las Iglesias como fuera de
-ellas, y que executeis esta orden precisamente dando para ello todas las que
-tubieredes por necesarias para que cesen los inconvenientes que desto se pueden
-seguir, y todos se conserven en la union y conformidad que tanto conviene
-establecer en las religiones, como lo fio de vuestro celo y amor al servicio
-de Dios y mio, y del recibo deeste despacho y su puntual observancia me avisareis=Yo
-el Rey=Por mandado del Rey nuestro Seor, Don Juan de Subica<a name="FNanchor_910" id="FNanchor_910" href="#Footnote_910" class="fnanchor">[910]</a>.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_675" id="Page_675">[675]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h3 id="Ao">O</h3></div>
-
-<p class="i2"><span class="smcap">Carta de los indios gobernadores de varias provincias de Yucatn
-al Rey Don Felipe II, quejndose de los tormentos, muertes y robos
-que con ellos haban cometido los religiosos de la Orden de
-San Francisco.</span> Yucatn, 12 de abril de 1567.</p>
-
-
-
-<p class="p2 i3">Sacra Catholica Magestad:</p>
-
-<p>Despues que nos vino el bien, que fu conoser Dios Nuestro Seor por
-solo verdadero Dios, dexando nuestra ceguedad ydolatrias, y V. M. por
-seor temporal, antes que abriesemos bien los ojos al conocimiento de lo uno
-y de lo otro, nos vino una persecucin, la mayor que se puede ymaginar, y
-fu, en el ao de sesenta y dos, por parte de los religiosos de Sant Francisco,
-que aviamos traydo para que nos doctrinassen, que, en lugar de lo hazer, nos
-comenaron atormentar, colgandonos de las manos y aotandonos cruelmente,
-y colgandonos pesas de piedras los pies, y atormentando muchos
-de nosotros en burros, echandonos mucha cantidad de agua en el cuerpo, de
-los quales tormentos murieron y mancaron muchos de nosotros.</p>
-
-<p>Estando en esta tribulaion y trabaxos, confiando de la justiia de V. M.
-que nos oyera y guardara justiia, vino el doctor Diego Quixada, que la sazon
-era, ayudar los atormentadores, diziendo que eramos ydolatras y sacrificadores
-de hombres y otras cosas agenas de toda verdad, que en nuestra
-ynfidelidad no las cometimos. Y como nos veyamos mancos, de los crueles
-tormentos, y muchos muertos en ellos y dellos, y robados de nuestras haziendas,
-y ms, que veyamos desenterrar los huesos de los muertos baptizados,
-aviendo muerto como christianos, estabamos para desesperarnos. Y no contentos
-con esto, los religiosos y justiia de V. M. hizieron un auto solenne de
-ynquisiion en Mani, pueblo de V. M., en que sacaron muchas estatuas, y desenterraron
-muchos muertos, y quemaron all pblicamente, y condenaron
-muchos esclavos para servir los espaoles por ocho y diez aos, y echaron
-sant benitos. Y lo uno y lo otro nos pusieron gran admiraion y espanto, porque
-no sabiamos qu cosa era, por ser recien baptizados y no predicados; y
-porque bolviamos por nuestros vasallos, diziendo que los oyessen y les guardassen
-justiia, nos prendieron y aprisionaron y llevaron en cadenas, como
-esclavos, al monesterio de Merida, adonde murieron muchos de los nuestros,
-y all nos dezian que nos avian de quemar, sin saber nosotros por qu.</p>
-
-<p>Y a esta razon lleg el obispo, que V. M. nos embi, el qual, aunque nos
-sac de la carel y nos libr de la muerte y quitado los sant benitos, no nos a
-desgraviado en las ynfamias y testimonios que nos levantaron, diziendo que
-somos ydolatras, sacrificadores de hombres que aviamos muerto muchos yn<span class="pagenum"><a name="Page_676" id="Page_676">[676]</a></span>dios;
-por que, al fin, es del hbito de Sant Franisco y haze por ellos: a nos
-consolado de palabra, diciendo que V. M. har justiia.</p>
-
-<p>Vino un receptor de Mexico ynquirir esto, y pensamos que lo hiciera la
-Audienia, y no a hecho nada.</p>
-
-<p>Vino despues Don Luys de espedes, governador, y en lugar de nos desagraviar,
-nos a augmentado tribulaciones, llevandonos nuestras hijas y mugeres
- servir los espaoles, contra su voluntad y la nuestra, que lo sentimos
-tanto, que vienen dezir la gente simple que en nuestra ynfidelidad no eramos
-tan vexados ni acosados, por que nuestros antepasados no quitavan nadie sus
-hijos, ni los maridos sus mugeres, para servir dellos como lo haze agora la
-justiia de V. M., aun para servir los negros y mulatos.</p>
-
-<p>Y con todas nuestras afliciones y trabaxos, amamos los padres y les damos
-lo necessario, y les hemos hecho muchos monesterios y proveydo de hornamentos
-y campanas, todo nuestra costa y de nuestros vasallos y naturales,
-aunque, en pago de estos servicios, nos traen tan avasallados, cosa que nunca
-lo padescimos en nuestra gentilidad. Y obedescemos la justiia de V. M. esperando
-que nos embiar remedio para todo.</p>
-
-<p>Una cosa nos desmayado mucho y nos a alborotado, que son cartas que
-Fray Diego de Landa, principal autor de todos estos males y trabaxos, escrive,
-diziendo que V. M. ha aprobado las muertes, robos, tormentos y esclavonias y
-otras crueldades que hicieron en nosotros: de lo qual, estamos admirados que
-tal cosa se diga de tan catholico y recto Rey, como es V. M. Si es que all ha
-dicho que nosotros sacrificamos hombres despues de baptizados, es muy gran
-testimonio y maldad ynventada por ellos para dorar sus crueldades.</p>
-
-<p>Y si ydolos se hallaron o hallamos nosotros, los sacamos de las sepulturas
-de nuestros antepasados, para dar los religiosos, porque nos los mandavan
-traer, diziendo que haviamos dicho en los tormentos que los teniamos; y toda
-la tierra sabe cmo los yvamos buscar veynte, treynta y cient leguas, adonde
-entendiamos que los tenian nuestros antepasados y nosotros haviamos dexado
-quando nos baptizamos, y con sana conienia, no nos podan castigar por
-ellos como nos castigaron.</p>
-
-<p>Y si V. M. se quiere ynformar desto, embie persona tal que lo averigue, y
-verse nuestra ynocenia y la gran crueldad de los padres, y si el obispo no
-viniera, todos fueramos acabados. Y porque, aunque queremos bien Fray
-Diego de Landa y los demas padres que nos atormentaron, solamente de
-oyrlos nombrar, se nos revuelven las entraas. Por tanto, V. M. nos embie otros
-ministros que nos doctrinen y prediquen la ley de Dios, porque deseamos mucho
-nuestra salvaion.</p>
-
-<p>Los religiosos del seor Sant Franisco, desta provinia, an escripto ciertas
-cartas V. M. y al general de su orden, en abono de Fray Diego de Landa, y de
-otros, sus compaeros, que fueron los que atormentaron, mataron y escandalizaron
-y dieron ciertas cartas escriptas en la lengua de Castilla ciertos yndios sus
-familiares, para que las firmassen, y asi las firmaron y enbiaron V. M. Entienda
-V. M. no ser nuestras: los que somos seores de esta tierra, que no avemos de
-escribir mentiras, ni falsedades, ni contradiiones. Hagan all penitencia Fray<span class="pagenum"><a name="Page_677" id="Page_677">[677]</a></span>
-Diego de Landa y sus compaeros, del mal que hizieron en nosotros, que hasta
-la quarta generaion se acordarn nuestros descendientes de la gran persecucion
-que por ellos nos vino.</p>
-
-<p>Nuestro Seor guarde V. M. largos tiempos para su sancto serviio y nuestro
-bien y amparo.&mdash;De Yucatn, doze de abril, 1567 aos.</p>
-
-<p>Humildes vasallos de V. M., que sus reales manos y pies besamos.</p>
-
-<p class="center"><span class="smcap">D. Francisco de Montejoxio</span>,<br />
-Gobernador de la provincia de Mani.</p>
-
-<p class="center"><span class="smcap">Juan Pacab</span>,<br />
-Gobernador de Mona.</p>
-
-<p class="center"><span class="smcap">Jorge Xin</span>,<br />
-Gobernador de Panaborer.</p>
-
-<p class="center"><span class="smcap">Francisco Pacab</span>,<br />
-Gobernador Texul.</p>
-
-<p class="p2"><i>Sobre.</i>&mdash;A la Sacra Catholica Magestad el Rey (Don) Phelipe nuestro Seor.
-En su Real Consejo de Indias<a name="FNanchor_911" id="FNanchor_911" href="#Footnote_911" class="fnanchor">[911]</a>.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_678" id="Page_678">[678]</a></span></p>
-
-
-<h3 id="Ap">P</h3></div>
-
-
-<p>En tiempo de Carlos III se estableci la poderosa Compaa de Filipinas,
-que slo debido a la impericia de sus gestores tuvo lamentable fin en 1830, esto
-es, poco antes de la muerte de Fernando VII.</p>
-
-<p>Crese dicha Compaa de Filipinas, a costa de grandes trabajos y de
-vencer contrariedades, en particular de parte de Holanda, interesada en impedir
-la navegacin directa de Espaa por el Cabo de Buena Esperanza a las Indias
-Orientales y nuestro trfico con ellas. Floridablanca escribi una Memoria
-combatiendo las ideas y las pretensiones de los holandeses. Foronda y otros hicieron
-lo mismo. El Rey, los prncipes e infantes, corporaciones y capitalistas
-particulares, se interesaron en ella, adquiriendo acciones. El Banco comprometi
-en sus operaciones ms de veinte millones de reales.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_679" id="Page_679">[679]</a></span></p>
-
-<div class="footnotes"><h2>FOOTNOTES:</h2></div>
-<div class="footnote">
-<p><a name="Footnote_1" id="Footnote_1" href="#FNanchor_1"><span class="label">[1]</span></a> Vase tomo I, captulo III de esta obra.</p>
-
-<p><a name="Footnote_2" id="Footnote_2" href="#FNanchor_2"><span class="label">[2]</span></a> <i>Nueva Geografa Universal.</i>&mdash;<i>Amrica Boreal</i>, pg. 244.</p>
-
-<p><a name="Footnote_3" id="Footnote_3" href="#FNanchor_3"><span class="label">[3]</span></a> Ibidem, pg. 243.</p>
-
-<p><a name="Footnote_4" id="Footnote_4" href="#FNanchor_4"><span class="label">[4]</span></a> Ernest Gagnon, <i>Chansons populaires du Canad</i>.</p>
-
-<p><a name="Footnote_5" id="Footnote_5" href="#FNanchor_5"><span class="label">[5]</span></a> Reclus, <i>Geografa Universal.</i>&mdash;<i>Amrica Boreal</i>, pg. 23.</p>
-
-<p><a name="Footnote_6" id="Footnote_6" href="#FNanchor_6"><span class="label">[6]</span></a> Samuel de Champlain (1567-1635) naci en Brogage (Charenta inferior).</p>
-
-<p><a name="Footnote_7" id="Footnote_7" href="#FNanchor_7"><span class="label">[7]</span></a> Francis Parkman, <i>The Jesuits in North-Amrica</i>.</p>
-
-<p><a name="Footnote_8" id="Footnote_8" href="#FNanchor_8"><span class="label">[8]</span></a> Tambin concedi el Gobierno a la Compaa el monopolio perpetuo del comercio de
-pieles, y por quince aos el de todo otro comercio.</p>
-
-<p><a name="Footnote_9" id="Footnote_9" href="#FNanchor_9"><span class="label">[9]</span></a> <i>Los Estados Unidos de la Amrica del Norte</i>, pg. 34.&mdash;<i>Historia Universal de Oncken</i>,
-tomo XII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_10" id="Footnote_10" href="#FNanchor_10"><span class="label">[10]</span></a> Vase captulo XXV del primer tomo.</p>
-
-<p><a name="Footnote_11" id="Footnote_11" href="#FNanchor_11"><span class="label">[11]</span></a> Idem, captulo XXVI</p>
-
-<p><a name="Footnote_12" id="Footnote_12" href="#FNanchor_12"><span class="label">[12]</span></a> Vase la descripcin de la Florida en la <i>Coleccin de documentos inditos del Archivo de
-Indias</i>, tomo V, pgs. 532-546.&mdash;<i>Memoria de las cosas y costa y indios de la Florida</i>, etc. Coleccin
-de Muoz, tomo LXXXIX.</p>
-
-<p><a name="Footnote_13" id="Footnote_13" href="#FNanchor_13"><span class="label">[13]</span></a> <i>Los Estados Unidos de la Amrica del Norte</i>, pg. 3.&mdash;<i>Historia Universal</i>, de Oncken,
-tomo XII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_14" id="Footnote_14" href="#FNanchor_14"><span class="label">[14]</span></a> Vase <i>Colec. de doc. ind.</i>, etc., tomo VIII, pgs. 537-574.</p>
-
-<p><a name="Footnote_15" id="Footnote_15" href="#FNanchor_15"><span class="label">[15]</span></a> Torres Campos, <i>Espaa en California</i>, Conferencia dada en el Ateneo de Madrid el 17 de
-mayo 1892, pg. 35.</p>
-
-<p><a name="Footnote_16" id="Footnote_16" href="#FNanchor_16"><span class="label">[16]</span></a> Ibidem, pg. 52.</p>
-
-<p><a name="Footnote_17" id="Footnote_17" href="#FNanchor_17"><span class="label">[17]</span></a> Pocahontas y su marido pasaron a Inglaterra, donde fueron obsequiados, mereciendo aqulla
-la sealada distincin de ser recibida en la corte. Tuvo un hijo y ella muri el ao 1617. Hnranse
-descender de Pocahontas distinguidas familias de Virginia.</p>
-
-<p><a name="Footnote_18" id="Footnote_18" href="#FNanchor_18"><span class="label">[18]</span></a> Oton Hopp, <i>Los Estados Unidos de la Amrica del Norte</i>, pg. 7.</p>
-
-<p><a name="Footnote_19" id="Footnote_19" href="#FNanchor_19"><span class="label">[19]</span></a> Desde el citado ao no ces el comercio de carne humana. Si primeramente se limit a la
-compra de negros, despus se extendi a los blancos. Prisioneros de guerra, tanto escoceses como
-irlandeses, se vendieron durante la centuria <span class="smcap">xvii</span> en Virginia. Diferencibanse los esclavos negros
-de los blancos en que los primeros no recobraban su libertad mientras no fuesen manumitidos por
-sus amos y los segundos podan rescatarse de la esclavitud. La pronta introduccin de la esclavitud
-en Virginia y en todos los Estados del Sur se debe a la necesidad de brazos para cultivar
-el tabaco en las grandes haciendas o latifundios, mientras en los Estados del Norte el clima obligaba
-al agricultor a dedicarse al cultivo de pequeas propiedades a modo de alqueras.</p>
-
-<p><a name="Footnote_20" id="Footnote_20" href="#FNanchor_20"><span class="label">[20]</span></a> All por el ao 1582 los puritanos se separaron de la Iglesia oficial (anglicana), formando
-una secta aparte, que no reconoca ms autoridad eclesistica que la Biblia e intentaba restablecer
-la sencillez primitiva del cristianismo. Fundaron comunidades en Escocia e Inglaterra, cuya
-organizacin era democrtica; distinguironse por su severa moralidad y por la rectitud en todas
-sus acciones.</p>
-
-<p><a name="Footnote_21" id="Footnote_21" href="#FNanchor_21"><span class="label">[21]</span></a> <i>Historia de los Estados Unidos</i>, tom. IV, pg. 26.</p>
-
-<p><a name="Footnote_22" id="Footnote_22" href="#FNanchor_22"><span class="label">[22]</span></a> Op., cit., pg. 14.</p>
-
-<p><a name="Footnote_23" id="Footnote_23" href="#FNanchor_23"><span class="label">[23]</span></a> Nueva Amsterdam cambi el nombre por el de Nueva York, en el ao 1664.</p>
-
-<p><a name="Footnote_24" id="Footnote_24" href="#FNanchor_24"><span class="label">[24]</span></a> El sucesor de Minnewit en Nueva Amsterdam fu Wonter von Tiviller, a ste sucedi Kieft
-(1637-1647), y despus Pedro Stuyvesant (1647-1664).</p>
-
-<p><a name="Footnote_25" id="Footnote_25" href="#FNanchor_25"><span class="label">[25]</span></a> Spencer, <i>Hist. de los Estados Unidos</i>, tomo I, pg. 75.</p>
-
-<p><a name="Footnote_26" id="Footnote_26" href="#FNanchor_26"><span class="label">[26]</span></a> Ernesto Oton Hopp, <i>Los Estados Unidos de la Amrica del Norte</i>,
-pgs. 16 y 17.</p>
-
-<p><a name="Footnote_27" id="Footnote_27" href="#FNanchor_27"><span class="label">[27]</span></a> Naci Penn en Londres el 1644. Era hijo del almirante que conquist para Inglaterra la
-isla de Jamaica y pele en la guerra martima contra Holanda. El duque de York (despus Jacobo
-II) fu padrino del nio Guillermo en el acto del bautismo. A los quince aos ingres en la
-Universidad de Oxford, dndose a conocer por su severidad de costumbres y por su resistencia a
-cumplir ciertos actos religiosos. Convirtise a la secta cukera.</p>
-
-<p>El cukero no quera iglesias, ni sacerdotes, ni culto exterior; hua de los litigios y detestaba
-la guerra; amaba la sencillez y practicaba la caridad.</p>
-
-<p>No pudo conseguir su padre, aunque lo intent varias veces, que su hijo se presentara en la
-corte y frecuentara la alta sociedad.</p>
-
-<p>Dedicse a propagar sus doctrinas religiosas, recorriendo ciudades y aldeas, pronunciando
-discursos y publicando folletos. A peticin del obispo de Londres, por haber publicado el folleto
-intitulado <i>The sandy foundation shaken</i> (Los cimientos de arena conmovidos), fu encerrado en
-la Torre el ao 1668; y durante los siete meses de su prisin escribi otro que llam <i>No cross no
-crown</i> (Sin la cruz no hay corona), que vi la luz el 1669.</p>
-
-<p>Reconcilironse padre e hijo cuando el primero se convenci de las profundas convicciones
-del segundo. El padre, en su lecho de muerte (1670), hubo de decir: Hijo mo, si t y tus amigos
-continuais firmes viviendo y predicando conforme a vuestros sencillos principios, acabareis por
-hacer desaparecer para siempre toda clereca. Casse el ao 1672 con Julia Springett. Oprimidos
-y vejados los cukeros, dirigieron sus miradas, como los puritanos, a la Amrica del Norte. La
-secta hizo muchos proslitos en varias colonias, merced a la propaganda de Fox, fundador de
-aquella doctrina religiosa, el cual recorri desde Rhode-Island hasta la Carolina. Bastar decir
-que en 1677 los cukeros redactaron una constitucin para Nueva Jersey; el 1678 contaba la colonia
-400 habitantes, y el 1681 se verific la primera asamblea legislativa.</p>
-
-<p><a name="Footnote_28" id="Footnote_28" href="#FNanchor_28"><span class="label">[28]</span></a> <i>Historia de la Luisiana</i>, vol. I, pg. 28.</p>
-
-<p><a name="Footnote_29" id="Footnote_29" href="#FNanchor_29"><span class="label">[29]</span></a> Herrera, <i>Dcada</i> II, libro III, captulo XII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_30" id="Footnote_30" href="#FNanchor_30"><span class="label">[30]</span></a> Marina era&mdash;segn Bernal Daz del Castillo&mdash;hija del cacique de Oluta, pasando luego a ser
-esclava del cacique de Tabasco, y despus, ora por venta, ora por despojo, vino a parar al poder
-de Corts. Su nombre era <i>Mallinalli Tenpal</i> y vulgarmente la
-llamaban la <i>Malinche</i>.</p>
-
-<p><a name="Footnote_31" id="Footnote_31" href="#FNanchor_31"><span class="label">[31]</span></a> Sols, <i>Conquista de la Nueva Espaa</i>, lib. I, cap. XXI, pgs.
-71 y 72.</p>
-
-<p><a name="Footnote_32" id="Footnote_32" href="#FNanchor_32"><span class="label">[32]</span></a> Op. cit., lib. II, cap. X, pg. 113.</p>
-
-<p><a name="Footnote_33" id="Footnote_33" href="#FNanchor_33"><span class="label">[33]</span></a> Sols, Ob. cit., lib. II. cap. XIII, pg. 127.</p>
-
-<p><a name="Footnote_34" id="Footnote_34" href="#FNanchor_34"><span class="label">[34]</span></a> <i>Relacin</i>, etc., <i>Colec. de doc. para la Hist. de Mxico</i>, publicada por Garca Icazbalceta,
-tomo II, pg. 563.</p>
-
-<p><a name="Footnote_35" id="Footnote_35" href="#FNanchor_35"><span class="label">[35]</span></a> No se olvide que Corts con los pilotos y marineros de su destruda armada haba aumentado
-su ejrcito en ms de 100 hombres.</p>
-
-<p><a name="Footnote_36" id="Footnote_36" href="#FNanchor_36"><span class="label">[36]</span></a> Otros dicen Xacacingo.</p>
-
-<p><a name="Footnote_37" id="Footnote_37" href="#FNanchor_37"><span class="label">[37]</span></a> <i>Relacin de Andrs de Tapia</i>, Ibidem, pginas 569 y 570.</p>
-
-<p><a name="Footnote_38" id="Footnote_38" href="#FNanchor_38"><span class="label">[38]</span></a> Andrs de Tapia. Ibidem, pg. 564.</p>
-
-<p><a name="Footnote_39" id="Footnote_39" href="#FNanchor_39"><span class="label">[39]</span></a> Chitrula escribe Tapia.</p>
-
-<p><a name="Footnote_40" id="Footnote_40" href="#FNanchor_40"><span class="label">[40]</span></a> Ob. cit., lib. III, cap. VI, pg. 197.</p>
-
-<p><a name="Footnote_41" id="Footnote_41" href="#FNanchor_41"><span class="label">[41]</span></a> Ibidem, lib. III, cap. VII, pg. 204. Parcenos excesivo el nmero.</p>
-
-<p><a name="Footnote_42" id="Footnote_42" href="#FNanchor_42"><span class="label">[42]</span></a> Ob. cit., libro III, cap. IX, pg. 213.</p>
-
-<p><a name="Footnote_43" id="Footnote_43" href="#FNanchor_43"><span class="label">[43]</span></a> Ob. cit., libro III. cap. IX, pg. 216.</p>
-
-<p><a name="Footnote_44" id="Footnote_44" href="#FNanchor_44"><span class="label">[44]</span></a> <i>Dcada II</i>, lib. VIII, cap. IX.</p>
-
-<p><a name="Footnote_45" id="Footnote_45" href="#FNanchor_45"><span class="label">[45]</span></a> Ob. cit., lib. III, cap XX, pg. 278.</p>
-
-<p><a name="Footnote_46" id="Footnote_46" href="#FNanchor_46"><span class="label">[46]</span></a> Sols, ob. cit., lib. IV, cap. XV, pg. 367.</p>
-
-<p><a name="Footnote_47" id="Footnote_47" href="#FNanchor_47"><span class="label">[47]</span></a> Herrera, <i>Dcada II</i>, lib. X, cap. X. Debi ser enterrado en el monte de Chapultepeque.</p>
-
-<p><a name="Footnote_48" id="Footnote_48" href="#FNanchor_48"><span class="label">[48]</span></a> Ob. cit., lib. IV, cap. XV, pg. 369.</p>
-
-<p><a name="Footnote_49" id="Footnote_49" href="#FNanchor_49"><span class="label">[49]</span></a> Dos hijos que le asistieron en sus ltimos momentos fueron muertos por los mejicanos; dos
-o tres hijas se casaron con espaoles y se convirtieron al catolicismo. El principal de los hijos se
-redujo tambin a la religin catlica y tom el nombre de Pedro en el bautismo. Era hijo de una
-de las reinas, natural de la provincia de Tula, la cual, a imitacin de don Pedro, se bautiz y se
-llam desde entonces doa Mara de Niagua Suchil.&mdash;Sols, Ob. cit.,
-lib. IV, cap. XV, pg. 371.</p>
-
-<p><a name="Footnote_50" id="Footnote_50" href="#FNanchor_50"><span class="label">[50]</span></a> Otros le llamaban Cuitlahuactzin.</p>
-
-<p><a name="Footnote_51" id="Footnote_51" href="#FNanchor_51"><span class="label">[51]</span></a> Otros le llaman Guatimocin.</p>
-
-<p><a name="Footnote_52" id="Footnote_52" href="#FNanchor_52"><span class="label">[52]</span></a> Ob. cit., lib. V, cap. XIX, pgs. 510 y 511.</p>
-
-<p><a name="Footnote_53" id="Footnote_53" href="#FNanchor_53"><span class="label">[53]</span></a> Ob. cit., lib. V, cap. XXII, pg. 530.</p>
-
-<p><a name="Footnote_54" id="Footnote_54" href="#FNanchor_54"><span class="label">[54]</span></a> Herrera, <i>Dcada</i> III, libro II, captulo VII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_55" id="Footnote_55" href="#FNanchor_55"><span class="label">[55]</span></a> La primera vez&mdash;escribe Len Pinelo&mdash;que se nombra <i>Nueva Espaa</i> es en una cdula de
-10 de octubre de 1522, en que se da licencia para pasar a ella a los que quisieren, porque antes se
-llamaba <i>Youcatn</i>, <i>Coloacn</i> y <i>Uloa</i>. Academia de la Historia.&mdash;<i>Indice general de los papeles del
-Consejo de Indias</i>, fol. 314.</p>
-
-<p><a name="Footnote_56" id="Footnote_56" href="#FNanchor_56"><span class="label">[56]</span></a> <i>Arch. hist. nacional.&mdash;Ced. indico de Ayala</i>, letra D.</p>
-
-<p><a name="Footnote_57" id="Footnote_57" href="#FNanchor_57"><span class="label">[57]</span></a> <i>Arch. hist. nac.</i>, tomo XXXIV, nm. 237, pgs. 267 v.
-274 v..</p>
-
-<p><a name="Footnote_58" id="Footnote_58" href="#FNanchor_58"><span class="label">[58]</span></a> <i>Cedulario indico</i>, tomo I, pg. 178.</p>
-
-<p><a name="Footnote_59" id="Footnote_59" href="#FNanchor_59"><span class="label">[59]</span></a> Vase <i>Cedulario indico</i>, tomo VIII, nm. 190, pgs. 129-131</p>
-
-<p><a name="Footnote_60" id="Footnote_60" href="#FNanchor_60"><span class="label">[60]</span></a> Muri en el ao 1522.</p>
-
-<p><a name="Footnote_61" id="Footnote_61" href="#FNanchor_61"><span class="label">[61]</span></a> Documentos inditos relativos al descubrimiento, etc., tomo XXVI,
-pgs. 298-351.</p>
-
-<p><a name="Footnote_62" id="Footnote_62" href="#FNanchor_62"><span class="label">[62]</span></a> <i>Don Quijote de la Mancha</i>, parte 2., cap. VIII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_63" id="Footnote_63" href="#FNanchor_63"><span class="label">[63]</span></a> <i>Colec. de doc. ind.</i>, etc., tomo XII, pgs. 381-383.</p>
-
-<p><a name="Footnote_64" id="Footnote_64" href="#FNanchor_64"><span class="label">[64]</span></a> Se ignora el ao de su nacimiento; slo puede afirmarse que naci antes
-de 1468.</p>
-
-<p><a name="Footnote_65" id="Footnote_65" href="#FNanchor_65"><span class="label">[65]</span></a> Vase <i>Archivo de la Duquesa de Fernn Nuez</i>, inventario del Ducado de Montellano, ndice
-del Adelantamiento del Yucatn, legajo 438 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_66" id="Footnote_66" href="#FNanchor_66"><span class="label">[66]</span></a> Noticioso el Rey (Carlos V) de haber formado (una poblacin) los Espaoles Christianos entre
-las provincias de Cholula y Tlaxcala, con el nombre de <i>Puebla de los Angeles</i>, y queriendo ennoblecerla,
-para animar a que otros fuessen a habitarla, mand se intitulasse <i>Ciudad de los Angeles</i>,
-relevando a sus vecinos del derecho de Alcabala por trmino de 30 aos. Cd. de 20 de marzo
-de 1532. Vid. tom. 8 de ellas, fol. 377 v., nm. 461<a name="FNanchor_66a" id="FNanchor_66a" href="#Footnote_66a" class="fnanchor">[66a]</a>.</p>
-
-
-<p><a name="Footnote_66a" id="Footnote_66a" href="#FNanchor_66a"><span class="label">[66a]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.</i>&mdash;<i>Cedulario ndico de
-Ayala</i>, letra P, tomo II, nm. 13.</p>
-
-<p><a name="Footnote_67" id="Footnote_67" href="#FNanchor_67"><span class="label">[67]</span></a> <i>Cedulario indico</i>, tom. IX, nm. 53, pgs. 45 y 46.</p>
-
-<p><a name="Footnote_68" id="Footnote_68" href="#FNanchor_68"><span class="label">[68]</span></a> Ibidem, nm. 75, pgs. 59 y 59 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_69" id="Footnote_69" href="#FNanchor_69"><span class="label">[69]</span></a> Ibidem, nm. 76, pgs. 59 v. y 60.</p>
-
-<p><a name="Footnote_70" id="Footnote_70" href="#FNanchor_70"><span class="label">[70]</span></a> En una carta de Alvarado a Corts, se lee: <i>Determin quemar a los seores</i>; y ms abajo
-aade: para el bien y sosiego de esta tierra, <i>yo los quem</i> y mand quemar la ciudad... <i>Coleccin
-de Barcia.</i></p>
-
-<p><a name="Footnote_71" id="Footnote_71" href="#FNanchor_71"><span class="label">[71]</span></a> Los cronistas espaoles hacen un solo personaje de los dos prncipes cakchiqueles y le
-dan el nombre de Sinacan.</p>
-
-<p><a name="Footnote_72" id="Footnote_72" href="#FNanchor_72"><span class="label">[72]</span></a> Milla, <i>Historia de la Amrica central</i>, tomo I, pg. 93.</p>
-
-<p><a name="Footnote_73" id="Footnote_73" href="#FNanchor_73"><span class="label">[73]</span></a> Segunda carta de Alvarado a Corts.&mdash;Coleccin de Barcia.</p>
-
-<p><a name="Footnote_74" id="Footnote_74" href="#FNanchor_74"><span class="label">[74]</span></a> Proceso de residencia en el ao 1529 contra Pedro de Alvarado.
-Mxico, 1847.</p>
-
-<p><a name="Footnote_75" id="Footnote_75" href="#FNanchor_75"><span class="label">[75]</span></a> Remesal y otros cronistas antiguos, como tambin historiadores modernos, dicen, con
-error manifiesto, que la primera ciudad de Guatemala se fund en Almolonga.</p>
-
-<p><a name="Footnote_76" id="Footnote_76" href="#FNanchor_76"><span class="label">[76]</span></a> Lleg el citado ao de 1527.</p>
-
-<p><a name="Footnote_77" id="Footnote_77" href="#FNanchor_77"><span class="label">[77]</span></a> <i>Dcada</i> III, lib. V, captulo X.</p>
-
-<p><a name="Footnote_78" id="Footnote_78" href="#FNanchor_78"><span class="label">[78]</span></a> Ibidem.</p>
-
-<p><a name="Footnote_79" id="Footnote_79" href="#FNanchor_79"><span class="label">[79]</span></a> <i>Dcada</i> III, lib. V, cap. XI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_80" id="Footnote_80" href="#FNanchor_80"><span class="label">[80]</span></a> <i>Libro de Actas del Ayuntamiento de Guatemala</i>, sesin del 6 de mayo de MDXXV aos.
-Juarros y otros escritores afirman que la fundacin de San Salvador no se verific hasta abril
-de 1528.</p>
-
-<p><a name="Footnote_81" id="Footnote_81" href="#FNanchor_81"><span class="label">[81]</span></a> El nombre del pas se debe&mdash;segn se dice&mdash;a las honduras o fondos que los primeros pobladores
-hallaron en sus costas. Cuando salieron a tierra llana, exclamaron: <i>Bendito sea Dios,
-que hemos salido de estas Honduras!</i></p>
-
-<p><a name="Footnote_82" id="Footnote_82" href="#FNanchor_82"><span class="label">[82]</span></a> Herrera, <i>Dcada IV</i>, lib. VII, cap. IV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_83" id="Footnote_83" href="#FNanchor_83"><span class="label">[83]</span></a> <i>Dcada V</i>, lib. I, cap. X.</p>
-
-<p><a name="Footnote_84" id="Footnote_84" href="#FNanchor_84"><span class="label">[84]</span></a> Vase Herrera, <i>Dcada VI</i>, lib. I, cap IX.</p>
-
-<p><a name="Footnote_85" id="Footnote_85" href="#FNanchor_85"><span class="label">[85]</span></a> <i>Dcada VI</i>, lib. VII, cap. IV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_86" id="Footnote_86" href="#FNanchor_86"><span class="label">[86]</span></a> <i>Dcada VI</i>, lib. VII, cap. IV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_87" id="Footnote_87" href="#FNanchor_87"><span class="label">[87]</span></a> Tomo I, cap. XXIX.</p>
-
-<p><a name="Footnote_88" id="Footnote_88" href="#FNanchor_88"><span class="label">[88]</span></a> <i>Dcada VI</i>, lib. VII, cap. IV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_89" id="Footnote_89" href="#FNanchor_89"><span class="label">[89]</span></a> Herrera, <i>Dcada IV</i>, libro IX, captulo XV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_90" id="Footnote_90" href="#FNanchor_90"><span class="label">[90]</span></a> Herrera, <i>Dcada VI</i>, libro I, captulo VIII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_91" id="Footnote_91" href="#FNanchor_91"><span class="label">[91]</span></a> <i>Colec. de doc. ind.</i>, etc., tomo VII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_92" id="Footnote_92" href="#FNanchor_92"><span class="label">[92]</span></a> Vase captulo XXIII del tomo I.</p>
-
-<p><a name="Footnote_93" id="Footnote_93" href="#FNanchor_93"><span class="label">[93]</span></a> <i>Enciclopedia Universal Ilustrada</i>, tomo XV, pg. 1.208.</p>
-
-<p><a name="Footnote_94" id="Footnote_94" href="#FNanchor_94"><span class="label">[94]</span></a> A la sazn el ducado de Veragua qued separado de Castilla del Oro.</p>
-
-<p><a name="Footnote_95" id="Footnote_95" href="#FNanchor_95"><span class="label">[95]</span></a> Herrera, <i>Dcada II</i>, lib. IV, cap. IX.</p>
-
-<p><a name="Footnote_96" id="Footnote_96" href="#FNanchor_96"><span class="label">[96]</span></a> Recurdese que en el ao 1534 Felipe Gutirrez fu nombrado gobernador de Veragua, cuyos
-lmites eran desde donde se acaban los de la gobernacin de Castilla del Oro, llamada Tierra
-Firme, y fueron sealados a Pedrarias Dvila y a Pedro de los Ros, gobernadores que fueron de
-la dicha provincia, hasta el cabo de Gracias a Dios. Un pleito contra la corona por D. Diego
-Coln, hijo del Almirante D. Cristbal (comenzado en 1508 y terminado en 1537) se resolvi, adjudicndose
-a D. Luis Coln un territorio de 25 leguas en cuadro desde el ro Beln al Occidente y
-Sur. En nuestros das la Repblica de Costa Rica intent probar que el ducado de Veragua estuvo
-includo durante la dominacin espaola en dicho Estado, sosteniendo lo contrario la Repblica
-de Colombia y decidiendo la cuestin en contra de las pretensiones de Costa Rica el Presidente
-de la Repblica francesa.</p>
-
-<p><a name="Footnote_97" id="Footnote_97" href="#FNanchor_97"><span class="label">[97]</span></a> De esta campaa se tratar en el captulo XV de este tomo.</p>
-
-<p><a name="Footnote_98" id="Footnote_98" href="#FNanchor_98"><span class="label">[98]</span></a> Tanta fu su tristeza, que en adelante no quiso ser conocida sino con
-dicho nombre.</p>
-
-<p><a name="Footnote_99" id="Footnote_99" href="#FNanchor_99"><span class="label">[99]</span></a> Reclus, <i>Amrica Central</i>, pg. 688.</p>
-
-<p><a name="Footnote_100" id="Footnote_100" href="#FNanchor_100"><span class="label">[100]</span></a> Ibidem.</p>
-
-<p><a name="Footnote_101" id="Footnote_101" href="#FNanchor_101"><span class="label">[101]</span></a> El 19 de noviembre de 1493 tom el Almirante tierra en la ensenada de Mayagez, y de la
-misma isla se hizo a la vela dicho Almirante el 22 de noviembre de aquel ao.</p>
-
-<p><a name="Footnote_102" id="Footnote_102" href="#FNanchor_102"><span class="label">[102]</span></a> Ya por la mucha riqueza de oro que se hall en ella, ya porque el puerto era bueno, cerrado
-y seguro de tormentas.</p>
-
-<p><a name="Footnote_103" id="Footnote_103" href="#FNanchor_103"><span class="label">[103]</span></a> <i>Dcada I</i>, libro VII, captulo XIII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_104" id="Footnote_104" href="#FNanchor_104"><span class="label">[104]</span></a> Vase esta expedicin en el tomo I, captulo XXVI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_105" id="Footnote_105" href="#FNanchor_105"><span class="label">[105]</span></a> <i>Geografa Universal, Amrica Central, Mxico</i>, etc., pg. 732.</p>
-
-<p><a name="Footnote_106" id="Footnote_106" href="#FNanchor_106"><span class="label">[106]</span></a> Muri de Coronel en Navarra.</p>
-
-<p><a name="Footnote_107" id="Footnote_107" href="#FNanchor_107"><span class="label">[107]</span></a> Vase tomo I, cap. XXVI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_108" id="Footnote_108" href="#FNanchor_108"><span class="label">[108]</span></a> Vase tomo I, cap. XXIX.</p>
-
-<p><a name="Footnote_109" id="Footnote_109" href="#FNanchor_109"><span class="label">[109]</span></a> Parece cosa probada que el encargado de suministrar los fondos era el licenciado Gaspar de
-Espinosa, residente a la sazn en Panam, pues Luque slo tena la representacin del mencionado
-Espinosa. Vese Prescott, <i>Hist. del Per</i>, tom. I, pg. 233.</p>
-
-<p><a name="Footnote_110" id="Footnote_110" href="#FNanchor_110"><span class="label">[110]</span></a> <i>Historia general, Dcada III</i>, lib. VIII, cap. XIII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_111" id="Footnote_111" href="#FNanchor_111"><span class="label">[111]</span></a> <i>Anales</i>, M. S., ao 1527.</p>
-
-<p><a name="Footnote_112" id="Footnote_112" href="#FNanchor_112"><span class="label">[112]</span></a> Ya sabemos que los espaoles llamaban <i>orejones</i> a los
-indios pertenecientes a la nobleza.</p>
-
-<p><a name="Footnote_113" id="Footnote_113" href="#FNanchor_113"><span class="label">[113]</span></a> Prescott, <i>Hist. del Per</i>, tomo I, pgs. 269 y 270.</p>
-
-<p><a name="Footnote_114" id="Footnote_114" href="#FNanchor_114"><span class="label">[114]</span></a> Ob. cit.</p>
-
-<p><a name="Footnote_115" id="Footnote_115" href="#FNanchor_115"><span class="label">[115]</span></a> Padre Naharro, <i>Relacin sumaria</i>, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_116" id="Footnote_116" href="#FNanchor_116"><span class="label">[116]</span></a> <i>Felipillo</i> hizo importante papel en la historia de sucesos
-posteriores.</p>
-
-<p><a name="Footnote_117" id="Footnote_117" href="#FNanchor_117"><span class="label">[117]</span></a> Vase Herrera, <i>Dcada IV.</i> lib. VI, captulo V.</p>
-
-<p><a name="Footnote_118" id="Footnote_118" href="#FNanchor_118"><span class="label">[118]</span></a> Ibidem.</p>
-
-<p><a name="Footnote_119" id="Footnote_119" href="#FNanchor_119"><span class="label">[119]</span></a> <i>Hist. de las Indias</i>, M. S., parte III, lib. VIII, cap. I.</p>
-
-<p><a name="Footnote_120" id="Footnote_120" href="#FNanchor_120"><span class="label">[120]</span></a> Vase Pedro Pizarro, <i>Descub. y Conq.</i>, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_121" id="Footnote_121" href="#FNanchor_121"><span class="label">[121]</span></a> Robertson dice que muri en 1529, y otros que en 1523.</p>
-
-<p><a name="Footnote_122" id="Footnote_122" href="#FNanchor_122"><span class="label">[122]</span></a> Garcilaso, <i>Com. Real</i>, parte I, lib. IX, cap. XXXVII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_123" id="Footnote_123" href="#FNanchor_123"><span class="label">[123]</span></a> Esto resulta de una peticin en que se solicitaban ciertas inmunidades, remitida a Espaa
-en 1603, y firmada por 567 indios de la raza real de los Incas (Ibid. parte III, lib. IX, cap. XI).
-Oviedo dice que Huayna Capac dej cien hijos e hijas, y que la mayor parte de ellos vivan an
-cuando l escriba, <i>Historia de las Indias</i>, M. S., parte III. lib. VIII, cap. IX. Del mismo modo
-haremos notar que por Real cdula de 9 de mayo de 1545, habiendo sido informado S. M. de los
-buenos servicios de D. Cristbal Tupac Inca, hijo de Huayna Capac, seor natural que fu de las
-provincias del Per, y deseando darle a conocer el aprecio que le merecan sus lealtades, le concedi
-un escudo dividido en dos partes, y puesto en una de ellas una guila negra rabipante en
-campo de oro con dos palmas verdes a los lados, y debajo un tigre, y encima de l una borla colorada
-como tena su hermano Atabalipa, y a los lados del tigre dos culebras coronadas de oro en
-campo azul y por orla <i>Ave Mara</i>, y entre letra y letra una cruz dorada, y por timbre un yelmo
-cerrado y por divisa una guila negra rapante con tres colas, y dependencia de follajes de azul y
-oro. <i>Archivo histrico nacional. Cedulario indico de Ayala</i>, letra A, tomo II, documento 6.</p>
-
-<p><a name="Footnote_124" id="Footnote_124" href="#FNanchor_124"><span class="label">[124]</span></a> En vano hemos buscado alguna confirmacin de este cuento en Oviedo, Sarmiento, Xerez,
-Cieza de Len, Zrate, Pedro Pizarro, Gomara, que todos vivan en aquella poca y tenan a su
-disposicin todos los medios posibles de averiguar la verdad: y todos, debemos aadir, estaban
-dispuestos a hacer severa justicia a las malas propensiones del
-monarca indio.</p>
-
-<p><a name="Footnote_125" id="Footnote_125" href="#FNanchor_125"><span class="label">[125]</span></a> <i>Carta de Hern. Pizarro</i>, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_126" id="Footnote_126" href="#FNanchor_126"><span class="label">[126]</span></a> <i>Relacin del primer descubrimiento</i>, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_127" id="Footnote_127" href="#FNanchor_127"><span class="label">[127]</span></a> Naharro, <i>Relacin sumaria</i>, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_128" id="Footnote_128" href="#FNanchor_128"><span class="label">[128]</span></a> Xerez. <i>Conq. del Per</i>, ap. Barcia, tomo III, pg. 198.</p>
-
-<p><a name="Footnote_129" id="Footnote_129" href="#FNanchor_129"><span class="label">[129]</span></a> Pedro Pizarro, <i>Descub. y Conq.</i>, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_130" id="Footnote_130" href="#FNanchor_130"><span class="label">[130]</span></a> Pedro Pizarro y Xerez as lo dicen.</p>
-
-<p><a name="Footnote_131" id="Footnote_131" href="#FNanchor_131"><span class="label">[131]</span></a> Pedro Pizarro. <i>Descub. y Conq.</i>, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_132" id="Footnote_132" href="#FNanchor_132"><span class="label">[132]</span></a> <i>Instruc. del Inca Titucussi.</i> M. S.&mdash;Herrera dice que murieron dos mil. <i>Dcada V.</i> lib. II.
-cap. XI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_133" id="Footnote_133" href="#FNanchor_133"><span class="label">[133]</span></a> Se matan cada da 150. Xerez. <i>Conq. del Per</i>. ap. Barcia. tom. III, pg. 202.</p>
-
-<p><a name="Footnote_134" id="Footnote_134" href="#FNanchor_134"><span class="label">[134]</span></a> El oro de la suma total ascendi a 1.326.539 pesos o castellanos, y la plata a 51.610 marcos,
-suma que representaba por entonces en Espaa tanto como en el da otra tres cuatro veces
-mayor.</p>
-
-<p><a name="Footnote_135" id="Footnote_135" href="#FNanchor_135"><span class="label">[135]</span></a> <i>Historia de las Indias</i>, M. S., parte III, lib. VIII,
-cap. XXXII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_136" id="Footnote_136" href="#FNanchor_136"><span class="label">[136]</span></a> Naharro, <i>Relacin sumaria</i>, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_137" id="Footnote_137" href="#FNanchor_137"><span class="label">[137]</span></a> Ob. cit., tom. I., pg. 461.</p>
-
-<p><a name="Footnote_138" id="Footnote_138" href="#FNanchor_138"><span class="label">[138]</span></a> Cieza de Len, <i>Crnica</i>, cap. XCI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_139" id="Footnote_139" href="#FNanchor_139"><span class="label">[139]</span></a> <i>Historia del Per</i>, tom. I, pg. 468.</p>
-
-<p><a name="Footnote_140" id="Footnote_140" href="#FNanchor_140"><span class="label">[140]</span></a> Ob. cit., tom. I, pgs. 468 y 469.</p>
-
-<p><a name="Footnote_141" id="Footnote_141" href="#FNanchor_141"><span class="label">[141]</span></a> Rel., ap. Ramusio, tom. III, fol. 409.</p>
-
-<p><a name="Footnote_142" id="Footnote_142" href="#FNanchor_142"><span class="label">[142]</span></a> El nmero de tropas era de 500 hombres bien armados y le acompaaba el piloto Juan
-Fernndez.</p>
-
-<p><a name="Footnote_143" id="Footnote_143" href="#FNanchor_143"><span class="label">[143]</span></a> Deca Alvarado que la suma recibida no alcanzaba a cubrir los gastos de la expedicin, a la
-vez que Almagro aseguraba que los buques y el armamento se haban pagado tres veces ms de
-lo que valan.</p>
-
-<p><a name="Footnote_144" id="Footnote_144" href="#FNanchor_144"><span class="label">[144]</span></a> Dispuso el Rey que Alvarado fuese sometido a juicio por la Audiencia de Mxico, la cual
-di la comisin al licenciado Alfonso de Maldonado; pero l se fug a Honduras, fund nuevas
-colonias y se embarc para Espaa. Habiendo justificado su conducta en la corte, volvi a Honduras,
-cuya provincia agreg a su gobierno.</p>
-
-<p><a name="Footnote_145" id="Footnote_145" href="#FNanchor_145"><span class="label">[145]</span></a> Vase <i>Libro primero de Cabildos de Lima</i>, parte 1., pgs.
-1-15. Ao 1888.</p>
-
-<p><a name="Footnote_146" id="Footnote_146" href="#FNanchor_146"><span class="label">[146]</span></a> Sacra Cesarea Catholica Real Magestad. Yo llegu este puerto de Sanlcar oy miercoles
- catorce de henero, de la <i>Nueva Castilla</i>, ques la tierra que por mandado de Vuestra Magestad,
-fu conquistar governar Francisco Pizarro.</p>
-
-<p>Vengo ynformar Vuestra Magestad de lo que fasta agora se fecho en su servycio en aquella
-tierra. Traygo para Vuestra Magestad de sus quintos cien mill castellanos y cinco mill marcos
-de plata: vienen en cntaros ollas, otras prendas que son de ver.</p>
-
-<p>Suplico V. M. que sea servido de mandar que la Casa de Contratacion de Sevilla no ponga
-ympedimiento ninguno, porques cosa que fasta oy no se ha visto en <i>Indias</i> otro semejante ni creo
-que lo hay en poder de ningun Prncipe.</p>
-
-<p>Nuestro Seor la vida Real Estado de Vuestra Magestad por largos tiempos guarde acreciente
-con muy mayores Reinos Seoros. Deste puerto de Sanlcar, catorce de henero de mill
- quynientos treinta cuatro aos. De Vuestra Sacra, Cesarea, Catholica Magestad. Humilde
-criado servidor que los Reales pies manos de Vuestra Magestad besa.&mdash;<i>Hernando Pizarro.</i></p>
-
-<p class="p2 smcap center">El Rey.</p>
-
-<p>Nuestros Ofyciales de la Casa de la Contratacion de las Indias que rresyden en la Ciudad de
-Sevilla: por cartas de los del Nuestro Consejo de las Indias de Hernando Pizarro, hermano de
-Francisco Pizarro, Gobernador de la Provincia del Per, E seydo avisado como a llegado de la
-dicha Provyncia en salvamento, al puerto de Sanlcar, que trae para Nos cien mill castellanos
- cinco mill marcos de plata en cntaros ollas otras piezas: pues ya estara todo en esa Casa,
-como quiera que quisiera verlo todo, pero por dylacion que abr en traerlo ser tan largo el
-camino. Me a parescido que bastar, por aber algunas piezas ans de oro como de plata, de las
-ms estraas, que todo lo dems se faga moneda.</p>
-
-<p>Por ende Yo vos Encargo Mando, que luego ans el oro como la plata, fagais facer moneda,
- como E dicho, queden algunas piezas de las mas estraas de poco peso, de las quales Me
-ymbiad particular rrelacion por donde se pueda entender bien de la manera que son lo que cada
-una dellas pesa: entregallas al dicho Pizarro para que las traiga: las otras, como E dicho,
-proveereis que se fagan moneda.&mdash;De Calatayud veinte e uno de henero de mill quinientos
-treinta cuatro aos.&mdash;<i>Yo el Rey.</i>&mdash;Refrendada del Comendador mayor sealada de Carvaxal,
-Xuarez, Beltran Bernal. <i>Libro primero de Cabildos de Lima.</i> Parte Tercera,
-pgs. 127 y 128.</p>
-
-<p><a name="Footnote_147" id="Footnote_147" href="#FNanchor_147"><span class="label">[147]</span></a> El original del contrato se halla en el <i>Archivo de Simancas</i>, y una copia de l en Prescott.
-Ob. cit., tomo II, pgs. 465-469.</p>
-
-<p><a name="Footnote_148" id="Footnote_148" href="#FNanchor_148"><span class="label">[148]</span></a> M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_149" id="Footnote_149" href="#FNanchor_149"><span class="label">[149]</span></a> No de Marqus de los Atabillos (una provincia del Per), ni de las Charcas, como dicen
-algunos historiadores. El ttulo de Marqus concedido fu sin denominacin, si bien, en una carta
-del Emperador, del 10 de octubre de 1537, se le ofrece nombrar de las tierras que eligiese en una
-de las provincias del Callao de los Atabillos. Uno de los prrafos de la dicha carta copiamos
-continuacin: En lo que nos suplicais que teniendo respeto a lo que nos habeis servido vos,
-haga merced de alguna cantidad de tierras en la provincia del Callao o de los Atabillos, con
-ttulo, acatando lo que Nos habeis servido y la fidelidad y limpieza con que habeis gobernado y
-gobernais esa tierra, y el celo que a las cosas de nuestro real servicio y real hacienda teneis de
-que estoy certificado, he habido por bien de vos hacer merced de veinte mil vasallos en esa provincia
-con ttulo de Marqus. Y porque no se tiene relacion de la parte donde se os podrn sealar
-que a vos os estuviese bien, envo a mandar a Don Fray Vicente Valverde, obispo del Cuzco,
-y a nuestros oficiales de esa provincia que me informen de ello, como vereis por las cdulas que
-van con sta. Solicitareis que con brevedad se haga, para que venida, Yo vos mande el ttulo y la
-provision de la dicha merced, y entre tanto llamareis Marqus como yo os lo escribo, que por no
-saber el nombre que tendr la tierra que se os dar, no se enva ahora el dicho ttulo. <i>Libro Primero
-de Cabildos de Lima.</i> Segunda parte, pg. 161.</p>
-
-<p><a name="Footnote_150" id="Footnote_150" href="#FNanchor_150"><span class="label">[150]</span></a> <i>Historia de las Indias</i>, parte III, lib. VIII, cap. XVII, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_151" id="Footnote_151" href="#FNanchor_151"><span class="label">[151]</span></a> Pedro Pizarro, <i>Descub. y Conq.</i>, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_152" id="Footnote_152" href="#FNanchor_152"><span class="label">[152]</span></a> En la parroquia de San Gins y en el derruido templo de San Antonio del Prado, se erigieron
-altares la citada Virgen de Capocavana.</p>
-
-<p><a name="Footnote_153" id="Footnote_153" href="#FNanchor_153"><span class="label">[153]</span></a> <i>Conquista i Pob. del Per</i>, M. S. Oviedo, que disculpa las crueldades con la excusa de la
-necesidad, dice que <i>fu necesario este castigo</i>, aadiendo que despus de realizado se poda mandar
-un mensajero de un extremo a otro del pas sin temor de que le maltratasen. <i>Hist. de las
-Indias</i>, parte III, lib. IX, cap. IV. M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_154" id="Footnote_154" href="#FNanchor_154"><span class="label">[154]</span></a> <i>Historia de Mjico</i>, tomo II, pg. 78.</p>
-
-<p><a name="Footnote_155" id="Footnote_155" href="#FNanchor_155"><span class="label">[155]</span></a> <i>Conq. i poblacion del Pir.</i> M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_156" id="Footnote_156" href="#FNanchor_156"><span class="label">[156]</span></a> El total de las fuerzas de Almagro ascenda a unos 500 hombres.</p>
-
-<p><a name="Footnote_157" id="Footnote_157" href="#FNanchor_157"><span class="label">[157]</span></a> Se refiere a la sublevacin del inca Manco.</p>
-
-<p><a name="Footnote_158" id="Footnote_158" href="#FNanchor_158"><span class="label">[158]</span></a> <i>Libro I de Cabildos de Lima</i>, parte tercera, pgs. 217 y 218.</p>
-
-<p><a name="Footnote_159" id="Footnote_159" href="#FNanchor_159"><span class="label">[159]</span></a> Ibidem, pg. 219.</p>
-
-<p><a name="Footnote_160" id="Footnote_160" href="#FNanchor_160"><span class="label">[160]</span></a> Vase Comisin conferida al obispo D. F. Toms de Berlanga para demarcar las gobernaciones
-de Pizarro y Almagro. <i>Libro primero de Cabildos de Lima.</i>
-Parte 3., pgs. 167 y 168.&mdash;1888.</p>
-
-<p><a name="Footnote_161" id="Footnote_161" href="#FNanchor_161"><span class="label">[161]</span></a> <i>Libro Primero de Cabildos de Lima.</i> Parte primera,
-pgs. 152 y 153. 1888.</p>
-
-<p><a name="Footnote_162" id="Footnote_162" href="#FNanchor_162"><span class="label">[162]</span></a> Pedro Pizarro y otros escritores creen que Gonzalo Pizarro, con fuerzas considerables, quiso
-apoderarse del Mariscal, y no realiz su proyecto porque se opuso a ello el Gobernador. <i>Descubrimiento
-e Conquista</i>, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_163" id="Footnote_163" href="#FNanchor_163"><span class="label">[163]</span></a> <i>Libro primero de Cabildos de Lima.</i> Parte tercera.
-Pgs. 174-178.&mdash;1888.</p>
-
-<p><a name="Footnote_164" id="Footnote_164" href="#FNanchor_164"><span class="label">[164]</span></a> <i>Carta al Emperador</i>, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_165" id="Footnote_165" href="#FNanchor_165"><span class="label">[165]</span></a> <i>Hist. de las Indias</i>, parte III, libro VIII, cap. XXI, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_166" id="Footnote_166" href="#FNanchor_166"><span class="label">[166]</span></a> No seis semanas, como escribe Prescott. <i>Descubrimiento y conquista del Per</i>, tomo II, pgina
-94.</p>
-
-<p><a name="Footnote_167" id="Footnote_167" href="#FNanchor_167"><span class="label">[167]</span></a> <i>Libro primero de Cabildos de Lima.</i> Parte tercera, pg. 183.&mdash;1888.</p>
-
-<p><a name="Footnote_168" id="Footnote_168" href="#FNanchor_168"><span class="label">[168]</span></a> Herrera, <i>Hist. General</i>, Dec. VI, lib. III, cap. IX.</p>
-
-<p><a name="Footnote_169" id="Footnote_169" href="#FNanchor_169"><span class="label">[169]</span></a> Herrera, ob. cit., <i>Dcada VI</i>, lib. V, cap. I.</p>
-
-<p><a name="Footnote_170" id="Footnote_170" href="#FNanchor_170"><span class="label">[170]</span></a> Fray Vicente de Valverde, nombrado obispo del Cuzco, present las bulas y reales cdulas
-referentes a su episcopado al Cabildo de Lima, presidido por Francisco Pizarro, el 2 de abril
-de 1538. Tambin present una provisin del seor arzobispo de Sevilla en que le comete que sea
-inquisidor destas partes. <i>Libro primero de Cabildos de Lima</i>,
-parte primera, p. 181, 1888.</p>
-
-<p><a name="Footnote_171" id="Footnote_171" href="#FNanchor_171"><span class="label">[171]</span></a> Herrera, <i>Historia general, Dcada VI</i>, lib. VI, cap. III.</p>
-
-<p><a name="Footnote_172" id="Footnote_172" href="#FNanchor_172"><span class="label">[172]</span></a> Ibidem, cap. IX.</p>
-
-<p><a name="Footnote_173" id="Footnote_173" href="#FNanchor_173"><span class="label">[173]</span></a> Ibidem, cap. VII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_174" id="Footnote_174" href="#FNanchor_174"><span class="label">[174]</span></a> <i>Carta de Espinall</i>, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_175" id="Footnote_175" href="#FNanchor_175"><span class="label">[175]</span></a> A la sazn, noticioso el Rey (Carlos I) de la grande escasez de ella (lea) que havia en las
-Provincias del Per, especialmente en los llanos, y que si no se acudiesse, vendra ser inhabitable
-aquella tierra Mand al Gobernador dispusiesse que los que tuviessen Indios encomendados,
-plantassen dentro de breve trmino, y en los Lugares mas convenientes, Arboles, y saaces,
-segun la calidad de la tierra y los Indios que cada uno tuviesse, procurando sobre todo que estos
-no fuessen en ello maltratados. Ced. de 22 de noviembre de 1539.&mdash;Vid. tomo 9 de ellas, folio
-140 b., nm. 257<a name="FNanchor_175a" id="FNanchor_175a" href="#Footnote_175a" class="fnanchor">[175a]</a>.</p>
-
-<p><a name="Footnote_175a" id="Footnote_175a" href="#FNanchor_175a"><span class="label">[175a]</span></a> Archivo histrico nacional.&mdash;<i>Cedulario indico de Ayala</i>,
-letra L, nm. 10.</p>
-
-<p><a name="Footnote_176" id="Footnote_176" href="#FNanchor_176"><span class="label">[176]</span></a> De ella se trat en el tomo I, captulo XXIX de esta obra.</p>
-
-<p><a name="Footnote_177" id="Footnote_177" href="#FNanchor_177"><span class="label">[177]</span></a> Herrera, <i>Hist. general, Dcada VII</i>, libro III, cap. XIV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_178" id="Footnote_178" href="#FNanchor_178"><span class="label">[178]</span></a> Pedro Pizarro, <i>Descub. y Conq.</i>, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_179" id="Footnote_179" href="#FNanchor_179"><span class="label">[179]</span></a> Herrera, <i>Dcada VI</i>, lib. X, cap. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_180" id="Footnote_180" href="#FNanchor_180"><span class="label">[180]</span></a> Ob. cit.</p>
-
-<p><a name="Footnote_181" id="Footnote_181" href="#FNanchor_181"><span class="label">[181]</span></a> Ibidem., <i>Dc. VI</i>, lib. X. cap. VII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_182" id="Footnote_182" href="#FNanchor_182"><span class="label">[182]</span></a> Zrate, <i>Conq. del Per</i>, lib. IV, cap. XVIII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_183" id="Footnote_183" href="#FNanchor_183"><span class="label">[183]</span></a> <i>Palabras del capitn Francisco de Carbajal acerca de la informacin que en favor de Vaca
-de Castro se hizo en el Cuzco</i>, el ao 1543. M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_184" id="Footnote_184" href="#FNanchor_184"><span class="label">[184]</span></a> Zrate, <i>Conquista del Per</i>, lib. IV, cap. I.</p>
-
-<p><a name="Footnote_185" id="Footnote_185" href="#FNanchor_185"><span class="label">[185]</span></a> <i>Carta del cabildo de Arequipa al Emperador</i>, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_186" id="Footnote_186" href="#FNanchor_186"><span class="label">[186]</span></a> Prescott, ob. cit., tomo II, pgs. 202 y 203.</p>
-
-<p><a name="Footnote_187" id="Footnote_187" href="#FNanchor_187"><span class="label">[187]</span></a> Ob. cit., tomo II, pg. 209.</p>
-
-<p><a name="Footnote_188" id="Footnote_188" href="#FNanchor_188"><span class="label">[188]</span></a> Suprimise en cambio la Audiencia de Panam.</p>
-
-<p><a name="Footnote_189" id="Footnote_189" href="#FNanchor_189"><span class="label">[189]</span></a> Biblioteca particular de S. M. el Rey de Espaa. <i>Cdula de 9 de mayo de 1545.</i> Vid. tomo V
-de ellas, fol. 72 n. 67.</p>
-
-<p><a name="Footnote_190" id="Footnote_190" href="#FNanchor_190"><span class="label">[190]</span></a> <i>Geografa unversal. Amrica del Sur</i>, pg. 597 y 598.</p>
-
-<p><a name="Footnote_191" id="Footnote_191" href="#FNanchor_191"><span class="label">[191]</span></a> No ha prevalecido la denominacin de <i>Nueva Toledo</i>, ni la de <i>Nueva Extremadura</i> que se
-di a Chile, como tampoco la de <i>Nueva Espaa</i> a Mxico y
-la de <i>Nueva Castilla</i> al Per.</p>
-
-<p><a name="Footnote_192" id="Footnote_192" href="#FNanchor_192"><span class="label">[192]</span></a> <i>Colec. de doc. ind. relativos al descubrimiento</i>, etc.
-Tomo IV, pgs. 5-69.</p>
-
-<p><a name="Footnote_193" id="Footnote_193" href="#FNanchor_193"><span class="label">[193]</span></a> Ibidem, pg. 53.</p>
-
-<p><a name="Footnote_194" id="Footnote_194" href="#FNanchor_194"><span class="label">[194]</span></a> Belzar, escriben otros.</p>
-
-<p><a name="Footnote_195" id="Footnote_195" href="#FNanchor_195"><span class="label">[195]</span></a> <i>Archivo general de Indias</i> en Sevilla. Est. 1, caj. 1, leg. 1/27, ramo 12: <i>Descubrimientos,
-descripciones y poblaciones tocantes al nuevo reino de Granada</i>, aos de 1526 a 1591.&mdash;Gil Fortoul.
-<i>Historia Constitucional de Venezuela</i>, tomo I, pgs. 4 y 5.</p>
-
-<p><a name="Footnote_196" id="Footnote_196" href="#FNanchor_196"><span class="label">[196]</span></a> <i>Germania</i>, pg. 210.</p>
-
-<p><a name="Footnote_197" id="Footnote_197" href="#FNanchor_197"><span class="label">[197]</span></a> Scherr, <i>Germania</i>, pg. 210.</p>
-
-<p><a name="Footnote_198" id="Footnote_198" href="#FNanchor_198"><span class="label">[198]</span></a> <i>Dcada V</i>, lib. II. cap. II.</p>
-
-<p><a name="Footnote_199" id="Footnote_199" href="#FNanchor_199"><span class="label">[199]</span></a> Durante nueve aos no cesaron los Welser de solicitar de la corte la renovacin de sus privilegios,
-decidindose al fin el 13 de abril de 1556, que no tenan derecho a nombrar Gobernador,
-puesto que dejaron de cumplir algunas clusulas de la capitulacin.</p>
-
-<p><a name="Footnote_200" id="Footnote_200" href="#FNanchor_200"><span class="label">[200]</span></a> En las provincias de Cuman, Margarita, Guayana, Maracaibo y Mrida slo hubo gobernadores;
-en la de Caracas el Gobernador adquiri el ttulo de capitn general, extendindose su
-autoridad a todo el territorio venezolano desde 1777.</p>
-
-<p><a name="Footnote_201" id="Footnote_201" href="#FNanchor_201"><span class="label">[201]</span></a> Tres veces cambiaron de sitio sus vecinos, establecindose por fin (1570) donde a la sazn
-se levanta la ciudad. Nadie ignora que las primeras casas que se construan entonces eran de maderas
-atadas con bejucos; despus, si el sitio pareca seguro, los habitantes levantaban casas de
-tapia y las cubran con teja.</p>
-
-<p><a name="Footnote_202" id="Footnote_202" href="#FNanchor_202"><span class="label">[202]</span></a> Oviedo y Baos, <i>Historia de Venezuela</i>, tomo I, pg. 325.</p>
-
-<p><a name="Footnote_203" id="Footnote_203" href="#FNanchor_203"><span class="label">[203]</span></a> Baralt, <i>Resumen de la Hist. de Venezuela</i>, Hist. Antigua,
-pgs. 203 y 204.</p>
-
-<p><a name="Footnote_204" id="Footnote_204" href="#FNanchor_204"><span class="label">[204]</span></a> Bernldez fu gobernador interino desde 1562 a 1563; Alonso Manzanedo desde 1563 a 1564,
-y Bernldez (segunda vez) desde 1564 a 1565.</p>
-
-<p><a name="Footnote_205" id="Footnote_205" href="#FNanchor_205"><span class="label">[205]</span></a> Ibidem, p. 208.</p>
-
-<p><a name="Footnote_206" id="Footnote_206" href="#FNanchor_206"><span class="label">[206]</span></a> En el ao 1585 cambi el nombre de <i>Nueva Crdoba</i> por el
-de <i>Santa Ins de Cuman</i>.</p>
-
-<p><a name="Footnote_207" id="Footnote_207" href="#FNanchor_207"><span class="label">[207]</span></a> En el ao 1613 el obispo Fray Juan de Bohorques march a la Ciudad de Caracas, quedando
-en Coro el cabildo eclesistico, que tambin se traslad en 1636 por orden del obispo D. Juan
-Lpez Agurto de la Mata.</p>
-
-<p><a name="Footnote_208" id="Footnote_208" href="#FNanchor_208"><span class="label">[208]</span></a> Baralt, ob. cit., pg. 256.</p>
-
-<p><a name="Footnote_209" id="Footnote_209" href="#FNanchor_209"><span class="label">[209]</span></a> Adems de las poblaciones ya citadas, se fundaron otras que haban de tener mucha importancia,
-ora por el nmero de sus habitantes, ora como centros mercantiles. <i>San Cristbal</i> por
-Juan de Maldonado (1561); <i>Nueva Zamora</i> o <i>Maracaibo</i> por Alonso Pacheco (1571): el <i>Espritu
-Santo de la grita</i> por Francisco de Czares (1576); <i>Altamira de Czares</i> por Andrs Varela (1577);
-<i>Victoria</i> por Francisco Loreto (1595), etc.</p>
-
-<p><a name="Footnote_210" id="Footnote_210" href="#FNanchor_210"><span class="label">[210]</span></a> Castellanos, <i>Elegas</i>, 2. parte, Introduccin.</p>
-
-<p><a name="Footnote_211" id="Footnote_211" href="#FNanchor_211"><span class="label">[211]</span></a> <i>Nueva Geografa Universal, Amrica del Sur</i>, pg. 199.</p>
-
-<p><a name="Footnote_212" id="Footnote_212" href="#FNanchor_212"><span class="label">[212]</span></a> <i>Enciclopedia Universal Ilustrada</i>, tom. XIV, pg. 156.</p>
-
-<p><a name="Footnote_213" id="Footnote_213" href="#FNanchor_213"><span class="label">[213]</span></a> <i>Cdula de 24 de abril de 1533.</i>&mdash;Vid. tom. 9 de ellas,
-fol. 47 v., nm. 59.</p>
-
-<p><a name="Footnote_214" id="Footnote_214" href="#FNanchor_214"><span class="label">[214]</span></a> <i>Colec. de doc. ind.</i>, etc., tomo XXII, pgs. 406-433.</p>
-
-<p><a name="Footnote_215" id="Footnote_215" href="#FNanchor_215"><span class="label">[215]</span></a> Entre ellos el ms importante es la relacin escrita por el mismo conquistador, cuyo original
-se ha perdido; pero que copi en gran parte el cronista Fernndez de Oviedo. Quesada&mdash;dice
-Oviedo&mdash;, no solamente de palabra, sino por escrito, me mostr un gran cuaderno de sus
-subesos, y lo tuve muchos dias en mi poder, y hall en l muchas cosas de las que tengo aqui dichas
-en los captulos preedentes, y de otras que aqui se pondrn.</p>
-
-<p><a name="Footnote_216" id="Footnote_216" href="#FNanchor_216"><span class="label">[216]</span></a> Provincia que se llama Nuevo Reino de Granada<a name="FNanchor_216a" id="FNanchor_216a" href="#Footnote_216a" class="fnanchor">[216a]</a> y actualmente Estados Unidos de Colombia.
-El primero que descubri el Nuevo Reino de Granada fu el licenciado Jimnez de Quesada.
-Llamse primeramente <i>Bogot</i>, porque as se llamaba el rey o seor principal; despus se
-le di el nombre del <i>Valle de los Alczares</i>; y, por ltimo, el de <i>Nuevo Reino de Granada</i>, porque
-su descubridor era de Granada. La ciudad ms principal del pas es Santa Fe, donde se
-hallan la Chancillera y el Arzobispado. Abunda el oro, las esmeraldas finas y de gran tamao,
-el algodn, etc. El rey Bogot tena gran majestad y era muy querido de los suyos; el nmero de
-sus mujeres llegaba cuatrocientas. Son idlatras, pacficos ms que guerreros, y castigan mucho
-los pecados pblicos.</p>
-
-<p><a name="Footnote_216a" id="Footnote_216a" href="#FNanchor_216a"><span class="label">[216a]</span></a> <i>Colec. de doc. ind.</i>, etc., tomo V, pgs. 529 y 530.</p>
-
-<p><a name="Footnote_217" id="Footnote_217" href="#FNanchor_217"><span class="label">[217]</span></a> Otros dicen que muri rico; pero cubierto de lepra. <i>Enciclopedia Universal Ilustrada</i>,
-tomo XIV, pg. 158.</p>
-
-<p><a name="Footnote_218" id="Footnote_218" href="#FNanchor_218"><span class="label">[218]</span></a> <i>Espero la resurreccin de los muertos.</i> El mismo Quesada dispuso que la citada inscripcin
-se colocase como epitafio en su sepulcro.</p>
-
-<p><a name="Footnote_219" id="Footnote_219" href="#FNanchor_219"><span class="label">[219]</span></a> <i>Biblioteca particular de S. M. el Rey de Espaa.</i></p>
-
-<p><a name="Footnote_220" id="Footnote_220" href="#FNanchor_220"><span class="label">[220]</span></a> Adems de las obras impresas que hemos consultado para escribir la conquista de El Ecuador,
-citaremos los manuscritos siguientes: Varios documentos del Archivo de Indias, y entre los
-ms importantes, tenemos la informacin hecha en Sevilla en el ao 1550, por Cebrin de Calitati,
-en representacin y nombre del Adelantado D. Sebastin de Benalczar, cuya signatura es:
-52-6-2/12. Informacin hecha desde 1505 a 1573, por el hijo del Adelantado D. Sebastin de Benalczar,
-signatura 1-5-24/8. Varias cartas de Benalczar a S. M. sobre que el Adelantado Andagoya
-impeda entrar en su gobernacin. Una carta de Francisco Hernandez, teniente general de Benalczar,
-al capitn Luis de Guevara sobre la muerte de Robledo, fechada en Anzerma a 26 de noviembre
-1546, signatura 22-3/8-R. 3. Declaracin de Pedro Santos sobre el mismo asunto. Varias
-informaciones, cartas y R. C.<a name="FNanchor_220a" id="FNanchor_220a" href="#Footnote_220a" class="fnanchor">[220a]</a>.</p>
-
-<p><a name="Footnote_220a" id="Footnote_220a" href="#FNanchor_220a"><span class="label">[220a]</span></a> Unos cronistas le llaman Belalczar, otros Benalczar y algunos
-Velalczar.</p>
-
-<p><a name="Footnote_221" id="Footnote_221" href="#FNanchor_221"><span class="label">[221]</span></a> Vase el captulo XXVIII del primer tomo.</p>
-
-<p><a name="Footnote_222" id="Footnote_222" href="#FNanchor_222"><span class="label">[222]</span></a> Vase el capitulo XXV de dicho tomo.</p>
-
-<p><a name="Footnote_223" id="Footnote_223" href="#FNanchor_223"><span class="label">[223]</span></a> Quesada, <i>La Patagonia y las tierras australes del Continente
-americano</i>, pgs. 55 y 56.</p>
-
-<p><a name="Footnote_224" id="Footnote_224" href="#FNanchor_224"><span class="label">[224]</span></a> <i>Dcada V</i>, lib. IX, cap. X.</p>
-
-<p><a name="Footnote_225" id="Footnote_225" href="#FNanchor_225"><span class="label">[225]</span></a> Centenera, <i>Argentina y Conquista del Ro de la Plata</i>,
-canto VI, pg. 53.</p>
-
-<p><a name="Footnote_226" id="Footnote_226" href="#FNanchor_226"><span class="label">[226]</span></a> Ibidem, pg. 460.</p>
-
-<p><a name="Footnote_227" id="Footnote_227" href="#FNanchor_227"><span class="label">[227]</span></a> Quesada, ob. cit. pgs. 66 y 67.</p>
-
-<p><a name="Footnote_228" id="Footnote_228" href="#FNanchor_228"><span class="label">[228]</span></a> Ibidem.</p>
-
-<p><a name="Footnote_229" id="Footnote_229" href="#FNanchor_229"><span class="label">[229]</span></a> Por entonces Juan de Garay hizo construir la ciudad de <i>Santa Fe de la Vera Cruz</i> (15 Noviembre
-1573.)</p>
-
-<p><a name="Footnote_230" id="Footnote_230" href="#FNanchor_230"><span class="label">[230]</span></a> <i>Argentina y Conquista del Ro de la Plata</i>, canto II,
-pg. 11 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_231" id="Footnote_231" href="#FNanchor_231"><span class="label">[231]</span></a> Otros dicen que era sobrino de Sapicn.</p>
-
-<p><a name="Footnote_232" id="Footnote_232" href="#FNanchor_232"><span class="label">[232]</span></a> Aaden algunos cronistas que el Adelantado orden a los suyos que se apoderasen del primer
-charra que saliera al paso, tocndole a Aba-aihuba.</p>
-
-<p><a name="Footnote_233" id="Footnote_233" href="#FNanchor_233"><span class="label">[233]</span></a> Centenera, <i>Argentina</i>, canto XVIII&mdash;Bauz, ob. cit.,
-tomo I, pg. 322.</p>
-
-<p><a name="Footnote_234" id="Footnote_234" href="#FNanchor_234"><span class="label">[234]</span></a> La Nueva Vizcaya se hallaba comprendida entre el ro Paran y el mar.</p>
-
-<p><a name="Footnote_235" id="Footnote_235" href="#FNanchor_235"><span class="label">[235]</span></a> <i>Argentina</i>, canto XV.&mdash;Bauz, ob. cit., tom. I, pg. 317.</p>
-
-<p><a name="Footnote_236" id="Footnote_236" href="#FNanchor_236"><span class="label">[236]</span></a> Por concesin real tena derecho Ortiz de Zrate a nombrar sucesor.</p>
-
-<p><a name="Footnote_237" id="Footnote_237" href="#FNanchor_237"><span class="label">[237]</span></a> Centenera, Ob. cit., canto XVII, pg. 145.</p>
-
-<p><a name="Footnote_238" id="Footnote_238" href="#FNanchor_238"><span class="label">[238]</span></a> <i>Hist. de la conquista del Paraguay, Ro de la Plata y Tucumn</i>,
-tomo III, pg. 125.</p>
-
-<p><a name="Footnote_239" id="Footnote_239" href="#FNanchor_239"><span class="label">[239]</span></a> Quesada, Ob. cit., pgs. 541-550.</p>
-
-<p><a name="Footnote_240" id="Footnote_240" href="#FNanchor_240"><span class="label">[240]</span></a> Ob. cit., canto XXIV, pg. 200 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_241" id="Footnote_241" href="#FNanchor_241"><span class="label">[241]</span></a> Herrera, <i>Dcada V</i>, lib. X, cap. XV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_242" id="Footnote_242" href="#FNanchor_242"><span class="label">[242]</span></a> El 15 de agosto de 1536.</p>
-
-<p><a name="Footnote_243" id="Footnote_243" href="#FNanchor_243"><span class="label">[243]</span></a> La tierra del otro lado del ro se la denomin Banda Argentina.</p>
-
-<p><a name="Footnote_244" id="Footnote_244" href="#FNanchor_244"><span class="label">[244]</span></a> El obispo Laval lleg a decir que si la flota, detenida por contrarios vientos al remontar el
-San Lorenzo, hubiera realizado el viaje una semana antes, hubiera cado Quebec en poder de los
-enemigos.</p>
-
-<p><a name="Footnote_245" id="Footnote_245" href="#FNanchor_245"><span class="label">[245]</span></a> Vase <i>The Canad Year Book</i>, 1913.</p>
-
-<p><a name="Footnote_246" id="Footnote_246" href="#FNanchor_246"><span class="label">[246]</span></a> <i>Historia de los Estados Unidos</i>, tomo I, pg. 180.</p>
-
-<p><a name="Footnote_247" id="Footnote_247" href="#FNanchor_247"><span class="label">[247]</span></a> Spencer, ob. cit., tomo I, pgs. 222 y 223, nota.</p>
-
-<p><a name="Footnote_248" id="Footnote_248" href="#FNanchor_248"><span class="label">[248]</span></a> <i>Hist. de la conspiracin de Pontiac</i>, pg. 56.</p>
-
-<p><a name="Footnote_249" id="Footnote_249" href="#FNanchor_249"><span class="label">[249]</span></a> Jorge Washington naci el 22 de febrero de 1722 en el Potomac, condado de Westmoreland
-(Virginia).</p>
-
-<p><a name="Footnote_250" id="Footnote_250" href="#FNanchor_250"><span class="label">[250]</span></a> <i>Historia de los Estados Unidos</i>, por Hildreth, vol. II,
-pg. 443.</p>
-
-<p><a name="Footnote_251" id="Footnote_251" href="#FNanchor_251"><span class="label">[251]</span></a> <i>Gibraltar</i> de Amrica, se ha llamado a Quebec.</p>
-
-<p><a name="Footnote_252" id="Footnote_252" href="#FNanchor_252"><span class="label">[252]</span></a> <i>Vida de Washington</i>, vol. I, pg. 308.</p>
-
-<p><a name="Footnote_253" id="Footnote_253" href="#FNanchor_253"><span class="label">[253]</span></a> Lafuente. <i>Historia de Espaa</i>, tomo XX, pgs. 74 y 75.</p>
-
-<p><a name="Footnote_254" id="Footnote_254" href="#FNanchor_254"><span class="label">[254]</span></a> Vase Barros Arana, <i>Historia de Amrica</i>, pg. 287.</p>
-
-<p><a name="Footnote_255" id="Footnote_255" href="#FNanchor_255"><span class="label">[255]</span></a> <i>Introduction a L'Histoire du XIX^e sicle</i>, pgs. 90 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_256" id="Footnote_256" href="#FNanchor_256"><span class="label">[256]</span></a> El tratado de <i>asiento</i> entre las dos Majestades Catlica y Britnica, que consista en encargarse
-la Compaa de Inglaterra de la introduccin de los esclavos negros en la Amrica espaola,
-constaba de 42 artculos y se firm el 12 de marzo de 1713.</p>
-
-<p><a name="Footnote_257" id="Footnote_257" href="#FNanchor_257"><span class="label">[257]</span></a> <i>Introduction a L'Historie du XIX<sup>e</sup> sicle</i>, pg. 121.</p>
-
-<p><a name="Footnote_258" id="Footnote_258" href="#FNanchor_258"><span class="label">[258]</span></a> <i>Hist. de Amrica</i>, pg. 239.</p>
-
-<p><a name="Footnote_259" id="Footnote_259" href="#FNanchor_259"><span class="label">[259]</span></a> <i>La vida en la Amrica del Norte</i>, tomo I, pg. 7.</p>
-
-<p><a name="Footnote_260" id="Footnote_260" href="#FNanchor_260"><span class="label">[260]</span></a> Introduccin a la <i>Historia de los Estados Unidos</i>,
-de Spencer, pg. IV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_261" id="Footnote_261" href="#FNanchor_261"><span class="label">[261]</span></a> Mereci que as le llamasen por su comportamiento con los indios durante la terrible peste
-del ao 1545.</p>
-
-<p><a name="Footnote_262" id="Footnote_262" href="#FNanchor_262"><span class="label">[262]</span></a> <i>Colec. de doc. ind. relativos al descubrimiento, conquista y colonizacin de Amrica y
-Oceana.</i> Tomo II, pg. 198.</p>
-
-<p><a name="Footnote_263" id="Footnote_263" href="#FNanchor_263"><span class="label">[263]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.&mdash;Cedulario ndico de Ayala</i>,
-letra D.</p>
-
-<p><a name="Footnote_264" id="Footnote_264" href="#FNanchor_264"><span class="label">[264]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.&mdash;Cedulario ndico de Ayala</i>,
-letra A, tomo I, expediente 22.</p>
-
-<p><a name="Footnote_265" id="Footnote_265" href="#FNanchor_265"><span class="label">[265]</span></a> <i>Archivo hist. nac.&mdash;Ced. ndico de Ayala</i>, letra D.</p>
-
-<p><a name="Footnote_266" id="Footnote_266" href="#FNanchor_266"><span class="label">[266]</span></a> Chichimeca, palabra de la lengua mejicana, se compone de <i>chichi</i>, perro, y de <i>mecalt</i>, soga:
-esto es, perro de trailla.</p>
-
-<p><a name="Footnote_267" id="Footnote_267" href="#FNanchor_267"><span class="label">[267]</span></a> <i>Hist. de Mxico</i>, pg. 304.</p>
-
-<p><a name="Footnote_268" id="Footnote_268" href="#FNanchor_268"><span class="label">[268]</span></a> Garca Icazbalceta, <i>Nueva Coleccin de documentos para la Historia de Mxico</i>, tomo II,
-pg. 298.</p>
-
-<p><a name="Footnote_269" id="Footnote_269" href="#FNanchor_269"><span class="label">[269]</span></a> Adiciones y enmiendas a la obra intitulada <i>Don Fray Juan de Zumrraga</i>, primer obispo
-y arzobispo de Mxico. <i>Estudio biogrfico y bibliogrfico</i>, por Joaqun Garca Icazbalceta. Mxico,
-1881.</p>
-
-<p><a name="Footnote_270" id="Footnote_270" href="#FNanchor_270"><span class="label">[270]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.&mdash;Cedulario ndico</i>,
-tomo I, pg. 192.</p>
-
-<p><a name="Footnote_271" id="Footnote_271" href="#FNanchor_271"><span class="label">[271]</span></a> <i>Ced. de 23 de marzo de 1547.</i>&mdash;Vid. tomo 9 de ellas, fol. 177 6. nm. 299. <i>Arch. hist. nacional.&mdash;Cedulario
-ndico de Ayala</i>, letra I, nm. 9.</p>
-
-<p><a name="Footnote_272" id="Footnote_272" href="#FNanchor_272"><span class="label">[272]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.&mdash;Cedulario ndico</i>,
-tomo XI, nm. 40, pgs. 27 v. y 28.</p>
-
-<p><a name="Footnote_273" id="Footnote_273" href="#FNanchor_273"><span class="label">[273]</span></a> Desde Toro y con fecha 21 de septiembre de 1551, el Prncipe, en nombre del Emperador,
-concedi la fundacin de dicha Universidad, con todos los privilegios, franquezas, libertades y
-exenciones que tena la de Salamanca.&mdash;<i>Ced. ndico</i>,
-tomo XXXIV, nm. 149, pgs. 166 v. y 167.</p>
-
-<p><a name="Footnote_274" id="Footnote_274" href="#FNanchor_274"><span class="label">[274]</span></a> La citada villa fu fundada en el ao 1548 por Cristbal de Oate, Diego de Ibarra y Baltasar
-Temio.</p>
-
-<p><a name="Footnote_275" id="Footnote_275" href="#FNanchor_275"><span class="label">[275]</span></a> <i>Documentos para la historia de Bolvar</i>, ordenados por
-Jos F. Blanco, tomo II, pg. 605.</p>
-
-<p><a name="Footnote_276" id="Footnote_276" href="#FNanchor_276"><span class="label">[276]</span></a> Hernn Corts tuvo otro hijo, llamado tambin Martn,
-con la india Doa Marina.</p>
-
-<p><a name="Footnote_277" id="Footnote_277" href="#FNanchor_277"><span class="label">[277]</span></a> Asistieron el arzobispo de Mxico y los obispos de Chapas, Tlaxcala, Yucatn, Nueva Galicia
-y Oaxaca. Por muerte de Quiroga, obispo de Michoacn, asisti un procurador.</p>
-
-<p><a name="Footnote_278" id="Footnote_278" href="#FNanchor_278"><span class="label">[278]</span></a> Joaqun Garca Icazbalceta, <i>Nueva coleccin de documentos para la Historia de Mxico</i>,
-tomo IV, pgs. 229 y 230.&mdash;Mxico, 1892.</p>
-
-<p><a name="Footnote_279" id="Footnote_279" href="#FNanchor_279"><span class="label">[279]</span></a> Era hijo de Carrin de los Condes (provincia de Palencia).</p>
-
-<p><a name="Footnote_280" id="Footnote_280" href="#FNanchor_280"><span class="label">[280]</span></a> <i>Colec. de documentos referentes al descubrimiento, conquista y organizacin de las colonias
-espaolas en Amrica</i>, tomo XV, pgs. 101 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_281" id="Footnote_281" href="#FNanchor_281"><span class="label">[281]</span></a> <i>Arch. histrico nac.&mdash;Cedulario ndico</i>,
-tomo I, pg. 195 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_282" id="Footnote_282" href="#FNanchor_282"><span class="label">[282]</span></a> Velasco tom posesin de su cargo el 2 de julio de 1607.</p>
-
-<p><a name="Footnote_283" id="Footnote_283" href="#FNanchor_283"><span class="label">[283]</span></a> <i>Arch. histrico nacional.&mdash;Cedulario ndico de Ayala</i>,
-letra D, expediente 36.</p>
-
-<p><a name="Footnote_284" id="Footnote_284" href="#FNanchor_284"><span class="label">[284]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXXI, num. 264, pgs. 264-266 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_285" id="Footnote_285" href="#FNanchor_285"><span class="label">[285]</span></a> Nayarit fu un cacique de aquella tierra.</p>
-
-<p><a name="Footnote_286" id="Footnote_286" href="#FNanchor_286"><span class="label">[286]</span></a> Conserv poco tiempo dicha denominacin.</p>
-
-<p><a name="Footnote_287" id="Footnote_287" href="#FNanchor_287"><span class="label">[287]</span></a> <i>Boletn de la Real Academia de la Historia</i> de Diciembre
-de 1916, pg. 588.</p>
-
-<p><a name="Footnote_288" id="Footnote_288" href="#FNanchor_288"><span class="label">[288]</span></a> <i>Arch. hist. nac.&mdash;Cedulario ndico</i>, tomo XXIV, nm.
-253, pgs. 285 v. y 286.</p>
-
-<p><a name="Footnote_289" id="Footnote_289" href="#FNanchor_289"><span class="label">[289]</span></a> Algunos aos despus Lampart fu quemado vivo.</p>
-
-<p><a name="Footnote_290" id="Footnote_290" href="#FNanchor_290"><span class="label">[290]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo IV, nm. 21, pgs. 20 v. y 21.</p>
-
-<p><a name="Footnote_291" id="Footnote_291" href="#FNanchor_291"><span class="label">[291]</span></a> <i>Memorias de los virreyes del Per marqus de Mancera y conde de Salvatierra</i>, publicadas
-por Jos Toribio Polo, pgs. 19 y 20.&mdash;Lima, 1899.</p>
-
-<p><a name="Footnote_292" id="Footnote_292" href="#FNanchor_292"><span class="label">[292]</span></a> Como un hecho curioso habremos de citar que en el ao 1650 muri en Cuitlaxtla Doa Catalina
-Erauso, <i>la Monja Alfrez</i>, la cual huy de un convento de San Sebastin, se visti de hombre
-e hizo como soldado grandes hazaas en Chile y en el Per.</p>
-
-<p><a name="Footnote_293" id="Footnote_293" href="#FNanchor_293"><span class="label">[293]</span></a> <i>Arch. hist. nacional.&mdash;Cedulario ndico</i>,
-tomo XVI, nm. 293 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_294" id="Footnote_294" href="#FNanchor_294"><span class="label">[294]</span></a> <i>Arch. hist. nacional.&mdash;Cedulario ndico</i>, tomo XXXI, nm. 70, pg. 69 v. a la 71 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_295" id="Footnote_295" href="#FNanchor_295"><span class="label">[295]</span></a> <i>Arch. hist. nacional.&mdash;Cedulario ndico</i>,
-tomo XXV, nm. 9, pgs. 17 v. y 18.</p>
-
-<p><a name="Footnote_296" id="Footnote_296" href="#FNanchor_296"><span class="label">[296]</span></a> En el citado ao lleg a Mxico, de paso para su destierro de Filipinas, D. Fernando de
-Valenzuela, famoso privado de D. Mariana de Austria, madre de Carlos II. <i>Arch. hist. nac.&mdash;Cedulario
-ndico</i>, tomo XXVI, pg. 346 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_297" id="Footnote_297" href="#FNanchor_297"><span class="label">[297]</span></a> <i>Cedulario ndico de Ayala</i>, letra D, expediente nmero 15.</p>
-
-<p><a name="Footnote_298" id="Footnote_298" href="#FNanchor_298"><span class="label">[298]</span></a> <i>Arch. histrico nacional, Cedulario ndico de Ayala</i>, letra D.</p>
-
-<p><a name="Footnote_299" id="Footnote_299" href="#FNanchor_299"><span class="label">[299]</span></a> Vase Cap. XIV de este tomo.</p>
-
-<p><a name="Footnote_300" id="Footnote_300" href="#FNanchor_300"><span class="label">[300]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo III, nm. 53, pgs. 101 v. 108.</p>
-
-<p><a name="Footnote_301" id="Footnote_301" href="#FNanchor_301"><span class="label">[301]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.&mdash;Cedulario ndico</i>, tomo IX,
-nm. 684, pg. 683.</p>
-
-<p><a name="Footnote_302" id="Footnote_302" href="#FNanchor_302"><span class="label">[302]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.&mdash;Cedulario ndico</i>, tomo X, nm. 131, pg. 70 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_303" id="Footnote_303" href="#FNanchor_303"><span class="label">[303]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.&mdash;Cedulario ndico</i>,
-tomo XV, nm. 205, pg. 166.</p>
-
-<p><a name="Footnote_304" id="Footnote_304" href="#FNanchor_304"><span class="label">[304]</span></a> Ya sabemos que el decreto se firm por Carlos III en El Pardo el 27 de febrero del citado
-ao y se ejecut el 1. de abril.</p>
-
-<p><a name="Footnote_305" id="Footnote_305" href="#FNanchor_305"><span class="label">[305]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tom. XVI, nm. 6, pg. 7.</p>
-
-<p><a name="Footnote_306" id="Footnote_306" href="#FNanchor_306"><span class="label">[306]</span></a> <i>Archivo histrico de Alcal de Henares.&mdash;Expedientes del
-correo martimo de Mxico(1765-1773).</i></p>
-
-<p><a name="Footnote_307" id="Footnote_307" href="#FNanchor_307"><span class="label">[307]</span></a> Ibidem.</p>
-
-<p><a name="Footnote_308" id="Footnote_308" href="#FNanchor_308"><span class="label">[308]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.&mdash;Cedulario ndico</i>, tomo XXXIX, nms. 36 y 37, pgs. 69 v. a
-73 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_309" id="Footnote_309" href="#FNanchor_309"><span class="label">[309]</span></a> <i>Archivo de Indias.&mdash;Estado.&mdash;Mxico.</i>&mdash;Legajo 22 (7).</p>
-
-<p><a name="Footnote_310" id="Footnote_310" href="#FNanchor_310"><span class="label">[310]</span></a> Ibidem.&mdash;Leg. 2 (19).</p>
-
-<p><a name="Footnote_311" id="Footnote_311" href="#FNanchor_311"><span class="label">[311]</span></a> Ibidem.&mdash;Leg. 4 (42).</p>
-
-<p><a name="Footnote_312" id="Footnote_312" href="#FNanchor_312"><span class="label">[312]</span></a> Ibidem.&mdash;Leg. 6 (81).</p>
-
-<p><a name="Footnote_313" id="Footnote_313" href="#FNanchor_313"><span class="label">[313]</span></a> Ibidem.&mdash;Leg. 17 (11).</p>
-
-<p><a name="Footnote_314" id="Footnote_314" href="#FNanchor_314"><span class="label">[314]</span></a> Ibidem.&mdash;Leg. 9 (62).</p>
-
-<p><a name="Footnote_315" id="Footnote_315" href="#FNanchor_315"><span class="label">[315]</span></a> <i>Arch. de Indias.</i>&mdash;Estante 89.&mdash;Cajn 1.&mdash;Legajo 18. (3).</p>
-
-<p><a name="Footnote_316" id="Footnote_316" href="#FNanchor_316"><span class="label">[316]</span></a> Ibidem.&mdash;Legajo 18. (2).</p>
-
-<p><a name="Footnote_317" id="Footnote_317" href="#FNanchor_317"><span class="label">[317]</span></a> Poblacin hoy de los Estados Unidos, en la desembocadura del Mississip.</p>
-
-<p><a name="Footnote_318" id="Footnote_318" href="#FNanchor_318"><span class="label">[318]</span></a> <i>Documentos histricos mejicanos</i>, etc., tomo I,
-pgs. 1-100.&mdash;Mxico, 1910.</p>
-
-<p><a name="Footnote_319" id="Footnote_319" href="#FNanchor_319"><span class="label">[319]</span></a> <i>Arch. Hist. Nac.&mdash;Estado.</i>&mdash;Leg. 57.&mdash;E. nm. 46.</p>
-
-<p><a name="Footnote_320" id="Footnote_320" href="#FNanchor_320"><span class="label">[320]</span></a> <i>Documentos histricos mejicanos</i>, tomo II. Mxico, 1910.</p>
-
-<p><a name="Footnote_321" id="Footnote_321" href="#FNanchor_321"><span class="label">[321]</span></a> Ibidem, pg. 306.</p>
-
-<p><a name="Footnote_322" id="Footnote_322" href="#FNanchor_322"><span class="label">[322]</span></a> <i>Observaciones que presenta a S. M. la Junta Central, el capitn de Navo D. Juan Jabat,
-de regreso de su Comisin a las Islas y a la Amrica Septentrional.</i>&mdash;Sevilla 27 de diciembre de
-1808.&mdash;<i>Arch. Hist. Nac.</i>&mdash;Estado.&mdash;Leg. 58-6, nm. 98.</p>
-
-<p><a name="Footnote_323" id="Footnote_323" href="#FNanchor_323"><span class="label">[323]</span></a> <i>Arch. Hist. Nac.</i>&mdash;Estado.&mdash;Leg. 54, F. nm. 100.</p>
-
-<p><a name="Footnote_324" id="Footnote_324" href="#FNanchor_324"><span class="label">[324]</span></a> Ibid. Leg. 57.&mdash;E. nm. 76.</p>
-
-<p><a name="Footnote_325" id="Footnote_325" href="#FNanchor_325"><span class="label">[325]</span></a> <i>Arch. de Indias.</i>&mdash;Estante 89, cajn 1, legajo 19 (19).</p>
-
-<p><a name="Footnote_326" id="Footnote_326" href="#FNanchor_326"><span class="label">[326]</span></a> Fu nombrado el 21 de mayo de 1547, y no tom posesin hasta el
-ao siguiente.</p>
-
-<p><a name="Footnote_327" id="Footnote_327" href="#FNanchor_327"><span class="label">[327]</span></a> <i>Dcada VIII</i>, lib. VI, cap. VII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_328" id="Footnote_328" href="#FNanchor_328"><span class="label">[328]</span></a> Ibidem.</p>
-
-<p><a name="Footnote_329" id="Footnote_329" href="#FNanchor_329"><span class="label">[329]</span></a> Ob. cit., tomo II, pg. 181.</p>
-
-<p><a name="Footnote_330" id="Footnote_330" href="#FNanchor_330"><span class="label">[330]</span></a> Ibidem, pg. 185.</p>
-
-<p><a name="Footnote_331" id="Footnote_331" href="#FNanchor_331"><span class="label">[331]</span></a> <i>Crnica de Guatemala</i>, lib. XI, cap. XX.</p>
-
-<p><a name="Footnote_332" id="Footnote_332" href="#FNanchor_332"><span class="label">[332]</span></a> Hijo de Guillermo el <i>Taciturno</i>.</p>
-
-<p><a name="Footnote_333" id="Footnote_333" href="#FNanchor_333"><span class="label">[333]</span></a> En 1611 la Audiencia sentenci ruidoso pleito entre don Juan Guerra y Ayala, gobernador
-de la provincia de Honduras, y D. Fray Gaspar de Andrade, obispo de aquella
-dicesis.</p>
-
-<p><a name="Footnote_334" id="Footnote_334" href="#FNanchor_334"><span class="label">[334]</span></a> Garca Pelez, <i>Mem.</i> cap. 85.&mdash;Mxico tuvo imprenta el 1622 y Lima el 1633.</p>
-
-<p><a name="Footnote_335" id="Footnote_335" href="#FNanchor_335"><span class="label">[335]</span></a> Fundla Francisco de Crdova, cerca de un pueblo de indios llamado Salteba o Jalteba,
-que hoy es arrabal de dicha poblacin.</p>
-
-<p><a name="Footnote_336" id="Footnote_336" href="#FNanchor_336"><span class="label">[336]</span></a> <i>Hist. de Chiap. y Guat.</i>, libro V, cap. 35.</p>
-
-<p><a name="Footnote_337" id="Footnote_337" href="#FNanchor_337"><span class="label">[337]</span></a> <i>Arch. hist. nac.&mdash;Cedulario ndico</i>, tomo XI,
-nm. 166, pgs. 151 v. y 152.</p>
-
-<p><a name="Footnote_338" id="Footnote_338" href="#FNanchor_338"><span class="label">[338]</span></a> <i>Archivo Colonial de Guatemala, Copias de ttulos y reales cdulas desde 1743 1748</i>, folio
-202.&mdash;<i>Cedulario ndico</i>, tomo IX, nm. 3, pgs. 6 v., 7 y 8.</p>
-
-<p><a name="Footnote_339" id="Footnote_339" href="#FNanchor_339"><span class="label">[339]</span></a> <i>Pleitos de Coln</i>, tom. I, doc. nm. 12.</p>
-
-<p><a name="Footnote_340" id="Footnote_340" href="#FNanchor_340"><span class="label">[340]</span></a> Academia de la Historia.&mdash;<i>Coleccin Muoz</i>, tomo XC, fol. 110.</p>
-
-<p><a name="Footnote_341" id="Footnote_341" href="#FNanchor_341"><span class="label">[341]</span></a> <i>Colec. de doc. ind. para la historia de Espaa</i>, tomo II, pg. 285.</p>
-
-<p><a name="Footnote_342" id="Footnote_342" href="#FNanchor_342"><span class="label">[342]</span></a> Academia de la Historia.&mdash;<i>Colec. Muoz</i>, tomo LXXV, fol. 343.</p>
-
-<p><a name="Footnote_343" id="Footnote_343" href="#FNanchor_343"><span class="label">[343]</span></a> Academia de la Historia.&mdash;<i>Colec. Muoz</i>, tomo LXXV, fol. 69.</p>
-
-<p><a name="Footnote_344" id="Footnote_344" href="#FNanchor_344"><span class="label">[344]</span></a> <i>Pleitos de Coln</i>, tomo II, nms. 135 y 136.</p>
-
-<p><a name="Footnote_345" id="Footnote_345" href="#FNanchor_345"><span class="label">[345]</span></a> <i>Bibliografa colombina</i>, sec. I, pg. 96.</p>
-
-<p><a name="Footnote_346" id="Footnote_346" href="#FNanchor_346"><span class="label">[346]</span></a> <i>Colec. de doc. ind. de Indias</i>, 1. serie, tomo XI, pg. 153.</p>
-
-<p><a name="Footnote_347" id="Footnote_347" href="#FNanchor_347"><span class="label">[347]</span></a> Oviedo, <i>Hist. general de las Indias</i>, lib. IV, cap. VI, tomo I.</p>
-
-<p><a name="Footnote_348" id="Footnote_348" href="#FNanchor_348"><span class="label">[348]</span></a> <i>Pleitos de Coln</i>, tomo II, nms. 213, 215 y 216.</p>
-
-<p><a name="Footnote_349" id="Footnote_349" href="#FNanchor_349"><span class="label">[349]</span></a> <i>Bibliografa Colombina</i>, sec. I, pgs. 143 y 148.</p>
-
-<p><a name="Footnote_350" id="Footnote_350" href="#FNanchor_350"><span class="label">[350]</span></a> <i>Ced. ndico</i>, tomo XLI, nm. 180, pgs. 238 y 238 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_351" id="Footnote_351" href="#FNanchor_351"><span class="label">[351]</span></a> Ibidem, tomo XLI, nm. 171, pgs. 231 v. a 232 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_352" id="Footnote_352" href="#FNanchor_352"><span class="label">[352]</span></a> <i>Historia de Santo Domingo</i>, por D. V. A. E. P., pg. 29.</p>
-
-<p><a name="Footnote_353" id="Footnote_353" href="#FNanchor_353"><span class="label">[353]</span></a> <i>Ced. ndico</i>, tomo XX, nm. 5, pgs. 4 v. a 6.</p>
-
-<p><a name="Footnote_354" id="Footnote_354" href="#FNanchor_354"><span class="label">[354]</span></a> <i>Archivo de Alcal de Henares.</i>&mdash;Expediente relativo a la influencia de la revolucin francesa
-en Ultramar y especialmente en Santo Domingo (1791).</p>
-
-<p><a name="Footnote_355" id="Footnote_355" href="#FNanchor_355"><span class="label">[355]</span></a> Articulo IX del Tratado de Paz de Basilea.</p>
-
-<p><a name="Footnote_356" id="Footnote_356" href="#FNanchor_356"><span class="label">[356]</span></a> <i>Archivo de Indias.&mdash;Amrica.&mdash;Estado.&mdash;Audiencia de Caracas.</i>&mdash;Leg. nmero 4.&mdash;1801
-a 1803.</p>
-
-<p><a name="Footnote_357" id="Footnote_357" href="#FNanchor_357"><span class="label">[357]</span></a> Redactaron dicho proyecto una junta de diez diputados, siete de ellos
-blancos y tres mulatos.</p>
-
-<p><a name="Footnote_358" id="Footnote_358" href="#FNanchor_358"><span class="label">[358]</span></a> <i>Hist. de la isla de Santo Domingo</i>, por D. V. A. E. P., pg. 252.</p>
-
-<p><a name="Footnote_359" id="Footnote_359" href="#FNanchor_359"><span class="label">[359]</span></a> A Carreo sucedi interinamente D. Gaspar de Torres.</p>
-
-<p><a name="Footnote_360" id="Footnote_360" href="#FNanchor_360"><span class="label">[360]</span></a> Doa Mariana de Austria, madre de Carlos II, confirm la
-citada concesin.</p>
-
-<p><a name="Footnote_361" id="Footnote_361" href="#FNanchor_361"><span class="label">[361]</span></a> <i>Arch. hist. nacional.&mdash;Cedulario ndico</i>, tomo XLII, nm. 20, pgs. 28-30</p>
-
-<p><a name="Footnote_362" id="Footnote_362" href="#FNanchor_362"><span class="label">[362]</span></a> Ibidem, nm. 41, pgs. 62-64 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_363" id="Footnote_363" href="#FNanchor_363"><span class="label">[363]</span></a> Ibidem, nm. 52, pg. 73.</p>
-
-<p><a name="Footnote_364" id="Footnote_364" href="#FNanchor_364"><span class="label">[364]</span></a> Vase Dr. Vidal Morales, <i>Nociones de Historia de Cuba</i>, pg. 84.</p>
-
-<p><a name="Footnote_365" id="Footnote_365" href="#FNanchor_365"><span class="label">[365]</span></a> Por entonces andaba ocupado Carlos II en otras cosas. Desde Aranjuez el Rey, con fecha 6 de
-mayo de 1678, se dirigi al gobernador y capitn general de la Habana, dicindole que de los pjaros
-que hay en esa isla me envieis el nmero que os pareciere de los nombrados Turpianes o Tigres,
-Chambergos, Mariposas, Cardenales, Cinzontes, Gorriones y de otros cualesquier pajaritos de
-canto, entregndolos al general o almirante de la flota de Nueva Espaa, para que los traiga
-estos Reynos, como se lo ordeno por despacho de la fecha de este, y de los que me remitieredes
-me dareis cuenta. Yo el Rey.&mdash;Por mandado del Rey nuestro Seor. Don Jos de la Veitia Linage.
-<i>Arch. hist. nac.&mdash;Cedulario ndico</i>, tomo XXV, pg. 113 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_366" id="Footnote_366" href="#FNanchor_366"><span class="label">[366]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXV, pg. 181.</p>
-
-<p><a name="Footnote_367" id="Footnote_367" href="#FNanchor_367"><span class="label">[367]</span></a> Obispo de la Habana fu, hasta el ao 1682, el Dr. D. Juan Garca de Palacios, quien para
-evitar los pecados que se ocasionaban de concurrir hombres y mujeres juntos a las Estaciones y
-Procesiones de Jueves Santo en la noche, dispuso que las Iglesias se cerraran a las oraciones del
-jueves, y se abrieran el viernes al amanecer... <i>Ced. nd.</i>,
-tomo XXV, pgs. 169 y 169 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_368" id="Footnote_368" href="#FNanchor_368"><span class="label">[368]</span></a> Fu nombrado con fecha 19 de diciembre de 1715.&mdash;<i>Cedulario ndico</i>, tomo XXVII, nm. 25,
-pginas 35 y 36.</p>
-
-<p><a name="Footnote_369" id="Footnote_369" href="#FNanchor_369"><span class="label">[369]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXVII, nm. 26, pgs. 36 v. y 37.</p>
-
-<p><a name="Footnote_370" id="Footnote_370" href="#FNanchor_370"><span class="label">[370]</span></a> Ibidem, tomo XXXI, nm. 16, pg. 11 v. y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_371" id="Footnote_371" href="#FNanchor_371"><span class="label">[371]</span></a> Ibidem, tomo XXXI, nm. 19, pgs. 18-19 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_372" id="Footnote_372" href="#FNanchor_372"><span class="label">[372]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXIX, nm. 126, pgs. 316 v. a 320 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_373" id="Footnote_373" href="#FNanchor_373"><span class="label">[373]</span></a> Ibidem pg. 97.</p>
-
-<p><a name="Footnote_374" id="Footnote_374" href="#FNanchor_374"><span class="label">[374]</span></a> <i>Arch. hist. nac.&mdash;Cedulario ndico</i>, tomo XXII, nm. 218,
-pgs. 218 y 219.</p>
-
-<p><a name="Footnote_375" id="Footnote_375" href="#FNanchor_375"><span class="label">[375]</span></a> <i>Espaa bajo el reinado de los Borbones</i>, cap. 61.</p>
-
-<p><a name="Footnote_376" id="Footnote_376" href="#FNanchor_376"><span class="label">[376]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.&mdash;Cedulario ndico</i>,
-tomo XXIV, nm. 1., pgs. 1 a 3.</p>
-
-<p><a name="Footnote_377" id="Footnote_377" href="#FNanchor_377"><span class="label">[377]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXX, nm. 1., pgs. 1 y 2.</p>
-
-<p><a name="Footnote_378" id="Footnote_378" href="#FNanchor_378"><span class="label">[378]</span></a> <i>Arch. de Indias.&mdash;Estado.&mdash;Santo Domingo</i>,&mdash;Leg.
-12. (84).</p>
-
-<p><a name="Footnote_379" id="Footnote_379" href="#FNanchor_379"><span class="label">[379]</span></a> El fundador fu el coronel Luis de Clouet, rico emigrado de Luisiana (1819.) Clouet con 40
-familias estableci la colonia Fernandina de Jagua, que di origen a la
-ciudad de Cienfuegos.</p>
-
-<p><a name="Footnote_380" id="Footnote_380" href="#FNanchor_380"><span class="label">[380]</span></a> <i>Arch. de Indias.</i>&mdash;Estante, 100.&mdash;Cajn,
-6.&mdash;Leg. 16 (53).</p>
-
-<p><a name="Footnote_381" id="Footnote_381" href="#FNanchor_381"><span class="label">[381]</span></a> Di un total de 704.487 habitantes: 311.051 blancos, 106.494 de color, libres, y 286.942 esclavos.</p>
-
-<p><a name="Footnote_382" id="Footnote_382" href="#FNanchor_382"><span class="label">[382]</span></a> Colocse junto al obelisco que D. Francisco Cagigal erigi en 1754 para consagrar aquel
-sitio, donde, segn la tradicin, se dijo la primera misa bajo una ceiba,
-ao 1519.</p>
-
-<p><a name="Footnote_383" id="Footnote_383" href="#FNanchor_383"><span class="label">[383]</span></a> Ob. cit., pg. 179.</p>
-
-<p><a name="Footnote_384" id="Footnote_384" href="#FNanchor_384"><span class="label">[384]</span></a> Vase Guizot, <i>Hist. de la Repblica de Inglaterra y de Cromwell</i>,
-pg. 332.</p>
-
-<p><a name="Footnote_385" id="Footnote_385" href="#FNanchor_385"><span class="label">[385]</span></a> Vase <i>Hist. general de Espaa</i>, tomo XVI, p. 421.</p>
-
-<p><a name="Footnote_386" id="Footnote_386" href="#FNanchor_386"><span class="label">[386]</span></a> Guizot, ob. cit., p. 346.</p>
-
-<p><a name="Footnote_387" id="Footnote_387" href="#FNanchor_387"><span class="label">[387]</span></a> <i>Nueva Geografa Universal.&mdash;Amrica Central</i>, tomo II,
-pg. 663.</p>
-
-<p><a name="Footnote_388" id="Footnote_388" href="#FNanchor_388"><span class="label">[388]</span></a> Vase Abbad Lasierra, <i>His. de Puerto Rico</i>, pg. 32.</p>
-
-<p><a name="Footnote_389" id="Footnote_389" href="#FNanchor_389"><span class="label">[389]</span></a> Ibidem, pg. 33.</p>
-
-<p><a name="Footnote_390" id="Footnote_390" href="#FNanchor_390"><span class="label">[390]</span></a> Abbad y Lasierra, <i>Hist. de Puerto Rico</i>, pg. 72.</p>
-
-<p><a name="Footnote_391" id="Footnote_391" href="#FNanchor_391"><span class="label">[391]</span></a> Ibidem, pg. 86.</p>
-
-<p><a name="Footnote_392" id="Footnote_392" href="#FNanchor_392"><span class="label">[392]</span></a> Abbad y Lasierra, <i>Hist. de Puerto Rico</i>, pg. 90.</p>
-
-<p><a name="Footnote_393" id="Footnote_393" href="#FNanchor_393"><span class="label">[393]</span></a> Ob. cit., pg. 103.</p>
-
-<p><a name="Footnote_394" id="Footnote_394" href="#FNanchor_394"><span class="label">[394]</span></a> Ibidem, pgs. 127 y 128.</p>
-
-<p><a name="Footnote_395" id="Footnote_395" href="#FNanchor_395"><span class="label">[395]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXXIV, nm. 299, pgs. 337 y 338.</p>
-
-<p><a name="Footnote_396" id="Footnote_396" href="#FNanchor_396"><span class="label">[396]</span></a> Ibidem, tomo XXVIII, nm. 56, pgs. 143 y 143, v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_397" id="Footnote_397" href="#FNanchor_397"><span class="label">[397]</span></a> Ibidem, tomo XLI, nm. 197, pgs. 252 y 252 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_398" id="Footnote_398" href="#FNanchor_398"><span class="label">[398]</span></a> Ibidem, nm. 199, pg. 253 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_399" id="Footnote_399" href="#FNanchor_399"><span class="label">[399]</span></a> Ibidem, pg. 154.</p>
-
-<p><a name="Footnote_400" id="Footnote_400" href="#FNanchor_400"><span class="label">[400]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.&mdash;Cedulario ndico de Ayala</i>,
-letra D.</p>
-
-<p><a name="Footnote_401" id="Footnote_401" href="#FNanchor_401"><span class="label">[401]</span></a> Ibidem, tomo XXXV, nm. 142, pgs. 146 v. a 151.</p>
-
-<p><a name="Footnote_402" id="Footnote_402" href="#FNanchor_402"><span class="label">[402]</span></a> Ibidem, tomo XVII, nm. 23, pgs. 15 y 16.</p>
-
-<p><a name="Footnote_403" id="Footnote_403" href="#FNanchor_403"><span class="label">[403]</span></a> Abbad y Lasierra, <i>Hist. de Puerto Rico</i>, pgs. 143 y 144.</p>
-
-<p><a name="Footnote_404" id="Footnote_404" href="#FNanchor_404"><span class="label">[404]</span></a> Ibidem, pg. 144.</p>
-
-<p><a name="Footnote_405" id="Footnote_405" href="#FNanchor_405"><span class="label">[405]</span></a> Ibidem, pg. 230.</p>
-
-<p><a name="Footnote_406" id="Footnote_406" href="#FNanchor_406"><span class="label">[406]</span></a> Reclus, <i>Amrica Central</i>, pg. 742.</p>
-
-<p><a name="Footnote_407" id="Footnote_407" href="#FNanchor_407"><span class="label">[407]</span></a> El gobierno de los Estados Unidos ha votado la cantidad necesaria para la compra de las
-tres ltimas islas, y si en Dinamarca los elementos populares opusieron alguna dificultad, parece
-ser que un plebiscito y despus el Parlamento han mostrado ltimamente su conformidad con la
-venta.</p>
-
-<p><a name="Footnote_408" id="Footnote_408" href="#FNanchor_408"><span class="label">[408]</span></a> Reclus, <i>Amrica Central</i>, pg. 751.</p>
-
-<p><a name="Footnote_409" id="Footnote_409" href="#FNanchor_409"><span class="label">[409]</span></a> Reclus, ob. cit., pgs. 780 y 781.</p>
-
-<p><a name="Footnote_410" id="Footnote_410" href="#FNanchor_410"><span class="label">[410]</span></a> Fu nombrado el 1. de marzo de 1543.</p>
-
-<p><a name="Footnote_411" id="Footnote_411" href="#FNanchor_411"><span class="label">[411]</span></a> Fernndez, <i>Hist. del Per</i>, parte I, lib. I, cap. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_412" id="Footnote_412" href="#FNanchor_412"><span class="label">[412]</span></a> <i>Carta de Gonzalo Pizarro a Valdivia</i>, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_413" id="Footnote_413" href="#FNanchor_413"><span class="label">[413]</span></a> Zrate, <i>Conq. del Per</i>, lib. V, cap. V.</p>
-
-<p><a name="Footnote_414" id="Footnote_414" href="#FNanchor_414"><span class="label">[414]</span></a> <i>Dcada VII</i>, lib. VIII, cap. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_415" id="Footnote_415" href="#FNanchor_415"><span class="label">[415]</span></a> <i>Arch. hist. nacional.&mdash;Cedulario ndico</i> de Ayala, letra L, nm. 8. En el ao 1545&mdash;como se
-dijo en el captulo VIII de este tomo&mdash;se concedi escudo de armas
-a dicho Inca, ya muerto.</p>
-
-<p><a name="Footnote_416" id="Footnote_416" href="#FNanchor_416"><span class="label">[416]</span></a> Zrate, M. S. existente en el Archivo de Simancas.</p>
-
-<p><a name="Footnote_417" id="Footnote_417" href="#FNanchor_417"><span class="label">[417]</span></a> <i>Carta de Gonzalo Pizarro a Valdivia</i>, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_418" id="Footnote_418" href="#FNanchor_418"><span class="label">[418]</span></a> Zrate, <i>Conquista del Per</i>, lib. V, cap. XIII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_419" id="Footnote_419" href="#FNanchor_419"><span class="label">[419]</span></a> Vase <i>Prescott</i>, Ob. cit., tom. II, pg. 250.</p>
-
-<p><a name="Footnote_420" id="Footnote_420" href="#FNanchor_420"><span class="label">[420]</span></a> No debe confundirse el juez Zrate con el historiador Zrate.</p>
-
-<p><a name="Footnote_421" id="Footnote_421" href="#FNanchor_421"><span class="label">[421]</span></a> Herrera, Ob. cit., <i>Dc. VIII</i>, lib. I, pg. III.</p>
-
-<p><a name="Footnote_422" id="Footnote_422" href="#FNanchor_422"><span class="label">[422]</span></a> Prescott, Ob. cit., tom. II, pg. 279.</p>
-
-<p><a name="Footnote_423" id="Footnote_423" href="#FNanchor_423"><span class="label">[423]</span></a> M. S. de Caravantes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_424" id="Footnote_424" href="#FNanchor_424"><span class="label">[424]</span></a> <i>Tesoro Eclesistico</i>, tom. I, Iglesia de Sigenza pg. 192.</p>
-
-<p><a name="Footnote_425" id="Footnote_425" href="#FNanchor_425"><span class="label">[425]</span></a> Naci en Navarregadilla, lugar anejo, en lo antiguo, del Barco de Avila y hoy de Santa
-Mara de los Caballeros. Fsicamente considerado, era feo y de mal gesto, de aspecto vulgar, y su
-pequeo cuerpo se hallaba sostenido por largas y delgadas piernas. Afirman sus bigrafos&mdash;tal
-vez sin fundamento alguno&mdash;que descenda de la familia de Casca, uno de los conjurados y
-asesinos de Julio Csar. Pasando a Espaa&mdash;dice una manuscrita historia de D. Pedro Gasca&mdash;vinieron
-a tierra de Avila y qued del nombre dellos el lugar y familia de Casca, mudndose por
-la afinidad de la pronunciacin que hay entre las dos letras consonantes <i>c</i> y <i>g</i> el nombre de Casca
-en Gasca. Estudi en el Colegio Mayor de Alcal de Henares; mostr en dicha ciudad su enemiga
- los Comuneros; pas a estudiar derecho civil y cannico a Salamanca, en cuya Universidad
-se distingui por su habilidad en las disputas eclesisticas. Fu rector de la Universidad en el
-curso de 1528 al 29, segn consta en los libros y legajos del archivo de la famosa escuela. Tom
-los hbitos en San Bartolom (18 octubre 1531), desempeando en dicho colegio dos veces el rectorado.
-Mereci que el cardenal D. Juan Tavera, arzobispo de Toledo, le confiriese importantes y
-delicados cargos. Nombrado del Consejo de la General Inquisicin, pas a Valencia en el ao
-1540. El Emperador le encarg la visita de la justicia del reino de Valencia y de todos los oficiales
-del patrimonio real, desempeando su comisin con prudencia y tacto. En el ao 1542, habiendo
-Barbarroja amenazado las costas de Valencia y las islas Baleares, D. Fernando de Aragn, por
-consejo de La Gasca, puso en seguridad aquellas posesiones.</p>
-
-<p><a name="Footnote_426" id="Footnote_426" href="#FNanchor_426"><span class="label">[426]</span></a> Fernndez, <i>Hist. del Per</i>, parte I, lib. II, cap. XVI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_427" id="Footnote_427" href="#FNanchor_427"><span class="label">[427]</span></a> Carta de Pizarro a Valdivia, M. S.</p>
-
-<p><a name="Footnote_428" id="Footnote_428" href="#FNanchor_428"><span class="label">[428]</span></a> Ob. citada, cap. LV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_429" id="Footnote_429" href="#FNanchor_429"><span class="label">[429]</span></a> Ibidem, cap. LXXXIX.</p>
-
-<p><a name="Footnote_430" id="Footnote_430" href="#FNanchor_430"><span class="label">[430]</span></a> Se refiere a la fuga de Charcas y a la derrota de Huarina.</p>
-
-<p><a name="Footnote_431" id="Footnote_431" href="#FNanchor_431"><span class="label">[431]</span></a> Fernndez, ob. cit., cap. XC.</p>
-
-<p><a name="Footnote_432" id="Footnote_432" href="#FNanchor_432"><span class="label">[432]</span></a> Ibidem, pg. 325.</p>
-
-<p><a name="Footnote_433" id="Footnote_433" href="#FNanchor_433"><span class="label">[433]</span></a> Herrera, <i>Dcada VIII</i>, libro VI, cap. VII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_434" id="Footnote_434" href="#FNanchor_434"><span class="label">[434]</span></a> Ibidem, pg. 325.</p>
-
-<p><a name="Footnote_435" id="Footnote_435" href="#FNanchor_435"><span class="label">[435]</span></a> Recompens sus servicios Carlos V presentndole en
-el ao 1551 para la silla episcopal de Palencia. Como
-Valladolid era poblacin de su obispado, en el auto de
-fe celebrado en dicha ciudad (21 mayo 1559) contra D.
-Agustn Cazalla y otros, La Gasca hizo la degradacin de
-los sacerdotes herejes<a name="FNanchor_435a" id="FNanchor_435a" href="#Footnote_435a" class="fnanchor">[435a]</a>. Fu uno de los jueces que
-votaron la prisin de Fr. Bartolom de Carranza, arzobispo
-de Toledo. Durante el tiempo que estuvo La Gasca al frente
-de la iglesia palentina se hicieron obras de importancia en
-la catedral, como lo indican las armas de aquel Prelado,
-las cuales se ven en las bvedas primera y segunda de
-la nave central, en la verja del coro, en la sala donde
-administraba justicia y en una ventana colocada en el
-lienzo exterior de la iglesia, prxima a la puerta de <i>Los
-novios</i>.</p>
-
-<p>Habiendo sido promovido a la iglesia de Sigenza, tom
-posesin de su silla el 11 de agosto de 1561. Asisti a un
-Concilio provincial celebrado en Toledo; pas a Alcal de
-Henares en 1565, y con el obispo de Cuenca y el de Segovia,
-D. Diego de Covarrubias, tom parte en el informe sobre la
-canonizacin de Fr. Diego de Alcal; por ltimo, en 1566,
-segn las disposiciones del Concilio Tridentino, celebr
-Snodo en Sigenza, acabando sus das en dicha ciudad el 10
-de noviembre de 1567<a name="FNanchor_435b" id="FNanchor_435b" href="#Footnote_435b" class="fnanchor">[435b]</a>.</p>
-
-<p>Fu enterrado en la iglesia de Santa Mara
-Magdalena (Valladolid), que l hizo construir, y su
-sepulcro, obra del escultor Esteban Jordn, tiene mucho
-mrito. La esttua yacente, que representa al Prelado,
-colocada en el crucero del templo, es primorosa, y a sus
-pies hay una tarjeta con el siguiente letrero:</p>
-
-<p class="center"><i>Accepit regnum decores et diadema pecici de manu Domini.</i></p>
-
-<p>En el lado de la Epstola se halla una capilla, donde
-se admira el escudo herldico de La Gasca. Dicho escudo
-est dividido en dos cuarteles por una diagonal: en el
-de la izquierda se ven castillos y leones, y en el de la
-derecha trece roeles. Lese la inscripcin que copiamos a
-continuacin:</p>
-
-<p class="center"><i>Cesari restitutis Peru regnis tiranorum spolia.</i></p>
-
-<p>En la cornisa que corre alrededor del templo se lee esta
-inscripcin:</p>
-
-<p>Illustrissimus, ac Reverendissimus D. D. Petrus Gasca,
-qui primo Sant Generalis Inquisitionis et consilio.
-Post Palentinus deinde seguntinus Antistes. Peru Regna
-Novi-orbis Regiam invictissimi. Caroli quinti Imperatoris
-Hispaniarumque regis, vicem gesturus adivit unde tyranis,
-rebellibusque primo congressu superatis, Provinciisque
-illis Regis Imperio subactis, vesilla hec novellaque
-troplica arripuit. Quo circa decies centena millia supra
-trecentem millia ducatorum census cesaris militibus una
-die ipse solus auri contemplor erogavit. Quibus feliciter
-gestis, cupiens pro tantis beneficiis divinitus in eum
-collatis, vota solveret hanc sacsam edem ad laudem, et
-gloriam Omnipotentis Dei et honorem Beat Mara Magdalena
-a fundamentis erexit, ed munificentissime dotavit eamque
-sibi nomine Mausolei vindicavit. Obiit Sigunti anno a
-Nativitate Domini 1567, quarto idus Novembris tatis sua
-74.</p>
-
-<p>En su testimonio, que se guarda en el Archivo de la
-iglesia de la Magdalena, dice el fundador que la edificaba
-por satisfacer en algo las faltas que haba tenido en
-celebrar, las cuales eran debidas a las ocupaciones que
-le di el emperador Carlos V en Valencia cuando le mand
-visitar los tribunales de dicho reino, as de Justicia
-como de Hacienda, y en la defensa del mismo reino e islas
-Baleares, pues Barbarroja, ao de 1542, con la armada del
-Turco y del rey de Francia, se dispuso a atacar nuestras
-costas y citadas islas. Dice tambin que la ida al Per y
-reduccin de aquellos reinos al real servicio y el castigo
-de los tiranos, le ocup ms de ocho aos, en cuyo tiempo
-no se atrevi a decir misa, si bien deba hacerse notar
-por Su Santidad, a instancia y pedimento de S. M. F. le
-envi un Breve copiossimo para que pudiese entender en
-todos los negocios de cualquiera calidad que fuesen, as
-civiles como criminales, de guerra y paz, no cayendo en
-otra irregularidad. Aade que, del mismo modo, le movi a
-hacer esta obra pa el que la parroquia de la Magdalena,
-aunque era la ms antigua estaba casi derruda y era la
-ms pobre, y porque en ella tena la casa su hermano D.
-Diego de la Gasca, a quien nombraba patrono. Dot en 400
-ducados la capilla mayor de la citada iglesia e instituy
-doce capellanas y una adems con el nombre de mayor, un
-organista, un sacristn y cuatro mozos de coro. Adems de
-varias misas que encarg a dichos sacerdotes, dispuso, que,
-habiendo sido el <i>oficio muzrabe</i> antiguamente de mucha
-devocin y uso en Espaa, en tiempos de tanta persecucin
-de infieles, l, siguiendo el ejemplo del reverendsimo
-Sr. Cardenal D. Francisco Jimnez, arzobispo de Toledo, de
-buena memoria,&mdash;quien fund una misa, segn aquel ritual,
-en la iglesia metropolitana de Toledo,&mdash;ordenaba y mandaba
-que se dijese en dos viernes de cada mes una misa y el
-dicho oficio en su capilla de la Magdalena por los trece
-capellanes en turno y como se dice en la del Sr. Cardenal.</p>
-
-<p>En la parte exterior de la iglesia se destacan diferentes
-escudos con las armas de La Gasca, llamando la atencin
-uno tan grande como poco artstico, que adorna la fachada
-principal. Edific una casa para los sacerdotes, la cual
-est situada frente a la fachada principal de aquel
-templo<a name="FNanchor_435c" id="FNanchor_435c" href="#Footnote_435c" class="fnanchor">[435c]</a>.</p>
-
-<p>De los muchos y ricos objetos que se guardaban en la
-Magdalena, slo existe a la sazn, un cliz de plata, de
-estilo gtico florido, regalado por el fundador<a name="FNanchor_435d" id="FNanchor_435d" href="#Footnote_435d" class="fnanchor">[435d]</a>.</p>
-
-<p><a name="Footnote_435a" id="Footnote_435a" href="#FNanchor_435a"><span class="label">[435a]</span></a> Ob cit., pgs. 259 y 325.</p>
-
-<p><a name="Footnote_435b" id="Footnote_435b" href="#FNanchor_435b"><span class="label">[435b]</span></a> Prescott dice, erradamente, que muri en
-Valladolid. Ob. cit., pg. 397.</p>
-
-<p><a name="Footnote_435c" id="Footnote_435c" href="#FNanchor_435c"><span class="label">[435c]</span></a> En la calle de Coln, sealada al presente con el
-nmero 13.</p>
-
-<p><a name="Footnote_435d" id="Footnote_435d" href="#FNanchor_435d"><span class="label">[435d]</span></a> El hermoso y artstico retrato de D. Pedro de La
-Gasca, que se hallaba en la sacrista, se lo llev el
-general Concha, patrono de la iglesia, all por el ao
-1860.</p>
-
-<p><a name="Footnote_436" id="Footnote_436" href="#FNanchor_436"><span class="label">[436]</span></a> <i>Hist. del Per</i>, tom. II, pg. 401.</p>
-
-<p><a name="Footnote_437" id="Footnote_437" href="#FNanchor_437"><span class="label">[437]</span></a> Archivo histrico nacional, <i>Cedulario ndico de Ayala</i>,
-letra I, nm. 11.</p>
-
-<p><a name="Footnote_438" id="Footnote_438" href="#FNanchor_438"><span class="label">[438]</span></a> Vase <i>Hist. de la Compaa de Jess</i>, etc., por el P.
-Pastells, tomo I, pgs. 14-18.</p>
-
-<p><a name="Footnote_439" id="Footnote_439" href="#FNanchor_439"><span class="label">[439]</span></a> Arch. hist. nac., <i>Cedulario nd. de Ayala</i>, letra I, nm. 16.</p>
-
-<p><a name="Footnote_440" id="Footnote_440" href="#FNanchor_440"><span class="label">[440]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXXIV, nm. 293, pgs. 329-331.</p>
-
-<p><a name="Footnote_441" id="Footnote_441" href="#FNanchor_441"><span class="label">[441]</span></a> <i>Libro Primero de Cabildos de Lima</i>, segunda parte, pg. 113.</p>
-
-<p><a name="Footnote_442" id="Footnote_442" href="#FNanchor_442"><span class="label">[442]</span></a> <i>Colec. de doc. ind. para la Historia de Espaa</i>,
-tomo V, pgs. 185-189.</p>
-
-<p><a name="Footnote_443" id="Footnote_443" href="#FNanchor_443"><span class="label">[443]</span></a> <i>Lib. Prim. de Cabildos de Lima</i>, segunda parte, pgs.
-116 y 117.</p>
-
-<p><a name="Footnote_444" id="Footnote_444" href="#FNanchor_444"><span class="label">[444]</span></a> <i>Cedulario ndico de Ayala</i>, letra D.</p>
-
-<p><a name="Footnote_445" id="Footnote_445" href="#FNanchor_445"><span class="label">[445]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XVII, nm. 182, pgs. 145 v. a 147.</p>
-
-<p><a name="Footnote_446" id="Footnote_446" href="#FNanchor_446"><span class="label">[446]</span></a> Ibidem, tomo XVII, nm. 185, pgs. 149 v. a 151.</p>
-
-<p><a name="Footnote_447" id="Footnote_447" href="#FNanchor_447"><span class="label">[447]</span></a> Ibidem, tomo XVIII, nm. 186, pg. 151 a 153 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_448" id="Footnote_448" href="#FNanchor_448"><span class="label">[448]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXV, pgs. 323, 321 y 324 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_449" id="Footnote_449" href="#FNanchor_449"><span class="label">[449]</span></a> Ibidem, tomo XXXVII, nm. 114, pgs. 138 v. y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_450" id="Footnote_450" href="#FNanchor_450"><span class="label">[450]</span></a> Ibidem, nm. 115, pgs. 139 v. y 140.</p>
-
-<p><a name="Footnote_451" id="Footnote_451" href="#FNanchor_451"><span class="label">[451]</span></a> Ibidem, nm. 120, pgs. 143 v. y 144.</p>
-
-<p><a name="Footnote_452" id="Footnote_452" href="#FNanchor_452"><span class="label">[452]</span></a> Por cdula de 24 octubre 1668 se ampli la concesin a los gobernadores propietarios y a
-los nombrados por los virreyes con el carcter de interinos.</p>
-
-<p><a name="Footnote_453" id="Footnote_453" href="#FNanchor_453"><span class="label">[453]</span></a> Nm. 15.</p>
-
-<p><a name="Footnote_454" id="Footnote_454" href="#FNanchor_454"><span class="label">[454]</span></a> <i>Boletn de la Real Academia de la Historia</i>, tomo XVIII,
-pgs. 253-258.&mdash;Madrid, 1891.</p>
-
-<p><a name="Footnote_455" id="Footnote_455" href="#FNanchor_455"><span class="label">[455]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXXVII, nm. 293, pgs. 363 y 363 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_456" id="Footnote_456" href="#FNanchor_456"><span class="label">[456]</span></a> Ibidem, tomo XXXVIII, nm. 9, pgs. 11 v. y 12.</p>
-
-<p><a name="Footnote_457" id="Footnote_457" href="#FNanchor_457"><span class="label">[457]</span></a> Ibidem, nm. 195, pgs. 223 v. a 229 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_458" id="Footnote_458" href="#FNanchor_458"><span class="label">[458]</span></a> <i>Memorias de los virreyes</i> etc. Tomo II, pg. 134.&mdash;Lima, 1859.</p>
-
-<p><a name="Footnote_459" id="Footnote_459" href="#FNanchor_459"><span class="label">[459]</span></a> <i>Ced. ndico</i>, tomo XXXIX, nm. 20, pgs 31 y 32.</p>
-
-<p><a name="Footnote_460" id="Footnote_460" href="#FNanchor_460"><span class="label">[460]</span></a> <i>Memorias de los virreyes que han gobernado el Per</i> etc.,
-tom. I, pgs. 163 y 164.</p>
-
-<p><a name="Footnote_461" id="Footnote_461" href="#FNanchor_461"><span class="label">[461]</span></a> Ibidem, pg. 195.</p>
-
-<p><a name="Footnote_462" id="Footnote_462" href="#FNanchor_462"><span class="label">[462]</span></a> <i>Memoria de los virreyes</i> etc., tomo I, pg. 287.&mdash;Lima,
-1859.</p>
-
-<p><a name="Footnote_463" id="Footnote_463" href="#FNanchor_463"><span class="label">[463]</span></a> Ibidem, etc., tomo II, pgs. 5-10.&mdash;Lima, 1859.</p>
-
-<p><a name="Footnote_464" id="Footnote_464" href="#FNanchor_464"><span class="label">[464]</span></a> Ibidem, etc., tomo II, pgs. 77 y 78.</p>
-
-<p><a name="Footnote_465" id="Footnote_465" href="#FNanchor_465"><span class="label">[465]</span></a> Ibidem, pgs. 113-120.</p>
-
-<p><a name="Footnote_466" id="Footnote_466" href="#FNanchor_466"><span class="label">[466]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo VII. nm. 287, fol. 210, v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_467" id="Footnote_467" href="#FNanchor_467"><span class="label">[467]</span></a> Ibidem, tomo XVIII, nm. 206, pg. 152 v. y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_468" id="Footnote_468" href="#FNanchor_468"><span class="label">[468]</span></a> Ibidem, nm 207, pgs. 154 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_469" id="Footnote_469" href="#FNanchor_469"><span class="label">[469]</span></a> Ibidem, nm. 209, pgs. 155 v. y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_470" id="Footnote_470" href="#FNanchor_470"><span class="label">[470]</span></a> Ibidem, letra A, tomo I, documento 25.</p>
-
-<p><a name="Footnote_471" id="Footnote_471" href="#FNanchor_471"><span class="label">[471]</span></a> Ibidem, tomo 38, fol. 291 v., nm. 239.</p>
-
-<p><a name="Footnote_472" id="Footnote_472" href="#FNanchor_472"><span class="label">[472]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXXVIII, nm. 246, pgs. 297 v. a 299.</p>
-
-<p><a name="Footnote_473" id="Footnote_473" href="#FNanchor_473"><span class="label">[473]</span></a> <i>Arch. hist. nac.&mdash;Cedulario ndico de Ayala</i>, letra A,
-tomo I, documento 36.</p>
-
-<p><a name="Footnote_474" id="Footnote_474" href="#FNanchor_474"><span class="label">[474]</span></a> <i>Memorias de los virreyes</i>, etc., tomo III, pg 119.</p>
-
-<p><a name="Footnote_475" id="Footnote_475" href="#FNanchor_475"><span class="label">[475]</span></a> Ibidem, pg. 137.</p>
-
-<p><a name="Footnote_476" id="Footnote_476" href="#FNanchor_476"><span class="label">[476]</span></a> <i>Memorias de los virreyes</i>, etc., tomo III, pgs. 61 y 62.</p>
-
-<p><a name="Footnote_477" id="Footnote_477" href="#FNanchor_477"><span class="label">[477]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo VII, nm. 288, fols. 210 v. y 211.</p>
-
-<p><a name="Footnote_478" id="Footnote_478" href="#FNanchor_478"><span class="label">[478]</span></a> Ibidem, tomo VIII, nm. 120, fols. 78 y 79.</p>
-
-<p><a name="Footnote_479" id="Footnote_479" href="#FNanchor_479"><span class="label">[479]</span></a> Ibidem, tomo XI, nm. 185, pgs. 193 y 194.</p>
-
-<p><a name="Footnote_480" id="Footnote_480" href="#FNanchor_480"><span class="label">[480]</span></a> Termin el virreinato de Mendoza a mediados de 1745. Muri luego en alta mar, no lejos de
-Patagonia, el 15 de diciembre del citado ao.</p>
-
-<p><a name="Footnote_481" id="Footnote_481" href="#FNanchor_481"><span class="label">[481]</span></a> Vase <i>Memorias de los virreyes</i>, etc., tom. IV, pgs. 263-267</p>
-
-<p><a name="Footnote_482" id="Footnote_482" href="#FNanchor_482"><span class="label">[482]</span></a> Ibidem, tom. IV, pg. 95.</p>
-
-<p><a name="Footnote_483" id="Footnote_483" href="#FNanchor_483"><span class="label">[483]</span></a> Ob. cit., pg. 493.</p>
-
-<p><a name="Footnote_484" id="Footnote_484" href="#FNanchor_484"><span class="label">[484]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXXVIII, nm. 184, pgs. 211 v. y 212.</p>
-
-<p><a name="Footnote_485" id="Footnote_485" href="#FNanchor_485"><span class="label">[485]</span></a> <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, ordenados, con adiciones y notas por Jos F.
-Blanco, tomo I, pgs. 146 y 147.</p>
-
-<p><a name="Footnote_486" id="Footnote_486" href="#FNanchor_486"><span class="label">[486]</span></a> <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, ordenados etc., por Jos F. Blanco, tomo I, pginas
-157 y 158.</p>
-
-<p><a name="Footnote_487" id="Footnote_487" href="#FNanchor_487"><span class="label">[487]</span></a> Pg. 111.</p>
-
-<p><a name="Footnote_488" id="Footnote_488" href="#FNanchor_488"><span class="label">[488]</span></a> Vase el captulo XXV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_489" id="Footnote_489" href="#FNanchor_489"><span class="label">[489]</span></a> Ibidem.&mdash;Estado.&mdash;Per.&mdash;Leg. 2. (16).</p>
-
-<p><a name="Footnote_490" id="Footnote_490" href="#FNanchor_490"><span class="label">[490]</span></a> Estuvo en la campaa de Portugal, y con fecha del 30 de julio de 1588, Felipe II le nombr
-virrey del Per, cargo que desempe con su acostumbrada honradez, regresando a Espaa el
-1595, ya marqus de Caete, por muerte de su hermano mayor; muri en Madrid el 15 de octubre
-de 1609.</p>
-
-<p><a name="Footnote_491" id="Footnote_491" href="#FNanchor_491"><span class="label">[491]</span></a> Csar Fmin, <i>Historia de Chile</i>, pg. 42.&mdash;Barcelona, 1839.</p>
-
-<p><a name="Footnote_492" id="Footnote_492" href="#FNanchor_492"><span class="label">[492]</span></a> Aconsejaba la paz el P. Luis de Valdivia.</p>
-
-<p><a name="Footnote_493" id="Footnote_493" href="#FNanchor_493"><span class="label">[493]</span></a> Fundada por Pedro de Valdivia.</p>
-
-<p><a name="Footnote_494" id="Footnote_494" href="#FNanchor_494"><span class="label">[494]</span></a> Balbn de Unquera, Revista intitulada <i>Cultura hispano-americana</i>, nm. 8, enero y febrero
-de 1813, pg. 28.</p>
-
-<p><a name="Footnote_495" id="Footnote_495" href="#FNanchor_495"><span class="label">[495]</span></a> <i>Arch. hist. nac.&mdash;Cedulario ndico</i>, tomo XLII, nm. 32, pgs. 56 y 56 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_496" id="Footnote_496" href="#FNanchor_496"><span class="label">[496]</span></a> Ibidem, pg. 268.</p>
-
-<p><a name="Footnote_497" id="Footnote_497" href="#FNanchor_497"><span class="label">[497]</span></a> Gil Fortoul, <i>Hist. Constitucional de Venezuela</i>, tomo I, pgs. 63 y 64.</p>
-
-<p><a name="Footnote_498" id="Footnote_498" href="#FNanchor_498"><span class="label">[498]</span></a> Archivo de Indias en Sevilla.</p>
-
-<p><a name="Footnote_499" id="Footnote_499" href="#FNanchor_499"><span class="label">[499]</span></a> Vase Guzmn Blanco, <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, tomo I, pgs. 37 y 38.</p>
-
-<p><a name="Footnote_500" id="Footnote_500" href="#FNanchor_500"><span class="label">[500]</span></a> Ibidem, pg. 44.</p>
-
-<p><a name="Footnote_501" id="Footnote_501" href="#FNanchor_501"><span class="label">[501]</span></a> Gil Fortoul, Ob. cit., tomo I, pg. 66.</p>
-
-<p><a name="Footnote_502" id="Footnote_502" href="#FNanchor_502"><span class="label">[502]</span></a> Oc. cit., pg. 25.</p>
-
-<p><a name="Footnote_503" id="Footnote_503" href="#FNanchor_503"><span class="label">[503]</span></a> Vase <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, ordenados por Jos F. Blanco, tomo I, pgina
-257.</p>
-
-<p><a name="Footnote_504" id="Footnote_504" href="#FNanchor_504"><span class="label">[504]</span></a> Arch. de Indias.&mdash;Estante 131.&mdash;Cajn I, Leg. 7. (16).</p>
-
-<p><a name="Footnote_505" id="Footnote_505" href="#FNanchor_505"><span class="label">[505]</span></a> Arch. de Indias.&mdash;Estante 131.&mdash;Cajn I.&mdash;Legajo 7. (4).</p>
-
-<p><a name="Footnote_506" id="Footnote_506" href="#FNanchor_506"><span class="label">[506]</span></a> La gobernacin de Guayana, que se separ de la de Cuman en 1762, se puso bajo la inmediata
-subordinacin del virrey de Santa Fe de Bogot. Su primer gobernador, segn el nuevo
-rgimen, fu D. Joaqun Moreno de Mendoza, que lleg en 1762 y que en seguida traslad la
-capital a donde hoy se encuentra, recibiendo el nombre de Angostura. Los sucesores de Mendoza,
-gobernadores de poderosas iniciativas, fueron D. Manuel Centurin, D. Felipe de Inciarte y don
-Miguel Marmin (1766-1791).</p>
-
-<p>La Guayana, en guerra continua con los holandeses, logr al fin (segunda mitad del siglo <span class="smcap">xviii</span>)
-rechazar a sus enemigos, tierra adentro al Esequibo, dejndoles slo el establecimiento que, en
-las cercanas del Orinoco, fundaron sobre el Moroco: pero los espaoles, mal aconsejados y peor
-gobernados, no supieron aprovecharse del triunfo.</p>
-
-<p><a name="Footnote_507" id="Footnote_507" href="#FNanchor_507"><span class="label">[507]</span></a> Arch. de Indias.&mdash;Estante 131.&mdash;Cajn 2.&mdash;Leg. 17. (4.)</p>
-
-<p><a name="Footnote_508" id="Footnote_508" href="#FNanchor_508"><span class="label">[508]</span></a> <i>Documentos para la historia de la vida poltica de Bolvar</i>, etc.,
-tomo VI, pg. 8.</p>
-
-<p><a name="Footnote_509" id="Footnote_509" href="#FNanchor_509"><span class="label">[509]</span></a> Habremos de repetir en este lugar que desde 1819 hasta 1831 se llam <i>Repblica de Colombia</i>,
-desde 1831 hasta 1848 <i>Repblica de Nueva Granada</i>, desde 1848 hasta 1863 <i>Confederacin
-Granadina</i> y desde 1863 hasta 1886 <i>Estados Unidos de Colombia</i>. Desde 1886 se denomina <i>Repblica
-de Colombia</i>.</p>
-
-<p><a name="Footnote_510" id="Footnote_510" href="#FNanchor_510"><span class="label">[510]</span></a> Carlos V cre la Audiencia de Santa Fe por decreto de 17 de julio
-de 1549.</p>
-
-<p><a name="Footnote_511" id="Footnote_511" href="#FNanchor_511"><span class="label">[511]</span></a> Por entonces el capitn Jorge Robledo ech los cimientos de las ciudades de <i>Cartago</i>
-y de <i>Antioqua</i>, Aldana fund las de <i>Villaviciosa</i> y <i>San Juan de Pasto</i> (Valle de Yacuanquer), el
-capitn Pedro de Aasco la villa de <i>Tinan</i>, el capitn Martn Galiano la ciudad de <i>Velez</i>, Gonzalo
-Surez Rondn la de <i>Tunja</i>, y otros fundaron a <i>Ro Hacha</i> y
-algunas ms.</p>
-
-<p><a name="Footnote_512" id="Footnote_512" href="#FNanchor_512"><span class="label">[512]</span></a> <i>Archivo historico nacional.&mdash;Cedulario ndico de Ayala</i>,
-letra A, tomo II, documento 12.</p>
-
-<p><a name="Footnote_513" id="Footnote_513" href="#FNanchor_513"><span class="label">[513]</span></a> Serrano y Sanz en su <i>Compendio de Historia de Amrica</i>, pg. 197, considera como primer
-presidente a Venero de Leiva.</p>
-
-<p><a name="Footnote_514" id="Footnote_514" href="#FNanchor_514"><span class="label">[514]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXXVIII, nm. 178, pgs. 208 v. y 209.</p>
-
-<p><a name="Footnote_515" id="Footnote_515" href="#FNanchor_515"><span class="label">[515]</span></a> A ltimos del siglo <span class="smcap">xvi</span>&mdash;segn la <i>Descripcin universal de las Indias</i>, manuscrito publicado
-por la <i>Sociedad Geogrfica de Madrid</i>&mdash;los territorios de la actual Colombia formaban la
-Audiencia de Panam, con las provincias de Panam, Nombre de Dios, Natn, La Concepcin, La
-Trinidad, Santa Fe y Carlos: la Audiencia del Nuevo Reino de Granada, con las gobernaciones de
-Santa Marta y Cartagena, buena parte de la de Popayn, las provincias del Nuevo Reino (Bogot,
-Musos, Colimas y Tunja) y las poblaciones siguientes (Santa Fe de Bogot, San Miguel Tocayena,
-San Sebastin de la Plata, La Trinidad, La Palma, Tunja, Pamplona, San Cristbal, Mrida,
-Vlez, Mariquita San Sebastin del Oro, Ibagu, La Victoria, Nuestra Seora de los Remedios,
-Santa Marta, Tenerife, Tamalameque villa de las Palmas, Ciudad de los Reyes, del Valle
-de Upan, La Ramada, Cartagena, Santiago de Tol, Mara y Santa Cruz de Mompox.)</p>
-
-<p><a name="Footnote_516" id="Footnote_516" href="#FNanchor_516"><span class="label">[516]</span></a> <i>Relaciones de mando</i>, publicadas por los Sres. Posada e Ibez, pg. 5.&mdash;Bogot, Imprenta
-Nacional, 1910.</p>
-
-<p><a name="Footnote_517" id="Footnote_517" href="#FNanchor_517"><span class="label">[517]</span></a> Ibidem, pg. 8.</p>
-
-<p><a name="Footnote_518" id="Footnote_518" href="#FNanchor_518"><span class="label">[518]</span></a> Ob. cit., pg. 10.</p>
-
-<p><a name="Footnote_519" id="Footnote_519" href="#FNanchor_519"><span class="label">[519]</span></a> Ibidem, pg. 13.</p>
-
-<p><a name="Footnote_520" id="Footnote_520" href="#FNanchor_520"><span class="label">[520]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.&mdash;Cedulario ndico</i>, tomo XI, nm. 179, pg. 157 v. y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_521" id="Footnote_521" href="#FNanchor_521"><span class="label">[521]</span></a> En Real Cdula dada en el palacio del Nuevo Retiro el 12 de febrero de 1742 se dice que la
-provincia de Venezuela fu agregada al virreinato del Nuevo Reino de Granada, declarndose
-por entonces su independencia.&mdash;<i>Archivo histrico nacional.&mdash;Cedulario ndico</i>, tomo XII, nmero
-28, pgs. 32 v. y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_522" id="Footnote_522" href="#FNanchor_522"><span class="label">[522]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XL, nm. 203, pgs. 203 v. a 204 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_523" id="Footnote_523" href="#FNanchor_523"><span class="label">[523]</span></a> Ibidem, tomo XIX, nm. 98, pgs. 70 y 71.</p>
-
-<p><a name="Footnote_524" id="Footnote_524" href="#FNanchor_524"><span class="label">[524]</span></a> Ibidem, tomo XIX, nm. 155, pgs. 123 y 123 v. Debi ser Carlos II aficionado a los pjaros,
-pues tambin al gobernador de Cuba, en el ao 1678, y al virrey del Per, en el ao 1698, les
-hizo el mismo encargo.</p>
-
-<p><a name="Footnote_525" id="Footnote_525" href="#FNanchor_525"><span class="label">[525]</span></a> <i>Arch. hist. nac.&mdash;Cedulario ndico</i>, nm. 248, pgs. 255
-y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_526" id="Footnote_526" href="#FNanchor_526"><span class="label">[526]</span></a> La primera vez fu el 13 de marzo de 1740 y la segunda el 3 de mayo del mismo ao.</p>
-
-<p><a name="Footnote_527" id="Footnote_527" href="#FNanchor_527"><span class="label">[527]</span></a> El castillo de San Luis de Bocachica se hallaba distante de la capital del virreinato unos
-14 kilmetros.</p>
-
-<p><a name="Footnote_528" id="Footnote_528" href="#FNanchor_528"><span class="label">[528]</span></a> Era hijo del marqus de Castel Novo, y naci el 4 de febrero de 1716.</p>
-
-<p><a name="Footnote_529" id="Footnote_529" href="#FNanchor_529"><span class="label">[529]</span></a> Vase Arch. de la Excma. Sra. Duquesa de Montellano.&mdash;<i>Servicios y Honores</i>, de la Casa
-de Sols, ducado de Montellano, leg. 615.</p>
-
-<p><a name="Footnote_530" id="Footnote_530" href="#FNanchor_530"><span class="label">[530]</span></a> Ob. cit., pg. 119.</p>
-
-<p><a name="Footnote_531" id="Footnote_531" href="#FNanchor_531"><span class="label">[531]</span></a> Ob. cit., pg. 242.</p>
-
-<p><a name="Footnote_532" id="Footnote_532" href="#FNanchor_532"><span class="label">[532]</span></a> <i>Relaciones de mando</i> etc., pg. 252.</p>
-
-<p><a name="Footnote_533" id="Footnote_533" href="#FNanchor_533"><span class="label">[533]</span></a> <i>Archivo de Indias.</i>&mdash;Estado.&mdash;Santa Fe.&mdash;Legajo
-4 (131).</p>
-
-<p><a name="Footnote_534" id="Footnote_534" href="#FNanchor_534"><span class="label">[534]</span></a> <i>Relaciones de mando</i> etc., pg. 590.&mdash;Bogot (Colombia).&mdash;Imprenta Nacional, 1910.</p>
-
-<p><a name="Footnote_535" id="Footnote_535" href="#FNanchor_535"><span class="label">[535]</span></a> Ibidem, pgs. 590 y 591.</p>
-
-<p><a name="Footnote_536" id="Footnote_536" href="#FNanchor_536"><span class="label">[536]</span></a> Ibidem, pg. 600.</p>
-
-<p><a name="Footnote_537" id="Footnote_537" href="#FNanchor_537"><span class="label">[537]</span></a> Ibidem, pg. 614.</p>
-
-<p><a name="Footnote_538" id="Footnote_538" href="#FNanchor_538"><span class="label">[538]</span></a> Ibidem, pg. 619.</p>
-
-<p><a name="Footnote_539" id="Footnote_539" href="#FNanchor_539"><span class="label">[539]</span></a> Ob. cit., pg. 724.</p>
-
-<p><a name="Footnote_540" id="Footnote_540" href="#FNanchor_540"><span class="label">[540]</span></a> Ibidem, pg. 723.</p>
-
-<p><a name="Footnote_541" id="Footnote_541" href="#FNanchor_541"><span class="label">[541]</span></a> Quito fu erigida en obispado en 1545, y su primer prelado se llamaba
-Garci Daz.</p>
-
-<p><a name="Footnote_542" id="Footnote_542" href="#FNanchor_542"><span class="label">[542]</span></a> <i>Actas del cabildo de Buenos Aires.</i>&mdash;Sesin del 13 de marzo de 1606.&mdash;Tomo I, pg. 190.&mdash;Buenos
-Aires. 1907.</p>
-
-<p><a name="Footnote_543" id="Footnote_543" href="#FNanchor_543"><span class="label">[543]</span></a> Ibidem, pgs. 216-218.</p>
-
-<p><a name="Footnote_544" id="Footnote_544" href="#FNanchor_544"><span class="label">[544]</span></a> Ibidem, pgs. 422 y 423.</p>
-
-<p><a name="Footnote_545" id="Footnote_545" href="#FNanchor_545"><span class="label">[545]</span></a> Ibidem, tomo II, pgs. 58-61.</p>
-
-<p><a name="Footnote_546" id="Footnote_546" href="#FNanchor_546"><span class="label">[546]</span></a> Ibidem, pgs. 265-267.</p>
-
-<p><a name="Footnote_547" id="Footnote_547" href="#FNanchor_547"><span class="label">[547]</span></a> Ob. cit., pgs. 326-328.</p>
-
-<p><a name="Footnote_548" id="Footnote_548" href="#FNanchor_548"><span class="label">[548]</span></a> Ibidem, pgs. 342-345.</p>
-
-<p><a name="Footnote_549" id="Footnote_549" href="#FNanchor_549"><span class="label">[549]</span></a> Ibidem, pgs. 406 y 407.</p>
-
-<p><a name="Footnote_550" id="Footnote_550" href="#FNanchor_550"><span class="label">[550]</span></a> Ibidem, pgs. 455-457.</p>
-
-<p><a name="Footnote_551" id="Footnote_551" href="#FNanchor_551"><span class="label">[551]</span></a> Ob. cit., pgs. 469-472.</p>
-
-<p><a name="Footnote_552" id="Footnote_552" href="#FNanchor_552"><span class="label">[552]</span></a> Pastells, <i>Historia de la Compaa de Jess de la provincia del Paraguay</i>, etc., tomo I, pgina
-256.</p>
-
-<p><a name="Footnote_553" id="Footnote_553" href="#FNanchor_553"><span class="label">[553]</span></a> <i>Actas del cabildo de Buenos Aires</i>, tomo III, pg. 217.</p>
-
-<p><a name="Footnote_554" id="Footnote_554" href="#FNanchor_554"><span class="label">[554]</span></a> <i>Cabildo del 30 de Junio de 1615</i>, pg. 237.</p>
-
-<p><a name="Footnote_555" id="Footnote_555" href="#FNanchor_555"><span class="label">[555]</span></a> <i>Cabildo del 30 de agosto de 1615</i>, pg. 271.</p>
-
-<p><a name="Footnote_556" id="Footnote_556" href="#FNanchor_556"><span class="label">[556]</span></a> <i>Cabildo del 22 de septiembre de 1615</i>, pg. 275.</p>
-
-<p><a name="Footnote_557" id="Footnote_557" href="#FNanchor_557"><span class="label">[557]</span></a> <i>Cabildo del 12 de octubre de 1615</i>, pg. 277.</p>
-
-<p><a name="Footnote_558" id="Footnote_558" href="#FNanchor_558"><span class="label">[558]</span></a> <i>Cabildo del 31 de julio de 1617</i>, pgs. 458 y 459.</p>
-
-<p><a name="Footnote_559" id="Footnote_559" href="#FNanchor_559"><span class="label">[559]</span></a> Pastells, <i>Hist. de la Compaa de Jess en el Paraguay</i>, etc.,
-tomo I pg. 275.</p>
-
-<p><a name="Footnote_560" id="Footnote_560" href="#FNanchor_560"><span class="label">[560]</span></a> La provincia de Tucumn gozaba de completa independencia.</p>
-
-<p><a name="Footnote_561" id="Footnote_561" href="#FNanchor_561"><span class="label">[561]</span></a> <i>Actas del Cabildo de Buenos Aires</i>, tomo III, pgs. 88-95.</p>
-
-<p><a name="Footnote_562" id="Footnote_562" href="#FNanchor_562"><span class="label">[562]</span></a> <i>Cabildo del 19 de noviembre de 1618</i>, pgs. 99-102.</p>
-
-<p><a name="Footnote_563" id="Footnote_563" href="#FNanchor_563"><span class="label">[563]</span></a> <i>Cabildo del 14 de enero de 1619</i>, tomo IV, pgs. 139-141.</p>
-
-<p><a name="Footnote_564" id="Footnote_564" href="#FNanchor_564"><span class="label">[564]</span></a> <i>Cabildo del 27 de enero de 1620</i>, tomo IV, pgs. 353 y 354.</p>
-
-<p><a name="Footnote_565" id="Footnote_565" href="#FNanchor_565"><span class="label">[565]</span></a> <i>Actas del Cabildo</i>, tomo IV, pgs. 401-404.</p>
-
-<p><a name="Footnote_566" id="Footnote_566" href="#FNanchor_566"><span class="label">[566]</span></a> <i>Actas del Cabildo</i>, tomo V, pgs. 52 y 53.</p>
-
-<p><a name="Footnote_567" id="Footnote_567" href="#FNanchor_567"><span class="label">[567]</span></a> Pastells, <i>Hist. de la Compaa de Jess en el Paraguay</i>,
-etc., tomo I, pg. 329.</p>
-
-<p><a name="Footnote_568" id="Footnote_568" href="#FNanchor_568"><span class="label">[568]</span></a> <i>Cabildo del 14 de junio de 1621</i>, tomo V, pgs. 79 y 80.</p>
-
-<p><a name="Footnote_569" id="Footnote_569" href="#FNanchor_569"><span class="label">[569]</span></a> <i>Cabildo del 21 de junio de 1621</i>, tomo V, pgs. 81 y 82.</p>
-
-<p><a name="Footnote_570" id="Footnote_570" href="#FNanchor_570"><span class="label">[570]</span></a> <i>Acuerdo del 20 de julio de 1621</i>, tomo V, pgs. 85-87.</p>
-
-<p><a name="Footnote_571" id="Footnote_571" href="#FNanchor_571"><span class="label">[571]</span></a> <i>Actas</i>, etc., tomo V, pgs. 90 y 91.</p>
-
-<p><a name="Footnote_572" id="Footnote_572" href="#FNanchor_572"><span class="label">[572]</span></a> Pg. 125.</p>
-
-<p><a name="Footnote_573" id="Footnote_573" href="#FNanchor_573"><span class="label">[573]</span></a> Pg. 138.</p>
-
-<p><a name="Footnote_574" id="Footnote_574" href="#FNanchor_574"><span class="label">[574]</span></a> Pgs. 182 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_575" id="Footnote_575" href="#FNanchor_575"><span class="label">[575]</span></a> <i>Cabildo del 7 de octubre de 1622</i>, tomo V, pgs. 250-256. D. Diego de Gngora falleci en
-Buenos Aires el 21 de mayo de 1623.</p>
-
-<p><a name="Footnote_576" id="Footnote_576" href="#FNanchor_576"><span class="label">[576]</span></a> Saavedra escribi con fecha 3 de enero de 1625, desde Buenos Aires a su amigo D. Antonio
-de la Cueva, notificndole haber sido declarado libre por sus propios mulos, saliendo su honor
-con la aprobacin que siempre tuvo y no teniendo que restituir a la hacienda un maraved. El
-juez di sentencia en su favor en todas las demandas.</p>
-
-<p><a name="Footnote_577" id="Footnote_577" href="#FNanchor_577"><span class="label">[577]</span></a> Fu nombrado en Madrid el 16 de abril de 1623.</p>
-
-<p><a name="Footnote_578" id="Footnote_578" href="#FNanchor_578"><span class="label">[578]</span></a> <i>Actas</i>, etc., tomo VI, pgs. 159 y 160.</p>
-
-<p><a name="Footnote_579" id="Footnote_579" href="#FNanchor_579"><span class="label">[579]</span></a> <i>Cabildo del 8 de octubre de 1627</i>, tomo VI, pgs. 335-337.</p>
-
-<p><a name="Footnote_580" id="Footnote_580" href="#FNanchor_580"><span class="label">[580]</span></a> <i>Cabildo del 15 de enero de 1628</i>, tomo VI, pgs. 351 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_581" id="Footnote_581" href="#FNanchor_581"><span class="label">[581]</span></a> Ibidem, pgs. 361 y 362.</p>
-
-<p><a name="Footnote_582" id="Footnote_582" href="#FNanchor_582"><span class="label">[582]</span></a> Ibidem, pg. 392.</p>
-
-<p><a name="Footnote_583" id="Footnote_583" href="#FNanchor_583"><span class="label">[583]</span></a> Ibidem, pg. 401.</p>
-
-<p><a name="Footnote_584" id="Footnote_584" href="#FNanchor_584"><span class="label">[584]</span></a> Ibidem, pg. 426.</p>
-
-<p><a name="Footnote_585" id="Footnote_585" href="#FNanchor_585"><span class="label">[585]</span></a> <i>Actas</i>, etc., tomo VII, pgs. 88-91.</p>
-
-<p><a name="Footnote_586" id="Footnote_586" href="#FNanchor_586"><span class="label">[586]</span></a> Conviene recordar que en el Cabildo celebrado en Buenos Aires el 5 de octubre de 1630 se
-present por Juan Gutirrez de Humanes una proposicin contra Juan de Vergara, proposicin
-que apoyaron D. Francisco de Cspedes, D. Enrique Enrquez, D. Diego Ruiz de Ocaa, Juan Barragn
-y otros[586a].</p>
-
-<p>[586a] <i>Revista general del Archivo general de Buenos Aires</i> por Trelles,
-pgs. 196-199.</p>
-
-<p><a name="Footnote_587" id="Footnote_587" href="#FNanchor_587"><span class="label">[587]</span></a> <i>Cabildo del 27 de enero de 1631</i>, tomo VII, pgs. 187 y 188.</p>
-
-<p><a name="Footnote_588" id="Footnote_588" href="#FNanchor_588"><span class="label">[588]</span></a> <i>Cabildo del 30 de julio de 1631</i>, tomo VII, pgs. 215 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_589" id="Footnote_589" href="#FNanchor_589"><span class="label">[589]</span></a> Pastells, <i>Hist. de la Compaa de Jess en el Paraguay</i>,
-etc., tomo I, pgs. 439 y 440.</p>
-
-<p><a name="Footnote_590" id="Footnote_590" href="#FNanchor_590"><span class="label">[590]</span></a> Ob. cit., tomo I, p. 339.</p>
-
-<p><a name="Footnote_591" id="Footnote_591" href="#FNanchor_591"><span class="label">[591]</span></a> <i>Cabildo del 26 de diciembre de 1631</i>, tomo VII, p. 289 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_592" id="Footnote_592" href="#FNanchor_592"><span class="label">[592]</span></a> Ibidem, p. 376 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_593" id="Footnote_593" href="#FNanchor_593"><span class="label">[593]</span></a> Ibidem, p. 381 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_594" id="Footnote_594" href="#FNanchor_594"><span class="label">[594]</span></a> <i>Sesin del 28 de mayo de 1635</i>, tomo VII, p. 469 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_595" id="Footnote_595" href="#FNanchor_595"><span class="label">[595]</span></a> <i>Cabildo del 24 de julio de 1635</i>, tomo VII, p. 473 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_596" id="Footnote_596" href="#FNanchor_596"><span class="label">[596]</span></a> <i>Cabildo del 3 de abril de 1636</i>, tomo VIII, p. 33 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_597" id="Footnote_597" href="#FNanchor_597"><span class="label">[597]</span></a> Ibidem, tomo VIII, pgs. 274 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_598" id="Footnote_598" href="#FNanchor_598"><span class="label">[598]</span></a> Ibidem, tomo VIII, pg. 286.</p>
-
-<p><a name="Footnote_599" id="Footnote_599" href="#FNanchor_599"><span class="label">[599]</span></a> Ibidem, tomo VIII, pg. 305.</p>
-
-<p><a name="Footnote_600" id="Footnote_600" href="#FNanchor_600"><span class="label">[600]</span></a> Ob. cit., tomo VIII. pg. 310.</p>
-
-<p><a name="Footnote_601" id="Footnote_601" href="#FNanchor_601"><span class="label">[601]</span></a> Ibidem, tomo VIII, pgs. 350 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_602" id="Footnote_602" href="#FNanchor_602"><span class="label">[602]</span></a> Ibidem, tomo VIII, pg. 370.</p>
-
-<p><a name="Footnote_603" id="Footnote_603" href="#FNanchor_603"><span class="label">[603]</span></a> Ibidem, tomo VIII, pg. 374.</p>
-
-<p><a name="Footnote_604" id="Footnote_604" href="#FNanchor_604"><span class="label">[604]</span></a> Ibidem, tomo VIII, pg. 421.</p>
-
-<p><a name="Footnote_605" id="Footnote_605" href="#FNanchor_605"><span class="label">[605]</span></a> Tomo IX, pgs. 71 y 72.</p>
-
-<p><a name="Footnote_606" id="Footnote_606" href="#FNanchor_606"><span class="label">[606]</span></a> Tomo IX, pg. 92.</p>
-
-<p><a name="Footnote_607" id="Footnote_607" href="#FNanchor_607"><span class="label">[607]</span></a> <i>Cabildo del 21 de enero de 1641.</i>&mdash;Tomo IX, pgs. 121-126.</p>
-
-<p><a name="Footnote_608" id="Footnote_608" href="#FNanchor_608"><span class="label">[608]</span></a> <i>Cabildo del 17 de julio 1641.</i>&mdash;Tomo IX, pgs. 160 y 161.</p>
-
-<p><a name="Footnote_609" id="Footnote_609" href="#FNanchor_609"><span class="label">[609]</span></a> <i>Cabildo del 29 de octubre de 1641.</i>&mdash;Tomo IX, pgs. 183 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_610" id="Footnote_610" href="#FNanchor_610"><span class="label">[610]</span></a> Pg. 290.</p>
-
-<p><a name="Footnote_611" id="Footnote_611" href="#FNanchor_611"><span class="label">[611]</span></a> Zabala vino a gobernar Buenos Aires (1717-1734) cuando ya se haba distinguido en las
-campaas de Flandes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_612" id="Footnote_612" href="#FNanchor_612"><span class="label">[612]</span></a> Carta del Padre Cayetano Cattaneo fechada en Buenos Aires en 1. de mayo de 1720.</p>
-
-<p><a name="Footnote_613" id="Footnote_613" href="#FNanchor_613"><span class="label">[613]</span></a> Francisco Bauz, <i>Historia de la dominacin espaola en el
-Uruguay</i>, tomo II, pg. 27.</p>
-
-<p><a name="Footnote_614" id="Footnote_614" href="#FNanchor_614"><span class="label">[614]</span></a> <i>Compendio de la Historia del Paraguay</i>, pg. 140.</p>
-
-<p><a name="Footnote_615" id="Footnote_615" href="#FNanchor_615"><span class="label">[615]</span></a> Ya sabemos que era hija de Juan V de Portugal. Tambin se dijo por entonces que el
-P. Rbago, confesor de Fernando VI, haba dirigido diferentes cartas a los jesutas del Paraguay
-animndoles a la resistencia.</p>
-
-<p><a name="Footnote_616" id="Footnote_616" href="#FNanchor_616"><span class="label">[616]</span></a> Vase Quesada, <i>La Patagonia</i> etc., pg. 573.</p>
-
-<p><a name="Footnote_617" id="Footnote_617" href="#FNanchor_617"><span class="label">[617]</span></a> Vicente G. Quesada, <i>La Patagonia y las tierras australes del continente americano</i>, capitulo
-IV.&mdash;Bauz, ob. cit., tom. II, pg. 232.</p>
-
-<p><a name="Footnote_618" id="Footnote_618" href="#FNanchor_618"><span class="label">[618]</span></a> Ob. cit., tomo II, pgs. 242 y 243.</p>
-
-<p><a name="Footnote_619" id="Footnote_619" href="#FNanchor_619"><span class="label">[619]</span></a> Quesada, <i>La Patagonia y las Tierras australes del continente
-americano</i>, pgs. 349 y 350.</p>
-
-<p><a name="Footnote_620" id="Footnote_620" href="#FNanchor_620"><span class="label">[620]</span></a> Ob. cit., pgs. 589 y 590.</p>
-
-<p><a name="Footnote_621" id="Footnote_621" href="#FNanchor_621"><span class="label">[621]</span></a> Haba sido gobernador y capitn general de Buenos Aires, como se dijo ms arriba.</p>
-
-<p><a name="Footnote_622" id="Footnote_622" href="#FNanchor_622"><span class="label">[622]</span></a> <i>Geografa Argentina</i>, pg. 23.</p>
-
-<p><a name="Footnote_623" id="Footnote_623" href="#FNanchor_623"><span class="label">[623]</span></a> <i>Archivo de Indias.</i>&mdash;Estado.&mdash;Charcas.&mdash;Legajo 2 (29).&mdash;Vase tambin legajo 2 (2) y legajo
-2 (21).</p>
-
-<p><a name="Footnote_624" id="Footnote_624" href="#FNanchor_624"><span class="label">[624]</span></a> <i>Flora</i>, segn otros.</p>
-
-<p><a name="Footnote_625" id="Footnote_625" href="#FNanchor_625"><span class="label">[625]</span></a> La Sota, <i>Hist. del territorio Oriental</i>, IV, IX.&mdash;Bauz,
-ob. cit., tomo II, pg. 399.</p>
-
-<p><a name="Footnote_626" id="Footnote_626" href="#FNanchor_626"><span class="label">[626]</span></a> Vase Bauz, ob. cit., tomo II, pg. 423.</p>
-
-<p><a name="Footnote_627" id="Footnote_627" href="#FNanchor_627"><span class="label">[627]</span></a> Vase Bauz, ob. y tom. citados, pg. 443.</p>
-
-<p><a name="Footnote_628" id="Footnote_628" href="#FNanchor_628"><span class="label">[628]</span></a> Ob. cit., pg. 445.</p>
-
-<p><a name="Footnote_629" id="Footnote_629" href="#FNanchor_629"><span class="label">[629]</span></a> <i>Hist. du XIX^e Sicle</i>, vol. VI. pg. 77.</p>
-
-<p><a name="Footnote_630" id="Footnote_630" href="#FNanchor_630"><span class="label">[630]</span></a> Arch. de Indias.&mdash;Estante 124.&mdash;Cajn II, Leg. 4. (3).</p>
-
-<p><a name="Footnote_631" id="Footnote_631" href="#FNanchor_631"><span class="label">[631]</span></a> Ibidem.&mdash;Estante 122.&mdash;Cajn VI.&mdash;Leg. 25. (19).</p>
-
-<p><a name="Footnote_632" id="Footnote_632" href="#FNanchor_632"><span class="label">[632]</span></a> Ibidem.&mdash;Estante 125.&mdash;Cajn III.&mdash;Leg. 20. (4.)</p>
-
-<p><a name="Footnote_633" id="Footnote_633" href="#FNanchor_633"><span class="label">[633]</span></a> Diario de Andonaegui sobre la evacuacin de los siete pueblos guarans de las Misiones situadas
-al Oriente del Uruguay (M. S).</p>
-
-<p><a name="Footnote_634" id="Footnote_634" href="#FNanchor_634"><span class="label">[634]</span></a> Ob. cit., tomo II. pgs. 97 y 98.</p>
-
-<p><a name="Footnote_635" id="Footnote_635" href="#FNanchor_635"><span class="label">[635]</span></a> Basilio da Gama, <i>O Uruguay</i>, canto I.</p>
-
-<p><a name="Footnote_636" id="Footnote_636" href="#FNanchor_636"><span class="label">[636]</span></a> <i>Diario de Henis</i>, pr. 60.&mdash;Bauz, ob. cit., tomo II,
-pgs. 111 y 112.</p>
-
-<p><a name="Footnote_637" id="Footnote_637" href="#FNanchor_637"><span class="label">[637]</span></a> Relacin de los servicios de Viana (M. S).&mdash;Bauz, ob. cit.,
-tomo II, pg. 136.</p>
-
-<p><a name="Footnote_638" id="Footnote_638" href="#FNanchor_638"><span class="label">[638]</span></a> Vase Bauz, ob. cit. tomo II, pg. 166.</p>
-
-<p><a name="Footnote_639" id="Footnote_639" href="#FNanchor_639"><span class="label">[639]</span></a> Vase <i>Hist. de la dominacin espaola en el Uruguay</i>,
-tomo II, pg. 169.</p>
-
-<p><a name="Footnote_640" id="Footnote_640" href="#FNanchor_640"><span class="label">[640]</span></a> <i>Lazarillo de ciegos caminantes.</i>&mdash;Bauz, Ob. cit.,
-tomo II, pgs. 193 y 194.</p>
-
-<p><a name="Footnote_641" id="Footnote_641" href="#FNanchor_641"><span class="label">[641]</span></a> L. C. de Montevideo.&mdash;Bauz, ob. cit., tomo II, p. 205.</p>
-
-<p><a name="Footnote_642" id="Footnote_642" href="#FNanchor_642"><span class="label">[642]</span></a> Hasta el 1549 no comenz su gobierno.</p>
-
-<p><a name="Footnote_643" id="Footnote_643" href="#FNanchor_643"><span class="label">[643]</span></a> En el ao 1552 se nombr el primer obispo de Baha.</p>
-
-<p><a name="Footnote_644" id="Footnote_644" href="#FNanchor_644"><span class="label">[644]</span></a> <i>El Brasil</i>, Conferencia de D. Gonzalo Reparaz leda en el Ateneo de Madrid el 21 de mayo
-de 1892. Pg. 15.</p>
-
-<p><a name="Footnote_645" id="Footnote_645" href="#FNanchor_645"><span class="label">[645]</span></a> A Enrique II sucedi Francisco II (1559-1560), despus Carlos IX (1561-1574), en seguida Enrique
-III (1574-1589) y ltimamente Enrique IV de Borbn (1589-1610).</p>
-
-<p><a name="Footnote_646" id="Footnote_646" href="#FNanchor_646"><span class="label">[646]</span></a> Antes de la invasin holandesa haba en Pernambuco y Baha ingenios cuyos productos no
-bajaban de 40.000 toneladas de azcar.</p>
-
-<p><a name="Footnote_647" id="Footnote_647" href="#FNanchor_647"><span class="label">[647]</span></a> Discurso citado, pg. 21.</p>
-
-<p><a name="Footnote_648" id="Footnote_648" href="#FNanchor_648"><span class="label">[648]</span></a> En tres siglos de trfico de esclavos, no bajaron de seis a ocho millones de negros los que
-se llevaron al Brasil.</p>
-
-<p><a name="Footnote_649" id="Footnote_649" href="#FNanchor_649"><span class="label">[649]</span></a> Juan VI estuvo casado con la espaola Carlota Joaquina.</p>
-
-<p><a name="Footnote_650" id="Footnote_650" href="#FNanchor_650"><span class="label">[650]</span></a> Solrzano, ob. cit., lib. V, cap. X.</p>
-
-<p><a name="Footnote_651" id="Footnote_651" href="#FNanchor_651"><span class="label">[651]</span></a> Ibidem.</p>
-
-<p><a name="Footnote_652" id="Footnote_652" href="#FNanchor_652"><span class="label">[652]</span></a> <i>Noticias secretas de Amrica</i>, obra citada, pgs. 255, 256 y 257.</p>
-
-<p><a name="Footnote_653" id="Footnote_653" href="#FNanchor_653"><span class="label">[653]</span></a> <i>Noticias secretas de Amrica</i>, pgs. 247 y 248.</p>
-
-<p><a name="Footnote_654" id="Footnote_654" href="#FNanchor_654"><span class="label">[654]</span></a> Ibidem, pgs. 243 y 244.</p>
-
-<p><a name="Footnote_655" id="Footnote_655" href="#FNanchor_655"><span class="label">[655]</span></a> Ibidem, pg. 275.</p>
-
-<p><a name="Footnote_656" id="Footnote_656" href="#FNanchor_656"><span class="label">[656]</span></a> Ibidem, pg. 278.</p>
-
-<p><a name="Footnote_657" id="Footnote_657" href="#FNanchor_657"><span class="label">[657]</span></a> Ibidem, pgs. 280, nota.</p>
-
-<p><a name="Footnote_658" id="Footnote_658" href="#FNanchor_658"><span class="label">[658]</span></a> <i>Libro primero de Cabildos de Lima.</i>&mdash;Apndices.</p>
-
-<p><a name="Footnote_659" id="Footnote_659" href="#FNanchor_659"><span class="label">[659]</span></a> Vase Solrzano, <i>Poltica Indiana</i>, lib. II, cap. XXIV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_660" id="Footnote_660" href="#FNanchor_660"><span class="label">[660]</span></a> <i>Recopilacin de Indias</i>, lib. VI, ttulo III, ley 1.</p>
-
-<p><a name="Footnote_661" id="Footnote_661" href="#FNanchor_661"><span class="label">[661]</span></a> Ibidem, ley 8.</p>
-
-<p><a name="Footnote_662" id="Footnote_662" href="#FNanchor_662"><span class="label">[662]</span></a> Ibidem, lib. VI, tt. IX, ley 1.</p>
-
-<p><a name="Footnote_663" id="Footnote_663" href="#FNanchor_663"><span class="label">[663]</span></a> Ibidem, lib. VI, tt. VIII, ley 1. y tt. IX, leyes 1. y 3.</p>
-
-<p><a name="Footnote_664" id="Footnote_664" href="#FNanchor_664"><span class="label">[664]</span></a> Ibidem, lib. VI, tt. IX, ley 4.</p>
-
-<p><a name="Footnote_665" id="Footnote_665" href="#FNanchor_665"><span class="label">[665]</span></a> Ibidem, lib. VI, tt. IX, leyes 9. y 10.</p>
-
-<p><a name="Footnote_666" id="Footnote_666" href="#FNanchor_666"><span class="label">[666]</span></a> Ibidem, lib. VI, tt. IX, leyes 25, 26, 27 y 28.</p>
-
-<p><a name="Footnote_667" id="Footnote_667" href="#FNanchor_667"><span class="label">[667]</span></a> Ibidem, lib. VII, tt. VIII, leyes 28, 29, 30 y 31.</p>
-
-<p><a name="Footnote_668" id="Footnote_668" href="#FNanchor_668"><span class="label">[668]</span></a> <i>Recop. de Indias</i>, lib. VI, tt. XIX.</p>
-
-<p><a name="Footnote_669" id="Footnote_669" href="#FNanchor_669"><span class="label">[669]</span></a> Ramn La Sagra, <i>Historia fsica, poltica y natural de
-Cuba</i>.&mdash;Apndice 89.</p>
-
-<p><a name="Footnote_670" id="Footnote_670" href="#FNanchor_670"><span class="label">[670]</span></a> Vase Heeren, <i>Systme politique des Etats de L'Europe</i>, tom. III, pg. 263.</p>
-
-<p><a name="Footnote_671" id="Footnote_671" href="#FNanchor_671"><span class="label">[671]</span></a> Guzmn, <i>El Chileno instrudo en la Historia topogrfica, civil y poltica de su pas</i>, leccin
-69.</p>
-
-<p><a name="Footnote_672" id="Footnote_672" href="#FNanchor_672"><span class="label">[672]</span></a> Don Antonio de Mendoza, primer virrey de Mxico, fu nombrado por Carlos V, a 17 de
-abril de 1535, entrando a gobernar en el mismo ao.</p>
-
-<p><a name="Footnote_673" id="Footnote_673" href="#FNanchor_673"><span class="label">[673]</span></a> Blasco Nez de Vela sali de Sanlcar el 3 de noviembre de 1543, y entr en Lima el 17 de
-mayo de 1544.</p>
-
-<p><a name="Footnote_674" id="Footnote_674" href="#FNanchor_674"><span class="label">[674]</span></a> Suprimido en 1723 y restablecido en 1739-40.</p>
-
-<p><a name="Footnote_675" id="Footnote_675" href="#FNanchor_675"><span class="label">[675]</span></a> El virrey, conde de Glvez, era hijo del anterior virrey,
-D. Matas Glvez.</p>
-
-<p><a name="Footnote_676" id="Footnote_676" href="#FNanchor_676"><span class="label">[676]</span></a> Ley I, tt. XV, lib. II de la <i>Recopilacin de leyes de los Reinos
-de las Indias</i>.</p>
-
-<p><a name="Footnote_677" id="Footnote_677" href="#FNanchor_677"><span class="label">[677]</span></a> Ley II, tt. XV, lib. II.</p>
-
-<p><a name="Footnote_678" id="Footnote_678" href="#FNanchor_678"><span class="label">[678]</span></a> Ley III, tt. XV, lib. II.</p>
-
-<p><a name="Footnote_679" id="Footnote_679" href="#FNanchor_679"><span class="label">[679]</span></a> Ley IV, tt. XV, lib. II. Danvila no cita esta Audiencia en la <i>Historia general de Espaa</i>.
-Reinado de Carlos III, tomo V., pgs. 151-158.</p>
-
-<p><a name="Footnote_680" id="Footnote_680" href="#FNanchor_680"><span class="label">[680]</span></a> Ley V, tt. XVI, lib. II.</p>
-
-<p><a name="Footnote_681" id="Footnote_681" href="#FNanchor_681"><span class="label">[681]</span></a> Ley VI, tt. XV, lib. II.</p>
-
-<p><a name="Footnote_682" id="Footnote_682" href="#FNanchor_682"><span class="label">[682]</span></a> Herrera. <i>Dcada VIII</i>, lib. IV, captulo XII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_683" id="Footnote_683" href="#FNanchor_683"><span class="label">[683]</span></a> Ley VII, tt. XV, lib. II.</p>
-
-<p><a name="Footnote_684" id="Footnote_684" href="#FNanchor_684"><span class="label">[684]</span></a> Ley VIII, tt. XV, lib. II.</p>
-
-<p><a name="Footnote_685" id="Footnote_685" href="#FNanchor_685"><span class="label">[685]</span></a> Ley IX, tt. XV, lib II.</p>
-
-<p><a name="Footnote_686" id="Footnote_686" href="#FNanchor_686"><span class="label">[686]</span></a> Ley X, tt. XV, lib. II.</p>
-
-<p><a name="Footnote_687" id="Footnote_687" href="#FNanchor_687"><span class="label">[687]</span></a> Ley XI, tt. XV, lib. II.</p>
-
-<p><a name="Footnote_688" id="Footnote_688" href="#FNanchor_688"><span class="label">[688]</span></a> Ley XII, tit. V, lib. II.</p>
-
-<p><a name="Footnote_689" id="Footnote_689" href="#FNanchor_689"><span class="label">[689]</span></a> Vase <i>Arch. Hist. Nacional.&mdash;Cedulario ndico</i>,
-tomo XL, nm. 174, pgs. 173 v. y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_690" id="Footnote_690" href="#FNanchor_690"><span class="label">[690]</span></a> Ley XIV, tit. XV, lib. II.&mdash;Extinguise la citada Audiencia; pero se restableci al crearse
-el Nuevo virreinato de Buenos Ayres por Real cdula de Carlos III (7 julio 1788).</p>
-
-<p><a name="Footnote_691" id="Footnote_691" href="#FNanchor_691"><span class="label">[691]</span></a> <i>Arch. hist. nacional.</i>&mdash;<i>Cedulario ndico</i>, tom. XXXVI, n. 33, pg. 40 v. a 42 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_692" id="Footnote_692" href="#FNanchor_692"><span class="label">[692]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXXVIII, n. 123, pgs. 156 y 156 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_693" id="Footnote_693" href="#FNanchor_693"><span class="label">[693]</span></a> <i>Biblioteca particular de S. M. el Rey de Espaa, Cdula de 15 de agosto de 1645</i>, tomo
-44, fol. 209, n. 225.</p>
-
-<p><a name="Footnote_694" id="Footnote_694" href="#FNanchor_694"><span class="label">[694]</span></a> <i>Arch. histrico nacional, Cedulario ndico</i>, tomo XXXVI, n. 321, pg. 345 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_695" id="Footnote_695" href="#FNanchor_695"><span class="label">[695]</span></a> Ibidem, tomo XL, n. 180, pg. 181 v. y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_696" id="Footnote_696" href="#FNanchor_696"><span class="label">[696]</span></a> Ibidem, tomo XIII, n. 138, pg. 128 v. y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_697" id="Footnote_697" href="#FNanchor_697"><span class="label">[697]</span></a> <i>Poltica Indiana</i>, lib. V, cap. III.</p>
-
-<p><a name="Footnote_698" id="Footnote_698" href="#FNanchor_698"><span class="label">[698]</span></a> Ibidem.</p>
-
-<p><a name="Footnote_699" id="Footnote_699" href="#FNanchor_699"><span class="label">[699]</span></a> Solrzano, Ob. cit., lib. V, cap. XII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_700" id="Footnote_700" href="#FNanchor_700"><span class="label">[700]</span></a> <i>Recopilacin de Indias</i>, lib. II, tt. XVI, ley 48 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_701" id="Footnote_701" href="#FNanchor_701"><span class="label">[701]</span></a> Biblioteca particular de S. M. el Rey de Espaa.</p>
-
-<p><a name="Footnote_702" id="Footnote_702" href="#FNanchor_702"><span class="label">[702]</span></a> Tambin los consulados se denominaron <i>Universidades de Mercaderes</i>.</p>
-
-<p><a name="Footnote_703" id="Footnote_703" href="#FNanchor_703"><span class="label">[703]</span></a> Solrzano, ob. cit., libro VI, cap. XIV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_704" id="Footnote_704" href="#FNanchor_704"><span class="label">[704]</span></a> <i>Actas del Cabildo de Buenos Aires</i>, sesin del 2 de octubre del ao 1589, tomo I, pg. 49.&mdash;Buenos
-Aires, 1907.</p>
-
-<p><a name="Footnote_705" id="Footnote_705" href="#FNanchor_705"><span class="label">[705]</span></a> Ley 2., tt. III, lib. V.</p>
-
-<p><a name="Footnote_706" id="Footnote_706" href="#FNanchor_706"><span class="label">[706]</span></a> Navarro Lamarca, <i>Historia de Amrica</i>, tomo II, pgs. 339 y 340.</p>
-
-<p><a name="Footnote_707" id="Footnote_707" href="#FNanchor_707"><span class="label">[707]</span></a> Ley 6., tt. III, lib. V.</p>
-
-<p><a name="Footnote_708" id="Footnote_708" href="#FNanchor_708"><span class="label">[708]</span></a> Ley 7., d.</p>
-
-<p><a name="Footnote_709" id="Footnote_709" href="#FNanchor_709"><span class="label">[709]</span></a> Ley 8., d.</p>
-
-<p><a name="Footnote_710" id="Footnote_710" href="#FNanchor_710"><span class="label">[710]</span></a> Ley 9., d.</p>
-
-<p><a name="Footnote_711" id="Footnote_711" href="#FNanchor_711"><span class="label">[711]</span></a> Cuando vacaban por muerte, privacin dejacin legtima, los provean interinamente
-los virreyes y presidentes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_712" id="Footnote_712" href="#FNanchor_712"><span class="label">[712]</span></a> Solrzano, Ob. cit., lib. V, cap. 2.</p>
-
-<p><a name="Footnote_713" id="Footnote_713" href="#FNanchor_713"><span class="label">[713]</span></a> En unas partes se llamaban <i>Lonjas de Comercio</i> y en otras <i>Colegios</i>.</p>
-
-<p><a name="Footnote_714" id="Footnote_714" href="#FNanchor_714"><span class="label">[714]</span></a> Antes que la Casa de la Contratacin sevillana se fundaron la de Barcelona, iniciada en 1380
-y habilitada en 1401; la de Perpin, en 1412; la de Valencia, en 1482; y la de Burgos, en 1492; despus
-de la de Sevilla, la de Bilbao, en 1511; la de la Corua, en 1522; la de Zaragoza, en 1551; la de
-Madrid, en 1632; y la de San Sebastin, en 1682.</p>
-
-<p><a name="Footnote_715" id="Footnote_715" href="#FNanchor_715"><span class="label">[715]</span></a> Vase <i>Archivo de Indias</i>.&mdash;E. 139.&mdash;C. 1.&mdash;<i>Colec. de doc. ind.</i> etc., tomo XXXI, pgs. 132-155.&mdash;Danvila,
-<i>Conferencia leda en el Ateneo de Madrid en 1892</i>.</p>
-
-<p><a name="Footnote_716" id="Footnote_716" href="#FNanchor_716"><span class="label">[716]</span></a> <i>Dcada</i> I, lib. VIII, cap. IX.</p>
-
-<p><a name="Footnote_717" id="Footnote_717" href="#FNanchor_717"><span class="label">[717]</span></a> Danvila, pgs. 18 y 19.</p>
-
-<p><a name="Footnote_718" id="Footnote_718" href="#FNanchor_718"><span class="label">[718]</span></a> Archivo de Indias, <i>Libros Generalsimos</i>, tomo I,
-pg. 124.&mdash;Citado por Leguina.</p>
-
-<p><a name="Footnote_719" id="Footnote_719" href="#FNanchor_719"><span class="label">[719]</span></a> Archivo de Indias: <i>Papeles de Contratacin</i>; 29
-de noviembre de 1507.</p>
-
-<p><a name="Footnote_720" id="Footnote_720" href="#FNanchor_720"><span class="label">[720]</span></a> Real cdula dada en Burgos a 22 de marzo de 1508.</p>
-
-<p><a name="Footnote_721" id="Footnote_721" href="#FNanchor_721"><span class="label">[721]</span></a> Danvila, Ibidem, pgs. 20 y 21.</p>
-
-<p><a name="Footnote_722" id="Footnote_722" href="#FNanchor_722"><span class="label">[722]</span></a> Declaracin real de 23 de septiembre de 1511: <i>Colec. de doc. ind.</i> publicados por la Real
-Academia de la Historia, tomo I de Cuba, pg. 75.</p>
-
-<p><a name="Footnote_723" id="Footnote_723" href="#FNanchor_723"><span class="label">[723]</span></a> Danvila, <i>La Casa de la Contratacin de Sevilla y el Consejo Supremo de Indias</i>.&mdash;Conferencia
-citada, pg. 22.</p>
-
-<p><a name="Footnote_724" id="Footnote_724" href="#FNanchor_724"><span class="label">[724]</span></a> Real Cdula de 21 de abril de 1513 publicada en la <i>Col. de doc. ind.</i> antes citada, tomo I de
-Cuba, pg. 3.</p>
-
-<p><a name="Footnote_726" id="Footnote_726" href="#FNanchor_726"><span class="label">[726]</span></a> Cortes de Len y Castilla, publicadas por la Real Academia de la Historia, tomo IV, pgina
-322.</p>
-
-<p><a name="Footnote_727" id="Footnote_727" href="#FNanchor_727"><span class="label">[727]</span></a> Arch. de Indias en Sevilla, leg. 1. <i>Papeles del Maluco</i> de 1519 a 1547.&mdash;Danvila, ob. cit.,
-pgina 23.</p>
-
-<p><a name="Footnote_728" id="Footnote_728" href="#FNanchor_728"><span class="label">[728]</span></a> Campomanes, <i>Educacin popular</i>, prrafo 19.&mdash;Jovellanos, <i>Consulta sobre el fomento de la
-marina mercante</i>.</p>
-
-<p><a name="Footnote_729" id="Footnote_729" href="#FNanchor_729"><span class="label">[729]</span></a> Danvila, ob. cit., pgs. 23 y 24.</p>
-
-<p><a name="Footnote_730" id="Footnote_730" href="#FNanchor_730"><span class="label">[730]</span></a> Discurso citado, pg. 24.</p>
-
-<p><a name="Footnote_731" id="Footnote_731" href="#FNanchor_731"><span class="label">[731]</span></a> Se refiere a la de Sevilla.</p>
-
-<p><a name="Footnote_732" id="Footnote_732" href="#FNanchor_732"><span class="label">[732]</span></a> Son sevillanas las dos cartas geogrficas conocidas por de Salviati y de Castiglione, as
-como la annima de la Biblioteca Real de Turn.</p>
-
-<p><a name="Footnote_733" id="Footnote_733" href="#FNanchor_733"><span class="label">[733]</span></a> Pginas 504 y 505.</p>
-
-<p><a name="Footnote_734" id="Footnote_734" href="#FNanchor_734"><span class="label">[734]</span></a> Navarro Lamarca, <i>Historia general de Amrica</i>, tom. II, pg. 399.</p>
-
-<p><a name="Footnote_735" id="Footnote_735" href="#FNanchor_735"><span class="label">[735]</span></a> Prescott, Ob. cit., tomo II, pgs. 219 y 220.</p>
-
-<p><a name="Footnote_736" id="Footnote_736" href="#FNanchor_736"><span class="label">[736]</span></a> Hallndose en Catalua el 20 de noviembre de 1542.</p>
-
-<p><a name="Footnote_737" id="Footnote_737" href="#FNanchor_737"><span class="label">[737]</span></a> Suprimase la Audiencia de Panam.</p>
-
-<p><a name="Footnote_738" id="Footnote_738" href="#FNanchor_738"><span class="label">[738]</span></a> <i>Historia del descubrimiento y conquista del Per</i>, tomo II, lib. IV, cap. VII, pg. 223.</p>
-
-<p><a name="Footnote_739" id="Footnote_739" href="#FNanchor_739"><span class="label">[739]</span></a> Ob. cit., pg. 294, nota.</p>
-
-<p><a name="Footnote_740" id="Footnote_740" href="#FNanchor_740"><span class="label">[740]</span></a> <i>Hist. de la Amrica Central</i>, tomo II, pg. 11.</p>
-
-<p><a name="Footnote_741" id="Footnote_741" href="#FNanchor_741"><span class="label">[741]</span></a> <i>Vidas</i>, etc., pg. 369.</p>
-
-<p><a name="Footnote_742" id="Footnote_742" href="#FNanchor_742"><span class="label">[742]</span></a> Amrica, <i>Hist. de su colonizacin</i>, etc., tomo I, pg. 51.&mdash;Barcelona, 1894.</p>
-
-<p><a name="Footnote_743" id="Footnote_743" href="#FNanchor_743"><span class="label">[743]</span></a> Remesal, lib. VI, cap. 2.</p>
-
-<p><a name="Footnote_744" id="Footnote_744" href="#FNanchor_744"><span class="label">[744]</span></a> Ibidem.</p>
-
-<p><a name="Footnote_745" id="Footnote_745" href="#FNanchor_745"><span class="label">[745]</span></a> Ibidem, lib. VI, cap. 3</p>
-
-<p><a name="Footnote_746" id="Footnote_746" href="#FNanchor_746"><span class="label">[746]</span></a> Lib. I, tt. 15, ley 2.<br />
-Lib. II, tt. 20, ley 6.<br />
-Lib. III, tt. 13, ley 4.<br />
-Lib. IV, tt. 17, ley 8.<br />
-Lib. IV, tt. 18, ley 3.<br />
-Lib. IV, tt. 22, ley 29.<br />
-Lib. V, tt. 7., ley 2.<br />
-Lib. V, tt. 10, ley 10.<br />
-Lib. VII, tt. 1. ley 31.<br />
-Lib. VIII, tt. 10, ley 1.<br />
-Lib. IX, tt. 6., ley 23.<br />
-Lib. IX, tt. 33, ley 34.</p>
-
-<p><a name="Footnote_747" id="Footnote_747" href="#FNanchor_747"><span class="label">[747]</span></a> <i>Hist. de la Legislacin Espaola</i>, pgs. 516 y 517.</p>
-
-<p><a name="Footnote_748" id="Footnote_748" href="#FNanchor_748"><span class="label">[748]</span></a> <i>Las Leyes de Indias</i>, tomo XIII, pg. 29.&mdash;Madrid, 1890.</p>
-
-<p><a name="Footnote_749" id="Footnote_749" href="#FNanchor_749"><span class="label">[749]</span></a> Ley II, tt. I, lib. II.</p>
-
-<p><a name="Footnote_750" id="Footnote_750" href="#FNanchor_750"><span class="label">[750]</span></a> Ley LXVI, tt. XV, lib. II.</p>
-
-<p><a name="Footnote_751" id="Footnote_751" href="#FNanchor_751"><span class="label">[751]</span></a> Ley XIII, tt. II, lib. II.</p>
-
-<p><a name="Footnote_752" id="Footnote_752" href="#FNanchor_752"><span class="label">[752]</span></a> Ley V, tt. XVII, lib. IV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_753" id="Footnote_753" href="#FNanchor_753"><span class="label">[753]</span></a> Ley VI, tt. XVII, lib. IV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_754" id="Footnote_754" href="#FNanchor_754"><span class="label">[754]</span></a> Ley VII, tt. XVII, lib. IV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_755" id="Footnote_755" href="#FNanchor_755"><span class="label">[755]</span></a> Ley VIII, tt. XVII, lib. IV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_756" id="Footnote_756" href="#FNanchor_756"><span class="label">[756]</span></a> Ley XXIV, tt. XVII, lib. IV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_757" id="Footnote_757" href="#FNanchor_757"><span class="label">[757]</span></a> Ley I, tt. XIX, lib. IV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_758" id="Footnote_758" href="#FNanchor_758"><span class="label">[758]</span></a> Ley XIV, tt. XIX, lib. IV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_759" id="Footnote_759" href="#FNanchor_759"><span class="label">[759]</span></a> Ley XXIII, tt. II, lib. V.</p>
-
-<p><a name="Footnote_760" id="Footnote_760" href="#FNanchor_760"><span class="label">[760]</span></a> Ley XXV, tt. VIII, lib. V.</p>
-
-<p><a name="Footnote_761" id="Footnote_761" href="#FNanchor_761"><span class="label">[761]</span></a> Ley XV, tt. XIV, lib. V.</p>
-
-<p><a name="Footnote_762" id="Footnote_762" href="#FNanchor_762"><span class="label">[762]</span></a> Ley XXIV, tt. I, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_763" id="Footnote_763" href="#FNanchor_763"><span class="label">[763]</span></a> Ley XL, tt. I, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_764" id="Footnote_764" href="#FNanchor_764"><span class="label">[764]</span></a> Ley I, tt. II, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_765" id="Footnote_765" href="#FNanchor_765"><span class="label">[765]</span></a> Ley II, tt. II, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_766" id="Footnote_766" href="#FNanchor_766"><span class="label">[766]</span></a> Ley VI, tt. II, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_767" id="Footnote_767" href="#FNanchor_767"><span class="label">[767]</span></a> Ley I, tt. III, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_768" id="Footnote_768" href="#FNanchor_768"><span class="label">[768]</span></a> Ley IX, tt. III, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_769" id="Footnote_769" href="#FNanchor_769"><span class="label">[769]</span></a> Ley XIV. tt. V, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_770" id="Footnote_770" href="#FNanchor_770"><span class="label">[770]</span></a> Ley XVIII, tt. V, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_771" id="Footnote_771" href="#FNanchor_771"><span class="label">[771]</span></a> Ley XXXV, tt. V, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_772" id="Footnote_772" href="#FNanchor_772"><span class="label">[772]</span></a> Ley XXXIX, tt. V, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_773" id="Footnote_773" href="#FNanchor_773"><span class="label">[773]</span></a> Ley I, tt. VI, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_774" id="Footnote_774" href="#FNanchor_774"><span class="label">[774]</span></a> Ley I, tt. VII, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_775" id="Footnote_775" href="#FNanchor_775"><span class="label">[775]</span></a> Ley II, tt I, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_776" id="Footnote_776" href="#FNanchor_776"><span class="label">[776]</span></a> Leyes XXIX y XXX, tt. XXII, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_777" id="Footnote_777" href="#FNanchor_777"><span class="label">[777]</span></a> Ley XXXVII, tt. IX, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_778" id="Footnote_778" href="#FNanchor_778"><span class="label">[778]</span></a> Ley VII, tt. X, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_779" id="Footnote_779" href="#FNanchor_779"><span class="label">[779]</span></a> Ley XXI, tt. X, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_780" id="Footnote_780" href="#FNanchor_780"><span class="label">[780]</span></a> Ley XIV, tt. XII, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_781" id="Footnote_781" href="#FNanchor_781"><span class="label">[781]</span></a> Ley XV, tt. XII, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_782" id="Footnote_782" href="#FNanchor_782"><span class="label">[782]</span></a> Ley XIII, tt. XVII, lib. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_783" id="Footnote_783" href="#FNanchor_783"><span class="label">[783]</span></a> Ley I, tt. IV, lib. VII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_784" id="Footnote_784" href="#FNanchor_784"><span class="label">[784]</span></a> Ley II, tt. IV, lib. VII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_785" id="Footnote_785" href="#FNanchor_785"><span class="label">[785]</span></a> Ley V, tt. IV, lib. VII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_786" id="Footnote_786" href="#FNanchor_786"><span class="label">[786]</span></a> Ley IV, tt. VII, lib. VII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_787" id="Footnote_787" href="#FNanchor_787"><span class="label">[787]</span></a> Ley XVI, tt. IX, lib. VIII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_788" id="Footnote_788" href="#FNanchor_788"><span class="label">[788]</span></a> Ley LXXV, tt. XLVI, lib. IX.</p>
-
-<p><a name="Footnote_789" id="Footnote_789" href="#FNanchor_789"><span class="label">[789]</span></a> Vase Marichalar y Manrique, <i>Historia de la Legislacin</i>,
-etc., tomo IX, pgs. 399-418.</p>
-
-<p><a name="Footnote_790" id="Footnote_790" href="#FNanchor_790"><span class="label">[790]</span></a> <i>Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y Tierra Firme del mar Ocano</i>,
-tomo VIII. Tabla general de las cosas notables, etc.</p>
-
-<p><a name="Footnote_791" id="Footnote_791" href="#FNanchor_791"><span class="label">[791]</span></a> <i>Dcada</i> III, lib. VI, captulo XIV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_792" id="Footnote_792" href="#FNanchor_792"><span class="label">[792]</span></a> Herrera, <i>Dcada</i> III, lib. VI, cap. XIV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_793" id="Footnote_793" href="#FNanchor_793"><span class="label">[793]</span></a> <i>Notas a las cartas y Relaciones de Hernn Corts.</i> Introduccin,
-pg. XVII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_794" id="Footnote_794" href="#FNanchor_794"><span class="label">[794]</span></a> Danvila, ob. cit., pgs. 28-32.</p>
-
-<p><a name="Footnote_795" id="Footnote_795" href="#FNanchor_795"><span class="label">[795]</span></a> <i>Ensayo histrico sobre la legislacin de los Estados espaoles de Ultramar</i>, pg. 6.</p>
-
-<p><a name="Footnote_796" id="Footnote_796" href="#FNanchor_796"><span class="label">[796]</span></a> Danvila, ob. cit., pgs. 33 y 34.</p>
-
-<p><a name="Footnote_797" id="Footnote_797" href="#FNanchor_797"><span class="label">[797]</span></a> Se haba creado en el ao 1600.</p>
-
-<p><a name="Footnote_798" id="Footnote_798" href="#FNanchor_798"><span class="label">[798]</span></a> <i>Hist. de Mxico</i>, vol. I, cap. II.</p>
-
-<p><a name="Footnote_799" id="Footnote_799" href="#FNanchor_799"><span class="label">[799]</span></a> Danvila, ob. cit., pgs. 37-46.</p>
-
-<p><a name="Footnote_800" id="Footnote_800" href="#FNanchor_800"><span class="label">[800]</span></a> Naci Fray Toribio en Benavente (provincia hoy de Zamora), y se embarc en Sanlcar de
-Barrameda el 23 de enero de 1524, llegando el 13 de mayo a San Juan de Ula.</p>
-
-<p><a name="Footnote_801" id="Footnote_801" href="#FNanchor_801"><span class="label">[801]</span></a> <i>Dc.</i> VI, lib. 7, cap. VI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_802" id="Footnote_802" href="#FNanchor_802"><span class="label">[802]</span></a> Remesal, lib. VII, cap. XVI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_803" id="Footnote_803" href="#FNanchor_803"><span class="label">[803]</span></a> Vase la <i>Vida y escritos de Fray Toribio de Benavente o Motolina</i>, por D. Jos Fernando
-Ramrez, en la <i>Colec. de doc. para la Hist. de Mxico</i>, publicada por Garca Icazbalceta, tomo I,
-pgs. CIV y CV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_804" id="Footnote_804" href="#FNanchor_804"><span class="label">[804]</span></a> <i>Historia de los indios</i>, trat. I, cap. XIV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_805" id="Footnote_805" href="#FNanchor_805"><span class="label">[805]</span></a> Vase Documentos publicados por Garca Icazbalceta, tomo I. pg. 148.</p>
-
-<p><a name="Footnote_806" id="Footnote_806" href="#FNanchor_806"><span class="label">[806]</span></a> Vase <i>La Iglesia en la Amrica Espaola</i>. Conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid
-por el marqus de Lema el 3 de mayo de 1892, pg. 41.</p>
-
-<p><a name="Footnote_807" id="Footnote_807" href="#FNanchor_807"><span class="label">[807]</span></a> Pastells, <i>Hist. de la Comp. de Jess en el Paraguay</i>,
-tomo I, pg. 162.</p>
-
-<p><a name="Footnote_808" id="Footnote_808" href="#FNanchor_808"><span class="label">[808]</span></a> Pastells, <i>Hist. de la Compaa de Jess en el Paraguay</i>, etc.,
-tomo I, pgs. 431 y 432.</p>
-
-<p><a name="Footnote_809" id="Footnote_809" href="#FNanchor_809"><span class="label">[809]</span></a> Solrzano, <i>Poltica Indiana</i>, lib. IV, cap. I.</p>
-
-<p><a name="Footnote_810" id="Footnote_810" href="#FNanchor_810"><span class="label">[810]</span></a> Ibidem.</p>
-
-<p><a name="Footnote_811" id="Footnote_811" href="#FNanchor_811"><span class="label">[811]</span></a> Vase Solrzano, ob., lib. y cap. citados.</p>
-
-<p><a name="Footnote_812" id="Footnote_812" href="#FNanchor_812"><span class="label">[812]</span></a> Lib. IV, cap. IV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_813" id="Footnote_813" href="#FNanchor_813"><span class="label">[813]</span></a> Ob. cit.</p>
-
-<p><a name="Footnote_814" id="Footnote_814" href="#FNanchor_814"><span class="label">[814]</span></a> Ibidem, lib. IV, cap. VII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_815" id="Footnote_815" href="#FNanchor_815"><span class="label">[815]</span></a> Vase <i>Noticias secretas de Amrica</i>, por Jorge Juan y don
-Antonio Ulloa, pg. 447.</p>
-
-<p><a name="Footnote_816" id="Footnote_816" href="#FNanchor_816"><span class="label">[816]</span></a> Herrera, <i>Dcada</i> I, lib. VI, cap. XX.</p>
-
-<p><a name="Footnote_817" id="Footnote_817" href="#FNanchor_817"><span class="label">[817]</span></a> En el ao 1865 Ernesto Gagnon public una coleccin de estas canciones con su correspondiente
-msica, siendo las ms conocidas las siguientes: <i>L'Alouette</i>, <i>Parderrier' chez mon pre</i>,
-<i>Isabeu s'y promne</i> y <i>A la claire fontaine</i>.</p>
-
-<p><a name="Footnote_818" id="Footnote_818" href="#FNanchor_818"><span class="label">[818]</span></a> Reclus, <i>Amrica Boreal</i>, pgs. 649 y 650.</p>
-
-<p><a name="Footnote_819" id="Footnote_819" href="#FNanchor_819"><span class="label">[819]</span></a> <i>Historia de los Estados Unidos</i>, tomo I. pgs. 112 y 113.</p>
-
-<p><a name="Footnote_820" id="Footnote_820" href="#FNanchor_820"><span class="label">[820]</span></a> Vase tomo I, pg. 297.</p>
-
-<p><a name="Footnote_821" id="Footnote_821" href="#FNanchor_821"><span class="label">[821]</span></a> Vase el interesante informe de Mr. Francis.</p>
-
-<p><a name="Footnote_822" id="Footnote_822" href="#FNanchor_822"><span class="label">[822]</span></a> Tomo I, pg. 251.</p>
-
-<p><a name="Footnote_823" id="Footnote_823" href="#FNanchor_823"><span class="label">[823]</span></a> Vase Oncken, <i>Hist. Universal</i>, tomo XII, pg. 53.</p>
-
-<p><a name="Footnote_824" id="Footnote_824" href="#FNanchor_824"><span class="label">[824]</span></a> <i>History of the United States of Amrica</i> (Nueva York), 1849-1862.</p>
-
-<p><a name="Footnote_825" id="Footnote_825" href="#FNanchor_825"><span class="label">[825]</span></a> Spencer, <i>Hist. de los Estados Unidos</i>, tomo I, pg. 254.</p>
-
-<p><a name="Footnote_826" id="Footnote_826" href="#FNanchor_826"><span class="label">[826]</span></a> Algunos escritores dicen que era peruana y otros guipuzcoana.</p>
-
-<p><a name="Footnote_827" id="Footnote_827" href="#FNanchor_827"><span class="label">[827]</span></a> Arch. Hist. Nac.&mdash;<i>Cedulario ndico de Ayala</i> o <i>Dic. de Gobierno y Legislacin de Indias</i>,
-letra L. n. 18.</p>
-
-<p><a name="Footnote_828" id="Footnote_828" href="#FNanchor_828"><span class="label">[828]</span></a> <i>Comentarios Reales</i>, 1. parte, lib. I, cap. XV.</p>
-
-<p><a name="Footnote_829" id="Footnote_829" href="#FNanchor_829"><span class="label">[829]</span></a> <i>Antologa de poetas hispano-americanos</i>, tomo III, pg. CLXIII.</p>
-
-<p><a name="Footnote_830" id="Footnote_830" href="#FNanchor_830"><span class="label">[830]</span></a> <i>Historia general de Amrica</i>, tom. I, volumen I. pg. 329.</p>
-
-<p><a name="Footnote_831" id="Footnote_831" href="#FNanchor_831"><span class="label">[831]</span></a> Los primeros invasores que ocuparon la costa adoraron a <i>Con</i>, los segundos inmigrantes
-que subyugaron a los anteriores a Pachacmac. Viracocha era el dios de la primera civilizacin
-quechua, y el Sol o Inti era el dios particular de la tribu de los incas. Tambin adoraban a la
-luna, a las estrellas, a los monarcas difuntos, etc.</p>
-
-<p><a name="Footnote_832" id="Footnote_832" href="#FNanchor_832"><span class="label">[832]</span></a> Jos de la Riva Agero, <i>La Historia en el Per</i>.&mdash;Lima, 1910.</p>
-
-<p><a name="Footnote_833" id="Footnote_833" href="#FNanchor_833"><span class="label">[833]</span></a> <i>El templo de la fama vindicado</i>, fol. 15 v.&mdash;Lima, 1720.</p>
-
-<p><a name="Footnote_834" id="Footnote_834" href="#FNanchor_834"><span class="label">[834]</span></a> Ob. cit., tomo II, pg. 226.</p>
-
-<p><a name="Footnote_835" id="Footnote_835" href="#FNanchor_835"><span class="label">[835]</span></a> Vase Menndez Pelayo, ob. cit., tomo II, pgs. 228 y 229.</p>
-
-<p><a name="Footnote_836" id="Footnote_836" href="#FNanchor_836"><span class="label">[836]</span></a> <i>Hist. de la poesa Hispano-Americana</i>, tomo II, pg. 210.</p>
-
-<p><a name="Footnote_837" id="Footnote_837" href="#FNanchor_837"><span class="label">[837]</span></a> El origen del vascuence&mdash;segn nuestra modesta opinin&mdash;es el antiguo turco mezclado
-con el persa (pero sin rabe), y mezclado tambin y unificado con el gtico.</p>
-
-<p><a name="Footnote_838" id="Footnote_838" href="#FNanchor_838"><span class="label">[838]</span></a> <i>Arch. hist. nac.&mdash;Cedulario ndico</i>, tomo XXXIV.
-n. 109. pgs. 124 y 124 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_839" id="Footnote_839" href="#FNanchor_839"><span class="label">[839]</span></a> <i>Enciclopedia Universal Ilustrada</i>, tomo XVIII, pg. 2.969.</p>
-
-<p><a name="Footnote_840" id="Footnote_840" href="#FNanchor_840"><span class="label">[840]</span></a> Vanse <i>Bosquejos histrico-literarios</i>, del Dr. Angel Mara Alamo.</p>
-
-<p><a name="Footnote_841" id="Footnote_841" href="#FNanchor_841"><span class="label">[841]</span></a> De este inspiradsimo poeta trataremos con ms extensin en el
-cap. XXXIV del tomo III.</p>
-
-<p><a name="Footnote_842" id="Footnote_842" href="#FNanchor_842"><span class="label">[842]</span></a> <i>Enciclopedia Universal Ilustrada</i>, tomo VIII, pg. 1.451.</p>
-
-<p><a name="Footnote_843" id="Footnote_843" href="#FNanchor_843"><span class="label">[843]</span></a> A la sazn Montevideo y Maldonado pertenecen al Uruguay; Santa Fe y Corrientes a la Repblica
-Argentina.</p>
-
-<p><a name="Footnote_844" id="Footnote_844" href="#FNanchor_844"><span class="label">[844]</span></a> No se olvide que en el siglo <span class="smcap">xviii</span>
-se form un virreinato llamado del Ro de la Plata.</p>
-
-<p><a name="Footnote_845" id="Footnote_845" href="#FNanchor_845"><span class="label">[845]</span></a> Vase apndice II.</p>
-
-<p><a name="Footnote_846" id="Footnote_846" href="#FNanchor_846"><span class="label">[846]</span></a> <i>Compendio elemental de Hist. de Amrica</i>, pgs. 277 y 278.</p>
-
-<p><a name="Footnote_847" id="Footnote_847" href="#FNanchor_847"><span class="label">[847]</span></a> Se le llam <i>Caspicara</i> porque tena la cara muy delgada.</p>
-
-<p><a name="Footnote_848" id="Footnote_848" href="#FNanchor_848"><span class="label">[848]</span></a> Dependiente del Arzobispado de Mxico.</p>
-
-<p><a name="Footnote_849" id="Footnote_849" href="#FNanchor_849"><span class="label">[849]</span></a> Conocido por su apodo <i>Iluqui</i> (Zurdo).</p>
-
-<p><a name="Footnote_850" id="Footnote_850" href="#FNanchor_850"><span class="label">[850]</span></a> <i>Hist. de Amrica</i>, pg. 12.</p>
-
-<p><a name="Footnote_851" id="Footnote_851" href="#FNanchor_851"><span class="label">[851]</span></a> Libro IV, capitulo IX.</p>
-
-<p><a name="Footnote_852" id="Footnote_852" href="#FNanchor_852"><span class="label">[852]</span></a> <i>Arch. Hist. Nacional.&mdash;Cedulario ndico</i>,
-tomo XX, nm. 311, pgs. 356 v. y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_853" id="Footnote_853" href="#FNanchor_853"><span class="label">[853]</span></a> <i>Amrica Central</i>, pg. 393. Tr.</p>
-
-<p><a name="Footnote_854" id="Footnote_854" href="#FNanchor_854"><span class="label">[854]</span></a> <i>Archivo general de navegacin y pesca martima.&mdash;Virreinato de Santa Fe</i>, tomo III, b. 4.,
-documento 21.</p>
-
-<p><a name="Footnote_855" id="Footnote_855" href="#FNanchor_855"><span class="label">[855]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XVII, nm. 200, pgs. 165 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_856" id="Footnote_856" href="#FNanchor_856"><span class="label">[856]</span></a> Vase Dr. Vidal Morales, <i>Hist. de Cuba</i>, pgs. 96 y 97.</p>
-
-<p><a name="Footnote_857" id="Footnote_857" href="#FNanchor_857"><span class="label">[857]</span></a> Dr. Francisco de Pons, <i>Cultivo y comercio de las provincias de Caracas</i>, etc.&mdash;Manuscrito
-de la Biblioteca Nacional de Madrid, nm. 3.334.</p>
-
-<p><a name="Footnote_858" id="Footnote_858" href="#FNanchor_858"><span class="label">[858]</span></a> <i>Arch. histrico nacional, Cedulario ndico</i>, tomo XXII, n. 21, pgs. 25-28.</p>
-
-<p><a name="Footnote_859" id="Footnote_859" href="#FNanchor_859"><span class="label">[859]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXII, nms. 35 y 36, pg. 38.</p>
-
-<p><a name="Footnote_860" id="Footnote_860" href="#FNanchor_860"><span class="label">[860]</span></a> <i>Archivo de Indias.&mdash;Estado.&mdash;Caracas.</i>&mdash;Legajo 13. (5).</p>
-
-<p><a name="Footnote_861" id="Footnote_861" href="#FNanchor_861"><span class="label">[861]</span></a> <i>Cedulario ndico</i>, tomo XXII, nms. 35 y 36, pg. 128.</p>
-
-<p><a name="Footnote_862" id="Footnote_862" href="#FNanchor_862"><span class="label">[862]</span></a> Ibidem, pg. 149.</p>
-
-<p><a name="Footnote_863" id="Footnote_863" href="#FNanchor_863"><span class="label">[863]</span></a> <i>Archivo Histrico Nacional.&mdash;Cedulario ndico</i>, tomo
-XXXVIII, nm. 192. pgs. 220 y 220 v.</p>
-
-<p><a name="Footnote_864" id="Footnote_864" href="#FNanchor_864"><span class="label">[864]</span></a> Alberdi, <i>Organizacin poltica y econmica de la Confederacin Argentina</i>, pgs. 34 y 35.
-Besauton, 1856.</p>
-
-<p><a name="Footnote_865" id="Footnote_865" href="#FNanchor_865"><span class="label">[865]</span></a> <i>Historia del Emperador Carlos V</i>, tomo III, lib. VI, pgs.
-178 y 179. Tr.</p>
-
-<p><a name="Footnote_866" id="Footnote_866" href="#FNanchor_866"><span class="label">[866]</span></a> <i>Colec. de doc. inditos relativos Amrica y Oceana</i>,
-tomo II, pgs. 1 126.</p>
-
-<p><a name="Footnote_867" id="Footnote_867" href="#FNanchor_867"><span class="label">[867]</span></a> Pgina 45.</p>
-
-<p><a name="Footnote_868" id="Footnote_868" href="#FNanchor_868"><span class="label">[868]</span></a> Pgina 47.</p>
-
-<p><a name="Footnote_869" id="Footnote_869" href="#FNanchor_869"><span class="label">[869]</span></a> Pgs. 68-70.</p>
-
-<p><a name="Footnote_870" id="Footnote_870" href="#FNanchor_870"><span class="label">[870]</span></a> <i>Col. de doc. inditos</i>, etc., tomo XI.</p>
-
-<p><a name="Footnote_871" id="Footnote_871" href="#FNanchor_871"><span class="label">[871]</span></a> Pgs. 124-128.</p>
-
-<p><a name="Footnote_872" id="Footnote_872" href="#FNanchor_872"><span class="label">[872]</span></a> <i>Revista de Costa Rica en el siglo XIX.</i> Tipografa Nacional, San Jos de Costa Rica, MCMII pginas
-14 y 15.</p>
-
-<p><a name="Footnote_873" id="Footnote_873" href="#FNanchor_873"><span class="label">[873]</span></a> Ob. cit., pgs. 15 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_874" id="Footnote_874" href="#FNanchor_874"><span class="label">[874]</span></a> Ibidem, pg. 55.</p>
-
-<p><a name="Footnote_875" id="Footnote_875" href="#FNanchor_875"><span class="label">[875]</span></a> Ibidem, pg. 56.</p>
-
-<p><a name="Footnote_876" id="Footnote_876" href="#FNanchor_876"><span class="label">[876]</span></a> <i>Colec. de documentos inditos relativos al descubrimiento</i>, etc.,
-tomo XXI, pgs. 240 y 285.</p>
-
-<p><a name="Footnote_877" id="Footnote_877" href="#FNanchor_877"><span class="label">[877]</span></a> <i>Arch. hist. nacional.&mdash;Cedulario ndico de Ayala</i>, letra B,
-Documento 3.</p>
-
-<p><a name="Footnote_878" id="Footnote_878" href="#FNanchor_878"><span class="label">[878]</span></a> <i>Libro primero de Cabildos de Lima</i>, Parte tercera, pgs.
-131-134-1888.</p>
-
-<p><a name="Footnote_879" id="Footnote_879" href="#FNanchor_879"><span class="label">[879]</span></a> <i>Cartas de Indias</i>, pgs. 465-473.&mdash;Madrid, 1877.</p>
-
-<p><a name="Footnote_880" id="Footnote_880" href="#FNanchor_880"><span class="label">[880]</span></a> <i>Cartas de Indias</i>, pgs. 88 y 89.&mdash;Madrid, 1877.</p>
-
-<p><a name="Footnote_881" id="Footnote_881" href="#FNanchor_881"><span class="label">[881]</span></a> Ibidem, pgs. 258 y 259.&mdash;Madrid, 1877.</p>
-
-<p><a name="Footnote_882" id="Footnote_882" href="#FNanchor_882"><span class="label">[882]</span></a> <i>Cartas de Indias</i>, pgs. 559 y 560. Madrid, 1877.</p>
-
-<p><a name="Footnote_883" id="Footnote_883" href="#FNanchor_883"><span class="label">[883]</span></a> Sommervogel, S. J.&mdash;<i>Bibliothque de la Compagne de Jess</i>,
-tomo V. columnas 1.165 y 1.166.</p>
-
-<p><a name="Footnote_884" id="Footnote_884" href="#FNanchor_884"><span class="label">[884]</span></a> Los nombrados fueron Jorge Juan y Juan Garca del Postigo; pero como el ltimo se hallaba navegando
-y se retrasara su vuelta, se dispuso que le sucediera el tambin guardia marina
-Antonio Ulloa.</p>
-
-<p><a name="Footnote_885" id="Footnote_885" href="#FNanchor_885"><span class="label">[885]</span></a> <i>Cartas de Indias</i>, pgs. 131 y 132.&mdash;Madrid, 1877.</p>
-
-<p><a name="Footnote_886" id="Footnote_886" href="#FNanchor_886"><span class="label">[886]</span></a> <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, ordenados, etc., por Jos Flix Blanco, tomo I, pginas
-474-481.</p>
-
-<p><a name="Footnote_887" id="Footnote_887" href="#FNanchor_887"><span class="label">[887]</span></a> <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, ordenados por Jos F. Blanco, tomo I, pgs. 483-485.&mdash;Tambin
-tomo I, pg. 339.</p>
-
-<p><a name="Footnote_888" id="Footnote_888" href="#FNanchor_888"><span class="label">[888]</span></a> Vase Fray Iigo Abbad y Lasierra, <i>Hist. geogrfica, civil y natural de Puerto Rico</i>, pgs. 502-504.&mdash;Puerto
-Rico, 1866.</p>
-
-<p><a name="Footnote_889" id="Footnote_889" href="#FNanchor_889"><span class="label">[889]</span></a> <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, tomo I. pgs. 494-498.
-Tambin tomo II, pg. 338.</p>
-
-<p><a name="Footnote_890" id="Footnote_890" href="#FNanchor_890"><span class="label">[890]</span></a> <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, ordenados por Jos F.
-Blanco, tomo I, pgs. 487-490.</p>
-
-<p><a name="Footnote_891" id="Footnote_891" href="#FNanchor_891"><span class="label">[891]</span></a> <i>Doc. para la hist. de Bolvar</i>, tom. II, pgs. 450-453.</p>
-
-<p><a name="Footnote_892" id="Footnote_892" href="#FNanchor_892"><span class="label">[892]</span></a> <i>Doc. para la hist. de Bolvar</i>, ordenados por Jos P. Blanco,
-tom. II, pgs. 445-448.</p>
-
-<p><a name="Footnote_893" id="Footnote_893" href="#FNanchor_893"><span class="label">[893]</span></a> Tiene por sufragneos el Obispado de Concepcin de la Vega (a 20 leguas de Santo Domingo), el
-de Cuba, el de San Juan y el de Venezuela; tambin la abada de Jamaica.</p>
-
-<p><a name="Footnote_894" id="Footnote_894" href="#FNanchor_894"><span class="label">[894]</span></a> <i>Colec. de Doc. ind. relativos a Amrica</i>, tomo XV, pgs. 418-528.</p>
-
-<p><a name="Footnote_895" id="Footnote_895" href="#FNanchor_895"><span class="label">[895]</span></a> <i>Documentos para la Hist. de Bolvar</i>, ordenados por Jos F.
-Blanco, tomo II, pgs. 598 y 599.</p>
-
-<p><a name="Footnote_896" id="Footnote_896" href="#FNanchor_896"><span class="label">[896]</span></a> <i>Documentos para la Hist. de Bolvar</i>, ordenados por Jos F. Blanco,
-tomo II, pgs. 599-604.</p>
-
-<p><a name="Footnote_897" id="Footnote_897" href="#FNanchor_897"><span class="label">[897]</span></a> <i>Documentos para la Hist. de Bolvar</i>, ordenados por Jos F.
-Blanco, tomo I, pgs. 481-483.</p>
-
-<p><a name="Footnote_898" id="Footnote_898" href="#FNanchor_898"><span class="label">[898]</span></a> Primer Arzobispo que residi en Nueva Guatemala.</p>
-
-<p><a name="Footnote_899" id="Footnote_899" href="#FNanchor_899"><span class="label">[899]</span></a> Vase Montufar, <i>Resea histrica de Centro-Amrica</i>, tomo IV,
-pgs. 428-431.</p>
-
-<p><a name="Footnote_900" id="Footnote_900" href="#FNanchor_900"><span class="label">[900]</span></a> Vase Montufar, <i>Resea histrica de Centro-Amrica</i>,
-tomo IV, pg. 217.</p>
-
-<p><a name="Footnote_901" id="Footnote_901" href="#FNanchor_901"><span class="label">[901]</span></a> <i>Documentos para la Hist. de Bolvar</i>, ordenados por Jos F.
-Blanco, tomo I, pgs. 485-487.</p>
-
-<p><a name="Footnote_902" id="Footnote_902" href="#FNanchor_902"><span class="label">[902]</span></a> El obispo Balbuena es autor de la <i>Grandeza Mexicana</i>, del <i>Bernardo</i> y del <i>Siglo de Oro</i>.</p>
-
-<p><a name="Footnote_903" id="Footnote_903" href="#FNanchor_903"><span class="label">[903]</span></a> Vase Abad y Lassierra, Ob. cit., pgs. 498-502.</p>
-
-<p><a name="Footnote_904" id="Footnote_904" href="#FNanchor_904"><span class="label">[904]</span></a> <i>Documentos para la Historia de Bolvar</i>, ordenados por Jos F. Blanco, tomo I, pgs. 490-493.&mdash;Tambin
-tomo II, pg. 337 y 338.</p>
-
-<p><a name="Footnote_905" id="Footnote_905" href="#FNanchor_905"><span class="label">[905]</span></a> <i>Doc. para la hist. de Bolvar</i>, ordenados por Jos F Blanco, tomo I, pgs. 498-502.&mdash;Tambin
-tomo I, pg. 338.</p>
-
-<p><a name="Footnote_906" id="Footnote_906" href="#FNanchor_906"><span class="label">[906]</span></a> Ibidem, tomo III, pgs. 594-599.</p>
-
-<p><a name="Footnote_907" id="Footnote_907" href="#FNanchor_907"><span class="label">[907]</span></a> <i>Doc. para la hist. de Bolvar</i>, tom. II, pgs. 448-450.</p>
-
-<p><a name="Footnote_908" id="Footnote_908" href="#FNanchor_908"><span class="label">[908]</span></a> <i>Documentos para la Hist. de Bolvar</i> por D. Jos F. Blanco,
-tomo II, pgs. 444 y 445.</p>
-
-<p><a name="Footnote_909" id="Footnote_909" href="#FNanchor_909"><span class="label">[909]</span></a> <i>Ced. ndico</i>, tomo XXXII, nm. 312, pgs. 312 y siguientes.</p>
-
-<p><a name="Footnote_910" id="Footnote_910" href="#FNanchor_910"><span class="label">[910]</span></a> <i>Archivo histrico nacional.&mdash;Cedulario ndico</i>, tomo XXV,
-pgs. 56 v. y 57.</p>
-
-<p><a name="Footnote_911" id="Footnote_911" href="#FNanchor_911"><span class="label">[911]</span></a> <i>Cartas de Indias</i>, pgs. 407-410.&mdash;Madrid, 1877.</p>
-</div></div>
-
-
-<div class="chapter">
-<h2><a name="INDICE" id="INDICE">INDICE</a></h2></div>
-
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="indice">
-<tr><td class="tdl">&nbsp;</td><td class="tdrb">Pginas.</td></tr>
-
-<tr><td class="tdcc"><a href="#CAPITULO_I">CAPTULO I</a></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">La Groenlandia: su situacin.&mdash;Los dinamarqueses en
-Groenlandia.&mdash;El Canad: sus lmites.&mdash;Lucha entre
-iroqueses y hurones.&mdash;Agramunt, Cortereal y Cartier en el
-Canad.&mdash;La ciudad de Mont-Royal.&mdash;Roberval y Cartier.&mdash;El
-comercio de Terranova.&mdash;El marqus de la Roche.&mdash;Pedro
-de Monts.&mdash;Champlain, Poutrincourt y Pontgrav en
-aquellas tierras.&mdash;Poutrincourt en Port Royal.&mdash;Champlain
-en Sainte Croix.&mdash;La marquesa de Guercheville y los
-jesutas.&mdash;Los Padres Biard y Masse en Amrica.&mdash;Lucha
-entre iroqueses y hurones.&mdash;Fundacin de Quebec.&mdash;La
-colonizacin.&mdash;El fuerte Place Royale.&mdash;Los franceses en
-Saint Sauveur.&mdash;Los filibusteros.&mdash;Los misioneros.&mdash;El
-comercio.&mdash;Compaa de Nueva Francia.&mdash;Guerra entre
-Inglaterra y Francia.&mdash;Los ingleses en Quebec.&mdash;El Canad
-en poder de los ingleses.&mdash;Muerte de Champlain.&mdash;Colonia de
-Santa Mara.&mdash;Fiereza de los iroqueses.&mdash;Florecimiento de
-Quebec.&mdash;La sociedad de Nuestra Seora de Montreal: el capitn
-Maisonnauve.&mdash;Odio de los iroqueses los jesutas.
-</td><td class="tdrb">5</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_II">CAPTULO II</a></td></tr>
-
-
-<tr><td class="tdl">Estados Unidos de la Amrica del Norte.&mdash;Expedicin de Vzquez
-de Aylln, Gmez, Narvez y Soto a la Florida.&mdash;Lucha entre
-franceses y espaoles.&mdash;Verrazain en la Carolina del Norte y
-en otros pases.&mdash;Drake en California.&mdash;Vizcano, Cardona y
-otros.&mdash;Walter Raleigh en Virginia: Guerra entre indgenas
- ingleses.&mdash;Gosnold en Nueva Inglaterra, Pring en los
-Estados del Maine y Massachussetts y Weymouth en las mismas
-costas.&mdash;Colonia fundada por Newport.&mdash;Jamestown.&mdash;Compaa de
-Londres.&mdash;Gobierno de Virginia.&mdash;La esclavitud.&mdash;Estado de las
-restantes colonias.&mdash;Los holandeses.&mdash;Expediciones de Hudson
-y de Block.&mdash;Compaa occidental.&mdash;Nueva Amsterdam.&mdash;Compaa
-sueca.&mdash;Fin del dominio holands.&mdash;Compaa de Plymouth.&mdash;Los
-puritanos en Nueva Inglaterra.&mdash;Colonias de Massachussets,
-Mariana, Laconia, Nueva Escocia, Salem, Rode-Island, Concord
-y Connecticut.&mdash;La Corona y las colonias.&mdash;Maryland.&mdash;Las
-Carolinas.&mdash;Constitucin de Locke.&mdash;Colonias de Cabo
-Fear y de Charlestown.&mdash;Estado interior de las colonias
-de Charlestown y de las Carolinas.&mdash;Pensilvania:
-Penn en Amrica.&mdash;Georgia.&mdash;Guerra entre ingleses y
-espaoles.&mdash;Luisiana.
-</td><td class="tdrb">16</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_III">CAPTULO III</a></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">Conquista de Mxico.&mdash;Hernn Corts.&mdash;Corts y Velzquez en
-Santiago de Cuba.&mdash;Corts en Trinidad, en la Habana, en el
-cabo de <span class="pagenum"><a name="Page_680" id="Page_680">[680]</a></span>San Antonio, en la isla de Cozumel y en la
-desembocadura del Grijalba.&mdash;Llega Tabasco: Marina.&mdash;Corts
-en San Juan de Ula.&mdash;Embajada de Moctezuma.&mdash;El gobernador
-Pilpatoe y el general Teutile.&mdash;Obsequios de Moctezuma
-Corts y de Corts Moctezuma.&mdash;Villa Rica de la Vera
-Cruz.&mdash;Corts en Zempoala y en Quiabisln.&mdash;Poltica de
-Corts.&mdash;Nueva embajada de Moctezuma.&mdash;Corts quema las
-naves, pasa Zocothln y llega a Tlascala.&mdash;Guerra entre
-espaoles y tlascaltecas: el general Xicotencal.&mdash;Portocarrero
-y Montejo en Sevilla y en Medelln: enemiga de Fonseca
-a Corts.&mdash;Corts en Cholula y en Mxico: su entrevista
-con Moctezuma.&mdash;Descripcin de Mxico.&mdash;Guerra entre
-Quelpopoca y Escalante.&mdash;Suplicio de Quelpopoca.&mdash;Prisin
-de Moctezuma.&mdash;Quetlavaca emperador.&mdash;Noche
-Triste.&mdash;Otumba.&mdash;Guanhtmoc emperador.&mdash;Guerra entre
-espaoles y mejicanos.</td><td class="tdrb">45</td></tr>
-
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_IV">CAPTULO IV</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Conquista de Mxico (Continuacin).&mdash;Corts, Alvarado,
-Olid y Sandoval caen sobre Mxico.&mdash;Lucha entre las
-piraguas mejicanas y los bergantines espaoles.&mdash;Desastre
-de los espaoles.&mdash;Victoria de Corts.&mdash;Cuauhtmoc es
-hecho prisionero.&mdash;Cada de Mxico.&mdash;Reparticin del
-botn.&mdash;Suplicio del rey de Tacuba y de Cuauhtmoc.&mdash;Cdula
-del 26 de junio de 1523.&mdash;Ddase de la fidelidad
-de Corts.&mdash;Muerte de Catalina Surez.&mdash;Corts en
-Espaa.&mdash;Su entrevista con el Emperador.&mdash;Vuelve a
-Mxico.&mdash;Conquista de Yucatn.&mdash;El obispo Zumrraga.&mdash;La
-Audiencia.&mdash;Levantamiento de los chichimecas.&mdash;Relaciones
-entre Corts y la Audiencia.&mdash;Fundacin de Quertaro y de
-otras poblaciones.&mdash;Los reyes y la colonia mejicana.</td><td class="tdrb">70</td></tr>
-
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_V">CAPTULO V</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Conquista de la Amrica Central.&mdash;Pedro de Alvarado
-en Guatemala: batalla de Olimtepeque.&mdash;Alvarado en
-Cuscatln.&mdash;Almolonga.&mdash;Guatemala, segn Herrera.&mdash;Pedro de
-Alvarado en Espaa y su hermano Jorge en Guatemala.&mdash;Las
-Casas en el pas.&mdash;Alvarado en Guatemala.&mdash;El Salvador:
-enemiga de los indios a Alvarado y a Martn
-Estete.&mdash;Honduras: el capitn Alonso Ortiz.&mdash;Anarqua.&mdash;El
-obispo Pedraza.&mdash;Cereceda, Alvarado, Montejo y Alvarado
-(segunda vez); Pedraza en el pas.&mdash;Alonso de Cceres.&mdash;El
-veedor Garca de Celis.&mdash;Nicaragua: su conquista.&mdash;Tirana
-de Pedrarias.&mdash;Dominacin de Castaeda.&mdash;El obispo
-Osorio.&mdash;Tirana de Contreras.&mdash;Las Casas.&mdash;Costa Rica:
-Espinosa en Burica.&mdash;El cacique Urraca.&mdash;Guatemala: Alvarado
-en Mxico.&mdash;Francisco de la Cueva.&mdash;Volcn de agua.&mdash;Grandes
-Antillas: Isla Espaola (Santo Domingo y Hait).&mdash;Cuba,
-Jamica y Puerto Rico.&mdash;Colonizacin.</td><td class="tdrb">94</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_VI">CAPTULO VI</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Conquista del Per.&mdash;Francisco Pizarro: su patria.&mdash;Pizarro
-en el Nuevo Mundo: sus primeros hechos.&mdash;Expedicin de
-Andagoya.&mdash;Sociedad de Pizarro, Almagro y Luque.&mdash;Primera y
-desgraciada expedicin de Pizarro.&mdash;Vuelta a Panam.&mdash;Segunda
-expedicin: descubrimientos <span class="pagenum"><a name="Page_681" id="Page_681">[681]</a></span> de Ruiz.&mdash;Pizarro en el
-Imperio y Almagro en Panam.&mdash;Pizarro y Almagro en la
-isla del Gallo.&mdash;Almagro en Panam y Pizarro en la
-isla de Gorgona.&mdash;Los espaoles en Tumbez.&mdash;Pizarro
-se embarca para Espaa.&mdash;Pizarro y Hernn Corts
-en Toledo.&mdash;Capitulacin.&mdash;Pizarro en Trujillo: su
-familia.&mdash;Pizarro vuelve al Nuevo Mundo.&mdash;Descontento
-de Almagro.&mdash;Tercera expedicin.&mdash;El imperio en aquella
-poca.&mdash;Huayna Capac.&mdash;Huascar y Atahuallpa. Guerra y
-triunfo de Atahuallpa.&mdash;Pizarro en Tumbez: funda a San
-Miguel.&mdash;Pizarro y Hernando Soto en el interior del
-Imperio.&mdash;Los espaoles en los Andes.&mdash;Embajadas del Inca.&mdash;El
-Inca Atahuallpa.&mdash;Atrevido plan de Pizarro.&mdash;El P. Valverde
-ante Atahuallpa.&mdash;Ataque de los espaoles.&mdash;Prisin del
-Inca.&mdash;Muerte de Huascar.&mdash;Muerte de Atahuallpa.
-</td><td class="tdrb">110</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_VII">CAPTULO VII</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Conquista del Per (Continuacin).&mdash;Anarqua despus
-de la muerte de Atahuallpa.&mdash;El Inca Toparca.&mdash;Lucha
-en la sierra de Vilcaconga.&mdash;Muerte de Toparca.&mdash;Soto,
-Almagro y Pizarro en el valle de Xaquixaguana.&mdash;Muerte de
-Challcuchima.&mdash;El Inca Manco.&mdash;Los espaoles en el Cuzco y
-botn que recogieron.&mdash;Coronacin de Manco.&mdash;El municipio
-del Cuzco.&mdash;La religin.&mdash;Derrota de Quizquiz.&mdash;Pedro de
-Alvarado en el Per.&mdash;Fundacin de Lima.&mdash;Pizarro gobernador
-del Per y Almagro de Chile.&mdash;Pizarro y el Inca Manco.&mdash;Estado
-del Per en la segunda mitad del ao 1535.&mdash;Evasin del
-Inca Manco.&mdash;Sublevacin de los indios: batalla en el ro
-Yucay.&mdash;Toma del Cuzco por los espaoles.&mdash;Sitio del Cuzco
-por los indios.&mdash;Almagro en Chile.&mdash;Entrevista de Almagro con
-Manco.&mdash;Almagro en el Cuzco.&mdash;Cartas de la Emperatriz y del
-Emperador a Pizarro.</td><td class="tdrb">134</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_VIII">CAPTULO VIII</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Conquista del Per (Continuacin) y de Bolivia (Alto
-Per).&mdash;Guerra entre Almagro y los Pizarros: accin de
-Abancay.&mdash;Sentencia del P. Bobadilla.&mdash;Guerra civil: batalla
-de Salinas.&mdash;Ejecucin de Almagro.&mdash;Prisin de Hernando
-Pizarro.&mdash;Vaca de Castro.&mdash;Expedicin de Gonzalo Pizarro
-por el Amazonas.&mdash;Muerte de Francisco Pizarro.&mdash;Vaca
-de Castro en Quito.&mdash;Segunda guerra civil.&mdash;Batalla de
-Chupas.&mdash;Ejecucin del joven Almagro.&mdash;Poltica de Vaca de
-Castro.&mdash;Disgusto general en el pas.&mdash;Conquista de Bolivia
-(Alto Per).&mdash;Bolivia bajo la dominacin de Espaa.&mdash;Diego
-de Almagro en Collasuyo.&mdash;Luchas de Gonzalo Pizarro con los
-indios.&mdash;Fundacin de Chuquisaca.&mdash;Gonzalo Pizarro desobedece
-al Emperador.&mdash;Fundacin de la Paz.&mdash;Escudo de armas que
-Carlos V concedi a Christobal Topa Inga.&mdash;Conquista del pas
-de los chiquitos por los espaoles.&mdash;Los misioneros.</td><td class="tdrb">148</td></tr>
-
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_IX">CAPTULO IX</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Conquista de Chile.&mdash;Estados en que se divida el pas.&mdash;Los
-araucanos.&mdash;Noticias fabulosas de Chile.&mdash;Expedicin de
-Almagro.&mdash;Comienzo de la conquista.&mdash;Almagro se retira de
-Chile.&mdash;Valdivia: su <span class="pagenum"><a name="Page_682" id="Page_682">[682]</a></span> vida y carcter.&mdash;Contina
-la conquista.&mdash;Fundacin de Santiago.&mdash;Valdivia
-gobernador.&mdash;Luchas de Valdivia con los espaoles y
-con los indios.&mdash;Organizacin del pas.&mdash;Valdivia en
-el Per.&mdash;Carta de Valdivia al Emperador.&mdash;Fundacin
-de poblaciones.&mdash;Sublevacin de los araucanos:
-Caupolicn.&mdash;Guerra y muerte de Valdivia.&mdash;Vida y costumbres
-de los chilenos.&mdash;El gobernador Quiroga.&mdash;El Cabildo y
-la Audiencia.&mdash;Alderete.&mdash;Hurtado de Mendoza.&mdash;Cuesta
-de Villagra.&mdash;Muerte de Lautaro.&mdash;La poltica y la
-guerra.&mdash;Caupolicn: batalla de Millarapu.&mdash;Ercilla.&mdash;Muerte
-de Caupolicn.&mdash;Sumisin de Chile.</td><td class="tdrb">168</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_X">CAPTULO X</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Conquista de Venezuela y de las Guayanas.&mdash;Los indgenas.&mdash;El
-banquero Welser: Alfinger, Sayler y Federmann.&mdash;Hohermuth y
-Hutten.&mdash;El Dorado.&mdash;Frias y Carvajal en Coro.&mdash;Concepcin
-de Tocuyo.&mdash;Crueldad de Carvajal.&mdash;Gobierno de Prez de
-Tolosa: encomiendas.&mdash;Villegas: los bucaneros: Burburuata:
-Nueva Segovia.&mdash;El rey Miguel.&mdash;Insurreccin de los
-jiraharas.&mdash;Gobierno de Villacinda.&mdash;Valencia del Rey.&mdash;Garca
-de Paredes: Trujillo: los indios.&mdash;Los gobernadores Ruiz y
-Collado: Fajardo.&mdash;Fundacin de Rosario y Collado.&mdash;Venezuela
-en 1560.&mdash;Lope de Aguirre, el Tirano.&mdash;Rodrguez.&mdash;Los
-gobernadores Bernldez y Ponce de Len.&mdash;Losada y los indios:
-fundacin de Caracas.&mdash;Nuestra Seora de Caravalleda.&mdash;Los
-gobernadores Serpa y Mazariego.&mdash;Fundacin de Santiago y
-de San Juan.&mdash;Los indgenas.&mdash;Los gobernadores Pimentel,
-Rojas y Osorio.&mdash;La Guaira: Guanar.&mdash;Drake en Caracas. El
-gobernador Pia.&mdash;Versos de Castellanos.&mdash;Conquista de las
-Guayanas.&mdash;Espaoles, ingleses, holandeses y franceses en las
-Guayanas.</td><td class="tdrb">182</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XI">CAPTULO XI</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Conquista de Colombia y de El Ecuador.&mdash;Conquista de
-Colombia.&mdash;Bastidas en Santa Marta.&mdash;El Dorado.&mdash;Gobierno
-de Heredia y de Fernndez de Lugo.&mdash;Conquista de Jimnez
-de Quesada.&mdash;Alonso Luis de Lugo.&mdash;Creacin de una
-Audiencia.&mdash;Consideraciones acerca de la conquista de
-Quesada.&mdash;Conquista de El Ecuador.&mdash;El Ecuador a la llegada
-de los espaoles: es conquistado por Belalczar.&mdash;Fundacin
-de Santiago de Quito, de Guayaquil y de Cartago.&mdash;Belalczar
-en Espaa: es nombrado gobernador de Popayn.&mdash;Belalczar
-y Andagoya.&mdash;Sucesos del Per.&mdash;Fundacin de
-Antioqua.&mdash;Belalczar en lucha con Heredia y con los indios.
-Ordenanzas de 1542.&mdash;Belalczar en Aaquito.&mdash;Insurreccin de
-Robledo.&mdash;Belalczar en Xaquixaguana.</td><td class="tdrb">201</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XII">CAPTULO XII</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Conquista de las provincias Argentinas y del
-Brasil.&mdash;Conquista de la Argentina.&mdash;Gaboto en las costas
-del Brasil y en las mrgenes del Paran.&mdash;Fuerte de Sancti
-Spritus.&mdash;Mendoza en el Ro de la Plata. Santa Mara de
-Buenos Aires.&mdash;Oposicin de los querands.&mdash;Ayolas y Martnez
-de Irala: fuerte de la Asuncin.&mdash;Muerte de Mendoza y de <span class="pagenum"><a name="Page_683" id="Page_683">[683]</a></span>
-Ayolas.&mdash;Gobierno de Irala.&mdash;Se piensa en la traslacin
-de los habitantes de Buenos Aires las orillas del
-Paraguay.&mdash;Gobernadores anteriores Garay: fundacin
-de Buenos Aires; muerte de Garay.&mdash;La Patagonia.&mdash;El
-Chaco.&mdash;Conquista del Paraguay y del Uruguay.&mdash;El gobernador
-Arias de Saavedra.&mdash;Otros gobernadores.&mdash;Los brasileos en el
-Uruguay.&mdash;Conquista del Brasil.&mdash;Primeras colonias.&mdash;El Brasil
-durante el reinado de D. Manuel El Afortunado.</td><td class="tdrb">209</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XIII">CAPTULO XIII</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Los franceses ingleses en el Nuevo Mundo.&mdash;Poltica de
-Luis XIV en el Canad.&mdash;El vicario Laval.&mdash;Terremoto de
-1663.&mdash;Compaa de las Indias Occidentales.&mdash;El intendente
-Talon y el Gobernador Frontenac.&mdash;Poltica de Guillermo
-III.&mdash;Franceses ingleses en el Canad.&mdash;Expedicin de La
-Salle.&mdash;Guerra entre Francia Inglaterra.&mdash;Primera guerra
-intercolonial.&mdash;Frontenac en guerra con los ingleses
-iroqueses.&mdash;Los ingleses en el Canad.&mdash;ltimos aos de la
-administracin de Frontenac.&mdash;Paz.&mdash;Los misioneros.&mdash;Segunda
-guerra intercolonial: Toma de Port Royal.&mdash;Compaa del
-Mississip.&mdash;La Luisiana. Tercera guerra intercolonial:
-conquista de Louisbourg.&mdash;Colonizacin.&mdash;Cuarta guerra
-intercolonial.&mdash;Los franceses en guerra con los indios
-y con los ingleses mandados por Washington: Batalla de
-Monongahela.&mdash;Guerra en 1756, 1757 y 1758.&mdash;Quebec, Montreal y
-otras plazas en poder de los ingleses. Tratado de Pars.&mdash;El
-Canad, colonia de Inglaterra.</td><td class="tdrb">225</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XIV">CAPTULO XIV</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Gobierno de los ingleses en los Estados Unidos del Norte de
-Amrica.&mdash;Doctrina del historiador Gervinus.&mdash;La Amrica
-germana y la Amrica latina: carcter de la una y de la
-otra.&mdash;Estado general de las colonias inglesas antes de su
-independencia.</td><td class="tdrb">240</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XV">CAPTULO XV</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Virreinato de Mxico: el virrey Mendoza y los
-indios.&mdash;Expedicin de Corts.&mdash;Creacin del obispado
-de Michoacn.&mdash;Relaciones de la Audiencia con Pizarro y
-Corts.&mdash;Insurreccin de Jalisco y muerte de Pedro de
-Alvarado.&mdash;Poltica del conde de Tendilla.&mdash;Las Nuevas
-Leyes.&mdash;Muerte de Corts en Espaa y de Zumrraga en
-Mxico.&mdash;Ideas religiosas del obispo.&mdash;Audiencia de Nueva
-Galicia.&mdash;El virrey Velasco: su poltica.&mdash;Creacin de la
-Universidad.&mdash;El arzobispo Montufar y los frailes.&mdash;El
-virrey y la Audiencia.&mdash;Gobierno de la Audiencia: prisin
-de Cosijpii: Martn Corts.&mdash;Legazpi y el P. Urdaneta
-se dirigen Filipinas.&mdash;Concilio en Mxico.&mdash;El virrey
-marqus de Falces: la Audiencia.&mdash;El virrey Enrquez de
-Almansa: epidemia de fiebres tifoideas.&mdash;El virrey Surez
-de Mendoza: la Audiencia.&mdash;El virrey Moya de Contreras:
-concilio provincial.&mdash;El virrey marqus de Villa Manrique: los
-corsarios.</td><td class="tdrb">247</td></tr>
-
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XVI">CAPTULO XVI</a><span class="pagenum"><a name="Page_684" id="Page_684">[684]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Virreinato de Mxico (Continuacin).&mdash;Los virreyes Velasco y
-conde de Monterrey.&mdash;Conquista de Nuevo Mxico.&mdash;El marqus
-de Montes Claros: acueducto desde Chapultepec a Mxico.&mdash;El
-virrey Velasco (2. vez).&mdash;Importantes expediciones.&mdash;Gobierno
-del arzobispo de Mxico y del marqus de Guadalczar.&mdash;Enemiga
-entre el marqus de Gelves y el arzobispo.&mdash;El marqus de
-Cerralbo: inundacin de la ciudad.&mdash;Otros virreyes.&mdash;El obispo
-Palafox.&mdash;Los piratas.&mdash;Virreinato de Ortega Montas, obispo
-de Michoacn.&mdash;El virrey conde de Moctezuma.&mdash;El virrey Ortega
-Montas, arzobispo de Mxico.</td><td class="tdrb">257</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XVII">CAPTULO XVII</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Virreinato de Mxico (Continuacin).&mdash;El virrey duque de
-Alburquerque: su poltica interior; lucha con los corsarios
-y con los ingleses.&mdash;El duque de Linares: su amor la
-justicia.&mdash;El marqus de Valero: expedicin Campeche
-y Yucatn: su poltica con los caciques.&mdash;Gobierno del
-marqus de Casafuerte.&mdash;Desgracias durante el mando del
-arzobispo Vizarrn.&mdash;Los virreyes duque de la Conquista,
-conde de Fuenclara y conde de Revillagigedo.&mdash;Dbil gobierno
-del marqus de las Amarillas.&mdash;El marqus de Cruillas: el
-almirante ingls Pocock se apodera de la Habana.&mdash;Mala
-administracin del virrey Montserrat.&mdash;Virreinato de Croix:
-expulsin de los jesutas.&mdash;Sntomas revolucionarios en el
-pas.&mdash;Virreinatos de Bucareli, Mayorga, Glvez (don Matas
-y D. Bernardo) y Flores.&mdash;Excelente gobierno del conde de
-Revillagigedo.&mdash;El marqus de Branciforte, Berenguer de
-Marquina e Iturrigaray.&mdash;Ultimos Virreyes.</td><td class="tdrb">268</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XVIII">CAPTULO XVIII</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Capitana general de Guatemala.&mdash;La Audiencia: Alonso
-Maldonado.&mdash;El Cabildo y las Nuevas Leyes.&mdash;El P.
-Las Casas.&mdash;Lpez Cerrato.&mdash;El obispo Valdivieso es
-asesinado.&mdash;Revolucin de los Contreras.&mdash;Administracin
-de Cerrato.&mdash;Revueltas en Nicaragua.&mdash;El Dr. Rodrguez de
-Quesada.&mdash;Ramrez de Quiones.&mdash;Administracin de Nez de
-Landecho.&mdash;Fallecimiento del obispo Marroqun.&mdash;Traslacin de
-la Audiencia a Panam.&mdash;El obispo Villalpando.&mdash;Fallecimiento
-del P. Las Casas.&mdash;Restablecimiento de la Audiencia.&mdash;El
-Dr. Gonzlez, el doctor Villalobos y Garca de
-Valverde.&mdash;Minas en Honduras.&mdash;Repartimiento de
-indios.&mdash;El oidor Abaunza.&mdash;Los presidentes Malln, Sand
-y Castilla.&mdash;Los piratas.&mdash;Estadstica para la cobranza
-de la alcabala.&mdash;Artes.&mdash;El puerto de Santo Toms.&mdash;Los
-holandeses.&mdash;El presidente Peraza.&mdash;Alcabalas.&mdash;Orden
-pblico en Costa Rica.&mdash;Los presidentes Acua y Quiones:
-proteccin a los indgenas.&mdash;Uso del papel sellado.&mdash;El
-presidente Avendao.&mdash;El oidor Lara.&mdash;Inundaciones.&mdash;Estado
-de Honduras y de Nicaragua.&mdash;Los presidentes Altamirano y
-Mencos.&mdash;Terremoto.&mdash;Estado de Costa Rica.&mdash;La imprenta
-en Guatemala.&mdash;Corsarios en Nicaragua.&mdash;El presidente
-Alvarez.&mdash;La nueva catedral.&mdash;Enemiga de la Audiencia a
-Alvarez.&mdash;El obispo presidente.&mdash;Los corsarios.
-</td><td class="tdrb">280</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XIX">CAPTULO XIX</a><span class="pagenum"><a name="Page_685" id="Page_685">[685]</a></span></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Capitana general de Guatemala (Continuacin).&mdash;El
-presidente Escobedo: los piratas; Albemale y los
-misioneros.&mdash;El presidente Sierra.&mdash;Una limosna al Rey
-de Espaa.&mdash;Recopilacin de Indias.&mdash;Los presidentes
-Alava y Enriquez de Guzmn: reformas.&mdash;Nicaragua, Costa
-Rica, Honduras y El Salvador.&mdash;El presidente Barrios en
-Guatemala.&mdash;Expedicin al Petn y Lecandn.&mdash;El presidente
-Snchez de Berrospe.&mdash;Gobierno de la Audiencia, de Ceballos y
-de Coso.&mdash;Costa Rica y Nicaragua.&mdash;El presidente Rodrguez
-de Rivas: terremoto de 1717.&mdash;Nicaragua, Costa Rica, Honduras
-y El Salvador.&mdash;Guatemala: gobiernos de Echevers y de
-Rivera Villaln.&mdash;Rivera Santa Cruz.&mdash;El Arzobispado.&mdash;Los
-presidentes Araujo y Vzquez Prego.&mdash;Reformas.&mdash;Gobierno
-de Velarde.&mdash;El presidente Arcos.&mdash;Los misioneros.&mdash;Los
-presidentes Fernndez de Heredia y Salazar: expulsin
-de los jesutas.&mdash;El presidente Mayorga: terremoto
-de 1773.&mdash;Traslacin de la capital al valle de la
-Virgen.&mdash;Amrica Central.&mdash;El presidente Glvez: reconquista
-de Omoa y de Roatn: colonia espaola en Trujillo: expedicin
-a Ro Tinto.&mdash;El presidente Estacherra.</td><td class="tdrb">294</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XX">CAPTULO XX</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Gobierno de la isla de Santo Domingo.&mdash;Relaciones de la Isla
-Espaola con la metrpoli.&mdash;Relaciones de las autoridades
-de la isla entre s.&mdash;Los corsarios en la isla.&mdash;Los
-franceses en Santo Domingo.&mdash;El Cdigo Negro.&mdash;Santo Domingo
-y la revolucin francesa de 1789.&mdash;La anarqua en la
-colonia.&mdash;Guerra de exterminio entre blancos y negros.&mdash;Los
-ingleses en Santo Domingo.&mdash;Toussaint Louverture: su carcter
-y cualidades.&mdash;Bonaparte y Toussaint Louverture.&mdash;Lucha entre
-franceses y dominicanos.</td><td class="tdrb">308</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXI">CAPTULO XXI</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Gobierno de Cuba.&mdash;Primeros gobernadores.&mdash;Los corsarios
-Soto, Dvila y Chaves.&mdash;Prez de Angulo y Jacques
-Sores.&mdash;Mazariegos, Menndez, Montalvo y Carreo.&mdash;El capitn
-general Lujn.&mdash;Los corsarios.&mdash;Tejada y el ingeniero
-Antonelli.&mdash;Drake en Amrica.&mdash;Valds: los corsarios;
-divisin de la isla por Felipe III.&mdash;Ruiz de Pereda en la
-Habana y Villaverde en Santiago.&mdash;Alquizar, Venegas, Cabrera
-y Bitrin de Biamonte.&mdash;Los Hermanos de la Costa.&mdash;La isla
-en la segunda mitad del siglo <span class="smcap">xvii</span> y comienzos
-del <span class="smcap">xviii</span>.-Crdoba, Bentez de Lugo, marqus
-de Casa Torres y Raja: estanco del tabaco.&mdash;Guazo y los
-vegueros.&mdash;Guerra entre Espaa e Inglaterra.&mdash;Cada de la
-Habana.&mdash;Los generales conde de Ricla y Bucarely.&mdash;Expulsin
-de los jesutas.&mdash;El marqus de la Torre: poblacin de la
-isla.&mdash;Resea del gobierno.&mdash;Los restos de Coln en la
-Habana.&mdash;Humboldt en Cuba.&mdash;Comienzo de la guerra de la
-Independencia.&mdash;Los revolucionarios.</td><td class="tdrb">327</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXII">CAPTULO XXII</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Gobierno de Jamaica.&mdash;Poltica de la Gran Bretaa.&mdash;La
-esclavitud. Gobierno de Puerto Rico.&mdash;El Rey Catlico y D.
-Diego Coln.&mdash;Felipe II y <span class="pagenum"><a name="Page_686" id="Page_686">[686]</a></span> el obispo de Puerto Rico.&mdash;Los
-ingleses intentan apoderarse de la isla.&mdash;Los dinamarqueses
-en los Cayos de San Juan.&mdash;El ingls Harvey.&mdash;Generosidad
-de Carlos III con el duque de Crilln.&mdash;Rgimen poltico de
-Puerto Rico.&mdash;Islas de la Mona y de Vieques.&mdash;Islas Vrgenes:
-gobierno de los ingleses y de los norteamericanos.&mdash;Islas
-Lucayas: Guanahani: la capital Nassau; gobierno de las
-Lucayas.&mdash;Islas Bermudas: Hamilton.&mdash;Islas menores: inglesas,
-francesas y holandesas; gobierno de dichas islas.</td><td class="tdrb">351</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXIII">CAPTULO XXIII</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Virreinato del Per: Blasco Nez Vela: su carcter:
-su entrada en Lima: su poltica.&mdash;Oposicin de Gonzalo
-Pizarro.&mdash;Muerte del inca Manco.&mdash;Critica situacin del
-virrey.&mdash;Gobierno de Gonzalo Pizarro. Marcha de Vaca de Castro
-a Espaa.&mdash;Blasco Nez en Tumbez, en Quito, en San Miguel y
-en otros puntos.&mdash;Batalla de Aaquito.&mdash;Don Pedro de la Gasca
-en el Per: su acertada poltica: batalla de Xaquixaguana.
-</td><td class="tdrb">364</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXIV">CAPTULO XXIV</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Virreinato del Per (Continuacin).&mdash;El virrey
-Mendoza.&mdash;Gobierno de la Audiencia.&mdash;El marqus de Caete:
-insurreccin de Sairi Tupac. Expediciones.&mdash;El conde de Nieva
-y Garca de Castro.&mdash;El virrey Toledo: suplicio de Sairi
-Tupac.&mdash;Los chirinamos.&mdash;Los jesutas.&mdash;Cdula de Felipe
-II.&mdash;Enrquez y el conde de Villar Don Pardo.&mdash;El marqus de
-Caete: los piratas.&mdash;Santo Toribio.&mdash;Las encomiendas.&mdash;Cdula
-de Felipe III.&mdash;El marqus de Montesclaros: creacin de
-catedrales.&mdash;El prncipe de Esquilache, el conde de Chinchn
-y el marqus de Mancera.&mdash;Los virreyes conde de Salvatierra,
-conde de Alba de Liste y conde de Santisteban.&mdash;El conde de
-Lemos y otros virreyes nombrados por Carlos II.&mdash;Terremoto
-de 1678.&mdash;Virreinato de Castell dos Rus: terremoto de 1707:
-autos de fe.&mdash;Virreinato del obispo de Quito.&mdash;El prncipe
-de Santo Bono y otros virreyes.&mdash;Comisin cientfica en el
-Per. Sublevacin de los indios.&mdash;Cdula de 1736.&mdash;El conde
-de Superunda: terremoto de 1746.&mdash;El virrey Amat: expulsin
-de los jesutas.&mdash;Los virreyes Guirior y Juregui.&mdash;El indio
-Condorcangui.&mdash;Los virreyes Croix, Gil de Taboada, O'Higgins y
-Avils.&mdash;Bolivia bajo el virreinato del Per y despus del de
-Buenos Aires.</td><td class="tdrb">379</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXV">CAPTULO XXV</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Gobierno de Chile, de Venezuela y de Guayana.&mdash;Hurtado
-de Mendoza en Chile: organizacin del pas.&mdash;Francisco
-de Villagra: guerra con Antiguen.&mdash;Pedro de Villagra:
-guerra; reformas.&mdash;Quiroga: la Audiencia.&mdash;Los gobernadores
-Gamboa y Saravia.&mdash;El inspector Caldern.&mdash;Supresin de la
-Audiencia.&mdash;Quiroga (2. vez).&mdash;Gamboa (2. vez).&mdash;Sotomayor y
-la guerra.&mdash;Garca de Loyola: Hawkins.&mdash;Paillamachu.&mdash;Vizcarro
-y Quiones.&mdash;Garca Ramn y los piratas.&mdash;Rivera y
-Garca Ramn (2. vez): Huenecura.&mdash;Merlo de la Fuente:
-Aillavilla.&mdash;Jaraquemada: paz.&mdash;Rivera (2. vez).&mdash;Otros
-gobernadores.&mdash;Fernndez de Crdoba y Laso de la Vega.&mdash;La
-guerra.&mdash;Terremoto de 1647.&mdash;Otros <span class="pagenum"><a name="Page_687" id="Page_687">[687]</a></span> gobernadores.&mdash;Expulsin
-de los jesutas.&mdash;O'Higgins.&mdash;La revolucin.&mdash;Gobierno
-de Venezuela.&mdash;Cdula de Felipe III.&mdash;Los corsarios
-franceses e ingleses.&mdash;Venezuela a mediados del
-siglo <span class="smcap">xviii</span>.&mdash;Creacin de la Audiencia de
-Caracas.&mdash;Consulado de Comercio.&mdash;Obispo de Coro.&mdash;Traslacin
-de la catedral de Coro a Caracas.&mdash;Carcter del gobierno de
-Caracas.&mdash;Los revolucionarios.&mdash;Gobernacin de Guayana.
-</td><td class="tdrb">404</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXVI">CAPTULO XXVI</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Gobierno de Nueva Granada, de Panam y de El
-Ecuador.&mdash;Gobernadores que en Colombia sucedieron a
-Jimnez de Quesada.&mdash;La Audiencia.&mdash;El Arzobispado.&mdash;El
-presidente Venero de Leiva.&mdash;Otros presidentes.&mdash;Fundacin
-y extensin del virreinato.&mdash;El virrey Eslava.&mdash;Vernon en
-Cartagena de Indias: Lezo.&mdash;Poltica de Eslava.&mdash;Principales
-virreyes.&mdash;Intervencin de Nueva Granada en Venezuela.&mdash;Guerra
-de la Independencia.&mdash;Gobierno de Panam.&mdash;Origen,
-situacin, ttulo de ciudad y blasn herldico.&mdash;Obispado
-y Audiencia.&mdash;Panam bajo la dependencia de Guatemala y
-despus del Per.&mdash;La Audiencia.&mdash;El ao 1644.&mdash;Nueva
-ciudad.&mdash;El Fuego Grande.&mdash;Panam bajo el virreinato de
-Santa Fe.&mdash;Universidad de San Javier.&mdash;Los jesutas.&mdash;El
-gobernador Prez.&mdash;Gobierno de Quito.&mdash;La Audiencia: el
-presidente Santilln y sus sucesores.&mdash;El Ecuador en los
-siglos <span class="smcap">xvi</span> y <span class="smcap">xvii</span>.&mdash;Guayaquil en poder de
-los corsarios.&mdash;Sntomas revolucionarios.</td><td class="tdrb">417</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXVII">CAPTULO XXVII</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Gobierno del Ro de la Plata o de Buenos Aires.&mdash;D.
-Pedro de Mendoza hasta Arias de Saavedra (cuarta
-vez).&mdash;Saavedra derrotado por los uruguayos.&mdash;Introduccin
-de negros.&mdash;Funciones religiosas&mdash;Enemiga del cabildo a
-los abogados.&mdash;Gobierno de Gngora.&mdash;La Universidad en
-Buenos Aires.&mdash;El oidor Prez de Salazar.&mdash;El gobernador
-Cspedes.&mdash;La Audiencia.&mdash;Gobierno de Dvila.&mdash;El
-gobernador La Cueva es excomulgado.&mdash;Canonizacin de San
-Fernando.&mdash;Desgracias en el pas.&mdash;Gobierno de Abendao,
-de Mxica, de Cabrera, de Laxis, de Ruiz de Baigorri, de
-Mercado y de Martnez Salazar.&mdash;La Audiencia.&mdash;Gobierno de
-Garro, Herrera y Prado.&mdash;La colonia del Sacramento.&mdash;El
-gobernador Zavala: sus hechos ms notables.&mdash;Cambio de
-posesiones entre Portugal y Espaa.&mdash;Conducta de los
-jesutas.&mdash;Los gobernadores Salcedo, Ortiz de Rozas y
-Andonaegui.&mdash;El gobernador Ceballos.&mdash;Virreinato de Buenos
-Aires.&mdash;Los virreyes Ceballos, Ortiz, marqus de Loreto
-y otros.&mdash;Los virreyes Malo de Portugal, Avils y del
-Pino.&mdash;Derrota de nuestra flota.&mdash;Los ingleses toman a Buenos
-Aires.&mdash;Liniers.&mdash;Gobierno de Tucumn.</td><td class="tdrb">433</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXVIII">CAPTULO XXVIII</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Gobierno del Paraguay y del Uruguay.&mdash;Cdula de
-Felipe III.&mdash;Gobierno de Fras.&mdash;Gobernadores ms
-importantes.&mdash;Reducciones de los jesutas.&mdash;Depredaciones
-de los indios.&mdash;Decadencia del gobierno.&mdash;Reyes
-Balmaceda.&mdash;Revoluciones, guerra con los indios y expulsin
-de los jesutas.&mdash;Fundacin de poblaciones.&mdash;Gobierno del
-Uruguay.&mdash;Espaoles <span class="pagenum"><a name="Page_688" id="Page_688">[688]</a></span> y portugueses en el pas.&mdash;Consecuencias
-de la permuta de la Colonia del Sacramento por otras
-colonias.&mdash;Viana, gobernador de Montevideo y oposicin de
-los jesutas.&mdash;Los indgenas.&mdash;Campaa de Ceballos, jefe del
-gobierno de la Plata, contra los portugueses: tratado de
-1763.&mdash;Gobierno de la Rosa y expulsin de los jesutas.&mdash;El
-gaucho.&mdash;Expedicin de Sampayo.&mdash;El cabildo.&mdash;Gobiernos
-de Viana y del Pino, de Tejada y de Olaguer Feli:
-reformas.&mdash;Bustamante y Ruiz Huidobro.&mdash;El cabildo.&mdash;Los
-charras.&mdash;Calamidades en el pas.</td><td class="tdrb">463</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXIX">CAPTULO XXIX</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">El Brasil durante el reinado de Juan III.&mdash;Los corsarios.&mdash;Las
-Capitanas.&mdash;El general Thom de Souza.&mdash;Los franceses en
-el Brasil.&mdash;El gobernador Duarte de Costa.&mdash;Men de S en
-guerra con los franceses y con los indgenas.&mdash;Divisin
-del Brasil en dos gobiernos.&mdash;El gobernador general Telles
-Barreto.&mdash;El gobernador Souza y los corsarios.&mdash;Otros
-gobernadores.&mdash;Lucha entre portugueses y franceses.&mdash;Los
-jesutas.&mdash;Los holandeses.&mdash;Compaa de las Indias
-Orientales.&mdash;Guerras.&mdash;Portugal se separa de Espaa.&mdash;Poltica
-de los jesutas.&mdash;Los holandeses arrojados del Brasil.&mdash;La
-Repblica de Palmares.&mdash;El Brasil bajo el dominio de Portugal.
-</td><td class="tdrb">480</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXX">CAPTULO XXX</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Administracin colonial.&mdash;Residencias y visitas:
-Su poca importancia.&mdash;Repartimiento de cosas y de
-indios.&mdash;Encomiendas.&mdash;Reducciones.&mdash;Origen de la
-esclavitud.&mdash;El asiento.&mdash;Abolicin del comercio
-negrero.&mdash;Abolicin de la esclavitud.&mdash;Los extranjeros en las
-colonias. Aislamiento de las colonias.</td><td class="tdrb">491</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXXI">CAPTULO XXXI</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Organizacin colonial: virreinatos.&mdash;Gobernadores
-generales.&mdash;Las Intendencias.&mdash;Los gobiernos del Brasil.&mdash;Las
-Audiencias: nombres de las Audiencias.&mdash;Atribuciones de los
-virreyes, gobernadores generales, intendentes, Audiencias
-y presidentes.&mdash;Regentes de las Audiencias.&mdash;Consulados y
-cabildos en las colonias de Espaa.&mdash;Alcaldes ordinarios y
-corregidores.&mdash;Tribunales de minera y de cuentas.&mdash;Gobierno
-poltico y elementos de que constaba.</td><td class="tdrb">503</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXXII">CAPTULO XXXII</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Casa de la Contratacin de Sevilla.&mdash;Las Ordenanzas.&mdash;Nuevas
-Ordenanzas.&mdash;Jueces de la Contratacin.&mdash;Importancia de la
-Casa de la Contratacin.&mdash;Prosperidad de Sevilla.&mdash;Creacin de
-una Casa de la Contratacin en la Corua.&mdash;Decadencia de la
-de Sevilla.&mdash;Comercio de Espaa en las Indias.&mdash;Expediciones
-sueltas.&mdash;Flotas y galeones.&mdash;Armada real.&mdash;El
-contrabando.&mdash;Los navos de aviso.</td><td class="tdrb">515</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXXIII">CAPTULO XXXIII</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Leyes de Indias.&mdash;Las <i>Nuevas Leyes</i>.&mdash;Las Nuevas Leyes
-en las Indias.&mdash;Primera Recopilacin.&mdash;Reimpresin de la
-Recopilacin.&mdash;Anlisis <span class="pagenum"><a name="Page_689" id="Page_689">[689]</a></span> de los nueve libros.&mdash;Otras
-leyes.&mdash;Deseos de asimilar las provincias ultramarinas
-a la pennsula.&mdash;Real y Supremo Consejo de Indias: su
-historia.&mdash;Luchas religiosas en las Indias: los Padres
-Las Casas y Motolina.&mdash;Los frailes protectores de los
-indios.&mdash;Los jesutas en el Paraguay.&mdash;El Patronato
-Eclesistico.&mdash;La Inquisicin.</td><td class="tdrb">523</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXXIV">CAPTULO XXXIV</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Cultura del Canad antes de pasar al dominio de
-Inglaterra y cultura de los Estados Unidos antes de su
-independencia.&mdash;La Universidad.&mdash;Mad. de la Peltrie y Mad.
-Guyard: convento de las Ursulinas.&mdash;Instituto de segunda
-enseanza y escuelas.&mdash;M. Bourgeoys: congregacin de Notre
-Dame.&mdash;Comunidades religiosas.&mdash;Seminario de Laval.&mdash;Libros de
-descubrimientos e historias.&mdash;Cantos populares.&mdash;Instruccin
-primaria.&mdash;Escuelas catlicas y protestantes.&mdash;Relaciones
-entre las colonias de los Estados Unidos y la metrpoli.&mdash;Las
-primeras letras.&mdash;Colegio de Newton.&mdash;Primera prensa de
-imprimir.&mdash;Escuela e imprenta en Filadelfia.&mdash;Cultura en las
-Carolinas.&mdash;Universidad de Virginia.&mdash;Colegios.&mdash;Primera
-escuela de Medicina.&mdash;La <i>Gaceta de Georgia</i>.&mdash;Progreso
-en todas las colonias.&mdash;Las bellas artes en el Canad y
-en los Estados Unidos.&mdash;La industria en el Canad y en
-los Estados Unidos.&mdash;Minas de <i>Nova Scotia</i>.&mdash;Riqueza
-forestal.&mdash;Prosperidad del comercio en los Estados
-Unidos.&mdash;Los americanos enfrente de los ingleses.
-</td><td class="tdrb">564</td></tr>
-
-<tr><td class="tdct"><a href="#CAPITULO_XXXV">CAPTULO XXXV</a></td></tr>
-<tr><td class="tdl">Cultura de las colonias espaolas antes de la independencia:
-Mxico: imprenta; acuacin de la moneda.&mdash;Siglo
-<span class="smcap">xvii</span>: Sor Juana de la Cruz.&mdash;Poetas y prosistas
-del siglo <span class="smcap">xviii</span>.&mdash;Per: Garcilaso de la Vega:
-Comentarios Reales.&mdash;Lima en el siglo <span class="smcap">xvi</span>:
-La Universidad de San Marcos.&mdash;Valle y Caviedes.&mdash;Siglo
-<span class="smcap">xviii</span>: Olavide; su vida y sus obras.&mdash;Peralta,
-Alonso de la Cueva y Llano Zapata.&mdash;El periodismo&mdash;Cuba
-y Puerto Rico.&mdash;Guatemala: Matanza, Osena, Paz Salgado y
-Bergao.&mdash;La instruccin pblica.&mdash;La Universidad.&mdash;La
-<i>Gaceta</i>.&mdash;El Coliseo.&mdash;El Consulado.&mdash;La Sociedad
-Econmica.&mdash;La imprenta.&mdash;Costa Rica. El Ecuador, Venezuela,
-Bolivia, Buenos Aires, Chile, Paraguay y Uruguay.&mdash;Las
-bellas artes: Catedral de Mxico.&mdash;El escultor Robles. El P.
-Carlos.&mdash;Chill y otros.&mdash;El pintor Cifuentes y otros.&mdash;Las
-bellas artes en Lima y en la Amrica Central.&mdash;El pintor
-Santiago en El Ecuador.&mdash;El escultor Lagarda.&mdash;Las bellas
-artes en Nueva Granada.&mdash;La industria en Mxico, Per y
-Bolivia, Santo Domingo, Cuba, Amrica Central, Chile, Nueva
-Granada, Ecuador, Venezuela, Buenos Aires, Paraguay, Uruguay
-y Brasil.</td><td class="tdrb">572</td></tr>
-</table>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_690" id="Page_690">[690]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h2>NDICE DE APNDICES</h2></div>
-
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="apendices">
-<tr><td class="tdl">&nbsp;</td>
-<td class="tdcc">Pginas<br />en que<br />se cita.</td>
-<td class="tdcc">Pginas<br />del<br />apndice.</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">A</td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_93">93</a></td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_613">613</a></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">B</td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_106">106</a></td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_617">617</a></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">C</td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_109">109</a></td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_621">621</a></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">D</td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_111">111</a></td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_625">625</a></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">E</td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_160">160</a></td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_629">629</a></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">F</td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_251">251</a></td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_635">635</a></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">G</td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_376">376</a></td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_637">637</a></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">H</td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_410">410</a></td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_638">638</a></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">I</td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_494">494</a></td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_639">639</a></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">J</td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_504">504</a></td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_644">644</a></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">L</td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_504">504</a></td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_645">645</a></td></tr>
-
-
-<tr><td class="tdl">M</td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_552">552</a></td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_663">663</a></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">N</td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_553">553</a></td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_674">674</a></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">O</td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_553">553</a></td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_675">675</a></td></tr>
-
-<tr><td class="tdl">P</td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_607">607</a></td>
-<td class="tdrb"><a href="#Page_678">678</a></td></tr>
-</table>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_691" id="Page_691">[691]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h2 id="PAUTA">PAUTA<br />
-
-<span class="medium">PARA LA COLOCACIN DE LAS LMINAS DE ESTE TOMO.</span></h2></div>
-
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="laminas">
-<tr><td class="tdl">&nbsp;</td><td class="tdrb">Pginas.</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl"><a href="#CORTES"><i>Hernn Corts</i></a></td><td class="tdrb">45</td></tr>
-<tr><td class="tdl"><a href="#MOCTEZUMA"><i>Moctezuma</i></a></td><td class="tdrb">47</td></tr>
-<tr><td class="tdl"><a href="#QUAUHTEMOC"><i>Quauhtemoc</i></a></td><td class="tdrb">66</td></tr>
-<tr><td class="tdl"><a href="#PIZARRO"><i>Francisco Pizarro</i></a></td><td class="tdrb">111</td></tr>
-<tr><td class="tdl"><a href="#HUASCAR"><i>Huascar</i></a></td><td class="tdrb">121</td></tr>
-<tr><td class="tdl"><a href="#ATAHUALPA"><i>Atahualpa</i></a></td><td class="tdrb">131</td></tr>
-<tr><td class="tdl"><a href="#VARELA"><i>Padre Varela</i></a></td><td class="tdrb">583</td></tr>
-</table>
-
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_692" id="Page_692">[692]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h2>GRABADOS<br />
-
-<span class="medium">INCLUDOS EN LAS PGINAS DE ESTE TOMO.</span></h2></div>
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="grabados">
-<tr><td class="tdl">&nbsp;</td><td class="tdrb">Pginas.</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl"><a href="#CHAMPLAIN"><i>Samuel de Champlain</i></a></td><td class="tdrb">10</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl"><a href="#JUAN"><i>Fray Juan de Zumrraga, arzobispo de Mxico</i></a></td>
-<td class="tdrb">90</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl"><a href="#VALDIVIA"><i>Pedro de Valdivia</i></a></td>
-<td class="tdrb">172</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl"><a href="#LOUVERTURE"><i>Toussaint Louverture</i></a></td>
-<td class="tdrb">322</td></tr>
-
-<tr><td class="tdl"><a href="#GASCA"><i>Don Pedro de La Gasca</i></a></td>
-<td class="tdrb">373</td></tr>
-
-</table>
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-<pre>
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of Historia de Amrica desde sus tiempos
-ms remotos hasta nuestros das, tomo II, by Juan Ortega Rubio
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE AMERICA, TOMO II ***
-
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-
-
-
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-
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-
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